Tabernáculos Vivientes

Si hay algo que puede inscribirse como asignatura pendiente de la iglesia, es el no haber podido, sabido o querido usar los recursos que Dios le ha dado. Y uno de esos recursos, tal vez el más notorio, es el conocimiento. Por ejemplo, saber qué cosa es el Reino de Dios y qué lugar ocupas en él.

(Éxodo 28: 3) = Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote.

Esto que acabas de leer o de oír leer, es algo que Dios le dice a Moisés. Y habla del espíritu de sabiduría, que es uno de los siete espíritus de Dios. Lo cierto es que en este versículo comienza a unirse algo que es el equipamiento humano y el equipamiento divino.

El equipamiento divino, es el espíritu de sabiduría. A quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría. Pero hay una parte que es humana: los sabios de corazón. Nota que es distinto. Una cosa son los sabios de corazón, y otra cosa son aquellos que han sido llenados con espíritu de sabiduría.

Tal vez tú no tienes espíritu de sabiduría, aún, pero sí puedes ser sabio de corazón. ¿Qué significa ser sabio de corazón? La mayor parte de la gente, toma decisiones en base a algunos principios. Por ejemplo: las decisiones se toman después de haberlas pensado mucho tiempo, hay otros que toman decisiones más por la pasión, por el sentimiento. Hay una persona que no me gusta en ese grupo y no voy más.

Ese lugar que nosotros llamamos corazón, que no necesariamente es el músculo, sino el centro de las emociones, normalmente no es conocido por ser muy inteligente. De allí que no es muy confiable para tomar decisiones. Y uno de los lugares donde debe asentarse la sabiduría, es en nuestro corazón.

Normalmente, la mayor cantidad de errores que uno comete, los comete por dejarse llevar por su corazón. ¿No lo has visto? Gente que está muy ubicada, que tiene las cosas re-claras y que, de repente, una mala decisión lo saca de ese camino.

Puede ser por el trabajo, puede ser por un romance, puede ser por negocios, o por lo que fuera. Dios necesita trabajar con nosotros, porque Él quiere hacer cosas en tu ciudad, en tu familia, en tu vida. Y para eso, Él no puede trabajar con todos. Él trabaja sólo con los que son sabios de corazón.

Fíjate que nosotros siempre hemos considerado al corazón nada más que como el centro de las emociones, y la sabiduría ligada a la mente. Pero hay una mezcla muy interesante, que se produce cuando mi corazón aprende a ser sabio.

Para poder hacer las vestiduras de los sacerdotes, se requería que no fueran costureros únicamente los que se encarguen de eso, sino que sean gente que tenga sabiduría en su corazón, para poder entender lo que Dios iba a hacer.

Ese es el punto; Dios quiere hacer cosas, Dios quiere dar instrucciones, pero lo va a hacer a gente que tenga la predisposición de escucharle, y que tenga un corazón abierto a Él. Ahora déjame decirte que nadie nace sabio. Muchos de nosotros aprendemos que no se debe hacer algo, después de haberlo hecho.

No es algo que debería ser así, pero nos pasa. Ven conmigo al Libro de Génesis, capítulo 2. Todos nuestros problemas, y los tuyos también, de hecho, siempre nacen de saber o no saber escoger entre dos árboles. Te cuento que esa historia no terminó con Adán. Te cuento que muy probablemente tú, mañana, puedas estar frente a dos árboles. Vez tras vez, Dios te va a llevar a estar frente a dos árboles. Y de acuerdo a como decidas, tú vas a gozar de los beneficios o vas a sufrir de las consecuencias de eso.

(Génesis 2: 15) = Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

(16) Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer, (17) más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Escucha: lo primero que quiero ayudarte a sacar de tu mente, es el hecho de que el árbol del conocimiento, sea en sí mismo, malo. Ese árbol del conocimiento, tiene algo de bueno. Porque, dice, es el árbol del conocimiento del bien y del mal.

Ese es el gran problema que engaña a los hijos de Dios. O sea; si mañana aparece una persona y te dice: oye, ¿Te gustaría darte una drogada sublime? Aquí tienes este sobrecito que es una maravilla, mira. Tú dices que no, porque en primer lugar no habías pensado jamás en drogarte, y en segundo lugar, porque quien te lo ofrece es un fulano todo desarrapado, que le faltan dos dientes, mugriento y con cara de loco.

Sin embargo, Dios sabía muy bien que nuestro enemigo no iba a venirse vestido de una manera fácil de reconocer, sino de que más bien él sabe camuflarse de una manera tal, que Pablo dice que aún puede venir como un ángel de luz.

O sea que lo que te estoy diciendo, es que el veneno viene en una hermosa caja. Entonces, cuando tú hablas con una persona y esa persona te confiesa que tiene problemas con el cigarrillo, tú identificas de lejos lo que es malo.

Lo que es difícil de identificar, son aquellas cosas que no parecen malas, pero que a los ojos de Dios siguen siendo malas. Por ejemplo: es fácil que un asesino acepte a Cristo, pero quizás no una señora que dice: ¿Y yo de qué me voy a arrepentir? ¡Si yo nunca he hecho daño a nadie!

Una persona que tiene un concepto de justicia en base a sus hechos, le cuesta ver la cruz. No así al asesino, no así al alcohólico, no así al droga-dependiente. Dice: estoy perdido, necesito de Dios o me muero. En cambio la otra persona, dice: ¡No! ¡Si yo no hago nada de malo!

El mayor problema del árbol del conocimiento, es que también tiene buenos frutos. Entonces uno puede decir: ¡Mira! ¡Te cuento! ¡El hermano Fulanito cayó en adulterio! ¡Qué barbaridad! ¡Yo lo estaba viendo venir desde hace mucho tiempo, a eso!

Pero, sin embargo, nadie dice absolutamente nada, cuando dos personas murmuran. Y la murmuración es un pecado tan destructivo como el adulterio. La mentira es un pecado tan espantoso como la fornicación. Solamente que se ve, moralmente, menos feo que el otro.

Entonces, el punto es este. A la larga, ¿Cuál es el corazón sabio? El corazón sabio, no es el corazón que pesa lo superficial, porque no sólo son los frutos lo importante, sino también la raíz. Cuando tú ves el fruto de algo, es demasiado tarde.

Cuando un árbol ya dio su fruto, ya pasó su buen tiempo. Ya sus raíces se consolidaron, y por eso es que sale una manzana, una naranja, un durazno. Cierto es que nosotros juzgamos algo por el fruto, pero tú no necesitas hacer algo malo para saber que es malo.

Voy a darte un ejemplo: Dios le dice a Adán: mira, esto es malo, créeme. Y Adán dice: ¿Es malo? A ver, probaremos… ¡Ajá! Verdad, es malo… Sin embargo ya la metiste, Adán. Porque ya introdujiste dentro de ti algo que ya no era revelación, sino el conocimiento por experiencia.

Entonces, ¿Yo que quiero? Tú como madre o como padre quieres, por ejemplo, que tus hijos nunca caigan en el alcoholismo; que no necesiten probar algo para poder decir que sus padres tenían razón respecto a que algo era terriblemente malo. Simplemente quieres que te crea y digan: si mi padre dice que es malo, es porque es malo.

Esa persona, es sabia de corazón. Yo amo a mi padre, y si mi padre me dice que es malo, y sé que mi padre me ama, y yo a mi vez también lo amo a él, asumo que lo que me dice que es, es. Mi corazón pesa en esa decisión.

Hay algo que me dice “hazlo”. Pero como yo lo amo a mi padre, y sé que él me ama a mí, entonces yo digo: “mejor no”. Entonces, Dios me dice: “¡Bien, eres sabio de corazón!” Mi mente está diciendo otras cosas, pero mi corazón dice: “Él te ama; no puede haber maldad en lo que Él te está diciendo. Él te ama”.

Sobre esas personas Dios derrama espíritu de sabiduría. Y te lo voy a decir de otra manera, para que puedas ver cómo, a veces, en las iglesias entendemos al revés las cosas. Supongamos que en una iglesia aparece un hermano después de haberse apartado, digamos, por espacio de cinco años.

Y se fue con otra mujer, y se escapó con la secretaria de su oficina, dejó a sus hijos tirados. Y resulta que ahora vuelve y, el pastor, incluso lo recibe con los brazos abiertos. Y dice que hay que hacerlo porque el pobre hermanito volvió y no se lo puede discriminar.

Pero no sólo eso, ahora también le organizan casi una reunión especial para que cuente su testimonio. Y sube al púlpito y dice: “Miren, ¿Saben qué? Yo me drogaba, bebía alcohol a raudales, me metía en todos los prostíbulos, y Dios me rescató de allí” Y toda la gente que lo oye, dice: ¡Aleluya!

Entonces, allí mismo al pastor se le ocurre la idea genial, y dice: “¡Ay, hermano! ¿Y por qué no empieza ya mismo un ministerio para rehabilitar drogadictos, alcohólicos y noctámbulos? Usted ya tiene experiencia.”

Con esa forma de pensar, asumimos que la persona que tiene todas esas experiencias está mucho más preparada para ejercer un ministerio que aquel que jamás siquiera tomó un vasito de vino con la comida. Y hasta parece muy lógico lo que estoy diciendo, pero créeme que no es así.

En el mundo espiritual, tener experiencia o tener autoridad, no es lo mismo. La persona que nunca cayó en algo, tiene más experiencia que el que cayó y salió. Aunque a nuestros ojos espirituales sea al revés. Porque para nosotros, tiene más experiencia el que cayó y salió.

Porque, -decimos- él ya sabe. Para mí, sin embargo, en el ámbito espiritual tiene mucha mayor autoridad aquel que nunca cayó en eso, porque si fuera como se nos ha enseñado y decimos en las iglesias, ¿Qué autoridad hubiera tenido Jesús? ¡Si Él nunca cayó en nada!

¿Qué podría saber Jesús respecto al alcoholismo si Él jamás cayó en eso? ¿Con qué experiencia hablaría o ministraría Jesús respecto a fornicaciones o adulterios? ¡Es que espiritualmente es así! ¡¡Precisamente, Él tiene toda la autoridad porque nunca cayó en nada!

¿Y entonces ese hermanito callado y de perfil bien bajo que jamás se apartó del Señor? ¿Qué pensará respecto a darle el micrófono y media reunión a uno que anduvo en cualquiera, mientras que a él que jamás hizo nada fuera de lugar, ni siquiera le permiten cantar para su cumpleaños?

Tal vez pueda estar exagerando un poco, pero quiero que entiendas la mentalidad. Desde esta óptica se entiende un poco mejor la parábola del hijo pródigo, ¿Verdad? Así decía el hermano. ¿Por qué tanto alboroto porque este vago ha vuelto y a mí, que siempre estuve fiel y firme aquí, nada?

Entonces todos dicen: ¡Pero que envidioso que es! ¡No! Piénsalo con calma. ¿Cómo te sentirías tú? Dime si no te resulta coherente lo que esa persona piensa. Resulta ser que estos dos árboles, a los que hace referencia este versículo de Génesis 2 y verso 17, cada día están delante de nosotros.

Nosotros estamos llamados a tomar decisiones constantemente. Y las decisiones van a repercutir para vida o para muerte. Y esto tiene que ver con lo que llamamos adoración profética. Hemos estado ministrando, casi todos, desde el velo para afuera. O sea: de este lado del velo. Y eso significa que nosotros tenemos un problema a la hora de comprender todo lo que nos sucede. Te doy un ejemplo: Efesios capítulo 1.

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

¿Cuántos saben que son bendecidos? ¿Cuántos saben que son bendecidos con toda bendición espiritual? El gran problema es que tu bendición está en lugares celestiales, no aquí en la tierra. Eso ha creado una dicotomía en la gente: lo que tiene y lo que cree que le espera. En el fondo, a veces alguien se va de la iglesia y le va mejor.

Nadie entiende lo que pasa, y por reflejo se empieza a hacer un culto a la pobreza. Y el más pobre es el más amado por Dios. Entonces sale uno y dice: ¡Ah, no, hermano! ¡Yo he aprendido a estar contento con lo mucho y con lo poco! ¿Y cómo lo sabes? ¡Si nunca tuviste mucho, siempre tuviste poco! No tienes opción. O estas contento o te suicidas.

El caso es que, si bien somos bendecidos con todo, ¿De qué nos sirve si no experimentamos esas bendiciones? ¿De qué te sirve saber que tienes tremenda autoridad, porque Jesús dijo: “Toda autoridad me es dada, por tanto id y haced discípulos”, si no puedes salir adelante siquiera de un simple resfrío? ¿No es este un dilema cotidiano, y al mismo tiempo masivo?

Sin embargo, la respuesta es la siguiente. Tu bendición está, pero está en lugares celestiales en Cristo; todo lo que tú necesitas para esta vida, está en lugares celestiales en Cristo. Yo no sé cuántos de quienes me escuchan hoy, no tienen vivienda propia, por dar un ejemplo.

¿Y qué tal si yo les digo que la casa, la vivienda que tú necesitas, ya está preparada y lista? Y que lo único que necesitan, es hacer que esa casa, que esa vivienda, descienda de los lugares celestiales hasta aquí.

La gente que no tiene una visión del mundo espiritual, siente que esto que les estoy diciendo es una mezcla de locura total con demencia global. No entiende nada. ¿Cómo que está en los lugares celestiales? ¿Y cómo la traigo yo hasta aquí?

Veamos: si a ti te está yendo mal en los negocios, tú puedes tomar el periódico y fijarte. Allí vas a encontrar una serie no menor de hombres y mujeres que, por muy poco dinero, están dispuestos a hacerte algunos trabajitos que te permitan cambiar la onda y pasar a tener negocios florecientes.

Limpiezas, destrabes, ajustes, y decenas de pomposos títulos más para encubrir estrategias satánicas. ¿Pero sabes qué? De repente esos negocios pueden empezar a funcionar. Porque así es como funciona el mundo de afuera.

¿Tú crees que estoy exagerando o fantaseando? Puedo decirte que la mayor demanda laboral de chamanes, parapsicólogos, tarotistas y otros brujos, se da en el ambiente empresario. ¿Y tú te crees que es solamente una moda pero que en verdad no sucede nada sobrenatural? ¡No seas ingenuo, claro que sucede! Si hasta los políticos devenidos en altos cargos de gobierno buscan esa clase de ayuda.

Ocurre que cuando nos damos cuenta que el mundo espiritual es más importante que el mundo natural, es cuando también nos damos cuenta que nuestra condición verdadera no nace en la tierra, nace en los cielos.

Eso tiene que ver con lo que estamos entendiendo. Y la gran pregunta que siempre surge aquí de parte de los mejores y más fieles cristianos, es: ¿Y cómo puedo hacer yo para empezar a abrir mis ojos al mundo espiritual? ¿Cómo puedo yo empezar a entrenarme para saber lo que está pasando?

Mira; se requieren dos cosas. La primera cosa que tú necesitas, es un corazón sabio. Esto quiere decir, un corazón deseoso de conocer qué es lo que dios tiene para ti. El Señor siempre te va a dar cosas que tú valores. Si a ti no te interesa aprender esto de lo que estamos hablando, puedes escucharme un año seguido y el Señor no te lo va a revelar.

Necesitas tener un corazón sabio. Lo que sucede es que andamos tan acelerados que son muy pocos los que tienen tiempo de pensar en algo espiritual. Y ocurre que cuando andamos a  esas velocidades, nuestro corazón pierde la perspectiva de lo que realmente es importante.

Normalmente, andamos resolviendo cosas urgentes. Pero hete aquí que hay una diferencia entre lo urgente y lo importante. Es urgente reunirse con hermanos a orar y leer la Biblia, pero es importante que pases buen tiempo con tu familia, especialmente con tus hijos.

Entonces vemos que lo urgente grita, pero lo importante, no. Pero lo que determina tu vida es lo importante, no lo urgente. Cuando no alcanzas a reconocer esto, sólo te das cuenta que tienes un problema cuando el agua te está llegando al cuello.

La segunda cosa que tú necesitas, es aprender a crear ambientes. El mundo espiritual, responde a un ambiente espiritual. Mira lo que dice el viejo salmo 22:3: Dios habita en la alabanza de su pueblo. ¿Cuántos han escuchado este versículo, antes?

Ahora bien; en los lugares donde tú sueles frecuentar, sea en reuniones eclesiásticas formales o informales, ¿Le dan lugar a la alabanza? Es simple; si no le dan lugar a la alabanza, Dios no habita allí. Y si Dios no habita allí, ¿Qué se supone que estás haciendo allí?

El principio es sencillo; ¿Cuántos de nosotros hemos escuchado eso? Dios habita en la alabanza de su pueblo. Sin embargo, el punto es este: el saber algo, no significa vivir algo. Es mucha la gente que sabe cosas, pero que no las hace.

Y ese es un problema. Hay hermanos que me han contado que se saben de memoria algunos estudios míos. Y se han puesto muy contentos cuando los he felicitado por eso, pero se han deprimido mucho cuando a renglón seguido, les he preguntado si han empezado a vivir en sus vidas lo que aprendieron de memoria.

Ahora dime en palabras más que sencillas qué es lo que quiere decir eso de que Dios habita en la alabanza de su pueblo. ¿Estamos hablando de música, acaso? Imagínate esto: para atrapar la atención de alguien, ¿No es más que inteligente y adecuado hacer algo que le agrade a ese alguien?

¿No está bueno comprarle un ramo de flores a tu esposa si es que a ella le agradan las flores? ¿Su reacción al verlas y percibir su exquisito aroma, no será la mejor para ti? Si tú deseas la presencia de alguien, aprende a traer la presencia de alguien.

Dios habita en la alabanza de su pueblo. Si tú quieres la presencia de Dios, ¿Qué tienes que hacer? Según ese versículo, ¿Qué tendrías que hacer? Aprender a alabar a Dios. El mundo sobrenatural se abre, a aquellos que saben crear la atmósfera.

Normalmente, los profetas de Dios, son aquellos que cambian el medio ambiente. ¿Sabes que te das cuenta perfectamente y sin que nadie te lo proclame, que ese hombre o esa mujer que de pronto aparecen por allí, son profetas del Señor?

¿Por qué? Por cuando entran a un lugar, le cambian todo el ambiente. Es algo que no se ve a simple vista, pero se percibe, se siente, se discierne. Ellos traen una presencia. Yo estoy convencido que el alma juega un rol muy importante en cierto tipo de música, por ejemplo.

Yo solamente puedo sentarme a leer textos, estudiar pasajes y luego tomar el teclado y escribir algo al respecto, si tengo silencio total o, en todo caso, alguna música muy suave y ungida. Jamás podría hacer algo así con un ritmo de esos que te hacen mover los pies aunque jamás en tu vida hayas bailado.

Lo que estoy tratando de hacerte entender con esto, es que algo tan especial como es cumplir con el mandato de escudriñar la palabra de Dios, recibir sus revelaciones y escribirlas para un trabajo, responde a un entorno. Es lo mismo que irse a dormir. Hay gente que no puede dormirse si no lavó los platos de la cena, limpió su habitación o sencillamente apagó todas las luces. Hay otros que gustan de dormir con la luz encendida. Entornos diferentes para un mismo objetivo: dormir.

Respecto a la música quiero ser claro. En primer lugar, alabanza no es sinónimo de música, pero la incluye y en gran manera. Es necesario saber que hay música que le habla al cuerpo, hay música que le habla al alma, y hay música que le habla al espíritu.

Recién hablábamos de dormir, y será bueno aclarar que el dormir, es una función biológica natural. ¿Tú quieres que tu cuerpo descanse? Pues entonces duerme las horas que necesitas. ¿Cuántos saben o han leído que hasta cierta edad, cuando tú duermes, creces?

Por eso se recomienda a los adolescentes de 13 o 14 años, si pueden, que duerman no menos de diez horas continuas. Los que tienen niños muy pequeños, bebés, saben muy bien que de pronto una ropita les queda bien cuando los acuestas por la noche, y parece habérsele achicado por la mañana. ¡No se achicó la ropa, es que creció el bebé!

Cuando tú duermes, tu cuerpo comienza a activar algo que empieza a sanar las heridas y el desgaste del cuerpo. La ciencia recién ahora ha descubierto algo que nosotros deberíamos saber mucho tiempo antes: que nuestro cuerpo está diseñado para sanarse a sí mismo.

¿Ejemplo sencillo? Se cae un niñito y se hace un corte, dos días después tienes que mirarlo con una lupa para adivinar donde se hizo ese corte. Se cae un viejito y se hace un corte igual al del niño, y tres meses después, si te descuidas, todavía le sangra.

Es más; tu cuerpo estaba diseñado para no envejecer, además de estarlo para sanarse solo. Todo eso debería hacerlo, conforme al diseño, cuando duerme. De allí que es tan importante, coinciden la ciencia y el espíritu, el saber dormir.

Cuando tú duermes, hasta cierta edad, te estiras. O sea: como tu cuerpo está en reposo y no tiene que estar atendiendo a tus funciones básicas, tales como caminar, trabajar, etc., baja esas funciones vitales y utiliza ese tiempo para sanar sus dolencias.

La pregunta que surge de inmediato aquí, es: ¿Entonces por qué envejecemos, si nuestros cuerpos están diseñados para sanarse solos? Respuesta simple: porque el cuerpo se empieza a desgastar mucho más rápido que lo que se puede sanar.

Ese proceso es el que recibe el nombre de envejecimiento. No es ningún secreto que alguien que tiene un fuerte resfrío, no mucho más que eso, que en pie y trabajando le duraría no menos de una semana sanar, si se mete en la cama y descansa cuarenta y ocho horas, durmiendo la mayoría de ellas si puede, se sana mucho tiempo antes.

Con esto creo que queda más que claro que, a pesar de todas las promociones publicitarias que arman los distintos laboratorios porque tienen que vivir y sobrevivir, todos sabemos que no hay una medicina especial para sanar un resfrío; sólo descanso y agua, beber mucha agua.

Por es que, -aseguran los que andan varios pasos adelante en esto- lo único que se necesita para moverse en el mundo espiritual, es práctica. Dicen que es como nadar. La primera vez que estás en el agua, tú no sabes qué hacer porque es un sistema ajeno a ti.

Porque, de hecho, tú no has sido creado para moverte en el agua; has sido creado para moverte en la tierra. Por eso si te caes al agua, tu primera reacción como buen ser humano que eres, es el miedo al agua. Pero una vez que aprendes a nadar, me pregunto quién te saca de la piscina o del mar.

Has aprendido a interactuar con un ámbito que te resultaba extraño y desconocido. Y para aprender a nadar, ¿Qué crees que necesitas? Práctica. Abrir tu espíritu forma parte de un diseño de Reino. Lo que quiero que entiendas es que esto no es una cosa mística, onda como de entrar en éxtasis y todo eso.

¡Silencio! ¡No molestes al hermano que está mirando el mundo espiritual! Ni lo sueñes, no es así como funciona. Ser místico no es lo mismo que ser espiritual. La persona espiritual es la más sencilla del mundo. Lo que es necesario que veas, es qué glorioso es usar los recursos del Reino de Dios, para ganar posiciones en los planos naturales.

Hablamos de la salud, hablamos del descanso, hablamos del sueño. Dios te va a hablar y te va a enseñar cosas mientras tú duermes. ¡Ya lo ha hecho y no te diste cuenta! ¡Lo adjudicaste a algo que de pronto se te ocurrió! ¿No te diste cuenta que fue el Espíritu Santo el que te enseñó lo que ignorabas?

Porque tu espíritu no duerme, no lo necesita. Tu cuerpo es el que lo necesita. Eso sí; tampoco tu alma duerme. Tu alma también está despierta. Por eso tienes sueños. ¿Qué hará el enemigo, entonces? Aprovechará el momento que tú duermes para plantarte temor.

Por ejemplo; si te has dormido peleado con alguien, vas a despertarte con rencor. Por eso dice la palabra que no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Tú debes resolver todo antes de dormir. Porque todo aquello que no resuelvas, tu alma lo va a guardar como una verdad.

Esposos: nunca se duerman enojados uno con el otro. Arreglen todas las diferencias que puedan existir antes de dormirse. Porque será así sólo como tu alma dormirá en paz. Y cuidado con eso: la música es muy importante para el desarrollo espiritual de una persona.

No han aparecido en estos últimos años profetas del Señor que no sepan elegir muy cuidadosamente la música que oyen o difunden. Y no se trata de ir a disquerías cristianas, no te creas. Es muy poco lo que es verdaderamente espiritual en esos estantes.

¿Usted me quiere decir que hay mucha música supuestamente cristiana pero eminentemente comercial? ¡Por supuesto que la hay! ¡Y en una enorme mayoría! La verdadera música profética de la que estamos hablando, muy difícilmente la consigas en las disquerías cristianas.

La palabra que vamos a compartir, aparece en el Libro del Éxodo, en el Libro de Números, en la carta a los Hebreos, y en el Libro de los Hechos. Aparece siete veces esta palabra. Y no es casual. Nada en la Biblia es casual. Nada en el Reino de Dios es casual.

(Éxodo 25: 9) = Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.

Hemos tocado otra palabra que dice más o menos lo mismo. Haz de acuerdo con el modelo que te mostré en el monte, decía esa. Pero en esta, la palabra que sale en los originales y que no siempre se traduce en nuestras Biblias, es la palabra perfectamente, con relación a los utensilios.

Y es esa palabra, perfectamente, la que aparece siete veces en la Biblia, como indicaciones a Moisés, que interesante. ¿Recuerdas cuál es el número que está representado por la perfección? El número siete.

Dios le dice esto a Moisés en Hechos 25:9, 25:40, 26:30, 27:8, Números 8:4, Hebreos 8:5 y Hechos 7:44. Dios hace referencia a esto: ¡Moisés; haz exactamente como te mostré! Ya hemos enseñado en otros trabajos que, hacer más de lo que Dios te dice, por allí es tan malo como no hacerlo.

Vas a ponerle dos tazas de harina, media cucharita de sal. Si esa es la receta que viene del cielo, tú no puedes hacerla al revés: dos tazas de sal y media cucharita de harina. Nadie va a querer comer eso. “Es que yo pensé…y no le puse dos tazas, le puse dos tazas y media…”

Está bien, pero esa no es una receta divina, es una adaptación tuya, una creación que emana de tu sabiduría personal. Aprende esto: cuando Dios da un diseño, no es para que sea discutido, es para que sea aplicado. Si Él habla, yo escucho. Si Él ordena, yo obedezco. Punto.

(Éxodo 35: 30) = Y dijo Moisés a los hijos de Israel: mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá.

Bezaleel es llamado por Dios para dirigir la confección de varios de estos objetos. Bezaleel es un nombre muy importante. Dice que es hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá. ¿Cuántos saben que la tribu de Judá estaba estrechamente ligada con la alabanza?

Los adoradores, son los llamados por Dios para construir el tabernáculo de Dios. Ellos son llamados por Dios para ser instrumentos útiles. La palabra Bezaleel, significa “En la sombra de Dios”. Y es muy importante tomar nota de esto, porque es la manera en que nosotros debemos vivir.

Bezaleel es un hombre que Dios utiliza.  ¿Sabes cuál fue el primer hombre lleno del Espíritu Santo en la Biblia? Buena pregunta. ¿Sabes la respuesta? ¡Sí, señor! Bezaleel. ¿Y de dónde sacamos eso? ¡Pues del verso siguiente!

(Verso 31) = Y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte.

El primer hombre lleno del Espíritu de Dios, no fue Adán, no fue Enoc, no fue Noé, no fue Moisés; fue un hombre llamado Bezaleel. ¿Y sabes cuál era su talento? Ser artista. ¿Y sabes qué es lo que la iglesia ha creído por más de cien años? Que si eres artista, no puedes servir a Dios.

Fíjate qué tremendo lo que dice el verso 31 cuando lo lees despacio: Y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte. Quisiera saber cuántos hermanos o hermanas que están allí, del otro lado, escuchándome, tendrán alguna clase de llamado para alguna clase de arte.

Pintura, escultura, música, danza. Escucha: la moda, el diseño, es un área en la que hoy gobiernan entidades satánicas, tú lo sabes. ¿Y has visto los trapos feos que se están vendiendo como ropa fina, sólo porque los medios de comunicación lanzan esa proclama y mucha gente lo cree?

Te digo más; ¿Has visto el arte en las galerías modernas de arte? Hay veces que te tienes que cubrir con la sangre de Cristo para entrar a ver esas exposiciones. Cuadros horribles, manchas sin sentido alguno que te venden y te facturan como arte. Y tú te lo llevas y después no sabes de qué lado colgarlo.

Entonces le preguntas a los eruditos y técnicos en esas artes modernas: ¿Cómo debo colgar esto? Y la respuesta, casi siempre, es: ¡Como quieras, eres libre! Pero no tiene que asombrarte que sean horribles, casi espantosos, esa es la mentalidad de este tiempo.

Mira los juguetes para los niños. La mayoría de los personajes que te encuentras son inspirados por demonios. Soy un convencido que los diseñadores de esos muñecos nuevos que hoy se venden como juguetes, tienen que haber tomado o fumado algo y luego visto algo muy nítido.

No participo en guerras territoriales porque no he sido llamado a eso, pero gente que trabaja para el Reino en esas áreas, ha contado que en manifestaciones visibles de demonios, han visto ciertas caritas que después, sorpresivamente, se ven en las jugueterías.

Es importante que el pueblo de Dios empiece a entender la sensibilidad que nosotros necesitamos desarrollar para poder movernos con lo natural y con lo espiritual. Los que ministran, deberían tener rasgos de Bezaleel. Debería ser siempre gente llena del Espíritu de Dios.

¿No dijimos que Dios habita en la alabanza de su pueblo? En muchos casos los que están construyendo la casa espiritual de Dios en la tierra son aquellos encargados de la alabanza. Y no estoy hablando de artistas consagrados, sopranos o profesores de teclado o guitarra.

Lo único que necesitamos es que sea un Bezaleel, una persona que tenga la sabiduría de Dios para saber conducir la presencia de Dios a su pueblo y para saber conducir al pueblo a la presencia de Dios. Dice que Bezaleel era hijo de Uri, y el nombre Uri significa “luz de fuego”.

Es de la tribu de Judá; alabanza. Tres principios. La tribu, alabanza; el padre, luz de fuego; el nombre, en la sombra de Dios. ¡Claro que tiene que salir algo bueno de todo eso! Ese, precisamente, es el diseño de los adoradores.

En primer lugar, ellos tienen que ser de la casa de Judá. Tienen que amar la alabanza. Porque hay algo que tal vez tú ya sabes o hayas visto; no todos los hombres de Dios aman la alabanza. Es mucha todavía la gente que calcula horarios para llegar al templo justo cuando termina la alabanza y comienza la prédica.

Puede ser que en ciertos lugares no valga la pena porque en lugar de alabanza sólo hay show musical, artístico y egocéntrico, pero en los lugares en los que la alabanza es alabanza inspirada por el Espíritu Santo, déjame decirte que los que llegan tarde se perdieron lo mejor de la reunión.

En primer lugar, porque si la palabra de Dios es real, y lo es, Dios está presente allí en el momento de la alabanza. ¿O no dice que Dios vive en la alabanza de su pueblo? Y en segundo lugar, es porque alabando es el único momento en que podemos darle algo nosotros al Señor.

Y eso creo que identifica a una parte de lo que dice llamarse iglesia. Que son aquellos que sólo están allí para recibir, nunca para dar. ¿Es que tú crees, hermano, que Dios podría necesitar algo de alguien como yo? No sé qué tan poco te valoras, pero de entrada te diré que Dios es Espíritu, y que para manifestarse con poder y hacer algo en lo natural, necesita un cuerpo. ¿Qué tendrá de malo el tuyo?

La primera cosa que debemos entender y asumir, entonces, es que todos somos casa de Judá, pero no todos experimentan eso. Hay gente que no tiene su llamado para adorar. No le nace. Yo creo que esa persona necesita, realmente, pasar por la fuente de la conversión.

No sé si se puede concebir a un hijo de Dios que ha nacido de la cruz y de la sangre, que no ame la alabanza. No parece sr compatible. Lo segundo, dice, su padre se llamaba luz de fuego. LA luz es algo que no puedes tocar. Básicamente son electrones, no la puedes tocar.  Pero el fuego, sí.

Y no sólo eso, te puedes quemar también. El fuego ilumina. Y eso es lo que lo hace interesante; se puede tocar, pero a la vez ilumina. En cambio la luz no. Esto te habla, básicamente, de no sólo tener la habilidad de ver, sino la habilidad de afectar.

Aunque sea algo que uno no puede agarrar como quisiera, sí puede manejarlo. Yo puedo manejar mi antorcha, mi lámpara, y el fuego está ahí. Y dice que su nombre es en la Sombra de Dios. Ahí lo dejo con el Salmo 91, ¿Verdad? Cuando se habla de la sombra de Dios, eso está muy ligado al concepto de las alas del Altísimo.

(Verso 33) = Y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa.

(34) Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan;

Presta atención. Aholiab, significa “La Tienda de mi Padre”. Esta es la gente que Dios escoge para hacer el tabernáculo. Gente llena del Espíritu de Dios. Gente que tenía una genealogía divina. Mira; La Tienda de mi Padre.

(Éxodo 36: 1) = Así, pues, Bezaleel y Aholiab, (Estos son los dos hombres que usó Dios), y todo hombre sabio de corazón (¿Notas que se menciona esto otra vez?) a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.

(2) Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella.

¿Cómo se determina un líder, un referente? Deberemos encontrar a un Bezaleel, a un Aholiab. Ellos son las personas que pueden conducir o dirigir algo para el Señor. Cuando en los lugares debidos están las personas correctas, ellos crean la atmósfera para que Dios pueda obrar.

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La Obra Está Completa

La única condición para recibir la salvación de Dios es la fe. La fe dice que tú estás dispuesto y que tú lo deseas. ¿Cuál es la fe de la cual habla la Biblia? En primer lugar, Dios llevó a cabo la redención por medio de la muerte de Su Hijo Jesucristo en la cruz. Su obra en la cruz es completa.

¿Por qué es completa? No lo sé. Tampoco tú lo sabes. Solamente Dios sabe por qué. ¿Cómo puede la sangre del Señor Jesús redimirnos de nuestros pecados? ¿Por qué la redención del Señor es efectiva? No necesitamos hacer estas preguntas. Estos son asuntos de Dios. La obra del Señor en la cruz es llevada a cabo y el corazón de Dios es satisfecho.

La cruz del Señor Jesús no tiene la finalidad de satisfacer nuestro corazón. El propósito es satisfacer el corazón de Dios. El pago de una deuda, ¿satisface al acreedor o al deudor? Si Dios considera que algo es suficiente para Él, nosotros también debemos considerarlo así. Dios es justo.

Si Él dice que la obra del Señor puede redimirnos del pecado, indudablemente puede redimirnos. Si tú piensas que la obra es suficiente o no lo es, eso no tiene importancia. Lo que importa es que Dios considere suficiente la obra del Señor Jesús. No es simplemente un asunto de pagar el dinero o no. Lo que importa es si el acreedor considera pagada la deuda o no.

Si el dinero que tú pagas satisface al acreedor, tú no tendrás problemas. Desearía poder repetir esto cientos de veces. La obra del Señor Jesús primero satisface el corazón de Dios. Es Dios quien exige juicio sobre los pecados. Es Dios quien requiere que los pecados sean juzgados.

Es Dios quien dice que sin la sangre no hay perdón de pecados. Si Dios fuera indiferente la sangre no sería necesaria. La sangre se derramó debido a que a Dios le importa esto. Si a Dios no le interesara, no habría sido necesaria la cruz. Es necesaria la cruz debido a que Dios es justo.

El Señor realizó toda la obra en la cruz. Por consiguiente, Dios lo levantó de los muertos. La resurrección del Señor Jesús es la prueba de que Dios está satisfecho con la obra que el Señor hizo en la cruz. Aunque no entendamos cómo satisfizo la cruz el corazón de Dios, sabemos que Jesús de Nazaret se levantó de la tumba.

¿Fue la muerte de Jesús de Nazaret lo que los apóstoles predicaban por todo el mundo? ¿Has oído tú tal evangelio? Yo nunca he oído tal evangelio. Yo veo a los apóstoles salir por todo el mundo solamente para proclamar que Jesús de Nazaret resucitó. Si tú lees el libro de Hechos, verás que los apóstoles no predicaban que Jesús murió por nuestros pecados.

Lo que ellos proclamaban en todos lados era que este Hombre había resucitado. Ellos predicaron esto ya que la resurrección del Señor comprueba que Su muerte ha glorificado a Dios. El Señor Jesús resucitó debido a que Su obra fue aceptada delante de Dios. Su redención es completa y ahora podemos ser salvos. Si la obra del Señor no hubiera sido completa, El habría sido dejado en la tumba.

Por lo tanto, la resurrección no es otra cosa que la satisfacción que halló el corazón de Dios en el Señor Jesús. El Señor Jesús resucitó de entre los muertos. Los apóstoles nos predicaron esto como una evidencia para nuestra fe, instándonos a creer en el Señor Jesús. Por un lado, la salvación tiene que ver con la muerte del Señor; por otro, tiene que ver con Su resurrección.

Su muerte pagó nuestra deuda y obtuvo el perdón de nuestros pecados. Por medio de esta muerte se solucionó el problema de nuestros pecados. Su resurrección es la prueba de que Su muerte satisfizo el corazón de Dios. Dios considera Su obra correcta y apropiada.

Anteriormente he usado un ejemplo que volveré a usar. Si peco, debo ir a la cárcel. Pero supongamos que un amigo voluntariamente va en mi lugar. Debido a que él es encarcelado, yo quedo en libertad. Pero sólo cuando él es puesto en libertad yo sé que mi caso está resuelto. Sólo entonces mi corazón estará confiado.

Mi cuerpo es puesto en libertad debido a que el suyo es encarcelado. Pero mi corazón es liberado solamente cuando él es puesto en libertad. Hasta que el caso se resuelva, él estará encarcelado. Si él todavía está en la cárcel, no sabré si él ha llevado mi castigo o si yo todavía puedo ser encarcelado.

Cuando él salga de la prisión, sabré que el caso está resuelto. De la misma manera, tan pronto como el Señor murió, el problema de mi pecado fue resuelto. Sin embargo, el Señor Jesús tuvo que resucitar para que yo supiera que el problema del pecado había sido resuelto. Él fue entregado por nuestras transgresiones y fue resucitado para nuestra justificación.

El resucitó debido a que el problema de nuestra justificación fue resuelto. Podemos ir por todo el mundo a hablarles a todos de la obra que Dios ha llevado a cabo mediante la muerte de Su Hijo Jesucristo. Al mismo tiempo, podemos decirles a otros que a través de la resurrección del Señor, Dios nos ha dado un recibo y una prueba que nos informa que la tarea ha sido terminada. Hoy en día, no solamente creemos en la cruz. Además creemos también en la resurrección.

¿Puedes tú hallar un versículo en la Biblia que diga que el hombre debe creer en la cruz? Es muy extraño que siempre se nos diga que creamos en la resurrección. Si hoy día tú conoces a un cristiano nominal que ha sido miembro de una iglesia por diez, veinte, o treinta años y hablas un poco con él, te darás cuenta que existe una gran diferencia entre creer en la cruz y creer en la resurrección.

Una vez conocí a un miembro de una denominación, el cual había sido anciano por treinta y ocho años y “cristiano” por cincuenta o sesenta años. Cuando le pregunté si creía en el Señor Jesús, él dijo que sí. Pero cuando le pregunté si sabía que sus pecados habían sido perdonados, no se atrevió a decir que sí. Luego le pregunté si Jesús era su salvador, y él dijo: “Por supuesto”.

Pero cuando le pregunté si él era salvo, dijo que no sabía. Cuando le pregunté si creía que el Señor Jesús había sido juzgado en la cruz por nuestros pecados, él inmediatamente dijo que sí creía. No solamente la Biblia dice esto, hasta nuestro himnario lo dice.

Dice que miles de toros y machos cabríos sobre el altar judío no nos perdonarían de nuestros pecados, pero el único sacrificio del Señor nos limpia de todo pecado. Cuando le pregunté a este hombre si había sido limpio de sus pecados, él dijo que creía que el Señor había sido crucificado por sus pecados, sin embargo, él no se atrevió a decir que sus pecados ya habían sido quitados.

No puedo culparlo de no tener claridad. Es cierto que el Señor Jesús murió en la cruz. Sin embargo, ¿cómo puede uno saber que esta cruz cuenta? El cree en la cruz, pero ¿cómo puede él saber que la cruz ha solucionado todos sus problemas y resuelto su caso?

Aunque la liquidación por el pecado ya ocurrió en la cruz, lo que resuelve nuestro caso es la resurrección. Si tú le pagas de nuevo a alguien algo de dinero ¿cómo sabes que la cantidad pagada es suficiente y que los cheques son genuinos? ¿Qué tal si los cheques son falsos?

Solamente una cosa te asegurará que la cantidad ha sido completamente pagada, un recibo de tu acreedor diciendo que la cantidad ha sido completamente pagada. Cuando tú pagas el dinero, el acreedor borra tu cuenta, y tú sabes que el asunto queda liquidado.

De la misma manera, la muerte del Jesús habla de lo que Él ha hecho por Dios, mientras que Su resurrección habla de lo que Dios ha hecho por nosotros. La muerte es el convenio entre El y Dios, pero la resurrección es lo que nos notifica el convenio entre Dios y Su Hijo.

Dios dijo que la deuda fue pagada. Si tú crees que el Señor murió por tus pecados, entonces la resurrección del Señor declarará que la cuenta de tus pecados ha sido borrada. Muchas personas dicen que tenemos que pagar la cuenta de nuestro pecado, y que si no, no podemos ser salvos.

Gracias al Señor que la cuenta de mis pecados fue pagada aun antes de que naciera. Hasta se extendió un recibo. La muerte del Señor Jesús fue el pago de la deuda y la resurrección de Jesús fue la prueba del pago. La resurrección es la prueba de la justificación.

Somos justificados debido a que Dios nos ha concedido Su gracia y nos ha redimido del pecado. La muerte de Jesús quitó de en medio el pecado. La resurrección del Señor fue la evidencia de la justificación. Por lo tanto, nuestra fe descansa en la resurrección de Jesús.

Esto no es todo lo que llevó a cabo la resurrección. Si pensamos así, estamos equivocados. Este es solamente el aspecto objetivo de la resurrección. También tenemos el aspecto subjetivo. Desde el punto de vista objetivo, la resurrección del Señor llegó a ser la evidencia de nuestra salvación.

Si alguien me preguntara cómo sé que soy salvo, le diría que tengo la prueba de esto. Esta prueba demuestra que soy salvo. Es posible que tú me digas que fuiste salvo en cierta fecha en cierto año ya que fue en ese entonces cuando recibiste al Señor. Entonces, yo te preguntaría: ¿Cómo puedes tú saber que eso fue suficiente?

Tal vez me digas que confesaste tus pecados ese día, pero ¿cómo sabes que esa confesión es suficiente? Es posible que digas que lloraste por tus pecados en ese día, pero ¿cómo sabes que tus lágrimas lavarán tus pecados? Quizás digas que te arrepentiste, confesaste tus pecados y aceptaste a Jesús, pero ¿cómo sabes que tu arrepentimiento, confesión y recibimiento del Señor es suficiente?

Si me preguntaras, te contestaría que yo en realidad soy salvo por la muerte del Señor, pero yo sé que lo soy por la resurrección del Señor. Amigos míos, tienen que diferenciar entre las dos. Soy salvo debido a la muerte del Señor, pero tengo la certeza de que soy salvo debido a la resurrección del Señor. Cuando pago el dinero, pago mi deuda.

Yo sé que he pagado la deuda porque tengo el recibo. Gracias a Dios que Él nos ha dado una prueba y un recibo. Su Hijo pagó la deuda por todos nuestros pecados en la cruz, y Él nos informa que el asunto está plenamente resuelto mediante la resurrección de Su Hijo. Por consiguiente, toda la obra del Señor, ahora está terminada.

Si en este día hay alguien allí que todavía duda que sea salvo, sólo necesito preguntarle en qué ha creído y qué ha recibido. No es suficiente que una persona simplemente crea en la cruz y reciba la redención del Señor en la cruz. Uno también tiene que creer en Su resurrección.

La resurrección del Señor es el mensaje que Dios nos da. Nos muestra que Dios aceptó la obra del Señor. Gracias a Dios que la cruz satisfizo Su corazón. Es por eso que existe la resurrección. Así que, el fundamento de nuestra fe es la muerte de Cristo, sin embargo, nuestra fe también se basa en la evidencia de la resurrección.

La muerte es Su obra de redención para nosotros. La resurrección es la prueba de que Él nos redimió. Nótese que dije: “Nos redimió”. La muerte es Su obra de redención y la resurrección es la prueba de que Él nos redimió.

Ahora la obra del Señor es completa. Su muerte es un hecho, y también Su resurrección. ¿Qué sucede después? La Biblia nos muestra claramente que Dios puso toda la obra de Su Hijo en Su Palabra. ¿Qué es la Biblia? Y ¿qué es la Palabra de Dios?

Muchas veces considero que la Palabra de Dios es como la bolsa donde Dios pone Su obra. Dios puso toda Su obra en Su Palabra. Si Dios estuviera físicamente entre nosotros hoy día y quisiera mostrarnos la obra de Su Hijo y la prueba de esta obra ¿cómo podría hacerlo? Él puso la obra de la cruz de Su Hijo en Su Palabra.

Él también puso la prueba de la resurrección de Su Hijo en Su Palabra. Hoy día, Dios nos comunica todas estas cosas mediante Su Palabra. Cuando recibimos Su Palabra, recibimos la prueba de Su obra. La Palabra está respaldada por los hechos. Si no hubiera hechos que respaldaran las palabras, éstas serían vanas. Sin duda, detrás de las palabras están los hechos.

En el invierno todos, tanto hombres como mujeres, usan guantes. La Palabra de Dios es el guante de Dios. Todas Sus obras están contenidas en ella. Cuenta un conocido evangelista que un día conoció a una misionera occidental. Ella no sabía qué era creer en la Palabra de Dios. Ella pensaba que todo lo que necesitaba hacer era creer en Dios, en Su Hijo Jesucristo y en la obra de Dios.

Le dijo que sin la Palabra de Dios no hay manera de creer en Dios, en Su Hijo Jesucristo y en la obra de Dios. Una vez que creemos en la Palabra de Dios, todas estas cosas llegan a ser válidas para nosotros. Después de hablar por dos horas, todavía no podía lograr que entendiera. Ella traía puestos un par de guantes de gamuza. Cuando estaba a punto de partir, se iba a quitar los guantes para despedirse.

Le dijo: “No tiene por qué quitárselos, puedo estrechar su mano con sus guantes puestos”. Para ella esto era señal de mala educación. Tal vez pensó que no sabía de buenos modales. Cuando estrechó su mano le preguntó: “Qué estoy estrechando ahora, la mano o el guante?” Inmediatamente entendió lo que él le quería decir. Le dijo que la mano estaba en el guante.

Cuando apretó el guante, estaba apretando la mano. Apretó el guante porque en él estaba la mano. Sucede lo mismo con la Palabra de Dios. Dios se ha puesto a Sí mismo y ha puesto toda la obra de la cruz de Su Hijo en Su Palabra. Cuando tú me das la Palabra de Dios, me estás dando a Dios en Su Palabra, además de toda la obra de Su Hijo. Cuando ella se fue, le dijo que todo lo demás que se había dicho había sido inútil. Este solo ejemplo le aclaró el asunto.

Hoy en día predicamos acerca del Hijo de Dios y del testimonio de Su resurrección. Sin embargo, predicamos estas cosas mediante Su Palabra. Si un hombre recibe la Palabra de Dios, él recibe la obra y la gracia de Dios. La Palabra de Dios es preciosa porque en ella hay solidez.

¿Qué provecho habría si los guantes estuvieran vacíos? Aun si los aprieta durante todo el día, sería inútil. Solamente son útiles cuando las manos están allí. Sin el Señor Jesús la Palabra del Señor es letra muerta. Si el Señor Jesús no estuviera en la Biblia, yo la quemaría.

Entonces ¿qué es la fe? No es otra cosa que recibir el testimonio de Dios en cuanto a la obra de Su Hijo. Dios puso la obra de Su Hijo en la Palabra y nos ha comunicado esta Palabra. Cuando creemos en Su Palabra, creemos en El. En 1 Juan 5: 9 dice: “Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios”. ¿Cuál es la característica del Testimonio de Dios?

Porque éste es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de Su Hijo. La Palabra de Dios habla de Su Hijo. Por favor lean el versículo 10: El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso.

Pongan atención a la siguiente cláusula: “Porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de Su Hijo”. ¿Qué es no creer en Dios? Es no creer en el testimonio que Él ha dado de Su Hijo. ¿Qué es creer en Dios? Es creer en las palabras que Dios ha hablado, el testimonio que Él ha dado acerca de Su Hijo.

Así que, creer en Dios no es otra cosa que creer en Su testimonio. En los últimos tiempos, muchos hemos visto el testimonio de Dios. Hemos visto lo que Dios ha hecho por nosotros, los problemas que Él ha solucionado mediante Su Hijo y las evidencias que Él nos ha dado. Dios nos ha hablado Su Palabra.

¿Qué debemos hacer ahora? Debemos creer en El, es decir, debemos recibir el testimonio que El da acerca de Su Hijo. Si allí, repito, hay alguien que no ha sido salvo, tal vez alguien ya le haya dicho que debe creer. Sin embargo, ¿En qué debes creer tú?

Tú no debes creer en un Cristo que está sentado en los cielos. Eso está demasiado lejos. Lo que tú debes hacer es creer en lo que dice la Biblia. Esto está tan cerca. La mano de Dios ya está en el guante. El guante es la Palabra de Dios.

Cuando tú crees en la Palabra de Dios, tú crees en el Hijo de Dios. Cuando tú recibes las palabras de la Biblia, tú recibes todo lo que está en la Palabra. En los últimos mil ochocientos años, un tal George Müller puede ser considerado como uno de los hombres con más fe.

Cuando alguien le preguntaba qué era la fe, él contestaba que la fe consiste en que cuando Dios dice algo, yo digo lo mismo sin ponerme a pensar siquiera si ese día Dios se levantó de buen humor y quiso hacerme una broma, o me habló en serio.. La fe equivale a creer en la Palabra de Dios. Es creer en Dios por medio de Su Palabra.

En la Palabra de Dios hay otro asunto relacionado con la fe. ¿Cómo puede llegar a ser nuestra la Palabra de Dios? La clave de esto es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo ha llegado. El Espíritu Santo es el guardián de la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios es viva debido a que el Espíritu Santo la está custodiando. Dios puso todas Sus obras en Su Palabra. El Espíritu Santo cuida de ella. Cada vez que el hombre recibe la Palabra de Dios por fe, el Espíritu Santo viene y le aplica todas las obras de Dios.

Aquí vemos cuán completa es la obra del Dios Tri-uno. Dios es quien nos ha amado y quien propuso la obra de la redención. El Hijo llevó a cabo la obra de redención. Fue Dios quien puso la obra del Hijo en la Palabra, y quien nos comunica, a través del Espíritu Santo, todas las obras del Hijo que contiene la Palabra. El gran problema del hombre, y también su pensamiento más necio, es la confusión que tiene acerca de su condición con respecto a la obra del Espíritu Santo.

El hombre piensa que si se arrepiente, Dios obrará, o que si se bautiza entonces Dios obrará; o que si confiesa sus pecados y hace buenas obras, Dios obrará. Pero éste no es el caso. La Biblia nos dice claramente que solamente el Espíritu Santo puede comunicarnos la obra del Señor.

La característica de la obra del Espíritu Santo es la comunión. Después de que el Señor Jesús llevó a cabo toda la obra, el Espíritu Santo vino y nos comunicó esta obra. Si solamente existiera la obra que el Señor llevó a cabo, sin la obra de comunión del Espíritu Santo, no nos serviría de nada.

Sin el Padre, el hombre no puede ser salvo, y sin el Hijo, el hombre no puede ser salvo. De la misma manera, sin el Espíritu Santo, el hombre no puede ser salvo. Aunque existe la obra del Padre y del Hijo, de todos modos necesitamos que el Espíritu Santo nos comunique estas obras para que los asuntos objetivos lleguen a ser subjetivos.

Ahora la pregunta es qué debemos hacer a fin de que el Espíritu Santo obre en nosotros. La Biblia nos muestra claramente que solamente existe una condición para que el Espíritu Santo obre: la fe. ¿Recibimos el Espíritu Santo por las obras de la ley o por la fe?

Por medio de la fe. Esto es lo que Pablo nos dijo en la Epístola a los Gálatas. Cuando creemos en la Palabra de Dios, el Espíritu Santo nos aplica esta Palabra. Es por eso que digo que el Espíritu Santo es el guardián de la Palabra de Dios.

Tú no tienes que preocuparte de quién sea el Jesús. Tú no tienes que preocuparte de quién sea Dios. Lo que te relaciona directamente con Él es la Palabra de Dios. Si tú tienes una relación adecuada con la Palabra de Dios, el Espíritu Santo te comunicará todas las obras de Dios y de Jesús.

Si tú abres tu corazón y lo invocas, tal como el publicano que oró pidiendo que Dios tuviera misericordia de él, o más exactamente traducido, para que le fuera propicio, tú serás justificado. Una vez que tú abras tu corazón y le invoques, el Espíritu Santo te comunicará la obra de Dios. Esta es la obra del Espíritu Santo.

En esta ocasión solamente estoy hablando acerca de los rudimentos de la salvación. En realidad toda obra del Espíritu Santo sigue este principio. Cada vez que acudas a Dios a recibir Su Palabra, el Espíritu Santo hará que esta palabra sea viviente.

Tal vez parezca que lo que recibes son cosas muertas, sin embargo, cuando el Espíritu Santo interviene, El las hace reales en ti. No trates de llevar a cabo algo por tu propia cuenta. No pienses que el Espíritu Santo ignora que tú tienes fe en la Palabra de Dios.

No, tan pronto como tú crees, El empieza a obrar. No hay nada que Él no sepa. Esta es la obra que el Espíritu Santo hace en la redención. El Dios Tri-uno ha llevado a cabo toda la obra de la salvación por nosotros a fin de que seamos salvos.

Nuestra lengua puede identificar un sabor dulce o salado. Todo esto es dar sustantividad. Todos los órganos del cuerpo humano tienen como función dar sustantividad. ¿Qué es la fe? La fe no puede crear algo de la nada. La fe le da sustantividad a lo que ya existe.

La fe no es soñar despierto o hablar de un sueño. La fe pone de manifiesto lo que ya existe. Es por eso que Hebreos dice que fe es lo que da sustantividad a las cosas que se esperan. La palabra cosas debe ser traducida sustancia. Aunque no puedan verse, no significa que no existan.

El gran problema del hombre hoy en día es que no tiene la habilidad de dar sustantividad. Como resultado, él duda de la realidad de las cosas. Si tú le dices a una persona que ha perdido sus papilas gustativas que tome una bebida dulce, él dirá que sabe igual que la salsa de soja que acaba de probar. Esto es tener la sustancia sin darle sustantividad. Todas las cosas espirituales existen. Dios ha puesto todas Sus obras en Su Palabra. Si usted tiene fe, usted les podrá dar sustantividad.

Nosotros los que predicamos el evangelio no estamos predicando cosas que no existen. Hoy en día el problema radica en que muchos no le dan sustantividad a lo que oyen. En Cristo, estoy lleno de solidez. Sin embargo, muchos no pueden dar sustantividad a ciertas cosas.

Imagínate que estás ante hermanos no videntes. Tú puedes decir que este libro es negro y que ese libro es marrón. Cuando ellos tocan estos libros, los dos les parecen iguales. Tú puedes saber que uno es negro y que el otro es marrón porque tú puedes ver, sin embargo para ellos no existe diferencia entre el negro y el marrón.

Si ellos te preguntan qué es negro, sólo puedes decirles que negro es negro. No puedes explicarles. No hay manera de explicarles. ¿Cuál es el problema? El problema está en su falta de habilidad para dar sustantividad.

Sucede lo mismo con nosotros delante de Dios. Muchos son como las personas sordas o ciegas. Cuando tú hablas con ellas acerca de cosas espirituales, dicen que no sienten esto o aquello. Ellos no tienen manera de dar sustantividad a esas cosas.

Entonces, ¿Qué es la fe? El apóstol nos dijo claramente que la función de la fe es dar sustantividad a las cosas espirituales. Antes no había nada en ti. Ahora hay algo. Hoy en día vivimos en un mundo físico, sin embargo, Dios ha puesto todas las cosas espirituales en Su Palabra.

La Palabra de Dios está llena de las cosas de Él. No tome la Palabra de Dios como algo superficial. Incluso la eternidad está en la Palabra de Dios. ¿Cuál es la función de la fe? La función de la fe es poner de manifiesto las cosas espirituales, de la misma manera que los ojos perciben las formas y los colores, que los oídos se percatan de los sonidos y que la nariz capta los olores. La fe pone de manifiesto las cosas espirituales. Es por eso que Dios quiere que tengamos fe.

 

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Tecnologías Para el Movimiento

Creo que ya llevamos suficiente tiempo caminando juntos como para que no ignores de qué hablamos cuando hablamos de principios. En este caso, lo haremos con principios para edificación. Que no sólo tendrán que ver con la iglesia o el Reino, sino también con cada actividad cotidiana que el hombre realice dentro o fuera de lo que llamamos “la iglesia”.

Queremos llevar el evangelio más allá de cuatro paredes religiosas. Queremos afectar el mundo. Con nuestras vidas, con nuestros pensamientos y nuestro acceso a Dios conforme a lo que sabemos hacer, más las gracias naturales que Dios nos ha dado.

Aquí cuentan tanto los dones naturales como los espirituales que nos han sido dados, siempre y cuando operen de una forma espiritual y práctica al mismo tiempo. Creemos en el misticismo porque creemos en un poder que es invisible; se llama el Espíritu Santo.

Pero el exceso de mistificación es sólo para crear una religión, y nosotros deseamos ser eminentemente prácticos, y aprender a ministrar la gracia de Dios en la tierra sin que la gente se asuste y que sí sea verdaderamente ministrada

Cuando en nuestro interior hemos mutado a un sentido de grandeza, es decir, a realidad que es más grande que lo que anda en la faz externa, a eso se lo llama crecimiento. Lo digo una vez más: cuando interiormente hemos mutado a un nivel más grande que las experiencias externas, a eso le llamamos crecimiento.

Cuando internamente hemos migrado, hemos transicionado, o hemos mutado, a un estado que es más grande que la circunstancia o las experiencias externas, entonces hemos crecido. Si mi trabajo, como ministro y como hombre de Dios es engrandecer a personas, ese es un trabajo de todo ministro.

Lamentablemente, muchos sólo nos enseñan a memorizar escrituras, y nosotros luego les damos galardones, y cintas, y títulos, y mientras más memorices, más posición y título te damos. Eso no es grandeza. Grandeza tiene que ver con cuán grande es uno por dentro.

Y eso no requiere de títulos. La grandeza interna, rebasa la realidad externa. Ya tú no dominas tu vida ni la regulas por medio de lo que estás viendo mediante tus cinco sentidos naturales. Sino que ahora tú vives de acuerdo con los principios gubernamentales que tenía tu vida por dentro.

De manera que tú edificas el futuro, y tu futuro deja de convertirse en una experiencia del pasado. La vida se vive cuando uno camina hacia el frente y no impulsado por su pasado. Porque no somos un resultado del pasado, sino lo que percibimos de nuestro futuro.

Queremos ser eso. No queremos más ser el resultado de las experiencias. Sino que queremos que nuestro presente sea determinado por lo que percibimos que nuestro futuro debe ser. Porque si la iglesia está mal hoy, es porque no sabe para dónde va.

Cuando el interior de un hombre ha mutado a un estado de grandeza superior a sus realidades externas, entonces ingresa en lo que en un determinado tiempo se dio en llamar Le Tecnología del Crecimiento.

(Isaías 46: 9) = Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada semejante a mí, (10) que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; (¿Cuántos saben que Dios es soberano? ¡Gracias a Dios por eso! O sea que no importa cómo parezca la situación; sabemos que el fin del libro dice que ganamos. Y Él dice que su consejo prevalece) (11) que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré. (Nota que si nosotros no obedecemos, Dios va a llamar a otro.)

(Isaías 48: 3) = Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.

(4) Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, (5) te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: mi ídolo lo hizo (Mis ideas, mis conceptos o mi doctrina lo hicieron. Porque ídolo no es otra cosa que imágenes talladas en la mente de un hombre.

A veces las imágenes son más profundas en nuestra mente que nuestras ideas o conceptos de Dios. Son los más difíciles de cambiar. Y que no vienen del cristianismo, vienen del abuelito que cuando éramos chicos nos habla de un Dios que él se había armado a su gusto.

Todavía muchos se arrodillan cuando entran a un templo, y eso no viene de los cristianos, viene de…bueno…de allí mismo. Todavía importamos formas. ¡Es que es nuestro concepto de Dios! El mundo ya tiene un concepto de Dios. Por eso cuando nos convertimos, tenemos que estar cuatro o cinco años para poder expresar a un Dios distinto al que supuestamente ya conocíamos.

El concepto no viene de la iglesia, ya lo traemos. Y muchos de nosotros llegamos con esa imagen tallada en nuestra mente.) mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.

(6) Lo oíste y lo viste todo; ¿Y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.

Me gustaría que dijeras junto conmigo, ahora: Yo no lo sé todo. Nuevas y ocultas que no sabíamos. No importa de qué camino de vida vengamos, o que título tengamos. Nuevas que no sabíamos, ¿Estamos?

Ahora han sido creadas. Esto es para los que dicen que ya Dios no hace nada nuevo. Esa palabra, ahora, significa “sin precedentes”. O sea que es nuevo, es la primera vez que lo hizo y punto. ¿Cuántos saben que Dios es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre?

¿Cuántos saben que Él sigue siendo creador? Así que puede crear hoy lo que Él quiera. Aunque si crea algo, entonces la iglesia lo desconocería. Tendría que enseñarse entre ellos como novedad o como herejía. Porque herejía significa establecer nuevos fundamentos, no necesariamente erróneos.

Herejía significa “algo nuevo”. No significa error, como muchos suponen y hasta enseñan. En todo caso, Cristo fue un hereje. ¡¡Pero tenía razón!! Martín Lutero también fue un hereje. ¡Y lo mataron por hereje! Pero también tenía razón.

Es imposible ser pionero o apostólico, sin primero ser considerado un tanto hereje. Porque el que viene abriendo surcos, no tiene detrás a nadie quien le ayude, pero sí tiene a un montón de gente que comienza a caminar por los senderos que él abrió. Que si vamos a empezar algo nuevo, será algo nuevo. Y no más de lo mismo. Tenemos que entender que no se necesita que alguien sea punta de lanza. No existe tal cosa como un punta de lanza.

(Verso 7) = Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: he aquí que yo lo sabía.

(Isaías 43: 19) = He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

Nota que lo que Él va a hacer nuevo, quiebra los patrones de expectativa. Nadie está buscando caminos en el desierto, ni ríos en la soledad. No es normal. Si quisiéramos buscar ríos, no iríamos a buscarlos allí. Pues esto que Él va a hacer nuevo, no fluye igual que lo antiguo.

Antes, íbamos a buscar agua allá, pero ahora lo que produce agua ya no está allá, sino que está acá. Antes yo recibía bendición de esta manera, pero ahora el agua no está aquí. Y llegó el momento de recibir bendición de otra manera. Porque el agua es lo que estamos buscando.

(20) Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré agua en el desierto, (¡Eso no es normal!) y ríos en la soledad, (¡Mucho menos!), para que beba mi pueblo, mi escogido.

Nota que Él va a cambiar la expectativa, aquello que se espera, y el propósito es: bendecirnos. O sea que el método que Dios va a usar para bendecirnos, no va a tener la misma infraestructura que el del pasado. Es algo nuevo. Dilo conmigo, ¡Atrévete! Es algo nuevo. Totalmente nuevo.

Dios hace eso cada vez que un tiempo en Dios, pasa. De Elí a Samuel; de Saúl a David; de Juan el Bautista a Cristo; de Cristo a los apóstoles. Siempre que hay una transición mayoritaria de ese tipo, se levantan nuevos hombres y las metodologías cambian.

A mí siempre me gusta decir que, cuando Dios tiene que cruzar una masa de agua, podemos ver en la Escritura que aunque lo dice muchas veces, jamás lo dice igual. Primero fue fuerte y abrió el Mar Rojo. Luego fue una vara. Lo que hizo el ministro fue levantar la vara. Y la próxima ocasión, será en los pies de los sacerdotes. Aunque haya muchos buscando la vara.

Nadie hoy está buscando una vara para abrir el agua. No siempre se puede hacer lo mismo para conseguir el mismo resultado. Había que usar un método diferente, y así usó los pies de los sacerdotes en el Jordán. Luego Elías tuvo el mismo problema; tuvo que cruzar el río.

Pero él tampoco usó los pies ni la vara, sino que usó el manto. Dios no cambia sus propósitos, pero sí cambia sus métodos. Dios es un Dios relativo a todos los tiempos. Y estamos en el siglo veintiuno. Y muchas de estas cosas se vienen diciendo desde mediados del siglo veinte.

Una vez más te lo digo: cuando el interior de un ser humano ha mutado a un estado de grandeza o superioridad con respecto a sus realidades externas, a ese proceso muchos le siguen llamando tecnología del crecimiento. Lo que yo quiero hacer en tu vida, es ayudarte a llegar a la estatura del varón perfecto.

Engrandecerte. Maximizar tus potencialidades. No arrugarte ni atacarte, sino maximizarte. Si tú eres maximizado, nosotros estamos maximizando la utilidad de un ministerio. Abrimos más acceso a Dios. Yo no puedo cambiar tu figura, tampoco puedo cambiar tu espíritu que ya viene programado desde lo anterior; así que lo único que puedo trabajar es tu alma.

Así que hoy todo nuestro mensaje, todo nuestro esfuerzo y toda nuestra búsqueda constante y permanente, es el crear una nueva mentalidad en la gente. Porque la única parte que yo puedo afectar en tu vida, es en la forma en que piensas. Y eso es lo que determina cómo tú manejas luego tus realidades externas.

Toda canción, todo testimonio, toda actividad, toda conferencia. No hacemos nada porque no tenemos nada que hacer. Todo lo que hacemos lo hacemos con el propósito de crear esta tecnología para el crecimiento.

Todo lo que escribimos, sean canciones, sean mensajes, sean revistas al público, tienen que crear una mentalidad que ennoblezca al hombre internamente en base a sus realidades externas. Esa es la función de la iglesia; no adoctrinar. En ninguna parte se nos ha dicho que adoctrinemos a la gente.

Yo no predico ni enseño doctrina. Cuando estamos acostumbrados a recibir doctrina, entonces es cuando encontramos claras a las doctrinas. Pero en esto no hay doctrina alguna si no estamos engrandeciendo gente.

Hay algunos principios que si bien no son nuevos, en muchas ocasiones suenan como nuevos en la iglesia. Por ejemplo, el que nos enseña que la revelación del Espíritu Santo tiene que traer necesariamente descontento al hombre exterior. Si te gusta la revelación, es porque no la has entendido.

Porque en lo que tiene que ver con tu carne, con tu hombre exterior, la revelación es un fastidio. No sé si está bien utilizada aquí la palabra “fastidio”, pero lo que sí sé es que, cuando viene una revelación de Dios para la iglesia o para tu vida, lo primero que sentís, es que te molesta.

Y te debe molestar, créeme, porque está creada para producir cambio, y todo cambio rompe viejas estructuras y duele y molesta. ¡Ay! ¡Qué bonito que predica el hermano! ¿Ah, sí, eh? ¿Bonito? Si te parece bonito y no te fastidia, déjame decirte que no entendiste nada.

Porque toda revelación es para función. La gente madura puede describir los procesos de Dios en su vida. ¿Qué está haciendo Dios? Explícalo con detalles, y no lo relaciones con cómo estás tú emocionalmente. ¿Qué está haciendo Dios? Explícame con palabras. Un lenguaje que carece de emociones. Explícame cuál es la tecnología de Dios en tu vida, hoy. Eso es madurez.

Cómo está trabajando Dios en medio del caos que hay en algunas latitudes del planeta. Explícame cómo se está moviendo Dios ahí. Cómo está la mano de Dios en medio de nuestra sociedad secular. Cómo está la mano de Dios en tu vida.

Esas son las cosas que debemos crear en nuestras vidas. Concepto: una migración constante, nos trae dolor. Pero son los dolores del crecimiento. Cuando un niño crece, le duelen los huesos. Es normal. Si las revelaciones te están retorciendo, entonces ese dolor es algo familiar en tu vida.

Hay tanta gente con tremendo dolor en su alma simplemente porque está creciendo. Porque crecimiento causa dolor. Lo que quiero decir es que el gozo más profundo, es producido por la aflicción del alma. Cuidado; no estoy hablando de felicidad ni contentamiento. Estoy hablando de gozo. Y el gozo es una fuerza, no es una sonrisa.

Cuando vemos las fiestas de Israel, que hoy son tipología para nosotros. Vemos la Fiesta de los Tabernáculos, que comienza con el sonar de la trompeta, que es un mensaje claro. Cuando el mensaje claro se decreta, lo próximo que viene a la fiesta es la aflicción del alma.

Quiero decir que si tú estás trancisionando porque tu alma está afligida, ese es un buen comienzo. Ahora si me estás escuchando porque en tu iglesia no te dan lugar o el pastor Fulano no cree en tu ministerio, entonces déjame decirte que estás equivocando la ruta.

Recibir luz o revelación, es darnos cuenta o tener una realización profunda de nuestra doctrina. Es confrontada. La Palabra dice que si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo se alumbra. Pero si tu ojo es malo, entonces estás lleno de tinieblas.

Tu postura ante la Palabra, determina cómo vas a ser medido en tu grandeza. En idioma informático quiero significar que, si tu disco rígido ya está lleno, yo no puedo transferirte nada, aunque sea muy bueno lo que te transfiero.

Mucha gente reacciona ante el mensaje examinando para ver si está de acuerdo con lo que ya sabe. Entonces, no hay forma de transferir. Si nosotros hablamos el dialecto del Espíritu, los misterios de Dios de la otra dimensión y no tenemos las características de Cristo, estamos engañados.

Y créeme que hay mucha gente así dentro de lo que llamamos “la iglesia”. Hablan de los misterios de Dios, hablan y oran en lenguas, profetizan, predican, enseñan, lideran, pero no tienen las características de Cristo en ni una sola área de sus vidas.

La única forma de ver luz, es reconocer que hay tinieblas en ti. Estos principios parecen muy sencillos, pero son sumamente profundos. Tú no puedes entrar ninguna luz de Dios a tu vida si no echas fuera todas las tinieblas, antes. Eso ofende tu previo entendimiento de la palabra.

Porque a veces adquirimos conocimiento mental, intelectual, pero no hemos recibido una genuina impartición espiritual. Una impartición espiritual, te cambia. Afecta tu comportamiento, tu vida; lo otro, en cambio, sólo te hace un poco más cabezón con algo más de conocimiento para lucirte.

No existe tal cosa como gente muy ungida, conmovida, levantada y en alto impacto ministerial que no haya experimentado profundos cambios en su vida y siga conduciéndose como el año pasado. No es posible. No es genuino. Eso es sólo barniz religioso.

Esa es la tecnología de la cual estamos hablando. Algo tan grande en el interior de nuestras vidas que, pase lo que pase externamente a nuestro alrededor, siempre seremos capaces de controlarlo y solucionarlo. Cero consejería.

En el crecimiento verdadero, el cambio es constante. Una de las cosas que más molestan es que las iglesias digan que están creciendo cuando lo único que cambian son los números. Pero la gente sigue pensando igual, siguen siendo los mismos. Año, tras año, tras año, tras año.

Así que gozo no es estar contento. He sido testigo de verdaderos dramas vividos por hermanos que de ninguna manera se podría decir que andaban contentos con su vida. Sin embargo, había una fuerza tremenda en sus vidas interiores que los llevaban a superar largamente las circunstancias externas.

Lamentablemente, eso no es popular, sólo es necesario. La gente prefiere ir a lugares a buscar ser bendecidos. Y a pasarle la mano a las características que ya traes, y sin experimentar grandes cambios. Todo eso se hace por medio de la palabra.

Ni por manipulación, ni por control, ni por imposición. Sino por la palabra de Jesús de Nazaret. Eso es pretender crear una postura correcta ante lo que vas a estar recibiendo. Aunque tú sabes tan bien como yo que estamos creciendo juntos. Cada uno con su llamado.

Dios nos puso aquí a cada uno de nosotros con una función diferente. Y todos nos sometemos a algo invisible que se llama Dios. Sin imposición, sólo porque nuestro corazón está correcto en esa palabra. Es la palabra la que lo hace.

La palabra no es un libro, es una persona. Porque mucho antes de que hubiera un libro, la palabra ES. Mucha gente toca el libro durante toda su vida y jamás llega a tocar la palabra. Porque si tocas la palabra un solo día, tu vida cambia.

La palabra es una persona. El libro en todo caso la describe. El hombre fue el que hizo el canon de escritura. Todas ellas testifican de mí, decía Él. Y les decía a los fariseos: “Ustedes andan con la Biblia como si esto fuera santa, creyendo que ella te da salvación”. Y nosotros hoy todavía andamos haciendo lo mismo.

Y no te das cuenta, dice Dios, que lo que el Libro hace es expresarme, a mí. Por eso, si tú vienes a mí, yo te hago más que el Libro. Que es mostrarte la palabra. Eso cambia mucho, pero sigue siendo cierto. Antes que Abraham, yo soy, dice. No dice “yo era”. La palabra es principio y fin. Alfa y Omega. Es eterna. La palabra, es Jesús.

La Biblia, en todo caso, es una forma externa de traernos a una realidad interna. Es el marco, es la tecnología que Dios usó para transicionarnos de esto que nosotros llamamos realidad, pero que sólo es ilusión, a un mundo de realidad que está más allá del mundo natural.

Si la vida está confinada a lo que nosotros llamamos la realidad, entonces tú y yo somos cautivos a la naturaleza. ¿Cómo, entonces, podríamos hablar de vida eterna si lo que llamamos realidad, tangible, externa, controla nuestra vida interna?

Si la vida solamente se limita a esta dimensión, entonces somos esclavos del mundo tangible. El cual tiene como sistema del mundo como gobierno, y no sirve. Entones, ¿Qué vida es esa?  Lo digo así: si la vida sólo se determina dentro de un mundo tangible, entonces somos cautivos de los sistemas del mundo.

Recuerda que toda la gente, en la Biblia, que venció, venció siempre “como viendo al invisible”. Moisés. Dice que no temió de la ira del Faraón. Escúchame; ese era el poder de todos los poderes de su tiempo. El que no tenía influencia con él, moría.

Pero Moisés salió de Egipto no temiendo al poder de su tiempo, porque pudo ver más allá del mundo natural. Y no me refiero a tiempo cronológico. La vida, dentro del mundo natural, se vive conectada a otra dimensión.

Porque si nuestra vida se rige por lo que este mundo dicta, nosotros somos esclavos. Nuestras vidas se rigen desde la otra dimensión, y es cómo podemos trascender esta. Si tú gobiernas tu vida por lo que tú estás viendo todos los días, serías cautivo de tu situación. Como los hay muchos.

Pero si aprendemos a conectarnos más allá del dedo, y mantenernos en ese lado, entonces allí viviríamos una vida superior, que afectaría positivamente a todo el que lo necesite en esta dimensión, porque nosotros estamos caminando al ritmo del ostracismo, que viene como resultado de la dominación.

Esa es la verdadera iglesia; lo demás, es religión. La única forma de recibir luz, es reconocer nuestras tinieblas. Sin ir más lejos: la prosperidad del creyente ha sido predicada hasta tales extremos que ha conseguido ya producir una falsa identidad en él. Cuanto tienes, cuanto crees. Jamás.

(Mateo 13: 3) = Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: he aquí, el sembrador salió a sembrar.

¿Salió a qué? A sembrar. Nota que aquí la identidad del sembrador, está relacionada con su actividad. El sembrador salió a sembrar. Nosotros estamos en esa postura. Sembrador hoy es plural, porque Cristo está en nosotros.

Nosotros no vinimos aquí para recibir, sino para producir acceso para sembrar. Somos los sembradores. Y los sembradores, siembran. Muchos inician ministerios buscando cosechar. El sembrador no cosecha, siembra.

La actividad y su identidad, es una: el sembrador siembra. Hay muchos sembradores que no están sembrando lo que creen cosechar. Dice que este sembrador salió a sembrar, no a cosechar. Nuestra identidad tiene que estar consistente o alineada con nuestra acción.

Puedes comenzar allí donde te encuentras este maravilloso proceso bíblico ciento por ciento: sembrar, que en términos de negocios, sería sinónimo de invertir. ¿Cuántos saben que cuando se comienza con un negocio, la utilidad siempre se guarda para un futuro?

Entonces me pregunto por qué cuando iniciamos algo dentro de la iglesia, enseguida estamos buscando frutos que, por norma, deberían nacer mucho más tarde. Va a transcurrir un tiempo antes que tú veas cambios en áreas en las cuales ya tienes muy poca paciencia.

Y eso es porque tú has salido a sembrar. Y no hay siembra que de fruto de manera inmediata, no la hay. ¿Y cuántos saben que Marcos dijo que cuando llegó la siega, él no sabe cómo fue? Llegó el tiempo de la siega, creció de la noche a la mañana y no se dio cuenta cómo.

No somos ni responsables de eso. Porque el sembrador, siembra. Y nuestra actividad como sembradores, entonces, ¿Cuál sería? Sembrar. Yo quiero decretar, entonces, que nuestra fase inicial como cualquier otro ministerio del Señor, es sembrar.

Y cuando hablo de sembrar, me estoy refiriendo a todo lo que eso implica. Lo espiritual y lo material. Todo lo que en los papeles concretos sea necesario para poder hacer lo que vinimos a hacer: extender el Reino de Dios hasta el último confín de la tierra, para así pueda venir el fin de los tiempos o sistemas.

Es decir que estamos sembrando una semilla en la nada. Porque el sembrador sembró, pero sólo una cuarta parte produjo. Y de esa cuarta parte, hubo sólo una tercera parte que produjo al ciento por uno. Eso significa que se siembra en fe en los pocos que responden.

Porque deberás saber qué recibir no es necesaria ni exclusivamente oír un buen mensaje, o estudio. ¡Claro que se crece y se alimenta haciéndolo! Pero no es eso lo excluyente para recibir. Se recibe mucho más cuando hay una impartición. Y una impartición, a veces, se da simplemente oyendo una voz ungida. Diga lo que diga en ese momento.

Claro está que lo que tú recibas de esa manera, a lo mejor pasa un año en tu interior sin que tú sepas de qué se trata, pero ya está allí; y un día florece y resplandece. Impartición. Alta tecnología en el crecimiento espiritual. Tan alta que muy pocos llegan a tocarla de verdad. Muchos se quedan tocando trompetas desafinadas y fuera de tono.

Entiendan que no someternos a demonios y principados territoriales, es una obligación. La estructura de nuestra mente, repele a los principados que existen en el territorio. Porque no vamos a penetrar nada si no creemos que Dios nos ha dado la autoridad. En el evangelio de Marcos, la misma parábola dice que él no sabe cómo creció. O sea que la tierra produjo el fruto.

(Marcos 4: 26) = Decía además: así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; (27) y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. (28) Porque  de suyo lleva fruto la tierra.

¿De dónde sale? De la tierra. ¿Y de quién es? De suyo.  O sea: nuestro trabajo es sembrar. Trabajar con el terreno y sembrar la semilla, y abonar esto con fe. Y de tu singularidad, de la dotación que Dios te ha dado a ti, de tu profesión, de tu trabajo, de tu círculo de influencia, de tuyo, la tierra produce.

La gracia excluye toda forma de legalismo. Escucha esto y no te lo olvides jamás: el hombre no fue creado para ser gobernado por hombre. Porque nosotros somos administradores de la gracia, no dueños de ella. Entonces, la tierra produce.

Lo que esta parábola me está diciendo, es que el sembrador no tiene control del fruto. Qué diferente es verlo al modo en que se ve allá, a lo que existe acá, ¿Verdad? Cuando tú tienes un negocio, la parte que no compartes, la pierdes.

Es un principio. En este mundo de hoy, el que lo quiere hacer todo él solo, no termina. Por eso yo a veces me permito fluir como profeta, en otras ocasiones como apóstol, en algunos casos como evangelista y muy a menudo por pedido de hermanos, como pastor. Pero mi Señor me puso eminentemente como uno de Sus maestros; que no se me olvide.

Eso se llama supervisión. Que de ninguna manera es plantarse en un lugar a decirles a todos cómo tienen que hacer las cosas para las cuales fueron capacitados, mientras que tú no lo has sido. Eso va derechito al error.

Lo que un supervisor hace es preguntarle al subordinado qué es lo que sabe hacer mejor. Y este le va a responder con algo grande para impresionarlo. Entonces el supervisor le va a encargar que haga y muy bien aquello que él mismo dijo que sabía hacer. Eso es supervisar. Yo, supervisor, debo reclinarme sobre la gracia de él, que es el que sabe cómo hacerlo.

Supongamos que soy supervisor en una línea de producción. Voy y le pregunto a uno de los operarios: “Oye; ¿Cuántas unidades puedes hacer en ocho horas?”. Él, para impresionarme un poco y quedar bien conmigo me dice que puede hacer más o menos quinientas.

Entonces, si yo soy un buen supervisor, ¿Qué tengo que hacer? Pues voy y le pido como directiva precisa y superior que me haga trescientas cincuenta, sí o sí. Y ahí queda comprometido a full, porque no lo está con algo que yo ordené, sino con algo que él declaró. De suyo lleva el fruto, ¿Lo estás entendiendo? Siempre con ese tipo de inteligencia. Siempre de esa manera, la tierra sí va a producir. Y fíjate ahora como concluye ese fragmento de Marcos 4.

(Verso 29) = Y cuando el fruto está maduro, enseguida se mete la hoz, porque la siga ha llegado.

Nota como el sembrador cambió de identidad, cuando cambió el tiempo de Dios. Ya no era sembrador, ahora era cosechador. Pero eso no fue sino hasta que la semilla cambió y se convirtió en fruto. O sea: vamos a cosechar, hijos, bienes, respeto, cuando el fruto esté maduro, no antes.

Hemos visto que hay una transición de sembrador a cosechador, que es determinada esencialmente por la condición del fruto, no a la tierra. Hay gente que dice “¡Esta es buena tierra, yo quiero cosechar!” No. La tierra tiene que producir el fruto, y el fruto tiene que llegar a su madurez.

Cuando el fruto está listo y ya tiene sabor y forma de Dios, entonces sí comenzará la cosecha. Y esto puede ser tranquilamente como dice allí, de la noche a la mañana. Cuando la Biblia habla de la noche a la mañana, casi siempre se refiere a cambios de tiempos divinos.

Y son muchos los que hoy, en las iglesias, están posicionados de manera contraria a la disposición de Dios. Sembrando en tiempo de cosecha y cosechando en tiempo de siembra. Queremos ministrar de acuerdo con el tiempo de Dios. Pide lluvia en tiempo de lluvia.

¡Dame duraznos! ¡Dame ciruelas! ¡Dame damascos! No hay, estamos en invierno, y en Argentina esas son frutas de verano. En invierno se consiguen algunas muy caras y les falta mucho para madurar. Pide lluvia en tiempo de lluvia. No pidas paraguas.

¿Entonces, el Reino es al revés? ¡No! ¡Nosotros estamos al revés! ¡El Reino está perfecto! Fíjate que dice que si está lloviendo, le pidas a Dios lluvia. ¿Por qué? ¡Porque te llega más rápido! Queremos de Dios, justo lo que Él hoy no está dando.

Entonces Él, porque te ama, va y te lo trae, pero te llega mucho más tarde y te cuesta el doble. ¿Qué está haciendo en su pueblo hoy, Dios? Produciendo madurez. ¡Es que yo quiero ser bendecido! Pide lluvia en tiempo de lluvia. Pide madurez.

Porque va a ser la madurez, precisamente, la que te va a llevar a un nivel donde las bendiciones serán mayores y más importantes. ¿Por qué? Porque estás pidiendo exactamente lo que Dios está dando. Nunca te olvides que la oración jamás empieza en el hombre, siempre empieza en Dios. Recuerda: las aguas que ahora no están en los ríos, están en el desierto.

(Juan 4: 34) = Jesús les dijo: mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

Eso es mi verdadera comida. Lo que me nutre, lo que me inquieta, lo que me saca de la cama cada mañana, lo que me da la energía suficiente para que valore a aquello que es el soplo de mi vida, aquello que nos pone de pie en tiempos de crisis, aquello que me inspira y me produce inercia en mi diario vivir.

Es hacer y terminar. Hacer. Ministerios con cobertura apostólica genuina y no declamada o arreglada en reuniones humanas. Donde el énfasis es la implementación y no la simple profetización. El profeta señala para mañana. El apóstol agarra lo que era para mañana y lo hace hoy.

Yo no digo que no haya que profetizar, lo que estoy diciendo es que debemos cambiar el énfasis. Mientras sigamos diciendo que vendrán días, lo que hacemos es prolongar el tiempo. Tiene que llegar el día donde alguien diga que esto es aquello que había de venir.

Como hizo Pedro. Agarró la palabra de Joel y la implementó. Con la licencia de él, nadie se la dio. Él dijo esto es aquello y se acabó. ¿Cuántos saben que estaba cincuenta por ciento errado? ¿Qué para lo de Joel todavía falta?

Pero él lo hizo ver e implementó una porción de ello. O sea que lo apostólico está enfatizando en hacer y terminar. Porque muchos comienzan, pero pocos terminan. Pero nota: mi vida, mi nutrición, mi comida, mi combustible, aquello que me pone a andar, es el querer hacer. Y ahí comienza a hablarles sobre la siega, que es de lo que estamos hablando nosotros.

(35) ¿No decís vosotros: aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

Nota claramente que si vemos las cosas con nuestros ojos naturales, siempre vamos a estar diciendo que faltan cuatro meses. Pero si nos conectamos a la otra dimensión, que eso es lo que Él quiso decir cuando dijo: levanta tus ojos, vamos a ver todo desde una posición más elevada.

Y no tiene que ver con altura física. Cuando Dios dice: sube acá y razona conmigo, no está hablando de subir a una nube. Lo que te está demandando es que eleves tu forma de pensar por encima de las cuestiones externas que ven tus ojos naturales.

Él dice que sus caminos son más altos que los nuestros, y eso no significa que se encuentre en un décimo piso y nosotros en la planta baja, sino que son más excelentes sus patrones. Somos nacidos de arriba. Y no es que descendimos de una nube, sino que somos parte de una esencia superior allá, antes de la caída.

Entiende; cuando Adán cayó, no es que cayó del planeta Tierra al planeta Mercurio o Plutón. Cuando Adán cayó, redujo su existencia. Cuando nosotros decimos que somos nacidos de arriba, elevamos nuestro nivel de existencia.

Por eso, cuando la iglesia no eleva eso, anda por el suelo. Y para peor, con elocuentes discursos que hablan de grandezas y grandeza. ¿Mentira? Quizás no, pero es ocultamiento de verdades. Tú me dirás si en el equivalente no lo debemos considerar del mismo modo.

El tiempo que se mete la hoz cuando tenemos el fruto maduro, o sea: el segador discierne el tiempo de madurez espiritualmente, nunca en lo natural. O sea que tú vas a ver el fruto cuando aprendas a discernir por el espíritu. No lo vas a ver en lo natural, primero.

Estamos viendo la transición de crecimiento que vamos a experimentar juntos. Así que la siembra se hace en fe de los pocos que responden. Porque donde se siembra en energía profética, se cosecha en implementación apostólica.

Simplemente se trata de creer que lo estás dando, sí funciona. Porque hay mucha gente que predica y no termina de creer en lo que predica. Ya es tiempo que la iglesia tenga una vida constante con su decreto. Por eso es interesante el capítulo 13 de Mateo y sus parábolas. Toda la Biblia está escrita en parábolas. Un relato literal que encierra un principio espiritual. Tienes que encontrarlo.

Si tú vienes de paseo a mi ciudad y cuando llegas por la autopista te detienes donde está el letrero que dice Rosario, tú te vas a ver bien ridículo parado allí en medio del campo y todavía a unos cuantos metros de la entrada a la ciudad. Así hemos hecho con la Biblia en muchas ocasiones.

La religión debate escrituras, debate las parábolas, discute respecto a dónde está metido el trono, cuántas pulgadas tiene el templo, dónde lo vas a edificar, quién lo puede edificar, qué día, qué fecha, a qué hora, qué nación y una serie de lineamientos más. Pero se le olvidó lo que eso señala, que es lo realmente importante del asunto.

Se quedó debajo del letrero y nunca llega a Rosario. Así es una parábola, algo que señala lo que en definitiva es superior a la parábola. Un ejemplo típico es cuando dice que Abraham tuvo dos mujeres. Y sí las tuvo: Agar y Sara. Pero estas dos mujeres son dos pactos. ¿Y qué es lo importante?

Qué tienes que estudiarte muy bien a Sara, y estudiarte mucho mejor a Agar, para ver las diferencias que contienen estos dos pactos que tienes ahí. Y si buscas estudiar la vida de Sara para cualquier otra cosa que no sea ver el pacto que tenemos allí, entras directamente en la religión.

Porque te vas a mandar una tremenda predicación sobre la vida de Sara que no tendrán nada que ver con los principios de la Gracia. Te fuiste. O sea: desglosar esas dos vidas, para entender cómo operan y funcionan esos dos pactos.

Y luego te dice que tuvo dos hijos: uno es Isaac y el otro es Ismael. Entonces nosotros, si buscamos las características de Isaac y las características de Ismael, podremos ver que dentro de la familia de un mismo padre, Abraham, que representa a Dios en toda la Biblia, hay dos iglesias.

Hay una que se ríe de todo lo que se inicia por el Espíritu. Esa se llama Ismael. Que se burla de lo que no entiende. Y que la separación viene cuando Isaac es destetado. O sea que la madurez produce una separación. ¿Dónde? En la propia casa de Dios. El padre.

Escucha: no estoy inventando nada, ese es el mensaje de Abraham. Lo otro es doctrina, castillos de arena y todo eso que a lo mejor es bueno porque ayuda y acompaña, pero no lleva a terminar. Porque la esencia de la parábola, nos lleva a entender que, cuando veamos esa separación de la iglesia Ismael, no es ninguna división de lamentar.

Una división es algo que produce escisión y dolor. Una separación por madurez, es algo que produce crecimiento y victoria. Es el tiempo en que las enseñanzas se nos confunden y no podemos creer lo que oímos. Pero sí es cierto, aunque Ismael diga que es blasfemia, herejía y qué sé yo qué más.

(Mateo 13: 10) = Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas?

(11) Él respondiendo, les dijo: porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado.

Cuando habla de los misterios, dentro de sus raíces, habla de secretos. Que son secretos desde antes de la fundación del mundo. Las parábolas nos raen principios eternos que sí funcionan. Pero había un pueblo que seguía a Jesús, pero sin producir acceso al Reino de los Cielos. Venían por los panes y los peces. A ellos no les era dado entender.

La palabra secreto, es la palabra crupto, que es de donde luego vendrá nuestra palabra criptografía, que se denomina al estudio de lo que es más profundo de lo que se ve en el exterior. Es decir que lo que trae la parábola, es antiguo, viene desde antes de la fundación del mundo. Son principios universales.

Funcionan en la empresa, funcionan en la familia. Recuerda que el templo, y el librito, y las reuniones y el culto, los creó el hombre. Los hombres que mejor relación tuvieron con Dios, nunca fueron a una iglesia. No al menos de la manera en lo hemos hecho la mayoría de nosotros. Es que la iglesia eres tú, así que no existe tal cosa como “ir a la iglesia”.

(12) Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

(13) Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

(14) De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.

(15) Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; (¡Cuidado! Dice que ellos cerraron sus ojos. No es que Dios se los cerró. Eso se llama prevaricación. Ver más o menos con cierta claridad lo que está sucediendo, entenderlo al menos en lo fundamental, calcular el costo y decir: “No, mejor me quedo en mi casa”. La gente que dice que no entiende, al menos en una mayoría, ya calculó el costo a pagar y decidió no hacerlo. Qué triste, ¿Verdad?) para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

Es decir que cierran los ojos, porque saben que si los dejan abiertos van a entender, y si entienden va a haber arrepentimiento. La entrada de luz, siempre produce arrepentimiento, no felicidad. Entonces, requisito para transicionar, arrepentimiento. Y para arrepentimiento, dar entrada a la luz.

Si llego a entender, automáticamente hay cambio. Hay gente que jura y re-jura que entiende el mensaje, pero lleva diez años escuchándome y todavía no ha cambiado en nada. Te escriben y te cuentan cómo nuevo un problema que ya te contaron el año pasado. Exactamente el mismo, exactamente igual.

(16) Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

(17) Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos, (Nota que nuestra habilidad de ver y entender, no tiene nada que ver con nuestra justicia) desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Esto te deja más que claro que nuestra habilidad para ver, no tiene nada que ver con nosotros, sino con los tiempos. Dichoso el que está vivo y despierto en este tiempo. Porque está viendo y oyendo lo que muchos profetas y justos de entonces desearon ver y oír,  y no vieron ni oyeron.

Recuerda que los profetas no tenían una Biblia. Ellos vivían apasionados por Dios. se iban a un monte, metían la cabeza entre las piernas y a orar hasta que llueva. Esa gente deseó ver y no pudo. ¿Cómo te vas a comparar? Sólo el tiempo.

¿Quieres ver? ¡Claro que quiero ver! Entonces escucha: para poder ver y oír, tienes que estar dispuesto para el cambio. Un día entiendes. Y si entiendes, ya mismo lo pones por obra. De otro modo no sirve, se pudre, no funciona, es inútil. Arrepentimiento no es tirarse al suelo en el altar a llorar un domingo por la tarde cuando el templo está lleno de gente que avala tu testimonio de humillación.

Arrepentimiento es otra cosa, créelo. Arrepentimiento es simplemente cambiar de manera de pensar. Y tranquilamente lo puedes vivir con una sonrisa en los labios y sin acudir a ningún llamado al altar por una sencilla razón: en el Nuevo Testamento no hay altares. El único sacrificio necesario ya se cumplió en una cruz. Allí padeció y fue sacrificado el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Muchos profetas y justos desearon ver y oír lo que ustedes están viendo y oyendo. Así que, el decodificar las parábolas, no es una función de nuestra justicia, sino un favor que nos ofrecen los tiempos. Así que, toda verdad en nosotros, debe traducirse en una forma de operación profunda.

Te estoy enseñando, en todo caso, cómo manejar la revelación, porque a nosotros la revelación no nos impresiona. Debemos ser fuentes de ella. Revelaciones hay muchas, pero solamente son necesarias y útiles las que han sido derramadas para producir cambios en nosotros. Si no, sigue siendo religión.

Escucha, piénsalo así y grábatelo en tu corazón para siempre. Dios, en cada mensaje que escuchas, quien quiera lo traiga, no importa, siempre está hablando contigo. Jamás está hablando con aquel que no pudo venir a la conferencia o no pudo sintonizar la frecuencia o el link donde tú oyes ahora.

Debemos ser gente que se atreva a profundizar con nosotros mismos. Y es a eso que todavía le seguimos llamando, como lo hacíamos desde hace mucho tiempo: principio-témpano. ¿Recuerdas cómo se interpretaba? Mucho más grande lo que no se ve porque está debajo del agua, que lo externo. Témpano.

Así es que puedo asegurarte que la revelación tiene que llevarte, necesariamente, a la reconsideración de toda tu vida si es necesario, y al arrepentimiento si también lo es. Cuando escuchas un mensaje donde hay una inocultable revelación, eso está allí para producir en ti alguna clase de cambio en alguna área específica de tu vida que hoy no está operando conforme al modelo-Dios.

Por eso es que el verso 15 dice así: Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

Aquí lo tienes una vez más y de un modo más que claro y contundente. El entendimiento precede, siempre, necesariamente, al arrepentimiento. Así es que las parábolas, esto es, la Biblia, porque la Biblia entera es una enorme parábola, no son textos.

¿Qué no son textos bíblicos? ¿Y entonces qué son? Son una ventana apuntada a los asuntos internos de la administración del Reino de Dios. Cuando se entiende la parábola, estamos tocando el nervio interno de cómo se opera en el Reino de Dios.

Estamos tocando la tecnología que produce el cambio que trae el crecimiento deseado que produce el fin. Déjame decirte ahora que, la mayoría de la iglesia, no toca este ámbito. Por eso es que podemos tener campañas de aquí a dos mil años más, y no viene Cristo.

La Biblia nos da una ventana para que nosotros nos metamos en los asuntos internos de la administración del Reino, y administremos la gerencia que produce el fin. No programas, ni memorización de escrituras, que son recompensadas con precios que se traducen en títulos y posiciones.

Esta es, -como decimos ahora- otra onda muy distinta a lo que conocíamos. ¡Despierta! Porque ya has visto que en la iglesia, nosotros, estamos acostumbrados a darle recompensa al hombre de acuerdo a cuántos sabe acerca de los textos. Estudio, examen, calificación, aprobación, egreso, ordenación. Ese es el sistema de estudios bíblicos que tenemos.

Y tú sabes muy bien que en esos sistemas, hay distintas etapas muy específicas y delineadas, que van desde el ministro raso hasta el master en divinidades –sabrá Dios lo que es eso- y todas esas cosas que nos gusta inventar para darnos corte o lucimiento público o grupal.

Eso, de hecho, sin subestimar en modo alguno la importancia y el valor del estudio, Dios no lo permita. Pero el principio está torcido. Si aprendes a leer bien la Escritura, te voy a dar un premio. No tiene nada que ver con el avance o la alabanza del Reino de Dios.

Escúchame; no estoy en modo alguno desacreditando el estudio. Yo mismo estudio hasta que se me caen las pestañas y me gusta mucho hacerlo. Si me fueran a dar un título por eso, no sé cuál debería ser, porque desde que me levanto por la mañana bien temprano estudio a veces hasta bien entrada la tarde o la noche, a veces con pausas de descanso y a veces no.

Sin embargo, no es eso a lo que me refiero. Lo que quiero decir es que si no toca el nervio ese, que es el que debemos activar para discernir las parábolas, no nos sirve de nada las horas y horas de esa clase de estudio. Porque eso no produce esa tecnología que buscamos para lograr crecimiento.

Porque el fin es un estado de ser, y no lo que hacemos. El fin es la estatura de un varón perfecto en la tierra, no algo que la iglesia hizo. ¡Es lo que la iglesia es! Si no, no vamos a ver el fin. Y lo único que produce crecimiento es la tecnología de engrandecer el interior del hombre, hasta que sea superior a las realizaciones del mundo exterior.

Son muchos los que conocen las escrituras, pero no son todos esos los que han tomado contacto con la configuración interna de la agenda de Dios. Eso es lo que nosotros vinimos aquí a producir. Conciencia precisa y específica de la agenda de Dios.

Y al verla, (Y recuerda que “ver” es revelación), produce cambio en nosotros. Cuando tú veas la agenda de Dios, ¿Sabes lo que va a producir? Pues va a producir cambios en tu propia agenda personal y hasta ministerial si es esa tu tarea.

Eso transforma tus prioridades. Repasa tu semana. ¿A qué reuniones les das prioridad? Allí donde determinaste tus prioridades, está tu corazón. No importa ya lo que puedas decir en un lapso de emoción auténtica pero emoción al fin, el domingo por la noche en tu iglesia.

Cuando no te alcanza el dinero para pagar todas tus cuentas, ¿Qué gasto es el que cortas? ¿No serás de los que dejas de ofrendar y sigues pagando el servicio de cable de televisión? Prioridades. Eso también determina el lugar que le reservas a Dios en tu vida, no necesariamente manipulación por dinero.

Estos son algunos de esos ejemplos domésticos que normalmente nos convierten a todos en muy pequeños. Prioridades. Estamos hablando de que Dios sea primero. Así que, el poder de las parábolas, o el poder que desata las parábolas, viene de una realización interna, y no de un entendimiento externo.

Toda la Biblia es una parábola. Claridad, exactitud, precisión en Dios. Si yo tuviera que marcar esos puntos como los tiempos y las actividades de Dios; si yo tratara con el mundo invisible, muy distinto sería mi óptica para todas las cuestiones externas y materiales.

Eso es lo que queremos producir: exactitud. Estar bien con Dios es caminar bien con Él. Eso también es migración constante. Benditos aquellos que tienen peregrinaje en su corazón. O sea que, su corazón está dado a migración constante. No los que están pasando por la tierra porque van para una nube.

Migración constante, es estar constantemente cambiando. Nunca llegaremos a un lugar donde podamos decir: “bueno, basta, terminado, ya llegué”. Ningún estudio de la palabra te hace llegar. Debes ser constantemente actualizado en la Palabra. Dios sigue moviéndose.

El recurso es, trabajar como para dos mil años más, pero tener fe como para terminar hoy mismo. Así es que, el reino de Dios no viene por observación. Así lo dijo Él, y es muy sencillo. Pero nosotros nos pasamos observando los canales de noticias para ver si algunos hechos políticos o climáticos coinciden con la imagen del fin que nos metieron en la cabeza.

Que si los reinos, que si los anticristos, que si los judíos, que si los papas, que si los tsunamis. ¡No viene por observación! Viene de adentro. Es un gobierno interno. No son fuentes de poder externo, es el Reino de Dios interno.

Esas son las corrientes claras y no corruptas del Reino de Dios. Cuando entendemos esto, creo que empezamos a entender todo lo que nos queda. Vivir en fe o vivir por fe no es vivir en ignorancia. Es saber lo que viene aunque no sepamos qué día viene. Déjame darte algunas escrituras que tienen que ver con entrar en esas fuentes eternas que son producidas por la palabra. Ahora vamos a predicar solamente con la Escritura, sin comentarios anexos.

(Apocalipsis 17: 8) = La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.

