(Juan 14: 1) = No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
(2) En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
(3) Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
(4) Y sabéis dónde voy, y sabéis el camino.
(5) Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿Cómo, pues, podemos saber el camino?
(6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
(7) Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora lo conocéis, y le habéis visto.
(8) Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre y nos basta.
(9) Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿Cómo, pues, dices tú: muéstranos el Padre?
(10) ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
(11) Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
(12) De cierto, de cierto os digo: el que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores, porque yo voy al Padre.
(13) Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
(14) Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
(15) Si me amáis, guardad mis mandamientos.
(16) Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre;
Hay dos palabras “otro” en la Biblia. Una significa “otro de otra especie”, una silla, un banco, u “otro de la misma especie”, por ejemplo: dos sillas. Otro Consolador, aquí, es otro de la misma especie. Consolador es la palabra Parakletos, alguien que viene a consolarte como Cristo los consolaba a ellos. O, en todo caso, otro igual a él. ¿Por qué igual? Porque es Él.
(17) El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
¿De qué mundo habla, del planeta tierra? No, habla del mundo aión, que eran los que no lo veían porque no creían que Cristo era el Mesías. Porque no le ve ni le conoce. ¿Y cómo iban a conocer al Espíritu si todavía no había sido derramado?
Y dice: Porque mora con vosotros. ¿Quién moraba con ellos? Jesús. Pero luego dice, coma, que estará en. O sea que, el mismo que estaba con, ahora va a estar en. Y no es otro diferente, es el mismo. Por eso es necesario que yo me vaya, porque si no me voy de forma sólida, no puedo venir de forma gaseosa. La idea de Dios era encarnarse en vosotros.
No te dejaré huérfano, vendré. Yo, Jesús, el Cristo. Yo, vendré. Está prometiendo al Consolador y termina diciendo: yo vendré a vosotros. El capítulo 14 dice: y los atraeré a mí mismo.
(Verso 19) = Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.
(20) En aquel día, (el último día), vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
Esa es la forma en que Cristo se nos manifiesta. Y la forma en que nosotros lo podemos ver y otros no. Por eso hay una escritura que dice: El día llegará, y ahora es, que los verdaderos adoradores adorarán en espíritu. Eso no tiene nada que ver con orar en lenguas y cantar canciones, aunque eso sea bonito.
Adorar en espíritu tiene que ver con estar en ese nivel de comunión con el cuerpo de Cristo. Y en verdad, es la verdad que te liberta para el tiempo. No puedes adorar a Dios si andas caminando en una verdad atrasada.
Porque de repente te conviertes en tropiezo para con lo que Dios está haciendo hoy, y eso no es adoración. Adoración es servicio, no es una canción. Hemos rotulado canciones como adoración, pero la adoración emana de tu vida. Y la adoración más alta es la calidad de actitud que tú posees en medio de una tribulación.
Esa es la adoración más alta que le puedes dar a Dios. Si eso no sucede, cuando cantas, traes fuego extraño. Y por eso, la mayoría de las veces lo que hay es emoción, y no unción. Vamos a verlo de otra forma.
(Hebreos 2: 14) = Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte (¿Cómo lo hizo? Por medio de la muerte) al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, (Tenía, tenía; no lo tiene ahora), y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban (Estaban) durante toda la vida sujetos a servidumbre.
Nota que el temor a la muerte nos hace siervos de algo. Porque dice que estábamos sujetos a servidumbre. ¿Servidumbre de qué? Gálatas 4:9: más ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿Cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? (10) Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.
Nota entonces que la esclavitud y la servidumbre eran a la ley. ¿Para qué sirve la ley? Como ayo, para traernos a Cristo. Verso 3, siempre Gálatas: Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. (4) Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, (Recuerda Efesios 1:10. Pablo está hablando y dice que vino el cumplimiento del tiempo) Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, (5) para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Eso es, exactamente, lo que dice en Hebreos 2.
(Hebreos 2: 15) = Y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban toda la vida sujetos a servidumbre.
(16) Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. (Ese eres tú)
(17) Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, (No hijos), para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.
Jesucristo viene, prueba la muerte, se convierte en la semilla, en la misma condición que todos aquellos que estaban en ese mundo. Se hizo en semejanza a sus hermanos. Él se convirtió en la semilla de ese pueblo que ahora está ahí, entre otras cosas, escuchándome.
