Desactivando Estrategias Satánicas

Los tiempos peligrosos de los que Pablo habló cuando le hizo una detallada descripción a su discípulo Timoteo, se parecen mucho, si es que no son en efecto, a estos duros y difíciles que observamos hoy, donde se caracterizan por la proliferación, entre otras cosas, de falsas doctrinas.

Falsas enseñanzas que han penetrado a la iglesia cristiana. Filosofías y pensamientos nacidos de la mente humana que representan un verdadero peligro para los cristianos bien intencionados, pero todavía inmaduros o sencillamente ignorantes de algunas cuestiones básicas.

En la primera carta a Timoteo, capítulo 1 y versículo 3, Pablo le dice a Timoteo: Como te rogué (El ruego de un apóstol) que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, (Noten el verbo) para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina.

Hay una instrucción allí de Pablo a Timoteo, para que mandara, para que ordenara, para que a su vez él diera instrucciones. ¿A quiénes? A algunos. Piensa que ya la iglesia primitiva estaba comenzando a sufrir los embates de las falsas doctrinas.

Dice: par que les des órdenes, les des instrucciones, a algunos, que no enseñen diferente doctrina. Literalmente que vaya y le diga: ¡Cállate la boca, no enseñes falsedades! Falsas doctrinas, es decir: enseñanzas contrarias a lo que Jesús enseñó.

Porque la instrucción de Jesús, fue: vayan y hagan discípulos, enseñándoles todas las cosas que yo les he enseñado. Entonces, enseñanzas contrarias a lo que enseñó Jesús, y a lo que enseñaron los apóstoles, no podían ser permitidas ni financiadas por ellos.

1 Timoteo 6, versos 3 y 4, dice: Si alguno enseña otra cosa (Dice alguno, no me interesa quien sea. Alguno, cualquiera.) y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, (Es decir, la doctrina que te lleva hacia Dios, que te enseña a amar a Dios, a centrarte en Dios) está envanecido, (¿Cuál era una de las señales que Pablo le dijo a Timoteo respecto a los últimos tiempos? Vanagloriosos.) nada sabe, y delira (en su mente. Aquí la palabra “delira”, nozeo en el griego, significa estar enfermo de la mente. En otras palabras, son pensamientos enfermizos. Ideas y pensamientos enfermos, torcidos. Nada saben, dice, se han vuelto locos.

2 Timoteo capítulo 2, versículo 15. Aquí hay un ejemplo de dos, Himeneo y Fileto, y Pablo dice así: Procura con diligencia, (Le está hablando a Timoteo) presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, (Fíjate la medida que Pablo le pone a Timoteo) que usa bien la palabra de verdad.

Y el verbo usar bien la palabra de verdad, significa trazar bien una línea recta, lo que metafóricamente significa: trazar en su verdadero sentido y contexto las Escrituras. Que digan lo que dice, no lo que quieren que diga.

Algunos usan las escrituras y dicen lo que ellos quieren que la Biblia diga, y no es así. La Biblia tiene su significado. Que usa bien la palabra de verdad, (Verso 16) Más evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad.

Estas profanas y vanas palabrerías, se refiere a falsas doctrinas. Ya lo vamos a ver. Y dice que conducirán más y más a la impiedad. ¿Qué es la piedad? Acercarse a Dios. ¿Qué es la impiedad, entonces? Alejarse de Dios.

Son doctrinas que parecen cristianas, pero que en realidad alejan a la gente de Dios. (Verso 17) Y su palabra (Esto es, su mensaje quiere decir aquí; logos. Su discurso, su tema, sus razonamientos, sus ideas torcidas) carcomerán como gangrena, (Todos sabemos que, cuando un cuerpo contrae o se contamina de gangrena, se mutila o se muere. Pero esta se va desarrollando poco a poco, hasta que pudre la herida y las consecuencias son graves.

Dice que esa palabra, ese mensaje, esas ideas, esas filosofías, esos pensamientos, carcomerán ¿Cómo qué cosa? Como gangrena; De los cuales son Himeneo y Fileto. ¡Qué falta de amor de Pablo por decir las cosas con nombres y apellidos! ¿No es cierto?

Hay cristianos que argumentan, pero casi con una seguridad pasmosa, que la Biblia prohíbe dar nombres, pero no se puede comprobar eso. Yo por principios personales, no lo hago, porque siempre pienso en que el Señor les dará una última oportunidad a los que hoy lo combaten desde adentro de la iglesia, pero respeto a los hermanos que no piensan de ese modo y lo hacen. Cada uno pelea esta guerra con las armas y las estrategias que el Espíritu Santo les otorga.

Si entiendo y además hasta puedo compartir que, cuando una cosa es muy grave en la grave cuestión de falsedad doctrinaria, como lo era en este específico caso de los mencionados Himeneo y Fileto, y que están confundiendo y torciendo la fe de las personas, el que lo desee y tenga paz para hacerlo, puede decirlo con nombres y apellidos. Dios sabe.

En principio, no son pocos los que le adjudican a Pablo carencia de amor por haberlos mencionado a estos dos. ¿Y qué cosa hicieron estos dos, Himeneo y Fileto? Simple: se desviaron de la verdad. ¿Qué les pasó? Se desviaron de la sana doctrina.

¿Y cómo fue que se desviaron? Diciendo. ¿Y qué cosa estoy haciendo yo en este momento? Diciendo. ¿Qué cosa estoy diciendo? Pensamientos, argumentos. ¿Qué hacían estos dos, entonces? Decían ideas, pensamientos, filosofías.

¿Y qué es lo que decían en este caso? Que la resurrección ya se efectuó, y trastornan, dice, la fe de algunos. Ellos habían pervertido Colosenses 2:12, que dice que con Cristo fuimos juntamente sepultados por el bautismo, pero también resucitados con Cristo en el bautismo.

Y ellos interpretaron mal, y dijeron que no, que la resurrección ya se había hecho. Ahí dice, argumentaban. Entonces Pablo tuvo que decirle a Timoteo: “¡Quédate ahí! Para que mandes a callar a algunos que se han desviado, Timoteo. Fíjate, están diciendo que la resurrección ya se efectuó, ¿De dónde sacaron eso? Quiero que te quedes allí para que les tapes la boca y los corrijas” Falsas doctrinas.

Mira ahora Tito 1:10. Dice así: Porque hay aún muchos contumaces, (Contumaces significa no sometidos. ¿Conoces gente así? Hoy hay muchos que dicen que no puedes ministrar si no tienes cobertura de un apóstol reconocido. Y te miran y te preguntan: ¿Y usted a quien está sometido? A Dios. ¡Ah, así cualquiera! ¿Cualquiera? ¿Tú sabes lo que significa estar verdaderamente sometido a Dios?

Hay muchos contumaces, dice: habladores de vanidades, Esta frase viene del griego mataiologo, que significa hablar sin sentido. ¿Cómo son estos no sometidos? Hablan sin sentido. Anda por allí un supuesto apóstol que dice que Dios le reveló que con fe y oración, él puede sacar del infierno a los que murieron sin Cristo.

Porque él añade que al que cree, todo le es posible. ¡Claro! ¡Así dice la Biblia! ¿No es cierto? Que al que cree, todo le es posible. Y el cree que todo, se refiere a todo. Y que eso incluye sacar del infierno a los que murieron sin Cristo. Pregunto: ¿Tú crees eso?

Ese es un contumaz, hablador. Porque no es eso lo que enseña la Biblia. Dice: Contumaces, habladores de vanidades, y engañadores. Y la palabra, frenapates, que se tradujo por engañadores, significa literalmente, engañadores de la mente. ¡Qué tremendo! ¿Verdad?

Significa impostores. Significa embaucadores. ¿Y qué cosa es un impostor? Alguien que muestra una apariencia simulada para colocarse en lugar de otro. Es decir, falsos maestros. ¿Qué es un embaucador? Alguien que por medio de muchas cosas que dice, puede embaucar a la gente.

Pero Pablo no se queda allí, porque luego de hablar de contumaces y engañadores, dice: mayormente los de la circuncisión. ¡Ah! Esa fue duro y a la cabeza, ¿No es verdad? ¿Qué decían los de la circuncisión? Que el requisito para ser salvo, no bastaba la fe. Que necesitaban circuncidarse.

Hoy hay gente que dice que si no te bautizas, no eres salvo. Le atribuyen poder salvífico al bautismo y ese es un error. El bautismo no tiene ese poder de ninguna manera. ¡Pero es que ahí dice que el que creyere y se bautizare! Y volvemos a lo mismo.

Escudriñen las escrituras en todo su contexto y verán que aunque literalmente leemos eso, de ninguna manera dice lo que muchos han supuesto que dice. Y sigue diciendo el verso 11: a los cuales (A esos que están enseñando cosas torcidas) es preciso tapar la boca;

Recuerda que todo esto no es mi mensaje ni mi predicación; ¡Es Pablo! No digas después que el hermano dijo. El hermano no dijo, el hermano repitió lo que Pablo dijo. Compruébalo con tu Biblia, Haz como hacían los de Berea con el propio Pablo.

A los cristianos de hoy no se les enseña ni a discernir ni a escudriñar. Se comen todo lo que le ponen en la mesa sin preguntar si por casualidad, algo de lo que se están comiendo no habrá sido sacrificado a los ídolos.

Y Pablo dice que es necesario taparles la boca. ¿Y cómo les vas a tapar la boca? Ya lo hemos enseñado en otro tema: con un argumento mayor y más poderoso, que es la Palabra de Dios. Y luego pablo añade que lo que producen esas enseñanzas es: Que trastornan casas enteras.

Y en el griego significa: voltear de cabeza. ¿Qué hacen todas esas doctrinas falsas? Voltean de cabeza a toda una familia, a toda una casa. Familias enteras, iglesias enteras. Por eso es que hoy hay iglesias que más parecen un club nocturno que iglesias.

Hasta luz tenue han colocado en algunas. ¿Una iglesia adorando a media luz? Y ni siquiera se toman el trabajo de predicarles algo, ya: sólo les cantan. Trastornan casas enteras. Y luego dice cuál es la motivación de todo esto. Dice: Enseñando por ganancia deshonesta, lo que no conviene.

¿Cuál era, entonces, la motivación de estos embaucadores, mentirosos, impostores y engañadores? La ganancia deshonesta. Y esto es muy importante estudiarlo, porque si nos dice que hay gente en la iglesia que enseña falsedades por ganancia deshonesta, eso nos está diciendo que también hay dentro del pueblo una ganancia que es honesta. ¿Tendrá que ver con  aquello de que el obrero es digno de su salario? Tómalo o déjalo, está ahí.

Pero no tenemos que hacer argucias ni manipulaciones para acceder a lo que Dios quiere que accedamos. Eso sería entrar en ganancia deshonesta. Hay pseudos ministros que no han vacilado en pedir que diez personas pasen al frente a dejar mil dólares cada una, sólo porque aseguran que el Espíritu de Dios se los mostró. ¡Por favor! ¿En qué Biblia leyeron algo así?

Y para completar el cuadro inicial, ponen rostro de alta piedad. Y dicen obedecer al Espíritu cuando hacen ese pedido. ¿Es que el Espíritu Santo sólo les habla para pedir dinero? ¿Nunca les va a pedir que sean ellos los que lo den a un pobre necesitado que en ese día está presente en ese lugar? ¿O no hace mención pública de ese pastor que en sus ratos libres golpea a su esposa?

¡Es que eso no vende y la gente no se engancha! Sí lo hace cuando le aseguran que si dan esos mil dólares la iglesia se multiplicará y sus negocios personales aumentarán sus ganancias. Estos son los engañadores que trastornan familias enteras.

Hay sistemas implementados en algunas iglesias que en lugar de significar crecimiento espiritual y madurez en sus miembros, ha redundado en una inmensa fortuna material para sus creadores y fundadores. Las iglesias crecen en número, eso es cierto, pero a la luz de lo que verdaderamente hemos venido a hacer a esta tierra, eso no significa absolutamente ningún avance, todo lo contrario.

Después tenemos el asunto de la guerra espiritual. Hay una guerra espiritual, ciertamente, sin dudas, pero algunos falsos maestros o, en el mejor de los casos, buenos maestros engañados o en error, nos han hecho creer que nosotros podemos atar a los demonios. Esa no es una doctrina bíblica.

Los versículos que hablan de atar y desatar, si tú te fijas bien y con cuidado, están hablando de disciplina y de ejercer autoridad. Nunca se ve en el Libro de los Hechos ni en el resto de la Biblia, a Jesús o a sus discípulos atando demonios. Se los ve echándolos fuera, pero no atándolos.

En los primeros trescientos años de la iglesia primitiva, (Y esto es conforme a registros históricos de validez probada), no hay registro que los apóstoles de Jesús ni los que los siguieron en el tiempo, hayan llevado a cabo acciones donde se ataban demonios.

Y dije trescientos años porque todos sabemos que fue hasta ese tiempo en donde la iglesia se mantuvo más limpia y sin contaminaciones raras. No hay registros al respecto. Esa es una doctrina contemporánea que no tiene más de veinticinco o treinta años, como mucho.

Después tienes al ya famoso pacto con Dios, con esos cincuenta dólares por semana, o por mes. A cambio nosotros oramos y usted va a recibir la bendición de Dios por causa de nuestra intercesión. ¡Son sólo cincuenta dólares! ¿Qué más quiere?

Y no es lo único. Tenemos ese tremendo mensaje sobre el gran avivamiento que viene, (Y a esto lo he mencionado bastante en mis trabajos), ¿No lo han escuchado? Se predica a raudales sobre el próximo avivamiento de los próximos tiempos, cuando según la Biblia lo que tiene que venir es una enorme apostasía. ¿De dónde sacaron lo del avivamiento? De sus necesidades de mantener contenta a la gente.

Hay otra corriente que ha puesto a muchísimas iglesias patas para arriba, y es la corriente de la reforma apostólica. A partir de esta corriente, cualquiera es apóstol. Cualquiera es teólogo. Un doctorado en teología, con título homologado por las autoridades pertinentes, hasta no hace mucho tiempo, por internet, sólo te costaba dos mil dólares.

Y ni hablemos de algo que le dio título a uno de mis últimos trabajos: la iglesia psicológica.  ¿Y qué es esto? Dicho a lo bruto, meter la psicología del mundo de los hombres incrédulos, muchos de ellos, a la iglesia, y en muchos casos, con valor de doctrina bíblica respetable e indiscutida.

Tuve algunos problemas y enemistades con hermanos que asistían a la iglesia donde en ese tiempo congregábamos por este asunto. Ellos eran psicólogos y, en su mayoría, tal vez muy bien intencionados. Pero habían impuesto la teoría de que si no se era psicólogo no se podía ser ministro de sanidad interior.

Y los hermanos que deseaban ayudar o ministrar en esas áreas, debían hacer un curso dictado por ellos mismos al respecto. No voy a negar lo evidente porque sería deshonesto. En algunos casos, sirvió y fue de ayuda, pero era psicología en un 85 por ciento y recurso espiritual en el 15 restante, tú saca tus propias conclusiones.

Hay programas de recuperación o restauración de personas que encara, entre otras cosas, el romper con los hábitos nocivos. No tendría nada de malo esto, visto y dicho así, sino fuera porque le llaman hábitos nocivos a la pornografía, al adulterio y a la fornicación. ¿Hábitos? ¿Eso es lo que dice la Biblia de esas cosas, que son simples hábitos malos?

También tenemos la secularización del liderazgo cristiano. Se parecen mucho a los gurúes. Liderazgo de éxito, ¿Has oído eso? Conferencias por toneladas al respecto. Todas apuntando a liderazgos de éxito. ¿Y sabes qué? En muchos casos, ni siquiera son cristianos los conferenciantes. Porque no se habla del Señor, se habla del éxito por el éxito mismo y las maneras técnicas o tácticas de lograrlo.

Y esto es apenas una muestra mínima, hay mucho más basura dando vueltas por allí y, ¿Esperando qué? Que alguien vaya y les tape la boca porque están trastornando casas enteras, iglesias enteras, familias enteras.

Eso es lo mismo que la mercadotecnia infiltrada en la iglesia. Sistemas de mercadeo, de reproducción, estamos repletos de esas cosas. Sin embargo, hay un movimiento que, sin  ser una iglesia en sí, sino un movimiento, concita mi atención plena para este trabajo.

Ese movimiento se asemeja a la Nueva Era. Nueva Era, te recuerdo, es un movimiento que contiene un montón de conceptos filosóficos y religiosos que se infiltraron en el mundo. Entonces algunos creen que a Jesús lo trajeron unos extraterrestres, y lo acompañan con una serie de enseñanzas esotéricas, filosóficas.

Este movimiento surgió a fines del siglo pasado y se lo conoce como el Movimiento Emergente. Los que oyeron de este movimiento y de sus respectivas Iglesias Emergentes, comenzaron a investigar velozmente y hallaron lo siguiente.

En el siglo veinte, hubo una característica que se conoció por sus conceptos filosóficos. A esto el mundo lo conoció como El Modernismo. Todo se modernizaba. Las ideas, la tecnología, todo. Esta filosofía del modernismo, cree que los métodos científicos son la única manera de comprobar la verdad.

El racionalismo. Es decir que sólo el razonamiento humano determina lo que es verdadero, por medio de la prueba científica. Entonces, el racionalismo descartó lo sobrenatural. Al descartar lo sobrenatural, se dieron sólo explicaciones racionalistas o de la razón: ideas humanas, conceptos humanos y filosóficos.

Y es así como surgió el darwinismo, o la teoría de Darwin. Siguió corriendo el siglo veinte y muchas ideas humanistas surgieron, como el marxismo, el fascismo, el comunismo, la ultra derecha. Y dentro de todo ese modernismo, surgió el Liberalismo Teológico.

Con la conocida Teología de la Liberación. No sé cuántos de ustedes ignoran esto, pero todos los creyentes deberían saberlo. En resumidas palabras, la Teología de la Liberación, era una teología que surgió en la Iglesia Católica, pero también entró a las iglesias evangélicas.

Y era una filosofía de tipo religioso, que avalaba el uso de las armas para implantar el Reino de Dios. Así como lo oyes. Llegó esta teología y empezó a crecer, pero cuando cae el muro de Berlín y con él se cae el comunismo como fuerza importante, todo esto fracasa.

Entonces, a finales del siglo pasado, surge lo que se conoce hoy como el post modernismo. ¿Qué es el post modernismo? ¿Qué es la post modernidad? En pocas palabras, es un sistema de pensamientos e ideas que niegan sistemáticamente, que existan verdades absolutas.

¿Qué es una verdad absoluta? Por ejemplo, Jesús dice: Yo soy el camino, la verdad y la vida. No dice soy un camino, soy una verdad y soy una vida. Eso sería relativo. Esto es absoluto. Yo soy EL camino, no hay otro.

Pero el post modernismo es una serie de filosofías que niegan que haya verdades absolutas. Y aquí es donde tiene su base, también más fuerte en este siglo veintiuno, el ecumenismo. Entonces, la post modernidad se caracteriza por esto, que son ideas relativas y subjetivas, porque rechazan los absolutos. Y rechazan lo objetivo.

O sea que tienen la filosofía de nada es verdad y nada es mentira. Todo depende del color del cristal con que se mira. Esta filosofía post modernista, ya ha penetrado la iglesia. Es decir que dentro de la iglesia misma, ya no se sabe lo que es bueno y lo que es malo.

Es confuso. Las verdades absolutas sobre Jesús y su mensaje, ya son relativas, son subjetivas. Esta gente anda diciendo que cuando Jesús dijo que Él era el Camino la Verdad y la Vida, en realidad no quiso decir eso, que la mayoría de los cristianos erróneamente han creído.

¿Se supone que entonces tú estás en error al creer que sólo Cristo es el camino? ¡No! Sin embargo esa filosofía ha permeado ya la iglesia. Pues ahora lo que a mí me parece bueno, al otro le parece malo y viceversa. Ya no hay absolutos.

¿Y en qué consiste básicamente este movimiento? Consiste en adecuar al cristianismo, su mensaje y sus máximos postulados, a la cultura actual. Es decir, adaptar el mensaje de Cristo a la forma de ser y de pensar del mundo.

En otras palabras: si Cristo dijo que nosotros somos la luz del mundo, según esta gente, ahora, el mundo pasaría a ser la luz de la iglesia. Ellos dicen cosas como estas: “Si queremos alcanzar a los jóvenes de hoy para Cristo, necesitamos nuevas y modernas estrategias.”

Hay cierta clase de supuestos conciertos cristianos que forman parte de lo que ellos consideran como esa clase de estrategia. Música psicodélica y una serie de rudimentos que normalmente se suelen ver en los conciertos de música secular.

Es bastante frecuente y hasta normal que cantantes cristianos se presenten en festivales del mundo secular. Pero como no pueden cantar las letras con el mensaje del evangelio, entonces las disfrazan con palabras irrelevantes para poder ser aceptados.

Entonces diluyen las letras haciéndolas mucho más “inofensivas” y aceptables, porque esos les permite, según ellos, concursar en igualdad de condiciones por los importantes premios que otorga la discografía secular y que representa, según ellos lo interpretan, un brillo para Dios en ese universo.

Y le cantan al amor, pero de tal manera sin nombrar a Jesucristo, que sus letras se adaptan perfectamente para cantarlas dedicadas a una mujer o a un hombre. Y cuando no pueden evitarlo, nombran a Dios. ¿Pero de cuál Dios hablan? Todos sabemos que hasta los demonios lo mencionan.

O sea que la idea es acomodar el mensaje del evangelio a cómo piensa el mundo. Ellos dicen que tenemos que modernizar nuestra teología. Que tenemos que ir evolucionando cómo evoluciona la cultura. Estos pensamientos cada vez se escuchan más y penetran a la iglesia, porque se dan desde los púlpitos.

Y cuidado, no digo que todos sean malintencionados, no. Hay muchos hermanos que se meten en esto con la mejor de las intenciones. Incorporarse a las artes, por ejemplo, para demostrarle al mundo que los cristianos no somos incultos ni mediocres. Oye: ¿Seguro que es eso lo que Dios nos ha ordenado hacer? ¿Para eso estamos en este planeta?

Yo creo que no, que sigue en pie el mandato inicial de extender el Reino en la tierra. Y eso se logra con el Espíritu Santo dando convicción de pecado al que está en pecado, no compitiendo en artes, cultura y deportes con el mundo. Es notorio que la iglesia ya ha sido influenciada por este movimiento.

¿Y cuáles son las consecuencias de esta filosofía post modernista? Pues que el mundo ha entrado a la iglesia, y no a buscar salvación, sino a apropiarse de sus organizaciones. Fíjate en la música, sin ir más lejos. ¿Será cristiana toda la música que nos hacen oír cómo cristiana?

Y no puedo omitir a los matrimonios homosexuales dentro de las iglesias cristianas. ¿Sabes de dónde surgió eso, digo, la aceptación de los matrimonios homosexuales? De esa filosofía post modernista. Tolerancia. ¡Es que todos somos hijos de Dios! No. Todos somos creación de Dios, pero hijos, aquellos que cumplimenta lo mínimo exigido, tú lo conoces.

Nadie puede ser ni cruel, ni discriminador, ni homofóbico ni mucho menos arcaico en esto, pero si eres un cristiano tienes que ver qué dice tu Biblia al respecto. ¿Dice que les tengas paciencia? ¿Dice que los aceptes para no herirlos? No. El movimiento post modernista lo dice. Con el respaldo de algunos psicólogos que se llaman a sí mismos, cristianos.

¡Es que debemos tener amor, hermano! Cierto, debemos amar al prójimo como a nosotros mismos. Pero porque tú amas a tu hijo adolescente no por eso le traes prostitutas para que lo pase bomba y se divierta, ¿Verdad? Sería inducirlo al pecado, ¿No crees? Es lo mismo. Al pecado no le puedo cambiar el nombre, sigue siendo pecado. Le pese a quien le pese y le duela a quien le duela.

Pero este movimiento emergente tiene esa particularidad muy de apariencia amorosa y cristiana, ser tolerante con todo y con todos. ¡Dios es amor! Esos son tiempos peligrosos. Y es preciso, como aconseja Pablo, taparles la boca. No prestarles púlpitos.

Porque incluso andan personas enseñando que Jesús hizo lo que hizo, pero cuando llega el momento de su procedencia, descreen que Él haya sido Dios encarnado. ¡Pero no, hermanos! Vociferan. ¿A quién se le ocurre que Dios se iba a rebajar metiéndose en un simple hombre? Tiempos peligrosos.

Y otra muy difundida y aceptada: cobrar por oír el evangelio. La biblia es muy contundente al respecto. Dad de gracia lo que de gracia habéis recibido, dice. Es totalmente absoluta. No deja lugar a dudas al respecto.

Sin embargo, ¿Qué se estila en el cristianismo de hoy? Cobrar un boleto, un ticket, una entrada por ir a escuchar la palabra de Dios. Cobrar por ir a adorar a Dios. ¡Pero es que el obrero es digno de su salario! Sí, pero a ese salario lo paga Dios como a Él le place, no mediante tus manipulaciones.

Yo he enseñado algunas cosas respecto a la mercadería en la iglesia, y lo he respaldado con versículos y textos que son muy claros. Sin embargo, la respuesta que he tenido de algunos sectores pertenecientes a la estructura tradicional, es que eso es una convicción personal mía, nada más.

Tú sigue enseñando eso, si quieres, tienes legítimo derecho a hacerlo y allá el que va, te escucha y te cree, pero yo no pienso como tú, me dicen. Ahí tienes lo relativo. La carencia total de aquella antigua enseñanza absoluta, donde pecar era pecar y nadie ni nada podía modificar eso.

Cuando la Biblia condena terminantemente algo, el hombre no puede bajo ningún aspecto salir a decir que quién sabe, que a lo mejor, o que tal vez. Es no y punto. No quites ni añadas nada a la escritura, tú ya sabes cómo se considera eso.

Y después están los espectáculos que compiten con los grandes festivales. Quédate tranquilo, hermano; en eso no podemos ganarle al mundo. Dos luces de colores y una camarita de humo y toda la iglesia salen a hacer bandera con la excelencia.

No me opongo a mejorar lo externo, pero créeme que la excelencia siempre está en lo interno. Es el único lugar en el que podemos ganar porque tenemos con qué y con quién. En lo otro, ellos siguen al frente y por lejos.

Y no hablemos de los mensajes que se estilan en esos lugares. Se recomiendan películas que supuestamente encierran mensajes tremendos. Matrix, El Señor de los Anillos, y otras que, aseguran, traen la revelación de Dios exacta respecto a la guerra espiritual.

La gran pregunta que muchos se formulan, es: ¿Cómo pudo haber ocurrido? Respuesta simple: cuando empiezas a apartarte de la palabra de Dios, el enemigo va a enviarte algo para que la suplantes con riesgo cero y entretenimiento asegurado.

Ahora bien, ¿Qué dice la Biblia al respecto? No vayamos muy lejos. Mateo 5:14. Vosotros sois la luz del mundo; (¿Qué somos nosotros? La luz del mundo. Nunca dijo Jesús que el mundo pudiera ni siquiera llegar a plantearse ser la luz de la iglesia)

¿Cómo es que negarán la eficacia de la palabra de Dios? Metiendo métodos y filosofías humanas. Pero Jesús nos sigue diciendo: vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Juan 15:18. Es claro en la Biblia, escuchen: Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. ¿Si el qué cosa? Si el mundo os aborrece. Hoy el mundo premia a los cristianos. No sé si lo alcanzan a ver, pero algo anda mal.

Hoy el mundo premia a los cristianos. Porque venden mucho, porque cantan la canción más famosa, el éxito pop de vaya uno a saber qué, al disco más vendido. Y ahí van felices a recibir sus condecoraciones. El mundo premiando a los cristianos. Algo anda mal.

¿Y por qué algo anda mal? Porque lo que están vendiendo, cantando o diciendo, no agrede al mundo, sino que se congenia con él. ¡Por eso el mundo los premia! Pregunto: ¿Alguien puede imaginarse un premio al apóstol Pablo?

¿Un Oscar o un Grammy al Señor Jesucristo? Cuando claramente Jesús dijo que el mundo nos iba a aborrecer porque antes lo habían aborrecido a Él. Juan 17:14: Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborreció. Porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

¿Por qué crucificaron a Jesús? Porque su mensaje no fue recibido. Porque los hombres amaron más las tinieblas que la luz. Porque el mensaje les decía que sus obras eran malas. Entonces, cuando un cristiano se para y se hace el showman, y graba para cantarle al mundo y el mundo los aplaude, algo anda mal.

¿Lo alcanzan a ver o les suena que lo estoy exagerando demasiado? ¿Y qué predican los emergentes, cuáles son sus ideas? ¡No le digas eso que se te enojan! ¡Hay que saberles llegar! ¡Ponle una letra que no agreda tanto!

¿Tú sabías que en algunas congregaciones de grandes ciudades, a los predicadores visitantes les suelen pedir antes de subir al púlpito que no hablen ni de pecado, ni de la sangre, ni de adulterio y ni se le ocurra decir nada del homosexualismo.

Algunos ministros se sorprenden y se preguntan: ¿Y si no puedo hablar de nada de eso, qué quieren que les diga? ¡Lo que la mayoría de ellos anda diciendo, que Dios es amor, que todo está tremendamente bien y que vamos camino al avivamiento espectacular que se avecina!

Ojo, yo coincido en que Dios es amor, ni lo dudes; pero también es un Dios santo. ¿Y sabes lo que significa un Dios santo? Que no tolera ni aguanta la inmundicia. O sea que si yo te hablo solamente de un lado de la verdad, te estoy enseñando mal, te estoy hablando de un Dios que no está en la Biblia.

Y ese es, básicamente, el mensaje de la iglesia emergente. Bajarle el tono para no ofender a la gente. Me pregunto y pregunto: ¿Dónde están los Juan Bautista? Que le decía  Herodes, ¡El gobernador! “Oye, estás en adulterio, no te es lícito tener a la esposa de tu hermano”.

¿Y sabes qué dicen cuando alguien se atreve a denunciar algo así? ¿Y tú quién eres para juzgar? Con la misma vara que mides, serás juzgado. Cuando tú apuntas con un dedo, hay por lo menos tres que están apuntándote a ti. Se olvidan de lo que verdaderamente dice la Biblia respecto al juzgar por parte de los hijos de Dios.

Porque en este asunto también nos han querido vender una mentira durante muchos años. ¿Qué no se puede? ¡No sólo que sí se puede, sino que además se debe! El Señor nos exige que lo hagamos. Eso sí, partiendo de nuestro propio testimonio de vida, claro está.

Si no, entonces, ¿Por qué cuando los discípulos le dijeron: Señor, dinos cuándo sucederán estas cosas del fin del siglo, lo primero que Jesús les dijo, fue: mirad que nadie os engañe? Si no fuera importante, ¿Por qué sería eso lo primero que les respondió?

Santiago 4: 4: ¡Oh, almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad  del mundo es enemistad contra Dios? (Creo que a la iglesia de este tiempo, esto parecería habérsele olvidado. ¿Y qué cosa es la amistad del mundo? Congeniar con ellos. Conformarte a las ideas de ellos.)

Cualquiera, pues, (Cualquiera que sea, dice. Puede ser el apóstol más ungido del planeta), que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¡Oiga, hermano, no exagere! No es mi mensaje, es el mensaje de Santiaguito.

Verso 5: ¿O pensáis, (Razonamientos, argumentos torcidos) que la Escritura dice en vano; (Ya en ese tiempo cada uno parecían tener sus propias opiniones sin tener en cuenta la de Dios.) el Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? 

1 Juan 2:15. Mira qué viejos caducos y anticuados eran los de ese momento. No améis al mundo, (Esto se refiere a la forma de vida de la gente que vive en el mundo), ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Verso 16: Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. (17) Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

1 Juan 3:13: Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece.

1 Juan 4: 5: Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. (6) Nosotros somos de Dios, el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.

Finalmente, Romanos 12: 1-2: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo.

La palabra conformar, aquí, es moldearse. No se amolden a este siglo, que es mundo. En otras palabras, a la forma de vivir del mundo, a la forma de pensar del mundo. ¡No se conformen! ¡No lo acepten, rechácenlo con la palabra de Dios!

Sino, transformaos, (Que sufran una metamorfosis) por medio de la renovación de vuestro entendimiento. (¿Qué hay en el entendimiento? Razonamientos, ideas. Pablo decía: más nosotros tenemos la mente de Cristo. Y cualquier otro pensamiento que se levante en contra del razonamiento de Dios, lo vamos a derribar). Para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Hermanos, amigos, estamos viviendo tiempos peligrosos. Será muy bueno que se preocupen de esto, mucho más allá de lo mínimo que yo les he mostrado. Dios nos va a pedir cuentas también de esto. De cómo cuidamos el rebaño. Y no estoy hablando con pastores ordenados, estoy hablando con reyes, sacerdotes y ministros competentes del Nuevo Pacto.

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La Verdadera Naturaleza

Una buena pregunta para formularse en este día y este tiempo, es: ¿A qué cosa nos ha llamado Dios, a libertad o a libertinaje? Cualquiera, por menos informado que esté, va a responder que a lo primero. Sin embargo, no son pocos los que están corriendo el riesgo de caminar por lo segundo.

(Romanos 5: 20) = Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; más cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia.

Será bueno escudriñar debidamente esto. La palabra escudriñar significa “cavar pozos”. Porque de la tierra es de donde salen las mayores riquezas: como el oro, los metales preciosos y el petróleo, entre otros.

Y al estar escudriñando nos estamos dando cuenta que, si nosotros no comprendemos bien la doctrina de la gracia, nos vamos a ir a uno de dos extremos. Uno, es hacia el legalismo. ¿Qué es el legalismo? Es pretender que por mis buenas obras, yo gano mi salvación.

O que por mis buenas obras, yo puedo ganarme el favor de Dios. Pero resulta que eso no es bíblico. La Biblia lo rechaza. La Biblia dice que es por gracia por medio de la fe. Todo es de gracia. Pablo decía: todo lo que soy es por gracia. Todo lo que tú tienes y posees, es por la gracia de Dios.

Pero el otro extremo, es el libertinaje. Creo que tú ya sabes qué cosa es el libertinaje, así que luego voy a abundar más sobre esto. Todo comienza porque aparentemente, los cristianos de Roma habían entendido mal este versículo.

Ellos dijeron: “Oye: Pablo nos dijo que cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia, así qué, qué tal si pecamos, total mientras más pequemos más gracia va a haber”. Inteligentísimo el romanito. Ellos llegaron a suponer que Dios se complace en perdonar.

Esa es una verdad, de hecho. Ellos decían que la gracia de Dios era abundante, pero ellos lo habían entendido en un extremo. “¡Ah! ¡Como ya soy salvo puedo hacer lo que me dé la gana!” Muy equivocados estaban los cristianos romanos.

Esto se escribió hace veinte siglos. En el siglo diecinueve, es decir: mil novecientos y tantos años más adelante, en Rusia, hubo un monje que estuvo en la corte de la reina, en Rusia, que se llamaba Giorgi Afimovich. ¿Alguien lo conoce? Supongo que no, pero si te dio Rasputín te va a sonar mucho más, ¿Verdad?

Ese monje, un tanto chapita de la cabeza, decía que mientras más pecaba una persona, más gracia recibía de parte de Dios. Él dijo: “Mientras más pequemos, más oportunidades le damos a Dios que nos imparta su gracia.”

O sea: puedes pecar las veces que quieras, no importa, siempre sobreabunda la gracia. ¡Peca todo lo que quieras! Ese monje loco, en realidad fue un promiscuo, un degenerado. Murió de una forma violenta. Es como si hubiera recibido un tremendo juicio de Dios sobre su vida, en vida. Tesis personal, pero posible.

Porque se había enfermado muchísimas veces de enfermedades venéreas, por su tan particular forma de entender las cosas. De todos modos no es para sorprenderse, ya que diecinueve siglos antes, Pablo les escribió algunas cosas a los romanos que pensaban igual.

¿Y qué me dices del siglo veintiuno? ¿Tú crees, de verdad, que los grandes consumidores de pornografía, eminentemente, son los hombres y mujeres del mundo secular? ¿Sí? ¿Estás en condiciones de apostar bien fuerte por eso?

Eso, si verdaderamente fuera en parte como te estás imaginando, sería alto libertinaje, ¿Entiendes? No libertad sana; ¡Libertinaje enfermo! Por eso es bueno preguntarse: ¿Cuál es el equilibrio en la gracia? Definitivamente, todos cabemos bajo la gracia.

Hay pecado y la gracia de Dios sobreabunda, eso es así, es una gran verdad que nadie va a discutir ni a minimizar. Pero Dios sigue aborreciendo el pecado. Dios sigue castigando el pecado conforme a lo que hemos leído, aprendido, enseñado y predicado cientos de veces.

Y Dios también sigue disciplinando a sus hijos que consienten el pecado. Fíjate en la Primera carta de Pablo a los Tesalonicenses, una carta que el apóstol le envió a los cristianos nacidos de nuevo. Si tú eres nacido de nuevo, vas a entender esto.

Si, por el contrario, no eres nacido de nuevo, en primer lugar ni siquiera sabes lo que es ser nacido de nuevo, si no tienes la naturaleza de Jesús, si tus pecados no han sido lavados por la sangre del Cordero, tú no eres un hijo de Dios y no vas a entender lo que ahora voy a leerte.

(1 Tesalonicenses 4: 2) = Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús, (O sea: mandamientos de Jesús) (3) pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; (¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Qué andes en libertinajes varios cómo Rasputín? ¿Cuál es la voluntad de Dios para sus hijos? La santificación.) que os apartéis de fornicación; (Es decir, de todos los pecados de este tipo).

(Verso 7) = Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia (Más claro, échale agua clara) sino a santificación.

(8) Así que, el que desecha esto (¿Qué? El llamamiento a la santificación) no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

Pregunto: ¿Tú crees que el Señor Jesús sufrió lo que sufrió para librarnos del pecado, para que nosotros alegremente ahora sigamos en él? Imposible creer eso. El cristiano que no está marcado por un deseo de santidad y un claro odio hacia el pecado, no puede pretender salvación.

¿Y qué es santificación? Viene de un vocablo griego que significa “separación para Dios”. ¿Qué es esto? Separación del mundo, de la forma de pensar y de vivir del mundo, de las conductas del mundo; separación para Dios. Eso es santificación.

También significa: “separación del pecado”. Separación de los malos caminos. Y no es casual que mientras más degenerados parecen ciertos programas de la televisión, mayor audiencia tiene, mejor prestigio cosechan y grandes lauros obtienen.

Y la gente se goza viendo todo eso y dice: “¡Qué bueno es vivir así, en libertad, viendo las cosas que nos da la gana!”. Dios dice: no lo puedo creer. El hombre dice: ¡Qué bueno que ya no se censure todo eso! Mientras más grosería haya en los chistes, mejor éxito tienen.

Tienes la libertad de mirar lo que quieras, eso no se discute. Pero si te regodeas viendo esas cosas, entonces mucho me temo que aunque al día siguiente te pases diez horas en la iglesia, tú no caminas en santidad ni eres nacido de nuevo.

Solamente tienes una fachada de cristiano. Has aprendido y sabes hablar como cristiano, pareces cristiano, pero no lo eres. ¿Ejemplo en la Biblia? Judas Iscariote. ¡Tres años vivió con Jesús! Caminó con Jesús. Oyó sus enseñanzas.

Tan bien estaba en su disimulo y apariencia, que en la última cena Jesús les dijo: Uno de vosotros me va a entregar. Y Pedro le dice: ¿Seré yo, maestro? Y todos pensaron y se dijeron: ¿Seré yo? Y se afligieron. Y Pedro le dijo a uno: Dile a Juan que le pregunte quién es el que lo va a traicionar.

Porque Juan era el que siempre estaba más cerca de Jesús. Y Juan le hizo la pregunta. Y Jesús le dijo: El que meta su mano en mi plato. Y se levanta Judas. Y se sienta Judas. Y todos lo miran. ¡El que comió del plato!

La Biblia hace un relato muy formal de este episodio, pero no nos cuesta demasiado imaginarnos que Jesús seguramente se levantó, fue donde estaba sentado Judas y le dijo mirándolo a los ojos: Lo que has de hacer, hazlo pronto. Y allí sí dice la Biblia que Satanás entró en Judas, y luego la historia sigue como ya sabes.

Sin embargo, algunos predicadores que gustan de las dramatizaciones, pintan una escena ficticia donde los discípulos de Jesús se quedan preguntándose a dónde se fue Judas, y que una gran mayoría de ellos dijeron que se había ido para darles de comer a los pobres.

Tan bien tenía disimulado su rol de hijo de Dios como ellos, que hasta el último momento los discípulos creyeron que Judas era puntualmente como ellos. Jamás imaginaron otra cosa. Y así siguen habiendo muchos hoy día en el ambiente cristiano. Infiltrados. Parecen, pero no son.

Pregunto sin que te ofendas, por favor: ¿Eres, o te haces? Es clave saberlo con certeza. Porque por mejor que te disfraces y simules, tu naturaleza real, si no eres un genuino hijo de Dios, tarde o temprano te va a llevar a hacer algo parecido a lo que hizo Judas.

Esos son los apóstatas del cristianismo. Los que caminaron cerca de Jesús, hablaron con Él, oyeron, palparon. Él fue enviado con los doce. Sanaron enfermos, sacaron demonios. Después con setenta. Estuvo en el ministerio, involucrado entre los doce. Pero nunca se arrepintió de su sucia vida.

Nunca se arrepintió de sus pecados. La sangre de Jesús nunca limpió sus pecados. Porque nunca fue sincero con Dios. Creía que con levantar las manos y orar por los enfermos era suficiente, pero a esos les dijo Jesús: Muchos me dirán en aquel día: Señor, señor, profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios; pero yo les diré: ¿Quiénes sois? No os conozco.

Porque el Señor conoce a los suyos. Todo el que invoca el nombre del Señor, dice Pablo, esos son los hijos de Dios. Eso es santificarse. Apartarse, separarse del pecado, de la maldad, para entregar sus vidas a Dios.

Esta es la certificación, la conducta de un verdadero hijo de Dios. Porque la santificación es la evidencia más contundente de que una persona es salva. Pablo se fue con todo en contra de los libertinos. Contra los que dicen que son, pero no son.

Y no sólo eso, porque además de parecer que son y en realidad no son, lo que hacen es pervertir a los que sí son que por un momento confiaron en ellos. Y los desvían, los tuercen. Y Pablo se va con todo en contra de ellos, y les hace preguntas relacionadas a lo que ellos habían entendido respecto a aquello de que la gracia sobreabunda cuando mayor es el pecado.

(Romanos 6: 1) = ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? (¡La pregunta de Pablo! Este verbo que él usa aquí como perseverar, epimeno en griego, significa persistir, insistir, quedarse en, un lugar de manera permanente)

Lo digo así para ser más claro: ¿Perseveraremos, persistiremos, insistiremos, nos quedaremos en la misma clase de vida que teníamos antes del día en que supuestamente aceptamos a Cristo? ¿Seguiremos igual?

Debo hacer una aclaración aquí. Aquí Pablo no está hablando de alguna caída ocasional que pueda tener un hijo de Dios. Lo cual, ya ha sido explicado, es muy posible que cualquiera de nosotros pueda tropezar y caer, ¿De acuerdo?

¿Por qué me imagino que tú estarás dispuesto a reconocer que de tanto en tanto todavía incurres en alguna clase de pecado, no es cierto? Pero asumo que ya has entendido la diferencia entre cometer un pecado, a vivir habitualmente insistiendo en el pecado.

Eso es otra cosa y creo que no se puede explicar más, se ha explicado decenas, centenares, miles de veces. Entonces, Pablo no está hablando aquí de alguna caída ocasional de algún cristiano, lo cual es posible. A esos, a los hijos de Dios, la Biblia nos dice que si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).

1 Juan 2:1: Estas cosas os escribo hijitos, para que no pequéis. Pero si alguno hubiere pecado, (Y ese “hubiere habla de una eventualidad) tenemos un abogado para con el Padre, a Jesucristo el justo. Porque también dice la Biblia que el que es nacido de Dios no practica el pecado.

¡Es muy clara! Entones viene una pregunta, necesariamente, aquí: ¿Será posible que alguien que ha recibido nueva vida, nueva naturaleza; alguien que haya nacido de nuevo, pueda decidir seguir viviendo en el pecado?

¡No! Es un rotundo no. Pero viene otra pregunta. ¿Se puede vivir como un hijo del diablo, después de haber nacido de Dios? ¡No! ¡Es imposible! No hay híbridos en el Señor. No existe tal cosa como mitad cristiano y mitad demonio.

No somos como esos automóviles híbridos modernos que abundan en los países de economías temblorosas, mitad a nafta o gasolina y mitad a gas natural. ¡No existe eso en el cristianismo! En el cristianismo, o eres hijo de Dios al ciento por ciento o eres ciento por ciento hijo de Satanás. El que conmigo no recoge, desparrama, dice Él.

Entonces debes preguntarte: ¿Quién es tu papá? Porque los deseos de tu padre, haces. Así fue como les dijo Jesús a los fariseos. Los deseos de vuestro padre queréis hacer. Satanás es el padre de la mentira. Él es la fuente de toda promiscuidad y perversión.

Si Satanás es tu padre, tú harás lo que son sus deseos. Si Dios es tu Padre, pregúntate: ¿Cuál es la voluntad de tu Padre celestial? Tu santificación. Que te apartes de todo eso. Entonces, ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡No!

No se puede vivir como un hijo del diablo siendo hijo de Dios. Eso no existe en la Biblia. O eres, o no eres. La respuesta es contundente: imposible. La respuesta es un rotundo y absoluto: no se puede. Eso no existe en ningún concepto bíblico.

Y Pablo les sigue respondiendo a los libertinos en el versículo 2. Les dice, después de haberles preguntado: ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? – ¡En ninguna manera!, dice Pablo. En ninguna manera.

Y esta frase, “en ninguna manera”, viene de una palabra griega que se pronuncia megenoito, que significa “jamás”. Significa “Imposible”. Pero en el griego, según el diccionario, dice que es una expresión muy enérgica de rechazo.

Die algo así como: ¿Seguiré yo en la misma clase de vida que tenía antes de recibir a Cristo? ¡¡¡Jamás!!! ¡Rotundamente, no! Imposible. De ninguna manera, dice Pablo. Pero es enfático, porque es algo totalmente aborrecido por parte de Dios.  

Es totalmente inaceptable. Dios no acepta eso. Dios no hace esa concesión. Pregunto: ¿Tú crees que Jesús dejó su trono, se hizo pobre, tuvo que nacer de una virgen, creció como cualquiera de nosotros, se guardó sin pecado, un día dijo que era el Hijo de Dios, y un día fue crucificado, todo para que tú hoy sigas viviendo como te da la gana mientras te lo pasas hablando de Él y te pagan por ello?

Mira; el día que leyó en la sinagoga que esa escritura se cumplía en Él, en ese día lo quisieron matar, lo quisieron despeñar en un barranco. Después de tres años que les predicó diciéndoles que se arrepintieran, que ellos no eran mucho mejores que aquellos a los que se les cayó encima la torre de Siloé, y que si no se arrepentían iban a perecer igual, su mensaje no tuvo cabida.

¿Por qué? Porque pisaba los callos y las fibras más sensibles del ser humano. El orgullo para reconocer que somos inmundos pecadores. ¿Sabes qué, Néstor? ¡Este mensaje no me gusta! ¡Quién sabe si voy a escucharlo todo! Con un clic termino con el padecimiento. ¿Qué necesidad tienes de hablar de pecado? No te cuesta nada hacer que la gente que te escucha se sienta bien.

Los predicadores están para alentarnos y levantar nuestra auto estima… ¡Ni lo sueñes! ¡Eso no es el evangelio! La Biblia dice que eres un inmundo pecador, y mi deber es recordártelo. – ¡Está equivocado, hermano! ¡Yo hago muchas muy buenas obras! – No le hace, Jesús dice que son basura.

La Biblia dice que esas supuestas buenas obras que hace el hombre no regenerado, son apenas trapos de inmundicia. Y eso, en idioma e interpretación hebrea, significa que se refiere a los trapos que utilizaba una mujer durante su etapa de menstruación.

¿Fuerte, verdad? ¡Pero es que así es el evangelio! ¡Con razón lo crucificaron! Sufrió todo eso, además golpes, le dijeron Beelzebú, lo escupieron, lo abofetearon. Lo que han mostrado en las películas más crudas respecto a su vida, se quedó corto. Por buen gusto no añadieron lo que verdaderamente padeció.

¿Tú crees que todo eso Él lo sufrió para liberarnos del pecado y darnos su gracia, para que tú sigas en la mugre anterior como si nada? ¿Podemos creer eso? Jamás. De ninguna manera. Si después de todo esto que yo estoy diciendo tú, en tu interior sigues diciendo: está bien, pero… Tú no eres nacido de nuevo.

Tú no eres nueva criatura, tú no eres hijo de Dios. Me gustaría predicarte cómo prosperar, para estar a tono con estas épocas, pero no puedo, no me es permitido. No fui llamado a predicar un evangelio barato. Hay mucha gente que está prosperando y haciéndose rica, pero yéndose al infierno.

A mucha gente le están enseñando cómo ganar dinero, pero los están mandando al infierno porque nunca los han confrontado ni los confrontan con su pecado. Y el evangelio en sí mismo es una confrontación con nuestros pecados.

Por eso Pablo, luego de decirle que en ninguna manera en el versículo 2, añade que los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él? La respuesta es obvia: ¡No, Pablo! El deseo de un nacido de Dios, es la santificación, la separación de todo lo malo que hay en el mundo.

Por eso dice: Hijitos, no améis al mundo ni a las cosas que están en el mundo. Porque si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. No ha nacido de nuevo. Quiero ahora demostrárselo con mayor precisión y claridad en la Biblia.

¿Cuántos creen que la Biblia es la Palabra de Dios? Pero déjame decirte que la Biblia es solamente para el que la cree. El que no la cree, no le importa demasiado lo que diga. Aunque se congregue todos los domingos en una iglesia cristiana.

(2 Pedro 1: 3) = Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,

Aquí, la palabra conocimiento es una palabra griega que significa una relación íntima, muy estrecha. Es la misma palabra que en el hebreo se utiliza para graficar que conoció Adán a su mujer. Este conoció significa que tuvieron relaciones íntimas.

Es la misma palabra que aparece en el evangelio de Mateo cuando dice: Y conoció José a María después que dio a luz a su hijo primogénito. Es más que obvio que no se trata de un saludo formal, sino de una relación íntima con ella, eso dicen estas traducciones.

Este verbo, conocer, aquí, habla de los que han tenido esa intimidad con Jesús. Esto es espiritual, por supuesto; sólo alguien torcido puede pensar otra cosa. Es espiritual y profundo. Que te miraste cara a cara, aceptaste el lavamiento de tus pecados porque reconociste que eras pecador.

Creíste en el sacrificio de Jesús. Creíste que Él fue quien te sustituyó en la cruz. Allí deberíamos haber estado tú y yo, y pagar por nuestros pecados, no Él; porque la paga del pecado es la muerte. Entonces cuando tú creíste, te arrepentiste y recibiste el perdón de Dios, naciste de nuevo.

Los nacidos en la carne, carne son. Los nacidos del Espíritu de Dios, espíritu son. Eso es lo que la Biblia llama conocer a Dios. Sin embargo hay otros textos como ese donde Jesús dice: Me dirán en aquel día: Señor, Señor, y les diré: nunca os conocí.

Es el mismo. ¿Y ustedes quiénes son? Nosotros nunca tuvimos una relación íntima espiritual. No sé quién eres. ¡Es que yo era el que levantaba la ofrenda en aquella iglesia! Perdón…no sé quién eres, ¿No me puedes entender?  Entonces aquí dice que todo eso lo obtuvimos todos los que hemos creído en Él mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.

(4) Por medio de las cuales (La gloria y la excelencia) nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, (¿Para qué?) para que por ellas, (Las promesas), lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, (De la misma naturaleza del Padre, indestructible. Por eso necesitábamos nacer de nuevo. Por eso dice Pablo que de modo si alguien está en Cristo nueva criatura es, y que las cosas viejas pasaron y he aquí todas han sido hechas nuevas). habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

¿Qué dice aquí, entonces? Que nosotros, al ser participantes de una nueva naturaleza, hemos salido del mundo. Jesús dijo: “Ustedes están en el mundo, pero no son del mundo”. Allí hay un juego de palabras. Están en el mundo, en el globo terráqueo, pero no son del mundo, (sistema de vida de la gente que no conoce a Dios).

Allí, mundo tiene diferentes significados. Pero si tú continúas igual, es que no has nacido de nuevo. Escucha esto. La santificación de una persona, solamente viene después de la salvación. No puede haber otra. Lo voy a repetir. La santificación, el apartarse del mundo cada vez más, sólo es posible después de la salvación.

Porque si no, seríamos como los fariseos. Por fuera, moralmente, tenían un comportamiento irreprochable, pero Jesús les dijo “Sepulcros blanqueados”, porque por fuera estaban muy bonitos, pero por dentro llenos de rapacidad, mugre, perdición y avaricia.

Obsérvate; si en algún momento de tu vida de cristiano no han comenzado algunos pormenores relacionados con la santificación y sigues igual a cuando aceptaste a Cristo, mucho me temo que deberás comenzar de cero, porque presumo que todavía no ha llegado la salvación genuina a tu vida, sólo te has comprometido con una religión.

Un ejemplo clásico, es Judas Iscariote. Ahí lo tienes, metido entre los doce, con su mismo nivel y prestigio, haciendo milagros y maravillas. Pero Jesús dijo: este es un diablo. ¿Qué cosa es un diablo? Un adversario de Dios.

(2 Pedro 2: 1) = Pero hubo también (¿Qué significa también? También en el Antiguo Testamento) falsos profetas entre el pueblo,

¿Nunca te pusiste a pensar por qué Jesús habló tanto sobre los falsos profetas? ¿Qué es un falso profeta? Uno que aparenta que es un profeta de Dios, pero no es. ¿Qué es un falso cristiano? Un pseudo cristiano. Alguien que aparenta ser cristiano, pero no lo es. Aparenta, nada más. Judas sigue siendo el clásico ejemplo.

Falsos profetas. Los hubo. Tanto habló Jesús de esto, que dice la Biblia que un día Jesús se paró en una parte alta, y miró la ciudad de Jerusalén, y lloró sobre ella. Y con voz fuerte, dijo: ¡Jerusalén, Jerusalén! ¡Qué matas a los profetas verdaderos! Que matas a los profetas y a los que te son enviados.

¡Cuántas veces te quise juntar como la gallina junta a sus polluelos, y no quisiste! Mataste a los profetas de verdad, y les creíste a los falsos profetas. Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro están llenos de rapacidad. Por sus frutos los conoceréis.

¿A cuáles frutos se refiere? ¿A llenar un salón y dar una conferencia tremenda? ¿Eso es fruto? ¿Qué haya un montón de gente sentada escuchando? Entonces déjame decirte que si es así, el Papa tiene un fruto impresionante, porque llena la plaza de San Pedro a cada aparición.

¿A qué se refiere que por sus frutos los conoceremos? A los frutos de su naturaleza. Si es de Dios, o si no son de Dios. Jesús dice: es imposible que un árbol malo de un fruto bueno, como imposible es que un árbol bueno de un fruto malo.

Fíjate; si desde el Antiguo Testamento habló de los falsos profetas como Balaam. Jesús previno al pueblo. Todos los apóstoles, sin excepción, hablaron de este tipo de gente. Por eso Judas en su carta dice que algunos han entrado encubiertamente.

Se han metido por las ventanas o por los techos, y no por la puerta que es Jesucristo. No son nacidos de nuevo. Pero están en los púlpitos, están en los conciertos cristianos. ¿Cómo es que se metieron?

  • …como habrá entre vosotros falsos maestros,

¿Qué dice que habrá entre nosotros? Falsos maestros. Falsos profetas, falsos cristianos. ¿Habrá alguno escuchándome hoy ahí del otro lado? Sólo Dios lo sabe. Porque yo estoy como los otros once allá en el aposento de la última cena. No me doy cuenta. Parecer, pareces; ¿Pero eres?

Pero en un momento dado, los frutos de la naturaleza que cada uno de nosotros tiene, se harán evidentes. A esos son a los que Juan se refiere cuando dice: Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros. Porque si hubieran sido de nosotros (O sea: nuestra misma naturaleza) hubieran permanecido con nosotros. Claro, sucedió esto, para que se manifestase y pusiese en evidencia que no todos son de Dios. No puede haber una advertencia más clara.

(1)…que introducirán encubiertamente herejías destructoras, (Los hay. Hay gente que ha dicho que tiene suficiente fe como para sacar del infierno a los que se han muerto sin Cristo, cuando todos sabemos que ni Jesús mismo dijo que tal cosa pudiera hacerse. Pero la gente que no lee la Biblia se queda boquiabierta y adora al hombre de tanta fe.)

…y aún negarán al Señor que los rescató, trayendo sobre sí mismos destrucción repentina. (Hay muchos que creen que todo se va a quedar como si no hubiera pasado nada. Acá dice que no. Dios tiene todo bajo control, y en su momento separará a los que son de los que no son. Pero el trigo y la cizaña siempre crecerán juntos, ¿Recuerdas?)

(Verso 3) = Y muchos seguirán sus disoluciones, (Esto es lo que más duele) por los cuales el camino de la verdad será blasfemado, (3) y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se  duerme.

Sucede. Se organiza un tremendo concierto de adoración y allá van todos a pagar su nada económica entrada. “Para ayudar a la iglesia y a la extensión del reino”, dicen. Un predicador muy elocuente inventó un curioso proverbio que dice: tanto es pecador el que mata la vaca como el que le agarra la pata para que la maten.

Porque ese predicador con el que no me une nada formal, de hecho ni nos conocemos, como yo, creemos igualmente que cuando alguien va y paga para ir a adorar, está corrompiendo el camino de Dios. Porque la Biblia dice que debemos dar de gracia lo que de gracia recibimos, pero yo le pongo un precio. Si quieres estar más cerca de mí, te cuesta más.

Y ya sé que cuando se dicen esta clase de cosas, hay muchos que piensan y hasta dicen en voz alta que es una exageración o hasta un legalismo. Sin embargo yo aprendí que cuando eres nacido de nuevo, a la Biblia le dices sí y amén. Y ni se te ocurre suponer que ella es exagerada o legalista.

Está muy claro que dice que por avaricia harán mercadería de nosotros. ¿Alguien puede verdaderamente creer que porque paga doscientos dólares la entrada a un recital o a una conferencia, realmente está mucho más cerca de Dios que aquellos que no les alcanza para pagarlos?

Se me ocurre simplemente preguntar: ¿Ustedes creen que Jesús vivió todo lo que vivió, predicó todo lo que predicó e hizo todo lo que hizo, para que ahora venga una caterva de oportunistas a manipular emocionalmente al pueblo sin otra finalidad que la de sacarles ofrendas compulsivas? Yo no lo comparto. Y si hay alguien que lo comparte, es porque indefectiblemente anda en lo mismo.

Hoy circula toda una onda de integración y mancomunación religiosa. Dicen que eso enriquece la fe y descarta las luchas estériles y divisionismos. Entonces se organizan festivales de alabanza y adoración conjuntas.

Pero resulta ser que los que allí se unen, no creen ni adoran al mismo Dios que tú y yo adoramos y creemos. ¿Entonces cómo nos vamos a creer que esa unidad es posible? ¿A qué dios vamos a alabar cuando la alabanza sea dirigida por alguien que cree de otro modo y en otra clase de dios? ¿Vas a compartir eso? ¿Te vas a sumar a eso? Dime atrasado o arcaico, si quieres, pero no me lo trago.

Y además no es algo que se me ocurra a mí, el propio evangelio se defiende solo cuando dice: todos los que vinieron antes y después de mí y no entran por la puerta, dijo Jesús, ladrones y salteadores son. Así dijo Él. Yo Soy la puerta, dijo Él. Y eso ya es algo absoluto y contundente.

(Verso 12) = Pero estos, (¿Cuáles son estos? Los que por avaricia meten mercadería en la iglesia hablando palabras falsas) hablando mal de cosas que no entienden, (¿Y cómo van a entender si no son nacidos de nuevo? ¿Qué dijo Pablo en Corintios? Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu; para él son locura, y no las puede entender porque se han de discernir espiritualmente) como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, (Porque esa es su esencia, su naturaleza).

(13) recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de los deleites cada día. (¿No hay cruceros por el caribe organizados por grupos cristianos para escuchar predicaciones a bordo de un lujoso yate a dos mil dólares por persona?) Estos son inmundicias y manchas, quienes aún mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores.

Ese “se recrean en sus errores” significa aquí, en este texto, que no tienen ningún cargo de conciencia. Porque cuando se organizan esas cosas, luego se argumenta su “éxito” con la suma numérica de supuestos convertidos y supuestos sanados o liberados. ¡Y ve a comprobarlo, si puedes!

(14) Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, (Eso es lo que yo llamaría “efecto-cerdo”; ellos nunca se sacian de comer mugre) seducen a las almas inconstantes,

Esta palabra “seducen”, en el griego, significa la carnada que un pescador le pone a su caña para pescar. El pez anda por ahí, desprevenido y, cuando ve que algo se mueve, no se detiene a ver si es de carne o de plástico, va y muerde. Y queda enganchado para muerte.

Eso es lo que significa aquí seducir. Les ponen carnadas, y los atrapan. ¿Pero quiénes son los que son seducidos? Los que tienen sus almas inconstantes. ¿Quiénes son los inconstantes? Los que alguna vez escucharon un versículo suelto e interpretado como se les ocurrió a quien lo enseñó y, con eso en mano, quieren debatir conmigo por las conclusiones de un estudio que me llevó dos años elaborar.

Hay una diferencia; yo tuve la constancia de dejar de lado comodidades y diversiones para consagrarme a ello. Esa persona no lo hizo. Alma inconstante. Esas almas son las que generalmente tuercen las escrituras. Un inconstante es alguien que hoy sí y mañana no. Y pasado mañana tampoco, y después tal vez sí.

…tienen el corazón habituado a la codicia (Es un hábito, ya), y son hijos de maldición.

La versión NVI, muy cuestionada en otros asuntos, en este verso no dice que son hijos de maldición, dice que son malditos. ¿Qué son? Malditos. Acá dice hijos de maldición, pero es lo mismo. ¿Y quiénes son los malditos? Los falsos profetas que están entre nosotros.

¡No pueden ser bendecidos! Porque lo contrario a ser malditos, es ser bendecidos. Y por más que andes semana tras semana saltando y gritando que eres bendecido, si no has nacido de nuevo, no lo eres. Es mejor herir a alguien con una verdad que matarlo con una mentira. Ese es un buen pensamiento.

(15) Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, (16) y fue reprendido por su iniquidad, pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

(17) Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta, para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.

(18) Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error.

(19) Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.

(20) Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, (Aquí se refiere a un conocimiento meramente intelectual) enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.

Quiero poner énfasis especialmente en esta frase: “y son vencidos”. ¿Quiénes son vencidos? Los que no son hijos de Dios. ¿Por qué? (1 Juan 5: 4) = Porque todo el que es nacido de Dios, vence al mundo.

¿Por qué cayeron y su postrer estado fue peor que el primero? Porque nunca habían nacido de nuevo. Es como cuando Jesús dijo: cuando el espíritu inmundo sale de una persona, se va y dice: volveré a mi casa de donde salí. Y la encuentra barrida y limpia.

Y va y toma siete espíritus peores que él y vienen a morar en aquella persona. Y su postrer estado es peor que el primero. ¿A quién se refiere? A alguien que trató de reformarse por sus obras justas. Alguien que trató de reformarse por sus propios medios.

(1 Juan 5: 4) = Porque todo el que es nacido de Dios, vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

Aquí fe, es el evangelio. La palabra de Dios que hemos creído. Que hemos nacido de nuevo por la palabra de Dios. (5) ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? ¿Cuántos de ustedes creerán que Jesús es el Hijo de Dios? Entonces, ¿A quién se refiere cuando habla de que fueron vencidos? A los que diciéndose cristianos, nunca habían nacido de nuevo.

(2 Pedro 2: 21) = Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.

(22) Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: el perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.

 

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Influencias de Maldición

 

Para que lo que voy a compartirte a partir de este momento tenga el efecto que necesitamos y el resultado que el señor espera, pretendo que estés totalmente concentrado y atento. No me escuches por entretenimiento o por simple mecánica; esto es muy serio.

El tema que quiero encarar tiene que ver con la necesidad de comenzar a identificar los elementos ancestrales que afectan nuestra vida en esta tierra. Hay elementos de los que he mencionado, (Y cuando hablo de elementos me refiero a factores, personas, hechos, objetos, acciones) que han sucedido en el pasado, antes de que nosotros naciéramos, pero que aún tienen una singular trascendencia sobre nuestro destino.

Es un tema este que muy bien podría englobarse dentro de lo que es la iniquidad, pero prefiero separarlo y desglosarlo a partir de algunos aspectos muy importantes que seguramente determinará que mucha gente que lo escucha obtenga liberación específica y puntual sobre asuntos específicos y puntuales.

Estoy hablando de gente que no logra ver ningún cambio en algunas áreas de su vida, a pesar de estar haciendo todo aquello que es correcto hacer. Quiero empezar declarando algunos principios de verdad. Por lo tanto, vamos a poner una base.

La base siempre viene por lo que nosotros conocemos de la Palabra de Dios. Estamos delante de un ser maravilloso que lo que quiere, es nuestro bien. Dice que los pensamientos de Dios siempre son pensamientos de bien y de bendición; son pensamientos buenos.

Es triste reconocerlo, pero hay una gran cantidad de gente que desconoce absolutamente la naturaleza de Dios. Dios es amor. No hay nada en Él que no se conjugue con el verbo Amar. Y no estoy diciendo que sienta amor, aunque lo siente, ni que tenga amor, aunque lo tenga. Digo que ES amor.

A medida que uno va caminando en su vida en el Señor, comienza un proceso de redescubrirse a sí mismo. Venimos a Dios creyendo que somos nadie, dañados por el mundo, dañados por nuestras propias familias y dañados por nuestros propios errores.

Y cuando venimos al Señor, (Y ahí es donde se diferencia el evangelio del Reino del evangelio que habitualmente se predica), lo primero que deberíamos recibir es identidad. ¿Quién eres? Entonces, lo que está pasando hoy día, es que están creciendo en la iglesia muchos hermanos que lo hacen como hijos de la servidumbre.

Hace algunos años, cuando todavía había esclavos, y algunas familias que tenían dinero compraban esclavos, los llevaban a sus haciendas, a  sus propiedades. Y los esclavos allí tenían sus propios hijos.

Entonces esos niños crecían en esa hacienda, sabiendo que no eran nada, es decir: que no eran dueños de nada. Estaban los niños de los patrones, los propietarios, pero estos niños crecían bajo un concepto de esclavitud.

Podían ver muchas cosas hermosas; una hacienda que tenía caballos, tenía establos, tenía salones hermosos, comida muy buena. Pero ellos eran simplemente hijos de los esclavos. Ahora bien; el punto es este, y Pablo habló de esto también.

El punto es que tú puedes estar en el mejor lugar, en el lugar más propicio para poder desarrollar toda tu potencialidad, pero no hacerlo. ¿Sabes por qué? Porque nos falta la identidad. Cuando estudiamos el espíritu de Nimrod vimos que mucha gente que había sido destinada por Dios a un propósito mayor, es perseguida por el destructor, es asediada para empujarla a fallar en su meta.

Hay indudablemente un mundo espiritual que afecta al creyente. Y de eso creo que hemos hablado en algunas ocasiones, así que ahora entiendo que sería muy bueno poder encararlo a la inversa. Vamos a enfocarnos el creyente para ver qué pasa alrededor de él, y como él puede afectar su entorno, y no como el entorno lo puede afectar a él.

Quiero comenzar esto tomando un texto que está en el libro de Génesis capítulo 14, muy interesante, que les ha cambiado la vida a muchos y tal vez hoy mismo pueda cambiártela a ti. Cuando partimos del hecho de tener un Dios, la vida se determina no por lo que te cuentan, sino por lo que tú conoces que es la verdad.

O sea: yo no voy a poder vivir con un Dios lleno de bondad, lleno de riqueza, sino conozco a ese Dios. Tú tienes un Padre que no necesita mandarte un cáncer para que aprendas algo. Tú tienes un Padre que no necesita quemarte la casa para que tú aprendas el valor de la fe.

Creo que ninguno de nosotros puede presentarse como un experto respecto a por qué hace Dios las cosas, pero cuando tú conoces la Palabra, te das cuenta que Él obra bajo ciertas líneas que son el fruto de lo que su carácter es.

Jesús habló de esto un día y dijo: ustedes, siendo malos padres, dan buenas dádivas. Muchos de nosotros quizás podamos considerarnos buenos padres, pero comparados con él indudablemente que somos malos padres.

Es decir, comparados con Él, somos los peores padres. Y Jesús dice: aunque ustedes son malos padres, ninguno de ustedes le dará a su hijo una serpiente cuando él le ha pedido un pescado. Y luego dice. Cuanto más vuestro Padre…

Fíjate que dice “vuestro Padre”. El problema de una gran cantidad de hijos de Dios es, precisamente, que no se consideran hijos de Dios. Entonces el diablo los trata como ellos se consideran. Si ellos se ven como esclavos, el diablo los trata como esclavos. No existe nada que no tengan derecho de hacer. Ya pasó el tiempo en el que el intercesor se veía a sí mismo como un barco sin remos ni velas en medio del mar, sujetos a las corrientes del océano.

Incluso, hay una creencia que acompaña a esta gente respecto a que cuando se realiza alguna campaña de oración o batalla luego les suceden cosas terribles. ¿Nadie se preguntó hasta dónde podría ser cierto que Dios permita esa clase de cosas a gente que lo único que ha hecho es obedecerle?

Hay una diferencia entre el intercesor que conoce a Dios con aquel que oficia lo mismo pero que no le conoce de igual modo. Se entiende que cuando alguien conoce el corazón del Padre, es cuando más efectivo puede resultar en su trabajo.

Se trata de gente que es capaz de entrar hasta en el mismo infierno con la seguridad plena y total de que nada le ocurrirá porque Él es su Padre. Es necesario y más que nunca en estos tiempos tan difíciles, que un velo se caiga de nuestros ojos. En el capítulo 14 de Génesis se relata una historia más que interesante.

(Génesis 14: 1) = Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim, (2) que éstos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.

(3) Todos estos se juntaron en el valle de Sidim, que es el Mar Salado.

(4) Doce años habían servido a Quedorlaomer, y en el decimotercero se rebelaron.

(5) Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim, (6) y a los horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto.

(7) Y volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades, y devastaron todo el país de los amalecitas, y también al amorreo que habitaba en Hazezontamar.

(8) Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim; (9) esto es, contra Quedorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim, Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.

(10) Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte.

(11) Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron.

(12) Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.

(13) Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram.

(14) Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan.

(15) Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco.

(16) Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.

(17) Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey.

Parece simplemente la descripción de una batalla más, pero sin embargo hay descripciones aquí de algunos elementos que bien vale la pena examinar. Vuelvo a lo que te decía hace un momento, poniendo un piso sobre el cual vamos a edificar en este trabajo.

La Palabra dice que el deseo de Dios es que tú seas prosperado, como prospera tu alma. Creo que todos los que estamos en esto podemos entender que el mundo espiritual determina al mundo natural. Lo que quiero decir, entonces, es que el elemento regidor de todo lo que acontece, gira en torno a la atmósfera espiritual.

Cuando Juan habla de la prosperidad, él dice “yo quiero que tú seas prosperado como prospera tu alma”. La palabra como, significa “en la misma medida que tu alma prospera, van a prosperar tus bienes”. Sin embargo, creo que todos conocemos a creyentes fieles, sinceros y honestos, que se reúnen cada día a orar y adorar a Dios con todo su corazón, pero que sus economías jamás han cambiado.

Hay gente en mi país que, durante algunas de nuestras peores crisis económicas, se han pasado años y años sin poder acceder a un trabajo digno. Y se habían convencido de que el diablo no había querido dejarlos trabajar, por ejemplo.

Había otra gente que vivía llena de medicamentos, porque asumían que esa era la cruz que Dios les había puesto encima. El carácter más aborrecible del diablo es las mentiras. Porque es la parte del infierno que más fácilmente aceptamos. Nos creemos sus mentiras.

Cuando Jesús define al diablo, dice que él es padre de mentiras. Fíjate que no dice que sea padre de muerte o de lucha, dice que es padre de mentira. Esto quiere decir que una familia, el matrimonio y dos niños, que aman al Señor, pueden vivir en total oscuridad, sólo porque ellos han creído las mentiras del diablo.

Y aunque son hijos de luz, viven en la oscuridad. Cuando tú lees el evangelio de Juan, se entiende que la oscuridad es una entidad. Así como Dios es luz, las tinieblas también son alguien. Entonces, cuando yo creo una mentira, un poco de la tiniebla de este alguien entró en mi corazón.

Y así como la verdad me libera, la mentira y la oscuridad me encadenan. Es más que notorio que la gente que ha conocido a Dios y le ha escuchado su voz, produce cambios en su vida mucho más rápido que los que no andan en ese nivel.

Cuando vemos a tantos y tantos hermanos luchar duramente y durante tanto tiempo en contra de las trabas que tiene para con su economía o su salud, debemos preguntarnos qué es lo que sucede, porque Dios indudablemente no es así.

Asimismo, cuando vemos a tantos ministros pelear tremendamente para poder llegar a fin de mes con sus escasos recursos, y esforzarse hasta el agotamiento para poder hacer la obra que tienen en visión, debemos preguntarnos por qué si ese siervo está obedeciendo realmente algo que viene de Dios, tiene que tener tantos obstáculos, cuando su promesa es que Él suplirá sus necesidades.

Y no son pocos los que han entrado en diálogo permanente con Dios respecto a estas cosas. Un ida y vuelta que normalmente termina con una palabra que rige todo lo demás. Dios siempre termina diciendo que ningún mal llega sin causa.

Ese sería el punto uno. El punto dos es un principio sobre el cual deberemos pararnos en este día. Si tu alma no prospera, tus bienes tampoco van a prosperar. Porque el diseño de Dios, es: que tú seas prosperado en el nivel, en la relación con la que prospera tu alma.

Eso significa que probablemente tú estás atorado en tus proyectos, cualesquiera sean estos, simplemente porque tu alma se quedó estancada. Entonces, cuando tu alma entra a una dimensión de fertilidad, automáticamente tu entorno empieza a ser fértil, también.

Te pregunto: ¿Tú crees que Dios quiere prosperarte? Nunca olvides eso. ¿Tú crees que Dios te quiere ver sano? No lo dudes, es verdad. ¡Pero es que Pablo tuvo un aguijón! Sí, pero hasta el día de hoy los mejores teólogos siguen discutiendo respecto a cuál era ese aguijón, así que olvídalo.

Deja a Pablo tranquilo. Podría ser que Pablo hubiera necesitado algo que no necesariamente tú tienes que necesitar hoy. No te compares. En este pasaje, hay una pelea entre reyes paganos. Si ustedes se dan cuenta, hay una pelea que se arma entre cinco reyes contra cuatro reyes.

Eso está expresado en el verso 9. Quienes son esos muchachos, no nos interesa en este momento. Tal vez nos va a interesar dentro de un momento. El asunto es que en medio de esa batalla, aparece Lot. ¿Qué hacía Lot ahí?

Uno de los problemas de Lot, era que siempre estaba en el lugar equivocado. ¿Tú sabes que la palabra “Lot”, significa “velo”? Y si tú te das cuenta, la vida de Lot siempre fue un velo, él nunca entendía nada. Siempre pensaba lo que no era.

Entonces aparece Lot, y aunque se lo llame “el justo Lot” (Esa es una buena pregunta para hacerle a Dios: ¿Por qué lo llamas “el justo Lot” si desde aquí no lo podemos ver justo? ¡Pero quiénes somos nosotros para cuestionar!), él siempre está en lugares equivocados.

Por ejemplo, está viviendo en Gomorra. Y resulta que en la batalla que se arma entre los cinco reyes contra los cuatro reyes, Gomorra está al medio. Y cuando caen los reyes, a ellos no les interesa que Lot no fuera nativo de allí, simplemente lo toman y se lo llevan.

Es interesante que en este pasaje dice, en el verso 12, Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram. Es que Lot era conocido por esto, por ser hijo del hermano de Abram. Si no hubiera esa relación, Lot no aparecería en la Biblia.

Y Luego dice que tomaron a Lot, y sus bienes. Ese texto es vital entenderlo completo. Dice que tomaron a Lot, y sus bienes, y se fueron. La situación es esta: Abram vivía en otro lugar. Él vivía en la encina de Mamre, un lugar hermoso, un lugar alto.

Vivía en lo alto de una colina. Vienen y le dicen: han tomado preso a tu sobrino. Abram se mete en pleitos ajenos por su sobrino, vez tras vez. Él no considera una palabra. Cuando Dios le dijo que saliera, le dijo que dejara todo.

Pero quizás porque amaba mucho a su sobrino o porque el padre de él no estaba vivo, se lo llevó. Y en este proceso, le trae problemas. No hagas parientes a personas que Dios no puso en tu camino. No otorgues paternidad a gente que no quiere tener padres.

El lado flaco de alguien con amor es su corazón, y suele terminar sufriendo por causa de gente que jamás lo vio como padre. La cosa es que él reacciona de inmediato y toma y arma un ejército. Abram era una persona próspera. Hoy día diríamos que él era casi un hombre rico.

Simplemente juntando sus siervos, los sirvientes que vivían en su propiedad, armó un ejército. Y tenía una cantidad de camellos. Y ten en cuenta que en ese lugar, cada camello tenía un valor que aquí tendría hoy un automóvil de alta gama.

Él era un hombre rico. La palabra para “hebreo”, en el original, significaba hapiru. Y su traducción es persona comerciante. Él no era alguien que viviera dentro de Ur, sino fuera; y comerciaba. Era una persona muy rica.

Entonces él reacciona de inmediato, y busca rescatar a su sobrino. ¿Me estás siguiendo? Noten que Abram no ora, no hace un altar. O sea que tocaron a su sobrino y él reacciona como un resorte, en su carne. Él era un hombre pacífico, no era un guerrero. Pero cuando había que reaccionar, él reaccionaba.

La fe es violenta. Entonces él va, pelea por su sobrino, dice más adelante: Recobró, (Verso 16) todos los bienes, y también a Lot. Lo dice de una manera que parece que fueran más importantes los bienes que Lot. Lo correcto hubiera sido decir que recobró a Lot y a sus bienes, pero lo dice al revés, y no es un error, ¿Entiendes?

Dice que lo recobró a él, a sus parientes, a sus bienes otra vez, a las mujeres y demás gente. Mira; a mí me impresiona algo; él vence a cinco reyes y sin ningún problema. Escucha: hay gente oprimida, en limitaciones financieras, limitaciones de salud y limitaciones de prosperidad, por cosas que sus padres hicieron.

Eso se define como iniquidad. Pero hay algo más. La mayoría de los que estamos reunidos virtualmente aquí, venimos de familias que no eran creyentes. Aquellos de ustedes que hayan nacido en un hogar creyente, eres una excepción, eres una bendición y créeme que muchos hubiéramos querido estar en tu lugar.

Pero una gran mayoría de nosotros, hemos sido casi los primeros en conocer a Cristo en la familia. Somos una generación bisagra, es decir: que cierra una puerta y abre otra. Eres el primero de tu casa que está cambiando el destino de toda tu familia.

Y si todavía hay parte de tu familia que no ha llegado al Señor, búscalos, tráelos. No descanses, y como hizo Abram, juégate por tu simbólico sobrino Lot aunque él tenga un velo y se encuentre esclavo de un rey pagano.

Es muy fácil pelear por el ungido, pero no peleamos con el mismo entusiasmo por el que tiene el velo en los ojos, ¿Verdad? Resulta que los reyes que apresan a Lot, tienen unos nombres bien interesantes que bien vale la pena tomarse unos minutos para explicarlo.

El primer rey se llama Amrafel. Eso está mencionado en el primer versículo. Él era rey de Sinar. Y Sinar es parte del territorio que luego va a ser posesión de Abraham. ¿Sabes qué significa Amrafel? “Hablador de cosas oscuras y comunicador de engaño”.

Imagínate el cuadro, por favor. ¿Habrá habido un abuelo, un bisabuelo, un padre que tenía esta actitud dentro de tu familia?  Hablador de cosas oscuras. Comunicador de engaño. Alguien que hablaba con una soltura tremenda cosas oscuras.

Especialmente en Latinoamérica, hace cincuenta años, había un estándar doble. Entre lo que se sabía que era una verdad de una familia, con lo que realmente vivía como verdad esa familia. Era típico. No había divorcio, pero tú un día te enterabas que los abuelos hacía años que vivían dentro de la misma casa pero separados.

Pero para que la gente no diga nada, no salían de la casa ni él ni ella. Eso ha pasado en la mayoría de los países latinoamericanos. Y así como di el ejemplo en esta área, esto se aplica a muchas áreas. Gente que guardaba la imagen de su apellido. Gente que gastaba todo por su apellido.

Gente que durante años vivió como gene muy rica a costas de lo que conseguían con sus apellidos ilustres, cuando en verdad hacía años que ya no tenían un centavo. Si nosotros entendemos que el mal no viene sin causa, ¿Qué puede provocar que una persona que hoy día ama al Señor, todavía no vea todo porque tiene un velo, pero no viene  ningún Abraham a rescatarlo?

¿Por qué no cambia? ¿Por qué no sale de esa situación de postración? El punto es este: en tanto que Amrafel no sea removido de tu línea generacional, tus bienes están cautivos. De verdad necesitamos que el Espíritu santo descorra un velo en este tiempo.

No sería extraño que de pronto comience a poner imágenes de cuando tú eras niño o niña, y revivas cosas que ya habías olvidado por completo, y ponga nombres y apellidos que quizás incidieron en algo en tu existencia.

Hay un principio básico en la Biblia, y es la herencia. Jezabel quiere siempre destruir la heredad. Es un rasgo muy poco explicado de Jezabel, pero lo cierto es que Jezabel se levanta, entre otras muchas cosas, para destruir la heredad. Y no sería extraño que un día el Espíritu santo te ponga una palabra que comience a revelar qué cosa tus antepasados han hecho que ofendió a Dios.

Mira el segundo rey: Arioc. Significa “Sin misericordia, y lleno de violencia”. Podría ser que algún antepasado nuestro haya sido un Arioc, alguien sin misericordia y lleno de violencia. Pueden haber maltratado, por ejemplo, a sus propios hijos.