Esto nos deja ver que hay algunos nombres que sí están escritos desde la fundación del mundo. Nota que la soberanía de Dios, ya sabe quiénes son quiénes. Son nuevos entendimientos que trastornan gravemente nuestras doctrinas.

(Apocalipsis 13: 8) = Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.

Aquí te está diciendo que el Cordero también fue inmolado desde el principio del mundo. Y esto puede significar una sola cosa: que la cruz es una expresión de algo ya ocurrido. Si me voy por ahí, nos abortan todo. Pero sí lo dice Apocalipsis 13:8: que el Cordero fue inmolado desde la fundación del mundo.

Es que todo está consumado. Nosotros sólo estamos apropiando lo que ya fue consumado. Cuando tú entiendes eso, vives tranquilo porque ya ganamos. Porque se anuncia el fin, ¡Desde el principio!

Entraron en el reposo del Señor, y edificaron la casa; una iglesia para Dios, que le de acceso. Tranquilos. Trabajando fuerte porque ya somos, no para ser un día futuro vaya uno a saber cuándo. Trabajando porque queremos invertir, no para buscar posiciones externas.

Porque ya somos, y cada uno será reconocido en el área que Dios le ha dado, sin necesidad de apelar a los antiguos rudimentos del marketing mundano. ¿Cuántos pueden entender la felicidad que hay detrás de esto?

De ser tú mismo, y al mismo tiempo ser parte de una cultura que trasciende la ventana de la argentina, de la mexicana, de la chilena, de la americana, de la peruana o la de todo el mundo, porque estamos hablando del Reino de Dios, no de culturas regionales.

Somos nacidos de arriba. Mira y entiende: lo único que existe en la tierra que no es de la tierra, somos nosotros. De manera que los únicos capacitados para vencer a todo lo que pasa en la tierra, somos nosotros.

Eso no quiere decir que todo lo vas a corregir y todo lo vas a hacer a tu favor. Si alguien pudiera cambiar la situación de su casa, la cambiaría. Se profetizó que no habría señal de humo. Eso significa dos cosas: una, que hay restauración total, pero también puede significar que tú hagas todo lo que ministerialmente hayas venido a hacer, sin que las situaciones externas se modifiquen demasiado. El error que la gran mayoría comete es ponerse a pensar en lo que más le conviene, y no es así. ¡Déjale eso a Dios! Y entiende que sí vamos a ganar. Y fluye con Él.

(Hebreos 4: 3) = Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.

Fíjate, aquí también se nos dice que todo fue terminado desde la fundación del mundo. Las obras de Dios se terminaron en aquel momento. Dios terminó de trabajar desde la fundación del mundo. Así que ahora Dios ya no está haciendo nada. Todo ha sido hecho. Está consumado.

¡Pero hermano! ¿Y cómo se entiende, entonces, cuando se habla de un nuevo mover de Dios? Ese es un cliché. Un verdadero mover de Dios es un acercamiento de la iglesia hacia Dios. Y Él no se tiene que mover.

¡Es que estamos viviendo un mover de Dios! Escucha: un verdadero mover de Dios, cambia sí o sí la posición de la iglesia. Si tú has experimentado un mover de Dios en alguna iglesia, y cuando se fue el mover de Dios la gente está igual, entonces déjame decirte que no hubo ningún mover.

No es Dios es el que se mueve, eres tú que te acercas más a lo que es Dios, simplemente cuando lo entiendes mejor. Entonces, si lo entiendo mejor y me miro como en un espejo, soy transformado en la gloria que veo.

O sea que, lo que quiero decir y con valor de enseñanza es que, el verdadero mover de Dios se puede discernir cuando la gente va cambiando y mutando internamente, y no por cualquier clase o formas de expresiones externas más o menos bulliciosas, o más o menos coloridas.

En suma: tú crecimiento y mí crecimiento, determinan la jornada de la iglesia a la cual tú y yo pertenecemos, y no números o cantidades humanas apretujadas en salones austeros o templos fastuosos. Que no tiene apellido denominacional y ni siquiera credo específico. Y nunca olvidemos que el pecado más fuerte del mundo fue que Jesús tuvo doce  ministros, y uno fue un traidor.

(Lucas 11: 50) = Para que demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo.

Aquí dice que los profetas todos murieron en los tiempos de Dios desde la fundación del mundo. O sea que vemos a toda la Biblia operando desde una posición de descanso. Por eso es que Hebreos nos dice: nosotros los que hemos entrado, también hemos reposado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Leyes Inmutables

De lo que voy a hablar aquí, créeme que se ha enseñado muy poco. No puedo decirte si es porque falta información o porque falta poner por obra. ¿Cuánto hace que no oyes un estudio o predicación que te enseñe como andar en el Espíritu? Es más: ¿La has oído alguna vez?

Estamos saturados de prédicas que describen el pecado, que muestran nuestros problemas de conducta, que nos muestran nuestras imposibilidades, pero es bastante extraño encontrar prédicas o enseñanzas que nos enseñen a vivir en el espíritu.

Por tal razón, tanto enfocarnos en el alma, empezamos a perder de vista lo que realmente es importante: enfocarnos en el Espíritu. Y de allí hasta hoy, en todo este último tiempo, ¿Cuánto nos ha enseñado el Señor respecto al espíritu del hombre?

Nos ha enseñado a entender tantas cosas, y principalmente a saber por qué somos como somos. Vemos Mateo 25. El Señor viene con un Reino, y como todo Reino, este también trae leyes. Él nos plantea varias leyes, pero yo voy a limitarme a cuatro de ellas. Hay más, pero aquí veremos estas.

En primer lugar, tienes que tomar conciencia de lo que es el concepto de una ley. Si tú cometes un delito, muy difícilmente la ley venga y te pida por favor que entiendas que estás delinquiendo. Por el contrario, la ley te dice que eso es delito y allá vas tú, adentro de las cuatro paredes de una celda.

O sea que una ley no viene a insinuarse ni a negociar contigo, una ley viene y se impone. Entonces Jesús te dice que ha venido, y a renglón seguido te muestra una serie de leyes. Y te reafirma el principio de que, si tú vives conforme a esas leyes sí o sí, entonces no podrás ser tocado.

Por ejemplo te dice en Mateo 6: Busca el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será añadido. Escucha: no te dice que busques algunas cosas, y dejes otras por ahí, no. Dice que busques primeramente el Reino y todo lo demás te será añadido.

O sea: las leyes del Reino son absolutas. No te dan ninguna chance de negociar. Y estas cuatro leyes a las que me voy a referir son, yo creo, las que más afectan la vida de un cristiano. Veamos la primera. Podemos llamarla La Ley del Uso.

En Mateo 25 hay una parábola muy larga que explica esta ley. No la voy a leer completa. Voy a ver el verso que yo entiendo es el más importante de todos, que es el verso 29. Sin embargo, primeramente te voy a leer el 14 para que entiendas lo otro.

(Mateo 25: 14) = Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

(15) A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.

Así es como comienza esta parábola, ¿Verdad? Puedo asumir que todos la conocen y no quiero cansarte leyéndola completa. Puedes leerla completa tú y luego retornas y hablamos, si es que no te la sabes.

(Verso 29) = Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

O sea que la Ley del Uso, significa esto: que lo que tú no utilices de Dios, lo vas a perder. Así como suena, sin quitarle ni añadirle. Lo que tú no usas, lo pierdes. ¡Pero es que yo lo amo mucho! Culpable. ¡Es que por allí se gasta! Culpable. Lo que tú no usas, lo pierdes.

Eres un adorador. Dios te da un tazón con incienso; ese es el sello del adorador. No es un instrumento, es un tazón con incienso. Ese es el sello del adorador. Si dejas de usar eso, viene el Señor y te lo retira. Lo que dejas de usar, se pierde.

En principio, cuando Dios te llamó a ti, llamó a mucha gente contigo. Y esto es definitivamente cierto, doy fe personal de ello. La palabra que yo escuché, me impactó y produjo en mí el despertamiento suficiente como para comenzar a ser útil, fue escuchada por centenares más.

A mí me produce tremenda desazón cuando hoy, a casi veinte años de eso, hay gente que me escribe para felicitarme porque dije algo que ya fue dicho hace más de veinte años por otra persona a la cual yo escuché conjuntamente con el que me termina de escribir. ¡Y él en la primera fila y yo allá lejos, peleando con el cascoso audio de aquellos bafles baratos.

A mí no me caben dudas que en el momento en que yo recibí algunos dones que hoy me permiten ministrar aquí, muchos otros los recibieron conmigo. ¿Y qué pasó? Que como no pudieron, no supieron o no quisieron ponerlos en práctica, Dios finalmente se los retiró.

¿Pero no era que los dones son irrevocables? Sí, pero hasta que el pecado te alcanza. ¿Y esa gente anduvo pecando? ¡Claro! ¿No es pecado grave la incredulidad y la desobediencia juntas? Lo que no usas, se te retira.

Por eso, cuando un hombre o una mujer tremendos de Dios pasan a Su presencia, dejan esta vida, es indudable que al igual que Elías, su capa, su unción, queda allí, para ser tomada por otro continuador. ¿Cómo invertiría Dios durante cuarenta años una capacitación para alguien si luego no va a quedar su esencia en otro? ¿Se justifica que tenga que enseñarle de cero a otra persona?

Tomemos como ejemplo a un salmista. Un adorador. Cuando te dice Dios: “Tú eres mi salmista”, no es para que tú digas: “¡Huau! Me dijo que soy su salmista!” Es para que te des cuenta que te acaba de dar un lugar en el cuerpo. Cuando viene un ministerio, a lo que viene es a situarte en un lugar del cuerpo.

El día que yo supe que mi Señor me levantaba como maestro de Su palabra, empecé a pensar qué iba a hacer yo entre un grupo de personas que creían fielmente que el estudio de la palabra era exclusivamente un asunto intelectual.

Supongo que lo que voy a decir ahora podrá sonarte un poco fuerte, pero eso no impide que sea cierto. Yo sé que un verdadero ministerio del Señor, lo primero que produce es una separación tuya de una gran parte del cuerpo.

Ahora bien; somos uno en el Espíritu, eso dice Jesús en Juan 17. Pero resulta ser que nosotros entendemos unidad como andar todos en un mismo grupo, haciendo todos lo mismo y hasta bebiendo la misma gaseosa o jugo y comiendo las mismas hamburguesas.

Eso no es posible. Si estás en la línea de ataque, en ministerios de guerra, no vas a poder ser demasiado simpático a los que andan en ministerios plenos de amor, evangelistas, pastores. Sin embargo, el punto está en que no todos hacemos todo. Unos pelean, otros no pelean. Unos enseñan, otros no enseñan.

El ministerio que profesas, es el que te proporciona la exacta ubicación en el cuerpo. Te reúnes con los afines y no te reúnes con los que no son afines. Hermanos amados, pero no aliados puntuales. Por eso no tiene tanta importancia lo que el cuerpo haga por ti, sino lo que tú le aportas al cuerpo.

Te doy un ejemplo. ¿Tú crees que yo no valoro, por ejemplo, el enorme trabajo que algunos ministerios evangelísticos llevan adelante en distintos lugares del mundo? ¡Claro que los valoro! Pero eso no significa que haga alianza con ellos, no es mi llamado ni está allí mi trabajo. Son distintas expresiones de un mismo cuerpo. Dios los bendiga, pero yo busco a gente afín con mi llamado. Es la mejor forma de ser más efectivo.

Se ha dicho y enseñado siempre que tú debes quedarte para siempre en la iglesia local donde te entregaste a Cristo, y no es así. Porque; si tú tienes un llamado para trabajar con niños, por ejemplo, y esa congregación no tiene ninguno, ¿Para qué seguirías en ella?

¿Por qué? Porque si yo dejo de hacer lo que debo hacer, lo voy a perder. Yo sé que te sigue dando vueltas por la cabeza ese verso que dice que los dones y llamamientos son irrevocables, pero créeme que eso concluye ante el pecado de desobediencia o de incredulidad. ¿O no has visto a gente que en su momento rechazó un ministerio y luego cuando se arrepintió y quiso tomarlo se encontró con que Dios le dijo que ya no lo necesitaba?

Y si bien el proceso de seleccionar a gente joven para los mejores trabajos es un rudimento secular y mundano, dentro del servicio al Señor tiene alguna clase de correlato. No soy el mismo yo, hoy, con algunos años más vividos, que hace veinte años atrás cuando comencé este camino. Es cierto, tengo más sabiduría y experiencia, pero me canso un rato antes que hace veinte años.

Aquí es donde se aplica la sabiduría que Salomón expresó en Eclesiastés: todo tiene su tiempo. Por eso no es ni necio ni ocurrente que se busque casi con desesperación que los más jóvenes entiendan lo que verdaderamente es ministrar al Señor y no a cuatro o cinco ociosos de domingo.

Y a eso lo sabe muy bien el enemigo. Mientras nosotros decimos incluso en seminarios dedicados al respecto, que un joven comienza a ser útil en la iglesia recién a partir de los veinticinco o treinta años de edad, el diablo se lleva a los niños con sus dibujos animados, sus tentaciones sexuales y todo eso que hoy por hoy está descalabrando familias enteras y, como lógica consecuencia, iglesias enteras.

¿Qué quiero decir, entonces, con la Ley del Uso? Que a todo lo que Dios te ha dado, si lo dejas de usar, lo vas a perder. No importa lo que sea. Tienes que saber algo: todos los que estamos en esta Web, de un lado y del otro, y todos los que conformamos la iglesia de Jesucristo, hemos recibido dones.

Porque Dios no hace acepción de personas en eso. Dice, incluso, que el Espíritu no se da con medida. Él ha dado mucho. Te pone al frente y te dice que cantes con esa maravillosa voz que tienes. ¿No quieres hacerlo bien? Dios te va a quitar ese talento; cómo no lo sé, pero te lo va a sacar.

Te envía a enseñar. ¿No quieres enseñar bien? Ni los perros te van a oír. Y así de manera indefinida para todo. ¡Y es algo que la gente no entiende, créeme! Por eso es que dice que todo lo que hagamos, hagámoslo como para el Señor.

Hagámoslo con toda la disposición de nuestra vida, porque no es cuando uno quiere, sino cuando Dios tiene misericordia, ese es el punto. La Ley del Uso es vital.  Y por eso choca casi violentamente con una ley del alma: la timidez.

Porque está comprobado que es mucha la gente que, por causa de su timidez, no usa lo que Dios le dio. Entonces, aquí tienes dos leyes en conflicto. Por un lado, tu alma te dice que no puedes, y te hace temblequear todo cuando debes sacar para afuera eso de Dios que tienes.

Pero hay una Ley que te dice que si no lo usas, lo pierdes. ¿Qué harás? ¿Cómo decides? Te dedico Hebreos 11: es la fe la que te ayuda a usar lo que Dios te dio. Aun cuando tú te sientas tremendamente incapaz de hacerlo.

Porque lo que Dios te pide, no es que te capacites. Él toma a alguien y le dice: vas a cantar. Y el otro pobre hermano pega un salto y le dice: ¡Señor! ¡No he cantado en mi vida! ¡Ni en la ducha me atrevo a cantar! Pero yo he puesto un don de canto en ti, úsalo.

Y allí se queda pensando: ¿Será así? ¿Es así como funciona esto? Sí, doy fe personal; es así. Lo hizo conmigo. ¿Maestro yo? ¡Ni Juan 3:16 podía memorizar! ¡No me gustaba la Biblia, me aburría! Cuando dejé mi mente intelectual y decidí usar los dones espirituales, ahí funcionó. ¡Pero tuve que creer!

Alguna vez me sucedió a mí, así que no sería extraño para nada que en cualquier momento te ocurra a ti, si es que ya no te ha pasado. Dios te envía a hacer algo para lo cual, en apariencia terrenal, tú no tienes ni la menor capacidad ni habilidad.

Entonces tú, ¿Cómo reaccionas? Primero, tratando de modificar la orden de Dios, procurando derivarla a otra persona o corriéndola de momento o lugar. Hasta que llega el instante de la gran decisión: o haces lo que Dios dijo y tienes victoria en Él, por Su poder, o no lo haces y pierdes tus dones.

¿Ustedes creen que Jesús conocía el corazón de Pedro y los demás discípulos? Sin embargo, pese a ello, Él delegó y les dio todo esto. Aun cuando sabía que Pedro no iba a administrar muy bien todo esto. No era el punto. El punto era que era una ley necesaria. Si tú te das cuenta, esto está muy ligado a la obediencia.  Segunda ley: La Ley de la Reciprocidad.

(Mateo 7: 12) = Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, porque esto es la ley y los profetas.

Esto encuentra su sinónimo en la declaración que Pablo hace y escribe, respecto a que todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará. Esta Ley de Reciprocidad, se va a cumplir sí o sí. Cómo tú quieras que te traten, así trata a los demás.

“¡Es que nadie me presta atención!” Bueno, de acuerdo, pero comienza haciéndolo tú con los demás. Lo que uno siembra, lo va a cosechar, es un principio de Dios. La Ley de la Reciprocidad. Esto se aplica en los matrimonios, por ejemplo; hay tanto egoísmo que uno quiere que le den, pero no quiere dar.

Y es algo curioso, pero me decían hermanos que han trabajado en consejería matrimonial, que cuando los oyes discutir por nimiedades, parecen niños en lugar de esposos. Eso se aplica en todos los terrenos.

¿Quieres misericordia? Entrega misericordia. ¿Quieres fidelidad? Se fiel. Son principios de Dios. ¿Qué hace el mundo? Si ve, da. O sea: primero veo, y luego doy. ¿Qué hacemos en Dios? Al revés. Aunque no vemos nada, debemos dar. Tercera ley: La Ley de la Perseverancia.

(Mateo 7: 7) = Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

¿Ahora quieres que te lo diga puntualmente como lo dice en el griego original? Continuad pidiendo, y se os dará; continuad buscando, y hallaréis; continuad llamando, y se os abrirá. ¿Saben cuál es uno de los problemas hoy día? Que todo es microondas, que todo es light, que todo es instantáneo.   

Quieren unción delivery. Si es posible como en los centros de comida rápida, recibir unción arriba del automóvil, para perder menos tiempo. ¡No puedes egresar del quinto año secundario si todavía estás cursando el primario!

No se puede traspasar la unción. Hay una medida que llega cuando la persona está preparada para recibirla, ni antes ni después. Todo forma parte de un proceso. Porque en la medida que viene la revelación, también tu espíritu se expande, ¿Verdad?

La fe también funciona así. Terminas siendo un gordito espiritual lleno de fe, unción, gracia y sabiduría. ¿Y cómo se hace para pasar lo que ese gordito tiene a ese flaco que ni espacio para recibirlo tiene?

¿Cuál es el camino para conseguir algo? Búscalo. ¡Es que no lo conseguí! Síguelo buscando. ¡Pero es que no lo encuentro! Síguelo buscando. ¿Pero cuánto tiempo? ¡Hasta que lo tengas! ¡Pero es que no lo veo! Escucha hermano: hay dos opciones: o no estás buscando bien, o Dios te mintió.

Porque aquí dice que si tú vas a buscar, vas a encontrar. Así que es momento de que tú decidas en qué crees. ¡Es que hace años que busco! De acuerdo, pregúntale a Abraham. Es así, la gente hoy no quiere pasar por el tiempo de la espera, de búsqueda y de espera.

Lo que sube rápido, también baja rápido. Lo que se construye y va subiendo por etapa, se mantiene en alto. Este punto es vital. ¡Es que yo he orado porque no quiero ser así! Ajá, ¿Has orado? Tiempo pasado. Síguelo haciendo. Sigue orando. ¿Pero hasta cuándo voy a orar? ¡Hasta que lo tengas!

Es un asunto de no desmayar, de no aflojar. Que Dios te encuentre pidiendo lo que realmente estás buscando. Por eso en los templos cuando alguien dice en el frente que los que quieran recibir tal o cual cosa que pasen al frente, en dos segundos se le llena la plataforma.

¿Qué pasaría si en lugar de decirlo así, dijeran que todos los que van a buscar y a orar por algo durante todo un año, y recién lo van a recibir el año próximo que pasen al frente? ¿Se llenaría otra vez la plataforma? No, ¿Y sabes por qué? Por comodidad.

Son ironías bastante raras. Hay procesos que la gente tiene que entender. Uno de ellos es que con el tiempo, la práctica hace al maestro. Golpea, golpea y golpea. Que Dios te dé paciencia china. ¿Tú sabes que los chinos son bien pacientes, no?

No es un mero dicho, dentro de la cultura china, se honra la paciencia. En cambio nosotros, aquí vivimos bien acelerados. Y eso que nuestros países latinoamericanos, en algunos casos todavía andan dentro del nivel y la calidad de no desarrollados. O peor, sub-desarrollados. Y no estoy promocionando a Buda, estoy describiendo a los chinos en su idiosincrasia.

Pero hay países que pertenecen al llamado Primer Mundo que ni quieras imaginarte al ritmo diario que anda su gente. Necesitamos fe, confianza y perseverancia. Porque estamos más que lejos del modelo de David, ¿No te parece?

La pregunta, entonces, es: ¿Cómo se nivela esta ley con esta ley? En principio, no debes esperar que alguien con jerarquía te invite a utilizar tus dones. No es obligación que lo hagas delante de público, con fiesta y oropeles. Puedes usarlo un día cualquiera en tu casa, ante una situación que lo demande.

Pero existe un problema: la gente cada día tiene menos perseverancia, nadie quiere esforzarse por nada, todo el mundo anda buscando conseguir las cosas gratis, sin trabajo. Es un asunto de disposición. La tienes o no la tienes para buscar las cosas de Dios.

¿Por qué el Señor, cuando dijo a los quinientos, cuando está subiendo, que esperen en Jerusalén, porque después solamente ciento veinte reciben la promesa diez días después, si habían sido más de quinientas las que habían recibido la instrucción?

¿No te parece que si Jesús te dice que esperes en Jerusalén, tú deberás esperar en Jerusalén? ¿Qué es lo que no entendiste? Si te dice que esperes en Jerusalén, ¡Pues entonces espera en Jerusalén! Sin embargo, diez días después, apenas queda una quinta parte del grupo.

Ahora especulemos. ¿Qué podrá haber pasado con esos trescientos ochenta y tantos? ¿Se aburrirían? ¿Habrán aparecido otras prioridades? Mira; no te podré decir jamás que la salvación se gana con perseverancia, pero sí puedo asegurarte que con perseverancia se consiguen victorias. Por eso es que Pablo dice que no te canses de hacer el bien. Cuarta ley: La Ley de la Unidad.

(Lucas 11: 17) = Más él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae-

(18) Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿Cómo permanecerá su reino? Ya que decís que por Belcebú echo yo fuera los demonios.

Vamos a ponernos en perspectiva. Un grupo de guerreros sale a tomar una montaña que vamos a llamar “La Gran Montaña”. Y ahí suben los hermanos por la madrugada con todo su arsenal espiritual porque van a enfrentar al diablo.

Pero estando arriba, el líder dice que deberán orar y luego ir a una cueva que, según aclara, es la cueva del diablo. Pero aclara que solamente podrán entrar los hombres, cosa que de inmediato, se gana el inconformismo y el desacuerdo de las hermanas mujeres.

Podría ser que el líder no esté equivocado, o sí, pero por un simple concepto de unidad, entendiendo que ningún reino dividido permanece, deberán buscar sí o sí la manera de consensuar algo que esté en un mismo sentir con todos.

No interesa ya quien está acertado ni quien está equivocado, pero a causa de esta ley, sólo resta decir amén y hacer aquello que cuente con la mayoría. Porque mi parte en el Reino no es hacer que tú hagas lo correcto. Mi parte en el Reino, es hacer yo lo correcto. Y lo correcto, en este caso, es mantener la unidad.

Porque en el momento en que perdemos la unidad, somos vulnerables como equipo. Pero a veces hay tanto egoísmo en el corazón del hombre, que quiere tener la razón aún a costas de romper la unidad. Y atención con esto: no estoy hablando de iglesia ni de doctrina, estoy hablando del cuerpo de Cristo en la tierra.

Pero hermano… ¿Usted me está diciendo que yo debo aceptar cualquier cosa que se me ordene desde la superioridad, para no producir divisionismo, aunque lo que se me ordena sea inconcebible? Sí, pero con un límite preciso y claro: cuando lo que te digan vulnere la palabra de Dios, desobedeces a quien sea. Porque es menester obedecer a Dios antes que a los hombres.

Lo que debemos entender, es que Dios requiere que mantengamos un espíritu de unidad en todo lo que hacemos. Jesús sabía eso. “Señor, allí andan algunos que están predicando nuestro mismo evangelio, pero no son de nuestro grupo. ¿Cómo es posible? ¡Manda fuego que los achicharre!”

Qué respuesta tan terrible les dio Jesús cuando les dijo: Ustedes no saben de qué espíritu son. A ustedes no les ha amanecido ni siquiera quien soy yo.  Yo no he venido para condenar al hombre. El que conmigo no recoge, desparrama.

Aunque ellos no estén conmigo, están haciendo lo mismo que nosotros, ¿Cuál es el problema? Pablo lo vivió con los de Corinto. “¡Pablo! ¡Algunos están predicando por pura bronca, porque tú no les caes bien, entonces van y predican!”

¿Y qué dijo Pablo? Algunos predican por contienda, otros predican por envidia, otros por dinero, pero ¿Sabes qué? No importa, la cosa es que Cristo sea predicado. ¿Duele un poco, verdad? A mí me pasa permanentemente, escuchando algunas cosas que me dan deseos santos de comerme a la parrilla un predicador. Pero lo importante es que Cristo sea predicado…

¿Preferirías que haya allí alguien leyendo el Tarot? A veces es mejor un cristiano con centenares de fallas, a un satanista llevándose gente engañada al infierno. ¿Qué dice Pablo? ¡Por eso es que Pablo nos golpea bien fuerte!

Porque el remedio para Pablo, es bien fácil. Sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, todos son nuestros. O sea que Pablo tiene un concepto de cuerpo. Es fácil mantener el concepto de unidad, cuando tú tienes un concepto de cuerpo.

Estas cuatro leyes, derogan un montón de otras leyes que cada uno de nosotros hemos respetado quizás hasta hoy. ¡Es que me falta compromiso! Haz todo con perseverancia. ¿Y dónde se logra eso? En la vida diaria, no hay universidades capaces de enseñar perseverancia.

(1 Reyes 15: 11) = Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre.

(Verso 13) = También privó a su madre Maaca de ser reina madre, (Ahí está el espíritu de la Reina del Cielo, fíjate), porque había hecho un ídolo de Asera. Además, deshizo Asa el ídolo de su madre, y lo quemó junto al torrente de Cedrón. (Creo que te das cuenta que este hombre, Asa, fue un tremendo varón de Dios, que dice que limpió los lugares altos de Jerusalén).

(2 Crónicas 16: 1) = En el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa rey de Israel contra Judá, y fortificó a Ramá, para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa, rey de Judá.

(2) Entonces sacó Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real y envió a Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo: (3) haya alianza entre tú y yo, como la hubo entre tu padre y mi padre; he aquí yo te he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a gin de que se retire de mí.

(4) Y consintió Ben-adad con el rey Asa, y envió los capitanes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel; y conquistaron Ijón, Dan, Abel-maim y las ciudades de aprovisionamiento de Neftalí.

(5) Oyendo esto Baasa, cesó de edificar a Ramá, y abandonó su obra.

(6) Entonces el rey Asa tomó a todo Judá, y se llevaron de Ramá la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y con ellas edificó a Geba y a Mizpa.

Este rey, que había sido un hombre que hizo lo recto, en cierto momento se ve sitiado por un rey llamado Baasa, y lo que él hace es pedir ayuda. Manda oro y plata que saca, dice, del arca del templo. El hombre viene, el rey lo ayuda, y es librado. Hasta ahí todo está bien.

(7) En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos.

(8) Los etíopes y los libios, ¿No eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos.

(9 Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti.

(10) Entonces se enojó Asa contra el vidente y lo echó en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo.

¡Miren qué tremendo! Un hombre lleno de Dios, que derriba los altares de Baal, confronta a su madre, que es algo que la enorme mayoría de los hombres no harían. Confrontó a los espíritus de su madre, los quebranta.

Pero cuando se ve situado, pide ayuda a un rey que no era el Señor. Viene un vidente, (Así les llamaban por esos entonces a los profetas, nada que ver con ocultismo), y le dice que ha hecho mal. Y entonces él, en lugar de oírlo, lo mete en la cárcel.

(11) Más he aquí los hechos de Asa, primeros y postreros, (¿Por qué dice primeros y postreros, si los primeros fueron muy buenos, mientras que los postreros fueron de terror?) están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel.

(12) En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos.

Se enfermó de los pies, no podía sostenerse, no podía mantenerse firme. ¿De dónde vino la enfermedad? Muchos creen que Dios la permitió para ayudarlo, pero ¿Qué es lo que hizo él? No buscó a Dios, sino que fue a buscar a los médicos.

(13) Y durmió Asa con sus padres, y murió en el año cuarenta y uno de su reinado.

¿Cómo puede un hombre haber empezado tan bien, y terminar tan mal? Analicen el proceso de su caída, es para escribir un libro. En primer lugar, se atemorizó. Vio aquel ejército y se llenó de temor. Era un hombre que tenía un concepto más que claro de Dios. ¿Por qué se atemorizó?

Él ya había tenido muchas batallas, antes. Y Dios siempre lo bendijo con la victoria. Asimismo, hay mucha gente que empieza bien en un ministerio, y termina mal. En segundo lugar, se apoya en el hombre. En el momento en que tú te apoyas en el hombre, caes bajo maldición. La palabra dice: maldito el que confía en voluntad de varón.

Debe haber confianza entre los hermanos, siempre; pero tu confianza final siempre tiene que estar en Dios. Los hombres fallan. Fallamos. En tercer lugar, debes tomar recursos, debes tomar cosas que le pertenecen a Dios.

Hay cosas que están en tu vida, que sólo son de Dios. Te doy un ejemplo más que claro: tu admiración, sólo debe ser para Dios. Sin embargo, es mucha la gente de iglesia que con suma facilidad empieza a admirar al mundo.

Tu tiempo, también es algo que le pertenece a Dios. Tu deleite. Hay cosas que nos gustan. Saca de las arcas del rey, el Señor, y con eso paga. Ni siquiera era una alianza de amistad. Él compra la ayuda. Le manda oro y plata, y luego le dice: “¡Mira; te he mandado esto; ahora ven y ayúdame!”

Y en último lugar, cuando escucha la exhortación de Dios, elige quedarse con el envase en el que llega, y decide no reconocer que se ha equivocado. Qué diferente la reacción de David, ¿Verdad? Cuando está el profeta Natán frente a él, ¿Recuerdas el relato?

En cambio Asa hace dos cosas negativas ciento por ciento delante de Dios: primero, encierra a su profeta en la cárcel, y en segundo lugar, va y oprime al pueblo. ¿Cuáles son las consecuencias de eso? Toda tu vida tendrás guerras.

Así le dijo el profeta: tus guerras no acabarán. ¿Y cómo termina su vida? Sin poder mantenerse en pie. ¿Qué significativo, verdad? Y ni estando así busca a Dios; busca a los médicos. ¿Te das cuenta? Lo que él tenía, lo perdió. Lentamente.

El hecho de que ahora tú estés allí, del otro lado, oyéndome, no significa que puedas estar allí mismo dentro de un año. ¿Cómo aplico la ley del Espíritu? ¿Cómo empiezo a desarrollar y a moverme en el Espíritu? ¿Cómo podemos lograr que esta esfera comience a ganar terreno y crecer en nosotros?

En la carta a los Hebreos, en el capítulo 12, hay una profunda reflexión que hace el autor, ese que para una gran mayoría es anónimo o desconocido, y que para algunos menos se trata de Pablo, que yo quisiera que hoy tomemos para nosotros.

(Hebreos 12: 7) = Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? (¿Sabes qué? Parte de la disciplina es tener la valentía de decirle “no” a los hijos en algún momento necesario. Porque no es símbolo de amor el abandono de decir que sí a todo).

(8) Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. (¡Madre mía! ¡Qué fuerte que es este verso! Escucha: la disciplina, lo que busca es perfeccionar un área que es imperfecta. No busca destruirnos.)

(9) Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al padre de los espíritus, y viviremos?

Ahí está la clave; él es padre de los espíritus. ¿Qué quiere decir esto? La única manera de aceptar de buen grado la disciplina de Dios, es en la esfera del espíritu. Porque en la esfera del alma, parece castigo. Tomas algo con tu alma, te enojas y te vas. Lo tomas con tu espíritu y dices ¡Amén Señor!

Porque Él disciplina a los espirituales. ¿Y quiénes son los bastardos? Los que nosotros conocemos como almáticos. Los que viven en la esfera de gobierno del alma. Dios no reconoce como hijos a los que viven en la esfera del alma.

¿Por qué? ¡Porque va en contra de su naturaleza! Por eso dice: Padre de los espíritus. Dios ES Espíritu. Es por eso que algunos van a llegar a los cielos, pero no lo harán como hijos, lo harán como siervos. Y no estoy hablando de salvación, ¿Eh?

Así como algunos van a llegar como novia. Pero si tú vas a Apocalipsis, la novia es una: la que baja. Pero otros son los invitados. ¿Y quiénes serán los invitados? Porque resulta que no todos se casan con el Cordero. Y eso es contrario absolutamente a todo lo que te han enseñado, estoy seguro. No todos se casarán con Él. O sea que entras en otra categoría: los vencedores y los salvos por fuego. Espero que tú seas de los vencedores.

(10) Y aquellos (Se refiere a nuestros padres terrenales), ciertamente por pocos días nos disciplinaban  como a ellos les parecía, pero éste (El Padre de los espíritus), para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. (Todo lo que ustedes han mencionado, es opuesto a la santidad. Por eso, no podemos decir que Dios nos quiere así. ¡No nos quiere así!)

(11) Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

¿Así que entonces resulta que debemos ser ejercitados en esto? Sí. Dice “fruto de justicia”. La disciplina nos introduce a la vida del Espíritu Santo. Dios pesa a sus hijos conforme a la respuesta que ellos tienen a su disciplina.

El mayor problema que tenemos, es que vemos a la santidad como algo muy místico. Sin embargo, básicamente, es algo que se ejercita cada día. Es simple: si tú no puedes obedecer a tus autoridades terrenales, aunque cantes como serafines, no podrás menos obedecer a tu autoridad invisible.

La santidad no tiene que ver con ninguna aureola, sino con decisiones altamente importantes de tu vida.  No existe tal cosa como ser un tremendo ministro ungido, santo de toda santidad, y andar debiéndole dinero a todo el mundo porque el que recibes te lo gastas en tonterías.

No puedes ser entendido en la palabra y ser el más flojo de la empresa donde trabajas. Hay algo que está por encima de cualquier expresión externa de unción y santidad: tu estilo de vida. Mujer: no puedes ser siempre la que da la visión y la palabra profética y no permitirle hablar a tu esposo avergonzándolo delante de todos.

Claro; la manera en que Dios va a implementar la disciplina, se encaja dentro de parámetros conocidos. Padres, Esposas, Esposos, ¡Hijos! ¿Sabes cómo te enseñan a orar los hijos? Empleadores, y otros, son algunos de los que Dios usará para que tu disciplina sea productiva para ti y para el Reino.

Y cuando tú, que tal vez jamás clamaste en oración ni siquiera por ti, ahora lo estás haciendo por tus hijos, entiendes que Dios no está buscando torcerte o herirte con una calamidad, sino simplemente disciplinarte en lo que te es necesario.

Dios lo que quiere es que la imagen de Cristo sea formada en ti. A Dios no le interesa hacer tambalear tu matrimonio, le interesa que cada día tomes más de Cristo para tu vida. Y eso no produce gozo, produce dolor. ¿Y qué prefieres, ser un bastardo feliz?

Dios reconoce como hijos a los que viven en la esfera del Espíritu. ¿Y quiénes son los que viven en esa esfera? Los que son guiados por el Espíritu. Y Pablo lo dice en Romanos: porque la manera de pensar del Espíritu, es vida y paz.

(Hebreos 5: 7) = Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.

(8) Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.

La obediencia y la disciplina, son como los pedales de la bicicleta; cuando van juntos, te garantizan que tú vas a entrar a la esfera del Espíritu porque, si te das cuenta, ninguna de estas dos pasa por tu consideración. O sea: no es tal cosa como: obedece si tú quieres. Es: obedeces u obedeces.

La disciplina. ¿Eres disciplinado? Eres hijo. ¿No eres disciplinado? Ya sabes lo que eres. No hay nada más que eso. Cuando tú te mueves de obediencia a disciplina y de disciplina a obediencia, sí o sí tú vas a entrar a la esfera del Espíritu.

Porque esto, automáticamente, va a dar un fruto de justicia en tu vida. Habitualmente, desde las estructuras tradicionales se habla de la sujeción en obediencia como paso ineludible para forma parte de la elite del Reino de los Cielos.

Y es así, pero con algunas reservas. Muy cierto es que cuando se dan como ejemplos de sujeción y obediencia victoriosa a David con Saúl y a Samuel con Elí, por citar a dos, se nos muestran dos aspectos notables respecto a la humildad y como Dios la premia.

Pero déjame decirte que eso no puede regir en nuestra organización eclesiástica tradicional con la figura del pastor, por ejemplo, por una simple razón de no-coincidencia. Saúl era un rey que estaba por encima de David. Elí era un sacerdote que estaba por encima de Samuel. Pero un pastor moderno no puede presentar las mismas credenciales porque, desde la Biblia misma, su función no existe.

No estoy hablando del ministerio pastoral, que sí es bíblico; estoy hablando del pastor gerente de empresa en que hemos transformado ese ministerio. Y un hombre debe ser sujeto a autoridad que, a su vez, está sujeta a autoridad. De otro modo, nadie está obligado a estar sujeto a esclavitud.

Yo no soy quien determinó las leyes que rigen al Reino de Dios. Sólo he mencionado cuatro, que voy a recordarte para que no se te olvide. La Ley del Uso: lo que tú no usas, se pierde. Así que lo que Dios te dio, úsalo ya.

Ponte a pensar por un momento: ¿Qué has usado de Dios con otra persona esta semana pasada? Si no usas lo que te ha sido dado, vas a perderlo. ¿No te da miedo perder lo que Dios te dio? Empecemos con algo básico: el don de lenguas.

Gloria a Dios por todos los que lo tiene, es un don de Dios. Hay gente que tiene el don de lenguas, pero no lo usa. Por respeto, dudas, vergüenza, trabas doctrinales o simple timidez, pero no lo usa. ¿Y por qué no lo usa, si Dios se lo dio? ¿Sabes qué? Dios se lo va a quitar.

Después hablamos de la Ley de la Reciprocidad. No esperes recibir, da tú primero. Y da, precisamente, de aquello que quieras recibir. ¡Es que nadie me presta atención! De acuerdo, ¿Les prestas tú atención a los demás? De lo mismo que tú siembras, vas a cosechar; Dios es fiel.

La Ley de la Perseverancia. Hay un viejo adagio mundano que es válido ciento por ciento en lo espiritual: persevera y triunfarás. ¿Sabes qué significa perseverar? No cansarte de hacer lo que estás haciendo. Lo estás haciendo bien, pero no te canses; sigue con eso.

La Ley de la Unidad. Que no te preocupe ni te quite el sueño el tener siempre la razón. Mejor que te preocupe mantener un espíritu de unidad en todo. A la luz de todo eso, si tú entiendes que todas estas son decisiones que tú debes tomar, y caminas en la disciplina del Señor y con un espíritu de obediencia, te podría asegurar que esa lista tuya va a empezar a disminuir automáticamente. Porque estás entrando a otra esfera del mover de Dios.

 

 

 

 

 

 

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El Libro del Misterio Escondido

Quiero incursionar junto contigo en este día, en los contenidos tremendos del Libro del Apocalipsis. Es un libro que ha traído más enfrentamientos y divisiones en la iglesia que ningún otro. Yo te propongo en esta ocasión entrar en las Escrituras no para crear doctrina, sino para establecer principios.

Y es interesante que lo tomes así por una simple razón: si cuando llegas al que es el último libro de tu Biblia, tú no tienes ya una doctrina, en realidad no sé muy bien por dónde andas caminando en la vida de creyente. Por eso, en todo caso, este último libro no es para establecer una nueva doctrina sino, en todo caso, para confirmar la que ya tienes.

Y por eso, lo que queremos en un principio es honrar a este libro. Y para hacerlo, nada mejor que ir directamente a su contenido. En el primer verso del primer capítulo, las primeras dos palabras que encontramos, es la revelación. La revelación. No son muchas, es una sola.

Esto significa que no son varias visiones, sino que es la revelación. Es muy importante que entiendas que la palabra revelación no se está refiriendo a un trance, no se refiere al método con el que Juan recibió lo que vio.

Porque nosotros, cuando usamos la palabra revelación, muchas veces pensamos que se trata de la habilidad de ver más allá de la superficie de lo que está escrito en la Biblia. O en una gracia o unción especial de un determinado ministro u hombre de Dios. O en un trance, una visión, un sueño.

O, en todo caso, algún tipo de experiencia mística con Dios. La palabra revelación, sin embargo, aquí, no significa nada de eso. Es importante que entendamos que la palabra revelación, es de donde extraemos el título del Libro, Apocalipsis, cuya traducción correcta, es: “correr el velo”.

O sea, dicho de un modo más simple y sencillo: hacer visible algo oculto. Esta es la revelación. No las revelaciones; es LA revelación DE Jesucristo. Y fíjate que es el único libro de la Biblia que nos dice, en el primer verso, de qué se trata el libro.

Cómo luego encontramos monstruos devoradores de personas, luego, en este mismo libro, no lo sé: Es LA revelación DE un hombre que hemos dado en llamar: Jesucristo. O sea que el libro lo que te va a revelar, es la plenitud de un hombre.

Es decir que, hasta que tú no leas el libro y encuentres al hombre en su plenitud, no lo estás leyendo bien. ¿Qué te parece, tiene sentido? Estoy queriendo enseñarte que el libro nos va a revelar la persona de Jesucristo.

Si leemos sus páginas y vemos otras cosas, entonces, nuestro método de interpretación está equivocado. Esto es sin mencionar las escuelas de pensamiento, sin mencionar tampoco doctrinas, porque como te dije antes, no tengo ni la menor intención de establecer doctrina con el libro, porque eso es precisamente lo que ha causado tremendo daño en la iglesia.

Pero sí nos dicen las páginas del libro, que aquel que lo entienda va a ser bendecido. Y resulta ser que nosotros, al menos yo seguro, queremos ser bendecidos. ¿Amén? Y, ciertamente, sería una gran bendición tener una buena revelación de Jesucristo.

Entonces, si lo leemos correctamente, deberíamos entender y ser bendecidos, como nos dice el verso 3. De allí que, aunque por supuesto, no leamos todo el libro, servirán algunos trabajos que hagamos para mostrarte al menos lo que es la estructura del libro.

Cómo está escrito, a quién fue escrito, por qué fue escrito, sus tipologías y sus símbolos, su método de interpretación. Cambiar el lente del ojo, porque es un libro que hemos visto ya con un concepto pre-determinado y que, es más, es uno de los libros del canon de escritura que se ha separado del resto de la Biblia, como si fuese una Biblia aparte.

Nosotros tenemos la Biblia, la enseñamos todo el tiempo, la desplegamos todo el tiempo, pero cuando llegamos a Apocalipsis, es como si nos encontráramos con un libro sellado. Hasta decimos que este es el libro sellado que está en las manos del Cordero.

Pero resulta ser que, cuando llegamos al capítulo 22, nos encontramos con que se nos dice que no sellemos las escrituras de este libro. Eso nos deja bien en claro que, el libro que está en las manos del Cordero, no puede ser Apocalipsis.

¿Por qué? Porque el mismo libro te está diciendo que no fue sellado. Y nos vamos a encontrar con varios conceptos que deberemos destruir, a medida que vamos viendo con mayor nitidez a Jesucristo. Y mi intención es que tú veas  Jesucristo, porque 2 Corintios 3:17-18, nos dice claramente que, si observamos las escrituras, veremos la gloria de Cristo.

¿Y cómo lo sabemos? Él dice que las Escrituras son, aquellas que testifican de mí. Y añade: ¿Ustedes buscaban salvación en el libro? El libro no te salva. Así les dijo Él a los fariseos. Ustedes buscan la salvación en el libro, pero las Escrituras testifican de mí, y ustedes no vienen a mí para encontrar lo que andan buscando en el libro.

Entonces, cuando vemos al libro pero buscando a Cristo, cuando miramos a las páginas del libro como a la gloria de Cristo, si la gloria es la expresión, la gloria es la imagen, la gloria es la exacta representación de otro, su peso y todo lo que significa la palabra original, doxsa.

La gloria, la expresión del Padre dice Juan 1, que es la expresión, que sólo Él revela al Padre. Y entonces allí es que dice: si me has visto a mí, entonces ya lo viste a Él. Entonces, si vemos a Cristo, estamos viendo la plenitud.

Y al ver la plenitud, nos dice Corintios, que observaremos esa gloria como si fuese un espejo. Eso es muy importante que entiendas; te pide que mires la gloria, que mires el ejemplo, que mires el reflejo del Padre, que mires la gloria de Cristo, pero que la mires como si fuese un espejo.

Un espejo nos refleja nuestra propia imagen. Entonces, lo que te está diciendo es que, cuando tú puedas verte a ti en la misma condición que lo ves a Él, serás transformado en la misma imagen. Y al ser transformado en su misma imagen, estamos terminando la obra de la iglesia. Porque el destino de la iglesia es la manifestación de la estatura del varón perfecto.

Entonces, el estudio del libro es para llegar al fin, y no para hablar de escatología. Si quisiéramos hablar de escatología, tendríamos que ir a Génesis, porque Dios comienza por el final, no por el principio. Lo dice Isaías 46.

(Apocalipsis 1: 1) = La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.

Sería conveniente que de este texto, subrayes las palabras “siervo” y “declaró”. La traducción española está incompleta aquí, pero si acudimos al original griego, nos encontraremos conque dice que la declaró por señales, por símbolos.

O sea: no fue por palabras, sino por imágenes proféticas. Algunos pensadores teólogos, tienen un problema con esta forma de aplicar la palabra, porque dicen que si vemos las escrituras como un punto espiritual, espiritualizándolo todo, entonces quitaríamos lo profético del libro.

Eso dicen los que supuestamente saben más. El problema que yo tengo, es que la palabra dice que el testimonio de Jesús, es el espíritu de profecía. Entonces, créeme que no entiendo cómo el revelar a Cristo, le quita lo profético al libro. Cuando el testimonio de Jesús, es el mero espíritu de profecía.

Conozco las reglas tradicionales del dios de los ladrones, es decir, la hermenéutica. Tenemos una de las reglas que nos dice que tenemos que mantenernos constantes al principio de interpretación. O sea: donde quiera que la palabra no te haga sentido inmediato.

Si te dicen que hay una silla azul en el templo, y todas las palabras griegas te hablan de elementos físicos, entonces no te pongas a espiritualizar la silla. Pero si te dicen una silla azul en el cielo, ya eso no es lógico.

Entonces, cuando comienzas a encontrar esas áreas donde a plena vista, en el marco de entendimiento, en el contexto de la escritura, esta no hace sentido literal, no podemos introducir doctrina para justificar nuestra falta de entendimiento. Mejor lo dejamos ahí hasta que el Señor lo revele.

Porque carne y sangre, no revela esto. Lo que quiero decirte es que ninguna escuela, seminario o instituto bíblico te lo va a revelar. Porque: ¿Cuántos saben que cuando leemos la Biblia y encontramos al Cordero, nadie está buscando un animal de cuatro patas?

Cuando leemos el libro y vemos al león, nadie está buscando al rey de la selva. Cuando leemos el libro y vemos el candelero, el mismo verso 20 del capítulo primero, nos dice que es la iglesia. Entonces, cuando vemos un caballo, ¿Por qué nos creeremos que es un caballo galopante, real?

O sea que lo que quiero mostrarte, es que por carencia de entendimiento espiritual, estamos violando nuestras propias reglas de interpretación.

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto, y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, (2) que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.

(3) Bienaventurado el que lee, y los que oyen la palabra de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

O sea: hay que entender, porque guardar significa apropiar, poner por obra; no memorizar. Y dice que es porque el tiempo está cerca. Y luego de esta introducción, Juan comienza a escribir su versión del libro. Entonces hemos establecido dos cosas: Primero, vamos a estudiar la revelación de Cristo.

La misma palabra, revelación, apokaluptus, significa “correr el velo”. Es importantísimo recordar algo que alguna vez hemos tratado y te he enseñado: en el Nuevo Testamento, no existe el velo. Fue rasgado cuando Él murió en la cruz.

O sea que el único velo que existe en el Nuevo Testamento, es el velo de nuestra mente, de nuestra alma. Nuestros conceptos, nuestras doctrinas establecidas como fortalezas mentales. Esos son los gigantes que hay en la tierra.

Entonces, si hay que correr el velo, el libro te está trayendo un entendimiento de quién es Jesucristo. O sea: si hay que revelarlo; si hay que descubrirlo; si hay que correr el velo o hacer visible, significa que Cristo está escondido en alguna parte.

O, mejor dicho, no es visible donde debe serlo. En segundo lugar, la premisa del estudio no es establecer doctrina, sino encontrar a la persona de Cristo en el libro. Hay que descubrir, hay que revelar, hay que descorrer el velo. Eso no nos da la implicación de añadir algo.

Muchos piensan que para terminar, hay que pedirle más a Dios. ¡Ay, Señor! ¡Si yo tuviera más de ti! Sin embargo, el libro nos dice que para la revelación de la plenitud de Cristo, no hay que añadir, sino quitar. Porque hay que quitar algo que lo oculta.

Dice que si quieres ver la plenitud de Cristo, tienes que correr un velo, no añadir algo. Eso es muy importante, porque en Hechos capítulo 13 y versículo 32, nos dice que la tierra de Canaán, aquello que fue prometido a los padres, ha sido cumplido en los hijos.

Eso, en la resurrección de Cristo, comparando la ascensión del Señor, con la tierra de Canaán. O sea que Canaán era tipología de la plenitud de Cristo. La Escritura dice eso. Por eso Hebreos nos dice que aún nos resta un descanso. Y cambia la palabra Canaán, por descanso.

Y eso es muy importante, porque el descanso es lo que está buscando el Señor, para reinar a través de nosotros. Es el sábado. Juan dijo: yo vine a estar en el día del Señor. Literalmente significa: vine a convertirme en su reposo, o sea: él halló en mí un lugar para habitar, no para visitar.

Yo, Juan, vine a estar, vine a convertirme en el reposo del Señor. En otras palabras, el Señor se ha entronizado en mí. Y desde esa posición, oí su voz. Él la conocía. Cuando joven él era el que se recostaba en su pecho, ¿Recuerdas?

Pero cuando se vuelve a oír la voz, primero nota que tiene que volver atrás para oírla, es decir que lo que va a oír es pasado, no futuro. Tiene que mirar atrás para encontrar la voz. Sólo que cuando identifica la voz de aquel que él conocía, ya no vio a uno, sino a muchos.

Porque la voz hablaba de en medio del candelero, el cual simboliza la plenitud de las siete iglesias. O sea que la voz de Cristo, ahora salía de en medio de un pueblo. Entonces, si hay que correr el velo para algo, para que la plenitud de Cristo sea vista, entonces podríamos deducir que Jesús anda escondido dentro de su pueblo. No es visible aun.

Porque Él estaba en medio de la iglesia. ¿Verdad que estás empezando a mirar con otros ojos al libro del Apocalipsis? Y te deja saber ahora que los sellos son etapas de la revelación de Cristo en nuestras vidas.

¿Por qué? Porque el libro habla de la revelación de Cristo. Así que su revelación no viene añadiendo cosas, o pidiendo cosas. Entraba a la tierra de Canaán para poseerla, no era necesario llevar cosas. Lo que había que hacer, era sacar cosas de la tierra.

Para poseer la tierra de Canaán, lo que hubo que hacer, fue sacar cosas. Para mostrar la plenitud de Cristo, lo que hay que hacer es quitar cosas de nosotros. ¿Qué te estoy diciendo? Que Él ya está adentro. Es Cristo en vosotros la esperanza de gloria. Vamos a ver algunas escrituras para entender un poco el libro del Apocalipsis, antes de llevarte verso por verso.

Con esto, entiende, lo que estoy tratando de hacer, es educar tu mente. Esto le está poniendo todos los pedazos que le falta al rompecabezas, al puzle. Una cosa es muy fácil, destruir lo que entendimos, pero algo es muy difícil: edificar algo en su lugar.

(Colosenses 1: 24) = Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne (¿Dónde cumple? En su carne), lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; (25) de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, (Nota que el mensaje hay que predicarlo cumplidamente), (26) el misterio que había estado oculto (Escucha) desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, (27) a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; (Ahí estamos nosotros); que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.

O sea: la esperanza, o el misterio escondido, o el plan de Dios, es que la iglesia refleje la plenitud del Padre. Mil veces hemos leído esto, y no vimos ni por asomo que hablaba de nosotros. Dice que era un misterio escondido

(Apocalipsis 10: 7) = sino que en los días de la voz del séptimo ángel, (Esto es: las trompetas. Las trompetas son hombres con mensajes claros en la Biblia) cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

Nota que aquello que era misterio, un día tiene una finalidad como tal. O sea: sí vamos a terminar. ¿Cuál es el fin? La manifestación de Dios en nosotros. Dice allí que el misterio se va a cumplir. ¿Cuál era el misterio? Anunciar a los gentiles a Cristo Jesús en medio del candelero. En medio de nosotros.

Las siete iglesias, que no son siete literales, sino la plenitud de la iglesia. Pablo en Corintios dice que Él quiere ser todo en todos. Por ahora, convengamos, en que Él es algo en algunos, pero al terminar, Él va a ser todo en todos.  No en algunos, ¡En todos! ¿Y dónde es que va a ocurrir esta revelación? Dentro del candelero.

(Apocalipsis 22: 10) = Y me dijo: no selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca.

Esto te deja más que claro que, tal como ya te lo dije, el libro que se encuentra sellado en la mano del Cordero, de ninguna manera puede ser el libro del Apocalipsis, como enseñan algunos que no han perdido tiempo en escudriñar y se dejan llevar por vientos de doctrinas denominacionales.

Este libro está abierto y no tiene sello. Porque al escritor del libro, se le dijo especialmente que no lo sellara. Hemos cometido errores tratando de interpretarlo antes de tiempo. Porque a Daniel sí se le dijo que lo sellara. Y se le dijo que cuando fuera el tiempo, el libro iba a hablar por sí solo.

El problema es que nosotros quisimos quitarle los sellos al libro. Y a partir de eso hemos creado una tremenda división en la iglesia. Recuerda que estamos hablando del libro, del misterio escondido, del libro que está en la mano del Cordero. Porque Cristo está dentro de nosotros y tiene que ser revelado.

(2 Corintios 3: 2) = Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; (3) siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo, no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

Nota que sí somos un libro, y que lo que está escrito en medio del libro, es la expresión de la plenitud de Cristo. Por eso estamos sellados por el Espíritu. El libro tiene sellos. Ahora recién estamos viendo que el libro en la mano del Cordero, no es un libro literal, sino que es un pueblo que está revelando un mensaje. Es la manifestación que traen los hijos de Dios.

La manifestación de los hijos de Dios, no es la manifestación de un pueblo; es la manifestación que un pueblo trae. Es la manifestación DE los hijos. No es la aparición de los hijos. Es la manifestación que los hijos traen. Tenemos el mismo mandato que Jesús. Él vino a revelar al Padre, y nosotros a revelarlo a Él.

¿Cuántos se están dando cuenta que por eso hubo reforma, y tuvimos que cambiar nuestra inercia ministerial, para entender que lo que se está construyendo, es un pueblo. Y no un ministerio. Porque el destino es un estado de ser y no algo que hiciste. El fin es un estado de ser, muy por encima de lo que podamos hacer con nuestras manos. Que de paso, puede causar mucho bien. Dice que somos epístolas abiertas.

(Gálatas 4: 19) = Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.

Nota que ahora sí le estamos diciendo “amén” a ciertas escrituras que no hace mucho tiempo sólo repetíamos como loros. Ahora entendemos que eso, es un poco más trabajoso que simplemente recitar la escritura. Se está formando algo en nosotros, o sea: ya está allí, en el hombre interior.

Ahora sólo resta apropiarlo, para que nuestra alma unida con nuestro espíritu, pueda usar nuestro cuerpo para reflejar lo que ya es una realidad en nuestro espíritu. Nuestro espíritu está sentado en lugares celestiales, pero nuestro cuerpo físico está parado aquí, en esta tierra.

Tenemos un hombre interior que ya ha experimentado nacer de arriba. El cuerpo espera una redención, que depende de la reforma del alma. Por eso nunca será suficiente una campaña para nacer de nuevo. Hay que trabajar en nuestra salvación con temor y temblor.

Al menos eso es lo que dice la palabra. ¿Qué estamos descubriendo, entonces? Que el libro del Apocalipsis es la revelación de alguien que anda escondido dentro de un pueblo. Y que apocalipsis llama a ese pueblo, “el libro en la mano del Cordero”. Él dijo: nadie me lo saca de la mano.

(Hebreos 8: 10) = Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor; (¿Después de qué días? Después de la cruz) Pondré mis leyes en las mentes de ellos, y sobre su corazón las escribiré; (Entiende que si esto es después de la cruz, no puede estar hablando del Israel literal); y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo;

¿Dónde van a estar escritas las leyes? En el interior. Y esto es importante, porque dice que el libro en las manos del Cordero, está escrito en el interior. Somos las epístolas que estamos selladas con el Espíritu Santo.

Recuerda; estoy apenas introduciéndote en este libro del Apocalipsis. Un libro que escrito y luego declarado por símbolos o tipologías. Es la palabra sumeino en el griego, y significa “señales, tipologías e imágenes proféticas.

Dar una señal o expresar por medio de símbolos.” De esta manera fue que Juan recibió lo que escribió. De manera que, sin entender las imágenes proféticas, las tipologías y los símbolos, jamás vas a descubrir al Señor que el libro quiere revelar.

(Efesios 1: 11) = En él asimismo tuvimos herencia (Dice tuvimos, en tiempo pasado. Nota que nuestra herencia no es algo que viene, sino algo pasado, que ya tenemos. Es como si tu padre ya te hubiera declarado su heredero en un testamento ya firmado antes de su muerte. Tú aún no la has apropiado, pero ya es tuya. ¿Se entiende? Legalmente es tuya, aunque tú todavía no la estés gozando) habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, (12) a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

(13) En él también vosotros, (Esos seríamos nosotros), habiendo oído la palabra de verdad, (No cualquier mensaje), el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, (Acá vemos que todo lo que está escrito en nuestros corazones, desde la cruz para acá, está sellado. Aquí estamos viendo el libro sellado.) (14) que es (O sea; que el Espíritu Santo de la promesa viene a ser) las arras

Arras es depósito, el anticipo. Arras significa “un adelanto”. El Espíritu Santo, o la cantidad de Espíritu Santo, la medida que poseemos del Espíritu Santo, o sería mejor decir: la medida del Espíritu que nos posee, es solamente un depósito, un adelanto, un anticipo, de la promesa. O sea que la promesa, es más de lo mismo. Porque si el Espíritu Santo es el depósito o anticipo, el balance tiene que ser más de lo mismo que se dio en depósito como anticipo

Las arras, de nuestra herencia Esto quiere decir que la herencia ya es nuestra, que nuestro Padre nos dio un adelanto, para que entendiéramos que hay más de lo mismo, si llegamos a la estatura del varón perfecto. Porque tú no puedes canjear tu herencia por efectivo, hasta que no tienes la edad legal. Es decir que tienes que ser adulto, maduro. Gracias a Dios que en el espíritu no es por edad cronológica, sino por entendimiento de lo que ya aconteció. Estamos sellados.

Las arras de nuestra herencia, hasta la redención de la posesión adquirida. La palabra redención, allí, significa el hecho de soltar algo. Es un acto como el de desatar los cordones de los zapatos. Redención, soltar, abrir, desatar los sellos. Tenemos arras hasta el día en que se nos quiten los sellos.

Y fíjate que este idioma de Juan, era muy conocido por la iglesia. Juan fue dado por loco. ¡No estaba loco! Escribió con las terminologías de la única Biblia que tenía, porque no había Nuevo Testamento.

Está escribiendo con terminología del Antiguo Testamento. Todo el mundo entendía lo que es una bestia. Nadie se imaginó un monstruo. Todo el mundo sabía lo que era el adulterio. Nadie se estaba imaginando matrimonios arruinados.

Que Dios use al matrimonio literal para hablar de un adulterio espiritual, una falta de compromiso con Dios o intransigencia con Dios, de ninguna manera va a limitar esa tremenda revelación a un matrimonio terrenal cualquiera.

Pablo hablando del matrimonio en Efesios 5, dijo: “Mira, te he dicho todo esto, pero en realidad de lo que te estoy hablando es de la relación de Cristo y la iglesia”. Aun sabiendo perfectamente eso, se siguen usando estos textos para seminarios de matrimonios. Y eso que ahí mismo te dice que él no está hablando de tu matrimonio ni del mío.

Asimismo, Romanos 7 tampoco tiene nada que ver con tu matrimonio. Y lo vamos a ver a través de Apocalipsis, porque Apocalipsis usa el lenguaje que ellos entendían. Bestias, montes, reinos, trompetas. Ellos sabían lo que eran las trompetas, tenían las fiestas donde sonaban las trompetas.

Los sellos. Ellos entendían lo que era el sello. En aquel tiempo de la historia hebrea, en su cultura, cuando había una propiedad que ellos no podían mantener, era entregada a la corte. Eso solamente se podía redimir en el tiempo del Jubileo, que era cada cincuenta años.

Mientras tanto escribían en un rollo y lo sellaban siete veces por detrás. Y él está hablando de un libro sellado siete veces por detrás. Y la iglesia entendía. Los que no podemos entenderlo somos nosotros, hoy. Era la posesión adquirida.

La propiedad estaba adquirida, él era dueño, pero no podía redimirla. Por eso había jubileo. ¡Qué bueno sería que hoy también hubiera jubileo! ¿No es cierto? Cada siete años, chau deudas. Por decreto. Todo el mundo regresaba a su dueño original.

El libro se sellaba por detrás, y tenía que venir un pariente redimidor a quitarle los sellos. Vamos a ver si está en alguna otra parte esto mismo. Vamos a Jeremías capítulo 32. Allí encontramos que jeremías había comprado una heredad.

(Jeremías 32: 10) = Y escribí la carta y la sellé, y la hice certificar con testigos, y pesé el dinero en balanza.

Ahí tienes uno de los caballos. No sé cuántos están entendiendo bien todo esto, pero es necesario que sepas que Juan no estaba escribiendo esto en un idioma que nadie entendía como nos sucede a nosotros. Ellos sabían muy bien, por ejemplo, lo que eran balanzas.

Escucha: si la forma de interpretación del libro del Apocalipsis, no tiene correlación con el resto de la Biblia; si no podemos ver la misma interpretación en otros libros de la Biblia, entonces déjame decirte que mucho me temo que estamos leyendo mal.

Porque él usó el lenguaje que ya era entendible. Las palabras encontradas allí significan lo que significaban en Jeremías, en Daniel o en Génesis. No es otro significado separado o desconectado del resto del libro del canon de escritura.

No puede ser, porque el último libro lo que hace, es revelarnos la victoria de toda la historia de la redención. Para entonces, se supone que ya estemos bien establecidos, y no fluctuantes en cualquier viento de doctrinas. Creo que es tiempo de hacerle justicia a este libro.

(11) Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y la copia abierta.

(12) Y di la carta de venta a Baruc, hijo de Nerías, Hijo de Maasías, delante de Hanameel el hijo de mi tío, y delante de los testigos que habían suscripto la carta de venta, delante de todos los judíos que estaban en el patio de la cárcel.

(13) Y di orden a Baruc delante de ellos, diciendo: (14) así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: toma estas cartas, esta carta de venta sellada, y esta carta abierta, y ponlas en una vasija (¿De qué? ¿En una vasija de qué? ¿Y tenemos este tesoro dónde? ¿Qué tesoro? Cristo Jesús, la esperanza de gloria) para que se conserven muchos días.

Nota que proféticamente, ya estaba escrito. ¡No era nada nuevo! Ahora; si no entendemos los símbolos, si no entendemos el lenguaje, entonces mucho me temo que, al igual que varios miles por allí, andamos sellando un libro cualquiera.

(Salmo 88: 8) = Has alejado de mí mis conocidos; me has puesto por abominación a ellos; encerrado estoy, y no puedo salir.

Este es Dios mismo hablando proféticamente a través del salmista. ¿Qué quiere decir? Que luchamos a brazo partido para que Cristo venga a ser nuestra porción, y luego lo metemos en una cárcel, en una prisión que no lo deja salir.

Hemos hecho lo mismo que el fariseo. Hemos metido la caja detrás de un velo. Claro, la caja es otra, somos nosotros, el arca de Dios y el velo es otro, nuestros conceptos falsos, que sacan la imagen de Adán y no la de Cristo.

Por eso, aunque estamos en Cristo, una enorme mayoría de nosotros sigue reflejando la carnalidad adámica que teníamos antes de hacer de ella un paquete y arrojarlo a la basura. Porque, entiende y aprende: tú ya no tienes naturaleza adámica; no les creas a los que enseñan que todavía sí la tienes.

Porque, en todo caso, si todavía la tuvieras de verdad, entonces déjame decirte que todavía no eres salvo. A eso creo que ya lo hemos estudiado, ¿Verdad? – ¡Es que me jugó una mala pasada el viejo hombre! ¿Ah, sí? Si tu viejo hombre te juega malas pasadas, entonces todavía no eres salvo.

En todo caso, te admito que me digas que puedes tener comportamientos que reflejan al viejo hombre, pero eso no es naturaleza, eso es simplemente comportamiento. Porque estamos redimiendo nuestras almas, nuestro espíritu es una nueva creación.

`Volvamos ahora al libro del Apocalipsis. Vamos a leer otro poco. Y luego volveremos a hacer una pausa para analizar los principios básicos de su conformación. Por eso estamos hablando de introducirnos al ámbito de las revelaciones que este libro encierra.

Estoy fielmente convencido que, al enseñarte cómo está escrito y qué pautas se han seguido para ello, te estoy aportando algo para que por ti mismo muy pronto puedas descubrir más verdades escondidas allí, fuera de las que yo ya te he mostrado.

Hemos dicho que hay alguien que tiene que ser revelado y que está escondido en un pueblo. Cristo anda en medio del candelero. Se oyó su voz, pero no se lo vio. Él no vio a Cristo, pero vio al candelero. LA cruz es una provisión, no es un proceso. Está consumado.

No lo estamos consumando, está consumado. Y aquello que ya está consumado, tiene que convertirse en una realidad externa; eso viene por medio de un entendimiento, considerad los lirios, que no añaden ni un codo de estatura trabajando.

Sólo surtiéndose de los nutrientes donde ya están plantados. Ahora tú, plantado en la muerte de Cristo, súrtete de ese entendimiento y crecerás. No es por obras. Ahí se acaba el legalismo. Se acaba todo control. Por eso dice que serás bendecido.

La gracia, en verdad, es gracia. Es la ley cumplida en Cristo, y nosotros en Cristo, justificados también por medio de ella. Apocalipsis capítulo 1, vamos a ver algunos versos aquí. Hemos dicho ya en el verso 1 que la declaró por símbolos e imágenes proféticas, en código de escritura.

El segundo punto que yo veo allí, es que se la declaró al siervo Juan. La palabra siervo, es una palabra muy conocida que se usó por primera vez en Éxodo 25. Allí vemos que ellos tenían una ley, y que cuando llegaba el año del jubileo, los siervos que no deseaban regresar a su dueño original podían quedar libres.

Pero otros siervos, cuyos amos habían cumplido con ellos mucho más de lo que la ley les exigía, determinaban que estos durante el año del jubileo, quisieran retornar con sus amos voluntariamente. Entonces lo clavaban de las orejas a la puerta.

No me preguntes si esto era literal o no, míralo tú. A lo mejor el encuentras las bases a la historia de los aros femeninos y hoy también masculinos, curiosamente impuestos como moda por el ambiente gay. Lo que sí significa, es que el libro está escrito para gente que va mucho más allá del compromiso.

O sea que si tú sólo estás buscando escrituras para debatir doctrina, debo aclararte que de esto no vas a entender una pepa. Está escrito para siervos que tienen la oreja clavada a la puerta. Y Cristo dijo: Yo Soy la Puerta.

Está escrito para gente que, más allá de lo que la ley le exige, continúa. A este tipo de gente es para los que este libro está escrito. Siervos. Esclavos voluntarios por amor. Gente que iba necesariamente más allá de lo que su propia ley le requería.

Jesús dijo Yo Soy la puerta, y en Apocalipsis 4, Él dijo: yo pongo una puerta ante ti. Después dice que son bienaventurados los que lo leen y oyen estas palabras proféticas, porque el tiempo está cerca. Esta palabra, cerca, no nos habla de tiempo cronológico, sino de una implicación repentina.

Según va aumentando nuestra revelación de Jesucristo, de repente se manifiesta. Por eso es que llevamos más de dos mil años y todavía andamos ahí sin saber dónde y cuándo terminar. ¿Cuántos se pueden dar cuenta que tiene sentido una cosa y la otra?

Es como cuando ellos estaban unánimes en el aposento alto, y de repente… ¿Cómo que de repente, si estuvieron como diez días allí? Cierto, estuvieron diez días, pero cuando vino, no vino progresivamente, fue como un relámpago que de pronto cruzó todo el firmamento.

O sea que la obra está sucediendo bajo tierra. Se está formando algo. Pero cuando se manifieste, será en un abrir y cerrar de ojos. No siempre tendremos que responder que todo anda igual cuando se nos pregunte cómo estamos. Cristo Jesús tiene que estar formando algo en nosotros.

¿Por qué? Porque mientras más entiendas cómo es Él, más tu alma es afectada por lo que entiendes, y luego es transferido al cuerpo. Esa es la redención de nuestros cuerpos. Viene por el entendimiento de estas, según Pedro, sagradas promesas. Somos participantes de su divina naturaleza.

Tener este libro, es como tener la última pieza del rompecabezas, del puzle. Y que es una pieza muy clave, ya que sin ella no sabes de qué se trata. Y ahora estamos empezando a encajarla Las coas que deben acontecer pronto, rápidamente.

(Apocalipsis 1: 19) = Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

Número uno: las cosas que has visto. Número dos: las cosas que son. Número tres: las cosas que han de ser después de estas. Indudablemente, este es un texto que está escrito en tres dimensiones. El patrón bíblico para crecimiento de todo ser en Cristo, es el Tabernáculo.

¿Por qué? Porque a Moisés se le mostró el modelo en el monte. Le dijeron: Ten cuidado con lo que construyas, tiene que ser exactamente como el modelo, porque lo que yo estoy construyendo es un pueblo, y ese pueblo va a ser construido de manera semejante al modelo que viste.

Es decir que, si lo que aquí entendemos como crecimiento, no encaja con el modelo, no es Dios, no es correcto. Está escrito en tres etapas, y eso es muy importante porque el Tabernáculo también tenía tres aposentos. El atrio, que es donde andamos todos. El Lugar Santo, que es el lugar de la iglesia, y el Lugar Santísimo, que es el que todo el mundo desconoce.

Para allá vamos. Claro, hay un velo. Cristo dijo: ¡Es tu carne! El sacrificó la de Él, pero ahora te toca a ti. Él fue como precursor, pero ahora nos toca a todos nosotros, que venimos detrás de él. Él es el primogénito, pero nosotros somos la iglesia de los primogénitos.

¿Tiene sentido lo que digo o no? Para allá vamos, el velo es nuestra mente. La carne. En el Nuevo Testamento es la carnalidad, no todo eso de piel y huesos que te rodea. Escribe las cosas, número uno, que has visto; número dos, las cosas que son; número tres: las cosas que serán después de estas.

Este es el patrón que es consistente con el libro entero. De manera que las cosas que has visto, número uno, esas son las cosas que Juan había visto. Recuerda que él tuvo que girar hacia atrás para ver. ¿Y qué había visto Juan?

Había visto la crucifixión, muerte y entierro; la vivificación, ascensión y resurrección de Cristo. Había visto el ministerio terrenal de Jesús. Escribe las cosas que son. El evangelio. Primero escríbeme las cosas que son, en su pleno entendimiento, o sea: explica la cruz.

Porque fue predicada, pero nadie la explicó. Los primeros apóstoles que anduvieron con Jesús, proclamaron el evangelio, hicieron señales, y trajeron testimonios. Hicieron la obra de un evangelista. Eran apóstoles, en el sentido de que fueron enviados.

En ese sentido, todos hemos sido enviados, porque Cristo dijo: según me enviaron a mí, en esa misma capacidad, yo os envío a vosotros. Y de allí extraemos nuestra Gran Comisión. Todos somos enviados, pero no todos somos apóstoles.

Según su capacidad de enviados, sí tenían su nombramiento de apóstoles, en su capacidad ministerial: milagros, testimonios y proclamación. Un evangelista. Pablo es el primero que dice: Eso significa esto. Y comienza a establecer fundamentos apostólicos.

Pablo es de una orden diferente. Tenía que ser así, tenía que ser alguien alejado de aquello que fue visto en lo literal, porque lo tenía que entender la aplicación espiritual de lo mismo. Pablo tuvo una experiencia personal con Jesús.

Dice que en la carretera a Damasco, cayó al suelo por una revelación. Él tuvo una revelación de Jesucristo. Juan tuvo una revelación de Jesucristo. Entonces, los dos están hablando de la misma persona. ¿Y por qué sus escritos son tan diferentes? Uno un poco más místico que el otro. Uno es práctico, el otro es místico.

Te puedo dar otro ejemplo bíblico. Hageo y Zacarías le escribieron en el mismo tiempo y al mismo pueblo que venía del cautiverio de Babilonia, para el mismo propósito. Le escribieron a la misma gente, le estaban diciendo que hicieran lo mismo, o sea: el mandato era el mismo y en el mismo tiempo.

Uno habló de caballos, y el otro dijo: sube al monte, busca madera y construye la casa. O sea que si lo lees correctamente, los dos tienen que significar lo mismo. Aunque uno haya hablado de caballos, no le hace. ¿Recuerdas cuando hablamos del estado de ovejas pasando a terminar como caballos de honor? Entonces, los caballos son gente.

Por ahí empezamos. Es gente que tenía la apariencia de, caballos. Entonces, ¿Por qué cuando leemos Apocalipsis pensamos que va a aparecer de pronto un caballo verde galopando? ¿Dónde has visto tú alguna vez un caballo verde?

Escribe las cosas que has visto, el evangelio. Esos son los hechos, lo que aconteció. ¿Qué es lo que has visto? Los hechos. Ahora escribe las cosas que son. Los resultados de los hechos. Los hechos muestran lo que ha resultado por lo que ya aconteció.

Las realidades que son nuestras, a causa de lo que él hizo. Sus seis pasos, y nuestras seis identificaciones con él. Fuimos crucificados con Él. Fuimos enterrados con Él. Fuimos vivificados con Él. Fuimos levantados con Él. Y estamos sentados con Él en lugares celestiales.

Si yo fuese levantado de la tierra, atraeré, ¿A cuántos hombres a mí? A todos. Entonces todos estábamos en la cruz. ¿Quién murió en la cruz? ¿Adán? Por eso Él dice que es el primero y el último. No hay más que dos. El primer Adán, y el último Adán.

Él se hizo pecado, y al hacerse pecado, se convierte en nuestro Adán. Clava nuestra naturaleza en la cruz, y se levanta como una nueva creación. Cuando tú te das cuenta de lo que El hizo, eres trasladado de las tinieblas a esa nueva creación, que es sólo una.

Un nuevo hombre, un nuevo multimiembro hombre, Cristo Jesús, un multimiembro cuerpo de su expresión. Al igual que estábamos en Adán, trayendo la imagen de plenitud de Adán, sin haber sido legal. Porque tú no tuviste que hacer nada para ser pecador, sólo nacer.

Ahora, tampoco tienes que hacer nada para ser justificado; sólo nacer de nuevo. De la misma manera que el pecado entró al mundo por un hombre, por un hombre, todos los hombres fueron justificados. O sea que no tienes que hacer nada para estar justificado delante de Dios.

Hacemos porque estamos, no para estar. Ahí se acaba todo control de legalismo. Esto es peligrosísimo para el que no lo quiere. Escribe las cosas que son. ¿Qué son? Las realidades, que hoy son nuestras, por causa de los hechos que ya fueron.

¿A quién estamos revelando? A Cristo. Todavía no hemos encontrado a ningún monstruo marino, aunque sigan diciendo que por ahí anda. Luego escribe las cosas que serán después de estas. Ese es el producto, una vez que tú entiendes el resultado.

Es decir: las cosas que ustedes harán, serán más grandes que las mías. Toda la Biblia habla de esto. El atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo, la plenitud de su presencia. Lo que fue, lo que es, la edad de la iglesia, y lo que está por ser, nuestra transición y reforma presente.

Todo el libro se transmite así. En la primera parte del libro, ves los hoyos, las cosas que fueron. Los hoyos son un mensaje progresivo que cuenta las cosas que fueron. Los cuatro caballos. Los caballos siendo un vehículo, y el que monta el caballo trayendo un mensaje. Ya te lo explicaré.

Es un gran ejército, con apariencia de caballo. Los sellos son abiertos; lo que ya fue. Luego vienen, las trompetas. Es un sonido claro de lo que ya aconteció. Es lo que estamos experimentando hoy. Las trompetas están sonando.

Muchos oyeron las trompetas, y lo que sigue después de la Fiesta de las Trompetas, el Tabernáculo, es la aflicción del alma. Hay mucha gente en la iglesia muy afligida, por el mensaje de reforma en la tierra que se está predicando. Se enojan y se van.

Y después me escriben y me juran que han abandonado Babilonia. Escucha: si les hubieran predicado lo que les gustaba y el pastor les hubiera permitido recitar el poema ese en el púlpito el domingo. Babilonia podía esperar veinte años más. Eso, también es hipocresía.

Pero lo cierto es que cuando se oye una trompeta clara, la confusión de Babilonia se conmueve y se desestructura. La Torre de Babel, grita.  Claro, lo que pasa es que Apocalipsis te cuenta que está cayendo. ¿De dónde? De nosotros.

Falsos conceptos mentales que traíamos, y que nos mantenían confundidos. Babel significa confusión, dualismo mental. Pablo escribe que: Temo, que como la serpiente engañó a Eva, tú también seas engañado de la singularidad de tu mente, (La palabra empleada allí es simpleza).

O sea: mientras el pueblo de Dios ande tratando de determinar por medio de su juicio el bien y el mal, está comiendo del árbol del conocimiento y eso produce muerte. Tanto el mal como el bien producen muerte. Las buenas obras del hombre, aún son trapos sucios delante de Dios.

Cuando vemos situaciones que nos erizan la piel y nos llevan a decir que eso no es bueno, todavía estamos juzgando las cosas conforme a nuestra propia sabiduría humana, y no de acuerdo con la óptica de Dios, que siempre es y será bien distinta a la nuestra.

Cuando a ti te pasa algo que te rebela porque es muy injusto, y te detienes a gritarle a los cuatro vientos que no es justo que tú pases por eso, deberías hacer una pausa y recordar que tampoco fue de ninguna manera justo que tú fueras salvo.

La paz siempre es poder ver la mano de Dios en el asunto. Cuando vemos a Cristo, podemos prevalecer. Dice que todas las cosas han sido puestas bajo sus pies, pero tenemos un leve problema: todavía no las vemos.

Pero lo vemos a Él. Hebreos capítulo 2, versículo 5. Soy yo el Atrio, soy el sacrificio, donde hubo la crucifixión, la muerte, el entierro. Después vemos las trompetas, el lugar de la iglesia, donde está el candelero. La luz, allí, es artificial.

Cuando la gente está acostumbrada al tiempo del pentecostalismo y carismático, que viene siendo el final del pentecostalismo, porque carismático no es un mover aparte, es el final del mismo mover. Todo eso está bajo la luz artificial del candelero.

Cuando algunos comienzan a penetrar más allá del velo, lo que parece ser oscuridad, muchos de los que están cómodos en los lugres de luz artificial, creen que nos hemos caído de la gracia. En la Ley, en los atrios, crucifixión, nueva salvación y todo eso, el atrio, la cruz, están todas las multitudes, allí todo el mundo está permitido.

En el Lugar santo, sólo la tribu. Pero más allá del velo, sólo uno. O sea que, según vamos progresando en Dios, la compañía de primogénitos que va adelante, se hace menos. Y sigue siendo crecimiento. Recuerda que el Tabernáculo, es nuestro patrón.

Eso no quiere decir que los demás no sean salvos. Por eso los atributos de Dios en Apocalipsis que rodean el trono. Los querubines, que son los atributos de Dios, que sólo pueden ser reflejados a través del hombre.

Y dice la Biblia que los querubines cantaron “nos has redimido para Dios, y nos has hecho un pueblo de todo linaje y de toda lengua”. Y los únicos que pueden cantar eso, son los hombres. Sin embargo la Biblia les llama querubines.

Tienen ojos por atrás. O sea que, a pesar d qué tan al frente vayas, todavía tienes entendimiento para el que viene por ahí atrás. Entendemos todos los niveles, entendemos el plan de Dios. Aun cuando estemos terminando, hay gente empezando.

Cuando la tribu llegó al Jordán, eran tres millones. Los que pisaron adelante, pisaron mucho antes que los que venían atrás. Pero los que pisaron antes, se tenían que quedar en el medio del Jordán, hasta que todo el mundo cruzara.

Es decir que, si estamos identificados con esto, es porque hay algo en nuestro espíritu que nos incentiva, nos invita, nos apela o nos llama. Lo profundo llama a lo profundo. Si Dios te ha marcado para ese propósito, entonces sería pecado para ti no estar. Pero si no estamos marcados, no sabemos a qué tribu pertenecemos.

Fíjate que Israel era una sola nación, pero tenía doce banderas. Lo que pasa es que hemos predicado la unidad del Cuerpo de Cristo de una manera que la Biblia no dice. La unidad de la cual habla Juan 17, es la del hombre y Dios, y no la de tú y tu hermano.

Claro, jamás podrías ser uno con tu hermano sino eres uno con Dios, todavía. Dice que cuando tú y Él sean uno, entonces el mundo creerá que tú fuiste enviado por Él. Entonces puedes amar con el amor de Dios, no antes. Antes te resultará imposible.

Y quiero aclarar algo: al amor de Dios, los creyentes genuinos, lo tenemos todos. Lo que sucede es que no siempre podemos expresarlo por causa de los conceptos adámicos que traemos de nuestras etapas anteriores, y que actúan como obstáculo o freno para su manifestación.

Luego vienen las copas. Primero los sellos, Atrio. Luego las copas, Lugar Santo. En la plenitud del entendimiento de la obra de Dios, las copas estaban llenas de sangre. Y a eso también lo podemos ver claramente en Éxodo 25.

La sangre habla, pero sólo Babel todavía declara. La sangre es la vida, estamos hablando de la vida de Jesucristo. Y la vida trae juicio. Cuando tú reflejas simplemente la vida de Cristo, el que tiene la falsa imagen es juzgado.

Pero recuerda que el agua que eliminó a todos los perversos en el día de Noé, también salvó a Noé. Recuerda que las plagas que derribaron a Faraón, salvaron a Israel. O sea: el juicio de Dios, produce el destino. Porque Su juicio no está en lo que es bien o lo que es mal.

Él no come del árbol del conocimiento, la iglesia lo está comiendo. Nosotros queremos comer del árbol de vida. ¿Y quién es ese? El que está en medio del candelero. Mientras más lo veamos a Él, más vamos a ir siendo transformados en su misma imagen.

Todo el Libro está escrito así. Podemos verlo de otra manera. El libro de Ezequiel, sin ir más lejos, es una copia al carbón del libro del Apocalipsis. Comienza con la gloria de Dios y un trueno, y el libro del Apocalipsis, igual.

Ezequiel termina con una ciudad, o algo que parece ser el marco de una ciudad, y el nombre del Señor en la ciudad. Apocalipsis termina con Dios haciendo Tabernáculo con los hombres, en medio de la ciudad. Es una copia calcada, al carbón.

Toda la Biblia tiene que ser relativa. Había tres fiestas del Señor: la Pascua, el Pentecostés y el Tabernáculo. Y anótalo, por favor, Apocalipsis del 1 al 5, es la Pascua. Pentecostés es Apocalipsis 6 y 7. Por consecuencia, podrás ver conmigo que el resto del libro se desarrolla en la fiesta de Tabernáculos.

Eso significa que, la mayoría del libro, se desarrolla detrás del velo. Y no dice que es futurismo, dice que es un mensaje desatado desde el trono. O sea: hay una gente que está declarando un mensaje que viene desde el trono, y no de la teología del segundo día.

Estamos dividiendo la Pascua, del Pentecostés y el Tabernáculo, del Atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Todo el libro de Apocalipsis, desde el capítulo 7 en adelante, se trata de un mensaje que se desata desde el centro del trono.

El trono de Dios es el centro del hombre. Está rodeado de sus atributos. Dios es un Dios invisible. Su cuerpo somos nosotros, la plenitud de aquel que todo lo llena. Y con eso te estoy diciendo que, sin nosotros, Dios no es visto. Por eso Jesús dijo: Si me has visto a mí, has visto al Padre.

De hecho, al compartir esto contigo, yo estoy asumiendo que eres alguien que me acompaña desde hace mucho tiempo y que ya se ha acostumbrado a estas revelaciones. Ahora, si justo hoy me estás oyendo por primera vez, entonces ni quiero imaginarme tu cara, tu gesto y tus pensamientos.

Pero algo está más que claro: estamos leyendo la Biblia, no interpretándola según el antojo de don Hermes, dios de los ladrones. La mayoría del libro es un pueblo en madurez. La fiesta de Tabernáculos comienza desde el capítulo 8. Y comienza con las trompetas.

Y en el Antiguo Testamento, también; las trompetas eran lo primero. Después de las trompetas, venía la aflicción del alma. Esa es la reforma, algunos andan afligidos. Porque sus almas no resisten la entrada de luz. Estremece las tinieblas.

Entonces, si hay orgullo, seguramente no habrá arrepentimiento. O sea que la raíz de esa división, es el orgullo. Es el mismo de Adán. “Yo voy a hacer las cosas por mi cuenta, decidiendo entre el bien y el mal”. Árbol del conocimiento. Fuera de Dios.

El problema con elegir entre el bien y el mal no es el tema en sí mismo, hay varias cosas. El mal, en la tierra, te va a causar dos problemas. Uno, que Dios dice que produce muerte, y el otro, es que si en la tierra haces el mal, como la tierra tiene leyes especiales, también puedes ser encarcelado.

Pero hacer bien, sin embargo, no siempre es suficiente. Yo siempre digo que la Cruz Roja también puede hacer el bien, y mayoritariamente, casi siempre mucho más que la iglesia, y no es malo en sí mismo eso, pero créeme que no tiene nada que ver con estar o no estar lleno del Espíritu Santo.

El problema de hacer buenas obras está en que, si es nuestro juicio entre el bien y el mal, entonces es egocéntrico. Yo juzgo, esto es bueno. Porque si sale bien, yo me llevo la gloria. Porque fue mi juicio, no el de Dios. Pero si sale mal, no fui yo, fue Eva.

¡Es el mismo principio! La iglesia anda comiendo del árbol del conocimiento. Tenemos dualismo mental. Creemos que hay dos dioses, que Satanás es enemigo de Dios. Creemos un montón de cosas que nos ponen en una posición más que inadecuada para cumplir nuestro destino.

Así vemos que primero viene el día de la expiación, luego las copas en el capítulo 16 y, finalmente, entre los capítulos 20 y 22, Tabernáculos, donde literalmente se metían en un Tabernáculo. O sea: Dios hizo tabernáculo con los hombres.

A mí particularmente me parece imprudente hablar de otras cosas, cuando la Biblia termina diciendo que Dios vino a hacer tabernáculo con el hombre. La última página del libro, dice que Dios bajó, e hizo morada eterna en los hombres.

Lo dice claramente. Dios, hizo tabernáculo con los hombres. Supongo que lo has leído, ¿No? Toda la Biblia te habla del mismo patrón. Cristo es revelado en todos los libros de la Biblia. Tú, si quieres, puedes ponerte a predicar Génesis, y crear doctrinas o teorías de anti-diluvio, pre-adámica.

Son todos conceptos correctos o incorrectos, no interesa lo que yo piense o crea, aquí. Lo que importa y mucho es que ninguno de ellos consuma tu destino. Sin embargo, yo puedo ver en Génesis 1, en el primer verso, que Dios creó.

Y es la misma palabra que dice que somos nuevas creaciones. O sea que, de la nada, hizo algo nuevo. No somos simplemente un triste pecador salvado, o emparchado, porque fuimos perdonados. El mundo está perdonado, nosotros somos salvos.

Ya el mundo fue perdonado. Falta que alguien vaya y se lo diga. Si yo fuere levantado de la tierra, ¿Atraeré a cuantos hombres? A todos. Potencialmente, tienen salvación, sólo les falta reconocerlo para apropiarla. Lo mismo que tú y yo alguna vez hicimos. ¿Dónde está el mérito?

Y no es que Dios los salva cuando ellos lo reconocen, ellos ya fueron salvos en la cruz. Sólo que lo tienen reconocer cuando se dan cuenta. Ya fueron perdonados. Ahora es el juicio de este mundo, ahora Satanás es echado fuera. Juan 12:31.

No mañana; ¿Cuándo fue echado fuera? Hace más de dos mil años. ¿Y entonces tú con quien peleas? No me contestes. Se pone peligroso esto, ¿No? El caso es que en Génesis vemos la creación de nuestro nuevo nacimiento.

Hubo un tiempo en que tú estabas vacío y sin forma. La forma de Cristo no se reflejaba en ti y andaba en tinieblas. Pero el Espíritu Santo, como si fuera una gallina empollando sus huevecillos, vino sobre de ti. Y te trajo esa convicción que te sirvió para decir: hágase la luz.

Porque Él es el Padre de las luces, y nosotros somos la luz del mundo, no lo olvides. Ahí tienes el mensaje de salvación en el primer versículo de la Biblia. Es que toda la Biblia habla de Cristo, no de doctrina.

Él es la Roca en el medio del desierto, Él es el arca que cruzó el Jordán. En el libro del Éxodo, hubo un tiempo en que Israel tenía que salir y Dios le dijo: “Bueno, quiero que mates un cordero”. ¿Quién es el Cordero? Cristo, ponte la sangre en la puerta.

Luego, Dios mismo pasa por el pueblo, y Él mismo se rotula a sí mismo como el Ángel de la Muerte. A eso alguna vez lo vimos, ¡lo leímos, lo estudiamos. Entonces pregunto: ¿Por qué crees tú que no hubo muerte en la casa de los israelitas?

¿Acaso porque Dios los amaba como pueblo personal? ¿O porque fueron obedientes? No, porque ya el primogénito había muerto en cada casa de ellos. Dios había inmolado al Cordero desde la fundación del mundo.

Entonces, cuando el Ángel de la Muerte ve la sangre, la sangre le dice: “ya aquí hubo muerte, no mates más”. Es el mismo principio de José de Arimatea, que va y mete a Jesús en su tumba, pone la piedra y él se va, de manera que no se preocupa de la muerte de él mismo, porque su tumba ya está llena con la muerte de otro.

Es decir que, cuando te ves en lo que ya ocurrió, comienzas a manifestar las realidades que Él tiene hoy. Pero mientras estés tratando de morir diariamente… “¡Si sólo tuviera un poco más de Cristo!” Pero si Cristo ha hecho morada en ti..!! Él lo dijo: es necesario que yo me vaya, porque si no me voy, no puedo volver y habitar en vosotros.

No dice exactamente así, pero en síntesis global, es lo que dice. Toda la Biblia. El arca de Noé, es Cristo. Porque es ahí donde nos metemos, y tenemos salvación. Treinta codos de estatura, es la plenitud del varón perfecto.

Cincuenta codos de anchura, la plenitud del Espíritu. Cincuenta es Pentecostés. Tiene tres dimensiones, es la plenitud del Tabernáculo. Trescientos codos de largo, es la plenitud de Dios en un vaso de salvación. Son los salvadores que salen del monte de Sión, de Abdías 1:21.

Toda la Biblia habla de Cristo. La Biblia nos revela el espejo que nos transforma. El libro no fue ni pensado ni escrito para adoctrinar, sino para que la gente pueda vivir con un estilo de vida práctico, reflejando a su Padre.

Cristo, el Padre, la deidad, quiere encarnarse. El Verbo todavía se está encarnando. Vuelve a Apocalipsis. El verso 2 dice que hará testimonio del testimonio de Jesús. Nota que lo que Juan está escribiendo, es del testimonio de Jesús.

Y el testimonio de Jesús, fue su crucifixión. Allí, una vez más, confirmamos que está escribiendo cosas del pasado. O sea que el área futurista del libro del Apocalipsis, no es que no haya sucedido, sino que todavía no ha sido apropiado.

Son verdades que ya son ciertas en el espíritu, pero que todavía no hemos experimentado en lo natural. Porque vamos creciendo en ese entendimiento de lo que ya aconteció. El primer entendimiento que tuvimos, fue que fuimos perdonados.

Pero eso no funciona. ¿Por qué? Porque si por ejemplo tenemos a un violador, alguien que haya violado a cincuenta personas y ha sido condenado a muerte. Y tú, que eres un buen samaritano vas y mueres en su lugar.

Todo lo que tiene que ver contigo, está buenísimo. Eres un gran profeta y un hombre de tremendo amor. Sólo un problema: todavía tenemos a un violador libre. Y va a seguir violando. Y sino, mírate; has sido perdonado y todavía sigues pecando, porque no sabes cómo podrías dejar de tener naturaleza pecaminosa.

Mientras tú no te veas muerto en Jesús y nacido de nuevo, no literalmente. Me pregunto cómo harán los literalistas para decidir no literalizar esto. Y aquello sí que fue literal. Y seguimos diciendo como papagayos que nuevas criaturas somos en Cristo.

Y que todas las cosas viejas dejaron de ser, Adán murió. No existe Adán. En la Biblia, sólo hay dos hombres: el primer Adán, el último Adán. El primer hombre, el segundo hombre. No el último hombre. Es el primer Adán y es el último Adán, porque no hay otra oportunidad.

Pero el primer Adán, era el primer hombre, y el último Adán, era el segundo hombre. O sea: Dios tiene dos hombres en la tierra. O estás en Adán o estás en Cristo. No puedes estar en Cristo y decir que tienes naturaleza adámica.

Ese es un disparate. Sin embargo, con las variaciones denominacionales que tú quieras añadirle o quitarle, eso es más o menos lo que la iglesia estructural y tradicional enseña. Y eso es lo que estamos reformando. Porque nos estamos dando cuenta que, luchando con un hombre muerto, no vamos a vencer.

Y de ese modo, no vamos a terminar nunca. Porque el fin no es un tiempo cronológico, sino la manifestación de alguien que anda en medio del candelero, que tiene que ser revelado. Dice que se predique el evangelio como testimonio, no con decreto.

Como testimonio a las naciones. Que cuando vean nuestra unidad con Él, van a creer que fuimos enviados. Cuando verte a ti, sea igual que verlo a Él. ¡Pero hermano, no puede ser! ¡Él es Dios! Estás equivocado. Tenemos naturaleza divina.

Lo que es verdad de la vid, es la misma verdad de los pámpanos. Lo que le da vida al pámpano, es la vida de la vid. La sustancia que mantiene la vid, es la sustancia que le da verdor a la rama. La luz de la rama del candelero, proviene del aceite de la caña.

O sea que lo que fluye a través de Cristo, también fluye a través de ti, varón. De ti, mujer. Veamos: el que se une con Dios, ¿Cuántos espíritus con Él, es? Uno, no dos; uno. Es una realidad en el mundo del espíritu. ¿Dónde? En tu hombre interior. Tu cuerpo será redimido cuando tu alma lo entienda.

(Apocalipsis 1: 9) = Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos,

Patmos significa “El lugar de mi muerte” Muy importante. Porque si no te ves identificado en su muerte, tampoco ves su revelación. ¿Quién abre los sellos en el Apocalipsis, el león o el cordero? Es el entendimiento de la muerte lo que le quita los sellos a lo que está oculto, no la gritería del León de Judá. Es entender su muerte.

¿Por qué? Porque quienes morimos allí, fuimos nosotros. Porque Él se convirtió en nosotros, para que nosotros nos convirtamos en Él. ¿Quién era culpable de pecado, Cristo o nosotros? Nosotros. ¿Él, tenía pecado alguno? No. La copa de pecado que se le derramó a Él encima, y que lo convirtió en pecado, era para nosotros.

El hombre de pecado. Que era Adán, porque por un hombre entró el pecado, y ese hombre fue Adán. Ni modo que le demos el título de hombre de pecado a otro que no sea el que lo inició. Ya sé que tú se lo quieres dar a algún político malo de tu país, pero no; fue Adán. Porque no hay nada más que dos hombres: Adán y Cristo.

Y Cristo no puede ser el hombre de pecado, así que el único que nos queda es el otro. Recuerda que el que escribió el hombre de pecado es el mismo que escribió el otro, es el mismo hombre escribiendo. Es su terminología, la forma en que él habla.

No se va a contradecir a sí mismo. Dice el verso 3 que estas cosas están cerca, y no es algo repentino, como te dije anteriormente, sino algo progresivo. Está a tu disposición. Cuando dicen que el evangelio está cerca, te está diciendo que tú tienes el gatillo para dispararlo.

Tú tienes las llaves. El Reino no comienza, tú entras. El Reino no tiene principio, no tiene fin. Tú entras cuando naces. Está en tu mano. Tú eres el que tiene la decisión de entrar o no entrar. Eso era lo que decía Juan el Bautista.

Y es lo mismo que está diciendo aquí: el tiempo está cerca. Está en tu mano. Por eso pedro nos exhorta a redimir los tiempos. Si el tiempo de su venida fuese cronológico, ¿Cómo podríamos nosotros redimir el tiempo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Derrotando a un Duro Invasor

Me es necesario volver a tocar un tema del que ya he hablado en otras ocasiones. Pero debo hacerlo porque la carga interna es fuerte y estoy convencido que Dios desea que lo haga para información, conocimiento, instrucción u puesta por obra de muchos hermanos fieles.

Quiero hablar de un espíritu que no es precisamente el Santo de Dios, que se ha infiltrado progresivamente en lo que llamamos la iglesia, y ha producido resultados negativos que, en algunos casos, son sencillamente desastrosos.

Nuestro Dios tenía y sigue teniendo un plan para su iglesia que es muy diferente a lo que nosotros vemos de ella en este tiempo. Es necesario volver a los diseños de Dios. Y no es fácil volver al diseño de Dios, porque los hombres aman tremendamente sus estructuras.

El hombre tiende a amar lo que ha construido. Y a ninguno le resulta sencillo derrumbar algo que él mismo ha edificado por años. Por eso creo absolutamente necesario que prestemos atención a ese espíritu destructor que ha estado perjudicando grandemente a la iglesia.

Quiero compartir contigo algo que se encuentra en el libro del profeta Daniel. Tiempo atrás, el Señor empezó a mostrar lo que verdaderamente era la iglesia. Y necesitaremos colocar algunas bases primeramente, para poder construir algo de bendición.

El diseño de la iglesia, viene dado por Dios. Los hombres podemos construir instituciones, organizaciones, pero no podemos construir la iglesia, por una sencilla razón: por la iglesia no es una organización, es un organismo, algo que está vivo.

Hace algunos años, muchos fieles hermanos estaban ocupados y hasta preocupados tratando de entender algunos aspectos de la palabra. Aspectos que resultaban difíciles, y no porque no se los pudiera explicar, sino porque cuando hablamos de entender, no estamos haciendo referencia a usar una serie de razonamientos lógicos, sino a que algo dentro de nosotros sea activado.

Porque una cosa es que entendamos algo, y otra muy distinta es que nuestro espíritu descubra una verdad. Es mucha la gente cristiana a la cual le cuesta entender lo sobrenatural de Dios. Ha sido formada con patrones lógicos, exactos, y eso impide toda clase de revelación inédita.

Sabemos que existen personas, dentro del pueblo de Dios, que han podido ver con sus propios ojos, naturales o espirituales, no lo sé, las mismas cosas que vieron muchos de aquellos que escribieron la Biblia. Pero también sabemos que hay muchísimos más, que jamás han visto nada y que, mucho más, hasta llegan a descreer que ver algo sea posible.

Va a ser necesario en este trabajo, explicar los motivos, las razones por las cuales una gran mayoría de cristianos, jamás han tenido ni tienen acceso al mundo espiritual. Qué hay detrás de eso. Por qué, hoy día, tenemos una iglesia desprovista de poder, una iglesia que no entiende lo sobrenatural.

Una iglesia que ha introducido la teología, en el espacio que antes ocupaba la revelación. En el Libro de Daniel, capítulo 2, se describe un pasaje que todos nosotros conocemos bastante bien. Tú sabes que Nabucodonosor fue un rey babilónico que tuvo un sueño muy especial.

En el capítulo 2 él tuvo un  sueño, y éste sueño no había quien lo pudiera interpretar. Ahí aparece Daniel, que era un profeta de Dios. Y Daniel interpreta la profecía sin ningún problema. Interpreta el sueño de Nabucodonosor.

La explicación está a partir del verso 24, y el sueño está a partir del verso 14. ¿En qué consistía el sueño? Lo que el rey ve, es un gigante, la imagen de un gigante muy grande, que tiene la cabeza de oro. Más adelante, el pecho de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas las tiene de hierro y los pies los tiene de barro. Era un sueño. Y a partir del verso 24, Daniel empieza a explicarle lo que él había visto. Vamos a ir al verso 32, exactamente.

(Daniel 2: 32) = La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; (33) sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. (Ahí tienes parte central del sueño, y aquí está la interpretación, un poco más adelante)

(Verso 36) = Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey.

