Bienvenidos a la Gracia

Estos son tiempos de profunda necesidad en los cuales la familia se está desintegrando en medio del relativismo moral y espiritual del mundo postmoderno. Sales esporádicamente por la noche y te conmueves al ver grupos de jóvenes, en la calles de la ciudad, con sus latas de cerveza en la mano, muchos bajo el efecto de las drogas y al verlos puedes comprender aunque sea en alguna medida- el sentir del Señor Jesucristo quien se conmovió frente a las multitudes al verlas desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

El último siglo que ha vivido la humanidad muestra la contradicción de un progreso extraordinario de la ciencia junto a una tremenda regresión moral y espiritual. Occidente, que alguna vez pretendió identificarse como cristiano, está ahora formalmente renegando de su cristianismo nominal y aliándose al sincretismo, a la mezcla, a una religiosidad sin Cristo, a lo que llaman alternativo.

Este breve panorama que hemos pintado constituye un desafío para nuestros ministerios. Ejercer nuestros ministerios conforme a la voluntad de Dios requiere que creamos y vivamos la gracia de Dios. Necesitamos confrontar todo lo que somos, hacemos, decimos y pensamos a la luz de esa gracia.

Conocer las características de un ministerio ejercido en la gracia nos permitirá analizar nuestro propio ministerio y decidir tomar los pasos necesarios para que seamos expresiones de esa gracia que fluye del corazón de Dios. Veamos cuáles son algunas de esas características:

Un ministerio conforme a la voluntad de Dios requiere procurar comprender, creer, vivir (o sea encarnar) la Gracia de Dios. La Palabra de Dios nos dice en el Evangelio según Juan: 1 14:

(Juan 1: 14) = Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

(15) Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: este es de quien yo decía: el que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.

(16) Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

(17) Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

(18) A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Quisiera formular una pregunta ¿es posible conocer, saber cómo es Dios? La respuesta es SI, el versículo 18 que acabamos de leer nos enseña que, aunque a Dios nadie lo ha visto jamás, Cristo le ha dado a conocer y nos ha permitido ver la gloria del unigénito del Padre.

Pensemos: ¿qué nos permitió ver primordialmente?: ¡Que estaba lleno de gracia y de verdad! Quisiera que leamos también los versículos 4 y 6 del capítulo 17 del evangelio de Juan.

(Juan 17: 4) = Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

(5) Ahora, pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

(6) He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.

En Cristo, Dios nos ha sido revelado. Cristo enfatiza, en el pasaje que acabamos de leer, que como parte de esa revelación nos ha dado a conocer el nombre de Dios. La pregunta que surge es: ¿Qué nombre de Dios nos ha sido revelado en Cristo? Ese nombre supremo es Padre, que solo nos podía ser revelado por el Hijo. Cristo para escándalo de los escribas y fariseos se dirige a Dios usando la expresión ABBA, el equivalente a papito.

Aún en Getsemaní, en la hora tremenda que precede a la cruz Jesús se dirige a Dios diciendo… ¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras. (Marcos 14:36)

Frente a las más dura de las circunstancias y frente a la prueba el Señor no deja de resaltarnos la verdad central: Dios es un papá bueno, el Padre es el Dios de toda gracia. ¿Estás viviendo con esa conciencia de que Dios es un Padre bueno? En Cristo se encarna y se muestra el corazón de Dios: lleno de gracia y de verdad.

La verdad si no va precedida y acompañada de gracia daña y destruye. 2) Necesitamos confrontar todo lo que somos, hacemos, decimos y pensamos a la luz de la gracia. Nuestro ministerio, nuestro servicio debe ser confrontado con el hecho de que Dios es Dios de toda gracia.  Conocemos el término, lo empleamos muchas veces pero: ¿entendemos lo que significa espiritualmente la gracia?

La gracia de Dios es inentendible, es ilógica para el razonamiento y la justicia del hombre.
Se cuenta la historia de una mujer, cuyo hijo había sido sentenciado a muerte en Francia en tiempos del emperador Napoleón.

Esta mujer consiguió que se le concediera una audiencia con el Emperador. Cuando la hubo recibido Napoleón le preguntó a la angustiada mujer: ¿Qué vienes a pedir?, a lo que ella contestó: Majestad, te pido, te suplico misericordia, gracia para mi hijo. El emperador le respondió: Pero tu hijo es un criminal que no merece misericordia.

La mujer entre sollozos dijo Con todo respeto… me parece que no me entiendes majestad… yo no pido justicia, te pido gracia y misericordia. Si la mereciera no sería misericordia. El emperador Napoleón al oír esas palabras resolvió perdonar al condenado.

La gracia es algo que simplemente se recibe y que siempre es inmerecida. Al creer al evangelio del reino de Dios somos introducidos en un reino de gracia. La gracia de Dios es más que un misterio para nuestro razonamiento humano y nuestra justicia: es un verdadero escándalo, que desafía lo que llamamos sentido común.

Recordemos el caso del profeta Oseas, enviado por el Señor a tomar por mujer a una prostituta, la cual daría a luz algunos hijos que serían hijos de otros hombres y no del profeta. Dios explica en su Palabra que pidió tal cosa a Oseas a fin de ilustrar la forma en que el pueblo de Dios había sido infiel al Señor adulterando abiertamente contra Él al adorar a otros dioses.

Uno podría pensar: Claro, Dios indica eso para que una vez que la infidelidad de la mujer de Oseas sea algo evidente y reiterado, ella sufra el castigo divino a causa de su pecado y así sea evidente la justicia de Dios.

Recordemos que esa mujer ha abandonado a su esposo, para irse a vivir de la manera más descarriada. Contra lo que supondríamos, Dios envía a Oseas a que la vaya a buscar para traerla nuevamente consigo y amarla, aunque ella ame el adulterio, porque el Señor aún ama a Israel. (Ver Oseas 3:1).

Miremos por un instante lo que sucedió con Pedro, quien no cesaba de declarar su lealtad y compromiso con el Señor, dispuesto según él- a seguirlo hasta la muerte. Pedro, sin embargo, en la hora decisiva, en el patio de Caifás niega y traiciona a su Señor.

Cuando se encuentra con el Cristo resucitado, Pedro está quebrantado. ¿Cuál es la conclusión del diálogo que mantiene con Jesús? : Es ordenado al ministerio. Humanamente no nos parece justo, pensamos: el servicio es para quienes son leales, en todo caso parece prudente esperar un buen tiempo hasta que quien ha caído dé pruebas concretas de que se ha arrepentido y que no volverá a traicionar.

Pero ese es nuestro razonamiento y otra la gracia de Dios quien es soberano.
La Palabra enseña que nuestra justicia es trapo de inmundicia. Debemos ser muy cuidadosos y examinar nuestros pensamientos, y todo nuestro servicio teniendo en cuenta que el Dios a quien servimos es Dios de toda gracia quien nos ha perdonado en Cristo, sin que lo mereciéramos, con el único requisito del arrepentimiento.

Cristo Jesús eligió sus discípulos guiado por el Espíritu Santo. ¿Pero cómo eran ellos? Por ejemplo, en ciertos aspectos eran ambiciosos, ocupados en cuestiones de política interna. ¿Qué discutían entre ustedes por el camino (les preguntó el Señor Jesús)? Pero ellos callaron, porque en el camino habían discutido entre sí sobre quien habría de ser el mayor.

A veces nuestra visión idealizada no nos permite verlos procurando desplazarse unos a otros para ocupar los primeros lugares.  El Señor les señaló su falta de fe (Mateo 17:20), cuando ellos preguntaron por qué no habían sido capaces de echar fuera a un espíritu inmundo.

Jesús los instaba a orar mientras ellos se dormían en el huerto de Getsemaní, en la antesala misma del arresto del Señor. Cuando éste explicó que era necesario que padeciese en Jerusalén, que fuera muerto y resucitase, Pedro reprendió a Jesús diciendo Señor ten compasión de ti, en ninguna manera esto te acontezca. (Mateo 16:22).

Mostraron ser poco misericordiosos y aún podríamos calificarlos como vengativos cuando querían ordenar que bajara fuego del cielo para que consumiera a una aldea de samaritanos donde no habían sido recibidos. (Lucas 9:54).

Esos hombres que a diario escuchaban al Maestro, que veían su amoroso proceder, quisieron impedir que los niños se acercaran a Cristo Jesús para recibir su bendición. Finalmente todos huyeron cuando Jesús fue arrestado y Pedro lo negó tres veces. ¿Te imaginas amigo  tener en la iglesia o en el grupo de discipulado, una colección de hombres así? (recuerden que ni hemos mencionado a Judas Iscariote).

¿Qué pensaríamos si tuviéramos doce personas en nuestro grupo con estas características? : lentos para entender lo espiritual, ambiciosos, faltos de fe y oración, vengativos, poco leales etc. 
La realidad es que ese es precisamente el grupo que nosotros constituimos, con los pastores y líderes incluidos. ¡Cuántas veces mostramos nosotros las conductas y los rasgos que acabamos de señalar en los discípulos!

¡Cuánto necesitamos tu gracia Padre! Pablo dice: ¡lo que soy, lo soy por la gracia de Dios! (1ra Corintios 15:10). En esos hombres confió Jesús y perseveró con ellos, pidiendo solo que lo siguieran y al seguirlo fueron transformados llegando a ser el instrumento que Dios usó para conmover a todo un imperio y proclamar a Cristo.

Pienso que nosotros, basados en nuestro concepto de lo justo los hubiésemos descalificados a todos ellos, pero repito nuestra justicia es para Dios un inmundo harapo. Marcas de una vida y un ministerio que expresa la gracia de Dios.

En primer lugar vivir la gracia de Dios produce una santidad atractiva, una santidad de ojos abiertos y brazos extendidos a las necesidades de los demás. Esa clase de santidad se expresa en el rostro de la persona. ¿Cómo nos imaginamos el rostro y la expresión del Señor Jesús? La gente corría hacia Jesús y escapaba de los fariseos. El legalismo religioso siempre tiene el gesto serio y el no a flor de labios: mucha ley y nada de gracia.

Dios no quiere que nosotros confundamos santidad y compromiso con Él con un misticismo que nos aleje de la gente y su necesidad. No es que los fariseos no enseñaran verdades (Jesús dijo lo que ellos enseñan háganlo), sino que lo hacían desde la arrogancia de un legalismo sin misericordia. En cambio Cristo estaba lleno de gracia, para así expresar la plenitud de la verdad y de su plenitud recibimos todos.

Decir la verdad sin gracia es un pecado. Cristo Jesús personificó la gracia. En el incidente de la mujer sorprendida en adulterio, cuando los fariseos intentan apedrearla, el Señor interviene y dice El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Cuando los acusadores se han ido, Cristo, el único sin pecado le extiende su gracia diciendo: Ni yo te condeno sin sacrificar la verdad pues la exhorta diciendo: vete y no peques más. Lleno de gracia: Ni yo te condeno, lleno de verdad: No peques más.

El marco para que la mujer reciba la verdad de Dios y la exhortación a dejar su pecado no podría ser más adecuado: primero ha podido comprobar lo que significa la misericordia del Señor. A esa misericordia le debe ahora su vida.

Expresar la gracia de Dios no debe confundirse con humanismo, tampoco con amabilidad, no es fingir que uno no ve el pecado ni ser cómplice de quien ha caído, tampoco puede ser reducida a la habilidad para decir las cosas.

La expresión de la gracia es una obra sobrenatural del Espíritu Santo que nos posibilita ver y actuar conforme al corazón de Dios. Manifestar la gracia es extender amor y misericordia a quien no lo merece porque si lo mereciera no sería gracia. Gracia es el amor que se inclina hacia la persona amada.

Todos los hijos de Dios somos salvos por gracia y no podemos pagar por la Salvación. ¡Dios no es deudor de nadie! La mayor de las herejías consiste en pensar que podemos pagarle a Dios por nuestra salvación. La salvación no puede pagarse y la experiencia de la gracia nos ayuda a aceptar humildemente que hemos sido perdonados sin merecerlo y que nosotros debemos perdonar como Cristo nos perdonó.

Es completamente cierto que somos salvos para buenas obras pero el día en que nos presentemos delante del trono celestial no será por nuestras buenas obras que obtendremos el acceso al cielo sino por la inefable gracia de Dios mostrada en que Cristo pagó en la cruz por nuestros pecados. Debido a nuestro natural orgullo quisiéramos pagarle a Dios. Aceptar la gracia produce quebrantamiento, humildad y descanso y nos capacita para vivir conforme la voluntad de Dios reflejando su carácter.

Mientras la gracia y la humildad están íntimamente relacionadas, el orgullo y el legalismo van de la mano. La cabeza del cristiano consciente de la gracia no está tan erguida, su actitud no es de suficiencia pues tiene la certeza de que nada espiritualmente valioso posee qué no lo haya recibido por gracia y que es inmenso el amor de Dios manifestado en todo lo que se le ha perdonado.  El legalista es suficiente, cree que se está ganando algo y está orgulloso de ello. Un día advertirá su error. Otra cuestión clave es: ¿Nuestro servicio expresa la gracia de Dios?  Algunos indicadores son:

¿La gente que está con nosotros se siente libre de expresarse, se siente confiada de que se la acepta tal cual es o por el contrario debe mostrar versiones editadas de su vida para sentirse aceptada?

¿Animamos, damos aliento y mostramos la esperanza de victoria en Cristo, a las personas a las cuales servimos?

¿Procuramos el desarrollo espiritual de quienes están bajo nuestra responsabilidad, en un marco de libertad o queremos controlarlo todo?

¿Buscamos que las personas crezcan conforme a lo que Dios quiere que sean y que lleguen a ser mejores que nosotros mismos o procuramos condicionarlos en el marco de lo que nosotros queremos? En el Antiguo Testamento se nos presenta el ejemplo de un ministerio fundado en la gracia.

Jerusalén estaba en ruinas, un grupo liderado por Nehemías había trabajado y reconstruido el muro de contención que los protegía de los enemigos, pero del templo solo estaban los cimientos.
Primero el profeta Hageo insta a ir adelante con la tarea pero sin resultados.

En medio de la desidia y el abandono se levanta la voz de Zacarías y esa voz es una palabra de aliento y esperanza dirigida a Zorobabel el gobernador, quien tenía a su cargo concluir la reconstrucción del templo.

El Señor le habló al profeta diciendo: -Este es el mensaje de Dios para Zorobabel: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, dice el Señor de los Ejércitos. Tendrán
éxito por obra de mi Espíritu, aunque sean pocos y débiles.

Por tanto ninguna montaña, por alta que sea, podrá estorbar a Zorobabel, porque delante de él se allanará. Zorobabel terminará la edificación del Templo con poderosos clamores de acción de gracias por la misericordia de Dios, declarando que todo fue hecho por gracia solamente.

El Señor habla directo a nuestro corazón al decirnos: No con ejército o con fuerza sino con mi Espíritu… aunque sean pocos y débiles. Si confiamos en Él al final podremos gozarnos en su gracia. Dios nos contrasta aquí la fuerza con el obrar del Espíritu (al que asimila con la gracia). Uno puede hacer muchas cosas, creyendo que las hace para Dios, usando las propias fuerzas, produciendo así resultados visibles y rápidos.

La mayoría de los que nos rodean no advertirán la diferencia. Sin embargo lo que se origina en la carne, que se obtiene presionando a otros, desgastándose uno mismo al planificar hasta el mínimo detalle y usando los medios que nos parecen apropiados, está destinado a perecer.

Por el contrario aquello que se origina en el Señor y se lleva a cabo con la confianza puesta en Él, no lastima y hace posible el obrar del Espíritu. Cuando el Espíritu Santo obra nada ni nadie puede detenerlo. ¡No hay montaña que quede en pie!

Procuremos ser prácticos. Algunas de esas maneras o modos en que puedo expresar la gracia de Dios en mi vida son: A Renunciar al egoísmo y compartir. En la iglesia primitiva (Ver Hechos 4:32-35) ninguno tenía por suyo lo que poseía sino que lo compartía con los demás y como consecuencia de esa actitud del corazón, abundante gracia era sobre ellos. El egoísmo que lleva a no compartir impide que fluya la gracia de Dios.

Vivir la verdad de que el dueño de la iglesia es el Señor. Si hay una verdad que no debemos olvidar es que la iglesia no pertenece ni a los líderes ni a los pastores y debemos descansar en el hecho de que el dueño de la iglesia, su cabeza, es Jesucristo.

Vivir esa verdad nos va a sacar mucha de la presión que a veces sentimos y la ansiedad por los resultados. En una oportunidad hace ya más de veinte años estábamos en una ciudad del interior en la Argentina junto a mi esposa, un pastor amigo algo mayor en edad que yo y una hermana de la congregación de la cual yo era el pastor.

La hermana a la que hice referencia comenzó a orar y su oración cada vez se fue cargando más de dolor y angustia al orar por la iglesia local, la iglesia en el país y en el mundo.
Cuando la congoja y el dolor la superaban, mi amigo con mucha gracia interrumpió la oración de la hermana y le dijo suavemente: Te pido que sigas orando pero que no dejes de tener presente en tu oración que el dueño de la iglesia es el Señor, que Él pagó el precio de la redención con su sangre y que Él ha prometido edificarla.

La oración de esa querida hermana y de todos nosotros cambió al orar confrontados con esa verdad. Ya no hubo lugar para la ansiedad sino para la fe y la esperanza. Cuando sacamos la vista de nuestras circunstancias y fracasos y lo miramos a Él, su gracia nos inunda.

Debemos aprender a esperar en el Señor y no pretender controlarlo todo. Debemos dar espacio y libertad. Muchas veces tenemos expectativas muy altas, inalcanzables para todos los demás pero: ¿nos hemos examinado a nosotros mismos a la luz de Dios?

Confiemos en el obrar del Espíritu Santo, hagamos nuestra parte sí, pero sobre todo esperemos en Él dando libertad, no asfixiando, no empujando ni pretendiendo controlar cada detalle: donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Muchas veces hemos aplicado este pasaje a lo relacionado con la alabanza y la liturgia pero implica la existencia y manifestación de libertad en toda la vida del Cuerpo. Tratar con gracia a quienes están a nuestro cuidado espiritual significa señalarles metas alcanzables, diferenciando lo importante de lo secundario.

Un ministerio y una vida que expresan la gracia de Dios buscará siempre la guía del Espíritu Santo a fin de que la Palabra escrita de Dios cobre vida, se encarne. Dice la Biblia, en 2 Corintios 3 (5-6) No que estemos capacitados para hacer algo por nosotros mismos.

Al contrario nuestra capacidad proviene de Dios el cual asimismo nos capacitó para ser ministros de un nuevo pacto no de la letra sino del Espíritu porque la letra mata pero el Espíritu da vida.
Esto significa entre otras cosas- no usar la letra de la Palabra de Dios para agredir a otros, para golpear bíblicamente a quienes están bajo nuestra conducción espiritual sino actuar siempre anteponiendo la gracia, considerándose uno mismo delante del Señor. Lo que no significa de ninguna manera abaratar el evangelio sino que nuestra vida y ministerio deben reflejar el carácter de Cristo: lleno de gracia y de verdad.

Se dijo de Jesús, pretendiendo acusarlo: Este a los pecadores recibe. ¡Esta declaración respecto del obrar del Señor debe ser aplicable también a nuestra propia vida y ministerio! Debemos dejar toda actitud farisea y aún frente a las más dolorosas confesiones de pecado, debemos mostrar la puerta abierta adelante: la restauración que Dios posibilita a quien se arrepiente y abandona su pecado.

Porque la gracia significa dejar atrás el pasado y dar nuevas oportunidades.
El legalismo siempre pretende manipular las vidas y limitar el desarrollo espiritual subrayando los errores del pasado.

Cristo lleno de gracia y de verdad, se encuentra con Pedro, quebrantado después de haber negado al Señor y concluye diciéndole apacienta mis ovejas, en lugar de seguir subrayando la traición y la deserción.

El apóstol Pablo conocía bien lo que esto significa, dice Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque teniéndome por fiel me puso en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor, injuriador, pero fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad y la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. (1 Timoteo 1:12-14).

Hay pecado, hay dolor, hay caídas pero ante el quebrantamiento y el arrepentimiento se manifiesta la superabundante gracia de Dios. Por último, debemos alentar a nuestras esposas, a nuestros hijos naturales y espirituales aquellos que descansan en nuestra conducción espiritual y nuestro consejo.

El Padre celestial nos alienta constantemente, mediante el testimonio interno del Espíritu Santo y por su Palabra, que nos muestra la esperanza puesta delante de nosotros. Debemos alentarnos los hermanos unos a otros, todos necesitamos ser alentados: yo necesito el aliento de mis hermanos.

Algunos dicen: Si le digo lo que hizo bien se va ensanchar su ego, se va a hacer orgulloso. Pero es un razonamiento equivocado.  Alentemos, señalemos no solo lo que debe corregirse sino que elogiemos lo que el hermano está haciendo bien, si se enorgulleciera por eso es un problema del corazón del hermano, un problema entre Dios y él, que el Señor va a tratar.

Recuerdo que en un sitio donde trabajaba secularmente hace muchos años tenía un jefe que siempre me recalcaba no debes estar diciéndoles a tus subordinados muy bien cuando hacen las cosas correctas porque después piden aumento… busca en que se equivocan y eso es lo que tienes que
señalar.

Quería que estuviésemos buscando siempre el error, que lo pusiésemos de manifiesto y siempre enfatizáramos lo incorrecto. Hay hermanos que viven así en la iglesia y en el ministerio: siempre buscando y señalando el error o lo que ellos creen que no es correcto.

Esa actitud es lo contrario de ser una expresión de la gracia. Nuestro buen Padre quiere todo lo contrario: que busquemos lo que es digno de alabanza y en eso pensemos. (Filipenses 4:8). Al relacionarnos con nuestro cónyuge, con nuestros hijos, con los hermanos de la iglesia debemos mirar siempre primero lo que es digno de alabanza, lo que no significa pasar por alto el pecado, sino a que en toda nuestra vida de relación miremos primero lo que es digno de alabanza y así expresaremos la gracia.

Para alentar genuinamente del modo que venimos meditando se necesita fe, amor y sobre todo renunciar a nuestro orgullo. La gracia de Dios solo puede manifestarse en el quebrantado y humilde de corazón, porque Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes (Santiago 4:6 y 1 Pedro 5:5).

El Señor Jesús nos mira ahora y nos dice Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.
Nos preguntamos ¿Señor que tenemos que aprender para poder expresar tu gracia?
Con su ejemplo, Él nos responde, mostrándonos que Él, el Rey de Gloria, el Señor de Señores, se rodeó de hombres a los que les faltaba fe, que no oraban lo suficiente, que actuaban con torpeza, que se mostraban ambiciosos, tardos para entender algunos principios básicos del reino, pero que a pesar de todo procuraban seguirlo y con esos hombres perseveró hasta el fin, y a esos hombres antes de partir a los cielos les aseguró Las obras que yo hice, ustedes las harán mayores.

Y nos dice Jesús, el lleno de gracia y verdad, a nosotros también: las obras que yo hice ustedes las harán mayores… ¡Señor, gracias, cuanto aliento significan tus palabras! ¡Bendito sea tu Nombre Cristo Jesús lleno de gracia y de verdad! ¡Bendito seas Padre celestial, Dios de toda gracia. Oramos y te pedimos: ¡Señor llénanos con tu gracia y capacítanos para expresarla en el poder del Espíritu Santo!

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Iluminados por la Unción

Cuando alguien me pregunta en qué creo, porque se ha enterado o se ha dado cuenta que no pertenezco al súper poblado catolicismo romano, pero tampoco a una estructura eclesiástica evangélica tradicional, no suelo hacerle ningún estudio profundo, sino darle una respuesta clara y concisa.

Creo en Jesucristo como Salvador personal de todo el mundo y lo he entronizado como Señor de mi vida. Creo que Cristo vendrá. Creo que habrá un arrebatamiento. Creo que hay un infierno. Creo que hay un cielo. Si eso queda claro, vamos para adelante.

Y te diré que es importante que lo diga, porque hay mucha gente que piensa que no creemos en eso. Es tan diferente nuestro mensaje y nuestra enseñanza a la que tradicionalmente están oyendo, que llegan a fabricarse fantasmas por el estilo. Desde ya te digo que si no creyéramos en todo esto que te he dicho, estaría en alto y grave error.

Quiero comenzar este trabajo con una escritura bien sencilla: Juan 3:16, ¿Qué te parece? ¿Necesitas buscarla en tu Biblia? ¿No te la sabes de memoria? Yo te la diré. De tal manera amó Dios… ¿A quién? Al mundo. Una vez más: De tal manera amó Dios… ¿Al? Mundo.

¿Escuchaste lo que has dicho acompañándome a mí? Dije y repetiste conmigo que: de tal manera amó Dios al mundo. Entonces, cualquier doctrina que condene a estallar al mundo, está errada. Porque dice que de tal manera amó Dios al mundo, que entregó todo lo que tenía, ¿Correcto?

Ahora bien; si Dios ama al mundo, la doctrina que condena al mundo, está errada. Ya estamos a contrapelo con lo que se ha establecido por años en las escuelas bíblicas, ¿No es así? Nos hemos equivocado al pensar que el mundo es nuestro enemigo y no lo es. El mundo es nuestra tierra de misión.

Si no hubiera mundo, no hubieras hecho falta tú, no hubieras sido necesario. Pero déjame empezar con algo bien sencillo. Dios es eterno. Dios no tiene principio ni tiene fin. Dios principió el principio; Él es antes del principio.

Por eso, desde que hay lo que hay, hay Dios. Dios no comienza, Él es. El comienzo empieza en Dios. Así de grande es Dios. Y desde que Dios es, o sea: pasado eterno, Dios es rey. Pero resulta que es imposible ser un rey sin tener un reino.

De manera que el Reino, es eterno en pasado. Desde que Dios es rey, existe el Reino de Dios. Porque nadie puede ser rey sin reino. Y Dios es eterno a futuro. Hasta que Dios sea, (O sea: para siempre), también existe el Reino de Dios.

De manera que ninguna doctrina puede suspender el Reino para el milenio. Porque el Reino no tiene principio ni tiene fin. Antes de Dios crear al hombre, Él ya tenía súbditos. El Reino, es del perímetro de la autoridad del rey.

Tú reinas en tu casa, pero de la cerca para el otro lado, reina tu vecino. Esto significa que todo reino tiene un perímetro. Tiene un área de autoridad que se denomina jurisdicción. Pero resulta ser que el Reino de Dios no tiene límites. Funciona en la tierra, en el cielo y en el infierno.

No voy a defender esto por las dudas alguien lo quiera debatir o confrontar. No sé tú, pero lo que es yo, no siento la necesidad de defender lo que yo entiendo. Creo simplemente que es así y quiero que tú no te confundas, que quede claro.

El rey no sólo necesita un perímetro donde reinar, sino que además necesita una gente que esté dispuesta a obedecer su reinado. Porque un cacique sin indios, no es cacique. Y de paso te digo que un pastor sin iglesia ni gente, no es pastor; porque pastor es función, no título.

Entonces, donde quiera que haya sumisión al rey, él reina. Los ángeles se someten a Dios, Él reina allá. Y hay alguna gente en la iglesia, que se somete a Dios. Y que quede claro lo que dije y cómo lo dije: hay alguna gente en la iglesia que se somete a Dios. Ahí también está el Reino.

Por eso dice que el Reino está entre vosotros. Puede estar aquí y no ahí. El hecho de que tú seas parte de la iglesia no te incluye en el Reino. Escucha: esto no te lo enseña nadie en las escuelas bíblicas. No les conviene.

Si Dios reina en tus finanzas, el Reino de Dios está establecido en tus finanzas. Pero si Él reina en otras cuestiones pero no reina en tus finanzas, entonces no está establecido el Reino de Dios en tus finanzas. Por eso, mucha gente establece el Reino donde le conviene.

Entonces muchos dicen: “Te entrego mi vida”, porque saben que cuando termine el culto van a salir llevándose sus vidas. Pero los mismos, no son capaces, por fe, de decir “Te entrego mi dinero”, porque saben que cuando termine el culto y se vayan, su dinero se va a quedar en el cesto de las ofrendas.

Se dice con mucha facilidad que a Dios hay que entregarle cosas grandes, pero si alguien te pide tu dinero, tu trabajo, tu esposa, tus hijos, tu automóvil y tu ministerio, tú buscas todas las excusas bíblicas que puedas para evadir, retrasar o atenuar toda esa demanda. ¿Vas a volver a decir en voz alta y con tus manos levantadas y tus ojos cerrados, “oh Señor, te entrego mi vida?” Sólo piénsalo.

Entonces el Reino requiere, número uno, un perímetro de autoridad. Número dos, un rey. Par tener un reino necesitas tener un rey. Y número tres, necesitas alguien que se someta al rey. Sin embargo, el Reino de Dios no es tanto el rey en sí, sino la influencia que el rey ejerce sobre sus súbditos.

Y aquí es donde entran otros principios en juego. En el Reino de Dios, toda autoridad es relativa a relación. Por ejemplo: tú no puedes reinar sobre los hijos de tu vecino, porque no hay relación. Puedes tener un hijo y no estar nunca en tu casa. Podrás darle órdenes, pero no reino; porque no hay relación.

Porque el reino se establece cuando el súbdito entrega el dominio de su voluntad y de un modo voluntario, sin que nadie se lo pida, exija, presione o manipule. O sea que Dios reinará en ti si tú le entregas el dominio de tu voluntad para que Él reine, voluntariamente.

Con esto quiero decirte, -y es muy importante- que Dios ni fuerza ni viola tu voluntad para reinar en tu vida. El Reino de Dios se establece en obediencia voluntaria. Ahora son menos en los cuales reina Dios. Aunque el Reino de Dios, sí está aquí y ahora, entre nosotros.

Si tú tienes que agarrar de las orejas a tu hijo para que saque la basura a la calle para que la recoja el recolector, lo puedes obligar a hacer lo que quieres, pero no estás reinando sobre su vida. Reinar es que si tú estás a mil kilómetros de tu casa, a la hora correcta él, voluntariamente, saca la basura a la calle, porque tus principios reinan en él.

El Reino es establecido cuando no es necesario ejercerlo. Dios tiene un Reino eterno. Dios no crea nada sin propósito. Él no hace absolutamente nada porque está aburrido y no tiene otra cosa mejor que hacer. “Bueno, voy a ver si creo un hombre para distraerme un poco” 

Dios, en todo el espacio del universo, cuando fue a crear el hombre, primero preparó el lugar donde el hombre iba a manifestarse. Es como quien sabe que va a tener un hijo y entonces va y se compra una cuna. Y preparó el lugar con todas las condiciones adecuadas, para que el hombre pudiera vivir.

Po0r eso es que toda la condición de la tierra es adecuada para el ser humano. Porque Dios lo hizo así. No fue por casualidad que caímos en esta tierra después de una gran explosión en esa imprenta que, cuando cayeron las tipografías que salieron volando, formaron un diccionario, tal la tesis del big-bang.

La tierra fue creada para el hombre, si no, no tenía sentido crear un planeta así. Voy a repetir eso porque es básico entenderlo así: fue la tierra la que fue creada para el hombre, no la inversa. Dios creó al hombre, en el principio. Y dijo que eso estaba bueno en gran manera.

Ahora veamos: cuando el hombre es creado, no necesitaba salvación. De manera que el plan de Dios para el hombre, no es la salvación. Porque cuando creó lo que hoy llamamos hombre, no hacía falta salvación. Y Él no va a crear nada sin primero tener un propósito.

Esto nos muestra que el propósito va más allá de la salvación. La idea antes de crear a Adán y Eva no podía ser la de salvarlos, porque ya eran salvos. Entonces, la salvación, no es el propósito de Dios para el hombre. Sólo una necesidad.

Ahora bien; ese libro que tú llamas “santa Biblia”, (Nombre puesto por el hombre, no por Dios), es el manual de la constitución de su creación. El hombre lo denominó Biblia. O sea: yo invento o creo una máquina, y te doy el manual de operación.

Él creó un hombre, y nos dio el manual de operación. Porque el creador es el que sabe cómo opera su creación. Y si el hombre no hubiese fallado, la Biblia hoy tendría solamente tres capítulos. Génesis 1 y 2 y Apocalipsis 22.

El resto del libro fue escrito sólo para volvernos a traer al principio anterior a la caída. Y una vez llegues ahí, no vas a adorar a Dios veinticuatro horas en una vida. Vas a hacer todo lo que Adán no hizo. Ahí tienes el plan de Génesis a Apocalipsis, en cinco minutos, sin abrir el libro.

¿Cómo fue que le pusimos cohetes, nosotros, al arrebatamiento, y nos fuimos a parar a una nube de no sé qué cosa? No lo sé. No me preguntes por qué. Pero yo creo en todo lo que se ha enseñado, sólo que su expresión está incorrecta.

Eso es para el que pueda suponer que yo no creo en una segunda venida. ¡Claro que creo en su segunda venida! Estoy trabajando para que venga. Porque será bueno que sepas que Él no viene hasta que ciertas cosas estén en ciertas condiciones, y a menos que alguien se ponga las pilas y lo haga suceder, todavía no viene.

Porque Él no viene independiente de la condición de la iglesia. Viene buscando cierta categoría en la iglesia. Un varón perfecto, y para eso tenemos que madurar, porque esa es la traducción correcta. Y para madurar, tenemos que ser responsables no en asistencia a un templo, sino con relación al propósito de Dios y no a la doctrina de la escuela bíblica de la denominación a la que pertenezco.

Porque lo que yo estoy enseñando va por encima de una doctrina; yo estoy hablando de propósito eterno de Dios. Dios quiere encarnarse. Dios no puede ser visto porque es Espíritu. Entonces creó un mundo tangible; un vaso tangible, para Él poder habitar en él.

Ese es el hombre. O sea que la imagen más perfecta de Dios, sería la del hombre de mejor comportamiento espiritual. Hasta ahora, Jesús.

Dios le dijo a Adán: tú reinarás sobre las vacas, sobre las jirafas, sobre los peces y sobre todo lo que se te ocurra que está por ahí, pero no me toques el árbol del discernimiento. O sea, en otras palabras: no se trata de árboles. Es que Dios usa principios físicos para tratar temas espirituales.

¡Pero no, hermano! ¿Usted dice que, entonces, el árbol no existe? ¡Ah, no sé, yo no estaba allí! Y tú tampoco, así que no te pongas a discutir conmigo por ese asunto. Él dijo que el árbol estaba en medio del jardín. Dijo en medio, no dijo en el centro.

Yo puedo estar en medio de un salón en una conferencia y estar sentado en la primera fila o allá, en la última silla. Entonces, no era fácil encontrar el árbol; había muchos, no sólo uno. Y era la fruta del bien y el mal, eran dos frutas.

Pero una que aparentaba hacerte bien, te hacía mal, te engañaba. Pero todas se veían bonitas. Es el árbol del discernimiento. Todavía hoy la iglesia anda comiendo de él, y por eso andamos fuera del propósito. Te dije que iba a hablar del Reino, ¿Qué esperabas?

Y no era una cosa que uno tomaba un fruto porque estaba bueno y el de al lado estaba podrido, no. ¡Todos se veían muy buenos! Todos estaban rojos, maduros y apetecibles. Pero uno estaba lleno de gusanos y olía feo.

¿Y por qué Dios dijo que no tocaran el árbol, no podía vigilarlos e impedirlo llegado el momento? No, Dios no controla jamás. Toda forma de control es satánica.  Sino porque el hombre no fue creado para discernir el bien y el mal.

Dios le dijo al hombre: “Mientras tú permitas que yo discierna lo que es bueno para ti, tú reinas en la tierra”. Pero en el momento en que tú quieras discernir lo que es bueno por ti mismo, las cosas se invertirán y la tierra reinará sobre ti.

Por eso la marihuana, el tabaco, o la cocaína dominan al hombre, siendo que pertenecen a un reino vegetal sobre el cual el hombre tenía señorío. Lo mismo sucede con la comida, que en muchos casos también domina al hombre y pertenece al reino animal.

En aquel tiempo, Dios andaba dentro de Adán discerniendo por él. Adán eligió hacerlo por su cuenta y sacó a Dios y lo puso en un altar. Hoy, Cristo anda buscando meterse adentro del cuerpo de la iglesia, pero la iglesia no lo termina de aceptar y prefiere tenerlo en un templo.

Y pasan los años y los años y nadie lo ve. Y cuando alguien lo ve, es loco, es blasfemo, es conflictivo y no se sujeta porque no acepta la cobertura del consejo de tal y cual. Cristo dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Nosotros somos el cuerpo de Cristo en la tierra, pero evidentemente no mostramos al Padre en nuestro caminar, por eso nadie desde afuera nos ha visto como hijos del Reino.

Para ver al Padre, tendrían que vernos a nosotros. Por eso es que siempre digo que no se trata de rapto o no rapto. Se trata de expresarlo o no expresarlo. Porque hasta que no se lo exprese no viene, no te preocupes por el mañana.

Por eso la Biblia habla de cosas como: ¿Has visto a mi siervo Job? Job representa a la iglesia. Y en ese capítulo puedes ver que la guerra es entre Dios y Satanás. Dios dice: “Yo voy a expresarme en el mundo natural” Satanás dice: “Cada vez que lo intentes, yo lo pervierto”.

Entonces la guerra es sobre el planeta, y los únicos buenos se quieren ir. Todas las sectas del mundo quieren la tierra. Y la iglesia, que es la única que tiene derecho a poseer la tierra, se quiere ir. Y para justificarnos, creamos doctrinas que enseñan que la tierra va a estallar un día.

Y lo enseña así a pesar que la Biblia dice que la tierra no será removida jamás. ¿No has leído que el justo sobrevivirá para siempre, que los impíos no habitarán la tierra pero los justos sí? ¿No has leído que los mansos heredarán la tierra? ¿Cómo heredarían algo que se hace pedazos?

¿Cómo nos arreglamos durante años para enseñar falsedades estremecedoras y ocultar todo eso que está ahí, escrito desde hace miles de años? Claro, como hablamos de un futuro tan cierto, la gente se confunde. Porque aunque hay mucha gente dando vueltas por allí que dice estar predicando el Reino, en la parte de atrás tienen un letrero que dice: “antes que esto se ponga feo, yo me voy”.

Sólo un problema: ya se puso feo. Y si no te preparas y se pone aún más feo, te puedes caer y hasta perder tu salvación. Se tiene que poner feo, porque si hay algo seguro que podemos decir, es que los reinos del mundo van a caer, y no te creas que eso va a ser bonito de ver y convivir.

Porque mientras más se caigan los reinos del mundo, menos podrás tú depender de ellos. Hoy la iglesia, sin el mundo, no prevalece. Todo aquí depende de algo secular. Va a haber gente creyente a la cual le pedirán que haga cosas delictivas para mantenerle sus trabajos. Sólo aferrarte de ese plan contingente que los hijos de Dios tenemos podrá dejarte a salvo.

A la gente no le gusta mucho el Reino porque significa confrontar, batallar, pelear la buena batalla. Entonces prefiere adoptar la doctrina de cualquier día de estos me voy.  Si hay una doctrina fea y negativa es la del escapismo.

Son muchos los que imaginan que un día y en un momento dado sólo quedarán los zapatos de aquellos que han salido volando porque Dios vino a rescatarlos de lo que era su responsabilidad. Lamento decirte que eso no va a ocurrir, no al menos de ese modo.

Cristo sí que viene, y habrá un arrebatamiento, que sucederá cuando terminemos. Y no es secreto. Viene con sonidos, trompetas y todo ojo le verá. Por eso, de donde han sacado la doctrina de una gran fuga, no lo sé. Porque una fuga tiene que ser secreta, sin que nadie se dé cuenta. Y lo que va a acontecer será a la vista de todos.

Es el lugar que Dios ha escogido reunir porque el hombre lo perdió. Cristo vino porque amaba el mundo. Y el mundo fue dado al hombre en Génesis, y por una desobediencia, Satanás comenzó a legislar lo que Dios creó. Cristo vino para desarmar a Satanás y entregar al hombre lo que Adán perdió.

Adán reinaba sobre los peces. A Cristo los peces le pagaron los impuestos. Eso es autoridad. Él tenía autoridad sobre los cuadrúpedos, por eso se montó sobre los asnos y llegó a la ciudad como rey. Adán reinaba sobre la intemperie y lo perdió, peo a Cristo las lluvias y los vientos le obedecieron.

Aquel reinaba sobre las aves, y fue en forma de ave que llegó la plenitud del Espíritu. Todo lo que Adán perdió, Cristo lo recobró, porque Él vino a buscar lo que se había perdido. No los que se habían perdido, sino lo que se había perdido.

Y cuando fue a la cruz, dijo: “terminé, no me molesten”. Bajo el ministerio de Cristo, no se salvó ni un alma. Porque Él no vino a predicar eso. Él vino a anunciar el Reino. ¿Qué anunció Él? Que Satanás estaba reinando, pero se acercó otro reino, lo destronó y retornó las cosas al orden original, y ahora en la tierra, dijo Cristo, mando yo.

Y antes de irse, dijo: toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra. Por eso ahora tú puedes ir, porque ya Satanás no reina aquí. La única arma que tiene Satanás, es el engaño. Y la iglesia ha perdido dominio, precisamente por el engaño.

Lo que hemos aprendido en colegios bíblicos, sólo tiene cerca de doscientos años de existencia. Alguien tuvo una visión una vez: una novia cansada, y un novio que la venía a rescatar. En aquel tiempo la iglesia estaba perdiendo relatividad social.

Antes de eso, digamos unos mil ochocientos y tantos años, la iglesia reinaba en la tierra. Tanto así que la iglesia era superior al gobierno, y las ciudades siempre comenzaron edificando una iglesia en primer lugar, antes que ninguna otra construcción.

Pero de repente vinieron ciertas crisis en la tierra, ciertas guerras y ciertas depresiones, y la iglesia perdió relatividad, no pudo llenar más ese vacío. En ese entonces, Satanás aprovecha y toma a una señorita de quince años y le da una visión.

Y ella no era ni siquiera salva. Se corre rápidamente esa visión por todo un país y, una importante iglesia de ese país toma a esa palabra tan singular como proveniente de Dios. Cuando esa palabra se instaura se transforma rápidamente en doctrina.

Un hombre muy influyente de ese lugar patentizó esa visión y la colocó en las anotaciones al pie de una Biblia. Para aquel entonces, no había demasiadas opciones en biblias. Corrió rápidamente por el hemisferio, y la gente elevó sus anotaciones al mismo nivel de autoridad que la propia Palabra.

Ahí fue donde dañaron todo, porque fue donde comenzaron lo que hoy llamamos Institutos Bíblicos. En esos lugares se enseñaban las anotaciones de este hombre, basadas en aquella visión de la jovencita incrédula, y no la Biblia en sí misma.

Y usaron la Biblia para procurar apoyar o respaldar su propio mensaje. Pero todo el que es honesto de corazón, sabe que esa doctrina tiene miles de huecos que nadie nunca pudo contestar.  A través de los años, hombres e historiadores siempre han sabido la verdad, siempre han existido apóstoles y profetas.

Pasándose notas y más notas, fotocopias y más fotocopias de manuscritos, de generación en generación, el secreto. De manera que la gran mayoría de las anotaciones de estudio, casi no se pueden leer. Porque son copias de copias de copias, de más atrás de doscientos años.

Este mensaje no es nuevo, es un poco más viejo que nuestro nacimiento, nada más. Y viene de nuestros padres, que dieron su vida por él. Nadie ha dado la vida por dispensación. Todo el que dio la vida, la dio por el Reino.

Todos los reformadores creían en el Reino. Martín Lutero predicó el Reino. Son los predicadores modernos los que no predican el Reino. Porque era más fácil anotar que Cristo nos vendría a rescatar, que encarar la decadencia oficial.

Por eso se adoptó esta mentalidad de escapismo. Si Dios y Satanás se están peleando por reinar en la tierra, me parece a mí que escaparse de la noche a la mañana y sin previo aviso, estaría dejando en evidencia implícita que Dios perdió.

Si satanás se lleva más gente para el infierno que nosotros para el cielo, también estaríamos perdiendo. Ahora, claro; yo no sé qué piensas o qué crees tú, pero el Dios al cual yo sirvo, siempre gana. Porque si estuviera creyendo en un Dios que a veces pierde, ya me hubiera ido.

Esa es y debe ser nuestra mentalidad. Los que estamos de este lado del asunto, siempre pensamos así, jamás nos tragamos esa parte de la doctrina que nos quisieron hacer ingerir compulsivamente.

Muchos de ustedes quizás se tuvieron que graduar en sus seminarios igual que todos los demás, contestando a cada pregunta exactamente lo que ellos querían oír para poder aprobarlos, pero con una condición excluyente: jamás se lo creyeron. Y en lugar de ponerse a discutir, se pusieron a estudiar.

Y llegaron, entre otras, a una conclusión básica: el Reino no comienza en un milenio. La autoridad de Cristo está vigente, HOY. Pero eso, solamente en los lugares en donde Él, efectivamente, reina. Porque el mundo no es el enemigo.

(Jeremías 10: 12) = El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden del mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría. (Anótalo: a todo esto lo hizo con poder, saber y sabiduría)

(Salmo 104: 5) = Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.

(Salmo 96: 10) = Decid entre las naciones: Jehová reina. También afirmó el mundo, no será conmovido; juzgará a los pueblos en justicia. (¿Estás viendo?)

(Salmo 24: 1) = De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. (Después de leer esto, ¿A quién se le ocurre que si la tierra es de Jehová y también su plenitud, se la van a entregar al anticristo? O dicho de otro modo: ¿Cómo hará el anticristo para sacarle la tierra de sus manos a Dios? Doctrinas inventadas. ¿No han leído la Biblia?)

(Salmo 37: 18) = Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre.

(19) No serán avergonzados en el mal tiempo, (Escucha: para no ser avergonzados en el mal tiempo, necesariamente tendrán que estar ahí durante el mal tiempo) y en los días de hambre serán saciados.

(20) Más los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo. (¿Sigues viendo?)

(Verso 29) = Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.

¡Pero no, hermano! ¡Es qué! ¡A mí me enseñaron que vendría el fin del mundo y todo se haría pedazos! Lo siento mucho, vete a buscar a ese maestro y dile que se le olvidó leer la Biblia por seguirle la corriente a los viejos cabezones de tu denominación. Ah, y tú pregúntate donde anda tu Biblia, que dice lo mismo que la de tu maestro, lo mismo que la mía y todavía sigues creyendo lo que no tiene argumento.

(Verso 32) = Acecha el impío al justo, y procura matarlo.

(33) Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando lo juzguen. (Dice que no lo dejará en sus manos. ¿Eso incluirá al anticristo también?)

(34) Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores, lo verás. (Escucha; para ver cómo se destruye a los pecadores, tendrás que estar ahí, ¿No es cierto?)

(35) Vi yo al impío sumamente enaltecido, y que se extendía como laurel verde.

(36) Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; lo busqué, y no fue hallado.

Todas estas escrituras que hemos visto nos están diciendo que dios primeramente va a limpiar al inicuo, y no a la tierra. Allá donde dice que está reservada para fuego, Cristo dijo que ya está encendido el fuego. Porque es un fuego purificador, no es un fuego literal.

Él dijo: yo vine para encender fuego, ¿Y qué si ya lo encendí? En Lucas 12:39. Por eso tenemos que entender que es tiempo de definir qué es el mundo. Porque nosotros hemos dirigido nuestra energía a nuestro entendimiento del mismo.

Nosotros, en todos estos últimos tiempos, como iglesia, ministramos solamente a esa gente que tenía una situación de vida inferior a la nuestra. Y a eso, le llamábamos, el mundo. Si estaba en una mala situación, el mundo. Si era alcohólico, el mundo. Si era divorciado, el mundo. Si era huérfano, el mundo.

La iglesia siempre ministró a los que ellos consideraban el mundo, pero para considerarlo mundo, tenían que estar en una situación inferior a la del ministro. Pero había un grave problema: que la iglesia siempre tenía un nivel bastante bajo.

De ese modo, entonces, siempre estaban ministrando a gente más baja que ellos. Y eso significó un grave problema, porque se terminó con una iglesia de bajo nivel en todas sus áreas y sin respuestas para cuestiones que se fueran por encima de esos niveles.

¿Por qué? Porque dirigimos toda nuestra atención a lo que nosotros considerábamos, el mundo. Terminamos con una iglesia con falta de soluciones prácticas, y además creamos un vacío espiritual en la sociedad. Y presta atención a esto: cuando se crea un vacío espiritual, Jezabel siempre lo llena.

Entonces, intercambiamos nuestra comisión por fraseología religiosa y actividades que carecen de poder redentivo. Estoy hablando del pasado, de la historia. Una teología que era tan espiritual, tan mistificada, tan futurista, que no tenía relatividad presente, y que todas sus promesas había que canjearlas después de la muerte.

Todo eso comenzó hace cerca de doscientos años atrás. Ahora bien; la palabra nos dice que en los últimos días, habrá doctrinas de demonios. Pero son los últimos días de la iglesia, no los últimos días de tu vida. Y la iglesia tiene dos mil  años.

Podría ser que todo lo que sabemos hoy, sean efectivamente esas doctrinas de demonios. Los últimos doscientos años de la iglesia. Cristo nos advierte de que tengamos cuidado, porque en los últimos días, el engaño será la principal arma del enemigo. Por eso muchas iglesias han perdido contacto con la realidad.

Vamos a Mateo 13. Cristo está hablando de la parábola del sembrador. La palabra nos dice que si entendemos esta parábola, entenderíamos el Reino.

Entonces, lo que tenemos que hacer es escudriñarla un poco. Tal vez para muchos siervos que me están escuchando o leyendo, esto sea historia vieja, pero confío en que cada vez que la revisemos siempre el Espíritu Santo se complacerá en revelarnos algo más.

(Mateo 13: 18) = Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador; (19) cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. (Escucha y entiende: el malo viene y le hace desastres en su entendimiento al que no entiende la palabra del Reino, Al que sí la entiende, ni se le acerca.

Aquí, si tú sabes algo de gramática, el sujeto o el tema central del diálogo, es el entendimiento de la palabra del Reino, no la siembra. Porque Dios usa ejemplos físicos, para hablar de principios espirituales.

Por eso, tenemos que aprender los principios para luego empezar a leer la Biblia. Pero a nosotros no nos entrenaron en eso, sólo nos dijeron: ¡Lee la Biblia! La leímos, pero no entendimos una pepa y los principios de Dios quedaron ocultos a nuestra visión humanista e intelectual.

Y luego dice que el malo arrebata lo que fue sembrado en tu corazón. Nota que es fácil arrebatar algo de adentro tuyo sin sacarte a ti para ninguna parte. Pero cuando hablamos de arrebatar a la iglesia, la mandamos al cielo.

Es bastante frecuente que quienes han andado en drogadependencia te cuenten que cuando estaban muy pasados de droga, ellos lo llamaban “estar arrebatados”. Y no se iban a ninguna parte, sino que se quedaban dónde estaban atosigados de estupefacientes. Porque estar arrebatado es estar plenamente consciente de otra dimensión.

Estar arrebatados, es estar tomados en otra dimensión. Y un añadido. Porque dice que el malo viene y arrebata lo que fue sembrado en tu corazón, entonces eso nos deja en evidencia que el malo puede, si se lo propone, llegar hasta el interior del corazón del creyente.

Por eso es que encontramos cristianos con un nivel cero de profundidad. Por no haber entendido la palabra del Reino, el malo ha venido y les ha arrebatado de sus corazones lo que había sido sembrado. Por eso ahora andan con una profundidad cero y nadando apenas en la superficie.

Y como carece de profundidad de sí mismo, no prevalece y es engañado por la situación. Eso no quiere decir que preside en las riquezas, sino que es engañado por lo que las riquezas del mundo prometen. El que ha entendido la palabra del Reino es profundo, entiende, y jamás es engañado por las riquezas del mundo.

Mucho cuidado, no estoy hablando de Dios, estoy hablando de la palabra del Reino. Es el fundamento del creyente. ¡Esto no es teología! No hay nuevo evangelio. No hay evangelio sin el Reino. Porque las Buenas Nuevas, es que el Rey esté reinando.

Y que como Él está reinando, tú eres libre de las garras del enemigo. O sea que es imposible predicar el evangelio sin que el Reino esté establecido. Porque nos libra y libera, es que ya no reina Satanás, sino Cristo.

Él derramó su sangre en la cruz, pero si esa sangre no era aceptada en el propiciatorio, nadie hubiera sido libre. Cuando Él se sentó arriba y dijo “consumado es”, el diablo perdió la batalla, porqu8e su sangre fue aceptada.

Escucha: no hay nuevo pacto sin derramamiento de sangre, ¿No es cierto? Yo me pregunto qué cosa te hace pensar que los evangelios, en la Biblia, pertenecen al Nuevo Testamento. Si Él no muere hasta el final de los evangelios. Fíjate que hasta el final no hay expiación de sangre ni nuevo pacto.

Pero como a alguien le dio la gana de ponerlo allí y nadie se atrevió a discutir la decisión por temor a ser declarado insujeto, pues ahí está. Eso es lo que hemos aprendido por años y años como verdad irrebatible. Y créeme que es absolutamente rebatible con la misma palabra a la vista.

Yo no voy a ser una nueva doctrina de esto, no tengo ningún interés y créeme que no es necesario en lo más mínimo. Pero lo cierto es que no hay nuevo pacto hasta que no se derrama la sangre, y la sangre se derrama recién en el último capítulo de los evangelios.

(20) Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; (21) pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

(22) El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

(23) Más el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Creo que te ha quedado más que claro que el tema es entender. Dice que el que entiende, produce. Pero el que no entiende, lo poquito que tiene se lo lleva el diablo. Ahora escucha; comienza a hablar un poco más profundo.

Porque en el verso siguiente, el 24, Él dice que les refirió otra parábola. No te confundas como una enorme mayoría se ha confundido. La gente cree que cuando dice que le dará otra parábola, hablará de otra cosa. Y no es así. Le dirá exactamente lo mismo pero visto desde otra perspectiva.

Y les dice: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; y le sigue hablando de temas que ellos entienden, porque eran campesinos. Podían relacionarse con conceptos de la siembra y la cosecha.

Ellos sabían cómo sembrar, así que el Señor podía utilizar a la siembra para darles principios del reino. Del mismo modo en que hoy, cualquiera de nosotros, busca ejemplos prácticos para que tú puedas entenderme de lo que estoy hablando.

Porque cuanto mejor puedo expresar lo que estoy diciendo, mejor se me entiende. Mientras mejor articulo, mejor predicador soy. Son formas específicas para procurar que alguien entienda un principio espiritual mediante gramática natural.

Pero resulta que eso trasciende las leyes naturales y las domina. Estamos trayendo las leyes de nuestro Reino, que provienen de la esfera espiritual a la natural. De la esfera alta y no de la nube. Nosotros nacimos de arriba, pero nadie se ha ido allá para nacer.

Cristo dice: “Camina conmigo, porque mis caminos son más altos”, pero nosotros estamos pegados a la tierra. Está hablando de dimensiones, no de zonas geográficas. Está por encima de las nubes. Todos los días hay vuelos atmosféricos y fuera de la atmósfera, y nadie ha visto una ciudad en las nubes. Porque la ciudad de Dios, es la iglesia.

(25) Pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo.

Nota que la cizaña y el trigo están en el mismo campo. En el campo de Dios. De manera que la cizaña no es el mundo como se ha enseñado por allí. Porque dice que el enemigo la sembró entre medio del trigo.

(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

Nota que nadie se había dado cuenta que la cizaña era cizaña, hasta que llegó el tiempo de madurez. Ese es el tiempo de ahora. Todo estaba muy bonito en la iglesia, hasta que llegó un ministerio profético y comenzó a causar problemas.

Lo que sucede es que te descubren asuntos que nunca habías visto antes. Porque la cizaña, nadie sabe quién es hasta que no llega el tiempo de la siega. Y ahora está comenzando a haber separación en la iglesia, porque estamos en el tiempo de la siega.

Entonces, mientras más nos acercamos al verdadero propósito de Dios, más se identifica la gente con Dios. Cada cual va pagando los precios que cree que quiere pagar. Por eso, mientras más cerca lleguemos de la presencia de Dios, más evidente se hace a dónde reina Dios.

(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? (En TU campo, en el campo de Dios) ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

(28) Él les dijo: un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

Un enemigo ha hecho esto. Estamos hablando del campo de Dios. Un enemigo dentro del campo de Dios ha hecho eso. ¿Estás entendiendo, verdad? Una vez más, los enemigos están adentro, de afuera nada. Porque de afuera nada destruye la iglesia.

En toda la historia bíblica, jamás el pueblo de Dios fue vencido por un enemigo que vino desde afuera. Siempre perdió de adentro para afuera. Es una tipología. Por eso Cristo dice que una casa dividida, no prevalece.

(29) Él les dijo: no, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

Esto te está demostrando algo muy claro. El trigo y la cizaña se parecen tanto y están tan cerca, que puedes equivocarte y arrancar lo bueno creyendo que es lo malo. Y mira lo que le dice a continuación de esta advertencia.

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta (O sea: hay un determinado tiempo, el tiempo de la separación. Quiero decir que hay un tiempo donde separación, en la iglesia, no es pérdida, sino propósito de Dios) la siega; y al tiempo de la siega, yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

¿Y eso habrá sido todo? ¡No! Va a decirles otra parábola sobre el mismo tema para que entiendan de una buena vez. Porque –te reitero- las parábolas son relatos paralelos o subliminales sobre hechos ya pre-establecidos. Como este del grano de mostaza.

(31) Otra parábola les refirió, diciendo: el reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; (32) el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

Y luego dice: te lo explico otra vez, de otra manera. Es como una mujer con las tres medidas de harina, que empieza por una orillita, pero lo leuda todo. Es decir que, el Reino de Dios, todo lo que toca, se lo traga. Y si tocamos la tierra, nos la tragamos también.

Y nos dice que el Reino comienza siendo como una pequeña semilla de mostaza, pero termina siendo un mega árbol, donde todos los pájaros vienen a buscar sombra. Leuda todo. Se mete en la política, se mete en las comunicaciones, en todo.

Por eso dice que, aunque se tarde un poco, el final será el escrito. Y que es un Reino indestructible, y que no será dejado a otro pueblo. Daniel lo dijo. Que vio una piedra cortada, sin manos. Cristo. Que vino y destrozó la imagen. Humanismo.

Que la atacó en los pies, cuando reinaba Roma, su primera venida. Que comenzó a rodar por la tierra. ¡Está rodando! Y la piedra se convierte en un monte. La palabra monte es la palabra Reino. Que llenará toda la tierra, y nunca más será demolido.

Ellos no estaban satisfechos, como muchos de ustedes, quizás tampoco lo están. Entonces, le hicieron una pregunta. Porque cuando uno no está satisfecho, uno pregunta. Entonces en el verso 36 le dicen: Señor, tú me acabas de destrozar toda la escatología que me enseñaron.

Así que explícame todo este asunto de la cizaña porque no entiendo. A mí me habían dicho que la cizaña era el mundo, y que nosotros nos íbamos, y que esto y que lo otro, así que explícame como es la verdad de todo esto.

Entonces Jesús lo miró, seguramente se sonrió un poquito, y le dijo, verso 37: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, o sea, Cristo. ¿Quién es entonces el que siembra la buena semilla en todo el mundo? Cristo.

El campo es el mundo. ¿Cuál es el campo? El mundo. ¿De tal manera amó Dios, al? Mundo. La buena semilla son los hijos del Reino. ¿Quiénes son los hijos del Reino? La iglesia. Porque somos los hijos del Reino de Dios, somos producto de sus leyes.

Y la cizaña son los hijos del malo. ¿Quién es el malo? ¿Satanás, no? Bueno, vamos a ver si es Satanás. El enemigo que la sembró es… ¿Quién? El diablo. Entonces dice que el malo también tiene hijos, ¿No es cierto? Sólo hay un problema: los espíritus no se procrean.

Hay la misma cantidad de demonios en la tierra hoy que los que había en Génesis. No se han multiplicado, son la misma cantidad. Entonces, ¿Cómo puede ser que uno sea hijo del malo? De la misma manera que somos hijos de Dios: frutos de su mensaje.

Frutos de su mentalidad, frutos de su influencia. Entonces, tengo que comunicarte que dentro de la iglesia hay hijos del malo, porque andan comiendo cizaña, y no verdad. Son fruto del engaño. Entonces hay hijos de Dios e hijos del engaño.

Verso 39: El enemigo que la sembró es? El diablo. La siega es? El fin del siglo. Y los segadores, son? Los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así termina este siglo.

Se arranca la cizaña, eso es lo que dice. ¿Alguien sabe cómo se arranca lo malo de la tierra? Se saca de raíz, para que no retorne. Y observa con cuidado que lo que aquí te está diciendo es que al malo se lo arranca de la tierra. No dice que se arranque o se retire al bueno.

Y prosigue: de manera que como se arranca la cizaña, igual, de la misma forma, y se quema en el fuego, así va a ser en el fin de este siglo. Y ahora te lo desgloso un poco mejor. Y dice: enviará Cristo, que es el Hijo del Hombre, a sus ángeles.

¿Qué quiere decir con esto? En principio, que los ángeles de Cristo no son los ángeles de Dios. Los ángeles de Cristo son sus ministros de fuego. Cristo envía sus mensajeros. Ya los está enviando; yo soy uno de ellos. Pero no el único, hay muchos más.

Y luego dice: Y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo. O sea que aquí te cambia la palabra cizaña por la de gente que hace tropezar a otra gente. Ahora no dijo que arranca la cizaña; ahora dijo que saca de su reino a la gente que sirve de tropiezo, y a los que hacen iniquidad.

Entonces explica que la cizaña es gente que hace tropiezo y gente que hace iniquidad, o que se resisten a gobierno. O sea que lo que dice es que en el fin de este tiempo, habrá una separación entre creyentes hijos del Reino, y gente que son tropiezo y hacen iniquidad.

Y todo dentro de un compendio llamado: Su Reino. Y el verso 42 dice que los echará en el horno de fuego. Fíjate que los saca de su Reino y los manda al horno de fuego. Estoy leyendo la Biblia, no estoy inventando nada. Y concluye diciendo que allí será el lloro y el crujir de dientes.

Y luego dice que entonces, después de la separación de la cizaña, la iglesia se convierte en gloriosa. Y entonces vienen las naciones, y luego el juicio. Y luego (Porque no debemos hacerle casos a los subtítulos, que fueron puestos por viejos cabezones con ganas de confundirnos), dice que además.

¿Y qué quiere decir con “además”? Que todavía no ha quedado satisfecho con su explicación y quiere darte otra más. Además, el reino de los cielos, (Porque recuerda que está hablando del Reino DE los cielos, y no el Reino EN los cielos) es semejante a un tesoro escondido en un campo.

¿Qué era el campo? El mundo. O sea que Dios tiene un plan secreto en la tierra. Y Cristo lo encontró. Y lo escondió, porque la escritura legal de la tierra la tenía Satanás, porque Adán se la entregó. Entonces, escondió la revelación, y fue a la cruz.

Se despojó de sí mismo, se hizo en semejanza de hombre, fue a la cruz, y compró el campo. ¿Cuál era el campo? El mundo. Dos veces tuya. Como se la entregues otra vez a Satanás yo mismo vengo y te arranco la cabeza.

Era nuestra, la perdimos, Él vino, la rescató, y nos la volvió a dar. Por eso la sangre cayó en el suelo y hubo terremotos, el sol se oscureció y todo tembló en gran manera. La sangre del Cristo redimió todo lo que tocó.

Pero todavía no está satisfecho, y continúa y dice: También el reino de los cielos es semejante a un mercader que está buscando buenas perlas. Y cuando la encontró fue y vendió todo lo que tenía. Eso fue lo que hizo Cristo. Y la compró. Fuiste comprado por un precio.

Asimismo, dirá después, el reino de los cielos es semejante a una red, que se echa en el mar, y recoge toda clase de peces. Recuerda que está hablando del Reino de los Cielos, que es la iglesia. Y dice que ella recoge toda clase de peces, o sea gente.

Porque Cristo les dice que si bien ahora son pescadores de peces, luego lo serán de gente. En la iglesia hay toda clase de gente. Y una vez que está llena, la sacan a la orilla, y sentados recogen lo bueno en cestas, y lo malo lo echan fuera.

Y tampoco se conforma con esto, ahora te lo explica en detalle. Así será el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos. ¿A quién apartan? A los malos. ¿Quiénes se quedan parados adonde estaban? Los justos.

(Mateo 24: 36) = Pero del día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

¿Has escuchado bien? Nadie sabe, sólo el Padre. No lo sabe el Hijo, no lo saben los ángeles, no lo sabe el Espíritu Santo, sólo lo sabe el Padre. ¿Estamos bien? ¿Ah, sí, eh? ¿Y entonces de dónde sacaron su información los que fabrican mapas del fin del mundo? Y no estoy hablando de profecías paganas, ¿Eh? Gente nuestra. ¿Quién se los pudo haber revelado si el Espíritu lo desconoce?

Es neta interpretación o especulación de hombre, porque Cristo no te la puede dar porque no lo sabe. Y el Espíritu tampoco lo está diciendo. Ponerle día y fecha a un acontecimiento que no tiene día y fecha, es una tontería, una soberana estupidez. El problema es que muchos lo creen.

(37) Más como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Ahora ya no es una parábola, ahora te está dando ejemplos con algo que ya sucedió. Te está mostrando que algo que va a pasar va a parecerse a algo que ya pasó. Te dice: “Nadie sabe el día y la hora, pero será igualito a como pasó en los días de Noé”. Así va a pasar el día que Él venga.

Ahora veamos: ¿Quiénes desaparecieron en los días de Noé, los justos o los malos? Los malos. ¿Eh? ¿Qué me está diciendo, hermano? ¡Eso no es lo que a mí me enseñaron! Ya lo sé, por eso te lo vengo enseñando con la Biblia en la mano desde hace más de quince años.

(38) Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, (¿Quiénes estaban comiendo y bebiendo, Noé o los impíos?) casándose y dándose en casamiento, (¿Quiénes, Noé o los impíos? Los impíos) hasta el día en que Noé entró en el arca, (¿Quién quedó afuera, Noé o los impíos? Los impíos) y no entendieron (¿Quiénes no entendieron, Noé o los impíos? Los impíos.) hasta que el diluvio se los llevó a todos (¿A todos quienes? ¿Los que estaban con Noé o los impíos que estaban fuera? A los impíos que estaban fuera) así también será la venida del Hijo del Hombre.

(40) Entonces, (¿Cuándo entonces? En el día de la venida de Cristo) dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. (¿Quién será tomado, el justo o el impío? Aquí, estoy seguro, a más de uno se le viene la respuesta más que rápida: ¡El justo! ¡El arrebatamiento!)

Olvídalo. Va a ser necesario que retornes a tu tercer o cuarto grado de la escuela primaria y repases texto, contexto, sintaxis e ilación. Elemental. Porque Él está comparando el día que viene Cristo, con el día de Noé.

Y te acaba de decir que Noé es protegido de la crisis, y la gente que es impía es llevada. Entonces, en aquel día. ¿Qué día? El día en que Cristo regresa. ¿Qué día? El día idéntico al día de Noé. En ese día, estarán dos en el campo, y uno será tomado.

Es igualito que en el día de Noé. Uno será tomado. ¿Cuál será tomado? Luego dice que habrá dos mujeres moliendo en el molino. Dos mujeres. Son dos iglesias. Porque la mujer de Proverbios 31 no es tu esposa, es la iglesia. Mujer, en la Biblia, siempre es la iglesia. Y están moliendo en el molino, y una será tomada y la otra será dejada. Vela, pues, porque nadie sabe cuándo viene.

(Lucas 17: 26) = Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. (Idéntico. O sea que Dios está usando el pasado para predecir el futuro. Ese es el principio. El futuro no está en Apocalipsis, está en Génesis.

Porque Dios no comienza por el principio, comienza por el fin, y retrocede a buscar quién lo manifiesta. Dios no es un científico, no experimenta. Él sabe cuándo termina. Pero quién determina cuánto tiempo dura, es el obediente. Es decir que Dios sabe que va a tener una iglesia gloriosa. Lo que Dios todavía no sabe es si tú vas a ser parte o no de esa iglesia gloriosa.

Porque siempre que la voluntad de Dios tropieza con la voluntad del hombre, ahí aparece otro principio y Dios doblega la voluntad del hombre. Con esto quiero decirte que, si te aprendes los principios, jamás te vas a enredar con doctrinas de hombres).

(27) Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, (¿Quiénes? Los impíos) hasta el día en que Noé entró en el arca, (Nota cómo hace la diferencia entre los que comen y beben y los que entran. El que entra, está entrando en el vaso preparado por Dios para protección de Crisis).

 Eso es la iglesia gloriosa, el remanente santo, o la manifestación de los hijos (uios) de Dios. Lo que hoy tratamos de edificar es libertad para la gente fiel y para el cautivo de la religión. El cautivo de la religión es representado por los animales, que vienen al arca preparada por la gente que no fue engañada por falsas doctrinas.

Nosotros comenzamos a construir el arca, y todo el mundo se está riendo, porque no tiene el menor sentido construir un arca donde jamás ha llovido. Y como la gente anda más o menos cómoda con sus departamentos, sus autos y sus paraguas, no piensa que alguna vez vaya a llover.

Porque después de todo le dijeron que, si llegara a llover. Va a venir rápidamente Cristo a rescatarlos. Pero nosotros seguimos martillando el arca, y cuando empiece a llover, ¿A qué no te imaginas a dónde va acudir la gente? Al arca que hemos construido.

El arca es un grupo de gente entendida en el propósito de Dios. El arca tiene tres medidas. Treinta codos de alto. Treinta, es el número de la estatura del varón perfecto. Cincuenta codos de ancho. Cincuenta es el número de Pentecostés, la plenitud del Espíritu.

Y trescientos codos de largo, el poder sobrenatural de Dios. Es la gente madura, llena del Espíritu y en el poder sobrenatural de Dios, la que salva a la iglesia en tiempos de crisis. Mientras la gente anda de parranda en parranda, de fiesta en fiesta, de concierto en concierto y hasta de congreso en congreso, hay dos o tres personas que andan armando un arca.

Y todo el mundo la está mirando con la misma sonrisa burlona con que lo miraban al viejo Noé. ¡Cállate! ¡Estás en error! ¿Cómo se te ocurre semejante doctrina? ¡Eso es falso! – Hijos, sigamos clavando clavos.

Porque los reinos del mundo van a caer, y la gente que cree que no va a estar presente cuando caigan, va a tener que buscar algún tipo de protección, y lo que ellos no saben es que dependen de los obedientes en el Reino. Es el plan de Dios, Dios trabaja así, yo no lo inventé, sólo estoy trabajando con Él.

…Y vino el diluvio y los destruyó a todos. (¿A quiénes? A los impíos.) (28) Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban, (¿Quiénes, los justos o los impíos? Los impíos) (29) más el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. (¿A quiénes? A los impíos).

(30) Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

(31) En aquel día, (¿Qué día? El día en que Cristo vuelva y se manifieste. El día que es igual al día de Noé) el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que esté en el campo, asimismo no vuelva atrás.

(32) Acordaos de la mujer de Lot.

(33) Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.

O sea que no es tiempo de estar protegiéndote de la crisis, sino invirtiendo en el Reino. En los últimos días, el que procura salvar su vida, la pierde. Pero el que la entrega al Reino, la gana. Entonces la gente, por causa de presión económica acapara en lugar de dar, y lo pierde.

El que entrega su vida, la gana. ¿Cuál es tu vida? Tu reputación, tu tiempo, tu dinero, tu identidad, tu mujer, tus hijos, tu visión, tu voluntad. El que busca proteger eso, en este tiempo, ciertamente lo perderá. No es una profecía de hombre, es Biblia. No es tiempo de andar protegiendo pertenencias personales. Es tiempo de invertir tus pertenencias personales para la edificación del arca.

(1 Tesalonicenses 4: 13) = Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, (Estamos hablando de los tiempos finales, estamos hablando del mundo y la iglesia y de los que duermen) para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. (Aquí el tema es, no ser ignorantes. Aquí, Pablo, está hablando y orando para que la gente no sea ignorante.)

(1 Tesalonicenses 5: 1) = Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.

(2) Porque vosotros sabéis  perfectamente que el día del Señor (¿Qué día? El día como el de Noé. El día como el de Lot) vendrá como ladrón en la noche; (Ahora, escucha: ahí no dice que Cristo vaya a venir de noche.

Ahí dice que viene como vendría un ladrón en la noche. ¿Cómo vendría un ladrón en la noche? Cuando tú ignoras que él viene. Entonces, lo que en esencia está diciendo, no es que Cristo viene como ladrón, sino que viene como vendría un ladrón en la noche.

Cuando tú menos te lo esperas. O sea que no tiene nada que ver con la noche, no está hablando de horas cronológicas, sino que está usando la forma en que opera un ladrón de noche, para decirte cómo viene Cristo. Viene cuando nadie lo ve. Cuando todo el mundo se cree que todavía no es, entonces viene cómo, (Analogía, metáfora, comparación) el ladrón en la noche.

(3) que cuando digan: paz y seguridad, (Es decir, la gente que no cree en tribulación. Claro que mi interpretación de la tribulación no es la de siete años donde la gente pierde la cabeza, sino que tribulación es algo progresivo, donde cada vez se pone peor.

¿Por qué no vas a esos lugares donde te matan por predicar el evangelio y le hablas de una tribulación futura, a ver qué te dicen? ¡Claro! Acá vivimos con tanta comodidad que pensamos que la tribulación es un evento futuro.

Predica esto en esos lugares donde la gente se muere todos los días de cualquier cosa y diles que ahora no hay tribulación, que eso es algo que vendrá. ¿Tú crees que Dios ama a unos más que a otros?) entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, (¿Por qué? Porque todos andaban pensando que había paz, y que a ellos no les iba a pasar nada, y que Cristo los iba a rescatar. Pero de repente, no estaban preparados. ¡Está escrito en tu Biblia igual que en la mía, donde yo lo estoy leyendo ahora!)

…como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. (Dice que será como los dolores de parto. ¿Y cómo son los dolores de parto? De pronto ella cree que se muere y ya viene y ya nace, y al ratito se le va la contracción, sonríe y te dice: ¡Falsa alarma! ¿Y esto que significa? Que por más que te prepares y hagas todos los cursos de parto sin dolor y parto sin temor que quieras, siempre te toma por sorpresa. Todo esto, él se lo está hablando a un grupo de gente, pero luego dice:)

(4) Más vosotros, hermanos, (Recién ahora es que se dirige a la iglesia, todo lo demás no tenía nada que ver contigo. Porque dice que ahora a vosotros, hermanos, y los identifica como un grupo aparte al que le acaba de hablar, y dice:) no estáis EN tinieblas (O sea: tinieblas, es ausencia de luz. No físicas, sino que tinieblas, aquí, es ignorancia, mientras que luz es sabiduría. Por eso dice que las naciones vendrán a su luz, pero las naciones todavía no vienen, porque no hay ninguna luz.)

 La luz es sabiduría, y sabiduría es relativa a resolver la problemática del día. Y las naciones van a  correr a la iglesia, cuando la iglesia tenga soluciones para los problemas de las naciones. Vendrán a tu luz. Lo que sucede es que para el teólogo, la Biblia es literal aquí y espiritual allá, práctica aquí y teórica allá. Hay un problema: es espiritual o no sirve leerla.

´Lo que él acaba de decir, de alguna manera, es que en la tierra hay un grupo de personas que no anda confundida con los tiempos de Dios, y que sí sabe, más o menos, cuándo viene. Por eso muchos, mientras una gran mayoría anda con rostro compungido y sufriente, anda bailando de gozo porque sí saben quiénes son, en quién han creído y para dónde van. Si todo el mundo experimentara estas tres cosas, serían las personas más felices del mundo.

(5) Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

(6) Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

(7) Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

(8) Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de la fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.

(9) Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, (10) quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.

(11) Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

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El Valor de la Resurrección

Es maravilloso que Romanos 3 nos diga que somos justificados gratuitamente por la sangre del Señor Jesús y que Romanos 4 continua que por causa de que fuimos justificados, el Señor Jesús resucitó (v. 25). Su muerte es la base de nuestra justificación, mientras que Su resurrección es la prueba de nuestra justificación.

Debido a que murió, somos justificados; debido a que somos justificados, El resucitó. Somos justificados ante Dios por causa de Su muerte, y El resucitó por causa de nuestra justificación. Con Su resurrección Dios comprueba que Su sangre nos puede justificar.

Supongamos que alguien pregunte si Su sangre es efectiva o no. No podemos ver la sangre. La sangre no se puede ver porque fue puesta en los postes y en los dinteles de las puertas. Fue traída al Lugar Santísimo y puesta en el lugar de expiación por el pecado. Sólo Dios la veía.

Nosotros sólo sabemos acerca de la redención del Señor Jesús. No sabemos cómo la sangre del Señor Jesús satisfizo las demandas de Dios. No importa cuánto sepamos, nunca entenderemos con claridad este asunto. En todo el universo, sólo uno conoce el valor completo de la sangre del Señor, a saber, Dios. Dios conoce el valor de la sangre del Señor Jesús.

Nosotros sólo la conocemos en parte. No la conoceremos nunca con nuestra mente, nuestra oración o nuestra sabiduría. No sabemos por qué la sangre del Señor Jesús quita todos nuestros pecados. Sólo podemos decir que El murió por nosotros y por nuestros pecados. Todavía no conocemos el valor de la obra del Señor en la cruz. Pero Dios conoce este valor.

¿Cómo demuestra Dios que la obra de Su Hijo tiene gran valor? ¿Cómo demuestra Dios que el sacrificio propiciatorio de Su Hijo cumplió su función? Él lo demuestra al darnos la resurrección como una prueba. La resurrección comprueba que Él está satisfecho con la cruz. En la resurrección, Dios dice que ha aprobado la cruz y que ésta ha pasado la prueba.

Ahora Dios presenta la resurrección como una evidencia. Somos justificados. Por lo tanto, el Señor Jesús resucitó. Debido a que Dios vio que la obra del Señor ha cumplido todos Sus requisitos justos, todo aquel que viene a Dios ahora está justificado. Puesto que Dios está satisfecho, el Señor Jesús resucitó.

La ilustración que dimos tal vez no sea muy buena. Déjame darte una ilustración más apropiada. Esta vez no digamos que alguien debe dinero. Más bien, digamos que alguien ha pecado. En este caso un hermano no va a hablar por él, sino que va a llevar su castigo, si existiera tal ley como la de llevar el castigo de otro.

Esa persona pecó y debe ser puesta en la cárcel meses o años. Pero resulta que esa persona tiene problemas neurológicos, problemas del corazón, una enfermedad del riñón, y otros tipos de enfermedades. Sin embargo, este hermano es muy saludable y está dispuesto a ser su substituto.

¿Cuándo sabrá esa persona que su caso está terminado? Él es el que debe ir a la cárcel. Pero él otro ha ido en su lugar. Aunque esta persona no haya estado ni un solo día en la cárcel y aunque esté pacíficamente en su casa y pueda seguir con sus negocios como siempre, mientras él otro esté en la cárcel, su corazón no estará tranquilo. Le preocupa que algún día el juez diga que él otro no puede ser su substituto y que él deba ir a la cárcel. No es sino hasta el día en que él otro es liberado y sale a la calle que sabrá que su caso se ha terminado.

Si su caso aún no estuviera terminado, él otro no habría sido liberado. El Señor Jesús murió por nosotros. Pero nosotros no sabemos qué es lo que Dios dice con respecto a esto. Yo sé que el Señor vino para redimirnos del pecado. Pero, ¿cómo sé si Dios aprueba esta redención?

No sé si la redención del Señor es suficiente o apropiada. No sé si la obra redentora del Señor ha llegado a su culminación. Pero debido a que el Señor salió de la muerte, me doy cuenta de que ya todo ha sido solucionado.

Cuando realizas una operación bancaria y depositas un dinero, e quedas esperando con un dejo de angustia para ver cómo resultará la transacción. El fantasma de algo incorrecto o de algún billete falso se agita en tu mente y te fastidia bastante.

Mientras estás parado en el mostrador, sigues preocupado. ¿Cómo sabrás si el monto es correcto? ¿Cómo sabrás si todos los billetes eran verdaderos? ¿Cómo sabrás si todas las fichas que escribiste eran correctas?

Varias veces el cajero tomó un billete y lo examinó bajo una luz. Después de contar todo el dinero, él firmó la ficha y la pasó a un superior, quien también la firmó. La ficha fue luego pasada a otro hombre sentado frente a él quien la firmó de nuevo.

Finalmente, se te entrega la ficha. En ese momento recién sabes que la transacción está completa, y te llevas la ficha a tu casa. No tienes que preocuparte más si los billetes eran verdaderos, o si las monedas eran verdaderas.

Mientras las tres firmas fueran verdaderas, todo estaba bien. Si después de volver a la casa todavía continuaras preocupado de si uno de los billetes fuera falso y no pudieras comer o dormir por esto, algo estaría mal en tu mente.

La cuestión ya no era si los billetes tuvieran el color correcto, la impresión correcta o el papel correcto. Mientras el banco tome el dinero y ponga su firma en la ficha, el dinero es verdadero, y todos los problemas se acaban.

De la misma manera, mientras veamos al Señor resucitado, todo está bien. La resurrección del Señor nos dice que somos justificados. ¿Qué significa que seamos justificados? Significa que Dios ha reconocido la redención de Su Hijo Jesús.

Después de esto, Él nos justificó y luego Su Hijo resucitó. La resurrección testifica que Su muerte es apropiada. Así que, si usted aún no tiene paz y aún no conoce lo que Dios ve en cuanto a su salvación, si puede ser salvo ante El por medio del Señor Jesús, todo lo que necesita preguntar es si el Señor ha resucitado.

Su muerte se encarga de la redención. Su resurrección se encarga de la justificación. Sin justificación, Él no podría haber resucitado. Por eso dije muchas veces que la resurrección es el recibo que Dios dio por el sacrificio que el Señor Jesús ofreció. La resurrección es el recibo que Dios nos da. Reconoce el pago como adecuado.

Si tú tienes fe en cierta persona y sabes que tiene buen crédito, no necesitarás un recibo de él si tú le prestas cien, o mil o diez mil dólares. Tú sabrás que él no te engañará. Pero si es una persona que no conoces, uno al que nunca conociste y cuyo crédito no conoces, sin duda querrás un recibo.

Tú no sabes qué hará con tu dinero. Gracias al Señor. Él sabe que somos de poca fe. Él sabe que tendremos dudas acerca de Él y que no creeremos en El inmediatamente. Aunque nos ha dado a Su Hijo y lo hizo sufrir el juicio para cumplir la redención, e incluso ha declarado que cualquiera que reciba a Su Hijo será justificado, Él sabía que el hombre aún no creería en El. Por lo tanto, levantó a Su Hijo de los muertos como una prueba de nuestra justificación. Su Hijo es la prueba de nuestra justificación ante El.

Ustedes, entonces, tienen ahora un recibo en sus bolsillos. Supongan que eres salvo, pero después de unos cuantos años Dios dice: “Ahora tienes que ir al infierno. Tienes que ir a la perdición eterna”. Por supuesto, esto nunca ocurrirá. Y entonces preguntarías: “¿Por qué?”

Supongan que Él diga: “Porque has pecado. No eres bueno”. Luego tú dirías: “¿Acaso el Señor Jesús no cumplió la redención?” Supongan que Él diga: “La redención de Jesús no es suficiente. Tienes que ir al infierno”. Entonces tú dirías: “¿Por qué la redención del Señor no es suficiente?”

Tal vez Dios diga: “Acaso no crees que Yo lo sé todo. Si digo que no es suficiente es porque no es suficiente”. ¿Qué puedo decir entonces? Tengo que admitir que me equivoqué, sin embargo confío en la redención del Señor.

Pero Dios dice que aunque la redención del Señor fue cumplida, no es completa. Entonces le dirías: “Si la obra de redención del Señor Jesús no fue del todo suficiente, no deberías haberlo levantado. Si lo levantaste, nos estabas diciendo a través de esta resurrección que todo estaba bien.

¿Cómo puedes decir ahora que no es suficiente?” Si yo le dijera esto a Dios, incluso Él tendría que reconocer que digo la verdad. ¡Aleluya! El propósito de Su resurrección es mostrarnos que Sus obras son apropiadas.

Si no hay resurrección entre nosotros, entonces ¿cómo sabemos lo que ocurrió en la cruz? ¿Cómo sabemos lo que el Señor negoció con Dios en la cruz? En la cruz escuchamos estas palabras: “Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?”.

Otra palabra que oímos fue: “Consumado es”. Una palabra nos dice que Dios lo desamparó. Otra nos dice que era consumado. Si el Señor Jesús sólo hubiera muerto, entonces todo el mundo sólo podría tener esperanza en El, no seguridad. El hombre podría esperar obtener la vida eterna en El. Podría esperar ser justificado y perdonado en El.