Queorlaomer. Mira este significado, es sencillamente espantoso. Significa “Simiente de la leona”. ¿De qué está hablando? Diosa de la sexualidad. Simiente de la leona. Entre paréntesis, diosa de la sexualidad.

No sé si recuerdas o has estudiado que en esa época todos tenían hijos con todos. Este espíritu que lleva el nombre de Quedorlaeomer, habla de esa promiscuidad sexual que había. Eso ha sucedido en muchos lugares. Patrones que abusaban de sus empleadas domésticas, por ejemplo. Y tenían sus hijitos y luego ellos las echaban a la calle.

En otros casos, la muchacha se convertía en parte de la familia, pero eran los menos. Pero si tú analizas tu cuadro generacional, ya vas a encontrar algún tío que se metió con alguien y la embarró feo. Y ahí estamos después, con unos líos sexuales increíbles.

En otros casos también se puede encontrar que el padre de alguien haya tenido más de una mujer. Ese es un espíritu sexual. Entonces tú una noche te despiertas con pensamientos bien feos y te preguntas de dónde viene eso. Eres fiel, sincero, consagrado, ¿cómo puede ser? Puede ser porque la sangre de tu antepasado todavía está en ti

El ADN de tu herencia biológica está en ti. Y la sangre habla. Necesitas una transfusión, y eso es precisamente lo que Dios hace; un proceso de transfusión. Pero vuelvo al punto: es tu alma la que debe cambiar. La prosperidad y la fertilidad van a venir en la proporción directa que tu alma prospere.

Tidal, el cuarto rey. Escucha lo que significa, tremendo. Tidal, “Simiente malvada”. Es esa gente que parece que le pagaran para dividir a la familia. Siempre están viendo y trayendo basuras para provocar que la familia se quiebre, para que la cuñada no hable con la tía y así.

Simiente malvada. Es una persona mala. Dios te libre de recibir un Tidal en tu casa. Va a buscar y rebuscar en qué puedas haber fallado para salir de inmediato y bocinarlo en los cuatro vientos que más puedan perjudicarte. Es ese tipo de gente, simplemente mala.

Y hay gente que tiene esa semilla en su corazón. Y se deleita causando dolor a la gente. ¿Habrá alguien en tu casa que haya tenido esta actitud, y que haya causado que tú estés cautivo y tus bienes también?

Cuando hablamos de maldad, no me refiero simplemente a ese tipo de cosas. Hay gente que se emborracha en sus fiestas familiares y procuran denodadamente que todos se emborrachen con él. Esa es una simiente malvada.

Logran imponer el concepto de que está muy mal asistir a una fiesta y no emborracharte. Hay una maldición específica para las personas que tienen esa actitud permanente de andar obligando a beber a la gente. La Palabra lo dice.

Estoy convencido que en muchas de nuestras casas hemos tenido personas así. Familias en las que uno de tus abuelos vivía de vender alcohol, licores. Tenía su bar, su cantina. O sea: él vendía, era su trabajo diario, su actividad laboral. ¿Y cómo se ve eso a los ojos de Dios? Se ve muy malo. ¡Pero es que sólo se ganaba su sustento! Sí, claro, también el que vende droga lo hace. ¿Tú lo apruebas? No, Bueno, es lo mismo.

Bera, es el quinto nombre. Significado: “Dádiva que corrompe”. Dádiva o regalo que corrompe. Ahí tienes a una persona que no tenía donde caerse muerta y un día recibe plata y se vuelve malo. Cuando no tenía nada era una persona maravillosa. Hasta que recibió dinero. Dádiva que corrompe.

Antes de que tú hagas un negocio con alguna persona, y más con alguna persona que es cristiana, pregúntale qué piensa del dinero. ¿Por qué? Porque no todos ven al dinero de la misma forma. Para ti puede ser una bendición, para otros, simplemente sustento.

Y eso cambia totalmente la situación. Y te metes en un tremendo lío por estar en una sociedad con un hermano. Por norma, no son pocos los ministros que recomiendan que no haya sociedades entre hermanos. A veces, -dicen-, es preferible que la sociedad se haga con un impío.

Suena feo esto que te estoy diciendo, ¿No es cierto? Pero ¿Sabes por qué lo hacen? Porque la iglesia no tiene la madurez para tratar el asunto económico. Si alguien te defrauda, te roba o te estafa, ¿Lo vas a meter en la cárcel?

Ese día tu fama va a crecer y no por el lado santo, precisamente. Todas las iglesias van a saber y comentar que hay un cristiano que está a punto de hacer meter en la cárcel a otro cristiano. Es muy complicada la situación cuando el asunto es entre hermanos.

En una época yo asistía a una iglesia donde también concurrían dos médicos y varios psicólogos. Y era normal que si alguien tenía un problema, recomendarle que viera alguno de esos profesionales. Eso duró hasta que ellos empezaron a quejarse porque los hermanos no les pagaban los honorarios.

Y créeme que es penoso que lleguemos a pensar así, porque esta manera de pensar no es la correcta, ni tampoco es buena. Según la Palabra deberíamos preferirnos en el camino de la fe o en la vida del Señor. Pero es mucho más fácil hacer tratos con los paganos.

Porque todo es pan, pan, y vino, vino. Y listo. Me debes o te debo, no hay términos medios ni eufemismos religiosos. No hay carga de conciencia. Todo son los fríos papeles. Dice lo que dice y te cumplo y te pago por lo que dice. Punto.

Asimismo, no pocos recomiendan no alquilar casas a los hermanos de la iglesia. Y no dejan de tener motivos, son muchos los que se han metido en cada lío por ello. Y el día en que ese inquilino al fin se va porque no pagaba, pasa al frente de la iglesia y cuenta una versión de las cosas que te pone casi con un pasaje de ida al infierno.

Por eso yo personalmente me atrevo a sugerirle a los hermanos que están pensando en abrir negocios de cualquier rubro en sociedad con otros hermanos, que primeramente procure saber cómo ve al dinero ese que será su socio o socia.

Conozco casos en los que algunos hermanos hicieron sociedades en diferentes negocios que, con el correr del tiempo no llegaron a funcionar y hubo que cerrarlos. A la hora de concluir con esa sociedad y repartir lo que quedaba, se pudo ver cómo pensaba respecto al dinero cada uno de esos socios santos.

Bera: dádiva que corrompe. Muchas veces nosotros tratamos de ayudar a alguien, ¿Y sabes qué? Te vuelves a meter en líos. Te metes en líos por ayudar a esa persona. Ocurre con la gente herida. ¿Quién no ha sido herido alguna vez dentro de una iglesia? Si no sabes manejar eso, corres el riesgo de que eso te destruya.

Dios nos ha dado dones. Lo digo así: Dios te ha dado muchos dones a ti, no lo dudes. Pero si mañana esto te va a corromper, será bueno que sepas que el espíritu de Bera está sobre ti. Dádiva que corrompe. ¿Recuerdas lo que decía David? Prospérame, pero que yo nunca me olvide.

Birsa, sexto rey. “Maldad que se expresa”. ¿Te has dado cuenta que en este tiempo este espíritu está en todos los noticieros? Se aplaude abiertamente lo malo, hoy día. Lo vergonzoso se aplaude. Hay un delito y ya sale alguno a comentar que lo mejor sería pegarle un tiro a toda esa gente…Maldad que se expresa.

En muchos casos se encarama en un altísimo nivel de machismo. La maldad que se expresa tiene directa vinculación y absoluta participación en lo que solemos llamar violencia de género, esto es: con miles de hombres que golpean a sus mujeres por nada.

Es gente que dice que lo mejor es enseñarles a sus hijos a partir del rigor del golpe, del castigo cruento. Maldad que se expresa. Porque quizás alguien cruzó su vida con una mujer ligera, luego rotulará como tales a todas las que encuentre. Maldad que se expresa.

Séptimo rey: Sinab. Significa “Enemistad”. Creo que el nombre explica por sí mismo lo que esto provoca, ¿No es cierto? ¿Conoces tú alguna familia donde por más de veinte años dos hermanos no se hablaron? O un familiar que está internado y otros no van a verlo porque están enemistados. Hasta que se muere.

La madre o el padre que rompe relaciones con su hija porque un día se quedó embarazada siendo soltera. Y nunca más le hablaron. ¡Para mí, mi hija murió! ¡Qué terrible! ¿Sabes lo que es declarar eso públicamente? Se entiende una orfandad natural, pero no una orfandad espiritual o emocional. ¿Sabes lo que provoca en el mundo espiritual una declaración así? El poder de la vida y de la muerte, está en nuestra boca.

Octavo: Semeber: “Remontándose a lo alto”. Esto parece más bonito, ¿Verdad? Sin embargo, aunque parezca muy bonito, aquí está hablando de algo: maldad que se expresa desde las alturas. ¡Yo no lo debo a nadie nada! ¡Todo lo que tengo me lo gané! Remontándose alto…

¡No puedes pretender que lograr algo no te cueste nada! ¡Tiene que costarte! Podemos percibir a esto a través de las palabras, ellas jamás engañan. Palabras que han rodeado a una persona por años y años.

Noveno y último rey, eran nueve; cinco de un lado y cinco del otro, no lo olvides. Bela. Significa “Conociendo la maldad”. Nueve reyes. Y es interesante que sean precisamente nueve. Lot no era parte de ninguno de esos reyes. Estaba al medio, ¿Recuerdas? Termina en medio de un fuego cruzado.

Y ahí está ese hermano, como Lot, no sabe qué está pasando, pero lo cierto es que no le funciona nada de lo que hace y todo le sale mal. Y sin darse cuenta, termina preso con todos sus bienes. ¿Por qué? Simple: estabas en el momento indebido en el lugar equivocado.

Ahora bien; cuando empezamos a entender esta palabra, Dios nos empieza a hablar con otra palabra: el ser primogénitos en nuestras casas. Tiene suma importancia esto. No es el tema de ahora, pero si tú eres el primogénito, tú tranquilamente puedes reemplazar a tu padre para pelear por tu casa.

Hay batallas que Dios las prepara, y aunque no seas primogénito, Él te va a dar la estrategia. Pero el primogénito, sin necesitar estrategia, puede apelar y hacer lo que tiene que hacer, porque tiene un derecho espiritual delegado por Dios. La primogenitura.

Hay tres factores que influyen muchísimo en lo que es la provisión financiera. El primer factor es el que ya hemos mencionado antes, que Dios desea que seas prosperado, así como prospera tu alma. O sea: antes de buscar prosperar financieramente, haz que tu alma prospere.

Entonces, claro, la pregunta, es: ¿Por qué no prospera tu alma? Y este es uno de los impedimentos que obstaculiza que nuestra alma prospere. Tú no te das cuenta, pero tu alma está atada. Era lo que te he dicho antes. Cuando se presenta Lot, ¿Qué se dice? Lot, sobrino de Abraham.

Cuando tú te presentas en el mundo espiritual, no te presentas como un don nadie. Tú eres hijo de alguien. Tan tremendo es eso que, cuando Dios se presenta a sí mismo, dice: Yo Soy el Dios de tus padres. Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Mis padres carnales no conocieron al Señor, aunque espero que en sus últimas horas, tanto uno como el otro, que murieron con tres meses de diferencia el uno del otro, hayan podido recibir luz y revelación para dar ese paso.

Sin embargo, no puedo negar que su herencia estaba en mi vida. Ellos eran mis padres, ellos me dieron la vida. Yo fui su primogénito. Y hay muchos rasgos de ellos que indudablemente también están en mí, lo sé. Claro que, en estos últimos casi cuarenta años que conozco al Señor, Él ha ido cambiando esas cosas de mi vida. Lentamente.

En la medida en que mi alma (Y estoy hablando del alma, no del espíritu), adquiere conciencia de esto. ¿De qué estamos hablando? De que cuando tú ves algo que afecta tu alma, pues entonces ¡Quítatelo de allí!

Y no me estoy refiriendo a que lo hagas con la prioritaria idea de tener más dinero. De hecho, uno de los sellos indiscutibles de que alguien ha nacido de nuevo, es que para esa persona, el dinero pasa a ser un poco más que nada. No entiendo tal cosa como un ministro del Señor ambicioso, exigente y avaro con el dinero, no lo entiendo.

No es por eso, es por el hecho de entender lo que fuimos capaces de hacer. ¿Recuerdas la oración de Daniel? “Mi casa y yo hemos pecado contra ti”. La oración de Esdras: “Mi casa y yo hemos pecado contra ti”.

Todos anhelamos que nuestros hijos, mañana, tengan una vida mejor. Pero si tú no quiebras lo que hasta este día te manejó, mucho me temo que a ellos les va a pasar lo que a ti te pasó. Yo quisiera que ahora te tomes unos minutos allí donde estás, y veas si el Señor te muestra que algo de estos nueve personajes que te he mencionado a lo largo de este estudio ha estado en tu casa, (Repito: no son cosas que tú has hecho), pero si durante esa exposición tú has dicho ¡Huau! ¡Eso pasó en mi familia! Yo te quiero invitar a que en este día podamos pedirle perdón al Señor. Y podamos ordenar a que Satanás suelte nuestros bienes.

Esa es la razón por la que hemos invitado a un espíritu de verdad para que se pose sobre nosotros durante todo este trabajo. La verdad es como una luz que entra y alumbra las zonas oscuras de nuestras almas. Todos tenemos zonas oscuras en nuestra alma, todos.

Yo te voy a ayudar a orar y vamos a hacerlo juntos. Pero yo sólo quiero que tú te ubiques. Si algo de esto es tuyo. Si alguno de estos espíritus ha caído contra tu casa, es necesario que te levantes como Abraham, y digas: no va a pasar; esto ya no se queda así, esto lo voy a resolver hoy mismo.

“Espíritu de verdad, exponemos nuestras almas delante de ti. Padre; esas áreas familiares que nos son escondidas, que nos son vergonzosas de contar. Padre, yo espero que en este día tú puedas empezar a introducir tu luz profundamente, Señor”.

“Señor, no aceptamos vivir como prisioneros. Padre, en el nombre de Jesús, nos ponemos delante de tu luz, y traemos delante de ti, a todas nuestras generaciones pasadas. Creo que en este momento cada árbol genealógico que me está oyendo está empezando a recibir la luz de Dios como un scanner activo sobre sus vidas pasadas y presentes”. El Espíritu no va a hacer algo que tú no quieras que haga.

Por eso te invito a que le digas: Espíritu, por favor, examina mi casa. Todo este árbol genealógico que está allí ponlo delante de ti. Y si tienes en tu corazón algo más que ahora estás recordando, preséntalo delante del Señor y pide perdón por ello.

Todos estos reyes, o los espíritus que representan a ellos, ponen una red sobre tu cabeza. Entonces, cuando tú pides algo a Dios, Dios te lo envía de inmediato, como lo hace siempre con sus hijos fieles. Pero sucede que la respuesta y la bendición quedan sujetadas en esa red y no te llega.

No se trata de que Dios no te responda. Él te respondió el mismo día en que le pediste eso. Pero hay una red que vamos a cortar ahora en el nombre de Jesús. Lo que nos da derecho a cortar esa red, es el arrepentimiento. Es la confesión de pecados. David decía: no encubriré mi pecado.

Dios sabe perfectamente lo que tú has hecho. – “¡Pero es que yo ya he orado, he pedido perdón!” Sí, pero estamos hablando de lo que otros han hecho, y que ha provocado que tú casa sea aborrecible a Dios. Hay gente que tiene propiedades, que tiene riquezas, pero que sus antepasados las obtuvieron de maña manera.

Engañando, robando. ¿Y sabes qué? Dios te ama tanto que no quiere que eso caiga en tus manos porque te va a dañar. No toda riqueza es buena. Hay riquezas que cuando caen en tus manos, te contaminan. Las riquezas deben ser redimidas en Dios para poder ser usadas.

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Adultos Sobrevivientes al Abuso Infantil Intrafamiliar – Partes 1 y 2

Colaboración de: Héctor Spaccarotella

Río Gallegos – Provincia de Santa Cruz – República Argentina

El abuelo Ignacio era muy querido y admirado por Juancito. Siempre que iban con sus padres a visitarlo los domingos, le contaba historias de cuando era marino, a principios de siglo 20. De cómo navegó en un barco mercante a velas y así vino de su Italia natal. El anciano conservaba esos elementos tan característicos de un marinero (el abrigo con grandes botones, la navaja hecha a mano, el reloj de bolsillo.). Hacía barquitos dentro de botellas. Sabía hacer nudos de todo tipo. Tenía muchas historias increíbles.

Un hombre lleno de misterios que hacían que cada tarde de visitas fuera un momento único.

Un domingo cuando Juan tenía alrededor de 9 años los abuelos fueron de visita a la casa donde vivía el niño. A pasar el día en familia. Y todo iba bien, como siempre, hasta que el abuelo llevó a Juan a un cuarto donde estaban solos, e hizo cosas con él que no podía entender; y lo obligó también a hacer otras cosas. No es que a Juan le parecieran buenas o malas, simplemente que no las entendía. Que nunca se le habían cruzado por la mente. Mientras esto pasaba el abuelo decía que no debía contarle a nadie lo que pasaba, que debía ser un secreto entre ellos.

Este hecho se repitió otras veces.

Hasta allí el recuerdo.

Esto que parece tan fuerte y de lo que no creo que sea necesario detallar más, por alguna razón quedó borrado en la mente de Juan durante 37 años. Durante ese tiempo creció, construyó una vida de adulto, se casó y tuvo unos hijos hermosos. Hoy tiene 46 años, y desde hace unos cuantos es cristiano nacido de nuevo.

¿Por qué el testimonio de algo tan lejano y tan íntimo?

En principio, porque de una u otra manera, con las variables de parentesco (padre, abuelo, tío, hermano mayor), uno de cada 5 de los lectores de este artículo pasó por algo parecido. En el grupo juvenil de una iglesia cristiana investigaciones y encuestas han mostrado que un 40% de jóvenes tiene una historia similar para contarnos[1]. Citando textualmente estas encuestas, la edad promedio en que comenzaron los abusos osciló entre los 6 y los 8 años de edad. Y en el 90% de los casos el abusador es un conocido, familiar o vecino.

Técnicamente alguien que vivió una situación de incesto de este tipo, es considerado adulto víctima de Abuso Sexual Infantil Intrafamiliar (A.S.I.I.). Actualmente los autores usan un término mucho más adecuado que «víctimas»: los llaman «sobrevivientes».

Es frecuente ver a profesionales y organizaciones ocuparse de niños que han sido abusados. Los juzgados del menor en cada ciudad están abarrotados de situaciones de este tipo.  En todos los casos, la realidad que muestran los psicólogos y asistentes sociales encargados de tratar con estos temas, es que la cantidad de casos es tan grande que superan completamente sus posibilidades.

Esos niños de uno u otro modo comienzan a ser tratados desde ahora por lo que han sufrido.

Pero en los hogares hay una cantidad mucho mayor que nunca van a tener la oportunidad de contarle a nadie lo que les pasa. Guardarán estos hechos en la más absoluta soledad y secreto y crecerán con ello en su mente y en su corazón. Se harán adultos y vivirán sus vidas, en muchos casos «olvidándose» de los abusos.

De estos adultos es de quienes les propongo ocuparnos.

Para entender lo que pasa dentro de un adulto sobreviviente de A.S.I.I., es necesario que dedique unos párrafos a definir algunas cosas técnicamente:

La palabra ABUSO deriva de ab-uso; uso enajenado del cuerpo del otro tomando posesión de él, que queda limitado a un objeto.

La palabra VIOLENCIA deriva de violar, violentar, maltratar, profanar, deshonrar.

Las prácticas violentas en una familia están originadas en el desequilibrio de poder, que tiene como víctimas generalmente a niños, ancianos y mujeres.

Se trata de actos, discursos o palabras violentas donde el otro queda sometido a una situación de impotencia e indiferenciación[2].

Se ubica al abuso sexual infantil dentro de una de las categorías de la violencia que pueden sufrir los niños, siendo las restantes: abandono físico, castigo corporal y maltrato emocional[3]

Y aquí el tema es la forma específica de violencia que usa la sexualidad como medio.

Estoy hablando de un padre, un tío, un abuelo, un hermano mayor que abusa sexualmente de un niño de su familia.

¿Es una violación?

Es mucho más grave que eso. La palabra «violación» da solamente una respuesta incompleta a los hechos. La palabra «abuso sexual» es mucho más abarcativa, porque comprende todas las actividades sexuales en las que los niños se ven involucrados con adultos, que van desde besos, manoseos, sexo oral, penetración vaginal y/o anal, obligar al niño a presenciar una relación sexual entre adultos, y prostituciòn infantil.[4]

La víctima es alguien que no está preparado para saber lo que están haciendo con él porque dada su temprana edad no cruzan por su mente estos temas, pero además que está sufriendo este ataque de alguien que ama, que respeta, que debería protegerlo y cuidarlo.

Es necesario enmarcar estos hechos dentro de la familia. La situación es bien distinta (y psicológicamente deja menos secuelas) cuando el abusador es un extraño.

¿Este adulto es un pedófilo? No.

Los adultos que cometen incesto no gustan de otros niños. Solamente con «éste», que es su hijo-hermanito-nieto-sobrino.

¿Qué piensa el violador?

«Este es carne de mi carne. Es una parte de mí mismo. Es mi hijo, y tengo derecho sobre él.»

En la psicología perversa del adulto, el niño se convierte en una parte del cuerpo del abusador. Su cuerpo deja de pertenecerle.

No hay una sensación de placer. Es una experiencia que parte de una necesidad narcisista.

El hijo se convierte en HUERFANO. Pierde en ese instante a su padre (o al pariente abusador), pierde a su madre porque hay un secreto que no puede compartir con ella.  (En muchos casos, cuando el niño lo denuncia a su madre, ésta no le cree) y pierde su propio cuerpo, que pasa a formar parte del cuerpo del adulto.

Las prácticas de ASII se constituyen en la abolición del deseo y del pensamiento del niño.

¿Qué pasa cuando un niño es abusado?

  • Debería experimentar rechazo o resistencia, pero están inhibidos por el temor que genera la relación de parentesco.
  • El niño se asocia psicológicamente con su agresor. Se identifican. Se confunden. Se olvida de su propio deseo.  El agresor se hace intra-psíquico. Deja de ser alguien externo y se convierte en interno.
  • El niño se identifica con su agresor y se siente culpable. Al mismo tiempo es inocente y culpable. En la locura que deviene en su mente, la agresión se vuelve interna. El niño se vuelve su propio agresor, comparte la culpa con el otro.
  • El niño necesita generar estrategias de supervivencia. Y vive procesos que van desde petrificación inicial, negación, desmentida, minimización del problema, reducción a «cosa» y aceptar su nueva condición.
  • Cuando un niño sufre alguna situación que lo asusta, recurre a sus padres buscando contención, protección. En estos casos no pueden hacer eso, porque hay un secreto. Alguien le dijo «no se lo digas a nadie porque.» y hay una amenaza que sigue a los puntos suspensivos.  El pequeño siente que si habla será culpable de la destrucción de la familia, de la separación de sus padres, será responsable de mayor destrucción de la que él vive. En su mente, surge la idea de que su secreto mantendrá la familia unida[5].

Ahora bien. Como mencioné arriba, hoy el tema son los adultos. Personas que hoy tienen más de 20 años y que han sufrido durante su infancia estas situaciones de A.S.I.I..

En la vida de este adulto hubo un niño que vivió los terribles traumas que resumí. En ese momento algo se rompió para siempre. Hubo una mutilación, como la que sufre alguien que pierde un miembro de su cuerpo.  En el momento del abuso murió un niño. Murió la infancia. Quedó para siempre en tiempo pasado, un chico que no pudo llorar su dolor. Tal era su miedo y lo demencial de su realidad.

Hubo silencio. El tiempo fue pasando, sin hablar con nadie de esto. CON NADIE.

La persona se hizo adulta. En su mente carga con un pasado que de tan doloroso se fue ocultando, hasta que en muchos casos quedó en el olvido. Pero quedaron las culpas. La sensación de desprecio por su cuerpo. El sentir que no se es nada. Que el cuerpo no le pertenece. Quedaron los miedos, aunque no se sabe a qué. Quedó el desprecio por el sexo.

Espero ser claro. Estos hechos del pasado, imposibles de comprender por el niño que era, han sido negados o minimizados. De modo que no se asocian a situaciones del presente. Pero quedan las secuelas.

Un adulto sobreviviente de A.S.I.I. concurre a consejería pastoral o a buscar ayuda profesional, porque (sin conocer la causa) sufre de:

  • Problemas para dormir. Insomnio o pesadillas recurrentes.
  • Irritabilidad, inestabilidad emocional. Cambios bruscos de comportamiento. Agresividad.
  • Problemas con la autoestima.
  • Conductas obsesivas.
  • Depresión.
  • Aislamiento de amigos y familia.
  • Desprecio por lo relacionado al sexo o promiscuidad y desenfreno.
  • Rechazo a los lugares donde hay mucha gente.
  • Comportamiento suicida, Autoagresión  .

Todos estos síntomas son característicos en un adulto sobreviviente de abuso sexual infantil ¿los reconoce? ¿ha recibido personas buscando ayuda con estos síntomas?.

Estos hombres y mujeres buscan ayuda. Uno de cada cinco en nuestra congregación. En números estadísticos, más de 20 de cada 100 personas que se sientan en el templo.

El A.S.I.I. no respeta situación espiritual, condición social, formación intelectual. La iglesia es una muestra de la realidad del mundo en que vivimos, y entonces hay en ella familiares abusadores, niños que hoy son víctimas de incesto y adultos sobrevivientes de una infancia donde hubo abuso sexual infantil.

¿Podemos comprender la magnitud del problema?

Si no estamos preparados a ser sensibles, a escuchar, si no estamos entrenados para pensar en esto, no podremos dar ayuda.

¿Cuántos hablan hoy con usted, pastor o consejero, manifestando los síntomas que describí?

En mi experiencia creo que es un error atribuir a estos casos cuestiones únicamente espirituales. ¿Cuántos cristianos han pasado por nuestra oficina buscando una ayuda que no siempre pudimos dar?

Creo que debemos aprender a usar la psicología como una herramienta más de ayuda pastoral. Es indispensable que  el pastor o consejero sepan distinguir e identificar estos síntomas. Y estén preparados para responder adecuadamente. Muchas veces la persona que busca ayuda necesitará la interacción con un profesional.

¿Puede un adulto sobreviviente de ASII recuperarse?

Seguramente que sí, en la medida en que pueda reconocer la causa real de sus problemas, ponerle nombre, identificar las consecuencias que vive. Liberarse de una culpa que no es propia. En la medida en que pueda encontrarse real o espiritualmente con su agresor, confrontarlo para enfrentar sus propios miedos y sentimientos de intimidación  y perdonarlo.

Debe irse hacia el pasado a buscar ese niño que quedó en un cuarto a oscuras, sólo y asustado, sucio y lastimado. Se lo debe abrazar, consolar, limpiar, sanar. Se le debe enseñar a llorar.

La sensación será la de recuperación de una inmensa paz. La de dormir mejor,  la de aprender a sonreir, la de aprender a devolver el amor que se recibe, la de aprender a amar nuestro cuerpo, la imagen que vemos en el espejo.

Conocer nuestro valor, generar nuestra propia identidad. Controlar nuestras adicciones. Reconocer nuestras conductas. Levantarse de buen humor. Poder pensar en futuro y hacer planes. Conquistar la alegría de vivir.

La sensación de mutilación quedará, como la de alguien a quien le falta una parte de su cuerpo por un accidente traumático. Pero se puede aprender a vivir con esa carencia.

No es cuestión de olvidar el pasado. Los hechos ocurrieron y estarán allí por siempre. Ser sanado interiormente permitirá convivir con lo que es parte de nuestra vida y recordarlo sin dolor.

Es un aprendizaje que puede hacerse.  Y vale la pena.

Citando nuevamente al matrimonio Cinalli:

«La persona debe ser conducida al perdón.

  • A perdonar a Dios (las víctimas creen que Dios no las protegió durante los abusos)
  • A perdonar al ofensor (La amargura es la consecuencia de la falta de perdón en el corazón. La única manera de ser libre es perdonando)
  • A perdonarse a sí mismo (muchas personas abusadas no pueden perdonarse a sí mismas. Creen haber colaborado con el abuso. «

En una prédica que escuché recientemente del pastor  Juan José Churruarín, grabé una frase: «podemos hablar con autoridad de aquello que hemos visto hacer a nuestro Padre».  Creo en eso, y puedo hablar con autoridad porque soy un adulto de 46 años víctima de ASII. Un trauma que tenía tan negado que sólo pude reconocerlo hace unos meses.

El encontrarme con esta realidad y comenzar el camino de recuperación me ha permitido crecer en mi relación con Dios, en mi intimidad con Él. Aprendì a reconocerlo como Padre, como «papito». Me resultaba muy dificil entablar ese vínculo filial porque no lo había conocido. Fui abusado por mi abuelo durante mi infancia.

Pero también siento el maravilloso privilegio que puedo leer en Mateo 13: 16 y 17. «Dichosos ustedes, porque tienen ojos que ven y oídos que oyen. Les aseguro que muchos profetas y personas justas quisieron ver esto que ustedes ven y no lo vieron; quisieron oir lo que ustedes oyen y no lo oyeron»

Sé que Dios inició una obra en mí y sé que esta obra será terminada. Es parte de mi crecimiento hacia Él.  Parte del proceso de conversión que se inició cuando hice mi oración de fe.

Le dije al Señor: «te abro la puerta, transfórmame, límpiame, sáname».

En este último tiempo fue maravilloso tomar contacto con otros hermanos en Cristo que pasan por situaciones similares.  Otros adultos sobrevivientes de A.S.I.I.. que viven un proceso de recuperación de su cuerpo, alma y espíritu similar al mío.

Creo que usted que está leyendo puede comprenderme, identificarse. Le invito a que se ponga en manos de Dios, y le permita tratar con esto que tiene muy dentro suyo. Que se ponga en contacto con otros hermanos que viven su realidad. No deje que este pasado lo intimide, lo paralice. Levántese, pida ayuda.

«HE AQUÍ QUE YO LES TRAERÉ SANIDAD Y MEDICINA; Y LOS CURARÉ, Y LES REVELARÉ ABUNDANCIA DE PAZ Y DE VERDAD» (Jeremías 33: 6)

Notas: [1] Esta estadística fue hecha entre cristianos evangélicos en el libro » De eso no se habla» escrito por los pastores Silvia y José Cinalli

[2] Liliana Álvarez, psicóloga forense en un foro sobre ASII en Caleta Olivia, mayo de 2005.

[3] Corsi Jorge, Violencia Familiar. Una mirada interdisciplinaria sobre un grave problema social. Buenos Aires, Editorial Paidós (página 33)

[4] Marta del Carmen Podestá-Ofelia Laura Rovea, Abuso Sexual Intrafamiliar: Un abordaje desde el Trabajo social. Editorial Espacio, página 20.

[5] Liliana Álvarez, psicóloga forense en un foro sobre ASII en Caleta Olivia, mayo de 2005

 

Comentarios o consultas al autor: hectorspaccarotella@yahoo.com.ar

 

Parte 2

He hablado bastante ya de abuso sexual infantil. Lo hice a partir de mi propia experiencia de sobreviviente, de mi búsqueda por entender y entenderme, y el tristísimo descubrimiento de que mi caso no es único, sino todo lo contrario es mucho más frecuente de lo que imaginaba.

Uno de cada cinco adultos de más de veinticinco años, estadísticamente, ha pasado por experiencias de este tipo en su infancia.

A partir de ese artículo también publicado en este sitio Web, no he cesado en estos años de recibir mensajes de personas de todo el mundo de habla hispana que me cuentan sus historias, me consultan sobre sus dudas, buscan ayuda para ellos o para su pareja al descubrir  que los problemas de relación pueden estar relacionados con este trauma.

El sentido que trato de dar a mis palabras es más allá de lo descriptivo, o la búsqueda de manos dando palmaditas en la espalda como diciendo “pobrecito”.

El doctor Jorge León, prestigioso pastor evangélico y psicólogo escritor de numerosos libros de psico-pastoral, habla de la Iglesia de Cristo como COMUNIDAD TERAPEUTICA.

Esto es, el entender que Jesús nos ofrece la restauración plena de la salud como una consecuencia directa de nuestro proceso de conversión.

Después de muchos siglos de historia de la ciencia, los médicos han hallado que hay una clara interrelación entre la salud del cuerpo, del alma y del espíritu.

Hace dos mil años atrás, Pablo estaba preocupado por ese tema y oraba por los cristianos de Tesalónica:

1Tesalonicenses 5:23  Y que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Todo nuestro ser, dice Pablo, entendiendo que se refiere a las tres caras del prisma triangular que conforman el hombre. Tres caras de un mismo prisma, formando una unidad integral que no puede ser analizada separadamente.

La ciencia habla hoy de medicina holística.  Es una tendencia relativamente nueva que esta haciendo furor en Estados Unidos, Inglaterra y norte de Europa. En los últimos años médicos y psicólogos se sumergen también en Latinoamérica en este enfoque, al descubrir que la restauración plena de la salud necesita ir más allá de los síntomas.

El enfoque holístico trata al individuo como un ser compuesto por tres aspectos que interactúan entre si:

El cuerpo

El alma (intelecto, emociones, sentimientos)

El espíritu

Según la filosofía holística, el entorno en que vivimos influye en cada uno de estos tres aspectos. Y, para ser un individuo sano, debemos encontrar el equilibrio en cada aspecto que rige nuestra vida. Si uno de los tres aspectos no esta equilibrado, el resto, debido a la compleja interacción que existe entre ellos, se reciente y podemos llegar a enfermar.

Por eso Pablo estaba preocupado porque los tesalonicenses cuidaran los tres aspectos del ser humano, de modo que se mantenga preparado para el momento en que tengamos que rendir cuentas ante Dios.

Servimos a un Dios bueno, que está lleno de amor y que desea vernos sanos y viviendo bien.

Un Dios que se preocupa por nuestra sanidad integral, holística.

El tema de la sanidad Divina ha sido y sigue siendo hoy usado muchísimo como un argumento para motivar al individuo a que se acerque a nuestras congregaciones. Por aquí y por allá se anuncian campañas de sanidad y milagros entre evangélicos, o “curas sanadores” entre católicos.

Y creo firmemente que es INDISPENSABLE que cuando la persona se acerca, se haga por ellos más que ofrecerles pasar al frente a recibir oración.

Claro que la oración es importante. Es indispensable.

En la oración El Espíritu Santo abre puertas que estaban cerradas. Revela secretos del alma que estaban ocultos.

Esto es muy frecuente en el caso de adultos sobrevivientes de Abuso. Esto sucedió en mi caso personal, donde la magnitud del stress post traumático en mi infancia fue tan severo que recién después de los 40 años y con la ayuda del Señor, pude hacer consciente la situación de abuso vivida.

Pero me gustaría ir más allá.

Porque cuando la puerta se abre, tiene que haber alguien preparado para “leer”  lo que está saliendo a la luz en la persona ministrada. Clérigos y líderes entrenados que sepan cómo ayudar.

La característica más común en la gente que me escribe o me consulta, es que buscan ayuda en mí que no están hallando en su propia congregación.

A ver si puedo ser suficientemente claro.

No tiene sentido abrir un hospital si no está equipado con la tecnología y los profesionales de la medicina que atiendan las necesidades de los pacientes.

¿Estás de acuerdo?

Claro, es evidente. Si no hay médicos, el hospital debe cerrarse porque la gente puede morir debido a enfermedades mal tratadas.

Eso es exactamente lo que está pasando en las iglesias. La gente se está muriendo (física o espiritualmente) porque quienes están a cargo de responsabilidades ministeriales no están preparados para “escuchar”  lo que los feligreses dicen con palabras o lo que el Espíritu Santo revela de ellos.

Ayudar a personas sobrevivientes de abuso me llevó a darme cuenta que tienen problemas serios con su sexualidad, con su pareja, con su familia, con su falta de paz. Necesitan pastillas para dormir.

Muchas veces son personas violentas. Tienen enfermedades raras que los médicos no pueden diagnosticar. Personas que no pueden orar, porque no encuentran un camino de comunicación con Dios.

En el ochenta y cinco por ciento de los casos, el abuso ha sido perpetrado por un familiar directo. Generalmente el padre o adulto que cumple esa función en su mente.  Alguien en quien el niño confía ciegamente.

Culturalmente  vemos a Dios como nuestro Padre Espiritual. Resulta muy difícil crecer en nuestra relación con Él si no está sana nuestra relación con nuestro padre terrenal.

…Y la persona entra a nuestro “hospital” con el corazón herido o enfermo.

Las herramientas de diagnóstico, las tomografías computadas espirituales del Señor muestran el daño… pero luego no hay quien esté preparado para ayudar en la recuperación.

Entonces la persona se expone, se desnuda, muestra su dolor, muestra sus heridas, pide ayuda… y no puede irse con la palmadita en la espalda y el “oraré por usted” únicamente.

¿Me explico?

En el Nuevo Testamento, los Evangelios registran la mayor cantidad de sanidades divinas. Jesús liberó a muchos de espíritus malignos que eran responsables de aflicciones en el cuerpo. Enfermedades del espíritu o del alma que traían síntomas en el cuerpo.

Es conocido el caso de la mujer encorvada, relatado por Lucas:

Lucas 13:11 y 12  y había allí una mujer que durante dieciocho años había tenido una enfermedad causada por un espíritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar.

Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijoMujer, has quedado libre de tu enfermedad.

El espíritu enfermo manifestaba síntomas  en el cuerpo de esa mujer. Lo que los ojos veían era una mujer con su cuerpo deteriorado… pero el origen de la enfermedad estaba en el espíritu.

Igual que hace dos mil años, también hoy en día necesitamos la sanidad de Cristo.  Necesitamos experimentar el poder sanador de Dios.

Es reconfortante saber que Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre, como dice el escritor de Hebreos:

Hebreos 13:8  Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.

Es razonable pensar que si Jesús sintió gran compasión por los enfermos en el pasado, también la sienta hoy en día, y sigue sanando a los enfermos a través del Espíritu Santo.

También hoy habla mirándote directamente a tus ojos, ahora mismo, y te dice lo mismo que relata Marcos en el capítulo 7: ¡Effatá!, que quiere decir : ¡Ábrete!

De verdad creo con todo el corazón que Dios quiere hoy sanarnos de nuestras enfermedades y lo puede hacer.

Pero las personas sobrevivientes de abuso me preguntan… ¿Cuál es el camino hacia la sanidad?

Un viejo dicho dice que la victoria está segura si conocemos al enemigo.

El camino hacia la recuperación del sobreviviente comienza por el traer as la conciencia el abuso, y comenzar a hablar del tema. Cuanto más hable mejor.

La persona que lo ministra tiene que tener su oído abierto a escuchar, y la actitud de liberarlo de la culpa que siente.

El sobreviviente se siente culpable porque cree erróneamente que podría haber evitado que abusaran de él. En su mente termina creyendo que colaboró a que sucediera lo que sucedió. Eso es totalmente erróneo, porque en el niño la experiencia es tan terrible que lo paraliza, entra en shock emocional y no puede reaccionar ni defenderse.

Cuando ministrando al sobreviviente se le dice “tú no tienes la culpa de lo vivido”, la persona se quiebra porque arrastra ese sentimiento desde hace muchos años.

Luego de la desculpabilización, la persona que ministra sanidad interior debe trabajar el “hacerse cargo del trauma”.

El sobreviviente debe aprender a reconocer las secuelas para combatirlas, para contrarrestarlas.

Debe aprender a eliminar la autocompasión (pobrecito yo) y darse cuenta que se puede ser feliz y llevar una vida plena después del abuso.

Oídos entrenados, palabras sanadoras y brazos que abracen.

Ministros entrenados, de modo que cuando el Señor trae a ellos el discernimiento del problema, sepan realmente como ayudar.

Es nuestra responsabilidad como Iglesia.

Los abrazo.

 

Comentarios o consultas al autor: hectorspaccarotella@yahoo.com.ar

 

 

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Un Enemigo Importante

Si a un creyente le preguntas hoy mismo cuál es su mayor batalla, no va a responderte que el diablo, sus demonios, los brujos o los hechiceros. Seguramente te dirá que su mayor batalla en este tiempo, es la de crucificar su Yo. Es que se las trae la crucifixión del Yo. La palabra YO, en griego, es la palabra Ego. De ahí derivan las nuestras en español de egoísmo o egocentrismo.

(Gálatas 5: 24) = Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Presta mucha atención a lo que dice aquí: los que son de Cristo. La pregunta, entonces, es: ¿Cuántos son de Cristo? Bueno; dice que los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones y sus deseos.

En este versículo, la palabra crucificar, es la palabra a estudiar. Crucificar viene del griego stauro, y significa sujetar, someter. Entonces, se lee así: Pero los que son de Cristo, han sujetado, han sometido, han subyugado por medio de la nueva naturaleza, las pasiones y los deseos.

Están latentes allí en la naturaleza humana, ¿Qué es el egoísmo? Es el inmoderado y excesivo amor por uno mismo. Es el inmoderado y excesivo amor que hace atender desmedidamente nuestro propio interés. Y descuidamos el interés de Dios y de los demás.

Todo con tal de yo satisfacer mi egoísmo. Esta es una de las cosas que están más escondidas pero que son más evidentes en la vida de un cristiano. Hay una lucha constante con el YO. Pablo le dijo a Timoteo: Cuídate de ti mismo.

¿Por qué le dijo cuídate de ti mismo? Tú peor enemigo no es Satanás, eres tú mismo, porque está en un cuerpo que tiene una tendencia natural a volverse a enorgullecer a tener egoísmo, y entonces se pelea feo con tu nueva naturaleza. Esa es la lucha del cristiano todos los días.

Entonces, el egoísmo nace en la carne o en el espíritu. Nace en la naturaleza humana, está ahí arraigado. El nuevo hombre, es generoso. Quiere ser generoso porque esa es su naturaleza. Pero tú carne te dice lo contrario, te tira hacia el otro lado.

Sabemos que la carne sabe hacer lo malo por naturaleza. Eso no es difícil de entenderlo. En Gálatas 5:19-21 nos lo dice claramente. Dice que manifiestas son las obras de la carne. Eso significa que son evidentes, que no es muy difícil detectarlas; que no necesitas demasiado discernimiento para verlas.

Y luego las detalla: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas.

Todo lo que se parezca a esto, ¿De dónde viene? De la carne. Y esa es una obra manifiesta de la misma carne, pero escuchen bien: también la carne sabe hacer cosas buenas. Ponlo a esto entre comillas, si quieres. Cosas buenas.

Pero esas obras buenas no sirven para nada delante de Dios. Un hombre no cristiano puede ser el peor de los pervertidos, pero también puede ser un filántropo. Alguien que ayuda a los niños huérfanos de todo el planeta. Y les da de comer a miles de ellos por mes.

Y ahí vemos que su carne, (Porque no es nacido de nuevo), está haciendo cosas buenas. Pero delante de Dios, esas cosas buenas no tienen ningún poder para nada. Ni para ganarse el favor de Dios y, mucho menos para ganarse la salvación.

Vamos a ver a un joven, en la Biblia, que no fue salvo, pero hacía cosas buenas, cuyo origen era la carne, pero eran cosas buenas. Propias de lo que debe hacer un hijo de Dios. Vamos a Marcos 10:17. Es sobre un joven que, dice la Biblia, era rico.

(Marcos 10: 17) = Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿Qué haré para heredar la vida eterna? (O sea: este hombre reconoció que no tenía vida eterna. Y mira lo que dijo: ¿Qué debo hacer? ¿Qué tengo que hacer para tener la vida eterna?)

(18) Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. (En otras palabras: ¿Estás reconociendo que yo soy Dios?)

(19) Los mandamientos sabes: (Fíjate: sabes. Hay ateos que saben mucho más de la Biblia que muchos cristianos.) No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.

(20) Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.

¡Huau! Eso sí que es notable, ¿No? ¿Cuántos pastores quisieran tener un joven de esos liderando su unión de jóvenes? Joven rico, honraba a su padre y a su madre, no defraudaba, no adulteraba, no robaba y no a todo lo demás.

Y fíjate que él dice que a eso lo estaba guardando, es decir: respetando, cumpliendo, desde su juventud, quizás desde niño. Pero, al mismo tiempo, estaba reconociendo que, pese a ello, no tenía vida eterna. Pero hacía cosas buenas. Por eso es necesario nacer de nuevo. De todo lo bueno que tú hagas, no te sirve de nada. Tienes que arrepentirte de tus pecados.

(21) Entonces Jesús, mirándole, le amó,

Y le dijo la verdad. Hay gente que aconseja no decir esa clase de verdades a los nuevos para que no se asusten. ¡Es que a la gente hay que llevarla de a poco y disfrazarle un poco la verdad! Imagínate que tú le digas: eres un pecador que se va derecho al infierno. ¡Se asustan!

Por eso decimos que la iglesia está infiltrada con estrategias de la carne. ¡Y hasta llegan a jurar que Jesús nunca les decía a las personas las cosas así, tan crudas! ¡Es que Él tenía amor! Quiero informarte que tener amor comienza, precisamente, por decir la verdad.

¿Disfrazó algo? ¡No! Nosotros somos los expertos en disfrazar las cosas y tratar de atraer a la gente con métodos de la carne. Si se te está incendiando tu casa y yo voy corriendo y te digo que huyas antes que te mueras quemado, ¿Deberemos estimar que fui muy duro por decirte una verdad de ese modo?

Somos casi ridículos, a veces. Y nos enojamos injustamente cuando el mundo nos lo dice. Escucha esto: Dios no necesita nuestras estrategias humanas para ganar gente para Cristo. Él dijo, simplemente, vayan y prediquen el evangelio a toda criatura. ¿Sí o no?

Pero ahí es donde aparece la carne. ¡Es que a mí me dio una estrategia! Pregunto: ¿Cuántas estrategias utilizaron Pablo, o Pedro? Ellos organizaban festivales de lucha en las plazas para traer gente y luego predicarles? ¿Eso hicieron? No. ¿Saben por qué? Porque Dios no necesita nuestra portación carnal.

Y eso pisotea nuestro Ego. Y esto va a ir en contra totalmente del evangelio de la autoestima. ¡Levanta tu autoestima! Gritos de júbilos y aplausos al predicador que lo dijo. Pero déjame decirte con todo el dolor en mi espíritu que a eso lo dijo la carne, no el espíritu.

¡Si la autoestima, mayoritariamente, es lo que más levantado está! Porque si hay algo que caracteriza al ser humano, es el Ego. El YO, todo centrado en mí. Y eso es, exactamente, lo que dice el Señor que crucifiquemos. Alguien tiene que estar equivocado, ¿No es cierto?

…y le dijo: una cosa te falta: (Una cosa. Siempre va a haber una que nos falta. Y le dijo la verdad; Jesús no anduvo con rodeos. El hombre no robaba, no adulteraba; ¿Cuántos saben que eso es bueno? Pero había algo que él tenía muy arraigado) anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

Tomando tu cruz. ¿Qué es tomar la cruz? Es negar tu YO. Él guardaba algunos mandamientos, en sus fuerzas. Pero infringía uno, que era: no codiciarás. Y ese era el pecado más arraigado que él tenía. Porque él no tenía problemas en serle fiel a su esposa, no adulteraba. Pero Jesús, como sabe muy bien dónde es que nos falla, nuestro punto medular, Él siempre va a poner el dedo en la llaga. Y ahí en Proverbios dice que Dios pone el dedo en la llaga.

(22) Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Este joven no estuvo dispuesto a sujetar ni a negar su egoísmo. ¿Por qué? Porque en primer lugar, no podía. Por eso Jesús dijo, en otro asunto parecido, es necesario que nazcas de nuevo, para poder ver, entender y entrar en el Reino de Dios, que es como decir: en el Reino del Espíritu.

Sin embargo, lo que más me llama la atención, es que Jesús no hizo ni el menor intento de detener a este joven rico. Nada hizo. ¿Por qué? Porque Dios no necesita tu dinero, en caso que lo tengas. ¿Pero qué hacemos hoy? Todo lo contrario.

Vemos quien entra, cómo viene vestido y que cara trae. Y hacemos todo por detenerlos. Vivan como vivan. Y si no, imagina esto: el domingo estás en un templo y, en un momento dado, entra allí un muy conocido y famoso jugador de fútbol. Ahí mismo se levantan no menos de diez hermanos (Y algunas hermanitas jóvenes también) y casi le gritan a coro: ¡Bienvenido hermano!

Pregunto: ¿Por qué esa exaltación de la carne para la carne? ¿Por qué no ocurre lo mismo si el que entra es un rústico albañil vestido con sus pantalones manchados con cal y arena? ¿Por qué las grandes y prestigiosas iglesias mencionan a los políticos, artistas y deportistas que son miembros, y no hacen lo mismo con todos los demás?

¿Qué crees tú que es eso? Pura y vil carne. O carnalidad, si deseas llamarla así. Disfrazada de cristianismo elegante, claro está. Esto duele un poco, ya lo sé, pero es necesario que alguien lo diga. Es como dice la Biblia: la verdad no peca, pero incomoda.

Pablo cuestionó a los Gálatas. Porque ellos querían añadir al evangelio de Cristo, a la salvación, las obras. Entonces algunos falsos maestros enseñaban que tenían que circuncidarse. Que estaba muy bien el sacrificio de Cristo, pero que igualmente debían circuncidarse.

Y les añadían que si no lo hacían, no podían ser salvos. Entonces miren la pregunta de Pablo en Gálatas 3:2. Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Ellos se involucraron en ese asunto de querer atribuirle a las obras, poderes de salvación, o de que ganaban el favor de Dios y cosas por el estilo. Y eso es de la carne, no tengas dudas. La obra de la cruz, ya está completa. Ahora bien; ¿Cuál es la respuesta a la pregunta que les hizo Pablo? El oír con fe.

(Verso 3) = ¿Tan necios sois? (Necio significa insensato, torpe) ¿Habiendo comenzado por el Espíritu (Esto es: creyendo el evangelio, independientemente de las obras) ahora vas a acabar por la carne?

De la propia iniciativa de algunos, ahora han inventado y han mezclado de que hay que circuncidarse para ser salvos. Todo aquello que le queramos añadir al evangelio, proviene del ego, de la carne. Entonces, esto significa que si ellos habían recibido el Espíritu por fe, creyendo nada más que era un regalo de Dios, gratuito, ¿Ahora iban a empezar a hacer y exigir obras para ganarse el favor de Dios?

Esto es exactamente lo que Pablo les está recriminando. ¿Cómo se reciben las maravillas de Dios? ¿Cómo se reciben los milagros de Dios? Por fe, creyendo. Y si es así, ¿Me quieres explicar el motivo, la causa o las razones por las cuales la gente pacta con Dios, y con dinero?

Me parece que alguien tiene que estar equivocado. No pueden seguir allí, como si nada, personas que llamándose a sí mismas cristianas o ministros, aseguren o prometan un gran milagro de Dios, como es el de una sanidad importante, a cambio de una gran ofrenda.

Pregunto: ¿De dónde sale eso? ¿Es de Dios o de la carne? ¡De la carne, sin dudas! ¿Y entonces dime por qué la gente se la cree y pacta por una determinada cantidad? ¿Sabes que esa es lisa y llanamente una agresión y una ofensa al sacrificio de Cristo?

Y eso es, exactamente, lo que Pablo les está recriminando a los Gálatas. Abran los ojos, hermanos. ¿Desde cuándo y en qué Biblia encontramos que Dios cobra por los milagros? ¿Sabías que la razón de la reforma de la Edad Media, fue la venta de indulgencias por parte de la Iglesia Católica?

Y los reformadores se levantaron en contra de la Simonía, como le llamaban ellos. Pero resulta ser que la Simonía sigue metida en la iglesia, y ya no sólo la Católica. Y engañan a la gente. Imagínense a Pedro y a Juan cuando entraron allí al templo, que estaba el mendigo paralítico aquel, pidiendo, si ellos hubieran respondido: ¡No tenemos dinero, pero lo que tenemos te lo vendemos!

O cuando a Jesús lo tocó aquella señora del flujo de sangre, ¿Recuerdas? Él preguntó quién lo había tocado porque supo que había salido poder de Él, pero ella tardó un momento en responder porque una mujer en esas condiciones tenía prohibido mezclarse con la gente porque contaminaba. ¿Qué tal si cuando ella dijo ¡Yo!, Jesús le hubiera dicho: Bueno…está bien, son mil dólares, nada más.

Suena bastante gracioso y hasta ridículo, ¿No es así? Entonces me gustaría saber por qué eso se sigue produciendo hoy en lo que llamamos la iglesia. Por carnales…y también ridículos. Perdóname, pero es mejor herir con una verdad que matar con una mentira. Todo esto es a menos que alguien me pueda demostrar con la Biblia en la mano y sin inventar cosas raras, que se pueden negociar los favores de Dios a cambio de dinero.

(Gálatas 3: 5) = Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, (Esa palabra, suministra, es da, no impide que tú tengas del Espíritu). y hace maravillas entre vosotros, ¿Lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

¿Cuál es la respuesta? ¡Es por fe! Entonces vemos que la carne siempre seguirá intentando hacer cosas buenas. Pero siguen siendo obras de la carne. La carne siempre va a querer poner su granito de arena, y vamos a empezar a hacer prácticas que no le agradan a Dios.

Para el Ego humano, es muy difícil no querer quedarse con una parte grande de la gloria que le pertenece a Dios. Anhelamos tanto el aplauso que ahora lo obtenemos disfrazándolo con un pedido de “aplauda fuerte al Señor”.

Sin embargo, como Dios ve el corazón, Él sabe perfectamente por qué hacemos cada una de las cosas que hacemos. Él conoce las verdaderas intenciones. Es más; Él sabe el origen de lo que hacemos. Es decir: dónde se origina. Si se originó en el espíritu o se originó en la carne.

Yo puedo disfrazar todo para que parezca como que es de Dios y utilizar mucha palabrería abundante del idioma evangélico, por ejemplo: Dios me dijo. Pero ese Dios me dijo, está limitado a lo que Él ya dijo antes. Y no lo que a mí se me ocurra añadirle ahora.

¡Es que a mí el Señor me dijo que dé a conocer mi ministerio! ¿Tú qué? ¡Esa es tu mente! Dios en lo que está realmente interesado es en que tú des a conocer a Cristo, no a tu ministerio. Por eso hoy vemos cosas bien terribles dentro de los púlpitos.

Vemos predicadores que no predican el evangelio. No hablan de Jesús, no hablan de la Palabra. Hablan preponderantemente de sus grandes logros ministeriales. Y de sus grandes viajes por todo el mundo. Y no predican el evangelio. Y las ovejas muriéndose de hambre.

Eso es bien triste. Hay mucho de carne y de Ego en los que nos decimos a nosotros mismos, cristianos. Y eso duele. Entonces, entendamos de una vez por todas que ya todo está hecho en lo que concierne a nuestra salvación.

Jesús dijo: “Consumado es”, no tienes tú que añadirle nada. Nosotros no podemos hacer cosas para ganarnos el favor de Dios, ni siquiera ayunar. Piensa lo que estoy diciendo, por favor. Escudríñalo. No hay un mandamiento en la Biblia que diga: ayunen.

Jesús dijo: cuando ayunéis, es decir que es una práctica voluntaria, pero no un mandamiento. En algunos casos es como si estuviéramos chantajeando al Señor. ¡Cuarenta días! ¡Cuarenta días no voy a comer!

Hay gente que cuenta tremendos testimonios donde aseguran que vencieron al mismísimo Jesús ayunando más de cuarenta días. Para la gloria de Dios, claro. ¿Y sabes qué es lo más triste? ¡Que toda la gente que lo oye, aúlla “amén”! Ridículo.

No hay nada que hacerle, la carne y el Ego siempre van a insistir para quedarse como sea con una parte grandota de la gloria de Dios. Nuestra mente carnal, siempre nos va a tratar de convencer de hacer algo para ganarnos el favor de Dios.

¿Tú tienes idea de la cantidad de religiones que existen? Nunca lo estudié con precisión, pero puedo asegurarte que son miles. ¿Y sabes qué cosa es una religión, más allá de las interpretaciones por traducciones gramaticales de la palabra? Es el invento de la mente carnal de los hombres. Y le incluyen movimientos corporales para poder sentir…el calor o fuego del Espíritu. ¡Es la sangre en movimiento!

No hay términos medios. Harás lo que el Señor dijo, o harás lo que tú quieras hacer. La carne y el ego pueden inventar miles de cosas. Pero no se trata de eso. Mira Romanos 8:7. Porque al fin de cuentas lo que nos interesa es lo que dice la Biblia, ¿no es así?

Si queremos tener un ministerio que agrade a Dios y queremos tener un ministerio o una vida que agrade a Dios, tendremos que hacerlo bajo los parámetros de Dios. Eso no es difícil de entenderlo. No es lo que a mí se me ocurre.

(Romanos 8: 7) = Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.

La palabra designio viene del griego fronema, que significa: inclinaciones. Significa propósitos, intenciones de la mente puramente natural. Y a esa todavía la tenemos aquí. ¿Recuerdas que en otra parte Pablo le dice a los Corintios que tenemos la mente de Cristo?

Y esos dos se pelean. Porque el hombre nuevo tiene una mentalidad que es conforme a Dios. Y el hombre natural tiene una mente natural conforme al ambiente secular. Y esos dos se pelean. Las dos quieren prevalecer.

El hombre nuevo quiere prevalecer con la mente de Cristo, pero el hombre natural, no. El hombre natural quiere prevalecer, en contra. Y ahí está la lucha. Entonces dice: Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios.

Esa palabra, enemistad, significa que no pueden ser amigos. ¿Por qué? Porque sus pensamientos son más altos que los nuestros. Pero mira lo que dice: son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.

Por eso es necesario nacer de nuevo. Si queremos tener una vida que agrade a Dios y un ministerio que agrade a Dios, tenemos que iniciar la vida espiritual, naciendo de nuevo. Y lo que yo haga para servir a Dios, tiene que nacer del hombre nuevo.

(Verso 8) = Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios..

¿Cristo, nos mandó a predicar a las naciones o a ganar las naciones? ¡El mismo dijo que no todos iban a creer! ¿No crees en la parábola del sembrador? ¿No la has leído? ¿Qué dice allí, que todos creyeron? Sí Él mismo se lamentó que Jerusalén no quiso que la juntara como la gallina a los polluelos.

Pero la carne sigue fabricando slogans. ¿Sabes cómo se llama eso? Voluntarismo o triunfalismo carnal. La palabra triunfalismo, muy utilizada en el ambiente del fútbol, es un exceso. ¡Somos los mejores del mundo! ¿Lo somos? Bueno, ¡Para mí, sí! Ah, bueno, para ti…

Asimismo, también hay un triunfalismo espantoso en la iglesia. Que ni siquiera está bien ubicado en las verdades de Dios. ¡El cristiano nunca se debe enfermar! ¿Quién dijo eso? La carne. El triunfalismo carnal de muchos predicadores.

Están diciendo una mentira. Y luego, cuando algunos de esos predicadores que dicen eso se enferma, entonces salen sus ayudantes a decir que anda por ahí de gira. ¡Qué pelea! Tu carne se quiere quedar a dormir otras tres horas, pero el Señor te dice: ¡Eh! ¡Levántate, y Cristo te alumbrará!

Fallamos cuando pensamos que sólo lo malo de la carne debe ser desechado. Adulterio, fornicación, contienda, envidia. No. También lo bueno de la carne debe ser desechado. Puedes tomar nota de ciertas obras buenas de la carne. Olvídalo. Dios las aborrece igual. ¡Está escrito!

Nos siempre es como se dice que es lo que alguien predica que es. Empieza por algo: ¿Por qué un predicador predica? Es casi seguro que la mayor parte de ellos, si se los preguntas, te responderá que es porque Dios los llamó a predicar.

Bien; pero si verdaderamente el Señor los eligió para predicar y los llamó, ¿Por qué no aceptan lugares con menos de diez mil personas? ¿Jesús no les predicó a los samaritanos uno a uno? No sé si me explico. ¿Por qué hacemos lo que hacemos?

¿Por qué algunos quieren grabar un CD? ¡Es que la respuesta es muy obvia, para la gloria de Dios! ¿Te digo algo que se dice a menudo en mi país? ¡A otro perro con ese hueso! Difícil creer eso en algunos casos. Y sobre todo si estudias la palabra, porque la misma palabra te lleva a discernir.

Además, ¿Eres consciente de tener al Espíritu Santo de Dios morando en  tu interior, verdad? Y Él no va a dudar en revelarte todas las cosas. ¿Recuerdan cuando Safira y Ananías que llegaron con el precio de la heredad? ¿Quién le dijo a Pedro qué mentían? El Espíritu.

Se nos olvida que somos seres espirituales. Que Dios te puede revelar a ti, cosas escondidas para todos nosotros, y viceversa. ¡No es mérito, es rutina laboral divina! De ida y vuelta, no sólo de ida. Porque el ministro puede decirle a alguien tal o cual cosa, pero si alguien se atreve a decirle algo al ministro, enseguida salen con: ¡No toquéis al ungido!

Estamos muy confundidos en muchas cosas. ¿Por qué mi negocio está en bancarrota si yo diezmo y ofrendo? ¿Pero qué dices? ¿Entonces tengo que entender que tú diezmas y ofrendas pura y exclusivamente para que Dios haga prosperar tu negocio?

Déjame decirte que eso también es carne. ¿De dónde sacaron eso? Si cada vez que te pasa algo no muy bonito vas a decir que es por tal o cual cosa espiritual, entonces déjame decirte que con todo lo que le tocó vivir en su vida, con ese criterio, Pablo, Pedro o Juan fueron casi delincuentes…

Sin embargo, algunas voces internas comienzan a decirte que tú no eres uno más, que eres especial para Dios, que Él te ha preparado grandes cosas. No tienes idea el motivo, pero como está bueno y suena dulce, te lo empiezas a creer. Carne.

Esa es la principal estrategia que usan muchos de los falsos ministros de este tiempo. Suponte que estás en una reunión y llega uno de ellos con chapa de profeta. De pronto te dice: “Ya te vi; veo una tremenda prosperidad en tu vida.

Veo una casa en la mejor zona de tu ciudad”. Y tú te lo crees. Luego lo mira al pastor de la iglesia que lo invitó y le dice: “Siervo amado; Dios me dice que te ha escogido como la punta de lanza en esta ciudad. ¡Tú serás el ungido de todos los ungidos! ¡Esta ciudad verá tu unción!”

Y el pastor entonces empieza a llorar, y la gente de su iglesia, también. Pero lo que ellos no saben es que el mes próximo ese mismo ministro devenido a profeta es invitado por la iglesia de la otra denominación importante de la ciudad y va y le dice lo mismo al pastor de ella.

Yo sé que tú oyes esto y piensas: “Bueno, al fin el hermano se sacó el antifaz y empezó a arrojarle piedras a los líderes. ¿Será un resentido? ¡Para nada! Sólo tienes que anotar lo puntual y luego hacer un pequeño clic con tu cursor en esa página internacional de videos que todos conocemos y listo. ¡Ahí los vas a poder ver con tus propios ojos! Sólo tómate el trabajo lento de investigar.

Falsos profetas. Se repiten descaradamente y van repitiendo las mismas profecías a distintos pastores de distintos lugares del planeta que los invitan a sus iglesias. ¿Será Dios así? Aquel rey que cuando tenía que empezar algo importante mandaba a llamar a todos sus profetas, pero pedía que no trajeran a uno llamado Micaías porque –aseguraba- ese siempre le profetizaba cosas malas.

A ese rey le gustaba que solamente le dijeran cosas bonitas y que él deseaba escuchar. Hoy hay mucho cristiano con la misma mentalidad de este rey. ¡Ven y predica en mi iglesia, hermano, pero dime cosas buenas y tendrás una interesante ofrenda al final!

Aprende: decir la verdad no es bienvenido en este mundo. Por decir la verdad se complotaron para matar a Jesús. Pablo les dijo a los Gálatas: “Me he hecho vuestro enemigo por decirles la verdad”. El conocer la verdad nos hace libres, pero estamos tan arraigados en la carne y el Ego, que queremos seguir ahí.

Desgraciadamente, la mayor parte del evangelio que hoy se predica, está diseñado para satisfacer el Ego. Todo eso del éxito, la prosperidad y la autoestima, ¿Sabes de dónde surgió? De la mente de hombres materialistas y egoístas.

Pablo lo dijo y yo lo repito, no sin dolor: son enemigos de la cruz de Cristo, que sólo piensan en lo terrenal. Examina esto: ¿Por qué hay predicadores que no parecerían tener otro tema que no sea el dinero?  ¿Será porque de la abundancia del corazón habla la boca?

Nada tan sencillo. Entonces mi pregunta es esta: ¿De la abundancia de nuestro corazón habla nuestra boca, verdad? Si en nuestro corazón hay amargura, amargura. Si hay orgullo, orgullo. Y si hay avaricia, siempre estás hablando del dinero.

¡Es que el tema principal de la Biblia es el dinero! – ¡Por favor! Si hay decenas de herejías, esta debe ser la mayor. – ¡Pero es que hay más de tres mil versículos que hablan del dinero! – cierto, pero el 95 por ciento de esos versículos son para decir: “ten cuidado del engaño de las riquezas”.

No es un solo cristiano el que lo ha dicho y enseñado, son muchos. El YO es nuestro máximo problema. Pero damos gracias a Dios que Cristo nos rescató del YO. Fíjate lo que Él decía. “Ten cuidado de ti mismo, y de la doctrina”, le dijo Pablo a Timoteo.

“Persiste en ello, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” ¿No han oído este versículo? “Engañoso es el corazón, más que todas las cosas y perverso, ¿Quién lo conocerá?” ¿Lo habías oído? ¿Y alguna vez lo has escudriñado?

Hagámoslo rápidamente. Jeremías 17:9. Engañoso es el corazón, más que todas las cosas. La palabra engañoso, viene de un vocablo hebreo que significa torcido. ¿Cómo es entonces el corazón? Torcido. Y ten en cuenta que aquí, corazón, es sinónimo de tu YO, de tu naturaleza humana.

Es engañoso el corazón porque es torcido. También significa hinchado, fraudulento. Pregunto: ¿Alguna vez te has auto engañado? ¿Nunca te ha engañado tu corazón? El corazón te dice cosas y nosotros las obedecemos. Después la disfrazamos con la frase eclesiástica de: “tengo paz en mi corazón”.

Es real, ¿Cuántas veces nos ha engañado nuestro corazón? ¿Cómo? Habitualmente, haciéndonos creer y haciéndonos pensar lo que no somos. Fíjate la unción. La unción es santa y de Dios, ¿No es así? Sin embargo, aquellos que la tienen para hacer ciertas cosas, a veces son engañados.

Porque en un momento dado se encuentran creyendo que son lo que no son. De tal manera se inflaman en su soberbia y orgullo que parecería ser que su unción es la única en el planeta. ¿De dónde sale un pensamiento así, del Espíritu?

En absoluto. Eso es el Ego, ese es el YO, esa es la naturaleza humana. Fíjate lo que dice Pablo en Gálatas 2:20: Con Cristo estoy juntamente crucificado. Ya no vivo yo…Y la palabra que aparece allí es, precisamente, la palabra Ego. Más vive Cristo en mí.

¿Qué significa esto? Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios. ¿Qué significa? Que lo que yo piense, que lo que yo me imagine, que lo que yo quiera hacer de mi estricta mente natural, no sirve para nada.

Entonces, ¿Cómo es el corazón? Engañoso, torcido, hinchado y fraudulento más que todas las cosas, y perverso, dice. La palabra perverso, aquí, del hebreo anash, quiere decir frágil. .Débil. ¡Qué débiles somos! Humanamente hablando, claro.

Nuestros pensamientos son tan vulnerables, tan frágiles. Dios dice: ¿Quién lo conocerá? Aquí, conocer, significa cuidar. Significa examinar. ¿Quién examina su corazón, o su YO, sus verdaderas intenciones y se dice: “Veamos, ¿Por qué quiero ir a ese lugar a hacer esa buena obra? ¿Por qué quiero ir?

Hay que analizar por qué hacemos las cosas. Porque Dios sabe muy bien cuáles son nuestras motivaciones, pero Él está interesado en que también nosotros lo sepamos. De otro modo, podríamos tranquilamente estar disfrazando nuestras verdaderas motivaciones.

Aquí cabe muy bien la expresión del salmista: examíname, oh Dios. Examinar significa escudriñar lo más profundo de mi ser. Y ve si hay en mi camino torcido, o perverso. ¡Pruébame, oh Dios! Y sí; Dios te va a probar. ¿Sabes cómo prueba Dios tu nivel de Ego? Permite que en los lugares donde van, se pongan de acuerdo para no tenerte en cuenta.

Una clara prueba de  Ego son los grandes congresos. La unidad pastoral se consigue para realizar uno cuando se acepta darle cinco minutos a cada pastor para que diga algo, y la posibilidad de por lo menos cantar una canción a cada líder de alabanza de cada iglesia participante. ¿Conclusión? Al predicador le dan quince minutos para el mensaje.

¿Recuerdan que Pablo dijo que para que las revelaciones no lo exaltaran en gran manera, le fue dado un aguijón…en dónde? En la carne. Pablo sabía que él era propenso al orgullo. Fue su batalla, esa; se lee muy claramente en algunas de sus cartas.

Es una simple y no tan simple cuestión de obediencia. Dios mandó a Jeremías a que enterrara su cinto junto al Éufrates. ¡Once kilómetros caminó Jeremías para obedecer! Y otros once de retorno. Cuando llegó Dios le habló de nuevo y le dijo:

¿Recuerdas el cinto enterrado? – Sí Señor. – Pues ahora ve y desentiérralo. ¡Otros once kilómetros a pie! Cuando lo desenterró el Señor le pregunta: ¿Y cómo está el cinto, Jeremías? – Está podrido, Señor. – Bueno, así está mi pueblo. ¿Eh? ¿Lo hizo caminar treinta y tres kilómetros para decirle eso?

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El Poder del Desorden

(Salmo 82: 1) = Dios está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.

 

(2) ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos?

(3) Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.

(4) Librad al afligido y al necesitado; libradlo de mano de los impíos.

(5) No saben, no entienden, andan en tinieblas; tiemblan todos los cimientos de la tierra.

(6) Yo dije: vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo; (7) pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis.

(8) Levántate, oh Dios, juzga la tierra; porque tú heredarás todas las naciones.

Ahora colocaré los mismos ocho versículos pero de la versión Biblia de las Américas.

Dios ocupa su lugar en su congregación, él juzga en medio de los jueces.

¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y favoreceréis a los impíos?

Defended al débil y al huérfano, haced justicia al afligido y al menesteroso.

Rescatad al débil y al necesitado, libradlos de la mano de los impíos.

No saben ni entienden, caminan en tinieblas, son sacudidos todos los cimientos de la tierra.

Yo dije: vosotros sois dioses, y todos vosotros sois hijos del Altísimo; sin embargo, como hombres moriréis y caeréis como uno de los príncipes.

Levántate, oh Dios, juzga la tierra, porque tú posees todas las naciones.

Este salmo tiene varias partes. No voy a examinar una por una porque esa sería otra enseñanza en sí misma. Pero sí voy a mencionar algunas que los van a ayudar a sintonizar lo que en este trabajo quiero compartirles.

Van a notar en principio que hay una diferencia entre estas dos versiones que utilicé para leerlo. Y esa diferencia está en el primer verso. En una dice: Dios está en la reunión de los dioses, y en la otra dice: Dios ocupa su lugar en su congregación, Él juzga en medio de los jueces.

En una versión la palabra que se usa es dioses, y en la otra es jueces. Las dos funcionan correctamente. Las dos de alguna manera sintonizan lo que Dios quiere proyectar en este salmo. La segunda cosa es que en este salmo, se muestra lo que Dios quiso para el hombre.

Dice acá que Dios hizo al hombre como hijo del Altísimo, lo creó para que él gobernara, para que él fuera juez, para que fuera su duplicado. Dios está en la reunión de los dioses. Y no se está hablando del Olimpo, obviamente.

Está hablando de los hijos que Él tiene. La prueba de esto, está en el evangelio de Juan capítulo 10. Jesús hace referencia a este pasaje. Hablando un día, en un muy interesante episodio, Él menciona este pasaje.

(Juan 10: 31) = Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.

(32) Jesús les respondió: muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿Por cuál de ellas me apedreáis?

(33) Le respondieron los judíos, diciendo: por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

Él había dicho: el Padre y yo, uno somos. Eso había dicho. O sea: Él es Dios, yo también lo soy. Entonces la reacción de la gente es de indignación, toman piedras y lo quieren apedrear. Y le dicen: tú estás blasfemando, porque tú siendo hombre, te haces Dios.

(34) Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley, yo dije: dioses sois? (¿Dónde está escrito esto? En el salmo que acabamos de leer. Salmo 82.)

(35) Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (Y la escritura no puede ser quebrantada), (36) ¿Al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?

Aquí está diciendo: ya en la ley que ustedes creen, dice que los hijos de Dios son dioses. Ahora; la generación que recibió esa palabra, esto es salmo de Asaf, era una generación mucho más pequeña en posición que yo mismo. Eso está hablando Él.

A quien el Padre envió y santificó, hablando de él mismo, Jesús, dices: ¿Blasfemas? Aquí pone en un conflicto a los judíos, ¿Se entiende? Los pone contra la palabra. La segunda cosa que tiene este salmo, es precisamente esa: muestra lo que Dios quería en su corazón para el hombre.

¿Y qué es lo que Él quería? Que ellos sean dioses. Que el hombre gobernara con Él. La tercera cosa, es: ¿Cuál es el concepto de gobierno que Él espera? Aquí habla de congregación. La palabra congregación, aparece muy pocas veces en la Biblia. Este es un pasaje donde aparece.

Dice que Él está en la congregación de los dioses o la congregación de los jueces. Esto que nosotros vemos hoy día y que llamamos iglesia, lo que también llamamos reunión, es decir: ese momento juntos, si lo vemos bajo la lente del espíritu, es una reunión de dioses.

Es una reunión de jueces. La iglesia no ha entendido eso. Y a consecuencia de eso, se produce lo que está en el versículo 6 del salmo 82. Dice el verso 6: Yo dije: vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo. Sin embargo, como hombres moriréis.

Aunque Dios quiso que ellos sean dioses, como hombres morirán. O sea que el corazón de Dios era que sus hijos sean como Él, ¿Amén? Cualquier congregación o iglesia genuina que encuentres en el mundo, ha sido llamada por Dios para lo que está en los versos 3, 4 y 5.

¿Qué es eso? Legislar. Es decir que no tiene mucho sentido que cantemos solamente a los ángeles que vemos. La congregación es una congregación de jueces, cuando en medio de ella comienzan a sacarse veredictos.

Empezamos a declarar, a decretar, a establecer lo que es justo y lo que es injusto. Mira lo que dice el verso 2: ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? Dios le está preguntando a la congregación.

Verso 3: Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso. Liberad al afligido y al necesitado; libradlo de mano de los impíos. Eso es lo que Dios espera de la congregación de los jueces. No que le digamos aleluya, gloria a Dios y aleluya, solamente, porque a esa adoración Él ya la tiene en su trono.

Lo que Él quiere, es que seamos sensibles a las injusticias a nuestro alrededor, y que como congregación las juzguemos. No es posible que la iglesia de Dios sea indiferente al sufrimiento de la gente. Aquí está hablando de eso.

¡Defiendan al débil! ¡Hagan algo por el huérfano! Pero a causa de no haber creído, ¿Qué cosa? Que en inicio son jueces, que en inicio son hijos de Dios, a causa de eso, lo que dice en el versículo 7, ustedes como hombres, morirán.

Y en el versículo 8 dice: ¡Levántate Dios, tú juzga! ¿Por qué? Porque la congregación que tú has levantado, no quiere juzgar. Tremendo este salmo. Está escrito en la época de David, pero ya habla de lo que la iglesia tiene que hacer hoy.

Por ejemplo: dice la palabra que cuando dos o tres se reúnen en el nombre de Jesucristo, Él va a hacer todo lo que le pidamos. El tema es: ¿Qué es lo que vamos a pedirle? ¿Vamos a seguir pidiéndole las cosas pequeñitas que a veces le pedimos, como las necesidades de cada persona?

La palabra dice que Él sabe de qué cosa tenemos necesidad antes de que se lo pidamos. ¿Por qué tendremos que pedir por cosas que Él ya conoce? Entonces, ¿Por qué cosa la iglesia debe pedirle cuando se reúne? Versículos 2,3 y 4. Por esas cosas.

Por eso es inevitable que nosotros estemos atentos a lo que está pasando fuera. Porque la única alternativa que tiene este mundo de ver algo mejor, es que los que son hijos de Dios, los jueces, juzguen con justicia.

¿Pero qué pasa cuando dentro de la misma iglesia hay injusticia? ¿Cuándo los mismos hijos de Dios son injustos? Su capacidad de ver veredicto, queda anulada. ¿Se entiende? Ahora, si tan sólo entendemos este salmo 82, yo les puedo asegurar que gran parte de las dudas que tenemos respecto a nuestra posición en Cristo, se nos aclara.

Si tú estás en un colegio o en un trabajo cualquiera, pero tú entiendes que tú eres hijo de Dios, y que Él te ha llamado a juzgar con justicia, tú vas a ser una persona que va a provocar cambios en su medio ambiente cuando veas injusticia.

No necesitamos hacer una manifestación, ni una huelga, porque esa es la manera en que el mundo se expresa como repudio a la injusticia. Hay otras maneras que Dios nos ha permitido experimentar. Cuando como congregación nos reunimos y damos veredictos, es que de verdad estamos cumpliendo con lo que hay en el corazón de Dios.

Avancemos un poco. La tercera cosa. Dice que Dios está en la congregación de los jueces, entonces la buena pregunta para hacernos, es: ¿Qué hacen los jueces? ¿Cómo resuelve las cosas un juez? Supongamos que estamos en un juicio, en un tribunal.

Yo no soy abogado ni quizás tú tampoco, pero creo que todos tenemos más o menos idea de cómo función a eso. Hay una cantidad de personas que van a encargarse de determinar el grado de culpabilidad o no de una situación determinada.

Pero a partir de eso, aparece otro elemento más. El juez tiene que dar un veredicto. Lo dice en voz alta delante del acusado que está de pie y le dice que es culpable, inocente o le da una sentencia, ¿Correcto? Hasta allí llega su responsabilidad.

Si el acusado fue declarado culpable y tiene que ir a prisión, no será ese juez quien lo lleve, ni lo meta en una celda y le cierre todas las rejas con llave. Habrá otra gente que haga eso. El juez solamente dará una sentencia, una orden, una palabra, un veredicto. O sea que: habla.

Un juez no es quien tiene que llevar a cumplimiento un veredicto, él sólo lo emite, habla. Ahí está aquello de “Solamente di la palabra, y será hecho”. ¿Recuerdas eso? “Señor, yo no necesito que tú entres en mi casa”, le dice el centurión.

“Pero soy un hombre bajo autoridad, y cuando digo “ve”, alguien va.” “Tú estás bajo autoridad, sólo di la palabra y será hecho. No necesitas ir a mi casa y poner tu mano sobre el enfermo; sólo di”. Esa persona entendió el rol que Jesús tenía como juez.

Analicen un poco, Génesis 1. Y creó Dios los cielos y la tierra. ¿Y cómo los creó? ¡Hablando! El no agarró e hizo nubecitas con las manos y las sopló, ¡Él habló! Cuando Dios crea a Adán y Eva, (Estoy hablando de Génesis 2, 16 y 17), Él les da una palabra; Él les dice: “mira, no hagas esto. Puedes comer de este, pero ¡No puedes comer de esto!”

¿Qué es lo que le da Dios a Adán? Una palabra. Una instrucción. Cuando la serpiente viene, ¿Viene con un arma, tiene una lanza, con qué viene la serpiente? ¡Con una palabra! “¿Conque Dios te dijo? ¡No, no, no! ¡Tú no has entendido! ¡En realidad, Él no te dijo eso! Te dijo esto. Porque Él sabe que el día que tú hagas esto, ciertamente…”

El ataque del enemigo, va dirigido al medio mediante el cual Dios dio su instrucción. Cuando ellos pecan, Dios se acerca a ellos, (Estoy hablando de Génesis 3: 15-17), y le dice a Adán: “Maldita será la tierra por tu causa. Espinos y cardos te producirá”.

¿Cómo se produjo ese gran daño? ¿Qué pasó? ¿Cuál fue en realidad el gran pecado de Adán, acaso comerse un fruto? No. ¿Saben cuál fue el gran pecado de Adán? Dudar de la palabra que Dios le dio.

¿Ahora entienden por qué, al empezar, les decía que era muy importante escuchar lo que Él nos dijo? De eso depende nuestra vida, de eso depende nuestro bienestar, mañana. De eso depende que estemos en un lugar mejor o en un lugar peor.

Depende de escuchar atentamente lo que el Espíritu le está hablando a la iglesia, hoy. Escribe a la iglesia y dile, de eso depende. Yo puedo seguir haciendo iglesia, es decir: congregándome, ofrendando, siendo muy buena persona con los hermanos, pero ser todo eso sin escuchar a Dios.

¿Sabes qué? Eso no significa absolutamente nada. Voy a darte un ejemplo de cómo pesan las palabras, con un personaje de la Biblia que todos conocemos. Qué quizás lo que más conocemos de este personaje, son las desventuras. Quiero hablarte de Job.

¿Te has preguntado tú alguna vez por qué razón sufrió Job todo lo que sufrió? Respecto a esto, yo he oído muchas teorías y me han enseñado, (Y yo en algunos casos lo he repetido enseñándolo) muchas diferentes ideas.

Vamos al libro de Job capítulo primero. Es muy difícil decir que este o aquel otro es el tema de Job, porque en realidad hay muchos temas en esta historia. Pero vamos a correr el riesgo en función de la utilidad de lo que estamos compartiendo hoy.

Un poco el tema central de Job, es este: ¿Por qué sufre el justo? Es más o menos lo que trata de responder este libro. ¿Por qué sufren las personas buenas? ¿Cuál es el problema, cuál es la situación? Creo que si logramos ver algunas cosas que hay en esta escritura, podremos ver otras que hay o hubo en nuestras vidas.
(Job 1: 1) = Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

A ver: era un hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. ¡Huau! Si a este hombre, con estas cuatro características tremendas, le pasó lo que le pasó, ¿Qué quedará para el resto? La Biblia textual dice que era perfecto.

El primer punto que encuentro para meditar, es el siguiente. ¿Dónde vivía este hombre? No lo confundan con Ur, que es de donde sale Abraham. Él vivía en un lugar llamado Uz. El nombre Uz, significa “palabras”. Entonces yo podría leer más o menos así este versículo.