(37) Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad.

(38) Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él os ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro.

(39) Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra.

(40) Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo.

(41) Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; más habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido.

Lo que Nabucodonosor tuvo, fue un sueño que hablaba de los imperios mundiales que iban a venir después de Nabucodonosor. La cabeza, era cabeza de oro, y hablaba del imperio babilónico. Él dice: tú eres la cabeza. Babilonia fue, probablemente, uno de los más grandes imperios que existieron.

De Babilonia salieron muchos diseños espirituales a las naciones, hasta el día de hoy. Es interesante que Babilonia sea la cabeza. De allí salieron los pensamientos y los diseños que fueron conocidos en las naciones.

El pecho, dice que era de plata. Después del imperio babilónico, vino el imperio Medo-Persa. Muchos de ustedes se deben acordar muy bien de Ciro, rey de Persia. Sin embargo, el reino de Persia fue sumamente breve, no duro mucho.

Luego, se levantó un imperio mucho más grande: los griegos. A la cabeza de Alejandro Magno, el imperio griego, como dice este verso, ocupó la tierra. Es interesante que la parte que ocupa el imperio griego, tiene que ver con el vientre y los muslos.

Y en esa región del cuerpo se ubica tanto la parte que alimenta al cuerpo, como la parte que permite que el cuerpo se reproduzca. Los órganos reproductores están allí. Debajo de los muslos estaban las piernas, y las piernas hablan del Imperio romano.

El imperio romano de occidente y de oriente. Dos piernas. No voy a tocar el asunto de los pies de barro, porque es probable que nos metamos en un debate y hasta en alguna confrontación, así que quiero llevarlos a Daniel capítulo 10 por un momento, para poder tener un poco más de texto.

Estamos poniendo las bases. En Daniel 10, él esta vez tiene una visión. En esta ocasión ve una visión. Y allí encontramos un pasaje que es sumamente impresionante. Tú sabes que en este lugar, Daniel se pone a orar para que Dios le dé una explicación para un sueño que él tuvo.

Esa explicación tarda en venir, muchos días. Él está en un ayuno, y está esperando que venga una respuesta de Dios. Cuando viene la respuesta, viene a través de un ángel, el ángel le está hablando allá por el verso 11, le dice que la respuesta de Dios vino ni bien él empezó a hablar. Pero le aclara en el verso 13, que si bien esa respuesta vino de parte de Dios, apareció un ángel llamado el príncipe del reino de Persia, que se le opuso por espacio de veintiún días.

(Daniel 10: 13) = Más el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.  (Dice “los reyes” y está hablando de dos, por lo menos. De los Medos y los Persas. Habla de los ángeles, que eran los guardianes, o los espíritus vigilantes de esos lugares.)

(14) He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días. (Le explica lo que tiene que pasar)

(Verso 20) = Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá.

Esto nos muestra que, con cada imperio, también venía un ángel, un ser espiritual que era el guardián de ese lugar. Porque, justamente, después de los Persas vinieron los Griegos. Y aquí es donde vuelve a aparecer este personaje que es Grecia.

Permíteme por un momento, irme hasta la época de los apóstoles. Cuando Jesús deja la iglesia establecida, se levanta un enemigo muy sutil. Ustedes saben que ya para el año 70 o 75, Pedro, Pablo y la mayoría de los apóstoles, ya habían sufrido el martirio.

Cerca de los años 90, uno de los pocos apóstoles que quedaba, era Juan, el discípulo amado del Señor. Es en esa época, en que empieza a penetrar en la iglesia, una extraña doctrina. Esta doctrina, tenía una característica muy especial.

Número Uno, venía de Grecia. Número Dos: era una mezcla de cristianismo, esto es, de la doctrina cristiana, mezclada con pensamientos filosóficos griegos. A eso se le llamó, Gnosticismo. El Gnosticismo, fue una doctrina, una enseñanza filosófica que nació en Grecia, en base a la mezcla de los fundamentos cristo céntricos, junto con el paganismo griego. Esa mezcla extraña.

En los primeros cien años de la iglesia, la batalla de la iglesia fue contra el gnosticismo. Más adelante, en el año trescientos aproximadamente, el gnosticismo terminaría por vencer. Vencería a través de los romanos, porque los romanos tuvieron una característica.

Si bien los griegos eran la gente que pensaba, el brazo político del imperio, estaba en manos de los romanos. Cuando Roma se levanta, invade Grecia, y toma todo lo que era griego. De ahí que por ejemplo, los dioses griegos tienen un nombre latino y un nombre griego.

La que es Atenea, va a ser Minerva, también. Entonces, hay una mezcla, hay un sincretismo que absorbe toda la filosofía griega, y Roma llega a crecer muchísimo, es un imperio en extensión territorial más grande que va a haber en la antigüedad.

Pero se encarga de llevar, no su propia creencia, sino la creencia griega, específicamente. Es interesante en Daniel 2, cuando habla de la visión, dice que este reino va a llenar toda la tierra. No dice eso de los Medo-persas, no dice eso de Babilonia, ni dice eso de las piernas; dice del abdomen y de los muslos.

Esto que sale de Grecia, ha recibido un nombre por parte de los más estudiosos del tema: el espíritu de Grecia. Y a favor de lo que toda esa gente ha recabado como información y como revelación, déjame que pueda hablarte un poco respecto a ese espíritu.

Si alguien exigiera que ese espíritu fuera definido en pocas palabras, habría que decir que el espíritu de Grecia es algo que provoca que en nuestra mente se formen estructuras rígidas de razonamiento y filosofía humana.

Por la palabra podemos entender que, detrás de cada estructura y de cada escuela de pensamiento, hay una presencia espiritual. Quiero traerte al respecto un pasaje del evangelio. Un día, Jesús está conversando con sus discípulos, y dice la Biblia que se acercaron unos griegos.

Y le dijeron a los discípulos: ¿Él es el Mesías? Eso preguntaron. Entonces uno de los discípulos se acerca a Jesús, y le dice: Señor, unos griegos quieren verte. Y la reacción de Jesús es bien extraña. Porque dice que Jesús se pone de pie y dice: la hora ha llegado, vámonos.

No sabemos qué pasó con los griegos, pero sí sabemos que la llegada de los griegos a Jesús, para Jesús significó algo. Fue una señal de que estaba entrando a la última etapa de su vida. Porque después de eso, Él va a ir a Jerusalén para ser muerto.

El espíritu de Grecia se manifiesta en una forma de pensamiento que limita al creyente, para que este no pueda entrar al Reino de Dios y a la dimensión sobrenatural del Reino de Dios. ¿Por qué hay muchos que no pueden tener una visión clara? ¿Por qué hay tantos que no pueden ver aquí lo que antes vieron los profetas?

¿Por qué no entienden tal como tú entiendes las cosas? ¿Por qué tantos no fluyen en los dones del Espíritu Santo? ¿Por qué tantos cristianos no pueden moverse, como dice la Biblia, en lo sobrenatural de Dios? Porque el espíritu de Grecia, ha tomado autoridad en esas mentes.

Y en tanto que eso no sea quebrado, la capacidad que tú tengas de moverte en el Reino de Dios, es muy limitada. ¿Por qué? Porque la cruz de Cristo nos ha servido para poder nacer de nuevo espiritualmente, más la fuente de nuestros pensamientos que está localizada en nuestra alma, no ha sido afectada por el evangelio.

Hoy día, al igual que en los tiempos de los apóstoles, hay dos tremendos enemigos: uno es el intelectualismo, y el otro es el racionalismo, que le impiden a la gente poder creer en Jesucristo como el Señor. Entiende: el intelectualismo, no tiene forma de poder aceptar que Jesucristo nació de una virgen.

El racionalismo, por su parte, nunca podrá aceptar que Jesucristo resucitó de una tumba. Había tres diosas griegas muy importantes, que hoy quiero presentarte. La primera, se llamaba Atenea, también conocida como Minerva.

Y esta era la diosa de la inteligencia y de la política. En mi país, algunos centros de reunión de ciertos partidos políticos, se siguen denominando: ateneos, y nadie sabe el motivo real del nombre. Es la diosa de la razón; Atenea.

La segunda diosa, se llamaba Sofía. Esta era la diosa de la sabiduría y del amor al conocimiento. La palabra conocimiento, en griego, es la palabra gnosis. Y de allí viene gnosticismo. La tercera diosa, era Diana. Diana, según el Libro de los Hechos, era la Reina del Cielo.

Y ya que estamos, de paso, déjame que te presente a dos seres de la misma estirpe, pero masculinos. Hermes, también llamado Mercurio, y Demiurgo, que era  y sigue siendo un príncipe demoníaco que fuente inspiradora nada menos que de Platón.

Él es el padre de la geometría. Demiurgo. Qué tremendo, pero en los discursos de Platón, él menciona a Demiurgo, como la fuente de su inspiración. Y le dice que él es el creador del universo. Demiurgo.

Este Platón, junto con Aristóteles, son los padres de la geometría. La geometría fue enseñada por Demiurgo, a estos dos personajes. Quiero que ahora me acompañes a 2 Corintios capítulo 10. Te sugiero que si tienes algo que hacer, detén esto, ve y hazlo, para que luego nada te distraiga.

(2 Corintios 10: 3) = Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

En otra versión de la Biblia, dice derribando sofismas. Los sofismas o sofismos, eran invenciones filosóficas de los sofistas. ¿Y quiénes eran los sofistas? Filósofos griegos que se especializaron en la retórica y en la dialéctica. O sea: habladores. Gente que hilvanaba razonamientos.

Y en este verso 5, dice que las armas más poderosas que Dios nos ha dado, están preparadas para derribar las estructuras de pensamiento que se han levantado en contra del conocimiento de Dios. Ejemplo: ¿Qué sucede cuando la noticia de la resurrección de Jesús comienza a difundirse?

Los primeros que se sienten ofendidos, son los judíos. Porque pedían señales. Los segundos en sentirse ofendidos, son los griegos. Porque ellos querían entender lo que había pasado. Ven conmigo a 1 Corintios capítulo 1, verso 22.

(1 Corintios 1: 22) = Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;

Ahora déjame que te pregunte: ¿Los judíos vieron señales? En la época de Jesús, ¿Vieron señales? Sí, las vieron. Cuando Jesús habla de ellos, dice: esta generación mala, pide señales. ¿Vio señales? Sí. ¿Creyó? No. No creyó.

Los griegos, ¿Escucharon la sabiduría de Dios? Sí. La gente se sorprendió al escuchar la sabiduría y la elocuencia con la cual habló Pedro, por ejemplo. Es muy diferente el Pedro que está antes de Hechos 2, al que está después de Hechos 2.

La elocuencia, la sabiduría con la que Pedro habla, es asombrosa. Tal es así que, cuando es llevado preso, junto con Juan, dice que dijeron: se nota que estos han estado con Jesucristo. Hablan como él. Entonces, los griegos, ¿Escucharon la sabiduría de Dios? Sí. ¿La creyeron? No.

¿Por qué? Está por lo que dice más arriba, en el verso 21: Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

Hasta el día de hoy, los gnósticos enseñan que la salvación, equivale a conocimiento. Te explico. Ellos dicen que una persona es salva, si es que llega a conocer. De ahí que se habla de dos tipos de conocimiento. Del conocimiento esotérico y del conocimiento exotérico.

¿Qué significa eso? Que según esta escuela, Jesucristo decía una cosa para afuera, pero él quería explicar otra cosa para adentro. En secreto. Como que hablaba en clave. Claro, una cosa es que Él habló en parábolas, y le explicó a sus discípulos, y otra cosa muy diferente es que le haya querido hablar en secreto.

Porque Dios dice: yo no he hablado en secreto. El conocimiento no puede salvar. Cuando los griegos van estableciendo gobierno sobre cada parte del imperio, los hijos de Grecia también comienzan a tomar autoridad sobre todas las instituciones que el hombre había creado.

El primer hijo de la escuela griega, se llama gnosticismo. Permíteme que te de algunos ejemplos de lo que es el gnosticismo. Te dije anteriormente que es una mezcla de filosofía griega con doctrina cristiana. El punto es este: para los gnósticos, gnosis, el conocimiento, no es algo, es alguien que se introduce en algunas personas, especialmente escogidas, para hacerlas diferentes.

Por ejemplo: para los gnósticos, Jesús es sólo uno de los muchos que la gnosis utilizó. Según los gnósticos, Jesús es diferente a Jesucristo. Es otro. Ellos dicen: Jesús era un hombre común y corriente, hasta los treinta años de edad.

A los treinta años de edad, él tiene una experiencia de iluminación. Entra al río y es bautizado, y en ese momento, la gnosis entra en él, y lo hace Jesucristo. Cristo el ungido. Cristo significa ungido. Él era un personaje especial desde ese momento.

Por eso es que pudo hacer milagros, por eso es que él era tan sabio, por eso es que él podía entender los pensamientos del corazón. Esta es la explicación de los gnósticos, no la nuestra, entiende. Ahora bien; los griegos, tenían una visión dual del mundo.

Su cosmovisión era dual. Por un lado era la naturaleza física y por el otro era la naturaleza espiritual. Y ambas no se llevaban bien. Ellos siguen diciendo: cuando Jesús llega a los treinta y tres años, es crucificado. Entonces era necesario que la gnosis salga de él.

Y antes de morir, cuando él está agonizando, dicen ellos que la gnosis sale de él. Y allí es donde él –dicen ellos- grita: ¿Por qué me abandonas? La gnosis sale, de tal forma que el que muere en la cruz, no es Jesucristo, sino simplemente Jesús. Porque Cristo no puede morir. Porque hay muchos cristos.

Buda es un cristo, Moisés fue un cristo, Zoroastro fue un cristo. ¿Estás entendiendo cómo explica el gnosticismo todo esto? Ahora bien; ese pensamiento, llenó Europa. Llenó Asia. Y de ahí viene, por ejemplo, la visión esta de que hay cosas que son de Dios y hay cosas que son del diablo.

Pero la Biblia dice que de Jehová es la tierra y su plenitud. Es una visión separada. El gnosticismo va a atacar todo aquello que sea sobrenatural en la Biblia. ¿Sabes por qué? Porque no lo puede entender. No puede explicarlo, y como no puede explicarlo, entonces lo niega.

El segundo hijo de Grecia, se llama El Humanismo. El humanismo fue creado por un hombre llamado Heráclito. ¿Qué es el humanismo? Es destronar a Dios del centro de atención, y poner al hombre en lugar de él. El hombre es el que merece las luces, los reflectores y toda la atención unánime.

Hoy día vivimos en una sociedad humanista. Sin embargo, el grave problema del humanismo, es que deriva luego en el secularismo. ¿Y qué es el secularismo? Es una sociedad en la que la gente asume que hay Dios; alguna forma de Dios: pero es un Dios que está lejano y distante a nosotros.

Estados Unidos es una sociedad secular.  Porque cree en Dios, pero no cree en un Dios personal. En un Dios ligado a la historia, sino en un Dios distante, no puede comunicarse. UN Dios que es capaz de tomar partido por algo o alguien, pero también de tomarse venganza de algo o alguien.

El tercer hijo de Grecia, se llama El Intelectualismo. ¿Y qué dice el intelectualismo, básicamente? Bien fácil, escucha esto: La razón, es lo que rige el universo. La razón es la que gobierna. Hay mucha gente que viene y te dice: explícamelo y yo creeré en tu Dios. ¡Convénceme! ¿Sabes qué? Dios nunca se va a rebajar a eso.

No puede. Para conocer a Dios, sólo hay un camino. ¿Cuál es? La fe. El justo por la fe vivirá. No por la razón. Por la fe. ¿Qué es lo que hace el intelectualismo? En primer lugar, niega todo aquello que no se pueda explicar con lógica. Niega. Eso hace que el intelectualismo sea enemigo de la fe. Porque por la fe, nosotros podemos hacer cosas tremendamente grandes. Por la fe.

(2 Corintios 5: 7) = (porque por fe andamos, no por vista);

¿Dice que por qué andamos? Por fe. Y qué tremendo, porque el que está escribiendo esto, fue uno de los hombres más intelectuales de su época. ¿Quién está hablando esto? Pablo. ¿Y quién era Pablo? ¿Era un triste pescador o carpintero? ¡Para nada!

Era un hombre que hablaba griego, hablaba latín, hablaba hebreo. Sabemos que, por lo menos, Pablo hablaba tres idiomas. Un hombre que fue educado a los pies del más grande y más importante rabino de su época: Gamaliel.

Un hombre que tenía una ciudadanía romana que le daba derecho de poder hablar cara a cara con el César. Un hombre que conocía la palabra desde la infancia. Dominaba la Torá. Era un hombre entendido. Fariseo de fariseos, dice la palabra. Era un intelectual.

¿Y sabes qué dice este intelectual? En realidad, ¿Lo que tuvo que decir, este que se suponía un gran intelectual? ¿Y lo que vas a tener que decir tú si quieres conocer a Cristo? Lo tengo todo por basura, para ver si puedo ganar a aquel que me llamó.

Lo dijo Pablo. Todo lo he puesto por basura. ¡Qué tremendo! ¿Verdad? El intelectualismo provoca que la gente, (Y esto es más que triste, porque hay grandes líderes que son intelectualistas), llegue a los extremos de negar la existencia de los demonios.

¿Por qué? No es muy fácil. Se puede, pero no es muy fácil explicar la existencia de los demonios. Eso es, claro está, hasta el día en que tú ves la existencia de un demonio. La gente que es hija del intelectualismo, resiste todo lo que es sobrenatural.

No sólo eso. Resisten a la sanidad divina. Por eso es que hoy día casi no hay milagros en la iglesia. Porque la gente le rinde culto al intelectualismo. Y esto es tremendo, porque Dios entrenó a Israel para que pueda conocer el poder sobrenatural de Dios.

Israel conoció el poder de Dios, cara a cara, lo vio. La Biblia dice, en Éxodo 15:26: Yo soy tu sanador. ¿Por qué no puedes ser sano? En muchos casos es porque el espíritu de Grecia está en tu mente. Y aunque en tu espíritu tú quieras creer, tu mente te dice que no, que no te vas a sanar.

El intelectualismo resiste todos los dones del Espíritu Santo, porque son locura. Dime si no es locura que una persona pueda hablar, en un instante, en un idioma que jamás aprendió. ¿No te parece que eso es una locura? ¡Claro que es una locura!

Son muchos los que hablan y hasta dan largas conferencias sobre los dones del Espíritu, pero la verdad es que no creen en los dones del Espíritu. Y esto es muy triste. Y además, hay gente que tiene don de lenguas que no proviene de Dios.

Porque su vida, no es una vida de fe. Un extraño que fluye en dones de lenguas, pero que no tiene una vida de fe. El intelectualismo hace que volvamos terrenal la palabra. Jesús multiplicó panes y peces para más de cinco mil personas, a partir de unos pocos peces y panes.

La Biblia dice que un niño trajo cinco panes y tres peces, y que con ellos Jesús les dio de comer a más de cinco mil personas hasta saciarse. No sólo eso, sino que luego llenaron varias cestas con lo que sobró. Doce canastas llenas.

Si tú ves uno de esos canales científicos que hay en la televisión, te va a explicar qué es lo que se supone que pasó en ese día, y no lo que dice exactamente qué pasó. El intelectualismo va a buscar explicarte de otra forma.

Lo que quiso decir el evangelio, es que la gente ya tenía pan, y tenía algo que llevaba en sus bolsas. Y que cuando Jesús les dijo: siéntense y hagan grupos, en cierta forma les estaba diciendo que sacaran lo que habían traído para comer para que pudieran comer todos, y que sobró de esa comida que traían.

El intelectualismo niega sistemáticamente todo lo que aquí es sobrenatural, ¿Entiendes? ¿Por qué? ¡Porque no existe una manera intelectual de poder explicar cómo se les puede dar de comer a cinco mil personas con cinco panes y tres peces!

¿Se puede explicar eso, físicamente, lógicamente, racionalmente? No, no puedes explicarlo. Así como tampoco podrás explicar que un cuervo haya sostenido con comida a Elías, no puedes explicar las plagas de Egipto, no puedes explicar la manera en que sucumbió el imperio más grande de la época, en manos de los hebreos, llamado Jericó.

No puedes explicar cómo se dieron estas cosas, si no es a través de la fe. ¿Qué pasa, entonces, cuando tú tomas la palabra y quieres entender esto, y estás gobernado por el espíritu de Grecia a través del intelectualismo? Pasa que jamás vas a poder ver lo que Dios quiere mostrarte aquí.

Déjame decirte que por lo menos parece presumido que alguien suponga que puede entender todo lo que está en la Biblia. ¿Cómo va a poder entender eso un hombre que ni siquiera todavía ha podido llegar a entender plenamente su propia vida?

Hoy andan por allí centenares de pastores, ministros y líderes que han terrenalizado la palabra. Que le han quitado a la Biblia todas sus partes sobrenaturales. Que todo lo explican racionalmente. Yo creo en un Dios sobrenatural.

Yo no puedo ser o auto denominarme cristiano, y creer solamente lo que puedo entender de la palabra. La persona que te dice: “No entiendo”, automáticamente cierra y frena la mano de Dios, para que éste haga algo nuevo y sobrenatural en su vida.

Por eso es que para Dios es más fácil trabajar con los niños, porque los niños no cuestionan; sólo creen. La palabra está llena de elementos sobrenaturales maravillosos. Si tú le sacas a la Biblia lo sobrenatural, la Biblia se convertirá en un libro común y corriente.

Porque lo que hace a este libro diferente, es que es sobrenatural. El intelectualismo también ha provocado un amor por la belleza y por la estética. Esto es terrible. ¿Qué significa esto? Que es un exagerado amor por la belleza. Los griegos adoraban la belleza.

¿No es raro que la escultura y la arquitectura hayan nacido en Grecia? ¿Y menos raro sería que las bases de todo eso sean religiosas? Todo lo que los griegos hicieron, fue religioso. Conjuntamente con esto, los griegos también adoraban el cuerpo físico perfecto.

Dice la Biblia que el pensamiento griego va a llenar toda la tierra, ¿Verdad? ¿Qué es esto? Es el culto al cuerpo. Nunca, en la historia humana, ha habido tantos gimnasios, como en estos últimos años. Nunca en la historia humana se han vendido tantos productos que tienen que ver con el cuerpo, con reducir las grasas, con modelar el cuerpo, con detener el tiempo haciendo borrar las arrugas.

Hoy día vemos, como quizás nunca antes, una alta paranoia por las dietas, tenemos otra paranoia por la anorexia, la bulimia, o por las cirugías estéticas. Y no sólo eso. Junto con esto está algo que los griegos hacían como algo religioso muy importante: los deportes.

Los griegos son los inventores de las olimpíadas. ¿Qué son las olimpíadas? Para los griegos, las olimpíadas eran una ceremonia religiosa muy importante, en la que se honraba a los dioses griegos. ¿Cuáles eran las características de las Olimpíadas? Competencia. Ser el mejor, a cualquier precio.

¿Cuál es la forma actual de este espíritu en nuestra sociedad? El fanatismo deportivo. ¿Quieres ir a ver cómo opera el espíritu de Grecia en los deportes? Ve a un estadio de fútbol. Y observa cómo la gente cambia  su rostro, sus actitudes.

Esa gente es capaz de hacer las cosas más increíbles; se vuelve otro. Se vuelve casi un ente de una manada peligrosa; es capaz de cometer excesos. ¿Por qué? Porque están bajo el poder de un espíritu.

Las olimpiadas, el pensamiento griego, enfatiza la competencia. Los más fuertes, los más hermosos, son los mejores. El pensamiento cristiano, en cambio, enfatiza la cooperación. Y enfatiza la belleza interior. Porque la Biblia dice que Dios no mira lo externo, sino que mira el corazón. Nota cómo dos culturas entran en conflicto. La cultura cristiana choca contra la cultura griega de manera muy fuerte.

Otro hijo de Grecia se llama Pharmakeia. De allí viene la palabra Farmacia. ¿Qué es la pharmakeia? Es la dependencia de los fármacos y las drogas. Ahora te voy a tirar una papa hirviendo, trata de agarrarla sin que te quemes.

Detrás de cada medicina, hay un espíritu inmundo. Al menos eso es lo que han averiguado aquellos hermanos mucho más crecidos que nosotros y mucho más dedicados o especializados en estos asuntos tan complejos.

Ellos sostienen (Y con bastante sentido común), que es muy probable que una medicina que te sana o hace bien para una dolencia, termine afectándote en otra área de tu organismo. Porque lo que pharmakeia hace es que busca que tú dependas de esto. No tiene sentido que te alivie de todo. Porque si te alivia de todo, tú ya no tienes que depender de esto. Pharmakeia provoca que tú seas aliviado de algo, pero que dependas y caigas en otra cosa peor.

Otro hijo de Grecia se llama el Teatro. Nadie ignora lo de los dramas griegos. El show. El teatro. Las máscaras. La palabra “hipócrita”, en griego, se pronuncia “actor”. Actor, en griego, es hipócrita. ¡Qué tremendo! ¿Y qué era un hipócrita, qué era un actor?

Era alguien que, poniéndose una máscara, adoptaba otra personalidad. Tú puedes estar bajo el poder del espíritu de Grecia si es que eres hipócrita. Este fue el espíritu que atormentó a Pedro. Y Pablo tiene que ir a confrontarlo, porque lo que Pedro hacía era algo bien sutil.

Actuaba de una manera con los judíos, cuando estaba con los de la circuncisión, y actuaba de otra manera cuando estaba con los griegos. Entonces Pablo va y lo confronta, y le dice que es un hipócrita. Y Pedro es reconvenido, y tiene que pedir perdón por lo que hizo.

Eso, por si te interesa comprobarlo, está en Gálatas 2:11-14. Pablo encara a Pedro por causa de su hipocresía. La iglesia no debe tolerar la hipocresía. Los griegos son los padres de la oratoria. De allí viene la homilética. ¿Qué era la homilética?

Esta es una disciplina que se ha enseñado en los seminarios bíblicos, durante años, como parte de la capacitación de los futuros pastores. ¿Y para qué servía la homilética? Para que aprendas a predicar la palabra. La única homilética que tuvieron los apóstoles, se llamaba Espíritu Santo.

Junto con esto, está su hermana gemela, que se llama hermenéutica. La homilética y la hermenéutica son las bases de todo pastor que ha sido formado en un seminario tradicional. ¿De dónde viene la palabra hermenéutica? Viene en honor al dios Hermes.

El dios Hermes, también se llamaba Mercurio. ¿Quién era Hermes? Vamos a ver. Hermes, según el Partenón griego, era el dios olímpico de la sabiduría, de las artes, de la escritura. Era ingenioso, elocuente, persuasivo, protector de mentirosos y ladrones.

Se lo llama “el mensajero de los dioses”, y se lo pone como dios del comercio. ¡Qué tremendo que tú uses a Hermes, el protector de los mentirosos y ladrones, como el mensajero que te va a traer la revelación de Dios! Porque: ¿Qué significaba hermenéutica? Hermenéutica es aprender cómo interpretar la Biblia.

¿Y sabes cuál es la única hermenéutica posible, que un hijo de Dios puede necesitar? La interpretación que viene por el Espíritu Santo. Porque lo que fue escrito en la Biblia, fue escrito por la revelación del Espíritu Santo a la gente.

Cuando uno lee la Biblia sin tener dentro al Espíritu Santo, va a entender cualquier tontera, menos lo que el Espíritu Santo trató de decir. Es como intentar leer algo que está en clave, sin tener el código. Lo que estoy queriendo decir es que, si tú no tienes el Espíritu Santo, este libro no va a ser de ningún beneficio para tu vida.

Detrás de Hermes está el control de la Bolsa de Valores. ¿Sabes cuál es el día clave para Hermes? El miércoles. Mercurio. Y es más que interesante examinar que los mayores desplomes de la Bolsa de Valores, siempre han caído en días miércoles. Las más grandes quiebras y los máximos desplomes de las Bolsas, se han dado en días miércoles, es muy curioso todo esto, y demasiado casual para ser casual.

Otro hijo de Grecia, se llama Porno. De él se deriva la palabra Pornografía. Esta presencia espiritual está ligada a todo tipo de desvío sexual. Porneia, es el nombre exacto en griego.

Otro hijo de Grecia, se llama Democracia. ¿Quieres destruir la iglesia del Señor? Ponle democracia al medio. Levanten la mano los que estén de acuerdo en poner al hermano Fulanito como pastor. Y Fulanito es pastor por mayoría de votos en asamblea. Ese día, esa iglesia pactó su destrucción.

Olvídate por un momento de tu país, de tu enseñanza y de tus supuestas ideologías políticas. La democracia no es de Dios. La democracia no puede ser parte de la iglesia. La iglesia del Señor no decide las cosas por simple mayoría de votos.

Las cosas en la iglesia se deciden por la dirección que otorga el Espíritu Santo. Si Dios dice que es por allá. Aunque todos crean que es mejor por acá y voten de manera unánime, ¡Es por allá! Mira lo que le pasa a Israel cuando decide preguntar cuál es la mayoría.

Allá en el Libro del Deuteronomio. Y decide no entrar. Diez de los doce dicen que no. Por mayoría, pierden. Reitero: no estoy hablando de la democracia como institución política, estoy hablando de la democracia en la iglesia. No es aceptable.

Junto con los deportes, los griegos dieron a luz algo que se llama: el entretenimiento. Los griegos, bastante más que los romanos, fueron los que merecerían el título aquel de: Pan y Circo. ¿Qué quiere decir esto? Eran conocidos los romanos por sus comilonas y por sus excéntricos deportes.

El imperio se estaba cayendo por las invasiones de los bárbaros en el norte de Europa, ¿Y sabes qué estaba pasando en Roma? Todos estaban en el Coliseo, viendo los deportes que allí se daban. Los cristianos fueron muertos por deporte, por entretenimiento.

La iglesia ha caído bajo el espíritu de Grecia, cuando en muchas ocasiones organiza cosas simplemente para entretener a la gente. Es norma inventar entretenimientos para retener a los jóvenes. Videos, tenis de mesa, actividades sociales; helado, café y galletitas, refrescos.

¿Sabes cómo creo que se debería retener a los jóvenes? Entrenándolos en lo sobrenatural de Dios. Entrenándolos a moverse en el reino del Espíritu y el Reino de Dios. No con entretenimientos, por mejor intencionados que sean. Todo lo que es entretenimiento, en la iglesia, es inspirado por el espíritu de Grecia.

La palabra dice que no estamos acá para entretenernos, sino para edificar. Por eso es que dice que todo lo que hagamos, sea para edificación. Organizando torneos le hacemos el juego al espíritu de Grecia. Y de eso a la pornografía y todos sus paralelos, hay un pequeño paso.

Todo eso, a simple y somera vista, podrá parecer muy bueno. Pero yo he aprendido que si no es el Espíritu Santo el que teje una estrategia y da una dirección para algo, lo único que vamos a hacer con cualquier cosa que hagamos, será distraer un rato a la gente.

Y Dios no nos ha llamado para distraer o entretener a la gente, nos ha llamado para edificarla. Es muy amplia la franja de la iglesia que anda cotidianamente detrás de este espíritu. Ven conmigo al Libro de los Hechos capítulo 17.

Hay gente que siente anhelo por andar detrás de todo lo que es nuevo. Y ya aparece algún oportunista capaz de inventar, organizar y utilizar para su beneficio las cosas más insólitas pintadas con barniz religioso. Seminarios y clínicas de las cosas más pintorescas han sido y siguen siendo moneda corriente. ¡Y no son gratis!

No se trata, obviamente, de establecer políticas extremistas y determinar que nadie debe ir a ningún lugar a aprender nada, porque eso también es un error. Sólo pido un poco de discernimiento. Y si no lo tienes, pídelo al Espíritu Santo, Él es quien lo provee a sus hijos.

Te mandé a Hechos 17. Tú sabes que en el capítulo 17 del libro de los Hechos, nos encontramos con que se produce un suceso que significa una enorme bofetada a la vida de Pablo. Él cae vencido por Atenea. ¿Recuerdas quién era Atenea? Te la mencioné anteriormente. Era la diosa de la inteligencia. Pablo es llevado al templo de Atenea. Y entonces ocurre aquí algo muy particular: Pablo trata de predicar y no puede.

(Hechos 17: 16) = Mientras Pablo los esperaba en Atenas (Una ciudad que había sido entregada a Atenea), su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. (Atenea sirve a la Reina del Cielo)

(17) Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, (¿Qué cosa es la que dice que Pablo hacía? Discutía. Muy raro, porque en otra parte dice que predicaba. ¿Hay diferencia entre discutir y predicar? Sí, es diferente. Si vas a hablarle a un Testigo de Jehová, que sea para predicarle, no para discutirle. Porque si vas a discutirle, ya caíste. Ya fuiste vencido. Si vas a presentarle el evangelio, predícales, no discutas con ellos. Dice que él discutía)

(18) Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? (Palabrero significaba lo que para nosotros, hoy, es charlatán. A Pablo lo llaman charlatán.) Y otros: parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el Evangelio de Jesús, y de la resurrección.

(19) Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? (El Areópago era el lugar en donde se rendía culto a Atenea)

(20) Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto.

(21) Porque todos los atenienses (¿Quiénes? Los atenienses. Los que vivían en Atenas, los que estaban bajo el espíritu de Atenea) y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.

En decir o en oír algo nuevo. No en creer algo nuevo. Escucha: Hoy, gran parte de la iglesia está en eso mismo. Y Pablo tendrá que hablar, luego, en la carta a los Corintios, respecto a esto, ¿Recuerdas? Yo soy de Pablo, yo soy de Cefas. ¿Qué les pasa a ustedes? ¡Aquí lo único que vale, es esto!  Es Jesucristo.

Lo novedoso. La gente busca oír lo novedoso, en lugar de buscar la revelación del Espíritu Santo. ¿Cuál es el profeta de moda? ¿Cuál es el maestro de moda? Hay una enorme diferencia entre querer conocer algo y creer algo.

Cuando yo conocí lo que verdaderamente significaba el Reino, lo oí de la boca de alguien conjuntamente con miles de personas. ¿Y qué pasó con ellos, se olvidaron? No lo sé, pero muchos de esos hoy todavía siguen buscando novedades. ¡No vieron la revelación! Lo novedoso no sirve si es que nosotros no podemos ponerlo por obra y practicarlo.

Otro hijo de Grecia es el Narcisismo. El narcisismo es la idolatría al yo. El egoísmo. ¡Yo no vengo más aquí porque aquí nadie me atiende! Perdona mi hermano, mi hermana, pero el concepto de iglesia es que tú formes parte de ella para servir, no para retirar.

Los creyentes, sean o no sean ministros del Nuevo Pacto, están puestos para atender a Dios, no a los que andan dando vueltas en círculos con sus pecados. Esta es una palabra dura y difícil. Pero es egoísta pensar que nosotros somos el centro del mundo. ¡No lo somos!

Dios no se va a caer del trono ni nadie va a desmayarse de sorpresa el día que tú no aparezcas más por un lugar determinado. El mundo no te rodea, como mal se dice. Tú estás invitado para formar parte de él. Pero el día que te vas, salvo los más cercanos, nadie se entera.

Lo que sucede es que vivimos en una cultura en la que se enfatiza en demasía el culto al Ego. ¡Defiende tus derechos! ¡Hazte respetar quien eres! Qué diferente es todo eso a lo que consigna el Evangelio de Jesucristo, ¿No es cierto?

Niégate a ti mismo. Si alguien te pide, dale. Si alguien te pide una milla más, ve a la segunda milla con él. Qué diferente. ¡Devuelve la bofetada, no te dejes pisotear! Ahí están los movimientos feministas; un paso después, vienen los movimientos homosexuales; un paso después vienen los movimientos zoofílicos. Es algo de nunca terminar.

Hoy día, evidentemente, hay que respetar los derechos de todos. Pero no puedes poner una Biblia en un lugar público. Tenemos que tolerar casi cualquier cosa en aras de la amplitud de conceptos, pero no se puede tener una Biblia abierta en la Corte Suprema de Justicia de  los Estados Unidos.

Existen cristianos de cierto prestigio y posición que han llegado a ser encarcelados sólo porque pronunciaron la palabra “homosexual”, ligado a pecado. ¿Y de dónde viene eso? Narcisismo, creyentes enamorados de sus pecados y de ellos mismos.

El espíritu de Grecia nos enseña a amar este mundo. Hoy día vivimos en un mundo en el que se mide el éxito merced a cuánto tiene. Pero Dios no te mide por cuánto tienes, sino por cuanto eres. El evangelio que predicamos, es este: que Jesucristo murió, para dar vida a todos los que en Él creen.

Que el evangelio es poder de Dios. Que el evangelio es negación, no satisfacción. Que el evangelio es sacrificio, no auto complacencia. Que el evangelio significa entregar lo mejor que tenemos, no conseguir lo que buscamos. El evangelio que predicamos, es este: que el que quiera ser el mayor, sea el que sirva.

Ahora entiendes por qué este espíritu, que también está en el Libro de Daniel, donde está mencionado como el gran macho cabrío, que viene corriendo con un gran cuerno. Y luego su cuerno es quebrado, y salen cuatro cuernos, ¿Recuerdas?

Y dice que los cuatro cuernos se dirigen a los cuatro puntos de la tierra y llenan toda la tierra. Lo que quiero decirte, es que el espíritu de Grecia va a ganar esta batalla. Va a tomar toda la sociedad, como ya lo está haciendo, y va a establecerse.

El anticristo, es levantado sobre el espíritu de Grecia. Él va a poder gobernar sobre esta plataforma. ¿Y entonces por qué estamos enseñando todo esto? Porque podemos aceptar que gane en el mundo, pero de ninguna manera que gane en la iglesia.

El espíritu de Grecia no puede tener lugar en la iglesia. Por eso, creo que tendremos que ver en la misma palabra, formas que nos enseñen cómo derrotarlo. Ven conmigo al Libro de Zacarías. Vamos a ver cómo se vence ese espíritu, y quiénes pueden lograrlo.

(Zacarías 9: 11) = Y tú también (Dice Dios) por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua.

(12) Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.

(13) Porque he entesado para mí a Judá como arco, e hice a Efraín su flecha, y despertaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente.

(14) Y Jehová será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago; y Jehová el Señor tocará trompeta, e irá entre torbellinos del austro.

(15) Jehová de los ejércitos los amparará, y ellos devorarán, y hollarán las piedras de la honda, y beberán, y harán estrépito como tomados de vino; y se llenarán como tazón, o como cuernos del altar.

(16) Y los salvará en aquel día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo; porque como piedras de diadema serán enaltecidos en su tierra.

(17) Porque ¡Cuanta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará a los jóvenes, y el vino a las doncellas.

¿A quiénes usa Dios para vencer a los hijos de Grecia? A dos tribus de Sion: a la tribu de Judá, a los adoradores, y a la tribu de Efraín, a los fértiles. A los fructíferos. Son los dos que han sido llamados a destruir a los hijos de Grecia.

Si tú no puedes adorar a Dios, el espíritu de Grecia opera en ti. El que vence a los hijos de Grecia, es Judá. Estamos hablando de la iglesia. El que vence a los hijos de Grecia, es Efraín. La palabra Efraín, en hebreo: fértil. Fructífero. Por sus frutos los conocerán.

Dios va a vencer al espíritu de Grecia, usando estas dos personas. A la tribu de Judá y a la tribu de Efraín. Ellos se convertirán en flechas y en espadas. En tanto que en la iglesia haya adoración celestial; y en tanto que en la iglesia haya la manifestación de los frutos del Espíritu y de la vida de Dios, el espíritu de Grecia va a estar afuera.

Cuando la iglesia deja de adorar; cuando la iglesia deja de dar fruto, el espíritu de Grecia empieza a tomar control. Eso pasó en todo avivamiento. Los avivamientos son una explosión de Efraín. Son una explosión de Judá.

Pero cuando empiezan a perder eso, empiezan los razonamientos, los pensamientos, los legalismos, las estructuras, las reglas, las ordenanzas, para ir cubriendo ese hueco que ha quedado tan grande. El hueco que antes llenaba la adoración y el fruto de la vida en el Espíritu.

Habrá que orar fuerte, entonces, para quebrar el espíritu de Grecia que anida en muchos cristianos. Tú sabrás si debes incluirte entre ellos. En tanto que el espíritu de Grecia gobierne sobre tu mente, va a ser muy difícil que la vida del Espíritu de Dios se manifieste con libertad y con abundancia en tu vida.

Debemos obligar a nuestros pensamientos a obedecer lo que Dios dice. Tú puedes elegir vivir tu fe, esclavizado por lo que entiendes, o vivir tu fe sujeto al Espíritu de Dios. Basta ya de iglesias y cristianos que se lo pasan hablando de cosas que nunca han experimentado, y que predica cosas que nunca ha visto.

Necesitamos entrar en la dimensión en la que podemos decir: de lo que he visto, estoy hablando. Tal como dice en 1 Juan, lo que hemos visto, lo que hemos palpado, lo que hemos tocado, eso es lo que les estamos anunciando.

Qué distinta es una enseñanza, una prédica o un estudio, cuando quien lo da puede decir: “Anoche estaba yo orando, y el Espíritu de Dios vino sobre mí, y me dijo que les dijera esto.” Necesitamos el vino nuevo de Dios.

Dios anhela tanto que podamos ser restaurados. Dios anhela que nuestros ojos se puedan abrir a lo sobrenatural. Viene el día en que los hijos, los verdaderos hijos, serán conocidos por sus hechos. Porque ellos verán a Dios a cara descubierta. Y la gloria de Dios estará sobre sus vidas.

Todos nosotros hemos sido educados en colegios que estaban bajo el espíritu de Grecia. Y esa ha sido la razón por la que nos ha sido tan difícil poder creer en el evangelio. Porque el espíritu de Grecia es el encargado de cauterizar nuestra mente. Cerrarnos al Espíritu.

Bienaventurados los que siendo niños conocieron a Dios. Para los hombres es mucho más difícil moverse en lo sobrenatural de Dios, porque el hombre tiende a ser más racional, más analítico. Las mujeres fluyen en esto mucho más fácilmente.

Casi te diría que normalmente, porque son más intuitivas.  Ellas no dicen: “Ah, pienso que”. Ellas dicen “Siento que”. Estoy convencido que, pese a todo esto, hay hombres y mujeres que, del otro lado d este micrófono y en este día, hay todavía hombres y mujeres que desean ser hijos de Dios, que están cautivos del espíritu de Grecia.

No hago esto a menudo, pero hoy será una de esas excepciones. Allí donde estás, si tú eres una de esas personas, simplemente levanta tu mano en señal de recepción y deja que podamos orar por ti.

Señor Jesús: necesitamos ser transformados. Vamos a renunciar, voluntariamente, a este espíritu. Espíritu Santo, ayúdame Señor a salir de este cautiverio. Espíritu Santo, ayúdame a ser libre de estructuras de pensamiento que no me dejan ver a mi Padre.

Espíritu Santo, ayúdame. Yo necesito ser libre, Señor. Padre, yo te quiero pedir perdón en esta noche. Porque he aceptado que debo vivir según lo que pienso. Porque he aceptado como verdadero lo que puedo entender, cuando esa no es tu voluntad.

Espíritu Santo, en este momento te pido perdón por haberte hecho callar, tantas veces. He contristado tu voz. Tú has sido enviado para guiarme, para conducirme a toda verdad. Pero yo te he hecho callar. Te pido perdón por eso.

Jesús, te pido perdón. Porque he confiado en lo que entiendo, más que en ti. Porque al leer tu palabra, yo he buscado entender cosas que debería, primero, haber creído. Te pido perdón, Señor, en el nombre de Jesús, por haber aceptado al espíritu de Grecia en mi vida. Mente; a ti te hablo, en el nombre de Jesús. Te pongo a los pies de Jesucristo.

Me gustaría que en este momento te pudieras ver a ti mismo, a ti misma, como a alguien que tiene una caja en tu mano. Una caja que representa todo tu intelecto. Es como si eso fuera tu tesoro. Ahí está tu profesión, tu experiencia, tus años; todo lo que sabes y has aprendido.

Va a ser necesario que digas que has puesto todo eso por basura, por causa de ganar a Cristo. Lo que para ti era ganancia, ahora lo has puesto por basura. Lleva ahora esa caja imaginaria hasta el trono de Dios y ponlo a sus pies.

Dile al padre que le estás entregando todo lo que hasta hoy, era ganancia para ti. Tú inteligencia, tu sabiduría, tus pensamientos. Dile que te quieres volver como un niño, para simplemente creer todo lo que Él te diga de aquí en más.

El trono de Dios tiene muchos escalones que todos podemos subir si nos proponemos hacerlo. Pero a ti hasta hoy se te ha hecho imposible por causa de esa caja que era tu tesoro personal más preciado: tu capacidad intelectual, tus conocimientos profesionales.

Aprende esto: todo eso que todavía hasta hoy era ganancia para ti, es demasiado pesado para levantarlo y llevarlo hasta el trono de Dios. Haz el esfuerzo, es mucho más pesado llevarlo todos los días de tu vida y depender de él. Déjalo allí, a los pies de Dios.

Ahora haz de cuenta que vas a subir los escalones que llevan al trono de Dios. Y será necesario que, en cada uno de ellos, a medida que vayas subiéndolos, vayas declarando punto a punto lo que ahora voy a decirte. Vamos a subir, acompáñame, repite conmigo:

Creo que la Biblia es la palabra de Dios. Inspirada por Él. Soplada por su Espíritu Santo. Y que lo único que necesito para encontrar lo que ella dice, es el Espíritu Santo que habita en mí. Creo en un Dios sobrenatural, que creó todo lo que existe.

Que todo lo hizo hermoso, y lo hizo bueno. Creo en un Dios sobrenatural. Creo que Jesucristo es el Señor, que nació de una virgen, en el tiempo perfecto. Que vivió treinta y tres años y medio sin pecar. Que murió sin pecado, pero llevando el pecado de todos nosotros.

Y que al tercer día resucitó de entre los muertos. Creo en Jesucristo, que fue levantado a lo alto de lo alto, y está sentado a la diestra del Padre gobernando, esperando volver pronto. Creo en Su regreso, cuando Él venga por su iglesia.

Creo en Jesucristo, el único hijo de Dios; cien por ciento Dios. Cien por ciento hombre. Perfecto en todo. Creo que la cruz es lo único que yo necesito para ser salvo. Soy salvo por gracia, por medio de la fe, no por obras. Porque no hay nada que tú puedas hacer para ser salvo, porque has sido salvo por gracia.

Creo en el poder de la sangre, como el único instrumento que mi Padre ha dado, para vencer toda oscuridad. Creo que la sangre de Cristo está en mí, y sobre mí, y conmigo. Que me da victoria, y hace que la muerte no me pueda tocar.

Con cada una de estas declaraciones, si las dices en voz alta pero creyéndolas, tú estás siendo liberado de falsos espíritus engañadores, principalmente el que hoy salimos a buscar, encontrar, combatir y derrotar: el espíritu de Grecia.

Creo en la revelación del Espíritu Santo. Creo en el Espíritu Santo, como el único mensajero de mi Padre. Saco de ese lugar a Hermes. Declaro que él es mentiroso, y acepto que el Espíritu Santo es el único que me puede llevar a entender la profundidad de Dios.

Acepto que el Espíritu Santo me guía, me conduce y me revela lo escondido de Dios. Porque para eso vino. Espíritu Santo: habla conmigo, escribe en mi mente, quiero escuchar tu voz. Estoy aquí para oírte, quiero aprender de ti.

Condúceme, guíame. Aquí está mi vida, llévame al Padre, hazme saber los tesoros escondidos que mi Padre tiene guardados. Hazme conocer mis caminos. Crea entendimiento a mi vida, revélame. Revela mis iniquidades, revela mis errores, revela mis pecados escondidos, líbrame.

Líbrame de toda ignorancia. Espíritu Santo, confío en ti como mi Maestro, como mi guía, como mí mentor. Eres tú el que me guía, y te acepto a ti como la voz de Dios. Y te prometo escucharte, obedecerte, atenderte quietamente.

Declaro que soy un Espíritu con mi Padre, creado a Su imagen, a Su semejanza, y llamado por mi Padre para gobernar. Declaro que soy un Espíritu con Él, que puedo mirarlo a cara descubierta, que mis oídos están diseñados para escuchar su voz.

Que mis ojos están diseñados para verlo. Creo, sé y confieso que soy un Espíritu con mi Padre. Creo en la sanidad divina, creo en el poder de la sangre para sanar mi cuerpo. Cuerpo, a ti te digo: no dependes de las drogas ni de las medicinas; Jehová es tu sanador.

Cuerpo, a ti te digo: te pongo en lugares altos, te establezco en lugares celestiales, te pongo en lugares de sanidad, conforme al deseo de mi Padre. Tengo acceso al mundo espiritual, porque soy espíritu. El reino de las tinieblas se abre a mis ojos, y también el reino celestial.

Yo declaro que puedo percibir, intuir, el mundo espiritual que me rodea. Tengo percepción de los ángeles y los demonios. Declaro que estoy capacitado para moverme en el mundo espiritual, porque he sido diseñado a la imagen de mi Padre.

Tengo acceso a las bóvedas celestiales, a los lugares del segundo y tercer cielo, porque soy un ser espiritual. Espíritu, a ti te digo; espíritu mío: funciona en el orden de Dios. Fluye, muévete en lo espiritual. Te activo ahora, hablo a mi capacidad de intuición en mi espíritu. Te activas ahora. Espíritu despierta. Soplo sobre ti aliento de vida.

Creí, por lo tanto hablé, dice la palabra. Lo que tú estás haciendo es declarar cosas en el mundo espiritual, que van a afectar el mundo natural. Y falta algo más, todavía. Sigue:

Soy fértil, porque la vida de Dios está en mí. Soy fértil, soy buena tierra. Y toda semilla de palabra que cae en mí, da fruto. He sido creado, para adorarte. Y declaro y establezco, que soy y seré una fuente de adoración. Que debo vivir para adorarte. Alma mía, alaba a Jehová.

Recuerda que es Judá quien vence a los hijos de Grecia. Así sea hecho ahora en la vida de todos los que me acompañaron en esta declaración. Sea decretado, activado y cumplido en el santo nombre de Jesucristo de Nazaret. Amén, amén y amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Tomando Autoridad en lo Natural

Cuando vemos la historia de David, vemos algunas connotaciones que, a simple vista, parecen insignificantes pero que luego toman importancia en la medida que los hechos lo dejan en evidencia. Lo primero, es que él tuvo que efectuar un duro entrenamiento para ser quien fue. Lo segundo, que vivió en cuatro ciudades, cuestión que también aporta lo suyo.

Porque cuando uno no entiende en qué ciudad está viviendo, uno no se da cuenta qué es lo que debe aprender para poder pasar a la otra ciudad. David vivió en cuatro ciudades. La primera ciudad, es Belén; la segunda es Adulam; la tercera es Hebrón y la cuarta ciudad es Sion, o Jerusalén.

Lo que pasa con David, es que él en cada ciudad en la que vive, debe aprender algo. En algunas ciudades, se queda más de quince años. En otras, como Adulam, mucho menos. Pero en cada ciudad, Dios lo entrena y lo prepara para que un día él pueda gobernar.

(Efesios 1: 3) = Bendigo sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, (4) según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, (5) en amor, habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, (6) para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, (7) en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (8) que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, (9) dándonos a conocer el misterio de su voluntad según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, (10) de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Escúchame; en Efesios, nosotros descubrimos que Jesús quiere que reinemos. Pablo, en una de sus cartas a los Corintios, dice que vamos a juzgar a los ángeles. En la que envía a los Gálatas, dice que somos herederos de todo, pero que debemos madurar, crecer.

Porque en tanto que somos niños, somos iguales a un esclavo. Una cosa es cierta: has sido llamado para reinar. Sin embargo, la cosa es que para reinar, tú tienes que pasar por un proceso. Y aunque ha sido mucha gente, todos los que han nacido de Dios, llamados para reinar, no todos van a reinar.

¿Por qué? Porque no todos llegaron a tener cierta estatura. Y presta atención, porque con este trabajo, la idea central es hablarle a tu espíritu, pero va acompañado necesariamente de la condición de que también le hablaremos a tu mente.

Es importante que tu espíritu se apropie de esto, pero es tan o más importante que tu mente también lo agarre. Dios te ha llamado para reinar. Pero para poder lograrlo, tienes que entrenarte, empezando por saber qué tienes que aprender de la ciudad en la que vives.

(Mateo 11: 29) = Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

El primer verso con el que quiero empezar, y quiero que lo tengas muy en cuenta, es un verso que te empuje a ser humilde. Tanto a lo que el Señor te va a hablar, como a lo que vas a escuchar a tu alrededor.

Es mucha la gente que cree que porque lleva más de veinte años en una iglesia, ya está en condiciones de dar clase de lo que sea en ella. Y es posible que así sea, nomás. Pero se me ocurre pedirte una cosa esencial para que lo hagas: que tengas el carácter de Cristo, y sé humilde.

Dice que la humildad de corazón nos trae, ¿Qué cosa? Descanso. Es interesante tratar de imaginar a ustedes, que van a reinar un día, limpiando la cocina, sacando la basura, reparando su auto viejo, y al mismo tiempo entender que la Biblia dice que vamos a reinar.

¡No es incompatible! Porque cuando tú miras tus manos sucias por el trabajo, tu cabello sin peinar y todo desalineado por las obligaciones, y luego lees en la Biblia que Él te dice: “Mira, yo te he escogido para que te sientes a la diestra de mi trono”, no parece ser demasiado compatible, ¿Verdad?

La imagen del que veo con la imagen del que, se supone, deberíamos tener hace largo rato. Ahora bien; el primer lugar en donde David vive, se llama Belén. Y ese nombre, Belén, significa “pequeña casa del pan”. Belén es una ciudad muy pequeña, y en la época de David, era mucho más pequeña.

Una ciudad, si quieres, insignificante. Belén es un lugar donde Dios va a desarrollar su fidelidad en las cosas naturales. Tristemente, nosotros, como hijos de Dios, probablemente hemos sido los mayores obstáculos para que el evangelio crezca. Todos estamos de acuerdo en que es difícil llevar el evangelio, porque hay oposición. Pero muchas veces la oposición más grande no viene del lado de las tinieblas, sino del lado de nuestra propia vida.

(1 Timoteo 3: 5) = (Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios?) (6) no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.

(7) También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Hoy día, en las congregaciones, hay mucho “gloria a Dios”, mucho “aleluya”, muchas lenguas, muchos dones, se ven ángeles, hasta se ve el trono de Dios, pero no vemos nuestros defectos. Y esa, déjame decirte que es una incoherencia más que rara.

Porque por un lado tenemos una vida aguda, que nos permite discernir los malos espíritus infiltrados. Pero al mismo tiempo, no podemos llegar a ver cómo, a veces, nuestras propias vidas son de tropiezo para la extensión del evangelio o la proclamación de un ministerio.

En este pasaje de la Biblia, Pablo le dice a Timoteo que sepa bien, cuando va a elegir a alguien para el ministerio, y después le da algunos elementos. Miren, si ustedes ven, no dice que sea espiritual, no dice que tenga un dominio de la doctrina.

Si tú lees todo el capítulo 3, no dice que sea una persona súper sensible al Espíritu Santo, no dice que vea ángeles, que entienda de escatología, que cante bien. Los requisitos que él pone, son requisitos naturales. Y lo natural, es natural.

O sea: cuando dice la Biblia que seas buen padre, no necesitas ser espiritual para entender eso. El mundo entiende lo que es ser buen padre. Un profesor del colegio que nada de huelga en huelga, entiende lo que es ser un buen padre.

Hay una idea de lo que es ser un buen padre. Aquí dice, que el que no sabe gobernar su propia casa, tampoco puede cuidar de la iglesia de Dios. Y no hay mística en esto. ¿El Señor te ha mostrado que vas a ser profeta? ¡Amén! Pero en tanto no gobiernes bien a tu casa y a tus hijos, no puedes serlo.

Es muy duro esto, muy duro. Eliminamos muchísimos prestigiosos ministerios. Si tú, un día, quieres llegar a Sion y gobernar, es necesario que aprendas a ser fiel en las cosas naturales. Si tú te das cuenta, en este pasaje, habla de requisitos del obispo, requisitos del diácono.

Y el verso 7, dice: Es necesario, (Y cuando pablo dice que es necesario, es porque es necesario), que tenga buen testimonio de los de afuera. Ahora bien; ¿Cómo haces compatible esto con lo que Jesús dice, por ejemplo, que los de afuera no nos van a  amar? Que el mundo no nos va a amar.

Escucha: una cosa es que el mundo no nos ame porque nos ve distintos, pero otra cosa es que el mundo nos juzgue porque somos incompetentes. ¿Qué pasa si tu casa es la más sucia de la zona, si tu cerca está siempre despintada, si tu jardín parece una selva del Amazonas?

Y todas las demás casas están muy limpias y ordenadas, y si la tuya sobresale no es precisamente por ser la mejor. Pregunto: ¿Tú crees que lo que mirarán los demás será la calidad de tu fe? ¿Tú crees que ellos mirarán tu casa y dirán: aquí vive un varón profeta de Dios?

No. Dicen: ¿Quién será el desordenado que vive acá? Y si te llega a visitar alguien con formación superior de guerra espiritual, hasta podrá deslizarte que tienes algún visitante indeseable, porque sabemos que la mugre y el desorden son nidos de demonios.

Hay cosas que son básicas y carentes de necesidades filosóficas. Es más: hay un momento en que todo creyente tiene que entender sí o sí, que hay cosas que debemos hacer aunque Dios no nos diga que debemos hacerlas. ¡Y son muchas!

(Santiago 1: 23) = Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

(24) Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.

(25) Más el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

No es difícil oír. Lo difícil es hacer lo que oímos. Mucha gente oye, pero muy poca gente hace lo que oye. Porque tú, ahora, estés sentado allí escuchándome, o leyéndome, eso no significa que esta palabra te va a transformar sólo con oírla o leerla. ¿La consideras de verdad palabra genuina que viene de Dios? ¡Amén! Pero ahora sal ya mismo a ponerla por obra.

¿Y cómo podemos hacer bien eso? Aquí dice que no debemos olvidar lo que escuchamos, que debemos poner atención. Cuando alguien comienza una tarea para el Señor de manera anónima y pequeña, y con el correr del tiempo eso crece y se convierte en algo internacional de gran impacto, está ahí de caer en la tentación de envanecerse y creer que eso ha sido así por causa de sus méritos.

Mira; cuando perdemos de vista nuestra fidelidad con las cosas sencillas, empezamos a desequilibrarnos y a tornar la fe en algo místico. Empezamos a hacer una división gnóstica. El gnosticismo te divide, te dice: esto es de Dios, esto no es de Dios.

Tu vida no puede tener una división gnóstica, todo lo que haces tiene que ser de y para Dios. No puedes decir, como he oído en muchas ocasiones, a hermanos que tenían comercios, que el domingo están en la iglesia y todo está bien, pero que el lunes en el negocio, es otra cosa y allí la iglesia no tiene nada que ver. Muy cierto es que la iglesia no tiene nada que ver, ¡Pero Dios sí tiene que ver!

Bajo esta óptica, el carácter es importante. La cosa que Dios más va a tratar en tu propia Belén, es tu carácter. Cuando tú ves a David, ves que David fue ungido. Un día, en Belén, porque él creció allí, Samuel lo ungió para ser rey, ¿Recuerdas?

¿Y sabes lo que hace su padre, luego? Lo manda a seguir cuidando las ovejas. No lo trata como un rey, lo trata como a uno más de sus hijos. Porque si tus hijos no saben hoy gobernar su propia habitación, mucho menos mañana podrían gobernar algo más grande.

Hay una cosa que es cierta y la historia no la modifica. David en ese día fue ungido, pero ese aceite sobre su cabeza, no cambió nada. Él tuvo que volver a hacer lo que tenía qué hacer. Él no cambió. Fue sencillo, fue humilde. Siguió haciendo mandados, de cadete, aun después de haber sido ungido.

Cuando decimos que el carácter es importante, quiero introducirte a este concepto. Tienes que tener la capacidad de reinar sobre tu yo. Antes de poder reinar sobre la iglesia, o sobre la obra ministerial que Dios tenga para ti, debes aprender a reinar sobre tu yo.

(Proverbios 16: 32) = Mejor es el que tarda en airarse, que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el  que toma una ciudad.

Es mejor el que tarda en enojarse por cualquier cosa que el más fuerte que se presente, y también el que es capaz de gobernar su propio espíritu, a aquel que es capaz de tomar una ciudad entera. Y tú vas a ver que esa es una crisis.

Hay muchas cosas que uno de pronto no quiere hacer por causa de algo que le ha sucedido en otro momento. Tienes que gobernar tu carácter, tu yo. Belén es el lugar en donde tú aprendes a gobernar sobre ti mismo. Y te digo algo: el gran problema de muchos buenos profetas de Dios, es que su carácter los vence.

¡Es una ironía! ¿Verdad? Tienen poder sobre las tinieblas, tienen poder sobre el enemigo, pero no tienen  poder sobre su propio carácter. Y te vas a dar cuenta. Gente que no se reconcilia jamás con quien anda distanciado. Gente que dice que no puede perdonar.

¡Ni sueñes con gobernar! No puedes gobernar sobre tu egoísmo, mucho menos vas a poder gobernar sobre una ciudad. Otros dicen que no pueden olvidar algo que le han hecho. O que han sufrido mucho. ¿Tú crees que con ese paradigma vas a poder gobernar sobre Sion?

El primer punto que tú tienes que entender de lo que es ser fiel en lo natural, es poder gobernar sobre tu propia voluntad. ¿Cómo vas a poder obedecer al Espíritu de Dios al que no ves, si no puedes obedecerte a ti mismo en lo natural? Ve a Gálatas 5:16-17 y que esta palabra te desafíe.

(Gálatas 5: 16) = Digo, pues: andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

(17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. (¿Estamos? Aquí Pablo te dice que tú eres quien elige a quien quieres satisfacer)

(1 Corintios 9: 26) =Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, (Y ahora escucha bien esto) (27) sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

Vamos a ver: ¿Qué significa eso de “yo golpeo mi cuerpo”? Escucha: cuando los monjes, allá lejos y hace muchísimos años, entendieron esto, creyeron que aquí estaba diciendo que ellos tenían que lastimarse, que tenían que flagelarse, golpearse a sí mismos, para así matar la carne.

Pero Pablo no estaba hablando de eso. Él no hablaba de golpear nuestro cuerpo como cuerpo, sino que hablaba de la acción de gobernar por encima de lo que nosotros mismos sentimos hacer. Por ejemplo: uno de los lazos más sencillos, es que la gente no puede dejar de comer.

Y eso provoca que engorden, que se enfermen, y todo porque no saben controlarse. Y ahí salen con el argumento tremendamente barato de seguir como están para, -aseguran- al menos morirse felices. ¡Qué estupidez! ¡Qué soberana idiotez! Mira lo que dice Proverbios 23, y agárrate de lo que puedas.

(Proverbios 23: 2) = Y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito.

En Mateo 5, 6 y 7, Jesús te enseña tres principios. Te enseña a orar, te enseña a dar y te enseña a ayunar. Haz una prueba. Cierra lo más fuerte que puedas tu mano en puño y mantenla así por espacio de diez segundos, no interesa si te duele.

Una vez pasados los diez segundos, no te hagas trampa, ábrela. Ahora pregunto: ¿Es más fácil detener o soltar? ¡Soltar! Sin embargo, todos sabemos que hay gente que le cuesta horrores soltar, Prefiere retener, aunque sea más esforzado y hasta doloroso.

Jesús te enseña tres principios. Lo básico, es saber orar. Luego viene saber dar, no negar tu ayuda. ¿Alguien quiere tu mejor abrigo? ¡Dáselo! Eso te enseña Jesús en mateo 5, 6 y 7. ¿Alguien quiere tus zapatos? ¡Dáselos! – ¡Pero me los acabo de comprar! – ¡Mejor! ¡Así le das algo nuevo!

Cuando alguien toca la ventana de tu auto y te pide una moneda, no digas: ¡Es un borracho! ¡Dale! Jesús dice que al que te pida, dale. ¿Y si se quieren abusar? Dios no lo permitirá, ¿No confías en Él? No lo olvides, es más fácil soltar, que retener.

Y lo tercero que enseña Jesús, es a ayunar. Y ayunar es una forma de renuncia. Renuncio a mi comida, por eso ayuno. Jesús nos está enseñando los pasos necesarios para poder tener acceso a los secretos de Dios. Orar, ofrendar o dar, y ayunar.

Claro, cuando tú lees este proverbio que te dice que pongas un cuchillo en tu garganta cuando tienes mucho apetito, lo que te está diciendo es que no te dejes gobernar por tu estómago. No te dice que esté mal comer, y mucho menos todas esas cosas ricas que te gustan. Lo que está mal es que ellas gobiernen tu vida.

Es una forma de gobernar sobre la carne, como puerta de acceso a andar por el Espíritu. ¿Has visto a los faquires de la India? Son impresionantes, es gente que pueden estar meses sin comer. Sin comer o comiendo simplemente algo muy básico.

¡Y no se mueren! Y aquí no estamos hablando con qué ayuda lo hacen, sólo te muestro que se puede hacer. Pero Dios no te está pidiendo eso, apenas te pide que gobiernes tu apetito. Aprende a controlar tu sueño.

Hay gente que puedes estar diciéndole la mayor revelación de la historia que, si es la hora en que le agarra el sueño, se te duerme con revelación y todo. ¡Tienes que aprender a gobernarlo! Si no aprendes a gobernar eso, no vas a poder gobernar lo espiritual.

Hoy quiere gobernar la iglesia gente que no puede gobernar su deseo de ver pornografía. Y allí, créeme, entramos a terrenos más feos. Pero así como no es fácil gobernar sobre el apetito, tampoco es fácil gobernar sobre los deseos impuros.

Claro que, si tú aspiras a reinar algún día, vas a tener que aprender a hacerlo. De hecho, ten por seguro que aquí no habrá unción que te ayude ni tampoco nadie que te imponga las manos y te transmita su capacidad de vencer; sólo es algo que tú tienes que aprender. Y va a ser todo un proceso aprenderlo. Es una lucha para reubicarnos.

(1 Corintios 9: 22) = Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.

Impresiona Pablo con algunas cosas que dice, ¿Verdad? Me hecho de todo por todos. ¿Sabes qué muestra aquí? Que tenía gobierno sobre sí mismo. O sea: si alguien le pedía no comer carne porque le molesta, no la comía y se acabó. ¿Cuántos son capaces de hacer lo mismo? No me digas nada.

Él podría haber rechazado ciertas cosas. Podría haber dicho que el espiritual todo lo juzga, o que todo le es lícito más no todo le conviene, pero no. Pablo no dice eso. Dice que se ha hecho siervo por otros siervos.

Ojo: nadie te está diciendo que tú debas hacer lo mismo, sólo sirve esto para mostrarte la capacidad de auto control o auto gobierno que tenía él, para saber provocar las respuestas que necesariamente tendría que dar.

Todo lo que es compulsivo, es demoníaco. ¿Por qué? Porque lo compulsivo ataca tu capacidad de gobernarte. ¡Es que no puedo dejar de gastar dinero! Eso es demoníaco. ¡Es que yo no puedo comer sin sal! Claro que puedes, sólo inténtalo. Usa limón, ajo u otras cosas que no perjudican tu salud.

Lo mismo para aquellos que aseguran que no pueden tomar su café si no ponen cinco cucharadas de azúcar.  ¿Cómo que no puedes? Empieza con cuatro y media, luego pasa a cuatro, luego a tres y media. Vas a comprobar que puedes controlar tu cuerpo. Eso sólo estaba instalado en tu mente.

Y aquí necesariamente tenemos que volver al punto: ¿Cómo vas a pretender gobernar las cosas de Dios si todavía hay muchas cosas tontas que gobiernan tu vida? Tú puedes tener a tu lado a un maestro que te puede estar enseñando los misterios de Dios, pero si no puedes comer con menos sal o beber con menos azúcar, todo será inútil.

Y eso es tan válido para el que aprende como para el que enseña. ¿No has conocido casos de matrimonios dedicados a la consejería matrimonial en la iglesia, cuya relación está desgastada, casi destruida y andan por la vida peleándose como perros y gatos? ¿Con qué autoridad?

Y ni hablar de los avances tecnológicos con celulares de última generación, tabletas, notebook, o la misma televisión. ¿Sabes que hay casos en que un domingo por la mañana un predicador llega a decir cualquier cosa sólo porque está muerto de sueño por causa de haberse quedado hasta las cinco de la mañana viendo una película de dudosa categoría?

¿Y será esa persona la que pretenda enseñarte a gobernar entre principados y potestades? ¡Pastor! ¿Dónde puedo aprender a tomar ciudades para Cristo? – Aguarda, hermano; será mejor que primero tomes tu dormitorio para Cristo, luego ve a las ciudades.

Ahora bien; el problema de un gobierno, es que estamos hablando de un Reino. El Reino de los Cielos se ha acercado. Estamos hablando de un Reino, y en un Reino hay una estructura de gobierno. Entonces debemos proyectarnos conforme a la promesa de Dios.

Dios nos ha entregado las naciones. ¿Y quiénes van a ir? ¿Van a ir esos que viven cantando esa cancioncita que dice: “heme aquí yo iré Señor”? ¡No! ¡Van a ir aquellos que muestren que tienen gobierno sobre sus propias vidas!

Gente que ha sabido y podido vencer en áreas naturales, también sabrá y podrá hacerlo en áreas espirituales. Te voy a dar ejemplos, y aún ejemplos del propio Jesús en un instante. En la Primera carta a Timoteo, capítulo 3, dice que debemos gobernar nuestra casa.

Y eso me habla de un tremendo punto. Me habla de que yo debo ser fiel con las cosas naturales. Muchos niños no quieren ni por asomo ser ministros, porque han crecido en hogares donde el padre era pastor. Y no era el problema el papá, sino a que gracias que él era papá y pastor, nunca hubo dinero en la casa.

Muchos jóvenes no quieren saber nada con un ministerio, porque eso, para ellos, equivale a decirles que van a ser pobres y miserables toda su vida. Hay un error gravísimo. Tú, padre, no puedes de ninguna manera suponer que por servir a Dios tus hijos no tendrán qué comer. ¿A qué Dios se supone que estás sirviendo?

¡Es que la iglesia todavía es muy pequeña y no alcanza para sustentarnos! ¡¡¡Vete a trabajar a cualquier parte secular, hermano!!! ¡Es cierto que te debes al Señor, pero primeramente te debes a tu familia, porque eso es lo que dice la palabra!

Por eso es que Pablo, cuando dice que no puede gobernar la iglesia del Señor si antes no sabe gobernar su propia casa, no se equivoca nada. Y mucho menos cuando dice que si no provee para su casa en primer lugar, menos podrá proveer para la iglesia. Y hasta añade que es peor que un incrédulo.

Belén es un tiempo difícil, porque tiene que ver con ser probado en las cosas naturales de la vida. Tienes una empresa y necesitas obreros y empleados. Se presentan candidatos con excelentes currículums y muchos hermanitos de la iglesia. No me digas qué haces, porque lo que haces no siempre es lo que deseas, sólo dime qué quisieras hacer. Ahí está el punto.

No es fácil todo esto, nadie puede decirlo. Van a existir un montón de luchas que deberemos pasar, superar y derrotar. Cuando vemos a David, nos damos cuenta que él no aparece reinando de buenas a primeras; él tiene todo un respetable tiempo de entrenamiento y puesta en marcha.

(1 Samuel 16: 1) = Dijo jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto un rey.

Escucha: Saúl también fue levantado por Dios. Tómate unos segundos para pensar en Saúl. Saúl era un buen hombre al principio. Y no es el único caso; he conocido a muchos que, siendo ovejas, eran personas intachables y extraordinarios, que de pronto pasaron a ser líderes y bueno, en fin, ¿No?

Él cambió, cambió muchísimo. Cuando él se vuelve rey cambió mucho. ¿Sabes cuál era el problema de Saúl? Saúl era una persona que quería hacer su voluntad, no la voluntad de Dios. Él hacía lo que él pensaba que era bueno.

Y lo que Dios quería, era a alguien que no pensara lo que era bueno, sino que hiciera lo que era bueno. Y en el final, allí lo dice, Dios ya lo había desechado, pero Samuel todavía no. Por eso Dios lo envía a Belén, diciéndole que allí se ha provisto otro rey. Cuando es enviado ahí, van a pasar un par de cosas.

(1 Samuel 16: 6) = Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: de cierto delante de Jehová está su ungido.

(7) Y Jehová respondió a Samuel: no mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

(8) Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: tampoco a este ha escogido Jehová.

(9) Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: tampoco a este ha elegido Jehová.

(10) e hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a estos.

Fíjate que es muy interesante lo que hace Isaí. Cuando Samuel va y le dice que Jehová va a elegir a uno de sus hijos para ungirlo y hacerlo rey, lo primero que hace Isaí es ir y traer al que él estima como el mejor. Según su mente.

(11) Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son estos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.

 Fíjate que Samuel era un hombre que, como dice el texto anterior, había puesto cuchillo en su garganta. “¡No nos sentaremos a la mesa hasta no terminar la tarea! Y pidió que trajeran al menor. ¿Y qué estaba haciendo David cuando lo fueron a buscar? Apacentando las ovejas…

Él era muy joven, tendría no más de doce o trece años. Era el menor, y los menores, que eran los menos productivos, tenían una tarea: apacentar las ovejas. A los ojos de Isaí, él ni siquiera contaba, pero lo mandó a buscar sólo por causa de la insistencia de Samuel.

(12) Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: levántate y úngelo, porque este es.

(13) Y Samuel tomó el cuerno de aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá. (Hasta aquí vamos bárbaros, pero ¿Qué pasó con Saúl, mientras tanto?)

(14) El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. (Ahí estamos. David ha sido ungido. ¿Qué pasó con David, luego?)

(1 Samuel 17: 34) = David respondió a Saúl: tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, (35) salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba.

(36) Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.

En este capítulo 17, se está relatando el famoso pasaje con Goliat. ¿Ustedes saben en qué circunstancias David aparece frente a Goliat? Básicamente, porque él estaba en ciertas condiciones que son relatadas anteriormente a esto, en el verso 20.

(Verso 20) = Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isaí le había mandado; y llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, y daba el grito de combate.

Escucha: él fue enviado a llevar comida a sus hermanos. Porque eran ellos los que estaban de soldados. Él no alcanzaba ni a ser soldado, porque era muy joven. Entonces, ¿Para qué se usa al menor de tus hijos? ¡Para hacer los mandados menores!

Pese a ello, David no salió vertiginosamente a cumplir con la diligencia que su padre le encargaba, sino que antes se organizó debidamente en lo que era su tarea específica: dejó a alguien cuidando sus ovejas. Allí se observa el grado de responsabilidad que este joven ya tenía.

Y cuando él llega, justo escucha la arenga y el insulto del filisteo grandote, ese; se le sube la sangre a la cabeza, y creo que lo tuvieron que agarrar, porque si no allí mismo le entraba a patadas, y lo llevan ante Saúl. “Si quieres pelear, antes tienes que hablar con el rey, él dispondrá qué hacer contigo”.

Y entonces él va delante del rey y allí está lo que antes estuvimos leyendo. Le dice, por ahí por el verso 34, “tu siervo era pastor de las ovejas de su papá”. Y mira lo que dice: “Cuando venía algún león, o un oso, y tomaba algún corderito de la manada, ¿Qué hacía yo? ¿Acaso salía corriendo? ¡No! ¡Yo salía tras ellos! ¡No los dejaba irse con la presa en la boca!

Y le hería, y le libraba de su boca. Y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. O sea: nadie va a tocar mis ovejas. ¿Sabes qué ves aquí en David? Fidelidad con la tarea asignada. ¿Quién podría imaginar que el futuro rey de Israel; el que iba a gobernar cuarenta años, pasó su infancia olvidado, en un paraje, cuidando ovejas?

¿No te parece raro? ¡Ah, no sé! ¡Pregúntale a Moisés! ¿Qué quiero decir con esto? Los años de silencio, son los que hablan más. ¿Qué hizo Jesús desde los doce hasta los treinta? Creció, y ayudó a su padre en la carpintería. Die Lucas que crecía en estatura y en gracia.

¿Sabes qué? Él era conocido por ser carpintero. Cuando él empieza su ministerio, la gente dice: ¿No es este, acaso, el hijo de José, el carpintero? ¿Cómo lo reconocen a Jesús? Como el hijo de José el carpintero. Porque cuando iban a la carpintería, Jesús estaba trabajando ahí, con su papá.

Los años de silencio, son los años que más hablan. ¿Cuántos años pasa Jesús en silencio? ¡Prácticamente treinta años! Porque aparece a los doce, un ratito, y después nada más. Era el caso de David, mucho más que eso. Pero a esos años, Dios los invierte preparando nuestra fidelidad. 1 Samuel 17: 34-37 te hace ver que él tenía la garra necesaria para defender lo que era suyo. El ser fiel y obediente, te pone frente a una oportunidad.

(1 Samuel 17: 17) = Y dijo Isaí a David su hijo: toma ahora para tus hermanos un efa de este grano tostado, y estos diez panes, y llévalo pronto al campamento a tus hermanos.

Escucha: ¿Qué hubiera pasado si David le hubiera dicho a su papá que no quería hacer ese mandado, que no le daba la gana, o que estaba cansado? Porque es cuando él va que escucha a Goliat insultar a Israel, se enoja, habla con Saúl, se mete a la guerra y todo lo que ya sabes.

Cuando mata a Goliat, la vida de David comienza a cambiar, porque vencer a ese gigante es algo público, deja de estar en el secreto. Antes de todo esto, sólo sabían de él Dios, sus hermanos, Isaí y Samuel, nadie más.

Pero el ser fiel y el ser obediente, abre oportunidades. Porque si Isaí le hubiera dicho a su hijo que quería que fuera y matara a un gigante que estaba ofendiendo al pueblo, David hubiera salido corriendo y emocionado, como cualquiera de nosotros.

¡Pero sólo le dijo que les llevara maíz a sus hermanos! Una mañana común y corriente. Allí está el mérito de la obediencia, en lo mínimo. Por eso es que te venía diciendo que debemos ser fieles en las cosas naturales. Las oportunidades no se presentan todo el tiempo.

(Verso 22) = Entonces David dejó su carga en mano del que guardaba el bagaje, y corrió al ejército; y cuando llegó, preguntó por sus hermanos, si estaban bien.

Nota la reacción primaria de David. Lo primero que priva es su responsabilidad familiar, se interesa para ver si sus hermanos están bien y, cuando lo comprueba, recién allí se dispone a pelear su guerra. ¿Por qué hizo esto? ¡Porque su padre lo había mandado a ver a sus hermanos, no a matar a un gigante!

(Verso 26) = Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque, ¿Quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?

Estando en el lugar correcto, en el momento correcto, se abre la visión de David. Y recién allí ve la oportunidad de poder vencer. Él no estaba buscando fama, ¿Entiendes? Mucha gente quiere fama, que es como querer crecimiento sin madurez.

Dios quiere que crezcas, pero que crezcas en la medida en que madures. Y lo que te hace madurar, es la fidelidad. Es la fidelidad la que trae crecimiento. Si tú oras dos veces al mes y lees tu Biblia una, no esperes crecer mucho, y mucho menos esperes gobernar. ¿Por qué? Porque no estás siendo fiel en lo natural.

Jesús pasó por eso, ya te lo dije. Él no hizo travesuras milagrosas cuando era niño. Por el contrario, fue educado conforme a la enseñanza de sus padres. No tuvo nada de especial. Por eso es que leemos lo que sigue:

(Lucas 2: 51) = Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

(52) Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.

En gracia para con Dios ¿Y quién? ¿Sabes cuál era el niño favorito del barrio? Jesús. Porque dice que crecía en gracia para con los hombres. Lo estimaban, no era un anónimo desconocido. ¡Él estaba ungido, y a eso el mundo lo nota aunque no sea creyente!

No cuesta demasiado imaginarlo ofreciéndose para ayudar a una mujer a llevar una carga. Y ahí está el creador del universo, encarnado en un muchacho, ayudando a esa anónima mujer con su tarea. Dios te va a ascender ministerialmente, cuando tú puedas hacer cosas así.

¿Tú te crees que yo no voy al mercado, cocino algo de vez en cuando, lavo los platos mucho más seguido y fregó algún piso cuando es necesario, porque creo que soy el gran ministro ungido por el Señor para estar todo el día en un éxtasis espiritual? ¡Ni lo sueñes! ¡Ese no soy yo! Ni quiero serlo.

Es importante que alguien te enseñe a administrar tus dones y a ministrar tus operaciones espirituales. Pero tan o más importante, quizás, es que alguien también te enseñe a comportarte como un hombre o una mujer normal, especialmente dentro del seno de tu familia directa.

Tienes que ser responsable. Responsable con Dios y con tus obligaciones terrenales. 1 Pedro 2:12. Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles. Que no seas conocido como el antipático de la oficina, el religioso.

Para que los que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. En Belén tienes que aprender tres cosas.  La primera de ellas, la encuentras en Lucas 16:10.

(Lucas 16: 10) = El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.

(11) Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿Quién os confiará lo verdadero?

Debemos ser gente cariñosa. Y no te estoy hablando de adulación, que es un desmérito que generalmente abruma y fastidia a los hombres íntegros. Nadie quiere andar con alguien detrás de sus talones tratando de quedar bien contigo de cualquiera manera, eso no es Dios.

Es suficiente con que seas atento con las personas que necesitan algo de atención, nada más. Hay muchos hermanos que te llaman o te escriben para que ores por alguien o para que les ayudes a gobernar sus casas, sus hijos, sus ministerios. Pero muy pocos que te llamen simplemente para saludarte e interesarse cómo andas.

David fue así, preocupado por las cosas sencillas. Él fue fiel en lo poco, por eso fue puesto sobre mucho. Yo hoy soy un ministro escribiendo y hablando para todas las naciones, pero durante años sólo lo hice para tres o cuatro hermanos que tenían hambre y sed de Dios. Y siempre me sentí igual de gozoso por hacerlo.

Los grandes ministerios han comenzado de manera casi insignificante para lo natural y material. Porque los grandes ministerios no son para Dios lo que alguien muestra por fuera, sino por lo que traen en su interior, que es donde Dios es el único que puede llegar y ver.

(Verso 12) = Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿Quién os dará lo que es vuestro?

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¿Cuál es el Deseo de Dios?

(Génesis 1: 11) = Después dijo Dios: produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que de fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

Estamos leyendo el primer capítulo del libro de Génesis, el libro de los orígenes, el libro donde se detalla el principio de todas las cosas. Quiero que prestes suma atención a una palabra en particular; la palabra es Género.

La palabra Género, viene del hebreo nin. Esta palabra hebrea es muy interesante, porque habla acerca de un grupo de organismos del mismo tipo. Género, también es raíz de Gen, de Genes. De allí viene Genes.

Entonces, cuando hablamos de un mismo Género, estamos hablando de un mismo Gen. Creo que todos tenemos más o menos alguna clase de idea respecto a lo que son los genes. Eso no es nuevo. Aquí está diciendo: produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto, según sus Genes, según su Género.

Que su semilla esté en él sobre la tierra. Y fue así. La segunda cosa que quiero que notes, está en Génesis 2: 4. Dice: Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos.

La palabra que aquí es importante mencionar, es justamente la palabra Orígenes. Orígenes viene del hebreo toledah, que literalmente significa Patria. Muy interesante. Entonces, dice acá: Estas son las patrias, -en un sentido-, de la tierra y de los cielos.

Ahora bien; ¿Por qué utiliza la palabra Patrias, por qué menciona Orígenes? Básicamente, aquí nos está introduciendo a un concepto que hemos leído muy rápidamente. Como decía alguien, son versos que los leemos de noche, porque no tenemos luz para entenderlos.

Aquí dice: Estos son los orígenes de la tierra y de los cielos, cuando fueron creados. Y no te olvides que la palabra Origen, significa Patria. Estas son las Patrias de la tierra y de los cielos. Aquí, el escritor de Génesis empieza a introducir a la visión que, tanto en la tierra como en los cielos, hay diferentes linajes.

Hay diferentes razas. Así como en el género humano, (Y estoy utilizando el término Género), nosotros podemos hablar de gente de raza negra, de raza blanca y de raza amarilla. Que creo que son las tres razas oficialmente reconocidas, también en los cielos hay razas.

Hay Géneros diferentes. Y aunque todo viene de un solo Gen creativo, que es Dios, no todas las razas son iguales. Hay diferentes características de cada una de ellas. En algunos lugares de la Biblia, estas se llaman Genealogías. Y hay Genealogías terrenales, como hay Genealogías celestiales.

Nosotros sabemos, por la misma palabra de Dios, que existen Serafines, Querubines, Ángeles, aparecen los Gigantes en Génesis 6, y entonces la pregunta, es: ¿Qué son ellos? Los Querubines, los Serafines, los Arcángeles. Son, precisamente, diferentes familias.

Son razas celestiales diferentes. Cuando uno ve el libro de Apocalipsis, va a darse cuenta que hay una diversidad de seres celestiales extraordinarios. Los ancianos, los Seres Vivientes, multitudes de ángeles. Y no todos son iguales.

Cada uno de ellos se diferencia, no solamente por rasgos físicos, porque gracias a Dios se describen a estos seres, como Ezequiel describe los maravillosos seres que vio, sino que también se diferencian por sus funciones.

Ellos tienen funciones diferentes. Esto, en líneas generales es para que nos demos cuenta que entender el mundo espiritual, no tiene que ver simplemente con el hecho de decir que tenemos al Espíritu Santo, sino que es una dimensión maravillosa de variedad, de diversidad, en las que dios ha mostrado su poder creativo en una forma extraordinaria.

Cuando Dios crea al hombre, lo que hace Él, es darle un cuerpo. Noten que de todos los seres que Dios creó, los seres humanos son los depositarios o los que reciben un cuerpo. Estoy hablando de cuerpo, en el término Soma. En el término de cuerpo material.

Porque ya Pablo, más adelante, nos habla de que hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales. Cuando el Señor le da un cuerpo a Adán, lo que Él le está dando, es lo que él necesita para vivir en el plano terrestre. Tal es así, que cuando hablamos del género humano, la palabra humano viene de humus. Humus-man.

Eso quiere decir: hombre ligado a la tierra. Y no sólo eso, porque la palabra Adán, es una palabra hebrea que es plural; está hablando de hombres. Pero, el concepto mismo del nombre de Adán, significa “de la tierra”. O terrenal.

A esto lo sabemos, y la descripción tan maravillosa que se hace en el capítulo 1 de Génesis, de cómo Dios crea al hombre, y habla de la tierra y habla del agua, no es para nada extraña, considerándose que el hombre, químicamente, tiene más del 70 por ciento de su cuerpo formado por agua, y más de 14 componentes que también encontramos en el polvo de la tierra.

Tal es así que, si luego de veinte años de que un cuerpo humano haya sido enterrado, y salvo muy honrosas excepciones, si se abre ese lugar, lo que se va a encontrar es polvo, tierra. De ahí que la descripción que hace Génesis del hombre, como polvo y agua, esto es barro básicamente, no está tan alejada de la realidad.

Vamos más adelante. Dios ha establecido su creación, bajo ciertos límites. Por ejemplo; el entorno terrestre o natural, es un entorno limitado, en el cual el hombre puede moverse. Hace un momento decíamos que Dios creó también las patrias celestiales, haciendo referencia a Génesis 2.

Y allí dijimos claramente que, cuando se habla de generaciones, se está hablando de razas celestiales según el original, y también de razas terrenales. Nosotros podemos saber que, de Sem, Cam y Jafet, los tres hijos de Noé, se formaron todos los grupos humanos que hoy día se conocen.

Tanto es así que la antropología determinó (Por lo menos las escuelas más difundidas), que existen tres razas, básicamente, en la humanidad. Pero también en el mundo celestial existen razas, como las que he mencionado antes, de querubines, serafines y todo aquello.

Ahora bien; para que la creación de Dios sea armónica, Dios dice: “El hombre va a vivir en el plano terrestre, y los seres celestiales van a vivir en el plano espiritual”. Y determina, asimismo, que esos seres tienen su presencia limitada a ciertas fronteras.

A la luz de eso, por ejemplo, para que un ser viva en la tierra, necesita algo elemental: un cuerpo. Un cuerpo terrenal. Para que un ser viva en una esfera celestial, necesita un cuerpo celestial. Este es un principio muy sencillo.

El punto es este: los demonios, y no estoy explicando en este concepto el origen de ellos, andan desesperados por conseguir un cuerpo, porque para poder permanecer en el plano natural, ellos necesitan un cuerpo, y no lo tienen.

De tal forma es esto, que ellos deben prestarse un cuerpo físico para tener derecho de permanecer en el plano terrestre. Tan tremendo es este concepto, que aún Dios para poder introducirse en la humanidad, tuvo que conseguir un cuerpo para Jesús.

Él no podía venir simplemente como un ser espiritual, y hacer lo que tenía que hacer acá. Necesitó un cuerpo. Luego voy a leerte algunos versos para traerte mayor luz sobre esto. Sigo en Génesis 2. En el verso 7, dice:

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Lo que hace al hombre, hombre, son dos componentes básicos: número uno, el polvo de la tierra; y número dos, el aliento de vida que él recibe. El hombre es un ser creado con un diseño tan perfecto, que tiene el derecho, (Mira la palabra que estoy utilizando), tiene el derecho de moverse en el plano terrestre porque tiene cuerpo, y en el ámbito celestial o espiritual, porque dentro de él habita un espíritu eterno.

Mientras que Satanás y todos sus demonios, y todos los seres espirituales, querubines, serafines, etc., están limitados por su naturaleza, a no moverse de la esfera en la que están, porque Dios, claramente, ha limitado su creación.

A la luz de esto, permíteme que te diga que es ilegal la presencia de un demonio en una familia. Porque él está en una esfera que no le corresponde. Él debe estar en la esfera espiritual. Él no puede estar en la esfera terrenal.

Si él está en la esfera terrenal, es porque tiene algún derecho que le permite estar, aun sin tener cuerpo, presente en el plano natural. Si tú te fijas con atención en Génesis, vas a ver qué Satanás no pudo hablar directamente y cara a cara con Eva, tuvo que usar un cuerpo.

Usó el cuerpo de una serpiente para hablarle a Eva. Noten que no fue Satanás el que se apareció y comenzó a hablarle a Eva, no podía. No tenía derecho para estar en ese lugar porque carecía de un cuerpo terrenal, un cuerpo natural.

Entonces utilizó una serpiente, y así satanás pudo hablarle a Eva a través de esa serpiente. De tal forma que Dios, al final de todo el proceso del pecado, lo que hace es también maldecir a la serpiente. A eso seguramente lo han leído en la palabra.

¿Por qué? Por haber dejado que su cuerpo sea usado. Y Dios maldice a la serpiente. Y allí se puede ver algo muy interesante. Mira otro ejemplo. En otra ocasión, unos demonios salen de un hombre y van y se meten en un hato de cerdos.

¿Pero saben qué hacen los cerdos? No admiten ser usados como casa de los demonios, y se arrojan al mar. Y se mataron todos. Pero no así la serpiente, la serpiente toleró que el diablo utilizara su cuerpo. Y por eso es que Dios la maldijo.

Hay un  pasaje en Génesis 6, donde también se ve que se cometió un acto de ilegalidad, porque seres espirituales, adquirieron de forma ilegítima cuerpos naturales. Y Dios maldijo a esa generación con tanta severidad, que mandó el diluvio.

Eso nos hace ver, que el deseo de Dios es que en las fronteras en las cuales Dios creó su creación, se conserven. Y los únicos que tenemos derecho para movernos del plano natural o terrenal, al plano espiritual, somos aquellos que hemos nacido dos veces.

Hemos nacido primero en el plano natural y luego, al conocer al Señor, hemos nacido en el plano espiritual. Entonces, tenemos doble nacionalidad. Tenemos el doble derecho. Yo me muevo en el plano natural, y la creación debe responder a mi voz.

Y también tengo derecho de entrar por las puertas del hades porque soy un ser espiritual y tengo el pasaporte que es mi ser espiritual para penetrar los ámbitos espirituales. Vamos a buscar 1 Corintios capítulo 6. Esta parte es importantísima de entender.

¿Por qué? Porque la sanidad interior y la liberación, es un asunto de derechos. Es un asunto de legalidad. Los demonios no salen de donde están porque venga alguien y vocifere cuatro gritos, o venga otro y le ponga la Biblia en la cabeza al endemoniado.

Si ellos están en una persona, es porque tienen derecho de estar. Y lo que nosotros tenemos que hacer, como ministros de Dios, es operar como abogados, saber qué derechos tienen y con qué derechos nosotros mismos podemos sacarlos de allí. Básicamente, de eso se trata.

(1 Corintios 6: 17) = Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

(Verso 19) = ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

Escucha: voy a decirte algo que te va a sacudir. Tan tremendo es este ordenamiento de Dios, que el Espíritu Santo necesita de cuerpos humanos para habitar en el plano terrestre. Es por eso que cuando ustedes ven el Antiguo Testamento, notan que es muy diferente al Nuevo Testamento, en un elemento.

El Espíritu Santo no permanecía entre los hombres, sino que todos los profetas eran bautizados por el Espíritu Santo. Y ahí está Isaías que dice: “Y vino el Espíritu del Señor sobre mí.” Y cada profeta que ustedes ven en los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento, fueron visitados por el Espíritu Santo.

Pero luego, el Espíritu Santo se iba de ellos, y quedaban como habían estado. El Espíritu Santo no andaba solamente por allí moviéndose, sino que para que el Espíritu Santo pueda permanecer en el plano natural, al igual que los demonios, (Perdón por la fea comparación), tiene que tener un derecho.

Debe tener un cuerpo. Y nosotros somos los que le damos el cuerpo, para que el Espíritu Santo permanezca en esta creación, en esta dimensión. Pero ya en el Nuevo Testamento se produce algo nuevo. Justamente en Hechos 2, el Espíritu Santo desciende sobre la primera iglesia, y la iglesia se constituye, justamente, en la morada de ese Espíritu eterno que antes, por la economía de Dios, no podía permanecer en la tierra plenamente.

El siguiente verso que vamos a leer en la carta a los Hebreos, te va a hacer pensar. Hebreos capítulo 10. Este verso es maravilloso, es muy profundo. Está hablando de Jesucristo. Tú sabes que una de las cartas más maravillosa del Nuevo Testamento es esta, la dirigida a los Hebreos, porque da una comprensión de todo el plan de Dios.

(Hebreos 10: 5) = Por lo cual, entrando en el mundo dice: sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo.

Jesús está hablando, y le dice al Padre; me preparaste cuerpo. Jesús, para poder venir a salvarnos, necesitaba tener un cuerpo humano. Porque si no, no tenía derecho de moverse en el plano terrenal. Entonces dice: me preparaste cuerpo.

De ahí la importancia de saber que Jesús nació de una mujer. Por eso es que Juan luego escribe y dice: si alguno dice que Jesús no vino en la carne, el tal sea anatema. Porque si tú dices que Él no vino de mujer, quiere decir que no tenía derecho de moverse entre nosotros.

Hoy día, hay movimientos esotéricos que hablan de Cristo como ser espiritual que viene, ilumina y se va. Entonces, Jesús es uno más; como Buda, como Mahoma, como todos esos seres místicos. Nada que ver. Jesucristo tenía dos naturalezas; igual que tú.

Tenía una naturaleza terrenal, con la que el Padre lo formó, y eso lo recibió en el vientre de María. Pero también tenía una naturaleza celestial, con la cual Él vino y pudo completar su obra. Entonces, aun Jesús tuvo que sujetarse a estas leyes.

Necesitó cuerpo para salvar a los hombres. Y allí vino, dice el profeta hablando de Jesús: Me preparaste cuerpo. De tal forma, podemos llegar a una conclusión en este momento: que la base de la sanidad interior, es comprender que nos movemos en función de derechos.

¿Qué derechos tienen los seres espirituales de atormentar a una persona? ¿Qué derecho tienen de robar tu economía? ¿Qué derecho tiene un demonio de enfermarte? ¿Por qué? Porque, después de lo que termino de explicarte, ellos han sido limitados a una esfera de la creación, que son las regiones celestiales.

Por eso Pablo habla de esto. Él dice que no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad, que habitan en las regiones celestes.

Ahora pregunto: cuando se hace liberación de alguna persona, ¿Alguien se mete en las regiones celestes? ¡No! Ese demonio está allí, dentro de esa persona. Ahí está el demonio arrojándola al piso. Sin embargo, Pablo dice que nuestra lucha es arriba.

Es en regiones celestiales. ¿Por qué? Porque Dios puso límites. Y dijo: no pasarán. Y esos límites se los puso a los querubines, a los serafines, a todos, y por norma también a los demonios. De tal forma que, cuando un demonio es sorprendido en este terreno, en primer lugar, está haciendo algo ilegal porque se está moviendo en un lugar que no le corresponde; es un inmigrante ilegal.

Pero por el otro lado, él no es tonto. Él está ahí porque tiene un derecho. Alguien le está haciendo casa. Y así como el Espíritu Santo recibe casa de nosotros, también los demonios reciben casa de otras personas. Por eso es importante comprender este punto.

Porque de otro modo, la llamada sanidad interior se convierte en un mero asunto de gritos, de tratar de sacar a una persona de una situación determinada sin entender qué fue lo que provocó que esa persona esté en esa condición.

(Juan 14: 30) = No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

O sea: lo que Jesús está diciendo, pasado a argentino básico, es: Él no me puede tocar. Él no tiene ningún derecho sobre mí. Por eso es que Jesús, más adelante, va a hablar de esto, y dice: nadie me quita mi vida, sino que yo la pongo y la puedo volver a tomar.

Él se entregó voluntariamente. A Jesús no lo mataron en una cruz; ¡El decidió ir a la cruz por ti y por mí! Ahora bien; puestas estas bases, lo que viene ahora es empezar a entender cuáles son los derechos que se conceden a las tinieblas para que ellas puedan tocar vidas humanas.

Como primer paso, podríamos repasar a la estructura anatómica en general que se ha hecho del hombre. Nosotros conocemos, por la palabra, que el hombre es un ser que tiene un espíritu, que también tiene un alma, y también es un ser que tiene un cuerpo.

Esto es lo que se ha enseñado por años y es lo que, en líneas generales, la iglesia más conoce. No voy a profundizar sobre esto, pero soy consciente que decir que un hombre es espíritu, alma y cuerpo, es como decir que un cuerpo es cabeza, tronco y extremidades.

Tengo la certeza total que, independientemente de la capacitación, conocimiento y entendimiento que tenga un cristiano, tiene muy en claro que es mucho más que cabeza, tronco y extremidades. Por el contrario, somos seres maravillosamente creados por Dios, que tienen muchísimos elementos internos.

Pero vamos a quedarnos con esta definición clásica. En este momento, nos sirve suficientemente entender esto. Se dice que el espíritu es la morada de la conciencia, de la intuición y de la comunión. De la misma forma, el alma es la morada de las emociones, de la voluntad y de la mente.

Y también podemos decir que nuestro cuerpo está formado por órganos, sistemas y sentidos. ¿Qué pasa cuando una persona viene a Jesucristo? Entendiendo que somos seres tripartitos, la pregunta, es: ¿Qué pasa con cada una de nuestras áreas descriptas?

Nuestro espíritu, recibe vida de forma instantánea. La palabra nos explica esto en Juan 3:36, Isaías 57:15 y muchos otros pasajes más, que nos dicen que hemos pasado de muerte a vida. Eso fue, claro, cuando conocimos al Señor.

Obviamente, no está hablando simplemente de una experiencia en el plano natural. Cuando uno conoce al Señor, ya sea en una iglesia, en una campaña multitudinaria o en una experiencia personal, quizás hizo solamente una pequeña oración, no sintió gran cosa, ni un fuego abrasador ni mucho menos. Otros sí y otros más o menos.

Pero, más allá de eso, ¿Qué sucede internamente? Cuando tú te conectas con Dios por medio de la cruz, lo primero que pasa es que tu espíritu que estaba dormido por causa del pecado en el que vivías, en ese momento es resucitado, revivido, reanimado.

Y la vida de Dios, entonces, se deposita en ese espíritu en un instante. Eso es algo automático. Desde ese momento, y creo que cada uno de nosotros debe haberlo experimentado en su momento, puedes ponerte a leer la Biblia y la entiendes.

Pero si antes de la ir a la cruz tú leías la Biblia, tú podías entender mil cosas, pero menos el mensaje correcto. Tienes deseos de orar, tienes deseos de cantar al Señor. ¿Por qué no lo sentiste antes? Lo que pasaba es que tu espíritu, que es el elemento que Dios ha creado para conectarse con la dimensión del Espíritu Santo, estaba dormido.

No había forma de que tú te engancharas con Dios, porque el espíritu humano estaba en una posición de inactividad. Entonces, cuando conociste al Señor, te conectaste con el Espíritu Santo, y allí empieza a fluir la vida de Dios sobre ti de un modo abundante, aunque física o emocionalmente no sientas nada.

Allí es donde nuestra alma empieza un proceso de limpieza. ¿Por qué? No te olvides que dijimos que en nuestra alma está la voluntad, las emociones y está nuestra mente. Si ustedes se dan cuenta, la parte consciente de nosotros, está ligada al alma.

Ahí está nuestra tenacidad para salir adelante, para hundirnos, está nuestra mente, de donde nacen todos los pecados, y también está el corazón que nos lleva a situaciones de alegría y también de tristeza. Por eso es fácil entender que el alma se constituye en el elemento más complicado de trabajo.

Es nuestra alma el problema, y esa lucha está explicada en Romanos 7, cuando Pablo dice: Mira, en mi espíritu yo quiero hacer esto, pero en mi cuerpo encuentro una ley que me rompe con la ley de mi espíritu, porque hago lo que no quiero y lo que quiero hacer, no hago.

Él está explicando, justamente, esta dicotomía entre el cuerpo y el alma, de personas que han conocido a Cristo. O sea: el Espíritu Santo entró al espíritu del hombre, y entonces tu espíritu está dispuesto, más la carne es débil.

