La Pureza de una Identidad

La Reforma trajo consigo la separación de la Iglesia Católica Romana de los que fueron llamados «protestantes», de entre los cuáles, Lutero fue su mayor ideólogo. ¿Era Lutero un divisionario, un separatista, un rebelde, o bien existe la doctrina de la separación bíblica? Si existe tal doctrina, veremos si aún sigue vigente, y veremos cómo el movimiento opuesto, o su antítesis, es el denominado ecumenismo.

Comencemos por decir que la I.C.R. surge de una proposición política del Imperio Romano a la Iglesia de Cristo, para constituirla en órgano de religión oficial del estado. La iglesia fijó sus miras, más que en la conveniencia espiritual, en la posibilidad de evitar la terrible persecución a la que implacablemente se hallaba expuesta. Y esto, junto al pujante deseo de la iglesia en Roma de constituirse en el centro de los dictados doctrinales de toda la Iglesia Universal, favoreció la corrupción de sus estructuras y la adulteración de su doctrina.

1.- Algunas consideraciones sobre las persecuciones a los cristianos: ¿Le es posible al cristianismo no padecer persecución en algún momento de la historia? Según las Sagradas Escrituras, no es posible, pues afirman, según lo vemos en 2 Timoteo 3:12: Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos.

Esta afirmación del apóstol Pablo es absoluta, sin parcialidad: es para todo cristiano y en todo tiempo, pues usa el tiempo presente con una consecuencia futura, dándole a la oración una vigencia permanente. Y de este modo, solo nos deja dos opciones: o vivimos piadosamente en Cristo Jesús, y seremos proscritos; o no viviremos piadosamente en Cristo Jesús, sino que buscaremos agradar a los hombres, hasta convertirnos en apóstatas.

Rebuscando en toda la historia, podemos confirmar que el cristiano verdadero siempre ha padecido persecución por la justicia, salvo el caso expuesto en el que la iglesia se institucionaliza y sirve a los poderes políticos, abandonando la búsqueda del reino de Dios y su justicia. Entonces, cabe que nos preguntemos, ¿Hoy no somos perseguidos?, ¿Hay verdadera libertad religiosa, o se está preparando la apostasía en medio de la iglesia, de modo que ésta no sabe ver cómo la serpiente antigua está volviendo a engullirla, y por eso nos sentimos libres, y no perseguidos?

¿No nos estarán engañando, creando un falso modelo de libertad religiosa (un sucedáneo), de manera que los que no aceptemos ése modelo seamos acusados de estar contra Dios y los hombres? Si es así, veamos cómo funciona el engaño actual para poder estar apercibidos de los peligros que nos acechan.

2.- ¿Son las sectas el mayor peligro para la conservación de la sana doctrina entre el pueblo de Dios? Diccionario en mano, la definición de secta tiene una acepción que define el término como un grupo religioso minoritario; pero la definición más temida del vocablo es aquella que describe a ciertos grupos religiosos como un conjunto de peculiaridades de sus líderes y sus doctrinas que la convierten en un apelativo de alerta como cosa peligrosa.

No obstante, cualquiera entablaría una lid dialéctica contra el que pretendiese argumentar que los grupos religiosos minoritarios, denominados por ello sectas, no son las verdaderas organizaciones que entrañan un certero peligro para la sana doctrina religiosa.

Curiosamente, aquellas religiones influyentes, de arraigado e histórico fundamento, cuya filiación es mayoritaria en el mundo, éstas son las que ofrecen un verdadero peligro. Como hombre celoso de la sana doctrina genuina no denominacional, siento la necesidad de estar apercibido de la evolución de las diferentes denominaciones evangélicas.

3.- ¿Cuál es el propósito de las persecuciones religiosas? Las persecuciones religiosas solo vienen provocadas por una inminente amenaza a los principios que sustentan al Poder, o al Estado. Las minorías serán siempre perseguidas, porque no sirven a los propósitos de Estado, y comúnmente siguen principios o doctrinas que lo disgregan o debilitan.

Pero lo que realmente importa al Estado es el ejercicio del mismo poder o dogma por el cuál las religiones crean adeptos, por lo que históricamente se han visto asociadas al mismo las religiones mayoritarias, las cuáles fueron asimiladas por los políticos.

4.- La actual tolerancia religiosa, ¿no estará gestando una nueva forma de persecución? La I.C.R., el Protestantismo (y entre ellos las diferentes denominaciones evangélicas), el Budismo y el Islamismo, como religiones dominantes, ¿No serán éstas las religiones que llegarán a convertirse en amenaza para la sana doctrina del Cristianismo Verdadero?

¿Cómo, pues, se cumplirían las palabras del Maestro con las que nos advierte de que miremos que nadie nos engañe?: Mateo 24:24, dice: Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aún a los escogidos. Jesús estaba diciendo con ello que estarían entre nosotros, sin ser de los nuestros.

Testigos de Jehová, adventistas, mormones (y otros grupos sectarios aún menos influyentes) no son una amenaza, a largo plazo, para el cristianismo verdadero. Si observamos atentamente los acontecimientos que se están desarrollando en todo el mundo, hoy en día, en torno a las religiones mayoritarias, las cuáles no son tenidas como sectas, veremos cómo serán estas religiones las que ahogarán el Cristianismo Verdadero.

5.- La secularización como religión: instrumento destructor de la Verdad usado por los humanistas. En una sociedad que se halla cada vez más secularizada, se identifica más la idea de secta con organizaciones que constituyen una defensa de lo que sería la Conducta Antisocial.

En este contexto, sociólogos, psicólogos clínicos y médicos especialistas han aportado al campo del conocimiento científico definiciones académicas de lo que constituye o no una secta, acompañados de criterios rigurosos para su clasificación, porque la tendencia hoy es la de diferenciar a éstos de aquellos cuya motivación está dentro de la clasificación de Disidencia Ideológica. Los ideólogos sociales nos educan, orientándonos a la aceptación igualitaria de toda creencia religiosa como algo válido, cuya verdad es de identidad personal y opcional.

Esto comporta que la tendencia social ya se haya marcado hacia la extinción de la diferenciación de creencias religiosas. He ahí la gran secularización. Por ello, a los que deseamos seguir la Verdadera Verdad, no debería preocuparnos el ingrediente de la Conducta Antisocial (o la peligrosidad social), pues ya se ocupa de ello el sector secular de la sociedad, el cual es mayoritario. Sin embargo, ¿qué ocurrirá con la Verdad, como término de valores absolutos? La Verdad Absoluta, tanto para los filósofos seculares como para los religiosos, está siempre asociada, por definición, a la idea de un Ser Supremo.

6.- Conducta Antisocial del Cristianismo Verdadero. En efecto, para los cristianos, la Verdad es una persona: Jesucristo, no un concepto. La verdad, como concepto filosófico tiene más de 1000 definiciones diferentes bien clasificadas. El creciente secularismo social ha hecho de la definición Verdad Absoluta algo solo existente en el lenguaje cristiano, pues el relativismo filosófico comúnmente aceptado ha dado al término una dimensión de intolerancia irracional.

Luego es fácil entender que existe una lucha creciente por llegar a declarar al Cristianismo Verdadero como intolerante, y, consiguientemente, antisocial. De hecho, si el mundo actual no nos tachase de intolerantes y antisociales, cabría decir que deberíamos revisar nuestra teología y fidelidad al que nos salvó.

Constituye una Conducta Antisocial afirmar que Jesucristo es el Único Dios Verdadero y de Verdad en una sociedad donde todas las religiones gozarán del derecho a no ser llamadas sectas, en pro del único objetivo social de la convivencia en tolerancia. Pero esta tolerancia es hacia el pecado, no hacia el individuo. Porque la verdadera intolerancia se halla en que el mundo modela patrones humanos y los impone mediante la manipulación ideológica, no permitiendo que el verdadero modelo o patrón diseñado por Dios, el Creador, pueda ser defendido.

7.- Intelectuales abriendo camino hacia la extinción de la Ortodoxia Doctrinal. El profesor Jorge Erdely G. presentó su Ponencia sobre Sectas Destructivas, Definiciones y Metodología de Análisis en la Escuela Nacional de Antropología e Historia el 25 de septiembre de 1997 a las 6:00 p.m… En ella ofrecía lo que él mismo llamó Una Alternativa Viable, expresándose al fin de la ponencia del modo siguiente:

«Retomando el punto acerca de la preocupación por promover un término neutral sin carga negativa, con el fin de disminuir la intolerancia que se genera al catalogar determinadas agrupaciones como sectas, el calificativo secta destructiva puede servir para distinguir a las organizaciones religiosas delictivas, indistintamente de su doctrina, de las que son vistas como heterodoxas en cuanto a creencias, pero que no constituyen un peligro para la sociedad.

Nuevos Movimientos Religiosos para catalogar a los últimos y Sectas Destructivas para distinguir a los primeros puede ser una alternativa viable en el campo sociológico y médico, mientras que en el ámbito académico teológico se deben hacer puntualmente las distinciones.» La heterodoxia confesional no es equivalente a conducta antisocial o delictiva. Al usar una definición teológica es correcto aclarar siempre el enfoque religioso de dicha definición, sus propósitos y limitaciones.»

Estos son los vientos que soplan hoy. Se reduce a la mínima expresión a la Ortodoxia doctrinal, supeditándola a la, más que convivencia, «connivencia» 6 de los líderes religiosos con la heterodoxia confesional, en pro de la aceptación tolerable basada en que ésta última no constituya un peligro para la sociedad. Paulatinamente se van acortando las distancias doctrinales que se basaban en la pureza original de las creencias. Ya carece de importancia la doctrina, solo importan las estructuras con el fin de llevarlas a su secularización.

Esto nos lleva a plantearnos que, por antonomasia, será declarada como peligrosa social toda creencia que abogue por la ortodoxia doctrinal. En este caso, ¿cómo se coloca el Cristianismo Verdadero?: Literalmente proscripto y perseguido.

8.- Las religiones mayoritarias siguen un camino paralelo a los humanistas seculares. Las noticias que nos llegan desde los diversos medios de comunicación hablan de ortodoxos, católicos, protestantes (y evangélicos), musulmanes y budistas que se sientan a la misma mesa.

La Iglesia Anglicana se somete al Papa; las diversas religiones con su origen en el Cristianismo se reconocen mutuamente sus diferentes fórmulas bautismales (incluso el bautismo antibíblico de los niños); la Federación Luterana Mundial suscribe una declaración conjuntamente con la I.C.R. en la que aceptan que la salvación es por fe mediante las obras; I.C.R. y Musulmanes se acercan cada vez más, mientras que muchos de los fieles católicos europeos simpatizan con, y abrazan, las doctrinas netamente Budistas.

Los veteranos que recuerdan la raíz de nuestras mutuas diferencias afirman que se trata solo de un acercamiento hacia el respeto y la convivencia pacífica hacia aquellos más alejados en el origen doctrinal, y que, en cuanto a los que entran dentro del cristianismo más amplio, se trata de un progreso hacia una declaración de mínimos que permita hacer realidad en un futuro próximo las exigencias del Evangelio, en cuanto a la premisa de la unidad universal o ecumenismo.

Pero aunque este papa de la I.C.R. advierta en contra del sincretismo religioso que supone el que católicos acepten y asimilen doctrinas budistas junto con las propias del catolicismo, y aunque los ortodoxos no se sometan todavía al obispo primado de Roma, y aunque todavía los luteranos no hayan afirmado que la salvación se alcanza por las obras, y aunque todavía los evangélicos no bauticemos a los recién nacidos, ¿cuánto tardaremos en ver hechas realidad éstas y otras cosas peores cuando desaparezcan los líderes actuales dejando a sus seguidores sumidos en una situación en la que todos se llaman literalmente «hermanos»?.

¡Estos líderes ya han sentado cátedra sobre la cuestión de fondo: Lo único que les importa es la paz del mundo, no como Dios la da, sino como la da el mundo, junto con otra premisa que no es la de la unidad del Espíritu, sino la de aunar un poder dimanante del número de seguidores! Esto no es unidad de fe, sino unificación aritmética con fines de señorío, o poder de este mundo.

Habiéndonos configurado una panorámica del actual momento histórico, en el cuál estamos advirtiendo la concentración mundial del poder político-económico, así como del religioso, con absoluta coincidencia con lo profetizado sobre la aparición del anticristo en la Biblia, veamos cómo debemos situarnos, a la luz de las Escrituras, respecto a todas estas cosas.

La grey de Dios y la grey del mundo; dos caminos, dos destinos: Aún el mismo Cristo de Dios que habría de rasgar el velo del templo con su sacrificio, para que ya no deba estar separado el pueblo del Lugar Santísimo, dijo en Mateo 7:6: No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las hollen con sus patas, y volviéndose os despedacen.  Cuando los cristianos se conforman al mundo, éste acaba por volverse en contra, después de pisotear la santa doctrina, despedazándoles, si es que antes no apostatan de la fe.

1.- «Las naciones hablan de paz, mientras se preparan para la guerra» dijo Herman Hesse. El día de la batalla del Señor, grande y temible. El mundo de hoy oye las cosas de Dios, pero no para aceptarlas o someterse a ellas, sino que en su corazón solo piensan en unirse contra Él, aunque hablen de «respeto» y «tolerancia» hacia nuestras creencias basadas en la Palabra de Dios revelada, pues en los hombres de estos postreros días se cumple la profecía de Sofonías 3:8:

Por tanto, esperadme – declara el Señor – hasta el día en que me levante como testigo, porque mi decisión es reunir a las naciones, juntar a los reinos, para derramar sobre ellos mi indignación, todo el ardor de mi ira; porque por el fuego de mi celo toda la tierra será consumida. Encontramos referencias paralelas en cuanto a: -Reunir las naciones: Joel 3:2; Zacarías 14:2. -Juntar los reinos: Salmos 69:24, 79:6; Jeremías 10:25.

Según el significado del apelativo «nación», los cristianos somos una descendencia o linaje, o nación santa; y según la significación del término «reino», como estructura de poder y dominio, o hegemonía, los cristianos somos un reino. Y ambos términos se asocian a una circunscripción de mutua dependencia; es decir: pertenecemos a una tierra y nos pertenece una tierra; en otras palabras: somos herederos de la Tierra. Las otras religiones también son reinos y naciones que, según los citados pasajes paralelos de Sofonías 3:8, no conocen al Señor, ni invocan Su nombre, por lo cual el fuego del celo del Señor los consumirá.

Exegéticamente, la Santa Escritura nos está advirtiendo, en un pasaje sin otro precedente bíblico, sino en éste del libro del profeta Sofonías, de que Dios va a permitir que se junten todas las religiones del Orbe, como ya dicen políticos y religiosos, en un «Novus Ordo Seclorum» (Nuevo Orden Mundial). En cuanto a la llamada «Globalización», se refiere a la unificación de los mercados y las políticas económicas y sociales en el mundo.

Los grandes bancos se unen, se unen las multinacionales, se unen las monedas, se unen las religiones, se unen las naciones en busca de un único reinado universal de poder político-económico-religioso, porque Dios decidió reunirlas y ya se está acercando el día de Su ira contra ellas.

2.- ¿No podéis discernir las señales de los tiempos? Algunos parecen no ver esta verdad bíblica, pero contra ellos se oye la voz del Maestro diciendo a las multitudes según Lucas 12:54-56: Cuando veis una nube que se levanta en el poniente, al instante decís: «Viene un aguacero», y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, decís: «Va a hacer calor», y así pasa. ¡Hipócritas! Sabéis examinar el aspecto de la tierra y del cielo; entonces, ¿por qué no examináis este tiempo presente?

Y a los fariseos y los saduceos que se acercaron a Jesús para ponerle a prueba, pidiéndole que les mostrara una señal del cielo, les respondió, dice Mateo 16:1-3: Al caer la tarde decís: «Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo.» Y por la mañana: «Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador.» ¿Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos?

“Jesús está indicando que si el corazón es guiado por la justicia, podemos reconocer las señales de Dios sin que se precisen más pruebas que las que el Señor ya ha dado. No menospreciemos las profecías y reconozcamos este tiempo presente. Según otra versión, en Lucas 17:20 nos dice: Habiéndole preguntado los fariseos cuándo vendría el reino de Dios, Jesús les respondió, y dijo: El reino de Dios no viene con señales visibles; mientras que en una tercera traduce: El reino de Dios no vendrá con advertencia. Por ello podemos entender que solo el libro de Sofonías hable de la Globalización con un sentido y propósito claros.

En el mismo libro de Lucas (21:29-32), nos dice: Y les refirió una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan las hojas, al verlo, sabéis por vosotros mismos que el verano ya está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que el reino de Dios está cerca. En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.

La parábola nos habla de la «higuera», la cuál es el pueblo de Israel; y de «todos los árboles», los cuáles son todas las demás naciones reunidas en torno a Israel, en un mismo tiempo. Y éstas son palabras fieles que se cumplirán inexorablemente, cómo podemos apreciar en el énfasis de Jesús a continuación, en los versículos 33 al 36:

El cielo y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán. Estad alertas, no sea que vuestro corazón se cargue con disipación y embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel día venga súbitamente sobre vosotros como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Más velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre.

3.- ¿Quién es Cristiano, y cuál su origen? ¿Cómo identificamos ambas cosas? El cristianismo no se deriva de religión alguna, sino que es la única creencia cuyas raíces son genuinamente Divinas y del Dios Único, y todas las religiones son del diablo y de los hombres.

No es por tanto Cristiano aquél cuya religión tiene un cierto origen, sino aquél cuya raíz doctrinal tiene su origen en la Palabra de Dios el Creador, cuyo linaje de su fe es el de Abraham, y cuyo linaje en el Espíritu es por adopción inmerecida mediante la fe en el Cristo de Dios resucitado.

Por tanto, el origen de todo cristiano verdadero, está en Dios mismo, y no en un hombre o sistema humano de creencias, o aparato religioso, o institución humana, sino que éste es nacido del Espíritu Santo de Dios. 1 Juan 5:1 dice: Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al Padre, ama al Hijo nacido de Él.

Mientras, 1 Pedro 1:23 señala: Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. Y, finalmente, Juan 3:5-6 expresa: Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Orígenes de la I.C.R.: Sincretismo del Cristianismo con el Imperio Romano de la mano del emperador Constantino, cuya religión era ya un sincretismo de las cosmogonías y ritos asimilados de las culturas de los pueblos conquistados por el Imperio.

Orígenes del Islam: Sincretismo propugnado por Mahoma de las tendencias religiosas de la región del Próximo Oriente, las cuales eran: los grupos monoteístas árabes (descendientes de la fe de Abraham), ismaelitas por su linaje; el judaísmo rabínico, del cual tomó los preceptos y estatutos que el Dios de Isaac dio por su siervo Moisés al pueblo Hebreo; el cristianismo nestoriano o monofisita, herético por su concepto sobre la divinidad de Jesucristo; y el Zoroastrismo, el cual es otra religión sincretista derivada de las mitologías de origen indoeuropeas en Irán.

Orígenes del Budismo: Sincretismo propugnado por Siddharta Gotama, conocido por el Budda (o el «despierto»), el cuál desarrolló su doctrina a partir de una supuesta «iluminación» alcanzada por medio de la práctica de las religiones búdicas anteriores y la meditación trascendental y el animismo, panteísmo e hinduismo de su región asiática. Y aun cuando algunos de los elegidos se extraviasen, teniendo un origen genuino, su extravío será por mezclarse con las cosas profanas.

El cristianismo no es una religión, sino una forma de vivir, un modo de conducta que concuerda con el carácter del Santo Creador de todas las cosas, revelado en la persona de su Hijo Jesucristo. Cristo no es contradictorio: «¿Acaso una fuente por la misma abertura echa agua dulce y amarga? (SAN 3:11)

Hablemos de la separación bíblica. 1.- Separación bíblica de Israel. Dios no dejó al pueblo de Israel que se mezclase con otras naciones, habiéndoles dado por medio de Moisés la ordenanza de conquistar la tierra prometida y de destruir sus ídolos:

Y el Señor tu Dios echará estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas rápidamente, no sea que las bestias del campo lleguen a ser demasiado numerosas para ti. Pero el Señor tu Dios las entregará delante de ti, y producirá entre ellas gran confusión hasta que perezcan.

Y entregará en tus manos a sus reyes de modo que harás perecer sus nombres de debajo del cielo; ningún hombre podrá hacerte frente hasta que tú los hayas destruido. Las esculturas de sus dioses quemarás a fuego; no codiciarás la plata o el oro que las recubren, ni lo tomarás para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, porque es abominación al Señor tú Dios.

 Y no traerás cosa abominable a tu casa, pues serás anatema como ella; ciertamente la aborrecerás y la abominarás, pues es anatema. Todos los mandamientos que yo os ordeno hoy, tendréis cuidado de ponerlos por obra, a fin de que viváis y os multipliquéis, y entréis y toméis posesión de la tierra que el Señor juró dar a vuestros padres. (Deuteronomio 7: 22 al 8:1)

Sin embargo, el Salmos 106: 34-36 nos habla de una ceremonia de arrepentimiento que presenta los constantes pecados cometidos por el pueblo de Israel contra su Esposo, en forma de idolatría, entendida como prostitución, fornicación, adulterio o infidelidad a Jehová: No destruyeron a los pueblos, como el Señor les había mandado, sino que se mezclaron con las naciones, aprendieron sus costumbres, y sirvieron a sus ídolos que se convirtieron en lazo para ellos.

Y el Señor les respondió así: En cuanto a vosotros, casa de Israel – así dice el Señor Dios- vaya cada uno a servir a sus ídolos; pero más tarde ciertamente me escucharéis y no profanaréis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos. (Ezequiel 20: 39)

2.- Separación bíblica de la Iglesia de Cristo. Del mismo modo, el Señor nos dio a los Cristianos la comisión de «conquistar la tierra» mediante el poder y la potestad que Él ganó para nosotros de antemano, e igualmente no nos es lícito mezclarnos con aquellos que llamándose hermanos hacen las cosas del mundo:

En mi carta os escribí que no anduvierais en compañía de personas inmorales; no me refería a la gente inmoral de este mundo, o a los avaros y estafadores, o a los idólatras, porque entonces tendríais que salir del mundo. Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis.

Pues ¿por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro de la iglesia? Pero Dios juzga a los que están fuera. Expulsad de entre vosotros al malvado. (1Corintios 5:9-13) (Efesios 5: 5) Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

3.- Separación natural del orden físico y moral en la Creación, dado por cabeza al hombre. Dios nos llama a la integridad, y así lo prescribió en Levítico 19:19 Mis estatutos guardaréis. No ayuntarás dos clases distintas de tu ganado; no sembrarás tu campo con dos clases de semilla, ni te pondrás un vestido con mezcla de dos clases de material.

Este versículo pertenece al grupo de ordenanzas del Levítico que habla al pueblo de Israel sobre aquellas cosas cuya observancia le era necesaria para mantener su comunión con Dios con respecto al orden social para mantener sagrado el orden físico y moral del mundo, y la sección que le sucede de inmediato habla sobre el castigo contra la desobediencia.

Según los comentaristas bíblicos, lo que Dios está diciendo aquí al pueblo es que aquellas cosas, que por creación estaban separadas, tenían que permanecer así. No se permitía el cruce de diversas clases de animales. No se podían sembrar juntas diversas clases de semilla. No se podía hacer un paño de mezcla de lino y lana.

Los versículos paralelos del libro de Deuteronomio, cap. 22, vers. 9 al 11 nos hablan así: No sembrarás tu viña con dos clases de semilla, no sea que todo el fruto de la semilla que hayas sembrado y el producto de la viña queden inservibles. No ararás con buey y asno juntos. No vestirás ropa de material mezclado de lana y lino.

Aparte del hecho de que algunos ritos mágicos antiguos empleaban la mezcla de elementos distintos, por el contexto en el que se hallan éstos estatutos se puede entender claramente que el objetivo es inculcar en el pueblo elegido una costumbre que llevase al interior del corazón una señal del exterior por el uso práctico; es decir, aunque nos hable de cosas materiales, se sobreentiende el contenido espiritual de los elementos tomados por Dios: No ayuntar dos clases de animales domésticos habla de la pureza del linaje, reflejada aún en los animales sojuzgados en la casa de Israel.

No arar con asno y buey juntamente nos habla de la necesidad de no hacer un uso impropio o abusivo, ni que se expusiese a degeneración o a mal a las criaturas o las cosas que Dios entregaba en mano de sus escogidos.

Y de tal modo, no hacer mezclas de semillas en la siembra, confiriere un orden de pureza original a los frutos del pueblo santo. Hasta aquí, todo esto constituye un anuncio de restauración de la Tierra por medio del pueblo elegido, al que se le dio conservar la raíz pura de las cosas creadas y que en su simiente fueran restauradas todas las cosas.

Pero el no hacer vestidos de lana y de lino nos habla del hombre santo mismo, al cual no le es lícito revestirse de identidades cuyos orígenes sean tan dispares como la contraposición animal-vegetal (lana-lino), cuyas naturalezas deben permanecer diferenciadas y separadas.

De igual modo, el hombre santo no debe vestirse de luz y tinieblas; esto es: debe permanecer en santo orden moral, desde el interior de su mente o corazón, pues de él emanan las acciones y las palabras (ya sean malas o buenas) que son la verdadera vestidura, la imagen, el testimonio, la apariencia, lo que los hombres ven, el reflejo exterior de la integridad, sencillez y humildad interior.

Por causa de Aquél que ordena que las cosas permanezcan íntegras en la naturaleza con que Dios las creó, debemos mantenernos separados de aquellos cuyo fin es el extravío: Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo. (Colosenses 2:8) Dios nos manda integridad. El cristiano ha de ser de una pieza, sin doblez ni sombra de mudanza, sin mezcla con los principios elementales del mundo.

4.- Separación bíblica de la Iglesia y el Estado. La iglesia de Dios, cuyo fundamento es Jesucristo de Nazaret, no debe constituirse en un reino distinto de Aquél que es su Rey: Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí. (Juan 18:36). Y Él mismo enseñó a los discípulos que orasen así: Y Él les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. (Lucas 11:2).

Se aprecia claramente en los evangelios que aún no se ha instaurado el reino de Dios y su Mesías en la tierra, por cuanto Cristo lo anunciaba diciendo que con Él se había acercado el reino a los hombres, no que hubiese venido.

La iglesia, como Cuerpo, no puede ejercer señorío, o poder político, por cuanto a ésta no se le insta a la conquista del mundo por medios mundanos o temporales, sino que se aprecia en todo el Nuevo Testamento una separación escrupulosa entre las autoridades y la Iglesia, siendo el mismo Jesús el que estableció la diferencia:

Y llamándolos junto a sí, Jesús les dijo: Sabéis que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos. Pero entre vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidor, y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos.

 Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Marcos 10:42-45) (Y Mateo 20:25, y Lucas 22:25) Así mismo, nuestro reino tampoco es de este mundo: Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas; y así como mi Padre me ha otorgado un reino, yo os otorgo que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino; y os sentaréis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel. (Lucas 22:30).

Dios mismo pone a las autoridades gobernantes sobre la tierra, según nos dice Pablo: Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. (Romanos 13:1). Aunque algunos no entiendan que el soberano Rey de reyes pueda poner autoridades malignas, lo cierto es que Dios hace que se cumpla su Palabra, y Él no debe rendir cuentas a los hombres: Si Él arrebatara algo, ¿quién le estorbaría? Quién podrá decirle: ¿Qué haces?  (Job 9:12).

Por todo ello, Dios ha decretado que el señorío de la Iglesia y de su Rey no sea para este tiempo. Este es el tiempo en que gobierna el príncipe de las tinieblas, y toda la Palabra de Dios se ha de cumplir, y no podemos persuadirnos de que el mundo llegue a convertirse en el reino de paz, antes de que Dios remueva todas las cosas.

Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia. Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por El en paz, sin mancha e irreprensibles. (2 Pedro 3:10-14).

Los que esperamos «nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia», debemos estar apercibidos de las señales que acompañan a «la venida del día de Dios», y procurando diligentemente «ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles», sin juntar lo que Dios separó.

No nos es lícito cooperar en las causas de aquellas personas que persiguen propósitos contrarios a Dios. 2 Crónicas 19.2: Y salió a su encuentro el vidente Jehú, hijo de Hananí, y dijo al rey Josafat: ¿Vas a ayudar al impío y amar a los que odian al Señor, y con esto traer sobre ti la ira del Señor?

Debemos apartarnos de los que contradicen el único y verdadero evangelio. Gálatas 1. 6-9: Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente; que en realidad no es otro evangelio, sólo que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

 Pero si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema. Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguno os anuncia un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema.

Debemos probar la los fundamentos teológicos de los que intenten unirse a nosotros antes de mezclarnos con ellos en propósitos o asuntos espirituales. 1 Juan 4.1: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo.

No debemos aliarnos con los que no creen, o en algún modo niegan o tuercen la sana doctrina. 2 Corintios 6.14: No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas?

No debemos enfatizar la unidad con los que de algún modo no comparten los fundamentos de nuestra fe, a expensas de la pureza doctrinal, sino más bien hemos de contender con ellos. Judas 3: Amados, por el gran empeño que tenía en escribiros acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribiros exhortándoos a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos.

Hemos de separarnos de aquellos con apariencia de piedad, pero que no siguen la sana doctrina. 2 Timoteo 3.5: teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita.

No debemos alentar o dar cooperación a las personas cuya doctrina no es sana. 2 Juan 10,11: Si alguno viene a vosotros y no trae esta enseñanza, no le recibáis en casa, ni le saludéis, pues el que le saluda participa en sus malas obras.

 

 

 

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Los Desafíos del Tiempo Presente

¿Cuáles podrían ser los verdaderos objetivos para esta iglesia del siglo veintiuno? Todo es depende como interpretes la palabra “iglesia”. Si la ves cómo esa congregación que habita un templo en tu misma calle, el objetivo será uno; si la ves como un conglomerado de hombres y mujeres fieles al Señor por encima de cualquier estructura religiosa, el objetivo será otro.

Presentar los principios bíblicos de «tiempo», «desafíos» y «oportunidades», entonces, tendrá muchas variables. Y hasta me atrevo a pensar que también muchas interpretaciones. Porque nosotros no siempre interpretamos lo que es; a veces, solemos interpretar lo que queremos que sea.

Motivar a la iglesia para atreverse a ser una generación conquistadora que presente respuestas y soluciones a los desafíos contemporáneos no será tarea sencilla, pero si posible. Motivar a cada cristiano a «renovar su pacto» de fidelidad al Señor Jesucristo y su Reino no será una tontería, pero sí es factible.

(Eclesiastés 3:1) =Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

(Efesios 5: 15) = Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios sino como sabios, (16) aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

(17) Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

(Marcos 6: 34) = Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.

(35) Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: el lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada.

(36) Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen que comer.

(37) Respondiendo él, les dijo: dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Qué vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?

Esto nos enseña algo muy valioso: como hijos del Dios Eterno, debemos ser un pueblo que sepa distinguir entre la hora y el tiempo, y sobre la base de este conocimiento, vivir sabiamente ¿De qué se trata esto…?. Existen en el lenguaje bíblico dos palabras diferentes para expresar el concepto de tiempo:

Cronos, que es la fracción del tiempo que puede medirse, ya sea con el reloj o el calendario, una hora con sus minutos y segundos – una fecha, con su día, mes y año, y Kairos, que es el tiempo que reconocemos (dentro del cronos) como un momento oportuno, favorable y estratégico para realizar cierta acción.

Seguramente tienes fresco en tu memoria el ejemplo de Jesús y su diálogo con María en la boda de Caná. ¿Cuál es la enseñanza? Que mi determinación para hacer algo no debe estar sujeta al comentario de la gente, aunque sean familiares, como en este caso lo era la madre, ni a las necesidades que surjan.

Porque fíjate que necesidades surgen muchas, todos los días y por todos lados (Eso vendría a ser la falta de vino), ni tampoco por quedar bien con alguien que -circunstancialmente- me está beneficiando (En este caso, el novio), sino porque tiene plena convicción de que ha llegado el tiempo, ¿Se entiende?

Algo es real y no siempre lo vemos: Dios se mueve por encima y más allá del tiempo, porque él es eterno; pero él también establece sus fechas y horas, y dentro de ellas activa sus momentos oportunos, favorables y estratégicos. A nosotros nos corresponde discernirlos y actuar consecuentemente.

La iglesia debe ser una comunidad entendida en los tiempos. En lugar de estar ocupada y preocupada en asuntos administrativos o propios de la religión, hablo de ser entendida en esa clase de tiempos que te he mencionado. No sirve solamente pensar en el cronos. Si no tenemos en cuenta el kairos, jamás llegaremos.

¿Qué caracteriza a un cristiano «entendido en los tiempos»? En primer lugar, vive sabiamente.  Procura que su conducta, progresivamente, sea acorde a su fe. Tiene muy en claro que los años por sí solos no producen sabiduría.

Reflexiona sobre las experiencias negativas para no repetirlas. Aprovecha al máximo cada día. No deja que se le escape de las manos, pero tampoco se deja encarcelar por la ansiedad Valora cada jornada como si fuera la última.

Permanece atento a la voluntad de Dios. Es decir: continuamente abierto a los cambios, sin quedarse cristalizado con el último mover, allá por los años 50 o 60. Enfrenta los desafíos como oportunidades, no como pruebas duras.

La mirada de Jesús hacia la multitud hambrienta y la actitud que tuvo frente a sus necesidades fueron muy diferentes a lo que hicieron sus discípulos. Fíjate que para ellos ya era hora de terminar la enseñanza, pero para Jesús era el tiempo de comenzar un milagro.

Para ellos era hora de despedir a la gente, para Jesús ya era tiempo de ministrarlos. Para ellos era una hora de preguntas, para Jesús había llegado el tiempo de presentar soluciones. Para ellos esa hora se llenó de dudas, para Jesús era un momento estratégico para ejercitar la fe.

Para ellos el desafío significó un tiempo de imposibilidades, para Jesús fue una oportunidad de servir. Esto nos deja una enseñanza que está casi a nivel de principio básico: los desafíos traen de la mano a las oportunidades. No evadas tus desafíos.

Hoy Dios nos introduce en un «tiempo de desafío» para ver si en ellos logramos reconocer un tiempo de oportunidad. Muchas veces rechazamos las oportunidades porque se presentan vestidas de servicio, que es como decir: trabajo, esfuerzo, sacrificio o perseverancia.

Para aprovechar correctamente las oportunidades necesitamos incorporar la actitud de servicio que tuvo Josué, aquel líder de Israel que fue paradigma de una generación conquistadora. Una actitud sumamente alejada de la que hoy mayoritariamente vemos en las congregaciones. Porque una cosa es servir con el Señor en la mira y otra muy distinta, hacerlo con la mirada puesta en un hombre-líder.

(Josué 1: 1) = Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: (2) mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

(3) Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.

(4) Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.

(5) Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

(6) Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.

(7) Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

(8) Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

(9) Mira que te mando que t esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas.

(10) Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: (11) pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.

Pregunto: ¿Por qué es tan necesario que seamos una comunidad «fuerte y valiente”, a fin de enfrentar los desafíos, las oportunidades, el servicio y, finalmente, establecernos como una generación conquistadora.?

Fuertes: Sin una actitud de firmeza, esfuerzo y terminante atención, no logramos administrar las horas, días, semanas, meses y años que Dios nos otorga en función de las metas que tenemos por delante. (Ellas son las escaleras que progresivamente nos conducen para alcanzar nuestro propósito en la vida.).

Valientes: Si no forjamos un carácter valiente, audaz y osado, transitaremos la vida esquivando responsabilidades, evitando tomar iniciativas y sobre todo, arrastraremos una mentalidad cobarde (inmadura), e incapaz de tomar decisiones.

Propósito: No se alcanza desde una posición estática; él no camina hacia a mí, yo debo salir a su encuentro.

Desafíos: Me demandan ser esforzado y valiente para conquistar las oportunidades que me presentan.

Oportunidades: No alcanza con pedir, no alcanza con cantar, no es suficiente solo soñar, ni tampoco solo confesar: es indispensable decidir.

Permíteme ahora, solo por unos minutos «desenfocarte» de tus desafíos personales o familiares y presentarte un pantallazo amplio, rápido y sintético de los que, a mi entender, son algunos de los desafíos que la Iglesia de Jesucristo tiene hoy en su contexto, pero seguramente se van a profundizar en este siglo veintiuno.

Se ha dicho en un documento oficial en un importante congreso que: «La iglesia tiene la obligación de involucrarse continuamente en la tarea de investigación y reflexión sobre el propósito redentor de Dios para el mundo a la luz de las Escrituras y mediante de las condiciones globales y desafíos de su tiempo.»

¿Cuáles son los desafíos que nos esperan en este siglo XXI? Jesucristo nos dice que debemos saber reconocer las señales de los tiempos (Mateo 16:1-4). ¿Cuáles son esas señales? Son aquellos gestos que tornan presente la actuación de Jesucristo, en una época de transición semejante a la época en la que el mismo Jesús apareció.

Podríamos hacer investigaciones exhaustivas sobre la realidad contemporánea (económica, social, cultural, etc.) sin descubrir señales, signos, huellas, ni marcas. Si un sociólogo hubiera hecho una investigación completa sobre la sociedad del año 30 de nuestra era, probablemente no lo hubiera identificado, visto que Jesús era la señal principal de aquellos tiempos.

¿Qué señales o desafíos encontramos, particularmente en la última década de este segundo milenio? Los cambios en los procesos humanos casi nunca son súbitos. Generalmente los percibimos post facto (después del hecho). Las transiciones de décadas, siglos y milenios tienen la función de obligarnos a reflexionar sobre el pasado para poder discernir mejor el futuro. Las señales de los tiempos son muchas, así que escogemos algunos que nos parecen muy relevantes. La idea es sembrar inquietudes, pensamientos y preguntas que nos impulsen a reflexionar y actuar, con relación a estos asuntos.

La globalización es tecnológica, económica y religiosa y sus principales instrumentos son los medios masivos de comunicación y la expansión vertiginosa del modelo neoliberal. La globalización de la tecnología tiene en sí una contradicción esperanzadora: mientras propaga el mensaje del «libre mercado» y los valores de la posmodernidad, sirve también como medio de búsqueda y de difusión de modelos tecnológicos, económicos, culturales y religiosos alternativos.

Los países latinoamericanos se han visto obligados, por causa del modelo económico neoliberal, a abandonar sus responsabilidades por el bienestar de todos sus ciudadanos y en particular aquellos que viven al margen de la economía formal. Doscientos millones de latinoamericanos viven en situaciones de extrema pobreza (y esto también les toca a cristianos).

La brecha entre ricos y pobres ha aumentado, con la gradual desaparición de la clase media. Hoy el pueblo es inducido a acomodar sus vidas a las demandas del mercado y somos dominados por la filosofía del consumismo y crea necesidades artificiales y una profunda frustración en los que no pueden seguirla.

La globalización del libre mercado está fundamentada en una trágica contradicción: lamentablemente los recursos naturales y económicos no se globalizan. Siguen siendo un monopolio de la economía dominante que los trasquila (a los recursos) y luego los vende a precios elevados.

El fenómeno de la globalización impacta a las culturas de todos los pueblos -unas más otras menos- con su mensaje universalizante. Se globaliza la cultura noroccidental, posmoderna y secular, y también comienzan a aparecer en todo el mundo las reacciones. Cuanto más se extiende la cultura dominante, más crecen en todo el mundo las culturas tradicionales y alternativas.

También crecen los nuevos movimientos religiosos, usando los medios de comunicación global para formar redes y propagar creencias. Toda esta compleja realidad le presenta un desafío singular a la Iglesia Latinoamericana: Dado que la nueva tecnología de los medios masivos por un lado facilita las comunicaciones, y al mismo tiempo estimula a la pluralidad de culturas:

¿Cómo haremos para insertar el evangelio en este contexto sociocultural tan complejo…? ¿Sabremos cómo Iglesia de Cristo trabajar en una «red-global-internacional? ¿A provecharemos este impulso de comunicaciones para llevar el evangelio hasta lo último de la tierra…?

Antes que nada: nuestra actitud hacia la política en gran medida dependerá de la connotación que le demos a este término: la definición estrecha (referida a las políticas y los programas para el cambio legislativo, desarrollados por los partidos políticos) y la definición más amplia (la vida de la polis/la ciudad, y el arte de vivir conjuntamente en comunidad).

Tradicionalmente, los cristianos evangélicos en América Latina, nos hemos considerado «apolíticos». Hemos pensado que «la política es sucia» y nos hemos refugiado en un cristianismo individualista, ultramundano.

Sin embargo en los últimos años se ha visto una creciente participación política del pueblo evangélico en varios países latinoamericanos, siendo elegidos para ocupar altos cargos públicos, que hasta hace poco no hubieran podido ocupar debido a su posición religiosa.

Este nuevo panorama nos coloca frente a preguntas que nunca antes nos habíamos planteado en términos concretos. ¿Hasta qué punto se puede legislar la ética cristiana? ¿Qué modelo de sociedad es deseable, desde nuestra perspectiva cristiana? ¿Cuáles son los medios más eficientes, y a la vez más coherentes con la fe cristiana, para realizar este modelo?

Pongamos en claro algunos aspectos, como discípulos de Cristo: Somos llamados a cristianizar la política, pero jamás a politizar la fe. Somos llamados aun a morir por lo que amamos, pero jamás a matar por lo que creemos.

Cuando la fe cristiana se separa de la política, la iglesia se convierte en un gueto (comunidad aislada y cerrada en sí misma) y pierde su relevancia histórica. Cuando la fe cristiana se politiza, la Iglesia se convierte en una mera institución secular y pierde su fidelidad al Evangelio. La voluntad de Dios es que estemos en el mundo (complejo sistema cultural anti-Dios) sin ser (pertenecerle a) del mundo.

Hay una pregunta que generalmente se plantea como objeción al papel que toma la Iglesia al involucrarse en un plan de acción social: ¿Acaso no es posible esperar un cambio social a menos que la gente se convierta?

Entendemos que no es así. Por supuesto que anhelamos que la gente se convierta, pero Jesucristo, por medio de su pueblo, ha ejercido una influencia enorme para el bien de la sociedad en general. Por ejemplo: los mejores niveles de salud e higiene, la mayor difusión de la educación, el creciente respeto hacia la mujer y el niño, la preocupación por los derechos humanos y las libertades civiles, las mejores condiciones en fábricas, minas y cárceles, y la abolición de la esclavitud junto al tráfico de esclavos.

Detrás de estos logros estuvo la gestión y la influencia de cristianos. Las leyes pueden asegurar mejoras sociales, aun cuando no convierte a la gente ni las transforma en personas de bien. Incluso las personas que todavía no han reconocido a Jesús como Señor, retienen vestigios de su imagen divina como para preferir la justicia antes que la injusticia, la libertad antes que la opresión, y la paz antes que la violencia.

Tenía razón Martin Luther King cuando dijo: «La moralidad no se puede legislar, pero se puede regular el comportamiento. Los decretos judiciales no pueden cambiar el corazón, pero pueden restringir a los que no tienen corazón. La ley no puede hacer que el empleador me ame, pero puede impedir que se niegue a darme empleo debido al color de mi piel.»

Ejemplo del buen samaritano: ¿En qué momento le predicó a la víctima…? Evangelizar no es una cruzada a costa de la dignidad humana. Evangelizar no es una campaña política. Evangelismo no es mero proselitismo masificador.

Ahora bien; ¿Qué posición vamos a sostener frente a esta marcada y creciente tendencia de una sociedad materialista, hedonista y consumista? No podemos servir a Dios y a las riquezas… ¿Y qué de esa «teología de prosperidad absoluta» (generada y propagandeada por el gran país del norte)?  Aquella que relaciona a la prosperidad exclusivamente con dinero y riquezas, además de colocarla como un objetivo y no como un resultado…

Jesús fue el hombre más próspero que pisó la tierra, pero jamás acumuló riquezas. ¿Cómo alcanzar con el mensaje restaurador del evangelio a «los ricos de este siglo».? ¿Cómo lograr que los recursos económicos sean instrumentos para el Reino de Dios y no para solventar las obras de las tinieblas…? ¿Se puede llegar a formar un empresariado cristiano, honesto y a la vez de excelentes ganancias…?

En América Latina son pocos los cristianos que han tomado conciencia de los grandes problemas ecológicos que actualmente amenazan la supervivencia humana. Incluso son menos aun los que estarían dispuestos a admitir que dichos problemas les competen y demandan un lugar de prioridad en la agenda de las tareas de la iglesia. Mientras tanto, el deterioro del medio ambiente en el que vivimos (porque todavía no estamos en el cielo, ¿verdad?) aumenta a pasos agigantados.

¿Conocemos el concepto bíblico de la mayordomía de la creación? ¿Somos conscientes de nuestro llamado a ejercer dominio sobre la creación bajo la soberanía del Creador? ¿Tenemos una actitud responsable y solidaria hacia el planeta Tierra? ¿Le corresponde a la Iglesia presentar propuestas alternativas a las de los movimientos ambientalistas, grupos humanistas, «partidos verdes».?

De todos los factores que afectan la vida humana en la sociedad moderna, probablemente ninguna alcanza tanta preponderancia como la técnica. Si bien la técnica es tan antigua como el ser humano, lo que pasa es que nunca antes en la historia, la humanidad había dependido tan absolutamente de ella para tantas cosas. En nuestro tiempo se destacan la informática y las comunicaciones.

¿Estamos preparados para utilizar las herramientas de punta, dándole sentido de servicio al Reino de Dios? Por otro lado: «El hombre no se hizo para la técnica sino la técnica para el hombre». No todos los avances científicos son destinados al desarrollo humano y al bienestar del planeta.

Los mayores desafíos que la fe cristiana ha encarado a lo largo de su historia han sido desafíos provenientes de movimientos en que, en un alto grado, la verdad se mezcla con la mentira y Sincretismo: Ejemplo de Israel adorando al becerro de oro: «…estos son tus dioses que re sacaron de Egipto…»

Estas tendencias nos exigen a ser más estudiosos y a crecer en el discernimiento espiritual, de manera que podamos desechar lo malo y aceptar lo bueno, sin caer en generalidades superficiales, ni respuestas facilistas.

«Toda verdad es de Dios, se encuentre donde se encuentre» El caso del movimiento de la Nueva Era no es una excepción: Por un lado, tiene la aspiración de una nueva era de paz y amor, salud integral, y armonía con la naturaleza, transformación política y bienestar social. Y esto se asemeja en gran medida a la visión bíblica del Reino de Dios.

Por otro lado, este movimiento es una verdadera red de organizaciones, personas, eventos, programas, practicas e ideas vinculadas con la salud, la salud, la política, las ciencias naturales, la psicología y la religión, y esencialmente su proclamación está marcada por la Mentira madre de todas las mentiras: que olvidándonos del Dios de la vida y eligiendo la promesa de la Serpiente del Edén, seremos como dioses y no moriremos.

El optimismo característico de la Nueva Era se deriva de una cosmovisión que niega la realidad del mal y concibe todas las cosas en «un proceso evolutivo», al cual contribuimos en la medida que tomamos conciencia de nuestro infinito potencial psíquico: es decir, nuestra propia «divinidad».

¿No será la Nueva Era una manera de exigirnos a los cristianos para que recuperemos la dimensión integral y universal de nuestra fe? La Nueva Era nos desafía a conocer más profundamente a nuestro Dios -revelado en Jesucristo-, a vivir en comunión con él, en obediencia a sus principios y a proclamarlo como el único Dios verdadero.

Dentro de este aspecto quisiera incluir la actitud que le corresponde a la Iglesia de Jesucristo frente a la violencia, la lucha por la paz y su responsabilidad frente al racismo. El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea general de las Naciones Unidas aprobó y promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este valioso documento pasó a convertirse en un símbolo del anhelo de paz, justicia y libertad de todos los pueblos y para todos los seres humanos.

Lamentablemente, «del dicho al hecho hay mucho trecho». y los tales siguen siendo pisoteados impunemente en todos los continentes del mundo. Como cristianos no podemos mirar con indiferencia los terribles atropellos que se cometen a diario contra personas, sea cual fuere la motivación o el propósito.

¿Tenemos claro que todo ser humano, es portador de la imagen de Dios, y por lo tanto posee un valor y una dignidad que establecen la base misma de sus derechos? ¿Qué relación hay entre el amor al prójimo y los derechos humanos? ¿Se reconoce actualmente a las congregaciones cristianas como activas participantes en defensa de la dignidad humana, sea cual fuere el derecho cuestionado o violado?

Dentro de este amplio espectro de gente y necesidades desafinares para nuestro compromiso cristiano quisiera nombrar a los pobres (sin ninguna posibilidad de modificar su situación), a los analfabetos, a los adictos (de las diversas drogas), pero de una manera muy especial me es necesario hacer mención a un grupo marginado muy particular: los niños de la calle.

Los niños de la calle son un indicador de la situación socioeconómica que viven los países latinoamericanos. Conforme se agudiza la pobreza, en nuestras ciudades aumenta el número de chicos abandonados a su propia suerte. Digámoslo claramente: El precio de los «ajustes» que se están haciendo en nombre de la modernización y el crecimiento económico lo están pagando los pobres, y en particular, los niños pobres.

¿Qué futuro pueden construir nuestros pueblos, con miles de sus niños criados en la miseria? ¿Qué sentido tienen la modernización y el crecimiento económico que favorece a unos pocos y siembran la desesperanza para las grandes mayorías? ¿Cómo se remediarán mañana los males causados por la mal nutrición y el analfabetismo de los niños de hoy?

No se puede esperar mucho de las autoridades gubernamentales, porque el lema del pragmatismo político que hoy se impone es avanzar hacia la «sociedad desarrollada», cueste lo que cueste, y los niños de la calle son parte del «costo social». ¡Y eso es todo!

Pero están surgiendo grupos cristianos que se niegan a darse por vencidos por la impotencia y la frustración y amor de Dios los ha impulsado a. y «refugios», «hogares sustitutos» y «programas» que brindan cuidado, comida, abrigo, educación, esperanza y amor. Y una preguntita más. ¿Qué dijo Jesús referente a los niños.?

Seguramente que uno de los azotes más fatales de la humanidad contemporánea es el síndrome de inmuno-deficiencia adquirida (SIDA). El terrible Virus de Inmuno-Deficiencia Humana (VIH) sigue extendiéndose por todo el mundo tan aceleradamente que para el final de este siglo habrá entre 30 y 40 millones de personas infectadas. El SIDA nos plantea a los cristianos algunos desafíos muy relevantes:

Nos exige tomar conciencia de los factores que facilitan la rápida propagación del mal, y de las medidas que se requieren para atenuarlo. El SIDA subraya la urgente necesidad de difundir la enseñanza de la ética bíblica con respecto al matrimonio y al acto sexual.

El SIDA demanda que cultivemos una profunda compasión hacia los portadores de VIH, semejante a la compasión de Cristo hacia los leprosos de su tiempo. «Los leprosos de nuestro tiempo son los enfermos de SIDA».

El SIDA destaca la importancia de acrecentar un ministerio de consolación para acompañar a los familiares y amigos de las víctimas. ¿Qué actitud vamos a adoptar frente a los enfermos de SIDA? ¿Será como la de Jesús que devolvió su dignidad a los leprosos?

¿Vamos a evadir nuestra responsabilidad, interpretando el SIDA como evidencia del juicio de Dios, y nada más? ¿Nos atreveremos a actuar movidos por la compasión que llevó a Jesús a hacer suyo el sufrimiento de todos los marginados sociales, incluyendo los leprosos?

Para un auténtico discípulo de Cristo, cada necesidad humana es una oportunidad de servicio. La Iglesia, ya militando en el siglo XXI, necesita escuchar la voz del Señor diciendo: «Denles ustedes de comer.» ¡Ay de nosotros sí despedimos a la gente sin compartirle nuestro pan!

Éstos y cada uno de los desafíos que se nos presenten, sólo pueden encararse adecuadamente si se los encara comunitariamente, de manera corporativa y sirviendo en equipo. Debemos preguntarnos: ¿Estamos dispuestos a discernir los tiempos, identificar los desafíos y las oportunidades, y tomar las decisiones responsables que nos correspondan? ¿Lo haremos? ¿Seremos realmente capaces? ¿Tendremos las agallas suficientes? ¿Nos atreveremos a confiar en el respaldo divino?

Finalmente, reflexionemos en aquel gran desafío que Josué le presentó a Israel, poco antes de morir.

(Josué 24:14) = Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová.

(15) Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

(16) Entonces el pueblo respondió y dijo: nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses; (17) porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.

(18) Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra; nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios.

(19) Entonces Josué dijo al pueblo: no podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.

(20) Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien.

(21) El pueblo entonces dijo a Josué: ni, sino que a Jehová serviremos.

(22) Y Josué respondió al pueblo: vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: testigos somos.

(23) Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel.

(24) Y el pueblo respondió a Josué: a Jehová nuestro Dios serviremos, y  su voz obedeceremos.

(Verso 31) Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.

Creo que no se necesita leer demasiado más. Con esto es más que suficiente. Y recuerda que Dios te está diciendo hoy exactamente lo mismo que le dijo a Josué: esfuérzate, y sé valiente. Pero ten presente, porque así te lo he enseñado antes, que cuando Dios te dice que te esfuerces, no te está pidiendo que lo hagas, sino que te está recordando que Él te ha dado fuerzas en ese mismo instante.

Ministerialmente, mi mayor esfuerzo es ser obediente. Y créeme que no es leve ese esfuerzo. Mi carne insiste en hacerlo como a ella le parece mejor. Sólo cuando la dejo a un lado y afino mi oído espiritual hacia mi Señor, es cuando comienzo a hacer o decir cosas que valen la pena escuchar, aceptar, creer y poner por obra. De la otra manera, sólo produciría hojarasca seca y perniciosa.

 

 

 

 

 

 

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Las Llaves del Cuerpo

(Efesios 3: 10) = Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 811) conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor.

Preguntas tales como: ¿Qué es la iglesia? Van a ser respondidas en este trabajo. ¿Quiénes forman la iglesia de Cristo? ¿Para qué está la iglesia en la tierra? ¿Cuál es el propósito de la iglesia? ¿Cómo debe funcionar la iglesia?

Esto es algo que todo creyente tiene que saber, por una simple y sencilla razón: porque la iglesia la conforman todos aquellos que han nacido de nuevo. La palabra iglesia, viene de una palabra griega que se pronuncia ekklesia, con doble “k”.

Y ekklesia significa, literalmente, “los llamados a salir fuera”. ¿Y cómo se entiende, entonces, que los cristianos seamos la iglesia? ¿Somos llamados a salir fuera de dónde? Fuera del mundo, es obvio. Por eso Israel es el prototipo, la tipología de la iglesia del Nuevo Testamento.

Que fue libertada por mano de Moisés. Moisés es una tipología de Jesús, libertador. Fue sacada, fue llamada a salir fuera de Egipto. Eso es lo que significa iglesia. ¿Y quién es la iglesia? Jesús dijo que Él iba a edificar su iglesia.

¿Pero y entonces quién es la iglesia? Todos los que han creído en Él. Todos los que han limpiado sus pecados en la sangre del Cordero, todos los que creemos que Él es nuestro Salvador, nuestro Señor. Todos los que han nacido de nuevo, vienen a formar parte de la iglesia de Cristo.

Y esto tiene validez para cualquier parte del mundo en donde alguien invoque el nombre del Señor. No se puede decir Tal o Cual iglesia es la verdadera, porque dentro de todas las iglesias, incluyendo algunas que tienen muy mala fama, hay gente genuina que ha nacido de nuevo.

Pero también hay gente que está allí en las iglesias, pero que no ha nacido de nuevo. Entonces, ¿Cuál es la iglesia verdadera? Por nombre, ninguna. La iglesia verdadera está conformada por todos aquellos que verdaderamente han nacido de nuevo.

Yo no podría asegurar de ninguna manera que todos los que me están escuchando hoy son nacidos de nuevo. Si tú eres nacido de nuevo, tú sí eres parte de la iglesia de Cristo. De otro modo, no; aunque lleves años y años asistiendo y hasta ministrando en una iglesia cristiana.

¿Cómo deberé comportarme para formar parte de esa iglesia, entonces? Déjame darte diez puntos, diez llaves, diez estaciones en las que suele detenerse el tren de la iglesia genuina. Diez puntos elementales que deberás tener muy en cuenta, toma nota.

Llave Número Uno: Cristo es la cabeza de la iglesia. En Efesios 5:23, dice que Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo. O sea: la iglesia es el cuerpo de Cristo. Y la palabra que se tradujo por “cabeza”, viene de una palabra griega que es kefale, de donde se deriva la palabra en español, “cerebro”.

El cerebro en el ser humano, es donde se originan todos los impulsos nerviosos que hacen funcionar el cuerpo humano. La óptica, el oído, el aparato psicomotor, el equilibrio. Entonces, el cerebro envía órdenes, impulsos eléctricos, que se traducen en que el cuerpo obedece a lo que dice el cerebro.

Si tu cerebro te dice que debes mover tu cuerpo a la derecha, tú te mueves a la derecha. Entonces, Cristo Jesús como cabeza, como el cerebro, es el lugar en donde se originan todos los impulsos del Espíritu Santo. Es donde salen las órdenes de cómo debe funcionar su cuerpo.

Imagínate ahora, por un momento, que tu cerebro le da la orden a las piernas de ir hacia la derecha, y al pie izquierdo se le ocurre que no, que él quiere ir a la derecha. ¿Te das una mínima idea de cómo se vería ese cuerpo así de despatarrado?

Del cerebro, Cristo, cabeza de la iglesia, viene el gobierno de Dios para su cuerpo. El cerebro gobierna. ¿Quién es la cabeza? Cristo. Y cabeza también habla de fuente, de donde se origina todo. Y Cristo es nuestra fuente de todo. De salvación, de sanidad, de liberación, de todo.

Y nosotros somos su cuerpo, y por eso somos beneficiados. Pero si alguien no obedece a las órdenes de la cabeza que es Cristo, es porque no es del cuerpo. ¿Qué se hará? Separarlo, como se hace con cualquier cuerpo extraño que invade un cuerpo. Cirugía menor o mayor, pero cirugía al fin.

Llave Número Dos: Cristo es Salvador de la Iglesia. En Efesios 5:23 dice que Él es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y luego dice que Él es su salvador. ¿Quién es el que nos salvó a nosotros? Cristo. Él es nuestro Salvador. No existen los co-redentores. ¿Juntamente con Cristo? Inventa lo que quieras y allá el que te crea, pero eso no existe en ninguna página de la Biblia.

Porque ser co-redentor, significa que llevó el mismo papel de salvador o salvadora de la iglesia, y eso no existe. ¿Quién fue el que fue crucificado en una cruz? Cristo. ¿Quién es, entonces, el Salvador de la iglesia? Cristo.

Sin embargo, hay gente que cree que son salvos por causa de la acción de ciertas personas. Pero nosotros, los que hemos recibido la sangre de Cristo, que creemos en el perdón de nuestros pecados por su sacrificio, sabemos que nuestro Salvador es Cristo. Esa es la segunda llave.

Llave Número Tres: Cristo es el dueño de la iglesia. Porque Él la compró con su sangre. En Hechos 20, versículo 28, dice: mirad por vosotros. En primera instancia, la instrucción apostólica, es para los ministros, lo cual significa que si todos debemos ser ministros competentes del Nuevo Pacto, esa instrucción termina siendo para todos.

La instrucción, es: mirad por vosotros mismos. Pablo le dijo a Timoteo, en una instrucción apostólica: Hijo, cuídate de ti mismo, y de la doctrina. Porque si haces esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.

Que importante es saber qué estamos oyendo. Qué importante es saber, a quién estamos oyendo. Instrucción apostólica, Por eso dijo: mirad por vosotros. Pero luego, Pablo, en Hechos 20:28, les dice algo más. Si estamos en el camino correcto, si estamos predicando lo que debemos, si nuestro estado espiritual es saludable, si la enseñanza que estoy dando es saludable. Tengo que mirar por mí.

¿Por qué? Porque luego viene una segunda instrucción apostólica que dice: Y por todo el rebaño. ¿Quién es el rebaño? Todos nosotros. Dios puso a los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros para que se cuidaran muy bien de enseñar lo correcto y también cuidar su propio corazón.

Pero también los puso para cuidar el rebaño de Dios. No rebaño propio, rebaño de Dios. Pero luego Pablo dice. El Espíritu Santo los ha puesto por obispos. ¿Qué significa la palabra “obispo”? La primera imagen que nos viene, obviamente, es la de un dignatario del catolicismo romano, ¿Verdad?

Sin embargo no se trata de eso. La palabra obispo es un término que significa “sobreveedor, cuidador, supervisor”. Eso quiere decir obispo. Dice la Biblia que Jesús es obispo de nuestras almas, el que cuida, protege, supervisa.

Y se entiende que Él ha delegado a esos cinco ministerios para que sean los que efectivamente ejecuten ese trabajo de cuidar, supervisar y proteger al rebaño de Dios. Y dice que ha sido el Espíritu Santo el que los puso.

Aunque, hay muchas advertencias en las escrituras acerca de gente que está dentro de la iglesia, y que no ha sido puesta por el Espíritu Santo. Ellos solos se metieron. No fueron puestos allí por el Espíritu Santo para cuidar a la iglesia. ¿Y cómo saberlo? Simple: observándolos. Esa gente no cuida a la iglesia, la exprime.

No cuidan la iglesia, sino que la manipulan. No enriquecen espiritualmente a la iglesia, sino que se enriquecen materialmente ellos. Manosean a la novia de Cristo. ¡Es fácil detectarlos! Cuidadores y obispos ¿Para qué? Dice el verso 28: Para apacentar.

Ese es el trabajo de los ministros en cualquier iglesia en cualquier lugar del mundo, apacentar. ¿Y qué es apacentar? Es alimentar. Es nutrir. Dar alimento espiritual nutritivo. Es decir: si yo como ministro entiendo que debo nutrir sus corazones con la palabra de Dios, yo tengo que predicar la palabra de Dios, no discursos denominacionales o domésticos internos.

No podemos darles a las ovejas del Señor aquello que a las ovejas les gusta. Es similar a los niños. U niño siempre va a querer hamburguesas, bebidas cola y pizza. ¿Pero podrá crecer nutrido y fortalecido un niño que sólo coma esa clase de alimento?

Porque si a un niño le das a elegir entre un vaso de leche y otro de esa bebida cola tan famosa, ¿Qué crees que elegirá? Obvio, la gaseosa. ¿Y es eso lo que le conviene? ¿Es eso lo que tú, como responsable, accederás a darle?

Por eso es que nosotros, como ministros del Señor, no estamos para acercarles a ustedes aquello que a ustedes más les gusta, sino aquello que les nutre. Y no es fácil. ¿O es fácil que un niño entienda que le conviene más comer verduras sanas y frescas que harinas y grasas perniciosas?

Si tú como padre cedes respecto a lo que tu hijo quiere comer, tú no le estás ayudando, lo estás perjudicando. Eso es lo que miles y miles de ministros han estado y están haciendo a lo largo y ancho del planeta.

Es necesario que un ministro del Señor te diga que Él entiende perfectamente cuál es el trabajo al cual lo ha llamado el Señor. Lo único que necesita de ti es que se lo dejes hacer bien y con excelencia. No es bueno que tú te metas en lo que ese ministro tiene que hacer. El llamado es suyo, no tuyo. Cuando tú recibas el tuyo, recién allí deberás decidir qué hacer y qué no hacer.

Ese ministro tiene la obligación de darte lo que te nutre, no lo que te gusta. Porque ese hombre o esa mujer desean un día presentarse delante de Dios como un obrero aprobado que no se va a avergonzar. Que usa bien la palabra de verdad aunque ese alimento no les guste.

¿Para apacentar qué? ¿Al Club del rebaño sagrado? La iglesia no es ni será jamás un club. Tú no llegas a ese club porque pagas una cuota y luego haces lo que te da la gana en sus instalaciones. Dice aquí que Dios nos puso par apacentar, nutrir, supervisar o enseñar, a la iglesia del señor. ¿Quién es la iglesia? Los nacidos de nuevo.

Entonces, si tú eres nacido de nuevo, Pablo dice a los Tesalonicenses, que si ellos habían recibido la palabra con mansedumbre. La palabra que los puede nutrir. Reciban con mansedumbre la palabra que ha sido implantada.