Hubo un hombre, en la tierra de palabras, llamado Job. Y era aquel hombre recto, intachable, temeroso de Dios y apartado del mal. Ustedes saben que muchos nombres, en la Biblia, significan algo. Belén significa “casa del pan”. Jerusalén, “ciudad de paz”.

¿Qué significaba Uz? Palabras. Eso dice uno de los diccionarios. Ahora bien; este hombre tenía una familia muy linda. Por lo menos así parece. Fíjate que ellos parece que tenían sus fiestas y no eran precisamente pequeñas. Mira el verso 5.

(Verso 5) = Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.

¿Cuál era la preocupación de Job? Que sus hijos hubiesen pecado. Pero, ¿De qué tipo de pecado en particular tenía preocupación Job? Ahí dice: de que ellos hubieran maldecido. ¿Hasta aquí estamos en claro? Bien; ahí es donde aparece el diablo. Ustedes saben que en el capítulo 1, aparece el diablo. Se presenta delante de Dios y le hace un desafío a Dios.

(Verso 11) = Pero extiende ahora tu mano (Contra Job) y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. (Vayan uniendo palabras.)

(12) Dijo Jehová a Satanás: he aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

Y ya saben lo que él hizo, ¿No es cierto? Y a pesar de lo que él hizo, Job se mantuvo como en el versículo 1. Entonces vuelve a aparecer en escena Satanás frente al trono de Dios en el capítulo 2, y encontramos el versículo 5.

(Job 2: 5) = Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. (Ahí empiezan las enfermedades de Job.)

(Verso 9) = Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

(Verso 13) = Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.

(Job 3: 1) = Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día (El día de su nacimiento).

Si ustedes ven desde el primer versículo de este capítulo 3 hasta el último, el 26, en veintiséis versículos, Job maldice diecisiete veces. Que era precisamente lo que el diablo quería que Job hiciera. En el tercer capítulo, Job se rompe, se quiebra.

¿Dónde está la perla, entonces, aquí? Una persona puede ser intachable, recta y justa. Dios es bueno. De hecho, debemos buscar vivir así. Pero el área más fácil de pecado en una persona, son las palabras.

La gran mayoría de los seres humanos, no vamos a cometer homicidios, ni violaciones, ni robos de bancos ni grandes males. La gran mayoría de nosotros podrá pecar, mayoritariamente, siempre, en un mismo tema: las palabras.

¿Notan ustedes que hay una unidad entre lo que satanás quería provocar en él, y en el hecho donde él vivía? En lo que pasa con los amigos de Job, que no dejan de hablar tratando de explicar el dolor que él estaba pasando.

Un poco el tema que los amigos discuten, es este. Si algo tan malo le está pasando a este hombre, tiene que ser porque este es un hombre injusto. Ellos se estaban apoyando en una declaración que era parte de algo que los judíos habían sabido desde siempre.

¿Qué? Que una maldición no viene sin causa. Entonces, su lógica era sencilla. Nosotros vemos la apariencia de una persona, pero seguramente que él no es como aparenta ser. Por eso está sufriendo lo que está sufriendo.

Y ellos hablando, hablando, hablando y hablando, provocan un daño tan fuerte en la vida de Job que sólo puede equipararse con el que con las cosas que le decía provocaba su propia mujer, que más que ayuda idónea parecía ser ayuda demonia.

Lo mejor que puede hacer una mujer cuando ve a su marido quebrarse, es callar. Consideren ustedes que fueron justamente las palabras de Eva las que le prepararon el camino en el corazón de Adán a la serpiente.

Y es por eso que Pablo luego dice que a la mujer no les dado hablar en la congregación. ¿Machismo, acaso? No, no es machismo, es un asunto que se convierte en un tema central a la hora de hablar. Porque la mujer siempre habla de lo que siente.

Y engañoso más que cualquier cosa, es el corazón. No es que la mujer sea más pecadora que el hombre; no es que la mujer deba callarse; sólo es un ser más emocional que el hombre. Y el tema es que, en la medida que una persona habla de lo que siente, nada más, pierde la perspectiva de la realidad.

Estos tres hombres, eran iguales. A mí me parece que tú has hecho esto, a mí me parece que tú has mirado a las vírgenes, a mí me parece que tú… ¡Y Job no había hecho nada de eso! Si ustedes leen el capítulo 3, es horrible. Es el peor capítulo del libro de Job.

(Verso 3) = Perezca el día en que yo nací, y la noche en que se dijo: varón es concebido.

(4) Sea aquel día sombrío, y no cuide de él Dios desde arriba, ni claridad sobre él resplandezca.

(Verso 8) = Maldíganla los que maldicen el día, los que se aprestan a despertar a Leviatán.

Leviatán es despertado por la maldición de la gente. Por eso es que él afecta las comunicaciones. Por eso es que él está metido con las aguas. Dentro de él operan las aguas, y dentro de ti también operan las aguas. Somos seres, biológicamente hablando, con gran cantidad de agua. Es nuestro componente más grande.

Entonces, las aguas que están dentro de mí, reaccionan ante lo que está afuera. La manera en que yo hablo, provoca que Leviatán despierte. O no. Job se maldijo a sí mismo, y Satanás se reventaba de risa oyéndolo. Porque ese era el objetivo.

Al diablo no le interesaban los hijos de Job, ni le interesaban las vacas ni las ovejas. A él no le interesaba nada de lo que Job tenía, ni siquiera su salud. En el momento en que él maldice, pierde la capacidad de gobernar.

Ya no sirve de nada su justicia, su rectitud, su intachabilidad. Ya no sirve de nada. Lo perdió todo. ¿Qué pasó con Job? Hay una palabra que todavía no entiendo por qué no se ha visto y enseñado. El diablo siempre utiliza una misma estrategia para atacar a los hijos de Dios.

La utilizó en el pasado y quizás pueda utilizarla mañana contigo. Y no lo digo atando, lo corto en el nombre de Jesús; lo digo como advertencia. O sea: si tú eres entendido, como dice Pablo en Corintios, y conoces las maquinaciones del enemigo, para que él no saque ventaja alguna, tú puedes ser una persona que no va a caer.

Pero es si sabes prever lo que él va a hacer. ¿Cuál es la estrategia del diablo? Vamos a verlo en el evangelio de Juan, capítulo 10. A este pasaje ni siquiera deberías buscarlo, porque se supone que tendrías que conocerlo muy bien.

(Juan 10: 10) = El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Cada una de estas palabras, no es sinónimo de la anterior. No está hablando de una cosa dándole vueltas, son tres cosas. El diablo siempre tiene una estrategia de ataque escalonada en tres cosas. Cuando él te pega el primer golpe, él no va a parar hasta no darte el tercer golpe.

El siempre ataca en tres etapas, siempre ha sido así y lo seguirá siendo. Por eso Jesús lo descubrió. No se olviden que en este mismo capítulo 10 de Juan, Él leyó el Salmo 82, ¿Recuerdan? ¡Ustedes son dioses! Está haciendo referencia a eso.

Es el capítulo en el que Él dice: ¡Yo soy Dios! Es el único lugar en todo el evangelio donde Él dice eso, y provoca que todos se levanten contra Él. Es el capítulo en el que Él desenmascara la estrategia del diablo.

¿Y qué cosas hace Él? La primera que hace, es robar. La palabra robar, en griego, es la palabra clepto. De ahí viene cleptomanía, por citar la enfermedad psicológica que impele a las personas a robar cualquier cosa y en cualquier lugar. Un desorden en la conducta. ¿Y qué significa clepto? Hurtar, robar.

La segunda palabra, es matar. La palabra matar es dsuo. Y la palabra dsuo, tiene un significado que a mí me pareció muy interesante, vamos a ver si a ustedes les parece lo mismo. Significa respirar fuertemente. Soplar, humear.

Vuelvo a la historia de Job. El primer ataque del diablo contra Job, es contra lo que él tenía. Dice la palabra que estaban sus animales pastando, y de repente vinieron enemigos, y se llevaron todo lo que tenía. Se llevaron sus camellos, sus vacas, sus ovejas. Todo lo que él tenía.

Dice que apenas uno de sus siervos logró escapar, ¿Recuerdas? Y va a la casa de Job y le dice: mira Job, ha pasado esto, esto y esto. Toda tu riqueza, se fue. Y dice que mientras aún hablaba, llegó otro siervo.

Y ese otro siervo le dijo: mire, Job, la casa donde estaban todos tus hijos, vino un viento muy fuerte, y… ¿Qué significa matar? Soplar fuertemente. Vino un viento del desierto, derrumbó la casa y se murieron todos, apenas yo alcancé a escapar. El diablo mató a la familia de Job, con un viento. La palabra matar, tsuo, significa respirar fuertemente, soplar, sacrificar, matar por cualquier propósito.

La tercera palabra es destruir, ¿Recuerdan? Matar, robar, destruir. Por favor, no lo pierdas. La palabra destruir, es apolumi, de allí viene Apolión, destructor. ¿Y qué significa apolumi? Destruir. No tiene más significado que ese.

El ataque de Job o el ataque contra Job, tiene tres etapas. El primer ataque, es contra tus finanzas. El diablo viene a robar. El segundo ataque es contra tu familia. El diablo viene a robar y a matar. El tercer ataque es contra tu salud. Destruir.

El diablo atacó a Job, con un ataque en tres etapas. Robar, matar y destruir. Ahora escucha: él, siempre hace eso. Ejemplo: una persona se convierte. Lo primero que pierde, es su trabajo y su dinero. Es lo primero. Es seguro.

Y gracias a eso, hemos hecho teologías tan bobas que hemos llegado a enseñar que cuando pasa eso, es porque Dios te está probando para ver si eres sincero. Yo te hago una pregunta muy sencilla. ¿Tú crees que Dios necesita saber en qué punto tú vas a romperte?

¿Tú crees que el que te hizo no sabe hasta dónde tú puedes soportar algo? Honestamente hablando, hermano: ¿Tú crees que él necesita probarnos para ver si aguantamos esto o aquello? El que me ha hecho, el que me ha dado nombre antes de que mi madre me conozca, ¿No va a tener la capacidad de saber hasta dónde tú eres capaz de aguantar algo?

¿Tú crees que Él va a caerle con un palo a una persona que ha sido capaz de dejar su vida de pecado para acercarse a Él, y le va a quitar todo lo que tiene? ¡Por favor! Dios no tuvo nada que ver en la pérdida económica de esa persona. Ese es un ataque del diablo.

El siguiente ataque que viene, es contra su familia. Vas a tener problemas con tu familia, se van a romper relaciones. Porque lo que el diablo quiere, es que la persona vuelva atrás. Que maldiga. Que se maldiga a sí mismo, que se ate con sus propias palabras.

¿Cómo es esto? ¿Cómo se convirtió alguien? Bendiciendo. O hablando. ¿Cómo anulas tú tu conversión? O sea: el objetivo de él, va por ahí. No tiene que ver con quitarte. A él no le interesa tu auto. ¡Ay, el diablo me robó el auto! ¿Tú crees que al diablo le interesa tu auto?

El que puede cabalgar en carros de fuego, tú crees que estará interesado en tu viejo auto modelo dos mil cinco? Es absurdo. ¡El diablo me robó la computadora! Sí, ahora parece que ya puede comunicarse. Abrió un Facebook.

Miren las cosas que decimos. Una amplia gama de bobadas que se nos ocurren. ¡Esto vino del diablo! Pero no es porque le interese lo que tienes. Hay un solo objetivo en él. Que tú maldigas, que tú dejes de estar en la posición que estás por tu bendición a Dios.

Hay días en que las cosas están muy malas. Hay días que en lugar de levántate por la mañana, preferirías seguir metido en ella y tapado hasta las orejas. Bueno; ese día, por favor, cuídate de tener la boca cerrada.

Jesús lo anticipó. Él nos dijo: En el mundo, tendréis aflicción. Pablo dice: Cuando venga el día malo. ¿Y saben por qué lo dicen? ¡Porque va a venir! Ellos nos estaban anticipando que iba a venir un día malo. ¿Qué doctrina hemos enseñado que no admite esto que es tan bíblico como lo otro?

Cuando se muere alguien. Y todos hablan tratando de explicar por qué se murió. ¿Sabes qué es lo que se puede hacer por respeto para con el que está sufriendo? Callarnos la boca. ¡Ay, no, querido! ¿Sabes qué? ¡La abuelita era una estrellita tan linda que Dios la quiso para su cielo y se la llevó!

Entonces el nene pone cara de angustia y enojo y dice: ¿Qué Dios se llevó a mi abuelita? ¡Es que era tan buena que Él la quiso llevar con Él! – ¿Dios? ¿Ese es Dios? ¿Dios me quita mi abuela? Cuando alguien sufre, lo mejor que podemos hacer es llorar con él, nada más.

Abrazarlo y llorar. Eso es llevar las cargas por los demás, no ponerte a darle una explicación teológica de por qué se fundió con su negocio, o por qué se destruyó su matrimonio. ¡Nadie tiene derecho ni sentido, porque sólo Dios conoce todas las causas que hubo allí! ¿Pero qué es lo que el diablo quería, entonces, por qué destruyó tu familia? Porque él quería que tú maldigas. La misma razón por la que perdió Job todos sus hijos.

El tercer ataque va a tener esa persona. El primero fue financiero, pero lo aguantó. No importa. El segundo ataque vino con su familia, su familia lo rechazó por haber conocido a Cristo, su marido se enojó con ella, si es hijo el padre lo echa de la casa.

¡Es que no sé por qué me pasa esto, sólo estoy tratando de acercarme a Dios, no estoy haciendo nada malo! ¿Por qué yo no tengo aceptación en mi propia casa? Es el diablo detrás de esto destruyendo, o matando las relaciones.

El tercer paso, es la enfermedad. Se manifiesta un cuadro de enfermedad. El diablo organiza su ataque en tres etapas. Robar, matar y destruir. Fíjate que hay una relación entre el ataque terrorista a las torres gemelas de aquel 11 de setiembre y esto que estoy diciéndote.

Ese ataque también fue en tres etapas. El primer avión, a las torres, símbolo del poder económico de los Estados Unidos. El segundo, a la Casa Blanca, que como su nombre lo indica, es el símbolo de la familia americana. Y el tercero al Pentágono, símbolo de los sistemas defensivos.

Las tres etapas. ¿Es que siempre trabaja Satanás de esa manera? Sí. Ahora viene la gran pregunta: ¿Cómo podemos ser inmunes al ataque del diablo? Porque si Dios nos anticipa lo que Él va a hacer, tú te preparas. Si Dios te dice que hoy va a llover, tú sacas el paraguas.

Porque si el diablo tiene una estrategia en contra de mí, es más que lógico que Dios también tenga una estrategia a mi favor, ¿No te parece? Aquí está el punto. Que el Espíritu de Dios, hable con cada uno. Una sola cosa necesita el diablo para que su ataque tenga efecto en ti.

Una sola cosa. Si él encuentra eso en ti, su ataque va a producir resultados. ¿Qué es lo que él necesita para que su ataque sea eficaz? Desorden. Si tienes desorden en tus finanzas, vas a vivir con deudas. Si tienes desorden en tus relaciones familiares, van a venir crisis.

Tu matrimonio se va a deteriorar, vas a perder a tus hijos. Si tienes desorden en tu manera de comer o descansar, vas a tener enfermedad. Entonces, ¿El diablo está atacándonos todo el tiempo? No, pero cuando él empieza a atacar, no significa que en un principio su ataque te vaya a doler.

Tú puedes caminar con absoluta confianza; puedes transitar en medio del horno de fuego, y no va a haber ningún efecto en tu contra. A no ser que exista un punto o un nivel de desorden. Si hay desorden en el área en la que él está atacando, su anzuelo, va a agarrarte.

Por eso es que él sigue arrojando sus líneas, sus anzuelos, siempre en el mismo lugar. ¡Si los peces siguen picando! No es tonto. ¿Por qué no renueva o no cambia su estrategia? Porque la que tiene le funciona muy bien.

Vuelvo a Génesis. Si tú lees el verso 2 del capítulo 1, dice que la tierra estaba desordenada. Todo empieza con desorden, ciertamente, en nuestras vidas. Las personas, antes de venir a Cristo, están desordenadas. Es algo que es propio de la naturaleza humana.

Cuando hay desorden, se produce algo muy interesante. Dice en ese mismo versículo que el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Al igual que la paloma del arca de Noé, el Espíritu también necesita superficie seca donde poner sus pies.

La palabra “se movía”, en hebreo, es la palabra empollaba. Por eso es muy interesante que Jesús, en el huerto de Getsemaní, diga: “Jerusalén, ¿Cuántas veces quise reunirte como la gallina junta a sus pollitos?” Está diciendo: “yo estaba haciendo lo mismo que en Génesis 1:2.”

Pero en Génesis 1:2 se produce el orden, en cambio en la época de Jesús, no. “De cierto no me verás, hasta que digas. No hasta que hagas. Hasta que digas. Bendito el que viene en el nombre del Señor.

Cuando una persona no conoce a Dios, el Espíritu Santo, ¿Qué hace? Suponte que tú estás orando por la conversión de alguien. Tal cual en Génesis 1:2, el Espíritu Santo está sobre esa persona. No puede meterse dentro de la habitación que es el ser de esta persona, hasta que esta persona, voluntariamente, abra su ser.

El primer fruto del Espíritu Santo en un no creyente, es este. Él convencerá al mundo de pecado, justicia y juicio. Mi oración por una persona no puede ser para que lo traiga a la iglesia. Puede ir a cualquiera y salir igual a como entró.

¿Cuántas veces pensamos que la gran meta de Dios es que la gente vaya a una iglesia? Y la gente va a una iglesia, y mira y escucha lo que se hace y dice dentro de ella y se va como vino. Dice: “A esto ya lo vi y escuché muchas veces, no pasa nada, es una pérdida de tiempo venir aquí”.

Mi oración correcta debería ser que se produzca ese fruto: pecado, justicia y juicio. ¿Por qué? Porque si una persona no sabe que está en pecado, nunca va a poder usar la justicia de Dios. Es como cuando tú le predicas a Jesucristo a tu abuelita y ella te responde que para qué lo quiere si ella es muy buenita y no le hace daño a nadie.

¿Qué mal he hecho yo para ir a golpearme el pecho con arrepentimiento? ¿Has oído cosas así, no? Esa persona no tiene al Espíritu Santo. Ni siquiera está lejos, ni siquiera está diez metros arriba. ¿Por qué? Porque cuando uno está siendo empollado por el Espíritu Santo, ¿Sabes qué es lo que siente? Se siente miserable.

Y esto es importante, porque si tú puedes pecar y no te pesa ni un poquito, entonces debo decirte que el Espíritu Santo no está en tu interior. Quizás está volando en algún lugar de la estratósfera, pero dentro de ti no está.

Lo primero que el Espíritu Santo necesita para trabajar con alguien, es que ese alguien se vea a sí mismo tal cual como Dios lo está viendo. De eso se trata la conversión, no de un acto emocional. Que puedas y sientas decirle: “Señor, estoy perdido sin ti”.

No se trata de si soy buena persona, mala persona, si he amado a mis hijos o no he amado a mis hijos o qué daño he hecho. No es eso. Delante de la cruz, todos somos injustos. Simple. Lo que es nacido de carne, carne es.

En tanto que el pecado, la justicia y el juicio no se manifiesten en una persona, el Espíritu Santo sólo está encima. Entonces nuestra oración tiene que ser: “Señor, que se produzca este fruto en tal o cual persona”.

Porque en algún momento, si su decisión es genuina y sincera, tendrá que pasar por el proceso de decir: “He pecado, Señor”. Todos los que han conocido a Dios de verdad, han pasado por ese proceso. No puede haber un nuevo nacimiento si antes no se genera eso.

Estamos hablando del desorden. En el versículo 3 de Génesis, Dios empieza a resolver el tema del desorden. Para resolver el tema del desorden, Él sigue un proceso bien interesante. Utiliza tres niveles de separación muy particulares.

La primera cosa que Él hace, es establecer la luz. Y dijo Dios, sea la luz. La luz trae orden. Porque el desorden siempre se mueve en la oscuridad. ¿Qué dice Juan 3? Esta es la condenación; que vino la luz, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz.

¿Por qué? Porque sus obras eran malas. ¿Estás viendo? La condenación no es que simplemente rechazaron a Jesús; no es que no quisieron reconocerlo; es que ellos estaban en tinieblas, y cuando vino la luz, no la aceptaron. Juan 1. La luz venía a este mundo.

¿Cómo Dios resuelve el problema del desorden en el género humano? Dios envía al Verbo, la Palabra, y lo primero que la Palabra trae, es luz. Si hay desorden en tus finanzas, tal vez tú dices: ¿Pero cómo? ¡Si yo diezmo y ofrendo! Claro, pero quizás Dios estaba esperando que ayudaras a alguien con tu dinero, porque podías hacerlo largamente, y no lo hiciste.

Uno no se da cuenta de eso cuando vive bajo la ley. Porque la ley tiene que ver con aquello, esto y lo otro y hecho. Pero la vida en el espíritu tiene que ver no con una lista de cosas, sino con una dependencia de lo que el Espíritu te está diciendo hacer.

Lo que ocurre es que la gente quiere jugar con las reglas de Dios, pero si es posible, no todo el tiempo. ¿Y sabes qué? Eso es desorden. Cuando el Espíritu Santo se manifiesta en Hechos, estoy hablándote de Hechos 2, hubo una primera manifestación visible.

Porque esa explosión que hubo allí y de la que todos hablamos, sólo la experimentaron esos ciento veinte que estaban allí reunidos. Después la gente vino por el ruido, pero lo único que se veía era algo que, a los ojos de la gente, parecía simple borrachera.

La primera muestra visible de que Dios había tocado a estas personas, es que dice que vendían todo lo que tenían y lo traían a los pies de los apóstoles. O sea que la primera manifestación de que Dios ordenó sus vidas, es que ellos fueron libres de sus ataduras financieras.

No se trata de armar sermones o mensajes para conseguir que la gente diezme. Mucha de la gente con tremendos problemas financieros, es gente que diezma. No se trata de eso. Se trata de tener conducta de Reino. Y el hombre de Reino es un hombre que ama dar mucho más que recibir. ¡Ya sé que no lo entiendes! ¡Es una locura que sólo funciona por fe!

Dios es luz. Y aquí quiero decir algo más que importante. Mi hablar, puede soltar luz o tinieblas a mí alrededor. Yo puedo hablar, y como consecuencia de mi hablar se produce orden a mi alrededor. Un ejemplo: hay cinco personas en un auto y todos discuten hacia donde deben tomar porque están perdidos. Eso es desorden. De pronto, el único que no había abierto la boca mira y dice: tranquilos, es por ese camino. Listo.

Con esto, lo que te estoy diciendo es que la primera manifestación de luz que debe surgir de un creyente, es de su hablar. Un creyente siempre hablará para luz, nunca para tinieblas. Siempre para bendición, jamás para maldición. Siempre para luz, jamás para oscuridad.

Por eso la Palabra dice que el que no tiene, diga que tiene. Que el que es débil, diga “fuerte soy”. Que el que sabe que es pobre, diga que es tremendamente rico. ¡No es simple positivismo! Estoy creando con la palabra. Eso es lo que he visto hacer a Dios, eso es lo que yo debo hacer.

Pero si tú comienzas a decir lo que no debes decir, no tengas dudas que vas a vivir lo que no debías vivir. Si dices “no puedo, no puedo y no puedo”, seguramente no vas a poder. Si juras en un desengaño amoroso que no lo vas a olvidar, pues entonces no lo vas a olvidar. Las palabras atan. Para el bien y para el mal.

Decíamos anteriormente que Job era un hombre recto y apartado del mal. Bajo la óptica del Nuevo testamento, Job era un hombre justo. ¿Cómo pecan los justos? ¿Se acuerdan de Santiago cuando habla de la lengua? ¿Del pequeño timón? ¿Qué mueve toda la rueda de la creación e inflama de fuego todo?

La lengua. La primera condición para tener orden, es luz. La segunda condición es soltar palabras. La tercera, es separación. Estas tres cosas; luz, palabras, separación, son las que ordenan todos nuestros desórdenes.

Piensa un momento en un tema de salud. Tú comes mal. Necesitas luz para darte cuenta que comes mal. Segundo paso, necesitas palabras: no voy a seguir haciendo esto. Te lo propones. La tercera, es: te separas de eso. No vas a seguir comprando eso que te daña.

Porque si lo sigues comprando, podrás seguir confesando todo lo que quieras, pero no te evadirás del problema. A lo sumo, seguirás comiendo con culpa y condenación, porque ya sabes que te hace mal. No lo tienes que comprar más.

Hay bebidas gaseosas muy importantes que han adoptado formas de elaboración con cierto tipo de elementos reemplazantes de azúcares para poder venderlas como diet, pero resulta ser que son provocadoras de abortos. ¿Eres tú partidario del aborto? ¿No? Entonces sepárate de esa gaseosa, no la consumas. No puedo darte la marca porque legalmente no tengo las pruebas, averígualo por favor.

La gente llega un momento en que debe tomar grandes decisiones. Y esa decisión se nota en la separación. La luz trae separación de luz y tinieblas, ¿No es así? Si ustedes prestan atención, luego, se separan las aguas de las aguas.

Las aguas superiores, van a formar las nubes. Las aguas inferiores van a llenar los ríos, los mares, los lagos. Y entre las aguas superiores y las inferiores, aparece el cielo. Eso se llama expansión. Las aguas deben separarse de las aguas.

¿Qué provoca eso en tu vida, cuando tú eres creyente? Te das cuenta que ya no puedes seguir con algunas personas. Él está en la tiniebla y yo estoy en la luz, me separo. No se trata de buenas personas o si de aprecio o no aprecio a alguien. Se trata de que mi nivel de luz me hace verlo como es, y ya no quiero nada más con él.

Si me he convertido de verdad, mis palabras empiezan a cambiar. ¡Estoy hablando de Job! ¡No te olvides ni pierdas de vista a Job! Él no es un impío. Estoy hablando de separación. Es como con el creyente. Cuando uno empieza a entender las cosas del Reino de Dios y las del Espíritu, empieza a juzgar las cosas que son celestiales y las que son terrenales.

Antes era todo aleluya y gloria a Dios, y todo lo que venía dentro de un paquete cristiano yo me lo comía, pero cuando el Espíritu Santo manifiesta Su presencia en mi vida, yo ya no me como todo lo que en la tapa dice “cristiano”. Hay cosas que vienen en empaque cristiano pero no son de Dios.

Yo me aparto de eso. Y esa separación es necesaria, es vital. Nosotros somos hijos de luz. Mira lo que dice Génesis 1:4: Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

Es muy particular que Dios empiece a contar los días desde la noche al día. Si ustedes leen todo el Génesis, en todo el Génesis es así. El Sabbat empieza a las seis de la tarde del viernes. O sea que el día empieza a la noche.

Y esto es muy interesante, porque cuando tú te conviertes, es lo mismo. Ejemplo: cuando recién se convierte, para el creyente recién convertido, todo es la congregación. ¿Pero cuánto dura la congregación? Apenas dos o tres horas por semana. Se le hace tremendamente largo esperar…

Pero a medida que pasa el tiempo y vas creciendo en Dios, ya no dependes de la congregación como un único método de supervivencia. Empiezas a conocer al Señor y te das cuenta que puedes tener una vida hermosa con Él en tu casa o en donde sea.

Ya no necesitas asistir a un templo casi como se necesita una adicción. Porque yo ya he explicado que congregación no necesariamente es templo, pero así es como se ha enseñado y aprendido. Veamos: ¿Te has puesto a pensar que la gente joven duerme menos que la gente adulta o mayor?

Ellos son capaces de dormir horas y horas, ¿Por qué? Ellos son iguales a la vida en Dios. Cuando empezamos a caminar, nuestras horas de oscuridad son muchas. Muchas cosas no entendemos, muchas cosas no sabemos; es un caminar sólo en fe, ¿Se entiende?

Pero a medida que vamos madurando en Dios, nuestras horas de oscuridad son menos. Una persona anciana puede dormir seis horas y está perfecto. A medida que vamos creciendo en Dios, nuestras horas de oscuridad se van acortando.

Debemos ser creyentes con noches cada vez más cortas. ¿Sabes qué dice Apocalipsis 21? La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brille en ella. Porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera. Pues allí no habrá noche.

(1 Tesalonicenses 5: 5) = Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

(6) Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

(7) Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

(8) Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de la fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.

Hemos sido predestinados para vivir sin noche. Volvamos a nuestro amigo Job. En el versículo 5 de Job 1, hemos leído que él dice que cada mañana, cuando sus hijos hacían esas fiestas, él se despertaba temprano y hacía sacrificios, ¿Verdad?

Decían: no sea que hayan pecado y hayan blasfemado a Dios. Ahora; miren que interesante es lo que el diablo hizo. Cuando él destruye todos los animales de Job, algunos son robados, otros caen muertos, ¿Qué ofrenda puede presentar ahora por sus pecados?

Sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecados. El diablo ataca, aquello que era redentivo en él. Le anula la capacidad de poder resolver su situación. Ponte en la mente de Job. Él no descubrió la fe. Él sabía que arreglar tus cosas con Dios tenía que ver con sacrificar un animal.

Recuerden eso. Lo había aprendido Adán, él fue el primero. Él vistió con cuero de ovejas a sus hijos, recuerden. Él entendió lo que está en Hebreos: sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecado. Entonces, ¿Cómo podría resolver sus pecados Job si ya no tiene ganado?

Van a darse cuenta; la palabra dice que el que no tenga, dé. ¡Un momento! ¡Alguien se equivocó, aquí! Si no tengo, ¿Cómo doy? A la hora que el diablo ataque tus finanzas, él está anulando algo que puede redimir. El dinero es redentivo.

Es decir que tú puedes usar dinero para redimir naciones. Cuando tú le das una ofrenda a una persona y le dices: Dios me ha dicho que te de esto, tú estás haciendo algo muy grande en esta persona. No es cosa pequeña.

Pero cuando uno no tiene trabajo y ha perdido todo su dinero, ¿Qué puede dar? O sea que el primer ataque del diablo que es robar, está asociado a que tú no puedas resolver tus problemas. ¡Es un ataque muy certero!

Me asombra que por causa del dolor que experimenta, la gente no alcance a darse cuenta de la clase de trabajo y trampa que el diablo le está haciendo. Y entonces se meta en una queja a Dios, en un reclamo, preguntándole y preguntándose: ¿Por qué me pasa esto? La restauración de Job, que va a producirse en el capítulo 42, tiene que ver con devolverle lo que él perdió. Quiero leerles algo. Estoy en el capítulo 42 y verso 7, Job.

(Job 42: 7) = Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita. (Uno de los tres amigos de Job): mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros, porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job.

(8) Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.

Es muy importante que Dios no haya apartado en todo el contexto de su historia a estos tres amigos de Job, porque más adelante van a ser los proveedores de los corderos para la restitución. ¡Lleven esto a Job! Siete habla de perfecto, de completo.

Ahora bien; ¿Dónde está el motivo del enojo de Dios para con Elifaz? Dos veces le dice: ustedes han hablado cosas de mí, que no son la verdad. Fíjate: empezamos hablando de palabras, y terminamos con palabras.

De hecho, la declaración más tremenda de Job, es: de oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven. O sea que él confiesa, declara, habla, abre su boca a esta realidad: hoy puedo ver quién eres. Todas las palabras que él había escuchado, giraban en torno a argumentos que jugaban con la imagen de Dios.

¡Es que Él es así! ¡Es que Él es injusto, tiene preferencias! Y Dios se molesta tanto por eso, y le dice a Elifaz, ustedes han hablado de mí lo que no es recto. Ahora lleven esto para que Job ore por ustedes. Es muy interesante, no se olviden que lo veían a Job como un injusto, es encubierto.

Como alguien que había hecho lo malo, pero no lo quería confesar. Esa era la mentalidad de estos tres hombres. Job ha pecado, y no lo quiere admitir. Pero luego Dios les dice: él va a orar por ustedes, y yo voy a escuchar.

(9) Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo: y Jehová aceptó la oración de Job.

Él no podía cambiar su situación sin ofrecer sacrificio. Y como él no tenía ni una sola oveja, Dios usa estas tres personas para que lleven las ovejas, para que empiece la restauración de Job. ¿Verdad que estás cambiando un poco tu perfil respecto a lo que pasó con Job?

Vamos a lo que nos sirve hoy. Les dije que lo único que el infierno necesita para que su ataque prospere en nosotros, es desorden. Si tú eres sensato, lo que viene al momento es preguntarle al Señor qué áreas de desorden hay en nosotros.

Por eso es tan importante la oración que David hacía: “Señor, examíname, pruébame, conóceme.” Claro, si yo te pregunto si tú tienes áreas de desorden, muy probablemente me dirás que no, que no lo crees. Sin embargo, otra cosa muy distinta es cuando el Espíritu Santo comienza a mostrarte lo que de verdad hay.

La primera área sobre la que se debe poner una luz bien grande, un enorme reflector, es sobre el área de las finanzas. ¿Por qué? Porque es la primera área que el diablo va a atacar. Ya lo sabes. “Señor; hablo luz a mis finanzas, hablo luz.”

Que salga a luz todo lo que no es correcto; que salga a luz la manera en que no estoy usando correctamente las finanzas; salga a luz ahora. La segunda área, tiene que ver con nuestras relaciones familiares. Esto es algo más subjetivo.

Nosotros, los padres, quizás pensamos que somos los mejores padres del planeta, pero es muy probable que nuestros hijos no piensen lo mismo en algunas cosas. Este punto dos tiene que ver con dos caminos; hay una ida y hay una vuelta.

Tal vez tú eres una persona que está pensando que no está rindiendo como debería. Pero Dios sí piensa que lo haces correctamente. Entonces, este punto tiene que ver con muchas cosas que quiero poner con toda la claridad que pueda.

Aquí el factor tiempo, es importante. Probablemente, la mayor muestra de desorden en nuestras relaciones, es que no gastamos tiempo correcto con nuestra familia. No es que no las amamos. Yo no creo que haya un padre que no ame a su hijo.

Pero sí puedo ver que su matrimonio se está destruyendo, o su familia se está quebrando. Por la primera cosa que yo puedo pensar es que sí, que efectivamente este es un ataque del diablo, que eso no puede venir de Dios o que exista una familia que desee auto destruirse.

Pero hay un nivel de responsabilidad en la familia. Porque el ataque del diablo está surtiendo efecto y, mi primera conclusión, es que hay niveles de desorden. Te doy un ejemplo bien sencillo. Le preguntamos a un padre por qué le da a su hijo de doce años un celular.

Su respuesta inmediata es que lo hace porque quiere saber todo el tiempo dónde está. Correcto, pero mi duda, es: ¿Cómo tú, papá, si no es por un celular, no vas a saber dónde anda tu hijo de doce años? Dime si eso no es desorden.

¿Cómo puede ser que tú no sepas dónde está tu hijo de doce años? Una cosa es que él ya sea mayor y esté en la universidad, eso es otra cosa. Pero que tú necesites comprarle un celular a tu hijo de doce años como única forma de saber dónde está, demuestra lo desordenada que son tus relaciones.

Tú deberías saber con quiénes chatea, con quién se comunica y de qué cosas habla. Y no por control, eso se llama sencillamente orden. Ejemplo sencillo. Llega tu hija a tu casa y dice: mamá, o papá, me he invitado alguien a comer.

¿Qué haces tú, dices simplemente pase adelante y dejas que se siente a tu mesa sin saber quién es? Sé que parece desconsiderado un interrogatorio previo, pero sé también que cualquier mamá o papá medianamente prevenido haría eso, ¿Verdad?

Pero no lo haces por curioso o chismoso, ¡lo haces porque está comiendo en tu mesa! Y un chat tiene más intimidad hoy día que la mesa. Porque por el chat se conversan cosas tan profundas y tan íntimas que muy difícilmente se conversen en una mesa.

Y los padres no lo saben. ¿Cuántos contactos tienen tus hijos en el chat, lo sabes? No te enojes, eso es desorden. Por ahí va a entrar el diablo, ni lo dudes. No te estoy diciendo que seas un mal padre, entiende; te estoy diciendo que hay un nivel de desorden.

El diablo no puede hacer nada en contra de una familia si hay orden en ella. No puede. No te estoy diciendo que pases una semana orando o que ayunes cuarenta días, no. Te estoy diciendo que procures el orden. Relaciones correctas, tratamientos correctos, amistades correctas.

Es imposible que los hijos hagan algo que los padres no hacen o no hayan hecho. Y si puede, el diablo va a pegar duro por allí. No es sencillo, ya lo sé; pero es posible. Hay muchas dificultades en el camino.

Hay un caso testigo respecto a lo que hoy llamaríamos unidad familiar, o de alguna manera, orden. Noé y Lot. ¿Alguien puede suponer que los tiempos que hoy estamos viviendo son peores que los que vivió Lot? Evidentemente no.

Bien; Noé fue un buen padre, Lot fue un mal padre. A los dos Dios los amó y los llamó hijos suyos. Pero uno conservó a sus hijos, el otro los perdió. ¿Qué hizo Noé? Cuando Dios le dice que edifique el arca, ¿Sabes a quién él recluta primero? A sus hijos.

Él edifica el arca con sus hijos. No va a buscar mano de obra, no contrata gente; su primera mano de obra, son sus hijos. Pregúntale a Lot donde están sus hijas. En todos los años que vivió Noé haciendo su arca, ¿No crees que a su alrededor no hubo corrupción, prostitución y violencia como hoy?

¡Claro que la hubo! Dios se cansó de la gente. Dice en Génesis 6 que se arrepintió en su corazón de haberlos creado. Yo no sé si Él ha vuelto a decir eso en este siglo veintiuno. Hasta donde sé, creo que no. Ese tiempo fue horrible.

Fue espantoso, pero él mantuvo a sus hijos alrededor del arca. Todos trabajando. Yo no sé si los hijos llegaban a entender o no lo que estaban haciendo. Es de suponer que no porque de a ratos ni el propio Noé lo entendía. Pero igualmente estaban juntos.

En cambio, ¿Recuerdas en Génesis 19 el caso de Lot? No voy a contar toda la historia, pero cuando están los ángeles en la casa, y los están golpeando los hombres para entrar, ¿Recuerdas a quiénes ofrece Lot para salvarlos a ellos? ¡A sus hijas!

¿Cómo puedes ofrecer tus hijas? Esa fue la actitud de Lot. No estimó valiosas a sus hijas. Pregúntale a Noé dónde están sus hijos. Donde estaba Noé, estaban sus hijos. Orden. Orden en la familia. ¿Quiénes son tus amigos? Orden.

Las familias se deterioran, los matrimonios se deterioran, porque Dios no está presente. Esta es una generación donde la gente se pasa ocho horas mínimo fuera de su casa de lunes a viernes, con la sumatoria que ahora se ha puesto de moda también trabajar los fines de semanas y feriados.

Las familias ya no tienen tiempo para estar juntas. Orden en la salud. Tres factores claves. Tener cuidado con lo que se come, empezar a tener especial atención a eso. Tener cuidado con el descanso. No excedernos en más actividades que las que podamos soportar física y mentalmente.

Es bíblico que el hombre debe descansar mínimamente cincuenta y dos días al año. Está escrito que hay un día de descanso por semana para cada uno de nosotros. Y no me estoy refiriendo a tradiciones o rituales; estoy hablando de tomarse un día para descansar. Nadie rinde sin descanso.

Por alguna razón Dios incluyó al día de reposo dentro de los diez mandamientos primarios. No es algo accesorial ni opcional, es mandamiento claro. Él sabía lo que estaba ordenando. El descanso es vital, de otro modo vamos perdiendo la lucidez y no nos damos cuenta.

Dejamos de entender las cosas del Espíritu por cansancio. ¡Es que quisiera pero no puedo, debo atender asuntos urgentes! No lo creas, todo es urgente. Vivimos en un mundo de urgencias. Y, finalmente, debemos prestar atención y cuidado a nuestra manera de hablar.

Para que tengas una idea respecto a lo que estoy queriendo decir, déjame decirte que no te sirve de nada tomar por ejemplo la Santa Cena cuatro veces al día, si tu hablar está declarando enfermedad. Muchos sostienen que detrás de cada enfermedad, hay un pecado.

Y han estudiado con mucha mayor profundidad que la que podríamos tratar nosotros aquí a ese respecto. Algo queda en claro: cuando un cuerpo de un creyente sufre una enfermedad, hay algo que ese creyente ha hecho en su espíritu; es una consecuencia.

Deberá ponerse delante del Señor. Porque si tú has entendido lo que es el Reino de Dios, entonces ya sabes que todo nace y termina en el espíritu. Y una enfermedad también. No sería conveniente tratar con una aspirina lo que debes tratar con arrepentimiento.

Es mucho más fácil, claro, pero así no aprendes nada. Debes aprender a manejar eso. No es suficiente lo que te digo, es cierto, pero aguántame porque no soy especialista en el tema. Hay gente que está hablando con mucho mayor fundamento que yo de todo esto. Búscalos. Como me encontraste a mí así también los encontrarás a ellos. Obedece la voz del Espíritu, no recomendaciones humanas.

Mientras tanto, empieza a pedir y declarar hablando luz sobre tus finanzas, sobre tu familia y sobre tu salud. Entonces tú preguntas: ¿Podemos ser libres del ataque del diablo? No son pocos los hombres y mujeres de Dios que te responderán: ¡Claro que sí!

Entiendo que de otro modo, el Señor nunca hubiera dado advertencia alguna sobre eso. ¿Qué necesitas tener preparado, entonces? Orden. Así él no te tocará. ¿Hay áreas de desorden en tu vida? Creo que ya debes haberlas descubierto.

No obstante, hay otras áreas de desorden que están todavía en la mayor oscuridad y esas son las más peligrosas, porque todavía no las has visto. Áreas donde se supone que todo anda bien. Que lo suponen todos los que te conocen y tú también, pero que en verdad no es así. Eso es peligroso.

Sugerencia: declara luz sobre todas tus áreas. Y luego dale al señor un lapso. Una semana, diez días, quince como máximo. Pídele con firmeza y voluntad al Espíritu Santo que saque a luz todas las cosas de ti que puedan estar en desorden.

Por supuesto que no será algo agradable y lleno de aplausos y reconocimientos. Serán mínimamente tremendos tirones de orejas. Pero créeme que siempre es mucho más factible tratar de despertar a un dormido tirando de sus orejas que intentar resucitar a un muerto.

Pide luz en todas las áreas, busca ponerlas en orden hasta donde tú puedas hacerlo. Y dile al Señor que en los días venideros no quieres caer en desórdenes que has caído anteriormente. Debes aprender a cerrar esas puertas espirituales por las que el enemigo no vacila en entrar a robar, matar y destruir.

No se trata de que vayas y unjas tu casa con diez litros de buen aceite. Cuando el Señor nos dijo que unjamos nuestra casa está bueno que lo hagamos. Pero hay un tema que es vital, hay un tema que ahora está golpeando. Ahora entiendes el problema de Job.

Yo necesito hablar pero desde el punto de vista de Dios. No desde el punto de vista de mis recuerdos o experiencia. Yo debo hablar desde el punto de vista de Dios. Todo. Hay una perspectiva que nunca se equivoca, y es la que nace en el cielo.

¿Qué hizo a Jesús tan poderoso? Lo que veo a mi Padre hacer, eso hago. Lo que oigo a mi Padre decir, eso digo. ¿Por qué gente justa sufre dolores, enfermedades, pobreza o ruptura de familia? No son personas malas. Como Job no era malo, tampoco.

Era un hombre temeroso de Dios. Sencillamente porque hay un poder en el desorden, que no nos damos cuenta. Si tú quieres orar para que salga a luz todo desorden que haya en tu vida, yo te invito a que lo hagas ahora.

Puedes decir como muchos hemos dicho muchas veces: “Señor, saca a luz todo desorden que haya en mi vida. Yo no quiero eso”.

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Migrando Hacia lo Nuevo

¿Qué es nacer de nuevo? ¿Cómo se lo puedes explicar a alguien? Todos nosotros tenemos seres queridos que quizás no han nacido de nuevo. En principio, diremos que es una cuestión de apropiar lo que ya ha sido hecho para nosotros.

Cristo ya hizo todo por nosotros. Y lo que hizo es tan grande, que por eso nos sentimos tan insignificantes ante tamaño evento. Nos crucificó, nos mató, nos sepultó, nos dio vida, nos resucitó y nos sentó en su trono, juntamente con Él en el cielo. Ese es un hecho. Tenemos que investigar qué es eso y cómo se lo podemos compartir a otros. 

Pero para poder hacer eso efectivo y contundente, en primer lugar deberemos batallar contra posiciones babilónicas que imperan en nosotros. Vamos a usar Babilonia física, la ciudad, para extraer de sus características, principios que tienen que ver con mentalidades que fluyen en cualquier persona.

Babilonia se sienta sobre las aguas. Es la mujer de Apocalipsis que se sienta sobre las aguas. Las aguas, dice Apocalipsis 17:15, son muchos pueblos, lenguas, tribus y naciones. O sea: la humanidad. También nos dice Apocalipsis que Babilonia se divide en tres partes. 1-Religión. 2-Política. 3-Economía.

Entonces no podemos decir que Babilonia es una iglesia, o una forma de creencia, o un tipo de fe. No podemos decir que Babilonia es el papado romano, o cierta denominación evangélica o la iglesia de la otra calle que no es la que concurrimos nosotros.

Eso es lo que al enemigo el encanta que pensemos, porque mientras tenemos todas nuestras baterías mentales enfocadas a buscar una ciudad o una religión determinada, él permea la mentalidad de cualquier creyente o no creyente, que le da acceso a la tierra.

Es un espíritu antagónico al propósito de Dios. Entonces, a través de la palabra, vamos a ver qué posiciones no son adecuadas en un tiempo de transición como el que tú, yo y todos nosotros estamos transitando.

La palabra dice “Sal de Babilonia pueblo mío”. Nota que la palabra de salir de Babilonia es al pueblo de Dios, no al mundo. Claro; literalmente, en el Antiguo Testamento, saliendo del cautiverio de Babilonia, setenta años, y viendo a Zorobabel y Hageo profetizando en el tiempo de la reforma en el  templo de Zorobabel, salen después de los setenta años del cautiverio de Babilonia.

Todo Corintios nos dice que aquellas cosas que le acontecieron a Israel, son ejemplos para nosotros, a los cuales nos han llegado los fines de los tiempos. Entonces, podemos ver en esa foto, en esa tipología, en ese ejemplo del Antiguo Testamento, principios para salir de las mismas características.

O posiciones mentales que podamos ver dentro de lo que aconteció en Babilonia. Estoy diciendo todo esto para que sepas qué cosa vamos a hacer cuando yo abra el libro y comience a leerte los textos específicos y elegidos.

(Jeremías 50: 1) = Palabra que habló Jehová contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías.

(2) Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad también bandera, publicad, y no encubráis; decid: tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac; destruidas son sus esculturas, quebrados son sus ídolos.

Nota que Babilonia no se destruye solita; hay que venir en contra de ella. Babilonia no cae sola, es igual que Jezabel. Hay que arrojarla de la ventana, no muere de un ataque al corazón. Si sigues esperando verla derrumbarse sola, te derrumbarás tú dormido o concluido. Debes encararla y derrumbarla.

(3) Porque subió contra ella una nación del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá no hombre ni animal que en ella more; huyeron, y se fueron.

(4) En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, vendrán los hijos de Israel, ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a Jehová su Dios.

(5) Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: venid, y juntémonos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido.

Nota que Sión, aquí, representa a la iglesia verdadera, la iglesia del tiempo final. Vemos que los tiempos finales dicen “aquel día”. Cuando la Biblia te habla de “aquel día”, te habla del día del Señor, no es un día cronológico, sino un kairos de Dios. Es un tiempo en Dios, es el tiempo de la siega, el tiempo de la fiesta de los tabernáculos que hoy se está celebrando.

Estamos siendo testigos de los primeros pasos en el tercer día de Dios. Estamos escuchando las trompetas de Dios. Son los mensajes proféticos que nos están llevando de una mentalidad babilónica, de una religión que tiene forma pero carece de poder de consumación, ya que no puede terminar la obra de Dios.

Eso es reforma. Por eso estamos escuchando la trompeta. Y lo que sucede cuando escuchamos la trompeta, es que nos damos cuenta que no se trata de ningún ángel que está haciendo sonar un instrumento celestial, sino que son las voces de Dios que salen de todas partes de la tierra.

General y mayoritariamente son desconocidos que hacen sonar la voz de Dios y están produciendo el día de la aflicción del alma. Es allí donde tú eliges si lo único que persigues es ser bendecido o si, por el contrario, tienes un auténtico y genuino compromiso con Dios.

Todo esto es necesario si es que vamos a tener la gran siega. No hay siega sin primero haber una gran separación. Hay que separar el trigo de la cizaña. Escúchame: el homosexual, te dice que es homosexual, el que es antagónico a Dios, te lo hace saber, el esotérico o el espiritista, está orgulloso de su religión, aquel que es hechicero, se adapta a las reglas de la promoción y publica su ministerio en los mejores diarios o canales de televisión, aquel que te lee las cartas, pone su pequeño o mediano local de atención al público, y así todos por el estilo.

Muy bien, a ese tipo de cizaña, no es necesario identificarla. La cizaña que sí hay que identificar, es la de los lobos vestidos de ovejas. Dice la palabra que están en el mismo campo y tan cerquita, que si un día te dispones a arrancar la cizaña, te puedes equivocar y arrancar a uno o varios creyentes también.

Por eso Cristo dijo que los dejáramos crecer juntos por un tiempo. Por un tiempo. Tengo una mala o buena noticia, depende de dónde la mires: el tiempo se acabó. Los justos no pueden manifestarse, resplandecer y mostrar el Reino de Dios, hasta que cierta gente sin compromiso, no se identifique con lo que andan buscando.

Estamos cruzando el día de la aflicción. Por eso es que debe dolernos un poquito servir a Dios hoy. Y los comprometidos dicen: ¡Amén! El resto, mejor calle y medite. Una vez dije esto mismo en una iglesia y apenas hubo tres amén de respuesta. Volví a preguntarlo y toda la iglesia dijo “amén”. Allí fue cuando dije, con humor, pero con certeza, de que también había hipócritas en el pueblo. Nunca más me invitaron.

Dice que en los últimos días miraremos nuestro rostro hacia Jerusalén buscando el verdadero camino. Dice que Babilonia, primordialmente es religiosa, y será destruida por medio de la edificación de Sión. Es decir que, la forma en que se destruye a Babilonia, es construyendo a Sión.

La guerra, es contigo mismo. Fíjate que salir de Egipto, está basado en una decisión. Entrar a Canaán, mientras tanto, es una batalla contigo mismo. Para entrar en Canaán tú tienes que corregir posiciones internas. Para salir de Egipto, lo que tienes que estar es insatisfecho.

Cuidado, es muy fácil salir. Mucha gente sale de lo que llamamos religión, pero se muere en el desierto. Porque para entrar a lo que llamamos Canaán, tienes que ser fuerte contigo mismo. Y lamentablemente, la gente se ama demasiado, se trata demasiado bien, se perdona casi todo o todo. Debemos ser justos con nosotros. No rígidos en exceso ni mucho menos sobre exigente: sólo justos.

Tenemos que modificar posiciones internas que tenemos, y que no son adecuadas para vivir en ese tipo de dimensión. Recuerda lo que 2 Corintios 10, dice: todo lo que leamos en Babilonia, se aplica a nosotros. Y si no mira este texto, que si bien no tiene que ver directamente con el estudio, quiero leerlo como apoyo y evidencia.

(Apocalipsis 18: 21) = Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada.

¿Quieres repetir algo conmigo aunque yo no te pueda escuchar? Puedes decir: “Hay que pelear fuertemente para derribar a Babilonia”. Porque luego dice que voz de flautistas y trompeteros no se oirá más. Eso nos dice que Babilonia tiene mucha música. Pero no sólo eso, si sigues leyendo verás que también tiene arte, tecnología, manufactura, sociedad y mercado. Babilonia, está en todas partes.

Y todos ellos están tristes porque Babilonia cae. Los únicos que se están regocijando con su caída son los apóstoles y los profetas. ¿Por qué? Porque son ellos la que la destruyen. Y esa es la razón por la cual muchas iglesias ni siquiera quieren oír esas voces.

Todo el aspecto de la vida es afectado por Babilonia, de manera que no podemos ser ni tontos ni simples mentalmente hablando. Tenemos que discernir si es que nosotros hemos cedido nuestros miembros a alguna posición babilónica. Puede estar en tu música. Puede estar en el arte.

En Daniel 3:1, no es necesario que vayas allá, Babilonia y Nabucodonosor, trataban de obligar a Daniel, que es tipología de la iglesia de los últimos días; una iglesia gubernamental batallando y resistiendo en medio del caos satánico en la tierra.

Nota que a Daniel se le trata de obligar a que adore la imagen del sistema satánico. O sea que Babilonia siempre te quiere hacer conformar, adaptar o someter a sus valores. Opera por presión de grupo. Si la mayoría lo está haciendo, hazlo tú también. Mayoría es mayoría, no necesariamente razón. Y mucho menos en el evangelio, donde las grandes cosas no fueron hechas por mayorías, sino por minorías, como las de los doce discípulos iniciales.

Estamos descubriendo cómo opera ese espíritu. ¡Es que todas las iglesias lo están haciendo así! Eso se llama, -repito- presión de grupo. Babilonia opera por presión de grupo. ¡Todo el mundo se está doblegando a la imagen! ¿Por qué tú no te doblegas? Siempre tratando de que uno se doblegue, siempre haciendo presión sobre eso. Busca disminuir tu fuerza, hasta que te debilita.

Sin embargo, hay algo muy importante que no debes ignorar: los mayores aspectos de Babilonia, se encuentran en la casa de Dios. Invade, se infiltra y se entrelaza con la actividad de los santos. De manera que mucha de la guerra contra Babilonia es una guerra o una milicia en contra de principios equivocados y conceptos erróneos que nosotros mismos hemos edificado mentalmente en lo que acostumbramos a llamar la casa de Dios. Principios y conceptos que ahora son obstáculo para permitir que se pueda terminar la obra de Dios en la tierra.

(Génesis 10: 8) = Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.

Su descendencia, en este caso Nabucodonosor, tuvo el primer reino literal en la tierra. Es donde primeramente la palabra es mencionada. Son descendientes de Noé. Es la primera vez que la palabra “reino” es mencionada. En español no lo dice, pero en hebreo sí y en inglés también. El reino que tuvo Nimrod, es tipología de un mover apostólico falso. .

Es la segunda vez que la palabra “ciudad” es utilizada. La primera vez que la palabra ciudad es mencionada en la Biblia, es en Génesis 4:17, cuando Caín construye la primera ciudad fuera de la presencia de Dios. Por eso es que las ciudades no siempre permiten estar conscientes de que Dios existe, es real y brinda su presencia.

Mucha gente se va al campo, a ver ríos y montañas, o playas, para ver la obra de Dios. Cuidado: vivir en una ciudad no es pecado; pero ser arrebatado por el ritmo de “corre-corre” de una ciudad, sí lo es. Cuando Caín construye la primera ciudad, pone en marcha el concepto religioso de “voy a adorar a Dios a mi manera, no me interesa cuáles son las estipulaciones para los sacrificios, yo voy a adorar a Dios de la manera que a mí me parezca mejor.

Por ahí empieza el principio babilónico.  Es una religión externa. Nota que la ofrenda de Caín y la ofrenda de Abel, eran ambas correctas. Ambas eran bíblicas, ambas estaban bien por fuera. Hebreos nos dice que la diferencia es que uno lo hizo sin fe, una sustancia interna.

Religión es una forma que carece de sustancia. Una religión es algo que echa a la voz de Dios fuera del campamento. ¡No me digas cómo tengo que hacerlo! Abel es el profeta, lo dice la palabra en los evangelios. La religión apaga la voz de los profetas.

¿Por qué? Porque son los profetas y los apóstoles los que tienen la carga de saber y poder discernir a Babilonia. Dicen: Vamos a eliminar esa cosa que, con su mera existencia, nos comunica que nosotros estamos en error. Mátalo. Ciérrale la puerta. No vayas  a la conferencia. No lo visites. No escuches ni veas sus audios ni videos.

Destruye, con su mera presencia me dice a mí, que estoy errado. No hay necesidad de hablar, sólo la postura de lo verdadero juzga lo falso. Eso fue lo que hizo Caín. Él dijo: “Abel, cada vez que te veo, me acuerdo que yo estoy mal”. ¿Reacción? ¡Fuera de aquí!

Hoy, eso, por ejemplo, sería: ¿Así que Dios quiere reforma? Pues entonces elimina a todas las voces que andan diciendo que Dios quiere reforma y se acabó el problema. Yo estoy listo para cambiar ahora, ¿Y tú?

Esas son las posiciones que queremos descubrir. Hermanos, si hay algo así en nosotros, nos resulta imperioso más que aconsejable cambiar. ¡Cambia ya! Esta es la naturaleza de Caín. Construye la primera ciudad, vida humana, pensamientos, filosofías que se desarrollan fuera del ámbito de Dios en directa rebelión a lo que Dios había dicho.

Entonces se forma una ciudad. Empleos, actividad humana, pensamientos, filosofías, doctrinas, todo edificado en contra de la palabra que Dios dijo: llenad la tierra. Ellos dijeron: no, nos quedamos todos en el mismo lugar.

A mí me causa un poco de gracia cuando la gente dice que el planeta está súper poblado. Si miramos las ciudades, es verdad; no les cabe una aguja. Pero entre ciudades y ciudades, hay kilómetros y kilómetros de tierra sin utilizarse. ¿No lo crees? Viaja al extremo sur o norte de Argentina o Chile. Y somos apenas una muestra.

Lo que sucede es que la religión nos corta el espíritu pionero. Nos entregamos a la presión de grupo y no hay poder de rompimiento. La gente se limita al espíritu cultural y no rompe las barreras. Es todo lo contrario a lo que es un verdadero hijo de Dios.

El hombre es ilimitado cuando se decide a confiar y caminar con Dios. Por eso es que Dios puede bendecir esos que nosotros llamamos rompimientos globales. No se trata de un título pomposo, apenas describe un hecho real protagonizado por gente que piensa y quiere seguir pensando así.

¿Alguien dijo que de la Argentina no puede salir nada bueno por la forma de ser de los argentinos? En lo literal, puede ser; en Cristo, todo lo podremos porque Él nos fortalece. Eso es rompimiento global de cualquier presión cultural milenaria. Predícalo en Asia.

Rompiendo límites económicos, rompiendo límites políticos, rompiendo límites religiosos, rompiendo límites culturales. Expandiendo nuestra mente, potenciando nuestra vida. Convirtiéndonos en todo lo que podemos ser. De zapatero remendón, a dueño de una cadena de zapaterías.

Porque puedo darle más acceso a Dios maximizando quien soy, que siendo mediocre con mi potencial. “¡Es que mi abuelito y mi papá nunca hicieron otra cosa que esto, en este nivel!” Pues tú te vas a rebasar ese nivel y lo vas a superar primero y a modificar totalmente después.

(Génesis 11: 1) = Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.

(2) Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

(3) Y se dijeron unos a otros: vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. (¿Ladrillo en lugar de piedra y asfalto en lugar de mezcla? ¿Cuántos están viendo que algo ya no estaba funcionando correctamente? Están cambiando los materiales originales)

Usar ladrillo en lugar de piedra y asfalto en lugar de mezcla, eso es como cuando tú tienes un edificio, y el electricista se quiere economizar dos o tres pesos, y va y te instala cables más baratos. El problema viene que después, cuando encendemos la luz, hace un fogonazo y se quema todo. Así hay gente edificando cosas para Dios. Intercambiando ciertos principios que producen mediocridad, que es el estilo de Babilonia. 

(4) Y dijeron: vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; (¿Dónde querían llegar? Al cielo) y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. (¿Qué había dicho Dios?: espárzanse sobre toda la tierra)

(5) Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.

(6) Y dijo Jehová: he aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.

(7) Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

(8) Y así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de la tierra, (Que fue lo que dijo en Génesis) y dejaron de edificar la ciudad.

(9) Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Vamos a extraer algunos principios de estos pasajes, y si algunos de estos principios está operando en ti, auto evalúate y di: hasta aquí nos trajo este río. ¡Fuera Babilonia! En principio, vemos que Babilonia es establecida por fuerza humana.

Es un paralelo a lo que Dios está haciendo en el espíritu. Están construyendo la ciudad que luego Abraham encuentra, pero tiene que dejar. Dice que cuando la encuentra, andaba buscando una ciudad cuyo fundamento era de Dios, y esa no era.

Abraham reconoció que aquello que se había formado en lo natural, era un paralelo de lo que Dios quería hacer en el espíritu. Las dos se ven igual por fuera. Tanto la casa que está hecha sobre la arena, como la casa que está hecha sobre la piedra, se terminan. Se ven bonitas por fuera, y las dos parecen estar llenas de la gloria de Dios. Pero una está sobre la arena. ¿Qué es arena? Es fragmentos de roca.

Hay iglesias que construyen con conocimiento fragmentado. Babilonia. Si no entendemos el fundamento de Cristo; si no entendemos qué ha hecho Cristo por nosotros del principio al fin, estamos edificando sobre un fundamento que, cuando venga la tempestad, la cual la trae Dios, no Satanás, vamos a caer.

Dios es quien sopla sobre su casa, y sopla par que todo lo que no es trigo, se vaya. Satanás no puede tocar la casa de Dios de esa manera. Las puertas del Hades no prevalecen. Babilonia es establecida por fuerza humana. Está construida por la creatividad de Adán.

Entonces tú, luego, deberás ministrar allí en el nivel del espíritu y no te será posible. Tus pioneros fundadores te dirán; ministra toda esa gente, acaríciales el alma, emociónalos. Toca las teclas precisas, que lloren un ratito, que se rían otro ratito. Siempre y cuando la casa esté llena, estamos bien.

Babilonia se parece a lo que es real, pero no lo es. También vemos aquí que es la primera vez que se ejerce autoridad sobre seres humanos. Pero se está ejerciendo fuera del orden divino. Cuando Dios habló con Adán y le dio gobierno y autoridad, nunca mencionó que el hombre tendría autoridad sobre el hombre.

Por eso el hombre siempre tiende a rebelarse en contra de una autoridad que no venga acompañada de compasión. Si tu liderazgo no es del orden de Melquisedec, vas a tener autoridad sin sacerdocio. Orden de Melquisedec. Gobierno por sacrificio personal.

Somos ministros con autoridad. Tenemos amor fuerte y autoridad que fluye por compasión. Si nos separamos, tenemos legalismo o todo amor. Las dos son Babilonia. Tenemos que ministrar según el orden de Melquisedec. Es una nueva creación. Es un linaje escogido, es un real sacerdocio.

Son dos condiciones en un mismo ser. Un estado de ser nunca antes visto en la Biblia. O eras rey, o eras sacerdote. De Cristo para acá, si vas a ser ministro de Dios, si vas a ser ministro competente del Nuevo Testamento, es decir: nosotros, vas a tener que tener ambas condiciones fluyendo al unísono.

Un gobierno basado en el honor. Una autoridad producida por tu propio sacrificio, no por títulos. Orden de Melquisedec. Cualquier orden equivocado, es legalismo en la casa de Dios. Ese sería un gobierno de afuera para adentro.

El gobierno de Dios es de adentro para afuera. Él dice: Pondré mis leyes en su corazón, ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios. Recuerda que Babilonia fluye en todas partes. Cosas que parecen reales, pero no lo son.

Por ejemplo, hoy hablamos de globalización. No todo lo que se auto denomina como globalización es real. Hoy hablamos de redes, pero no todo lo que se vende como red es real. Hablamos de unidad, y vemos gente que se congrega junta, pero que no está unida.

Son cosas que parecen ser reales, pero que no lo son. Recuerda que la ciudad que Dios está buscando, es la real. La nueva Jerusalén es: nosotros. Génesis te muestra una torre, una ciudad que está en contra del orden divino.

Podemos armar redes construidas por ambición, y no porque el Espíritu los esté uniendo. Podemos tener grandes congregaciones por mercadotecnia, no porque Dios las haya originado. Siempre se ven iguales por fuera, pero no son lo mismo por dentro.

Babel significa confusión. Y Dios le puso babel a la ciudad, no simplemente porque Él confundió el lenguaje, sino porque su construcción tenía un enfoque confundido. De manera que la llamó por su nombre. Es lo que dice el original en el hebreo.

Se llama Babel no tanto porque Dios le dijo: eres Babel, sino porque el nombre que Dios da, siempre expresa la característica de la cosa al cual le otorga el nombre. Estás confundido, te llamas Babel. Entonces, cuando la construcción eclesiástica; cuando las visiones de las iglesias; cuando la jornada que llevamos, está confundida, la naturaleza de nuestra jornada, nos pone el mismo título de Babel.

Así que, cuando vemos el nombre de Babel, dentro del nombre vemos como los principios dan su funcionamiento y eso nos advierte respecto a cómo identificarla en nuestra casa. La verdadera casa de Dios somos nosotros. ¿Quién es la casa de Dios? 1 Pedro 2:5 dice que somos casa de Dios. Hebreos 3:1-6 dice que Cristo es fiel sobre su casa, la cual somos nosotros.

Efesios 2:19-22 dice que estamos siendo construidos para ser morada de Dios. Génesis 21:3 dice que Dios hizo tabernáculo con los hombres. Cristo, hablando de su Padre, la deidad, dijo que vendríamos y haríamos morada con vosotros. Nota que la verdadera casa, la Nueva Jerusalén, la ciudad que Dios está edificando, no es ningún hombre ni ningún judío cruzando el charco, eres tú.

Entonces, si Babilonia va a confundir a alguien, ese alguien serás tú. Porque la idea de Babilonia y sus personeros es que tú no termines la casa, para que no se termine la obra. Si nos ponemos a mirar las cosas físicas alrededor de la tierra, Nunca vamos a terminar las cosas espirituales que Dios nos ha otorgado.

Babilonia se maneja con palabras reales pero tergiversadas en su concepción. Dios dice que en la iglesia tenemos que ser leales, y es verdad total, pero: ¿Leales a qué? Allí es donde se mete Babilonia. Y te obliga, por ejemplo, a ser leal a una doctrina. Y tú no escuchas más que esa doctrina y se te impone que la respetes, la creas y la practiques, aunque en muchos casos no coincida con la Biblia.

Babilonia entrena a su gente para que no escuche ninguna voz fuera de la doctrina, así que si Dios algún día te quiere hablar y lo que te dice no coincide con tu doctrina, tu miras para otro lado, porque estás entrenado para no escucharlo.

Porque la Palabra te dice que esto es la sana doctrina y que no te salgas de allí. Pero eso es cierto bajo las condiciones en que fue escrito, no como Babilonia lo interpreta. ¿Y si Dios quiere hablarte –por ejemplo- como está hablando hoy de reforma integral de su iglesia, le creerás?

¡Sé leal! ¡Tienes que ser leal, hermano! De acuerdo, pero ¿Leal a qué? ¿A un sistema terrenal? ¿A una doctrina inventada por un montón de viejos cabezones que pusieron lo que más les pareció que era bonito? ¿Leal a qué?

Cristiandad no es un culto en una iglesia, es un estilo de vida en la tierra. Cristiandad no es risas, temblores o caídas en un templo, es tú interacción social. Es el acceso que tú le das a Dios donde quiera que pongas tus manos. En tu trabajo, en tu escuela o en tu matrimonio.

Donde quiera que tú te plantes, tú tienes que producir acceso para Dios. Y eso es importante, porque acceso para Dios no viene por milagros o prodigios, viene por mentalidades adecuadas para el tiempo. Una mentalidad actualizada al tiempo presente.

Si estamos atrasados mentalmente con lo que Dios está haciendo, no le damos acceso. ¡Pero hermano! ¡Es que yo me porto bien! – Eso es básico, si no te portas bien yo no estoy hablando contigo. Estamos hablando de producir acceso de Dios a la tierra.

¡Es que yo tengo un buen matrimonio, no codicio, no adultero! Más te vale. ¡Es que yo cuido muy bien a mis hijos! Es tu responsabilidad. Estamos hablando de producir el propósito de Dios en la tierra, que va mucho más allá de portarte tú bien.

Va más allá de tener paz en el hogar. Esos son beneficios de ser parte, no tiene nada que ver con el propósito. Israel anduvo bendecida todos los días de su vida y nunca entró en el propósito. Fueron enemigos de Dios toda su vida. Y Dios los amó y los bendijo. Nunca les faltó nada.

Nunca confundas bendición con estar bien. Dios te bendice porque te ama, no porque estés correcto. Génesis dice que se establecieron allí. Estamos hablando de gente establecida. La palabra hebrea en el original implica rehusar continuidad. O sea: sedentarismo.

Es como decir, de pronto: ¿Qué más quieres? Vengo todos los domingos y jueves a las reuniones de oración, estoy diezmando lo correcto y ofrendando para las misiones cuando se lo solicita. Canto todas las canciones, paso al frente a orar y hablo bien del pastor. ¿Qué más quieres?

Eso se traduce en una expresión global: mentalidades fijas, satisfacción y conformismo religioso. Cero jornada en tu vida. No hay migración constante hacia nuevas posiciones en Dios. Temerosos a frescas revelaciones de Dios.

Nos rehusamos a continuar con Dios. Achanchados. Pues, aquí me tienes. ¿Y cómo andas? Y…ahí estamos. Venimos tres meses después, preguntamos lo mismo y, otra vez: Y…ahí estamos. Son mentalidades babilónicas. Cada vez que me escribas, quiero verte más inteligente. Si me cuentas hoy lo mismo que me contabas hace cinco o seis años, estás cristalizado en una mentalidad caduca.

Quiero verte más excelente, quiero verte más sobrio, quiero ver tu negocio o empresa más próspera, quiero ver tu familia más prosperada, quiero que tu mentalidad de hoy sea indiscutiblemente superior a la que antes vi.

Migración constante. Si un día me escribes con una neurona mental activa, a la semana yo querré que tengas dos. Porque la jornada es una caída de existencia. Lo que Dios está produciendo es una caída de persona, es el varón perfecto, no es un ministerio, no es una actividad.

Las actividades tienen que ser controladas, tienen que ser otorgadas, se le da el permiso de acuerdo al estado mental de la gente. Estamos produciendo una calidad de existencia aquí en la tierra. La expresión de Cristo Jesús.

Migración constante. Empezamos como la simiente de una semilla de mostaza, pero tenemos que producir sombra para todo pájaro en vuelo. Empezamos con tres medidas de harina, pero nos tenemos que quedar con todo el pan. Donde el Reino de Dios tiene que aumentar.

Constantemente migrando hacia nuevas posiciones mentales. Más inteligente. No sé inglés, pero me voy a predicar a Londres. Voy a tomar posesión de las Islas Malvinas, pero no para Argentina ni para Gran Bretaña: ¡Para Cristo! Eso es un ministerio del siglo veintiuno.

¡Es que Dios me está llamando! Creo que voy a salir de la universidad. – ¡No seas bruto, quédate allí y estudia, progresa, produce y fructifica! No te salgas de la universidad. Eso no es Babilonia, Babilonia dice: Ya me estacioné…De aquí no me muevo… Ya está… Ya cumplí.

Babilonia es la inventora de la tranquila serenidad en reposo de sus máximos referentes. Ellos ya no tienen que orar, ni leer sus biblias, ni reprender demonios ni nada de eso; ellos ya llegaron a ser estrellas. Todo eso está muy bien para los que recién comienzan. Babilonia. Mentira.

Ellos encontraron un lugar y dijeron: Aquí pondré mi tienda. ¡Levanta las estacas! Hay jornada. Levanta las estacas. El fin es Dios. No queremos que nos visite, queremos que se quede. Y luego se nos dice que se establecieron en la llanura.

¿Por qué la llanura? Son gente que no quiere elevación. No quiere subir a los lugares altos. Son gente que se queda en el llano. No tiene posiciones altas en Dios. No tienen esa lucha de subir la cuesta. Están en la llanura. Habla de una cristiandad perezosa.

No queremos subir la cuesta porque es más difícil. Y además, mientras voy luchando por subir a otros niveles con Dios, voy perdiendo amigos. ¡Yo prefiero quedarme con los amigos! ¡No, hermano! ¡Yo no puedo predicar eso porque yo pertenezco a la Junta Pastoral y se van a enojar conmigo!

Se me va míster diezmo. Se enoja el fundador de la iglesia. ¿Es que no era Cristo el fundador? ¿Qué te estoy diciendo? No te establezcas en la llanura. Sión está en el tope del monte. Sión está en posiciones elevadas con Dios.

¡No prediques tan profundo! Tus oyentes son gente simple. Elevación, queremos elevación. Babilonia no quiere elevación; quiere llanuras. Babilonia no quiere cedros en la casa. Tienes que tener jornada. La palabra dice en el Salmo 84 que bendecido es aquel que tiene peregrinaje en el corazón.

Eso no quiere decir que estamos hablando de gente que quiere ir al cielo, sino de gente que está migrando constantemente hacia nuevas posiciones en Dios. Una vida sencilla, sin trabajo, sin esfuerzo; un mensaje que no te hace pensar, que no te trae convicción. Convicción es una cosa, legalismo es otra.

Eso es Babilonia. No tienes perspectiva, porque si vives en la llanura no estás viendo correctamente. De manera que el que vive en la llanura, tiene un falso concepto de Dios. Comienzan a adorar a un Dios que en verdad no existe, es un error mental.

Sabes que ser idólatras es adorar imágenes, y que una imagen es tu concepto de algo. Y si tu concepto de Dios está equivocado, y tú estás adorando a un Dios que tú crees que existe y que se compota de cierta manera, en verdad eres un adorador de ídolos.

Eidolón es la palabra. Falsas imágenes de Dios. Juan nos exhorta y nos dice: Cuidado, hijos, con los eidolones. ¡Ah, no! ¡Dios es esto, Dios es aquello! ¡Qué lindo eres, yo te amo! Y estás adorando a un Dios que no existe…

Porque tienes un concepto errado de cómo funciona, cuáles son sus principios operativos, la tecnología profética de Dios. ¿Qué estamos haciendo, entonces, en la casa de Dios? Conociendo al Dios correcto para producir una adoración genuina y verdadera.

Religión nos proyecta una imagen de Dios. ¿Cuántos se dieron cuenta escuchando o leyendo estas cosas que es como que se te está cambiando una antigua imagen de Dios que tú mismo, (Con el respaldo de Babilonia), te habías formado en tu mente?

Un día te preguntas: ¿A quién estamos adorando? Y la respuesta, es: a nuestros conceptos. Por eso Cristo dice que lo adoran de labios, pero que sus corazones están bien lejos de la verdad. ¡Ese no soy yo!  Hemos creado una clase de amor en la iglesia que no permite entrar al verdadero amor de Dios.

Hemos creado una cultura eclesiástica que no permite que Dios nos visite. Babilonia es toda aquella mentalidad que se sedimenta, se establece en llanura. Babilonia se expresa en falsa unidad. El motivo de sus reuniones en la torre de Babel, era para evitar ser esparcidos.

Es decir que cada uno estaba unido al otro por conveniencia personal y no por un propósito espiritual en común. Eso equivale a incorporar a todos los jóvenes al equipo de alabanza, porque si no se aburren y se van al mundo. Eso se hace en la mayoría de las congregaciones. Falsa unidad.

Muy franco todo esto, ¿No? Es que si no entramos con franqueza, transparencia y honestidad en la iglesia, con cero demagogia y llamando al pan, pan, y al vino, vino, vamos a tener iglesia por otros dos mil años más y no vamos a terminar nunca lo que se nos ha enviado a terminar.

¿Cuántos quieren ver retornar al rey? De eso se trata. ¡Es que a mí me lo enseñaron así! No le hace. ¿Cuántos fueron a la escuela y aprendieron una cosa que, cuando llegaron a la universidad, se la volvieron a enseñar de un modo opuesto porque la habían enseñado a la inversa?

Cualquier cosa que hayas estudiado, por estable y convencional que sea, si en los próximos cinco años no te actualizas, terminas fuera del sistema. Y la iglesia todavía anda predicando una sana doctrina tal cual se predicaba en los años cincuenta. Ah, y Satanás anda en el siglo veintiuno usando a su antojo toda la tecnología moderna. ¡Despierta!

Falsa unidad. Gente que aparentemente está unida, pero no. Entonces, ¿Qué dice la gente? ¡Y bueno, si todo el mundo lo está haciendo no puede estar equivocado! ¿Ah, sí, eh? Escucha: Dios nunca hizo nada según lo dice la Biblia, con muchedumbres.

No hay un solo episodio en la Biblia donde Dios usara multitudes. Cuando las tenía las mandaba a la casa para usar a dos o tres. Así es que, el hecho de que alguien tenga mucha gente, no quiere decir que esté correcto. Fuerza en Dios, no es número.

No se trata de numerología, se trata de estar correcto. Mientras más correctos estemos, más fuerza para el acceso producimos para Dios. Podemos producir más  y mejor acceso para Dios con diez personas actualizadas, que con mil que todavía no han podido cambiar su forma de pensar.

Ellos estaban construyendo. Tú observas la iglesia de Babel y verás que ellos tenían su ministerio. Había actividad, estaban adorando a Dios, se estaba predicando la palabra; estaban construyendo. Aparentemente estaban haciendo algo.

Pero no se estaban moviendo. Estaban construyendo, pero no había jornada. Tú veías la gente y todos los años tenían la misma capacidad, entendían lo mismo. Tres años después, la gente entendía lo mismo. La gente tenía el mismo nivel de existencia, el mismo nivel económico, los mismos trapos que usamos el año pasado, y dándole gracias a Dios por las mismas cosas que le dimos gracias el año pasado.

Estaban construyendo, pero no se estaban moviendo. Babilonia. Si es Dios, hay jornada. Porque el propósito de Dios, es la estatura del varón perfecto, y no una actividad. No es muchedumbre, es una calidad de existencia.

Dios nos ha dado apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, con el fin de perfeccionar a un grupo llamado los santos, para que santos perfeccionados nos traigan la plenitud del varón perfecto en la tierra, hasta que puedan expresar a Cristo adecuadamente en la tierra.

Y tienen que expresarlo en todas sus facetas, no sólo en santidad. Tu santidad no es tu comportamiento, Cristo es tu santidad. Tus comportamientos son trapos sucios ante Dios. Tú sabes la palabra. Él es nuestra perfección. Él es nuestra santidad.

Por eso es que tiene que haber jornada constante. Estamos construyendo, tenemos una campaña, y tenemos otra actividad, y aquí está el drama, y aquí están las danzarinas, ¡Queremos todo eso! ¡Mira lo que hemos hecho! Y eso en sí no sería malo, siempre y cuando produzca la mentalidad adecuada, sino, no.

Si el mensaje que proyecta es el mensaje de un Dios cerrado, fuera. ¡Mira! ¡Salió el nuevo CD de ese cantante tan famoso! ¿Y la letra qué dice? Si la letra de ese nuevo CD de ese cantante tan famoso no produce la mentalidad de Dios, fuera.

Así es. La música es un componente activo de la mentalidad de la iglesia. La gente discute escatología sin saber leer. ¿Por qué la discutes? ¿Por qué la cantaron? Usemos las canciones para enseñar.

Los salmos. Los salmistas fueron elegidos en la época del Antiguo Testamento para educar a la nación, no para cantar. Las canciones deben proyectar la próxima fase del plan de Dios. De manera que es imposible ser salmista sin saber qué es lo que exactamente está haciendo Dios hoy.

Dios no está haciendo necesariamente lo que tú estás viendo en tu lugar de residencia. Esa, en todo caso, es la parte que tú estás experimentando: Pero para saber lo que está haciendo Dios tendríamos que buscar un común denominador global.

Construir sin avanzar hacia adelante. Suena lindo, me bendice, pero no me lleva a ninguna parte. Babilonia. Ellos se establecieron en el medio del desierto. ¿Qué haces en el desierto? En el desierto, el agua no cae directamente. El agua caía en el río. Y el río más cercano les quedaba lejísimo.

Entonces tenían que usar bombas humanas, para bombear el agua hacia la ciudad. Babilonia no recibe revelación directa de Dios. La idea del tiempo, después que viene por bocas humanas, ya trae sabor a hombre. No reciben directamente, no son pioneros.

Por eso, la única solución que tienen las iglesias que están en el desierto, es juntase con otras iglesias que no están en el desierto. Hay iglesias-fuente, que producen. Hay tal cosa como mensajes que son nacidos y producidos en el espíritu de un hombre y son todo Dios. No son producto de haber leído un libro o escuchado un audio o visto un video.

Así que ahí donde llega el agua por esfuerzo humano, pierde su frescura y su habilidad de producir el mover de Dios. Son mensajes que ya están diluidos por el conocimiento humano. Deuteronomio 11. Aquí, Egipto representa tu previa fe o tu previo conocimiento.

(Deuteronomio 11: 10) = La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto, (La tierra de Egipto, aquí, es tu previo entendimiento de Dios. Será el mover carismático, la fe, la prosperidad, santidad, pentecostalismo, no sé dónde andas tú. Egipto representa tu previo conocimiento) de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.

Un mover que sólo produce hortalizas, es un mover que sólo produce tus intereses personales. DE allí estamos saliendo. ¿Hacia dónde?

(11) La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, (No de llanura) que bebe las aguas de la lluvia del cielo; (No de la tuya); (12) la tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; (No eres tú el que la cuida, es demasiado grande.) siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.

Es mucha la gente que le tiene temor a esto, porque acá quien gobierna es Dios. Es demasiado profundo para estar bajo tu control. Y ahí es donde mucha gente tiene temor. Si saco las manos se me va todo a cualquier parte. Si quitas tus manos y se te daña, es que estuvo dañado todo el tiempo.

Estaban construyendo la torre para alcanzar los cielos. Esto nos habla del deseo de una falsa elevación. Ambiciones que son satisfechas por ministerios humanos. La palabra “torre” significa “hacernos importantes”. Gente que quiere ser reconocida, magnificar, hacerse de reputación.

Por eso es que no pueden seguir a Dios, porque para seguir a Dios lo primero que debes aceptar perder es tu reputación. No hay nadie en la Biblia que, luego de seguir a Dios, haya podido mantener su anterior reputación.

¡Estoy muy afligido, hermano! ¡Cómo iglesia estamos perdiendo reputación! – No le hace. ¿Perdiendo reputación con quién? Es por ese motivo que hemos creado títulos y vestimentas externas. Y eso siguiendo una moda casi calcada, casi estricta, muy similar al catolicismo romano.