Porque la palabra dice así, que si la semilla permanece sola y no cae, no se reproduce; y eso es fracaso. Entonces Él vino y se convirtió en semilla. El uno, Cristo, se convirtió en muchos, para determinar el futuro de todos ellos.
Si yo fuese levantado de la tierra, atraeré a todo hombre a mí. El uno, se convirtió en muchos, para determinar el futuro de todos. Cuando Él se convierte en muchos, el cuerpo entonces está moribundo. 2 Corintios 5:14, es lo que termino de decir sin mencionar la escritura.
(2 Corintios 5: 14) = Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron. (¿Cuántos dice que murieron? Todos)
O sea que lo que muere en la cruz, es ese cuerpo que si te plantas frente a un espejo, estarás viendo. Quiero que lo veas con claridad. A la vista natural, física, lo que se está viendo es la muerte de un hombre, y la resurrección de un hombre.
Pero esa es la semilla que representa el hombre en el cual él se convirtió, el primer Adán. Ahora, todo este cuerpo está moribundo, el sistema. ¿Qué pasa? Ahora el sistema es este. Cristo le pega un duro golpe y se va. Y deja a sus discípulos dentro del mundo.
¿De qué mundo hablo? Del mundo levítico. Él se va, pero los deja a ellos ahí. Entonces ellos están bautizados en su muerte, y en un cuerpo moribundo. Pero dentro de ellos, está la semilla de vida. Y mientras lo exterior se está muriendo, dice la palabra en Corintios que nos estamos renovando internamente.
Y nosotros pensábamos que hablaba de tu muerte física. No. Mientras nuestro cuerpo exterior se está desgastando, el cuerpo interior, la semilla que se sembró en el campo, se está renovando. Si sólo lo vemos en una persona, el bendecido es él, por eso la gente no entiende.
Lo que quiero decir es que, el sembrar una semilla, no cancela el propósito de la semilla. Muy por el contrario, la activa. No se desvanece, produce fruto. Mira 1 Corintios, una vez más.
(1 Corintios 15: 36) = Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes.
¡No! ¡Es que Cristo no murió! – Entonces tú no tienes vida. Esto es tan alto como tan bajo fue él. Si Él no bajó, tú no subiste. Porque la paga de tu pecad, ¿Era? Muerte. O sea que había que pagar ¿Una? Muerte. ¿Qué muerte, física o espiritual? Espiritual.
Entonces, para pagarla, ¿Había que morir física o espiritualmente? Espiritualmente. Entonces, si Él no murió espiritualmente, tú todavía andas con la paga de tu pecado. Y la iglesia anda viendo por dónde pagar, porque sólo ve a Cristo en la cruz y no entiende que ya pagó. Y no piensa que murió espiritualmente. No lo quiere ni mencionar.
¡Es que es Dios! ¡No! ¡Dios se fue primero! ¿Recuerdas cuándo Él grita en la cruz por qué estaba siendo abandonado? Acuérdate. Tipología, Antiguo Testamento. Ejemplo: sacerdote. Agarra un cordero, lo lleva hasta el altar, lo pone allí, se da vuelta y dice: este cordero va a agarrar el pecado de todos ustedes.
Lo pone allí y le impone sus manos, simbolizando que traspasa el pecado de todo el pueblo al animal. Y de pronto saca la mano; ¿Quién se quema, el sacerdote o el animal? El animal, el sacerdote queda vivo.
Igualito. Cristo es el sacerdote, Jesús es el Cordero que quita el pecado del mundo. Cristo está en Jesús, lo lleva al matadero sin abrir la boca, lo pone en el altar, escoge el pecado del mundo, se lo pone a Jesús y se va.
“- ¡Padre! ¿Por qué me abandonas?” No, no; hasta aquí llegó mi parte, ahora vengo por ti. – ¿Cómo que vienes por mí? ¡Eso nunca ha pasado! – Ten fe. Con fe eres el primogénito entre los muertos. Pero tuvo que morir la muerte que a ti te correspondía, y la tuya era espiritual.
(Verso 37) = Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, (O sea: el cuerpo que tú siembras no es el que va a salir) sino el grano desnudo, ya se de trigo o de otro grano, (Es decir, el interior), (38) pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.
(39) No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. (Estas son todas analogías)
(40) Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales, pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.
(41) Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.
(42) Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. (No es el mismo cuerpo. ¡Ah, pero lo vemos! Eso no quiere decir que sea físico)
(43) Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder.
(44) Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal y hay cuerpo espiritual.