Porque por ahí algunos de los cristianos que Pablo ministraba, era como que no les gustaba lo que Pablo les daba de comer espiritualmente. Y él les dice que no, que reciban con mansedumbre la palabra, que es la que nutre.

Como niños recién nacidos, también la leche pura espiritual, no adulterada, hablando de la palabra de Dios. Por la cual pueden crecer. Y ese es el plan de Dios, una vez que nacemos de nuevo, que podamos crecer en Cristo.

¿Quién es el dueño, entonces? Cristo. Porque fíjate lo que dice el versículo 23. Nos puso como cuidadores para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó con su sangre. Aquí, ganar, viene de una palabra hebrea que también se traduce como comprar.

Es decir que Él nos compró a precio de sangre. No nos compró con precio humano, esto es: con oro o plata. Nos compró con la preciosa sangre como de un cordero sin mancha ni contaminación. Y no debemos de menospreciar esa preciosa sangre que tiene el poder de perdonar nuestros pecados, de limpiarnos de toda maldad.

Entonces, si él nos puso, yo entiendo, como ministro, que si Él me puso para cuidar su iglesia, yo estoy entendiendo y aceptando que es de él, no es mía. Porque, una vez más, ¿De quién es la iglesia? De Cristo. Eso aunque algunos ministros se quieran pasar de listos y pretendan suponer que las ovejas son de ellos.

Me han contado alguna vez, hermanos fieles, que cuando fueron a comunicarle al que era su pastor que se iban a otra congregación por razones netamente espirituales y sin nada que reprochar, el pastor se enojó muchísimo, se ofendió grandemente y hasta llegó a decirles que si se iban, la muerte los iba a perseguir para hacer justicia. Porque si habían nacido allí, allí se tenían que quedar para siempre.

Hay lugares supuestamente cristianos donde las ovejas sufren demasiado. Las tienen tan controladas, vigiladas celosamente por un pastor que cree ser el dueño de todos ellos, que hay casos en los que ni siquiera les ha permitido irse de vacaciones unos días, con el argumento de que Dios está primero y luego todo lo demás. ¿Dios? ¿Qué Dios?

El dueño de las ovejas. Yo tengo la obligación ministerial de alimentarte, nutrirte, contribuir a tu despertamiento espiritual. Pero si tú un día te sales del camino y te echas a la mugre del mundo, ese es un problema que deberás resolver con tu único pastor, Jesucristo.

Yo ya hice mi parte conforme me fue encargada. No soy yo el que debe perseguirte para que vuelvas. Jesús nunca hizo eso. Es cierto que Él delegó a distintos ministros para que aportaran sus unciones para proteger y alimentar su iglesia, pero nunca lo hizo con la idea de que estos hombres se adueñaran de ella.

Llave Número Cuatro: La Iglesia es la única institución que Él prometió edificar. Es a lo único que Él le da la misma clase y calidad de vida que Él. Escucha: cualquier organización de las denominadas como “para-eclesiásticas”, que supuestamente están fundadas para ayudar a la iglesia y que solicite dinero con el pretexto de edificar a la iglesia, no opera conforme al propósito ni a la voluntad de Dios.

Pongamos blanco sobre negro una vez más: Si Cristo es –como creo- la cabeza de la iglesia, cuando Él te planta en un lugar, Él se encarga de sostenerte sin que tú tengas que pedirle nada a nadie. Así es como funciona. Repito: ¡Así es como funciona!

Escuché hace poco a un ministro del Señor (Creo que el único en varios años); declarar que él tiene su ministerio desde hace veinticinco años y en ese lapso jamás le pidió un centavo a nadie. Que siempre fue el Señor quien movió a uno u otro para hacerle llegar lo que necesitaba.

Encontrando plena coincidencia con mi propio pensamiento revelado, seguí escuchándolo y él llegó a una muy simpática definición que, cargada de humor, sin embargo refleja una enorme verdad: a quienes Dios nos levantó para servir a su pueblo, Dios nos dijo: “Desde ahora tú te ocupas de lo mío, y yo me ocupo de lo tuyo”. Este hermano dice que dijo “amén”. Debo confesarte que yo también se lo dije, aunque en mi caso, hace doce años.

Es una simple cuestión de confianza. En Mateo 16:18 Él dice: yo edificaré mi iglesia. ¿Quién dice que la edificará? Él mismo. No un hombre importante, no una organización de prestigio. No un grupo de cabezones teólogos unidos para tal efecto. Dios mismo. Está escrito.

Edificar viene del griego okoidomeo, que significa “confirmar”. ¿Quién es el que va a confirmar el llamamiento y la obra de Dios, si es su iglesia? ¿Quién es el que la va a sostener? ¡Cristo! Él es la cabeza, él es el dueño. Es un asunto de él.

También significa “construir2, significa “fortalecer”. ¿De dónde vamos a tomar nuestras fuerzas como hijos de Dios? De Cristo, Él es la vid, nosotros las ramas. Que nos nutrimos con la sabia que corre en el tronco, que es Cristo.

Porque separados de mí, dijo Jesús, nada podéis hacer. Por eso es que yo, como ministro, no quisiera que se me encuentre compitiendo con el dueño de la iglesia. Es que él ha dicho cómo es que debe funcionar la iglesia, pero muchos han dicho: “Y no…me parece que te equivocaste”.

Y luego comienzan a ministrar la iglesia del modo que Él no había dicho que se lo hiciera. ¿Y qué es lo que están haciendo? Edificando su propio reino. Y empiezan a erigir sus propias torres de Babel, sin tomar en cuenta a Dios.

Y un día, la Trinidad allá en el cielo, dijo: Vamos, descendamos y miremos qué es lo que están haciendo los hombres. Nada los va a hacer desistir de lo que están haciendo. Y dice que Dios descendió y confundió las lenguas de todos ellos y los dispersó.

Era una tremenda torre, eran sus propios logros, era su propia mentalidad, eran sus propios esfuerzos humanos. No, definitivamente, no. El ministro que está convencido que el Espíritu Santo ha sido quien lo ha puesto allí, debe confiar el ciento por ciento en el Señor.

Sus fuerzas deben venir de él. Porque sí lo hacemos con nuestras fuerzas, con nuestros métodos, con nuestras propias ideas, por mejores que sean, Dios nunca estará obligado a respaldar eso que nunca dijo. Él es el que va a edificar su propia iglesia porque es suya. Él es el que va a construir. Toda planta que mi Padre no plantó, -dijo Cristo-, será desarraigada. Por eso es que Pablo les dijo: miren por ustedes mismos, obispos. Cuiden lo que ustedes van a enseñar.

Llave Número Cinco: La Iglesia es protegida por Cristo. Mateo 16:18 dice que las puertas de la muerte, del Hades, no prevalecerán contra la iglesia. En otras palabras: la iglesia de Cristo, que somos los nacidos de nuevo, somos indestructibles.

Cristo dijo: ustedes no tengan miedo de los que matan el cuerpo, porque al alma, al espíritu, no lo pueden matar. No nos puede tocar Satanás. Desde el momento en que la iglesia nació, el día de Pentecostés, hasta la fecha, han pasado más de dos mil años.

La iglesia ha sufrido de todo. Cristo mismo advirtió respecto a los falsos maestros. Lobos rapaces. Tendrán vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos. Cuídense de ellos, ya se los he dicho antes. Estos entrarán encubiertamente. Pablo advirtió, Juan advirtió, todos los apóstoles lo advirtieron.

Porque la iglesia, como cuerpo de Cristo, ha sufrido ataques en toda la historia. Los cristianos eran sacrificados en el Coliseo Romano. Cuenta la historia secular que, Cuando llevaron al sacrificio a Pedro, lo llevaron junto con su esposa.

Los querían obligar a renunciar a Cristo, y ellos dijeron que no. La esposa de Pedro, dice la historia, -repito-, secular, lloraba, y Pedro le decía: no te olvides de Jesús. Entonces dice que llegaron los soldados y preguntaron: ¿Niegan a Cristo? Y la esposa de Pedro dijo que no.

Entonces ellos dijeron que iban a asesinarla allí mismo, delante de los ojos de su marido. ¿Sabes qué hicieron con la esposa de Pedro, y él mirando a cinco metros de distancia? La crucificaron. La laceraron, sangró por todo su cuerpo. Y pedro, mirándola.

Cuando le llegó el turno a él, dijo: yo no soy digno de morir como murió mi Maestro, mi Señor; y él fue crucificado cabeza abajo. Así murió Pedro. Y se tuvo que aguantar ver la muerte de su esposa sin poder evitarla, pero no negaron a Cristo.

La iglesia ha sufrido persecución. Hubo momentos en que parecía que terminaban con la iglesia. Pero lo que ellos no saben es que la iglesia es indestructible. ¿Por qué? Porque el Señor la cuida, es Su cuerpo. Somos de Él. Y Él dijo que nadie nos arrebataría de su mano.

Estamos seguros en Cristo. Y pasaron los años, y aquella iglesia pura y transparente, comenzó a corromperse. De tal manera que los obispos, los líderes que debían cuidarla, se servían de ella. Y llegó un momento en que hasta se llegaron a vender los cargos y posiciones en el ministerio.

Esa fue la época más oscura de la historia de la iglesia, la Edad Media, donde parecía que la iglesia había muerto. Pero fíjate que no, porque de la misma iglesia, que ya se llamaba Católica, comenzaron a levantarse monjes y sacerdotes.

Ellos comenzaron a buscar en las Escrituras, y es así como leemos de John Huss, John Wiklins, el mismo Calvino, que surgieron de esa iglesia que parecía que se había muerto. La iglesia nunca ha desaparecido, siempre está allí, aunque en superficie y mayoritariamente se pueda estar viendo otra cosa, una imitación casi ofensiva y barata. Dentro de todo eso, la iglesia vive, es indestructible.

Llave Número Seis: Cristo es el que añade a la iglesia. Hay algunos, muchos en verdad, que creen que son sus métodos los que añaden a la iglesia las personas. Cuando tú oigas que alguien dice: “¡Gracias a nuestro tremendo método de crecimiento, es que nuestra iglesia hoy ha crecido maravillosamente!”, dile de mí parte, que no.

No son nuestros métodos. Porque según la Biblia, en el Libro de los Hechos, capítulo 2 y verso 47, dice que el Señor añadía a la iglesia, cada día, los que habían de ser salvos. Esta palabra, añadir, significa colocar. ¿Quién coloca en Su cuerpo a los cristianos, entonces? Cristo.

Porque Él es el dueño, porque Él fue el que pagó. Y Él los pone en el cuerpo como Él quiere. Pablo hace una analogía en su carta a los Romanos y en la que envía a los Corintios sobre el cuerpo humano, para ilustrar lo que es el cuerpo de Cristo.

Die: nosotros somos el cuerpo de Cristo, y cada uno de nosotros, miembro en particular. Dice Pablo: ¿Son todos mano? No. ¿Son todos ojo? No. ¿Son todos pie? No. Entonces, fíjate que la analogía tiene mucha sabiduría.

Cada miembro, tiene su función. ¿Pero entonces, por qué razón hay tantos líderes, ministros importantes y hasta cientos de creyentes rasos que piensan que todas las iglesias cristianas del planeta deberían hacer lo mismo?

¿Iguales? ¿Lo mismo? Imagínate un ojo caminando. O hablando. Es allí, puntualmente, cuando no se termina de entender del todo lo que verdaderamente es la iglesia, que comienza a juzgarse torcidamente o mal a algunos cristianos.

Por allí a nosotros nos dicen: ¡Pero es que ustedes no se reúnen en templos como nosotros! De acuerdo, pero ten en cuenta que nuestra función es otra, y para que podamos cumplirla con excelencia y unión, debemos mantenernos fuera de doctrinas sectoriales.

Claro está que nosotros, con este entendimiento que nos ha sido dado, podemos pretender que todos los demás hagan lo mismo. Cada uno en su función. Porque Él es el que añade, Él es el que coloca. Ahora bien; ya somos salvos, somos la iglesia de Cristo. Pero luego el Señor añade ese ministerio o función en la que Él desea que le sirvas.

Fíjate en el mensaje que tiene Apocalipsis. Dice que le escribe todo eso que les escribe, a las iglesias. ¿Y por qué dice iglesias, así en plural, si realmente sólo hay una? Muchos creen que esto se refiere a iglesias locales, sin embargo déjame decirte que no, que esto más bien tiene que ver con la clase de iglesias que los hombres han armado desoyendo la voz de aquel que los envió a consolidar una sola.

Tú no puedes andar cambiando arbolitos de lugar en tu jardín porque ningún árbol soporta ser trasplantado en más de una o a lo sumo dos ocasiones, se secan. La Biblia habla de que debemos ser árboles plantados junto a las aguas. Agua, en la Biblia, casi siempre tiene que ver con vida, con alimento, con la palabra. Plantados. Y Él añadiendo como quiere, donde quiere y para lo que quiere. Sin opiniones nuestras. Y mucho menos con imposiciones supuestamente jerárquicas.

Él es el que añade, no nuestros métodos o nuestras estrategias. Pero siempre el diablo trata de engañarnos. Hay muchos ministros que suponen que sus salones están repletos porque ellos son excelentes predicadores. También los hay que creen que sus páginas Web tienen muchas visitas diarias porque ellos son excelentes predicadores o escritores. Pobres de ellos. Es Dios, o no hay nada.

He oído a gente decir o hacerle decir a sus empleados ministeriales que ellos tienen la mejor unción, u otros que aseguran que sus iglesias han crecido merced a sus excelentes métodos de evangelización y crecimiento. ¡Hermanos! ¿De verdad se han creído eso? ¿No leen la Biblia? Es Dios el que añade a los que van a ser salvos. Y es Dios, también, el que los salva.

A veces me preguntan cómo hice o qué métodos promocionales utilicé para que mi página tenga la importante cantidad de visitas diarias que tiene. No me creen y les digo la verdad: ¡Yo no hice nada! Empecé una tarde con dos visitas (Una era yo mismo y la otra mi sobrino, autor primario de la Web).

¿Sabes la cantidad de tiempo que yo me fijaba y veía: “1 visitante”. ¡Yo! A veces dos o tres, alguien de la familia. Sencillamente me olvidé del tema, empecé a trabajar para subir el material de mayor excelencia que pudiera y creer que lo iba a leer (todavía no tenía audios en ese tiempo) aquel que Dios enviara a leerlo. Cuando volví a prestarle atención a la cantidad de visitas, ni yo podía creerlo.

Sin embargo, la revelación de esa palabra no tardó demasiado tiempo en llegar. Todo lo que yo pueda hacer en el Señor, es por Su gracia. Todo lo que tú o cualquier otro pueda hacer en Cristo, es por gracia. Yo estoy aquí, hoy, por gracia de Dios. Tú estás allí, oyéndome, por gracia. ¡Así funciona!

Todavía quedan muchos ministros, (Y algunos mini-astros también), que piensan que si ellos no están cerca, las ovejas se pierden. ¡No! Dios cuida a sus hijos, y además, dice la Biblia que Él conoce a los que son suyos. Y Él los cuidará porque Él es el dueño. Los salva, los limpia, los alimenta y los unge. Y nosotros apenas llegamos a ser más o menos buenos cuidadores de sus ovejas.

Llave Número Siete: Cristo nos añade, nos coloca en su cuerpo, ¿Para qué? ¿Cuál es el propósito? Para que crezcamos y maduremos. Efesios 4:11 dice que Él mismo constituyó, (O sea: llamó, estableció), a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas, pastores y maestros.

¿Y para qué se nos dice allí que estamos? ¿Para servirnos de esas ovejas y engrosar nuestras cuentas bancarias? Para manipular al rebaño a que haga sólo lo que a nosotros nos gusta o nos conviene? ¿Para enseñorearnos de la iglesia de Cristo?

No. Y allí nos dice cuál es el trabajo de todos estos que Cristo menciona y establece. A fin de que, (O para) perfeccionar. ¿Recuerdas lo que significa esta palabra? No es ese sin errores conque nosotros la hemos incorporado a nuestro vocabulario.

Viene del griego katartizo, que significa restaurar. ¿Cómo llegamos del mundo? ¡Todos hechos pedazos! También significa reparar. La mayoría, por no decir todos, llegamos más bien desnivelados. Dice que la restauración es muy laboriosa.

Restaurar significa: volver al estado que tenía al principio. En suma, podríamos sintetizarlo con una palabra más conocida: madurar. Entonces, ¿Cuál es el trabajo de los ministros diseminados a lo largo y ancho del mundo? Perfeccionarlos, restaurarlos, repararlos, madurarlos.

Por eso no creo ni podría creer en ninguna clase de métodos casi milagrosos de crecimiento. Acepto utilizar estrategias, pero no metodologías fijas centradas en nuestras supuestas habilidades humanas. Esto es el equivalente más parecido a ese “llame ya” de la tan conocida promoción televisiva.

Pero quiero volver sobre el primer principio: restauración. ¿Sabes tú el tiempo que lleva restaurar un cuadro famoso pintado por alguien de prestigio? ¿O un automóvil antiguo para dejarlo a nuevo? Si lo sabes, ¿Cómo puedes prestarte a predicar la mentira de decirle a alguien que en un abrir y cerrar de ojos será totalmente otra persona? ¿Por qué te empeñas en fabricar un futuro incrédulo? ¡Claro que será restaurado a nuevo! Pero eso se tomará su tiempo. Eso es ministrar.

Es muy cierto que Jehová es tu pastor y que con Él, nada te faltará. Pero eso no implica que tú te encierres y aísles del mundo exterior, olvidando que Él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas y a otros pastores y maestros. ¿Para qué lo hizo? Para contribuir a tu maduración y capacitación. No para que tú te conviertas en su esclavo. Cada cosa en su debido sitio.

Hebreos 13:7 da una instrucción a las ovejas. Fíjate que primero el Señor instruye a los que Él llama para que cuiden el rebaño, pero luego le da una instrucción al propio rebaño. ¿Y qué dice Hebreos 13:7? Dice algo que ha sido usado, abusado y hasta bastardeado.

Dice: Obedeced a vuestros pastores. ¿Y qué significa eso, que deberemos hacer lo que todos los pastores nos digan, coincida o no con la palabra, porque esa es nuestra obligación? ¡En absoluto! Dios jamás dijo que hagamos eso.

Cuando dice que obedezcamos a nuestros pastores, no está hablando de ese hombre que tú conoces que está al frente de esa iglesia donde tú asistes. Está hablando de la palabra desatada y revelada con la que deben instruirte todos sus apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Y obedecer simplemente significa cumplir con lo que esa palabra recibida mediante ellos, dice.

¿Y por qué según Dios te conviene obedecerles? Porque, dice: ellos velan por vuestras almas. Y allí nos encontramos con una co-responsabilidad. El Espíritu Santo es quien levanta a los verdaderos ministros, para que ellos cumplan bien con su tarea. Y yo puedo cumplir con altísima excelencia mi trabajo encomendado por mi Señor, pero si tú no obedeces esa palabra poniéndola por obra, todo mi trabajo será estéril.

Llave Número Ocho: La iglesia es la guardadora de las verdades de Dios. 1 Timoteo 3:15 dice: Te escribo estas cosas para que sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente. ¿Cuál es la casa de Dios?

Olvídalo, eso que pensaste es un templo de mampostería y no es ninguna casa de ningún Dios, al menos no del nuestro. Tú eres templo del Espíritu Santo, ¿Verdad? Por lo tanto, tú y yo somos la casa de Dios., no un lugar geográfico.

Así que, lo que Pablo le recomendaba a Timoteo, era cómo debía comportarse cuando estuviera ante un grupo de personas, no interesa cuántos, no interesa dónde, no interesa cómo, reunidos para adorar, alabar y honrar a Dios, que eso es la iglesia.

Y ese “para que sepas cómo conducirte”, significa cómo ministrar, como equipar a la novia, a la iglesia de Cristo. Porque, ¿Qué más dice? Que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad. Columna significa el soporte de la verdad.

¿A quién Dios, entonces, le habrá depositado las verdades del evangelio? A nosotros. Ahí es donde tú me miras y me dices: ¿A mí? ¿Pero y quién soy yo? – ¿Tú? Tú eres un hijo de Dios redimido, y Dios te ha encomendado cuidar, preservar, custodiar y proclamar su palabra…

¿Cuántos entienden la palabra de Dios? Entonces has entendido que el evangelio ha sido puesto en tus manos. ¿Qué debemos predicar? ¿Prosperidad, sanidad interior, salvación? Debemos predicar el evangelio de Jesucristo, completo, sin quitarle ni añadirle nada.

Columna y baluarte, significa: asiento de la verdad. Escucha esto: cualquier iglesia que se precie de ser cristiana y formar parte del cuerpo de Cristo, tiene que predicar la verdad del evangelio, la palabra de Dios sin contaminaciones.

Porque eso es lo que ya está establecido por el mismo Señor de que la iglesia es la columna y el baluarte de la verdad. Por eso es que digo que cualquier iglesia que diga ser cristiana tiene que predicar necesariamente toda la verdad del evangelio.

Sin embargo hoy, en la actualidad estoy hablando, hay supuestas iglesias donde la gente asiste a toda una prolongada reunión y ni siquiera abren una Biblia, suponiendo que la hayan llevado. Es más; ni siquiera citan a la Biblia en sus discursos sistemáticos y periódicos.

Llave Número Nueve: La iglesia es cuidada por Cristo. Y para cuidarla, Él estableció unos lineamientos de disciplina en la iglesia. Mateo 18:15, dice así: Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos. Si te oyere, has ganado a tu hermano. Si no te oyere, toma uno o dos testigos, para que en boca de dos o tres testigos, conste toda palabra.

Es inapelable esta verdad. Cuando existen diferencias entre hermanos, es habitual que ellos hagan exactamente lo opuesto a lo que aquí se dice. Si cumplieran con lo que la palabra ordena, comprobarían que el ochenta por ciento de estos problemas, suelen solucionarse en este primer paso.

Entonces, dice que recurramos a dos o tres testigos, y que si todavía no hace caso, dilo a la iglesia. ¿Está complicado de entender, esto? Creo que no. Dilo a la iglesia. ¿Y decirles qué? Que este, o aquel, o quien sea, es un ladrón, un pervertido o lo que se deba decir, no ocultando nada ni disimulando nada.

Y finalmente, dice: Y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. ¿Qué es gentil? No estamos diciendo que sea caballero ni educado, ni lo sueñes. Gentil viene de una palabra griega que significa “pagano”. Gentil era un no judío, un pagano.

Respecto a los publicanos, ellos eran considerados como los peores pecadores. Era el prototipo del pecador, ese que jamás se arrepiente ni quiere agarrar la buena onda de los creyentes genuinos. Y todo esto no debe ser hecho ni lo será, por motivos de enojo, contienda o rencillas domésticas. Deberá hacerse así porque estas y no otras son las instrucciones del dueño de la iglesia, no del pastor a cargo.

Llave Número Diez: La iglesia es la única proclamadora del evangelio. No hay otra. Lo que estoy queriendo decir es que sólo los nacidos de nuevo son los depositarios de las verdades del evangelio. Nadie más.

Marcos 16:15, dice: Les dijo Jesús: id y predicad el evangelio a toda criatura. Sin distinción. Entonces, resumimos todo: Cristo llama a hombres y a mujeres a quienes les encarga el cuidado de Su iglesia. Eso, por medio de apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, y diversos ministerios y dones que Dios pone en su cuerpo para ministrar la iglesia de Cristo.

A todos estos, Cristo nos exige: ser y seguir las instrucciones que Él ya dio y que están escritas en la Biblia. A Moisés le dijo que hiciera el tabernáculo conforme al modelo que se te mostró en el monte. A Noé le dijo que hiciera el arca con tales y tales medidas. Y Noé hizo tal como Jehová le había dicho que hiciera, sin quitarle ni añadirle nada a lo que Dios le había mostrado, como quizás haríamos nosotros hoy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Estableciendo Sintonía Divina

Hoy quiero enseñarte un misterio que puede llegar a ayudarte a hacer un enorme milagro. Puede ayudarte también a entender cosas que no has entendido antes. Puede ayudarte, incluso, a que te muevas en una dimensión mucho mayor a la que hasta hoy has tenido o vivido.

Es necesario que dispongas tu corazón a partir de este momento y que te adhieras a una sana expectativa. La expectativa es el principio de la curiosidad. Cuando uno está expectante, uno está anhelando beber y la curiosidad buena, esa curiosidad que viene como fruto de la expectativa, hace que uno descubra cosas nuevas.

Los grandes descubridores y genios, se caracterizaron por ver cosas que nadie había visto antes. Y ellos pudieron ofrecer a la humanidad una herencia que hasta el día de hoy disfrutamos. Asimismo, creo que todos nos unimos en una misma oración que nos posibilite entender las maneras de servir más efectivamente al Señor.

Hay un reducido pero muy valioso grupo de hombres y mujeres a lo largo y ancho del planeta, que andan y lo recorren no ya para acceder a jugosas ofrendas por brillantes predicaciones, sino procurando entregarle a la iglesia nuevas herramientas que funcionan.

Tratamos por igual de enseñar a la gente principios que los ayuden a hacer hoy lo que ayer no podían hacer. Principios que los hagan subirse a otro nivel de desarrollo, de  efectividad, de vida. Y la idea, creo que no sólo la mía, es la de dar todo lo que se tiene sin guardar nada. Una verdad a medias, siempre esconde una mentira. Y la iglesia lo ha usado mucho a esto.

Y en este día quiero colocar en tu simbólica mano, allá a lo lejos, donde quiera que ahora te encuentres, un verdadero tesoro. Si tú lo sabes aferrar, esto puede cambiar toda tu vida. Cuando leemos en la Biblia la historia de mucha gente que fue usada por Dios de una forma tremenda y gloriosa, no puedo dejar de recordar el momento en que Jesús dice que nosotros vamos a hacer cosas mayores.

Créeme que cuando recuerdo eso, no puedo evitar sentirme en un problema. Porque me doy cuenta que Dios todavía está esperando de nosotros, cosas mayores que las que pudiéramos hacer. El asunto es por qué no las hacemos.

¿Qué impide, por ejemplo, que tú puedas sanar a la gente? ¿Qué impide que tú puedas profetizar? Es fácil decir cosas que tú te inventas. Tú te acercas a alguien que está llorando y le dices que Dios te ha dicho que le digas que Él es Su consolador.

Claro está que para hacer eso no necesitas ningún manto profético, pero sí para llegar a conocer la profundidad de un corazón. Y eso es bueno, porque si verdaderamente amamos el ayudar a la gente, nunca podremos hacerlo bien si no conocemos lo que hay en sus corazones.

Eso es posible cuando se activa un discernimiento conforme a la promesa del Espíritu Santo. Allí es cuando tú recibes a una persona que se ve sonriente y sin drama alguno, pero de inmediato en el espíritu tú puedes tener certeza de que esa persona anda en cosas horribles.

Probablemente esa persona te pida oración, y muy probablemente, también, salga Dios a decirte que no, que no lo hagas, porque él ha desechado desde hace mucho tiempo a esa persona. Entonces, la pregunta, es: ¿Por qué no podemos tener esa habilidad, todos?

¿Por qué la gente se enreda con gente inadecuada? ¿Por qué termina metiendo su dinero en un negocio o un fondo que no le sirve? ¿Qué es lo que impide que una persona entienda el propósito de Dios para su vida?

¿Por qué una persona no puede entender sus dones? ¿Por qué no sabe cómo ganar a su familia? ¿Por qué necesita que alguien le ore, cuando el Espíritu Santo, el más grande poder de este universo, habita en él? ¿Por qué eso no le ayuda a cambiar a su familia?

¿Qué impide que pueda hacerlo? Todo lo que nosotros hemos aprendido, lo hemos enseñado. Y bajo esa rutina y esa misma óptica, hoy encaramos este tema. Si ha funcionado para una gran cantidad de hermanos similares a ti, tiene que funcionar para ti también.

Vamos a comenzar en Mateo capítulo 22. Jesús está hablando a sus discípulos, aquí, y este verso que Él va a decir, es un verso que se ha constituido en el centro del discipulado cristiano. Si tú quieres saber qué es ser discípulo, y hay muchos libros y hay muchas escuelas, yo te remito a palabras de Jesús en este evangelio de Mateo capítulo 22, verso 37.

(Mateo 22: 37) = Jesús le dijo: Amarás al señor con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. (Deja marcado este texto porque luego volveremos aquí)

 

(1 Tesalonicenses 5: 23) = Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Pablo está hablando aquí, y dice: que el Dios de paz te santifique, y logre que todo tu ser, (La palabra clave, aquí, es “todo tu ser”): espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

En la época de Pablo, aparecen varias doctrinas que explicaban cómo era el hombre. Por ejemplo, estaban los docetistas. Esta era una secta que consideraba que el ser humano no era así, que le faltaba algo. Ellos decían que tal como estaba, el cuerpo nunca podía ser santificado.

Que el cuerpo era corrupto, y que tarde o temprano Dios desechaba al cuerpo. Eso se llamaban gnósticos. Otros decían que el espíritu y el alma eran una sola cosa. Que el hombre sólo tenía espíritu y cuerpo o, si querías llamarlo de otro modo, alma y cuerpo.

Entonces habían varias doctrinas que golpeaban al mundo en ese momento, en ese tiempo, por lo que cuando Pablo empieza a enseñar acerca del hombre, de cómo el hombre está hecho, es muy interesante de verlo, porque él lo hace desde una perspectiva no griega.

Por ejemplo: para los griegos, era muy importante el cuerpo. Por eso es que ellos tenían tanto culto al cuerpo. El hedonismo, que es el amor excesivo al cuerpo, nace como fruto del espíritu de Grecia. Los griegos prácticamente honraban al cuerpo humano como tal. Era algo digno de ser contemplado.

Sin embargo, había una secta que ya en los tiempos de Jesús tenían una gran influencia en Israel. Ellos vivían en la región del Qumram, donde descubrieron los últimos rollos del profeta Isaías, más o menos en el año 47 o 50.

Este grupo de gente creía que en realidad, el cuerpo era algo vergonzoso que debía ser escondido. Creían que esencialmente éramos seres espirituales, y que por consecuencia, lo único que debíamos cuidar era el espíritu y no el cuerpo.

La cuestión es que todos estos elementos, producían mucha confusión. Si tú te hubieras convertido en el primer siglo, probablemente, si eras hebreo, hubieras pensado que el cuerpo te era un verdadero problema. Pero si eras griego, hubieras caminado casi desnudo. O sea, era así la cultura. Había una gran diferencia, una marcada diferencia.

Entonces, cuando Pablo empieza a enseñar, empieza a transmitir la verdad de Dios para esto. La primera cosa que dice en este texto de 1 Tesalonicenses 5:23, es que Dios quiere santificar todo nuestro ser. Y aclara qué significa ese ser para Pablo: espíritu, alma y cuerpo.

O sea que Dios tiene interés en tu espíritu, en tu alma y en tu cuerpo. Esto es: en las tres partes de tu ser. Casi que podríamos repetirlo hoy, a la distancia, para cada uno de nosotros, como principio básico e inamovible: Dios tiene interés en mi espíritu, en mi alma y en mi cuerpo.

¿Por qué? Porque Dios te ha creado así, y Él nunca ha dicho que esta parte sea de desechar, o que esta otra parte no sirve. Todo lo hizo hermoso, todo lo hizo bueno, y bueno en gran manera. Para poder entender la dinámica de la sobrenaturalidad del cristiano, porque un cristiano puede hacer cosas extraordinarias y otros no, debo explicarte un poco lo que el pecado hizo.

Lo que Dios hace con el hombre, es diseñar una forma en la que el hombre podía funcionar correctamente. Dios, -dice la Biblia-, es espíritu. Al ser Él espíritu, la conexión entre nosotros y Él, se basa primordialmente, en algo que se llama Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es una parte de Dios que tiene la habilidad de conectarse con el espíritu del hombre. ¿Por qué? Porque tiene la misma naturaleza. Es como si Él tuviera un teléfono, y el hombre, del otro lado, tiene el otro teléfono que completa el juego intercomunicado. Porque Si tú tienes un teléfono y nadie tiene un teléfono en tu ciudad, ¿A quién llamarás?

Para que pueda existir una comunicación, siempre se necesitan por lo menos, dos. Entonces, la forma en que Dios diseña que el hombre se relacione con Él, es esta. En que el espíritu del hombre, conectado con el espíritu de Dios, que es Dios mismo, pueda conocer lo que Dios tiene en su corazón, lo que Él desea, y todo este ser que se llama Adán, pueda fluir de esta manera.

Que una vez que el espíritu ha entendido y pueda transmitir al alma la voluntad de Dios, el alma se lo pueda transmitir al cuerpo. Por ejemplo, ¿Qué es una sanidad? Es cuando el Espíritu Santo provoca que el espíritu de una persona enferma, crea en el poder sanador de Dios.

El espíritu de esta persona convence al alma que eso es posible, para que entonces el alma le ordene al cuerpo sanarse y el cuerpo se sana de inmediato. Así funciona el milagro de sanidad. ¿Por qué? Porque el cuerpo está diseñado para sujetarse al alma.

Está diseñado para eso. Ha sido creado por Dios no para ser autónomo, sino para poder obedecer. Cuando el cuerpo dirige, estamos fritos. ¿Por qué? Porque el cuerpo no sabe tener límites. El cuerpo va a los excesos, siempre de un extremo al otro.

 

Si tú le das el volante de un auto al cuerpo, él lo llevará golpeando de vereda en vereda. No tiene equilibrio. No está diseñado para gobernarse a sí mismo, no puede. Necesita tener alguien que lo gobierne. Es como domesticar y hacer útil para ser gobernado a un caballo salvaje o a un tremendo elefante.

Entonces, quien está diseñado para domesticar el cuerpo, es el alma. El alma está diseñada y tiene la habilidad de domesticar al cuerpo. A nada más se sujeta el cuerpo. No puede sujetarse al espíritu, porque no lo entiende.

Habla un idioma el cuerpo que el espíritu no habla, y habla un idioma el espíritu que el cuerpo no habla. Entonces el espíritu nunca puede decirle algo al cuerpo para que éste le entienda. Por eso Pablo dice que hay dos naturalezas peleando en él.

Por eso Jesús dijo que el espíritu siempre está dispuesto, pero que la carne es débil. Jesús lo habló. Está hablando precisamente de la relación espíritu-cuerpo. El espíritu quiere hacer muchas cosas, pero el cuerpo dice que no, que no le da la gana hacerlas.

Entonces la que está en el medio, es el alma. Y el alma ha sido diseñada para ser la entrenadora de este caballo. Ahora bien; cuando el hombre peca, lo que Satanás hace, básicamente, es tomar el control del alma del hombre. Él introduce su veneno allí, en el alma.

Satanás utiliza el pecado para insertarlo en el alma. Entonces, gracias a esa estrategia, el diablo convierte dos goles en uno. Primero, a través del alma puede controlar el cuerpo de Adán. Por eso dice que la paga del pecado es muerte. Por cuanto pecaste, morirás.

¿Y qué es lo que muere? ¿Muere el espíritu? El cuerpo. No el alma, el cuerpo. ¡Pero es que el cuerpo no pecó! En realidad la que sufrió el primer impacto del pecado, fue el alma. Pero como el cuerpo se sujeta al alma, si el alma se desenfrena y se arroja al barranco, el cuerpo le obedece.

Y eso es lo que pasó, exactamente.  Van a darse cuenta que apenas él peca, pasan algunas cosas en el capítulo 3 de Génesis. Y una de ellas, es que su cuerpo le avergüenza. ¿Y por qué tendrá vergüenza de su cuerpo después de pecar?

Porque algo en el alma había sido afectado, y el primero que sufre las consecuencias, es su cuerpo. Es como que el jinete, -no ya el caballo-, el jinete, se durmió. Está allí en el carro, pero el caballo ya no tiene control, no sabe para dónde va.

Entonces el diablo toma el alma del hombre, e instaura el imperio de la muerte en el alma del hombre. Automáticamente él logra algo, sacarlo de una línea de comportamiento correcto al hombre. Porque al tomar su alma, logra controlar todo su ser.

Ahora bien; ¿Qué posibilidades tendrá, en lo sucesivo, este hombre, de tener una buena comunicación con Dios? Muy poca. ¿Por qué? Porque Dios se relaciona con el espíritu, pero el espíritu ha quedado relegado y casi asfixiado, escondido.

Y esto es lo que Pablo expresa en Romanos 7. Él dice: Lo que quiero hacer, no lo hago; y lo que no quiero hacer, eso hago. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? El hombre perdió su derrotero, se salió de la línea, se desbalanceó.

Y su alma dice: yo hago lo que me da la gana, yo hago lo que quiero, a mí nadie me va a imponer nada. Esa es el alma hablando. A diferencia del cuerpo, que es como un caballo, el alma es como un niño. Tú pones a un niño frente a una mesa donde hay helados, chocolates, un asado de carne o un pollo al horno, y él va a escoger los chocolates o el helado.

¿Por qué? Porque el niño se guía por la apariencia. No importa que lo que lo atrae no le dure nada o se destroce al momento, él lo elige igual porque por su apariencia lo cautivó. Esa es el alma; el alma es como un niño.

No sabe tomar decisiones correctas, mete la pata, se equivoca y luego se excusa y argumenta lo que sea para evadir su error. ¡Es un niño hablando! El alma es como un niño; el cuerpo es como un caballo.

Entonces, Cristo viene y quiere cambiar esto, quiere revertirlo. Es decir: volver a establecer el diseño correcto en el hombre. En Mateo 22, el texto que hemos leído, dice: amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.

El alma está formada por otras partes. Está la mente, está la voluntad, está el corazón, con lo que se llama las emociones. Eso, en grandes rasgos, es el alma. Es algo pobre esta definición, es como si yo dijera que tú eres cabeza, tronco y extremidades, porque tú eres más que eso, ¿Verdad?

Lo cierto es que en el alma está la mente, está la voluntad y están las emociones. Cuando Jesús habla y dice que amemos al Señor, a mí me parece muy interesante que no dice que amaremos al Señor, por ejemplo, con todo nuestro espíritu, nuestra alma y nuestro cuerpo.

No dice eso, ¿Verdad? ¿Y de qué parte está hablando Jesús, aquí, cuando dice: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón? ¿Dónde está el corazón? Y con toda tu alma. Y con toda tu mente. ¿Dónde está la mente?

O sea: resulta que Dios le está diciendo: tienes que amarme con todo lo que está en tu alma. NO le dice: ámame con tu espíritu. ¿Sabes por qué? Porque tu espíritu ya ama al Señor. Él le dice: tienes que amarme con todo lo que hay dentro de tu alma.

Y en tu alma está tu mente, tus emociones y tu voluntad. Entonces, resulta que cuando Adán peca, no solamente se sale fuera de cuadro, fuera de línea, sino que además entrega el control de su alma a la oscuridad.

Cuando Jesús viene, la única manera de ganar esa batalla en el alma, es renunciando a esas tres cosas. Primero: no voy a hacer lo que yo piense; voy a hacer lo que Dios me diga, voy a obedecer. Segundo: voy a entregarle mi voluntad a Dios. No voy a hacer lo que yo quiero sino lo que tú quieras. Y voy a entregarle mi corazón al Señor. Voy a amarle con todo mi corazón.

Entonces, Jesús viene y encarrila al hombre en el orden correcto. Esta persona que está aquí en esas condiciones, está apta para que el Espíritu de Dios pueda obrar sobre su espíritu. Por eso, en la oración lo que se necesita imperiosamente para recibir respuesta, es que todas las partes que oran, mantengan una unidad casi perfecta.

Si yo estoy pidiendo por sabiduría para ejercer este ministerio, tú no puedes orar para que Dios me levante como pastor, y me abra una iglesia, sólo porque a ti te gustaría que así fuera. Dios no hará ni lo uno ni lo otro, porque no tenemos unidad. Y lo mismo sucede con la sanidad física.

La fuente de la sanidad física no está en ti, está en Dios. Tú tienes a Dios, entonces, que quiere sanar a la gente. Pero el que hace contacto entre el enfermo y Dios, eres tú. Tú eres el contacto, tú eres el conductor, el puente, el eslabón.

Ocurre con la palabra de conocimiento. ¿Por qué alguien ora con otra persona y de pronto le dice todo lo que esa persona ha hecho en los últimos tiempos con total veracidad? Porque el Espíritu Santo se lo revela. ¿Y por qué no lo hace con la propia persona? Porque no está en sintonía.

El asunto es que la salvación de Cristo no te coloca en sintonía precisa con el Padre de un modo automático. Eres tú el que debes aprender a lo largo de tu vida a ponerte en sintonía con el cielo. ¿Por qué? Porque el pecado ha afectado tanto tu vida a lo largo de todas tus generaciones anteriores, que no te lo permite.

¿Tú verdaderamente puedes decir que sabes los pecados que cometió tu padre, o tu abuelo, o tu bisabuelo, o tu tatarabuelo? – ¡Pero hermano! ¿Y yo qué tengo que ver con todo eso? Lo quieras o no, lo aceptes o no, esa es parte de tu genética espiritual.

¿Por qué crees que hay gente que tiene tendencia a la depresión? Esa gente, ¿Puede estar en conocimiento de que su bisabuela casi se suicida por un ataque de depresión que nadie le trató porque en esa época ni se conocía ni se tenía en cuenta?

Te explico; un bebé nace, y aunque lo vemos así todo pequeñito, ya trae consigo un montón de cosas con él. Por eso es que David dice: en pecado me concibió mi madre. No es que él haya nacido fuera del matrimonio ni nada por el estilo. Habla de que ya en el vientre de su madre recibía pecados generacionales que venían desde atrás en los tiempos.

Entonces tú me dices: “¡Pero hermano!” ¡Yo hace treinta años que soy cristiano! ¿Usted quiere hacerme creer que todavía puedo arrastrar pecados generacionales? ¡Es una exageración!” ¿Exageración? Déjame mostrarte algo: ¿Qué son treinta años junto a doscientos cincuenta de pecados generacionales? Explícamelo.

Entonces, el gran trabajo que tenemos como hijos de Dios, es que sabiendo que Cristo ha venido para cambiar el diseño que teníamos y volvernos al diseño original, tenemos que entender que la gran lucha contra eso, la seguimos teniendo en el alma.

El alma. ¡Qué personaje! Par poder dibujar el alma, deberíamos hacerlo tomando como base literal a una vivienda o a una antigua ciudad. En principio, como ellas, el alma tiene puertas. Una de esas puertas que el alma tiene, quizás la más importante, la conecta con el cuerpo.

Y luego le encontraremos otra puerta, no menos valiosa, que es la que la conecta con el espíritu. Esas son las dos puertas que el alma, legalmente, tiene. Sin embargo, hay otras puertas que son ilegales. Te explico. El alma tiene enemigos que permanentemente están buscando como penetrar en ella.

Sin embargo, de primera instancia no pueden porque las dos puertas principales, están cerradas. Ambas son puertas que tú las puedes controlar. Por ejemplo, en un momento dado tú quieres oír al Señor. Abres la puerta que está conectada a tu espíritu, y tu espíritu ya está escuchando al Señor.

Entonces tú espíritu le dice a tú alma: “Lo que el Espíritu está diciendo, es esto y esto”. Entonces tú dices: ¡Oh! ¡Ahora sé lo que tengo que hacer! Pero también puedo estar en un momento de oración o adoración pensando en cualquier otra cosa. La puerta sigue estando, pero mi mente no permite que se abra. Y una puerta cerrada equivale a una puerta inútil.

Jesús dice, -y esto es muy importante- yo estoy a la puerta y llamo; el que me abre, yo entraré. ¿Dónde? Al alma, sin ninguna duda. Pero Él toca la puerta para pedir autorización tuya para entrar. Allí es cuando viene un ejército enemigo y dice: ¿Por dónde entramos aquí?

No podemos, las puertas están cerradas. ¿Qué hacen? Van a un costado de tu alma y empiezan a golpear. Y golpean tanto que en un momento dado logran que se produzca una fisura. Y luego se las arreglan para agrandar esa fisura hasta que en un momento preciso, penetran.

Toma un caso hipotético, donde una persona determinada tiene, como mayor problema, a sus padres. Sus padres lo maltratan, el padre se va de la casa, el padre lo maldice, y así. Hay un montón de heridas desde afuera para con el alma, que logran crear una fisura.

Ahí tienes una puerta ilegal. En este marco voluminoso que es el alma, hay un elemento clave aquí que se llama corazón. El corazón está guardado dentro del alma. Y es más que obvio que no estoy hablando de ese músculo que tienes dentro en el lado izquierdo y que es del tamaño de tu puño.

Estoy hablando de ese lugar de donde nace la vida. Dice Proverbios que del corazón mana la vida. Dice: sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Del corazón salen muchas cosas. Es una verdadera fuente.

Es una fuente de la cual brota agua. Lo que el enemigo va a hacer, entonces, es tratar de dañar esa fuente para que esa agua que brota ya no sea dulce, sino amarga. Que en lugar de agua límpida y transparente, brote agua turbia, y eso contamine todo el ser.

Ahí está ese muchacho al cual su novia lo engañó y ahora ya no cree más en nadie. Mira a todas las mujeres y las ve poco menos que como prostitutas. A todas. ¿Qué pasó? Se contaminó su fuente, y el agua que ahora brota de esa fuente hace que todo él se vea amargado.

Ya no ríe, comienzan a aparecerle problemas en su cuerpo. Es joven pero empieza a tener enfermedades que habitualmente atacan a personas mayores, tiene problemas digestivos y así. Todo él se afecta, porque esa agua que brota de su corazón, llena todo el ser.

Entonces, la recomendación de Salomón, es: sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Ahora bien; a la luz de eso, ¿Cuál es el objetivo del diablo? El corazón. Si logra tomar el corazón, tiene más de media batalla personal ganada.

Ahora bien; ¿Cuál sería el sector defensivo del corazón? La voluntad. En ella se encuentran las fuerzas armadas del alma. Esto se llama voluntad. De ahí sale el ejército. Entonces, cuando vemos este ataque y el corazón está sufriendo, uno puede decir: no, yo no voy a permitir esto, yo no acepto esto, voy a cambiar esto. Y le hablas al corazón de modo directo y con autoridad. Puedes hacerlo.

El alma puede sanarse a sí misma. Es como tu cuerpo. Te das un golpe, aparece un moretón, una hematoma, pero luego de algunos días eso se va. Cuando tu cuerpo no puede sanarse a sí mismo, es porque hay una enfermedad.

La diabetes es un caso. Cualquier herida en un cuerpo que padezca diabetes tardará mucho tiempo más en sanar. Bien; del mismo modo hay una especie de diabetes en el alma. ¿Y qué es esto? Una especie de síndrome que evita que el alma se sane a sí misma.

Desde lo físico, un niño se produce una herida y una semana después no tiene ni rastros de ella. Un anciano se produce una herida y tres meses después todavía anda curando e higienizando esa herida. ¿Qué quiere decir esto? Que cuando un alma no puede sanarse a sí misma, hay un grado de vejez en ella.

Por eso, una persona que todavía tiene el alma bien fresca, bien joven, le producen una ofensa grave y al día siguiente está allí como si nada. Pero si a esa misma persona la lastiman y cuatro o cinco meses después todavía se acuerda y se enoja, eso quiere decir que su alma ya tiene mucho desgaste.

Una herida en un cuerpo, es un corte. Una herida en el alma, es una ofensa. Un juicio. Ahora bien; ¿Sana un cuerpo? Sí. ¿Sana un alma? Debería, porque ¿Para qué guardar durante tantos años una simple herida?

Otra parte del alma y muy importante, si debiéramos graficarla, asemejaría a una torre bien grande. Se llama mente. Desde esa torre tú puedes ver todo. Entonces, a las tinieblas le interesa saber cuál atacar primero. Si toman la mente, tú sabes que el que toma un lugar alto, gobierna.

Porque desde ahí controla todo. Si tomas el ejército, ya no hay capacidad de defensa. Y si tomas el suministro de agua, tarde o temprano la ciudad se rinde. O sea que cualquiera de esas tres partes es súper importante para la continuidad de la vida del alma.

Ahora; ese ejército del que hablábamos, de acuerdo a dónde quiere golpear, lo que busca es entrar por una fisura. Nunca va a poder entrar por una de las puertas legales, siempre buscará un lado. Y a través de eso, va a tomar control de alguna de las áreas.

Por ejemplo, busca afectar el corazón. Una persona herida, no le cree a Dios. Tampoco cree en sí misma. Yo no puedo. – ¡Sí, puedes! – No, no puedo. Puede tener la palabra de Dios más firme de toda su vida, pero no la cree. Y por lo tanto, esa persona queda paralizada.

Cuando Cristo entra en nosotros, pasa algo bien interesante. Cuando venimos a Cristo, nuestra mente, nuestra voluntad y nuestro corazón, están tomados por el diablo. Y no hay sólo una pequeña fisura, hay muchísimas.

Entonces, cuando Cristo viene a nosotros, lo primero que hace es restaurar esas puertas. Algunas de ellas han sido selladas por el enemigo. Porque a él no le conviene que tú las puedas volver a abrir. Entonces, Jesús viene a nosotros, y no viene al alma. Viene al espíritu.

Entonces, de repente, tú empiezas a sentir ganas, por ejemplo, de leer la Biblia, cosa que antes aborrecías, te aburría y hasta te ponía de pésimo humor. Y ahora no sólo que la  empiezas a leer, sino que incluso puedes decir que la entiendes.

Sin embargo, y en contra de lo que la mayoría supone, no la estás entendiendo con tu inteligencia, con tu intelecto, sino que la estás entendiendo con una parte de tu espíritu que se llama mente espiritual. No es con tu mente natural.

De hecho, tu mente natural, no entiende nada. Y ahí es donde empiezas a tratar de explicarles a los que te conocían de antes la razón por la cual has producido los cambios que se notan en tu vida. ¡Es que Cristo entró en mi corazón! – ¡Bueno, pero no debes ser tan fanático! Un poco está bien, pero…

Allí es donde el espíritu comienza a moverse conforme a lo que el Espíritu Santo planifica. Porque el Espíritu jamás entraría en un alma por la fuerza. Hay un respeto muy grande en cada parte de tu ser. El Espíritu Santo empieza a reparar esta puerta, y la abre.

Y luego empieza a abrir la otra. Es por esa razón que mucha gente que viene a Cristo, se sana de inmediato de algunas enfermedades que en apariencia no tenían cura. Sin embargo, la tarea aún no está terminada ni la batalla está ganada.

Cuando las puertas han sido re-abiertas, eso, ¿Qué provoca? Provoca que el Espíritu Santo, que está en el espíritu de Dios, que está afectando a tu espíritu, empiece de manera progresiva, lenta pero inalterable, a afectar también el alma.

¡Salgamos de parranda! ¡Miéntele a tu mujer! – No puedo. Ni siquiera he leído en la Biblia que dice que no debo mentir, pero hay algo dentro de mí que me lleva a sentir resistencia por eso. Y eso es porque el Espíritu de Dios empieza a brotar desde adentro hacia afuera de mi alma.

Y esa vida, pasa y sale hasta el cuerpo. Y el cuerpo también empieza a sentirse mejor, la gente empieza a sanarse, problemas que se tenían con el cuerpo, se empiezan a resolver, y todo por conocer al Señor, nada más.

Esta persona, así como está, ¿Podría hacer un milagro? Muy difícil ¿Por qué? La razón es sencilla: no tiene en él la sintonía correcta, el posicionamiento espiritual correcto. No lo tiene. Sabe que la Biblia dice que Dios puede sanar, pero una cosa es que yo crea que Dios puede sanar, y otra que lo haga por intermedio de mí.

Entonces, cuando va a orar por alguien, generalmente dice: “Señor, no sé si es tu voluntad, ehhh, no sé si quieres sanarlo, pero sólo si tú quieres…” Esa es una oración temerosa. Y entonces seguramente alguien te pregunta: ¿Y? ¿Se va a sanar? Y ahí responde: y…Dios sabe…

Quiere ser vehículo de sanidad, quiere. Pero no tiene una sintonía ni un posicionamiento correcto. Sabe que es posible, pero que no  necesariamente pueden pasar esas cosas. Un experimentado ministro, famoso por sus campañas de sanidad, comprobó que muchos que venían a sus reuniones eran sanados, otros tanto no lo eran y, una amplia franja, se sanaba en ese momento, pero luego volvía a enfermar.

Él, observando todo esto, empezó a pensar que estaba haciendo algo mal. Y en lugar de seguir haciendo campañas de sanidad, compró una mansión muy grande, y construyó allí una casa de retiros. Como una especie de clínica.

Entonces, toda la gente enferma, se iba a esa clínica como si fuera un hotel, y hasta se registraba. Y el tiempo mínimo que cada uno podía estar, era de siete días. Había una reunión muy específica por día, donde se enseñaba respecto al poder de Dios y cómo vencer a la enfermedad.

Terminaba la reunión y por la noche había cultos de sanidad y ahí se oraba por los que estaban alojados Y era muy llamativo lo que pasaba, por si no te sanabas el primer día, el segundo o el tercero, en algún momento sucedía. Nadie salía enfermo de allí.

O sea que siete días después, todos los que habían entrado, salían sanos. ¿Por qué? Porque ellos descubrieron que había dos posibles causas para que una persona no reciba sanidad: una, pecados escondidos.

Entonces ellos daban palabra y predicaban de tal manera que el Espíritu Santo les haga ver qué cosas estaban ocultando. Y la otra, gente que no tenía fe. Que cree en Dios, pero que no tiene fe. ¿Y cómo puede alguien creer en Dios y no tener fe? Tal vez tienen fe, pero es muy pequeñita.

Entonces en medio de esa clase de prédicas y viendo con sus propios ojos los milagros, la fe de ellos se encendía a tal punto que, seguramente, en algunos de esos próximos días, se producía su propia sanidad.

Y eso fue de tanto impacto que surgieron otros que empezaron a imitar eso y a añadirle, por ejemplo, palabra de ciencia a sus tratamientos. Oraban por alguien y esa persona no sanaba, entonces oraban y el Espíritu les mostraba el pecado por el cual la sanidad no se producía. Limpiaban con arrepentimiento y perdón ese pecado y la persona era sana.

Los responsables, cuando fueron consultados por la prensa secular, impactada por los resultados sobrenaturales evidentes, respondieron que todo hijo de Dios puede provocar estas cosas, y puede sanar, si tan sólo se conecta con el Espíritu Santo por diez segundos. Porque Él es el que utiliza esos diez segundos para lograr resultados como el que ven.

Volviendo al alma. Cuando se logran restaurar las grietas y fisuras, muchos suponen que se ha ganado la batalla. Ahora bien; ¿Para qué vas a restaurar grietas antiguas si ni bien lo haces, los enemigos empiezan a filtrarse por otras nuevas?

Vamos a cerrar los muros y a encargarnos de lo que pasa adentro. Hay una primera sanidad que consigue cerrar los boquetes que el diablo ha hecho contigo. Y ahí empezamos a batallar por tener el control de esos lugares.

Sin embargo y lamentablemente, en muchos hijos de Dios, la batalla por el control de estos lugares, dura años. Pero no porque el Espíritu Santo quiera, sino porque ellos lo quieren así. Porque no se trata de lo que tú quieres, sino de lo que tú haces en dirección o no a eso que quieres.

El primer punto de control que nosotros debemos recuperar, es el área del corazón. ¿Por qué? Porque nadie quiere estar tomando agua envenenada. El corazón es muy importante espiritualmente. Porque con el corazón, se cree.

Si el corazón está tomado por el diablo, una persona puede estar frente al más grande hombre o mujer de Dios, escucharlo atentamente, y salir exactamente igual de cómo entró a ese lugar físico o virtual a escucharlo. Con el corazón se cree para justicia. ¿Esto quiere decir que un corazón puede creer? Sí, cree. Claro; cree, pero también puede no creer. Esa es la elección.

(Colosenses 1: 21) = Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado.

Resulta que hay una alianza muy fuerte entre la mente y el corazón. Estos dos trabajan muy de cerca, muy mancomunados. Por eso sucede lo que sucede en el área sentimental. Tú te enamoras y lo primero que sucumbe es tu corazón.

Luego es tu mente la que cae y sólo puedes ver virtudes dignas de loas y alabanza en esa persona. Te has enamorado de un hombrecillo menos que mediocre en todas las áreas, pero tú no puedes evitar ver a un Elías en él.

Ahí es donde la voluntad quiere tomar decisiones pero es acallada por los otros dos personajes, el corazón y la mente. Y ahí queda la voluntad prácticamente derrotada, no la dejan participar. Porque cuando dos se unen, dos son más que uno. Entonces, la voluntad no puede actuar.

Y a esa joven podrán decirle lo que quieran, lo que se les ocurra, y todas estrictas verdades respecto a la bajísima calidad de su pretendiente amado, pero ella no accederá a abandonarlo. Simplemente dirá: “No puedo, lo amo; no puedo”. Ya está, su voluntad está totalmente derrotada.

El enemigo siempre busca atacar dos frentes, y normalmente ataca corazón y mente, siempre. Porque si sólo tomara el corazón, en realidad no ganó nada. La mente es la que determina el final de las cosas. Yo sé lo que me conviene.

Sin embargo, en algunos ocasionales casos, la mente puede ser liberada. Entonces la misma joven, dice exactamente las mismas palabras: Lo amo, y nunca voy a amar a alguien como a él. Pero luego puede añadir: Pero me doy cuenta que ese muchacho no me conviene.

Fíjate lo que Pablo dice aquí. Dice: Antes de ustedes venir a Dios, ustedes eran enemigos de Dios. Y ellos podrían responder: ¿Pero dónde éramos enemigos? – En tu mente. Porque yo estoy convencido que tú mismo, o tú misma, antes de conocer a Dios, no te la pasabas pensando que eras enemigo de Dios.

Eras, en todo caso, un mundanito común y corriente. Un pequeño filisteo con sus parrandas habituales de fin de semana. Una copa por aquí, una mujer por allá, pero: ¿Quién no tiene sus debilidades, no es cierto?

O sea: eras un mundano promedio. No eras ni Charles Mason, ni Adolfo Hitler ni la Madre Teresa de Calcuta; eras un mundano promedio. Que a veces mentía, que a veces tomaba la plata que no debía, que juzgaba a todo el mundo, que manipulaba a los más débiles.

No es ninguna novedad, así éramos todos, o casi todos. Sin embargo, a esa persona que no conoce al Señor, Dios la llama enemigo. Pero era enemigo por la mente que él tenía. ¿Cómo es la mente de una persona que no conoce a Dios?

Es una mente que no tiene la habilidad de entender la voluntad de Dios. No la puede asimilar. Suponte que se convierte un jovencito de dieciocho o veinte años, y su padre no es creyente. Y Dios te ha dicho que tienes que irte de misionero a una lejana nación de África.

Entones vas y debes hablar con tu padre para decirle que te vas a ir allá, a un país que por poco ni sabes pronunciar su nombre. ¿Tú crees que ese padre va a entender remotamente el llamado de Dios para su hijo?

Jamás lo comprendería. Por eso es que Pablo dice que para el mundo, el evangelio es locura.  Es una locura. La mente natural, es enemiga de Dios. Porque no puede entenderlo. No es que uno quiera ser enemigo de Dios. Sólo que la manera de pensar del hombre caído, va en contra de Dios. Entonces, Pablo dice acá que éramos enemigos en nuestra mente.

(Efesios 4: 17) = Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente.

¿Cómo andan los gentiles? En la vanidad de su mente. Te voy a leer otras versiones de ese versículo. No soy demasiado afecto a salirme de la tradicional y clásica Reina Valera, pero a veces otras formas de decir lo mismo nos abre mejor panorama.

Ahora les pido, de parte del Señor, que ya no vivan como los que no conocen a Dios, pues ellos viven de acuerdo a sus tontas ideas.

Otra versión: Esto os digo y requiero en el Señor; que no vivan ya como los otros gentiles, vacíos de mente.

Otra versión. Les digo y les encargo en el nombre del Señor, que ya no vivan más como los paganos, los cuales viven de acuerdo con sus equivocados criterios.

Una versión más. Esto pues digo y atestiguo en el Señor, que ya no caminen según las gentes caminan en la vanidad de su inteligencia.

¡Yo sé! ¡No te gastes en enseñarme esas tonterías, yo sé cómo son las cosas! Yo sé. ¡Qué difícil que es pretender que se convierta un intelectual! ¿No crees? Y no es porque el evangelio sea sólo para tontos o analfabetos, sino que el intelectual cierra su mente a las cosas de Dios porque su mente no puede codificar todo eso.

No lo puede entender. Qué cosa más tonta es ponerse a discutir con un intelectual tratando de convencerlo. Más fácil sería mostrarles el poder de Dios para ellos y se acabaría la historia. No será la primera ocasión donde, en un tremendo programa de televisión, un incrédulo intelectual le da clases de Biblia a un pastor humilde y de escasa personalidad espiritual.

¿Por qué? Porque si tú entras en ese terreno, y utilizando argot futbolero, te van a golear. ¡Eso le pasó a Pablo cuando se fue a discutir con los filósofos del Aerópago! ¿Recuerdas? ¿Qué le dicen? ¡Palabrero! ¡Charlatán!

Yo te pregunto: ¿Por qué no hizo un milagro y los dejó callados a todos? ¿Por qué no una palabra de ciencia? No. En lugar de eso, se puso a discutir. ¡Yo predico al Dios desconocido! ¿Recuerdas cómo terminó esta historia? Pablo fue preso. Su mente. El punto débil de Pablo, era su mente.

Sabía mucho. Entonces, lo último que muere en él, es su mente. Muere su cuerpo, su corazón, pero su mente flota hasta el final. ¡Hasta el final se resiste! ¿Por qué? ¡Porque Pablo la había cultivado años! ¿Entregar su mente al Señor?

Entonces, se va vencido desde Éfeso a Corinto, ¿Y qué escribe? Ninguna otra cosa quiero saber que esta; a Cristo, y éste crucificado. He ido a predicarles, ya no con elocuencia de palabras, para que su fe no esté fundada en mis argumentos, sino en el poder de Dios.

Es notorio que Pablo aprendió la lección, ¿No crees? Porque cuando hablamos con alguien que, por ejemplo, nos cuestiona ácidamente nuestra fe, incluso hasta dando a entender que no estamos cuerdos por creer en ella, en lugar de sacar capítulos y versículos, sería suficiente con decirle:

“Mira, tú ven a cuestionar a Dios cuando arregles esa situación de adulterio que tienes con tal y tal persona, Hazlo y luego sí, ven a cuestionar el poder de Dios, si quieres.” Te aseguro que eso desarma al más dotado intelectualmente para debatir teología.

¿Alguien quiere hablar, ahora? No. El poder de Dios caía por la convicción de pecado. Así era Jesús. Los fariseos le pedían a gritos que les diera más. Y Él les respondía cuestionándolos por pedirle más mientras ellos le estaban robando a la gente la llave del conocimiento.

¡Pero no, Jesús! ¡No los trates así! ¡Son los maestros de la ley, les debemos respeto! – Mira; no te respondo lo que debes hacer con los intelectuales de este siglo porque trato de mantener cierta elegancia y decoro en mis trabajos.

Perdóname si en algo te identificas, pero es así. Si tú quieres ganar a alguien por la mente, ese va a ser un problema. La mente va a ser tomada por el Espíritu Santo. Hay gente muy inteligente que es creyente, no te creas ese cuento incrédulo de que sólo los analfabetos y los brutos pueden creer.

No sé qué opinión tienes tú de la Física como ciencia, pero puedo adelantarte que intelectualmente es muy respetada. Debo decirte que por lo menos dos de los tres científicos más valiosos de esa ciencia, Einsten y Newton, al menos conocían acerca de Dios, no eran incrédulos totales.

¿Entonces qué pasa? Pasa que cuando hablo de todo esto, se puede ver que el diablo ha hecho un trabajo tremendo aquí. Si tan solo tu mente se callara dos minutos, tú podrías hacer grandes milagros. Pero tu mente no deja de hablar, habla todo el tiempo. Todo el tiempo hace ruido.

Yo he visto, y supongo que si te ha tocado lo mismo que a mí, también lo habrás visto, que pasa la gente a recibir oración y, ni bien tú empiezas a orar por ellos, ellos también comienzan a hablar como si buscaran reafirmar tu oración. ¡Cállate! ¿Te pide oración y sigue orando?

