( Lucas 1: 26) = Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, (27) a una virgen desposada con un varón que se llamaba José (Desposada significa que estaba legalmente casada con él, aunque en lo físico y natural ese matrimonio todavía no se había consumado) de la casa de David, y el nombre de la virgen era María.
(28) Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
(29) Más ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
Nota que ella cuando lo vio, se turbó por sus palabras, no por la manifestación. Evidentemente, maría era una señorita muy madura. Ella no estaba impresionada por la visión; era por el contenido de las palabras.
Hoy también hay gente así, que se impresiona mucho más por la palabra que por las manifestaciones. No sé a dónde estás tú. Porque la palabra viene de un ser que se llama Dios, y eso es un milagro; que Dios nos hable. Las manifestaciones, en algunos casos, pueden hacerla hasta los magos.
Y dice que pensaba qué salutación sería esa. Ella estaba escudriñando en su memoria a ver qué mujer en las escrituras pasadas, en el Antiguo Testamento, (El Nuevo todavía no existía), había recibido tal salutación. Ella estaba discerniendo las palabras de un ser divino.
María no cayó al suelo llorando, riendo, temblando y estremeciéndose por la presencia de un ser tremendo y maravilloso ante su vista. Muy por el contrario casi que le preguntó qué onda, por qué venía a saludarla así específicamente a ella y no a otra. Esta es María. Diecisiete años.
(30) Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
(31) Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.
(32) Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; (33) y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
(34) Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? Pues no conozco varón. (No era incredulidad, era duda respecto a cómo iba a producirse tamaña cosa si ella jamás había estado con un hombre.)
(35) Respondiendo el ángel, le dijo: el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
(36) Y he aquí tu parienta Elizabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; (37) porque nada hay imposible para Dios. (Nota que esa frase está escrita dentro del contexto que estamos leyendo).
(38) Entonces María dijo: he aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
(39) En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; (40) y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elizabet.
(41) Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, (42) Y exclamó a gran voz, y dijo: bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
(43) ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
(44) Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
(45) Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fie dicho de parte del Señor.
(46) Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; (47) y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
(48) Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
(49) Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, (50) y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
(51) Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
(52) Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. (¿De dónde se supone que saca ella estas conclusiones? De la salutación. Tiene una revelación profundísima. ¿De dónde asume ella que Dios hizo todo esto? Por la salutación. Nosotros sólo vimos una salutación, pero ella está viendo quince versos de profecía que cubren toda la Biblia)
(53) A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos. (¿Cuánto hizo eso? Si todo lo que hizo fue saludarla.)
(54) Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia (55) de la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.
Fíjate; ella está comparando lo que a ella le está sucediendo, con la promesa de Abraham. Definitivamente, María era una mujer muy joven pero tremendamente inteligente. En algo coincido con el catolicismo: no la eligió por común, la eligió por diferente.
Este es el modelo de una persona dentro de un mundo antagónico, estableciendo el Reino de Dios. Claro, ella establece el nacimiento de Jesús. Nosotros también tenemos el mismo llamado que ella: la manifestación de Jesús entre los hombres.
Tenemos el mismo llamado que María. Y tenemos que dar a luz la manifestación de sus hijos, que es la plenitud del varón perfecto. O sea que tenemos la misma palabra del ángel para nosotros. Las mismas presiones que ella.
La profecía decía lo siguiente: Iglesia; vas a estar involucrada en las cosas de Dios de una manera muy íntima. Prepárate. Esa fue la profecía. La profecía dijo lo siguiente: Tendrás que impactar a tu generación. Vas a traer cambio a las naciones.
Esa es la palabra que tenemos nosotros. Queremos impactar nuestra nación. Queremos dejar la huella de Dios en nuestra generación y afectar generaciones venideras. ¿Por qué? Porque tenemos la visión de un Dios multigeneracional y no de una gente que siempre está pensando que se va a ir y que los demás se joroben.
Si nos vamos, todo bien, espectacular. Pero si no nos vamos todavía, entonces nos preparamos para poder terminar y que nadie tenga que volver a empezar. Si ese día me interrumpe, gloria a Dios. Pero si no me interrumpe, entones tiene que haber una inercia que sirva para terminar.