Nos vestimos, adornamos y diagramamos de un modo para poder demostrar externamente que tenemos una autoridad que carece de sustancia interna. Es un mover falso que viene a sustituir al de los verdaderos apóstoles, que normalmente no tienen fama porque son fundamento. El fundamento de la casa nunca se ve, porque la casa está encima de ellos, pero son los que la cargan.

En la Biblia, los apóstoles nunca son famosos. En la Biblia, los apóstoles fueron presos políticos. “¡Soy apóstol, tengo veinticinco iglesias!” – Con todo respeto, yo cuestiono ese apostolado. Torres; quieren construir torres.

Hay un problema; Babilonia está tratando de alcanzar los cielos, cuando la verdadera ciudad desciende del cielo. Babilonia trabaja de abajo para arriba, y la nueva Jerusalén trabaja de arriba para abajo. Babilonia es cualquier cosa que rechaza el presente mover y hablar de Dios. Lo que Dios está diciendo hoy, lo rechaza.

Sustituye piedras con ladrillos. En 1 Reyes está la construcción de Salomón, que tipifica la paz del reino, que es lo que representa a nuestros tiempos, donde estamos tratando de producir una paz que solamente se declama y hasta se predica, pero no existe como tal.

 Lo que no siempre tenemos en cuenta que una paz sólo se produce como consecuencia de una guerra, no por discursos bonitos y emotivos. Por eso Cristo dijo que vino a traer una espada, y a dividir casas. Siempre pensé que si Cristo estuviera activo y ministrando, hoy, nadie lo invitaría a su iglesia.

Babilonia edifica con ladrillos. Y el ladrillo es hecho por moldes. Tiene que ver con clones. Viste a uno los vistes a todos. Se visten igual, cantan las mismas canciones, tienen los mismos programas, oran con las mismas palabras e inflexiones en la voz y repeticiones clásicas. Ladrillos de moldes.

El problema grave con el ladrillo es que no está entrelazado. Si le das a uno se cae uno. Las piedras no, le pegas a una y si logras tumbarlas, es porque se cayeron todas. Conforman una singularidad conforme a las propiedades de cada una.

Y son amarradas por fricción, no por mezcla. Ladrillos nos habla de que la relación es sintética, es política. La piedra, no. La piedra da relaciones por fricción, o sea: es una unidad real. Los ladrillos se hacen con moldes, es más fácil. Creamos un sistema, y graduamos a cinco mil todos los meses.

La piedra no, una a una. Ahí está el árbol, ahí está el tronco. Te vas más atrás, miras el tronco, descubres a ver qué figura trae ese tronco. No le impones una visión, sino que extraes lo que él ya trae adentro. Singularidad de expresión, en cada ministerio y en cada miembro. No somos todos iguales.

Singularidad. Multiforme sabiduría. Diversidad de dones. Diversidad de ministerios, eso es Dios. Babel no construye con piedra porque su ambición radica en el número. Por eso utiliza ladrillos. Entonces construyen con una velocidad casi imposible de sostener luego en el tiempo.

Cuando llega la tormenta se cae. ¡Y se cae! Y no dice “si viene la tormenta”, dice “cuando venga”, así que la tormenta ya está garantizada. No queremos ladrillos. Pregúntate de qué está construido tu ministerio. Pregúntatelo.

¿Tú estás hecho con moldes o estás maximizando el potencial que Dios te dio? La palabra te dice que instruyas al niño ¿En qué camino? En el camino del niño. Dice que debes instruirlo en su camino. ¡Es que yo quiero que sea abogado como yo! ¿Ah, sí? ¿Y si fue formado para ser mecánico? Su camino.

Si se lo impones o se lo exiges, como tantos padres lo han hecho, lo que vas a conseguir es que sea un pésimo abogado y que jamás pueda ser el excelente mecánico que estaba capacitado para ser por talento propio.

¿A cuánta gente le ha pasado esto? Abogados o médicos mediocres pero capaces de desarmarte un automóvil y arreglarlo de lo que sea. Podría haber formado una enorme empresa mecánica y eso le hubiera posibilitado llegar con la palabra de Dios a los sitios más recónditos, pero no pudo ser porque tú lo hiciste abogado de un estudio jurídico sin trabajo, a menos que lo cautive la delincuencia.

No se trata de estar formando gente con entrenamiento adquirido para manejo de la palabra, se trata de encontrar gente llena de Dios. Si Dios necesita un predicador, Él se encarga de sacarlo de donde esté. Así me sacó a mí de la ignorancia total para traerme a hacer esto. Gano de arena que suma. Minúscula célula del cuerpo. Pero miembro de Su cuerpo y Su Reino, nada menos.

No queremos más iglesias clonadas y diagramadas, queremos hijos de Dios en adoración en espíritu y en verdad. Hay una iglesia en cada esquina de la ciudad, y la ciudad sigue igual; ¿Cómo te lo explicas? ¿Cómo explicamos al incrédulo que en cada esquina hay una iglesia y la ciudad se sigue degenerando, corrompiendo y drogando?

Es más que obvio que hace falta una reforma. Triste realidad. Bloques. Los bloques son hechos por hombres. No hay relación, no hay individualidad. La palabra dice que nosotros somos piedras vivas, no bloques ni ladrillos.

¿Por qué nos llama piedras vivas? Porque los edificios del Señor se construyen de piedra, porque esa es la única construcción que garantiza permanecer para siempre. Cuando tú edificas con piedra, estás edificando transgeneracionalmente.

Estás edificando algo que es más grande que tú y que no es para ti. La gente son ovejas del Señor, no tuyas. A ti, si eres ministro, te tocará acompañarlas durante una parte de sus vidas. Tu ministerio es exactamente la longitud de tu vida, no un seminario.

Y construyendo para Dios, no para ti. ¿Por qué me dice esto, hermano, si yo apenas soy un simple espectador? Porque tal vez puedas ser uno de los elegidos para conducir y ser punto de referencia mañana. Si fue capaz de hacer algo útil conmigo, no dudo que también podría hacerlo contigo.

Se pasó aquel tiempo donde predicábamos para toda la iglesia y luego, en un apartado especial, algo más fuerte para los líderes. Hoy ya no hacemos esa diferencia. Al menos los que anhelamos Reino. Los mensajes, sean cuales fueren, siempre son para todos por igual, lo entiendan o no lo entiendan, lo crean o no lo crean. En tiempo y fuera de tiempo.

Motivados por grandeza personal. O sea que lo que impulsó la Torre de Babel, fue competencia. Orgullo humano, indulgencia. Otra cosa que significa Babilonia es desparramar, desplazar. Causar división. Provocar y difundir confusión. Tener pensamientos no coherentes.

(Jeremías 39: 1) = en el noveno año de Sedequías rey de Judá, en el mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejército contra Jerusalén, (Contra la iglesia) y la sitiaron.

(2) Y en el undécimo año de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve días del mes se abrió brecha en el muro de la ciudad. (Nota como Babilonia le pone sitio a la iglesia. Aquí Jerusalén es la iglesia, observa el procedimiento.)

(3) Y entraron todos los príncipes del rey de Babilonia, y acamparon a la puerta de en medio; Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsequim el Rabsaris, Nergal-sarezer el Rabmag y todos los demás príncipes del rey de Babilonia.

(4) Y viéndolos Sedequías rey de Judá y todos los hombres de guerra, huyeron (Todos los hombres de guerra huyeron, todos los hombres de guerra huyeron) y salieron de noche de la ciudad por el camino del huerto del rey, por la puerta entre los dos muros, y salió el rey por el camino del Arabá.

(5) Pero el ejército de los caldeos los siguió, y alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó; ¿Dónde lo alcanzaron? En llanuras, si estuvieran en elevaciones, no los alcanzan.) y le tomaron, y le hicieron subir a Ribla en tierra de Hamat, donde estaba Nabucodonosor rey de Babilonia, y le sentenció. (Nota que Babilonia sí estaba alta).

(6) Y degolló el rey de Babilonia a los hijos de Sedequías en presencia de este en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia a todos los nobles de Judá.

(7) Y sacó los ojos del rey Sedequías, y le aprisionó con grillos para llevarle a Babilonia.

Fíjate; en primera instancia, te pone sitio. Luego te penetra. Y luego, ocupa las puertas. Te sitia, te penetra y ocupa las puertas. Babilonia se mete en el ADN de la iglesia. Se mete en la psiquis de la iglesia. Babilonia no es algo que acontece en un culto, es algo que ya viene en el procesador de la computadora del ministerio, y afecta todo lo que la iglesia hace.

Normalmente viene en forma de doctrina. Es su suero. Se mete al epicentro de tu vida. Por eso es que necesitamos fundamento apostólico. Eso no es un ministerio. También es algo que va en el procesador de la computadora: antivirus.

El fundamento apostólico es el antivirus de la religión. Porque son simétricamente opuestos. Cuando entiendes los propósitos y los patrones de Dios, y el suero entra, algo suena adentro como si fuera una alarma y no lo permite.

En el verso 13 llevan a los príncipes. Babilonia busca a la gente que tiene potencial en la iglesia. Se llevan a los príncipes. Te sacan de tu fortaleza, te sacan de tu ciudad, o sea: el área donde tú eres fuerte, Babilonia te hace salir  de ahí.

Me contaron de un caso de un ministerio que tiene a un hombre joven como pianista, que en su juventud pensaba estudiar ciencias económicas porque tenía un enorme talento para eso. Pidieron consejo pastoral y le dijeron que no, que mejor pensara en algo para servir al Señor porque Cristo venía ya.

Entonces él tomó la decisión de ponerse a tocar el piano en lugar de ir a la universidad. Si Cristo venía ya, mejor era que lo encontrara tocando el piano en la iglesia y no estudiando economía. Hoy tenemos un pianista mediocre en lugar de un economista brillante que estaba capacitado para ser.

Babilonia hace eso. Destruye familias, destruye matrimonios, destruye el futuro de tus hijos, con conceptos errados de Dios. Te saca afuera. Dice que te lleva fuera de tu ciudad, fuera de donde estás acostumbrado a operar. Te saca de donde Dios te ha hecho, para convertirte en otro bloque más.

No hay cosa que produzca más cosquilla que ver a un latino varón, que por naturaleza somos más rústicos que suaves, comportarse en la iglesia como si fueran mariposas escuálidas. ¿Quién les enseñó que eso es santidad?

Entonces, un domingo por la mañana, ese hombre va rumbo a su templo y se encuentra con un amigo de la infancia. Le habla un rato y, finalmente, le dice que tiene que convertirse a Jesucristo y venir con él a la iglesia. El amigo lo mira con afecto pero con firmeza y le responde: ¿Para pasar a ser como tú? ¡No, gracias! Testimonio.

Nadie dice que debamos ser brutos, pero sí que debemos ser auténticos. Porque de otro modo siempre vamos a estar los mismos allí. El tiempo cambia, pero nuestra estructura, no. Los vientos podrán soplar en otra dirección, pero nuestra estructura es la misma.

Entramos al tercer milenio, y seguimos construyendo iguales. Te exponen la ciudad, te dejan una generación de referentes sin visión. ¿Qué tenemos que hacer para vencer estas posiciones que a veces se manifiestan en nosotros mismos porque es lo que estábamos acostumbrados a hacer?

(Salmo 137: 4) = ¿Cómo cantaremos cántico a Jehová en tierra de extraños?

(5) Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza.

(6) Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría.

Aquí hay una implicación negativa de donde puedes extraer un principio positivo. Dice que como puedes cantar un cántico en tierra extraña. Eso lo dijeron cuando estaban en Babilonia. Lo que esto significa, es: que no seas impactado por Babilonia y que no se te olvide Jerusalén.

Que no se te olvide el verdadero principio de Dios. Mantén tu mente fija en lo que Dios quiere hacer. Daniel tuvo que hacer eso. Daniel estuvo en Babilonia. Y uno dice: ¡Oh, qué linda la gracia de Daniel! ¡Cómo Dios bendijo a Daniel! Daniel tuvo que vivir una vida estratégica, y él tuvo que, deliberadamente, planificar estratégicamente cómo la iba a hacer.

Él, deliberadamente, se negó a ingerir los alimentos de Babilonia. Él, deliberadamente, construyó una ventana en contra de la póliza, y la puso mirando hacia Jerusalén. Deliberadamente, a la hora que él sabía que lo iban a estar mirando, oraba en contra del decreto. Hay veces que para establecer el principio de Dios, tienes que construir tu vida deliberadamente. No tropieces con el mañana, diséñalo.

¿Qué vas a hacer en cinco años, y cómo piensas llegar? Anótalo, e invierte en eso. ¿Cómo voy a prosperar mi familia? No tropieces con mañana, Babilonia es así. La ciudad de Dios, no. Si yo descubriera que luego de escucharme durante un año no has crecido, te sugeriría que no me escuches más y vayas a buscar a otro.

Babilonia no tiene jornada, los hijos de Dios, sí. Luego se nos dice que se le pegue la  lengua en el paladar si no se acuerda de Jerusalén. Eso significa que debes mantenerte en el propósito. Y dice que exaltes el propósito de Dios sobre todo asunto en tu vida.

Milita por la consumación del propósito de Dios. Juan 4 dice: mi comida es hacer y terminar la obra de Dios. Mi comida, mi combustible, mi inspiración, mi inercia, mi nutrición, lo que me levanta cada mañana, lo que me hace ir a trabajar, lo que me señala claramente con quien me caso, lo que me dicta cuántos hijos tengo, es hacer y terminar la obra de Dios.

No tengo dos vidas, sólo tengo una. Es la obra de Dios. Yo no visito la obra de Dios, soy la obra de Dios. Babilonia viene a la iglesia, Jerusalén es la iglesia. Satanás no tiene problemas en que hagas lo que mejor te parezca, pero lo que no quiere es que termines.

Ve a la iglesia todo lo que se te ocurra, pero no termines. Canta, lee tu Biblia, danza, haz lo que quieras, pero que no se acabe tu jornada. Ten la forma de la mejor manera, pero no el poder. Por eso esa tristeza que inunda tantos ojos.

No te acostumbres a esa vida mediocre, compárate contigo mismo, no con el vecino. Y si no te gusta lo que ves, cambia. Si a ti no te gusta tu condición presente, me temo que vas a tener que hacer algo diferente para cambiarla. Porque haciendo lo mismo, no se llega a resultados diferentes.

Porque si tú haces una encuesta, verás que la mayoría de la gente quiere un resultado diferente. Pero esa misma mayoría después te demuestra que no quiere cambiar. ¿Queremos un mañana diferente? No te queda otra que cambiar el hoy.

Todo lo que estábamos haciendo hasta hoy tiene que cambiar, para que lo que hagamos mañana sea diferente. Y el cambio siempre es incómodo. Requiere disciplina, apoyo moral, fuerza, volver a aprender. Es complicado, pero si no lo hacemos, tenemos garantizado que mañana será exactamente igual a hoy.

Olvídate de la doctrina. En tu casa va a hacer igualito que hoy. Si en tu trabajo tú no cambias lo que estás haciendo, no te actualizas o aprendes algo nuevo, dentro de cuatro o cinco años te van a bajar el salario. Y eso, en el mejor de los casos. No declaremos el peor.

No hace falta profetizarte. ¿Cuántos ven que el cambio es necesario? Es el curso natural de la vida. Cambio constante. Todo lo que tiene vida, cambia. Los hijos, las flores, los animales, crecen y cambian. Hasta las estaciones del año cambian.

Y si todo cambia, lo más lógico y coherente sería que la iglesia también cambiara. Pero no está ocurriendo, ¿Será porque está dormida? ¿O porque está moribunda? Si la iglesia está viva, entonces cambia. ¿Me ayudas a ayudar a que cambie? Sólo acepta y cree esto, luego ponlo por obra, y finalmente repítelo textualmente. No me debes nada.

Finalmente, rompe los límites establecidos por tus antepasados. Ama y respeta aquellos parámetros establecidos, pero ahora rómpelos. Sé más grande que tu padre. Sé más grande que tu madre. El verdadero padre, quiere que sus hijos sean mejores que él.

El verdadero ministro, quiere que su gente ministre y predique mejor que él. Porque el verdadero ministro, ese sacerdote según el orden de Melquisedec, lo que más desea es que mañana tú seas más grande que él. Por grande que él te pueda parecer hoy.

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El Verdadero Avivamiento

Hubo una época en que el crecimiento de la iglesia cristiana en mi país, era notable y manifiesto. Sin embargo, había algo que nos afligía mucho a los que buscábamos algo más que templos repletos de gente bulliciosa y activa.

Cuando veíamos todo ese crecimiento de la iglesia y lo comparábamos con la situación de la nación y, más aún, cuando veíamos el tipo de contribución que la iglesia que tanto crecía le daba al país, nuestros corazones quedaban profundamente entristecidos.

Porque entendíamos que si continuábamos creciendo como lo estábamos haciendo, íbamos a ser la mayoría, pero una mayoría en un país de miserables, una mayoría en un país de corruptos, una mayoría en un país de inmorales, una mayoría en un país vendido a la prostitución, una mayoría que no lograba mostrar ninguna diferencia, una mayoría que no experimentaba en sí misma ninguna diferencia.

Algún tiempo atrás me enteré que un alto porcentaje de los niños que están en las casas de recuperación del gobierno de otro gran país sudamericano, niños de las calles, abandonados, tienen familias evangélicas. Entonces, la pregunta es:

Tú crees en el avivamiento que se predica como evento próximo en tantos lugares? Yo creo en el avivamiento, pero yo no quiero un avivamiento que deje el 45% de los niños en las calles. Tú crees en las visiones? Yo sí creo en las visiones y revelaciones y en la profecía, pero yo no quiero pasar por un avivamiento que tenga visiones de los cielos, pero no habrá los ojos para ver mala cruda realidad que está alrededor de la vida.

El "avivamiento a la latinoamericana" tiene mucho legalismo pero no conoce la santidad. No puede con lo que debería poder. Debería poder vivir, contentarse, comer y alegrarse. Puede lo que no debería poder, no debería poder mentir, entregar y engañar.

El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel avivamiento lleno de emociones que no tiene ninguna consecuencia profunda de cambio de vida en la existencia de aquel que se encuentra en los cultos. Estamos llenos de caídas en el Espíritu. Yo creo en esto, pero hermanos, mi pregunta no es si tú puedes o no caer en el Espíritu, sino más bien si tú puedes o sabes o no sabes andar en el Espíritu. Caer en el Espíritu es muy fácil; andar en el Espíritu es otro asunto.

El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel avivamiento que le gusta manipular el poder de Dios, pero que no acepta someterse a la palabra del Dios de poder. Este es el peligro moderno, jugar, manipular en el poder del Espíritu y no someterse a la palabra del Espíritu. El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel avivamiento que vibra con milagros extraordinarios, pero que no vibra con la misma alegría en relación a la práctica de la justicia y de la verdad.

He visto en muchos países de América latina, especialmente en el Brasil, que es muy fácil saber los asuntos por los cuales las personas no darán su "amén" o "aleluya". Si tú quieres mimar tu ego dentro de la iglesia tradicional te será muy simple.

Haz una lista de las afirmaciones que si tú llegaras a proclamarlas las personas se pondrían de pie y te aplaudirían. Entre ellas, di que Jesús va a tirar abajo la idolatría, di que Jesús va destruir los espíritus malignos, los dioses de la opresión espiritual. Di que él va a sanar a los enfermos presentes.

Los "aleluyas" van a controlar de tal manera el ambiente, que tú no vas a poder ni siquiera continuar. Pero di que él es un Dios de justicia, que aborrece a los poderosos inicuos, que derrumba a los pastores impuros, que quiere purificar su liderazgo, que está interesado en que los hombres de negocios cristianos no sean inicuos, ni injustos como los demás.

Tú no sacarás, ni oirás un sólo "aleluya" del auditorio. Esto es "un avivamiento a la latinoamericana" que solo tiene "aleluyas" para la lista que les agrada y no tiene "amén" ni "aleluya" para la totalidad de la voluntad de Dios.

El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel avivamiento que celebra los números extraordinarios de los que entran por la puerta del frente de la iglesia, pero que no mira la tragedia de los que están saliendo por la puerta del fondo.

Me contaron un caso tremendo en el que fue secuestrada una joven que militaba y concurría a una iglesia. Dice que se reunieron muchos hermanos a orar por su aparición y que grande fue su gozo cuando a la noche del mismo día de su desaparición, la muchacha fue devuelta a su hogar.

Todos alabaron a Dios juntos por ello, Sin embargo al día siguiente llegó la tragedia. Peor que la noticia de ella había sido secuestrada fue la noticia de quienes la habían secuestrado: eran cinco jóvenes pertenecientes a una iglesia evangélica vecina.

El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel que pone una Biblia en las manos de cada uno de los que entran en la iglesia, pero que no inspira al conocimiento de la palabra de Dios en el corazón de los que llegan. Hermano y hermana, preste atención, cuanto más se transformen las palabras de Dios en un libro, menos se tiene a la palabra de Dios en el corazón.

Tú puedes tener el libro debajo del brazo; puede servirte como decoración de tu espiritualidad; la versión hasta puede denunciar el tipo de actitud teológica que tú tienes; pero la tragedia cristiana es que para nosotros la Biblia es el libro de Dios, pero no hemos tenido la palabra en nuestro corazón. Somos el "pueblo del Libro", no somos el "pueblo de la palabra"

Y más aún, el "avivamiento a la latinoamericana" es aquel que habla de derrumbar a los ídolos paganos de la sociedad, pero es inoperante en cuanto a doblegar el ego auto glorificado de los líderes de la iglesia al Señor de los señores. El avivamiento empieza con el derrumbamiento del ego de los líderes de la iglesia.

El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel que filtra los mosquitos de las más legítimas alegrías humanas, mientras se traga los camellos de las más asquerosas contiendas del poder, manipula las conciencias y no tiene patrones mínimos de ética en la vivencia diaria de la fe. El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel que enseña que cualquier negocio es válido, mientras que el resultado sea la predicación del Evangelio.

El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel que aplaude la visita de las autoridades inicuas a los cultos con más alegría de la que aplaude a la exaltación del trono de Dios sobre los gobernantes inicuos; que da a tales autoridades la palabra con mucha honra, pero que niega darle honra y voz a los santos y simples que aun no siendo frecuentes, están en nuestro medio.

El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel que viene para matar, robar y destruir. Mata porque tiene el placer de vivir; roba porque se le ha robado a los hermanos a través de todo el continente en nombre de la fe; destruye porque hay personas que están enloqueciéndose en nombre del avivamiento de Aquel que dice: "Yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia".

Hace tres meses, una conocida actriz sudamericana estaba siendo entrevistada en el mismo programa secular de televisión en el que estaba un pastor. Y cuando terminó aquel programa de televisión entre los bastidores ella le dijo al pastor: "Fue muy bueno para mi encontrarlo a usted y hablar sobre Dios y Jesús, que es lo más lindo en que se puede pensar, porque yo he tenido una experiencia muy terrible últimamente".

Entonces el pastor le preguntó cuál había sido esta experiencia, y ella le dijo que una amiga de su hija se había convertido en una iglesia evangélica. "Antes de la conversión tenía un cabello hermoso, un lindo rostro sonriente, alegre, lleno de vida, pero después de la conversión cambió completamente. Su rostro está pálido, la cara ya no es bonita, olvidó la capacidad de poder sonreír. "Pastor, ¿Qué hay en sus iglesias que cuando las personas se convierten cambian?".

El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel en el cual se grita mucho, pero no se llora nada; se canta mucho, pero se alaba poco. Se arrodillan mucho, con mucha facilidad, pero se somete a Dios con mucha dificultad; se predica mucho y con mucha frecuencia en contra del pecado, pero se vive con mucha tranquilidad y descaro la práctica del pecado.

El "avivamiento a la latinoamericana" es el que enseña a los cristianos a celebrar su bendita prosperidad material con mordacidad, ironía e impiedad en relación a la miseria de la resaca de la sociedad, sin ningún tipo de compasión para con ella.

No hace mucho tiempo, y por causa de una tremenda tragedia que sacudió a una de las naciones más poderosas de Latinoamérica, algunos líderes de la iglesia se pusieron de acuerdo para brindar alguna ayuda a los damnificados por el evento.

Un afamado pastor, sin embargo, tuvo una respuesta que no sólo lo pinta espiritualmente de cuerpo entero, sino que además pinta la línea conceptual con la que se mueve. Él simplemente dijo: "Dígale a los pastores que yo voy a ayudar en consideración a ellos, porque son hombres de Dios, pero me gustaría que quedase claro que solamente lo hago en consideración a ellos, porque para mí los pobres, miserables, incrédulos no son dignos de mi compasión". He aquí el modelo conceptual de la teología de la prosperidad, que anda por ahí con cara de avivamiento pero que estimula al cinismo, la moralidad, la ironía, la insensibilidad para con los demás.

El "avivamiento a la latinoamericana" es aquel que es ejercido por los líderes evangélicos que prohíben a los cristianos en nombre de la fe a tomar opciones políticamente sanas en la historia, circunscribiendo toda la importancia a la pelea de las regiones invisibles; mientras que ellos mismos son los que hacen maniobras políticas, nada éticas, a fin de favorecerse personalmente de la alienación del pueblo en las instancias más concretas de la historia. Comparto bastante de lo primero, pero deploro lo último.

El "avivamiento a la latinoamericana" es lo que está haciendo crecer mucho a la iglesia en Latinoamérica, pero sin cambiar nada en el continente. Avivamiento que tiene que convertirse en verdadero avivamiento o será nuestra mayor catástrofe en un máximo de veinte años.

Si el "avivamiento a la latinoamericana" prevalece, nosotros tendremos un continente de mayoría evangélica cuyas expresiones de vida serán absolutamente parecidas a las de los grandes períodos de la victoria de la cristiandad en Europa, donde había un rey cristiano, una corte cristiana, una oficialía cristiana, un pueblo cristiano, pero donde también habían las más perversas formas de explotación del prójimo, las más raras aberraciones religiosas, las más descartadas acciones entre la iglesia y el poder.

Y más aún, donde se intenta colocar a Dios al servicio de los intereses grandiosos de los explotadores de la fe, donde la fe rescatada del paganismo circundante se torna un infierno que atormenta la vida de esos rescatados que viven ahora en una desgracia de existencia enferma y sin dignidad.

Mi hermano, mi hermana, sé que estoy diciendo la clase de cosas que nadie interrumpe para decir amén ni aleluya, pero no es preciso ser profeta. No hablo como profeta, ni como apóstol. Ni siquiera hablo como maestro del Señor. Apenas hablo como alguien que tiene los ojos abiertos para ver que la realidad que veo en mi país no debe ser muy diferente de la realidad en otros países.

En materia de avivamiento no hay modo distinto. O sucede a la manera de Dios o muere en la ilusión de la alegría evangélica superficial inoperante. Tú tienes la opción de continuar con el teatro del "avivamiento a la latinoamericana" o temer, temblar y quedarte postrado delante de Aquel que está sentado en el trono. Mi oración es que todos podamos tener una tremenda, impactante y demoledora percepción del trono de Dios.

La iglesia, tal como la conocemos, está atravesando una gran transición, en la que habrá un nuevo enfoque, una nueva estructura, nuevas misiones y nuevos puestos de liderazgo. Esta es la preparación para el futuro. En medio de esta construcción, ¿Dónde nos hemos de mantener? Hay un sentimiento como si el suelo que antes pareciera firme ahora estuviera siendo excavado y tal vez incluso eliminado.

Ya no podemos ver los senderos en los que antes caminábamos. Dios está a punto de desencadenar un derramamiento de Su Espíritu de un modo nunca visto anteriormente, pero al que mucho le ha sido dado, mucho se le requiere.

Para que Dios pueda volver a diseñar Su cuerpo, tenemos que estar dispuestos a soltar los patrones antiguos. Nos hemos acomodado con el modo en que hacemos las cosas, pero el Maestro tiene un nuevo plan. Sus caminos no son los nuestros, ni sus pensamientos los nuestros. Alguien tiene ajustarse, y lo más seguro es que no sea Dios el que lo haga. En Mateo 16:18 nos dan una promesa.

Esta fue la ocasión en que Jesús le dijo a Pedro que edificaría Su iglesia y las puertas del infierno no prevalecerían contra ella. El "odre" actual en la que ha estado funcionando la iglesia no podrá contener lo que viene. Esta reconstrucción es esencial para que Dios pueda hacer lo que tiene que hacer ahora. Es hora de confiar en el Señor de todo corazón y de no apoyarnos en nuestro propio entendimiento.

Parece ser que Dios está desmantelándolo todo. Miramos a nuestro alrededor y decimos: "¡Eh! Todo esto parece estar desordenado", o "¡Esto no va aquí!", y también: "Yo siempre he hecho las cosas de esta manera, no quiero cambiar". La reorganización de personas, ministerios y responsabilidades nos ha dejado perplejos. Dios realmente está haciendo lo que quiere en todo este torbellino.

Cuando algo cae, es porque hay otra cosa que se está levantando. En esta época de reestructuración, no podemos fijarnos en lo visible, porque de lo contrario estaremos desilusionados y llegaremos a conclusiones que no son verdad. Las cosas nunca parecen estar bien cuando se produce una reconstrucción. Esto es lo que atravesaron los discípulos cuando Jesús fue entregado a la muerte. El "Templo" estaba a punto de ser destruido y levantado en tres días. Pero no "parecía" estar bien.

Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba les había dado la señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle. Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. Y Jesús dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron.

Jesús había estado hablando con ellos acerca de todo esto, pero cuando ocurrió, los discípulos estaban confusos y enojados. ¿¿Qué estaba haciendo Jesús?? Habían estado con Él, conversado con Él, el Señor les había enseñado, y ellos lo habían dejado todo para seguirle, ¿Pero ahora, esto? No está bien. Uno de los discípulos, probablemente Pedro, intentó arreglar la situación tomándose la justicia en su mano, y atacó a un siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja. El plan de Dios no se parece al nuestro.

Esta es una época en la que hemos de examinar nuestro propio corazón. Tenemos que descubrir lo que Dios está abordando en nuestras vidas. ¿Dónde tenemos que cambiar? Hay un foco sobre nuestras vidas. Es hora de preguntarnos: En realidad ¿Quién manda? Es un momento en que Dios nos tiene que reajustar y llevar al arrepentimiento por cosas conocidas y por lo que Él nos muestre. David estaba convencido de su necesidad de que Dios lo examinara:

(Salmo 26:1-5) =  Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; he confiado asimismo en Jehová sin titubear.  Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.  Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y ando en tu verdad.  No me he sentado con hombres hipócritas, ni entré con los que andan simuladamente.  Aborrecí la reunión de los malignos, y con los impíos nunca me senté".  Se nos está dando la oportunidad de dejar que el Espíritu Santo obre en nosotros.

Hay ciertas cosas que podemos hacer durante este tiempo de "reconstrucción" divina: 1) Orar los unos por las otras 2) Otras cosas que hemos de hacer es animarnos los unos a los otros. El ánimo vence al temor y aumenta la fe, y de él nace la esperanza. Hebreos 10:23-24 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras".

3) Reunámonos para tiempos de oración intensa. Las oraciones fervientes y eficaces de los justos ponen mucho poder a nuestra disposición. Cuando la gente se une durante una temporada de reconstrucción, se forma un vínculo fuerte. Hebreos 10:25 No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

Dios busca guerreros fuertes a los que les pueda confiar con mucho. Personas que no se rindan cuando las cosas se pongan duras; líderes que gobiernen con Su corazón. Amigos que no critiquen ni encuentren defectos, sino que usen palabras de vida para edificar a los demás; personas que Le dejen formarse dentro de ellos y que caminen a semejanza del Señor.

Estos líderes que están saliendo de la nueva construcción no se rendirán cuando se pongan duras las cosas. Su enfoque es claro y su decisión no tiene igual. Para ellos es "normal" caminar en arrepentimiento, y no devuelven mal por mal ya que el amor gobierna sus corazones. Estos "guerreros" están dispuestos a hacerse expertos en el uso de sus armas de guerra que no son carnales, pero que destruirán fortalezas.

Tendrán un espíritu fuerte pero suave al dirigir a la iglesia a la batalla y poseer la tierra para nuestro Señor. Sus oídos están abiertos a la instrucción, y su dirección es clara: hacer justicia, amar la misericordia y humillarse ante Dios (Miqueas 6:8). Dios está haciendo la construcción para llevar a cabo Sus propósitos. El producto final será increíble. Estamos en una gran temporada de construcción, y cuando termine, Dios habrá hecho Su lugar de morada: en nosotros.

Pablo ya nos habló de la santidad. Dios nos llamó primeramente a ser santos para poder tener un encuentro fresco y cotidiano con su gracia y poder, para poder estar capacitados para servirle.  Leyendo a Jack Hayford en su libro "El poder y la Bendición" Dios trae a nuestras vidas una revelación importantísima para poder mantenernos firmes en esta hora de bendición sobrenatural que se está comenzando a derramar sobre Su Iglesia.

Realmente hemos sido fluctuantes, estamos sobre la cresta de la ola, llenos de gozo y victoria, y al rato nos caemos para ir al más profundo pesimismo, arrastrados por otra ola, la de las circunstancias y la desazón. Hayford cuenta su experiencia al abrirse al espíritu de entusiasmo, pero no solo debemos abrirnos, sino que debemos mantenerlo constantemente, más allá de las pruebas y de las luchas jamás perder la óptica de las promesas de Dios.

(Colosenses 3: 1-3) = Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Si ponemos los ojos en el reino equivocado no podemos mantener en nosotros el gozo, la alegría, la victoria, en definitiva no alcanzamos todo aquello que está reservado para nosotros hoy y aquí, no solo en el futuro glorioso que nos espera en su eterna presencia.

El diablo es especialista en pinchar globos. Pero gloria a Dios que no vivimos bajo una promesa temporal y circunstancial como lo efímero de un globo, sino bajo la gracia eterna de las promesas que no se agotan ni se pinchan con las circunstancias porque vienen del Dios de los cielos.

Entusiasmo deriva del griego entheos, que traducido literalmente significa "Dios está en ellos" o  "Están en Dios”.  (Tehos = Dios; En = estar en). La idea es que si estamos en Dios no perdemos nada de lo que Él nos prometió y tiene reservado para cada uno de nosotros. "En Cristo tengo todo".

Si estamos en Dios nuestra conducta está dominada por El y basada en sus promesas. En resumen el entheos, Entusiasmo vuelve vibrante o dinámicamente viva nuestra existencia con un recurso de otra esfera fuera de lo natural y humano, una esfera de fe, de confianza y de esperanza.

Dios está diciendo en estos días a su Iglesia, "Basta ya de prestar tanta atención a lo temporal y natural, Uds. no son ciudadanos de este mundo que se destruirá y pasara, Uds. son ciudadanos de mi Reino, ocúpense de vivir como tal". Para vivir en la cresta de la ola del gozo y la victoria hay que vivir espiritualmente como el Señor nos invita a ir a "El a beber, ir a Él a calmar nuestra sed, ir a Él para que los ríos corran".

Es imposible sentirse llenos de Dios sin ser desbordados por el rió del entusiasmo, de la
expectativa de ¿Qué hará Dios hoy? "Quiero más, me presto para que fluya más en mí, me preparo para ello, vivo a la espera de ser sorprendido. Vivo en el Espíritu.

Es imposible ser llenos del Espíritu Santo sin dejar de lado el negativismo, el estancamiento, apresados por esta sociedad perversa y su pensamiento inmundo, que permanentemente tiende a apagar la fe.

Es imposible vivir la gloria que Dios quiere derramar si no estamos dispuestos a ser sorprendidos por la gloria de Dios, a romper con las estructuras de la religiosidad y de desprendernos de todo preconcepto y prejuicio para dar lugar a lo que viene de parte de Dios para la Iglesia hoy.

Jesús estaba profetizando sobre este tiempo y del derramamiento del Espíritu Santo sobre la
Iglesia cuando decía "De vuestro interior correrán ríos, no arroyuelos, no pequeñas gotas, ríos de agua viva”.  Algunos se conforman con lo que ya tienen, pero hay más, "Hay más para tu vida, hay más para tu familia, hay más para tu ministerio, porque ríos habla de muchos.”    

Es imposible disfrutar del tiempo que viene sin permitirle al Espíritu Santo que nos colme de su entusiasmo. Dios no hará nada con los flojos, con apagados, Él va a usar a los que por conocerle y amarle se prestan a ser encendidos para vivir cada día en novedad de vida, entregados totalmente a su mover y llenos del Espíritu Santo.

Si me permiten una comparación, el cuerpo humano está formando por un  70% de agua, en nuestra vida tiene que haber un mayor lugar para dejar fluir el agua de bendición, los ríos de Dios. Ríos de adoración – Ríos de testimonio – El rio de los dones fluyendo. – Ríos de misericordia. – Ríos de fructificación. – Ríos de intercesión y oración. – Ríos de  paz y fortaleza. – Ríos de revelación.

Crecer en entusiasmo con Dios y con su obra, espera grandes cosas, no apagues el fuego, no le pongas contención al fluir del Espíritu Santo en tu vida, no dejes que te enfríen las
circunstancias, ni la contaminación del pensamiento del mundo.

Por el contrario vive esperando cada día un milagro, vive cada día un mayor compromiso, vive cada día para ser santo, vive cada día con la expectativa de vivir en el Espíritu, en su presencia, en su dependencia, como si fuera el ultimo, como si mañana viniera El a buscarnos.

Y entonces verás cómo estarás involucrado en el mayor mover de Dios en toda la historia humana. Entusiásmate con Dios, cobra ánimo, gózate cada día, ve a su altar, pasa tiempo con El, búscale de todo corazón, derrámate ante El, llora, ríe, salta, relájate, concédele y veras como Dios no te pasa por alto.

Basta de ser cristianos chatos y aburridos, inmersos en la corriente del mundo, en la queja, en el rezongo, atribulado y vencido. Ábrete a ser sorprendido por Dios y gózate con El, ábrete al espíritu de entusiasmo.

Sé que en este día, sea cual fuere el día porque la Palabra es permanente, hay algunos que están viviendo del pasado, viviendo de obras muertas, atrapados en la historia, que dicen "¡Si supieras los problemas que tengo! ¡Estoy como para entusiasmarme…!".  

Hay otros que han perdido el fuego, algunos que viven en el legalismo. Pero Dios te trajo hoy a este espacio virtual para llenarte de su gloria nuevamente, para que puedas disfrutar de su presencia y sorprenderte con su Espíritu.

Hoy es tu día de restauración, restauración del gozo y del entusiasmo, restauración del primer amor, restauración del compromiso de vivir solo para El. Dios lo hará con aquellos que esperen sus maravillas. Dios usara a todos los que estén avivados,  expectantes y anhelando ver su gloria
Amen…

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¡Escarba la Tierra!

Hemos estado viendo en trabajos anteriores, algunos textos donde se nos habla de la tierra que debemos poseer, que ya no es la tierra del desierto en la que yo cuidaba mi hortaliza, mi campaña, mi ministerio, mis ovejas, mi todo; sino que ahora la tierra que paso a poseer es Dios quién la riega.

Esta tierra es tierra de montes y valles. La mentalidad de la Iglesia que va a penetrar el Siglo XXI es aquella que se lanza más allá de sus muros, más allá de sus gustos personales. La tierra que tenemos que poseer en este siglo XXI, la Tierra Prometida, es una dimensión espiritual, donde los Depósitos Espirituales, no son conductos para el provecho personal.

Lo que nos quiere decir esto, es que "lo que funcionaba antes, ahora no va a funcionar; lo que cuidabas para que no se vaya, se va a ir". En otras palabras “la unción personal” no va a poder regar los montes y los valles, que representan el ministerio global, mundial.

“El ministerio personal” solo puede regar la huertita personal, la hortaliza personal, pero el ministerio global, mundial lo riega Dios. Luego vimos el complemento que se nos hablaba de las dos bestias, que no son otra cosa que los poderes diabólicos que operan en el mundo y dentro de la Iglesia, para detener el propósito de Dios.

Los diez cuernos simbolizando a los reinos del mundo que vienen de los cuatro puntos cardinales contra la Iglesia, y las siete cabezas indicando el poder mundial que se levanta ridiculizando la presencia de Dios en los Siete Espíritus.

Y terminamos hablando del número de la bestia que según Ireneo un discípulo de Policarpo, discípulo de Juan, es el número que resulta de la sumatoria del valor numérico de las letras de la palabra griega lateinoss, que daba como resultado 666, y también el resultado de los 144.000.

Tuvimos mensajes en el que nos decía que es el tiempo de madurez, tiempo de productividad, tiempo de pedir abundancia, de pedir ser madurado, de pedir ser entregado por causa, de pedir no amarse hasta el punto de la muerte, pedir involucramiento en el propósito de Dios, pedir lo que Dios quiere, pedir reforma.

           Y dijimos que "una Iglesia que entiende la labor que tiene a la mano y corre impetuosamente a cumplir esa misión tiene fuerza. Y  que siempre que hay enfoque, viene seducción de gobierno, y gobierno no es solo autoridad sino la influencia de la Iglesia.

Ahora si no te quedas tan solo en la seducción, en la influencia y penetras la comisión, cumples la labor, entonces avanzas, pero la iglesia cuando no sabe lo que está haciendo, no hace nada. Tan solo se asiste al templo, no tiene avance, cada año no tiene nada que contar.

           Ahora quiero volver rápidamente a algo que es muy importante que veamos en Deuteronomio 11:18-19. Aquí dice que las palabras que nos da el Señor, las pongas en los dinteles, en el parabrisas del auto, en la heladera que es lo que más se usa, en todas partes y "las enseñes a tus hijos", como los días de los cielos sobre la tierra", "vénganos tu reino y hágase tu voluntad en Argentina, en México como en el cielo".

Esta es la mentalidad de ese tiempo, una mentalidad que produce paz y que sobrepasa la crisis. Los versos.22-24, me muestran que se tiene conocimiento del perímetro de mi herencia. Esto me da conocimiento de cuál es la zona de autoridad que poseo, para no ministrar fuera de ella, y perder la cabeza.

No es llevar una exposición bíblica, es llevar un mensaje en el (eth) tiempo de Dios a una ciudad, una nación. Fíjate en el verso 25, ¿Quién quiere tener una unción así? Estas son las señales de una iglesia gloriosa, la que va a penetrar el siglo XXI.

           Sabemos que Dios nos va a trasladar de una mentalidad hortaliza a una mentalidad amplia, Isaías 54 nos dice que ensanchemos las tiendas porque van a ser más los de la desamparada que la de la casada. Vamos a Zacarías 10:2, pero antes tenemos que ver el V.3 para entenderlo.

¿Con quiénes está hablando? Con los pastores, y pastores son todo aquellos que tienen la función, no un título, la función de alimentar la grey, a la Iglesia, es decir el "liderazgo de la iglesia", que va desde el Pastor hasta la escuela bíblica". "Castigar‚ a los jefes", a los líderes, el "poimano", la gente que pastorea a la iglesia. Y dice Dios que va "ignorar el liderazgo, va a visitar a la iglesia, a las ovejas y las pondrá como caballos de honor". Dios está  visitando a su pueblo a pesar del liderazgo.

           Ahora si vamos a poder entender el verso.2, "los terafines", es la palabra "ídolos", habla de los jefes del Siglo XXI, no hay popularidad. Terafines, dioses familiares, gente conocida o famosos. En el hebreo se utilizan cinco palabras para referirse a ídolos, 1) semech, es alguien semejante a alguien que no es; 2) atsab, es una imagen, no es realidad; 3) abend, gente con vanidad, es nada, solo es ego, iniquidad, o sea mentalidad hortaliza; 4) eliog, bueno para nada, es un desperdicio, solo Dios habla así.    5) meofeset, un ídolo que aterroriza, los legalistas. 

Los ídolos, los líderes de la iglesia, Dios quiere cambiar la mentalidad porque no quiere que seamos parte de la remoción que va a acontecer y que ya está aconteciendo. Como Zacarías, padre de Juan el Bautista se quedó mudo, la voz y la influencia de la iglesia en el mundo del Espíritu, es nula, cuando Dios saca su rostro de ella.

Existen y siguen con sus canciones y danzas y su música y su culto pero en el cielo no hay registro de eso. La Iglesia del desierto existió cuarenta años pero no vivió. Era la congregación de los vivos muertos.

Dios los cuidó porque los amaba, no porque estuvieran en el propósito, fue la Iglesia más bendecida de todas las Iglesias de hoy día, con milagros, dirigidos en unciones, dirigidos en prodigios y señales, caminaron en prosperidad, en salud divina y nunca estuvieron en el propósito de Dios. Hoy hay iglesias de este tipo que creen que están en el propósito porque andan bendecidos. Bendición no es requisito para andar en el propósito, te bendice porque te ama no porque estés bien.

Dice que son "vanos oráculos", que su predicación no aprovecha nada. Que son adivinos, adivino tiene que ver con soplo humano, porque Dios no adivina. O sea que la fuente de su revelación y mensaje es humana no divina. Fuente equivocada de impartición desde los púlpitos.

"Que han visto mentiras, han hablado sueños vanos", que lo que esperan, jamás ha de ser, es como un espejismo en el desierto. Luego dice "su consuelo es vano", producen en la iglesia una expectación, una esperanza vana, dicen "Cristo viene pronto, no te preocupes que no te va a pasar nada, quédate cómo estás, Cristo ya viene, nos arrebatará y nos librará de todo", de esta manera se produce una esperanza vana, que no prepara a los creyentes para enfrentar las crisis.

No es falso que Cristo viene, sí que viene, pero la crisis ya está  aquí. Consuelo tiene el sentido implícito de arrepentimiento, de cambio de postura, es decir estás triste, el consuelo te trae paz y confianza, y se espera que te pongas alegre.

Ahora, el énfasis del verso es que sus predicaciones, las predicaciones de los ministerios hortalizas, esta predicación hace que el corazón de la gente cambie, que la disposición y sus propósitos cambien para no seguir la transición con Dios.

Su ministración es sugerencia, no hay en ellos orden divino, no hay autoridad, no hay demandas, solo sugerencias, "si quieres venir el domingo", o "si tienes tiempo puedes hacer algo para Dios", o "que les parece si hace esto o lo otro o aquello". Dios no sugiere nada, da órdenes siempre, cuando habla no es para sugerirte nada, es para darte un decreto o un mandato que se debe cumplir, sí o sí.

Si los púlpitos de las Iglesias estuvieran llenos de Dios, no habría tantas sugerencias. Cuando Dios nos habla no nos sugiere porque su decreto es lo mejor, y si no lo llevas a cabo, por tu propia negligencia serás quebrantado.

Como la Iglesia ha estado familiarizada con las unciones que fueron aceptadas en medio de ella, las Escrituras te van a hablar de acuerdo a las unciones que conoces, ellas son el amor pastoral, el amor por las almas, el querer estudiar la Biblia, el querer ir a seminarios.

Es decir familiarizados a la unción de solo tres ministerios, pero al ir aceptando que hay otros dos ministerios, que en este tiempo se han desarrollado, y han sido aceptados, el profético y el apostólico, nuestro ojo comienza a familiarizarse con esta unciones que antes no eran reveladas pero sí están en la Biblia. Y que cuando te das cuenta de ello, ves que es superior y más abundante que las otras unciones. 

Es decir, estos pastores, estos ídolos, estos terafines, que hablan falsos oráculos, visiones mentirosas, sueños vanos y vanos consuelos, cambian el corazón de la gente para que no vayan a la transición, es decir que producen un entretenimiento en la gente para que no avance, producen una apatía en el Cuerpo de Cristo, por un soplo humano de adivinos.

Es por eso que dice "por lo cual el pueblo vaga como oveja", vagar es peor que andar perdido, el que está perdido anda buscando la salida, pero el que vaga ya se acostumbró. Vagar habla de estar fuera del propósito, habla de cristianos que vacilan, es inconstancia en el creyente. Vagar, la palabra del hebreo indica que vagar es algo así como desasamblear, asamblear es juntar, desasamblear es separar. Dividir en piezas el propósito de Dios.

Pero en el verso 3 dice, no importa lo que acontezca, "Jehová de los ejércitos visitará  su rebaño", independientemente de lo que pase "voy a visitar a la oveja". ¡Dios te va a visitar oveja! Prepárate para venir al encuentro con tu Dios.

¿Vemos que pasa con estos caballos de honor? Vamos a Job 39:19. Pregunta Dios que quién es el que le da la fuerza al caballo. "Vestiste…" Cuello en la Biblia siempre habla de la madurez de la bestia, Isaías 10:27, "el yugo será  roto a causa de la unción", habla del yugo que esta  puesto en el cuello del animal y se le unta aceite en el cuello para que el yugo no le lastime el cuello.

Pero el yugo se rompe cuando el cuello madura, cuando el cuello se fortalece y crece el yugo se parte. Esto me indica que la madurez del creyente, es la unción que rompe el yugo, no es el toque del ministro. Esto nos indica que estamos en una era que asusta, como que hasta yo mismo puedo estar asustado, pero no importa ahí vamos.

Vamos al verso 20. "¿Le intimidarás tu como a langosta?". Langosta, siempre en la Biblia representa a demonios.  Dios dice: ¿Lo intimidarás como a un demonio? A una ovejita si la vas a asustar, pero a un caballo ¡No! Por el contrario, el caballo ve un demonio y se relame.

"El resoplido de su nariz es formidable". No se parece en nada a algunas ovejitas de hoy día, que andan por ahí "¿cómo le va hermano? – Bendecido, que Dios le bendiga", en el siglo XXI va a ser muy distinto, van a andar por allí, "¿cómo estás?  –  Snif, Snif, no he comido demonios de desayuno todavía". Sigue diciendo, verso 21, "escarba la tierra", escarba en el valle, no cabe en la hortaliza.

           El terreno al cual Dios te lleva para que cruces y poseas, es terreno vasto, de valles y campos, Dios está diciendo: porque te voy a convertir en caballo para que corras por la tierra, la palabra tierra es la palabra valle.  "Se alegra en su fuerza". Se alegra cuando escarba.

¿Podemos imaginarnos un caballo en medio de la huerta familiar, escarbando las hortalizas? Hay algunos creyentes que están pisoteando los ministerios hortalizas de sus ministros, porque estos creyentes se levantan con revelaciones y no pueden dejar de contarlas y hablarlas, pero que no tienen respuestas de sus líderes.

Bien podemos decir que hay dos tipos de gente que se va de la Iglesia, están aquellos que son rebeldes e inconstantes, réprobos que nunca van a cambiar, son inmaduros. Y los otros son los caballos, que han crecido más allá de lo que llaman su cobertura, de sus ministros, y no encuentran satisfacción en su liderazgo.

No encuentran dirección, penetración en el propósito de Dios y si no salen por la puerta, salen por la ventana o por el techo, son como árbol frondoso que no se detienen, llamados a producir sombra, pero que en la ausencia de un espíritu paterno, causa conflicto, solo un espíritu paterno reconoce que un hijo va a ser más alto que él, y le presta los zapatos.

           Nuevamente verso 21, "sale al encuentro de las armas", el caballo se levanta y dice "voy a buscar alguna lanza para desayunar". El caballo era usado en la guerra. Puedes tener una lanza preparada para el ataque y tener delante a otro caballo con un jinete, con una lanza, y el caballo no se detiene, y va en contra de ella, y los caballos se mira uno a otro, ningún animal corre contra un arma a menos que esté entrenado;  pero en forma natural, el caballo corre frente a las armas sin detenerse. Al caballo tú lo puedes matar corriendo, pero no se detiene.

Veamos el verso 22, "Hace burla del espanto, y no teme", tiras un petardo en la esquina y la oveja sale corriendo, el caballo no, "ni vuelve el rostro delante de la espada", le pones una espada delante del rostro y sigue adelante corriendo.

Verso 23, Le das con todo y sigue corriendo, no puedes hacer eso con otro animal, con un perro no puedes hacer eso. Verso 24.  El caballo es un animal majestuoso, pensemos en un caballo de carreras en el hipódromo, cuando se pasea, el porte de su cuerpo dice: aquí mando yo. Nada me asusta. Soy obediente hasta la muerte. Así es el creyente que penetra el Siglo XXI.

Y no se trata de caballos, a Dios no le interesan los caballos, él está hablando de su gente, de esa generación que debe penetrar el Siglo XXI. ¡Vamos, vuelvan a la realidad y dejen la novela a un  lado! que estaba linda, la novela del caballo, pero la realidad es que Dios no está hablando del caballo: ¡está hablando de ti!

De ti está hablando, sí de ti. Te dice que de oveja (tú no eres una oveja), te va a transformar en caballo de honor; no puedes ser un caballo, pero si te va a llevar a tener ese carácter como del caballo.  ¡Vamos que mañana en tu oración tienes que escarbar, ya no vas a berrear!

Vuelve al verso 24 y 25, como dice el caballo ¡Ea! ¡Yyeejaaa! Dios nos quiere meter en ministerios "caballos". Buenos, son los títulos que les pone Dios, no como hemos acostumbrado nosotros y toda la Iglesia a poner intendente, presidente de diáconos, y cuantos otros títulos se nos ocurren, ministerios de la cárcel, ministerio de niños, ministerio la paloma de la paz, ministerio la santidad que viene del cielo; Dios da otros títulos a aquellos son soplos humanos, estos son ministerios hortaliza, y Dios quiere cambiarlos a ministerios caballos.

De aquí vas a salir con diploma de oveja o con diploma de caballo. No seas una higuera que no da fruto en su tiempo, porque termina maldita por Dios. Pide lluvia en tiempo de lluvia, pide ser transformado en caballo de honor, de guerra, pide no tener espanto de los demonios, pide correr frente a la espada y no vacilar, pide ser obediente hasta la muerte, pide que tu mentalidad no sea de provecho personal, pide entrar en una disposición que vive más allá de un enfoque familiar, que jura ser fiel hasta la muerte y no cambia, que jura hasta en dolor personal pero no cambia, que cuando promete, aunque le duela cumplir, cumple.

           Esta es la oveja que Dios va a buscar, para transformar en caballo de honor. Nos vamos a encontrar con  muchas iglesias, pero que en el mundo del Espíritu no tendrán voz, como le ocurrió a Zacarías, hasta que Dios dé a luz lo que quiere dar, luego les abrirá  la boca para que vean y entiendan, que Dios es Dios.

Había un ministerio llamado Nabot que tenía una herencia de una viña, y el Rey Acab quería comprarle la viña para transformarla en una hortaliza, esto habla de la Iglesias grandes que quieren usar a las pequeñas para su provecho personal.

Cuando la pequeña tenía herencia para productividad social, la grande quería tomarla para su provecho personal. Basta de ministerios hortaliza, de provecho personal, y labremos nuestra mentalidad para el tercer milenio, viviendo con el enfoque de Apocalipsis 12:11, "menospreciando (no amando), nuestra vida hasta la muerte".

Cambia tu manera de pensar, tu mentalidad, labra en ella esa estructura pensante con los depósitos espirituales vigentes. De la misma manera que el caballo es más grande que la oveja, así será más grande el ministerio que Dios está preparando, para los que están funcionando. Al lugar donde vamos es un lugar donde la unción personal no va a tener frutos, sino que necesitamos el favor del Padre.

Es tiempo de cambiar nuestra mentalidad, y no vernos como pequeños, débiles, ignorantes, y faltos de potencial y conocimiento. ¡Somos hijos de Dios! ¡Somos personas del Reino! Tenemos respuestas que líderes de la nación muchas veces no tienen. Somos luz, no tinieblas. Sabemos, sabemos y sabemos. Somos sus Representantes, somos su Cuerpo, somos su Iglesia, ¡Somos sus hijos! Y por lo tanto nos decimos: De tal palo, tal astilla.

Los líderes que no se satisfacen con el mensaje, éstos salen primero. Un líder que sale de debajo de los líderes establecidos, como David, como Samuel, como Juan Bautista, todos salió de donde estaban y se les reunió un grupo pequeño alrededor, que luego termina siendo el liderazgo de todos los que vienen después.

 David fue el Rey de todo Israel, pero todo Israel no se sometió hasta después que fuera reconocido por la totalidad. De Israel los que salieron fueron 400, y la categoría de los hombres que sale es siempre igual, tanto en aquel tiempo como en este tiempo, se meten a la cueva de Adulam y allí aprenden a ser ambidiestros, se tornan tan buenos con la derecha como con la izquierda.

Cuenta la historia que uno de ellos para llevarle un vaso de a David corrió a través del campamento de los filisteos, y con la espada fue abriéndose camino, tomo el agua y con el vaso en la mano, regresó otra vez abriéndose paso con la espada en la otra mano sin volcar el agua, y llego hasta David.

La calidad de este tipo de hombres, está aconteciendo en todo el mundo. En 49 Naciones hay grupos de gente que está experimentando lo mismo que ustedes. Toda la Iglesia está transicionando, pero se puede decir que no hay, en las 49 naciones gente que está sufriendo separación como lo están sufriendo ustedes. Aparentemente no hay gente más adelante, que si las hay no se las conoce.

Así que: Precaución Nº 1. – No ser arrogante. – No parar la nariz, no actuar como que saben más que nadie, ni miren a los otros como que se quedaron atrás, como gente que no sabe, porque no hace mucho ustedes estaban igual. Esto es muy importante porque la unción hay que saberla mantener.

No es que uno sepa más sino que va a pagar el precio para ir primero, para que el resto pueda venir, alguien tiene que ir primero, para que el resto sepa por donde pasar, estamos abriendo el surco, estamos abriendo el camino, luego ellos vienen por uno pavimentado. No sufren para llegar, por eso esto es para el que está llamado. El que siente en su corazón que esta palabra es de él.

 »Sé que esto es lo que Cristo quiere de mí», entonces te juegas con todo. Pero está aquel que tiene cosquillas de predicar, o quiere posición, o quiere revelación, tarde o temprano se disipa, se va, no lo ves más y pasa por ahí.

Debemos entender lo que pasó con Cristo que él fue primero, fue como precursor. Esto significa, »yo voy primero para mostrarte el camino», y en esa transición de salvación él hizo eso, ahora se está viendo la manifestación de sus hijos.

Toda la Iglesia  va a beneficiarse de esto. Sabemos cómo los apóstoles sufrieron, esto lo vemos en el libro de los Hechos, pero ya cuando los apóstoles murieron, la Iglesia era enorme, todos los que no habían creído, ya creían.

Pero alguien tenía que salir y edificar la otra, para que los otros tuvieran a donde ir. No podía salir cinco millones a la nada. Dios manda un escuadrón adelante que prepare algo para que el resto venga. Si usamos la figura de escuadrón de ejército, nosotros somos eso.

No mejor, solo distinto. Porque Dios te da la gracia para hacer eso, el otro no la tiene y no lo va a poder hacer. Lo que hace mal es ver a aquella gente que si tiene capacidad, y que son, y tiene la influencia para que esto se aligere, pero por temor o falta de valor no lo hacen, eso es aparte.

Pero en una forma regular la gente entiende, pero cuando entiende, lo menos que quiere hacer es abrir la boca. Déjame decirte algo, cuando la gente anda diciendo algunas de esas frases que yo digo, »que la nube se movió», »que hay que tener fundamento apostólico» es porque todavía no han entendido el mensaje, todavía no les ha caído el veinte.

                                    Es normal que nos emocionemos con el mensaje, pero esto se va sedimentando hasta que esto se hace una piedra en el espíritu, se hace fuerte, y después ve las cosas normales. Una revelación tras la otra y nadie se alborota. Vivimos ahí. Entonces hay yashab, todavía aquí nadie está en yashab. Entonces es que se está allí en el yashab, es un proceso.

                                    Dios se encarga del resto, yo les deposito, ustedes le echan el agua dándole seguimiento y Dios agrega. Y en un par de años esto va a estar tremendo, va a ser  fuerte. Quiero decirle que están bien. Que no se aquieten, no están solos.

Hemos venido a establecer la Iglesia, a los ancianos, a decretar en el mundo del Espíritu, para que los demonios lo sepan y ya quedaron, bueno vaya a saber cómo. Esto para que no tengan que pelear. Lo único que ustedes hacen es seguir haciendo lo que estaban haciendo e ignorar la guerra.

Para pelear hacen falta dos. No reaccionen a la guerra. No discutan no peleen.  No debatan. No defiendan. Para pelear hacen falta dos. Dejen que peleen solo. Tranquilo. No inviertas tiempo en defensa ni en justificaciones.

Con toda la educación posible salta del escenario y discúlpate y sigue caminando. Es lo mejor que puedes hacer. Que si hay alguna acusación en contra de la Iglesia que sea falsa y que no por intento de defensa abramos la boca y ofendamos a alguien. Que sea siempre falsa. De esa manera estamos manteniendo la unción, porque la necesitamos para penetrar.

                                    Hay tres niveles de guerra, a) defender, b) salir y c) penetrar. Nosotros estamos en el tercer nivel, el de penetrar y ya estamos penetrando. Ya sabemos defender y salir, el que se queda se queda, el que quiera venir, ahí está la silla, siéntate.

Escucha y discierne. Nosotros siempre con los ojos bien abiertos, viendo quién viene y quién no viene. Poro mientras tanto no defiendas nada, tranquilo. No es competencia, ni es guerra, esto es para todo el mundo.

Es que tiene que comenzar en alguna parte. Tienen que salir predicadores de aquí y los que son, mejoren sus dinámicas de predicación, que la idea de esto es que crezcamos y luego enviar. Lo de la escuela también viene. Ya estamos formando algo también. Hay gente trabajando en esto.

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Viendo el Mundo Espiritual

El tema que vamos a estudiar es bastante complejo y delicado. Es delicado por el hecho de que no es fácil expresarlo exponerlo. Y realmente confiamos en que el Espíritu Santo esté allí guiando a toda verdad a quienes lo están escuchando, única manera de que se les enseñe lo que Él desee mostrarnos.

Vamos a ir a la segunda carta de Pablo a los Corintios capítulo tres. Este pasaje es muy interesante porque revela una parte muy singular del ministerio de Cristo. Vamos a leerlo desde el verso seis en adelante.

(2 Corintios 3: 6) = El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica.

(7) Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, (8) ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?

Aquí se está comparando el ministerio del Antiguo Pacto con el ministerio del Nuevo Pacto. Concretamente, aquí se está hablando del ministerio del Espíritu. Te pido que tomes fuertemente ese concepto: ministerio del Espíritu.

(Verso 12) = Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; (13) y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.

(Verso 15) = Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.

Es evidente que algo pasó en el Antiguo Pacto, que provocó que no se cumpliera todo el propósito de Dios. La explicación de eso, está en el verso 14: pero el entendimiento de ellos se embotó. Ese término es muy interesante. Hay una versión bíblica que aquí dice: pero se embotaron sus inteligencias.

Otra versión dice que el entendimiento de ellos, se endureció. Algunas traducciones mencionan la palabra griega poró, que se traduce en algo así como piedras, o petrificó. Se endureció. Se blindó. Dice la versión Reina Valera actualizada que sus mentes fueron endurecidas.

Es tremendo, pero ellos no entendieron lo que Dios quería hacer porque su entendimiento se endureció. Leo de nuevo y ahora completo el verso 14: Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.

Una de las cosas que la religión hace, es embotar la mente. Por una sencilla razón: porque pretende exponer o explicar elementos que son del espíritu. Miren esta presunción: decir Teología. Teología significa: estudio de Dios.

Esto es como decir que podríamos colocar a Dios en un tubo de ensayo, analizarlo y ver cómo es Él. Toda religión que parte de lo natural para explicar lo espiritual, está en un problema. Lo espiritual, se explica espiritualmente.

Es interesante el uso de las parábolas que Jesús hace. Él utiliza elementos cotidianos, de la vida diaria, para exponer principios del Reino de Dios. A eso se le llama parábolas. Pero muchas cosas que tienen que ver con el diseño arquitectónico del Reino de Dios, Jesús no las expone.

La religión trata de utilizar los elementos naturales para exponer los elementos espirituales. Lo que ocurre es que la gente termina con un velo. Puedes darte cuenta que eso pasa aún en la iglesia cristiana de hoy día. La gente habla de cosas que nunca ha experimentado.

Habla de los lugares a los que nunca ha ido. Y el problema es que, a la larga, eso provoca que nuestro corazón y nuestra mente se endurezcan. Te doy un ejemplo. Cuando tú le predicas el evangelio a gente budista, para ellos es muy tremendo entender que alguien hizo algo tan grande a cambio de nada.

Porque la gente oriental está formada para aceptar que no recibe nada gratis. Ellos han sido formados para aceptar que todo tiene un precio. Entonces, para que el evangelio penetre en su mente, tiene que romperse su paradigma cultural, primero.

Lo segundo que pasa es que, tratar de exponer algunos puntos como la encarnación, para ellos es muy difícil. Hoy día nosotros, con tanta tecnología, hay muchísimas cosas básicas que todavía ignoramos. Veamos qué pasó con la ley.

Dios le habló a Israel en términos comprensibles. Les habló de cosas que ellos podían entender porque las veían. Sin embargo, sólo eran una figura de lo que habría de venir. Eso pasó con respecto al cordero del sacrificio, por ejemplo.

Todos estamos de acuerdo que el cordero de la Pascua era una tipología de Cristo. Pero a la larga, hubo más atención en el cordero como animal, que cuando vino el cordero real. La religión pone un velo. Pero el segundo recurso que también pone un velo, es el espíritu de Grecia.

El pueblo griego era un pueblo muy religioso. Ellos no eran paganos. Tenían un sistema religioso tan elaborado que, incluso, tenían un culto a un dios que no conocían. Ellos no querían ofender a ningún dios. Pero cuando tú lees la filosofía de Platón, o los axiomas de Aristóteles, te das cuenta que en el proceso, ellos negaban todo lo que era sobrenatural.

Entonces enfatizaban que el todo del hombre, era el cuerpo. El concepto del alma, nunca terminó de estar plenamente desarrollado por ellos. Y aunque hablaron de eso, nunca llegaron a tener luz al respecto. Una de las cosas más tremendas que ellos hicieron, fue la dicotomía.

Esto significaba que era imposible que estos dos elementos, el natural y el espiritual, puedan vivir juntos. Ahora bien; por el otro lado, ellos desarrollaron sistemas elaborados de enseñanza. La didáctica nació en Grecia. Está ligada a su origen.

La catarsis como método de enseñanza, también tiene un evidente origen griego. Las discusiones, y el concepto de la transmisión de enseñanza por el discipulado, también lo usaron ellos. Se van a dar cuenta ustedes, de que el aporte de Grecia al mundo de hoy, fue una serie de sistemas que han sido aceptados como algo normal.

Por ejemplo, la parte del culto al deporte. Es todo un sistema. Y aquí puedo hablar desde una doble autoridad. La de ser un ministro del Señor hoy, pero haber sido un periodista deportivo ayer. Sin embargo, para los griegos, el deporte era una religión. Ellos hacían todo eso para un Dios.

Después tenemos el sistema homeopático, que hoy día está tan de moda, también es parte de todo modelo. El sistema geométrico. La geometría tenía que ver con el uso mágico de los números. Los maestros de la cábala, utilizarían mucho de la geometría platónica para luego hacer sus estudios.

Ellos sembraron diseños. Aún hoy en día, en los sistemas educativos de una innumerable cantidad de pueblos y naciones, se utilizan activamente diseños griegos. Una de las cosas que hace el sistema griego, es poner un velo sobre el entendimiento de la gente.

Pone un velo entre el cuerpo y el alma. Y pone un velo entre el alma y el espíritu. Y aquí quiero decir algo: Cristo vino a quitar los velos. La demostración de eso está en el verso 16. Dice: Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.

La única forma en que el velo salga, es que la gente se convierta. Pregunto: ¿El pueblo de Israel era un pueblo pagano? No. Ellos conocían al Dios verdadero, pero tenían un velo. Del mismo modo, hay miles de millones de cristianos que conocen a Jesús, pero tienen un velo.

Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Y nosotros hemos utilizado este pasaje para fundamentar que donde está el Espíritu del Señor podemos saltar, gritar o correr. Sin embargo, no se está hablando de eso aquí.

No tiene nada que ver con la alabanza. La explicación de este verso está en el verso 18, que dice: por tanto, nosotros todos, a consecuencia de estar en libertad, a consecuencia de estar delante del espíritu de libertad, por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta, y está comparando a Moisés que tenía la cara cubierta, como en un espejo, la gloria del Señor, somos transformados, de gloria en gloria, en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Te leo algunos versos acá. Por eso todos nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria. Y esto por la acción del Señor, que es el Espíritu.

Este tremendo capítulo que Pablo escribe, está comparando el culto de Moisés; eso quiere decir: el sistema religioso que vino con la ley, con el sistema que vino con el Espíritu. Y nos empieza a mostrar por qué causa uno falló y el otro es mejor.

El principal punto débil del sistema antiguo, es que depende de la mente del hombre. Entonces, los hebreos se hicieron sabios con su enseñanza. Te puedes dar cuenta que los fariseos discutían con Jesús. ¡Mira que presunción más vergonzosa!

Estaban discutiendo con el autor de la ley. Le discutían acerca de los ángeles. Le discutían acerca de la vida eterna, al autor de la vida eterna. Y a pesar de lo que Jesús les dijo, ellos no lo aceptaron. Porque el punto débil del Antiguo Pacto, es la mente.

Por eso es que Jesús va a buscar gente en la cual no haya esa estructura mental. Ninguno de los que él llamó era religioso. Ninguno tenía una herencia religiosa en su familia, más allá de la que podría tener un judío ordinario.

De tal forma que, cuando Jesús les decía algo, ellos lo aceptaban fácilmente. Aun cuando no lo entendían. Anota esto: una verdad es una verdad aunque yo no la entienda. Grábatelo en tu mente, deja que fluya hacia tu corazón, incorpóralo como lema constante.

Porque el hecho de que tú no puedas entender una verdad, eso no significa que sea falsa. Isaac Newton descubre la ley de la gravedad, pero esta existía desde siempre. No es que desde ese día empezó a existir la ley de la gravedad. ¿Se entiende, verdad?

Nota, entonces, que el punto débil muy manifiesto en el Antiguo Pacto, era el entendimiento. Eso está representado en un velo sobre el rostro de ellos. Pero Jesús al morir, rompe el velo. Y fíjate que Jesús tuvo una manera de enseñar muy diferente a los clásicos maestros de la ley de su tiempo.

Esto está expresado en una sentencia que Jesús dice. Hagan lo que ellos dicen, pero no hagan lo que ellos hacen. Ellos hacían muchas cosas que no estaban de acuerdo con lo que ellos creían. Te doy un ejemplo.

Tú tienes la Torá. Esos son los cinco libros básicos de la ley. Pero también está la Mishná, que son una serie de comentarios de la ley. Cuando por ejemplo en un lugar decía de que no se debería hacer un trabajo el día de reposo, ellos se pusieron a discutir por décadas, qué significaba hacer un trabajo.

Por ejemplo: sacar una oveja de un pozo donde se ha caído en un día de reposo, ¿Era un trabajo o no era un trabajo? Otra: ¿Qué distancia podían ellos caminar en un día de reposo? Otra más: ¿Qué cosa era cocinar como trabajo y qué cosa era cocinar sin que se estimara cómo trabajo?

Entonces, aunque la ley son cinco libros, la Mishná es mucho más que eso, que tratan de explicar la ley. Y la gente quedó atada a una serie de conceptos, ya nadie sabía qué pasaba. Un ejemplo: se armaron tres grupos diferentes de judíos.

En este lugar estaban los más ortodoxos; en el otro extremo estaban los más liberales. Un ejemplo: a los ortodoxos, ni siquiera se les permitía peinarse el cabello a las mujeres en el día de reposo. Jesús hace referencia a la tradición, cuando dice: ustedes han invalidado mis palabras por sus tradiciones.

Esa palabra, tradiciones, está ligada a la Mishná. Y para los judíos, la Mishná tenía casi el mismo nivel de autoridad que la ley. Este velo les embotó la mente. Jesús murió, y el velo se quebró; pero no para ellos. Porque es necesario que para que ese velo se rompa en ti, tú te conviertas.

Eso, también debe pasar en nosotros. ¡Es que yo ya me convertí, hermano! No estoy hablando de que seas creyente o no seas creyente, estoy hablando de que tú cambies tu forma de entender la vida de Dios. Entonces, nosotros no practicamos la Mishná, pero tampoco hemos entrado al ministerio del Espíritu.

Que es aquel que Pablo nos describe en 2 Corintios. ¿Cuál es la diferencia grande entre ese antiguo diseño, el de la ley y el de la mente, y el nuevo diseño del Espíritu? Veamos: tú sigues teniendo una mente y un espíritu. Cada parte que tú tienes es vital porque Dios te creó así.

La diferencia está en qué parte es la que tú usas para moverte con Dios. Uno puede, -por ejemplo- entender mucho de Dios leyendo la Biblia, pero hay cosas que uno puede entender de Dios, sencilla y simplemente adorando a Dios.

Yo te puedo asegurar que jamás nos enseñaron que en la adoración uno puede estar aprendiendo. El punto es: ¿Cuál es el lugar que ocupa tu espíritu en tu culto a Dios? Esto es vital, porque tú tienes un diseño con el que Dios te creó, y cada parte que Él ha puesto en nosotros, tiene una función. Cualquier miembro del cuerpo que tenga problemas, afecta al resto; como sucede en lo natural y físico.

Cuando nosotros venimos a Cristo, nuestro cuerpo tiene la vida biológica normal. Tenemos una vida a través de nuestra psiquis. Esto es lo que se denomina como nuestra capacidad cognitiva, donde está involucrado todo nuestro ser como persona.

Y nuestro espíritu está en una situación, digamos, de stand by. Si tú cierras tu ordenador portátil, de inmediato ese equipo entrará a operar en un modo stand by. Se acciona un interruptor y se apaga, pero no totalmente. Queda en estado latente, o stand by.

Eso es diferente a pulsar el botón de apagado. Cuando un equipo está en stand by, está funcionando, aunque no está activo. Escucha bien lo que te estoy diciendo: está funcionando, aunque no está activo.

Entonces, por ejemplo, si lo dejamos dos días en stand by, vamos a revisar la batería y encontraremos que está a la mitad, ya se desgastó bastante. Entonces tú dices: ¿Por qué está así si no he usado el equipo? Porque al estar en stand by, hay procesos que están ejecutándose, pero de modo invisible.

La única señal es una pequeña luz que va a parpadear y va a dar a entender que el equipo está en stand by. Cuando una persona sin Dios viene a Dios, la única parte activa de su espíritu es su conciencia. Esa es la única parte que está activa. El resto de su espíritu, está en stand by, en espera.

Es como aquel viejo y muy conocido cuento infantil de la Bella Durmiente. Esa hermosa doncella no está muerta. Pero tampoco está viva. No está corriendo, no está comiendo. Está como dormida. En el cuento tiene que venir el amado y darle un beso para que ella despierte.

Tú abres tu computadora, aprietas cualquier tecla y listo, se activa. Es como si la Bella Durmiente que hay en ti, es tu espíritu. Entonces, cuando uno viene a Dios, se da cuenta que percibía a Dios. No conocía la Biblia, no tenía un entrenamiento religioso, no vino de un hogar cristiano, pero algo de él tenía hambre de algo que no conocía.

Y algo en él le decía lo que era recto y lo que no era recto; lo que le era permitido y lo que no le era permitido. Esa es la conciencia del hombre. Que está en una parte del espíritu que se une al alma de una manera muy interesante.

Una de las cosas que vamos a ver en los próximos años, es una generación de personas a quienes ya no les funciona la conciencia. Y eso se llama impiedad. La palabra piedad significa “amor y respeto por las cosas de Dios”. Imagínate a un indígena de una selva perdida que jamás ha ido a un colegio. Mata un animal para comérselo, pero le da gracias al sol por haber hecho esto.

Le pide permiso a la naturaleza para hacer eso, y luego le pide perdón al animal muerto porque se lo está comiendo. Hay un temor lleno de ignorancia pero pleno en reverencia, hacia algo que él sabe que es mucho más grande que él.

La impiedad, en cambio, nos habla de que ni siquiera hay ese nivel de entendimiento del mundo espiritual. Esa generación de gente, ya está caminando entre nosotros. Y nuestros hijos van a confrontar con esa generación.

Hace cuarenta años atrás, una mala palabra salía de una persona, y no faltaba quien decía “¡Ay, Dios mío!” y conforme a las costumbres culturales se persignaba o se hacía la señal de la cruz. Con todo el velo de la religión había, sin embargo, cierto grado de respeto o reverencia a Dios.

Hoy día estamos llegando a vivir lo que dice Judas: gente que blasfema contra las potestades superiores en ignorancia. Esta parte del espíritu que se llama conciencia, está muy ligada a la mente que está en el alma. Eso quiere decir que después de mucho tiempo, la mente puede afectar la conciencia.

La mente puede convencer a la conciencia de que eso que está pensando, es correcto. Eso se da, por ejemplo, a través del embotamiento de los sentidos. Pero hay otras formas en que la conciencia es alterada. Por ejemplo, volvamos al ejemplo de una computadora.

Hay una parte de tu computadora que viene programada de fábrica. Y por una de esas grandes casualidades del destino, se llama “bíos”. Es una sigla en inglés que significa Sistema Básico de Entradas y Salidas. Ese es un programa que está físicamente grabado.

O sea que es un chip que tiene sellado la programación física. Por eso, cuando tú enciendes tu máquina enseguida te salen mensajitos, cifras, números. Ese es el “bíos”. Un virus no puede afectar un “bíos”. ¿Por qué? Porque es una grabación física.

Mientras que por su parte, el virus, es sofwart, es un programa. Tú puedes apagar tu computadora y todo se te va a borrar, pero no el bíos. Pero yo puedo abrir la máquina, tomar un imán y acercarlo al bíos. De ese modo empiezo a afectar físicamente lo que está grabado físicamente. Y puedo dañar el bíos.

La conciencia puede ser afectada. A través de la mente, a través de los traumas. En algunas guerras de etnias se utilizaba un mecanismo atroz. Los vencedores obligaban a sus vencidos a asesinar a sus familiares. Y estos debían hacerlo para no ser asesinados ellos mismos, pero después salían y mataban a cualquier cosa que se les cruzaba en su camino, ya que se les había afectado tremendamente la conciencia.

La conciencia es como un dique, que va soltando el agua de un modo controlado. Por ejemplo: una jovencita que no sabe nada de Dios, sin embargo sabe perfectamente que no puede tener relaciones sexuales con cualquier persona.

No es cristiana, pero lo sabe. El trauma pone un explosivo en el dique. Se quiebra todo, y el agua sale en cantidad. El trauma puede afectar la conciencia de una persona. Entonces el cristiano está ya caminando con Dios, pero tiene un velo delante de él. Porque tu espíritu no se despierta completamente en todas sus funciones.

Vuelvo al ejemplo de la computadora. Tú tienes en la tuya cualquiera sea, un dispositivo para utilizar CD. Tú tomas un CD y, pese a que no sabes en qué lugar específico está el programa que le permite operar, tú buscas el dispositivo que cada máquina tiene para ello.

Cuando tu computadora detecta un CD, automáticamente comienza a girar y empieza a leer la información que ese CD trae. Si el dispositivo está vacío, esto no está funcionando. Está dentro, es parte del equipo. Pero no está funcionando, hasta que sea necesario.

Entonces tu espíritu tiene partes que no están funcionando, hasta que algo se introduce en él. Hay áreas de nuestro espíritu que se despiertan con la adoración. Cuando la adoración simplemente es mental, no funciona tu espíritu, funciona tu alma.

Por eso es que Jesús dice que Dios busca adoradores EN espíritu. Y la palabra EN, en griego, es “dentro”. O sea que uno tiene que entrar en el espíritu, para que Dios reciba esa alabanza. Es muy importante esa palabra “en”. Nos habla de sumergirnos en un recipiente mayor, y perdernos dentro.

La adoración, cuando es EN el espíritu, empieza a despertar áreas dormidas en nuestro espíritu. Eso empieza a provocar, por ejemplo, que tú empieces a percibir que hay cosas que están ocurriendo a tu alrededor que nunca antes las habías visto. La adoración.

La segunda cosa que produce el despertar del espíritu es la impartición por comunión. Supongamos que estás en un avión y te toca sentarte al lado de un tremendo profeta de Dios que tú no conocías ni sabías que lo era.

Ni siquiera habías hablando con él. En un momento dado y en pleno vuelo, tú estás dormido y él también está dormido. Pero el espíritu de él que tiene el carácter de Dios es un dador incontenible. Dios es un dador de misericordia, de amor y de dones constantemente.

Y nuestro espíritu tiene su carácter. La parte más linda de nosotros es nuestro espíritu. El problema es que tenemos la otra parte, como en aquella vieja película del hombre y la bestia. Y te puedo decir que es la bestia la que más se hace ver.

Resulta ser que el espíritu de ese profeta mira tu espíritu y tu espíritu está dormido en esa área. Es allí, entonces, cuando su espíritu todo comedido, comienza a soplar vida en tu espíritu. Conscientemente, tú estás dormido, pero empiezas a tener un sueño.

Realmente, el sueño es el idioma del alma. Y allí empiezas a soñar cosas que son un reflejo de lo que tu espíritu está pasando en ese momento. Eso es lo que muchos denominan como la compañía de profetas. Fíjate que aún alguien tan duro como Saúl puede terminar profetizando entre profetas.

Porque hay algo que automáticamente hacen nuestros espíritus. ¿Saben qué hacen? Se compactan, se funden en uno, se unen. Porque el espíritu del hombre no ha sido diseñado para estar solo. Entonces se une. Automáticamente.

Por eso es que cuando pedimos al Señor que nos una en un mismo espíritu, oramos mal, ¡Ya lo estamos! Sin embargo, esto tiene un claro peligro, y es unirse a la persona equivocada. Así como la cercanía a las bacterias nos puede contagiar una enfermedad, así también nuestro espíritu puede ser afectado por el espíritu de otro.

Cuando alguien está entrenado en esto, es cuando aprender a gobernar sobre su espíritu para que, aunque estemos juntos, él se quede dónde está. Ponemos una barrera. Por eso digo que la impartición sí es poderosa. Entonces Saúl cae con la compañía de los profetas, y el pobre piensa que él es el profeta, y empieza a profetizar como loco, pero sólo era un efecto de inercia, de estar junto a otros profetas de Dios.

Su espíritu empezó a hacer algo porque lo vio. Te doy un ejemplo: trae un niño a la iglesia. Un niño que jamás pisó a una iglesia. Él llega, se sienta y, ni bien ve que la gente empieza a cantar y a levantar las manos, él va y hace lo mismo de inmediato, sin pensarlo ni un segundo.