(45) Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, (Que es Cristo) espíritu vivificante.
(46) Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal, luego lo espiritual.
(47) El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.
Entonces vemos un cuerpo natural, y un cuerpo espiritual. Ambos son vistos en la tierra. Natural, espiritual. Ambos tangibles. ¿Eres tú espiritual? Sí, lo somos. Pero eso no significa que tú eres bíblico o que estudias la Biblia, o que oras mucho. Eso significa que tú eres un espíritu. Y que tu espíritu está vivo para con Dios.
Eso es lo que te hace a ti una persona espiritual. No eres una persona que tiene sueños o visiones, o sabes mucho. No, tú eres espiritual porque tu espíritu está vivo con Dios. Mientras nosotros pensemos que nuestro estado de ser es debido a nuestras tareas, todavía nos estamos gloriando en el hombre.
Tú eres espiritual porque eres espíritu vivo con Dios. Y eso es dádiva de Dios. Porque puedes ser espiritual y necio, o ignorante. Algunos, hasta brutos. Y puedes ser terrenal y ser inteligente, y sabio. El problema es que nadie ve a Dios, si tu espíritu no está activado con Él.
Y a eso es que le llamamos: nacer de nuevo. Pero, ser espiritual, no es ser ni físico ni fantasma, es estar vivo con Dios. Y ser natural, tiene un problema, porque como dice Pablo en Corintios, la mente natural no comprende ciertas cosas.
Es una mente sagaz, inteligente y capacitada, pero que no está adquiriendo su sabiduría de parte de Dios. Es un hombre natural. El hombre natural no entiende cómo fueron constituidos los cielos, entonces está buscando de la ciencia a ver de qué mono salió el hombre.
Hay un cuerpo natural, hay un cuerpo espiritual. Los dos están relacionados, ¿Por qué? Porque es un mismo cuerpo. Lo que cambió fue su modo de existencia. Se puede comprobar muy fácilmente. ¿Has visto a un alcohólico o a un drogadicto convertirse, aceptar a Cristo y cambiar totalmente su vida, dejando atrás y olvidándose de su adicción, para siempre? ¡Gloria a Dios! Pero sigue siendo la misma persona.
Una persona que tiene un cuerpo, y que ahora lo sigue teniendo exactamente igual, sólo que ha cambiado su modo de existencia. Un día estaba en Adán, y al día siguiente estaba en Cristo. Ni sus costumbres habían cambiado, todavía, cuando ya todo lo que Dios decía de esa persona, era cierto, y ya se había presentado a Él sin mancha y sin arruga.
Ya esa persona era una con Cristo, pero como una persona no puede apropiarse de lo que no entiende, porque según el hombre piensa, así es él, no le parecía que hubiese ningún cambio. Pero eso no anuló ni anula el cambio de su naturaleza.
Mientras pensemos que lo que hacemos es lo que nos madura, siempre vamos a estar luchando por posiciones, cargos o jerarquías. Pero tiene que quedar bien claro que hacemos porque somos, no porque queremos ser.
Ahí se acaba la competencia, la contienda y la política religiosa. Resurrección. Un mismo cuerpo, dos existencias. El cambio es detonado por muerte y resurrección. Porque la gene que fue a parar allá, es la misma gente que salió de aquí.
Siempre ha sido así, en toda la Biblia. Samuel sale debajo de Elí, Juan el Bautista debajo de Zacarías, José debajo de su padre, Jesús debajo de José, David debajo de Saúl, Israel sale de Egipto. Lo nuevo sale de lo viejo.
El hombre que Él creó, multimiembro, es el mismo cuerpo, pero ahora celestial, debido al cambio de su naturaleza. Ahora tiene lo necesario para poder vivir de adentro hacia afuera. Claro, nuestra mente fue programada por dos mil años, viviendo de afuera hacia adentro, y ahora nos cuesta cambiar ese proceso.
Por eso es que dice que el fin de nuestra salvación, es la salvación de nuestras almas. Así que cuando te pregunten cuántas almas se salvaron el domingo, puedes responder que ninguna. Porque los que nacen de nuevo, son avivados en el espíritu, y lo último que tú experimentas, es la salvación de tu alma.
Así que cuando tú naces de nuevo, el alma nada tiene que ver, todavía. Tenemos que modificar nuestro lenguaje, está incorrecto bíblicamente hablando. El fin de la salvación es la salvación de nuestras almas. Eso es lo que dice la Biblia.