María no es ninguna deidad, ya lo sabemos. Pero María sí es un modelo, una tipología clara de la iglesia genuina en este caso específico. Ella consideró a la palabra del ángel como una palabra que no tenía precedentes.
A ninguna de las mujeres que tuvieron algo que ver con el propósito de Dios, se le habló así. ¿Sabes qué? A ninguna generación en la iglesia le ha llegado la responsabilidad de consumar los tiempos. Nadie ha pasado por aquí. Lo estamos haciendo por primera vez.
¿Qué es lo que podemos ver en la vida de María? En primer lugar, El asunto de Pureza. Dos veces en el verso 27 que leímos, nos dice que ella era una virgen. Vemos el asunto de pureza, para dar a luz en medio de una sociedad babilónica, tenemos que tener muy resuelto el asunto de la pureza.
Pureza mental. Claro que no queremos ni mencionar pureza sexual ni moral. Lo que queremos hablar es un poco más profundo; se trata de pureza doctrinal. Tenemos que saber la verdad y eliminar de ella todo lo que no es verdad. Ya no podemos seguir con mezclas raras que ofenden la santidad de Dios.
¿Y esto por qué es tan importante? Simple: porque lo que nosotros creemos, eso es exactamente lo que gobierna nuestras acciones. Aquello que entendemos del futuro es lo que determina el ministerio presente. Por eso es que necesitamos pureza doctrinal. Pureza mental.
Necesitamos no estar corrompidos por las distintas filosofías, ya sean seculares o religiosas sin base bíblica y sólo con bases tradicionales. La palabra nos dice que la cruz es el verdadero poder de Dios, así que nuestro mensaje si es del Reino, siempre tiene que ser cristo céntrico.
Ver Apocalipsis, por ejemplo, nos impone verlo con un ojo cristo céntrico. No Israel-céntrico, no CNN-céntrico, no problema árabe-céntrico. Cristo céntrico. Tenemos que tener un evangelio completo. No somos gente del Reino; somos el Reino de Dios en la tierra.
No es que estamos identificados con un campamento o un mensaje, sino con el evangelio completo. Tenemos que tener pureza doctrinal. Por eso es que debo recordarte una vez más, aquí y ahora, que sin santidad no veremos al Señor.
El hecho de que nos hayamos desprendido de tradiciones de los hombres, no nos da la licencia de tirar afuera principios y fundamentos que no pierden valor con el tiempo. Cuando yo les digo que tenemos que apropiar ciertas verdades más allá de la oración, no estoy cancelando la oración, la estoy enriqueciendo con todo lo que todavía nos falta. Porque estas cosas, aun siendo buenas, no te acceden a mayor favor de Dios. El favor de Dios ya lo tienes en Cristo Jesús, y ya está consumado.
Número dos: yo veo en María El asunto de Vencer el Dilema de la Oscuridad. El verso 26 dice que ella proviene de una ciudad llamada Nazaret. Y esa ciudad era tomada en aquel tiempo como muchas hoy en diferentes lugares del planeta, poco menos que como para mostrar un ejemplo ridículo, inútil o algo peor. Como que de ese lugar no podría salir nada bueno.
Muy bien; para producir el propósito de Dios en medio de una generación opuesta o antagonista a ese propósito, tienes que vencer el dilema de tu oscuridad, tu pasado. A mí no me interesa si vienes del Sahara, del Congo, de Nepal o de Dubai.
Tampoco me interesa si eres bastardo, o si tu madre era prostituta; a mí no me importa cuál es el origen de tu pasado. Porque si Dios te ha hablado para producir en este tiempo, tus circunstancias, tu historial, tu pasado, el lugar de donde provienes o el nivel de educación que tienes, no tiene absolutamente nada que ver con el potencial de dar a luz el propósito de Dios.
Tienes que vencer el asunto de la oscuridad de tu pasado. ¡Es que yo vengo de una familia pobre del tercer mundo y no puedo pretender ser líder en Europa o América! Escucha: no existe más que un mundo. Y no por nada las expresiones de fe más grandes en la actualidad, se están dando en países que los demás países consideran como el tercer mundo.