Es interesante que la primera muestra del Espíritu Santo cuando desciende, es: idiomas nuevos. O sea: la gente empieza a hablar en idiomas que su mente nunca había aprendido. ¿Por qué? Tu mente está muy conectada con tu lengua.

Todo lo malo que hay en la mente, se conoce por lo que dices. Entonces, el primer consejo que salomón te da, es este: cállate. ¿Por qué? Porque si dices todo lo que se te viene a tu cabeza, muestras un montón de ignorancia.

Hay un viejo dicho: “El inteligente, de diez malas ideas, escoge la mejor. El necio, dice las diez que se le ocurren.” Es verdad, y la mente está muy atada a la lengua. Y fíjate que lo que mueve al mundo espiritual, es la lengua.

(Santiago 3: 6) = Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Algunos piensan y han enseñado que este es uno de los versos más duros que hay en la Biblia. Adhiero, yo creo lo mismo. Ahora bien; esto no es toda lengua, esto habla de las lenguas no redimidas. Y dice que la lengua es un fuego, ¿Por qué? Porque quema.

Dice que es un mundo de maldad y que contamina todo el cuerpo. Escucha eso: contamina todo el cuerpo. ¡Ay! ¡Me estoy enfermando! El cuerpo dice: amén. Contamina todo el cuerpo. En el momento en que tú dices eso, todas tus defensas bajan.

He conocido gente que trabaja, gana un salario y logra juntar algunos pesos. Ahí los tiene, esperando que aparezca algo muy conveniente para invertirlos y gastarlos. Mientras tanto, cuando la esposa, o los hijos o cualquiera le pide dinero, responde que no tiene plata. No tengo plata, no tengo plata y no tengo plata. ¿Sabes cuál será su mayor problema en la vida? No tendrá plata.

Entonces te van a visitar o te escriben y te piden oración para que Dios los bendiga y puedan ganar buen dinero, ya que verdaderamente lo necesitan. ¿Sabes qué? Con esta gente habría que hacer un trato: orar por ellos para bendición económica, pero con la condición de que se dejen cortar la lengua.

Es que todo el mundo espiritual responde a nuestra voz. Porque nuestra lengua está diseñada para decir solamente lo malo. Para ver el medio vaso vacío y no el medio vaso lleno. Y esto trae un problema, porque nuestra mente funciona muy de acuerdo con la lengua, y la mente afecta el corazón.

¿Notas la relación que hay? Es una tremenda dinámica. Si yo digo y declaro que no creo, de inmediato mi mente lo asume, mi corazón lo asume y todo mi cuerpo es entregado al diablo. Porque con el corazón se cree para justicia.

En el verso anterior al que les he leído, dice: verso 5: Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

Fíjate que pedazo de problema se arma por un simple o no tan simple chisme. El médico le dice al paciente que tiene cáncer, pero omite decirle que hoy, estadísticamente, seis de cada diez personas que tienen cáncer son sanadas. ¿Qué impide que tú seas parte de esos seis o no de los otros cuatro?

Hay un poder tremendo detrás de las palabras. Alguien dice cáncer y miles de inmediato piensan muerte inevitable. Entonces, lo primero que Dios hace cuando quiere cambiar a alguien, es cambiar su manera de hablar.

Ahí lo tienes a Zacarías, el padre de Juan el Bautista, en el Lugar Santo. Está ofreciendo el sacrificio, no había tenido hijos en toda su vida; él tenía más de setenta años. Aparece un ángel y le dice: “Oye Zaca, vas a ser papá”. Y él, en lugar de decir ¡Qué bueno! ¡Qué tremendo! ¡Gloria a Dios!, lo mira con desconfianza y le dice: nooooo…

¿Yo? O sea: esos son los hombres de Dios, ¿Te das cuenta? Y se llamará Juan. ¡Ya! ¡Déjate de hacer bromas, angelito! Nota la diferencia con María. María, catorce años, no está casada: “Hágase conmigo como dices” ¡Qué respuesta!

¿Qué es lo que le juega sucio a Zacarías? Que era hombre, y la mente en los hombres, pesa mucho. En cambio la mujer, es más corazón. El ángel le dice que será mamá y ella lo único que atina a decir, es ¡Amén!

En cambio Zacarías empieza a hacer trabajar su mente y no le coincide nada, ni siquiera su propia edad. Vas a tener un hijo, se va a llamar Juan y tú te vas a quedar mudo hasta que nazca. ¿Por qué? Porque si en estos meses tú hablas, puedes abortar al bebé y, con eso, también el plan de Dios.

La única manera de que Juan nazca seguro, es que tú te quedes callado. Y lo deja mudo a nuestro amigo Zacarías, por nueve meses. ¿Sabes qué? Fue la época más fértil de Zacarías. ¿Estás enojado? Hazte un favor: cállate. ¿Estás triste? Hazte un favor: cállate.

No puedes evitar enojarte, no puedes evitar estar triste, pero sí puedes evitar inconveniencias callándote. ¿Por qué? Porque en muchos casos, hablar, complica tu problema, no lo soluciona. Todos tenemos días malos, pero en esos días malos, hazte un favor a ti: guarda silencio.

Haz una oración y dile al Señor: “Señor, te ofrendo mis palabras de hoy, haré silencio en tu honra y gloria”. Y cas a ver qué va a pasar ese mal día, al día siguiente estarás mucho mejor, y el haber evitado hablar en un momento en que no es sabio hacerlo, te hará zafar del problema fácilmente.

Ahora volvamos al corazón. Y no puedo hablarte del corazón sin hablarte de la mente. Ni tampoco hablarte de la mente sin el corazón. ¿Por qué? Ya te lo dije, pero no tengo problemas en repetirlo: van juntos, se complementan, se potencian.

(Lucas 10: 27) = Aquel, respondiendo, dijo: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.

Si ustedes ven ese versículo, este hombre habla como respuesta a una pregunta que Jesús hizo. Leamos los dos versos anteriores para entenderlo: Verso 25 y 26: Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿Haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?

Entonces, este hombre dice: amarás al Señor tu Dios, ¿Con qué? Noten con qué empezamos. Empezamos con el corazón. Pablo lo dice: con el corazón se cree. Luego dice: con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente.

Te ayudo: Fuerzas equivale a voluntad, mente equivale a mente, alma equivale a alma. Le está diciendo: ama con estas tres partes. Nota que no le dice que lo ame con su espíritu, no. Le está hablando del alma. Del alma como tal.

La gran pregunta, entonces, es: ¿Cómo puedo yo hacer que este cambio comience más rápido? Cuando yo me convierto, una parte de mi corazón ya fue tomada por el Señor, por eso es que me convertí. Si no, no me hubiera podido convertir.

Con el corazón se cree, die Pablo. Mi corazón creyó y pasé de muerte a vida. Pero hay una parte de tu corazón que todavía no está entregada al Señor. ¡Hermano! ¿Cómo dice eso? Y sí, porque si estuviera entregado todo tu corazón a Dios, tú creerías todo lo que Él dice.

Pero hay una parte en ti que resiste sus promesas, La prueba es esta: estás esperando cosas que tú has pedido y que Él te ha dicho que te va a dar, y hasta ahora no las ves. Y no depende de Él, depende de ti. Entonces, no es tu tarea convertirte de nuevo, no; ya pasó, ¡Gloria a Dios por eso!

Tu gran tarea hoy día, es estar seguro de que le estás entregando al Señor todo lo que en tu corazón hay. ¿Recuerdan ustedes cuando Jesús habla, dice que hay una fuente en el hombre, y que la vida de Dios hace que esa fuente salte a vida eterna. Esa fuente, es el corazón.

Yo les he dicho que hay una alianza entre mente y corazón, ¿De acuerdo? Imagínate ahora a una persona que está con amargura en su corazón. ¿Qué crees que va a hablar? Amargura. Todo lo que te diga, te dejará a ti lleno de amargura.

Su corazón y su mente están trabajando juntos, y su lengua está operando. Te está hablando a ti. Tú tienes que darte cuenta que, cuando alguien te está hablando, qué parte de su vida está hablando. ¿Está hablando de la riqueza de su corazón? ¿O te está hablando de la amargura de su corazón?

Y a esto se lo puede confirmar claramente en algunas reacciones o acciones grupales. Lo primero que alguien padece cuando está así, es confusión. La confusión lo lleva a emitir juicios erróneos sobre algo o alguien. Y eso, finalmente, si no se lo detiene, lo lleva a una actitud de maldad.

Porque ahora de su corazón, además de brotar amargura, está brotando crítica, está brotando más amargura, está brotando mentira. Y cuando dentro de un ambiente que aseguramos es cristiano, utilizamos la mentira con cualquier intención, tomamos por el atajo equivocado. Tú no puedes decir defender a Dios con métodos del padre de mentira.

Ahora bien; para ser bien honesto, altamente transparente y definitivamente sincero, yo no creo que ninguno de los que tomamos contacto a diario acá, en ese sitio, tengamos delante del Señor un corazón ciento por ciento lleno de Su Presencia y perfecto.

De allí que todos necesitemos periódicamente comprobar si nuestro corazón está siendo llenado por el Espíritu del Señor. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo empieza a obrar, y Él es el que se encarga de cambiar mi corazón.

Hay algo que te va a ayudar mucho. En la medida que le creas, tu corazón va a ser renovado. La fe y el corazón también están muy ligados. Por ejemplo el Espíritu pone en tu corazón que ores por alguien. Tú no te atreves porque no estás seguro. Listo, tu corazón se endurece.

En cambio, si tú te atreves y te vas sin pensarlo y oras por esa persona, que no te extrañe que te diga que eso era justo lo que estaba pidiéndole al Señor, que alguien se acercara a orar. Y allí sí tu corazón es ganado en una medida superior por el Señor.

Y allí te sientes tan gozoso que te envalentonas y le pides al Señor que te envíe a otro y a otro. Eso ha modificado tu corazón y en él no hay lugar para ninguna clase de amargura, sólo hay lugar para el amor de Dios y para el servicio al prójimo, no a la institución; al prójimo.

También sucede muy a menudo, esto, con lo que tiene que ver con tu generosidad. La generosidad sin condicionamientos sí es de Dios, y a veces Él la demanda. Pero si tú dejas participar a tu mente en ello, todo no pasará de un burdo intento de negocio o canje que jamás te bendecirá.

Porque, es mi deber decírtelo como parte integral de una enseñanza y de manera alguna como epicentro, como sí lo he visto hacer en más de una ocasión, hay una ligadura muy estrecha entre tu corazón y el dinero. Lo hay.

O si quieres que sea más amplio y menos puntual, entre el corazón y tus posesiones. Los que han leído algo de historia del cristianismo, y aunque no compartamos sus doctrinas, un claro ejemplo de esto es un personaje que conocemos como San Francisco de Asís. Lo dejó absolutamente todo para dedicarse a trabajar con la gente pobre. ¿Obras? ¿Salvación errónea?

De acuerdo, pero es ejemplo de ofrenda incondicional, de eso se trata, no de sus errores doctrinales o teológicos. De eso hay tiempo para hablar y, créeme porque yo lo he vivido, también hay tiempo para detectarlo y modificar tu forma de fe. Yo lo hice, y supongo que miles y miles que vienen del catolicismo romano también lo pudieron hacer.

Lo que debemos tomar de su historia, es que su corazón fue ganado por el señor de modo tal que no estimó absolutamente nada para él. Tú te vas a dar cuenta cuán rendido está tu corazón, cuando examines la facilidad o la no facilidad que tengas para dar, sin exigir nada a cambio.

El aparato que en medicina sirve para escuchar al corazón, se llama estetoscopio. Bien; ¿Quieres el estetoscopio del Espíritu? Comprueba tu calidad de obediencia en las cosas que te duelen obedecer. Ese es un verdadero electrocardiograma espiritual. O late o no late.

Entonces, en la medida que eso pase; ¿Qué sucede? Sucede que cuando tú logras ver algo que el Espíritu Santo te muestra, lo primero que se te ocurrirá, será obedecer. Si no dejas que la mente te estorbe en tu decisión primaria, así lo harás y serás más que vencedor.

Porque la obediencia es hermosa, pero es mucho más hermosa cuando es inmediata. Eso es tomar control de tu corazón. Tú puedes decir, cantar y hasta aullar bien fuerte: ¡Señor te amo!, Pero todos sabemos que uno verdaderamente ama algo cuando está dispuesto a renunciar a cosas por ese amor.

Y no hablo de cosas indiferentes, hablo de cosas fuertes, importantes. Yo te amo, y si para acceder a ese amor debo renunciar a esto, aquello y lo otro, pues ni me lo planteo; lo hago y listo. ¿Por qué? Pues simplemente porque te amo. Y punto.

Eso es amor. Amor no es estar dándose besitos y diciéndose entre sí que se aman, no. Eso se llama romanticismo y es muy bueno, pero en lo concerniente al verdadero amor, eso no es ninguna señal de nada. Todos hemos visto o dado de esos besitos y no siempre amábamos lo que besábamos. ¿O a ti nunca te pasó? Estoy hablando de amor genuino.

Amor genuino, se entiende, es cuando alguien está hasta dispuesto a morir por ti. Eso es amor genuino. Es el mismo grado e intensidad de amor que Jesús tuvo por uno y cada uno de nosotros. Fue eso lo que le permitió ir a la cruz con gozo. De otro modo, jamás lo hubiera hecho. Eso es amor.

Y fíjate que Jesús no anda ni anduvo diciendo te amo, te amo y te amo. De hecho, en los evangelios todos podemos apreciar que habló muy poco del amor. Sin embargo, Él demostró su amor entregándose a sí mismo hasta la muerte.

¿Cómo es ganado el corazón, entonces? El corazón es ganado por la obediencia y la fe. Fe y obediencia. ¿Están allí, todavía? Lo digo porque sé que en nuestros ambientes, algunos parecerían haber aprendido a desdoblarse astralmente. Sus cuerpos están allí, escuchando, pero sus almas…

Fe y obediencia. Voy a creerte, Señor. ¿Cuántas veces hemos cantado “Señor, me postro ante ti” y hemos seguido bien parados, como estábamos? Es una tontera quizás, pero estás declarando algo que en verdad no estás haciendo.

Mientras más le obedezcas al Señor, más fe va a haber en ti. Entonces, cuando ves un problema, no será ningún problema. En una ocasión vino a la emisora de radio donde yo trabajaba un matrimonio joven de hermanos.

Ellos vinieron a buscar un material y a saludarme, nada más, pero en la breve charla quedó expuesto su mayor problema: ella no podía quedar embarazada. Llevaban más de un año y medio tratando, pero el resultado había sido negativo.

Sentí una tremenda fuerza por dentro que me demandaba orar por ella, así que le hice poner al esposo su mano sobre el vientre de ella y yo puse mi mano sobre la del muchacho. Y así oré declarando que en muy poco tiempo ella iba a quedar embarazada y ser madre de un hermoso bebé.

Se sintieron muy quebrantados emocionalmente, pero me aseguraron antes de retirarse que habían creído esa palabra dada. Pasó el tiempo y me olvidé de ellos y de esa oración. Tuve que recordarla un año después, cuando una mañana vinieron a mostrarme un hermoso varoncito de casi cuatro kilos, resultado de aquella oración de fe.

Si te digo que me sorprendió, sí me sorprendió, porque en el fondo no terminados de creerle todo al Señor. Aunque sé que sí es posible. Tratando de obedecer a Dios lo más que podamos, cuando oremos por algo así, Dios lo va a respaldar.

Eso se llama lógica divina, nada más. ¿Qué pasa con la mente? Tu mente, a diferencia de tu corazón, es muy distinta. Tu mente tiene otra estrategia para ser vencida. Tu mente es como el depósito de la casa. Ese lugar en el cual entrar, casi significa un riesgo importante, porque todo lo que hay allí está presto a derrumbarse en cualquier momento.

Porque allí tienes de todo. Todo lo que has guardado, lo que no sirve, tienes cosas a medio uso, cosas viejas, tienes ratas, tienes arañas, tienes de todo. Es muy usual, ¿Verdad que sí? Y tu mente es así, porque almacena las cosas sin discriminar.

Más de uno quisiera olvidarse de aquellas cosas que le han traído tristeza o amargura. Pero la mente no, se obsesiona y quiere conservar esos recuerdos. Es triste, pero es como que en el fondo, tú no puedes controlar lo que entra a ese depósito. Entra de todo.

Y el esfuerzo de toda buena ama de casa, es tener su depósito bien ordenado, pero te daré un secreto: el depósito está diseñado para ser desordenado. Y si no, fíjate: ahí hay cosas que jamás pondrías juntas. Tienes tarros de pintura con unas frazadas viejas. Tú jamás meterías a tu dormitorio tarros de pintura.

O sea que tienes cosas mezcladas que jamás pondrías en una habitación a compartir. Ese solo hecho, hace que haya allí un ambiente de desorden. Puedes poner estantes, letreros, puedes limpiarlo muy bien, pero seguirá expresando un ambiente de desorden por la esencia misma de lo que es un depósito.

Nuestra mente es así. Tú quisieras sacar de allí cosas que no te agradan y quisieras retener palabras o textos que nunca recuerdas. Esa es nuestra mente, no necesariamente ponemos lo que queremos en ella.

Pablo dice, Efesios 4:23: Renovaos en el espíritu de vuestra mente. ¿Amén? Escucha: la persona que llega a gobernar sobre su mente, puede gobernar sobre toda la creación. Un ejemplo: son muy impresionantes las filosofías orientales.

Si tú encuentras un monje sufista, por ejemplo, que son unos monjes que viven en las laderas del Tibet, verás que son hombres que educan su mente por años. Tú los ves, al subir al Everest, a los pies del Tíbet, viendo al Everest, nieve completa, y ellos caminan descalzos sobre la nieve.

Y están a veces echados sobre la nieve completamente desnudos. Los encuentras por el camino pidiendo monedas o comida. Y cuando pasan los alpinistas les dan algunas monedas, y ellos están desnudos allí.

Hacen unos pases, y ponen fuego en su mano. Y parece como que se les queman las manos y sin dolor alguno. No han cortado sus cabellos  por espacio de treinta, cuarenta o cincuenta años. Esos son monjes que han llegado a  tener tanto control de su mente, que son capaces de hacer cosas asombrosas.

Ellos, literalmente, y esto ha sido documentado, hacen caer avalanchas simplemente estando en meditación. ¿Cómo pueden hacer esas cosas? Han llegado a un control absoluto de sus mentes. Y esto hace que puedan afectar el entorno.

Alrededor de ellos afectan muchísimo. Pueden caminar sobre brasas ardiendo, pueden caminar sobre cuchillos, pueden hacerse perforar la piel, pueden hacerse colgar de la piel como si fueran pedazos de carne. ¿Cómo soportan esos dolores?

Su mente. Hay un viejo testimonio de un hombre que no comió por espacio de sesenta años. Lo metieron a una clínica con cámaras durante las veinticuatro horas. Y lo filman por veintinueve días para ver que él no coma.

De hecho, casi no usa el baño. Y la pregunta, entonces, es: ¿Cómo no se muere? Y él dice: “yo saco la energía del aire”. ¿Del aire? Claro. Resulta ser que si nosotros supiéramos respirar correctamente, casi no tendríamos necesidad de comer.

Porque todo nuestro metabolismo procesa su energía en función del aire. Y la palabra aire, deriva de la palabra hebrea ruah, o la griega pneuma, que es espíritu. Y aquí ya entramos en un terreno altamente complejo y delicado.

Y a este buen hombre lo filmaron veintinueve días para comprobar que él no comiera nada a escondidas, que nadie le trajera nada, porque tiene un montón de seguidores y eso. Lo aislaron durante un mes con la cámara allí. No comió nada.

Le tomaban la presión todos los días. Salud perfecta. Tomaron mínimas muestras de orina. Y mínimas porque era muy poco lo que orinaba y los valores dieron perfectos. Setenta años de edad. Un tibetano. La mente.

Y nosotros, que decimos estar llenos del Espíritu Santo, si demoramos media hora en almorzar podemos llegar a desfallecer de hambre. ¡Y hasta nos duele el estómago de hambre! Cuando Jesús estaba enseñando y la gente lo seguía, die que lo siguió por tres días.

Y se acercan sus discípulos y le dicen: Señor, no sé si te habrás dado cuenta, pero ya van tres días que esa pobre gente no ha comido nada. Yo pregunto: ¿No tenían hambre? Lo escuchaban y el hambre se sujetaba. No me ha pasado a mí con la comida, pero sí con el cansancio.

Soy de cansarme si debo estar de pie más de un par de horas. Supongo que debe ser por mis pies planos. Sin embargo, recuerdo perfectamente una jornada de alabanza y adoración aquí, en mi ciudad, en un estadio cubierto, donde pasé casi nueve horas continuas de pie y ni me di cuenta.

Tu mente, cuando tú conoces al Señor, es ganada un poquito. Y digo un poquito porque seguramente vas a encontrarte, a lo largo de tu vida cristiana, con supuestos cristianos que ni siquiera creen en la Biblia.

De entrada te puedo decir que, de cada cien congregaciones cristianas existentes, sesenta por ciento de ellas, creen que el Espíritu Santo ya no habla, que ya no hay milagros y que tampoco hay dones. Las iglesias históricas de los países, aseguran que esto terminó en el Libro de los Hechos.

Además, dentro de los números de esa estadística, el ochenta por ciento de ellos no cree que sea posible vivir sin pecar. O sea: no acepta que la victoria de Cristo sea absoluta. Sino que en una victoria parcial.

Les preguntan a las personas cuántos creen que pueden vivir sin pecar y nadie levanta la mano. Entonces, en el fondo, tú tienes una congregación cristiana bien numerosa, pero con un nivel de incredulidad bien alto.

Que no le creen muchas cosas al Señor. Entonces Pablo dice en ese pasaje que ustedes han leído, de que debemos renovar el espíritu de nuestra mente. Esto es clave. Y más que clave si es que verdaderamente deseas avanzar.

(1 Corintios 2: 16) = Porque ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Aquí se nos está hablando de lo que podríamos denominar como mente espiritual. La mente espiritual es algo con lo que tú has nacido. Es lo que te explica la Biblia, aun cuando no haya un maestro a tu lado.

Estás recién convertido pero algo te dice que no está Dios en medio de algunos de los tantos que andan ofreciéndolo casa por casa como método rutinario de actividad eclesiástica. No entiendes que, no podrías discutir con ellos, pero sabes que sabes que sabes que algo no funciona correctamente.

¿Sabes cómo se llama eso? Mente espiritual. Tu mente espiritual te muestra que eso no está bien. Tú tienes una mente en tu espíritu. Esa mente ya trae la palabra de Dios escrita dentro de ella, y conoce toda la Biblia.

¿Te has puesto a pensar en un pequeño detalle? El primer evangelio, ¿Sabes cuándo aparece? Treinta años después que Jesús se fue, escriben el evangelio de Marcos. Mateo fue escrito cincuenta años después que Jesús se había ido.

¿Cómo pudieron acordarse de todo? Y Jesús dijo esto y dijo aquello. ¿Acaso conocían taquigrafía y tomaban apuntes cuando iban caminando con Él? ¡Es que los escribas! ¡No, ninguno de los discípulos era escriba!

Si conoces el idioma y la caligrafía hebrea, vas a darte cuenta que jamás podrías escribirlo caminando. Tienes que sentarte o tirarte en el piso, porque literalmente casi se dibujan las letras. Y un pequeño puntito mal puesto, le cambia todo el sentido a una frase.

¿Cómo pudieron, hombres como nosotros, escribir un libro treinta años después y decir que Jesús dijo esto, esto y esto con esa tremenda precisión? No solamente fueron guiados por el Espíritu, esa es una respuesta fácil. El asunto es esto: las palabras de Dios ya estaban dentro de ellos, en la mente de su espíritu.

Cuando tú conociste la palabra de Dios por primera vez, tú dijiste: ¡Esto es la verdad! ¡Yo sé que esto es la verdad! Y te convertiste. No sabías cómo ni por qué, no sabías quienes eran los mejores o peores predicadores, nunca los habías visto en tu vida, pero les creíste.

Y a lo mejor pasaste a llorar al frente en medio de un montón de gente desconocida a la cual jamás habías visto en tu vida. ¿Cómo pudo ser eso? Que algo dentro de ti te estaba diciendo: ¡Eso es cierto! ¡Eso es así! ¡Esa es la verdad!

¿Y cómo lo sabes? ¿Por qué no podría ser que estés confundido? Una persona nacida de Dios dice esto: yo sé, que sé, que sé, que esta es la verdad. Y ahí vienen sus familiares y le dicen: ¡Explícanos qué te pasó! Y él dice: ¡Es que no sé explicarlo! ¡Pasó!

Es algo que siento dentro de mí, algo que ha cambiado tremendamente, ahora amo al Señor. ¿Qué te pasa, te has vuelto loco? Exacto. Tu mente espiritual se activó. Y empezó a enseñarte cosas que tú no sabías que sabías.

¿Por qué? Porque así como ahora traes los genes de tus padres, por ejemplo, a medida que vas creciendo, tú te vas a dar cuenta cómo vas cambiando. Tú no te pareces a un poste del alumbrado público, tú te pareces a tus padres.

Solamente que cuando eres niño, tu fisonomía cambia. Y cuando llegas a adulto, empiezas a parecerte a tu padre o a tu madre, de acuerdo a si eres hombre o mujer. ¿Por qué pasa esto? Porque tú ya traes esos genes con los rasgos visibles grabados.

¿Tú crees que Dios te va a poner en este planeta para que nazcas y no va a hacer lo mismo en el espíritu? ¿No va a dejar sus genes en tu espíritu? Tú tienes la semilla de Dios en ti, y una semilla no necesita ayuda humana para hacer lo que tiene que hacer.

Tú vienes a dios y, de improviso, algo dentro de ti se activa. Está ahí, nadie te lo puede dar. Está ahí adentro de ti. Esa mente, es la mente de Cristo. ¿Sabes? Si tú supieras escuchar esa voz, aun cuando te duermes, te enseñaría.

Despertarías sabiendo cosas que no sabías al acostarte. ¿Por qué? Porque cuando la puerta es abierta, el flujo es bueno. Y si tú eres hábil, lo que vas a aprender a hacer, es esto: vas a aprender a ensanchar la puerta de tu alma hacia el espíritu.

¿Por qué? Porque lo que pasaba todo ajustado en una puerta pequeña, ahora puede pasar con comodidad, sin rozar con nada. Fluyes, y eso es sinónimo de una persona llena de unción. Algunos siguen con sus puertas pequeñitas, por lo que sus cambios se ven uno por cada cinco o diez años.

Pero otros tienen verdaderos portones, y el cambio es bien rápido. Se dispone. A medida que yo empiezo a darme cuenta de lo que yo tengo de parte de Dios, algo empieza a modificarse y a crecer de manera incontenible dentro de mí.

Hace un rato nada más te estaba diciendo que tu mente hace mucho ruido, ¿No es así? Hace mucho ruido. Y cuando digo que hace mucho ruido, quiero decir que por ahí me estás oyendo, pero al mismo tiempo estás pensando.

Todo el tiempo estamos pensando en algo. Y gracias a eso, no atendemos. ¿Qué es atender, por ejemplo? Es hacer callar tus pensamientos y poner tu atención en un elemento específico. Tú pones un cuadro durante dos minutos y luego lo retiras, y le pides a los presentes que lo describan.

Algunos ni siquiera recordarán que pusiste un cuadro, pero habrá otros que te lo describirán con pelos y señales. Esas personas han aprendido a callar sus mentes y prestar atención a lo que deben prestar atención. ¿Conoces la palabra aprender? Esta palabra tiene un origen griego y es bien filosófico.

Aprender está formado por un prefijo que es “A” y prender, que es la palabra en sí. Significa algo así como tomar, como poseer. Cuando decía ellos están aprendiendo, literalmente significa que ellos están tomando, están agarrando y lo están guardando dentro.

¿Saben la cantidad de gente que vive atormentada en sus pensamientos? Apagan la luz por la noche, recuestan su cabeza en la almohada y son bombardeados por pensamientos de destrucción, de temor. ¿Qué es la preocupación?

Básicamente, es la intención del infierno de tomar esta fortaleza que se llama mente. ¿Por qué? Porque la preocupación, nunca te resuelve algo. Absolutamente. De hecho, hay algo que Dios ha otorgado para tu mente y se llama paz.

La paz, al corazón, es como que no le va ni le viene. Par el corazón, Dios ha determinado gozo. Pero para la mente, Dios ha determinado paz.  Entonces, tú no te imaginas la cantidad y calidad de batallas que hay en tu mente cada noche, cada día.

Literalmente, son batallas. ¿Y sabes cómo se resolverían muchas de esas batallas? Que te sientes un rato allí, en tu cama, y les ordenes a tus pensamientos sujetarse a Cristo. Por esta razón es muy importante, por ejemplo, la música que escuchas.

Hay música que te inspira paz, y hay música que te deja con tics nerviosos. Eso no se va a resolver tomándote esas pastillas cada noche. Ese no es un buen camino. Pedirle a Pharmakeia que te resuelva este problema es inocente, te lo va a complicar peor.

Tu lucha no es contra sangre y carne. Es contra algo espiritual. Si tú declaras que todos tus pensamientos son llevados cautivos a la obediencia a Cristo, y aplicas la paz de Dios sobre tu mente, seguramente en esa noche vas a dormir como un bebé.

Dios te ha heredado paz, es un derecho de los hijos. La paz. Esta batalla, va a ser ganada en gran medida, por la palabra de Dios inscripta en la Biblia. Tú necesitas esto. ¿Cómo empiezas tu día? Viendo o leyendo las noticias. Va a pasar esto, viene muy mal esto otro y está a punto de derrumbarse aquello.

¿Qué dice la Palabra? El Señor es mi pastor, nada me faltará; en lugares de delicados pastos me hará apacentar. No hay justo desamparado. No he visto justo que mendigue pan. O sea que la paz no viene porque tú repitas muchas veces la palabra paz. Viene porque la palabra de Dios la empieza a conformar en tu mente.

La paz viene por declarar las verdades de Dios sobre tu vida. El Señor ha dicho que es mi pastor y que nada me va a faltar. No he visto justo desamparado donde su simiente mendigue pan. En paz me acostaré y así mismo dormiré, porque sólo tú, oh Señor, me haces vivir confiado.

Entonces, tú empiezas a declarar versículos. ¿Y sabes qué hace tu mente? Te dice que sí. No hay cosa más obediente que la mente. Por eso es que una persona cuando sabe manejar, puede hacer grandes proezas. Puede lograr cosas impresionantes.

Pero si tú no gobiernas tus pensamientos, estás sonado. El diablo va a atacarte en tu mente, terriblemente. Te va a meter cosas, pensamientos de inseguridad. Aun estando sentado humildemente en un templo. No tienes idea la cantidad de cosas que la mente fabrica y no son ciertas.

Junto con la mente, hay algo que se llama luz. La luz de Dios está diseñada para poner claridad en nuestra mente. “¡Es que no sé qué hacer!” – ¿Sabes cómo se llama eso? Confusión. – ¿Qué hago? – ¿Tienes alguna idea de hacer algo? – No – ¡Entonces no hagas nada!

Imagínate que vas conduciendo tu auto por un camino que no conoces y, de improviso, se levanta una densa niebla que no te deja ver más allá de dos o tres metros. No sabes si hay una curva, si no la hay. ¡Ni siquiera sabes si hay camino! ¿Vas a seguir acelerando? No, vas a detenerte.

Cuando estás viendo Génesis 1, todo está oscuro. Hay confusión. Y dijo Dios: sea la luz. ¿Puedes decir lo mismo? Sea la luz en mi mente. Decir que sea la luz en tu mente, es como encender la lamparita, la bombilla. Volvemos al depósito.

Ya es un lugar difícil, ya es un lugar de cierto desorden, ya es un lugar donde hay de todo, pero encima: ¿Vas a entrar a buscar algo sin luz? Que te vaya bien, pero no te lo aconsejo. ¿Qué debes hacer para poder sacar algo de un depósito? Enciendes una luz.

¿Pero van a creer ustedes que eso que se llama sentido común, encender la luz, no es lo usual? La gente, normalmente, entra a tientas, por apuro. Así está. No sabe qué hacer, pero sigue tomando decisiones. ¿Qué buscas? Una manta verde. ¿Y a oscuras, cómo sabes el color?

¿Te cuesta mucho esfuerzo decir: sea la luz? En tu mente. ¡Padre! ¡No sé qué hacer! Declaro que tu luz se aplica a mi mente, ahora. Que la luz de Dios brilla ahora en mi mente. ¿Sabes qué? Van a pasar algunas horas, tal vez, pero de pronto vas a empezar a ver las cosas claramente.

Todo lo que existe en esta creación, se sujeta a tu palabra. Eso incluye tus pensamientos. ¡No sé qué hacer! Pues no hagas nada. Ordénale a la oscuridad que se vaya. Detengo el auto y le ordeno a la niebla que abra un camino para mí.

No puedo conducir a ciegas. La paz y la luz, son los que ganan el terreno en la mente. Noten ustedes de donde vienen el estrés y los problemas. De la falta de paz. La confusión, malas decisiones. Fala de luz. Lamentablemente, nosotros somos muy afectados por lo que nuestra mente tiene. ¿Por qué? Porque somos gente pensante.

Somos seres que estamos diseñados para pensar. Y no te estoy pidiendo que no pienses, te estoy pidiendo que pienses con la mente de Dios. Este es un ejercicio. Lee la palabra. Y no hablo de devocionales ni de exámenes extensos. Palabra.

Es obvio que cada uno tiene su propia modalidad en la que naturalmente, se siente más a gusto, más cómodo. Sin embargo, puedo asegurarte que con leer un solo versículo por día, despacio, examinándolo, despanzurrándolo, desarmándolo y volviéndolo a armar, consigues que ese texto se meta en tus tejidos óseos.

De otro modo, caemos en lo más habitual y frecuente, que es ver a gente que lee la Biblia, y lee la Biblia y lee la Biblia y, pasan uno, dos, cinco, diez meses y siguen igual. Eso es imposible. Si tomas contacto con la genuina palabra de Dios, nunca puedes volver a ser el mismo.

No se trata de modo alguno cuánto lees, sino cuanto puedes comerte de eso y asumirlo dentro de ti. Y puede cambiar tu mente. Tu mente tiene que ser renovada por la palabra. Y eso simplemente se da cuando tú crees esa palabra; la recibes, la entiendes, la metes dentro y, esa palabra, se queda en tu mente para siempre.

Cuando tú tienes a la mete y al corazón en un proceso en donde el Señor los ha ganado, la voluntad tiene sus horas contadas. No le queda otra que obedecer. La voluntad está diseñada para obedecer al corazón o para obedecer a la mente.

Y si los dos aquí dicen lo mismo, termino haciendo lo que es correcto. Debes pelear por tu voluntad y tu voluntad deberá obedecerte sola. Debes pelear por tu corazón y por tu mente. En cambio, ¿Qué dice la gente? ¡Ah, no! ¡Tengo que creer! ¿Y cuál es tu problema? ¿Está en tu corazón o está en tu mente?

Cuando la vida de Dios empieza a llenar esto, no hay milagro que tú no puedas hacer. No hay cosa que tú no puedas descubrir. ¿Para qué eres parte de la iglesia? Seguramente que no para memorizar coritos, solamente.

Estás aquí para que el Espíritu de Dios, que ya habita en tu espíritu, transforme tu alma, para que también tu cuerpo sea transformado, y tú puedas ser un transmisor de la vida de Dios para las otras personas.

Tú puedes orar y ser vehículo de sanidad para cualquier enfermedad. No hay misterio en esto. Y quiero animarte en este día, a que veas qué parte de todo esto, tú necesitas trabajar en mayor grado. Esa es y será permanentemente tu lucha.

Yo estoy seguro que lo que nosotros hagamos en esta dimensión, va a cambiar las situaciones a nuestro alrededor. ¿Tienes todavía familiares no creyentes? Te digo esto: toda persona tiene una puerta, y toda puerta tiene una llave. Y la llave es cómo Dios puede ganar a esa persona. ¿Y sabes cómo lo sabes?

Sabiendo escuchar al Espíritu Santo. El Espíritu Santo sabe cómo esa persona se va a entregar a Él. Tú puedes probar todo. Hay gente que incluso ayuna para eso, pero no sabe lo que el Espíritu quiere, así que lo que hace no va más allá de ser una huelga de hambre.

Hay personas que llegan a  establecer pactos en dinero para conseguir que alguien se convierta. Este es un tremendo engaño del diablo que cosecha víctimas todos los días. Y es algo muy simple. No es con espada ni con ejército, es con Su Santo Espíritu.

No tienes que pagarle nada a nadie para que se convierta un familiar. ¡Ay, pastor! ¡Yo quiero sembrar por mi marido! Olvídalo. Entrégaselo al Señor y olvídate. Así es como funciona. Si es que la persona determinada desea que funcione. Si no lo desea, Dios no lo va a obligar. Lo creó con una voluntad y se la va a respetar a muerte.

Voy a sembrar por la conversión de alguien. Esa es una de las mentiras clásicas que mucho se oyen en estos días. La salvación es por gracia, para que nadie se jacte. Si esa persona todavía no se ha convertido, es porque el diablo todavía  lo tiene atado.

Lo único que deberías descubrir es cómo desatarlo. En eso consiste todo. ¿Y quién lo sabe? Lo sabe tu padre que está en los cielos. ¡Pero hermano! ¿Y cómo hago para saberlo yo también? Simple: conéctate con Él.

¡Ah! ¿Debo orar? ¡No! ¡No ores, sólo conéctate! Ponte en sintonía divina. ¿Y cómo se hace para ponernos en sintonía divina? Fácil. Cuerpo, sujétate a mi alma. Alma, sujétate a mi espíritu. Espíritu, sujétate al Espíritu Santo. Como digo, es.

¿Así de sencillo, es? Sí, así de sencillo. ¿Y por qué no lo pude ver antes? Porque te entretienes escuchando todos los sonidos ambientes y te pierdes la suave voz del Espíritu Santo. El problema es que Su voz, es una voz más entre muchas voces. Y tú prefieres, a veces, las más imperativas.

Aprende: el Espíritu Santo, nunca te grita. Nunca alza su voz. Él te habla muy suave, como silbo apacible. Habla muy bajito. ¿Y tú qué haces para poder escuchar a alguien que habla muy bajito? Te lo digo yo que tengo problemas auditivos en uno de mis oídos: presto muchísima atención y hasta me ayudo con una mano como bocina en mí oído bueno.

No castigues a tu oído divino, es el que te servirá para establecer las sintonías divinas. Sólo entrénalo. Pasarán algunos días de aparente silencio, pero de pronto empezarás a escuchar su suave y delicada voz. Y de allí en más, jamás dejarás de hacerlo.

Jesús dijo: todo lo que he dicho, se lo he oído decir a mi Padre. Todo lo que he hecho, se lo he visto hacer a mi Padre. Esa es la dependencia a la cual Él quiere llevarnos. Probablemente no todos lleguen a ese nivel de dependencia, pero mínimamente, lo que te va a resolver el noventa y nueve por ciento de los problemas que tienes hoy y que puedas llegar a tener mañana, es que tu alma aprenda a ponerse en sintonía con Dios.

Una persona así, ¿Sabes lo que hace en un hospital? Una persona así, ¿Sabes cómo puede profetizar? ¿Por qué? Porque fluye directamente. Lo que él dice, es lo que está pasando. Nada más, no hay misterios. Las verdades de Dios van a surgir en la medida en que tú vayas caminando y vayas obedeciendo al Señor. Resumiendo: cuida lo que hablas.

(Hechos 10: 37) = Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: (38) como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Él llega a entender algo: toda enfermedad, es una opresión del diablo. Fíjate lo que dice: sanando a todos los oprimidos por el diablo. Sanando. No dice liberando, dice sanando.  La lectura casual de este verso le salvó la vida a la pequeña hermanita de un enorme predicador de antaño.

Él había estado orando por su sanidad y, pese a que normalmente en sus campañas los enfermos sanados eran muchos, su hermana no respondía a esa clase de oración. Luego de leer  y entender esto, él reprendió al diablo que oprimía a su hermanita y la niña recuperó su salud.

Aquí tienes una enorme prueba de lo que significa la palabra de Dios por sobre la lógica de tu mente. Este verso le abrió una nueva perspectiva de vida en otra dimensión. Como quizás en este exacto día pueda hacerlo también contigo.

Ejemplo: si tú eres de los que crees, todavía, que es Dios el que está detrás de la enfermedad de alguien, entonces jamás te vas a animar a hacer esto. ¿Cómo vas a echar fuera un demonio si estás creyendo que es Dios quien lo ha hecho enfermar como parte de una supuesta prueba? ¿En qué cabeza cabe que un padre enferme a un hijo para enseñarle algo?

Y esto no es algo escrito al azar o por simple amontonamiento de letras. Esto es parte de una prédica del mismísimo Pedro. Y él dice que Jesús vino a sanar, no a liberar; a sanar, a todos los oprimidos por el diablo.

Que Dios ilumine tu mente. Que Dios ilumine tu mano, tu corazón para entender estas verdades que Dios te está transmitiendo hoy. Prende a ponerte en sintonía divina con el Espíritu Santo, y todo te será posible. Absolutamente todo. Dios ha dicho que tú vas a hacer cosas mayores que Él.

Jesús no le habló al aire; todo lo que Él ha dicho, se va a cumplir. Ni un punto ni una coma van a pasar de su palabra. Si Él ha dicho que vas a hacer cosas mayores, es porque podemos hacer cosas mayores. Él no habla de más ni hace demagogia barata. Él dice, y es.

¿Estás confundido? Declara luz en tu mente y en tus pensamientos. ¿No sabes cómo hacer tal o cual cosa? Lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo Jesús. Abre las puertas entre tu alma y tu espíritu, para que la vida de Dios brote.

¿Y cómo se abren esas puertas? Esencialmente con la adoración. Es la adoración la que te abre las puertas. Cuando tú aprendes a adorar al Señor, cuando te dispones y dejas que el río de Dios fluya a través de ti. Allí es cuando ensanchas tu puerta hacia Él.

Alzad puertas eternas, y entrará el rey de gloria. ¿Quién es el rey de gloria? ¿De qué está hablando ese salmo? Está hablando de algo que nosotros podemos hacer. Todavía Jesús está llamando a la puerta, para entrar a estas otras áreas.

Ya lo más difícil, se hizo en ti. Ahora renovemos el espíritu de nuestra mente. Toma un verso de la palabra cada día y mastícalo profundamente. Y no leas cualquier cosa. En la Biblia hay cosas que son para estudiar y otras que son para vivir. Elige estas últimas.

Y no cometas el error de tantos y tantos. No trates de estudiar lo que es vida plena, ni trates de vivir lo que es simplemente estudio. Te invito a que le pidas al Espíritu Santo que haga que su voz sea familiar para ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La Hora de los Cambios

En la actualidad estamos en un mundo lleno de gran información, grandes descubrimientos tecnológicos, avances en la ciencia; las naciones uniéndose en tratados de comerciales y económicos, exportaciones trasnacionales,  etc.

Todo esto basado en un entendimiento globalizado y que dentro de ello no se vive solo; es decir, tener una mentalidad solitaria, sin alianzas; pensar en crecer sin  mantener relaciones que sostengan y sean de extensión a los propósitos nuestros en Dios, relaciones que trasciendan nuestra frontera cultural y mental, ser de esta mentalidad es un país o persona que MUERE antes de lo previsto y por lo tanto su economía interna no tiene un balance a comparación de otros países o personas de solvencia económica.

El secreto es mantener relaciones que ayuden a su crecimiento, tanto en su vida interna como en la proyección de su vida externa (relaciones, amigos, gentes); es importante destacar, que mantener y entrelazar relaciones es fundamental para el crecimiento. En la actualidad, tener relaciones que nos ayuden a proyectar nuestros valores  y principios es fundamental para el crecimiento del Reino de Dios en la tierra.

Es decir, el que no entiende que en este tiempo hay que trabajar en equipo y por causa de ello pierda su unilateralidad (su yo) en ese grupo no permanece. No quiere decir que pierda IDENTIDAD como país o como persona, sino que  vivir con Identidad en un mundo globalizado es necesario relacionarse en los mundos que permanecen.

Esto no quiere decir, que hagas lo que a los mundos le dan vida, me refiero a la capacidad de entender la cultura que les rodea e implementar los objetivos y propósitos en medio de ello sin ensuciar tus manos. “La cultura es un conjunto de maneras de pensar, de sentir y de actuar más o menos formalizadas, las que siendo aprendidas y compartidas por una pluralidad de personas, sirven objetiva y simbólicamente para hacer de ellas una colectividad particular y distinta”

Hoy en día, el Cuerpo de Cristo no ha entendido, que vivir en este mundo y penetrar en él con el evangelio, no tenemos que ignorar el proceso de vida del mundo (cambios de cultura, familiares, mentalidad, conducta, tiempo y cambios de costumbres, etc.,) para que tenga un encuentro con Dios

Esto no es posible si la iglesia no aplica la palabra de forma adecuada a las necesidades de este mundo. No estoy diciendo que estemos basados al mundo y a sus deseos, no. Me refiero al discernimiento y sabiduría, que como Iglesia, debemos desarrollar para crear una cultura adecuada, para equipar a nuestra generación de los tiempos peligrosos, y en medio de ello, permanezcan sin ser movidos por las circunstancias y Dios sea visto en su esencia.

La madurez en el ser humano va presentándose como un proceso secuencial, donde la calidad de sus experiencias en el vivir diario va introduciendo elementos de aprendizaje, cuya solidez marca una orientación precisa hacia el ser auténtico de cada persona.

Una de las condiciones básicas para darse un proceso de madurez sólido y a su vez poco traumático, en cuanto a los cambios a vivenciar con respecto  a las pautas de vida que anteriormente dirigían nuestros comportamientos, es precisamente lo referente al establecimiento o restablecimiento del orden. ¿Qué queremos decir con ello?

La tendencia de los cambios por su dinamismo, introduce inicialmente un desequilibrio en los distintos ambientes en que se presentan; desequilibrios que suelen ser vistos como crisis o emergencias, las cuales tienen el efecto movilizador de los esfuerzos para restablecer el nuevo orden o status.

Así se renuevan pautas de pensamiento y comportamientos, donde la duración o permanencia de estados de aceptación (apertura al cambio) o rechazo (rebeldía con respecto a las nuevas pautas y formas) dependerán de la fortaleza que se disponga, tanto en lo emocional, experiencial como educativo.

Ante la presencia de estos eventos, algunos inesperados, otros «forzados”, se pone en funcionamiento la multiplicidad de inteligencias que acompañan al hombre. En algunos casos, tomamos conciencia a partir de la elaboración de asociaciones secuenciales de los hechos, sacando conclusiones que luego sometemos a validación por medio de la razón; en otras actúa la inteligencia emocional movilizándonos el piso o fundamentalismo acerca de nuestra concepción de vida: en otras, actúa la inteligencia estrictamente racional, o la  intuitiva donde la razón pierde significancia dándose procesos de alta calidad humana, ya que se producen desde adentro, desde la internalidad del hombre.

El cambio organizacional en nuestra vida y entorno, es justamente el reajuste de nuevos paradigmas, pautas y  esquemas de actuación,  toma de decisiones, estrategias o  métodos para lograr los resultados; por tanto requiere de nosotros  una actitud de comprensión, paciencia y perseverancia.

 

Te invito a reflexionar al respecto, evaluando cómo Ud. enfrenta la diversidad de cambios que se dan a su alrededor, y de qué manera puede integrarse a la realidad que le rodea, donde  el ganar- ganar sea el paradigma que oriente su actuación. Hay un dicho que leí en un libro secular: Es mejor una acción pequeña todos los días alineada a tus valores y a los de la empresa, que grandes acciones muy de vez en cuando.

(Romanos 12: 1) = Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

(2) No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Sacrificio vivo: Nuestro cuerpo. Se refiere a: nuestro estilo de vida. Todo lo que rodea nuestra vida (prioridades, perspectiva, economía, familia, valores cristianos, doctrinas, etc.) sea dada a la voluntad de Dios, que en este caso sería, no limitarte a la perspectiva humanística y religiosa que limita tu expresión con Dios; y créeme, no se refiere al mundo es sí, si no a la misma doctrina de la misma Iglesia.

Si lees bien desde el capítulo 1 se refiere a un mensaje a la misma iglesia; es decir, que dentro de nuestro entendimiento hay principios, formas de entendimiento que limitan nuestra perspectiva con Dios y, por ende, lo que mostramos al mundo, es un ser o una forma de vida  limitada y no un hijo de Dios, que es divino que no se limita a una manera de pensamiento, comportamiento y doctrinas. Busca agradar a Dios en su madures. Esto solo viene por medio de los cambios, que acontece en nuestra vida y, que por medio de ellos, entendemos el corazón de Dios para nuestra generación. Por ejemplo:

No podemos pensar que el futuro del mundo está sometido a una aparición del anticristo: Dios ama al mundo, por lo tanto,  ¿Dios va a permitir que el ser humano o niños nazcan para luego morirse de hambre? El diablo, para ejercer influencia, ¿Va a meterse en una sola persona y se va a salir de todos (gentes) para meterse en uno, cuando Cristo vio más provechoso meterse en muchos y extender su Reino? Claro que la Biblia habla de un anticristo, pero se refiere a una mentalidad de muchos, no a un solo hombre como nos han estado enseñando.

Esta mentalidad crea un futuro incierto, carece de fuerza interna en el creyente, limita la formación cultural de nuestros hijos, nuestra generación estará basado  en hechos externos (lo que acontece en nuestro alrededor), Y no según Dios.

Juan 4:1-25 vemos las siguientes características: El entendimiento del momento, define la cultura y la actitud hacia las circunstancias. ¿Qué vas a evangelizar? Un mensaje que carece de implementación a la realidad de la persona, cuando la oración es parte del estilo de vida, pero el concepto que se tiene es orar una hora, veladas de oración, entonces te la tienes que pasar todo el día haciéndolo, para que Dios te escuche.

¿Necesitas del ayuno, para que Dios te escuche? ¿Necesitamos de ritos, para ser responsables para con nuestra nación? No me malinterpretes, solo quiero decirte que nuestro estilo de vida trasmite una mentalidad a la persona, que consciente o inconsciente posee lo que ve y lo apropia para su vida.

(Deuteronomio 32: 1) = Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca.

(2) Goteará como la lluvia mi enseñanza; destilará como el rocío mi razonamiento; como la llovizna sobre la grama. Y como las gotas sobre la hierba; (3) porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios.

(4) Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto.

La mentalidad de tu vida, está relacionada con el desarrollo de tu carácter. El fundamento de tu estilo de vida, es el entendimiento del desarrollo del carácter  en Dios. Quiero explicar estos principios: Moisés, al decretar este canto, detalla la gran necesidad de la alabanza hoy. Muchos creen que carácter, es el tiempo que tiene uno de cristiano, o por los niveles de problemas que ha pasado. No es así.

Carácter es la esencia de tu mentalidad, que gobierna en tu conducta. Carácter es lo que ofreces no como lo das. Carácter es la pureza, la esencia, la motivación de nuestro corazón. Carácter es el verdadero yo (tu naturaleza), que se expresa por medio de tu mentalidad, tu entendimiento, prioridades, etc.

Entonces, lo que vives y  ofreces no es un rito, si no Tu mismo, por medio de tu conducta, mentalidad, experiencias, expresas lo que te gobierna. Esto nace en tu comunión constante en Dios. Quiero que entiendas, que el entendimiento de tu carácter, siempre se desarrollará por medio de circunstancias, pero que fundamenta la esencia de tu destino y propósito de vida.

(Deuteronomio 32: 1) = Escuchad, cielos, y hablaré, oiga la tierra los dichos de mi boca.

Dice: Hablaré. Esto es un decreto de tu entendimiento constante del avance del propósito de Dios en la tierra. Es decir, Moisés entendió su llamado, al decretar el canto es porque entendió la fase siguiente del proceso, el cual era poseer la tierra. La fase a la cual estamos entrando define la cultura siguiente a edificar. Por ejemplo, de una fe no consumada, a una mentalidad de una fe consumada.

Cuando uno decreta del mismo entendimiento, esto es de una experiencia humana es decir, en la palabra siempre  que uno decreta de sí mismo, siempre es producido por Dios, pero esta siempre estará, relacionada con tu esencia de Vida.

El decreto de lo que Dios habla, hay un proceso para el cumplimiento de su palabra. Claro que todo está consumado, pero para edificar dicha mentalidad se requiere de un proceso, por causa de la mentalidad o cultura que posee la persona en sí mismo.

Estilo de vida: Es la convicción de la persona, pero que refleja el carácter y la naturaleza de las cosas. Los dichos de mi boca… Es la habilidad de expresar, la naturaleza de tu carácter en Dios, por medio de tu entendimiento.

Goteará como lluvia mi enseñanza; destilará como el rocío mi razonamiento… Tu conducta, el estado emocional y mental que posees,  se expresa por medio de la esfera de tu desarrollo cotidiano, pero que edifica la mentalidad adecuada en la persona, a tal grado de afectar el entendimiento que esta posee.

Cuando escribes un canto, un artículo, trasmites experiencias: sucede algo importante: trasmites convicciones, tu entendimiento y esta al expresar tu estilo de vida, penetra en el entendimiento de la gente, hasta afectar para bien o para mal, el desarrollo de vida de la persona; ya que esta lo que percibe lo apropia en su mente y esto trasmite por medio de su vida a gentes, por ende a los hijos y así sucesivamente.

Proclamaré el nombre de Jehová: ¡engrandeced a nuestro Dios! 4El es la Roca, cuya obra es perfecta…La naturaleza del carácter de la persona, posee en sí mismo la habilidad de expresar la esencia de la naturaleza del carácter de Dios.

Puedes expresar un canto por gusto del ritmo, pero por entendimiento de lo que proyecta el carácter del canto es la esencia del ser que te gobierna, en este caso la naturaleza de Dios. Por lo tanto, al vivir una forma de vida de acuerdo a tu entorno y cultura personal, estamos impartiendo de  nosotros mismos (esencia de vida), que tiene penetración espiritual en la gente.

Es más que música, cantar, o escribir. Es un estilo de vida, un entendimiento del propósito de la existencia de la humanidad. Esto es la alabanza hoy. No se limita a la denominación, tramite y edifica una mentalidad que equipa a la persona, para entender la esencia divina en el ser humano y su implementación en el rol de vida.

De esto platicamos, chicos para entender un poco más… Nuestra lucha NO ES contra carne, ni sangre, sino contra principados, potestades, gobernadores de las tinieblas… (Efesios  6:12) Entonces,  ¿Habremos entendido este verso? porque estamos esperando un hombre físico cuando nuestra lucha es espiritual?

Acaso la Biblia no dice que lo que Dios hace es perfecto e inmutable y toda la creación subsiste en Él? ¿De donde sacamos tanta doctrina, que pone en duda la integridad de la palabra?;  Dios es fiel y no puso al ser humano en la tierra para al final de cuentas tenga que sufrir de hambre y pobreza.

No entiendo, claro que la mente del ser humano es lo que pervierte la naturaleza de la creación de Dios, ¿Por qué crees que el apóstol Pablo habla en estos versos de que no te limites a este siglo, sino que te transformes en tu entendimiento?

Analiza esto: El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos… (2 Corintios 4: 4)  ¿Cuáles incrédulos? ,  ¿El pagano? ¿O la ignorancia de la iglesia? (Iglesia de corinto), examina que: Es muy posible ser cristiano y ser ciego a la vez.

Gentes sin dirección, llenos de doctrina, pero carentes de la palabra, carentes de la dirección de Dios y no reflejarlo en nuestra vida. Aunque estemos orando, aplaudiendo en el templo, gritando Cristo Vive, podemos ser una piedra de tropiezo a la gente que nos rodea; ya que, reflejamos más religión, doctrina en vez de palabra, principios aplicables a la vida de nuestra generación. Hay un viejo adagio secular que dice: «Si quieres recoger miel, no le des puntapiés a la colmena”

Medita en esto: El mundo no necesita ser cegado porque vive por naturaleza en pecado, la única manera de cegar (engaño) es a aquel que puede revelar la verdad, ¿Quién es?  la Iglesia, El Cuerpo de cristo, Tú…., ¿Quien más?

Solo se puede engañar trayendo falsos conceptos o doctrinas que parecen ser Dios, pero no lo es, por eso el mensaje de Pablo a romanos. La mentalidad que tenemos, tiene que ser adecuado a la cultura y características que rodean nuestro entorno.

No me refiero a que cambies tus convicciones, hago énfasis en que, la palabra tiene que ser vista y predicada dentro de los constantes fases del mundo, adecuado a las necesidades de las gentes, es decir, una palabra relativa que está escrita en la Biblia, pero que es aplicable a las necesidades del mundo.

Creo que indispensable y crucial que podamos entender quiénes somos, como lo manifestamos en este mundo globalizado, y a su vez el poder que implica entender quiénes somos y cómo afecta en el futuro de generaciones.

Entender que estamos diseñados para influenciar generacionalmente y no ser limitados por el tiempo. Entender que somos los portadores (El Cuerpo de Cristo=la Iglesia) del diseño de Dios para nuestros tiempos.

Entender que nuestra vida, está equipada con las características divinas de Dios, para crear dentro de la realidad, una cultura de Reino (no doctrinal o religioso) en medio de hostilidad. Entender qué es edificar la estatura del varón perfecto según Efesios 4 y entender nuestra función dentro de este proceso….

Veamos más: Día a día la demanda de tener un entendimiento genuino, a lo concerniente  al futuro, ya que esta es la que define nuestro entendimiento, conducta, lo que hablamos, el cómo vivimos, con quien nos relacionamos, que es lo que cantamos, el motivo central de nuestro matrimonio, la fuerza central del ministerio. La perspectiva que tenemos del futuro define la postura interna de nuestra vida. Vemos en la Biblia versos que nos ilustran este principio:

(Isaías 4: 2) = En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel.

(3) Y Acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes, (4) cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación.

(5) Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria habrá un dosel, (6) y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y escondedero contra el turbión y contra el aguacero.

Podemos ver varios principios que nos van ayudar a entender la influencia de la perspectiva del futuro en la vida, comportamiento y la postura interna del creyente: La perspectiva del futuro define las condiciones o realidades que nos rodean.

La perspectiva del futuro tiene la habilidad de crear y formar las condiciones o características  alrededor, a un sean diferentes a como pensamos. La perspectiva del futuro es la respuesta a las condiciones actuales, que expresa una cultura mental adecuada al mundo real.

El definir el futuro caracteriza la cultura que poseemos. La perspectiva del futuro demanda una mentalidad adecuada a los tiempos. Bueno, quiero que entendamos que la percepción del futuro siempre va a gobernar en la cultura de la persona.

Hay personas que dicen  preferir vivir el presente, sí y no. SI porque el presente lo forman de acuerdo al proceso, los cambios que nos rodean (económicos, crecimiento de los hijos, cambios laborales, etc., No porque, el limitarnos en proyectar lo que entendemos para un futuro mejor, basados en lo que nos acontece; es esperar señales para poder hacer algo, y la convicción que tenemos está basado en circunstancias. Tenemos que provocar las circunstancias, si queremos influenciar en la vida actual. Por lo tanto: el ser humano VIVE por entendimiento y no por información.

Veamos la implementación práctica: Vivimos en un mundo cínico. ¿Qué podemos hacer para ser líderes en él? 1: los líderes no esperan. Hay que ganar victorias tempranas. Hay que mostrar que está sucediendo algo. Las oportunidades de liderazgo requieren un espíritu pionero. Esperar permiso para comenzar, no es una característica de los líderes: sí lo es actuar con un sentido.

2.- El carácter. Las cualidades más destacables de los líderes son la honestidad, la visión de futuro, la inspiración y la competencia: producen  “credibilidad en origen”. La credibilidad es lo primero: la 1a. ley del liderazgo es: “Si no crees en el mensajero, no creerás en el mensaje”. El primer paso de esta credibilidad es la claridad de los valores personales.

3.-Los líderes tienen un entendimiento superior a su entorno, más con un implementación  en la tierra. Los líderes necesitan un sentido de orientación y una visión de futuro. Las visiones sobre posibilidades, sobre futuros deseados.

4: La diferencia la producen los valores compartidos. Los valores compartidos: Refuerzan sentimientos fuertes de eficacia personal  promueven altos niveles de lealtad en tu entorno

5.- No puede hacer cosas uno solo. El liderazgo no es un acto solitario. En muchos casos estudiados de liderazgo eficaz, no se ha encontrado ninguno con un logro extraordinario sin el compromiso activo de mucha gente. El camino no es crear una competencia entre el entorno y tú, sino estimular la cooperación. En el complejo mundo actual, la filosofía no es el “yo” sino el “nosotros”.

6: La herencia que dejas es la vida que sigues. No bastan las buenas palabras: se espera que los líderes muestren atención y participen en el proceso de conseguir cosas extraordinarias. Deben mostrar con su ejemplo que se comprometen a las ideas que defienden. La credibilidad del líder, por ejemplo, se demuestra porque “hacen lo que dicen que van a hacer”.

7.- El liderazgo es asunto de todos. El liderazgo no es una posición (elevada), es un proceso. El líder no nace, se hace. El liderazgo es un conjunto de prácticas que pueden aprenderse. Es sano y productivo pensar que es posible para todos el dirigir. El liderazgo no es una reserva privada de unas pocas personas.

No podemos vivir sin entendimiento, pero entiende que esta tiene que estar en relación al mundo (vida) que te diseñas. La vida que te diseñas está basada en tu ENTENDIMIENTO de la mente de Dios para tu vida. Entiende cuando me refiero al entendimiento de tu vida no me refiero a tu ministerio, dones, etc.

Aunque lo incluye, no es la esencia. Me refiero: Al propósito central de tu existencia antes de fluir en tus dones o habilidades. Este propósito tiene que ver con entender tu función dentro de la realidad que te rodea; para CREAR la cultura adecuada (futuro) en la gente que estas ministrando, enseñándole transmitiendo principios y valores, que lo proyecten a desarrollar su vida en todas las áreas.

Nunca nuestra perspectiva del futuro va a estar ajeno a la realidad que nos rodea, checa que en este verso de Isaías habla de crear. Será cuando… Entonces podemos ver lo siguiente: La perspectiva del futuro que poseemos determina la cultura mental adecuada para el tiempo.

La cultura mental que poseemos determina nuestro entendimiento del futuro pero que es la respuesta a las circunstancias actuales. El diseño del futuro tiene la habilidad de crear, formar y desarrollar la cultura adecuada dentro del tiempo.

Cómo podemos ver, es imposible separar El futuro de las circunstancias que nos rodean. Por lo tanto, diseña la mentalidad adecuada, dentro de una realidad que niega lo que entiendes en Dios. No podemos imaginarnos una destrucción de planeta, o un futuro incierto y que carece de aplicación práctica.

Tu entendimiento tiene la habilidad de crear una cultura en la persona y que tiene aplicación práctica a la realidad que le rodea. Para un líder estratégico  es importante conocer -y preferiblemente dominar- todos y cada una de las necesidades de su entorno y su capacidad de implementación de su mentalidad en un medio cultural totalmente contrario a lo que pensamos.

Entendamos: el nivel de entendimiento de la vida que posees, es la capacidad de influencia de tu carácter. Definir las aéreas de influencia de acuerdo a la creatividad y entendimiento que posees, es decir: definir los asuntos en los que se está y se quiere seguir, y en los que no se está y se quiere estar, precisando también en que áreas no se quiere estar, requiere:

“No hay viento favorable para quien no sabe a dónde va”, Este entendimiento está basado en la mente de Dios.

(Hebreos 3: 1) = Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; (2) el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

(3) Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.

(4) Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.

(5) Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; (De lo que se iba a decir, es decir: en futuro)

Entiende que lo que Moisés vivió declaraba lo venidero, por lo cual, Su perspectiva del futuro determinó el accionar, la forma y el impacto de su ministerio. Ahora vamos a determinar que es futuro en la mente de Dios.

El llamado crea una mentalidad adecuada a las circunstancias específicas, pero que expresa la mente de Dios para un tiempo o etapa especifica esto es kairos. Con relación al comportamiento de un líder, suele existir cierta brecha entre la visión del propio líder y la percepción de los demás.