Pero nunca podría tener la seguridad de decir que es salvo o que tiene vida eterna, o que sus pecados fueron perdonados, o que Dios lo justificó. La razón por la cual tengo seguridad de que mis pecados están perdonados y que soy salvo por la fe es porque he visto la resurrección del Señor Jesús. Su resurrección nos muestra que la cruz ha satisfecho el corazón de Dios.

Yo soy uno que predica la cruz. Entre nosotros, muchos colaboradores también predican la cruz. En la actualidad somos los que creen en la cruz. Creemos que Su muerte nos ha salvado. El no murió para Sí. Por el contrario, El murió para redimirnos.

Pero déjenme hacerles una pregunta. ¿Pueden encontrar en la Biblia un versículo que diga que debemos creer que el Señor Jesús murió por nosotros? ¿En qué parte del Nuevo Testamento dice que debemos creer en la muerte del Señor? No existe.

Esto es muy extraño. No hay ni siquiera un versículo en todo el Nuevo Testamento que nos diga que debemos creer que el Señor murió por nosotros. No me mal entiendan y piensen que desprecio la obra de la cruz. Estoy a favor de la obra de la cruz. Pero debemos prestar atención a la palabra de la Biblia.

No hay ni un solo lugar en el Nuevo Testamento que diga que debemos creer que el Señor Jesús murió por nosotros. Hay un sin número de lugares en la Biblia que nos dice que Jesús murió por nosotros y por nuestros pecados.

Pero no hay ni uno que diga que debemos tomar Su muerte como el objeto de nuestra fe. El Evangelio de Juan nos dice que tenemos que creer. Pero no dice nada acerca de creer en la cruz. Sólo habla de creer en el Señor.

También hay otra cosa que es igualmente extraña. El Nuevo Testamento nos dice que creamos que Dios levantó a Jesús de entre los muertos. La Biblia no dice que la cruz o la muerte del Señor Jesús es el objeto de nuestra fe. Más bien, dice que la resurrección es el objeto de nuestra fe.

Creo que todos conocemos el versículo en Romanos 10: 9: “Que si confiesas con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. ¿Por qué la Biblia no nos pide que creamos en la cruz del Señor? ¿Y porque nos pide que creamos en Su resurrección? ¿Por qué la Biblia nunca nos pide que creamos en la cruz del Señor Jesús?

Más bien, nos pide creer que Dios lo levantó de entre los muertos. Hermanos, debemos considerar esto un poco. Esto es muy importante. Si dependiera de nuestra lectura bíblica, pensaríamos que la cruz es la cosa más importante, y que debería haber por lo menos una palabra que diga que debemos creer en la muerte del Señor en la cruz.

Pero no hay nada de esto. ¿Por qué es así? Un hermano puede responder que si Cristo no hubiera resucitado, nuestra fe sería vana. Es verdad que dice dos veces en 1 Corintios 15 que si Cristo no hubiera sido levantado, entonces nuestra fe sería vana.

Pero esta palabra no nos ayuda a resolver el problema. Por el contrario, agranda nuestro problema. Si no existe la resurrección, nuestra fe es vana. Por lo tanto, la resurrección es algo que debemos creer. Sabemos que la redención es un asunto entre Dios y el Señor Jesús.

No es la demanda de Dios sobre el hombre. La redención no es algo que el Señor hizo para satisfacer el corazón del hombre. Consiste en el hecho de que el Señor Jesús satisfizo la demanda de Dios en cuanto a la santidad, la justicia y la gloria.

La muerte del Señor y la obra redentora que El cumplió son transacciones que ocurrieron entre Dios y el Señor Jesús. No es algo que suene como el objeto de nuestra fe. La base de nuestra fe consiste en que Dios levantó a Jesús de entre los muertos.

Por lo tanto, hoy día nuestra fe no está en la sangre del Señor Jesús, la cual nos redime del pecado. Nunca podremos entender por completo este asunto. Incluso alguien gente espiritualmente en alto nivel, que conoció a Dios muy bien, ha dicho que no sabía cuánto valor hay en la sangre del Señor Jesús.

 Incluso se ha dicho que cuando iba ante Dios, sólo podía orar: “Dios, no sé cuánto vale la sangre de Tu Hijo ante Ti. Pero pido que todo el valor de la sangre de Tu Hijo sea revelada en mí”. La sangre del Señor vale tanto que aunque hable mucho, no podría recibir todo lo que Él ha hecho, y Su obra estaría limitada por mi hablar.

Nosotros no conocemos el valor de la sangre. Pero sí conocemos el valor de la resurrección. La sangre del Señor satisfizo la demanda de Dios, pero no sabemos cuánto se demandaba. Pero sí sabemos cuánta satisfacción trae. No sabes cuánto debías. Tal vez debías diez talentos o tal vez diez millones de talentos. Pero sí sabes que la muerte del Señor es suficiente para salvarte.

¿Y cómo es que sabes esto? Es porque Él ha resucitado. Yo no confío en si el dinero que deposito en el banco es suficiente o no. No confío en esto. Tampoco tengo que confiar en si todo el dinero que deposité era verdadero. En lo que confío es que Dios no me dará un recibo falso.

Aun si la redención del Señor estuviese mal, cualquiera que fuese el error, Dios nunca daría un recibo equivocado. Por tanto, aunque no sepa cuánto la sangre ha alcanzado la demanda de Dios, yo sé que ha satisfecho Su demanda.

Si el Señor no ha satisfecho a Dios, Él no lo habría resucitado. Por lo tanto, tú puedes creer de la manera más ignorante. No tienes que preguntar si la sangre del Señor es suficiente, o si la obra redentora del Señor fue aprobada. Lo único que tienes que preguntar es si Dios levantó al Señor.

Puesto que el Señor Jesús ha resucitado, lo único que tú tienes que hacer es creer. Nosotros creemos en la resurrección. Por esto la Biblia sólo nos exige creer en la resurrección; no nos exige que creamos en la cruz. La obra de la cruz sólo nos hace saber lo que el Señor ha hecho ante Dios.

Lo que predicamos y creemos es la resurrección del Señor Jesús. Esto incluye Su muerte y Su vida. Una vez que veo el recibo, sé inmediatamente que la cantidad es adecuada y que todos los billetes son verdaderos.

Esta noche puedo dormir bien porque el Señor Jesús ha resucitado. Si Él no hubiera resucitado, aunque hubiera muerto para redimirnos, aún no podríamos dormir en paz. ¿Cómo sé que Su sangre es suficiente? ¿Cómo sé si el problema del pecado está resuelto? ¡Aleluya! Hay resurrección.

Debido a que somos justificados, El resucitó. Así que, creemos en Su resurrección. No sé cuántos están aún preocupados por su salvación, aún dudan y no están seguros. Cuando tú te preguntas si has confiado en Jesús, puedes decir que sí.

Cuando tú te preguntas si crees que Jesús murió por ti, también puedes decir que sí. Pero aún tienes una pregunta en ti. Tal vez pienses que creer en Jesús no sea suficiente para perdonar tus pecados, que aún debes hacer algunas buenas obras.

Tal vez pienses esto y aquello. Pero solamente debes saber una cosa. ¿Por qué Dios levantó a Jesús? ¿Por qué Dios entregó un recibo? El hecho de que Dios está dispuesto a entregar un recibo prueba que el monto que tú has depositado está bien.

Cuando Dios levantó a Su Hijo de los muertos, probó que la redención que Su Hijo cumplió era justa. Dios no puede hacer nada injusto. La resurrección prueba que la obra del Señor Jesús es efectiva ante Dios. Es por esto que el Nuevo Testamento subraya tanto que creamos que Dios levantó a Su Hijo de los muertos.

Los dos versículos que mencionamos anteriormente en 1 Corintios 15 son preciosos. El versículo 14 dice: “Y si Cristo no resucitó, vana es nuestra proclamación, vana es también vuestra fe”. Luego el versículo 17 dice: “Y si Cristo no resucitó, nula es vuestra fe”.

Si Cristo no resucitó, uno no sabrá en qué se convirtieron las cosas que creyó. Otra cosa maravillosa que se ve en 1 Corintios 15: 3 dice: “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”. Pero en el versículo 17 dice: “Si Cristo no resucitó… aún estáis en vuestros pecados”.

¿No se contradicen estos dos versículos? El versículo 3 dice que El murió por nuestros pecados. Eso significa que El resolvió el problema de nuestros pecados. ¿Porque el versículo 17 dice que si Cristo no resucitó, aún estamos en nuestros pecados?

Este versículo es muy peculiar. Tal vez tú lo cambiarías a: “Si Cristo no murió por vosotros, aún estáis en sus pecados”. Si cambiamos la palabra resucitó por murió, estaremos listos para entenderlo. Puesto que Cristo murió por nosotros, ya no estamos en pecado.

Pero el versículo 3 dice que Cristo ya murió por nuestros pecados. Ahora el versículo 17 dice que sin la resurrección de Cristo, aún estamos en pecado. ¿Qué significa esto? Amigos míos, el asunto está muy claro. Por un lado, Cristo murió por nuestros pecados. Pero ¿cuándo sabemos que ya no estamos en pecado, y cuándo sabemos que hemos sido liberados del pecado? Cuando el Señor Jesús resucitó.

Cuando el Señor resucitó percibimos que fuimos redimidos de nuestros pecados. Tenemos que distinguir entre estas dos cosas. La redención y la liberación del pecado ante Dios se deben a la muerte del Señor; no se debe a Su resurrección.

Pero para nosotros, más que Su muerte, es la resurrección del Señor lo que percibimos. Los ojos de Dios sólo ven la muerte del Señor Jesús, y nuestros ojos sólo ven Su resurrección. Dios no necesita la resurrección del Señor como Su prueba. Él sabe muy bien que la muerte del Señor es adecuada para la redención.

El problema radica en que nosotros no sabemos. Un recibo no se escribe para el que recibe el dinero. Se escribe para el que paga la deuda. No hay recibo para el acreedor. Todos los recibos se hacen para los deudores. Se hacen para darle al deudor paz mental.

Así que, ante Dios la muerte del Señor es suficiente para nuestros pecados. Mientras El muera, Dios estará satisfecho. La resurrección nos dice que Él está satisfecho, que la muerte del Señor nos ha redimido de los pecados.

Pero si el Señor no resucitó, aunque hubiésemos sido redimidos de nuestros pecados, aún no lo sabríamos. Con la muerte del Señor, el problema del pecado está resuelto para siempre ante Dios. Sin la resurrección, no tendríamos la confianza de que nuestros pecados estuvieran resueltos.

El hecho del perdón recae en Su muerte. La seguridad del perdón recae en Su resurrección. La muerte del Señor nos redime de los pecados, y la resurrección del Señor nos permite saber que hemos sido redimidos de nuestros pecados.

Por lo tanto, tenemos estos dos lados en la Biblia. Si el Señor Jesús no hubiera muerto por nosotros, no habríamos sido redimidos de nuestros pecados. La Biblia dice que Jesús ha muerto por nuestros pecados. Pero vemos que aún estamos en pecados.

Aunque Dios ha terminado Su parte de la obra, de nuestra parte aún hay cabos sueltos. Por eso el Jesús debe resucitar antes de que podamos saber que nuestros pecados han sido perdonados. La muerte es para Dios, y la resurrección es para nosotros. La muerte es la demanda de Dios, y la resurrección es la de los pecadores. La muerte es la solución del pecado ante Dios, y la resurrección quita la duda que hay en el corazón del hombre.

Con la muerte, el registro del pecado es eliminado. Con la resurrección, percibimos la prueba del perdón y un veredicto de no culpable. Gracias al Señor por la resurrección. ¿Qué sucede cuando uno viene a Dios y se pregunta si es salvo o no? Tal persona tal vez haya creído en el Señor Jesucristo. Pero aún se pregunte si realmente es salvo. Ahora ante Dios, el recibo ya se hizo. Si tal persona sigue dudando, es porque quiere hacerlo. Si Jesús resucitó, entonces nuestros problemas están resueltos.

Por favor recuerda estos tres pasajes: Romanos 4: 25, 10: 9 y 1 Corintios 15: 17. Estos tres versículos nos muestran lo que la resurrección cumplió por nosotros objetivamente. Hasta ahora, hemos visto varias cosas. Hemos abarcado el pecado, la ley, la gracia, la justicia de Dios, la obra lograda por la muerte del Señor Jesús y la obra cumplida por Su resurrección. Un hermano preguntó: ¿Qué significa 1 Juan 2: 2?

Yo respondería de la siguiente manera. La palabra “pecados” de la frase “los pecados de todo el mundo” en algunas versiones no está. Algunas versiones dicen: “Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino por los pecados de todo el mundo”. Si tal es el caso, entonces todo el mundo ya habría sido salvo, pues el Señor Jesús se convirtió en la propiciación por los pecados de todo el mundo. Pero en griego debe decir: “Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”.

Para que un lector del Nuevo Testamento pueda entender la redención del Señor y que Él es el substituto, primero debe conocer la diferencia entre nosotros y nuestros pecados, o sea, entre el pecador y los pecados del pecador. Segundo, debe conocer la diferencia entre todo y muchos. Tercero, debe conocer la diferencia entre el pecado y los pecados. Existen diferencias entre los tres pares de cosas: nosotros y nuestros pecados, todo y muchos, y pecado y pecados.

La Biblia dice muchas veces que el Señor Jesús murió por todos. Pero no dice que el Señor Jesús murió por los pecados de todos. Segunda Corintios 5: 14 dice: “Uno murió por todos, por consiguiente todos murieron”. Pablo no pudo decir que debido a que uno murió por los pecados de todos, luego todos murieron.

Jesús murió por todos. Pero El no murió por los pecados de todos. Si el Señor Jesús hubiera muerto por los pecados de todos, entonces sea que uno crea o no, podría ser salvo, porque todos los problemas de los pecados están resueltos. Pero el Señor Jesús murió por todos. Si vamos a Él, lo recibiremos como nuestro substituto y recibiremos Su redención.

La Biblia dice que el Señor Jesús murió por los pecados. Pero en tales ocasiones, dice que murió por los pecados de muchos, y no por los pecados de todos. La carta a los Hebreos dice que el Señor Jesús fue ofrecido por nuestros pecados. Hebreos 9: 28 dice: “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, a los que le esperan para salvación”.

Como pueden ver, cuando habla de que Cristo lleva los pecados, dice “para llevar los pecados de muchos”, no “para llevar los pecados de todos”. Siguiendo esto, da una explicación: “para salvar a los que le esperan”. Se refiere a los que la sangre compró. Son la gran multitud en Apocalipsis 7: 9-17. Son los muchos. Por eso dice que fue ofrecido por sus pecados.

Pero no puede decir que fue ofrecido por los pecados de todos. Las palabras de la Biblia nunca están desarregladas. Si Cristo llevó los pecados de todos, si llevó los pecados de toda la gente del mundo, entonces no tendríamos que predicar más el evangelio. Pero este no es el caso. Lo que tenemos son los muchos. Por lo tanto, Mateo 26: 28 registra que cuando el Señor Jesús tomó la copa, dijo: “Porque esto es Mi sangre del pacto, que por muchos es derramada para perdón de pecados”.

Otra vez tenemos a los “muchos”, no a “todos”. Si fuera “todos”, entonces los pecados de todos estarían perdonados. La Biblia sólo dice que el Señor Jesús murió por todos. Esta palabra sólo nos muestra que la muerte del Señor es abierta y que cualquiera puede recibir su beneficio.

Si hay alguien que aún no es salvo, yo le diría que Cristo ha muerto por él. Pero en cuanto a mí, el Señor Jesús murió por mis pecados. Siempre y cuando tú la pidas, la eficacia de la muerte del Señor estará sobre ti, y tendrás parte en ella.

Pero primero debe venir a Él para que la eficacia de la muerte del Señor sea suya y trabaje en usted. Jesús murió por todos, y murió por los pecados de muchos. Existe una diferencia entre los dos. Debemos tomar nota de esto.

Leamos dos porciones más. Romanos 5: 18-19 dice: “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de Uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno, los mucho serán constituidos justos”.

Si queremos entender estos dos versículos, debemos considerarlos un poco y prestarles atención. Los lectores bíblicos concuerdan que estos dos versículos son unos de los más difíciles del Nuevo Testamento. Debemos prestar atención a las palabras.

Primero, en el versículo 18, dice: “todos los hombres”, pero en el versículo 19 dice: “los muchos”. Segundo, en el versículo 18 está la palabra griega eis, que es equivalente a la palabra castellana para o hacia. Una versión tradujo esto como: “Por la desobediencia de un precepto vino la condenación sobre todos los hombres para condenación, así también por la justicia de uno vino el don sobre todos los hombres para la justificación de vida”. Esta no es una traducción exacta. El versículo podría traducirse como sigue:

“Por la desobediencia para condenación de todos los hombres, así también fue por la obediencia para justificación de vida de todos los hombres”. Ahora debemos prestar un poco más de atención a este asunto. El versículo 18 habla acerca de una transgresión, y el versículo 19 habla acerca de un hombre. La transgresión denota el pecado de Adán. El único pecado de Adán condenó a todos los hombres.

Esto significa que la única transgresión fue para la condenación de todos los hombres. ¿Has visto que bastaba con una sola vez? Es como decir que una vez que una persona gana una fortuna, está preparado para comprar muchas cosas.

Una sola desobediencia trajo condenación a todos los hombres. De la misma manera, la única obediencia de Cristo justificó para vida a todos los hombres. No está bien traducir el versículo como lo hace la versión anterior, pues significaría que por la obediencia de Cristo, todos habrían sido justificados y habrían recibido vida.

¿Cuál es el significado de eis, traducido “para” en este versículo? Significa una preparación. Es como la impresión de billetes del gobierno en el banco central. Es una preparación que después se usa para intercambios. Incluso si todos vienen para intercambiar los billetes, el gobierno está preparado.

El versículo 18 habla de todos los hombres. Esto significa que cualquiera puede recibir vida. Aquí no hay ningún problema. Pero el versículo 19 es diferente. Aquí dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituido pecadores, así también por la obediencia de Uno, los muchos serán constituido justos”.

Aquí tenemos a los muchos. Por la desobediencia de un hombre, que fue Adán, los muchos fueron constituidos pecadores. Aquí no dice que todos los hombres fueron constituidos pecadores. ¿Por qué? Déjenme darles un testimonio honesto.

Parecerá que estoy bromeando. Pero hace años, cuando leí por primera vez acerca de la diferencia entre los muchos y todos, estaba un poco preocupado por el apóstol Pablo. Mientras estaba mirando el texto original, pensé que si Pablo usara las palabras como lo hicieron nuestros traductores, sería un desastre.

Estaba como orando allí: “No pongas la palabra todos sino muchos os”. ”. Finalmente descubrí que sin duda era muchos. ¿Qué significa si decimos que por la desobediencia de uno todos los hombres fueron condenados? Esto significaría que cualquiera que está en Adán es un pecador. No habría ningún justo. Esto no sería muy grave.

Pero la oración siguiente sería más grave: Por una sola obediencia, todos los hombres son justificados. Esto significaría que no se necesitaría predicar el evangelio, pues todos son salvos y justificados. No se menciona aquí el asunto de creer o no, ni de recibir o no.

Por la obediencia de uno todos son salvos. Incluso los incrédulos son salvos. Pero, por supuesto, este no es el caso. Lo que dice aquí es: “Por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos”. Por lo tanto, lo que ganó la obra de Jesús es para los muchos. Uno debe diferenciar entre todos y los muchos.

Al mismo tiempo, también debemos diferenciar entre nosotros y nuestros pecados. Romanos 5: 8 dice: “En que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Pero en 1 Corintios 15: 3 dice: “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”.

Ser “por nosotros” es una preparación. Pero ser “por nuestros pecados” es un tipo de percepción. Aunque una persona no sea salva, aún puede predicar el evangelio. Pero sólo puede decir que Dios envió a Su Hijo para morir por nosotros. Esto es correcto. Pero sólo aquellos que han sido salvos pueden decir que Dios envió a Su Hijo para morir por nuestros pecados.

Esto se debe a que nuestra relación con Jesús tiene que ver con los pecados. Entonces, podemos decir que Jesús murió por nuestros pecados. En 1 Pedro 2: 24 dice: “Quien llevó El mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero”. Hay una diferencia aquí. Para un pecador, sólo podemos decir que el Señor Jesús murió por él. No podemos decir que el Señor Jesús murió por sus pecados.

Una ilustración les ayudará a entender esto. Supongamos que he pedido prestado algo de dinero, pero no puedo pagarlo. Un hermano sabe que mi número de cuenta bancaria en el Banco es tal y tal. Supongan que él deposita una cantidad de dinero en la cuenta tal y tal. Luego me escribe una carta diciendo que ha depositado una cantidad de dinero para mí en el banco y que ahora puedo pagar mi deuda.

Él ha pagado y se ha sacrificado para preparar el dinero para mí. Pero déjame preguntar, ¿Se aclaró mi deuda? Puedo pagar la deuda. El dinero está en el banco. Pero la deuda aún no está pagada. Sólo cuando vaya personalmente al banco y saque el dinero para pagar la deuda podré decir que este hermano ha pagado la deuda por mí.

De la misma manera, Jesús murió por nosotros. Esta muerte fue preparada para nosotros. Pero sólo cuando recibimos al Señor podemos decir que El murió por nuestros pecados. Por lo tanto, hermano, cuando tú cites 1 Juan 2: 2, debes ser cuidadoso con las palabras.

Jesucristo se hizo la propiciación por nuestros pecados, y no sólo para nosotros, sino para todo el mundo. Ustedes pueden ver cuán preciso es el Espíritu Santo al escoger las palabras al hablar por medio de Su apóstol. El Señor murió por nuestros pecados. Pero la muerte del Señor no fue sólo para nosotros, sino para todo el mundo, para que todo el mundo pueda recibir esta muerte.

Uno debe ser cuidadoso aquí. No agreguen las palabras los pecados de a “todo el mundo”. Es lamentable que muchos no hayan visto esto. Nosotros no podemos agregar nada a la palabra de Dios, tampoco le podemos restar nada.

Finalmente, todavía hay algo más que debemos notar. Es la diferencia entre el pecado y los pecados. No podemos decir que Jesús murió por los pecados de todo el mundo, pues pecados significa todas las transgresiones y todo el castigo que debemos llevar. Si Jesús murió por los pecados de todo el mundo, entonces todas las transgresiones del mundo fueron quitadas. No importa si un hombre cree o no, es salvo.

Pero la Biblia es muy cuidadosa al usar las palabras. Sólo dice el pecado del mundo. No dice los pecados del mundo. Juan 1: 29 dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. La palabra “pecado” está en singular. El problema del pecado es introducido al mundo por un hombre y es quitado del mundo por un hombre. Lo que se menciona aquí es la forma “abstracta” de tratar con el problema del pecado por medio del Hijo de Dios.

Hablando objetivamente, el pecado entró en el mundo de modo “abstracto” por medio de Adán. Hoy día el Señor está quitando el problema del pecado y tratando con el mismo en una forma “abstracta”. Esto no significa que Él ha llevado la culpa de cada pecado individual. Si Él ha llevado la culpa de cada transgresión, entonces todo el mundo ya ha sido salvo. Gracias al Señor que la Palabra de Dios no tiene filtraciones. Nunca comete un error.

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Abriendo Puertas Espirituales

Normalmente, en nuestras predicaciones tradicionales sobre la creación, se habla casi superficialmente de la caída de Adán. Tan superficialmente que muchos cristianos repiten después que Adán cayó, Adán cayó, pero si se les pregunta de dónde hacia dónde cayó, se quedan mudos, pensativos y con una enorme incertidumbre.

Bien; Lo que Adán provoca al pecar, (Porque esa es la causa de su caída) es una separación cósmica. Y allí, entre Dios y el cielo, se introduce, se infiltra una enorme nube negra de demonios. La fuerza y la potestad que opera en los aires.

De tal forma es esto, que cuando yo quiero orar a Dios, primeramente debo atravesar esta nube de demonios para poder llegar a Él. Y allí llegamos a lo que normalmente llamamos “avivamiento”. ¿Qué es un avivamiento? Es cuando el cielo se abre de tal forma que hay una conexión directa entre la morada de Dios y la iglesia.

Eso es avivamiento. Los que militan en las bandas o grupos de alabanza, saben lo difícil que es, en algunas reuniones, elevarse espiritualmente. Hay reuniones donde aquellos que están cantando, alabando o adorando, tienen la sensación que lo que hacen o dicen, no llega ni siquiera al techo.

Una canción determinada que un día provoca una explosión de llanto, risa y unción, al día siguiente hace bostezar a todo el mundo. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué no funciona hoy si ayer funcionaba? Hay niveles de opresión, eso pasa. Son como si fuera anillos que nos rodean.

Y Pablo describe ese anillo rotulándolo como los espíritus que operan en las regiones celestes. Eso no existía antes. El hecho de que ellos estén allí, también es consecuencia de lo que Adán hizo. Porque, veamos, ¿Cuáles son los dos mandamientos que Adán recibe?

Ser fértil y gobernar. Ahora te voy a describir algo que nos estaba faltando. Todos sabemos que Adán tenía la capacidad de ver tanto lo natural como lo espiritual. Cuando Adán peca, no sólo se separan los cielos de la tierra. Es por eso que Jesús ora y dice: “van a orar así”. “venga a nosotros tu Reino”.

Dentro de Adán pasaba algo. Conocemos tan poco de nuestro ser interior, que es asombroso. Al igual que Dios tiene tres personalidades maravillosas, tres naturalezas extraordinarias, tú también eres un ser trino. Dentro de ti, hay tres partes.

Cada una de esas partes es extraordinaria. Y eso que nosotros vemos solamente la más fea de todas: la exterior. Y no hablo de la estética, eso está más que claro. Algo que tienes que entender, es lo siguiente. Hago esta pregunta y te dejo a ti la respuesta. ¿Cuántos de los que hoy me están escuchando creen que tienen un espíritu?

Debo comunicarte que si fuiste uno de los que dijo ¡Yo creo!, estás equivocado. Porque tú no tienes ningún espíritu, ¡Tú ERES un espíritu! No tienes un espíritu, eres un espíritu. ¿Nunca leíste en la Biblia donde dice que Dios ES Espíritu?

Y si Dios es Espíritu y tú y yo somos hechos a su imagen y semejanza, ¿Qué es lo que entonces somos nosotros? Espíritu. El gran problema que la iglesia tiene, es que nos han enseñado que nosotros tenemos un espíritu.

Y es muy diferente, pero muy diferente el vivir pensando en que eres alguien que tiene un espíritu, a vivir pensando que eres un espíritu que tiene un cuerpo. Esa es la razón por la que peleamos tanto para orar por una sanidad.

¿Por qué? Te explico. A nivel de tu cuerpo, hay gente que tiene capacidades extraordinarias. Hay gente muy fuerte que puede levantar un camión sin más ayuda que sus brazos. Hay otra gente que tiene una elasticidad asombrosa; puede doblarse y hacer unas contorsiones increíbles.

Hay otra gente que tiene una resistencia extraordinaria, puede correr una maratón de cuarenta y dos kilómetros y quedar fresco como una hoja de lechuga como para correr otra, mientras que tú y yo perdemos el bus porque no podemos correr ni media cuadra para alcanzarlo.

O sea que lo que quiero demostrarte, es que tu cuerpo tiene cualidades extraordinarias. Ahora imagina las cualidades que tiene tu alma, por un minuto. Imagínate cómo será tu alma que tiene la capacidad de controlar a tun cuerpo.

Ahora imagínate por un momento las capacidades que tiene tu espíritu, que es a la imagen de Dios. Tú estás viendo a cada rato a gente llena de vida en sus cuerpos, gente joven preponderantemente. ¿Te has puesto a pensar cómo es el espíritu de estas personas?

En mi ciudad hay gente de todas las estaturas físicas naturales y conocidas. Hay gente de muy baja estatura, casi enanos sin ser enanos. Hay otros, (Como yo) de estatura media, somos los que pasamos desapercibidos cuando llegamos a un lugar. Y hay gente muy alta que apenas pasa por algunas puertas de viviendas modernas. Sin embargo, mi espíritu, está en condiciones de abrazar completa a toda mi ciudad de dos millones de habitantes.

¿Recuerdas lo que dice la Biblia respecto a la majestad de Dios? Dice que los cielos de los cielos no pueden contener a Dios. O sea que Dios es tan grande que los cielos de los cielos, (Porque hay más de uno), no pueden contenerlo. Sólo hay una cosa que puede contener a Dios: tú.

O sea que tú eres más grande que los cielos de los cielos. El único lugar en donde Dios cabe, es dentro de tu espíritu. No cabe en otro lugar. El extraordinariamente grande, y sin embargo en el único lugar en donde cabe exactamente, es dentro de ti.

¡Cuán grande será tu espíritu que Dios puede caber dentro de ti! Porque somos morada de Dios, -dice Pablo- en nuestro espíritu. Jamás había entendido esto, antes. Somos templos vivos de Él. Si tú entendieras esto, tú podrías caminar sobre tu nación, sea cual fuere, en tu espíritu.

Podrías caminar sobre tu nación en tu espíritu, y retirar toda la oscuridad que esa nación tiene sobre su cielo. Dios no requiere una multitud, requiere un hombre que le crea. Un hombre que entienda quién es Él.

¿Sabes qué se produce cuando un hijo de Dios entiende que es espíritu? Se despierta todo un mundo nuevo delante de sus ojos. Ya no es el pobrecito cristianito que está soportando por la fe los embates del diablo que lo quiere matar. Cuando se levanta, la oscuridad tiene una sola opción: o sale corriendo ya, o sale corriendo luego, pero sale corriendo, es la única opción que tiene.

Porque se levantó alguien que está entendido en su naturaleza. Yo sé quién soy. Esto, apréndelo, es un mensaje de Reino. Hay un velo en los ojos. El diablo no ha permitido que veamos esto. Entonces, siempre nos vemos muy pequeñitos, insignificantes, moléculas. ¿Cómo vamos a pelear así?

Nos han convencido, (A veces desde adentro mismo, sus personeros y ministros simulados como ángeles de luz), que nuestro poder es mínimo con relación al de él. Cuando tú entiendes que eres, no sólo imagen de Dios, sino que eres un ser espiritual, eres capaz de cambiar el ambiente espiritual de toda una región con sólo haber puesto el pie allí.

Cuando tú entras a la dimensión del Espíritu; y mira lo que te estoy diciendo: que entras a la dimensión del Espíritu, tú adquieres las características que Dios te dio, y que no las usas porque vives asociado a la esfera de tu cuerpo natural.

No hay nada que tú no puedas hacer en el mundo espiritual. Lo que te estoy diciendo, por si te chispoteó, es que tú puedes alcanzar cualquier cosa en el nivel espiritual; cualquier cosa. El problema es que nunca te han enseñado esto; nunca te han preparado para caminar en la dimensión del Espíritu como un gigante.

Porque has crecido cantando “tú puedes tener paz en la tormenta”, ¿Me entiendes? Y cantas eso cuando tú puedes, tranquilamente, ser un provocador de tormentas. Y puedes ser el más grande dolor de cabeza que el infierno va a tener ese día.

Porque tú has sido llamado y levantado para ser un dolor de cabeza, pero no a tus padres, ni a tu esposa o esposo, ni a tus hijos, ni a tu iglesia. Tú has sido llamado a ser un dolor de cabeza al diablo. Puede que allí, mira lo que te digo, me esté escuchando hoy la persona que Dios está preparando para libertad el país en el cual me está escuchando. ¡Uno, nada más!

No se necesita un ejército. Si alguna vez se armó alguno fue por amor al pueblo. Nunca Israel fue un pueblo guerrero. Eran campesinos, otros vivían del ganado. Y cuando marchaban hacia la guerra, más parecía un desfile cívico medio despatarrado que un ejército militar de alto nivel.

Músicos, banderas, estandartes. Ese diseño con el que Dios creó al hombre, es un diseño espiritual. Vamos a ver: ¿Cuántos sentidos tienes tú en tu cuerpo? Cinco, ¿Verdad? Ahora imagínate cuántos sentidos tienes en tu espíritu.

Te doy un ejemplo: hay personas que hacen esto. Suena el teléfono en la casa y enseguida hay una voz que dice: “Debe ser Tal  persona”. Va y contesta y sí, era Tal persona, nomás. ¿Cómo lo sabía? – ¡No sé! ¡Sólo sé que lo supe! – Bien; ese es un sentido del espíritu.

¿No les ha pasado a muchas madres que, de improviso, se sienten inquietas y hasta desesperadas porque “algo” les dice que está pasando algo raro con alguno de sus hijos? Es como si se les activara un registro intuitivo especial y específico para con sus hijos.

Escucha: ¡Esas cosas no pasan por la mente! ¡Si tú les dices que te lo expliquen no pueden, porque no encuentran un argumento coherente para explicar que sabían, que sabían, que sabían. Cuando tú aprendes a desarrollar los sentidos del espíritu, las cosas cambian total y radicalmente.

La gente que está caminando en niveles espirituales superiores a los nuestros, asegura que moverse en la dimensión del espíritu es, sencillamente, fabuloso. Porque ya hemos escuchado mucha teología, ¿Entiendes? Hemos escuchado demasiadas prédicas.

Lo que necesitamos ahora ya no es seguir escuchando. Lo que necesitamos ahora es caminar en la dimensión del Espíritu. Lo que tú no has podido en diez años de escuchar prédicas (¡Y estoy hablando de las buenas!) el Espíritu Santo te lo da en dos minutos.

Por ejemplo: para la palabra “conocer”, en el griego, hay varias palabras. Una de ellas es gnosis. Gnosis significa conocimiento, pero ese conocimiento que adquieres en el colegio, en la universidad. O sea: un conocimiento gradual por el estudio. Gnosis.

Pero hay otro verbo: oida. ¿Sabes qué significa oida? En la Biblia lo traducen como conocer o conoció, pero es esto. En este instante no lo entiendo, pero al minuto siguiente, lo tengo clarísimo. Es un conocimiento revelado en un instante.

Es lo que le pasó a Pedro. ¿Quién soy yo? – No sé, algunos dicen que eres Elías, otros Juan el Bautista. – ¿Y quién soy yo para ustedes? Y Pedro le dice en un momento dado: tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. . ¿Recuerdas que le respondió Jesús? Le dijo: bienaventurado eres, hijo de Jonás, porque eso no te lo reveló carne y sangre. No lo adquiriste con gnosis, fue oida lo que recibiste.

Lo tremendo es que tú puedes entrenar esa capacidad en el Espíritu de tal forma que tú, cada día, puedes recibir algo que nadie te enseñó. Eso es extraordinario y debe activarse en la gente. De improviso tú te levantas y dices: “Esto es así, es así y es así” ¿Quién te lo enseñó? ¡Nadie, sólo sé que de pronto lo sé!

Conocimiento revelado. Cosas que ojo no vio ni han subido a corazón de hombre son las que Dios tiene guardadas para aquellos que le buscan. ¡Cosas que ojo no vio! Tú sabes que Adán tenía un ingreso completo al mundo celestial. Y pecó.

Pero a pesar de haber pecado, ustedes van a ver que él mantuvo una relación con Dios, al pasar los años, él murió en el Señor. Él no murió en el pecado. Lo vieron. El diablo no va a ganar. Adán partió con el Señor, también.

Su último hijo se llamó Set, y habla justamente de lo que Dios espera. Dice que ellos invocaron el nombre del Señor, después de él. Cuando tú analizas la vida de los que estuvieron después, y te doy un ejemplo, Enoc. Enoc es un caso de colección. Este hombre caminaba tan cerca de Dios, que un día el Señor se lo llevó (En argentina decimos que a tomar mates con Él) y no retornó hasta hoy.

Tú sabes que Dios determinó una ley. Cuando peca Adán, la ley se activa y dice: el que peca, muere. Está establecido que los hombres se mueran una sola vez, y después el juicio. Pero le caía tan bien Enoc, que un día le dijo: ¡Ah, sí, al cuerno con la ley, ven para acá! ¡Y se lo llevó sin ver muerte!

Es un hombre que partió sin ver muerte. ¿Por qué? Porque era tan hermosa la relación de él. Dicen los que han estudiado la vida de Enoc, que después de que tuvo hijos e hijas, él caminó muchos, muchos años con Dios.

¿Se acuerdan ustedes de Jacob? Hombre sinvergüenza, le quita el nombre a su hermano, se hace pasar por él, y no sólo eso. ¿Conocen ustedes algún hermano que le haya quitado la herencia a su hermano de sangre con engaños? ¿O que haya engañado a su padre en la forma en que él lo hizo?

Por eso digo siempre que Jacob también es un caso digno de estudio. Pero es interesante. Un día él ve un ángel, y éste hombre apasionado, ¿Saben qué hace? Lo agarra del cuello al ángel. ¿Recuerdan el pasaje? Pregunto: ¿Cuántos de ustedes se animarían a hacerle una llave de judo a un ángel?

La reacción normal de un mortal cuando ve un ángel, ¿Sabes cuál es? Se agacha, se tira al suelo, se asusta o dice ¡Ay de mí! Algo así, ¿No? Pero él no; él le cae encima, porque él tenía una virtud muy especial: él era apasionado por lo que él quería.

Si nosotros tuviéramos la décima parte de la pasión que Jacob tenía para sus cosas, hace tiempo que las naciones hubieran sido nuestras. Empezando con Adán, podemos hablar de Jacob, que peleó con el ángel. Con Enoc, que caminó con Dios.

Con Noé, que lo hizo construir algo que él jamás hubiera aprendido a construir en una zona donde no se iba a necesitar nunca lo que se le había ordenado construir. O con Moisés, que recibió un entrenamiento particular de Dios. Dios se le manifestó, habló con él.

Abraham comió con él, lo recibió en su casa. David o cada persona de la Biblia, de los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento y todos los del Nuevo Testamento, tuvieron acceso al mundo espiritual.

Todos esos hombres de Dios, no hablaron de cosas que les enseñaron simplemente, sino de cosas que experimentaron. Ellos caminaron con Dios, vieron el mundo espiritual, tuvieron un entendimiento de lo que pasaba.

¿Por qué la iglesia del siglo veintiuno, no? ¿Por qué la iglesia del siglo veintiuno parece que estuviera caminando a ciegas? Entra un brujo al templo un domingo de lluvia, por la mañana, hay treinta personas y nadie se da cuenta.

Encima van los ujieres y le dicen: ¡Bienvenido, hermano! Escucha: ¡el único lugar en el mundo a donde una persona bien vestida y educada le da la bienvenida a los demonios, es en una iglesia! Ni en el infierno los quieren, y en una iglesia le dicen bienvenidos. ¿Por qué crees que sucede esto? Porque la iglesia no ve. ¿Qué es el Reino? Los voy a llevar a la carta de Pablo a los Efesios. Efesios es un libro de Reino, no habla de lo natural, habla de lo espiritual.

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, (¿Dónde dice que nos bendijo? En los lugares celestiales. O sea que tú no podrás ser bendecido hasta que no llegues a los lugares celestiales. Las bendiciones están en lugares celestiales, es decir, en los lugares espirituales.

Sé que te resulta difícil entenderlo, así que trataré de darte una ilustración doméstica. Tu hijo te ha pedido que le regales una pelota de fútbol, y tú le respondes que sí, que se la regalarás, que se la traerás por la noche cuando llegues de tu trabajo.

Esa noche tú retornas a tu casa, te acomodas en tu sillón preferido a descansar un momento y, ¿Qué crees que pasará? Pues que tu hijo vendrá corriendo con toda la velocidad que le den sus piernecitas a preguntarte dónde está la pelota que le has dicho le traerías.

Tú le respondes que sí, que has cumplido, que le has comprado la pelota y que se la has traído. Él mirará por todos lados y no la verá, entonces te preguntará dónde está que no puede verla. Tú le dices que la has dejado en su habitación. ¿Qué se supone que hará él más que ligero? Irse volando a tu habitación a buscar su pelota y ponerse a jugar con ella. ¿Te parece coherente y lógico tu hijo?

Es más que coherente y lógico. Él oyó lo que tú le dijiste y fue exactamente donde tú lo enviaste que fuera a buscar su regalo, su bendición. Ahora volvamos al versículo que leímos. ¿Qué dice? Dice que: Dios nos bendijo con toda bendición espiritual, en los lugares celestiales.

¿Por qué no tengo el trabajo por el cual estoy pidiendo hace años? – Tu trabajo está en el lugar celestial. – ¡No lo entiendo! ¿Por qué no tengo la casa que necesito y por la cual estoy orando? – Tu casa está guardada en el lugar celestial.

¡Pero qué me la dé el Señor, la necesito! – Es que ya te la dio, sólo que está en el lugar celestial. Tienes que ir allí a recogerla. Ahí es donde miras con los ojos cruzados y dices: ¿Y a dónde queda eso? Bien; ese es tu problema. Ese es EL problema. No sabe cómo llegar a ese lugar.

Nota y examina lo que Pablo está diciendo: Nos bendijo en los lugares celestiales. Hay mucha gente que ha dicho, haciendo gala de una filosofía muy sencilla, que en esta vida tendrán poco, pero que en la vida eterna futura y en la gloria de Dios tendrán todo lo que necesitan.

Es una pobre, pobrísima filosofía. ¿No te das cuenta que en la gloria de Dios ya no necesitarás casa, no necesitarás vestirte, ni nada de eso? Tú no necesitas nada de eso, allá; ¡Tú lo necesitas aquí, ahora! Y sigue Pablo, y dice:

(4) Según nos escogió él antes de la fundación del mundo, (¿Cuándo te escogió él? – Bueno…es que yo tengo sólo cinco años de convertido… – De acuerdo, pero no estamos hablando de eso. Tú, tal vez, tengas cinco años de convertido, pero fíjate que antes que tú tengas este cuerpo, tú ya existías.

Si alguien me entendió, a la distancia, por favor diga: amén. ¿Por qué? ¡Porque tú eres un espíritu eterno! Dime cómo Dios pudo haberte escogido desde antes de la fundación del mundo, si tú tienes apenas quince años, veinte años, treinta años, cuarenta, cincuenta, sesenta u ochenta.

Aquellos que han trabajado o están trabajando con niños, saben muy bien que, pese a que ellos son verdaderas esponjas que retienen de una manera notable cualquier nueva enseñanza, sin embargo les cuesta muchísimo entender el concepto del tiempo.

Un niñito puede decirte que ayer fueron al parque, cuando a lo mejor eso fue hace dos semanas. ¿Sabes por qué? Porque cuando él viene no tiene concepción de tiempo, es eterno. Lo último que un niño asimila es el concepto cronos. Porque no está en su naturaleza el tiempo. Porque es eterno.

¿De qué estamos hablando? De una realidad que no todos entienden: cómo opera el mundo espiritual. Seré claro: si tú crees que existes desde hace veinte, treinta, cuarenta o cincuenta años, estás entendiendo tu existencia como un ser físico.

Pero antes que tú estuvieras en ese estuche que cada vez va a ir poniéndose más arrugado, mal que te pese hermana o hermano coqueto, más incómodo, más molesto, tú ya existías. Jesús está orando en Juan 3:17 y dice: Padre, te agradezco por todo lo que has hecho, etc., etc. Y dice: De los que me diste, ninguno se perdió, sólo el hijo de perdición para que la Escritura se cumpliese.

Luego dice: Tuyos eran, y me los diste. ¿Cómo que tuyos eran? ¡Estaban en el mundo y eran unos tremendos y casi asquerosos pecadores! ¿Cómo que tuyos eran? Sí, suyos eran, y se los dio. Cuando tú empiezas a entrar en la dimensión del Espíritu, tú empiezas a descorrer el velo de lo temporal, y comienzas a moverte en la eternidad.

Todo lo que ustedes están viendo allí, donde quiera que se encuentren viviendo, va a pasar. ¿Sabes qué dice la Biblia? Que el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. No importa cuán bonita seas, o cuán fuerte y apuesto seas, de aquí a unos años, tendrás arrugas que ninguna crema te podrá sacar.

Pero si tú descubres tu identidad en el Espíritu, no hay tiempo ni limitación que pueda evitar que tú logres lo que quieras. Te estoy diciendo que la casa que tú necesitas, está en ese lugar espiritual. Ve y búscala; es tuya. No va a caerte de las alturas.

Veinte años después vas a seguir orando por eso, no te llegará. Y no te estoy atando con la palabra porque soy cruel y me gusta molestarte. Estoy diciendo que es eso lo que Pablo dice. ¿Sabes qué? Dios te mandó lo que pediste casi al momento que lo pediste.

Es como si esperaras que una encomienda que te enviaron llegue a tu casa, cuando ese servicio no tiene entrega a domicilio y está escrito en los documentos que eres tú quien tiene que irla a buscar a sus oficinas.

(5) en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, (6) para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, (7) en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (8) que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, (¡Escucha! ¿Por qué me dices “no sé, no entiendo”, si Él ha hecho sobreabundar en todos nosotros toda sabiduría e inteligencia?)

¿Cuántos lo creen? ¡Ya nos hizo sobreabundar! Es que a mí me cuesta… – ¡No! ¡No te confundas! No es un problema de inteligencia o sabiduría. ¡Te cuesta porque no crees! Mira ahora lo que está diciendo a continuación.

(9) Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, (¿El misterio de su voluntad? ¡Ay! ¡Vaya a saber cuál es la voluntad de Dios para mi vida! ¿Cuál será la voluntad de Dios para mi ministerio? ¿Deberé ir para allá o deberé quedarme acá? Es un misterio. Pero es un misterio para los que tienen el velo en sus ojos. No es un misterio para aquellos que han entrado en la dimensión del Espíritu.) según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo. (¿Y qué es lo que Dios se ha propuesto en sí mismo? Verso 10)

(10) De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

¿Qué es el Reino? Reino es la unión de cielos y tierra. Es lo que el diablo quebró cuando se produjo el pecado. ¿Lo estás entendiendo? Entonces, cuando Jesús viene y dice que el Reino de los cielos se ha acercado, quiere decir que ahora cielos y tierra se pueden unir de nuevo.

¿Qué es lo que tiene que ser restaurado? El Reino de Dios tiene que ser restaurado sobre la iglesia. Cielos y tierra se deben unir. ¿Es que no están unidos todo el tiempo? ¡No, no están unidos todo el tiempo! Nosotros los unimos.

Si yo te digo ahora que mires detrás de ti, tal vez vas a ver el espaldar de tu silla o sillón, una mesa o quizás a otra persona. Tú no vas a ver de ninguna manera el ángel que está de pie detrás de ti. Para poder verlo tendrías que hacer un esfuerzo. Porque no estás entrenado, pero hay un ángel.

Pablo está caminando por una de esas callejuelas asiáticas, y sale al encuentro una joven que le dice: “¡Escúchenlos, porque ellos hablan de parte del Dios Altísimo!” Pablo la mira, le pone su mano en la cara a ella y dice: “espíritu, ¡Sal de ella!”

¿Pero cómo? ¡Si le estaba diciendo algo que era verdad! Sí, pero no se lo había dicho Dios, era información de los servicios de inteligencia satánicos. No todo el que me dice Señor, Señor es de los míos. Yo sé quiénes son míos. No todo lo sobrenatural viene de Dios, ese ha sido un grave error por años.

Cuando tú entiendes esto, entras a una dimensión de revelación. Cuando hay comprensión del mundo espiritual, tú ya no te mueves a ciegas. Por eso es que los niños tienen mayor facilidad para ver el mundo espiritual, ellos lo ven desde pequeños.

¿Has notado que sin que hayan tenido ninguna experiencia fea, la mayoría de los niños le tiene temor a la oscuridad? ¿Sabes por qué sucede eso, aún en contra de lo que digan los psicólogos? Porque para ellos la oscuridad no es algo, es alguien.

Es que…hermano…a mí me cuesta mucho creer que andan cosas invisibles por ahí… Es como si me estuviera volviendo loco dando manotazos a la nada. ¿Ah, sí, eh? ¿Has estado enfermo de alguna enfermedad virósica alguna vez? ¿Sí? ¿Y pudiste ver las bacterias que te la produjeron? ¿No? ¡Pero estaban allí y se te metieron por la nariz! ¿Lo creerás, ahora?

Lo que estoy tratando de decirte, entonces, es que el enemigo que tú tienes sólo es visible cuando tú tienes una visión espiritual. Si te he dicho que tú eres un ser espiritual, ¿Es coherente o incoherente suponer que tienes acceso al mundo espiritual?

Todo indicaría que sí, ¿No es cierto? Porque de otro modo, ¿Cómo podríamos ser seres espirituales pero sin acceso al mundo espiritual? ¡No me cierra! ¡Es ridículo! Está bien, hermano, pero… ¿Por qué yo no veo nada?

Porque no estás entrenado. Porque hay un velo por sobre tu entendimiento que no te deja permear esa parte. Pero si tú aprendes a remover ese velo, tú puedes entrar a la dimensión espiritual y cambiar la situación. Así de fácil.

¿Por qué? Porque lo que ves en el mundo natural, es un reflejo de lo que ocurre en el mundo espiritual. Cada vez que hay zonas de conflictos literales y naturales en las naciones, si tú pudieras ver el mundo espiritual, comprobarías que también hay guerra en las regiones celestes. Lo que pasa es que el pecado maldice a toda la creación. Hasta los animales están bajo maldición.

Hay lugares físicos aquí en la tierra donde se reúne lo celestial demoníaco y lo terrenal que se convierten en puertas espirituales. Y los hechiceros, los chamanes y los que sirven a Satanás conocen donde están. Ahí van los OVNIS y van todos, son puertas espirituales.

La única que no va es la iglesia, porque todavía no termina de creer en todo eso. Es increíble, pero cierto. Esas son puertas espirituales. Y alguien tiene que ir a cerrarlas. Vuelvo atrás, ala principio: ¿Cómo supones que tú podrías modificar la situación espiritual de tu nación si ni siquiera sabes cómo es tu espíritu?

¿Cómo vas a poder cambiar los aires de un lugar so ni siquiera puedes cambiar el de tu dormitorio? No importa quién te ore, no importa en cuantos congresos o conferencias de famosos estés; si tú no tienes una comprensión del mundo espiritual, no podrás hacer nada.

¿Conoces la adoración profética? ¿Has oído hablar de la adoración profética, sabes qué es lo que es? No es tan complicado como algunos te lo han vendido. Es ver cómo está madurando arriba para repetirlo aquí abajo. Y cuando cielos y tierra se unen en lo mismo, el lugar explota.

Eso es adoración profética. Lo otro, lo que probablemente tú conozcas más, es solamente cántico nuevo. Que es bueno y tiene origen sobrenatural, pero es mucho más común que la adoración profética genuina. Por eso se nos dice: “Venga a nosotros tu Reino”. Tú tienes que ingresar al mundo del espíritu y ver cómo están las cosas arriba y luego descender y hacer lo mismo acá.

Eso es el Reino. En esa dimensión las cosas más tremendas e inesperadas suceden. Sanidades, milagros. No es un show, es simplemente unir a los cielos con la tierra mediante la adoración profética. Esto, el reino, es lo que de manera urgente debe ser restaurado en la Iglesia. Para eso es la reforma, no para expulsar a ciertos pastores y reemplazarlos por otros. Eso es politiquería religiosa. Ya fue.

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Durmiendo con el Enemigo

Si te digo que termino de escribir un libro que se titula “Principios Para Vivir una Vida de Éxito en la Sociedad Actual”, seguramente te interesará y querrás leerlo de inmediato, ya que si algo está más bien apartado del cristiano tipo, ese algo es lo que la raza humana denomina como Éxito.

Lo lamento, no he escrito ese libro ni lo escribiré por una sencilla razón: mi Padre celestial me ha encomendado la tarea de alimentar tu espíritu, no tu alma. Y estoy convencido que así como hay recursos para lograr el éxito en la vida cotidiana y de ese modo enriquecer tu alma, así también tienen que existir principios espirituales que traerán, no ya éxito, pero sí victoria a tu vida espiritual diaria.

Yo quiero compartir contigo, en este trabajo, algunos de esos principios para obtener victoria espiritual. Y vamos a partir de la base de algo que ya hemos dicho, predicado y enseñado en muchas ocasiones: Babilonia está cayendo.

Por eso quiero que ahora lo veamos no ya de un modo místico, con caballos y sellos, o con relámpagos y truenos, sino con el ejercicio natural de levantarte temprano y disciplinarte. O de comprarte ropa nueva porque la que tienes ya está en harapos.

La sociedad actual tiene, prevaleciendo grandemente en ella, al espíritu de Babilonia. Tú ya sabes que Babilonia, en la palabra, fue una ciudad literal pero, al igual que ya hemos aprendido en otros estudios, para nosotros no se trata de una ciudad literal sino de lo que ella representa.

La palabra dice en Apocalipsis, que Babilonia fue dividida en tres partes: Religión Política y Economía. Así que no puede ser limitada a un tipo de iglesia o a un tipo de gobierno. Tampoco a una nación en especial.

O sea, el espíritu de Babilonia es el que es peligroso. Babilonia proviene de Babel, la ciudad que fue edificada por un falso profeta de la escritura llamado Nimrod. Las características de Nimrod son varias, pero sobresale especialmente una: rebelión.

Rebelión. Todo lo que es antagónico a lo que Dios quiere hacer. Es una mentalidad que se puede colar, que se puede inmiscuir en el andamiaje central de la que pudiera ser la mejor iglesia del mundo. Tiene que ver con rigidez, con amargura, o de no tener la flexibilidad de poder fluir con Dios.

La palabra Babel, significa confusión, dualismo mental. Hemos aprendido que necesitamos ser singulares con Dios. Es un sistema de operación que es antagónico a los propósitos de Dios. La palabra Babel significa, Nº1, Puerta, Pero es puerta satánica, no de Dios.

O sea que es todo aquello que produce una fuente de comunicación para las fuerzas adámicas o satánicas, que es más o menos lo mismo, según vamos aprendiendo. Significa confundir, mistificar. Ahí puedes ver claramente que, cuando la iglesia está sobre mistificada, hay un elemento babilónico en ella.

Sí entendemos que hay algo místico en la religión, porque creemos en poderes que no se ven, pero la mistificación nunca es de Dios. ¿Cuántos me están entendiendo? La idea es que los poderes se manifiesten en el mundo práctico, con inteligencia.

El poder de Dios es inteligente, es sabio, y produce en la tierra. Así que, un mover que no adelanta el propósito de Dios, básicamente es algo creado por la iglesia. Un mover de Dios, no es un mover de Dios en sí, sino un acercamiento por parte del pueblo hacia Dios.

En un verdadero mover de Dios, lo más importante es que la iglesia ha cambiado de postura o de posición hacia el destino. Si un mover de Dios te visita, y al terminar tú estás todavía en la misma postura espiritual o posición hacia el destino, tú no has experimentado ningún mover de Dios.

Esto que dije, entiende, acaba de cancelar a la mayoría de los moveres que hemos practicado. Confundir, mistificar o engañar por medio de confusión. Babilonia. Estamos hablando de Babilonia. En Mateo 24, cuando se le preguntó al Señor que le mostrar cuáles serían las señales de los últimos días, y cómo podíamos identificar que estuviéramos llegando al fin de los tiempos, Él dijo Ten cuidado que no seas engañado.

Cuatro veces. Lo dice cuatro veces. Es lo único que nos advierte por cuatro veces en ese capítulo de Mateo. As-í que una de las fuerzas más poderosas de Satanás en estos tiempos, es el engaño. Y la palabra Babilonia, o Babel, fíjate que también tiene que ver con desparramar o dividir.

Así que el espíritu de la Babilonia antigua es visto en la sociedad presente. Es por eso que vemos que la iglesia muestra al mundo un alto grado de disensión y división, más todo lo que podamos estar viendo hoy. Y no es algo menor, porque Babilonia está cayendo hoy. ¿Y cómo es que está cayendo? Con la espada de dos filos de ciertos mensajes que se están predicando a lo largo y ancho del planeta.

Quiero que abras tu Biblia, si es que vas a compartir esto conmigo con ella en tus manos para comprobar si lo que te digo es así, en Jeremías 39. Porque quiero antes de empezar a darte los principios, que veas a través de la misma palabra, cómo es que opera Babilonia. Cuál es su propósito y su objetivo.

(Jeremías 39: 1) = En el noveno año de Sedequías rey de Judá, en el mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejército contra Jerusalén, y (Número Uno)la sitiaron.

Recuerda que la iglesia eres tú, así que Babilonia lo primero que hace es tratar de sitiarte. ¿Y cómo lo hace? Por presión de grupo. Tú tienes que adaptarte y aceptar sin chistar lo que todo el mundo está haciendo en la iglesia.

Lo que está de moda, eso es lo que debes hacer. Y no seas diferente porque te van a catalogar de hereje. Sitiarte. Presión de grupo en la escuela, presión de grupo en el trabajo, presión de grupo en los negocios. Todo el mundo anda haciendo trampas en los negocios, nadie declara al fisco lo que gana o deja de ganar y todos tenemos que hacer lo mismo para no quedar de contramano con el sistema.

Presión de grupo. En la mayoría de los países que por corrupciones propias se quedan con impuestos sumamente altos, nadie sobrevive si no ejecutan sus operaciones en negro. Ahora ve tú y haz lo mismo. Babilonia te sitia y te dice: ¡Tienes que hacerlo!

(2) Y en el undécimo año de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve días del mes se abrió brecha en el muro de la ciudad.

Recuerda que Proverbios nos dice que una ciudad sin muros es como un hombre que no tiene gobierno en su espíritu. Entonces, lo primero que trata de hacer es quebrantar tu gobierno propio, tratar de moverte de los principios que gobiernan tu vida. Tratar de que tengas transigencia.

(3) Y entraron todos los príncipes del rey de Babilonia, y acamparon a la puerta (¿De dónde?) de en medio;

Nota que Babilonia, Número Dos, siempre trata de entrar al epicentro de tu vida. No ataca las orillas, quiere entrar al medio, al lugar que te hace ser lo que tú eres. Te quita lo que te identifica. Si tú estás identificado porque eres un hombre que habla verdad, Babilonia va a querer atacar ese principio de tu vida, para que cuando tú dejes de ser verídico, pierdas ese respeto que has ganado para con el pueblo.

 ¿Entiendes? Quiere quitarte del epicentro de tu vida. Se mete en el medio, en los fundamentos que sostienen tu vida. Si tú eres conocido como un hombre íntegro, entonces la tentación es perder esa integridad. Examina cuál es el epicentro de tu vida; eso es lo que va a atacar Babilonia, si no es que ya te lo está atacando.

Acampan en la puerta de en medio. Atacan aquello que hace que tú seas lo que eres, aquello que te identifica y hace que seas diferente a los demás. Aquello que hace que tú seas pedro, y no Juan. El epicentro de tu vida. Es lo que intentaron hacer con Daniel, le cambiaron el nombre. El nombre es el carácter. El nombre Daniel significa que Dios es su protector.

Entonces le pusieron un nombre babilónico que significa “Bel es tu protector”. Es totalmente lo opuesto. El problema es que a Daniel, aunque le cambiaron el nombre, igual le tenían que seguir diciendo Dany. Porque su vida no era Belsasar, su vida era Daniel.

Que a pesar de todo lo que imputaron en su vida, su carácter no cambió; siguió siendo Daniel. Siguió proyectando una vida cuyo Dios protegía, y no Bel. Sesenta y cinco años vivió en Babilonia, trabajando para el infierno, y lo consideró ministerio de Dios.

Hoy en día tú trabajas en una compañía donde lo máximo que hacen es fumarse unos cigarros y decir algunas palabrotas y lo primero que te sale es que te quieres ir de allí para fundar tu ministerio. Madura, hermano.

(3) nergal-sarezer el Rabmag y todos los demás príncipes del rey de Babilonia.

(4) Y viéndolos Sedequías rey de Judá y todos los hombres de guerra, huyeron y salieron de noche de la ciudad por el camino del huerto del rey, por la puerta entre los dos muros; y salió el rey por el camino del Arabá.

Nota que lo que quiere hacer es hacerte correr de tu fortaleza. Una vez te sitia, otra vez ataca los epicentros de tu vida y de ese modo te pone a huir. ¿Por qué? Porque ahora estás atacado por condenación personal. Ahora te sientes culpable, ahora te sientes que no eres lo que dijiste que eras, perdiste tu identidad y ahora eres un falso.

Babilonia es una presión en la cual tú vives rodeado diariamente. Y Babilonia continuará poniendo presión a las paredes de tu vida hasta que caiga. ¿Y de dónde cae? De entre nuestras orejas. Cuando los principios de Dios nos gobiernen plenamente, Babilonia no tendrá entrada.

(5) Pero el ejército de los caldeos los siguió, y lo alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó; (No te van a alcanzar si estás en un monte. Te van a alcanzar si estás en un llano. Gente que no tiene profundidad, gente que es espiritualmente llana, gente que no profundiza) y le tomaron, y le hicieron subir a Ribla en tierra de Hamat, donde estaba Nabucodonosor rey de Babilonia, y le sentenció.

(6) Y degolló el rey de Babilonia a los hijos de Sedequías en presencia de éste en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia a todos los nobles de Judá.

Dos cosas que te quita si pierdes tu identidad en medio de una sociedad babilónica: Nº1: Te roba la posteridad, te mata los hijos. No vas a tener fruto. Tu ministerio muere contigo. Tu empresa muere contigo. El ejemplo sobre tus hijos, muere contigo.

Nº2: Te quita todos los nobles. Te hace príncipes simples, laicos en toda la iglesia. Gente con potencial de liderazgo, se convierten en simples creyentes domingueros. Babilonia es una realidad presente hasta en la play station de tu hijo.

No es una religión. Babilonia no va a caer hasta que no nos demos cuenta que nosotros también somos una posibilidad de producir acceso para Babilonia. Pedro fue Babilonia cuando le dijo a Jesús que no fuera a la cruz. Y Jesús le llamó Satanás.

O sea que tú eres amigo mío siempre y cuando estemos en el mismo propósito. De otro modo, tú pasas a ser mi enemigo, esto es así, no podemos disfrazarlo por más que parezca poco cristiano. Se han confundido tanto el amor y la paz con la melosidad y la pasividad, que cometemos errores por creer que Dios avala algo que Él mismo mandó a hacer de otro modo.

Porque todo esto no es por emociones, es por causa. Alianza. Los amigos suelen jugar al golf. Pero hay muchos que no sabemos jugar al golf y jamás lo jugamos. Quiero darte algunos principios y para ello, voy a tomar a Israel como ejemplo en primer lugar, y luego a María.

¿A María, hermano? Sí, a María, hermano. Porque no sé si alguien te dijo alguna vez que María no es pecado, el pecado es la estatua. Y luego también veremos a Jesús. Todos con su forma de reaccionar ante las presiones babilónicas.

Recuerda; Babilonia no es una ciudad, es un espíritu, una mentalidad, es un gobierno invisible que está regido por principados y potestades. Es una mujer que se sienta sobre muchas aguas, que son muchas gentes, muchas tribus. Es una mujer que está ataviada igualita que la iglesia.

Es aquello que se pone en lugar de la iglesia y le roba la verdadera identidad a la iglesia. Es lo que el mundo ve y cree que se llama iglesia y por eso no quiere venir. Pero eso no es la iglesia, eso es Babilonia. ¿Y cómo pretendemos que el mundo lo entienda si no terminamos de entenderlo nosotros los cristianos?

Es la cizaña que tiene que caer para que haya una gran siega. Son los grandes ministerios, que son gigantes en la tierra que no te dejan entrar a la plenitud de Canaán. Son, en suma, los enemigos más fuertes de mi alma y también de la tuya, si es que estás entendiendo esto.

(Salmo 137: 1) = Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aún llorábamos, acordándonos de Sión.

Sión, ahora, en este mensaje, representa todos los principios del Reino que tú has aprendido. Sión no es “¡Ay, qué lindo cuando íbamos a la iglesia el domingo!” No. Sión es los principios del Reino que deben estar vigentes en nuestro ser, y controlar cada decisión de nuestra vida.

Los principios del Reino, Sión. Jerusalén. Cuando Daniel observaba Jerusalén, él no era fortalecido viendo un edificio. Era lo que el edificio representaba lo que le daba la fuerza. Por eso, cuando hablamos de Jerusalén, estamos hablando de que Dios es primero. Estamos hablando de principio-témpano, donde somos más grandes por dentro que por fuera.

Que lo que se ve apenas es una milésima parte de lo que no se ve, que es lo que tiene toda la autoridad y todo el fundamento, que tiene la sustancia de que no somos huecos, sino que estamos plenos de una razón que es fiel reflejo de una realidad.

La verdad es un estado de ser y no algo que tú dices. Yo soy la Verdad, dijo Jesús. Nunca dijo “yo digo la verdad”. Por eso digo que además de ser un reflejo de la verdad, lo que vamos en camino a ser, verdaderamente, es su más pura esencia. Y aquí hemos leído que dice que estaban en Babilonia pero acordándose de Sión.

(2) Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.

(3) Y los que nos habían llevado cautivos (Esto es: el espíritu de Babilonia), nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: cantadnos algunos de los cánticos de Sión.

Lo primero que quiero que entiendas, número uno, es que Babilonia siempre reduce la adoración a lo que es entretenimiento. Entretente con los cánticos de Sión. Donde quieras que tú veas que la adoración se convierte en entretenimiento, eso es Babilonia, sin dudas.

Dice: ¡Cántanos una canción! Ellos no iban a adorar al Dios de ellos, ellos sólo querían que les cantaran una canción. Repito: donde quiera que el sistema eclesiástico reduzca a la adoración a un entretenimiento, estamos observando la implementación de la mentalidad de Babilonia.

(4) ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños?

(5) Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza.

Aquí vemos un concepto negativo, el cual si revocamos o invertimos, es decir, si hacemos un recíproco, podemos ver un principio positivo de cómo vivir en medio de Babilonia. Para prevalecer en medio de la sociedad actual, no te puedes olvidar de Jerusalén.

Porque si te olvidas de Jerusalén, pierdes la destreza y la habilidad de tu ministerio. Pierdes el poder de diestra, y como dice en el verso 6, se te pega la lengua al paladar. No tendrías nada que decir si eres confundido con el montón. ¡Tienes que ser diferente!

Si me olvido de tus principios, si me olvido de aquello que gobierna mi vida, si olvido a Jerusalén, pierdo mi destreza ministerial, y pierdo todo lo que tengo que decir. Pierdo validez. La forma que niega el poder. Si mi lente deja de enfocar el Reino, ¿Cómo cantaremos cánticos? Si me olvidare de ti, oh Jerusalén. Pierda mi diestra su destreza.

(6) Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría.

En inglés se traduce como recordar a Jerusalén. La palabra recordar significa establecer un memorial dentro de tu mente. Que circule dentro de tu mentalidad, buscando que los principios vayan logrando ser la autoridad de cada área de tu vida.

Que los principios de Dios se conviertan como en un cursor de computadora, que va buscando los claros y vacíos de tu vida, y colocándolos en orden, diciendo: aquí tiene que reinar Jehová en tus finanzas, tiene que reinar Jehová en el sexo, tiene que reinar Jehová en esta área, porque: si me olvido de ti, en Babilonia no lo haces.

Quizá escondido en una iglesia, sí; pero si sales de la puerta, te caes. Ese es el problema con la mayoría de la iglesia, que está escondida en cuatro paredes. Porque piensan que en las cuatro paredes Dios los viene a buscar y se van.

Si me olvido de ti. Es decir que el punto número uno a tener en cuenta, es: no te puedes olvidar. Déjame ahora darte un principio bien fuerte. Babilonia no cae con oración; cae con un estilo de vida. Nuestra guerra con Babilonia no se gana con oración por sí sola, sino que se milita con un estilo de vida.

Mapear la ciudad no te ayuda. La puedes barrer y hasta pasarle el lampazo, si quieres. Tiene que ser militada con un estilo de vida. Tus valores, tus prioridades, tu carácter, tus principios; cero política religiosa, cero amistades almáticas, cero leer libros que no tienen nada que ver con el destino, cero novelas cristianas.

Es la respuesta de cómo tu actúas ante la vida, que sucede en tu vida cuando hay un problema; ¿Te caes o te ves cómo la solución al problema? Cada vez que hay una circunstancia, ¿Qué es lo primero que viene a tu mente? ¿Consejería pastoral o accionar ya para vencer el problema?

¿Cómo llegas tú al mañana, por tropiezo o planificado? Babilonia se vence con un estilo de vida, no con una oración mística. Si me olvido de Jerusalén, no puedo ni cantar. No puedes vivir en Babilonia, ser un cristiano y que tu vida esté negando tu procedencia.

Mira el verso 6 una vez más; es impresionante. Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare, si no enalteciere, si no elevo, si no exalto a lo que Jerusalén representa; si yo no exalto los principios gubernamentales del Reino, si yo no exalto todo lo que aprendí a través de los panfletos de los sermones del monte, si yo no exalto todos los principios del Reino sobre los asuntos más importantes de mi vida; sobre la búsqueda de una pareja, sobre la búsqueda de una carrera importante, sobre la búsqueda de un ministerio; si los principios de Dios no son más alto que el mayor deseo de mi vida, tarde o temprano me caigo en medio de Babilonia.

Esto no es un consejo ni una opción. Obedeces o no termino. Es Biblia. Si Él no es lo superlativo en tu vida, no funciona. Tiene que estar por encima del deseo de una carrea exitosa, prosperidad financiera, un matrimonio feliz o un ministerio poderoso.

Aquello que produce la inercia de tu despertar de cada día de lograr algo en la vida, tiene que ser sometido a los principios del Reino de Dios. De manera que, cuando lo poseas, el propósito de Dios todavía sigue vigente en tu vida.

Si no, te separas del propósito de Dios, te conviertes en uno más en Babilonia, que ya no se llamará Daniel, sino Belsasar. Claro, seguramente entre los miles de oyentes que tiene hoy este trabajo, no habrá de esos… ¿O sí?

Ese es el primer principio concreto y contundente: si me olvido de Jerusalén. No es si soy religioso y memorizo escrituras. Es si me olvido que el diezmo, por ejemplo, no es dinero, sino valor. Si me olvido que a Dios no le interesa el dinero, porque de última todo el que tienes es de Él, Él te lo dio.

Si me olvido que esa décima parte del dinero yo no la estoy dando, sino devolviendo, porque no es mía. Porque si no fuera así, ya no es diezmo, es una especie de canje que jamás ha funcionado, ni funciona ni funcionará, simplemente porque Dios no puede ser burlado. Antes de diezmar u ofrendar como si fuera un negocio, Dios verá con mayor agrado que no lo hagas. Y a ti también te convendrá más. Una cosa es pecado de ignorancia, y otra muy distinta caer en prevaricación.

¿Por qué estoy hablando del dinero? Sencillo; porque es uno de los falsos dioses que puede obstaculizar nuestra vida de fe genuina, porque puede cegarnos y hasta destruirnos, si no tenemos las cosas bien claras. No estoy predicando prosperidad, estoy compartiendo prosperidad. Y no es lo mismo.

(Jeremías 50: 1) = Palabra que habló Jehová, Estamos hablando de vivir en medio de Babilonia, vivir en medio de caos, en medio de un círculo religioso. Daniel es representante de la iglesia. Daniel puede ser tu vida, puede ser tu familia.

Daniel puede ser tu iglesia, puede ser tu ministerio, en medio de tantos ministerios que no creen nada de lo que tú predicas. Entiende que tú estás en medio de mundos opuestos, tanto dentro de la iglesia como afuera. En el momento en que tú te alineas con la verdad, comienzas a ir cuesta arriba.

Eso es en toda la Biblia. Es Caín el que mata a Abel, no Abel que mata a Caín. Es Absalón que destroza el reino de David, no David que destroza el reino de Absalón. Son los hijos de Noé los que lo descubren a él, no los enemigos. Es Judas, el amiguito de Jesús el que lo traiciona. Y es la iglesia la que lo termina matando, no el mundo. Así que nuestros peores enemigos, generalmente están a nuestro alrededor.

(Jeremías 50: 1) = Palabra que habló Jehová contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías.

(2) Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad también bandera, publicad, y no encubráis (¡No los encubras!) decid: (¡Predica esto!) Tomada es babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac; destruidas son sus esculturas, quebrados sus ídolos.

(3) Porque subió contra ella una nación (Escucha: no cae sola, hay que subir a tumbarla) del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni hombre ni animal que en ella more; huyeron, y se fueron.

(4) En aquellos días (¿Qué días? En los días que hay una guerra literal contra Babilonia. ¿Qué días serán esos? En los días que nosotros estamos militando con gigantes conceptos que han sido establecidos dentro de nuestras orejas, que nos tienen aislados del verdadero propósito de Dios. En los días en que estamos tratando de echar abajo todo lo que no es Dios. En esos días), en aquel tiempo, dice Jehová, vendrán los hijos de Israel, (Puedes decir: ahí voy yo) ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a Jehová su Dios.

Escúchame claramente. Desde el capítulo 11 del primer libro de los Reyes, Judá e Israel nunca anduvieron juntos. ¿Te acuerdas cuando se dividieron las diez tribus de las dos? Desde Reyes, nunca anduvieron juntos.

¿Cuál es el principio? Número dos, anota: en el tiempo que hay una milicia, una guerra en contra de Babilonia, todas las diferencias tienen que caer al suelo. Judá e Israel se tienen que hacer uno. Hay demasiada oposición externa para que también la haya internamente.

Cuando el ápice de una guerra espiritual contra Babilonia está presente, toda diferencia tiene que caerse. Si quieres un buen título para esto que termino de decirte, aquí te lo paso, sin cargo y sin opción, úsalo tranquilo: Ruptura de Sectarismo.

Dentro de la iglesia hay demasiadas inmadureces. Y si vamos a pelear contra Babilonia, no pueden existir inmadureces internas. ¿Una de ellas? “Ah, sí, yo almuerzo con fulano, pero con Mengano ni se te ocurra”. Inmadurez. Basta.

(5) Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: venid, y juntémonos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido.

¿Juntémonos con qué? Con pacto eterno. Nota que el venir y juntarse, no es con tu hermano, es con Jehová. Y es esa unidad la que produce el poder habitar juntos. La evidencia de que hay disensión y división dentro de la iglesia, es que no estamos verdaderamente conectados con el mismo Dios.

Porque si el Dios que tú adoras es el mismo que el que adoro yo, tú y yo no podemos ser otra cosa que buenísimos amigos. Pero si tú andas siguiendo a un Dios que te va a llevar para un lado que el mío no me ha comunicado a mí, entonces mucho me temo que estamos en dos reinos divididos.

Lo que sucede es que hemos hecho dioses de nuestras doctrinas, y eso es Babilonia. Adoradores de ídolos mentales que hemos exaltado por sobre la revelación de la palabra. Imágenes talladas. La tierra de Babilonia.

Es sorprendente darse cuenta que podemos ser acceso para Dios un día, en un minuto, y al segundo siguiente ser acceso para Babilonia. Porque de esta manera no estamos arrogantes y siempre somos humildes ante Dios.

Entiende y aprende: tanto tú como yo podemos ser tranquilamente acceso para Babilonia. Mira ahora lo que sucedió en Jeremías 3 en el mismo tiempo. Este es el segundo principio. Tea seguro que vas a estar –como decimos aquí, re-bendecido cuando terminemos con esto. Claro, a esto luego deberás ponerlo por obra, así que sería muy bueno e inteligente empezar a evaluar tu vida a la luz de la palabra.

(Jeremías 3: 16) = Y acontecerá que cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra, en esos días, dice Jehová, no se dirá más: arca del pacto de Jehová, ni vendrá al pensamiento, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni se hará otra.

Nota que el epicentro de toda la cristiandad, va a llegar un día que no será más y nadie se acordará de ello. La gente hoy está adorando cosas que en un momento van a dejar de existir. El arca, la gente ni la va a procurar.

¿Lo estás entendiendo en toda su dimensión? ¿De verdad lo entiendes? ¿Y entonces por qué sigues enojado conmigo por lo que predico? Si decir lo que dije del arca en el Antiguo Testamento, es como decir hoy en el Nuevo Testamento que el domingo no vas a ir a la iglesia. ¿Por qué?

(17) En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón.

(18) En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel, (cuando el verdadero Dios sea el Dios de todos nosotros, y haya una verdadera unidad que no es producida por el alma, sino producida por un propósito, entonces la morada de Dios ya no sería una caja, sino que sería un pueblo, y nadie estaría interesado en un culto, sino en una vida que expresa la plenitud de Cristo en la tierra. Si me olvido de Jerusalén, no lo puedo hacer.)

(Isaías 22: 1) = Profecía sobre el valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que con todos los tuyos has subido sobre los terrados?

Profecía sobre el valle de la visión. Jerusalén es llamada: “El valle de la visión”. Esa palabra “valle”, allí, significa el asiento de los decretos de Dios. O sea: si me olvido que los asientos a los decretos de Dios es Jerusalén, entonces en Babilonia no la hago.

Si me olvido que toda mi instrucción viene de ahí, termino siendo instruido por las presiones de grupos. Las presiones de grupo suelen llamarse “el mover”. Lo que en el mundo es simplemente una moda, en la iglesia tenemos nuestro propio vocabulario, es un mover.

Pero sigue siendo lo mismo, una moda. A veces lo espiritualizamos más y ya le llamamos avivamiento. Como si a Dios le gustara la palabra “avivamiento”. Avivar algo significa que ese algo estaba muerto. Cuando Dios oye la palabra “avivamiento” se le erizan los pelos santos.

¿Te dio Su vida y tú andas avivándola? Son terminologías que nos hacen tan pequeños delante de Dios. Debemos crecer. Repite conmigo: Yo, aquí y ahora, estoy creciendo. El valle de la visión. Esa palabra, “visión”, significa la continua relación del decreto de Dios.

O sea que no puedes tener una verdad y estacionarte ahí y creerte que la vas a hacer en Babilonia. Tienes que continuar colocando el valle del decreto de Dios continuo como el preferente asunto sobre tu más alta búsqueda en tu vida.

¿Qué estamos haciendo? Describiendo a Jerusalén. Porque hay que ponerla por encima de todo. Jerusalén es el asiento de tus instrucciones. Para ti, Jerusalén, es la voz de Dios. Tiene que ser continuamente sometido a una revelación.

(Isaías 33: 17) = Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos. (Esto es Jerusalén).

(18) Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿Qué del pesador del tributo? ¿Qué del que pone en lista las casas más insignes?

(19) No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender, de lengua tartamuda que no comprendas. (Esto es la confusión de Babilonia. Conozco gente a la cual algún profeta de alto prestigio le dio “una palabra” para su vida que lo sacó del propósito genuino de Dios)

(20) Mira a Sión, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.

El principio, aquí, es el siguiente: tú y yo vamos juntos hacia un rumbo, hacia un destino que Dios nos ha revelado como tribu. Hay varias tribus en el Reino de Dios. No todo el mundo tiene nuestro énfasis, y la nuestra no es de ninguna manera la plena verdad, sólo es una parte.

Pero es la que nos corresponde, porque tu espíritu ha sido traído a ella y porque Dios nos ha unido. Entonces, las fiestas solemnes hablan de jornadas y compañerismo. No son una opción. Si vamos a existir en Babilonia, tenemos que subir a las fiestas solemnes, que en el día de hoy son aquellos puntos específicos donde el Espíritu Santo te lleva a reunirte, (Aunque sea de modo virtual), porque te hace saber que a ese sector es que perteneces.

Israel tenía que ir. ¿Por qué? Porque Jerusalén estaba por encima de su agenda. Y si nosotros no ponemos a Jerusalén por encima de nuestra agenda, nuestra agenda se traga a Jerusalén y se convierte en una agenda babilónica.

¿Cuál es el principio, entonces? Que estamos migrando permanentemente juntos, así que cuando tú te pierdes uno solo de estos depósitos espirituales, te pierdes la ruta. Y no lo digo como auto promoción, ya sabes que esto me trasciende tanto a mí como a ti largamente.

Porque a la velocidad con que se mueven las revelaciones de Dios en estos últimos tiempos, cuando tú te pierdes de vista por un tiempo porque te viene la gana de coquetear un poco con el mundo, cuando retornas ya no entiendes una pepa de lo que estamos hablando.

Y entonces te aburres. Y entonces, como te aburres, vuelves a tus mensajitos seriados. Y allí estás, otra vez en cero, como antes de llegar. Sólo falta saber si vas a atreverte a arrancar nuevamente en esta dirección o elegirás seguir siendo oyente exclusivo de Babilonia. Hay que subir a la fiesta solemne.

Cuando tú hablas de mirar a Babilonia Esa palabra acordaos, tiene que ver con intensidad, no con recordar algo. No habla de meditar o reflexionar, habla de escudriñar, de fijar tus ojos en. Habla de un enfoque, de una milicia mental que produce que tus ojos, tu inercia, tu ímpetu, en suma, toda tu energía, sea canalizada hacia un mismo lugar.

Así es como se obtienen las grandes metas en la vida. Cuando toda tu energía y esfuerzo, está al servicio de una sola cosa. Hay gente que quiere hacer demasiadas cosas a la vez. Escucha: para terminar la carrera en un mundo antagónico al propósito de Dios, es necesario: resolver internamente, antes de comenzar la jornada que absolutamente nada te hará descarrilar de lo que iniciaste.

Si no entras con esa mentalidad, no vas a terminar. Antes lo decíamos con mayor elegancia porque eran tiempos donde ciertas cosas todavía no podían decirse en una iglesia sin que alguien te sacara a patadas dándote chapa de hereje, blasfemo y qué sé yo cuántos epítetos más. Entonces decíamos: si tienes un punto de doblez, serás doblado.

Si tienes un punto de compra, serás comprado. Si es una novia, la novia te saca. Si es un novio, el novio te saca. Si es un hijo, se convierte en tu Isaac. Y lo mismo con un matrimonio o una empresa. Si no están allí para canalizar el Reino, te roba toda la bendición de Dios. Es lo mismo, pero más en bruto.

Entonces, cuando ya viene el caso en contra de tu vida, tú ya no lo ves como un problema, sino como un caso a resolver. Estamos describiendo a Jerusalén porque hay que colocar a Jerusalén como la absoluta prioridad por sobre todo lo demás.

(Zacarías 8: 3) = Así dice Jehová: yo he restaurado a Sión, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová, Monte de Santidad.

Si no coloco a Jerusalén por encima de mi más alta búsqueda en la vida, no voy a hacerlo. Jerusalén es la Ciudad de la Verdad. Esto es: ausencia de hipocresía en mi vida. Ausencia de falsedad. Integridad. Dependencia. Ser tú mismo.

Muchos jóvenes suelen cambiar sus personalidades sólo para enamorar a una novia. Muchas jovencitas hacen lo mismo. Eso es falsedad. Así como hay mujeres que se pintan para acentuar su belleza, hay otras que lo hacen para disimular quienes son.

Jerusalén es una Ciudad de la Verdad. No es un reflejo de la verdad, es la sustancia de la verdad. Es una vida que se vive fuera del ámbito de la falsedad. Es que cuando tú ves lo que ves en público, ya has visto lo que se ve en lo íntimo y privado.

Estos son los principios que te hacen expresión de Dios, en medio de aquello que parece ser expresión de Dios. Es una ciudad de verdad, una vida consistente con tu decreto. Que tu vida se alinee con tu decreto.

Una vida que se vive fuera del ámbito de la falsedad. Fidelidad, tiene que ver con firmeza. Significa que cuando vienen los problemas, tú no te mueves, no te tambaleas. Tú eres la verdad y la verdad permanece. Se cae toda la mentira y la verdad queda de pie en el medio.

Vienen todas las acusaciones, pero dice la palabra que cuando te acusan y no es verdad, es para la gloria de Dios. Tienes que estar firme, tienes que ser tú. Porque si lo que está parado no eres tú, si es que has colocado una apariencia que la gente conoce, pero no es la que tu esposa conoce, estás en problemas. Esa es tu guerra contra Babilonia.

Firme, inconmovible. La verdad no es algo que tú dices, es el estilo de vida que tú tienes. Esa es la sustancia. Tus más altos sueños tienen que ser gobernados por estos principios. Si para lograr hacer lo que tú quieres hacer en la vida, tienes que dejar de ser verdad, eres Babilonia.

Creo que te has dado cuenta que te estoy describiendo la palabra Jerusalén desde lo que hoy significa. ¿Verdad? Si te has dado cuenta, ya sabes que todo esto que te estoy describiendo te dice que debes someterte a ello, porque esos son los principios básicos.

Esto fue lo que hizo Israel para vencer. Y si les funcionó a ellos, ¿cómo no nos van a  funcionar a nosotros? ¿Por qué? Porque la misma Biblia te dice que todas las cosas que le sucedieron a Israel, son ejemplos para que nosotros entendamos en los fines de los tiempos.

Ahí mismo, en ese verso, dice que somos ciudad de verdad. Vamos a cancelar la palabra verdad, ahora, y vamos a analizar la palabra ciudad. Somos ciudad. No somos valle, ni aldea, ni pueblo, ni colonia; ciudad. O sea: nuestra vida tiene que expresar gobierno y orden.