Sólo un problema: hay un solo mundo, no tres ni cuatro. Sudamérica juega al fútbol entre ellos mismos y le llaman a eso serie mundial. Dios está buscando un pueblo que entienda que dar a luz Su propósito no tiene nada que ver ni con sus circunstancias ni con las de su región.
Asunto Número Tres: Yo veo La Soberanía de Dios, verso 34. Entonces María le dijo al ángel: ¿Cómo será esto, si no conozco varón? Por eso tú quizás hoy te preguntas: ¿Pero cómo podría yo, que vivo en un pequeño poblado de un pequeño país anónimo e ignorado por la mayoría, dar a luz nada menos que el propósito de Dios?
Si no tenemos influencia con nadie, no conocemos grandes ministerios ni grandes líderes o varones de Dios. ¿Cómo lo haremos? No lo sé, dime con quién andas y te diré quién eres. No tiene nada que ver, Dios es soberano.
¡Es que no tengo conexiones! La vara de Aarón no tenía ninguna conexión terrenal, y produjo. No tiene nada que ver con la tierra, tiene que ver con tu deseo de dar a luz el propósito de Dios. Yo puedo anular todo lo cierto de mi pasado con la existencia de mi presente.
O sea: si yo sumo lo que mi pasado debe producir igual a otra persona que no soy yo. Por eso, cada tanto, cuando regreses a ver esa gente que todavía anda enredada en tu pasado, ellos ya no saben quién eres. Te estoy hablando literalmente.
Y eso no es auto-exaltación, eso es producto de nacer de nuevo. Yo no soy argentino. Y tú no eres lo que tu documento de identidad dice que eres. Esto no es un asunto cultural. Estoy comiendo cada vez menos asado de carne vacuna. Mi cuerpo y el cero colesterol me lo agradecen.
Repito: esto no es algo cultural. Esto es algo que tiene que ver con que tú has nacido de una nación superior a la tuya. Y a la mía, obviamente. Lo aclaro por aquello de que los argentinos somos agrandados y orgullosos. No lo somos, lo juro por mí. Esto es del Reino y nos hace a todos un solo pueblo.
Y no es desprecio, ni menoscabo ni ofensa a ninguna de las naciones. Dios ama a todas las naciones y todas sus hermosas a sus ojos. Estamos hablando de que hay un Reino superior que es de todo linaje, y de toda lengua, y que tiene una cultura en común, que es la cultura de Dios y no la de su país. Dios es soberano.
Número Cuatro. El Asunto de Cederle tu Agenda a Dios. Ella dijo: hágase conmigo, conforme a tu palabra. ¿Cómo? Te estoy dando mi esencia, para que mi reputación en Israel cambie; te estoy dando permiso para que me apedreen en la puerta de la ciudad; te estoy dando permiso para que mi marido me divorcie; te estoy dando permiso para que mi figura cambie; te estoy dando permiso para que cambies mi dieta; te estoy dando permiso para que todo mi futuro cambie. ¡Hágase conmigo conforme a tu palabra!
¡Y no lo consultó con su marido! Esa es la gente que produce al Hijo de Dios. La gente que tiene que consultar antes de decir sí, no termina. Antes de comenzar algo, por dentro dile sí al Señor. Luego, si quieres, habla con quien se te ocurra. Porque con quien quiera que hables, no te va a cambiar.
Ese es un principio, es un fundamento de la gente que termina. Voy a hacer esto. Ahora lo comparto. ¿Qué crees tú? En realidad no interesa lo que crean, pero lo preguntas igual. Por allí te arrojan alguna línea más de sabiduría. Aunque sea lo que sea, no va a cambiarte de tu curso.
Deja que acontezca conmigo lo que tu palabra ha dicho, con todas sus implicaciones y consecuencias. Te estoy invitando a que traigas cambios literales a mi vida. Yo entiendo que mi cuerpo va a cambiar, yo entiendo que mi reputación va a cambiar, yo entiendo que mi círculo de amistades ya no será el mismo.