¿Por qué? Porque un niño normal, como rasgo absolutamente normal, tiene el de la imitación. Él hace lo que ve hacer, es normal. Cuando tú te juntas con gente de intercesión, que tiene la capacidad de escuchar a Dios claramente, automáticamente tu espíritu aprende cómo se escucha a Dios.

Porque tu espíritu anda todo el tiempo en acción de aprendizaje. Yo te aseguro que no vas a levantarte de donde ahora estás de la misma manera que te sentaste antes de escuchar esto. Aunque entiendas apenas la mitad de lo que estamos hablando, tu espíritu estará agarrando el todo.

Por eso es que siempre he dicho que los tiempos de adoración de ninguna manera pueden ser tomados como rellenos de programa. Es un tiempo en donde tu espíritu estará siendo entrenado. Porque hay un velo que justamente ha sido colocado entre nuestra alma y nuestro espíritu.

Y es ahí la importancia de que este velo sea quebrado conforme a cómo está en 2 Corintios 3. Debes orar para que ese velo sea roto. Vamos a ir al capítulo 1 del libro de Ezequiel. Vamos a revisar varios pasajes de este libro. Empecemos con el capítulo primero. Ezequiel era hijo de un sacerdote. Se lo llama hijo de Buzi. Sabemos que era parte del cuerpo sacerdotal de Israel.

(Ezequiel 1: 1) = Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron y vi visiones de Dios.

El concepto de profeta, en el hebreo, significa vidente, el que ve.  Y quiero que entiendas esto porque es muy importante. La capacidad de ver el mundo espiritual, es una capacidad que todos nosotros tenemos. Claro que el problema que tenemos aquí es definir qué es lo que significa ver.

Te lo explico así: si tú no hubieras visto nunca el mundo espiritual, tú nunca hubieras sido salvo. Pablo habla de que nos hemos acercado a la cruz. Ahora yo te pregunto a ti: ¿Cuándo es que tú te acercaste a la cruz?

¿En qué momento nos hemos acercado al reino de su amado Hijo? El punto es que todos nosotros podemos tener acceso al mundo espiritual, pero la definición de ver es la que nos complica la cuestión y nos hace un nudo confusional en la cabeza.

Voy a ir a un ejemplo de la naturaleza para explicarte esto. Hay un fenómeno en los cardúmenes de peces. Puedes observar que los más pequeños se mueven en grandes grupos. Un ejemplo, las sardinas. Cuando los depredadores quieren atacar ese grupo, todas ellas se mueven en un orden absolutamente coordinado.

Es algo tan extraordinario, porque aunque los peces grandes pueden ser bastante veloces, no pueden casi agarrar presa. Los biólogos han denominado a eso, inteligencia grupal. Porque es como si todos ellos tuvieran una sola mente. Se mueven totalmente coordinados.

Lo hacen como si ya estuviera escrito en cada una de sus mentes lo que tienen que hacer. Lo mismo pasa con algunas aves pequeñas. Y contra ellas, aves enormes como los halcones, no tienen éxito alguno. Porque aunque sea tremendamente grande la nube de aves, puedo asegurarte que de veinte intentos, quizás pueda agarrar una de esas aves, no más.

Porque es como si se movieran con una especie de coreografía ya programada en ellos. Entonces, para explicar eso, la biología ha determinado que los animales tienen más de cinco sentidos. Ellos perciben, por ejemplo, que alguien los va a tomar por atrás, antes de ni siquiera alguien se esté acercando.

De alguna manera, es como si tuvieran ojos en la nuca. En la parte lateral de los tiburones, por ejemplo, existen sensores de movimiento. Un tiburón puede “ver” a un pez agonizando que está a kilómetros de distancia. Y puede saber si está enfermo o si está simplemente moribundo por causa de alguna pelea.

Y todo es por causa de las vibraciones que produce en el agua. Es decir que lo puede ver, pero no con sus ojos. Es más; los ojos del tiburón no con lo que podríamos decir gran cosa. Pero sí son tremendamente eficaces otros sentidos que posee.

Si el mundo natural responde a sentidos tan elaborados, ¿Qué sentidos tendrá nuestro espíritu? La parte difícil de esto, es como cuando hay palabras difíciles para ejecutar una traducción de un idioma a otro. Eso no quiere decir que el traductor no conozca el idioma, o que no exista la palabra.

Se requiere hasta un diccionario si es necesario para encontrar la palabra precisa. Así es nuestro espíritu, que ya viene equipado con todo lo necesario. Mir; en el capítulo 1 que hemos leído, dice que Ezequiel está junto al río.

Es interesante que muchas de las visiones de los profetas tengan lugar junto a los ríos. También le pasó a Daniel. Los ríos, en el mundo espiritual, tienen una gran connotación. El agua es un portal con el mundo espiritual. Pero cuidado, que también usan el agua los satanistas para sus contactos demoníacos.

El agua tiene elementos bien particulares. Los ríos, los lagos, las fuentes de agua, tienen elementos que pueden ser usados como portales espirituales. Dice el verso 1 que los cielos se abrieron. Sí tú lo lees literal te quedas preguntándote si acaso ese día estaba nublado.

Tranquilo, no quiere decir eso. Significa que, de alguna forma, el cielo visible fue descorrido y dejó ver al cielo invisible. Son palabras que tratan de describir hechos espirituales. Ahora vete a Ezequiel 7. Ya tú sabes lo que él vio en el capítulo 1, algo tremendo.

Te lo hago breve: Ezequiel vio cómo se movía el Espíritu de Dios. Y las ruedas, básicamente, son las ruedas del Espíritu. Las mismas de las que también habla Eclesiastés. Si tú te vieras a ti mismo, verías una rueda a tu alrededor. Ese es el entorno de tu espíritu.

Si tú observas a una persona que tiene mucho entrenamiento de Dios, tiene una rueda enorme. Y algunos pueden tener una rueda tan grande que pueden, incluso, llegar a abrazar con ella a toda una ciudad. Obvio, hay otros que tienen una ruedita muy pequeñita, pero que le vamos a hacer, ¡Al menos la tienen!

(Ezequiel 7: 1) = Vino a mí palabra de Jehová.

Esta era una de las formas más comunes de recibir un mensaje. Vino a mí, palabra de Jehová. ¿Estamos en claro hasta aquí? Vamos ahora al capítulo 8. Vamos a introducirnos al inframundo un momento.

(Ezequiel 8: 1) = En el sexto año (Me interesa el número), en el mes sexto, (Me sigue interesando el número), a los cinco días del mes, (También me interesa mucho el número, porque si él entraba en el día sexto, ya no salía del inframundo. Ahí tienes un seis, seis, cinco), aconteció que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de Jehová el Señor. (Probablemente, de todos los relatos maravillosos del Antiguo Testamento que vamos a leer, este es uno de los más tremendos que hay).

(2) Y miré, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos para arriba parecía resplandor, el aspecto de bronce refulgente.

(3) Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos.

Literalmente, le tomó de los cabellos. La Biblia de Jerusalén dice: Me agarró por un mechón de mi cabeza. La otra versión, dice: Me agarró por el pelo. Escucha: piensa lo que quieras y ponte muy religioso, pero no es para nada agradable que te agarren del pelo.

Mira lo que dice esta versión: Me tomó de los cabellos, un viento me sostuvo entre el cielo y la tierra. En otra versión, dice: el poder de Dios me levantó por los aires. Este viento al que se hace referencia es el Espíritu. Es el Espíritu el que me levantó entre el cielo y la tierra.

Ahora quiero que imagines la situación; él está con los ancianos de Jerusalén en su casa. ¡Hasta ahí llegó la reunión, hermano! Porque en cierto momento aparece un enviado celestial. ¿Será el Hijo de Dios? ¿Será un ángel? Sólo Dios lo sabe.

Lo que sí te puedo asegurar es que era bastante grande, porque toma la cabeza de nuestro amigo, lo agarra del pelo y se lo lleva. Voy a decirte algo: ese es el mejor lugar del que él puede tomarte, porque está ligado a los pensamientos.

Cada parte de nuestro cuerpo está ligada a cierta relación espiritual. Por ejemplo: hay pasajes donde dice “y le sostuve su brazo”. Eso no significa que se le estaba cayendo el brazo, sino que lo estaba apoyando. En otra parte dice “lo ceñimos”, que equivale a ponerle un cinturón en la cintura. No significa que se le estaba cayendo la túnica, sino que se está afirmando algo sobre él.

Entonces, cuando dice que algo le tomó del cabello, de la cabeza, de lo que está hablando es de esa parte del cuerpo y se relaciona con  cómo funciona. Y dice: me alzó entre el cielo y la tierra. Es interesante, porque él no está hablando de estar en la tierra, pero tampoco dice que esté entrando a la morada de Dios.

En la época de Ezequiel, había un templo. Era una réplica del tabernáculo, pero un poco más grande. Si tú, ese mismo día y a la misma hora ibas al templo, hubieras visto a los sacerdotes ofreciendo los corderos como lo hacían habitualmente, podías entrar al pequeño patio, luego al Lugar Santo y al Lugar Santísimo.

Escuchar a los salmistas y todo eso. Es decir que todo estaba como siempre estaba. Dios va a llevar a Ezequiel al templo, pero va a llevarlo a otro templo. Para ustedes, esto ya no es un misterio. Hemos explicado que había dos tabernáculos, lo hemos visto en la palabra.

Y vimos cómo Jesús se sentó en tres lugares diferentes cuando él murió y cuando resucitó. Entonces, así como había un tabernáculo celestial, lo más seguro es que también haya una réplica del templo allá arriba, en el ámbito celestial.

Que básicamente, es el mismo diseño del tabernáculo. Pero al templo al que lo va a llevar el Señor, aquí, no es a ese templo celestial. Lo va a llevar a una región celestial que se llama: inframundo, donde están los diseños demoníacos.

Hoy día, Dios está peleando porque los diseños celestiales se apliquen en la tierra. El diablo está peleando porque los diseños del inframundo se apliquen en la tierra. Y estos dos, ya han hecho un modelo, pero ninguno de ellos puede hacer a este modelo, real, físico.

Ni siquiera Dios. Ahí es donde el hombre interviene. De acuerdo con quién él hace alianza, puede traer ese diseño espiritual a la tierra. Vamos a ver  ahora, entonces, cómo es ese templo al que Dios lleva a Ezequiel.

En el verso 3 dice que lo lleva a una habitación donde está la imagen del celo que provoca celos. La palabra exacta, allí, nos habla de un ídolo. Concretamente, se está hablando de Astarte. Se está hablando de una presencia espiritual, porque si tú ibas allí físicamente, no ibas a encontrar ninguna imagen de Astarte en el templo.

Pero espiritualmente, sí había una. Esta versión dice que ese lugar era donde se encontraba el ídolo que provocaba la ira del Señor. Hay otra que dice: allí donde se alzaba, el ídolo de los celos. Y en otra añade: la imagen de los celos.

Es decir que había algo, allí, que en el mundo natural no estaba, pero que espiritualmente sí estaba. Había una imagen de la reina del cielo en el templo de Ezequiel. No te asombres; se ha encontrado en templos evangélicos a la reina del cielo. Porque una cosa es lo que ves con tus ojos naturales, pero otra cosa es cuando ves el mundo espiritual, cómo realmente es ese lugar.

(Verso 4) = Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo.

(5) Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada.

(6) Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿No ves lo que estos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.

(7) Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero. (El agujero estaba hecho. Según Eclesiastés, es por ahí por donde entra la serpiente).

(8) Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared y he aquí una puerta.

¿Puedes ver tú cómo si tú le quitas la parte del verso 3 a este pasaje, tú no tendrías ni la menor pisa o idea de que Ezequiel aquí está en el espíritu? Está pasando por el patrio, camina y atraviesa la puerta, puede cavar el hueco. Lo que intento decir es que si tú le quitas el verso 3, lo vuelves a leer todo y te queda la idea de que él estaba paseando por el templo de Jerusalén.

Y entonces vas a notar los sentidos que actúan ahí. En la descripción de Ezequiel está actuando el tacto, va a actuar el olfato, va a actuar la vista, va a actuar el oído. Todos los sentidos naturales están actuando en la esfera del espíritu de Ezequiel.

(9) Me dijo luego: entra y ve las malvadas abominaciones que estos hacen allí.

(10) Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor.

¿Puedes coincidir conmigo que aquí está hablando de demonios, no es así? Cuando Jesús die que podemos pisar serpientes y escorpiones, es más que obvio que no está hablando de esos animales específicos, físicos y naturales.

(11) Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso.

(12) Y me dijo: Hijo de hombre, ¿Has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, (¡Si una persona iba corriendo, entraba al templo e iba a ese lugar, no veía a los ancianos hacer eso! Pero este era el diseño que se estaba aplicando). Cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: no nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.

(Verso 14) = Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; (Está hablando ya del Lugar Santísimo, de la parte principal) y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando (lamentándose) a Tamuz. (Tamuz era el hijo de Nimrod. Es uno de los lugares donde se menciona a este personaje muy interesante, y aquí están llorando por el dios Tamuz).

(15) Luego me dijo: ¿No ves hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas.

16) Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.

Esta era la forma más primitiva de culto. Si te das cuenta, cada pueblo pagano adoró al sol. Es la forma más primitiva de culto. Luego está la idolatría, muy ligado está el animismo, y luego está todo lo que es la astrología y el mundo de las estrellas.

Si ustedes se dan cuenta, en cada visión o en cada paso que ellos tienen, van descendiendo un nivel, hasta llegar al nivel primitivo en el que esta gente se movía. Nota que no lo llevó a Ezequiel a lo profundo de la tierra; lo llevó a un lugar entre el cielo y la tierra.

Considerando cómo pensaba un judío, el cielo es la morada de Dios. Ese no es el lugar al que lo lleva este personaje, este ser espiritual. Más adelante, terminando casi el libro de Ezequiel, Dios sí lo lleva a su trono, a su casa. Y le muestra el templo.

Y no sólo eso, le concede el privilegio de medir el templo. Él mira y ve cómo el agua de vida fluía debajo del templo. Este lugar al que Ezequiel va, no es el cielo de Dios. Es un lugar que está entre el cielo de Dios y la tierra.

Lo llamamos “segundo cielo”, por darle un nombre. Para evitarte problemas, debates y polémicas religiosas y fariseas, evita el nombre, si quieres. Y podemos ser bien bíblicos y decir: estábamos en un lugar entre el cielo y la tierra.

Que son las dos esferas donde tiene gobierno Satanás. Tiene un lugar entre el cielo y la tierra, que es el lugar al que Pablo se refiere cuando dice que es un lugar donde se mueven las potestades, y un lugar debajo de la tierra.

Que a veces, Dios lo usa también. Por ejemplo, él utiliza esos lugares como cárceles. Hay lugares que están a punto de ser abiertos junto al Éufrates. ¿Has leído Apocalipsis, verdad? Hay unos ángeles, atados, esperando que se abra la puerta.

Dios los puso en esos lugares, allí. Hay lugares infernales en el cielo y debajo de la tierra. Oíste bien, tranquilo. Respira hondo con la boca abierta. Es tan preciso el idioma en que la Biblia fue escrita, porque tiene la capacidad de ser muy expresivo.

En griego, hay palabras para describir casi cada cosa. Y en hebreo, mucho más todavía. Esto permite que tengamos una terminología bastante precisa. No lo puedo separar a estos temas, están ligados. Uno se llama diseños del inframundo, junto con otro que se llama intercesión en el espíritu. Por eso es más fácil explicarlos juntos que separados. Eso, si es que como a mí, te gusta mantener un poco de orden.

(Apocalipsis 4: 1) = Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Me gusta la forma en que Juan lo describe. Dice que había una puerta abierta y él dice: se abrió el cielo. Trata de comparar, por un momento, la experiencia de Ezequiel con la de Juan. En ambos casos ellos están con los pies sobre la tierra.

Juan, en la isla de Patmos, mientras que Ezequiel, por su parte, estaba en su casa con los ancianos de Israel. Y e digo algo que se me pasó por alto respecto a Ezequiel. Imagínate, Ezequiel estaba conversando con ellos. De repente, aparece este personaje y se lo lleva. Le muestra todo lo que le mostró y lo trae de regreso.

Tal vez, a los ojos de los ancianos, todo esto no fue mucho más de un par de segundos en que él se quedó así, y luego siguió. Al principio él decía: ¡Huau! ¡Los ancianos de Israel están conmigo! Pero después de haber visto lo que ellos hacen, ¿Sabes cómo estaba él? ¡Manga de hipócritas! ¡Salgan de mi casa!

Fue algo así, no sabemos cuánto le duró esto. Porque cuando tú entras al mundo espiritual, el tiempo ya no es relevante. Te voy a dar ejemplos. Una persona está en un río y de repente se está ahogando. La gente la mira, va a tratar de ayudarla, se mete en el agua y la saca.

Cuando la persona supera el shock y recupera la tranquilidad, empieza a hablar. Dice: “Vi toda mi vida pasar en un segundo delante de mis ojos”. ¿Nunca escuchaste decir esto a alguien que parecía iba a morirse? Realmente esa persona no estuvo más de un minuto o minuto y medio luchando por no ahogarse, porque si hubiese sido más tiempo ya estaría muerto.

Sin embargo, dice que tuvo tiempo para pensar, para ver, para recordar, y aún para orar y despedirse de su familia. ¿Por qué? Se asegura que es porque cuando alguien está cruzando ya al otro lado, a la otra dimensión, a la dimensión del espíritu, el tiempo ya no cuenta.

Y todas las personas que han relatado experiencias cercanas a la muerte, dicen lo mismo. Un accidente o cosas que les pasaron, que la gente vio como que fueron largas, cuando en la realidad natural sólo fueron instantes.

¿Por qué? Porque en ese momento, esa persona metió la cabeza a la ventana del mundo espiritual. Y no por propia decisión, podría decirse que por la fuerza, ¿no es cierto? Estaba abandonando su naturaleza material y de repente podía ver todo diferente.

Y muchos hasta han llegado a acordarse nítidamente de cosas de la primera infancia, cosas que aparentemente había dejado de recordar. ¡Qué tremendo! Entonces, ¿Cuánto tiempo estuvo Ezequiel con los ancianos en esta experiencia? No lo sabemos.

Lo más probable es que los ancianos lo hayan visto por unos instantes y luego siguió, ¿Entiendes? Lo segundo, es que ven una puerta abierta. En el caso de Ezequiel, dice que el cielo se abrió. Estoy hablando de Ezequiel capítulo 1.

En el caso de Ezequiel 8, viene la presencia de una persona. En cualquiera de las situaciones, yo quiero recalcar algo que es importante: existe la invitación de Dios para dar este paso. Este punto es muy importante.

Cuando una persona que no tiene invitación se mete a una casa, es considerado ladrón. Voy a decirte algo que espero me entiendas claramente. Cuando una persona, aún cristiana, se mete en este mundo sin invitación, puede ser herida.

Porque tú no entras al mundo espiritual de curioso. Tú no cruzas la frontera de un país sin tener un pasaporte. Tú necesitas tener respaldo. La Biblia dice, en Cantar de los Cantares: atráeme, y en pos de ti correremos. Eso es lo que dice: atráeme y yo iré.

Cuando ella trata de buscarlo por sus propias fuerzas, la guardia de la ciudad la encuentra. Y le caen con tal dureza, que queda como muerta. Hay guardianes espirituales de parte de Dios, que no van a permitir que una persona no invitada, penetre al Reino del Padre.

Por eso es que este punto es importante escucharlo y entenderlo. ¡Ya! ¡Me gusto esto! ¡Ahora mismo voy y me meto en el espíritu! Dale, vas a terminar hablando con Buda o Satán en persona. Se requiere la invitación de Dios, de otro modo que ni se te ocurra.

(Verso 4) = Y al instante, yo estaba en el Espíritu; (Estaba dentro del Espíritu). y he aquí un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

Noten ustedes que se produce algo que se llama transición. En el capítulo 1 de Ezequiel, la transición es cuando el cielo se abre. En el capítulo 8, es cuando este ser maravilloso lo toma y lo lleva a un lugar entre el cielo y la tierra.

Un rato está aquí, al instante está allá. En el caso de Apocalipsis, está en la isla, pero al instante está en otro lugar. En todos los casos, los sentidos están funcionando perfectamente. Sólo que entran a otro modo de trabajo.

Imagínate a un vehículo que está en una carretera, en una ruta, en una autopista, y de repente salta y se mete al mar. Y en el momento en que se mete al mar, le sucede como a esos autos de las películas de James Bond: le sale el timón, las turbinas, las llantas ya no le sirven, y acaba de convertirse en otro vehículo.

Las cubiertas, los neumáticos, ya no le sirven en ese ambiente. Ahí necesita turbinas. Las turbinas aparecen y empieza a navegar. Cuando alguien entra al Espíritu, otros sentidos se activan al instante, y otros quedan a modo pasivo.

Para aquellos hermanos, hombres o mujeres de Dios que tienen esa capacidad de entrar en el Espíritu, les resulta tremendamente complicado enseñarlo o predicarlo sin antes tener que dar una explicación como esta.

Porque de otro modo tú te pones a hablar de esto y te das cuenta que la mayoría te mira como diciendo: ¿De qué estás hablando, hermano? ¡Sé un poco más serio! ¡Es que soy serio! El problema es que no me puedo callar lo que conozco, aunque eso no coincida para nada con lo que te enseñaron.

Es bastante normal, aunque está muy lejos de parecerlo a las mentes lógicas y racionales, que entre grupos de gente de avanzada se comenten experiencias y la consabida aclaración: ¿Eso fue en lo natural o en el Espíritu? Es la mente griega la que ha quedado prisionera de la dicotomía.

Eso tiene que ir desapareciendo lentamente. Te doy un ejemplo para que no te confundas ni veas películas de ciencia ficción o de terror. Tú estás sentado o sentada allí, escuchándome. Pregunto: ¿Estás en el Espíritu o estás en tu racionalidad carnal? Porque si no estás en el Espíritu, si tu espíritu no está activo, nada, pero absolutamente nada de lo que yo pueda decirte aquí va a servirte para nada.

Pero tu alma también está activa. Está pensando, está registrando, procurando memorizar cosas. Lo cierto es que Dios no nos creó para estar divididos. Somos seres integrales. Donde tú estás, también están tu alma y tu espíritu. Todo el tiempo.

Pero sin embargo no lo vemos así. Nos falta percepción espiritual tremendamente. Por un lado, gracias a Dios por ello. ¿Te imaginas si tuviéramos visión abierta al mundo espiritual todo el tiempo? Nos encontraríamos con el hombre que nos vende la comida y le podríamos ver los demonios que lo acompañan. ¿Feo, verdad?

Dicen los que andan en gran altura en estos temas que uno de los demonios más desagradables a la vista humana cuando ello se da, es el demonio de lujuria. Y aunque no podamos entenderlo, siempre anda pegadito a gente joven muy simpática, guapa y de mucha belleza física.

Ahora, cuando tú te encuentres con ese hermoso y varonil príncipe azul de tus sueños, o con esa muchacha de hermosura sin igual y cuerpo arrollador, y veas al asqueroso demonio que los abraza y los lame viscosamente, no vas a pasar de una mirada rápida y un huir más que ligero.

Dicen los que saben que todos los espíritus malignos son horribles, pero el de lujuria coinciden en que es más que feo. Lo más triste y desgarrador es que esas personas no son como lucen en lo natural, sino como caminan en lo espiritual. Sólo falta poder verlos.

Nosotros debemos aprender a ver no las cosas que se ven, sino las que no se ven; porque son eternas. Y no procures ver permanentemente todo esto, no es recomendable. En esto sí que es válido aquel viejo pensamiento filosófico de los años treinta, que aseguraba que los ignorantes eran más felices.

Verdaderamente, la dimensión del Espíritu está disponible. Pero requiere cruzar el velo para poder ingresar allí. Tú debes aprender a correr el velo. Entonces por allí aparece uno de esos que siempre aparece y te dice: ¡Hermano! ¡Usted es tremendo! ¡Entréneme!

Porque, ¿Sabe?, Dios me habla por sueños. Me visitan ángeles. Así que quiero que me entrene porque yo quiero entrar al trono de Dios. ¡Ojala fuera tan sencillo! Para poder lograr eso, hay algunos principios.

Si tú vas a pedir una visa para entrar en algún país, seguramente van a exigirle algunos requisitos para otorgársela. En principio, tú necesitas una invitación para entrar en ese país. Ya te hablé de eso, ¿Verdad? Además, tú necesitas contar con fondos, debes justificar que tú tienes dinero para ir allí.

Tienes que demostrar que no estás inmigrando, que no te estás escapando de tu país para meterte clandestino a ese. Que un día te vas a volver. Si vas a ir a un lugar así y no tienes recursos, vas a necesitar de un milagro para que te den la visa.

Te van a pedir un pasaje, un boleto, un ticket. Además, van a querer saber por cuanto tiempo tú vas a estar ahí. Algunos indicadores de una persona que es candidata a poder ser enseñada en esto, en esta área, son por ejemplo los siguientes:

Nº 1: Tiene que ser una persona adoradora. Tú observas al hermanito que quiere subir al ercer cielo y tiene un rostro inmutable, monolítico, que no se conmueve por nada, así se aparezcan cantando millones y millones de ángeles.

Independientemente de tradiciones o costumbres, es gente que no levanta las manos ni para pedir permiso para ir al baño. El espíritu se pesa todo el tiempo. Esto es muy importante. Debes ser una persona que verdaderamente ama las cosas de Dios.

¿Sabes cuál es el punto más débil del hombre? Su carácter. El carácter es la parte más penosamente perdida de cada persona. Y qué terrible es tratar de enseñarle el mundo espiritual a una persona sin carácter.

Se requiere un carácter probado, para que lo que va a ver no lo cambie. Porque el hombre tiende al orgullo, tiende a creerse algo o alguien, es rebelde por naturaleza. Nadie puede entrar con una persona con un corazón torcido a la esfera espiritual.

Esa persona tiene que tener un corazón rendido a Dios. Porque lo que tú le vas a enseñar, va a provocar que esta persona se extravíe. Enseñarle el mundo espiritual a una persona que no ama la santidad, es como darles granadas de mano a un grupo de chimpancés.

Corre, sal de allí, porque vas a volar en mil pedazos con ellos. Ese es el problema. No es el diablo. Ni siquiera es su estructura mental. ¿Sabes qué? Orando se te quebranta en un momento el velo. El problema es el carácter.

Dios, trabajando veinticuatro horas al día contigo, todavía no logra lo que él quiere de ti. De eso se trata. El carácter es vital. Hay grupos de intercesores que en estos últimos años han descubierto que en un segundo algunos de ellos pueden ser engañados.

¿Por qué? Porque han abierto su espíritu a la dimensión del Espíritu? Una persona que sólo funciona con la esfera de su mente, cuando quiere que entre la gente de afuera a su casa, es como si abriera una puerta pequeña.

Les guste o no les guste, los que quieran entrar tendrán que ordenarse, tener paciencia y formar una fila. Porque todos al mismo tiempo no pasan. Moverse en el Espíritu, es como abrir una puerta de atrás, del fondo. Lo que una persona habitualmente aprende lentamente, en el Espíritu lo aprende rápido.

Claro; tan cierto es que así como se puede salir más rápidamente hacia afuera, así también los que están afuera pueden entrar. Ese es el punto. Cuando una persona abre su espíritu, puede entrarle de todo. Entonces, tú necesitas tener algunos niveles para contrarrestar. Especies de aduanas, de centros de control que permitan saber que lo que está entrando, efectivamente es de Dios.

¿Por qué? Porque tu mente ya no está trabajando como hace un rato atrás. Por ejemplo: si yo te digo que Jesús siempre se presenta vestido de color verde, tú me miras y te crees que me he vuelto loco. Porque me has escuchado y de inmediato has pensado.

Pero cuando tú entras a la esfera del Espíritu, y se te aparece un ángel verde, y le dice a tu espíritu: soy Cristo, y tu espíritu no tiene la capacidad de discernimiento entrenada, se sujeta a esa persona. Y allí es donde lo agarra.

Entonces, el problema no es cuanto sabes. El problema es que tu espíritu tiene que desarrollarse para saber reconocer el mundo espiritual. Al igual que un niño dando sus primeros pasos sin evaluar consecuencias, corres el peligro de ser herido simplemente por falta de experiencia e inmadurez.

Por eso es que van a ver que es Dios el que manda siempre un ángel o alguien para que te tome de la mano y te conduzca como a un niño, lentamente, para que no te extravíes. Esa es la importancia de tener o no tutores o maestros con el espíritu más desarrollado, que nos ayuden a reconocer lo que es de Dios o lo que no lo es.

Cuando tú empiezas a entrar en la dimensión de los cielos, hay lugares que se abren a tus ojos. ¡Te deleitas! Pero tú no puedes tocar, no puedes abrir la puerta, no puedes hablar sin estar supervisado por la mano de Dios. No estoy refiriéndome al pastor de tu iglesia, eso bíblicamente no existe; estoy refiriéndome a la cabeza de la iglesia, Jesucristo.

Te voy a dar dos datos. Uno de ellos, puedes confirmarlo con profesionales específicos en tu lugar de residencia. El setenta por ciento de los que están alojados en pabellones neuropsiquiátricos como locos, han sido cristianos.

Repito: en un psiquiátrico, en un manicomio, en una clínica de salud mental, el setenta por ciento de los que están locos, tienen bases bíblicas. Cristianismo. Y ese es el argumento principal por el cual ahora no siempre está permitido ingresar a predicar el evangelio a esos lugares.

Porque se ve que les hace mucho mal que se les hable de la Biblia. La mayor parte de los creyentes sanos quisieran que alguien les explique por qué puede suceder eso. Hay estudios muy serios que lamentablemente terminan diciendo algo muy cierto.

Hay lugares en el mundo espiritual, que si tú entras, una parte tuya queda cautiva y nunca más vuelves a salir. Es como un laberinto, tú necesitas en ese nivel la guía de alguien mayor. No es un juego. No es una aventura para combatir el aburrimiento.

Se necesita entrenar a mucha gente que verdaderamente sepa hacer esto. Pero la gente que va a ser entrenada, tiene que tener un corazón dócil a Dios. ¡Entréneme, hermano! No sirve. Lo que Dios quiere mostrar es a la iglesia genuina que se lo quiere mostrar. Y si tú no estás en una, es inútil verlo.

Una persona no capacitada, pone en peligro a todos los demás. Si te parece que esto es irrelevante, te aconsejo leer Josué 7 y ver qué pasó en Israel por un hombre llamado Acán. Un hombre que cometió un pecado muy simple, pero que provocó que todo el campamento caiga en derrota. Él no hizo idolatría, no consultó con las estrellas, no entregó su hijo a Moloc, no; simplemente mintió. Y tomó lo que no debería tomar. Eso provocó que todo Israel caiga en oprobio.

Último punto. Nadie está pretendiendo que gente perfecta entre en esta esfera. Porque si ese llegara a ser el requisito, nadie entra. Dios no nos pide perfección, nos pide honestidad. Nos pide que seamos transparentes a la luz de su Espíritu.

Debemos aprender a ser dóciles. Todos los seres humanos estamos programados, de manera natural, para excusarnos. Y tú vas a ver que Jesús no hizo eso. “Te acusan de haber hecho esto, ¿Lo hiciste?” Silencio.

Entonces, en el proceso, uno se da cuenta que hay cosas en nuestra vida que deben cambiar. Y no te estoy hablando de pecados terribles, te hablo, apenas, de nuestras reacciones, más que de nuestras acciones.

Nuestras acciones las pensamos, pero a nuestras reacciones no. Y es allí donde se pesa el carácter de Cristo en nosotros. Ahí es donde una gran mayoría ha fallado. Nadie va anotarse como intercesor de un ministerio sabiendo que ha robado, por ejemplo; o que esté en adulterio. No hablo de eso.

Hablo de la falta de carácter para mantener una actitud de santidad con Dios. El problema más frecuente de los intercesores, es su lengua. Lo que es su arma de guerra, también es su lazo de perdición. Hablan demasiado. Y en las muchas palabras, no falta el pecado.

Ligado a la capacidad de ver, está el juicio. Ejemplo: ¿Cómo supones que vio Jesús a Judas durante esos tres años de trabajo ministerial conjunto? No sé, pero en una sola ocasión Jesús habla de él, dando a entender cómo lo vio; y no lo hace utilizando su nombre.

Sólo dice que él fue diablo desde el principio. Pero eso pasa en la última semana en la vida de Jesús. ¿Tú crees que Jesús sabía que Judas iba a hacer eso? La mayoría cree que sí, desde el principio. Sin embargo podrás ver que él jamás lo trató diferente al resto.

Seguro que lo abrazaba y lo amaba como a los demás discípulos. ¿Qué pasaría si tú tienes una visión y ves a uno de los que trabajan codo a codo contigo con un espíritu de lujuria, por ejemplo? Yo creo que la mitad de una congregación ni siquiera querría darle la mano.

Y la otra mitad estaría murmurando en las sombras respecto a no acercarse a él. El haber tenido una visión hace que en lugar de tirarnos al piso y llorar por esa alma, la juzguemos y la enviemos al patíbulo para ser ejecutada al amanecer.

Esa parte del carácter del intercesor, debe ser cambiada. Y te digo más; todos tenemos tendencia a hacer eso. ¡Todos! Jesús sabía que él era diablo desde el principio, pero estoy seguro que aún en la cruz, él lo buscaba con la vista.

Él lo amó siempre. Y sé que si Judas se hubiera arrepentido, él hubiera sido salvo. Yo estoy seguro de eso. Por eso es tan importante el poder de la reconciliación. Los profetas no han sido llamados para juzgar al mundo. El Hijo del hombre no vino a juzgar al mundo.

Nosotros tenemos que ser las voces que ayuden a que la gente vuelva a Dios. Y Pablo dice: les rogamos, reconcíliense con Dios. ¿Qué pasa, -por ejemplo- cuando tú sabes que un pastor es masón? Y justo estás compartiendo con él la Santa Cena ese día.

¿Serás capaz de acercarte y decirle: hermano, quiero partir este pan contigo, sabiendo que técnicamente él está fuera del cuerpo? Pero el punto está en que Dios lo ama. Y Él está gimiendo porque él vuelva a la verdad. Para actuar con juicios, mejor no ver nada.

Es preferible saludar a todos como son. Es igual que ese ciego que recibió la vista. Y Jesús le preguntó: ¿Qué ves? Y él dijo: “Veo a los hombres como árboles. No los distingo”. Es mejor quedarse así, que mirar el pecado de la gente.

A no ser que nuestro corazón ya esté transformado. El poder ver debería hacernos clamar, no juzgar. Allí es donde los intercesores suelen fallar. Necesitamos aprender a hablar lo suficiente. Nosotros tenemos mucho temor de hablar de las cosas del Espíritu.

Porque la gente no nos puede entender. Porque los mismos jóvenes que un día vieron los cielos abiertos, después aborrecieron muchas de las cosas que vieron. Volvieron a su iglesia con la visión abierta. Y empezaron a ver cómo era su iglesia, realmente. Ya no encajaron. Terminaron al medio, en un limbo espiritual.

¿Cómo crees que entró Ezequiel el día después al templo? Imagínate, ponte en lugar de Ezequiel. ¿Cómo recorrió las paredes y los patios de ese lugar? ¿Cómo sacarse esas imágenes de la cabeza? Ya no era lo mismo ir a hacer un sacrificio ahí.

Por eso es que se necesita gente con carácter para tomar las naciones. No es cuestión de que alguien quiera ir. No es cuestión de ir a echar un poco de aceite a una montaña o arrojar sal o agua rara desde un helicóptero o un avión. A lo mejor me convencen que suma, pero no es lo vital.

Eso, en todo caso, va a demandar un precio. Y esa es la parte que nos cuesta pagar. Cruzar esa línea es decirle adiós a un montón de cosas. Es saber que el resto de tu vida tú vas a ver las cosas diferentes. Y eso va a provocar consecuencias en ti.

Y si no tienes el carácter para decir “no me importa, yo voy a seguir a pesar de todo”, no hay peor cosa que una persona vuelva atrás con los ojos abiertos. Porque no hay esperanza para esa persona. Ya no puede decir que fue engañado. Lo vio, y lo sabe. Es muy difícil que un profeta de Dios que cae en pecado vuelva al Señor.

Quiero hacer especial énfasis en el trabajo en equipo. Ciertamente, yendo solos iríamos más rápido. Pero el Señor nos va a pedir que vayamos con otros, aunque vayamos más despacio. Y esto es muy difícil. Pero si uno camina solo y cae, ¿Quién lo levantará?

Es bien complejo. Estoy acostumbrado, tanto desde este ministerio informático o cibernético como en los tiempos donde lo hacía de manera personal, que siempre hay dos clases de oyentes dispuestos a oír lo que tengas para decir.

Están los humildes que tratan de encontrar en cada palabra una semilla con qué alimentarse y si lo aceptan y creen corren presurosos a poner por obra lo que oyeron. Y están los otros, los que se sientan allí o vienen aquí dispuestos a encontrar errores en lo que se va a decir.

Por esa razón, uno tiene que tener bien en claro con quién o con quiénes están tratando. Muchas veces me he sentido frustrado y me he dicho para qué me esfuerzo si no vale la pena. Pero luego, casi de modo automático, aparece un correo, un simple correo de alguien perdido en el extremo opuesto del planeta que me cuenta de su tremendo despertar a partir de algo que oyó. Y ahí mi semblante cambia y digo y me digo: ¡Valió la pena, después de todo!

Por eso, una de las oraciones más importantes que podemos hacer en este tiempo, es: “Señor, muéstrame en el mundo a las personas que debo conocer”. Eso se llama contactos divinos. Dios está esperando que, de alguna manera, tú pases por ahí.

No somos pocos, somos muchos. Dios está levantando los espíritus de mucha gente. Hay un indicador más que interesante. En la medida que un joven se rinde a sí mismo y se consagra a Dios, el mundo espiritual se le empieza a abrir más.

Hay una relación directa entre el nivel de santidad y el nivel de apertura espiritual. Tú lees los doce capítulos de Daniel y puedes comprobar que once de ellos son relatos espirituales. El noventa por ciento del Libro de Daniel tiene que ver con el Espíritu.

Sabemos muy poco de él. No sabemos de sus padres, tampoco tenemos datos básicos de él, pero sabemos todo lo que vio, o al menos una gran parte de lo que vio. ¿Cómo pudo ver tanto este hombre? La explicación está en los primeros capítulos.

Cuando ellos decidieron en su corazón no contaminarse comiendo la comida del rey. En la medida de la santidad, está la medida de la revelación. Nosotros seguimos pensando que el que más grita, o el que ora en muchas lenguas diferentes, es el más ungido.

Ese es un error. El más ungido es el más santo. La santidad es compañera de la unción. Lo demás, es show. Dios visita muchos templos que globalmente no tienen nada que ver con Él, por causa de una sola persona que está gimiendo por allá atrás.

Aunque los ilusos y soberbios de la alabanza piensan que es por cómo cantan ellos. Repito: los intercesores deben ser gente santa. Gente con sus vidas en orden. Gente que no tiene deudas pendientes con el mundo. Gente con cobertura espiritual. Gente que maneja su casa en orden.

Esa es la gente que se necesita. Es gente que tiene vidas que son oro. Y que tendrán a corto o mediano plazo una visión clara al mundo espiritual. Y son personas que casi nunca hablan. No cuentan de sus experiencias, casi parecen tímidos.

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La Novia Elegida

La importancia del valor ha sido trasladada del creyente al Señor. Ha sido trasladada de nuestra herencia a su propósito. Esa importancia ha sido trasladada desde el punto de nuestro derecho a su esperanza, y de nuestra autoridad a su señorío.

La importancia del valor siendo trasladada de recibir a dar. De nuestra bendición a su siega. De la alabanza a la adoración. Y de nuestra necesidad, a su deseo. Es impresionante ver cómo esto se ha convertido en el énfasis del mensaje profético-apostólico del momento.

Hay un traslado de poder, de valor e importancia jamás visto. Por años se ministró la autoestima del creyente, porque estábamos así de pequeñitos. Queríamos saber qué beneficios había en ser cristianos, y cuál es la herencia del creyente y de los santos; cuál es la esperanza de Dios en los santos.

Todo esto ha sido muy bonito, y nadie se atrevería a subestimarlo. Pero creo que si entendemos bien lo que está diciendo el Señor, veremos que hay una especie de transición de importancia. De nosotros a Él.

De nuestra agenda, a la suya. De nuestra bendición a su propósito. De ministrarnos a nosotros a ministrarlo a Él. De ir a ciertos lugares a recibir, a ir a esos mismos lugares a dar. Claro, esto es un poco incómodo, sobre todo cuando ya estábamos formateados, programados a esa tecnología.

Por eso era normal venir a esos lugares a recibir, a buscar una bendición. Veníamos a levantar nuestras manos para sentir cómo Él nos bendecía. Y ahora nos encontramos con que todo está cambiando, que vamos a una postura que demanda de nosotros salir del área de control.

Ir más allá del enfoque familiar. Ir más allá del énfasis receptivo. Entrar a una dimensión donde, por primera vez en la historia de la iglesia, alguien está preocupado porque el Señor obtenga lo que Él quiere. Que Él reciba su regreso en su cosecha.

Él sembró, y espera un retorno. Fíjate; cuando Dios te trata como Padre, te bendice. Pero cuando te trata como rey, espera un retorno. Y creo que estamos viviendo en el tiempo de la siega. Si fuera un predicador tradicional preguntaría cuántos dicen amén. No te esfuerces, no es Babilonia.

Varios nombres en forma de analogía, son utilizados en la Biblia para darnos claridad acerca del funcionamiento correcto de la iglesia en la tierra. La iglesia usa analogías. Recuerda que Dios es Espíritu, pero usa ejemplos físicos para poder darnos una idea de qué es lo que Él quiere que nosotros hagamos.

Por ejemplo, en la palabra somos llamados ramas, pámpanos, árboles, pan, cuerpo, mujer, hombre, ejército, casa, templo. Somos llamados hijos, niños, la novia, el cuerpo, la iglesia, y muchos más. Y no son cosas distintas estos nombres, sino adjetivos de la iglesia que nos identifican en las distintas facetas de funcionamiento específico.

Como árboles somos firmes y bien plantados. Como ramas tenemos frutos y producimos. Como novia se nos requiere intimidad con el novio. Como ejército, Él quiere que seamos militantes, penetrantes, que tengamos estrategias. Como nación exige que tengamos gobierno, estructura.

Como hijos somos herederos; Él quiere que podamos obtener la soberana vocación. En fin, todos son adjetivos que nos demandan, o nos enseñan, o nos traen claridad respecto a cómo debe funcionar la iglesia.

Lamentablemente, la iglesia se aprendió varios adjetivos y se quedó encajada en dos o tres. Durante muchos años, la iglesia sólo quería ser novia y adorara a Dios; no hacía otra cosa. ¿Te imaginas tú una luna de miel eterna? No contestes.

¿Te imaginas tú a un matrimonio que no interaccione en sus responsabilidades el uno con el otro? ¿Qué vivan solamente del amor, como quieren vivir muchos jóvenes? ¿O tal vez un matrimonio donde el marido visita a su esposa solamente los días domingos, para tener una experiencia con ella?

La boda y el matrimonio requieren y demanda de una participación activa de ambos cónyuges los siete días a la semana, veinticuatro horas al día. Pero compartiendo las responsabilidades, y creo que es para allá donde precisamente estamos yendo ahora con el Señor.

Varios nombres y analogías se han usado para darnos ese entendimiento. Para entender cómo funciona la iglesia en la tierra. El tabernáculo, las piezas del tabernáculo. El templo, está hecho con piedras. Por eso nos dice que somos piedras vivas, edificadas. Todo es sombra y analogía, tipología, de cómo debe funcionar la iglesia.

Si estudiamos el templo, aprendemos la estructura de la iglesia. No hay que buscar Apocalipsis para ver cuándo viene el Señor. Sabemos cuándo llegó David, así que también sabemos cuándo llega el Señor. Y tenemos todos estos elementos encerrados como principios de tópicos espirituales, dentro de los caracteres del Antiguo Testamento, y aun así hasta en el Nuevo. Toda la Biblia es una parábola.

Lo que sucede es que nosotros  tenemos conceptos que a veces nos vienen por herencia o por asociación. Hay mucha gente que dice que el Nuevo Testamento comienza en Mateo. Y para los efectos legales, sí comienza. Pero la verdad es que no hay Nuevo Testamento hasta que no hay derramamiento de sangre. Y eso ocurre cuando terminan los evangelios, no al principio.

Estamos tan acostumbrados a repetir como el papagayo que ya ni siquiera nos fijamos a ver si eso que decimos es cierto. Adoramos el altar y creemos que es una cosa sagrada, cuando en el Nuevo Testamento no hay ninguna ilustración de ningún altar.

No hay una iglesia en el Nuevo Testamento que tuviese altar. Porque el altar es el corazón del hombre. Para eso vino Cristo, para eliminar el rito y tener una relación contigo. Eso no quiere decir que ahora vayas a tu iglesia y arranques el altar. Deja todo así, se usa por cuestiones prácticas. Pero deja ya de creer que se es más santo por estar allí.

Ahora bien; de todos los análisis que la Biblia usa, de todas las analogías, de todos los ejemplos, el más significativo, o el que más luz nos da acerca de la iglesia, es la novia. Pablo la menciona en Efesios capítulo 5, y en jeremías hay una descripción de la novia en detalle. En Apocalipsis también la vemos en detalle.

En el Libro de Cantares vemos a la novia en detalle. La vemos en Ezequiel, una vez más, en el templo a la novia. De los principios que encierran estas analogías, y dentro de lo que es la novia, aprendemos muchísimo de cómo es la iglesia que Dios está buscando.

Estamos hablando de la iglesia que Dios quiere venir a buscar, la iglesia que Dios está esperando que se manifieste. Estamos hablando de la manifestación de los hijos de Dios, por la cual toda la creación gime a una, aguardando por ellos.

Hay mucha gente que sostiene que la iglesia ya está restaurada. De acuerdo, no estoy aquí para debatir, pero: si eso es así como aseguran, entonces; ¿Por qué la creación sigue gimiendo? Tenemos que estudiar, entonces, la mentalidad de la novia gloriosa, para entender la mentalidad de la iglesia que Cristo viene a buscar. Obviamente, y antes que te disperses, quiero aclararte que cuando hablo de la novia estoy hablando de ti, no de una institución administrativa.

Recuerda que la novia, la esposa y el Espíritu dicen: “Ven”. Y esa declaración es expresada por la madurez o la condición de la iglesia, y no por tu boca. No es que la iglesia dice en un cántico “ven Señor”, o que ora diciendo “venga Señor”. Es que tu condición y tu mentalidad demandan que Él venga.

Es que tu constitución física o espiritual, está lista para interactuar con el novio. Eso es lo que quiere decir “ven”. Porque decir “ven” por decir, todos quisiéramos que Él venga, pero no alcanza con un sencillo deseo. No estamos hablando de buenos deseos, estamos hablando de estar listos para ello.

El niño menor de edad, antes de poder acceder a su licencia, desea conducir, pero no está listo para ello. No se trata de deseos, se trata de estar constituidos para eso. El Espíritu siempre está listo, la que no siempre está lista es la novia.

Recuerden que Él no viene por una novia mocosa, sino por una novia gloriosa. Así que no te distraigas por los diferentes eventos mundiales. Alguien se preocupa cada vez que algo ocurre en las Naciones Unidas; creen que Cristo te va a sorprender.

Mientras haya mocosos, no viene. Mateo dice que van a haber rumores de guerra, van a haber todas estas cosas, peo que aún el fin no será. Dice que cuando el evangelio del Reino llegue a los confines de la tierra, recién entonces el fin vendrá.

Claro, tú puedes decirme que el evangelio ya se ha predicado en todas las naciones. Y es cierto, pero el que se predicó es el evangelio de nacer de nuevo, no el del Reino. Hay una diferencia. Al evangelio del Reino son muy pocas personas las que lo entienden, todavía.

Y eso que es el único mensaje que existe. El de nacer de nuevo es uno que la iglesia hizo. No sé exactamente de donde lo sacó, aunque supongo que fue de ese incidente de Jesús con Nicodemo, en aquella medianoche. Pero entendamos que ese viejo le hizo una pregunta a Jesús, Jesús se la contestó y de allí sacamos todo un evangelio.

Pero todo lo que Cristo predicó, tenía que ver con el evangelio del Reino. O sea que hay dos formas de ver el mismo asunto. El mensaje acerca de Cristo, o el mensaje que Cristo predicó. La iglesia adoptó el mensaje acerca de Cristo, y no el que Él predicó.

Y el que Él predicó es el que tiene que llegar a los confines de la tierra. Y en eso andamos. Restaurando el mensaje, restaurando estructuras, restaurando mentalidades, trayendo reforma, incomodando a la gente cómoda, para que el río comience a fluir de verdad.

(Efesios 5: 22) = Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; (23) porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

Veamos: si la cabeza de la mujer no está vestida con la ropa de la cabeza de Cristo, entonces de ninguna manera es igual. No es cabeza. Sí es cabeza, cuando es cabeza como Cristo es cabeza. Si tu liderazgo es como el de Cristo, entonces sí eres líder. Un líder crea seguidores. Hay gente que está repleta de títulos, pero nadie la sigue.

(24) Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

(25) Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, (26) para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, (27) para presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

O sea que el resultado final, es una iglesia gloriosa. Allí, en gloriosa, la palabra es doxta, y significa espléndida, vestida de honor, respeto, reputación y con fuerte peso social. Fíjate que todo esto se ha enfatizado con el matrimonio humano.

No lo vamos a subestimar porque eso es bueno y supongo que también necesario, pero el verso 32 se encarga de poner las cosas en su lugar cuando dice que grande es este misterio, pero que Él no está hablando de tu matrimonio, sino de Cristo y la iglesia.

Es decir que usó algo literal, alfo natural y físico, para expresar algo espiritual. Toda la palabra es una parábola. Es la forma en que Dios habla. Te tiene que dar ejemplos físicos que tú entiendas, para ver si te puedes enterar de lo que Él está buscando.

Mucha gente reduce a Dios al principio, o al ejemplo. Eso es como si yo fuera a hablar con una hormiguita; por más que yo me acerque con cuidado, la asusto con semejante cuerpo, comparado con el de ella. Ahora bien; el que yo entonces me convierta en hormiga para poder hablar con esa hormiga en el lenguaje de las hormigas,  no me reduce al tamaño de una hormiga.

Nosotros tenemos un trono dibujado en el cielo, en una casa, no sé dónde, donde Dios viene y se sienta. ¿Qué trono le puedes hacer tú a Dios, si el cielo es su trono y la tierra es su estrado? ¿En qué silla lo vas a sentar?

Él te habla de tronos para expresar su firmeza, su fidelidad, su autoridad, su reino, para que tú confíes que Él es inamovible. Pero eso no quiere decir que esté sentado en una silla. Es que el concepto que tenemos, reduce a Dios a los ejemplos. Pero Dios es más grande que el Libro.

Vamos ahora a Génesis 24. Como si fuera una leyenda. Con símbolos claros que quiero presentarte antes para que luego entiendas. Abraham representa al Padre. El criado más viejo de la casa representa al Espíritu Santo o a la voz profética.

Ese siervo, -dice en otro lugar, no aquí-, se llamaba Eliazab. La novia que este siervo viejo sale a buscar, representa a la iglesia. Isaac, el hijo de Abraham el Padre, representa a Cristo. Y la historia, tú la conoces, es que Abraham envía a su siervo a buscar una novia para su hijo Isaac. Es como decir que Dios envía a su Espíritu Santo a buscar una iglesia para Cristo.

(Génesis 24: 1) = Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo.

(2) Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía; pon ahora tu mano debajo de mi muslo, (3) y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; (4) sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

(5) El criado le respondió: quizás la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de dónde saliste?

(6) Y Abraham le dijo: guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.

(7) Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: a tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.

(8) Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.

Aquí estamos viendo, entonces, la historia en la que Dios envía al Espíritu Santo a buscar una novia para Su Hijo. Y dentro de esos versos yo veo algunos principios que describen la mentalidad de la novia que Dios está buscando.

Al primero, lo encontramos en el verso 3. Y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos. Principio Primero: Dios no quiere una iglesia cananea.

Los cananeos eran una nación, pero en este caso específico, más que una nación, ser cananeo era una mentalidad. Dios no quiere una novia con mentalidad cananea. Ahora bien; ¿Qué es un cananeo? ¿O, mejor dicho: qué es una mentalidad cananea?

El cananeo es una invasión que yo veo en la iglesia contemporánea de hoy. Mentalidad cananea. Los cananeos eran, en primer lugar, mercaderes. Dios está diciendo que no quiere una iglesia mercader. O sea: cuando salgas Espíritu Santo a buscar una novia, no me traigas a nadie con una mentalidad de mercader.

Los mercaderes tenían sus propios principios. Las reglas del juego eran las siguientes. Eran gente que vendían y vivían de lo que vendían. Y para vender lo que necesitaban vender, operaban en competencia, celos, envidias y contiendas.

Una vez más: no quiero una iglesia cananea. No quiero una iglesia con contienda. No quiero unan iglesia que se pasa de envidia en envidia. No quiero una iglesia que tiene que competir para conseguir lo que necesita. No quiero esta clase de mentalidad en mi iglesia.

Lo que está diciéndote es que la iglesia del siglo veintiuno tiene que carecer de mentalidad cananea; no va a haber gente de competencia, no va a haber gente con celos ni envidias. Esa  gente que se peleaba y se iba porque no los dejaban cantar o hacer la obrita de teatro.

Pero esto va más allá de todo eso. Los mercaderes luchaban por la clientela. Si veían un cliente allá, ellos peleaban para que el cliente viniera. En mi ciudad eso ocurre con las playas para estacionar los automóviles. Colocan muchachos en la calle con una bandera que te hace señas para que entres en su playa no te vayas a la otra vecina. Así también han andado muchas iglesias que conocí.

Lo ha dicho el Señor: no quiero una iglesia cananea. Ese es el primer principio que Abraham le dejó muy en claro a su siervo: no me traigas para nada a ningún cabezón cananeo, ni siquiera a uno solo. Los cananeos, entonces, hacía lo que fuese necesario para tener un cliente.

Escucha en el espíritu lo que te está diciendo el Señor. Era gente donde el cliente siempre tenía la razón. Porque la idea era vender, cueste lo que cueste. No quiero iglesias con esa mentalidad, donde se predique lo que a la gente le gusta para que la gente no se vaya.

No quiero gente que retenga y se guarde el consejo de Dios, para que no se ofenda y se vaya el señor míster diezmo número uno. No quiero cananeos. Dios está diciendo: hijos, escuchen: antes que esto termine, va a haber una iglesia gloriosa.

Una iglesia gloriosa que se levantará y triunfará con o sin nosotros. ¿Cuántos le estarán dando gloria a Dios, en este mismo momento, por no estar formando parte de los que se lo pierden? Iglesias que hacen las cosas para quedar bien con sus miembros.

¿Negros? ¡No tengo nada contra los negros, no soy racista ni lo seré, pero mejor no acepto negros como miembros porque hay dos o tres familias que…! ¿Enfermos de SIDA? Está muy buena la idea de incorporarlos y contenerlos, pero mejor en un culto especial para ellos, no en el general; ¿Sí?

Son iglesias que procuran hacer un paquete atractivo para que el cliente nunca se ofenda. ¿No te gusta esta clase de mensajes? No te preocupes, ya mismo te preparo otro que seguramente te gustará mucho porque se adaptará a tu manera de sentir.

Lo primero que Él dijo, fue: no quiero una casa de mercaderes. Fíjate que Cristo dijo lo mismo, que habían convertido una casa de oración en una cueva de ladrones. Y les entró a latigazos a todo el mundo. El Jesusito bueno de las manitas juntas y cara de angustia que nos vendieron las estampitas.

Mucha gente se cree que nadie está hablando jamás con ellos cuando se dicen estas cosas, porque tienen señales en sus iglesias. Vete a 1 Corintios 3. ¿Sabías que Ismael, pese a no ser el hijo de la promesa, también tenía dones?

Lo reitero porque es importante: Dios le dones a Ismael, pese a que no era el hijo de la herencia. Eso me muestra a mí y también a ti que es posible tener dones y ministrar con gran éxito y no ser parte de la herencia. ¡Huau! Sí, huau. Porque Ismael no hereda, sólo Isaac.

1 Corintios 3. Aquí tenemos a la iglesia de Corinto. Una iglesia que fluía tanto en los dones ministeriales, que Pablo se vio obligado a traer ciertas regulaciones, porque ya se estaba viviendo en desorden por la palabra de conocimiento, la palabra de sabiduría, y había un mover del Espíritu tremendo.

Tanto que se tuvo que escribir un capítulo para darle un poquito de control, un poquito de disciplina a esa fluidez de Dios en la iglesia. Una iglesia poderosísima, grande en número y llena del fluir del Espíritu Santo. Sin embargo, Pablo mismo, hablando con ella en el capítulo 3, es claro. 

(1 Corintios 3: 1) = De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.

O sea que no hay ninguna duda: es posible fluir en todos los maravillosos dones del Espíritu Santo y ser un inmaduro. Claro, esto que digo te choca porque a nosotros se nos ha enseñado y programado el concepto de que mientras más dones fluyen de ti, más maduro eres. Te digo más: se han otorgado posiciones, cargos y jerarquías en la iglesia a partir de la fluidez de los dones espirituales de la gente.

Nuestra gente depende de que alguien vaya a bendecirlos. ¿Qué dice Dios? cuando salgas a buscar mi novia, no me traigas ni a un cananeo. Cada vez se pone más estrecho el camino, es como un abrevadero. Y duele, porque a veces vemos a los seres queridos sufrir por cosas así.

Por eso es que Cristo dijo que si no te atrevías a decirle que no en algunas cosas a papá o a mamá, no eras digno de Él. Si el Espíritu Santo te mostró el camino, síguelo. Y si papá y mamá no lo han visto, pues dales un beso a cada uno, dile que los amas mucho y luego pasa de vez en cuando a visitarlos.

¿Lo dijo o no lo dijo? Lo dijo, pero nunca lo hemos predicado porque no se necesitaba hacerlo. Pero ahora parece que ha llegado el tiempo donde esa expresión de Jesús tiene coherencia y verdad palpable. Ese tiempo ha llegado.

Dice que no quiere una mentalidad de dependencia, no quiere una mentalidad de servidumbre; que siempre estás dependiendo de qué otra persona te libere, te ministre, te ore y que alguien te venga a ayudar porque si algo sale mal no podré cubrir los gastos. Si haces algo para Dios y no puedes cubrir los gastos, quédate tranquilo: Dios no te envió a hacerlo. Suyos son los gastos.

En todo avance hay un riesgo. Nunca hay ventaja sin riesgo. Es imposible caminar por fe hasta que no das un paso más allá de tu control. Hay mucha gente que dice vivir por fe, pero que nunca han dado un paso más allá de su sabiduría, conocimiento y control.

Si en lo que tú estás involucrado no es más grande que ti, tú no estás caminando en fe. Era una gente que no tenía mentalidad de realeza. Él no quiere una novia cananea. Otra cosa que tenían era que eran inmorales y eran idólatras.

Entonces tú me dices en este mismo momento: ¡Y bueno, yo ya no estoy allí porque hace rato que dejé de adorar estatuas! No te confundas. Un idólatra es una persona que pone algo antes que Dios. Hay gente que con su obstinación decretan a Dios que son idólatras.

 Por ejemplo: cuando la verdad es revelada, no produce los mismos resultados en todos. Hay personas que me oyen y beben de esta palabra como si fuera agua fresca. Pero hay otras (Seguramente invitadas a escucharme), que un minuto después de yo comenzar, ya cierran sus corazones con preconceptos que traen de sus enseñanzas antiguas.

Y aunque lo que digo quede en clara evidencia bíblica ellos dirán que no, que no van a modificar absolutamente nada porque así  lo hicieron siempre y ningún desconocido cualquiera va a venir a cambiarlo. Porque así he nacido y así me moriré. Bien; eso es obstinación. Idólatra de tus propias ideas.

Porque estás exaltando tus ideas por encima de la revelación de la verdad. Eso es lo que trata la palabra cuando nos habla de llevar y derribar todo pensamiento y toda altivez que se exalta contra el conocimiento de Cristo. Él dice: no quiero una iglesia con una mentalidad cananea. No quiero una iglesia con una mentalidad de mendigo. No quiero una iglesia que sea idólatra.

Pero los cananeos, también tenían manos de engaño. O sea: hacían trueques, pero por medio de engaños. Hacían cualquier cosa para vender el producto. Eso significa lisa y llanamente hipocresía y falsedad. Gente con una imagen carente de sustancia.

¿Cuántos saben que hay iglesias que se ven muy luminosas y brillantes desde afuera, pero que cuando hablas con uno de sus miembros, te das cuenta en el acto que están carentes de sustancia?  Dios dice: no me traigas cananeos. Siervo: cuando salgas a buscar la novia para mi hijo, júrame que no me vas a traer una con una mentalidad menos íntegra que lo que debe ser.

No quiero una novia con una mentalidad que no tenga realeza. O sea: que viva y camine su vida en dependencia. Dios está usando a una gente interdependiente. Dios está buscando una gente madura. Está buscando una gente que, cuando reconoce que no tiene la medida de madurez necesaria, se somete para conseguirla.

(Sofonías 1: 11) = Aullad, habitantes de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; destruidos son todos los que traían dinero.

Dios está buscando una gente que está fluyendo con lo que Él está haciendo. Estamos, literalmente labrando la iglesia del siglo veintiuno. Los cananeos, por causa de la maldición, eran gente sin destino y vacíos de dirección.

En una época estaba casi de moda preanunciar el fin del mundo y la segunda venida de Jesús para un determinado día, de un determinado mes de un determinado año. ¡Hasta libros se escribieron y se vendieron al respecto! Hoy ya no sirven para nada, porque las fechas ya pasaron y se vencieron. Esa fue gente que escribió sobre un destino que desconocían. Cananeos.

Lo que sucede, y esto es muy importante que lo entiendan claramente todos los que aspiran a posiciones de liderazgo en algo, es que cuando tú no sabes para dónde vas, cualquier camino te guía. Lo triste del asunto es que nunca sabes cuando llegas, porque no sabes para dónde vas.   

De manera que cuando llegas a una parada o a un nuevo mover, te estancas en ese mover porque te parece que ya llegaste. Entonces cuando llega un desconocido que por internet te dice que te levantes porque hay más, te enojas, porque creías que ya habías llegado.

El problema es que no sabemos para dónde vamos. Dios dice: no me traigas gente sin destino. No me traigas gente que no entienda perspectiva eterna. Queremos una iglesia que entienda la perspectiva eterna de Dios. Que comencemos a entrar en lo que sea necesario, para activarnos, actualizarnos, y tener entendimiento pleno de lo que Dios está haciendo. Vivir en relación al día presente.

Ellos eran vagabundos, errantes. Sólo estaban esperando ser eliminados un día. No tenían nación, no tenían destino, eran mendigos, estaban en el desierto, errando y vagando. Escucha: vagar es peor que andar perdido. Porque el que está perdido está buscando la salida, pero el que está vagando gira en círculos sin ir a ninguna parte, y ya se acostumbró; y ya no busca salir.

Vagar, en la Biblia, siempre es maldición. Toda persona que vagó, en la Biblia, vagó por causa de una maldición. Ser errante es una maldición. Caín fue maldito, por eso vagó y fue errante. Israel siguió vagando en el desierto por desobediente. Canaán, malditos; también errantes y vagando.

No quiero una novia que no tenga propósito. No quiero una novia que no tenga destino. Y esto no es para que te sientas pequeño. Esto es para que te pongas las pilas y empieces a entrar en la dimensión que corresponde al tercer milenio.

Tú mismo has leído, con tus propios ojos, que Abraham le dijo a ese criado  antiguo y de confianza: “No me traigas una novia de los cananeos”. ¿Lo dijo o no lo dijo? Recuerda que los tiempos finales son reconocidos por una expresión, en el Antiguo Testamento, que se lee como: “En aquel día”, o “En los postreros tiempos”. Donde tú quieras que veas “En los postreros tiempos”, recuerda que están hablando de tus tiempos. ¿Cuántos saben que estamos en los postreros tiempos?

(Zacarías 14: 19) = Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos. (¿Cuántos saben que estamos entrando en esa era espiritual, donde se está consumando la fiesta de los tabernáculos en la iglesia de Dios?)

(20) En aquel día (¿Qué día? Este día, el de la fiesta de los tabernáculos) estará grabado sobre las campanillas de los caballos: santidad a Jehová; y las ollas de la casa de Jehová (Las ollas son los utensilios, los siervos, la gente) serán como tazones del altar.

(21) Y toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los ejércitos; y todos los que se sacrificaren vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; y no habrá en aquel día más mercader en la casa de Jehová de los ejércitos.

Puedes decir conmigo si quieres: no queremos mercaderes. Y más vale que no los queramos, porque no habrá mercaderes en la iglesia gloriosa. No queremos contiendas, no queremos celos, ni peleas por el micrófono, ni peleas por los testimonios, ni peleas por ministerios, ni peleas por títulos, ni competencia. No queremos mercaderes.

(Génesis 24: 5) = El criado le respondió: quizás la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de dónde saliste?

(6) Y Abraham le dijo: guárdate de que no vuelvas a mi hijo allá.

(7) Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: a tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú tendrás de allá mujer para mi hijo. (O sea que aunque parezca que es alguien que no quiere, va a venir una iglesia gloriosa).

Sin embargo, el principio que quiero extraer ahora, está en el verso 8. Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo. El principio a la vista, aquí, es que tienes que venir por voluntad propia.

Si no quieres venir, te quedas. Dios no quiere gente obligada, tampoco. ¿Cuántos lo estarán viendo bien claro? Habíamos dicho: no quiero una iglesia con la mentalidad de un cananeo, pero tampoco quiero unan iglesia que se crea que tiene que hacer lo que está haciendo porque lo tiene que hacer. Tiene que ser voluntario.

Tiene que ser gente activa por voluntad propia. Tiene que ser gente enamorada de Dios. Gente apasionada por lo que Dios está haciendo. Esa es la novia que Dios está buscando. Y le dice: “Mira; si no quiere venir, pues entonces no la traigas.” Fuerte el Señor, ¿Eh?

Fíjate; en este siglo veintiuno el Señor está definiendo su iglesia, y todo lo que no es iglesia se está manifestando. Observa que la novia aquí es descalificada por falta de voluntad o predisposición. Si no tiene disposición, es descalificada.

La palabra “disposición” significa desear, búsqueda ansiosa, ausencia de resistencia. Ceder al señorío y al mover de Dios. Ausencia de desafío y cero rebelión. Y recuerda que la rebelión también puede ser silenciosa.

No quiero cananeos, y tampoco quiero una iglesia que se resiste a moverse con Dios. Lo que intento decirte es que hay gente que está, pero no está. Que está, pero no participa. Que no activa su fe en cada ministración. Que no fluye con el mover presente.

(Salmo 110: 1) = Jehová dijo a mi Señor: siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. (O sea que Cristo no viene para ninguna parte hasta que los enemigos no estén destruidos)

(12) Jehová enviará desde Sión (Sión es la iglesia. Es decir que Dios va a enviar algo desde la iglesia) la vara de tu poder; domina en medio de tus enemigos. (Lo que Dios envía desde la iglesia es para dominar en medio de los enemigos)

(13) Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, (Vemos que aquellos que traen la liberación en medio de los enemigos, es cuando el pueblo se ofrece voluntariamente en el día del poder de Dios. El día del poder de Dios, es el día de hoy. Es el día de la autoridad del creyente.)

Tiene que ser una iglesia activa, una iglesia voluntaria. Y ser un voluntario no significa que después hagas lo que se te ocurra. Ser voluntario implica entrar a un lugar y someterse a lo que en ese lugar se decida hacer. Porque al inscribirte como voluntario, tú has declarado que quieres estar allí.

Vuelve ahora a Génesis 24. Fíjate que cuando sale a buscar, dice allí que el siervo se llevó diez camellos. Diez camellos. Y luego dice en el verso 11 que hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad. Qué casualidad, allí también se estacionó Cristo; fuera de la ciudad, cuando fue a buscar la novia.

Y dice que se estacionó con los camellos a la hora de la tarde, cuando salen las doncellas por agua. Parafraseándolo, él siervo dijo: “Mira, esto es lo que voy a hacer: para yo saber cuál es la verdadera novia del Señor, yo voy a decirle a una de las doncellas que venga a beber agua, “dame de beber”.

Y si ella me contestare: “Bebe tú, y tus camellos también”, entonces yo sabré que el Señor me ha prosperado”. Es decir que está buscando ciertas características en la novia. Está buscando a una que no sólo le sirva a él, sino también a lo que él trae.

(Verso 14) = Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.

(Verso 16) = Y la doncella era de aspecto muy hermoso (La iglesia tiene que ser hermosa), virgen, (Esto significa que no está casada con movimientos de hombres. No se ha involucrado en asociaciones terrenales. Es virgen. No está interactuando con cosas de hombres, sólo con el propósito de Dios. No está casada con organizaciones humanas) a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.

Nacimiento divino. Hay cosas que nacen por la voluntad del hombre, y hay cosas que nacen por la voluntad de Dios. No me traigas una novia que nace por voluntad de hombre. Fíjate cómo se va definiendo en los últimos días, todo lo que ha sido tremenda preocupación para todo nosotros durante toda nuestra cristiandad, y ahora se está haciendo cada vez más claro.

(Verso 18) = Ella respondió: bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber.

Noten ahí la calidad de ser voluntaria. No solamente le dijo “bebe”, sino que inmediatamente bajó el cántaro para ella darle de beber. Ahora, escucha: no había llaves de agua, no había canillas, grifos. Era un pozo. Se extraía el agua de ahí con un recipiente dentro de una canasta que había que bajar al pozo y luego izar y sacar.

¡Eso era pesadísimo! Imagínate haciendo ese trabajo a una doncella virgen, estimemos a una jovencita de unos quince o diecisiete años, de estructura física muy frágil, haciendo el tremendo esfuerzo de extraer ese recipiente con agua del pozo, para darle de beber al criado.

Y fíjate que el criado, en lugar de ofrecerse para ayudar a la doncella, cosa que por simple caballerosidad cualquiera de nosotros hubiera hecho, se sienta a esperar que ella le sirva el agua, que es como decir ver como la doncella le sirve al Espíritu Santo.

Pero lo que impresiona, es que ella se apuró, se dio prisa. Cuando el Espíritu le dijo: “tengo sed”, ella dijo: “¡Sí, señor! Y se dio prisa para darle de beber. Tiene que ser voluntario. Tiene que ser una gente que se determina por sí sola.

Gente que no necesita que el vecino lo convenza. No necesita que el mensajero le de cuarenta latigazos para que responda. Gente que no necesita porristas cristianos que lo incentiven para alabar o adorar.

La antigua y tradicional separación entre los líderes y los laicos se está cerrando, y se está activando la iglesia. Los milagros más grandes los va a hacer la iglesia, donde nadie va a poder decir: “Fui yo”, sino que toda la gloria se la va a llevar Dios.

(Verso 19) = Y cuando acabó de darle de beber, dijo: también para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

¿Hasta que acaben de beber? ¡Diez camellos había ahí! ¿Estaba loca esa mujer? Hay una estadística comprobada respecto al agua que se bebe un camello. No recuerdo ahora la cantidad precisa, ¡Pero son centenares de litros! ¿Ella solita iba a sacar agua de ese pozo para saciar a diez camellos? Eso se llama disposición.

(Verso 21) = Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no. (En todo este tiempo, el siervo, sentado, miraba lo que ella hacía esperando la confirmación de si esa era la novia o no. ¡Pero no la ayudó ni en un mísero baldecillo!)

Sólo está sentado, observando, si esta es la novia que él luego irá a entregar para Isaac. O Cristo. Y eso es lo que hace hoy el Espíritu Santo. Observar. ¿Cuántos tienen pacto en su carne? La palabra dice que no te atrevas a acercarte al templo con las manos vacías. (Deuteronomio 16:16) Oye: si no tienes nada, trae un problema, pero trae algo.

(22) Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez.

Es decir que después que terminaron de beber los camellos, le dio el hombre un regalo. Ahí viene el primer regalo de parte de Dios, después que les dio de beber a los diez camellos. Diez es el número de tribulación, de tentación y de toda transición.

(Verso 25) = Y añadió: también hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar. (Paja y forraje. La iglesia tiene que tener lugar para el Espíritu Santo. La iglesia tiene que tener lugar en su casa para que el Espíritu Santo pueda posar)

(26) El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová. (Eso fue como decir: ya está, esta es la novia. Y así fue)

(Verso 55) = Entonces respondieron su hermano y su madre (Los de Rebeca, la novia elegida), espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y después irá. (Hay muchos que quieren dispersar hacia adelante la tarea de la iglesia. ¡Oh, sí, pero lo haremos el mes que viene!)

(56) Y él les dijo: no me detengáis, (Nunca detengas al Espíritu Santo) ya que Jehová ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya a mi señor.

(57) Ellos respondieron entonces: llamemos a la doncella y preguntémosle.

(58) Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré. (La iglesia decide si sigue a la cabeza de la iglesia o a la cabeza de la organización humana).

(59) Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, y su nodriza, y el criado de Abraham y a sus hombres.

(60) Y bendijeron a Rebeca, (O sea: a la iglesia, a la novia elegida; no a una falsa, imitadora e impía) y le dijeron: hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos.

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¿Vida Eterna o Reino?

Las obras de la ley” es una expresión que encontramos en la Biblia en Gálatas 2: 16. Ya hemos hablado de este aspecto. El entendimiento más común de la condición de la salvación es que la salvación es por medio de la fe junto con las obras.

La salvación por medio de la fe es una doctrina de la Biblia, y el hombre no puede argüir en contra de esto. Así lo vemos en Efesios 2: 8, donde dice: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

Pero, el hombre dice que también es por obras. Veamos lo que la Biblia dice acerca de esto. A veces somos muy corteses y acomodamos lo que hablamos, no obstante, la Biblia no es cortés en lo que habla. Es muy precisa. Repito: Efesios 2: 8 y 9 dice: Porque por gracia habéis sido salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros; pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe.

Estos versículos nos dicen que la salvación es absolutamente por gracia y por medio de la fe. Las palabras por medio significan atravesar. Es como decir que las luces eléctricas brillan por la electricidad y a través del cable. También es como decir que el agua de las llaves viene por medio de una reserva en el departamento de aguas y a través de la tubería.

El hombre es salvo por medio de la gracia, pero el canal por el cual la salvación viene a nosotros es la fe. El canal no es las obras, sino la fe. Es por medio de la fe y no tiene nada que ver con las obras. No es la fe más las obras. Uno tiene que saber que la fe y las obras básicamente se oponen entre sí.

La gracia del Señor se basa en el amor de Dios. Cuando creemos, la gracia y el amor fluyen dentro de nosotros. Como resultado, somos salvos, tenemos vida y somos justificados. Nada de lo anterior se nos comunica por medio de las obras.

Gracias al Señor que no viene por las obras. ¿Por qué es así? Aquí la respuesta es que nadie debe gloriarse. Lo que Efesios 1 nos dice es que Dios quiere tener toda la gloria. Por eso El hace toda la obra. Supongamos que cierto hermano es muy capaz y educado y ha sufrido mucho por el Señor.

Si otro hermano viene a mí y dice: “Hermano, lo alabo y lo glorifico por la obra tan fina que este hermano ha hecho”, indudablemente diríamos que este hermano está loco. La gloria solamente puede ser de aquél que hace la obra. No existe tal cosa en el mundo de que alguien haga la obra y otro reciba la gloria.

Aquellos que trabajan merecen el salario. Los que trabajan son los que obtienen la gloria. ¿Por qué Dios ha hecho toda la obra de salvarnos? Lo hace para poder tener toda la gloria. Dios nos da la gracia para que Él pueda obtener toda la gloria.

Él no quiere que nosotros obremos, para que no nos gloriemos en nosotros mismos. Enorgullecerse es glorificarse a uno mismo. Si hemos hecho algo que merezca gloria, no le daremos las gracias a Dios ni le agradeceremos. Inmediatamente diremos: “Sin duda, la salvación me es dada por Ti. Es Tu obra.

No obstante, he agregado mi parte a ella. Si no hubiera agregado mi parte, no sería como soy hoy día. El hombre ama poner énfasis en sus propios méritos. Le gusta subrayar sus propios puntos sobresalientes. Si Dios hubiera dicho que Él iba a cumplir el noventa y nueve por ciento de la obra de la salvación y hubiera dejado el uno por ciento a nosotros, este uno por ciento callaría a los cielos.

Los ángeles ya no alabarían y las piedras no clamarían más. En lugar de que las piedras llegaran a ser los hijos de Abraham, los hijos de Abraham llegarían a ser las piedras, porque del ciento por ciento, algunos se asirían a ese uno por ciento.

Ellos hablarían de la maravilla de su propia obra y dirían: “Pasé por eso de esta manera, o de esta otra manera. ¿Cómo pasó usted por ella? ¿Con qué contribuyó usted?” Todos se gloriarían de su propia obra, y Dios no tendría la posibilidad de obtener la gloria.

¡Gracias, y alabado sea el Señor! Debido a que Él quiere toda la gloria, no deja que ni una sola cosa sea hecha por nosotros. Cuando alcancemos los cielos, tendremos que decir que aún somos personas sin esperanza. Somos capaces de llegar allí por causa de la gracia “gratuita”.

Esta palabra “gratuita” detendrá todas las súplicas en los cielos y los llenará con acciones de gracias y alabanzas. Habrá acciones de gracias y alabanzas ya que todo ha sido hecho por Dios. Tenemos que ver que ésta es la verdad de la Biblia.

La obra del hombre y la gracia de Dios no pueden mezclarse. Una vez que el hombre obra, entra en conflicto con la gloria. Por lo tanto, ya sea que esté en la calle, en mi casa, o en alguna reunión, puedo decir desde mi corazón: “Dios, te agradezco y te alabo, porque no tengo que hacer nada para mi salvación. Ella viene cien por ciento de Ti. Por lo tanto, ¿qué puedo hacer sino alabarte?”

Dios se deleita en la alabanza. La Biblia dice que cierta clase de oraciones son detestables, pero nunca dice así a alguna clase de alabanza. Algunas oraciones son rechazadas por Dios, pero Dios nunca rechaza ninguna alabanza. Dios quiere tener toda la gloria, porque Él ha hecho toda la obra.

¿Significa esto que podemos ser descuidados y que ya no necesitamos hacer el bien? Efesios 2: 10 explica: Porque somos Su obra maestra, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Los versículos 8 y 9 nos muestran lo que Dios ha hecho para nosotros objetivamente. Inmediatamente el versículo 10 nos muestra los puntos subjetivos. Dios no nos ha salvado en una manera tonta. Nos ha dado una nueva vida, una nueva naturaleza y un nuevo espíritu dentro de nosotros.

El Señor está viviendo en nosotros por medio del Espíritu Santo y nos ha preparado para toda buena obra. Por favor, recuerda que Dios no ha incluido estas buenas obras en los dos versículos anteriores. No importa cuántas buenas obras hagas después de que has sido salvo. La salvación sigue siendo por gracia.

No importa qué tan rápido avances espiritualmente, la salvación es todavía por medio de la gracia gratuita del Señor. Aun si tienes una obra como la de Pablo, un resultado como el de Pedro, un amor como el de Juan y un sufrimiento como el de Santiago —aún si tienes todas estas cuatro cosas— todavía eres salvo por medio de la gracia gratuita. En el futuro, aunque tu obra demuestre que tú eres salvo, nunca es ésta la condición para la salvación. Mi fe no significa mucho. Lo único que tiene significado es recibir la obra de Dios.

El hombre no es salvo por medio de las obras. Nadie puede argumentar en contra de esto. Sin embargo el hombre es muy miserable. Debido a que su corazón está entenebrecido y lleno de pecado, y debido a que su carne es tan perversa y llena de la ley, aunque reconoce la fe, supone que debe agregar también las obras.

El hombre no ve que las obras vienen después de que uno es salvo por medio de la fe. La salvación no tiene nada que ver con las obras. No digo que no necesitamos las obras. Ponemos atención a las obras. Pero esto no es la condición para la salvación.

La salvación es completamente un problema diferente. No debemos olvidar que la Biblia dice que si sólo ponemos poca atención a las obras, la gracia de Dios es anulada. Gálatas 2: 21.dice: No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. Ya que es por gracia, entonces, debe ser solamente por fe y no por obras.

En Romanos 4: 4 y 5 se dice: Ahora bien, al que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; más al que no obra, sino que cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

Ahora estamos claros. Si un hombre puede ser salvo por medio de las obras, entonces la salvación llega a ser una recompensa. Ya no es sólo por gracia, sino que llega a ser algo que alguien merece. Si es algo que uno merece, entonces ya no es gratuita.

En la Biblia la palabra gratuitamente, que encontramos enRomanos 3: 24, significa en el lenguaje original, sin motivo. En otras palabras no hay razón para ello. El Señor Jesús dijo en el Evangelio de Juan: Sin causa me aborrecieron (15: 25).

En el lenguaje original, puede significar: “Gratuitamente me odiaron”. El Señor nunca gastó nada para comprar ese odio, pero de todas maneras lo odiaron. No existía razón alguna. Fue gratuito. La gracia de Dios durante esos tres años y medio fue lograda gratuitamente para nosotros.

Somos como el hijo joven mencionado en Lucas 15. Un día vinimos a Dios y dijimos: “Dios, dame la porción de la herencia que me corresponde”. Dios nos dio lo que nos corresponde. Después de que tomamos nuestra herencia, la malgastamos con compañeros malignos.

Hoy día, regresamos a la casa del Padre. La túnica que usamos, nuestros anillos, zapatos y el becerro gordo que comemos no es lo que merecemos. Lo que con derecho era nuestro ya ha sido gastado. No merecemos el anillo.

No merecemos la túnica. No merecemos comer el becerro gordo, y no merecemos usar los zapatos. Entonces, ¿qué es la gracia? Cuando aquellos que no merecían ser salvos son salvos, esto se convierte en gracia. La gracia es lo que han obtenido aquellos que no debían de obtener nada.

Lo que el hijo joven se llevó la primera vez no fue gracia. Eso él ya lo había gastado. Todo lo que recibió la segunda vez fue gracia. Su propia porción fue agotada. Cuando él disfrutó otra comida en su casa, eso no fue lo que él merecía tener sino que fue la gracia del Padre.

Por lo tanto, si uno obra, el asunto del salario entra, y ya no es más gracia. La gracia está en conflicto con lo que uno merece. Entonces, ¿cómo trabaja la fe? Cuando ella no es obra o labor, sino solamente la fe en el Dios que justifica al pecador, esa fe es reconocida como justicia.