Una ciudad es gobierno y orden. Si no hay gobierno y orden, no es ciudad. Tu vida tiene que estar ordenada. No puedes ser un irresponsable. ¡Ay! ¡Es que me olvidé! ¿Cómo que te olvidaste? ¡Lo tenía en mente! Mientes. ¡Esta ajusto por llamarte! ¡¡Mentiroso!! Cristianos.

¿Para qué son estos principios? Para prevalecer en medio de una presión constante en una sociedad actual. En tu trabajo, en tu escuela, tus hijos, tu familia, llévalo donde quieras. Esto trasciende el marco de lo que nosotros llamamos y conocemos como la iglesia.

Esto no es iglesismo, esto es la suma de ciertos principios básicos para vivir en el planeta tierra. Funcionan. Ahí mismo dice, en ese mismo verso, que se llamará ciudad de verdad y el Monte de Jehová, Monte de Santidad. No voy a decirte demasiado sobre esto, sólo que sin santidad, nadie le verá.

¡Pero es que estamos en el Reino! ¿Ah, sí? Pero eso no cancela la santidad. Ya lo sabes; santidad no es una monja dentro de un templo, es una total separación para los propósitos de Dios. Tú eres su vehículo. Tú eres embajador de Cristo. Y hasta tu trabajo y tu jefe trabaja para ti.

Si tú te levantas todos los días para ir a trabajar sólo porque tienes que pagar cuentas, tu vida es miserable. Pero si tú ves tu trabajo como vehículo para adelantar el Reino de Dios, entonces tú eres importantísimo.

Y cuando tú piensas así y tienes fe de que Dios está haciendo eso; cuando tú hablas con integridad, excelencia y buen vocabulario, impresionas a tu jefe y él favorece tu misión. Aunque todavía ni siquiera la entienda.

Pero no te pienses que la vas a conseguir simplemente porque eres cristiano. Será porque eres un ejemplo dentro de Babilonia. Porque llegaste temprano y te fuiste tarde de tu trabajo. Porque no andas leyendo tu Biblia en el trabajo. Ni tampoco andas tratando de dar clases teológicas allí adentro.

Transfórmate en indispensable. Que la compañía, si un día tiene que reducir personal, le cueste horas siquiera imaginar que pueda seguir haciéndolo sin ti. No tendrán otra solución que promoverte. Porque la fe, sin obras, es muerte.

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Los Asuntos de María

( Lucas 1: 26) = Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, (27) a una virgen desposada con un varón que se llamaba José (Desposada significa que estaba legalmente casada con él, aunque en lo físico y natural ese matrimonio todavía no se había consumado) de la casa de David, y el nombre de la virgen era María.

(28) Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

(29) Más ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Nota que ella cuando lo vio, se turbó por sus palabras, no por la manifestación. Evidentemente, maría era una señorita muy madura. Ella no estaba impresionada por la visión; era por el contenido de las palabras.

Hoy también hay gente así, que se impresiona mucho más por la palabra que por las manifestaciones. No sé a dónde estás tú. Porque la palabra viene de un ser que se llama Dios, y eso es un milagro; que Dios nos hable. Las manifestaciones, en algunos casos, pueden hacerla hasta los magos.

Y dice que pensaba qué salutación sería esa. Ella estaba escudriñando en su memoria a ver qué mujer en las escrituras pasadas, en el Antiguo Testamento, (El Nuevo todavía no existía), había recibido tal salutación. Ella estaba discerniendo las palabras de un ser divino.

María no cayó al suelo llorando, riendo, temblando y estremeciéndose por la presencia de un ser tremendo y maravilloso ante su vista. Muy por el contrario casi que le preguntó qué onda, por qué venía a saludarla así específicamente a ella y no a otra. Esta es María. Diecisiete años.

(30) Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

(31) Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

(32) Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; (33) y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

(34) Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? Pues no conozco varón. (No era incredulidad, era duda respecto a cómo iba a producirse tamaña cosa si ella jamás había estado con un hombre.)

(35) Respondiendo el ángel, le dijo: el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

(36) Y he aquí tu parienta Elizabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; (37) porque nada hay imposible para Dios.  (Nota que esa frase está escrita dentro del contexto que estamos leyendo).

(38) Entonces María dijo: he aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

(39) En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; (40) y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elizabet.

(41) Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, (42) Y exclamó a gran voz, y dijo: bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

(43) ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?

(44) Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

(45) Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fie dicho de parte del Señor.

(46) Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; (47) y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

(48) Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

(49) Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, (50) y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.

(51) Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

(52) Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. (¿De dónde se supone que saca ella estas conclusiones? De la salutación. Tiene una revelación profundísima. ¿De dónde asume ella que Dios hizo todo esto? Por la salutación. Nosotros sólo vimos una salutación, pero ella está viendo quince versos de profecía que cubren toda la Biblia)

(53) A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos. (¿Cuánto hizo eso? Si todo lo que hizo fue saludarla.)

(54) Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia (55) de la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.

Fíjate; ella está comparando lo que a ella le está sucediendo, con la promesa de Abraham. Definitivamente, María era una mujer muy joven pero tremendamente inteligente. En algo coincido con el catolicismo: no la eligió por común, la eligió por diferente.

Este es el modelo de una persona dentro de un mundo antagónico, estableciendo el Reino de Dios. Claro, ella establece el nacimiento de Jesús. Nosotros también tenemos el mismo llamado que ella: la manifestación de Jesús entre los hombres.

Tenemos el mismo llamado que María. Y tenemos que dar a luz la manifestación de sus hijos, que es la plenitud del varón perfecto. O sea que tenemos la misma palabra del ángel para nosotros. Las mismas presiones que ella.

La profecía decía lo siguiente: Iglesia; vas a estar involucrada en las cosas de Dios de una manera muy íntima. Prepárate. Esa fue la profecía. La profecía dijo lo siguiente: Tendrás que impactar a tu generación. Vas a traer cambio a las naciones.

Esa es la palabra que tenemos nosotros. Queremos impactar nuestra nación. Queremos dejar la huella de Dios en nuestra generación y afectar generaciones venideras. ¿Por qué? Porque tenemos la visión de un Dios multigeneracional y no de una gente que siempre está pensando que se va a ir y que los demás se joroben.

Si nos vamos, todo bien, espectacular. Pero si no nos vamos todavía, entonces nos preparamos para poder terminar y que nadie tenga que volver a empezar. Si ese día me interrumpe, gloria a Dios. Pero si no me interrumpe, entones tiene que haber una inercia que sirva para terminar.

María no es ninguna deidad, ya lo sabemos. Pero María sí es un modelo, una tipología clara de la iglesia genuina en este caso específico. Ella consideró a la palabra del ángel como una palabra que no tenía precedentes.

A ninguna de las mujeres que tuvieron algo que ver con el propósito de Dios, se le habló así. ¿Sabes qué? A ninguna generación en la iglesia le ha llegado la responsabilidad de consumar los tiempos. Nadie ha pasado por aquí. Lo estamos haciendo por primera vez.

¿Qué es lo que podemos ver en la vida de María? En primer lugar, El asunto de Pureza. Dos veces en el verso 27 que leímos, nos dice que ella era una virgen. Vemos el asunto de pureza, para dar a luz en medio de una sociedad babilónica, tenemos que tener muy resuelto el asunto de la pureza.

Pureza mental. Claro que no queremos ni mencionar pureza sexual ni moral. Lo que queremos hablar es un poco más profundo; se trata de pureza doctrinal. Tenemos que saber la verdad y eliminar de ella todo lo que no es verdad. Ya no podemos seguir con mezclas raras que ofenden la santidad de Dios.

¿Y esto por qué es tan importante? Simple: porque lo que nosotros creemos, eso es exactamente lo que gobierna nuestras acciones. Aquello que entendemos del futuro es lo que determina el ministerio presente. Por eso es que necesitamos pureza doctrinal. Pureza mental.

Necesitamos no estar corrompidos por las distintas filosofías, ya sean seculares o religiosas sin base bíblica y sólo con bases tradicionales. La palabra nos dice que la cruz es el verdadero poder de Dios, así que nuestro mensaje si es del Reino, siempre tiene que ser cristo céntrico.

Ver Apocalipsis, por ejemplo, nos impone verlo con un ojo cristo céntrico. No Israel-céntrico, no CNN-céntrico, no problema árabe-céntrico. Cristo céntrico. Tenemos que tener un evangelio completo. No somos gente del Reino; somos el Reino de Dios en la tierra.

No es que estamos identificados con un campamento o un mensaje, sino con el evangelio completo. Tenemos que tener pureza doctrinal. Por eso es que debo recordarte una vez más, aquí y ahora, que sin santidad no veremos al Señor.

El hecho de que nos hayamos desprendido de tradiciones de los hombres, no nos da la licencia de tirar afuera principios y fundamentos que no pierden valor con el tiempo. Cuando yo les digo que tenemos que apropiar ciertas verdades más allá de la oración, no estoy cancelando la oración, la estoy enriqueciendo con todo lo que todavía nos falta. Porque estas cosas, aun siendo buenas, no te acceden a mayor favor de Dios. El favor de Dios ya lo tienes en Cristo Jesús, y ya está consumado.

Número dos: yo veo en María El asunto de Vencer el Dilema de la Oscuridad. El verso 26 dice que ella proviene de una ciudad llamada Nazaret. Y esa ciudad era tomada en aquel tiempo como muchas hoy en diferentes lugares del planeta, poco menos que como para mostrar un ejemplo ridículo, inútil o algo peor. Como que de ese lugar no podría salir nada bueno.

Muy bien; para producir el propósito de Dios en medio de una generación opuesta o antagonista a ese propósito, tienes que vencer el dilema de tu oscuridad, tu pasado. A mí no me interesa si vienes del Sahara, del Congo, de Nepal o de Dubai.

Tampoco me interesa si eres bastardo, o si tu madre era prostituta; a mí no me importa cuál es el origen de tu pasado. Porque si Dios te ha hablado para producir en este tiempo, tus circunstancias, tu historial, tu pasado, el lugar de donde provienes o el nivel de educación que tienes, no tiene absolutamente nada que ver con el potencial de dar a luz el propósito de Dios.

Tienes que vencer el asunto de la oscuridad de tu pasado. ¡Es que yo vengo de una familia pobre del tercer mundo y no puedo pretender ser líder en Europa o América! Escucha: no existe más que un mundo. Y no por nada las expresiones de fe más grandes en la actualidad, se están dando en países que los demás países consideran como el tercer mundo.

Sólo un problema: hay un solo mundo, no tres ni cuatro. Sudamérica juega al fútbol entre ellos mismos y le llaman a eso serie mundial. Dios está buscando un pueblo que entienda que dar a luz Su propósito no tiene nada que ver ni con sus circunstancias ni con las de su región.

Asunto Número Tres: Yo veo La Soberanía de Dios, verso 34. Entonces María le dijo al ángel: ¿Cómo será esto, si no conozco varón? Por eso tú quizás hoy te preguntas: ¿Pero cómo podría yo, que vivo en un pequeño poblado de un pequeño país anónimo e ignorado por la mayoría, dar a luz nada menos que el propósito de Dios?

Si no tenemos influencia con nadie, no conocemos grandes ministerios ni grandes líderes o varones de Dios. ¿Cómo lo haremos? No lo sé, dime con quién andas y te diré quién eres. No tiene nada que ver, Dios es soberano.

¡Es que no tengo conexiones! La vara de Aarón no tenía ninguna conexión terrenal, y produjo. No tiene nada que ver con la tierra, tiene que ver con tu deseo de dar a luz el propósito de Dios. Yo puedo anular todo lo cierto de mi pasado con la existencia de mi presente.

O sea: si yo sumo lo que mi pasado debe producir igual a otra persona que no soy yo. Por eso, cada tanto, cuando regreses a ver esa gente que todavía anda enredada en tu pasado, ellos ya no saben quién eres. Te estoy hablando literalmente.

Y eso no es auto-exaltación, eso es producto de nacer de nuevo. Yo no soy argentino. Y tú no eres lo que tu documento de identidad dice que eres. Esto no es un asunto cultural. Estoy comiendo cada vez menos asado de carne vacuna. Mi cuerpo y el cero colesterol me lo agradecen.

Repito: esto no es algo cultural. Esto es algo que tiene que ver con que tú has nacido de una nación superior a la tuya. Y a la mía, obviamente. Lo aclaro por aquello de que los argentinos somos agrandados y orgullosos. No lo somos, lo juro por mí. Esto es del Reino y nos hace a todos un solo pueblo.

Y no es desprecio, ni menoscabo ni ofensa a ninguna de las naciones. Dios ama a todas las naciones y todas sus hermosas a sus ojos. Estamos hablando de que hay un Reino superior que es de todo linaje, y de toda lengua, y que tiene una cultura en común, que es la cultura de Dios y no la de su país. Dios es soberano.

Número Cuatro. El Asunto de Cederle tu Agenda a Dios. Ella dijo: hágase conmigo, conforme a tu palabra. ¿Cómo? Te estoy dando mi esencia, para que mi reputación en Israel cambie; te estoy dando permiso para que me apedreen en la puerta de la ciudad; te estoy dando permiso para que mi marido me divorcie; te estoy dando permiso para que mi figura cambie; te estoy dando permiso para que cambies mi dieta; te estoy dando permiso para que todo mi futuro cambie. ¡Hágase conmigo conforme a tu palabra!

¡Y no lo consultó con su marido! Esa es la gente que produce al Hijo de Dios. La gente que tiene que consultar antes de decir sí, no termina. Antes de comenzar algo, por dentro dile sí al Señor. Luego, si quieres, habla con quien se te ocurra. Porque con quien quiera que hables, no te va a cambiar.

Ese es un principio, es un fundamento de la gente que termina. Voy a hacer esto. Ahora lo comparto. ¿Qué crees tú? En realidad no interesa lo que crean, pero lo preguntas igual. Por allí te arrojan alguna línea más de sabiduría. Aunque sea lo que sea, no va a cambiarte de tu curso.

Deja que acontezca conmigo lo que tu palabra ha dicho, con todas sus implicaciones y consecuencias. Te estoy invitando a que traigas cambios literales a mi vida. Yo entiendo que mi cuerpo va a cambiar, yo entiendo que mi reputación va a cambiar, yo entiendo que mi círculo de amistades ya no será el mismo.

Yo entiendo que la popularidad que podría tener, ya la he perdido, yo entiendo que van a cuestionar mi relación con mi marido, yo entiendo que desde hoy y hasta el día que muera, me van a cuestionar respecto a cómo di a luz el propósito de Dios.

Yo entiendo que van a cuestionar mi integridad con el propósito de Dios, yo entiendo que no voy a ser considerado como una parte central de la iglesia. Aun así, Señor, hágase conmigo conforme a tu voluntad, de acuerdo a la palabra que estoy escuchando, yo someto mi agenda a los principios de Jerusalén.

La dieta tiene que cambiar, el ejercicio tiene que cambiar. Cuando una mujer está encinta, toda su vida cambia. Todo su cuerpo entra en un shock. Te estoy dando licencia para que me alteres mi vida. Eso es poner a Dios primero.

¡Ay, no! ¡Es que no puedo! ¡No tengo tiempo, mi agenda está muy ocupada! – ¡Qué bueno! Dios te bendice. Claro, hay de todo. Está Israel, y está Sión. ¿A qué tribu perteneces? Te estoy dando permiso para que hagas conmigo lo que no es común en Israel.

Escucha: nadie había oído nada de ningún Espíritu Santo. Y mucho menos preñando mujeres. Claro, nosotros miramos hacia atrás y decimos: ¡Ah, qué hermoso! ¡Le dio permiso al Espíritu Santo para que la embarazara! Eso para ella era un fantasma.

Y ni hablar de cómo se lo iba a explicar a José. En aquel tiempo, cuando estaban desposados, el hombre se iba por un año a ganar dinero para levantar su casa. Y durante ese lapso, dejaba a su mejor amigo observando a la novia para que ella fuera fiel.

Al año llega José con todo ese dinero para comprar la casa y el amigo le dice: ¡Te juro José que yo no vi a nadie! ¡No sé cómo pudo haber pasado! La palabra dice que José la iba a matar. Te estoy dando permiso para que hagas de mi vida, una vida diferente a las de todos los demás.

Te estoy dando permiso para que hagas de mí, lo que nunca se ha hecho antes. Te estoy dando permiso para que yo sea identificado como un hereje. Ella fue una hereje toda su vida. Yo me someto a esto. Es una decisión individual, no matrimonial. Si vamos a traer cambios a nuestra nación, vamos a tener que dejar que Dios cambie nuestra agenda. Porque la agenda que hemos traído hasta aquí, no ha cambiado nada.

Número Cinco. El Asunto del Mentor. Verso 39. En aquellos días, levantándose María fue de prisa, (No esperó su tiempo, no se tomó cuatro años), fue de prisa, (Y No al llano; ¿A dónde fue?) a la montaña, a la ciudad de Judá, y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elizabet.

¡Ay, qué bonito María! ¡Tenía lazos almáticos con su prima! No, no, no. Nada que ver. Elizabet tenía seis meses de experiencia en algo que ella estaba comenzando a hacer. Era la única mujer que le podía servir de mentor en su tiempo, porque ella también, como un fantasma, si bien en este caso con la ayuda de su marido, siendo estéril, estaba en estado, estaba embarazada.

Y delante de todo eso, lo único que se le ocurrió a María fue ir a buscar un mentor. Porque ella necesitaba conectarse con una fuente que pudiera informarle sobre algo que ya tenía registrado en su espíritu. Yo, decía María, no puedo seguir relacionándome con mis amigos, tengo que salir de mi campamento e ir a buscarme un mentor, y eso me va a costar porque no están en los llanos. Si quiero encontrarlo tendré que ir de prisa a la montaña, y buscar a alguien que lleve la delantera en lo mismo que yo estoy llamado a ser. Tengo que buscarme un mentor.

Cuéntame Elizabet. ¿Qué se siente de estar en esta situación tan especial y única por la que ninguna mujer ha pasado antes? ¿Cómo explicaste esto con tu marido? Si eras estéril, ¿Cómo ocurrió esto? Háblame, enséñame esto de la verdadera unidad, de la auténtica madurez, de la conformación del remanente, de la transición a la reforma y del estado interior del ámbito del Reino.

Si ese no es tu estilo de vida, dentro de algunos años vas a estar en el mismo banco que te encuentras hoy cada domingo cuando vas a tu templo. Y oyendo mensajes que no enseñan nada, no dicen nada y omiten todo lo que no debería omitirse. Y como mero espectador de lo que Dios está haciendo, y no como portador y protagonista de ello. Queremos ser portadores, necesitamos un mentor.

Número Seis. El Asunto de una Visión. Verso 46. Entones María dijo: engrandece mi alma el Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Nota que la palabra de Dios, engrandeció al Dios que ella conocía. ¡Engrandece a Dios, alma mía! ¡Dios es más grande de lo que yo creía!

Toda relación con la palabra, debe engrandecer a Dios en tu vida. Todo para un Dios más grande: sí se puede. – …Es que tú no entiendes… – ¡¡Se puede!! Siempre se puede. Porque con Dios, en ese contexto, no hay nada imposible.

Ahora, si tú eres alguien que sólo visita una iglesia un día domingo, entonces sí puede ser imposible. Una visión significa tener un vistazo positivo o una visión optimista del futuro. Ver un futuro próspero para ti mismo.

Si tú no tienes la habilidad de ver un futuro próspero para ti mismo, de la forma en que tú piensas, así es. Si no puedes verte a ti mismo en un mejor mañana, tu mañana será igual al de hoy. ¡Engrandece mi alma al Señor! ¡Engrandécelo, mi imagen es muy pequeña!

La visión que yo tengo, yo entiendo que mis manos no la pueden hacer, por eso me relaciono con ustedes. Porque lo que yo quiero hacer se tiene que hacer a través de las manos de muchos. Si me quedo solo, no alcanza. Sé que soy un eslabón y oro por el resto de la cadena. Dios la conoce. Yo la espero. Engrandece a Dios. Tenemos que ver a Dios más grande que nuestras circunstancias. La promesa de Dios a Abraham, fue que iba a ser el Dios de su descendencia, no solamente el de él.

Número Siete. ¿Están buenos estos principios, no es cierto? Son importantes. El Asunto de la Humildad. En el verso 51 y 52. Hizo proezas con sus brazos, esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón, y quitó de los tronos a los poderosos.

La forma más sencilla en la que puedo definirte a la humildad, es tener una perspectiva correcta de quién dice Dios que tú eres. Humildad no tiene nada que ver con tu posición económica. Humildad no tiene nada que ver con la falta de decoración en tu vivienda.

Humildad significa que si Dios dice que tú eres lo mismo que Dios, tú tendrás que decir: ¡Okey! ¡Está bien! ¡Estoy de acuerdo!, aunque la gente diga que eres un hereje. Que si dios te dice que eres uno con Él, que sea así como tú te sientas, que haya un mismo sentir en nosotros.

Eso es humildad: aceptar lo que Dios dice de ti. Ella fue humilde. Señor, tú lo dijiste, yo lo voy a hacer. Que así sea. No entiendo cómo, peo que así sea. Por eso fue a buscar a Elizabet, para que alguien le explicara cómo.

¿Te imaginas a María? Sin relación con hombre. Trata de imaginarte eso para aquel tiempo. Hoy no, hoy con un pequeño tubito de ensayo te embarazan. Pero imagínalo allá en el tiempo. ¿Te imaginas la tremenda confusión de esa pobre chica? Pero, aun en el peor momento de confusión: okey: sea hecha tu voluntad, no la mía.

Número Ocho. Sobrio este asunto. Claro, madre de Dios no es; no te creas que la estamos exaltando hasta allá. Ella es madre de Jesús. ¡Ahora sí te confundiste! Isaías dijo: un niño nos es nacido, pero el Hijo nos es dado. No nace, se encarna. El Asunto del Vehículo.

Ella ha provisto un vaso, que luego es lleno por la esencia de Dios. Ella produjo el arca, Dios trajo la esencia. Y entonces el arca exhibió la esencia interna. La que se abrió luego en el monte de la transfiguración.

Allá adentro estaba el Hijo de Dios. Afuera, era todo un hombre. Tú mismo. Tú misma. Cristo Jesús, en vosotros, la esperanza de la expresión de gloria. ¿Cuántos pueden ver con mayor nitidez la mayor parte de lo que trae Apocalipsis?

La palabra es tremenda. ¿Qué estamos diciendo? Que tenemos que someter nuestra más alta aspiración personal en nuestras vidas, a estos principios. Y eso no cancela a que tú logres tus aspiraciones; sólo las utiliza como vehículo para dar a luz el patrón de Dios.

No es que las cancelas, es que las consagras. Te estoy dando la forma para que eso suceda en tu vida. Hay algo que se puede garantizar: tendrás guerra. Primeramente mental, contigo mismo. Luego, en tu círculo de amistades. Luego, en el mundo eclesiástico. Y en el mundo, ni hablar.

No te estoy diciendo que sea más fácil, te estoy diciendo que es mejor. Así lo hicieron ellos. Yo sólo estoy buscando ejemplos de gente que sí lo hicieron. ¿Sabes qué? Jesús nació. Aunque hubo que irse a esconder a Egipto, algo que no tenía sentido porque era la tierra del enemigo. Guiados por un sueño que no siempre son confiables, lo sabemos.

Por un simple sueño se mandaron a Egipto. ¿Tú confiarías en un sueño que te manda a la casa de tu enemigo? Es que vemos a la palabra con una mentalidad religiosa. NO es fácil, pero así la terminaron ellos. Cristo se hizo obediente hasta la muerte.

¿Cuántos creen que es fácil entregarse para que te maten? ¡No lo es! Dice la palabra que sudó sangre. Claro, físicamente no te tienen que matar porque en América, hoy día, gracias a Dios, no matan a nadie por el evangelio. Te matarán con la lengua, pero no físicamente.

¿Pero sabes qué? Hoy también hay mártires. No es fácil, aunque es un privilegio. La palabra dice: bienaventurada eres. Y cuando tu actitud está correcta y has sido extirpado de todas esas cosas que tienen los demás y no engendran nada, entonces creces y vences.

Te hago una pregunta. Si yo asisto a un lugar para darte una parte complementaria a este estudio, y en la iglesia de la vereda de enfrente se presenta un evangelista con un ministerio de señales y milagros, ¿A cuál de las reuniones asistirías? No respondas.

Sólo examínate y reflexiona. Hasta que no llegue el momento en que decidas voluntariamente y con gozo estar compartiendo conmigo y dejes al evangelista que haga su vida, estos principios no estarán gobernando tu vida.

Ella estaba impresionada, pero no por la aparición del ángel, sino por la palabra. No se trata de subestimar, se trata de terminar. Los milagros son espectaculares y hermosos, pero no llevan a terminar nada. Se necesitan, pero no terminan el trabajo. Tienes que estar dispuesto a terminar sin el milagro. De esa manera estarás posicionado correctamente para que el milagro ocurra.

Número Nueve. Verso 54 dice: Socorrió Israel su siervo, acordándose de la misericordia de la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre. Aquí vemos El Asunto de Caminar en Caminos de Antaño.

Ella vio que el llamado que Dios acababa de impartir a su vida, estaba relacionado con el mismo llamado que comenzó Abraham, y no como un ministerio aparte. O sea: ella fue llamada a terminar algo que otro comenzó y no a un ministerio particular, como piensa la gente hoy.

O sea que a través de mí, tú vas a cumplir lo que le prometiste al otro. Ella se veía relacionada con aquello que venía tejido entre todas las páginas de la historia, no como una entidad aparte. El grave problema de hoy, es que cada mover, cada iglesia, cada ministerio, se cree que tiene una visión aparte.

Escucha: sólo existe una visión, es la de Dios. Los ministerios son expresiones de una sola visión. Pero no, tú vas a una iglesia y cada uno tiene su visión, y todas son diferentes. Imposible. Tan imposible como las diferencias de interpretación bíblica que tienen las denominaciones. ¡Es un solo Espíritu Santo!

Casi siempre la visión para ellos, es: tener una iglesia qué sé yo para cuántos miembros, tener un enorme edificio. ¡Esas no son visiones! Eso, llega un momento en que se acaba, se termina. La visión es el propósito eterno de Dios. Y tú no puedes estar involucrado en ella si no la entiendes.

Entonces, la iglesia lo que produce es una misión como parte de una visión. Una estrategia, de acuerdo con los recursos humanos que Dios nos ha dado a nosotros. De acuerdo con lo que tú disciernes que tengo para darte.

¿Qué vio Él en María? Vio un corazón dispuesto a someter su agenda. Vio pureza como para usar un vientre que no fuese corrompido, y que el Verbo que allí se iba a gestar pudiera luego nacer de una manera santa, sin corromperse.

Escogió una virgen. Podrían cuestionarle lo que quisieran, pero no su virginidad. No escogió a alguien con un testimonio incierto. Ella tenía un buen testimonio. Era una mujer preparada en la historia de la Biblia, porque ella entendía que tenía que escudriñar esta palabra.

No estaba asombrada por la aparición del ángel, ¡Porque era normal que aparecieran ángeles en el Antiguo Testamento! Ella se consideraba una persona que también podía ver un ángel sin espantarse o salir a escribir un libro con la tremenda experiencia, que es lo que hoy haría cualquiera.

Los ministerios no se construyen alrededor de dones, o visiones, o experiencias personales con Dios. Por eso, todos aquellos que lo hagan, por mejor que sean sus intenciones, en lugar de sumar, restan, no lo dudes.

Daniel fue cautivo a Babilonia, y lo mandaron a estudiar a la escuela de los magos, a la escuela de los hechiceros. El que crea que se negó, se equivoca. No se negó. Estudió todo lo que le enseñaron y salió con las mejores notas de la escuela.

O sea que, aunque todo lo que le enseñaban era opuesto a todo lo que Dios hablaba en la ley, él lo estudió y lo estudió muy bien. Entró a la escuela de cómo ser un excelente hechicero y salió número uno del curso. Y lo consideró cumplimiento de la palabra de Dios en los fines de los tiempos. Y declaró la visión más clara que ninguna persona de la Biblia.

Y estaba viviendo en el corazón de la jefatura de Satanás. Por sesenta y cinco años. Y nunca perdió su identidad. Esa es la iglesia de los últimos días. Una gente que sabe vivir en medio del infierno, y no le importa.

Tú si qué puedes. ¿Por qué? Porque la palabra nos dice que Dios escoge cada generación desde antes de los tiempos. Es decir que si Dios te eligió a ti para brillar en este tiempo, es porque dentro de ti está toda la tecnología necesaria para que tú pudieras manifestarte en este tiempo, no en otro.

Dios jamás va exigirte hacer lo que tú no puedes hacer. Por eso es que vemos que la juventud, hoy, es más agresiva, es más intrépida, tiene más coraje, tiene mayor identidad y no le importa. Porque si van a tener que ser uno que está bien en un medio ambiente donde todos están mal, tiene que tener coraje para hacerlo.

Y después nos largamos a decir que nuestros jóvenes son rebeldes. ¡No! ¡Están preparados para este tiempo! Lo que ocurre es que la iglesia que hemos producido, no tiene cabida para gente con ese corazón. Cambio. Ella se dio como parte de la historia.

Se vio que a través de ella, como Hebreos 11: 39-41. Que ellos no podían ser perfeccionados sin nosotros. Que a través de nosotros, lo que nuestro ministerio va a producir, no es una gloria personal, sino el cumplimiento de algo donde Pablo dejó su vida enterrada, donde Cristo fue crucificado, donde Abraham sacrificó a Isaac, donde Jacob luchó con el ángel, donde Abel fue muerto, cuya sangre aun clama por una generación que termine lo que él empezó.

Es una sola visión. Ella dijo: esta palabra significa que estás contestando a tu sierva Israel. Socorriste a Israel, te acordaste de la misericordia de la cual les hablaste a Abraham y a su descendencia. Ella tenía suficiente conocimiento escritural para ver que el llamado que ella tenía, no era “mi ministerio”, sino parte de uno que ya había comenzado.

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Informe Sobre Ángeles

Dos preguntas concretas sobre un asunto concreto: ¿Cuántas veces has escuchado una predicación sobre ángeles? Yo, muy pocas. Tan pocas que en realidad, no recuerdo si alguna vez oí alguna. Sin embargo no puedo acusar ni censurar a nadie por una simple razón: yo tampoco lo hice.

Y si nunca lo hice no fue porque no quisiera, sino porque jamás tomé una decisión de estudiar algo al respecto. Pero hubo gente (Y no poca); que sí lo hizo. Y de ahí tomaré hoy información, sabiduría y eminencia para compartir este informe contigo. Mientras lo hago, aprenderemos los dos, tú y yo. Y por consecuencia, todos los demás que compartan este espacio cibernético.

No es necesario que en este trabajo yo haga una consulta a diccionarios seculares o bíblicos para definir lo que es un ángel, creo que todos más o menos lo sabemos. Lo que deseo compartir es una recopilación de excelentes trabajos al respecto, que seguramente te darán un panorama más amplio.

En principio, cabe consignar que los ángeles no son el producto de una leyenda o de cierta mitología cristiana. Son seres vivientes de los cuales la Biblia habla mucho más de lo que tú y yo imaginamos y que presentan distintas características que ahora vamos a detallar profunda y concisamente.

Lo primero que veremos, es que poseen una identidad. Si los seres vivientes (hayoth) de Ezequiel 1 son querubines, qué son los cuatro seres vivientes? Existen ciertas semejanzas entre ambas apariciones. Se hace referencia a caras como de león, becerro, hombre y águila, a cierto número de alas y a un gran número de ojos.

Y, sin embargo, las diferencias son notables. En Ezequiel, cada ser viviente tiene cuatro caras, mientras que en Apocalipsis tiene sólo una. En Ezequiel, cada ser tiene cuatro alas; y en Apocalipsis cada uno tiene seis.

En Ezequiel, los ojos se nos describen como parte de las ruedas que aparecen con los seres vivientes; en Apocalipsis, por el contrario, las criaturas poseen ojos alrededor y por dentro. No estamos del todo seguros respecto a su identidad. Puede que los seres del Apocalipsis sean serafines, que también tienen seis alas y también claman, como los seres vivientes, "Santo, santo, santo"

(Isaías 6: 1) = En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.

(2) Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.

(3) Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.

Asimismo, cuando se habla respecto a las ocupaciones que los ángeles tienen en el contexto que conocemos, saltan a la vista algunas percepciones extraídas de la misma Biblia. Por ejemplo: Cuáles son las funciones de los seres vivientes de Apocalipsis?

Vemos como adoran a Dios en los capítulos 4, 5,7 y 19 y cómo dan testimonio de la adoración a Dios por los hombres redimidos en el capítulo 14. También contemplamos cómo dirigen los juicios de Dios durante el período de la tribulación, al pedir en el capítulo 6, uno detrás de otro, el cumplimiento de los juicios contenidos en los primeros cuatro sellos del libro; y al dar en el capítulo 15 uno de ellos las siete copas a otros ángeles para que las viertan sobre la tierra.

Si admitimos que la purificación de Isaías por el fuego y el castigo de la tierra a través de los juicios son ambos expresiones de un ministerio de purificación por parte del Dios santo, tendremos argumentos adicionales para reconocer a estos seres vivientes como serafines.

¿Tienen estos seres nombres especiales o es el hombre en su mitología el que los ha inventado? Una vez más, deberemos dejar que sea la Biblia misma quien responda el interrogante. Es interesante darse cuenta de que, de todos los ángeles, únicamente se alude a dos por su nombre en los libros canónicos; y ello no ocurre hasta después de la cautividad de Israel en Babilonia.

A Miguel y a Gabriel se les ha dado puestos de gran importancia en los ministerios de Dios entre los ángeles, y ambos se mencionan tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En cuanto a su importancia, la de Miguel parece ser mayor. Se le podría caracterizar como líder militar, mientras que Gabriel sería el más importante de los mensajeros…

El nombre de Miguel es significante. Existe la duda entre algunos acerca del posible significado del nombre, pero es probable que deba tomarse como una pregunta: "Quién como Dios?". Un nombre así pondría humildemente de relieve la incompatibilidad de Dios.

Porque indudablemente, también reflejaría la inocultable devoción de Miguel a Dios y a su voluntad, y sería a la vez un duro y muy notorio contraste con Satanás, quien, en su orgullo, declaró: "Seré semejante al Altísimo"

(Isaías 14: 13) = Tú que decías en tu corazón: subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; (14) sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

Otros, sin embargo, consideran el nombre como una afirmación y una declaración de que aquél que lo ostenta es el mismo Dios, y creen que debería ser interpretado como: "Quién es como yo, que soy Dios" Oehler ha escrito:

"Es muy cierto que la antigua teología judía identificaba a Miguel como Shekhina…, mientras que teólogos modernos, como Hengstenberg, lo identifican como Logos." Sin embargo, parece claro que Miguel fue un ángel creado y no Dios mismo.

Su nombre aparece con relativa frecuencia en el Antiguo Testamento como nombre de hombre desde Números 13:13 hasta Esdras 8:8. Además, se le considera un arcángel y se le clasifica como "uno de los principales príncipes", como si éstos existiesen también entre los ángeles y Miguel fuese uno de ellos.

(Daniel 10: 13) = Más el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. (Más adelante se encarga de las batallas del pueblo de Israel, de la misma manera que Dios, o Satanás, asignan tareas similares a otros.

(Daniel 10: 20) = Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá.

(21) Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe. (Por el contrario, al Logos (denominación de Cristo previa a su encarnación) se le llama monogenes (único, unigénito), y es el creador de todos los ángeles y el Señor de todas las naciones.

(Colosenses 1: 16) =Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

(Apocalipsis 19: 13) = Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.

(14) Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

(15) De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

(16) Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. (Posteriormente se identifica a Miguel como "el arcángel").

(Judas 9) = Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda. (Este título le sitúa inmediatamente por encima de otros ángeles y hace que le consideremos, sin ninguna duda, como líder militar del ejército de ángeles que lucha contra Satanás.

(Apocalipsis 12: 7) = Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;

 El artículo definido junto a arcángel no limita necesariamente el conjunto de los arcángeles a Miguel. Puede que el artículo identifique a Miguel como un arcángel bien conocido en vez de restringir la clase a su persona.

Es posible que haya otros de la misma categoría o rango, ya que a Miguel, como hemos visto, se le describe como a uno de los "principales príncipes"". Posiblemente, Miguel sea el arcángel entre los líderes angélicos mandatarios de Dios.

Es muy posible que sea parte del conjunto de querubines, como Satanás, contra quien contiende y lucha. En caso de que esto fuese verdad. Miguel sería el único que parte de la presencia de Jehová para llevar a cabo misiones.

Concluimos, pues, diciendo que Miguel es un ser angélico creado con rango de arcángel y que, posiblemente, pertenece a la clase de los querubines. Sin embargo, sólo a Él se le denomina específicamente arcángel. Entonces la pregunta consecuente, es: ¿Cuáles son susresponsabilidades?

En la Biblia contemplamos a un Miguel investido de la autoridad de Dios que lucha junto al pueblo de Israel y presenta batalla a los enemigos de Dios. En la misteriosa espera angélica se está llevando a cabo, incluso ahora mismo, una batalla entre los ángeles de Dios y los de Satanás.

(2 Corintios 11: 13) = Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.

(14) Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

(15) Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

(Efesios 6: 10) = Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

(11) Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

(12) Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

También sucedía así en los días de Daniel. Un ángel, al parecer de un rango y poder inferiores a los de Miguel, habla del "príncipe del reino de Persia", quien se le oponía. En estas circunstancias, Miguel fue a ayudar al ángel. Miguel fue enviado a ayudar al ángel. Fue enviado por Dios para que fuese al pueblo de Daniel, a la nación de Israel. Es por eso que se le llama "Miguel vuestro príncipe".

(Daniel 10: 21) = Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.

Puede que otras naciones tengan príncipes, de Dios o malignos; sin embargo, Miguel es el defensor de Israel. Leemos de él en las escrituras que es "el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo" durante la gran tribulación.

(Mateo 24: 15) = Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),

(Verso 21) = porque habrá entonces gran tribulación, cual no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

(22) Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Como guardián especialmente nombrado de Israel, Miguel defenderá al pueblo de Dios durante el "tiempo de angustia para Jacob", cuando Israel será perseguido por los reinos del mundo y por el ejército de Satanás, en el período sin precedentes de pruebas y de ira que sobrevendrá a toda la tierra justo antes de la segunda venida de Cristo.

(Apocalipsis 12: 3) = También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; (4) y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.

(5) Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.

(6) Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.

(7) Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; (8) pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.

(9) Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

(10) Entonces oí una gran voz del cielo, que decía: ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fura el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

(11) Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

(12) Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.

(13) Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón.

(14) Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.

(15) Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río.

(16) Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca.

(17) Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer, y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

Miguel, a pesar de su grandeza y poder, cuando disputó con Satanás por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a blasfemar en contra de Satanás, sino que, sometiéndose a Dios, dijo: "El Señor te reprenda". Si alguien tan grande como Miguel cabeza de todas las fuerzas Angélicas de Dios, no confía en su propia fuerza al enfrentarse a Satanás sino que respeta su maligno poder, cuánto más debemos nosotros confiar en Dios

Después nos encontramos con Gabriel.El nombre de Gabriel significa "el poderoso de Dios", y expresa su gran fuerza, concebida por Dios. El hecho de que fuera a Daniel "volando con presteza" revela su gran poder, puesto de manifiesto por la inusitada velocidad.

También se le denomina "el varón Gabriel", como reflejo de su forma; y "el ángel Gabriel", lo que pone de relieve su naturaleza angélica. Gabriel se describe a sí mismo diciendo: "Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios" (Lucas 1:19). He aquí un importante y especial mensajero de Dios, que tiene acceso permanente a la presencia divina.

Como ya hemos visto, Gabriel es, naturalmente un ser angélico que se presenta ocasionalmente en forma humana. Daniel ha descrito que "aquél que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez" (10:18). El ser que visitó a Daniel hablaba con voz de hombre (10:17,18) y tenía una capacidad de tocar parecida a la de los hombres (8:18; 10:18).

También era capaz de permanecer en un lugar concreto, como cuando se presentó a Zacarías, y su aparición causó en este sobrecogimiento y gran temor (Lucas 1:11,12) = Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.

 Cuando María lo vio, en cambio, no pareció estar tan asustada por la aparición del ángel como por lo que éste dijo del fruto sobrenatural de su vientre, de Jesús (Lucas 1:26-29 = Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Más ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esa.

Si bien Miguel es el campeón escogido por Dios para las batallas de Israel, Gabriel parece ser el enviado especial de Dios en sus planes de reino en cada una de las cuatro ocasiones en que aparece en la Biblia.

Se encuentra delante de la presencia de Dios preparado para cumplir sus órdenes y obedece rápidamente para llevar a término los planes de Dios. Gabriel revela e interpreta el propósito y los planes de Dios en relación al Mesías y su reino a los profetas y al pueblo de Israel.

También vino a Daniel con una interpretación de la visión del carnero y del macho cabrío. Le reveló que el carnero de los dos cuernos representaba el imperio de Media y de Persia y que el gran macho cabrío que tenía un cuerno era el imperio griego bajo el poder de Alejandro, cuyo reino se dividió posteriormente en cuatro.

Gabriel fue también el mensajero que interpretó la profecía de las "setenta semanas", de un año cada una, que Dios había planeado para Israel bajo la dominación mundial de los poderes gentiles. Está sorprendente predicción determinaba con gran precisión la fecha de la primera venida del Mesías en 483 años (69 semanas) tras el decreto de la reconstrucción del muro y de la ciudad de Jerusalén.

La semana tratada por separado, la septuagésima, se refiere a otro auténtico período de siete años que ha de venir tras el paréntesis del plan de Dios con la iglesia. Esta última semana implicará el período de tribulación planeado para Israel que precede inmediatamente la Segunda Venida de Cristo.

Gabriel es también el mensajero que se apareció a Zacarías para anunciarle el nacimiento de Juan el Bautista, anunciador oficial del rey, de Jesucristo. Se aparece una vez más a María, virgen y madre de la naturaleza humana de Cristo, a quien anuncia la necesidad del nacimiento virginal de su seno para traer al Hijo eterno de Dios a la raza humana, para que éste se convierta en el Dios – hombre prometido que habrá de reinar por encima de todas las naciones del mundo desde el trono de David. Su reino se establecerá cuando vuelva por segunda vez.

Está bastante claro, pues, que cualquiera que sea el lugar en que aparece Gabriel en las Escrituras lo hace como mensajero de Dios, para comunicar la revelación y la interpretación en relación al plan teocrático del reino de Dios, y, en particular, en lo que respecta a Israel y al Mesías, Gabriel nos sirve de ejemplo a nosotros, que estamos delante de Dios por la gracia de Cristo (Ro.5:1-2), como aquél presto a transmitir los mensaje de Dios a su pueblo.

Además de estos dos mencionados que son indudablemente los más conocidos de la historia bíblica conjunta, existen algunos ángeles más cuyo nombre no nos es conocido, pero que han sido descritos a partir de ciertas características relacionadas con su servicio.

En Apocalipsis 1:20, Cristo expone que "las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias", a las que Juan debía escribir. La palabra ángel significa "mensajero", y se puede usar, en las escrituras, tanto como mensajeros humanos como con sobrenaturales.

Se usó de Juan el Bautista, en Marcos 1:2, cuando dice: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, y también de los mensajeros de Juan, en Lucas 7:24: Cuando se fueron los mensajeros de Juan…, para con los mensajeros de Jesús, en Lucas 9:52: Y envió mensajeros delante de él…, y de los espías que se escondieron en casa de Rahab, En Santiago 2:25: Asimismo también Rahab la ramera, ¿No fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?.

Sin embargo, en su significado más normal, la palabra suele referirse a los ángeles, a los seres sobrenaturales. Los libros de Daniel y de Apocalipsis, en especial, utilizan el término ángel en éste último sentido. Á excepción de los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, el mencionado término únicamente se emplea con el segundo significado.

No tenemos evidencia suficiente para concluir si los mensajeros de las siete iglesias eran hombres o ángeles. (Que son los pastores es un santo invento de la iglesia estructural contemporánea) A favor del punto de vista de que eran ángeles tenemos el uso habitual del Nuevo Testamento, y en particular en Apocalipsis y Daniel.

Algunos han señalado que las responsabilidades puestas sobre los ángeles eran demasiado grandes para un nombre y que el liderazgo humano aún no había alcanzado el punto en aquella época de considerar a un hombre líder de una iglesia. Por otro lado, a favor de los mensajeros o líderes humanos podría decirse que a Juan se le encomendó escribir a los mensajeros unas cartas que trataban de los problemas concretos por los que los hombres estaban pasando.

La idea de escribir a un ángel no parece la vía más directa para enfrentarse a un problema. Además, en ángel o el mensajero al que se dirigía cada una de las siete cartas parecía estar involucrado en la vida y las dificultades de la iglesia; como si se encontrase en problemas humanos reales. Si tuviésemos que decantarnos hacia una u otra postura, la consideración de que estos "ángeles" eran mensajeros humanos que dirigían y velaban por las iglesias nos parecería más adecuada al contexto. (Obviamente, de esta conclusión nació aquella rotulación).

Asimismo, el libro de Apocalipsis hace referencia a algunos grupos de ángeles que vale la pena tener en cuenta. En este apartado, consideraremos algunos de ellos. 1. Cuatro ángeles sobre los cuatro ángulos de la tierra que detenían los cuatro vientos de la tierra. No deberíamos interpretar este versículo de Apocalipsis1:7 como si la tierra fuese cuadrada; la idea que da es que el control angélico (que Dios usa, pero que no necesita) es, en este caso, completo y llega a tener poder por encima de los elementos.

2. "Los siete ángeles que estaban en pie ante Dios". A estos ángeles se les dio siete trompetas para traer juicios sobre la tierra, tal como se lee en Apocalipsis 8:2. Se trata de mensajeros del juicio de Dios durante el período de la tribulación inmediatamente anterior a la segunda Venida de Cristo. Grandes plagas se ciernen sobre la tierra cada vez que uno de los ángeles hace sonar su trompeta.

3. Los siete ángeles que tienen las siete plagas postreras. Estas plagas completan el derramamiento de la ira de Dios en la gran tribulación. Se entregaron a los ángeles "siete copas de oro, llenas de la ira de Dios" (Apocalipsis 15:7). Los ángeles, como los anteriores, derramaron las copas de la ira de Dios de forma sucesiva y ocasionaron gran destrucción sobre la tierra. Estos seres angélicos provenían del templo, el lugar simbólico donde Dios tiene su morada. No contamos con suficientes pruebas para poder concluir si se trata de los mismos ángeles mencionados en las series de juicios previas o de otros diferentes.

4. Los veinticuatro ancianos del Apocalipsis 4 y 5. Existen dos interpretaciones de este pasaje. Hay quien dice que los ancianos representan la verdadera iglesia de Cristo al aparecer en el cielo durante el período de la tribulación. Para apoyar esta visión, citan el uso de ancianos en el Nuevo Testamento que se refiere a ellos como funcionarios y representantes de la iglesia, y también utilizan la alusión a coronas y a dirigentes o tronos como referencia a las recompensas y privilegios de los creyentes.

Otros mantienen que los veinticuatro ancianos son seres angélicos que se ocupan, a manera de sacerdotes, del trono de Dios junto a los "seres vivientes", quienes parecen ser, sin lugar a duda, ángeles. Los que están a favor de este punto de vista ponen de relieve que los veinticuatro ancianos se unen a los cuatro seres vivientes para alabar a Dios por la redención de los hombres, y lo hacen de una manera que parece excluirles a ellos. Muchos e importantes manuscritos bíblicos omiten el "nos" en Apocalipsis 5:9 y escriben "los" y la tercera persona del plural en vez del "nos" y la primera persona del plural en Apocalipsis 5:10.

Esto daría como posibilidad el que los veinticuatro ancianos fuesen ángeles que a veces aparecen con vestiduras blancas y que pueden actuar como representantes de Dios, nombrados directamente por Él, para pueblo redimido de la tierra. Puede que el número veinticuatro se corresponda con las veinticuatro suertes del sacerdote establecidas por el rey David y con la suma de las doce tribus y los doce sacerdotes. No tenemos suficiente certeza para determinar si los veinticuatro ancianos eran hombres o ángeles.

A algunos ángeles se les designa por la actividad que realizan. Está el "ángel que tenía poder sobre el fuego" (Apocalipsis14:18). A otro se le llama el "ángel de las aguas" (Apocalipsis16:5). A un ángel enigmático se le conoce por el "ángel del abismo" (Apocalipsis9:11). También se le denomina específicamente Abadón en hebreo y Apolión en griego.

Ambos significan actividad destructiva. También hay otro llamado "estrella que cayó del cielo a la tierra" (Apocalipsis 9:1); y a éste se le dio la llave del pozo del abismo. Al haber previamente caído y tener autoridad – indicada por la llave – sobre el abismo y llamarse el Destructor, hay quien considera a este ángel como el mismo Satanás. Al último ángel se le describe como el "que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano" (Apocalipsis 20:1), el cual atará a Satanás durante el reino milenario de Cristo.

Toda la impresionante e invisible actividad angélica que está a nuestro alrededor en estos momentos y también la programada para el futuro se encuentra bajo el control de nuestro Salvador, quien determina todas las cosas para que su buen y perfecto propósito para su pueblo y para la gloria de Dios se lleve a cabo.

Hasta aquí hemos hecho mención de los ángeles que están dentro de los límites de las Escrituras, la única fuente de verdad acerca del mundo espiritual invisible en que podemos confiar. Sin embargo, en los escritos apócrifos, se menciona tres ángeles que no aparecen en la palabra: Rafael, Uriel y Eremiel. No podemos, no obstante, dar fe de su existencia, como tampoco podemos darla de la existencia de los muchos ángeles de las mitologías. Los ángeles fueron creados, en su totalidad, en estado santo antes de la creación física

(Job 38: 4) = ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.

(5) ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel?

(6) ¿Sobre qué estaban fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, (7) cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?

De esto se deduce, lógicamente, que el lugar donde habitaban en un principio era en el cielo, junto a Dios. Sin embargo, desde la caída de algunos ángeles, la cuestión de su morada se ha convertido en algo un poco más complicado.

Las opiniones acerca del lugar donde habitan los ángeles en la actualidad discrepan. Algunos dicen que se hallan en el cielo, lugar donde mora Dios; mientras que otros prefieren el segundo cielo. Es posible que haya ángeles en los dos lugares.

Algunos ángeles aparecen claramente en la presencia de Dios de una manera bastante permanente. Así parece suceder con los serafines, con los seres vivientes y con el ángel Gabriel, que está "delante de Dios", según Lucas 1:19. Parecen estar de acuerdo con esto, al parecer, las referencias de los ángeles en el cielo de Mateo 22:30 y Marcos 12:25 y la de "un ángel del cielo", de Gálatas 1:8. Parece ser que los ángeles se regocijan en la presencia de Dios cuando un pecador se arrepiente.

Ahora bien; las razones por las que es posible que el segundo cielo sea la morada de al menos una parte de los ángeles son las siguientes: (1) existe un mínimo de un cielo y un máximo de tres (2 Corintios 12:2), que se supone son la atmósfera, el firmamento y la presencia de Dios.

 (2) Jesús atravesó los cielos (en plural) para ir a la presencia de Dios. (3) Jesús está sentado por encima de principados y potestades angélicos. (4) Por lo tanto, los ángeles no moran en el tercer cielo. Se encuentran según este punto de vista, en el segundo cielo, y es posible que tengan acceso al tercero. Esta explicación también concuerda con Satanás y su deseo de alcanzar el cielo, es decir, el lugar de Dios.

Probablemente algunos ángeles habiten en la presencia de Dios mientras que otros lo hagan en el segundo cielo con la posibilidad de acceder al tercero, presencia de Dios. Se podría discutir el significado del "por encima" como referencia a la posición de Cristo respecto de los ángeles. Los pasajes parecen poner más de relieve la autoridad de Cristo que sus emplazamientos.

Sin embargo, tampoco debemos dejar de considerar la localización. La relación entre los ángeles y las estrellas y la expresión "ejercito de los cielos" indican, al parecer, que los ángeles moran en el segundo cielo, o cielo estelar.

Los lugares celestiales se refieren, según parece, a la esfera espiritual, posicional y de actuación que incluye a Cristo y al creyente, a los ángeles santos, y a los ángeles malignos y Satanás. No sabemos con seguridad si se trata de la morada donde habitan los ángeles o si es simplemente el lugar donde se actúa a favor y en contra de Dios y los suyos. En caso de ser un lugar en el sentido espacial, y como que incluye a creyentes que están en la tierra, debe referirse a algún área dentro del primer cielo atmosférico.

Sin embargo, es posible que se refiera más a una esfera espiritual que, lógicamente, debe comprender también la atmósfera terrestre. Lo que sí es cierto es que tanto los ángeles escogidos como los malignos han invadido nuestro es mundo espacial y nuestros sentidos, lugar donde afectan y son afectados por los hombres.

Desde la caída, los ángeles han sido expulsados del cielo, por lo que ahora se encuentran en diferentes lugares En los lugares celestiales. Tal como hemos dicho anteriormente, los creyentes luchan contra los seres espirituales malignos en los lugares celestiales Lo más seguro es que se trate de demonios, secuaces de Satanás que intentan poner en dificultades el propósito y el pueblo de Dios en la tierra. También pueden vivir y desplazarse en el firmamento.

En el abismo. Apocalipsis 9:1-11 describe cómo una estrella cae sobre la tierra proveniente del cielo, la cual tenía la llave del pozo del abismo. Cuando abrió el abismo, de éste salieron unas criaturas monstruosas con un rey – ángel sobre ellas.

Las criaturas parecen ser demonios o seres angélicos malvados que llevaban encerrados cierto tiempo. Es posible que se trate del abismo al cual rogaron no ser enviados algunos demonios durante el ministerio de Jesús en la tierra. El abismo es una prisión temporal para algunos ángeles perversos y para Satanás durante el reino de los 1.000 años.

En la tierra, atados. Cuatro ángeles, al menos, están atados o serán atados junto al río Éufrates. Ellos serán quienes estarán a la cabeza del gran ejército angélico que participará en la destrucción de una tercera parte de los seres humanos. Es posible que esas hordas angélicas estén también atadas junto a los cuatro grandes ángeles.

El lugar donde se retiene a los grandes ángeles parece ser otro emplazamiento diferente del abismo. En prisiones eternas, bajo la oscuridad. Judas versículo 6 describe a algunos ángeles como los "que no guardaron su dignidad sino que abandonaron su propia morada".

A estos, Dios "los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día". Sólo serán librados de sus ataduras para ser echados al lago de fuego"… Estas palabras coinciden con las de 2 Pedro 2:4, donde se dice que los ángeles que pecaron de esa manera han sido arrojados al tartarus ("infierno"), extraño lugar donde se les retendrá.

Los contextos más amplios de Judas verso 6 y 2 Pedro 2 indican que se trata de los mismos ángeles y del mismo lugar. El pecado aquí mencionado no parece ser el de la rebelión primera, ya que todos los que participaron en ella fueron encarcelados, lo que no permitiría a ningún ángel caído estar libre o presente en otros lugares.

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Dos Secretos de la Cruz

He aquí una pregunta. El Señor Jesús murió en la cruz, pero ¿Cuál es el significado de Su muerte? ¿Quién lo envió a la cruz? Cualquiera que lee los Evangelios sabe que los judíos lo enviaron a los gentiles, y los gentiles lo crucificaron.

Si mal no recuerdo, Pilato era español. ¿Cómo podemos decir que Jesús murió para llevar nuestros pecados? Él fue claramente crucificado por el hombre. En Hechos 2: 23 Pedro les dijo a los judíos que ellos clavaron a Jesús en la cruz por manos de inicuos.

Aquí dice que los judíos clavaron al Señor Jesús en la cruz. Pero ¿qué hizo Jesús en la cruz? Antes de ir a la cruz, El oraba en el huerto de Getsemaní. ¿Era Su oración, acompañada de sudor como gotas de sangre, causada por la persecución y oposición del hombre?

¿Era porque Judas traía hombres para arrestarlo? ¿O era porque tenía que ir a la cruz para redimirnos del pecado? ¿No era porque Dios hizo pecado al que no tenía pecado por nosotros y puso todos los pecados del mundo sobre El para poder cargarlos sobre el madero? Allí El oró: “Padre, si quieres, pasa de Mí esta copa”

Si la cruz escapaba al control del hombre, si era sólo un instrumento para algunos hombres malignos para matarlo, y si sólo estaba el aspecto humano del Señor Jesús, entonces no me gustaría escuchar esta oración del Señor.

No me gustaría escuchar que Jesús de Nazaret se arrodillara pidiéndole al Padre que si fuera posible le removiera esa copa. Durante los últimos dos mil años, muchos mártires y discípulos del Señor vociferaron más que El cuándo estaban por morir.

Muchos mártires, cuando estaban encerrados en celdas y calabozos, oraron para que el Padre los glorificara, prefiriendo morir por el Hijo, y más bien testificar de la Palabra del Señor con su sangre. Si no hubiera sido por Dios que comenzó a poner la carga de los pecados sobre el Señor en Getsemaní, y si no hubiera sido por Dios que puso la carga de llevar nuestros pecados sobre el Señor Jesús, nosotros tendríamos que decir que el Señor Jesús no tuvo tanta valentía como los que creyeron en El.

Así que, el problema es que la cruz tiene el aspecto del hombre y de Dios. El hombre crucificó a Jesús. Pero el Señor dijo que nadie toma Su vida; El la entregó. El hombre podría crucificar al Señor mil veces o diez mil veces, pero si El no entrega Su vida, nada se le puede hacer. El hombre cree que Él fue crucificado por los hombres.

Nosotros creemos que Él fue crucificado por Dios a nuestro favor para redimir nuestros pecados. Tenemos que descubrir de la Biblia qué fue lo que Dios hizo en la cruz. Primero, leamos Isaías 53: 5-10: Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en el pecado de todos nosotros. Angustiado El, y afligido, no abrió Su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de Sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió Su boca.

Por cárcel y por juicio fue quitado; y Su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de Mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos Su sepultura, más con los ricos fue en Su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en Su boca.

Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto Su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en Su mano próspera.

Los apóstoles citaron Isaías 53 muchas veces en el Nuevo Testamento. Este pasaje habla de Jesús. ¿Qué fue lo que el profeta dijo cuando escribió esta porción de la Escritura? La última oración del versículo 4 dice: Y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

Al principio, el profeta pensó que Él había sido herido y azotado por Dios, que Él fue castigado por Sus propios pecados y herido por Dios por Sus transgresiones. Pero en el versículo 5, hay un cambio. Dios le mostró una revelación por la palabra más.

Nosotros creemos que el sólo sufría castigo y herida. Más Él no estaba sufriendo castigo y herida. Más El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino.

La oración que sigue es muy preciosa: Mas Jehová cargó en el pecado de todos nosotros”. Esto es lo que El Señor hizo. Podemos ver que existe el aspecto del hombre para la cruz y el aspecto de Dios. Aunque fueron las manos del hombre que clavaron al Señor Jesús, manifestándose el odio del hombre hacia Dios; también Dios puso todos nuestros pecados sobre El y lo crucificó. La cruz la hizo Dios; fue algo que Jehová cumplió.

¿Qué ocurrió en la cruz? Angustiado El, y afligido, no abrió Su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de Sus trasquiladores, enmudeció y no abrió Su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y Su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

Ser cortado de la tierra de los vivientes significa morir. Los que estaban parados delante de la cruz, cuando el Señor fue crucificado, se maravillaban y preguntaban por qué este hombre era crucificado. Ellos no sabían por qué le sucedía tal cosa. El profeta dijo que “no abrió Su boca”, y que “como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de Sus trasquiladores”.

¿Quién supo que Él fue cortado de la tierra de los vivientes por causa del pecado del pueblo? ¿Quién supo que era Dios trabajando en El para cumplir la obra de redención? La cruz fue el medio por el cual el Señor, con Su muerte, cumplió la redención.

El versículo 9 dice: Y se dispuso con los impíos Su sepultura, más con los ricos fue en Su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en Su boca. El versículo 10 es muy precioso: Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto Su vida en expiación por el pecado.

La cruz es la obra de Dios. Fue Dios mismo quien llevó nuestros pecados a la cruz. El resolvió nuestro problema del pecado. Nunca den crédito a Judas por la entrega del Señor Jesús a los judíos. Nunca piensen que sin Judas el Señor no hubiera podido ser el Salvador. Aunque hubiese miles y miles de Judas, seguiría siendo inútil. Jesús llevó nuestros pecados.

Cuando Jesús oraba en el huerto de Getsemaní, parece que Él era el hombre más débil, sin valor. El pidió al Padre que quitara la copa. Pero cuando salió del huerto al encuentro de muchos hombres malignos, Él dijo: Yo soy, y ellos retrocedieron, y cayeron a tierra.

Por favor recuerden que El no cayó cuando enfrentó a los hombres malignos. Por el contrario, El hizo que ellos cayeran. Mientras estaba en Getsemaní, considerando el sufrimiento de llevar los pecados del hombre, cómo el que era sin pecado se haría pecado, y cómo tomaría el juicio del pecado sobre Sí, El oró si era posible quitar esa copa. Si no hubiera sido por el asunto de la redención, Jesús ni se hubiera comparado con un mártir. Qué valerosos eran todos los cristianos mártires cuando estuvieron en la fosa de los leones.

Pero Jesús suplicó, en lo posible, que se le quitara la copa. Físicamente hablando, Jesús era muy diferente a los mártires. Pero para la redención, para resolver el problema del pecado, para que Dios viniera a cargar al hombre y el pecado de éste, incluso Él tuvo que pedir, si era posible, quitar esa copa.

La Biblia dice que Jehová lo hizo expiación por el pecado. Jehová puso sobre El la iniquidad de todos nosotros. Fue algo que Jehová hizo. La cruz era la obra de Dios; no era la obra del hombre. La cruz es Dios mismo que viene a la tierra para llevar los pecados del hombre. La cruz no es la crucifixión del Hijo de Dios por el hombre.

¿Ustedes se acuerdan lo que la Biblia dice acerca de la hora sexta a la hora novena? La luz del sol se oscureció. Los judíos se burlaban de Él, y los gentiles lo golpeaban y avergonzaban, pero el sol estaba fuera del control de los judíos.

Los gentiles no tenían la autoridad de manipular el sol. El hombre podía aclamar y tocar trompeta, pero el terremoto era algo que Pilato no podía llamar. ¿Por qué se oscureció el cielo? Este fenómeno ocurrió porque Dios mismo vino para llevar nuestros pecados.

Esto no fue algo hecho por el hombre. Si hubiera sido hecho por el hombre, ¿Habría Dios agregado dolor a Su Hijo mientras estaba colgado en la cruz? ¿No podría Dios haber enviado doce legiones de ángeles para rescatarlo?

Así hubiera sucedido si no hubiera sido por la redención de los pecados. Agradecemos y alabamos a Dios que Su Hijo vino para redimirnos de los pecados. Por eso dijo: Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?

 Ningún creyente en los dos mil años pasados tuvo que decir tal terrible palabra cundo murió. Por dos mil años los creyentes, hayan muerto en paz o en dolor, fueron más osados que Él. ¿Por qué el Hijo de Dios fue rechazado por Dios?

Si hubiera sido manos de hombre y crucifixión de hombre, ese hubiera sido el momento en que El habría necesitado la presencia de Dios más que nunca. Cuando el hombre complotó para perseguirlo y matarlo, Dios debería manifestar Su presencia aún más.

Ese era el momento más crítico. Dios debería haber estado con El. Pero, en vez de eso, ¿Por qué Dios lo dejó? Era únicamente porque el Hijo de Dios se había hecho pecado y llevó el juicio. Por eso El clamó: Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?”

Dios lo desamparó. Los que hemos creído en la obra de redención sabemos que la obra de la cruz se cumplió para que El fuera juzgado por el pecado. La cruz del Señor nos muestra cuán maligno es el pecado y qué precio Dios pagó para la obra de la redención.

Aparte de Isaías 53, también podemos encontrar otro testimonio claro. En Romanos 3: 25, Dios puso a Cristo como propiciación. Esto también muestra claramente que la obra fue hecha por Dios. Deuteronomio 21: 23 nos dice que todo aquel que sea colgado en el madero será maldito por Dios. Cuando el Señor estaba colgado en la cruz, Él no era maldito por el hombre, sino por Dios.

Por eso, Él nos puede liberar de la maldición. En 1 Juan 4: 10 se dice que Dios nos amó y envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Dios envió a Su Hijo para ser la propiciación. El hombre no lo crucificó.

En 2 Corintios 5: 21 también se dice: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado. Esto lo hizo Dios. La cruz es la obra de Dios. Dios fue quien hizo pasar a Jesús por la cruz. Hechos 2: 23 menciona tanto el aspecto de Dios como el del hombre. A éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, matasteis clavándole en una cruz por manos de inicuos.

Jesús fue matado por los judíos en manos de inicuos. Sin embargo, tal muerte fue según el determinado consejo de Dios. Esto nos muestra que todo fue hecho por Dios. Nosotros tenemos pecado, y el pecado sólo puede ser tratado por Dios mismo.

Por esta razón, Dios vino al mundo para ser un hombre. Mientras Él era hombre, sin duda era justo. Pero esta justicia no nos fue imputada. La muerte de Jesús fue la que nos liberó de la maldición de la muerte. Él no nos liberó del pecado mientras vivía, sino cuando murió. En la cruz, Dios lo crucificó, y no el hombre. La mano del hombre es inútil. Dios fue quien aprovechó la oportunidad para manifestar el pecado del hombre.

Ahora tenemos que hacer una pregunta. Puesto que el Señor Jesús murió en la cruz y Dios lo hizo la propiciación, ¿Cómo podemos ser salvos? ¿Cuál es la diferencia entre la redención y la substitución? ¿Se parecen en algo? Tenemos que ver que la obra de Jesús es una obra de redención.

Pero el resultado de esta obra redentora es la substitución. La redención es la causa, y la substitución es el resultado. El alcance de la redención es muy amplio. Pero el alcance de la substitución no es tan amplio. Es muy interesante que la Biblia nunca mencione que Jesús murió por los pecados de todos. Sólo dice que el Señor Jesús murió por todos.

Su obra redentora tenía como fin satisfacer los requisitos justos de Dios. Cuando el Señor cumplió la redención en la cruz, esta obra redentora no tenía nada que ver con el hombre. Quiero impresionarlos con esto. La redención en nada está relacionada con nosotros.

La obra de redención es algo entre Dios y el pecado. ¿Qué es la obra de redención? Es Dios mismo que vino al mundo para resolver el problema del pecado. Una vez que el problema del pecado está solucionado, la obra de redención está cumplida.

La sangre del cordero pascual era rociada en los postes y dinteles de las puertas. Dios dijo que cuando viera la sangre pasaría esa casa. La sangre servía para que Dios la viera. No era para que el primogénito la viera. El primogénito no necesitaba ver la sangre; ellos permanecían en las casas.

La sangre servía para satisfacer los requisitos justos de Dios; no servía para satisfacer los requisitos justos del primogénito. En el caso del primogénito, no existía la redención. Si leemos el Antiguo Testamento, descubriremos que la sangre para la expiación (o sea la redención) del pecado era traído al Lugar Santísimo.

Era rociado en el velo siete veces. En el día de la Expiación, el sumo sacerdote tenía que tomar la sangre y rociarla en la tapa propiciatoria del arca. La sangre se ofrecía a Dios. Es verdad que la sangre tenía que pintarse en el pulgar, oído y dedo del pie del leproso. Pero se hacía para la consagración.

Era para consagrarse a Dios. El hombre no tenía tal requisito. La redención tiene que ver con Dios; es Dios que vino a resolver lo que el hombre no puede arreglar. Por eso la Biblia dice: Y El mismo es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (1 Jn. 2: 2). La redención incluye a todo el mundo. En tal redención, todos, incluso aquellos que no han sido salvos, están incluidos.

Dios vino y trató con nuestros pecados. Jesús ha satisfecho los requisitos justos de Dios para que podamos recibir la substitución de Jesús. Su redención es una preparación abstracta. Al creer en El, esta redención se convierte en una substitución para nosotros.

Ante Dios, no fue una substitución, sino una redención. Es importante saber esto. Si no estamos claros acerca de esto, estaremos confundidos acerca de muchas otras doctrinas. La redención está ante Dios, y la substitución es para nosotros.

La redención satisface los requisitos de Dios, y la substitución sirve para que recibamos los beneficios. Lo que El cumplió fue la redención; lo que nosotros hemos recibido es la substitución. No digo que no hay tal enseñanza como la de substitución en la Biblia.

Sin duda hay tal enseñanza. Pero todas las enseñanzas en la Biblia acerca de la substitución están escritas para los cristianos. No están escritas para los incrédulos. Para los gentiles vemos que Jesús murió por ellos y cumplió con la redención.

Para los cristianos decimos que Jesús los ha substituido al llevar sus pecados. En el pasaje que hemos leído en Isaías 53, vean que dice: Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados (v. 5).

Por favor observen que dice “nuestros” en vez de “suyos”. El llevó el sufrimiento por nuestros pecados. Así, nuestros pecados fueron perdonados. Es para nosotros, no para todo el mundo. Cuando Pedro citó Isaías 53, él dijo: “Quien llevó El mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero” (1 P. 2: 24).

Siempre fue “nuestros”, no “suyos”. Por tanto, tenemos que ser cuidadosos cuando predicamos el evangelio. Es mejor que nos adhiramos más a la Biblia. La Biblia nunca dice a los pecadores que Jesús murió por sus pecados. La Biblia dice que murió por ellos (Ro. 5: 8). Jesús en realidad murió por ellos. Pero Jesús no murió por sus pecados.

Es un hecho que Jesús muere por ellos. Pero el problema del pecado aún no está solucionado. Es verdad que todos los problemas del pecado están ya solucionados ante Dios. Pero si uno no ha participado en esta obra, sus pecados aún no están solucionados, y él no tiene parte en la substitución de Jesús. Cuando uno recibe al Señor Jesucristo, su problema está arreglado. Esta es la substitución.

Sin esto, no hay substitución. En otras palabras, la redención se ha cumplido, pero la salvación aún no ha sido cumplida. Si yo te preguntara cuándo fuiste redimido, tú deberías decir que ocurrió dos mil años atrás. Pero si te preguntara cuándo fuiste salvo, deberías decir que sucedió tal día, mes y año.

La redención es algo que ocurrió hace mucho tiempo. La salvación es algo presente. La redención fue cumplida por Cristo. La salvación es cumplida en nosotros. Nosotros fuimos redimidos dos mil años atrás. Pero tal vez hayamos sido salvos hace algunos años.

No sé cómo hacerlo más claro. Para mí está muy claro. La obra de redención de Dios está relacionada con El; se hizo para satisfacerse y no tiene nada que ver con nosotros. Es algo totalmente ante Dios.

Dios mismo hizo esta obra. Cuando venimos y vemos lo que Dios ha cumplido, y la creemos y aceptamos, recibiremos esta substitución. Usemos otra ilustración. Supongamos que yo fuese un ladrón que robó muchas veces. Sin embargo, ahora soy diferente.

¿Qué debo hacer si quiero tratar completamente con mis robos pasados? Aun si quiero pagar, ¿A dónde debo ir? A los que les robé, ahora no se pueden encontrar. ¿Qué debo hacer? Por causa de la justicia y a fin de pagar, debo empezar un servicio gratuito para la gente en aquello que una vez robé.

 Todos son aceptados, sin recargo. Debo hacer esto para pagar el dinero que robé a la gente del área que corresponda. Así ofrezco un servicio gratuito como solución al problema de mi injusticia. Este servicio gratuito para mí es una solución a la injusticia.

Pero para otros, es una substitución; yo estoy pagando el precio por los demás. Así es como  Jesús trata con el problema del castigo. Dios envió a Jesús para que cumpliera la redención a fin de que el problema del pecado, así como Su propia santidad y justicia, sea solucionado. Cuando uno cree, entra en esta obra, y  Jesucristo quita tus pecados.

Por lo tanto, el Nuevo Testamento dice: Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el Justo por los injustos (1 P. 3: 18). Quien llevó El mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero (1 P. 2: 24).

Todo esto fue hecho para nosotros. En la noche en que Jesús fue traicionado, tomó la copa y la bendijo, y la dio a los discípulos, diciendo: Porque esto es Mi sangre del pacto, que por muchos es derramada para perdón de pecados (Mt. 26: 28).

Fue por muchos, no por todos. En el futuro, veremos una gran multitud, con palmas en sus manos, que han sido purificados por la sangre. Gracias al Señor. El cumplió la redención para Sí, para que nosotros podamos ser reemplazados. No podemos decir otra cosa que: Gracias al Señor.

Ya hemos mencionado que el Señor Jesús murió por nosotros y por nuestros pecados. También hemos visto cómo el Señor cumplió la justicia de Dios y, al mismo tiempo, manifestó la gracia de Dios. Ahora tenemos que hacer una pregunta.

¿Cómo sabemos que la obra redentora del Señor Jesucristo ha sido cumplida? ¿Cómo sabemos que tal obra ha sido aceptada por Dios? Aunque decimos que el Señor Jesús ha cumplido con los requisitos de la justicia de Dios, ¿qué dice Dios acerca de esto? ¿Cómo puede Dios mostrarnos que Su Hijo de hecho cumplió la obra de redención y satisfizo Sus requisitos?

Es verdad que el Señor Jesús murió por nosotros y por nuestros pecados y que Su obra fue cumplida. Antes de morir en la cruz El claramente dijo: “Consumado es”. Es verdad que terminó la obra de redención que quería hacer en la tierra. Él podía decir que estaba consumado. Todos los que hemos puesto la vista en Su salvación podemos decir también que es consumado.

Pero, ¿cómo sabemos que la obra redentora del Señor es aceptable para Dios cuando se le presenta? ¿Cómo sabemos que la obra redentora del Señor Jesús fue aprobada por Dios? Está bien que digamos que la obra del Señor pasó la prueba.

Pero, ¿qué dice Dios? Podemos decir que Jesús murió en la cruz y llevó a cabo la obra de redención. Pero ¿cómo podemos saber que nuestro Dios está totalmente satisfecho con tal obra? Para nosotros la obra redentora del Señor es muy razonable.

Pero ¿cómo sabemos que es así también para Dios? Decimos que la obra de redención es completamente justa, pero ¿dirá Dios lo mismo? Cuando miramos la cruz, decimos que todas las cosas ya están arregladas. Pero cuando Dios mira la cruz, ¿estará todo arreglado para El?

Tenemos que entender que no se puede saber si Dios está satisfecho o no basados solamente en la cruz de Jesús; no se puede saber si Dios lo considera terminado o no. Si sólo estuviese la cruz, si solamente tuviésemos la muerte del Señor, si sólo la cruz permaneciera con nosotros hasta el día de hoy, y si la tumba del Señor nunca hubiese sido vaciada, no sabríamos qué logró la muerte del Señor para nosotros. En cuanto a la obra redentora del Señor, no solamente tenemos el aspecto de la cruz sino también el de la resurrección.

Hoy no voy a hablar acerca de todo lo que está relacionado a la resurrección de Jesús, así como no hablamos acerca de todo lo relacionado a Su muerte la última vez. Hace poco sólo hablamos acerca del aspecto objetivo de la resurrección del Señor.

Hoy también consideraremos sólo ese aspecto de la resurrección del Señor. Objetivamente, el Señor murió una muerte substitutiva por nosotros; El murió por todos. Al mismo tiempo, murió por nuestros pecados.

Esto es lo que la muerte del Señor cumplió. Entonces, ¿cuál es el propósito de Su resurrección? Dios levantó a Jesús de los muertos para probar que la obra de redención ha sido cumplida. Dios la ha justificado y aprobado. Ahora está satisfecho.

Muchos de nosotros han tenido la experiencia de hacer negocios. Supongamos que usted tiene una secretaria que le propone un plan. Después de ver el plan tal vez le dé el visto bueno. Esto significa que la obra está aprobada; está bien.

Ahora la puede llevar a cabo. El Señor murió por nosotros y la obra fue cumplida. La resurrección del Señor es el visto bueno que Dios da a la obra y muerte del Señor Jesús. Esto significa que esta muerte ahora está aprobada. El problema del pecado del hombre ahora está solucionado.

Puesto que el Señor ha resucitado, el problema de nuestros pecados está totalmente solucionado. Si el Señor no hubiera resucitado, aunque la redención se hubiera llevado a cabo, nuestros corazones habrían estado en suspenso.

Todavía habría cierta intranquilidad en nosotros, porque aunque supiéramos que la redención había sido cumplida, no sabríamos si había sido aceptada. Sabemos que estamos totalmente redimidos de nuestros pecados cuando vemos que el Señor Jesús ha resucitado. La resurrección es la prueba. Nos muestra que la cruz estaba bien y que la redención fue aprobada. La resurrección comprueba que la obra de la cruz ha sido aceptada y recibida por Dios.

Consideremos una ilustración. Supongamos que debo dinero a alguien. Tal vez le deba tanto que no pueda pagarle. Por supuesto, ésta no es una muy buena ilustración. Pero la usaremos para aclarar un aspecto de la verdad.

No se debe aplicar a todos los aspectos de la verdad. Digamos que voy a un hermano y le digo: “Tú conoces muy bien a la persona que le debo dinero. Ustedes dos son muy buenos amigos. Por favor, háblale por mí.

Yo no puedo pagarle lo que debo, aunque empeñe todo lo que tengo en una casa de empeño. Incluso tengo dificultad en mi propio sostenimiento. Por favor, haz esto por mí”. A pedido mío, el hermano viaja específicamente por mí y le dice a aquel hombre:

“El Sr. Martínez es muy pobre. Ni siquiera puede sostenerse a sí mismo. Esta pequeña cantidad de dinero no es nada para ti. ¿Por qué no le perdonas la deuda?” Supongamos que mi acreedor es muy generoso.

Él dice: “Puesto que vienes a hablar por la deuda del Sr. Martínez, me olvidaré de ella. No me tiene que pagar nada. Devuélvele este pagaré”. Luego él continúa y le dice al hermano: “No nos hemos visto por años. Ya que somos buenos amigos y estás aquí, ¿por qué no te quedas aquí por unos días?”

Él lo invita a quedarse hospedándolo generosamente. Supongamos que este hermano se fue el 10 de este mes y arregló todo ese mismo día. Sin embargo, ya es el 20 y todavía no ha vuelto.  Mientras él la pasa bien allá, yo me estoy preocupando acá.

 No sé si este hermano arregló el asunto o no. Tal vez no volvió por alguna dificultad. No volvió en el tren nocturno del día 10. Tal vez no se arregló nada todavía. No volvió tampoco el 11. Tampoco volvió el 19 o el 20. Mientras no vuelva, mi corazón no está en paz porque no sé si se arregló el asunto o no.

La deuda se arregló el día 10, pero ya es 20 y aún no he recibido noticias. Mientras él no vuelva, mi asunto aún no se ha terminado. Todavía me considero deudor, y mi corazón aún está intranquilo. ¿Cuándo se arreglará ese asunto? Sólo cuando él vuelva sabré que el asunto ha sido arreglado.

Amigos míos, esto ilustra la resurrección del Señor Jesús. Cuando El murió por nosotros, solucionó el problema del pecado. Tan pronto como murió, el pecado fue tocado. Pero si Él no hubiera resucitado, y si no hubiera vuelto, entonces nuestros corazones habrían estado en suspenso; no hubiéramos sabido lo que sucedió.

El Señor Jesús pasó por la muerte por nosotros. Pasó por el castigo de la ley y la ira de Dios por nosotros. Pero si Jesús no hubiera vuelto, no habríamos sabido si la obra estaba terminada. No habríamos sabido si Dios aceptó la obra del Señor. Por esta razón, Jesús debe volver.

Debe resucitar. Entonces sabremos que la obra está terminada. Alabado sea el Señor. La obra llegó a su conclusión. Si la obra no hubiera arreglado nada, el Señor no habría salido y resucitado. Su resurrección comprueba que el problema de nuestros pecados ha sido totalmente solucionado.

Romanos 4: 25 dice: El cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación. ¿Por qué Jesús fue entregado? Por causa de nuestras transgresiones. Si no tuviéramos transgresiones, el Señor no habría tenido que ser entregado.

Fue por causa de las transgresiones que el Señor fue entregado al hombre. De la misma manera, El resucitó para nuestra justificación. En griego las dos cláusulas tienen la misma estructura. Jesús fue entregado por nuestras transgresiones y fue resucitado para nuestra justificación.

Algunos traductores bíblicos han mal interpretado lo que Pablo dijo. Ellos creyeron que El resucitó para que el hombre fuera justificado. También creyeron que primero está la resurrección del Señor, luego nuestra justificación. Pero Pablo y el Espíritu Santo estaban diciendo que Él fue resucitado porque hemos sido justificados. Para dejarlo más claro, el Señor fue resucitado porque ya fuimos justificados.

Algunas versiones dicen que la resurrección viene primero, luego la justificación. Pero el Espíritu Santo dice que la justificación viene primero, luego la resurrección. Primero está el asunto de nuestras transgresiones. Luego está la muerte del Señor.

De la misma manera, primero está nuestra justificación, luego está Su resurrección. Él fue entregado por nuestras transgresiones y fue resucitado para nuestra justificación. Esto significa que la resurrección del Señor Jesús es la prueba de nuestra justificación. Por haber sido justificados, Dios levantó al Señor Jesús. Ya que el Señor ha satisfecho el requisito justo de Dios, Él lo resucitó.

Amigos míos, tengo buenas noticias. Aunque algunos hayan creído en el Señor, aún están en temor y temblor. Sienten como si estuvieran caminando al borde de un precipicio o sobre una fina capa de hielo. Ellos creen que han entregado sus almas, sus vidas y su futuro eterno a la cruz del Señor.

Ellos no saben si confiar en el Señor es seguro o no. Si ellos descubren más tarde que esta confianza no resulta en salvación, entonces están en problemas. Yo puedo creer en la cruz de Jesús para la redención de mis pecados hoy. Pero si me falla en aquel día, entonces voy a estar en problemas.

Hoy puedo decir que no es un asunto de hacer el bien o de guardar la ley y que todo lo que tengo que hacer es apoyarme en la cruz de Jesús. Pero ¿qué sucederá si Dios dice en aquel día que esto no está bien? ¿Qué haré?

¿Cómo puedo saber hoy en día que la cruz de Jesús es suficiente? Amigos míos, no deben mirar la cruz; no deben preocuparse si la cruz es confiable o no, si está bien o mal. Todo lo que deben mirar es la resurrección del Señor.

Si la obra de la cruz del Señor no hubiera sido apropiada o buena, Dios no lo habría levantado. Entonces, Él fue resucitado porque nosotros fuimos justificados. Debido a que somos justificados cuando creemos en la sangre de Jesús, el Señor Jesús fue resucitado.

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Los Caminos Reales

( Hebreos 11: 8) = Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba.

(9) Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; (10) porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Hemos explicado que la ciudad implica que él quería inter relacionarse con otra gente, no quería una pequeña cabaña para él solo y aparte. Él no estaba buscando su propio éxito, sino que quería ser parte de una comunidad inteligente.

Parte de una ciudad, no un campo; una ciudad. No una pequeña partecita, una ciudad. El cuerpo de Cristo tiene que funcionar como una ciudad, no podemos estar aislados del resto del cuerpo. Son organismos vivos. Cada parte depende de otro. Crecemos según la actividad propia de cada miembro.

Y porque somos un cuerpo, todo el mundo tiene que ser igual. De ninguna manera podemos pretender ser miembros de un Reino divino con un orden exquisito y conducirnos como si fuéramos una secta cerrada a la cual es muy sencillo ingresar pero imposible salir.

Tenemos autonomía, tenemos individualismo, singularidad de expresión. Hay multiforme sabiduría, hay diversidad en el cuerpo, no queremos fabricar clones. Todos debemos querer que tú seas nada más que tú, no alguien que piensa por ti o en tu lugar. Ese es el rol de Dios, no de un hombre por encumbrado que ese hombre pueda ser.

El problema que mayoritariamente se presenta en la iglesia es que queremos que todo el mundo piense igual, se vista igual, se exprese igual y se conduzca igual. Pero no somos máquinas, somos gente. Y la gente es diversa y heterogénea. Cristo se quiere expresar a través de la diversidad de los recursos humanos que incorpora dentro de su cuerpo.

(11) Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.

(12) Por lo cual también, de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está en la orilla del mar.

(13) Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, (Nota que esta gente no logró conseguir su objetivo) sino mirándolo de lejos, y creyéndolo y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. (Nota que su jornada estaba ligada a un parámetro dado por Dios. La tierra, en este caso, era la tierra prometida, no todo el planeta.)

(14) Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; (15) pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.

Lo mismo les pasó a los hijos de Israel saliendo de Egipto. Si hubieran pensado en Egipto, se hubieran vuelto. Todos ellos murieron en el desierto, no porque regresaron físicamente, sino porque no pudieron apretar en su mente a Canaán, sobre los valores de Egipto, mentalmente.