Nos acostumbramos demasiado a repetir sin comprobar. Pero resulta ser que esas cosas, al cabo del tiempo, repitiéndolas, y aunque aparentemente no hagan daño, uno se las termina creyendo, inconscientemente.
Entonces, cuando viene algo sencillo, y yo te digo que lo que se aviva es el espíritu, ahora estás en contacto con Dios, pero tú piensas igual. Entonces tú naces de nuevo y crees que tienes lucha con Adán. ¡No es Adán!
¡No, hermano! ¡Es la vieja naturaleza adámica! ¡Se me despierta el viejo hombre! ¡No! ¡Eso es lo que te han hecho creer enseñándote mal! Porque si verdaderamente se te levanta el viejo hombre, entonces tú no has nacido de nuevo. Así de simple.
Porque no pueden co-habitar los dos. O estás en Adán, o estás en Cristo. ¿Pero y entonces por qué no hago todo el bien que quiero y sí estoy haciendo el mal que no quiero? Toda una vida viviendo de una manera, si bien en principio hay muchos cambios, las cosas de fondo tardan mucho más tiempo.
Todas esas cosas que la iglesia suele llamar como “bien malas”, esas son las que más rápidamente cambiamos. Dejamos de robar, matar, adulterar, fornicar, beber, fumar, prostituirnos, drogarnos. Todas esas cosas sufren un cambio dramático y violento, pero quedan otras más pequeñas y, en apariencia más inofensivas, que tardan mucho más.
¿Ejemplo? La mentira, el temor, los celos. Son como piedrecitas más pequeñas, pero muy bien incrustadas en tu carácter. A las grandes te las quitó Dios con un milagro. Naciste de nuevo y de un golpe divino se te fueron todos esos vicios, adiciones y manías.
Pero todavía andas buscando atención, quieres ser el centro de atracción. Antes en los escenarios del mundo, pero ahora en las plataformas eclesiásticas. Todavía te sientes mal si nadie te llama por teléfono cuando estás enfermo y nadie se entera.
El marco de tiempo entre la muerte y la resurrección, es la misma coexistencia que hubo entre la carne y el espíritu. Nosotros ya hemos resucitado con Cristo. Fue concurrente, no fue cronológico. El proceso de la muerte ministra un nuevo cuerpo.
(2 Corintios 4: 16) = Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
Pablo hablando del hombre exterior, que ya cada vez se hace menos. Recuerda, el cuerpo físico resucita en tres días, pero el cuerpo redimido tardó cuarenta años. Romanos 8:23. Toda la escritura es importante, pero esta es la base del evangelio. Este es el epicentro.
Aquí yace nuestra fe. Si Cristo no resucitó y nosotros con Él, toda nuestra predicación anda tratando de alcanzar algo que ya es, de manera que jamás seremos satisfechos. Y la esperanza que se demora, enferma el corazón. Cristocéntrico el mensaje. Todo Cristo, nada nuestro.
(Romanos 8: 22) = Porque sabemos que toda la creación gime a una, (¿Qué creación? Las plantas. La primera creación, la segunda creación. Somos una nueva creación. Toda la creación que estaba existente, gemía a una) y a una está con dolores de parto hasta ahora;
¿Por qué? Porque iba a dar a luz. Es la misma mujer que está en Apocalipsis, que la persigue la bestia, Nerón, y da a luz un hijo: el cuerpo de Cristo. Nota que Apocalipsis está hablando del mismo tiempo. Es la mujer del desierto, que aquellos que salen de la tribulación la alimentan, los apóstoles.
Le dan maná escondido, la revelación, que en otras generaciones habían sido escondidos, pero que hoy me han sido dadas a mí. Pablo, Efesios 3:5: Y es esa mujer la que da a luz un hijo. El Hijo de Dios, el nuevo, la nueva creación. Todas son fotografías, analogías.
(23) Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
Dice que ellos fueron sellados con el Espíritu hasta el día de su redención. Cristo los tuvo que sellar. ¿Y por qué los tuvo que sellar y proteger a ellos? Porque en el momento en que Cristo se va, si todos ellos mueren, no hay iglesia. Él tenía que asegurarse que algunos de ellos prevalecieran. De manera que sopló sobre de ellos. Y dice que los selló y los guardó.