Esta es la relación entre la fe y la gracia. Si es obra, entonces no es gracia. Si es gracia, entonces solamente hay fe. Creer es aceptar lo que Dios ha hecho. No se trata de cuánto he hecho. Debemos enfatizar que delante de Dios no somos justificados por lo que hayamos hecho. Somos justificados por medio de la fe. Hoy día tenemos la justificación por medio la fe. Por lo tanto, el asunto de la obra ha sido terminado para siempre.

Te doy un ejemplo: la gente, a la hora de comer, tiene sus gustos muy personales. Algunos, son simples y masivos; otros, muy exclusivos y casi excéntricos. Sin embargo, a la hora de satisfacerlos, los empresarios gastronómicos agotan todas sus estrategias.

¿Una de ellas? Cuando no poseen un elemento básico que es requerido por un cliente, procuran conseguir otros similares y mezclarlos con una pequeña porción del bueno, con la finalidad de engañar el paladar del consumidor. A veces no lo logran, pero en algunas ocasiones sí lo consiguen.

Hoy, el hombre hace la misma cosa con la obra de Dios y Su gracia. Trata de mezclar algo más en ello. Una vez que mezclamos algo de esta manera, la gracia deja de ser gracia. Por esa razón Dios dice que si es por gracia, entonces ya no es más obras

(Romanos 11: 6) = Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.

Si es por obras, entonces ya no es más por gracia. Las obras nunca pueden mezclarse con la gracia. Por lo tanto, no debemos decir meramente que la salvación es por fe. Debemos decir que la salvación es únicamente por fe.

Particularmente amo el texto de Romanos 3: 27, donde dice: ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Esta palabra se basa en los versículos 25 y 26.

 Allí habla de cómo el Señor Jesús ha llegado a ser el propiciatorio y cómo Dios ha justificado a aquellos que creen en El. No es injusto que Dios haga esto. Por lo tanto, en el versículo 27 dice: “Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida”.

No hay manera de que nos jactemos. No hay más posibilidad de jactancia. La siguiente oración es muy importante. Dice: “Por cuál ley?” Esto significa que no tenemos nada de qué jactarnos. ¿De qué manera somos excluidos de la jactancia? ¿Por medio de cuál principio somos excluidos de jactarnos?

El versículo 27 continúa: “¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe”. Pablo preguntó cómo un hombre podía ser excluido de la jactancia y cómo la jactancia podía ser removida. El respondió que es por medio del principio de la fe.

Si uno está en el principio de la fe, entonces no está en el principio de las obras. Si es por medio del principio de las obras, entonces la jactancia no puede ser excluida. Pero gracias al Señor. Hoy, tenemos el principio de la fe. Por lo tanto, no podemos jactarnos. Solamente podemos alabar.

Filipenses 2: 12 dice: Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, llevad a cabo vuestra salvación con temor y temblor.

Muchos nos han dicho que Pablo dijo explícitamente, en Filipenses, que tenemos que trabajar nuestra propia salvación. Si vamos a trabajar nuestra salvación, ¿no significa eso que tenemos que hacer algo? Es verdad que el Señor ha hecho la obra, pero el hombre también tiene que hacer algo.

Eso es como decir que El suministra el material, nosotros hacemos la obra y con los dos, trabajamos nuestra salvación. Una persona dice esto porque no entiende la palabra de la Biblia. Si vamos a trabajar nuestra salvación, entonces ¿qué ha hecho el Señor Jesús en la cruz? ¿Qué ha logrado en la cruz?

Si algo ya ha sido logrado ya no pueden ser cumplido de nuevo. Si tú eres un hijo de Dios, no puedes llegar a ser un hijo de Dios de nuevo. Sobre la cruz Jesús claramente dijo: “¡Consumado es!”. La cruz de Jesús ha llevado a cabo la obra de la salvación.

Ella ha logrado la obra de la redención. Ya que la obra de la salvación y la redención han sido logradas, no hay más posibilidad de que trabajemos la salvación. Si aún queremos obrar nuestra salvación, debemos primero derribar la obra del Señor en la cruz.

Debemos declarar que la obra del Señor Jesús no ha sido cumplida; que la obra del Señor no ha sido terminada, que por eso tenemos que obrar. Muchas veces, no sabemos lo que significa avergonzar a otros. Pero una vez que lo experimentas, sabrás qué es eso.

Por ejemplo, aquí está una hermana. Alguien le pide que lave algunos pañuelos. Después de que los lava, los cuelga para que se sequen. Pero otra persona viene y quita los pañuelos. Cuando ella pregunta por qué se hizo eso, se le dice que se quitaron para ser lavados.

Esta es una vergüenza abierta a la hermana, porque significa que otra persona no cree que los pañuelos fueron lavados. Eso quiere decir que piensan que la hermana ha mentido. De la misma manera, si nosotros trabajamos nuestra salvación no es una gloria para Cristo sino una vergüenza para El. La Biblia claramente dice que Cristo ha llevado a cabo toda la obra.

Entonces, ¿por qué Filipenses 2: 12 dice que tenemos que trabajar en nuestra salvación? La palabra trabajar en el lenguaje original lleva el significado de llevar a cabo. Debemos llevar a cabo nuestra salvación con temor y temblor.

¿Se detuvo aquí la palabra de Pablo? Si se hubiera detenido aquí, no hubiéramos sabido lo que quiso decir. El versículo 13 dice: Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad.

Ya que Dios ha operado dentro de ti, ahora tú lo llevas a cabo. Si Dios no ha operado en ella, no tenemos manera de llevarla a cabo. Ya que Dios ha operado en ella, podemos llevarla a cabo. Dios ya nos ha salvado por dentro y nos ha dado vida. Ahora no hay otra manera sino permitirle que se exprese.

Dios no quiere que nosotros obremos. Él quiere que nosotros lo llevemos a cabo. Por lo tanto, no es asunto de salvación o perdición, vida eterna o muerte eterna. Esto es un asunto de si alguien recibe o no la recompensa después de su salvación.

Dios ya ha operado en ti, y causa el querer y el hacer por Su buena voluntad. Por lo tanto, tienes que llevarlo a cabo. Esta es la condición apropiada de un cristiano. En otras palabras, esto es nuestra obra después de la salvación. Si un hombre no ha sido aún salvo, no puede llevar a cabo su salvación.

Si un hombre no tiene vida, no puede vivir una vida. Solamente después de que un hombre ha sido salvo él puede llevar a cabo su salvación. Por lo tanto, vemos que no existe tal cosa como ser salvo por medio de las buenas obras.

Hay un asunto el cual debemos entender claramente. Tener vida eterna es diferente de entrar en el reino de los cielos. Todo aquel que no puede ver la diferencia entre la vida eterna y el reino de los cielos, nunca podrá estar claro con respecto al camino de la salvación y la manera de presentarla.

El Señor dijo que desde Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es tomado con violencia (Mt. 11: 12). Los violentos lo toman. La ley y las profecías de los profetas terminaron con Juan (11: 12-13). Basados en esta palabra, algunos han dicho que debemos ser violentos, es decir, debemos esforzarnos antes de que podamos ser salvos. Si no nos esforzamos, no seremos salvos. Una persona dice esto porque no puede ver la diferencia entre el reino de los cielos y la vida eterna. Hay una diferencia entre la vida eterna y el reino de los cielos.

La primera diferencia entre la vida eterna y el reino tiene que ver con tiempo. La vida eterna es por la eternidad, pero el reino no es por la eternidad. Cuando vengan los cielos nuevos y la tierra nueva, el reino de los cielos se acabará. El reino de los cielos denota el gobierno de Dios. El período del gobierno de Dios es el período del reino de los cielos.

¿Qué son los cielos? El libro de Daniel habla acerca del gobierno de los cielos (7: 27). Por lo tanto, el reino de los cielos es la esfera en la cual los cielos gobiernan. Cuando el Señor Jesús venga a gobernar la tierra, ese será el tiempo cuando los cielos gobiernen. Hoy día el que gobierna la tierra es el diablo, Satanás.

Hoy día la política y las autoridades mundanas son de Satanás. El Señor no gobernará hasta el tiempo del reino de los cielos. Sin embargo, el periodo durante el cual la autoridad de los cielos será llevada a cabo será muy corto.

Primera Corintios 15: 24 dice: Luego el fin, cuando entregue el reino a Su Dios y Padre, cuando haya destruido todo dominio, toda autoridad y potencia. El reino será entregado a Dios el Padre. Por lo tanto, existe límite de tiempo para el reino.

No obstante, la vida eterna es para siempre. Todo el que lee 1 Corintios 15 sabe que el comienzo de los cielos nuevos y la tierra nueva, es decir, a la conclusión del milenio, el reino será entregado. Por lo tanto, existe una diferencia en tiempo entre la vida eterna y el reino de los cielos.

La segunda diferencia está en la manera en que el hombre entra en el reino de los cielos y la manera en que obtiene la vida eterna. Recibir la vida eterna es el tema de todo el Evangelio de Juan. La manera de tener vida eterna es creer.

Una vez que creemos, la obtenemos. Nunca vemos otra manera. Sin embargo, entrar en el reino de los cielos no es tan simple. Todo el Evangelio de Mateo menciona al reino de los cielos treinta y dos veces. Ni una sola vez dice que el reino de los cielos se recibe por fe.

¿Cómo obtiene un hombre el reino de los cielos? Mateo 7: 21 dice: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos. Podemos ver que la entrada al reino de los cielos es un asunto de obrar más que de fe.

Mateo 5: 3 además dice: Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Aquí, no dice vida eterna sino el reino de los cielos. Para tener el reino de los cielos, necesitamos ser pobres en espíritu.

El Señor dice: Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (v. 10). No tenemos que ser perseguidos para recibir la vida eterna, sin embargo, el reino es para aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia. Incluso si un hombre tiene vida eterna, si él no ha sido perseguido por causa de la justicia y si no es pobre en espíritu, él puede incluso no tener parte en el reino.

Existe una tercera diferencia. Ella yace en la actitud que los cristianos deben tener con respecto a la vida eterna y el reino de los cielos. Con respecto a la vida eterna, Dios nunca nos ha dicho que lo busquemos. Más bien, cada vez que es mencionada, Él nos muestra que ya la tenemos.

Sin embargo, con respecto al reino, la palabra de la Biblia dice que necesitamos buscarla y perseguirla diligentemente. Hoy día, con respecto al reino, estamos en la etapa de búsqueda; no lo hemos obtenido todavía. Todavía tenemos que hacer un esfuerzo para buscar y alcanzar el reino.

La cuarta diferencia yace en la manera en que Dios trata el reino y la vida eterna. Dios trata la vida eterna como un don dado a nosotros (Romanos 6: 23). Nunca vemos que una persona va al Señor para buscar la vida eterna.

Nunca ha acontecido esto, porque la vida eterna es gracia gratuita; es dada por medio del Señor Jesús a aquellos que creen en El. No hay diferencia entre uno que busca y uno que no busca. Pero el reino no es lo mismo. Recuerden a la madre de los dos hijos de Zebedeo que vino a Jesús y quería que el Señor sentara a sus dos hijos a los lados de El en el reino (Mateo 20: 21).

Pero Jesús dijo: Pero el sentarse a Mi derecha y a Mi izquierda, no es Mío darlo, sino que es para quienes está preparado por Mi Padre (v. 23). La gracia se obtiene cuando clamamos a Él. Pero el reino depende de si podemos ser bautizados en Su bautismo y de si podemos beber la copa que Él bebió. Los dos discípulos dijeron que podían. Pero el Señor dijo que aunque ellos prometieran hacerlo y lo pudieran hacer, el asunto de todas maneras no depende de Su decisión. El Padre es el que lo da.

Además, el criminal que fue crucificado juntamente con el Señor le dijo: Jesús, acuérdate de mí cuando entres en Tu reino (Lucas 23: 42). ¿Escuchó el Señor esa oración? En verdad, la oyó. Pero no concedió su petición. El criminal le pidió al Señor que lo recordara cuando el Señor recibiera el reino.

El Señor no le respondió que estaría con El en el reino. Más bien le respondió: Hoy estarás conmigo en el paraíso (v. 43). El Señor no respondió la pregunta con respecto al reino. Pero le dio una respuesta con respecto al paraíso.

Mientras clamemos a Él, podemos ir al Paraíso. Pero no es tan simple entrar al reino. Por lo tanto, en esto existe una gran diferencia. La actitud de Dios hacia la vida eterna y el reino de los cielos es diferente: una es el don de Dios, y la otra es la recompensa de Dios.

Con respecto a la diferencia entre el reino de los cielos y la vida eterna, hay otros pasajes en la Biblia que son muy interesantes. Ahora llegamos a la quinta diferencia. Apocalipsis 20 nos muestra que los mártires reciben el reino, aunque no dice que ellos son los únicos que reciben el reino (v. 4).

Sin embargo, la Biblia nunca nos muestra que el hombre deba ser martirizado para recibir la vida eterna. Si ese fuera el caso, el cristianismo llegaría a ser una religión de muertos, porque el hombre debería morir.

Pero no vemos tal cosa. Sin embargo, el reino es diferente. El reino requiere esfuerzo. Incluso requiere al martirio para obtener el reino. Por ejemplo, la pobreza es una condición necesaria para el reino de los cielos.

A fin de obtener el reino de los cielos, uno tiene que perder sus riquezas. La Biblia nos muestra claramente que ninguna persona sobre la tierra que es rica de acuerdo a sus propios caminos, puede entrar en el reino de los cielos. No podemos decir que ningún hombre rico puede ser salvo.

No podemos decir que no puede entrar en la vida eterna el que no pierda sus riquezas. Así como es de difícil que un camello entre por el ojo de una aguja, de la misma manera es difícil que un hombre rico entre en el reino de los cielos (Mateo 19: 24).

Pero, ¿han oído que así como es imposible que un camello entre por el ojo de una aguja, en la misma manera es imposible que un hombre rico sea salvo y tenga vida eterna? Gracias al Señor. El pobre puede ser salvo. Así también el rico. El pobre puede heredar la vida eterna. Así también el rico. Pero entrar al reino de los cielos es un problema para el rico.

Si acumulamos riquezas sobre la tierra, no seremos capaces de entrar al reino de los cielos. Por supuesto eso no significa que alguien tenga que despojarse hoy de todo su dinero. Estoy diciendo que uno tiene que entregar todo su dinero al Señor.

Solamente somos mayordomos. No somos los amos de la casa. La Biblia nunca reconoce a un cristiano como el amo de su dinero. Todos somos sólo mayordomos del dinero que es para el Señor. Todos somos solamente mayordomos del Señor. Existe tal condición para entrar en el reino.

Existe otra cosa muy peculiar. Uno nunca ve los asuntos del matrimonio y de la familia en la escena que envuelve el asunto de la vida eterna. Pero el Evangelio de Mateo dice que algunos no se casarán por causa del reino de los cielos. Algunos aún se hacen a sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos (Mateo 19: 12).

A fin de entrar en el reino de los cielos, y a fin de obtener un lugar en el reino, ellos deciden permanecer vírgenes. Nunca vemos que a una persona casada se le niegue la vida eterna. Si este fuera el caso, Pedro hubiera sido el primero en tener ese problema, ya que él tenía suegra (Mateo 8: 14).

Vemos que el asunto de la vida eterna no está relacionado en absoluto con la familia ni con el matrimonio, pero el asunto del reino está muy relacionado a la familia y al matrimonio. Por eso la Biblia dice que aquellos que tienen esposas deben ser como aquellos que no la tienen.

 Aquellos que usan al mundo deben ser como aquellos que no lo usan, y aquellos que compran deben ser como aquellos que no poseen (1 Corintios 7: 29-31). Esto tiene mucho que ver con nuestra posición en el reino de los cielos.

Finalmente, tenemos que mencionar otra diferencia. En el reino existen diferentes niveles de rango. Incluso si un hombre es capaz de entrar en el reino, hay una diferencia en la posición que tendrá allí. Algunos recibirán diez ciudades, y otros recibirán cinco (Lucas 19: 17-19).

Algunos solamente recibirán recompensa, pero otros recibirán una gran recompensa. Algunos obtendrán una rica entrada al reino (2 Pedro 1: 11). Algunos entrarán al reino sin una rica entrada. Por lo tanto, en el reino existe una diferencia en el rango.

Pero con respecto a la vida eterna nunca hay existe el asunto del rango. La vida eterna es la misma para todos. Uno no recibirá diez años más que otro. No hay diferencia en la vida eterna, pero sí existe una diferencia en el reino.

Si alguien considera un poco, comprenderá que en la Biblia, el reino y la vida eterna son dos cosas absolutamente diferentes. La condición para la salvación es la fe en el Señor. Aparte de la fe, no hay otra condición, porque todas las condiciones ya han sido cumplidas por el Hijo de Dios.

La muerte del Hijo ha cumplido todos los requisitos de Dios. Pero, entrar al reino de los cielos es otro asunto; requiere obras. Hoy día, un hombre es salvo por medio de la justicia de Dios. Pero no podemos entrar al reino de los cielos a menos que nuestra justicia exceda a la de los escribas y la de los fariseos (Mateo 5: 20).

La justicia en el vivir y la conducta de uno debe sobrepasar la de los escribas y la de los fariseos antes de poder entrar en el reino de los cielos. Por lo tanto, vemos que el asunto de la vida eterna está completamente basado en el Señor Jesús. Pero, el asunto del reino se basa en las obras del hombre. No estoy diciendo que el reino es mejor que la vida eterna. Pero Dios tiene un lugar para los dos.

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Derribando Altares

Hoy quiero que estudiemos acerca de un tiempo llamado “el fin del siglo”. De acuerdo con Mateo 13, ahí dice que hay varias cosas que ocurren en esos tiempos también llamados “el fin de los tiempos” Si estudiamos también a Mateo 24, veremos que existen condiciones ambientales que caracterizan el tiempo de los tiempos finales. El tiempo final es ahora. Entonces estas cosas tienen derecho a suceder ahora, porque esto caracteriza el tiempo final.

Pero en Mateo 13 hay varias cosas mencionadas que dicen que van a suceder en ese tiempo o espacio llamado “los tiempos finales”. Una de las cosas que van a acontecer en los tiempos finales, es la madurez de la siega.

El fin de los tiempos, o fin del siglo, está caracterizado por un ambiente que funciona como una olla a presión, que materializa el producto que es deseado en estos tiempos. Que también introduce el tiempo para segar la cosecha. Eso es lo segundo que vemos en Mateo 13 respecto al fin del siglo: el segar la cosecha.

Una de las cosas que vemos que es un principio dentro del término de la siega, es el principio de separación. Estamos hablando del valor de Reino que hay en el principio de la separación. Dentro del principio de la separación, está el juicio a los inicuos. Pero también la manifestación de los verdaderos hijos del Reino. La manifestación de los hijos del Reino no puede acontecer a menos que primero haya una separación de aquellos que son inicuos.

Qué han de ser y quiénes deben ser aquellos que serán reconocidos como hijos del Reino no será sin antes quede en evidencia que hay gente en nuestro ambiente que no lo son. Esto nos habla, entonces, del valor que existe dentro del principio de separación. Si nosotros estuviéramos persiguiendo la manifestación de los hijos de Dios como un fin en sí, entonces tendríamos que enfatizar el valor que existe dentro del principio de separación.

Tenemos que ver la separación en las iglesias como algo favorecido por Dios, y no como algo que viene por trabajo del enemigo. En lugar de verlo como algo negativo, debemos verlo con el valor que Dios le da. Separación viene en dos maneras, en dos formas.

Una, es activada por Dios soberanamente. Esa es una de las formas que en Mateo 13 dice que sucede. Pero hay otra manera en que la separación toma lugar, y es cuando nosotros aplicamos el principio de separación. Y los dos trabajan juntos en los fines de los tiempos.

Si fuéramos a Mateo 24, veríamos que los discípulos van a pedirle señales que identifiquen esos tiempos finales o del fin del siglo. Y dentro de las señales que fueron comunicadas a los discípulos, estaba incluida la destrucción del templo de Jerusalén.

Por eso es que la pregunta nació, porque él ya había comentado que el templo iba a ser destruido. Tres veces dentro de ese pasaje es que dice que estas cosas tenían que acontecer, y ser consumadas en esta generación. Estaba hablando de sus contemporáneos, y de la generación que estaba viva durante los tiempos de su ministración.

La historia nos confirma que todas estas cosas fueron consumadas por Dios. Puedes recordar que ya en el capítulo 23 de Mateo vemos que Cristo les estaba comunicando lo que iba a suceder. Que por medio de enviarles apóstoles y profetas, y por medio de la persecución que la iglesia estaba realizando en contra de los ministerios proféticos y apostólicos, que ellos iban a cegar el juicio de Dios sobre sí mismos. Después les dijo que su casa quedaría desolada. Eso tardó otros cuarenta años en ocurrir, pero el juicio había sido desatado en el momento en que Él lo dijo.

El evangelio de Mateo fue escrito en el año 60. Eso es algunos años antes del 70 después de Cristo. En donde Mateo describe aún estas señales antes del fin. La palabra nos comunica en1 Corintios, que hemos llegado a los fines de los tiempos. Al término “fin del siglo”, Cristo fue el primero en utilizarlo en Mateo. Lo ves por primera vez en Mateo 13, y ya en Mateo 24 los discípulos lo están usando porque antes se lo escucharon a Jesús comunicarlo en Mateo 13.

Mucho tiempo antes, en el Libro de Daniel, Daniel había profetizado que la nación de Judea había fracasado con Dios por espacio de 490 años. No le dieron descanso a la tierra cada siete años y eso sumó 70 años. Por un período de 490 años, por lo cual luego fueron cautivos en Babilonia por 70 años. Para darle los 70 años de descanso a la tierra que ellos no le habían dado.

Al final de los 70 años, Daniel recibe una revelación, escudriñando las escrituras de Jeremías fue que la recibió. Que los 70años ya estaban en su cierre, que Dios había comunicado que iba a restaurar a su pueblo. Y ahí recibe nueva revelación: que Dios les iba a dar una nueva oportunidad que se iba a llevar a cabo por 490 años más.

Eso está íntimamente relacionado en Mateo 24 con la nación de Judea y el pueblo judío, literalmente para con ellos. Pero al mismo tiempo profetizó que no se iban a comportar mejor que los 490 años anteriores, sino igual o peor. Que una vez más, después de los 490 años de nueva oportunidad, iban a ser traídos y entregados a juicio. Y esa tierra quedaría desolada para siempre. Esto no era nuevo para Israel, ya había sucedido antes.

Es más: si lo leemos históricamente, desde el momento en que los romanos entraron y la ciudad fue rodeada por el rey Tito y destruyeron a Jerusalén, fue la misma fecha en que Babilonia también había entrado y había llevado cautivo al pueblo de Israel 490 años antes.

Mateo está siendo específicamente escrito para el pueblo judío. Para mostrarles a ellos que el rey que ellos habían matado, era precisamente, el rey de los judíos. Está escribiendo en los 60. El fin para ellos estaba muy cerca, porque diez años después, en el 70, todo lo que era conocido, fue destruido.

La carta a los Hebreos más o menos está escrita en la misma época, más o menos del 60 al 64, dicen los historiadores. Y si miras el contenido de esta carta, y piensas sobre el ambiente de la ciudad de Jerusalén en aquellos tiempos, verás que los judíos y los creyentes estaban adorando a Dios en el mismo templo. Había mezcla de culturas y costumbres, interacción entre grupos muy diferentes.

Pero algunos años antes que viniera la destrucción, como si fuese la última oportunidad para los que tuvieran oídos para oír, se escribe la carta como un método para alcanzar el corazón del pueblo, recomendándole que procuraran desprenderse del viejo sistema.

Aquellos que no podían desatarse del viejo sistema porque todavía le daban valor porque era su herencia, tenían alianzas familiares y relaciones con ellos, no pudieron ni supieron discernir cuando era el tiempo de una separación. Pese a estar transicionando, en su corazón insistían en volver atrás, como la mujer de Lot. No podían dejar lo natural, ni intercambiarlo por lo espiritual.

Según Josefo dice, aconteció en el tiempo de la fiesta que muchos peregrinos que habían llegado a la ciudad por causa de esa fiesta, fueron atrapados en el sitiamiento de la ciudad. Y murieron más de un millón de ellos. ¿Por qué no se fueron? Porque no entendieron que debía haber una separación antes de eso. Entonces, como todavía estaban activados por ese viejo sistema, fueron a la fiesta y allí quedaron atrapados. Allí es donde hubo una última separación entre judíos y creyentes.

Los discípulos supieron cuando salir corriendo. Ellos tuvieron fuerzas y decisión para dejar la ciudad. Porque habían aprendido a valorar la realidad espiritual de la separación. Entonces, cuando vieron que los ejércitos ya estaban rodeando la ciudad para sitiarla, se fueron.

Y así se libraron de esa tribulación. Pero los judíos fueron juzgados por causa de sus alianzas con el viejo sistema. Pero los verdaderos creyentes fueron librados porque creyeron en la Palabra del Señor. Hubo una distinción clara, una separación muy clara, un merismos.

Y eso pasó como si fuera un patrón para nosotros, hoy. Dice la palabra que lo que acontece son ejemplos para nosotros. Quiero personalizar el valor que hay en la separación. Dos hermanos en el Señor que son, muy amigos cercanos. Juan y José.

Llevan años de amistad; comenzaron los caminos del Señor, juntos, crecieron juntos. Y en un momento dado, Juan comenzó a oír la palabra de Dios, y él empieza a ver nuevas cosas en la palabra. Pero José no. Entonces Juan trata de contarle a José lo que está viendo, pero José no le otorga valor ni importancia a lo que Juan le cuenta.

Entonces, esa relación en un día y por causa que están trabajando juntos, tiene que terminar, porque Dios está buscando que Juan vaya a nuevos niveles con él, y la ligadura almática que tiene con su amigo José comienza a ser obstáculo y freno. Porque Juan se está abriendo porque está viendo y está oyendo, pero José no.

Fíjate que Abraham tampoco pudo pegarse a Lot. Él se tuvo que separar de Lot. Si Dios, con algún método sobrenatural separa a Juan de José, alguien podría ser emocionalmente lastimado. Y no podría moverse con Dios si algo no estuviera claro como el agua. Porque no habría entendido, todavía, cuáles son los valores del Reino que existen en la separación.

Pero si Juan entiende los valores que existen dentro de este principio, Juan continuará moviéndose con Dios, y con mucha paz mental se separará de José con una decisión previamente evaluada y adoptada con seguridad y aplomo. Ahí ya no tendría ninguna clase de problemas. Y eso es lo que Dios está buscando de ti.

Vamos a mirar algunos principios de las multitudes mixtas. Sabemos que en Éxodo nos dice la palabra que una multitud mixta salió con Israel de Egipto. Y en Ezequiel 30, también habla de un pueblo mezclado. Había hombres de la tierra que estaban aliados. Eran alianzas erráticas, producto de una generación rebelde y promiscua. Una generación híbrida.

Tengo tres principios, aquí, de una generación mixta. La generación mixta, siempre está haciendo un viaje montado en la decisión de otros. Por eso nunca se convierten en una nación con identidad fuerte e independiente. Porque carecen de la fuerza de la singularidad en la palabra. No deciden, acompañan. No tienen revelación, aceptan o se adaptan a la ajena.

¿Recuerdas la historia en 1 Reyes 17, donde el rey de Asiria había sobrecogido a la ciudad de Samaria, trajo gente de todas las naciones, y con propósito y estrategia los colocó en Samaria? Él hizo eso para evitar que ellos se convirtieran en una nación fuerte. Una nación mixta, respira y hace emanar de ella debilidad y flaqueza. Porque también hay mixtura de doctrina, porque dicen que temían al Señor, pero servían a sus propios dioses.

Continuaron practicando los rituales que traían. Entonces, cuando uno tiene una generación mixta, una multitud mixta, siempre están regresando a antiguas y previas prácticas de ministración que nada tienen que ver con el Dios en el que dicen creer. Por eso es que Dios pone tanto énfasis en separación en la Biblia. Porque es muy fácil que se nos confunda, se nos descarrile y se nos lleve hacia atrás, de donde salimos. Todo por medio de aquellos que no entienden ni se interesan en el propósito. Gente que no está sintonizada en la misma frecuencia que la radio-Reino.

(Jeremías 50: 35) = Espada contra los caldeos, dice Jehová, y contra los moradores de Babilonia, contra sus príncipes y contra sus sabios.

(Verso 37) = Espada contra sus caballos, contra sus carros, y contra todo el pueblo que está en medio de ella, (Mezclado),y serán como mujeres; espada contra sus tesoros, y serán saqueados.

Una multitud mixta tiene valores babilónicos. Tiene fundamentos en alianzas basadas en fornicación. Alianzas erráticas, están fuera del propósito de Dios. Y en Levítico 24 hay otra historia. Habla de una mujer judía que se casó con un hombre egipcio y tuvo un hijo. Era el resultado de un matrimonio mixto. Eso representa a una familia de una generación mixta. Y una vez, el hijo de esta mujer tuvo una pelea con un israelita. Y en esa pelea, él blasfemó y renegó de Dios.

Entonces nos dice la escritura que los separaron específicamente para ver si podían discernir la mente del Señor en cuanto a esta situación. Y Moisés reveló la mente de Dios. Sácalo fuera del campamento y apedréalo. Tiene que haber una separación. Este fue un momento de madurez. Cuando la verdadera naturaleza y carácter de una persona fue visualizado, se pudo despegar, se pudo ver. Entonces, ese es el momento en que la separación es necesaria.

Ese es el momento de actuar. Cuando discierno. En Números 11:1-4, dice que el pueblo estaba murmurando y quejándose. Y a Dios no le agradó el asunto y envió fuego en medio de ellos. Ellos clamaron a Dios, y entonces Dios hizo calmar el fuego. Y en el verso 4 dice lo siguiente: que el pueblo mixto que estaba en su medio, la gente extranjera que se mezcló con ellos, tuvo un vivo deseo. Y ese vivo deseo no es otra cosa que querer regresar al viejo sistema antiguo.

Así es como tú disciernes quién es multitud mixta. Siempre están regresando al ámbito natural, al viejo sistema. Y no le dan valor alguno a las realidades espirituales del Reino. Entonces dice que los hijos de Israel volvieron a llorar y dijeron: ¿Quién nos diera a comer carne? Eso nos muestra claramente que Israel se vio infectado por la multitud mixta, que fue la que clamó por carne. Entonces la gente de Dios comenzó a clamar ahora por el sistema antiguo. Es la historia de la iglesia, hoy.

Multitudes en la iglesia están clamando por lo natural. O sea que no han entendido el valor de la separación. Que en todo ser uno, en una unidad eclesiástica que predican por ahí. No quieren separarse, no han entendido eso.

Entonces, los valores de la multitud mixta, se han convertido en los valores de la iglesia presente. Por ejemplo: la nación de Israel ha sido valorizada por sobre todo en la iglesia de hoy. Mientras que, al mismo tiempo, no le dan valor a los valores espirituales.

Y la palabra dice, en Números 11:33 que Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande. A veces, Dios te va a dar lo que deseas. Y eso es lo que más fuerte tenemos que temer, que nos dé lo que queremos. No te conviene ser esa persona que recibe sanidad del Señor, pero que por medio de su palabra lo mantiene fuera del círculo interior.

Es preferible que tiembles y te estremezcas ante su voz. Es preferible que te regañe y haga un espectáculo público contigo, si fuese necesario. Porque eso significaría que todavía Él anda detrás de ti. Ten cuidado cuando Dios te entrega todo lo que pides.

Te estoy hablando de ambiciones naturales. El siervo de Dios va a apreciar y a valorar las realidades espirituales que existen en los ámbitos del Reino. Entienden los procesos divinos que Dios está permitiendo a sus hijos pasar en estos tiempos. Y se someten a su propósito y voluntad. Más allá o a pesar de los valores que puedan poseer las multitudes mixtas. 

(1 Corintios 10: 1) = Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; (2) y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, (3) y todos comieron el mismo alimento espiritual, (4) y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.

(5) Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.

De manera que podría haber mucha gente debajo de la misma nube, recibiendo los mismos recursos espirituales, pero eso no significa que Dios esté complacido con todos los que están debajo de esa misma nube. Dice que estas son las cosas que son nuestros ejemplos. Son patrones que tenemos que aplicar hoy. No seas infectado por las multitudes mixtas.

(6) Más estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.

(7) Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a Jugar.

(8) Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.

(9) Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos lo tentaron, y perecieron por las serpientes.

(10) Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

(11) Y estas cosas lees acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.

(12) Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

(13) No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Quiero observar, ahora, con ustedes, los tiempos y los años que le tomaron, a los diferentes reyes, remover los lugares altos de su medio. Después de 360 años de estar instituido el templo, hubo muchos reyes y profetas, cuyos ministerios estaban dirigidos a remover lugares altos que todavía existían después de la construcción del templo. Estos lugares altos representan altares de adoración mundana, o conceptos humanos o mundanos de adoración, que están basados en nuestras propias conveniencias.

No era el lugar que Dios había escogido. Y la adoración sólo puede tomar lugar en el lugar que Dios ha escogido. No está basado en nuestra conveniencia. Entonces tuvieron que aniquilar y destrozar todos los lugares altos.

Eran diferentes reyes, que activaron moveres de reforma en la tierra, para eliminar los lugares altos, y toda la adoración falsa en la tierra. Hay mucha escritura sobre esto, la cual no podemos leer por cuestiones de tiempo. Sería bueno que las estudiaras.

Pero sí te puedo entregar los nombres de los reyes, con la referencia bíblica sobre ellos, únicamente. 1 Reyes 22:42-43. Estos eran todos buenos reyes. Reyes que estaban buscando de Dios. Reyes que querían limpiar a Israel, y restaurar la adoración verdadera.

Y traer al pueblo encarrilado en la jornada correcta. Pero no tuvieron el éxito necesario. Es más, la mayoría de ellos no tuvieron el éxito deseado. Y el verso 43, dice: Y anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin desviarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová. Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados; porque el pueblo sacrificaba aún, y quemaba incienso en ellos.

Aquí vemos una dicotomía entre el líder y el pueblo. Donde existe un líder que sí quiere llevar al pueblo a los lugares correctos con Dios, y puede reformar varias cosas que están directamente bajo su influencia. Pero donde la gente habita, mora y tiene su vida cotidiana, su palabra, su mensaje, no alcanza ahí.

Porque todavía la gente sigue viviendo igual. Tienen buena iglesia, mucho gobierno; atienden bien a la iglesia, pero viven en un lugar diferente. Todavía tienen lugares altos en sus vidas. Tienen buen liderazgo, son líderes que tienen su corazón tras Dios; están siguiendo a Dios y están predicando la palabra correcta. Pero ese pueblo no está sometiéndose a esa palabra.

(2 Reyes 12: 2) = Y Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová todo el tiempo que le dirigió el sacerdote Joiada.

(3) Con todo eso, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

(2 Reyes 14: 1) = En el año segundo de Joás hijo de Joacaz rey de Israel, comenzó a reinar Amasías hijo de Joás rey de Judá.

(2) Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y veintinueve años reinó en Jerusalén; el nombre de su madre fue Joadán, de Jerusalén.

(3) Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no como David su padre; hizo conforme a todas las cosas que había hecho Joás su padre.

(4) Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

Una y otra vez, los lugares altos en la gente nunca fueron removidos. Y sobre enfatiza una y otra vez, que a pesar de que tenían buen liderazgo, buen rey, el pueblo no estaba cambiando; la palabra no penetraba. Los lugares altos estaban en el patio de las casas de la gente.

Era algo personal, era algo íntimo con la gente. No tenían que hacer peregrinajes o jornadas para subir a Jerusalén, sino que estaban sacrificando en sus casas. Era más conveniente, era más fácil. No tenían deseos personales de buscar y adorar a Dios, sino que estaban buscando algo más fácil y cómodo.

2 Crónicas 33, la historia del arrepentimiento de Manasés, entre el verso 10 y el 17. Aquí es donde él está haciendo una reforma en su ministerio; se arrepintió y está haciendo cambios. Antes iba con un rumbo equivocado, había construido muchas cosas que ahora no tenía otra salida que destruir, como hoy nos pasa a muchos de nosotros.

 Ahora éste fue enviado a destruir cosas que él mismo construyó. Ese era un hombre que realmente se había arrepentido. Y la palabra dice en el verso 15  que asimismo quitó los dioses ajenos, y el ídolo de la casa de Jehová.

Verso 16, Reparó luego el altar de Jehová, y empezó a hacer las cosas correctas. Pero el pueblo aún sacrificaba en los lugares altos, aunque lo hacía para Jehová su Dios. Estaban adorando a dios, pero desde una postura de su conveniencia personal. No estaban dispuestos a postrarse y rendirse totalmente.

Todo esto aun cuando tenían frente a ellos, el ejemplo de un líder que realmente se había arrepentido. Era un pueblo que no tenía el mismo espíritu que el líder. Esto crea un embudo que no te permite tener una expresión corporal que manifieste las cosas del Reino de Dios, si hay una brecha tan grande entre el liderazgo y el pueblo. Ahora vamos a ver cómo algunos reyes sí removieron los lugares altos. Ahí está Josías, en 2 Crónicas 29 al 33. Estaban buscando en el libro de las palabras del pacto.

(2 Crónicas 34: 31) = Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obras las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro.

(32) E hizo que se obligaran a ello todos los que estaban en Jerusalén y en benjamín; y los moradores de Jerusalén hicieron conforme al pacto de Dios, del Dios de sus padres.

O sea que usó fuerza gubernamental, fuerza de nivel. E hizo que el pueblo hiciera un pacto. Con este método fue que Josías pudo eliminar todas las abominaciones de su tierra. E hizo que todos los que estaban presentes en Israel, buscaran diligentemente a Dios.

Y todos los días de su vida y de su tiempo, ninguno de ellos se apartó de los propósitos de Dios. Esta es una opción de gobierno, de fuerza gubernamental, para hacer que el pueblo obedeciera. Ahora vamos a ver eso un poco más cerca. Jeremías capítulo 3 para observar esto, por favor.

 Si tú tienes un líder que está siguiendo a Dios y un pueblo que no lo sigue en un mismo espíritu, tiene ahí un elemento de mixtura. La única manera de romper esto es trayendo a ese pueblo a hacer un pacto con Dios. Josías usó fuerza gubernamental. Vamos a ver qué fue lo que Dios vio en esto.

(Jeremías 3: 6) = Me dijo Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y allí fornica.

(7) Y dije: después de hacer todo esto se volverá a mí; pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá.

(8) Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó.

(9) Y sucedió que por juzgar ella cosa liviana su fornicación, la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño.

(10) Con todo esto, su hermana la rebelde Judá no se volvió a mí de todo corazón, sino fingidamente, dice Jehová.

Fingidamente. Josías usó fuerza, regulaciones, usó legalismo, pero la gente no tuvo la misma revelación en ellos. Lo estaban haciendo, lo estaban siguiendo, pero no de corazón. Y Dios vio eso. Entonces, a pesar de que todo parecía bonito por fuera, según Dios, todavía había mixtura en el pueblo. La comisión aún no era complacida delante de Dios. Aunque externamente todo se veía bien, una iglesia que seguía a su líder.

(2 Crónicas 14: 1) = Durmió Abías con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años.

(2) E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios.

(3) Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera; (4) y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos.

(5) Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino en paz durante su reinado. (Acá vemos una reforma con éxito. Y en 2 Crónicas capítulo 15, vemos cómo lo hizo)

(2 Crónicas 15: 10) = Se reunieron, pues, en Jerusalén, en el mes tercero del año decimoquinto del reinado de Asa.

(11) Y en aquel mismo día sacrificaron para Jehová del botín que habían traído, setecientos bueyes y siete mil ovejas.

(12) Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma; (13) y que cualquiera que no buscase a Jehová el Dios de Israel, muriese, grande o pequeño, hombre o mujer.

(14) Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo, al son de trompetas y bocinas.

(15) Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes.

La única manera en que podemos experimentar una verdadera reforma, es si el pueblo y sus líderes son uno. Y siguen a Dios sin hipocresías. Y donde no haya ningún elemento de mixtura. Y aquel que no sigue lo mismo, debe ser separado de ellos.

(2 Reyes 11: 17) = Entonces Joiada hizo pacto entre Jehová y el rey y el pueblo, que serán pueblo de Jehová; y asimismo entre el rey y el pueblo.

(18) Y todo el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal, y lo derribaron; asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán sacerdote de Baal delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnición sobre la casa de Jehová.

Nota aquí el principio de verdadera alianza entre el pueblo y el líder. Una alianza entre la ley, el pueblo y su líder. ¿Quién fue que derribó los altares de Baal? Fue el pueblo. Porque estaban unidos a su líder en espíritu y en verdad. No había mixtura aquí. En sus vidas, donde vivían ellos, en sus propios patios, tumbaron los altares.

En su vida cotidiana dejaron de ser religiosos, dejaron su viejo sistema. Todos los valores del antiguo orden, de manera que si un liderazgo entraba en sus casas no vería ninguna diferencia entre ellas y la de él. No quedó ningún recuerdo del antiguo sistema en sus casas. Pero cuidado: el liderazgo no entra en tu casa y limpia por ti o para ti; lo haces tú cuando tú posees la revelación.

En 2 Samuel 5: 1-3, vemos un ejemplo allí de David y sus hombres haciendo pacto con él. Hicieron pacto con David, porque habían escuchado la palabra profética decretada de que Dios había hecho pacto con David.

El hecho de someterse a los propósitos de Dios, fue expresado por su pacto con el hombre que había recibido la palabra. Las alianzas humanas sólo son válidas dentro del contexto de consumar los propósitos de Dios. Todo lo demás, son Babilonia. Son fornicarios, politiquería religiosa; promiscuidad, expresión de multitudes mixtas.

Estaba Ezequías, en 2 Crónicas 29:1-10. Ezequías, efectivamente, comunica su corazón ante el pueblo. Como líder él comparte su corazón para seguir a Dios con el pueblo. Él revela los pecados de sus padres, y confiesa por los pecados de su padre. Y le dice a su pueblo: ¿Saben qué? Yo vi los errores de mi padre, y no vamos a tomar ese rumbo.

Y en el 12:10, dice yo he determinado. En el original dice: está en mi corazón hacer un pacto con Jehová, el Dios de Israel, para que parte de nosotros ordene su vida. Y en el 30:1 de 2 Crónicas, nos cuenta cómo Ezequías escribió cartas y las envió por toda la tierra de Israel, invitando al pueblo a que subiesen a adorar a Dios en Jerusalén, como era lo debido. Y este es el resultado de esa experiencia.

Mucho del pueblo de Israel respondió adecuadamente y subió a adorar a Jerusalén, pero algunos no lo hicieron. Pero muchos de ellos sí lo hicieron. Ahora, cuando leemos en el capítulo 31 de 2 Crónicas, verso 1, esto es después que habían frecuentado a Jerusalén y habían experimentado la verdadera adoración, porque habían experimentado la fiesta del Señor tal como el Señor la había ordenado.

Recuerda que esto está dentro del contexto de que, al mismo tiempo, había otro rey que había establecido un sistema falso de adoración en Israel. Ese era Jeroboam. Estaba enfatizando en el valor de su conveniencia personal. Decía: no subas a Jerusalén, ven a sacrificar aquí. No tienes que gastar una jornada para ser preciso. ¿Por qué no te quedas aquí y te hacemos un dios para ti, aquí?

Esa era la razón por la cual los israelitas eran atraídos a los lugares altos, porque iba mucha gente. Es por el mismo motivo por el cual hoy, la iglesia incorpora muchos conceptos humanos y mundanos dentro de la iglesia, es más conveniente, es más atractivo. No tienen que hacer una jornada de migración constante, para conseguir precisión con Dios. Mientras que el pueblo que sí fue a Jerusalén a adorar, dice lo siguiente: Todo Israel estaba presente.

2 Crónicas 31: 1) = Hechas todas estas cosas, todos los de Israel que habían estado allí salieron por las ciudades de Judá, y quebraron las estatuas y destruyeron las imágenes de Asera, y derribaron los lugares altos y los altares por todo Judá y Benjamín, y también en Efraín y Manasés, hasta acabarlo todo. Después se volvieron todos los hijos de Israel a sus ciudades, cada uno a su posesión.

Ahora, imagínate. En Israel, donde había tantos lugares altos, y sistemas erráticos establecidos, y tienes a Ezequías que es rey de Judá, ellos establecen un sistema de adoración precisa, de acuerdo a la palabra, en Jerusalén. Ahora Jerusalén tiene un templo construido correctamente ante Dios, para una adoración adecuada.

Pero los israelitas que están viviendo lejos de ese tipo de sistema, vienen y experimentan verdadera adoración. Ellos salieron y fueron a las ciudades de Judá, y allí fue donde derribaron todos los altares, hasta acabarlo todo. Es obvio que esta gente había capturado algo en su espíritu. Ellos estaban viviendo en Israel, pero fue allí donde valoraron y aprendieron la verdadera adoración.       

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Más allá de la Dimensión Propia

( Hebreos 11: 4) = Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

(5) Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.

Este hombre, Enoc, fue desmaterializado. En una vieja serie de la televisión llamada “Viaje a las Estrellas”, los tripulantes de la nave espacial bajaban a tierra mediante un trasportador que los desmaterializaba en la nave y los materializaba luego en el lugar donde querían descender. Es decir que el cuerpo de Enoc fue desmaterializado de esta vida para darle ingreso a otra dimensión.

Y fue evidente, porque la gente lo andaba buscando. Pero no fue encontrado. No murió, desapareció de esta dimensión de vida. Cuidado: hay algo allá afuera. Hay otra dimensión más allá de esta. Y Enoc pudo palparla. Cuando ese hombre tocó esa próxima dimensión, ya esta esfera no era digna de sujetar un hombre de esos niveles de vida. Ese hombre cruzó los límites o la frontera de lo que llamamos vida.

Y esto fue, todavía, en las dimensiones más tempranas de lo que llamamos creación en la historia de la iglesia. Fue el séptimo de Adán. Antes de él ser traspuesto, él poseía cierto tipo de mentalidad. Tenía este testimonio: que agradó a Dios. Este hombre entró en una dimensión de vida, que capturó tanto el corazón de Dios, que Dios se lo llevó de esta esfera. Enoc entró en una dimensión más alta de existencia. Y eso todo aconteció en un tiempo o una edad de la iglesia que era inferior a la que estamos viviendo hoy.

 Enoc entró a una dimensión superior. Y lo hizo en un tiempo que era inferior al de hoy. En Hebreos 11 se mencionan todos estos grandes héroes de la fe. Enoc está mencionado ahí, pero la carta termina diciendo que todos estos murieron por su fe pero sin haber recibido la plenitud de la promesa. Porque Dios había provisto algo mejor para nosotros. Por eso digo que aquellos tiempos eran inferiores.

Nosotros estamos viviendo en un día al que Dios describe como un mejor día. O sea: nuestro día, es mejor que el día de Enoc. Pero aun así, Enoc en un día inferior al nuestro, entró en un mundo de entendimiento, que lo habilitó o lo facultó de ser traspuesto fura de esta dimensión de vida, de existencia, sin probar muerte. Es increíble.

Ahora bien; eso no está escrito allí simplemente para leerlo. Esas cosas están allí escritas para provocarnos. La gran pregunta, es: Si le sucedió a Enoc, ¿Por qué no a mí? Antes de que fuese traspuesto, Enoc poseía este testimonio: que agradó a Dios. Y sin fe, es imposible agradar a Dios. Date cuenta entonces que el verso 6 de Hebreos 11, es un verso que se lee por sí solo. Es la tecnología que usó Enoc, que lo facultó para ser traspuesto de esta dimensión carnal y terrenal.

Ahora pensemos en esto: ¿Qué era lo que estaba pulsando la mente de este individuo, antes de su partida? Si yo fuese el que estaba escribiendo la Biblia, siempre colocaría tres o cuatro versos detrás de cada una de estas enormes experiencias. Y sería un momento de interacción. Transición de Enoc y, a renglón seguido, cómo se sintió Enoc.

 ¿Qué había en la mente de Enoc? ¿Qué fue lo que vio? ¿Cómo se sintió eso? ¿Cómo habrá ido; para arriba, de manera horizontal, hacia abajo? Porque fíjate que cuando Pedro caminó sobre las aguas, enseguida comenzó a hundirse. Ahí estaba la interacción: ¿Qué sentiste, Pedro, cuando te viste caminando sobre las aguas? ¿Literalmente, sentiste bajo las plantas de tus pies el agua? ¿Cómo te sentiste cuando empezaste a hundirte? Esto es lo que uno haría si estuviera escribiendo la Biblia con esas anécdotas.

Porque la Biblia dice que comenzó a hundirse. Nadie comienza a hundirse. Yo le hubiese preguntado: ¿Cómo se sintió eso? Cuando Felipe fue traspuesto, también. Se desmaterializó aquí y se materializó en otro lado. Ahí también hubiese colocado otros versículos, diciendo, por ejemplo: ¿Cómo te sentiste, Felipe? ¿Qué viste? ¿Las valijas se fueron contigo?

Todo esto es para explicarte que lo que yo quisiera hacer es preguntarle a Enoc que cosa había en su mente, que literalmente facultó tu existencia física en la tierra, que te permitió dar un tremendo paso más allá de su dimensión y su día. Y entró en un entendimiento futuro de lo que es ser traspuesto. Es como si Dios hubiese dicho: Enoc, tú no puedes entrar en esos niveles de pensamiento, Enoc. Te tengo que sacar de aquí, es muy temprano.

Ahora vamos a mirar un poco en la mente de Enoc. Vamos a leer en el libro de Judas. Tiene un solo capítulo, y en el verso 12, nos encontramos con Judas describiendo a los apóstatas depravados y condenados. Que es como decirlas manifestaciones del anticristo, que se encuentra arraigado dentro de la iglesia. Y él usa muchos términos descriptivos para definir el elemento anticristo dentro de la iglesia.

(Judas 12) = Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (13) fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

De esto también profetizó Enoc. Enoc profetizó acerca de estos hombres. Esto es mucho antes de que profetizar fuera una tecnología o una norma. Este es el séptimo de Adán. Adán todavía está vivo. ¿Quién le enseñó a este hombre el poder de un decreto profético? Esa no era una manera normal de operar en la tierra, todavía. Este hombre hizo cosas que estaban fuera de los parámetros de su tiempo.

(14) De estos también profetizó Enoc, séptimo de Adán, diciendo: he aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares.

Fíjate que no dijo “El Señor está viniendo”, sino que dijo que “Vino el Señor”. Eso está en pasado. ¿Qué había en la mente de este hombre? Él es el séptimo desde Adán, pero tiene percepción futurista. Edades y tiempos antes de su tiempo. Y su percepción del futuro no es algo que va a suceder en el futuro, sino de algo que ya está consumado. Un hombre peligrosísimo.

Vamos a estudiar su mente. ¿Qué es lo que hizo que Dios lo tuviera que sacar de esta dimensión para trasponerlo a otra? Yo me pregunto si todavía no has relacionado esto con Pablo, cuando subió al tercer cielo sin despegarse de la tierra. Y que luego dijo que vio cosas que no era legal decretarlas ahora aquí, en la tierra. Pero Enoc entró en una dimensión con Dios, pero no era tan restringido consigo mismo como Pablo.

Pablo vio tremendas cosas en los corredores de la eternidad, pero volvió y dijo que no le era lícito describirlas aquí y ahora. Pero Enoc entró ahí, séptimo de Adán, y su percepción del final, fue como si ya en el final hubiese sucedido. Enoc, el séptimo desde Adán.

Ese Enoc estaba profetizando mucho tiempo antes de que se conociera algo como un ministerio profético. Mucho antes de que ningún hombre entendiera el poder del lenguaje profético. El transicionó y fue traspuesto fuera de la edad de su tiempo. Y fue involucrado en una práctica de algo que no era normal para su tiempo.

(15) Para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

Este es Enoc. Date cuenta que él trae la carga, para una sociedad corporal perfeccionada. En una sociedad en la cual, los impíos, son tratados casi preferentemente por el Señor. O sea que el énfasis, aquí, sería la gente impía. Él tenía una carga por todo lo malo que estaba sucediendo en la sociedad en su tiempo. Él quería pureza social. Estos versos descubren los patrones pensantes de Enoc. Anteriores, o previos a su desmaterialización.

Nota que su visión es futura, en el orden futuro de la iglesia. Y está poseído con una carga, para un ambiente puro, que le dé la bienvenida a la venida del Señor. Está cargado, tiene necesidad de que haya una pureza social donde todos los impíos conjuntamente con sus obras, sean juzgados por Dios para que exista una sociedad pura que le dé la bienvenida al Señor.

Este hombre está abrazando mentalidad ilegal, porque para su tiempo esto era ilegal hablar estas cosas. ¡Era misterio escondido para entonces! ¡Tú eres el séptimo de Adán! ¿Qué haces hablando de esto? ¡Es ilegal de tu parte pensar en esa forma!

Todavía la sociedad está en su forma embriónica. No había edificios altos en aquellos tiempos, no había barcos, ni automóviles, ni aviones. Esto es bien atrás, en el principio de la edificación social. Pero este hombre, a través de los corredores hacia el futuro de la iglesia, está poseído de una carga interna, para que se desate un juicio en contra de todo lo que es impío.

Para que se prepare un ambiente que le dé la bienvenida, o que sea propicio para que se cumpla esa venida. Quiero que mantengas este pensamiento, recuerda lo que es entendimiento. Anda abrazando lo que estás escuchando. 

Considera a este hombre, sólo como el séptimo desde Adán. Que está viviendo en una sociedad que está emergiendo. Pero está poseído por una pasión divina por el fin. Séptimo de Adán. Poseído por la esperanza de consumar el fin.

Escucha: a mí no me interesa si el Señor no viene por dos mil años más. O si se tarda otros cuatro mil. Para que eso acontezca, tiene que existir una mentalidad prevaleciente dentro del justo, abrazando una mentalidad para finalizar.

Viviendo cada uno una postura de finalizar todas las cosas, no meramente sobrevivir o vegetar. Eso es lo que faculta nuestra existencia, hoy. Si tu mente no está plantada en terminar todo esto, tu mente está dispersa y no rinde a ciento por uno a los requisitos y necesidades del Reino.

Este hombre, Enoc, es séptimo desde Adán, y está haciendo cosas ilegales en la tierra. Oye, hermano Enoc: ¿Quién te enseñó a ti a profetizar? No había escuelas proféticas, no había manuales, Abraham no había nacido.

¡Enoc! ¡Eres parte de una sociedad que aún es un embrión! ¿Cómo se te ocurre? Estamos empezando, ¿Cuándo vamos a terminar? Eres muy tierno, estás empezando a vivir. Pero está viviendo más allá de su tiempo cronológico. Yo no puedo leer eso y permanecer normal. A mí no me interesa si tú tienes uno, cinco, diez o mil años en la iglesia.

Lo que sí me interesa es saber si esto que oyes está saturando tu espíritu con Su Espíritu. Entiende: ya no puedes ser normal. No puedes ser uno más de los que diario camina por las calles. Porque algo ha invadido tu vida como si fuera un virus divino.

Y eso no te permite ser normal. Enoc: El séptimo de Adán, quería terminar. Este hombre ya estaba arrebatado por la posibilidad del arribo del Señor. Él no está arrebatado por la posibilidad de su partida. Él, lo que vio, fue al Señor venir.

Fue la venida del Señor la que capturó el corazón de este hombre. El arrebatamiento, no estaba en su mente. No era primordial para él. Es séptimo desde Adán. Y lo que gobierna su visión, es la pasión de que el Señor venga. ¡Un hermano peligrosísimo! Es el séptimo desde Adán.

 Y está viendo el regreso del Señor que aún no ha llegado, ni en su primera venida. ¡Tremendo! ¡Está fabricando pensamientos ilegales! Él lo vio regresando, pero todavía ni siquiera había llegado. Era un misterio escondido.

O sea que la visión de este hombre, pasó más allá de la venida del Señor. Y transicionó a los tiempos finales, con un deseo de purificar la sociedad hasta que Él regresara. La visión de él no estaba en la redención. Tampoco en la salvación.

Estaba en la conclusión. Terminar. Ahí es donde estaba su corazón. Él estaba viendo la culminación de todas las cosas. La conclusión de todo el plan de Dios. Él está viendo el fin. Yo, al igual que tantos y tantos más, hemos sido ayudados, enriquecidos, formados y contenidos, aunque no capacitados, por una iglesia que está tan, pero tan preocupada por un arrebatamiento futuro, que jamás incorporó en sus currículas educacionales el tema de terminar el plan.

Yo quiero que veas claramente la mentalidad de un hombre que sí experimentó un arrebatamiento: Enoc. Y lo que moraba en su corazón no era un arrebatamiento; el deseo de él no era subir. El corazón de él estaba detrás de Dios. Terminar.

El cielo no es el destino, es la recompensa por terminar. No hay recompensa sin terminar, eso es lo que tiene que abrazar nuestro corazón. Indudablemente, este hombre estaba más allá de su tiempo. Vivió dentro de un marco que era inferior al nuestro.

Dice la palabra, en Hebreos 11:39, que Dios ha provisto para nosotros, algo mejor. Y no incluye a Enoc en aquello que Él llama mejor. Y Enoc está en el mismo dato computarizado con Abraham, José, Gedeón y toda esta gente de aquel tiempo. O sea que figura en los archivos de toda esta gente que vivió en un tiempo inferior al nuestro.

Pero mira donde estamos nosotros. Yo me imagino a Enoc, en la dimensión del cielo, hablando. ¿Qué cosa lo afectó así? Enoc podía ver más allá de la salvación del hombre. Y la iglesia no puede ver más allá de eso. Quiero que entiendas lo que significa vivir dentro de una mentalidad para los tiempos finales. La posibilidad de vivir tu vida dentro de un marco de final correcto. Viviendo dentro del ámbito de una obra ya consumada.  

(Hebreos 2: 14) = Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, el diablo, (Presta mucha atención a un detalle que no es menor. Dice que el diablo tenía el imperio de la muerte. Ahora no lo tiene. Lo tenía.) (15) y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

Ahora escucha esto: la muerte no causa cautiverio. Tampoco la muerte causa esclavitud en esta vida. Es el temor de la muerte. O sea: el enemigo ya no posee autoridad sobre ese enemigo final que se llama la muerte. Pero mientras tengamos el temor de ese enemigo, permanece contigo.

(Hebreos 3: 1) = Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; (2) el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

(3) Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.

(4) Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.

(5) Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

Es decir que Moisés edificó sistemas y patrones, en su tiempo, que señalaban un decreto futuro. Lo que te estoy enseñando hoy, ya había sido comunicado en el tiempo de Moisés. Pero fue presentado a ellos en tipologías y metáforas. Y dice que Moisés fue fiel, como testimonio de cosas que se iban a declarar después.

Por eso es que Hebreos dice, que el evangelio fue predicado a nosotros tan bien como a ellos. Ellos no lo recibieron por el oír, sino por vista. Todos los patrones del tabernáculo. Y la misma vestimenta del sacerdote de antaño. Eran ventanas para cosas que se iban a decir después. Así que lo que hoy estamos declarando, era de conocimiento general en los tiempos de Moisés.

(6) Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.

(7) Por lo cual, como dice el Espíritu santo: si oyereis hoy su voz, (8) no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto.

Hemos visto tres marcos diferentes, tres pequeños mensajes. El primero, fue el asunto de suneto, donde el entendimiento requiere pensamientos conectados, uno con el otro, para arribar a una predeterminada conclusión.

El segundo marco, fue que miramos la mente de alguien que fue desmaterializado. El tercer marco, es la mentalidad que tiene que prevalecer en nuestra propia vida. Esta carta a los Hebreos está describiendo dos cosas. Comienza con Jesús, y lo describe como uno que fue fiel.

Esta palabra, fiel, es la palabra pistos en griego. Jesús fue y sigue siendo fiel. Y esa fidelidad, trajo una recompensa consigo. Dice que recibió una mayor gloria. Más gloria que Moisés. Él fue fiel, y como resultado final, recibió gloria mayor. Se llama el poder de causa y efecto.

Vamos a ver ahora que es el pistos, la fidelidad esta. ¿Qué es pistos? Escucha. Significa “uno de confianza”. Una persona de la cual se puede depender. Gente que se somete y cede a la voluntad de. Vamos a parafrasear.

Jesús era una persona en la que se podía confiar, y también se podía depender de Él. Y cedía y se sometía a la voluntad de su Padre. Pero esta palabra, pistos, también significa “estar persuadido enteramente”.

Entonces también significa el estar convencido más allá de alguna sombra de duda. O sea: absolutamente convencido. Plenamente persuadido. Esta palabra, pistos, también es “atender y observar enteramente cada ordenanza”. Jesús nunca cuestionó ninguna palabra que venía de Dios.

Su fidelidad, Jesús, fue expresada por obediencia absoluta, plena sumisión, plena atención a cada detalle pequeño en cada ordenanza de Dios. Pistos. Significa “estar comprometido a la ejecución de un mandamiento”.

 La fidelidad de Jesús era mucho más que decir “yo dependo de Dios”. Era una mentalidad que influenciaba acción. Que hacía que buscara escudriñar cada detalle. Aquella profundidad en la cual escudriñaba el mandamiento, salía en las acciones. Se manifestaba en sus acciones y en su oración. Estaba comprometido a la ejecución de todo el mandamiento de Dios.

 Cuando dijo: mi carne es hacer la voluntad de aquel que me envió, y terminar. Esa cosa estaba motivada por el poder de pistos. Ese deseo y esa pasión por cargar hasta el final y consumar el plan de Dios, estaba respaldada por el poder de pistos. El deseo de ejecutar plenamente el plan de Dios. Pistos.

Cuando Él dijo: “Señor, hágase tu voluntad y no la mía”, dejó establecida la energía tras ese decreto. No era un dicho cariñoso y carismático que usamos como cliché en la iglesia. Ese decreto fue activado por el poder de pistos. Él fue y es fiel y de confianza, dependiente. Él cede y somete a la voluntad de Él. Pone plena atención a cada detalle que llega desde el comando de Dios. Y plenamente comprometido a la ejecución absoluta de todas las órdenes de Dios. Era fiel.

 ¿Y el resultado, causa y efecto? Mayor gloria. El trabajo ya está consumado. Él estaba en la cruz, e hizo esa declaración poderosísima. Está consumado. Esa declaración fue el resultado de pistos. Él no estaba en la cruz diciendo: “¡Ay, gracias a Dios se terminó todo!” Él, lo que dijo, fue: “Ya he hecho todo lo que era necesario. ¡Señor! ¡Terminamos!” Pistos.

Vamos a ver nuestra actitud ante eso. Él fue fiel; vamos a hablar de nosotros, ahora. Ahora dice que si tú oyes su voz, no endurezcas tu corazón. Vamos a ver las realidades ocultas que se hallan dentro de lo que se llama el sábado.

Por favor, no quiero pre conceptos de lo que era el sábado o de lo que pudiera ser. Ya nosotros hemos puesto presión y hemos excedido. Hemos salido de los parámetros de lo que era la ley y todas esas cosas. El Reino impacta, y la precisión del Reino, requiere que se viva más allá de los rituales.

Y requiere que entendamos esas realidades. Nosotros no estamos preocupados en observar los rituales del sábado, sino en cuál es la realidad que se esconde tras la sombra del sábado. ¿Estás tratando de entenderé?

Él era pistos. Ahora nosotros. Hoy, si tú escuchas su voz, no endurezcas tu corazón. Esta fue una fuerte exhortación que salió del corazón del apóstol. ¿Y qué cosa es endurecer? La palabra en el griego es eskleruno. Y describe una especie de terreno árido o reseco, donde no crece nada.

Era la imagen usada para describir la tierra de Israel después de un extenso tiempo de sequía. Por eso decía que debes romper el terreno duro de tu corazón. Claro, no lo dice así, pero eso es lo que significa. Porque si una simiente está sembrada en un terreno eskleruno, no va a producir. En terreno árido y reseco, jamás va a producirse una semilla.

Y Pablo usa la misma imagen. Cristo es fiel, pero tú en la otra mano, no permitas que tu corazón sea eskleruno. Que no se endurezca, o se reseque. No permitas que la simiente de la palabra de Dios entre en tu corazón y no encuentre terreno donde reproducirse.

Porque el endurecimiento de un corazón, es una postura prohibida espiritualmente, que cancela la consumación del propósito de Dios en tu vida. Él fue fiel, y terminó. Si tú endureces tu corazón, el propósito de Dios para ti, es abortado. Alinea tu corazón con el corazón de Dios, es posible. ¿Cuál es el resultado cuando alguien tiene el corazón endurecido?

(Verso 9) = Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años.

(10) A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos.

(11) Por tanto, juré en mi ira; no entrarán en mi reposo.

Vamos a ver ahora causa y efecto. Él es fiel, Él terminó. Si tú endureces tu corazón, ¿Cuál es el resultado? Esto es en donde la mayoría de la iglesia todavía vive. La mayoría de la iglesia todavía vive en el mundo llamado eskleruno. Donde la palabra de Dios cae, pero no produce.

El problema no es en la palabra, es en el corazón. El corazón no está de acuerdo con eso, está muy rígido. Pero tú tienes que entender que el propósito de Dios tiene que ser completado, y que el trabajo se tiene que terminar. Tiene que acabarse.

No endurezcas tu corazón. No seas rebelde, no permitas que tu corazón sea rígido. Sé flexible, en el nombre de Jesús. Vamos a terminar la obra de Dios. Prepara tu corazón y toma una posición espiritual adecuada. Vamos a ver el resultado. Hay cuatro cosas, aquí, que son el resultado.

El resultado de un corazón endurecido: 1.- Percepción nunca se traduce en acción precisa. No endurezcas tu corazón, como en el día de la rebelión o la provocación, donde sus padres me probaron aunque vieron mis obras por cuarenta años. Ellos me probaron, me tentaron, aunque vieron mis obras por cuarenta años. Mantén tu atención allí y ve al Salmo 95. Vamos a ver de dónde extrae esta referencia el escritor.

(Salmo 95: 7) = Porque él es nuestro Dios, nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto, (9) donde me tentaron vuestros padres, me probaron y vieron mis obras.

(10) Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.

Hay algunas diferencias entre la letra concisa de este salmo y su repetición en Hebreos. El Libro de los Salmos dice: no endurezcas tu corazón, como tus padres hicieron, donde me probaron y me tentaron, aunque vieron mis obras. Y por cuarenta años yo estuve disgustado con ellos. Hebreos dice: me probaron y me tentaron, aunque vieron mis obras por cuarenta años. Hay un paso más allá de la dimensión de su propio día y su propio tiempo. Y entró en un entendimiento futurista.

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Descubriendo el Decreto

Hay algo que los creyentes tenemos que terminar de una vez por todas de ver con claridad. Y es que durante todo su ministerio, Jesús siempre puso más énfasis en hablar del Reino que de la Iglesia. Aún si lo entiendes en el nivel más elemental o básico, la palabra “iglesia” solamente aparece poco más de treinta veces en la escritura, mientras que la palabra Reino aparece más de trescientas veces.

Entonces, aún en el nivel más bajo, el énfasis es en el Reino y no en la iglesia. Lo que ha ocurrido a través de los años, es que hemos sido entrenados en convertirnos en gente competente dentro de un mundo eclesiástico. Y nunca hemos sido entrenados en entender lo que es el Reino.

Entonces, lo que nos resta, son cristianos que asisten a la iglesia de manera excelente, pero humanos deficientes. Sólo existen con fuerza en el contexto de una iglesia, pero si nos vamos a la calle donde la realidad de la vida se manifiesta, son débiles y deficientes.

        Jesús no trajo la intención de que tú existieras dentro del contenido de una iglesia, solamente. Dice: a ti se te ha dado el conocer los misterios del reino. Se te ha dado a ti a conocer. El ser ignorante a los asuntos del reino no es una disposición del siglo veintiuno. Tenemos que entender las dinámicas, las tecnologías y las operaciones internas del reino. Allí es donde viene la precisión y la fuerza y allí es donde existe.

Lo que quiero estudiar en estos trabajos separados pero en coherencia y relación, son cuatro realidades muy importantes del Reino. Que están encerradas dentro de las parábolas. Por el hecho del énfasis, vamos a ver una vez más que es el asunto ese de las parábolas.

 Yo te voy a dar una definición diferente a las anteriores que te he dado, pero el tema central permanece igual. Las parábolas son como archivos guardados en un disco rígido que contienen las realidades del reino. Falta que tú vengas y hagas el clic que te permite entrar.

         Es como si Él tuviera todo lo vasto del Reino y lo tomara y lo comprimiera en un solo archivo computarizado. Esto es importante de entenderlo. Allí te vas a dar cuenta que Él siempre dice que el Reino de Dios es cómo. Porque las parábolas no tenían de modo alguno la intención de que se entendieran claramente muchas cosas. Eran sólo ventanas para introducirte a otra dimensión.

Es como si tuviéramos todas las realidades de lo vasto del Reino, y te diéramos un simple ejemplo mediante un elemento concreto y simple, pero reducido. Entiende lo siguiente: a las parábolas jamás podríamos abrazarlas enteramente, sin tener un equipamiento interno que nos proporcione las claves para abrir esos simbólicos archivos.

Durante un tiempo prolongado, recuerdo, yo tuve inconvenientes para abrir archivos de Word que me llegaban porque habían sido grabados en un nuevo sistema operativo y yo aún tenía el antiguo. Sólo cuando compré un nuevo equipo pude entrar a esos archivos guardados y poder leer lo que me decían. Exactamente lo mismo me sucedió antes y después de haber sido abiertos mis ojos espirituales.

        Eso es lo que Dios ha hecho con las parábolas: comprimir en un moderno archivo todas las grandezas y maravillas de su Reino y dárnoslas para que las decodifiquemos. El dilema, es: ¿Tienes tú el equipamiento esencial llamado Espíritu Santo de Dios para decodificar esos mensajes o no?

Si lo tienes, cada parábola tiene un tremendo mensaje y una tremenda enseñanza. Si no lo tienes, sólo ves relatos insignificantes, pequeños y hasta ridículos y poco creíbles en lo racional. Tú decides que equipamiento tienes. Por eso es que Pablo dijo que el hombre natural, nunca va a entender las cosas del Reino. Son necedades para él.

        El hombre natural, por inteligente que sea, no puede entender realidades espirituales. Porque no hay un carácter complementario entre sí. Cuando Pablo hablaba del hombre natural que carece de la habilidad para entender principios espirituales, no estaba hablando del mundo no salvo.

Porque si lees correctamente las cartas a los Corintios, verás que él dijo que el hombre natural, no entiende las cosas del Espíritu. Y el próximo verso te dice, en 1 Corintios 3:1, hablándole a la iglesia: no te puedo hablar a ti como si fueses espiritual, pero sí como si fueses carnal.

Entonces vemos que hay creyentes salvos, llenos del Espíritu, que hablan en lenguas, profetizando, que todavía son naturales, y los principios gubernamentales de Dios no encuentran donde colocarse en ellos. De manera que las parábolas no pueden ser entendidas por medio de la hechura interna natural del hombre.

        (Romanos 7: 14) = Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado.

        Dice que la ley es espiritual, pero que él es carnal. Pablo, lo que hace es explicarnos por qué la ley mosaica no fue efectiva, o fue ineficaz. La deficiencia de la ley, no era en sí misma, La razón por la cual la ley mosaica no pudo trabajar para el hombre, fue porque no pudo encontrar una frecuencia complementaria con la del hombre. La ley es espiritual, pero yo soy carnal. No hay una dirección para que se deposite eso que quiere ser depositado en ti.

        (Romanos 8: 3) = Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

        Nota que la ley no era débil en sí misma. La ley era débil por causa de la carne. No había cualidades complementarias dentro del hombre para que ella fuera depositada. Ahora bien; las parábolas, pueden hacer lo mismo que la ley de antaño pudo haber hecho. Donde una ley espiritual se sigue tratando de recibir mental o intelectualmente y el resultado, obviamente, sigue siendo de cero productividad. El segundo principio, es necesario entender.

Las parábolas descubren o le descorren el velo a secretos de antaño, misterios de la antigüedad. Haciendo que los misterios del Reino sean menos difíciles de descubrir. La palabra clave que quiero que extraigas de esta definición, es la palabra descubrir. Las parábolas no estaban diseñadas para comunicarnos la verdad. Lo que sí tenían era una vía, un carril para que tú comenzaras a recorrer un camino dirigido hacia un descubrimiento.

        (Mateo 13: 34) = Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; (3) para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: abriré en parábolas mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo. (Esta escritura final, es extraída del libro de los Salmos. Concretamente del Salmo 78. Y hay otra cosa que Jesús no dijo que también están atadas a esta escritura.)

        (Salmo 78: 1) = Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

        (2) Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, (3) las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron.

        La palabra que aquí se traduce como que “habías oído o entendido”, es una palabra en el hebreo que describe el entendimiento deficiente. Vamos a parafrasear lo que Jesús estaba diciendo. Voy a abrir mi palabra en proverbios o parábolas, y te voy a revelar secretos que estaban escondidos desde los fundamentos de la tierra. Cosas que has oído, cosas que has aprendido, pero que nunca has podido entender correctamente.

La palabra clave dentro de eso, es la palabra decreto. Abriré mi boca en proverbios y hablaré. Hablaré, aquí, está traducida como decreto. Esa palabra hablaré, en hebreo, es la palabra que describe la remoción de un bloqueo que estanca las aguas de un río fuerte. También describe el abrir algo que previamente estaba cerrado, para que se haga aparente.

Las parábolas fueron diseñadas para que las cosas antiguas fueran selladas. Nunca se comunicó a través de parábolas la verdad, sino que el camino era revelado con ellas para que fueras en la búsqueda de esa verdad. Entonces entiende lo siguiente: Si tú careces de un espíritu que escudriña profundamente, las realidades del reino nos pasan frente a los ojos y jamás las entenderemos.

Recuerda que los sellos han sido quebrados. Que las rocas que estaban obstaculizando el fluir del río, con las parábolas se quitan. El velo se corre, y comienzas una jornada en el descubrimiento de la verdad. Dentro del creyente, hoy, tiene que haber una inquietud por la búsqueda que lo lleve a escudriñar, con el deseo de encontrar verdades. No podemos estar estancados ni quietos en la dimensión presente de entendimiento que poseemos. Esos son los dos principios que se te han entregado hasta ahora.

1.- Tenemos que desarrollar la vida interna, y crear una calidad complementaria, para que la palabra de Dios sea palabra de Dios. Para que cuando la palabra nos llegue, encuentre una dirección interna donde alojarse, un buzón.

2.- Tenemos que tener un espíritu de búsqueda continua. Tenemos que buscar y escudriñar para encontrar la verdad. Uno de los principios que Jesús dio, dentro de las parábolas, fue que el Reino de Dios es como un mercader que anda en búsqueda de un tesoro escondido. Quiero que entiendas que mucho de lo que nosotros consideramos doctrina, hoy, esas cosas no fueron primeramente enseñadas, fueron descubiertas.

La Biblia habla de Abraham y la fe. Y en Romanos 4: 1 considera lo que Abraham nuestro padre ha descubierto. No fue un principio que primeramente fue enseñado, fue una tecnología del Reino que alguien descubrió. La revelación de la iglesia, no era una doctrina que se enseñaba. Fue una revelación que Jacob descubrió cuando tuvo la visión de la escalera.

Si tú pudieras entender el poder del escudriñar, entonces sí podrías entrar en el ámbito que se llama revelación. Donde nuestras vidas son edificadas por medio de revelación y no doctrina. Entiende que el pueblo del Antiguo Testamento vivía por reglamentos y no por revelaciones. Sus vidas eran acondicionadas por lo que oían. Así que Moisés hablaba una palabra, Moisés les daba la ley, y tenían que vivir de acuerdo con lo que escuchaban.

 Ahora, vivir por revelación, es cuando tu espíritu descubre un principio, que acondiciona tu comportamiento, o sea, te gobierna, mucho antes que encuentres una escritura que lo justifique. Es decir que, si tú no mientes porque yo te he prohibido que mientas, tú no vives por revelación, sino por ley.

Tu espíritu, entonces, aún no ha descubierto el poder de la revelación. Somos creyentes del Nuevo Testamento, pero aún en la Gracia y el Nuevo Testamento, el cristianismo sigue viviendo de acuerdo con los patrones del Antiguo Testamento.

Abraham no leyó una escritura que le hablaba de la fe y que acondicionó su comportamiento. En su espíritu encontró un principio en Dios. Antes, mucho antes que hubiera una escritura que justificara su comportamiento.

David edificó un tabernáculo en el monte de Sión, y no había una escritura que lo justificara. Es más; había más escrituras que contradecían su comportamiento. Así hay gente hoy. Había más escrituras que contradecían sus comportamientos, que las que pudieran justificarlo.

¿Quién le dio el derecho de tomar el arca del pacto, y ponerla debajo de una tienda en un monte llamado Sión? ¿Quién le dio el derecho a no poner atención en la corte exterior y el Lugar Santo? ¿Qué escritura le comunicaba a él el derecho de que les diera acceso a todas las multitudes al arca del pacto? Estaba viviendo por revelación, no por escrituras.

Tenemos que capturar ese entendimiento en el siglo veintiuno. Eso está establecido en un ser que vive en un continuo escudriñar. Ese corazón que siempre está escudriñando. Tenemos que aferrar ese mensaje. Y para eso era que existían las parábolas.

Nos colocan en una jornada de nuevos descubrimientos, donde a las verdades del Reino se les corre el velo, pero no son decretadas. Tú las descubres, por eso vas a apreciarlo más que a todo lo que se pueda haber dicho que hagas. Ahora sí vamos a Mateo. Todo eso fue antes de entrar en las notas.

            (Mateo 13: 1) = Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.

            (2) Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.

            (3) Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: he aquí, el sembrador salió a sembrar.

            (4) Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

Quiero que entiendas estos cuatro principios bíblicos que están aquí. El intento tras este capítulo, no es entrar en cada una de estas parábolas y desmenuzarlas meticulosamente. Porque las parábolas, lo que hacen, es repetirse unas a otras mostrando el mismo principio encerrado en ellas.

Tiene que haber un cambio de postura espiritual en la iglesia a través de toda la tierra. Si la iglesia permanece donde siempre ha estado, no podríamos jamás llegar a negociar la postura que es necesaria, para consumar los propósitos de Dios en la tierra.

Tiene que haber un cambio de postura interna en el ser. Tienen que ocurrir cosas grandes dentro de nuestro ser. Nuestra doctrina tiene que cambiar. Nuestra percepción tiene que cambiar. Nuestra forma de oír tiene que cambiar. La palabra de Dios tiene que tomar nueva luz en nuestro ser. Muchos de nosotros tendremos que cambiar nuestros anteojos espirituales.

            No importa que tan fuertemente busques descubrir cosas nuevas en la palabra. Siempre arribamos a nuestro previo entendimiento. Las mentalidades tienen que cambiar. La palabra de Dios se tiene que convertir en un nuevo libro para nosotros.

Ya no estamos satisfechos con la condición presente de la iglesia. Me pregunto cuántos de ustedes se sienten igual. Las cosas tienen que cambiar…comenzando conmigo. Cuatro realidades del Reino. 1.- Precisión y constancia, requieren un oído que escucha. Jesús entregó la primera parábola sobre el sembrador y la simiente.

Y termina con lo que dice en el verso 9, El que tiene oídos para oír, oiga. Esa expresión, oído para oír, significa algo así como: sintonízate a la frecuencia correcta. En otras palabras: comunicó estas cosas, y luego de comunicarlas, decía: aquel que esté sintonizado a la frecuencia correcta, escuche.

            Entiende. Mientras tú me estás escuchando o leyendo a mí, ahora, en este mismo instante, la emisora de radio más importante de tu país, o de tu ciudad, esa que normalmente escuchas cuando quieres informarte o entretenerte, está encendida y funcionando como todos los días.

Pregunto: ¿Tú puedes oírla, ahora? No, simplemente porque no estás sintonizándola, sino conectado conmigo. Ahora bien: que tú no puedas escucharla, hoy, ahora, no significa que ella no esté difundiendo su programación habitual, sino que tú no estás sintonizado con ella, sino conmigo.

Bien; de ese mismo modo, Dios siempre está hablando. Que tú no lo oigas, no quiere decir que Él haya dejado de hablar. Porque en la habitación o cualquiera sea el sitio donde tú estás ahora, no es posible solamente escuchar mi voz o leer mis trabajos. Hay cientos de miles de ondas radiales y voces que están allí, a tu alcance. Sólo necesitas contar con el aparato adecuado y disposición para escucharlas.

            Ahora bien; hay mucha gente que confunde la tarea de sintonizar algo, con subir el volumen. Si tu radio está mal sintonizada, subirle el volumen no te soluciona el inconveniente. Hay mucha gente, asimismo, que cree que su ministerio, unción o estrategia en la iglesia, necesita que la música de la alabanza o la adoración esté al mayor volumen posible.

Déjame decirte que, la precisión de estar correcto con Dios, no tiene nada que ver con volumen; tiene que ver con adecuada sintonía. Aquel que está sintonizado a la frecuencia correcta, oirá todas estas cosas, aunque tenga su aparato graduado en un volumen que apenas es un susurro. Mira lo que Marcos dice al respecto.                

            (Marcos 4: 22) = Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a la luz.

Allí vendría, entonces, la idea central que estamos enseñando: si estás sintonizado en la frecuencia correcta, escucha todo esto. Fíjate lo que dice el verso 23: Si alguno tiene oídos para oír, oiga. ¿Sabes qué? Lo que lees en el verso 23, es la clave, es la llave que te permitirá abrir lo que te dice el verso 22.

Porque para poder ver las cosas ocultas y los secretos siendo revelados, tiene que haber un oído adecuado. No hay nada oculto que no pueda ser revelado. No hay secreto que no sea descubierto. Pero sólo aquel que tiene la sintonía correcta lo descubre. Tienes que sintonizarte a la frecuencia correcta. Fíjate ahora como concluye esto:

            (Verso 24) = Les dijo también: mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aún se os añadirá a vosotros los que oís.

(25) Porque al que tiene, (Oídos para oír), se le dará; (Mayor claridad para oír); y al que no tiene, aun lo que tiene, se le quitará.

Entiende, entonces, leyendo esto, que el Reino no opera con el mismo sentido de justicia con que se opera en la tierra. El Reino opera sobre principios divinos, no sobre conceptos humanos respecto a qué cosa es justa y qué cosa no es justa. A aquel que tiene oídos para oír, mayor capacidad de oír se le dará. Y aquel que no tienes oídos para oír, aún aquello que una vez habías entendido, ahora lo comienzas a perder.