Por ejemplo, un jefe, un pastor, un padre de familia, etc.,  se ve a sí mismo como participativo, correcto en su accionar, en tanto los que rodean su entorno lo catalogan como autoritario Es importante definir el entorno a la cual tenemos que establecer los valores y principios sólidos para la cultura actual.

En la carta a los Hebreos 11.8-16, vemos que Abraham  salió a la tierra a la cual Dios le había prometido lo cual llegó pero se sintió extranjero: El futuro nada tiene que ver con algo físico. El futuro representa la esencia de tu peregrinar en la tierra. Tu entendimiento del futuro en Dios demanda constante cambio y obediencia voluntaria.

Entendió que lo físico no podía expresar la mente de Dios, ya que el vio la ciudad que ha estado preparada desde antes de los tiempos y examina que es algo que está preparado desde antes de la fundación del mundo.

Ahora: analicemos cuando Dios crea las cosas, no había una ciudad. De acuerdo a Apocalipsis, la Ciudad es la Iglesia; ya que esta es la esencia de Dios en la tierra y que tiene su nombre en la frente y naciones siguen siendo salvas.

Por lo tanto en Romanos 8 vemos que la creación anhela la manifestación de los hijos de Dios, efesios 4 dice que se está construyendo un varón perfecto.  Es la Iglesia, la que expresa la mente de Dios y, la Ciudad en la tierra son gentes, que están llenos de la esencia divina en la tierra; por lo tanto, lo que vio Abraham es la Iglesia y esta misma es la que Dios diseñó.

La Iglesia somos nosotros. Un estilo de vida lleno de Dios y no ajeno a los problemas que rodean a nuestra generación o entorno donde vivimos. Esta iglesia, no se limita a organizaciones, ya que en la mente de Dios, no existían cristianos, ni otra organización. Entonces, lo que lo hace a la Iglesia es su entendimiento de la esencia de Dios en nuestras vidas.

Por lo tanto este es el diseño original de Dios: el ser humano lleno de la imagen de Dios.  En 1 de Pedro 1:9-10, 1 Corintios 10:11 Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a nosotros……El futuro está enterrado en el pasado.

Para diseñar el futuro tenemos que entender la esencia por la cual vivieron y proyectaron los hombres del antiguo testamento. El nuevo testamento (Mateo, marcos, Lucas y Juan) es el cumplimiento del antiguo testamento. El entender el pasado, determina la cultura que debe gobernar mi perspectiva del futuro.

En Eclesiastés 3:10-12 Dice que lo que Dios hace es perpetuo, por lo tanto, nada de lo que Dios determinó no es cambiante, no es algo nuevo, más bien, es su mente adecuada al tiempo espiritual de hoy en día, por lo tanto necesitamos sabiduría divina para entender la mente de Dios.

Aquello que es, ya es, aquello que ha de ser fue ya, Dios restaura lo que pasó. El futuro es determinado por entender la obra consumada por Dios. Jesús dijo Consumado es…Entender el futuro, es entender que aconteció en la cruz, ya que esta es el cumplimiento de la esencia del pasado y que afecta el futuro de las naciones que, en nada tiene que ver con una destrucción del planeta.

 

 

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¿Cuál es el Centro de tu Vida?

¿Cuántos de ustedes saben ahora que la magia de las oraciones está comenzando a fallar, a resquebrajarse?  “A ver, cuéntame tus problemas, oraré por ellos, y todos ellos desaparecerán ahora mismo.” ¡¡Es cierto, esto funcionó por un tiempo bastante largo!!

Hay señales que nos demuestran que funcionaba. Pero no está funcionado ahora en forma incremental porque el Reino está emergiendo. El Reino está demandando, esperando y cultivando compromiso. Nosotros terminaremos siendo personas que agraden al Padre o vamos a perder el bote ¿Iremos al cielo? Ese ni siquiera es el tema que estamos tratando.

En un rato muy corto te voy a mostrar algo que puede ser que te ayude aún en los ámbitos de la evangelización. Creo que hemos distorsionado al evangelismo, y lo hemos herido casi en forma irreparable. Es doloroso para mí.

En los evangelios el reino es citado 104 veces, mientras que la iglesia  solamente 3 veces. ¿Qué les sugiere esto, qué les dice? ¿Cuál era el tema de Jesús? ¿Qué enseñaba? ¿Qué vivía? ¿Van entendiendo?

Lejos está de mí tener un espíritu en contra de la iglesia. Lo que ocurrió es que la iglesia perdió su mandato del reino. Comenzó a mirarse a sí misma y llegó a ser famosa por el simple hecho de serlo.

Ahora bien, esa línea de plomada (plomo en la usanza de los constructores en esta parte del país), repito, esa línea de plomada, la del reino como padre, y la iglesia como madre, es una ilustración del reino de Dios.

Es una ilustración parcial e inadecuada. ¿Me oyen? Todas las ilustraciones sirven, aunque son inadecuadas porque queremos decir más de lo que podemos ilustrar, por lo que toda ilustración es inadecuada.

Por lo tanto muchas veces tengo que utilizar dos o tres ilustraciones, pero aún así no logro el punto exacto que quisiera expresar, porque precisamente lo que estamos alcanzando ahora chicos y chicas y por favor escúchenme ahora con toda atención, es prácticamente inefable. Casi indescriptible.

Tiene que llegar por iluminación, por revelación. Debe golpearte, debe encarnarse en ti. Cuando se encarna en ti, eres nacido del arriba, tus ojos se abren. Hay una diferencia entre “ver esto” y “entrar el él”.

Busquen en sus Biblias por un momento. Es en Hechos 14: 22, mira si hay algo que te impacte, lo cual es muy muy necesario para que entiendan. Miremos, como lo indiqué recién el texto de Hechos 14:22 y veamos si descubre algo que deben entender.

Esta sentencia es por excelencia un párrafo de gran riqueza teológica. Dice así: …confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios

El Reino de Dios no es un lugar. Es una esfera donde ocurren cosas, es un espacio, una dimensión en el espíritu, donde se hace la voluntad del Padre en esta tierra, lo que implica un aquí y ahora. Así como se hace en el cielo. (Recordar la oración que el Señor nos enseñara, el padrenuestro)

Esa es la nueva Jerusalén que viene a la tierra a través de mí, consecuentemente en mí y por mí también. Ahora bien, no podemos entrar en este momento en todo lo que esto implica, por lo tanto no vamos a profundizar más por ahora.

Escúchenme todos ahora y traten de entender. Cuando una persona nace de nuevo, se puede llegar a pensar que la persona diga: “Mira, ahora estoy embarazada o embarazado con el reino…”  No te puedes embarazar un poco. O se está embarazado o no.

En el caso que uno lo esté, hay un período de gestación, y cuando llega el momento de dar a luz… Porque las tribulaciones que esto produce, o sea los dolores de parto de cuando yo nazco de nuevo, es cuando puedo “ver” de lejos.

Ahora bien, veamos que la esfera que vamos a analizar ahora es la del perdón. Mi perdón y el perdón de Dios. Por lo tanto ahora entro en el reino de Dios en la esfera del perdón. Aquí es donde estoy ahora, aquí mismo.

Por lo tanto entré en este lugar en la esfera del perdón. Les pido que traten de levantar bien estos conceptos y grabárselos en sus mentes, porque son realmente muy importantes. Lo que quiero hacer, y no puedo hacerlo esta noche, es decirles porqué la libertad es un tema tan importante en el nuevo testamento.

Pablo nos dice en Gálatas 5:1, que: Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

¿Por qué? Porque si nos apartamos de la libertad no se puede hacer este viaje, este viaje en progreso, al corazón del Reino, lo que es la naturaleza misma, la esencia del Padre, la compasión. Cuando nos movemos al corazón de este Reino nos movemos en círculos concéntricos tratando de entender el corazón y la naturaleza de lo que significa ser una persona que agrade al Padre.

Estoy aprendiendo a ser una persona que agrade al Padre. Ahora bien, no tengo notas de lo que tengo que decir, lo que implica que estoy hablando desde mi corazón y quiero que entiendan lo que estoy diciendo.

Aquí están uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, y siete. ¿Por qué? Porque la compasión es el centro del Reino. Creo que fue utilizada, aunque no quiero adivinar la respuesta, pero aparece si no me equivoco en 113 oportunidades en la Biblia.

Ahora veamos el término “gracia” o “lleno de gracia”. ¿Cuantas personas se dieron cuenta de las implicancias de un hombre rico y su pareja? A ver, déjenme explicar mejor esto. La implicancia de esto es que en un matrimonio, si te casas con un hombre rico o una mujer rica, vas a sufrir.

Porque gran parte del daño se produce en esta unión ahora mismo. Ahora miren esto. Si decimos “gracia” o “lleno de gracia”. Estamos comenzando aquí abajo ahora, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…entramos al reino en la esfera del perdón.

¿Cuántas personas saben ahora que la mayoría de nuestras vidas se viven allí afuera en las fronteras? ¿Qué significa vivir fuera de la oscuridad? Aquí dentro hay luz, es un Reino, puedo ver, puedo ver a Dios el Padre, puedo ver a Cristo, puedo ver lo que sucede, quiero entrar allí.

Hay una distinción muy real entre el deseo y la capacidad. Cuando veo este reino, aunque escuche del costo que ello implica, del quebranto personal que ello implica, igual quiero entrar en él.¡¡Un tremendo deseo!!

Claridad de propósito. Este es el viaje que nos guía hacia el Reino. Nos estamos moviendo. El perdón, la fidelidad. La fidelidad a la verdad, la verdad a la misericordia, a ver “misericordia quiero y no sacrificios…”. Esto es verdaderamente increíble.

Deberían ser capaces de ver como es el tema de la gracia, como funciona suavemente, y como sigue sola su camino. Y ya que estamos aquí, permítanme decir que estas siete virtudes forman parte del ADN de Dios, aunque todos lo sepamos, vale la pena esta redundancia.

Pero lo que aquí está ocurriendo es que esa lista es usada 11 veces en el Antiguo Testamento. Esto pues, no es mi definición de Dios, es lo que Él mismo revela de si mismo. ¿Ahora qué? Voy a trasladarme junto a ustedes desde el perdón, a aprender cómo ser fieles.

¿Cuántos saben cuánto hay en la Biblia acerca del ser fieles? “Sean fieles a aquel que es fiel…” Aún la palabra traducida como “leal” es en realidad la que se conoce como “fiel”. Aquí hay todo un tema. ¿Saben lo que pienso? ¿Cuál es el llamado más elevado?

Es para que yo te sea un hermano fiel, que tu seas una hermana fiel. Porque no hay una ventaja personal si me cruzo contigo como hermano, ya estoy fuera de aquí. ¿Entienden? ¿Es correcto? Es la forma en que esto funciona.

Pero si tomamos en cuenta este hecho, y por tal me refiero a ser fieles en el pacto, entonces comenzamos a abrazar la verdad. Quiero que a esta altura recordemos que la verdad es una persona, y no los hechos de lo que entendemos que es la verdad en si misma.

La verdad, en términos de lo que les estaba diciendo, tanto en el Antiguo Testamento como en el nuevo testamento, y aunque no pueda entrar en la naturaleza misma de las escrituras, la Palabra de Dios es una persona.

Esto es una descripción de esa persona. Esto no es para ser adorado, aunque no pueda vivir sin ella (La Palabra de Dios). ¿Entienden? Pero en esto está la descripción de la persona (Señalando a la Biblia). “Escudriñáis las escrituras, pero no vienen a Mí…para que tengan vida”. No puedo ir allí, pero sé lo que es la verdad. Por tanto estamos mirando a la verdad…y ¿Ahora qué?  Verdad, misericordia…

La misericordia significa que la das cuando no es merecida, así es la misericordia. ¿Y ahora qué? Vamos a eliminar ésta, no la queremos en la lista. Casi todos los que estamos aquí, sí la mayoría, sufrimos con este hecho de que no somos “graciosos” o sea no estamos llenos de gracia.

 

¡¡Cómo deseo que pudiera ser gracioso o lleno de gracia!! Con una conducta graciosa, capaz de dar respuestas llenas de gracia y también responder con gracia a las situaciones que la vida plantea. Justamente en estas situaciones se plantea esta falta de gracia.

¡¡Escuchen por favor!! Compasión. Ese es Dios. Es lo que es en esencia. Ese es mi Padre. ¿Cuál es el objetivo del reino? Tenemos la respuesta en Juan 10:30. Por favor, vayamos juntos a este precioso texto. Mírenlo, no asuman conocerlo simplemente. Yo y el Padre, uno somos.

Esto porque su deseo de agradar al Padre era total. Ahora, si yo quiero agradar al Padre, debo hacer este viaje porque esto es lo que significa que Cristo esté formado en mí. La implicancia de esto es que así es la semilla del momento en que nazco de nuevo.

Dijimos esto hace un momento. La semilla es la esencia de la planta. Por lo tanto cuando nazco de nuevo, la semilla es inmadura. ¡¡Claro que es así!! Eso es cuando tengo mi primer nuevo nacimiento. Cristo nace en nosotros, y luego Gálatas 4:19 nos dice que: Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.

¿Ven? ¿Entienden? …hasta que Cristo sea formado en ustedes…Esto es el ADN de Dios. Esta es la naturaleza misma de Cristo. Por lo tanto en mi viaje hacia el reino, sigo viajando, y ésta es la escuela, la educación, y asimismo el lugar donde arribamos. La compasión ahora como número uno, la compasión es la confirmación de la experiencia del Nuevo Testamento. Es amar como ama el Padre. En Mateo 5: 43-48 dice:

Oísteis que fue dicho: amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen. Haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿Qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿Qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

En este texto se ve que Jesús está enseñando. ¿Qué quiere el Padre? El Padre quiere que tú puedas amar como Él ama. “Eso no es posible” Es totalmente sobrenatural. Por lo tanto trabaja con todos mis fracasos y luego las utiliza.

¿Para qué las usa entonces? Las usa para enseñarme. A ver, digámoslo desde atrás. ¿Qué es esto? ¿Cuántos de ustedes saben cómo estar en problemas con Dios? Recibir su perdón pero negar dárselo a otros.

Pero lo hacemos todo el tiempo. ¿Lo entienden? Primera escuela, primera lección, el perdón. Ahora nos vamos acercando al mismo centro del reino, que es la misma naturaleza de Dios. ¿A él? ¿A mi esposa? ¿A cada uno? ¿Cuántos se dan cuenta que todo esto es una escuela de aprendizaje?

Ser fieles cuando me cuesta serlo, cuando me cuesta ser tu amigo. Jesús es fiel a nosotros cuando le ponemos en aprietos. “Nunca les dejaré, ni los abandonaré…” Ahora, vean hacia dónde vamos.

Todo este tema de la verdad, ¡¡OH Dios,  lo que hemos hecho con esto!! La verdad es una persona más grande que, más importante que, mejor que, toda la doctrina, toda la teología, y las supervisa a todas.

Ahora vamos hacia la misericordia. “Lento para la ira, grande en misericordia…” Observen bien ahora como nos estamos ubicando aquí abajo para analizar esto. Lo que les estoy pidiendo que vean ahora es esto.

Una vez que buscamos el reino Dios y su justicia, tal como lo expresa el texto al pie, entonces se produce una alineación en mi vida de las otras cosas, se producen priorizaciones diferentes en mi vida, y llego a tener paz y gozo en mi vida porque todas las cosas se coordinan en forma proporcional ubicándose en su justa medida.

Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.

Cuando Él nos dice que todas estas cosas les serán añadidas a ustedes, entonces comenzamos a entender algo acerca de la naturaleza del reino. Lo que quiero hacer ahora no es ser dramático, sino realmente simple y claro, porque no pueden perderse de lo que sigue.

Trataremos de explicarlo para que se entienda. Este es un centro verdadero y este es un centro falso. He elegido a la iglesia como mi centro y no al reino. Lo que ocurre ahora es que las siete virtudes ya planteadas están perfectas, ya que están en nuestra teología.

Pero cuando elijo el centro falso, todo se distorsiona allí. Lo único que me mantiene alineado con Dios y su propósito es cuando intencionalmente, con toda claridad, ungimiento y libertad me dispongo a obedecerle. Pero claro. ¿Qué es la libertad?

Pero antes permítanme darle algunas ideas sobre los centros falsos. Si hago que la iglesia sea el centro falso, la iglesia se muere, la iglesia cambia, la iglesia se divide, la iglesia se come tu almuerzo. Conozco a iglesias que se fagocitan a sus ministros.

Conozco también a ministros que se comen a las iglesias. ¡¡El reino no se sacude!! La iglesia sí. ¿Están oyendo lo que estoy diciendo? Ahora bien, cuando tengo un centro falso y busco mi centro en la iglesia, estoy posicionándome en un tembladeral, porque lo que Dios el Padre sigue buscando es un espíritu quebrantado.

Él va a romper esta cosa y atraerme a Él mismo. Permítanme darles algunos centros falsos. Yo acabo de escribir que esto de desempaca de una forma maravillosa, al menos eso creo yo. ¿Ahora qué? Podemos estar centrados en la iglesia, estar centrados en la familia.

A ver. ¿Cuántos ven y saben lo que es un matrimonio centrado en los hijos?  Una cosa ciertamente temeraria, sin dudas. Si tomas a tu familia y la centras en el reino, será inconmovible. Cuando todas las cosas cambian y van pasando, escuchen lo que dice la escritura, “el reino no puede cambiar…

Esta es la pasión por el reino, y por buscarlo. Porque los temblores que vienen revelarán claramente cada centro falso que todos nosotros tenemos. El dinero comenzará a escasear, las doctrinas se saldrán de centro, la locura política, las patotas en la calle, y lo consecuente con esto.

Y luego tú y yo deberemos ser capaces de decir, “fuera con este reino, así no puede seguir la historia…” Es como si finalmente nos metiéramos de donde nunca debíamos haber salido. Centrado en la familia, centrado en el cielo y en el infierno.

Escucha bien lo que estoy diciendo. El cielo no es una meta. Hemos torcido tanto esto, pero antes de seguir, creo en el cielo y en el infierno, por favor no me identifiquen con lo contrario. El cielo nunca ha sido una meta. ¿Qué ha hecho la iglesia con ello?

Tengo un deseo y nada podría ser más espiritual. Hemos distorsionado tanto los conceptos del cielo y el infierno, tanto que el evangelismo se convierte en manipulador, grosero, aterrorizante y controlador. “Y cuidado con creer esto y aquello, porque estarán en las llamas del infierno…”

Y los niños que están en y debajo los asientos están entrando en el reino. ¿No es así? Acá pensamos que es una broma, pero en realidad sabemos que es así. Los hombres de negocios con los cuales a veces intentamos trabajar evangelísticamente, dicen, “Oh, tu no entiendes, nosotros miramos televisión cristiana por el humor que produce en nosotros, por la risa que nos da…

¡¡Ese es nuestro tiempo de diversión!! Tomamos y nos emborrachamos mirando la televisión cristiana porque nada es tan cómico. ¿Te parece que esto está bien? ¡¡Ojo que hay otros que también lo saben, no digas nada!! Nos estamos convirtiendo en los hazmerreír de los demás.

Soy cristiano, no tomo vino, y si tú bebes vino, ese vino no tocará mis labios porque soy cristiano.” Miren bien lo que estamos haciendo ahora. Voy a tratar de ampliarlo para que ustedes puedan ver porqué la libertad es tan importante.

Existen los denominados centros de liberación. Toda una iglesia está centrada en la liberación. Exorcizan liberando 5000 demonios una noche, a la otra noche hay 7000 demonios  ¿Cuantos millones había?

Veamos, una noche 7000, la otra 10000. Todo está fuera de centro. Claro, no es gracioso. Centro de evangelización. Ahora estoy centrado. Nuevamente tenemos corrido el eje, la plomada. Pero claro, el centro es tan vacío, tan lleno de nada, como en el mundo secular, donde encontraba el centro en el dinero, centro en el sexo, centro en el materialismo, centro en los placeres.

Podríamos mencionar fácilmente los centros. Ahora bien, cuando tenemos un centro falso, debemos fijarnos bien, porque la próxima vez que se aconseje a alguien, averigüen primero donde está su centro. Una vez que averigüen donde está el centro, entonces sabrán cuál es su trabajo.

Centro de sanidad. ¿Jesús sanó a la gente? ¿Era ése su centro? Centro de proyectos. “Vamos a alimentar a los pobres…” La última por ahora, muy cara a los sentimientos de los cristianos, y que nos costará mucho como cristianos.

Centros de cruzadas. Hemos alineado el mensaje cristiano con ciertas ideologías políticas y por esa razón algunos van a sufrir. Algunas de esas ideologías se están cayendo a pedazos tan rápidamente, la corrupción en ellas es tan profunda, “¿Quién eres tú?” Algunos pueden preguntarnos.

En cierta ocasión un predicador blanco estaba en Kenia, cuando de pronto se puso de pie un hombre negro y le preguntó: “¿Porqué debería escucharte a ti niño blanco.” “Uhhhh… estás en problemas” pensó el predicador.

Y luego le respondió: “Bien, antes de ser un hombre blanco nacido en una nación  americana, soy un hombre del reino.” Antes de que sea blanco o negro, soy un hombre del reino. ¿Entienden? Antes que sea alguien para ustedes, soy un hombre del reino.

Ahora bien, cuando la gente les pregunta, ¿Quiénes son? Por favor no digan que son cristianos. ¿Saben lo que está ocurriendo? Lo que vemos es que más y más no podemos defender al cristianismo, no podemos ofrecer disculpas tampoco, ha perdido su integridad.

Sería mejor poder decir, “Bien, soy un seguidor de Jesús.” Algunos días le sigo mejor que otros, pero soy un seguidor o seguidora de Jesús. Nadie me ha rechazado por decir que soy un seguidor de Jesús, nadie.

Cada vez que menciono esto, no importan las razas, los niveles educativos, las nacionalidades, la gente común de la calle, las personas se abren porque sienten algo en mi corazón y en el suyo, porque además sabían que no estaba defendiendo a nadie o ninguna posición.

Soy un hombre del reino. Si quieren cortarme, sangraré reino. Ahora eso significa que tú, en este momento tienes que intencionalmente encarnar en tu vida lo que les estoy diciendo. Tienen que comenzar a decirlo, pensarlo, orarlo, llegar a hacerlo en forma intencional.

Cuando viene la prueba, escucha bien la palabra, prueba, Cuando hablábamos de las aulas el le dije Señor, “Señor yo quiero tomarles una prueba, o sea un examen”, a lo que el Señor me contestó, “No enseña tú, que yo tomaré el examen” ¿Ahora qué? Centros falsos.

Ahora viene la palabra «libertad«. ¿Por qué es la libertad un tema tan importante? Sin mi libertad, y este tema me pegó directamente en el entrecejo de los ojos. Sin mi libertad no puedo hacer mi viaje al centro. Esta situación me ha atrapado. Mi denominación, mi enojo, me han capturado. Y dije,

Padre, por favor no me dejes aquí, no me dejes a medio formar, no me dejes aquí, no me importa lo que cueste, dame la libertad Padre, para que pueda hacer mi viaje hacia Ti fuera de mi centro falso. No puedo hacer mi viaje hacia Ti si no te encuentro, y hasta ahora no he encontrado nada, lo he perdido todo…” Escuchen a Pablo diciéndonos nuevamente que: “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.”

OH, otro centro falso, el judaísmo.  Primero: Amo a Israel, y no estoy en absoluto confundido al respecto. El hecho es que lo que yo quiero hacer es poder decir que dice el reino. Eso es lo que queremos decir. Ahora miren bien. “Necesito mi libertad Padre.”

¿Para qué necesito mi libertad? “Necesito mi libertad de este trabajo, porque le he dado a esta compañía lo que te pertenece, le he entregado mi alma al almacén de la compañía.” La academia, mi denominación, mi doctrina, mi reputación.

Mi reputación se vuelve una especie de atadura y centro falso. Todo lo que hago está para extender mi reputación. Entonces dije, “Padre, lo que realmente necesito es que me lleves a Ti mismo, a casa…Esta es una actitud radical.

Si hacemos eso, reconozco que no hay oración que el Padre desee y quiera contestar más que ésa. Los centros falsos están y son vacíos. Están en todas partes. “Soy un hombre del reino. Soy un hombre del reino.” Quizá no lo entienda cabalmente, pero es la confesión desde mi corazón y boca.

Una persona del reino que es libre será una buena persona de la iglesia, porque su lealtad es bíblica y limpia. Su fidelidad realmente nace de una nueva relación y se acrecienta a niveles increíbles. Por otro lado si estás hablando conmigo, yo puedo decirte que eres amado en gran manera, pero tienes un centro falso. ¿Lo entiendes?

Eres amado en gran manera, pero has creado un centro falso. No estoy cuestionando tu salvación, ni tu amor por Jesús, lo que estoy cuestionando es si has elegido ser el centro de tu vida. ¿Qué dijo Jesús respecto a nuestro centro?  El reino.

Si Él hubiera dicho “Busquen primero a la iglesia…” todos estaríamos en problemas. Por favor no piensen que estoy diciendo un término a los fines expresar conceptos o planteos  “anti iglesia”. Quizá hasta sería una de las cosas más amorosas que le podría decir a mi iglesia.

Si la iglesia no recupera su centro en el reino, cada vez que entro en la misma veo que está centrada en sus proyectos, centrada en evangelismo, o sino en comentarios tales como “En nuestra iglesia no vamos a hacer esto o aquello…aguántense, así son las cosas aquí…

 

Personalmente yo no tomaría parte en las cosas que los centros plantean, cuando veo que el Padre no lo permite. Así también haría las cosas que el Padre me alienta hacer, aquellas cosas donde puedo sentir su complacencia.

No me entusiasma pensar en términos de cuanta gente guié al Señor en este último tiempo, porque así abonaría mi propio centro y orgullo. Yo mismo he llevado muchas personas al Señor, pero ese no es mi propio centro. Ahora bien, vamos a avanzar rápidamente sobre los puntos que siguen. Cuando Cristo apareció en su forma encarnada como hijo de Dios e hijo del hombre, a ver ¿Cual es su próxima aproximación?

La Biblia permanentemente nos enseña acerca de que Cristo es el centro, nos enseña sobre el Cristo centrismo. ¿Saben porqué Él mismo enseña sobre el Cristo centrismo? Porque Él es el reino. Y su padre está exactamente en la misma posición. Esto implica por lo tanto que estamos centrados en el Padre, porque ese es el que Cristo es.

Segundo: El judaísmo ha sido el centro aceptado y tradicional. El templo está en la cuenta regresiva para su final destrucción en el propósito de enfatizar nuevamente la necesidad de moverse hacia un nuevo centro. Él remueve el templo para que puedan encontrar un centro.

Tercero: En el monte de la transfiguración, el Padre mismo dice: “Este es mi hijo amado en quién estoy bien contento…” Él dice esto tres veces. “Óiganlo a Él” Ahora, yo sé que esta es una interpretación, pero sé también que puedes pelear con ella.

Yo entiendo que este momento es el momento kairós donde la ley de Moisés, y la profecía de Elías, pasan sus oficios de enseñanza al hijo de Dios. Moisés y Elías han terminado, Cristo es la ley ahora. Él es el profeta, es la ley, y lo es en si mismo. “Escúchenlo a Él”.

Cuarto: La proclamación del reino siempre es precedida por la necesidad del arrepentimiento porque muy pocas veces entendieron razones por las que este reino que ahora está siendo proclamado y que ahora demandará y esperará de nosotros que tomemos el llamado para que nos movamos a su centro. Aquí está el problema.

Cuanto más predicamos el reino, la gente de la iglesia trata de ubicarlo dentro de sus esquemas y centros. Jesús dijo no. “Necesitan arrepentirse para eso. Ustedes han de venir a mí centro”. Dos cosas diferentes. Ah, exactamente, claro… Ven.

Todavía estamos en el proceso de movernos hacia fuera de un centro falso. Pero más aún, hasta que le pegamos al centro propuesto, y permanecemos en el nuestro, entonces estamos jugando una especie de juego religioso.

Quinto: Con esto como una presuposición del reino, podemos seguir un paso más adelante y confundirnos aún más con la aparición de centros hechos por el hombre, entre ellos la mega iglesia. ¡Estoy feliz con todas estas personas viniendo al Señor! La pregunta que nos hacemos entonces es ¿Qué vamos a hacer con todos ellos?

Sexto: Examine y comente sobre la y distorsión confusión que ocurren cuando hacemos el ir al cielo como el centro. No he visto nada que ha sido tan injurioso. Esta posición ha distorsionado toda la idea de la proclamación del reino, que ha sido el resultado de caminos erróneos y centros falsos.

Ahora bien, éstos son centros erróneos y casi no debería tratar con centros falsos. ¿Acaso no hay gente que vive así? Su vida entera es así. Vivir para andar y andar para vivir. ¿Acaso no hay gente cuyo centro es el golf? ¿O caballos? ¡¡Por supuesto!! Todos centros falsos, y cuando les veo les amo, y todo eso y pienso para mis adentros: “OH Jesús, dame una chance de llegar también a ellos.”

Séptimo: Examine y comente sobre los hechos luego del surgimiento de los grupos carismáticos y pentecostales en 1906. Estos movimientos siempre están y han estado fuera del reino.

Nos movemos al año 2017 ahora. Todos los centros falsos serán revelados. Créanme, por favor créanme. No va a ser un espectáculo agradable. Trayendo este reino a mi centro o permitiendo que este reino me lleve a Su centro.

Esto es lo más importante. Yo soy, yo soy pequeño, yo soy más grande. Debemos considerar el último conflicto con la forma posesiva de control. Y me gustaría poder hacer más que esto. Otra cosa a tener el cuenta es el tema de la autoridad nos invita para el reino sea el centro o por otra parte tolerar algunos centros hasta que ellos sean centrados nuevamente.

Este ser centrado nuevamente quiere decir que cuando Dios toma este centro y lo pone al costado, me corre hacia su centro y luego centra mi vida entera, pum, pum, pum, pum, pum, pum y entonces aparecen la justicia, paz y gozo, y comienzo a ver cosas, a entender el reino. ¡¡OH mi Dios!! He vivido toda mi vida por esto, por esta causa. Eso es lo que todos estamos tratando de hacer.

Octavo: Todos los últimos centros son hechos por manos de hombres. ¡¡OH por favor, escuchen lo que acabamos de decir!! Tomemos un poco de tiempo por favor, y tratemos de buscar en nuestras Biblias. Vamos a Hebreos 12 y permítanme mostrarles algo que debe están siempre en su pensamiento, y al que no deben dejar ir nunca, nunca. ¿OK? Bien veamos ahora Hebreos 12 versículos 26 al 28.

La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.

Cuando recién leíamos “la transformación de las cosas movibles, es decir, las creadas, para que permanezca lo inconmovible…» las cosas movibles son los centros creados por los hombres, inclusive la iglesia. La iglesia es una creación humana.

Sirve a Dios, pero está hecha por manos humanas. El reino no está creado por manos humanas. Si tenemos esto en claro, entonces nos comienza a amanecer y podemos asimismo entender porqué Él no dice “Busca primero la iglesia y las demás cosas serán dadas por añadidura…

La iglesia es supuestamente el lugar donde se da a luz el reino. Ahora bien, presten atención y no se dejen engañar. Les pido que tengamos en claro lo que acabamos de decir. Aquellas cosas que no pueden ser conmovidas, y ¿Cuál es aquella única cosa que no puede ser conmovida? En el versículo 28 que acabamos de leer se hace nuevamente este plante, “Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible…”

Como pueden ver estamos acercándonos al punto. Queda claro entonces que todos los centros falsos, y otros centros también, son de duración limitada, son temporarios. Llegará el tiempo y desaparecerán. Denominaciones enteras han desaparecido. Civilizaciones enteras han aparecido y desaparecido.

Además es también una situación en la cual no podemos hacer algo la primera vez. En este sentido podemos referirnos a las prácticas médicas. Las prácticas médicas se van perfeccionando a fuerza la práctica del binomio prueba-error. Con esto podemos deducir rápidamente que no podemos hacer algo bien la primera vez, lo que significa que tenemos que hacerlo por segunda vez, por tercera, por cuarta vez, Y que no es posible que hagamos algo bien de entrada, la primera vez.

¿Cuántos saben que esto es verdad? No es de extrañar que estos centros se sacudan. Además son utilitarias. Todos los centros falsos quieren usarnos. Son utilitarias por propia naturaleza. Los centros que no son el reino sirven un propósito, pero muchas veces se vuelven obstruccionistas y nos capturan en un centro falso. Por eso es que la libertad es un tema tan importante.

Nueve: Hechos significativos que son inevitables e inexorables.

Las iglesias más grandes son totalmente ignorantes ante estas realidades. No pueden reconocer el abismo.

La pérdida del control humano, cuando se intenta el camino del reino. Tan pronto te comienzas a mover hacia el reino lo que  te asusta es que ya no estás en control de la situación. ¡¡Eso no lo podemos aguantar!! El reino funciona bien cuando somos mayordomos y no dueños.

Todo lo que tienes que hacer en comenzar esta marcha, y el Padre te proveerá el plutonio necesario y comienza a funcionar. No necesito el avivamiento. ¿Cuántos de ustedes han vivido en avivamiento? Están muertos cuando comienzan, se inflan con el inflador, y luego se mueren por vez segunda.

Luego se vuelven a inflan con el inflador, y luego se mueren tres veces. ¿Correcto? OK. Los temblores presentes del reino, ¿Qué son? Son globales. No hay lugar para salir corriendo y esconderse.  El reino es lo que el Cristo somete a su Padre. Es lo último es lo consumado, no hay nada más allá. Esto está en 1º Corintios 15: 24-28 donde nos dice San Pablo que:

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

Como lo acaba de decir, Él somete al reino. No salgas corriendo, no escapes, no juegues, toma tu cruz. Permitamos que Dios nos centre, permitamos que Dios nos centre. Yo quiero vivir en su libertad, quiero caminar entonces en esta nueva situación que se nos abre ahora.

¿Algún otro quiere decirle al Padre que quiere que el reino sea su centro? ¿Necesitas decirlo? Hazlo, hazlo, ya que estás haciendo negocios con Él y no conmigo. “Yo quiero estar centrado en tu reino Padre, no conozco mis centros falsos, sé que existen, pero no los conozco, si los conociera los sometería a Ti.”

 

 

 

 

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¿Avivamiento o Apostasía?

(1 Timoteo 4: 1) = Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;

En los últimos veinte años, más o menos, se ha venido escuchando en muchos países, a diferentes hombres y mujeres que dicen venir de parte de Dios, hablar del gran avivamiento final. Y algunos se atreven casi a profetizar que ya está aquí.

Otros aseguran que ya lo estamos viviendo, por el simple hecho de haber armado una buena conferencia internacional. O sea que le llaman gran avivamiento a llenar, por ejemplo, un gran estadio de fútbol. Y presenciar jornadas donde la gente se cae, reciben algunos milagros y todo eso que supongo conoces bien. Y a eso le llaman avivamiento.

Sin embargo, hay una pregunta muy importante para nosotros, hoy. Si tú eres un estudiante serio de la Biblia, esta pregunta es muy importante: ¿Habla la Biblia de tal avivamiento final? Muchos dicen que sí, obviamente, y citan algunos textos del Antiguo Testamento.

Pero si los analizamos, veremos que se refieren a Israel. Otros citan, como contundente prueba,  a hechos 2:16, cuando están los ciento veinte discípulos allí en el aposento alto, y descendió el Espíritu Santo sobre ellos, y hablaban en otras lenguas y todo eso.

Entonces es cuando Pedro dice: ¡No! ¡No están ebrios todos estos! ¡Lo que sucede es que se cumplió la profecía de Joel! Y él cita al profeta Joel. Y les dice que eso fue lo dicho por el profeta: derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán.

Entonces lo interpretan como que eso es un sinónimo de avivamiento, pero no es así. Si hacemos un estudio serio de ese pasaje, nos vamos a encontrar con que lo que fue escrito o profetizado por Joel, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, significa que en el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo solamente reposaba sobre los profetas, los reyes y los sacerdotes, no en todo el pueblo.

Pero en el Nuevo Testamento, ya no hay distinción de reyes, sacerdotes, maestros, rabinos u otras jerarquías similares, ya no. A eso se refiere cuando dice “derramaré de mi Espíritu sobre toda carne”, sin distinción. Y eso significa que, cualquiera que crea, puede ser lleno del Espíritu Santo.

Está definitivamente mal interpretado, como sinónimo de avivamiento. Y no me creas a mí, haz tu propio estudio y te vas a dar cuenta. Pero en el contexto de la Biblia, y no de lo que dice un apóstol por allá o un supuesto profeta más allá.

Entonces, la pregunta sigue allí: ¿Realmente tiene base suficiente, en la Biblia, el tan nombrado avivamiento final? Mira; veamos la Biblia, porque para eso es que yo estoy aquí y tú allí, ¿No es cierto? Sólo estudiando la Biblia lo sabremos.

Pero antes de hacerlo, es necesario que tengas en cuenta algo muy importante que no siempre se dice: mi opinión no tiene importancia porque dios ya opinó y lo dejó escrito. Yo sólo debo aceptarlo y creerlo. Y tú opinión mucho menos, porque ni siquiera estás hablando, sólo escuchando.

Quiero compartirte Lucas capítulo 18. Allí por el verso 5, Jesús está hablando de una viuda que oraba y pedía justicia, y en el versículo 1, el contexto total es que Jesús les refiere una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar, es decir: mantenerse en la fe.

Mantenerse en la fe de que Dios me va a escuchar y va a responder mis oraciones. Entonces pone el ejemplo de una viuda que va ahí y le dice al juez: ¡Hazme justicia! ¡Hazme justicia! Entonces el juez dice: bueno, esta mujer me molesta y le haré justicia.

En el versículo 5, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. (6) Y dijo el Señor: oíd lo que dijo el juez injusto, (O sea: que le haría justicia a esa mujer viuda) (7) ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?

Piensa: que claman. Este es un asunto de fe. De pedir en oración y de no desmayar, sino de mantenerte en la fe, ¿Estamos? Y dice el verso 8: Os digo que pronto les hará justicia. (A sus hijos, pero luego viene una pregunta que a mí me ha inquietado mucho. Y me sigue inquietando. Y me pone alerta.)

Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿Hallará un gran avivamiento en la tierra? ¿Así dice? Quiero que leas con entendimiento. Porque los cristianos de hoy estamos acostumbrados a leer la Biblia en un año, cuando muchas veces hemos visto que puedes pasarte tranquilamente todo ese año masticando, escudriñando y esperando por luz para un solo versículo.

Es muy bueno leer toda la Biblia en un año, pero entiende que leer por leer, no tiene sentido. Necesitamos detenernos, leer bien, comparar las escrituras que siempre se interpretan a sí mismas. ¡Nadie necesita al dios de los ladrones! ¡Estoy hablando de Hermes! O de Hermenéutica, si quieres.

Entonces Jesús hace una pregunta: Pero cuando venga el Hijo del Hombre ¿Hallará fe en la tierra? Y esta palabra, “cuando venga”, en el original griego figura como ercomai, que significa “arribar”. Significa “volver”, significa “descender”. Entonces aquí es una clara alusión del mismo Jesús, a su Segunda Venida.

Cuando Él venga, dice Él: ¿Hallaré fe en la tierra? Es decir: cuando yo venga otra vez, ¿Encontraré fe en esta tierra? Y allí, fe, es la palabra pistis, que tiene su sentido original, que es “confianza en Dios”. Es “fidelidad a Dios”.

Entonces, la pregunta de Jesús, sería: “Cuando yo venga, otra vez”, (Porque Él les está enseñando a orar y a confiar, y que Él nos va a responder). “Pero cuando yo venga de nuevo, -dice- ¿Hallaré fe en la tierra? ¿Hallaré confianza y fidelidad en Dios en la tierra?

Yo no sé si esta pregunta te inquieta. ¿Hallaré fe en la tierra? ¿Por qué hizo esa pregunta, Jesús? ¿Hallaré confianza en Dios? ¿Hallaré que la gente está fiel a Dios y a mi palabra? ¿Están rendidos ante mí? ¿Cuál supones que es la respuesta? ¡No!

Esto me enseña a mí y por extensión a todos nosotros, lo contrario a lo que hemos estado oyendo de labios convencionales, tradicionales y estructurales. Porque allí estamos oyendo de un gran avivamiento para los últimos tiempos, cuando de lo que habla la Biblia para ese tiempo, es de una gran apostasía.

Pero no me creas a mí, sólo lee tu Biblia. Vamos a 2 Timoteo capítulo 3. Yo sé que muchos de nosotros estamos programados y adoctrinados, en muchos casos, bajo el antiguo slogan de Goebbels, ministro de propaganda de Hitler: “miente, miente que algo queda”.

Porque convengamos, amado hermano o hermana, que hay muchas mentiras desplegadas dentro de la iglesia del Señor; muchas. Y lo peor, es que muchos ya se las creyeron. Pero tú debes ser inteligente y no creerle cualquier cosa a cualquier hombre, incluido yo; ve a las escrituras.

(2 Timoteo 3: 1) = También debes saber esto: que en los postreros días vendrá un gran avivamiento… (¿Eso dice?) Las iglesias estarán llenas de hombres que aman con todos su corazón al Señor, que no son codiciosos, que son bien humildes y que se postran ante Dios.

Hombres obedientes, y las mujeres ¡que ni se diga! (¿Así dice? Bueno, yo no estoy hablando mi propio mensaje. Yo les estoy diciendo lo que leo aquí, que en los postreros días, vendrán tiempos peligrosos…

(2) Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, (3) sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, (4) traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,

Hoy hay cruceros, en el caribe, para los hermanos. Y te ponen a un pastor que cuenta chistes, a tres cantantes que te entretienen, en vivo; y tú pagas un par de miles de dólares, o tres y te entretienen con una predica motivacional. ¡Es que somos hijos del rey!, dicen. ¡Y merecemos esto y más!

(Verso 5) = Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita. (Ya hemos estudiado muchas veces estos versículos. A esto se lo dice Pablo a su discípulo, Timoteo.)

(Mateo 24: 1) = Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. (Se sentían muy orgullosos ellos. ¡Mira que tremendo auditorio! ¡Cien millones de dólares nos costó, Señor!)

(2) Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. (Ahí está su orgullo, discípulos. ¿Tú crees que el Señor está interesado en que construyamos auditorios de cien millones de dólares? – ¡Para la gloria de Dios! – ¿Ah, sí? ¿Ustedes creen eso?)

El caso es que los discípulos se sentían muy orgullosos de todo lo que se había construido. Van y se lo muestran y Él les pincha el globo de la vanidad religiosa, diciendo: ¡Ah, no! ¡Eso se les va a caer de un solo golpe! Yo no habito en templos hechos de manos de hombre, es lo que dijo.

(3) Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, (Aparte de su pueblo, de los suyos, de los que tenían comunión con Él) diciendo: dinos, ¿Cuándo serán estas cosas? (Porque ahí les estaba profetizando la destrucción de Jerusalén. Y se cumplió ya en el año 70 después de Cristo.) ¿Y qué señal habrá de tu venida, (Ya hemos establecido que Él dijo: cuando el Hijo del Hombre venga, ¿Hallará fe en la tierra? ¿Dónde está la fe de los hombres? Tendrán fe en todo, menos en Dios) y del fin del siglo?

Fíjate qué preguntas le hicieron. ¿Qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo? O sea: del fin del tiempo, del sistema; cuando Cristo viene ya a hacer juicio. Por eso es tan importante lo que Él va a responderles en el verso siguiente.

(4) Respondiendo Jesús, les dijo: ¡Vendrá un gran avivamiento! ¡Las multitudes correrán por las calles, rumbo a los estadios! ¡Caerán postrados adorándome! ¡Y se someterán las naciones ante mí! ¿Así dice? Respondiendo Jesús, les dijo: cuiden la unidad entre ustedes. ¿Así les dijo?

A mí me llama mucho la atención, no sé a ustedes, que cuando sus discípulos le preguntaron ¿Qué señal habrá cuando tú vengas? ¿Y qué va a suceder, Señor, dinos? Y Él les responde algo que ellos no esperaban, como tampoco la esperan hoy muchos cristianos. Pero la palabra de Dios sigue allí, y la respuesta de Jesús sigue allí. Y respondiendo Jesús, les dijo, Mirad que nadie os engañe.

Y aquí la palabra engañar, significa hacer vagar en la mente, hacer errar, seducir tus pensamientos, descarriar, Miren que nadie los descarríe. Miren que nadie los desvíe. Que no los perturben en su mente con mensajes que no son míos.

¡Mirad bien1 Y ese mirad, es velad. Cuiden, observen, disciernan. Que nadie los engañe. Y si hay algo que distingue a la iglesia de hoy, es el engaño que ha penetrado. Producto de que el mundo ha entrado a la iglesia. Y sigue diciendo Jesús la razón por la cual les dice que nadie los engañe. Y recuerda que Él está hablando de los últimos tiempos. De los tiempos peligrosos.

(5) Porque vendrán (Ahí Jesús está asegurando que vendrán…unos poquitos en mi nombre. ¿Dice poquitos? No; dice muchos) muchos en mi nombre, (Y muchos, equivale a multitud. ¿Multitud de qué? No te predispongas ni te pongas a cazar brujas ni fantasmas. No es un asunto nuestro. No es una doctrina nuestra. Es Él el que está hablando aquí.) Vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán, (Descarriarán, torcerán, sacarán de la ruta correcta, desviarán, los harán vagar en la mente)

Muchos falsos maestros, metiéndose a la iglesia y engañando… ¿A cuántos? A muchos. ¡Eso no es un avivamiento! – ¡Pero todos los grandes predicadores están hablando del gran avivamiento que viene! – Perdón; ¿Quién o quiénes han dicho que esos grandes son grandes?

(6) Y oiréis (De grandes campañas evangelísticas. ¡Es que el mundo mejorará! ¡Se arreglará todo y vivirán todos en paz y en armonía! Hay una corriente que cree que nosotros vamos a gobernar ahora aquí en la tierra. Que lo sigan creyendo, pero… Este mundo así como lo estás viendo, entiéndelo; no tiene remedio. Va derecho al caos. Lean todo el Nuevo Testamento y verán.) Y oiréis de guerras y rumores de guerras, mirad que no os turbéis. (O sea: eso significa que estamos aquí, no nos hemos ido para ninguna parte, aún) Porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin.

Repito una vez más: está hablando Jesús. Sin embargo, muchos de nosotros estamos predispuestos a otra cosa. Hay gente que hace más de veinte años que espera el gran avivamiento. Y en lugar de ello, cada vez la situación se ve más fea.

(7) Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.

(8) Y todo esto será principio de dolores. (Y mira ahora como viene el avivamiento y qué hermoso es el amor que se brindarán entre hermanos)

(9) Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre;

¿Quiénes serán aborrecidos? Los cristianos. ¡Pero los cristianos que predican el verdadero evangelio! Los que se abrazan con el mundo, esos no; porque esos se hacen compadres del mundo, cómplices, aliados.

(10) Muchos tropezarán, entonces, (Otra vez: ¡Muchos! Ya van tres veces que Jesús dice: de muchos. ¿Qué le sucederá a muchos? Tropezarán. ¿Y eso qué significa? En el griego aparece la palabra scandalon, de donde deriva la nuestra escándalo, y que significa escandalizarse.

¿Y entonces, eso qué quiere decir? Que se nos dice que muchos se escandalizarán, entonces. Y se entregarán unos a otros. ¿Qué dijo Pablo que habría dentro de la iglesia en los últimos tiempos? Traidores. Envidiosos. Celosos. Se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

Mira; yo no sé si tú eres uno de los que quizás se haya quedado sin amigos, simplemente por tratar de seguir siendo fiel a la palabra de Dios. Versículo 11, ¡Otra vez la palabra “muchos”! Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos. (A eso ya lo repitió dos veces).

(12) Y por haberse multiplicado el avivamiento. Perdón, leí mal. Creo que dice: Y por haberse multiplicado la fe… (¿Así dice? Comparen. Comparen lo que dijo Jesús. ¿Recuerdan? Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra?

Indudablemente, la fe va a ser muy escasa. Pero sí nos dice que la maldad, se multiplicará. La palabra maldad, se traduce de una palabra griega que significa “gente sin ley”. Es mucha la gente que dice ser cristiana pero que no acepta ni piensa en someterse a Dios.

Y por haberse multiplicado la gente sin ley… ¿Qué hace la gente con las leyes de afuera? ¿Qué hacen los legisladores con las leyes que ellos mismos proponen, votan y aprueban? Se las comen a la parrilla.

Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos, se hará ferviente. ¡Tremendo celo de Dios habrá en muchos! ¡Y predicarán el evangelio y vendrá el avivamiento! ¡Gloria a Dios! ¿Eso dice? Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos (Otra vez muchos) se enfriará.

Tú sabes que la palabra que se tradujo como “enfriará”, es la palabra sukos, que significa “celo desvanecido”. ¿Y qué cosa es un celo? Es un anhelo ferviente por guardar algo. Lo quieres solamente para ti. ¿Recuerdas que dice la palabra que Dios es celoso? Porque nos quiere sólo para Él.

Ojo: no son los celos del hombre. Él nos quiere solamente para Él. Pero nosotros también debemos de tener un celo por Él y por su palabra. Pero lo que me está diciendo aquí es que, ese celo, estará desvanecido. La palabra desvanecido significa diluido, no desmayado.

Es como si quieres beberte una limonada y exprimes un pequeño limón dentro de un recipiente de diez litros de agua. ¿Qué sabor crees que tendrá esa agua? ¡Pues a agua, nada más! Bien; lamentablemente, así está el evangelio de este tiempo.

No tiene gusto a nada. Los ministros hablan mucho de los conflictos del alma, pero muy poco del pecado y sus consecuencias. Eso no tiene esencia, no tiene sabor. Está tan diluido que por momentos no se sabe muy bien si algo que decimos lo dijo Cristo, Buda o Freud.

Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. El celo por seguir a Dios, por guardar su palabra, se va a diluir. Se desvanecerá. Y el verso 13, señala: Más el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Este es un versículo que habla de que las cosas a tu alrededor no tienen color a ningún avivamiento. Pablo está diciendo, y todo encaja perfectamente, que habrá una lucha cuerpo a cuerpo, la cual deberemos pelear con la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

¿Y contra quienes? ¡Contra los falsos maestros! ¡Contra las falsas doctrinas que han penetrado e invadido la iglesia! Y será una lucha cuerpo a cuerpo, cara a cara. Porque a tus enemigos los tienes muy cerquita. Trastornan casas enteras, familias enteras, las desarman y las destruyen.

Es una lucha constante. Créeme que hago todo el máximo y mejor esfuerzo que puedo, pero no veo ningún avivamiento en esto. ¿Lo dirá más adelante?

(14) Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, (y entonces vendrá un gran avivamiento… ¿Dice así? ¡No! ¡Fíjate lo que dice!) Para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

Para testimonio significa que no haya nadie que pueda decir que a él nadie se lo dijo. Pero el predicar el evangelio, no garantiza que todos se vayan a convertir. Eso ha frustrado a muchos, pero es así. Fíjate que, si predicando el verdadero evangelio no todos se salvan, imagínate lo que puede pasar si en lugar del evangelio genuino, predicas una cosa allí que nadie sabe muy bien que es y de dónde la sacaron.

¿Tú sabías que cuando Jesús predicaba no eran todos los que se convertían, sino algunos? ¿Sabías que Jesús no estaba interesado en las grandes multitudes sin corazón arrepentido? – ¡Pero hermano! ¿No dice la Biblia que de tal manera amó Dios al mundo?

Sí, así dice. Por eso vino a morir por nosotro0s en la cruz. – ¿Y entonces cómo es esto? Es que su sacrificio, por amor, sí que fue por todos; pero no todos creen. Y a través de toda la historia, la apostasía entró en Israel muchas veces.

Y en la historia de la iglesia, hasta hubo una reforma, en la Edad Media. De tanta apostasía. Apostatar es apartarse de las verdades del evangelio. Desviarse, dejar de lado algo de una manera deliberada. Esa es la apostasía.

Dice que será predicado este evangelio en todo el mundo para testimonio a todas las naciones. Pero no garantiza, entonces, que todos se conviertan. Si Jesús hubiera estado interesado en las multitudes, simplemente porque eso hubiese sido sinónimo de éxito, Él no hubiera predicado como predicó.

Tampoco hubiera hecho las cosas que hizo de la forma en que las hizo. Por ejemplo: si Él hubiera buscado hacer un show que le otorgara mucha popularidad, ¿Por qué caminó sobre el agua por la noche, cuando nadie lo pudo ver? Si todos estaban dormidos…

¡El Señor no estaba interesado en hacer ningún show! Hoy no es tan así. Tú hablas con un ministro abajo, antes que suba a la plataforma, y parece un cristiano correcto. Pero nada más subir y tomar el micrófono y se transforma. ¡Y dice que es por la unción!

Si Jesús hubiera estado interesado en las multitudes, nada más que para tenerlas y contar con ellas como permanentes seguidoras, no les hubiera dicho lo que les dijo. Después que alimentó a cinco mil personas y la gente fue a buscarlo, les dijo que sólo lo seguían porque les había dado de comer.

Sin embargo, en el griego, esa frase es muy fuerte. En el griego significa: “Ustedes me siguen porque ayer tragaron como animales”. La palabra que usó el escritor del evangelio, es una palabra griega que significa: “tragar como animales”.

¿Por qué les habló tan duro, Jesús? Hay otro pasaje donde también les habla duro, y viene uno de los discípulos a decirle que se habían ofendido por eso. ¡Ya se te vino abajo la iglesia, Señor; sólo te quedaron doce!  Si Jesús hubiera estado interesado en multitudes que solamente querían lo que Él les daba, pero que no terminaban de quererlo a Él, no hubiera hablado como habló.

¿Y hoy cómo están hablando todos esos dignos representantes del pueblo de Dios? ¿Acaso están hablando como Jesús? ¿No, verdad? ¿Y podrías entender por qué razón? Porque a ellos sí les interesan las multitudes, porque multitudes para este tiempo es, inexorablemente, sinónimo de más dinero.

Correcto. Ninguno de nosotros somos dioses para ver los corazones de los demás, pero sí podemos ver y con bastante claridad, las cosas que hacen muchos de esos demás. Y entonces nos limitamos a describir esas cosas, jamás entrar en murmuración o crítica.

Porque el Señor dijo que por sus frutos los conoceréis. Vamos ahora a 2 Tesalonicenses 2. Estamos viendo el peligro de la apostasía. Estamos viendo y contrastando las escrituras, si es bíblico o no que vendrá un gran avivamiento por todo el mundo.

(2 Tesalonicenses 2: 1) = Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, (2) que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, (Te cuento: la frase mover fácilmente, significa “alborotar, agitar, incitar”. Es decir: se lee de esta manera:

Respecto a qué sucederá antes de que Cristo venga, no se dejen alborotar; no se dejen incitar; no se dejen agitar fácilmente, de vuestro modo de pensar. Aquí la frase “modo de pensar”, significa: a las convicciones que debe tener un cristiano, las verdades del evangelio.

Recuerden que Himeneo y Fileto, habían dicho que la resurrección ya se había efectuado. Y habían trastornado la fe de muchos. No se dejen mover fácilmente, dice. Ni os conturbéis, ni por espíritu, (Aquí esta palabra por espíritu, alude a un profeta falso), ni por palabra (Un mensaje, una idea, un plan, una estrategia, una revelación que luego veremos que no tiene sustento bíblico) ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

Fíjate que Pablo, en el verso 3, utiliza exactamente las mismas palabras que dijo Jesús; nadie os engañe. Pero él todavía enfatiza, que nadie los haga errar. Y sacarlos del camino. Nadie os engañe en ninguna manera. No te olvides que un poquito de levadura, contamina toda la masa.

Porque no vendrá (¿Qué no vendrá? ¿Quién no vendrá? Cristo, sin dudas. Está hablando de la Segunda Venida de Jesús.) Porque no vendrá sin que antes venga…el gran avivamiento. Claro, humanamente, tanto a mí como a todos ustedes, nos gustaría enormemente que aquí dijera avivamiento, ¿Verdad?

Pero si yo digo que dice avivamiento, sería un aviva-miento, ¿No es cierto? Porque estaría mintiendo. Porque no es eso lo que aquí se me dice que vendrá. ¿Qué es lo que nos dice la Biblia que vendrá? Jesús lo estableció claramente. Pablo en muchas ocasiones, y aquí también está. ¿Qué vendrá? La apostasía.

(1 Timoteo 4: 1) = Pero el Espíritu dice claramente (¿Cuál es el Espíritu que dice aquí claramente? El Espíritu Santo. Porque el contexto, luego, te lo aclara) Pero el Espíritu dice. (Digo: cuando una persona habla, ¿Qué dice? Pensamientos, argumentos. ¿Cómo es la guerra espiritual? ¿De qué es? De argumentos, de filosofías que se levantan contra el pensamiento de Dios.

Entonces, dice aquí: Pero el Espíritu dice claramente. La palabra “dice”, es la palabra griega lego, que significa: repetir un discurso. ¿Qué hace el Espíritu Santo? Repite un discurso. Lego significa: hablar extensamente sobre un tema. Significa: colocar delante de alguien para que vea, en este caso, delante de nosotros, el Espíritu habla extensamente.

Habla un discurso extenso. ¿A quiénes? A los que creen la palabra de Dios. ¿Cuántos creen la palabra de Dios? Entonces, lo que el Espíritu dice es para alertar ¿A quién, a los del mundo, o a los que están dentro de la iglesia?

A los que están dentro de la iglesia. ¿Y qué dice el Espíritu? ¿Qué discurso es el del Espíritu? A ese discurso, ¿Cómo lo dice? Claramente. Ahora sí, lo entiendes sí o sí. Y si no lo entiendes, hay tres cosas: o no eres nacido de nuevo, o estás bloqueado, o sencillamente eres terco.

 

Porque el Espíritu, dice, habla claramente. Y la palabra claramente, es  la palabra griega retos, y significa hablar concretamente, con claridad. Hablar abiertamente. Escucha: si algo tiene el evangelio, es que habla claramente.

¿O será algo ambiguo y medio escondido que dice que los fornicarios, adúlteros o los afeminados que se echan con varones, no entran en el Reino de los cielos? ¿Parece ser algo ambiguo o difícil de interpretar, eso? ¿Podrá salir alguien a decir qué querrá decir esto?

El Espíritu repite un discurso, habla extensamente delante de los que creen, con claridad. ¿Y qué dice? Que en los postreros tiempos…vendrá un gran avivamiento. ¿Así dice? La gente tendrá una fe tan pura y tan diáfana como el diamante.

¿Así dice? ¿Qué es lo que dice el Espíritu con claridad y lo viene repitiendo desde el Antiguo Testamento? Que en los postreros tiempos, algunos apostatarán de la fe. ¿Y qué es apostatar? Es desertar. Es abandonar. Es alejarse deliberadamente o por engaño, de la palabra de Dios.

Otra vez, Jesús va caminando; lo sigue la multitud. ¡Oh, Rabí! ¡Te estábamos buscando! ¿Dónde te habías metido? Ustedes me siguen porque ayer se llenaron la panza, comieron. Y les comienza a dar un discurso sin pensar si se van a ofender o no.

Y dice allí en Juan que, desde ese momento, muchos de sus discípulos, (¡De sus discípulos, dice!) se fueron. ¡Qué preocupado parecía estar Jesús porque se le estaban yendo los miembros de la iglesia! ¿Verdad? Ellos querían recibir lo que Él les daba, pero no querían oír su mensaje.

Querían lo que Él podía darles, pero no lo querían a Él. Yo he escuchado decir a prominentes figuras del evangelio, que la gente no necesita mensajes ni predicaciones, que sólo necesita a Dios. Eso suena bastante bien, de primera agua, no es cierto?

Sin embargo, es imposible amarlo a Él y rechazar su mensaje. No puedes decir tú que quieres a Dios, y no quieres lo que Él dice. Eso se llama desprecio del señorío de Cristo. Y si tú eres uno de los que dice que vas a la iglesia a ver qué es lo que Dios te da ese día, te tengo que preguntar: ¿Y el día que no te de nada, qué harás?

Entonces, se le van un montón de discípulos, y Jesús sigue caminando. Y los doce seguían allí, molestando. Y entonces Jesús se da vuelta y les dice: ¿Ustedes también se quieren ir? Y Pedro es el que se adelanta y dice: ¡No! ¿A quién iremos, Señor?

¿A quién iremos, si tú tienes palabra de Vida Eterna? – Bueno, síganme. Pero el que no toma su cruz y me sigue, cada día, no puede ser mi discípulo. Si prefieres más a tu mamá, a tu papá, a tus amigotes o a tu abuelita, mejor quédate con ellos. El que quiera seguirme, sígame. Y no fueron muchos.

Los desertores del evangelio. Pregunto: ¿Cómo es que muchos llegarán a apostatar, a desertar, a abandonar y a alejarse? El evangelio que prevalece hoy en el cristianismo, es: acepta a Cristo porque Él vino a darte vida en abundancia. De hecho, cuando Jesús dijo que había venido a dar vida y vida en abundancia, Jesús se refería a vida espiritual. Basta con que lo estudien un poco y se ve con claridad.

Sin embargo, estos falsos maestros aseguran y dicen que eso, que Él vino a darnos vida en abundancia, significa abundancia de casas, dinero, autos y todo eso que conocemos como riqueza. Esa es una mentira. Quien crea eso, puede dedicarse a comprobarlo con las Escrituras. No lo encontrará.

Es cierto que hay versículos que parecerían decir eso, pero cuando los tomas en su contexto, allí descubres de qué estaba hablando el Señor, en realidad. Porque si de algo nos previno fue, precisamente, del engaño de las riquezas.

La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. ¿De qué le sirve al hombre ganar todo el dinero del mundo y perder su alma? Todo eso contradice esa teología oportunista y satánica. ¿Por qué satánica? Porque hace que la gente no vaya en pos de Dios sino de Mamón:

¿Entonces, tenemos que entender que la apostasía viene porque sí? ¡NO! Te lo está diciendo Pablo, allí, en su carta a Timoteo. Dice que el Espíritu dice claramente y sin ambigüedades, que algunos apostatarán de la fe. ¿Y cómo es que vendrá esa apostasía?

Escuchando a espíritus engañadores. Tú me estás escuchando a mí, en este momento. ¿Y qué estás escuchando? Argumentos, ideas, pensamientos, ¿Verdad? Entonces, el Espíritu Santo está diciendo claramente que la apostasía viene cuando la gente escucha.

Y esta palabra, tiene varios significados en el original. Significa “prestar atención”, significa “oír”, significa “servir”, significa “atender”. ¿A quién? A los espíritus engañadores que arman sus mensajes con palabras y conceptos que a todos, en su carne, les encanta oír.

Generalmente, un hermoso y multicolor show con cantantes de primer nivel, danzarinas de alta técnica, sonido espectacular y ambiente de expectativa creciente. Luego, el predicador que por espacio de cuarenta y cinco minutos a una hora, dice muy poco con consistencia, pero repite a cada momento que Dios te ama, que te quiere bendecir, que te quiere prosperar y que quiere que seas muy rico.

 

Oye: ¿A quién no le gustaría que alguien te repita y te repita que Dios te ama y desea hacerte millonario? Al cabo, viene la condición ineludible: para que eso sea cierto, tienes que sembrar. ¿Es bíblico sembrar? Sí, lo es. ¿Pero sembramos para ser ricos y millonarios? No; sembramos espiritualmente por obediencia. ¿Quién invento la tergiversación de la palabra de Dios? Ahí lo tienes.

¿Cómo es, entonces, que llegarán a la apostasía? Escuchando, prestando atención y creyéndole a espíritus engañadores. Y aquí, espíritus engañadores, se refiere a personas. Porque la palabra planos, de donde se deriva planeta, significa impostores.

No se refiere a un espíritu demoníaco en sí mismo; se refiere a impostores. A falsos maestros. Falsos profetas. Significa “guías errados”. Guías errantes. Guías sin rumbo fijo. ¿Se acuerdan cuando los fariseos se le oponían a Jesús por su mensaje?

Y Jesús les dijo de todo. Sepulcros blanqueados, generación de víboras. Y luego les dijo a los discípulos que los dejaran, que eran ciegos y guías de ciegos. Les dijo ¡Dejadlos! ¿No eran los representantes de Dios en la tierra?