(1 Pedro 1: 3) = Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, (4) para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, (5) que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
Eran salvos, pero Él decía que el prevalezca hasta el fin, será salvo. Lo dijo en Mateo 24: Mira que van a haber rumores de guerra, te van a meter en la sinagoga, algunos van a matar, a otros van a encarcelar, pero el que persevera hasta el fin, será salvo. Eran salvos, no está hablando se salvar su pellejo. Entonces los sella con el Espíritu Santo.
(Efesios 1: 11) = En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, (12) a fin de que seamos para alabanza de su gloria nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. (¿Quiénes eran esos? Los que dejó encargados)
(13) En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, (14) que es las arras, (El depósito) de nuestra herencia hasta la redención (Esa palabra, Redención, es el Día de tu liberación. ¿Liberación de qué? De Nerón)
Entonces nosotros, ¿Tenemos las arras o la plenitud? Estamos en Cristo, dímelo tú. ¡La plenitud de aquel que todo lo llena! Y la iglesia anda esperando tener la plenitud, porque cree que la plenitud es hacer milagros. Porque cree que la plenitud es ser traspuesto. ¡No! ¡Estamos en Cristo, el cual es la plenitud de aquel que todo lo llena! No hay otra plenitud
(Romanos 8: 23) = Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
(Verso 10) = Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia. (Ahí está el ejemplo que dábamos: el afuera gastándose y el adentro preservándose)
Si Cristo está en ti, -está hablando con ellos-, el cuerpo en el cual estás puesto, está muerto. Porque lo que hace que el cuerpo esté muerto para ti, es estar en Cristo. Pero la vida ya está operando. ¿Por qué decía eso?
Porque ellos están caminando en medio de un sistema que no acepta el mensaje, donde la mayoría todavía sacrificaba, y ellos todavía pensaban como a veces pensamos nosotros. ¿Estaremos bien? ¿Estaremos yendo en la ruta correcta? ¿Por qué a los demás no les gusta?
Hay dos sistemas operando simultáneamente. Uno viene ascendiendo, el otro viene menguando. La gente que vive de afuera para adentro busca seguridad en falsos conceptos como números, dinero; cosas que antes eran seguridad en la tierra, pero que hoy tú y yo sabemos que no lo son.
Antes que la gente anclaba toda su vida en un buen empleo. Hoy las compañías cierran de un día para el otro. Lo único que es seguro hoy en este mundo, es Cristo. Estamos bautizados en su muerte, resulta el cuerpo mortal. El cuerpo de la simiente es el que sale al otro lado.
(Verso 19)= Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. (¿Cuántos entienden ese verso, ahora?)
Claro, mientras este templo estaba aquí, los verdaderos hijos no se veían. Pero cuando Dios derrota el templo, los hijos se ven claramente. Porque mientras la cizaña estaba de pie, nadie sabía quién era quién.
Lo mismo pasa hoy; se levanta un nuevo tipo de ministerio, y los otros todavía están vigentes. Salen algunos de allá, se mezclan, igual que cuando salieron de Egipto, salió una multitud mixta. Cuando les empieza a caer la ficha, empieza a haber una separación. Y se va viendo qué es cizaña, y qué no lo es. El proceso es el mismo en toda la Biblia, son dos cuerpos.
(Romanos 6: 3) = ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
(Verso 5) = Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.
(Verso 8) = Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; (9) sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.
¿Esto te está quedando claro? Yo te estoy dando todas estas escrituras que confirman esa resurrección. ¿Por qué la gente no cree en ella? Porque no la vieron. Porque es espiritual. Lo que sucedió fue que, la gente que estaba viva y la gente que estaba muerta en Cristo Jesús, se convirtieron en una sola familia espiritual, en un abrir y cerrar de ojos.
Los vivos siguieron caminando en la tierra, y los muertos se unieron de una con el Espíritu de Cristo, que ahora moraba en ellos también. Primero estábamos acá con un sello, con un depósito, con las arras. Y aquellos allá, en el seno de Abraham, esperando. De repente, cuando viene ese juicio, hay un arrebatamiento. Y nosotros somos arrebatados en la plenitud de un Espíritu llamado Cristo.
Sus espíritus que están latentes, allí, también son conjuntamente arrebatados al mismo Espíritu. Ellos en la dimensión invisibles, y nosotros, vivos, en la dimensión visible. Una familia con el cielo. Antes de eso, no éramos una familia.