Yo entiendo que la popularidad que podría tener, ya la he perdido, yo entiendo que van a cuestionar mi relación con mi marido, yo entiendo que desde hoy y hasta el día que muera, me van a cuestionar respecto a cómo di a luz el propósito de Dios.
Yo entiendo que van a cuestionar mi integridad con el propósito de Dios, yo entiendo que no voy a ser considerado como una parte central de la iglesia. Aun así, Señor, hágase conmigo conforme a tu voluntad, de acuerdo a la palabra que estoy escuchando, yo someto mi agenda a los principios de Jerusalén.
La dieta tiene que cambiar, el ejercicio tiene que cambiar. Cuando una mujer está encinta, toda su vida cambia. Todo su cuerpo entra en un shock. Te estoy dando licencia para que me alteres mi vida. Eso es poner a Dios primero.
¡Ay, no! ¡Es que no puedo! ¡No tengo tiempo, mi agenda está muy ocupada! – ¡Qué bueno! Dios te bendice. Claro, hay de todo. Está Israel, y está Sión. ¿A qué tribu perteneces? Te estoy dando permiso para que hagas conmigo lo que no es común en Israel.
Escucha: nadie había oído nada de ningún Espíritu Santo. Y mucho menos preñando mujeres. Claro, nosotros miramos hacia atrás y decimos: ¡Ah, qué hermoso! ¡Le dio permiso al Espíritu Santo para que la embarazara! Eso para ella era un fantasma.
Y ni hablar de cómo se lo iba a explicar a José. En aquel tiempo, cuando estaban desposados, el hombre se iba por un año a ganar dinero para levantar su casa. Y durante ese lapso, dejaba a su mejor amigo observando a la novia para que ella fuera fiel.
Al año llega José con todo ese dinero para comprar la casa y el amigo le dice: ¡Te juro José que yo no vi a nadie! ¡No sé cómo pudo haber pasado! La palabra dice que José la iba a matar. Te estoy dando permiso para que hagas de mi vida, una vida diferente a las de todos los demás.
Te estoy dando permiso para que hagas de mí, lo que nunca se ha hecho antes. Te estoy dando permiso para que yo sea identificado como un hereje. Ella fue una hereje toda su vida. Yo me someto a esto. Es una decisión individual, no matrimonial. Si vamos a traer cambios a nuestra nación, vamos a tener que dejar que Dios cambie nuestra agenda. Porque la agenda que hemos traído hasta aquí, no ha cambiado nada.
Número Cinco. El Asunto del Mentor. Verso 39. En aquellos días, levantándose María fue de prisa, (No esperó su tiempo, no se tomó cuatro años), fue de prisa, (Y No al llano; ¿A dónde fue?) a la montaña, a la ciudad de Judá, y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elizabet.
¡Ay, qué bonito María! ¡Tenía lazos almáticos con su prima! No, no, no. Nada que ver. Elizabet tenía seis meses de experiencia en algo que ella estaba comenzando a hacer. Era la única mujer que le podía servir de mentor en su tiempo, porque ella también, como un fantasma, si bien en este caso con la ayuda de su marido, siendo estéril, estaba en estado, estaba embarazada.
Y delante de todo eso, lo único que se le ocurrió a María fue ir a buscar un mentor. Porque ella necesitaba conectarse con una fuente que pudiera informarle sobre algo que ya tenía registrado en su espíritu. Yo, decía María, no puedo seguir relacionándome con mis amigos, tengo que salir de mi campamento e ir a buscarme un mentor, y eso me va a costar porque no están en los llanos. Si quiero encontrarlo tendré que ir de prisa a la montaña, y buscar a alguien que lleve la delantera en lo mismo que yo estoy llamado a ser. Tengo que buscarme un mentor.
Cuéntame Elizabet. ¿Qué se siente de estar en esta situación tan especial y única por la que ninguna mujer ha pasado antes? ¿Cómo explicaste esto con tu marido? Si eras estéril, ¿Cómo ocurrió esto? Háblame, enséñame esto de la verdadera unidad, de la auténtica madurez, de la conformación del remanente, de la transición a la reforma y del estado interior del ámbito del Reino.