Si tienes oídos para oír, vas a oír más. Pero si tienes el corazón cerrado y no oyes, aún aquello que previamente escuchaste, se te va quitando. Eso es lo que terminó o clausuró cada avivamiento que hubo en la tierra. Eso fue lo que abortó todo intento inicial de Dios en la tierra. Todos los moveres de Dios empezaron porque hubo hombres o mujeres que escucharon la voz de Dios.

Martín Lutero escuchó la voz de Dios. El justo por la fe vivirá. Él no lo leyó simplemente en la Biblia. Lo recibió en el espíritu. Y eso inició una reforma que luego afectó a la iglesia global. Entonces construyeron una religión e hicieron un marco alrededor de lo que él había visto, y le pusieron por título, Iglesia Luterana.

Entonces pensaron en sí mismos que era todo lo que Dios había dicho y lo que jamás diría. Aquel que tiene oídos para oír, oirá más. Pero si no tienes oído para oír, aquello que una vez entendiste, ya te lo quitaron. Con esto, creo que se firma un certificado de defunción a ciertas doctrinas que niegan milagros y cuestiones por el estilo.

Si tú observas la Iglesia Luterana hoy, no puedes creer que haya nacido a partir de una tremenda revelación; está convertida en una entidad religiosa que carece de vida. Los fundamentos que le otorgaron vida en su comienzo, ya no están presente ni en los líderes ni en la gente que está allí. ¿Cuál fue su problema? Ya no querían escuchar más.

Y podríamos decir lo mismo de la iglesia de John Wesley, fundada sobre los principios de la santidad. Y lo que estos hombres predicaron y declararon, no fue simplemente un mensaje bonito, era la voz de Dios la que ellos habían sintonizado. Esto también fue el inicio de una reforma global.

 Pero también y una vez más, tomaron lo que escucharon y lo metieron en una caja. Y fundaron una fe, le pusieron un nombre y comenzaron a caminar el sendero de la religiosidad. Hoy ya nada de aquello está vigente.

 También comenzó con la iglesia Católica, también con la Pentecostal, y también con la iglesia Carismática. Ya no tenemos más oídos para oír. Y en el momento en que tú detienes esa audición espiritual, aquella revelación que alguna vez escuchaste, comienza a abandonarte.

Hay muchísimas iglesias evangélicas que hoy, a muchos años de un comienzo ungido por tremenda revelación, se asemejan grandemente a las iglesias idólatras que critican. Están inhibidos, sobrecogidos y cautivados por jerarquías que son falsas delante de Dios y sobreedificados en doctrinas plenas en recursos idólatras.

 Aunque no tengan estatuas ni estampitas. Todos están migrando hacia el Israel natural, y nos llamamos a nosotros mismos, evangelio completo. Lo que habíamos escuchado, ya no es vigente en nosotros. Cuando yo digo “oíd”, no estoy hablando de lo físico.

Porque en espíritu, toda actividad es multidimensional. En esta vida, vivimos por nuestros sentidos naturales. En el mundo del espíritu, vista es igual a sonido. En el espíritu, el sentir algo, es equivalente a escuchar algo. Y si no tienes “esos “oídos prestos para oír, pues sencillamente no oyes.

En el espíritu, la Biblia dice probad y ved que Dios es bueno. Eso es multidimensional. En el mundo del espíritu, no se escucha en una sola dimensión. Es multidimensional. Entonces es absolutamente importante que la iglesia no descienda o caiga a los niveles más bajos de la fe, donde nuestra doctrina y nuestras acciones, sean consistentes con el mover religioso idólatra de la iglesia, o que sea consistente con cualquier religión falsa en la tierra.  

Y que no entremos en pactos o alianzas que van en contra de los propósitos de Dios, aunque en lo social suenen muy bonito y bien intencionado. No es sólo hacer lo correcto, es hacerlo de la manera correcta. Tenemos que continuar oyendo. Al que tiene oídos, se le dará más oído. Al que no tiene oído, lo que alguna vez tuvo, se le sacará. ¿Estás viendo algo de eso en tu tierra? ¿No estás formando parte de ello, verdad? Dios quiera que no.

Hoy, dime, ¿Cuántos ministerios recuerdas que en una época hicieron historia con sus tremendas revelaciones, llegando a conmover incluso los cimientos seculares, y que ahora están apagados, perdidos y dedicados, esos ministerios, a doctrinas sólo portadoras de dinero? Principio número uno, una vez más: precisión y continuidad, requieren de un oído que escucha.

Quiero que mantengas ese principio en tu mente. Y no estamos abriendo todos estos principios, sólo les estamos dando un vistazo, casi como al pasar. Principio del Reino Nº 2: El Reino no funciona en aislamiento del mundo.

(Mateo 13: 47) =Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge toda clase de peces; (48) y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.

Fíjate. El Reino es una red que se echa a la mar. Mira el verso 33: Otra parábola les dijo: el reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

El cielo o lo divino, como la levadura, que está echada en tres medidas de harina. Mira el verso 24: Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

Dice que sembró semilla en su campo. Ahora mira el verso 31: Otra parábola les refirió, diciendo: el reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo. Mira el verso 38: El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El Reino de Dios es como una simiente, es sembrada en el campo.

Las simientes son los hijos del reino. Observa: los hijos del Reino, no están aislados y escondidos entre esas cuatro paredes llamadas iglesias. Sino que tomó la simiente de los hijos del Reino, y la puso en el mundo. Las actividades de alto voltaje del Reino, no se llevan a cabo ni se experimentan dentro de las cuatro paredes de una iglesia. Operan y trabajan en su mejor expresión, en medio de tu vida cotidiana en la sociedad secular.

Analiza y date cuenta que en todas las parábolas dadas por Jesús, ninguna de ella es comparada con una actividad de una iglesia. Yo pensé que si tenía que ver con el Reino, tenía que ver con la iglesia. ¿Por qué no dice que el Reino de Dios es como un pastor vestido con un traje de cinco mil dólares? ¿O con un servicio de adoración con tres cánticos bonitos?

Jesús no usa ninguna analogía de ninguna iglesia. Las parábolas, recuerda, son realidades del Reino comprimidos en un archivo computarizado. Los voltajes altos de las operaciones del Reino, se llevan a cabo en la existencia normal de una vida cotidiana. Todas las parábolas describen una actividad normal en la vida de cualquier persona. Ninguna describe una actividad eclesiástica.

La iglesia no figura allí porque ha perdido todo el epicentro del entendimiento de lo que es el Reino. Hemos construido tremendas iglesias, pero se nos ha escapado el Reino. La iglesia tiene que tener una revelación de lo que significa ser bilingüe, espiritualmente hablando.

Daniel vivía en la jefatura satánica de Babilonia, y habló el lenguaje de los hijos del Reino, pero también entendía todo el lenguaje de Babilonia. Él era espiritualmente bilingüe. Hay muchos, pero muchísimos cristianos que lo único que saben, es: ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡Amén! Y ¡Gracias Señor!

Y hay pocos, pero muy pocos que conozcan el lenguaje de su mundo. Hay cristianos tan disfuncionales espiritualmente, que no se puede tener una conversación normal con ellos. Todas las oraciones las comienzan con un “amén”. Se han fabricado un lenguaje que roza lo ridículo y se aleja de lo divino.

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Duplicados Divinos

( Mateo 13: 3) = Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: he aquí, el sembrador salió a sembrar.

(4) Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

(5) Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; (6) pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

(7) Y parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron, y la ahogaron.

(8) Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

(9) El que tiene oídos para oír, oiga.

(10) Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas?

(11) Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado.

Se podría decir que esta es una de las parábolas más conocidas que tenemos en la Biblia. Pero no sólo es la más conocida, sino que es la primera que Jesús utiliza para hablarnos del Reino de Dios. En esta parábola, si bien hay muchos principios muy interesantes, Dios establece la razón por la cual Él vino.

Dice acá, al finalizar, “a vosotros” ¿A quiénes les estaba hablando Jesús? A sus discípulos. ¿Tú crees que eres un discípulo? Pues entonces: a vosotros se os ha dado, se os ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos.

Y luego dice: Pero a ellos, es decir, la gente que estaba fuera del grupo de Jesús, no se les ha concedido. La primera cosa que nos impresiona de esta parábola, es que marca una clara línea divisoria donde estamos nosotros, y ellos.

Claro, tú puedes decir que Dios no hace acepción de personas, pero en determinadas cuestiones y situaciones, podemos ver que sí debe hacerla. ¡Es que Dios trata a todos por igual! No lo parece. Dios no trató igual a David que a Saúl.

¡Hermano! ¿Me está usted diciendo que Dios tiene diferencias en su trato con la gente? Sí, eso es lo que creo. No hablamos de amar más a unos que a otros, hablamos de trato específico para asuntos muy puntuales.

¡Pero la Biblia dice que no hace acepción de personas! Sí, ya sabemos que la Biblia dice eso, pero podemos ver muy claramente a Dios haciendo algunas diferencias en el trato con sus hijos. Y este es un claro ejemplo de lo que estamos hablando. Aquí estamos nosotros, y allá están ellos.

Y dice que se nos ha concedido un privilegio. Esto significa que no es algo que nosotros hayamos ganado con nuestro esfuerzo. Si pensamos que nos hemos ganado el derecho de conocer los misterios de Dios, estamos equivocados. Nosotros no nos hemos ganado eso, es una concesión.

En términos empresarios, una empresa puede acceder a una concesión para explotar algo que no es de su propiedad. Un estado puede otorgar una concesión para que una empresa privada explote y gane dinero haciéndolo, con algo que es propiedad de la nación.

Claro está que, cuando ese estado, ese gobierno, de acuerdo con las cláusulas que se hayan firmado en ese convenio de concesión, recuperar lo que legítimamente le pertenece, podrá hacerlo. Bastará que le digan a esa empresa que les devuelva el lugar porque eso era solamente una concesión.

O sea que a ustedes, se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios. Es una concesión. Y eso quiere decir que es temporal, quiere decir que hay condiciones y significa que no es algo que nos hemos ganado por nuestro propio esfuerzo.

Y algo que sale de este pasaje y que es muy interesante, es que Dios no tiene interés de que sus misterios sean conocidos por todos, sino sólo por algunos. Génesis capítulo 1 y verso 3. En este histórico pasaje, Dios te explica cuál es el proceso creativo que Él usa para todo.

(Génesis 1: 3) = Y dijo Dios. Sea la luz; y fue la luz.

(4) Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

(5) Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

(6) Luego dijo dios: haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

(7) e hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

(8) Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

(9) Dijo también dios: júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.

(10) Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó mares. Y vio Dios que era bueno.

(11) Después dijo Dios: produzca la tierra hierba verde, hierba que de semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

(12) Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

Es en el tercer día, (anótalo: tercer día), en que aparece por primera vez, la vida. La creación de Dios. En el tercer día aparecen las semillas. ¿Y adónde se encuentran normalmente las semillas, en un árbol o en una planta? Dentro del fruto.

Entonces, la pregunta es: ¿Cómo pudo Dios tener semillas si todavía no había habido frutos? Porque esto es lógica pura: para que haya semillas, tendría que haber habido frutos, anteriormente. Porque si yo me como una deliciosa manzana, en medio de ese fruto están las semillas.

O sea que en el fruto, está tanto el producto terminado, que es el fruto, como el inicio del producto, es decir la semilla. Es interesante que Dios, en el tercer día, utiliza un producto terminado para empezar algo.

¿Sabes qué dice la Biblia, hablando de como Dios piensa? Dice que Él terminó todas sus obras. Tenemos que entender que Dios piensa todo en proceso terminado, porque Él ya terminó. Aquí en Génesis 1 y verso 3, Dios empieza un proceso muy interesante.

Para que haya vida, lo primero que tiene que hacer es lanzar la luz. Y dijo Dios: sea la luz. La luz trae separación entre lo que es luz y lo que no es luz. Entre luz y tinieblas. El primer paso para que haya vida, es que haya separación.

La segunda cosa es que se separan las aguas de las aguas. Segundo nivel de separación. Cuando cada uno de ustedes vino a Cristo, Dios introdujo luz en sus vidas. Entonces comenzaste a ver cosas que siempre habían estado alrededor tuyo, pero que jamás las habías visto.

Antes no te molestaba ver algunas cosas, ahora sí. ¿Y por qué nunca antes habías visto esas cosas como las estás viendo ahora? Porque antes no había luz para separar tus tinieblas. Antes podías mentir, podías actuar mal. Y decías: ¡Oh, bueno, así son las cosas!

Ahora ya no puedes hacerlo. ¿Por qué? Porque no puede haber salvación si no ha habido separación. La separación entre luz y tinieblas, es el primer paso para que haya vida. La segunda, es la separación entre aguas y aguas. Tú eres agua.

Cuando tú vienes a Cristo, te das cuenta que no puedes mantener una buena relación con todas las personas que quisieras. Hay gente de la que inexorablemente debes separarte. No es que sean malas personas. Ni siquiera son peores que tú. Tampoco se trata de que seamos discriminadores. Simplemente que hay algo que impide que nosotros funcionemos bien con esas personas.

Las aguas de arriba con las aguas de abajo, se separan. El segundo nivel de separación, es a nivel de las aguas. La tercera cosa, y estoy en el versículo 11, donde dice: Y dijo Dios, produzca la tierra vegetación. No puede producirse vegetación en el mar. La tercera separación, entonces, es entre lo seco y el agua.

Sale a luz la superficie que puede ser utilizada para sembrar. Tú no puedes agarrar semillas y tirarlas al mar. No va a dar nada, no va a funcionar. Sale la superficie, sale la tierra seca, y sólo ahí se puede sembrar.

En el tercer día, y es interesante que Jesús resucitó en el tercer día, recién Dios puede plantar semillas. Así empezó la vida en esta Creación. Estoy leyéndote Génesis 1, no hay nada antes que eso. Cuando Jesús vino, cientos de años después, su primera parábola respecto al Reino de Dios, tuvo que ver con semillas.

Y no es casual, porque Él iba a empezar un proceso, Él iba a empezar la tarea a la que vino, que era traer el Reino de Dios a nosotros, y Él empieza hablando de semillas. La semilla es la expresión del poder vivificador que tenemos en Dios.

Dios no puede hacer nada en ti, si es que en tu vida no sale algo seco. ¿Qué significa que salga algo seco en tu vida? Hay algo que el hombre tiene, que es vital para que Dios pueda trabajar en él. Digámoslo así. Dios es un Dios de semillas. Yo no tengo semillas, las que tengo es porque Dios me las dio.

Lo que yo sí tengo, en cambio, es algo que Él no tiene. Yo tengo tierra. De hecho, la tierra está hablando de la naturaleza de la cual Él me creó. Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Ese Dios de Génesis 1, no tiene tierra en su naturaleza. Dios es Espíritu.

El hombre es hecho del polvo de la tierra, y es en esa tierra en donde Dios puede poner semillas. Dios no puede poner las semillas en un ángel, porque es un ser espiritual. Para que pueda haber fruto, tiene que plantar esas semillas en la tierra.

O sea que mi naturaleza, eso que me hace ser hombre o mujer, es exactamente lo que Dios necesita para plantar su semilla. Yo estoy diseñado, por genética, para poder recibir semillas. Ahora; yo no produzco semillas, pero Dios sí. Y Él no tiene tierra, pero yo soy tierra.

Es en esa alianza extraordinaria, en que la vida se manifiesta. Tú pones semilla, yo pongo la tierra. La primera semilla que Él pone, es la fe. Sin fe, tú no puedes ser salvo. Sin fe, tú no puedes hacer una simple oración. El hombre, por naturaleza, no tiene fe, tiene creencia.

La creencia es un tipo de fe distorsionada, natural y racional. Pero la fe, en esencia, es irracional. Cuando tú adoras, u oras, y dices que dios tiene majestad, y que es hermoso, ¿Cómo puedes decir eso con tanta certeza si no puedes demostrarlo de ninguna manera?

La fe es la primera semilla que Él planta. Esa fe posibilita que yo abra mi vida a otras semillas más preciosas todavía. La semilla de la salvación, para los que llevan poco tiempo en el camino, es una semilla que va a provocar que sus vidas vayan pareciéndose cada vez más a la de Jesús.

Cuando tú sales de tu lugar de reunión, creyendo en lo que Dios te ha hablado, y la gente afuera, que no conoce a Dios ni conoce el evangelio, nos puede ver cómo mejores personas,  nos puede ver cómo personas que viven la verdad, que no son mentirosos, que no son pendencieros, que no son abusadores, están viendo la tierra, la naturaleza de una persona, y saben ver rasgos que el común de la gente no tiene.

La naturaleza del hombre es casi salvaje, es aprovechado y abusador. Si tiene ocasión, va a pasar por sobre ti. Pero cuando tú has conocido al Señor y has comenzado a dar frutos de una vida recta, pudiendo hacer lo malo ya no lo haces, pudiendo ser murmurador eliges no serlo, la gente que no conoce a Dios piensa: ¡Huau! ¿Qué tiene esta persona?

Es que los frutos son visibles, aún para una persona que no conoce de agricultura. ¿Me explico? Yo no necesito una clase teórica para saber dónde están los frutos en un árbol. Siempre son coloridos, siempre son visibles. Siempre son atractivos.

La gente que no conoce a Dios, puede y debe ver a Dios en nuestras vidas. Eso, cuando caminamos en lo que se supone que creemos. Por eso nuestra conducta en el marco de la sociedad tiene que ser siempre transparente, límpida; nos están observando.

Las primeras muestras de que una persona ha nacido de Dios, es que manifiesta obras que equivalen a rectitud, que son verdad. Que la gente que no conoce a Dios, que no puede ver al Espíritu Santo, que no lee la Biblia, sin embargo pueda decir: “¡Esta persona es distinta!”

En la universidad, por ejemplo, cuando todos están sacando copias de exámenes, tú no lo haces. ¡Pero no seas tonto, todos lo hacen! Sí, pero yo no soy “todos”. Yo soy distinto. No es un tema social, es un tema de integridad. No es que no me dejen, no puedo ni quiero hacerlo.

Esas semillas, que vienen de parte de Dios, están diseñadas para dar fruto. Si tú agarras, por ejemplo, una semilla de trigo o un grano de maíz, verás que ahí está contenida la vida necesaria para que pueda haber un fruto excelente. Pero depende de la tierra.

¿Pero sabes qué? Cuando Jesús aparece, y aquí vuelvo al primer texto que leímos, en mateo 13, Él habló acerca de las semillas que caen junto al camino, habló de pedregales, habló de espinos, y luego habló acerca de tierra buena. Habló de cuatro tipos de suelo.

El cuatro, en la Biblia, representa al hombre en su naturaleza. En pocas palabras, lo que está dici9endo aquí es que hay cuatro tipos de personas. ¿Qué tipo de persona eres tú?  Espero que seas del tercer tipo o del cuarto. Tierra buena.

Porque cuando ahí cae una semilla, esa semilla sí, o sí, o sí, va a dar fruto. Una vez más, Génesis 1:12: Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Principio de Reino: toda semilla se reproduce según su género. Tú no puedes esperar un buen fruto de una mala semilla.  

(Génesis 38: 6) = Después Judá tomó mujer para su primogénito Er, la cual se llamaba Tamar.

(7) Y Er, primogénito de Judá, fue malo ante los ojos de Jehová, y le quitó Jehová la vida.

(8) Entonces Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y levanta descendencia a tu hermano.

(9) Y sabiendo Onán que la descendencia no había de ser suya, sucedía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, vertía en tierra, por no dar descendencia a su hermano.

(10) Y desagradó en ojos de Jehová lo que hacía, y a él también le quitó la vida.

La palabra semilla, en el griego, es esperma. Interesante, ¿Verdad? En este pasaje, Dios está hablando acerca de una costumbre que había en esa época. Lo que se buscaba era que, de todo hombre, quede descendencia.

En este caso particular, muere un hombre que no había tenido la oportunidad de tener hijos. Entonces, según la costumbre, se pedía que el familiar más cercano, en este caso el hermano, pudiera acercarse a la mujer viuda, para darle un hijo que perpetúe la memoria del que murió.

¿Por qué? Porque Dios, no es Dios de estériles. Es decir que dios siempre busca la fertilidad. Siempre busca la descendencia. Siempre busca vida. Este hombre, que se llamaba Onán, era una persona, según este texto, mala, porque al momento de acercarse a la esposa de su hermano, dice que él derramaba su semen en la tierra.

Fíjate que esto nos tiene que hacer pensar que, a lo largo de nuestras vidas, seguramente hemos conocido todo tipo de gente; gente buena y gente mala. Claro está que a los ojos de Dios, nadie sabe con certeza quién es bueno y quién es malo.

A los ojos de Dios, por ejemplo, es mala una persona que, habiendo recibido una semilla, no la reproduce. Quiero que escuches esto con mucho cuidado y no entiendas ni más allá ni más acá de lo que digo. Para Dios, evidentemente esa es una persona mala, este relato lo deja en evidencia.

Hay una parábola muy interesante. Dice: un hombre se acerca a sus siervos, y a uno le da un talento, a otro le da tres y a otro le da cinco, y se va. Después de un tiempo él vuelve, y le dice al que le había dado cinco, dame lo que te di.

Y el otro le dice: “señor, aquí está lo que me diste, y también lo que multipliqué”. Lo mismo sucede con el que recibió tres talentos. Le devuelve los tres  más tres que multiplicó. ¿Cuál fue la expresión del señor para cada uno? “¡Buen siervo y fiel!

Pero cuando llega al que tenía un solo talento, este hombre le dice: “mira, aquí está el talento que me diste. No te debo nada. Me diste uno y aquí te devuelvo uno. Tuve miedo de perderlo, así que preferí guardártelo.” Y la respuesta del señor, aquí, fue “siervo malo”.

Entonces, una vez más: ¿Quién es malo a los ojos de Dios? Alguien que no da fruto. Es alguien que sólo recibe, recibe, recibe y recibe. Está en todos los eventos, en todos los seminarios, en todas las conferencias, pero jamás logras ver en su vida y sus actos el fruto de todo eso.

La Biblia dice que podemos conocer y hasta juzgar a la gente por sus frutos. Ciertamente yo no puedo saber cómo es el corazón de una persona, pero sí puedo juzgar los frutos que tiene. Si me paro frente a un árbol de manzanas, no puedo esperar ver ciruelas colgando de sus ramas. ¡Serán manzanas! Conozco a un manzanero por sus frutos, las manzanas. Si le saco los frutos, cualquier árbol pasa a ser un árbol más.

Este hombre del relato, Onán, era un hombre que tomaba la semilla que tenía y la tiraba a un lugar donde esa clase de semilla no podía reproducirse. Y dice que Dios le quitó la vida por causa de eso. ¿Qué es lo que Dios espera de mí?

¿Acaso que nunca me equivoque? ¡No! ¡Nos vamos a equivocar muchas veces, es parte del proceso de crecer! ¿Qué no tengamos bajones? Si los usamos para tomar impulso. ¿Qué espera Dios de ti? Que des fruto. Tan solo eso, que des fruto.

Hay una enorme cantidad de gente, hoy, en nuestras iglesias, con el espíritu de Onán. Que son personas que simplemente tienen la capacidad para reproducir, pero no lo hacen. Compara eso con esas personas que arriesgan sus vidas para ingresar Biblias de contrabando en países donde está estrictamente prohibido por sus leyes hacerlo.

Dios busca semillas que Él mismo plantó. Dios permanentemente nos está escaneando, buscando que lo que tú recibiste hace un año, o dos, o seis meses, esté dando fruto. No se trata de cuanto aprendemos, se trata de cuanto fruto damos.

No se mide el hombre por su conocimiento. Si es eso lo que te fascina, vete a una universidad y estudia lo que quieras, ahí te va a ir muy bien. En el Reino de Dios se mide a la persona por los frutos que da. De eso se trata.

Cero intelecto religioso. Gente sencilla que piensa y dice: “Si lo dice la Biblia, yo lo creo sin discutir. Si estoy solo y no llega la mujer o el hombre para mi vida, igual hago lo que pueda por el Reino. Si no lo entiendo, dentro de un rato lo entenderé. Pero no voy a pasarme la vida mirándome al espejo para ver si soy o no soy llamado para hacer eso, lo intento y listo”.

Yo quiero el fruto. En cada puerta que se abre, en cada circunstancia que tengo a mi alcance, quiero dar fruto. Es casi terapéutico para nosotros cuando podemos escuchar gente que se mueve y piensa así.

El pastor de este tiempo es un hombre que vive sacándole pequeñas espinas a su gente. Y podemos agradecer a Dios que haya gente bien intencionada que lo haga, pero no lo veo a Jesús haciendo eso. Él vino para otra cosa. Y nosotros estamos tras sus pasos, en procura de lo mismo.

Si un niño pequeño se clava una espina lo único que atinará hacer es llorar. Llorará de dolor y de angustia sin saber qué hacer. Vendrá donde tú estás y sólo llorará. Cuando tú veas el problema le sacarás la espina y su llanto acabará y se tornará en una sonrisa. Pero si viene a ti con veinte años de edad, probablemente se consiga una reprimenda, porque pudiendo hacerlo él mismo, sigue buscando ayuda humana.

No se trata de que uno no entienda el dolor de la gente. Se trata de que ellos no entienden lo que nos toca vivir en cada etapa. Además, déjame decirte que la iglesia no es un lugar donde tú vas a sentirte bien, todo lo contrario. O, al menos, tiene que ser todo lo contrario. De otro modo, dudo que sea iglesia conforme al criterio de Jesucristo.

Si estás en una reunión, en un culto, o en una junta de oración y te sentiste bien, ese fue un plus y te llegó de gratis. Pero ese no es el objetivo de la iglesia. Tú estás en la iglesia para recibir una visión, para entender lo que Dios espera de nosotros.

Estás ahí para ser gente productiva para Dios, para animarte con otros a hacer la tarea, porque créeme que es difícil hacer la tarea. Entonces te encuentras con otros para alentarte en la fe, no para desalentarte en la fe. Una persona que te siembra incredulidad, es una persona que no merece tu compañía.

Yo soy feliz rodeándome con personas que me dicen: “¡Tú puedes hacerlo! ¡No mires las circunstancias, dale con todo, el Señor está contigo!” Entonces yo salgo animado de ese encuentro, y digo sí, es verdad, Dios está conmigo, voy a superar esa etapa.

Cada día de nuestras vidas, sin importar que tú tengas cuarenta o cincuenta años en el Señor, tú necesitas ser alentado en la fe. Porque todos pasamos por batallas, y estamos en medio de luchas, unas más grandes que otras.

Cuando estás en medio del fuego cruzado, ¿Qué importa quién tiene la batalla más grande? Tú estás en tu batalla y necesitas aliento. Tal vez no recibas dirección, tal vez escuches una prédica muy buena, pero tú sales de ese lugar con las mismas preguntas. Tengo una buena noticia para ti: Dios quiere darte las respuestas, y no a través de un predicador, sino por su propia voz.

Yo, como ministro, no estoy obligado a ofrecerle todas las respuestas a la gente, Dios sí. Yo soy una persona limitada, pero Dios no tiene límites. Yo quiero hacer mi mejor esfuerzo, pero no depende de mí que cada uno de los que toma contacto conmigo se sienta satisfecho. No depende de mí.

Quiero que entiendas algo muy valioso para tu vida, y mucho más si estás en eminencia dentro del pueblo de Dios. Tu responsabilidad como ministro del Señor, es sembrar la semilla, no que la semilla germine. Esto último es responsabilidad de la tierra.

Si tú te pones a pensar en lo que deja como sedimento la parábola del sembrador, vas a ver que sólo una cuarta parte de la semilla sembrada da fruto. ¡Es Jesús el sembrador! Y sin embargo, sólo el 25 por ciento de esa semilla va a dar fruto al ciento por uno.

(Jeremías 1: 5) = Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

¿Cuándo dice que sucedió esto? Antes que Jeremías naciera. ¿Recuerdas que hace un momento te dije que Dios es un Dios que tiene una mente de procesos terminados? Esto significa que cuando jeremías ni siquiera tenía conciencia de quién era, Dios ya lo estaba viendo como algo terminado.

Dios ha preparado obras de antemano para que caminemos por ellas. El diablo te trata de convencer, en algún momento, de que tú tienes que pelear para que tu familia se convierta. ¿Sabes qué dice Dios? Que si tú te has convertido, toda tu casa es salva.

Sé que hay muchos maestros de cierto prestigio que enseñan que esto sólo fue en un caso específico para alguien determinado, que no podemos globalizarlo. Sin embargo, debo remitirme a Noé. Él fue salvo, y con él toda su casa, la cual no era precisamente un dechado de virtudes espirituales, precisamente. Noé hizo su parte en obediencia, Dios cumplió la suya en misericordia.

Claro, tú siempre tendrás libertad para tener la mente del diablo o para tener la mente de Dios. Y entonces puedes decir: “Mira, a mí no me interesa lo que tú digas, diablo, yo ya sé que toda mi casa es salva. Y no estoy diciendo que “será” salva, estoy diciendo que ES salva.

Porque eso es lo que dice la palabra del Señor. Cree en el Señor Jesucristo y tú y tu casa serán salvos. Producto terminado. ¡Es que mi esposo! ¡Es que mi mujer! ¡Es que mi padre! ¡Es que mi madre! ¡Es que mis hijos! No me importa lo que me digas, antes que Jeremías naciera, ya él era profeta en Dios.

Él ya había terminado la carrera, ya estaba todo hecho. Escucha: Dios no está tirando los dados. Yo nací para dar fruto. Tú eres un producto terminado en Dios. El diablo siempre te muestra lo que te falta, pero en Dios tú tienes nombre. En Dios, tu tarea se terminó.

¡Pero hermano! No sé si usted me entiende, pero yo todavía ni siquiera sé cuál es mi ministerio. ¡Es que eso es lo que menos importa! Dios ya terminó. ¿Y entonces cómo tengo que vivir, hermano? Caminando por sobre lo que Él preparó desde antes de la fundación del mundo para ti.

Entrar a una mentalidad de eternidad, significa eso. Significa descubrir que no hay nada que el diablo pueda tomar de mí. ¿Dime cómo gana? Pregunta número uno: ¿Tú eres salvo? ¿Tú eres salva? Pregunta número dos: ¿Tu familia es salva? Entonces, última pregunta: ¿Qué puede tomar el diablo de ustedes?

Ahora si tú crees estar en un proceso de salvación, si es que algo así existe, entonces espero fervientemente que ese proceso termine antes que algo te pase. Jeremías, antes de que tú nacieras, yo te conocí.  Antes de que tus padres ni siquiera tuvieran idea de que tú ibas a estar en el vientre, yo ya te conocía. Y no sólo eso, ya tenía una tarea para ti. ¿Y sabes qué? La hiciste perfectamente.

Esa es la mente de Dios. Entonces, todo lo que el diablo puede hacer, es exactamente lo que hace el perro cuando persigue a un neumático: ladrar, hacer mucho ruido, tratar de asustar. Pero nada más. Escucha. No hay escuela de sanidad interior, no existe profeta, no hay nada que tú necesites si es que llegas a entender que Dios ya terminó contigo.

No importa lo que hagas, diablo; voy a cumplir el propósito por el cual nací. No importa lo que digas, no importan tus amenazas, no me interesa lo que tú opines. Antes de que nacieras te conocí, y te di por profeta a las naciones.

En ese versículo, donde dice “yo te di por profeta a las naciones”, la palabra en hebreo es natan. ¿Eh? Suena a nombre de un profeta. Sí, de hecho es Natán. ¿Sabes qué significa Natán? Te programé. Antes de que nacieras, te programé.

Los programadores de sistemas saben muy bien que un programa está hecho por rutinas. Cada rutina es una instrucción y la suma de instrucciones forman un programa. Un programa que funciona una vez, va a funcionar todas las veces. Está hecho para eso.

Dios me programó, – ¿Puedo decir eso? – para cumplir mi propósito. Esa programación, ese sofwart, ese chip ya está en ti. Cuando tú compras un teléfono, sabes que no necesitas saber cómo funciona. Tú marcas el número, aprietas “llamar” y va a llamar. 

¡Huau, llamó! Y sí, eso es lo que se supone que haga. Es un teléfono y sirve para llamar a otros teléfonos. ¿Qué tiene de asombroso que haya llamado? Está programado para eso. Muy bien; tú estás programado para dar fruto. Pero, -atención con esto-, Dios no puede obligarte a soltar tu semilla.

Dios no puede obligarte a que lo hagas. Estás programado para dar fruto, pero tú tienes la capacidad para decidir soltar o retener la semilla. Puedes tener el espíritu de Onán y arrojarla en un lugar donde nunca va a dar fruto. Puedes ser el siervo que tuvo miedo y guardó la semilla debajo de su colchón para que nadie se la robara, o puedes sembrar con libertad lo que Dios te ha dado.

Nobleza obliga y debo decirlo: muchas personas se van de las iglesias porque estiman que en ellas no hay lugar para desarrollar sus ministerios. No entendieron el fondo esencial del asunto. Tu ministerio, hermano, hermana, no está dentro de una congregación, está afuera. No importa lo que hayas visto.

Porque nadie te puede prohibir dar fruto donde hay necesidad de fruto. Eso sí; tienes que hacerlo conforme al estilo del Señor, no de los empresarios devenidos a ministros. Porque Dios será quien respalde o no tu ministerio, y sólo podrá hacerlo si lo administras con su libreto, no con el tuyo.

Tú no necesitas un nombramiento para hablar del evangelio donde encuentres quien te escuche. Tú no necesitas que un hombre imponga su mano sobre tu cabeza y declare que a partir de ese momento tú estás autorizado para hablar de Jesucristo. ¡Eso es estúpido! Ni siquiera se entiende como acto religioso. Es la mejor estrategia satánica usando a Babilonia para trabar, para impedir, para obstaculizar la extensión del Reino.

El que ha conocido de Cristo, comparte de Cristo a otras personas. Eso es la vida. Cuando tú pones a dos niños que no se conocen entre sí, se toman ocho o diez minutos para estudiarse un poco, pero pasado ese lapso, ya están jugando juntos. Y a los veinte minutos son amigos del alma.

Cada semilla tiene un patrón, un diseño. ¿Qué quiere decir eso? Que si tú plantas una semilla de rosas, no le van a nacer margaritas. Recuerda que cada semilla se reproduce según su género. Dice la palabra: mi deseo es que tú prosperes en todas las cosas, así como prospera tu alma.

¿Cuál es la obligación de una semilla? Dar fruto. Todo lo que Dios me ha dado, está diseñado para ser multiplicado. En Marcos 4, cuando Jesús habla de la parábola del sembrador, dice: a vosotros os ha sido dado conocer el misterio del Reino de Dios, pero a los que están afuera, todo por parábolas.

(Génesis 3: 15) = Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Dios le está hablando a la serpiente y le dice a la serpiente: voy a poner una pelea constante entre tu descendencia, serpiente, y la descendencia de la mujer. ¿Eso significa que también hay descendencia de la serpiente? Sí.

¿Quiere decir que en este mundo hay dos tipos de personas? Sí. Unos descienden de Eva, y otros de la serpiente. Y esto provoca una guerra de simientes. Hay una batalla de semillas. A los descendientes de la serpiente, Jesús los llama “hijos de ira”.

Sí, Judas era un hijo de ira. Nunca fue de los doce. Cuando Jesús habla de él, en Juan 17, Jesús está orando, y dice: de los que me diste no se perdió ninguno, sólo el hijo de perdición, para que la escritura se cumpliese. Luego, en otra parte, dice que él fue diablo desde el principio.

O sea que, entre los doce, había un hijo de ira. Uno que venía de la descendencia de la serpiente. Ese era Judas. El diablo aborrece las semillas por una sencilla razón, escucha esto: porque el diablo no puede producir vida.

¿Entonces, qué hace? La especialidad del diablo es, al decir de un hermano, los productos transgénicos. Él es un entusiasta estudioso de la genética. Como él no puede producir semillas por sí mismo, él trabaja en base a las semillas que yo tengo. Y busca adulterarlas, busca cambiar su diseño.

(Levítico 19: 19) = Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos.

Esto me lleva a una conclusión: a Dios no le gustan para nada las mezclas. En realidad, yo nunca supe por qué estaba mal sembrar dos semillas distintas en un mismo campo. Expertos en agronomía recomiendan no mezclar semillas por una sencilla razón: porque siempre una semilla se come a la otra. ¿Semillas voraces o depredadoras? Sí señor, existen. La gente que conoce botánica lo sabe muy bien.

Eso sucede exactamente de la misma manera en nuestro ambiente cristiano. Yo no puedo mezclar lo que Dios me ha dado con cosas que puedo sacar del mundo por una simple razón: no voy a poder manejar correctamente esa mezcla y una cosa terminará devorándose a la otra. Y eso es un riesgo. Tanto que algunos resultados de esas mezclas podemos verlo en pintorescas doctrinas supuestamente cristianas.

Te doy un ejemplo: Dios me ha llamado a mí, entre otros tantos, como una persona de reforma. Ese es mi diseño. O sea que yo estoy diseñado por Dios, reitero, junto con muchos otros, para provocar conflictos en la gente. Dios me equipó para eso, no puedo utilizar diplomacia ni relaciones públicas. Y eso es lo que provoca que estas enseñanzas signifiquen un dolor de cabeza para varios.

Cada persona nace con un propósito específico. Y si tú tomas semillas que están fuera de ese propósito, indefectiblemente una se va a comer a la otra. Ahí está la gran diferencia entre una iglesia pastoral, que son la mayoría, a una iglesia profética, que son contadas con los dedos de una mano. La pastoral se acomoda a la gente, mientras que la profética se acomoda a Dios.

Alguien dijo en una ocasión que una iglesia pastoral es como uno de esos comedores de tenedor libre, donde la gente va y por un precio único toma lo que quiere, mientras que una iglesia profética es un lugar donde el menú es único y obligatorio. O lo comes, o lo dejas.

¿Pero por qué tiene un menú único? Porque es el que Dios le ha dado para entregar como comida. ¡Pero es que a mí me gusta elegir! Vete a la otra, ahí puedes elegir. Pero sólo te diré una cosa: si llegas a probar siquiera una sola vez ese menú único, jamás volverás a comer otra cosa. A mí me pasó.

Pero si tú eres de los que todavía acuden a una iglesia donde los miembros pueden elegir las canciones que van a cantar y hasta opinar en cuanto a los temas que el pastor deberá desarrollar este mes en los cultos, allá tú. Pero déjame decirte que eso no es Dios. Jesús jamás hizo lo que sus discípulos creían que debía hacer. Hizo lo que su Padre celestial le ordenaba. Cristianos.

Entiende esto. Revisa tu Biblia para ver si yo estoy mintiendo, tengo algún viejo resentimiento o me brota alguna raíz de amargura. Nunca fue la intención de Dios que la iglesia fuera gobernada por pastores. La intención de Dios era que la iglesia fuera gobernada por un presbiterio donde están apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.

Entonces, cuarenta años después, cuando Josué manda los espías, cuando ellos vuelven, no les pide su opinión en lo más mínimo. Él es profético, él sabe. Él dice simplemente: ¿Saben una cosa? Hay que entrar. Él sabe que hay que entrar. Él conoce a Dios. Él sabe que los enemigos son grandes. Pero si pide la opinión a la gente, le va a para lo que le pasó a Moisés.

Yo no puedo poner en deliberación lo que la gente quiere. No interesa lo que ellos quieren. Lo que sí interesa es lo que Dios ha dicho al respecto. De un lado los que sin entenderlo del todo, van y obedecen. Del otro, los desobedientes queriendo hacerlo a su modo.

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Porque, en todo caso, ninguno de nosotros sabemos muy bien qué es lo que necesitamos. Para eso es que está el Espíritu Santo. Él sabe lo que yo necesito, y me lo da. Si tú no puedes con eso, tienes un problema que no es leve. No puedes atreverte a darle una cátedra de cómo crecer en vida al Espíritu de Vida. No podemos perder la semilla que Él nos dio.

Hay un pasaje que me ha impresionado mucho. Jesús está hablando de su muerte, con sus discípulos, imagínate. Y Él les está diciendo: debo ir, debo dar mi vida, debo morir. Y los discípulos reaccionan y le dicen: ¡Señor, no! ¿Cómo vas a decir eso? ¡Ten misericordia de ti mismo! Y Jesús responde algo extraordinario: “Es necesario que esto acontezca”.

O sea que lo que Jesús está diciendo es que es necesario que Él sufra; es necesario. No se trata de si es justo o no es justo; es necesario. Cuando tú tienes una mente de “es necesario”, has crecido. Hay un nivel de desarrollo en tu vida.

El niño se mueve por esto: me gusta, no me gusta, me cansé, me divertí. Cuando una persona crece, dice: es necesario que yo haga esto. No quiero hacerlo, pero es necesario que lo haga. Hermano: es necesario que des semilla, y que esa semilla dé fruto. Es necesario.

(Génesis 1: 26) = Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

(27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

(28) Y los bendijo Dios, y les dijo: fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

(29) Y dijo Dios: he aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.

Nota que Dios no sólo te da autoridad sobre los peces, las aves o los mamíferos. Te da también autoridad sobre toda planta que da semilla. Y te dice que todo esto es lo que te servirá para comer. Si tú pudieras ver en el espíritu, verías que en este momento está cayendo semilla sobre ti. Y tu espíritu está comiendo de esa semilla.

Las semillas se reciben no para ser almacenadas, sino para ser plantadas. Dios te ha dado autoridad para tener semillas en tu vida. Cuando das una ofrenda, para algunos es una semilla, mientras que para otros es un rito. Sin dejar de lado aquellos para los cuales es un sacrificio que luego lloran durante un mes.

Para algunos, la alabanza es una semilla, porque entienden que plantaron algo en el trono de Dios. Para otros apenas es un lapso tradicional que se implementa hasta que llegue la prédica. O sea que no todos estamos haciendo necesariamente lo mismo.

Dios tiene una obsesión, y esa obsesión es la cosecha. Dios es un Dios de cosecha. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Imagina por un momento que tú tienes un espejo en tu mano. Cuando tomas el espejo y lo pones frente a tu rostro, ¿Qué estás viendo?

¿Estás mirando al espejo o estás mirando tu propia imagen? El espejo pasa a segundo plano, lo que tú estás mirando es tu propia imagen. Cuando Dios te ve a ti, él está buscando su imagen. Tú eres el espejo.

Piensa en esto un momento. Imagínate en una persona que tiene ese nivel de revelación ha entendido que yo soy la imagen de Dios. Entonces esa mañana me levanto y estoy deprimido. ¿Será que Dios se deprime? No. Y si yo soy la imagen de Dios, ¿Puedo estar deprimido? ¡No!

Entonces, al ser la imagen de Dios, yo me alineo inmediatamente. Digo: no es posible que Dios esté deprimido, por lo tanto yo no puedo estarlo. Me alineo con la imagen con la cual Dios me creó, y rechazo la presión. No me aplica, no es parte de mi vida. Soy un espejo donde Dios mira su propia imagen.

No estamos llamados a reflejar cualquier cosa, estamos llamados a reflejarlo a Él. En la carta a los Colosenses, capítulo1 y verso 15, dice: Él, (Jesús) es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 816) Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles o invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Jesús decía: Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. Él era el espejo de Dios. El diablo no puede hacer nada contra Dios. Entonces busca atacar la imagen, que es lo más cercano a Dios en esta creación.  (Verso 20) Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Repito: tanto lo que está en los cielos como lo que está en la tierra. Dios hizo todo a su imagen, en Cristo. Tú eres la imagen de Dios. Eres el espejo en el cual Él se refleja a sí mismo. ¿Cuán serio es esto para Dios? Voy a darte una perla. Recíbela en tu espíritu, no en tu cabeza. Quiero que la creas.

No sé si vas a entenderla o no. Es una palabra que si tú tratas de entenderla te revienta la cabeza, pero si tú la crees, tu espíritu es el lugar más seguro para esta palabra. En medio de las crisis y las importantes decisiones que haya que tomar, pregúntate cómo puedes aplicar esta palabra.

(Isaías 43: 10) = Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.

Escucha esto. Aquí dice vosotros sois mis testigos. La palabra testigo, en el hebreo, es uwd. Es una palabra difícil de pronunciar. Vosotros sois mis uwd, dice el Señor. ¿Y qué significa uwd, testigo? No. Significa: duplicado. Vosotros sois mis duplicados.

Otra traducción dice “copia”. Vosotros sois mis copias. Por eso dice: y mi siervo, a quien he escogido para que me conozcáis. Es decir que la gente va a conocer a Dios, al ver los duplicados, las copias de Dios.

¡Pero hermano! ¡Esto es muy distinto a lo que me enseñaron! ¿Por qué no pusieron la palabra duplicado en la traducción, entonces? Simple, porque para la religión es un problema poner algo así. Ellos se dijeron: ¿Cómo que Dios tiene duplicados? ¡Ese no es el Dios alto y lejano en el cual nosotros creemos!

¿No lo dice, acaso, el mismo salmo, cuando expresa: en medio de la congregación de los dioses te alabaré? Lee de nuevo el verso que te leí. ¿Cómo puede entender eso con su raciocinio humano una persona cualquiera? No lo entiende, a menos que nos vea a nosotros, sus duplicados.

¡Pero es que yo soy muy frágil, soy muy débil, estoy enfermo! Precisamente, por eso es tan importante entender qué es lo que Dios espera de mí. Él no se alimenta con cánticos. Tú no estás donde estás sólo para llenar su trono de alabanza. Tú eres portador de su semilla.

Tú puedes decir ahora mismo: ¡Yo soy el plan que Dios tiene en esta nación! ¡Yo soy el plan que Dios tiene en esta generación! ¡No hay otro plan! No puedo perder eso. Vosotros sois mis duplicados. ¿Alguna vez te viste como un duplicado de Dios?

¿Cuántas sesiones de sanidad interior necesitaríamos para creer eso? Dios nos llamó a eso, a manifestarlo donde estamos. No serán los evangélicos ni los cristianos en sí. Todos aquí estamos para manifestar al Rey, para que la gente al vernos diga: verdaderamente hay un Dios.

No sé de qué grupo es ni sé muy bien en lo que creen, pero sí sé que en ellos, definitivamente, está Dios. Vosotros sois mis duplicados. Por eso dice en Juan 17: vino a buscarse a sí mismo. Hay un texto de Juan, cuando Jesús dice: voy, pues, a prepararles morada, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

¿Sabes qué pensé cuando leía eso? Siempre se ha interpretado ese pasaje como el momento en que Él va a venir, un día, a llevarnos a un lugar mejor.  ¿Pero qué tal si Él estaba hablando de Hechos 2? De que cuando decía volveré y los tomaré, para que donde yo estoy ustedes también estén, se cumple en Hechos 2?

¿Dónde está Él, ahora? Voy pues a preparar morada. ¿Y cuál es la morada que Dios busca? Pregúntale a Pablo. Vosotros, pues, sois templos vivos. ¿Pero cómo preparó morada? La única manera de que la morada esté preparada, era que Cristo muera y resucite y recién nos hablita a nosotros para ser las cápsulas que contienen a Dios.

 ¿Qué pasaría si yo creo que la morada de la cual Él hablaba es un lugar en el espíritu, hoy? ¿Cómo cambiaría tu teología si asumieras que Él ya te preparó morada y tú ya estás en ella? Bendito problema, ¿No es cierto? Crisis para los escatólogos.

No estoy diciendo que así sea, pero ¿Qué pasaría si eso fue Hechos 2? Literalmente, en Hechos 2, la iglesia se posicionó en otro nivel. Literalmente en Hechos 2, algo pasó. Ya no estaban predicando de acá, estaban predicando en un nivel superior. ¡Arrepentíos! ¡Paf! Cinco mil personas.

Los que estaban ahí empezaron a perseguirlo a Pedro para ver qué cosa había dicho o hecho. ¿Cómo podía ser que antes hablaba y hablaba y no pasaba nada, y ahora con dos o tres palabras, o quizás una sola en concreto, la gente caía de rodillas? Otro nivel. Si tan solo pudieras creeré, ni bien termine esto que estás escuchando, que eres un duplicado de Dios.

¿Recuerdas a Jeremías? Porque te he llamado, te he conocido desde antes que nacieras. Yo conocí tu nombre, y te di por profeta a las naciones. Cuando jeremías nace, su vida es toda una ironía. Él es dedicado al templo, para un día llegar a ser sacerdote.

Es uno de los pocos profetas que tenía formación académica. Eso te demuestra que Dios no viene por los doctores en teología o master en divinidades, como tampoco por analfabetos. Dios es Dios y su Soberanía no tiene libreto.

Después de prepararse largo tiempo, cuando está a punto de oficiar, en el lapso de esa semana, Nabucodonosor invade la ciudad y destruye el templo. Y ahí está Jeremías, con su traje nuevo y su corbata pastoral flamante, que nunca usó, mirando cómo arde el templo.

Jeremías pudo haber gritado: ¿Qué es esto? ¡Dios, exijo una explicación! ¡Mira el templo, está ardiendo! ¿Para qué me preparé todo este tiempo? Entonces Dios, con toda serenidad le pregunta: Jeremías, ¿Qué te dije el día que te llamé? Te dije que te di por profeta a las naciones.

¿Qué parte de a las naciones no entendiste? ¿Tengo que explicarte que si el templo se queda en pie tú jamás irás a las naciones? ¡Debo destruir el templo para que cumplas tu ministerio! Te di por profeta a las naciones. Si el templo se queda de pie, tú no irás a las naciones. Así que prefiero perder el templo a perder tu llamado.

Te voy a decir algo que, espero, te sea fácil de agarrar. Me gustaría saber cuántos de ustedes le habrán encomendado su futuro a Dios. Los que me han dicho que sí, amén, gloria a Dios. Los que no lo han hecho, háganlo pronto, por favor.

El día que aceptaste a Cristo, técnicamente dijiste que sólo vivirías para hacer Su voluntad, y reconociste que no podría prosperar ninguno de los caminos que no fuera aquel que Él tenía preparado para ti.

Ahora bien; eso, ¿Qué significa? ¿Tengo yo derecho de elegir? ¡Sí, por supuesto que tienes todo el derecho de elegir! Pero lo que puedes elegir es si vas a cumplir su mandato en barco, en avión o a lomo de mula, sólo eso puedes elegir.

Entonces la pregunta, es: ¿Y qué pasa si no quiero ir? Vas a lomo de mula. ¡No, hermano! ¡En serio se lo digo! ¿Qué pasa si no quiero hacer la obra de Dios? Nada te funcionará. Nada te prosperará. Perderás todo vez tras vez. Empezarás de cero constantemente.

Te lo digo más sencillo y concreto: tu vida será un fracaso. ¿O sea que entonces usted me está diciendo que cuando yo me convertí, perdí mi capacidad de escoger? ¡No! ¡Si puedes escoger, ya te lo dije! Esa es la única elección que tienes.

Si crees de verdad que puedes elegir si ir o no ir, es porque en el fondo no te has convertido. Así que te sugiero convertirte o dejar de jugar a la iglesia. Dedícate a otra cosa, no pierdas tiempo ni le hagas perder el tiempo a las personas. Jesús dijo: he venido a hacer tu voluntad, Dios mío.

Si tú te has convertido, vives para hacer la voluntad de Dios. Y la única decisión que tienes, es esta: en avión o en lomo de mula. Si tú crees que puedes hacer tu plan de vida solo, te deseo mucha suerte. Y luego, conviértete.

Pablo dice: ¡Ay de mí, si no predico! Pregunto: ¿Tenía elección? No. No tenía elección. Es más: ¿Tú crees que Jesús la tenía? No, tampoco. ¿Tú crees que Pedro la tenía? No, no la tenía. Ninguna persona que se haya encontrado con Dios en serio, puede elegir.

Me pregunto por qué supones que Dios haría una excepción contigo. ¿Qué evangelio te predicaron? Esto podrá parecer muy duro, pero déjame decirte que es la auténtica verdad. Cualquier otra cosa en contrario, puro marketing eclesiástico convencional, pero nada de evangelio de la cruz.

¡No, hermano! ¡Yo no quiero ese evangelio tan costoso! Muchos han dicho eso. ¿Cómo le van a  entregar la vida a alguien a quien no ven y prepararse para sufrir por él? ¡Eso no es nada inteligente! Correcto, no lo es. ¿Pero quién te dijo que aceptar a Cristo es un asunto de inteligencia humana?

Es una decisión. Sí, pero la única tuya. ¿O acaso no le dices en esa oración tan escuchada, repetida y remanida de conversión, que decides entregarle tu vida a Cristo? Y bueno, si le entregas tu vida a alguien, a partir de allí ese alguien es el dueño de tu vida, ¿Sí o no?

¡Pero hermano! ¡No me diga que eso de que el Señor es quien decide por mi vida es literal! Sí, claro que lo es. Si alguien supone que luego de su conversión podrá decidir con su vida lo que mejor le plazca o le convenga, algo no está funcionando bien.

Cuando tú empiezas a entender que todo esto no se trata de si estás congregado o no estás congregado en un templo. Tampoco se trata de si te gusta el mensajito del pastor o como canta la hermanita esa no muy simpática los domingos.

Se trata simplemente de un asunto de fidelidad con lo que Dios sembró en tu vida durante todos estos años, y que tú pierdes la perspectiva de que tú puedes hacer lo que te place, y empiezas a tener una mentalidad de Jesucristo. Señor, he venido a hacer tu voluntad.

Lo que tú me pidas yo haré, donde tú me mandes, yo iré, lo que tú me encomiendes, yo cumpliré. Recién allí Dios te empieza a ver como a alguien confiable. Y recién allí comienza a soplar vida sobre esas semillas que Él plantó hace ya tantos años.

¡Hermano, ore por mí, he comenzado un negocio y no me va nada bien! – Hermano… ¿Dios te dijo que quería que pusieras ese negocio? – ¿Eh? ¡No lo sé, no se lo pregunté. – Entonces no me pidas que respalde algo que no sabemos si Dios quiere, no me pidas que ore y de esa manera peque junto contigo en desobediencia.

-¡Pero es que este negocio era lo que siempre me gustó hacer! – El que no entiende eres tú; aquí no se trata de lo que te gusta o no te gusta. Se trata de para qué naciste, para que Dios te haya creado. Dios no te ha dado una familia para que tú te pongas viejo y gordo jugando con tus nietos. Te la ha dado para que en ella entregues un legado con un propósito.

Cuando yo hablo de que el Reino es un estilo de vida, no estoy refiriéndome a que seamos buenos esposos, buenos padres o buenos hijos. ¡Afuera hay un montón de gente que jamás pisó un templo ni leyó una sola letra de la Biblia que también es buen esposo, buen padre o buen hijo!

Se trata de cumplamos lo que Dios espera de nuestra vida y que todo lo que toques en tu paso por la tierra dé buen fruto, aquí y ahora. Se necesita dar fruto aquí. Hermanos; este es un tiempo en el que Dios está pesando nuestro nivel de responsabilidad.

Este es un tiempo de juicio, muy duro. Y no me refiero a desastres o hecatombes cuando digo juicio, aunque si es necesario se las incluya. Me refiero al real significado que tiene la palabra juicio. Dios está separando lo verdadero de lo falso. Eso es juicio: selección.

Dime: ¿No estás viendo las tremendas y diversas crisis por las que distintas naciones están pasando? Dios está zarandeando las naciones de la tierra, pero atención con esto: al igual que sucedió en el Egipto de Moisés y faraón, las distintas plagas también zarandean al pueblo de Dios. Sólo escapan de las de los primogénitos.

Que Dios te de toda la sabiduría para entender que Dios un día te llamó para darte semillas que bendigan a muchos, que muestren quién es Dios. Que Dios te ayude a entender que la imagen que Él tiene en esta tierra, eres tú. Tú eres su duplicado. Así como te ves.

Que es necesario cambiar tu propia manera de verte. ¿Por qué? Porque estoy seguro que tú ves a Dios distinto a cómo te ves a ti mismo. Pero en algún momento, la forma en que te ves a ti tiene que ser la forma en que ves a Dios.

En ese momento de unidad de visión, tú entiendes la obra que Él ha hecho en tu vida. Que puedas darte cuenta que caminar con Dios es mucho más que congregarnos, cantar, ofrendar y ser familias que se aman. Que puedas darte cuenta que hay una guerra, en la que el diablo procura conseguir esas semillas que Dios te ha entregado.

Que puedas ser lo suficientemente sabio como para conservarlas. Y que las uses con sabiduría, sin dejarlas caer a la tierra, sino que las conserves para el surco abierto, para que donde tú pongas esas semillas, haya fruto abundante.

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Identidad del Espíritu Santo

El evangelio es inadecuado si sólo menciona la obra del Padre y del Hijo sin mencionar la obra del Espíritu Santo. Se tiene que mencionar al Espíritu Santo también. La obra del evangelio tiene tres aspectos. Lucas 15 nos muestra tres parábolas. Por un lado, vemos al Padre que ama, esperando recibir a los pecadores. Y por el otro, vemos al buen Pastor que viene al mundo a buscar la oveja perdida.

Uno ve al Padre esperando en la casa al pecador arrepentido y salvado, y uno ve al Hijo que viene al mundo para salvar pecadores. Pero después de que la obra del Señor se completara y antes de que el pecador llegara a la casa, hay otra parábola, que habla de una mujer que busca minuciosamente la moneda perdida con una lámpara encendida.

Primero, uno ve la venida del Señor Jesús a la tierra para buscar a los pecadores. En segundo lugar, ve que la mujer enciende la lámpara para iluminar, barrer y buscar la moneda perdida. Así, el Espíritu Santo trabaja con el Padre y el Hijo para buscar pecadores a fin de cumplir la obra del evangelio.

El Hijo vino para morir por el pecador; el Padre recibe al pecador en casa; y el Espíritu Santo trabaja iluminando el corazón del hombre y mostrándole su verdadera posición. Si una persona no tiene la luz del Espíritu Santo, posiblemente sea como Judas, que vio su pecado, sufría y no tenía paz interior, y no vería su posición ante Dios.

Sin la luz, no podría ver su posición de perdido. El sentir del hombre en cuanto al pecado va solamente hasta donde él se da cuenta de que cometió un error. No se da cuenta que ante Dios es un perdido. Nosotros estamos dispuestos a admitir que somos pecadores. Pero sin la iluminación del Espíritu Santo, no admitiremos que como resultado del pecado, nos hicimos personas perdidas ante Dios. A los ojos de Dios, somos personas perdidas.

Es posible que uno se engañe en la carne aun en el asunto de ser consciente del pecado. La carne puede reemplazar la obra del Espíritu Santo. Muchas lágrimas en reuniones de avivamiento son el resultado de la carne del hombre. No son producidas por la obra del Espíritu Santo en el hombre. Una cosa es que el hombre sepa que ha pecado. Otra es que sepa que su relación con Dios está mal.

El Espíritu Santo ilumina paciente y cuidadosamente al hombre y le muestra que está perdido. Lo que el Espíritu Santo hace es mostrar al hombre que su posición está mal. Así, el primer sentir de un hombre que haya experimentado la obra del Espíritu Santo no es algo relacionado con el pecado, sino que siente que está lejos de casa. Su relación con Dios está interrumpida. Ha creado un problema entre él y Dios. Es un hombre perdido.

Nuestro problema ante Dios no radica meramente en cuánto nos hayamos perdido en la comida, la bebida, la fornicación, o el juego. Es problema de estar alejados en una provincia apartada. Cuando el Espíritu Santo ilumina al hombre, lo primero que hace es mostrarle que está en una provincia apartada.

 Cuando uno lee la última parábola de Lucas 15, tiene que prestar atención a lo que el hijo pródigo dijo al padre. El no dijo que había despilfarrado todo los bienes de su padre con prostitutas. Lo primero que vio cuando volvió en sí fue que en la casa de su padre había abundancia de pan. Entonces, ¿por qué vivía con los cerdos en una provincia apartada y no podía satisfacer su hambre con las algarrobas de los cerdos?

Cuando el Espíritu Santo ilumina a una persona, ésta se dará cuenta de que tiene un problema con Dios, que ha dejado la casa de su padre, y que está apartado de su padre. Amigos míos, cuando una persona en el mundo llega al final de sí en su condición pecaminosa, tal vez, como Judas, reconozca sus pecados. Pero sin la luz del Espíritu Santo, no sentirá que se ha ido de la casa del Padre y está en una provincia apartada.

Yo no digo que los pecados no sean serios. Los pecados son pecados. Pero la Biblia nos muestra que el pecado principal del hombre radica en que está perdido. Está sobre un terreno inapropiado. Tal vez no esté en una condición inapropiada. Desde luego, todos los que están en una condición inapropiada estarán en un terreno inapropiado.

Cuando el Espíritu Santo nos ilumina, primero nos muestra que estamos en un terreno inapropiado. Luego nos muestra nuestra condición inapropiada. Esta es la iluminación del Espíritu Santo. Por consiguiente, aunque tenemos el amor del Padre y la obra del Señor, necesitamos que el Espíritu Santo prepare el corazón del hombre. De todos modos tiene que obrar en el corazón del hombre para que éste pueda recibir todo lo que el Señor Jesús ha hecho.

Podemos decir que Jesús es el Salvador objetivo que Dios nos dio y que el Espíritu Santo es el Salvador subjetivo que nos dio Dios. Jesús es el Salvador que efectuó la redención para nosotros exteriormente, y el Espíritu Santo es el Salvador que realiza la salvación para nosotros interiormente. Todos los que estamos sentados aquí hemos sido iluminados por el Espíritu Santo.

Todos sabemos que somos la oveja perdida, que cada cual se apartó por su camino. Todos como ovejas estábamos perdidos. Nuestro problema no era enfermedad ni invalidez, sino el camino equivocado. El camino que uno toma es muy importante. En Juan 16: 8-9, Jesús nos dijo que cuando el Espíritu Santo venga, “convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”. ¿Qué significa ser convencido de pecado, de justicia y de juicio?

Son convencidos de pecado “por cuanto no creen en Mí”. Hemos creado un problema entre nosotros y El, y hemos entrado en conflicto con El. Somos convencidos de pecado porque no hemos visto Su sangre y Su autoridad, porque no hemos alcanzado Sus exigencias, y porque ahora tenemos un problema con El. El mayor pecado del hombre es rehusar creer en el Señor Jesús. El Espíritu Santo nos muestra que tenemos un problema con el Señor Jesús y con Dios. Estamos en una mala posición.

Déjenme hacerles una pregunta. ¿Podrá una persona que está en una provincia apartada de tu país, ser un buen hijo? ¿Podrá ser frugal y ahorrativo? ¿Podrá ser un trabajador diligente? ¿Podrá ser discreto al hacer amigos? Obviamente no. Si una persona ha vagado en una provincia apartada y está mal en su relación con su padre, estará mal en todas sus otras relaciones.

Por eso el hijo pródigo comenzó a vivir disolutamente. Cuando el Espíritu Santo ilumina a una persona, no le mostrará solamente que está en una posición de perdición, sino que también le mostrará que su conducta pasada estaba mal. El Espíritu Santo no pasa por alto los pecados pasados; El tiene en cuenta todos los pecados. Sin embargo, vuelve la atención a éstos sólo después de mostrar la posición de perdición.

El Espíritu Santo primero le muestra a uno la peligrosa posición en que está, luego le muestra cuántos pecados tiene. La luz del Espíritu Santo ilumina y expone todas las áreas donde uno ha transgredido para con otros. Expone toda la injusticia y todos los pecados escondidos en nuestras palabras y pensamientos.

El castigo de Dios tiene como fin traer sanidad. La reprensión del Espíritu Santo tiene por objeto confortar. A Dios no le gusta condenar y castigar a Sus hijos sin razón. La única razón por la que Dios castiga es que el hombre obtenga la paz.

La razón por la que el Espíritu Santo ilumina al hombre y le muestra sus errores y caprichos es que acepte toda la obra del Señor Jesucristo en la cruz. Sin la iluminación del Espíritu santo, no podemos ver ni uno solo de nuestros pecados.

¿Qué debemos hacer ahora que el Espíritu Santo nos ha iluminado y mostrado nuestra posición? Hay una cosa que olvidamos continuamente cuando predicamos el evangelio, a la cual la Biblia siempre presta atención. Tenemos que ver que indudablemente la obra del Señor Jesús para los pecadores es preciosa y crucial.

La Biblia nos muestra que el Espíritu Santo no solamente nos ilumina y nos muestra nuestros pecados, nuestra posición perdida y nuestra justicia ante Dios y los hombres, sino que también es enviado por Dios y es derramado sobre toda carne para que donde esté el hombre, pueda salvarlo por Su obra.

Algunos que saben un poco más que otros acerca de la verdad de la Biblia piensan que es fácil recibir perdón y aceptar al Señor Jesús como Salvador. Todo lo que tiene que hacer uno es arrodillarse, orar y aceptarlo de corazón. Tal vez ni tenga que arrodillarse; sólo lo tiene que aceptar en su corazón. Pero mucha gente no sabe esto. Tal vez ellos sean débiles o estén en lugares inaccesibles lo cual les impida escuchar la verdad.

Ellos pensarán que es muy difícil ser salvo. Tal vez crean que tienen que orar un largo período, y no están seguros si Dios escuchó sus oraciones o no. Si yo te preguntara hoy si tú eres salvo, podrías responder rápidamente que sí lo eres. Pero tal declaración sonaría extraña para los que son de lugares inaccesibles. Ellos se preguntarían cómo puedes tú ser salvo.

Para ellos, ser salvo, es la cosa más difícil. Ellos dirán que han orado muchos años y aún no están seguros si son salvos. Ellos esperan ser salvos, y hacen todo lo posible para serlo. Pero aún no saben si lo son. Parece ser que no han sido salvos todavía.

Para ellos, la salvación es algo muy difícil de lograr. Pero amigos míos, así como la obra del Señor Jesús está completa, la obra del Espíritu Santo que hace que hagamos nuestra la obra del Señor, también está completa.

La Biblia nos muestra claramente que Dios envió el Espíritu Santo con el propósito de que nosotros los pecadores recibiéramos la obra del Espíritu Santo y fuéramos salvos. El Hijo de Dios vino por causa del mundo. De la misma manera, el Espíritu Santo también viene para toda carne. Mientras vivamos, podemos obtener la obra del Señor.

Leamos Romanos 10: 13: “Todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo”. El tema de Romanos 10 consiste en que Dios hace que Jesús muera y resucite por nosotros. En los versículos anteriores, Dios pregunta si alguien puede bajar a Cristo del cielo para que muera por nosotros y si alguien puede subir a Cristo del abismo para que resucite por nosotros. Nadie puede. Sólo Dios puede hacer esta obra. Dios mismo hizo que Cristo muriera por nosotros. Por lo tanto, todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.

No sé si tú te das cuenta que ser salvo sólo por invocar el nombre del Señor es algo muy maravilloso. En el idioma original, la palabra invocar significa decir el nombre. Para hablar con un hermano hoy, tengo que ir a su puerta y tocar un par de veces. Esto es llamarlo. No tengo que suplicarle que me escuche. No tengo que implorarle. Sólo tengo que ir a él e informarlo de algo. Este es el significado de invocar.

Aunque uno no puede decir que la palabra griega no lleva el sentido de implorar, se refiere más a invocar. Puesto que Dios hizo que Jesús muriera y resucitara por nosotros, todo el que desee ser salvo sólo necesita ir a Dios y decírselo.

 Entonces será salvo. Si uno va a Jesús e invoca Su nombre una vez, será salvo. Todo lo que necesita hacer uno es abrir su boca una vez. No necesita hacer nada más porque El ya completó la obra. Toda la obra ha sido completada.

Por eso decimos que somos justificados por la fe, y no por las obras. Si tú piensas que invocar una vez es una obra, entonces Dios dice que sólo creas un poco en tu corazón y será suficiente. El versículo 8 dice: “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón”. Ya que el Señor murió y resucitó, nosotros no tenemos que hacer nada. Mientras abramos nuestra boca una vez, todo está hecho. Todo el que invoque el nombre del Señor, será salvo.

Tal vez te preguntes por qué sucede esto tan rápidamente. Es verdad que la obra de Cristo ha sido completada. Pero ¿cómo soy salvo sólo por invocar? ¿Cómo puede la obra del Señor en Su muerte, resurrección y ascensión puede ser aplicada tan rápidamente a mí? Hechos 2 es una explicación análoga. El versículo 17 dice: “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne”.

 Tenemos que recordar que en los días postreros Dios derramaría de Su Espíritu sobre toda carne. ¿Cuál es el resultado de esto? El versículo 21 dice: “Y todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo”. El versículo 17 está ligado al 21. Dios dice que derramará de Su Espíritu sobre toda carne. Luego dice que todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.

Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo porque Dios ha derramado de Su Espíritu sobre toda carne. El Espíritu Santo está obrando ahora sobre toda carne. Si hoy día un hombre cuyos pecados no han sido perdonados y aún no sabe cómo ser salvo y recibir vida eterna, y no sabe que Jesús es su Salvador, debe recordar que Dios ha derramado el Espíritu Santo. El Espíritu Santo ya está sobre usted; Él está esperándote. Cuando tú invoques, serás salvo.

Dios dijo que derramaría de Su Espíritu sobre toda carne. Entonces, ¿por qué Pentecostés? Dios nos dio Pentecostés porque quería derramar el Espíritu Santo sobre toda carne. Ahora uno sólo tiene que abrir la boca y decir: “¡Oh Señor!” y el Espíritu Santo entrará.

 El Espíritu Santo es como la luz. Cuando hay una grieta, la luz entra. Tal vez tú no te des cuenta con qué facilidad la luz pasa por las hendiduras. Si no lo crees, ve a la puerta. Si haces un agujero en la pared, tan pronto como quitas el taladro de la pared, la luz entra.

Tú no tienes que buscarla porque entra inmediatamente. Siempre que haya una grieta, la luz entrará. Hoy día Dios ha derramado el Espíritu Santo sobre toda carne. Mientras tú vivas, el Espíritu Santo estará sobre ti. Siempre que tú dices: “¡Oh Señor!” el Espíritu Santo empieza a trabajar. Este es el significado de invocar el nombre del Señor.

En la antigüedad los antiguos decían que uno debe apelar al cielo, a la tierra y a los padres. Ahora, sólo tenemos que apelar al Señor una sola vez. Cuando uno menciona la oración, siempre se piensa en la súplica más que en la invocación. En realidad, todo lo que necesitamos hacer es invocar al Señor. Cuando abrimos nuestra boca, el Espíritu Santo entra. Cuando el Espíritu Santo entra, el cumplimiento de la obra del Señor Jesús es traído a nosotros.

La obra del Espíritu Santo es la comunión. Lo que caracteriza a Dios es el amor. Lo que caracteriza al Señor es la gracia, y lo que caracteriza al Espíritu Santo es la comunión. En 2 Corintios 13: 14 dice: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros”.

Dios es amor, y Su amor lo caracteriza. Jesús es gracia, y está caracterizado por ésta. Y el Espíritu Santo está caracterizado por la comunión. El Espíritu en Sí no tiene nada. El infunde el amor de Dios y la gracia de Jesús en usted por medio de la comunión.

Esta es la obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo no llevó a cabo la obra de amor. Tampoco la obra de gracia. El Espíritu Santo te transmite lo que Dios y Jesús han logrado. Así, la obra del Espíritu Santo es la comunión.

 Después de la ascensión del Señor, el Espíritu Santo está lleno de la obra de Jesús. Es como la luz. Siempre que haya una abertura, El entrará. Cuando El entra, te imparte la gracia de Jesús y el amor de Dios. Ciertamente esta salvación es completa.

Hace ya cierto tiempo que un siervo del Señor muy famoso murió. Desde luego, su muerte fue por la soberanía de Dios. Ninguno de nosotros puede decir nada al respecto. Pero desde el punto de vista humano, podemos decir algo acerca de su muerte.

Él estuvo muy débil y enfermo por años. Los doctores le recetaron una medicina. Cuando inhalaba ese medicamento, se fortalecía. Él ponía el medicamento en uno de los cajones de la cómoda. Muchas veces, cuando sufría y sentía que estaba a punto de morir, inhalaba el medicamento para restablecerse.

Aunque el medicamento no olía bien, era muy eficaz. La noche en que murió se sintió mal otra vez. Trató de alcanzar el medicamento pero estaba muy débil para abrir el cajón. A la mañana siguiente lo encontraron en su cama con su mano estirada para alcanzar el medicamento. Murió con la mitad de su cuerpo fuera de la cama.

 No fue que carecía de la medicina más eficaz y potente. Él ya había vivido ocho o nueve años con esa medicina. Siempre que estaba a punto de morir, la inhalaba y se mejoraba. ¿Por qué en esta ocasión murió? No por falta de medicina, ni de deseo de tomarla, sino porque el medicamento no llegó a sus manos.

De la misma manera, nosotros estamos moribundos. El Señor Jesús ha completado ya la obra. La medicina de Dios está preparada. Siempre que la tomemos, seremos sanados. ¿Pero quién nos dará esta medicina? Hay un doctor que receta la medicina.

 También debe haber alguien que aplique la medicina. La obra del Espíritu Santo nos trasmite la obra del Señor Jesús. El amor de Dios está en la gracia del Señor Jesús, y la gracia del Señor Jesús está en la comunión del Espíritu Santo. Así que todos los que han recibido la comunión del Espíritu Santo reciben la gracia del Señor Jesús, y todos los que reciben la gracia del Señor Jesús tienen un anticipo del amor de Dios.

Cuando el Espíritu Santo viene, nos ilumina y nos muestra nuestros defectos y nuestra degradación. Nos muestra que estamos perdidos. Dios ha hecho una obra tal, que cuando uno abre la boca y dice algo, y cuando el corazón de uno da cabida al Señor y lo invoca, uno es salvo. Uno no tiene que ir a una gran catedral para ser salvo.

 No tiene que orar para ser salvo. No tiene que ir al altar para ser salvo. El Espíritu ya ha sido derramado sobre toda carne. Dondequiera que uno esté, allí está el Espíritu Santo. ¡Aleluya! ¡Esto es un hecho! En la actualidad el Espíritu Santo ya fue derramado sobre toda carne. Uno no tiene que buscarlo. Él lo busca a uno.

Uno puede invocar en la calle o en la casa. Puede recibir la salvación en el lugar más agradable o en el más desagradable. Puede recibirlo en medio de una multitud o en un lugar tranquilo. El Espíritu Santo fue derramado sobre toda carne. No importa donde esté uno, mientras invoque el nombre del Salvador, será salvo. Romanos 10 habla del hecho, y Hechos 2 habla del motivo.

Romanos 10 solamente nos dice que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo. No nos da la razón. Hechos 2 dice que el Espíritu Santo está sobre todos los hombres. Por consiguiente, mientras uno abra la boca, puede ser salvo. El Espíritu Santo ya ha venido. Cuando la persona invoca Su nombre, es salva.

El Espíritu Santo también obra con respecto a la Palabra de Dios. Mucha gente no ve la relación entre el Espíritu Santo y la Palabra de Dios. Por lo tanto, no aprecian mucho las palabras de la Biblia. ¿Cómo puede recibir la obra de la cruz el hombre? Muchos están desconcertados acerca de esto. Incluso muchos pecadores oran: “Señor Jesús, ten misericordia de mí y muere por mí”.

No tiene ni la más mínima idea de lo que es la redención. Aquí vemos lo valiosa que es la Palabra de Dios. Después de que Dios completó Su obra por medio del Hijo, Él nos declara y nos muestra esto a través de las palabras de la Biblia. En otras palabras, Dios ha puesto en Su Palabra la gracia que el Señor logró para nosotros y nos ha enviado esta Palabra.

Si restamos la obra del Señor Jesús de la Palabra de Dios, ¿qué tendremos? Si quitamos la obra del Señor Jesús de la Palabra de Dios, no quedará nada. La razón por la cual la Palabra de Dios es tal, es la obra del Señor. ¿Qué es una palabra? Una palabra es un hecho declarado. Sin hechos, las palabras son mentiras. Con los hechos, las palabras son verdades.

Si la obra del Señor no es verdadera, la Palabra de Dios no es de fiar. Pero si la obra del Señor Jesús es un hecho, si Dios ha logrado Su justicia a través del Señor Jesús, y si Dios nos ha aceptado en el Señor Jesús, la palabra de Dios debe ser confiable. Así que debemos recordar que la obra del Señor Jesús está contenida en la Palabra de Dios. Aquí vemos la relación entre el Espíritu Santo y la Palabra de Dios.

El Espíritu Santo es el portero de la Palabra de Dios. Dios ha puesto en el Espíritu Santo la obra lograda por el Señor Jesús. Hoy día el Espíritu Santo está vigilando cuidadosamente. Es como un portero. Tan pronto una persona recibe al Señor, Él le revela inmediatamente la Palabra de Dios.

Lo que nosotros recibimos hoy es la Palabra de Dios; pero lo que recibimos es la obra del Señor Jesús. Cuando recibimos la Palabra de Dios, obtenemos la obra del Señor, pues la obra del Señor está en la Palabra de Dios.

Cuando una persona cree, no cree por lo que el Señor hizo para ella. Cree en la Palabra de Dios. Pero cuando una persona cree en la Palabra de Dios, automáticamente la obra del Señor le es aplicada. Asimismo, si usted dice que no es muy inteligente y no puede entender la obra del Señor, yo le digo que Dios no necesita que usted crea en la obra del Señor. El sólo quiere que usted crea en la Palabra de Dios. Cuando usted cree en la Palabra de Dios, usted obtendrá Su obra en la Palabra.

Recibimos la Palabra de Dios por fe, y el Espíritu Santo revela la obra del Señor que está contenida en ella. Por lo tanto, Debemos ver que la obra del Espíritu Santo es la comunión. El Espíritu Santo nos trasmite la obra del Señor contenida en la Palabra de Dios. Sin la transmisión del Espíritu Santo, la Palabra de Dios sólo es un libro. Pero cuando el Espíritu Santo viene, la Palabra es revelada. Por esto, Dios preparó al Señor Jesús. También preparó al Espíritu Santo para la obra de comunión.

Ahora debemos ver cómo el Espíritu Santo nos trasmite la obra del Señor. La obra del Señor incluye todo lo que hizo en la cruz, en Su resurrección, en Su ascensión, en Su segunda venida y en todo lo que Él nos otorga.

 No podemos entrar en detalles acerca de estas cosas. Hay mucho que decir acerca de ellas. Para hablar de ellas, tendríamos que mencionar la obra del Espíritu Santo en todo el Nuevo Testamento. En esta ocasión sólo lo podemos mencionar brevemente.

La venida del Espíritu Santo no es meramente la transmisión de la obra del Señor a nosotros. También nos trasmite al Señor mismo. El propósito de la comunión del Espíritu Santo es trasmitirnos al Señor Jesús y Su obra. Si un hombre no ha recibido la obra del Señor, el Espíritu Santo le trasmite esta obra.

Si un hombre no ha recibido al Señor Jesús, el Espíritu Santo le trasmite al Señor mismo. Cuando fuimos salvos, la obra del Espíritu Santo era trasmitirnos la obra del Señor. Luego, Su obra es trasmitirnos al Señor mismo. El ministerio del Espíritu Santo consiste en manifestar al Señor Jesús.

La obra del Espíritu Santo consiste en servirnos al Señor Jesús. Cuando recibimos al Señor, el Espíritu Santo nos transfirió la obra delSeñor. Por lo tanto, toda la obra que el Señor ha logrado, como el don de arrepentimiento, el perdón, la limpieza, la justificación, la santificación y el gozo, nos las comunica el Espíritu Santo. Asuntos como la regeneración o la recepción de la vida eterna se logran en nosotros por medio del Espíritu Santo.

La obra del Espíritu Santo consiste en trasmitirnos la vida del Señor. Se parece a los cables que nos trasmiten electricidad desde una planta eléctrica. Por medio del Espíritu Santo, recibimos una vida nueva, un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Cuando recibimos un espíritu nuevo y un corazón nuevo, el Señor puede habitar en nosotros por medio del Espíritu Santo. Por lo tanto, la regeneración es la preparación de un templo nuevo para el Señor que lleva a cabo el Espíritu Santo.

Puesto que somos de carne, el Señor no puede morar en nosotros. Estamos como el mundo bajo juicio de los tiempos de Noé. Cuando el agua empezaba a retirarse, Noé soltó una paloma. Pero la paloma no encontró lugar para descansar; no podía habitar en ninguna parte. De la misma manera, nosotros estamos llenos de pecado. El Señor no puede encontrar un lugar para habitar en nosotros. Esta es la razón por la cual Dios nos dio el Espíritu Santo. Objetivamente el Señor lo logró todo.

Ahora subjetivamente, el Espíritu Santo nos dio un espíritu nuevo, para que el Hijo de Dios pueda habitar en nuestro espíritu. El Espíritu Santo vino primero a preparar una morada para el Señor Jesús. Luego el Señor vino para vivir en nosotros. Por un lado, el Espíritu Santo nos dio una nueva vida interior; por otro, Él nos trasmite la verdad y el propósito de Dios día a día.

Por eso el Señor dice que cuando el Espíritu de realidad venga, Él nos llevará a toda la realidad. Además, la obra del Espíritu Santo también nos trasmite los dones, como por ejemplo el de profecía, lenguas, sanidad, milagros, revelaciones, palabras de sabiduría y conocimiento, fe y otras clases de dones.

No quiero enumerar en detalle todos los aspectos de la obra de comunión del Espíritu Santo. Sólo resaltaría una cosa: toda la obra del Señor nos es trasmitida hoy por medio del Espíritu Santo. Incluso el Señor mismo nos es trasmitido por medio de la obra del Espíritu Santo.

 Esta es la obra salvadora de Dios. Mucha gente no entiende la obra de comunión del Espíritu Santo. Ellos me preguntan cómo puede ser aplicada a nosotros en la actualidad la obra que el Señor llevó a cabo hace más de mil novecientos años.

 En realidad, si no existiera la obra del Espíritu Santo, sus preguntas estarían justificadas. ¿Cómo puede ser aplicada a nosotros hoy una obra que se llevó a cabo hace más de mil novecientos años? Lo que el Señor logró hace más de mil novecientos años no fue dejado para “secarse al viento y al sol”. Dios ha preservado y nutrido esta obra en el Espíritu Santo. Por eso esta obra permanece tan fresca. Hoy día podemos recibir la obra del Señor Jesús. Esta obra puede ser la misma que fue antes.

Si la obra del Señor no estuviera preservada en el Espíritu Santo, el tiempo y el espacio la afectarían. ¿Cómo podría entrar en mí el Salvador que murió en el Calvario hace más de mil novecientos años? Pero con el Espíritu Santo, no hay problema de tiempo ni de espacio. Dios ha preservado la obra del Señor en el Espíritu Santo. Ahora la obra del Señor está viva. Por eso el Espíritu Santo puede trasmitirnos esta obra.