Ellos estaban en el limbo, y nosotros andábamos sufriendo con el pecado. Ahora tenemos vida eterna, y ellos también. Sólo que a nosotros todavía nos ha tocado estar aquí, y ya ellos partieron. Pero ambos tenemos vida eterna. Tú no mueres, muere tu cuerpo. Un día se acaba el cuerpo, tú continúas. Entonces, primero, Cristo.
(1 Corintios 15: 20) = Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
Primicias. Hay un verso que te quería enseñar, creo que es en Mateo 27. Es el verso que habla de que se vieron los muertos caminando.
(Mateo 27: 51) = Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; (52) y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; (Dice “muchos”, no dice “todos”) (53) y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad y aparecieron a muchos. (Otra vez “a muchos”, no “a todos”)
Ahí vimos que había un grupo de personas que estaban durmiendo y estaban en ese lugar latente. Los que dormían eran todos los que murieron con fe al evangelio predicado a Abraham. En el seno de Abraham. Esos eran los que creyeron. Los que no creyeron… No sabemos si estaban arriba, abajo o dónde. No interesa. Si la Biblia no lo dice, yo no especulo.
Pero había una dimensión para ellos. Dice que algunos de los que durmieron, muchos de ellos salieron, pero no todos. Salieron y fueron vistos. El verso 20 dice que Cristo es primicia de los que durmieron. Así que la primicia de todos los que durmieron, es Cristo. Él es el primero, el primogénito de entre los muertos. Tan pronto resucitó, mira lo que dice:
(21) Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
(22) Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
(23) Pero cada uno a su debido orden (Y aquí está el orden) Cristo, las primicias; (Cristo y las primicias, al mismo tiempo. Cuando Cristo resucitó, se vieron muchos de los que habían dormido. ¿Por qué se tenían que ver? La ley de las primicias exigía que se agarraran algunas espigas de trigo que ya estaban listas y se ondulara ante el pueblo. No una sola espiga; varias. Esa era la comprobación de que la siega estaba lista. Cuando la primicia se muestra, la siega se comienza a recoger. No hay espacio entre la primicia y la siega. Nunca) luego los que son de Cristo, (¿Cuándo?) en su venida. (Ahí está el orden de la resurrección: Cristo la primicia, y luego todos los demás en su venida).
Entonces, ya el cuerpo está. Y cuando tú naces de nuevo, (Y no hablo de una oracioncita en el frente envuelto en lágrimas y el olvido total al día siguiente, hablo de nacer de nuevo), ahí mismo eres trasladado a algo que ya sucedió.
O sea que es introducido o trasladado al Reino de su Hijo. Tu Espíritu es activado a entender y a empezar a recibir aquello que ya fue otorgado. No es algo que ocurre hoy. Cristo no va a ir a la cruz cada vez que tú haces una oración. Él no está sangrando hoy; ya sangró.
Luego el fin, cuando entregue el Reino al Padre. Nota que hay una diferencia entre la resurrección de cristo y el fin. Entre la resurrección y el fin, tiene que ponerle fin a todo dominio. El Imperio Romano, el Sanedrín, todas esas cosas. ¿Y el último enemigo, cuál era? La muerte. Que Timoteo dice que el postrer enemigo ya fue vencido. Hay muchísimo para hablar en esto, pero creo que he dicho lo suficiente como para tener una buena base.
(Apocalipsis 20: 4) = Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
(5) Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.
(6) Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección;
Pregunta: ¿Has participado tú de la primera resurrección? Terminamos de escuchar que sí. Pero fíjate que es lo que dice que es la primera resurrección. ¿Ves cómo, a veces, creemos en disparates? Ya estábamos convencidos de que somos parte de esa resurrección, hasta que leímos ese verso. Porque como tenemos la tendencia de tirarlo hacia el frente, entonces dices: “No puede ser”. Pero sí es.
Los decapitados y los que no recibieron la marca, fueron esos que en medio de la tribulación no dejaron cambiar su mente, o hacer obras para la sinagoga. La bestia era Nerón. Babilonia, era Jerusalén. Fíjate, decapitados fueron los apóstoles. Y el resto de los muertos no vivieron hasta que Él vino. Bendito el santo que participa de esta resurrección, la iglesia. No conocerá la segunda muerte, tenemos vida eterna.
¡Qué buena que es la palabra de Dios! Claro está que, cuando te estamos dando esto, tienes que entender que esto no cabe ni puede caber de ninguna manera dentro de lo otro. Esto lo destruye a lo otro. Esto no es lo primero que hemos predicado, venimos hablando de Mateo 24, y todo esto es una añadidura a algo que ya se ha entendido.