Sí. ¿Y entonces por qué les dijo: dejadlos? Porque habían apostatado. Estaban ciegos. Y dijo que si un ciego guiaba a otro ciego, los dos se iban a caer en el mismo pozo. ¡Abran los ojos! ¿A quién fue que les dijo mirad que nadie os engañe, a los del mundo?

¡No! A la iglesia, se lo dijo. Dejad a todos esos; no se junten con ellos, rechácenlos. Eso significa. A esos guías errados. ¿Cómo es que dice, entonces, el Espíritu, claramente, que vendrá todo esto? Escuchando espíritus engañadores.

Pero luego añade: y doctrinas de demonios. La palabra doctrina, significa enseñanza. Y aquí sí significa: a mensajes, filosofías, pensamientos, que los demonios infiltran en las mentes de los falsos profetas. Pensamientos de avaricia, siempre justificándolo en que es para la obra de Dios.

(Verso 2) = Por la hipocresía de mentirosos (La palabra mentirosos, seudologos. Seudo es falso, logos es palabra. Significa falsa palabra. Significa discurso falso.  Enseñanza falsa. ¿Y cómo lo harán? Con hipocresía. Hipocresía significa actuar fingidamente. ¿Recuerdas que dijo Pablo que tendrán apariencia de piedad? Actuarán fingidamente. Y esta palabra deriva de los teatros griegos, ustedes ya lo saben.

(2 Timoteo 2: 15) = Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. (Esto te está diciendo que ya en los primeros tiempos de la iglesia existía la apostasía)

(16) Más evita profanas y vanas palabrerías, (Está hablando de falsas doctrinas) porque conducirán más y más a la impiedad. (Lo que quiere decir es que estas doctrinas alejarán a la gente de Dios)

(17) Y su palabra (Su discurso, su tema, sus argumentos) carcomerá como la gangrena, de los cuales son Himeneo y Fileto, (18) que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos.

(19) Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: conoce el Señor a los que son suyos; y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.

Y así es: la manifestación de la apostasía la vemos en muchos falsos maestros. Apostasía es cuando un predicador, un cantante o quien sea, va y se suma a un evento con religiones paganas bajo el tibio argumento de una unidad que nadie se explica donde tiene su epicentro.

Hay gente que asegura que la iglesia tiene que ser manejada como una empresa, porque en definitiva es un negocio que tiene que producir y dar ganancias. No sé, para mí la iglesia es el cuerpo de Cristo, y no lo veo negociando a Él.

Otros andan jurando que si los dejan orar, pueden sacar del mismo infierno a todos los que han ido a parar allí cuando murieron. Déjame decirte que será muy bonito imaginarlo para todos aquellos que sufren por causa de familiares que murieron sin creer, pero estos no han leído la misma Biblia que he leído yo, evidentemente. Ambos casos, para mí son apostasía.

Yo creo que estamos advertidos, la apostasía, ya llegó. Estamos en medio de ella. ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a levantarnos y a defender la fe que nos ha sido dada? ¿O vamos a seguir aceptando rutinas apóstatas sólo porque vienen de gente que nos ha hecho creer que son ungidos del Señor? LA palabra de que por sus frutos los conoceremos, no ha sido derogada.

 

 

 

 

 

 

 

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Significados Verdaderos

Estudiemos ahora algunos pocos pasajes para ver qué es el arrepentimiento. Hechos 2: 37-38 dice: “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.

Cuando algunos leen estos versículos quizás digan que ni siquiera se menciona la fe. Todo lo que se menciona es el arrepentirse, ser bautizado en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados y recibir el Espíritu prometido.

Aquí, la fe no se menciona para nada; en lugar de eso, solamente se menciona el arrepentimiento. Sin embargo, esto no fue lo que se habló anteriormente. El apóstol no comenzó hablando del arrepentimiento, del bautismo, del perdón de los pecados y del recibimiento del Espíritu Santo.

Esto no fue el día de Pentecostés. No fue la primera palabra que Pedro predicó. Fue la última palabra que Pedro habló después de dar su mensaje. Antes de esto, Pedro había dicho: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las obras poderosas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de Él, como vosotros mismos sabéis; a éste … matasteis clavándole en una cruz por manos de inicuos; al cual Dios levantó” (vs. 22-24).

Pedro estaba diciendo: “Este es nuestro testimonio. Dios aún lo ha exaltado a los cielos y lo ha hecho Señor y Cristo. Este es el testimonio del Espíritu Santo. Dios nos ha enviado a nosotros los apóstoles para testificar de la resurrección de Jesús de Nazaret.

El Espíritu Santo ha sido derramado, dando a ciento veinte el don de lenguas. Este es el testimonio del Espíritu Santo, lo cual testifica que el Señor Jesús ha sido glorificado”. Aquí hay dos testimonios. Los apóstoles testifican de la resurrección, mientras que el Espíritu Santo testifica de la glorificación.

El apóstol Pedro les predicó la palabra de Dios y les mostró lo que ellos habían hecho al Señor Jesús y lo que Dios le había hecho a Él. El versículo 36 dice: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”. La palabra de Dios había sido predicada, y los apóstoles les habían mostrado lo que Dios había hecho y lo que ellos habían hecho.

Por favor recuerda que un poco más de un mes antes de Pentecostés, el mismo grupo de personas gritaron: “¡Fuera, fuera, crucifícale!” (Juan 19: 15). Ellos fueron un instrumento en Su muerte y crucifixión. Anteriormente, consideraron que el Señor era digno de muerte; ellos gritaron que lo crucificaran y que en Su lugar liberaran a Barrabás.

¿Qué había pasado? Hechos 2: 37 dice: “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos, ¿qué haremos?” Esto es creer en la palabra de Dios. La palabra de Dios se predicó, y ellos la recibieron.

Se dieron cuenta de que lo que Dios le había hecho a Jesús era muy diferente de lo que el hombre le había hecho a Él. Además, el Espíritu Santo también estaba allí testificando. Ellos no pudieron rechazar ese testimonio. Por lo tanto, suplicaron preguntando qué era lo que tenían que hacer ahora que habían crucificado al Señor.

Si ellos no hubieran crucificado al Señor, todavía hubiera oportunidad para la restitución. Pero una vez que Jesús había sido crucificado, ¿qué debían hacer? Ellos aceptaron el testimonio de los apóstoles. Como resultado, el apóstol les dijo que tenían que arrepentirse.

Tenían que arrepentirse debido a sus conceptos y perspectiva con respecto al Señor Jesús. Además, tenían que ser bautizados en el nombre de Jesucristo. Ser bautizado es recibir, creer y confesar al Señor. El significado de estar en el nombre del Señor es creer en el Señor. Cuando hagan eso, sus pecados serán perdonados y recibirán el don del Espíritu Santo.

Ahora, podemos darnos cuenta de que éste es un grupo de personas que habían recibido la palabra de Dios. Puesto que ellos creyeron esto, el apóstol fue capaz de decirles que se arrepintieran. Esto no tocó su conducta, sino su perspectiva.

El apóstol no estaba diciendo que si no cambiaban su conducta anterior, no podían ser salvos. Esto no es un asunto de tratar con la conducta de una persona. Lo que ellos tenían que hacer era juzgarse a sí mismos y ser bautizados en el nombre del Señor como una expresión de su fe en El.

De esta manera, sus pecados serían perdonados, y recibirían el Espíritu Santo. Por lo tanto, la condición para nuestra salvación es solamente la fe. La salvación se nos da gratuitamente. No necesitamos hacer nada para venir a Dios. Es Dios mismo quien ha venido a salvarnos por medio de Su Hijo Jesucristo.

Hechos 3: 19-20 dice: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”. Cuando leemos este versículo, tal vez pensemos que el arrepentimiento es una condición para la salvación.

Es verdad que el versículo 19 parece indicar que el arrepentimiento es una condición para la salvación. Pero debemos poner atención a todo el pasaje desde el versículo 1 en adelante. No podemos leer solamente el versículo 19.

Sería un error comenzar con el versículo 19 y explicarlo de acuerdo a nuestro pensamiento. Desde el versículo 1 en adelante, encontramos la historia del hombre cojo que fue sanado. Cuanto este hombre cojo vio a Pedro, Pedro le dijo: “No poseo plata ni oro, pero lo que tengo, esto te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” (v. 6).

Cuando toda la gente vio que el hombre que había nacido cojo comenzó a caminar se maravillaron. Entonces Pedro se paró y dio un mensaje. Primero, él explicó que ésa no era su obra, y que no era por su piedad que tal persona pudiera caminar.

En los versículos 15-20 dijo: “Y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y por la fe en Su nombre, a éste, a quien vosotros veis y conocéis, le ha fortalecido Su nombre; y la fe que viene por medio de Él ha dado a éste esta íntegra salud … Así que arrepentíos, y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”.

¿Qué estaba él diciendo? Él estaba hablando acerca de la fe. Estaba diciendo que creemos que Él fue levantado de entre los muertos, que creemos en Su nombre y que Su nombre había sanado a ese hombre. Allí estaba un hombre cojo que todos conocían. Fue la fe del Señor la que hizo que ese hombre sanara.

Si queremos creer, así como ellos creyeron, tenemos que arrepentirnos. Si queremos fe, tenemos que prestar atención al arrepentimiento. Si queremos recibirlo, debemos tener una perspectiva nueva y una evaluación nueva con respecto a Él.

Debemos tener esta capacidad. Anteriormente mencioné que el arrepentimiento nunca puede estar separado de la fe; está incluido en la fe. Antes de que el hombre se arrepienta, no puede creer. Después de que un hombre tiene algo de fe, debe arrepentirse.

Si un hombre tiene cierta cantidad de fe en la palabra de Dios, debe arrepentirse. No podemos separar el asunto exactamente, como cortar algo con tijeras, teniendo por un lado la fe y por el otro el arrepentimiento. Esto se parece a la experiencia de la salvación que tienen muchas personas.

Si preguntas a cien personas cuándo fueron salvas, quizás solamente cincuenta puedan darle la fecha exacta y el año de su salvación. Los de la otra mitad no sabrán cuándo fueron salvos. No saben cómo recibieron la salvación. Para ellos es de poca importancia cómo fueron salvos.

Lo importante es que fueron salvos. Todo está bien si no saben la fecha de su nacimiento. Mientras hayan nacido, sienten que eso es suficiente. Por lo tanto, podemos ver que al principio, la palabra de Dios primero fue predicada (2: 16). Si ellos no habían creído, ¿por qué tuvieron remordimiento en sus corazones?

Quizás nos preguntemos si en realidad ellos habían creído, ¿por qué Pedro tuvo que decir que debían arrepentirse y ser bautizados para que sus pecados fueran perdonados y el Espíritu Santo fuera derramado? Si ellos habían creído, ¿por qué todavía no habían sido perdonados sus pecados, y por qué el Espíritu Santo todavía no había sido derramado?

Si decimos que ellos no habían creído, entonces, ¿por qué estaban tan preocupados después de escuchar la palabra de Dios? ¿Por qué preguntaron qué debían hacer? Tenemos que darnos cuenta de que cuando la palabra de Dios se predica, las diferentes personas tienen reacciones diferentes de acuerdo a su propia condición.

La condición en Hechos fue diferente. Algunos pecadores sienten que han pecado, y se entristecen de sus pecados. Cuando predicamos el evangelio a tal clase de personas, es posible que nunca mencionemos el arrepentimiento.

Pero algunas personas creen en El sin darse cuenta de sus pecados. Tales personas deben ser devueltas al punto del arrepentimiento. Por lo tanto, cuando prediquemos el evangelio, tenemos que poner atención a esta diferencia.

Algunos han venido al Señor por medio del arrepentimiento. Solamente tenemos que pedirles que crean. Para otros, tenemos que guiarlos al arrepentimiento y la convicción con respecto a ellos mismos. Aun después de que Dios les haya dado fe y hayan creído, todavía debemos persuadirlos a ser bautizados y a tener un corazón de arrepentimiento para que sus pecados puedan ser perdonados y que el Espíritu Santo pueda ser derramado sobre ellos.

Por lo tanto, vemos que el arrepentimiento puede estar incluido en la fe. Si un hombre no se arrepiente, ¿cómo puede creer? Si un hombre no comprende que está enfermo, no querrá ver al doctor. Además, el arrepentimiento también puede estar incluido en la salvación.

El hombre debe creer en la palabra de Dios, ser perdonado y recibir el Espíritu Santo después de arrepentirse. Por lo tanto, vemos que Hechos 3 habla también de la fe. Este hombre es salvo y es sanado por la fe. Es tan claro que de lo que aquí se habla es de la fe.

Cuando venimos al capítulo diecisiete vemos algo más. Hechos 17: 30 dice: “Dios, pues, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan”. Aquí, Dios no le dice al hombre que crea.

Si estuviera en nuestras manos, seguramente hubiéramos cambiado la palabra “arrepienta” por “crea”. Pero lo que Pablo estaba hablando en los siguientes versículos no era un asunto de fe. Si él nos dijera que el hombre ha pecado y que el Hijo de Dios ha logrado la obra de redención y ha resuelto el problema del pecado, entonces hubiera tenido que mencionar la fe.

Pero aquí, Pablo estaba hablando acerca del juicio. El versículo 31 dice: “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando de esto a todos una prueba cierta, con haberle levantado de los muertos”.

Dios ha designado al Señor Jesús como el Juez para juzgar a todos los hombres. Al mismo tiempo, a fin de hacer que todos sepan que Él ha designado al Señor Jesús como el Juez, Dios levantó a Jesús de entre los muertos como una prueba de la fe de ellos.

Es por esto que dice que tenemos que arrepentirnos. Así que, aquí no es un asunto de fe. Mediante Su resurrección de entre los muertos, el Señor Jesús ha llegado a ser una prueba de nuestra fe. De hecho, Él ya es digno de nuestra fe. Ahora no hay necesidad de hablar más con respecto a la fe.

La resurrección del Señor Jesús ya está aquí como una prueba; es algo claro y sin duda. Ahora lo que debemos hacer es arrepentirnos de las cosas que hemos hecho. Después seremos capaces de creer. El Señor Jesús es digno de nuestra creencia. Mientras nos arrepintamos, podremos creer.

Hechos 26: 19-20 dice: “Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y en Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento”.

Si leemos solamente estos dos versículos, podríamos pensar que la única cosa que Pablo hizo fue predicar el arrepentimiento. Pablo confesó delante del juicio del rey Agripa que su obra era hacer que los hombres se arrepintieran y que se volvieran a Dios y que hicieran obras dignas de arrepentimiento.

Si eso fuera todo, entonces el evangelio de acuerdo a Hechos no sería un evangelio de fe. A fin de entender este versículo, debemos ver los pasajes anteriores. No podemos tomar una porción de las Escrituras fuera de contexto.

Es injusto hacer esto. Los versículos 14-20 dicen: “Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me decía en dialecto hebreo: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones. Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto de Mí, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados por la fe que es en Mí.

Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y en Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento”.

¿Por qué tenían ellos que arrepentirse? Debido a que el Señor Jesús ha logrado la obra de redención. Todos aquellos que creen en El seguramente obtendrán esta redención. El arrepentimiento es algo para los creyentes. Todo está hecho. Ahora, todo lo que se necesita es arrepentirse. ¿Qué es arrepentirse? Anteriormente, uno decía que no había necesidad de creer. Ahora, él dice que creerá. Esto es el arrepentimiento.

Supongamos que veo a una persona el día de hoy, y le predico el evangelio, diciéndole que el Señor Jesús ha llevado a cabo todo. Tal vez le diga: “Mi amigo, tiene que arrepentirse y creer en el Señor. Tan pronto como crea, será salvo. Tiene que tener una perspectiva diferente hacia el pecado. Y también tiene que tener una perspectiva diferente con respecto a la fe en el Señor Jesús. Tiene que arrepentirse de su condición interior; de esta manera será capaz de creer”.

Podemos ver que el arrepentimiento del que se habla aquí no es un asunto de obras. ¿Cómo sabemos que no es un asunto de obras? Es debido a que el arrepentimiento está incluido en la salvación de Dios. El arrepentimiento es una parte de la salvación.

No solamente este arrepentimiento no tiene nada que ver con la obra del hombre, sino que llega a ser un punto dentro de la esfera de la fe. En los pocos versículos que acabamos de leer, podemos ver algo misterioso: que el arrepentimiento es una parte de nuestra creencia. Sin el arrepentimiento, no puede haber fe. Así que, la fe incluye el arrepentimiento, y el arrepentimiento está en la fe.

Otro versículo nos dice que el arrepentimiento no está solamente relacionado con la fe sino que también está relacionado con la salvación. Hechos 5: 31 dice: “A éste Dios ha exaltado a Su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados”.

Aquí vemos que el arrepentimiento es dado por Dios de la misma manera que el perdón. En la Biblia pocas veces se hallan juntos el arrepentimiento y el perdón. Hechos 2 dice que el arrepentimiento tiene como fin el perdón de los pecados (v. 38).

Hechos 3 dice que el resultado del arrepentimiento es que nuestros pecados son borrados (v. 19). Otros dos lugares mencionan solamente el arrepentimiento sin el perdón. En dos de estas cuatro ocasiones, el arrepentimiento y el perdón van juntos.

El arrepentimiento está unido a la salvación. El perdón es algo que Dios inicia. El arrepentimiento también es algo que Dios inicia. El don del perdón es dado por Dios. Un corazón arrepentido también es dado por Dios. Por lo tanto, el arrepentimiento es una parte dentro de la fe y una parte de la salvación.

Los dos son algo que Dios inicia. Dios le da al hombre el arrepentimiento de la misma manera en que Él le da el perdón. Es la palabra de Dios que viene a nosotros. Es Dios quien nos alumbra y nos dice que nuestro pasado estaba equivocado.

Es Dios quien nos da un corazón arrepentido, quien nos ordena que nos arrepintamos. Me maravillo de esto. Esto es la salvación. Debido a que no vemos nuestro pasado, Dios nos alumbra con Su luz. Esta es la manera en que Dios trabaja.

Si la cara de un niño está sucia, su madre no le pide que gane algo de dinero para comprar una toalla y limpiarse. En lugar de eso, la madre busca una toalla y le dice al niño que la use. Cuando Dios quiere que nos arrepintamos El mismo nos da el arrepentimiento de la misma manera que Él nos da el perdón.

Dios mismo nos da el arrepentimiento para que podamos ver nuestro pasado y para que nos demos cuenta de cuán bajos, débiles y corruptos éramos. Después de esto, Él nos dice que nos arrepintamos.

Lucas 24: 45-47 es un pasaje muy maravilloso. Dice: “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer día; y que se proclamase en Su nombre el arrepentimiento para el perdón de pecados”. Los que se mencionan aquí predicaron el arrepentimiento para el perdón. Debemos predicar el perdón en Su nombre, y también debemos predicar el arrepentimiento en Su nombre.

Hoy día, podemos arrepentirnos en el nombre del Señor debido a que el Señor nos ha dado el arrepentimiento. Esto es como la creación que Dios efectúa de nuestros dos ojos y luego nos pide que veamos. Si no tuviéramos dos ojos, sería difícil ver. Gracias al Señor que Él nos dio primero los dos ojos y luego nos pide que veamos.

Primero Él nos da los pies y luego nos pide que caminemos. Es lo mismo con el arrepentimiento. Primero nos da el arrepentimiento, y luego nos pide que nos arrepintamos. Todo esto es hecho por Dios. Por lo tanto, cuando predicamos el evangelio, podemos decir que así como hemos sido perdonados por medio del Señor Jesús, de la misma manera nos arrepentimos por medio de Él.

Si un hombre dice que no puede arrepentirse, y que él todavía considera el pecado atractivo, y que no siente que es un pecador, podemos decirle: “Está bien. Estoy predicándole el evangelio en el nombre del Señor Jesús. Dios le dará el arrepentimiento. El arrepentimiento es una parte de la salvación. Así como recibe la vida y es justificado delante de Dios, de la misma manera recibe el arrepentimiento”.

¿Cómo nos arrepentimos? Cuando escuchamos a los predicadores que nos dicen la maldad y lo repugnante que es el pecado y de la redención del Señor Jesús, quisimos arrepentirnos y creer en Jesús. No estábamos sentados en un rincón, diciéndonos a nosotros mismos cuán corruptos éramos o que éramos grandes pecadores.

Aun si nos repitiéramos una y otra vez, esto no nos hubiera hecho sentir que éramos pecadores. ¿Sentirías tú que estuviste equivocado meramente por decir eso? Ninguno de entre nosotros se arrepintió de esa manera.

 

Cuando primeramente escuchamos el evangelio, nos opusimos y lo criticamos; no quisimos aceptarlo. Si preferíamos argumentar, pudimos emplear muchos argumentos. El día en que fuimos salvos, el evangelio que se nos predicó tal vez no fue muy prevaleciente.

Sin embargo, mientras estábamos allí, o después de que regresamos al trabajo, o mientras caminábamos por la calle o leíamos un libro, fuimos convencidos. Espontáneamente nos arrepentimos, y luego fuimos salvos.

Fuimos nosotros mismos los que nos arrepentimos; nadie nos forzó, nos recordó o nos presionó para que nos arrepintiéramos. Fue Dios quien nos dio el arrepentimiento, y nosotros los que dijimos: “Me arrepiento”. Por lo tanto, ésta es la obra de Dios. Debido a esto la Biblia dice que el arrepentimiento es dado por Dios.

En Hechos 11, después de que Pedro predicó el evangelio en la casa de Cornelio, los hermanos judíos lo reprendieron porque fue a la casa de un gentil. Entonces Pedro les relató cómo había predicado el evangelio.

El versículo 18 dice: “Entonces, oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida”. Por favor nota que Dios ha dado el arrepentimiento para vida a los gentiles. Por lo tanto, vemos que el arrepentimiento es una parte de la gracia de Dios.

Segunda Timoteo 2: 25 dice: “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad”. Muchos se oponen a la verdad y no quieren aceptar la verdad de Dios. Podemos pedirle a Dios que les dé el arrepentimiento para que puedan venir al conocimiento de la verdad. Esto también es algo que Dios ha hecho.

Entonces, ¿Qué es el arrepentimiento? Después de leer todas estas Escrituras, podemos llegar a una conclusión. El asunto del arrepentimiento no es tan claro como otras verdades mencionadas en la Biblia. Parece que es algo mal definido.

Por un lado, un hombre no es salvo por medio del arrepentimiento sino por medio de la fe. Esa es la verdad que se nos muestra en el Evangelio de Juan, la carta a los Romanos y el libro de Gálatas. No podemos cometer ningún error con respecto a esto.

Sin embargo, por otro lado, sin el arrepentimiento el hombre no puede creer. Por lo tanto, en nuestra predicación, muchas veces le decimos a la gente que se arrepienta. Esto no significa que el arrepentimiento por sí solo nos salvará.

Más bien, significa que el arrepentimiento introducirá la fe. Si un hombre no se ha arrepentido, no es capaz de creer. No obstante, el arrepentimiento no son obras. La Biblia dice que el arrepentimiento es dado por Dios. Dios nos dice que nos arrepintamos.

No nos sentamos en un rincón para pensar que nos tenemos que arrepentir, que tenemos que odiar nuestros pecados y juzgarnos a nosotros mismos. Tenemos que comprender que nadie puede hacer esto. Me temo que nadie en todo el mundo puede hacer eso.

Aun si alguien es capaz de hacerlo, no sirve de nada. El arrepentimiento es un don que viene de Dios. Aun en los Evangelios, cuando el Señor Jesús vino para predicar el evangelio, no solamente predicó el perdón sino también el arrepentimiento.

Él es Aquel que nos capacita para arrepentirnos. Aquellos que se arrepienten son los creyentes y los salvos. Si aquí se encuentra alguien que no ha sido salvo y que no sabe cómo recibir la gracia de Dios, debemos decir que Dios desea darle gracia. El desea darle arrepentimiento. Él lo está guiando a la salvación por medio del arrepentimiento.

Finalmente, existe otro versículo que nos dice que la bondad y la benignidad nos están guiando al arrepentimiento. La última frase de Romanos 2: 4 dice que “Su benignidad te guía al arrepentimiento”. Que Dios nos dé un espíritu de arrepentimiento. Que Dios sea propicio con nosotros y nos muestre el significado del arrepentimiento y nos haga saber si somos salvos mediante el arrepentimiento o mediante el Señor Jesús.

 

 

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No Entierres tus Talentos

(Génesis 1: 11) = Después dijo Dios: produzca la tierra hierba verde, hierba que de semilla; árbol de fruto que de fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

Estamos leyendo el primer capítulo del libro de Génesis, el libro de los orígenes, el libro en donde se detalla el principio de todas las cosas. Y quiero que prestes mucha atención a una palabra en particular. La palabra es género.

La palabra género, viene del hebreo min. Es una palabra muy interesante, porque habla acerca de un grupo de organismos del mismo tipo.  Género, también es raíz de gen, y de allí viene genes. Entonces, cuando hablamos de un mismo género, estamos diciendo que es de un mismo gen.

Y esto no es nuevo, creo que todos, más o  menos tenemos alguna idea de lo que son los genes. O sea que lo que aquí está diciendo, es que produzca la tierra hierba verde, hierba que de semilla, árbol de fruto que de fruto, según sus genes, según su género. Que su semilla esté en él sobre la tierra, y fue así.  La segunda cosa que quisiera que notes, está en Génesis capítulo 2 y verso 4.

(Génesis 2: 4) = Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos.

La palabra que aquí es importante mencionar es, justamente, la palabra orígenes. Orígenes, viene del hebreo toledah, que literalmente significa “patria”. Entonces, dice acá: estas son las patrias, en un sentido, de los cielos y de la tierra.

Ahora bien; ¿Por qué utiliza la palabra patrias? ¿Por qué menciona orígenes?  Básicamente, aquí nos está introduciendo a un concepto que hemos leído muy rápidamente y lo pasamos de largo. Son versos que leemos a oscuras, sin luz para entender su significado.

Aquí dice que estos son los orígenes de los cielos y de la tierra, cuando fueron creados. No te olvides que la palabra orígenes, significa patria. Estas son las patrias de los cielos y de la tierra. Aquí, el escritor de Génesis me empieza a introducir a la visión de que tanto en los cielos como la tierra, hay diferentes linajes.

Hay diferentes razas. Así como en el género humano, (Y estoy utilizando el término género), nosotros podemos hablar de gente de raza negra, de raza blanca y de raza amarilla, que son las tres razas oficialmente reconocidas, también en los cielos hay razas.

Hay géneros diferentes. Y aunque todo viene de un solo gen creativo que es Dios, no todas las razas son iguales. Hay diferentes características de cada una de ellas. En algunos lugares de la Biblia, a esto se lo llama genealogías. Y hay genealogías terrenales, como hay genealogías celestiales.

Y te doy un ejemplo. No es el tema específico de este material, pero nosotros sabemos por la palabra que existen, por ejemplo, serafines, querubines, ángeles. Pero, ¿Qué son en definitiva los querubines, los arcángeles? ¿Qué son los serafines?

Son, precisamente, diferentes familias, son razas celestiales diferentes. Cuando uno ve el libro de Apocalipsis, va a darse cuenta de una diversidad de seres celestiales extraordinarios. Los ancianos, los seres vivientes, otros seres mencionados en griego, multitudes de ángeles. Y no todos son iguales.

Cada uno de ellos se diferencia, no solamente por los rasgos físicos, y gracias a Dios se describe a cada uno de estos seres, como Ezequiel describe los maravillosos seres que vio, sino también que se diferencian por sus funciones.

Ellos tienen funciones diferentes. De hecho, no es este el tema que estamos viendo, pero sirve para que tú puedas entender que el mundo espiritual, no tiene que ver solamente con el hecho de decir Dios y el Espíritu Santo y ahí estamos nosotros, sino que es una dimensión maravillosa de variedad, de diversidad en la que Dios ha mostrado su poder creativo de una manera extraordinaria.

Cuando Dios crea al hombre, lo que hace Él es darle un cuerpo. Noten que de todos los seres que Dios creó, sólo los seres humanos son los que reciben un cuerpo. Estoy hablando de cuerpo en el término Soma. En el término de cuerpo material, porque ya Pablo más adelante nos habla de que hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales.

Cuando el Señor le da un cuerpo a Adán, lo que Él le está dando es lo que él necesita para vivir en el plano terrestre. Tal es así, que cuando hablamos del género humano, la palabra humano viene de humus. Humus man. Hombre ligado a la tierra.

Y no sólo eso. La palabra adán es una palabra hebrea que es plural. Está hablando de hombres. Pero, el concepto mismo del nombre de Adán, significa “de la tierra”. O terrenal. Esto lo sabemos, y la descripción tan maravillosa que se hace en el capítulo 1 de Génesis de cómo Dios crea al hombre, y habla de la tierra y habla del agua, no es para nada extraña, considerándose de que el hombre, químicamente, tiene más del 70 por ciento de su cuerpo formado por agua, y de que tenemos más de catorce componentes similares con el polvo de la tierra.

Tal es así que, si veinte años después que un cuerpo ha sido enterrado tú vas y abres ese lugar, lo que vas a encontrar es polvo. De ahí que la descripción del hombre que hace Génesis como polvo y agua, esto es barro básicamente, no es tan alejada de la realidad.

Vamos más adelante. Dios ha establecido su creación, bajo ciertos límites. Por ejemplo: el entorno terrestre o natural, es un entorno limitado en el cual el hombre puede moverse. Y hace un momento te decía que Dios creó también las patrias celestiales, e hice referencia a Génesis 2.

Y allí dije claramente que, cuando se habla de generaciones, se está hablando de razas celestiales según el original, y también de razas terrenales. Nosotros podemos saber que de Sem, Cam y Jafet, los tres hijos de Noé, se formaron todos los grupos humanos que hoy día se conocen.

Tanto es así que la antropología determinó (Por lo menos las escuelas más difundidas) de que existen solamente tres razas en la humanidad. Pero también en el mundo celestial existen razas como las que he mencionado, de querubines, serafines y todo eso.

Para que la creación de Dios sea armónica, Dios dice: el hombre va a vivir en el plano terrestre, y los seres celestiales van a vivir en el plano espiritual. Dios determina que su creación, si bien trabaja armónica, los seres que habitan en esas esferas, están limitados a ciertas fronteras.

A la luz de eso, para que un ser viva en la tierra, necesita algo: un cuerpo terrenal. Para que un ser viva en una esfera celestial, necesita un cuerpo celestial. Este es un principio muy sencillo. El punto es este.

Los demonios, y no estoy explicando en este momento el origen de ellos, andan desesperados por conseguir un cuerpo, porque para poder permanecer en el plano natural, ellos necesitan un cuerpo físico. Y no lo tienen.

De tal forma que ellos deben apropiarse de un cuerpo físico, para tener derecho a permanecer en el plano terrestre. Tan tremendo es este concepto, que aún Dios para poder introducirse en la humanidad, tuvo que conseguir un cuerpo para Jesús. Él no podía venir simplemente como un ser espiritual y hacer lo que tenía que hacer acá. Necesitó un cuerpo. Luego voy a leerte algunos versículos que te van a traer luz suficiente para entender esto.

(Génesis 2: 7) = Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Fíjate; lo que hace al hombre, hombre, son dos componentes básicos: número uno, el polvo de la tierra y número dos, el aliento de vida que él recibe. El hombre es un ser creado con un diseño tan perfecto, que tiene el derecho de moverse en el plano terrestre porque tiene cuerpo, pero también de hacerlo en el plano celestial o espiritual, porque habita en él un espíritu eterno.

Mientras que Satanás y todos sus demonios, y aún todos los seres espirituales conocidos, como querubines, serafines, etc., están limitados por su naturaleza a no moverse de la esfera en la que están, porque sí fueron limitados por Dios en la misma creación.

Y fíjate esto que voy a decirte: a la luz de esto, es ilegal la presencia de un demonio en una familia. Porque él estaría en una esfera que no le corresponde. Él debe estar en la esfera espiritual, no puede estar en la esfera terrenal.

Si él está en la esfera terrenal, es porque tiene algún derecho que le permite estar, aún sin tener cuerpo, presente en el plano natural. Si ustedes leen atentamente en Génesis, se van a dar cuenta que Satanás no pudo hablar directamente y cara a cara con Eva; tuvo que usar un cuerpo.

Usó el cuerpo de una serpiente para hablarle a Eva. Por más Satanás poderoso que quisiera mostrarse, no pudo aparecerse a Eva tal cual él es.  No tenía derecho para estar en ese lugar, porque carecía de un cuerpo terrenal, natural.

Entonces utilizó una serpiente, con lo que debemos entender que no fue la serpiente la que habló a Eva, sino el propio Satanás a través de una serpiente. De tal forma, que Dios en el final de todo el proceso del pecado, lo que hace es también maldecir a la serpiente, tal como lo hemos leído tantas veces.

La pregunta que seguramente te estás haciendo, es: ¿Y por qué Dios maldice a ese pobre bicho que no tuvo nada que ver con el asunto? Simple; lo maldice por haberse dejado usar su cuerpo por Satanás. O sea: Dios maldice a lo que ha servido de canal de oposición divina.

Y te doy un ejemplo. ¿Recuerdas la escena donde un grupo de demonios sale de un hombre y van y se meten en un hato de cerdos? ¿Lograste entender cómo reaccionaron esos cerdos? Ellos no admitieron ser usados como casa de demonios y, de inmediato, decidieron arrojarse al mar.

Pero la serpiente, no. Ella toleró que el diablo utilizara su cuerpo. Y por eso es que Dios la maldijo. En Génesis hay otro pasaje bien tremendo donde se ve que se comete un acto de ilegalidad, porque seres espirituales adquirieron de forma ilegítima cuerpos naturales.

 

Y Dios maldijo a esa generación con tana severidad, que mandó el diluvio. Eso nos hace ver que el deseo de Dios es que las fronteras entre las cuales Dios plantó su creación, se conserven. Y los únicos que tenemos derecho para movernos del plano natural o terrenal al plano espiritual, somos aquellos que hemos nacido dos veces. Hemos nacido primero en el plano natural y luego, al conocer al Señor, hemos nacido en el plano espiritual.

Entonces es cuando tenemos doble nacionalidad. Tenemos el doble derecho. Yo me muevo en el plano natural y la creación debe responder a mi voz. Y también tengo derecho de entrar por las puertas del Hades, porque soy un ser espiritual, ese es mi pasaporte que me habilita para entrar a los ámbitos espirituales.

Que tremenda verdad, ¿No crees? Debería servir para ponernos muy contentos. Vamos ahora a 1 Corintios 6. Esta parte es muy importante de entender, porque la sanidad interior y la liberación, es un asunto de derechos, es un asunto de legalidad.

Los demonios no se van de donde están operando porque la gente les grite, les aplauda o les muestre Biblias o cruces. Si ellos están en una persona, es porque tienen derecho de estar. Y lo que nosotros debemos ser como ministros de Dios es actuar como abogados.

Ver qué derechos tienen de estar allí y, a mi vez, con qué derechos puedo yo sacarlos de allí. De eso se trata, básicamente. No es a los gritos. Ningún demonio se va a preocupar porque a ti se te ponga la boca azul gritándole que salga fuera. Se va a ir si tu autoridad es irrebatible.

(1 Corintios 6: 17) = Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

(Verso 19) = ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

Mira; voy a decirte algo que te va a estremecer donde quiera que te encuentres escuchándome. Tan tremendo es este ordenamiento de Dios, que el Espíritu Santo necesita de cuerpos humanos para habitar en el plano terrestre.

Es por eso que cuando ustedes ven el Antiguo Testamento, notan que es muy diferente al Nuevo Testamento en un elemento: el Espíritu Santo no permanecía entre los hombres, sino que todos los profetas eran bautizados por el Espíritu Santo.

Y ahí está Isaías y dice: Y vino el Espíritu del Señor sobre mí. Y cada profeta que ustedes ven en los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento, fueron visitados por el Espíritu Santo. Pero luego el Espíritu Santo se iba de ellos, y quedaban como habían estado antes.

El Espíritu Santo no andaba simplemente por allí, moviéndose, sino que para que el Espíritu Santo pueda permanecer en el plano natural igual que los demonios, (Y perdón por ponerlo en un mismo plano) tiene que tener un derecho.

Debe tener un cuerpo. Y nosotros somos los que le damos el cuerpo, para que el Espíritu Santo permanezca en esta creación. Pero ya en el Nuevo Testamento, se produce algo nuevo. Justamente, en Hechos 2, el Espíritu Santo desciende sobre la primera iglesia, y la iglesia se constituye, justamente, en la morada de ese Espíritu eterno que antes, por la economía de Dios, no podía permanecer en la tierra plenamente. Este verso les va a hacer pensar.

(Hebreos 10: 5) = Por lo cual, entrando en el mundo dice: sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo.

Jesús está hablando, y le dice al Padre: me preparaste cuerpo. Jesús, para poder venir a salvarnos, necesitaba tener un cuerpo humano. Porque si no, no tenía derecho de moverse con libertad en el plano terrenal.

Porque dice: me preparaste cuerpo. Y de allí la importancia de entender que Jesús nació de una mujer. Por eso Juan luego agarra y escribe: Si alguno dice que Jesús no vino en la carne, el tal sea anatema.

Porque si tú dices que Él no vino de mujer, (Como he oído alguna vez), tú estás diciendo que Él no tenía derecho a moverse entre nosotros. Hoy día, Nueva Era habla acerca del Cristos como un ser espiritual que viene, ilumina y se va. Y lo consideran como uno más, junto a Buda o Mahoma.

Nada que ver. Jesucristo tenía dos naturalezas, igual que tú. Tenía una naturaleza terrenal con la que el Padre lo formó y eso lo recibió maría en su vientre, pero también tenía una naturaleza celestial, con la cual Él vino y pudo completar su obra.

Eso significa que aún Jesús tuvo que sujetarse a estas leyes. Necesito cuerpo para salvar a los hombres. Y ahí dice el profeta hablando de parte de Jesús: me preparaste cuerpo. De tal forma, podemos llegar a una conclusión en este momento.

Que la base de la sanidad interior, la que por norma general ponen casi todas las iglesias en este momento, es comprender que nos movemos en función de derechos. ¿Qué derechos tienen unos seres espirituales de atormentar a una persona?

¿O qué derecho tienen de robar tu economía? ¿Qué derecho tiene un demonio de enfermarte? ¿Por qué? Porque después de lo que les acabo de explicar, ellos han sido limitados a una esfera de la creación, que son las regiones celestiales.

Por eso Pablo habla de esto cuando dice que no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad, que habitan en las regiones celestes.

Ahora la gran pregunta que tengo para hacer, es: ¿Cuándo alguien que trabaja en liberación mantiene una pelea terrible con un demonio que posee, atormenta u oprime a una persona, se mete en las regiones celestes o con algo que está dentro de esa persona?

Es evidente que esto último, porque en muchos casos ese demonio que habita en esa persona hasta lo arroja al piso o intenta causarle daño físico. Pero Pablo dice que nuestra lucha es arriba. Es en las regiones celestiales.

¿Por qué? Porque Dios puso límites. Y dijo: ¡No pasarán! Y esos límites se los puso a los querubines, a los serafines, a todos, y por norma global, también a los demonios. De tal forma que cuando un demonio es sorprendido en este terreno, lo primero es que está haciendo algo ilegal.

Se está moviendo en un lugar que no le corresponde, es un inmigrante ilegal. Pero por el otro lado, él no es tonto, él está ahí porque tiene un derecho. Alguien le está haciendo casa. Y así como el Espíritu Santo recibe casa de nosotros, también los demonios reciben casa de otras personas.

Por eso es importante comprender este punto, porque si no la sanidad interior y la liberación se convierten en un asunto de gritos u otras formas tradicionales, tratando de ayudar a alguien a salir de una fea situación, pero sin entender las causas que provocaron que esa persona esté viviendo esto.

(Juan 14: 30) = No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

Lo que Jesús quiere decir es algo así como: “Él no me puede tocar. Él no tiene ningún derecho sobre mí”.  Por eso es que Jesús, más adelante, va a hablar de esto, y dice: Nadie me quita mi vida, sino que yo la pongo y la puedo volver a tomar.

Él se entregó voluntariamente. Él fue a la cruz, no lo llevaron. Puesta esta base, lo que viene a continuación, es empezar a entender cuáles son los derechos que nosotros concedemos a las tinieblas, para que puedan tocar nuestras vidas.

Es indudable que estamos transitando tiempos de cosecha. Cada uno cosechará conforme a lo que haya sembrado, y la iglesia en sí, hará lo propio. La pregunta, entonces, es: ¿Qué está sembrando la iglesia? Porque cualquier cosa que se coseche, deberá estar madura. Verde no se cosecha nada.

Este es el tiempo de la siega, y el tiempo de la siega no es el tiempo en que se cosechan las almas perdidas, solamente. Se cosecha todo lo que ha llegado a la madurez. Se cosecha la verdad, se cosecha el discernimiento, se cosecha la plenitud del Espíritu, se cosecha la plenitud del cuerpo de Cristo, se cosecha la plenitud de la madurez del creyente.

Pero, al mismo tiempo, también maduró el espíritu del anticristo, maduraron aquellos que son hostiles al propósito de Dios, maduró el error, maduró aquello que es sutileza, maduró todo lo que viene en contra de lo que Cristo viene a hacer. Todo lo que se ha sembrado, madura. El trigo y la cizaña. Dentro de la iglesia, y fuera también.

Y es en ese tiempo de madurez donde se hace evidente quién es quién. Hoy, se puede ver bien claro que llevar una Biblia debajo del brazo no te hace cristiano. Antes, no. Hoy. ¿Quién es la cizaña, entonces, el pecador? ¡No! ¡El pecador sabe qué es pecador! ¡La prostituta sabe que es prostituta! A eso no hay que revelarlo, ¡Se ve!

El ateo te dice que es ateo. El homosexual te pide derechos. ¡No están ocultos! No hay que separarlos, ya están separados. Lo que hay que separar son los lobos vestidos de ovejas, que nadie sabe dónde están. ¡Por eso sirven de tropiezo!

Es una forma de religión que niega el poder de terminar. El ocultismo te dice que es ocultismo. ¡Son los de adentro! Las cientos de doctrinas que se oponen al propósito de Dios.  La obstinación de la tradición. Gente que se vuelve idólatras de sus propias ideas.

Hebreos 10: 29 y 32 te dice: la gente que insultó al Espíritu de gracia, o sea: el legalismo. ¿Sigo? ¿Quién mató a Abel? Caín. ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Quién descubrió la desnudez de Noé produciendo pecado? Su hijo. ¿De afuera o de adentro? De adentro.

¿Quién trató de derrocar del trono a David? Absalón, su hijo. ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Quién fue el que entregó a Jesús? Judas Iscariote. ¿De afuera o de adentro? De adentro. Ahora déjame que te pregunte: ¿Qué te hace pensar que hoy va a ser diferente?

¿Quiénes crucificaron al Señor, los filisteos? ¿Los romanos? ¡La iglesia! ¿No dice Cristo, “muchos me dirán?” ¿Cuántos? Muchos. En aquel día. ¿Cuándo? ¡Señor, en tu nombre profeticé! ¡Fui diácono veinticinco años! ¡Eché fuera demonios! ¡Tuve campañas! – No te conozco.

¿Cómo que no me conoces? Escucha: dice: “muchos vendrán en mi nombre”. ¿Quiénes usan el nombre de Cristo? La iglesia. El mundo no lo usa. Lo triste es que dice que muchos llegarán hasta aquel día, engañados. No pocos; muchos.

Entró Rahab, y se quedó Israel afuera. Dice la Biblia que hay gente que aunque no tiene la ley, la tienen escrita en sus corazones. Aunque no es la ley, para ellos sí es una ley que los gobierna internamente. Pregunta a Dios: ¿Quién es salvo? No me contestes, sólo piensa.

(Mateo 22: 2) = El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; (3) y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; más estos no quisieron venir.

(4) Volvió a enviar otros siervos, diciendo: decid a los convidados: he aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.

(5) Más ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; (6) y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

(7) Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

(8) Entonces dijo a sus siervos: las bodas a la verdad están preparadas; más los que fueron convidados no eran dignos.

(9) Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.  (Dice que a cuantos hallaran. ¿Cuántos saben que para entrar a las bodas tienen que ser salvos?)

(10) Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. (Malos y buenos. Salvos, pero malos y buenos).

(11) Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

A mí me habían enseñado que esos eran los mantos de la justicia, la salvación y qué sé yo, pero resulta que para estar en la boda, en ese lugar, ya tienes que tener el vestido blanco, porque si no tienes el vestido blanco no entras. Sin embargo, dice que había uno allí que no tenía los mantos de boda.

Estaba en la boda, era salvo, estaba ahí. Pero no estaba vestido correctamente. ¿Cuáles son los mantos de boda? Pacto. Compromiso. Alianza. Gente adentro sin alianza, sin compromiso, sin pacto. Cuando tú te casas, miras a tu esposa a los ojos y le dices: “en las buenas y en las malas”.

Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo. ¿Qué te hace pensar a ti que si tú te acuestas y tienes intimidad con tu mujer solamente los días domingos, eso puede catalogarse como un buen matrimonio? ¿Y qué te hace pensar que Dios se va a casar con una gente que viene solamente por una experiencia personal los días domingos?

No te ofendas. El que camina en amor, no se ofende. Pero por favor, piensa. ¿Será justo eso que no compartamos las responsabilidades del esposo, y aun así nos casemos? ¿Crees tú que eso será justo? Traigámoslo al nivel que entendemos: matrimonio terrenal.

¿Será justo que el hombre venga a su casa solamente en el fin de semana, y que en el resto de los días la mujer viva cómo pueda? ¿Qué ella se lo pase lavando, planchando y cocinando todos los días, y que el marido venga solamente los fines de semana para bendecirla? O a la inversa.

¿Verdad que eso no suena bien, no es cierto? Es cierto. Tiene que haber un cambio. Porque Dios no va a casarse con nadie que no lo mire a los ojos y le diga: “en las buenas y en las malas”. Ha llegado el día donde deberemos establecer un verdadero compromiso con Dios.

Todo el mundo con el manto de bodas, listo. Aquí estoy, no sé hacer mucho, pero lo que tengo lo pongo a tus pies. Y todo lo que es cizaña se quedará atrás. ¿Qué tenemos que hacer? Nº1: Aprende a manejar las tácticas del Temor.

No te dejes atemorizar por los tiempos. Entendemos que los tiempos van a ser fuertes, pero también entendemos que es Dios quien está detrás de todo el asunto. Y si de verdad somos suyos, de nada nos tenemos que preocupar.

Encara el futuro de un modo diferente al que hemos visto, el síndrome del avestruz. Encáralo con la frente en alto y la cabeza bien en alto, porque es tu jubileo. Cuando te pregunten: ¿Y la crisis? Tú les respondes: ¡Ah, no sé! ¡Yo no estoy participando de ella!

Y luego toma la decisión de vivir de acuerdo con lo que estás declarando. Ahora bien: ¿Y cómo nos deshacemos del temor? Dice que el perfecto amor echa fuera todo temor. Ojo, porque esa palabra “amor”, aquí, es la palabra ágape.

 

La primera definición en el griego de la palabra ágape, es falta de emoción, ausencia de emoción. El amor ágape no es emocional, es una decisión interna de permanecer. Ágape significa carácter. Entonces lo que dice la palabra, es que el perfecto carácter es el que echa fuera toda ansiedad o temor.

¿Por qué? Porque tendremos confianza en el día del juicio. ¿Y por qué tengo confianza? Porque mis manos están limpias y mi carácter está bien. Y ese perfecto carácter echa fuera temor para encarar el día. Ágape. No es perfecto amor de que te plantes en la puerta y le des un beso a cada uno.

Es el carácter que permite decir que allí viene el príncipe de este mundo y nada tiene él en mí. No tiene plataforma alguna en mí en donde pararse. ¡Ahí viene! ¡Es bravo! ¡Pero conmigo no tiene parte! El perfecto carácter, echa afuera ansiedad en el día del juicio.

No es amor romanticoide. Nosotros hemos creado una clase de amor en la iglesia que no le permite el amor de Dios entrar. El amor de Dios no trae emociones. Dios no te visita para bendecirte. La bendición es una consecuencia de tu obediencia.

Dios no opera por emociones. Tiene emociones, pero no rige su Reino por emociones; lo rige por principios. Tú eres padre de familia, pero cuando estás emocional, no tienes que tomar decisiones en tu casa, no es sabio ni prudente. Esperas que la emoción pase y luego tomas una decisión conforme al principio que es correcto, aunque le duela al que le duela.

Nº2: Reconoce cualquier clase de racismo que haya en ti. Cualquier tipo de diferencia social, porque nos estamos preparando para los samaritanos. La siega va a traer a todos los samaritanos. Prepárate para recibir a distinta gente.

Nº3: Aprende a Discernir a los que están adentro. Muchos se van a separar y a comenzar sus propios caminos ministeriales. No seas engañado. Ellos están engañados y no tienen adónde ir. Así que si alguien se sale para empezar algo nuevo, ten cuidado; no te vayas detrás de cualquier viento raro.

No seas engañado. Tiene que haber separación en los últimos días. Eso no significa que Dios llamó a alguien y tú te vas a ir detrás de él. Tú quédate donde se te ha indicado, y que se vaya el que quiera irse.

La mayoría de los que salen para armar algo mejor, salen con una unción prestada, les va bien por un ratito, luego se les apaga lo que traía del tallo ministerial referente y lo que les queda después es el vacío de carácter que tiene esa persona. Plántate donde has sido sembrado. No hay propósito ni visión fuera de lo que se llama: pacto. Judas le llama a esa gente, “nubes vacías”.

Nº4: Haz un chequeo extremo a todas tus actividades y relaciones. Recuerda que las relaciones nos llevan al destino. Si tus relaciones son incorrectas, te llevan al destino incorrecto. Ministerialmente hablando, podemos conocer a todo el mundo cristiano que comparte nuestros ambientes, pero trabajar con todo el mundo no es correcto en este tiempo.

Tengo hermanos con los cuales conservo una relación de sana amistad. Muy cada tanto nos juntamos a compartir una mesa, a charlar de las cosas buenas que ha hecho el Señor en nuestras vidas y a contarnos las luchas y batallas que el enemigo nos propone a diario.

Pero trabajar en alianza con ellos no porque resultaría imposible hacerla funcionar correctamente. Tenemos diferentes llamados que nos llevan a diferentes destinos. Recuerda que si la cizaña se está separando, es porque todo el mundo no tiene la misma visión.

Lo que sucede es algo que ya lo he dicho en muchos trabajos. Sonará divertido y con alta dosis de humor, pero créeme que de gracioso no tiene nada. Si le seguimos llamando “hermano” al diablo y sus demonios infiltrados, nunca llegaremos a saber quién es realmente Satanás.

Satanás no puede vencer a la iglesia desde afuera; tiene que meterse adentro. Controla tus actividades diarias. Observa si lo que estás haciendo produce la mentalidad correcta para el mañana. Tener actividades para llenar el tiempo de ocio, no sirve. Ya demás, es pernicioso.

¿Qué vas a estudiar en la universidad? ¿Esa carrera que era el sueño de papá o de mamá, y que como ellos no pudieron cursarla, tú lo harás para darles esa alegría? ¿Esa carrera que es tu capricho personal desde que tienes memoria?

¿O vas a hacer un análisis preciso y específico para ver qué cosa tendrá demanda dentro del tiempo que te demande estudiar y de esa manera cuando egreses lo hagas con una profesión que ya no sea obsoleta? Somos gente de Reino. La gente de Reino planifica lo planificable y le deja a Dios lo imponderable.

Nº5: Desarrolla un Plan de Contingencia. Un segundo plan, negocios del Reino. Me explico: un negocio de Reino no es necesariamente lo que alguien puede denominar como un negocio cristiano. No es un negocio donde trabajen todos cristianos o se venda o fabrique productos exclusivos para cristianos.

¿Y qué es un producto cristiano? Tenemos la misma duda existencial que tenían los católicos con la mosca y el agua bendita. Si una mosca se caía en el recipiente de agua bendita, ¿Era bendecida la mosca o era contaminada el agua?

Aquí estamos en lo mismo. Un cantante secular, alcohólico, promiscuo y drogadependiente cantando una canción de un cantante cristiano, ¿Se bendice y santifica o contamina la canción? Un cantante cristiano cantando un tema secular, ¿Bendice el tema o se contamina él?

Estamos bien confundidos. La verdad es que no hay separación entre la iglesia y el estado. Porque la iglesia es un estilo de vida en la tierra. Se acabaron las doctrinas falsas. Le estamos quitando la máscara a todo lo que no es Dios.

Así que desarrolla un plan contingente. Un negocio de Reino no es un negocio que hace buen negocio y lo diezma. A eso –en todo caso- lo hace cualquiera que trabaja. Un negocio de Reino es un negocio que le pertenece al Reino, y que el dueño terrenal del negocio, sólo administra el dinero.

Vive del negocio, pero todo el negocio le pertenece a Dios, si es que Dios lo necesitara en cualquier momento dado. Es un negocio del Reino. Tú sólo lo administras. Cuando tú tienes esa disposición, Dios va aponerte billones en las manos. Pero cuando te los quieres quedar, no te pone nada. Y eso no significa que tienen que ser libretitas o cositas cristianas. Expande tu mente. Prepárate para los días venideros.

Nº6: Reconoce al Hombre que Dios ha escogido para el Día. Porque si bien el propósito es con Dios, parte del compromiso puede ser con un hombre, sin que ese hombre se convierta en tu amo. No existe tal cosa en la Biblia, aunque la iglesia estructural la enseñe como verdad divina.

Nunca eleves tu problema personal por encima de la autoridad de la palabra. Porque si la palabra no resuelve tu problema, ¿A quién le vamos a orar? Nunca eleves tu problema por encima de la autoridad de la palabra. Si la palabra no te lo resuelve, no te lo resuelve nadie.

Escucha: la mayoría de los problemas serios que tenemos se deben a que le hemos fallado a un principio bíblico. La palabra sí tiene soluciones. Entiende que los días que estamos viviendo no tienen nada que ver con los que se vivían hace tres o cuatro décadas atrás.

En aquellas épocas, por ejemplo, el mayor problema que existía en las escuelas, era la goma de mascar o el chicle en la clase. O que un alumno se agarrara a las trompadas con otro en los pasillos causando enorme alboroto que duraba hasta que llegaba alguien con autoridad y los llevaba de las solapas a la dirección.

Hoy es otro tiempo. En los ingresos de muchas escuelas ya han instalado detectores de metales con la finalidad de saber si algún alumno ingresa armas de alguna clase. También hay problemas de drogas, de suicidios, de abortos por embarazos no deseados.

Jovencitas violadas por compañeros aparentemente confiables, padres descorazonados al descubrir conductas indescriptibles en hijos que suponían modelos. Oye: nosotros somos la iglesia. La palabra dice que somos sal de la tierra, verdaderos agentes de preservación.

La palabra también nos dice que si la sal pierde su salitre, entonces el mundo nos hollará, y que sus pies y sus pisadas estarían en nuestras espaldas. Reconozcamos que a veces nos sentimos exacta y puntualmente así, con nuestras espaldas doloridas por las pisadas del mundo.

Porque de una forma u otra, hemos sustituido la sal que con denuedo y sin excusa expresa su señorío en las calles de nuestra ciudad, por un avivamiento interno entre cuatro paredes falsas de seguridad, donde nos emocionamos, nos gozamos y sentimos piel de gallina, mientras nos atrevemos a profetizar aunque sea en palabras genéricas que le caben a cualquiera, porque sabemos que nadie nos va a decir la verdad y nos va a demandar errores si nos equivocamos feo al profetizar.

Si venimos en búsqueda de manifestaciones y dones y de una religión personal, de alguna manera hemos sido cegados; nuestros sentidos ya no funcionan adecuadamente. Y aquello que debe producir pasión en nuestro corazón, hoy está profundamente opacado.

Sólo la palabra genuina y auténtica del Señor, aunque sea fuerte y nos fastidie, es la que nos hace ver la realidad. A veces nos sentimos muy incómodos porque porfiamos en ver algunas realidades que no lo son. A veces tomamos el síndrome del avestruz, metiendo la cabeza en un hoyo pensando que quizás un día vamos a despertar de este sueño horrible, que Cristo vendrá y nos rescatará a todos en una gran fuga que terminará con todos nuestros padecimientos.

Sin embargo, cada vez entendemos más que hay cosas que hacer. Es tiempo de unidad, sin dudas. Tiempo de que cada uno ponga su grano de arena y no que entierre el talento que se le ha dado y luego alguien lo llame “siervo inútil”.

 

 

 

 

 

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Descubriendo la Falsa Bet-el

 

A veces me sucede, no sé a ti, que sé perfectamente en el espíritu lo que quiero y debo decir, pero no termino de estar perfectamente organizado para hacerlo. De todos modos, tendré que confiar una vez más en el que nunca te falla y esperar que lo que diga, llegue a tu corazón como alimento sólido.

En Mateo 16, allá por el versículo 13, la palabra dice que cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre.

Y muchos comenzaron a mencionar ministerios que habían presenciado o de los que habían tenido noticias como históricos. Entonces le dijeron algo así como: Y bueno, te parece a uno de los profetas, eres el Elías que había de venir. Todos fueron buenos ministerios, ellos mencionaron buenos ministerios, allí.

Elías fue un buen ministerio, los profetas fueron hombres apasionados. Buenas respuestas, pero resulta ser que Jesús les estaba preguntando: ¿Cuál es el mover de Dios presente? ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre, hoy?

O sea: ¿Qué está pasando? ¿Cómo reconoces lo que Dios está haciendo, hoy? Ellos mencionaron todos buenos ministerios, pero todos muertos en el momento de la pregunta. O sea, tenían una mentalidad atrasada. Otros se quedaron más cerca, y le dijeron que se parecía a Juan el Bautista, también muy buen ministerio, pero también muerto en el momento en que la pregunta se está haciendo.

Lo que yo quiero extraer de allí es la calidad de la pregunta que Jesús hace. Él tuvo que volver a preguntar, ¿Quién dices tú que el hijo del Hombre es? Olvídate de lo que la gente dice. Y dime tú que estás conmigo hace casi ya tres años, qué es lo que está pasando. ¿Quién soy yo, cuál es el mover que hay en tu medio?

¿Quién dices tú, que yo soy? Pedro se eleva por encima de la opinión popular, por encima de las opiniones establecidas, y dice: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Yo, lo que quiero que veas es que es posible estar asociado con algo, o con alguien; llevar mucho tiempo involucrado en el ministerio, y aún no saber de qué se trata.

Ellos llevaban tres años con él, y aún no le conocían. Pedro tuvo que elevarse por encima de la revelación de carne y sangre, o sea: todo lo que se estudia y se aprende por información que generalmente te transfiere un hombre, y tuvo que adquirir una revelación que sólo el Padre da, para saber quién era Él.

Hay veces que necesitamos que Dios nos revele qué está sucediendo en nuestro medio, porque nuestras asociaciones humanas no nos proveen ese entendimiento. Y nosotros estamos migrando, estamos transicionando. La palabra Bet-El, en la Biblia, se refiere a la casa de Dios.

Yo quiero hacer una comparación de la casa Bet-el, para que tú te ubiques dentro de ella. Hay dos Bet-el en la Biblia. Una es verdadera y una es falsa. Y queremos ver cuáles son las características de estas casas, de estas iglesias, para nosotros ir ajustando nuestra infraestructura y administración eclesiástico, si es que así puedo denominar a establecer el Reino de Dios sobre la tierra.

Cristo dijo que sobre esta roca, sobre este principio, sobre esta tecnología es que yo voy a edificar mi iglesia. Voy a edificar un grupo gubernamental. En Génesis 28, hemos estudiado anteriormente, la historia de Jacob, y hemos visto algunos principios a través de esa enseñanza.

Dice: Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. (11) Y llegó a un cierto lugar, (A un cierto lugar). Y durmió allí, porque ya el sol se había puesto. (Nota que esto es a los albores de un nuevo amanecer, que uno llega a este cierto lugar. Ese es el lugar que estamos buscando llegar. Está amaneciendo un nuevo día, y queremos llegar a un cierto lugar llamado Bet-el).

Y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. (12) Y soñó; y he aquí una escalera que estaba apoyada en la tierra, (¿Dónde estaba apoyada? En la tierra. No estaba colgando del cielo, estaba apoyada en la tierra) y su extremo tocaba en el cielo; (No colgaba del cielo, sino que lo tocaba) y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.

¿Qué orden? Subían y luego descendían. O sea que, aparentemente estaban abajo. ¡Qué importante es leer la Biblia correctamente! (13) Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que está sentado te la daré a ti y a tu descendencia.

(14) Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

(15) He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.

 

(16) Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. ¡Uia! Dios estaba aquí y yo ni enterado…)

Y así también estaban los discípulos. Estaban con Jesús, estaban con el Cristo, y no lo sabían. Podemos estar en el mover presente de Dios y no entenderlo, o podemos creer que estamos y no estar en nada. (17) Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo. (Lee y entiende: No dice puerta AL cielo, dice puerta DEL cielo)

(18) Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.

(19) Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.

(20) E hizo Jacob voto, diciendo: si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, (21) y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.

(22) Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Nota que todo esto está aconteciendo en los albores de un nuevo día. Ese es el día de hoy. Vemos que en el verso 11, dice que llega a cierto lugar. En el verso 16 dice que aunque estaba en el lugar, no lo sabía. En el verso 17, le llama al lugar, La Casa de Dios.

Y ahora recuerda y ten muy en cuenta: no hay púlpitos, no hay canciones, no hay bancos. No hay infraestructura, no hay templo. No hay un pastor ni una junta de diáconos. Sin embargo le llama al lugar, La Casa de Dios.

Y eso es muy importante, porque si eso es la casa de Dios, entonces mucho de lo que nosotros llamamos la iglesia, no lo es. La palabra nos dice en Hebreos 3, versículos 3 al 6, que nosotros somos la casa de Dios. La verdadera iglesia es una persona. La iglesia son personas.

Los lugares donde la mayoría de los cristianos van a  reunirse hoy, sólo son salones de estudio. Pudo haber sido un teatro o un salón de convenciones de un hotel, da lo mismo. Es exactamente igual a lo que tan pomposamente le llamamos templo, y a veces hasta el ridículo templo santo.

Y que conste que tampoco es un templo, porque el único templo del que la Biblia hace referencia, es tu cuerpo. Han construido las plataformas bien alas para dar la imagen de estar más cerca de Dios, pero sólo han servido para que los de abajo tengan mejor visibilidad. Todo lo demás, no existe.

Y no hay ningún altar allá en el frente. No existen altares en el Nuevo Testamento. Todos los altares son lugares altos, y hay que destrozarlos. Una vez que Dios encontró un lugar para edificar su templo, mandó a destruir todos los lugares altos.

Y hoy ya nosotros tenemos el lugar correcto para edificar la casa de Dios. Ese eres tú, así que todo lo demás que sea lugar alto, debe ser derribado de nuestra mentalidad. Porque los lugares altos no son sino altiveces que se levantan en contra de la palabra de Dios.

Verso 17 dice: esta es la casa de Dios. No hay un orden eclesiástico, no hay un púlpito, no hay un mensaje. Sin embargo le llaman: la casa de Dios. Recuerda, tú eres la casa de Dios. Así que la forma en que debe estar edificado, debe estar ilustrado en este pasaje y no en las iglesias del tiempo presente.

En el verso 19 nos dice que aquel lugar se llamaba Bet-el, pero que la ciudad se llamaba Luz. Nota que Bet -el es un lugar dentro de la ciudad. Nota que la iglesia no es toda la ciudad, sino una parte de esa ciudad. Yo vengo diciendo desde hace mucho tiempo que la iglesia es un grupo de gente dentro de la iglesia.

Todo lo que se llama cristianismo, no es iglesia. Dentro del cristianismo sí hay una iglesia. Dentro de cada casa hay una iglesia. La iglesia es la cámara de representantes, el grupo gubernamental a través del cual la ley de Dios se declara y se establece.

El resto son oyentes cristianos, gente que gracias a Dios es salva, pero que no alcanzan a ser iglesia. Y ese es un problema, porque como utilizamos la palabra iglesia para identificar a todo el que es salvo, después cuando uno dice una verdad, aparenta ser una mentira o una herejía.