Eso también nos está sucediendo hoy a nosotros, estamos migrando con Dios, pero al mismo tiempo vamos llorando por las cosas que dejamos atrás. Y a veces el tiempo pasa y al final nunca migramos. Lo único que hicimos fue mover el cuerpo, pero nuestra postura espiritual quedó igual. Es una migración constante.

(16) Pero anhelaban una mejor, (El mañana, aunque sea más difícil, es mejor. Aunque sea algo que tú no entiendes, sigue siendo mejor. Cada posición nueva en Dios es mejor, y más poderosa. Aunque no sea tan espectacular.

Lo sobrenatural puede tener espectáculo, pero no tiene que ser necesariamente espectacular. Todo lo sobrenatural, es divino, pero no todo lo espectacular lo es. Si Dios te dice que sin tocarlo muevas un vaso de una punta a la otra de la mesa, esa acción, es sobrenatural. Pero si no es Dios quien te lo dice, sólo es espectacular.

O sea que lo espectacular nunca garantiza que sea Dios quien está detrás del asunto. El poder más grande de Dios se desempeña fuera de la iglesia. Las manifestaciones más grandes de Dios están a nivel nacional.

En la calle, en el gobierno, en milagros que Dios nos concede en medio de nuestra vida cotidiana. No es simplemente la imposición de manos en un altar de una iglesia. Dios es más grande que el domingo. Y gracias a Dios que es así, porque si Dios fuera solamente lo que vemos el domingo, tendríamos un Dios bien pequeño.

Y digo esto porque todavía es mucha la gente que mide a Dios de acuerdo con la calidad del culto del domingo. ¿Cuántos dan gracias que Dios es más grande que la iglesia?) esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Noten claramente que ellos fueron encomendados por su estilo de vida, y no por haber logrado lo que buscaban. Y Él está tan interesado en que tú logres lo que quieres, como en la calidad de vida que llevas mientras lo persigues.

Dios estaba orgulloso de llamarse su Dios. Y no porque lo lograron, porque volvieron sin obtenerlo. Ellos no lo alcanzaron, pero sí mostraron una vida impresionante al tratar de conseguirlo. ¿Recuerdas cuando hablamos de las cinco funciones de la carne?

Todo el mundo pensaba que la carne era simplemente algo malo, pero vimos que habla: 1) de orígenes físicos, naturales. 2) que habla de seres humanos en general. Según la carne nació Fulano. 3) Vimos que la piel que nos cubre, el tejido, es carne también. 4) Es el hombre natural, destituido de la influencia divina de Dios. 5) Finalmente vemos que caminar en la carne no tiene que ver con caminar con el cuerpo, y caminar según tu origen, sino según la sensualidad del hombre.

Hemos enseñado que mientras estamos a gusto en la esfera de la carne, estamos ausentes del Señor. Pero que cuando nos sentimos para estar adecuadamente facultados en la tierra, tiene que provenir de la otra dimensión. De ese modo es que estamos ausentes del cuerpo y presentes en el ámbito de Dios.

Por eso es que hoy, en este trabajo, quiero hablar de la iglesia invisible. ¿Y por qué la iglesia invisible? Básicamente es porque si estamos diciendo que no nos podemos guiar por lo que vemos, entonces tiene que haber una red invisible que nos lo diga.

Porque el hombre ha sido creado para ser guiado de alguna manera. Dios quiso que así fuera porque Él deseaba establecer esa guía. El hombre decidió otra cosa, y hoy el mundo entero está pagando graves consecuencias por esa decisión que Dios, en su respeto a sus propias leyes, no pudo evitar.

Vamos a Romanos 8. Y vamos a seguir con esta línea que venimos compartiendo respecto a diferenciar lo externo de lo interno. Entiende, son paralelos. No se trata de uno arriba y uno abajo; son paralelos. El mundo del Espíritu y el mundo tangible, ocupan el mismo lugar.

Tangible el vaso, espiritual el agua. Tierra, cielo. El cielo no es una nube. Lamentablemente somos bien pobres en nuestro lenguaje en español. Estamos hablando de la morada de Dios, y eso es espiritual, no atmosférico. En español tenemos una sola palabra para ambos, cielo, y por eso nos confundimos.

Eso no quiere decir que tiene que estar en este nivel, puede estar más arriba. Pero es en la otra dimensión. Escucha: si sales en la dimensión natural y tiras un cohete hacia arriba en línea recta, jamás te vas a encontrar con algo llamado cielo. Cuando se habla de morada de Dios, claro está.

(Romanos 8: 11) = Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, (Ahora imagínate: todo el infierno tratando de impedir la resurrección del Señor. ¡Todo el infierno! No un demonio, ni un principado; todo. Pero el Espíritu que mora en nosotros, hizo eso.) el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu (Con mayúscula) que mora en vosotros. (¿Qué es lo que mora en nosotros? El Espíritu de Él, eso es lo que mora en nosotros. Recuerda claramente que Él es Emanuel, Dios con nosotros.)

(12) Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne (Nuestros cinco sentidos externos), para que vivamos conforme a la carne; (13) porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Si nos dejamos llevar por el exterior, siempre estamos reaccionando en nuestro activo. Sólo podemos reaccionar cuando vemos el problema. Cuando lo percibimos externamente. El hombre no fue creado para vivir de afuera hacia adentro. Pero así es que estamos siempre corriendo la tierra, por eso siempre tenemos problemas. Pero si vivo por la otra dimensión del Espíritu, entonces vas a hacer morir las obras de la carne.

(14) Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

Y ahí hace una división bien clara en que no tiene nada que ver con el que es salvo, sino en la forma en que es guiado. La tierra ha sido sujeta a esclavitud en esperanza, por la manifestación de gente que se guíe por le dimensión espiritual.

(Verso 18) = Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

¿Dónde dice que va a manifestarse la gloria? En nosotros. La palabra gloria es la palabra doxsa, y lo que significa es refracta la manifestación y la sustancia de otro. A veces, cuando decimos que la tierra estará llena de su gloria, estamos pensando en una enorme nube y todo eso.

Sin embargo, la gloria de Dios llenando la tierra y manifestándose, no tiene otro camino que no sea por intermedio nuestro. La tierra tendrá que estar llena de eso, de su expresión en nosotros. Doxsa, la exacta representación de otro.

(Verso 19) = Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Nota que no es que se manifiesten los hijos, sino DE los hijos. ¿Y esta manifestación, qué es? Cristo en nosotros. Pero fíjate bien en lo que dice. Dice que la creación aguarda la manifestación de los hijos de Dios. ¿Y quiénes son los hijos de Dios? Aquellos que no son guiados conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

(20) Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; (21) porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

La libertad gloriosa de los hijos de Dios. ¿Qué libertad? La que tienen por ser y sentirse libres de todas las presiones de la carne y sus añadidos. Acuérdate cuando Jesús dijo: Aquí viene el príncipe de este mundo, él nada tiene en mí.

O sea que Satanás no podía reinar en Jesús en nada, simplemente porque no existía ningún principio que fuera común a los dos. Jesús no operaba en ninguno de los principios de este mundo. De manera que Satanás no tenía como juzgar, o calumniar. Él no operaba con su sistema.

Él no podía agarrarlo porque Jesús era libre. Libertad, en la Biblia, siempre es expresada por Jesús. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Y si Él es la verdad y nos dice que sólo el conocer esa verdad nos hará libre, pues ahí lo tienes.

Jesús era ciento por ciento libre. Sin embargo era un hombre que a pesar de tener alto dominio propio, no tenía voluntad propia. Es totalmente contrario a todo lo que nosotros entendemos como libertad. Libertad, para nosotros, es “no me digas qué hacer, yo soy libre”.

Es decir que, libertad, no es echar fuera gobiernos. Libertad es total sumisión al gobierno. Jesús no tenía su propia voluntad. Ni hacía ni decía nada que se le ocurriera, o que le pareciera bonito, o que contara con alta calidad homilética. Él decía y hacía sólo lo que veía hacer y oía decir al Padre.

Él no hacía lo que él quería; estaba totalmente escondido en el Padre. Las obras que yo hago no son mías, son de Él. Si me has visto a mí, no es a mí que me viste, es a Él. Lo que yo digo no es mío, fue Él quien lo dijo.

Y por último sacó la voz una sola vez, y dijo: si fuese posible pasar de mí esta copa. Pero al ratito lo pensó otra vez y dijo: mejor no. Un hombre totalmente sin voluntad propia, o la voluntad propia sometida al Padre, es la expresión de libertad en la Biblia.

¿Libre de qué, entonces? De las vanidades humanas. Nada en este mundo que buscara enseñorearse, lo podía agarrar. Porque Él no operaba en ese sistema. Él operaba por un sistema de valores diferente.

Entonces vemos claramente que, los que son considerados hijos de Dios, en la Biblia, es la gente que camina en esa dimensión que estamos hablando ahora. Vamos a verlo un poco más en detalle. Romanos 8 una vez más.

(Romanos 8: 13) = Porque si vivís conforme a la carne, (Esto es: de acuerdo con tus cinco sentidos) moriréis.

Y esto es muy importante, al tiempo que también es muy singular. Porque si nosotros no hacemos las cosas como las hace la mayoría humana, no terminamos de estar tranquilos ni nos sentimos demasiado seguros, pero aquí dice que el que las hace así, según Dios, muere.

Recuerda una vez más que muerte, no necesariamente es dejar de existir. No te me confundas, esto viene desde el principio. El concepto de muerte para Dios y para el hombre no es diferente, ¡Es opuesto! Para el hombre, muerte es la nada y la incertidumbre, mientras que para Dios es la vida plena.

Muerte no es dejar de existir, sino un estado ante Dios. Por causa del pecado, que es armatía, que no tiene que ser tan exagerado o grosero0 como meterse drogas, sino violar el principio básico que nos garantiza llegar al éxito.

Pecado, armatías, errar en los principios que controlan toda transición para que no se produzcan en caos. Entonces dice aquí que, si vivimos en ese sistema, vamos a morir. En Génesis 2:15, Dios puso al hombre en el huerto para que lo guardase, y le dijo que comiera de todo árbol, conocen la historia.

Aquí, el huerto representa la posición estratégica que el hombre recibió como mandato para cultivar y mantener lo que le había sido entregado. ¿Y qué pasó cuando el hombre desobedece? Fue la causa por la que el hombre pierde esa posición. Por eso es que Dios le pregunta ¿A dónde estás?

Estaba parado en el mismo lugar, físicamente hablando. Pero su postura espiritual cambió. ¿Dónde estás, hombre? Dijo Dios. Andabas en la misma dimensión, conmigo, y ahora andas en la otra. Cuando adán se cayó, no se cayó del planeta ni fue a parar a la Luna o a Plutón. Fue un violento cambio de dimensión.

¿A dónde estás? Le pregunta Dios en Génesis 9. Adán estaba en el mismo huerto, pero no en la misma posición. Es la misma diferencia entre Cristo y los apóstoles en Juan 14 y en Juan 17. Él dijo: “Yo no estoy en el mundo, pero éste que está aquí paradito al lado mío, sí”.

La pregunta, entonces, era: ¿Cómo que no estás en el mundo si estás parado en el mismo lugar? Es una distinta posición. Y esa es la posición donde Dios pone su nombre, y solamente es desde ahí desde donde podemos peregrinar hacia Él.

No estamos hablando de cambios de iglesia, estamos hablando de posición espiritual. Dios, desde la caída, se convierte en puente de intimidación al hombre. Y desde entonces, cada vez que Dios se le aparece al hombre, se introduce diciendo: no temas.

Porque Él sabe que como estamos tan acostumbrados a esta dimensión, cuando se nos aparece algo de la otra dimensión, nuestra reacción es de temor. O susto. O terror. Por eso es que nos gusta tanto la ministración. Porque nos permite entrar y salir de esa dimensión, con menor riesgo.

Si fuera por la mayoría de los cristianos, andarían pasando a la otra dimensión por un ratito, curiosear un poquito y volver a esta donde se sienten seguros y pueden controlarlo todo. En la dimensión de Dios el único que tiene control es Dios; el hombre es nada allí.

Adán fue desactivado, espiritualmente hablando. Fue destituido de la presencia. La esfera que no era demasiado apetitosa para él, de repente se convirtió en la esfera normal. Y la esfera normal se convirtió en algo que él desconocía.

Desde la caída del Edén, hasta el tiempo de Cristo, los hombres tuvieron que enterarse de qué estaba haciendo Dios, a través de profecías, visiones, o apariciones. Pequeños trocitos de revelación. “¡Me parece que veo algo!” Y todos salían corriendo a ver qué había visto el profeta.

Eso, hasta Cristo. Cristo rompió el velo, y ahora esa dimensión está accesible. Pero como estamos tan acostumbrados a caminar por los cinco sentidos, la usamos en el altar. Ese fue el motivo de su venida. Porque todo el mundo sabe por qué murió Jesús, pero muy pocos para qué nació.

Aprende esto: Dios prefiere hablar contigo directamente en lugar de mandártelo a decir con otro. Es lo mismo que, -se supone- harías tú con tus hijos. Entonces, lo que tú debes hacer, es estar más interesado en escucharlo a Él que a uno de sus profetas, apóstoles o predicadores. Pero claro, no podemos oír su voz si no entendemos lo que está diciendo. 

(Romanos 8: 1) = Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Dan ganas de decir: ¡ Qué bueno!, ¿No es cierto? Claro, siempre y cuando también sea conforme a los cinco sentidos. Porque si no coinciden, alguien va a pasar un poco de calor. Y no por fuego espiritual, precisamente. El mundo jamás podrá entender intelectualmente a esa dimensión espiritual. Porque si tú vas a comenzar por Cristo y a terminar en tus cinco sentidos, entonces no están hablando de ti en este versículo.

(2) Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Hay dos leyes aquí en la tierra: una que produce vida y otra que produce muerte. ¡Es que no entiendo! No importa, son leyes como la de la ley de gravedad; funcionan aunque tú no las entiendas. Que tú no entiendas o no creas en la ley de gravedad no le hace. Pisas donde no debes, allá arriba, y te vienes como bala para acá abajo y te estrellas.

Igual es por ignorancia, ya sea por transgresión, o por pecado, o por iniquidad. Hay diferentes tipos. Uno es voluntario, otro es que hace caso omiso, pero todo es ignorancia. No importa qué tipo de pecado sea; funciona.

¡Es que yo no sabía que la luz roja significaba que debía detenerme! ¿Ah, sí, eh? Pues no interesa, lo supieras o no lo supieras, estás de cualquier manera en infracción. Hay gente que piensa que puede quebrar la ley, pero no; ¡Es la ley la que te quiebra a ti! 

Hay una ley, la del espíritu y hay otra ley, la de la carne, la de muerte. Son dos leyes operativas. Hay quien se guía por una simplemente porque estamos acostumbrados a ella. ¿Te sientes bien? ¡Adelante! Perdemos porque nos dejamos llevar mucho por lo que sentimos.

Pero debemos aprender algo de una vez por todas: la mayoría de las cosas que Dios nos envía a hacer, no se sienten muy bonitas que digamos. Te podría decir que en una gran mayoría de las veces, se sienten exactamente lo contrario. Y también contrarias a lo que a nosotros nos gustaría hacer.

Escucha: ¿Se siente como algo hermoso y placentero aquello de que: “El que no deja atrás a padre y madre no me puede seguir?” ¿Crees que eso se siente bonito? Sin embargo son sus palabras, ¿Qué te parece? Yo no vine a traer paz, vine a traer una espada y dividirte. Y tus primeros enemigos serán los de tu propia casa. ¿Qué tal se siente eso?

Dios sólo puede elegir de la dimensión que conoce. De la que desconoce, no puede elegir absolutamente nada. Dios no da clases sobre sí mismo, Dios es Dios y punto. Ni el mismo Satanás es enemigo de Dios, se le sujeta.

Hay muchos que creen que Satanás es enemigo de Dios, pero no lo es. ¡No puede serlo! Satanás es una creación de Dios y él sabe que si Dios parpadea él se cae. Porque Dios no es un ser creado, es desde siempre y por sí solo. Todo el resto emana de Él y Él decide qué hacer o no hacer con cada uno.

Está Dios y después está Satanás y todo lo demás. Lo que sucede es que en nuestras mente sujetas al sistema babilónico o mundano, solemos ver a Satanás allá arriba, casi en el mismo nivel que Dios, y por eso es que nos cuesta tanto vencer nuestros problemas más personales e íntimos.

Dice que creó al destructor para destruir, y eso es lo que nos muestra claramente que él es un ser creado. Y toda la creación está sujeta a Dios. Toda. Estas cosas no son muy populares, pero nos ayudan a entender que Dios tiene unos parámetros y unos principios que, una vez que los descubrimos, nos garantizan llegar al objetivo.

Y que por más que te sientas mal, por más que algo no siempre coincida con nuestras viejas doctrinas religiosas, si nos dejamos llevar por los cinco sentidos externos, no llegamos. Dos leyes: la ley del espíritu, la ley de muerte.

Son dos principios operacionales. Establecidos como reglas u órdenes. Con condiciones específicas que nosotros no podemos cambiar, nos ajustamos a unas o a otras. Una, es en Cristo; la otra en el pecado y la muerte.

Por eso es que dice en el verso 3 que, lo que es imposible por la ley, lo consigue el Espíritu. La Escritura tiene que dejar de dictarnos cómo vivir, y convertirse en el libro que confirma la expresión de nuestra vida.

Porque mientras nos dicte lo que haya que hacer, todavía necesitaremos ley, ya sea escrita o verbal, para funcionar. Y la ley produce muerte. ¡Es que no lo entiendo, hermano! Y bueno; yo tampoco a veces lo termino de entender del todo, pero tengo mandato de enseñarlo y obedezco.

La ley es imposible cumplir. Pero lo que es imposible cumplir por la ley, Dios lo hizo enviando a su Hijo en semejanza a carne de pecado, a causa del pecado, condenó al pecado en la carne. ¿Qué era lo que la ley tenía que producir? Justicia y vida.

Pero no lo pudo producir, porque toda la ley está enfatizada en actividad física. Esta dimensión, carne y sangre, no hereda el Reino. Esta dimensión no puede producir la justicia. Sí viene del mundo del espíritu. El verso 4 de Romanos 8 lo dice claramente: para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros. O sea que la Gracia no es ausencia de ley, es su cumplimiento.

Muchos creen todavía que la Gracia es viva la parranda y hago lo que me da la gana porque ya no tengo ley. No, todo lo contrario. Sí se cumple. La Biblia te dice claramente que si tú no excedes la actividad de un fariseo, no entras.

Y todo eso es porque si bien por fuera todavía andamos como se pueda, por dentro ya hemos sido perfeccionados. La mejor cobertura para andar bien fuertes por dentro, es un ministerio bien bueno por fuera.

¿Qué es lo que caracteriza a la gente que vive por la dimensión de la carne? En principio, toman sus decisiones por lo que sus experiencias personales le dicen, y no necesariamente por lo que Dios dice. Además, su fe está apoyada en lo que han visto y han oído.

Asimismo, evalúan sus encuentros con Dios a través de sus experiencias emocionales. No saben discernir un encuentro con Dios, fuera de sus emociones. Si las sillas no andan volando, alguien se arrastra temblando u otro anda a las carcajadas, Dios no llegó.

Hay más poder sobrenatural en una ministración que le cambia el corazón a un pueblo en toda la verdad, que cualquiera ministración personal, por espectacular que sea, y así se trate de aquellas que sacan a una o varias personas de sus sillas de ruedas.

Cambiarle el corazón a un pueblo es más fuerte que una sanidad física. Por eso se dice que Juan el Bautista fue el más grande de todos los nacidos de mujer, sin sanar siquiera un dolor de cabeza. ¿Qué hizo? Preparar a un pueblo mucho tiempo antes del cumplimiento de las profecías.

Hay más poder de Dios en una reforma doctrinal, que en veinte sillas de ruedas vacías. Pero como no estamos acostumbrados a entender esto, nos creemos que Dios no está ministrando. También coloca valores sentimentales a sus experiencias pasadas. Y como no están haciendo nada hoy, siempre están hablando de lo que hicieron ayer.

Viven de la gloria pasada porque la presente no la entienden, no se ubican. Es como cuando tiraron el fundamento de la casa, para el tiempo de Zorobabel. Había una mitad cantando y la otra llorando. Los que habían visto el primer fundamento estaban llorando porque querían el vino añejo, pero Dios dice que cada vez que te mueves para el frente, es mejor. Aunque no lo entendamos.

Prosiguiendo con la caracterización de gente que vive por sus sentidos, o por su carne, nos encontramos con  aquellos en los que la Palabra de Dios tiene menos autoridad que la experiencia de alguien. Tú le dices lo que dice la Palabra y ellos te responden y cuestionan con lo que le pasó a un Fulano o un Mengano amigo de ellos.

Si tu problema es más alto que el nivel de revelación de la Palabra, entiérrate, porque nadie te puede ayudar. Nunca eleves tu problema por encima de la Palabra de Dios, mantente por debajo de ella. La Palabra, siempre tiene la respuesta.

Ese es un principio que tiene que estar tan arraigado en nosotros que, sin siquiera pensarlo, deberíamos estar obedeciéndolo. La respuesta está ahí, aunque no la encuentres o no la entiendas si la encontraste, no interesa; está ahí. Mantén a Dios siempre más grande que tu problema.

También es gente que siempre está buscando manifestaciones. Porque si no está manifestado, no lo ven. Y hay otros que usualmente son inestables en el fundamento de la fe. Un día andan por allá arriba, como decimos en Argentina, cebándole mates a Dios; y al día siguiente andan por allá abajo, compartiendo una cerveza con los demonios.

Es gente a la cual si sus cosas seculares les funcionan bien, espiritualmente parecen andar bien. Pero si sus negocios comienzan a fallar, se vienen abajo espiritualmente y hay momentos en que ni siquiera actúan como gente convertida. Esta gente junta su espiritualidad con cuestiones naturales, en lugar de dejar que esas cuestiones naturales sean una consecuencia de su estado espiritual. 

Vamos a ver en el final, realidades de gente que vive de acuerdo a la carne, y que conducen sus vidas enteramente por los sentidos. En primer lugar, aquellos que tienen su mente programada o entrenada por las cosas de la carne.

(Romanos 8: 5) = Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Dice que los que son de la carne piensan en las cosas de la carne. Se trata de personas que tienen sus mentes programadas por cosas del mundo externo. Tienen todo su caudal mental puesto ahí, no pueden encarar nada por fuera de ese pensamiento.

Su conversación, (Recuerda que la conversación relata qué es lo que anda adentro de la persona) siempre está relacionada con las cosas naturales. O sea que son bien superficiales en su conversación. Su mente está estancada en el mundo natural. Porque los que son de la carne, piensan en las cosas de la carne, dice la palabra.

En segundo lugar, vemos que la Biblia compara al inmaduro con el que vive en la carne. Es tal vez una comparación un tanto singular, pero no está exenta de una verdad que nos salta a la evidencia en el siguiente texto.

(6) Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Me gustaría que compares este pasaje con el que está en 1 Corintios capítulo 3. Mira el verso 1: De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Puedes notar con claridad que carnales y niños, son sinónimos en la Biblia. Los niños se dejan llevar por lo que ven.

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¿Palabra o Tradiciones?

Es bastante complicado hablar del ayuno en un medio de tendencia más religiosa que versada en la palabra de Dios, que lo relaciona con actos externos que siempre caminan por encima del sentir interno. Todos sabemos que a lo primero lo observa, lo juzga y lo sentencia el hombre, mientras que a lo segundo, solamente Dios.

En este trabajo quizás no voy a descubrirte nada nuevo o que ignores, pero tal vez los datos que voy a darte en modo informativo y el examen tranquilo y pormenorizado de algunos textos bíblicos, te permitirán acceder a punto a ángulos diferentes a los clásicos y tradicionales y, porque no, también a un grado de revelación divina.

Tú sabrás que hacer luego con todo este bagaje que hoy comienzas a recibir. Tú sabrás si sólo servirá para sentirte mejor porque sabes algo más, o si por el contrario, lo utilizarás como medio de movilidad apto para enseñar y capacitar a otros que vienen tomando posiciones en nuestro ejército de Reino.

Etimológicamente, se llamaayunoal acto de abstenerse voluntariamente de todo tipo decomiday en algunos casos de ingesta delíquidos, por unperíodode tiempo. Puede realizarse por diversos motivos, pero los principales sonreligiosos, como técnica curativa básica en la medicinanaturistao comomanifestaciónpacífica. En este último caso suele llamárselohuelga de hambre.

La palabra hebrea que lo identifica es la palabra tzum. Todos sabemos que el hebreo es maravilloso por  el hecho de que cada letra de su alfabeto tiene un significado completo por sí misma. Esa belleza se incrementa al combinar los significados de cada una de esas letras plasmar el efecto final de la palabra en sí. Tzum, que nosotros traducimos como ayuno, se escribe con tres letras que se leen de derecha a izquierda: tsadi, vav y mem.

La primera letra, tsadi, es quizás la más hermosa del alfabeto hebreo. Tsadi es una de siete letras que tienen una corona de tres puntas. Tsadi es la corona de justicia “cuyas acciones de dar son el fundamento mismo del mundo”. Las acciones de dar son acciones de hacerte menos a ti mismo: acciones de hacer más a otro. Acciones para hacerte pequeño a ti mismo para que otros puedan volverse grandes.

La justicia de tsadi no puede ser alcanzada solitariamente sino sólo por ligarnos a nosotros mismos con otros que tampoco nunca podrían hacerlo solos. De acuerdo con la leyenda, el significado de la corona de tres puntas es desconocido excepto que enseña al hombre acerca de Dios. Alguien aseguró que esas tres puntas representan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y que la punta separada del brazo derecho de tsadi te representa a ti y cómo es que puedes llegar a servir a otros con la misma santidad e intensidad que la trinidad divina.

La segunda letra es vav. Vav es el sonido del estar unidos. Es el sonido de “y”; uno y otro. Vav es una letra vertical, no horizontal. Un guión horizontal une de modo que las partes combinadas pierden una porción de su identidad en el conjunto. Pero vav es vertical para significar una unión que preserva la identidad individual.

Esta es la verdadera unidad. Vav nos une a todos en uno, cada uno permaneciendo distinto, cada uno unido con los demás. También, si la observas en su expresión gráfica, podrás notar que no tiene cimientos. Permanece de pie sobre un punto estrecho y puede caer fácilmente. Esto es para recordarnos que, a menos que seamos unidos como uno, no podremos permanecer.

La última letra es mem. Cuando ves a mem, ves un mapa. Tiene una línea vertical del lado izquierdo que representa al Mar Rojo. Una línea que se extiende hacia arriba y a la derecha que es el camino que los hijos de Israel hicieron mientras cruzaban el Mar Rojo, encaminados hacia la tierra prometida, y entonces errantes en el desierto por cuarenta años.

Fue en el desierto donde Dios les dio comida, agua y convenios, y no había pobres entre ellos. Mem representa las necesidades de la vida. Mem es la comida, el agua, el trabajo y los convenios que sostienen al hombre en el mundo. Cuando mem es la última letra en una palabra, la apertura de la esquina inferior izquierda se cierra, simbolizando la naturaleza eterna de los convenios.

Claro, nosotros examinamos el origen del término ayuno, desde el idioma que lo da a conocer conforme al alfabeto que Dios mismo entregó a Israel, y no encontramos el significado lato relacionado exclusivamente con quedarse con hambre por unas horas.

Muy por el contrario, la suma global y amplificada de las tres letras que constituyen la palabra básica, determinan que ayunar tiene que ver con hacernos pequeños nosotros mismos para que los demás se vean grandes, mantenernos en unidad contundente como única forma de perdurar y respetar los convenios de Dios como forma expresa de conducirnos por este mundo cumpliendo propósito y voluntad de Dios. Eso es ayuno. ¿Lo es? Más adelante vamos a probarlo desde la misma Biblia.

Mientras, quiero seguir dándote información neutra, pero que de alguna manera tiene que ver con la sustancia real del ayuno y no con lo que los hombres han determinado que sea. De allí que es necesario que conozcas algunos pormenores.

En principio, saber cuál es el efecto que el ayuno tal cual conocemos puede tener en la salud humana. Al no ingerir alimentos, los sistemas naturales de desintoxicación del organismo tienen la oportunidad de purgar al cuerpo de sustancias nocivas que se pudiesen haber acumulado.

Al limpiarse el tracto intestinal la eficiencia de la digestión aumenta, resultando esto en una más completa asimilación de los nutrientes energéticos. Al ingresar en un estado de ayuno avanzado, el cerebro segrega grelina, que es un químico cerebral que tiene un efecto nootrópico, es decir que es un estimulante de la memoria. Además, según estudios efectuados en animales, el ayuno intermitente promueve la secreción de neurotrofinas, las cuales son muy importantes en el proceso de neurogénesis, que es la producción de células en el sistema nervioso central.

Ahora bien; el ayuno por razones espirituales y religiosas ha sido parte de las tradiciones humanas desde la prehistoria. Así como se lo menciona en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, también se lo hace en el Mahabhárata, que es un extenso textoépicomitológicode laIndia, en el Upanishad, uno de los más de doscientos libros sagrados del hinduismo, y también en los más conocidos Corán de los musulmanes y el Libro de Mormón, texto base de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Para los judíos, el Yom Kippur es el día judío del arrepentimiento, considerado el día más santo y solemne del año. Su tema central es la expiación y la reconciliación. La bebida, el baño, y las relaciones conyugales están prohibidos. El ayuno comienza en el ocaso, y termina al anochecer del día siguiente.

Asimismo, el Día de la Expiación era el día anual de ayuno para los israelitas, que se basaban en el texto del libro de Levítico 16: 29-30, que dice: Ayunaréis, porque en ese día se hará expiación por vosotros para purificaos. También y además de este día, los reyes o profetas podían llamar a un día especial de ayuno.

Después de la destrucción del templo y del exilio en Babilonia se instituyeron al menos cuatro días de ayuno: el ayuno en el cuarto mes, (Que es el día noveno de Tammuz, cuando las murallas de Jerusalén fueron tomadas por los babilonios); el ayuno del quinto mes, (Cuando el templo fue incendiado del séptimo al décimo día del mes); el ayuno del séptimo mes, (En memoria del asesinato de Guedalías, en el año nuevo); y el ayuno del décimo mes (El noveno día cuando Jerusalén fue sitiado por los Babilonios).

Los salmos invitan frecuentemente al ayuno personal en ocasiones de dificultad. Puedes leer los salmos 35, 69 y 109 y encontrarás lo que digo. También hay alusiones en Daniel 9:3 y 10:3, Esdras 10:6 y Nehemías 1:4. La práctica del ayuno era más que frecuente en el judaísmo del primer siglo y aparece en el Nuevo Testamento especialmente con los discípulos de Juan el Bautista.

(Marcos 2: 18) = Y los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunaban; y vinieron, y le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan?

(19) Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo? Entre tanto tienen consigo al esposo, no pueden ayunar.

(20) Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán.

El ayuno de Jesús en el desierto que se relata en Mateo 4:2, y el comienzo inmediato de las tremendas tentaciones a las que fue sometido por el diablo, es todavía un interrogante para muchos teólogos serios y despojados de doctrinas facilistas. Lo más coherente resulta que ese fue un ayuno realizado por dirección del Padre, tendiente a obtener por sensibilidad espiritual máxima el mayor grado de poder divino para resistir la prueba.

Ninguno de los hombres y mujeres que hoy ministran guerra espiritual que hayan militado anteriormente en las filas del ocultismo o el satanismo ignoran que, una de las facetas más importantes que estos diabólicos personeros ejercitan con la finalidad de obtener más poder satánico, es precisamente ayunando, cosa que realizan con el mayor esmero y disciplina.

No obstante, Jesús se cuida muy bien de advertir a sus seguidores sobre falsas expectativas o propuestas religiosas respecto a esta práctica. De allí que en Mateo 6:16-18, Él dice: Cuando ayunéis, (No dice “si llegáis a ayunar”, dice “cuando ayunéis”, dando por descontado que lo harán), no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostr5o, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Asimismo, en Lucas 18:12 se relata la anécdota entre un fariseo y un publicano, y una de las excusas argumentales de ese fariseo para demostrar a los hombres y a Dios que él era mejor que ese publicano, fue decir que ayunaba dos veces por semana y daba los diezmos de todo lo que ganaba.

Yo me pregunto si habrá alguna diferencia entre este antiguo fariseo y otros no tan antiguos que hoy por hoy pululan por los templos cristianos poniendo sus “sacrificios” delante de las narices de los que ellos consideran como publicanos modernos y, a escondidas, viviendo vidas que de ninguna manera podrían justificarse con miles de ayunos y millones de dólares en diezmos y ofrendas.

Las características del ayuno varían entre las denominaciones y credos autotitulados como cristianos. El catolicismo romano, por ejemplo, distingue entre el “ayuno” (Que involucra tres comidas diarias, en las que sólo una puede incluir carnes rojas), y “abstinencia”, que es la que obliga no consumir ninguna clase de carne roja.

El período de ayuno más conocido y difundido entre ellos es el de la denominada cuaresma, el cual tiene unos cuarenta días de duración. En la actualidad, la iglesia católica prescribe como días de ayuno obligatorios el llamado miércoles de ceniza y el viernes santo, donde recomiendan el ayuno personal.

Ceca de la mitad de lo que se conoce como iglesia protestante, aunque carecen de la tradición del ayuno, lo practican con asiduidad y aplicación. Incluso, muchos de los cuales se cumplimentan con total abstinencia de alimentos hasta por veinticuatro horas con solamente ingestión de agua.

Vale consignar que el ayuno cristiano ha sido utilizado de diversas maneras a través de la historia. Esta enseñanza es tomada principalmente del ayuno realizado por Jesús durante sus cuarenta días en el desierto después de haber sido bautizado por Juan el Bautista.

En laiglesia primitivael ayuno era un periodo de recogimiento, normalmente constaba de dos días de ayuno semanales, ya que era costumbre de los judíos devotos ayunar esa cantidad de días, aunque para realizar una diferenciación observaban días distintos. Los judíos observaban el ayuno los lunes y jueves, mientras que los cristianos los miércoles y viernes.

Cabe aclarar que los cristianos primitivos no practicaron el ayuno como requisito religioso, pero sí ayunaban en ocasiones especiales. Por ejemplo, cuando se apartó a Bernabé y Pablo para la obra misionera en Asia Menor, hubo ayuno y oración.

También se ofrecieron oraciones “con ayunos” cuando se nombraron cargos de responsabilidad, según lo leemos en Hechos 13 y 14. Por consiguiente, los cristianos primitivos no estaban bajo el mandato de ayunar, pero tampoco se les prohibía hacerlo.

(Romanos 14: 5) = Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

(6) El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

Durante los primeros años del siglo tercero, los que se preparaban para serbautizadosrealizaban un ayuno durante el viernes y el sábado, y su bautismo tenía lugar en la madrugada del domingo, de manera análoga a la resurrección de Jesús.

Con la declaración del cristianismo como religión oficial del estado por elConcilio de Nicea, el ayuno comenzó a declinar en fuerza, debido a que en la Europa Occidental no era bien visto el ayuno y la falta de sueño por el sólo hecho de castigar el cuerpo. Esto cambió durante lascruzadas, cuenta la historia quePedro Bartoloméindicó a los cruzados que ayunaran por cinco días, y después atacaran a sus enemigos.

El ayuno debe realizarse con el fin de buscar la presencia de Dios, alimentar el espíritu y así poder tener control sobre la naturaleza carnal. Así lo leemos en Gálatas 5: 16-17, donde dice: Digo, pues: andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Existen diversos tipos de ayuno para los cristianos: Ayuno absoluto. Abstención total de alimentos, y líquidos, incluyendo el agua. Esto se realiza solo por un breve lapso. Ayuno normal. Abstinencia de alimentos, sin eliminar el agua, por un período limitado. Ayuno parcial. Consiste en una dieta limitada, donde se dejan fuera todo tipo de postres y frutas, carnes, vinos y "manjares", y se cambia por una dieta donde solo hay legumbres y verduras. Ejemplo de esto es Daniel 10:2-3.

Existen ayunos causados por la imposibilidad de conseguir alimento. A esta área pertenecerían los cuarenta días que pasó Moisés en Sinaí, el de Elías en su viaje a Horeb, el del propio Jesús cuando fue llevado al desierto para ser tentado y también algunos de Pablo.

Luego están los denominados ayunos por motivos religiosos. En este sentido se emplea el término para describir los períodos prescritos de abstención de alimentos. Es válido consignar que no se evidencia ninguna orden de ayunar en la ley mosaica; no aparece ni este verbo ni los términos ayuno o abstinencia en el Pentateuco.

En todo caso, si se buscan alusiones al ayuno, se tienen que deducir de expresiones como “afligiréis vuestras almas”, que leemos en los libros de Números lo Levítico. La primera mención de ayuno se encuentra en la época de los jueces, en un tiempo de gran aflicción nacional.

Los últimos libros del Antiguo Testamento, tales como los de Esdras, Nehemías, Ester, los salmos y Daniel, presentan numerosos ejemplos de ayunos no prescriptos. En otras ocasiones, se proclamaban ayunos en tiempos de calamidades, tal como se ve en relatos de Jeremías y Joel. El objeto de esta abstinencia era el de afligir el alma y dar más fuerza a la oración.

El ayuno público, significaba que el pueblo, que era consciente de un gran peso de culpa, se humillaba ante Dios y lo adoraba con esa actitud. El verdadero ayuno no se limitará nunca a una mera práctica externa, sino al abandono del mal y de los placeres prohibidos, que es el equivalente a crucificar la carne.

En la época de Zacarías se proclamaron ayunos den los meses cuarto, quinto, séptimo y décimo. Esto era para conmemorar el inicio del asedio de Jerusalén en el décimo mes; su caída al mes cuarto, la destrucción del templo en el mes quinto y el asesinato de Gedalías y de sus compañeros judíos en el mes séptimo.

Dice la Biblia que la profetisa Ana servía a Dios con oraciones y ayunos. Los fariseos mismos ayunaban dos veces a la semana. Cuando las personas religiosas y formalistas ayunaban, fingían ostensiblemente su tristeza. El Sermón del Monte ataca duramente esta práctica llena de hipocresía. Los discípulos de Juan el Bautista ayunaban; los del señor no lo hicieron durante su presencia personal en la tierra, pero sí después de su partida, bajo ciertas circunstancias.

El ayuno no es una imposición formal sobre el cristiano, pero sí que es recomendable su práctica en un espíritu de oración y de súplica. Es de temer que por cuanto muchos han abusado del ayuno en el pasado, haciéndolo una práctica obligatoria y externamente formal, los creyentes han descuidado la unión del ayuno con la oración. El espíritu del ayuno se halla en la propia negación, y surge de la profunda consciencia de necesidad y urgencia.

Muy bien; los cristianos de este siglo veintiuno, en la búsqueda fiel de las verdades genuinas del Señor por encima de las doctrinas que los hombres crearon en derredor para justificar sus ministerios, cuando hablamos de ayuno, antes de esbozar nuestras ideas, tesis, ponencias u opiniones, ineludiblemente visitamos el Libro de Isaías.

Este compendio, cuyo primer versículo designa a Isaías, hijo de Amoz, como su autor, contiene elementos que, pese a haber sido escrito hace miles de años, son perfectamente vigentes y visibles en el seno de la iglesia contemporánea. Y como podrás imaginarte, estoy hablando de la iglesia, no de Babilonia.

Y cuando se desea profundizar respecto a la práctica del ayuno, independientemente de que éste es bueno como quiera que lo mires y no es ni por asomo mi intención desalentarlo, deberemos recalar en este libro y más precisamente en su capítulo 58. Entero, con sus catorce versículos.

Quiero compartirlo y examinarlo contigo para aportar algo más respecto a una práctica que, aunque muy difundida y respetada, es desconocida en su esencia básica por muchísima gente. Y cuando hablo de “gente”, de hecho me estoy refiriendo a hermanos, a creyentes, a hijos de Dios por adopción, a la iglesia propiamente dicha.

(Isaías 58: 1) = Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.

Este es el texto que históricamente hemos leído, aprendido y enseñado en nuestras escuelas o seminarios bíblicos. Normalmente, a los profesores sin luz espiritual les seduce irse a recalar en la historia antigua y ahí es donde lo instalan a todo el contexto y texto de este capítulo, sin darse cuenta que el Espíritu santo hace ya un buen rato que lo trasladó a este tiempo, con esta óptica y con nuestros entendimientos actuales.

Es un mensaje dirigido al predicador del siglo veintiuno. Y le dice que clame en voz en cuello y no se detenga por ninguna razón. Clamar a voz en cuello no es susurrar ni comentar como yo lo estoy haciendo ahora, es gritar fuerte, aullar, desgañitarse para ser oído. Y no detenerse por ninguna causa, ni siquiera cuando la iglesia estructural te amenaza, te presiona, te injuria y te tilda de blasfemo, hereje, insujeto y otras bellezas por el estilo.

Te dice que alces tu voz como trompeta. Pero no es una comparación abstracta, la Biblia Textual dice como una trompeta, lo que queda reducido a ti mismo, sin injerencias extrañas. Y luego dice que anuncies al pueblo su rebelión. Aquí también la Textual difiere en el término y lo planta mucho más claro: dice denuncia en lugar de anuncia. La diferencia es notoria. Anunciar es comunicar, denunciar es confrontar. Tú eliges.

Finalmente, nos dice que lo que debemos denunciar es la rebelión del pueblo y el pecado de la casa de Jacob, que hoy es la iglesia. Pero, si tú recuerdas una enseñanza que he dado aquí mismo, no es lo mismo pecado que pecados, y no parecería necesario denunciar que la iglesia tiene pecado, así, sin ese al final, porque eso es algo que por naturaleza todos tenemos desde nuestro nacimiento en Adán.

Bien; aquí está la perla. La versión Textual no dice pecado, dice pecados. Y esto sí es coherente y vigente. ¿O no hay monumentales cantidades de pecados en tu iglesia, en la de tu amigo y en casi todas las que conoces? Mensaje actual. Porque si la iglesia tuviera solamente el pecado heredado, necesitaría  la liberación por Cristo. Pero si lo que tiene es pecados, entonces lo que necesita es perdón. Está poco menos que en el inicio del camino. Y sin caminar, aún.

(2) Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.

Atención con esto porque es muy importante. Esta iglesia, que según Dios anda en pecados, lo busca cada día. Y muy probablemente, en su ceguera espiritual lo esté buscando con sinceridad y transparencia. Ya lo sabes. Se puede estar transparentemente y sinceramente equivocado.

También quieren saber los caminos de Dios, probablemente para elaborar sus mensajes y enseñanzas. Y dice que se comportan como personas que se sienten limpias delante de Dios y no lo están. Incluso cometen el tremendo error de pedirle justicia a Dios, cuando ignoran que si Él los escucha y la ejerce, los primeros en caer serán ellos mismos. Porque la justicia de Dios no incluye esa omisión o “vista gorda” que hacemos los hombres.

(3) ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.

Una vez más deberemos acudir a la versión Textual para aclarar algunos conceptos que no se muestran claros en la tradicional. Ahí la pregunta, es: ¿Para qué ayunar; si no haces caso? ¿Afligir nuestra alma, si no te enteras? Es decir que ese pueblo ayunaba esperando que Dios se moviera a su favor por ello, pero no encontraba eco ni respuesta. Lo que sigue es la respuesta de Dios.

Pero he aquí, el día del ayuno buscáis vuestro interés, y apremiáis todos vuestros trabajos. Está muy claro. Dios no te pide ni te exige que ayunes, pero si lo haces, será conforme a lo que Él más adelante va a describir como condición extrema, nunca `pensando en tu propio beneficio, y mucho menos acompañándolo con activismo religioso suponiendo que eso agradará a Dios y lo moverá a tu favor.

Es, -fíjate-, la misma queja que reproduce el profeta Malaquías, en el tercer capítulo de su libro y en el verso 14, cuando dice: habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? Hoy, todavía hay gente que con las distancias culturales y cronológicas del caso, se pregunta lo mismo: ¿De qué sirve que me porte bien y vaya a la iglesia?

(4) He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.

¿Me estará queriendo decir que hay gente que ayuna para fortalecerse en debates y contiendas? ¿Espirituales, teológicas o de política religiosa? Porque si fuera lo primero, aunque no es lo adecuado y dios así lo señala, al menos podría comprenderse. Pero si se trata de lo segundo o tercero…

Advertencia clara: si alguno de los que me están escuchando o leyendo, por una de esas grandes casualidades, estuviera ayunando por motivos como los expuestos u otros similares, ya oyeron la voz del Señor, no la mía: suspendan eso, o lo que sea que estén pidiendo, jamás será escuchado en lo alto.

(5) ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?

Así como desde lo literal en este texto se acusa a Israel de otra rebelión y de haber corrompido el culto divino, particularmente en la práctica del ayuno, así también hoy la demanda es la misma. He sabido de ayunos colectivos a favor del cumplimiento de ciertos negocios no del todo claro que realizan algunas congregaciones. ¿Podríamos llamar a eso ayuno y día agradable a Jehová? Dios les responderá, por ejemplo, a través de Zacarías.

(Zacarías 7: 5) = Habla a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, diciendo: cuando ayunasteis y orasteis en el quinto y en el séptimo mes de estos setenta años, ¿Habéis ayunado para mí?  (Esto demuestra dos cosas: que Dios sabe para quién tú ayunas cuando ayunas, y que, efectivamente, existe una clase de ayuno que honra a Dios)

Dios formula una pregunta en un tiempo y para una cultura y cierto tipo de gente, pero: ¿No crees que podría preguntar exactamente lo mismo, en este tiempo, con diferencias culturales y geográficas, pero similares pretensiones cargadas de religiosidad y con cero fidelidad? Creo que es lo que dice en el verso siguiente.

(Verso 6) = ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?

Vamos primeramente a lo histórico, a lo literal, geográfico y nacional que hallamos en los comentarios. El Señor esclarece el verdadero significado del ayuno para Israel, que debe cesar de oprimir al pobre y observar el día de reposo, rindiéndole gozoso un culto puro. Recién entonces el Señor podrá dar luz, salvación, justicia y total restauración.

No sé a ti, pero a mí esta explicación o interpretación teológica tradicional, clásica y convencional enseñada en todas las escuelas bíblicas y seminarios, jamás llegó a convencerme plenamente. Es decir: no se trata que no me convencía la historia relatada así, no me convencía que eso fuera únicamente para Israel y por las causas que se explican. El Espíritu Santo me ha confirmado que sí, que efectivamente era como yo pensaba, y que esas palabras de Dios encajan perfectamente hoy en nuestros hombres eclesiásticos y supuestamente fieles.

Acompáñame a verlo desde lo espiritual. Dice Dios que el ayuno que Él ha escogido es, en primer término, desatar las ligaduras de impiedad. Una ligadura es una atadura que ciñe o sujeta, un impedimento moral u obligación que dificulta la ejecución de alguna cosa. ¿Y la impiedad?

La impiedad son una y al mismo tiempo varias cosas. Es lo opuesto a la piedad, que es la reverencia a Dios, la llamada espiritualidad. Es una actitud rebelde que se opone a la sujeción y al conocimiento de Dios de una manera consciente, en contra de lo que se le debe como Creador, Sustentador y Salvador. La impiedad surge necesariamente de la soberbia.

De allí que los impíos, mayoritariamente manifiestan: deshonestidad, crueldad, falsedad, opresión, persecución a los piadosos y terquedad en sus creencias. ¿Dónde podemos encontrar esto, hoy? En ciertos templos de ciertas congregaciones auto denominadas como cristianas.

¿Y quiénes serían los impiadosos? Acorde con el poder que muestran poseer, sus líderes, indudablemente. Salir de esa esclavitud humana barnizada bíblicamente como sujeción, es algo que Dios llama desatarse de ligaduras de impiedad y conforma una de las áreas que Él determina y considera como ayuno.

Luego dice, como segundo factor básico, soltar las cargas de opresión. Una carga es una cosa que pesa sobre otra. Algo que se transporta no siempre voluntariamente. Una obligación que conlleva una actividad o situación. Un efecto que provoca en las personas hechos o situaciones que cansan, desgastan o hacen sufrir.

Ahora bien: todo esto que has leído y que debemos soltar conforme a lo que Dios nos recomienda, tiene que ver con opresión. Opresión, linealmente, es: hacer presión, someter a una persona o a un grupo privándolo de sus libertades o por medio de la fuerza y la violencia. Producir algo una sensación de angustia.

Pregunto a ver si recuerdas estas enseñanzas: ¿Quién es el responsable de las mayores opresiones en los hombres? El enemigo, acertaste. ¿Satanás? Satanás y todos sus demonios. Pero también sus personeros humanos, aquellos que le sirven y operan en su favor. Por ejemplo, los impiadosos que leímos anteriormente. ¿Recuerdas donde terminamos? No te espantes, es una realidad y muchos ya saben que es así. Liberarse de ello es parte del ayuno escogido por Dios.

En tercer lugar, nos encontramos con dejar libres a los quebrantados. Si partimos desde la base que un quebrantado es alguien que ha quedado debilitado en sus fuerzas naturales por algo o alguien, el círculo comienza a cerrarse en torno a lo que hemos venido hablando. Un quebrantado, (Y no por el Espíritu Santo, que es absolutamente otra cosa), solamente puede ser libre cuando dejar de sujetarse a aquello que lo quebranta. Examina lo anterior y entenderás.

Finalmente, nos dice que debemos romper con todo yugo. ¿Recuerdas lo que era un yugo? Era una pieza de madera que se ajustaba, por su parte interior, generalmente curvada, a la cabeza o a la nuca de una pareja de bueyes para uncirlos a un carruaje o a un arado. En hebreo y griego, el término “yugo” designaba con frecuencia a un par de animales así unidos, algo que el idioma español clásico determinaría posteriormente como “yuntas”.

Se emplea esta palabra como símbolo de servidumbre y esclavitud, y también de la pesada servidumbre de hallarse bajo la ley. El Señor Jesús invita al creyente a tomar sobre sí Su yugo, y a aprender de Él; esto es, a abandonar su propia voluntad, a someterse a la voluntad de Dios, contentándose con un puesto de humildad; así será cómo hallará descanso para su alma. Su yugo es fácil, y Su carga ligera.

Por todo esto, es muy sencillo determinar que cuando aquí se está hablando de romper los yugos, no se está refiriendo precisamente al yugo de Jesús, sino al humano. ¿Y cuál es el más visible de los yugos humanos? Muy simple: la religiosidad, el ritualismo: Babilonia.

 Eso es lo que Dios recomienda romper en cualquiera de sus expresiones, como parte esencial del ayuno que Él escoge para el hombre. Aquí concluye esa primera parte, referida a lo que luego dará en expresar como “huir de Babilonia”. Y hablo de mentalidad, no de sitios geográficos o materiales. Después pasa al plano personal.

(7) ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

En la celebración del sábado se hacía una bendición al partir el pan. Esto era a lo que Jesús se refirió cuando dijo que se debía hacer eso en memoria de él, pues él era y es el pan de vida. Esta es la bendición del pan y el vino hecha en la celebración del séptimo día y no la santa cena celebrada por tradición cristiana el domingo, que es notoriamente una herencia de la iglesia romana, denominada eucaristía. En la cena de la Pascua se partía el pan al igual que los sábados por lo tanto el memorial no es solo para la cena de la Pascua como algunos mesiánicos creen.

Sin embargo, esto evidencia además un fuerte contenido de índole espiritual que va mucho más allá y muy por encima de lo literal e histórico. ¿Tú recibes algo que estimas como palabra Rema, fresca, genuina y ungida en este sitio? ¿Te sirve para alimentarte espiritualmente? Entonces compártela ya mismo con todos aquellos que aún no han accedido a ello y se mantienen sufriendo tremendo hambre espiritual en las miles y miles de babilonias supuestamente cristianas.

No tengas ninguna clase de temor. Ya lo he dicho muchas veces, pero habré de reiterarlo, al menos en lo que a este ministerio concierne. No existe tal cosa como un derecho de autor para cristianos escritores o predicadores. El único autor de todo esto es el Espíritu Santo, y si tú aceptas, crees y pones por obra en tu vida lo que aquí lees o escuchas, tú puedes ya mismo repetirlo textualmente porque a mí no me robarás absolutamente nada.

Lo mismo es para los llamados pobres y errantes, que no son sino aquellos creyentes que andan caminando por la vida de un templo al otro buscando lo que en ninguno de ellos hallará. Dice que lo albergues en tu casa, que no es precisamente esa de material y concreto en la que habitas, sino en tu casa espiritual, que tiene que ver más con tu unción.

La desnudez, mientras tanto, tiene que ver preponderantemente con indefensión y vulnerabilidad. Es a lo que están expuestos miles y miles de cristianos que, por ignorar o haber recibido falsa enseñanza respecto a los podres demoníacos, caminan desnudos y desarmados cuando todos sabemos que existe una tremenda armadura espiritual y armas de grueso calibre que nos permiten ganar las batallas cotidianas.

No esconderse de nuestros hermanos, no tiene que ver con esa hermandad a veces sólo declamada que los cristianos inventamos e impusimos en nuestras congregaciones, sino que literalmente y de acuerdo con otras versiones bíblicas, tiene más que ver con hermanos de sangre, consanguíneos y connacionales. O sea que yo puedo actuar ministerialmente correctamente, pero estoy obligado por demanda divina a darles prioridad a mis paisanos argentinos, ya que es en esta tierra donde mi Señor dispuso que yo naciera. Si cada uno cumple con eso, todas las tierras de todas las patrias estarán cubiertas.

(8) Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

No pierdas de vista el sentido y origen de este texto. El que está hablando es Dios y se está dirigiendo al hombre haciéndole saber cuál es el ayuno agradable a Él. Es la única mención por parte de Dios relacionada con el ayuno, por lo que se estima que verdaderamente estas son las bases que Él coloca al respecto, no otras inventadas quizás con buena voluntad por los hombres, conforme a sus propias sabidurías.

Dice que si andamos en esto que previamente ha mencionado, nos nacerá la luz de la revelación y a partir de ella es que caminaremos sobre seguro. En dirección a nuestra salvación en primer término, y en ingreso al Reino de modo subsiguiente. Llevaremos nuestra justicia manifestada a la vista y la gloria de Dios cubrirá nuestra retaguardia.

¿Sabes por qué es nuestra retaguardia? Porque es la única zona de nuestro ser que la armadura de Efesios 6 no cubre. Porque como toda armadura de guerra, está hecha para soldadosque caminan enmedio de un ejército compacto y unido. Y por la retaguardia sólo podría atacarte alguien de tu mismo ejército, no un enemigo externo. Pero como ya hay experiencia con Israel, que jamás perdió una guerra con enemigos externos, entonces Dios mismo se ofrece para proteger la zona que, por confianza, tú deberás dejar expuesta. Tú haz lo tuyo, que Dios hará su parte, no lo dudes.

(9) Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás y dirá él: heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; (10) y si dieres tu pan al hambriento, y saciares su alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.

Fíjate que no dice simplemente que cuando invoques a Dios éste te responderá. Dice que “entonces”, cuando lo hagas, dando a entender que solamente si cumples los pasos anteriores es que sucederá esto último. Importante siempre tener en cuenta el contexto entero y no parcial.

Y luego dice que eso será si quitares el yugo. Tú sabes lo que es un yugo, un elemento que se te coloca en contra de tu voluntad y que te lleva u obliga a hacer lo que no siempre deseas hacer. ¿Tienes algo así hoy en tu vida? Y no me refiero solamente a tu vida social, esto incluye a tu vida eclesiástica. ¿Lo tienes? Sácalo.

¿Es que me he vuelto un resentido y pretendo hallarle a todo un contenido relacionado con Babilonia? En absoluto. Fíjate. Luego dice que conjuntamente con ese yugo, deberás desprenderte también del dedo amenazador. ¿Recuerdas que alguna vez alguien te haya apuntado con un dedo amenazador? ¿Recuerdas en qué lugar sucedió eso? Y concluye señalando que ese yugo y ese dedo vienen acompañados de un hablar vanidades. ¿Recuerdas haber oído hablar vanidades en algún lugar? Allí es, no busques más.

La segunda parte del texto habla de darle tu pan al hambriento. Y a partir de esto se han formado monumentales doctrinas basadas en las obras de bien y en los movimientos sociales. Que quizás no sean malos en sí mismos, pero que en modo alguno representa lo que aquí se te está diciendo.

Porque de lo que aquí se habla es del pan como alimento espiritual, y del hambriento como de alguien que busca palabra genuina y no la encuentra. De otro modo jamás te diría que así saciarás un alma afligida y alguien saldrá de la tiniebla a la luz.

(11) Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

El agua es un símbolo de limpieza espiritual, pero nunca puede regenerar por sí sola. Los hebreos la usaban en las abluciones, que eran bastante frecuentes. La secta de Qumram practicaba estas abluciones varias veces al día, ciñéndose estrictamente a las prescripciones del ritual de la ley de Moisés.

 Juan el Bautista, tomando esta base como punto de partida, practicó el bautismo para perdón de pecados, precursor del bautismo cristiano, que dicho sea de paso, es bautismo de creyentes y que sigue a la fe, porque el agua no puede lavar los pecados si no hay arrepentimiento previo.

Por lo tanto, lo que aquí se te está diciendo es que, cuando Jehová es tu pastor, (En el mejor de los casos utilizando a, pero de ninguna manera reemplazado por), esa limpieza llegará inexorablemente a tu vida y no desaparecerá jamás.

 Eso es lo que fortifica tu fe y expande tu alma llevándote a encarar las empresas más riesgosas o trabajosas en la seguridad de que, pase lo que pase, Dios siempre estará a tu lado. Ningún hombre, aun siendo depositario de una fuerte unción pastoral, podrá hacerlo de manera continuada por siempre, sólo Dios.

(12) Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.

Dicen los comentaristas tradicionales que cuando dice “los tuyos” se refiere a Israel. De acuerdo. Puedo aceptarlo, pero: ¿Para qué Dios es haría escribir esta promesa tan específica y de poca utilidad para el mundo gentil? Salvo, claro está, que no fuera para Israel sino para todos los creyentes. Y que las ruinas antiguas representaran a la doctrina de los apóstoles, sobre la cual se nos manda a edificar nuestra fe. Sólo con eso podríamos construir cimientos básicos para todas las generaciones.

Y sólo por ello podríamos ser llamados reparadores de portillos, esto es: de aberturas o paso de una muralla, pared o tapia, de un postigo o puerta pequeña en otra mayor o del camino estrecho (¿Te resulta familiar?) entre dos alturas.

Y también restaurador de calzadas, que es un camino empedrado y ancho. También se usa para denominar sobre todo las grandes vías construidas por los romanos y una parte de la calle comprendida entre dos aceras.

(13) Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, (14) entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.

Es notorio que todo el texto de Isaías 58, a pesar de ser tomado como base de la opinión de Dios sobre el ayuno, enfatiza el lugar del arrepentimiento en la restauración, un asunto del que en algún momento hablaré y ampliaré más.

Creo que las tradiciones todavía pesan en demasía en contra de la propia palabra, pero tampoco entiendo que debamos convertirnos en acérrimos fundamentalistas dispuestos a caerle ferozmente encima a los que no la cumplan textualmente.

Sigamos ayunando como hemos acostumbrado a hacerlo desde que nos convertimos. Dios apreciará eso y fortificará nuestro espíritu sensibilizado por la carencia de alimento sólido. Pero no perdamos de vista que el verdadero ayuno que Dios ha escogido para nosotros, es el que acabas de leer y examinar conjuntamente conmigo.

 Y no es una novedad. Dios está haciendo ingresar gente a su Reino, y en su Reino, no hay lugar para hipócritas, religiosos, simuladores ni ritualistas. Aunque si su corazón está alineado con el corazón de Dios, tal como alguna vez sucedió con David, entonces deberemos incluirlos.

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Una Iglesia Profética

El levantamiento de una iglesia profética, es una iglesia que es una señal en la sociedad. Y todo comenzó preguntándonos, ¿Qué cosa es una iglesia profética? ¿Cómo se mueve en el Espíritu? ¿Cómo debe operar si se considera profética?

Si tuviera que colocar una definición sintética, sería la de ser sensible a lo que Dios está diciendo y haciendo hoy, y tener la habilidad para encarnarlo en el momento. Eso nos llevaría a convertirnos de inmediato en una señal para nuestra generación, en un patrón, un standard, un modelo.

Una de las cosas que busqué para ver por qué la iglesia primitiva era una iglesia profética, que dejó una señal, una huella en la historia de la iglesia, de manera que hoy todavía estudiamos la iglesia primitiva, para extraer principios de los cuales nosotros podríamos aprender, fue la causas: una fue que vieron a Jesús. 

Tú jamás serás efectivo hasta que no tengas una revelación personal de Jesús. No solamente estar contentos porque Él nos salvó, sino tener una revelación personal del propósito de Cristo. Ellos experimentaron personalmente el conocer a Jesús.

Pablo dijo: “Por no haberlo conocido, soy uno que nació fuera de tiempo, soy un abortivo, porque no llegué a verlo”. Pero lo vio por revelación divina. Tuvo un encuentro con él camino a Damasco, cuando ese poder lo tumbó al suelo, no sé si de un caballo, de un camello o de sus propios pies, sólo sé que se fue al suelo de la misma manera que se han ido muchos a los cuales luego hemos criticado por bulliciosos.

Ahora mismo, es mucha la gente que está en la iglesia pero que no ha tenido un verdadero encuentro con Dios, sino que convencidos, han transicionado hasta llegar a dónde están, pero no han tenido ese impacto, ese encontronazo con Dios, con Jesús, que es el que nos da una pasión que consume todo lo tradicional.

Ellos se paraban todos en la doctrina de los apóstoles. Esa es otra cosa que les dio mucha fortaleza en el principio. Pero si fuéramos a buscar los principios que la hicieron una iglesia profética, número uno, eran un pueblo receptivo, totalmente obediente.

Eran un pueblo de ciento por ciento obedientes. Era gente que oraba en contra de lo que cualquier otro oraría. Cuando hubo una persecución y ellos se subieron al aposento, no oraron para que no hubiera persecución, oraron para que Dios le diera de nuevo, y ellos siguieran haciendo precisamente lo que le habían prohibido hacer.

Era una iglesia que se unió cuando encarcelaron a Pedro, y oraron hasta que Pedro no salió de la cárcel no dejaron de orar. Era una gente totalmente obediente a los principios, no los abandonaban en crisis, no los abandonaban a mitad de camino, se unían de una manera impresionante.

Eso me trae a la número dos: no era simplemente una iglesia que venía el domingo, sino que experimentaron una relación fuerte. Estos eran amigos en la iglesia, fuera de la iglesia, durante la semana, durante el fin de semana y en todas partes.

Toda esta gente estaba unida por una relación que iba más allá de lo que era la concurrencia a la iglesia. Si algunos de nosotros quisiéramos que Dios nos visitara, tendríamos que cambiar algunas cosas. Si no tenemos contacto los unos con los otros, Dios no nos va a visitar.

Si nosotros no tuviéramos pacto el uno con el otro, Dios no nos va a visitar. Porque Dios sólo visita gente de pacto. Las relaciones apropiadas, siempre atraen la presencia de Dios. Dios siempre bendice cuando la relación es apropiada.

Después que hizo a Adán y Eva, los bendijo. Y los bendijo cuando eran dos, no cuando todavía era uno solo. Ya estaba hecho uno, pero hasta que no estuvieron hechos los dos, no fue la bendición. Dios busca relación, Él siempre creó al hombre para tener relación, comunión.

Y vemos que en la iglesia primitiva, había este tipo de relación; una relación que iba más allá de la cristiandad, eran uno en pacto; entendían lo que era un pacto. No solamente con Dios, sino el uno con el otro. Su fuerza era su fuerza, su dinero era su dinero, su apellido era su apellido; eran uno en pacto. Número tres, en Colosenses capítulo 3, vamos a ir allá para que lo vean.

(Colosenses 3: 16) = La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, (La traducción del inglés nos dice que more ricamente. O sea que el principio número tres, para que la iglesia se pueda convertir en una iglesia profética, es que la Palabra de Dios more ricamente en nosotros.

Que esté integrada en nuestra vida. Que la Palabra esté tallada en nuestro espíritu. Cristo dijo. Si tú permaneces en mí y mi Palabra permanece en ti, entonces puedes pedir lo que quieras y yo lo voy a hacer. Es decir que, una visitación de Dios, tiene como requisito que la Palabra de Dios more en ti y esté tallada en ti. Que sea aquello que te responde y te lleva a la victoria en el momento indicado.

Tú no consigues que el poder de Dios se desate, hasta que la palabra de Dios more ricamente en ti. Necesitamos estudiar, no simplemente escuchar un mensaje. Poca gente estudia. No hay material de verdadero estudio en las librerías cristianas, sólo hay libros que promocionan ministerios.

¿Sabes qué dicen algunos viejos hombres de Dios respecto a esto? Que somos el reflejo del corazón del pueblo. Todos queremos que la gente aprenda, pero el problema radica en que los que están al frente de esos lugares, no son ministros del Señor, son vendedores de libros.

Entonces te encuentras con estadísticas de literatura que le dicen a estos vendedores, con mucho acierto, que ese material no es demasiado buscado por la gente. Entonces ellos hacen la más lógica, no lo traen. ¿Para qué se van a clavar con libros que se apolillan en los estantes y nadie los compra?

No ocurre eso, fíjate la incongruencia, con las llamadas novelas cristianas. Yo doy gracias a Dios y bendigo ricamente a sus autores, pero convengamos que cuando se habla de ficción, se habla de algo que no es real, sino producto de la imaginación de un hombre. Entonces no me queda otra que preguntar: ¿Ficción en la iglesia, habiendo tanta verdad sin descubrir, todavía?

Lo peor del caso es que algunas de estas novelas tienen argumentos heroicos, tales como cristianitos anónimos peleando a brazo partido con terribles demonios y derrotándolos. Y ahí salen otros hermanitos sin conocimiento a hacer guerra espiritual en sus iglesias o en sus barrios y pagan graves consecuencias por estar sin respaldo divino. Convengamos que esta estrategia le ha salido muy bien al diablo, hay una enorme cantidad de lectores para esta categoría de literatura.

Dicen los que conocen más que yo sobre esto, que la literatura de enseñanza cristiana en idioma español ha sido reducida a un treinta por ciento, y que así y todo, los libros que más se venden, siempre tienen menos de sesenta páginas.

Me quedo con una conclusión de un viejo profeta del Señor: “Al pueblo latino no le gusta estudiar ni escudriñar. Tienen más éxito los CD o DVD con mensajes desarrollados, masticados y hasta digeridos que aquellos que obligan a estudiar y pensar.

Pero aquí estamos viendo que ninguna visitación de Dios llegará a nuestras vidas hasta que la palabra de Dios more ricamente en ellas. Que se entienda cabalmente, más allá de un devocional que, entre nosotros, fue un invento sin base bíblica hecho para lograr que la gente, al menos lea algo.

Recuerda cómo fue la batalla de Jesús en el desierto enfrentando las tentaciones; cómo la palabra de Dios salió con convicción de su boca, lo que nos deja en evidencia que, lo que tú entiendes de la palabra, es lo que te liberta.

Por eso dice que el conocimiento de la verdad te hará libre, no simplemente la verdad. Hay gente a la cual la verdad le ha andado dando vueltas en derredor toda su vida y jamás lograron conocerla. No le funciona. Número cuatro. Ahí mismo donde estábamos.

(Colosenses 3: 16) = La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

Estamos hablando de una adoración que tenga enseñanza, armonía y sabiduría. No cualquier canción. Armonía, enseñanza y sabiduría en salmos y cánticos espirituales. Esta es una adoración mucho más alta que simplemente tocar música.

Aquí se nos está hablando de que estos son los indicadores de cuando una iglesia es profética. Donde en la adoración, nos pueden llevar a un nivel donde se crea el salmo del Señor en nuestro espíritu; y el salmo, lo que trae, es armonía, exhortación y sabiduría.

O sea que el mismo cántico espiritual es parte de una enseñanza. Y fíjate que la estadística que te compartía antes sobre Biblias y libros, te la comparto ahora con respecto a la música. Y con asombro vemos que, mientras todo lo demás estuvo bajando en un treinta o cuarenta por ciento, la música ha subido en un trescientos por ciento.

Y que conste que, de la música que había incrementado su venta en un trescientos por ciento, sólo un diez por ciento de eso era inspiración de Dios. El resto es vamos a ver qué hacemos para completar el CD en la grabación.

Solistas. Trescientos por ciento. Cuatro paredes de música, tres folletos, dos biblias. Cuando quiero comprar una biblia tengo que encargarla con tiempo. Pero si hago un movimiento torpe dentro del salón de ventas, tumbo al suelo una pila de CD o DVD de música supuestamente cristiana.

No es una tontería, las canciones nos pueden preparar para el próximo mover de Dios, si obedecemos lo que ellas dicen proféticamente. Eso, si es que son proféticas. Por eso tenemos que llegar a ese nivel, para que a través de las canciones, Dios nos hable. 

Proféticos, salmísticos, que Dios nos hable a través de un cántico espiritual. Este no es un cántico aprendido, estamos hablando de salmos. Este es un fluir del Espíritu que tenemos que aprender, si es que vamos a terminar siendo una iglesia profética.

Después que la iglesia primitiva estuvo un rato experimentando este tipo de ministración, hubo una gran apostasía. Ya para el tercer siglo, la iglesia ya se había mezclado con la política, permitiendo así que el sistema del mundo entrara.

Hasta que luego vino el tiempo de la reforma que todos conocemos. La reforma fue algo muy bueno, pero conjuntamente a lo bueno, sucedieron otras cosas que quiero iluminar. Número uno, hubo una poda, es decir: se podó la iglesia.

Cada vez que Dios va a visitar la iglesia, antes de hacerlo, la poda. Hoy mismo, si observas con cuidado, vas a darte cuenta que Dios está podando varias áreas. Ahí es donde hay un reajuste de prioridades, motivaciones, las agendas privadas salen a relucir, una evaluación interna que Dios trata directamente con tu espíritu.

La visitación de Dios, requiere que primero se pode al pueblo. Recuerda que Dios poda para producción. Todos estos son requisitos indispensables si es que vamos a convertirnos en una iglesia profética. Va a haber una evaluación interna.

También, así como sucediera en el tiempo de Lutero, va a haber una comprensión de la autoridad del creyente. Ahí fue donde el creyente comenzó a entender que no necesitaba ser aconsejado por otro, sino que él mismo podía hablar con Dios; él mismo podía echar fuera demonios.

Y también vino el sacerdocio, para reducir y extinguir el campo que existía de distancia entre el clérigo y la gente. Y todo esto fue un desatar poderoso de parte de Dios, pero, hay que reconocer que en medio de todo esto, también perdimos algunas cosas buenas.

Quiero que me escuches en el espíritu cuando lo digo, por ejemplo: la iglesia Católica o romana que estaba en pie cuando vino la Reforma, tenía estructura autoritaria, y en un esfuerzo tremendo de libertad, medio como que nos pasamos de largo y fuimos a parar a cierto libertinaje, como producto de haber sido demasiado permisivos. Y, asimismo, perdimos el respeto natural por la estructura no humana sino divina de la iglesia.

Perdimos el conocimiento y el reconocimiento de Dios y del poder que tiene la iglesia. La iglesia fue reducida a una institución de servicio, cuando la iglesia tiene tanta autoridad como para, incluso, corregir hasta tus comportamientos.

Esa es la verdadera iglesia. Claro, los romanos lo llevaron a tal extremo que, entonces, produjeron un éxodo que se fue hasta el otro extremo. Pero, dentro de esos dos extremos, hay un balance que permite y determina reconocer la legitimidad y el poder que encierra la iglesia genuina, independientemente de las imitaciones, sus abusos, sus fraudes y hasta sus delitos.

Entiende esto. Tú, en tu vida natural, no puedes elegir quién es tu padre. Sin embargo, en lo natural, la gente elige quién será su líder, cuál será su iglesia y hasta quién deberá ser su cobertura. Déjame decirte que en el espíritu, eso no es así.

Como estará esto de la estructura institucional de tergiversado y torcido, que llegamos al extremo de que, en algunas denominaciones, la iglesia es la que elige a su pastor. Suponiendo que eso fuera bíblico, que no lo es, ¿Cómo encajamos la tipología de una tímida ovejita eligiendo quien la va a cuidar?

Perdimos el respeto por el poder y el gobierno que en verdad sí están encerrados dentro de lo que es la iglesia genuina del Señor. Las falsedades, errores, herejías y manipulaciones nos han hecho perder de vista lo real: la iglesia es de Dios y está capacitada para manifestar su poder.

Asimismo, y también a favor de la infinidad de barbaridades y abusos que llevamos vistos y hasta ministrados, también hemos perdido el respeto por el verdadero conductor espiritual de circunstancias. Dentro de la historia bíblica siempre ha existido un hombre encargado de ser pionero de algo que Dios comienza a tejer.

La sociedad no respeta en absoluto la palabra de la iglesia. Es que como ésta se ha comportado siempre dejándose llevar por intereses políticos, ideológicos o personales, siempre lo que tiene para decir es mirado desde una óptica muy similar a la que se usa cuando se oye a un funcionario.

De allí que a mí siempre me ha tocado decir que la iglesia del Señor no está puesta aquí en la tierra para sugerir. Yo puedo sugerirle cosas a un hermano que me escribe y me pide opinión sobre detalles de su vida cotidiana. Pero cuando se trata de la palabra de Dios, la iglesia no está para sugerir, está para decretar.

Eso, definitivamente se perdió, y de ese modo jamás se pudo, aún con las mejores intenciones y con el mismo Dios en el asunto, llevar a adelante una visión a corto o mediano plazo. Porque siempre las cosas que hay que hacer se hacen, “cuando se puede”. Déjame que te diga que la iglesia profética no opera así. Entra dentro de los patrones originales de la iglesia.

La iglesia tiene la responsabilidad, por ejemplo, de decirte a ti qué te conviene ver y qué te conviene oír. Y no es sectarismo ni mucho menos, es autoridad legal. ¿Cómo es posible que le permitamos a la escuela pública que nos dicte qué libros van a leer nuestros hijos, cuando en verdad la que sí debe dictarlo es la iglesia, que sabe de lo que está hablando? O debería saberlo, claro…

Sin embargo, obedecemos sin chistar a lo que la escuela pública dice, y si la iglesia ordenara que tal o cual libro no se debe leer, la mayoría corre más que rápido a comprarlo. Se perdió la visión genuina o se reemplazó por visiones personales llenas de ambición material.

Por eso es que el Proverbio dice que sin visión el pueblo se desenfrena, del mismo modo que el río pierde control, y deja de tener dirección sin no hay un dique de contención. La iglesia es la que debe discernir espiritualmente cuál es la tendencia espiritual adecuada para tu vida.

He dicho en más de una ocasión que, en lo concerniente a lo espiritual, cualquier prohibición es infantilismo, pero eso no quita ejercer una autoridad que se posee. Tú puedes ir al cine y ver lo que quieras, ir a la librería y comprar y leer lo que quieras y a las disquerías y comprar y escuchar la música que se te antoje.

Pero si la iglesia discierne que algo es negativo, tiene la obligación de decirlo, porque para eso es que Dios se lo ha mostrado. El resto es obediencia o desobediencia, y la conclusión final depende de ello, ya que será siempre consecuencia.

Hay ciertas cosas que la iglesia tiene autoridad para hacer, pero que en el nombre de una muy dudosa restauración se han perdido. Yo no creo que la escuela pública tenga el derecho de guiar a nuestros niños, tanto espiritualmente como educacionalmente.

La escuela no educa, sólo prepara mentalmente. Educación tiene que ver con escrúpulo y con moral, y eso sólo viene del hogar y tiene que ser hecho por el sacerdocio. Hay gente que estudia toda su vida en los mejores niveles y no por ello dejan de ser unos mal educados.

Número seis, Perdimos confesión. Número cuatro, era perdimos respeto espiritual del liderazgo y número cinco, perdimos el respeto espiritual por la palabra de la iglesia. Y número seis el que termino de darte: Perdimos poder de confesión.

De hecho, no estoy hablando de una cabina pequeña con un hombre sentado y, rejilla por medio, otro hombre contándole todas las cosas pecaminosas que hizo para que el otro hombre lo absuelva dándole un par de oraciones como penitencia, de hecho, no hablo de eso.

Pero no puedo ni evadir ni evitar tomar contacto con esa palabra que nos recomienda confesarnos nuestros pecados los unos a los otros. Esa es la misma palabra que nos asegura que si lo hacemos, Dios nos oye y pone en marcha de manera inmediata su perdón y limpieza para redención.

Número siete: hemos perdido el respeto por algunos de los fundamentos básicos de la iglesia. Cuando a Cristo le pidieron señales de los últimos días, Él dijo: sólo hay dos. Uno, Jonás. Como Jonás entró en la tierra tres días, esa es la señal de arrepentimiento. Dos: habló sobre Salomón, la enseñanza del Reino. Arrepentimiento y Reino, son las únicas dos señales de los últimos días.

Va a haber una restauración plena de lo que son ministerios de fundamento, que traen arrepentimiento y establecen el Reino. Eso tiene dos propósitos. El primero, oír de Dios. Si no tienes ministerios de fundamento cerca de ti, no oyes de Dios.

En segundo lugar, para que tengamos representación en el cielo. O sea, el oír de Dios de parte de los ministerios de fundamento, es la representación de Dios en la tierra. Del mismo modo que Dios es representado en la tierra, nosotros también tenemos voz en el cielo.

Claro, tú podrás decir que para qué, si Dios es Dios y Él no necesita que nosotros hablemos por Él. Escucha: tú tienes influencia en el cielo, porque de acuerdo con tu oración, el cielo se mueve. Necesitamos, entonces, la representación de nuestra voz en el cielo, tanto como la representación de la voz de Dios en la tierra.

Por eso es que necesitamos apóstoles y profetas. Jesús fue el representante de Dios en el planeta Tierra, pero también nos representó delante del trono. Es un mediador. Nosotros tenemos que restaurar este orden. Tenemos que tener hombres sacerdotales que nos sirvan como oráculos de Dios.

La palabra dice que aquel que vaya a hablar, que hable como oráculo de Dios, pero al mismo tiempo, que nuestra voz tenga autoridad, para que también sea escuchada en el cielo. Un ejemplo para eso, es Sodoma y Gomorra.

Si no fuese así, entonces Sodoma y Gomorra hubiese sido destruida juntamente con los justos. Pero la oración del justo puede mucho, dice Santiago. Los profetas son señales. Los ministerios proféticos son ministerios-señales; son pioneros.

Jeremías, por ejemplo, era un profeta que siempre lloraba, pero su llanto era una señal. Isaías era un ministerio sacerdotal; él fue una señal. Hoy Dios está levantando ministerios-señales para el tiempo presente. Ministerios letreros para el tiempo presente.

Ministerios que sirvan de patrón. Que trabajen toda una vida simplemente para dejar un letrero en la carretera y así, los que vienen luego, sabrán para dónde tienen que tomar y qué atajo les conviene para llegar antes a destino.

¿Qué es lo que entorpece este nacimiento? ¿Qué tipo de cosas entorpecen el nacimiento de una iglesia profética? Lo primero: un líder egocéntrico. Alguien así siempre va a estancar el fluir de Dios. Porque siempre va a activar su propio deseo.

   Es un requisito indispensable en un ministerio profético, tener a un líder que esté totalmente entregado a la voz y a la voluntad de Dios. Uno que no va a tener en cuenta que rostro pone el pueblo y cambiar el mandato de Dios conforme a sus conveniencias.

Porque hay quien se apoya en el rostro del pueblo para intercambiar el mandato. Si eso ocurre, jamás seríamos proféticos. Lo segundo, un pueblo que no responda. ¿Recuerdan cuando Moisés subió al monte? Él fue a buscar la palabra, la dirección de Dios. Y Dios le dijo que en realidad Él no quería darles una ley, pero había que hacer algo urgente porque si no el pueblo se iba a desenfrenar.

Y cuando él venía bajando escuchó un sonido que no era ni de alabanza ni de guerra, era más bien de fiesta, y de fiesta bien pagana. ¡Estaban adorando un becerro! Gente que no se acondiciona para recibir la palabra de Dios, destruye el propósito de Dios.

Las palabras que Dios nos va a dar como ministerios proféticos, precisan que nosotros estemos acondicionados para recibirlas. Algunos no reciben de Dios porque no están listos para responder. Por causa que no están listos para responder, aún frente a la revelación, ellos no la reciben. Porque Dios sólo le imparte al que tiene intención de responder.

La impartición viene cuando Dios descubre que en ese corazón, lo que hay es una intención de obedecer, entonces la deposita. Mientras tanto la escucha pero no entra. Esto es aquello que Él había predicado un solo mensaje, y dijo: “A estos les he dado a entender, pero a ellos no”.

Y era un solo grupo, un solo mensaje. Algunos entendieron, y otros no. A ellos se les da a entender que solo lo entendieron los que tenían la intención de obedecer. Y los que no tenían ninguna, se quedaron con la mandíbula caída preguntándose y preguntando qué era lo que había dicho.

Hasta que no estemos listos para obedecer la impartición de Dios, Él nunca toma lugar en nuestras vidas. O sea que hay gente que ya viene con corazón predispuesto, no estamos hablando de bueyes perdidos. Estos son principios que nos muestran dónde estamos y para dónde vamos.

Toda clase de revelación que tú no recibes, es por causa de que tu corazón no está dispuesto a responder, así que necesitamos acondicionarnos para recibir la palabra de Dios. O sea que tenemos que tomar decisiones en nuestras vidas antes que escuchar. No son exposiciones bíblicas, son mensajes de parte de Dios que demandan una acción inmediata.

Y cuando la gente no viene con la intención de tener una acción inmediata, en el mundo del espíritu se bloquea la impartición de eso. Sin embargo, gracias a Dios, otros sí han crecido muchísimo, y se puede notar el cambio en la gente a medida que reciben lo que Dios y no el hombre va mandando.

Cualquier cosa que mi espíritu me de testimonio que Dios está tratando de decir a través de la revelación, yo voy a decir que sí. Si mi espíritu da testimonio, ya digo que sí aunque todavía no lo entienda. Ya vengo predispuesto, pero al contrario. Si Dios me entrega algo, yo voy a correr con ello.

Eso es muy distinto a que si entiendo lo que dices a lo mejor lo abrazo. Ya eso no es un corazón condicionado. Lo tercero, como obstáculo, es cuando no hay estructura a través de la cual trabajar. Y no estoy hablando de estructuras religiosas, sino espirituales. Es muy diferente lo uno de lo otro.

Lo cuarto, es los espíritus no preparados. Es impresionante cómo le cuesta al latino obrar en el espíritu. Y lo único que yo sé que te prepara el espíritu para estar sensible a lo que Dios va a decir, es orar en el espíritu. Me refiero concretamente a orar en lenguas y a solas, para edificar el espíritu.

Hay mucha gente de sabiduría que sostiene que, si no se tiene la habilidad de sensibilizar al espíritu mediante el idioma espiritual de las lenguas, es prácticamente imposible que se reciba revelación. No lo estoy aseverando yo porque, al tener don de lenguas, no es mi problema. Sólo estoy repitiendo lo que he oído a gente con cierta experiencia en esto.

Incluso añaden más: enseñan que la oración en lenguas tiene que estar ejercitada diariamente, con la finalidad de mantener al espíritu en comunicación permanente con el cielo. Orar en lenguas no interfiere nada de lo que hagas porque no usas tu mente. Esa oración no pasa por el alma, viene del espíritu.

Porque, escucha, es posible hacer cosas espirituales y no estar en el espíritu. Esto nos sucede muy a menudo al cantar en la alabanza. Queremos cantar bonito para agradar a Dios y dejamos de sentir espiritualmente lo que estamos cantando. Alabanza no es recurso técnico, es sintonía con Dios.

Lo quinto, es falta de respaldo. Eso tiene que ver cuando la gente le roba el honor a Dios. Y muchos se preguntarán cómo pueden robarle el honor a Dios. Lo haces cuando no das honra a los que verdaderamente vienen enviados por el Señor.

Veamos: tú entras en mi página Web y te pones a leer o escuchar los audios. ¿Puedo preguntarte para qué? Seguramente que vas a responderme que porque tanto uno como lo otro, te bendice y alimenta. ¡Amén! Pero escucha esto: Si tú decides entrar aquí a escuchar lo que digo y no tienes intenciones de obedecerlo, tú estás deshonrando a Dios. Y no por quién sea yo, sino por quién es Él.

Ejemplo, los profetas. Hay tres dimensiones de profecía. Lo primero, el espíritu de la profecía. Eso se encuentra en 1 Corintios 14:3, donde dice que es para exhortación, edificación y consolación. Ninguna de esta trae dirección. Ninguna de estas es directiva.

Esto es el espíritu de profecía. En Samuel 19, cuando Saúl vino a la compañía de profetas no siendo un hombre profético, ni teniendo intenciones de profetizar, cuando se acercó a la escuela de profetas, la nube lo consumió y él también comenzó a profetizar con ellos.