Si ese no es tu estilo de vida, dentro de algunos años vas a estar en el mismo banco que te encuentras hoy cada domingo cuando vas a tu templo. Y oyendo mensajes que no enseñan nada, no dicen nada y omiten todo lo que no debería omitirse. Y como mero espectador de lo que Dios está haciendo, y no como portador y protagonista de ello. Queremos ser portadores, necesitamos un mentor.
Número Seis. El Asunto de una Visión. Verso 46. Entones María dijo: engrandece mi alma el Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Nota que la palabra de Dios, engrandeció al Dios que ella conocía. ¡Engrandece a Dios, alma mía! ¡Dios es más grande de lo que yo creía!
Toda relación con la palabra, debe engrandecer a Dios en tu vida. Todo para un Dios más grande: sí se puede. – …Es que tú no entiendes… – ¡¡Se puede!! Siempre se puede. Porque con Dios, en ese contexto, no hay nada imposible.
Ahora, si tú eres alguien que sólo visita una iglesia un día domingo, entonces sí puede ser imposible. Una visión significa tener un vistazo positivo o una visión optimista del futuro. Ver un futuro próspero para ti mismo.
Si tú no tienes la habilidad de ver un futuro próspero para ti mismo, de la forma en que tú piensas, así es. Si no puedes verte a ti mismo en un mejor mañana, tu mañana será igual al de hoy. ¡Engrandece mi alma al Señor! ¡Engrandécelo, mi imagen es muy pequeña!
La visión que yo tengo, yo entiendo que mis manos no la pueden hacer, por eso me relaciono con ustedes. Porque lo que yo quiero hacer se tiene que hacer a través de las manos de muchos. Si me quedo solo, no alcanza. Sé que soy un eslabón y oro por el resto de la cadena. Dios la conoce. Yo la espero. Engrandece a Dios. Tenemos que ver a Dios más grande que nuestras circunstancias. La promesa de Dios a Abraham, fue que iba a ser el Dios de su descendencia, no solamente el de él.
Número Siete. ¿Están buenos estos principios, no es cierto? Son importantes. El Asunto de la Humildad. En el verso 51 y 52. Hizo proezas con sus brazos, esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón, y quitó de los tronos a los poderosos.
La forma más sencilla en la que puedo definirte a la humildad, es tener una perspectiva correcta de quién dice Dios que tú eres. Humildad no tiene nada que ver con tu posición económica. Humildad no tiene nada que ver con la falta de decoración en tu vivienda.
Humildad significa que si Dios dice que tú eres lo mismo que Dios, tú tendrás que decir: ¡Okey! ¡Está bien! ¡Estoy de acuerdo!, aunque la gente diga que eres un hereje. Que si dios te dice que eres uno con Él, que sea así como tú te sientas, que haya un mismo sentir en nosotros.
Eso es humildad: aceptar lo que Dios dice de ti. Ella fue humilde. Señor, tú lo dijiste, yo lo voy a hacer. Que así sea. No entiendo cómo, peo que así sea. Por eso fue a buscar a Elizabet, para que alguien le explicara cómo.
¿Te imaginas a María? Sin relación con hombre. Trata de imaginarte eso para aquel tiempo. Hoy no, hoy con un pequeño tubito de ensayo te embarazan. Pero imagínalo allá en el tiempo. ¿Te imaginas la tremenda confusión de esa pobre chica? Pero, aun en el peor momento de confusión: okey: sea hecha tu voluntad, no la mía.
Número Ocho. Sobrio este asunto. Claro, madre de Dios no es; no te creas que la estamos exaltando hasta allá. Ella es madre de Jesús. ¡Ahora sí te confundiste! Isaías dijo: un niño nos es nacido, pero el Hijo nos es dado. No nace, se encarna. El Asunto del Vehículo.
Ella ha provisto un vaso, que luego es lleno por la esencia de Dios. Ella produjo el arca, Dios trajo la esencia. Y entonces el arca exhibió la esencia interna. La que se abrió luego en el monte de la transfiguración.