Y luego tenemos nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo es el que menos sufre el impacto de la conversión, del nuevo nacimiento. Si se pudiera hacer una escala porcentual, diríamos que tú espíritu es el que más recibe; luego está tu alma, que cada día tiene que ir cambiando tu manera de pensar para que cada vez más tu voluntad se rinda al Señor.

Porque tú te conviertes un día cualquiera en una situación cualquiera. Sea en un templo, en un grupo, en un lugar al aire libre, en un mano a mano con otra persona, como sea. Te conviertes, aceptas al Señor y sales contento a disfrutar de tu nueva vida de cristiano.

Ahí viene cuando al subir a tu auto cierras la puerta con escaso cuidado y te aprietas y machucas un dedo. Se te saltan las lágrimas del dolor. ¿Cuál va a ser tu reacción? ¿Vas a decir gloria a Dios me machuqué este dedo para su gloria?

¡No! ¡Vas a lanzar toda esa palabrería que hasta hoy tenías a mano para casos como este! ¿Pero cómo puedo decir estas palabrotas si recién acabo de aceptar a Cristo? Bienvenido a la reprogramación de tu alma, hermano.

Tu alma tiene que pasar por un proceso de re-entrenamiento, y ahí están todos los consejos que Pablo nos da: que hablemos conforme a la verdad, que renovemos el espíritu de nuestra mente, etc. Y nuestra mente, nuestra voluntad y nuestro corazón va a llevar su tiempo ser tratados por Dios.

Hasta que un día, al fin, podamos decir lo que Pablo dice: Ya no vivo yo, más Cristo vive en mí. Pero hasta ese día, tú vas a encontrar que todavía que a tu alrededor, supuestamente cristiano, todavía nacen niños fuera del matrimonio, que hay gente que cae en adulterio, jóvenes atados a la pornografía y una serie de cosas más con Espíritu Santo, Biblia y todo. ¿Por qué?

Porque el alma sigue siendo, todavía, el campo de batalla en el que tanto la luz y la vida de Dios está peleando contra la oscuridad y las bajas pasiones del infierno. Pero nuestro cuerpo, entonces, ¿Qué va a recibir como fruto de la salvación?

Simple: un día, vamos a resucitar. Nuestro cuerpo va a ser glorificado. Si el Señor no viene antes que cada uno tenga que partir, ahí se cumple la palabra de que el Señor descenderá con voz de mando, con voz de arcángel, con voz de trompeta de Dios, y nuestro cuerpo será glorificado.

Si el Señor viene antes, igualmente nuestro cuerpo será glorificado. ¿Por qué? Porque si no es imposible que alguien pueda contemplar al Creador. Ahora bien; a la luz de todo esto, podemos ver que el hombre enfrenta diferentes luchas.

El tema es importantísimo para que no pensemos que todo lo que nos pasa necesariamente es demoníaco. El primer campo de batalla que nosotros tenemos es con nuestra propia carne. Si tú vienes conmigo a la carta a los Romanos, capítulo 8, podrás ver algo que incluso está en muchos otros versos.

(Romanos 8: 7) = Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

La carne no puede sujetarse a la ley de Dios. Dicho de otro modo: no puede un odre viejo, recibir un vino nuevo. Tu carne no puede regenerarse, no puede cambiar, no puede entrar a un centro de rehabilitación.

Ahora bien; la religión sí quiere rehabilitar a la carne. Pero resulta ser que nosotros no hemos recibido un espíritu de religiosidad, sino un espíritu de vida. ¿Qué es lo que la carne puede hacer? La carne es toda nuestra tendencia natural. A veces nosotros manejamos términos y no terminamos de entender de qué estamos hablando, La carne es nuestra tendencia natural.

Luego tenemos el mundo como nuestro siguiente elemento de confrontación. La Biblia nos enseña que nosotros tenemos una batalla contra el mundo, también. Es una batalla que la libraron todos los hombres de Dios, y nosotros también deberemos librarla.

(Santiago 4: 4) = ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Y por último, nosotros también tenemos al diablo como enemigo. Y ahí está el famoso texto que todos conocen, en la carta a los Efesios, que dice que no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados y potestades, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Es decir que el diablo viene también para pelear contra nosotros. Dice Efesios 6:11: Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. O sea, entonces, que el hombre tiene una regia batalla contra tres enemigos formidables: la carne, el diablo y el mundo.

No es poca todavía la gente que anda buscando a un ministro para que lo libere de algunos problemas, cuando en realidad lo que necesitan no es liberación, sino a alguien que les enseñe como vencer su propia carne.

Existen los demonios, el mundo espiritual y las tinieblas, pero no todo es demonios, no todo es espiritual y no todo es tinieblas. Hay muchísimas cosas en nuestras vidas que se vencen con voluntad. Es un punto a tener muy en cuenta, tanto para lo propio como para lo ajeno.

Cuando hablamos de carne, estamos utilizando una palabra que Pablo la utiliza en el Nuevo Testamento, que es sarks. ¿Qué es la carne? Vamos a ver tres elementos que nos van a ayudar. En primer lugar, es la parte más baja del hombre.

Cuando se habla de baja, se habla de la parte más impura del hombre. No está hablando de nuestro cuerpo, sino de una notoria tendencia en el hombre para hacer las cosas malas. Tu cuerpo es una maravillosa obra creada por Dios.

En segundo lugar, la carne es también la propia incitación que alguien tiene hacia el pecado. Lo que te nace dentro para ir hacia el pecado. Por ejemplo: si tú eres una persona a la cual el alcohol no te atrae, es demasiado tonto suponer que el diablo te va a tentar con una botella.

Lo que sucede es que la mayoría de las personas ya tienen dentro de sus genes, una tendencia específica para hacer lo que está equivocado. Otro ejemplo. Vete a una cárcel y hazle a los presos, a los internos, a los reclusos, esta pregunta:

¿Cuántos de ustedes han tenido padres que han estado también en la cárcel? Está probado que entre el setenta a setenta y cinco por ciento de los reclusos, provienen de familias cuyos jefes o padres también estuvieron afrontando condenas carcelarias. Eso me hace ver algo: que la gente ya nace con una tendencia a ciertos problemas. Eso es lo que se llama Iniquidad.

En tercer lugar, la herencia de nuestra naturaleza de pecado. Nosotros hemos heredado de Adán esa capacidad de inclinarnos más a hacer lo que no debemos hacer, que a lo que sí debemos hacer. A la luz de esto, Pablo nos habla de que el hombre tiene una mente carnal, pero también nos habla de que hay un cuerpo carnal.

(Romanos 8: 7) = Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.

Los designios. Habla de los pensamientos, habla de la mente carnal. Dicho de otro modo, la mente carnal piensa en las cosas que son de la carne.

Y tenemos lo que es el cuerpo carnal. Colosenses 2: 11 dice: En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo.

Esto quiere decir que la carne está presente en todos los seres humanos, porque es parte de su naturaleza, pero también está el viejo hombre. Y es diferente el viejo hombre a la carne. Y a este tema, aun los hijos de Dios lo confunden.

(Gálatas 5: 17) = Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, (Eso se llama confrontación) y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Aquí es donde entiendes Romanos 7, se oponen. Existe sobradamente esta lucha en el pueblo. Gente buena que quiere servir sinceramente al Señor, y no puede. Y cae, y cae, y cae. Y tú que deseas ayudarlo piensas: ¿Qué tengo que hacer para que mi hermano ya no caiga en esto?

A lo largo de un año, muchos, muchísimos hombres de Dios caen, por ejemplo, en adulterio. La gran pregunta, es: ¿Cómo puede ser que el Espíritu de Dios no pueda hacer algo más radical, más contundente y cambiar eso que está afectando a tantas vidas?

Yo te voy a pedir, una vez más, que trates de entender que hay una diferencia entre la carne y el viejo hombre. ¿Y cuál es la ventaja de conocer bien esto? Mucha, porque allí, teniendo en claro esto, vas a identificar con precisión al enemigo que tienes cerca.

(Romanos 6: 6) = Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Punto primero: cuando hablamos de esto, para poder entender, tenemos que saber algo: el viejo hombre es el conjunto de tendencias pecaminosas que estaban ancladas en el pecado de Adán, que provocaban que nosotros pecáramos.

Es imposible que una persona, sin ayuda de Dios, pueda vivir sin pecar. No se puede. Lo dice Pablo, estamos vendidos al pecado. No hay forma. Entonces, Dios hace algo extraordinario. Cristo en la cruz, se encargó del viejo hombre, pero no de la carne. De la carne, te encargas tú.

La diferencia entre una cosa y la otra, es esta: el viejo hombre, es la suma de tendencias que usa la carne para hacerte pecar. Esa tendencia, esta naturaleza que tenías dentro antes de conocer al Señor, te impedía que fueras una persona que pudiera vivir sin pecar.

De tal forma, que cuando Cristo va a la cruz, lo que hace es tomar al viejo hombre, es decir: toda la tendencia heredada, todo aquello, y lo pone en la cruz de tal forma que, si ahora pecamos, es porque queremos, no porque alguna fuerza misteriosa u oculta nos obligue.

Porque ahora podemos elegir, mientras que antes no podíamos elegir, pecábamos mucho antes de darnos cuenta que estábamos pecando. Porque estabas vendido al pecado, eras esclavo del pecado. Pero Cristo viene y nos quita al hombrecillo que nos hace pecar y lo clava en la cruz con Él.

El viejo hombre, fue crucificado. Entonces ahora tú te rascas la cabeza, me miras de manera imaginaria y me dices: ¿Y entonces por qué todavía peco? Simple, porque tu carne todavía no se lo cree, no ha entendido que ahora tiene la capacidad de vivir sin pecar.

Como dice Jesús en Mateo 5:48: Sed perfectos, como vuestro Padre en los cielos, es perfecto. Piensa por un momento: ¿Cómo Jesús te va a pedir que seas perfecto, si Él sabe que no puedes serlo? Cambia el chip. Si él te está diciendo que seas perfecto, es porque tú puedes ser perfecto.

Es simple, pero el problema radica en que tu fe no ha desarrollado a la estatura de poder creer esta palabra de Dios. Entonces tú mismo te vendes al pecado vez tras vez, asumiendo que nunca vas a poder dejar de pecar. Una endeble mentira convertida en una inconmovible verdad interna. Engaño.

La Biblia habla de esto. Él dice que ha destruido el objeto del pecado. Y nosotros, como cristianos, debemos creer que efectivamente fue así, que Jesucristo trató con este asunto y lo resolvió. Pero resulta ser que la iglesia se quedó aquí abajo, con el estigma y el paradigma de que no puede.

Y cada vez que menciono en alguno de mis trabajos la palabra paradigma, siempre llega algún correo preguntándome qué cosa puntualmente es un paradigma. Puedo dar un pequeño ejemplo. Tú sabes que los latinoamericanos tenemos una forma de pensar, los europeos tienen otra y los norteamericanos otra más.

Tan efectivo es esto, que en base a eso, todos nosotros ya actuamos en función de ciertos conceptos. Entonces, cuando entramos a un lugar que es un espacio cerrado, inmediatamente vamos a pensar que allí está faltando el aire. ¡Y al cabo de unos minutos te estarás ahogando, aunque el oxígeno sea el mismo que del lado de afuera!

Tenemos tendencia a creernos cosas que de ninguna manera son ciertas, pero están allí desde hace años y nadie las ha discutido. Hemos abierto nuestros oídos a supuestas verdades que jamás se han comprobado cómo ciertas, pero que las hemos asumidos como ciertas sin examinarlas.

¿Qué es un paradigma, entonces? Una estructura limitante de pensamiento, que genera una conducta condicionada. Entonces debes establecerte en esta verdad. Jesucristo nos ha dado, no solamente un espíritu maravilloso que es el Espíritu Santo, sino que mi propio cuerpo tiene la capacidad creada por Dios para funcionar en cualquier nivel.

Entiende esto: Dios creó las montañas, y tú puedes subir a las montañas. Dios creó el mar, y tú puedes nadar en el mar. Dios ha hecho un desierto, y tú puedes caminar por ese desierto. De hecho, en la antigüedad fueron muchos los hombres de Dios que vivieron en el desierto.

Nuestros cuerpos son tan maravillosos que están diseñados para ambientarse y dominar por sobre la creación. ¿Y entonces por qué no lo hacemos y nos limitamos en muchos lugares pensando que no podemos ir a ellos? Por causa de los paradigmas que tenemos.

De la misma forma, se ha aceptado como iglesia, que es imposible vivir sin pecar. Pero resulta ser que la Biblia dice que nosotros podemos vivir sin pecar. El asunto es que resulta más fácil que creas que Dios es tu sanador, por ejemplo, a que Dios es tu santificador.

Parece una barbaridad lo que digo, pero si haces una encuesta donde quieras, tendrás tu respuesta. Hay más gente que cree que Dios puede hacer un milagro de sanidad, prosperidad o lo que sea, que gente que cree que puede vivir sin pecar.

Jamás se detuvieron un momento a pensar qué podría ser más importante para Dios, si darte un trabajo o sanarte una dolencia, o que tú vivas sin pecar. El viejo hombre fue destruido, ¿Lo crees? Esto quiere decir que, si el viejo hombre fue destruido, la carne ya no tiene al que le generaba el problema.

Pero esas cosas pasan el día que tú vienes a Cristo. Has sido un mal hablado durante tantos años, por ejemplo, o has tenido pensamientos feos durante tantos años, que hoy te cuesta trabajo pensar que puedes vivir una vida santificada.

Yo declaro, y hazlo tú también, que la voluntad de Dios es nuestra santificación. Jesús lo dijo. La palabra lo establece. Y si la cruz no tiene la capacidad de hacernos vivir en victoria y en santidad, entonces déjame decirte que la victoria que nos dio la cruz es demasiado pobre.

Ahora pregunto: ¿Cómo es posible que el pecado de Adán, (¿Cuál fue el pecado de Adán? El comerse un fruto, ¿No es así? Imagínate el fruto que tú quieras, por tradición la tenemos con la pobre manzana), afecte tanto al hombre de hoy?

Él se comió ese fruto y, en el momento en que sea lo que sea que haya comido, pasó de su garganta a su estómago, él pecó. Ahí cayó, se acabó su destino eterno en ese momento. Yo te pregunto ahora: ¿Cuánto se supone que tardó Adán en comerse ese fruto?

¿Un minuto? ¿Dos? ¿Cuánto tiempo necesita el Hijo de Dios para reparar lo que Adán destruyó? Si el fracaso de Adán fue tan tremendo, yo establezco por la palabra, que la victoria de Jesús fue mucho mayor. Y de que así como en Adán fuimos atados al pecado, en Cristo fuimos libertados por completo.

De tal forma que hoy día, el que quiere pecar, peca por elección, no por condicionamiento. O sea: antes no podíamos vivir sin pecar, pero ahora sí podemos. De tal forma que si tú estás pecando, es porque tú quieres pecar. Y eso, Dios lo sabe.

Ahora vamos a entrar a otro grupo. El grupo de gente que conoció al Señor, que el viejo hombre fue destruido, pero aún no tiene la capacidad de no pecar. Y eso es porque hay demonios ligados al pecado. Pero esa es otra historia que ya vamos a entender.

La Biblia nos habla acerca de lo que son las obras de la carne. En Gálatas capítulo 5 y versos 19 al 21, dice: Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y osas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Ahora bien; entendiendo esto,  Vamos a verlo más profundo. Habíamos dicho que el alma es el depósito, el centro de las emociones, de la voluntad y de la mente. Ustedes van a descubrir que, justamente este grupo de elementos que se generan en el hombre, a causa del pecado, han producido un efecto en cada uno de estos centros de gobierno que el hombre tiene.

Me explico: la inmoralidad, o la impureza, la sensibilidad, va a atacar a cierta parte del alma. De la misma forma la idolatría, la hechicería, atacan a cierta parte del alma, más o menos así: las emociones que están ubicadas en el alma, normalmente son atacadas por el rechazo, por los celos, por la perversión y por la rebeldía.

Por otro lado, la voluntad es el blanco de ataque del ocultismo, de la falta de perdón, de la amargura, del alcoholismo. Si tú hablas con un alcohólico, vas a darte cuenta que él es consciente que con su adicción está destruyendo su familia.

Está destruyendo su vida, su economía. Lo sabe. ¿Lo sabe? ¿Y entonces por qué no sale de allí? No puede. ¿Sabes por qué no puede? Mira dónde está ligado el alcoholismo con relación al alma. ¿En qué parte? Con la voluntad.

La voluntad ha caído bajo gobierno de esta adicción, y no puede liberarse a sí misma. Necesita la ayuda de alguien. Necesita que un hijo de Dios sane esta parte del alma, y pueda quitar al alcoholismo de la voluntad del hombre.

Y, automáticamente, porque él no es tonto, su cerebro funciona. Se está quemando las neuronas, pero sigue pensando bien. Sabe que está perdiendo todo por causa de esa adicción, pero no puede dejarla. Porque este problema está atacando, justamente, su voluntad.

Tenemos la mente. El abuso, la ira, la lujuria, el temor. Porque una persona, cuando pasa por una situación de abuso, su mente queda afectada por años. Quizás fue un abuso físico. ¡No le tocaron la mente, sólo le tocaron el cuerpo!

Pero la mente, que está muy ligada al cuerpo, queda afectada por años, y en sueños va a seguir viendo cosas de manera que, cuando esa persona quiera entablar una relación emocional o sentimental con alguien, no se anima.

Tiene pensamientos de auto acusación, siente que lo que le pasó, fue por su culpa. Y mucho peor todavía; siente que quizás se merecía eso que le pasó. ¿De dónde sacará esas conclusiones? Pues ahí está: las obras de la carne que Gálatas nos menciona en esos tres versículos, también son afectadas por diferentes esferas.

De rechazo, de abuso, etc. Y ahí va. Las tinieblas utilizan estas armas para atar a la gente. O sea que, cuando las tinieblas vienen y tocan tu puerta, será para atacar un área específica. Sea tu mente, sea tu voluntad o sea tus emociones. Las ata de tal forma que la persona queda inactiva y no puede desarrollarse.

La pregunta inmediata, es: ¿Cómo podemos darle victoria a una persona sobre la carne? Nos da la respuesta, Pablo. Te voy a pedir que vengas conmigo a Romanos 6 y verso 12. : No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias, (13) ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

En pocas palabras: ¿Cuál es el remedio para la carne? El remedio para la carne, es la cruz. Te voy a pedir que tengas especial cuidado en lo que dice el verso 12: No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias.

Si yo elijo dejarme seducir por mi carne, y no estoy hablando de diablo, no estoy hablando de tinieblas, estoy hablando en este momento, de la tendencia que tenemos hacia el pecado. Dice: Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado.

¿Eso quiere decir que tú puedes presentar tus miembros al pecado? Exacto. Sino, presentaos vosotros mismos a Dios, como vivos entre los muertos, como instrumentos de justicia. Ahora bien; ¿Cómo se produce el pecado?

Vamos a entender la dinámica del pecado. Para que haya pecado, se necesitan dos componentes: una naturaleza humana, ahí está lo que es la carne, y una naturaleza espiritual. Ahí están las tinieblas y todo el poder que ellas tienen para afectar a los hijos de Dios.

Dice la palabra en Proverbios capítulo 14, verso 12, dice: Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte. Mi naturaleza humana, a la hora de elegir, se equivoca. Parece que lo que elegí no es tan malo y sin embargo resulta que era muy malo.

Por el otro lado, la naturaleza espiritual, y no está hablando de nuestra naturaleza espiritual, sino de las tinieblas, de los elementos de lucha contra los que nosotros tenemos. 1 Corintios 10, verso 13, dice: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Dicho entonces, claramente: para que haya un pecado tiene que haber, número uno, una mala decisión, (Hay caminos que parecen derechos). Dos: hay una fuerza demoníaca que quiere hacerme pecar, pero que no puede obligarme a hacerlo.

Puede persuadirme, puede tentarme, pero no puede obligarme a pecar. A causa de nuestras decisiones equivocadas y a causa de la tentación, se produce algo: una decisión. Eso quiere decir que nadie peca solamente porque fue tentado.

Sino que, para que pecara, también él decidió pecar. ¿Estás de acuerdo con eso, verdad? O sea que tiene el cincuenta por ciento de responsabilidad el diablo, y el otro cincuenta por ciento es tu responsabilidad.

Si el diablo sólo tienta pero tú no cedes, ¿Hay pecado o no hay pecado? No hay pecado. De eso está hablando Corintios. Puedes ser tentado, pero si tú resistes la tentación, no por eso has pecado. Son los espíritus demoníacos, las tinieblas, quienes instrumentan la tentación.

La muerte provoca separación de Dios. ¿Qué es lo que los espíritus demoníacos pueden hacer? Solamente pueden tentarte. Lo demás, entiende, es tu decisión. El pasaje más claro que tenemos está en la carta de Santiago, capítulo 1.

(Santiago 1: 14) = sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia, (¿Sabes qué significa concupiscencia? Apetito. Cuando de su propio apetito), es atraído y seducido.

(15) Entonces, la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Eso me lleva a una conclusión: detrás de cada pecado, hay un espíritu inmundo. ¿Por qué? Porque es el espíritu inmundo el que instiga la tentación. Míralo así: cada vez que el infierno quiere hacerte pecar, necesita saber cómo hacerlo.

¿Cómo puede lograr alguien que una persona aparentemente sobria, caiga en un pecado? Va a una base de datos. Esa base de datos, se llama la carne. Y examina esa base y dice: Vamos a ver a qué le tiene concupiscencia esta persona.

Comienza a ver toda esa información y dice: ¿Ah, sí, eh? Su debilidad es Tal cosa. Entonces, envía un emisario del infierno con una agenda. La concupiscencia, la debilidad, el apetito, el punto débil, el punto flaco de tal persona, es este.

Por eso dice Santiago que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Cada vez que un hijo de Dios cae en pecado, hay un culpable que es demoníaco, hay un demonio que lo instigó. Pero también estuvo su propia decisión de ceder a ese pecado.

A la luz de eso, Pablo nos habló del pecado y de este problema. Tenemos por un lado el cuerpo, el alma y el espíritu; cada parte maravillosa con las que Dios nos ha creado. Y Pablo dice: Hermanos, les ruego, no deis lugar al diablo.

Es muy interesante ese verso. No deis lugar al diablo. ¿Qué significa eso? Efesios 4:27. Nuestro amado apóstol y hermano Pablo, nos está revelando que, para que nosotros caigamos en pecado, hemos tenido que ceder un espacio de gobierno en nuestras vidas, a las tinieblas.

(Efesios 4: 26) = Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, (27) ni deis lugar al diablo.

Ahora bien; ¿Cómo es que no le doy lugar al diablo? Respuesta simple y bíblica, mira el verso siguiente. El que hurtaba, no hurte más. Fíjate que no dice que debes reprender a un espíritu de hurto. Dice que el que hurtaba, no hurte más.

Sino trabaje, haciendo con sus manos, lo que es bueno. ¡Qué tremendo! ¿No? Al entender que tú eres quien le da lugar al diablo, también eres tú quien puede negarle ese lugar al diablo en tu vida. Puedes decirle como le dijo Jesús: Tú no tienes parte conmigo.

Una parte del trabajo, lo hace el Espíritu Santo. Pero la otra parte, la hace tu propia voluntad. Hay gente que está tan atada que no puede liberarse a sí misma. Y esa gente es a la que todos los que escuchan esto y lo aprenden, algún día podrán ir a ayudar.

El segundo enemigo que tenemos y lo he mencionado hace un momento, es el mundo. El mundo es nuestro adversario, y déjame decirte que es un adversario formidable. En la Primera Carta de Juan 2:15, dice que no debemos amar al mundo.

También en 1 Juan 5:19, nos dice el apóstol que el mundo es el sistema sobre el cual gobierna Satanás. También Jesús en el evangelio de Lucas, nos advierte del mundo; dice que el mundo nos tienta a avergonzarnos del Señor Jesucristo.

Pablo nos habla en 1 Corintios 1:18 y dice que el mundo exalta su propio sistema, intelectual, y rechaza la verdad de Dios. Porque para el mundo, nuestro evangelio es locura. El mundo tienta a los creyentes a ajustarse a las normas establecidas por la sociedad.

Y a eso lo puedes comprobar fácilmente con la moda. ¿O no ha estado obligando la moda a que las jóvenes de las iglesias se vistan de cierta forma que no siempre es correcta? Porque no es novedad que las modas y otras costumbres del mundo, han entrado a la iglesia.

Porque es muy cierto que la iglesia, como tal, está resistiendo los embates del diablo, pero tan cierto es que progresivamente, con lentitud pero con firmeza, todas sus estratagemas se están metiendo dentro de las congregaciones y produciendo descalabros en ellas.

Y esto nos lleva a una clara conclusión: el mundo es un sistema espiritual de elementos que se oponen a Dios. La palabra usada para ese mundo que es nuestro enemigo, es kosmos. Hay varias palabras para mundo. Está ekumeno y está kosmos.

Pero resulta que Dios creó al mundo, y no extraña por ello que en Juan 3:16 se diga que de tal manera amó Dios al mundo. Pero está más que claro que aquí no se está hablando del mundo como sistema que se opone a Dios específicamente.

Ahora pregunto: Nosotros, ¿Tenemos una respuesta frente al mundo? ¿Podemos tener victoria frente al mundo? Sí; la Biblia nos dice que nosotros podemos tener victoria. Y esa victoria es nuestra fe. La palabra nos habla claramente en 1 Juan capítulo 5, que la victoria que ha vencido al mundo, es nuestra fe.

Recuerda que estamos hablando, en líneas muy globales, de lo que son los enemigos de Dios y del creyente. Hemos hablado de la carne. Porque no importa cuántas sanidades espirituales tú le hagas a alguien. Si alguien no quiere cambiar sus hábitos, no importa quién le ore. Esto no va a ser permanente.

La persona tiene que cambiar. El que hurtaba, no hurte más. Y allá vamos, el que mentía, no mienta más, el que fornicaba, no fornique más. ¿Qué le dice Jesús a la mujer sorprendida en adulterio? Vete y no peques más.

A la otra persona con la que Jesús se encontró, le dijo: vete y no peques más, no sea que te venga algo peor. No basta lo que el Espíritu Santo pueda hacer contigo. Tú mismo deberás modificar tu conducta. Por otro lado está el mundo, con todo el arsenal con el que bombardea a la iglesia. Pero es sencillo, porque dice que la victoria que ha vencido al mundo, es nuestra fe.

¿Y qué es nuestra fe? Yo sé quién soy. Yo sé dónde estoy. Yo sé lo que tengo. El mundo no me atrae porque yo sé en quién he creído.  Nuestra fe. Entonces, el mundo viene con toda su seducción, pero si tú estás plantado, no simplemente en la percepción de que estás en Dios, sino que tú conoces a Dios, conoces el mundo espiritual, conoces el espíritu que está detrás del mundo, tú no caes.

Viendo todo esto, la conclusión primaria que podemos extraer, es que somos puertas. Puertas por las que el Espíritu Santo puede entrar y bendecir nuestras vidas, pero también puertas por las que el enemigo puede filtrarse y arruinarlas.

De ahí el hermoso salmo que dice: alzad vosotros, puertas eternas, vuestras cabezas. Le estaba hablando a la iglesia, allí; nos estaba hablando a todos nosotros. Y entrará el rey de gloria. Precisamente, el rey de gloria puede entrar por nosotros, pero también la oscuridad puede entrar por nosotros.

A la luz de esto, es importante hacer dos aclaraciones. La primera, es que por muchos años ha habido un brazo de la iglesia cristiana que se ha opuesto enfáticamente a la premisa de que un cristiano pueda tener demonios en su propia vida.

Entonces tenemos a una gran cantidad de la iglesia que dice que es imposible que un hijo de Dios pueda tener demonios. Por el otro lado, otra gran parte de la iglesia dice que sí, que eso es posible. Un cristiano sí puede tener demonios.

Yo, particularmente, pienso que sí, que un cristiano puede tener demonios. He ministrado a gente con demonios que era cristiana. He visto en las formidables campañas de Carlos Anacondia, manifestarse a gente que luego debe ser llevada a la carpa de liberación y, en todos los casos, eran gente que iba a una iglesia.

Sin embargo, hay que decir que en la práctica, las dos posiciones son absolutamente correctas, y te explico por qué. Se puede creer, como dicen los primeros, que una persona que ha nacido de nuevo, no puede tener demonios.

El conflicto, aquí, es este: ¿Qué se entiende por nacer de nuevo? Estamos acostumbrados a conversiones masivas de decenas de miles de personas que, por una oración, creen que ellos ya están con todo resuelto, cuando en la práctica, Jesús, nunca habló de que simplemente fuera una oración la que puede cambiarnos.

O sea: lee lo que dice Romanos, que si crees con tu corazón y lo confiesas con tu boca, serás salvo. Pero también creo en lo que Jesús dice: el que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame.

Yo no puedo desconectar el mensaje del evangelio y separarlo de estos dos puntos tan importantes. Por un lado, sí debes creer y confesar. Ese es el instrumento que Dios utiliza para decir: “Sí, él es mío”. Pero por el otro lado, está el hecho de que yo debo decidir, voluntariamente, tener una vida íntegra, y renunciar a toda forma de pecado con la que haya vivido antes.

No es posible que tú pienses que porque has hecho una oración de un par de minutos con los ojos cerrados, ya todo está bien y ya eres un hijo de Dios. Pero sigues mintiendo, sigues fornicando, sigues siendo murmurador o sigues siendo una persona que juzga.

La palabra dice que ninguno que es fornicario, idólatra, o aquello y lo otro, heredará el Reino de Dios. Entonces, tenemos que encontrar un punto de equilibrio. ¿Y cuál es el punto de equilibrio? Ciertamente somos salvos por creer en nuestro corazón y confesar con nuestra boca.

Pero Dios nos exige que nos apartemos del pecado. Dice la palabra que Dios conoce quienes son suyos, y apártese de iniquidad todo aquel que invoque el nombre del Señor. No se puede concebir que sea normal que un cristiano viva atado al pecado.

O es cristiano, o no lo es. Ahora bien; el conflicto por el cual estos dos grupos de la iglesia no coinciden, es porque ellos tienen una dificultad. El hombre es un ser tripartito. Una parte de él es cuerpo, otra parte es espíritu y otra parte es alma.

Las tinieblas y los demonios operan en la esfera del alma, no en la del espíritu. Si tú hablas con un defensor de la posición teológica que dice que no es posible que un cristiano tenga demonios, te va a decir que no es posible que el Espíritu Santo que mora en los cristianos pueda convivir con un espíritu inmundo.

Y eso es absolutamente cierto, es verdad. Sin embargo, lo que este grupo no está viendo con claridad, es que el Espíritu Santo habita en el espíritu del hombre, mientras que los seres inmundos habitan en el alma del hombre.

Y son dos lugares que, aunque están conectados, tienen autonomía. Y a esa autonomía Pablo la explica en Romanos 7, cuando dice: ¿Por qué no hago el bien que quiero y hago el mal que no quiero? Porque mi espíritu está dispuesto, pero mi carne es débil.

Ahí te puedes dar cuenta con total claridad que, mientas tu espíritu busca y anhela agradar a Dios y vivir conforme a su propósito y su voluntad, hay una parte de ti que se resiste a dejarse conducir por el Espíritu Santo de Dios.

Esa es una lucha diaria. Y en la medida que muramos a nuestro yo, el poder de Dios podrá cada día levantarse más, y pecaremos menos, y seremos personas que viven en una dimensión de Reino que verdaderamente el Padre quiere introducirnos.

Por eso es que podemos permitirnos decir que estos dos grupos de hermanos tienen la razón. Por un lado, un cristiano que realmente ha pasado por la cruz, que ha negado su vida, que cada día esa persona se sumerge en las aguas del Espíritu, que busca vivir agradando al Señor, podemos garantizarle que no tiene demonios.

Pero si se habla de esa gran cantidad de personas que se van convirtiendo de a poco; que le han entregado quizás su corazón al Señor, pero no todavía su billetera, o sus cigarrillos, o sus copas de alcohol, que siguen con el mismo carácter violento de antes, tú podrás sacar tus propias conclusiones.

¿Cuál es el deseo de Dios? Tesalonicenses lo explica: dice que todo nuestro ser, espíritu alma y cuerpo, sea santificado por completo. Ese es el deseo de Dios. Que todo nuestro ser sea santificado. ¿Pero sabes qué? Aunque la voluntad de Dios sea esa, nunca se producirá de facto.

Es el hombre quien debe ceder voluntariamente al trabajo del Espíritu. Por un lado tú tienes a una persona que tiene el Espíritu Santo; el Espíritu Santo habita en él, mora en él, pero su alma no se rinde a Dios, y él decide, (Ya entendimos como pecamos, ¿Verdad?) él decide ceder al pecado y, por tal razón, lo que esa persona podría hacer, no lo hace.

Y lo que no debería hacer, termina haciéndolo. De tal forma que su vida es un círculo constante de posibles victorias y permanentes fracasos, en el que no llega a haber en ningún momento, una verdadera manifestación de lo que Dios quiere hacer en su vida.

 

 

 

 

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Áreas de Oscuridad

(Salmo 82: 1) = Dios está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.

(2) ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos?

(3) Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.

(4) Librad al afligido y al necesitado; liberadlo de mano de los impíos.

(5) No saben, no entienden, andan en tinieblas; tiemblan todos los cimientos de la tierra.

(6) Yo dije: vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo; (7) pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis.

(8) Levántate, oh Dios, juzga la tierra; porque tú heredarás todas las naciones.

Quiero ahora leer los mismos ocho versículos, pero en otra versión bíblica de reconocimiento global.

Dios ocupa su lugar en su congregación; él juzga en medio de los jueces.

¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y favoreceréis a los impíos?

Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.

Rescatad al débil y al necesitado; libradlo de la mano de los impíos.

No saben ni entienden, caminan en tinieblas; son sacudidos todos los cimientos de la tierra.

Yo dije: vosotros sois dioses, y todos sois hijos del Altísimo; sin embargo, como hombres moriréis, y caeréis como uno de los príncipes.

Levántate, oh Dios, juzga la tierra, porque tú posees todas las naciones.

Este salmo tiene varias partes. No vamos a revisar una por una, porque sería una enseñanza por sí misma y aparte de esta. Pero sí vamos a mencionar algunas que nos van a ayudar a conectarnos con lo que hoy nos ocupa.

En principio, y por eso lo hice, van a notar que hay una diferencia entre la versión clásica y tradicional Reina Valera, que fue la primera que leí, y la otra versión, que obedece a la denominada “Biblia de las Américas”.

Y esa diferencia está puntualmente en el versículo 1. En una dice que Dios está en la reunión de los dioses, y la otra dice que ocupa su lugar en su congregación y juzga en medio de los jueces. En una versión, la palabra que se usa es dioses, y en la otra, es jueces.

Ambas funcionan muy bien. Ambas van de acuerdo con lo que Dios quiere proyectar en este salmo. La segunda cosa, es que en este salmo se muestra lo que Dios quiso para el hombre. Dice acá que Dios hizo al hombre como hijo del Altísimo, lo creó para que él gobernara, para que él sea juez, para que él sea representante de Dios.

Dios está en la reunión de los dioses, aquí no está hablando del Olimpo. Está hablando de los hijos que Él tiene. La prueba de esto, está en Juan 10. Jesús hace referencia a este pasaje. Hablando un día, en un muy interesante episodio, Él menciona este pasaje.

(Juan 10: 31) = Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.

(32) Jesús les respondió: muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿Por cuál de ellas me apedreáis?

(33) Le respondieron los judíos, diciendo: por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. (Él había dicho: El Padre y yo, uno somos. Eso había dicho. O sea: Él es Dios, yo también lo soy. Entonces, la reacción de la gente es de indignación; toman piedras, lo quieren apedrear, y le dicen: Tú estás blasfemando, porque tú siendo hombre, te haces Dios)

(34) Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: yo dije: dioses sois? (¿Dónde estaba escrito eso? En el salmo que acabamos de leer. Salmo 82)

(35) Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (Y la Escritura no puede ser quebrantada), (36) ¿Al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? (Interesante. Aquí está diciendo: “Ya en la ley que ustedes creen, dice que los hijos de Dios son dioses”. Ahora; la generación que recibió esa palabra, era una generación mucho más pequeña que nosotros, en posición. Porque dice: A quien el Padre envió y santificó, hablando de sí mismo, de Jesús, dice: ¿Blasfemas? Aquí pone en un conflicto a los judíos, ¿Entiendes? Los pone contra la palabra.)

La segunda cosa que tiene este salmo, es precisamente esa: muestra lo que Dios quería en su corazón para el hombre. ¿Qué es lo que Él quería? Que ellos sean dioses. Que el hombre gobernara con Él.  La tercera cosa, es: ¿Cuál es el concepto de gobierno que Él espera?

Aquí habla de congregación. Y la palabra congregación, aparece muy pocas veces en la Biblia. Este es un pasaje donde aparece. Dice que Él está en la congregación de los dioses, o la congregación de los jueces. Esto que nosotros vemos en este día, y que nosotros llamamos “iglesia”, o lo que llamamos reunión, esto es: ese momento, juntos, si lo vemos bajo los lentes del Espíritu, es una reunión de dioses.

Es una reunión de jueces.  Y me temo que la iglesia no ha entendido eso. Y a consecuencia de eso, se produce lo que tenemos en el versículo 6. Yo dije: vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo. Sin embargo, dice luego, como hombres moriréis.

Aunque Dios quiso que ellos sean dioses, como hombres morirán. Y añade que como hijos de príncipe caerán. El corazón de Dios era que sus hijos, sean como Él. La iglesia de Dios, la genuina, inserta en todas partes del mundo, ha sido llamada para lo que está en los versos 3, 4 y 5.

¿Qué es eso? Legislar. O sea que no tiene mucho sentido que cantemos solamente de los ángeles que vemos. La congregación es una congregación de jueces, cuando en medio de ella, empiezan a sacarse veredictos.

Empezamos a declarar, a decretar, a establecer qué es justo y qué es injusto. Mira lo que dice el verso 2: ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente? Dios se lo está preguntando a la congregación. Verso 3: Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado; libradlo de mano de los impíos.

Eso es lo que Dios espera de la congregación de los jueces. No que le digamos “aleluya” y “gloria a Dios” solamente, porque esa adoración Él ya la tiene en su trono. Lo que Él quiere es que seamos sensibles a las injusticias de nuestro alrededor, y que como congregación, las juzguemos.

No es posible que la iglesia de Dios sea indiferente al sufrimiento de la gente. Aquí está hablando de eso. ¡Defiendan al débil!, dice. ¡Hagan algo por el huérfano! Pero a causa de no haber creído, ¿Qué cosa? Que en inicio, son jueces. Que en inicio, son hijos de Dios. A causa de eso, lo que dice en el verso 7.

Ustedes, como hombres morirán. Y en el verso 8, dice: Levántate, oh Dios, tú juzga. ¿Por qué? Porque la congregación que tú has levantado, no quiere juzgar. Es un tremendo salmo, este. Está escrito en la época de David, pero ya habla de lo que la iglesia tiene que hacer hoy.

Por ejemplo: dice la palabra que cuando dos o tres se reúne en el nombre de Jesucristo, Él va a hacer todo lo que le pidamos. Ahora, claro; ¿Qué es lo que vamos a pedirle? ¿Vamos a seguir pidiéndole las cosas pequeñitas que a veces le pedimos?

Por ejemplo, por las necesidades de cada persona. La palabra dice que Él sabe de qué cosas tenemos necesidad, antes de que se lo pidamos. ¿Por qué debimos pedir, entonces, por cosas que son necesarias? ¿Acaso Él no las conoce?

Entonces, ¿Por qué cosas debe pedirle la iglesia cuando se reúne? Respuesta: versículos 2, 3 y 4. Por esas cosas. Por eso es inevitable que nosotros estemos atentos a lo que está pasando afuera. Porque la única alternativa que tiene este mundo de ver algo mejor, es que los que son hijos de Dios, los jueces, juzguen con justicia.

Pero, ¿Qué pasa cuando dentro de la misma iglesia hay injusticia? ¿Qué pasa cuando los mismos hijos de Dios son injustos? Su capacidad de dar veredicto, queda anulada. Si tan sólo entendemos este salmo 82, yo les puedo asegurar que gran parte de las dudas que tenemos respecto a nuestra posición en Cristo, se aclaran.

Donde quiera que tú te encuentres, si tú tienes claro que eres un hijo de Dios y así es como vives y actúas, tú serás una persona que va a provocar cambios en su medio ambiente en cuanto a la injusticia. No necesitamos hacer una manifestación, ni una huelga.

Esa es la manera en que el mundo expresa su repudio a la injusticia. Hay otras maneras que Dios nos ha permitido experimentar. Cuando como congregación nos reunimos, y damos veredictos, y hablamos, es que de verdad nosotros estamos cumpliendo con lo que hay en el corazón de Dios.

La tercera cosa. Dice que dios está en la congregación de los jueces. ¿Y qué hacen concretamente los jueces? Pensemos un momento en jueces. ¿Cómo resuelve las cosas un juez? Vamos a ver, supongamos que estamos en un juicio.

En un tribunal. Yo no soy abogado, pero estoy seguro que todos tenemos, más o menos, una idea aproximada de cómo funciona. Hay una cantidad de personas que van a encargarse de determinar el grado de culpabilidad o no de una situación determinada.

Pero, a partir de eso, aparece otro elemento más. El juez tiene que dar un veredicto. Entonces, en un momento dado él dice: “El acusado póngase de pie” Se pone de pie una persona, y el juez dice: “Ha sido hallado culpable, o inocente, y da una sentencia”.

De allí en más, él se desentiende. El juez no es el encargado de llevar a esa persona a la cárcel, abrir las rejas, ponerle el seguro y todo lo que se hace en una cárcel como método de seguridad. Él solamente hace una cosa: da una orden.

Da una palabra, da un veredicto. Habla. No tiene que hacer cumplir ese veredicto, él sólo lo da. Y así es: “Di la palabra, y será hecho”. ¿Se acuerdan de eso, verdad? “Señor, yo no tengo necesidad de que entres en mi casa”, le dice el centurión.

“Pero soy un hombre bajo autoridad, y cuando digo ve, alguien va.” Tú también estás bajo autoridad; sólo di la palabra, y será hecho. El centurión entendió mucho antes que los propios discípulos, el rol que Jesús tenía como juez.

Analicen un poco: Génesis 1. Y creó Dios los cielos y la tierra. ¿Y cómo los creó? Hablando. Dios no hizo pequeñas nubes con sus manos y luego las sopló, n o. ¡Él habló! Cuando Dios crea a Adán y Eva, (Y estoy hablando de Génesis 2:16-17) Él les da una palabra.

Él les dice: “Mira, no hagas esto. Puedes comer de este, pero no puedes comer de esto.” ¿Qué es, entonces, lo que le da Dios a Adán? Una palabra, una instrucción. Cuando la serpiente viene, ¿Viene con un arma? ¿Viene con una lanza? ¿Con qué viene a atacar la serpiente?

¡Con una palabra! “¿Conque Dios te dijo? ¡No, no! Tú no has entendido. El, en realidad, no te dijo esto, te dijo esto. ¡Porque Él sabe que el día que tu hagas esto, ciertamente, serás como Él! El ataque del enemigo, va dirigido al medio por el cual Dios dio su instrucción.

Cuando ellos pecan, Dios se acerca a ellos, (Estoy hablando de Génesis 3:15-17) Dios le dice a Adán: “Maldita será la tierra por tu causa. Espinos y cardos te producirá”. ¿Cómo se produjo ese gran daño? ¿Qué pasó? ¿Cuál fue el pecado de Adán, acaso comerse ese fruto?

No. ¿Saben cuál fue el pecado de Adán? Dudar de la palabra que Dios le dio. ¿Ahora entienden por qué siempre decimos que es importante escuchar lo que Él nos dijo? De eso depende nuestra vida. De eso depende nuestro bienestar, mañana. De eso depende que estemos en un lugar mejor o en un lugar peor.

Depende de escuchar atentamente lo que el Espíritu le está hablando a la iglesia, hoy. Escribe a la iglesia y dile. De eso depende. Yo puedo seguir haciendo iglesia, congregándome, ofrendando, siendo muy buena persona con los hermanos, pero hacerlo sin escuchar a Dios.

Sin escuchar lo que el Espíritu dice a la iglesia. ¿Y saben qué? No significa absolutamente nada. Voy a darte un ejemplo de cómo pesan las palabras, con un personaje bíblico que seguramente todos conocemos. Y quizás lo que más conocemos de este personaje, son las desventuras.

Vamos a hablar de Job. ¿Se han preguntado algunos de ustedes, alguna vez, por qué sufrió Job lo que sufrió? Yo creo que casi todos nos hemos preguntado eso alguna vez. Es el episodio donde menos entendemos a Dios, créemelo.

Y así hemos escuchado muchas teorías, y hasta nos hemos atrevido a enseñar algunas otras. Pero sólo cuando el Espíritu te trae claridad suma es que tus ojos pueden abrirse a todo el abanico espiritual que te rodea y compone de manera invisible parte importante de tu vida.

Ten la bondad de acompañarme al Libro de Job, capítulo 1. El tema de Job, es bastante complicado para poder asegurar respecto a cuál es el tema principal de ese libro. Porque en verdad, tendremos que decir que hay muchos temas dentro del libro de Job.

Sin embargo, vamos a correr el riesgo a partir de la utilidad que pueda tener para lo que estamos compartiendo. En gran parte, el tema central de Job, es este: ¿Por qué sufre el justo? Eso es, más o menos, lo que trata de responder este libro. ¿Por qué sufren las personas buenas?

¿Cuál es el problema, cuál es la situación? Capítulo 1 de Job. No voy a leer todo el libro de Job. Ustedes lo conocen bien. No voy a leer ni siquiera todo el capítulo 1. Porque parto del hecho de que hemos escuchado tanto de Job, que sabemos lo que le pasó. Sólo quiero hacerte ver algunos detalles más que interesantes. No te pierdas, por favor; no te distraigas.

(Job 1: 1) = Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. (A ver; era un hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Escúchame; si a este hombre con esas cuatro características le pasó lo que le pasó, ¿Qué quedará para cualquiera de nosotros? Perfecto. La Biblia Textual dice: Perfecto, honrado, temeroso de Dios, apartado del mal)

El primer punto que quiero que medites, es el siguiente: ¿Dónde vivía este hombre? Uz. No lo confundas con Ur, que es de donde sale Abraham. El nombre Uz, significa palabras. Entonces, yo podría leer más o menos así este versículo

Hubo un hombre, en la tierra de palabras, llamado Job. Y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Ustedes saben que muchos nombres en la Biblia, significan algo. Belén significa casa del pan, Jerusalén, ciudad de paz. ¿Qué significaba Uz? Palabras.

Eso dice uno de los diccionarios. Y este hombre tenía una familia muy linda; por lo menos así parece. Versículo 5. Después que ellos hacían sus fiestas, porque parece que celebraban los cumpleaños todos los hermanos juntos.

(Verso 5) = Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba (A sus hijos), y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: quizás habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.

¿Cuál era la preocupación de Job? Que sus hijos hubiesen pecado. Pero, ¿Por qué tipo de pecado en particular tenía preocupación Job? Ahí lo dice. Que ellos hubieran maldecido. Ahí aparece en escena el diablo. Ustedes saben que en el capítulo 1, aparece el diablo. Se presenta delante de Dios y le hace un desafío a Dios.

(Verso 11) = Pero extiende ahora tu mano (Contra Job), y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema (Maldice) contra ti en tu misma presencia. (Vayan uniendo palabras.)

(12) Dijo Jehová a Satanás: he aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

Y ustedes ya saben todo lo que le hizo. Pero a pesar de todo lo que él hizo, Job se mantuvo como en el versículo 1. Entonces vuelve a aparecer en escena Satanás ante el trono de Dios y retoma su ataque en forma de provocación.

(Job 2: 5) = Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. (Ahí empiezan las enfermedades de Job.)

(Verso 9) = Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

(Verso 13) = Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, (Sus amigos), y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.

(Job 3: 1) = Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día. (El día de su nacimiento)

Si ustedes leen del versículo 1 del capítulo 3, hasta el último versículo de ese capítulo, el 26, verán que en esos veintiséis versículos, Job maldice diecisiete veces. Que era lo que el diablo quería que Job hiciera. En el tercer capítulo, Job se quiebra.

Ahora bien; ¿Dónde se podría pensar que comienza a aparecer la perla, aquí? Una persona puede ser intachable, y recta, y justa. Dios es bueno. De hecho, debemos buscar vivir así. Pero el área más fácil de pecado de una persona, son las palabras.

La gran mayoría de los seres humanos, no vamos a cometer homicidios, no vamos a robar bancos, ni vamos a hacer grandes males. La gran mayoría de personas va a pecar siempre en un mismo tema. ¿Pueden notar ustedes que hay una unión entre lo que Satanás quería provocar en él, en el hecho donde él vivía, en lo que pasa con los amigos de Job que no dejan de hablar, tratando de explicar el dolor que él estaba pasando?

Un poco el tema que los amigos discuten, es este: si algo tan malo le está pasando a este hombre, tiene que ser porque este es un hombre injusto. Ellos se estaban apoyando en una declaración que era parte en algo que los judíos conocían desde siempre como ley inexorable.

¿Qué era? Que la maldición no viene sin causa. Entonces, su lógica era sencilla. Nosotros vemos solamente la apariencia de una persona, pero seguramente que él no es como aparenta ser. Por eso debe estar sufriendo lo que está sufriendo.

Y ellos, hablando, hablando y hablando, provocan un daño tan fuerte en la vida de Job, que no se puede explicar. Incluso su mujer, a la que no le pasa nada, pero que quizás era la que más lo merecía, porque si ustedes leen lo que esta mujer provocaba en Job, era sencillamente terrible.

Lo mejor que puede hacer una mujer cuando ve a su marido quebrarse, es callar. Consideren ustedes que fueron justamente las palabras de Eva las que le prepararon el camino en el corazón de Adán a la serpiente. Y es por eso que Pablo, luego, dice: a la mujer no le es dado hablar en la congregación.

¿Por qué? Porque hay un tema muy central en la mujer: la mujer habla de lo que siente. Y engañoso más que cualquier cosa, es el corazón. No es que la mujer sea más pecadora que el hombre; no es que la mujer debe callar; sólo es un ser más emocional que el hombre.

Y el tema es que, en la medida en que una persona habla de lo que siente, nada más, pierde la perspectiva de la realidad. Estos tres hombres, eran iguales. A mí me parece que tú has hecho esto, a mí me parece que tú has mirado a las vírgenes, a mí me parece que…

¡Job no había hecho nada de eso! El capítulo 3 es horrible, es el peor capítulo del libro de Job. Dice el versículo 3: perezca el día en que yo nací. Y la noche en que se dijo: un varón es concebido. Sea aquel día sombrío, y no cuide de él Dios desde arriba, ni claridad sobre él resplandezca.

Versículo 8, mira lo que dice Job aquí. Maldíganla los que maldicen el día, los que se aprestan para despertar a Leviatán. Leviatán es despertado por la maldición de la gente. Por eso es que él afecta las comunicaciones. Por eso es que él está metido con las aguas. Y dentro de ti también operan las aguas.

Somos seres, biológicamente hablando, con gran cantidad de agua. Es nuestro componente más grande. O sea que las aguas que están dentro de ti, reaccionan a lo que ocurre afuera. La manera en que hablas, provoca que Leviatán despierte. O no.

Y en el verso 11, dice: ¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre? ¡Mira cómo se maldice solo! Y el diablo muerto de risa, sencillamente porque ese es su principal objetivo. Al diablo no le interesaban los hijos de Job. Tampoco le interesaban sus vacas, ni sus ovejas.

A él no le interesaba nada de lo que Job tenía, ni siquiera su salud. En el momento en que él maldice, pierde la capacidad de gobernar. Ya no sirve de nada su justicia, su rectitud, su intachabilidad, ya no sirven de nada. Lo perdió todo.

¿Qué pasó con Job? Quiero compartirte un secreto. Yo no sé por qué no hemos visto en la palabra, esto. El diablo siempre utiliza una misma estrategia para atacar a los hijos de Dios. La utilizó en el pasado con Job, la va a utilizar mañana con cualquiera, incluso contigo si cabe.

Si tú eres entendido, como dice Pablo en Corintios, y conocemos las maquinaciones del enemigo para que él no saque ventaja alguna, puedes ser una de las personas que no va a caer. Eso, si sabes prever lo que él va a hacer. ¿Cuál es la estrategia del diablo? Vamos a Juan, capítulo 10.

(Juan 10: 10) = El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Dice que el ladrón viene para robar, para matar y para destruir. Fíjate que cada una de estas palabras, no es sinónimo de la anterior. No está hablando de una sola cosa adornada con tres adjetivos, sino que está hablando de tres cosas.

El diablo siempre tiene un ataque escalonado en tres etapas. Cuando él propina el primer golpe, él no va a parar hasta que pueda dar el tercer golpe. Te lo estoy anunciando hoy para que sepas a qué atenerte y como protegerte.

El ataca siempre en tres etapas. Siempre ha sido así y lo seguirá siendo. Por eso Jesús lo descubrió. No te olvides que en este mismo capítulo, el aludió al salmo 82, ¿Recuerdas? ¡Ustedes son dioses! Está haciendo referencia a eso.

Es el capítulo en el que Él dice: Yo soy Dios. Es el único lugar de todo el evangelio donde Él dice eso, y provoca que todos se levanten en su contra. Es el capítulo en el que Él desenmascara la estrategia del diablo.

¿Qué cosa hace él? La primera cosa que hace, es robar. La palabra robar, en griego, es la palabra clepto. De allí viene cleptomanía. Un desorden en la conducta, que hace que una persona no pueda dejar de robar. ¿Y qué significa clepto? Hurtar, robar, tal cual.

La segunda palabra, es matar. La palabra matar es la palabra dsuo. Y tiene un significado muy interesante, significa respirar fuertemente. Soplar, humear. Vuelvo a la historia de Job. El primer ataque del diablo contra Job, es contra lo que él tenía.

Dice la palabra que estaban sus animales pastando, y de repente vinieron enemigos, y se llevaron todo lo que él tenía. Se llevaron sus camellos, sus vacas, sus ovejas, todo lo que él tenía. Dice que apenas sólo uno de sus siervos logró alcanzar a escapar.

Y va a la casa de Job y le dice: Mira, ha pasado esto. Toda tu riqueza, que eran los animales, se fue. Y dice: mientras aun hablaba, llegó otro siervo y le dijo: Señor, la casa donde estaban todos tus hijos, vino un viento… ¿Qué significaba matar? Soplar fuertemente.

Vino un tremendo viento del desierto y derrumbó la casa. Murieron todos, sólo yo alcancé a escapar. El diablo mató a la familia de Job, con un viento. La palabra matar, es tsuo. Significa respirar fuertemente, soplar, humear, sacrificar, matar por cualquier propósito.

La tercera palabra es destruir, ¿Recuerdas? La palabra destruir es la palabra apolumi, de allí viene Apolión, el destructor. ¿Y qué significa apolumi? Destruir. No tiene otro significado. El ataque contra Job, tiene tres etapas.

El primer ataque es contra sus finanzas. El diablo viene a robar. El segundo ataque es contra su familia. El diablo viene a robar y a matar. Mató su casa. Y el tercer ataque es contra su salud. Destruir. El diablo atacó a Job con un ataque en tres etapas: robar, matar y destruir.

Ahora escucha y entiende bien, para que no se te olvide jamás. Él, siempre hace eso. Ejemplo: una persona se convierte. Lo primero que suele perder, es su trabajo y su dinero. ¡Paf! Y gracias a eso algunos inventaron teologías bien tontas. «¡Ah, es que Dios te está probando a ver si eres sincero!”

Yo quiero hacerte una pregunta muy sencilla. ¿Tú crees que Dios necesita saber en qué punto o medida tú te quiebras? ¿De verdad crees que el que te hizo no sabe hasta dónde puedes o no soportar algo? El que te ha dado un nombre desde antes de que tu madre te tuviera en su vientre, ¿No tendrá la capacidad de saber hasta qué punto tú puedes soportar algo o no?

¿De verdad te has creído que Él va a caerle con un palo, con un garrote, a una persona que acaba de dejar su vida de pecado, y le va a quitar todo lo que tiene? ¡Por favor! ¿En qué Dios te han enseñado a creer? Dios no tuvo nada que ver en la pérdida económica de esa persona.

Ese es un ataque del diablo. El siguiente ataque que viene, es contra tu familia. Vas a tener problemas con tu familia hasta el punto de llegar a romper algunas relaciones. Porque lo que el diablo quiere, es que la persona vuelva atrás.

Que maldiga. ¿Cómo es esto? ¿Cómo se convirtió alguien? Bendiciendo, hablando. ¿Y cómo anulas tú, tu conversión? Maldiciendo, hablando. O sea: el objetivo de él, va por allí. No tiene que ver con quitarte nada. A él no le interesa ni tu auto, ni tu casa, ni nada material.

¡Es que el diablo robó mi auto! ¡Al diablo no le interesa tu auto! ¿Tú crees que el que cabalga en carros de fuego se interesará por tu auto modelo 2001? Esas cosas que te sucedieron, sí vinieron del diablo, pero no es porque a él le interese lo que tienes.

Hay un solo objetivo en él: que tú maldigas, que tú dejes de estar en la posición que estás por tu bendición a Dios. Cierto es que hay días que las cosas están bien malas, ¿Verdad? Son esos días que, cuando pones un pie en el suelo para levantarte, ya quisieras estar acostándote de nuevo para dormirte y evadir. Cuídate de tener la boca cerrada ese día.

Jesús lo dijo: “en el mundo tendréis aflicción”. Pablo dice: “cuando venga el día malo”. ¿Y saben por qué lo dice? ¡Pues porque va a venir! Él nos está anticipando que va a venir un día malo. Cuando se muere alguien, y todos hablan casi al mismo tiempo, tratando de explicar o explicarse por qué murió.

¿Sabes qué es lo mejor que puedes hacer, por respeto al que está sufriendo? ¡Callarte! Se muere la madre de una niña pequeña y va un hermanito y le dice: “¿Sabes qué? Tu mami era una hermosa estrella y Dios decidió llevársela con Él”

¿Qué? ¿Cómo? “¡Sí! ¡Ella cantaba tan bonito, tan como los ángeles, que Dios se la llevó para su coro personal!” – ¿Dios se llevó a mi mamá? ¿¿¿Dios me dejó sin mami??? ¿Qué Dios es ese? Cuando alguien sufre, lo mejor que se puede hacer es ponerse a su lado y llorar con él o, en todo caso, quedarte en sabio silencio.

Eso sería llevar la carga de otro. No ponerte a dar una explicación teológica sobre cuál es la razón por la cual quebró su negocio, o por qué se destruyó su matrimonio. ¡No tiene sentido! ¡Y mucho menos tienes derechos, ya que Dios es el único que conoce todas las causas!

Entonces, ¿Qué era lo que el diablo quería cuando destruyó tu familia? Quería que maldigas. La misma razón por la que Job perdió todos sus hijos. Entonces, esa persona soporta y supera el primer ataque, que fue el financiero.

El segundo vendrá contra su familia, que inmediatamente de él haber aceptado a Cristo, empezará a rechazarlo como si estuviera infectado de ébola. Si es ella, el marido la quiere echar de la casa. Si es él, ella quiere irse a vivir nuevamente con su madre. Y si es hijo, los padres lo echan de la casa.

¿Pero por qué me pasa esto, si yo lo único que quería era encontrar y encontrarme con Dios para ser mejor? ¡No estoy haciendo nada malo! ¿Por qué, entonces, es que yo no tengo aceptación ni en mi propia casa? Es el diablo que anda detrás de esto, destruyendo o matando las relaciones.

El tercer paso, es la enfermedad. Se manifiesta un cuadro de enfermedad. El diablo organiza su ataque en tres etapas. Robar, matar y destruir. Dicen los que saben que así fue también el ataque de las Torres Gemelas en Estados Unidos. Primer ataque: el área financiera. Segundo avión, la Casa Blanca, modelo de familia norteamericana. Tercer avión, el Pentágono, centro de la defensa.

¿Siempre trabaja el diablo así? Sí. Entonces viene la gran pregunta. ¿Cómo podemos ser inmunes al ataque del diablo? Porque, si Dios nos anticipa lo que él va a hacer. O sea: si Él dice: hoy va a llover, tú vas y sacas el paraguas.

Esa es la idea. Si el diablo tiene una estrategia contra ti, Dios también tiene que tener una estrategia de defensa. ¿No te parece coherente? Aquí está el punto. Que el Espíritu de Dios hable con cada uno. Porque una sola cosa necesita el diablo para que su ataque tenga efecto en ti. Una sola cosa.

Y si él encuentra eso en ti, su ataque va a producir resultado. ¿Y qué es lo que él necesita para que su ataque surta efecto? Desorden. Si tienes desorden en tus finanzas, vas a terminar con deudas; si tienes desorden en tus relaciones familiares, van a presentarse crisis. Tu matrimonio se va a deteriorar y vas a perder a tus hijos.

Si tienes desorden en tu manera de comer o de descansar, vas a tener enfermedad. ¿Pero entonces eso significa que el diablo está atacándonos todo el tiempo? No, en realidad, no. Pero, cuando él empieza a atacar, no significa que ese ataque ya te va a doler.

Tú puedes caminar con absoluta confianza. Puedes caminar en medio del horno de fuego, y no va a haber ningún efecto contra ti. A no ser…que haya un nivel de desorden. Si hay desorden en el área en la que él está atacando, su anzuelo va a pescarte.

Por eso es que él sigue arrojando la caña de pescar en el mismo lugar, porque los peces siguen picando. ¿Por qué no cambia de estrategia? ¡Porque la que tiene le funciona muy bien! Vuelvo a Génesis. No para leer un texto, sino para hacer referencia.

Si ustedes leen en Génesis 1 y versículo 2, dice que la tierra estaba desordenada. Todo empieza con desorden en nuestras vidas, que antes de venir a Cristo, estaban desordenadas. Eso es algo que es propio de la naturaleza humana.

Cuando hay desorden, se produce algo muy interesante. Dice en ese mismo pasaje, que el Espíritu de Dios se movía sobre la faz del abismo. Al igual que la paloma de Noé, que no puede posarse y debe volver al arca, el Espíritu no puede posarse, porque necesita que aparezca superficie seca para Él poder poner sus pies.

Dice que el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. La palabra se movía, en el hebreo, es empollar. De ahí que es muy interesante que Jesús, en el huerto de Getsemaní, diga: “Jerusalén, cuántas veces traté de reunirte, como la gallina junta a sus pollitos.”

Está diciendo: “Yo estaba haciendo lo mismo que en Génesis 1:2”. Pero en Génesis 1.2 se produce el orden, en cambio en la época de Jesús, no. “De cierto no me verás, hasta que digas”…no hasta que hagas. Hasta que digas: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

Cuando una persona no conoce a Dios, el Espíritu Santo, ¿Qué hace? Suponte que tú estás orando por la conversión de alguien. Tal cual es en Génesis 1:2, el Espíritu Santo está sobre esa persona. No puede meterse dentro de la habitación que es el ser de esta persona, hasta que esta persona, voluntariamente, abra su ser.

El primer fruto del Espíritu Santo en un no creyente, es este. Él convencerá al mundo de pecado, justicia y juicio. Toda tu oración respecto a una persona, no puede ser: “Señor, tráelo a la iglesia”, no. Porque puede venir y se va igual.

¿Cuántos cristianos han pensado que la meta de Dios es que la gente venga a la iglesia los domingos? Pero resulta que a veces alguien viene y se va como vino, diciendo: yo ya conozco esto, es una tontería, una pérdida de tiempo, no pasa nada…

Nuestra oración correcta debería ser que se produzca ese fruto: pecado, justicia y juicio. ¿Por qué? Porque si una persona no sabe que está en pecado, nunca va a poder buscar la justicia de Dios. Es como cuando tú le cuentas a tu abuelita cómo fue conocer a Cristo y ella te responde: ¿Y yo que mal estoy haciendo, eh? ¿Qué mal hago, yo, para ir a pedirle a Dios que me perdone?

Esa persona no tiene al Espíritu Santo. Ni siquiera le sobrevuela diez metros arriba. Porque cuando alguien está siendo empollado por el Espíritu Santo, ¿Sabes qué es lo que siente? Se siente miserable. Es como que a cada momento le preguntas al Señor qué has hecho, cómo pudiste hacerlo…

Ahora; si tú puedes pecar y no te pesa ni un poquito, el Espíritu Santo no anda por allí. Quizás pueda estar volando en algún lugar de la estratósfera, pero dentro tuyo no está. El primer fruto que el Espíritu Santo necesita para trabajar con alguien, es que tú te sientas tal como Dios te está viendo.

Y vas a darte cuenta que la verdadera conversión nace de eso. No se trata de si eres buena persona o mala persona; si has amado a tus hijos o no has amado a tus hijos, o qué daño hayas hecho. No es eso. Delante de la cruz, todos somos injustos.

Lo que es nacido de carne, carne es. En tanto que el pecado, la justicia y el juicio no se manifiesten en una persona, el Espíritu Santo sólo está encima. Entonces, la oración adecuada, es: “Señor, que se produzca este fruto en tal o cual persona”.

Porque si va a dar el paso trascendental de vida a muerte, en algún momento esa persona tendrá que pasar por el proceso de decir: “¡He pecado, Señor!” Todos los que estamos aquí, reunidos vía cibernética, alguna vez hemos pasado por ese lugar.

Es difícil que haya un nuevo nacimiento, si antes no se genera eso. Estamos hablando del desorden. En el versículo 3 de Génesis 1, Dios empieza a resolver el tema del desorden. Y para resolver el tema del desorden, él sigue un proceso más que interesante.

Utiliza tres niveles de separación. Muy particulares. La primera cosa que Él hace, es establecer la luz. Y dijo Dios: sea la luz. La luz trae orden. Porque el desorden siempre se mueve en oscuridad. ¿Qué dice Juan 3? Esta es la condenación: que vino la luz, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz.

¿Por qué? Porque sus obras eran malas. O sea que la condenación no se trata solamente de que rechazaron a Jesús; no es que no quisieron reconocerle; es que ellos estaban en tinieblas, y cuando vino la luz, no la aceptaron. Juan 1. La luz venía a este mundo. ¿Recuerdas?

¿Cómo Dios resuelve el desorden del género humano? Dios envía al Verbo, la palabra, y lo primero que la palabra trae, es luz. Por eso la gran diferencia entre la ley y el Espíritu. La ley de dice tal, tal y tal, todo lo que debes hacer. Vivir por el Espíritu es modificar sobre la marcha si Él te lo ordena.

Por eso tiene tanta importancia la legalidad. ¿Pacto entre hombre y mujer delante de Dios es suficiente para considerarlos unidos? Sí, pero el matrimonio es una imposición legal que permite que fluya la bendición de Dios. Comprar con factura, no caer en fraudes ni trampas.

Sin embargo, tampoco se trata de decir “hago esto” o no hago aquello”; se trata de estar vigilante a la voz del Espíritu y moverse en la dirección que Él determina, en el momento en que Él lo dispone. Y teniendo en cuenta que la gente está dispuesta a jugar con las reglas de Dios, pero no todo el tiempo.

Y eso es desorden. Cuando el Espíritu Santo se manifiesta en Hechos, (Estoy hablándote de Hechos 2), la primera expresión visible, fue la explosión. Porque esa explosión que se produjo allí ese día, sólo fue experimentada por los ciento veinte que se encontraban en ese lugar.

El resto de la gente vino rápidamente pero atraída por el ruido, pero lo único que pudo ver fue algo que a primera vista, les parecía que era simplemente borrachera. ¡Por eso se preguntaban cómo podía ser que esos hombres estuvieran ebrios a las nueve de la mañana!

Sin embargo, la primera manifestación de lo que allí había sucedido, fue que ellos trajeron todo lo que poseían y lo pusieron a los pies de los apóstoles. O sea que ellos habían sido liberados de sus ataduras financieras.

Porque cuando tú eres libre de toda atadura con las finanzas, entonces es cuando para ti, dar, no es un sacrificio, es un privilegio. ¡Y voluntario, no manipulado por discursos sutiles! Dicen los que saben mejor que yo de todo esto, que en la vida del Reino, dar, es la mejor muestra de amor.

Dios trae luz. Y con relación a esto, debo decir ahora algo muy importante: nuestro hablar puede traer luz o tinieblas a nuestro alrededor. Tú puedes hablar, y como consecuencia de tu forma de hablar, se produce orden alrededor de ti.

Todos están pasando esos exámenes sin problemas, pero seguro que llego yo y me rebotan. ¡Y te rebotan! ¿Sabes por qué? Porque lo declaraste y además creíste tu declaración. Y como todo lo que digas, creyendo te será hecho.  Ese es el problema. El primer lugar en donde necesitas luz, es en tu hablar.

Tú debes hablar luz. Si vas a hace algo riesgoso, vas a declarar palabra optimista, de victoria. No voy a poder llegar a fin de mes, no me va a alcanzar el dinero, no tengo. ¿Y todo eso nos afecta? ¡Claro que sí! Porque estás hablando oscuridad.

Por eso la palabra dice: el que no tenga, diga: ¡Tengo! Y el débil diga: ¡Fuerte soy! Y el pobre diga: rico soy. Y eso no es declaración positiva; estoy hablando. ¿Y de qué estoy hablando, de lo que veo a Dios hacer o de lo que sé que hay en mi billetera?

O, en todo caso, la tercera opción, que es hablar lo que el diablo te susurra que hables. ¡Pero hermano! ¡Es que no tengo dinero! ¿Usted quiere que yo crea que sólo hablando, el dinero va a aparecer? Ehhh; yo creo que sí, fíjate.

Porque la Biblia nos muestra que mayoritariamente así se han producido los grandes milagros: hablando. Decretando y activando la palabra. Diciendo la palabra de poder, tal como el centurión le dijo a Jesús que él sabía, podía hacer para sanar a su criado.

Ahora; si en lugar de hablar y decretar victoria, tus andas por la vida repitiendo: “No puedo, no puedo y no puedo”, ¿Sabes qué es lo que va a ocurrir? Exacto: no puedes. No va a suceder nada. Cuando te peleas con tu novio y en un mar de lágrimas repites a cada momento: “¡No lo podré olvidar!, lo más probable es que no puedas olvidarlo y seas infeliz toda tu vida.

Job era recto, apartado del pecado. Bajo la óptica del Nuevo Testamento, Job era un hombre justo. ¿Cómo pecan los justos? ¿Se acuerdan de Santiago cuando habla de la lengua? ¿Cuándo alude al pequeño timón, que mueve toda la rueda de la creación e inflama de fuego, todo?

La lengua. La primera condición para tener orden, es tener luz. La segunda condición, es soltar palabras. La tercera condición, es separación. Estas tres cosas: luz, palabras, separación, son las que ordenan todos nuestros desórdenes.

Piensa, por ejemplo, en un tema de salud. Tú comes mal; tú necesitas luz, porque te das cuenta que estás comiendo mal, y eso es terrible. Segundo paso: necesitas palabras, no vas a seguir haciendo esto. Te lo propones.

La tercera, es: te separas de eso, no vas a seguir comprando eso. Porque si lo sigues comprando, puedes seguir confesando todo lo que quieras, y vas a seguir comiendo y con condenación, porque ya sabes que eso te hace mal.

Leí un trabajo muy serio que asegura que una conocida bebida gaseosa cola norteamericana, (Que no es la más famosa, sino la que la sigue), utiliza fetos humanos para fabricar azúcar artificial. La propia empresa lo ha reconocido. ¿Qué deberías hacer tú, entonces? Pues nada, sólo no comprar nunca más esa bebida, aunque te sepa rica.  Eso si, como creo, no estás de acuerdo con los abortos.

Esas no son decisiones pastorales, eclesiásticas, ni masivas, esas son decisiones personales. Eso es de alguna manera comenzar el tercer paso de la separación.

La luz trae separación de luz y tinieblas, ¿No es cierto? Si ustedes se dan cuenta, luego, se separan las aguas de las aguas. Las aguas superiores, van a formar las nubes. Las aguas inferiores, van a llenar los ríos, los mares, los lagos. Y entre las aguas superiores e inferiores, aparece el cielo.

Y eso se llama: expansión. Las aguas deben separarse de las aguas. ¿Y qué provoca eso en tu vida, cuando ya eres creyente? Te das cuenta que ya no puedes seguir en cercanía, alianza o pacto con algunas personas. Si él o ella están en tinieblas y yo estoy en luz, ¿Cómo me uno?

Y no se trata de afectos o de malas o buenas personas. Sólo se trata de que nuestro nivel de luz nos permite verlos tal como son. Y decides que ya no quieres saber más nada con ellos. Si me he convertido de verdad, mis palabras empiezan a cambiar. Y no pierdas de vista a Job, porque seguimos hablando de Job. Él no es un impío.

Estoy hablando de separación. Es como con el creyente. Cuando uno empieza a entender lo que es el Reino de Dios y el Espíritu, empieza a juzgar las cosas que son celestiales y las que son terrenales. Antes era todo amén, aleluya, gloria a Dios y a comerse todo lo que venía en envase cristiano.

Pero cuando el Espíritu santo manifiesta su presencia en nuestras vidas, tú ya no compras todo lo que quieren venderte como cristiano. Ciertas músicas, por ejemplo. O ciertos libros demasiado científicos bajo el barniz de la sanidad interior.

¿O a alguien le caben dudas que muchas de las cosas que se están vendiendo como cristianas, no vienen de Dios? Y tú terminas por apartarte de eso, y esa separación es necesaria. Nosotros somos hijos de luz. Mira lo que dice Génesis 1: 4.

Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó a la luz, día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la mañana, un día. Fíjate que interesante cómo Dios comienza a contar los días desde la noche hacia el día. Si lees todo el Génesis, siempre es así.

El sabath empieza a la seis de la tarde del viernes. O sea: el día empieza a la noche. Y es interesante, porque cuando tú te conviertes, es lo mismo. Fíjate, para el creyente recién convertido, el todo más todo de su vida, es la congregación.

Pero, ¿Cuánto dura su contacto con la congregación? Como mucho, dos o tres horas por semana: ¿Y luego, qué? Pero a medida que vas creciendo en Dios, ya no dependes de la congregación como una estructura de supervivencia.

Empiezas a conocer al Señor y puedes tener una vida hermosa en tu casa, sin salirte de ella. El congregarte sigue siendo tu opción de mandato, pero ya no tu adicción. Escucha: tú sabes que los jóvenes duermen más que los más ancianos, ¿Verdad?

Los jóvenes son capaces de dormir horas y horas, ¿Por qué? Es igual a la vida de Dios. Cuando empezamos a caminar con Él, nuestras horas de oscuridad, todavía son muchas. Muchas cosas no sabemos, y a otras que sí sabemos, todavía no las entendemos. Es un caminar sólo en fe.

Pero, a medida que vamos madurando en Dios, nuestras horas de oscuridad son menos. Una persona anciana puede dormir seis horas y está perfecto. A medida que vamos creciendo en Dios, nuestras horas de oscuridad se van acortando. Debemos ser creyentes con noches cada vez más cortas.

¿Sabes qué dice Apocalipsis 21? La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brille en ella, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Pues allí no habrá noche. A medida que creces en Dios, tus horas de noche serán menores.

(1 Tesalonicenses 5: 5) = Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

(6) Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

(7) Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

(8) Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.

Está claro: hemos sido predestinados para vivir sin noche. Ahora volvamos a nuestro amigo Job. En el versículo 5 de Job 1, hemos leído que  Job, cada mañana, cuando sus hijos hacían esas fiestas, él se despertaba temprano y hacía sacrificios, ¿Verdad?

Decía: No sea que hayan pecado y hayan blasfemado a Dios. Ahora, fíjate qué interesante es lo que el diablo hizo. Cuando él destruye todos los animales de Job, (algunos son robados, otros caen muertos), ¿Qué ofrenda puede presentar ahora por sus hijos?

¿Qué ofrenda puede presentar por sus pecados? Sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecados. El diablo ataca aquello que era redentivo en él. Y anula la capacidad de poder resolver su situación. Consideren todo esto y traten de ponerse en la mente de Job.

O sea: él no descubrió la fe. Él sabía que arreglar las cosas con Dios, tenía que ver con sacrificar un animal, recuerden eso. Lo había aprendido Adán, fue el primero. Él vistió con cueros de ovejas a sus hijos, recuerden. Él entendió lo que está en Hebreos, que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecado.

Entonces, ¿Cómo podía resolver sus pecados, Job, si ya no tenía ganado? La palabra dice que el que no tenga, dé. ¡Eh! ¡Escuche! ¡Alguien se equivocó aquí! ¿Si no tengo, cómo hago para dar? A la hora que el diablo ataca tus finanzas, él está anulando algo que puede redimir.

Y a esto hay que decirlo con mucho cuidado, pero no dejar de decirlo: el dinero puede ser redentivo. El dinero puede redimir naciones. Cuando tú decides dar una ofrenda a una persona sin que nadie te obligue ni esa persona te lo sugiera, tú estás haciendo algo muy grande con esa persona.

No es cosa pequeña. Pero cuando tú no tienes trabajo y has perdido todo tu dinero, ¿Qué puede dar? Entonces, el primer ataque del diablo que es robar, está asociado a que tú no puedas resolver tus siguientes problemas. Es un ataque muy certero.

Sigue asombrando a muchos que tanta gente atribulada todavía no haya caído en cuenta lo que el diablo está haciendo en sus vidas. Y no estoy hablando de incrédulos, obviamente. Y entran en una queja a Dios, en un reclamo permanente, y se preguntan por qué les pasa eso.

Escucha: la restauración de Job, que va a producirse en el capítulo 42, tiene que ver con devolverle a él lo que él perdió. Quiero leerles algo. Job 42: 7: Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: (Que era uno de los tres, ¿Recuerdas?) mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros, porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job.

(8) Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.

Es muy interesante ver cómo durante los treinta y tantos capítulos de Job, Dios no aparta de él a estos tres amigos. ¿Sabes por qué? Porque en el final, ellos van a ser los que proveen los corderos para que él empiece la restitución.

¡Lleven esto a Job! Siete habla de perfecto. ¡Llévenselos! Si no lo hacen, se les vendrá algo peor. Ahora; ¿Dónde está el motivo del enojo de Dios contra Elifaz? Porque, por ejemplo, le dice, y esto se repite dos veces, lo que acabo de leer: ¡Ustedes han hablado cosas de mí, que no son verdad!

Mira; empezamos hablando de palabras, y terminamos con palabras. De hecho, la declaración más tremenda de Job, es justamente eso: de oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven. Él confiesa, declara, abre su boca a esta realidad: hoy puedo ver quién eres.

Todas las palabras que él había escuchado, giraban en torno a argumentos que jugaban con la imagen de Dios asegurando que Él era así. Él es injusto, Él tiene preferencias, Él hace esto, Él no hace aquello. Y eso es lo que tanto molesta a Dios, y por eso le dice a Elifaz: ustedes han hablado de mí, lo que no es recto.

Ahora, entonces, lleven esto para que Job ore por ustedes. Interesante. No se olviden de que lo veían a Job como un injusto, encubierto. Como alguien que había hecho lo malo, pero que no lo quería confesar. Esa era la mentalidad de estos tres hombres. Job ha pecado, y no lo quiere admitir. Pero luego, Dios les dice: él va a orar por ustedes, y yo voy a escuchar.

(Verso 9) = Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.

Él no podía cambiar su situación sin ofrecer sacrificio. Y como él no tenía ni una sola oveja, Dios usa a estas tres personas para que lleven las ovejas y para que empiece la restauración de Job. ¿Verdad que estás cambiando tu perfil respecto a lo que pasó con Job?

Vamos a lo que nos sirve hoy. Te dije que lo único que el infierno necesita para que su ataque prospere en nosotros, es desorden. Si tú eres sensato, lo que viene al momento, es preguntarle al Señor, qué áreas de desorden hay en tu vida.

Por eso es tan importante la oración que David hacía: Señor, examíname, pruébame, conóceme. Claro, si yo te pregunto aquí y ahora si tú tienes áreas de desorden, me dirás que no, que no crees, que supones que no, que no te parece.

Pero claro, es otra cosa muy distinta cuando el Espíritu Santo empieza a hablarte y empieza a mostrarte lo que en verdad hay. La primera área que deberás iluminar a “giorno”, y si es posible con  una lupa bien grande, es sobre las finanzas.

Esa es la primera área. ¿Por qué? Porque es la primera que el diablo va a atacar. Ahora ya lo sabes. Háblale luz a tus finanzas. Haz salir a la luz todo lo que no es correcto en esa área. La forma en que no estás usando correctamente las finanzas.

La segunda área, tiene que ver con tus relaciones familiares. Esto es algo más subjetivo. Debe haber muchos padres que están pensando que son los mejores padres, pero resulta ser que sus hijos de ninguna manera piensan eso.

Este segundo punto, tiene que ver con dos caminos. Hay una ida y hay una vuelta. Tal vez tú pienses que eres una persona que no está rindiendo como debería, pero resulta que Dios piensa que sí lo estás haciendo correctamente.

Entonces, este punto tiene que ver con varias cosas que habrá que poner bien en claro. Aquí, el factor tiempo es importante. Probablemente, la mayor muestra de desorden en nuestras relaciones, es que no se está gastando el tiempo adecuado y correcto con las respectivas familias.

No se trata de que no se las ame. No me entra en la cabeza que exista un padre que no ame a su hijo.  Obvio, estoy hablando de un padre creyente y que ame al Señor. No lo creo. Sin embargo, cualquiera podría ver desde lejos que su matrimonio se está destruyendo.

O que su familia se está resquebrajando. La primera cosa que debemos pensar, entonces, es que efectivamente, ese puede estar siendo un ataque del diablo, porque eso no puede venir de Dios. Ninguna familia quiere destruirse a sí misma.

Pero cuidado, hay un nivel de responsabilidad en cada familia. Porque el ataque del diablo está surtiendo efecto, y nuestra primera conclusión, es que hay niveles de desorden. Y te doy un ejemplo más que práctico y sencillo.

Hoy es casi normal y corriente comprarles celulares a niños de once o doce años. Y cuando se les pregunta a sus padres el motivo o la razón de esas compras, es que lo hacen porque necesitan saber dónde están ellos a cada momento. La gran pregunta, entonces, sería: ¿Cómo puede ser que un padre o una madre no sepa dónde anda un hijo suyo de once o doce años?

¿Me equivoco un poco o eso es algo de desorden? Porque no estamos hablando de jóvenes de dieciocho o veinte años que asisten a la universidad, estamos hablando de niños que concurren a escuelas del primer nivel. Eso es desorden, y por allí va a entrar el diablo, ni lo dudes.

¿La contrapartida? El diablo no puede hacer nada contra una familia, si hay orden en ella. Es que…yo no comparto demasiado con mis padres porque no son creyentes. ¡Claro! Pero te olvidas que Dios los usó a ellos para traerte a ti hasta aquí. ¡Hónralos igual!

Orden en la salud. Tres cosas básicas para resaltar. Cuidado con lo que comes. Pídele sabiduría a Dios para comer lo que debes y no todo lo que parece rico. Luego, presta atención al descanso. Porque el descanso es parte de la ley de Dios, aún en contra de una sociedad que, por cultura, te rotula de vago si no trabajas todos los días de todos los meses de todos los años. Una sociedad sin Dios quiere marcar tu ruta. ¿Vas a seguirla a ella o al Señor? Descansa al menos 52 días por año.

Y la tercera cosa tiene que ver con la salud, con relación a nuestras formas de hablar. Creo que todos los hijos de Dios creen que pueden vivir en una salud de Reino, pero una gran mayoría todavía depende de los medicamentos. Sin embargo, una salud divina comienza hablando.

No te sirve de nada tomar la Santa Cena día por medio, si tu hablar siempre anda declarando enfermedad. Hay gente que se especializa en esto, que entiende que detrás de cada enfermedad, hay un pecado. Que cuando un cuerpo sufre una enfermedad, es sólo una consecuencia de algo que en el ámbito espiritual, ese cuerpo ha hecho.

Si tú has entendido lo que es el Reino de Dios, ya sabes que todo nace y termina en el espíritu. Y una enfermedad, también. Entonces, muy probablemente no puedas ni debas tratar con una aspirina, lo que tal vez debas tratar con arrepentimiento.

De acuerdo, con la aspirina es mucho más fácil, pero resulta que haciéndolo así no aprendes nunca. Debes manejar esto de otra manera, sin dudas. Es mucho lo que todavía falta aprender para luego enseñar sobre todas estas cosas, pero de todos modos, yo creo que hoy alcanza para que todos quienes escuchan esto, puedan comenzar a traer luz sobre sus finanzas, sus familias y su salud.

¿Se puede, entonces, ser libres del ataque del diablo? ¡Claro que se puede! De otro modo, el Señor nunca nos hubiera advertido esto. ¿Sabemos lo que él va a hacer? ¡Claro! Ya sabes por dónde va. ¿Y qué necesitas tener preparado? Orden. Orden, y él no podrá tocarte.

Pregunto: ¿Habrá áreas de desorden en tu vida? Se supone que luego de haber oído esto, ya tengas en claro algunas cosas. Pero hay otras áreas que son más peligrosas que esas, y son las áreas que no vemos que tengan oscuridad.

Áreas donde se supone que todo está bien. No hay demasiado para decir respecto a esto, sólo una sugerencia, advertencia o consejo, como quieras llamarlo. ¿Por qué no declaras luz sobre todas tus áreas? Y, si quieres, dale al Señor un lapso.

Dile, por ejemplo, que en el lapso de los próximos quince días,  haga que su Espíritu Santo saque a luz las áreas donde la oscuridad todavía gobierna tu vida. No es fácil y se necesita valentía, pero es la única forma en que puedes poner orden en tu vida, al menos hasta el lugar en que tú puedes hacerlo.

Debes aprender a hablar desde el punto de vista de Dios, y no desde el punto de vista de tu experiencia. No hagas lo que Job hizo, tendrás lo que Job tuvo, es un principio inalterable. Hay una perspectiva que nunca se equivoca, y es la que nace en el cielo.

¿Qué hizo a Jesús tan poderoso? Conciencia de Reino: “Lo que veo hacer a mi padre, eso hago. Lo que oigo a mi Padre decir, eso digo.” ¿Por qué gente justa sufre dolores, enfermedades, pobreza, ruptura de familia? No son malas personas. Como tampoco Job era malo.

Se nos dice que era un hombre temeroso de Dios. Sencillamente porque hay un poder en el desorden. Tendrá que ser tu oración la oración de alguien que anhela que todo nivel de desorden salga a la luz. Dile al Señor, simplemente: ¡Señor saca de mí toda área de oscuridad y llénala de tu luz!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Buscando al Samaritano

En algunos trabajos anteriores, hemos visto que el hombre necesita ser salvo y que Dios preparó dicha salvación. Vimos los problemas que Dios encontró cuando preparó esta salvación para nosotros y la manera en que El solucionó todos los problemas del pecado.

También vimos la manera de recibir la salvación. Debido a que el hombre entendió la Biblia de una manera incorrecta, le pusieron muchas condiciones a la salvación. Algunos quieren poner cierta condición, mientras que otros quieren poner otra.

Vimos que el hombre no se salva por medio de la ley ni por las obras. No se salva por el arrepentimiento, la oración ni la confesión. El hombre no se salva por nada que tenga en sí mismo. Además de estos métodos humanos, existen dos errores muy comunes dentro de la iglesia. El primero es el concepto de que el hombre tiene que amar a Dios a fin de ser salvo. Si el hombre no ama a Dios, no puede ser salvo.

Tengo que admitir que, 1 Corintios 16, nos dice que el hombre tiene que amar a Dios. Si alguno no ama a Dios es anatema. Esto es un hecho. Sin embargo, la Biblia nos muestra claramente que el hombre es salvo por la fe y no por el amor.

Algunos piensan que se puede demostrar en la Biblia que el hombre es salvo por medio de amar a Dios y que sin amar a Dios el hombre no puede ser salvo. Hay algunos pecadores que cuando se les predica la salvación por fe, dicen que no pueden ser salvos porque no aman a Dios de corazón.

Piensan que si realmente aman a Dios y se acercan a Él, Dios los salvará. Según ellos, el hombre es salvo por medio de amar a Dios. No se dan cuenta de que el hombre no es salvo porque ame a Dios, sino porque Dios ama al hombre.

Dios es quien amó al mundo y dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquél que en El cree no se pierda más tenga vida eterna (Juan. 3: 16). De Dios se requiere amor. De nosotros se requiere fe. El requisito para el hombre no tiene que ser el mismo que el de Dios.

El hombre no tiene que amar a Dios de la misma manera que Dios lo ama. El Evangelio de Juan no dice que el hombre debe amar tanto a Dios que tenga que dar su hijo a Dios, para que Dios confíe en él y no lo deje perecer sino que le dé vida eterna.

Agradecemos a Dios porque fue El quien amó tanto al mundo que dio a Su Hijo unigénito. La Biblia no dice que nosotros amamos a Dios primero, sino que fue Dios quien lo hizo primero. La base de la salvación no es nuestro amor hacia Dios. La base de la salvación es el amor de Dios para con nosotros. Si basamos la salvación en nuestro amor por Dios y en nuestro sacrificio hacia Él, inmediatamente veremos que la salvación que tengamos no será segura.

Nuestros corazones son como la arena del mar que va y viene con las olas. Si nuestra casa se edifica en la arena, nuestro destino seguirá el fluir de la corriente. Gracias al Señor. No es un asunto de nuestro amor hacia Dios, sino del amor de Dios hacia nosotros.

Aunque Juan 3 y otros pasajes digan lo que hemos dicho, tal vez algunos pregunten: “¿Y qué dice usted de Lucas 10?” Ahora leamos lo que dice en Lucas 10. Lucas 10: 25 comienza diciendo: “Y he aquí que un intérprete de la ley se levantó”.

Este hombre tenía una profesión equivocada. “Cierto intérprete de la ley lo puso a prueba”. Su motivo era incorrecto. Su intención no era buena. “Le puso a prueba, diciendo: Maestro”. Él tenía un entendimiento incorrecto. Su entendimiento con respecto al Señor estaba equivocado.

Él no sabía quién era el Señor. “¿Haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?” Su pregunta era incorrecta. Aquí vemos a un hombre que estaba errado en su profesión, en su motivo, en su intención, en su comprensión con respecto al Señor y hasta en la pregunta que hizo.

El preguntó: “¿Haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?” ¿Qué contestó el Señor? Él le dijo: “¿Qué está escrito en la ley?” Tú eres un intérprete de la ley. Tú debes saber qué dice la ley. “¿Cómo lees?” Algo debe de decir la ley. Sin embargo, el hombre puede equivocarse al leerla. El Señor le hace una doble pregunta. ¿Qué está escrito en la ley? Y ¿cómo lees?

Algunas veces la ley dice una cosa pero el hombre lee otra cosa. “Aquel, respondiendo, dijo”. Él contestó lo que decía la ley, y cómo él lo entendía. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”.

Este intérprete de la ley estaba muy familiarizado con la ley. Él sabía que la suma de la ley es amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas y con toda la mente, y amar al prójimo como a uno mismo.

Él podía resumir toda la ley en una oración. Este era un hombre entendido. Es probable que todo aquel que tienta sea entendido. Solamente los entendidos tratan de tentar. ¿Qué significa tentar a otros? Los que quieren saber hacen preguntas y los que vienen a tentar también hacen preguntas.

Los que quieren saber algo hacen preguntas porque no entienden. Los que quieren tentar a alguien hacen preguntas porque sí entienden. Algunos preguntan porque no entienden, y humildemente quieren saber. Algunos preguntan porque entienden; éstos quieren mostrar cuánto entienden.

Esto es lo que significa tentar. Este hombre vino al Señor para preguntarle cómo podía ser salvo. Él dijo que quería tener vida eterna y que quería la vida de Dios. ¿Qué debía hacer entonces? El Señor dijo: “¿Qué está escrito en la ley y cómo lees?”. El hombre pudo recitarlo de memoria.

Él sabía esto desde hacía mucho tiempo. Uno tiene que amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la fuerza y con toda la mente y amar a su prójimo como a sí mismo. Él sabía todo esto. Fue por eso que lo recitó inmediatamente. Cuando respondió de esta manera el Señor le dijo que lo pusiera en práctica y así tendría la vida eterna.

Aquí tenemos un problema. Por lo que el Señor dijo aquí cuando habló con el intérprete de la ley y por la circunstancia, aquellos que no están familiarizados con la verdad y con el significado de la palabra de Dios, tal vez digan: “¿No es evidentemente claro que para tener vida eterna uno debe amar a Dios y a su prójimo?”

“Si un hombre no ama a Dios y a su prójimo, ¿no es verdad que no puede tener vida eterna?” Aunque el evangelio de Juan menciona ochenta y seis veces que la vida eterna se obtiene por medio de la fe, algunos tal vez digan que el evangelio de Lucas dice al menos una vez que la vida eterna se obtiene por medio de amar a Dios; si un hombre no ama a Dios y a su prójimo, no puede ser salvo.

Si ese es el caso, les preguntaría si alguno de nosotros ha amado a Dios de esta manera, es decir, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas y con toda la mente. No, no hay nadie así. No existe nadie que ame a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas y con toda su mente, y nadie puede decir que ama a su prójimo como a sí mismo.

No existe tal persona. Puesto que nadie hace esto, entonces nadie podría tener vida eterna. Necesitamos entender por qué el Señor Jesús dijo que necesitamos amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra fuerza y con toda nuestra mente.

Agradecemos al Señor que la Biblia es en realidad la revelación de Dios. No existe absolutamente ningún error en ella. Esta es la razón por la cual me encanta leer la Biblia. Si este pasaje de Lucas que comienza en 10: 25 terminara en el versículo 28, las verdades de la Biblia serían contradictorias.

Si tal fuera el caso, el hombre tendría que amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con toda su fuerza y con toda su mente. Ninguna de estas cuatro cosas podría faltar. Y si no cumple alguna de ellas, no podría ser salvo. Gracias al Señor que después del versículo 28 hay más versículos. Continuemos leyendo.

Es muy bueno que este hombre fuera inquieto. “Pero él queriendo justificarse a sí mismo…” hizo  esta pregunta. “Él le dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?” Jesús le dijo que tenía que amar al Señor su Dios con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas y con toda su mente y amar a su prójimo como a sí mismo. Habría sido extraño que él preguntara quién era Dios. ¿Podía un maestro preguntar quién era su Dios?

También le habría sido difícil preguntar quién era él mismo ya que todos los hombres del mundo, con excepción de los filósofos, saben quiénes son. No teniendo nada que decir, preguntó quién es su prójimo. “Ahora dices que tengo que amar a mi prójimo como a mí mismo. Pero ¿quién es mi prójimo?” A partir del versículo 30 el Señor le dijo quién era su prójimo. El comenzó a contarle una historia.

Esta historia es de las más comunes y familiares de la iglesia. Sería muy bueno que la leyéramos juntos: “Tomando Jesús la palabra, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales lo despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Coincidió que descendía un sacerdote por aquel camino, y viéndole, dio un rodeo y pasó de largo.

Asimismo un levita, llegando a aquel lugar, y viéndole, dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a compasión; y acercándose vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndolo en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que se hizo el prójimo del que cayó en manos de ladrones?”

Conocemos bien esta historia. Dedicaremos un poco de tiempo para analizarla. Este hombre iba de un lugar de paz a un lugar maldito. Jerusalén significa paz y Jericó significa maldición. Él no iba de Jericó a Jerusalén, un viaje ascendente. Iba de Jerusalén a Jericó, un viaje descendente.

Él iba del lugar de paz al lugar de maldición. Este hombre estaba en una condición decadente. Él se encontró con los ladrones en el camino. No fue un solo ladrón, sino una banda de ladrones quienes le quitaron todo lo que tenía, lo despojaron de sus vestidos y lo dejaron completamente desnudo.

Lo golpearon hasta dejarlo medio muerto; fue herido en su ser. La Biblia nos muestra que las vestiduras del hombre son sus acciones y que el ser del hombre es su vida. Aquí las buenas acciones le fueron quitadas y no le quedó nada. La vida que queda solamente tiene un cuerpo que está vivo; el espíritu está muerto.

Este es un hombre medio muerto. Todos los lectores de la Biblia saben que ésta es una descripción de nuestra persona. Desde el momento en que el hombre fue tentado por la serpiente en el huerto de Edén, y desde que comenzó a pecar, el hombre nunca ha tenido paz en su vida de vagabundo.

El hombre continuamente es tentado por Satanás, y como resultado es despojado de sus obras externas. Además, internamente, su espíritu está muerto. Él está vivo mientras está en su cuerpo; sin embargo, en su espíritu está muerto. El hombre no puede hacer nada con respecto a su condición. Solamente puede esperar que otros vengan y lo salven.

Descendió un sacerdote. Cuando vio a este hombre pasó de largo; asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndolo pasó de largo. Los sacerdotes y los levitas son los dos grupos principales de personas mencionadas en el Antiguo Testamento. En el Antiguo Testamento toda la ley está en manos de los sacerdotes y los levitas.

Si quitamos los sacerdotes y los levitas no habría ley. Para un pecador medio muerto, cautivo de Satanás, que espera ir a la destrucción, sin virtudes externas, no hay nada que hacer, excepto esperar la muerte. ¿Qué le habrían dicho los sacerdotes? Podrían haber dicho: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente y te levantarás y andarás”. El levita también pudo haber dicho: “Eso es cierto. Sin embargo, también debes amar a tu prójimo como a ti mismo”. Estos son sus mensajes.

Esto es lo que un sacerdote y un levita le dirían a un hombre moribundo. “Es verdad que estás medio muerto y que te han despojado de tus vestiduras brillantes. No obstante, si haces el bien puedes ser salvo”. Esto es lo que significa amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas y con toda la mente. Esto es lo que significa amar a Dios.

Si alguien no ha sido golpeado, y todavía tiene el corazón, el alma, las fuerzas y la mente para hacer algo, es posible que pueda amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas y con toda su mente. Se le habría podido decir esto mientras todavía estaba en Jerusalén. Sin embargo, el problema hoy en día es que ya no está en Jerusalén; está tirado en el camino, moribundo.

Estos mandamientos no le pueden ayudar. Por lo tanto, por favor recuerda que hoy en día no es asunto de dar nuestro “todo”, sino de recibir algo de ayuda. Aquí vemos a un hombre que está a punto de morir por enfermedad. Vive en pecado. No puede hacer nada con respecto a su condición. Si tú le dices a tal pecador que ame a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas y con toda su mente, él te dirá que nunca ha amado a Dios en su vida.

Si tú le dices que tiene que amar a su prójimo, él te dirá que ha estado robando a otros toda su vida. ¿Qué le dirías a un hombre que está a punto de entrar en la eternidad? En ese momento, los sacerdotes y los levitas no pueden ayudarlo. Ellos solamente pueden pasar por el otro lado. Cuando ellos ven una persona así no pueden ayudarle.

Lo que se dice acerca de amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra fuerza y con toda nuestra mente, y de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, no tiene como fin ayudarnos a heredar la vida eterna.

El único propósito es mostrarnos la clase de personas que somos. Si tú nunca hubieras oído que debemos amar a Dios, tú no sabrías cuán importante es hacerlo. Si tú nunca hubieras oído que debes amar a tu prójimo, no sabrías cuán importante es esto.

Una vez que uno oye acerca de amar al prójimo, se da cuenta de que nunca ha amado al prójimo. En realidad las palabras mencionadas en la ley tales como amar a Dios, amar a nuestros semejantes, no codiciar ni matar, están allí solamente para exponer nuestra pecaminosidad.

Estas palabras muestran nuestra condición. El fin de la ley, como dijo Santiago, es solamente servir de espejo. Le muestra a uno quién es. Uno no sabe cómo es su cara, sin embargo, si se mira en un espejo sabrá cómo es. Anteriormente tú no sabías que no amabas a Dios. Ahora lo sabes. No solamente no amas con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas y con toda la mente, ni siquiera amas un poco a Dios. No solamente no amas a Dios, ni siquiera amas al prójimo.

Tú ya has sido asaltado por los ladrones. No obstante, tú todavía no sabes lo que te ha sucedido. Ahora, por medio de la ley lo sabes. Ustedes fueron golpeados por los asaltantes, dejados medio muertos y despojados de sus vestiduras y ustedes ni cuenta se dieron.

Ahora lo saben. Entonces, ¿Qué hicieron los sacerdotes y los levitas? Ellos vinieron a decirle: “Amigo mío, ¿no te das cuenta que has sido golpeado por los ladrones? ¿De qué has sido despojado de tus vestiduras? ¿De qué estás medio muerto?

Poco después pasó alguien más, fue el buen samaritano. “Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él”. A diferencia de los otros dos, éste iba de camino. El sacerdote pasó por coincidencia. El levita también pasó por coincidencia. Sin embargo el samaritano iba de camino.

El vino a propósito para salvarlo. “Y cuando lo vio, tuvo compasión de él”. Él tuvo amor y compasión. Traía aceite y vino. Por lo tanto, pudo sanar al que había sido herido por los ladrones. ¿Quién es este samaritano? Juan 4: 9 nos dice que los judíos no tenían trato con los samaritanos.

Todos los mencionados en esta historia son judíos. El que fue herido por los ladrones era judío; el sacerdote era judío; el levita era un judío. ¿Qué representan los judíos? ¿Qué representa el samaritano? Los judíos nos representan a nosotros los seres humanos. ¿Qué del samaritano? Los samaritanos no tienen trato con los judíos. Ellos no se mezclan con los judíos. Están separados de los judíos y por encima de ellos.

Sabemos que esta persona es el Señor Jesús. Un día, cuando el Señor Jesús estuvo en la tierra, un grupo de judíos lo criticó y lo insultó con dos afirmaciones ofensivas, diciendo que era un samaritano y que tenía demonio (Juan. 8: 48). Por favor nota que en la respuesta de Jesús, él dijo que no tenía demonio.

Los judíos dijeron que Él era un samaritano y que tenía demonio. El Señor negó que tuviera demonio, sin embargo, no negó que fuera samaritano. Por lo tanto aquí, el samaritano se refiere al Señor Jesús. Juan nos muestra que en tipología, Él es un samaritano.