Es la única parte en la Biblia donde se habla de una primera resurrección. Habla particularmente de un grupo de personas que llegó a vivir nuevamente. No era algo temporal, era completo. Era la vida eterna, la que tenemos nosotros.
No era una actividad del alma con una resurrección física pendiente, era una resurrección completa de las primicias. Las primicias, y luego los que son de Cristo. Cada uno en su debido orden. Pero las primicias resucitaron completas, no están pendientes de que les falta la mitad. Que se les resucitó el alma y después les falta otra mitad. Fue una resurrección completa.
Pero era la primicia. La iglesia de los primogénitos. ¿Qué nos confunde? La palabrita: mil años. Es el milenio. El milenio es el período de la cruz a la venida de Cristo. Esa es la consumación de los tiempos, donde uno reina en medio de tribulación.
Algunos vinieron a la vida antes, en las primicias con Cristo, cuando Cristo resucitó. Y los otros hasta el fin de la tribulación. Pero ambas fueron resurrecciones completas. Una visible, para no abrogar la ley. La otra invisible, porque la ley no exigía que se viera.
Porque no se trata de una cuestión biológica, sino de nacer de nuevo y de estar en Cristo. Claro está que, si la buscamos en el mundo natural, igual que el judío, la estaríamos esperando. ¿Por qué crees que el judío anda cómo anda? Porque está esperando el Mesías, según un concepto que no es bíblico.
¿Por qué la iglesia todos los años profetiza la venida, todavía? Porque la anda buscando. Pero con un concepto que no es bíblico. Creemos en una venida, pero no es así. Pablo no conoció a Jesús según la carne, ¿O sí? Pablo vio a Jesús.
No fueron contemporáneos, ¿Verdad? Y él dijo: de aquí en adelante, aunque hemos conocido a Jesús en la carne, ya no lo conoceremos así. Claramente te dice que según el concepto del Antiguo Pacto, no lo esperes más porque no viene así. ¿Cómo lo esperaba la gente del Antiguo Pacto?
Físicamente y en un trono para liberarlos de la opresión de Roma. Pablo dice: De aquí en adelante, no lo esperamos así. ¡Lo esperamos, pero no así! El verso 5 dice que los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años.
Vamos a investigar estos mil años antes que me tires con algo por los aires cibernéticos. Finaliza diciendo que esta es la primera resurrección, y que es bienaventurado el que tiene parte en la primera resurrección. La segunda muerte no tiene potestad sobre esto. Pregunto: ¿La segunda muerte, tiene potestad sobre ti? Tienes que haber participado de todo esto.
Después dice que seremos sacerdotes de Dios y de Cristo. ¿Somos sacerdotes? Concluye señalando que reinarán con él mil años. Hasta aquí estuvimos leyendo hace un momento. Déjame ahora seguir con Apocalipsis 20.
(Verso 7) = Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión.
Atiende, atiende, atiende. Satanás estuvo atado por mil años, y luego lo van a soltar. ¡La iglesia está esperando eso! Vete al verso 2. Como no sabemos qué tiempo vamos a permitir que el propósito por el cual fue suelto, nos determine el tiempo.
¿Te parece? No sabemos, estamos tratar de averiguar cuando son los mil años esos. Entonces, si Satanás es amarrado justo cuando empiezan, y suelto justo cuando terminan, si puedo averiguar para qué fue amarrado y para qué fue suelto, puedo determinar cuándo fue. Vamos de nuevo.
(Verso 2) = Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es diablo y Satanás, y lo ató por mil años; (¿Para qué? ¿Por qué?) (3) y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, (¿Para qué?) para que no engañase más a las naciones.
Para allí, Stop. El propósito de atarlo por mil años era para que no engañase a las naciones. ¿Cuándo fue que a las naciones se les cayó el velo de los ojos y dejaron de ser engañadas? ¡Cuando recibieron el evangelio!
Hasta entonces, estaban engañadas. Fue el tiempo en que se abrió y empezaron a entrar los gentiles. Entonces las naciones dejaron de ser engañadas y comenzaron a ser salvos. Dice que se amarró. ¿Qué es lo que amarra a Satanás, una cadena física?
¿Qué es lo único que amarra a un demonio? ¡La palabra! ¿Cuándo fue vigente? Durante los evangelios. O sea que, amarraron a Satanás para que las naciones no fueran ciegas. ¿No dice Corintios que el dios de este siglo ha cegado el entendimiento para que no resplandezca la luz del evangelio?