La iglesia es el grupo gubernamental del cuerpo. Nabucodonosor tenía una iglesia, César tenía una iglesia. Y cuando pedro descubre que Cristo es rey, Cristo dice: “Yo también voy a tener ahora una cámara de representantes en la tierra.” Iglesia.

Y nota que Él trabajó con doce personas, no con multitudes. Nota que todas las bienaventuranzas Él se las dijo a doce muchachos, no a multitudes. Fíjate que cuando Él dice las bienaventuranzas, venía siendo seguido por las multitudes, pero entonces Él para hablar lo que iba a hablar, subió al monte.

Y las multitudes no subieron al monte, se quedaron abajo. ¿Por qué? Porque las multitudes no quieren subir; las multitudes están buscando los panes y los peces. Entonces, Él subió con doce, y a esas doce personas les dio los tres capítulos de las bienaventuranzas.

 

En el capítulo 8 dice que Él descendió del monte, y las multitudes llegaron. Teníamos en la mente una falsa imagen de que Él le había dicho eso a todo el mundo, pero no fue así. Él trabajó con doce hombres, el resto sólo venía por los peces y los panes.

Así que la verdadera casa de Dios, nunca son multitudes. La verdadera casa de Dios, la verdadera Bet-el en la iglesia, nunca es multitudes. Y nuestro ministerio, como muchos otros que andan gracias a Dios por esas calles de la vida, se dedica a edificar la iglesia.

Para que el cuerpo y las multitudes sean bendecidas por gente que está establecida en la verdad, son dos cosas diferentes. Tú tienes que identificar tu tribu, si eres de Benjamín o eres de Judá. Porque aunque Israel era una sola nación, tenía doce tribus.

Cada tribu tiene su bandera. Hay gente que no entiende el lenguaje de esta nuestra tribu. Lo que sucede es que a lo mejor no es de esta tribu. Eso no cancela tu salvación, sólo te cambia de tribu. Nosotros queremos meter a todo el mundo en un solo paquete y decir que queremos unidad.

Unidad no es estar en el mismo lugar. Israel tenía doce banderas, y era una nación. Tenemos una falsa imagen de lo que es la unidad. Jamás vamos a ser uno en el concepto que nosotros deseamos que seamos uno. Son distintas tribus, hasta hay distintos lenguajes.

A Judá le gusta cantar, y a Benjamín le gusta pelear. No se llevan. Benjamín es peleador y a Judá le gusta estar cantando. Son dos tribus diferentes. Una sola nación. Es la diversidad, la multiforme sabiduría de Dios similar a un diamante, que tiene varias facetas para resaltar su belleza.

Vamos a extraer algunos principios de aquí. Los ángeles están ascendiendo y están descendiendo. Hay un mensaje. Sobre la escalera Dios está diciendo que Jacob va a ser bendecido. Esto lo está diciendo a pesar que acaba de robar a su hermano la primogenitura, viene huyendo en el desierto, coloca esa piedra, sueña y ve esa escalera, se abren los cielos y la voz comienza a comunicar bendiciones.

Lo primero que quiero resaltar, es que el verdadero liderazgo demanda interacción con lo divino y requiere que haya interacción con lo espiritual. O sea: nuestra casa, o la casa de Dios, debe tener acceso a dos dimensiones todo el tiempo.

La escalera está en la tierra, pero constantemente toca el cielo. No necesitamos venir a un culto par que la otra dimensión se comunique a través de nosotros. La casa de Dios es una gente que camina en el mundo literal y práctico, pero que en el otro lado de su espíritu, tiene contacto con el cielo en todo el tiempo.

O sea: siempre somos profundos. No es un mensaje, es un estilo de vida. Así dice Jehová, es un prefijo que la gente usa para darle autoridad a lo que probablemente Dios no ha dicho. Porque cuando Dios habla, aunque tú no lo introduzcas, todo el mundo lo sabe.

La casa de Dios es como una bisagra entre dos dimensiones. Estamos aquí, pero no te engañes. Cuando yo abro la boca, el cielo se desata. Tengo mi escalera en el trabajo. Tengo mi escalera en mi casa. Tengo mi escalera en mi negocio.

La escalera está en la tierra, pero tiene acceso a otra dimensión, las veinticuatro horas del día. Y hay actividad, subiendo y descendiendo. Y una voz que está hablando, también, durante las veinticuatro horas del día.

Esa es la verdadera Bet-el. La que viene a oír la palabra de Dios a la iglesia, esa no lo es. Estamos hablando de la casa de Dios. Recuerda, es un lugar dentro de la ciudad. Aquí está la ciudad de Dios, pero dentro de ese lugar hay un cierto lugar llamado Bet-el.

Dentro de Luz, hay un lugar llamado Bet-el. Entonces, Bet-el, es una región dentro de la ciudad de Dios. Entonces, ¿Qué es la casa de Dios? En primer término, interacción divina. Gente que tiene constante interacción divina.

Donde el cielo y la tierra se hacen uno. Puedes leer cuando quiera Efesios 1:10, donde el propósito de Dios es unir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en el cielo como en la tierra. Donde el cielo y la tierra, se hacen uno.

Constantemente interactuando con el ámbito divino. ¿Y cómo puedes comunicarte, y qué vocabulario tienes que utilizar, para crear el ambiente necesario para que la iglesia, o la casa de Dios, sea viable para que esto acontezca.

Recuerda que las palabras canalizan las energías de tu vida. Conocemos donde andas y qué tal eres, y qué nivel de éxito tienes, y qué conocimiento tienes, por el vocabulario que usas. Cualquiera puede reconocer calidad de liderazgo de acuerdo con la profundidad de las palabras que se usan.

De allí que, los ministerios que verdaderamente están respaldados por el Señor, no escogen participantes por amistades o adulaciones, sino por mandatos espirituales nacidos de un mismo sentir irrenunciable a inocultable.

Es importante como te comunicas, que tienes, como lo utilizas. Si tienes un vocabulario atrasado, cada mover de Dios tiene su propio vocabulario. El vocabulario del mover de Dios presente, canaliza la fuerza de Dios de hoy.

Cuando tú usas uno que ya está obsoleto, ya la gente no te entiende. Por eso hace ya un tiempo que usamos en esto palabras como tecnología. Porque la mayor parte de la gente hoy entiende lo que significa la tecnología, desde que son niños.

Estamos viviendo un mundo electrónico, de eso nadie puede dudar. Entonces, para decirte cómo funciona Dios en el mundo espiritual, hablamos de la tecnología de Dios. y si tú estás en la casa de Dios desde hace más de veinticinco años, seguramente no tienes una pepa de lo que estoy hablando.

Pero no estamos tratando de traer la fuerza de hace veinticinco años atrás, estamos tratando de resolver los problemas de hoy. Y Dios sí tiene una tecnología, es decir, un patrón operativo. Los caminos de Dios es su tecnología.

Y no son senderos, son formas de operar. Queremos conocer los caminos. Esa palabra, caminos, significa el modo en que Él opera. Mucha gente quería conocer sus manos, pero Moisés dijo: yo quiero conocer tus caminos.

Porque si entiendo cómo operas, voy trabajando al unísono contigo. Los caminos, su tecnología. Así que la gente, cuando se topa contigo como casa Bet-el, tiene que ser confrontada por Dios. Si tú eres Bet-el, cuando alguien se topa contigo, inmediatamente es confrontado por Dios.

Y no es porque tú le caigas a Bibliazos por la cabeza, como todavía acostumbran a hace tantos y tantos supuestos cristianos. Pero no es por capítulos y versículos, sino porque tu conversación, tu postura, tu vida le demanda que la vida de él te eleve al standard de Dios que se manifiesta en tu vida.

Estamos viendo a la verdadera Bet-el, no sé si entiendes. O sea, cuando la gente se topa contigo, debe ser afectado por el poder de la iglesia. No tiene que venir a lo que se llama culto para ser afectado por el poder de la iglesia.

Porque para nosotros el poder de Dios, no se limita a una actividad o manifestación espiritual, en un lugar que no existe llamado altar. El poder de Dios se puede manifestar en estrategia y sabiduría, para comunicarle a una persona, cómo salir de los conflictos que la vida cotidiana de hoy presenta a diario.

Poder de Dios, sabiduría. En segundo lugar, la casa de Dios, Bet-el, es un lugar donde la tiniebla de la realidad humana, es opacada por el poder de lo divino. Y con la palabra tiniebla, en este caso, me refiero a intimidación o temor. Recuerda que Jacob viene huyendo.

Él viene todo temeroso, viene lleno de temor porque ha hecho algo incorrecto en lo natural, aunque en el espíritu sí estaba correcto. Hay veces que lo que está correcto en el espíritu, requiere romper las reglas naturales.

Si tú haces un estudio de primogenitura en la Biblia, te vas a dar cuenta que todos los verdaderos primogénitos fueron segundos, no primeros. Todos. Porque lo primero es lo natural, y después lo espiritual.

Así Israel fue primero, pero la iglesia es primogénita. Así que, quien tiene los derechos y a quien Dios le debe no es a Israel, sino a Israel. Sólo estudiando las primogenituras se nos quitan las fábulas judaicas.

Entender esto requiere que tú entiendas algunos de estos pasajes bíblicos, porque no los quiero leer todos. Pero creo que sí lo entienden y sí lo saben, ¿No es así? Él estaba yendo para un lugar llamado Padam-aram. Esta es una prisión, es un plató espiritual del cual tú no tienes salida.

Es un lugar donde el éxito presente, está ahogando su potencial futurista. Donde tú tienes un éxito, pero no puedes ver una salida hacia la próxima fase de Dios. Hay muchas iglesias detenidas allí, que han logrado migrar de Egipto, y han logrado tener ciertos niveles de éxito, y andan ahogados en ese nivel de éxito, y no encuentran dónde está la escalera para la próxima fase.

Están en Padam-aram, están buscando salida. Cuando Jacob andaba trabajando para Labán, y tenía toda la prosperidad que había producido para Labán, y se había casado ya con sus dos hijas, la bonita y la bizca. ¡Era bizca! La palabra dice “ojos delicados”, pero el original dice que miraba para los dos lados a la vez.

Así que si te vas a casar, cásate de día y que no haya velo que cubra, por favor. Asegúrate que te estás casando con la verdadera. Y se le fue a quejar a Labán, pero éste le respondió que no lo había visto quejarse durante la noche de bodas, así que…

Así que se casó con la bizca y luego con la bonita, eran dos. Tenía todo este éxito, pero ahora la mujer que él amaba le iba a dar a luz un hijo. Él no consideraba a Lea, la mujer que él estaba deseando, era Raquel.

Y cuando le fue a dar el hijo, él dijo: ¿Sabes qué? Tengo todo esto y no tengo nada, porque no le puedo ofrecer a este muchacho lo que no es mío. Todo lo que tenía, le pertenecía a otro. Y como el primogénito tiene el derecho de recibir el doble de la herencia del padre, él se encuentra de repente en Padam-aram.

Tengo todo esto, y no tengo nada que heredar. Así hay muchos pastores hoy. No tengo nada qué darle a mis hijos. Muchos pastores que nunca fueron padres. Padres son aquellos que quieren que sus hijos sean mayores que ellos.

Es muy importante que adoptemos ese espíritu en la casa de Dios, para tener una jornada y una migración constante, y que cada época de la iglesia sea mejor y superior, y que en toda época no haya que volver a restaurar y comenzar de cero.

Estamos corrigiendo los errores del pasado, eso es todo. Así que no se me agite nadie. Son errores, hemos estudiado la historia, y hemos dado por sentado que la historia pasó. Y ahora uno se puede sentar y mirar a la historia desde acá, y ver cuáles fueron los errores.

Y ahora los estamos tratando de corregir. Aunque eso no quita que también haya errores hoy. El de mañana será quien los vea, pero por lo menos podemos corregir los que ya hayamos visto. Tenemos que cerrar la brecha entre generaciones, dejar herencia a los que vienen atrás.

Y en este caso, aunque es muy importante dejar herencias naturales para nuestros hijos, aunque las estadísticas son muy tristes en América Latina, ya que dicen que sólo el siete por ciento de los latinos dejan herencia a sus hijos. Siete por ciento, pésimo.

Pero en este caso me refiero a herencia espiritual. Tenemos que dejar una plataforma operativa ya edificada, algo que continúe existiendo, más allá de nuestra partida. La iglesia. La iglesia es una apertura, es una cultura que uno deja edificada, en la cual la gente sigue trabajando.

No es un ministerio con bancos y púlpitos. Jacob dijo: Esto es la casa de Dios. Y no había ningún banco ni ningún púlpito. Entonces, se encuentra en una posición en Dios, que al mismo tiempo niega las condiciones de la realidad que le rodeaba.

Está rodeado de el desierto, está rodeado de animales salvajes, está rodeado de persecución, está rodeado del temor que lo alcance su hermano, y en medio de eso, él se encuentra en una burbuja llamada Gozén, se encuentra en una realidad diferente, que ahogan las tinieblas que lo rodean.

Eso es la Casa de Dios. Una gente que vive dentro de una dimensión donde ve cada circunstancia, cada realidad, cada problema, cada cosa que te acosa, como algo que no tiene el poder para derrumbarte, sino que apenas llega a perturbarte un instante y luego sigues adelante con toda tu potencia.

Somos la Casa de Dios. No cristianos, la casa de Dios. Hoy en día todo el mundo es cristiano. La g ente tiene que encontrarse con Dios cuando se encuentra contigo. Si la gente entra a un templo y se va sin haberse topado con una realidad mayor que ellos, entonces no entraron en la iglesia.

Si alguien viene a Su presencia y se va con la misma frivolidad que llegó, no se topó con la iglesia. Cuando uno se topa con la iglesia, algo pasa. Una conversación con Bet-el, cambia la forma en que tú piensas. Es un resultado de.

En tercer término, es un lugar dentro de la ciudad, no es un lugar geográfico. Lo importante es entender que Luz después se convirtió en Bet-el, y eso significa que el poder de Bet-el impacta la ciudad entera. El poder de Bet-el, leuda la ciudad entera.

Cualquier cosa que nosotros edifiquemos o cualquier cosa en la que nosotros nos transformemos, debe poseer el poder de transformar todo lo que toquemos. Si alguien se encuentra contigo, debe transicionar de Luz a Bet-el al tocarte.

Eso es similar a cómo se van enganchando unas a otras las células y se van haciendo más grandes. Ese es el verdadero evangelismo. Nada de técnicas humanas para evangelizar. Es simple cuestión de que tú te encuentras con alguien, y ese alguien desea ser como tú.

Cuando tú crees tener un ministerio importante y cada día te sientes más y más inflado por la adulación de los hermanitos que giran en tu derredor, pregúntate con total y absoluta seriedad cuántas personas verdaderamente desean tener una vida similar a la tuya en todos los terrenos. Hazlo.

La falsa Bet-el no tiene este principio, por eso todo el mundo se anda peleando entre sí por escalar posiciones, cargos y jerarquías. Aquí no necesitamos posiciones. Aquí la única posición la otorga el resultado de un estilo de vida.

Porque una confirmación o una ordenación de un ministro delante de una congregación, debería ser únicamente la confirmación de algo que ya existe. Porque si hasta allí no existía, entonces por más que le otorguen títulos y credenciales, a lo sumo será jefe, pero jamás líder.

Es lo mismo que ese anillo de oro que llamamos alianza. Está confirmando que ya me casé, pero el anillo no me casa. El voto está en mi corazón. Esto es para que tú sepas que yo ya hice el voto. No es para mí. Cuando se ordena a alguien, no es para que tú recibas, es para que se sepa lo que Dios ya hizo. Por ese motivo es que anda mucha gente poniendo manos vacías sobre cabezas vacías.

En cuarto lugar, es precisamente, un lugar terrible. Él dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! La palabra terrible es la palabra yare. Significa reverente, respeto, temor divino, digno de honor, un lugar que deja a la gente atónita. O sea: la verdadera Bet-el, es un lugar que produce cambio.

Cuando alguien se encuentra contigo se le quema el corazón con tus palabras. Si eliges las conversaciones correctas y aprovechas y redimes el tiempo, y estás consciente de Dios veinticuatro horas al día, cada conversación imparte y transforma gente.

Claro que en muchas culturas los temas preferidos de conversación son otros. En mi país es el fútbol, por ejemplo. Tema obligado de cada reunión de semana en la iglesia, luego que se ha disputado la fecha del domingo. Somos tan dispersos y casuales que sin querer o queriendo frenamos el propósito de Dios en nuestro medio.

Cientos de hermanos se regodean con lo que hacen o dicen otros hermanos más crecidos, y se comportan como si estos fueran de una raza especial o superior. Oye: todos hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios. Lo que tú desarrolles será lo que te haga diferente.

Aquí no había edificio, pero es la casa de Dios. Nadie se sentía cómodo, el lugar era terrible. La iglesia no es un lugar cómodo, es terrible. Es terrible estar parado en la presencia de Dios. Límpiame aquí, bórrame allá, corrígeme acá. Si estás parado en la presencia de Dios, la palabra que más te sale es “me arrepiento”.

En la iglesia de hoy todo el mundo llega de lo más tranquilo y nadie siente jamás la necesidad de arrepentirse de algo. Eso no es iglesia. Y no estoy hablando de mensajes que produzcan temor, porque d eso también ya tengo bastante y tampoco es iglesia.

Tiene que haber algo en el aire que dice: Esto es terrible, cambia. No soporto, ya. Él dijo: ¡Cuan terrible es este lugar! La palabra terrible tiene tantos significados que no tiene una intención directa. Honor, respeto, sentir a Dios enorme y verse uno muy pequeñito.

La casa de Dios produce ese sentir. La gente tiene que darse cuenta de alguna manera que, crea o no crea, lo que va a escuchar en ese lugar es verdad, no sugerencias. Esa es la casa de Dios, es lo que estamos tratando de edificar.

Tiene que haber una cohibición espiritual. No legalismo; algo espiritual e invisible que te cohíbe de ser frívolo en la presencia de la persona. No necesitas que te digan que te portes bien; es algo en el aire que te dice: “Es mejor que te portes bien”.

Que cuando entras, ya sabes, que sabes, que sabes, que allí tú no puedes hacer lo que te da la gana. Hay iglesias por allí que la gente que entra, la define. Aquí no. Tú entras y eres tú el que va a ser definido. Y no estoy hablando de un aquí geográfico, sino de un ambiente que se desata y cubre todo.

Porque el ambiente hace la diferencia. Hay ambientes en donde un gloria a Dios, es pecado. ¡Gloria a Dios! ¡Cállese hermano, estoy hablando! Hay otros que no has terminado tú de decir algo cuando ya están gritando ¡Amén! ¿Amén qué, si no sabes de qué estoy hablando?

O sea: no hay restricción espiritual en el ambiente. Entonces se levantan uno acá, el otro para allá y el orden no existe. Y Dios es un Dios de orden, aunque eso no tiene nada que ver con solemnidades ni programas de actividades o cultos con programas previos de mensajes armados.

Imagínate que yo, a esto, lo puedo hablar aquí, en mi página Web y sin compromiso estructural alguno. Si lo llego a hacer desde un púlpito cualquiera, lo más probable es que me saquen a patadas. Porque ese ambiente se crea y se edifica, no viene por naturaleza.

Eso se construye por medio de nuestra palabra. Cómo predicamos, qué se predica, el porte del liderazgo, la gente con la cual tejemos alianzas. En quinto término, es un orificio, es una apertura espiritual. Dice que es la puerta del cielo.

Es el lugar donde la eternidad interactúa con la ilusión humana. Puerta del cielo. Luego de esto, él va donde está el tío, y cuando sale de la casa del tío, porque va a nacer el hijo y le pide, tú sabes ya las trampas que él hizo, y los veinte años que tuvo que trabajar para casarse con la bizca y con la otra

Ahora viene de regreso a Bet-el, y ocurre el asunto con Dina, su hermana. La hermana de Leví, cuando un hombre la viola, en el capítulo 34, verso 2, dice: Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró.

(3) Pero su alma se apegó a Dina la hija de Lea, y se enamoró de la joven, y habló al corazón de ella.

Pero era la hija de Lea, y a los hijos de Jacob no les gustó para nada el asunto. Me deshonraron la hermana, ¿Y ahora vienes con el chiste de que estás enamorado? Verso 5, dice: Pero oyó Jacob que Siquem había amancillado a Dina su hija; y estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen.

Parece que Jacob conocía bastante bien a sus hijos. Por eso dice, “Mejor ni les digo”. Verso 7: Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se enojaron mucho, porque hizo vileza en Israel acostándose con  la hija de Jacob, lo que no se debía haber hecho.

 

¿Qué acontece? En el versículo 30 y 31: Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa. Pero ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?

O sea que Jacob va a encontrarse una vez más, huyendo. Venía de allá para acá huyendo de su hermano, estuvo trabajando en vano para Labán, y ahora sale huyendo otra vez. Huyendo otra vez, ese es el principio que quiero que veas.

Ahora, en el capítulo 35, versículo 1, dice: Dijo Dios a Jacob: levántate y sube a Bet-el, (Bet-el es una casa de refugio, cada vez que hay problemas la solución es encontrarse con Bet-el. Ahora viene huyendo una vez más y, el mandato de Dios es: necesitas encontrarte con Bet-el) y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.

Nota que cuando estás huyendo de las persecuciones del desierto, o cuando estás huyendo de los hermanos cristianos, tu única solución es encontrarte con Bet-el. En esta ocasión huye del desierto, pero en la otra ocasión huía de su hermano.

Hasta cuando la iglesia te persigue la única solución es, la iglesia. No la que se hace llamar iglesia, digo: la iglesia. La que tiene un vientre para restaurar. Esto se debería predicar a todas las naciones del mundo. A todos los pastores decirles esto. Aunque me apedrearan en la puerta.

Aquí vemos que hermanos, que estando en la misma entidad religiosa pero no en Bet-el, no son la iglesia. ¿Por qué? Porque andan persiguiendo a este hombre que, ahora, Dios le dice: “¿Sabes qué? Si tus hermanos cristianos te están persiguiendo, métete den Bet-el.”

O sea: el hermano no está en Bet-el, pero sí es hermano. No deja de ser hermano, pero no está en Bet-el. Hay hermanos que no son Bet-el. Versículo 5: Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob.

Todas las ciudades tienen que estar en terror. Nota claramente que cuando Bet-el, o cuando el hombre Bet-el, o cuando la verdadera iglesia es respetada por la ciudad, ella no se atreve a ponerle el dedo. Es como Cristo. La gente cree que es un buen profeta. Y si es un buen profeta, estamos fastidiados, y si es el Hijo de Dios, también.

O sea que, aunque no les agrades y anden enojados contigo, no te pueden poner la mano encima, porque hay terror. Bet-el está en la tierra de Canaán, mira el verso 15.  Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Bet-el.

En el capítulo 32, está el asunto de Peniel, donde él habló cara a cara con Dios, en el verso 22 en adelante. Y ahí vemos el principio del cambio de carácter. Bet-el produce un cambio de carácter. Ahí es donde el nombre es cambiado de Jacob a Israel.

Un cambio de carácter. Dice que él luchó con un ángel toda la noche. ¿Cuántas horas tiene la noche? Quién sabe; depende el lugar y la hora en que allí oscurece y amanece. Pero supongamos que lo más tarde que puede comenzar una noche, es la medianoche.

Lo más tarde. Y que lo más temprano que podría salir el sol, serían las cinco de la mañana, ¿Sí? Cinco horas, o cinco horas y media, más o menos. ¿Has luchado tú con alguien o con algo, durante cinco horas o cinco horas y media?

¿Te imaginas una pelea física de cinco horas? Cayéndose, levantándose, golpeando, recibiendo. Porfiado Jacob. Terco. Tanto que el ángel se cansó de no poder derrotarlo con armas convencionales que, de improviso sacó el dedo de Dios y le sacó la cadera de lugar. ¡Si serás tramposo!, dijo Jacob.

Cinco horas y media peleando. O sea que lo que te quiero demostrar es que la lucha por cambiar el carácter, es fuerte. Por último el ángel le dice: ¿Quién eres? Tú no tienes que dar un nombre y mucho menos un cargo. Tú tienes que reconocer que no eres nadie. Ahí ha cambiado tu carácter.

Me llamó Jacob y soy un tramposo, le robé la primogenitura a mi hermano. La realidad, es que no valgo nada. Ahora eres príncipe con Dios. Ahí se acaba la pelea. Cuando reconoces que en verdad, no eres nada. ¿Cómo te llamas? Jacob. Usurpador, pillo, ladrón, tramposo.

Siempre me salía con la mía, siempre estoy buscando atajos, no me gusta la responsabilidad. Por eso quería posición para crear una imagen que no poseo, ese soy yo. – ¿Ah, sí, eh? Ahora puedo trabajar contigo. Ahora serás príncipe con Dios.

Hasta que tú no reconoces quién eres, no comienzan los cambios. Recuerda, revelación es entrada de luz. Y la luz entra cuando tú reconoces las tinieblas que posees. Revelación es para función, no es para información.

 

La palabra está llena de dramas, pero el problema es que leemos tan religiosamente que no lo vemos. ¿Cuántas veces tú has leído esto y nunca hiciste un drama? Leemos que un tipo pelea toda una noche con un ángel y decimos amén y gloria a Dios. ¡Son cinco horas!

Es cuesta arriba la pelea por cambiar nuestro carácter. Cuando empecemos a ver esto, entonces, comenzamos a entender cuál es el funcionamiento apropiado de la gente de Reino. Jacob dijo: Esto es la casa de Dios.

No un culto con una infraestructura pre-determinada. La Biblia es el manual de nuestra existencia, es la constitución que nos da los parámetros de cómo debemos vivir en el planeta. Es decir: cómo se vive correctamente en la Creación de Dios en el rol de corona de esa Creación.

Y lo que la iglesia ha hecho en tiempos pasados, es tratar de tomar una vida y conformarla a una letra, robando en dicho proceso, la singularidad de expresión que cada día la posee. Culpamos a la ciencia de clonizar, y el principio nació en la iglesia.

Hicimos clones, no sé si los has visto. Se visten igual, se peinan igual, se comportan igual, y dicen amén todos los mismos días de la semana en los mismos lugares de la semana anterior. ¿Cómo estás, hermano? Amén. ¿Y cómo te sientes? ¡Gloria a Dios!

La vida no es una máquina, es una expresión de un espíritu. Tú no puedes encarcelar vida. La vida necesita expresión. Tiene parámetros, pero conformarla a algo, es perder la diversidad que se requiere para ver a Dios. Porque Dios no es un modelo. Tiene multiforme sabiduría.

Entonces, la unidad es alrededor de una causa y no de una doctrina. Somos uno, no en forma de vestir, ni en la forma de maquillarnos. Somos uno no en nuestra expresión singular, ni nuestro deseo de expresar a Dios. Cada cual expresa a Dios de acuerdo a la forma en que él está creado.

Eso es lo que nos hace entender que Dios existe; es un creador. Si fuera todo el mundo igual, seríamos una máquina, seríamos robots. Entonces, lo que hizo la religión fue crear robots. Que no toman decisiones, y como no toman decisiones, no maduran.

Porque sólo se madura tomando decisiones y asumiendo las consecuencias. Es normal dentro de las iglesias estas preguntas: ¿Me puedo casar? ¿Me puedo mudar? ¿Puedo hablar? ¿No puedo hablar? No toman decisiones propias. Entonces al fin de la vida, tampoco somos responsables por el resultado.

Y nos conformamos con esa muletilla clásica de: “somos siervos de Dios y así lo quiso Dios”. Mentiras, Él no lo quiso así. El sistema que creamos te forjó así. Por eso muchos no cambian, porque se les hace tan pesada la lucha con el ángel, No pelean las cinco horas y media. Y lo último que quieren confesar, es que no saben nada.

Entonces Dios nos está ilustrando a la verdadera Bet-el. Todo esto permitido por Dios en un tiempo como tutor, para traer a los niños a una realidad que se llama Cristo, que es una expresión de Dios en un cuerpo multiforme, multi-miembro cuerpo de Cristo, donde hay desde abogados, hasta amas de casa.

Los hay negros y amarillos, no hay ni judío ni griego, ni hembra ni varón. Multi-miembro cuerpo de Cristo. O alejarlos del mundo, que es peor. La verdadera iglesia está en el mundo. No es del mundo, pero ahí debe estar.

Y te voy a decir otra cosa que te va a espantar: no queremos salvar a todo el mundo. Queremos afectar a la gente positivamente. Hay gente que jamás pisará una iglesia, pero que tal  vez las necesitaremos donde están.

Pero tienen que ser afectados positivamente, tenemos que ser luz, tenemos que ser sal, preservar. No convertir a todo el mundo, porque si todo el mundo es iglesia, ¿En qué mundo vamos a vivir? ¡Es que a veces no pensamos!

Por eso es que la Biblia siempre dice que las naciones vendrán a ti. ¿Qué naciones van a venir si las salvas a todas? Necesitamos infraestructura global. Tenemos que afectar positivamente a cierta gente en la tierra, para que la tierra funcione.

La iglesia no funciona y queremos a todo el mundo dentro de la iglesia. Tremendo disparate. Somos luz, guías para sacar a la gente de un sistema que está corrompido. Y somos sal para un planeta que se está auto destruyendo.

O sea: somos el agente del poder redentivo dentro de la tierra. La sal le cambia el sabor a la cosa, no cambia las cosa. Dios habla con parábolas y analogías para que tú entiendas. Debió haber sido muy sencillo entender lo que hace la sal, la usamos a diario.

Si le pones mucha sal, lo matas. ¿Te crees que Dios elige las palabras por casualidad? ¡No! Dios es inteligente. Qué bueno, ¿Verdad? Porque creíamos que Él era sabio, pero inteligencia ninguna, ¿No es cierto? Es que nadie sabe lo que hace Dios, porque Dios hace las cosas misteriosas.

¡Y lo que Dios hace no tiene sentido! ¿Cómo que no tiene sentido? ¡Tiene todo el sentido del mundo lo que Dios hace, siempre! Estos conceptos son lugares altos que se tienen que venir abajo. Cuando vuelve a Bet-el, él reafirma el pacto con Dios.

 

Bet-el es un lugar en donde los pactos y las alianzas se reafirman. Es un lugar de alianza fuerte. Cuando él regresa a Bet-el, el construye un altar o un memorial. Entonces, Bet-el es un lugar de memoriales espirituales.

Nosotros debemos tener la habilidad de poder compartir con la iglesia los momentos históricos de los procesos de Dios en nuestro medio. Todos nosotros debemos tener la habilidad de vocalizar o articular la historia espiritual de nuestros memoriales, en nuestra jornada con Cristo.

Cuando uno puede comunicarle eso a la iglesia, es cuando la iglesia entiende para donde va, porque ve de donde viene. Cada profecía que tiene que ver con la iglesia, se archiva. Las que son de Dios, claro, todas las demás las tiras a la basura.

Cada momento clave que produjo una bisagra en el camino, cada vez que hubo un ceda el paso para el otro lado, ahí se construyó un memorial. Que nunca se te olvide un principio básico que está allí para quien quiera tomarlo: predicarle a doce, siempre será más importante que predicarle a cinco mil.

Es un lugar donde se recopilan los memoriales. Son momentos históricos que proveen la inercia de tu futuro. Es un catálogo de momentos espirituales que definen la cultura de la congregación, le dan sentido a tus canciones, están llenas de principios, son íconos que abren anécdotas.

Haces clic con el cursor en ese memorial y saltan series de mensajes que nacieron por esa experiencia. Eso tiene que ser constantemente traído frente al pueblo. Esta es la próxima fase que yo veo para la iglesia. Estamos al borde de una nueva fase en la iglesia.

Cómo Dios entra, cómo Dios sale, cómo Dios trata con nosotros, cuál es el carácter de Dios sobre el liderazgo, cómo nos habla, qué brecha nos da, hasta dónde nos extiende gracia, qué es pecado para nosotros, que no es pecado para nosotros. Todo eso define la cultura de la casa y produce el impacto que transforma a la gente que entra.

Cuando tú ves una persona que entra a tu negocio, el porte que luce y la vestimenta que lo recubre ya te dicen de dónde viene. Hay una cultura que es asociada con el vendedor; uno sabe. ¿Cuál es la cultura nuestra? ¿Será la argentina? No, no puede ser.

Descubrir la tecnología de Dios. ¿Cómo opera Dios con nosotros? Sí, sí, sí, pero aquí nunca fue así. Entonces este es el Dios de esta casa. ¿Tú tienes hijos? ¿Cuántos saben que a un hijo hay que gritarle para que se mueva, y al otro con sólo mirarlo ya llora?

Así es Dios con su gente. Si eres alguien impetuoso y de alta auto estima, quizás algún día Dios deba darte con la puerta en las narices para frenarte. Es necesario el ímpetu, pero también la pausa que alguien puede ayudarte a colocar para no estrellarte contra nada.

Hay otros que se manejan con un espíritu de teflón. ¿Espíritu de teflón? Sí, todo les resbala. Para ellos sería indispensable reflotar aquellos viejos mensajes respecto a cómo prevalecer en medio de las diversas crisis.

La mayor parte de lo que conocemos como consejería pastoral, es producto de la actitud de gente que no obedece los principios que han recibido. Principio témpano, ¿Recuerdas? Sé más grande por dentro o por debajo del agua que por fuera. No busques posiciones ni títulos. Ocúpate en ser, no en hacer. Son pequeñas frases o conceptos que definen al Dios de la casa.

(Génesis 35: 9) = Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padam-aram, y lo bendijo.

La palabra aparecer, allí, es la palabra ra-ah. Significa hacerse conocido, tener una fotografía clara, habilidad de discernir o distinguir, o ver claramente. No estamos hablando de una aparición en una manifestación, sino de que Dios sea evidente en la casa.

Que la gente entre y diga: Esto no puede ser obra de hombre. Que un día, una gente argentina haya cambiado tanto las características de sus vidas dentro de Argentina, que den la sensación de pertenecer a otra cultura. Esto es obra de Dios.

Ese es el Dios manifestado. Es un lugar también de sacrificios espirituales. Mira el verso 3: Y levantémonos, y subamos a Bet-el, y haré (Subraya haré) allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.

Haré, la palabra es asah. Significa un hecho o acto deliberado. Con certidumbre. Significa hacer con intento. O tratar con la intención de producir. O sea: todo el énfasis de trabajar deliberadamente. Hacer un altar, el altar se hace.

¿Qué es un altar? Un lugar que atrae la presencia de Dios. O sea que la verdadera Bet-el se construye a martillazos. Dice Jeremías que su palabra es como martillo. La casa es el candelero, el cual es una sola pieza de oro labrado a martillo.

Dice Apocalipsis 1:20 que el candelero es la iglesia. Es una pieza de oro sólido, no es hueca. La luz de la iglesia depende de sus extensiones. Las ramas del candelero, la cual son una sola pieza, con la caña. No están soldadas con remaches.

 

Es decir que la luz de tu alcance, depende de con quién te unes. Y esa unidad no puede ser política ni en amistad; tiene que ser alianza, una sola pieza. Requisitos para construir apropiadamente esta Bet-el.

(Verso 2) = Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.

Vemos varias cosas aquí que son interesantes. En principio, echar fuera los dioses foráneos. Luego, cambiar tus mantos, tus vestimentas. Seguidamente, purificaos. Acto seguido, levantémonos. Finalmente, subamos.

Él le dijo: echa fuera todos los dioses extraños, es decir: ídolos. La palabra ídolos, en su definición más sencilla, significa: falsos conceptos de Dios. Transición en tu alianza espiritual. Enamórate de un concepto diferente de Dios.

Porque todos los conceptos anteriores, se han desmoronado. Antes decíamos iglesia, y veíamos un gato. Ahora decimos iglesia, y vemos un perro. Es otro concepto. No es mejorarlo, es todo un cambio. No es el Dios de nuestra infancia, es el dios de nuestra vida de adulto.

No es el papá que nos cargaba en su falda, es el papá que nos exige responsabilidad con el automóvil. Son dos padres diferentes. Es una relación diferente con la divinidad. Echa fuera todo lo que es vanidad. Todos los dioses ajenos. Todo falso concepto. Luego dice: cambia tus vestimentas, o tus mantos. En la escritura, vestimenta y manto siempre tiene que ver con la gracia o la unción que te cubre.

(Zacarías 3: 1) = Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, Y satanás estaba a su mano derecha para acusarle.

Nota que en un momento de transición, Satanás siempre trata de acusarte. Zacarías es un libro de transición, que habla de un cambio de sacerdocio, cuando hay un cambio de liderazgo en la iglesia. Cuando hay una reforma.

Y en medio de toda reforma, Satanás está pronto para acusarte, para intimidarte, para desasociarte con ese cambio, para amenazarte. Recuerda que en todas las construcciones que Israel tuvo, siempre tuvo una pelea con Sambalat, con Tobías, con la gente cuando estaban trabajando en el muro, que tenían que trabajar con una mano y pelear con la otra.

Cuando habían de reconstruir el templo, las otras naciones le venían con ejércitos a intimidarlos o a tratar de infiltrarse con la excusa de querer trabajar para ellos. En algunos casos necesitaban cartas de los reyes para tener permiso para edificar.

Entonces los reyes buscaban en los archivos de las crónicas, a ver quién había dado licencia para edificar, y ahí aparecían todas las voces que decían que no se puede. Son diálogos demoníacos, del mundo espiritual, que nos explican que cada vez que hay una nueva construcción, estamos rodeados de oposición.

Escucha: no tienes que hablar de la iglesia. Si tú quieres ser un buen ciudadano, y quieres establecer algo que es real, la ciudad se te viene encima. Si quieres ser buen presidente y no ser político, te matan. Eso no es nada nuevo.

O sea: el mundo lleva un curso, si no estás de acuerdo, te limpiamos. La iglesia también tiene un curso. Si no estamos de acuerdo, ¡Herejes!  No es nuevo, siempre fue así. Por eso tenemos historia, y la historia está llena de muertos. Físicos para lo secular, espirituales para lo espiritual. Pero muertos. Todo por la iglesia. Las guerras más sangrientas del mundo, han sido guerras religiosas. Qué triste, ¿No? Las más fuertes. Ni Corea ni Vietnam se le acercan.

(Verso 2) = Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?

(3) Y Josué estaba vestido (Aquí está la palabrita que estoy buscando) de vestiduras viles, y estaba delante del ángel. (¿Estaban cómo las vestiduras? Viles. Lo que quiero que entiendas, es que Josué es el sumo sacerdote y sus vestimentas son sagradas. Entonces, ¿Cómo es que Dios le dice que son viles? Vamos a ver por qué)

(4) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir ropas de gala.

La palabra pecado, es la palabra armatías. Es decir: ya tu ministerio no está dando en el blanco. Armatías significa: errar al blanco. Pecado no es ser alcohólico, lo incluye. Pecado es no dar en el blanco. La iglesia está llena de pecadores.

Gente que está sinceramente trabajando para Dios, pero también sinceramente equivocados. Y por ende, están pecando, están errando al blanco. Están contestando lo que nadie está preguntando. No tienen relatividad presente.

Al rehusarse a migrar, a la generación a la cual están ministrando, no le alcanza lo que ellos tienen para dar. Porque están fuera de la relatividad presente con la generación presente. No comprenden la estructura mental de la generación de hoy, porque se quedaron en infraestructuras antiguas. Recuerda: con cada palabra de Dios, hace falta una infraestructura que exprese lo que Él está diciendo.

(5) Después dijo: pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.

(6) Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: (7) así dice Jehová de los ejércitos: si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre estos que están aquí te daré lugar.

Nota que lo vistieron de gala. Le quitaron las ropas de sacerdote y le pusieron ropa de rey. Combinadas con mitras, que también son de sacerdotes. Y luego ves que le ponen coronas. O sea: cambió de un sacerdocio levítico, a uno del orden de Melquisedec, que es sacerdote y rey.

Que incluye gobierno y misericordia, incluye autoridad por medio de sacrificio, incluye servicio, pero con orden. Amor gubernamental. No son dos oficios, es una nueva creación. Es una raza de gente diferente.

Tú no puedes ni pensar en ministrar para esta nueva creación si no te cambias las ropas que ya son viles. Hoy hay mucha gente usando ropa sucia. Cambio de vestimenta, os sea: una reposición, un cambio de posición espiritual. Mientras tu fe esté superándose y tu fe esté migrando hacia algo más alto, tus mantos constantemente estarán cambiando.

El principio es universal: todo lo que tiene vida, cambia constantemente. En el momento en que dejas de cambiar, es porque no tienes vida. ¡Qué raro, la iglesia es la única que no quiere cambiar! Todo lo que tiene vida, se animal o vegetal, cambia constantemente.

Sin embargo, la iglesia se quiere atener a lo que ellos llaman “sana doctrina”, cuando esa palabra está sacada del contexto. Y la palabra “sana” significa que hables palabras saludables a tu vecino. O sea: que edifiques, no que destruyas.

Sin embargo, su sana doctrina destruye matrimonios, destruye el futuro de los jóvenes, los saca de las universidades para ponerlos a tocar el teclado en la iglesia y cosas por el estilo. Si te haces profesional, eres un humanista y no sirves en la iglesia.

Eres un pecador porque vistes más o menos bien y con buen gusto, ya que la onda suele ser adefesios colorinches que son el hazmerreír del mundo y piedras básicas de un ridículo en el que, con total ignorancia, los incrédulos del mundo secular incluyen a Dios.

Si tienes y usas un anillo, eres un materialista. En fin; todo lo que hace esa supuesta sana doctrina, es destruir. ¿Puede ser Dios eso? Sana doctrina, cuando la palabra “sana” significa “te bendigo con salud”. Después dice levantémonos. Allí la palabra traducida es kuun, que significa erigir, edificar, constituir o establecer.

Eso nos muestra que cuando dice levantémonos, lo que está diciendo es: edifiquémonos. No estamos hablando del acto de ponernos de pie, sino de levantar nuestras vidas. Construirlas conforme al modelo divino, y no al humano.

Estos son los requisitos para construir a Bet-el. Recuerda: esto es la casa de Dios. Después nos dice: subamos. La palabra es alah. Significa ascender, extender tus perímetros de alcance. Tus fronteras. Hacerte superior, engrandecerte.

Asciende en tu vida. Estos son algunos de los principios que nos ayudan a entender cómo estamos edificando a la verdadera Bet-el. Ahora bien; en los días de Jeroboam, también hay una Bet-el. Supuestamente la misma. Sólo que ya no es la misma.

La mayoría del pueblo cristiano no conoce a la Bet-el de Jacob. La que conoce, es la Bet-el de Jeroboam. Cuando piensa en iglesia, ven los principios que están inertes en la Bet-el del tiempo de Jeroboam. Desconocen todo esto que estamos compartiendo ahora. Esta es la revelación, la Bet-el nueva.

(1 Reyes 12: 25) = Entonces reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraín, y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó a Penuel. (Nota que todo esto es una reedificación)

(2) Y dijo Jeroboam en su corazón; (¿Dónde lo dijo? En su corazón. No fue Dios, ¿Quién lo dijo? Jeroboam) Ahora se volverá el reino a la casa de David.

Recuerden que esto es cuando hubo la división entre los diez y las doce tribus. Y diez se fueron con un rey y dos se fueron con el otro. Y aunque tenía todo eso, él pensó que si continuaba el orden correcto, la gente se iba a ir con el otro rey.

(27) Si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén; (¿Qué dijimos que había que hacer para edificar a Bet-el? ¿Y qué está diciendo Jeroboam? Si este pueblo… Eso mismo está diciendo mucha gente. “¡Es que si le doy todo lo que tiene, después va y me quita mi posición!” Entonces te dan de a cucharaditas. Un mensajito con versículo y no mucho más. “Y esto es para nosotros, un grupo elitista, tú no puedes participar. Porque si te lo doy, tú creces más que yo y vas y puedes más que yo.” Se carece de espíritu paterno. Que es ese que dice: “Mira, yo soy albañil, pero tú, hijo mío, ve y sé astronauta”.) Porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá.

Nota que todo esto es algo que él piensa que va a acontecer, pero nadie lo está diciendo. O sea que está operando en intimidación. Es intimidado por la autoridad de otros. Eso es algo que hemos visto que sucede a menudo, y no sólo en la historia.

(28) Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: bastante habéis subido a Jerusalén, he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.

(29) Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.

(30) Y esta fue la causa de pecado, porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan.

(31) Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví. (Míster diezmo uno, míster diezmo dos, míster fundador de la iglesia que me compró los bancos y también es líder, y mejor me callo y lo dejamos allí.)

(32) Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, (¿En el mes ocho? ¿Cómo, no era en el siete? O sea que esta gente pospuso la gran siega, que es la fiesta solemne, para el milenio. ¿Te parece familiar la doctrina? Ocho es nuevos comienzos. Comienza la doctrina del rapto. O sea: escapismo. Ojo: no estoy hablando de la venida de Cristo, estoy hablando de la mentalidad de escapismo. Es decir: todo va a ser mejor después que te mueras. En el mes ocho. Si siete es el final, ocho es nuevos comienzos) conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado.

(33) Sacrificó, pues, sobre el alar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón, e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso.

Esta es la Bet-el que conoce la mayoría de la gente que piensa en la palabra iglesia. Y esta también es la Bet-el que el mundo conoce, y por eso es que no quiere saber absolutamente nada con la iglesia. Y nuestro trabajo es manifestar la otra, para que la mentira caiga.

Ahora bien; hemos visto todo lo que hizo Jeroboam. ¿Y cuál fue el problema de Jeroboam? Él sintió la necesidad de asegurar su liderazgo sobre Israel, por medio de fortalecer su posición como rey, por causa de su inseguridad, con una póliza mundana.

También por la posición de su corazón. Él se sintió amedrentado por la migración frecuente al lugar de adoración. O sea: mientras más iba la gente a Jerusalén, más temor sentía él de que se quedaran con el otro. Así hay pastores en este tiempo. ¿Conoces alguno? ¿No serás tú uno de ellos?

Si se me va uno, se me va otro, se me fueron tres, se me fueron cuatro, entonces yo tengo que instituir algo que fortalezca mi posición en la iglesia, para que no se me vaya la gente. Aunque no sea Dios.

¿Es este un clamor contemporáneo, o no? Pastores pierden su gente a patrones más exactos y relativos al kairos presente de Dios. Esas son señales de que tú te estás quedando atrás. No son momentos para que nadie pretenda manipular a una congregación.

Porque si en casa hay buena comida, no hay necesidad de ir a comer a la casa del vecino. Estas dos razones ocasionaron que este hombre produjera un kairos que ya es obsoleto por Dios. La tierra está llena de gente de inseguridad personal.

Gente que porque son producto de una escuela bíblica y que en su gran mayoría no tienen llamado de parte de Dios, de modo que no tienen otra cosa que hacer que mantener lo poco que tienen porque, si lo llegan a perder, se le termina el ministerio ahí no más y para siempre.

No me gusta hablar de mí porque no soy digno de que se hable de mí ninguna maravilla, créelo. Pero a mí me levantó el Señor para enseñar lo que todavía estoy enseñando en la que fuera mi antigua iglesia. Y duró hasta que me tuve que ir de allí.

Sin embargo, lejos de concluir ese ministerio allí, Dios me abrió las puertas de las emisoras de radio cristianas de la época, donde pude ministrar lo que debía por espacio de más de quince años. Cuando también allí llegó la espada opositora de la religión, apareció internet y sus posibilidades.

Si esto no hubiera estado respaldado por mi Padre celestial, allí mismo se hubiera acabado, porque yo empecé esta Web con la idea de no hacer promoción alguna. ¿Por qué no se quedó allí con tres o cuatro visitas y punto? ¿Por qué creció, creció y creció hasta el día presente en que sigue creciendo? Ah, no lo sé, pregúntenle a mi Señor, yo no tengo mérito alguno.

Ahora entiende esto que no es la primera vez que lo digo: Dios nunca llamó a un desocupado, un desempleado, en la Biblia. Anota eso, por favor. No hay ningún desempleado en la Biblia al cual Dios haya llamado al ministerio.

Ese era el problema de Jeroboam, la intimidación, la inseguridad personal. Gente que no es segura de sí misma, tiende a rebajar al prójimo para ellos sentirse seguros. La Bet-el falsa, opera en conveniencia espiritual.

Cuando vemos el verso 28: Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.

Sea que Jeroboam intenta establecer posiciones que sean más fáciles, para que el pueblo se pueda relacionar con Dios, de las que ya estaban establecidas. Es más fácil hacerle el camino más fácil a la gente. Olvídate del griego, olvídate del hebreo, no estudies mucho. Yo te doy un mensaje más livianito, ¡No estudies! ¡No subas! ¡No pienses mucho! ¡No te voy a predicar largo! ¡Cuarenta y cinco minutos y nos vamos! Le puso la cosa fácil al pueblo.

No trabajes duro al ir a la exactitud que Dios ha escogido. He aquí un pequeño becerro, vamos a hacerlo así. No te arrepientas, sólo repite lo que yo digo. “Padre amado, ven a mi corazón…” ¿Sigo? La mitad de la iglesia ni salva es.

Vienen al frente todos compungidos y se quedan mirando fijo al ministro como si fuera un enorme ángel descendido del cielo. “¡Repite conmigo!” – Amén, como tú digas. Me conviene que tu Dios sea también mi Dios, te sigo para donde me digas.

¿Qué te hace pensar a ti que eso sea salvación? Sin arrepentimiento, no hay salvación. Y el arrepentimiento comienza con redargüir, no te tienen que traer. Entonces el muchacho sale tratando de vivir una vida que no tiene.

Y sube y baja; y baja y sube, y entonces le añadimos más ministerio falso. ¡El alma! ¡Los demonios! Posiciones más fáciles para que el pueblo se relacione con Dios. Un sistema modificado para proveer conveniencia al pueblo.

He aquí tus dioses. Gente muy hueca. Hay otro principio dentro de esa conveniencia espiritual que nos muestra que posiciones como las de Jeroboam, en esta situación, son nacidas o fueron dadas a luz por las querellas del mismo pueblo.

Porque la vida cristiana es tan fuerte de vivir, entonces tenemos que producir transigencia o alguna forma más fácil, para que no se nos vaya la gente, y usemos la medida que sabemos usar que las valorizamos con el mundo, y tengamos números para poder presenciar o aparentar que tenemos éxito.

Entonces, siempre y cuando no se vaya la gente, yo me ajusto a la querella del pueblo. Ese es el corazón de Jeroboam, la Bet-el falsa. ¿Cuántos pueden ver con toda estas cosas la necesidad verdadera y genuina de una reforma, casi, te digo, a nivel de mártires?

(31) Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví.

Hizo sacerdotes de entre el pueblo. Es evidente: hay un nuevo orden religioso o un nuevo sacerdocio redefinido. Y que no eran de la casa de Leví, es decir que cometió transigencia. Una vez que el standard de adoración ha sido establecido y uno se compromete con transigencia, por medio de edificar estas plataformas falsas llamadas lugares altos, entonces, automáticamente, esto incluye a cualquier persona que sea posicionada en lugar de liderazgo, cuando no debe ser. Porque como todo el orden es falso, entonces todo lo falso entra.

En cambio, cuando el orden es correcto, sólo lo correcto puede entrar. Es un patrón de migración de los estándares que ya están puestos por Dios. Dios dice es así y nosotros, poco a poco, nos hemos ido alejando de lo que Dios dijo.

Es muy sutil. Recuerda que llevamos más de dos mil años, y en el momento en que llegamos a este tiempo presente, la verdad ha quedado tan lejana que de improviso parece que es una mentira, por causa de habernos acostumbrado a las tergiversaciones.

Y como no nos gusta demasiado estudiar, nadie la descubre. Este patrón fue el mismo que aconteció de aquello que Dios estableció por medio de los apóstoles, y que luego se fue deslizando hasta que se convirtió en un sistema conocido como la fe católica romana.

¿Cómo pudo ocurrir que aquello que vino en la forma que vino de los apóstoles, pudo convertirse en ese asunto? ¿Cómo llegó a eso? Porque no fue de la noche a la mañana. O sea: ya, cuando dieron el último paso de perdonar pecados ellos mismos, era sólo un paso más pequeño de lo otro mucho más atroz que terminaban de hacer. Es que si lo hacían desde el principio los molían a palos.

Pero algunas áreas de las nuestras no han hecho las cosas del todo bien, tampoco. Hay iglesias que lo que quieren eminentemente, es producir enormes cantidades de miembros de sus iglesias, sin importarles demasiado si son o no son genuinos hijos de Dios.

¡No me interesa, la cuestión es que sean muchos! Que nunca me conozcan, no le hace. Pero que sean muchos. Y entonces nosotros, impresionados por esas mega-iglesias, andamos detrás de esos principios, a ver si también logramos tener una mega iglesia.

Y no es que a Dios no le gusten las multitudes. Estamos hablando de altares falsos. Estamos hablando de motivaciones. Entonces se producen nuevos accesos a Dios instituidos, que eventualmente nos llevan a la condenación y al juicio de Dios sobre el pueblo.

Prácticas religiosas que deniegan el poder de culminar. Es resultado y consecuencia de este tipo de manipulación. 2 Crónicas capítulo 11, míralo claramente aquí, mira el verso 13: Y los sacerdotes y levitas que estaban en todo Israel, (Escucha, estas son las consecuencias de ese principio de la iglesia falsa de Bet-el) se juntaron a él desde todos los lugares donde vivían.

(14) Porque los levitas dejaban sus ejidos y sus posesiones, y venían a Judá y a Jerusalén; pues Jeroboam y sus hijos los excluyeron del ministerio de Jehová.

¿Qué es lo que pasa? Que toda la gente fuerte se te va y migra. Porque como tienes todos los líderes incorrectos, los que son verdaderos se van. Clamor contemporáneo. Entonces, hacemos como el profeta viejo: ¡Es que es un rebelde!

(15) Y él designó sus propios sacerdotes para los lugares altos, y para los demonios, y para los becerros que él había hecho. (Nota claramente que en el momento que tú colocas lo que es incorrecto, según Dios, estás haciendo servicios a demonios).

(2 Crónicas 13: 9) = ¿No habéis arrojado vosotros a los sacerdotes de Jehová, a los hijos de Aarón y a los levitas, y os habéis designado sacerdotes a la manera de los pueblos de otras tierras, para que cualquiera venga a consagrarse con un becerro y siete carneros, y así sea sacerdote de los que no son dioses?

Si no son dioses, son demonios. Es decir que, si sacaste a los buenos y andas por ahí metiendo a los malos, necesitas a los malos, porque el altar que tienes no es de Dios, el becerro que está ahí no es Dios, así que el sacerdote que vas a tener tampoco es de Dios.

O sea que todo el sistema tiene que irse construyendo de acuerdo con el fundamento que estableciste en falso. Comenzaste con un corazón inseguro, así que vas a tener un ministerio fundado en esa inseguridad. Siempre vas a estar manipulando y controlando. Falsa Bet-el.

Eso nos lleva necesariamente a la evaluación de una falsa doctrina paralela. Bet-el es la casa de una falsa doctrina paralela. Él, Jeroboam, hizo una fiesta en el mes octavo. Esa fecha del mes octavo es una imitación. Él quería hacer un paralelo a lo que es la fiesta solemne, que es la fiesta de los tabernáculos, que es el tiempo en el que Dios nos está ministrando a nosotros.

Que comienza con la fiesta de las trompetas, que significa un mensaje claro, que es continuado por la aflicción del alma, que es lo que produce el arrepentimiento, y luego tabernáculo es la plenitud de Cristo en nosotros. Estamos atravesando eso.

Pero eso, según la ley, es en el mes séptimo, que significa la plenitud del tiempo. Claro, eso comenzó desde la cruz, pero está bien, lo estamos experimentando espiritualmente hablando. La plenitud. El mes ocho en la numerología, siempre es un concepto de nuevos comienzos.

Es por eso que Noé tenía a ocho personas en el arca. Es nuevos comienzos. Nuevos comienzos, en la doctrina que también está llena de huecos, la que está establecida en la iglesia, es el milenio. LA idea es que la fiesta es en el mes siete, no en el ocho.

O sea que es una iglesia que delega para mañana, la bendición que sólo puedes obtener si las haces hoy. Si sigues esperando que Él venga para hacerla por ti, ni la recibes ni lo ves. Bet-el pospone la autoridad del creyente para un llamado milenio después de la venida de Cristo, en vez de traer a Cristo en plenitud en nosotros por medio de celebrarla en el tiempo en que estamos presentes.

Esto lo vemos en una iglesia que cambia el contexto de la reunión corporal, y se ajusta a servir los propósitos personales de la gente, en lugar de formar un acceso, (Puerta del cielo); para recibir un depósito de Dios.

En casos así, normalmente nos la pasamos apagando fuegos. Porque de acuerdo con lo que yo aprendí en la consejería de toda la semana, de allí saco un mensaje para el domingo, y manipulo ese mensaje para atacar los problemas que se me presentaron en privado.

Suena familiar esto, ¿Verdad? Es tiempo de decir la verdad. Es la única vía para arribar a un tiempo de victoria. No queremos que en esta casa haya nada que tenga que ver con Jeroboam. Congregaciones que tienen cultos o servicios que están ordenados para el pueblo en lugar de serlo para Dios.

Entonces, lo hicieron en el lugar incorrecto, lo hicieron en el tiempo incorrecto, lo que significa que Dios no estaba presente. Porque si Dios escogió aquí y en un tiempo, ahí es donde te ve Él. Pero él lo hizo después que ya Dios no estaba, y en un lugar que Dios no visitó.

 

Y asimismo tenemos formas tan cristalizadas en la iglesia, que podemos seguir teniendo servicios y Dios no estar presente y, lo peor y más triste del caso, nadie darse cuenta. Asimismo, como Israel todavía mata animales y cree que tras el velo, anda Dios, cuando tú eres quien lo trae contigo.

Hay gente tan ritualista que no necesita a Dios para efectuar su culto. ¿Por qué? Porque lo aprendieron en la escuela, ellos saben hacer un culto. Además, en ese contexto, determinamos que él reduce la actividad a lo que se llama adoración de demonios.

Así lo hemos visto en 2 Crónicas 11:15. O sea, un sustituto es provisto como poder de salvación. Mira 1 Reyes 12:28: Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.

Nosotros hemos construido paralelos. Sin ir más lejos, la cristiandad en la televisión. Te dicen: “no levantes las manos, sólo cierra los ojos. Es más; mete la cabeza entre tus piernas, nadie te va a ver. Ni lo digas, ni lo señales; sólo en tu corazón.

Es más; para que no te sientas solo, repita todo el mundo conmigo.” Y te ofrecen un atajo a lo que es salvación. He aquí tus dioses. Tengo un sistema a través del cual tú no tienes que identificarte con Dios. Te puedes esconder debajo del banco, y para que nadie sepa que eres tú, mejor hacemos la oración todos juntos.

Ese fue el problema de los Gálatas. Empezaron por el Espíritu y terminaron en la carne. ¿Y qué dijo Pablo? ¿Quién te hechizó? Dice en Samuel que hechicería y rebeldía no es lo mismo. Está basada en posiciones mundanas, donde el hombre cree que puede proveerse salvación a sí mismo por medio de sus propias obras.

Es que no lo vemos así hasta que alguien no los explica. . Por eso lo que estamos haciendo. Es que está enmascarado con terminología religiosa. Pero el principio es mundano y está revestido dentro de un rito. Y a lo mejor nacimos dentro del rito y no conocemos otra cosa.

Pero cuando te desenmascaran el rito, lo que queda adentro es un principio de los paganos. Es una doctrina de humanismo secular, que primero fue expresado por Aarón, cuando en el medio del desierto, le ofreció al pueblo un becerro de oro.

En otras palabras: nuestras propias manos te van a proveer la salvación del cruce del desierto. Humanismo en la iglesia. Apenas estamos desnudando lo que aparenta ser, para que le veas el fundamento. Nadie quiere esa mentalidad en ti.

¿Y qué más hizo? Eliminó la provisión del sumo sacerdote. El sumo sacerdote era el que proveía la expiación para el pueblo. Él erradicó el acceso al Lugar Santísimo. En Levítico 16:32-34, nos dice la palabra que sólo el sumo sacerdote puede entrar al Lugar Santísimo para proveer la expiación.

Él, como cambió todos los sacerdotes y puso gente que no eran sacerdotes, anuló la bendición que se nos consigue por medio de la entrada al Lugar Santísimo. Acuérdate que la meta es llegar a ese lugar en plenitud. Pero si la iglesia nos cancela a la persona adecuada, es una forma de religión que nunca termina.

Nos negaron el acceso a la presencia total de Dios. Por eso siempre necesitamos oración, o un toque de ministración personal. Porque no somos la casa donde Dios está presente. Eliminó la entrada al Lugar Santísimo.

¿Recuerdas cuando la rebelión de Coré, que querían la posición de Aarón? ¿Qué hizo Dios? Le avisó a Moisés que se hiciera a un lado porque los iba a barrera  toditos ellos. Hermoso Dios, y muy delicado y elegante, como ciertos cristianitos de sonrisita hipócrita y eterna dibujada en sus labios.

Y así fue, la tierra se los tragó y arrancaron corriendo a buscar un incensario y hacer lo que debían, para proveer la expiación para que cese la mortandad. ¿Cuántos se están dando cuenta lo que eliminó este hombre, a que sin esa cosa el pueblo moriría el próximo año?

Porque sólo iban año tras año, porque había expiación. Pero al cambiar él al sumo sacerdote, va a caer patas para arriba cuando entre ahí, y si entra en el templo Dios lo mata, o sale leproso como salió Uzías. O sea: no había ninguna manera de que el pueblo se acercara a Dios. ¡Y eso es lo que sigue haciendo hoy mismo la religión!

Te empuja cada vez más lejos y distante de Dios, y te ves obligado a andar por la vida buscando un mediador para que te arregle los problemas o para recibir algo. Escucha. Entiende. Anota. El hombre no fue hecho para ser gobernado por el hombre.

Ahora bien; con eso en mente, quiero que vayas a Hebreos 9:3. Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo.

 

El Lugar Santísimo, es decir: el lugar máximo de la posición del creyente. Ese es el corazón de Dios. Eso es lo que Dios quiere. Que tú estés parado allí. Por eso rasgó el velo, ¿Entiendes? Esa es nuestra posición. Desde allí es que comienza el nuevo nacimiento.

Cristo Jesús en nosotros. Nosotros el templo, el Lugar Santísimo de Dios. Eso es lo que Dios quiere, esa es la meta. Es la máxima esperanza de la fe cristiana. La plenitud. Esa es la posición espiritual que Dios quería para el pueblo. Con Dios mismo.

Desde Moisés que Él quería hablarles personalmente al pueblo, y el pueblo fue quien mandó a Moisés. Él nunca quiso un mediador. El pueblo fue quien pidió uno. Antes de eso, era un hombre, una piedra, un sacrificio en una pequeña tienda y Dios y el hombre, ahí. No había mediadores ningunos.

Y ahora tenemos todo un sistema que nos aleja de Dios. He visto trataditos con ese título: “¿Está usted cansado que la iglesia lo aleje de Dios?” Los autores se ganaron la simpatía de todo el mundo, pero los de la iglesia casi los asesinaron.

(Hebreos 9: 6) = Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir con los oficios del culto; (7) pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; (8) dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

Ahora bien; la primera y la segunda parte, según el verso 8, son símbolos de la experiencia humana. Los dos ámbitos, las dos esferas de experiencia. Una es representada por lo natural, o la esfera carnal, y la otra el ámbito espiritual o la dimensión del Espíritu.

El primer aposento carnal, ritual, dos pasos a la derecha, pan de proposición, tres testimonios, dos cantos, una adoración. Todo es carnal y físico. Al otro lado representa plenitud espiritual. El Lugar Santo el físico y tangible. Jeroboam canceló la meta.

De manera que la falsa Bet-el, nunca perfecciona a nadie. Porque, a los que tienen instituido, no te pueden llevar allá. Triste es todo esto. ¿Te das cuenta ahora por qué tenemos que trabajar y avanzar? Cuando los lugares altos son construidos, la experiencia es erradicada de Israel, porque Dios quería que adoraran en el templo, y no en los lugares altos.

Esta lucha es desde el huerto, donde Adán y Dios eran uno. Y desde que Adán se cayó, Dios ha venido transicionando de templo en templo, tratando de llevar al hombre al huerto donde él y Dios vuelvan a ser uno. El Lugar Santísimo.