Escucha esto: el propósito de nuestra adoración es el llevar a la gente a la dimensión donde el espíritu de profecía fluya, y cualquiera de los componentes del cuerpo pueda fluir con una palabra de Dios. Porque la adoración es simplemente un vehículo para llegar a un nivel de presencia superior.

Esto es edificar. Y edificar, tiene que ver con construir, con equipar, con hacer fuerte, ser recto, dejar herencia. Tiene que ver con demoler estructuras que no son relevantes, y construir sobre estructuras que sí lo son. Eso es edificar, o sea: palabra de edificación.

Pero ninguna de estas palabras proféticas son direccionales. No dirigen a una persona, sólo son para animar o desafiar para que sigamos al frente y adelante. Esta clase de profecía no necesita ser juzgada por los ancianos. Esta es la nube presente de Dios.

El segundo nivel, en Romanos 12:6 dice que si algunos tienen el don de profetizar, que lo hagan liberalmente. Entonces, lo que estamos viendo aquí es que hay gente que tiene un don de profetizar, es decir que han desarrollado la habilidad de profetizar, de traer palabra de conocimiento, de sabiduría con regularidad.

A veces es asociado con un llamado de ascensión, ya sea profeta, apóstol, pero no necesariamente; puede ser cualquier persona en el cuerpo. Pero este don necesita ser juzgado por los ancianos de la iglesia.

Y cuando hablo de iglesia no necesariamente hablo de congregación, aunque en algunos casos la incluya. Hablo de gente madura capaz de juzgar algo por el espíritu y no por sabiduría humana o estudios superiores de teología. Pero el nivel más alto, que es de lo que estoy hablando ahora, es que haya una persona conforme a Efesios 4:11, que viene a ser algo así como la oficina del profeta.

(Mateo 23: 29) = ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, (30) y decís: si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.

(31) Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

(32) ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!

(33) ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? (Escucha: ¡Está hablando con los líderes de la iglesia, no con una pandilla de drogadictos!)

(34) Por tanto, he aquí yo os envío (Está hablando en futuro, observa) profetas y sabios (Ahí están los apóstoles) y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad. (Esto, aún sigue siendo igual. Profetas, hombres sabios y escribas. Estamos hablando de ministerios-señales. Gente que nace para ser una señal. Hemos conocido algunos de ellos. Y los hemos discernido como válido en medio de tantos y tantos falsos enviados por Babilonia para confundir al pueblo.)

La profecía hace tres cosas: 1) Ilumina. Eso está en Efesios 1:17-18. 2) Te da información. Cuando le dijeron a Pablo que se iba a Roma le iba a suceder esto y aquello, él estaba recibiendo una información. Pero que conste que cualquiera de estas dos cosas, iluminación o información, si viene de parte de alguien no reconocido con oficio de profeta, deberá ser juzgado.

Quiero que lo entiendas bien, porque estamos hablando de iglesias proféticas, no de dones. 3) Revelación escritural. 2 Timoteo 3 dice que toda escritura es inspirada por Dios y sirve para corrección. Ahí vamos más allá de un don de enseñanza; ahí vemos que la palabra nos corrige. Y la revelación de la palabra puede ser exacta, puntual, infalible, sin errores.

La revelación de la palabra, es infalible. Porque hay veces en que el ministro habla por la autoridad que posee y no por inspiración de Dios. Pablo decía: “hablo yo, no el Espíritu”.  Y tenemos que aprender a juzgar cuando Dios te está dando una revelación y cuándo hay una interpretación humana. Es por eso que la iglesia anda enredada.

Porque a todo lo que se para en un púlpito le dicen Dios, cuando en un noventa por ciento es interpretación de hombre, que habla con las credenciales y el permiso de la oficina que está ocupando. Pero el permiso, es un consejo que viene de tu experiencia, mientras que la iluminación es algo que viene directamente del trono. Y siempre es mejor que la experiencia.

En conclusión: Nº 1: para ser una iglesia profética, tenemos que crear una atmósfera donde la palabra de Dios tenga libertad para fluir y ser encarnada. Eso lo hacemos a través de nuestro corazón, de nuestra preparación, de nuestra música. O sea: venimos a participar de un servicio espiritual, no a recibir de él. A crear uno.

Donde lo que hay aquí, en las personas que sí tienen algo aquí, y hablo de los maduros, comience a fluir un ministerio corporal. Empezar a oír en el Espíritu los salmos y otros niveles. Es decir que, la gente tiene que venir ya sintonizada con Dios.

Que no vayan a pretender sintonizarse a un determinado lugar, sea salón, plaza o templo. Porque cuando esa gente sintonizada se reúne, donde quiera que lo haga, se crea un ambiente profético de inmediato. Pero no por la fama o prestigio del líder del lugar, sino por lo que ha traído cada uno.

Cuando la gente siente eso, no se va a ninguna otra parte. Porque allí no se están exaltando personalidades, no se necesitan habilidades humanas ni técnicas determinadas. Allí lo único que se siente, es verdaderamente la presencia de Dios. Y con eso alcanza y sobra, créeme.

Así que tenemos que crear ese ambiente. Claro, tú puedes decir que Dios es Dios y fluye donde le da la gana, pero no te creas. Cristo fue a Nazaret y ahí no pudo hacer nada, ¿Recuerdas? Hubo ocasiones, muy escasas pero puntuales, en las que el propio Jesús no pudo fluir en un determinado lugar de la manera que Él acostumbraba a hacerlo.

Así que debemos crear ese ambiente, y ese trabajo nos corresponde a nosotros, los más maduros. Porque los nuevos sí van a llegar muy cargados. A los que yo no espero que lleguen cargados son a ustedes, los que han madurado y están madurando junto conmigo.

Nº2: necesitamos de una iglesia que enseñe cómo entrar y cómo fluir. Crear esa clase de matriz en la que se puede llegar a cometer un error y poder continuar sin problemas. Y eso es lo que yo quiero que este trabajo haga en tu vida, que tú entiendas que para ser proféticos, tenemos que fluir.  Jamás se pone bueno antes de intentarlo. 

Nº 3. Tenemos que entender que somos un testimonio al mundo y a la iglesia. Eso significa que tenemos que superarnos. A la iglesia demandamos con un estandarte de conocimiento a que ellos suban a una nueva dimensión. Y par el mundo tenemos que ser un testimonio de arrepentimiento para ellos. Somos el testimonio de Dios en la tierra.

Para el mundo, que cause arrepentimiento, y para la iglesia, que les cause tanta vergüenza que no les quede otro camino que subir. Un patrón, una medida. Eso significa que hasta nuestra vida cotidiana tiene que cambiar. O sea: ser una voz en la comunidad, en tu escuela, en tu trabajo. Una voz. Que verte a ti sea sinónimo de escuchar la voz de Dios.

Nº 4: Una iglesia que abra nuevos niveles de profecía. Y que venga de lo que estábamos hablando, el ministerio corporal. Lenguas, interpretación. La palabra dice “busca profetizar”. Fluir profético conforme a lo que Dios determine para cada lugar, sin calcos, sin estereotipos, sin metodologías. Sin “esto se hace así porque allá funcionó así” No. Allá no es acá. Dios tiene planes, ¡Respétalos!

Nº 5: La iglesia profética tiene que entender que ella gobierna, en el espíritu, en la ciudad. Si eres profético, tarde o temprano, la gente va a acomodar sus servicios para que se le parezcan a los tuyos. Eso para que su gente no se vaya dónde estás tú. No importa. Dios lo va a usar igual.

Una iglesia profética. Que no es una iglesia donde necesariamente se profetiza, o se bendice a la gente con profecía personal. Nadie te dirá que conocerás a una hermanita rubia y que ella es la elegida de Dios para que sea tu esposa. Eso raya con el espíritu de adivinación. Un horóscopo cristiano.

Esto es otra cosa. Ser profético es ser una voz que expresa a Dios allí donde Él te ha puesto a vivir. De un modo que la gente que oye puede entender que Dios sí está hablando hoy. Y lo tiene que ver a través de nuestros testimonios de vida. Eso es Reino.

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Las Cosas en su Lugar

Vamos a partir de una base sustancial que nos será muy útil para entender lo que sigue. Todo lo que Dios ha creado, responde a un orden, a un diseño. Es decir que, todo lo que Él ha establecido, está condicionado para funcionar de cierta manera.

La naturaleza proporciona señales más que interesantes respecto a lo que significa e implica oponerse a ella. Desviar los cursos naturales de un río, por ejemplo. Parecería que el hombre consigue su objetivo hasta el momento en que llegan las lluvias.

Allí, al costo de grandes desastres, el río procede a realizar lo que ya estaba preparado y condicionado para hacer, retomar su cauce natural. Y para llegar a este objetivo de su naturaleza, se lleva por delante y arrastra todo lo que el hombre le haya puesto para frenarlo.

El hombre siempre imagina, en su pretenciosa vanidad, que puede modificar las cosas que han sido establecidas de una manera por Dios, sin que haya consecuencias, pero muy pronto aprenderá que no es así y que lo que Dios hizo, si se modifica, sí le trae consecuencias. Y muy graves.

Y si lograra modificar algo y no tener resultados catastróficos, comprobaría a corto plazo que ese cambio no fue de beneficio porque nada funciona correctamente si se lo acciona por fuera de los modos y principios con los que Dios lo había creado o armado.

Eso es exactamente lo que ha pasado con la iglesia. La iglesia ha sido establecida sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, dice la palabra. Hay especialistas que podrían hablar de estos ministerios con mayor autoridad, pero puedo anticiparte que hay diseños que Dios ha establecido al respecto que son inalterables.

Son diseños establecidos para lograr un fin y un objetivo específico. En la Primera carta de Pablo a los Corintios, podemos encontrar nosotros, en el capítulo 12, la que debe ser quizás una de las más amplias exposiciones, acerca de los recursos que Dios ha puesto en la iglesia, para que ella pueda cumplir su tarea.

En este capítulo, se nos muestra cómo el Señor ha sembrado en su iglesia, la semilla necesaria para que se cumpla un propósito. En el capítulo siguiente, el 13, el Señor le habla de algo que parecería que está fuera de lugar o colocado allí de una manera indebida. Le habla del amor.

Y luego, en el capítulo 14, comienza a hablarles otra vez, o prosigue haciéndolo, con los dones. Y allí descubrimos que el capítulo 13 no está por accidente en el medio. La razón por la cual el capítulo 13 está en medio del 12 y el 14, es para establecer que la columna vertebral de todos los dones, ministerios y operaciones, es el amor.

No es casual, en medio de los ministerios y los dones, está el amor.  Cuando una persona comienza a ministrar sin amor, Dios nos libre y nos guarde a todos. Cuando alguien profetiza sin amor, huye. Cuando un pastor pastoree sin amor, sal corriendo de ese lugar.

Cuando un gran apóstol del Señor, un gran ungido de Dios, comienza a dar palabra sin amor, Dios te ayude. Es hora de decir: hasta aquí llegamos. El amor es la base, es la columna vertebral. ¿Sabes por qué? Porque Dios ES amor. NO dice que tenga amor, que lo sienta o lo manifieste; dice que ES amor.

Cuando Jesús muere, Él desciende al infierno, dice la palabra. Y esto obedece a varios elementos. Obedece a una ley, primero. Está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después el juicio. Es la consecuencia del pecado, todo hombre debería morir.

Lo que hizo Jesús, entonces, morir y descender al infierno, era algo casi determinante como si fuera por ley de gravedad o inercia. Cuando él desciende al infierno, Él establece varias cosas en el mundo de la oscuridad, que cambiarían para siempre el destino de todos nosotros.

Es un enigma para la gran mayoría, saber qué fue lo que sucedió en esos tres días que Él estuvo en el sepulcro. Su cuerpo estuvo en el sepulcro, claro está, porque Él nunca estuvo en ese sepulcro. Él descendió. El asunto es saber a qué descendió.

Sabemos, por la palabra, que Él fue a predicar a los espíritus encarcelados. Él fue a manifestar la perfecta obra de su gracia, de su cruz, aún en el inframundo. Fue a declarar el hecho consumado de su justicia. De allí que en la carta a los Efesios hay un pasaje que se ha predicado muchas veces, pero que tengo la certeza de que aún no se ha terminado de entender debidamente.

(Efesios 4: 8) = Por lo cual dice: subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.

(9) Y eso de que subió, ¿Qué es, sino que también había descendido a las partes más bajas de la tierra?

(10) El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

(11) Y él mismo constituyó a unos, apóstoles, a otros, profetas; a otros, evangelistas, a otros, pastores y maestros,

Algo nos queda claro: Él constituyó apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, después que salió de la tumba. De allí que, bajo esa óptica, es casi inadecuado denominar apóstoles, aunque Jesús los puede llamar así, a los discípulos, antes de Pentecostés. O si lo prefieres, antes de la resurrección.

Porque según este pasaje, donde Pablo nos descorre el velo, después que Jesús se levanta, Él constituye apóstoles, profetas y lo demás. Después que Él se levanta, los constituye. Te diré algo que espero te sea confirmado por el Espíritu Santo que mora en ti.

Los ministerios estaban cautivos en prisiones de cautividad, también. Y una de las cosas que Jesús saca de los inframundos, son los ministerios. Siempre Satanás busca hacer abortar los planes de Dios. Por ejemplo, en el libro de Números, 11:29, Moisés dice, hablando de la gente que tenía celos de lo que él profetizaba:

(Números 11: 29) = Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojala todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.

Dios no había establecido una casta sacerdotal para servirlo, sino todo su pueblo. Él quería que todo Israel fuese una nación de reyes y sacerdotes. Ustedes conocen la palabra, y saben que por causa de la rebelión y la dureza del corazón de ellos, el Señor escoge a una familia para el trabajo sacerdotal.

Pero el propósito de Dios, era que todo Israel fuera profeta. Entonces, a causa del pecado, el pecado se llevó cautivo el propósito de Dios a la profundidad. Es un tesoro que el pecado lo lleva a lo profundo. Tan profundo como el pecado, quedan también los propósitos de Dios.

Cuando Adán peca, cuando los hijos de Coré pecan, cuando la nación peca, no solamente es el pecado de un hombre, o de una familia, o de una tribu. Es el pecado que hace abortar los propósitos de Dios por generaciones.

Si tú fallas en realizar lo que Dios tenía para ti, Dios va a tener que esperar otra generación para poder cumplir con su propósito. Él no tiene un plan “B” o alternativo. Él no dice que si le falla Fulano echa mano a Zutano. No, Él no funciona así.

Él nos ha escogido desde antes de la fundación del mundo, para cubrir una tarea. Si no la podemos cumplir, Dios va a tener que esperar a otra generación, que se levante gente con un espíritu más dócil, que pueda cumplir lo que el Señor quiere.

Él no te va a obligar a hacer algo que tú no quieras hacer. El pecado sumergió en la profundidad a los ministerios. Los ministerios son el propósito de Dios. Cuando Jesús desciende al infierno, va a sacar el tesoro que había sido robado.

Y es por eso, dice acá, que llevó cautiva la cautividad, y dio dones, dio regalos, a los hombres. ¿Cuáles son los dones? Capítulo 11, Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros. Esos son los dones.

Los ministerios, son los dones de Dios para el resto de la iglesia. ¿Por qué? Porque el propósito que Dios tiene, está expresado en el verso 12. A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.

Ahora voy a tratar de ponerlo lo más en claro que me sea posible. Hay un solo ministerio: la edificación del cuerpo de Cristo. Ese es el ministerio supremo. Para poder cumplir ese ministerio, que lo tienes tú, lo tengo yo y lo tenemos todos, necesitamos los ministerios que Dios ha dado.

Vamos a suponer que estos cinco que hemos visto sean los únicos, aunque hay más. Se necesitan apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, para que la iglesia sea equipada, para que el ministerio, sea establecido. ¿Y cuál es el ministerio? La edificación del cuerpo de Cristo.

A la luz de esto, podemos examinar un paradigma. “Todo lo que no edifica, destruye”. A veces hacemos cosas, en las iglesias, que tal vez no son malas, pero que no edifican. Debo decirte, lamentablemente, que si no edifican, esas cosas destruyen. Así de contundente.

Todo lo que los cristianos hacen en la iglesia debería estar circunscripto a la edificación del cuerpo. A la luz de eso, quizás habría que revisar el cancionero proliferante en las congregaciones. ¿Todas las canciones edifican? Otras actividades tales como disfraces, concursos, teatro, deportes; ¿Edifica? ¿O simplemente entretiene y mantiene ocupada a la gente?

Porque la base central de lo que Dios nos ha llamado a hacer, gira en torno a esto, la edificación del cuerpo. Somos un edificio de Dios; somos su casa que está siendo construida para morada Suya. Cuando Jesús desciende al infierno, el saca el que probablemente era el más hermoso tesoro que Satanás había robado.

¿De qué te sirve traer gente a la iglesia si no le explicas para qué vinieron? Un ex drogadicto recuperado, una ex prostituta restaurada. Ninguno de los dos sabía lo que hacía cuando andaba en el mundo y el pecado. ¿Y hoy? Hoy están en la iglesia, pero tampoco saben muy bien para qué están allí.

Hay familias enteras que hace veinte años que están sentadas en las iglesias sin saber para qué. Entonces para el diablo no es un problema que una persona venga al conocimiento de la verdad. Él no está en contra del evangelismo. ¡Está escrito que el evangelio va a llegar a todas las naciones, no puede evitarlo!

De lo que sí está en contra él, y si puede hará lo que sea para anularlo, es que cada persona conozca su propósito. Créeme, hay miles de cristianos diseminados a lo largo y ancho del planeta que desconocen absolutamente su propósito, aunque conocen a Jesús.

¿Por qué? Porque en la iglesia se han olvidado de los ministerios que equipan para el ministerio. Cuando una persona llega a una iglesia, lo primero que debería aprender es para qué está allí. Cuando Jesús sale de la tumba, Él sale glorioso y con el tesoro en sus manos.

Y lo primero que hace es repartirlo entre los hombres. En el libro de los Hechos, en el primer capítulo, Él les da la promesa concreta y la instrucción. Les dice que no se vayan de Jerusalén. Porque necesitan algo para cumplir la tarea, necesitan poder.

En el capítulo 2, el poder viene. No necesitaban más que eso, la tarea puede comenzar. Y la iglesia, establecida sobre los cinco ministerios, empieza a moverse. Los primeros son llamados Apóstoles. Escuché una hermosa relación con los cinco sentidos que permite entender todo con claridad.

Los apóstoles son como el sentido de la vista. De todos nuestros sentidos, la vista es el que tiene más largo alcance. El ministerio apostólico, son los ojos del cuerpo. Trae visión y propósito. Cuando quieres caminar con los ojos cerrados, ¿Qué se supone que ocurre?

Seguramente vas a tropezar y quizás hasta caer. Y probablemente, algunos de esos golpes pueden llegar a ser muy duros y hasta mortales. Eso es, puntualmente, lo que ha sucedido con la iglesia a través de todos estos años, por no permitir que el ministerio apostólico ingrese y opere donde debe. Y no hablo de pseudo apóstoles de ocasión, hablo de enviados de Dios, esto es: apostellos.

Por años hemos caminado sin saber exactamente por dónde íbamos. Nos golpeábamos a cada momento, incluso entre nosotros mismos. Y encima, decíamos muy sueltos de cuerpo que estábamos edificando el cuerpo de Cristo. ¡Ignorantes!

El ministerio apostólico, dicho así con prisa y sin profundizar demasiado, es un compuesto de todos los otros ministerios. Pedro, Juan, Pablo, ellos eran apóstoles, ¿No es cierto? Pero, por ejemplo, ellos también eran maestros, y eran también evangelistas, y pastores, o profetas. Hicieron un trabajo que abarcaba todo.

Eso no quiere decir que un apóstol deba tener necesariamente los otros ministerios. Hay un rasgo que caracteriza al apóstol, sobre todos los otros ministerios. Eso se llama autoridad. Hablo de esa autoridad que todos discernimos sin que el poseedor haga gala de ella.

Y esto no tiene que ver solamente con una especialidad, sino también con una función. ¿Qué quiere decir esto? Que los apóstoles son enviados para ser los edificadores. No deja de ser un problema tener un apóstol cerca.

Porque mientras la mayoría andamos con la boca abierta de todo lo lindo que estamos viendo dentro de nuestros templos, el apóstol está viendo y prestando suma atención a los fundamentos. Él mira lo que los demás ni miramos.

Y entonces, un día, en medio de una de esas celebraciones multitudinarias y bulliciosas, él se te va a acercar y te va a decir: “Mira, creo que esto que has levantado no te va a aguantar un viento fuerte”. Y eso no te va a resultar simpático, te lo aseguro.

Mientras todos aplauden la calidad de la actividad que terminan de hacer, él se va a quedar pensativo y va a decir: no, no estuvo bueno, nos salimos por mucho del propósito de Dios. Esto no sirve. Una monada.

Son constructores por excelencia. Por eso es que la palabra te dice: Y puso Dios primeramente apóstoles. Y la palabra “primeramente”, en griego, es proton, un vocablo que nos habla de algo primero en orden o prioridad.

El rasgo del apóstol está en Gálatas 4:19. Dice Pablo: Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros. Ese es el rasgo del apóstol. Hijitos míos, sufro dolores de parto por ustedes.

A veces pensamos que una persona que tiene una iglesia muy grande, o que tiene varios pastores subordinados a él, automáticamente es un apóstol, pero eso no es cierto. Lo que si puede ser de manera automática, es un buen administrador. Y suele confundirse a un buen administrador con un apóstol. Nada que ver. Pero nada que ver.

Hay gente que tiene una enorme influencia entre los pastores, tal vez porque está en una gran organización o una voluminosa denominación, pero de ninguna manera eso puede significar que, de hecho, ellos sean considerados como apóstoles.

La verdadera unción apostólica, inspira a la iglesia a acercarse al Señor. A contemplarlo, a ser formado conforme a su imagen. El apóstol tiene una visión tan clara que, lo que hace, es empujar a la gente hacia el Señor, en una dimensión que para los otros ministerios les resulta imposible.

El ministerio pastoral que conocemos, por ejemplo, está enfocado mucho más en la gente que en Dios. El ministerio apostólico está enfocado en el edificio bíblico, en el fundamento, en el propósito. Por ese motivo ellos empujan a la iglesia en esa dirección. Y lo curioso es que no todos quieren ir.

Ellos traen reforma. Tú no puedes entender a un apóstol sin reforma. Cada vez que Dios levanta apóstoles, es para reformar algo. Y, obviamente, van a ser combatidos y batallados; toda la religión se levanta contra ellos. ¿Por qué? Porque reforma significa cambio, y la religión se fundamenta en la tradición, y la tradición no acepta cambios.

Ellos tienen autoridad para derribar y tratar errores muy fuertemente. Ellos pueden confrontar los errores con una autoridad muy impresionante. No tienen temor para decir las cosas que hay que decir. Las dicen porque deben y no porque eso les convenga o deje de convenir. Piensan en el Reino, no en ellos.

(Proverbios 24: 3) = Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará; (4) y con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable.

Eso es lo que ellos traen. Hay una capacidad natural de liderazgo tremendo en sus vidas. Si un apóstol genuino te lidera, tú no lo sufres, lo disfrutas. Traen revelación a la iglesia, traen reforma y traen reconstrucción. Traen juicio y justicia de Dios a las naciones.

Juzgan los poderes del ocultismo, traen el fundamento principal a la casa de Dios, ministran con pasión y autoridad y poder de Dios. Su unción establece, confirma y fortalece a los creyentes. Establecen doctrina genuina, tren orden, disciplina y amor.

Operan en la esfera de los cinco ministerios, confrontan al legalismo y a los falsos sistemas religiosos, son reparadores de la brecha, proyectan la visión y comprensión de lo que es el cuerpo de Cristo. Por su unción viene la impartición de dones y ministerios.

Traen señales y maravillas, tanto a la iglesia como a los pueblos. Ministran la plenitud del Espíritu Santo, traen las estrategias en la guerra espiritual y movilizan a la gente. Ministran en oración, intercesión y el establecimiento de la palabra. Son parte fundamental para establecer el Reino de Dios.

Lo que sucede es que nos hemos criado como hijos huérfanos, y cada uno trata de hacer lo que puede. Ninguno de los cuatro ministerios restantes está llamado a tener visión. No digo que no la tengan, digo que no es un rasgo habitual en ellos. Ministerio Apostólico. La Vista.

Segundo ministerio: el ministerio profético. Es el que está más habilitado para escuchar. De allí que, de esos cinco sentidos con los cuales estamos representando a la iglesia conjunta, el ministerio profético está simbolizado por el Oído.

Y es interesante, porque entre el oído y los ojos hay una relación muy especial. Hay una relación muy estrecha. Tú caminas distraídamente por la calle y de improviso oyes un ruido desconocido a tu derecha. ¿Qué es lo primero que haces? Giras la cabeza y miras.

Eso nos muestra que hay una estrecha relación entre lo que escuchamos y lo que vemos. Por eso es que apóstoles y profetas, operan juntos. ¿Un apóstol puede no tener profetas? Sí, pero un profeta no puede funcionar sin apóstoles.

Mucha gente confunde al ministerio profético con la unción profética, o con el don de la profecía. El hecho de que en 1 Corintios 14:31 diga que todos podemos profetizar, no significa que todos seamos profetas. Todos podemos profetizar, pero no todos somos profetas.

El Señor ha dicho en Hechos 2:17, que en los postreros días Él va a derramar de su Espíritu sobre toda carne, y que nuestros hijos e hijas profetizarán. Pero eso no significa que ellos sean profetas. Porque dic que profetizarán, no que serán profetas.

Entonces, no necesariamente la función es el ministerio. El hecho de que tú repares un auto, no significa que tú seas mecánico. La función no implica la profesión. Que tú aprendas a hacer pan y lo hagas en tu casa para tu familia, no significa que seas panadero.

Porque eso significa que puedes hacerlo porque eres hábil con capacidad y talento, pero no que esa sea tu especialidad. Hoy hay mucha confusión, demasiada. Hay demasiada gente que dice tener un llamado de Dios que en realidad apenas es un deseo personal arraigado y activo.

Hay muchas maneras en las que una persona recibe palabra profética, pero independientemente de esto, el ministerio profético está bajo control de Dios, no de hombre, credo, religión o denominación. Dios ha guardado mucho a los profetas, y Satanás los ha buscado para matarlos.

Nada hay más efectivo para el plan de Satanás que tener a los profetas muertos. ¿Por qué? Porque si los profetas están muertos, no hay quien escuche la voz de Dios. La queja en la Biblia era, en el Antiguo Testamento: “Señor, han matado tus profetas”.

Ahora toma nota de esto: cuando digo que el profeta es básicamente oído, estoy diciendo algo mucho más que importante. Estoy diciendo que el profeta, más que para hablar, hablar y hablar, como hacemos la mayoría de los ministros, está para escuchar.

Mucha gente ha sido levantada para ser profeta, ¿Y sabes cuál fue su error, su ruina? Tratar de enseñar. Los profetas no están hechos para ser maestros. Normalmente son muy malos maestros. Pero el principio y el fin del ministerio profético es cuando ellos tratan de empezar a hablar más que escuchar.

La especialidad del ministerio profético es tener un oído muy fino. En Mateo 23:34, dice: Por tanto, he aquí yo os envío profetas, sabios y escribas. Y eso me empieza a mostrar cómo opera el ministerio profético. Los profetas solos no funcionan, ellos necesitan sabios y escribas que los acompañen.

Porque normalmente un profeta no sabe lo que dice. No está programado para entender lo que Dios está haciendo, está programado para escuchar. Lo que él debe hacer es escuchar y después ir con los sabios y los escribas y decirles: “El Señor me acaba de decir esto”.

Y luego debe volver a su posición de escuchar. Eso lo obliga al profeta a funcionar en equipo. ¿Y sabes qué? Eso es lo que más detesta hacer cualquier profeta: depender de un equipo. Porque si por él fuera, manda de paseo a todos los demás y se mete al infierno a pelear solo.

Y eso es, exactamente, lo que está esperando Satanás; que se meta solo. Porque profeta solo, es profeta vencido. El Señor dice: Enviaré profetas, sabios y escribas. Es curioso, pero los profetas de Dios tienen palabra para mucha gente, menos para ellos.

Es como ese hermano que tiene don de sanidad y tiene que ir al dentista. Acaba de salir de un culto donde el Señor sanó huesos, levantó paralíticos y emplomó muelas, pero él tiene que ir al dentista si quiere poder dormir esta noche.

Los profetas son enviados para traer palabra y revelación del Señor. Los sabios tienen la sabiduría que edifica. Son el ministerio apostólico. Un rasgo que también tiene el profeta, es la autoridad. Los profetas son levantados para derribar reinos satánicos.

Están ungidos para destruir las obras de Satanás. Su unción destruye lo carnal, lo pecaminoso, lo demoníaco en la iglesia. Los profetas traen pureza y santificación a la casa del Señor. Por eso el sistema religioso los odia.

Los profetas traen revelación de la palabra de Dios y de los propósitos de Dios. Afirman la identidad de cada cristiano en la iglesia. Su unción construye o edifica el cuerpo de Cristo. Su unción activa el don de la profecía en la gente.

La unción profética planta a los hijos de Dios y los hace florecer en la casa del Señor, que es el conjunto, no el templo. Los profetas inician el modelo divino de oír su palabra. Traen confirmación de la palabra, desatan la alabanza y la adoración, porque no hay profeta que no ame la alabanza.

Activan los dones de fe, milagros y sanidades. Lideran dones y talentos, y operaciones del Espíritu Santo. Traen fortaleza y nuevas fuerzas a los creyentes. Traen restauración de la palabra, unción y gozo del Espíritu Santo.

Desatan en el espíritu unción de victoria y conquista en la iglesia. Lideran la unción de guerra espiritual estratégica en el pueblo de Dios, traen prosperidad en todas sus facetas, incluida la financiera. Porque eso es lo que dice: Escuchad a mis profetas y seréis prosperados.

Destruye la oposición satánica, liberan el poder de la resurrección, tren el fuego del Espíritu Santo a la iglesia. Traen temor por la Presencia Santísima de Dios. Cuando no hay profeta en la iglesia todo el mundo anda distraído y alejado del ambiente espiritual que Dios quiere sembrar.

Todo ese desorden y apatía e indiferencia concluyen con la presencia de un profeta. Porque este llega y de inmediato saca su espada ungida. No puedo explicar cómo lo hacen, pero desatan reverencia en los lugares de reverencia.

No confundir reverencia con legalismo, por favor, nada que ver una cosa con la otra. Porque un grupo de gente puede estar quietecito y en ordenado silencio, pero no reverente. Y si quieres una muestra de esto, verte a un cementerio. Ahí todo el mundo está quietecito y ordenado, cada uno en su lugar y sin moverse. Pero no existe reverencia porque no existe vida.

El ministerio del evangelista. Este se relaciona con el sentido del tacto. Si en un grupo no hay evangelistas ungidos por el Señor para ese ministerio, no puedes abrazar a la gente. No puedes darles la mano. No puedes expresar contacto.

Imagínate una persona cuyas manos están sujetas o maniatadas. Puede ver, puede escuchar, pero no tiene capacidad de alcance. La ausencia del ministerio evangelístico en la iglesia trae un endurecimiento en el corazón.

La gente se hace indiferente a la necesidad. Estamos muy cerca de la parábola del buen samaritano, pero sin samaritanos. Porque podemos pasar en medio de los necesitados sin que nos importen. Y hasta somos capaces de fastidiarnos si nos demoran porque estamos yendo al templo…

Es muy triste esto, pero es verdad. En el Nuevo Testamento encontramos por lo menos a veinte personas a las que se las refiere como apóstoles. A unos pocos se les llama profetas. Y sólo hay uno al que se le llama evangelista, se llamaba Felipe.

Sin embargo, Timoteo fue instruido por Pablo para hacer la obra de evangelista, según 2 Timoteo 4:5. Aunque luego nunca fue llamado evangelista. La palabra griega para traducir estos versos como evangelista, significa mensajero, o portador de buenas nuevas.

En cierto sentido, los apóstoles también eran evangelistas, o sea: portadores de buenas nuevas. No obstante, esa era una sola de sus tareas. En cambio, en el caso de Felipe podemos ver algo sumamente interesante.

Este Felipe, fue nombrado con Esteban, como uno de los siete diáconos de Jerusalén. Es un ejemplo único. En el Libro de los Hechos, capítulo 8, podemos ver cómo funcionaba esto. Hay un gran avivamiento en la ciudad: hay un despertar poderoso del Señor en Jerusalén, hay señales, prodigios, en fin; algo hermoso.

Era como para que nadie se mueva de Jerusalén, pero: ¿Sabes qué es lo que hace el Espíritu de Dios? Habla a un evangelista, y lo saca de esa atmósfera tan cómoda, tan hermosa, y lo lleva hasta el otro lado a buscar a un hombre, uno solo.

A un solo hombre, en el desierto, que quería ser salvo. Esa es la sensibilidad del evangelista; él puede dejar la fiesta en lo mejor, para ir a buscar a uno que está extraviado. Él es guiado por el Espíritu a salir de esa atmósfera de comodidad.

La tarea de evangelista, es la que nos va a servir muchísimo para el tiempo que viene. El problema está en que en las iglesias se han armado grandes equipos de evangelistas, pero son muy poco eficaces. Y te digo por qué.

En primer término, si bien es cierto que toda la iglesia debe evangelizar, sabemos que no todos son evangelistas. Todos podemos enseñar, pero no todos somos maestros. Todos podemos brindarle máxima atención y cuidado a alguien, pero no todos somos pastores.

Hay un rasgo que debe acompañar a los evangelistas. ¿Cuál es? Señales y prodigios. Si hay una persona que tiene pasión por los perdidos; su corazón arde por evangelizar, pero no lo acompañan las señales y los prodigios, una de dos: o no es evangelista, o nadie ha activado esos dones dentro de él.

Y estas señales seguirán a los que creen. Ahora, ubícate; esta persona que tú estás imaginando como evangelista, que tú sabes que tiene un corazón por ganar, imagínate que esa persona tenga dones, milagros que fluyen de él. Eso lo haría completo.

Bajo esa óptica hemos tratado de ganar a la gente que no conoce al Señor, con el evangelismo, pero sin señales. Pero debemos ver algo que es muy curioso aunque no se predica: Jesús usó señales. Si Jesús usó señales, ¿Tú crees que los evangelistas del siglo veintiuno no las necesitarían?

Date cuenta, hermano; las señales están puestas por Dios, para traer la revelación de la persona divina de Jesucristo, para traer la manifestación del poder de Dios. Un evangelista sin dones, sin señales, es un evangelista desarmado.

¿Tú crees que eres un evangelista? – Sí. – Bien, entonces vamos a activar ya mismo esos dones. Vete ya mismo dos o tres meses a los hospitales. – ¿Para qué? – Para comenzar a activar tu don de milagros. Eso es hacer a un evangelista competente.

¿No hacen esto mismo los estudiantes de medicina en sus últimos años de carrera? Claro, lo hacen desde la ciencia, pero tú tienes otra vocación, otro llamado. Tú eres evangelista y necesitas orar por los enfermos. ¿Y adónde encuentras a los enfermos por docenas?

El estudiante no se la pasa solamente leyendo libros. Esa es una teoría necesaria, pero insuficiente a la hora de ejercer su profesión. Él tiene que tomar contacto con los enfermos y ver en la práctica el éxito de su estudio. Un evangelista tiene la misma posibilidad con el mismo resultado.

Normalmente, los profetas no son muy buenos evangelistas. Pueden llegar a traer gente al camino, pero me temo que va a llegar un poco mutilada. Aunque ellos puedan evangelizar, no es su especialidad, y se nota. Por eso siempre se dice que el ministerio evangelístico, son las manos de la iglesia, el tacto.

Pero no solamente eso. Porque nosotros pensamos que el sentido del tacto tiene que ver solamente con las manos. De allí que muchos pensemos que el ministerio evangelístico es la piel. Porque percibe lo que le rodea de un modo que para los ojos sería imposible.

¿Qué es lo que vemos todos en primera instancia de la gente? Su piel. De allí que la gente que no conoce al Señor, con los únicos miembros del Reino de Dios que tendría que tomar contacto, es con los evangelistas. Con los demás puede sufrir algún impacto negativo.

Pero quiero volver a algo que he dicho antes: el centro de los ministerios es Corintios 13. Eso quiere decir que si los evangelistas, que son los que van a tener más contacto con el mundo, no tienen amor, no tienen lo básico y elemental para comenzar a ministrar conforme al propósito de Dios.

Creo que ya has entendido la idea. El mundo impío, pagano, incrédulo y pecador va a reconocer al pueblo de Dios, por intermedio de los evangelistas, porque va a descubrir en ellos un grado de amor que definitivamente no conoce y conocerá en el ambiente espiritual en el que vive.

Hoy estamos en un tiempo donde hay demasiadas modas incorporadas a la llamada iglesia. Algunas de ellas, apuntadas al crecimiento, podrán ser buenas o malas, no las discuto. Pero con esas técnicas no se está creciendo por amor, se está creciendo por competencia.

Y creo que ya lo debo haber enseñado más de una docena de veces en diferentes trabajos, pero nunca está demás reiterarlo. En el Reino de Dios no se crece por competencia, se crece por cooperación. Y como Cristo y la iglesia es un matrimonio, de paso te digo que en tu matrimonio también es así.

Lo malo de la competencia es que convertimos a la gente en números, cuando todos sabemos que el mismísimo Dios jamás lo pensó de esa forma. ¿Estarán los creativos creadores de esas técnicas celulares conscientes que están haciendo algo en nombre de un Dios que jamás haría eso?

Porque la gente, individualmente son vidas que tienen, en cada caso, un propósito divino marcado a cumplir si dan el paso de obediencia. Un evangelista es el encargado de traer a un incrédulo al camino de la fe, pero luego tendrá que venir otro a mostrarle para qué ha sido traído allí.

Entonces, tú tienes un grupo de gente con un excelente equipo de evangelistas que te traen a montones por semana, pero si no tienes maestros, pastores o profetas que otorguen contenido y dirección a esas vidas, así como llegaron se van. Y lo peor, se van a donde estaban, porque todavía no habían echado raíces suficientes como para intimar con Dios sin intermediarios.

Te doy un ejemplo: en la mayoría de nuestros países, la población evangélica ha crecido tremendamente en los últimos veinte años. No sé cuál será el porcentaje en tu país, pero en el mío te puedo asegurar que no es menor. Y sin embargo, pese a eso, no veo que en algunos de estos lugares ese porcentaje haya producido impacto en las comunidades o las sociedades.

Alguien decía, por ejemplo, que un noventa y siete por ciento de personas en el mundo ha visto, al menos una vez en su vida, una propaganda de coca-cola. El sesenta por ciento de ese mismo mundo, ha probado una coca-cola.

¿Qué quiero decir con esto? No pienses que soy blasfemo ni hereje, pero si Jesús le hubiera delegado a la coca-cola la predicación del evangelio, de acuerdo con estas cifras, le hubiera resultado más efectivo que lo que ha hecho la iglesia hasta hoy.

Quiero que entiendas bien lo que te estoy diciendo, no quiero que salgas a decir que “el hermano dijo”. Lo que quiero decir es que, el hecho de que seamos muchos, no significa que estemos afectando. Hay veces que pensamos que si se convierten doscientas mil personas, la historia de una ciudad va a ser diferente, pero no; tal vez sea peor.

¿Por qué? Porque si no hay un entendimiento que acompañe a la salvación, poco o nada podemos hacer para establecer el Reino de Dios. Bajo esa óptica, yo no tengo como principal objetivo simplemente evangelizar, sino evangelizar y establecer.

Esa es la visión correcta. Los traigo al camino, pero les pongo un fundamento que los direccione y los traiga al Reino de Dios. No puedo dejarlos sentados en bancos cantando coritos y esperando vaya uno a saber qué cosa que sus imaginaciones les muestren.

¡En Argentina son muchísimos evangélicos! Ah, sí, ¿Y con eso? ¡Tenemos que evangelizar Argentina! Ah, sí, ¿Y para qué? ¿Adónde los vamos a llevar? Ese es el freno, ¿No es cierto? Entonces, ¿Por qué hay esa clase de confusión?

Porque los ministerios que traen dirección, que son el profético y el apostólico, han sido guardados. Han sido sepultados por años. El diablo no se hizo problema. La clase de apóstoles y profetas que andan por los templos predicando más de lo mismo, no le preocupa.

Pero ahora algo está cambiando. Está soplando un viento de parte de Dios que tiene aroma a reforma. Y esto no nace de ninguno de los hombres que la andan enseñando o preanunciando. No es una idea antojada de Néstor Martínez. Es un viento desatado a las naciones.

La iglesia, como tal, se está dando cuenta que necesita otro tipo de ministerios. Que no todos han nacido pastores. Incluso, que un pastor bíblico no tiene nada que ver con un pastor actual. ¿Quién desarma eso, aunque se sabe más que claramente que no ni bíblico ni aprobado por Dios?

Hoy día hay un viento de reforma que está recorriendo las naciones. Desde las naciones más prolíficas en creyentes hasta las más escasas saben que lo que viene necesita de algo muy diferente a lo que tenemos. Y que esto que hoy tenemos no nos va a servir de nada para eso que llega.

Necesitamos establecer los diseños que hemos perdido en el camino. Una iglesia donde no se esté hablando de ministerios proféticos, donde no se habla de separar por especialidades a la gente, es una iglesia que está destinada a desaparecer.

Hace veinte años atrás, una persona podía más o menos vivir aunque no tuviera una profesión. Hoy día eres licenciado, y con las crisis económicas existentes, no sirve de mucho. Porque todos los currículum que se presentan llegan con maestrías o doctorados.

Antes, terminar un estudio de cinco años de una licenciatura era lo máximo, pero hoy es apenas el principio. No hay una sola universidad, hoy, que no te esté hablando de post grado. Tú llegas a una empresa y le dices que eres economista, ¿Sabes qué te preguntan? Qué post grado tienes.

Hace veinte años no existía el mismo requerimiento del mercado que hoy tenemos. Una muy simple para las damas. Para ser secretaria, hace no tantos años, tú debías saber dactilografía, taquigrafía y algo de ortografía. Hoy si no sabes ofice de última generación en informática, más inglés, ni te presentes a concurso.

Cuando yo trabajaba de periodista gráfico, escribía mis artículos en una vieja Olivetti toda desvencijada. Mi texto pasaba por un par de jovencitas muy bonitas que me lo desarticulaban con una corrección precisa y exigente de ortografía y sintaxis, y recién luego de su Ok. pasaba a linotipos, diagramación e impresión. Todo mientras yo ya estaba tomando un café en el bar del diario.

Hoy, si un periodista gráfico no maneja con presteza y velocidad su propio ordenador, diagrama e inserta en el paquete total su trabajo y conoce diseño gráfico a la esencia de calcular en qué sector del ejemplar será más lucida su nota, no tiene futuro. Y no importa demasiado si tiene talento o no.

Ahora dime: ¿Tú has establecido todos estos cambios? ¡No! Estamos en una dirección tremendamente rápida, estamos en una carretera a ciento cincuenta y subiendo. La iglesia, también. Ahora bien, el punto es este: no estamos tomando cosas nuevas.

Estamos recuperando lo que hemos perdido en el camino. Los pastores, ¡Oh, los pastores! ¿Sabes? De los cinco sentidos que tenemos, los pastores son el olfato. ¿Qué pasa cuando tú estás un poco resfriado, cuando tu nariz está congestionada; ¿Cómo sientes la comida? ¡No tiene gusto a nada!

Te da lo mismo comerte un jugoso bife de carne argentina que masticar un corcho. El olfato es vital. ¿Has visto alguna vez a esos hombres que son pastores, pastores? Tienen un olfato bárbaro. Miran la gente nueva y, por el aroma ya detectan los futuros problemas.

Vamos a ver, de los cinco ministerios, ¿Cuál es el más popular? ¿Y sabes qué? En la Biblia no hay una sola palabra, ni una sola mención en todo el Nuevo Testamento respecto a un hombre al que se le llame pastor. ¡No hay!

Andamos bien al revés, nosotros. Llamamos a todos pastores y no hay una sola persona a la que se le llame pastor, en la Biblia. Obviamente que lo fueron por la función que cumplieron, se nota. Pero a nadie se le titula, específicamente, pastor.

Hay como veinte personas a las que se les llama apóstoles, un par de personas a las que se les llama profeta, una sola a la que se le llama evangelista, pero ninguna que se le llame pastor. Aparece este título en Efesios 4:11 y nada más.

Más, sin embargo, podemos ver por Jesucristo, lo que es ser pastor. Él habló del pastor. Del verdadero pastor. ¿Definición de un pastor? Pastor es alguien que cuida los rebaños. La palabra pastor es en el original poimen, que significa “alguien que asegura su sustento y su protección”.

Aunque es el título más conocido, es el menos ejecutado a cabalidad. Vas a visitar iglesias donde todo el mundo se está muriendo de hambre. ¿Y sabes qué? El rasgo principal de un pastor es que nunca le falte comida a su rebaño.

Hay pastores que acusan a otros de ladrones porque les roban sus ovejas, pero cuando tú hablas con esas ovejas, descubres que nadie se las robó, que ellas se fueron utilizando sus propias patitas. ¿Sabes por qué? Porque vieron que había una pequeña diferencia. Allá hay un pasto de sesenta centímetros y aquí andaba entre hojarasca seca.

Siguen comiéndose la comida de diez años atrás. Nadie se roba ovejas flacas, se están yendo solas. Si la oveja está bien alimentada y feliz, jamás pensará siquiera en cambiar de lugar. Las cercas o verjas en el Reino de los Cielos, no existen. Nadie está preso allí.

Porque no existen límites, no existen sogas que digan: este es mi terreno. No existe eso en el Reino. La oveja reconoce la voz de su pastor. Es la voz de Dios o no es pastor. La voz del Señor pasando por las cuerdas vocales de un hombre es la única autoridad para la oveja.

(Hechos 20: 28) = Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

(29) Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.

(30) Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.

Es curioso. Siempre lo digo pero ni yo mismo termino de verlo con claridad. Si lo hiciera, saldría con una espada y no simbólica. ¿Cómo puede ser que años y años después de todo esto, la iglesia todavía siga insistiendo con recursos que nunca le funcionaron ni están funcionando?

Examina el carácter del pastor tipo. Es un hombre que está al tanto de todo lo que pasa. En la mayoría de las congregaciones, los pastores se preocupan de sus ovejas cuando se enteran que sus ovejas están por irse.

El motivo es simple: no son lo que dicen ser. El pastor del Señor se reconoce porque sabe anticiparse a las crisis de sus ovejas. Jesús lo llama a Pedro y le dice que va a orar por él. ¿Qué vas a hacer qué cosa, Señor? – Que voy a orar por ti para que tu fe no falte.

Pedro lo mira con ojos de perrito apaleado, pero Jesús le dice: no te preocupes; el diablo te ha pedido para zarandearte, pero no debes tener temor, yo te estaré cubriendo. Pregunto: ¿Le había pasado algo a Pedro en ese momento?

¡No! Es más, él venía de una tremenda euforia espiritual, porque acababa de acertarle, dio una palabra profética. Dijo que Jesús era el Hijo de Dios cuando ninguno de los otros lo adivinó. ¡Hasta recibió una felicitación del Maestro! ¡Estaba en su momento de mayor gloria!

Sin embargo, en lugar se continuar con los actos de homenaje, reconocimiento y honra al nuevo apóstol, el jefe se lo lleva aparte y le dice que va a orar por él porque el diablo va a venir para tomarlo. El verdadero pastor, anticipa lo que le va a pasar a sus ovejas. Jesús es el Buen Pastor. Bíblicamente, el único. Lo siento.

Quiero que entiendas bien lo que te estoy diciendo. El rasgo del pastor, es anticiparse a los hechos. Tiene un olfato tan preciso, que sabe cuándo la iniquidad y la maldad están viniendo sobre sus ovejas. De tal manera que las previene para que su fe no falle.

Sin embargo, cuando tú quieres remediar lo que pasó, ¿Para qué necesitas un don si alcanza con ver el problema? Un rasgo del pastor, es que él puede anticipar lo que les va a pasar a sus ovejas. ¿Y cómo puede anticiparlo? Por dos cosas.

Porque las conoce bien. Las conoce por su nombre. –“Es que mi pastor está muy ocupado porque su iglesia es enorme y a mí nunca ni siquiera me ha dado la mano”. Estoy hablando de pastores, no de gerentes de empresas denominadas iglesias. Se le parece, pero no es lo mismo. Babilonia.

Un matrimonio de hermanos amigos fue a hablar con el pastor de su congregación porque habían decidido retirarse. El pastor, al enterarse, les dio una mezcla de discurso y sermón destinado a hacerlos recapacitar de su decisión por muchas razones muy valiosas e importantes.

Les habló emotivamente del valor que ellos siempre habían tenido para la iglesia aunque no se lo hubieran dicho y hasta alguna lágrima brilló en los ojos del pastor al decirlo. Ellos casi le creyeron, si no fuera que en un momento dado él les preguntó cómo se llamaban. Valiosos…

¿Cómo puedes amar a alguien que no conoces? Hipocresía. Aparentemente, en la Biblia, a los pastores se les llama también, ancianos. El rasgo más notorio que podemos ver de este ministerio es la sanidad del corazón.

En el evangelio de Juan, capítulo 21, versos 15 al 17, Pedro y Jesús están hablando. Dice: Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿Me amas más que estos? Le respondió: sí, Señor, tú sabes que te amo. Él le dijo: apacienta mis corderos.

Corintios 13 en acción: ¿Me amas? Apacienta mis corderos. Verso 16: Volvió a decirle la segunda vez: simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: sí, Señor, tú sabes que te amo. Le dijo: pastorea mis ovejas. O sea: Si me amas, pastoréalas.

Verso 17: Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo: tú sabes que te amo. Jesús le dijo: apacienta mis ovejas.

Si tú estás en lo que supones es el ministerio pastoral, más allá de lo que tú supongas que ese ministerio es, voy a decirte algo. El Señor te dice: ¿Me amas? La base del ministerio pastoral, es el amor. Así como al apóstol lo identifica la autoridad; al profeta lo identifica esa capacidad para escuchar, al pastor lo delata su corazón.

La unción pastoral trae el amor de Dios. La verdadera unción pastoral ministra sanidad interior a la gente. ¡No es psicología, es unción! El pastor y su unción traen liderazgo a los creyentes, trae propósito personal, trae edificación personal.

Los pastores edifican el compañerismo y la familiaridad, traen consolidación a la vida del creyente, traen sanidad divina. Traen liberación de demonios y ataduras ancestrales. Mueven a la oración, moldean la vida de los creyentes, tienen la unción para discipular.

Traen protección a la iglesia, traen unción de paternidad; pastores que son padres, no jefes. Pastores que reciben gente que llega corriendo por amor, no por miedo o amenazas manipuladoras. Traen reconciliación, traen guía, ministran enseñanza práctica, se mueven por el espíritu de consejo y sabiduría.

Traen fundamento, exhortan, se mueven bajo la unción de mansedumbre, de paciencia, ministran paz. Es un ministerio de cuidado, prevención. Tienen la unción para impartir doctrina. Mueven a la iglesia hacia la obra social, su corazón está siempre trabajando. Esto es un pastor bíblico. Todo lo otro que hayas conocido y no te encaja ni por asomo con esto que he dicho, olvídalo. En el mejor de los casos, equivocó el ministerio; en el peor…ya lo sabes; hay miles.

El ministerio del maestro, el último de los cinco, se puede identificar con el sentido del gusto. Son casi los catadores del gusto que tiene una palabra. Si sabe desabrida, no es palabra genuina. Ellos lo saben. Son el terror de los predicadores, allí, sentados en las primeras filas Biblias en mano.

Son los más difíciles de doblar. ¡Qué reforma ni qué reforma! ¿Es bíblico? Adelante. ¿No es bíblico? ¡Fuera! Alguien con mucho humor dijo que con los maestros hay que hablar diciendo permanentemente: “la Biblia dice”. Ahí serán tus aliados.

Pongamos un ejemplo. Hay una hermosa comida ahí. Hay una estrecha relación entre lo que ves de una comida y lo que sientes. Alguien dijo que para que una comida sea apetitosa tiene que verse bien. Lo que has visto va a ser de mucha ayuda a lo que luego saborees.

Por eso digo que el sentido del gusto es fundamental. Cuando no hay maestros en la iglesia, da exactamente lo mismo que alguien te dé de comer esto que aquello. Da lo mismo. Es un ministerio ideal para establecer doctrina y enseñanza.

Hay muchos maestros dormidos en la iglesia. Todavía sus pastores no los han descubierto. Claro está que los maestros, en la Biblia, no son gente que estudia solamente en lo natural. Es gente que tiene enseñanza sobrenatural.

Un equipo muy poderoso, una dupla casi imbatible, es la que constituyen profetas y maestros, juntos. Es interesante esto, porque aparece el profeta y te dice: “Mira hermano, he tenido una visión. He visto que descendían unos ángeles con túnicas azules. Y tenían en sus manos unos azadones para recoger el trigo, y unas bolsas así y asá y caminaban sobre el agua”.

Ese es un profeta hablándole a otro profeta. Y éste le dice: “Hay que orar, hermano, para ver qué quiere decir eso”. Pero hay un maestro allí en la segunda fila y dice: “Esperen un momento. El azul significa esto en la Biblia. El azadón habla de juicio, y el agua habla de las naciones como que llenan la tierra”.

Y de repente, este maestro está agarrando elementos proféticos y los está poniendo en el plano natural. Pero cuando el maestro sólo sabe de hermenéutica, de homilética, de soteriología, de eclesiología, de neumatología, que es el estudio del Espíritu, neuma, de bibliología, es un problema.

Mira, yo –ha demostrado mi Señor, no yo-, soy uno de sus maestros. Y lo que he aprendido lo he aprendido por revelación, no en aulas cristalizadas en enseñanzas antiguas y vacías. Porque un maestro del Reino, es un maestro que se mueve en el conocimiento de lo natural y sobrenatural.

Y esos son los maestros que se necesitan. Por ejemplo Daniel y José, son tipologías de profetas-maestros. Porque no solamente recibían revelación, sino que además también la interpretaban perfectamente.

Y esto no es poca cosa, porque muchas veces el Señor está hablando con los intercesores. Y les da revelaciones muy valiosas, pero no hay un maestro cerca que pueda tomar eso, juntarse con el profeta y buscar en Dios qué significa eso que les ha sido revelado.

¿Entiendes ahora cómo es que el Señor desea que funcionemos juntos? Los de la alabanza. Como ninguno es maestro, suelen cantar cualquier tontería. A veces, mira lo que te digo, cantan canciones que llegan a  negar la fe. Hay canciones que niegan la fe.

¿Recuerdas aquella que estuvo bastante de moda, y que decía: “Él me levantará”? Y cantaban, y lloraban sin darse cuenta que Dios estaba poco menos que espantado con lo que estaban cantando. ¿Pero por qué? ¿Qué tiene de malo?

Nada, pero ponte por un momento en la mente de Dios, que no es ninguna blasfemia ni herejía, y piensa: ¿De dónde nos tiene que levantar el señor si ya nos ha levantado? Es más, mucho más grave: ¿Por qué están profetizando su caída? Faltaba un maestro, allí, para que se pusiera de pie y preguntara por qué se estaba cantando eso.

No hay maestros en los grupos de alabanza, por eso suceden esas cosas. Y es más; ¿Has notado que terminan de cantar y desaparecen? ¿Es que están tan llenos de su gloria que no podemos contemplarlos? ¿Es que no necesitan nada de lo que vendrá después como para quedarse?

Y nada; se van corriendo para otros lugares del templo, a beber refrescos y comer galletitas mientras esperan que termine la predicación para volver a realizar su última presentación de la noche. ¿No necesitan oír la palabra? ¡No! ¡Ellos ya lo saben todo, parece!

Necesitamos maestros. Los maestros traen la unción de la revelación de la palabra, traen la iluminación del texto sagrado, se mueven bajo el espíritu de conocimiento divino, operan bajo los dones de revelación del Espíritu, llevan a la madurez a la iglesia, y traen crecimiento.

También administran vida, administran gozo, producen disciplina, hábitos buenos; fortalecen principios bíblicos, preparan los ministerios, redarguyen, producen convicción y arrepentimiento, traen corrección, traen entendimiento y propósito.

Traen confirmación de las verdades proféticas, enseñan a conocer las señales y los tiempos de Dios, ensancha la visión, trae edificación al cuerpo, da solidez al creyente, trae balance espiritual y profético, produce doctrina y fundamentos, trae libertad, ministra y eleva el discernimiento de la palabra, protege de la mentira y el error.

Por eso digo que necesitamos maestros, pero maestros con un diseño de Reino. Esta gente de Efesios 4, estos cinco ministerios, interactúan. Normalmente, una persona suele tener una combinación de ambos ministerios.

Hay uno que se llama el ministerio vertical, por darle un nombre, y tiene a los otros ministerios accesorios. Ejemplo: hay apóstoles que también son profetas: pero hay otros que son apóstoles y maestros. Hay otros que son apóstoles y evangelistas. Y los hay que son excelentes pastores bíblicos.

Hay una mezcla poderosa. ¿Y cómo opera eso? ¿Qué cosa soy primero? Son muchos interrogantes lógicos que tal vez en otros trabajos podamos aclararte y llevarte información precisa. Esto tuvo la única intención de presentarte con ciertas argumentaciones y respaldos bíblicos, lo que en verdad son los cinco ministerios de Efesios 4:11 y no lo que hoy estamos viendo.

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Espíritu de Absalón

Absalón, el hijo de David, representa en la Biblia al espíritu de iniquidad el cual, dice la misma palabra, deberá manifestarse antes que regrese el Señor. Entonces, lo que nosotros queremos hacer es descubrir qué cosa es la iniquidad a través de los principios de la vida de Absalón, para saber si estamos viviendo ya en esos tiempos.

(2 Samuel 15: 1) = Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él. (Nota que Dios no lo levantó; él se hizo. Es un principio)

(2) Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; (Nota que el espíritu de Absalón es madrugador, es de los que llega muy temprano a la iglesia. Y además, al decir que se colocaba junto a la puerta, nos está mostrando que siempre está cerca de la autoridad, porque era en las puertas de una ciudad donde solían sentarse siempre las autoridades. Con esto ya te diste cuenta que iniquidad no es algo que está lejos, sino cerca. Y a veces, demasiado cerca) y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, (O sea: a cualquiera que venía a hablar con el pastor) Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? (¿De qué iglesia eres?) Y él respondía: tu siervo es de una de las tribus de Israel (Soy de una iglesia de Rosario, de Santiago, de México)

(3) Entonces Absalón le decía: mira, tus palabras son buenas y justas; más no tienes quien te oiga de parte del rey. (Hermano: lo que usted dice y enseña es muy bueno, pero aquí nadie tiene tiempo para oírlo)

(4) Y decía Absalón: ¡Quien me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!

Nota que Absalón busca el trono, busca usurpar la verdadera autoridad. Absalón, la iniquidad en la tierra, es todo espíritu que busca anular, aniquilar, usurpar o poseer todo verdadero trono. Por ejemplo: espíritu de humanismo.

Absalón es el espíritu que quiere usurpar todo lo que es absoluto. Por ejemplo, los programas de debate. Los programas de debate pueden ser muy divertidos y quizás entretienen a todos. Son los programas que más se han multiplicado en todas las redes televisoras y tiene enorme cantidad de dinero financiándolo.

¿Sabes qué? Ese dinero es enviado desde el infierno, ya que es funcional a sus propósitos. Hay verdades que son absolutas, que están desde siempre puestas allí por Dios, que no necesitan debate ni sustento social para existir.

Porque una verdad genuina, siempre se mantiene fuera de toda opinión personal y privada. Cuando a una verdad absoluta se la diluye en opiniones, se establece confusión y se toma a lo humanista como solución más…racional. Es una estrategia satánica el debate.

Porque te doy un ejemplo. Vas a un programa de televisión de buena audiencia, tú, creyente, y el conductor te pregunta qué piensas respecto al aborto. Y muy pocos entienden que no interesa lo que tú creas u opines, ya Dios dijo lo que Él siente y piensa sobre el aborto.

¡No me interesa cuál es tu opinión! Entonces ponen ahí a cinco vejestorios y les hacen a los cinco la misma pregunta. Y cada uno te dice algo distinto, entonces la audiencia, que es cristiana, olvida lo que Dios dijo y se diluye acompañando a la opinión que más encaje con lo que pensaba desde antes, convirtiendo a la humanidad, no en inmoral, sino en amoral.

Ahora bien, mientras nosotros debatimos escrituras y queremos saber si Cristo viene o deja de venir, o cómo se pone el efod el sacerdote, la sociedad se está convirtiendo en amoral, y en esa sociedad en la que nuestros hijos tienen que vivir.

Entiende bien; este mensaje no tiene nada que ver con doctrina. Tiene que ver con existencia, tiene que ver con vida o muerte. Tiene que ver con el futuro de tus hijos. O tus nietos. O los de tus amigos, hermanos, familiares, si es que no los tienes todavía. Fíjate Absalón, símbolo de iniquidad.

(Verso 5) = Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.

Nota que Absalón era sumamente cariñoso y carismático. Un hombre con toda la apariencia de haber nacido para hacerle el bien a la gente. Por eso esa gente resultaba engañada. Porque es gente que sale de ciertas religiones y se mete en otras peores.

Porque lo que están buscando no es doctrina ni a Dios mismo, sino a alguien que les haga bien, que se ocupe de ellos. Algo así como el viejo refrán machista de “miénteme que me gusta”. A esa gente no le interesa cuál es tu doctrina, lo que les interesa es que tú le resuelvas el problema.

No interesan doctrinas, interesa alguien que les ayude a vivir en medio de sus crisis. Y si un demonio disfrazado los ayuda, allá van a parar. Ahora, como estamos viviendo en un tiempo profético y apostólico, donde Dios está diseñando el futuro por medio de palabra profética, tiene que levantarse un paralelo satánico para desacreditar la verdad.

Porque, -y tú lo sabes-, en el mundo espiritual sólo hay dos consejos: el de Satanás y el de Dios. Y ciertas cosas que te profetizan no es de Dios, aunque en muchas ocasiones sean precisas y ciertas. Porque obedece a la voluntad de Satanás, no a la de Dios.

Los espíritus familiares estudian tu caso, estudian tu vida y son los que ellos pueden contactar, el espíritu familiar. Ese espíritu da detalles de tu vida, para que entonces ellos puedan robar tu corazón y guiarte por malos caminos. Ese es el espíritu de Absalón, el que usurpa la verdadera puerta. Cristo dijo que el que no entra por la puerta al mundo del espíritu, es un ladrón.

(Verso 7) = Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: yo te ruego me permitas que vaya a Hebrón, a pagar mí voto que he prometido a Jehová. (Nota que esto tarda tiempo. No se le roba el corazón a la gente de un día para el otro.)

(8) Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová.

(9) Y el rey le dijo: ve en paz. Y se levantó, y fue a Hebrón. (Hebrón tiene que ver con alianza. Y ahora que la iglesia tiene que entrar en ese nivel de pacto y alianza, es donde vemos que en toda la tierra, todo tiene que ver con unidad.)

(10) Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón.

Vamos a ver ahora algunos principios: Nº1. Absalón cuestiona la autoridad del rey, para establecer la suya propia. El espíritu de Absalón es aquel espíritu que cuestiona la verdadera autoridad. Y da lo mismo que sea en un gobierno de una nación, en el liderazgo de una iglesia o en tu autoridad en tu casa.

Nº2. En el verso 7, vemos que tiene que ver con falsedad religiosa, engaño, expresión del espíritu fariseo. Recuerda siempre que el peor engaño es el más cercano a la verdad. El peor engaño es el que usa la Biblia para sostenerse.

Porque cuando alguien usa la biblia, tú jamás pensarás que estás siendo engañado. Nº3. En el capítulo 16 y verso 20, vemos el principio, dice: Entonces dijo Absalón a Ahitofel: Quiero que memorices este nombre. Ahitofel era el consejero de David.

Era un hombre tan preciso en sus consejos, que Israel consideraba que hablar con Ahitofel y recibir un consejo de él, era como haber tenido una entrevista con Dios. Era un hombre imprescindible dentro del reinado de David, era el hombre imprescindible para cualquier ministerio, porque representa la voz profética, la voz precisa de Dios.

Todo Israel sabía que hablar con Ahitofel y obtener un consejo de parte de él, era como tener un consejo de parte de Dios. Nadie cuestionaba su palabra. Entonces dijo Absalón a Ahitofel: dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer.

(21) Y Ahitofel dijo a Absalón: llégate a las concubinas de tu padre, (Quiero que veas como trabaja la iniquidad) que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo.

(22) Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel.

(23) Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra de Dios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón.

Aquí vemos, en este tercer principio, alianzas demoníacas para expresar maldad a un nivel superior. Estoy refiriéndome a personas célebres, uniéndose con alianzas demoníacas, para darle validez a un espíritu amoral en la sociedad.

Por ejemplo: toma a una personalidad internacional de alto prestigio y conforma una alianza demoníaca en el tiempo presente. Eso dará validez a lo suyo y le robará el corazón al pueblo que habrá de seguirlo porque lo conoce y confía en él.

Todo esto es parte del espíritu de Absalón. Claro, la gente le cree porque le creyó por muchos años, porque era una persona exitosa, una persona aparentemente íntegra. Una persona de prestigio e influencia. Pero ahora se ha involucrado en esto, y se está llevando a sus seguidores con él.

Quiero que vayas identificando los tiempos. Recuerda: David regresó cuando este espíritu murió. Te estoy hablando proféticamente. Esta no es una exposición bíblica, estamos hablando de lo que está ocurriendo en la tierra.

El homosexual, hace cuarenta años atrás, era un hallazgo en la escuela. Era el único que debía irse a la parte de atrás para poder exhibir su forma de ser. Hoy en día tienen lugares destacados en las casas presidenciales incluida la blanca. No estoy juzgando, estoy describiendo. Absalón.

Quiero que identifiquemos los tiempos, porque si los tiempos de Absalón son los tiempos de hoy, entonces hay un ejército dentro de su tiempo, que está preparándose para cruzar el Jordán. Nº 4. El propósito de Absalón, entonces, es destruir todo estandarte moral en la tierra.

Vamos a ver la aplicación presente. En principio, suplir. Es el espíritu que asegura que como Dios, hoy, no está supliendo correcta ni debidamente las necesidades del pueblo, entonces al pueblo le conviene refugiarse en rudimentos humanísticos más racionales y probables. ¡Es que nadie tiene tiempo para mí, la iglesia es muy grande!

En segundo lugar, falsedad y engaño religioso. En tercer término, alianzas satánicas para elevar el nivel de maldad. Gente famosa ahora aliada con el enemigo. ¡Ahitofel era el consejero de David! ¿Cómo puede ser que ahora profetice tan perversamente?

Finalmente, destrozar. No te escondas, pide derechos. Tú tienes derechos con tu propio cuerpo, aborta si te da la gana. Esto, aunque no alcances a verlo con claridad, es una tipología de cuándo Cristo se fue. ¿Cuántos saben que Cristo se fue?

Cuando David se va, deja una compañía detrás de él, deliberadamente. Vamos ahora a 2 Samuel 15: 24. ¿Cuántos están siguiendo con atención esta historia? Entendiendo que la historia habla de tiempos presentes, verán reflejos de muchas cosas conocidas, ¿Entiendes? Porque no es historia, es el hoy. Tiempo presente.

(2 Samuel 15: 24) = Y he aquí, también iba Sadoc, (Esto es cuando David se va triste porque Absalón se ha quedado con la tierra. Claro, sabemos que Cristo clavó al enemigo en la cruz, pero también entendemos que lo agarró vivo, porque si se hubiera muerto, tú no tendrías problemas. Está ahí, y su poder es la decepción, el engaño. Esto es lo que está aconteciendo cuando David se va. O cuando Cristo se va, es el mismo paralelo. Sadoc es un ministerio levítico, sacerdotal) y con él todos los levitas que llevaban el carca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar (Este era de los otros sacerdotes), después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad. (O sea que, cuando David se va, aquí van todos sus ministros detrás de él.)

(25) Pero dijo el rey a Sadoc: vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo.

(26) Y si dijere: no me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere.

(27) Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú vidente? (¿No eres tú ministro? ¿No eres tú profeta?) Vuelve en paz a la ciudad, y con vosotros vuestros hijos: Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar.

Y deja instrucciones precisas para que se quede Sadoc con sus hijos Ahimaas y Jonatán hijo de Abiatar. O sea: está planificando una estrategia, y deja una compañía estratégicamente atrás. Le dice: vuelve, llévate el arca, pero no te vayas solo, llévate a Ahimaas y a Jonatán.

(28) Mirad, yo me detendré en los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me de aviso. (Hasta que vengan refuerzos. Deja marcado este texto porque ya vuelvo, vete a Hechos 3)

(Hechos 3: 19) = Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, (20) y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; (21) a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

En otras palabras, Cristo está abrazado y recibido en los cielos. Esa palabra, en griego, significa detenido, abrazado. Geou. Abrazar, aprehender. Eso es lo que Cristo está en los cielos, hasta la restauración de todo lo que está depositado en la boca de los profetas. Por eso en el verso 28 de Samuel dice que se va a quedar en el desierto, hasta tener alguna novedad de ustedes.

(2 Samuel 16: 29) = Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allá.

(30) Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.

Ahí vemos que David les dice: “permanezcan en la ciudad, no los necesito aquí arriba”. Es obsoleta la iglesia. ¿Sabían ustedes que el cielo no se ha hecho para cuerpos? Por eso sabemos que Cristo va a regresar, porque él quiere un cuerpo, y los cuerpos no están en el cielo.

 (31) Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.

Nota que tan pronto le llegó la noticia a David, que Ahitofel se había aliado con Absalón, él no dijo: “Bendito Señor, ten misericordia con el hermano que tantos años estuvo con nosotros, que fue fundador de la iglesia”, no; no lo dijo.

Sin decir “amén” y sin pensarlo dos veces, en el momento preciso, casi inmediatamente, le pidió a Dios que entorpeciera su consejo. ¡Y ni amén, dijo! Te digo esto porque te voy a mostrar cuando Dios le contesta.

O sea: el corazón de la iglesia de los tiempos finales, es muy distinto al amor ese medio empalagoso que había en el pasado, donde corríamos el riesgo de amar hasta al diablo. Hay una postura en la última generación, que sólo hace lo que ve al Padre hacer.

Cristo no ministraba a todo el mundo. Cristo entró al estanque de Bet-el, levantó a uno ¡Y dejó a todos los demás ahí! Entró por la puerta de la ciudad, con todo su ministerio, ¡Y nunca levantó a un cojo! Sólo lo hizo en un lugar y en un tiempo preciso y específico, y por un motivo claro y concreto.

Se nos ha metido en la cabeza que tenemos que ministrar a todo el mundo, que tenemos que hacerle el bien a todo el mundo. Y mientras Satanás sepa que tú eres así, te envía réprobos, para que tú los ministres toda su vida sin ninguna intención de cambio, y así no tengas tiempo para hacer la voluntad de Dios.

Lo erróneo es suponer que todos podemos hacer lo mismo, que todos reaccionaremos igual y que todos pensamos del mismo modo. Esto es como la carrera de postas. Participan cuatro y van relevándose cada cien metros. El último que corre, se tira de pecho contra la línea de llegada aunque le falten diez metros. El primero, no. ¿Se entiende?

En este caso, eso ocurre así porque pese a ser cuatro del mismo país, del mismo equipo y con similar objetivo, el entrenamiento que reciben es distinto; uno para cada tramo. El primero tendrá reacción y pique violento. Los dos intermedios aguante al ritmo y el último spring de llegada. Dios está levantando una generación que tiene sólo una cosa en mente. ¿Qué? Terminar.

(32) Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza. (Aquí le llegan malas noticias. Cuando tú ves en el Antiguo Testamento a alguien que se ha rasgado sus vestidos y con ceniza en su cabeza, es que le han llegado malas noticias)

(33) Y le dijo David: si pasares conmigo, me serás carga.

O sea que el propósito de David, evidentemente, era dejar atrás a toda una compañía. El propósito de Cristo, hoy, es el mismo. No era esa una gente de pedir o sacar, era gente de dar. La gente de Reino es gente de dar, dar y dar, siempre.

El intento, no era solamente de hacer sobregirar al reino de Absalón, sino que ese intento era, también, el de hacer regresar al rey. Es decir que tienes una compañía para hacer dos cosas: poner a los enemigos como estrado de nuestros pies, y hacer regresar al rey.

Esa es nuestra misión. A través de nuestros ministerios, a través de nuestra creatividad, a través de nuestro tiempo, de nuestro talento y hasta de nuestro dinero. Todo lo que somos debe estar canalizado para eso. En el capítulo 18 va a suceder algo, mira el capítulo 17.

(2 Samuel 17: 1) = Entonces Ahitofel dijo a Absalón: yo escogeré ahora doce mil hombres, y me levantaré y seguiré a David esta noche.

¿Qué está pasando aquí? Ahitofel está ahora dándole consejos a Absalón, sobre cómo encarar una guerra en contra de David. Porque en el capítulo 18, habrá una guerra en contra de David. Pero recuerda que Ahitofel es un hombre al cual nadie le cuestiona su palabra.

Sólo un problema: que David oró. David oró y dijo: entorpece su consejo. Es la misma oración de muchos santos, hoy: que Dios entorpezca a la iglesia y no le permita seguir adelante con todo aquello que no es Dios. Aunque queden vacías la mitad de las sillas de cada templo.

Porque hasta que no haya la pureza y la transparencia de lo que es la verdadera iglesia, las naciones no vendrán. Las naciones no vienen porque ven la falsedad, pero cuando la falsedad se sale, la pureza brilla. Es una mentalidad distinta la de los últimos días.

(2) y caeré sobre él mientras está cansado y débil de manos; lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá, y mataré al rey solo. (Y le da toda una estrategia a Absalón de cómo ganar la guerra con David pero, por primera vez, Absalón no está conforme con su consejo. Mira el verso 5)

(5) Y dijo Absalón: llamad también ahora a Husai arquita, para que asimismo oigamos lo que él dirá. (Está buscando otro consejo en un tal Husai. ¿Y quién era Husaí? Retorna al capítulo 15)

(2 Samuel 15: 32) = Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza.

(33) Y le dijo David: si pasares conmigo, me serás carga.

Curioso este detalle. Cuando Husai quiere sumarse a David y su gente, David le dice que no, que lo único que va a conseguir es estorbar, así que mejor que se quede con el rey. Pero ahora, que Husai obedece y se queda, luego de oír el consejo de Ahitofel lo llama y le dice: ¿Por qué no me aconsejas tú?

Ahí tienes el método. Tenemos que invadir el sistema de comunicaciones, tenemos que invadir el sistema gubernamental, tenemos que invadir el sistema educativo, tenemos que invadir todas las posiciones de autoridad de la ciudad, tenemos que tener un representante que diga: aquí está el estandarte del Reino de Dios.

(2 Samuel 17: 15) = Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: así y así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los ancianos de Israel; y de esta manera aconsejé yo.

(16) Por tanto, enviad inmediatamente y dad aviso a David, diciendo: no te quedes esta noche en los vados del desierto, sino pasa luego el Jordán, para que no sea destruido el rey y todo el pueblo que con él está.

(17) Y Jonatán y Ahimaas (Hijos de Sadoc y Abiatar) estaban junto a la fuente de Rogel, y fue una criada y les avisó, porque ellos no podían mostrarse viniendo a la ciudad; y ellos fueron y se lo hicieron saber al rey David.

(2 Samuel 18: 1) = David, pues, pasó revista al pueblo que tenía consigo, y puso sobre ellos jefes de millares y jefes de centenas.

(2) Y envió David al pueblo, una tercera parte bajo el mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte al mando de Itai geteo. Y dijo el rey al pueblo: yo también saldré con vosotros.

(3) Más el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros; más tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será, pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad.

Mira la disposición del corazón de la gente que trae al rey de regreso. ¡Quédese ahí, jefe, nosotros vamos! ¡Quédese usted porque usted vale por diez mil de nosotros! ¡Quédese! Usted allá y nosotros hacemos el trabajo.

O sea que había allí un nivel de alianza, de pacto y de sumisión impresionante. Y al final dice: será, pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad. Cristo no regresa, nosotros hacemos el trabajo y Él sólo nos ayuda desde donde está hoy. ¡Señor! ¡Sólo ayúdame por el Espíritu! ¡Nosotros lo hacemos!

(4) Entonces el rey dijo: yo haré lo que bien os parezca. Y se puso el rey a la entrada de la puerta mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil. (¿Qué dijo el rey? Yo haré lo que bien te parezca. ¿Y a quién se lo dijo? ¡A la iglesia!)

(5) Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes.

Aquí vemos la misericordia de Dios, tratando de que nadie se pierda. Sólo te pido que trates bien al joven Absalón, por amor de mí. Y sin embargo, pausa el escritor para decir que todo el pueblo oyó cuando el rey dio esa orden.

Es decir que hay una compañía en la vida de quienes hacen la voluntad de Dios, a la que a veces deberás decirle que no te distraiga, que no te perturbe, que no te sea de tropiezo. Una mentalidad que reconoce la misericordia de Dios, pero su máximo deseo es regresarlo a nuestro medio. Una generación determinada a culminar. ¿Será esta o tendremos que volver a empezar con nuestros hijos?

(6) Salió, pues, el pueblo al campo contra Israel, y se libró la batalla en el bosque de Efraín.

(7) Y allí cayó el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y se hizo allí en aquel día una gran matanza de veinte mil hombres.

(8) Y la batalla se extendió por todo el país; y fueron más los que destruyó el bosque aquel día, que los que destruyó la espada.

Nota que aquí vemos la década de Armagedón, donde mueren más por el bosque. ¿Cómo que mueren por el bosque? ¿Quién es el bosque para andar matando gente? Dios estaba peleando a su favor. Ellos mataban uno por la espada y Dios les tumbaba dos.        

(9) Y se encontró Absalón con los siervos de David; (¡Oh! Aquí se encuentra el espíritu de iniquidad con la iglesia) e iba Absalón sobre un mulo, (¿Qué hace Absalón sobre un mulo, con tanto caballo de gloria que hay?) y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina. (La cabeza. La autoridad) y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra; y el mulo en que iba pasó delante.         

Suspendido entre el cielo y la tierra. No tenía fundamento, no tenía autoridad ni en el cielo ni en la tierra, estaba suspendido; no tenía representación ni arriba ni abajo. El espíritu de iniquidad totalmente aniquilado por la iglesia.

No tenía representación terrenal, se encontraba en las regiones celestes, derrotado por el ejército de David. Suspendido. No tiene sustancia, no tiene pies, no tiene suelo, no tiene cabeza, está colgado. Sin fundamentos, sin autoridad, sin lugar de descanso. Y ustedes conocen el resto de la historia. Alguien le avisó a Joab y Joab vino y lo mató.

(2 Samuel 19: 9) = Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: el rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y nos ha salvado de mano de los filisteos; y ahora ha huido del país por miedo de Absalón.

(10) Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?

Noten que el tiempo que Dios demanda para hacer volver al rey, es el tiempo que este espíritu está manifestado y se derrota. O sea que estamos viviendo los cuatro puntos de Absalón. Lo que identifica los tiempos presentes.

Y estas cosas que están aconteciendo, tienen que ser dominadas por la inercia. No pueden tener influencia positiva en nuestra vida. No pueden tener una influencia que detenga el propósito de Dios sobre nuestras vidas.

Escúchame con claridad: tú no vas a limpiar la tierra de iniquidad. Los reinos del mundo perecen. Pero no pueden tener dominio en su avance sobre el ejército de Dios. Nada que se está cayendo puede detener el avance de la iglesia genuina.

Por eso es que se están levantando ministerios íntegros, ministerios de Reino y empresas. Todo lo que sea necesario para que la iglesia sea autosuficiente, porque llegará el momento en que nadie la va a respaldar. No solamente los gobiernos, nadie la va a respaldar. Sólo desde sí misma por contacto divino se va a sostener. Ese es nuestro trabajo.

(11) Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad (Aquí vemos el tiempo identificado. Hablad. Es la primera vez que el sacerdocio, habla. El sacerdocio, en la iglesia, siempre era ritualista, pero ahora, en este tiempo donde Absalón muere, Se eleva el ministerio sacerdotal a la cate3goría de ministerio profético.

¿Qué es lo que estamos viendo en la tierra? Es un tiempo de decreto, un tiempo de profecía, un tiempo de sabiduría, un tiempo de exactitud. Pide lluvia en tiempo de lluvia. Pide madurez en tiempo de madurez. Es el tiempo en donde los ministerios son elevados del ritualismo a un estado de decreto gubernamental. Dile a Abiatar, dile a Sadoc, que hablen. Antes no hablaban, sólo encendían velas y todo eso. Eso, en el tabernáculo. O en el templo, hoy, también.

(11) Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por queréis vosotros los postreros en hacer volver al rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa?

(12) Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey?

No es solamente un tiempo profético, también es un tiempo de alianzas y de pactos. Esa es la postura para traer al rey. Anota lo que te estoy diciendo: parte fundamental, activación del sacerdocio. Tenemos que ser un sacerdocio vocal, que tenga un decreto en la sociedad, que cuando alguien haga una pregunta sobre tu iglesia, la pueda identificar como un mensaje social también.

Que haya un estandarte que pueda ser rápidamente percibido por quienes nos rodean. La reactivación del ministerio. Ya no es un rito de domingo, es una penetración social con un mensaje claro y contundente. Y además, creíble. Hueso de mis huesos y carne de mi carne, dice que debes ser. Un solo cuerpo.      

(14) Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá. (Esa palabra inclinar es muy interesante. En principio, significa “hacer volver, transformar internamente”. Cambiar la mentalidad de la gente, una reforma mental. De eso estamos hablando en esta clase de mensajes: reforma mental.  

Pero hay otra acepción muy interesante en esa palabra, Inclinar. Significa estrechar o ampliar. La palabra es Napah, en hebreo. Significa expandir, ensanchar tu tienda. Dios, ahora, está engrandeciendo tu visión. Hoy estamos viendo mucho más que lo que aquellos pioneros veían.      

La visión se ha ampliado. Antes éramos pequeños, teníamos una mentalidad pequeña. Éramos una iglesita con cuatro o cinco ancianitas como miembros estables y algunos de sus parientes de vez en cuando. Y domingo por medio preparaban pastas que luego comían, todos, en la casa pastoral.       

Esta era en esos tiempos la mentalidad global de la iglesia. Pero ahora hay un Reino, una iglesia gloriosa que se está levantando, una mentalidad global, no social. Ya no es Rosario, ya no es Argentina, ¡Es el planeta entero para la gloria de Dios!        

Expande tu mente, expande tu espíritu, porque Dios va a hacer cosas que si te las contara ahora, no me las creerías. Habacuc dice lo mismo. Si e contara lo que Él va a hacer en los últimos días, no me creerías. Estas son las posturas que tenemos que tener.    

Número uno, tiene que haber una activación del sacerdocio. Número dos, tiene que haber alianza. Número tres, tenemos que expandir el corazón del pueblo. Extender la capacidad de la visión para el corazón para la fe, para recibir verdad y cambio.

Tener penetración, tener suficiente tenacidad como para recibir mensajes de esta naturaleza sin ofenderse ni sorprenderse. Y por último, el número cuatro, donde encontramos esa palabra, Vado. Y cruzaron el vado. En su traducción idiomática, vado significa transbordador.

En español tiene que ver con una embarcación, con una lancha, es un transbordador. Pero la palabra en hebreo, es más interesante. Porque su significado es el de eslabón, conexión. Lo que dice, literalmente, es que Judá construyó un puente para traer al rey.

Comenzó un cielo aquí en la tierra. Es como si la sincronización del cielo y de la tierra no hubiera estado bien ajustada, afiatada. Sintonizada en una misma frecuencia. Entonces cuando tú giras, ella también gira. Y acerca lo divino a lo material.

A esto lo dice Efesios 1: 10. El propósito de Dios, es unir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos como en la tierra, por medio de la dispensación. Gente que sea capaz de distinguir los distintos kairos de Dios.

Estamos, literalmente, señores, diseñando el final. Sincronizando. Hágase su voluntad aquí en la tierra como se hace en los cielos. Cuando en la tierra la voluntad se hace en la misma frecuencia que en el cielo, se consuman los tiempos.

Tenemos que entrar en el lugar donde operan las cosas en esa frecuencia que nos permite ver con claridad lo que Dios está haciendo. Cada vez que damos un paso, entonces, es un paso en positivo. Estamos entrando en una época donde no hay espacio para errores.

Estamos viviendo un tiempo en donde Absalón está quedando debajo de nuestros pies. Y hay una generación que se está levantando para unir los cielos con la tierra, porque vive para consumar el propósito de Dios.