Amarraron al diablo para que las naciones no fueran engañadas. Se acabaron los mil años, que no es un tiempo cronológico sino un concepto. ¡Sí, escucha! ¡No te agarres de eso, sólo piensa! ¿Para qué querría Dios reinar por mil años si Él es eterno?
No tiene sentido hablar de años terrestres para definir acciones espirituales. Pero después de todo debe ser suelto por un poco de tiempo. Pasan los mil años y después viene el trono, que reinaron con Cristo, que estaban reinando en medio de la tribulación, Pablo, Pedro, toda esa gente. Y los otros muertos no resucitan hasta el fin, dice el verso 5.
(Verso 6) = Bienaventurado y santo el que tiene parte con la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
(7) Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, (¡Ah, bueno! Vamos a ver cuándo es que se acaban los mil años, porque también te tiene que decir para qué se soltó. ¿Estás listo para esto?) (8) y saldrá a engañar a las naciones (Lo ataron, y ya las naciones no eran engañadas, lo sueltan, y vuelve a engañar. Déjame por un momento cortar el hilo de lo que estoy diciendo: ¿Cuál es el poder del diablo? ¡El engaño! ¿Cuál es la única arma que él tiene? Entonces, si estamos engañados, estamos engañados con algo que no es cierto.
Así que en realidad no nos pasa nada de lo que estamos creyendo que nos pasa. Un engaño es creer una mentira. Entonces, si el poder del diablo es engañarte, cuando te crees que estás atribulado por el diablo, como estás engañado, te estás creyendo una mentira y en realidad no te pasa nada.) …que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; (¡Aquí está el propósito!) el número de los cuales es como la arena del mar.
(9) Y subieron (¿Adónde dice que fueron?) subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; (Jerusalén. ¡Cuando tú veas la ciudad sitiada!) y Dios descendió fuego del cielo, (El juicio) y los consumió. (¿Cómo terminó Jerusalén? Quemada por el juicio de Dios)
¿Cuándo? En el setenta. ¿Qué fue lo que le pasó? Salieron por la anchura, se secó el Éufrates, entraron por el este como el relámpago que dice Mateo que vendrá del este, y Roma sitió el campamento de los santos y la quemó.
¿Cuándo soltaron a Satanás? Por un ratito, para engañar a las naciones que estaban aliadas con los judíos. Primero eran amigos, porque a Cristo lo mataron los judíos, con el derecho de los romanos, porque eran provincia de Roma. Pero luego Roma se volvió en contra porque fue engañada por Satanás que estaba suelto. ¿Qué vas a hacer con el libro? Vas a tener que arrancar la página de ahí, ¿No?
(10) Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
Cuando alguien te dice que tuvo una visión y que Satanás se le presentó, ¿Está diciendo la verdad o está fabulando conforme a sus propias imaginaciones? Porque todo indicaría, si seguimos el hilo conexo de lo que venimos enseñando, que el milenio comenzó cuando las naciones aceptaron a Cristo.
Y terminó cuando esas mismas naciones se volvieron en contra del pueblo santo. Rodaron la ciudad y la quemaron. En el marco de toda la historia vivida, sólo sucedió una vez: en el 70 dC. Tómalo o déjalo, no soy defensor ni gestor de ninguna tesis o doctrina nueva; sólo estudio la Biblia.
Si tú estás esperando que ocurra otra vez, lo estás esperando físicamente. Después de eso vi un cielo nuevo y una tierra nueva, que es cuando se acaba el Sanedrín, y te describe la iglesia, que es como decir tú y yo.
Cuadrada, balanceada, transparente, con calles de oro, que es la fe tratada siete veces. Llena de perlas preciosas, con un río que está en el medio, que es el Espíritu Santo que fluye, con árboles que producen vida, que son para la sanidad de las naciones que todavía nos rodean.
Cuando los borrachos todavía no entran. En la última página todavía hay borrachos. Después de cielo nuevo y tierra nueva, todavía hay borrachos que no entran en la ciudad. ¿Pero qué diantres hacen los borrachos borrachos, si ya hay cielo nuevo y tierra nueva? El libro; dulce y amargo.
Hay que encarnarlo. El libro te pertenece, no es de Dios; hay que consumarlo. Es nuestra herencia. Está consumado. ¿Qué hacemos ahora? Apropiarlo.