Allá adentro estaba el Hijo de Dios. Afuera, era todo un hombre. Tú mismo. Tú misma. Cristo Jesús, en vosotros, la esperanza de la expresión de gloria. ¿Cuántos pueden ver con mayor nitidez la mayor parte de lo que trae Apocalipsis?
La palabra es tremenda. ¿Qué estamos diciendo? Que tenemos que someter nuestra más alta aspiración personal en nuestras vidas, a estos principios. Y eso no cancela a que tú logres tus aspiraciones; sólo las utiliza como vehículo para dar a luz el patrón de Dios.
No es que las cancelas, es que las consagras. Te estoy dando la forma para que eso suceda en tu vida. Hay algo que se puede garantizar: tendrás guerra. Primeramente mental, contigo mismo. Luego, en tu círculo de amistades. Luego, en el mundo eclesiástico. Y en el mundo, ni hablar.
No te estoy diciendo que sea más fácil, te estoy diciendo que es mejor. Así lo hicieron ellos. Yo sólo estoy buscando ejemplos de gente que sí lo hicieron. ¿Sabes qué? Jesús nació. Aunque hubo que irse a esconder a Egipto, algo que no tenía sentido porque era la tierra del enemigo. Guiados por un sueño que no siempre son confiables, lo sabemos.
Por un simple sueño se mandaron a Egipto. ¿Tú confiarías en un sueño que te manda a la casa de tu enemigo? Es que vemos a la palabra con una mentalidad religiosa. NO es fácil, pero así la terminaron ellos. Cristo se hizo obediente hasta la muerte.
¿Cuántos creen que es fácil entregarse para que te maten? ¡No lo es! Dice la palabra que sudó sangre. Claro, físicamente no te tienen que matar porque en América, hoy día, gracias a Dios, no matan a nadie por el evangelio. Te matarán con la lengua, pero no físicamente.
¿Pero sabes qué? Hoy también hay mártires. No es fácil, aunque es un privilegio. La palabra dice: bienaventurada eres. Y cuando tu actitud está correcta y has sido extirpado de todas esas cosas que tienen los demás y no engendran nada, entonces creces y vences.
Te hago una pregunta. Si yo asisto a un lugar para darte una parte complementaria a este estudio, y en la iglesia de la vereda de enfrente se presenta un evangelista con un ministerio de señales y milagros, ¿A cuál de las reuniones asistirías? No respondas.
Sólo examínate y reflexiona. Hasta que no llegue el momento en que decidas voluntariamente y con gozo estar compartiendo conmigo y dejes al evangelista que haga su vida, estos principios no estarán gobernando tu vida.
Ella estaba impresionada, pero no por la aparición del ángel, sino por la palabra. No se trata de subestimar, se trata de terminar. Los milagros son espectaculares y hermosos, pero no llevan a terminar nada. Se necesitan, pero no terminan el trabajo. Tienes que estar dispuesto a terminar sin el milagro. De esa manera estarás posicionado correctamente para que el milagro ocurra.
Número Nueve. Verso 54 dice: Socorrió Israel su siervo, acordándose de la misericordia de la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre. Aquí vemos El Asunto de Caminar en Caminos de Antaño.
Ella vio que el llamado que Dios acababa de impartir a su vida, estaba relacionado con el mismo llamado que comenzó Abraham, y no como un ministerio aparte. O sea: ella fue llamada a terminar algo que otro comenzó y no a un ministerio particular, como piensa la gente hoy.
O sea que a través de mí, tú vas a cumplir lo que le prometiste al otro. Ella se veía relacionada con aquello que venía tejido entre todas las páginas de la historia, no como una entidad aparte. El grave problema de hoy, es que cada mover, cada iglesia, cada ministerio, se cree que tiene una visión aparte.
Escucha: sólo existe una visión, es la de Dios. Los ministerios son expresiones de una sola visión. Pero no, tú vas a una iglesia y cada uno tiene su visión, y todas son diferentes. Imposible. Tan imposible como las diferencias de interpretación bíblica que tienen las denominaciones. ¡Es un solo Espíritu Santo!