La religión evita, precisamente, nuestro destino. ¿Te das cuenta ahora por qué somos todos opuestos? El problema es que, el engaño más grande, es el más cercano a la verdad, y nos cuesta trabajo llamarle diablo a un hermano. Y sin embargo sí, porque el espíritu del anticristo salió de nosotros, no del mundo. Y tú puedes tener todas las teorías que tú quieras, pero la Biblia dice eso.

(Hebreos 8: 1) = Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, (2) ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. (Santuario es un sistema de realidades de operaciones humanas que siempre existían dentro de los templos. Los santuarios estaban dentro del templo)

(Hebreos 10: 15) = Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: (16) este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, (17) añade: y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.

(18) Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.

(19) Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo, (Que es precisamente el lugar al que la religión te prohíbe entrar) por la sangre de Jesucristo,

¿Estás viendo? Ese es el lugar que la religión prohíbe. Sí que esos son algunos principios. Hay principios que identifican a la Bet-el falsa. En primer lugar, donde los ministerios presentes son reducidos por ministerios de activados.

“¡Pero no, hermano! ¡No es necesario que sea tan duro con la religión! ¡Al fin y al cabo siguen siendo sus hermanos, no puede ofenderlos y molestarlos así! ¡Después no se queje si no lo invitan! ¡Usted mismo se cierra la puerta! ¡No hables de ese líder que es muy influyente, trátalo bien!”

Hay sabiduría en la experiencia. Pero esa sabiduría es relativa a la situación. Si tiene que ver con dirección de la jornada presente de Dios, las probabilidades dicen que no te pueden ayudar. Sí te pueden ayudar a otras cosas. A balancear tu vida, a la conducta, a otras cosas que no pierden valor con el tiempo.

Todo lo que no pierde valor con el tiempo, sí necesita un anciano en tu vida. Pero imagínate que tú te dejes llevar por los temores de tu padre o de tu madre. No serías quien eres hoy. Ninguno de nosotros lo sería. “¡Hijo, ten cuidado!” ¿Nunca te lo dijeron?

¡No tengas miedo, mamá, no me voy a caer! – ¡Hijo, ten cuidado! – ¡Suéltame papá! – Suéltame. Así nos sentimos a veces en la iglesia, suéltame por favor. ¡Está bien, no me voy a ir, dame libertad para trabajar!

Mira 2 Reyes capítulo 17. Mira lo que acontece en esos lugares, la falsa Bet-el, obsérvalo claramente. Versículo 24: Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; (en lugar de los hijos de Israel. En lugar de. El mismo principio de Jeroboam; sustituyó. ¿Estás viendo?) y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades.

(25) Y aconteció al principio, cuando comenzaron a habitar allí, que no temiendo ellos a Jehová, envió Jehová contra ellos leones que los mataban. (Nota que lo mismo que mató al profeta, ahora está matando a esta gente.)

(26) Dijeron, pues, el rey de Asiria: las gentes que tú trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria, no conocen la ley del Dios de aquella tierra, y él ha echado leones en medio de ellos, y he aquí que los leones los matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra. (¿Solución? ¡No hay problema! Cuatro células y tres clases de escuelita dominical.)

(27) Y el rey de Asiria mandó, diciendo: llevad allí a algunos de los sacerdotes que trajiste de allá, (Lleven alguno, cualquiera, al que encuentren primero) y vaya y habite allí, y les enseñe la ley del Dios del país.

(28) Y vino uno de los sacerdotes que habían llevado cautivo de Samaria, y habitó en Bet-el, y les enseñó cómo habían de temer a Jehová.

Aparentemente, todo solucionado. Pero un solo problema: cada nación seguía siendo como le daba la gana. Él enseñando y la gente no cambiando. Él enseña, y la gente igual. Y él sigue enseñando, y la gente sigue adorando sus conceptos. Y él enseña, y cada cultura haciendo su grupo étnico.  

(Verso 34) = Hasta hoy hacen como antes; ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel. (Es decir: tuvo ministros, pero no hubo cambios).

Tiene un sacerdocio que comunica la ley sin el poder de impartición. Es casi un ministerio imaginario, no tiene el poder de transformar a la gente. Te enseñan sólo información que no llega a cambiar tu estilo de vida.

Te adoctrinan, te enseñan Biblia, pero no te dan principios para vivir en la tierra. De manera que no cambias, apenas te ponen más bíblicamente inteligente, si es que podemos denominarlo así a una simple enunciación de escrituras.

O sea que lo que hemos hecho es un buenísimo y muy cristiano, pero pésimo ciudadano. Sin poder de impartición. Sin poder para posicionar al pueblo, en una posición diferente. Entiende que esto es lo que hizo él en Bet-el.

(Amós 7: 10) = Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el (¿De dónde era?) envió a decir a Jeroboam rey de Israel: Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras.

Así mismo pueden decir ahora. ¡Allí han salido algunos a dar nueva palabra y es muy pesada, el pueblo no la aguanta! ¡Jeroboam! ¡Llegó la voz profética otra vez al pueblo! ¡La gente no aguanta, andan desnudos ante la palabra! Y el profeta le dijo a Jeroboam: ¿Solución de la iglesia Bet-el falsa? Muy sencillo.

(Verso 12) = Y Amasías dijo a Amós: vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allá tú pan, y profetiza allá; (13) y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino.

Es decir que no es santuario de Dios, es ¿Santuario de quién? Del rey. No profetices más en Bet-el. O sea que la Bet-el falsa es el lugar donde se rechaza la verdad de Dios. Y ese sí es un problema, porque 1 Timoteo 3:15 dice que la casa de Dios es columna y baluarte de la verdad.

Ahora bien; la verdad, requiere continuidad con Dios. ¿Por qué? Porque si permaneces conmigo, conoceréis. Si no permaneces, no conoceréis. En el momento en que él se mueve y tú no, no conoceréis. La verdad siempre está al frente.

Una vez que la verdad se establece, se convierte en enseñanza o en información. La Verdad es una persona, es lo que es vigente de Dios, es la revelación presente de Dios. ¿Quién dicen los hijos de los hombres que Yo Soy, no quien yo fui en Juan Bautista? No quien yo fui en Elías, ¿Quién Yo Soy?

Yo Soy la Verdad. Si permaneces en Dios, conoceréis (en futuro) la verdad. Conocer la verdad requiere continuidad en Dios. En el momento en que la casa rechaza verdad, según Dios, ya no es casa. Porque la casa es columna y baluarte de la verdad. Es donde la gente viene a conseguir la verdad del día. Es como ir a la panadería a buscar el pan fresco, el pan de hoy. Recuerda que el maná se pudre de un día para el otro. Bet-el rechaza la verdad.

Vamos a Efesios 1:15 para terminar. Última escritura. Espero que esto te ayude a diferenciar las iglesias, y sobre todo a entender y solucionar de una vez por todas en tu espíritu, la necesidad imperiosa de este cambio vigente.

(Efesios 1: 15) = Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, (16) no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, (17) para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (18) alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, (19) y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (20) la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero (Que es el que hoy estamos viviendo), (22) y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, (23) la cual es su cuerpo, (La palabra es Soma, su naturaleza física en la tierra), la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Entiende, por favor: la iglesia es la expresión. Cuando alguien te dice que tú eres el cuerpo de Él, significa que sin ti, no hay forma de verlo. Es eso lo que la religión obstaculiza. La manifestación genuina de los hijos de Dios genuinos en la tierra.

Por eso te dicen que no, que tienes que morir primeramente, y que luego, cuando Él venga por allá, en una calle de oro, por allá arriba, vas a tener todo lo que aquí no tuviste. Pero el gancho es, como no lo tienes aquí, lo que aquí es pecado, allá es bendición.

Onoma: La naturaleza de Dios en forma física. Esa es la meta, señores, hermanos, amigos, gente. Religión es una palabrita que supuestamente debería ser nuestra, pero ya está identificada con todo lo que es falso. Y por eso ahora hablamos de la religión como si nada tuviera que ver con nosotros.

Sí somos religiosos, porque religión tiene que ver con seguir a Dios y todo eso, pero cuando hablamos de religión, siempre me refiero al sistema Jeroboam, que instituye gente que no debe instituir. Que cambia los tiempos.

¡Qué raro! ¡Cambió los tiempos de las fiestas! ¿Quién más hizo eso en la Biblia? Búscalo en Daniel 7; en la profecía de Daniel dice que llegarán tiempos donde el inicuo, el cuerno, el anticristo, intentará cambiar los tiempos de la iglesia.

Por eso debo advertirte una vez más que estamos viviendo en una clase de tiempos en donde el discernimiento es imperativo. Y la mejor forma de discernir es estudiando ese libro de una manera profunda, tal como normalmente tratamos de hacerlo aquí.

Y eso para que podamos tener un concepto bíblico de Dios, y poco a poco echemos abajo todo argumento, toda ilusión, todo falso concepto, toda altivez y a todo pensamiento que se opone a la revelación del conocimiento de Cristo, llevando cautivo todo pensamiento, cuando nuestra obediencia sea perfecta. Eso funciona. ¿Requisito? Ser obediente. Cuando eres obediente, tus armas funcionan. Siempre dejamos el último verso fuera. Cuando vuestra obediencia sea perfecta. ¿Amén? Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El que me Confesare con su Boca

(Hebreos 13: 12) = Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.

(13) Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; (14) porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.

(15) Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

Hay algunas cosas que por obvias, a veces parecemos no terminar de ver. Una de ellas, es que nuestros labios siempre producen fruto. Lo que luego habrá que ver, es la clase de fruto que producen. La otra cosa, es la que tiene que ver con el número siete.

Todos sabemos de una u otra manera, que el siete es el número de Dios. Nos lo han dicho y predicado muchas veces, aunque no siempre sabemos la razón. ¿Puedo decirte algo que quizás ignoras? En tu cabeza está el número siete.

Mira tu cabeza; en principio, vas a ver qué tienes siete orificios en ella. Siete agujeros en tu cabeza. Tres pares, que son: dos oídos, dos cornetes nasales y dos ojos. Pero también tienes un agujero individual y único, que es tu boca.

Es como si Dios hubiera dicho para sí mismo, que iba a crear un hombre con la intención de que escuchara, observara y oliera el doble de lo que hablara. Sin embargo, Dios nos ha dado una boca. Y como Dios es un Dios de propósitos, seguramente esa boca nos fue dada con un propósito, también.

Tengo la certeza de que nuestra boca nos ha sido dada con un propósito central: producir frutos. Frutos de labios. Y vamos a hablar de eso. Hemos leído un pasaje que nos muestra que Jesús murió fuera de la puerta.

Y quiero explicarte un poco este trasfondo histórico, para poder llegar a lo que me interesa ministrar en este trabajo. En los días de Moisés, cuando él subió al monte para recibir las tablas de la ley, él estuvo cuarenta días y cuarenta noches en el monte.

El pueblo dijo: ¿Qué pasó con Moisés? El que nos sacó de Egipto, parece que no viene nunca. Entonces ellos, liderados por Aarón, su hermano, hicieron un becerro de oro, ¿Recuerdas? Las mujeres trajeron sus aros, sus collares, sus zarcillos, y trajeron joyas, y dice que Aarón, el hermano de Moisés, que era el sumo sacerdote, tomó ese oro, lo fundió, e hizo un becerro de oro, una especie de toro, un ídolo.

Es decir que él hizo una imagen, y el pueblo comenzó a adorar esa imagen. Cuando Moisés bajó del monte, de lejos escuchó el ruido, el grito, el bullicio y los bailes; el pueblo se había pervertido en torno al becerro de oro. Ellos dijeron: estos son nuestros dioses que nos sacaron de Egipto.

Entones fue allí cuando Dios le habló a Moisés. Y será bueno que escuches esto, porque tiene mucha relación con este pasaje de Hebreos. Y Dios le dijo a Moisés: “El pueblo se ha pervertido, el pueblo se apartó de mí.”

Saca el tabernáculo, levántalo. El tabernáculo era la tienda, el lugar donde Dios moraba, el lugar de la adoración donde estaba el arca del pacto. Y le dijo: “Sácalo, y ponlo fuera del campamento”. Quiero que me vayas siguiendo.

“Saca esa tienda”, le dijo. El tabernáculo era el lugar donde oficiaban los sacerdotes. Tú ya sabes que tenía tres separaciones: el atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Y a toda esa carpa Dios le ordenó a Moisés que levantara de allí y la sacara fuera del campamento.

Lo que en realidad Dios estaba diciendo allí, era: “¡Retira mi presencia de allí! Porque si mi pueblo quiero adorar ese becerro de oro, ¿Para qué quiere mi tabernáculo?” Y ellos armaron el tabernáculo fuera, y dice la Biblia que Josué se fue a vivir dentro del tabernáculo.

Y cada israelita, cada hebreo que quería ir al tabernáculo, tenía que salir fura del campamento. Cuando tú entiendes esto, entiendes por qué Jesús murió fuera de la puerta. Es símbolo y tipología de morir fuera de un sistema religioso dominante.

Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él era el tabernáculo. Dice que Él era tabernáculo de Dios con los hombres. Él vino a un pueblo llamado judío, que fue cuna de cuatro religiones. Y cuando Jesús vino, dice que todo eso estaba muerto.

Ellos adoraban su sistema, adoraban su religión, adoraban su templo. Hasta los propios discípulos en un momento dado le dijeron al Señor que mirara las glorias del templo. Pero en realidad Dios no estaba allí. O sea que existe el peligro que tú tengas una vida religiosa de formas, de tradiciones, de costumbres, pero dios no está allí.

Tú puedes construir una enorme estructura o un enorme edificio para Dios, pero existe el riesgo de que Dios no esté allí. Porque Él no habita en templos hechos de manos de hombre. Él habita en nuestro corazón, en la alabanza de su pueblo. Así que la gente en los días de Jesús, cuando quería encontrarse con Dios, tenía que ir donde estaba Jesús.

Si Jesús estaba en el Jordán, la gente tenía que ir al Jordán para encontrarse con Jesús. Si Jesús estaba en Samaria, la gente que quería encontrarse con Dios, tenía que ir a Samaria, para encontrarse con Jesús.

Si Jesús estaba en Jerusalén, la gente tenía que venir a Jerusalén para encontrar a Jesús. Porque Jesús era el tabernáculo de Dios con nosotros. ¿Qué significa eso? Significa que al igual que en ese entonces Israel, hoy hay todo un sistema religioso imperante en el mundo.

¿Pero sabes dónde tienes que estar tú para encontrarte con Dios? Exacta y puntualmente donde está Jesús, hoy. Y no es lo que hace una gran cantidad de gente, que engañada por falsas religiones visitan santuarios y diversos puntos de cultos entre paganos y satánicos, como si fueran cristianos.

Porque hay mucha gente, asimismo, que se dice cristiana, que se dice evangélica, cuando lo único que hizo fue cambiar de religión, pero que nunca ha llegado ni cerca de conocer verdaderamente a Jesucristo. En todo caso, cambiaron vírgenes, santos y sacerdotes, por palmas, coritos y pastores.

Y no te creas que tengo ganas de hacerme el gracioso y por eso uso humor para entretenerte. Estoy diciendo algo bien real. ¿No iban antes a pedirle a esas vírgenes o santos que les solucionaran sus problemas? Sí, iban. ¿Y ahora? Ahora corren a pedirle al pastor que les ore por este o aquel problema. ¿No es demasiado parecido?

Ahora te pregunto: ¿Eres casado? ¿Eres casada? Si lo eres, seguramente has pasado por algo muy específico y singular, lo mismo que si estás de novio o de novia ahora mismo. Te has enamorado. ¿Y sabes lo que le sucede a las personas que se enamoran?

Les sucede que quedan impactados por la belleza o las virtudes de la otra persona y son incapaces de verle nada malo o negativo. Y te pasas todo el tiempo alabando a esa persona, a esa jovencita o a ese muchacho. Y no porque él o ella sean fuera de serie, sino porque tú estás enamorado o enamorada.

¿Sabes cuándo uno puede alabar a alguien? Cuando puede admirar su belleza; cuando puede admirar las cosas buenas que alguien tiene. ¿Cuántos de ustedes saben que Jesús es fantástico, maravilloso, bello y único? Por eso puedes alabarlo y adorarlo.

Y mientras más lo conoces, más lo alabas y lo adoras. Y eso que, dice Pablo, aún no conocemos como debemos conocer. Hay muchísimo más, todavía, que en los próximos años vas a conocer de Jesús. Y cada día o momento que pase, mientras más lo conozcas y tengas intimidad con Él, más vas a adorarlo.

Y con esta relación ocurre algo muy parecido a los matrimonios con algunos años de casados. A veces a uno de los cónyuges, o a ambos, se le olvida decirle al otro que lo ama. ¡Pero si ya lo sabe! Claro que lo sabe. Cristo también sabe que lo amas, pero le agrada mucho que se lo digas.

Y si pudieras escuchar su respuesta, oirías que dice que Él también te ama, y que tú ni siquiera te imaginas cuánto. Y que porque te ama es que está dispuesto a darte todas las peticiones de tu corazón, a concedértelas; no porque te lo merezcas, como muchas veces suponemos.

Lo que ocurre es que nosotros parecemos tener un pequeño campamento, adentro. Pero es necesario que salgamos de ese pequeño campamento, que son nuestras costumbres. Salir de nuestras formas y formalidades.

Decimos que como creyentes hemos madurado y crecido mucho en adoración y alabanza, ¿Verdad? Bueno, eso es cierto puntualmente si tú eres uno de los que adora a Dios por lo que es, lo alaba por lo que hace y no por lo que presumes que podría darte a ti. Lo primero es amor, lo segundo mercadería.

Porque, en todo caso, lo que él pueda estar dándote a ti, no lo está haciendo porque tú seas un fuera de serie o un híper santo; lo hace porque te ama, igual que me ama a mí y a ese vecino tuyo al que ni siquiera saludas porque es demasiado pobre, y…

Me pregunto si en medio de tus ínfulas públicas por todo lo que tienes, y aún con un discurso evangélico respecto a que tienes lo que tienes porque Dios ha prosperado tus esfuerzos, me pregunto qué podrías hacer si Dios te suspendiera el oxígeno que respiras por cinco minutos. Azul morado y a otra cosa.

Estoy hablando de sacrificio de alabanza. ¿Sabes lo que significa la palabra sacrificio? La palabra griega es gorban, y quiere decir “algo que se trae cerca”. Un sacrificio, algo que tú traes cerca. Es tu ofrenda. Y cuando tú traes tu ofrenda cerca de Dios, tú estableces en el mundo espiritual, una jurisdicción.

Deletreo: juris, (Que quiere decir ley) dicción, (Que significa establecer documentadamente) O sea que tú estableces una ley mediante la palabra. La alabanza rompe maldiciones. La alabanza trae la presencia de Dios. La alabanza establece la victoria cuando en lo natural no tienes nada qué celebrar.

Fruto de labios que confiesan su nombre. Fruto de labios. Yo quiero que leas conmigo. Vamos a relacionar este versículo con una palabra que Dios le dio a Pablo para Timoteo, discípulo de Pablo.

(1 Timoteo 6: 12) = Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

Atención con esto. Dice en Hebreos que nuestro fruto de labios, es confesar. Aquí dice que la batalla de la fe la peleamos haciendo la buena confesión. Esto tiene que ver con tu boca. ¿Recuerdas los siete agujeros en la cabeza? Estamos hablando de la boca.

Y dice Hebreos que nosotros debemos presentar a Dios sacrificio de alabanza, fruto de labios que confiesan. Confesar. Esta palabra, confesar, en el mundo espiritual tiene un significado impresionante. La palabra confesar, en el griego, es la palabra homologeo.

Y su significado es: “diciendo lo mismo”. Y su significado e: “diciendo lo mismo”. ¿Y qué significa esto? Significa confesar la palabra de Dios, o sea: decir lo mismo que Dios dice. Alinear tus labios con la palabra de Dios. Hacer coincidir tus palabras, con la palabra de Dios.

Un ejemplo: estás en una dificultad económica; no sabes cómo vas a pagar mañana tus cuentas. Tienes dos cosas para hacer en lo inmediato: lamentarte porque no ves ninguna solución natural o lógica posible y se te viene la gran bancarrota, o confesar la palabra de Dios, o sea: decir lo mismo que Dios dice frente a una necesidad económica.

Confesar significa decir lo mismo que Dios dice frente a una situación puntual. Cuando tú tienes un problema económico, Dios espera frutos de labios. Que, por ejemplo, digas: “Mi Dios suplirá todo lo que falta, conforme a sus riquezas en gloria, en Cristo Jesús”.

¿Sabes qué pasa? Se nos tienen que convertir los labios. Tú no puedes decir que alabas al Señor cuando lo único que haces al respecto es cantar corito o himnos. Tú alabas al Señor de verdad, cuando en cada momento, en cada circunstancia contraria o negativa, puedes confesar que la victoria está cerca.

Suponte que tienes una crisis de algo muy específico en horas de la madrugada. Ahí no está ni el pastor que venga urgente a orarte, ni los músicos que te guíen a una hermosa canción de guerra. Ahí estás tú y tu crisis, solos en la madrugada. ¿Qué harás?

Ese es el momento en el que tú debes confesar la palabra de Dios, en medio de la adversidad. Ese es el momento Es allí cuando tú tienes que decirle al Señor que no eres ciego y estás viendo la cantidad y calidad de esa crisis, pero que su palabra dice que Él es Jehová tu sanador y tu liberador.

Eso sería confesión. Eso sería fruto de labios. Eso sería hacer coincidir lo que tú hablas con lo que Dios dice. Y ese es un sacrificio espiritual, cuando todas las circunstancias parecen estar en tu contra. Cuando parece que la catástrofe es inminente en tu vida.

Tú te puedes poner de pie en el poder del Espíritu, justo en el preciso momento en que estabas dispuesto a arrojar todo por la borda, mientras te quejas que no das más, que nadie te apoya y qué sé yo cuantas excusas más, todavía queda en tu espíritu una palabra que puedes soltar.

Una palabra que se plante y diga: “Señor, es verdad que todo parecería estar en mi contra, pero tu palabra dice que aunque un ejército acampe contra mí, yo estaré confiado. Aunque bramen las olas, y se traspasen los montes al mar, yo confiaré en Jehová.

Porque Él va delante de mí como poderoso gigante. Él adereza mesa delante de mí, en presencia de los angustiadores. Para eso es muy necesario que te aprendas la Biblia de memoria, no para rendir exámenes de supuestas materias importantes para enriquecer tu mente, pero no para tener victoria.

No te olvides que el mismísimo Jesús, en una pelea tremenda contra Satanás en persona, pudo derrotarlo diciéndole en varias ocasiones algo que es clave: escrito está. ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que le dijiste al diablo, “escrito está” ¿Se lo dijiste alguna vez?

No existe tal cosa como un cristiano analfabeto bíblico que tenga victoria plena. Y te digo algo; Efesios capítulo 6, cuando habla de la armadura de Dios, dice que la palabra de Dios, es la espada del Espíritu. ¿Cuál es la espada del Espíritu, entonces? La palabra de Dios.

Pero te está diciendo que la palabra de Dios, es una espada. ¿Y qué cosa es una espada? Es un elemento que penetra, que corta, que divide. Es un arma para aniquilar al enemigo.  Ahora bien; se supone que tú tienes al Espíritu en tu interior. Estás lleno del Espíritu.

La pregunta que cabe, sin embargo, es: ¿Cómo va a operar ese Espíritu que está dentro tuyo, de adentro hacia afuera, si tú no le provees una espada para que lo haga? Cuando tú declaras la palabra, cuando tú presentas frutos de labios, cuando tú sueltas la palabra escritural, tú le estás proveyendo al Espíritu una espada tremenda.

¿De qué sirve que tú estés lleno del Espíritu, si ese Espíritu no cuenta con una espada para llevar a cabo el necesario ataque a las huestes del mal? Y ese es el problema de mucha gente, que están llenos del Espíritu, pero más que calladitos. Nunca sueltan una palabra de Dios.

Nunca sueltan una promesa de Dios. No deberás olvidarte que Jesús siempre le habló al diablo con la palabra de Dios. Escrito está. Y Pablo también habló la palabra. Y cuando tú sueltas la palabra, cuando puedes pronunciarla, cuando el resto no sabe par donde tomar, el Espíritu cuenta con una espada y créeme que la va a utilizar muy bien. Pero debes dársela tú.

Abre la boca, hermana. Abre la boca, hermano. Nosotros tenemos que hablar. Todo lo que Dios hace, fíjate, lo hace hablando. Dios creó el universo, hablando. Dios creó la luz, hablando. Dios separó las tinieblas de la luz, hablando. Dios te creó a ti, hablando.

Y Dios también edifica a la iglesia, hablando. Y nosotros somos hechos a imagen y semejanza de Dios. Así que no deben caber dudas que tú vas a construir tú futuro, hablando. El Salmo 119 dice: Lámpara es a mis pies, tu palabra. Y lumbrera a mi camino.

El problema es que es mucha la gente que piensa que la Biblia es como un desodorante espiritual, y que es bueno y conveniente llevarla debajo de tu axila. Entiende esto: la Biblia no tiene ningún poder como libro cerrado.

Yo recuerdo una vez haber visto a un ministro, a un predicador que visitaba la que era nuestra congregación, arrojar su Biblia al suelo y pararse encima. Cuatro viejos cabezones antiguos de la iglesia casi se infartaron. Pero él quiso demostrar que como objeto, la Biblia no tiene el menor valor.

¿Por qué lo hizo? Por lo mismo que yo te lo cuento hoy: para evitar adoración de imágenes. Para muchos cristianos evangélicos, la Biblia es una imagen de culto. No es de valor la Biblia como libro; el valor está en que contiene la palabra de Dios en sus páginas. Tu obligación es tocar esa palabra, no atesorar el libro.

Porque de otro modo estaríamos haciendo de ese libro, un becerro de oro. Yo he visto gente imponer al libro sobre la cabeza de la gente en lugar de sus manos. ¡El libro como objeto no tiene ningún poder, hermanos! Cuando la palabra está en tu boca y tú la sueltas en el poder del Espíritu, entonces sí tiene poder. Por eso es que Satanás ha hecho tantas cosas para que tú no aprendas la Biblia.

Una de las cosas que Babilonia hace en algunas de sus expresiones eclesiásticas y que considero positiva, es enseñar a memorizar versículos y capítulos. De hecho, no vayamos a suponer que eso determinará o no nuestra salvación, olvídalo. Pero sí nos dará un arma letal para, llegado el caso, sacar a relucir y atacar con todo al enemigo.

Uno de los problemas más serios que la mayoría de los cristianos congregados tiene, es la falta de Biblia. Y digo cristianos congregados, porque los que por algún motivo que sea volver al mundo han decidido no congregarse, han recurrido a la Biblia sí o sí como único sostén espiritual posible.

Y Pablo está diciendo aquí: pelea la buena batalla de la fe. ¿Sabes qué? Las batallas adquieren el nombre de aquello que está en juego. La guerra de Malvinas, para argentina, se llamó así porque lo que estaba en juego eran las Islas Malvinas, que el Reino Unido, adversario en esa ocasión, llama Falklands.

Pero no es la única. Tienes la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, la guerra del Golfo. En todos los casos, lo que estaba en juego eran, precisamente, esos lugares sobre los cuales se combatía duro, feroz y sangriento.

Eso quiere decir, repito, que cada batalla adquiere el nombre de aquello que está en juego. Y acá Pablo dice que peleemos la buena batalla de la fe. ¿Sabes algo? A Satanás, tu enemigo, lo único que le interesa de ti, es tu fe. Tú fe es el único trofeo que el diablo procurará llevarse a su guarida.

A Satanás no le interesa tu casa, no le interesa tu auto, no le interesa tu gente. Ni siquiera le interesas tú, si vamos al caso. A él le interesa tu fe. Por eso Pablo también dice: he guardado la fe. Mucha gente dice: ¡El diablo me robó, me quitó el auto!

Nadie ha visto a Satanás andando en auto, alguna vez. Después viene otra y dice: ¡El diablo me quitó mi marido! Óyeme: no terminabas de aguantarlo tú y ahora me dices que ¿lo va a aguantar el diablo? Al diablo no le interesa tu marido, hermana.

Pero lo que sí le interesa a Satanás, es tu fe. Y si tú pierdes tu auto, una jovencita espectacular te sopla tu marido o alguien te estafa tu dinero, lo primero que pierdes es tu paz. Y un cristiano sin paz, si no pelea la buena batalla y la recupera, se va derechito a perder su fe. Y cuando un cristiano pierde su fe, es porque el diablo se la ha robado.

Por eso Pablo dice: pelea la buena batalla de la fe. ¿Y cómo se supone que se pelea la buena batalla de la fe? Haciendo la buena confesión delante de muchos testigos. Te digo algo: tú siempre vas a estar rodeado de gente incrédula.

En el trabajo, en la escuela, en la familia y, no te asombres, aún en la iglesia. Hay pastores que me han dicho que han visto más gente incrédula y una calidad de pecado altamente grosera en la iglesia que en el llamado mundo secular.

Porque son muchos los que cantan, gritan, baten palmas, danzan y saltan, pero cuando llega el momento de creer en serio, dudan. Los discípulos eran más incrédulos que cualquier otra persona, y estaban al lado de Jesús.

Es que hay una verdad inocultable que merece ser repetida hasta el cansancio: estar al lado de Jesús, no te hace Jesús. Judas estuvo al lado de Jesús, y mira cómo terminó. Estar al lado de un grande, note hace un grande. ¿Te acuerdas cuando enseñábamos que nacer en un garaje no te hace un automóvil?

El punto es este. En el momento en que nosotros necesitamos consumar una victoria, dice acá que la batalla se hace confesando. Porque la confesión, en este caso, es la palabra que tú estableces. Lo que a ti te va a consumar la victoria.

Dice la Biblia, -ya te lo dije- que el poder de la vida y la muerte están en la lengua. Porque todo lo que tú digas, en algún momento, será hecho. Hablar nunca es un acto inocente. Cuando tú diez algo, ese algo se realiza. Sea lo que nosotros consideramos como bueno, sea lo que estimamos como malo.

Porque hay poder en la confesión. Tú construyes realidades con tu confesión. Lámpara es a mis pies tu palabra; la palabra que tú confiesas. Y que quede claro que hablo de confesión en el sentido de declaración y decreto. Nada que ver con hombres escuchando los pecados de otros hombres.

Lo que digas, ilumina tu camino o lo oscurece. Porque cuando tú confiesas una palabra, es palabra es una luz que va iluminando tu camino. Convierte tus labios, hermano. Convierte tus labios, hermana. Tanto es así esto que mucho me temo que vas a tener que convertir hasta tu idioma.

De la manera que hablabas cuando estabas en el reino de las tinieblas, ya no puedes hablar dentro del Reino de la luz. Tú me entiendes. Y no se trata solamente de mal gusto o buen gusto, se trata de una fuente que fue creada para verter agua dulce, (tu boca) que no puede ni debe verter agua amarga.

(Mateo 10: 32) = A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

(33) Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Una vez más, te digo: pelea la buena batalla de la fe, haciendo la confesión delante de muchos testigos. Porque dice el Señor: a cualquiera que me confiese delante de los hombres. ¿Qué significa eso? ¿Cuántos de ustedes saben que Jesús es el Verbo?

O sea: que Él es la palabra. Cuando tú confiesas la palabra delante de los incrédulos. Cuando todo el mundo se está quejando. Cuando todo el mundo está preocupado o asustado. Allí es donde tú te plantas firme sobre tus pies para confesar la palabra de Dios como única solución.

Caerán a tu lado mil, diez mil a tu diestra; más a ti no llegará. Y con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Cuando tú puedes declarar que Él nos protege. Cuando tú puedes declarar de este modo la palabra de Dios, tú estás confesando a Cristo delante de los hombres.

Cuando tú estés bendecido, y recuerda que bendición no tiene que ver necesariamente con más o menos dinero, sino que tiene que ver con lo que Dios va a hacer en tu vida, con lo que Dios trabaja dentro de ti, con lo que Dios proyecta dentro de tu vida, serás punto de observación de muchos.

Y cuando tú te paras para decir estoy bendecido con toda bendición en los lugares celestiales en Cristo Jesús; cuando tú puedes confesar la palabra delante de los hombres, dice: yo te confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Hay algo que cuando tú lo escudriñas en los originales, recibes un impacto de revelación en tu vida. Porque es la tierra lo que determina lo que va a pasar en el cielo. Tú puedes cerrar la llave del cielo o abrir la llave de la bendición.

Si tú confiesas la palabra de Dios delante de los hombres, dice: yo te confesaré delante de mi Padre. ¿Qué significa que nos confesará delante del Padre? Significa que Él le dirá al Padre: A mi hijo (Y aquí puedes poner tu nombre), recíbelo.

Él tiene la agenda del Padre. Jesús le maneja las visitas a su Padre. Nadie va al Padre si no es por mí, ha dicho. Y no ha exagerado nada. Por eso lo que Jesús dijo, pasado en limpio modelo-tierra, es: si tú me confiesas delante de los hombres, yo te consigo una entrevista personal con mi papá.

Y luego dice: Yo te aseguro que si mi Padre te recibe en su presencia, todo lo que le pidas, Él te lo dará. Una entrevista exclusiva y privada. No es que Dios no te conozca, claro está, pero hay un orden muy claro en la trinidad.

Entonces, Jesús le dice al Padre: mira Padre, allá, mi hijo (Otra vez puedes poner tu nombre), me está confesando delante de todos los hombres allá en (Y aquí puedes añadir el lugar donde habitas). Él siempre está hablando de mí, así que recíbelo sin problemas, es bieeen de los nuestros.

Y ahí tú entras en la presencia del Padre y Él te dice: ¿Qué es lo que necesitas, hijo? Es que…necesito esto, esto y aquello. – Bien; tómalas, aquí están; son tuyas. Porque es la gente de fe en este tercer milenio, la que va a conquistar al mundo.

Pero también dice que si tú lo niegas delante de los hombres… ¿Sabes qué es negar? Hablar como cualquier impío. Está todo mal, la cosa no va, no sé qué vamos a hacer, vaya a saber en qué va a terminar esto, nuestra vida es un desastre, ya no sé qué hacer, estoy confundido.

Si tú me niegas delante de los hombres, yo también te negaré delante de mi Padre. O sea: yo me encargaré personalmente, de que mi Padre nunca te reciba en su presencia. Y esa es la razón por la cual mucha gente puede pasar años en la iglesia, y no recibir respuestas de Dios.

Cuida tu boca, sé un adorador las veinticuatro horas del día. Había un hombre que estaba en una escalera, clavando un clavo. Y un niño, desde abajo, lo miraba. Y él le dijo: -Niño, ¿Qué miras?- Y el niño respondió: Yo quiero saber qué dice un cristiano cuando se pega un martillazo en un dedo.

Podría ser tranquilamente: ¿Qué dices tú cuando te encierran en la calle con tu auto y, de paso, el otro conductor te culpa y te insulta aunque no seas responsable de la maniobra? O cuando las cosas no salen bien o tienes esos días difíciles.

Para eso es que Pablo dijo que debíamos colocarnos la armadura de Dios. Y toda, no algunas partes más livianas. Porque él dijo y así es, que te sirve para poder resistir en el día malo. Porque seguramente todos tendremos algún día malo.

 

 

 

 

 

 

 

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Mirando Sólo Hacia Adelante

(Salmo 103: 1) = Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.

(2) Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.

(3) Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; (4) el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; (5) el que sacia de bien tu bica de modo que te rejuvenezcas como el águila.

Este es uno de los pasajes, quizás, más sencillos, pero que expresa con rigurosa exactitud las razones por las cuales nosotros debemos alabar a Dios. Debemos alabarlo por lo que Él ha hecho en nuestras vidas y por lo que sigue haciendo continuamente en nosotros.

A veces dejamos de ver los milagros que nos acontecen, por darle prioridad en nuestra consideración a ciertos problemas que tenemos. Por eso quiero, en este inicio, revisar algunos versículos de estos cinco que hemos leído de este salmo.

Siempre me ha impresionado, y no debo ser el único, al comprobar cómo David le habla a su alma. Y esto tiene que ver con que nuestra alma no le gusta mucho alabar a alguien que no sea ella (O él) mismo. Nuestra alma siempre busca alabarse a sí misma.

Hay un poder en la palabra que tú dices, no hablo de la palabra escrita. Las cosas que tú dices, son más poderosas de lo que tú crees. Entonces, cuando tú a veces declaras derrota, la derrota es evidente y se hace visible en tu vida, y lo mismo ocurre cuando declaras victoria.

Por eso, una de las cosas que tenemos que hacer cuando venimos al Señor, es aprender a hablar. Porque la manera de hablar que teníamos antes, giraba en torno a la tristeza, al temor, a lo que hemos escuchado desde niños, a lo que somos o no somos, o hacemos o no hacemos.

Pero llega un momento en que nosotros debemos escuchar lo que Dios dice de nosotros, no lo que dice tu esposa o tu esposo, tu hija o tu hijo. Y eso empieza a provocar un cambio en la manera de hablar. Dejamos de hablar en condicional.

Hay mucha gente que dice, por ejemplo, “Yo sé que Dios puede hacer tal cosa”. Esa es una manera muy carente de fe de decir las cosas. Lo correcto es decir: “yo sé que Dios va hacer tal cosa”. Entonces empezamos a cambiar las condicionales, los absolutos, los siempres y los nuncas.

¿Por qué? Porque son irreales y nos destruyen. Tú siempre haces esto, tú nunca me escuchas. No es verdad, muchas veces lo hemos hecho, pero no siempre. Y empezamos a cambiar. El primer paso para que nuestra mente cambie, es que nuestro vocabulario cambie.

Ahora, ¿Por qué puede darse ese cambio? Muy simple, porque Jesús dijo que de la abundancia del corazón, habla la boca. Y si Jesús cambió tu corazón, lo más lógico y natural es que también cambie tu vocabulario. Porque si es de la abundancia del corazón habla la boca, lo más lógico es que tu vocabulario cambie porque al entrar en tu vida, lo primero que Jesús hizo fue cambiar tu corazón.

Por eso es que el cambio en el hombre de Dios no empieza en la mente, empieza en el corazón. Eso provoca que su vocabulario comience a cambiar y, al hablar cosas nuevas, su mente empieza a cambiar, también. Ese es el proceso. Paso 1: corazón.- Paso 2: boca.- Paso 3: mente.

Y no creas que lo que te di es un invento de los tantos que los ministros realizan para entretener a sus audiencias con ingredientes que se suman a sus mensajes para que no resulten pesados o aburridos, no. Lo que termino de darte, es absolutamente bíblico. Porque de la abundancia del corazón, habla la boca.

Cuando una persona se enamora, primero pasa todo por el corazón. Pero luego empieza a decir cosas románticas, empalagosas y hasta ridículas para los que miran desde afuera. Y luego la persona se mete tanto lo que dice en su mente, que termina no pudiendo vivir sin eso.

Lo que Dios quiere de nosotros, es que se produzca ese cambio. Que nosotros, al llegar al Señor, no solamente cambie nuestro corazón. Porque es mucha la gente que tiene buen corazón, pero vive mal. Mucha gente tiene un buen corazón, pero hiere con sus palabras.

Mucha gente tiene un nuevo corazón, pero vive ligado al pasado, vive ligado a lo que sufrió, a la decepción, a la tristeza. Entonces, tiene que haber un cambio. Y ese cambio se produce, cuando yo empiezo a declarar cosas nuevas.

Él dice que nos renovemos, así que nosotros debemos renovar nuestra boca y nuestro vocabulario. No sé a cuántos de ustedes les gustará aprender palabras nuevas, pero es interesante. Cuando estamos leyendo y encontramos una palabra rara, y luego la vemos en el diccionario, es lindo memorizarla, porque es una palabra nueva al bagaje que ya teníamos.

También esto es verdad. No sé a cuántos les gustará aprender palabras nuevas, pero es más que interesante. Por ahí estamos leyendo y encontramos una palabra rara, y luego la vemos en el diccionario, y es lindo memorizarla porque es una palabra nueva que llega a incorporarse al bagaje que ya tenemos.

Es mucha la gente, (Y tengo que decir que lamentablemente los latinoamericanos estamos al frente en las estadísticas), que se queda con un vocabulario muy limitado y que, en muchos casos, no supera al que maneja un niño de doce o trece años.

Y no es porque no puedan o no se les posibilite, es por propia decisión. Y es muy triste, porque por ahí ves a un profesional importante en lo suyo dar una conferencia o entrevista en la televisión y su lenguaje expresivo es muy pobre y limitado.

Yo soy periodista, pero además también soy locutor de radio. Y cuando me ha tocado dar charlas o conferencias respecto a mis trabajos, siempre he enseñado a los más jóvenes que el punto esencial para un buen vocabulario es la lectura. Mientras más lees, mejor te expresas.

Sin embargo, todo eso tiene que ver con que no renueva su vocabulario. Y eso tiene que ver con uno de nuestros sentidos físicos: el oído. ¿Tú sabes lo que es el oído? Ejemplo: un bebé de veinticuatro semanas, ya puede escuchar muy bien.

No sucede lo mismo con la vista, ya que pasa mucho tiempo hasta que un niñito empieza a ver con claridad. Aparentemente, cuando nacen y hasta un cierto tiempo ven borroso, por eso les cuesta fijar su mirada en las cosas o las personas.

Por eso, lo que los hace reconocer a su mamá, es el oído. Lo primero es su voz, porque la ha venido escuchando por varios meses, incluso desde dentro del vientre. Y la Palabra noes muestra que Dios nos habló antes de nacer.

Y cuando tú entiendes que todo lo que Él hizo lo hizo con su palabra, cosa muy preciosa es entender que Él puede, hoy, seguir cambiando vidas mediante su palabra. Entonces dice: Bendice alma mía a Jehová y bendiga todo mi ser su santo nombre.

La palabra bendecir, en hebreo, es barak. Y bendecir, créeme, es algo que nosotros no usamos mucho. En la cultura occidental, lamentablemente, no parece estar muy claro el concepto de bendición. Es penoso, pero esa es una herencia del paganismo en el que América creció.

Yo recuerdo que de niño, algunas familias, (No la mía, lamentablemente) solía darles la bendición a sus hijos cada vez que ellos partían de viaje o salían a hacer algún trabajo peligroso o importante. Y estoy hablando de personas ligadas fuertemente al catolicismo romano, religión oficial en mi país por entonces.

Pero la pregunta, es: ¿Qué cosa es bendecir, básicamente? Bendecir es desear algo extraordinario, algo bueno sobre la vida de alguien, aunque no confiando en las habilidades de esa persona, sino en el poder de Dios sobre su vida.

La bendición, entonces, no es un acto mental, es algo que se dice, es algo que se escucha. Entonces, cuando tú estás en sintonía con nuestro Dios, tú tienes que bendecirlo con tu boca, porque si sólo lo haces con tu mente, eso no sirve.

Dice en este mismo verso alaba alma mía al Señor, y alabe todo mi ser su santo nombre. Y es por eso que al alabar no es lo mejor estar con las manos en los bolsillos, tampoco masticando chicles, sentados. Porque dice alabe todo mi ser su santo nombre. Todo mi ser.

Yo siempre cuando hablamos de alabanza y como buen argentino que soy por nacimiento carnal, apelo al ejemplo de un partido de fútbol. ¿Has visto cómo se pone eufórica la gente que va a alentar a su equipo y que aquí se le llama “la hinchada”?

Esa gente no mira un partido, lo vive. Salta, grita, se enoja con los rivales, se enoja (Y también insulta bien feo) al árbitro, canta, disfruta los goles propios y sufre horrores los ajenos. Si pudiera bajar de las gradas e ir a impedir una jugada complicada en contra o definir una a favor, lo haría.

Lo cierto es que esa gente vive el partido, es un apasionado de lo que ha ido a ver. Esa persona no se contiene ni se reprime nada. ¿Tú crees que si alguien lo chistara en el momento de un gol a favor y le dijera: “sí, es gol nuestro, pero no hagas ruido”, él obedecería?

¡Qué va! ¡Si es gol lo va a gritar hasta que lo escuchen en la Antártida o las mismísimas Islas Malvinas! Porque tiene pasión de lo que está viviendo. No fue a la cancha a pasar el rato o a bostezar de puro aburrido. He sido periodista deportivo en fútbol y nunca vi a alguien aburrirse en una cancha, así el partido fuera horrible. El público es pura pasión. Y a veces, exageradamente enfermiza.

Y no se limita a un día de partido y dentro de un estadio. En el resto de la semana, los hinchas de los equipos más importantes tienen acaloradas discusiones en sus trabajos, escuelas o donde sea por causa de lo que ocurrió o no ocurrió el domingo en la cancha. Es que cuando algo nos entusiasma, somos así, nos pasamos todo el tiempo hablando de eso.

Si ganamos andamos mostrándoles a todos nuestros amigos las fotos o videos del triunfo. Si perdemos ni asomamos ni la nariz a la calle. Y lo mismo sucede cuando alguien nos regala algo que nos gusta, se lo mostramos a todos los que quieran verlo.

¿Hermoso, no es cierto? Bueno, eso es lo que tiene que ver con la alabanza, cuando nosotros venimos al Señor, dice aquí, tenemos que alabarle con todo nuestro ser. Alabe todo mi ser su santo nombre. Y eso no significa que tú vayas y te pares por allá, en un rinconcito alejado. ¡No! Alaba con todo tu ser.

Yo he oído en muchos sitios en los que he estado en medio de una buena alabanza, decir a gente “¡Te alabo, Dios!” Y no está mal, eso; no lo está. Pero a mí me gustaría que recordaras lo del fútbol y te atrevieras a alabar de verdad al Dios de todo poder.

¿O escucharemos en una cancha a miles de personas decir a media voz: “Te alabo, Boca Juniors, o River Plate”? ¡Jamás oirás algo así en un estadio!  Allí, la alabanza del equipo del cual eres simpatizante, es alabanza en serio, a todo pulmón y sin reprimirte nada.

Yo recuerdo que en una iglesia a la que asistíamos, muy ortodoxa y conservadora ella, había un excelente coro de hombres formado por los hermanos mayores, los más antiguos. Y cantaban una canción que se titulaba y decía en su letra: “Quiero levantar mis manos…”

¡¡Y ellos cantaban eso con las suyas caídas a los lados o en los bolsillos!! Escucha; nadie va a obligarte a hacer lo que no quieras, eso es horrible. Pero si vas a cantar que levantas tus manos, hazlo. Y si no se te da la gana de hacerlo, pues entonces anula la estrofa y canta lo que sigue. Pero no seas hipócrita.

El caso es que este verso dice alaba alma mía al Señor, y aquí nos dice algunas cosas por las cuales nosotros podemos alabar. Porque luego dice: Y no olvides ninguno de sus beneficios. A ver, hagamos un ejercicio a distancia: piensa en tres beneficios que el Señor te haya dado en estos días.

Y no tienes que ser demasiado místico, puedes pensar en asuntos mucho más simples, cotidianos, de todos los días. Como protege a tu familia, como cuida de tus posesiones, de tu trabajo, de tu casa, de tu tierra. Cómo te sustenta y sostiene en el día malo. Beneficios que no siempre agradecemos.

Entonces, cuando tú recuerdas los beneficios del Señor, ¿Sabes qué haces? Agradeces. Y en este salmo que escribió David, él menciona algunas cosas interesantes. Dice: Él perdona todos tus pecados, y sana todas tus dolencias.

Sería interesante revisar ese verso en otras versiones, ¿Por qué? Porque en la palabra original, dice: Él es quien perdona tus iniquidades. ¿Y sabes qué? A mí me gusta y me cierra mucho más la palabra iniquidades que pecados.

¿Por qué? Porque iniquidad, es más grande que pecado. Tú ya conoces eso y sabes por qué digo lo que digo. Pero no se detiene allí. Dice: Él es quien perdona tus iniquidades, y quien sana todas tus dolencias. O todas tus enfermedades-

La palabra literal, traducida, aquí es dolores. Es quien sana todos tus dolores, ligados al cuerpo. Y es interesante que hable de iniquidades y, al mismo tiempo, también hable de dolencias, en el mismo versículo. Piensa, sólo piensa un momento.

Si Él te dice que perdona todas tus iniquidades y que sana todas tus dolencias, ¿No será porque hay una relación estrecha entre la iniquidad y las dolencias físicas? Exacto. De hecho, muchas enfermedades, son producto de la iniquidad.

¿Y qué es la iniquidad? Es la herencia de nuestros padres. Es la herencia que hemos recibido de nuestros padres. Ahora bien; tengo que decirte, sin embargo, que la iniquidad no es algo terrible o tan ofensivo a Dios, o una clase de pecados de esos casi inconfesables.

¡No! A veces son cosas muy pequeñas. Por ejemplo, uno de los clásicos detalles de la iniquidad, es enseñarnos a confiar más en las medicinas que en Dios. Y es algo que la mayoría de los cristianos alguna vez hemos hecho, sin darnos cuenta que estamos ofendiendo al Señor.

¿Por qué? Porque teniendo a disposición esa tremenda fuente de sanidad que es Dios, igualmente tomamos la decisión de confiar más en un médico. Le tenemos más confianza a una aspirina que a una oración de sanidad. Si le tuviéramos a esa oración la misma fe que le tenemos a la aspirina, todo estaría resuelto. Oraríamos y diríamos: ya está, ahora se va a pasar.

Entonces, una familia puede estar creando iniquidad para la siguiente generación, haciendo simplemente que ellos confíen más en la medicina del hombre que en el poder de Dios. Por eso te digo que iniquidad no es necesariamente un pecado de esos horribles. A veces, es sencillamente nuestra manera de pensar.

Entonces, ¿Qué pasa con el niño que hoy es niño pero que mañana será hombre, cuando le duele algo decida tomarse una pastilla en lugar de orar pidiendo sanidad? Pero si de niño hubiera aprendido que el padre, antes de darle ningún medicamento le decía: “Un momento, voy a orar por ese malestar que tienes, y recién si no pasa nada vamos a pensar en la pastilla”.

¿Y eso es iniquidad? ¡Claro que es iniquidad! La iniquidad está muy ligada a actuar en una dirección sin pensarlo. O sea: ya está en tus genes. Reaccionas así. Entonces tú dices: “¡Ah, no! Yo me enojo fácilmente, o yo me entristezco fácilmente, yo no perdono”.

Esas cosas que agarramos de nuestras generaciones pasadas. Eso es iniquidad. Y dice acá, nos lo está queriendo mostrar el versículo, que muchas dolencias físicas, tienen que ver con iniquidad. Dice: El perdona todos tus pecados, y sana todas tus dolencias.

Ahora veamos: ¿Cuántos de ustedes pueden creer que Dios perdona todos sus pecados? Supongo que una enorme mayoría. Amén. Y si es así, y está bien que lo sea: ¿Me quieres explicar por qué motivo, razón o argumento coherente no crees lo mismo respecto a tu sanidad?

En el verso 4, dice: El rescata tu vida del hoyo. Ya sé, tú puedes decir que en el lugar donde vives las calles están bien cuidadas y no hay muchos hoyos, así que no sabes qué tiene que ver eso. ¿Qué cosa puede ser que rescate mi vida del hoyo?

Te voy a explicar. La palabra literal, aquí, no es hoyo; es destrucción. Termina diciendo que Él rescata tu vida de la destrucción. Otra traducción dice: rescata tu vida del sepulcro. De la tumba, de la fosa. La palabra literal es una palabra hebrea que es shahak, que significa trampa, Pozo, abismo, destrucción, corrupción, foso, hoyo, mazmorra, sepulcro, sepultura.

Él rescata tu vida de la destrucción. Qué bueno es saber eso. No es que solamente evita que te metas en un hueco. No obstante, cuando hablamos de destrucción, todavía hay una imagen que es difícil de imaginar. ¿Destrucción? ¿De qué me estás hablando?

Vamos a poner la traducción Reina Valera: pozo. Imagínense ustedes un pozo como de agua, de no más de un metro y algo de diámetro, y ustedes están dentro del pozo. Comprendan algo; cuando están dentro de un pozo, normalmente, uno no puede salir de allí por su propia fuerza.

Muchas veces el pozo al que aquí se hace referencia, es una situación en tu vida en la que tú no ves solución ni salida alguna. No ves ni por donde ir y. mucho menos, por dónde salir. En un pozo hay oscuridad, y esto otorga mayor cantidad de tiniebla.

Ese pozo es el momento en el que tú empiezas a pensar qué va a ocurrir contigo, qué va a ser de tu vida, no sabes hacia dónde vas, no ves absolutamente nada. ¿Te pasó alguna vez esto? ¿No? ¡Gloria a Dios, bienaventurado eres!  ¿No será que sí te pasó y ni cuenta te diste?

Hay muchos que a sus pozos los adornan para que luzcan más bonitos y se hacen a la idea de tener que vivir siempre allí. Es esa gente que suele decir: “Ah, no; yo prefiero no arriesgarme, yo me quedo aquí. ¿Para qué vamos a cambiar si así nadie nos molesta?”

Sin embargo, en casi todos los casos, los pozos son trampas, en las cuales caemos por alguna situación. Ahora bien; la palabra dice aquí que Él es quien rescata tu vida del pozo. Eso es muy importante. Eso quiere decir que aquí no estamos hablando de destructor, ni tienes que pensar en la versión apocalíptica de tu destino.

Simplemente, en lo que tienes que pensar es que el riesgo está en tomar alguna decisión equivocada, que es lo que normalmente lleva a mucha gente a un pozo. Dios quiere sacarte de cualquier pozo en el que te encuentres.

Y eso va de la mano con lo que dice en el verso 5. En un momento vuelvo al verso 4, pero el 5 dice: Él colma de bienes tu vida, y te rejuvenece como a las águilas. ¿Algunos de ustedes han visto alguna vez a un águila de cerca? Y vi alguna vez, alguna. Impresionante animal.

Sin embargo, déjame que te cuente un par de cosas respecto a ellas. En principio, el águila es el animal que vive más años. Vive, más o menos promedio, setenta años. Imagínate, vive en promedio casi como las personas. Es un ave mayor que vive cerca de setenta años.

Setenta años. Pero más menos tiene una crisis, la crisis de los cuarenta. No te rías, de verdad que el águila tiene una crisis un tanto especial a los cuarenta años. Te cuento. ¿Alguien sabe qué es lo que el águila utiliza para cazar? ¿Cómo mata el águila? Con potente golpe de sus garras.

El águila baja de las tremendas alturas donde vive y vuela a gran velocidad. Tiene una vista prodigiosa. Se estima que puede ver una pequeña moneda a diez kilómetros de altura aun cuando esa moneda esté entre el pasto de la tierra.

Y se lanza sobre su presa a esa velocidad y, cuando llega a ella, le da un tremendo golpe con sus garras y hasta allí llegó la vida de la presa. Es una muerte súbita. Sin embargo, más o menos a sus cuarenta años, le pasa algo: sus garras se vuelven muy flexibles.

Pierde la fuerza en sus garras. Y esas garras que eran como hierros puntiagudos, ahora están fláccidos y sin posibilidad alguna de servir de arma de ataque. Y lo mismo le ocurre a su pico. Ella con el pico desgarra todo lo que toca, pero en ese momento apenas se queda con un pico decorativo.

Y además de volverse flexible, también, su pico pierde el filo agudo de su punta, y comienza a doblársele hacia abajo, hacia su pecho. Tan así es que, para morder a una presa tiene que abrir la boca bien grande, porque se le dobla hacia abajo.

Y también pasa algo con sus plumas; envejecen mucho y se vuelven pesadas y gruesas. Entonces, cada vez que quiere levantar vuelo, tiene que hacer más esfuerzo. Es como intentar nadar en un río torrentoso arrojándote con un pesado abrigo de piel y botas de invierno.

Entonces esta águila tiene dos alternativas. Una es resignarse a su condición, sabiendo que cada vez va a poder cazar menos, y que como consecuencia también cada vez va a poder comer menos y que, por lo tanto, obvia y lógicamente terminará muriendo.

Y lo otro es enfrentarse a un tratamiento que dura ciento cincuenta días. Ese es el más duro, es el más difícil, pero es la elección que hace un águila: o se muere, estira la pata, o decide pasar por un proceso de restauración.

Entonces, si decide sanarse, ella se va a un risco, un nido grande (Y cuando digo grande estoy hablando de más o menos de cinco a seis metros de diámetro), y allí va a enfrentar un proceso muy doloroso por espacio de ciento cincuenta días. ¡Cinco meses!

En esos días no va a poder comer casi nada; tal vez un poco de miel, lo único. Lo primero que hace es irse a un lugar alto, a un risco. Y una vez que llega allí, comienza a golpear su pico contra la pared, contra la roca, hasta que literalmente se lo saca. Se saca el pico. Lo pierde.

Lo descarna, le quita todo lo que lo sujeta, y se queda sin pico. Después, lo mismo hace con las garras. Golpeándolas, se va desprendiendo una a una las garras que tiene. Incluida la del talón, que por su posición es la más complicada de desprender. Pero también lo hace.

¡Pequeño dolor!, ¿Verdad? Imagínate la situación del pobre animal. Más o menos cinco meses después, el pico le ha crecido de nuevo, pero durante ese tiempo casi no ha podido comer nada. Una vez que ya ha comenzado a salir el nuevo pico, ella comienza a quitarse todas las plumas viejas, y esperan que les salgan plumas nuevas.

Y eso, aunque te cueste creerlo, les da treinta años más de vida. Esto se pudo comprobar no hace muchos años, ya que antes nadie había filmado águilas en este proceso. Es que viven en lugares tan inaccesibles que el que quiera filmarlas tiene que ser una mezcla de alpinista y paracaidista.

Sin embargo, lo más interesante del asunto es que la Biblia ya hablaba de esto. Porque aquí dice: Él hace que te rejuvenezcas como las águilas. Impresionante, ¿Verdad? Nota dos cosas. El águila escoge, decide: si quiere ya morir o si quiere vivir treinta años más.

Y la ventaja de los pozos es que, precisamente, quedamos en una condición en la que necesariamente debemos tomar una decisión. El rejuvenecimiento del que nos habla la Biblia, no viene porque tú digas: “ah, Señor, yo voy a quedarme en tu presencia”, no.

Es un acto doloroso. Ahora bien, en la parte práctica, y partiendo de la base que hayas entendido el ejemplo que te acabo de dar de las águilas, muy bonito, aplausos al predicador, pero: ¿Cómo aplico eso yo para mi vida?

Mira; se aplica de la siguiente manera. Muchas veces tenemos que despojarnos de las cosas viejas que nosotros estamos llevando casi como una pesada carga. Es la única manera de quedar aptos para recibir las cosas nuevas.

Aún aquellas cosas que nosotros tenemos en consideración como principios verticales de nuestras vidas. Y te doy un ejemplo. Hay mucha gente que no cree que haya que hacer liberación, que cuando alguien recibe a Cristo ya está, Él se encarga de todo lo demás.

Y es en esos lugares donde lo que más se dice es que nos ocupemos de Dios, no del diablo. Ocúpate de entender lo que Dios ha hecho, no lo que el diablo ha hecho. Sin embargo, en un momento dado, muchos de estos entendieron que las cosas no eran tan así.

Que en efecto, hay una serie de poderes que actúan contra el creyente, y que necesariamente tenemos que aprender a vencerlos. Esa gente hizo caer, indudablemente, algo que era muy importante, un punto de fe. Y en esa medida, Dios también te da cosas nuevas.

Pero ahora imagínate a una persona que está en su trabajo. Y ya tiene muchos años en ese lugar. Pero resulta que esa persona no está hecha para ese trabajo. Entonces, la alternativa es: o terminas muriéndote haciendo eso toda tu vida, o tomas una decisión radical.

¿Pero de qué voy a vivir? Es normalmente la pregunta. Fíjate que es la misma pregunta que el águila se haría. ¿Cómo voy a vivir? ¿Cómo voy a poder comer? ¿Y quién se supone que se va a subir hasta ese lugar para ayudarla?

Y es lo que dice aquí la palabra del salmo: Él es el que te hace rejuvenecer como las águilas. Pero es un proceso voluntario, yo debo elegir quedarme como estoy o entrar en una etapa donde Dios puede restaurarme y puede darme cosas nuevas.

Y aquí es donde se define la cosa. Hay gente que acepta su condición y dice: “así soy, así moriré” Y hay otros que dicen: “No, yo creo que Dios puede hacer muchas cosas más en mi vida”. Pero eso significa, también, un proceso doloroso.

Escucha: alguna vez Dios te va a llevar a esa situación. Vas a tener que cambiar la página y voltear muchas cosas que tú considerabas que así iban a seguir para siempre en tu vida. Pero decides cambiar y enfrentar otra etapa de tu vida.

De hecho, hay gente que no puede con eso y se queda estacionado. Hay personas que tienen mucho trabajo y mucho dinero, y en un momento dado pierden todo por causa de su mala administración. En realidad, nunca pudo recuperarse.

Pero no se pudo recuperar no porque era el efecto de lo que había hecho, sino porque en su mente él nunca pudo aceptar que le había pasado eso. Cada vez que se daban las circunstancias, decía: “¿Cómo me pudo haber pasado eso?”

Y le pasó, nomás. Yo tenía, yo movía, yo hacía, yo podía. De acuerdo, pero hoy ya no tienes, no mueves, no haces ni puedes. ¿Y ahora cómo harás para vivir con eso? Hay personas así que jamás logran recuperarse.

Y se quedan repitiendo a quien quiera oírlo, a cada momento: ¿Cómo me pudo pasar eso? Pero hay otra gente que le pasa eso y se levanta. Se levanta desde cero y vuelve a tomar posiciones y vuelve a salir adelante. ¡Le pasa como a Job! Él terminó con el doble de cosas que tenía antes.

Yo no sé cuál será tu perspectiva respecto a lo que quieres en tu vida, pero tú vas a tener que tomar decisiones. Y este tipo de decisiones, son más que importantes. Gente que en un momento dado lo deja su esposa y su vida se derrumba.

Si es por abandono o divorcio, ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Vas a salir a perseguir a tu ex hasta que acceda a regresar contigo? Y si es por muerte, ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Vas a ponerte un luto externo e interno para toda la vida?

Lava tu cara, ponte ropa limpia o nueva y sal a la calle, y enfrenta toda la vida que tienes por delante. Así es, mujer sola, hombre solo. Tú eres mucho más que una pareja. Tú no tienes valor por tener alguien al lado, tú tienes valor porque Dios te ha dado valor.

Hay gente que no puede y se hunde; pero hay gente que sí puede. Esa decisión, no es de Dios. Es tu decisión. “¡Ay! ¡Yo le fallé al Señor!” – Sí, le fallaste, ¿Y ahora qué vas a hacer? Hay gente que no puede pero hay gente que sí puede.

Y se levanta y dice: “De acuerdo, yo le fallé al Señor, pero ya me arrepentí, ya pedí perdón, ya fui perdonado y redimido de todo. Dios es un Dios de oportunidades y siempre te posibilita volver a arrancar de cero. Voy a hacer lo mejor, voy a tratar de no equivocarme. Pero hay gente que dice “Y no…ya no…”

Y si no, fíjate en la crisis de los cuarenta. Escucha: no hay que tener cuarenta años para que te venga esa crisis. Es cuarenta por el águila, porque le pasa más o menos a los cuarenta años de edad, pero no es porque tú tengas cuarenta años.

En algún momento de nuestra vida, dejamos de escuchar tan claramente. Es interesante que así como el oído, es el primer sentido que desarrollamos, también es el primero que se suele perder. Por eso es que cuando una persona envejece, suele perder su capacidad auditiva gradualmente.

De allí que sería casi comprensible que una persona mayor que no accedió a Jesucristo, pueda caer en depresión o desazón por causa de su natural proceso de envejecimiento. Lo que de ninguna manera se entiende, es que haya jóvenes que caen en lo mismo.

Tú y yo conocemos a jóvenes que andan por la vida sencillamente derrumbados. Andan arrastrando los pies como al descuido, y no se dan cuenta que tienen toda una vida por delante. Que pueden elegir diez cosas para hacer y, en lugar de eso, nadan como si tuvieran tres hipotecas, dos hijos en Afganistán o qué sé yo.

Y ahí están, con una tremenda tristeza encima. Y uno los mira y se pregunta qué les pasa. Tienen veinticinco años, están en la mejor etapa de sus vidas, pueden subir a una montaña, pueden cruzar el estrecho de Magallanes nadando, nada se los impide.