Si tú estás viendo el final de todo eso, David regresa y, lo primero que hace, es juzgar a todos los inmorales. Segundo, establece su reino, y tercero, cambia todo el liderazgo. Eso es lo que va a hacer Cristo cuando llegue a la tierra. Ni ahí ni en ninguna parte menciona que la motivación del ejército sea irse. Lo que sí se menciona es la idea de traer al rey. Y si tu motivación es esa, todo lo demás es añadidura.

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Resplandor de Redención

Por la gracia de Dios, hemos visto en los últimos estudios lo que es la salvación de Dios. De allí que espero dar un repaso breve de lo que hemos abarcado en ocasión de referirme a esos temas, y después continuaremos.

Hemos visto el pecado, la ley, el amor de Dios, Su gracia y Su justicia. Hemos visto cómo el hombre se ha convertido en un pecador y cómo la ley se introdujo para exponer los pecados del hombre. También hemos visto que aunque está probado que el hombre es un pecador, de todos modos Dios lo ama.

No solamente Dios nos ha amado, sino que también nos ha mostrado misericordia y gracia. También hemos visto cómo se manifestó la gracia de Dios, cuál es la naturaleza de esta gracia, cómo es que vino y que nunca se puede mezclar con el esfuerzo humano.

Sabemos que, a pesar del amor de Dios y de Su deseo de darnos gracia, había un obstáculo para que la gracia de Dios viniera a nosotros. Si una cosa quedó irresoluta, la gracia de Dios no podía venir a nosotros. Aunque la gracia reina, solamente lo hace a través de la justicia.

La gracia no puede reinar por sí misma. Así, el Señor nos mostró cómo se manifestó la justicia. Su justicia trató con nuestros pecados. Al mismo tiempo, nos permite recibir gracia de Dios. Hemos cubierto esto en varios trabajos anteriores que seguramente recordarás.

Ahora, continuaremos con el evangelio de Dios y Su salvación. La salvación llevada a cabo por Dios a través del Señor Jesús ha manifestado la gracia de Dios. Al mismo tiempo, satisface los requisitos de la justicia de Dios.

Hoy abarcaremos la obra del Señor Jesús. Este es un tema dulce y excelente. Trata con la manera en que el Señor Jesús llevó a cabo la salvación. Ahora debemos ver cómo el Señor Jesús satisfizo la demanda de Dios y cómo manifestó la gracia de Dios.

Al mismo tiempo, tenemos que ver cómo el Señor Jesús satisface el corazón del cristiano para que seamos satisfechos con Su obra también. Una canción que cantamos dice: “El corazón de Dios se satisface con la obra del Señor Jesús, y nuestros corazones también descansan con Su obra”. Dios está satisfecho, y nosotros estamos satisfechos. Si el tiempo lo permite, espero que podamos abarcar ambos aspectos.

Lo primero que tenemos que ver es que el Señor Jesús es Dios. Podemos decir que sólo Dios puede cargar los pecados del hombre. Nunca considera al Señor Jesús como una tercera persona que vino a morir una muerte substitutiva.

No pienses que Dios es solamente una parte, nosotros somos otra parte y el Señor Jesús es una tercera parte. La Biblia nunca considera al Señor Jesús como una tercera parte. Por el contrario, lo considera como la primera parte.

Tal vez a ti se te dijo que el evangelio es como un deudor, un prestador y el hijo del prestador. El deudor no tiene dinero para pagar su deuda. El prestador, siendo severo, insiste en el pago. Pero el hijo del prestador se adelanta para pagar la deuda a favor del deudor, y el deudor queda libre.

Este es el evangelio que el hombre predica hoy en día. Pero este no es el evangelio real. Si este fuera el caso, por lo menos dos puntos no serían justos y además estarían contrarios a la Biblia. Primero, este tipo de entendimiento pone a Dios en una posición de malo y al Señor Jesús en gracia.

En tal ilustración, no vemos que Dios ama al mundo. Más bien, sólo vemos Su demanda justa y la demanda de la ley. Vemos a un Dios severo, un Dios que no tiene gracia y un Dios cuyas palabras para con el hombre son duras.

Vemos que el Señor Jesús nos ama y nos da gracia. Este es un evangelio equivocado. Sin embargo, aunque éste sea un evangelio equivocado, Dios aún lo usa. En realidad, yo mismo fui salvo por esta clase de ilustración.

Pero aunque fui salvo, durante muchos años nunca pude alabar a Dios. Siempre sentí que el Señor Jesús era bueno, que debía agradecerle y alabarle, que sin Él no había esperanza y que fue una fortuna que El vino. Pero sentí que Dios era muy duro, severo y serio. No era para nada amoroso. Parecía que todo lo bueno estaba en el Señor Jesús y todo lo malo estaba en Dios, que Dios es terrible y el Señor Jesús es amoroso.

Pero esto no es la Biblia. La Biblia dice que Dios amó tanto al mundo que nos dio a Su Hijo. Dios nos envió a Su Hijo porque nos amaba. Por esto fuimos traídos a Dios después de que el Señor Jesús cumplió con Su obra en la cruz.

Si Dios no nos hubiese amado y no nos hubiese enviado al Señor Jesús, cuanto mucho el Señor Jesús podría traer gente para Sí; Él no podría traer gente para Dios. Gracias al Señor que el que nos amó es Dios. Gracias a El que El mismo nos envió a Su Hijo.

 El Padre fue movido a compasión. Fue el Padre el que nos amó. Fue el Padre el que planeó la salvación. Fue el Padre el que tenía una voluntad en la eternidad pasada. Primero, propuso todo, y luego el Hijo vino. Por tanto, es un error pensar que hay tres partes.

Sólo hay dos partes, Dios y el hombre. El Señor Jesús es el regalo de Dios para el hombre. Sin embargo, este regalo es algo viviente y con voluntad, y no algo sin vida y sin voluntad. Gracias a Dios que la salvación es algo entre Dios y el hombre. El Señor Jesús es un regalo. En la actualidad tenemos que venir ante Dios. Venimos a Dios por medio del Señor Jesús. Esto es lo primero que debemos ver.

Segundo, si hubiese tres partes, el Señor Jesús no habría estado calificado para morir por nosotros. Es verdad que cuando el Señor Jesús murió por nosotros, la justicia de Dios fue satisfecha y los pecados del hombre fueron perdonados.

Pero ¿es justo esto para el Señor Jesús? Supongamos que hay dos hermanos. Un hermano cometió un crimen capital y fue sentenciado a muerte. El otro hermano está muy dispuesto a morir por él, por lo tanto es ejecutado en lugar del otro. Él es inocente, y también es una tercera parte. El muere en lugar del otro. La Biblia no nos muestra que el Señor Jesús murió así por nosotros.

No nos muestra que Dios tiene una demanda, que Su ley tenía que ser satisfecha, y que a fin de que el hombre satisfaga la demanda de la ley, el Señor Jesús vino para cumplir la ley de Dios. No existe tal cosa. ¿Qué posición tomó el Señor Jesús cuando vino para cumplir la redención? Tenemos que considerar esto cuidadosa y claramente por la Biblia.

Quisiera que tuvieran presente una cosa. El mundo cree que sólo hay una manera de tratar con el problema del pecado. Los predicadores que predican enseñanzas equivocadas dicen que hay tres maneras de tratar con el pecado.

Pero para Dios, sólo hay dos maneras de tratar con el pecado. Esto necesita una explicación. Antes de leer la Palabra de Dios, uno podría pensar que cualquiera de los tres puede resolver el problema: el hombre puede resolverlo, Dios puede resolverlo o una tercera persona puede resolverlo por substitución.

Los incrédulos que no conocen a Dios piensan que sólo hay una solución, a saber, el hombre resuelve su propio problema. Pero la justicia de Dios nos muestra que sólo hay dos maneras de resolver el problema.

Una es por Dios mismo y la otra es por el hombre mismo. ¿Qué quiero decir? Consideremos primero lo que el hombre piensa. El piensa que es un pecador y que por lo tanto debe llevar el juicio del pecado y la ira de Dios.

El piensa que debe perecer e ir a perdición. La única solución que él tiene es ir al infierno. El tomará la responsabilidad por lo que ha hecho. Si peca, se va al infierno y se lleva su propio juicio por el pecado. Esta es una manera de resolver el problema. Cuando él debe dinero, vende todo lo que tiene.

Tal vez, incluso, tenga que vender a su esposa, hijos, casa y tierra, si eso resuelve el problema. Esto es justo. También está el otro concepto equivocado. Para los que escucharon el evangelio, consideran que el Señor Jesús es un tercero que viene para tomar nuestro lugar y resolver el problema de nuestro pecado.

El hombre ha pecado y ha incurrido en el juicio por el pecado. Ahora todo el juicio recayó sobre el Señor Jesús; El lleva todo el juicio. Tal enseñanza parece correcta. Pero enseguida verán que esto no es exacto.

Por causa de los que no tienen conceptos claros, primero diría una palabra. En la Biblia, hay dos doctrinas importantes, las cuales son cargar con los pecados y el rescate de los pecados. Por favor no piensen que no creo en la substitución. Pero la substitución de que algunos hablan no es la substitución de la Biblia, porque la de ellos tiene injusticia.

Si el Jesús sin pecados es un substituto de los hombres pecadores, es, por supuesto, una ganga para nosotros. Pero ¿es justo tratar al Señor Jesús de esta manera? El no pecó. ¿Por qué debe morir? Esta no es la clase de substitución que la Biblia menciona.

Si el Señor Jesús ha de morir en favor de todos los pecadores del mundo, entonces tanto los que creen como los que no creen en Jesús serán salvos igualmente. El Señor murió por ambos, hayan creído o no. Uno no puede mover la rueda en sentido contrario para retroceder la muerte del Señor simplemente porque uno no cree.

Uno puede dar marcha atrás en otras cosas. Pero esto no retrocede. ¿Por qué dice la Biblia que los que no creen han sido juzgados y perecerán? Porque el Hijo de Dios sólo murió una muerte substitutiva para los que creemos. Él no es un substituto para los que no creen.

Entonces, ¿Cómo se resuelve el problema del pecado según la Biblia? Sólo hay dos maneras justas de resolver el problema. Una es tratar con el que pecó, y la otra es tratar con aquel contra quien se pecó. Sólo hay dos partes en el mundo que están calificadas para tratar con este problema.

Sólo hay dos personas en el mundo que tienen el derecho para tratar con el problema del pecado. Una es el que pecó contra otro. La otra es contra quien se pecó. Cuando una persona demanda a otra en la corte, ningún tercero tiene el derecho de hablar.

En un proceso judicial, sólo el que pecó contra alguien y al que se le cometió el pecado tienen el derecho de hablar. En cuanto a la salvación del pecador, si éste no se preocupa por sí mismo, entonces Dios se tiene que encargar por él.

El pecador es la parte pecadora, y Dios es la parte contra quien se pecó. Cualquiera de ambas partes puede tratar con el problema del pecado de la manera más justa. Por el lado del pecador, es justo que él sufra el juicio y el castigo, perezca y se vaya a perdición.

Pero también hay otra manera que es igualmente justa. La parte contra quien se pecó puede asumir el castigo. Tal vez esto nos suene inconcebible, pero es un hecho. La parte contra quien se pecó es la que lleva los pecados. No es un tercero el que los lleva.

Un tercero no tiene autoridad o derecho de introducirse. Si un tercero entra, es injusticia. Sólo cuando la parte contra quien se pecó está dispuesta a perder es cuando el problema se puede resolver. Puesto que Dios amó y también tiene justicia, Él no le permitirá a un pecador llevar sus pecados, pues eso significaría que Dios fue justo pero sin amor. La única alternativa es que la parte contra quien se pecó se introduzca. La justicia será mantenida solamente si Dios lleva nuestros pecados.

¿Conoces tú el significado del perdón? En el mundo, hay perdón. Entre individuos, hay perdón. Entre un gobierno y su pueblo hay perdón. Aun entre naciones hay perdón. Con Dios y el hombre, también hay perdón. El perdón es algo reconocido universalmente como un hecho. Nadie puede decir que el perdón es algo injusto.

Es algo que uno hace de buena gana para con otro. Pero la pregunta es: ¿quién tiene el derecho de perdonar? Si un hermano me ha robado diez dólares, y yo lo perdono, significa que quité las consecuencias de su pecado. Asumí la pérdida de los diez dólares. Otro ejemplo, digamos que tú me diste una bofetada. El golpe fue tan grave que sangré.

Si digo que te perdono, significa que tú cometiste el pecado de abofetear, y yo sufrí las consecuencias de la bofetada. Tú cometiste el pecado, pero yo sufrí las consecuencias de éste. Esto es perdón. Perdonar significa que una parte peca, y otra sufre las consecuencias de ese pecado.

Perdón consiste en que la parte contra quien se pecó toma la responsabilidad de la parte que pecó. Un tercero no tiene ningún derecho de introducirse. Él no puede introducirse para recompensar. Si un tercero se introduce para perdonar y recompensar, sería injusticia.

Si el Señor Jesús se introdujera como un tercero para sustituir al pecador, éste no tendría ningún problema, y tal vez para Dios estaría bien, pero habría un problema para el Señor Jesús. Él no tiene pecado. ¿Por qué tenía que sufrir el juicio?

Sólo el que peca carga con las consecuencias del pecado; él tiene el derecho de llevar su propia responsabilidad y sufrir el juicio por su pecado. Sólo hay uno que puede tomar su pecado: contra quien él pecó. Sólo contra quien se pecó puede tomar el pecado del que pecó. Esto es justicia.

Este es el principio del perdón. Tanto la ley de Dios como la ley del hombre reconocen que esto es justo. El hombre debe sufrir. Así como el hombre tiene libre albedrío, también Dios. Una persona con libre albedrío tiene el derecho de sufrir la pérdida.

Entonces, ¿qué es la redención de Cristo? La obra redentora de Cristo es Dios mismo que viene a cargar el pecado del hombre contra El. Esta palabra es más amorosa para el oído que cualquier música del mundo. ¿Qué es la obra redentora de Cristo?

Es Dios que carga con aquello que contra El pecó el hombre. En otras palabras, si Jesús de Nazaret no fuera Dios, El no estaría calificado para cargar justamente con nuestros pecados. Jesús de Nazaret era Dios. Él es el Dios contra quien hemos pecado.

Nuestro Dios ha bajado a la tierra personalmente y cargó nuestros pecados. Hoy en día, más bien Dios ha llevado nuestros pecados, y no el hombre. Esta es la razón por la cual es una carga justa. Nosotros no la podemos cargar. Si nosotros cargáramos con los pecados, estaríamos acabados. Gracias a Dios que El mismo ha venido al mundo para cargar nuestros pecados. Esta es la obra del Señor Jesús en la cruz.

Entonces, ¿por qué Dios se hizo hombre? Ya es suficiente con que Dios ame al mundo. ¿Por qué tuvo que dar Su Hijo unigénito? Uno se debe dar cuenta de que el hombre ha pecado contra Dios. Si Dios requiere que el hombre lleve su pecado, ¿cómo puede hacerlo?

El pago del pecado es muerte. Cuando el pecado motiva y actúa dentro de alguien, termina en muerte. La muerte es la justa pena del pecado. Cuando el hombre peca contra Dios, tiene que cargar con las consecuencias del pecado, el cual es la muerte.

Así que, Dios es la otra parte. Si Él ha de venir para tomar nuestra responsabilidad y llevar las consecuencias de nuestro pecado, tiene que morir. Pero 1 Timoteo 6: 16 nos dice que Dios es inmortal; Él no puede morir.

Aunque Dios está dispuesto a venir al mundo y llevar nuestros pecados, y aunque está dispuesto a morir e ir a perdición, para Él es imposible. La muerte no tiene ningún efecto en Dios. No existen posibilidades para que Dios pueda morir.

Entonces, para que Dios pueda cargar con los pecados contra El del hombre, tiene que tomar el cuerpo del hombre. Por esto Hebreos 10: 5 nos dice que cuando Cristo vino al mundo, Él dijo: “Más me preparaste cuerpo”.

Dios preparó un cuerpo para Cristo, así Cristo podría ofrecerse como holocausto y ofrenda por el pecado. El Señor dice: “Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron”  Ahora El ofrece Su propio cuerpo parar tratar con el pecado del hombre. Así, el Señor Jesús se hizo hombre y vino al mundo para ser crucificado en la cruz.

El Señor Jesús nos es un tercero; Él es la primera parte. Debido a que Él es Dios, está calificado para ser crucificado en la cruz. Debido a que es hombre, Él puede morir en la cruz a nuestro favor. Debemos distinguir estas dos cosas claramente.

Él está calificado para ser crucificado porque es Dios, y está habilitado para ser crucificado porque es hombre. Él es la parte opuesta; Él se ha puesto del lado del hombre para sufrir el castigo. Dios se hizo hombre. El vino entre los hombres, se unió al hombre, tomó la carga del hombre y llevó todos sus pecados.

Si la redención ha de ser justa, Jesús de Nazaret debe ser Dios. Si Jesús de Nazaret no es Dios, la redención no es justa. Cada vez que miro la cruz, digo dentro de mí: “Esto es Dios”. Si Él no es Dios, Su muerte pasa a ser injusta y no puede salvarnos, pues El sería un tercero.

Pero gracias al Señor, Él es la parte opuesta a nosotros. Por eso dije que sólo hay dos partes habilitadas para tratar con nuestros pecados. Una es nosotros mismos. La otra es Dios contra quien hemos pecado, en tal caso El muere por nosotros. A parte de estos dos, ningún tercero tiene la autoridad para tratar con nuestros pecados.

Jesús de Nazaret vino al mundo. Mientras estaba en la tierra, Sus obras mostraron que Dios nos ama. Pero al mismo tiempo, El cumplió con la ley. Él estaba verdaderamente sujeto a Dios. Él era un hombre sumiso y santo.

En El vemos un hombre perfecto. Jesús de Nazaret estaba lleno de justicia. Él era un hombre justo. A través de la historia sólo hubo un hombre que podía ser salvo por la ley. Este era Jesús de Nazaret. El no necesitaba guardar la ley, sin embargo la guardó.

 La Biblia dice que sólo los que guardan la ley pueden heredar la justicia que es de la ley. Con justicia, hay vida. La ley dice que el que la guarde vivirá. Guardarla es morar en ella. Todos los que tienen la justicia de la ley tienen vida.

El único propósito que Dios tiene al decir esto a todo el mundo es para condenar al hombre y probarle que es un pecador. Dios nos dio la ley para probarnos que somos pecadores. Gracias al Señor. Sólo hay uno que tiene vida por la ley. Este es Jesús de Nazaret.

Dejemos por un momento el hecho de que Él es Dios y considerémoslo como un hombre, un hombre común. El guardó la ley y vivió. Él vivió en la tierra por treinta y tres años. El no pecó, ni conoció el pecado. Él fue tentado en todas las cosas.

Los hechos justos del Señor Jesús, ¿Son de algún beneficio para nosotros? Por supuesto que sí. Los hechos justos del Señor Jesús prueban que Él es Dios. Debido a estos hechos justos, el Señor Jesús no tuvo que morir para Sí mismo.

Los hechos justos del Señor lo califican para morir en la cruz por nuestros pecados. Si el Señor Jesús tuviera algún pecado, Su muerte habría sido para El mismo; no podría haber muerto por nosotros. Puesto que el Señor no tuvo pecado, estaba calificado para ser ofrecido como sacrificio por nuestros pecados.

La teología cristiana dice que Dios hizo la justicia del Señor Jesús nuestra. Dios transfirió la justicia del Señor a nosotros en la misma manera en que los bancos transfieren dinero de una cuenta a otra. El Señor guardó la ley por nosotros. Nosotros hemos desobedecido la ley.

Pero la obediencia del Señor Jesús nos ha ganado la satisfacción de Dios. Pero déjenme hacer una pregunta cortante: ¿Alguna vez la Biblia menciona “la justicia del Señor Jesús”? ¿Quién puede encontrar un lugar en el Nuevo Testamento que hable de “la justicia del Señor Jesús”?

Si lees el Nuevo Testamento, incluso en griego, descubrirás que el Nuevo Testamento nunca menciona las palabras la justicia de Cristo. Hay un lugar que parece decir así, pero no se refiere a la justicia personal de Cristo.

Los hombres no quieren leer la Palabra de Dios hoy en día. Les gusta estudiar la teología. Sin embargo, la teología es creada por el hombre. No viene de la Palabra de Dios. La teología nos dice que Dios nos ha imputado la justicia de Cristo.

Pero la Biblia no tiene en modo alguno este concepto. Por el contrario, la Biblia se opone a este concepto. La justicia de Jesús de Nazaret es Su propia justicia. Sin duda es justicia, pero es la justicia de Jesús de Nazaret.

Esta justicia lo califica para morir por nosotros y ser nuestro Salvador, pero Dios no tiene intenciones de transferirnos la justicia de Jesús. Juan 12: 24 es un versículo precioso en la Biblia. Dice que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo.

Un hombre como el Señor Jesús era sólo un grano para Dios. Sólo después de morir hay muchos granos. La salvación comienza con la cruz. Aunque debemos tener Belén antes de tener Gólgota, somos salvos por Gólgota, no por Belén.

El Hijo de Dios es totalmente justo. Él era el justo grano. Pero Su justicia no nos puede salvar. No nos puede ser imputado. Dios menciona la justicia de Cristo en la Biblia. Pero Él nunca dice que la justicia de Cristo es para nosotros.

La Biblia dice que Cristo es nuestra justicia. Nunca dice que la justicia de Cristo es nuestra justicia. Me gustaría exponer esto, pues esto exaltará la cruz del Señor Jesucristo. La Biblia dice que Cristo es nuestra justicia. Cristo mismo es nuestra justicia. Vamos a Dios en Cristo. Cristo es nuestra justicia.

Una vez le preguntaron a una hermana latinoamericana qué vestía cuando iba ante Dios. Ella dijo que se ponía la justicia de Cristo para ir a Dios. Ella tomó la justicia de Cristo como su vestidura para ir a Dios. Luego le preguntaron dónde estaba esto en la Biblia.

La justicia de Cristo no se convirtió en nuestra justicia. Cristo nunca nos ha transferido Su justicia. Más bien, Cristo mismo se ha convertido en nuestra justicia. Somos salvos por la justicia de Dios, no por la justicia de Cristo. Hemos visto lo que es la justicia de Dios. La justicia de Dios nos trae perdón y nos salva del juicio.

La justicia de Cristo no hace esto. La justicia de Cristo es sólo Su calificación que le permite ser nuestro Salvador. Cristo nunca nos ha transferido Su justicia. Si la justicia del Señor Jesús fuera transferible, Él podría haber hecho esto mientras estaba en la tierra. No tendría que haber ido a la cruz, y así podríamos haber sido salvos.

Si ese fuera el caso, Su vida habría sido una vida rescatadora. Pero no hay tal doctrina de vida rescatadora. Sólo está la doctrina de la muerte rescatadora. Sólo la muerte del Señor Jesús nos puede salvar. Su vida es nuestro ejemplo. No podemos ser salvos por Su vida. Su justicia nos condena.

Cuanto más justo Él es, más problemas tenemos. No hay ninguna manera para que Su justicia nos sea imputada. Si Dios nos pusiera lado a lado con la justicia del Señor, sólo iríamos al infierno. Pero gracias a Dios que Él ha muerto y se hizo nuestra justicia.

De esta manera somos salvos. La salvación viene de la cruz. No viene del pesebre. La salvación viene de Gólgota; no viene de Belén. Si la justicia del Señor Jesús nos podría salvar, Él no tendría que morir. Por lo tanto, cuando leemos la Biblia, no debemos ser afectados por la teología.

Entenderemos más claramente si la Biblia nos enseña en vez de la teología. La palabra del hombre ayuda, pero también daña. Preferimos dejar de lado la palabra del hombre. Sigamos paso a paso. Primero vimos que Dios debe venir para cargar nuestros pecados.

Luego vimos que Jesús de Nazaret vino para cargar nuestros pecados. Pero Su justicia en la tierra nos condenaba más. ¿Cuándo fuimos salvos por el Señor Jesús? Veamos una tipología en la Biblia. Entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo en el tabernáculo, había un velo.

Dios estaba dentro del velo en el Lugar Santísimo. Fuera del velo estaba el mundo. La Biblia nos dice que este velo significa la carne del Señor Jesús. En otras palabras, el Lugar Santísimo sólo puede ser visto por el Señor Jesús como un hombre sobre la tierra y por aquellos que viven una vida como la del Señor Jesús.

No todos pueden ver a Dios. Sólo el Señor Jesús puede ver a Dios. Nadie en todo el mundo puede ver el Lugar Santísimo. Ha sido velado. Él podía ver el Lugar Santísimo cuando Dios quitaba el velo del cielo y combinaba el Lugar Santísimo, el Lugar Santo y el atrio en uno.

Esto se cumplió cuando el Hijo de Dios fue crucificado en la cruz. En ese momento, el camino al Lugar Santísimo fue abierto. Por esto Hebreos 10: 19-20 dice que tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo a través del velo por la sangre del Señor.

Este velo rasgado es la carne del Señor Jesús. Ahora tenemos confianza y plena certidumbre de fe para venir a Dios. La justicia del Señor Jesús en la tierra no tiene una relación directa con nosotros. Gracias al Señor que Él no se quedó para siempre en la tierra.

Si se hubiera quedado en la tierra para siempre, aún sería el único grano. Gracias a Dios que El murió y nos produjo a nosotros los muchos granos. Gracias al Señor por la cruz. Gracias también por dejar tu palabra. Y gracias por tu misericordia con los que usan, abusan y hasta ensucian tu palabra argumentando ser tus enviados.

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La Identidad de una Reforma

( Deuteronomio 34: 5) = Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. (Perdón: ¿Leí mal o aquí dice que Moisés murió en ese lugar de acuerdo con un dicho de Jehová? Hay que investigar eso, después)

(6) Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.

(7) Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.

(8) Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días (Esa era la costumbre) y así se cumplieron los días de lloro y del luto de Moisés.

(9) Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; (Nota que el espíritu de sabiduría puede ser transferido de un padre a un hijo por simple imposición de manos. Sabiduría no es conocimiento, estamos hablando de otras cosas.) y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés.

(10) Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara;

Esto no significa que le haya visto el rostro, sino que Dios con Moisés hablaba sin parábolas, directamente. Él le decía: ponme un remache aquí, mide tres pulgadas y luego ponle un hilo de oro allí. A ti te dice vete a un monte que te voy a mostrar y entonces tú tienes que buscar cientos de mapas para ver cuál es el monte.

Pero a él le decía: “no quiero hilos rojos, quiero hilos de otro color”. ¿A cuántos les gustaría que Dios les hablara así? Anda para allá, Néstor, cuando pases ese puente gira a tu derecha y vas a encontrarte con… ¡Tremendo GPS divino! ¿No es cierto?

Lo cierto es que dice aquí que con Moisés habló cara a cara, mientras que con nosotros continúa hablando con símbolos, con parábolas. El término correcto desde el punto de vista bíblico, es: dichos oscuros. Son imágenes proféticas. ¿Por qué? Porque descubrir lo que Dios dice te trae crecimiento.

En cambio, si te lo dice directamente, por ahí no terminas de creerle y te quedas en el camino. Recuerda que la meta es crecer, madurar. Esa es la razón de ser de todo ministerio: perfeccionar, que es madurar, a los santos, que somos tú, yo y los otros.

(11) nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, (12) y en el poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel.

Lo primero que te quiero decir en cuanto a esto, es que hubiera sido inútil para Josué, tratar de hacer lo que había hecho Moisés. Eso te enseña que nosotros tampoco tenemos que hacer nada. Y mucho menos procurar ser o imitar lo que haya sido fulano o mengano.

Estamos hablando de ciertos principios que tienen que ver con una profunda transición. Hubiera sido casi ridículo que Josué tratara de llegarle a los zapatos a Moisés. Porque ni Josué ni ningún ministro actual tiene que compararse con otro ministerio. Es simplemente otro.

Moisés tuvo un ministerio que podríamos llamar de preparación. De preparar pueblo para la próxima fase. Porque algunas cosas del viejo mover, ya no entran en el nuevo. Por eso emerge un nuevo líder, no porque Moisés no fuera bueno. Lo que Moisés sabía e hizo, trajo al pueblo hasta ese lugar. Pero resulta ser que ahora se necesita otro tipo de referencia para llevar a ese mismo pueblo al lugar adonde debe ser llevado. Son principios de transición.

(Josué 1: 1) = Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, (¿Cuándo dice que aconteció esto? Después de la muerte de Moisés), que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: (2) mi siervo Moisés ha muerto:

Me pregunto por qué Dios le tiene que decir a Josué que Moisés murió, cuando ya habían guardado el luto por treinta días. Un problema; nadie encontró su sepultura. Era difícil poner un dedo y marcar dónde murió y cuándo.

Lo mismo nos pasa a nosotros, no podemos identificar cuándo fue que murió ese mover que nos trajo hasta aquí. Nadie sabe dónde está enterrado, nadie sabe quién lo enterró. ¿Cómo sabes tú que eso que estás haciendo ya no es lo que Dios quiere que se haga?

Dios le dice: levántate, Moisés murió. Moisés aquí no era una persona, sino que representaba la tecnología de operación, representaba la forma en que dios operaba y se movía en la tierra. Moisés representaba el tipo de ministerio que tenía la gente en la tierra.

A través de Moisés caía maná en la tierra, era todo soberano, había manifestaciones, había milagros, prodigios, sanidades, había campañas, había cierto tipo de ministerios afines con todo eso a través de Moisés. Ahora Dios te está diciendo: “tú no puedes comenzar hasta que no entiendas que Moisés murió.”

Moisés murió. ¡Es que no entiendo! ¿Dónde está enterrado? ¿Cuándo terminó? No le hace, murió. A veces las cosas terminan, y el pueblo de Dios invierte diez años observando y analizando si es cierto que se terminó. ¿O no hay gente que sigue soplando a otra gente para ver si se cae o no se cae?

Siguen regando la planta, pero la planta sigue viviendo sólo por la inercia que trae en el tallo. Pero ya no está produciendo. Apagas el motor de tu auto, pero como está en punto muerto, o neutro su caja de cambios, el auto sigue viaje. Es mucha la gente que está viajando en punto muerto.

(Verso 2) = Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

Levántate. La palabra es quun y significa: “conviértete en alguien poderoso”. O sea: hazte presente, establécete, afírmate, mantente a ti mismo, persiste, mentalmente hablando. La naturaleza de la muerte de Moisés y su entierro, es viendo que el pueblo nunca encontró al difunto, nunca encontró el ataúd, nunca encontró el cadáver.

Por eso es que se les hacía muy difícil, a ellos, aceptar la realidad de que Moisés hubiera muerto. Te quedas pensando porque no puedes ponerle el dedo a una fecha de muerte y a otra fecha de funerales y sepelios, pero lo cierto es que se murió.

Vamos a ir un poquito atrás de la historia de la iglesia. ¿Recuerdas tú que tienes algunos años como yo, cuándo murió el mover de santidad y comenzó otro? No, ¿Verdad? Pero sin embargo de repente fue así, ¿No es cierto?

Pero, claro; también hay que decir que hubo gente que se quedó allí, ¿Verdad? Pero creo que no me equivoco en nada si digo que la mayoría, (Por no exagerar y decir que todos) los que nos reunimos en este momento aquí, yo hablando y ustedes oyendo, hemos nacido en algún momento de la historia debajo de algún tipo de mover que hoy ya no existe.

 Sabemos, por ejemplo, que el tremendo mover pentecostal que todos conocemos, comenzó allá por el 1904, más o menos, y que fue quedando en menos hasta hace ya unos años. Pero no podemos ponerle el dedo a una fecha concreta de nacimiento ni extinción por una simple razón: hay gente que jamás supo que había nacido, y hay muchos hoy que no están enterados que murió.

Cuidado: yo no digo que sus máximos postulados se hayan muerto, ¿Eh? Siempre tendremos a los postulados en los que el pentecostalismo hizo énfasis, (Lenguas, mover del Espíritu, profecía y todo lo que tú conoces), con nosotros, pero el movimiento como tal ya no existe, eso es notorio.

Porque la fórmula que hoy tiene para manifestarse, va mucho más allá de los dones del Espíritu. Hay un mejor y más excelente camino, dice la Palabra. El desierto, en la Biblia, siempre representa el mover carismático, donde Dios bendice, protege; donde la mentalidad de la iglesia es la de recibir de parte de Dios.

Esto fue lo que se hizo en el desierto con el pueblo, mantenerlo. ¿Por qué? Porque venían de esclavitud, eran esclavos del mundo. Entonces necesitaban ser atendidos, porque no podían atenderse por sí solos. Pero si la meta es madurez, entonces tú sólo mira la vida de tu hijo.

En los primeros meses, depende totalmente de ti; demanda atención individual, personalizada y permanente. Así son los cristianos cuando están comenzando. Ore por mí, tengo este problema, me pasa esto o aquello, ¿Por qué a mí?

Pero ya cuando el niño tiene dieciocho o veinte años, (Y estamos hablando de buenos muchachos, ¿Se entiende?), ya vive su vida, va a la universidad, tiene sus amigos y quizás venga a verte para el Día del padre, el día de la madre o algún que otro cumpleaños.

No ha dejado de amarte, pero su relación es de otro nivel. El amor es el mismo, pero ya él no necesita arrojarse en tus brazos o dormirse en tu falda. Eso te está diciendo que, cuando llegamos a cierto nivel de crecimiento, demostramos nuestro amor ejerciendo responsabilidades.

Es como si estuviéramos colocando a la par la transición del desierto a la tierra de Canaán o del mover carismático al tiempo del Reino. Es la misma diferencia. Si es difícil que un niño se convierta en adulto, ha sido difícil que la iglesia pase de movimientos personalizados a un mover adulto.

Pero la transición es necesaria sí o sí, porque si no tenemos gente grande inmadura. Son como esos muchachos que aumentan de edad, pero no de responsabilidad. Por eso vemos que hay niños de cuarenta y siete y hombres de diecisiete.

Cuando el orden antiguo se termina, es porque tenemos que reconocer la muerte y embarcar en una jornada hacia nuevos territorios que Dios ha puesto delante de nosotros. Es el tiempo de estar seguros en tiempos de incertidumbres.

Como cualquier adolescente que sale de su comodidad paterna y se lanza al mundo del trabajo, las responsabilidades y, a veces, hasta su vivienda propia. Quizás no termina de saber muy bien qué es lo que va a hacer, pero lo que sí sabe es que va para allá.

Por más que sea un profesional graduado de la mejor universidad, sale al mundo a pelear la buena batalla cargado de temor. Porque cuando llega a su primer trabajo, si estaba orgulloso de su escolaridad, ese orgullo se le borra de inmediato cuando su jefe le dice: “¡Olvídate de lo que aprendiste en la escuela, esto es otra cosa!”

Este es un principio básico: transición involucra participación divina. Porque si el Jordán no se levanta en un montón, tú no cruzas. Por eso es que muchos de nosotros hemos cruzado, porque por allí ya nos sentíamos incómodos donde nos encontrábamos, o porque surgió alguna manifestación o sencillamente porque sentiste que te sacaron la alfombra de debajo de los pies.

Algo tiene que haber ocurrido que nos empujó a salir. Se levantaron las aguas y oíste la voz que te dijo: Ahora cruza. Es que tú sabes que Dios está involucrado en el asunto. Dios pudo romper lazos de relaciones que en tu mente, tú jamás pensaste que fuera posible.

Pero resulta ser que de improviso, un día, se te hizo fácil hacerlo. Dios desconectó algo, y luego lo volvió a conectar en otra parte. Se levantó el Jordán. Recuerda esto: una transición siempre es iniciada por un fracaso, o por la muerte del mover previo.

O sea: la falta de función precisa o la falta de eficacia. Eso es lo que más o menos dice en Hebreos. Dice que: como ya no era eficaz, se le hizo necesario a Dios levantar otro orden. Entonces, cuando un orden ya no es eficaz para ese tiempo, Dios levanta otro

¡Eso no quiere decir que sea malo! Quiere decir que está pasando el tiempo. Ahora atención con esto: eso no cancela salvación. Sólo cancela la utilidad de Dios a través de alguien. Una transición, entonces, comienza cuando aquello que tenemos ya no funciona.

Cuando tu éxito presente ya no suple la necesidad de la demanda que se te presenta, es tiempo de transicionar. Cuando tu éxito presente, no suple la demanda de aquello que está por delante, es que tienes que transicionar. Dentro y fuera de la iglesia, es igual.

Así es que el viejo mover, llamado, ministerio, lo que sea que dejó de ser eficaz, tiene que entrar en una nueva producción de nuevas realidades, de una nueva manifestación de Dios. En Josué 1:5 dice que nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo, no te dejaré ni te desampararé.

Lo que esto te está diciendo es que, el mismo Dios que levantó aquel viejo mover, va a levantar el nuevo, ahora. El Dios de Moisés, pasa a ser el Dios de Josué. Y el Dios de Josué, puede pasar a ti. ¡Ánimo! No hemos perdido a Dios, ni se ha ido de vacaciones. La responsabilidad del pueblo, está en los versos 16, 17 y 18.

(Verso 16) = Entonces respondieron a Josué, diciendo: nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes.

(17) De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti, solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés.

(18) Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.

Es decir que, una vez que reconocemos que hay una transición, entonces allí se reitera el compromiso. Por eso dice que cualquiera que sea hallado en rebeldía, pues que muera. ¿Cuántos damos gracias a Dios que estamos en el Nuevo Testamento y no en el Antiguo? Transición. Moisés a Josué. Hay otra. Saúl a David.

Porque en toda la Biblia estamos viendo transiciones. Y aún hoy las estamos viviendo. ¿Y sabes qué? Si lo que haces no es suficiente o no alcanza, tendrás que volver a transicionar una vez más. Bien complicado, es. Después de los cinco ministerios viene el orden de Melquisedec. Mucho más fuerte.

(1 Samuel 13: 14) = Más ahora tu reino no será duradero, (Hay otras versiones que dicen que no continuará. Eso significa que puedes seguir ministrando, pero ya estás fuera del orden divino.) Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Estamos hablando de Saúl, ¿Verdad? Ahora bien; ¿Cuántos saben que Saúl sí hizo lo que Dios le mandó? Claro, sólo hizo la parte que él creía conveniente. La gente que guarda o protege su reputación, sólo hace la parte que cree conveniente para eso. Él se guardó lo que pensaba que tenía que guardar.

Hizo una buena obra, pero no hizo una obra correcta. Por eso que entre nosotros el énfasis es: ser correctos. Hacer correctamente. El viejo orden, entonces, representado por Saúl, es más leal al pueblo que a Dios. Eso fue lo que hizo Saúl. Mirar más al pueblo que a Dios. ¿No te suena un timbre en el oído?

“¡Es que si hago esto, el pueblo se enoja! ¡Es que si hago esto, Fulano no ofrenda! ¡Es que si me voy por este atajo de la Palabra, pierdo consenso con los pastores asociados de la ciudad! Saúl escuchó la voz del pueblo.

El problema es que, cuando la voz del pueblo ahoga los mandatos de Dios, el Reino se te quita; se va, desaparece, no está. Estamos extrayendo principios de estos relatos. Aquí el principio es que, cuando uno es más leal al pueblo que a Dios, se extingue tu ministerio; es cuestión de tiempo.

O sea que él estaba preocupado con la agenda del pueblo, y no con la agenda de Dios. Saúl fue escogido por Dios, pero fue escogido por Dios a través del pueblo. Fue el pueblo quien escogió a Saúl. Eso me recuerda mucho a ciertos lugares donde es el pueblo el que elige al pastor. ¿En qué Biblia está escrito eso? ¿Cómo va a decir ese hombre, luego, que Dios lo levantó cómo pastor?

¿Cuántos dan gracias a Dios que su mandato dice que es el pastor quien conduce y selecciona a sus ovejas, y no las ovejas las que eligen a alguien para que las cuide? ¿Y cuánto siguen dando gracias a Dios que está escrito que si alguna se va el pastor tiene que salir a buscarla, y no que la oveja tenga que venir a comunicarle al pastor que deja el rebaño.

Porque si tomamos por base que la oveja es uno de los animales más torpes que existen, y con ese animal nos ha comparado Dios mismo, ¿Qué clase de líder será el que esa clase de animales elija? Uno que se comporte a la medida de lo que ellas quieren, no de lo que Dios dice.

Pero aquí dice que Saúl fue escogido por el pueblo, por lo que entonces él debía ser leal a ellos. Suponte que yo estoy predicando en tu iglesia. Tú no has venido allí para ayudarme a mí ni yo estoy ahí para ayudarte a ti. Si yo estoy allí es porque Dios me llamó a estar allí.

Todos estamos llamados a servir al mismo Dios, y tenemos contabilidad los unos con los otros. Si fuéramos responsables como corresponde, todo cambiaría. Yo te debo respeto a ti, y tú me debes respeto a mí.

Pregunto: ¿Es eso exactamente lo que estamos viendo? ¿No, verdad? Entonces me temo que alguien me cambió la Biblia…Entonces vemos que en ese momento el orden no era teocrático, era democrático, y por eso el pueblo estaba dominando el corazón del líder. Y eso, créeme, es muy peligroso.

(1 Samuel 15: 15) = Y Saúl respondió: de Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tú Dios, pero lo demás lo destruimos.

(Verso 20) = Y Saúl respondió a Samuel: antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas.

Eso fue lo que el pueblo deseó hacer. Ahora bien; dentro de la ineficacia del viejo mover, quiero que entiendas que Dios si hizo varias cosas a través de Saúl. Número uno, Saúl profetizó. Sí que hubo un mover profético a través del viejo orden.

Se construyeron altares para sacrificar a Dios. O sea que te estoy mostrando que se levantó toda una infraestructura eclesiástica.  Se derrotaron a todos los amonitas. Hubo victoria, hubo desplazamiento de poderes. Saúl y Jonathan lograron vencer a los filisteos.

Eso representa algunos de los enemigos de la iglesia eliminados durante el mover pentecostal. La teología de la pobreza y la auto subestimación, esa que los hacía decir permanentemente “¡Yo no soy nadie!” Se enseñó y predicó la autoridad del creyente y la auto estima. Varios enemigos fueron eliminados.

Sin embargo, quiero que veas que igualmente Dios sí trabaja en cada tiempo. Saúl hizo muchas cosas positivas. Peleó contra los moabitas y los edomitas y les ganó. Le trajo todo el botín de regreso. Ellos lo habían perdido y él lo regresó. El pueblo prosperó. Saúl hizo varias cosas buenas.

Sin embargo, el nivel de operación de Saúl, nunca podía producir el propósito de Dios. Porque él estaba tras el corazón el pueblo, y David tras el corazón de Dios. Era: “bendíceme”, en lugar de “te quiero bendecir”, ¿Estás entendiendo?

Todo lo que se consiguió en aquel mover, era para el pueblo. En este, es para Dios. Es un cambio de tiempo. Sabemos que el que siembra, cosecha. Dios sembró, y ahora va a buscar su cosecha. No es nada difícil ni complicado.

(1 Samuel 15: 35) = Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.

Fíjate la actitud de los hombres que sí aman a Dios. Es muy triste ver que vasos e instrumentos que han sido muy útiles para Dios, un día tengan que dejar de participar en lo que Él está haciendo. Y dice que Dios se arrepintió. Mira cómo piensa Dios. Mira cómo es el corazón de Dios.

Dios tiene un propósito, y los hombres son vasos para producirlo. Lo último que deberás hacer es quedarte adherido o enamorado del vaso. Si tú tienes un balde, una cubeta para traer agua desde un pozo hasta tu casa, ¿Cuál será el beneficio, el balde o el agua?

La cubeta, ¿Verdad? ¿Y qué pasa si yo cambio ese balde por otro? ¿Vas a ponerte a llorar por el balde que ya no estoy usando o vas a prestarle atención al más nuevo que me presta mejor servicio? ¿Y qué ocurre si un día yo cambio el balde por una bomba? ¿Vas a llorar por la cubeta? ¿Y si un día cambio la bomba por una canilla de agua corriente? Lo que sigue siendo de valor, es el agua, no la cubeta, la bomba o el grifo.

(1 Samuel 16: 1) = Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? (Terrible, ¿No? Cuando Dios decide cambiar algo, lo que vale es lo que entra nuevo, no lo viejo que se va. Entonces, cualquier tipo de alianza con lo que ha sido desechado, es enemistad con Dios.) Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.

O sea: Dios hace eso porque ya tiene otra cosa en mente. ¿Por qué estamos haciendo esto? Porque el principio que opera en mi vida, es el siguiente: antes de comenzar nada de esta magnitud, tú tienes que estar resuelto internamente.

Si tú no estás resuelto internamente, entonces tú no terminas. Tienes que tener esa resolución antes de comenzar. Si tienes un punto de doblez, serás doblado. Si tienes un punto de compra, te comprarán. Si ven algo que te duele, te va a doler.

Lo que tú tienes que decir es: “¡Ah! ¿Esto es Dios? ¡Entonces vamos para adelante! Solamente de ese modo podrás encarar lo que venga por delante. Porque lo primero que se nos olvida cuando llegamos a la situación, es lo primero que sentimos cuando comenzábamos: que eso sí era Dios.

Después comenzamos a discernir si es Dios por las actividades externas. Escucha: Israel en el desierto, estuvo re-bendecido. Próspero, protegido, con milagros en forma permanente, señales, prodigios. Sin embargo, déjame decirte que ni un solo día estuvieron en el propósito de Dios.

Que una vida esté llena de caos y que pase de todo y no precisamente todo lo hermoso, no es sinónimo de estar o no estar en el propósito de Dios. Imagínate que si esto no fuera así, ninguno de los apóstoles hubiese entrado en el propósito de Dios, si todos fueron presos políticos.

Tenemos una escala de valores equivocada respecto a estar en el propósito de Dios. “Si estuvieras en el propósito de Dios, estas cosas no acontecerían”. Eso es falsa doctrina, no interesa quién te lo haya e4nseñado y cuantas credenciales o títulos tenga. No le hace, falso igual.

Ven a un pobre hermanito que anda sacudido por las inclemencias a raudales y dicen todos, casi a coro: “¡Mira! Si estuviera en la voluntad y el propósito de Dios, esas cosas no le ocurrirían! Mentira. Esos son los extremos que hicieron tanto daño en el previo mover.

(1 Crónica 10: 13) = Así murió Saúl por su rebelión (Rebelión es oír la voluntad y el propósito de Dios y no hacerlo) conque prevaricó contra Jehová, (Recuerda que prevaricar es saber lo que tienes que hacer, entender cómo y cuándo, pero hacer caso omiso. Eso es peor que pecar. Prevaricar es entendiste, calculaste el costo y dijiste: 2para allá no voy”.) contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina, (14) y no consultó a Jehová; por esta causa lo mató, (¿Quién lo mató? ¡No seas religioso, estamos hablando de ministerios! El único que puede matar un ministerio, es Dios) y traspasó el reino a David hijo de Isaí. (¿Quién dice que traspasa la autoridad al próximo mover? Dios también.)

No es algo que tú otorgas, ni instituyes o alguien lo ordena. Porque hay que reconocer cuándo la gracia de la transición pasa de un grupo a otro. Que se reúnan veinte viejos cabezones de una denominación y tomen una solemne decisión, no hace a un resorte espiritual. Dios puede ni siquiera estar enterado de esa reunión, aunque todos salgan después a decir que Dios dijo.

(1 Crónicas 11: 1) = Entonces todo Israel se juntó a David en Hebrón, diciendo: he aquí nosotros somos tu hueso y tu carne.

Nota que ni bien llegó el decreto de que había un traspaso de un liderazgo a otro, el pueblo cambió su compromiso. O sea que el compromiso era con Dios, no con la gente. Ministro, a ti te digo, y me incluyo. El día que el arca se quede sin la sombra de Dios, transiciona. Si esto te ha gustado y quieres enseñarlo, hazlo. Pero guárdate muy bien de no caer tú en esto mismo que estás enseñando.

(2) También antes de ahora, mientras Saúl reinaba, tú eras quien sacaba a la guerra a Israel, y lo volvía a traer. También Jehová tu Dios te ha dicho: tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel mi pueblo.

Nota que lo que Dios comienza a hacer nuevo, lo hace mientras lo viejo todavía existe. O sea que existe un momento en donde ambos moveres están funcionando al mismo tiempo, y ese es el tiempo correcto de transicionar.

(3) Y vinieron todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, Y David hizo con ellos pacto delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová por medio de Samuel. (Nota que es por medio de pacto, mira el verso 10)

(Verso 10) = Estos son los principales de los valientes que David tuvo, y los que le ayudaron en su reino, con todo Israel, para hacerle rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová.

Nota que el nivel de unidad era para que aquello que David representaba, fuese engrandecido por medio de su alianza con ellos. Esto significa que el nivel de nuestra alianza, es que unirnos a algo para que sea algo, prevalece en la tierra. Vendremos a exaltar lo que Dios quiere hacer, y no a usarlo de trampolín para nuestros ministerios.

Nuestros ministerios se desarrollan dentro de una visión más global, que es la de Dios. Así que, principio: el pueblo reconoció la transición activada por una palabra profética. Todos hemos ido a muchas conferencias y congresos. Todos hemos oído la palabra decretada. Y en todas o casi todas se ha anunciado que hay un cambio.

Y también hay mucha gente que jamás asistió a conferencias ni a congresos, pero que ya sabe porque sabe que sabe, que hay una palabra que dice que viene un cambio. Y esa palabra ha sido activada y en función y razón de ella, se está desplazando el previo mover para dejarle paso al nuevo. Eso se llama transición.

Fueron identificados por un nuevo mover y porque Dios lo había profetizado. Esa es la forma de estar identificados con lo que Dios está haciendo. Que Dios elija y levante a uno, es un acto que lleva implícito que en ese mismo momento, ya está desechando a otro.

Porque la palabra elegir o escoger, no nos habla de quien se queda atrás o es desechado, sino de qué es lo que tú recibes y qué cosa harás con ello. Quiero que entiendas bien esto para no lastimar a nadie. Cuando Dios escoge a alguien de un grupo, no lo elige porque sea el mejor. Va a ser mejor porque fue escogido, pero eso no quiere decir que lo haya sido antes.

¿Cuántos me están entendiendo? El énfasis es lo que tú recibes al ser elegido, y no lo que aquel no tiene. ¿Se entiende? ¿Soy claro? Por esa razón es que, en esto, las comparaciones no sólo son odiosas, sino que ni siquiera vienen al caso.

Sólo te restará decirle gracias al Padre, porque Él ha estimado que eres digno de continuar. Escucha: la palabra dice en Isaías 41, que Él escoge las generaciones, cada una para su tiempo y antes de la fundación del mundo.

O sea que: nosotros nacimos en este tiempo, y por el mero hecho de haber nacido en este tiempo, tenemos la configuración interna, la facultad plantada como capacidad, habilidad o inteligencia, la velocidad mental, el coraje o la adrenalina necesarias para hacer los actos de liderar en este tiempo. No por mejores, por estar dispuestos.

Yo creo firmemente que los jóvenes son extremadamente intrépidos. Es normal ver a jóvenes arrojándose desde montañas con esas alas y aterrizar sin novedades. Nosotros andábamos en bicicleta y a lo sumo con unas tablitas con cuatro ruedas que arrastrábamos y no a demasiada velocidad porque se nos desarmaban.

Por eso es que se nos dice que los tiempos son veloces y se requiere gente intrépida para liderarlos. O sea que la persona que viene de aquellos tiempos en donde todos los pasos eran cautelosos, hoy ya no puede liderar a nadie.

No tiene nada que ver si estudió, si no estudió, si tiene tal título o no lo tiene, si es bueno o es aplicado, que si es lindo, o que si es feo. ¡Son los tiempos, señores! Y si tú no tienes suficiente coraje, tus hijos te van a superar y tus nietos mucho más, todavía.

Estos son tiempos violentos, por decir algo elegante y como una mínima expresión. Oye: en mi época, el problema mayor en las escuelas era que no entráramos con goma de mascar. ¡Sácate de la boca ese chicle en clase!, aullaban las maestras. Hoy colocan detectores de metales…

O sea que lo que te estoy queriendo decir es que, la oración que eliminaba el chicle de las aulas, hoy no puede eliminar la navaja o la pistola. Estamos tratando con otra calidad de gente, entiende. ¡Los tiempos cambian!

Antes la gente salía a caminar los sábados por la noche o los domingos por la tarde. Y la carpa de la campaña evangelística atraía su atención por el sonido a música, voces y cierto colorido. Se acercaban por curiosidad y, en una de esas, salían con Jesucristo en sus vidas. Hoy la gente ya no camina…

Levantas una carpa con el riesgo que te la lleve el primer viento y estás tú con tu familia, la gente pasa en auto, motos, bicicletas, rollers, skeites, patines, y ni te registra.

Aparece un avance tecnológico y la iglesia por poco se hace la señal de la cruz católica, y no falta quien opine que esos aparatos son del diablo. Cierto es que a internet el diablo la usa y mucho, y a veces hasta con algunos cristianos débiles.

Pero déjame decirte que si rechazas internet y te quedas con tu viejo teléfono, dentro de un par de años no te llamará nadie a ese teléfono, porque ya nadie tendrá uno para hacerlo. Todo se hará por internet. Y tú te quedarás fuera.

Quiero que entiendas bien el principio para que no te confundas. Lo que estoy tratando de decirte es que en los últimos años han pasado más moveres de Dios que en toda la anterior vida de la iglesia, que se cuenta por miles de años.

Hace un tiempo vi una película que trataba de un presidio. Un hombre ya viejo, que llevaba más de cincuenta años en esa cárcel, es liberado por buena conducta. ¿Sabes qué? Jamás pudo adaptarse. El mundo, afuera, no tenía absolutamente nada que ver con el que él había conocido y en el que, también, había delinquido.

Creo que muchos cristianos se sentirían igual si se quedan cristalizados en lo que tienen sin adaptarse a los avances que no son pecaminosos, sino sólo avances tecnológicos. Y eso también es transición. Humana, pero que acompaña a la divina.

 (1 Crónicas 12: 1) = Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando él aún encerrado por causa de Saúl hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra.

¿Cuándo dice que vinieron a ver a David? Cuando todavía reinaba Saúl y David estaba encerrado. ¿Y por qué crees que vinieron? Porque estaban convencidos que en corto o mediano plazo, David iba a tener algo para darles. Las virtudes de los hombres son más bien escasas. De todos modos, les alcanzó para ver que Dios estaba con David, aún encerrado y todo.

(2) Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos para tirar piedras con honda y saetas con arco. De los hermanos de Saúl de Benjamín;

No nos olvidemos que hasta los hermanos de Saúl reconocieron cuando Dios se movió. Abandonaron a Saúl y siguieron a David. ¡Es que…no pasa nada, pero…hace cincuenta años que está de pastor en la iglesia! ¿Cómo lo vamos a sacar ahora? Está bien; duerme con él…

Dice que los hermanos de Saúl estaban armados. ¿Qué hacían allí? Eligieron conducirse por valores espirituales, no bélicos. No fueron influenciados por las cosas naturales. No importa cuán bueno fuera Saúl o cuán bueno se viera en lo natural. Ellos reconocieron que la verdadera autoridad espiritual estaba sobre David. Sí transicionaron.

Los hermanos de Jesús lo invitaron a Jerusalén porque sabían que allí lo estaban esperando para matarlo. Eligieron quedarse con la religiosidad de los fariseos en lugar de seguir a alguien que había dicho: “Si me has visto a mí, has visto al Padre”. Cuando esto es lo normal.

Dios necesita cuerpos que lo manifiesten de manera visible. Solo no puede, es Espíritu. ¿Se nota que cualquier transición es dolorosa, verdad? Todo esto que estoy diciendo es causante de dolor. Por eso es que hay que tener resolución interna para seguir adelante.

(1 Crónicas 11: 19) = Guárdeme mi Dios de hacer esto. ¿Había yo de beber la sangre y la vida de estos varones, que con peligro de sus vidas la han traído? Y no la quiso beber. Esto hicieron aquellos tres valientes.

(Verso 15) = Y tres de los treinta principales descendieron a la peña a David, a la cueva de Adulam, estando el campamento de los filisteos en el valle de Refaim.

(16) David estaba entonces en la fortaleza, y había entonces guarnición de los filisteos en Belén.

(17) David deseó entonces, y dijo: ¡Quién me diera de beber de las aguas del pozo de Belén, que está a la puerta!

(18) Y aquellos tres rompieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén, que está a la puerta, y la tomaron y la trajeron a David; más él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, y dijo:

Hay que entender esto. David está aquí, allí está el enemigo, y el pozo está allá. David tuvo un deseo. “¡Ay! ¡Si yo pudiera tener agua y el pozo!” Y allá fueron esos hombres, sin interesarles su tranquilidad ni su seguridad, a jugarse el pellejo por un vaso de agua. Ese es el nivel de alianza de una transición. 

Esto sucedió con David, pero se ha convertido en un patrón, en un modelo, en un croquis de lo que se pretende para cualquiera que desee ministrar al Señor en estos tiempos de transición. Desprecio por lo personal, prioridad para lo global. Primero el Reino. El resto por añadidura.

En la transición, también hay una búsqueda de una nueva dieta. Mira Josué capítulo uno. Todas estas son cosas que han sucedido, que están sucediendo o que van a ocurrir muy pronto. Yo sólo estoy mostrando a manera de base lo que está pasando en el mundo espiritual que no vemos.

(Josué 1: 7) = Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

(8) Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Aquí vemos que en la transición, entonces, hay una nueva búsqueda, la búsqueda de una nueva forma de adquirir el mensaje, que el mensaje ya no se prepara. ¿Cuántos se acuerdan que hubo tiempo en que el mensaje era un verso, y que venía acompañado de varios testimonios para explicar lo que el verso quería decir? Muy sencillo.

Y entonces la mente se nos acostumbró a que eso era un mensaje, entonces ahora tú oyes un mensaje de estos, donde ya no encuentras el folklore tradicional de una historieta y todo es protocolo que adorna un mensaje, todo eso tan bonito que antes se hacía para, recién en el final, depositar un principio.

La cuestión es que yo ahora me aparezco en tu equipo y tus parlantes y te digo: principio número uno, número dos y punto. Y cuando termino tú miras con los ojos cruzados tu monitor y te preguntas: ¿Qué fue lo que dijo? No están tus oídos acostumbrados a esto, todavía. Ya se acostumbrarán, es lo que viene.

Hoy, la frecuencia en la que se ministra, es diferente. Estamos tratando de alcanzar la frecuencia de los tiempos, y mentalmente poder digerir y trasladar lo que estamos entendiendo e implementarlo a la misma velocidad que tienen estos tiempos de cambios tan marcados y profundos.

Ya no nos sobra un mes para entender ciertos principios básicos y elementales en la vida de la iglesia global. Nadie va a levantar una ofrenda, aquí. Si tú estás movido a ofrendar tomas tu decisión y envías lo que debas donde sea, sin presiones, sin manipulaciones, sin obligaciones. Sólo Dios y tú, con el ministerio que sea como tierra para sembrar. Por dirección divina, no por reglamento.

¿Recuerdas como se hacía esto en el mover pasado? Se elegía a uno de los conferencistas y se le encargaba la complicada tarea de reunir fondos para pagar los gastos fijos. El hombre buscaba escrituras que hablaran de diezmos y ofrendas y se mandaba un sermón más extenso que el sermón principal.

Todo destinado para convencerte de que metieras tu mano en el bolsillo y la sacaras con algo importante, no moneditas. Terminó. Eso ya no existe. Antes de ellos cruzar el Jordán, ¿Qué tuvieron que hacer? Mira el verso 10.

(Verso 10) = Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: (11) Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: preparaos comida, porque entro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.

Esto era nuevo para ellos; ellos nunca tuvieron que preparar comida. ¿Te imaginas qué problema se les armó? ¡Estaban en el desierto! Pero la orden era clara: preparen comida, porque para donde vamos, no hay nada.

Eso te habla de que ya no puedes conformarte a venir un domingo a buscar un mensaje. Tú eres quien debe preparar tu comida, ahora. Porque para dónde vas, ya no hay nada que alimente. No estoy hablando de leer versículos o consultar libros de información; estoy hablando de buscar auténtica y genuinamente la guía y la unción del Espíritu Santo, no hay otro modo.

Dicen que hay que preparar alimento porque en tres días vas a cruzar. Ya estamos transitando ese tercer día, sólo que es largo. Sigue preparando comida, todavía falta. ¿Para qué? Para lo que el Señor dijo. ¿Qué dijo? Que en el tercer día se iba a levantar. Entonces, lo que se requiere para seguir adelante, es que tengamos buena nutrición.

(Josué 5: 10) = Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.

(11) Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.

Notan que ahora, para estar en la tierra prometida, cuando habían entrado ahí, ya no había maná. Sino que ellos habían sembrado algo y ahora estaban comiendo las primeras manifestaciones de sus cosechas. Esto quería decir que ahora, para alimentarse, iban a tener que sembrar. Una nueva disciplina. Y en el verso siguiente, te dice el por qué.

(12) Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer el fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

Presta atención a esto: dice que siguió cayendo el maná hasta el exacto momento en que comenzaron a nacer los nuevos frutos. Esto es todo un símbolo. Cuando tú no sabes o no puedes, Dios te envía. Cuando tú entiendes y comienzas a poder, Dios te deja que te alimentes por tu esfuerzo.

Por eso te decía que la nueva realidad del Reino es que tenemos una nueva dieta espiritual. Ya no podemos comer lo que comíamos antes. ¿Cómo se transforma eso en algo práctico? Revisa todo el material de audio, libros o videos que tienes y compáralo con este presente. Ahí tienes tu dieta.

Y la buena noticia de todo esto es que no es de interpretación privada, es global. Esto está sucediendo en todas las ciudades del mundo. Ahora podemos comprobar en menos de media hora lo que antes era apenas una expresión sin demasiado asidero.

Puedo asegurarte que en todas las ciudades del mundo hay un grupo de gente que está empezando a transicionar. Es algo global y viene de Dios. No es la ocurrencia de un mini-astro que vio la posibilidad de pasar al estrellato con algo novedoso.

Pero claro, si tú te pasas los días, las semanas y los meses metido entre las cuatro paredes del templo de tu congregación, entonces va a ser muy difícil que siquiera te enteres que hay una transición. Estarás esclavo voluntario y permanente del discurso, (No mensaje, discurso) que se te entregue allí.

Hay que prepararse para una diferente realidad en Dios. Nuevas características; ¿Cuáles son? Ser fuerte. Fortalécete. Aquello que te trajo hasta aquí no es lo mismo que va a llevarte de aquí hacia adelante. Y si no es lo mismo, vas a tener que aceptar dejar paso a lo nuevo. ¡Pero hermano! ¿Cómo sabré que es de Dios? Porque es nuevo. Y lo nuevo no imita nada anterior. Y si es creación y no imitación, es Dios.

La tierra para donde vamos, es diferente. Deuteronomio dice que es una tierra que será regada por tus pies y regada con tu mano. Tierra de hortaliza. Allí toda la gente estaba con la mentalidad de desarrollar su ministerio. Entonces eran ellos mismos los que regaban la tierra y la abonaban.

Algo debes saber antes de salir hacia ninguna parte. El lugar para dónde vas, es mucho más grande que tú mismo y que todo lo que has conocido hasta hoy. La geografía espiritual es totalmente diferente. La forma de vida en ese ámbito espiritual es diferente.

No es una transición eclesiástica, estructural, religiosa. Es una transición de vida. Porque lo que va a cambiar es la iglesia, es cierto, pero la iglesia es gente, no estructuras, jerarquías o viejos cabezones fabricando doctrinas convenientes a sus intereses.

Por esa razón es que la gente cambia dentro y fuera de un culto. Porque la que cambia es la persona, no una liturgia. Y como la persona verdaderamente cambia, todo lo que toque esa persona de allí en más, también cambiará y será diferente.

Una reforma es algo trascendental. Algo que cambia nuestra mentalidad, nuestra escala de valores, y nos hace a cada uno de nosotros gente diferente. De manera que, cuando se nos ocurre hacer algo para Dios, por lógica consecuencia, también sale diferente.

Así es como sucede en cada transición. Porque venimos viendo desde atrás cómo es el propósito de Dios y hemos estado viendo las cosas como por espejo. Entones, a medida que se acerca el día, podemos ver con mayor claridad. Por eso vemos mejor que los que vienen más atrás, sólo porque llegamos un rato antes, no por mejores.

Vamos a un lugar donde necesitaremos imperiosamente que venga lluvia del cielo, que Dios responda de alguna manera. Por eso es que debemos edificar lo que sea conforme a los patrones de Dios, para que Él pueda sentirse habilitado a enviar lluvia primera y tardía.

La otra parte de la cual te quiero hablar es la de: transicionando de “bendíceme” a “quiero edificar”. De andar buscando bendiciones a buscar donde edificar. Te hago una pregunta sencilla: ¿Cuándo te sientes más bendecido; cuando le compras algo a tu hijo o cuando tu hijo te compra algo a ti?

Por algo Cristo dijo que es más bendecido dar que recibir. Estamos entrando en esa realidad corporativamente. Y lo hacemos porque lo sentimos de verdad. Y no me refiero a finanzas, diezmos ofrendas u otros materialismos, me refiero al propósito de Dios.

Es vivir con esa permanente predisposición de “A ver qué puedo hacer para adelantar el asunto este”. El fruto de lo que hagas se lo lleva la gente que viene detrás de nosotros. Fíjate esto. Te hablé de la diferencia entre una mentalidad “bendíceme” y otra de “voy a edificar”.

Una mentalidad “bendíceme” es aquella que depende totalmente de otros para recibir ministerio y bendición, porque ella o él, creen que esas personas o esos ministerios existen para ese propósito. O sea que voy a escucharlo a Néstor porque me bendice.

Hay muchos en situación parecida. Van a un lugar a escuchar a alguien a cambio de una propina que dejan para sentirse bien delante de Dios. Recuerda que el propósito de los ministerios es perfeccionar a la gente para que la gente haga. En cambio, una mentalidad de edificar es la de uno que toma la responsabilidad y, él o ella, van a experimentar ese deseo. O sea que ese es tu deseo, edificar.

La mentalidad “bendíceme” limita al creyente a recibir de otro. Porque, dice la escritura, que si tú no recibes en el nombre del profeta, el profeta pierde lo que el profeta trae. Cuando comenzó el mover profético y los profetas comenzaron a decretar cosas.

Y enseñaban asuntos que aquí ponían los pelos de punta a los viejos cabezones cristalizados con las enseñanzas viejas y tradicionales. Decían, por ejemplo, que Cristo no estaba viniendo, sino que estaba detenido en los cielos, hasta. ¿Hasta qué? , se preguntaban. Hasta que tú cambies, era la respuesta.

Los maltrataban a aquellos hombres, les decían pedantes, ridículos. Les preguntaban cómo se les ocurría decir algo así. Y querían saber de dónde habían salido esos hombres, en qué seminario habían estudiado esas cosas. Qué línea hermenéutica los avalaba.

Hoy yo estoy repitiendo algunas de esas cosas porque las he creído como dichas por Dios mismo, y ya no me maltratan, sino que entienden y sus ojos son abiertos. No todos, de hecho, hay muchos que todavía creen que venimos cabalgando los cuatro caballos del apocalipsis con el diablo en la grupa.

Lo que pasa es que si en aquellos tiempos, tú esperabas que un profeta te trajera la bendición que te podía traer un evangelista, no recibías la bendición del evangelista ni la del profeta. Porque esperabas que el profeta hiciera lo que hacía el evangelista, para recibir. Y resulta que el profeta te estaba dando desde que llegó y no te diste cuenta.

Si esperabas que terminara de hablar para pasar al frente y que orara por ti, no recibiste nada. Y para colmo este curioso hombre ni siquiera hizo un llamado y nos dejó a todos esperando ser ministrados. ¡Te ministró con la palabra!

Y así todavía hay mucha gente entre los cristianos. Gente que espera que alguien termine el mensaje para ver si hace un llamado, puede pasar al frente y alguien ora por ellos. ¡Tienen callos en la cabeza de la cantidad de manos que les pusieron!

Y ellos allí, distraídos, en otra cosa. Durante más de una hora prácticamente el cielo descendió sobre ese lugar. La palabra predicada encendió al Espíritu Santo en todo su esplendor, los ángeles por poco se paseaban por los pasillos gozando de la unción y presencia de Dios presente. ¿Y ellos? Esperando que el hombre terminara para ver si oraba por ellos…

Y además, buscando como enloquecidos que alguien les ponga una mano en la cabeza para ver si reciben algo. Esto no cancela la imposición de manos. Sólo que estamos recibiendo de otra manera. La imposición de manos es un contacto que simboliza transferencia. Pero es un símbolo.

No te creas que de la mano sale alguna clase de energía, ¿Eh? ¡Claro! ¡Eso es lo que te han hecho creer, lo sabía! Te enseñaron que a través de la mano llegaba un impulso que te podía achicharrar o paralizar. ¡No sale nada de la mano! Estamos demasiado espiritistas, más que cristianos.

Es un punto de contacto para activar la fe del creyente. No puedo negarte que Dios podría hacer algo al respecto si así se le ocurriera, pero no podemos establecer una doctrina basada en el magnetismo que pueda emanar a través de la mano de un ungido, no es así.

Estamos edificando un varón perfecto, porque el estado final de la iglesia es un varón perfecto, no una novia. Nosotros estábamos edificando una iglesia que incluye varones con características femeninas. Emocional, un tanto mística y muy romántica. Varón perfecto, dice la palabra. Y no habla de perfección sin errores, habla de madurez.

O sea que estamos edificando a Cristo en la tierra, a través de los hombres. Donde la gente se convierte en un altar de adoración, donde cuando se siente la presencia de Dios, la gente no se derrite por ello. Al contrario, dicen, que se derrita Él, pero de amor y gozo.

Qué bendición sería poder dejarle a Dios todo lo que nos ha dado. Ahí hay una bendición, porque el que da, recibe. ¡Es que tú no puedes dar más que dios! Cierto, pero si tú das, Él bendice. Y lo que Él da en bendición, siempre, pero absolutamente siempre, será más que lo mejor que tú puedas dar.

Una mentalidad de edificar, es una que trabaja hacia un objetivo, deliberadamente, aplicándose a sí mismo, atentamente, para completar algo de acuerdo a patrones especificados por Dios. En cambio, la mentalidad “bendíceme”, no está preocupada por patrones específicos ni diseños ningunos.

De manera que no está motivado en construir nada, siempre y cuando su necesidad esté satisfecha. ¿Qué estamos haciendo? Identificando de donde es que estamos transicionando. A veces, Dios necesita entrenarnos, para convertirnos en gente orientada por edificación.

Y para hacerlo, a veces Él tiene que dejar de suplir nuestras necesidades, para que nosotros nos convirtamos en gente un poco más responsable, y crear nuevas realidades que nos rodeen para llegar a esa experiencia de atrevernos a suplir nuestras necesidades nosotros mismos.

A veces, entonces, Él quita para que tú llenes el vacío. Y te voy a dar fundamento bíblico, porque si no alguien va a decir que yo lo inventé. Dios pudo llevar a Israel de Egipto a Canaán sin problemas, pero deliberadamente los llevó por una ruta larga, para que aprendieran lo que no sabían.

Ellos rechazaron el aprendizaje, porque querían solamente la bendición. Es como aquel que está en una esquina pidiendo limosna. Entonces tú pasas y le dices: “Perdona, no tengo ni una moneda para darte, pero déjame que te de este tratado que habla de Jesucristo”. No te lo agarra.

Entonces hay que entender que en algunos casos, Dios nos quita solamente para poder meternos en esas áreas de responsabilidad. Es un principio. Cuando Dios te traslada de la mentalidad “bendíceme” a la mentalidad de “voy a edificar”, no podemos esperar que Él responda a nosotros.

Es una simple cuestión de respuesta al llanto. Cuando un niño llora, el Padre acude rápidamente y lo consuela. Cuando un adulto llora, el padre espera que sepa darle solución a lo que lo aqueja. No va a salir corriendo detrás de ti con una botellita de soluciones mágicas. Es Dios, no Harry Potter.

Puedes llorar hasta que se te descosa la dentadura, pero tendrás que retroceder al principio, deshacer lo que está mal hecho y volverlo a hacer. Deshace lo mal construido y vuelve a construirlo. Mientras tanto, si quieres llorar, pues llora hasta que se te ponga la boca violeta, no le hace.

Dios responde  patrones prescriptos por Él. No responde a los vaivenes de tu necesidad. Si mi necesidad determinara que Dios se mueva, entonces todos seríamos pequeños. Pregunto: ¿Hay alguien del otro lado que pueda decir en voz alta delante del Señor que no tiene ninguna necesidad? Suficiente.

Mi necesidad, no mueve a Dios, apréndelo. A mi carne no le gusta demasiado que sea así, pero es lo que hay; es así. Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe y por principios básicos pre-establecidos en su Palabra.

Si nosotros funcionamos con los principios correctos, a Dios no le queda otro camino que suplir lo que haya que suplir. Te estoy diciendo que si tú edificas como debes edificar, Dios coloca debidamente todo lo que corresponde que haya dentro de esa estructura que has edificado.

Nuestros ministerios están fundamentados en eso: construir en la jornada. Pero hoy andamos como un vehículo con un conductor borracho, un poco para allá, otro poco para acá, chocamos aquel guarda-rail, nos cruzamos y venimos a chocar al opuesto.

Estamos demasiado lentos. Es como si dios fuera la locomotora que arrastra un tren. Él viene, pero necesita que nosotros coloquemos las vías, los rieles. Ahora, si Él está llegando y nosotros todavía estamos debatiendo como colocar las vías, entonces lo más probable es que no pueda avanzar. No le eches la culpa al diablo, el diablo sólo ocupa los lugares que tú le dejas libre.

En el desierto sí que pasaban cosas, porque era un pueblo que aún no tenía formación para conquistar ciudades. Venían de ser esclavos por más de cuatrocientos años. No tenían estructura, no tenían gobierno, no tenían liderazgo, no sabían militar, nada.

¿Cómo podrías introducir a una gente así a una tierra que debe ser despojada a quienes la están ocupando? ¡Si ni siquiera sabían pelear! ¡Eran esclavos! Y si me apuras un poquito, voy a decirte algo para que quede entre tú y yo, no se lo cuentes a nadie.

Dios sabía que Israel, o sea esos los que salieron de Egipto, no iban a entrar. Dios sabía que esa gente no podría vencer a nadie. Los sacó para formar otra nación en el desierto. Bueno; eso fue lo que hizo Dios con nosotros.

Sacó a todo el mundo de la antigua religión y nos trajo a un campamento abierto para que hubiera crecimiento. Esos son los principios de Dios. Claro, no es el Dios que a ti más te agrada, pero eso no le hace a la cosa, sigue siendo Dios.

Los cultores de la mentalidad “bendíceme”, producen una gente que no sabe lo que es esclavitud. La gente que no tiene desierto, no sabe lo que es esclavitud. Sólo saben lo que es el poder de Dios. Sus milagros, lo que es estar bendecidos.

¡Esos somos nosotros! Nacimos en un tiempo donde no sabemos lo que es un látigo o el rigor de alguien que es tu amo y propietario. Dentro de todo hemos nacido en un ámbito de libertad, donde si queremos cantar, cantamos; si queremos danzar, danzamos y andamos por arriba de las mesas.

Pasábamos al frente una vez por semana y si oraban nos sanábamos, si nos pegaban un golpecito en el hígado después de darnos una cucharita de aceite éramos liberados, nos soplaban y nos caíamos y temblábamos o nos reíamos un rato largo.

Hasta nos permitimos en un momento dado empezar a ponerle condiciones o establecer canjes con Dios. “Señor, yo hago esto y tú me das aquello” Y É l que es todo amor y todo paternalismo lo hacía y nosotros felices y contentos. Cualquier cosa funcionaba.

Esa gente que nació en el desierto, es la que ahora tiene que escuchar a Josué o a Caleb. Porque, a menos que no te revistas de las cualidades de Josué o de Caleb, no entras. Una es que Josué y Caleb se enterraron a mil personas por semana. Saca la cuenta.

De las tres millones de personas que salieron, a Josué y Caleb les tocó enterrar a más de mil personas por cada semana. Y nunca perdieron la fe. ¡Mil cadáveres por semana! ¿Qué hubiéramos hecho nosotros con algo así? ¡Señor! ¿Qué está pasando? Nada; entiérralos.

Esa es la característica de los que entran. Todo el mundo vio gigantes. Hombres, doctrinas, maniobras almáticas. Ponlo tú negro sobre blanco a todo esto, sabes de qué estoy hablando. ¡Es que somos langostas comparados con ellos! Langostas. ¿Te imaginas cuánta es la gente que se ha establecido en esa doctrina?

¡Pero es que esas son las armas del mundo! ¿Cómo las vamos a eliminar? Haz lo mismo que Josué o Caleb, si a ellos les funcionó, no tiene por qué no funcionarte a ti. No importa la edad que tengas. ¿Te han dicho que esa es tu herencia? ¡Pues tómala!

Mucho cuidado con esto: estamos hablando de ser fuertes por dentro, violentos en espíritu, no brutos por fuera. No sirve, eso. Nota que todo el mensaje tiene que ver con fuerza interna. De otro modo, cualquier cosa que te entre por los ojos, te hace caer.

Hay gente con dinero, que toda su vida vivió bien, y su fuerza estaba en que tenían todo lo que necesitaban al alcance de su mano. En los tiempos finales, cuando las economías terrenales no funcionen bien, ¿Habrá suficiente Dios como para continuar?

Debemos construir hoy una fortaleza que, aunque creas que no la estás necesitando ahora, seguramente vas a necesitarla más adelante. La caída de estos mundos, está prometida y profetizada largamente. No se trata de que si en una de esas se caen ¡Se van a caer!

¿Cuántos saben que las economías terrenales no otorgan jamás lo que prometen? ¿Cuántos saben que ya no podemos confiar en las economías que elaboran los hombres? Ni siquiera podemos confiar en los bancos, que en otra época eran intocables.

Es mucho más que notorio y evidente que el sistema está decayendo. Cada vez se produce más deuda. Y la deuda, cada vez produce más pobreza. Y en los países donde esto todavía no sucede, hay todo un movimiento opositor que parecería desear llevarlos allí.

Las iras de los hombres, encaramadas en sus intereses personales y no globales, parecen tener prioridad por encima de los postulados políticos históricos. La política de los hombres, independientemente de su color ideológico, tampoco da soluciones. Al contrario, da más problemas.

Hay una clara tendencia a la extinción de la clase media. Hoy, mayoritariamente, y salvo muy honrosas excepciones territoriales, el que tiene, tiene mucho; y el que no tiene, no tiene nada. Y no hay que ser profeta para preanunciar que van a existir enconos entre los que tienen y no quieren dar, con los que no tienen y quieren sacarle a los que tienen lo que necesitan. Es histórico.

Me pregunto y te pregunto; cuando ese tiempo llegue, ¿De qué vas a predicar? ¿Qué teología rara o moderna vas a presentarle a un pueblo así? ¿Va a ser suficiente con profetizar prosperidad y vivir pobreza? ¿Crees que la gente te va a aplaudir y va a gritar aleluya si escucha que es rico pero vive en pobreza? Poder de Dios, no vana palabrería.

Estamos hablando de terminar. Ese es el deseo de todos, terminar. Lo que en otras palabras solemos llamar: la manifestación de Cristo en la tierra. El problema es que nuestro mensaje dice que somos nosotros los que debemos manifestar una iglesia fuerte, un varón perfecto.

Que no nos va a interrumpir cuando todavía somos débiles y andamos con diversas mañas y haciendo cosas equivocadas. No creo que donde tú estás suceda eso, pero son cosas que debemos decirlas para que todos sepan para dónde va Dios y qué es lo que está haciendo corporalmente.

Entonces, recuerda una vez más: Dios responde siempre a sus patrones, no a tus necesidades. Hebreos 1:4, dice: hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos. Esto significa que el ministerio de Cristo es superior al de los ángeles.

Después encontramos a Hebreos 7:7, Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Estamos hablando de la tecnología de la transición, siempre buscando algo mejor. La gente hoy está creyendo que porque no ve tremendas sanidades, ya no hay poder.

Déjame decirte algo: hay mucho más poder en cambiarle la mentalidad religiosa a toda una generación en lograr que alguien se levante de una silla de ruedas. Hoy, el poder de Dios se manifiesta de otras formas, que no tienen nada que ver con espectáculo.

Hay poder y es mejor. Dios dice en Hebreos que, cuando cambió un pacto por el otro, es porque el otro iba a ser mejor en todo. Y este es un patrón de Dios, casi no hay mucho para ver cuando estamos transicionando a algo que es mejor.

Después vemos a Hebreos 7:19. Allí se nos dice: (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios. Esto quiere decir que si Él cambio del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento porque la ley no perfecciona nada, es que anda buscando algo para perfeccionar.

Y todo esto, a su vez, nos demuestra que es algo que sí se alcanza antes de su venida, ya que de otro modo no hubiese hecho falta cambiar el método de ministración. Salió de allá y se metió aquí, porque esta ministración no estaba perfeccionando a la gente.

¡Ese es hoy nuestro dilema! Salimos de allá y nos vinimos aquí porque la ministración de allá no estaba madurando a nadie. Esto no es nuevo ni circunstancial, son principios constantes en toda la Biblia. La pregunta, es: ¿Qué vamos a hacer con estos principios, sólo leerlos como parte de un mensaje o empezar a vivirlos?

Y esto, nos lleva a Hebreos 7:22, donde dice que, Por tanto, Jesús es hecho fiador de un nuevo pacto. Jesús se ha convertido en un mejor pacto. Nota que cada vez que transicionas, estás pasando a algo mejor.

Si tú tuvieras que identificar el libro de Hebreos, la palabra epicentro es: Mejor. Transicionar es mejor. Siempre es mejor, aunque duela. Si tú sales del secundario siendo el mejor alumno y entras en la facultad, llegas a algo mejor, pero ahí estás empezando de nuevo. Si quieres ser otra vez estimado como el mejor, vas a tener que trabajar duro y ganártelo.

Se puede explicar así. El mover pentecostal, duró cien años. Y fue un mover que comenzó en América. El mover de Reino está comenzando, y no comenzó en América. Tú naciste en la parte posterior del mover pentecostal, es decir que has visto la plenitud de un mover.

O sea: la conclusión, el resultado de cien años de trabajo. Nosotros estamos viviendo ahora en lo que sería algo así como los primeros meses del nuevo trabajo. Que nadie menosprecie este trabajo. Podemos demostrar, quizás dentro de no más de cinco o seis años que estamos más crecidos que aquellos en cien años.

Son los primeros meses de este nuevo tiempo. Y aun así, la gente que fue partícipe activo del antiguo mover de los cien años, y tal vez también muchos que no participaron pero sí lo pudieron ver, no termina de entender el mensaje de estos nuevos meses.

Por eso es que no respondo jamás los correos donde me consultan como se debe hacer o no hacer para que una congregación crezca o tenga éxito. ¡No soy de ese palo, entiéndeme! El idioma que yo he aprendido a hablar no se comunica con el de ellos.

A mí no me hables de luces multicolores, de spots en esos enormes escenarios llamados religiosamente plataformas, estandartes, banderitas, banderas, banderones o de porristas espirituales para dirigir la alabanza porque si no, nadie canta. A mí háblame de conductas y sentidos de Reino.

¿Fácil? ¡Qué va a ser fácil! Si alguien te lo dijo o te lo vendió así, no te predicó el evangelio, te predicó fiesta, bullicio, orquesta, música, grito, discurso, vacío espiritual. Entrar en una reforma, hoy, es tan fácil como tratar de manejar el cursor, mouse, ratón de la compu con la otra mano. ¿Puedes?

Siguiendo con Hebreos, en 8:6, dice: Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Y en 9:23, Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.

En Hebreos 10:34, leemos: Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. O sea que el botín es mayor.

Es decir que no puedes buscar a una iglesia en tiempos donde hay tiendas de campaña. La Jerusalén celestial eres tú, no un edificio ni una organización de viejos cabezones empachados de letra bíblica, pero carentes de palabra ungida.

Repito: la iglesia eres tú. La nueva Jerusalén que se está construyendo, eres tú. Desciende de arriba, dice. Porque tú eres nacido de arriba, si no, no hay modo. Una piedra a la vez, como piedras vivas. Y lo que edifica el templo de Salomón, que es la tipología, y lo que une las piedras es la plata, entre medio. Y la plata es la redención del hombre.

Aquí estamos edificando un pueblo, por medio de la redención de Cristo en nosotros. La casa de Dios, morada de Dios en el espíritu. Y no es ningún invento mío, voy a leerte Hebreos 12:18-25 y vas a ver que ahí te lo dice claramente.

Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, (O sea que Dios te dice que no te acercaste a algo tangible, algo visible, algo palpable) y que ardía con fuego, (Está hablando del monte Sinaí. O sea: tú no has llegado a un ministerio tangible, palpable).

Y el verso 22 en adelante dice que te has acercado a otra cosa. …Sino que os habéis acercado al monte de Sión, (Hay una coma, lo que sigue es otra cosa) a la ciudad del Dios vivo, (No es que vas a ir, ya llegaste)Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Todo esto te deja algo muy en claro: la gente que dios va a utilizar para ejercitar la reforma, es gente en la cual dios ya ha colocado algo diferente al común denominador de lo que nosotros conocemos y rotulamos habitualmente como cristianos.