Casi siempre la visión para ellos, es: tener una iglesia qué sé yo para cuántos miembros, tener un enorme edificio. ¡Esas no son visiones! Eso, llega un momento en que se acaba, se termina. La visión es el propósito eterno de Dios. Y tú no puedes estar involucrado en ella si no la entiendes.
Entonces, la iglesia lo que produce es una misión como parte de una visión. Una estrategia, de acuerdo con los recursos humanos que Dios nos ha dado a nosotros. De acuerdo con lo que tú disciernes que tengo para darte.
¿Qué vio Él en María? Vio un corazón dispuesto a someter su agenda. Vio pureza como para usar un vientre que no fuese corrompido, y que el Verbo que allí se iba a gestar pudiera luego nacer de una manera santa, sin corromperse.
Escogió una virgen. Podrían cuestionarle lo que quisieran, pero no su virginidad. No escogió a alguien con un testimonio incierto. Ella tenía un buen testimonio. Era una mujer preparada en la historia de la Biblia, porque ella entendía que tenía que escudriñar esta palabra.
No estaba asombrada por la aparición del ángel, ¡Porque era normal que aparecieran ángeles en el Antiguo Testamento! Ella se consideraba una persona que también podía ver un ángel sin espantarse o salir a escribir un libro con la tremenda experiencia, que es lo que hoy haría cualquiera.
Los ministerios no se construyen alrededor de dones, o visiones, o experiencias personales con Dios. Por eso, todos aquellos que lo hagan, por mejor que sean sus intenciones, en lugar de sumar, restan, no lo dudes.
Daniel fue cautivo a Babilonia, y lo mandaron a estudiar a la escuela de los magos, a la escuela de los hechiceros. El que crea que se negó, se equivoca. No se negó. Estudió todo lo que le enseñaron y salió con las mejores notas de la escuela.
O sea que, aunque todo lo que le enseñaban era opuesto a todo lo que Dios hablaba en la ley, él lo estudió y lo estudió muy bien. Entró a la escuela de cómo ser un excelente hechicero y salió número uno del curso. Y lo consideró cumplimiento de la palabra de Dios en los fines de los tiempos. Y declaró la visión más clara que ninguna persona de la Biblia.
Y estaba viviendo en el corazón de la jefatura de Satanás. Por sesenta y cinco años. Y nunca perdió su identidad. Esa es la iglesia de los últimos días. Una gente que sabe vivir en medio del infierno, y no le importa.
Tú si qué puedes. ¿Por qué? Porque la palabra nos dice que Dios escoge cada generación desde antes de los tiempos. Es decir que si Dios te eligió a ti para brillar en este tiempo, es porque dentro de ti está toda la tecnología necesaria para que tú pudieras manifestarte en este tiempo, no en otro.
Dios jamás va exigirte hacer lo que tú no puedes hacer. Por eso es que vemos que la juventud, hoy, es más agresiva, es más intrépida, tiene más coraje, tiene mayor identidad y no le importa. Porque si van a tener que ser uno que está bien en un medio ambiente donde todos están mal, tiene que tener coraje para hacerlo.
Y después nos largamos a decir que nuestros jóvenes son rebeldes. ¡No! ¡Están preparados para este tiempo! Lo que ocurre es que la iglesia que hemos producido, no tiene cabida para gente con ese corazón. Cambio. Ella se dio como parte de la historia.
Se vio que a través de ella, como Hebreos 11: 39-41. Que ellos no podían ser perfeccionados sin nosotros. Que a través de nosotros, lo que nuestro ministerio va a producir, no es una gloria personal, sino el cumplimiento de algo donde Pablo dejó su vida enterrada, donde Cristo fue crucificado, donde Abraham sacrificó a Isaac, donde Jacob luchó con el ángel, donde Abel fue muerto, cuya sangre aun clama por una generación que termine lo que él empezó.
Es una sola visión. Ella dijo: esta palabra significa que estás contestando a tu sierva Israel. Socorriste a Israel, te acordaste de la misericordia de la cual les hablaste a Abraham y a su descendencia. Ella tenía suficiente conocimiento escritural para ver que el llamado que ella tenía, no era “mi ministerio”, sino parte de uno que ya había comenzado.