Este samaritano vino intencionalmente al hombre que estaba medio muerto. Cuando lo vio, fue movido a misericordia y lo salvó usando dos cosas. Una fue el vino y la otra el aceite. Él le echó el aceite y el vino en las heridas y se las vendó.

Tenemos que ver que esto ocurre después del Gólgota y después de Pentecostés. No es en Belén. Si hubiera sido en Belén, habría sido el vino sobre el aceite. Pero desde Jerusalén y desde la casa de Cornelio, es el aceite sobre el vino. El vino representa la obra del Gólgota.

El aceite representa la obra en el día de resurrección y el día de Pentecostés. El vino es simbolizado por la copa en la mesa del Señor. Cuando tú te enfermas, los ancianos llevan a tu casa aceite; de esto se habla aquí. En otras palabras, el vino es la obra de la redención, y el aceite es la obra de la comunión.

El vino simboliza la sangre redentora del Señor, y el aceite representa la obra del Señor aplicada por el Espíritu Santo. Esto es muy significativo. Si solamente se derrama el aceite sin el vino, no habría ningún fundamento para nuestra salvación.

Si no hubiera aceite, la salvación no tendría ningún efecto. Sin la cruz habría sido injusto que Dios perdonara nuestros pecados. Significaría que Él estaba resolviendo el problema de nuestros pecados a la ligera. Significaría que Él estaba encubriendo nuestros pecados. Pero sin el aceite, aunque Dios hubiera podido llevar a cabo la redención en su Hijo y hubiera podido resolver el problema de nuestros pecados, esa obra no podría ser aplicada a nosotros; todavía estaríamos heridos.

Aquí vemos que hay aceite y hay vino. Además, el aceite se menciona primero. El Espíritu Santo es quien ha aplicado la obra del Señor sobre nosotros. Este es el proceso de la salvación. El aceite se mezcla con el vino. El Espíritu Santo no hace otra cosa que transmitir la obra del Señor sobre nosotros.

¡Qué maravilloso es esto! Muchas de nuestras hermanas son enfermeras. También tenemos aquí a dos hermanos que son médicos. ¿Sabes que la función del vino es completamente negativa? Se usa como desinfectante. Esto significa que la redención del Señor elimina los pecados del pasado.

El aceite ayuda al vino. Aquí por un lado, se quita lo que estaba en el primer Adán. Por otro lado, se imparte la vida nueva del Espíritu Santo. Solamente por medio de esto el moribundo puede ser sanado. Más adelante hablaré acerca de este asunto si tengo la oportunidad.

¿Qué sucedió después de que el buen samaritano vendó las heridas del hombre herido? Lo puso en su cabalgadura. La cabalgadura denota un viaje. Con una cabalgadura uno puede viajar sin hacer mucho esfuerzo. Cuando tengo cabalgadura, no necesito viajar por mi propio esfuerzo; la cabalgadura me lleva.

¿A dónde fue la cabalgadura? Fue al mesón. Este mesón es la casa de Dios. Cuando este hombre es llevado a Dios, Dios lo cuida. ¿Cuál es el significado de los dos denarios? En la Biblia todos los metales tienen su significado. En la Biblia el oro representa la naturaleza, la vida, la gloria y la justicia de Dios; el bronce representa el juicio de Dios.

Todos los muebles que se relacionan con el juicio tenían bronce. El altar, el lavacro y la serpiente eran de bronce. Los pies del Señor son como bronce bruñido, y su función es hollar. El hierro representa el poder político. Y a lo largo de la Biblia, la plata significa redención.

Cada vez que se menciona la redención, se menciona la plata. En el Antiguo Testamento el dinero pagado para la redención era plata. Aquí dos denarios significan el precio de la redención. Los dos denarios fueron dados al mesonero. Esto es nuestra salvación. Debido a esto, Dios ha aceptado a todos aquellos que confían en El.

En lo espiritual, el mesón representa la casa celestial de Dios. En lo físico, representa la iglesia. “Y todo lo que gastes de más, Yo te lo pagaré cuando regrese”. Después de ser salvos, estamos en la iglesia esperando el regreso del Señor. Estos puntos no son mi tema, pero los menciono de paso.

El intérprete de la ley le preguntó al Señor: “¿Quién es mi prójimo?” El Señor le contó esta historia. Él contestó al intérprete de la ley con una pregunta: “¿Quién, pues, de estos tres te parece que se hizo el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”

Si uno pone cuidado a esta palabra, se dará cuenta que el Señor le estaba diciendo al intérprete que él era aquél que había caído en manos de los ladrones. Hoy en día muchos aplican este pasaje incorrectamente. Ellos piensan que el Señor Jesús quiere que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Ya sea en escuelas bíblicas, escuelas dominicales o predicaciones dominicales, se les enseña a las personas que uno tiene que ser un buen samaritano. Tú debes amar a tu prójimo y tener misericordia de él. Para ellos, ¿Quién es el prójimo? Es aquel que fue herido por los ladrones.

Y, ¿quiénes somos nosotros? Somos el buen samaritano. Sin embargo, esto es exactamente lo contrario de lo que el Señor Jesús estaba diciendo. Lo que el Señor quiso decir es que nosotros somos los que fuimos heridos por los ladrones.

Entonces, ¿quién es nuestro prójimo? Nuestro prójimo es el buen samaritano. Nosotros pensamos que nosotros somos el buen samaritano. Podemos movernos. Podemos caminar. Cuando vemos a aquellos atados por el pecado, somos capaces de ayudarlos.

No obstante, el Señor Jesús dijo que nosotros no somos el buen samaritano, sino que necesitamos al buen samaritano. Somos el hombre que fue herido por los ladrones en el camino. Somos los que estamos a punto de morir.

No tenemos buenas obras. ¿Quién es nuestro prójimo? Él es nuestro buen samaritano. ¿Qué es amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos? No dice que tenemos que amar a los demás como a nosotros mismos. Esto significa que tenemos que amar al Salvador como a nosotros mismos.

No significa que debemos amar primero a otros antes de heredar la vida eterna. Más bien, significa que si amamos al Salvador, el Samaritano, indudablemente tendremos vida eterna. El problema hoy en día es que el hombre continuamente piensa en las obras.

Cuando se lee Lucas 10, se piensa: “Alguien está herido. Alguien está a punto de morir. Si yo lo cuido y lo amo, seré un buen samaritano y heredaré la vida eterna”. Pensamos que cuando ayudemos a otros heredaremos la vida eterna.

Sin embargo, el Señor Jesús dijo: “Si tú permites que alguien te ayude, heredarás la vida eterna”. Ninguno de nosotros está calificado para ser el buen samaritano. Este samaritano, que anteriormente no se llevaba bien con nosotros, ha venido ahora.

Él ha muerto y ha resuelto el problema de nuestros pecados. Ahora Él está resucitado y nos ha dado una nueva vida. Él ha vendado nuestras heridas. Nos ha dado redención. Él nos está ayudando y está llevándonos a los cielos a fin de que Dios nos acepte y nos cuide.

Finalmente tenemos el versículo 37: “Él dijo: El que usó de misericordia con él”. Esta vez el intérprete de la ley contestó correctamente. Él contestó que es aquel que le mostró misericordia. La persona que tuvo misericordia de mí, es mi prójimo.

Mi prójimo es el samaritano que se detuvo para vendar mis heridas y ponerme aceite y vino, quien me puso en la cabalgadura y me llevó al mesón. Amigos, el asunto no es ser el prójimo de alguien más. Por el contrario, aquel que tuvo misericordia de usted llega a ser su prójimo.

Jesús le dijo: “Ve y haz tú lo mismo”. Esta expresión confunde a mucha gente. Ellos piensan que el Señor estaba diciéndonos que ayudemos a otros. Sin embargo, lo que esto significa es que su prójimo es el buen samaritano. Por lo tanto, tú debes aceptarlo como tu Salvador. Puesto que tu prójimo es el buen samaritano, tú debes de ser la persona herida por los ladrones.

Esto nos muestra que mientras estábamos postrados allí, El vino y nos salvó. Nunca digamos que podemos hacer algo nosotros mismos. Nunca digamos que tenemos la manera de lograr algo. Él nos muestra que tenemos que permitirle hacerlo todo.

Tenemos que permitirle que vierta el aceite y el vino sobre nuestras heridas. Tenemos que permitirle que nos ponga en la cabalgadura y que nos lleve al mesón. Tenemos que permitirle que haga En la obra de cuidarnos. Tenemos que ser como el herido. No tenemos que ser como el samaritano.

El error más grande del hombre es pensar que debe hacer algo. El hombre siempre quiere ser su propio salvador. Siempre quiere salvar a otros. Sin embargo, Dios no nos ha puesto para que seamos salvadores. Dios dice que nosotros somos los que necesitamos ser salvos.

Por lo tanto, lo dicho por el Señor contestó a cabalidad la pregunta del intérprete de la ley. Esto no significa que no tenemos que amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas y con toda la mente. La pregunta es, si uno puede o no hacerlo. No, no podemos hacerlo. Tenemos una vida herida.

En realidad nuestra verdadera condición es que estamos muertos. Nuestro cuerpo está vivo, pero nuestro espíritu está muerto. Necesitamos la salvación. No podemos ayudar a Dios. Tampoco podemos ayudar al hombre. Si pensamos que podemos hacer algo, no tendremos la experiencia del perdón de pecados. La obra de la cruz y la obra del Espíritu Santo no nos serán aplicadas.

Por lo tanto, recuerda que Lucas 10: 25-37 no nos dice que el hombre es salvo por amar a Dios. Al contrario, dice que el samaritano primero fue movido a misericordia. Antes de que podamos amar, Él es quien ama primero, y luego nosotros podemos amar. Antes de que Él nos haya amado, nosotros no podemos amar. Es cierto que si un hombre no ama a Dios es anatema.

Podemos decir que en Lucas 7 el Señor Jesús le dijo a Simón que aquel a quien se le ha perdonado más, ama más, y al que poco se le ha perdonado, ama poco. El amor viene después del perdón. No es un asunto de que el que ame más reciba más perdón y de que el que ame poco reciba menos perdón. Cuanto más perdón recibe una persona, más ama.

Un cristiano ama al Señor porque Él lo ha salvado. Si tú ni siquiera puedes amar al Samaritano, entonces no sé qué decir de ti. En la tierra no existe tal persona. No hay nadie en la tierra que no ame al Señor en absoluto, todas las personas lo aman al menos un poquito. El Señor dijo que al que poco se le perdona, ama poco. No dice que no existe amor. Todas las personas lo aman en mayor o menor grado.

Sin embargo, el amor no es una condición para ser salvos. Si uno es salvo por amar al Señor, entonces esto no es muy confiable. En dos o tres días puedo cambiar muchas veces. Soy una persona que ha sido herida por los ladrones, estoy postrado allí. No puedo hacer absolutamente nada. Estoy llegando a mi fin. No amo a Dios con todo mi corazón y no amo a mi prójimo.

Sin embargo, ahora, le permito que me salve. Después de que me salva, puedo amarlo. Lo amamos debido a que Él nos amó primero. El amor de Dios en nosotros es lo que ha producido nuestro amor por El. Es completamente imposible que por nosotros mismos produzcamos amor a Dios.

 

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¿Quieres ser Lleno del Espíritu Santo?

 

Siempre menciono a la Argentina cristiana de los años 90, porque creo que fue la época más tremenda que mi pueblo vivió en su relación con el Señor. También fue la de mayor confusión doctrinal y la de mayor influencia de prácticas extrañas dentro de la iglesia estructural.

El tema de la unción apareció con muchísima fuerza en los cultos evangélicos y se adueñó en un momento dado de todas las reuniones. En las pentecostales, casi por exceso; en las más ortodoxas y conservadoras, al menos por el intento de hallarla.

El caso es que cuando se hablaba de un cristiano en esos tiempos, sólo se lo consideraba si se comprobaba que estaba lleno del Espíritu Santo; de otro modo, apenas era una personita que andaba por los templos casi como pidiendo por favor que lo aceptaran.

¿Y cuáles eran las premisas para determinar si alguien estaba lleno del Espíritu Santo o no? Variadas, conforme a las doctrinas centrales de la denominación en la cual se tratase el tema. Si era una iglesia pentecostal, el bautismo con las consiguientes lenguas; si se trataba de algo más ortodoxo, conductas, dones comprobados por los concilios, etc.

Recuerdo que era casi de uso y costumbre semanal asistir a reuniones en las que el predicador de turno preguntaba a la audiencia si deseaba ser llena del Espíritu Santo o “recibir la unción” y, ante su asentimiento, hacía un ademán específico o soplaba frente al micrófono, mientras decía con voz imperativa: ¡Recibe!

Esto no era un invento de la ridiculez templista ni mucho menos, sino una clara imitación a lo que habían visto (Y algunos de ellos también experimentado, personalmente), en reuniones de un afamado ministerio internacional o de su correlato argentino de esa década.

Lo cierto es que esta gente, cuando recibía el okey de los asistentes, ejecutaba esos gestos mencionados y, en la mayoría de los casos, la gente se iba de espaldas al suelo, casi en un efecto dominó o cascada. A eso, yo lo vi con mis propios ojos y no puedo decir de manera alguna que fuera algo armado o una sugestión psicológica masiva. La gente sentía una fuerza sobrenatural que lo empujaba de sus hombros y se iba al suelo. Hermanos muy confiables coincidieron en eso.

Algunos quedaban allí un buen rato, otros se levantaban de inmediato y, los menos, apenas una fracción no mayor a un cinco por ciento, quedaba de pie. Bien; debo decir que yo resulté lleno del Espíritu Santo en una de esas reuniones, aunque formé parte de ese cinco por ciento que no se cayó al piso.

¿Y cómo supe que había sido lleno o, como era de uso, que había recibido “la unción”? No fue por hablar en lenguas porque a ese don ya lo tenía, ni tampoco por tener ataques de risa o temblor. Fue, simplemente, porque al día siguiente, me levanté viendo verdades espirituales que antes no veía, aunque me las pusieran delante de mis narices; entendiendo pasajes bíblicos que antes eran chino básico (Con mi mayor respeto por el idioma chino, claro está), y, esencialmente, porque el Señor hizo en ese tiempo algunas señales sobrenaturales por mi mano que ni yo mismo alcanzaba a entender y por momentos, casi que tampoco a creer: sanidades, liberaciones, etc.

En el marco de este dilema que me tuvo como protagonista de una forma casi casual, yo brillaba por carencia de sabiduría, pero ardía de deseos de ser útil al Señor y, copiando lo que escuchaba, clamaba por esa unción y anhelaba fervientemente ser lleno del Espíritu. Hasta que un día oí esta pequeña enseñanza y de alguna manera, mi vida cambió en un giro de ciento ochenta grados:

(Lucas 3: 21) = Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, (22) y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma de corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

Cuando leíamos este pasaje, entendíamos que el Espíritu Santo sólo estaba disponible para con aquellos que obedecían el mandato del Señor con su bautismo. O, al menos, eso era lo que se nos enseñaba. Según la otra doctrina conjunta, Jesús había sido bautizado en agua y en el Espíritu Santo.

No decían que había salido orando en lenguas porque hubiese sido demasiado y no estaba probado. Pero algo era real. El Espíritu Santo había sido el factor de la vida de Jesús en el vientre de María, así que Jesús ya tenía su sello. Por tanto, esto tenía que ser la llenura, no cabía otra explicación.

Porque cuando leemos que Él fue el primogénito y nosotros sus sucesores, creo que no alcanzamos a tomar verdadera dimensión de lo que significa ser hijos de Dios, en este caso, por adopción y precio pagado con sangre.

Y de alguna manera, en muchas situaciones límites, pretendemos que Dios salga por sí mismo a brindarnos su ayuda, sin tomar demasiado en cuenta las condiciones mínimas que se necesitan para ello. Hemos enseñado que Dios es la locomotora que arrastra todo lo que se le cruce, pero que nuestra oración serán los rieles por los que esa locomotora pueda transitar.

Si no hay rieles, hay una locomotora inutilizada e inmóvil. Por eso todo esto que se cuenta en Lucas 3:21 sucede un segundo después de haber orado Jesús, y cinco segundo después de haber sido bautizado. No fue un resultado de su bautismo, sino de su oración. ¿Y para qué necesitaría Jesús ser lleno de un Espíritu Santo que era nada menos quien lo había engendrado en el vientre de María?

(Lucas 4: 1) = Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto.

Listo. Punto. Nadie necesitaría más pruebas contundentes que esta. ¿De dónde dice que viene Jesús, lleno del Espíritu Santo? Del Jordán. ¿Y qué fue lo que sucedió en el Jordán? Que fue bautizado en agua. ¿Y cómo fue lleno, entonces, del Espíritu Santo, Jesús? Luego de ser bautizado en agua y orar.

¿Cabría interpretar, entonces, y cómo muchos eligieron hacer, que la llenura del Espíritu Santo sólo sería posible en caso de bautismo en agua de la persona? En ese momento, en ausencia total de doctrinas claras y despojadas de los denominacionalismos tradicionales de esos años, el asunto quedaba latente. Pero sabes muy bien que no fueron pocos los que enseñaron y predicaron eso.

Pero algo sí se mostraba en una evidencia más que clara. A Jesús, al desierto, a vivir todo eso que luego será relatado como una tremenda prueba de carácter, resistencia y fe, no lo llevó Satanás. Ni siquiera fue Jesús por idea propia y ganas de lucirse, o para poder tener posibilidades de probar todos sus súper-poderes. Fue el Espíritu Santo el que le ordenó ir allí. Y fue, peleó y venció.

Ahora bien; ¿Para qué necesitaría el Espíritu Santo que Jesús fuera a un desierto, se pasara cuarenta días y sus noches sin comer y batallara con cada una de las tentaciones fuertes que Satanás le presentó casi en bandeja de oro?

¿Para probarle a Satanás que Él tenía más poder? Jesús no necesitaba hacer eso, ya lo sabía. Y Satanás tampoco lo hubiera entendido demasiado, porque Él ya sabía que ese hombre estaba allí para complicarle sus planes. De todos modos, si Satanás hubiera sabido quien era Jesús realmente, jamás hubiera presionado para que lo crucificaran. Fue como echarle combustible inflamable al fuego que lo estaba consumiendo y derrotando.

(Lucas 4: 14) = Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Más que clara aquella enseñanza. Te deja en evidencia transparente que, sólo cuando has sido lleno del Espíritu Santo tú podrás enfrentar tu prueba personal, simbolizada en la vida de Jesús por esos cuarenta días en el desierto.

Y sólo cuando has vencido tu prueba personal como Él lo hizo, cuando has salido más que vencedor de esa crisis privada, es cuando recibes el poder del Espíritu Santo que te permitirá comenzar un ministerio, tal como Él lo hizo justamente a partir de ese momento.

De acuerdo; no fui un delincuente, ni un drogadicto, ni un corrupto de marca mayor. Pero así y todo, cuando hoy recibo algunas revelaciones que bendicen a mis hermanos, no puedo evitar recordar de qué desierto me levantó el Señor. Y no le es suficiente el resto del día para glorificar su nombre. Y de paso, bajarle absolutamente el perfil al mío, que  no te imaginas cuán sana decisión es.

Linda enseñanza. Breve, simple, práctica y, como vulgarmente se dice en los ambientes eclesiásticos, muy inspiradora. Pero; ¿Realmente eso es así? ¿Qué hay respecto al Espíritu Santo que nos permita con cierta certeza asegurar que eso es así?

No voy a realizar un concienzudo estudio del Espíritu Santo por dos razones esenciales: la primera de ella, es que no tengo la preparación divina ni el mandato supremo para hacerlo; y en segundo lugar, porque el eje de este trabajo no es la persona del Espíritu Santo, sino el hecho de ser lleno de su presencia.

De allí el título, que de ninguna manera es una argucia mercantilista para vender un producto, sino una conciencia clara de las necesidades básicas que Dios dijo, y yo me lo he creído, tendríamos cada uno de sus hijos para cumplir con su propósito y hacer su Soberana voluntad.

Entonces la duda que en primer término se nos presenta, es: ¿Dónde comienza el Espíritu a llenar con su presencia y posterior poder a los hijos de Dios? ¿Es todo un proceso que vemos en el Nuevo Testamento? ¿No hay nada detrás que lo confirme o respalde? Veamos.

En principio, déjame decirte que en el contexto de todo el Antiguo Testamento, no se menciona a la que hoy llamamos Tercera Persona de la Trinidad, como el Espíritu Santo, cosa que sí ocurre en el Nuevo, sino simplemente como el Espíritu de Dios.

El primer texto donde nos encontramos con el Espíritu de Dios, es el de Génesis 1:2. Allí se nos dice que la tierra, luego de la Creación, se encontraba desordenada y vacía, (Se entiende que había pasado mucho tiempo de creada), y que ese Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Esto nos deja bien en claro que el Espíritu de Dios no es un ente inmóvil o cristalizado en una especie de presencia abstracta. Muy por el contrario, el hecho de moverse sobre la faz de las aguas, que en la Biblia siempre suelen ser muchedumbres, nos muestra a esa persona divina activa y dinámica.

Porque creo que bien vale la pena que te recuerde que no somos hijos de un Dios estático o cristalizado en tradiciones del pasado, sino en un Dios dinámico, vivo y que a cada momento se mueve trastocando planes humanos y respaldando planes divinos.

Sin embargo, la primera mención relacionada con lo que estamos examinando, está en siguiente texto, donde Faraón hace mención de José argumentando a favor de otorgarle mayor poder. Él había salvado a José de morir y lo había incorporado a su corte de comando. Cuando José se gana su confianza, sucede esto que ahora leemos.

(Génesis 41: 38) = Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como este, en quien esté el Espíritu de Dios?  

¿Podríamos considerar a José, entonces, como el primer hombre en la Biblia que se menciona como lleno del Espíritu Santo? Hasta cierto punto, porque viniendo de labios de Faraón esa afirmación, deberíamos ponerla en duda por una simple cuestión de fuente informativa.

Han dicho prestigiosos comentaristas y teólogos a los que en modo alguno se me ocurriría ignorar, que lo de Faraón puede que constituya una alusión inconsciente a cierta providencia divina o sobrenatural sin procedencia clara, lo cual nos permitiría entender que la frase podría también ser traducida como: “el espíritu de un dios”.

Así es que, al no haber consenso entre los estudiosos ni los teólogos más puntillosos sobre este asunto, lo tendremos que dejar en suspenso y pasar al siguiente que, entiendo, es mucho más concreto y no deja lugar a dudas. Es cuando Moisés convoca a distintos artesanos con la intención de construir el tabernáculo.

(Éxodo 31: 1) = Habló Jehová a Moisés, diciendo: (2) mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; (3) y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, (4) para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, (5) y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor.

Presta mucha atención a estas palabras que se leen en este antiguo texto, porque no sólo te están mostrando a uno de los primeros hombres, (Sino el primero), en ser llenos del Espíritu de Dios y, por consecuencia de ello, adquirir elementos humanos que no siempre son considerados dentro de la iglesia.

En primer lugar, sabiduría. Obvio que hablamos de sabiduría divina, aunque no queda descartada la sabiduría secular, porque luego estos hombres tendrían un trabajo concreto y material. Según nuestros diccionarios, sabiduría es conocimiento profundo que se adquiere a través del estudio o la experiencia, y también prudencia, cuidado en el comportamiento y modo de conducirse en la vida.

En cuanto a la sabiduría divina, la Ley expone los mandamientos y exigencias del Señor. La profecía juzga el comportamiento de los hombres a la luz de la voluntad de Dios, y revela el desarrollo de su plan eterno. Por lo que respecta a la sabiduría, ella se esfuerza, mediante la observación, experiencia y reflexión, en llegar a conocer a los hombres y a Dios.

La Ley y la profecía, puntos estos que provienen directamente de Dios, expresan Su misma Palabra. La sabiduría, expresión del buen sentido humano, es asimismo un don de Dios. Implica la reverencia hacia el Señor y la obediencia a sus mandamientos.

Inteligencia, que no siempre es comprendida en la misma entidad que la fe.

De hecho, en algunas culturas o sociedades, la gente que asiste a las iglesias cristianas tiene una onda tipo ignorante. Es más; así se los considera desde los sitios encumbrados de esas culturas, llevando a la creencia unánime de que religión siempre será sinónimo de incultura e ignorancia.

Sin embargo, aquí vemos que Dios otorga a un hombre, cuando lo llena con su Espíritu, inteligencia. Esto, entiendo, nos tiene que hacer reevaluar esa condición dentro de nuestros ambientes, y dejar a un costado esa manía de elegir a un bruto en lugar de un inteligente por considerarlo más del agrado de Dios. ¿Quién inventó esa doctrina castradora? Sí, ya sé; los mismos que un día se largaron a predicar que Dios amaba más a los miserables sin trabajo que a los empleados u obreros.

El caso es que la inteligencia, vista desde la gramática, es la facultad de conocer, analizar y comprender; es una especie de confluencia entre la habilidad, la destreza y la experiencia. Siempre se la adjudicó nada más que al intelecto, pero es evidente que también tiene mucho de don divino.

No debemos confundir inteligencia natural con formación académica. Particularmente, he conocido a profesionales universitarios no demasiado inteligentes, aunque sí muy probos en lo suyo, y a gente poco más que analfabeta con una inteligencia sagaz que les permitió sobrevivir en marcos muy negativos.

Esto también nos muestra que cuando alguien es y se sabe inteligente, de manera alguna podrá otorgarse a sí mismo mérito alguno por ello. Tendrá que entender que Dios le ha otorgado esa inteligencia para que la utilice en favor de Su Reino, y no para analizar sus decisiones.

Pero después añade que esa llenura del Espíritu de Dios le otorgó, a este hombre llamado Bezaleel, (Te confieso que cuando leí su nombre por primera vez casi tuve la certeza de no haberlo escuchado jamás mencionar. ¿Estaría antes en mi Biblia o habrá sido un milagro?), también ciencia.

Todos sabemos que la ciencia es, en principio, el conocimiento ordenado, y generalmente experimentado de las cosas. También el saber, la cultura y la habilidad o la maestría para la realización de una tarea. Desde el punto de vista espiritual, en tanto, la ciencia no debe confundirse con lo que acabo de mencionar.

La denominada ciencia que emana de Dios, tiene que ver con conocimiento, erudición y sabiduría.  Seguramente habrás oído esa prédica bastante abundante que asegura que los científicos son todos satanistas o endemoniados.

No sé si existirán casos puntuales tan así, de acuerdo, pero yo he oído algunas opiniones bastante parecidas. Cuidado; también he oído decir que Dios es Padre de toda la ciencia, pero créeme que esta última es la que menos prensa tiene en los ambientes cristianos.

Cierto es que la mayoría de los científicos son escépticos, ateos o, lo peor, gnósticos o dados a los esoterismos varios, pero eso no sucede porque los haya parido un demonio, creo que sucede porque los ambientes eclesiásticos los han marginado desde siempre, y por puro resentimiento se han ubicado exactamente en la vereda de enfrente.

Pero aquí vemos que la capacidad para la ciencia, no sólo es un don divino, sino que es fruto de estar lleno del Espíritu de Dios. Y falta una más, que no es menor. Y de última, Dios no tiene la culpa que el hombre científico haya tergiversado sus conocimientos para el bien y los haya direccionado hacia las huestes del infierno.

La energía atómica no se descubrió ni se empezó a utilizar con fines bélicos; eso vino después. Las hierbas alucinógenas eran usadas por los aborígenes para sanidad física, de ninguna manera para tener “viajes” bonitos en marcos promiscuos. Pero eso no es todo.

Porque en el final del verso 3, dice que cuando Bezaleel es lleno del Espíritu de Dios, (Recuerda que era con motivo de convertirlo en apto para la construcción del tabernáculo), recibe a modo de don, cierta habilidad para todo arte.

¿Hemos leído bien? Dice todo arte? Sí, dice todo arte. Según la Biblia Textual, dice para toda obra de arte. No dice algunas artes, o ciertas artes, o determinadas artes, o artes santas, o artes del agrado de Dios, no; dice todo arte. ¿Esto no te dice a ti que todo arte es de Dios, aunque luego haya venido el enemigo y lo haya bastardeado y tergiversado?

Porque el arte, desde lo semántico, es el acto mediante el cual el hombre imita o expresa lo material o lo invisible, valiéndose de la materia, de la imagen o del sonido, y crea copiando lo que luego nosotros denominaremos como obras de arte.

Claro está que en un mundo moderno globalizado y desviado hacia el esnobismo y la chabacanería, se ha denominado como arte una serie de hechos que en modo alguno lo expresan. ¿Será que aquí el ser llenos del Espíritu de Dios nos introduce en un arte único y genuino?

Ni lo dudes. ¿Cantante? ¿Actor? ¿Pintor? ¿Escultor? Todo es arte. Y no se queda en lo antiguo, precisamente, porque a renglón seguido, el verso 4 le añade a ese “todo arte”, la razón: para inventar diseños. ¿Yo estoy muy anciano y divago, o el diseño como tal nos lo están vendiendo como una capacitación del siglo veintiuno y fruto de asistencias obligatorias a escuelas de arte?

Dice el diccionario que el diseño es una actividad creativa y técnica encaminada a idear objetos útiles y estéticos que puedan llegar a producirse en serie. Esto encaja perfectamente con lo que ya sabemos: que nuestro Dios siempre se maneja en base a diseños. Y lo hace partiendo de la base inclaudicable de ser eminentemente creador.

La sociedad secular no siempre valora o estima a los diseñadores, y los limita a ciertos aspectos que a la vista de todo lo creado son, eminentemente secundarios. ¿Verdad?  Pero eso es porque ignoran que si eres lleno del Espíritu de Dios, esa habilidad te llega sin necesidad de pasar por universidades, institutos o escuelas especializadas. Interesante, ¿No crees?

Como creativo desde lo literario al dedicarme al periodismo gráfico, siempre dije que podían existir millones de personas mejores que yo y apenas uno o dos peores, pero lo que jamás íbamos a encontrar era uno exactamente igual. Porque la creatividad impone exclusividad. Y eso suele llamarse artesanía, que es precisamente el origen de este texto en base la construcción mediante artesanía del tabernáculo.

Porque luego alude a los que trabajan el oro, la plata o el bronce. Y eso me sigue hablando de artesanía, ¿No es cierto? Lo mismo que los llamados artífices, tanto para las piedras preciosas como para la madera. Pregunto: ¿Sabrá alguien la razón por la cual una inmensa mayoría de artesanos son de cualquier creencia menos cristianos, siendo que su origen real es nada menos que en la unción fina del Espíritu de Dios?

Satanás no es creador, es apenas imitador. Y esencialmente, es engañador y tergiversador de verdades. Y esta es una: la de hacernos mirar a los artesanos, (Aun a los que tienen en sus labios cigarros de marihuana y a sus costados varillas de sahumerios), como locos, sucios y endemoniados, cuando en realidad es gente que recibió dones del Espíritu de Dios para poder hacer lo que hace, sólo que la mayoría de ellos lo ignora, y nadie tiene el argumento sólido para ir y decírselos.

Y no te lo digo porque se me ocurra a partir de un simple pasaje bíblico que cada uno podría interpretar como se le ocurra, te lo digo porque siempre que una palabra es genuina, tiene confirmación plena con otra.

(Éxodo 35: 30) = Y dijo Moisés a los hijos de Israel: mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; (31) y lo ha llenado del Espíritu de dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, (32) para proyectar diseños. Para trabajar en oro, en plata y en bronce, (33) y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa.

Después nos encontraremos con Balaam. Era un profeta madianita que fue contratado por el rey Balac de Moab para maldecir a Israel, pero resulta ser que Dios lo empujó a bendecir en lugar de maldecir a su pueblo elegido. Dios hizo hablar una mula para torcerle su idea. La pregunta, es: ¿Cómo fue que Dios empujó a Balaam a bendecir en lugar de maldecir a Israel? Mira:

(Números 24: 1) = Cuando vio Balaam que parecía bien a Jehová que él bendijese a Israel, no fue, como la primera y segunda vez, en busca de agüero, sino que puso su rostro hacia el desierto; (2) y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él.

Dice que no fue en  busca de agüeros, (O sea: Adivinación), lo que permite sospechar que Balaam ya se había dado cuenta que los métodos del ocultismo para esto relacionado con Dios, eran inútiles. Y en otras versiones dice que le sobrevino un éxtasis, bajo el cual él profetiza bendición.

Ese éxtasis, puede ser relacionado con toda seguridad con el momento en que el Espíritu de Dios llega sobre él y lo impulsa a profetizar y bendecir al pueblo. Esto nos deja claramente que la presencia del Espíritu de Dios en nuestras vidas, además de cierto éxtasis anímico u corporal, produce profecía.

Dios prometió que Él suscitaría de entre el pueblo elegido a hombres inspirados, capaces de decir con autoridad la totalidad de lo que Él les ordenaría exponer.  Moisés es el modelo de todos los profetas que lo siguieron, en cuanto a la unción, doctrina, actitud en cuanto a la Ley y la enseñanza.

Sobre varios puntos hay unas analogías notables entre Moisés y Cristo. Zacarías habla asimismo de esta autoridad característica: el Espíritu de Dios ha inspirado a los profetas aquello que debían decir al pueblo; los acontecimientos preanunciados han sido cumplidos. Es Dios sólo quien ha elegido, preparado y llamado a los profetas; la vocación de ellos no es hereditaria, sino que con frecuencia encuentra al principio una resistencia interna.

Esto tiene correlato con lo que vemos en la historia de Saúl relatada por Samuel. En 1 Samuel 10: 6, leemos que Samuel le dice: Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.

Esto se cumple más abajo, cuando en el verso 10 leemos: Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.

Queda claro que la presencia del Espíritu de Dios en nosotros, nos habilita para profetizar con certeza, unción y enorme acierto en la vida de la iglesia. Pero además, aquí se le incluye una palabra que no es ajena a esa presencia.

Fíjate que esto se puede comprobar un capítulo más adelante, cuando Saúl defiende a Jabes de Galaad. Allí leemos en 1 Samuel 11:6, que dice: Al oír Saúl estas palabras, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder; y él se encendió en ira en gran manera.

Aquí aparece nuestra última palabra encontrada en esa llenura, que era poder, pero viene acompañada con una reacción que en otros términos, esto es: carnales, es censurada por Dios, pero que en este caso, dadas las motivaciones, se podría considerar como ira santa.

La ira, que es un enojo muy violento y en casos hasta con deseos de venganza, tiene mala prensa dentro del pueblo cristiano. La ira, cuando se adueña del hombre, es generalmente una manifestación de la naturaleza pecaminosa de ese hombre que monta en cólera, y queda patente la desaprobación de Dios hacia ella y sus efectos. La ira del hombre no obra la justicia de Dios dice Santiago en 1:20

La ira, en el hombre, es pecaminosa en cuanto es fruto de su naturaleza caída, de su egoísmo. Por la ira, el hombre puede llegar a perder el dominio propio, cosa que Dios detesta. El creyente es exhortado a ser sobrio, lo cual implica evidentemente sobriedad en su manera de actuar, el dominio de sus emociones, para gloria de Dios.

Sin embargo, no es en pocos textos donde nos encontramos con la posibilidad de la ira de Dios. ¿Será contradictorio, entonces? En absoluto. Al ser Dios santo y justo, la manifestación de su ira es asimismo propia y justa. Sin embargo, las Escrituras afirman que Dios es tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad».

La clave de la manifestación de la ira de Dios se da en Romanos 1:18, se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Pese a que Él es lento para la ira, ésta se manifiesta, y se ha manifestado gubernamentalmente en la historia, con juicios sobre el pueblo de Israel, al provocarlo ellos a ira con sus múltiples infidelidades, injusticias, rapiñas, maldades y rebeliones.

Los profetas anuncian el día de la ira, cuando vendrá Dios a establecer su Reino. Será mediante juicios abrumadores que los moradores de la tierra aprenderán justicia. Aquellos que no han querido recibir el amor de Dios deberán ser objeto de su ira.

Apocalipsis habla de la ira del Cordero, y describe los tremendos juicios de la ira de Dios cuando llegue el momento en que Dios dé término a su paciencia ante un mundo que ha rechazado a su Cristo y que se burla de sus llamamientos de amor al arrepentimiento.

Dios, que no quiere la muerte del pecador, sino que desea la salvación para todos, llama y advierte, por boca del mismo Jesucristo, a huir de la ira que vendrá, habiendo llevado sobre Sí mismo, en Su gracia maravillosa, la ira de Dios por nuestros pecados para que pudiéramos quedar libres de la ira y maldición.

La pregunta, entonces, es: ¿Puede producir la llenura del Espíritu Santo en alguien, una incontenible ira; conforme a lo que hemos leído? Si se la observa desde el plano de ira santa, o mejor explicado como celo santo, sí que es posible. Te dan feroces deseos de comerte un ministro falso a la parrilla. Obvio, al segundo siguiente estás pidiendo perdón por el pensamiento y punto, pero lo que fue, fue.

Luego tenemos más expresiones proféticas bajo la presencia del Espíritu de Dios, en: 1 Samuel 19:20, donde lo hicieron los mensajeros de Saúl, luego vemos haciéndolo a Naiot, en Ramá, en 1 Samuel 19:23 y a Azarías, hijo de Obed, conforme a 2 Crónicas 15:1.

Sin embargo, la presencia del Espíritu de Dios en la vida de las personas, va todavía más allá de la profecía como declaración a futuro. También tiene que ver con lo que llamamos la predicación. Por ello es prácticamente imposible pretender predicar el evangelio sin la unción o llenura del Espíritu Santo de Dios.

En la etapa que te comentaba al principio, solía decirse con muchos visos de realidad que era tremendamente triste y lamentable escuchar predicar sobre la unción del Espíritu Santo, a mucha gente sin la unción del Espíritu Santo.

(2 Crónicas 24: 20) = Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías hijo del sacerdote Joiada; y puesto en pie, donde estaba más alto que el pueblo, les dijo: así ha dicho Dios: ¿Por qué quebrantáis los mandamientos de Jehová? No os vendrá bien por ello; porque por haber dejado a Jehová, él también os abandonará.

En el Libro de Job cuando Eliú, que es el más joven de los cuatro amigos de Job resuelve contradecirlo, expresa que todo lo que sus labios sepan con sinceridad será lo que hable, para reafirmarlo proclama que es el Espíritu de Dios el que lo formó, como para que nadie descrea ni soslaye sus dichos.

(Ezequiel 11: 24) = Luego me levantó el Espíritu y me volvió a llevar en visión del Espíritu de Dios a la tierra de los caldeos, a los cautivos. Y se fue de mí la visión que había visto.

(25) Y hablé a los cautivos todas las cosas que Jehová me había mostrado.

Aquí vemos a otra clase de predicador ungido por la llenura o plenitud del Espíritu de Dios: Ezequiel. ¿Lo hace a través de la profecía antes mencionada? No, no dice eso. Dice que habla lo que Dios, mediante la obra y el poder de su Espíritu, le ha mostrado en visión.

Hay varias acepciones para el término visión. Acción y resultado de ver, capacidad de ver, comprensión inmediata de las cosas, de manera sobrenatural, punto de vista particular sobre un asunto, imagen irreal, sobrenatural o fantástica y dejarse llevar excesivamente por la propia imaginación.

Bajo la óptica de Dios, en cambio, esta palabra tiene otras connotaciones. Una visión es, esencialmente, en este caso, todo aquello que Dios muestra de forma sobrenatural al espíritu o a los ojos corporales. La Biblia no siempre distingue netamente entre visiones y sueños, pero señala la gran diferencia entre las visiones vanas y las visiones de los profetas de Jehová.

Las visiones pueden dirigirse a los sentidos por mediación de un objeto externo. Moisés vio la zarza ardiente. Pueden también presentarse a la imaginación, sin el concurso de los sentidos. Ezequiel tuvo una visión de cuatro seres vivientes.

La visión se dirige en ocasiones sólo a la inteligencia. Un ejemplo es la revelación de las semanas. Puede haber una combinación de las tres formas de visión. Estos fenómenos sobrenaturales pueden darse de día o de noche, con o sin éxtasis, a veces por medio de un sueño.

Las visiones no están reservadas únicamente a los santos; hubo paganos que las tuvieron. El que recibe la visión está convencido de que Dios se dirige a él. Las Escrituras advierten en contra de las falsas visiones y señalan a quien lo reconozca lo vano de estas manifestaciones.

Las visiones que provienen de Dios llevan la impronta de Su Espíritu de sabiduría, de pureza, de verdad, de justicia. Su contenido, siempre moral, tiene un objeto didáctico, frecuentemente en relación con acontecimientos próximos o futuros.

Momento de entrar con el Espíritu de Dios, (No todavía denominado como Espíritu Santo), en lo que vulgarmente se denomina como Nuevo Testamento, aunque yo siempre he tenido mis dudas al respecto. Porque el Nuevo Pacto comienza con la sangre derramada en la cruz, y eso recién se puede leer en el final de los evangelios, no en el principio.

(Mateo 3: 16) = Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

(17) Y hubo una voz de los cielos, que decía: este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Todos sabemos que Jesús fue concebido y engendrado en el vientre de una joven virgen llamada María, por obra y poder del Espíritu de Dios, ¿No es así? Ese sello que todos nosotros recibimos como marca indeleble de salvación cuando nos convertimos, Jesús lo traía desde el vientre de su madre.

Así es que, lo único que Él, al igual que todos nosotros, necesitaba imperiosamente para poder comenzar su ministerio, era ser lleno del Espíritu, y de esa manera recibir todo lo que hemos venido anotando hasta ahora, y esencialmente el poder.

Por tanto, es en este hecho de venir el Espíritu de Dios “como” paloma (Nadie ha dicho que haya sido una paloma natural, física), sobre Él, determina que a partir de ese momento, sea estimado y considerado como Hijo.

Seguramente si te encuentras con cualquier cristiano nominal, (Y en esto debo incluir diversas formas de cristianismo muy cuestionadas desde la óptica bíblica), te dirá: ¿Pero no somos todos hijos de Dios? Efectivamente, hay una creencia errónea de que todos los hombres y mujeres que habitan el planeta, son hijos de Dios porque Él fue quien les dio la vida.

Sin embargo, la Biblia es más que clara al respecto, y sólo podrían confundirse con esto aquellos que no la tienen como manual de vida o libro de permanente consulta. La palabra dice que son hijos de Dios los que han aceptado a Jesucristo como Salvador, han recibido al Espíritu Santo como guía a toda verdad y han convertido a Cristo como Señor de sus vidas. ¿Los demás? Creación de Dios, pero no hijos.

Más adelante, en el mismo evangelio de Mateo, nos encontramos promediando el capítulo 12, con la enseñanza de la casa dividida. Allí Jesús les enseña a los fariseos que nadie puede hacer algo que atente contra su misma esencia, y que todo reino que se divide, inexorablemente cae.

Y para ejemplificarlo, toma un acto que Él mismo ha producido: liberar a un endemoniado, que además era ciego y mudo, al que dice la palabra que no sólo liberó de sus demonios, sino que además sanó de su ceguera y mudez, ya que luego se menciona que veía y hablaba.

Al ver esto, los fariseos sostenían lo mismo que a veces se nos ha dicho a algún cristiano: que era algo sobrenatural, sí, pero que lo hacía por Beelzebú, nombre del llamado Príncipe de los demonios. Eso determina que Jesús diga lo siguiente:

(Mateo 12. 28) = Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

¿Había sido Jesús lleno del Espíritu de Dios? Sí, lo había sido a renglón seguido de su bautismo en aguas del Jordán. ¿Era, entonces, Jesús, un hombre lleno del Espíritu de Dios? Sí, lo era. Y, en este caso, Él mismo señala y declara que es la llenura del Espíritu de Dios la que le otorga el poder para liberar.

Y quiero detenerme un momento aquí porque, todos los cristianos que alguna vez pasamos por iglesias lo sabemos, el asunto de la liberación de demonios es una actividad que tiene un enorme prestigio y respeto dentro de las congregaciones.

Es como si aquellos que el Señor ha enviado o levantado para liberar a los cautivos de Satanás, fueran una especie de súper hombres o mujeres que están varios escalones por encima de todos los demás, ya que el mismísimo infierno aparentemente los respeta y no los puede tocar.

Pensar así, de hecho, es un error y evidencia falta de conocimiento elemental de la palabra. Cualquier hijo de Dios genuino, que esté viviendo conforme al propósito y la voluntad de Dios y que, tal como aquí se ha señalado, esté lleno del Espíritu de Dios, tiene sus vestiduras espirituales sin mancha como para tener autoridad total sobre el infierno y ordenar en el nombre de Jesús que cualquier demonio se vaya de donde esté sin derecho legal a hacerlo.

Porque así como cualquier hijo de Dios con unción y autoridad moral puede ser factor de la liberación de un oprimido, así también cualquiera que abre puertas espirituales con pecado para permitir el ingreso de demonios, deberá primeramente cerrar esas puertas, ya que de otro modo no podrá ser liberado por nadie.

Para seguir hablando del Espíritu de Dios en el Nuevo testamento, debemos irnos a la carta que el apóstol Pablo les escribe a los cristianos de Roma. En ese contexto, Pablo les muestra a esos creyentes las bondades de andar espiritualmente por la vida, en contraposición con los riesgos de andar en la carne.

(Romanos 8: 5) = Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

(6) Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

(7) Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; (8) y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

(9) Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo (Que es lo mismo), no es de él.

Aquí creo que está más que clara la diferencia espiritual básica. Puedes ser un cristiano sincero, que asiste a una iglesia y cumple con todas las ordenanzas y estatutos eclesiásticos, pero si no tienes morando en tu interior al Espíritu de Dios, (Esto es: no has sido lleno de ese Espíritu) indefectiblemente andarás en la carne. La llenura del Espíritu Santo es lo único que posibilita, andar en el Espíritu.

Claro; uno lo dice así con total soltura por la costumbre que los cristianos con origen evangélico tenemos de manejarnos con estos términos tan íntimos de las iglesias, pero nos olvidamos que hay un enorme conglomerado humano, (Donde también hay otro tipo de cristianos), que no tienen ni la menor idea de lo que verdaderamente significa andar en el Espíritu.

De hecho, no se trata de un súper, híper o macro misticismo que haría que alguien camine por la vida como si estuviera pisando nubes, con la vista perdida en un más allá invisible y con  gestos de permanente éxtasis o aislamiento de la realidad. No. Eso no es andar en el Espíritu, eso es estar a punto de ingresar en la otra punta del ataque satánico: el delirio místico. La punta de acá es la incredulidad. Cuando el diablo ya no te puede frenar, entonces se pone a tus espaldas y te empuja. Antiguo y cierto.

Andar en el Espíritu, es nada más que entregarle a Cristo cada uno de los pasos que damos en el día, así parezcan tontos y sin importancia. No tomar ninguna decisión sin antes haber orado y obtenido alguna clase de respuesta y dirección. En suma: andar en el Espíritu es andar conforme al propósito y la voluntad de Dios y no como nos gusta, nos conviene o nos ordenan andar.

Esto se confirma cinco versículos más adelante, en el verso 14, donde además de respaldar esto, se consigna que Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Simple: ¿Estás lleno del Espíritu de Dios? Eres un hijo de Dios peleando la buena batalla. ¿No estás lleno del Espíritu de Dios? Eres un miembro de la religión cristiana buscando la solución para tu vida.

Pablo les cuenta a los Romanos, allá por el capítulo 15 y verso 19, que por su mano, el Espíritu de Dios le ha otorgado poder para articular con potencia señales y prodigios. Esto quiere decir que Pablo era un hombre lleno del Espíritu de Dios, ya que esas señales y prodigios lo acompañaron durante todo su ministerio.

En primer lugar: ¿Qué son las señales? Esencialmente actos de potencia, prodigios y señales. El Nuevo Testamento designa los milagros con los términos de: dunameis, que quiere decir poderes,  terata, que se traduce como prodigios, hechos asombrosos, y  semeia, que simplemente se lee como señales.

En efecto, un milagro es: una obra de poder. Los milagros en Egipto tuvieron como objeto mostrar a Faraón el poder de Dios, lo mismo que los ejecutados en la conquista de Canaán continuaron manifestándolo ante los israelitas. De la misma manera, la curación de Hechos 3:6, 12, 16 demostró el poder infinito del nombre de Jesús.

Un prodigio que suscita el asombro. Toda la naturaleza está repleta de manifestaciones inexplicables del poder y de la sabiduría de Dios, y nuestro propio cuerpo es un verdadero milagro ambulante (pensemos sólo en el funcionamiento de nuestro cerebro).

Pero estamos tan habituados a ello que ya no nos causa asombro. Dios suscita en ocasiones prodigios inusitados para forzar al hombre a detenerse y a decir, junto con los magos de Egipto: Dedo de Dios es éste.

Una señal. El milagro no es un fin en sí mismo; dirige nuestra mirada hacia más lejos, para revelamos la presencia inmediata de Dios. Demuestra que el instrumento milagroso está en relación directa con el mundo espiritual, y viene a ser el sello de su autoridad como mensajero de Dios.

Por tanto, los milagros forman parte de la revelación. Los milagros de Cristo han sido el Acto, en tanto que el Evangelio ha sido la Palabra. El Salvador no se limitó a enseñar, sino que actuó sobre el medio, y libró a los hombres de sus dolencias, físicas o morales.

Hay una estrecha relación entre las declaraciones de Jesús y sus acciones. Inmediatamente después de haber dicho Yo soy la luz del mundo dio la vista al ciego de nacimiento. Habiendo declarado: Yo soy la resurrección y la vida, hizo salir a Lázaro de la tumba.

Todo su discurso sobre el pan de vida es un comentario a la multiplicación de los panes. Es después de haber sanado a un hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años que Jesús dijo: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.

Los milagros efectuados por Moisés son asimismo señales de la soberanía de Dios, que tiene tanta autoridad sobre Faraón como sobre Israel. Cada una de las diez plagas debía producir este efecto: Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová.

La muerte de los primogénitos en particular es un juicio sobre todos los impotentes ídolos del país. El milagro de las codornices demostró a Israel que el suyo era un Dios capaz de proveer a sus necesidades. Así, se puede decir que los milagros tienen siempre un objeto espiritual; por ejemplo, Cristo rehusó deliberadamente llevar a cabo prodigios si no cumplían esta condición.

(1 Corintios 2: 11) = Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

(12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

De la misma manera que sólo tú conoces tus pensamientos, así sólo el Espíritu Santo de Dios conoce lo que está en la mente de Dios. Así es que Dios ha escogido revelarse en Jesucristo, y el Espíritu de Dios  ha traído esta revelación de Cristo a la iglesia por medio de los apóstoles.

Por lo tanto, si somos llenos del Espíritu de Dios, de inmediato tenemos acceso a su conocimiento, que no es un simple conocimiento de cosas banales o huecas, sino conocimiento pleno de vida abundante, aquí y ahora, y de vida eterna en un futuro.

En esta palabra es, precisamente, donde se establece una enorme y abismal distancia entre la sabiduría del mundo secular y el espiritual. Porque conocer, en términos humanos, es poseer entendimiento e inteligencia, tener la facultad de entender y juzgar las cosas; tener conciencia y sentido de la realidad.

Por tanto, no podemos asombrarnos ni fastidiarnos cuando en una iglesia babilónica sin unción del Espíritu Santo presente, se promueve el conocimiento desde la instauración de institutos, escuelas, seminarios y hasta universidades que lo otorguen. La iglesia funciona desde lo espiritual, o no es iglesia; es club religioso.

Porque el conocimiento que tiene que ver con lo divino, con lo espiritual, es una acción que está íntimamente emparentada a la creación. ¿Te has fijado que cuando la Biblia quiere decir que un matrimonio tuvo relaciones sexuales y engendró un hijo, dice que el esposo conoció a su esposa?

El relato de la Creación nos cuenta que Adán conoció a Eva, y Eva concibió. ¿Alguien puede enseñar que Adán estudio la vida de Eva? No; tuvo intimidad con ella. Luego nos dice que José se casó con María la virgen niña embarazada de Jesús, pero que no la conoció hasta que ella dio a luz a Jesús.

Eso significa que si bien estaba legal y legítimamente casado con ella y podía disponer de ella como su mujer, él no lo hizo hasta que ella no parió a Jesús. Esto da por sentado que luego de parir a Jesús, y pasados sus días de preservación, María y José tuvieron relaciones sexuales como cualquier matrimonio.

Porque conocer, en términos espirituales, siempre es intimidad. ¿No dice la palabra que conoceremos la verdad, y la verdad nos hará libres? ¿No sabemos que la verdad no es una materia, sino una persona llamada Cristo? Entonces, ¿Es aventurado entender que conocer la verdad es tener intimidad con ella? Claro que, para tener intimidad de este nivel, primero hay que tener pasión.

Esto se complementa con el verso 14, donde dice: Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. Aquí tienes otra condición más de gente llena del Espíritu de Dios: discernimiento.

El discernimiento, dicen los eruditos literarios, es el juicio por medio del cual percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas. Fíjate que eso sería lo más parecido a lo que experimentaron Adán y Eva luego de comer del árbol prohibido. Ellos tomaban las máximas decisiones conforme a lo que Dios les enseñaba, pero luego de la caída empezaron a hacerlo conforme a sus sabidurías humanas. Así la humanidad fue a parar a donde hoy se encuentra.

Sin embargo, el descernimiento espiritual es absolutamente otra cosa. Y como es algo que provee el Espíritu Santo de Dios, no puede explicarse en términos humanos. Es algo así como: “Yo sé, que sé, que sé y que sé, aunque no me preguntes cómo es que lo sé, porque no lo sé”. Casi irracional, ¿Verdad?

Puede ser, porque: ¿Quién te enseñó que el evangelio de la cruz se puede racionalizar? ¿Quién te capacitó en la materia llamada “fe”, cuando su premisa básica y bíblica es: Certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve. ¿Alguien puede decirme cómo razono eso?

Ahora bien; ¿Qué sucede con el hombre (O la mujer, claro), que tienen morando en su interior al Espíritu Santo de Dios? Se convierten en imbatibles. ¿Y qué hará el enemigo al respecto? Contra el poder de Dios manifestado por medio de todos estos hombres y mujeres, nada puede hacer, está derrotado.

Sin embargo, lo que sí puede hacer, (Y de hecho lo ha hecho, lo está haciendo y, tal como se ven las cosas, seguramente lo seguirá haciendo), es tratar de infiltrar pensamientos negativos o pecaminosos en las mentes de esos hombres y mujeres, con la finalidad de debilitarlos al punto de colocarlos en estado vulnerable a sus ataques.

Por esa razón es que Pablo, consciente de que los Corintios estaban haciendo algunas cosas que desagradaban a Dios, les pregunta en el capítulo 3 y verso 16: ¿No sabéis que sois templos de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Y añade en el verso siguiente: Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

De esto podemos extraer algo más en claro: cuando estamos llenos del Espíritu de Dios, somos templo suyo. Y créeme, ese es el único templo que Dios valora, ama y bendice; no a los de mampostería. A esos simplemente los soporta, como soportó el fastuoso que construyó Salomón, y se lo bendijo sólo como premio al esfuerzo que le había significado crearlo.

Porque un profeta llamado Natán había profetizado al rey David que de su descendencia se levantaría templo para Dios, y Salomón entendió que era él quien debía hacerlo. Ninguno de ellos pudo saber que ese templo del cual hablaba Dios por medio del profeta, era Jesús, descendencia de David.

Pero está bueno tener conciencia de nuestra condición de templos vivientes, porque eso nos permite elaborar buenas defensas para las seguras manifestaciones satánicas venideras en forma de tentación. Si somos templos de Dios, ante cada situación que nos toque vivir, está bueno preguntarse qué hubiera hecho Cristo en nuestro lugar. Funciona, te lo garantizo.

¿Puedes imaginarte a Cristo bebiendo alcohol hasta altas horas de la madrugada en un pub? ¿Puedes imaginarlo correteando con mujeres de ligera reputación en los prostíbulos, o sencillamente cometiendo adulterio o fornicación con las hermanitas que se le acercan para ser ministradas? No sé cuál será tu respuesta, pero tú eres el cuerpo de Cristo en la tierra; nada más procede como tal.

Algo de esto, o tal vez todo, era lo que Pablo tenía en claro para consigo mismo. Una actitud que no siempre tienen los cristianos de este tiempo. Por eso el apóstol, cuando termina de advertir y aconsejar a los solteros y viudos de Corinto, concluye diciendo algo que lo deja de manifiesto.

(1 Corintios 7: 40) = Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.

¿Qué significa concretamente esto que Pablo expresa al final? La constancia suprema de que lo que termina de enseñar, no es algo que le pertenezca o que sea fruto de sus conocimientos o experiencia, sino algo que ha surgido de la guía del Espíritu de Dios que, según consigna, también habita en él.

Por eso es tan importante lo que luego leeremos en el capítulo 12 y verso 3. Allí Pablo dice: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

  Aquí entrega a la tercera persona de la Trinidad con sus dos acepciones: Espíritu de Dios y Espíritu Santo. (Y cuando digo Trinidad, me refiero a una forma tradicional de denominarla, ya que la Biblia jamás la menciona como tal). Y dice que nadie puede llamar a Jesús Señor, si no tiene al Espíritu Santo. ¿Cómo puede ser, entonces, que luego Jesús diga que no todo el que le dice Señor, Señor, entrará al Reino de los Cielos?

Simple: porque el Espíritu de Dios es guía para salvación, pero al Reino se ingresa por obediencia. Además, no te olvides que en las babilonias falsas devenidas en supuestas iglesias cristianas, todo el mundo se refiere a Jesús como “el Señor”. Nadie sabe cómo concluirán sus historias personales. ¿Les dirá el Señor “pasa buen siervo y fiel” o sencillamente “nunca os conocí”?

De todos modos, en este examen donde estamos buscando a manera introductoria todo aquello a lo que accedemos cuando accedemos a la plenitud del Espíritu de Dios, recién vamos a hallar algo más en la primera carta de Pedro. Allí cuando este apóstol explica las razones o motivaciones de los padecimientos conducentes a la gloria de Dios, dice:

(1 Pedro 4: 14) = Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.

Quiero que entiendas esto muy bien; para evitar confusiones y también falsas excusas. Para evitar falsas victimizaciones y para ubicar precisamente las cosas en su exacto sitio. No podemos ser vituperados por el mundo secular por el simple hecho de asistir a una iglesia.

En todo caso, ese acto tan cotidiano de parte de tantos y tantos cristianos durante cada fin de semana, podrá ser objeto de burlas o intentos de ridiculizar, pero no de vituperio. El vituperio sólo tiene lugar simplemente porque somos portadores del nombre de Cristo con el poder del Espíritu de Dios que mora en nuestras vidas.

Haz una prueba. Ve con una Biblia y párate a hablar con la gente que pasa en una calle concurrida de tu ciudad. Ponte en el mismo lugar en el que has visto estar sin que nadie los moleste a los Hare Kirshna, vendedores de cristales, budistas, hinduistas y vas a comprobar algo: que a ti sí vendrá alguien a pedirte que te retires de allí. ¿Motivos? Espirituales, de los otros no hay prueba concreta alguna.

Juan trae la otra, la última que encontramos con la rotulación de “Espíritu de Dios”;  la que tiene que ver con nuestra aceptación dentro del pueblo de Dios. Que no se produce porque nos inscribamos en una congregación determinada o porque poseamos una credencial habilitante, sino por las causas que aquí Juan detalla:

(1 Juan 4: 1) = Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

(2) En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios.

Esto, que a muchos que están muy acostumbrados a manejar estos términos, podrá parecerle casi una tontería, sin embargo no lo es. ¿O no has encontrado a mucha gente que asegura ser cristiana y, en el momento de hablar de Jesucristo, te salen con el profeta, un buen hombre y todas esas variantes que procuran eliminar su categoría de Hijo de Dios y, mucho menos, de su encarnación como tal?

Lo cierto es que, si no tienes el Espíritu de Dios morando en tu interior y llenado tu espíritu humano, no puedes ver, para luego confesar, que Jesucristo no sólo es tu Salvador y tu Señor, sino el Hijo de Dios encarnado que vino a este mundo a pagar el precio por tu pecado y el mío.

No se trata de andar por la calle vociferando que Cristo viene ya mismo y que todos los pecadores irán a arder a las llamas del infierno, porque eso en lugar de dar evidencia de tu llenura del Espíritu Santo, estará testificando que te pareces mucho a esos personajes cinematográficos con los que por años el cine nos ha ridiculizado.

Simplemente se trata de confesar a Jesucristo en instancias en las que no muchos se atreverían a hacerlo. Cuando el muchacho cristiano muy guapo es acosado despiadadamente por esa infartante señorita que no le propone matrimonio, precisamente.

O el empresario que a la hora de rendir cuentas para sus tributos al estado, rechaza la sugerencia o la invitación de su contador para dibujar números que le permita evadir porcentajes de impuestos a pagar. Eso, a modo de ejemplo, es confesar a Jesucristo. Lo demás, un blá blá inconsistente que no resiste ni el menor embate.

Ya entrando en los dominios de lo que nosotros llamamos el Nuevo Testamento, nos encontramos con la primera mención del Espíritu de Dios, ahora con su nuevo nombre que ya utilizaremos en todo el contexto neo-testamentario: el Espíritu Santo. Y lo hallamos en referencia nada menos que a Juan el Bautista, de acuerdo con lo que el ángel del Señor le expresa a Zacarías, padre de Juan.

(Lucas 1: 13) = Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.

(14) Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; (15) porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.

Si la llenura del Espíritu Santo es un acto de unción por el cual deberemos pasar todos los creyentes, a fin de ser dotados con el poder de Dios para el ministerio terrenal, aquí debemos entender que Juan el Bautista, (Y no se dice que tenga que ser estrictamente el único), demuestra que alguien, si Dios así lo dispone, puede nacer ungido.

Creo que lo peor que hemos hecho los cristianos, ha sido dar por descontado que Dios hace las cosas de una cierta manera y punto. Dios es Creador, Dinámico, Majestuoso y Omnipotente, por lo que si a esto se le suma que es Soberano, mientras todo esté dentro de sus principios básicos, Él lo hará como le dé la gana o considere más conveniente.

Sólo no es negociable ni postergable el hecho de ser lleno del Espíritu Santo, esa es una condición básica para poder rendir un buen servicio para el Reino. De otro modo, sólo serán esfuerzos humanos y religiosos. Que han ayudado y aportado lo suyo muchas veces, es cierto, pero que no son suficientes a la hora de tener auténtica victoria.

 

Eso en el caso de Juan, el hijo. El padre, mientras tanto, que era un notorio sacerdote de la época, debió quedar mudo para no estorbar el plan de Dios. Sin embargo, cuando recuperó el habla, Dios lo puso en un sitial de mayor relieve. Dice en el verso 67 que: Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo y profetizó, diciendo: y se va hasta el verso 80 con una palabra profética de aquellas.

Luego aparece Jesús, que como quedó dicho, fue lleno del Espíritu Santo a renglón seguido de su bautismo en aguas en el Jordán. Y como también quedó dicho, sólo con ese aval pudo comenzar su ministerio terrenal de poder, señales y milagros.

Y posterior a él, también funcionó. El Libro de los Hechos, registra en su capítulo cuarto, un vibrante y ungido discurso que Pedro pronuncia delante del Sanedrín, donde habían sido llevados acusados de estar enseñando una falsa doctrina. ¿Lo hizo Pedro tal como lo haríamos nosotros hoy, con apoyatura de sus estudios teológicos o con el aval de sus credenciales oficiales?

(Hechos 4: 8) = Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel:

En algún lugar la palabra de Dios nos asegura que, cuando nos encontremos en problemas, el Espíritu Santo intercederá por nosotros, poniendo en nuestros labios las palabras que deberemos responder.

Palabras que inocultablemente, producirán en quienes nos cuestionen, un impacto muy distinto al que podría vivirse si nuestras respuestas fueran el fruto de nuestra sabiduría humana, intelectual y terrenal. El Espíritu Santo actuó en Pedro, aquí, tal como está escrito en la promesa vigente: guiándolo a toda verdad, y eso sirvió a los fines de una contundente defensa.

Tres capítulos más adelante, nos encontramos con Esteban, ese mártir del cual casi todos conocemos seguramente su historia. ¿Cómo se defendió Esteban ante el enardecido ataque de los que querían eliminarlo, con Saulo de Tarso, (Luego Pablo) a la cabeza?

(Hechos 7: 55) = Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, (56) y dijo: he aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.

(57) Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él.

La primera pregunta que a mí me surgió cuando leí este pasaje con entendimiento, fuera de las costumbres tradicionales de las escuelitas bíblicas, fue: ¿Por qué se taparon los oídos? Respuesta simple: porque el Espíritu Santo estaba poniendo en boca de Esteban todas aquellas palabras que ellos no querían oír porque les producía vergüenza, angustia, miedo y dolor. La batalla dialéctica y la confrontación tienen en el Espíritu Santo, un estupendo aliado para todo creyente.

Y llegamos a un asunto que, por poco o por mucho, se ha utilizado mínimamente o, por el contrario, más que abundantemente y hasta el abuso en las llamadas iglesias cristianas. Tiene que ver con la unción y con la llenura del Espíritu Santo; no es nuevo y ha sido tomado de las propias escrituras. Sin embargo, no siempre ha sido bien utilizado.

La escena debe resultarte más que conocida. Va el cruel y feroz Saulo de Tarso camino a Damasco persiguiendo a la joven iglesia de Jesucristo en representación de lo que hoy sería la iglesia estructural y convencional de su tiempo.

Todos hemos leído lo que le ocurre antes de llegar a Damasco. Como de improviso y ante una aparición sobrenatural, cae al piso (No está claro si de algún tipo de cabalgadura o simplemente de sus pies), y queda ciego. Escucha la voz del Señor y de inmediato toma una tremenda decisión personal de fe: seguir al mismo Cristo que seguían los que hasta hace un instante perseguía. Allí conoce a Ananías.

(Hechos 9: 17) = Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: hermano Saulo: el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

Más allá de la sanidad física, tal como fue la de recuperar la visión por métodos sobrenaturales, Saulo de Tarso, quien de allí en más sería conocido como Pablo, recibe la llenura del Espíritu Santo mediante un ya conocido método que se usaba en otros menesteres: la imposición de manos.

Más atrás, en el capítulo anterior de Hechos, en 8:14, se relata un suceso singular: Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan, (15) los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; (16) porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.

(17) Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.

¿Esto nos determina que la unción o llenura del Espíritu Santo se recibe por la imposición de manos? No. Sólo describe que es una de las formas de acceder a ella. Pero no dice que sea la única. Juan el Bautista nació con ella, Jesús la recibió del cielo, otros por imposición de manos.

Sin embargo, está bueno esto para hacer un paréntesis y aprovechar para puntualizar algo muy importante. Si la imposición de manos permite acceso del Espíritu Santo a la vida de alguien, también puede posibilitar acceso de otra clase de espíritus.

Por eso es que no se puede ser ni tan ingenuo ni tan inmaduro como para ir a poner la cabeza delante de cualquier mano que se levanta en una plataforma de un templo. Así como tampoco, si nos toca ser los dadores, hacer lo que Pablo le aconseja a Timoteo no hacer: imponer nuestras manos con ligereza.

Más adelante, en Hechos 11: 24, cuando se habla de Bernabé y su llegada a Antioquía, se dice de él que se regocijó de sobremanera por todo lo que Dios había hecho allí: Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.

Es mucho lo que dentro de nuestras iglesias tradicionales hemos visto al respecto, y mucho también lo que hemos debido lamentar por causa de gente que amábamos y respetábamos, pero que fracasaron estrepitosamente en sus trabajos misioneros. Olvidamos que para ser un verdadero misionero de Dios y no de hombres, debe estar inexorablemente, lleno del Espíritu Santo y de fe.

Sin embargo, no creo equivocarme para nada si digo que la mayor difusión de la llenura del Espíritu Santo está relacionada con un suceso de características inéditas ocurrido en la iglesia primitiva, y que es conocido como el Día del Pentecostés. Quiero darte el relato y luego podrás ver sus implicaciones.

(Hechos 2: 1) = Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

(2) Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; (3) y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

(4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Hay muchísimo para extraer de este texto, pero en principio voy a cometer el mismo error que ha cometido hasta hoy una gran parte de la iglesia cristiana, de sobremanera los sectores más radicalizados con el pentecostalismo, aunque en este caso yo lo haré ex-profeso, para que tú puedas verlo con claridad y te dejes ya mismo de enfrentar con hermanos por esta causa. ¿Una señal visible de la llenura del Espíritu Santo? Hablar en lenguas. Cuidado; no dice orar, dice hablar.

(Hechos 4: 31) = Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Quiero que entiendas esto con tranquilidad y sin ninguna clase de pantallas denominacionales que, seguramente, no sólo te confundirían mucho más, sino que incluso te impedirían arribar a un entendimiento claro. El suceso es similar al del Día de Pentecostés, pero aquí la señal de la llenura del Espíritu Santo no es el hablar en lenguas, sino el hablar la palabra con denuedo.

Predicar la palabra con denuedo, generalmente, ha sido interpretado como hacerlo con potencia, vigor y fuerza. Cabe, pero en su traducción más amplia, nos encontramos con una sorpresa. Predicar la palabra con denuedo es, en suma, hacerlo sin contaminaciones humanas, con pureza espiritual divina.

Y aquí seguramente voy a caer muy antipático a ciertas doctrinas, pero si se exige hablar en lenguas para aceptar que alguien ha sido lleno del Espíritu Santo, ¿Por qué no se exige igualmente que alguien predique la palabra con denuedo?

Llegamos, finalmente, a una instancia que se parece en mucho a cualquiera de las que a diario se podría vivir en cualquiera de nuestras congregaciones cristianas: la conformación de cuerpos ministeriales y el nombramiento, (Más conocido como “ordenación”) de gente apta para ello. La biblia es clara y concisa al respecto; los hombres religiosos, no siempre.

(Hechos 6: 1) = En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria.

(2) entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: no es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.

(3) Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.

No sé si ha sido suficientemente clara la palabra escrita como para que te confundas o malinterpretes su esencia, pero si así hubiera sido, déjame decirte que aquí se está exigiendo como condición inapelable para servir las mesas, esto es: servicio práctico, a gente de buen testimonio, llena del Espíritu Santo y de sabiduría.

 

 

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Dilema Entre Dos Mundos

Quiero comenzar este trabajo leyendo un pasaje de la carta a los Hebreos. Esta carta es una carta de plena madurez, yo diría un verdadero manual mediante el cual el creyente puede ir en dirección a una plena y sobria madurez.

La palabra de Dios va a ser confirmada, más allá de los dilemas presentes, de las circunstancias presentes, en las cuales nosotros vivimos. Mateo 24 nos habla de que en los últimos días habrá rumores de guerras, que se levantará nación contra nación.

Va a haber pestes, va a haber hambres, un reino se levantará contra otro reino. Muchos se van a enfriar. Pero nada de eso determina el fin del siglo. El verso 14 dice que el evangelio del Reino será predicado hasta el fin del mundo, y entonces vendrá el fin.

Todo parece consignar que está en manos de la iglesia la determinación del tiempo. Si nada termina hasta que nosotros terminemos, entonces depende de nosotros terminar. Esto es muy importante. Estuvo escrito todo el tiempo y no fueron muchos los que lo vieron.

Hasta que la iglesia no termine lo que vino a hacer, no llega el fin del siglo. Dios no tiene prisa, Dios es eterno. Los que andamos apurados somos nosotros. Tenemos que recordarnos que la carta a los Hebreos, fue escrito a judíos convertidos, pero aún muy tradicionales.

Sabían mucho, pero eran muy débiles. Muchas veces la carnalidad no roba de recibir carne. ¿Recuerdas la iglesia de Corinto? Pablo dijo que era una iglesia que operaba en todos los dones. Operaba en don de conocimiento, don de sabiduría, de profecía, imposición de manos, sanidad, milagros y prodigios.

Sin embargo él comienza diciendo que no puede escribir lo que le gustaría escribir porque ellos aún eran niños. Es posible fluir en el Espíritu, y ser un niño. El propósito de este trabajo, entonces, es enfatizar que nuestro deber como creyentes, con relación a la herencia de Dios.

Efesios 1:18 nos dice que Dios tiene una esperanza en nuestro llamado, y una herencia en los santos. Y Pablo oraba, no para que nosotros conociéramos nuestro llamado, sino para que entendiéramos cuál fue la razón por la cual Él nos llamó.

Voy a tener en cuenta la teología, voy a tener en cuenta a la Biblia de acuerdo al tópico, vamos a respetar la etimología y también el punto exegético, con la intención de que nadie pueda confrontar tonterías y omitir lo de fondo.

Pero la Biblia es un libro espiritual. Las metáforas, parábolas o similitudes que se usaban, expresaban o revelaban un punto físico natural y literal, pero que encerraban un principio real más importante que la historia que se contaba.

Por ejemplo, en 1 Timoteo 1:18 la palabra nos dice que militemos una buena milicia. Efesios 6 dice póngase la armadura de Dios. 2 Corintios 10 nos dice que nuestras armas son poderosas en Dios. Hebreos 4 dice que tenemos una espada de dos filos.

Sin embargo, no hay ninguna batalla, no hay ninguna guerra, nadie está matando a nadie, tú no llevas ninguna espada, tampoco usas ninguna armadura ni nada de eso. Es espiritual, es una analogía, es un adjetivo que demuestra nuestras funciones en el Espíritu.

La palabra nos llama muchas cosas. La palabra nos llama: novia, esposa, templos, casa, ciudad, monte, Jerusalén, árbol, ramas, soldados, ovejas, siervos. Un nombre, un cuerpo, nueva creación, luz, trigo, semilla, pan, reyes, sacerdotes, nación, linaje, y muchas más.

Sin embargo, ¿Qué eres tú? Un mexicano, un chileno, un colombiano, un argentino, un colombiano, un venezolano, un español, un dominicano. Somos seres humanos, y estos vienen a ser adjetivos que explican cuál es nuestra función como hijos de Dios.

Reitero: la Biblia, es un libro espiritual. La palabra dice que estamos sentados en lugares espirituales, pero tú estás ahora sentado en un sillón de tu casa, o en una banca, en una silla o en la butaca de tu automóvil. Son adjetivos para demostrar una función más allá.

(Hebreos 2: 1) = Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.

(2) Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, (3) ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, (4) testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

(5) Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando; (6) pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que le visites?

(7) Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos; (8) Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

Para entender estos principios, primero tenemos que entender el Reino de Dios. Tenemos que quitar ese bloqueo mental. La palabra Reino es la palabra basileia. Tiene un sinnúmero de significados; uno de ellos es la influencia o el poder del rey. Influencia o el poder del rey.

La palabra basileia también significa la jurisdicción o el perímetro donde el rey puede ejercer su autoridad, o sea: el dominio del rey. Cuidado; dominio y autoridad son cosas distintas. Por ejemplo, tú tienes autoridad en tu vida, pero tienes dominio en ciertas esferas y no tienes dominio en otras.

Dominio es el lugar en el que tú tienes todo el derecho de ejercer autoridad. Es el perímetro, es la circunferencia, es la jurisdicción del rey, es el dominio o el reino del rey. También tenemos a los sujetos. Todo el que se sujeta a un rey, viene a formar parte de su reino.

Noten claramente que la palabra Reino no identifica una nube, tampoco una ciudad, tampoco identifica algo que está flotando en los cielos. Por eso la palabra dice reino DE los cielos, y no el reino EN los cielos. O sea, que somos pertenecientes de, pero no tenemos que estar ahí para serlo.

Al igual que por ahí tú eres colombiano, mexicano o argentino y estás en los Estados Unidos. LA palabra dice en Efesios 2, que somos con ciudadanos  de la Nueva Jerusalén. La Nueva Jerusalén es una ciudad. Ahora, una ciudad no es el concreto ni el oro; la ciudad es el pueblo que la habita.

Todo reino tiene un rey, tiene un pueblo y jurisdicción.  Y eso es muy importante, porque dentro de un reino hay niveles de relación con el rey. Hay siervos. ¿Cuántos de ustedes serán siervos? Tienen un solo problema los siervos: no saben todos los secretos del Padre, sólo conocen lo que se les dice, nada más.

También hay amigos. Cristo dijo: ya no son mis siervos, son mis amigos. Hay amigos en el Reino. Estos tampoco conocen todo, porque a los amigos tampoco se les dice todo. Sólo se les confía una parte, siempre queda otra parte que se les reserva.

Pero entonces, hay hijos. Y los hijos son los que tienen derecho a la herencia. Estos sí tienen poder y autoridad en el Reino. Sólo que los hijos, mientras sean niños, tampoco pueden heredar. Por eso Cristo llega al Jordán cuando tiene la edad de treinta años.

Recién allí comienza su ministerio. Y es recién allí, también, cuando el padre sale a la luz pública con voz audible y dice que ese es Su hijo amado en quien tiene complacencia, y que Él lo ha engendrado Hoy. ¿Cómo hoy si su Espíritu Santo lo había engendrado treinta años atrás? Antes, físico, ahora, espiritual.  Y noten que a Cristo, el Padre le estaba agradecido, antes de que hiciera nada.

Por eso es que te dice en el verso 2: Por tanto, es necesario que con más diligencia atiendas las a las cosas que has oído, no sea que te deslices. La palabra deslizar, significa “irse a la deriva, cuesta abajo.” Tiene la implicación de un velero que iza el ancla, y se va al son del viento que lo lleva.

Es irse con la corriente como un velero, arrastrado por cualquier viento de doctrina. Por eso dice que pongas atención y que seas diligente, que no vaya a ser cosa que deslices. Ahora bien; para entender cómo es que no vamos a deslizar, primero tendremos que ver qué es lo que se ha dicho, que es lo que hemos oído. Para ello, vamos a tener que visitar el capítulo 1.

(Hebreos 1: 1) = Dios, habiendo hablado muchas veces (Dios habla más de una vez) y de muchas maneras (Dios también habla de muchas maneras) en otro tiempo a los padres por los profetas, (2) en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó (Número Uno) heredero de todo, y por quien asimismo (Número Dos) hizo el universo; (3) el cual, siendo resplandor de su gloria, (Número Tres) y la imagen misma de su sustancia, (Número Cuatro) y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, (Número Cinco) habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, (Número Seis) se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, (Número Siete).

No olvides estas cosas, no olvides estos siete principios; en el momento en que olvidas estos siete principios, tu vida comienza a deslizarse y te empiezas a ir con la corriente. Lo cual me dice a mí que el verdadero evangelio siempre va en contra de la corriente. Porque cuando te vas a favor de la corriente, entras en lo que el escritor llama aquí; deslizarse.

Y es muy raro, porque hoy día al que va en contra de la corriente es al que enseguida le dicen hereje. Tienes que tener cuidado con lo que has escuchado, porque si no lo entiendes, no vas a vencer; porque te vas a deslizar, y te va a llevar la corriente.

Eso es muy importante. Número Uno, dice que Cristo es el heredero de todo. No dice que va a heredar, dice que ES heredero de todo. Y repito que es muy importante porque son muchos los que todavía creen que Él, un día va a heredar, pero resulta que aquí te dice que ya ES heredero.

Número Dos: Él hizo el universo. Él fue el creador, el que hizo el universo. Número Tres, dice que Él es el resplandor de su gloria. Y esta palabra, resplandor, significa la luz que emite o resplandece. La implicación es: lo que te afecta del sol, no es el sol, sino lo que el sol emite. Eso es lo que te afecta.

Comparando al Padre con el sol, entonces el Padre no te afecta sin el Hijo, porque el Hijo es lo que te afecta del sol. El Hijo viene a ser el rayo que toca tu piel, el rayo que cambia tu tonalidad, el rayo que cambia tu vida. Cristo es la eminencia del Padre.

Número Cuatro, dice que Él es la imagen. La imagen tiene dos palabras en griego: icon, que habla de la imagen o la estampa, pero la parte dos de esa raíz, habla del carácter, o sea que Cristo es el carácter de Dios. Es decir: Él perdió su reputación y asumió el carácter del Padre.

Y eso es importante, porque Dios está esperando que Cristo sea formado en nosotros. Que perdamos nuestro carácter, y asumamos el de Él. No lo olvides, porque si te lo olvidas, te deslizas. Dice que es la imagen de su sustancia.

Esto significa que Cristo fue Dios impreso. Es como tomar una moneda y apretarla contra el barro. Y lo que queda impreso en el barro es la figura de la moneda. Por eso es que Él dijo: quien me ha visto a mí, ha visto al Padre.

Cristo es la manifestación de Dios. La palabra se hizo carne. Y Él dice que es la imagen, pero no la imagen de cualquier cosa, sino la imagen de su sustancia. La palabra sustancia, tiene su raíz en la palabra Ser. La palabra Ser, es igual a la palabra independencia.

Esto es muy importante, porque no hay tal cosa como seres independientes, porque el hombre no es independiente. No hay terrenos grises. Estás conmigo o estás con el diablo. Después dice: vistámonos del nuevo hombre, Cristo es el que fue formado en nosotros.

Hay que ver la realidad. Fuimos comprados con un precio. Éramos esclavos de uno, y ahora somos esclavos del otro. Sólo que este rey, nos da libertad. Pero no hay tal cosa como seres independientes. LA independencia causó la caída.

Número Cinco, dice que sustenta todas las cosas por su palabra. O sea: su palabra tiene habilitación con ella. Cuando Dios te dice: ¡Sé fuerte! No te está pidiendo que seas fuerte, sino que te informa que te acaba de dar fuerzas.

Cuando Dios dijo: ¡Hágase la luz! Se encendieron los universos, y todavía los científicos descubren luz porque nunca la han visto. Su palabra habilita. No le pide nada a nadie que no esté equipado para hacerlo. Por eso obediencia es la marca del creyente.

La palabra en griego nos muestra que con su palabra, Él mantiene el orden del universo. Que el universo funciona porque su palabra lo sujeta en presente. Es decir que, cuando escribieron ese verso en la Biblia, le quitaron el tiempo. Es pasado, presente y futuro.

Es en un tiempo eterno. Sólo el griego tiene ese tiempo de tiempo. En español o incluso en inglés no se puede buscar una palabra que lo identifique, pero es una acción que comenzó, se completó y continúa sujetando. Él sujeta la traslación, Él sujeta la rotación, Él sujeta las estaciones, con el movimiento del eje.

NI el más inteligente de los tiranos, ni el anticristo, ni ninguna bomba, ni ninguna doctrina, puede mover el eje de la tierra de su lugar, hasta que Cristo diga que lo va a mover. Que no se te olvide, porque si se te olvida, puedes deslizarte. Con su habilitación él mantiene el orden. Su palabra, activa, te equipa.

Número Seis: No se te olvide que nos purificó de pecado. “¡Es que…hermano…yo soy un triste pecador salvado por gracia!” – No, no es un triste pecador salvado por gracia, ERA. Fue salvado por gracia. Ahora ya no es pecador.

¡Pero es que todo el mundo peca! Cierto, pero que peques hoy no te constituye en pecador. Tú puedes elaborar un pan, pero eso no te constituye en panadero. Porque el pecador vive del pecado, piensa en pecado, medita en el pecado, lo planea, se identifica con el pecado, se goza con el pecado, y muere en pecado. Que no se te olvide, porque si se te olvida, puedes deslizarte.

Número Siete: Cristo está sentado a la diestra de la Majestad. Muy importante, porque Cristo es nuestro Sumo Sacerdote. Y Levítico dice que el sacerdote no se puede sentar hasta que termina su ministración. Y Cristo se sentó. Significa que ya está hecho.

Está completo, terminé mi parte, estoy sentado. ¡Señor, ven y ayúdame! ¡¡No puedo!! ¿Pero, por qué? Porque mi Padre me dijo que me sentara. ¿Hasta cuándo? Está escrito: hasta que todos los enemigos sean puestos por estrado de sus pies.

Eso significa que a pesar que Él terminó, aún quedan enemigos con los cuales tratar. Él subió a lo alto, el habita corporalmente, Él es toda la plenitud. Efesios 1:22 dice que Él es el que todo lo llena. En sacerdocio sentado. Significa: reflexión, madurez, Sobriedad. No se te olvide este asunto, porque si se te olvida, te vas a deslizar.

Ahora vamos a entender el capítulo 2.  Dice: Por tanto, cada vez que algo comience con “por tanto”, te destruye tu devocional porque no puedes empezar ahí. Tienes que ir más atrás, porque no sabes qué conclusión de qué cosa va  a darte, porque “por tanto” significa algo así como: por todo lo que hemos venido leyendo antes.

Lo que sucede es que nosotros estamos programados por hombres, y a veces hasta comenzamos una predicación con las palabras “por tanto”, sin explicar ni prestar atención a por tanto qué cosa, y seguimos repitiendo palabras como papagayos. Así no se lee la palabra de Dios. El diario de hoy, tal vez.

(Hebreos 2: 1) = Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, (O sea: las que te acabo de decir), no sea que nos deslicemos.

(2) Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, (¡Un momento! ¿Dice que la palabra fue dicha por medio de los ángeles? ¿Y desde cuando los ángeles predican?) y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, (3) ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron.

El verso 2 dice que la palabra fue predicada por medio de ángeles, y eso es muy importante, porque a nosotros se nos ha enseñado que los ángeles no predican, pero… Salmo 68:17 dice: Los carros de Dios se cuentan  por veintenas de millares de millares. Y la palabra que se traduce aquí como “millares”, en los originales es…ángeles.

Deuteronomio 33:2, dice: Dijo: Jehová vino de Sinaí, y de Seir les esclareció; resplandeció desde el monte de Parán, y vino de entre diez millares de santos, Y la palabra “santos”, allí, es la palabra…ángeles. Hebreos 12:22, dice: Sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles.

Es la misma palabra que usa en Hebreos 2.  Apocalipsis 5:11, dice: Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones.

Daniel 7:10, añade: Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; y el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. LA palabra millones de millones, es la palabra…ángeles.

(Hechos 7: 53) = Vosotros que recibisteis la ley por medio de ángeles, y no la guardasteis.

Aquí vemos que los ángeles tienen participación activa en entregarnos la ley en el desierto. ¿Qué pasa? Lo que llamamos teofanías, o manifestaciones de ángeles, el dedo que escribe las tablas, todo esto, tiene que los ángeles son mediadores y que están acarreando ese mensaje.

(Gálatas 3: 19) = Entonces, ¿Para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.

Estamos viendo aquí que los ángeles tienen participación activa en la delegación del mensaje, y vale la pena mencionar que el evangelio no comienza en Mateo, porque ya le fue anunciado a Abraham cuando se le dijo que en su simiente serían benditas todas las naciones.

En otras palabras, la iglesia no es una segunda opción, fue instaurada antes de la fundación del mundo; fue planificada desde antes de los tiempos y es el propósito eterno de Dios. Y que no se te olvide esto, porque si se te olvida, te deslizas.

(Hebreos 2: 3) = ¿Cómo escaparemos nosotros, sin descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, (4) testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. (Noten que las señales, los prodigios y los milagros son dados para confirmar la palabra)

(5) Porque no sujetó (Tiempo pasado) a los ángeles el mundo venidero, (Tiempo futuro), acerca del cual estamos hablando; (Tiempo presente).

 Porque no sujetó, el mundo venidero, a los ángeles, del cual estamos hablando ahora. No sujetó, el mundo venidero, del cual estamos hablando, a los ángeles. Muy bien; si no sujetó el mundo venidero a ángeles, podemos asumir que el mundo que existe antes que el mundo venidero, sí que estaba sujeto a ángeles.

La carta a los Hebreos es un solo mensaje. No sujetó, y está hablando de que es pasado, algo que aconteció. No se lo entregó a ángeles. O sea: entregó algo que viene, pero que ya es. Entregó algo que viene, pero que ya es.

Dios es eterno, y en la eternidad no hay tiempo. Por eso la sangre funciona hoy.  Porque cuando tú clamas por la sangre, Dios ve la cruz, ahora. Por eso Él es el eterno Yo Soy. ¿Cómo va  a ser el Yo era, o Seré? Dios es más grande que el tiempo.

Por eso siempre hacemos el mismo énfasis en que Dios no tiene prisa, es el hombre el ansioso y apurado. Y Él se aseguró que sus bendiciones no se fueran a ninguna parte. Por eso las profetisa por mil generaciones. Sólo van ciento cuarenta y tantas. Por si acaso nos tardamos un poco.

No sujetó a los ángeles al mundo venidero. Adán fue creado para reinar, pero Adán cae. Antes que el hombre fuera creado, los ángeles ya trabajaban para Dios. Son parte de su Reino. Sólo que no son seres redimidos. Fueron creados antes que el hombre.

Los ángeles fueron creados como siervos cooperadores. No para que tuvieran gobierno sobre el hombre, sino para que ministraran a los hombres. Pero, mientras el hombre era creado, ellos tenían la jurisdicción del planeta.

Fíjate esto; el hecho de que satanás haya sido arrojado por tierra, no significa que él no haya estado en la tierra antes. Sólo que ahora estaba limitado a esa esfera. Cuando el hombre es creado, y los ángeles se dan cuenta que el ápice de la creación es el hombre y no los ángeles, una tercera parte se rebela. Y a esa tercera parte, la lidera Luzbel, o Lucifer, o Satanás.

Es por eso que él dice que va a elevar su trono por sobre el de Dios. ¿O tú te imaginabas que Satanás andaba por allí con una sillita tratando de encontrar un lugar más alto de donde está la sillita de Dios para ponerla?

No. Él quería elevar su trono por encima del trono de Dios, porque ahora el trono de autoridad del cielo está en el hombre. Porque el hombre era la coronación de toda la creación, y él quería colocar su silla en el monte de Dios, y el monte de Dios es el monte Sión, o sea: la iglesia del Dios vivo.

Quería dominar en el corazón del hombre, porque el hombre era la creación más alta. Satanás no quería tumbar a Dios; él quería torcer el orden que Dios había establecido. Porque al romper el orden divino, debilita los fundamentos que lo sostienen. El poder de Dios fluye acorde al estado del hombre. Por eso la iglesia está como está; porque está afirmada en los fundamentos del hombre, no en el de Dios.

Isaías 14:12, dice: Caíste por tierra. La palabra Caíste tiene un significado que dice: perdiste tu batalla en manos de otro. En otras palabras, Dios no se inmiscuye en las batallas; él delega ese asunto, porque Dios no se rebaja para pelear con Satanás.

Ezequiel 28 dice que fue arrojado por tierra. Estos no tenían parte en el plan de Dios, hasta que el hombre le cedió potestad, o derechos al príncipe de ellos, Satanás. O sea que una tercera parte decide irse con Satanás.

Pero estos tenían jurisdicción en el planeta. Cuando el hombre es creado, el hombre tiene dominio sobre toda la creación. Y cae por filosofías de engaños, por el árbol, por el ángel de luz, que es en suma la falta de discernimiento entre lo que es bueno y lo que es malo.

Es el árbol de la ciencia, el árbol que te abre una puerta para que aprendas a discernir, cuando el hombre nació con discernimiento interno. Dios era su hechura. Estaba hecho de lo mismo que estaba hecho Dios. Pero al sustituir a Dios por la ciencia, tuvo que aprender a volver a vivir.

Por eso es que los científicos descubren a hombres prehistóricos y cavernícolas. Es el hombre destituido del Edén aprendiendo a funcionar por las suyas. El fracaso del hombre no anula ni altera ni el plan ni el propósito de Dios.

Es muy importante entender que la Biblia, si no fuese por la caída del hombre, tendría apenas tres capítulos. Génesis 1 y 2 y Apocalipsis 22. El resto es restauración. Y déjame decirte algo bonito que por ahí te complica un poco tu doctrina.

Pero no hay retiro espiritual. Y además, nadie quiere descansar por toda una eternidad. No te vas a cansar de estar descansado. Todo lo que estamos haciendo, es para volver a continuar con lo que Adán estaba haciendo y tuvo que dejar de hacer.

Cuando el hombre cae, lo primero que hace Dios es establecer un querubín en el huerto, revoleando una espada inflamada, ¿No es así? Allí estamos viendo a los ángeles tomando dominio inmediatamente que el hombre cae.

(Deuteronomio 32: 8) = Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, (De Adán, dice en algunas versiones), estableció los límites de los pueblos, según el número de los hijos de Israel.

Claro, aquí tenemos un problema, porque Israel no existía, ni tampoco había tribus cuando Dios divide las naciones. La palabra o las palabras “hijos de Israel”, es ángeles. Cuando Dios divide a los hijos de Adán, distribuye sus tierras de acuerdo a los ángeles, no de acuerdo a tribus, porque no había ninguna.

Esto acontece para el tiempo de Noé, por allí por Génesis 11, la Torre de Babel y todo lo que tú ya conoces. Israel todavía no es Israel, porque Israel es un apelativo que se le dio a un hombre que se humilló a Dios y prevaleció como consecuencia de esa humillación.

O sea: todo el que cae sobre la piedra y es quebrantado, termina siendo rey y sacerdote, ese es el verdadero Israel de Dios. Salmo 82:1, dice: Dios está en la asamblea divina, en el medio de los dioses. La palabra “dioses”, es la palabra ángeles.

Salmo 29:1, dice: Tributad al Señor, oh hijos de los poderosos. Aquí está una vez más la palabra ángeles, en el hebreo. En el Libro de Job, 1:6: El día en que los hijos de Dios se presentaron delante del Señor. ¿Hijos de Dios? Ángeles.

La misma frase que está usando en Deuteronomio. 1 Samuel 22:19: Vi al Señor sentado en el trono, y el ejército celestial en pie junto a él. ¿Ejército celestial? Ángeles. Esto es muy importante, porque yo estoy comprobando que el mundo anterior al mundo venidero, estaba sujeto por perímetros a ángeles.

Hechos17. Usando la palabra para que se confirme la palabra, porque la mejor interpretación de la palabra, es a través de la palabra. Puedes decir ¡Aleluya! Allí donde estás, y después ¡Amén!, sólo si estás de acuerdo con lo que dije. Si no, no te disfraces de cristianito papagayo que dice amén a todo lo que se le manipula a decir amén.

Hechos 17:26: Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitaran sobre toda la faz de la tierra. (¿Para qué hizo el hombre? Dos personas.) Y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación.

Noten que eran limitados por Él. Es por eso que Daniel dice: Oye Miguel, estoy orando, llevo veintiún días. ¿Qué pasa? ¿Dónde has estado? Y Miguel le dice: ¿Qué te pasa a ti, chico? Si salí desde el primer día que oraste, pero tuve que encontrarme con el príncipe de Persia, y cuando termine aquí tengo que verme con el príncipe de Grecia.

Ángeles que tienen dominio o jurisdicción de acuerdo con la nación o el estado sobre el cual están asignados. Aquí menciona ángeles negativos, o ángeles caídos. Hebreos no menciona si son positivos, pero hay ángeles positivos, o sea: a favor de Dios, así como otros ángeles se habían ido con Satanás.

Luego, en Daniel, tú puedes ver que Miguel es el príncipe de Israel. O sea que había ángeles buenos, también. Los ángeles tomaron dominio de la jurisdicción espiritual del mundo presente. Entonces vemos y entendemos que el mundo era sujeto al gobierno de grupos celestiales. Lo que hoy, en muchos lugares, consideramos como principados y potestades.

Y tú puedes averiguarlo muy fácilmente si tienes algo de discernimiento. Cambias de ciudad en ciudad y ves cómo el clima espiritual cambia de una a otra. Hay ambientes que son conductos para la bendición de Dios, y hay ambientes que hay que andar con un palo para defenderse.

(Hebreos 2: 5) = Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;

Podemos asumir, entonces, que si el mundo venidero no está sujeto a ángeles, nos surgen de inmediato dos preguntas: 1) ¿A quién está sujeto? 2) ¿Cuándo comienza? En el primer orden, los ángeles gobiernan hasta que el hombre reina. Pero el segundo orden, el segundo mundo, no será así.

Cristo dice: yo voy a bajar y voy a hacer la obra en el hombre, para que el hombre vuelva a tener el dominio que tenía Adán. ¿Cuándo comienza el mundo venidero? ¿Y quién domina? ¿De quién es la responsabilidad de la jurisdicción de las naciones? ¿A quién le corresponde la mayordomía del planeta?

Recuerda que la palabra explica que Cristo compró al universo, no sólo al hombre. No está sujeto a ellos. ¿Cómo que no está sujeto? Mira el capítulo 1, nuevamente.

(Hebreos 1: 5) = Porque ¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, y otra vez: yo seré a él Padre, y él me será a mí Hijo?

(6) Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.

(Verso 9) = Has amado la justicia y aborrecido la maldad (Noten que ese es el orden con el que nos debemos mover. Predicad justicia, y la maldad se cae. Predicar lo malo, es jugar para el otro ejército) Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.

(Verso 14) = ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

Entiende que ahora los ángeles están mencionados por debajo del hombre. Son ministros o servidores para los hombres, que son herederos de salvación. Dios está sentado, y esto es una permanencia. ¡Que no se te olvide! Porque si se te olvida, te deslizas. Nada se va a mover de su lugar, porque Cristo está sentado. Completó la obra y no hay quien la comprometa. Por eso sigue hablando.

(Verso 10) = Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra,

Atiende esto, porque es una alegoría. No sé cuántos de ustedes entienden mensajes alegóricos. Lo pregunto porque, créeme, no son todos los que entienden una alegoría, una metáfora, una parábola. Y es importante, porque por esa razón es que, a veces, erramos con nuestras doctrinas. ¿De quién están hablando? De Cristo. ¿Cuál es el sujeto? Cristo. ¿Cuál es el tema? Cristo.

Tú, oh Señor, (El tema establecido en las primeras tres palabras) En el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos,

Está hablando de la permanencia, del fundamento de Dios, y dice) (11) Ellos perecerán, más tú permaneces; (No está diciendo que van a perecer, están diciendo que antes que tú desaparece el planeta. Es lo mismo que cuando dice: Cielos y tierra pasarán, más mi palabra no pasará. No está diciendo que los cielos y la tierra van a pasar; está diciendo que primero pasa el cielo y la tierra que mi palabra. Y como es imposible, nos asegura que la palabra es eterna.

Ellos perecerán, más tú permaneces; y todos ellos envejecerán. (¿Cuándo has visto un cielo envejecer? Es mensaje metafórico). como una vestidura. (Como una vestidura).

(12) Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán.

Y dice que tú eres el mismo, o sea que está hablando de la permanencia del ministerio de Cristo ya establecido para siempre. Y que no se te olvide, porque si se te olvida que Cristo está en el trono, y que Él controla todo el universo, los reyes perversos, el corazón de los reyes y todo el planeta, vas a deslizarte.  Y fíjate que Él no tiene problemas con nombres, porque Él dice: En algún lugar está escrito, y se refiere a David, pero no lo nombra. Le quitó el título a David, también.

(13) Pues, ¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Ahora bien; si el cielo es el trono y la tierra es el estrado, metafórica y proféticamente hablando, y nosotros somos el cuerpo, y los enemigos están bajo tus pies, y él está sentado, ¿A quién te crees que le corresponde poner a los enemigos en ese lugar?

Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando. Y esto es importante, porque estamos hablando de la administración del sistema y el plan de Dios en la tierra.

(Hebreos 2: 6) = Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre para que le visites?  (Ahí vemos la caída del hombre. Cayó tan bajo  que ni siquiera era merecedor de ser recordado. Y luego dice: el hijo del hombre para que le visites. Ahí vemos a Jesús, un cuerpo que fue puesto por María.)

(7) Le hiciste un poco menor que los ángeles.

Y esta es otra paradoja, porque la gente dice un poco menor y hay dos teorías. Una es que es por treinta y tres años que estuvo aquí, pero resulta ser que cuando Cristo estaba en la tierra resucitaba muertos, abría ojos, se secaban las plantas, se calmaban los mares y todo eso. No sé cómo lo ves tú, pero para mí no parecía ser menor que ningún ángel.

Todo eso me produjo inquietud, y busqué la frase un poco menor, la cual es la palabra brakus en hebreo, que significa “por poco espacio de tiempo”. Y eso refiriéndose a los tres días en que fue sometido a muerte. Y no se hizo a sí mismo eso, aquí dice que fue hecho por Dios-

…Le coronaste de gloria y de honra;

Aquí vemos la ascensión de Cristo. Muy importante, porque aquí vemos cinco cosas: La caída, la visitación, la encarnación de Cristo, la muerte, el infierno y la resurrección. Vemos la ascensión y la gloria.

…Y le pusiste sobre las obras de tus manos; todo lo sujetaste bajo sus pies.

Aquí estamos viendo la inauguración del mundo venidero. Todo en tres versos. Pero, dice el escritor, que no lo vemos todo así, todavía. Por eso es que ahora tenemos que indagar porqué esto está como está. Míralo así, tomémoslo lentamente.

Dice: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él? Aquí vemos a Adán en su estado caído. El mundo venidero habla de un mundo paralelo al mundo natural, que está completado y pronto a manifestarse. Por eso dice: Alguien testificó, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él? Aquí vemos al hombre caído.

Pero Cristo preguntaba: ¿Quiénes dicen los hombres que el Hijo del Hombre es? Refiriéndose a sí mismo, vemos que María provee un cuerpo, y el Hijo de Dios visita. Por eso Isaías dice: Un niño es nacido, pero un hijo fue dado.

María tuvo al niño, pero al hijo lo dio Dios. Dios visita al hombre, por eso se llama Emanuel, tabernáculo con los hombres. El nombre de Jesús era Jeshúa, no tenía nada que ver con Cristo. Cristo es el adjetivo que explica que tipo de hombre era.

Un hombre nacido por divinidad, ungido del Dios Altísimo. Lo hiciste un poco menor que los ángeles, se sometió al entierro, se sometió a la muerte, se sometió a lo que te correspondía a ti. Y luego dice: lo coronaste de gloria.

Y esto también es muy importante. La palabra dice, en Levítico, que los sacerdotes cuando ministraban la expiación, ellos venían con un traje sacerdotal. Un efod, sus campanitas, toda una vestimenta de gloria y de honra.

Y el entraba con todas sus campanitas y su gloria hasta el Lugar Santísimo. Y ahí se quitaba la ropa y la dejaba allí, y en su ropa interior él ministraba la expiación, entraba hasta el Lugar Santísimo, derramaba la sangre, tenía una soga amarrada a los pies.