Cada uno de nosotros está hablando de estas cosas porque tiene claro mandato para hacerlo, pero eso no significa que nos estemos constituyendo en líderes o conductores de todo el proceso. También será Dios mismo quien en su momento y su tiempo levante la gente designada y capaz para esta parte del asunto. Nosotros sólo estamos cumpliendo nuestro rol.

En el tiempo de Daniel, Babilonia se llevó cautivo a todos ellos. Se trajo cautivos a todos los de mejor parecer, los sabios, los inteligentes, eran diestros, eran disciplinados, es decir: se trajo lo que hoy en cualquier sociedad secular mundana llamarían “la crema”, gente de élite. Entre ellos Daniel y sus tres amigos.

Todos tenían la habilidad de hacer cualquier cosa. ¿De cuántos de ellos habla el libro de Daniel? Sólo se menciona a Daniel y a los otros tres. Nota que la historia sólo recuenta cosas que no tienen nada que ver con tus habilidades naturales.

Los demás se confundieron tanto con Babilonia, que no se destacaron en nada. Pero a Daniel, aunque le pusieron de nombre Belsasar, que significa que “Bel será tu gobierno”, tuvieron que seguir llamándole Daniel. Recuerda que el nombre es el carácter de la persona.

Sesenta y cinco años en Babilonia, y aún era sol en las tinieblas. Los otros, con todas dotes externas, se fundieron en Babilonia y no hubo ningún registro más de ellos. O sea que lo que Dios está haciendo, no lo hace porque nosotros sepamos gerenciar. En esto se debe tener esa dote espiritual adquirida que se llama unción real. Y eso no se compra en ningún seminario humano.

El error, a veces, está en que la gente supone que todos nosotros somos diferentes, distintos o superiores a ellos. Y a muchos ministros, eso les encanta y lo utilizan en su favor. Pero no somos ni diferentes, ni distintos, ni mejores ni peores; somos ungidos para esto, nada más.

(Éxodo 35: 30) = Y dijo Moisés a los hijos de Israel: mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; (31) y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, (32) para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, (33) y en la talla de piedra de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa.

(34) Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; (35) y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor, e inventen todo diseño.

(Éxodo 36: 1) = Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.

Nota con claridad que, para hacer una buena obra para el servicio del santuario, no necesitas estar graduado en ningún seminario humano, necesitas estar designado por Dios. Y te digo esto, porque cualquier buen gerente puede tener una iglesia de diez mil miembros sin ningún dolor de cabeza. Pero esto no quiere decir que Dios lo haya edificado.

¿Cuál es la diferencia? ¿Cómo hago para detectarla? No es tan difícil. Si yo me presento un día en un púlpito, te predico un mensaje lleno de palabras bonitas, con algo de poesía, mucho chiste y algunos testimonios fuertes, seguramente te haré reír, llorar y emocionarte.

Una vez que tus emociones estén a flor de piel, tocaré tus fibras más íntimas de responsabilidad y proverbial proteccionismo masculino. Eso te dejará a mi merced para darme lo que te pida cuando te lo pida, como alto servicio al Señor. Yo me iré con tus dólares y tú te quedarás con un lindo CD o DVD con mi lindo mensaje, pero sin dinero, sin maduración, sin crecimiento y, esencialmente, sin palabra.

Eso es un gerente. Si por el contrario, no te pido nada, no te propongo nada, no te obligo a nada, te predico suave, normal, con mucha Biblia y algo de revelación intercalada, a lo mejor te cansas un poco o te aburres otro poco. No le hace: soy un enviado del Señor a decir eso para gloria y honra de mi Señor, no para quedar bien contigo o agradarte. Ese es un enviado.

La oratoria puede conseguir cosas tremendas. Tocas un botón verbal y la gente llora. Tocas otro y la gente ríe. Y así con los pactos, los compromisos, las culpas, las obligaciones, las sujeción, etc. Dios no anda en eso. Dios anda buscando edificar algo.

Queremos que Dios nos unja. Y lo va a hacer. Lo hizo con ellos no tiene por qué no hacerlo con nosotros. Va a poner corazón, sabiduría e inteligencia en los que mueva para poder hacer, ¿Cuánta obra, dice? ¡Toda obra!

Olvídate ya mismo de todos los títulos conocidos y por conocerse. Dios va a poner en los que Él elija y levante, un corazón apto para toda buena obra. No para algunas, para todas. Un estudio bíblico no fabrica un líder. Dios levanta a un líder natural que luego, obviamente, deberá respaldar su trabajo con Biblia. Dios no viene a levantar a los muy capacitados, Dios capacita los que luego va a levantar.

¡Así es como funciona, doy fe! Lo hizo conmigo, no tiene por qué no hacerlo contigo. No soy ni mejor ni peor que tú, soy diferente. Todos somos diferentes. Dios nos creó diferentes para luego utilizarnos en las distintas facetas. Dios no creó soldaditos de plomo autómatas que sólo saben repetir amén, aleluya y gloria a Dios.

Ese es el orden de Melquisedec. Ni laicos ni ministros, uno por cada lado y percibiendo salarios por hacer un trabajo santo de manera “altamente profesional”. ¿Quién dijo que eso era un mérito? En el orden de Melquisedec no hay jefes ni sujeciones.

Sólo hay conductores emergentes para cada ocasión. Dios los designa y el resto lo sabe en el espíritu y ni se les ocurre contradecir o cuestionar. ¡Es un privilegio servir así! ¡Tienes victoria garantizada! ¿Me quieres decir de qué otro modo puedes asegurarte eso?

La sabiduría es la palabra chacan. Significa “hábil en toda técnica de trabajo”. Inteligencia, prudencia, sagacidad. La sabiduría divina es la que incluye todas estas cosas. Nada que ver con cristianitos medios tontos que muchos se han encargado de crear para mostrar al mundo como prueba de que la religión o la fe vuelven estúpidos a los hombres. Satánico ciento por ciento.

Esto, no sé si te has dado cuenta, no ha tenido una estructura de mensaje clásico y convencional. Estos son, apenas, algunos principios que te enseñan que Moisés murió, y que como Dios mismo ha dicho, como hizo con Moisés hará contigo.

Esto quiere decir que cuando termine este audio, yo desaparezco y a ti te produce algo de vacío, seguramente. No te preocupes, es normal, a todos nos sucede. Pero cálmate y no te desesperes ni me pidas el teléfono; tú no necesita verme a mí, tú necesitas encontrarte con Cristo. Hoy. Ahora.

Déjame ahora, en el final de este trabajo, darte una palabra ungida de parte del Señor por medio de Pablo a los Filipenses, texto que hago mío y no con referencia a una iglesia global, amplia y desconocida. Lo hago mío dedicado y dirigido a ti, que me escuchas todas las semanas o todos los días, y sabes que no te estoy mintiendo, ni manipulando, ni sojuzgando ni abusándote. Que sólo estoy enseñándote estas cosas para que tu madurez, crecimiento y victoria sean para la gloria y la honra del Señor Jesucristo, nombre por sobre todo nombre en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.

(Filipenses 1: 3) = Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, (4) siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, (5) por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; (6) estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; (7) como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.

(8) Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.

(9) Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, (10) para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, (11) llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Perdona la osadía de decirte esto, pero sé que Dios va a terminar la buena obra que comenzó en ti, porque yo te tengo en el corazón. O sea que el mismo Dios que está sobre mí, será el que venga sobre ti. El mismo que avala mi fortaleza, avalará tu fortaleza.

Que la gracia que de nosotros pueda estar fluyendo, se introduzca en tu casa, en tu familia, en tus hijos, y que abra camino amplio para que Dios, que es mi Dios, que es tu Dios, supla todas tus necesidades conforme a su promesa.

Y no estoy hablando de ciertas o determinadas personas, estoy hablando de una clase, de la clase de gente de Dios. Del Dios que ha hecho de mí lo que tú supongas que yo soy, y que hará de ti lo que deba hacer si tú así lo deseas y se lo permites. En el nombre amado de Jesucristo de Nazaret. Amén.

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Ritual o Poder de Dios

Hemos estado hablando en muchos estudios anteriores de tiempos de cambio, de tiempos de restauración. De una nueva época en la iglesia de Cristo Jesús, en la cual será necesario restaurar todas las cosas.

Dios está enviando una unción apostólica, y cuando hablamos de lo apostólico, tiene que ver con el establecimiento de lo celestial sobre la tierra. Lo apostólico no es un hombre enseñoreándose sobre muchas iglesias.

Lo apostólico es ver a los diseños de Dios descendiendo sobre una generación apostólica, donde cada persona es una persona apostólica, con un destino divino que tiene que llevar a cabo sobre la tierra. Eso es lo que Cristo Jesús va a levantar hoy, aquí y ahora. ¿Estás allí? ¡Sujétate! No a mí, no a hombre, a Jesucristo, rey de reyes, Señor de señores.

Y una de las cosas que está haciendo la unción apostólica, es regresar al principio, regresar a los fundamentos de la Biblia, para que podamos tener, no solamente la gloria de la casa primera, sino como está escrito: que la gloria de la postrera será mayor que la primera.

Hay muchas cosas que necesitan ser restauradas. Ya hemos dicho alguna vez que, si hoy tuviéramos en claro y en nuestras manos el diseño específico y preciso de lo que Dios quiere hacer, la iglesia se encontraría en otra situación y condición.

Y eso por qué: porque hemos extraviado esos diseños, por causa de seguir fiel y ciegamente a estructuras de hombres. Y por esa causa no hemos accedido al nivel de gloria que en forma natural y casi obvia deberíamos disfrutar como iglesia del Señor en la tierra.

Entiende esto: Jesús dio su vida no para que tú, luego, construyeras alrededor de su martirio y sacrificio una nueva religión. Créeme que no lo hizo para que tú, luego, vayas a sentarte cada domingo a un cómodo banco y decir casi con orgullo que eres miembro de tal o cual iglesia importante de tal o cual ciudad importante de tal o cual país importante.

Jesucristo dio su vida para crear una iglesia que fuese el organismo vivo más poderoso y más sobrenatural que el planeta haya experimentado o experimente en el futuro. Tú y yo somos llamados a ser seres sobrenaturales.

Tú y yo somos llamados a ser gobernantes de un Reino que no es de este mundo, y traer los diseños de Dios a la tierra para que esta tierra sea impactada por todo el poder de la gloria de Cristo Jesús.

Jesús nos llama a ser seres sobrenaturales. Él dijo: mayores obras haréis vosotros, porque yo voy al Padre, que las que yo hice cuando estuve aquí en la tierra. Desgraciadamente, esa no es la realidad de la iglesia de hoy.

Hemos visto a hombres y mujeres levantándose en Dios con gran poder, pero es tan sólo una minoría. Y Jesús no pagó el precio por una minoría, pagó el precio por toda una generación. Por un cuerpo, que es la iglesia. Y si somos el cuerpo de Cristo, ternemos que movernos en coordinación con la cabeza. Y si la cabeza es todopoderosa, el cuerpo es todopoderoso sobre la tierra.

¿En dónde hemos estado fallando? ¿En dónde perdimos la herencia espiritual más importante? ¿En qué cosas humanas entró la iglesia para perder el poder de Dios? Dice la palabra que a todo aquel que cree estas señales le seguirán: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, pondrán sus manos sobre los enfermos y éstos sanarán, si comieren cosa mortífera no les hará daño y si les mordiere una serpiente no les pasará nada.

Estas son las señales que siguen a los que creen, pero hoy en día mucha gente dice “yo creo”, pero estas señales no los están siguiendo. Entonces tenemos un problema aquí. O esa persona no está creyendo o esas señales no están viniendo sobre la iglesia por alguna otra razón.

Yo creo que la primera de todas estas razones es la respuesta: no estamos creyendo en lo que deberíamos creer. Hoy Dios quiere hablarnos de una de las verdades esenciales. Dios está restaurando las verdades bíblicas.

Dios está abriendo los ojos, porque solamente desde una unción apostólica y profética podemos ver como Dios ve, podemos ver cómo los cielos ven, podemos entender las cosas como Dios quiere que las entendamos. Hoy quiero hablar de la herencia más importante que Jesús nos dio desde la faz de la tierra.

Una herencia donde se encuentra todo su legado de poder, todo su legado de sabiduría, todo su legado de entendimiento y de todo cuanto se te ocurra. Se trata de la herencia más formidable que gente alguna pudiera recibir de alguien.

Quiero que veas conmigo el capítulo 2 del Libro de los Hechos, la escena que se desarrolla en la iglesia primitiva. Pedro termina de pronunciar un mensaje a partir del cual se han convertido tres mil personas, el día de Pentecostés.

(Hechos 2: 42) = Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, (Fíjate que son los apóstoles los que establecen doctrina, no los pastores.) en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

(43) Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

(44) Y todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; (45) y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

(46) Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, (47) alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Quiero que notes la presencia de algunas verdades muy poderosas en este texto histórico que acabamos de leer. Dice que esta clase de iglesia vivía en medio de maravillas, señales y prodigios que eran hechos por medio de los apóstoles.

Dice también que la iglesia primitiva, tenía el favor de todo el pueblo. O sea que, ser cristiano, en aquel entonces, era algo tremendamente maravilloso. El pueblo los veía y algo los hacía brindarles su favor de manera inmediata, eliminando todo temor o desconfianza clásico en aquellos tiempos.

Había algo maravilloso en esta gente, había un nivel de vida, un nivel de luz, había un nivel de amor en ellos que causó que tuviesen el favor de todo el pueblo. Hoy, la iglesia cristiana carece del favor del pueblo.

En muchos casos, dicen: “no, yo mejor prefiero que no sea cristiano mi empleado, porque los cristianos defraudan, los cristianos mienten o se comportan de modo irresponsable.” Y no es toda mentira o exageración.

Yo creo que como iglesia hemos perdido la esencia del cristianismo, hemos perdido el respeto que la iglesia cristiana debe tener, hemos perdido noción de quienes somos, hemos perdido nuestra identidad como seres espirituales. La palabra “cristiano” quiere decir: “pequeños cristos”.

Esta iglesia tenía el favor de todo el pueblo. Y cuando tienes el favor de todo un pueblo, no vas a negarme que se te facilitan una serie de cuestiones que hoy no tenemos facilitadas en lo más mínimo. La gente se pelea por darles ayuda a los hijos de Dios. ¿Es así ahora donde tú vives?

Pero fíjate cómo sigue el texto. Dice que tenían el favor de todo el pueblo, pero luego agrega que, precisamente, porque tenían el favor de todo el pueblo, el Señor añadía cada día a ellos a los que habían de ser salvos.

O sea que, la vida de la iglesia proyectaba de tal manera a Jesucristo, que Él añadía a esa iglesia a todos los que habían de ser salvos. Tenían el favor de Dios. Gozaban de una enorme y maravillosa reputación en su marco social. Había señales, había prodigios, era maravilloso ser un cristiano.

Y ellos hacían algo que produjo este tipo de reacción en el pueblo. Que produjo este tipo de poder en medio de ellos. Porque aquí dice que no solamente las grandes maravillas y prodigios se hacían por medio de los apóstoles, sino que también por intermedio de la gente común, se producían sanidades, liberaciones por una simple razón: las señales seguían a los que creían.

¿Qué hacían ellos que nosotros ya no hacemos? Si pudiéramos entender qué cosa ocurrió entre ellos en aquel tiempo, tranquilamente podríamos hacerlo una realidad en nuestros días. Eso sí; será necesario que nosotros podamos entender de una buena vez, lo que ellos entendieron.

Y lo que ellos entendieron, eran estas cuatro cosas: versículo 42. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. El partimiento del pan constituye, muy probablemente, una referencia a la Cena del Señor como parte de una comida regular.

Cuatro cosas. Cuatro sencillas cosas que transformaron el mundo de su época. Y hoy quiero hablarte de una de estas verdades que son fundamentos sólidos de la iglesia de Cristo Jesús, y es el partimiento del pan que es lo que hoy denominamos como Santa Cena.

Y cuando hablamos de la Santa Cena podemos observar que, en la gran mayoría de las congregaciones, esto se ha convertido en un ritual sin vida. Un simple ritual religioso que en algunos lugares se celebra una vez por mes, en otros una vez al año, en otros cuatro veces al año. ¿Por qué las diferencias? ¡Ah, no lo sé! ¡Pregúntales a sus viejos cabezones gestores doctrinales de sus denominaciones!

¿Y qué pasa, normalmente, cuando en la mayoría de estos lugares toman la Santa Cena? Pues nada. En la mayoría de las congregaciones, más allá de algunos rostros con muecas de santidad (?), no pasa absolutamente nada. Las vidas continúan igual, así que es dable suponer y aseverar que la Santa Cena no ha transformado a nadie en los últimos años.

No fue así en la iglesia primitiva porque ellos cultivaban la doctrina de los apóstoles, y ellos enseñaron la esencia verdadera de la Santa Cena. La forma en que Jesús nos la dio. Juan capítulo 6. Ahí vamos a ver a Jesús estableciendo esta tremenda herencia en medio de su pueblo.

Hubo mensajes de los que Jesús pronunció, que iban a traer división. Que en la forma en que fueron expresados, hicieron que muchos de los discípulos ya no le sigan. ¿Por qué? Porque Jesús quería entregarles la herencia más poderosa a aquellos que estuvieran seguros que iban a seguirlo a Él.

Esta no era una herencia que pudiera caer en cualquier gente. Después de oír este mensaje, muchos dejaron de seguirle. Pero los que sí lo siguieron, entraron en una dimensión de poder que es la que Dios quiere que tú y yo tengamos.

La gran pregunta que hoy se hace la iglesia, hoy, es cómo podemos hacer las obras de Dios. Mayores cosas haréis vosotros, por cuanto yo voy al Padre. Y esta era la pregunta que la iglesia primitiva también le hacía a Jesucristo: ¿Cómo podemos hacer las obras de Dios?

Entonces, aquí se encuentra el pueblo de Israel observando a Jesús que acaba de hacer un gran milagro. Acaba de multiplicar los panes, y Jesús entonces les dice que ellos no lo están siguiendo por las maravillas que hizo, sino porque les ha dado pan y se saciaron.

(Juan 6: 27) = Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

Trabajad, no por la comida. Hace ya mucho tiempo que vengo compartiendo contigo estudios donde te he mostrado que Dios está buscando que en estos tiempos sus hijos dejen de lado las cosas de este mundo, las cosas materiales, y Él lo hace hablando de cosas más profundas, como es la comida. La comida que no perece. Trabajar no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece.

(28) Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

Esta es la gran pregunta: ¿Qué tengo que hacer para hacer las obras de Dios? A Jesús le preguntaban: ¿Cómo haces tú las obras de Dios? Y Él les respondía: El Padre en mí es el que hace las obras. El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.

Y ahora se juntan alrededor de Jesús, habiendo visto esta gran multiplicación de panes, y le dicen: Señor, enséñanos, ¿Qué debemos hacer para hacer las obras de Dios? Y Jesús va a responder con el sermón que sacude la historia de la iglesia. Va a responder con la herencia más importante que Él nos pueda dejar, y donde está la clave para hacer las obras de Dios.

(29) Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

O sea que, la obra de Dios es que nosotros creamos en el que Dios envió. Pero resulta ser que creer en Jesús no se limita a creer que Él está sentado a la diestra del Padre. Todas las denominaciones cristianas y pseudo cristianas creen que Jesús está sentado a la diestra del Padre.

Esto no es a lo que Jesús se refirió. Jesús dijo: Si queréis hacer las obras de Dios, tenéis que creer en mí. Y ahora va a explicar qué significa creer o qué quiere Jesús que nosotros creamos. Entonces empieza a hablar del maná y dice que Él es el pan que descendió del cielo. Y ahí comienza a desplegar un sermón que va a traer una tremenda enseñanza destinada al entendimiento lógico de todos sus discípulos.

(Verso 51) = Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

(52) Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

(53) Jesús les dijo: de cierto, de cierto os digo, si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

La iglesia cristiana, en un afán de contrarrestar la tremenda herejía de la transubstanciación, se ha pasado de largo. ¿Y por qué digo herejía de la transubstanciación? Porque el origen de esta doctrina no viene de Dios, sino que es un ritual egipcio que se infiltró en la iglesia primitiva.

Cuando Jesús quiere convertir algo en algo, lo hace. ¿Cuántos creen que Jesús convirtió el agua en vino en las bodas de Caná? ¿Cuántos han creído, en cambio, que esa agua siguió siendo agua y que ellos, tanto como para quedar bien con el nuevo profeta, decían ¡Oh, qué buen vino!?

Si Jesús quiere convertir algo en algo, lo puede hacer. Él es Todopoderoso, Él lo demostró. Cuando quiso convertir las aguas en una senda sólida, lo hizo. ¿O no caminó sobre las aguas? No tiene ningún problema en cambiar los elementos de la naturaleza en otra cosa.

O sea que lo que estoy queriendo decirte es que si Él quisiera que el pan se convirtiera en un pedazo de carne, lo haría sin problemas. Y si quisiera convertir un vaso de vino en sangre, tampoco le costaría ningún esfuerzo. ¿Es coherente con lo anterior lo que te digo, o no?

Jesús es suficientemente poderoso para hacer lo que quiera hacer y punto. La iglesia evangélica, y desde el principio de la reforma, empezó a levantarse grandemente en contra de las doctrinas católicas romanas. Y en base a eso, de una de las cosas que la iglesia evangélica se distanció totalmente, fue de la Santa Cena. Y la convirtió en un ritual no sólo sin vida, sino también sin forma.

Como no creemos en la transubstanciación, entonces creemos que esto es solamente un símbolo, y lo comemos para recordar el viejo pacto que tenemos con Dios de salvación, y luego seguimos como si nada nuestras diarias rutinas de vida.

Es así que solamente lo convertimos en un recordatorio de un viejo pacto, por lo que aquella comunión real no sólo perdió su esencia, sino que además también perdió su vida, en el momento de la reforma.

Quiero que recuerdes que los tiempos de la reforma, en el siglo dieciséis, no tenían unción ni profética ni apostólica. Era, simplemente, una pequeña luz que vino del cielo, para sacudir a un remanente y hacer que saliera de las abominaciones del oscurantismo que se estaba dando en Europa.

Entonces, dice Jesús: De cierto os digo, si no coméis mi carne y bebéis mi sangre, no tenéis vida en vosotros. Tenemos que recordar algo que seguramente has estudiado conmigo en algún momento. Somos seres tripartitos.

Yo soy un espíritu. Tú eres un espíritu. Cuando dios te habla, le está hablando al espíritu que mora en ti, no a ti humano, carne, huesos, polvo. Tú has salido de Dios. Tú eres espíritu. Tu persona espiritual es quien realmente tú eres.

Vivimos dentro de un cuerpo. Y pensamos, tenemos sentimientos y emociones a través de un alma. Pero, esencialmente, soy espíritu. El hombre, y muy particularmente el cristiano, vive en dos dimensiones.

El Reino de Dios no es de este mundo. El Reino de Dios es una realidad invisible que está en medio de nosotros, alrededor de nosotros, en él nos movemos, estamos y somos. La realidad realmente verdadera, lo que permanecerá para siempre, es el Reino de Dios.

Todo lo material que tú ves alrededor tuyo, pasará, perecerá y dejará de existir. Pero todo lo espiritual que hay en nosotros, permanecerá para siempre. Entonces, la realidad verdadera, es el mundo espiritual. Yo soy un espíritu.

Ahora, Jesús está diciendo: el que come de mi carne y el que bebe de mi sangre, tiene vida en sí mismo. Y si tú no comes ni bebes, no tendrás vida en ti .Cuando alguien toma los elementos de la Santa Cena, lo que vemos es vino, fruto de la vid. No es otra cosa que fruto de la vid.

Mi naturaleza material, mi carne, mi boca, mi sistema digestivo, al tomar esto, estará tomando fruto de la vid. Todo mi ser, clínica y genéticamente, no va a reconocer en lo que tomo hemoglobina, va a reconocer jugo de uva, mosto o como se llame la esencia del vino literal.

Mi cuerpo, entonces, está tomando jugo de uva, que normalmente llamamos vino. Pero resulta que yo no soy carne. Yo soy un espíritu. En el mundo espiritual, entonces, al consagrar este fruto de la vid, mientras mi cuerpo natural está tomando vino, mi espíritu, literalmente, está bebiendo la sangre de Jesús.

Al comer yo el pan, estoy comiendo precisamente eso: pan. No estoy comiendo un filete o bife de carne. Es pan. Mi cuerpo natural, come pan. Pero mi espíritu, literalmente, está comiendo la carne de Jesús. La realidad espiritual se hace real y verdadera, al yo participar de este acto.

Jesucristo quiere legarnos el mismo poder y la misma vida que estaba en Él. Jesús venía para ser establecido como la cabeza de un gran cuerpo, pero ese cuerpo y esa cabeza, tenían que ser de una misma esencia espiritual. Entonces Jesús está hablando de esa esencia y de ese cuerpo espiritual, y dice:

(53) Jesús les dijo: de cierto, de cierto os digo, si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

(54) El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

¿De qué está hablando Jesús? ¿Qué es la vida eterna? La vida eterna no es que tú nunca te vayas a morir y que vivas por siempre, por siempre y por siempre. La vida eterna es la vida de Dios, que es eterna, Él es la eternidad, Él es la vida y nunca muere, y cuando esa vida eterna penetra al hombre, al espíritu del hombre, es esa vida eterna la que está penetrando tu espíritu, para darle vida eterna a tu espíritu.

Cuando comes la carne de Jesús y bebes su sangre, estás comiendo y bebiendo vida eterna. Cuando tomas esa sangre, todo tu cuerpo espiritual comienza a impregnarse de esa vida eterna. Porque la sangre de Jesús penetra todo tu espíritu, y comienza a vivificar cada área de tu espíritu.

Y de tu espíritu empieza a traspasarse a toda tu alma, el poder de la sangre de Jesús que comienza a invadirte. Y no estoy hablando de un pequeño sorbo de buen vino que te bebes como ritual una vez por mes o dos veces al año, sino verdadera bebida que estás bebiendo y que va impregnando todo tu ser espiritual, todo tu ser anímico y todo tu cuerpo.

(Verso 55) = Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida.

(56) El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece y yo en él.

Lo que quiero que veas es que, cada vez que Jesús va a traer una verdad del Reino espiritual, y nos las va a hablar en forma de palabras que podamos entender, el Espíritu Santo en Él va a escoger con sumo cuidado las palabras que representan esas verdades espirituales.

Jesús está hablando de esta vida, de este comer, y está usando símbolos cotidianos. Comer y beber, es algo que hacemos todos los días. Para que tu cuerpo natural viva, necesitas comer y beber. No podría vivir tu cuerpo natural si comieras un pequeño trocito de carne, y bebieras un pequeño sorbo de agua, dos veces al año o una vez por mes. Tu cuerpo se moriría.

Jesús está usando términos cotidianos, porque está tratando de darnos una verdad eterna, y es la verdad en donde está radicada la herencia más importante para nuestro cristianismo. El que come mi carne y bebe mi sangre, esta es verdadera comida, esta es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece.

Tercer verbo cotidiano. Permanecer significa: estar en algún lugar todos los días. Dice que la iglesia primitiva, partiendo el pan en las casas, ¿Cuándo? Todos los días. ¿Cuántos de ustedes han leído y entendido esto? ¿Cuándo comían y partían el pan? ¡Todos los días! ¿Y en dónde lo hacían? ¡En las casas!

A esto no lo estamos viendo en lo que nosotros llamamos iglesia, hoy. Por eso es que Jesús está enseñando hoy una verdad espiritual que va a cambiar todo nuestro sistema espiritual, toda nuestra alma y todo nuestro cuerpo.

Estamos diciendo ya desde hace mucho tiempo que no es lo que hablamos lo que tiene poder, sino desde qué lugar lo estamos hablando. Desde dónde lo estamos hablando. Y tomamos como ejemplo a los hijos de Esceva, que intentaron echar fuera un demonio, diciendo: “¡En el nombre del Jesús que predica Pablo, te echamos fuera!”

Conoces el final de la historia. El nombre de Jesús no funciona si no estás invadido de la presencia real de Jesús. No funcionó en el caso de los hijos de Esceva. Y no funciona en los hechiceros que nombran a Jesús o a Dios para sus trabajos de ocultismo, ni en los personeros de la Nueva Era que también quieren usar Su nombre o el de los ángeles para sus trabajos.

Entonces, no es de lo que estoy hablando, sino desde qué realidad espiritual lo estoy haciendo que el nombre de Jesús toma poder para hacer la obra que tiene que hacer. Lo mismo sucede cuando se habla acerca de la sangre de Jesús.

Hoy nos enseñan a repetir como papagayos: “¡En el nombre de Jesús! ¡En el poder de la sangre de Jesús! ¡Me cubro con la sangre de Jesús! Y le hablamos a los demonios y les decimos: “te aplico la sangre de Jesús” pero, en la gran mayoría de nosotros, estamos vacíos de la sangre de Jesús en nuestro espíritu.

Entonces, el temor sigue manifestándose, y tenemos tan poco poder porque una cosa es lo que decimos y otra lo que somos. Haz una prueba allí donde te encuentras. Levanta tu mano derecha lo más alto que puedas. Déjala así hasta que yo te diga. No la muevas ni la bajes.

Quiero avisarte que si la dejas así por espacio de diez minutos, vas a comenzar a sentir un tremendo dolor en tu brazo. ¿Sabes por qué? Porque está dejando de llegarle sangre. Primero se va a dormir y luego a paralizar. Y si lo dejas así por un día, se te hará una gangrena y tendrán que cortarlo. ¿Y todo por qué? Porque ha dejado de recibir ese líquido vital llamado sangre.

Esta es la vida cristiana que llevamos hoy en día. Pretendemos subsistir con palabras, pero sin tomar la esencia vital que está detrás de esas palabras. El que bebe de la sangre de Jesús, bebe la vida eterna. ¿Estás empezando a entender por qué?

Le estás comenzando a dar vida a tu espíritu. Esa vida comienza a traslucir a través de tu mente, invade tus pensamientos, las intenciones de tu corazón. Empieza a modificar todo porque esa sangre está viva. La vida de Jesús está en su sangre, y cuando bebes de esa sangre, todo tu ser se impregna de Su esencia.

Si hay cualquier dolencia, cualquier enfermedad, la sangre de Jesús comienza a absorber en ella misma cualquier enfermedad que esté en ti. Jesús quería darnos la mayor herencia que pudiéramos tener: una generación de gente a la cual, viéndolos, los demás dijeran: hay algo especial en ellos.

El mundo te miraría y diría: algo está manando de él, algo que yo no tengo, algo diferente. ¿Por qué? Porque en la sangre de Jesús está la luz. Dice que Él es el Verbo. Y la Vida era la luz de los hombres. Y la luz en la tiniebla resplandece y las tinieblas no pudieron prevalecer.

Cuando todos los días la gente se acerca a los laboratorios bioquímicos para realizarse diferentes baterías de análisis, ignoran que en una gota, en una simple gota de su sangre, hay un grado de información genética y patológica superior en millones a su propio tamaño.

No sería la primera vez que un laboratorista tiene problemas para leer los contenidos de la sangre de un creyente genuino. Hay una realidad espiritual que se trasluce al cuerpo. Se llama luz. Y la luz es revelación de Dios y va a inundar toda tu mente, y va a echar fuera toda confusión.

La luz te va a traer los diseños de Dios. La luz es la revelación que te va a hablar. La sangre de Jesús te va a hablar. Dice la Palabra que la sangre de Jesús habla más que la sangre de Abel. Porque la sangre de Abel hablaba para venganza, pero la sangre de Jesús habla para misericordia, para redención, para decirte que todavía puede hacer algo poderoso contigo, para decirte que el diablo no tiene el poder, sino que el poder lo tiene Cristo. La sangre de Jesús comienza a hablar cuando todo tu ser está inundado de su esencia.

No es un asunto de fórmulas, es un asunto de autoridad real. No es lo mismo decir “La sangre de Jesús”, que tu ser todo esté impregnado de Su sangre. Entonces, la voz de fe se une a la sangre que está en ti y el poder tremendo sale y vence lo que se le cruce por delante, sin excepciones.

Él dijo: mi carne es verdadera comida, y: mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Quiero que ahora veas a uno de los grandes detonadores de la oración. ¿Qué dice Juan capítulo 15, donde Jesús habla de la vid?

Dice: Yo soy la vid y vosotros sois los pámpanos. Y luego dice: si vosotros permanecéis en mí y yo en vosotros, pedid todo lo que queráis al Padre, y yo lo haré. ¿Qué tengo que hacer, entonces, para permanecer en él? El que comiere de mi carne y bebiere de mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

Entonces la oración ya no es una oración de alguien que se está quejando, ya no es una oración vacía de una mente que está queriendo pedirle cosas a Dios, sino que es una oración unida, que sale del Espíritu de Dios, que sale desde Cristo mismo, fluyendo la vida eterna.

El que se ha unido a Jesús, un espíritu es con él. La vida está circulando, está permaneciendo en él. Y entonces, el poder de intercesión de Jesús empieza a hablarte a través de la sangre. Y allí es donde puedes pedir todo lo que quieras, y el Padre lo hará.

Los hijos del Reino tienen el poder para bajar cualquier cosa desde los cielos a la tierra. Cuando entendemos los principios de la más grande herencia que Jesús nos dio. La más grande herencia no fue llenarnos de Biblia, la más grande herencia no es que vayas al templo.

La mayor herencia es que comas de su carne y bebas de su sangre. ¿Cuándo? Todos los días, para que puedas permanecer en Él y Él en ti. Verso 57. Recuerda que estamos contestando la pregunta que le hicieron a Jesús: maestro, ¿Qué tengo que hacer para hacer las obras de Dios?

(Verso 57) = Como me envió mi Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

(58) Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

¿Cómo lo envió el Padre viviente? El padre viviente lo envió siendo la vida eterna, unido a su naturaleza humana en el óvulo de María. Él decía: el Padre en mí es el que hace las obras. Es la sangre. La vida se encuentra en la sangre.

Y para que el óvulo de María pudiese ser engendrado, el Espíritu Santo trajo la sangre del Padre, la vida del Padre, porque solamente el varón puede heredar la sangre. El único impartidor de sangre es el hombre, no la mujer.

La sangre descendió del Padre y penetró el óvulo de María, para que la vida del Padre fluyera y viviera a través de él. Por eso Él dice: el que me ha visto a mí, ha visto al Padre. De la misma manera que el Padre me envió, el que come de mi carne, yo también viviré por él. Y haréis las mismas obras, y aún mayores, porque yo voy al Padre.

Él decía: no hago nada que no vea hacer al Padre; no digo nada que no oiga hablar al Padre. De la misma manera. De la misma manera. Por eso Jesús les habló a sus discípulos, y les dijo: El mundo no me verá más, más vosotros me veréis. ¿Por qué? Porque el comer de su carne y beber de su sangre va a abrir los ojos espirituales.

Cuando Jesús sale de la tumba y resucita, dice que iban dos de sus discípulos por el camino de Emaus. Y dice que se apareció en medio de ellos y comenzó a hablarles de las escrituras, pero ellos no lo reconocían. Pero dice: cuando llegamos y partió el pan, nuestros ojos fueron abiertos, y vimos que era el Señor.

Cuando comes el pan, los ojos espirituales se abren. Ellos decían que sentían cómo el espíritu se movía dentro suyo cuando él hablaba, pero sólo lo vimos cuando el pan se partió. De la misma manera. De la misma manera. ¿Quiénes, unos cuantos? ¡No, la iglesia toda!

Cuando dijo que el mundo no lo vería más pero vosotros, dijo, me veréis, ¿A quién se refirió? A la iglesia toda. Por eso Juan decía: todo el que peca no le ha visto ni le ha conocido. A esto lo escribió mucho después de la ascensión.

El mundo no me verá más, pero vosotros me veréis. Porque el que tiene la vida del Padre, la sangre está contenida en la vida del Padre. La vida y la sangre abren los ojos para que veas. En 2 Corintios 3, dice que donde está el Espíritu de Dios, allí hay libertad.

Y no me refiero a cantar, saltar, batir palmas y dar aullidos de júbilo. Estoy hablando de un nivel de libertad que solamente la vida y la sangre, operando juntas pueden producir en cada uno de nosotros. Donde está el Espíritu de Dios hay libertad para mirar a cara descubierta la gloria de Dios.

Hoy todavía se predica, erróneamente, que el hombre tiene la imagen de Dios. Cuidado; Adán perdió la imagen de Dios cuando pecó. Por eso es que dice que necesitamos ser transformados a su misma imagen.

¿Y cómo somos transformados en su misma imagen? Mirando a cara descubierta la gloria de Dios. Allí es donde tu espíritu comienza a ser transformado de niño a hijo glorioso de Dios. La sangre tiene el poder para abrir. La sangre abre.

Donde hay muros o impedimentos, la sangre tiene un poder abridor. La sangre abrió el infierno para que Jesús saliera con la victoria de la cruz. La sangre abrió la tumba para que Jesús resucitara. Dice la Palabra que por la sangre del pacto eterno Jesús resucitó de los muertos.

La sangre derramada, cuando el Padre la recibió en el arca no hecha de manos, en los cielos, esa sangre empezó a hablar. La sangre de Jesús habla. Y su sangre hablaba de la redención de todos nosotros. Por la sangre del pacto eterno fue resucitado Jesús.

La sangre tiene un poder que abre donde nada puede ser abierto. La sangre abrió la tumba, la sangre removió la piedra, y dice la Palabra que la sangre abrió los cielos para que nosotros pudiésemos llegar al trono de Dios.

El que tenga su entendimiento, abra su entendimiento. Porque Jesús no abrió los cielos para que nosotros digamos: ¡Oh! Se han abierto los cielos y yo aquí abajo, en la tierra! La sangre sigue abriendo los cielos, para que seas arrebatado aquí y ahora.

En el mundo espiritual existe la ley de los opuestos. Por la muerte Jesús conquistó la vida. Lastimando, lacerando todo su cuerpo, conquistó la sanidad. Cuando el pan es partido, entonces, el poder que parte, es el mismo poder que amalgama el cuerpo de Cristo.

La razón por la cual la iglesia está dividida en toda la tierra, es porque perdimos la mayor herencia que amalgama y une al cuerpo de Cristo. Y perseverando en la doctrina de los apóstoles, en comunión los unos con los otros, partiendo el pan y en las oraciones, el Señor hacía grandes milagros y prodigios.

Cuando el pan es partido, el cuerpo se empieza a amalgamar. El pan no solamente simboliza el cuerpo de Cristo de este tiempo, también consigue que tú dejes de hacer obra de hombre disfrazada de obra de Dios y empieces a hacer exactamente lo que Dios quiere que tú hagas.

Entonces tú tienes una visión cierta respecto a ir a un lugar que no conoces y ¿Qué haces? Empiezas a hablar con uno y con otro para ver si consigues algún contacto que te facilite la entrada a ese lugar. ¿Sabes qué? Obras de la carne. Dios las aborrece aunque parezcan buenas.

¿Qué quiero decir con esto? Que sí tú vas a hacer algo que Dios te manda hacer, no tendrás que buscar contactos ni rudimentos humanos; Dios lo hará como Él quiera. Y así como profetizó y cubrió de carne aquellos huesos secos transformándolos en un cuerpo, así lo hará contigo y con tu ministerio.

(1 Corintios 11: 23) = Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; (24) y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

Esto es mi cuerpo, que por vosotros es partido. Quiero que oigas esto en el espíritu. Tú eres Jesús, tu cuerpo está muerto en la cruz, molido, horadado, traspasado. Esto es mi cuerpo, que por causa tuya fue partido.

Cuando vemos cada herida en Jesús; cuando vemos cada parte de su desfiguración, porque en cada parte en que su sangre fue derramada, hay un poder diferente, y en cada parte de esas heridas, las heridas tienen un nombre, y en ese nombre están tus pecados.

Esos son tus propios clavos. Todos esos pecados están en las llagas de Jesús. Tú miras tus pecados y sabes qué sabes. Esto es lo que has hecho. Y a esto se refiere cuando dice que este es su cuerpo que por tus pecados es partido.

Pregunto: ¿Cómo puedo yo mirar a Jesús y saber perfectamente que cada llaga, que cada lastimadura de los clavos, que cada herida por látigo, es producto de mi pecado? ¿Cómo puedo mirar y saber todo eso y después darle la espalda y volver a cometerlos sin la menor preocupación?

Cuando la iglesia primitiva partía el pan, de inmediato tomaban conciencia que a ese cuerpo, partido, lo habían hecho pedazos ellos mismos con sus pecados, sus comportamientos y todas esas cosas que en el mundo están tan bien vistas, aceptadas y hasta promocionadas.

Por eso es que Él dice: haced esto, en memoria de mí, tú y yo sabemos esto; y por es que podemos vivir en una forma diferente. ¡Hermano! ¡Yo quisiera llevar esa vida santa de la que usted me habla, pero no puedo! ¡Estoy atado a pecados y vicios!

Hermano amado. Hermana amada. Hay poder para vencer todo pecado. ¿Me entiendes bien? ¡Todo pecado! Cuando comes el pan, estás comiendo el mismo poder de Jesucristo, que venció al pecado en la cruz del calvario. Estás tomando la vida que derrotó a Satanás. Estás tomando del poder que deshace el cuerpo del pecado dentro de ti.

¡Pero hermano! ¡Es que yo quisiera amar a mis enemigos, quisiera poder perdonar a esa o esas personas que me lastimaron, me humillaron, me violaron, me destrozaron la vida! ¡Quiero seguir a Jesús, pero vivo atormentado o atormentada por mi pasado!

Cuando bebo de la sangre de Jesús, está el perdón más maravilloso. Y tú también puedes decir, entonces: perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen. Y cuando bebo de su sangre, el amor más grande que fue manifestado en la cruz en la que Jesús murió por mí, me invade, me embarga y me acuna.

Y esa sangre comienza a circular por mis venas. Entonces no solamente soy capaz de perdonar a los que me han herido, sino que hasta soy capaz de amarlos como Jesús me amó a mí, que por ignorancia le hice a Él las mismas cosas que ahora me están doliendo a mí.

El amor es valiente, el amor es poderoso, el amor se abre camino donde no hay camino. Y cuando bebo de su sangre y como de su carne, estoy bebiendo de ese mismo amor que fue derramado en aquella cruz, por mí.

No necesitas depender de hombres. No necesitas depender de sesiones de liberación. Necesitas depender de Cristo. Y comer y beber de su cuerpo y su sangre, porque cuando lo haces, los demonios saben muy bien qué es lo que ha entrado en ti. Y no les queda otro camino que irse.

Porque en esta sangre está contenida toda la victoria que deshace todas las obras del mal. Y el diablo le teme a esta sangre, y cuando tú tomas de esta sangre, en el poderoso nombre de Jesús pasas a tener el poder para vencer lo que se te cruce por delante.

(Verso 25) = Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

(26) Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

¿Y sabes qué hacemos los cristianos? Tomamos la Santa Cena y decimos: anunciamos la muerte del Señor. ¡Amén! Cuando el Señor te llama a anunciar el evangelio, ¿Te paras en una plataforma y dices: “Este es el evangelio de Jesucristo” y luego te bajas?

¿No, verdad? Normalmente, mal, regular o bien, tú hablas de ese evangelio. Anunciar la muerte del Señor es lo que termino de hacer en este trabajo. Todas las veces que lo comieres y lo bebieres, habla de la muerte del Señor.

Conforme a la escritura judía, esto que aquí está escrito significaba revivir lo que había sido hecho. Revivir lo hecho. Eso es lo que se nos manda hacer en memoria de Él. Anunciar su muerte. Anunciar qué fue lo que hizo Jesús, y qué es lo que significa su muerte en la cruz. Por todos tus pecados, por todas tus enfermedades, por todas tus dolencias.

(Verso 27) = De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

(28) Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

(29) Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

(30) Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

¿Puedo decirte algo doloroso pero cierto? Esta es la condición actual de la iglesia. Una iglesia que perdió la esencia. Una iglesia que está haciendo un ritual. Una iglesia que come religiosamente y bebe religiosamente la Santa Cena, y continúa en sus propios pensamientos y continúa en sus propios caminos, sin discernir el cuerpo del Señor.

El juicio del Señor está sobre la casa de Dios, trayendo debilidades, enfermedades y muchos duermen. Dios va a levantar a una iglesia sana. Una iglesia que no nos haga pensar que Dios necesita médicos o psicólogos. Una iglesia que nos deje bien en claro que los médicos y los psicólogos necesitan a Dios, que no es lo mismo aunque suene parecido.

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La Última Generación

Las relaciones constituyen la llave para desatar nuevos niveles de potencial en tu vida. Transparencia, confianza, alianza, son las palabras del momento en el Reino de Dios. Como hemos hablado de la mentalidad apostólica y como hemos hablado de lo que es el mover presente, el énfasis de lo que Dios está haciendo ahora está centrado en estas cosas.

Es verdad que la revelación a veces destruye la previa interpretación de la palabra. De una palabra que a veces ha tenido interpretaciones erróneas. De todos modos, todo falso fundamento se cae con estrépito ante la revelación fresca de la palabra.

Pero para entender esta mentalidad apostólica tendríamos que ir más allá de lo que llamamos la restauración. Tendríamos que ir un poco más atrás de lo tradicional, un poco más atrás que el fundamentalista. Tendríamos que ir un poco más profundo que el ortodoxo.

Tendríamos que ir un poco más atrás que el católico, antes que tuviera ninguna de las percepciones doctrinales que nos han dividido. E indagar los principios y fundamentos de la iglesia, cuando simplemente existía creyentes.

La cristiandad, hoy, está muy lejos de lo que es la iglesia. La iglesia y sus fundamentos existen desde antes que la palabra cristiandad existiera. Había un tiempo en que lo que existía se llamaban creyentes, seguidores de Cristo.

En aquel tiempo, cuando comenzó el asunto, todos estaban fundados en doctrina apostólica. Por eso es que yo quisiera ir a esos días, para tener una idea, de cuál es el énfasis que Dios está trayendo, y así destruir todo concepto erróneo de lo que dios está haciendo, para así cerrar la brecha, y que no existan extremismos en la verdad que Dios está trayendo.

Recuerden que siempre que Dios revela una verdad, se presentan o aparecen extremos. Pero el hecho de que existan extremos, no anula la verdad. Y la verdad es que no puede haber un extremo sin un punto de partida. No puede haber nada falso, sin copiarse de algo real. No puede haber una copia sin un original.

Entonces, el mero hecho de que existen cosas falsas, nos indica que hay cosas reales. Ejemplo: que existan falsos profetas, nos está diciendo que los hay verdaderos. El mero hecho de que haya una doctrina falsa, nos está diciendo que debe haber alguna que es cierta.

(Hechos 2: 1) = Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

(2) Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; (3) y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

(4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

(5) Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.

(6) Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.

(7) Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿No son galileos todos estos que hablan?

(8) ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?

(9) Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, (10) en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, (11) cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

(12) Y estaban atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

(13) Mas otros, burlándose, decían: están llenos de mosto.

(14) Entonces Pedro, poniéndose de pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

(15) Porque estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

(16) Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: (17) Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; (18) y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

(19) Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; (20) el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; (21) y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

(22) Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; (23) a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole.

(Verso 36) = Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo.

(37) Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: varones hermanos, ¿Qué haremos?

(38) Pedro les dijo: arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

(39) Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

(40) Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación.

(41) Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

(42) Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Aquí vemos un fundamento muy común, y vemos que el capítulo 2 trae cuarenta y siete versos. Sin embargo, él expresó todo lo que tenía que expresar, acerca de la plenitud del Espíritu, en cuatro versos. Lo voy a explicar de nuevo.

En el capítulo 2, hay cuarenta y siete versos de instrucción, y Dios sólo usó cuatro para explicar el Pentecostés. Algo se ha desbalanceado en la cristiandad, de momento que la iglesia mayoritaria se ha estancado en el Pentecostés.

Cuando Dios, en cuatro versos, expresa el acontecimiento de la plenitud del Espíritu, y luego sigue adelante, a nosotros nos da la sensación que la iglesia se ha quedado encajada en el verso 4. Si el énfasis en la iglesia es la bendición de cuando fluye el Espíritu Santo, en el carisma que produce la fluidez del Espíritu Santo, en el mover de las lenguas, o cualquiera sea el mover que trae el Espíritu dentro de una congregación, todo lo que tiene que ver con mover del Espíritu, es Pentecostés.

La iglesia, de alguna forma se quedó estacionada en el verso 4. Sin embargo, la Biblia menciona lo que acontece en el verso 4, y pasa al verso 5 sin detenerse. La iglesia cristiana, cuando llega la plenitud del Espíritu, o cuando siente la bendición del Espíritu, entonces es que empieza la fiesta cristiana.

Sin embargo, en la iglesia original, tan pronto llegó el Espíritu, la gente se lanzó a la calle. Quiero que veas el énfasis que pone Dios en el propósito por el cual bautizó a su pueblo con el Espíritu. Creo que la iglesia ha reducido la experiencia de la plenitud del Espíritu, a la manifestación de lenguas como parte de un bullicioso decorado en el templo el domingo por la tarde noche.

Nota conmigo claramente que, cuando Cristo da las instrucciones para que ellos esperen en Jerusalén hasta que sean dotados de poder de lo alto, pasan una cierta cantidad de días, mientras todos ellos permanecen en un cuarto esperando la presencia del Padre.

Yo sé que nuestra mente religiosa nos dice que todos andaban ayunando, o que todos andaban orando, mientras esperaban con gran gozo la venida del Espíritu Santo. Sin embargo, si tú eres como yo, y entiendes que la oración sin las lenguas es redundante y no dura más de cinco minutos, estos hombres, ciento veinte pescadores, la mayoría de ellos solteros, me los imagino casi apretados, hombro con hombro, por espacio de diez días, pregunto: ¿Qué crees tú que estaban haciendo?

Si te los estás imaginando en oración durante las veinticuatro horas del día, tú eres mucho más religioso de lo que yo suponía que eras. Porque sin lenguas es durísimo orar más de diez, quince o veinte minutos. Y ellos no tenían ninguna, estaban esperándolas. Y no me vengas con los que oran largo pero repiten millones de veces las palabras “Señor”, “Aleluya” y “Gloria a Dios”, porque si bien esas palabras son buenas en sí mismas, eso no es orar, eso es pasar tiempo parloteando sin ton ni son.

Ellos eran una gente que no se conocía entre sí. Al menos en su gran mayoría. Algunos se conocían, pero otros no. Algunos quizás hasta no se gustaban. Imagínate a los jóvenes hablando de las señoritas y a las señoritas hablando de los jóvenes.

¿Cuál sería el tema de las conversaciones? ¡Diez días estuvieron todos juntos, allí! ¿Te lo puedes imaginar sin pintarme un cuatro religioso o una estampita digna de ilustrar un tratadito de esos que arrojamos por debajo de las puertas de las casas que procuramos evangelizar?

Ciento veinte fulanos, todos en un mismo cuarto. Sé práctico, deja la historieta quimérica de lado. Ciento veinte personas en un aposento. ¿Quién comparaba la comida? ¿Quién ponía el dinero para comprarla? ¿Quién decidía qué comprar y qué no comprar?

Diez días encerrados allí, tratando de conocerse. Quiero creer que después del tercer o cuarto día, cada uno sabía las minúsculas virtudes y los monumentales defectos de cada uno de los demás. Y para el quinto o sexto día, tiene que haber aparecido esos odios y rencores propios de los grupos obligados a compartir tiempo y espacio físico.

Hasta los asuntos relacionados con la higiene individual de cada uno tiene que haber sido motivo de aceptación o rechazo al prójimo. ¡Claro! Nosotros tenemos esa fotografía que han publicado los religiosos, de una gente toda recatada y santa, pero sólo procura imaginar a esos ciento veinte en un aposento que no era pequeño, quizás, pero que no sé si podía albergar a esa cantidad de personas.

Sin embargo, a partir del sexto o séptimo día, y como no hay otra cosa para hacer, ellos comienzan a dialogar entre ellos, a enterarse de cómo llegó el otro a esa misma fe que ellos tienen. Una interacción que lleva, poco a poco, a formar un grupo más o menos compacto. Recién allí es cuando llega la promesa.

Con esto te quiero enseñar que siempre Dios está esperando que existan ciertas condiciones terrenales que sean propicias para luego identificar como el fundamento para cualquier ministerio. Cuando Dios aguarda que haya ciertas condiciones terrenales para enviar su promesa, obviamente, está esperando que esas condiciones sean propicias para luego usarlas como patrón o fundamento para el comienzo de cualquier ministerio.

Cuando llega el Espíritu Santo, no estaba limitado a la experiencia de hablar en lenguas. El Espíritu Santo no vino para que la gente hablara en lenguas. Es una manifestación de la venida del Espíritu Santo, pero no es la única y no es ese el propósito de la venida del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo no está limitado a una experiencia en una reunión. Ellos recibieron, por aparición imprevista, lenguas como de fuego repartidas sobre la cabeza de cada uno de ellos y tuvieron una experiencia maravillosa, pero vale la pena mencionar que esa experiencia y de esa forma, nunca volvió a ocurrir igual.

Quiero decir que es posible recibirlo y no tener esa manifestación. Es más: el libro de Hechos está lleno de experiencias donde reciben el bautismo del Espíritu Santo sin tener la misma manifestación que se describe en el día del Pentecostés.

El Espíritu Santo no se limita a una experiencia emocional de un día de reunión; no se limita a la participación dentro de una congregación en una experiencia privada. Es más: hay miles de creyentes que hablan en lenguas y no tienen ningún tipo de precisión, tienen una vida atada y son muy religiosos en su proceder.

O sea que, en la plenitud del Espíritu, su presencia no está limitada a una experiencia en una congregación. Fíjate que todas las naciones del mundo estaban presentes en ese lugar. Obviamente, Dios esperó a que hubiese un foro internacional para enviar su agente embajador del cielo.

Dios esperó a que hubiera un foro internacional para enviar su Espíritu. Previamente, la venida del Espíritu está relacionada con un mover global, y no reducido a una denominación, una línea doctrinal o una experiencia en una iglesia. Espero que vayas entendiendo poco a poco lo que estoy diciendo.

Llega el mover del Espíritu a aquel aposento, comienzan a hablar en lenguas con un estruendo, pero vale la pena mencionar que ninguna de las personas que estaban afuera, vio lo que aconteció adentro. Y aun así, preguntaron: ¿Qué es esto?

No fue la experiencia de hablar en lenguas lo que vieron y que les hizo preguntar qué era aquello. Porque nadie los vio hablar en lenguas. Hablaron en lenguas en el aposento, la experiencia fue en el aposento, el avivamiento personal fue en el aposento, la vivencia emocional fue en el aposento, la bendición personal fue en el aposento.

Una vez recibida, se lanzaron a la calle con los libretos de Dios, y cada nación que se encontraba en la calle, escuchó hablar de Él en su propia lengua. Y se impactaron de sobremanera y dijeron: ¿Pero qué es esto?

Por eso el verso 7 dice: ¿Pero cómo, no son estos de la Argentina? ¿Y cómo los estamos oyendo hablar en chino, en inglés, en portugués, en la lengua del lugar donde hemos nacido nosotros? Cuando preguntaron ¿qué es esto? No estaban preguntando qué es este avivamiento pentecostal.

Estaban viendo a una persona de México, operando en una cultura y en una dimensión que estaba más allá de los límites de su propia cultura. Y para eso, mis queridos amigos, es el propósito del Espíritu Santo: para extralimitarme más allá de los límites que pone tu nación.

El Espíritu Santo, viene para lanzarte más allá de los límites de tu cultura e identidad nacional. Viene en un solo cuerpo internacional, para bautizarnos en un solo cuerpo global. La experiencia fue una sola: galileos anunciando las maravillas de Dios en idiomas internacionales.

Vamos a olvidarnos que hablaron en chino, en africano o en ruso, y vamos a entender que lo que el escritor intenta explicarnos es que la iglesia de Galilea tenía una declaración que podía ser entendida por cualquier nación.

Tenía una influencia aplicable y relativa a cualquier nación global. Debían comunicar el evangelio efectivamente en cualquier nación. Era una iglesia con una póliza foránea, no introvertida. No era una iglesia introvertida con cultos privados, era una iglesia con mentalidad apostólica.

Comunicaron a Dios efectivamente e internacionalmente. Una iglesia con una visión foránea, donde todo tú esfuerzo, estaba destinado a llevar una escucha hacia afuera. Tenía una motivación externa, no interna.

La gente se queda atónita, porque los galileos habitaban un pueblito donde, supuestamente, la limitación cultural, la limitación económica y la limitación educacional, no iba a permitir que un galileo hiciera gran cosa fuera de Galilea.

Y ellos estaban atónitos, pero presentaron a Dios efectivamente a todas las naciones. Para eso es la plenitud del Espíritu, para llevarte más allá de tus límites culturales. Para hacer lo que sin Él no podríamos hacer.

Para hacer que la vaca cante en un cable sin ser un ave. Es aquello que te lleva más allá de tu habilidad. Es aquello que rompe las limitaciones de tu vida. Aquello que termina con las limitaciones financieras de tu país.

Aquello que te hace pensar que tú puedes bendecir a África, a pesar de las devaluaciones de las monedas y tu ignorancia respecto a su cultura y su idioma. Con dólares e idioma, cualquiera. De este modo, sólo por la plenitud del Espíritu Santo.

Es aquello que te extralimita y viene para llevarte más allá. Ahora, escucha: Pedro, tratando de defender lo que estaba aconteciendo, comienza a predicar, y vale la pena decir algo de Pedro, para que entiendas que esto es el primer mensaje que dios da a la iglesia.

Y lo da a través de una persona que, si fuera conforme a nuestras maneras y métodos para evaluar capacidades, sería la última que elegiríamos. Pedro era peleador, tenía una rara habilidad para meter la pata cada vez que abría la boca, antes de ser salvo hablaba muy mal y además era borracho.

Ese era Pedro. Pedro tenía menos escuela que los demás, o sea: tenía dos o tres neuronas trabajando arriba. El gran apóstol Pedro. Y muestro todo esto para que entiendas que, la sabiduría con la que predica el primer mensaje, extrayendo principios del Antiguo Testamento, resulta obvio que no era nada de Pedro y que era todo Dios.

Y comienza a decir: “Estos señores que ustedes están viendo, de ninguna manera están ebrios, ya que son apenas las nueve de la mañana y nadie ha tomado una mísera copita de nada, salvo de café o té, como si fueran señoritos ingleses.”

Y en el verso 16 va mucho más allá y más profundo, cuando dice que eso, es lo que ya fuera dicho por el profeta Joel. Y arranca de un manotazo algo dicho hacía setecientos años atrás y lo trae al presente. Y dice sin dudar que eso es el cumplimiento de aquello.

Claro, estaba un cincuenta por ciento equivocado, pero Dios lo puso en la Biblia de cualquier manera. El que sabe escatología entiende lo que digo. Pero decretó como una fe, que aquello que está bajando, aquello que está latente en los aires, es una profecía que aún falta por cumplirse.

Una generación sobre la cual se derrama el Espíritu Santo, y comienzan a profetizar, y comienzan a tener sueños, y comienzan a tener visiones, más allá de lo que es una iglesia local y comienzan a extralimitarse. Una generación profética, es el estilo de los últimos días. Eso dijo Pedro.

¡Esto que tú ves, es lo que profetizó Joel! Las muchachas van a profetizar, los niños van a profetizar, los ancianos van a tener sueños, los jóvenes van a tener visiones, las doncellas. Y hablo de todas las clases sociales, de todos los géneros.

Dice que será toda la generación. Básicamente, lo que está describiendo es una generación profética. Está diciendo que los postreros días van a ser identificados por una generación profética. Y este es el comienzo de eso. Es lo que está diciendo Pedro.

Esto es lo dicho por el profeta Joel: en los postreros días, ¿Qué días? Estos días que están comenzando ahora. Los principios comienzan a funcionar. Pedro, básicamente está diciendo que este es tu destino para los últimos días.

Luego, sigue predicando, y en el final comienza a decir: sed salvo de esta perversa generación. El verso 40, dice: con otras muchas palabras les testificaba y les exhortaba, diciendo. O sea que el mensaje fue mucho más largo, pero todo lo que dijo de ahí en adelante se puede resumir en este verso: sed salvo, de esta perversa generación.

O sea que lo que él está diciendo es que este es el estilo de vida que profetizó Joel, y les e4xhortaba que con ese estilo de vida fuesen salvos de la perversa generación. La palabra perverso, es la palabra escorios, de donde sacamos la nuestra escoriosis. Significa torcida.

No significa pecado, en el extremo de decir que se trata de una generación adúltera, pecaminosa o drogadicta. Pervertir es simplemente hacer cosas con un fin incorrecto. Eso incluye hasta el matrimonio. Porque cuando tú tienes un matrimonio incorrecto, lo tienes pervertido.

Por eso mismo es que, cuando tú entras a la iglesia incorrectamente, la perviertes. Si tú eres cantante del ministerio de alabanza y estás con una vida incorrecta, has pervertido el ministerio. Yo quiero demostrarte, hoy, que ser apostólico y profético, no es una opción en los últimos días.

Y que sin ese estilo de vida, no podemos prevalecer. Lo vamos a ver en toda la palabra. Por eso dice: se salvo de esta perversa generación. Aquí tenemos una fotografía del fundamento original de la iglesia.

No había seminarios de guerra espiritual, no había seminarios de salmistas, no había seminarios proféticos, tampoco había conferencias respecto al diseño de Dios, no había conciertos musicales, no había persuasiones doctrinales, nadie estaba dibujando las setenta semanas de Daniel y nadie hablaba de escatología ni del rapto. Y aun así, existía la doctrina apostólica.

Quiero que entiendas que esta doctrina es fundamento. Antes de que hubiera nada que estudiar, existía. Porque la doctrina apostólica, no es una doctrina bíblica, es un estilo de vida. Es una postura mental, es una disposición espiritual.

Es una postura hacia la vida. Es una forma de ver las cosas. Es una mentalidad, es un fundamento. Es un principio que te mueve. Es sobre lo cual gira la facultad de tu decisión. La doctrina apostólica. La palabra doctrina es enseñanza, no tiene nada que ver con Biblia.

Doctrina es una enseñanza, sea de la Biblia o sea secular. Sigue siendo una doctrina. No podemos reducir todo a la Biblia. Allí no había Biblia, pero había doctrina apostólica. No estaban usando el Antiguo Testamento, no se había escrito el Nuevo, no había seminarios, ni institutos bíblicos.

Pero de todos modos, ellos estaban fundados y permanecieron en la doctrina apostólica. Esa doctrina, es el estilo de vida de los últimos días. Es una posición, un estado de ser, una actitud, una disposición espiritual.

Todo el Nuevo Testamento estaba dominado por una unción apostólica. Todo estaba impartido por una mentalidad apostólica. En el capítulo 4 de la Primera carta a los Corintios, podemos ver algo relacionado con el ministerio apostólico real y verídico.

(1 Corintios 4: 9) = Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros, los apóstoles, como postreros, (Postreros, últimos. Hoy si arrojas una piedra en una congregación con los ojos cerrados, si no le das a un apóstol, seguro que le aciertas a un profeta.)

La historia de los gladiadores cuenta que luego de todas las luchas y combates que se realizaban entre ellos, como último “espectáculo” fuerte para el público asistente, era sacar a un preso, sin armas y largarlo al ruedo para ver cómo lo despedazaban los animales. A esos presos los llamaban “postreros”.

Entonces, cuando Pablo dijo que los apóstoles eran exhibidos como los postreros, todo el mundo de su época sabía perfectamente de lo que él estaba hablando. Lo que él quería decir era que los sacaban como para hacer el ridículo, para humillarlos, para vergüenza.

Que los arrojaban a un lugar adonde nadie se quería meter. Que los presionaban a una suerte de suicidio espiritual. Que los enviaban a hacer cosas que nadie quería hacer: Por eso dice:) como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.

Me pregunto cuántos todavía quieren ser apóstoles ahora, después de escuchar esto. A medida que Dios revela se van haciendo cada vez menos. (Verso 10) = Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, (No es que son insensatos, porque en otra parte dice que son peritos arquitectos, son sabios.

Pero resulta que lo que hace sí suele ser insensatez, porque nadie quiere hacerlo. O sea: es un espíritu de mártir espiritual. Se lanzan a hacer lo que nadie quiere hacer, porque vienen dotados de un espíritu pionero para traerle a la iglesia la gracia que ellos poseen.

…más vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, más vosotros fuertes; vosotros honorables, más nosotros despreciados.

(11) Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija.

Me gustaría luego de leer esta escritura estar en una de esas mega-iglesias que tú y yo conocemos. ¿Sabes lo que haría? Les preguntaría cuántos son apóstoles bajo estas premisas y cuántos quieren serlo en el futuro. ¿Qué crees que me responderían?

(12) Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.

(13) Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.

Me sigo preguntando cuántos pomposos líderes hubieran decidido acceder al ministerio apostólico si se les hubiera demandado hacerlo conforme a la doctrina de esos apóstoles. Hay mucha gente llamando a las cosas que no son como si fueran, ¿No es cierto?

(14) No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados.

(15) Porque aunque tengáis diez mil ayos (O sea: maestros) en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. (Es decir: por medio de la palabra que predico).

Mucha gente considera como padre espiritual a la persona que lo llevó a los pies de Cristo. Pero padre, escucha bien, no es ese hombre que un día se acostó con tu mamá y te concibió; padre es el que te crió. Si fue el mismo, mucho mejor. Pero si no lo fue…

Padre es el que te enseña cuando tú necesitas ayuda, padre es el que te hace prevalecer en los tiempos de crisis. Padre es el que define el vocabulario de tu mensaje. Padre es aquello que determina la cultura de tu iglesia. Cuando tú das de gracia lo que de gracia has recibido, lo has recibido de tu padre.

En cuanto a traerte a los pies de Cristo, cualquier persona puede ser un instrumento válido para conseguirlo. Dios ha usado hasta incrédulos para eso. Papá me trajo a la tierra, pero yo no vivo con mi papá. No es el padre biológico el que estamos buscando, sino el que te cría.

Entonces, cuando tú defines quién eres, y cuál es el sabor de tu ministerio, si te pones a mirar hacia tras para ver de dónde provienes, identificaste a tu padre. Porque aunque tengas mil maestros en la iglesia, no tienes muchos padres.

(16) Por tanto, os ruego (Que esta enseñanza nunca hubiera existido. ¿Qué dice?) que me imitéis.

¿Cómo es posible que este hombre nos diga que imitemos todo lo que hemos acabado de leer? Este tendría que ser el práctico obligatorio previo a cualquier ordenación para un apóstol en este tiempo. Entiende: ser apóstol es vivir un estilo de vida, no contar con influencias poderosas.

(17) Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias.

Aquí tenemos bien en claro que, lo que Pablo le enviaba a la iglesia, no era una persona que supiera predicar, sino a alguien que llegado el momento pudiera impartir sobradamente el mismo estilo de vida que él tenía. Ese es el fundamento básico de la doctrina apostólica: un estilo de vida.

Por eso el verso 26 dice: te ruego que me imitéis. No dice que ruego que prediques como yo, dice que imites mi estilo de vida espiritual. Que imites mi disposición y status hacia la vida. Que pienses como yo que de aquí no me mueve nadie hasta que la gloria de Dios caiga.

A veces, guerra espiritual es pararte firme y decir: no me muevo de aquí hasta que la gloria de Dios llegue. Hay veces que el coraje radica simplemente en no desviar el curso. ¿Por qué sigues yendo para allá? ¡Te va a ir mal! ¡Vas a ser mal visto en el consejo de mmm! Prosigo al blanco.

Un estilo de vida que no se doblega ante ninguna circunstancia. Una gente apostólica y decidida; sabe lo que quiere y no se mueve hasta que no lo consigue. Esta es la mentalidad que va a prevalecer en la última generación. Es la mentalidad del estilo de vida de los últimos días.

Esta es una disposición que es requisito básico para prevalecer en la iglesia del siglo veintiuno. La palabra dice en Mateo 24 que la fe de muchos se enfriará. Si no tienes una disposición como esta que estamos compartiendo, seguramente tú también te enfriarás.

Entendiendo que tenemos que vivir en medio de una sociedad que se está cayendo, es demandante esta postura espiritual. No estoy queriendo decir que tengamos una cara ruda, sino un espíritu que no se mueve por circunstancias.

Estos galileos reciben el Espíritu Santo y lo primero que hicieron, fue vender todas sus casas. ¡Cuidado! ¡Ni se te ocurra hacer una doctrina de esto! Pero escucha: en la cultura griega, la propiedad era lo que le faltaba a la herencia para decir: ya está.

Era lo que los definía como judíos. La tierra era la identidad judía. Lo primero que hicieron, entonces, fue dejar fuera su cultura. ¿Sabes qué? Tú, si no eres argentino, tienes de nosotros como país una opinión formada. Y yo sé muy bien que en muchos casos, y con justicia, no es la mejor.

Pero tengo una buena noticia. Si eres argentino como yo, cuando el Espíritu Santo llega a tu vida, lo primero que tú debes dejar atrás es tu cultura secular. Yo no soy un argentino tipo, yo soy un hijo de Dios, miembro del Reino de Dios, viviendo en Argentina.

Porque si tú y yo vamos a impactar al mundo, tendremos que ser los dos ciudadanos del Reino de los Cielos, no un argentino y un…(Aquí le puedes poner tu nacionalidad). Porque seguramente el mundo tendrá para nosotros dos, una opinión que en algún caso no será buena.

Por eso ellos vendieron su propiedad y se identificaron con el Reino de Dios. O sea que el Espíritu los llevó más allá de los límites de su sociedad. Los propulsó el tener un comportamiento radical, y adoptar una cultura de Reino dentro de su propio país.

Si yo quisiera fundar o cimentar una raza nueva en la tierra, la iglesia tendría que ser el centro en donde se refine la humanidad. Tú no podías ser salvo sin tener una alianza firme con tu hermano en la iglesia primitiva. Era una cultura, era una nación dentro de otra nación.

¿Sabes cómo se podía calificarse a alguien que se atreviera a decir, con una moneda con la imagen del César como único Dios, decir en voz alta que no hay otro nombre que el de Jesucristo que esté por encima de todo? Decididamente de loco, no cabía otro rótulo.

Por eso, cuando en estos tiempos alguien te acuse de raro, conflictivo o apartado de las reglas preestablecidas por los diferentes grupos, no te ofendas ni te alteres. Es normal, total y absolutamente normal que, en cualquier etapa de cualquier tiempo, alguien con el mensaje real del evangelio real, sea considerado loco. Lo fue el primero, deberán serlo los que lo siguen.

El caso es que lo apostólico viene para destrozar y quebrar a todo lo tradicional. Viene para arrancar de raíz todo comportamiento hereditario. Viene para activar al Reino de Dios hacia la plenitud de su plan terrenal.

Y la comida que motiva al apóstol, es hacer y terminar la obra de Dios. Viven por intermedio de la cultura del Espíritu, y se consideran una comunidad entre sí. Cuando pedro comienza a hablar de los megaleos de Dios, (Megaleos significa “maravillas”), él dice: “Esto no es un viento, esto no es un mover del Espíritu, esta no es una experiencia emocional; esto es lo que dijo Joel, que será el estilo de vida de los últimos días: una generación profética.

Una unción internacional. Algo que te lleva más allá de los límites culturales, más allá de los límites económicos, más allá de los límites legislativos de tu propio país, y de donde desde un anónimo y postergado país del hemisferio sur al extremo máximo, se puede bendecir a países de mayor predicamento cultural, histórico, social y financiero del planeta.

Pero no es tu capacidad o tus méritos lo que te lleva a hacer cosas más grandes, es tu mentalidad. La palabra dice que Dios es capaz de hacer cosas mucho más grandes y mayores de las que tú te imaginas.

Algunos, cuando se convirtieron y entraron al camino, lograron entender esto rápidamente. Entonces era muy normal escucharlos decir que iban a pensar en cosas bien grandes, para que Dios se viera en la obligación de hacerlas mucho más grandes que lo que ellos pensaran. Gracioso, pero efectivo en muchos casos. En mi vida pensé que yo iba a estar haciendo lo que estoy haciendo hoy.

El Espíritu viene para crear una generación profética, y para encauzar el estilo de vida, que es una demanda en los últimos días. Te habilita para hablarle a las naciones con un entendimiento global. Con un propósito y precisión.

Era una unción de rompimiento, la unción que rompe toda limitación en tu vida. Toda intimidación, toda falta de estilo propio. Todo lo que traes previamente es quebrado cuando posees una mentalidad apostólica. No existe tal cosa como apóstoles comportándose como cuando eran ujieres.

La forma de acceder al Reino de Dios, hoy, es distinta a la que se podía acceder diez años atrás. Hacen falta distintos vocabularios en tu oración para penetrar esa dimensión, hoy, que las que se usaban hace diez años atrás.

Es como si alguien se hubiera ocupado en cambiar todas las claves de acceso al Reino, con las que la gente ingresaba hace diez años. Tú marcas las mismas letras o números que marcabas hace diez años y ahora te suena la chicharra de error.

Los galileos estaban funcionando fuera de los límites de su cultura. Vendieron sus casas, hablaron en francés, estaban hablando elocuentemente de las maravillas de Dios. ¿NO son galileos, estos? ¿Y cómo es que los veo penetrando en Asia, entonces?

Pedro saca esas palabras del libro de Joel. Pero Joel profetiza sobre los últimos días, que el Espíritu va a derramarse sobre toda carne. Lo mismo que dijo Pedro en Hechos 2. Pero lo que yo quiero traerte a luz, qué es lo que motiva a Joel a profetizar.

En el el capítulo 1 está la devastación de la oruga, el saltón y el revoltón, y la langosta. Una devastación nacional. Hay una crisis devastadora. Toda la productividad se había secado.

Había pérdida, había hambre, había sed, había una invasión del enemigo. Había tristeza, había calamidad, no había seguridad en la nación. Este tipo de condición de la nación que lo rodeaba, lo inspira a profetizar sobre otro tiempo, donde las condiciones iban a ser similares. Y profetiza sobre los días postreros. Y dice así:

(Joel 2: 28) = Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

(29) Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. (Refiriéndose a los días presentes)

(30) Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.

(31) El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.

(32) Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; (Esto significa que en estos tiempos de crisis todavía habrá gente que será salva, así que esto no puede ser el Armagedón. Tiene que ser el tiempo presente)

Inspirado por esta profecía de plagas, de langostas, de tal crisis y desorden, de esta situación caótica, el espíritu profético declara, que va a haber una fotografía de una época donde la configuración espiritual del día va a ser igual que en el tiempo donde él está firmemente plantado profetizando.

Y en el marco de esa profecía, declara y decreta que en ese tiempo va a haber una generación profética, donde los ancianos soñarán sueños, pero los jóvenes verán visiones por causa de que tienen más tiempo a su favor.

Y allí hay un principio: si tú en el tiempo de tu juventud no puedes desarrollar tu visión y hoy la tienes reducida a un sueño, impártela a un joven para que la pueda cumplir. Porque las visiones se manifiestan, pero los sueños no.

Y luego comienza a hablar del sol y de la luna, y muy lejos de ser esto representación de una hecatombe multiestelar, está hablando de lo que en ese momento eran las señales más seguras para esa gente, que se guiaban por esos astros para caminar, navegar y moverse.

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Babilonia está cayendo!

Para explicar lo que es Babilonia, debería comenzar diciéndote que Babilonia es un sistema y que como tal trabaja sobre todo lo que tenga la imagen de Dios. Sabemos sobradamente que hay un alto nivel de ignorancia sobre el tema, por lo tanto, un bajo nivel de efectividad contra el mismo. Eso nos lleva a una conclusión inocultable en este tiempo: tenemos una profunda necesidad, como iglesia, de ser desarraigados de esa mentalidad destructiva.

(Apocalipsis 17: 1) = Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; (2) con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

(3) Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos.

(4) Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; (5) y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

Cuando las tinieblas se acercan al hombre, con el fin de obtener dominio sobre la tierra, estas se basan en un PRINCIPIO: Para gobernar sobre algo hay que gobernar sobre alguien, y para gobernar sobre alguien hay que tener su mente. Por eso, Satanás se acerca a Eva con la fuerza de la seducción de una idea.

Una idea es un concepto poderoso capaz de gobernar la mente humana. Todos nosotros vivimos bajo los conceptos de la idea de alguien. Las ideas sobrepasan a la muerte. Por esa razón es que resulta tan importante librar con inteligencia la batalla por excelencia sobre todas las batallas: la de la mente.

Ser creyente no significa asistir regularmente a un templo o iglesia donde se habla de Jesús. Ser creyente significa tener la mente de Jesús. Por esa razón el hombre caído, es en principio un estado, pero posteriormente se convierte en una nueva raza: la raza de los hombres creados por Dios que no son dependientes de Dios.

Tenemos que entender definitivamente que, la idea de Satanás no era simplemente la de comer una fruta y desafiar ciertas reglas, su idea involucra una puerta, la puerta de la desobediencia que lleva al terreno de la independencia.

Recordemos que el hombre es expulsado del Edén, territorio donde Dios lo plantó. Esto es una demostración evidente de que el hecho de cambiar de idea, también nos cambia de territorio y que el territorio donde estamos depende de la idea que seguimos.

Esta nueva raza, con una mente con ideas mezcladas, desposeída y descubierta, comenzó a multiplicarse y desarrollarse sobre la faz de la tierra. De esta mentalidad comienzan a gestarse y manifestarse todo tipo de diseño humano e infernal basados en una mente y un corazón sin Dios; la envidia, la violencia, la maldad, la muerte…

La tierra, que indudablemente es imagen del cielo, comienza a recibir la influencia del estado de la mente y el corazón humanos. Ya no está más bajo el gobierno de Dios a través del hombre, sino que ahora está sometida a Satanás, también a través del hombre.

En Génesis Capítulo 10, la Biblia nos habla de Nimrod, quién fue un hombre prominente a causa de varias proezas. Entre las cosas que se dicen de él, dice que fue un vigoroso cazador “delante” de Jehová. Éste término “delante” en el original significa “enfrentando” “confrontando” “contra”. Sin duda, Nimrod fue un hombre que manifestó una mente directamente opuesta al Dios de los cielos.

De la mente de este hombre nacen muchas ideas, entre ellas, la idea de organizar a las personas en ciudades o “reinos” con el único fin de dominar sobre ellos y sacar el mayor provecho. Génesis 10:10; Nimrod levanta su reino, y se establecen muchos conceptos de gobierno “sin Dios”.

Prestemos atención; El concepto de ciudad es un concepto celestial, el concepto de reino también lo es, esos conceptos ciertamente estaban en la mente de Nimrod como ser humano pero fueron adulterados por la mezcla del concepto de la independencia.

Aquí es donde nace Babilonia, un reino basado en la mezcla de conceptos celestiales con el egoísmo de la independencia. Y recordemos que, aparte de ser un reino físico, legal y moralmente establecido, más que nada, es una IDEA.

Este es el cimiento de Babilonia; conceptos y diseños celestiales bajo deseos terrenales. El nombre Nimrod, significa “Rebeldía” y Babilonia “confusión”. Este concepto, con el tiempo, iría progresando y multiplicándose en varias formas.

Cuando Nimrod muere, su esposa, la reina Semiramis fortalece un concepto que ya el mismo Nimrod había iniciado; lo nombran un dios, específicamente el dios “Sol”. La Babilónica historia nos cuenta que Semiramis es visitada en su habitación por un rayo de luz solar y a causa de ello queda encinta.

El hijo que le nace a Semiramis es llamado Tamuz y proclamado “hijo de Dios”. Luego de esto el niño es muerto por un Jabalí y Semiramis lo vuelve a la vida con sus ruegos y oraciones al Dios Sol. De más está mencionar que ella es nombrada la “madre de dios” y ambos, madre e hijo, son adorados en la tierra.

(Ezequiel 8: 14) = Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz.

(15) Luego me dijo: ¿No ves hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas.

Estos conceptos se vuelven profundamente arraigados y poderosos en la raza humana, a tal punto que prácticamente todas las manifestaciones religiosas posteriores contienen estos conceptos en sus ritos y/o creencias.

· En Egipto aparecen “ISIS” y su hijo “OSIRIS”.

· En Asiria “ISHTAR” y su hijo “BACCUS”.

· En Asia “CIBELES” y su hijo “DEOIUS”.

· En Grecia “AFRODITA” y su hijo “EROS”.

· En Roma “VENUS” y su hijo “CUPIDO”.

Es por todo esto que en Apocalipsis, este sistema es representado por una figura femenina, no por una masculina. Y esa figura es llamada: “La madre de todas las rameras…” – o sea, la madre de todos los sistemas religiosos.

El historiador HERODOTO en su libro “Historia Universal” declara que: Babilonia fue sin duda el nido original del cual proviene todo sistema de idolatría. El escritor e historiador Bunsen asegura: …no caben dudas que el sistema religioso de Egipto fue derivado de Asia y del Imperio primitivo de Babel.

En un trabajo sumamente conocido, titulado “Nínive y sus ruinas” el autor de apellido Layard declara: Tenemos el testimonio unido de la historia profana y sagrada, que la idolatría originó en el área de Babilonia el más antiguo de los sistemas religiosos

Lo curioso y llamativo, aunque muy lógico conforme a estas circunstancias, es que todavía implementamos muchos conceptos y prácticas derivadas del pensamiento o espíritu babilónico que, en una gran mayoría de casos, se nos vende con barniz supuestamente cristiano.

Mezcla de diseño divino con egoísmo humano; Idolatría – (Romanos 1); Independencia de Dios; Sistema de gobierno jerárquico piramidal; El Rito por sobre el significado o el contenido; Sistema de construcción y organización de ciudades; y la Exacerbación del intelecto y capacidad humanas; Matemáticas, cálculo, ciencia y educación; todo sin Dios.

La gran pregunta que nos hemos formulado muchas veces, es: Israel en Babilonia o Babilonia en Israel? En Edén comenzó el mover Jezabélico cuando Adán no tomó la autoridad sobre la tierra que se le entregó y sobre su mujer. Desde entonces se generó una estructura de peligro con respecto a la relación hombre – mujer en toda estructura de poder; matrimonio, liderazgo etc.

Sin embargo, quiero consignar algo muy importante que todos debemos tener muy en cuenta para no ser una vez más engañados. Babilonia solo pudo desarraigar a Israel de su tierra porque primero logró entrar en su corazón.

¿Y cómo fue que entró Babilonia en su corazón? Por medio de ideas. La raíz está en la fuerza de la atracción que el mundo tiene, y esta fuerza está en las ideas.

Entonces, La meta de Babilonia es desarraigarte, mientras que su método, es seducirte con sus ideas. Aquí nos encontramos con un claro principio: Todo lo que no nace de Dios tiene como objetivo final desarraigarte de tu territorio.

Pasos para el desarraigo: Seducción: La idea toca la Puerta de tu sistema. Mezcla: La idea, introducida, adultera el sistema, se mezcla, lo ensucia. Adoración profana: Toda idea de las tinieblas nos llevará a “adorar” algo. Sal 115

Sequedad espiritual-ritualismo: El ritualismo se da cuando hay mezcla y no se deja lo profano. Tibieza. Pérdida completa de autoridad: Estoy, existo, pero no gobierno. División interna: El Corazón manifiesta 2 realidades, 2 Reinos – Norte y Sur.

Conquista: El enemigo, organizado, lanza su ataque para subyugarme. El objetivo: EL TEMPLO. Desarraigo: Sin autoridad, sin templo, sin Dios, solo nos queda ser esclavos. Algunas señales del espíritu de Babilonia en la estructura Israelí. Los libros de los reyes tienen la palabra concreta.