El mejor ambiente para preservar la obra del Señor es el Espíritu Santo. Si la obra del Señor sale del Espíritu Santo, no puede vivir y muere. Lo mismo sucede con la vida cristiana. La vida cristiana no se puede separar nunca del Espíritu Santo.

Si las verdades entendidas por los hijos del Señor son separadas del Espíritu Santo, gradualmente se secarán y morirán. Por lo tanto, todos los asuntos espirituales deben estar en el Espíritu Santo. Fuera del Espíritu Santo, todo morirá; nada sobrevivirá.

En Él está la vida; fuera de Él, todo está muerto. Por medio del Espíritu Santo, Dios se trasmite y también nos comunica la obra del Señor. Dios ha preparado todo lo relacionado con nuestra salvación. Además, El Espíritu Santo ha venido y está listo para trasmitir todo lo que Dios ha preparado.

Si un hombre aún no ha sido salvo, no puede decir que Dios no lo amó, o que el Señor Jesús no logró la redención para él. No puede decir que la palabra está muy lejos de él y que, por ende, no la puede alcanzar.

Amigo mío, ¿tienes tú boca? Algunos pueden argumentar que son mudos y que no tienen boca. Pero tienen corazón. Pueden estar sin boca. Pero no pueden estar sin corazón. Romanos 10: 8-9 dice: “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón… que si confiesas con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.

¿Por qué? Porque Dios dijo que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo. Tal vez tú te preguntes cómo puede ser tan simple y cómo uno puede ser salvo sólo por invocar. Porque el Espíritu Santo ha venido. Él te salvará tan pronto tú invoques.

¿Cómo puede uno invocar? Si tiene boca, la puede usar. Si no tiene boca, puede invocar con su corazón. Esta palabra no está lejos de nosotros. Esté en nuestra boca y en nuestro corazón. Esta es la palabra de la justificación por la fe que hemos hablado en estos días.

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Espíritu Guerrero Siglo XXI

Al leer Hechos 9: 32-35, nos encontramos con un enfermo crónico llamado Eneas que sufría una parálisis de ocho años. El poder de Cristo lo sanó, recobró su salud, tuvo que levantarse y hacer su cama, y sólo por verlo, ciudadanos de dos regiones: Lida y Sarón se convirtieron al Señor.

Hay enfermedades crónicas que nos hacen tanto daño físicamente y de alguna manera promueven nuestra muerte espiritual, Eneas tenía ocho años de no poder moverse, ni caminar, ni subir ni bajar por sí mismo, siempre dependiendo de la aceptación o rechazo de los demás.

En Marcos 5:25 nos encontramos con otra enfermedad crónica, la mujer con flujo de sangre desde hace doce años, luego en Marcos 9:21 tenemos al joven muchacho epiléptico y esquizofrénico a quien el espíritu mudo lo sacude en el fuego, en el agua, lo golpea y lacera desde niño.

En el evangelio de Juan 9:1-7 nos encontramos con un pobre hombre que hace treinta y ocho años que está enfermo y por falta de ayuda no puede llegar a ser sanado, el ciego de nacimiento de Juan 9:1 puede volver a ver y el cojo de nacimiento, limosnero por la fuerza nos demuestran la calidad de vida que actualmente tenemos.

Nosotros dejamos que la enfermedad se haga crónica por muchas razones: falta de dinero, medios, ayuda, consideración, conocimientos y aún falta de diligencia y el mundo nos responde que todo esto tiene un precio.

Sin embargo cuando confesamos que nuestra enfermedad espiritual se ha hecho crónica pese a encontrarnos en una búsqueda minuciosa de Cristo, es entonces cuando El exige de nuestra fe para darle todo el lugar, la honra y autoridad para obrar en nuestra vida, en nuestra familia y en nuestra congregación sea cual fuera.

El no viene a casarse con una enferma, coja, ciega, anémica, vieja o limosnera ni mendiga, el viene a casarse con la mujer más hermosa, aquella que ha podido dejar a Cristo su novio hacerla a su manera, es a esa iglesia y a esa vida que Jesucristo permite que con solo tocarle con un dedo de los veinte que tenemos, poder dejar de ser anémicos y debiluchos.

Es el que permite que seamos libres de todo espíritu mudo y atormentador tan solo "si podemos creer ", es que nos sana cuando "queremos ser sanos", es el que nos permite volver a caminar, ver, erguirnos y aún ser limpio si descendemos a lavarnos en el tanque del enviado.

Es el que permite que tengamos toda bendición cuando dejamos que unja nuestros ojos con la realidad de este mundo como el barro, pero con la sustancia de su Espíritu Santo, Jesús quiere librarnos de toda enfermedad crónica espiritual, no por ganancia, no por retribuciones y mucho menos por premios visibles o aún ocultos.

Jesús nunca vendió sus milagros ni ofertó su salvación, Jesús y sus discípulos dieron la bendición de salud física y espiritual cuando aquellos que la necesitaban decidieron creer, decidieron acercarse a Cristo, tocarle, oír su voz y recibir lo que fuera de Él.

Esta es la necesidad de mucha iglesia hoy, y esta es la prioritaria necesidad de cualquier vida que se siente como la mujer que sangraba, o como el ciego y cojo de nacimiento, o como el atormentado con el espíritu mudo, como aquel que hacían 38 años que no recibía nada, para todos aquellos el Señor solo dice esto Marcos 9:23: Si puedes creer, al que cree todo lo es posible.

Dios habló repetidamente a los dirigentes de Israel sobre la fe y el temor. Se les dijo firmemente que confiaran en Dios y que no mostraran temor hacia otros dioses o hacia sus enemigos: "Sed fuertes y de mucho valor… No temáis a los dioses de los Amoritas" (Josué 1:9; Jueces 6:10).

Como el aceite y el agua, la fe y el temor no se mezclan. Si empezamos con fe y la expresamos resistiendo al diablo, nuestro enemigo huirá de nosotros (Santiago 4:7). Si aceptamos el miedo, los poderes de la oscuridad (el diablo y los demonios) nos esclavizarán y la fe huirá de nosotros. Es así de sencillo.

El diablo busca engañarnos ya sea por medio de esconder la verdad o tomando una parte de la verdad y llevándolo demasiado lejos. Con respecto a los demonios, le gustaría que nosotros: 1. Pensáramos que son inactivos o que ni siquiera existen, oque viéramos al demonio detrás de cada problema de nuestra vida.

En los últimos años, algunos han hablado tanto de los demonios que mucha gente ha sido arrastrada por un gran temor. En lugar de verse libres de sus problemas, ellos tienen el peso añadido del horror. Cualquier doctrina o enseñanza puede ser dañina o peligrosa si se enfatiza demasiado o se enseña de una manera que no es la verdadera en relación con la Biblia.

Una señora, años atrás, estaba a punto de volverse loca por temor a los demonios. Se convirtió en una persona muy temerosa tras sentarse durante una semana entera bajo la enseñanza de cierto evangelista. La enseñanza que ella oyó la llevó a creer que su casa estaba llena de diablos.

Tenía miedo de que cada habitación, armario y salita tuviera demonios escondidos que esperaban para dañarla. Se necesitaron un par de semanas de enseñanza de la Biblia para sacarla del miedo y volverla a llevar a un lugar de fe. Todo lo que necesitamos es conocer la verdad y vivir en la libertad que ésta proporciona.

Como la señora señalada arriba, algunas personas tienen miedo de los demonios porque creen que ellos poseen poderes o características que no tienen. El diablo y sus demonios no saben todas las cosas ni pueden leer nuestras mentes.

No saben cómo reaccionaremos a los pensamientos o sentimientos que pongan en nuestras mentes o corazones. Tienen que esperar y ver lo que hacemos. En ocasiones pueden familiarizarse con nuestros patrones de comportamiento, pero no pueden prever o determinar nuestras acciones. Satanás ciertamente no previó el resultado de su ataque contra Job. Tampoco esperó que la victoria le llegara a Jesús a través de la cruz.

Hay algo sumamente importante que debemos saber sí o sí: Los poderes demoníacos no pueden estar en todas partes durante todo el tiempo Ciertamente se sintieron muy molestos de estar alrededor de Jesús. También abandonaron rápidamente la escena cuando se enfrentaron con los apóstoles en el libro de los Hechos.

Los demonios ostentan alguna forma de poder, eso es verdad; pero de ninguna manera se los debe considerar todopoderosos; el único Todopoderoso es Dios. Cuando David cantó canciones al Rey Saúl, el espíritu malo que le molestaba se apartaba. La alabanza y la adoración poderosa del Señor lanzan fuera las fuerzas demoníacas.

Aún los creyentes nuevos – cuando se someten a Dios – pueden hacer que el enemigo huya. De hecho, las características de arriba pertenecen solamente a Dios. Solamente él es:1. Omnisciente: que lo sabe todo 2. Omnipresente: que está presente en todas partes 3. Omnipotente: que es Todopoderoso.

El diablo y sus demonios pueden atacarnos. Sin embargo, no pueden entrar en nuestras vidas a menos que les abramos la puerta por el camino de la duda, desobediencia o engaño. No poseen los atributos del Dios Todopoderoso. De hecho, el enemigo no es un obstáculo para un cristiano informado, uno que esté caminando en fe y obediencia.

Entre más pronto aceptemos esta verdad, más rápido nos apartaremos del temor parar entrar en la fe, y de la derrota para entrar en la victoria. Estos son, ciertamente, principios básicos para la vida cristiana victoriosa.

Nuestra victoria sobre los poderes diabólicos está señalada claramente en la Escritura. Uno de los versículos clave se encuentra en la carta de Pablo a la iglesia de Colosas: "Dios desarmó a derrotó a los principados y poderes – a los espíritus demoníacos que gobernaban. Los exhibió públicamente. Dios obtuvo la victoria a través de Cristo y de Su cruz" (Colosenses 2:15).

En este pasaje se nos dice que Dios ha desarmado y derrotado a los poderes de los espíritus del mal que gobiernan al mundo. Esto se refiere a los demonios poderosos que forman parte de las fuerzas de Satanás. Se les privó de sus armas y autoridad. Ahora no tienen defensa y han sido degradados.

Esto es un cuadro muy vívido de un desfile de la victoria en el que el enemigo derrotado es expuesto a la vergüenza pública. Es una victoria que fue ganada por el Señor Jesucristo en el Calvario cuando fue crucificado. La derrota significa la redención de la autoridad. Y si no, escucha esta historia que leí en un excelente trabajo al respecto.

En el acorazado Missouri, treinta años atrás, el general japonés Toj se rindió al general MacArthur de los Estados Unidos. La ceremonia de rendición tuvo lugar en 1946, en la bahía de Tokio. Los japoneses habían sido ya derrotados por las fuerzas militares aliadas.

La ceremonia fue bastante dramática. El General Toj subió a bordo del acorazado Missouri vestido con su uniforme de gala. Con él estaban hombres de alto rango tanto del gobierno como de los círculos militares. Llegó como el comandante en jefe de las fuerzas armadas japonesas. Entonces el General MacArthur subió al barco con los hombres representantes del gobierno y a las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Era un encuentro personal y cara a cara.

El general MacArthur se acercó y arrancó todas las medallas militares, cintas y condecoraciones de Toj. Después agarró y arrancó los emblemas de autoridad que llevaba en los hombros. Quedó reducido a un hombre derrotado y degradado sin poder ni autoridad. Toj fue más tarde ejecutado por crímenes de Guerra. La ceremonia de rendición fue finalizada por el General Toj cuando agarro la espada que llevaba al costado y se la entregó al general MacArthur.

Cuando Toj se rindió, no era solamente su propia derrota personal. Todas las fuerzas combinadas de aire, ejército, marina y militares del Japón, se rindieron y quedaron desprovistas de poder. Fue un momento de victoria y triunfo para los Estados Unidos y sus aliados. Fue una derrota y rendición total para los generales japoneses y sus tropas. La guerra había sido ganada.

Esto fue lo que sucedió en el Calvario. Satanás y todos sus demonios fueron totalmente derrotados. Fueron expuestos a un despliegue abierto de vergüenza y degradación en aquella mañana de Domingo de Resurrección. Las palabras del himno famoso de Robert Lowry cuenta la historia de una manera muy hermosa:

"De la tumba se levantó //  Con un triunfo poderoso // sobre sus enemigos // Se levantó victorioso //

 del dominio tenebroso //  Y vive para siempre // con sus santos para reinar // Se levantó! Se levantó! // Aleluya! Cristo se levantó!

Cristo ahora sostiene en Sus manos para siempre las llaves del infierno y de la muerte. Las sostiene porque venció al pecado, a Satanás, al pecado y a la muerte. Fue totalmente triunfador – sobre el diablo, sobre los principados y los poderes. Ganó todo.

No solamente fue su victoria, sino también la nuestra. La victoria del General MacArthur no sólo fue para él, más fue una victoria que todo el pueblo de los Estados Unidos y sus aliados disfrutaron. La victoria de Jesús es la misma para todos nosotros los que le amamos y le servimos. Murió avergonzado para que pudiéramos vivir victoriosos. Tenemos que verlo. Tenemos que conocerlo. Tenemos que caminar a la luz de esa revelación. Es nuestra clave para la vida cristiana victoriosa.

La victoria significa un cambio en la autoridad. Por eso es importante saber que cuando el diablo fue derrotado también lo fueron todas sus fuerzas demoníacas. No tienen autoridad ni poder sobre nuestras vidas excepto el que nosotros les permitamos que tengan.

Se cuenta la historia de un sargento del ejército de los Estados Unidos que fue internado en un campo de prisioneros de guerra japonés. Después de que el Japón se rindió, el general japonés que estaba a cargo del campamento mantuvo su mando. Esperaba que un oficial de alto rango de las fuerzas de los Estados Unidos llegara y se hiciera cargo del mando.

Iba a aprender que un general derrotado tiene menos autoridad que un sargento, si el sargento pertenece al ejército que ha ganado la guerra. Al escuchar la rendición el general del Japón, el sargento informó rápidamente al general japonés que él y sus hombres se iban hacer cargo del campo.

No hizo falta que esperaran. Con la firma de los papeles de rendición, el cambio de mando alcanzó hasta el soldado de rango más bajo. Incluso un sargento del ejército podía tener el mando sobre un oficial de alto rango si ese oficial era miembro de las fuerzas derrotadas. Este es un cuadro poderoso de la autoridad del creyente. Es nuestra cuando nos colocamos bajo la dirección de nuestro Señor Jesucristo.

Cuando estamos bajo autoridad, podemos actuar con autoridad. El triunfo de Cristo sobre Satanás en la cruz del Calvario significa que nosotros también poseemos ese mando. Todo cristiano que vive bajo la autoridad de Dios tiene derecho a asumir el mando y a tomar su parte del mundo.

Tiene la autoridad y el derecho legal de decirle al diablo (y a sus demonios) a donde tiene que ir y lo que tiene que hacer. Se nos enseña que resistamos al diablo y que veamos cómo huye. Santiago utiliza un término militar para explicar esta verdad en su carta: Por lo tanto, someteos a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros (Santiago 4:7).

La palabra "someterse" significa colocarse bajo o venir bajo una autoridad (es decir, obedecer totalmente al Señor). Cuando nos colocamos bajo la autoridad podemos permanecer y resistir firmemente al diablo y a sus demonios. Cuando lo hagamos, se volverán asustados y saldrán corriendo.

En ningún sitio de la Escritura se dice que Jesús se enfrentó con el poder diabólico con miedo y temblor. De hecho, fue una manera muy distinta. Fueron los demonios los que gritan de temor: Había un hombre en la sinagoga con un espíritu malo. Y gritó: Déjanos en paz ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres – el Santo de Dios (Marcos 1:23-41)

"Cuando Jesús saltó a tierra se encontró con un hombre endemoniado… y cuando este vio a Jesús, dio un grito terrible y cayó aterrorizado delante de Él. Gritando a voz en cuello le dijo: ¿Qué quieres de mí, Jesús hijo del Dios altísimo. Por favor, te ruego que no me atormentes…

Jesús le preguntó, ¿cuál es tu nombre? Legión, contestó, porque millares de demonios habían entrado en el hombre. y los demonios le suplicaron repetidamente que no les ordenara salir de esa región (Lucas 8:27-32)

¿Creían que hay un Dios? Bueno, sí. Pero recordemos que también los demonios creen – tan fuertemente que tiemblan de terror (Santiago 2:19).

Es interesante notar que la palabra griega para "temblar" es frisso. Significa temblar o tener escalofríos de terror y horror. Se refiere a la clase de miedo que hace que el pelo de uno se erice o ponga de punta.

No, no fue Jesús el aterrorizado por la presencia de los demonios. Fueron los demonios los que se quedaron aterrorizados de miedo por el poder y la presencia del Señor. Sabían que Él había venido a privar a Satanás de su poder y autoridad.

Después de Su resurrección, Jesús expresó claramente esta verdad con las siguientes palabras: Todo poder en el cielo y en la tierra me ha sido dado. Por lo tanto id y haced discípulos en todas las naciones… y aseguraos de este: Estoy con vosotros siempre, aun hasta el fin de los siglos (Mateo  28:18-20).

La palabra "poder" en el pasaje de arriba significa poder para gobernar, adquirir autoridad y tener dominio. Ahora bien, si Jesús tiene todo poder y autoridad, eso significa que el diablo no tiene ninguno. A través de su muerte en la cruz, Jesús destrono al diablo y le quitó el aguijón de la muerte.

Jesús señaló con firmeza esta verdad nuevamente a su Apóstol Juan en la visión celestial. No temas, yo soy el primero y el último. he estado muerto, pero mira, estoy vivo para siempre. Tengo las llaves (autoridad) sobre la muerte y la tumba (Apocalipsis 1:17-18).

Los discípulos de Cristo tienen dominio sobre los demonios No solamente Jesús tiene todo poder y autoridad, sino que también ha dado ese poder a Sus discípulos – de todas las épocas. Los setenta discípulos regresaron con gran alegría. Señor, dijeron, aun los demonios se nos someten cuando utilizamos tu nombre.

Jesús les dijo: sí, yo he visto a Satanás cayendo del cielo como un rayo relampagueante. Y os he dado autoridad sobre todo el poder del enemigo. Tenéis poder para pisotear debajo de vuestros pies a los escorpiones y a las serpientes (poderes demoníacos). Nada os dañará (Lucas 10:17-20).

Estas señales seguirán a aquellos que crean: Utilizarán la autoridad de mi nombre para arrojar demonios… (Marcos 16:18).

A la luz de los pasajes mencionados arriba, está claro que no tenemos razones para temer a los poderes demoníacos. Su poder y autoridad les han sido arrebatados. Son ellos los que tiemblan en nuestra presencia cuando permanecemos fuertes en la victoria del Calvario. Consideremos ahora cómo poner en acción la verdad de la Palabra de Dios. Los principios tienen que ser probados en la práctica.

El Señor su Dios está con ellos. El grito del rey está entre ellos. Dios los sacó de Egipto. Israel tiene la fuerza de un rey salvaje. Ninguna maldición puede ser colocada sobre ellos, y ni siquiera la brujería puede ser realizada contra ellos. Mirad que maravillas Dios ha hecho por ellos. Estas gentes se levantarán como un león que no descansará hasta que haya destruido y comido a su presa… (Números 23:21-24).

En el pasaje de arriba tenemos un cuadro de lo disfrutamos como creyentes en Cristo. La presencia de Dios está con nosotros y su protección descansa sobre nosotros. Tenemos la victoria sobre nuestros enemigos.

Es de especial interés notar que ninguna maldición puede ser realizada contra nosotros. Aun la brujería no tiene efecto en la medida en que nos sometamos al gobierno real de nuestro Dios. Cuando caminamos en fe y obediencia, ningún poder del enemigo puede dañarnos.

Esta es una verdad para el pueblo de Dios de todas las épocas. Descansa sobre el principio del dominio divino. Como se dijo antes: cuando nos colocamos debajo de la autoridad de Dios, su autoridad desciende sobre nosotros. Después podemos resistir al diablo y a sus demonios en la autoridad de Su nombre y por el poder de Su Palabra. Estos huirán de nosotros.

Hay lugares en el mundo en los que esta verdad es de gran importancia. Muchas personas viven sus vidas completas con temor a causa de la brujería. Los he visto ser librados completamente de tal temor en el nombre de Cristo Jesús.

Cuando comprenden que el diablo ha sido derrotado totalmente en el Calvario, pierden su temor. Rápidamente empiezan a moverse en su autoridad como hijos e hijas reales en la familia de Dios. No temen enfrentarse y derrotar a los poderes demoníacos en cualquier sitio que se los encuentren. Es hermoso ver " las maravillas que Dios ha hecho por ellos".

(Apocalipsis 5: 11) = Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era de millones de millones.

Las realidades que dominen nuestro pensamiento deben ser las prioridades de la eternidad y del mundo espiritual. ¿Eres tú un cristiano en creencia, pero un agnóstico en la práctica? ¿Actúas como si la hueste celestial existiese, o estás atado al pensamiento terrenal como un pagano?

Un día vas a morir. ¿Despreciarás las quimeras del sueño que ahora llamas realidad? Jesús atravesó las paredes en su cuerpo de resurrección (Lucas 24:36,37), porque él era lo sólido, y las paredes eran simples objetos nebulosos y etéreos.

La próxima vez que asistas a una reunión de oración escucha cómo oran los creyentes. En la mayoría de los casos los hermanos presentes no parecen estar conscientes de los que está sucediendo en el mundo invisible. Sólo un problema: ese mundo existe, es real y produce mucha influencia.

Dirigirse al Dios vivo sobre su trono es algo que debe infundir temor reverente. Su poder se despliega por medio del servicio de millones de ángeles. Cuando oramos, lo hacemos en la presencia de la majestad en lo alto rodeado de una gran “nube de testigos" (Hebreos 12:1).

Considera estas sabias palabras de Salomón rescatadas por Eclesiastés 5:2: No te des prisa en tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.

No sorprende que la Biblia diga también: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos (Romanos 8:26). Esto no significa que debamos ser tímidos cuando oremos.

Debemos hacer oraciones teniendo presente "la grandeza de Dios". Considera el Salmo 2:8 donde el Padre habla a su Hijo: Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

La oración de un ser humano puede alterar la historia logrando que legiones de ángeles ministren la tierra. Si realmente comprendiésemos esta verdad, oraríamos con intensidad y oraríamos constantemente.

"Tiene una mente tan celestial que no sirve para lo terrenal." dice un viejo clisé. Pero ¿será cierto? Es bien cierto que se aplica a alguien metido en un misticismo religioso inducido por las drogas. Sin embargo, es falso cuando se aplica a un creyente que camina en fe y en obediencia a Dios.

Los santos con mente celestial en la Biblia cambiaron el curso de la historia. Hebreos 11:16 habla de los héroes de la fe en estas palabras: Pero anhelaban una [patria] mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

¿Estaremos preparados para pagar el precio por la victoria sobre nuestras ciudades? Hay un alto precio que pagar en disciplina personal, oración y obediencia. Nunca estaremos dispuestos a tomar la cruz a menos que hayamos visto la eternidad y la majestad del carácter de Dios, y su propósito eterno para la humanidad. Jesús…por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz (Hebreos 12:2).

¿Para qué vivimos? La vida es corta. Demasiado corta para pasarla en una búsqueda ansiosa de seguridad. Tenemos identidad como criaturas singulares de Dios, y seguridad como sus hijos amados. Ahora tomemos una aventura con Dios que comienza llevando el evangelio al mundo, y se extiende hasta una eternidad que estará llena de sorpresas gratas.

Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. El apóstol Pablo, escribiéndoles a los corintios, después de algunos de los momentos más oscuros de su vida, expresó lo siguiente:

Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que ven, sino las que no se ven son eternas (2 Corintios 4:16-18).

Para comprender mejor la realidad del reino invisible, veamos con mayor profundidad un aspecto de "las cosas que no se ven": la existencia y actividades de los ángeles. A propósito de esto, muchos de nosotros hemos tenido sueños o visiones relativas a tiempos venideros que no siempre coinciden con lo que se enseña desde la iglesia oficial. Una de esas visiones fue la de una hermana que lo contó así:

El Señor me mostró una gran marea de gente, de todas partes del mundo, fluyendo hacia dentro del cuerpo de Cristo. Las personas que vi eran muy jóvenes, como de 25 años a lo sumo. Detrás de ellos, en la marea, había cientos y miles de personas, padres abuelos, niños y otros amigos fluyendo también en la corriente detrás de aquellos jóvenes. Aquellos jóvenes fluirán dentro del cuerpo de Cristo y una nueva esperanza surgirá a través de las venas de sus padres, madres y otros, en parte cumpliendo la profecía de Malaquías 4:6.

Yo también vi una pared que detenía esta enorme flujo de almas, los cuales están siendo retenidos y esperando tras la pared.  Hay personas que están escuchando o leyendo esto ahora mismo a quienes Dios está llamando. Dios los está llamando para que rompan esa pared, son personas que siempre han pensado que eran muy tímidas, que piensan que no tienen el carácter para hacer eso, Moisés era como una de esas personas.

El Señor está dando a esta gente ideas, Dios les ha dado ideas que alcanzará a multitudes de gente, esas ideas pueden parecer pequeñas, pero no lo son. Hay personas que vivirán y morirán sin haber nunca puesto en práctica la idea que Dios puso en sus corazones, darán cuenta delante de Dios de lo que ËL les había encomendado pero que no hicieron a causa del temor.

Ahora es el tiempo de ir en contra de ese espíritu de temor que nos habla en primera persona diciendo -Yo no; No podría; ¿Cómo podría yo? ; Pero yo – Esos no son sus pensamientos, esos pensamientos los puso el enemigo de toda justicia.

Hay otros en el Cuerpo de Cristo escuchando o leyendo esto ahora mismo que son intercesores, debido a que ellos han sido fieles, Dios los está llamando a mucho más. Dios los está llamando a salir de sus lugares de oración y hablar públicamente del amor del Señor y también de su justicia.

Dios los está llamando a ir mucho más allá en lo que Él ha puesto en sus corazones, a que se abran y vayan a las personas, de esta manera, sus oraciones se llenarán de una nueva pasión. Yo vi a estas personas como en una fotografía, hombres y mujeres, jóvenes y niños, pensando que ellos han sido llamados a sólo orar porque son tímidas

Ellos habían desarrollado músculos y vestían armadura, ellos sostenían una espada que era enorme y bien afilada. Sus ojos miraban fieramente, y cuando los fijaban en el enemigo eran hábiles y precisos contra ellos, y mientras blandían sus espadas, los demonios caían alrededor de ellos y algunos morían de miedo; mientras esto pasaba en el mundo espiritual, en el mundo material, las personas cambiaban, los eventos cambiaban, la historia cambiaba.

Hay personas que piensan que son tímidas y temen ser líderes, referentes, conductores; yo era uno de ellos y hoy por la gloria y la misericordia de Dios, ya no lo soy. Por eso digo que  es tiempo de levantarse.

Este nuevo contingente de personas son apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros, e intercesores que formarán parte de un enorme mover de Dios. Eso es lo que viene: una apostasía manifiesta con un remanente con pleno poder de Dios manifestado. ¿El avivamiento predicado por tantos? A eso que lo sigan esperando las babilonias falsas y aduladoras. Dios no vive allí, porque Dios sólo habita en las alabanzas de su pueblo. Y alabar a Dios no es buena música, alabar a Dios es obedecerle sin cuestionar, añadir ni tergiversar nada.

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Las Obras de la Carne

( 1 Juan 2: 16) = Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Aquí vemos con tanta claridad que nos inhibe de mayores explicaciones, a los tres enemigos básicos y centrales del hombre. La Carne, El Mundo, y Satanás. Parecen tres cosas arrojadas casi como al azar o de manera inconsistente, pero precisamente este trabajo está elaborado para demostrarte lo contrario. Así que comienza preguntándote a ti mismo y a quien desee acompañarte en este escudriñar, qué cosa es la carne.

(Juan 3: 6) = Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Aquí nos encontramos con esta palabra, “carne”, cuya traducción en hebreo es la palabra basar. Y este vocablo designa, de alguna manera y en su estricto sentido físico, al cuerpo del ser humano. Es válido aclararlo porque no siempre lo que leemos carne tiene la misma traducción.

(Génesis 40: 19) = Al cabo de tres días quitará  Faraón tu cabeza de sobre ti, y te hará colgar en la horca, y las aves comerán tu carne de sobre de ti.

Este relato, que tiene que ver con la vida de José en Egipto, y con los sueños casi quiméricos que por ese entonces tenían esos prisioneros, nos habla de la carne estrictamente en un sentido físico y relacionado con el exterior del hombre.

(Génesis 2: 21) = Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.

Si bien este relato casi fantástico de la creación de la mujer nos sigue mostrando un lado físico y externo para la palabra carne, también nos está dejando ene videncia que la naturaleza humana que a veces puede dominarnos como le sucedió a Adán, también se denomina así: carne.

(1 Corintios 5: 1) = De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.

(2) Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?

(3) Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.

(4) En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, (5) el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

(6) No es buena vuestra jactancia, ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?

Estamos observando aquí, y además comprobando fehacientemente, que la fornicación, tal el pecado en cuestión, es una obra de la carne. Fornicación viene del vocablo griego porneia, que significa cualquier práctica sexual fuera del matrimonio. Esto se confirma en otro texto que señala que manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación.

(Isaías 40: 6) = Voz que decía: da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.

Conclusión de este concepto de los propios labios de Dios: la carne tiene corta vida. Y no es algo que debamos guardarlo para nosotros, sino para decírselo al mundo. Y tampoco es para decírselo elegantemente y en un suave murmullo: tenemos que gritárselo para que no se le olvide. Que la gloria del hombre es como flor del campo: Crece y se erige multicolor con la lluvia, pero se quema de inmediato y desaparece ante el calor del sol de la crisis o la prueba.

(Isaías 31: 3) = Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una.

Esto es un severo llamado de atención para todos los que pretenden ejercer ministerio divino mediante técnicas y esfuerzos humanos. Lo que no es del Espíritu, es de la carne. Y si no es del Espíritu, ¿La carne a quien obedece? Por lo tanto, sabemos la carne es débil y que el ayudador es el enemigo.

(Jeremías 17: 5) = Así ha dicho Jehová: maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.

¡Cuántas angustias y tristezas se hubieran ahorrado los hombres y mujeres del mundo si tan solo le hubieran creído esta palabra al Señor! ¿O no has pasado tú o alguien cercano a ti momentos de crisis por una traición de parte de algún hombre o mujer en los cuales hayas confiado ciegamente? Aprende: en la carne no se puede confiar.

(Romanos 8: 13) = Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Hay algo que aunque pasen muchos años de haberlo escuchado y aparentemente aprendido, no terminamos de comprenderlo: las obras de la carne no agradan a Dios, así sean social, moral y hasta espiritualmente buenas. Para Dios no valen las buenas obras; valen las obras correctas. La carne está condenada a muerte y eso es inapelable e ineludible.

Asimismo, cabe añadir algo muy importante: la expresión “carne”, en sentido moral, significa la oposición a Dios. Carne designa a aquel que quiere obrar su salvación por sí mismo, sin Dios. Carne significa más bien toda actuación del hombre con la cual éste cree poder salvarse definitivamente a sí mismo sin Dios.

(Romanos 7: 14) = Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado.

(15) Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

(16) Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.

(17) De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.

(18) Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.

(19) Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

(20) Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.

(21) Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo está ley: que el mal está en mí.

(22) Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios.

(23) Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

(24) ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

(25) Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado.

La persona sujeta a su carne cae en pecado en el momento menos pensado. Por eso es que Pablo aclara que en la carne no mora el bien. Los miembros carnales, (Y hablamos de miembros de nuestro cuerpo físico y también en lo espiritual), quieren deleitarse en el pecado.

Los miembros carnales se rebelan contra la ley de la mente, llevando a la persona a ser esclava del pecado. Y esto es bueno leerlo y releerlo tantas veces lo necesitemos, porque es usual que anden por la vida cristianos acongojados por sus debilidades cuando el perdón y la misericordia de Dios están allí, al alcance de sus manos, y ellos no se atreven a tomarla. Esa es una estratagema que todavía le da grandes resultados al diablo.

(Romanos 8: 5) = Porque los que son de la carne, piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Esto nos deja claramente en evidencia que Pablo describe a la carne como un poder personal con sentimiento y actividad propios. Y sin ninguna duda que lo es. Si consultas con cien creyentes te dirán sin dudarlo que la carne o carnalidad íntima y legendaria suyas, es su peor enemiga. Y en otro texto el mismo Pablo explica el fin de la carne.

(1 Corintios 15: 51) = He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos; pero todos seremos transformados, (52) en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

(53) Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

(54) Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

(55) ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (56) ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

La carne, que en este texto es la palabra sarxs, en griego, tiene directa relación, -se nos muestra-, con el cuerpo, que en griego es la palabra soma. Y se consigna muy especialmente que la carne, independientemente de lo que cada uno de nosotros pueda opinar, está excluida terminantemente de la participación en el Reino de Dios.

El cuerpo transformado, es decir, arrancado del dominio de la carne (sarxs), será portador de vida resucitada. Por lo consiguiente, entonces, soma es precisamente el hombre mismo, mientras que sarxs es un poder que lo somete y lo esclaviza. ¿Cuántos hermanos fieles y sinceros andan en esa clase de vida, hoy?

Por ese motivo es que Pablo puede hablar de una vida “según la sarxs”, pero no de una “según el soma”.  El cuerpo será transformado en incorruptible e inmortal, pero la carne no tendrá participación alguna en la futura vida con Dios. Esto es para aquellos que la cuidan tanto en su aspecto estético hasta el grado de envanecerse porque son más o menos agraciados que otros. Será estéril para el Reino.

(Efesios 2: 3) = Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Hay algo que este texto nos tiene que dejar bien en evidencia, claramente establecido, y es que la mente o la imaginación se conectan con el corazón y como resultado, nos encontramos con que la carne lo lleva al hombre a hacer el mal

Hasta que no se rompen las ataduras de la carne no es posible para los creyentes atados obtener una liberación eficaz.  ¿Cómo se consigue esto? Hay gente con mucha experiencia al respecto, pero déjame adelantarte que es con oración de guerra, no lastimera y suplicante. En otra carta, Pablo menciona el blanco del enemigo en nuestra carne.

(Gálatas 5: 19) = Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, (20) idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, (21) envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas, no heredarán el reino de Dios.

Quien haya supuesto, al leer estos textos, que estas advertencias y amonestaciones iban dirigidas al mundo secular, impío, pagano y pecador, está total y absolutamente equivocado. En principio, todos sabemos que la Biblia no ha sido escrita por hombres inspirados por el Espíritu Santo hacia el mundo, sino hacia la iglesia.

Y la iglesia está conformada por muchos siervos de Dios y amigos de Dios, pero funciona, opera y tiene victoria mediante la labor de los hijos de Dios. Estos son los que tienen herencia. Obviamente, a ellos está dirigida esta admonición. La práctica de estas obras de la carne nos impide heredar el reino de Dios

(1 Tesalonicenses 5: 1) = Pero acerca los tiempos y las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.

(2) Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; (3) que cuando digan: paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

(4) Más vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

(5) Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

(6) Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

(7) Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

(8) Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.

(9) Porque no nos ha puesto Dios parea ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, (10) quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.

Lo que Pablo está enfatizando aquí, es que no durmamos como duermen los demás que ignoran las cosas. Muy por el contrario, nosotros que conocemos esas cosas, debemos velar y ser serios al respecto. En pocas palabras, nos dice que debemos proteger y cuidar nuestra salvación. No porque pueda perderse si es genuina, sino porque tiene un objetivo que no es únicamente que te vayas al cielo cuando partas de esta tierra.

Luego incursiona con detalle en las que considera obras mayúsculas de la carne que pueden perjudicar al hombre. Y no por simple casualidad, (tú sabes que no existen), comienza con esa palabra que ha hecho estremecer, tambalear y hasta derrumbar sólidos ministerios: Adulterio.

(Hebreos 13: 4) = Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

¿A qué le llamamos Adulterio? A toda relación sexual entre un hombre casado y una mujer que no es la suya, o entre una mujer casada y un hombre que no es su marido. No obstante, también tiene un contenido espiritual, cuando la esposa, que es la iglesia, mantiene intimidad de manera clandestina y oculta con quien no es su esposo (Cristo).

Obviamente, porque este esposo es muy especial, lo descubrirá prontamente y grande será su ruina. Morirá apedreada, aunque no literalmente, sino que será la roca, el mismo Cristo, quien con su palabra la herirá de muerte.

(Levítico 20: 10) = Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.

Esto nos permite  saber que el adúltero intimando con mujer casada era castigado con pena de muerte, por la ofensa que ello representaba para el marido legítimo. Según el Sermón del Monte, toda impureza sexual de pensamiento, palabra u obra es considerada como adulterio.

(Mateo 5: 27) = Oísteis que fue dicho: no cometerás adulterio.

(28) Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

La palabra “codiciar” en los originales en griego, es la palabra epidsuméo. Literalmente significa: poner el corazón sobre. En otras palabras: implica desear intensamente y recrearse voluntariamente en pensamientos pecaminosos El Señor nos advierte con este texto para que no caigamos en la tentación.

Hay que aclarar debida y necesariamente que la mujer en la época de Jesús, era un objeto en las manos del hombre. Es así que Jesús, entonces,  para protegerlas de ese machismo, establece esta norma que rige hasta hoy en día.

(Mateo 5: 32) = Pero yo os digo que el que repudia (Divorcia) a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

Convengamos en que, a lomos de esta y otros textos similares, se han cometido verdaderos homicidios espirituales en muchas congregaciones para con hombres y mujeres que estuvieron relacionados con un divorcio, transformando a este asunto, (Que Dios aborrece pero de última acepta), en un pecado casi superior a la blasfemia al Espíritu Santo, cosa que nunca fue dicha por Biblia alguna.

Y así nos encontramos con que la fornicación, que es un vocablo que se traduce del griego porneia, tiene relación en este caso específico con cualquier práctica sexual fuera del matrimonio. Convengamos en que esta palabra interpretada de esta manera, modifica bastante muchas de las decisiones disciplinarias tomadas en algunas iglesias respecto a miembros divorciados.

Esto tiene relación directa, indudablemente, con el tremendo grado de infidelidad que está creciendo cada día más en el mundo. Por un lado, está vigente el mandato de perdonar. Y un cónyuge que ha sido engañado y estafado moralmente con una infidelidad, está obligado por su fe a perdonar a quien lo haya humillado y ofendido de ese modo.

Lo que no significa, (A la luz de este texto) que deba insistir en proseguir haciendo vida en común con el ofensor si es que éste no lo desea y la restauración matrimonial no es posible. Hay un extenso y hermoso trabajo al respecto en nuestra Web titulado “¿Hasta que la Muerte Los Separe?”

Lo cierto, como estadística fría, es que muchos hogares son destruidos a causa de la infidelidad. Se estima que: fruto del adulterio, tres de cada diez matrimonios terminan en divorcio en Latino América. Entonces, la pregunta que normalmente surge, es:¿En qué momento comienza la infidelidad?

Todo tiene un génesis, un comienzo. Un incendio se inicia con una chispa. Algo pequeño pude desencadenar en un asunto mucho más grande. Es el mismo proceso que se produce con la infidelidad. Pero presta mucha atención para que nunca te pase: El primer paso lo representa un pensamiento.

(Mateo 5: 27) =  Oísteis que fue dicho: no cometerás adulterio. (28) pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Si le damos lugar en nuestra mente, tomará forma.La decisión de seguir o no adelante, está en nuestras manos. Nadie nos presiona. Es una opción personal. De ahí que no podemos culpar a nadie de que nos haya presionado.

(Santiago 1: 13) = Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; (14) sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

(15) Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Escucha esto importante: Lo más fácil es culpar a terceras personas por nuestra infidelidad.  Pero a la luz de las escrituras, cada cual debe asumir su propia responsabilidad.Te muestro, como ejemplo, los pasos que tomo el adulterio de David.

(2 Samuel 11: 1) = Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá, pero David se quedó en Jerusalén.

(2) Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho, y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. (Mujer; los tiempos han cambiado, de acuerdo, pero piensa: ¿Tú te bañas con todas las puertas y ventanas abiertas de par en par para que se hagan un festival de lascivia tus vecinos?)

(3) Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.

(4) Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. (Creo fielmente que la Biblia, por prudencia, decoro y recato santo omite dar mayores detalles a un hecho que, leído así, resulta poco menos que increíble, ¿Verdad?)

(5) Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: estoy encinta.

(6) Entonces David envió a decir a Joab: envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David.

Ahora veamos cómo se produjo el primer impacto, la tentación y, finalmente la consumación del pecado. Los pasos fueron los siguientes:

  1. El pensamiento (al verla)
  1. El accionar a ese pensamiento (ve a traerla)
  1. La consumación de ese pensamiento (el adulterio)
  1. La maquinación de ese pensamiento (mandar matar al esposo)
  1. El resultado de ese pensamiento (dejarla embarazada)
  1. La muerte de ese hijo

David pudo hacerse a un lado, y desechar la idea. Razonar que era una locura pretender a una mujer casada. El conocía los mandatos del Señor. Era un hombre consagrado. No desconocía en absoluto las consecuencias que se derivarían de sus actuaciones. sin embargo cedió.  Fue una de las peores decisiones de su vida.

Una mentira siguió la otra, y otra más, todo con el propósito de esconder tan grande pecado.Igual ocurre con nuestras vidas. si dejamos que la infidelidad tome forma y se materialiceLo más probable es que tendremos que mentir para amparar el pecado.

Y la cadena de engaños se convertirá en un círculo vicioso hasta que por fin, el error salga a la luz. El mundo usa esta frase “el diablo tapa y destapa”Dios saca todo a la luz. La pregunta que nos surge, entonces, es: ¿Qué debemos hacer para huir de ese pecado carnal?

Actuar con templanza. Dice 1 Pedro 5:8: sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.Tú no eres el primero, y seguramente tampoco serás el último en el mundo en enfrentar la tentación.

Apartarse. El Libro de los Proverbios 14:7 nos muestra: El sabio teme y se aparta del mal.  Cuidado que no estamos hablando de ese temor a lo desconocido, visceral o humano; estamos refiriéndonos al temor a Dios, fuente singular de toda sabiduría divina, porque encierra respeto y reverencia.

Reconocer nuestra debilidad. A este respecto, Pablo les escribe a los Efesios en 6:10: Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el señor, y en el poder de su fuerza.En nuestras capacidades difícilmente podremos vencer, pero sí con la fortaleza que se desprende del Señor. Por ese motivo es que tenemos que estudiar al mundo en el cual estamos.

(1 Juan 2: 15) = No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

(16) Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo

Primera duda que seguramente nos surge leyendo este texto: ¿Cómo podemos comportarnos con el mundo siendo nuestro enemigo? ¿Cómo podemos incluso saber lo que es el mundo? Al mundo se lo define muy claramente en las escrituras como un enemigo activo de los creyentes.  Es un enemigo contra el que debemos estar a la defensiva en nuestra lucha espiritual.  El Espíritu Santo da a los creyentes un mandamiento esencial:

(1Jn.2:15) = No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.  Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él 

El Señor Jesús recordó a sus discípulos: si fuerais del mundo el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. (Juan. 15:19)

En el griego hay tres vocablos que se traducen al castellano por la palabra  "mundo".  El primero es oikoumene.  Se usa comúnmente para designar a la población o la tierra en la que vivimos. 

La segunda palabra es aion. Traducido algunas veces como "mundo", pero debería traducirse más a menudo como "siglo", dando a entender los tiempos en que vivimos.  Algunas veces esta palabra empleada para describir la filosofía sistema de pensamiento que caracteriza una era determinada y en cierto sentido es un enemigo al que vencer.

La tercera palabra es kosmos. Este es el principal vocablo griego usado para describir a nuestro enemigo, el mundo.  El uso principal de esta palabra describe el orden o sistema espiritual de cosas que se opone a Dios y al Señor Jesucristo. 

La palabra cosmos es muy compleja y difícil de definir, en Juan 3:16 se declara que Dios ama a este mundo (cosmos)Pero en 1 Juan 2:15 se les manda a los creyentes no amar al mundo kosmos.  En tales casos, el contexto dirá lo que se ha querido decir con el uso de la palabra "mundo o kosmos".  A veces puede significar la tierra o el mundo otras veces el mundo de los seres humanos, o más comúnmente el sistema del mundo sobre el que gobierna Satanás. 

El sistema del mundo es también una extensión de la lucha de Satanás contra los planes de Dios para el creyente.  El Señor Jesucristo llamó a Satanás el príncipe de este mundo. En Efesios 6:11-12  Pablo nos rebela que Satanás a través de sus engaños y sus espíritus malignos busca manipular y gobernar todo el sistema del mundo.

El sistema del mundo está marcado por muchos de los más depravados ataques contra Dios y contra la fe del creyente.  Todas las formas en que Satanás tienta al hombre se pueden ver como una parte del sistema del mundo.  Lo que produce la diferencia entre un cristiano y un impío o mundano es la calidad de vida que lleva

Muchos cristianos creen que convertirse a cristo es cambiar de religión, pero lo que es "cambiar el estilo de vida"El apóstol Juan menciona lo que no proviene de Dios

  1. Los deseos de la carne
  2. Los deseos de los ojos
  3. La vanagloria de la vida

Cuando hablamos de no amar al mundo, estamos hablando de no amar las filosofías que el mundo trae. Hay un texto muy valioso e importante que el apóstol Pablo nos brinda.

(1 Corintios 10: 23) = Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.

Tengo una duda y te pregunto: ¿Has pensado cuáles son tus metas en tu vida? ¿Lo que deseas lograr? ¿Cuáles son tus ambiciones, tus esperanzas, tus anhelos? ¿Quieres tener una buena casa? ¿Quieres un trabajo profesional bien pagado? ¿Quieres tener un buen automóvil? ¿Quieres ser piloto de avión? ¿Quieres dinero en el banco y una buena familia?O quizás tu ambición sea el dinero fácil, las riquezas en abundancia, o la fama, o el poder.

Entiende esto que no lo he inventado yo: Hay dos tesoros; uno celestial y otro terrenal ¿Cuál prefieres tú? Por el que te decidas ahora en esta vida, te afectara para la eternidad. Las glorias que ofrece este mundo son pasajeras más la gloria que viene del dios único es eterna por eso dice la Biblia:

(1 Juan 2: 15) = No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

(16)  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del padre, sino del mundo.

(17) Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Míralo así, por favor; Haber llegado el hombre a la luna significa una hazañaAunque el hombre llegó a la luna en el año 1969, eso sigue siendo un tesoro terrenalAquí se presenta delante del hombre un terrible dilema, porque estimar todo esto de manera superlativa es, en suma, amar al mundo, al sistema. Allí nos encontramos de cara con el dilema de la voluntad del hombre.

Cuando se nos dice que no amemos al mundo ni a las cosas que están en el mundo, y que si alguno ama al mundo el amor del Padre no está en él, entendemos que aquí se presenta claramente la existencia del libre albedrío para escoger una de las dos cosas: Amar al mundo o amar a Dios.

¿Y qué cosa es la voluntad? La Voluntad es una potencia del alma en cuya virtud tendemos en sentido positivo o negativo hacia los objetos propuestos por el conocimiento intelectualSe le denomina así también al libre albedrío o determinación, a las ganas o deseos de hacer una cosa o de que otros la hagan.En otras palabras: cada uno de nosotros tenemos libre albedrío de pensar y tomar decisiones

(Deuteronomio 30: 15) = Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; (16) porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

(17)  Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, (18) yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.

(19) A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; Escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; (20) amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.

Nos tiene que quedar muy en claro, entonces, que en la vida tenemos la opción de escoger por: vida o muerte y también por bendición o maldición. Porque cuando en este texto dice escoge, no es una sugerencia amable y graciosa; es una orden.

Dios nos exige que escojamos, que elijamos los pasos que daremos.  Esto es un imperativo que nos obliga a ser responsables, estudiosos, apegados a la palabra, gente Cumplidora de los mandamientos. ¿De aquellos diez? De todos, porque en el Nuevo Testamento hay muchos más, y no son menores. El apóstol Santiago dice algo importante:

(Santiago 1: 13) = Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; (14) sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

(15) Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

(16) Amados hermanos míos, no erréis.

Hemos repetido constantemente mientras lo leíamos en nuestras Biblias, que la concupiscencia no, pero no todos hemos sabido con claridad qué cosa es la concupiscencia. La concupiscencia es la codicia ilegitima y desordenada que el hombre escoge en su libre albedrío

Escucha esto importante: Esta libertad que Dios nos ha concedido hace que cada persona sea responsable de sus actos ante nuestro creador (Puedes decirle al que tengas más cerca: “tú eres responsable de tus propios actos” Todos, algún día, tendremos que rendir cuentas a Dios de nuestra voluntad o libre albedrío ejecutado.

(Romanos 14: 10) = Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

(2 Corintios 5: 10) = Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Por todas estas cosas, el hombre tiene ante sí este terrible dilema de elección:Vivir una vida egoísta, auto-complaciente y desordenada, o vivir de acuerdo a la voluntad del creador. Dios nos pone en la encrucijada de: andar según el espíritu o según la carne; pensar en las cosas del espíritu o en las de la carne, o: amar las cosas del mundo o amar las cosas de Dios.

He aquí entonces, la base del dilema: Mientras vivimos en este mundo, el enemigo de nuestras almas, buscará que no prestemos atención a las cosas de Dios; las cuales, aunque están en el ámbito invisible y/o futuro, son reales, verdaderas, convenientes y deseables.

Es la función del maligno que los humanos no rindamos honor y gloria a nuestro creador, por lo que busca que nos enfoquemos solamente en nosotros mismos y en las cosas que deseamos tener aquí en la tierra (las cuales son pasajeras), con tal de hacernos fracasar para siempre. Para eso vino Cristo al mundo.

(1 Juan 3: 8) = El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

(Colosenses 2: 15) = Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

(Juan 5: 24) =  De cierto, de cierto os digo: el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida.

(Filipenses 4: 13) = Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Enfrentemos y confrontemos ahora el dilema de la voluntad de Dios. ¿Por qué estoy diciendo dilema a algo que en casi todos los templos se enseña cómo verdad absoluta e indiscutible? Porque, precisamente por considerarlo y evaluarlo así, tomando por base nuestra vida cotidiana, se convierte en un dilema.

(1 Juan 2: 16) =Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

De todo esto va a desprenderse una verdad sino absoluta, cosa que dicha así parecería inconveniente, al menos sí inapelable y concreta: La voluntad de Dios es  la santificación de nuestras almas para vida eterna. No le busques más vueltas ni le cambies los términos por otros más elegantes.

La palabra clave para nosotros los cristianos es “Intimidad con Dios” porque la relación con Dios es de total intimidad, como la de la esposa y el esposo. Los que aman a Dios y han recibido a Jesús, tienen como prioridad el hacer la voluntad de Dios.

Por eso dicen: Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra… En otras palabras: Intimidad con Dios significa: (A) Unir el cielo con la tierra. (B) Unir al creador con lo creado. (C) Unir lo temporal con lo eterno.

(1 Tesalonicenses 4: 17) = Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

(18) por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

En el lenguaje bíblico el “cielo”, cuando va unido a la “tierra”, indica una parte del universo.  La escritura dice, en Génesis 1:1, que en un principio creo dios el cielo y la tierra.

En conclusión, hay dos tesoros; uno celestial y otro terrenal.  ¿Cuál prefieres tú? Ya lo sé, seguramente has dicho que el celestial. Entonces debo preguntarte: ¿Estás viviendo conforme a un ser espiritual o, por el contrario, lo estás haciendo de manera carnal y conforme a los rudimentos del mundo secular?

(1 Juan 2: 16) = Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del padre, sino del mundo.

Es importante entender que para no caer en el lazo de Satanás, se debe uno librar de la carne y el mundo. Entonces la pregunta que surge, es: ¿Cómo se puede ser libre de la carne y del mundo? Parte de la respuesta, está en texto siguiente.

(Gálatas 5: 19) = Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, (20) idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, (21) envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Pablo dice que los que practican tales pecados están atrapados en el lazo del diablo y "están cautivos a voluntad de él". Cuidado; una cosa es caer en pecado por debilidad, ignorancia o desatención. Aquí es donde tenemos a nuestro gran abogado, Jesucristo el Justo. Y otra muy diferente practicar o vivir en pecado.

(2 Timoteo 2: 26) =  Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.

Algo es una realidad vigente, real y trágica: Satanás busca la manera de tenderte un lazo. La palabra lazo, en griego, es la palabra pagis. Y esto,  literalmente, quiere decir trampa o truco. La iglesia no termina de entender esta estrategia, y elige creerse las mentiras de los demonios antes que pesar los espíritus.

(2 Corintios 2: 11) =Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

¿Y qué cosa son esas maquinaciones? Son formas de complot, cábala o conspiraciones.Esta advertencia es para a todos los hombres y mujeres que descuidan esta área, y viven carnalmente dándole entrada al territorio de Satanás. 

Los creyentes que viven en la carne y se dejan llevar por los rudimentos o leyes del mundo, pueden indudablemente llegar a un estado de esclavitud con Satanás. Y déjame decirte que, casi de un modo estadístico, podemos asegurar que, por cada creyente que vive en el espíritu, hay un promedio de mil que viven conforme a la carne.

Muchos hoy cuidan su cuerpo, ha crecido una enormidad el negocio de los gimnasios (gym) donde hombres y mujeres luchan con sus excesos en pos de un brillo estético que los haga sentirse diferentes. Además, no toman café con cafeína, no toman té porque tiene cafeína y todo así. Sin embargo, la Biblia no habla de cuidarse de la cafeína; habla de cuidarse de no caer en el lazo de Satanás

Detalle anexo: todos han oído hablar de la antigua civilización de los MayaEl 12 de Octubre de 1492, Cristóbal Colón llega a AméricaLos conquistadores españoles la habían tomado a principios del 1500. Dice la historia que los Mayas se defendieron con arco y flecha.

Eran conocidos como valientes guerreros, pero los soldados españoles tenían ventaja sobre ellos porque estaban mejor equipados; poseían caballos y armas más poderosas. El caballo no era conocido en esa parte del globo, así que cuando los indios vieron a estos veloces seres montados por soldados armados creyeron que eran una sola cosa.

Apuntaban al caballo sin darse cuenta que el verdadero enemigo era el soldado que lo montaba. Sus flechas les daban a los caballos pero los soldados les disparaban a los indios desde tierra. Los mayas fueron masacrados en gran número y los españoles tomaron fácilmente la región.

Los indios, fueron vencidos porque no reconocieron al verdadero enemigo montado en el lomo del caballo.  Es lo que ocurre con muchos cristianos hoy en día, pelean entre ellos en vez de pelear contra el diablo.Edith Schaeffer dice: "existe sordera, ceguera e insensibilidad entre muchos cris­tianos para reconocer que están inmersos en una guerra.

Tocan el violín mientras el enemigo ataca con furia y gana tantos en una guerra sin cuartel.Somos negligentes y estúpidos por participar en diversiones cristianas y permitir que nosotros y nuestros hijos seamos atacados y devorados sin entrar en acción". Ahora bien; ¿Cuál es el objetivo de Satanás? Entre otras cosas, Satanás destruye hogares.

(Juan 10: 10) = El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir

Esto te está dejando en evidencia muy clara que una de las maneras en que Satanás ataca a la familia, es cuando ataca a las mujeres, destruyendo sus matrimonios y haciendo que sus hijos crezcan en un hogar incompleto. Supongo que a esto nadie podría rebatirlo desde lo estadístico, ¿No es cierto?

Ha surgido una sociedad que practica el aborto, comercializa el cuida­do de los niños y asila a los ancianos. No digo que estas dos últimas cuestiones sean pecaminosas. Salvo lo primero, que para un cristiano no puede tener siquiera punto de discusión o debate, en las siguientes lo que se cuestiona es el salirse del plan natural de Dios para con el hombre.

Enceguecidos por la confu­sión en cuanto a las prioridades, nos hemos deshumanizado y destruido nuestras relaciones familiares. Millones de familias separadas a causa del egoísmo y de haber perdido la noción de la santidad del matrimonio.

Madres divorcia­das con hijos, son las que se encuentran cayendo en la pobreza a todo lo largo del país.  Un número creciente de niños sin imagen paterna en el hogar se sienten desvalidos en su búsqueda de identidad heterosexual. ¿Acaso estamos sordos y no nos damos cuenta que Satanás está destruyendo nuestros hogares?

Creo que son muchas las iglesias que no están prepa­radas para ayudar en situaciones como ésta, especialmente en la recuperación de la parte damnificada del divorcio. Cuando una mujer no elige el divorcio y pierde su seguridad, tambalea su auto estima y se siente como una víctima de violación.

De repente, debe encontrar un empleo, llenar las necesidades emocionales de sus hijos que sienten la falta del padre.  Queda en una situación casi imposible de cubrir.  Sin la ayuda de Dios, no hubiese podido hacerlo.

(1 Pedro 5: 8) = Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

(Santiago 4: 7) =Sométanse, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Sin embargo, todos sabemos porque así todos lo hemos aprendido, que a través del apóstol Pablo, podemos obtener lo que en guerra espiritual se llama “armario espiritual”. Que en realidad es una réplica simbólica de la armadura romana de combate, pero que es muy eficiente a la hora de la verdad.

(Efesios 6: 13) =Por tanto, tomad toda la armadura de dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

(14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, (15) y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

(16) Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

(17) Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del espíritu, que es la palabra de Dios; (18) orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Las armas ofensivas nuestro arsenal militar está completo en todos sus detalles. Es nuestra responsabilidad ponérnoslo y usarlo. Dentro del armario espiritual encontramos: El cinturón de la verdad. Una faja de piel que era usada por los soldados romanos. 

La faja era lo que aguantaba la armadura en su lugar.  Aquí era donde colgaban sus armas de guerra.  Para nosotros lo que nos ayudará a mantener la armadura en su lugar es la verdad.  El diablo es un mentiroso y para ganarle tenemos que hacerlo con la verdad.  No en balde la Biblia nos dice “conoceréis la verdad y la verdad te librara.” 

¿Y qué deberemos hacer, entonces? Gritarle a la iglesia para que se quite la sordera espiritual.Tenemos que salir ya mismo, hoy, ahora a decir la verdad. Nos escuche quien nos escuche, nos crea y acepte quien nos crea y acepte. Satanás, cómo una serpiente, ataca la verdad enviando falsos maestros para que enseñen el error.

Y como hemos sido educados para creer todo lo que se nos dice en el lugar donde nos congregamos, creemos el error durante toda una vida. Y cuando llega alguien que dice lo opuesto, aunque eso sea lo que dice la Biblia y no lo otro, procuramos cerrarle la boca.

(Efesios 4: 21) = Si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.

Dentro del armario espiritual que mencionaba, encontramos la coraza de justicia. Esa de la cual habla Efesios 6:14. Coraza de justicia. Justicia simplemente quiere decir "acción correcta", "rectitud" o "de acuerdo a la voluntad de Dios".  Es importante, recordar que la verdad y la justicia siempre van juntas.

El soldado Romano usaba una coraza que lo cubría del cuello hasta la cintura. En otras palabras, su pecho, pulmones, hígado, y corazón, estaban bien protegidos, porque la coraza rechazaba cualquier golpe.  Esta pieza, equivalente hoy día al chaleco antibalas, que protege el corazón y otros órganos vitales.  Para nosotros la coraza es ser puros

Sólo un detalle a terne muy en cuenta si quieres prevalecer. Que digo prevalecer, si pretendes sobrevivir. Deberás prestar suma atención a quienes son tus compañeros, soldados de tu mismo ejército. Lo único que no tiene esa coraza, es protección en tu retaguardia. Porque se supone que allí están los tuyos y nadie va a traicionarte. ¿Estás entendiendo, verdad?

Debemos mantenernos puros con la verdad.  No podemos tener ni una pequeña rajadura en nuestra armadura, ni un pequeño pecado en nuestro corazón. Otro elemento que encontramos dentro de ese mismo armario espiritual, es el calzado del evangelio de la paz. (Efesios 6:15)

Los soldados romanos usaban sandalias que tenían espigas de acero en las suelas, esto les daba estabilidad al pararse o pelear.  Cuando estudiamos las escrituras encontramos que en numerosas ocasiones, Dios nos llama a que nos paremos. 

Una gran realidad de todo esto es que un ejército se para en sus pies, pero al diablo le gusta ponerle traspiés.  Este calzado es la preparación del evangelio de paz.  Tenemos que tener paz, sin paz el diablo nos descorazona. 

El diablo pondrá espinas y minas en nuestros caminos; si andamos descalzos, nuestros pies espirituales estarán sangrando. Estaremos cojeando envés de avanzando con eficacia. Nunca podemos salir sin tener el calzado de paz. 

El tercer elemento que hallamos dentro del armario espiritual es el eescudo de la fe. Efesios 6:16, dice: Ssobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.Los soldados Romanos tenían un escudo.

Generalmente ese escudo era hecho de madera, cubierto con piel gruesa, como de dos pies de ancho y cuatro pies de alto.  Él lo movía de lado a lado para protegerse de un ataque. El diablo es eximio en arrojar dardos, y los tira apuntando a lugares que no están protegidos.

Tengo una pregunta final para hacerte y para hacerme yo mismo. ¿Qué nos protege de la duda?  La fe.  Tenemos que aprender a alimentar nuestra fe y matar nuestras dudas.  ¡¡¡Si no oramos y leemos la Palabra de Dios en la Biblia, no tenemos escudo!!! 

Tu escudo apaga todos los dardos de fuego del maligno. Así lo asegura 1 Juan 5:4 cuando dice: Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.Un elemento más dentro de ese armario espiritual: el yelmo de salvación El yelmo cubre la cabeza, ese lugar donde las actividades mentales ocurren, nuestros pensamientos.  

El diablo tratara de destruir de la manera que pensamos.  Las escrituras nos dicen: “Tal como piensa el hombre en su corazón, así es.”  Quiere decir que no podemos tener la más mínima rotura en nuestra armadura. El yelmo protege tu mente. Allí hace su batalla Satanás. Al mantener tu mente renovada en la palabra, la proteges del ataque de la duda e incredulidad de Satanás.

Finalmente, dentro del armario espiritual también encontramos la espada del Espíritu (la Biblia) Jesús uso la espada cuando fue tentado en el desierto.  Satanás teme la Biblia, la palabra de Dios que es nuestra espada.  Lo triste es que algunos de nosotros no conocemos nuestra arma tan bien como para usarla. 

Tenemos el arma más poderosa en el universo, pero no sabemos exactamente cómo usarla.  Para manejar tu espada con destreza, necesitas saber cómo funciona la palabra. Va a dar resultado, Satanás saldrá con temor huyendo de sus golpes.

La palabra… es… más cortante que toda espada de dos filos dice Hebreos 4:12.La palabra va más allá de tu intelecto. Penetra el reino espiritual. La palabra, como una semilla, tiene dentro de sí el poder para crecer y dar fruto. La palabra de Dios sólo funciona cuando se pone a trabajar.

Conclusión:¿Cuántos quieren ponerse la Armadura de Dios en este día? ¿Cuántos quieren decirle “NO” a Satanás?

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El Cuarto Hombre

( 2Corintios 1: 8) = Porque, hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aún perdimos la esperanza de conservar la vida.

(9) Pero tuvimos en nosotros mismos  sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; (10) el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; (11) cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos.

La Biblia no nos indica aquí con precisión, a cual o a cuales de las tribulaciones –de las muchas que debió hacer frente Pablo durante su ministerio-, se refiere específicamente en este caso, al escribir a los hermanos de Corinto. Hay varias especulaciones de los eruditos bíblicos, pero debemos tomarlas como tal: especulaciones. Sin embargo dos cosas sí son ciertas:

A) Aunque no se nos dice exactamente a qué situación alude el apóstol, se trataba -sin duda- de una tal que podríamos llamar o catalogar como »terminal»: Pablo -concretamente- llegó al punto de perder la esperanza de conservar la vida. Y eso, en cualquier tiempo, y más allá de las mistificaciones erróneas, constituía para cualquier hombre de carne y hueso, una situación más que crítica.

B) El ministerio de Pablo es indudablemente una verdadera sucesión de dramáticas circunstancias, de luchas, conflictos, y pruebas. En medio de toda esa adversidad el apóstol arde de pasión al cumplir la tarea que le ha sido encomendada desde lo alto: Predicar a Cristo Jesús. Esto también tiene que ser revelación para el creyente moderno, desacostumbrado totalmente a que Cristo le cueste todo.

Además, y a esto debemos decirlo con todas las letras, todas estas tribulaciones y angustias tienen muy poco que ver con el "evangelio" que muchos presentan hoy día: un mensaje que pasa por alto la prueba, que se presenta facilista y que, en términos prácticos, casi podríamos decir que niega la cruz.

He escuchado, -Y supongo que no debo ser el único- a muchos cristianos sostener que un "verdadero cristiano" no podría nunca estar preso o enfermo o ser pobre. Perdón: ¡Esto no es lo que enseña la Palabra del Señor! 

Yo no voy a salir con que debemos sufrir sí o sí para ser considerados verdaderos siervos de Dios, pero tampoco puedo callar que Cristo Jesús fue rechazado, perseguido, detenido y finalmente asesinado, y obviamente no por ninguna desobediencia o pecado, sino precisamente por su fidelidad. Entonces eliminemos todo estoicismo satánico, pero equilibremos las cosas en su justo sitio.

Lo mismo aconteció en toda la historia de la salvación con los profetas y los hombres fieles a Dios que se vieron involucrados sin buscarlo en persecuciones, batallas, injurias, agresiones, vituperios y una sarta de actitudes que sacarían de la buena senda a más de uno. Escucha y entiende.

(Hebreos 11: 36) = Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles.

(37) Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; (38) de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.

(39) Y a todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; (40) proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

Y, luego de la victoria de Cristo y su resurrección, también se manifestó con aquellos cristianos comprometidos que, -pese a todas las circunstancias ambientes-, han permanecido para testimonio al mundo, menospreciando sus vidas hasta la muerte. De esto da fe este verso.

 (Apocalipsis 12: 11) = Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

De todo esto que estamos hablando, la vida del apóstol Pablo es un claro ejemplo. Un claro ejemplo que no necesariamente debemos imitar si es que las condiciones en las que debemos ministrar no con tan opuestas como él las tuvo, pero que sí debemos tener en cuenta a la hora de medir con una vara genuina nuestra real posición en el cuerpo.

Alguien escuchó en cierta ocasión contar una anécdota  acerca de un obispo que reflexionaba diciendo "Yo no sé por qué cada vez que Pablo llegaba a una ciudad había una revolución y en cambio cuando yo voy a algún sitio me sirven una taza de té" No creo que alguien se haya atrevido a informarle al buen obispo el motivo por el cual se establecía esa diferencia.

La pregunta que se impone es: ¿Qué está sucediendo con nuestro testimonio y nuestro ministerio? 
¿Nuestro mensaje y la vida que respalda esa palabra trastornan el mundo y producen el rechazo de los corazones endurecidos al evangelio? ¿Somos rechazados nosotros también por causa de nuestro compromiso o -simplemente- nos "sirven una taza de té"?

Pablo – en el pasaje del cual nos estamos ocupando- dice que fueron "abrumados más allá de sus fuerzas". Esto nos lleva a comprender la primera cosa que el Espíritu Santo hace en nuestras vidas a través de las pruebas:

Las pruebas nos enseñan a no depender de nosotros mismos sino de Dios. Si nos mantenemos en terquedad egocéntrica suponiendo que en algún momento seremos capaces de solucionarlo, entonces seguiremos en crisis y cada día la salida parecerá alejarse más y más.

Esta es una primera y gran lección: no hay poder alguno perdurable en nosotros mismos, el poder es sólo del Señor. Solo en Él podemos confiar y Él permanece fiel. ¡Pobre del hombre que crea que ese poder que de improviso ha visto emanar de sus manos, le pertenece!

Alabamos al Señor diciendo: "Maravilloso Dios tu permaneces siempre fiel  tu gloria y tu poder
llenan mi vida de tu ser" ¿Cuántas veces has cantado esta hermosa canción? No interesa cuantas; lo que sí interesa es que lo hayas creído en primer lugar, y que luego lo hayas puesto por obra. Así es como funciona. Pero algo es real y cierto:

¡Qué maravilla; Solo en Él hay esperanza y Él es fiel por los siglos de los siglos! ¡Él es centro de toda nuestra adoración! ¡El Señor nuestro Dios debe ser entronado en medio de su pueblo! ¿Esto significa que hoy no lo está? Sí, pero no en la medida que necesitamos que lo esté.

Es del Señor de quien debemos aprender a depender en todo momento. Pablo, conocedor de la fidelidad de Dios. Nos dice: "Él nos libró" (v.10) ¿Cuantas veces el Señor en el pasado nos ha librado de situaciones que humanamente parecían insuperables y aún nos ha librado de peligros de los cuales no llegamos a tener conciencia?

Algo tengo más que claro: Debemos tener memoria de la fidelidad de nuestro Padre y con ese fundamento podremos proclamar que ayer nos libró, nos libra hoy y confiamos y proclamamos ¡también nos librará! Si no podemos terminar de creerlo nosotros, ¿Cómo lo proclamaremos? El mundo no conoce a Dios, pero sí conoce a la iglesia. ¡Y critica ácidamente su hipocresía? Pregunto: ¿Miente?

Al aprender a depender de Dios aprendemos el valor de la oración. Pablo dice que cuenta con las oraciones de sus hermanos: ¡conoce el valor de la intercesión! (v.11). Un hombre joven me dijo una vez, cuando yo le aconsejaba orar al Señor: "pero sabes lo que pasa…yo soy hombre de acción y no de oración".

Yo lo miré y le dije "si esa es la situación entonces es absolutamente necesario orar pidiendo que Dios nos haga hombres de oración". Porque sin oración es prácticamente imposible esperar que podamos tener acción. Esto es el evangelio, no el mundo de los negocios.

Quien ha aprendido el valor inestimable de depender del Señor en toda circunstancia ha aprendido también el valor de la oración. Orar buscando la voluntad del Padre evitará que nuestra energía sea la que lleve a cabo la obra.

Naturalmente tenemos mucha energía y deseamos -en la mayoría de los casos sinceramente- agradar a Dios, pero si nos dejamos guiar por nuestras fuerzas humanas vamos a terminar haciendo las cosas a nuestro modo y fuera de los tiempos del Señor.

Cuando no hay dependencia, quebrantamiento y oración vamos a usar medios humanos procurando lograr fines divinos. De allí el valor de la prueba al confrontarnos con nuestra debilidad e inutilidad y enseñarnos a depender de nuestro Padre celestial.

Le sucedió a Jacob cuando en medio de la noche, conociendo que su hermano Esaú venía con cuatrocientos hombres a encontrarlo y ya no había más lugar para tretas y maquinaciones es tocado por el Señor. Su cuerpo queda debilitado a raíz del toque divino, su ser se quebranta y debe -entonces- dejar su autosuficiencia y comenzar a depender del Señor.

Igual ocurrió con Moisés y con sus esfuerzos humanos de liberación. Con el fracaso absoluto de sus planes comenzó a funcionar la escuela, el "seminario" de Dios, el cual incluye el desierto y la prueba.
Dios nos deja aparentemente solos, en la noche, en el desierto, en medio de dificultades y pruebas para que aprendamos en quien debemos confiar.

Las pruebas nos revelan el carácter y el corazón de Dios: su grandeza, su soberanía y su amor inefable. Reitero un concepto que no siempre ha quedado claramente establecido: no se trata de ir a buscar sufrimientos, eso es masoquismo y es pecado; se trata de aceptar pruebas permitidas por Dios como parte de un entrenamiento eficaz.

(Daniel 3: 1) = El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.

(2) Y envió al rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado.

(3) Fueron, pues, reunidos los sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor.

(4) Y el pregonero anunciaba en alta voz: mandase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas, (5) que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; (6) y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.

Todos los sucesos en la vida de Daniel y sus compañeros en el cautiverio en Babilonia deben analizarse a la luz del compromiso de estos muchachos con Dios: ellos resolvieron no contaminarse y actuaron en consecuencia.

¡Hay enemistad entre el reino de tinieblas y el reino de luz! Nosotros somos llamados a rechazar las tinieblas, sus valores, sus costumbres, su música, y vivir por fe – no por legalismo- los valores y la cultura del Reino de Dios.

¡Quiero hacer un llamado a todos mis hermanos y muy especialmente a los más jóvenes a plantarnos también nosotros en un compromiso radical y total con el evangelio del Reino! Los jóvenes no pueden ser recluidos solamente para integrar las bandas de alabanza y adoración, como si eso fuera un divertimento; tendrán que aceptar mayores responsabilidades porque así lo muestran esta y muchas otras escrituras.

El pasaje que estamos considerando nos presenta a tres jóvenes que, de pronto, son confrontados con una prueba concreta y terrible. En Babilonia, una ciudad corrompida y pagana, llena de ídolos e inmoralidad, el rey crea un nuevo ídolo y todo esto genera un movimiento tan colosal como inútil.

Llenos de ídolos buscan uno nuevo, esa es la realidad de todo lo que pretende reemplazar a Dios: nunca satisface. La Biblia dice,  (en Jeremías 18:15), que la idolatría es vanidad. Y yo puedo certificarte que, aceptando esto como verdad divina, existe un altísimo porcentaje de cristianos vanidosos.

Además, esto se ve claro en aquellas personas que hacen un ídolo del dinero. Alguien contó que una vez le preguntaron al hombre más rico del mundo: ¿Cuánto dinero es necesario para ser feliz? Y el hombre respondió: "solo un poco más del que yo tengo".

Lo repito: nada de lo que pretenda ocupar el lugar de Dios satisface el alma humana. Solo Él puede dar respuesta al clamor del corazón del hombre. La mejor prueba es que, salvo muy contadas excepciones que debemos incorporar a la guerra espiritual abierta, el máximo índice de suicidios se relaciona con no creyentes. No hablo de cristianos ni credos específicos, hablo de creyentes de doctrinas de amor y vida, donde la muerte no es ni premio ni inmolación sagrada.

Volvamos a los compañeros de Daniel: hay un edicto, y quedan solo dos caminos, solo dos opciones: la adoración idolátrica o la obediencia al Señor y su inevitable consecuencia: el horno de fuego.
Quizás ellos se habrán sentido tentados de buscar algún camino "intermedio, un "atajo espiritual", decir: "bueno, el Señor conoce nuestro corazón… sabe que lo amamos, no seamos extremistas, podemos arrodillarnos, o participar solo "externamente" pero nuestro corazón está con el Señor".

Dios nos lleva a definirnos, a comprometernos con Él, a confrontar las tinieblas, a renunciar al pecado y a no ser parte de las abominaciones de los paganos. ¡No hay tal cosa como un camino intermedio! Pero, gracias a Dios por estos muchachos: ellos hacen lo que debe hacerse, resuelven no postrarse ante la imagen y en fe se encomiendan al Señor respecto de las consecuencias de su fidelidad.

Ante esa decisión, el enemigo, quien acusa a los hijos de Dios usa una serie de personas para denunciarlos ante el Rey y Dios usa soberanamente la situación para que la fidelidad a Dios de estos muchachos sea demostrada al rey Nabucodonosor y a toda una nación. El rey llama a comparecer a estos muchachos (Daniel 3:14-25), y les da otra oportunidad y les ofrece "anestesiarlos" con música. 

(Daniel 3: 14) = Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?

(15) Ahora, pues, ¿Estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿Y qué dios será aquel que os libre de mis manos?

(16) Sadrac, Mesac, y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: no es necesario que te respondamos sobre este asunto.

(17) He aquí nuestro Dios a quien servimos puede liberarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.

(18) Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

(19) Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado.

(20) Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.

(21) Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.

(22) Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

(23) Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.

(24) Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey.

(25) Y él dijo: he aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.

Este relato siempre me estremeció. Y no por la crueldad del rey, cosa que era habitual y casi admisible en esos tiempos y culturas. El estremecimiento tiene que ver con la magnitud del poder de Dios cuando se manifiesta en su plenitud.

Y no hablo de un poder capaz de sanar oídos tapados o emplomar muelas. ¡Gloria a Dios por esa y todas las sanidades! Pero yo hablo de un poder de Dios conforme a su propósito, voluntad y plan eterno: la extensión de Su Reino.

Y como añadido de esta historia, debemos ver que la música no solo es un don de Dios que nos permite alabarlo a Él sino que en manos del enemigo puede convertirse en una herramienta para empujar a la fornicación, al adulterio y aún a la práctica abierta del satanismo. Ese es el símbolo.

¿Han puesto ustedes atención a muchas de las letras de las canciones consideradas "románticas", o conocen con cierta profundidad y buena información carente de la maquinaria de promoción habitual, el trasfondo de los conjuntos de rock?

Un joven, -no cristiano, pero tampoco violento en su vida cotidiana-, que asistía regularmente a recitales de rock me dijo una vez: "No sé qué me pasa. Pero cuando salgo de los recitales literalmente rompería y destruiría todo…".

Lo que pasa es que Satanás está manipulando mentes y voluntades de varias formas y la música es una de sus armas favoritas.  El rey les está diciendo "desobedezcan… ‘confortablemente’ en medio de una melodía" y si no serán echados en el horno de fuego; y qué dios -dice el rey- podrá librarlos".

Los jóvenes le dijeron "no es necesario que te respondamos sobre este asunto". ¿Cómo que no era necesario? No, no lo era porque ellos no suponían que Dios los iba a librar, ¡Estaban seguros que así sería! Por eso dijeron que no valía la pena responder algo. El poder de Dios manifestado, responde por sí solo a cualquier duda o burla.

Y fíjate que la pregunta de Nabucodonosor se parece a la que Faraón hizo a Moisés cuando dijo ¿Quién es Jehová para que yo deje salir al pueblo? ¿Recuerdas? Estos jóvenes no eran soberbios: sólo estaban dejando que la respuesta la dé el Señor.

La tarea de estos muchachos como la de todo cristiano no es defender a Dios o argumentar a su favor, nuestro verdadero desafío es permanecer fieles: El Señor se encargará de sus enemigos, el Señor peleará por nosotros y nosotros estaremos tranquilos, porque de Él es la batalla.

(Éxodo 14: 14) = Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.

Ellos dicen "nuestro Dios puede librarnos del horno de fuego": dejando claro la esencia de la prueba: no sabemos nunca de antemano si Dios nos librará o no de ciertas dificultades, angustias o tribulaciones, pero una cosa sabemos: somos suyos y si somos fieles podemos estar seguros que seremos librados de la mano del enemigo y que nada nos podrá separar del Amor de Cristo.
Por eso ellos proclaman: "y de tu mano, oh rey, nos librará".

Si somos fieles, muertos o vivos, es indiferente: nada nos separará del Amor de Dios. En su regazo podemos descansar confiados. Dice la Palabra "y el vencedor heredará todas las cosas pero los cobardes y los incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda" (Apocalipsis 21:6-8).

Somos llamados a creerle a Dios y a ser valientes. No hay lugar para la cobardía ni para la incredulidad en el pueblo de Dios. Frente al horno de fuego se pone a prueba si le creemos a Dios o no.
No somos lo que predicamos, no somos lo que parecemos, somos lo que somos en la hora de la prueba.

Los jóvenes compañeros de Daniel exhibieron valientemente su fe en El Señor y renunciaron a todo camino más liviano, dejaron excusas y argumentos y simplemente obedecieron. Entendían que "de hacer el mal no puede surgir bien" (Romanos 3:8).

(Romanos 3: 8) = ¿Y por qué no decir (Como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirma que nosotros decimos): hagamos males para que vengan bienes?

Entendían que cualquier forma de idolatría no es un tema liviano, no es una cuestión menor. La palabra de Dios dice que lo que los gentiles sacrifican a los ídolos a los demonios se lo sacrifican y no a Dios. (1 Corintios 10: 20) =   Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.

Cuando ellos le dijeron el rey "no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua", éste se llenó de ira e hizo calentar el horno siete veces más que lo habitual, un fuego impetuoso. Así dice en Hebreos 11; y ordenó que Sadrac, Mesac y Abed Nego atados por completo fueran echados en el horno de fuego ardiente.

Por el calor del horno y la urgencia de cumplir la tarea, debido a la ira del Rey, el fuego mató a quienes habían alzado a los muchachos para tirarlos dentro del horno. Los muchachos cayeron atados dentro del horno, fieles, menospreciando sus vidas hasta la muerte.

Cuando el rey Nabucodonosor (el mismo que había dicho ¿qué dios podrá librarlos?) miró dentro del horno, vio dos cosas que lo sobrecogieron:

a) Aunque habían echado a tres hombres, él ahora veía cuatro.

b) Los que habían sido echados atados estaban ahora en medio del fuego, sueltos y sin sufrir ningún daño. 

Hay lecciones maravillosas, de parte de Dios en todo este suceso: mientras Satanás buscaba destruir a estos muchachos fieles, la prueba solo destruyó lo inservible, las ataduras, mientras que ellos se paseaban sin daño alguno y notemos algo tremendo: ya no estaban solos.

¿Quién es el cuarto en el horno?

En la hora de la prueba, en el horno de fuego allí está Cristo Jesús, el Hijo de Dios.

El Señor está con sus hijos aún en la hora más dura, trastornando los planes del enemigo.
Nuestro Dios es soberano y todopoderoso, se introduce en los planes del enemigo de una forma que éste no puede comprender ni contrarrestar y los trastorna y lo que el enemigo preparó para maldición resulta finalmente en bendición.

¡Este es nuestro Dios justo y misericordioso! Es en la prueba donde se nos revela su carácter, su corazón y su amor inefable. ¡El Señor había confrontado los dioses de los caldeos, el fuego que los paganos adoraban y su victoria era absoluta y evidente! 

Nabucodonosor tenía ahora la respuesta a su pregunta: ¡El Señor, Jehová de los ejércitos, los había liberado, Él es el único Dios verdadero, el Todopoderoso! ¡En medio de la prueba, el dolor, la angustia y el abandono de los hombres Cristo Jesús, Señor de todas las cosas está con cada cristiano fiel!

Debemos entender el propósito de la prueba: formar en nosotros el carácter de Cristo mediante la obra del Espíritu Santo. Si somos fieles en la hora de la prueba el Espíritu Santo producirá su fruto de revelación de Dios y su carácter y al conocerlo seremos transformados conforme a su propósito.

El Apóstol Pablo, de quien comenzamos ocupándonos, nos dice que no alcanza con que nos acerquemos a buscar la bendición, que hay una meta mayor y sublime. "Hijitos -nos dice- sufro por ustedes como con dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes". (Gálatas 4:19).

Nosotros decimos: ¡Sostennos Señor por el poder sobrenatural de tu Espíritu, danos victoria en las pruebas que has preparado para que Cristo sea formado en nosotros!

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