Si todo andaba bien y había sido hecho de acuerdo con el patrón, con el modelo preestablecido, y su vida no tenía pecado, la gloria de Dios llenaba el propiciatorio. Él, al ver la gloria, salía muy contento, venía al Lugar Santo, comenzaba a danzar, el pueblo escuchaba las campanas y todos salían envueltos en gloria.

¿Y qué tiene todo esto que ver? Muy sencillo. Nuestro Señor va a la cruz y se quita la ropa de gloria; se queda en ropa interior, entra hasta el Lugar Santo, el lugar de reposo. Allí Cristo sale de la tumba, deja sus paños dobladitos, sale de la tumba y se para afuera. María lo va a tocar y Él le dice: ¡No me toques! Y María pregunta qué pasa.

Es que el sacerdocio, dice Levítico, no podía ser tocado hasta que terminaba la ministración. Por eso Él le dice que no lo toque, porque aún no ha ido al Padre. Entonces sube al Padre, al Lugar Santísimo derrama la sangre, vuelve y esa misma noche le dice a Tomás: ¡Tócame! ¡Ya he terminado! ¡Todo está hecho!

(Daniel 7: 9) = Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente.

Daniel desde la tierra, desde el tiempo, está viendo la eternidad. Recuerda que Juan vio lo mismo desde la eternidad, no desde el tiempo. Por eso el apocalipsis es el libro de la revelación de Jesucristo, y no un libro de profecías futuras. La misma visión. Es la misma visión, no ha cambiado

(Verso 13) = Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

¿De dónde venía el Hijo del hombre? ¿Hasta dónde venía? Hasta el Anciano de días. ¿Y dónde estaba el Anciano de días?

(14) Y le fue dado dominio, (¿Cuándo? Cuando subió) gloria (¿Cuándo? Cuando subió) y reino, (¿Cuándo? Cuando subió. ¿Y con qué propósito?) para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; y su dominio es dominio eterno que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

¿Cómo nos va a enviar a predicar, a introducir un reino dentro de otro, sin primero darnos la autoridad del planeta? Es por eso que antes de irse, Él dice: toda autoridad me es entregada a mí en el cielo y en la tierra.

¿Y el cristiano? Caminando como pidiéndole permiso al diablo para estar aquí. La parte del evangelio que tú no creas, no se te manifiesta. Por eso es que a algunos les va bien y a otros no les va bien. En el mismo mundo y en la misma problemática que tienen ustedes.

Comenzó el mundo venidero reinando Él. Reinando Él a través de su cuerpo. Recuerden que el Reino de Dios no tiene ni principio ni fin, y de lo dilatado de su imperio, no habrá fin. Salmo 110:1 dice: Siéntate a mi diestra, hasta que tus enemigos sean estrado de tus pies.

Hebreos 1:14 dice: Los ángeles son ahora ministradores para la simiente de Abraham. Salmo 103:20 dice: Ellos, (Los ángeles) son poderosos en fortaleza, que ejecutan su palabra y obedecen su precepto. Por eso nuestras canciones tienen que cambiar.

Tú estabas cantando una noche: “El rubio de Galilea va pasando, va”. Y los ángeles, a tu lado, se miraban sin entender nada. ¿El rubio? ¿Galilea? Y si no: “Cuando allá, se pase lista”. ¿Lista? ¿Pasar lista? O la otra: “Renuévame, Señor Jesús”. ¿Jesús te tiene que renovar? ¿No leíste que te dice: ¡Renovaos!?

Y los ángeles atados con la espada allí sin poder hacer nada. Veamos: si la jurisdicción del Reino está suspendida hasta un llamado milenio, entonces el mandato nuestro está equivocado. Porque no es una vez limpiados los cielos y la tierra, ¡Es ahora!

Dice que habrá nuevos cielos y nueva tierra. Esa palabra, nueva, es la misma utilizada donde dice que somos nueva criatura en Cristo. Y tú sigues siendo el mismo brutón de siempre; lo que es nuevo en ti son tus inquietudes y motivaciones; está purificado de toda iniquidad y de toda maldad, pero sigue siendo la misma persona.

Es más: tú tienes que vestirte del nuevo hombre, y tú tienes que renovar tu mente. Pero tu cuerpo sigue siendo el mismo. Al igual que el planeta y el cielo que estaba reservado para el fuego, es uno que fue destruido cuando Noé, pero no se fue a ninguna parte.

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Definiendo Qué Odre Eres

(Jeremías 48: 11) =Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado.

(12) Por eso vienen días, ha dicho Jehová, en que yo le enviaré trasvasadores que le trasvasarán; y vaciarán sus vasijas, y romperán sus odres.

¡Qué pasaje más raro! ¿Verdad? Quiero volverme un poco en la historia. Moab era una persona antes de ser un pueblo. Moab nace en circunstancias muy poco agradables. ¿Se acuerdan de Lot, no es cierto? Bueno; de todos los ayudantes que tú podrías tener para lo que fuera, el peor es Lot.

Lot era sobrino de un hombre llamado Abraham. Un día Dios le habla, al padre de Abraham, que se llamaba Taré, para salir de su casa. Y él sale de su casa, y Abraham está en medio del grupo. Y él se lleva al hijo de su hermano. A Lot.

La palabra Lot, en el original hebreo, significa “velo”. Cuando tú lees la historia de Abraham y de Lot, es una tragicomedia, porque de a ratos te hace reír y de a ratos te hace llorar. Abraham se lo llevó como para que sea una ayuda, para poder caminar con él y apoyarse en él, esa era su idea.

Pero en el fondo del asunto, Lot sólo le trajo problemas durante toda su vida. Lot era una persona muy especial, tenía un velo; ese es el problema. No era malo ni era bueno, sólo tenía un velo. Tú no le vas a dar un golpe a un ciego porque te enoja que sea ciego. ¡Es ciego! ¿Qué vas a hacer? ¡Es ciego!

Y Lot se metió en muchos problemas porque era ciego, espiritualmente ciego. Claro, mientras estuvo bajo la protección de Abraham, Abraham lo defendió y lo cuidó siempre. ¿Recuerdas cuando Abraham tuvo que ir a la guerra contra los reyes cananeos por causa de su sobrinito?

¿Por qué? Porque Lot era un pendenciero y buscapleitos, y se quiso agarrar a golpes con los pastores de Canaán, y toda una historia se armó en ese proceso, y lamentablemente, Abraham tiene que salir urgente a rescatarlo.

Debo explicar algo. Abraham tenía una unción preciosa para multiplicar las cosas. ¿Cuántas bendiciones le había dado Dios a Abraham? Lo hemos visto, lo hemos estudiado. Cuatro bendiciones. Y dentro de una de ellas está, específicamente, la capacidad de ser fértil.

¿Y sabes qué? Mientras Lot está junto a Abraham, también es fértil. Sus ovejas se multiplican de tal modo que parecen clonadas. A tal punto que los pastores de Abraham se meten en problemas con los pastores de Lot y dicen: miren, la tierra es grande y espaciosa; marquemos una raya y ustedes por allá y nosotros por acá, ¿Okey?

Y Lot decide hacer algo muy particular: elige la mejor tierra. Entre comillas, porque elige la mejor tierra a sus ojos, pero la peor a la luz del Espíritu. Se va a vivir a las afueras de Sodoma y Gomorra, la metrópoli más importante de ese momento, y claro; ahí tenías acceso a todo.

Pero ahora lo diré desde la perspectiva de Dios: todo tenía acceso a Lot. Y allí se quedó por espacio de unos cuantos años. Y aunque él quería vivir en las afueras, cerca, terminó viviendo dentro y siendo uno de los hombres más respetados e importantes de Sodoma.

El asunto es que, por esas cosas del Señor, Abraham se ve en una disyuntiva un día, porque tiene que ir a sacarlo a su sobrinito. Su sobrinito, no eran tan sobrinito, era un fulano que había llegado a los cincuenta años y jamás había sido capaz de tomar decisiones.

Era medio enclenque. Era como uno de esos hermanos que parecen tener una adolescencia eterna. La cosa es que él sale y en el proceso de salir, pierde a su esposa. De todos modos, ya la había perdido hace rato. Sólo que él no se había dado cuenta.

Y él pensaba, entre otras cosas, que sus hijas eran castas y vírgenes y una maravilla de chicas, pero ya la mitad de la ciudad las conocía, en todo el sentido de la palabra. Y eso te das cuenta cuando en el asunto con los ángeles, él va y les ofrece a sus hijas diciendo: miren, tengo dos hijas que no han conocido varón. Todos los hombres se le ríen en la cara. Padre ingenuo.

Él sale, pierde a su esposa en el camino, pero se queda con sal para varios años. El punto es que ellos van a vivir a un lugar donde, aparentemente, no había mucha gente, y estas jovencitas deciden que les ha llegado el tiempo de tener bebés, pero se encuentran con un dilema: que el único varón disponible, era el viejo Lot.

Peor es nada, se dijeron ente ellas. Así que un día lo embriagaron y hasta allí llegaron. O, mejor dicho, se llegaron a Lot. Él en el mejor de los mundos, con la borrachera que tenía ni cuenta se dio. Al tiempo nacieron unos hijitos. Y uno de esos hijos, recibió por nombre Moab.

Moab, te recuerdo, es el padre de una nación llamada moabitas. Y los dos versos que acabo de leer en el libro de Jeremías, habla acerca de una palabra de maldición a ellos. Como para que lo notes. La palabra Moab tiene un significado muy especial.

Significa más o menos esto: “la semilla del padre”. Moab significa, la semilla del padre. ¡Qué significado tan especial! ¿No crees? Si hubiera que decirlo en términos argentinos, diríamos que de tal palo tal astilla. Ese es el nombre.

La semilla del padre, tal como el papá. Pero es interesante que Lot, aunque era familiar de Abraham, era muy diferente a Abraham. Y que conste que Abraham no era una joya, precisamente. Porque Abraham se metió en regios problemas y tiene una cadena de lazos que va rompiendo en el tiempo. Pero tiene una característica que no tiene Lot, y va de acuerdo con la palabra que está escrita en Jeremías contra él.

En este caso puntual, contra sus descendientes, contra  Moab. Voy a volver al versículo que leímos, el versículo 11. Dice: Quiero estuvo Moab, ¿Desde cuándo? Desde su juventud y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado. (12) Por eso vienen días, ha dicho Jehová, en que yo le enviaré trasvasadores que le trasvasarán; y vaciarán sus vasijas, y romperán sus odres.

¿Ustedes sabían que David también tenía sangre moabita? Te lo dejo para que hagas tu propio estudio, búscalo, escudriña. Tiene sangre moabita. El punto es este. Dios juzga a Moab por este hecho: nunca has querido moverte. Nunca has querido cambiar. Nunca has querido derramarte sobre otros.

Te has quedado estático en el mismo lugar, desde tu juventud. Por lo tanto, yo enviaré a uno que te vaciará a la fuerza. Y romperá tu vasija. Mirémoslo desde otro lugar. Cuando Dios crea a Adán, lo crea para ser un vaso.

El vaso tenía que ser Adán, y Dios tenía que ser el contenido de ese vaso. El primer mandamiento está en Génesis 1:26 o 27 para adelante. Enseñoréate, sojuzga, todo está a tus pies. Cuando Dios le habla a Adán, lo pone dentro de un diseño genético: tú estás hecho para multiplicarte.

Estás hecho para dar, para ser manantial, para ser fuente de aguas. Estás hecho para ir más allá de lo que tú eres en este momento. Entones Adán, desde el primer día, no se echó a dormir a pata suelta, él trabajó. Él les puso el nombre a todos los animales, un nombre que todavía hoy existe.

Adán tenía a su cargo muchas cosas. Luego él pecó y conocemos la historia. Cuando Dios llama a Abraham; la última de las cuatro promesas, fue: benditas serán en ti todas las naciones. O sea: tú serás un vaso que dará a otro de lo que tiene.

Imagínate que hay una jarra y varios vasos. El hecho de que haya una jarra, significa que esa jarra puede contener más que un vaso. Pero el asunto no es que todos bebamos de la jarra, sino que esa jarra se derrame y se vacíe en los vasos.

El primer milagro que Jesús hace en la tierra es muy interesante, porque está ligado precisamente a vasijas. Y está ligado a vasijas que están vacías. Y Dios decide allí hacer un milagro, pero por una razón. No quería simplemente llenar la bodega de vino de un judío. Él quería que la gente que estaba en esa boda, se termine el vino.

No quería fabricar vino añejo. Es más; el vino que hace el Señor se añeja al momento, y tiene un tinte y un sabor exquisitos. Entonces, él toma vasijas. ¿Cuántas vasijas? Seis. El seis es el número de la imperfección.

El número tres es número divino, el número cuatro, es número de hombre. El siete, que es el número perfecto, es la suma de cuatro más tres, la unión de Dios y el hombre. El número seis, es lo casi perfecto. Ahí pueden entender el porqué del 666, ¿No es cierto? Casi perfecto. No perfecto; Casi.

Eran seis tinajas de barro, y Él las hace llenar de agua. La alabanza es agua. Las hace llenar de agua. Y luego, después de orar por ellas, esa agua se convierte en vino. De hecho, nadie va a una boda a tomar agua, salvo que se tengan problemas de salud.

Empieza a salir el vino de las tinajas. Todos beben vino. Y dicen: ¿Dónde tenías guardado este vino? Cualquier bue anfitrión da primeramente su mejor vino, y ya cuando todos han bebido demasiado como para darse cuenta de calidades, recién allí saca el otro de menor calidad.

¿Notas lo que está diciendo? El diseño de Dios para tu vida es muy simple: que lo que tú tienes, lo des a otros. Y no estoy hablando de dinero, aunque en muchos casos lo incluya; estoy hablando de todo aquello que has recibido de gracia. ¿Hay algo más insólito que ponerle un precio a algo que te han regalado sin merecerlo?

Hay gente que tiene el sello de Moab. ¿Y cuál es la gente que tiene el sello de Moab? Hay gente que, lamentablemente, no desciende de Abraham, desciende de Moab. ¿Y cómo son los de Moab? Vamos a ir a ese verso.

Esta es una gente a la cual solamente le interesa vivir pacíficamente. No quieren molestar ni que les molesten. Suena como muy sabio, ¿No es cierto? ¡Qué gente más inteligente! Ahora pregúntate esto: ¿Qué hubiera pasado si Jesús pensaba así?

“Mira diablo; ni te molesto, ni me molestas. El mundo es bastante grande para compartirlo”. ¿Sabes qué? No hay guerra fría en el Reino. El problema de Moab era que había estado allí, muy quieto, reposando sobre su sedimento. ¿Cuándo se forma un sedimento?

Quieto, solidificándose. Y empezando a decantarse y a irse cada vez más cerca del fondo. Pruébalo en lo literal. ¿Has visto que en la costa de un río las aguas parecen ser límpidas y transparentes, pero ni bien le pones un pie todo se vuelve turbio y oscuro? ¿Y qué hiciste? Sólo remover las aguas.

Cuando tú remueves las aguas, la gente es sanada. Cuando tú remueves las aguas, el primero que se arroja a la piscina, es sanado. Nadie se sana en aguas calmas, las aguas tienen que estar removidas. “¡Es que yo adoro así, quietecito!”.

Está bien, hermano; pero en algún momento tendrá que descender un ángel y meter algo dentro tuyo y removerlo, ¿Sabes para qué? ¡Para que comience a salir agua de sanidad! Hay épocas para estar de luto, en quietud, en un rincón, llorando, tirado en el piso.

Pero en el momento en que te dice “alégrate, oh moradora de Sion porque he aquí ha llegado tu día. He ordenado que se te vista con óleo de alegría, manto de alegría, no más espíritu angustiado, no más manto de tristeza, es porque Dios quiere empezar a hacer cosas grandes.

Muchos como yo, nos hemos petrificado en iglesias donde no se permitía el movimiento. Y si no remueves las aguas, no hay sanidad. Agua estancada produce bichos. ¿Cuántos saben que la misma agua que da vida, si se la deja contaminar, puede producir muerte?

Dios no te ha puesto aquí para que hagas la paz, te ha puesto para hacer guerra. He venido a traer espada, dice el Señor. Tómalo como mejor te agrade, pero tengo que contarte que en esto no hay Mahatma Gandhi. Lo respetamos y lo recordamos como hombre de paz, pero esto es guerra, te guste o no, lo sepas o no, lo enseñes o no.

“Es que yo, hermano, soy partidario de la no violencia, ¿entiende?” Entiendo, pero ¿Sabes? Cuando entras al Reino, el primer nombre que el Señor te dice, es: Boanerges. ¿Qué significa? Hijos del trueno. ¿Sabes algo más? A los moabitas, les gusta tener todo bajo control.

Son aquellos que si bien creen y enseñan respecto a que el Espíritu Santo es nuestra única guía a toda verdad, cuando el Espíritu da señales de querer manifestarse en sus lugares, optan por detenerlo, frenarlo y acotarlo con sus estatutos denominacionales internos. No hagas, no digas, no sientas.

Definitivamente y en tremenda mayoría, nos gusta tener todo bajo control. ¿Por qué crees que nos pone patas para arriba la llegada de un niño a la familia? Porque perdemos el control en determinadas cuestiones que ahora pasan a depender del bebé.

¿Por qué mucha gente desprecia trabajos mejor remunerados para quedarse en el que ya tienen aunque gane mucho menos? Porque en el fondo, a la gente le cuesta horrores arriesgarse. Y eso es sinónimo de tener todo bajo control.

En este punto del tema quiero decirte algo para que lo escribas con letra bien visible en un papel y luego te lo pegues en algún lugar bien visible: “En el Reino de Dios, es imposible tener todo bajo control.” Los que son nacidos del Espíritu, son como el viento. No saben de dónde vienen ni a dónde van.

Sólo sabemos dónde estamos ahora, y a duras penas lo entendemos. Por eso los cristianos tenemos que pensar y orar mucho antes de firmar, por ejemplo, un compromiso laboral o empresarial a largo plazo. ¡Si ningún hijo de Dios sabe dónde lo llevará su Padre mañana!

Es como si el tal Moab se hubiera escondido dentro de cada uno de nosotros, no nos gusta que se nos muevan las cosas. No nos gusta perder el control, ese es el punto. Los que son como los moabitas, tratan de controlar lo interno a través de lo externo.

Te doy un ejemplo: Miras a tu hijo con ferocidad y le dices: ¡Te me quedas quieto sentadito acá! Y luego miras a tu vecino que te estaba observando, sonríes con toda la bondad del mundo, y le dices: ¿vio que obediente es mi hijo? El vecino sabe que escondiste el garrote tras la espalda.

Eso es procurar controlar lo interno con lo externo. Un día los discípulos de Jesús le dijeron: “Señor, hay unos por allá que están predicando igual que nosotros, pero no son de nuestro equipo. ¿Por qué no mandas que descienda fuego del cielo y los achicharre, así sentamos un precedente claro?”. ¿Te cabe alguna duda que eso es un espíritu de control liso y llano?

Los que son como los moabitas, son muy desconfiados y sospechan de todos los demás. Te hago una pregunta: ¿Jesús era confiado o desconfiado? Él vivió confiado, siempre. Nota esto; una de las cosas más interesantes que hace el Señor cuando nos introduce en el Reino, es quitarnos todas las bases de nuestra confianza.

Mucha gente se queja cuando le pasa algo así, pero no entiende que Dios le está haciendo un enorme favor al sacarle sus bases propias de confianza para que se acostumbre a confiar solamente en Él. Fíjate, si Lot no salía, Abraham se hubiera evitado problemas.

Y te doy un ejemplo que seguramente es afín a muchos de los que han accedido a este trabajo. Cuando recibiste a Jesús, en tu casa, ¿Te recibieron con saludos, besos y felicitaciones? Además, el moabita no tiene sentido de propósito. Ellos se miran a ellos mismos.

Este verso dice: Quedó su sabor en él, y su olor no ha cambiado. Yo no sé si tú comprarías un perfume sin olerlo primero. ¿Qué es lo que haces con un perfume? ¡Lo hueles! Porque es lógico, quieres saber cómo se siente y luego sí, si te agrada, te lo compras.

Tú eres un perfume de Dios, ¿Lo sabías? ¿Han visto que hermosos y originales son los frascos de los perfumes? A veces, son más lindos que la fragancia misma. Y aunque sean de menor calidad esas fragancias, si el frasco es bueno, todo parece ser una belleza. Así son los creyentes.

Muchos se ven muy lindos, lindando con lo hermoso, te diría; pero que huelan bien ya es otra cosa. Y no hablo de falta de ducha, obvio. Sin embargo, en fe sí huele bien. La idea es que tú eres un perfume que está diseñado para cambiar el aroma del ambiente en el que te encuentras.

Cada mañana, cuando tú te levantas y te vas a tu trabajo, por ejemplo, tú te crees que caminas hacia allá, pero en realidad es Dios quien te está llevando, tal como una señora lleva un buen perfume en su cartera. Y cuando llegas a tu trabajo, ese lugar huele bien feo. Pero llegas tú y el aroma cambia de inmediato. ¿Te das cuenta para qué nos ha diseñado así nuestro Padre celestial?

¿Y quiénes son los que se fastidian grandemente y quieren huir de allí? ¡Los malos olores! Tú eres como una flor, no puedes evitar emitir la fragancia con la que estás creado y construido. ¿Quién puede impedir que una flor emita su fragancia? ¡Sólo matándola!

¡Pero no, hermano! ¡Yo he visto flores que no huelen a nada! – Sí, te creo; yo también las he visto, pero ¿Sabes qué? Esas son flores de plástico, no vienen de la tierra. Pero tú no eres ninguna flor de plástico, tú has nacido de la tierra divina y contienes todos los elementos para oler bien.

Ahora bien; ¿Qué sucede cuando tienes ese buen perfume, pero no se puede percibir porque tiene un sello, una especie de precinto que no se lo permite? ¿De qué te sirve tener un buen perfume, frasco hermoso, sobre una repisa si jamás nunca nadie lo ha usado?

Es un verdadero misterio, un decidido enigma. ¿Cómo se supone que olerá? No se sabe, dicen que esa marca es muy buena, pero así cerrado. ¡Es que me lo regalaron! ¿Y entonces por qué no lo abres? Imagínate ahora la tremenda frustración que tiene ese perfume.

Dice la escritura que Moab conservó su olor sólo en él. Fíjate como dice: Quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado. Es como el vino tinto. En Argentina se bebe mucho vino, en algunos casos, demasiado. Y mayoritariamente, se bebe vino tino, negro, oscuro.

Una de las particularidades que los técnicos han determinado en el vino tinto, es que se oxigena rápido. Dicen los que conocen del tema que cuando destapas una botella, veinte minutos después, ese vino está más sabroso, pero es treinta minutos después que está en su punto exacto. El aire, el oxígeno ha hecho todo un proceso en él.

Ahora claro, si tú compras una botella de buen vino y luego no la quieres abrir porque estimas que no es la ocasión adecuada o porque amerita una comida mejor, entonces lo más probable es que el vino se te pase y el día que lo abras ya esté picado y no pueda beberse.

¿Qué quiero decir con esto que parece tan alejado y hasta opuesto a nuestro mensaje? Que el buen vino, como el buen perfume, ha sido hecho para ser utilizados. El vino, para alegrar el paladar de alguien, el perfume para darle aroma adecuado a un sitio. Nunca las botellas o frescos cerrados darán buen fruto. ¿Se entiende?

Tú has sido creado por Dios para poder dar tu esencia, para poder alegrar al espíritu de alguien. Eso es lo que se llama unción. No me la confundas con manipulaciones humanas. Y si no lo haces, hay una maldición para ti. La misma que tuvo Moab.

“Yo te he creado para eso; si no lo haces, yo enviará a alguno que te abrirá el frasco a la fuerza. Si tú no aprendes a alabarme en tiempos de paz, me alabarás en tiempos de lágrimas. Si tú no aprendes a buscarme cuando todo te va bien, aprenderás a buscarme cuando andes arañando la tierra. Pero una cosa he establecido: o me buscas, o me buscas. Porque te he creado con un propósito, y te voy a llevar allá por las buenas o por las malas”

¡Qué duro! Desde eso hasta la mujer quebrando el vaso de alabastro a los pies de Jesús, mira; ¿Notas lo que hizo esta mujer? Ella estaba haciendo algo que los fariseos no hicieron. Cuando Jesús aparece, el mensaje de Jesús era demasiado fuerte,

Era demasiado polémico. Él estaba diciendo cosas que la gente no las entendía, y si las entendía, les daba un ataque. Él se había levantado casi como un hereje. Él decía cosas tan raras…Decía que deberíamos beber su sangre, cuando la ley decía que no se podía hacer.

Decía cosas que la gente no entendía. Y los fariseos no se atrevieron a moverse, no se atrevieron a destaparse, no se atrevieron a probarlo. ¿Será que hay algo de verdad en este hombre? Unos pocos lo hicieron. Y tú conoces el nombre de uno de ellos, Nicodemo. Gracias a él tenemos Juan 3.

Juan 3 relata un incidente a escondidas de este hombre diciendo: Sabemos que vienes de Dios, porque nadie puede hacer las cosas que tú haces. Nadie puede hacerlas, si Dios no está con él. Sabemos que vienes de Dios.

¿Y por qué no están aquí? Porque somos moabitas. Porque no nos gusta cambiar, porque no nos gusta movernos. Ellos preferían estar en paz con todos. Ese pasaje donde lo discípulos están con Jesús y aparece un hombre, un publicano, y le dice:

Maestro, Rabí, ¿Debemos pagar impuestos? Y hay allí gente romana escuchando. Hay algunos romanos que estaban pasando y lo están oyendo. Están los judíos. Jesús está en problemas. Si dice que deben pagar, los judíos lo van a mirar con desprecio.

¿Cómo un judío puede decir que paguemos? Si dice que no, los romanos van a decir que está llamando a la sedición. Así que, el dilema. ¿Y qué es lo que Jesús dice? Denme una moneda. (¿Se nota que él no tenía una moneda, no es así? ¿Y para qué? Para eso están los Judas, ellos llevan el dinero).

Y mira la moneda y dice: ¿De quién es esta imagen? Del César. Denle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. ¿Los romanos entendieron? ¡No! ¡Los romanos no entendieron nada! Pero los judíos sí que entendieron.

¿Sabes qué está diciendo Jesús? No paguen impuestos. ¿Por qué? ¿Qué es del César? El judío sabía que decía: De Jehová es la tierra y su plenitud. Los moradores, y todo lo que en ella hay. Los judíos sabían eso. Les está diciendo: ¿Ven esta moneda? – Sí – Denle al César lo que es de él.

¿Y qué es del César? ¿Acaso el oro y la plata? ¡No! Fíjense que esa fue la causa de acusación cuando lo apresan, Decían que Él les estaba enseñando a la gente a no paga r impuestos. ¿Quiénes eran los que decían esto? Los mismos del Sanedrín.

¿Eran judíos? Sí. ¿Habían entendido lo que Jesús dijo? Exacto. ¿Ellos estaban mintiendo? ¡No mentían! Jesús dijo, realmente que no pagaran. ¿Eso quiere decir que hoy mismo tampoco nosotros deberíamos pagar los impuestos? ¡No! ¡Ni se te ocurra! ¡Ni lo intentes!

No quiero entrar en mayores detalles para que entiendas eso porque no es el punto. Lo que estoy queriendo decir es que Jesús marcó la diferencia. Cada lugar en donde Él puso sus pies, quedó marcado para la eternidad.

Mira; si vas un día a Jerusalén, te van a decir: aquí Jesús predicó, aquí Jesús se sentó, aquí Él dio el Sermón de la Montaña, aquí el nació, aquí el murió. ¡Y no interesa si son o no los lugares exactos, porque hay mucho fraude en esos paseos, lo que importa es que la vida de Jesús, cada uno de esos incidentes de su vida, marcó una señal en los tiempos, en la historia, en su generación, en la cultura.

Hasta el día de hoy te van a decir: aquí Jesús hizo esto y esto, aquí se sentaba, esta es la casa de Lázaro, aquí vivía marta de Betania, aquí está su sepulcro. No importa si no es así, de cualquiera manera, Jesús marcó la diferencia.

Hasta el día de hoy, más de dos mil años después, se habla de lugares donde Él caminó, ¿Te das cuenta lo que digo? Aunque su paso ya fue en esta tierra, realmente su fragancia todavía permanece. Él no ha cambiado.

Él es el mismo hoy y por los siglos de los siglos. Sigue haciendo milagros, sigue destapando tumbas, sigue sanando enfermos, sigue cambiando a los menesterosos, sigue ocupándose de las viudas y los huérfanos, ¡Él no ha cambiado!

Yo nací en una iglesia fría, tiesa, carente de vida y de manifestaciones del poder de Dios. Abundante en Teología abstracta, pero carente de palabra genuina. Y mira donde me trajo el Señor a regar con su savia nutritiva  lo que antes seguramente era campo árido, como mi propia vida pasada.

He sido llamado hebreo, y no voy a ser Moab, a eso te lo puedo asegurar. Hebreos, te explico, significa “El que cruza ríos”. Y vamos a cruzar todos los ríos que sean necesarios. No puedes decirle al Señor que no quieres cruzar ese río, ¿Sabes por qué? Porque el Señor te va a decir que está bien, que si no quieres cruzar te quedas allí, no hay problemas. Pero debo decirte que eres igual que tu padre, el que me provocó a ira en el desierto.

Los moabitas culpan a otras personas de su situación. ¡Es que si no fuera por ese hermano que! Dios controla todas las cosas, no nosotros. ¿Quién te ha hecho pensar que tú puedes manejar la vida de otros? ¡Ni siquiera tu propia vida puedes manejar!

El Señor maneja nuestras vidas. Es presuntuoso decir que haremos, diremos o decidiremos. Jesús dice: ¿Quién es ese hombre? Come y bebe, tienes bienes para muchos días. ¡Necio! Esta noche vienen a pedirte tu alma. ¿Recuerdas eso, verdad?

Los moabitas son de pensamientos rígidos. Son los que llamamos señores almidón. Lo que no entiendo, no lo acepto. Punto. ¿Sabes qué es bueno para el almidón? El agua. Ora para que el agua se lleve el almidón. Será bueno para mantener algunas cosas más rectas, pero en exceso es terrible.

Si se te va la mano en el almidonado de un cuello, a la media hora gritas de dolor. ¡Te lastima! ¿Sabes por qué? Porque tú no estás hecho para tener nada artificial rígido. Tu piel es elástica, crece. Así estás creado. Eres un ser dinámico. Eres una vasija extraña.

Mientras que todas las vasijas son rígidas y no cambian, tú eres una vasija que va moviéndose, mutando, transicionando, creciendo. Tu espíritu crece y tu vasija crece. Eso es real. Hay personas que ponen sus pies en un lugar, y de inmediato tú percibes un ambiente diferente.

La pregunta lógica, sería: ¿Qué tamaño tendrá el Espíritu de Jesús, que lo llena todo en todos? Los moabitas son los señores de la negatividad. ¡Es que somos prudentes! No, son negativos. Además, los que son como los moabitas, no permiten ser ayudados.

¿Por qué? Porque se sienten presionados. Pierden el balance y el sentido de la orientación. Hay épocas en la historia de los moabitas, que apoyaron a Israel, por ejemplo, en tiempos de David. Pero hay tiempos en que los moabitas la engañan a Israel.

Se alían con sus enemigos para destruirla. Entonces nadie podía decirte con certeza si se podía confiar en un moabita o no. Tú no estás llamado a ser moabita. Tienes que tener balance y equilibrio entre lo natural y lo espiritual.

No puedes andar viendo demonios por todas partes, sé sobrio. Pero tampoco mires sólo sillas, mira los ángeles que se mueven detrás de las sillas. Somos criaturas hechas por Dios para tener una visión bi-dimensional. Hemos sido creados para ver lo natural y para ver lo espiritual.

¿Cuántos de ustedes creen que las manifestaciones angelicales no estaban guardadas sólo para el Antiguo Testamento? En los Hechos de los Apóstoles se pueden ver a los ángeles designados para misiones especiales. ¿Y ustedes creen que todo eso se terminó?

Los ángeles siguen trabajando, siguen afectando, siguen ministrándonos. ¿Y entonces por qué no los vemos? Tal vez porque tú te has dispuesto solamente a ver sillas, butacas, bancos. Por eso es tan preciso ese canto que dice: Abre los ojos de mi corazón/ yo quiero verte.

Necesitamos abrir nuestros ojos espirituales al Señor. Equilibrio. Ser llenos de la palabra, pero también ser llenos de poder. Esa es la gente que Dios está levantando en este tiempo. No es gente que usa un pizarrón todo el tiempo.

Es gente que escribe en el pizarrón de las almas, escribe dentro de la gente.  Se mueve en dos planos. ¿Por qué te gustan las figuras planas? Tú ves en tres dimensiones. Has sido hecho para ver en tres dimensiones.

¿Y qué pasa cuando no tienes balance? Si te pasas diez o quince minutos con un ojo tapado, lo más probable es que te duela la cabeza. Te vas a chocar con las cosas. Porque cuando tienes un solo ojo, pierdes la relación de la distancia.

Pierdes la ubicación espacial. Te extravías. Ni qué decir de un ciego. ¿Sabes algo? Un ciego, a veces es más efectivo que un miope. ¿Por qué? Porque el ciego sabe que es ciego, entonces usa otros recursos para ver. Pero el que cree que ve y ve distorsionado, no usa nada. Balance.

Esta es una palabra que está escrita en el Reino. Permíteme que te dé dos elementos más. Los moabitas son gente que opera bajo presión. O sea: tú tienes que presionarlo y presionarlo para obtener un fruto. Dios no te creó para ser un Moab, te creó para ser un Abraham.

Abraham fue dócil al Señor. ¿Se equivocó? Sí, pero obedeció. En medio de todas sus incapacidades, Abraham obedeció. Y Dios lo premió. Ese hombre fue dócil. ¿Qué pasó? El frasco se rompió. La bendición de prosperidad de Abraham, sigue a los judíos hasta el día de hoy.

La bendición de fertilidad sigue a los judíos hasta el día de hoy. Se mataron seis millones en la Segunda Guerra Mundial, y otros tantos en los veinte siglos pasados, pero hasta hoy día los judíos siguen siendo impacto y presencia.

Porque no hay poder en el infierno que pueda raer a la simiente de Abraham, no lo hay. Matas uno y aparecen dos. Qué tremendo cómo se multiplican. ¿Por qué? Porque el brazo de Dios está sobre ellos. Y no sólo eso, hay más de ciento veintiocho premios Nobel en la historia, y todos ellos son judíos. Ese es un discurso judío permanente en sus diferencias con los árabes y palestinos: quien aportó más a la cultura.

¿Pero eso, es de ellos? No, es de la simiente de Abraham. ¿Sabes algo? Esa simiente está en ti hoy día.  Tú eres una vasija que contiene el depósito de Dios. No he sido hecho para estar estático. No he sido hecho para no moverme.

He sido creado para derramarme, para multiplicarme. He sido creado para cambiar el aroma del medio ambiente. He sido creado para cambiar las circunstancias. Esa es tu realidad, lo sepas o no, lo creas o no, lo aceptes o no, no le hace: eres.

Claro está que, mientras tú insistas en ser un moabita, vas a tener problemas. Porque, ¿Qué pasa cuando un moabita se acerca a Dios y le dice: Señor, cámbiame? El señor pasa al versículo 12. ¡Trasvasadores! ¡Cáiganle! No para dañarte, sino para ayudarte a que lo hagas rápido y no te arrepientas.

Si tú te guardas lo que Dios te ha dado, Dios te lo va a sacar a la fuerza. Dios te puso para que derrames en otros el contenido que se te ha dado. Te ha puesto para bendecir. Tú no puedes callarte. No se le puede pedir al perfume que deje de perfumar.

Dice aquí: Quieto estuvo Moab desde su juventud. ¡No estés quieto, es tiempo de moverte! Muévete en las cosas del Señor. Aprende cosas, métete en las aguas abundantes. Cuando escuchas alabar a otros, te preguntas: ¿Por qué estos alabarán así? ¡Quiero aprender! Señor, enséñame eso.

Dice acá: Estuvo quieto desde su juventud, sobre su sedimento ha estado reposado. Nadie le movió las aguas. Todo bajo control, puedo ver perfectamente. Ni un miserable pescadito pasa por allí. Escucha: No fue vaciado de vasija en vasija.

¿Y cómo puedo crecer, hermano? Muy fácil, vacíate por completo. El Señor va a tener que llenarte de nuevo. Pero como la ley del Reino es que te va a dar el doble de lo que has dado, entonces tiene que hacerte crecer en tamaño.

Mira lo que dice aquí: no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio. ¡Claro! ¿Cómo va a estar en cautiverio si jamás se metió en problema alguno? Por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado. Por eso vienen días, ha dicho Jehová, en que yo le enviaré trasvasadores que lo trasvasarán, y vaciarán sus vasijas y romperán sus odres. Pregunta: ¿Quieres romper tú mismo tu odre, o prefieres que venga otro y te lo rompa?

Concluyo con esto: Primero: tú eres un odre, que puedes escoger ser de Abraham o de Moab. Una iglesia puede ser moabita o abrahámica. El día que nos cerremos a lo que Dios quiere darnos porque nos sentimos seguros controlándolo todo, bienvenido a la tribu de Moab. ¿Sabes por qué? Porque el último que tiene la palabra en el Reino, es Él.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La Mentalidad Tabernáculo

Había ciertas fiestas en Israel que eran necesarias, y el pueblo tenía que asistir a ellas. Y si bien no llegamos a entender qué significan hoy todas aquellas fiestas para nosotros, sí creo que tenemos una medida de luz en cuanto a la aplicación personal que ellas puedan tener para nuestras vidas.

Así nos encontramos con la salvación, una fiesta llamada Pentecostés, hasta que nos encontramos con una muy especial llamada La Fiesta de los Tabernáculos. Tabernáculo, -recuerda-, es aquello que aún está por manifestarse en forma real en la iglesia.

Es la fiesta que se realiza durante la siega. Y de alguna manera, es el tiempo que estamos viviendo. Que comienza con el sonido de las trompetas, que no son otra cosa que ciertas voces a veces anónimas, a veces muy anónimas, que andan gritando verdades por allí.

Las trompetas emiten distintos sonidos por causa del idioma. Por eso hay trompetas doradas, trompetas de plata y de otros materiales fuertes, pero lo cierto, real y genuino, es que todas están haciendo un ruido más que considerable.

Y es muy importante que sepas en este momento, que la trompeta en la Biblia, siempre significa cambio de dirección. Cuando juan oye una voz como de trompeta, y ve a uno parecido al Hijo del Hombre en medio del candelero, en Apocalipsis capítulo 1, él inmediatamente sabía que, lo que se estaba diciendo, significaba cambio.

Ya fuese para congregarse, ya fuese para ir a la guerra o ya fuese para movilizarse de un campamento a otro, la trompeta siempre significaba cambio de posición. Estamos por reunirnos, por ir a la guerra o por transicionar, pero siempre significaba cambio.

Y la Fiesta de los Tabernáculos comienza con la Fiesta de las Trompetas. Si miras con atención a tu alrededor, y sales un poco de ciertas vendas mágicas desparramadas por allí, podrás darte cuenta que la Fiesta de las Trompetas ya se está celebrando.

Hay decretos, hay palabras que han sido depositadas, y por encima de eso, se está declarando a los principados y potestades, que existe una iglesia gloriosa que va a emerger y que no piensa tomar ningún tipo de resultado extraño como contestación.

Quiero leer algo en el Libro del profeta Nehemías. Y cuando lo esté haciendo, voy a estar extrayendo conceptos, voy a estar usando la Biblia como un pedazo de tecnología, y quiero usar un lugar llamado Nehemías en el mundo del Espíritu, y extraer de Nehemías los principios para tener la mentalidad adecuada para construir las vías por las cuales Cristo pueda regresar.

¿Cuál es la mentalidad que debemos poseer? ¿Qué identifica el tiempo? ¿Cuál es la posición y el carácter de la iglesia en esta jornada espiritual? Hay un mes en el espíritu que ha sido denominado como el séptimo, y es un mes que demanda cambio de vida.

Si tú venías viviendo de cierta manera durante los meses anteriores, cuando entras en el séptimo, para poder prevalecer, necesitas o es requisito, tener ciertas características que no eran necesarias en el mes anterior, es decir, en el mes sexto.

O sea: cada vez que nos acercamos más al fin, se pone más fuerte la batalla. Y requiere de una diferente dinámica para prevalecer. El esfuerzo que te ayuda a prevalecer durante el mes sexto, no es suficiente para prevalecer en el mes séptimo.

Hace falta otro modo de pensar, otra dinámica. Y quiero que en este trabajo tengas muy en cuenta que, cuando yo vaya a través de la Escritura que vamos a examinar, y mencione que este es el día de tal o cual cosa, lo haré para que tú en voz baja pero audible, digas para tus adentros, ¡Ese soy yo!

Esa es la mentalidad, esa es esta generación. Así es, Señor. Y si no lo es, para allá voy. Lo acepto, lo recibo, lo imparto a mi vida. Lo recibo como tu palabra. Es la mentalidad adecuada para  ese literal y simbólico mes en el espíritu.

(Nehemías 7: 73) = Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los del pueblo, los sirvientes del templo y todo Israel, en sus ciudades. (Nota claramente, que todos los niveles sociales vivían en ciudades.

Eso es lo importante, olvídate qué posición tenían. Pero la posición, muchas veces, declara el nivel social de la persona. Todos los niveles sociales vivían en ciudades. Y esto es importante, porque la primera ciudad fue construida por Caín. En Génesis 4:16, vemos como Caín funda la primera ciudad en total rebelión a Dios.

Dios dijo que él sería errante, pero él dijo que no pensaba errar nada y se quedó cristalizado y puesto en un solo lugar. Y creó la primera ciudad. La ciudad es creada fuera de la presencia de Dios. Porque Caín cuando la funda, la funda fuera de la presencia de Dios.

Dios echó a Caín de su presencia, y es fuera de su presencia que él construye la primera ciudad. Entiende: no es pecado vivir en la ciudad, pero sí es pecado ser arrebatado por ella. Ser arrebatado por el espíritu de la ciudad. No se camina a la misma velocidad en una ciudad en el campo.

En una época viajaba mensualmente a la capital de mi país por trabajo. En esa época yo vivía en un a población más pequeña que la que vivo hoy. ¿Y sabes qué? Volvía extenuado. Y eso que era bien joven y más que dinámico. Pero el ritmo de una ciudad es otro, mucho más acelerado.

Una persona arrebatada por el espíritu de la ciudad, no puede ser utilizada casi en nada por Dios. Tú debes vivir donde puedas o donde quieras, pero debes saber que la ciudad es mucho menos propicia que el campo o las poblaciones pequeñas para sentir o ver a Dios. Se nos hace más que difícil ver a Dios en el concreto y el asfalto.

Si vamos al campo y vemos un árbol o una montaña, allí sí estamos viendo la obra de Dios. La naturaleza nos describe a Dios; el cemento no. Se buscan las ciudades porque son más industriales y en general circula más dinero, pero se paga un precio por ello.

Y resulta ser que ellos tenían un estilo de vida, justo cuando comienza el séptimo mes. Todo el mundo vivía en el estilo de vida llamado: ciudad. Todo el mundo andaba en la misma. Vivían en el mismo estilo de vida. Y leemos una vez más el mismo verso:

Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los del pueblo, los sirvientes del templo y todo Israel, en sus ciudades. Venido el séptimo mes, los hijos de Israel estaban en sus ciudades. (Aquí vemos la ley de doble referencia, donde Dios cuando quiere enfatizar algo en la Escritura, te lo dice dos veces corridas. Aquí quiere enfatizar que esta gente vivía en este estilo de vida.)

(Nehemías 8: 1) = Y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel.

Nota que tan pronto llega el séptimo mes, se congregan como un solo hombre. Es el día de la unidad. Vemos que es el día de compromiso, donde el espíritu de independencia es cortado. Donde todo se hace corporalmente. Donde el próximo mover de Dios no va a ser a través de un solo ministerio, o a través de un solo evangelista internacional, sino a través del cuerpo de Cristo en la tierra.

Un cuerpo trabajando unido. Cuando llega el séptimo mes, el estilo de vida comienza a cambiar. Es el día de hambre por la palabra. Lo primero que demandan, es: traed el libro. Dadme la palabra. Nota que el séptimo mes, no es un día de manifestaciones externas; es un día de concentración de la palabra.

Tan pronto llegó el séptimo mes, demandaron el libro de Esdras. “¡Esdras! ¡Trae el libro! ¡Queremos entender la palabra!” Es el día de hambre de la palabra. El séptimo mes, el cual estamos desandando en nuestra tierra, es el Día de la Fiesta de los Tabernáculos en la tierra, es el día de la lluvia tardía, es el día de la cosecha.

Llámalo como tú quieras, pero la mentalidad y los principios que estamos extrayendo, describe a la gente que vive adecuadamente dentro del tiempo. O sea: gente capaz de discernir claramente el tiempo en el que vive, y vive una vida adecuada para este tiempo.

Es un tiempo de cuerpo corporal, donde todo el poder de Dios regresa donde están sus hijos genuinos, a veces, sin siquiera pasar por las organizaciones tradicionales, no importa la tr5ayectoria y el prestigio que tengan cualquiera de ellas.

¡Trae la palabra! No quiero que ores por mí, ¡Quiero palabra! Seguimos leyendo. Nota el cambio drástico que hay entre el verso 73 del capítulo 7 y el primer verso del capítulo siguiente. Y lo único diferente, es que cambió el mes, y toda la gente reaccionó diferente.

(Verso 2) = Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo.

Es el día de intelecto. Es el día de entendimiento. No está permitido ser ignorante, cuando estamos viviendo en un tiempo de información global. No hay excusa para la ignorancia. Si hay ignorancia, prepararse, vivimos en el séptimo mes. Es el tiempo de demandar cero ignorancias en la iglesia.

Cero ignorancias en nuestras empresas. Es tiempo de sabiduría. Está escrito que la sabiduría aumentará. Y no dijo que fuese del diablo, dijo que la sabiduría aumentaría. De hecho, el tiempo que estamos viviendo, facilita el conocimiento. No hay excusas para no entender. Aquí es donde podemos pensar y hasta decir en voz alta: ¡Ese soy yo!

(Verso 3) = Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las aguas, desde el alba hasta el mediodía, (¡Desde el alba hasta mediodía! ¿Te imaginas una reunión en tu iglesia de esa duración?) en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían (¿De todos los que podían hacer qué cosa? Entender. Nota como re-enfatiza entendimiento.) entender, y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.

¿Estaban qué, dice? Atentos al libro de la ley. Este es el tiempo del discernimiento, de atender, de no ponerse a volar y cazar pajaritos cuando oyes la palabra. Ni siquiera parpadear cuando entras al espíritu de la palabra. No interesa cuánto dure el estudio, tú ni te mueves de donde estás.

Aprende esto: cuando alguien se incomoda, se fastidia y se cansa del mensaje o su duración, es gente que jamás entró en el espíritu del mensaje. A mí me ha pasado, no sé si te pasa a ti: cuando entras en la dimensión espiritual de un estudio o mensaje, ni cuenta te das del tiempo. Día de discernimiento, día que te demanda entender, día donde la gente está atenta, no se dispersa, no vuela

(Verso 4) = Y el escriba Esdras estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello, y junto a él estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías, su mano derecha, y a su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam.

(5) Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.

El día de sumisión, donde todo el mundo está por debajo del nivel de la palabra. La palabra es más alta que la gente. Si la palabra no resuelve tu problema, más vale que te vayas comprando un ataúd, porque nadie te lo va a resolver. La palabra siempre está por encima de tu problema.

El día de sumisión, donde la palabra estaba elevada por sobre la gente. Vemos ahí una plataforma gubernamental; vemos que hay un elemento de gobierno en la palabra. Porque cuando tú ves en la escritura que el que está hablando tiene gente a la izquierda y a la derecha, es que tiene una plataforma gubernamental.

La palabra del séptimo mes trae consigo gobierno, autoridad. Es una palabra de un espíritu diferente. Estamos expresando las condiciones espirituales, los caracteres personales; estamos hablando de la mentalidad que es apropiada para fluir adecuadamente durante este tiempo, llamado La Fiesta de los Tabernáculos.

Y dice el verso 5, al final, que cuando se abrió el libro el pueblo estuvo atento. Allí la palabra implica que se puso en pie, o tomó su lugar. Vemos aquí el día del temor y sensibilidad. Temor a la palabra, reverencia. O sea: no estamos hablando de un culto o de un rito, sino que esta gente cuando oyeron la palabra, inmediatamente cambiaron su postura espiritual.

Hoy en día nosotros tenemos lo que yo llamo con cierto humor “porristas cristianos”, tratando de darle algunos latigazos a la iglesia para que adore, para que ore, para que cante, para que crea. Y así y todo, no entramos. Pero ellos entraron en un abrir y cerrar de ojos.

En un momento llegaron de afuera, donde están todos los demonios de Babilonia, simplemente abrieron el libro y listo; en la presencia de Dios. Cuando la gente trae una sensibilidad tal que, en un abrir y cerrar de ojos, cambian de lo natural a lo espiritual.

No necesitan de cuatro horas con porristas espirituales dándole latigazos para que adoren. ¡Es que no vengo bien! ¡¡Mejórate antes de entrar!! Escucha: si tú no traes a Dios contigo cuando llegas a tu congregación, retorna, porque allí no lo vas a encontrar.

El lugar de tu congregación es madera, cristal, alfombras. Dios no habita en nada de eso. Todavía queda un poco de religión por allí; destrúyela. En el Nuevo Testamento no hay altares. Sería sano, entonces, decir que altar, hoy, no es bíblico.

Es que no hay altares en el Nuevo Testamento. El altar se destroza cuando Israel cambia al Nuevo Testamento. Ahora, el altar es el corazón del hombre. Las plataformas que tú conoces, son necesarias para una dudosa visibilidad, pero de ninguna manera es santa.

(Verso 6) = Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande, y todo el pueblo respondió ¡Amén! ¡Amén! Alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra.  (Fíjate; sólo fue abrir el libro, y ellos entraron en adoración.)

(7) Y los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanan y Pelaia, hacía entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar.

Esa frase que leemos como que estaban atentos en su lugar, significa decir que estaban presentes. Fue como decir: la dimensión o el perímetro espiritual que tú llenas con la gracia que tú tienes como persona en Cristo, estaba llena diciendo: el día de disponibilidad usadme.

En el mes séptimo, todo el mundo tomó su lugar. En el mes sexto, quizás estaba bien si no lo hacías, pero ahora empieza a estar mal si te queda sentado mirando hacer a los demás. Usadme. Todo el mundo atento; usadme.

Es el día de disponibilidad. Aquí también puedes decir: ¡Ese soy yo! Ahora, claro; una cosa es que Dios te use, y otra muy diferente que te usen ciertos hombres inescrupulosos que no faltan en nuestros ambientes, ¿Verdad? Entonces pide ambas cosas al unísono. Dile a Dios que te use y que te discernimiento para saber con certeza cuándo es Él quien te usa.

(8) Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.

Nota la diferencia del desplazamiento de la palabra en el séptimo mes. Primero, dicen que leían la palabra de Dios, claramente. No teológicamente; ¡Práctico! Te comparto un estudio, te doy tres principios. ¿Qué haces tú? Lo escuchas y me dices ¡Qué bueno! ¿Bueno? ¿Y entonces qué haces allí adulándome, en lugar de salir corriendo a poner en práctica el principio número uno?

Leían la ley de Dios claramente, y le ponían el sentido de modo que se entendiese. O sea: era obligatorio entender. Estamos viviendo un tiempo en donde la ignorancia no es aceptable. -¡Es que no entiendo! – ¡Aplícate! En lugar de quejarte, ¡Estudia! ¡Escudriña! ¡Ora, pide sabiduría, haz algo!

“Es que sigo sin entenderte”… ¡Vuelve a escuchar el MP3 tantas veces necesites hasta que lo entiendas! No son jeroglíficos egipcios, es la palabra de Dios. ¡Tienes al Espíritu Santo morando en ti, enseñándote todo lo que ignoras y guiándote a toda verdad! ¿O no lo tienes?

Dice que hacían que el pueblo entendiera. Era requisito en el tiempo final, tener el principio témpano. Poco visible por fuera, bajo perfil; enorme por debajo de la superficie. ¡Entendí! Hay mucha gente que corre con el mensaje, pero no lo aplica a sus vidas. Déjame decirte que si no lo has aplicado a tu vida, es porque no has entendido.

Será requisito entender. Día de claridad. Día de entendimiento de la palabra. Y no estamos hablando de Nehemías, estamos hablando de la gente que vive adecuadamente en el tiempo final. Esta es la mentalidad adecuada para el mes séptimo.

Este es lo que yo diría, el lugar llamado Nehemías en el espíritu. Y nos está diciendo lo que es necesario hacer para celebrar la Fiesta de los Tabernáculos. Porque si no la celebras, no hay siega. Y eso es un problema, porque si no hay siega, no hay Cristo.

O sea que esto es necesario, porque Cristo llega durante la Fiesta de los Tabernáculos. Pero aquí estamos viendo que la Fiesta de los Tabernáculos tenía requisitos para celebrarse. No puedes entrar como te dé la gana. Estás invitado, peo debajo dice: “Ropa formal”. No puedes venir en camiseta. Había que tener cierta mentalidad para participar de los Tabernáculos. No podías hacerlo desorganizadamente, tenías que fluir como aquello que ya estaba escrito.

(Verso 9) = Y Nehemías el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que hacían entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.

Nota la reacción que el pueblo trajo al mes séptimo. Era la reacción de los primeros meses. Del mes seis al séptimo. Cuando leían la palabra, cuando el pueblo se daba cuenta que se habían alejado mucho de lo que era la verdad; cuando escuchaban la palabra, se entristecían.

Porque decían: ¡Dios mío! ¡Cuánto nos falta! Hay un mundo de distancia entre esa palabra y donde estoy yo. Y la gente salía triste, porque calculaban el costo y decían; no sé si podré pagarlo. Esa era la reacción normal. Pero en el mes séptimo, es el tiempo que demanda una reacción diferente.

(10) Luego les dijo: id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.

Es el día que demanda una reacción diferente ante la palabra. Ellos, cuando oían la palabra claramente y la entendían, se tiraban de los pelos y decían: ¿Y ahora cómo hago esto? Escucha: reacciona diferente, porque el gozo de Jehová es tu fortaleza.

No te está dando fuerza con algo llamado gozo. Léelo en contexto, y verás que lo que te está diciendo es: No respondas con tristeza; responde con fuerza, porque a Dios la fuerza le trae gozo. El gozo de Jehová, es cuando tú respondes con fuerza.

El gozo de Jehová, es tu fortaleza. El gozo de Dios es cuando tú te haces fuerte en la palabra. Y entiende bien; el gozo, no es una sonrisa armada y casi ridícula en la cara de un creyente carismático. El gozo tampoco es quedar tendido en el suelo riendo a carcajadas. A eso, se le llama risa.

El gozo es una condición del hombre interno. El gozo es producto de una convicción absoluta de que Dios es Dios y nadie le vence. El gozo es una demostración positiva de quién es Dios en la tierra. El gozo es una fuerte actitud ante la vida que puede atacar todas las circunstancias y acosos.

El gozo es una actitud prevaleciente del espíritu del hombre. El gozo es una cultura de sed insaciable por su palabra. El gozo es un carácter que confronta todo lo que está en contra del avance del propósito de Dios. Es una postura interior.

Es el día de una nueva reacción ante la palabra. Ya no hay excusas para no entender. ¡Tienes que entender! Y si entiendes, serías fuerte. De allí que, cuando nos vamos tristes, es porque no hemos entendido. Porque cuando entiendes, no te entristeces. Sólo dices: ¡Gracias a Dios, ahora tenemos un objetivo hacia el cual caminar!

(11) Los levitas, pues, hacían callar a todo el pueblo, diciendo: callad, porque es día santo, y no os entristezcáis.

(12) Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.

Es el día de dádiva; no es el día de venir a buscar nada a un templo. Además, aquí te queda claro que es cuando entiendes que se te produce fuerza. Lo que te trae fuerza no es el gozo. Dios se goza cuando tú entiendes la palabra, porque es ella la que te produce fuerza.

Entender es lo que te fortalece. Una persona que entiende, camina la tierra con autoridad. Y dice que habían aprendido las palabras que les habían enseñado. No predicado, enseñado. A la iglesia no se le predica; a la iglesia se le enseña.

(13) Al día siguiente se reunieron los cabezas de las familias de todo el pueblo, sacerdotes y levitas, a Esdras el escriba, para entender las palabras de la ley. (¿Para qué te dice que se reunieron? Para entender. ¡Quince veces te ha dicho que el mes séptimo es un día de entendimiento! Es inexcusable no entender.)

(14) Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo.

Aquí vemos que demanda un nuevo estilo de vida. Recuerda que todo el mundo vivía en ciudades. De repente, ahora, todo el mundo tiene que vivir en el campo y dormir en tiendas móviles. Imagínate que fuerte que tiene que haber sido salir un día de una casa en una ciudad, y al día siguiente encontrarte durmiendo en una choza en el medio del campo.

Así de drástica es la exigencia del cambio mental para la iglesia. Solo imaginarte qué tipo de transición sería mudarte de una casa en una ciudad y acomodarte en una tienda de indios. Así de drástico y de inquietante es el cambio de mentalidad de este tiempo de mes séptimo.

Del mes seis, al mes siete. Por eso es que la iglesia suele rechazar este mensaje. Créeme, existen demonios corporales. ¿Sabes lo que es un demonio corporal? Cuando toda una iglesia está influenciada por el mismo demonio y no lo saben. Ni cuenta se dan.

(15) Y que hiciesen saber, y pasar pregón por todas sus ciudades y por Jerusalén, diciendo: salid al monte, y traed ramas de olivo, de olivo silvestre, de arrayán, de palmeras y de todo árbol frondoso, para hacer tabernáculos, como está escrito.

En el mes séptimo, se predica cambio. Predicar esto, pregonar esto en todas las ciudades. Que hay que cambiar el estilo de vida; el mensaje del mes séptimo, es reforma. Pregonar que hay un cambio de estilos de vida, que hay un cambio de estructuras pensantes, hay un cambio en la forma de llevar un ministerio en el mes séptimo. Pregonar esto, dice la palabra.

Y luego, cuando menciona cronológicamente las ramas de olivo, olivo silvestre, arrayán o mirto, palmeras y todo árbol frondoso, te está dando los cinco componentes para construir la mentalidad del séptimo mes. Construid una choza con estos cinco ingredientes.

Y la choza se va a convertir en la cobertura mental de la iglesia durante el séptimo mes. Hay que construir una mentalidad deliberadamente, que prevalezca en el mes séptimo. Y Dios nos da cinco ingredientes a los cuales me voy a referir más adelante, para ver qué mentalidad está prevaleciendo en el mes séptimo.

(16) Salió, pues, el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernáculos, cada uno sobre su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las aguas, y en la plaza de la puerta de Efraín.

Dice que cada uno lo hará. Nadie hará las cosas en tu lugar durante el mes séptimo. Nadie será tu cobertura humana, eso no existe. Deberás tener una cobertura divina durante las veinticuatro horas del día. Lo que rige tu vida es lo que te defiende en la calle.

Lo que gobierna tu vida, es lo que te cubre en el momento de la circunstancia. Cuando tú estás en una circunstancia en medio del trabajo, lo que te hace prevalecer, es la forma en que tú piensas. Y la forma en que tú piensas, es lo que te cubre.

Y esos principios que desarrolla tu mentalidad, provienen de Jesucristo, por lo que Jesucristo es tu cobertura. Y no importa por intermedio de quien o de qué la recibes. Tu cobertura es el emisor, no el mensajero.

Porque tabernáculo es mucho más que una antigua tienda o Jesús mismo, desde lo simbólico. Tabernáculo es una mentalidad que te cubre durante el mes séptimo, que tiene que ser formada por estos cinco ingredientes. Y dice que cada uno tiene que tenerla. Aquí puedes decir otra vez: ¡Ese soy yo!

Y observa que ellos hicieron todo esto en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en las plazas, en todos lados. Pero menos en sus previas coberturas. Esto es: menos dentro de tu anterior casa. Tú no puedes construir tu nueva mentalidad llamada tabernáculo dentro de la anterior.

Tenía que ser encima de la casa, o afuera en el patio, o afuera en el frente, o allá en la puerta de la ciudad. Pero la choza tenía que ser algo externo y superior a lo anterior, a lo previo. No construyas la tienda, y métela dentro de tu casa.

Entiende: fundamento apostólico, es protons. Dice1 Corintios 12:28 que Él colocó protons en la iglesia, el fundamento apostólico, primero. No hay un segundo sin un primero. No puedes edificar columnas sin fundamentos básicos.

El tabernáculo, la mentalidad que Dios quiere construir, destruye el previo odre. Es más fuerte. Te ayuda a prevalecer en los tiempos finales. Si Dios viene mañana, nos interrumpe y nos vamos. Pero si todavía no viene, entonces prevalecemos mientras regresa.

No la puedes poner dentro, dice sobre. Léelo con cuidado, dice: Salió, pues el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernáculos, cada uno sobre su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Efraín.

(17) Y toda la congregación que volvió de la cautividad hizo tabernáculos, y en tabernáculos habitó; porque desde los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel. Y hubo alegría muy grande.

Nota y presta atención a algo muy importante: este día del cual estamos hablando, no tiene precedentes. No puedes confirmarlo en la librería cristiana. No te puede ayudar el abuelito que tiene noventa años y lleva sesenta años en el ministerio. No se había celebrado.

Estamos, por primera vez, terminando. Nadie ha pasado antes por aquí. Y eso nos pone en un lugar de incertidumbre, porque a nadie le gusta ser pionero o apostólico; duele. Comenzar a viajar más allá del control. Aprender a tener paz dentro de la incertidumbre.

Aprender a regirnos por el espíritu. Y verdaderamente, no por fantasmas, como todavía lo creen algunos que andan por allí.  Y enseñan que todo es etéreo, fantasmal, con humos de colores y pétalos de rosas volando por los aires.

Caminar por el Espíritu, es ser obediente a la palabra. Dice claramente que desde los días de Josué, nadie había hecho eso. O sea que no había donde indagar, a ver quién me puede ayudar. Sino que las voces y las trompetas de Dios, están declarando: síguenos a un camino que ellos mismos han obtenido.

(18) Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último; e hicieron la fiesta solemne por siete días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito.

Te dije que hay cinco hojas: Número uno, de Olivos; número dos, Olivo Silvestre; número tres, arrayán, o mirto, como figura en la palabra; número cuatro, palmas: y número cinco, árboles frondosos. Vamos a ver las siguientes escrituras como pie y base. Anótalas porque no me dan los tiempos para ir a ellas.

Levítico 23: 33-44 – Deuteronomio 16: 13-18 – Números 29: 12-32 – Todas estas Escrituras te hablan de la fiesta y el tiempo de la siega y tabernáculos, y de los holocaustos, y los principios y mentalidades requeridas para poderlas celebrar adecuadamente.

Quiero extraer ahora cinco principios de estas tres escrituras. Luego te explico los componentes de tu mentalidad para el mes séptimo. O para el tiempo final. Primero: el tiempo de la siega, es el tiempo de cosecha. Se cosecha todo lo que tenía que ver con el lagar del vino, y todo lo que tenía que ver con la era y el grano.

Todo se cosechaba. Es el tiempo después del cual no existía vida en la tierra. Todo lo que tenía vida en la tierra, se levantaba. Se extirpaba de la tierra. Todo lo que tenía vida, cesaba, porque era recogido. Todo tenía que llegar al estado de madurez. El tiempo de la lluvia tardía, es tiempo de madurez.

Pide lluvia en tiempos de lluvia, dice Zacarías. Tenemos que pedir lo que el tiempo requiere que tangamos. El tiempo de lluvia tardía, no es tiempo de carcajadas, aunque de pronto sí lo incluya. Es tiempo de madurez.

Porque la lluvia viene para madurar el fruto. Porque si no hay fruto maduro, no hay siega. La lluvia viene con la intención de madurarte. Que tú reacciones con risa, puede ser muy bonito y hasta divertido, pero no adelanta el propósito. El propósito es madurez. Pide lluvia en tiempo de lluvia.

Pide madurez en el tiempo de la madurez. Pide ser cosechado en el tiempo de la cosecha. Todo lo que se ha sembrado en la iglesia, se recoge. Eso significa que es un tiempo de completamiento, es un tiempo de plenitud.

Es un tiempo donde todo lo que tú posees, comienza a pertenecerle al Reino. Es un tiempo donde todo se trae al alfolí. Porque todos los graneros están llenos. Todos los lagares están llenos. Todas las bodegas de vino, están llenas.

Porque todo se ha cosechado, todo llegó a madurez. Pero entiende esto: en el tiempo de la siega, madura todo; lo bueno y lo malo. Se madura la inteligencia de la iglesia. Todo lo que se te ha dado tiene que llegar a su madurez.

En segundo lugar, era el tiempo en donde el regocijo era necesario. Para participar de la siega, Israel tenía que estar alegre. No podía estar triste. Era el día en que se oraba a Dios por lluvia, y se recogía todo lo que estaba en la tierra, pero tenían que hacerlo con gozo.

Y recuerda una vez más que gozo no es una sonrisa ridícula en tu cara. Gozo es una actitud que no se doblega ante ninguna circunstancia en la tierra. Entonces, el tiempo del mes séptimo, el tiempo de la siega, tiene una actitud que es requerida para participar.

Tiene que tener una actitud correcta. Tiene que tener una mentalidad positiva. No puedes participar de la fiesta con una cara de limón o vinagre pasado. Es el tiempo más precioso para servir a Dios. Es el tiempo en donde la iglesia está viviendo los mejores tiempos de toda la historia de la iglesia.

Si estás en el tiempo, si entiendes los tiempos, si has entendido la palabra, hay un gozo que se produce que te activa de una manera, que no hay diablo ni demonio que te ponga en depresión. No hay demonio que te altere los nervios; no hay circunstancia familiar que destruya tu paso. Porque cuando estás viviendo adecuadamente para el tiempo, hay una postura interior que vence el tiempo. Tienes que tener un espíritu elevado, tienes que tener gozo.

En tercer lugar, en el tiempo de la siega se hacía memoria del peregrinaje en el desierto. Eso habla de una mentalidad de migración constante. Por primera vez vamos a ver una generación en la tierra que no se va a quedar estancada en un mover.

Vamos a entender que, después de un mover, hay otro mover. Y así, como dice la palabra, de gloria en gloria hasta el día perfecto de la venida del Señor. Una generación que entiende que el peregrinaje es un constante movimiento migrante fuera de la previa posición.

Siempre alumbrando y llegando a la estatura del varón perfecto. Que tú ya sabes que es varón maduro, no alguien sin errores. Migración constante. Donde estás totalmente dependiendo de la dirección de Dios. Es un día de transición constante.

El Salmo 84 habla del peregrinaje. El peregrinaje, allí no significa que tú seas extranjero en la tierra, como si fueras un extraterrestre, no. Tú eres bien terrestre. ¿Qué dirección tiene inscripta tu documento de identidad? ¿Esa dirección pertenece al planeta Tierra? Úsala. Peregrinaje, significa hablar de gente que no se queda estancada en un solo lugar. Y no se trata de religiosidad mística, se trata de mentalidades, de posturas espirituales ciertas.

En cuarto lugar, es la estación de equipamiento personal. Todo esto está sacado de esas tres porciones bíblicas que tú vas a leer luego, cuando termines de escucharme. Tiene que ver con la madurez de cada creyente. Si tú eres maduro, entonces todo lo que tú tienes está maduro.

¿Y cómo saber si estamos maduros? Porque hemos desarrollado nuestro don al máximo. Porque hemos desarrollado nuestra inteligencia al máximo. Porque todos tus talentos han llegado a un nivel de utilidad pública. Porque todo tu entendimiento, ahora tiene reconocimiento.

Una persona madura, es una persona que ha madurado todo lo que es y sabe. Y además, ha sido responsable con ello. Madurez es aceptación de responsabilidad. Nadie puede venir delante del Señor con las manos vacías, porque en el tiempo de Tabernáculos se supone que tú tengas algo, porque todo se ha cosechado.

Tienes que conocer algo, tienes que saber algo, tienes que tener una inteligencia, un talento, una comunicación, un idioma, alguna profesión, algún oficio, alguna influencia, algún dinero, alguna empresa, alguna idea, alguna visión; algo tienes que tener madurado, porque en este tiempo, todo lo que está en la tierra, madura, sea para bien o para mal.

En el tiempo de madurez, si tú no recoges el fruto, el fruto se te daña. Tienes que traerlo a los pies de Dios, todo le pertenece a Él. Escucha: tú ya lo sabes; yo no soy un predicador de prosperidad, ya lo sabes. Aunque la prosperidad sí es de Dios.

Es suficiente con saber algo, aunque más no sea elemental, de matemáticas. Y la matemática a mí no me suma del todo bien, cuando pensamos que vamos a vencer al mundo dándole el diez por ciento a Dios y dejarle el restante noventa por ciento a Babilonia.

Te estoy queriendo decir que, por más que todo el mundo traiga automáticamente su diezmo, jamás van a alcanzar a Babilonia. Yo no sé si dos más dos todavía es cuatro en este tiempo. Fíjate que los fariseos traían los diezmos, y sin embargo no entraron en el Reino.

Estamos hablando de una gente poseída por un deseo. La carga, es sólo ver el fin de la obra de Dios en la tierra. Cuando entiendes eso, es como si un terremoto te empezara a sacudir los pies. Yo soy partícipe y creyente de que si pedimos y queremos de acuerdo con el propósito de Dios, Dios va a poner ahí todo lo que pueda confiar en nuestras manos.

El problema es que cada vez que nos toca las manos, se nos olvida para qué se nos había puesto en nuestras manos lo que tenemos. Si Dios encontrara a uno a quien le pueda poner en sus manos todo el dinero del mundo para terminar su obra, lo haría.

Yo creo que esto tiene sentido, ¿No es cierto? Y no es Biblia, en este caso, es sugerencia personal; la tomas o la dejas, no te vas a ir al infierno por dejarla, ni tienes garantizado cielo por tomarla. Seguramente tú tienes algo para darle a Dios, porque en el tiempo de la siega, todos hemos madurado algo. Algunos han madurado la rebeldía.

En quinto término, se exigía, había un sacrificio donde comenzar, lo vas a ver en Números cuando lo leas; ataban una serie de animales, cuyo total era setenta. Setenta es el número de la iglesia, de la plenitud de la iglesia en la tierra.

Son las cuatro esquinas del globo. Tiene que ver con visión por las naciones. En el séptimo mes, todo lo que diga llamarse iglesia, tiene que estar conectada con lo que Dios está haciendo en las naciones. Y esto, obviamente, tiene que ver con redes, aunque también con globalización.

Es un tiempo de unidad genuina, no a la manera de un café compartido por semana o un cónclave con tinte pagano y liderazgo impío. Con un solo epicentro: el Espíritu Santo fluyendo a través de hombres y mujeres genuinos, quizás anónimos, por todo el planeta.

La globalización secular está funcionando a full. Hay bancos que se están tragando a otros bancos porque entienden que estos tiempos deberán ser peleados en grandes conjuntos y no con individualidades famosas. Y la iglesia, mientras tanto, anda discutiendo uno con otros por doctrinas perimidas.

Alguien dijo alguna vez que, cuando se está necesitando un enorme fuego purificador, la iglesia anda por el planeta como si fueran carbones separados, que apenas conservan un humito insignificante, mientras lo que se necesita es un fuego de conjunto.

Ahora quiero ver contigo estos materiales. Queremos construir esta mentalidad. En primer lugar, vamos a estudiar el material de la palma. Recuerda que con estos materiales tú vas a edificar tu mentalidad.  La Palma.

(Salmo 92: 12) =  El justo florecerá como la palmera; (Te está mostrando que la palma tiene que ver con justicia. La palabra justo tiene que ver con correcto) crecerá como el cedro en el Líbano.

(13) Plantados en la casa de Jehová, (Esto tiene que ver con firmeza, con gente que no es errante, que se saben someter a autoridades reales y quedarse en un solo lugar. Están bien plantados.) en los atrios de nuestro Dios florecerán. (Son gente fructífera, no es gente que no produce. Son gente que siempre está floreciendo.)

(14) Aún en la vejez fructificarán. (Aún en su vejez son fructíferos) estarán vigorosos y verdes, (Algunos hermanos mayores creyeron que se les daba permiso para ser unos viejos verdes, pero se equivocaron. La palabra vigoroso significa fértil. Viejos, pero fértiles. Y verde, significa nuevo y próspero. O sea que, puede ser un anciano, pero todavía tiene una palabra relativa a su tiempo)

(15) Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.

Palma, en el hebreo, es la palabra tamar, y significa erecto, tiene que ver con perpendicularidad delante de Dios. Tiene que ver con una mentalidad que florece. Tiene que ver con estar recto y correcto delante de Dios. Puedes decir conmigo: ¡Yo quiero esa mentalidad!

Pon muchas palmas en tu vida. Estamos hablando de integridad, estamos hablando de rectitud, estamos hablando de transparencia y honestidad. Esa tiene que ser la mentalidad prevaleciente en el séptimo mes. La estamos construyendo. El primer ingrediente: perpendicularidad delante de Dios.

Estar bien plantado en Dios. Una mentalidad productiva, que florece. No una persona que resulta una carga pesada para los demás, de esas que siempre vienen buscando algo y jamás trayendo nada. Una persona que entienda el tiempo, y de los graneros que ya habrán sido cosechados en su vida, está trayendo al alfolí los granos y los vinos de su siega. Perpendicularidad.

Hay algo muy peculiar en esta palma. Esta palma  no es como la palma de coco, de esas que vemos en las paradisíacas playas caribeñas. Si no has visto ninguna, yo que tampoco he tenido la maravilla de verlas personalmente, te contaré algo de ellas.

Las palmas, (O palmeras, como las llamamos por aquí) cuando viene un viento fuerte, comienzan a torcerse de una manera casi increíble. Es como si de pronto la copa de la palma fuera a tocar el suelo, y de tanto soportar esa fuerza de arrastre, terminan creciendo como torcidas.

Esta palma de la cual estamos hablando, no es así. Esta palma no se dobla ni se tuerce con los vientos. Esta palma se da en el desierto. Puedes leer al respecto, luego: Cantares 7:7-8, en Apocalipsis 7:9-17. Aquí Dios está en medio de este tipo de palmas. Esta mentalidad atrae la presencia de Dios.

Y Jeremías 10:5, habla de ser erecto, recto. Esta palma vive en el desierto, donde ya no hay más verde en ninguna parte. Donde tú te crees que si no acabas de ver algo, te vas a terminar muriendo. Y de repente, ahí está esa palma.

Y tiene un tronco que es muy parecido al cedro. No hay quien lo doble. Es perpendicular y crece derechito, y las tormentas del desierto, no lo tumban. No crece con distorsión. No se deja llevar por la presión de grupo. Permanece, prevalece. Es una señal de vida, en medio de circunstancias de muerte.

Me pregunto: ¿Quién podría decir que no quiere esa palma en su vida? Una mentalidad recta e inconmovible, como la palma que crece en el desierto. Impresionante la palma esa. No es una palmita de coco, que se la lleva cualquier huracán de medio pelo.

Tenemos que poner esa palma en nuestra mentalidad. Jóvenes: cuando otros jóvenes, así sean de la iglesia, te quieran llevar a donde sabes que no tienes que ir, diles que tienes una palma en tu mente que no te permite doblarte ante ninguna presión de grupo.

Y esta palma, siempre está floreciendo. Está en medio del desierto, y está floreciendo. Eso habla de un estilo de vida elevado. Algo dentro de ti que dice: ¡A mí no mueve nadie! Necesitas sí o sí ese ingrediente en tu mentalidad, para prevalecer en los últimos días.

El Arrayán, también conocido como La Planta de Mirto. Zacarías capítulo 1, por favor. Yo sólo escogí algunas escrituras, tú puedes hacer tu propio estudio utilizando otras que aquí no voy a mencionarte.

(Zacarías 1: 8) = Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba en un caballo alazán, el cual estaba entre los mirtos Esa palabra Mirtos, es la palabra Arrayanes) que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.

(9) Entonces dije: ¿Qué son estos, señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: yo te enseñaré lo que son estos.

(10) Y aquel varón que estaba entre los mirtos, respondió y dijo: (Nota que de entre la mentalidad de mirtos, sale una voz) estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra. (La mentalidad apostólica, viene con esas ramas. De las ramas de mirtos sale la palabra apostólica o de reforma. Salen a recorrer la tierra.)

(11) Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta.

O sea: después de la palabra que sale de los mirtos, la tierra llega a reposar. Esas palabras reposar y quietud, significan orden divino. O sea: el plan de Dios se termina, después que la iglesia se ha reformado. Pon esa palma en tu vida como un destino de reforma.

Vivo en los principios de un nuevo milenio, seré parte de la palabra apostólica, soy un enviado. Tienes que tener una mentalidad apostólica de ser enviado. Cuando estás en medio de la escuela y hay un conflicto, allí es donde tienes que recordar que eres apostólico, has sido expuesto a ministerios apostólicos, y Dios te ha enviado a ti a que pases por esa situación para resolverla.

Puedes gritar a los cuatro vientos: ¡La solución soy yo! No es para orar para que dios te ayude. ¡Yo soy la solución enviada al problema! ¡Somos una generación enviada a la tierra! ¡Somos embajadores de Cristo! Y cuando estamos frente a un problema, no es el tiempo de orar, es el tiempo de actuar. Eres un enviado.

El libro de Ester es muy interesante. El nombre de Ester, en el original, es Adasa, y significa Mirto. Todo el libro de Ester es un libro de reforma. Ester sólo nace para terminar con el espíritu religioso llamado Aman. Y para quedarse con todo lo que el espíritu religioso pervirtió. Y para honrar el ministerio profético de Mardoqueo.

La reina Vasti, es la reina que es degollada, por falta de representación pública. Porque andaba perdiendo tiempo en un culto de damas. Cuando el rey quería exponerla ante las naciones, ella andaba ocupada en un banquete con mujeres.

Las programaciones internas que no son relativas al propósito de Dios, hace que la iglesia pierda autoridad en la tierra. Por eso Ester es levantada, produce una reforma, cuelga de los cordones a Amán que es el espíritu extremista religioso en la tierra, y después va donde el jefe, donde el rey, y le dice: ya que Amán está muerto, ¿Por qué no cambias el edicto para que ya no tengamos que pelear? Y el rey le dice: “Aquello que ha sellado la sortija, yo no lo puedo cambiar. Pero te doy permiso para que te defiendas”.

O sea: vamos a ganar, pero hay una guerra. Eso está en toda la Biblia. Mientras que mucha gente está e4sperando que venga Cristo y los rescate, hay otros que se están preparando para pelear, ganar y gobernar. Puedes decir una vez más: yo quiero mirtos en mi vida.

Quiero palmas y mirtos, una mentalidad de reforma, una mentalidad de que yo entiendo que la solución al problema, soy yo. No estoy fantaseando, hermano. ¡Somos enviados a ser sal de la tierra! No fuimos enviados a huir de los problemas de la tierra.

La sal cambia todo lo que toca. A todo lo que toca, le cambia el sabor. Cámbiale el sabor a la situación. La palabra dice que si pierdes tu salitre, vas a ser hollado por el mundo. Si la iglesia anda atropellada por el mundo, entonces, es porque ha perdido la sal. No permitas que nadie te atropelle, échale un poco de sal a tu vida. En esa clase de sal no corres riesgos de hipertensiones ni colesteroles. Es sal santa.

Las Ramas de Olivo. Cuidado, no me estoy refiriendo al olivo silvestre, me estoy refiriendo al olivo. Zayim. Está relacionada con el aceite, pero es diferente al olivo silvestre. Esta planta era cultivada en grupo. Nunca la encontrabas sola.

Habla de matar el espíritu de independencia en el mes séptimo. Nadie puede hacerlo solo, y no me estoy refiriendo a las cincuenta ancianitas de la congregación de la esquina de tu casa. Seguramente que algunas de ellas conforman el cuerpo de Cristo, pero sabes muy bien que no todas. Las restantes son parte del inmenso montón religioso existente.

Porque la palabra es muy concreta cuando dice que todo lo que está fuera del cuerpo será destruido. Claro está que, a partir de este momento, una de tus máximas tareas será discernir dónde está el cuerpo de Cristo genuino y dónde la iglesia nominal y babilónica.

Sin embargo, algo muy particular que tiene esta planta, es que es fructífero hasta su edad más avanzada. Tú sabes que el fruto de una planta, según  va madurando una planta y se pone vieja, va desmejorándose. Se va dañando y ya no es tan bueno como cuando la planta era nueva.

Pero esta planta de ramas de olivos, es al revés. Mientras más vieja se pone, mejor es el sabor del olivo. O sea que aún en su vejez, su fruto es relativo. Ahora puedes volver a decir en voz alta: yo quiero mirto, yo quiero olivo, yo quiero palma.

Estoy construyendo tabernáculo. Y cuando está por morir, que ya está seco, y que está casi hueco por dentro, y está a punto de caerse porque se ven sus raíces que sobresalen de la arena, retoña. O sea que no se va de esta tierra sin dejar algo para la posteridad, con sus mismas características.

Habla de productividad. Habla de ser útil hasta el último día de tu vida. Habla de tener una posteridad con las mismas características. Habla de construir una visión más allá que la visión de tu grupito de reunión doméstica.

Habla de donde vida, es simplemente muerte, o muerte es tragada por vida. Habla de la generación que será transformada en un abrir y cerrar de ojos. Habla de un poder generacional. La misma planta que estaba en Getsemaní, donde Dios dio a luz una nueva vida, justo antes de morir.

Olivo Silvestre. La palabra es ets. Significa firmeza, hacer firme o sanar, o hacer cabal. Era algo que tenía calidad y cualidad medicinal. Mira luego estas escrituras: Jueces 9:8-9 – Deuteronomio 32:13 – Salmo 128:3. Era un ungüento que se extraía de este árbol silvestre, y lo untaban para sanar el alma.

Habla de ser cabal en el mes séptimo. De ser completo. Necesitamos ese tipo de bálsamo mental en este tiempo, escúchame; no es el tiempo de andar psicológicamente quebrantado. ¡Sánate! Busca la manera y ve y sánate.

Mira creyente que has pasado por decenas de sesiones de sanidad interior, que has juntado no menos de diez preciosas personas que se han ocupado y preocupado por el estado de tu alma, Es tiempo de entender que somos un producto de nuestras propias decisiones.

Es tiempo de dejar de echarle la culpa al pasado por la falta de futuro. ¡Sé sano! ¡Dios sí puede! Cualquier mujer que se encuentre allí escuchándome en este momento, bajo el simple sonido del poder de Dios a través de mi voz, que haya sido molestada, que haya sido violada, que haya sido maltratada verbal  física o sexualmente, en el nombre de Jesús declaro y decreto que hay suficiente poder en la sangre de la cruz para que tú seas sana en este mismo instante. Acéptalo, créelo; ¡Recíbelo!

Traumas emocionales por causa de la falta de espíritu paterno, ¡Sé sano! en el nombre de Jesucristo de Nazaret. Relaciones conyugales que no funcionan por causa de traumas mentales a causa de sexo perverso. ¡Sánate en el nombre de Jesús!

Olivo Silvestre. No es tiempo de andar psicológicamente rotos. Dañando el futuro por echarle la culpa al pasado. Cambia tu manera de pensar. Según el hombre piensa, así es. Piensa bien de ti mismo, no es tiempo de andar rechazado. Ámate. “¡Es que nadie me quiere!” Quiérete tú.

Eres acepto en el Amado, dice la palabra. Basta de psicología cristiana. No tengo absolutamente nada contra ella, al contrario, pero la consejería cristiana ha frenado durante años el trabajo real que tiene la iglesia en la tierra. Por atenderte a ti, no nos hemos ocupado del enemigo ni de cumplir el plan de Dios.

Un sencillo cálculo de probabilidades, dice que si tú aplicas la palabra que se predica, no existiría la consejería en la iglesia. A cada hermano que llegue a consejería, deberíamos darle una pequeña tarjeta con un versículo, y decirle: “vaya, hermano; hasta que no ponga por obra esto que está escrito aquí, no vuelva”.

Árbol Frondoso. Estamos construyendo, ya casi tenemos la tienda hecha. Esta rama no es una rama en particular. Árbol Frondoso significa cualquier rama que tenga muchas hojas. Cuando tú escuchaste la semana pasada a ese hermano que vive en la otra punta del planeta con respecto a mí, y ahora me oyes a mí, ambos teníamos dos ramas bien diferentes. Eso te habla de la diversidad imperante en el cuerpo de Cristo.

Entendiendo preponderantemente, que lo que tú has venido hacer será absoluta responsabilidad tuya; nadie lo hará en tu lugar. Porque sólo tú puedes hacerlo. Eso elimina el espíritu de competencia, que es fruto del espíritu de Grecia infiltrado en la iglesia.

Habla de la diversidad en el cuerpo de Cristo, habla de una multitud de hojas, habla de hojas de diferentes clases. Diversidad, variedad. Acuérdate que la Biblia termina con un árbol con hojas que no se caen. Y que son sanidad a las naciones.

Isaías 1:30 habla de juicio si no eres frondoso. Isaías 64:6 dice que eres improductivo si eres estéril, en cuanto a las hojas se refiera. Tenemos que ser útiles en las manos de Dios, entendiendo que somos quienes somos, porque así le agradó a Dios.

No trates de imitar a nadie, no trates de competir con nadie. Compárate con el lugar donde tú mismo debes estar. Sigue tu vida de acuerdo a donde debes estar tú. Sigue el destino de tu vida, no de la de tu vecino.

Cada uno tiene una hoja de ruta diferente, aunque todos luego arribemos al mismo lugar. Habla de fertilidad, habla de productividad. El Salmo 1 dice: bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores; ni en silla de escarnecedores se ha sentado. Sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su ley media de día y de noche.

Será como árbol plantado junto a corrientes. Esta palabra “junto a corrientes, significa corrientes subterráneas. No es que esté al lado de un río, sino que es gente que tiene sed y busca.  Y sigue diciendo: que da fruto a su tiempo y su hoja no cae. Es un árbol frondoso, su hoja no cae.

Siempre verde. Verde doce meses al año. Y dice que este tipo de mentalidad, da fruto a su tiempo. O sea que da naranjas en el tiempo de las naranjas, y da manzanas en el tiempo de las manzanas. Y da hijo en el tiempo de los higos.

Entonces, predica madurez en el tiempo de madurez, predica sanidad cuando es tiempo de sanidad. Es una persona relativa al tiempo de Dios. Árbol frondoso. Es la misma hoja que encuentras en Apocalipsis 22, que es sanidad para todas las naciones.

Vamos a terminar viendo algo en Zacarías capítulo 14. ¿Cuántos han entendido cómo se construye una buena tienda que no caiga bajo ningún viento recio? Tenemos palmas, tenemos mirtos, arrayanes, tenemos olivos, olivos silvestres, árboles frondosos.

Pero mucho más que estos elementos concretos, necesitamos levantar y colocar esta tienda por encima de nuestro previo entendimiento, más arriba de tu casa, más arriba de la puerta, más arriba del patio. La tienda tenía un una agujero arriba, que sólo podía ser cubierto por Dios y tu mentalidad. En el tiempo de los tabernáculos, tenemos que tener una mentalidad superior al mes sexto. Una mentalidad apropiada y adecuada para el mes séptimo.

(Zacarías 14: 16) = Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. (O sea: todo el mundo tiene que ir).

(17) Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. (Es decir que si no posees esta mentalidad, sobre de ti no llueve. Y si no llueve sobre ti, no maduras. Y si no hay madurez, no hay cosecha.

Hay veces que se puede predicar la palabra de una manera que no te permite escape alguno. No es tiempo de escaparse. Y todo conforme a la Biblia, para que nadie dijo que el hermano ese, dijo. ¿Lo estás viendo allí que lo dice, verdad?

Que el que no suba con el nivel mental requerido para celebrar la fiesta de los tabernáculos, sobre de él no llueve. Vas a ver la lluvia y no te vas a mover. ¿Recuerdas el lisiado que estaba sentado, y todos estaban participando de las aguas que se movían, menos él? Es posible ver el mover de Dios y nunca participar.

(18) Y si la familia de Egipto no subiere (Nota que esto es para todo el mundo. Salvo, no salvo, religioso, o no) y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. (Fíjate que le está hablando a la iglesia y a otra gente más, que también son parte del Reino, pero no de la iglesia. Esto es para todo el mundo).

(19) Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieron para celebrar la fiesta de los tabernáculos. (Tenemos que subir el nivel mental para celebrar el séptimo mes).

(20) En aquel día (¿Qué día? El día de los tabernáculos) estará grabado sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVÁ; y las ollas de la casa de Jehová serán como los tazones del altar.

¿Te imaginas? Las campanillas de los caballos son las cosas más comunes. Las sacuden, las patean, son la cosa más sencilla y todo caballo la tenía. Y las ollas, viejas, algunas quemadas por el uso, las cosas más comunes en el hogar, dirán Santidad a Jehová.

Un título que sólo le pertenece a un Sumo Sacerdote. Está diciendo que todos los niveles de vida más comunes de la tierra, en el día de tabernáculo, serán elevados al nivel de un Sumo Sacerdote. Cuando apliques esta mentalidad a tu vida, tu vida será elevada, y comparada con lo que únicamente usaba en la mitra el Sumo Sacerdote, que decía: Santidad a Jehová. Cualquier persona sería un reino de sacerdotes, en el día que elevases tu mentalidad, según los requisitos de la fiesta de tabernáculos.

(21) Y toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los ejércitos; y todos los que sacrificaren vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; (Esto es: todo el mundo será útil) y no habrá en aquel día más mercader en la casa de Jehová de los ejércitos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Los Riesgos de la Tolerancia

(Filipenses 1: 9) = Y esto pido en oración, (Fíjate la clase de oración que hacía Pablo), que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, (10) para que aprobéis lo mejor, (Toma nota de esto: lo mejor), a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo.

Uno de los males que distinguen globalmente al cristianismo del siglo veintiuno es, precisamente, la falta de discernimiento. A mí me queda la enorme duda si eso no se ha podido enseñar por falta de capacidad o conocimiento del tema, o porque sencillamente en algunos casos no convenía a ciertos intereses que así fuera.

Todos sabemos que andan por allí miles de personas siguiendo líderes falsos, adoptando conceptos y principios erróneos en base a interpretaciones muy personales sin bases suficientes de lo escrito en la Biblia. Y el principal motivo de que estas falsas interpretaciones hayan hecho escuela, es la falta de discernimiento por parte del pueblo.

Esto ha llevado a la iglesia, como institución religiosa, que todo viento de doctrina penetre hasta profundidades insospechadas llegando, incluso, a muchísimos púlpitos de prestigio y renombre. Y esa falta de discernimiento impide que determinemos y nos afirmemos en las verdades del evangelio, porque se nos prohíbe juzgar.

Siempre se ha dicho en el plano secular, que uno de los máximos valores de la democracia, es la tolerancia. Yo me pregunto: ¿Qué es la democracia? Literalmente, el gobierno del pueblo. Dicho aún con más inocencia: los gobernantes deberían hacer lo que el pueblo les dice que hagan.

¿Y qué es la tolerancia? La definición que da el diccionario, es: respeto a las ideas, creencias y prácticas de los demás, que son diferentes a las nuestras. Partiendo de esta base, te pregunto: ¿Es buena la tolerancia? Quizás sí cuando favorece a la paz social y buenas relaciones entre los habitantes de un país, pero está limitada.

Un ejemplo: ¿Es buena la tolerancia que existe entre nosotros los cristianos, que nos lleva a no agredirnos físicamente con ferocidad, aunque pensemos de maneras bien distintas? El caso de la homosexualidad es muy emblemático al respecto.

En cualquier ciudad que es punto de residencia de hermanos que hoy escuchan este trabajo, seguramente hay una determinada cantidad o porcentaje de homosexuales. Están en todo el planeta. Y también metidos dentro de las iglesias, digámoslo con franqueza.

Y aunque no compartamos en absoluto, como cristianos, su forma de vida y comportamientos sociales y sexuales, no podemos en modo alguno caer en ninguna clase de discriminación o agresividad en su contra. Nadie puede golpear o incluso hasta asesinar a un homosexual bajo la excusa de que está en pecado.

Eso es tolerancia. Y es buena, créeme. A mí no me despierta ni rechazo, ni enojo ni agresividades ver homosexuales. De hecho en mi país (Y esencialmente en mi ciudad de residencia) hay muchísimos. Eso no significa que comparta sus formas de vida, pero soy tolerante a la hora de encontrarme con ellos. Porque conozco las razones de sus denominadas “formas o estilos de vida”.

No soy su enemigo, ni su juez, ni su verdugo ni su agraviante, porque vivo en un marco social y debo ser tolerante para con mis vecinos. Claro que eso no significa que me ponga de su lado, asista a sus marchas, proclame sus consignas o vote a favor de sus conveniencias. Tolerancia no es sinónimo de alianza.

Ahora bien; esa tolerancia que en los planos sociales es altamente valorable y conveniente para una mejor interrelación entre personas bien diferentes, es inexistente cuando entramos a los dominios del evangelio.

En lo que tiene que ver con el evangelio de la salvación, con la gracia, la santidad; las doctrinas esenciales del evangelio, la tolerancia no existe. ¿Por qué los cristianos deberíamos ser intolerantes, sabiendo que eso nos trae muy mala prensa? Simple: porque el evangelio en su esencia, es intolerante.

Entiendo que como cristianos, muchos líderes pueden llegar a negociar ciertas y determinadas prácticas en sus iglesias. Hay lugares donde la corbata es considerada un aditamento mundano. Predican de camisas cuellos desprendidos, remeritas multicolores o chombas de calidad.

En otros lugares, les añaden ciertos cuellos almidonados muy similares a los que usa el catolicismo romano. Y en otros sitios, pretender subirse a un púlpito sin corbata es considerado como intentar hablar del Espíritu Santo sin la unción del Espíritu Santo.

Hay gente que se pone muy mal por estas cosas, lo mismo que por el uso de pantalones o no de las mujeres, o por la obligatoriedad en algunos lugares del uso de la mantilla. Y tan mal se ponen que se pelean entre ellos, se dividen feo y, para mi gusto, el único vencedor real de la contienda es Satanás, que aprovechando esas distracciones, se suele llevar a tres o cuatro más al infierno de lo que hubiera logrado si había unidad.

Para mí, esas cosas nunca fueron, y ahora que estoy fuera de las estructuras mucho menos serán, esenciales. Ya no asisto ni me presento en sitios así en este tiempo, pero si me tocara hacerlo por alguna buena causa, no dudaría en negociar la manera de ir vestido para que nadie se ofenda ni se fastidie. Yo creo estar viendo un poco más allá de una corbata, un pantalón o una mantilla.

Eso me hace acordar mucho a las antiguas discusiones por la comida y todo eso. ¿Recuerdan a Pablo en Romanos 14? Hablando de eso, dice que algunos dicen que se puede comer de todo, y otros que no se puede. Algunos comen  sólo legumbres y otros le entran hasta las patas de la mesa.

Y lo más admirable de esto es que cada uno de ellos, está totalmente convencido de tener la absoluta razón y verdad. Otro juzga y hace diferencia entre día y día.  Otro juzga igual todos los días. Pero nadie juzgue en comida ni en bebida. Pero tú si tienes esa libertad, pues tenla para contigo.

Y tú que comes, no juzgues al que no come; y el que no come, no juzgue al que come. Dios nos ha recibido a todos. Esas siguen siendo cosas que se pueden consensuar, no son gravitantes ni vitales. Podemos ceder en algunas de esas cosas.

En lo que no podemos ceder, es en los asuntos centrales. En una etapa de mi vida como predicador, solía adaptar mis mensajes a la denominación que visitaba. Don de lenguas, liberación de demonios, sanidad física, salvación que se pierde o no se pierde, tú sabes. Hoy estoy muy feliz y en paz por no hacerlo más.

Hay una verdad que está en la Biblia y eres creyente si la crees, y religioso si la crees parcializada. De hecho, ya no salgo más a ninguna parte a predicar. Tampoco lo necesito. Este púlpito virtual es la mejor forma de expresión habida y por haber. Y además, la única que no te obliga a estar sentado allí escuchándome si no te gusta o te fastidia lo que digo., ¿Soy claro?

Reitero y reitero una vez más: hay ciertas cosas que se pueden consensuar, de hecho. Ahora bien; pero cuando me dicen, por ejemplo, que el bautismo por inmersión salva por sí mismo, o que Cristo es un gran profeta pero que no es Dios y cosas por el estilo, allí se termina el consenso. Y de cierta prudente y gentil tolerancia, paso al ejido céntrico de una moderna ciudad occidental con el delito: tolerancia cero.

Eso es discernimiento. Supongo que ustedes ya disciernen la diferencia entre las cosas que como ejemplo hipotético les he puesto, ¿Verdad? ¡Hay cosas que no se pueden negociar ni consensuar! Las que no son esenciales y que son muy pocas, tal vez sí, pero las esenciales y de fondo, nunca jamás.

La intolerancia bíblica, por ejemplo, no aprueba la violencia física. ¿Recuerdan cuando a Jesús lo detienen y Pedro saca una espada y le rebana la oreja a uno? ¿Qué le dijo Jesús? Le dijo: Pedro, guarda la espada. ¿Qué hizo Jesús? Reprobó la conducta de Pedro.

Eso se llama fanatismo. El evangelio es intolerante en esencia, y excluye todo lo que va en contra de la palabra de Dios que es esencial en cuanto a la salvación. Debemos orar para que Dios nos de entendimiento para poder tener y disfrutar de un sano equilibrio.

Por ejemplo: el ecumenismo. ¿Qué es el ecumenismo? El ecumenismo, en sí, significa unir. Y la visión del ecumenismo es unir a todas las religiones, en uno solo. ¡Todos somos hermanos! Y allí están reunidos el budista, el griego ortodoxo, los hare-krishna, el judío, el católico, y algún predicador, algún cantante y algún colado más de la iglesia evangélica bajo un mismo grito: ¡Todos somos hermanos!

¿Y cuál es el discurso ambiental? Que todos somos hijos del mismo Dios, aunque cada uno lo llame por un nombre distinto. Para algunos es Jehová, otros le dicen Jesús, para otros es Buda y así. Jesús habló del amor y de ser uno.

Que debemos amarnos los unos a los otros. Y ahí andan a los abrazos gente que en la realidad piensa y cree en cosas totalmente diferentes, muy disímiles y, en muchos casos, hasta antagónicas. Eso es el ecumenismo.

Allí es donde el cristianismo bíblico debe ser totalmente intolerante. ¿Qué comunión tienen la luz con las tinieblas? ¿Cuál Dios? ¡Hay un montón de dioses! Yo he oído a personalidades eminentes en el plano internacional, que aseguran ser cristianos, que ellos oran a un Dios que es el mismo que tienen los budistas o los musulmanes. ¡No es el mismo Dios, por favor!

Allí es donde la Biblia, y no nosotros viejos arcaicos o caducos, se muestra totalmente intolerante. No existe tal cosa como muchos caminos que nos lleven al verdadero Dios. Hay un solo camino, ¿Amén? Y eso, visto desde afuera, se llama intolerancia.

Juan 14:6 dice: Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida. No dice UN camino, UNA verdad o UNA vida. Dice EL Camino, LA verdad y LA vida. Eso se parece mucho a una declaración intolerante, ¿No es cierto? Hay gente que no se permite juzgar y dice que en el final, Dios que es amor y que es bueno, va a salvar a todos: cristianos, judíos, musulmanes, hindúes. ¿Ah, sí, eh? Suena muy bonito y muy de este tiempo de consensos y buenas relaciones simuladas. Sin embargo hay algo que no me cierra. Si en el final Dios va a salvar a todos por igual, ¿Para qué fue Jesús a la cruz? ¿Alguien me lo puede explicar?

Sin embargo, y en contra de lo que puedan decir por allí prominentes y muy respetadas y respetables figuras y figurones, yo me atrevo a decir desde este humilde bastión que, el que no tiene al Hijo, no tiene al Padre, y que el que no tiene al Hijo, no tiene la vida. Llámame intolerante si te place, me da lo mismo. No me mueves de esto.

Porque no estamos hablando de malas o buenas personas, de malas o buenas obras. Si así fuera, la Cruz Roja tendría salvación asegurada. Pero de lo que se trata es de ir a Dios por medio del sacrificio de Cristo. ¿Lo crees? ¿Lo aceptas? ¿Lo haces tuyo? Eres salvo. ¿Crees otra cosa? Dios te bendiga, pero… Y llámale intolerancia, si quieres. La Biblia es intolerante.

(1 Timoteo 6: 3) = Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, (4) está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, (5) disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

Nada saben… Apártate de ellos. ¿Es intolerancia o no es intolerancia? Está hablando de otras ideas distintas. Y la tolerancia, valor de la democracia, dice que debes soportar y debes sobrellevar todas las creencias y filosofías religiosas de todos los habitantes donde tú vives.

Pero fíjate que el evangelio dice todo lo contrario. Y déjame decirte, de paso, que Dios no se actualiza. Dios no actualiza ni enmienda su palabra. Así como hacen los políticos, los legisladores, con la Constitución de tu país, a la que luego de hacerle decir lo que les conviene, la llaman Carta Magna…

En mi país hay una legendaria Carta Magna. También hay una vieja biblia sobre la cual ponen sus manos los funcionarios jurando desempeñarse con lealtad y patriotismo. Y también hay leyes que autorizan matrimonios entre hombres o entre mujeres. Adaptaciones culturales, le llaman.

Y en algunos lugares han pretendido o pretenden, modificar algunas escrituras bíblicas para, -aseguran- adaptarlas a estos tiempos modernos. La Biblia es un libro que encierra la palabra de Dios. Y tú puedes modificar como se te ocurra el libro, pero no puedes mover una letra ni una coma de la Palabra.