(1 Reyes 13: 1) = He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, (2) aquel clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: he aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres. (Josías profetizado. El papel de los profetas es vital contra Babilonia)

(2 Reyes 23: 4) = Entonces mandó el rey al sumo sacerdote Hilcías, a los sacerdotes de segundo orden, y a los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejército de los cielos; y los quemó fuera de Jerusalén en el campo del Cedrón, e hizo llevar las cenizas de ellos a Bet-el. (Vasijas hechas para Baal, Asera y ejércitos del cielo)

(5) Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos. (Reyes nombrando sacerdotes idólatras. Incienso a Baal, al Sol a la Luna y a las constelaciones)

(6) Hizo también sacar la imagen de Asera fuera de la casa de Jehová, fuera de Jerusalén, el valle del Cedrón, y la quemó en el valle del Cedrón, y la convirtió en polvo, y echó el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo. (Asera estaba en la casa del Señor)

(7) Además derribó los lugares de prostitución idolátrica que estaban en la casa de Jehová, en los cuales tejían las mujeres tiendas para Asera. (Casas de gente dedicada a la prostitución, dentro de la casa del Señor)

(Verso 9) = Pero los sacerdotes de los lugares altos no subían al altar de Jehová en Jerusalén, sino que comían panes sin levadura entre sus hermanos. (Los sacerdotes no subían a la casa, comían afuera)

(10) Asimismo profanó a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc. (Había altares a Moloc)

(11) Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol a la entrada del templo de Jehová, junto a la cámara de Natán-melec eunuco, el cual tenía a su cargo los ejidos; y quemó al fuego los carros del sol. (Caballos dedicados al sol)

(Verso 13) = Asimismo profanó el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusalén, a la mano derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón rey de Israel había edificado a Astoret ídolo abominable de los sidonios, a Quemos ídolo abominable de Moab, y a Milcom ídolo abominable de los hijos de Amón. (Había lugares altos de adoración por doquier)

(Verso 19) = Y todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, las cuales habían hecho los reyes de Israel para provocar a ira, las quitó también Josías, e hizo de ellas como había hecho en Bet-el. (Casas construidas provocando a ira al Señor)

(Verso 21) = Entonces mandó el rey a todo el pueblo, diciendo: haced la pascua a Jehová vuestro Dios, conforme a lo que está escrito en el libro de este pacto. (No había más pascua y lo profano roba lo santo)

(Verso 24) = Asimismo barrió Josías a los encantadores, adivinos y terafines, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa de Jehová. (Mediums y espiritistas)

Examinado todo esto nos podemos preguntar: ¿Cuáles son las señales claras de la presencia de Babilonia, hoy, en la iglesia, así como ayer estuvo en Israel? Son muchas, pero voy a citarte solamente ocho de las principales, para que comiences a examinar tus alrededores.

Idolatría – Sensualidad y perversión – Sacrificio de Niños – Codicia – Confusión – Brujería y hechicería – adivinación – Ritualismo y un sistema de gobierno armado específicamente para alimentar y fortificar todos estos puntos.

Claro está que a cada uno de estos ítems hay que llevarlos al tiempo actual, única forma de entender lo que sucede y aprestarse a confrontarlo y derrotarlo. ¿Cómo? Quizás haya más de una estrategia, pero yo quiero compartir contigo las que entiendo como básicas.

Establecer una confrontación profética con la verdad. Romper la fuerza del orgullo enquistado en cada acto. Romper con la fuerza atractiva que el mundo secular e impío ejerce sobre nosotros y conectarnos con el cielo y, desde allí, con nuestra tierra. ¿Sabes qué? David es la llave.

(Amós 9: 11) = En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado;

(Hechos 15: 16) = Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar.

Hay un detalle muy curioso y singular, al tiempo que resulta valioso e importante. El Rey Saúl perdió el arca… pero nunca intentó recuperarla. El Rey David, sin embargo, puso todos los recursos del Reino en recuperar el arca. ¿Estamos hablando de Presencia, se entiende?

La característica que hizo a David un rey superior fue… la revelación. Su reino se caracterizó por las victorias.. debido a la Revelación.Su reino se caracterizó también por ser el de la mayor cantidad de victorias, debido a la organización del mismobasado en diseños celestiales.

Muchos estudiosos consideran a David no solo un buen Rey, sino también, una clara tipología del Mesías.Su labor principal como Rey fue la de “Legislar por medio de la organización y el orden Divinos”.Esto lo llevó a organizar todo un nuevo sistema de adoración completamente diferente al que se conocía y manejaba hasta ese momento en el reino.

¿Estaremos llegando, hoy, a ese mismo tiempo profético? ¿Qué fue lo que concreta y específicamente hizo David en su tiempo que podamos nosotros, hoy, imitar desde l conceptual y en sus principios, para conseguir el mismo resultado?

Cambió el lugar – La trajo a Jerusalén, específicamente en el patio de su casa. Reorganizó el sacerdocio – Organizó grupos con turnos y añadió a los “videntes” o profetas. Redefinió el concepto de ofrenda – Sin quitar el sistema de diezmos y ofrendas, resaltó que lo válido era el corazón…

(Salmo 51: 7) = Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.

Además, Quitó el VELO. (Hebreos 13: 15) = Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

¿Cómo creía o suponía Israel acercarse a Dios? Concreto: Israel se acercaba a Dios por medio de ritos. Y los ritos nunca son el fin, sino que son los “objetos” del “sujeto”… la “sombra” de la “sustancia”. O sea, siempre hay algo que el rito quiere decir, enseñar, representar, recordar, demostrar…y eso es lo importante.

David tuvo la capacidad como líder de llevar al pueblo al “contenido” por medio de la revelación… y de esa manera darle verdadero significado y propósito al pueblo.La revelación es la VERDAD acerca de algo o alguien.

Por lo tanto, la revelación es Jesús. La revelación Divina proviene y manifiesta a Jesús.Babilonia se levanta como sistema con el fin de impedir al hombre de vivir bajo revelación (El Mesías) por medio de ideas contrarias a la verdad (falsos dioses – confusión).

Se levanta como sistema que aborrece a Jesús y todo lo que provenga de Él.Por ejemplo, las fiestas judías fueron instituidas por Dios, lejos de solo ser una celebración ritualista, son representaciones del carácter y la obra del Mesías.

Los momentos más importantes en la vida de Jesús fueron durante estas fiestas, como establecimiento y confirmación de esta verdad.Babilonia, entonces, ha inventado sus propias fiestas, celebraciones que son falsas por el hecho de carecer de Dios.

Por esto, en el Tabernáculo de David, el arca del pacto estaba expuesta… ¡Aún los gentiles podían verlo!¡¡Babilonia quiere esconder el arca!! ¡¡Quiere restringirte el acceso a ella!!El Tabernáculo de Moisés (el Arca escondida) era un diseño celestial que mostraba la condición del pueblo, no el deseo de Dios.

Babilonia quiere que adoptes ese diseño como el deseo de Dios, pero no lo es. Si así fuera, Jesús no lo hubiese roto.¡Esta es la llave de David! ¡¡La que Babilonia quiere!! y la que ¡¡¡Nunca tendrá!!! El libre acceso al Padre es el mecanismo que hace funcionar la llave.

Porque esa simbólica puerta nos permite entrar a Su Corazón, a Su trono, a Su vida, a Su carácter… o sea… a ser como Él.Detrás de Babilonia está el mismo diablo tratando de detener que la iglesia sea Imagen y Semejanza de Su Dios. Y recuerda que diablo es todo espíritu sujeto a Satanás. Y recuerda que los espíritus moran en hombres y mujeres…que a veces van a una iglesia.

(Apocalipsis 3: 7) = Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, cierra y ninguno abre.

Asimismo, hubo muchos reconocidos gobernantes de la historia, posteriores a David, que realmente se esforzaron por instituir este diseño. Ellos fueron: Salomón, Josafat, Joás, Ezequías, Josías, Esdras y Nehemías, por citar los más encumbrados.

Hemos venido enseñando en todos nuestros trabajos que estamos inmerso y participando (Oro al Señor para que así sea en tu caso), de una notoria y notable reforma. Porque tenemos muy en claro que el máximo objetivo y blanco de la actualidad para Babilonia, es la iglesia.

Y no esa mezcla pagana y esotérica que en muchos casos denominamos así, sino la genuina y verdadera. Si es que le dan lugar y puede, a ella también procurará confundir y esclavizar. El plan estructurado que ya está en marcha, es el de deshacer el diseño ministerial de edificación y reemplazarlo por otro de atención exclusiva para el alma humana.

La mejor prueba de lo que te digo la constituye la inmensa proliferación de apóstoles que en este tiempo andan por los caminos evangélicos llevando palabra profética o apostólica a las diferentes iglesias dispuestas a gratificarlos con jugosas ofrendas. ¿Apóstoles? Mira el detalle siguiente.

Apóstoles: Pedro; crucificado boca abajo, Juan; puesto en aceite hirviendo, Santiago; decapitado, Andrés; crucificado, Bartolomé; despellejado, Felipe; también crucificado Tomás, lanceado y Pablo; decapitado por Nerón. ¿Estás seguro de querer ser llamado apóstol hoy?

Primero, barrió con los apóstoles, quitó la autoridad territorial y los fundamentos. De esa manera los profetas quedaron expuestos y descubiertos… y en cuestión de tiempo fueron absorbidos. La institución del “Cristianismo” como “religión oficial” del Imperio Romano, de la mano de Constantino, no fue una “conversión”… fue un plan Babilónico urdido y hecho posible solo por la ausencia de autoridad Apostólico-Profética.

Al ser instituido el supuesto cristianismo, la necesidad de evangelistas fue diezmada. De igual manera lo pastoral y magisterial se diluyeron como oficios activos… volviéndose aparentemente innecesarios. De esa manera, el terreno estuvo listo para la proliferación de Babilonia como gobierno.

¡Pero Dios había dicho que restauraría el tabernáculo caído de David! ¿Y sabes qué? Yo todavía le sigo creyendo más a Dios lo que todavía no veo con mis ojos naturales, que a los hombres naturales que prometen cosas que no vienen de Dios.

Lo reitero una vez más: este es un tiempo de reforma. ¿En qué lugar de la historia vas a quedar inscripto o inscripta? En el año 1415, Juan Hus fue a la hoguera. Y mientras el fuego ardía y comenzaba a quemarlo, soló esta palabra: “Están asando a un ganso, pero en cien años se encontrarán con un cisne a quien no podrán asar.

Una chispa profética que activó un reloj… Si aceptas tener en cuenta causalidades de apariencia de casualidades, exactamente ciento dos años después, Martín Lutero clavaba las 95 Tesis en Wittemberg. Que en el contexto general quizás no haya tenido mayor significación espiritual, pero que sirvió para salir de aquella esclavitud ritualista insana e hipócrita.

Con el espíritu de un maestro que descifró los misterios de las revelaciones de la Palabra, Lutero se levantaba a restaurar el último de los oficios dormidos. Le siguió el oficio de pastor que se despertó al haber tanta gente que se acercó a esta verdad que necesitaba de ser pastoreada…

Inmediatamente los evangelistas resurgieron y comenzaron los más grandes movimientos misioneros sobre la tierra. Y desde hace unos 100 años, los profetas y apóstoles están volviendo a la escena. ¡¡¡Déjenme proclamar!!! ¡¡Babilonia tiene sus días contados!! Trata de no derrumbarte con ella cuando llegue su hora de caer.

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Camino a la Resurrección

(Juan 14: 1) = No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

(2) En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

(3) Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

(4) Y sabéis dónde voy, y sabéis el camino.

(5) Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿Cómo, pues, podemos saber el camino?

(6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

(7) Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora lo conocéis, y le habéis visto.

(8) Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre y nos basta.

(9) Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿Cómo, pues, dices tú: muéstranos el Padre?

(10) ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

(11) Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

(12) De cierto, de cierto os digo: el que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores, porque yo voy al Padre.

(13) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

(14) Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

(15) Si me amáis, guardad mis mandamientos.

(16) Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre;

Hay dos palabras “otro” en la Biblia. Una significa “otro de otra especie”, una silla, un banco, u “otro de la misma especie”, por ejemplo: dos sillas. Otro Consolador, aquí, es otro de la misma especie. Consolador es la palabra Parakletos, alguien que viene a consolarte como Cristo los consolaba a ellos. O, en todo caso, otro igual a él. ¿Por qué igual? Porque es Él.

(17) El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

¿De qué mundo habla, del planeta tierra? No, habla del mundo aión, que eran los que no lo veían porque no creían que Cristo era el Mesías. Porque no le ve ni le conoce. ¿Y cómo iban a conocer al Espíritu si todavía no había sido derramado?

Y dice: Porque mora con vosotros. ¿Quién moraba con ellos? Jesús. Pero luego dice, coma, que estará en. O sea que, el mismo que estaba con, ahora va a estar en. Y no es otro diferente, es el mismo. Por eso es necesario que yo me vaya, porque si no me voy de forma sólida, no puedo venir de forma gaseosa. La idea de Dios era encarnarse en vosotros.

No te dejaré huérfano, vendré. Yo, Jesús, el Cristo. Yo, vendré. Está prometiendo al Consolador y termina diciendo: yo vendré a vosotros. El capítulo 14 dice: y los atraeré a mí mismo.

(Verso 19) = Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.

(20) En aquel día, (el último día), vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

Esa es la forma en que Cristo se nos manifiesta. Y la forma en que nosotros lo podemos ver y otros no. Por eso hay una escritura que dice: El día llegará, y ahora es, que los verdaderos adoradores adorarán en espíritu. Eso no tiene nada que ver con orar en lenguas y cantar canciones, aunque eso sea bonito.

Adorar en espíritu tiene que ver con estar en ese nivel de comunión con el cuerpo de Cristo. Y en verdad, es la verdad que te liberta para el tiempo. No puedes adorar a Dios si andas caminando en una verdad atrasada.

Porque de repente te conviertes en tropiezo para con lo que Dios está haciendo hoy, y eso no es adoración. Adoración es servicio, no es una canción. Hemos rotulado canciones como adoración, pero la adoración emana de tu vida. Y la adoración más alta es la calidad de actitud que tú posees en medio de una tribulación.

Esa es la adoración más alta que le puedes dar a Dios. Si eso no sucede, cuando cantas, traes fuego extraño. Y por eso, la mayoría de las veces lo que hay es emoción, y no unción. Vamos a verlo de otra forma.

(Hebreos 2: 14) = Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte (¿Cómo lo hizo? Por medio de la muerte) al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, (Tenía, tenía; no lo tiene ahora), y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban (Estaban) durante toda la vida sujetos a servidumbre.

Nota que el temor a la muerte nos hace siervos de algo. Porque dice que estábamos sujetos a servidumbre. ¿Servidumbre de qué? Gálatas 4:9: más ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿Cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? (10) Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.

Nota entonces que la esclavitud y la servidumbre eran a la ley. ¿Para qué sirve la ley? Como ayo, para traernos a Cristo. Verso 3, siempre Gálatas: Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. (4) Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, (Recuerda Efesios 1:10. Pablo está hablando y dice que vino el cumplimiento del tiempo) Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, (5) para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Eso es, exactamente, lo que dice en Hebreos 2.

(Hebreos 2: 15) = Y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban toda la vida sujetos a servidumbre.

(16) Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. (Ese eres tú)

(17) Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, (No hijos), para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

Jesucristo viene, prueba la muerte, se convierte en la semilla, en la misma condición que todos aquellos que estaban en ese mundo. Se hizo en semejanza a sus hermanos. Él se convirtió en la semilla de ese pueblo que ahora está ahí, entre otras cosas, escuchándome.

Porque la palabra dice así, que si la semilla permanece sola y no cae, no se reproduce; y eso es fracaso. Entonces Él vino y se convirtió en semilla. El uno, Cristo, se convirtió en muchos, para determinar el futuro de todos ellos.

Si yo fuese levantado de la tierra, atraeré a todo hombre a mí. El uno, se convirtió en muchos, para determinar el futuro de todos. Cuando Él se convierte en muchos, el cuerpo entonces está moribundo. 2 Corintios 5:14, es lo que termino de decir sin mencionar la escritura.

(2 Corintios 5: 14) = Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron. (¿Cuántos dice que murieron? Todos)

O sea que lo que muere en la cruz, es ese cuerpo que si te plantas frente a un espejo, estarás viendo. Quiero que lo veas con claridad. A la vista natural, física, lo que se está viendo es la muerte de un hombre, y la resurrección de un hombre.

Pero esa es la semilla que representa el hombre en el cual él se convirtió, el primer Adán. Ahora, todo este cuerpo está moribundo, el sistema. ¿Qué pasa? Ahora el sistema es este. Cristo le pega un duro golpe y se va. Y deja a sus discípulos dentro del mundo.

¿De qué mundo hablo? Del mundo levítico. Él se va, pero los deja a ellos ahí. Entonces ellos están bautizados en su muerte, y en un cuerpo moribundo. Pero dentro de ellos, está la semilla de vida. Y mientras lo exterior se está muriendo, dice la palabra en Corintios que nos estamos renovando internamente.

Y nosotros pensábamos que hablaba de tu muerte física. No. Mientras nuestro cuerpo exterior se está desgastando, el cuerpo interior, la semilla que se sembró en el campo, se está renovando. Si sólo lo vemos en una persona, el bendecido es él, por eso la gente no entiende.

Lo que quiero decir es que, el sembrar una semilla, no cancela el propósito de la semilla. Muy por el contrario, la activa. No se desvanece, produce fruto. Mira 1 Corintios, una vez más.

(1 Corintios 15: 36) = Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes.

¡No! ¡Es que Cristo no murió! – Entonces tú no tienes vida. Esto es tan alto como tan bajo fue él. Si Él no bajó, tú no subiste. Porque la paga de tu pecad, ¿Era? Muerte. O sea que había que pagar ¿Una? Muerte. ¿Qué muerte, física o espiritual? Espiritual.

Entonces, para pagarla, ¿Había que morir física o espiritualmente? Espiritualmente. Entonces, si Él no murió espiritualmente, tú todavía andas con la paga de tu pecado. Y la iglesia anda viendo por dónde pagar, porque sólo ve a Cristo en la cruz y no entiende que ya pagó. Y no piensa que murió espiritualmente. No lo quiere ni mencionar.

¡Es que es Dios! ¡No! ¡Dios se fue primero! ¿Recuerdas cuándo Él grita en la cruz por qué estaba siendo abandonado? Acuérdate. Tipología, Antiguo Testamento. Ejemplo: sacerdote. Agarra un cordero, lo lleva hasta el altar, lo pone allí, se da vuelta y dice: este cordero va a agarrar el pecado de todos ustedes.

Lo pone allí y le impone sus manos, simbolizando que traspasa el pecado de todo el pueblo al animal. Y de pronto saca la mano; ¿Quién se quema, el sacerdote o el animal? El animal, el sacerdote queda vivo.

Igualito. Cristo es el sacerdote, Jesús es el Cordero que quita el pecado del mundo. Cristo está en Jesús, lo lleva al matadero sin abrir la boca, lo pone en el altar, escoge el pecado del mundo, se lo pone a Jesús y se va.

“- ¡Padre! ¿Por qué me abandonas?” No, no; hasta aquí llegó mi parte, ahora vengo por ti. – ¿Cómo que vienes por mí? ¡Eso nunca ha pasado! – Ten fe. Con fe eres el primogénito entre los muertos. Pero tuvo que morir la muerte que a ti te correspondía, y la tuya era espiritual.

(Verso 37) = Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, (O sea: el cuerpo que tú siembras no es el que va a salir) sino el grano desnudo, ya se de trigo o de otro grano, (Es decir, el interior), (38) pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.

(39) No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. (Estas son todas analogías)

(40) Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales, pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.

(41) Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.

(42) Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. (No es el mismo cuerpo. ¡Ah, pero lo vemos! Eso no quiere decir que sea físico)

(43) Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder.

(44) Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal y hay cuerpo espiritual.

(45) Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, (Que es Cristo) espíritu vivificante.

(46) Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal, luego lo espiritual.

(47) El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

Entonces vemos un cuerpo natural, y un cuerpo espiritual. Ambos son vistos en la tierra. Natural, espiritual. Ambos tangibles. ¿Eres tú espiritual? Sí, lo somos. Pero eso no significa que tú eres bíblico o que estudias la Biblia, o que oras mucho. Eso significa que tú eres un espíritu. Y que tu espíritu está vivo para con Dios.

Eso es lo que te hace a ti una persona espiritual. No eres una persona que tiene sueños o visiones, o sabes mucho. No, tú eres espiritual porque tu espíritu está vivo con Dios. Mientras nosotros pensemos que nuestro estado de ser es debido a nuestras tareas, todavía nos estamos gloriando en el hombre.

Tú eres espiritual porque eres espíritu vivo con Dios. Y eso es dádiva de Dios. Porque puedes ser espiritual y necio, o ignorante. Algunos, hasta brutos. Y puedes ser terrenal y ser inteligente, y sabio. El problema es que nadie ve a Dios, si tu espíritu no está activado con Él.

Y a eso es que le llamamos: nacer de nuevo. Pero, ser espiritual, no es ser ni físico ni fantasma, es estar vivo con Dios. Y ser natural, tiene un problema, porque como dice Pablo en Corintios, la mente natural no comprende ciertas cosas.

Es una mente sagaz, inteligente y capacitada, pero que no está adquiriendo su sabiduría de parte de Dios. Es un hombre natural. El hombre natural no entiende cómo fueron constituidos los cielos, entonces está buscando de la ciencia a ver de qué mono salió el hombre.

Hay un cuerpo natural, hay un cuerpo espiritual. Los dos están relacionados, ¿Por qué? Porque es un mismo cuerpo. Lo que cambió fue su modo de existencia. Se puede comprobar muy fácilmente. ¿Has visto a un alcohólico o a un drogadicto convertirse, aceptar a Cristo y cambiar totalmente su vida, dejando atrás y olvidándose de su adicción, para siempre? ¡Gloria a Dios! Pero sigue siendo la misma persona.

Una persona que tiene un cuerpo, y que ahora lo sigue teniendo exactamente igual, sólo que ha cambiado su modo de existencia. Un día estaba en Adán, y al día siguiente estaba en Cristo. Ni sus costumbres habían cambiado, todavía, cuando ya todo lo que Dios decía de esa persona, era cierto, y ya se había presentado a Él sin mancha y sin arruga.

Ya esa persona era una con Cristo, pero como una persona no puede apropiarse de lo que no entiende, porque según el hombre piensa, así es él, no le parecía que hubiese ningún cambio. Pero eso no anuló ni anula el cambio de su naturaleza.

Mientras pensemos que lo que hacemos es lo que nos madura, siempre vamos a estar luchando por posiciones, cargos o jerarquías. Pero tiene que quedar bien claro que hacemos porque somos, no porque queremos ser.

Ahí se acaba la competencia, la contienda y la política religiosa. Resurrección. Un mismo cuerpo, dos existencias. El cambio es detonado por muerte y resurrección. Porque la gene que fue a parar allá, es la misma gente que salió de aquí.

Siempre ha sido así, en toda la Biblia. Samuel sale debajo de Elí, Juan el Bautista debajo de Zacarías, José debajo de su padre, Jesús debajo de José, David debajo de Saúl, Israel sale de Egipto. Lo nuevo sale de lo viejo.

El hombre que Él creó, multimiembro, es el mismo cuerpo, pero ahora celestial, debido al cambio de su naturaleza. Ahora tiene lo necesario para poder vivir de adentro hacia afuera. Claro, nuestra mente fue programada por dos mil años, viviendo de afuera hacia adentro, y ahora nos cuesta cambiar ese proceso.

Por eso es que dice que el fin de nuestra salvación, es la salvación de nuestras almas. Así que cuando te pregunten cuántas almas se salvaron el domingo, puedes responder que ninguna. Porque los que nacen de nuevo, son avivados en el espíritu, y lo último que tú experimentas, es la salvación de tu alma.

Así que cuando tú naces de nuevo, el alma nada tiene que ver, todavía. Tenemos que modificar nuestro lenguaje, está incorrecto bíblicamente hablando. El fin de la salvación es la salvación de nuestras almas. Eso es lo que dice la Biblia.

Nos acostumbramos demasiado a repetir sin comprobar. Pero resulta ser que esas cosas, al cabo del tiempo, repitiéndolas, y aunque aparentemente no hagan daño, uno se las termina creyendo, inconscientemente.

Entonces, cuando viene algo sencillo, y yo te digo que lo que se aviva es el espíritu, ahora estás en contacto con Dios, pero tú piensas igual. Entonces tú naces de nuevo y crees que tienes lucha con Adán. ¡No es Adán!

¡No, hermano! ¡Es la vieja naturaleza adámica! ¡Se me despierta el viejo hombre! ¡No! ¡Eso es lo que te han hecho creer enseñándote mal! Porque si verdaderamente se te levanta el viejo hombre, entonces tú no has nacido de nuevo. Así de simple.

Porque no pueden co-habitar los dos. O estás en Adán, o estás en Cristo. ¿Pero y entonces por qué no hago todo el bien que quiero y sí estoy haciendo el mal que no quiero? Toda una vida viviendo de una manera, si bien en principio hay muchos cambios, las cosas de fondo tardan mucho más tiempo.

Todas esas cosas que la iglesia suele llamar como “bien malas”, esas son las que más rápidamente cambiamos. Dejamos de robar, matar, adulterar, fornicar, beber, fumar, prostituirnos, drogarnos. Todas esas cosas sufren un cambio dramático y violento, pero quedan otras más pequeñas y, en apariencia más inofensivas, que tardan mucho más.

¿Ejemplo? La mentira, el temor, los celos. Son como piedrecitas más pequeñas, pero muy bien incrustadas en tu carácter. A las grandes te las quitó Dios con un milagro. Naciste de nuevo y de un golpe divino se te fueron todos esos vicios, adiciones y manías.

Pero todavía andas buscando atención, quieres ser el centro de atracción. Antes en los escenarios del mundo, pero ahora en las plataformas eclesiásticas. Todavía te sientes mal si nadie te llama por teléfono cuando estás enfermo y nadie se entera.

El marco de tiempo entre la muerte y la resurrección, es la misma coexistencia que hubo entre la carne y el espíritu. Nosotros ya hemos resucitado con Cristo. Fue concurrente, no fue cronológico. El proceso de la muerte ministra un nuevo cuerpo.

(2 Corintios 4: 16) = Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.

Pablo hablando del hombre exterior, que ya cada vez se hace menos. Recuerda, el cuerpo físico resucita en tres días, pero el cuerpo redimido tardó cuarenta años. Romanos 8:23. Toda la escritura es importante, pero esta es la base del evangelio. Este es el epicentro.

Aquí yace nuestra fe. Si Cristo no resucitó y nosotros con Él, toda nuestra predicación anda tratando de alcanzar algo que ya es, de manera que jamás seremos satisfechos. Y la esperanza que se demora, enferma el corazón. Cristocéntrico el mensaje. Todo Cristo, nada nuestro.

(Romanos 8: 22) = Porque sabemos que toda la creación gime a una, (¿Qué creación? Las plantas. La primera creación, la segunda creación. Somos una nueva creación. Toda la creación que estaba existente, gemía a una) y a una está con dolores de parto hasta ahora;

¿Por qué? Porque iba a dar a luz. Es la misma mujer que está en Apocalipsis, que la persigue la bestia, Nerón, y da a luz un hijo: el cuerpo de Cristo. Nota que Apocalipsis está hablando del mismo tiempo. Es la mujer del desierto, que aquellos que salen de la tribulación la alimentan, los apóstoles.

Le dan maná escondido, la revelación, que en otras generaciones habían sido escondidos, pero que hoy me han sido dadas a mí. Pablo, Efesios 3:5: Y es esa mujer la que da a luz un hijo. El Hijo de Dios, el nuevo, la nueva creación. Todas son fotografías, analogías.

(23) Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Dice que ellos fueron sellados con el Espíritu hasta el día de su redención. Cristo los tuvo que sellar. ¿Y por qué los tuvo que sellar y proteger a ellos? Porque en el momento en que Cristo se va, si todos ellos mueren, no hay iglesia. Él tenía que asegurarse que algunos de ellos prevalecieran. De manera que sopló sobre de ellos. Y dice que los selló y los guardó.

(1 Pedro 1: 3) = Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, (4) para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, (5) que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

Eran salvos, pero Él decía que el prevalezca hasta el fin, será salvo. Lo dijo en Mateo 24: Mira que van a haber rumores de guerra, te van a meter en la sinagoga, algunos van a matar, a otros van a encarcelar, pero el que persevera hasta el fin, será salvo. Eran salvos, no está hablando se salvar su pellejo. Entonces los sella con el Espíritu Santo.

(Efesios 1: 11) = En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, (12) a fin de que seamos para alabanza de su gloria nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. (¿Quiénes eran esos? Los que dejó encargados)

(13) En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, (14) que es las arras, (El depósito) de nuestra herencia hasta la redención (Esa palabra, Redención, es el Día de tu liberación. ¿Liberación de qué? De Nerón)

Entonces nosotros, ¿Tenemos las arras o la plenitud? Estamos en Cristo, dímelo tú. ¡La plenitud de aquel que todo lo llena! Y la iglesia anda esperando tener la plenitud, porque cree que la plenitud es hacer milagros. Porque cree que la plenitud es ser traspuesto. ¡No! ¡Estamos en Cristo, el cual es la plenitud de aquel que todo lo llena! No hay otra plenitud

(Romanos 8: 23) = Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

(Verso 10) = Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia. (Ahí está el ejemplo que dábamos: el afuera gastándose y el adentro preservándose)

Si Cristo está en ti, -está hablando con ellos-, el cuerpo en el cual estás puesto, está muerto. Porque lo que hace que el cuerpo esté muerto para ti, es estar en Cristo. Pero la vida ya está operando. ¿Por qué decía eso?

Porque ellos están caminando en medio de un sistema que no acepta el mensaje, donde la mayoría todavía sacrificaba, y ellos todavía pensaban como a veces pensamos nosotros. ¿Estaremos bien? ¿Estaremos yendo en la ruta correcta? ¿Por qué a los demás no les gusta?

Hay dos sistemas operando simultáneamente. Uno viene ascendiendo, el otro viene menguando. La gente que vive de afuera para adentro busca seguridad en falsos conceptos como números, dinero; cosas que antes eran seguridad en la tierra, pero que hoy tú y yo sabemos que no lo son.

Antes que la gente anclaba toda su vida en un buen empleo. Hoy las compañías cierran de un día para el otro. Lo único que es seguro hoy en este mundo, es Cristo. Estamos bautizados en su muerte, resulta el cuerpo mortal. El cuerpo de la simiente es el que sale al otro lado.

(Verso 19)= Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. (¿Cuántos entienden ese verso, ahora?)

Claro, mientras este templo estaba aquí, los verdaderos hijos no se veían. Pero cuando Dios derrota el templo, los hijos se ven claramente. Porque mientras la cizaña estaba de pie, nadie sabía quién era quién.

Lo mismo pasa hoy; se levanta un nuevo tipo de ministerio, y los otros todavía están vigentes. Salen algunos de allá, se mezclan, igual que cuando salieron de Egipto, salió una multitud mixta. Cuando les empieza a caer la ficha, empieza a haber una separación. Y se va viendo qué es cizaña, y qué no lo es. El proceso es el mismo en toda la Biblia, son dos cuerpos.

(Romanos 6: 3) = ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

(Verso 5) = Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.

(Verso 8) = Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; (9) sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

¿Esto te está quedando claro? Yo te estoy dando todas estas escrituras que confirman esa resurrección. ¿Por qué la gente no cree en ella? Porque no la vieron. Porque es espiritual. Lo que sucedió fue que, la gente que estaba viva y la gente que estaba muerta en Cristo Jesús, se convirtieron en una sola familia espiritual, en un abrir y cerrar de ojos.

Los vivos siguieron caminando en la tierra, y los muertos se unieron de una con el Espíritu de Cristo, que ahora moraba en ellos también. Primero estábamos acá con un sello, con un depósito, con las arras. Y aquellos allá, en el seno de Abraham, esperando. De repente, cuando viene ese juicio, hay un arrebatamiento. Y nosotros somos arrebatados en la plenitud de un Espíritu llamado Cristo.

Sus espíritus que están latentes, allí, también son conjuntamente arrebatados al mismo Espíritu. Ellos en la dimensión invisibles, y nosotros, vivos, en la dimensión visible. Una familia con el cielo. Antes de eso, no éramos una familia.

Ellos estaban en el limbo, y nosotros andábamos sufriendo con el pecado. Ahora tenemos vida eterna, y ellos también. Sólo que a nosotros todavía nos ha tocado estar aquí, y ya ellos partieron. Pero ambos tenemos vida eterna. Tú no mueres, muere tu cuerpo. Un día se acaba el cuerpo, tú continúas. Entonces, primero, Cristo.

(1 Corintios 15: 20) = Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

Primicias. Hay un verso que te quería enseñar, creo que es en Mateo 27. Es el verso que habla de que se vieron los muertos caminando.

(Mateo 27: 51) = Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; (52) y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; (Dice “muchos”, no dice “todos”) (53) y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad y aparecieron a muchos. (Otra vez “a muchos”, no “a todos”)

Ahí vimos que había un grupo de personas que estaban durmiendo y estaban en ese lugar latente. Los que dormían eran todos los que murieron con fe al evangelio predicado a Abraham. En el seno de Abraham. Esos eran los que creyeron. Los que no creyeron… No sabemos si estaban arriba, abajo o dónde. No interesa. Si la Biblia no lo dice, yo no especulo.

Pero había una dimensión para ellos. Dice que algunos de los que durmieron, muchos de ellos salieron, pero no todos. Salieron y fueron vistos. El verso 20 dice que Cristo es primicia de los que durmieron. Así que la primicia de todos los que durmieron, es Cristo. Él es el primero, el primogénito de entre los muertos. Tan pronto resucitó, mira lo que dice:

(21) Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

(22) Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

(23) Pero cada uno a su debido orden (Y aquí está el orden) Cristo, las primicias; (Cristo y las primicias, al mismo tiempo. Cuando Cristo resucitó, se vieron muchos de los que habían dormido. ¿Por qué se tenían que ver? La ley de las primicias exigía que se agarraran algunas espigas de trigo que ya estaban listas y se ondulara ante el pueblo. No una sola espiga; varias. Esa era la comprobación de que la siega estaba lista. Cuando la primicia se muestra, la siega se comienza a recoger. No hay espacio entre la primicia y la siega. Nunca) luego los que son de Cristo, (¿Cuándo?) en su venida. (Ahí está el orden de la resurrección: Cristo la primicia, y luego todos los demás en su venida).

Entonces, ya el cuerpo está. Y cuando tú naces de nuevo, (Y no hablo de una oracioncita en el frente envuelto en lágrimas y el olvido total al día siguiente, hablo de nacer de nuevo), ahí mismo eres trasladado a algo que ya sucedió.

O sea que es introducido o trasladado al Reino de su Hijo. Tu Espíritu es activado a entender y a empezar a recibir aquello que ya fue otorgado. No es algo que ocurre hoy. Cristo no va a ir a la cruz cada vez que tú haces una oración. Él no está sangrando hoy; ya sangró.

Luego el fin, cuando entregue el Reino al Padre. Nota que hay una diferencia entre la resurrección de cristo y el fin. Entre la resurrección y el fin, tiene que ponerle fin a todo dominio. El Imperio Romano, el Sanedrín, todas esas cosas. ¿Y el último enemigo, cuál era? La muerte. Que Timoteo dice que el postrer enemigo ya fue vencido. Hay muchísimo para hablar en esto, pero creo que he dicho lo suficiente como para tener una buena base.

(Apocalipsis 20: 4) = Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

(5) Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

(6) Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección;

Pregunta: ¿Has participado tú de la primera resurrección? Terminamos de escuchar que sí. Pero fíjate que es lo que dice que es la primera resurrección. ¿Ves cómo, a veces, creemos en disparates? Ya estábamos convencidos de que somos parte de esa resurrección, hasta que leímos ese verso. Porque como tenemos la tendencia de tirarlo hacia el frente, entonces dices: “No puede ser”. Pero sí es.

Los decapitados y los que no recibieron la marca, fueron esos que en medio de la tribulación no dejaron cambiar su mente, o hacer obras para la sinagoga. La bestia era Nerón. Babilonia, era Jerusalén. Fíjate, decapitados fueron los apóstoles. Y el resto de los muertos no vivieron hasta que Él vino. Bendito el santo que participa de esta resurrección, la iglesia. No conocerá la segunda muerte, tenemos vida eterna.

¡Qué buena que es la palabra de Dios! Claro está que, cuando te estamos dando esto, tienes que entender que esto no cabe ni puede caber de ninguna manera dentro de lo otro. Esto lo destruye a lo otro. Esto no es lo primero que hemos predicado, venimos hablando de Mateo 24, y todo esto es una añadidura a algo que ya se ha entendido.

Es la única parte en la Biblia donde se habla de una primera resurrección. Habla particularmente de un grupo de personas que llegó a vivir nuevamente. No era algo temporal, era completo. Era la vida eterna, la que tenemos nosotros.

No era una actividad del alma con una resurrección física pendiente, era una resurrección completa de las primicias. Las primicias, y luego los que son de Cristo. Cada uno en su debido orden. Pero las primicias resucitaron completas, no están pendientes de que les falta la mitad. Que se les resucitó el alma y después les falta otra mitad. Fue una resurrección completa.

Pero era la primicia. La iglesia de los primogénitos. ¿Qué nos confunde? La palabrita: mil años. Es el milenio. El milenio es el período de la cruz a la venida de Cristo. Esa es la consumación de los tiempos, donde uno reina en medio de tribulación.

Algunos vinieron a la vida antes, en las primicias con Cristo, cuando Cristo resucitó. Y los otros hasta el fin de la tribulación. Pero ambas fueron resurrecciones completas. Una visible, para no abrogar la ley. La otra invisible, porque la ley no exigía que se viera.

Porque no se trata de una cuestión biológica, sino de nacer de nuevo y de estar en Cristo. Claro está que, si la buscamos en el mundo natural, igual que el judío, la estaríamos esperando. ¿Por qué crees que el judío anda cómo anda? Porque está esperando el Mesías, según un concepto que no es bíblico.

¿Por qué la iglesia todos los años profetiza la venida, todavía? Porque la anda buscando. Pero con un concepto que no es bíblico. Creemos en una venida, pero no es así. Pablo no conoció a Jesús según la carne, ¿O sí? Pablo vio a Jesús.

No fueron contemporáneos, ¿Verdad? Y él dijo: de aquí en adelante, aunque hemos conocido a Jesús en la carne, ya no lo conoceremos así. Claramente te dice que según el concepto del Antiguo Pacto, no lo esperes más porque no viene así. ¿Cómo lo esperaba la gente del Antiguo Pacto?

Físicamente y en un trono para liberarlos de la opresión de Roma. Pablo dice: De aquí en adelante, no lo esperamos así. ¡Lo esperamos, pero no así! El verso 5 dice que los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años.

Vamos a investigar estos mil años antes que me tires con algo por los aires cibernéticos. Finaliza diciendo que esta es la primera resurrección, y que es bienaventurado el que tiene parte en la primera resurrección. La segunda muerte no tiene potestad sobre esto. Pregunto: ¿La segunda muerte, tiene potestad sobre ti? Tienes que haber participado de todo esto.

Después dice que seremos sacerdotes de Dios y de Cristo. ¿Somos sacerdotes? Concluye señalando que reinarán con él mil años. Hasta aquí estuvimos leyendo hace un momento. Déjame ahora seguir con Apocalipsis 20.

(Verso 7) = Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión.

Atiende, atiende, atiende. Satanás estuvo atado por mil años, y luego lo van a soltar. ¡La iglesia está esperando eso! Vete al verso 2. Como no sabemos qué tiempo vamos a permitir que el propósito por el cual fue suelto, nos determine el tiempo.

¿Te parece? No sabemos, estamos tratar de averiguar cuando son los mil años esos. Entonces, si Satanás es amarrado justo cuando empiezan, y suelto justo cuando terminan, si puedo averiguar para qué fue amarrado y para qué fue suelto, puedo determinar cuándo fue. Vamos de nuevo.

(Verso 2) = Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es diablo y Satanás, y lo ató por mil años; (¿Para qué? ¿Por qué?) (3) y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, (¿Para qué?) para que no engañase más a las naciones.

Para allí, Stop. El propósito de atarlo por mil años era para que no engañase a las naciones. ¿Cuándo fue que a las naciones se les cayó el velo de los ojos y dejaron de ser engañadas? ¡Cuando recibieron el evangelio!

Hasta entonces, estaban engañadas. Fue el tiempo en que se abrió y empezaron a entrar los gentiles. Entonces las naciones dejaron de ser engañadas y comenzaron a ser salvos. Dice que se amarró. ¿Qué es lo que amarra a Satanás, una cadena física?

¿Qué es lo único que amarra a un demonio? ¡La palabra! ¿Cuándo fue vigente? Durante los evangelios. O sea que, amarraron a Satanás para que las naciones no fueran ciegas. ¿No dice Corintios que el dios de este siglo ha cegado el entendimiento para que no resplandezca la luz del evangelio?

Amarraron al diablo para que las naciones no fueran engañadas. Se acabaron los mil años, que no es un tiempo cronológico sino un concepto. ¡Sí, escucha! ¡No te agarres de eso, sólo piensa! ¿Para qué querría Dios reinar por mil años si Él es eterno?

No tiene sentido hablar de años terrestres para definir acciones espirituales. Pero después de todo debe ser suelto por un poco de tiempo. Pasan los mil años y después viene el trono, que reinaron con Cristo, que estaban reinando en medio de la tribulación, Pablo, Pedro, toda esa gente. Y los otros muertos no resucitan hasta el fin, dice el verso 5.

(Verso 6) = Bienaventurado y santo el que tiene parte con la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

(7) Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, (¡Ah, bueno! Vamos a ver cuándo es que se acaban los mil años, porque también te tiene que decir para qué se soltó. ¿Estás listo para esto?) (8) y saldrá a engañar a las naciones (Lo ataron, y ya las naciones no eran engañadas, lo sueltan, y vuelve a engañar. Déjame por un momento cortar el hilo de lo que estoy diciendo: ¿Cuál es el poder del diablo? ¡El engaño! ¿Cuál es la única arma que él tiene? Entonces, si estamos engañados, estamos engañados con algo que no es cierto.

Así que en realidad no nos pasa nada de lo que estamos creyendo que nos pasa. Un engaño es creer una mentira. Entonces, si el poder del diablo es engañarte, cuando te crees que estás atribulado por el diablo, como estás engañado, te estás creyendo una mentira y en realidad no te pasa nada.) …que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; (¡Aquí está el propósito!) el número de los cuales es como la arena del mar.

(9) Y subieron (¿Adónde dice que fueron?) subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; (Jerusalén. ¡Cuando tú veas la ciudad sitiada!) y Dios descendió fuego del cielo, (El juicio) y los consumió. (¿Cómo terminó Jerusalén? Quemada por el juicio de Dios)

¿Cuándo? En el setenta. ¿Qué fue lo que le pasó? Salieron por la anchura, se secó el Éufrates, entraron por el este como el relámpago que dice Mateo que vendrá del este, y Roma sitió el campamento de los santos y la quemó.

¿Cuándo soltaron a Satanás? Por un ratito, para engañar a las naciones que estaban aliadas con los judíos. Primero eran amigos, porque a Cristo lo mataron los judíos, con el derecho de los romanos, porque eran provincia de Roma. Pero luego Roma se volvió en contra porque fue engañada por Satanás que estaba suelto. ¿Qué vas a hacer con el libro? Vas a tener que arrancar la página de ahí, ¿No?

(10) Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Cuando alguien te dice que tuvo una visión y que Satanás se le presentó, ¿Está diciendo la verdad o está fabulando conforme a sus propias imaginaciones? Porque todo indicaría, si seguimos el hilo conexo de lo que venimos enseñando, que el milenio comenzó cuando las naciones aceptaron a Cristo.

Y terminó cuando esas mismas naciones se volvieron en contra del pueblo santo. Rodaron la ciudad y la quemaron. En el marco de toda la historia vivida, sólo sucedió una vez: en el 70 dC. Tómalo o déjalo, no soy defensor ni gestor de ninguna tesis o doctrina nueva; sólo estudio la Biblia.

Si tú estás esperando que ocurra otra vez, lo estás esperando físicamente. Después de eso vi un cielo nuevo y una tierra nueva, que es cuando se acaba el Sanedrín, y te describe la iglesia, que es como decir tú y yo.

Cuadrada, balanceada, transparente, con calles de oro, que es la fe tratada siete veces. Llena de perlas preciosas, con un río que está en el medio, que es el Espíritu Santo que fluye, con árboles que producen vida, que son para la sanidad de las naciones que todavía nos rodean.

Cuando los borrachos todavía no entran. En la última página todavía hay borrachos. Después de cielo nuevo y tierra nueva, todavía hay borrachos que no entran en la ciudad. ¿Pero qué diantres hacen los borrachos borrachos, si ya hay cielo nuevo y tierra nueva? El libro; dulce y amargo.

Hay que encarnarlo. El libro te pertenece, no es de Dios; hay que consumarlo. Es nuestra herencia. Está consumado. ¿Qué hacemos ahora? Apropiarlo.

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Dinámicas del Reino

El Reino de Dios se opone a otro reino llamado Babilonia. Babilonia es el gobierno de las tinieblas. El Reino de Dios no es una religión ni una denominación evangélica. El Reino de Dios es una jurisdicción espiritual que ejerce gobierno.

Y precisamente porque gobierna es que se llama Reino. Si no gobernara, no podría llamarse Reino. A lo sumo se llamaría iglesia, congregación, pero no Reino. Y si Dios nos ha llamado a Su Reino, es porque nos ha llamado a un Reino que gobierna.

El Reino es poderoso y se opone al sistema babilónico de este mundo. La torre de Babel fue edificada por hombres que buscaban con ella llegar al cielo. Esa es la forma en que los hombres de Babilonia suponen que pueden llegar al cielo, por sus esfuerzos y sus métodos.

Pero Jesús no vino para hacernos llegar al cielo; Él vino para traer el cielo a la tierra. LA diferencia entre el pensamiento babilónico religioso y el pensamiento del Reino de Dios, es que el pensamiento religioso está buscando sus verdades ahí arriba.

“Señor, cuando me muera quiero entrar a tu Reino. Pero mientras tanto voy a vivir una vida miserable” “Señor, cuando tú hagas descender tu gloria, entonces el ecuador va a cambiar, la iglesia va a cambiar. Cuando tú hagas descender el avivamiento, entonces entraremos en otra dimensión.”

Todas estas formas de orar, son netamente babilónicas. Porque desconocen o niegan al Reino de los Cielos. Si yo le digo a Dios que traiga su gloria en medio de todos los cristianos, eso quiere decir que no reconozco que Cristo con toda su gloria está dentro de mí.

¿Qué clase de Jesús tienes tú morando dentro de ti? ¿Acaso habrá un Jesús, allá arriba, lleno de gloria, y otro muy inferior dentro tuyo? Pero resulta que es Jesús en toda su gloria el que vino a habitar en medio nuestro.

El mismo que hizo que desde las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para la iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la paz de Jesucristo. La gloria ya está en Jesús, dentro de nosotros.

Yo no tengo que esperar un fuego envolvente que venga del cielo. Lejos de eso, si estoy pidiendo y cantando que descienda su gloria, estoy ofendiendo al Dios de la gloria. Él resplandeció en nuestros corazones, y tiene que resplandecer en el tuyo, para la iluminación del conocimiento de la gloria.

La gloria está ahí, no debemos cantar cosas que no son. La tierra será llena de la gloria de Dios como las aguas llenan el mar. A eso lo dice la Palabra, no yo. Dice que la tierra será llena del…conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren la mar.

La gloria lo llenará todo. Jesús ya venció sobre todo. Jesús ya está sentado sobre todo, es Señor de señores, Rey de reyes. Dice la Palabra en Efesios 4 que Él ascendió de las partes más bajas de la tierra, y fue llenándolo todo.

¿Y de qué crees tú que lo fue llenando todo? De su gloria. Porque todo lo que salió en la resurrección, venía lleno de la gloria de Dios. Todo se llenó de la gloria de Dios. El infierno se llenó de la gloria de Dios, para juicio en las profundidades de la tierra, y toda la tierra está llena de la gloria de Dios.

Pero es en la faz de Jesucristo que somos iluminados para reconocer la gloria que está en nosotros. Lo repito: el mismo que hizo que de las tinieblas resplandeciese la luz, fue porque Él se encargó de hacer que la potencia de su rayo de luz atravesara esas tinieblas y las iluminara.

Y ese mismo que produjo todo esto, fue el que iluminó nuestros corazones, para la iluminación del conocimiento. Tengo que ser iluminado en el conocimiento de la gloria de Dios. ¿Y cómo se supone que va a ser esto? En la faz de Jesucristo.

El Reino viene a traernos una profunda reforma, porque la iglesia ha estado buscando verdades allá arriba. Ha estado buscando verdades en el futuro. Cuando te mueras se te terminarán todos los sufrimientos, pero mientras tanto, que mala onda seguir aquí padeciendo…

Escucha: ¡Esas no son buenas noticias! Y si no son buenas noticias, ¡Ese no es el evangelio del Reino! Jesús vino a traer el Reino a la tierra. Pregunto: ¿Fracasó? ¡No! ¿Entonces qué? Pues entonces eso significa que Jesús, trajo el Reino.

Ahora bien; si verdaderamente trajo el Reino, como nos dice la Palabra, entonces no tengo que andar esperando que venga un Reino de no sé dónde y quién sabe cuándo. Porque si Jesús es el Reino de Dios; y Jesús en toda su gloria está dentro de mí, y está sentado en las alturas, y reinando en el trono de mi corazón, ¿Por qué me dicen que tengo que esperar un futuro milenio para gobernar con Cristo?

¿No dice la Palabra, caso, que Él nos llamó reyes y sacerdotes para su Padre? ¿Dice que en el futuro, después que hayan padecido toda su vida y se mueran entonces, finalmente, los voy a nombrar reyes y sacerdotes? ¿Eso dice?

No, no dice eso. Dice que al que nos amó y nos limpió con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios su Padre. Eso quiere decir que tú eres rey y tú reinas. En el fondo no hay reinas, sólo hay reyes. Porque es el Rey en mí el que me hace rey.

Entonces, el Reino, va a traer una serie de reformas en nuestra manera de pensar. Porque hemos pensado demasiado religiosamente durante demasiado tiempo. Y cuando digo religiosamente, me refiero a no entrar a poseer las riquezas de su gloria.

Cuando no estamos entrando en las verdades espirituales del Reino de Dios, y seguimos viviendo una vida como si estuviéramos atados a la tierra. El Reino de Dios tiene unas leyes muy diferentes a las leyes de la tierra. No se rige por lo mismo que se rige la tierra.

El Reino de Dios es verdadero, y viene a darle forma a toda malformación nuestra, que nos puede estar teniendo en tiniebla o en desorden. O que te puede estar teniendo en enfermedad o en carencia. Todas esas cosas tienen directa relación y nacimiento en el reino de las tinieblas.

Alguien hizo esta pregunta: una enfermedad, cualquiera ella sea, ¿Viene de parte de Dios o del reino de las tinieblas? Del reino de las tinieblas, sin duda. Ahora bien; si el Reino de Dios está en tu medio, ¿Qué tendría que ocurrirle a esa enfermedad? Tiene que huir.

Sin embargo, si se hace una encuesta seria y no dirigida dentro de las iglesias cristianas, los porcentajes serán muy claros a la hora de determinar que el Reino y el poder de Dios no se están manifestando con claridad en los cuerpos de los cristianos.

Además, está lo otro: una mayoría de hermanos vive en profunda escasez. Pero fíjate que el Reino es tremenda y poderosísimamente rico. Sin embargo, tanto la religión como Babilonia van a decirte y enseñarte que la santidad es sinónimo de pobreza.

Pero resulta ser que la santidad no es pobreza. El ejemplo más grande de santidad es Dios el Padre, y todos sabemos que es inmensamente rico. Eso significa que, si nosotros queremos movernos en la semejanza del Señor, haciendo que su imagen resplandezca y se manifieste a través nuestro, tendremos que manifestar exactamente lo mismo que Él es.

La carta a los Corintios dice: si antes lo conocimos como Jesús, ahora ya no lo conocemos como tal. Jesús vino a padecer aquí en la tierra; Jesús vino a pagar un precio por ti y por mí. Pero Jesús el Cristo, el que está sentado en la gloria en las alturas, es el epicentro de donde tomas tu identidad.

Del poder de la resurrección del Cristo dentro de ti. Jesús murió en la cruz, pero el Cristo resucitó entre los muertos. El Cristo vivió en medio de nosotros. ¿Y qué es el Cristo? El Cristo significa “el ungido”, es la unción de Dios.

Es la unción del Altísimo. El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, dijo el Señor. Y me ha enviado a predicar las buenas nuevas a los pobres. A vendar a los quebrantados de corazón, a abrir las prisiones de las cárceles, a traer manto de gozo y alegría. Él dijo: esta escritura se ha cumplido hoy.

El Espíritu del Señor está sobre mí, es lo que hacía de Cristo el ungido. Jesús, para poder levantar a su iglesia, necesariamente, necesita ungir a su iglesia. Una iglesia que no tiene la unción del Altísimo, no puede ser iglesia de Jesucristo, porque está negando al Cristo.

El Cristo es la unción del Espíritu Santo sobre Jesús. De hecho, el espíritu del anticristo, no es el espíritu anti-Jesús; es el espíritu anti-unción. Porque Cristo significa “el ungido”. El espíritu del anticristo se levanta, y dice Juan que ya está en medio de nosotros, porque se levanta en contra de la unción.

Se levanta en contra del conocimiento del Espíritu Santo de Dios. Entonces, cuando empezamos a entrar en las dimensiones del Reino, y dice, en Hechos 26, en la aparición de Jesucristo a Saulo de Tarso, luego Pablo, que es quien lo relata.

(Hechos 26: 15) = Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

(16) Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, (17) librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, (18) para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

Aquí está totalmente definido el ministerio apostólico. Primero le dice: me apareceré a ti. En la unción apostólica, lo que primero empezamos a tener, es un contacto, en una forma diferente, con Jesús. El Señor dijo: el mundo no me verá más, más vosotros me veréis.

¿Quiénes son vosotros? ¿Los profetas? ¿Los apóstoles? ¿O tú formas parte de ese vosotros? Ahora bien: Jesús ha dicho que tú le verás. ¿Tú crees que Él es mentiroso? ¿No, verdad? Entonces, eso quiere decir una sola cosa: ¡Tú lo vas a ver!

Después le da el llamado apostólico, le dice: te he llamado, para que abras sus ojos. ¿Cuál es el llamado apostólico? Abrir los ojos de la gente. La gran mayoría de las personas que encontramos dentro de las iglesias, todavía tienen los ojos cerrados.

La gran mayoría de las personas que hoy ocupan los bancos de los templos cristianos, no han sido trasladadas de las tinieblas a la luz. Sé que esto puede molestarte y mucho, pero correré el riesgo de que me odies hoy y me entiendas y valores mañana, cuando tus ojos sean abiertos por algún ministerio apostólico genuino, no ficticio, de oficina.

Reflexiona y repasa las vicisitudes que mayoritariamente pasan muchos cristianos y vas a poder comprobar que tienen que ver directamente con las tinieblas. ¿Viven en mentiras, en pecados o en profunda carencia? ¿Qué reino es ese?

El reino de las tinieblas. ¿Y por qué siguen ahí? Porque nadie les ha abierto los ojos. Por eso necesitamos un ministerio apostólico verdadero, no administrativo. El ministerio apostólico genuino tiene una unción que te abre los ojos.

Y cuando tus ojos se abren, pueden pasar muchas cosas. Entre ellas, que no te guste para nada lo que ves de ti mismo, por ejemplo. Hasta ayer te sentías poco menos que un Pontífice evangélico y hoy, por simple imperio de ojos espirituales abiertos, te has visto reducido a solado raso, y muy raso.

Te he llamado para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz. Nadie que no tenga los ojos abiertos puede convertirse de las tinieblas a la luz. Porque no ven las tinieblas. Tú necesitas, yo necesito, todos necesitamos que nuestros ojos sean abiertos.

Entonces, para que sean trasladados de las tinieblas a la luz. De la potestad de Satanás, a la de Dios. Cuando Satanás tiene agarrado a alguien, ¿Bajo qué reino está? Dice la palabra que quien está en pecado, es esclavo del pecado.

Necesitamos apóstoles y gente apostólica, no solamente apóstoles de oficio, que ayuden a abrir los ojos de la gente, y que podamos entender que la gente no está viviendo en el Reino de Dios, por causa de una cantidad de creencias equivocadas.

¿Cuál era el mensaje central de Jesús? Arrepentíos, cambiad vuestra manera de pensar, porque el Reino de los Cielos se ha acercado. Eso significa que tengo que cambiar mi forma de pensar porque hay un Reino tremendamente poderoso al que puedo entrar y disfrutar, desde ahora, porque si Cristo vive en mí, y es la esperanza de gloria, y toda la gloria de Jesucristo me habita, no tienen por qué pegarse a mí asuntos que pertenecen al reino de las tinieblas.

Pero si yo creo que Jesús está sentado ahí arriba, y yo tengo un Jesús menor aquí abajo, entonces voy a dejar que todas las manifestaciones de las tinieblas me hagan daño. Es la forma en la que creemos que nos tiene atados.

Por eso es que dice Jesús: vengo a cambiarles la forma de pensar, y para eso necesitan ser iluminados en el conocimiento de su gloria. Hay tantas cosas que vemos en el Reino de Dios cuando entramos y experimentamos, que muchas de las doctrinas a las que estábamos aferrados, se derrumban.

Porque las tenemos apenas a cuenta gotas, o las tenemos tergiversadas, o no las hemos entendido. Y una de estas doctrinas es el bautismo en el Espíritu Santo. Tenemos lo que hemos recibido de otros, tenemos lo que nos han enseñado.

Hasta ahí aprendimos, no sabíamos más. Pero ahora viene una nueva luz, para que entremos en lugares más profundos. Entonces, en lugar de ser tercos y porfiados, insistiendo con nuestras doctrinas antiguas, no; el Señor te dice que abras los ojos porque quiere mostrarte cosas nuevas y maravillosas.

(Hechos 1: 1) = En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, (2) hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; (3) a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.

Vemos aquí que Jesús se pasa cuarenta días enseñando algo. ¿Qué es lo que va a estar enseñando? El Reino de Dios. Jesús es un estratega poderosísimo, y va a derramar la promesa del Espíritu Santo sobre la gente, pero la gente necesita estar preparada con un entendimiento.

De otro modo, ese aceite se va a perder. Entonces, les habla por espacio de cuarenta días del Reino de Dios, para que sepan para qué sirve la promesa del Espíritu Santo. O sea que hay una preparación de Reino, previo a la promesa del Espíritu Santo.

No como se hace en muchos lugares hoy en día, donde algunos le dan golpecitos en la cabeza a la gente, les dicen que digan bara, bara, bara y luego declaran y decretan que ya tienen al Espíritu Santo. En más de un caso, esa pobre persona ni siquiera se ha arrepentido de sus pecados o está en adulterio.

Pero ya está, ya le hemos dicho a esa persona que es llena del Espíritu Santo, que ya tiene el bautismo del Espíritu Santo, aun cuando sabemos que no es así. ¿Sabes lo que conseguimos? Que esa persona jamás busque el bautismo del Espíritu Santo de verdad. Cree que ya lo tiene.

Te haré una pregunta: cuando Jesús envió a los doce, y luego envió a los setenta, dice la palabra que les dijo: id y anunciad que el Reino de los Cielos se ha acercado. Y haciendo esto, sanaba los enfermos, echaba fuera los demonios, resucitaba los muertos y limpiaba los leprosos.

Ahora bien; ¿En qué poder sanaban a los enfermos, sacaban los demonios y resucitaban a los muertos? Tenían, obviamente, una medida del Espíritu Santo. Porque no era en su carne que podrían resucitar a los muertos.

Cuando Jesús resucita, se aparece a sus discípulos, y dice el capítulo 20 de Juan, que el sopló el Espíritu Santo a sus discípulos, y les dio potestad para perdonar los pecados. A quienes les perdonaren los pecados les serán perdonados, y a quienes se los retuviereis les serán retenidos.

¡Ay, hermano! ¡Eso me suena a iglesia Católica! No, hermano; no es iglesia católica ni iglesia evangélica, es una de las funciones del Espíritu Santo. Tenemos tantas estructuras anti-católicas, que a veces ni siquiera podemos leer la escritura correctamente.

Jesús dice: quiero renovar muchas cosas dentro de ti. Yo les doy autoridad, por el Espíritu, para perdonar pecados, porque esa es una de las funciones más importantes del Espíritu Santo. Por eso los fariseos se enojaban tan fieros en contra de Jesús.

¿Quién es este –Decían-, que dice tener autoridad para perdonar pecados? Pero, ¿en qué autoridad estaba Él perdonando pecados? En el Espíritu Santo. Es necesario que la iglesia sea perdonada de sus pecados.

Dios no planeó que nosotros nos metiéramos en un cuarto oscuro y dijéramos: “¡Señor! ¡Aquí están todos mis pecados, perdóname!” Jamás pensó eso. Dice: confesaos vuestros pecados los unos a los otros. ¿No dice eso la carta de Santiago?

¿Y eso qué significa, que tenemos que recortar de nuestras biblias ese versículo y arrojarlo a la basura, o que tenemos que confesarnos nuestros pecados los unos a los otros? Hay una tremenda liberación cuando se confiesa el pecado públicamente.

La misma palabra que usamos para confesar a nuestro Señor Jesucristo como Señor y Salvador, es la misma palabra que usa la escritura para decir confesad vuestros pecados. Quiere decir: hablar públicamente.

Tú no confiesas a Jesucristo en un cuarto oscuro ante una sola persona, o en un aparte ante una persona; tú lo confiesas públicamente, ¿No es cierto? ¡Es la misma palabra! Confesar tus pecados, entonces, quiere decir que debes confesar tus pecados.

Todos hemos pecado. NI aquí de este lado ni de ese donde estás tú hay ni siquiera uno que no haya pecado. Y todos necesitamos ser perdonados de esos pecados. Hay mucha gente debilitada porque nunca nadie todavía les ha perdonado sus pecados.

¿Y qué hace Él, entonces? Cuando termina de decirles esto de confesar sus pecados, les empieza a hablar del Reino de Dios, y les dice: ahora sí, esperad la promesa del Espíritu Santo, porque recibiréis poder cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en todo Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.

Ahora te pregunto: si ellos ya echaban fuera demonios, sanaban los enfermos, resucitaban los muertos, limpiaban los leprosos y perdonaban pecados, ¿Qué clase de poder estaban esperando en esa promesa?

Porque hoy todavía se desata el poder del Espíritu Santo para que la gente salga a echar fuera demonios y a sanar a los enfermos, pero indudablemente ese no es el bautismo del Espíritu Santo; a eso ya lo tenían.

Entonces, ¿Qué fue lo que recibieron en la promesa del Espíritu Santo? ¿De qué poder les estaba hablando Jesucristo, que iba más allá de sanar los enfermos, echar fuera demonios, resucitar los muertos y limpiar los leprosos?

La clave está en la palabra “testigos”. Dice: me seréis testigos. En todo Jerusalén, en toda Judea, en toda Samaria, y hasta lo último de la tierra. ¿Qué es un testigo? UN testigo es alguien que puede ver y que puede oír.

Si tú estás en una corte judicial y te llaman como testigo, y el juez te pregunta: ¿Qué fue lo que usted vio? No podrás responder: “¡Ah, no, señor juez, yo no he visto nada, apenas he leído algo sobre lo que sucedió en el periódico!” ¿Sabes qué? Tú no calificas como testigo.

Porque un testigo, necesariamente, tiene que ver y tiene que oír. Claro; esto comienza a poner en graves problemas al sistema babilónico. Porque Babilonia enseña a sus discípulos como enseñaban los fariseos. Vamos a aprender la Biblia. Los fariseos y escribas enseñaron eso.

Los discípulos de los fariseos y los escribas, por todas las generaciones de los judíos, realmente aprendieron las escrituras. Tenían la escritura, pero no tenían el poder, detrás de la escritura. ¿Qué tenemos hoy? Tenemos la escritura, pero no tenemos el poder, detrás de la escritura.

¿Por qué? Porque estamos enseñando a la manera antigua. No estamos enseñando a la manera del Reino de Dios. Joel dice: yo derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y mis hijos y mis hijas, profetizarán, y mis siervos y mis siervas profetizarán. Y mis jóvenes verán visiones, y mis ancianos soñarán sueños.

Escucha: aquí estamos viendo algo diferente, que no es resucitar a los muertos ni sanar a los enfermos, ni echar fuera demonios. El derramamiento del Espíritu Santo, necesariamente, es profético. Necesariamente va a llevar a oír la voz de Dios. Necesariamente te va a llevar a ver visiones del Reino de Dios.

Nadie que no naciere del agua y del Espíritu puede ver el Reino de Dios. Pero cuando nacen de las aguas y del Espíritu de Dios, entonces pueden ver el Reino de Dios. Babilonia no te puede entrenar en el Reino. Babilonia es un sistema educacional, religioso, del cual venimos todos nosotros, yo incluido.

Pero el Señor dice: Salid de allí, pueblo mío. Cuidado: yo no te estoy diciendo que te salgas de tu iglesia, te estoy diciendo que te salgas de Babilonia. Babilonia es la estructura mental y religiosa que gobierna tu vida, y que es ajena y diferente al Reino de Dios.

Entonces, el Espíritu Santo viene para que nosotros podamos oír la voz de Dios. Dice: para esto me he aparecido a ti, y me apareceré, otras veces. Esto es lo más común dentro de un mover apostólico. Que Jesús aparezca. Es lo más común que tú puedas ver a Dios. –“¡Hermano! ¿Cómo se supone que voy a ver a Dios?”-

(2 Corintios 3: 16) = Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.

(17) Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

No son pocas las veces que he oído y cantado, por supuesto, coritos que dicen que donde está el Espíritu de Dios, hay libertad. Entonces empezamos a saltar y eso nos parece libertad, pero apenas es sacar la cabeza debajo del paraguas protector de las tradiciones evangélicas a las que estábamos atados.

Ahora bien, ¿Sabes qué? Tú no necesitas al Espíritu de Dios para danzar o para saltar, ¿O no has visto que los incrédulos, impíos, paganos y pecadores gritan, saltan y danzan con mayor fuerza que los cristianos? ¡No necesitas al Espíritu de Dios para hacer eso!

Lo único que consigues con eso es liberarte de las ataduras religiosas, eso sí que es cierto. Esta escritura nos dice que donde está el Espíritu del Señor hay libertad, y ahora nos va a decir en qué consiste esa libertad.

(Verso 18) = Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Eso quiere decir que donde está el Espíritu del Señor, hay libertad para ver, para mirar a cara descubierta. ¿Qué significa ver? ¿Acaso significa tambalearse, temblar, que te caigas o que te agarre un ataque de risa? Mirar significa ver y ver significa mirar.

Necesariamente implica que tus ojos son abiertos y puedes ver algo que antes no veías. Mis hijos y mis hijas profetizarán, nuestros jóvenes verán visiones. El Reino de Dios se hace visible cuando naces del agua y del Espíritu.

Entonces, dice: mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria de Dios. El Espíritu Santo es enviado para que puedas volver a ser transformado en la imagen de Dios. Si necesito ser transformado en su imagen, eso quiere decir que he perdido su imagen.

Sólo tengo algunos pequeños rasgos de su semejanza. Hablo, porque Dios habla. Creo cosas porque Dios es creador. Pienso, porque Dios piensa. Pero a la imagen de la gloria de Dios la perdió el hombre cuando cayó en pecado.

Pero el Espíritu Santo de Dios viene a restaurar la imagen de Dios en nosotros. ¿Y qué cosa es la imagen de Dios en nosotros? Es la habilidad de ver, al mismo tiempo, dos dimensiones. Una dimensión espiritual y una dimensión natural.

Adán veía las dos dimensiones. Adán veía los hermosos árboles frutales y también veía el árbol de la vida, el del conocimiento del bien y del mal, se paseaba con el Señor en el fresco de la tarde, veía sus vestiduras celestiales, veía dos dimensiones.

Jesús es el segundo Adán. El segundo adán, primogénito entre los muertos. Él caminaba en dos dimensiones. Todo lo que veo hacer al Padre, eso es lo que hago, decía. Todo lo que oigo decir al Padre, es lo que digo. De la misma manera en que yo fui enviado, yo os envío. ¿De qué manera?

¿De qué manera? ¿Aprendiendo un par de versiculitos de memoria? ¿Repartiendo trataditos? ¿Vamos a hacer esas cosas porque no tenemos ningún otro poder ni valor conviene darles un papelito para no tener que hablar demasiado?

Eso no es ser testigo. Testigo quiere decir que somos embajadores de un Reino. Testigo quiere decir que representamos al Reino de Dios. Por eso es que Jesús se llama a sí mismo, El Testigo Fiel. ¿Y por qué es el testigo fiel? Porque se testifica sobre el Reino de su Padre.

Porque testifica en el poder del Reino de su Padre. Porque testifica de la gloria de su Padre. Porque testifica de la sabiduría, de la inteligencia, del consejo, de las maravillas de su Padre. Él es el testigo fiel y dice: vosotros me seréis testigos, cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo.

Testigo, es; ven conmigo a Apocalipsis capítulo 19, versículo 10. Estas son las bodas del Cordero, y Juan está allá, extasiado viendo esas bodas. Pero antes de leerlo, quiero que entiendas una cosa. Cuando tú empiezas a meterte en el Reino de Dios, el primer libro que Dios te va a sacudir de pies a cabeza, es el Apocalipsis.

Porque el Apocalipsis, es un libro del Espíritu. No es un libro cronológico, tampoco es un libro de eventos futuristas; es un libro que nos enseña cómo gobernar con Cristo Jesús, porque se trata de la revelación clara y nítida de su persona.

Es la revelación de la gloria de Jesucristo en nosotros, para hacernos gobernantes junto con Él. Este es el primer libro que se te va a sacudir de pies a cabeza cuando veas el reino, porque una cosa es tener mucha teología –Con excepción de los buenos teólogos, de los otros no hablaré- y otra cosa muy distinta es ver con ojos de Reino.

Las bodas del Cordero. ¿Para qué estoy esperando las bodas del Cordero? ¿No dice la palabra que el que se ha unido a Jesús, un espíritu es con él? Cuando tú te casaste, mujer u hombre, te hiciste una sola carne con tu cónyuge, ¿No es así?

Si te unes a Jesús y eres un espíritu con Él, eso significa que ya te has casado con Él. Hombre o mujer, olvida las diferencias de género sexual que eso es válido solamente aquí en la tierra por causa de la procreación y prolongación de la especie.

Eso significa que Su espíritu y el tuyo, ya entraron en las bodas del Cordero. No debes esperar una gran fiesta para casarte con Jesús. Porque Él ya está allá y espera que la novia, la iglesia, vestida de inmaculado blanco de pureza vaya a su encuentro.

El que se ha unido a Jesús, un espíritu es con él. El Espíritu y la esposa. No dice la novia, dice la esposa. Es mejor que ya nos sintamos esposa y nos dejemos de esperar tanta cosa futurista. Porque Jesús está aquí, el Reino está aquí, Él lo dijo cuándo aseguró que el Reino se había acercado.

Por esa razón, también las verdades del Reino están aquí, la gloria del Reino está aquí, las bondades del Reino en todas sus formas y dimensiones, están aquí, el poder del Reino está aquí, deja ya de esperarlo para un futuro que nadie acierta a decirte si es cercano o lejano.

Porque la palabra nos asegura que ya Jesús lo trajo a la tierra. ¿Quién te ha enseñado que debes quedarte esperando que lo vuelva a traer? Es indispensable que comencemos a cambiar nuestra mentalidad babilónica.

Yo no estoy esperando un rapto para encontrarme con Jesús. Cuando tu espíritu entra al Reino de los Cielos, es transportado a la presencia misma de Jesús. El Reino de los Cielos está aquí. ¿Por qué supones que vas a ser arrebatado allá?

¡Es que…hermano…ese es uno de nuestros máximos dogmas! ¿Ah, sí, eh? ¿Y alguien se ha preocupado en cotejar ese dogma con la Biblia? Hazlo. Y ni se te ocurra luego ir a mostrárselo a tu pastor. No te oirá, no querrá oírte. Él está viviendo de ese dogma, entre otros.

No son ni uno ni dos los que han sido arrebatados temporariamente al tercer cielo. Ellos enseñan que no debemos esperar un rapto para ver a Jesús. Tampoco debemos esperar una gran tribulación porque en una de esas la está pasando en este tiempo y cree que Dios lo está castigando.

Si tú lees con cuidado la escritura, verás que la nueva Jerusalén descendía del cielo ataviada como una novia para su marido. Entonces, ¿Cómo es esto? La nueva Jerusalén ¿Sube o baja del cielo? Baja del cielo. ¿Y adónde se preparó la novia?

En el cielo. ¿Qué? Sí, porque dice que la nueva Jerusalén baja del cielo ataviada como una novia. ¿Dónde se atavió como novia, entonces? En el cielo. ¿Quién la preparó? ¡El cielo! Esto, cuando lo puedes entender, no sólo te rompe todas tus estructuras religiosas, sino que además te vuela la cabeza en mil pedazos.

Lo que se puede asegurar es que, cuando tú entres y veas el Reino, cuando el velo se rasgue, cuando la luz del Omnipotente alumbre tu entendimiento, y el conocimiento de la gloria de Dios dentro de ti, se te van a sacudir muchas cosas que no sirven para nada.

Porque esas son las cosas que nos enseñaron alguna vez y que nos mantienen aquí esperando cosas que Dios ya nos dio. Porque al igual que yo y todos los que creen de verdad, ¡Eres heredero! ¡Eres heredero! Heredero de cosas gloriosas, para manifestar como testigos de Dios, la gloria de Su nombre a todas las naciones. Entonces Juan, dice:

(Apocalipsis 19: 10) = Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios, porque el fundamento de Jesús es el espíritu de la profecía.

El testimonio de Jesús, es el espíritu de la profecía. ¿Qué es lo que hizo testigos a los discípulos el día de Pentecostés? El espíritu de la profecía. El testimonio de Jesús, es el espíritu de la profecía. El espíritu de la profecía es el que te hace ser testigo del cielo.

El espíritu de la profecía es el que va a abrir tus ojos para que veas el Reino de Dios, para que veas todo lo que hace el Padre, para que veas cómo se mueve el cielo, sea lo que tú hagas aquí en la tierra. Y cuando empieces a hacer lo que el cielo está haciendo, entonces el poder vendrá sobre la tierra.

La guerra espiritual no se trata simplemente de vociferar, echar fuera demonios y cantar cánticos de guerra golpeando las manos. Eso podrá ser muy bonito, pero no pasa el techo. ¿Qué es lo que produce la victoria? Ver y oír al ejército de Dios marchando sobre los cielos. Porque al verlo y oírlo en los cielos, lo estaremos haciendo en la tierra.

Cielos y tierra se junen, entonces todo lo que decreto en ese ámbito profético, tiene poder en el mundo espiritual. Cuando estamos sumergidos en todo eso, estamos siendo dirigidos por el Espíritu Santo, y podemos ver una luz que desciende a lo profundo del infierno y deshace las obras del diablo.

Porque soy testigo del cielo, doy testimonio de lo que veo y de lo que oigo. Y entonces es que las cosas son. Adora a Dios, porque el testimonio de Jesucristo, es el espíritu de la profecía. Y cuando viene el espíritu de la profecía, ocurren cosas que antes no ocurrían.

Porque aquellos hombres resucitaban muertos, sanaban enfermos, echaban fuera demonios y limpiaban leprosos, pero sus ojos estaban ciegos para ver el Reino de Dios. No podían oír la voz de Dios. Sólo Pedro, una vez y como en un suspiro, dijo: “Ah, tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”, pero los demás no oían la voz de Dios.

Pero cuando vino el Espíritu Santo del cielo, entonces los cielos se abrieron, y el espíritu de la profecía, los hizo entrar en el Reino invisible de Dios. Y allí es donde la filosofía cristiana ya no puede pasar.

¡Hermano! ¿Por qué le llama filosofía cristiana? Porque todo lo que creo, pero no me he convertido en ello, es filosofía, nada más. Si crees que Jesús es poderoso para sanar, y que por su llaga fuimos todos curados, pero vives dependiendo de los fármacos, entonces lo que tienes es solamente una filosofía de Jesús el sanador, pero no lo conoces.

Cuando por el espíritu de la profecía comienzas a ver con tus ojos espirituales, de inmediato te conviertes de las tinieblas a la luz. Cuando puedes hablarle al Verbo de Dios dentro de ti, le dices que expanda su gloria.

Pero si no lo veo, me a dar terror dejar los rudimentos del mundo. Porque la gente, dentro de las iglesias, está hundida en pecados, hundida en rencores, está hundida en mentiras, está hundida en hipocresías. ¿Por qué? Porque no han mirado al Dios de la gloria.

Porque cuando tus ojos son abiertos, y como en un espejo comienzas a mirar la gloria de Dios, y el resplandor de su rostro empieza a venir sobre ti, no hay nada en este mundo, ni oro ni plata, ni piedras preciosas, ni títulos ni denominaciones que se puedan comparar a lo que tus ojos han visto. Nunca más te volverás al mundo, nunca más.

Cuando empieces a ver de verdad, las doctrinas de hombres comenzarán a venirse abajo. Todas las cosas serán removidas, para que permanezcan las eternas. Todo tiene que ser removido en nuestra mente, para que permanezca lo inmutable, lo que no puede ser movido, lo que es el ancla de nuestra fe, lo que hace ponerte de pie y no dudar, y lo que te da el poder sobre todos los gobiernos de la tierra.

Porque no es lo que expresamos con la boca lo que tiene el poder, sino desde dónde lo estás decretando No importa cuánto hable alguien lleno de oscuridad y de tinieblas. Aquellos que echaban fuera demonios en el nombre del Cristo que predicaba Pablo, fueron humillados. Porque no es importante lo que decimos, sino desde dónde lo decimos.

No es ponerse una armadura de Dios. Que me pongo el yelmo de la salvación, y la coraza de justicia, y el apresto de las sandalias del evangelio. No es lo que digas; si la justicia no mora en tu corazón, no tienes la coraza. Si la salvación no mora en tu mente, no tienes el yelmo. Si el rhema de Dios no viene del cielo para inundar tu boca y hacer la espada, no tienes espada.

Si tus pies no se apresuran a llevar la palabra del Reino de Dios, a estar sanando los enfermos, a estar liberando los cautivos, no tienes sandalias, por más que te lo auto profetices. Es un Reino que no es de este mundo.

Es una comida que no se come como la comida de este mundo. Es un Reino que no se estudia cómo se estudian las clases de este mundo. Es un Reino que está sobre todas las cosas. Jesús jamás predicó: “Déjame entrar en tu corazón”.

¿Adónde Jesús predicó que lo dejaras entrar en tu corazón? ¿Sabes qué dijo Jesús? Ven y sígueme. ¿Y qué significa cuando Jesús dice ven y sígueme? Entre los judíos, cuando un rabino le decía a alguien ven y sígueme, quería decir que dejaras todo lo que tenías, todo lo que estabas haciendo, porque te estaba llamando para que hicieras lo mismo que él estaba haciendo.

Para que andes tras las huellas de tu maestro. Porque todo lo que está en mí te lo quiero impartir. Por eso es que dejaron las barcas y le siguieron, porque tenían un pensamiento judío. Entendían que cuando un rabino les decía ven y sígueme, estaban siendo escogidos por alguien sumamente grande.

Todos los judíos querían ser llamados. Era el anhelo más grande de los judíos ser llamados por un rabino para ser sus discípulos. Pero no todos calificaban. Pero cuando Jesús decía ven y sígueme, ellos entendían lo que Jesús quería decir.

Eso significaba que Jesús estaba viendo en ellos la materia prima que podía hacer un discípulo que fuera conforme a Él. Que pudiera hacer lo que Él hizo. Por eso Jesús les enseñaba el Reino. Por eso Jesús caminó sobre las aguas.

¿Por qué le fue tan fácil a Pedro ir cuando Jesús le dijo: ven? Porque eso es lo que hacía un rabino. Así enseñaba un rabino a su discípulo. Lo que yo hago, tú lo tienes que hacer detrás de mí. ¿Yo camino sobre las aguas? ¡Pedro! ¡Ven! ¡Camina ya mismo tú sobre las aguas!

Te estoy enseñando Reino. ¿Qué les estaba enseñando Él a los discípulos? Que el Reino de Dios, somete a la materia. El Reino de Dios, es mayor que tu problema. El Reino de Dios es mayor que el gobierno de tu país, vivas donde tú vívas.

El Reino de Dios es mayor que las constituciones de todos los países juntos del planeta. ¡El Reino de Dios está aquí! Aquí en Rosario, provincia de Santa Fe, República Argentina, donde yo estoy ahora. Pero también el Reino de Dios está allí, donde tú mismo le pongas el nombre de ciudad, región, país.

Cuando Dios trae profetas y apóstoles, no solamente va a traer una palabra, sino que también trae una impartición. No es lo mismo que digas alegremente que estás con Cristo sentado en lugares celestiales, a que Jesús te tome de la mano y te siente en lugares celestiales. Sentarse, tú lo sabes, significa posicionarse en un lugar superior, de gobierno.

Un lugar en donde tú hablas y las cosas son, porque es lugar de Reino. Un rey tiene autoridad de rey. Todo lo que un rey dice, tiene que cumplirse. Escucha: tú eres rey en el Reino de los Cielos. Por favor, no me hagas ningún negocio por menos que eso.

¿Acaso eres tú el rey de los judíos? Mi Reino no es de este mundo. Mi Reino está en los cielos. Tú eres rey en el Reino. Y desde el Reino de los Cielos, tienes gobierno, tienes territorio. Puedes hacer que el Reino venga.

¿Tú crees que era falto de misericordia Jesús cuando caminó tres días, y la multitud lo seguía muerta de hambre? Ni lo sueñes. Jesús sólo estaba esperando el momento preciso y adecuado para manifestar el Reino.

Él decía: quiero enseñarle algo a mis discípulos. ¿Qué tenemos? – Cinco panes y dos peces. – Traédmelos. Él ya había visto en el ámbito espiritual a miles y miles de peces y panes, flotando sobre la multitud y esperando sólo una voz de mando para descender.

Lo único que tenía que hacer, entonces, era decretar lo que había visto en los aires del espíritu y bajarlo a la tierra. No hago nada que no vea hacer al Padre. Él ya lo había visto. Trajo lo panes, y sumergiéndolos en el Reino de Dios, dio gracias porque ya tenía lo que estaba viendo.

Escucha: no estaba dando gracias por los cinco panes y los dos peces; estaba dando gracias por lo que estaba viendo en los cielos. Entrar al Reino de los cielos, va a implicar que rompas muchas estructuras. Porque no es de este mundo.

¿Cuántos de ustedes podrán creer que el Reino de los Cielos está aquí? Está bueno porque no tienes ningún compromiso con nadie para decir o no decir “amén”; nadie te está mirando, sólo el Señor, tú Señor. Y Él sabe si es “amén” a algo que crees o no.

Esto es y tiene que ser algo más que una filosofía. Jesús está aquí, el Espíritu de Dios está aquí, para darte el Reino, para abrir tus ojos. Otra cosa que recibieron en el bautismo del Espíritu Santo, fue el hablar en lenguas extranjeras.

No había escuela de lenguas en Jerusalén. No había lugar en el que se pudieran estudiar los idiomas que se hablaban en las distintas regiones. ¿Cómo iba a mandarlos Jesús hasta los confines de la tierra, si no hablaban los idiomas de esos lugares?

Cuando ellos llegaban a esos lugares, no había un intérprete para traducirlos del hebreo a sus idiomas o dialectos. Necesitaban el poder del Espíritu Santo para hablar las lenguas de esos lugares. Jesús confundió el reino de las tinieblas cuando confundieron las lenguas en Babel.

Dividió el reino del enemigo par que no se pudieran comunicar fácilmente. Y el día de Pentecostés, Dios unió a todos los que iban a pertenecer al Reino de Dios, dándoles otros idiomas para poder dar el evangelio.

En el Reino está todo lo que necesitas. Venir al Reino, no es venir a la iglesia. Venir al Reino implica cambio de pensamientos. Implica un cambio de estructuras, implica entrar en la libertad del espíritu, implica ser otro tipo de persona. Implica nacer del agua y del Espíritu.

El Reino no es de este mundo. Es tu espíritu el que tiene que anhelar el Reino. Desde el tiempo de Juan el Bautista, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Juan, -dijo Jesús- fue el más grande de todos los nacidos de mujer, pero el más pequeño en el Reino de Dios es más grande que todos los profetas, que todos los que han nacido de mujer.

Porque ninguno de ellos pudo tener lo que ha sido concedido a nosotros. Pero no se puede entrar religiosamente. Se tiene que entrar quebrando estructuras. Se tiene que entrar dejándolo todo. Se tiene que entrar viéndolo, codiciándolo como la perla de gran precio, como aquello que es lo que más quieres en este mundo.

Porque si el Reino de Dios no es lo que tú más aprecias en este mundo, nunca entrarás en Él. El Reino de Dios es como un hombre, que encontrando una perla de gran precio, fue y vendió todo lo que tenía, y comprando el terreno, consiguió la perla.

Para entrar al Reino, lo prioritario tiene que ser tu anhelo. Mientras no sea tu prioridad genuina, te vas a quedar en tu iglesia, te vas a quedar en tu banco, te vas a quedar en tu problema. Pero hay un camino más alto. Hay un camino más alto.

Ese camino más alto, es el Reino, anunciar que el Reino de Dios está en medio de nosotros. ¿Cómo se predica el evangelio del Reino? Te lo estoy predicando. Y cada uno de los que puedan ser embajadores del Cielo, pueden hacerlo.

Las dos cosas más difíciles para entrar al Reino de Dios, es poner tu confianza en aquello que no ves y dejar de lado de una buena vez todo lo que puedes ver y tocar con lo que te has venido manejando durante toda tu vida, incluida la de supuesto creyente en Jesucristo.

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