La palabra de Dios no se enmienda, no se actualiza ni se adapta. ¿O vendrás a decirme que se está por editar una Biblia especial para mujeres que desean abortar sus fetos o para hombres y mujeres que quieren casarse con pares de género?

Jeremías 6:16 habla de volver a las sendas antiguas. ¿De volver dónde? A las sendas antiguas. Otra vez; piénsalo, no te distraigas ni te disperses, ¿Adónde? A las sendas antiguas. ¿Cuáles sendas, las de Dios? Las que han sido, fueron, son y serán.

La palabra de Dios no es elástica para estirarla. Tampoco para acomodarla a nuestras ideas. La palabra de Dios siempre es actual. Jesús dijo, en Mateo 24:35 que el cielo y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará.

La palabra de Dios no pasa de moda. El post modernismo es una herejía que ha entrado a la iglesia. La palabra de Dios no se envejece, no pierde eficacia, no pierde poder, no perece. La palabra de Dios es incambiable en medio de tiempos cambiantes.

La palabra de Dios es inmutable e innegociable. La palabra de Dios es inadaptable a los tiempos modernos. Es imposible que Dios ceda en adaptar su evangelio a las ideas modernas de las distintas culturas.

Muchos cristianos dieron sus vidas porque discernieron y entendieron que la palabra de Dios es intolerante y excluyente. Hoy se habla mucho de intolerancia y de inclusión. Y la palabra de Dios, que muchos hombres defendieron, es intolerante y es excluyente.

Esa palabra la defendieron hasta la muerte. Las convicciones que esta gente tenía, por ejemplo como Lutero, a quien lo amenazaron con cortarle la cabeza si no renunciaba, a lo que él respondió firme: si tuviera mil cabezas, mil cabezas me dejaría cortar.

Policarpo. A él le dijeron: ¡Niega a Jesús! Estaba en la hoguera y dijo: ¡En ochenta y seis años de mi vida, Él no ha hecho otra cosa que ayudarme! ¿Negarlo? ¡Yo no lo voy a negar! ¡Mira que te quemamos! ¡Ahí te paso el fósforo, dale ya!

Esteban. ¿Recuerdas a Esteban? Murió con la convicción de que Jesús era el Hijo de Dios. Totalmente intolerante. Marcó su línea y dijo: yo no cedo nada; Jesús es el Mesías. Pagó con su vida. Hechos 17:11 dice que los de Berea escudriñaron, examinaron, juzgaron, discernieron, si las palabras que Pablo les estaba diciendo estaban de acuerdo con las Escrituras.

En el texto de Filipenses 1:9 que estuvimos leyendo al principio, descubrimos la calidad y cualidad de la oración de Pablo. Dice Pablo: Y esto pido en oración. Y luego, ¿Qué añade? ¿Prosperidad económica? ¿Buenos negocios? ¿Un automóvil nuevo?

No; él pide: que vuestro amor abunde aún más y más. Y luego dice en qué quería Pablo que abundara. 1 – En ciencia. Pablo usó la palabra epignosis, que significa conocimiento exacto. O sea que él dice: yo oro para que vuestro amor abunde más y más, en conocimiento exacto. También se puede decir conocimiento total.

Yo oro para que tengan un  conocimiento exacto y total de qué creen. De la palabra de Dios. Pero luego añade otra frase acerca de su oración. Y en todo conocimiento. Y aquí tenemos que ir, una vez más, a los originales para comprender un poco más.

La palabra usada, allí es aisdesis. Que se tradujo por conocimiento, pero significa discernimiento. Algunas versiones modernas traen ya esta palabra en ese texto. Está mejor traducido que con conocimiento.

Entonces Pablo ora pidiendo que el amor abunde, pero para que tengan un conocimiento más total de Dios y de su palabra, y que tengan discernimiento en todo. Que sepan distinguir con precisión lo malo y lo bueno, lo que es de Dios y lo que no es de Dios. Eso es discernimiento.

En Isaías 5:20, la queja de Dios por medio del profeta Isaías, era: ¡Ay del que a lo malo le dice bueno! ¡Y a lo bueno dice malo! ¡Ay de los que hacen de la luz, tinieblas; y de las tinieblas luz. No saben distinguir entre su mano derecha y su mano izquierda.

En Mateo 16:23, Jesús recriminó a los fariseos y a la gente que le estaba escuchando allí. Cuando anochece, les dijo, ustedes dicen habrá buen tiempo, porque el cielo tiene arreboles. Eso significaba que estaba rojizo. Ellos decían que habría buen tiempo porque el cielo estaba rojizo.

Y por la mañana dicen  que habrá tempestad, porque está nublado. ¡Hipócritas! Que saben distinguir el aspecto del cielo, más la señales de los tiempos no podéis discernir. Eso les recriminó Jesús. Y eso nos sigue recriminando hoy. Sabemos de todo, pero no sabemos todavía discernir los tiempos espirituales, que hoy vendrían a ser, los tiempos peligrosos.

No hay discernimiento. Jesús recriminó la tolerancia y la falta de discernimiento de la iglesia de Pérgamo. ¿Qué hizo Jesús con los miembros de la iglesia de Pérgamo? Hay una sola forma de averiguarlo, yendo al capítulo 2 del libro del Apocalipsis.

(Apocalipsis 2: 12) = Y escribe al ángel de la iglesia de Pérgamo; el que tiene la espada aguda de dos filos (Que es la palabra) dice esto: (13) yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, (Eso era un elogio; no es fácil retener la palabra de Dios y nuestra fe cuando estamos en medio de alto accionar satánico) ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.

Aparte de la Biblia, los registros históricos hablan de un cristiano llamado Antipas, que fue muerto por los enemigos de Jesús. Lo sacrificaron. Una persecución, y lo mataron. Pero eso no provocó que los de la iglesia de Pérgamo negaran su fe.

(14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

Aquí se está hablando de excesos en la tolerancia. Se había permitido que falsas doctrinas entraran a la iglesia de Pérgamo. Nadie hizo nada, seguramente dijeron: ¡Oh, no! ¡Mejor se lo dejamos al Señor para que Él juzgue todo esto!

(15) Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaitas, la que yo aborrezco.

La de los nicolaitas era una doctrina que permitía, simplemente, permitir los excesos sexuales. Inmorales. ¿Cuál es la excusa de este tiempo? Que los tiempos han cambiado y que la iglesia no puede seguir pensando como en la Edad Media. Fantástico libreto satánico. Y lo califico como fantástico porque les ha dado mucho resultado dentro de las iglesias.

De hecho, algunas denominaciones han creado áreas especiales donde se reciben a homosexuales, bi-sexuales y similares. Tienen pastores especialmente capacitados para ellos y se reúnen sin requisito alguno como los demás miembros.

Lo curioso es que estas áreas no fueron creadas para ministrar a estas personas y llevarlas a la verdad genuina y divina, sino para asumirlas como están y dejar en claro que pueden convivir con el resto en un todo de igualdad. No me gustan los pragmatismos ni los absolutismos despóticos, pero este me parece, por lo menos, un exceso de tolerancia. No todo lo que brilla es oro ni todo lo negro es petróleo.

Y es por eso que el Señor les dice a los creyentes de Pérgamo. Ustedes saben que yo aborrezco todo eso, ¿Cómo lo han tolerado? ¿Cómo se han dejado engañar para aceptar todo eso? ¿No has leído que yo aborrezco todo eso?

(16) Por tanto, arrepiéntete; ¿Entendiste, verdad? No es si quieres, es arrepiéntete.) pues si no, (Te arrepientes) vendré a ti pronto, (Escuchen los partidarios de la tolerancia total) y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

¿Quiénes serían esos “ellos “contra los que Él dice que va a pelear con la espada de su boca? Los que traían esa doctrina. Y concluye diciéndoles que el que tiene oídos espirituales para oír, que oiga y no se haga el distraído. Porque es el Espíritu y no la sabiduría humana la que está hablando. Tiatira.

(Verso 18) = Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: el Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: (El bronce, en la Biblia, siempre es juicio. Y cuando habla de pies de bronce, significa que va a pisotear todo eso, trayendo juicio.)

(19) Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

(20) Pero tengo unas pocas cosas contra ti; que toleras, (¿Qué recrimina el Señor? Tolerancia.) que esa mujer Jezabel, (Esa es una alusión a esa mujer del Antiguo Testamento, pero aquí es metafórico. O sea, es el espíritu ese. De corrupción, de manipulación) que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar, y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

Aquí tiene dos connotaciones, esto. Espiritual y literal. Literal es que, efectivamente, había una permisividad de pecados sexuales y de todo tipo de prácticas. Y espiritual es que se permitía el adulterio espiritual. ¿Cómo? Teniendo ídolos.

Y déjame decirte algo sin exagerar, sin agredir y sin ofender. La iglesia evangélica está llena de ídolos. Tiene sus propios santos, también. Gente intocable de la cual ni siquiera se puede dudar. Tú puedes decir del Espíritu Santo lo que quieras, pero de esas estrellas ni hables.

Son las vacas sagradas del cristianismo. Porque si alguien denuncia un error doctrinal o un abuso, enseguida lo hacen callar pasándole por la cara lo que, aseguran, son los frutos de ese controvertido o cuestionado ministerio.

¿No ves los estadios llenos y toda la gente que lo sigue? Y si llegas a preguntar cuántos jóvenes se ganan para Cristo en un concierto de rock cristiano, enseguida alguien te devolverá la pregunta: ¿Y cuántos has ganado tú? Mejor cállate.

Hay encuestas muy serias realizadas dentro del ambiente cristiano que nos aseguran que, si apenas un 10 por ciento de los que han pasado al frente y hecho la oración del pecador en las campañas evangelísticas llevadas a cabo por las iglesias, se mantuviera firme en el evangelio, estaríamos ahí de dejar de ser una simpática o antipática minoría. Pero eso no es así, así que…Finalmente, Pablo recriminó a los Corintios por su falta de discernimiento y por su tolerancia.

(2 Corintios 11: 1) = ¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme.

(2) Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.

(3) Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

(4) Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;

Y pensar que esos hombres, los corintios, decían muy sueltamente que ellos tenían un gran discernimiento de espíritus. No parece aquí Pablo estar felicitándolos por eso, precisamente. ¡Menos mal! ¡Mira si no lo hubieran tenido a ese tremendo discernimiento!

 Porque les está diciendo, literalmente, que ellos estaban tolerando que vinieran algunos a predicarles a otro Jesús que no era el que ellos habían conocido. Ese es otro evangelio. Esa es otra fe, inclusive. Y lo toleraban.

¿Por qué esos falsos acusaban a Pablo? Ellos decían que Pablo sólo quería quedarse con lo que les pertenecía a ellos. Por eso Pablo se defiende y les dice que él jamás ha codiciado nada de ellos. Y en medio de su defensa les dice que estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Jesucristo.

Pero eso no es ninguna maravilla, porque aun el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. ¿Será alguna maravilla, entonces, que sus ministros también se disfracen como ministros de la luz sin serlo? Eso es lo que ustedes están tolerando, dijo Pablo. Y añado yo, si quieren; hoy mismo.

Pero los que no saben juzgar, los que no disciernen, dicen que si tú haces algo así, ahora, eres falto de amor. Conclusión. Cristo está esperando de nosotros que nos cuidemos entre nosotros. Somos un rebaño y Él es el Buen Pastor, pero habemos muchos levantados para ayudar en esa tarea. Que no significa hacerse dueños de lo que es de Dios.

Porque el rebaño es de Dios, porque Él lo ganó por su sangre. Él volverá. Y cuando lo haga, nos va a pedir cuentas de lo que hicimos con su iglesia. Que Dios nos ayude en estos tiempos peligrosos, a discernir lo correcto con la finalidad de cometer la menor cantidad posible de errores, y no caer víctimas de engaños que también han sido profetizados.

La Biblia dice que el alimento sólido es para los que por el uso, tienen ejercitados los sentidos en el discernimiento del bien y del mal. Dice en el Antiguo Testamento que el pueblo espera del sacerdote el alimento sano, santo, genuino y verdadero.

Eso no es otra cosa que la palabra de Dios, que es lo único que puede ayudarnos a discernir entre lo santo y lo profano. Entre lo limpio y lo sucio, lo puro y lo inmundo. Para eso estamos los ministros de cualquiera de los cinco ministerios de Efesios 4:11: para ayudar a los hermanos a distinguir entre lo bueno y lo malo.

De lo que es de Dios y lo que no es de Dios. Lo que es del Espíritu y lo que es de la carne. Eso es lo que Pablo les enseña casi con dureza a los Gálatas. Y les termina recordando que la Escritura dice que no heredará el hijo de la esclava, sino el hijo de la libre.

 

 

 

 

 

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¿Hay Maneras de Ser Salvos?

Cuando Se habla de la salvación, es mucha la gente que opina con sabiduría y conocimiento, y otra tanta que lo hace, como se dice en mis tierras, “tocando de oído”. Podemos comenzar aclarando algunos conceptos respecto a lo que es la salvación, qué la determina y qué no la determina.

Y soy consciente que en esto puedo estar metiéndome en camisas de once varas, porque es un tema que ha ocasionado profundas y profusas discusiones teológicas, tradicionales y denominacionales, lo cual siempre te ubicará en un sitial en el que no quieres estar.

Te doy un ejemplo clásico, tradicional y muy antiguo entre nosotros. Si yo te digo que la salvación se pierde, tú me encasillas en un determinado sitial doctrinal. Si, por el contrario, te digo que la salvación no se puede perder, entonces inmediatamente me encasillas en otro estamento.

¿Y sabes qué? Luego de haber estudiado ese asunto con bastante dedicación y sin la Espada de Damocles que es la doctrina denominacional a la cual debes adherir si quieres mantenerte con la cobertura de los viejos cabezones que la integran, he llegado a la conclusión que ambas cosas conviven y son factibles, ya que todo ese tema se trata de una forma de explicarse o enseñarse.

De todos modos, y al margen de esto que ya de por sí trae inconvenientes más que serios, tengo que reconocer que el asunto de la salvación es un tema que ocupa y preocupa a una gran parte del pueblo de Dios, así que entiendo que será muy provechoso tratarlo pero con las precauciones y los cuidados del caso.

Ahora venimos a lo que a mi juicio, no es determinante en ella. Porque resulta que hay muchas personas que agregarían otra condición a la salvación. No agregarían guardar la ley, o tener una buena conducta, ni arrepentirse o confesar, añadirían algo más.

Ellos dicen que una persona debe orar a fin de ser salvo. Ellos basan su afirmación en Romanos 10: 13: “Porque todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo”. Como resultado, algunos creen que deben suplicar a Dios para poder ser salvos.

En varias ocasiones conocí personas que querían ser salvas. Decían: “Diariamente, le ruego a Dios que me salve, y todavía no sé cuándo lo hará. He estado orando por tres meses sin recibir ninguna sensación interior. Y simplemente no sé si a Dios le parecerá apropiado salvarme”. También he conocido a otros que dijeron: “Estoy esperando que el Espíritu Santo venga y me haga arrodillarme para pedirle a Jesús que me salve.

No soy salvo todavía. Debo esperar que el Espíritu me inspire a orar para poder ser salvo”. Por esta razón, necesitamos ver si el hombre necesita o no orar para poder ser salvo. Primero, tal persona busca ser salva mediante la oración y el ruego, debido a que es completamente ignorante del amor y la gracia de Dios.

Porque parece que piensa que Dios odia al hombre, y que por lo tanto éste debe orar para que Dios cambie de pensamiento y para que lo salve. Se entrega a la oración sin saber cuánto tiene que orar para que Dios lo escuche.

¿Recuerdan cómo Elías retó a los profetas de Baal en el monte Carmelo? El los retó diciéndoles que le pidieran a su dios que enviara fuego del cielo. Los profetas, dice 1 Reyes 18:29: Clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.

Ellos suponían que Baal los escucharía si ellos causaban más dolor sobre sus propios cuerpos. Hoy día, existen aquellos que también piensan que si traen angustia sobre ellos mismos y ruegan lo suficiente ante Dios, El tendrá compasión de ellos.

Esta clase de personas nunca ha visto el evangelio. Debido a que nunca han visto a Dios en la luz del evangelio, creen que su súplica delante de Dios volverá el corazón de Dios hacia ellos. Realmente no hay necesidad de que Dios vuelva Su corazón. Hace mucho que su corazón se ha vuelto hacia nosotros.

Nosotros somos los que necesitamos volver nuestro corazón porque lo rechazamos y nos hemos opuesto a Él, y no creímos en El. Reitero una vez más lo que tantas veces me habrás escuchado decir: Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe.

En 2 Corintios 5: 19 se dice: En Cristo Dios estaba reconciliando consigo al mundo. Dios no trató mal al hombre; es el hombre quien trató mal a Dios. Nunca ha habido necesidad de que Dios se reconcilie con el hombre. Más bien, es el hombre quien tiene que reconciliarse con Dios porque es el hombre quien ha fallado totalmente.

El problema no se encuentra en Dios, sino en el hombre. Todos los que desean entender el evangelio deben saber que Dios es amor y que El ama al mundo. Él no tiene problemas con nosotros, y nosotros no necesitamos suplicarle.

Segundo, el hombre piensa que debe orar y suplicar para poder ser salvo porque él simplemente no se da cuenta de que Jesús ha venido; El murió y resucitó, todos los problemas del pecado están resueltos y todos los obstáculos para obtener la salvación han sido quitados.

No solamente ha venido Jesús, sino también el Espíritu Santo. El vino para hacer manifiesto en el hombre lo que Dios y Jesús habían logrado. Muchos pecadores oran por su salvación como si ellos estuvieran pidiendo al Señor que muriera por ellos de nuevo.

No se dan cuenta que Él ha terminado completamente la obra de la redención. Puesto que El ya terminó Su obra, no existe en lo absoluto una razón para que nosotros le supliquemos. Hoy es el tiempo de acciones de gracias y alabanzas; no es el tiempo para suplicar y hacer peticiones.

Supongamos que tus padres te han comprado algo que tú les pediste. Quizás, con sinceridad, te inclines delante de ellos agradeciéndoles. Ciertamente no te arrodillarías ni les pedirías que te dieran el artículo diciendo: “Por favor, denme esto porque lo necesito”.

No tiene sentido que continúes pidiendo después de que tus padres ya te han dado el artículo. Hoy día, Dios no está hablando con respecto a la severidad de tus pecados. Si así fuera, entonces podría haber una razón para que tú suplicaras.

Más bien, ahora Dios está diciendo que El gratuitamente te ha dado a Su Hijo. Sería extraño si alguien te da a ti algo y tú todavía sigues pidiendo en vez de darle las gracias. Si tú conoces el corazón de Dios, y si tú está claro con respecto a la obra del Señor Jesús, nunca intentarías ser salvo mediante la oración. La oración no tiene lugar en este asunto. Es mejor que te arrodilles para agradecerle a Dios.

En una ocasión después de compartir el evangelio con un hombre, cierto ministro le preguntó que si creía. Él contestó que sí. Cuando le dijo: “Entonces vamos a arrodillarnos”, él le preguntó que si iban a orar. Le dijo: “No”.

Él le preguntó: “¿Entonces qué propósito tiene?” Le respondió: “Simplemente para informarle al Señor”. No hay necesidad de pedirle a Jesús que muera de nuevo, ni de pedirle a Dios que nos ame, o que nos sea propicio, o que nos perdone.

El Señor ya llevó nuestros pecados en la cruz. Ahora, nuestra única necesidad es hacerle saber diciéndole: “He creído al Hijo de Dios y he recibido la cruz de Cristo. Oh Dios, gracias”. ¿No es esto fácil? Sí. Recibir la salvación es un asunto fácil.

Por supuesto, no fue una cosa fácil que Dios llevará a cabo la salvación; le tomó a Dios cuatro mil años para lograrla. Después de que el hombre cayó, le tomó a Dios cuatro mil años hacer que el hombre se diera cuenta de sus pecados.

Entonces El hizo que Su Hijo naciera de una mujer y que fuera colgado sobre la cruz para ser juzgado por el pecado. Al final, Él también envió el Espíritu Santo. Solamente después de que Dios ha hecho tal obra y empleado tanto esfuerzo, nosotros podemos recibir la salvación de una manera tan fácil. Él ha pagado el gran precio de lograrlo todo.

Ahora si tú has creído y recibido, todo lo que necesitas hacer es decir: “Gracias”. Esta es la manera de ser salvo. Aquí no hay lugar para la oración. Entonces, ¿Por qué Romanos 10 toca el asunto de la oración?

Romanos 10: 5 al 7 dice: “Porque acerca de la justicia que procede de la ley Moisés escribe así: ‘El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas’. Pero la justicia que procede de la fe habla así: ‘No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo?’ (Esto es, para traer abajo a Cristo); o, ‘¿quién descenderá al abismo?’ (Esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos)”.

Aquí se mencionan dos clases de justicia. Una es la justicia que procede de la ley, y la otra, la justicia que procede de la fe. La justicia que procede de la ley resulta de la obra de uno delante de Dios, y la justicia que procede de la fe es lograda en nosotros por medio de nuestra fe en el Señor Jesucristo. La primera está íntimamente relacionada con nosotros, y la última, con Cristo.

Es absolutamente imposible que un hombre obtenga la justicia que procede de la ley, porque requiere que él no tenga pecado en sus pensamientos, intenciones, palabras y conducta cada año, cada hora, cada minuto y cada segundo de su vida desde que él nació.

Si él quebranta uno de los puntos de la ley, él viola toda la ley. Para nosotros, esto es simplemente una propuesta sin esperanza. Debido a que no podemos tener la justicia que procede de la ley, necesitamos tener la justicia que procede de la fe.

 

Esta justicia, como ya lo hemos mencionado, es la justicia mediante la cual Cristo fue juzgado. Debido a que Cristo ha sufrido el castigo, tenemos esta justicia por medio de la fe. Esta justicia no tiene ninguna relación con nosotros.

La Escritura dice: “No digas en tu corazón, ¿Quién subirá al cielo? esto es, para traer abajo a Cristo; o ¿quién descenderá al abismo? esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos”. No hay necesidad de que hagamos esto.

No hay necesidad de ascender a los cielos. Esto significa que no hay necesidad de pedirle a Cristo que venga a la tierra a morir por nosotros. Tampoco hay necesidad de descender al abismo. Esto implica que la resurrección de Cristo ahora es la base de nuestra justificación. Todo lo que queda para nosotros es creer.

El versículo 8 dice: “Mas ¿qué dice?” “Qué dice” se refiere a la palabra de Moisés. Pablo citó palabras de Moisés para mostrar que aun Moisés predicó la justificación por la fe. Esto es asombroso puesto que Moisés fue el promotor de la ley y sus requisitos.

Pablo presentó a Moisés, diciendo que Moisés también habló con respecto a la justificación por la fe cuando dijo: “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que proclamamos”.

Pablo afirmó que las palabras de Moisés se referían a la justificación por la fe. Para entender esta cita necesitamos regresarnos a Deuteronomio 29 y 30 en el Antiguo Testamento. Allí Moisés repasó toda le ley y los mandamientos de Dios a los israelitas, al decirles que si no obedecían aquellos mandamientos y no guardaban la ley, Dios los castigaría dispersándolos entre las naciones.

Y que si sus corazones se acercaban a Dios durante la dispersión, la palabra estaría cerca de ellos, incluso en sus bocas y en sus corazones. Moisés estaba diciendo que el juicio de Dios estaría presente siempre que un hombre quebrantara la ley y cometiera transgresión. ¿Entonces, qué hará el hombre?

Necesita recibir una justicia aparte de la ley, una que esté en su boca y en su corazón. La gracia fuera de la ley es un don para nosotros. Cuando Deuteronomio fue citado en Romanos 10, se agregó una palabra de explicación.

La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón”. Es decir, “la palabra de fe que proclamamos”. Aquí no hay ningún pensamiento de obras. La justicia que procede de la ley ha sido completamente transgredida.

Cuando el pueblo fue esparcido entre las naciones de la tierra como fue predicho en Deuteronomio 30, no pudieron decir que tenían alguna obra. El asunto de la obra se terminó. La única palabra que tuvieron fue la palabra que estaba en sus bocas y en sus corazones.

Anteriormente, y tal como ha sido enseñado, predicado y proclamado centenares de veces, fue un asunto de obras, y el resultado concreto y puntual más visible, fue la dispersión. Ahora ya no hay obras. Por lo tanto está relacionado con la fe.

Pablo continuó al explicar el significado de las frases “en tu boca” y “en tu corazón” en el versículo 9 diciendo: “Si confiesas con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.

Querido hermanos o amigo, ¿Dónde está tu boca? Cada uno de nosotros ha traído su boca a este mundo. Ninguno la dejó en su casa. Donde esté nuestro cuerpo, allí está también nuestra boca. En el momento en que creímos en el Señor Jesús, espontáneamente lo confesamos con nuestra boca.

Las primeras palabras que salieron de la boca de Pablo cuando el Señor lo enfrentó en el camino fueron: “Quién eres, Señor”. Antes, él no había creído en el Señor. Y ahora no sólo se mostraba obediente, sino que además podía reconocerlo como Señor.

Porque en este momento él creyó. Nuestra confesión de Jesús como Señor se hace espontáneamente desde nuestro corazón más bien que delante de las personas. Me maravilla pensar que una familia de campo, inculta, que nunca ha sido expuesta al evangelio anteriormente pueda decir: “Oh, Señor”, cuando escucha las buenas nuevas.

Esto no puede ser una obra. Estas son expresiones espontáneas. El hecho de que uno crea en su corazón no tiene nada que ver con las obras. No hay necesidad de tomar ningún paso ni de gastar dinero. Uno solamente necesita decir: “Oh, Señor” allí donde él esté, y él será salvo.

Lo puede decir en voz alta o en silencio. Mientras él crea que Dios ha bajado desde los cielos a Jesús y lo ha subido desde el Hades, todo estará bien. Esto comprobará que él es justificado y salvo. Nuestra confesión nunca puede tener el elemento del mérito.

La confesión no es un camino que lleva a la salvación; es meramente una expresión de la salvación. Es algo muy espontáneo. Si invocamos al Señor con nuestra boca y creemos en El en nuestro corazón, seremos salvos. No hay ningún problema.

El versículo 10 sigue para explicar el versículo 9. ¿Por qué uno es salvo cuando confiesa con su boca que Jesús es Señor y cree en su corazón que Dios le levantó de entre los muertos? “Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación”.

Siempre me pregunté cómo este asunto podía ser puesto en el corazón de las personas. Todos los días vamos a encontrar personas que consideran a esta palabra de salvación muy lejos de ellos. Para ellos, esta palabra está más lejos que las regiones boreales del sur antártico.

Está más lejos que un país extranjero. Más lejos que la mismísima Luna, esa que desveló a tantos científicos en la década de los años sesenta. Esta es simplemente una palabra de los cielos. Parece que la palabra de salvación está tan lejana que los elude a ellos.

Sin embargo, Dios dice que el camino de la salvación no está en los cielos ni debajo de la tierra. Está muy cerca, en tu boca e incluso en tu corazón. Si tuviéramos que ascender a los cielos o descender debajo de la tierra, nos preguntaríamos cómo alguien podría ser salvo.

Hoy día, la palabra está en tu boca y en tu corazón. Mientras una persona abra su boca y crea en su corazón, será salva. Dios ha preparado esta salvación tan disponible y accesible que si una persona cree en su corazón y confiesa con su boca, será salvo.

La justificación aquí, es más un asunto delante de Dios que delante de los hombres. Cuando los hombres ven que usted confiesa, ellos comprenderán que tú eres salvo. Cuando Dios ve que tú crees, Él te justifica. El versículo 11 dice: “Todo aquel que en El creyere, no será avergonzado”. La fe por si sola es suficiente.

Aunque la Palabra de Dios es abundantemente clara, existen todavía aquellos a quienes les gusta argumentar en contra de ella. Ellos insisten que confesar es la manera de ser salvo. Yo quiero preguntarles: “Si es así, ¿qué hará con Romanos 10: 8?:

Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón”. Aquí dice que la palabra de fe, no la palabra de confesión. Las Escrituras dicen: “cree”. No dicen: “confiesa”. El versículo 6 dice: “La justicia que procede de la fe habla así”.

El versículo 6 menciona la justicia que procede de la fe, y el versículo 8, la palabra de fe. En el versículo 9 hay una confesión y en el versículo 10 hay otra. Ambas se dan con la boca. Sin embargo, el versículo 11 no dice: “Todo el que le confiese no será avergonzado”.

Más bien, dice: “Todo aquel que en El crea no será avergonzado”. Debemos reconocer el énfasis aquí. Los versículos 6, 8 y 11 mencionan “creer”, y los versículos 9 y 10 mencionan “confesar”. El versículo 9 primero dice “confesar” y después “creer”; mientras que en el versículo 10 primero está “creer” y luego “confesar”.

En esta porción “creer” se usa cinco veces y “confesar” dos. Al final el orden de “confesar” y “creer” se cambia. Todo esto significa que la salvación depende de la fe y no de la confesión. La confesión resulta de la fe.

Lo que uno cree en su corazón, lo dice espontáneamente con su boca. Una persona dice espontáneamente “papi” cuando ve a su papá. Y no piensa en cómo armar una buena frase que lo haga quedar bien, dice la que le sale y punto. Donde hay fe, la confesión sigue inmediatamente.

El final del versículo 12 nos muestra que aquí la confesión es la confesión de Jesús como Señor. Esta confesión proviene de la fe. ¿Cómo se puede comprobar esto? No podemos ver esto en los versículos 1 al 11.

Pero el versículo 12 dice: “Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, y es rico para con todos los que le invocan”. El versículo 13 dice: “Porque: Todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo”.

Invocar el nombre del Señor es equivalente a confesar al Señor Jesús en los versículos anteriores. Invocar el nombre del Señor es confesar a Jesús como Señor, decirle a El Señor y referirse a Él como Señor.

Tomando en cuenta el contexto de este pasaje, nos daremos cuenta que invocar es simplemente confesar. De ninguna manera la Biblia nos da a entender que la invocación sea alguna clase de rutina mística o singular que el hombre tenga que hacer, simplemente es confesar nuestra fe.

El versículo 14 dice: “Cómo, pues, invocarán a Aquel en el cual no han creído?” Esta es una palabra maravillosa. Nos muestra que invocar procede de nuestra fe. Naturalmente, nadie puede invocar sin creer.

Podemos ver que confesar con la boca resulta de la fe en el corazón. Debido a que un hombre cree en su corazón, invoca con su boca. El invoca debido a que cree ¿Ve usted el hecho? Todo resulta de la fe; la fe es el camino de la salvación.

Aunque aquí se menciona la confesión con la boca, esta confesión se basa en la fe que está en el corazón. Es natural que aquellos que creen invoquen. Además, muy mal podríamos confesar con nuestra boca algo en lo que no creyera nuestro corazón. ¿Qué existe y se da? Sí, pero es lo falso, no lo genuino.

Creo que en este día todos somos salvos que hemos recibido al Señor Jesús. Quiero preguntarles cómo lo recibieron. Le recibimos por la fe. ¿También oraron? La salvación se debe a la fe. La oración es la expresión de esta fe.

Todos en el mundo son salvos por la fe. Sin embargo, esta fe es expresada en la oración. La fe está dentro, y la oración está afuera. Cuando tú crees en tu corazón que Jesús es el Salvador, espontáneamente orarás con tu boca que Jesús es Señor.

Todo el que cree en su corazón confesará con su boca. Pero nosotros debemos siempre recordar que confesar no representa la manera de ser salvo. Aunque la palabra dice: “todo el que invocare el nombre del Señor será salvo”, invocar no es la manera de ser salvo. Invocar proviene de la fe; esto es una acción espontánea, algo expresado delante de Dios espontáneamente.

Regresemos al versículo 12: Allí se nos dice: “Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos”. Yo amo esta oración, y no creo ser el único: “No hay distinción”.

Romanos 3: 22 y 23 dice: “La justicia de Dios por medio de la fe de Jesucristo, para todos los que creen. Porque todos han pecado”. Aquí dice: “Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos”.

 Cada uno debe invocar al Señor, confesar con su boca y creer en su corazón para que pueda ser salvo. Que el Señor nos conceda Su gracia y nos muestre que la única manera de ser salvo en la Biblia es por la fe y nada más.

La salvación no viene por fe más guardar la ley, las buenas obras, el arrepentimiento, la confesión, y la oración. Esta es la verdad bíblica. Debemos basarnos en la Biblia. La Biblia nos revela claramente que la manera de ser salvo es por la fe, solamente por la fe.

 

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Claves Para Ser Hijos Genuinos

Cuando nos referimos al accionar de Dios, nos enfrentamos a una especie de contradicción, que si bien no es tal, nos enfrenta a dos situaciones análogas. Por un lado, sabemos que Dios puede sorprendernos a cada momento, a cada día, su inventiva es ilimitada.

Por otro lado, sin embargo, también sabemos perfectamente porque así lo hemos visto en la Biblia, que Dios jamás hará nada nuevo sin antes comunicárselo a sus siervos los profetas, con la finalidad de que estos se lo hagan saber al pueblo. La aceptación o no de eso, es tú y nuestra responsabilidad.

(Salmo 2: 8) = Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

(9) Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.

La pregunta que surge luego de leer esto, es: ¿a quién le está hablando Dios, aquí? Simple. Si lees más arriba, en el verso 7, verás que le está hablando al hijo. Allí die: Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: mi hijo eres tú; yo te engendré hoy.

Entones, al que ha engendrado Dios, al que reconoce como hijo, es al que le dice: Pídeme, y te daré por herencia las naciones. No al creyente, no al evangélico, no a cualquier persona que se reúne en Su nombre. Muchos harán milagros y yo diré, no los conocí.

Muchos harán liberaciones y yo diré: nunca los vi, apártense de mí, hacedores de maldad. Unan todo lo que conocen de la palabra en función de empezar a entender lo que significa ser hijos. Y este es un tiempo para aprender a ser hijos.

¿Por qué? Porque es a los hijos a quienes Dios les entrega el gobierno, las naciones, los confines de la tierra, en suma: el gobierno. Los que no son hijos, ¿Pueden tomar el gobierno? Sí, pero siempre de manera temporal y bajo juicio.

Pero los que son hijos toman el gobierno a perpetuidad y como heredad. O sea que hay una enorme diferencia entre gobernar y gobernar. Porque una cosa es gobernar como hijos, y otra muy distinta hacerlo al estilo de Nimrod.

En este pasaje, en todo el Salmo 2, el Señor habla de varias cosas. Y es evidente que hay una confrontación de poderes bien fuerte, se puede ver eso en el verso 2: Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido.

Ahora bien; cuando habla de contra su ungido, no piensen que esta palabra se refiere únicamente a Jesucristo como el ungido. Se refiere a todos aquellos que son ungidos por Dios para marcar los tiempos. Entonces, el gran punto para examinar meticulosamente, es: ¿Qué hace que un creyente se convierta en hijo?

Ese es el tema central. ¿Será el simple hecho de haberle dicho: Señor, te acepto como mi Señor y Salvador? ¿Eso ya lo convierte en un hijo de Dios? En este mismo pasaje, en el verso 7 que ya leí, dice: Yo te he engendrado hoy.

El primer rasgo del hijo, es que él es engendrado del Espíritu. Y esto es algo muy importante, porque Babilonia también engendra hijos. Pero son hijos que no son del Espíritu. Son hijos de la ley. Por eso Pablo hablará de los hijos de la esclava y de los hijos de la libre, ¿Lo recuerdas?

Si ustedes consideran lo que pasó con Caín y Abel; si ustedes consideran el camino que han venido siguiendo los descendientes de Set, los hijos del Señor y los descendientes de la serpiente, van a darse cuenta que no todos son hijos de Dios, tal vez por el simple hecho de conocer algo de Dios o asistir a lugares donde se lo menciona. Eso no los hace hijos ni gente con capacidad de gobierno.

Por eso yo siempre recomiendo, aunque me haga caer antipático, que nunca debes confiarte a ciegas de alguien que te dice que es creyente y se congrega. Porque cualquier persona puede decir que es creyente y asistir a un lugar para congregarse.

La palabra dice que es el Espíritu el que da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. O sea que hay algo mucho más profundo que simplemente la formalidad que determina donde te congregas, quien es tu pastor y todo eso que generalmente la mayoría pregunta.

Porque no es importante cuánto hace que tú conoces a Dios, sino cuánto tiempo hace que Él te conoce a ti. Entonces, el primer rasgo de los hijos de Dios, es que ellos son engendrados del Espíritu Santo.

Por esa razón, lo que debemos empezar a entender es cómo es que Dios engendra hijos. LA mayoría de nosotros ha estado hablando y enseñando cómo sería la manera correcta de llevar la gente a Cristo. Hoy día hay un estilo muy particular, que no necesariamente es del agrado del Señor.

Hoy una persona hace por otra una oración de dos o tres minutos y ya está, esa persona es considerada como un hijo de Dios. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esta persona ni siquiera tiene idea de lo que le ha pasado, no tiene ni la más mínima comprensión de lo que es la cruz o lo que es la vida del Espíritu, y sigue siendo una persona que hace su propia voluntad, que hace lo que quiere, y a la larga esto se nota, porque se pueden ver claramente los desastres de una vida que no está rendida a Dios.

Yo no he visto jamás un pasaje de la Biblia que me muestre a Jesús llevando a alguien a la salvación con una simple oración que la otra persona repite a veces sin entender nada. Incluso, no hay un solo discípulos que haya llegado a ser discípulo habiendo hecho sólo eso.

No hay un solo creyente registrado en la palabra que, por sólo haber hecho una oración, haya pasado por ese proceso. ¿Pero entonces, hermano, usted está negando la oración de fe? No, no la niego. Es más, creo que es importante como manifestación y pesa, pero lo de fondo es mucho más que simplemente confesar algo.

Míralo así: la primera señal de que una persona ha nacido de Dios, es que le obedece por completo. Eso es algo innegable. Entonces, esa persona que hace una oración de fe, pero un par de semanas después sigue concurriendo a prostíbulos y bebiendo alcohol como si nada, déjame que ponga en duda si verdaderamente ha nacido de Dios.

¿Por qué lo digo? Simple, porque el Espíritu de Dios no actúa así. Y ahí no falta alguno que cae en la antigua tentación de decir que no, que eso pasa porque nadie le ha enseñado a esa persona lo que debe hacer y lo que no debe hacer.

Aquí hay un punto. Cuando uno es nacido del Espíritu, no tiene necesidad de que nadie le enseñe lo que debe o no debe hacer. Porque el Espíritu mismo que ha sido engendrado en él, le conduce a la verdad. No necesitamos ninguna teología para reconocer la luz de las tinieblas.

O sea: si no sé reconocer la luz de las tinieblas; si me da lo mismo salir a tomar algo con una prostituta que con una jovencita que estudia y trabaja; si me da lo mismo hacer un negocio por derecha que mentir, entonces eso quiere decir que yo ni siquiera tengo principios morales correctos. Mucho menos considerarme como nacido de Dios.

La primera señal es la obediencia inmediata. La persona que ha nacido del Espíritu, es alguien que sujeta su voluntad al Espíritu Santo. Y es una persona dispuesta a hacer cualquier cosa que el Espíritu Santo le pida.

La segunda cosa, es que se despierta en la persona una fuerte tendencia a dar. Pasa a ser una persona que no puede evitar dar. Quiere dar, dar y dar, hay que andar frenándolo para que no lo exagere y se pase de mambo. Y todo eso sin necesidad de clase alguna sobre diezmos u ofrendas.

Ese es el segundo rasgo de una persona nacida del Espíritu Santo. Quiere dar, no recibir solamente; dar. Eso sería, a mi juicio, un auténtico discípulo del Señor, porque no ha necesitado ninguna predicación ni manipulación emocional alguna para que saque su billetera. El Espíritu lo hizo.

A lo mejor, una persona así ni siquiera ha llegado a hacer ninguna oración de fe, pero se hace realidad en su vida lo que Dios dice en el verso 7 de este Salmo 2 que estamos viendo. Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. No ayer ni antes de ayer: hoy.

Fíjate y piensa un momento: el Hijo de dios vino y jamás pidió nada para sí. El eligió dar, dar y dar y no pidió absolutamente nada. El dar, pero con corazón alegre y certeza de lo que estamos haciendo, es una nítida señal de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Cuando se convierten estos primeros miles con la predicación de Pedro, según lo cuenta el Libro de los Hechos capítulo 3, te podrás dar cuenta que de inmediato y sin que nadie les dijera nada, vendieron todo lo que tenían y lo trajeron a los pies de los apóstoles.

Eso fue impresionante, porque nadie les había dado ni siquiera una charla de cómo vencer al dios Mamón, nadie les explicó qué parte era del Señor y qué parte no era del Señor, si era de la ley o no era de la ley, si la gracia lo avalaba o lo anulaba. Trajeron todo lo que tenían y lo pusieron a los pies del Señor.

De verdad, esa gente nación del Espíritu. No hicieron una oración vacía, no participaron de una actividad evangelística. Lo que Pedro hizo al exponer la luz sobre las tinieblas, ese día, fue tan extraordinario, porque esta gente de verdad fue engendrada por el Espíritu en un instante.

El tercer rasgo de una persona que ha sido engendrada por el Espíritu, es que empieza a tener una visión de Dios como Padre. Y es aquí donde me quiero quedar un buen rato. Cuando un niño nace, y hablo de un nacimiento natural, normal, ese niño no necesita que alguien le presente a sus padres.

El reconoce el olor de su madre y la voz de su padre. Es muy interesante. Son las dos cosas que guían su relación. Reconoce a su mamá por el olor y reconoce a su papá por la voz. Jesús, hablando de eso, dice algo tremendo. Él dice: mis ovejas, oyen mi voz.

Claro está, si ellas son sus ovejas, Él es su pastor. ¿Y qué pasa cuando las ovejas no oyen la voz de su pastor? Fácil, no es su pastor. No hay forma de equivocarse. Y no estoy hablando de hombres de saco y corbata, de hecho, aunque en algunos casos los incluya.

Pero así es la cuestión en el cielo, es muy sencilla. No es complicada, no es teológicamente difícil, no hay que entender nada. Si Él es tu pastor, tú escuchas lo que Él dice. Punto. Y eso hace que tú puedas seguir a tu pastor. Sin riesgo a confundirte, a perderte o a extraviarte.

Simplemente porque reconoces la voz de tu buen pastor. Entonces no terminas enamorándote de la chica o el muchacho equivocado, no terminas haciendo negocios con la persona equivocada, no terminas asociándote con las tinieblas.

¿Por qué? Porque tú se lo preguntas todo al Señor. Y si el Señor dice no, es no; y si dice sí, adelante. Y como has rendido tu voluntad a Él, no es ningún problema hacer lo que Él te pide. Haces o dices lo que el Hijo dijo o hizo.

Jesús dijo: he venido a hacer tu voluntad, oh Dios. Entonces, la vida de ese recién nacido, (No voy a decir de recién convertido); recién nacido, es extremadamente efectiva, es preciosa, y va de victoria en victoria, y su salvación va manifestándose como la luz de la mañana.

Cada vez es de menos a más. ¿Hasta aquí se está entendiendo, verdad? Ahora quiero leer algunos versículos de Romanos 8.  El capítulo 8 de Romanos está escrito de manera especial para los hijos. No leo cada pasaje que menciono de paso porque doy por sobre entendido que ustedes los conocen.

Romanos 8:14. Romanos es muy interesante. Alguna vez hemos dicho que la persona que entiende Romanos perfectamente, es una persona que puede decir con gozo santo que la obra de la salvación en su vida, no ha sido en vano. Es una carta muy profunda, y cuando tú entiendes Romanos, estás entendiendo todo el mover de Dios en toda la historia.

(Romanos 8: 14) = Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Nota que no está diciendo que los que confesaron u oraron, o los que gimieron o lloraron en el frente. Dice que los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. No hay cómo equivocarse o perderse, ¿No es cierto?

(Verso 16) = El Espíritu mismo (Con mayúscula inicial, habla del Espíritu Santo de Dios) da testimonio a nuestro espíritu (con minúscula inicial, aquí habla de nuestro espíritu humano) de que somos hijos de Dios.

Escucha. Esto no pasa por la mente; esto es de Espíritu a espíritu. Y para los que me escuchan, no para los que leen, aclaro que el primer Espíritu está con mayúscula y el segundo con minúscula. Habla del Espíritu Santo y del espíritu del hombre. ¿Cómo sabes que tú eres hijo de Dios? Porque mi espíritu da testimonio de eso. Simplemente sé, que sé, que sé, quien soy.

(Verso 17) = Y si hijos, también herederos. (Nota la lógica. No es que somos herederos para ser hijos; somos hijos, y después de eso somos herederos) herederos de Dios, y coherederos con Cristo, (Ojo que ahora hay una condición) si es que padecemos conjuntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

(Verso 19) = Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Te lo paso en argentino básico: la creación entera está esperando que los hijos de Dios se manifiesten, que se revelen públicamente. La iglesia evangélica, pese a procurar ser fiel en la palabra, durante mucho tiempo ha traído confusión, ha traído división, ha traído ataduras.

Son los hijos los que traen liberación. Somos los hijos los que traemos liberación, ¿Amén? ¿Estás conmigo, sí? No existe una religión buena, así que la religión en cualquiera de sus formas, así sea con formas evangélicas, es aborrecida por Dios. Porque lo que la creación espera, no es gente religiosa, sino la manifestación de los hijos de Dios.

(Verso 21) = porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Escucha: yo no puedo darle ninguna libertad a la creación, si yo soy esclavo. Yo no puedo dar lo que no tengo. La creación va a ser liberada porque yo soy libre. El diablo sabe esto, el diablo entiende perfectamente que la meta de Dios es que los hijos se manifiesten.

Entonces, desde que él ha tenido mentalidad, ha atacado la descendencia de Dios. Ha atacado a los hijos. El primer mártir que murió, técnicamente murió como hijo, y se llamaba Abel. Y murió porque trató de hacer lo que a Dios le agradaba.

El diablo no tocó a Caín, tocó a Abel. Noten que la ofrenda de Abel, liberaba la creación. Ya la creación, para ese tiempo, había caído en corrupción. La ofenda de Abel, era una ofrenda que traía liberación. Era una ofrenda con sangre. Sin sangre no hay remisión de pecado.

En cambio Caín quería provocar lo mismo, pero con vegetales. Y no puede un esclavo liberar a otro. La creación estaba sujeta a esclavitud, y eso incluye al reino vegetal. Pero la sangre donde está la vida, era el vínculo que Dios había puesto para liberar a la creación.

Ahora, empezando con Abel, el diablo ha ido matando, vez tras vez, a los hijos. La última vez, en la época de Jesús, -lo recuerdan- se levantó una matanza terrible contra todos los niños entre cero a dos años de edad, buscando matar al hijo.

No son los adultos el objetivo del ataque; son los niños. ¿Por qué? Porque ellos están llamados a ser hijos. Cuando un adulto empieza a entender lo que es Dios como Padre, él tiene la posibilidad de llegar a ser hijo. Pero es más difícil que un niño.

¿Por qué? Porque en un niño, la paternidad es algo natural. A lo primero que se vuelca un niño cuando necesita ayuda, es a su padre. El perfil, el modelo, la guía, el eje de rotación de un hijo, es su padre. Un adulto, en cambio, tiene su propia fuerza, tiene su experiencia, tiene su dinero, tiene su habilidad.

Hay una cantidad de bastones, de herramientas, de puntos de apoyo que un niño no tiene. Un niño lo único que tiene en crisis, es a su padre. O a sus padres. Y ante cualquier problema seguramente lo llamará sin ninguna clase de pudores ni vergüenzas.

Un adulto, mientras tanto, empieza a razonar, busca otro tipo de apoyos. Y eso es lo que lo hace mal candidato para ser hijo. Por eso es que mientras más adulto uno conoce la vida del Espíritu, más difícil resulta que Dios logre algo.

¿Por qué? Porque no llega a tener una mentalidad de hijo. Dejad que los niños vengan a mí, porque de los tales es el reino de los cielos. Los niños entran fácilmente al Reino, ¿Por qué? Porque tienen mentalidad de hijos.

No es porque son de poca edad; es porque tienen mentalidad de hijo. Todo lo resuelve con su padre. ¿Cómo te das cuenta que uno dejó de ser niño? Cuando busca resolver un problema con sus propias fuerzas.

Para destruir el lazo paternal de Dios, el enemigo trabaja con sus hijos, tratando de convertirlos en hijos pródigos. Hay un ejemplo en la biblia, muy interesante, de dos hijos. Y quiero resaltar y enfatizar muy bien esto: los dos son hijos.

No es que uno es menos hijo que el otro; los dos son hijos, los dos comparten padre y madre. Pero uno de ellos, llega a ser pródigo. El otro, no. Y me gustaría ampliar esto. Porque es mucha la gente que empieza en el espíritu; incluso puede, de hecho, haber sido engendrado en el espíritu, pero con los años se convierte en un pródigo.

Y todo lo que Dios sembró en él par que él sea un hijo en el Espíritu que funcione conforme a Romanos 8, termina anulándose, porque él cae en una mentalidad de pródigo. Entonces, ¿qué sucede? Sucede que el enemigo va lanzando ataques diferentes de acuerdo a la situación en la que la persona está.

La gran pregunta de hoy, entonces, es: ¿Qué es lo que convierte a un hijo que nació en el Espíritu, en un hijo pródigo? ¿Cómo puede ser que una persona que empezó bien, termine mal? Vamos a Lucas capítulo 15, donde hay una palabra de advertencia, porque cualquiera de nosotros se puede volver pródigo.

Creo que todos hemos conocido a creyentes extraordinariamente buenos, que por no haber tenido cierto cuidado, han terminado siendo pródigos. Y eso es penoso, es triste. Nadie es inmune al ataque del enemigo, por eso es que Dios nos advierte. Y por eso conviene que siempre tengamos a mano a un hermano que pueda seguir advirtiéndonos.

Dentro del capítulo 15 de Lucas, está la hermosa parábola del hijo pródigo, o el hijo perdido. Y si bien habría que leerla completa, yo no lo voy a hacer. Voy a darle prioridad a los textos que nos muestran lo que Dios el Padre hace con un hijo pródigo.

(Lucas 15: 17) = Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

(18) Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

(19) Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

(20) Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

(21) Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

(22) Pero el padre dijo a sus siervos: sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

Esa es la restauración del pródigo. Noten ustedes que para que un pródigo pueda ser restaurado, tiene que estar en una posición y en una condición. Mientras el hijo estuvo lejos, el padre no podía alcanzarlo. Él tuvo que dar media vuelta y volver a casa.

No terminó de llegar a casa solo. Por eso son tan importantes los detalles de la parábola. Dice en el verso 20 que cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio. Cuando él estaba en esa población trabajando de manera deshonrosa; cuando estaba perdiendo lo que tenía con sus amigos, la pregunta sería: ¿Su padre lo sabía?

Entendiendo que su padre es Dios mismo, desde luego que sí. ¿Y por qué no lo saca? ¿Por qué no hace algo para que él vuelva? ¿Por qué no manda a alguien que lo busque? Quiero que entiendas, por favor, cómo piensa Dios de sus hijos.

Es más que interesante esto. Hay un punto visible. Lo que hace a uno hijo, no te olvides, es el hecho de que en tu espíritu tú tienes el testimonio del Espíritu de Dios. No pasa por nuestra mente, es una situación de Espíritu a espíritu.

En pocas palabras: ¿Por qué Dios no mandó a alguien que lo buscara y le dijera que su padre lo estaba buscando? Porque un hijo, si es que es hijo, sabe lo que debe hacer. Y Dios no hace nada hasta que él no cambie de actitud.

Porque el hijo conoce lo que hay en el corazón de su padre. En cambio el siervo, no. El siervo necesita que alguien venga de parte del patrón para decirle lo que tiene o no tiene que hacer. Pero el hijo, no. Si él ha vivido en esa casa, él sabe cómo piensa su padre y entiende la lógica que funciona en su hogar.

Cuando un hijo nacido en el espíritu se aparta de Dios, muchas veces suele hacer una oración equivocada, pidiendo a Dios que le mande a alguien. No, Dios no le va a mandar a nadie. “¡Dios! ¡Háblame algo!” No, no te voy a hablar nada; tú sabes lo que debes hacer.

Y Dios no hará nada hasta que la persona esté a su alcance. Y ahí es cuando terminan de hundirse, porque se quedan esperando algo que nunca llega. Y repito, no es que Dios no los quiera ayudar. Es que él está esperando que actúen como hijos.

La primera cosa que quisiera poner en tu corazón, es lo que significa la palabra “pródigo”. Esta palabra, en sí misma, les va a aclarar muchas cosas. Pródigo significa disoluto. ¡Ah, muy bien! ¿Y qué significa disoluto? Algo así como licencioso, entregado a vicios y placeres.

Una persona disoluta, es una persona que no se pone límites. Hay otra definición que dice: “carente de freno”. No es necesariamente una persona pecadora, pero siempre tendrá más posibilidades de pecar un disoluto que alguien que no lo es.

¿Por qué? Porque el disoluto no sabe ponerse límites. No sabe controlarse, no sabe tener dominio propio, no reconoce un margen de protección. Este tema, es mucho más delicado que lo que parece. Porque la vida en el espíritu nos trae libertad. Esto es verdad y la palabra lo dice.

Pero por el otro lado, te trae a un nivel de esclavitud al Espíritu de Dios. Porque una persona que sabe cómo el Espíritu Santo se mueve, automáticamente se vuelve más restringida con lo que hace. Un ejemplo de una persona guiada por el Espíritu, es un judío que caminaba en la ley correcta.

Ustedes saben que un judío no podía tocar una tumba.  No podía juntarse con leprosos. Había una cantidad de elementos que un gentil, o sea: un griego, un romano, un asirio, no tenían ningún problema. Pero un judío sí tenía limitaciones.

Las fiestas que el Señor le dio a Israel, cada una de ellas, los hacía más libres, pero también les ponía restricciones. Por ejemplo, el Sabbath, que empezaba el viernes a las seis de la tarde, era un tiempo en el cual, hasta las seis de la tarde del día siguiente, ellos literalmente casi no podían hacer nada.

Aunque era un pueblo libre, Dios constantemente los entrenaba en ponerse limitaciones. Pablo dice: todo me es lícito. Y es interesante. Yo puedo hacer muchísimas cosas que no son malas, decía Pablo. Pero luego añade que no le convenía hacer muchas de esas cosas.

Nota que no dice que le es pecado hacerlo. Dice que no le conviene. Si tú no pones control en algunas áreas de tu vida, tú te conviertes en un disoluto, y eso te lleva a ser pródigo muy fácilmente. Si tú no sabes dominarte en un pequeño problema, seguramente vas a desubicarte en un problema mayor.

Si ustedes leen con detenimiento la parábola del hijo pródigo, van a darse cuenta que este muchacho tenía algunas cosas en su corazón. Dice la palabra. ¿De dónde vienen los malos pensamientos? Vienen del corazón.

El corazón, (Y no hablo del órgano físico), es una fuente de donde nacen muchas cosas. Si ustedes revisan con calma, van a darse cuenta que, por un lado, él tenía celos de su hermano. Van a darse cuenta que él tenía reclamos contra su padre, pero que nunca los expresó.

El ser humano no ha sido diseñado para soportar indefinidamente la presión. Todos necesitamos una válvula de escape. Cualquier elemento bajo presión al que no le funcione correctamente la válvula de escape, es una bomba de tiempo. Tarde o temprano explotará.

Lo que Dios normalmente hace con sus hijos, es darnos la oportunidad de exponernos, y de que nuestro corazón se abra delante de Dios. Hay cosas que no salen fuera en un principio, sino que llevan su tiempo. Y Dios tiene que trabajar con eso.

Nunca los secretos del corazón son buenos si los queremos guardar para Dios. Esa es una tentación para el enemigo, es una puerta a través de la cual él puede trabajar mucho. ¿Cómo se manifiestan los secretos del corazón?

Por las fantasías que uno tiene. ¿Y de dónde nacen las fantasías? ¿Qué cosa es una fantasía? Tú tienes una persona que está en su habitación, y empieza a imaginar una cantidad de cosas. Dónde le gustaría estar, cómo le gustaría ser, qué le gustaría tener. Y en el fondo, eso expresa anhelos guardados.

Las fantasías, en sí mismas, quizás no sean malas. Son un producto de nuestra mente, y quien nos dio nuestra mente es Dios. El problema surge cuando a ese hijo se le ocurre pedir un anticipo de su herencia e irse a gastárselo con sus amigotes, que lo único que querían era lo que él tenía.

¿Qué había en su corazón, que permitió que el enemigo literalmente lo saque del lugar donde él está, y lo saque por completo internamente? Había señales que el enemigo aprovecha totalmente para infiltrarse y causar estragos en su vida.

Cuando llega a tu vida algo que inconscientemente habías estado esperando, tú das por descontado que esa es una respuesta de Dios a tus oraciones, y no te detienes ni por un instante a pensar que tal vez no sea así, sino que ha sido el enemigo que, infiltrado en tu corazón, aprovecha que has bajado la guardia por exceso de confianza y te ataca duramente.

Ese suele ser en muchas ocasiones el resultado de una fantasía de nuestra mente, confundida con una palabra del Señor. Tú puedes darte cuenta, por cómo se conduce el hijo pródigo, que es como si él ya tuviera una agenda de lo que iba a hacer.

Eso no fue una decisión apresurada, ni nació en un momento de enojo. Él lo pensó durante mucho tiempo. Por eso es tan complicado tener secretos en el corazón. ¿Pero entonces el diablo puede leer el pensamiento? ¿No era que no podía?

Hay una respuesta que no se parece a la que vulgarmente se nos ha dado al respecto. El diablo no tiene acceso a tus pensamientos, siempre y cuando tú estés alineado con Dios. Pero, ¿Qué pasa si ese día estás enojado? ¿O qué pasa cuando estás deprimido? ¿Él tiene acceso a ese archivo de datos? Sí.

Él tiene acceso a todo lo que es tinieblas. Entonces, mis pensamientos sí tienen un sello inviolable de protección, siempre y cuando esté alineado con Dios. Pero mientras me desalineo, él tiene la posibilidad de ver mis archivos secretos.

Por eso es tan sabio que nosotros entrenemos a nuestra mente a no fantasear sin dirección. O sea que si tú tienes fantasías dirigidas, tú puedes hacer un plan de vida excelente. Yo puedo conducir mis pensamientos. Yo quiero estudiar esto, quiero proyectarme para acá, voy a aceptar esto, me gustaría tener aquello.

Eso no es una fantasía hueca. Si me ayuda a escoger una agenda de vida que va alineada con lo que Dios quiere para mí. Lo que ocurre, es que en la mayoría de los casos la gente divaga en sus pensamientos sin dirección.

Uno de los problemas de depender demasiado de la televisión, es que te entrena a no pensar en nada. Y ese es un problema. No es lo mismo cuando tú lees un libro. Cuando tú lees un libro, si no imaginas lo que estás leyendo, no te acuerdas.

Ahí está la diferencia entre leer y ver la televisión. La mente pasiva es una mente muy susceptible de ser afectada. Se entiende por mente pasiva, a una persona que piensa cosas sin controlarlas. Personas que tienen pensamientos dispersos, que saltan de una a otra cosa, y sin dirección coherente alguna.

Ese es un caldo de cultivo sobre el cual el enemigo puede trabajar muy bien. Entonces, yo debo de tener cierto control de pensamientos. Y a lo que me refiero es que una persona debe saber dónde coloca su pensamiento.

La fantasía sin planificación, sin que el Espíritu Santo esté interviniendo, es un arma muy peligrosa. Está probado que en el caso de las mujeres, una gran proporción de ellas se enamoran por la fantasía. Imaginan cosas de una persona, y eso predispone sus sentimientos.

En el versículo 22 del capítulo 15 de Lucas, y pasaré por alto todo lo demás del hijo pródigo para detenerme en lo que el padre hace, dice: Pero el padre dijo a sus siervos: sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

Estas tres cosas que se mencionan aquí, el vestido, el anillo y el calzado, son las cosas que el pródigo pierde. Por eso es que es lo primero que el padre le devuelve. El enemigo, cuando logra sacarte de la casa, te va a quitar el vestido, el anillo y el calzado.

Estos tres puntos son de tremenda revelación, por lo que resulta sumamente importante que lo entiendas con claridad. La primera cosa que estos tres objetos traen a una vida, es identidad. La única manera que el diablo pueda convertir a un hijo en pródigo, es robándole su identidad.

Entonces, él ataca estas tres cosas. Y quiero detenerme en cada uno de estos objetos un momento, para poder entender de qué está hablando aquí la palabra. Hay una ciencia de Dios muy interesante en torno a esto.

Van a darse cuenta que Dios no creó al hombre para estar descubierto. O sea: antes de pecar, Adán estaba revestido de una vestidura espiritual que él pierde cuando él peca. Y apenas él abre sus ojos en el sentido natural, se da cuenta que está desnudo.

¿Recuerdas el pasaje? Estoy hablando de Génesis 3. Si tú vas al cielo, vas a darte cuenta que en el cielo no hay nadie desnudo. Todos están vestidos. Si tú lees Apocalipsis, allí se habla de vestiduras blancas, inclusive.

Nunca un ángel se le presentó a alguien desnudo. Si se te llega a aparecer un ángel desnudo, hazme un favor, repréndelo inmediatamente. Porque no dudo que será muy ángel, pero también que no viene de parte de Dios.

El hecho es, y al ver el final podemos saber qué pensaba Dios al principio, por eso menciono el Apocalipsis, por eso menciono el final. Adán y Eva no estaban desnudos, como se los dibuja aún en los libros para niños. Ellos no estaban desnudos. En ningún momento estaban desnudos.

Solamente que el hombre natural, entiende de manera natural las cosas. Estaban revestidos de justicia. O sea que ellos, al mirarse, miraban la justicia de Dios. ¿Cómo se entiende esto? Es como cuando una persona está entusiasmada de encontrarse con alguien.

Imagínate que vas a encontrarte con una amiga o un amigo de mucho tiempo, tal vez de la época del colegio, o alguien muy especial para ti. Llega el momento en que lo ves, y estás frente a frente; y tienes tanta expectativa de ese encuentro, que no prestas atención a si tu amigo está bien vestido o no. Tus ojos están en otra cosa más importante para ti.

Es lo mismo. En tanto que Adán y Eva estaban conectados con Dios, su mirada estaba enfocada en la justicia que había en Él. Si estás con alguien que te interesa, no te fijas en los detalles. A eso lo empiezas a hacer el día que te estás aburriendo con alguien.

¿Por qué? Porque mi visión ya no está dirigida por mi interés, por el corazón, sino que simplemente ya no hay interés en ese sentido. Ahora bien; en la palabra, ¿Qué significan las vestiduras? Respuesta: cobertura.

(Isaías 61: 10) = En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me visitó con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.

El diablo aborrece ver al hombre cubierto. En la Biblia, tú vas a ver que desde el Génesis, se presenta una batalla de territorios y una batalla de coberturas, de vestimentas. Mira; si no fuera cierto esto, ¿Por qué será tan importante la descripción de la vestidura que Jesús tenía?

¿Se acuerdan de eso, verdad? ¿Recuerdas aquello de su manto único y sin costura?  Y es tremendo, porque ya está muerto en la cruz, y sus vestiduras son, todavía, el objeto de una disputa, de una discusión.

Y algo más: los soldados no se atreven a romper sus vestiduras. En la Biblia, si tú lees Levítico y Deuteronomio, verás que era de uso y costumbre que, dentro de las familias, no debían mostrarse sin ropas ningunos de sus miembros.

Y no era solamente una costumbre judía; eso venía por instrucciones que Dios le había dado a su pueblo. En pocas palabras, hay una batalla espiritual por las vestiduras que tenemos. Repasa Isaías. ¿Vestiduras de qué hay aquí? De salvación y un manto de justicia.

(Génesis 3: 7) = Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entones cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

Ahí tienen el origen de la masonería. Se hicieron delantales. De higueras. Esa es la justicia del hombre. ¿Una persona puede hacerse vestiduras? Sí, pero no duran como la higuera. Piensa; si tú te haces un traje de hojas, ¿Cuánto te puede durar? Esa vestidura te sirve para caminar en lugares oscuros.

Y es temporal. Porque son hojas muertas. Todo lo que está separado de su tallo, está muerto. La vestidura del hombre sin Dios, es temporal y es muerta. Y sólo sirve si está en la oscuridad.

 

(Verso 10) = Y él respondió: oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.

Noten que él tiene temor de Dios y temor de que él estaba desnudo, como si Dios fuera a sorprenderse o escandalizarse porque estuviera desnudo. Acá hay todo un tema de cómo el diablo afecta su manera de pensar.

(Verso 21) = Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

O sea, el mensaje es este: ¿Has caído en pecado? Algo que no debes olvidar, Adán, es el andar siempre cubierto. Fíjate; nosotros hemos nacido en una familia; los hijos tienen la cobertura de los padres. Esa es una cobertura legal, no inventada por rutinas eclesiásticas. Dios, padre, familia

Hay que entender que la familia no fue creada por Dios simplemente para que todos tengamos hijitos. O para que nos conozcamos y seamos felices saliendo de vacaciones en familia. La familia fue creada para que sea la estructura que nos sostiene aferrados a un núcleo.

Puede ser que tu padre no sea creyente, pero tú tienes que reconocer que es tu padre. Puede que tu papá, incluso, no te quiera, ese es su derecho. Pero tú puedes elegir quererlo. Es decir que, el aprender a entender que Dios nos ha puesto debajo de esta cobertura temporal, es vital para que tú entiendas que puedes tener la cobertura directa de él.

Pregúntate esto: ¿Tú crees que Jesús se sujetó a la cobertura de José, el carpintero? Es notorio que sí, pese a que no era su padre biológico. Jamás le faltó el respeto o lo menoscabó, no hay registro. Aunque sí lo hay del episodio a sus doce años cuando les avisa que su prioridad es estar en los negocios de su verdadero Padre. Esa fue una explicación del motivo por el cual se había quedado en el templo, pero termina yéndose con ellos. No hizo lo que le dio la gana.

La gran pregunta que siempre se hace en estos casos, es: ¿Qué se hace cuando un padre es no creyente y no permite que sus hijos lean la Biblia, asistan a una iglesia cristiana o escuchen música cristiana, por ejemplo? Obedecer. Dios hará justicia cuando Él lo estime conveniente. Mientras tanto, la palabra dice a los hijos que deben obedecer a sus padres. Y no dice “a sus padres creyentes”, dice simplemente a sus padres…

Existen diversas coberturas que nosotros vamos a tener en nuestras vidas. En algún momento, yo, hijo, me doy cuenta que ya no puedo seguir lo que mi padre natural me ordena, sencillamente porque va en contra de lo que Dios mi Padre celestial me ordena que haga.

Suponte que un padre pretende que su hijo varón se embriague junto con él. O lo lleva cuando es adolescente a un prostíbulo “para que se haga hombre”. O un padre sugiere a su joven hija mujer que se prostituya para ayudar a la familia con dinero. ¿Deben obedecer en este caso esos hijos? ¡No!

Pero mínimamente para poder decir no, yo debo tener ya una mentalidad de hijo de Dios. Porque el Espíritu va a estar diciéndome ya, ¡Cuidado con eso! Yo puedo orar de tal manera que el corazón de un padre se vea afectado y cambie. Pero si no cambia, es asunto concluido. Ir más allá es manipulación. Y entrar en manipulación es ejercer hechicería.

Luego aparecen los profesores en el colegio. Ellos son, en cierta medida, una especie de cobertura de tu vida. Por eso es tan importante tener profesores íntegros, no pervertidos o desviados. Créeme que ese un grave problema en muchos colegios hoy día.

Debemos aspirar a que nuestros profesores sean personas, no pretendamos que creyentes, pero sí con principios morales claros y precisos. Que entienda lo que significa esto o aquello. Muchas veces los padres, en la intención de brindarles a sus hijos una educación de alto nivel, los exponen a profesores corruptos.

Lo mismo si alguien tiene un profesor religioso hasta los tuétanos, ¿Se supone que lo afectará? ¡Desde luego que sí! No por nada el catolicismo romano ha sido sembrado en mucha gente desde su niñez, a partir de maestros o profesores religiosos!

Y las personas que más usaba el enemigo para introducirnos en religiones idólatras o paganas, eran las abuelas. Las abuelas eran las que conectaban a sus nietos con sus religiones heredadas. Y eso de generación tras generación.

Intervenían fuertemente a la hora de ponerle el nombre al recién nacido. Intervenían fuertemente a la hora del bautismo por aspersión ritual y tradicional. En muchos casos a contra pie de los deseos de los propios padres, que se veían desbordados por los abuelos por la sencilla razón de que eran sus propios padres y supuestamente les debían obediencia.

Y eran las abuelas, las mujeres. Los abuelos varones no intervenían en esas cosas. Ellos iban a misa cuando alguien se bautizaba, cuando alguien se moría o cuando alguien se casaba, nada más. Pero las abuelas no. Y si lees Jeremías, podrás comprobar que las mujeres eran las encargadas de difundir y extender la vigencia de la Reina del Cielo a las siguientes generaciones.

Imagínate ahora que si sales de excursión con tu colegio, y andas por unas montañas recorriendo y divirtiéndote, y tu profesor te dice que no hagas tal o cual cosa, tú debes obedecerle. ¿Qué sucede si no obedezco y tengo un accidente y me rompo un hueso? ¡Soy culpable porque me salí de la cobertura!

Claro que la cobertura de él es temporal, dura algunas horas cada día, unas cuantas semanas al año. Pero tu papel como estudiante, es obedecer lo que él dice. El jefe de la oficina. Si él es tu jefe y es quien te paga tu salario, está ejerciendo alguna clase de cobertura sobre ti.

Dios crea al hombre para que funcione bajo un cierto nivel de cobertura. Que necesariamente tendrá que estar alineada con Su cobertura divina, de otro modo algo no va a funcionar. Por eso es que una persona que no sabe ser obediente, tampoco sirve para ser superior de otro.

¿Recuerdas la anécdota del centurión? ¿Recuerdas cuando él viene pidiendo a Jesús por la salud de su siervo? Y Jesús le dice que lo lleve a su casa, que quiere orar por él. Y el centurión le responde que no, que no es digno de que Él entre en su casa.

Y le sugiere que solamente diga la palabra y seguramente esa palabra será hecha. Y se pone como modelo de autoridad él mismo, diciendo que cuando dice que algo se haga, el subordinado va y lo hace. “Soy un hombre bajo autoridad”, señala.

Él ni siquiera era judío, no sabía nada de la ley, no tenía ni idea lo que decía de Jesús la ley, pero él supo reconocer a alguien que tenía autoridad. Y se sujetó a él. Yo siempre enseñé que sujetarse a alguien sujeto a autoridad divina, no es un esfuerzo, es un privilegio.

¿Recuerdas lo que termina diciendo Jesús? Que no ha visto fe como la de ese hombre. Y al instante, su siervo fue sano. La persona que no acepta tener una cobertura, tampoco sabe serlo al pasar los años. Y no estoy hablando de política religiosa, de hecho, estoy hablando de coberturas divinas.

La persona que no sabe obedecer, no sabe mandar. Cuando venimos a Dios, Nosotros también recibimos coberturas. Y no siempre son divinas, necesitamos desesperadamente discernimiento. Cuando es cobertura divina, la disfrutas, te bendice y aporta enormidades a tu madurez. Cuando es cobertura humana, es simple espíritu de control. Se sufre y duele por todos los costados. Huye de ello.

Todos los hijos de Dios tenemos cobertura espiritual. Todos los que hemos nacido del Espíritu, estamos caminando al abrigo del Altísimo. ¿Recuerdas al Salmo 91, verdad? Oramos, Él nos da alimento, nos provee, estamos ahí.

Lo cierto es que nos guste o no, lo aprobemos o no, todos sabemos que hay una cobertura espiritual divina, y a ella aspiramos todos. Pero también hay coberturas humanas, y allí los riesgos son muy grandes y las posibilidades de éxito mucho menores. ¿Por qué? Porque también hay coberturas diabólicas.

Hay cobertura de Dios, que la tenemos todos. Y voy a decirte algo que te va a hacer pensar: aun los que no lo conocen tienen cobertura de Dios. Él hace llover sobre malos y buenos. Sobre justos e injustos. Porque Él es creador, ama su creación. Y aun a aquellos que no lo conocen, Él los está cuidando y les otorga bendiciones.

Por eso es que, el día que conocemos al Señor y lo aceptamos con todo nuestro corazón, ese mismo día entendemos y nos damos cuenta de cómo nos cuidó antes de conocerlo, de cómo nos dio tantas cosas. ¿De dónde nace el deseo de dar? Cuando somos nacidos del Espíritu, porque entendemos lo que Él nos dio.

De la cobertura humana no nos podemos escapar. Pero hay algo que debemos tener muy en cuenta: una cobertura humana siempre tiene sus límites. Nabucodonosor era cobertura humana de Daniel, y Daniel fue sumamente obediente con él. Salvo cuando quiso que adorara la imagen. Hay una ley más alta que la de los hombres.

Lo que te estoy queriendo decir es que, si vas a salir de debajo de la cobertura del hombre, gloria a Dios, aleluya y Dios te bendiga, pero tendrás que estar bien seguro que estás bajo la cobertura de Dios. Ahora vamos a un texto que nos muestra cómo Dios ve el tema ropa.

(Zacarías 3: 1) = Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová. Y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.

(2) Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?

(3) Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.

Noten ustedes algo. Aquí Satanás está acusando al Sumo Sacerdote, ¿No es así? Entonces te hago una pregunta: ¿Qué es lo que utiliza Satanás para acusarlo? Sus palabras, de acuerdo. ¿Y tiene derecho, Satanás, de acusar a Josué?

Sí tiene derecho. Porque está con vestiduras viles, o sucias. Entonces, el pasaje de Romanos que dice: ¿Quién acusará a los escogidos del Señor? Respuesta. Sus propias vestiduras cuando están manchadas. El diablo solamente puede señalar aquello que está manchado.

 

Si cruzamos la delgada línea del alineamiento con Dios, quedamos expuestos. Y ninguno de nosotros quiere irse a dormir esta noche acusado por el diablo, ¿Verdad? Este tema es muy importante. La iglesia está diseñada para ser invencible.

El diablo no debería levantar su voz ni señalarnos a ninguno de nosotros. Pero el caso es que lo hace. ¿Y sabes qué es lo peor de todo? Que Dios no puede callarlo, porque su acusación tiene derecho. Tiene legalidad.

Por ejemplo, si tú has mentido, y alguien viene y te dice que eres un mentiroso, tú sólo puedes callarte, porque lo que te está diciendo es verdad. ¿Y cómo se calla la acusación? Con la confesión. El enemigo de la acusación, es la confesión.

Porque cuando una persona confiesa algo, el diablo ya no puede acusarlo en eso. Ya no tiene el instrumento de la acusación. Es interesante este pasaje de Zacarías 3, porque te hace ver cómo funciona el mundo espiritual. Y cuánto pesa estar con las ropas sucias.

Para los que les gusta estudiar un poco más allá, por las suyas, estudien la relación que hay entre iniquidad e injusticia. La injusticia es una vestidura que provoca iniquidad. Revísela. ¿Qué relación hay entre iniquidad e injusticia? ¿A quiénes Dios llama injustos? Al que está cubierto de iniquidad. Al que está con la ropa sucia, a esos les llama el Señor, injustos. No les dice: están sucios, les dice que son injustos.

(Verso 4) = Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: quitadle esas vestiduras viles (Sucias). Y a él le dijo: mira que he quitado de ti tu pecado (En los originales dice iniquidad) y te he hecho vestir ropas de gala.

La ropa sucia es la iniquidad. Definición sencilla de iniquidad: predisposición a pecar. La iniquidad, te predispone a pecar. O sea, si tus padres tenían problemas con el alcohol, y esa iniquidad está sobre ti, a la primera de cambio que tú pierdes el control, tú caes en el alcoholismo.

Entonces decimos que la iniquidad, es la predisposición que uno tiene a pecar. Y se hereda. Por eso es tan importante que seamos despojados de vestiduras de injusticia, iniquidad, y seamos vestidos con ropas de salvación.

Van a darse cuenta, si ustedes leen un poco más de este capítulo 3 de Zacarías, que los ángeles se movilizan para traer las ropas. Ahora volvamos a la parábola del hijo pródigo, volvamos a aquella escena. En el verso 22 de Lucas 15, hay algo que me produce una duda.

El texto dice: Pero el padre dijo a sus siervos: sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. La duda que tengo, es esta: no sé si el muchacho estaba semi-desnudo, o si tenía ropas pero estaban sucias. O ambas cosas.

Y nota, además, que es muy curioso y llamativo que no lo hacen bañar. Él venía de trabajar con cerdos. ¿Recuerdas la escena? Pero su padre no lo hace bañar. ¿Por qué hacerlo cambiar de vestiduras sería tan importante? Porque lo primero que ven de ti, cada día, es tu ropa.

Es suficiente con que cada uno de nosotros baje la mirada, y ahí veremos cómo estamos vestidos. Y eso, provoca en nosotros: ¿Gozo, condenación, culpa, tristeza? En el fondo, cómo nos vestimos es una expresión de cómo estamos.

Imagínate un pordiosero en la calle. Su ropa estará descuidada, sucia, incluso hasta huele mal. Una persona puede tener una sola muda de ropa, pero así y todo ingeniárselas para lavarla permanentemente y de ese modo andar siempre con ropa limpia.

El vagabundo no tiene interés en hacer eso. Su ropa está desgastada, descosida, sucia, maloliente. Con solo verlo, ya tenemos una imagen de lo que esa persona es. No necesitamos demasiada imaginación para evaluar el resto, lo que no se ve, lo interno.

Yo creo que hoy, simplemente mirando cómo se viste la gente, uno puede llegar a tener una idea muy aproximada de lo que es esa gente.  Porque eso no se descolgó de los faroles del alumbrado, eso llega desde adentro.

Personas que se acostumbran a caminar con prendas descosidas. Y uno se pregunta por qué no tendrán cuidado de reparar eso. ¿No es algo fácil, antes de salir, pararse frente a un espejo y ver cómo es que nos vemos? ¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué no parece importarles su aspecto?

Sería algo muy normal, algo sano. Y no sólo delante de Dios, también delante de las personas. ¿Por qué el padre le pone vestiduras nuevas o limpias a ese hijo pródigo? Simple: porque quiere quitar la culpa de su hijo.

Imagínate que el muchacho, el pródigo, está con vestiduras sucias; ¡estuvo trabajando con cerdos! Le hubiera bastado bajar sus ojos y ver sus ropas para recordar dónde estaba. Y nuevamente hubiera comenzado a pedirle perdón a su padre.

Y el padre le dirá que no, que ya está bien, que ya lo perdonó. Imagínate ahora que él no se cambia esa ropa. Que al día siguiente se levanta por la mañana y ve otra vez los recuerdos que en su ropa le han dejado los amigos cerditos.

Y al ver la mancha en su ropa, inevitablemente volverá a recordar cómo pudo hacer eso, y vuelta a empezar con la culpa. Por eso el Padre ni le deja hacer eso, no más llegar a la casa y, lo primero que hace, es mandar a que le cambien sus vestiduras.

Es decir que el padre no quiere que su hijo se pase toda la vida recordando lo que ha vivido antes. No quiere nada que le provoque condenación. Nada que le provoque culpa. ¿Qué pasa con una persona a la cual se la ha ministrado muchas veces, y sin embargo vuelve y vuelve una y otra vez, llorando por las mismas cosas?

Eso no está bien, eso no es sano. Eso es dudar de la obra de Dios en su vida. Eso tiene que ver con el hecho de que, si esta persona sigue llorando por lo mismo que siempre ha llorado antes, es porque esta persona nunca fue cambiada.

Sigue mirando vez, tras vez, tras vez, las vestimentas sucias, antiguas, que le han provocado vergüenza, o dolor, o enojo. En pocas palabras: su iniquidad todavía está delante de sus ojos. ¿Y qué pasa cuando el diablo ve eso? Fácil: lo encarcela.

Y ahí se provoca un círculo bien feo: está en la cárcel, clama, Dios lo saca, pero no se cambia la ropa. ¿Recuerdas esa ropa de presidiario, a rayas, y con el número de recluso inscripto en su solapa? Imagínate que esa persona sale libre, pero al día siguiente anda por la calle más céntrica de tu ciudad, caminando tranquilamente con su ropa de presidiario.

Seguramente en cualquier momento lo detendrá la policía, pensando que él se ha escapado de la cárcel. Jamás podrán creerle que haya sido liberado. ¡Si tiene las ropas del presidio! ¿Cómo va a ser liberado sin que le den ropas nuevas? Simple. El diablo está reconociendo una vestidura que le da derecho a encarcelarlo.

La iniquidad sobre nosotros, le da derechos a Satanás para muchas cosas. ¿Otra vez hay que ministrar al hermanito fulano? Sí. ¿Y cómo hace para caer en la cárcel vez tras vez? Simple; porque cuando cae, vamos, pagamos la fianza correspondiente y lo sacamos, pero no nos tomamos el trabajo de cambiarle sus ropas.

Noten ustedes que eso fue lo primero que hizo Dios en Génesis, los vistió. Les quitó las hojas de higuera y les puso la piel. Y cuando Jesús está muerto y su sangre todavía está goteando, hay una cosa que deja para que el que quiera se vista: sus ropas.

¿Alguna vez las viste en algunos de esos dibujos que han hecho sobre la crucifixión? No. Jamás han dibujado eso. Pero la Biblia dice que al pie de la cruz, cuando Él estaba entregando su espíritu al Padre, quedaron sus ropas. ¿Por qué nadie las dibujó?

¿Y para que las dejó allí? Para que el que quisiera vestirse con las ropas de salvación que él usó siempre, las tome y se las ponga. Siempre miramos la sangre. Y sí; con la sangre nos limpiamos y nos lavamos, pero no estamos diseñados para caminar sin vestiduras, sin ropas.

¿Por qué crees que dejó esa ropa allí? ¿Por qué crees que no la rompieron los soldados? Quedó para aquellos que usaron la sangre para limpiarse, y para vestirse. El propósito de Dios, no fue solamente hacer libre al hombre. Él sabía que la libertad, sin cambio de vestiduras, era temporal.

¿Por qué? Porque la persona va a terminar otra vez recluida por causa de cómo está. ¿Recuerdas lo que dice Isaías? ¡Se ordena que a todos los enlutados de Sión se les vista!  ¿Por qué esa obsesión de Dios por vestirnos?

Pregunto: ¿Habrá alguno de ustedes que esté saliendo a la calle sin ropa? Bueno; es verdad que hoy mucha gente se desviste para que se viste para salir a la calle, pero: ¿Te animarías tú a salir sin ropa alguna a la calle? ¿No? ¿Y entonces cómo te atreves a pelear una batalla menospreciando la cobertura divina que tienes?

Es lo mismo. Y basta para entenderlo, tener bien en claro que, aquellos lugares en donde la gente no muestra demasiado cuidado en el vestir, suelen ser lugares de libertinaje. ¿Eres creyente? ¿Sí? Entonces jamás desprecies la cobertura que la sangre de Jesús te ha entregado.

La segunda cosa que Dios pone en la mano del muchacho pródigo, es el anillo. El anillo nos habla de autoridad, pero quiero explicar por qué. En la época de la Biblia, la gente no firmaba documentos, los sellaba. Y el sello estaba en su anillo.

Normalmente el anillo era grande y tenía un grabado que era único y exclusivo de esa persona. Entonces cuando él hacía algún negocio o daba alguna instrucción, él simplemente la sellaba con su anillo. Eso quiere decir que el anillo refleja autoridad, cuando se usa.

¿Una persona puede tener anillo con sello y no usarlo? Sí. Te resfrías y prefieres la aspirina en lugar de reprender. Tienes el anillo pero no lo usas. La idea de la autoridad es que se use. Técnicamente, el anillo sólo es un símbolo de autoridad.

Por el otro lado, imagínate a una persona que se ha casado. Tiene un anillo en su mano que refleja pertenencia, o sea que ha hecho un pacto. Eso no es algo que uno se pueda poner o quitar. En el sentido físico, quizás sí. Pero espiritualmente, un pacto es algo que está hecho y punto.

Si alguien entra a una logia masónica, el primer regalo cuando le hacen maestro masón en el tercer nivel, es un anillo. ¿Recuerdas qué le besaban sus seguidores al padrino de la mafia? ¿Y el diablo puede también dar anillos? ¡Desde luego! Pero Dios da anillos. ¡Claro que sí!

Una de las características de Jezabel, es que ella gobierna con su anillo. Lo digo con mayor claridad: utiliza el anillo del esposo. Si ustedes leen el pasaje que está en el Libro de los Reyes, van a  darse cuenta que ella redactaba las cartas, cuando se presenta ese problema con la viña de Nabot, y las sella con el anillo del rey.

Aunque el rey no había escrito la carta. Yo puedo usar el anillo que Dios me ha dado, para decretar cosas. Cuando nosotros nos reunimos a orar, lo que estamos haciendo es decretar. No estamos orando para que Dios haga algo, lo estamos haciendo nosotros con nuestro decreto, porque Dios delegó esa responsabilidad en nosotros. Es autoridad nuestra. Es jurisdicción nuestra.

(Génesis 41: 42) = Entonces Faraón quitó el anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropa de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello; (43) y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.

(44) Y dijo Faraón a José: yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.

Pregunto: ¿Qué está haciendo Faraón con José? Lo está vistiendo de autoridad. Exactamente eso hizo Jesús en Mateo 28, cuando dijo: toda autoridad me es dada en los cielos y en la tierra; ahí está el anillo; lo que ustedes digan, va a ser.

Cuando nosotros usamos el anillo, (Ester 8:8), lo que decretamos no puede ser revocado. Cuando un hijo de Dios tiene cobertura divina y tiene anillo de autoridad, es dos veces más poderoso. Lo que él ata en la tierra, es atado en los cielos.

En Ester 8:8 dice que todo lo que se sellaba con el anillo del reino, no podía ser revocado. Eso se repite en mateo 16, cuando Jesús dice: yo te daré las llaves del reino de los cielos, ¿Recuerdas? Las llaves son iguales que el anillo.

¿Qué pasa cuando una persona quiere ordenar algo sin tener el anillo? Se vuelve mandón, autoritario, despótico. Y el autoritario grita, aúlla y se desgañita y no pasa nada. ¿Por qué? Porque nadie ve un anillo de autoridad en su mano.

¿Recuerdas el episodio con los hijos del brujo de Hechos?  ¿Se acuerdan de Esceva, verdad? ¡Sabemos quién es Jesús! ¡Sabemos quién es Pablo! Pero tú, ¿Quién eres? ¿Quién te crees que eres para venir a gritarnos y a querer sacarnos de aquí?

En la Biblia dice que Él nos ha dado autoridad para sanar enfermedades. Y eso es para todos, incluidos ustedes, los que hoy me están escuchando quizás de pura casualidad. Dios les ha dado autoridad para sanar enfermedades.

Yo no sé lo que eso les parece a ustedes, pero a mí me parece que es hermoso saber que podemos sanar enfermedades. Y también nos dio autoridad para echar fuera demonios. Y no es algo que a mí me guste o no me guste hacer; ¡Tengo la autoridad para hacerlo!

No necesito ser alguien especial, no necesito ser profeta, no necesito tener cuatro años de antigüedad en la congregación. Por el hecho de ser un nacido de Dios, yo ya tengo la autoridad contra la enfermedad y contra los demonios.

¿Tenemos autoridad para poder quebrar la pobreza? Sí, señor. ¿Tenemos la autoridad para restaurar la división que el enemigo pueda haber ocasionado en nuestras familias? ¡Claro que sí! O sea: hay una determinada cantidad de áreas en las que nosotros podemos ejercer autoridad.

¡Es que yo conozco un hermano que ora y profetiza todo el tiempo y después no pasa nada de lo que dice! ¿Por qué puede ser que una persona decrete, establezca y no pase nada? Hay dos posibilidades que tú puedes entender hasta este momento.

La primera de ellas, es que puede estar vestido con ropas viles. O mejor dicho: tiene ropas sucias. Y la segunda, es que no tiene anillo. Entonces uno puede gritar, gritar y zapatear y no va a suceder absolutamente nada.

¿Por qué? Porque en el diseño de Dios, Él ha establecido que lo que digamos, puestos de acuerdo, se haga. Y este, créeme, es un tema muy delicado. Yo no quiero acusar a nadie de tener iniquidad encima, pero ciertamente la iniquidad nos quita autoridad.

 

Y, constantemente, deberíamos estar rastrillando nuestra vida para ver por qué cuando oro por tal o cual cosa, no pasa nada. Si hay una ley que Dios ha dicho, que ha establecido, que todo lo que oremos puestos de acuerdo, Él lo va a hacer, nuestra obligación es examinar por qué es que no ocurre.

No puede ser que Dios esté equivocado, ¿Te das cuenta? No puede ser que Él no quiera, tiene que haber algo más. Muy probablemente, -y repito, no estoy señalando a nadie-, hay todavía áreas de iniquidad, de ropa sucia, que anulan la autoridad que tienes.

De allí que sea tan importante examinarnos con frecuencia. Dios nos ha dado autoridad. No voy a cambiar eso. Apenas entra el hijo pródigo, el Señor le pone un anillo en su mano. Te van a reconocer por el anillo que tienes. La tercera cosa que pone el padre, son las sandalias en los pies.

(Marcos 6: 7) = Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.

(8) Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto, (9) sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas.

Escucha esto: por lo visto, para Dios, es más importante andar con calzado que tener comida. ¿No dice eso, acá? Les ordenó que no llevaran nada para el camino, sino un bordón para apoyarse. Ni pan, ni alforja, ¡Ni dinero!  Pero sí calzados con sandalias. Para Dios, más importante que la comida, es el calzado.

(Rut 4: 7) = Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel.

¿Cómo firmaban un acuerdo? Dándole uno su sandalia al otro. Estaban haciendo un trato. Dice otra versión de este mismo texto: Antes en Israel, en ocasión de rescate o cambio, para dar fuerza al contrato, había la costumbre de quitarse uno la sandalia y dársela al otro. Esta era la manera de testificar en Israel.

El calzado, en la Biblia, es un asunto de redención. Tiene que ver con comprar y traspasar tierra, especialmente. Recuerden ustedes el famoso versículo que la gente usa sin entender todo esto: todo lo que pise la planta de tu pie, será tuyo.

¿Quién hace eso? Ese es un acuerdo que Israel tenía. Imagínate que yo le estoy vendiendo un pedazo de tierra a otra persona, un terreno. Y hacemos el acuerdo, ¿En cuánto? En tanto; listo. ¿Cuándo va a estar listo? En unas semanas está todo hecho. Perfecto.

Entonces, le entregaba mi sandalia, como señal de que este acuerdo estaba definido. Estaba hecho. Es un tema de redención. No cualquier negocio. No era para intercambiar ovejas, por ejemplo. No era un tema de buscar novia o esposa.

Era específicamente redención. Ahora; en muchos casos, la redención también estaba asociada a quitar o a recibir a una persona, como en el caso de Rut. Que se podría usar la señal del matrimonio, como un emblema de redención.

(Deuteronomio 25: 10) = Y se le dará este nombre en Israel: La casa del descalzado.

¿A dónde te conducen tus sandalias? Redimir significa que algo que era pertenencia de alguien se perdió, y el dueño lo vuelve a comprar. Redimir significa comprar dos veces. Yo fui creado por Dios, pero me perdí. Y el Señor me compró con alto precio.

Eso quiere decir que le pertenezco a Él dos veces: por creación y por redención. Lo que conduce mis pasos; lo que utilizo como elemento de decisión en lo que hago, tiene que ver con el hecho de entender que yo no me pertenezco a mí mismo.

Estoy hablando en contexto bíblico. Cuando uno se quita las sandalias y camina descalzo, se está haciendo uno con lo que está pisando. Cuando Jesús está con los discípulos en la última cena, Él les lava los pies, y les dice: si no hago esto, ustedes no tienen parte conmigo.

¿Cómo es eso? ¡Esta gente ha dejado sus hogares por seguirte! ¡Han caminado casi cuatro años contigo! ¿Cómo por no lavarse los pies, ellos no van a tener parte contigo? ¿Por qué, si esto era tan importante, no lo hiciste antes? ¿Por qué no se los enseñaste antes?

Recuerden ustedes esto: cuando una persona se sacaba las sandalias, era cuando el acuerdo se estaba firmando. Y se la entregaba a la otra persona como sello y garantía, ¿Recuerdas? Significaba: esto ya te pertenece; mira, esta tierra es tuya. La señal es que te estoy dando mi sandalia.

El acuerdo está hecho. Todo el proceso de caminar con los discípulos, ha sido intenso, ha sido tremendo, pero al final, la última noche, Jesús mismo les lava los pies a los discípulos. Y les dice que si no hace eso, ellos no tienen parte con Él.

Queda anulado todo lo que ustedes han hecho, todo lo que han dejado, todos los milagros que han hecho, queda todo ahí. Esto es importantísimo. Recuerden que Pedro no quería.  Recuerda que fue a ese mismo Pedro al que el Señor le dijo que a él le darías las llaves.

Pero ahora le dice que si no permite que le lave los pies, él no puede participar de esto. No podemos caminar descalzos, porque significa que nosotros nos estamos asociando con la tierra, con lo que hay aquí. ¿Entiendes ahora por qué el Islam te pide que entres descalzo?

Simplemente entrar descalzo a una mezquita, ya es pactar con el Islam. Es aceptar eso. Pero es interesante también que Moisés le pida que se quite las sandalias para acercarte a la zarza que está ardiendo. ¿Por qué? La planta de sus pies nunca fue lavada. Recuerden eso.

Porque le pide el Señor que se saque las sandalias para entrar a ese lugar. Le dice que porque la tierra que está pisando, es santa. ¿Y? El hecho de que entre descalzo, estaba santificando al mismo Moisés. Él no mete el polvo del camino en ese pedazo de tierra.

Él entra descalzo, allí. Y esa misma santidad de ese lugar, cuando la zarza estaba ardiendo como señal de la presencia de Dios, está afectándolo a él. Esa misma tierra santa, es la que dos mil años después, Él está lavando de los pies de los discípulos.

Las sandalias tienen que ver con el hecho de que lo que yo utilizo para relacionarme con una persona. O sea: yo nunca voy a esconder mi fe de otras personas, para tener un amigo. Lo que voy a llevar delante de cualquier persona, es el hecho de que yo soy creyente, ¿Sabes?

Yo no acepto cualquier cosa, no acepto cualquier tipo de conversación, no acepto cualquier tipo de relación. No puedo ser un creyente al estilo James Bond, el agente 007, que escondo mi identidad. Porque las sandalias que tengo, son la redención.

Yo sé que soy alguien redimido. No puedo ser una persona que se una con este mundo. Tengo zapatos que me separan de este mundo. Si entro a un campo con espinas, descalzo, la maldición de la tierra expresada por las espinas, me va a hacer sangrar.

Pero sin entro con unas botas, yo voy a poder caminar sobre las espinas sin que me dañe nada. ¿Por qué la gente es herida en su relación con el mundo? Porque está caminando descalza. ¿Por qué te afecta cuando un amigo no creyente te defrauda? Porque te moviste con él con los pies descalzos.

Si tú te movieras con la gente de afuera con las sandalias correctas, con los calzados correctos, no te afectaría lo que ellos hacen, porque tú ya sabes que del mundo no puedes esperar nada. El punto está en que muchas veces los propios creyentes tienen vergüenza de manifestar su fe públicamente.

Y no te estoy diciendo que debas usar una de esas remeras que dicen “Yo creo en Cristo”, o “Yo soy de Jesús”, o “Jesús es mi Señor”, que están muy buenas, pero no estoy hablando de eso. Pero no puedes esconder quién eres.

¡Oh! ¡Tú eres el nuevo! ¡Esta noche tenemos una gran fiesta en la facultad! ¡Mucha bebida y mujeres, la vamos a pasar bomba! – Perdóname, yo soy un hijo de Dios y no voy a participar de eso. Y no es que me lo hayan prohibido, simplemente tengo otra manera de pensar.

Y eso no significa que tú no puedas tener amigos en la universidad. Sólo que ellos tienen que saber que tú tienes ciertos límites que no estás dispuesto a cruzar. ¿Qué se hace un hijo de Dios en una fiesta de esas? ¿Y en una fiesta de quince años? ¿Y en una despedida de soltero? ¿Y celebrando el carnaval?

Ahí está el punto. ¿Dónde te llevan tus pasos? ¿Dónde te están guiando tus pasos? Por eso es que para el Señor es más importante andar con buenos zapatos que andar con comida. ¡No lleven nada de comer y nada de dinero! Pero no olviden las sandalias…

Cuando Dios le dice a Josué que todo lo que pise la planta de su pie será suyo, no le dice de tu zapato, le dice que la planta de su pie. Por tanto, Josué se tuvo que sacar la sandalia. Y caminó, y Dios le dijo que a todo eso se lo iba a dar.

Cuando él caminó, él estaba trayendo la redención a esa tierra que Dios se la había prometido a Abraham muchos años antes. Todavía tengo dudas si los que dieron las vueltas alrededor de Jericó no fue un ejército descalzo. No me extrañaría que fuera un ejército descalzo.

¿Eso significa que hay un poder detrás del andar descalzo? Sí. Y a eso lo entienden muy bien la mayoría de los pueblos orientales. Tú entras a la casa de un árabe y se te pedirá que dejes tus zapatos en la puerta de entrada.

¿Pero por qué? Es que aquí no entramos con zapatos. ¿Tú te quieres hacer uno con ellos? No. Pues entonces no puedo entrar a tu casa, porque yo no me quito los zapatos. ¿Para tanto? Para tanto. No es un tema cultural, únicamente, como se nos ha  mal enseñado.

Hay un principio espiritual que ellos lo manejan muy bien. Los japoneses. Ellos entienden muy bien eso. Tú no puedes quitarte las sandalias. Y te hablo ahora en el sentido espiritual. Tú eres creyente, o no eres nada. Tú eres una persona distinta.

 

Hay lugares donde nosotros no podemos estar. Te guste, o no. No te olvides que pródigo, significa disoluto, el que no tiene límites. Yo debo entender que no puedo estar en algunos lugares. ¡Es que no puedo! ¿Comprometerá eso mi salvación?

Mira; si Dios quiere que tú seas salvo, Dios te va a sacar de ese lugar. Dios nunca va a exponer a sus hijos a algo así. El único que tenía que arriesgar su vida, ya la arriesgó y murió por ti. Nosotros ya no necesitamos hacer eso.

¿Y se aplica a todo? Sí. Se aplica a hacer deportes, se aplica cuando vas a perder kilos y ganar estado atlético en el gimnasio, se aplica cuando viajas en taxi y le pides al chofer que apague esa música pesada en su difusor.

Darle mi sandalia a alguien, significa que le estoy dando mi tierra, o estoy aceptando la de él. Es un tema de conquista. Si el diablo te pide tus sandalias, es porque quiere anular tu capacidad de conquista. ¿Te das cuenta que el enemigo no quiere muchas cosas de ti?

Quiere tu vestidura. Quiere tu anillo. Te puede regalar collares, cadenas, aros, pero quiere tu anillo. Él quiere que creas, pero no que gobiernes. Hay gente que cree, pero que nunca gobierna. ¿Y cómo gobierno? Decretando. Establezco que así será a partir de este momento. Es eso de lo que estoy hablando. Y el diablo quiere tus sandalias.

(Lucas 15: 21) = Y el hijo le dijo: padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

(22) Pero el padre dijo a sus siervos: sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

En algunas otras versiones bíblicas se consigna que esta orden el padre la dio con premura. Se dice que antes de lo dicho, el padre dijo: ¡Pronto! Esto quiere decir que si te falta vestidura, anillo o calzado, comienza a agenciarte de todo ello, pero hazlo ya mismo. Luego puede ser tarde.

¡Ya, bueno! ¡Voy a ponerme a orar este año para ver que hago con mi dependencia al Señor, con mi autoridad y mi acceso a la herencia! Olvídalo; no puedes tomarte un año para eso. Es un tema que urge, es ya y ahora.

(Josué 5: 13) = Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?

(14) Él respondió: no; más como príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?

(15) Y el príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.

¿Qué está haciendo aquí el ángel del Señor; o Jesús, porque son muchos los que dicen que era Jesús el príncipe aludido? ¿Sabes qué está haciendo? Está haciendo un traspaso de tierras a Josué. Al frente está Jericó, ¿Recuerdas, verdad?

(Josué 6: 1) = Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.

(2) Más Jehová dijo a Josué; mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.

¿En qué momento entregó Jericó en la mano de Josué? En el momento en que Josué se sacó las sandalias y pisó. Ahí estuvo el intercambio de tierra. ¿Recuerdas la vestimenta de Efesios 6? Las sandalias de los pies, son el apresto del evangelio.

Este es un tiempo en el que queremos aprender a ser hijos. Pero; ¿Los hijos tienen gobierno? Exacto. Hemos visto que ellos heredan el gobierno del padre. Pero también hemos visto que uno puede ser hijo y convertirse en pródigo.

¿Y cómo se convierte un hijo en pródigo? Porque no pone límites. Ya lo sabes. ¿Y qué es lo que el diablo hace con los pródigos? También lo sabes, le quita tres cosas: la vestimenta, el anillo y el calzado. Para que un pródigo pueda restaurar su relación con su padre, él primeramente debe arrepentirse por lo que ha hecho.

Y luego debe empezar el camino de regreso. El Señor lo va a ayudar en la última etapa, la más difícil, que es la de acercarse a la casa. Él va a salir a su encuentro, y va a devolverle las tres cosas que perdió. Porque nadie puede ser hijo sin estas tres cosas.

Yo creo que es vital tomarnos el tiempo para ver si estamos vestidos de la manera correcta. ¿Tengo un anillo que me permite establecer y decretar gobierno? ¿O tengo un hermoso anillo pero no lo uso? ¿Con qué cosas estoy pactando con mis pies?

¿Soy una persona que está moviéndose en redención, o soy una persona que no mide sus pasos? Es importante esto. Es una palabra muy valiosa que Dios nos entrega hoy, y debe ayudarnos a reflexionar y a tener muy especial cuidado con algunas áreas de nuestra vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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¿Quién Creó la Oscuridad?

 

Este trabajo que voy a compartir contigo, no es uno de esos que un predicador exitoso elegiría para producir impactos o para cosechar seguidores. De todos modos, no sé cuántos ya saben que nosotros los ministros no podemos ni debemos hacer lo que nos parece mejor, sino sencillamente lo que Dios nos envía a hacer.

Quiero comenzar esto a partir de uno de los tantos milagros archivados en el evangelio de Juan. Quiero impartir, mayoritariamente, fe para todos aquellos que hoy han acertado a escuchar esto. Cuando en el evangelio de Juan se usa la palabra milagro, es la palabra señales.

Y eso significa que, detrás de cada milagro, hay una señal o una enseñanza espiritual que se aplica a nuestra vida en el día de hoy. No solamente son anécdotas o ejemplos de hechos pasados, no es simplemente un milagro algo que ya ocurrió, de donde extraemos el principio que en aquel día se utilizó, sino que son señales o misterios escondidos para nosotros usarlos en el día de hoy.

Este estudio va a ser aplicable a tu vida, y yo espero que enfatices estas áreas que Dios quiere ministrarte en este día. Es un trabajo profético porque es revelación, pero al mismo tiempo muy sencillo, porque es de la naturaleza de Dios.

Yo quiero revelar hoy una de las naturalezas de Dios que es tan poderosa, que en medio de restauración y de avance, en medio de nuevos moveres del Espíritu; en medio de nuevas formas de adoración, de alabanza y de predicación, nos olvidamos de la tremenda sencillez y simpleza que el Señor le ha otorgado a lo suyo.

La palabra nos advierte respecto al riesgo de desviarnos de la simpleza del evangelio. El evangelio es muy simple. A veces nosotros lo hacemos tan difícil que llega un momento en que nosotros mismos nos confundimos y nos extraviamos.

(Juan 6: 1) = Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.

(2) Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.

Quiero que se den cuenta que esta actitud no ha cambiado. Las multitudes aún giran cuando hay algo que se está ofreciendo. La gran mayoría de la iglesia todavía asiste por los peces y los panes. Donde se está dando algo, allí hay multitudes. Pero, ¿Cuántos saben que Dios quiere algo más de Su iglesia? Dice aquí que le seguía gran multitud, porque veían las señales que Él hacía en los enfermos.

(3) Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

Y creo que todos ustedes conocen más que bien cómo sigue esta historia. Ahí es donde está archivado el milagro de la alimentación de los cinco mil. Pero si nos adelantamos un poco y nos vamos allí por el verso 13, luego del milagro de la multiplicación de los panes.

(Verso 13) = Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

(14) Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Nota que las personas siempre están buscando una manifestación natural y literal, para decir que este es el que viene de parte de Dios. Sin embargo, es un error muy grande, que nos lleva a grandes pérdidas en nuestros caminos con Dios.

Yo lo he dicho muchas veces, de forma tan rápida y pasajera, y creo que me voy a tener que detener y enseñar un poco, en vez de decretar y profetizar a las potestades y principados y alimentar espíritus. He dicho muchas veces algo que alguna vez oí y me impactó: “No te pierdas lo divino, buscando lo espectacular”.

Créeme, hermano, créeme, hermana; hay veces que Dios no está en lo espectacular. El mundo está lleno de espectáculo. Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. (¿Qué se supone que hizo Jesús, entonces?)

(15) Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Te lo paso en limpio. Viendo Jesús que toda esa gente que había visto esas señales, ahora iba a venir para idolatrarlo a él, se fue y se escondió. Hoy en día no se hace lo mismo; hoy en día mientras más gente te alaba, más rápido asciende tu prestigio y hasta tu cotización santa. Pero Cristo se fue a esconder porque Él no quería que lo coronaran rey. Él no había venido a esta tierra con ese motivo.

(16) Al anochecer, (No es casual; al anochecer. Llega un momento en tu vida, donde el espectáculo termina y se pone oscuro.) descendieron sus discípulos al mar, (17) y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.

Fíjate este detalle: en el acontecimiento anterior, todo era luz, todo era maravilloso, todo era espectáculo; había milagros, multiplicación, había prosperidad, y todo el mundo quería que ese Jesús fuera declarado por la CNN como el hombre del año.

Sin embargo, Jesús se esconde y, de momento, llega la oscuridad. Y en medio de la oscuridad vemos que ya está oscuro, y Jesús no viene. Me pregunto cuántos de ustedes habrán pasado alguna vez por allí. No sé por qué hoy Dios me mandó a decir esto, pero no te preocupes; si no es para ti, lo aprovecharé yo mismo para mí.

(18) Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba.

(19) Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo.

(20) Más él les dijo: Yo soy, no temáis.

(21) Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra donde iban.

Ellos llegaron para donde iban, al destino. Lo que vemos aquí es que esta multitud no quería dejar a Jesús. Quieren hacerlo rey, no quieren dejarlo. Cuando las cosas se ponen buenas, uno trata de mantener el mover de Dios. Cuando dios está haciendo algo maravilloso, uno quiere que se repita el evento.

Es tanta la ansiedad para que continúe ese fluir, que a veces entramos en manipulación, a veces entramos en el espíritu de humanismo, o simplemente entramos en nuestra propia carnalidad, para tratar de producir lo que no está presente en el Espíritu para manifestarse.

Ellos no querían dejar, pero llegó el anochecer. Ahora no era sencillo caminar; ahora ya no estaba ese poder sobrenatural; ahora no estaba el milagro para alimentarte, ahora no había nada de eso. Sólo había fe y oscuridad.

Muchos están así y no quieren dejar allí la presencia. A veces estamos en una gran campaña, o en un enorme congreso, o simplemente en un buen tiempo ante Dios con ciertos y determinados hombres, y nuestra vida es ministrada, y somos alimentados, y no queremos dejar ir ese sentir.

¿Qué hacemos, entonces? Organizar algo igual para la semana que viene. Hay mucho activismo en el cuerpo de Cristo. Pero entiende esto: activismo no garantiza frutos. Pero hay experiencias en la oscuridad, que jamás vas a recibir en medio de la luz.

Hay algo en la oscuridad que es tan imperativo, que es tan importante para nosotros, como lo que podemos recibir en la luz. Pero muchos no entendemos ese principio de Dios. Vamos a ir a muchas escrituras para convalidar esto. Deja marcado a Juan porque será nuestro texto central.

(Salmo 139: 12) = Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.

Nota que para que Dios pueda obrar, no necesita ni luz, no necesita espectáculo ni tampoco tinieblas. Para Él la noche y el día son la misma cosa. ¡Él es Dios! Lo mismo opera en el valle que opera en el monte; opera en prosperidad como cuando no la hay. Porque Dios sigue siendo Dios y está encargado del asunto.

Él no hace diferencia entre el día y la noche. A veces creemos, cuando estamos en la noche, que eso está fuera de la voluntad de Dios. Sin embargo, hay tremendas experiencias que en modo alguno tienen el rótulo infalible de satánicas, en la oscuridad. Claro que hay una oscuridad que es resultado del pecado, pero también existe una oscuridad en la que el Señor, a veces te guía. Hay Samarias en nuestra vida, que a veces debemos cruzar.

(Isaías 50: 10) = ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.

Escucha: sólo estoy leyendo la Biblia; no necesito para nada al dios de los ladrones, el viejo Hermes, para darle una dirección a esto que leo. La Biblia se revela a sí misma. ¡Gloria al Señor por eso! Descubrimos que Dios no necesita a los teólogos, los teólogos necesitan a Dios.

(Génesis 15: 12) = Más a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Nota que aquí cae el sol, es de noche, y es aquí cuando el pacto más importante es ejecutado. De noche. Por eso es que Dios, a veces, nos arroja de espaldas al suelo; porque cuando estamos de pie no recibimos nada. Espíritu de tortuga; sólo estando de espaldas miramos para arriba.

(Isaías 45: 1) = Así die Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes, para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán; (2) yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; (3) y te daré tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.

Dice que le dará tesoros escondidos. ¿Sabes que donde dice escondidos, en realidad está diciendo oscuridad? Hay una oscuridad que es plan de Dios, y es el lugar en el Espíritu al que Él desea que llegues, para que tengas una experiencia única y vital, porque allí se encuentran cosas que jamás obtendrías por otros métodos.

“¡Pero, hermano, es que…la iglesia parece estar muy linda hoy! ¿De qué se trata esto de la oscuridad? ¡Nadie me lo predicó! Se trata de que la iglesia no se mide por la iglesia. El fruto de la iglesia, se mide siempre por la condición de la nación donde ella está. Hoy hay corrupción en mi país. ¿Habrá honestidad, integridad y honradez en la iglesia de mi país?

Hay una creciente oscuridad que nos está rodeando, todo el mundo anda preocupado. ¿Qué pasará con el dólar? ¿Qué ocurrirá con el Euro? ¿Por qué hay tan poco trabajo? ¿Por qué hay tanto problema económico? ¡Hay una oscuridad!

Y eso nos concierne a nosotros, no nos es ajeno. Porque la justicia engrandece la nación. Y el servidor entendido, consigue la benevolencia de los presidentes. Sólo los entendidos. Total dependencia. Vemos que Abraham fue puesto a dormir, y toda la dependencia del asunto resta sobre Dios.

Dios cruzó en el pacto dos veces. Una por Él y una por el hombre. Porque si depende del hombre, seguramente que en el camino la dañamos. Nuestro ministerio será confirmado por Dios, o no será ministerio alguno.

(Salmo 107: 22) = Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo.

(23) Los que descienden al mar en naves, (Estábamos hablando de la embarcación en la oscuridad en las aguas) y hacen negocio en las muchas aguas.

Fíjate que estas experiencias, estos tesoros, no aparecen en modo alguno en la llanura, sino que se debe profundizar mar adentro. Hay que ir a las muchas aguas. Hay que ir donde ya tú no tienes sostén de las riendas de tu vida a la vista.

La fe comienza cuando tú sales más allá del control de tu conocimiento. Y dice que hacen negocio en las muchas aguas. ¿Sabes qué? No se puede hacer negocios en aguas playas. No hay anda, no hay tesoro alguno en la orilla.

(24) Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades.

¿Dónde vieron sus obras? En las profundidades. ¿Dónde vieron sus maravillas? En las profundidades. Hay que entrar mar adentro para poder ver este tipo de manifestación. La iglesia está llegando a un nivel que amerita mayor profundidad que la que hemos conocido.

Amerita además una madurez espiritual, donde Dios pueda mostrarnos tesoros escondidos que en este tiempo todavía no nos puede dar. Hay manifestaciones de Dios que jamás serán  difundidas si no las manifestamos como cuerpo, en unidad, en esencia global y a-denominacional.

Un solo ministerio no es lo suficientemente grande ni poderoso como para manifestar a Dios. Así que será bueno que quites tus ojos de los ministerios. La importancia en los últimos días, la tiene la iglesia. Dios quiere manifestarse a través de la iglesia. Quiere que el mundo identifique a ese Dios mediante Su iglesia.

(25) Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas.

Perdón: ¿Usted me está queriendo decir a mí que el problema que tuvieron los discípulos fue soplado por Dios y no por Satanás? ¿Quién sopló? Dios sopló. Satanás no tiene poder para sacudir la iglesia. – ¡Pero lo está haciendo, hermano! – Dije la iglesia, no Babilonia.

Sólo Dios sacude su iglesia. Él dijo: la voy a edificar y las puertas del Hades no prevalecen contra ella. No hay anticristo, no hay recesión, no hay dólar bajo ni alto, no hay euro fuerte ni en caída, no hay bolsas de valores, no hay presidente, ni rey, ni demonio que pueda contra la iglesia.

Si la iglesia hoy está soportando una oscuridad, es porque Dios está soplando vientos que la traen, porque quiere ver si en esa oscuridad su iglesia es capaz de encontrar todo aquello que Él escondió para ser revelado en el día de la luz.

(Salmo 105: 16) = Trajo hambre sobre la tierra, y quebrantó todo sustento de pan.

(17) Envió un varón delante de ellos; a José, que fue vendido por siervo.

(18) Afligieron sus pies con grillos, en cárceles fue puesta su persona.

(19 Hasta la hora en que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó.

¿La palabra de Quien se cumplió? ¡De Dios! ¿Quién trajo el hambre? ¿Quién puso grillos en sus pies? ¡Dios! ¿Y cuál fue el plan, entonces? ¡El plan de Dios! El dicho de Jehová le probó. Muchos glorifican el hecho de José, y lo leemos de manera superficial y pasajera.

Pero fueron diecisiete años de oscuridad que vivió José. ¡Diecisiete años! Hasta que la palabra de Jehová fue probada en él. Muchos corren a las iglesias para que haya un presbiterio profético y le digan algo hermoso, pero no pasan la prueba del dicho de Jehová. Dios no te habla para que te sientas bien; Dios te habla para revelarte el destino, con el propósito de que lo cumplas.

(Verso 25) = Cambió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo, para que contra sus siervos pensasen mal.

Noten que es Dios el que estaba encargado de todo el asunto. Vamos más atrás, al Salmo 66. Es impresionante cómo Dios se encargó de poner todo esto en la Biblia, simplemente para que cuando se escondiera el sol, tú no perdieras el ánimo.

(Salmo 66: 8) = Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.

(9) Él es quien preservó la vida a nuestra alma, y no permitió que nuestros pies resbalasen.

(10) Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata.

¿Quién te probó? Déjame aclararte algo en este punto. Dios jamás va a traer una desgracia a tu vida para probarte. No estamos hablando de desgracias ni accidentes y luego decir que fue una prueba de Dios. Las pruebas de Dios, siempre terminan en victoria. Pero la ignorancia del hombre, siempre termina en derrota. Y luego dice que Dios nos ensayó como se afina la plata. ¡Dios ensaya con nosotros!

(11) Nos metiste en la red; (¿Cuántos se han sentido así? Es como si alguien te hubiera pescado y no puedes salir) pusiste sobre nuestros lomos pesada carga.

(12) Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia.

¿Adónde nos sacó? A abundancia. ¿Qué fue lo que pasó? De todo. ¿Y cómo concluyó? Con abundancia. Las verdaderas pruebas que vienen de parte de Dios, siempre te proveen de abundancia al final. Siempre te maduran. Siempre te traen a un nivel donde produces algo que de ninguna forma podrías producir de otra manera.

(Juan 6: 17) = Y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos. (Escucha: Jesús no había venido a ellos).

(18) Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba.

(19) Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo. (En la misma anécdota del mismo hecho, pero según el relato del evangelio de Marcos, dice algo muy interesante).

(Marcos 6: 46) = Y después que los hubo despedido, (¿Cuántos saben que a veces Dios te despide y se va para otra parte?) se fue al monte a orar; (47) y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra.

(48) Y viéndoles remar (Hermano… ¿Tú me quieres decir a mí que Él los estaba viendo? ¿Esta gente está por ahogarse y Dios está sentadito en la orilla, comiendo pescaditos y mirándolos?) Y viéndoles remar con gran fatiga, (Escucha; este no era un problemita menor, esta gente estaba agotada) Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia,

 (Esto es la madrugada, imagínate la escena. Ellos remando a full hacia delante, y el viento tirándolos para atrás. Y el Señor mirándolos desde la orilla. En plena oscuridad. ¿Verdad que cuesta entenderlo? – ¡Señor! ¿Por qué? ¡Dónde estás! – Te estoy viendo… – ¡Ayúdame! – Te estoy ayudando… – ¡Reprende al diablo! – No funciona, es Dios) Viéndolos remar con gran fatiga, (Pero ellos no lo podían ver a Él. Era la cuarta vigilia, la última vigilia del día.

En otras palabras, los últimos días, hablando proféticamente del día de hoy. Pero ellos no le veían y se desesperaban. ¡Señor! ¡Yo creo que estás allí, pero no te veo! ¿Cómo puedo hacer para saber con certeza que estás allí? Está en la orilla. Está en tierra firme. ¡Pero ellos no abortaron!

Cuando vuelvas a Juan, verás que dice: Cuando habían remado… ¡Ellos siguieron remando! ¡No estaban avanzando, las aguas venían en contra, y cuando las aguas vienen en contra tú no penetras, tú retrocedes, pero ellos siguieron remando con fatiga!

Cuando estés en medio de la tribulación, cuando estés en medio de la recesión, no cambies los principios, no cambies la fe, no cambies la milicia. ¡Sigue remando, aunque en lugar de ir hacia adelante, estés yendo hacia atrás! ¡Sigue remando!  Indudablemente, esta gente no estaba avanzando nada, pero Cristo estaba maravillado, porque aunque iban para atrás, ellos seguían remando para adelante.

(Salmo 44: 8) = En Dios nos gloriaremos todo el tiempo. (Todo el tiempo. No sólo el domingo en la iglesia. En la casa, en el trabajo, el día de pago, cuando alcanza, cuando hay poquito, te gloriarás en Dios.) En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, y para siempre alabaremos tu nombre.

(9) Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales con nuestros ejércitos. (En otras palabras: cada vez que tratas de ganar, pierdes).

(10) Nos hiciste retroceder delante del enemigo, y nos saquean para sí los que nos aborrecen.

(11) Nos entregas como ovejas al matadero, y nos has esparcido entre las naciones.

(12) Has venido a tu pueblo de balde; no exigiste ningún precio. (El verso 17 contesta las preguntas, y dice:)

(Verso 17) = Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti, y no hemos faltado a tu pacto. (En medio de todo lo malo, sólo el pacto se sostiene. Sólo el pacto se sostiene. Y lo primero que se rompe en la iglesia cuando las cosas se ponen feas, es el pacto. Entonces ya no es oscuridad de Dios. Allí ya es tinieblas por pecado. Ahí no hay ningún tesoro; sólo derrota. Pacto. Cuando se ponen feas las cosas: pacto).

(18) No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos.

Noten que en medio de todo eso, lo importante es seguir adelante. Pero ¿Por qué? ¿Por qué la tormenta, Señor? ¿Por qué estás haciendo esto? ¿Por qué yo me siento así? Me siento como que cabalgan dentro de mí. No voy hacia delante, estoy fatigado, estoy cansado, y sigo yendo como un barco a la deriva, hacia atrás.

(Isaías 50: 10) = ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.

(11) He aquí que todos vosotros encendéis fuego, (¿Quiénes encienden fuego? Nosotros. ¿Quién lo encendió? Nosotros. Ese es el problema. Nota esto: cuando no hay luz, no te pongas a encender fuego, Él quiere oscuridad. Si Él quisiera luz, Él es luz, Él te alumbraría.) He aquí todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego,

¿En qué luz estamos andando? De nuestro fuego. Cuando las cosas no parecen tener sentido; cuando todo anda mal, no te recuestes en tu propia prudencia. Dios no quiere que tú camines o salga del problema con tu propio fuego.

Te estoy dando principios; esto es lo que va a perdurar en los últimos días. Cuando las cosas están malas, no te pongas a inventar. Si yo hago, esto, esto y aquello, entonces voy y salgo por allá y me evito pasar por la prueba. Entonces cuando haces todo eso y sales, Dios ya te corrió la prueba más allá. ¡Él quiere que cruces el valle de la prueba!

(11) He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano vendrá esto; en dolor seréis sepultados.

Cuando estés en oscuridad, no te pongas a hacer fueguito con dos palitos, confía en la luz de Dios. Eso es perseverancia. Cuando hay confusión, tienes que salir adelante por fe. Hay veces que no hay milagro, hay veces que no hay espectáculo; pero dios está orquestando su plan eterno. Él no va a fallar, Él va a vencer. Sigue adelante.

(Hebreos 11: 15) = Pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.

Hablando del pueblo de Egipto, al cruzar el Mar Rojo; si se ponían a pensar en la gloria anterior, podrían haber vuelto a ella. Nunca medites ni te afirmes en una gloria pasada. Dios siempre va de gloria en gloria, ya está escrito: la gloria postrera será mayor, será mayor, que la primera, que la de ayer.

Hay victoria adelante. Es por eso que tú ves que cuando Cristo llega a la tierra de los gadarenos, allá donde expulsa los demonios, que era donde habitaba la tribu de Gad, que se rehusó a poseer la tierra, para terminar criando cerdos para sobrevivir.

Por eso no querían que Jesús echara aquellos demonios de allí. Porque ese era su sustento. Pero eran judíos, y los cerdos están en contra de la ley judía. Fíjate que por no aceptar poseer la tierra, tuvieron que hacer hasta lo que era contrario a Dios para sobrevivir.

Tenemos que poseer, aunque nos cueste. Porque si no poseemos, nos va a costar de todas maneras. A veces, la liberación de Dios viene de forma extraña. ¿Cuántos se acuerdan de José? Cuando le vienen a hablar a él, y le dicen que eso que le está sucediendo a su mujer no es un engaño, sino que es Él el que está obrando. Me pregunto a cuantos hermanos varones les gustaría ser José.

¿Cuántos supones que dirían: ¡Sí, Señor; yo te creo!? Que tu esposa te muestre su panza hinchada y te diga: ¿Sabes de donde viene esto? ¡De Dios! ¿De quién? De Dios. ¿De qué Dios? ¿Cuántos quisieran ser José? ¡Qué forma extraña de liberar a toda la humanidad, haciendo pasar por esa situación a ese pobre hombre!

Y no lo deja ahí. Porque luego le dirá: Mira, por aquí hay un cabezón que quiere matar a todos los niños, vete ya mismo a Egipto. ¿A dónde? A Egipto. ¡Es que allá están los árabes! ¡Yo soy judío! ¿Cómo voy a ir a Egipto? – Es que yo voy a protegerte en Egipto. -¡Imposible! ¡Son mis enemigos! ¿Cómo vas a protegerme justo allí?

La sabiduría de Dios es más grande que la nuestra. Lo mandó, precisamente, donde jamás él pensaría ir. A casa del enemigo. Y lo dejó allí dos años, no fue un día. ¿Cuántos hubiera entendido que ese era Dios el que estaba detrás del asunto y no un diablo a reprender?

Digo más: si lo hubieran entendido, ¿Hubieran obedecido? No me vengas con discursos o muletillas religiosas, sólo sé honesto y examínate. Dios sabe lo que está haciendo. Déjame ponerlo así para que se entienda mejor:

A veces estamos orando y, cuando Dios contesta, no entendemos. ¿Se acuerdan de Pedro? Toda la iglesia orando. ¡Dios! ¡Libera a Pedro en el nombre de Jesús! ¡Lo decretamos, lo declaramos, lo profetizamos, lo creemos, sea hecho en el nombre de Jesús! ¡Sácalo de la cárcel, creemos en tu poder! ¡Amén, amén y amén!

Casi al instante, alguien golpea la puerta. ¿Quién es? Pedro. ¿¿Quée?? ¡Imposible! Escucha: ¡Estuvieron orando a fuego para que Pedro fuera liberado de la cárcel y, cuando llega Pedro en libertad, le cierran la puerta en la cara porque no lo creen!

Porque era imposible, porque se supone que esté preso. O crees, o no crees. Dios dijo que todos los reinos de la tierra serían derrumbados. Todos los reinos de la tierra serán el Reino de nuestro Dios. Él es el que está estremeciendo los cielos o lo divino, y también la tierra o lo natural.

Está estremeciendo todos los reinos, y nada va a mejorar. Todo tiene que ir hacia abajo, para que el estandarte de la iglesia vaya hacia arriba, para que la única solución se encuentre en el monte de Sión. Todo viene así, y mientras que el pacto va aumentando y los principios se respeten. Porque el gran tema está en respetar esos principios divinos en medio de un ambiente en el que parece una locura hacerlo.

Fíjate, sin ir más lejos: dar doble cuando uno no tiene, es imposible. En lo natural, claro. Allí se verá quién cree y quién no cree en prosperidad divina, un temita del cual hablan mucho. Los que saben y los que no saben ni medio.

Claro, porque cuando Cristo está en el barco, se multiplican los panes, pero cuando Él se va para el otro lado, llega la oscuridad. Pero los panes se tienen que seguir multiplicando, porque ya te dio el principio, sólo que ahora tienes que vivirlo.

Hay todavía mucha gente que por fuera canta canciones de fe y esperanza, y por dentro están más que preocupados por decenas de problemas. Yo creo que hacia allí se apunta esta clase de enseñanzas. Sería bueno que si tú no eres uno de los que hoy necesitaba esto, procures que le llegue a alguien que sabes que sí lo necesita. Eso también es ministerio.

Volvamos a Juan. Dice que habían remado entre veinticinco y treinta estadios. Veinticinco es el año del sacerdocio, o era el año en que los levitas eran aptos para ser sacerdotes. O sea: hay que remar hasta que verdaderamente levantemos la tienda de David y el espíritu sacerdotal en la iglesia.

No meras repeticiones de canciones. El espíritu sacerdotal encajado en tu vida personal. Treinta, mientras tanto, era la edad en la que uno podía heredar, o comenzar un ministerio. Eso identifica madurez. Cristo llega al Jordán cuando tiene treinta años.

El sacerdote no podía ministrar hasta que tenía treinta años. Cuando Pablo comienza a hablar de sus experiencias personales y comienza a enumerarlas en la Biblia, da la casualidad que enumera treinta incidentes que le acontecen en su vida.  Es la edad de la madurez en el espíritu.

Dios te va a tener mar adentro, bogando en medio de tormentas, hasta que: aprendamos a ser sacerdotes en nuestra vida personal y hasta que seamos maduros en el espíritu. Dios tiene un propósito, porque en medio de la madurez de la iglesia, es que Él va a enseñar la luz a las naciones.

Lo que Él quiere manifestar en los últimos días, no se puede manifestar a través de una iglesia que sólo se reúne en busca de los panes y los peces. Dios va a manifestarse en este punto, y necesita una iglesia madura para eso. De otro modo no puede, por eso ha pasado el tiempo que ha pasado. Recuerda que el enemigo no puede evitar el final, pero sí puede lograr posponerlo.

¿Qué es ser maduro? No es profetizar en la iglesia, no es hacer un devocional cada mañana, no es tener asistencia perfecta a un templo por más de cuarenta años. La madurez viene, inexorablemente, con la aceptación de la responsabilidad que nos compete. Para terminar, veamos la misma escena de Jesús en el mar según Mateo.

(Mateo 14: 27) = Pero enseguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

(28) Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.

Nunca especules en el evangelio. Espera una palabra revelada de parte de Dios para moverte. Necesitas que Dios te hable. Créeme, no hay ningún mérito en que Dios te hable. Tampoco en que tú lo oigas. Comienza a haberlo cuando tú le crees. Y sí lo hay cuando tú obedeces y te mueves.

Salmo 107: 24) = Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades.

(25) Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. (Observa lo fuerte que era ese viento).

(26) Suben a los cielos, (Mir lo alto que parece el problema) descienden a los abismos, (Allí es donde pareces estar en algunas situaciones) sus almas se derroten con el mal. (Así andan algunos)

(27) Tiemblan y titubean como ebrios, (¡Señor! ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer? ¡Pastor! ¿Qué hago? Y el pastor no lo oye porque, a su vez, le está preguntando a uno más importante que él qué es lo que tiene que hacer con su problema.) Tiemblan y titubean como ebrios, y toda su ciencia es inútil. (Toda ciencia humana se inutiliza delante de Dios. Él nos va a mantener allí hasta que nuestra ciencia sea inútil, y fluyamos con el entendimiento de Él.)

(28) Entonces claman a Jehová en su angustia, y los libra de sus aflicciones.

(29) Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.

(30) Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban.

Dios está buscando llevarte donde dijo que iba a llevarte. Pero al camino lo elige Él, al método lo elige Él, a la sabiduría la pone Él. Nuestra única obligación, entonces, es total dependencia y confianza en el Dios de todo poder.

 

 

 

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Militando en los Lugares Altos

 

Hay algo que quiero puntualizar en este exacto punto de este trabajo: nuestra fuente de información de ninguna manera son las tinieblas, es Dios. Porque es a través del Señor que nosotros entendemos cómo las tinieblas operan.

Quiero, antes de proseguir, dar un breve repaso a la estructura anatómica más general que se ha hecho del hombre. Nosotros conocemos, por la palabra, que el hombre es un ser que tiene un espíritu, al que se le ha dado un alma y que habita temporariamente en un cuerpo.

Esto es lo que se ha enseñado por años y que la iglesia en su conjunto, tanto los de allá como los de acá, conocen muy bien. Por eso no voy a profundizar sobre esto. Decir que el hombre es espíritu, alma y cuerpo, es como decir que un cuerpo es cabeza, tronco y extremidades.

Es así de general, y creo que estamos absolutamente convencidos que somos más que cabeza, tronco y extremidades. Somos seres maravillosamente creados por Dios, que tienen muchísimos elementos internos.

Pero vamos a quedarnos con esta definición clásica, porque en este momento sólo nos sirve entender esto. Se dice que el espíritu es la morada de la conciencia, de la intuición y de la comunión. De la misma forma el alma es la morada de las emociones, de la voluntad y de la mente.

Y también podemos decir que nuestro cuerpo está formado por órganos, sistemas y sentidos. ¿Qué pasa cuando una persona viene a Jesucristo? Entendiendo que somos seres tripartitos, ¿Qué es lo que pasa con cada una de nuestras partes integrantes?

Veamos. Nuestro espíritu, recibe vida de forma instantánea. La palabra nos explica esto. Juan 3:36, Isaías 57:15, y muchos otros pasajes más, nos dicen que hemos pasado de muerte a vida. Eso fue cuando conocimos al Señor.

Ahora, obviamente, no está hablando simplemente de una experiencia en el plano natural, porque ¿Qué pasa? Cuando uno conoce al Señor en una iglesia o en una experiencia personal, quizás hizo solamente una pequeña oración, no sintió gran cosa, ni un fuego abrasador, ni mucho menos, aunque otros quizás sí y otros más o menos.

Pero más allá de eso, ¿Qué sucede internamente? Cuando tú te conectas con Dios por medio de la cruz, lo primero que pasa es que, tu espíritu que estaba dormido o adormecido, por causa del pecado en el que vivías, o vivíamos, es en ese instante, resucitado, revivido, reanimado.

Y la vida de Dios se deposita en ese espíritu en un instante. Eso es algo automático. Desde ese momento, (Y a esto tú seguramente lo habrás experimentado, al igual que todos nosotros), puedes empezar a leer tu Biblia y la entiendes. A diferencia de si lo hubiera hecho antes, ahora la entiendes.

Y no sólo eso; tienes deseos de orar, tienes deseos de cantar al Señor, algo que antes hasta te parecía ridículo. ¿Y por qué no sentiste eso antes? Lo que sucede es que tu espíritu, que es el elemento que Dios ha creado para conectarse con la dimensión de su Espíritu Santo, estaba dormido.

Entonces, no había forma que tú te enganches con Dios, porque ese gancho, que es el espíritu del hombre, estaba en una posición de inactividad. Entonces tú conociste al Señor, te conectaste con el Espíritu Santo, y así empieza a fluir de ti unan vida abundante, aunque uno no sienta nada.

Simplemente está pasando. Y nuestra alma, empieza un proceso de limpieza. ¿Por qué? No te olvides que dijimos que en nuestra alma está la voluntad, están nuestras emociones y está nuestra mente. Si ustedes se dan cuenta, la parte consciente de nosotros, está ligada al alma.

Ahí está nuestra tenacidad para salir adelante, para hundirnos, está nuestra mente de donde nacen todos nuestros pecados, y también está el corazón que nos lleva a situaciones de alegría y también de tristeza. Por eso es fácil entender que el alma, se constituye en el elemento más complicado de trabajo.

O sea que es nuestra alma el problema, y esa lucha está explicada en Romanos 7, cuando Pablo dice: “Mira, yo en mi espíritu quiero hacer esto, pero en mi cuerpo yo encuentro una ley que se contrapone y choca con la ley del espíritu, porque termino haciendo lo que no quiero y no puedo hacer lo que sí quiero”.

Él está explicando, justamente, esta dicotomía entre el cuerpo y el alma, de personas que han conocido a Cristo. O sea: el Espíritu Santo entró el espíritu del hombre y mi espíritu está dispuesto. Más, la carne es débil. ¿Qué será lo que se entiende por carne? Paciencia, ya viene.

Luego tenemos nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo es el que menos sufre el impacto de la conversión, del nuevo nacimiento. Si se pudiera hacer una escala porcentual, diríamos que mi espíritu es el que más recibe. Luego está mi alma, que cada día tiene que ir luchando para cambiar mi manera de pensar y para que cada vez mi voluntad se rinda más al Señor.

Porque luego lo que viene será una reprogramación del alma. Nuestra alma tiene que pasar por un proceso de entrenamiento, y ahí están todos los consejos que Pablo nos da: Que hablemos conforme a la verdad, que renovemos el espíritu de nuestra mente, lo cual va a llevar su buen tiempo para ser tratado convenientemente por Dios.

¿Cómo y cuándo termina o al menos tiene victoria este proceso? El día que podemos decir como dice Pablo: ya no vivo yo, más Cristo vive en mí. Pero hasta ese día, tú vas a encontrar que todavía en la iglesia suceden muchas cosas que no figuran como parte activa del Reino.

Por ese motivo es que dentro de las congregaciones todavía hay grandes casos de fornicación con sus lógicas consecuencias de embarazos de soltera, por eso hay adulterios que, en algunos casos, incluyen al liderazgo, por eso muchos jóvenes siguen atados a la pornografía y todo eso.

Con todo el Espíritu Santo, con toda tu Biblia, con toda tu iglesia y con todos los mejores pastores que quieras encontrar. ¿Por qué? Porque el alma sigue siendo, todavía, el campo de batalla, donde la luz del Reino de Dios está peleando contra la oscuridad y las bajas pasiones del infierno.

Pero nuestro cuerpo, ¿Qué va a recibir como fruto de la salvación? Pues casi nada, un día vamos a resucitar. Nuestro cuerpo va a ser glorificado. Si el Señor no viene hasta que nosotros tengamos que partir, ahí se cumple la palabra que dice que el Señor descenderá con voz de mando, con voz de arcángel, con trompeta de Dios, y nuestro cuerpo será glorificado.

Antes o después, no le hace; nuestro cuerpo tendrá que ser sí o sí glorificado, porque de otro modo jamás podríamos contemplar al Creador. A la luz de todo esto, podemos ver que el hombre enfrenta diferentes luchas.

Y el tema es importantísimo, para que no pensemos que todo lo que nos pasa, simplemente es demoníaco. Veamos: el primer campo de batalla que nosotros tenemos, es con nuestra propia carne. Si tú vas conmigo a la carta a los Romanos capítulo 8, vamos a ver algo al respecto.

(Romanos 8: 7) = Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

Clarísimo: nuestra carne no puede sujetarse a la ley de Dios. Es decir: no puede un odre viejo, recibir un vino nuevo. Tu carne no puede regenerarse, no puede cambiar. No puede entrar a un centro de rehabilitación.

La que pretende y quiere rehabilitar a la carne, es la religión. Pero nosotros no hemos recibido un espíritu de religiosidad, sino un espíritu de vida. ¿Y qué es lo que la carne debe hacer? En un momento vas a entender, al menos, lo que Dios quiere que la carne haga.

La carne es toda nuestra tendencia natural. A veces nosotros manejamos términos como éste, la carne, y nadie termina de entender de lo que estamos hablando. La carne es nuestra tendencia natural. Esto no tiene nada que ver con mi país ni con sus vacunos y sus suculentos asados.

Luego tenemos al mundo como nuestro siguiente elemento de confrontación. La Biblia nos enseña que nosotros tenemos una batalla contra el mundo, también. Es una batalla que la libraron todos los hombres de Dios y nosotros también vamos a librarla.

Así dice en Santiago 4:4. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios.

Y por último, nosotros también tenemos al diablo como enemigo. Y ahí está el famoso texto de Efesios que ustedes conocen y que dice que no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra huestes de maldad, etc. etc. O sea que el diablo también viene a pelear contra nosotros.

Dice Efesios 6:11: Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

En síntesis y conclusión, el hombre tiene una batalla contra tres enemigos formidables: la carne, el diablo y el mundo. Por eso muchas veces hay gente que llega a una iglesia y le dice al pastor que lo libere porque tiene tal o cual problema.

Pero el asunto es que esa persona no siempre necesita liberación, hay casos en que necesita aprender a vencer su carne. No todo es demonio, no todo es espiritual, no todas son tinieblas. Hay cosas que se vencen con voluntad.

Cuando hablamos de carne, estamos utilizando una palabra que Pablo la utiliza en el Nuevo Testamento, que es sarks. ¿Qué es la carne? Veamos tres elementos que nos van a ayudar. Número uno, es la parte más baja del hombre, es decir, la más impura.

No está hablando de nuestro cuerpo, sino de nuestra tendencia para hacer las cosas malas. Tu cuerpo es una maravillosa obra creada por Dios. Número dos, la carne es también la propia incitación que uno tiene hacia el pecado. Lo que me nace desde adentro para ir hacia el pecado.

Por ejemplo, si tú no eres una persona a la cual le atraiga el alcohol, es tonto pensar que el diablo va a intentar tentarte con una botella de bebida. Ya nosotros tenemos, dentro de nuestros genes, una tendencia a hacer lo que está equivocado en algo específico y puntual.

Haz una prueba simple y al mismo tiempo lamentable y desgraciada. Entra en una cárcel y pregúntale a cada uno de los presos que allí se encuentran, cuántos de ellos han tenido padres que alguna vez también estuvieron en prisión.

Está probado que el setenta o setenta y cinco por ciento de los reclusos, vienen de familias donde hubo progenitores que también estuvieron en la cárcel. Y eso me hace ver algo. Que la gente ya nace con una tendencia clara a los problemas. Eso se llama iniquidad y es un enorme tema tratar en sí mismo.

En tercer lugar, tenemos a la herencia de nuestra naturaleza de pecado. Nosotros hemos heredado de Adán, esa capacidad de inclinarnos más a hacer lo que no debemos hacer. A la luz de esto, Pablo nos habla de que el hombre tiene una mente carnal, pero también nos habla de que hay un cuerpo carnal.

(Romanos 8: 7) = Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

Los designios. Habla de los pensamientos, habla de la mente carnal. Dicho de otra forma, la mente carnal piensa las cosas que son de la carne. Y tenemos lo que es el cuerpo carnal. Y encontramos un texto en la carta a los Colosenses.

(Colosenses 2: 11) = En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;

Está claro. Tenemos entonces que la carne está presente en todos los seres humanos, por cuanto es parte de su naturaleza, pero también está el viejo hombre. Y es diferente el viejo hombre a la carne. A este tema, aún los hijos de Dios lo confunden.

(Gálatas 5: 17) = Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, (Eso se llama confrontación) y el del espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí (Ahí entendemos Romanos 7) para que no hagáis lo que quisiereis.

Todos hemos tenido o visto en el pueblo de Dios, esta tremenda lucha. Gente muy buena, casi excelente, que quiere servir al Señor, y no puede. Y cae, y cae, y cae. Y los líderes dicen: “¿Pero cuál es el problema? ¿Qué discipulado tengo que darles para que no caigan más?”

Es penoso, pero nadie ignora que durante un año enero, son muchos, muchísimos los hombres de Dios que caen, por ejemplo, en problemas de adulterio. Cada año. Hace algún tiempo circuló una estadística que mostraba que sólo en los Estados Unidos, alrededor de doscientos pastores por año dejaban el ministerio por causas morales.

¿Cómo puede pasar eso? ¿Cómo puede ser que el Espíritu de Dios no pueda ser algo más radical en nuestras vidas, y cambiar eso que nos está afectando? Repito: te pido que trates de entender que hay una diferencia entre la carne y el viejo hombre. Porque allí vas a identificar al enemigo que tienes cerca.

(Romanos 6: 6) = Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Punto primero y para tratar de entender de qué hablamos cuando hablamos de esto. El viejo hombre, es el conjunto de tendencias pecaminosas que estaban ancladas en el pecado de Adán, que provocaba que nosotros pecáramos, pecáramos o pecáramos.

O sea: es imposible que una persona sin la ayuda de Dios, pueda vivir sin pecar. Es imposible. No se puede. Lo dice Pablo, estamos vendidos al pecado. No hay forma. Entonces, Dios hace algo extraordinario: Cristo en la cruz, se encargó del viejo hombre, pero no de la carne.

De la carne, te encargas tú. “¡Pero hermano, todavía no entiendo bien la diferencia!” Ahí vamos. El viejo hombre, es el conjunto de tendencias que usa la carne para hacerme pecar. Esa tendencia, esa naturaleza que teníamos dentro antes de conocer al Señor, nos impedía poder ser gente que viva sin pecar.

De tal forma, que cuando Cristo va  a la cruz, (Y cuidado con esto, porque es vital para hoy) lo que hace es tomar al viejo hombre, toda la tendencia heredada, todo aquello y lo pone en la cruz. De tal forma que si ahora pecamos, es porque queremos. Porque podemos elegir y decidir.

Antes no podíamos elegir ni decidir. Estábamos vendidos, éramos esclavos del pecado. Pero Cristo viene y nos quita el señor que nos hace pecar y lo pone y lo crucifica con Él. El viejo hombre, fue crucificado. ¿Y entonces por qué peco?

Porque todavía tu carne no se cree, todavía tu carne no ha entendido, que tiene la capacidad de vivir sin pecar. Como dice Jesús en Mateo 5:48: sed perfectos, como vuestro Padre en los cielos es perfecto. ¿Cómo Jesús me pediría que sea perfecto si yo no puedo serlo?

Si Él me dice que sea perfecto, es porque yo puedo ser perfecto. El asunto está en que mi fe no se ha desarrollado a la estatura de poder creer esta palabra de Dios. Y yo me vendo a mí mismo al pecado vez tras vez, asumiendo que nunca voy a poder dejar de pecar.

La Biblia habla de esto. Él dice que ha destruido el objeto del pecado. ¿Y sabes qué? Yo lo creo. Yo creo que Jesucristo ha tratado este asunto y lo ha resuelto. Pero la iglesia se quedó aquí abajo con el estigma y el paradigma de que no puede.

Y te voy a dar un ejemplo. Definición de paradigma. Tú sabes que los latinoamericanos tenemos una manera de pensar, los europeos tienen otra, los americanos del norte, otra, y así sucesivamente con todo el planeta.

Tan efectivo es esto, que por ejemplo, nosotros, ya actuamos en función de ciertos conceptos. Cuando los argentinos viajamos a ciertas partes de Ecuador o de Bolivia, juramos padecer con la altura. Y eso es cierto en algunas personas, pero no tiene que serlo necesariamente en todas. Sin embargo, todas lo creen y ya está.

Es que nosotros nos creemos cosas que no siempre están avaladas con la verdad indiscutible. Y creemos esas cosas sencillamente porque hemos abierto nuestros oídos a supuestas verdades que jamás se han comprobado, pero que sin dudar las asumimos como ciertas.

¿Qué es un paradigma? Una estructura limitante de pensamiento, que genera una conducta condicionada. Entonces, yo me establezco en esta verdad: Jesucristo nos ha dado, no solamente un Espíritu maravilloso que es el Espíritu Santo, sino que mi propio cuerpo tiene la capacidad creada por Dios para funcionar en cualquier nivel.

Fíjate; Dios creó las montañas, y yo puedo subir a las montañas. Dios creó el mar, y yo puedo arrojarme al mar y nadar si es que he aprendido a hacerlo. Dios ha creado un desierto, y yo puedo caminar en ese desierto. De hecho, hombres y mujeres de Dios vivieron en desiertos.

Nuestros cuerpos son tan maravillosos, que están diseñados por Dios para ambientarse y dominar sobre toda la creación. ¿Y por qué no lo hacemos? Por causa de los paradigmas que tenemos. De la misma forma, hemos aceptado como iglesia, de que es imposible vivir sin pecar.

Pero resulta ser que la Biblia dice que nosotros sí podemos vivir sin pecar. Pero el asunto es que nos es más fácil creer que Dios es mi sanador, a que dios es mi santificador. Y eso es cierto. Me resulta más fácil creer que Dios pueda hacer un milagro para darme un trabajo, por ejemplo, que a que yo pueda vivir sin pecar.

Entonces tengo que preguntarte: ¿Qué es más importante para Dios? ¿Darte el trabajo o que tú vivas sin pecar?  El viejo hombre, fue destruido. Y si el viejo hombre ya fue destruido, la carne ya no tiene al personaje que le generaba el problema.

Sin embargo, cuando venimos a Cristo solemos estar en problemas. Hemos sido mal hablados, por ejemplo, durante tantos años, hemos tenido pensamientos feos tantos años, que nos cuesta trabajo pensar que podemos vivir una vida santificada.

Yo declaro que la voluntad de Dios, es nuestra santificación. Jesús lo dijo, la Palabra lo establece. Y si la cruz no tiene la capacidad de hacernos vivir en victoria y en santidad, qué poca victoria nos habrá dado la cruz, ¿No te parece?

¿Cuál fue el pecado de Adán? ¿Comer de un fruto que le estaba prohibido comer? Una manzana dicen nuestras tradiciones, no hay prueba fehaciente de ello, pero dale qué va, manzana. Cuando ese bocado de manzana pasó de su boca a su estómago, Adán pecó.

Ahí cayó, se acabó su destino eterno en ese momento. Yo te pregunto, ¿Cuánto tardó Adán en comerse la manzana? ¿Un minuto? ¿Dos? Ahora escucha: ¿Cuánto tiempo necesitó el Hijo de Dios para reparar lo que Adán destruyó?

Si el fracaso de Adán fue tan tremendo, yo tengo la obligación de establecer por la palabra, que la victoria de Jesús fue mucho mayor. Y que así como en Adán fuimos atados al pecado, en Cristo fuimos libertados del pecado por completo.

De tal manera que, el que hoy día quiere pecar, peca por elección, no por condicionamiento. O sea: antes no podíamos vivir sin pecar; ahora sí podemos. De tal forma que, si tú hoy estás pecando, es porque tú quieres pecar. Y a eso, Dios lo sabe.

Peo ahora vamos a entrar a otro grupo: de gente que conoció al Señor, el viejo hombre fue destruido, pero aún no tiene la capacidad de no pecar. Y eso es porque hay demonios ligados al pecado. La Biblia nos habla acerca de lo que son las obras de la carne.

 

(Gálatas 5: 19) = Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, (20) idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, (21) envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Habíamos dicho que el alma es el depósito, es el centro de las emociones, de la voluntad y de la mente. Ustedes van a descubrir que este grupo de elementos que se generan en el hombre a causa del pecado, han producido un efecto en cada uno de estos centros de gobierno que el hombre tiene.

La inmoralidad, o la impureza, o la insensibilidad van a atacar a cierta parte del alma. De la misma forma la idolatría, la hechicería ataca a cierta parte del alma, más o menos en este esquema. Les emociones que están ubicadas en el alma, normalmente son atacadas por el rechazo, por los celos, por la perversión y por la rebeldía.

Por otro lado, la voluntad es el blanco de ataque del ocultismo, de la falta de perdón, de la amargura, del alcoholismo. Tú hablas con un alcohólico, y el alcohólico es consciente que está destruyendo a su familia, su vida y su economía.

Él lo sabe, pero aunque alguien lo obligue o lo presione, no puede salir de eso. No puede. ¿Y sabes por qué no puede? Mira con qué está ligado el alcoholismo con relación al alma. ¿Con qué parte? Con la voluntad. La voluntad ha caído bajo el gobierno de esta adicción y no puede liberarse a sí misma.

Necesita la ayuda de alguien. Necesita que un hijo de Dios ayude a sanar esta parte del alma y pueda quitar al alcoholismo de la voluntad del hombre. Ese hombre no es tonto, su cerebro funciona. Se está quemando las neuronas, pero sigue pensando, aunque no puede dejarlo porque este problema ha tomado su voluntad.

Tenemos la mente. El abuso, la ira, la lujuria, el temor. Una persona cuando pasa por una situación de abuso, su mente queda afectada por años. Fue un abuso físico. Nadie le tocó la mente, sólo le han tocado el cuerpo. Pero su mente, que está muy ligada al cuerpo, queda afectada por años y hasta en sueños va a seguir viendo cosas.

Y luego, cuando desee entablar alguna relación emocional con alguien no va a animarse, tiene pensamientos de auto acusación y siente que todo lo que le está sucediendo es pura, única y exclusivamente por su culpa.

¿De dónde sacas esas tú esas conclusiones? Pues ahí está. Las obras de la carne, que Pablo menciona en Gálatas en esos tres versículos, también son afectadas en diferentes esferas. De rechazo, de abuso y de todo lo demás que hemos hablado.

Las tinieblas utilizan estas armas para atar a la gente. Cuando las tinieblas vienen y tocan tu puerta, no van a  decirte: ”mira, soy la tiniebla y quiero atar tu vida”, sino que afecta un área específica. O sea tu mente, o sea tu voluntad, o sea tus emociones, las ata de tal forma que la persona quede inactiva y no pueda desarrollarse.

La pregunta inmediata, entonces, es: ¿Cómo podemos darle victoria a una persona, sobre la carne? Nos da la respuesta Pablo. Te voy a pedir que vengas conmigo a la carta de Pablo a los Romanos, capítulo 6 y verso 12.

(Romanos 6: 12) =No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; (13) ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

En pocas palabras, ¿Cuál es el remedio para la carne? El remedio para la carne, es la cruz. Es bien específico el lenguaje que Pablo utiliza, de allí que debo pedirte que tengas mucho cuidado con lo que dice el verso 12. No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias.

Si yo elijo dejarme seducir por mi carne, y que conste que no estoy hablando de diablos ni demonios, sino de la tendencia que yo tengo al pecado. Dice: ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado. ¿Eso significa que yo puedo presentar mis miembros al pecado? Exacto.

Sino, presentaos vosotros mismos a Dios, como vivos entre los muertos, como instrumentos de justicia. Ahora bien. Una buena pregunta en este momento, es: ¿Cómo se produce el pecado? Vamos a procurar que entiendas la dinámica del pecado.

Para que haya pecado, se necesitan dos componentes. Una naturaleza humana, ahí está lo que es la carne, y una naturaleza espiritual. Ahí están las tinieblas y todo el poder que ellas tienen para afectar la vida de los hijos de Dios. Dice la palabra.

(Proverbios 14: 12) = Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.

Mi naturaleza humana, a la hora de escoger, se equivoca. Me parece que algo no puede ser tan malo, y termina siendo muy malo. Por el otro lado, la naturaleza espiritual de las tinieblas, se pone en marcha de inmediato tal como Pablo lo describe aquí.

(1 Corintios 10: 13) = No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana, pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Dicho entonces claramente. Para que haya un pecado tiene que haber, en primera instancia, una mala decisión, hay caminos que parecen derechos. En segundo término, hay también una fuerza demoníaca que quiere hacerte pecar, pero que no puede obligarte a hacerlo.

Puede persuadirte, puede tentarte, pero no puede obligarte a pecar. A causa de tus decisiones equivocadas y a causa de la tentación, se produce algo: pecado. Esto significa que nadie peca solamente porque fue tentado, sino que para que pecara, también él decidió pecar.

Eso quiere decir que tiene el cincuenta por ciento de responsabilidad el diablo, pero el otro cincuenta por ciento es nuestra responsabilidad. Si el diablo sólo tienta pero tú no cedes, ¿Hay pecado o no hay pecado? No hay pecado. De eso está hablando Corintios.

Podemos ser tentados, pero si yo resisto la tentación, no por eso he pecado. Porque la tentación quiere que tú peques, pero recuerda que el pecado siempre va a producir muerte. Los espíritus demoníacos, las tinieblas, son quienes instigan la tentación.

Y esa clase de muerte, provoca separación de Dios. ¿Qué es lo que los espíritus demoníacos pueden hacer? Solamente pueden tentarte. Lo demás, es tu decisión. El pasaje más claro que tenemos, está en la carta de Santiago, capítulo 1.

(Santiago 1: 13) = Cuando alguien es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser t entado por el mal, ni él tienta a nadie; (14) sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia (¿Sabes qué significa concupiscencia? Apetito), es atraído y seducido.

(15) Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Eso me lleva a una conclusión: detrás de cada pecado, hay un espíritu inmundo. ¿Por qué? Porque es el espíritu inmundo el que instiga a la tentación. Cada vez que el infierno quiere hacerte pecar, necesita saber cómo hacerlo.

Ellos dicen: ¿Cómo podemos lograr que esa persona, Fulano de Tal, caiga en un pecado? Entonces van a una base de datos. Esa base de datos se llama “la carne”. Y miran y dicen: “A ver, ¿A qué le tiene concupiscencia esta persona?”.

“Ajá, su debilidad es tal cosa”. Entonces, envían un emisario del infierno con una agenda. La concupiscencia, la debilidad, el apetito, el punto débil, el punto flaco de tal persona, es este. Por eso dice Santiago que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia.

Cada vez que un hijo de Dios cae en pecado, hay un culpable que es demoníaco, hay un demonio que lo instigó, pero también estuvo la decisión de ceder al pecado. A la luz de eso, Pablo nos habló del pecado, y de este problema.

Tenemos por un lado el cuerpo, el alma y el espíritu. Cada parte maravillosa con las que Dios nos ha creado. Y Pablo dice: hermanos, les ruego que no deis lugar al diablo. Es muy interesante ese pasaje. No deis lugar al diablo. ¿Qué significa eso? Efesios 4:27.

Lo que Pablo nos está revelando es que, para que nosotros caigamos en pecado, hemos tenido que ceder un espacio de gobierno de nuestra propia vida, a las tinieblas. Por eso dice Efesios 4:26 y 27: Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo; ni deis lugar al diablo.

Ahora bien, ¿Cómo es que no le doy lugar al diablo?  Mira lo que dice el 28. El que hurtaba, no hurte más. Cuidado que no dice que el que hurtaba reprenda a un espíritu de hurto. ¡Dice que no hurte más! Sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que tiene necesidad.

¡Qué tremendo! Al entender que tú mismo eres el que le da lugar al diablo, tú también eres el que puedes negarle lugar al diablo en tu vida. Que le puedas decir lo mismo que le dijo Jesús: tú no tienes parte conmigo.

Una parte del trabajo, lo hace el Espíritu Santo, pero otra parte la hace mi propia voluntad. Claro que hay gente que está tan atada, que no puede liberarse a sí misma.  Esas son las personas a las que la iglesia sí debe ayudar. Sin que para ello debamos crear pomposos ministerios de liberación. No existe eso, es apenas una simple cuestión de autoridad divina delegada.

El segundo enemigo que nosotros tenemos, y ya lo mencioné, es el mundo. El mundo es nuestro adversario y, toma nota, es un adversario formidable. En 1 Juan 2:15, dice que no debemos amar a las cosas del mundo.

En 1 Juan 5:19, el apóstol nos dice que el mundo es el sistema sobre el cual gobierna Satanás. Jesús, según lo refleja Lucas en su evangelio, nos advierte del mundo. Dice que el mundo nos tienta a avergonzarnos de Él.

Pablo nos habla en 1 Corintios 1:18. El mundo exalta su propio sistema intelectual, y rechaza la verdad de Dios. Porque para el mundo, nuestro evangelio es locura. El mundo tienta a los creyentes a ajustarse a las normas establecidas por la sociedad.

Tú vas a ver que la moda, por ejemplo, obliga a que las jovencitas se vistan de cierta manera casi uniforme. Y no se fija si esas jovencitas son ateas, incrédulas, gnósticas o cristianas. Las costumbres del mundo se meten en la iglesia. Y la iglesia resiste esos ataques, pero lentamente va abriendo espacios.

Esto me lleva a una conclusión. El mundo, es un sistema espiritual de cosas que se oponen a Dios. La palabra para ese enemigo nuestro, mundo, es kosmos. Hay varias palabras para mundo, lo hemos enseñado alguna vez.

Está ecumeno, está kosmos. Ahora, ¿De qué estamos hablando? Porque Dios creo al mundo. Juan 3:16 dice que de tal manera amó Dios al mundo, Es evidente que en todos estos casos, no está hablando de mundo como sistema que se opone a Dios permanentemente.

Pregunto: ¿Nosotros tenemos una respuesta ante el mundo? ¿Podemos tener victoria frente al mundo? Sí, la Biblia nos dice que nosotros podemos tener victoria. Y esa victoria es nuestra fe. La palabra nos habla claramente en 1 Juan capítulo 5, que la victoria que ha vencido al mundo, es nuestra fe.

Hasta este punto hemos hablado un poco de lo que son los enemigos de Dios y del creyente. Hemos hablado de la carne, porque no importa cuántas sanidades interiores le hagas tú a alguien. Si ese alguien no quiere cambiar sus hábitos, no importa quién ore, no se sana.

Esto no va a ser permanente, la persona tiene que cambiar. El que hurtaba, no hurte más. Y podemos añadir: el que mentía, no mienta más. El que fornicaba, no fornique más. ¿Qué le dice Jesús a la mujer pescada en adulterio? Ni yo te condeno, pero vete y no peques más.

A otra persona que Jesús se encontró, también le dijo: vete y no peques más, aunque aquí añadió que: no sea que te venga algo peor. No basta lo que el Espíritu Santo pueda hacer con nosotros, sino que nosotros mismos debemos cambiar nuestras conductas.

Por otro lado está el mundo, con todo el arsenal con el que bombardea a la iglesia. Pero es sencillo, dice que la victoria que ha vencido al mundo, es nuestra fe. ¿Y qué es nuestra fe? Yo sé quién soy. Yo sé dónde estoy. Yo sé lo que tengo. El mundo no me atrae, porque yo sé en quién he creído.

Nuestra fe. Entonces el mundo viene con toda su seducción, pero si tú estás plantado no sólo en la percepción de Dios, sino también en el conocimiento pleno de Dios, del mundo espiritual y del espíritu que está detrás del mundo, tú no caes jamás y permaneces firme.

No voy a hablarte del enemigo final, el diablo, porque para eso necesitaría de todo otro estudio completo, pero sí podemos ver qué es lo que Jesús hizo. Y cómo nosotros confrontamos al diablo, y cómo puede ser que un creyente que entregó su vida al Señor, todavía pueda estar siendo atacado por demonios. ¿Será posible, eso?

Hemos visto por diseño y por origen, cómo Dios delimitó la esfera espiritual y la natural, con límites y márgenes muy claramente establecidos. De tal forma que es ilegal que un ser creado para una esfera celestial, habite en una esfera terrenal, o viceversa.

A la luz de eso, nosotros también hemos entendido que aún el Espíritu Santo y el propio Jesucristo, necesitaba de un cuerpo natural o un cuerpo terrenal para poder habitar entre nosotros. Cosa que hizo. Jesús recibió un cuerpo para habitar entre nosotros y el Espíritu Santo también habita hoy en nosotros.

Es como que nosotros somos puertas, por donde el Espíritu Santo puede entrar y puede obrar, pero también somos puertas para que las tinieblas puedan entrar si es que les damos permiso legal. De ahí el salmo que dice: Alzad vosotros vuestras cabezas, puertas eternas. Le habla a la iglesia.

Y entrará el Rey de Gloria, concluye. Y precisamente el Rey de gloria entrará por nosotros, así como también la oscuridad puede hacerlo. Ya sabemos que el cristiano no sólo tiene lucha contra las tinieblas, sino también contra la carne.

Debemos tener en cuenta que durante muchos años una gran parte de la iglesia se opuso tenazmente a la idea de que un cristiano pudiera tener demonios operando en su vida. Por contrapartida, otra parte de la misma iglesia cree que sí, que es posible.

Y seguramente tú quieres saber qué es lo que yo creo. Bueno, yo creo que sí, que un cristiano puede tener demonios por la sencilla razón que lo he visto con mis propios ojos. La enorme mayoría de personas ministrada en liberación han sido o eran cristianos congregados en alguna iglesia.

Sin embargo, en la práctica deberemos entender que las dos posiciones son correctas. Yo creo que una persona que ha nacido de nuevo, no puede tener demonios. El conflicto, aquí, es este. ¿Qué se entiende por nacer de nuevo?

Estamos acostumbrados a conversiones masivas de cientos de miles de personas, que por una oración, creen que ellos ya están con todo resuelto, cuando en la práctica, Jesús nunca habló de que simplemente fuera una oración lo que a nosotros nos cambia.

O sea: creo lo que dice Romanos. Que si crees en tu corazón y confiesas con tu boca, serás salvo. Pero también creo lo que Jesús dice: el que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame.

Yo no puedo desconectar el mensaje del evangelio, tan importante, de estos dos puntos y separarlos. Por un lado, yo sí debo creer y confesar, y ese es el instrumento que Dios utiliza para decir: Sí, él es mío. Pero por el otro lado, está el hecho de que yo debo decidir voluntariamente tener una vida íntegra y renunciar a todo tipo de pecado con el que haya vivido antes.

No es posible de que yo, porque haya hecho una oración de dos minutos con los ojos cerrados, me auto convenza de que ya todo está bien y que no necesito nada más, pero sigo mintiendo, sigo fornicando, sigo siendo un murmurador, sigo siendo una persona que juzga.

Porque la palabra dice que ninguno que sea fornicario, o aquello, o aquello, heredará el Reino de Dios. Debemos encontrar, entonces, un punto de equilibrio. ¿Y cuál es el punto de equilibrio? Ciertamente somos salvos por creer en nuestro corazón y confesar con nuestra boca.

Pero Dios nos exige que nos apartemos del pecado. Dice la palabra que conoce Dios a los que son suyos, y apártese de iniquidad todo aquel que invoque el nombre del Señor. Es inconcebible que un cristiano viva atado al pecado de un modo casi natural.

O es cristiano, o no lo es. Ahora bien, el punto es este. El conflicto por el cual estos dos grupos no coinciden, es porque ellos tienen una dificultad. El hombre es un ser tripartito. Una parte de él es cuerpo, otra parte es espíritu y otra parte más, es alma.

Las tinieblas y los demonios, operan en la esfera del alma, no en la del espíritu. Y en esto también coinciden los que sostienen que un cristiano no puede tener demonios. Porque aseguran con certeza, que el Espíritu Santo no puede convivir con un demonio.

Yo también creo que eso es así, es verdad. Pero lo que no están viendo estos hermanos en la fe, es que el Espíritu Santo habita en el espíritu del hombre. Mientras que los seres inmundos, habitan en el alma del hombre.

Y esos son dos lugares que, aunque están conectados, tienen autonomía propia. Y a esa autonomía, Pablo la explica en Romanos 7. Lo que quiero hacer, no lo puedo hacer. Mi espíritu está dispuesto, pero mi carne es débil.

Ahí se puede dar cuenta, cada uno de nosotros, que aunque en nuestro espíritu anhelamos servir a Dios y vivir conforme a cómo él nos ha mandado, hay una parte de nosotros que se resiste a dejarse conducir por el Espíritu Santo.

Esa, es una lucha diaria. Y en la medida que muramos a nuestro yo, el poder de Dios podrá, cada día, levantarse más, y pecaremos menos, y seremos personas que viven en una dimensión de reino que realmente el Padre quiere introducirnos.

Por eso es que me permito decir que estos dos grupos de hermanos que te comentaba, tienen la razón. Por un lado, un cristiano que realmente ha pasado por la cruz, que ha negado su vida, que cada día se sumerge en las aguas del Espíritu, que busca vivir agradando al Señor, yo le puedo garantizar que no tiene demonios. No puede tener demonios.

Pero si hablamos de esa cantidad de hermanos que se convierten de a poquito, que quizás le entregaron su corazón al Señor, pero todavía no algunas otras partes de su existencia, y por eso todavía tienen mal carácter y hasta mienten y todo eso, saca tú rus propias conclusiones si es que pueden o no tener demonios operando en sus almas.

¿Cuál es la solución inmediata y casi infalible, y digo “casi” porque participamos nosotros, no por lo que Dios hará? Vivir conforme al deseo de Dios. ¿Y cuál es el deseo de Dios? Lo dice Tesalonicenses: Que todo nuestro ser, espíritu alma y cuerpo, sea santificado por completo.

Sin embargo, aunque el deseo de Dios sea ese, el hecho jamás va a producirse de facto o de una manera automática. Cada uno de nosotros, voluntariamente, debe ceder terreno de su vida al trabajo del Espíritu Santo.

Entonces, por un lado, tú tienes a una persona que tiene el Espíritu Santo, el Espíritu Santo habita en él, mora en él, pero su alma no se rinde a Dios, y él decide ceder al pecado, y por tal razón lo que esa persona podría hacer no lo hace y, como consecuencia, abre puertas de ingreso a los demonios.

De tal forma que su vida es un círculo constante de posibles victorias y constantes fracasos, en el que no llega a haber en ningún momento, una verdadera manifestación de lo que Dios quiere hacer en su vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Hablemos de Tradiciones

Durante muchos años congregamos en una iglesia donde las tradiciones tenían un peso específico que, en casos, andaba muy por encima de la propia palabra escrita. Y ni hablar de la revelada. Claro, que un extremo es el liberalismo donde todo vale y el otro extremo es aquel donde nada vale nada.

Creo que como en todas las cosas relacionadas con el evangelio, la Biblia tendrá la palabra justa y apartada de cualquier interpretación personal, privada y humana, que como todos sabemos, siempre están al servicio de intereses sectoriales o, incluso, hasta personales.

(Mateo 15: 1) = Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: (2) ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.

(3) Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?

El diccionario de la Real Academia Española define tradición como la transmisión oral de costumbres, de instrucciones, de noticias, de doctrinas, de ritos y de todo lo que se te ocurra al respecto. Que se va haciendo de generación en generación, y se vuelve ya una práctica en las culturas.

Entonces es el momento de hacer una pregunta. ¿Son malas, por ese motivo, las tradiciones? Mira; si tu respuesta es sí, debería re-preguntarte cuán malas son. Si me respondes que no todas, mi re-pregunta sería hasta dónde está el límite.

Vamos a ver. Primera pregunta: ¿Jesús condenó todas las tradiciones? La respuesta es no. Jesús condenó las tradiciones que suplantaban la palabra de Dios, que se anteponían a ella. Para tener un equilibrio al respecto, entonces, dejemos que la Biblia nos enseñe.

La palabra griega que se traduce como tradición en el texto que leímos, es la palabra paradosis, y significa transmitir de una manera oral preceptos, enseñanzas, instrucciones o doctrinas. Si nosotros vemos la definición de la Real Academia Española con la palabra griega, veremos que hay una similitud muy clara.

Eso nos permite comprobar que es, efectivamente, ese el significado de tradición. Las tradiciones en los tiempos de Jesús, tenían en algunos casos, aspectos totalmente negativos. Vamos a seguir leyendo Mateo 15, y ahí veremos cuándo son malas las tradiciones.

Las tradiciones son malas cuando no sólo invalidan la palabra de Dios, sino que incluso se ponen por encima de ella. Que se les da más poder espiritual a ciertas prácticas, costumbres, instrucciones o enseñanzas, que a la mismísima palabra de Dios.

(Mateo 15: 1) = Entonces se acercaron a Jesús, ciertos escribas y fariseos (Que eran los religiosos de ese tiempo) de Jerusalén, diciendo: (2) ¿Por qué (Empiezan a cuestionar a Jesús) tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? (¿Por qué violentan nuestras tradiciones? Estaban enojados.) Porque no se lavan las manos cuando comen pan.

Por elemental higiene, las personas nos lavamos las manos antes de comer, para no correr el riesgo de contaminarnos o contagiarnos de alguna enfermedad a través de una ingesta de alimentos. El problema con los fariseos y los religiosos, es que al rito o al acto de lavarse las manos, le atribuían poder espiritual. Poder de limpieza espiritual. Ellos se lavaban las manos, comían y se purificaban por dentro. Imagínate.

(3) Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?

Fíjate que Él les responde a su pregunta con una pregunta igual. ¿Por qué ustedes también quebrantan los mandamientos de Dios por seguir sus tradiciones? ¿Están muy ofendidos porque sus tradiciones están siendo violentadas por mis discípulos?

Pues yo estoy muy molesto porque sus tradiciones están quebrantando el mandamiento de mi Padre. Ahora les voy a hacer una pregunta. ¿Habrá algo más poderoso que la palabra de Dios? A veces parecería que sí, las tradiciones.

(4) Porque Dios mandó diciendo: honra a tu padre y a tu madre; y el que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. (Esto está en Éxodo 20:12. Es uno de los diez mandamientos de la ley. Pero ellos le habían cambiado el significado; le dieron otro significado. Lo torcieron).

(5) Pero vosotros decís: cualquiera que diga a su padre o a su madre: es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, (6) ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.

Estos eran de los que le daban más importancia a sus tradiciones, a sus creencias, que a la misma palabra de Dios. Y tenían más poder las tradiciones en las vidas de esos fariseos, que la mismísima palabra de Dios.

Porque la ley decía: debes honrar a tu padre y a tu madre. Pero ellos decían que no, que si tenías una ofrenda para dársela a Dios, pero veías a tus padres tener necesidades, igualmente debías traerle ese dinero al Señor, y dejar que Dios se encargara de cuidar a los padres.

O sea que el amor se expresa conforme al trato para con nuestros padres. Honrar a nuestros padres habla de amor y respeto, pero también de respaldo o apoyo económico cuando son ancianos y por cualquier causa lo necesitan.

Ellos habían torcido ese mandamiento, y pasó a convertirse en una tradición que respetaban a rajatabla. Y estaban ellos enojadísimos por esas razones tan superficiales. Y miren cómo los va a tratar Jesús en el texto siguiente.

(7) Hipócritas, (Ese era un término bien fuerte para la época), bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: (8) este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mí. (9) Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, (Es decir: como algo que Dios hubiera ordenado), mandamientos de hombres.

(10) Y llamando a sí a la multitud, les dijo: oíd y entended. (Y este es el mismo mensaje que Jesús tiene hoy para todos nosotros)

(11) No lo que entra en la boca contamina al hombre; (Está hablando desde el punto de vista espiritual, de hecho; porque del higiénico sí. Porque aquí el asunto era espiritual.) Más lo que sale de la boca, eso contamina al hombre.

En otros evangelios dice que es lo que sale del corazón lo que contamina. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los adulterios, los robos, los homicidios. ¡Eso es lo que contamina al hombre! Les dijo. No comer sin lavarse las manos.

(12) Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?

¿Sabes por qué se ofendieron? Porque entendieron lo que Jesús les estaba diciendo. ¡Claro que lo entendieron! Pero no quisieron cambiar. Eran legalistas recalcitrantes. Y da la casualidad que hoy se está dando mucho el mismo legalismo.

El legalismo es aquello que te dice que tal cosa es así y se acabó, aunque Dios jamás lo haya dicho. Porque está tan arraigado por la tradición que a muchos les parece mandamiento bíblico aunque no lo sea.

Hay una tendencia en el cristianismo de hoy, de paganizar todo. ¡Todo es pagano! Ven una luz roja en un recital de música cristiana y dicen: ¡No! ¡Ese es el ojo del diablo! Todo lo paganizan. ¡No compres esa crema dental porque trae un seis-seis-seis!

Ellos habían invalidado la palabra de Dios por sus tradiciones, fundamentadas en creencias que ellos mismos se habían inventado. Y convertían a esas tradiciones, en algo más poderoso que la propia palabra de Dios.

Pablo, en Colosenses 2:8,  nos advierte acerca de que no seamos engañados por tradiciones, y huecas sutilezas. Dice Colosenses 2:8: mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

Y aquí aparece otra vez la palabra tradiciones. Estos versículos nos muestran el lado negativo de las tradiciones. Pero hay una pregunta que surge aquí. ¿Absolutamente todas las tradiciones son malas en sí mismas? Bueno, eso es lo que vamos a analizar.

Debemos notar que la palabra paradosis, que se tradujo como tradición, en el Nuevo Testamento se usa solamente trece veces. Hay trece versículos que usan la palabra paradosis, que significa tradición. Pero en nuestra versión Reina-Valera, que es la que nosotros usamos y que lleva ese rótulo porque Reina y Valera son los apellidos de los traductores, nos encontramos que de esos trece, los autores tradujeron como tradición a solamente diez.

Eso ha sido motivo de mucha intriga entre los estudiosos. ¿Por qué en diez versículos pusieron la palabra tradición y en los restantes no? En esos diez versículos, la palabra tradiciones tenía que ver con reproches de Jesús hacia los religiosos por causa de invalidar la palabra de Dios por seguir tradiciones.

Pero en los otros tres versículos, que ahora vamos a ver, utilizaron otras palabras que son sinónimos, que están bien traducidos, pero la duda nuestra era el por qué no pusieron tradiciones, como en los otros.

(1 Corintios 11: 2) = Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. (Si vamos al original griego, nos vamos a encontrar que donde se ha traducido como instrucciones, la palabra es paradosis. Sin embargo, la pregunta es: ¿Por qué no pusieron tradiciones?)

Escucha; poner instrucciones está bien, la traducción no se aparta de la esencia, pero ¿Por qué no pusieron tradiciones? Porque una tradición, en todo caso, son instrucciones orales. Son costumbres orales. Son enseñanzas, son ritos que se van transmitiendo oralmente. O sea que está bien traducida, pero la pregunta es: ¿Por qué no pusieron tradiciones? ¿Es que habrá existido algún prejuicio de hacerlo? Efectivamente, lo había.

(2 Tesalonicenses 2: 15) = Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.

La palabra que aquí se ha traducido como doctrina, es la palabra paradosis. Dos preguntas: ¿Está bien traducido poner doctrina? Sí, está bien traducido, pero: ¿Por qué no pusieron tradiciones, si ese es el término primario de traducción?

La intriga continuaba, así que tendríamos que examinar cuál fue la razón. Este versículo se debería leer así: Así que, hermanos, estad firmes, y retened las tradiciones que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.

Recuerden que en esos tiempos apostólicos no estaba terminado de escribirse el Nuevo Testamento. Entonces, ¿Cómo supones que transmitían las enseñanzas, las doctrinas y fundamentos de Cristo? ¿Por medio de qué? Vía oral. Y eso, es tradición.

(2 tesalonicenses 3: 6) = Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.

Y como podrás suponer, aquí la palabra enseñanza, es la palabra paradosis. Su traducción más exacta, sería: no según las tradiciones que recibisteis de nosotros. Ahora bien; ¿Cuáles tradiciones? ¿Cuáles enseñanzas? ¿Cuáles instrucciones? ¿Cuál doctrina? La doctrina de Cristo.

Entonces la pregunta es esta: ¿Por qué esa variante en nuestra versión Reina-Valera? Es muy posible que algunos encuentren otras versiones que traigan bien traducidos esos textos como tradiciones porque las hay, están a disposición de todos.

¿Sabes cuál es la razón que la Reina-Valera las traduce así? Porque Reina-Valera eran del movimiento Protestante, y el movimiento Protestante surgió de su discordancia con Roma, con la Iglesia Católica, acerca de todas las tradiciones que ellos habían acumulado a través de los años y que invalidaban la palabra de Dios.

Entonces, cuando los reformadores se levantan rescatando las verdades de la Biblia, ellos dijeron: sola fe, sola gracia, sola escritura. Y sólo escritura significa que los cristianos del movimiento protestante, decimos que nuestra regla de conducta, de fe y moral, son las escrituras.

Yo soy de esa convicción. Yo no tengo por qué aceptar nada como regla de fe, que no venga en las escrituras. Hay muchas enseñanzas que no agreden la salvación, que no agreden las doctrinas básicas de la Biblia; que tienen que ver, básicamente, con la salvación, la redención, la deidad de Jesucristo, el Espíritu Santo, etc.

Todas esas doctrinas, tienen consenso mayoritario entre los cristianos. La mayoría de nosotros está de acuerdo con ellas. Pero hay un montón de enseñanzas que están por allí, que la Biblia no da instrucción, pero que ya forman parte de las tradiciones de la iglesia protestante.

Entonces, lo que sucedió con Reina-Valera, es que la palabra tradiciones les pegaba duro en sus mentes, porque la Iglesia Católica sigue manteniendo su posición respecto a que es la Escritura, más las tradiciones.

Si ustedes prestan atención cuando habla un sacerdote católico, verán que ellos se refieren mucho a la tradición de la iglesia. Para ellos, la tradición de la iglesia es igual, o equivale, a la palabra de Dios. El problema es que muchas de esas tradiciones, violentan la palabra de Dios.

Se anteponen a lo que dice la Biblia. Entonces, esas tradiciones ya se volvieron nocivas. Esta conclusión a la que se llegó. O mejor dicho: en base a esta discordancia que había, se ha concluido para los cristianos protestantes, de que todas las tradiciones son malas. Ese es un error.

Quiero poner algunos ejemplos de la Biblia al respecto. Les voy a preguntar una cosa. ¿Jesús, condenó las tradiciones? Sí. Sin embargo, ¿Ustedes sabían que guardó otras? ¡Esa se te chispoteó! Vamos a verlo. Vamos a comprobar y a probar, que no todas las tradiciones son necesariamente malas.

(Lucas 4: 16) = Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo (Que era el sábado), entró en la sinagoga. (¿Dónde entró? En la sinagoga) conforme a su costumbre, (Uno de los sinónimos de tradiciones, es costumbres) y se levantó a leer.

O sea que Jesús tenía por costumbre, por tradición, ir a la sinagoga y levantarse a leer en la sinagoga. No existe un solo mandato dado por Dios, para hacer sinagogas. Por más que los busquen, no existen. No hay una sola instrucción al respecto.

Entonces, por un lado vemos que Jesús no condenó el ir a una sinagoga. ¿Por qué? Porque no hay ninguna violencia en contra de la palabra de Dios, el ir a una sinagoga. ¿Dónde se originaron las sinagogas? Se originaron en el siglo sexto antes de Cristo, durante el exilio de Israel en Babilonia.

Y se juntaban los judíos en grupos y allí leían la palabra de Dios. Y le llamaban sinagoga. La palabra sinagoga, viene del hebreo bet-ha-heneset, que significa lugar de reunión. Significa asamblea. Jesús tenía por tradición, por costumbre, ir a una sinagoga.

Hoy también hay muchos cristianos que tienen como tradición, ir a templos. ¿Es antibíblico? Quizás no. ¿Es negativa esa tradición? Tal vez no. Lo que sí es negativo es lo que en muchos lugares como esos se dice y se enseña. Eso lo hace negativo, no la mera asistencia.

(Juan 10: 22) = Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno. (La fiesta de la dedicación. Era una festividad que ellos hacían. Se reunían, y comían, y entraban al templo, se regocijaban, etc.)

(23) Y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.

Esto es curioso, porque nos encontramos con que Jesús estaba participando de una fiesta de la cual la Biblia no dice absolutamente nada que debiera celebrarse. No era un mandamiento. No era como otras, por ejemplo la de los Tabernáculos.

Esta era una fiesta que databa del año 165 antes de Cristo. Cierto hombre malo un día profanó el templo de los judíos. Y se levantaron en armas un grupo de judíos, que contaba como uno de sus líderes a un tal Judas Macabeo. Y Judas Macabeo tomó las armas y entró e hizo guerra, y limpió y purificó el templo que Antíoco Epifanes, (Ese era el hombre) había profanado.

Ellos vencieron y, en recordatorio de esa limpieza que hicieron del templo, lo volvieron a dedicar a Dios, y allí nació esa Fiesta de la Dedicación. Y esta fiesta, se hizo una tradición dentro del judaísmo. Una costumbre. Y aquí estamos viendo que Jesús fue y participó de esa tradición, y no la rechazó.

¿Por qué? Porque no agredía la palabra de Dios. Sólo era una celebración. Ellos festejaban y se gozaban que habían limpiado el templo. Esta fiesta duraba ocho días según lo leemos en las Crónicas. Y comenzaba en lo que hoy sería nuestro mes de diciembre, en el día veinticinco. Y Jesús participó y no la rechazó, porque era una tradición.

Esto nos comprueba que no todas las celebraciones tradicionales son necesariamente malas. Esto nos lleva a una reflexión muy importante: que las tradiciones que no violentan la palabra de Dios, no necesariamente son malas. No deberían ser obligatorias, aunque tampoco prohibidas. Libertad.

Ahora; si una tradición violenta la palabra de Dios y trata de sustituirla, y además otorgarle poderes espirituales, entonces sí indefectiblemente Dios las rechaza. En los pueblos hay algunas costumbres que son satánicas, demoníacas, paganas y nocivas. Pero también hay otras que no son necesariamente malas y suelen ser combatidas juntamente con las otras por la iglesia.

Cierto es que hay tradiciones que no tienen nada de malo en sí mismas, pero también las hay que tienen implicaciones con los demonios, la astrología y cuestiones similares, allí sí nos encontramos con que una tradición está violentando la palabra de Dios.

La iglesia cristiana protestante, por llamarla de esa manera, tiene muchísimas tradiciones. Una de ella es la de llevar a cabo sus reuniones el día domingo. ¿Sabías que en el Nuevo Testamento no existe ni una línea o mandamiento respecto a que los cristianos deban reunirse los días domingos?

Lo que sucedió fue que Jesús resucitó en un día domingo. Entonces los cristianos, en recordatorio de la resurrección de Jesús, empezaron a reunirse los domingos. Hay algunos cristianos a los que les falta un poco de información, que aseguran que la reunión del domingo es de origen pagano.

Quiero decirte algo. Desde la caída de Adán y Eva hacia adelante, todo lo que surge es pagano. Porque allí fue donde se empezó a desvirtuar todo. Sin embargo, lo del domingo –pese a no ser de mandato divino- no es tampoco de origen pagano. Mira esto.

(1 Corintios 16: 2) = Cada primer día de la semana (¿Recuerdas cuál es el determinado como séptimo día en este tiempo? ¿El determinado como día de reposo? Correcto, el sábado. Por lo tanto, ¿Cuál vendría a ser el primer día de la semana bajo esa misma óptica? El domingo, obviamente.) cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.

Esto significa que aquellos cristianos primitivos se reunían, ¿Cuándo? El domingo. Pero no hay mandamiento específico que digan: “tienen que reunirse el domingo”, sino una simple idea de un líder. Sin embargo, para unos es de origen pagano, mientras que para otros, no ir a la iglesia un domingo es el gran pecado. Cuando esto es solamente una antigua tradición de la iglesia cristiana.

¡No es un mandamiento de que debamos reunirnos el domingo! Yo he sido testigo, y eso que congregué en una iglesia medianamente abierta, no tan legalista, aunque sumamente tradicionalista, de personas que en épocas de crisis laborales, llegaba a rechazar trabajos que le imponían trabajar los días domingos, suponiendo que al hacerlo cometían un gran pecado. ¿Quién les enseñó eso?

¡Pero no, hermano! ¡A mí me enseñaron que debemos concurrir a la iglesia el domingo porque, de no hacerlo, estamos transgrediendo las leyes de Dios, que dicen que el domingo es el día del Señor! ¿Y tú te has creído eso, verdad? El día del Señor, son todos los días, no solamente uno. Y si quisieras tomar como día del Señor aquel en el que Él descansó, pues en ese caso sería un sábado, no un domingo.

Eso simplemente se ha hecho una tradición hasta llegar al hoy, donde una parte dice que eso es de origen pagano y deciden reunirse cualquier otro día, y los otros que sostienen que es el día del Señor. ¿Sabes qué? Ni lo uno ni lo otro, sólo una tradición que no es mala en sí misma, salvo que le otorgues carácter de mandamiento divino que no tiene.

Y no sólo eso, sino que incluso se ha llegado al extremo muy grave de otorgarles a esas reuniones exclusivas de los días domingos, poderes de sanación, liberación u otros milagros, por el simple hecho de ser realizados un día domingo. Esa es una total falacia.

Y se cuelan el mosquito y se tragan el camello. Le ponen énfasis a las cosas que son sin importancia, que no tienen ese poder. Pero los cristianos que se embarcan solamente en ese énfasis, lo único que hacen es irse a un extremo.

Y de ese modo le están otorgando un desmesurado poder a esos: “ponte esta ropa”, “no te pongas aquello”, “no hagas esto”, “debes hacer aquello” y todos esos no toques, no gustes y no pruebes que son, en suma, simples mandamientos de hombres.

Y dice Pablo que no tienen poder alguno en contra de los apetitos de la carne. Así se confunde lo que es la esencia del cristianismo con ciertas tradiciones. Que algunas, como quedó dicho, tal vez no sean malas en sí mismas, pero que se convierten en muy malas cuando se quieren imponer como mandamientos de Dios.

Tengo otro ejemplo del cual ya han hablado otros hermanos: el orden de culto. Esa es una pregunta constante dentro de los ambientes eclesiásticos de las diferentes denominaciones. ¿Cómo debe ser el orden de culto en una iglesia?

Algunos tienen por costumbre o tradición, al principio, leer un salmo. Otros comienzan directamente con la alabanza, sin preámbulo alguno. La pregunta, es: ¿Qué enseña la Biblia al respecto? Absolutamente nada. No dice nada al respecto.

¿Y eso es un problema? Todavía no. El problema se va a dar, seguro, cuando el que se congrega en una iglesia donde se lee el salmo, venga a otra que arranca directamente con la alabanza y, con cara de pocos amigos, se confronte con algunos hermanos preguntando por qué razón no se lee el salmo, como se debe hacer. ¿Cómo “se debe” hacer? ¿Quién dijo eso? La tradición, no la Biblia.

Porque la gran verdad no siempre enseñada es que la Biblia no dice nada acerca de algo llamado “el culto”. Entonces por allí saltan algunos hermanitos diciendo que han decidido hacer un servicio, un culto, verdaderamente cristiano. ¿Ah, sí? ¿Y se puede saber cómo es? ¿Dónde está escrito?

Yo siempre me pregunto qué pasaría en una iglesia tipo si un domingo el pastor sube a la plataforma y directamente, sin ninguna preparación previa de nada, comienza a leer un texto y dice que ese será su predicación. ¿No te parece que habrá gente que se desmaye porque no hay alabanza ni adoración previa? Está bueno eso, pero: ¿Dónde dice que debemos hacerlo así? Son tradiciones.

Tradiciones que, en la mayoría de los casos, responden mucho más al gusto de los pastores del lugar que a un orden establecido por estudios espirituales al respecto. Si el pastor es músico, puedo asegurarte que la predicación va a tardar un buen rato en llegar. Y no está ni malo ni bueno que se haga o no se haga a así. Lo que no se debe hacer es criticar o criticarse por ello.

Yo pregunto, conforme al contexto de lo que venimos hablando: ¿En qué se viola la palabra de Dios si aquí se empieza cantando, allá leyendo un salmo y más allá directamente predicando? ¿Dónde está ese tremendo pecado que algunos quieren encontrar?

Después tenemos el clásico, tradicional, antiguo y muy publicitado ejemplo de la llamada Escuela Dominical. Esa es una tradición arraigada en la iglesia cristiana, de la reforma para acá. Se originó con Juan Calvino.

Porque él era un sacerdote católico que entró en la reforma protestante. Entonces él sabía que la grey católica no recibía ninguna enseñanza especial, tal como todavía sucede allí. Y él dijo que no, que había que enseñarle a la gente más de lo usual. Así empezó ¡Fui maestro de Escuela Dominical!

Calvino, asimismo, fue el primero que organizó en una iglesia un coro de niños. Pero a él se le debe la creación, puesta en marcha e instauración de las escuelas dominicales o escuelas bíblicas. Pregunto: las congregaciones que no tienen esa actividad, ¿Estarán violentando la palabra de Dios?

Los que guardan por tradición la escuela Dominical, pero le dan una absoluta prioridad dando a entender que si no se dicta se comete pecado, están en transgresión, porque están poniendo una tradición de la iglesia protestante por encima de la palabra de Dios.

Otro ejemplo muy singular que seguramente hará sonreír a más de uno, es el de la celebración de la Navidad. ¿Qué es la Navidad? La palabra Navidad, viene del latín natividad, y significa nacimiento. Cuando oímos el significado nacimiento, las mentes de algunos van a la representación de esa figura de San José y la virgen María, el niñito Jesús; el burrito, la vaquita, el angelito y los pastores.

Entonces decimos: ¡Ah, ese es el nacimiento! ¿Eso será la Navidad? No. Nacimiento se refiere al nacimiento ¿De quién? De Jesús. Navidad, que nos habla del nacimiento de Jesús, nos habla de Cristo, es decir, de la encarnación del Hijo de Dios.

Nos habla dela humillación del Hijo de Dios y del amor mostrado por Dios el Padre para con todos nosotros. Eso significa Navidad, esa es la esencia de la Navidad. Y hay algunos que dicen que la celebración navideña es de origen pagano.

¿De verdad crees eso? Sí, porque Jesús no nació el 25 de diciembre. Ese día se celebraba el día del dios sol, allá en los antepasados en Europa. De acuerdo, pero fíjate esto. Si el día de Halloween, por la noche, nosotros los cristianos nos reunimos, ¿Deberá considerarse esa reunión como una reunión de brujas?

Es el mismo razonamiento. Yo sé que Jesús no nació el 25 de diciembre, pero si me reúno ese día por amor a mis familiares incrédulos que creen que fue así, estoy siguiendo una tradición no bíblica, pero con una intención final que sí es bíblica: amor incondicional por el prójimo.

Creo que por allí se tuerce el sentido de las cosas. Fíjate el asunto del diezmo. ¿Sabías que el diezmo se practicaba muchísimo antes de Abraham? Muchísimo antes de la ley. No sólo eso; el diezmo era una práctica que algunos pueblos paganos hacían.

Ellos daban su diezmo a las deidades, a los dioses. Los fenicios, los asirios, entre otros. Entonces, cuando Dios llama a un caldeo llamado Abram, todavía así, sin hache al medio, en un momento dado Abram tiene una victoria en una batalla, y va y le entrega los diezmos a Dios.

¿Habrá rechazado Dios los diezmos de Abram? No. ¿Qué quiero demostrar con esto? Que los diezmos, si vamos a tomarlo tal como lo sabemos, tendrían entonces origen pagano. Ahora pregunto: Por el simple hecho de haber nacido esto como ofrenda dada a dioses paganos, será motivo suficiente para que nosotros no se lo demos al Dios verdadero?

Esa sería una definición necia, falta de sabiduría. Porque la palabra es más que clara cuando habla de dar. Y no especifica cuando sí o cuando no. Y no es lo único, ¿Han oído de la gracia de Dios? Nosotros somos perdonados ¿Por qué? Por gracia.

¿Saben que el concepto de gracia tiene su origen dentro del imperio romano? Los césares decían: “Vamos a hacer la bondad del César. El César es bondadoso, y de gracia va a perdonar a algunos condenados a muerte”.

O sea que él elegía a los que él quería salvar y decía: por la bondad del César, por su gracia, son absueltos y salvos de ser ejecutados. Y si alguno le quería explicar al César que el condenado era culpable, el emperador hacía valer su jerarquía y simplemente decía que a él se le ocurría salvarlo por bondad y gracia y así era.

O sea que a todas luces vemos que era un favor que el emperador le hacía a ese condenado. Un favor inmerecido para el culpable. Entonces, cuando viene Cristo al mundo, el concepto de dar como regalo la salvación por la fe ya estaba desde Abraham.

Creyó Abraham a Dios y fue justificado, dice la palabra. Lo que hace Pablo y lo inscribe en su carta a los Romanos y en todo el Nuevo Testamento es establecer el concepto de la gracia, y él adapta ese concepto romano de la gracia. Eso puede estudiarse sin riesgo de herejía.

Pablo toma la palabra charis, que es gracia, para explicarles lo que es la Gracia de Dios. Todos somos culpables, todos merecemos la muerte, la pena de muerte, pero por gracia somos salvos por medio de la fe.

Ahora bien; para los que se quieren poner recalcitrantes diciendo que eso es pagano, mucho me temo que deberán decidir no recibir a la gracia, porque su origen y su concepto, es de origen pagano. El hecho de que una bondad del César haya aplicado la gracia, y el Señor tomó ese concepto, y Pablo lo aplicó de esa manera, ¿Eso hace que la gracia sea pagana? ¡Por el amor de Dios!

Y allí es donde algunos cristianos patinan bien feo, porque todo lo paganizan, y ese es un error gravísimo. Otra: ¿Sabías que la circuncisión también era practicada antes de que Dios se lo dijera a Abraham? Los pueblos paganos practicaban la circuncisión.

Dios tomó como señal del pacto esa práctica y le dijo a Abraham: circuncidarás. Y a él lo circuncidaron. Pero resulta ser que ya era una práctica que ya hacían los pueblos paganos. ¿Y entonces qué? ¿Acaso se paganizó Dios?

Ahora escúchame bien, porque esta enseñanza tiene tremendo riesgo si no se equilibra bien. Porque seguramente van a salir algunos a decir que se puede cristianizar todo. ¡Ni se te ocurra! ¿Cómo vas a cristianizar una práctica de brujería?

No se puede, son dos cosas totalmente diferentes. Estamos hablando de tradiciones que no son en sí malas, pero que a la larga, se anteponen a la palabra de Dios y resultan para mal. Porque se le dan más poder de redención a las tradiciones, prácticas, costumbres, creencias o rituales que a la palabra de Dios. Eso es lo que la Biblia condena.

Ahora te hago una pregunta: ¿En qué se viola la palabra de Dios si algunos cristianos celebran la Navidad? Si algunos de ustedes, el 24 de diciembre a la noche se junta con la familia y se come una buena comida, sin atragantarse ni emborracharse, ¿Estará violentando la palabra de Dios en algo?

Usted ya sabe que Jesús no nació el 25 de diciembre, efectivamente, no nació en esa fecha, pero: ¿Cuál será la diferencia entre esa fecha y otra que sea la real y genuina? ¿Cuál es la diferencia? ¿Es que será más santo un día que otro? ¿Tendrá más poder espiritual un lunes que un domingo, o viceversa?

Si tú tienes el verdadero sentido de la Navidad y te reúnes, ¿Dónde está la violación de los principios de Dios? Claro que el mundo tiene un concepto bien diferente de la Navidad, pero tú no eres del mundo. He oído a gente con una vida espantosa en pecado y excesos, hablar loas de la Navidad. Y eso me ha llevado a pensar: ¿Qué piensa esa persona de la Navidad?

¿Cuál será el concepto que tendrá ese personaje de lo que es la Navidad? Indudablemente que para él y muchos otros más, la Navidad es reunirse, juntarse, celebrar a full. No interesa lo que hagas al instante siguiente, pero en Navidad reúnete y celebra.

Ahora bien; el hecho de que esa clase de gente tuerza el sentido de la Navidad, no la convierte en pagana. Ya sucedió eso con la danza. La danza nació en la iglesia, pero luego vino el diablo y la pervirtió, la sensualizó y la sexualizó, entonces la iglesia comenzó a decir que la danza era pecado.

Lo cierto es que no hay registro de por qué Navidad es celebrada el 25 de diciembre. Obvio que esa no es la fecha. Obvio que alguien la implantó para contrarrestar al solsticio. Pero lo hizo del mismo modo que algunos cristianos se juntan a orar en Halloween para contrarrestar el festival satánico. Y después se transformó en una tradición. Lo mismo que la celebración de Semana Santa.

¿En qué violenta la palabra de Dios celebrar el jueves y viernes santo, sábado de gloria y domingo de resurrección? ¿Pero es que fue así? No lo sé, pero no le hace. ¿No es lo mismo ese jueves que otro, aquel viernes que otro o ese domingo que otro cualquiera? ¡Es una tradición! Cierto, pero no anula la verdad bíblica. Apenas la sobre enfatiza en lo que no es de fondo.

Ahora vamos a la inversa. Si yo no observo ni celebro la Semana Santa, ¿Qué? ¿Violento la palabra de Dios por no hacerlo? ¡No! Porque la Biblia no nos enseña a guardar la Semana Santa, como tampoco nos dice que no debamos hacerlo.

Lo mismo sucede con la Navidad. Con el nacimiento de Jesús. Es el mismo principio. Entonces, esa tendencia de paganizar todo no es lo más indicado. Te doy otro ejemplo: ¿Qué tendrían que hacer los cristianos que tienen un nombre de origen pagano?

¿Qué haremos con las cristianas que se llaman María en argentina o Guadalupe en México, por ejemplo? ¿O los varones que como yo, pueden llamarse Antonio, por el señor ese, todo vestido de color marrón, originario de la italiana Padua?

¿Acaso tendremos que cambiarnos el nombre? ¿Tú sabías que hay cristianos que se lo han cambiado y han tenido cien problemas legales por ello? Es simple. Oras, cortas toda ligadura de tu nombre con la idolatría o la brujería y se acabó, libre eres. ¿Lo crees? ¡Funciona! ¿No lo crees? Te aguantas.

Está bueno elegir nombres bíblicos para los niños cristianos, es cierto, pero… ¿Saúl? ¿Salomón? ¿Mara? ¿Estás seguro? ¿Le pondrías a tu niñita María Magdalena? ¡Sí! ¡Se lo han puesto! También tienen que orar cortando, créemelo.

Y algunos nombres son habituales en Latinoamérica, pero no siempre en los Estados Unidos. Es normal que en pueblos de habla hispana la gente bautice a sus niños varones con el nombre de Jesús, pero es muy difícil hallar norteamericanos cristianos llamar a sus hijos con ese nombre.

Algo parecido sucede con las bodas. ¡No quiero una boda como la de los católicos, eso es pagano! ¿Ah, sí, eh? ¿Y cómo es una boda cristiana? – Pues… ¡Como está escrito! ¿Ah, sí? ¿Y dónde está escrito lo que tú dices que está escrito? No lo busques, no hay nada. Pura tradición. ¿Mala? Si no violenta la palabra de Dios, no.

Otro punto dentro de la continua paganización de las cosas: los siete días de la semana. Hace miles de años atrás, los siete días de la semana fueron dedicados a siete dioses diferentes. Pero a esos siete días de la semana se le pusieron nombres en honor de astros que están en el universo, pero con una connotación netamente de astrología.

El lunes, fue instituido en honor a la Luna. Ya ves que dicen que la Luna nos produce influencia. Que de acuerdo a cómo se mueve es cómo te irá a ti esta semana, este mes, este año. El martes, en honor a Marte, el miércoles a Mercurio; el jueves a Júpiter, el viernes a Venus, el sábado a Saturno.

¿Será que si naciste un día lunes has sido dedicado a la Luna? ¿Vas a inventar tus propios días? ¿Recuerdas cuando a Jesús le preguntaron si era lícito pagar impuestos? ¿Qué hizo Él? Dijo que le dieran una moneda. La agarró y preguntó de quién era esa imagen que tenía la moneda. Le respondieron que del César.

¿Y qué dijo Él? Pues que le dieran al César lo que era del César y a Dios lo que era de Dios. ¿Condenó la moneda porque tenía la imagen de un dios falso que era el César? No. Si eres tan delicado con estas cosas, ¿Dejarás de cobrar tu salario porque los billetes de la moneda que sean, traen imágenes a veces paganas o de grandes pecadores de la historia?

Y no sólo eso, cuando después de pelearte un buen rato con tu esposa decides al fin traer una ofrenda a la iglesia, ¿Desechas los billetes paganos o le traes a Dios los mismos billetes con esas imágenes feas y paganas?

La gran pregunta que nos surge luego de examinar breve y casi superficialmente todas esas cosas, es: ¿Cómo tenemos que ubicarnos, entonces, para comportarnos como Dios verdaderamente quiere? Es fácil, la Biblia trae las respuestas necesarias.

(Romanos 14: 1) = Recibid al débil en la fe, (¿Qué es un débil en la fe? Es alguien que sus convicciones, respecto a lo secundario, no son muy sólidas. No para lo esencial, sino para lo secundario. Aquí él trata el asunto de la comida, pero es un principio que se puede aplicar a todo.) pero no para contender sobre opiniones.

(2) Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres.

(3) El que come, (O sea: el que tiene la libertad de comer lo que quiera) no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido.

Es decir que este tipo de cristianos son los que le atribuyen a la comida poderes espirituales sobre enfatizados. Ciertamente, hay alimentos que nos hacen daño, pero otros deciden cuidar al templo del Espíritu Santo comiendo solamente verduras. Y no está mal. Lo que sí puede estarlo es criticar ácidamente lo que el otro hace. Y no se me ocurre a mí, está escrito aquí.

Pero cuando se trata de comida y se critica lo de la comida chatarra y todo eso que hoy, incluso, es una moda, hasta se llega a decir que si tú destruyes el templo del Espíritu Santo, el Señor te destruirá a ti. Pero resulta ser que cuando dice eso, no se refiere a la comida, se refiere a la fornicación.

Este tipo de cristianos tiene su propia convicción, lo cual es absolutamente legítimo y no está mal en lo más mínimo. Salvo que traten de imponérsela a los demás, que es lo que mayoritariamente hacen. Entonces dicen: no comas, no bebas, no disfrutes, no te pongas, no te pintes, etc.

Escucha: la Biblia dice que todo lo que Dios creó, es limpio y es bueno si se toma con acción de gracias. Y Pablo le dice a Timoteo que por la oración es santificado todo. Dice Pablo a los romanos: yo confío y sé que nada es inmundo en sí mismo, pero para el que piensa que lo es, para él lo es. Entonces, ¿Cómo manejar esta situación? Muy sencillo. Si para ti algo es pagano, tú no lo hagas y punto. Estarás bien con lo que tú has entendido. Pero no trates de forzar a nadie.

(5) Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

(6) El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

(1 Corintios 10: 23) = Todo me es lícito, pero no todo conviene; (¿Pero entonces puedo comer carne de cerdo o morcilla? ¡Claro, pero no todos los días, a menos que tengas un hígado de oso! Te es lícito, pero no del todo conveniente.) todo me es lícito, pero no todo edifica. (¿Puedo ir a un estadio a ver fútbol de vez en cuando? Claro que puedes, siempre y cuando no hagas idolatría. Te es lícito, pero no te edifica demasiado. – ¡Ah, no, hermano! ¡Yo allí no voy ni atado! Me parece bien, no vayas. ¡Pero es que a mí me gusta ir cada tanto! Pues ve cada tanto, eres libre en Cristo.)

(Verso 25) = De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; (26) porque del Señor es la tierra y su plenitud.

(27) Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, (Fíjate como lo deja a nuestro libre albedrío) de todo lo que se os ponga delante, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.

(28) Más si alguien os dijere: esto fue sacrificado a los ídolos, no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud.

(29) La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿Por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?

(30) Y si yo con agradecimiento participo, ¿Por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias?

(31) Sí, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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