Pueden darse el lujo de tomar una decisión equivocada, al día siguiente modifican y comienzan de cero como si nada y no tienen absolutamente ningún problema, ¿Por qué? ¡Porque son jóvenes y fuertes! Pero pueden ver hoy día a jovencitas de dieciocho o veinte años deprimidas.

Tanto que en este tiempo en los colegios están haciendo servicios psicológicos para las niñas, para las adolescentes, porque dicen que tienen las crisis de los catorce o quince años y andan con depresiones fabulosas. ¿Pero cómo puede ser?

Están llenas de vida y no muestran ningún problema físico que las perjudique. ¿Qué es lo que pasa, entonces? Es el espíritu de este tiempo. Se cultiva lo oscuro. Niñas de once o doce años que quieren vestir de negro. Las góticas y los góticos son el estándar.

Usan lápiz labiales negros. ¿Los has visto? ¡Lápiz labial negro! Una chiquilla de dieciséis bien bonita, con su rostro limpio de manchas, granitos o arrugas, impecable, ¡con los labios pintados de negro! ¿Qué les pasa?

Es el culto a lo oscuro. Y yo que pensaba que la imagen de Morticia era un dibujo ficticio de la serie de los Adams, pero ellas andan igualitas. Y en otros países mucho más que en el mío, seguro. Aquí todavía no vemos demasiado de eso.

¿Cuál es el mejor rostro de una jovencita de quince o dieciséis años? El rostro que no necesita maquillaje, no tiene arrugas ni imperfecciones que ocultar. Ese rostro brillante y hermoso de nacimiento. ¿Tan jovencitas y ya necesitan embardunarse con maquillaje? ¿De verdad lo necesitan?

Hay etapas para todo. Hay etapas en las que tú muestras tus fuerzas. Y por la mañana vas a la escuela, y por la tarde luego de almorzar te vas a jugar al fútbol, y luego quizás sales a correr con otros amigos, y si no te llaman a cenar y a dormir todavía estás corriendo. Todo tiene su tiempo.

Y reconocer perfectamente lo que nos corresponde vivir en cada tiempo, nos trae paz. Dime una cosa, mujer de quince años, ¿Qué necesitas en esta etapa de tu vida para verte bien? Quizás alguna crema humectante o un buen perfume, pero nada más.

Pero ustedes van a ver que no, y ese es el espíritu de rechazo en esta generación. No se gustan a sí mismos. Se miran a un espejo y dicen: “¡Qué horrible soy!” Y se ponen de todo, y la Barbie sigue siendo el estándar. Y no se dan cuenta que la Barbie es casi anoréxica.

Todo tiene su tiempo. Y lo peor es hacer cosas de otro tiempo en el tiempo incorrecto. Ya lo dice Eclesiastés, no lo inventé yo; hay un tiempo para todo y otro tiempo para lo otro. ¿Qué es vivir bien y disfrutar la vida? Hacer lo que me corresponde hacer en cada etapa de mi vida.

Estudiar en el tiempo que te toca estudiar, casarte en el tiempo que debes casarte, tener hijos en el tiempo que puedes tener hijos, Y así cada etapa. Disfrutar tus años, ya maduro haciendo las cosas que corresponden a un hombre maduro, que no es precisamente andar persiguiendo jovencitas como hay tantos, todavía, que se resisten a cumplir años. No le hace, créeme, los cumplen igual.

Hay gente que rompe los moles, es cierto, y yo los respeto, pero no son el estándar, de hecho. No hace mucho tiempo fue noticia una mujer de 83 años que cumplió con su antiguo sueño de arrojarse en paracaídas. Mi aplauso emocionado y mis respetos para ella, pero me temo que no está en edad para eso. Hay una edad para esa clase de disciplinas. Porque hay un cuerpo acorde a ella.

Todo tiene su tiempo. Y en Dios también, Dios nos entrega cosas en su tiempo, para que administremos esas cosas, y las hagamos efectivas. Cuando disfrutamos eso, es cuando podemos decir que estamos completos.

Por ejemplo: hay muchos cristianos que aman ser líderes en tiempos en donde todavía tienen que ser formados. Pero termina esa etapa y, si Dios te levanta para liderar algo, pues ve y hazlo. Entonces, no quiere seguir siendo dependiente, tú tienes que hacer que otras personas se levanten y tú le ayudas.

Es parte de un proceso. Dios es un Dios de tiempos y es un Dios de procesos. ¿Qué tienes que hacer para rejuvenecerte como el águila? Tienes que despojarte de cosas que te atan al pasado. Tienes que quebrar esas estructuras viejas.

Que los tiempos han cambiado, han cambiado. A esto es algo que lo va a decir cualquier persona de cualquier edad. Porque siempre será oriundo de un tiempo que ya ha pasado. Desde el teléfono a disco al celular última generación. Es como que te sientes de contra mano.

Todos los hijos de Dios, en algún momento de su o de sus tiempos, pierden la habilidad de escuchar a Dios como lo escuchaban antes. Debería ser al revés, ¿Entiendes? Pero no lo es. Hay cosas que se ven diferente.

Antes, para tomar una decisión, orabas, te levantabas muy temprano, hacías vigilias de noches enteras buscando respuestas. Pero al pasar los años es como que te vuelves más canchero, más hábil. Y entonces ya no oras igual, no buscas al Señor en la intimidad. Estás relajado, confiado. Y en ese proceso es donde más riesgos tienes de equivocarte.

Y muchas veces ocurre que te equivocas en las cosas más sencillas, más básicas. ¿Por qué? Porque no has tenido el mismo cuidado que tenías años atrás para tomar una decisión. Entonces, ¿Qué debes hacer? Acércate al Señor.

Y quítate de todas esas cosas viejas. Entra en un tiempo de renovación de tu mente. Dios se renueva cada día. Y más rápido que nuestra mente y nuestra manera de hablar. Y en ese proceso, deja que Dios te de cosas nuevas.

Ve al Señor y dile: entrégame las nuevas cosas que tienes para mí. Vuelve a levantarte temprano, toma tu Biblia y dile: “Señor, háblame, quiero volver a depender de ti. Necesito escucharte”. O sea: cosas que son básicas.

Verso 4: Él rescata tu vida del sepulcro, del pozo, del hueco, del destructor, y te cubre de amor y compasión. Él colma de bienes tu vida, y te rejuvenece como a las águilas. ¿Entendiste el proceso? Muchas veces Dios está en el proceso de rejuvenecernos.

Míralo de esta manera. Agarramos al águila y, sin decirle nada, le arrancamos el pico. Y luego las garras. Y eso hace Dios, a veces. Claro, después nos va a explicar lo que estuvo haciendo, claro. Pero en el momento en que te arranca el pico y la garras, tú reprendes a todos los demonios conocidos y por conocer y levantas tus ojos y le dices: “¡Señor! ¿Qué está pasando?”

¿Por qué me está pasando esto? ¿Por qué lo permites, Señor? ¡Señor, líbrame! – Y Dios te mira y te dice: Eso es lo que estoy haciendo, librándote. Y va y te arranca las plumas de un manotazo. Tú gritas y pataleas, pero lo que Él está haciendo es rejuvenecerte.

Está muy bueno eso, pero en el momento duele, y duele muchísimo. Es más: si pudieras escapar de ese proceso lo harías gustoso. ¿Pero qué está haciendo Dios? Te está poniendo en un proceso de rejuvenecimiento. Te quiere devolver la vitalidad, la fuerza. Quiere que tengas garras nuevas para que tomes la presa otra vez.

Y un pico fuerte para desgarrar a tu presa. Pero para llevarte a eso, madre mía. ¿Le duele al águila? Puedo asegurarte que sí. ¿Te va a doler a ti? Ni lo dudes. Pero el resultado son treinta años más de vitalidad, de fuerza, de claridad y de poder remontar alturas a las que ya no podías llegar.

Todos tenemos la posibilidad de elegir para dónde. ¿Para arriba o para abajo? Dios tiene que ayudarte, pero eres tú el que toma las decisiones. Pregunto: ¿Estás en un proceso así? ¿Te sientes maltratado por Dios? ¿Crees que el Señor estará haciendo eso contigo?

¿Crees que Él está tratando de quitarte todas esas esferas de vejez que tanto te estorbaban para seguir madurando y creciendo? ¿Lo ves así? Si lo ves así, entonces te pregunto: ¿qué se supone que deberías hacer?

En principio, sé dócil. Deja que el Señor haga su obra. Permite que Él termine su trabajo en ti. No grites, no pidas ayuda. Nadie te va a oír a esa altura. Esto es algo personal. ¿Estás aferrado a cosas del pasado? Despójate de eso. ¿Has perdido cosas? Entrégalas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Principios Para Seguir la Ruta

En este trabajo quiero darte algunos principios en cuanto al liderazgo local. Presiento tu pregunta: ¿Es esto necesario en tiempos de reforma? Sí, porque hay muchos que no se atreverán a establecer esa reforma en sus vidas, y pretenderán adaptarla a las viejas usanzas eclesiásticas.

La pregunta, entonces, es: ¿Eso es posible? Linealmente, no, de hecho; pero en su contexto global, quizás podamos con algunas reflexiones bien sustentadas, ayudar a que todo sea lo menos traumático posible y que la reforma, finalmente, se produzca en propios y extraños.

Josué 4:1-5; 20-22. – ¿Cuántos iban a acabar de cruzar el Jordán?  Todos. ¿Cuándo es que va a hablar Jehová?  Cuando todos cruzaron. Jordán, del medio de la tribulación, fuertes problemas. Doce piedras tienen que ver con lo apostólico.

Esas piedras señalan, y son un memorial para ellos, de que ellos pasaron en seco por el Jordán, o sea que les dice a ellos cuál es el camino por donde tenían que pasar, para que ellos consiguieran y alcanzaran lo mismo.

Nosotros tenemos que aprender a caminar la visión, pero al mismo tiempo que nosotros tenemos que caminar la visión, debemos tener suficiente creatividad expresada en nuestro medio como para implementar una infraestructura, que sirva para que las próximas generaciones puedan pasar por allí. O sea que lo que estamos construyendo tenga más longevidad que nuestras propias vidas.

Muchos predican la Palabra, el Reino y la revelación pero muy pocas implementan un organismo en la Iglesia que garanticen que se va a terminar lo que ellos quieren y que pueden continuar después de ellos, que cuando ya ellos no puedan seguir seguirán otros. Nosotros  queremos hacer algo así.

Estos principios, se podría decir que son de administración. Y los vamos a extraer de la forma en que Cristo administraba en la tierra. Y si funcionó para Él puede funcionar para nosotros hoy.

(Juan 15: 1) = Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

(2) Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

(3) Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

(4) Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, sino permanecéis en mí.

(5) Yo soy la vid, y vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

(6) El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se sacará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

(7) Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

(8) En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

(9) Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor

Principio Nº 1. – Tiene que existir una demanda divina para producción en la Iglesia.

En cada departamento, desde la cabeza de la Iglesia hacia abajo, con amor, gentileza y mucha sabiduría, tiene que haber una presión una demanda, para producir, no se puede permitir que pasen tres meses y que las cosas anden igual.

Tiene que haber una demanda, un empujón que dice, »cambia, quieres ayuda, te la doy, ¿puedes? ¿No puedes? Te cambio», pero el departamento tiene que producir. »Porque en esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto», no en que cantes canciones.

Queremos producir. Recuerda que nuestro producto es gente, una calidad mental, una calidad espiritual, una calidad de existencia, tiene que haber productividad en cada departamento. La música tiene que mejorar, el departamento de niños tiene que mejorar, el sistema de currículum debe cambiar, las madres deben decir que sus niños están mejorando porque en sus casas son otros. Tiene que haber mejoras.

No se predica un valor, como puede ser el tema de »obediencia» y se deja porque ya se predicó. No, tú te quedas hablando de obediencia hasta que los niños son obedientes. Esto no es predicar, es impartir.

Sigue dándole vueltas, busca otra forma de decirlo, háblales otra historia, otro juego, otro cuento hasta que el niño obedece. Si no es así, estamos haciendo lo que hace el resto de las Iglesias. Predicando otros temas un poco más interesantes, pero nadie cambia, tiene que haber cambio constante.

A nadie le es permitido no producir. La gloria de Dios, o Dios es glorificado en el fruto, dice el verso 8. Cuando la gente venga a ver si esto es cierto, lo que va a ver será el fruto, no va a escuchar el mensaje, va ver el fruto.

Recordemos que queremos arribar a nuevos lugares con un caminar diferente. Va a ver fruto. Esto lo vemos en otras escrituras como Mateo 6:10, en la oración que hizo Jesús, cuando dice, »hágase su voluntad, véngase su Reino», el énfasis está en la palabra »hágase».

Es hacer su voluntad, en Juan 4:34, cuando dice, »mi comida es hacer la voluntad del Padre y terminar la obra», también dijo, »hasta esta hora mi Padre trabaja, y yo trabajo», Pablo dijo, »yo trabajo porque no quiero que mi salvación sea en vano», es decir que el énfasis está en »hacer», en traer productividad.

Otra escritura, Hechos 10:7. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían,

Principio Nº 2. – Énfasis en relaciones y sociedad en el proceso.

(Verso15) = Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. 

O sea que tú tienes que comunicar la visión que estamos explicando de tal manera que la gente se sienta dueño de la visión, no como que están haciendo la visión para ti. La iglesia no puede sentir que está trabajando para ti. Tienen que sentir que están trabajando para ellos, tiene que haber sociedad en el ambiente.

El supervisor crea eso. El Líder crea eso. Tiene que haber una relación con la Iglesia, donde no se pierde la autoridad pero hay sociedad, él les dice »ya no les llamaré más mis siervos, les llamo mis amigos». Porque el siervo, en verdad no sabe cuál es el fin que tiene su amo. La Iglesia si tiene que saberlo, una Iglesia que no sabe para dónde tú vas a ir, no te sigue.

Tenemos que comunicar la visión 24 horas al día, de mil formas, siempre comunicando la visión, en las charlas con cada uno. Lo que ocurre es que, como la visión es producir gente, la visión no es tangible, no es un edificio que lo puedes ver, lo que estamos produciendo es una cultura, es un ambiente, es una atmósfera.

Y eso te tiene que encargar de estar constantemente comunicando esa visión hasta que todo el mundo entienda cuál es esa visión. Hasta que los niños digan, »la gente no se tiene que portar así, hay que portarse de esta manera», cuando comienzan los a corregirte, bueno eso sí que pega fuerte.

Tenemos que ser amigos en el proceso, pero lo que nos une no es amistad, sino alianza, que es más alto. Los amigos juegan golf, y si no se llaman se ofenden. Los que están en pacto, aunque no se vean mueren juntos.

No tengo que tener gente que se ofende porque no la llamo, tengo que tener gente que se goza cuando lo hago. Tampoco debes fastidiarte si no te saludo. Yo no te ofendo, lo que pasa es que ya vienes ofendido y lo que hago es activar la ofensa. El que se ofende es porque ya está ofendido en esa área, es decir que esa área no se la puedes tocar.

Así que no es mi visión la que estamos construyendo, es nuestra visión. No es la de Dios, es la nuestra, ese es tú llamado el que estamos desarrollando. A través de desarrollarlo, como Dios lo hizo entonces vemos que Dios lo hizo, pero lo que estamos desarrollando es el llamado de esta Iglesia.

Lo que yo hago al estar presente es acentuar el acceso para Dios, y que no se pierda. Es que muchas Iglesias tienen visión pero en el proceso se pierde el acceso de Dios. Y yo trabajo asegurándome que Dios entre, que Dios entre en el proceso, que no nos desviemos. Considérame el consejero, de los parámetros, pero la vía que se está construyendo es tuya. Veamos algunas escrituras que lo confirman:

(2 Corintios 6: 1) = Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

¿Qué eran los apóstoles? Colaboradores de ellos, no mandones, sino colaboradores. Tenían autoridad y la gente normalmente se sometía, pero no es esa mi intención. No estoy para dar órdenes, sino para que vayan en el rumbo correcto, somos uno, colaboradores trabajando en lo mismo.

 

(1 Corintios 3: 9) = Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

Una vez más vemos que somos colaboradores, todos somos colaboradores de una misma obra, no es una plataforma para obtener revelación o reputación personal, aunque muchos ministerios serán desarrollados por medio de la infraestructura que nosotros edifiquemos.

Cuando el fundamento esté completo y nosotros estemos ya caminando fuerte, y Dios envíe o mande más gente, serán muchos los llamados que se desarrollen, y con un nivel mucho más fuerte que el nivel que la iglesia tradicional lo haría. Esa es nuestra meta.

Principio Nº3. – Fuerte énfasis en la evaluación.

Aquí me quiero referir a dos cosas.  A) Función. – Ahí entra la comunicación y el concepto de equipo. B) Efectividad. – Que cantidad de lo prometido se ha hecho. Qué cantidad de lo que dijiste que ibas a hacer, en verdad hiciste. Esto está muy sencillo pero muy poderoso para edificar de adentro. En todos los departamentos esto tiene que trabajar.

(Mateo 25: 14) = Porque el reino de los cielos es como un hombre  que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

(Verso 19) = Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. (Podemos ver aquí que habrá una evaluación. O sea que todo en el Reino se evalúa).

(Lucas 16: 1) = Dijo también a sus discípulos: había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes.

(2) Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.

Otra vez, evaluación. La gente no cree que en la iglesia haya evaluación. Es que formamos todo un ministerio carismático, de benevolencia de manera que le podíamos haber puesto por nombre La Cruz Roja, en lugar de Iglesia tal o cual. Es decir que: hay que evaluar.

¿Qué significa evaluar? Si te entrego un grupo de jóvenes y te digo, esto es lo que quiero que tú hagas, tienes que tener un sistema establecido, con formas, tú no puedes evaluar si no estás llevando un récord. Que necesitas para mejorarlo, y cómo te ayudo desde aquí, desde mi posición, necesitas material.

A los tres meses nos sentamos, vemos que hemos obtenido, si las personas no han hecho nada, se le da la oportunidad de ponerle un asistente, animarle poniéndole a alguien que le ayude, si necesita entrenamiento, dárselo.

Esto es con mucha gracia porque tres meses es un mundo, y no se puede estar perdiendo tanto tiempo. Evaluación tiene como objetivo, que si no sirves, sales. Lo pones en otra parte, la Iglesia es un organismo, no es fijo en tal o cual posición.

Si funcionas ahí bien, si no funcionas quizá allá funciones, o quizá tres meses de entrenamiento y funciones en el lugar. Pero no vamos a perjudicar el tiempo de Dios y la vida de la Iglesia porque nos duele que fulano o mengano esté en tal lugar.

Evaluación, tiene que haberla, porque de otra manera no vamos a terminar. Porque en toda Iglesia se ponen posiciones y en todas hay algunas que no funcionan. Ahora acuérdense, que todos estamos empezando, todos cometemos errores, tiene que haber flexibilidad y muy especialmente cuando los líderes están transicionando, todos estamos transicionando pero dentro de ese parámetro hay que discernir si la persona tiene la gracia para hacerlo o no.

Si no la tiene, por favor inmediatamente muévela, si no tiene la gracia, busca a quién tiene la gracia para cada lugar, cada departamento. Buscamos primero, los que tienen gracia y luego vamos a entrenar a los que no la tienen, porque puede ocurrir que no se tenga la gracia para todo.

Pero sí el que está llamado para algo y que tiene esa gracia, hagamos que se desarrolle ahí. Muchas veces en la Iglesia los que están sentado son los que tienen la gracia y no los que están ocupando tal o cual lugar, y están ahí porque comenzaron ahí y es como que nadie los mueve. Sin que nadie  se ofenda, entiendan que esto es  para Dios y trabajamos en eso.

Principio Nº 4. – Clara visión, valores e integridad en el proceso.

Aquí tenemos esa pregunta que ya nos hicimos cuando hablamos de la visión: ¿Qué quiere ser Cristo en nuestra Iglesia? ¿Cuál es la cultura que estamos edificando, cuál es el carácter de esta Iglesia? ¿Cómo te quieres definir, qué te identifica? ¿Qué vocabulario vas a utilizar?

Si es el mismo de estas páginas, pues bien. Si así te sientes, pues perfecto. Pero que sea lo que te identifica. Si esto eres tú, que sea lo que te identifique. Eso es lo que se tiene que comunicar, eso es lo que estamos edificando, ese tipo de mentalidad.

Es posible disciplinar gente y ser libre, sin estar atado. No queremos legalismo ni opresión en ninguna área de la Iglesia, pero si queremos liderazgo, queremos poder decirle a la gente »no está bien esto o aquello» y que la gente se mueva tan contenta como si le hubiera dicho, »hoy te otorgo tal cosa, este lugar de importancia».

Todo esto está en el líder, como lo hacemos, como lo decimos, nada de eso se hace desde el púlpito. El púlpito de una Iglesia del Reino es solo para traer mensajes de Dios. Esto ahora básicamente no es un púlpito, es una plataforma de donde yo te estoy hablando, pero cuando estamos en un escenario para que Dios nos diga algo, entonces ahí no utilices ese lugar para regañar, ni para corregir, ni nada que se le parezca.

Para que la gente no asocie el púlpito con una mala experiencia. Estamos eliminando los errores del pasado. Queremos ser libres pero gobernados. Orden divino, pero totalmente relajados. Profesional pero sin protocolos.

Enseña esos principios, el principio témpano, el principio tupos, no lo digas enséñalo más allá de lo que ya hemos dicho, transmítelo  para que la gente lo entienda. El principio carab, teleiosis se puede predicar todavía todo el año. Yo solo les dejo a ustedes, un fundamento, échenle agua y expándanlo. Esto es para todos los que enseñan y trabajan con los niños.

(Amós 3: 7) = Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.

Debemos entender que ni el arrebatamiento va a ocurrir sin que la gente profética lo sepa primero. Porque Él no hace nada sin que alguien lo sepa primero. Entiende que queremos posicionarnos como Iglesia, como para recibir lo que Dios va a hacer antes de que lo haga. Y es la mentalidad que queremos crear en la Iglesia. En todos los departamentos. Que si un niño nos tiene que decir algo que él también lo diga.

Principio Nº 5. – Tiene que haber motivación y recompensa.

Hay que recompensar a la gente en el camino, una motivación, una recompensa. Cuando trabajaba en lo secular, algunas cosas que hacía y funcionaban, es qué tipo de gente eran aquellos con quienes trabajaba. Algunos tomaban muy a pecho lo que hacían, porque lo querían hacer tan bien, que un regaño los destruía. Hay otros que si no les das algunos palos no se mueven. Otro que si no le pegas un grito, otro con una mirada lloran. Y a cada uno se le corrige diferente, si no los matas a los tres y no sabes por qué fue.

Tenemos que aprender a corregir a través de incentivar a la gente, con una demanda y una recompensa. Levantar su auto estima, maximizar a la gente. Hay quienes son tan sensibles que si no le diste el beso se ofenden, otro que les importa un comino que lo saludes. Son diferentes y hay que tratarlos diferente. Si bien el Reino no es una guardería de niños, debemos nosotros ser sensibles a entender a cada uno.

Hebreos nos habla de que Dios al que ama disciplina, o discipular que es lo mismo. Tenemos que corregir a la gente de vez en cuando, tenemos que decirle que ciertas cosas están mal hechas, entonces hay que hacerlo de una forma tal que no se te revele. Hebreos nos dice que Moisés hizo lo que hizo por el galardón que estaba delante, cuando la gente tiene recompensa, trabaja. Si no celebraron esta etapa de la Iglesia, todavía lo pueden hacer.

Tienes que emplear la fuerza de la Iglesia, no es para que tres o cuatro que siempre están comprometidos, lo hagan. Tienen que liderar de manera tal que los demás sean los que lo hagan y entonces la Iglesia está contenta y realizada.

Si cuatro o cinco hicieron el piso, cuatro o cinco cosieron las cortinas y cuatro o cinco hicieron lo otro, lo que ocurre es que la iglesia se siente mal porque siente que no participa. La idea es supervisar a la gente, maximizar a la gente, decir a dos o tres que hagan tal cosa, que otros dos o tres tal otra, y así poner en funcionamiento a todos.

Las ideas no tienen que salir solo del pastor, le traes a él tu idea, él debe ser flexible y bueno lo pones en funcionamiento y traes un reporte todas las semanas. Trae tu creatividad y será bueno para enriquecer el trabajo en la Iglesia, lo que la iglesia debe tener es motivación y recompensa, pues así nadie tiene quejas.

Cada uno en su propia área tiene algo que hacer. Alguien que limpie las sillas y la acomode, otro que se ocupe de las cortinas, otro del terreno, y así todo el trabajo repartido y cada uno haciéndolo con la mejor disposición y excelencia.

Todos haciéndolo porque tienen deseo de hacerlo no por una orden. Algunos atendiendo a los pastores cuando están reunidos en la casa trabajando, otros que cuiden a los niños mientras se da la Palabra para que las mamás se sientan cómodas y aún se mantenga el orden en la sala mientras la conferencia se desarrolla.

Se tendrá que tener en cuenta esto porque de no ser así no va a poder salir un solo casete a la venta, si tiene niños llorando. Tener un cuarto de cuna para que las mamás estén tranquilas y aun los que cuidan a los niños puedan escuchar la palabra y los niños no se oigan.

 Principio Nº 6. – Énfasis en prioridad hacia la gente.

Recuerda que todo lo que hacemos es para edificar gente. A veces nos involucramos en una construcción o una mejora del templo, pero el fin no es la mejora del templo sino la edificación que se opera en la gente mientras se involucran en la mejora del templo, porque si no esto es otro programa.

El programa de la mejora del templo es activar a la gente, para que se sientan contentos con su Casa. El énfasis siempre es la gente, es maximizar a la gente. La gente debe ser lo más importante, en Jn 10 dice que el pastor vive por las ovejas si no es un asalariado.

Lo que queremos es edificar gente, pero lo que estamos haciendo en esta oportunidad es creando el disco duro de la computadora, cuando el disco duro de la computadora está cargado con toda la programación, el software cargado adecuadamente, tú puedes trabajar en ella y hacer todo lo que tú quieres y todo sale bien. El programa de los jóvenes, de los niños, los adultos, mujeres y varones, adolescentes. Todo sale bien.

Lo que nosotros debemos hacer como líderes, es preparar ese disco duro para que todo funcione bien. Tiene que haber en la iglesia que la gente entienda, que lo que ellos le van a poner encima es compatible con lo que está fundamentado.

Principio Nº 7. – Pasión, drama y altas metas fijas y logros, debe haber en tu liderazgo.

Esto quiere decir que en tu voz siempre debe haber sentido de destino, que halla drama, no que seas mentiroso pero que halla drama, Jesús le dijo a los doce, ‘‘¡id por todo el mundo!» ¿Cómo, él no sabía ellos estaban de a pie? Pero ellos quedaron atónitos, ¡UAUH!

Estamos haciendo cosas grandes, habla con grandeza, habla en forma global, no estamos solos, lo que se hace en África es parte de ti y tu siembra monetaria y de tus oraciones, y cuando comiencen a venir esas comunicaciones con nombres y gente y fotos por las cuales pueden orar.

Cuando hay algo que acontece, ustedes deben sentirse parte de todo eso. Habla grande, porque estamos afectando al globo. ¿De dónde, desde Argentina, o Chile, o Bolivia, o México? Sí, desde allí, se está afectando al globo. Habla de los jóvenes, de su destino, de levantarse con esa conciencia de que lo que Dios va a hacer en el mundo, en parte depende de mí, con ese sentir de realeza.

Cuando tu caminas en la tierra de esa manera, el que no está seguro le llama a eso pedantería, o le llama orgullo, a eso yo le llamo seguridad, identidad, sé quién soy. El que me conoce me puede describir, el que no me conoce, no me puede describir.

El que se ha sentado conmigo, hasta las tres de la mañana, sabe más o menos como soy, el que no ha hecho eso no puede hablar de mí, al ver esa postura de cómo camino y como ellos están pidiéndole permiso a un pie para mover el otro, se creen que todo el mundo es igual, pues no es así.

Esto es un proceso de tratamiento con Dios y de entendimiento en la Palabra y apenas estamos empezando, todavía nos falta un rollo, vamos hacia allá, pero tiene que haber ese sentido de grandeza en la iglesia, tiene que tener esa condición de »terrible», que se pueda decir »que terrible es este lugar».

Somos parte de lo que Dios está haciendo en la tierra. Dios está edificando algo a través de nosotros, estamos escribiendo historia. Tienes que creerlo. Abraham salió en las páginas de Biblia. Nosotros estamos escribiendo el fin del Libro de los Hechos.

Si algún día en el futuro se fuera a escribir sobre la terminación, sobre el período del fin de la Iglesia, entiende que se escribiría de nosotros, nosotros somos ese período final de la Iglesia. Transmite eso a los jóvenes, los adolescentes, a los niños, que no se vayan del ámbito del Reino, que nada te hará daño, ni serpiente ni escorpión, ni nada. Esa gente le creyó eso a Dios y lo vivió así. Jesús el carpintero era un hombre hablándole a hombres, diciéndoles: nada te hará daño.

Camina de esa manera, con esa autoridad, y con tu postura, se van los demonios, porque dicen, »este no se va a salir de en medio, así que mejor me voy y me voy a mover con aquel». Se debe establecer un ambiente majestuoso, se tiene que hablar con grandeza, tener un sentido histórico.

Que la gente entienda que cuando tú les hablas, ellos vean en ti grandeza, liderazgo, modelo, que ellos se sientan grandes. Que nuestros hijos se sientan parte de una vida diferente, que no se sientan cristianos porque nacieron en medio de nosotros, sino que sea algo que emana de ellos, que no hay que hacerles acordar cuando salen a la calle.

No como fue con nosotros o con las generaciones anteriores. Uno quiere tener control sobre ellos, pero tiene que haber eso que salga de ellos, debemos ayudarles a que tengan una experiencia, en lugar de que se mantengan quietos.

 Principio Nº 8. – Mantener la burocracia controlada al mínimo.

Esto indica que cuanta menos gente a salarios tengas es mejor.  La Idea de gerencia es mantener la fuerza de la gente en el piso, la fuerza mayor de la gente es la ayuda voluntaria. No la gente a salario. Se debe crear responsabilidad personal para el éxito.

Que la gente sienta que si ganan, ganaron todos, que si pierden todos somos responsables. Juan 14:12, »más grandes cosas harás tú que yo». Mantén la fuerza en el piso, yo siempre les estoy diciendo eso, ustedes tienen que ir más lejos que yo.

Ustedes van a ser mayores que yo, porque van a saber lo mío y lo suyo. Tienen que saber el doble. Jesús trabajó tres años, la Iglesia lleva trabajando 2000. Que todo el mundo sienta contabilidad personal por los logros de la Iglesia, que nadie diga mira lo que hicieron, o lo que hice, sino que siempre sea, »mira lo que hemos logrado».

De alguna manera tenemos que abrazar la Iglesia entera. Y los que están aquí, que algunos son líderes porque son un poco más entendidos y no por participación de posición, actívate y hala a la gente por la oreja y dile, ‘‘¡eh, yo estoy aquí y sé hacer esto, yo quiero que tú también lo hagas!». No esperen a que el pastor. . . esto era antes cuando el pastor hacía todo.

 Principio Nº 9. – Desarrolla la dinámica de operación de equipo.

Eclesiastés 4:9-12, es todo un decreto, que no se rompe fácilmente. Levítico 26:8, Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros. 

Esto se transforma en una relación de 5 a 1, esto le da valor a la virtud de la unidad. ¿Por qué? Porque 5 echan a 100, pero 100 a 10.000. Porque 5×100=500; 100×100=10.000  la relación entonces es 500 separados de a cinco echan a correr a 10.000, pero 100 juntos echan a correr 10.000.

En esto está el principio de la unidad. Por eso tenemos que trabajar en equipo. La mejor forma que yo encuentro de hacer eso es eligiéndolos. Tú, tú, y tú, tengo un trabajo para ustedes, enseguida se animan y lo hace.

Estábamos acostumbrados  a que se decía, ‘‘¿quién va a venir el sábado para romper el piso de la Iglesia, o pintar las paredes?» Y solo te aparecen tres. En el momento que se pidió, quizá el corazón de 25 salto diciendo »yo vengo», pero solo aparecen tres.

Esto es porque el sábado a uno le apareció un compromiso a otro, tal otra cosa y es que todavía no es la prioridad en su mente, por eso vinieron tres que les ha caído el 20 un poco más. Por eso es mejor elegirlos, llamarlo y encomendarles, »mira tengo este proyecto, yo sé que ustedes son los que lo pueden hacer. . .»

Principio Nº 10. – Énfasis en innovación de sistema.

El sistema es el ministerio, las actividades es el medio de trabajo y le producto es la gente. Recuerda que somos flexibles, que la visión es flexible de acuerdo a la perspectiva y lo que entendemos. Entonces el ministerio no puede ser algo cristalizado, ya tenemos la infraestructura, ya tenemos el curriculum, no, empezamos por ahí pero siempre estamos poniendo páginas nuevas al libro, estamos mejorando siempre.

Tiene que haber siempre algo novedoso. Que la iglesia pueda percibir algo nuevo cada vez. Algo nuevo todo el tiempo. No es que seamos cambiantes y no tengamos estabilidad, sino las cosas en las que se puede cambiar, hay que ser novedoso, en las que no son cambiantes, pues manténganlas como deben ser.

Lo que ocurre es que la iglesia no está acostumbrada a trabajar alrededor de una visión, es decir, la gente se inventa cualquier cosa y se entretiene con eso, como si fuera un club. Pero trabajar para otro que es invisible es otra onda.

Principio Nº 11. – Necesidad absoluta de trabajar con la visión dada.

(Juan 5: 17) = Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.  Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. 

Recuerden que el que levanta algo que es diferente a la visión es un Absalón, con la visión dada. Al decir que eres hijo de alguien, te estás igualando a ese alguien, Él no dijo que era igual al Padre, dijo que Dios era el Padre, por eso lo acusaban de ser igual a Dios.

Esto te dice que en la mentalidad judía, ser hijo de alguien es ser igual. Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.

La visión tiene que ser igual en todos los departamentos de la Iglesia, no se pueden hacer diferentes, debe hacerse igual. Con el mismo carácter, con la misma excelencia, con la misma disciplina, no puede haber alguien que está exageradamente distinto que el resto de la cultura de la Iglesia. Tiene que haber un mismo sabor en todo lugar la camisa tiene que quedarme bien en todos los departamentos. Tiene que haber esa constancia.

Nota que debe haber una constante, en Jn. 15:5, dice: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hace. Lo leímos de esta manera, que si produces te voy a cortar y te voy a podar para que produzcas más, esto quiere decir que te voy a tratar más fuerte que a los demás, para que produzcas más.

Podar una planta es cortar donde hay menos fluir para cambiar la dirección de la vida. Si estás produciendo, déjame que te corte este exceso, te voy a corregir para que esa energía se propague, no para que descanses. Es para que la energía te haga crecer por donde debes.

Al que hace se le va a poner un poco más de presión en algunas áreas, ¿y al que no hace que es lo que se le va a hacer? A ese se lo corta. Tiene que haber productividad. Se lo sienta en otro lado, se lo pone en otro lado, se lo abona, se lo incentiva, se lo pone a trabajar con otro. Se forma un grupo de discipulado.

Principio Nº 12. – Una mentalidad de éxito que niega factores externos.

Toda la iglesia tiene que mantener una mentalidad de éxito que niega factores externos. O sea, nada nos vence. Ese es el epicentro, ser firme. Nada nos vence. Mateo 13:33, Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

Daniel 2:34-35, 44-45. Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Más la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra. 

Allí nos habla de la roca que cae cortada sin manos, la pequeña roca entra en la tierra y todos los reinos se quieren apoderar de ella, pero sigue dando vueltas hasta que se queda con toda la tierra y se convierte en un monte.

La semilla de mostaza que se siembra y se convierte en un árbol muy grande. Nada detiene al Reino. La semilla del Reino es la única que desatendida y aún le caigas a patadas, crece. La metes en una esquina y termina leudando todo. No se detiene.

 

 

 

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Teorías Sobre el Arrepentimiento

En anteriores estudios hemos visto que el camino de la salvación por parte del hombre se toma por medio de la fe, en vez de la ley o las obras. Hemos visto que uno es salvo solamente por fe. No es por fe con la ley, ni es por fe con obras.

(Efesios 2: 8) = Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; (9) no por obras, para que nadie se gloríe.

Sin embargo, además de la ley y las obras, el hombre todavía trata de utilizar otros medios para obtener la salvación de Dios. Aunque no podemos abarcar esas maneras en detalle, esperamos poder enumerarlas a todas en próximos estudios al respecto.

Además de la ley y las obras, a menudo el arrepentimiento también es considerado por el hombre como una condición muy importante. El hombre piensa que si él no se arrepiente, no será salvo. Aquellos que están familiarizados con la Biblia probablemente no se atreven a decir que el arrepentimiento es la única condición para la salvación, no obstante dicen que un hombre es salvo por fe con arrepentimiento, o al arrepentirse y creer.

Admito que el tema del arrepentimiento no es fácil de entender en el Nuevo Testamento. Pero si alguien considera la Palabra de Dios, comprenderá el verdadero significado del arrepentimiento y se dará cuenta rápidamente si el arrepentimiento es una condición para obtener la salvación.

Antes de hablar con respecto al significado del arrepentimiento en la Biblia, y su relación con la fe y la salvación, primero debemos hacer claro unas pocas cosas con respecto al arrepentimiento. Después de eso, consideraremos lo que la Biblia dice con respecto al arrepentimiento.

En toda la Biblia, solamente existe un libro que nos dice cómo recibir la vida eterna. Ese libro es el Evangelio de Juan. Desde el principio hasta el fin del Evangelio de Juan, no podemos encontrar ni un caso de la palabra arrepentimiento.

En este libro nunca se menciona la palabra arrepentimiento. Este libro nos dice cómo podemos tener la vida eterna (Capítulo 3: 15, 16, 36), pero no se menciona nada con respecto al arrepentimiento. Menciona repetidas veces que el hombre recibe vida eterna por medio de la fe.

Cuando un hombre cree, él tiene vida eterna. Nunca menciona el arrepentimiento. Y no solamente no menciona el arrepentimiento directamente, tampoco lo menciona indirectamente o de alguna manera metafórica. Ese es un hecho que tenemos que recordar.

Segundo, hay dos cartas que nos dicen cómo el hombre es justificado delante de Dios, a saber, Romanos y Gálatas. La carta a los Romanos menciona el arrepentimiento, pero nunca hace del arrepentimiento una condición para la salvación.

Ninguno de esas cartas ha hecho del arrepentimiento una condición para la salvación y las promesas. Por lo tanto, tenemos que recordar que en los tres libros de la Biblia que tratan específicamente con la salvación, la vida eterna y la justificación ni una sola vez se menciona el arrepentimiento como una condición para la salvación. En los tres libros, la fe se menciona cada vez como la única condición. Esto nos muestra claramente que el hombre es salvo por la fe y no por las obras.

¿Por qué el hombre pone tanta atención al arrepentimiento? Esto se debe a que el veneno de la ley y las obras permanecen en la mente del hombre. La salvación es gratuita, pero debido a que la mente del hombre está llena de la ley y las obras, él nunca piensa que Dios le pueda dar gratuitamente la salvación.

El nunca considera que Dios gratuitamente lleva las cargas del hombre. El siempre piensa que tiene que hacer algo bueno antes de poder ser salvo. Ya sea guardar la ley, hacer buenas obras o arrepentirse, el hombre siempre piensa que tiene que hacer algo.

Parece como si el hombre nunca quisiera ser un beneficiario incondicional. Él nunca quiere estar en una posición de recibir. Aunque él se da cuenta de que es imposible hacerlo todo, piensa que debe por lo menos hacer algo. Es precisamente esta actividad lo que ha torcido el significado bíblico del arrepentimiento. Cambia el arrepentimiento a nuestro arrepentimiento.

Por favor recuerde que el arrepentimiento que se menciona en la Biblia y el arrepentimiento del que estamos hablando son dos cosas diferentes. ¿Cuál es el arrepentimiento de acuerdo a la mente del hombre?

De acuerdo al concepto humano, el arrepentimiento es mejoría. De acuerdo a su mente, el arrepentimiento no es algo para el pasado, sino algo para tratar con el presente y el futuro. Anteriormente, yo era pecaminoso, caído, degradado y débil. Ahora quiero ser salvo.

 

Por lo tanto, tengo que mejorarme a mí mismo desde hoy en adelante y hacer que yo mismo luzca mejor. En la mayoría de los idiomas, la palabra que significa arrepentimiento significa sentirse apesadumbrado, y significa cambio.

Basados en estas expresiones, algunos han inventado una nueva doctrina, desconocida para el Nuevo Testamento, diciendo que algunas personas sólo están apesadumbradas, pero no han realizado cambios.

. Por lo tanto, dicen que no es suficiente solamente sentirse apesadumbrado; también debe haber un cambio. ¿Por qué el hombre pone tanta atención al cambio? Porque el pensamiento del hombre está lleno de obras. Esa es la razón por la cual él subraya tanto las obras.

Él dice que ya que todo lo que hizo antes estaba equivocado, él no debe equivocarse de nuevo. Se da cuenta de que era malo y pecador, pero ahora, él no debe ser malo y no debe ser más un pecador. Anteriormente pecó, y delante de Dios estaba vestido de inmundicia; había malgastado todas las posesiones de su Padre.

¿Cómo puede ahora ser aceptado y volver a la casa? Seguramente tiene que negociar y ganar algo de dinero. Seguramente debe vestirse con la mejor túnica y un par de zapatos antes de que pueda volver a casa.

El pensamiento es que necesita cierto grado de mejoría antes de poder volver a casa. Si sus vestidos no son apropiados y se ve igual que antes, quizá el Padre no lo aceptaría. Si pudiera mejorar algo, aunque no haya la seguridad de que el Padre lo acepte, por lo menos hay una mejor y más grande probabilidad.

El hombre nunca piensa que es posible ir a Dios y recibir la salvación en su condición presente. Siempre quiere mejorarse a sí mismo. Admite que no puede ser perfecto en su conducta. Pero piensa que es necesario tener algo y confiar en el Señor para el resto. Para él, es como un juego de azar; él tiene que apostar antes de que pueda jugar. La apuesta que él pone es el arrepentimiento del que el hombre habla.

El arrepentimiento del cual habla el hombre, simplemente habla de una cosa: no está dispuesto a rebajarse a sí mismo hasta el fondo. Piensa que debe por lo menos estar un poco más elevado antes de que Dios pueda otorgarle la salvación.

Este es el arrepentimiento de acuerdo a la mente del hombre. No es el arrepentimiento mencionado en la Biblia. No estoy diciendo que en la Biblia no hay doctrina del arrepentimiento. En la Biblia sí hay doctrina del arrepentimiento.

Incluso la Biblia demanda que el hombre debe arrepentirse. Pero el arrepentimiento del que habla la Biblia es diferente del arrepentimiento del que hablamos hoy. ¿Entonces qué es el arrepentimiento del que habla la Biblia?

Veamos lo que hay acerca de esto. Primero, el significado de la palabra griega traducida arrepentimiento es cambio de mente. La mente es el órgano del pensamiento dentro del hombre. Por lo tanto, el arrepentimiento como se enseña en la Biblia no es cambio en conducta, sino cambio en la mente.

La palabra arrepentimiento sólo significa un cambio en los pensamientos de uno y no tiene nada que ver con las obras. No tiene ninguna connotación de un cambio de conducta. Esto es el significado de la palabra.

Segundo, en el Nuevo Testamento, el arrepentimiento siempre se usa en referencia a nuestro pasado. Tiene que ver con lo que hemos hecho en el pasado, con lo que hemos pensado y dicho, y con lo que fuimos como personas en el pasado.

Anteriormente, tuvimos cierta clase de conceptos y ciertos puntos de vista que considerábamos buenos y gloriosos. Ahora, por la iluminación de Dios, nuestra mente ha tenido un gran cambio. No es un cambio con una visión a una conducta futura, sino un cambio de las cosas del pasado.

Cambiamos nuestra perspectiva y evaluación con respecto a muchas cosas. Originalmente, pensábamos que era una gloria y un gozo engañar a otros, y que el que fue engañado era un tonto porque ignoraba que había sido engañado.

Podíamos gloriarnos y deleitarnos en esto. Pero lo que una vez considerábamos glorioso, ahora lo consideramos vergonzoso. El arrepentimiento no es para hacer el bien mañana, sino para el mal de ayer. El arrepentimiento no es decir lo que uno debe hacer en el futuro; es una reevaluación en la mente, un cambio de perspectiva, y un juicio diferente con respecto a las cosas del pasado.

En Lucas 13: 3, el Señor Jesús les dijo a los judíos que si no se arrepentían de lo que hacían, iban a morir así como los galileos. Por lo tanto, el arrepentimiento consiste en cambiar de perspectiva. Consiste en ver las cosas a la luz de Dios, una luz que viene de lo alto.

Continuemos. En Hechos vemos que la palabra arrepentimiento se usa muchas veces. Hechos 8: 22 dice: Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega al Señor, si quizás te sea perdonada la intención de tu corazón.

Aquí, Simón trató de comprar con dinero el don del Espíritu Santo. Pedro replicó con una palabra muy fuerte. Le dijo a Simón que tenía que arrepentirse de su maldad. Esto no significa que Simón debía mejorarse en el futuro. Significa que Simón debía arrepentirse de lo que acababa de hacer, de lo que acababa de decir, y de los pensamientos que tenía.

El arrepentimiento es tratar con los problemas que uno tuvo en el pasado. Significa que hubo grandes errores en lo que hicimos y que ahora debemos tener una perspectiva diferente. Anteriormente, el pensamiento fue gastar un poco de dinero para comprar el Espíritu Santo.

Ahora, se ha visto que esto es un pecado. ¿Qué debe hacerse? Ahora existe la necesidad de una perspectiva diferente y una evaluación renovada. Esto es arrepentimiento. Por medio de esto recibimos perdón.

La palabra arrepentimiento aparece frecuentemente en Apocalipsis 2 y 3 de una manera especial. Allí, el Señor estaba tratando con las obras del pasado. Él estaba llamando a los hombres a tener una perspectiva diferente con respecto a sus obras pasadas.

Apocalipsis 2: 5 dice: “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te has arrepentido”. El Señor dijo esto debido a que ellos habían abandonado su primer amor.

No estaban haciendo las primeras obras. Tenían que recordar de dónde habían caído. Esto es arrepentimiento. Después de esto, en el futuro, tenían que hacer las primeras obras. Uno tiene que arrepentirse de lo que hizo en el pasado. Las obras en el futuro son un asunto completamente diferente.

El versículo 16 dice: “Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y combatiré contra ellos con la espada de Mi boca”. Aquí, el Señor estaba hablando a la iglesia en Pérgamo. Algunos habían seguido la enseñanza de los nicolaítas.

Ellos habían considerado esta enseñanza como buena. Por eso el Señor les dijo que tenían que arrepentirse. Tenían que considerar que la obra de los nicolaítas era maligna. Tenían que cambiar sus perspectivas y sus conceptos.

El versículo 21 dice: “Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación”. Ella había cometido fornicación, sin embargo, no consideraba eso como un error. No juzgaba eso como algo impropio.

El versículo 22 dice: “He aquí, Yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella”. De nuevo, esto nos muestra que debían arrepentirse de sus hechos pasados. Si no se arrepentían, el Señor los pondría en gran tribulación.

Apocalipsis 3: 3 dice: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete”. Aquí, de nuevo el Señor les hace un llamado para que se arrepientan, es decir, que cambien su perspectiva con respecto a su conducta.

El versículo 19 dice: “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”. Después de ver cómo es usada la palabra en Lucas, en Hechos y en Apocalipsis, ahora podemos entender qué significa en la Biblia realmente el arrepentimiento.

El arrepentimiento es un cambio de mentalidad. No obstante, siempre se usa en referencia a los hechos del pasado y nunca en referencia a la conducta en el futuro. El arrepentimiento es un cambio en la mente de uno, pero lo que trata está relacionado a los errores, pecados, faltas, falta de celo y la impiedad del pasado.

Esto significa que ahora vemos todas esas cosas como erróneas e impropias. Esto es el significado del arrepentimiento. Podemos decir que cuando tenemos fe miramos hacia Cristo, y cuando tenemos el arrepentimiento nos vemos a nosotros mismos a la luz de Cristo.

Mientras somos todavía pecadores, el Espíritu Santo brilla dentro de nosotros y nos muestra a nosotros mismos. Esto es arrepentimiento. Esto es muy necesario e indispensable. Si el Espíritu Santo no nos ilumina y si no tenemos una comprensión de nosotros mismos, no podemos levantar nuestros ojos hacia el Señor Jesús.

La obra del arrepentimiento es similar a la obra de la ley que ya hemos enseñado. Dios desea que el hombre reciba Su gracia. Pero el hombre ha pecado. No tiene la luz con respecto a sí mismo. No conoce qué clase de persona es.

No sabe que está condenado delante de Dios, y que es absolutamente inútil, y que por lo tanto, no puede recibir la gracia de Dios. Por ejemplo, supongamos que tú estás muy enfermo y que tus dos pulmones están completamente enfermos.

Tú puedes decir que tienes todavía una complexión hermosa y que hay color en tu rostro. Quizás no pienses que un buen medicamento o un buen doctor sean necesarios. Ahora supongamos que vas a tomarte unas radiografías.

Después de ver el resultado de tus propias radiografías, admitirás que eres un hombre enfermo y que necesitas descanso y tratamiento. Así que, el arrepentimiento es la meta de Dios al darnos la ley. A través del arrepentimiento, vemos por la iluminación de Dios, el brillo del Espíritu Santo y la palabra de Dios, de que nuestros hechos pasados estaban equivocados y que nuestra manera de vivir era impropia. Dios ha diagnosticado nuestra enfermedad, y tenemos que admitir que estamos equivocados. Esto es el arrepentimiento.

Había un hermano que siempre cargaba el equipaje pesado de los que viajaban junto con él. Voluntariamente lo hacía porque pensaba que los otros no eran sanos, pero que él gozaba de buena salud.

Una vez, después de que había realizado un trabajo pesado, le sugirieron que debía ir al hospital y tomarse una radiografía. Al principio no quiso hacerlo. Estuvieron discutiendo que esto no le haría mal, aun si no estaba enfermo. Así que, fue.

Se dio cuenta de que tenía tuberculosis. De ahí en adelante, su conducta cambió completamente. Nunca más se atrevió a hacer algo. Cuando le pedían que hiciera alguna cosa, hacía lo que podía por excusarse. Su cambio fue tan drástico que era como si él fuera dos personas diferentes en el mismo día.

Por un momento pensó que estaba tan sano y tenía tan buenos pulmones y al otro momento su evaluación de sí mismo cambió completamente. Él tuvo una perspectiva diferente y una evaluación diferente de sí mismo. A esto se le llama arrepentimiento. El arrepentimiento es necesario. Es la meta que Dios quiere obtener por medio de la ley.

Si interpretamos mal el arrepentimiento y pensamos que es un cambio de nuestra conducta en el futuro, quiere decir que somos absolutamente ignorantes acerca de la salvación de Dios. La salvación de Dios nunca intenta mejorar la naturaleza adámica.

Si el arrepentimiento se refiriera al futuro, eso significaría que el viejo Adán y el hombre carnal todavía tienen la posibilidad de mejorarse y progresar. Sin embargo, el Señor Jesús dijo: “Lo que es nacido de la carne, carne es” (Jn. 3: 6).

La carne nunca progresará para llegar a ser el espíritu. Solamente lo que es engendrado del Espíritu es espíritu. Si el arrepentimiento se refiere al futuro, entonces el fundamento de la salvación de Dios es completamente derribado.

No solamente no somos capaces de mejorarnos a nosotros mismos, sino que además, necesitamos ser erradicados. La salvación de Dios no da lugar para el hombre carnal. Lo termina completamente. Cuando el Señor Jesús fue crucificado, todos los hombres fueron crucificados con El. Nuestro viejo hombre ha sido crucificado sobre la cruz.

Gracias a Dios que el Señor Jesús es un sastre que hace ropajes. No es uno que remienda ropa. No es que nuestra ropa esté rota y que el Señor Jesús venga a remendarla por nosotros. El Señor Jesús solamente hace ropa nueva; El no remienda la ropa vieja.

Quizá somos pobres, y queremos usar ropa vieja. Pero en la casa de Dios, nadie usa ropas remendadas. No existe tal cosa en la salvación de Dios. Dios dijo que el primer Adán está terminado y que toda la conducta en el primer Adán también está terminada.

Ahora, estamos en el postrer Adán. Hoy, todo ha sido logrado por el Señor Jesús; Él quiere ser la nueva vida dentro de nosotros. Por lo tanto, el arrepentimiento en la Biblia no se refiere a la conducta futura. Más bien, se refiere a un cambio en el concepto con respecto a nuestro pasado. El arrepentimiento bíblico consiste en adoptar una perspectiva con respecto a los hechos pasados más que a una conducta futura.

Cuando un agricultor siembra, ¿puede sembrar en un campo sin antes hacer nada a la tierra? El trigo crece fácilmente. Aun para que podamos cultivar trigo, primero tenemos que arar el campo y labrar la tierra. De la misma manera, en la salvación de Dios, primero se debe hacer la obra labradora antes de que las plantas crezcan de una manera profunda.

Por lo tanto, quienes nunca sienten que han pecado no podrán ser salvos, ni tampoco lo serán aquellos que nunca sienten que están equivocados. Quizás después de escuchar el evangelio completo como lo estamos predicando ahora uno sería aclarado con respecto a la obra de Dios en Cristo y gustosamente recibiría el evangelio.

No me atrevo a decir que no haya tenido arrepentimiento. Quizás tenga arrepentimiento, pero su arrepentimiento no es profundo. El Espíritu Santo no ha operado mucho en él. No ve que es débil, sucio e inútil pecador delante de Dios.

Una persona así, tiene que pasar por la experiencia de Romanos 7 en sus siguientes años. ¿Cuál es la experiencia de Romanos 7? Es la lección que tiene que aprender un cristiano que no se ha arrepentido. Si un hombre ha pasado por el arrepentimiento cuando viene a Dios, no existe la necesidad de la experiencia de Romanos 7.

Si un hombre no se ha arrepentido y no sabe qué delante de Dios está desolado, pero recibe el evangelio pleno inmediatamente cuando lo escucha, en su experiencia futura, Dios todavía tiene que mostrarle su desolación. Es necesario que uno se conozca a sí mismo, ya sea desde el principio o durante su andar.

Dios nunca permite que un cristiano no se conozca a sí mismo. Por lo tanto, podemos ver el significado verdadero del arrepentimiento de acuerdo a la Biblia. El arrepentimiento es un concepto nuevo del pasado de uno. En el arrepentimiento uno se ve uno mismo, de la misma manera que la fe ve al Señor Jesús.

Cuando uno cree, ve la obra que el Señor Jesús ha hecho por él. Cuando se arrepienta, ve los hechos que él mismo ha hecho en el pasado. Ver lo que uno ha hecho en el pasado es arrepentimiento; ver lo que el Señor Jesús ha hecho sobre la cruz es fe. Si queremos ver lo que el Señor Jesús ha hecho por nosotros, primero debemos ver lo que hemos hecho nosotros mismos.

Si el ladrón que fue crucificado junto a Jesús no hubiese dicho claramente con su propia boca que lo que estaba sufriendo era lo que merecía, no hubiera podido haber dicho al que estaba crucificado al lado de él: “Acuérdate de mí cuando entres en Tu reino” (Lc. 23: 42).

Si él hubiera maldecido a los magistrados como agentes del imperialismo, y si no hubiera visto que lo que él sufría era lo que merecía, no hubiera visto quién era el Señor. Cuando no nos vemos a nosotros mismos, no vemos al Señor. Cuando nos vemos a nosotros mismos, vemos al Señor. Esto es arrepentimiento.

Por lo tanto, podemos ver que el arrepentimiento no tiene ningún elemento de nuestro yo, nuestra obra o nuestra conducta. Muchas personas dicen que no creen en el arrepentimiento. Eso no es verdad. Yo creo en el arrepentimiento con todo mi corazón.

Pero creo en el arrepentimiento bíblico. No creo en el arrepentimiento mental que algunos han tenido. Si es un arrepentimiento de acuerdo a la Biblia, con gusto creo, porque es real. El arrepentimiento nos da una perspectiva y una percepción nuevas. Solamente de esta manera podemos recibir al Señor por fe en la presencia de Dios.

Entonces, ¿cómo es salvo el hombre? El Evangelio de Juan nos dice claramente que es por fe. Los libros de Romanos y Gálatas también nos dicen claramente que es por fe. Gálatas nos dice que es solamente por fe. En todo el Nuevo Testamento solamente hay estos tres libros que tratan con el asunto de la salvación.

Los tres nos dicen que la salvación es solamente por fe y no por la ley. El arrepentimiento no se menciona aquí. Entonces, ¿qué lugar tiene el arrepentimiento? Si leemos la Biblia, sabremos que el arrepentimiento nunca está desconectado de la fe.

El arrepentimiento nunca está separado de la fe. Esto no significa que uno es salvo por la fe y el arrepentimiento. El arrepentimiento está incluido en la fe y ya está incluido en la salvación. Cuando un hombre cree en el Señor Jesús el elemento del arrepentimiento ya está incluido allí. Si uno dice que es salvo, entonces esta salvación incluye el arrepentimiento. El arrepentimiento nunca está separado de la fe. Siempre está incluido en la salvación.

Consideremos ahora si el arrepentimiento es una condición. En el Nuevo Testamento, en el tiempo del libro de los Hechos, el Espíritu Santo había venido y el evangelio pleno fue predicado. El libro de los Hechos parece mostrarnos que el arrepentimiento es una condición para la salvación.

Muchos han mal interpretado el asunto ya que no han visto el lugar del arrepentimiento. Sin duda alguna, el Antiguo Testamento también habla de la enseñanza del arrepentimiento. Jonás predicó a los hombres de Nínive que a menos de que ellos se arrepintieran, Dios los destruiría (Jon. 1: 1-2). Ellos se arrepintieron, se vistieron de cilicio, se sentaron sobre ceniza y ayunaron. Hicieron esto por sus hechos pasados. Se vistieron de cilicio y se sentaron sobre ceniza no por su conducta futura.

Si fuera por su conducta futura, ¿qué tenían que ver el cilicio y las cenizas? El arrepentimiento es sentirse triste y condenar la conducta pasada de uno. Uno se viste de cilicio y se sienta en cenizas porque se da cuenta de que está mal delante de Dios.

Anteriormente, pensaba que estaba vivo. Ahora, se da cuenta de que estaba muerto. Por lo tanto, se lamenta de sus acciones pasadas equivocadas. Esto es el arrepentimiento. Esto fue lo que Jonás predicó. Antes de que el evangelio del Señor Jesús viniera, no veíamos la salvación por la fe. Lo que teníamos era solamente el arrepentimiento por nuestras acciones pasadas.

Después, vino Juan el Bautista. El no predicó la fe. Solamente predicó el arrepentimiento, es decir, un arrepentimiento por las acciones y los errores pasados. En Mateo 3: 8, dijo una cosa muy buena: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”.

También dijo: “El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene alimentos, haga lo mismo” (Lc. 3: 11). Tenemos que darnos cuenta de que esto no es arrepentimiento. Más bien, esto es el fruto del arrepentimiento. El arrepentimiento es por el pasado, y el fruto del arrepentimiento es para el futuro.

En el tiempo de Juan, el evangelio completo aún no había sido predicado, y la luz de la verdad todavía no había sido plenamente revelada. A fin de conducir a los hombres a Dios, uno tuvo que traerlos a una perspectiva diferente acerca del pasado.

Después de esto, el Señor Jesús mismo vino. El Evangelio de Juan es diferente de los otros tres Evangelios. Los primeros tres Evangelios hablan acerca de lo que el Señor Jesús hizo en el tiempo. El Evangelio de Juan habla acerca de lo que El hace en la eternidad.

Cada lector de la Biblia sabe que el Evangelio de Juan no habla de cosas con respecto al tiempo. Más bien, habla de cosas con respecto a la eternidad. Empieza con “el principio” y termina con recibir la vida eterna (1: 1; 20: 22).

El primero de los tres libros habla del Hijo de David, el Hijo de Abraham (Mt. 1: 1). Nos muestra a Cristo en el tiempo. Juan nos cuenta acerca del Cristo en la eternidad (3: 13). Los primeros tres libros son transicionales. Por lo tanto, hablan con respecto al arrepentimiento. Pero, ¿por qué también el Señor habla con respecto al arrepentimiento (Mt. 4: 17)?

Porque el reino de los cielos se había acercado. Puesto que el reino se ha acercado, tenemos que arrepentirnos. Pero en el Evangelio de Juan, después de que el evangelio pleno había sido predicado, ya no se menciona más el arrepentimiento.

En Hechos, algunos versículos también dicen que la salvación debe ser por fe. Hechos 16: 31 dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Sin embargo, en algunos lugares de Hechos, se menciona el arrepentimiento por sí mismo; no se menciona la fe. Por esta razón algunos creyentes mal entienden el arrepentimiento como una condición para la salvación.

 

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La Tradición de los Hombres

Cuando Cristo vino a la tierra, Él vino con el evangelio de la salvación. Que vino a romper con todos los esquemas del sistema religioso que en ese tiempo imperaba. Los judíos habían recibido la ley de Dios, pero ellos hicieron de la ley de Dios un montón de ceremonias, e inventaron un montón de cosas que dejaron metidas dentro del judaísmo.

Cosas que no tenían nada que ver con la palabra de Dios. Entonces, cuando Cristo viene a la tierra y comienza a enseñar el evangelio, hubo un tremendo impacto, un choque. Tan así fue que lo crucificaron, imagínate. Lo odiaron a Jesús por el mensaje que tenía que ver con el corazón humano, y no tanto con un montón de rituales.

Porque el ser humano, por naturaleza, es ritualista. Queremos hacer muchas cosas para, supuestamente, ganarnos el favor de Dios. Y poco interesa si esos rituales están en nuestras Biblias o no; es suficiente con que la jerarquía evangélica de turno lo ordene para que todos obedezcan en alta sujeción.

(Mateo 7: 24) = Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, (Esto es: el evangelio que Él estaba predicando), y las hace, lo compararé con un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

(25) Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

Jesús nos habla, en este texto, sobre la importancia de oír la palabra y hacerla, ponerla por obra. No solamente oír, sino también hacer. Él, aquí, nos advierte que las tribulaciones de la vida van a golpearte en algún momento tu propia vida.

Dice que tarde o temprano te van a golpear, y si estás bien cimentado en Su palabra, al oír y hacer, vas a permanecer en pie. Pase lo que pase. Pero también advierte a aquellos que oyen pero no hacen la palabra. Y lo voy a decir para cumplir con el texto, pero me imagino que de estos no hay escuchándome, ¿Verdad?

Y dice que a ellos también tarde o temprano les vendrán los golpes de la vida, y que cuando esos vientos peguen con fuerza, como no tienen suficiente cimiento, dice que grande será su ruina. Y lo dice claramente en el verso siguiente.

(26) Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, lo compararé con un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena, (27) y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

O sea que lo que Jesús les dice aquí en grandes rasgos, es que, por un lado, oír y hacer su palabra, produce una vida estable, produce una vida segura emocionalmente, y también espiritualmente. Pero que oír y no hacer la palabra de Dios, también produce algo. Produce una persona inestable, tanto desde lo emocional como desde lo espiritual.

Entonces, no se puede concebir a alguien que dice ser cristiano y no obedece a Dios. No puede existir tal cosa como esta. Sin embargo, hay muchísimas personas así metidas dentro de las iglesias, que oyen mucho y saben, en muchos casos, hasta más que sus propios líderes, pero no lo traducen en sus vidas cotidianas. Eso, obviamente, no tiene ningún efecto.

Y esos son los primeros que, al venir los golpes de la vida, apostatan de la fe y se alejan. Se amargan contra Dios y dicen que todos los que aseguran creer, son hipócritas. Así es como juzgan. Pero, ¿Qué es lo que pasa con ese tipo de oyente?

Lo que quiero decir, es: ¿Qué sucede con un oyente que está sentado por allí en una iglesia cualquiera, y oye pero no hace? Si dice ser cristiano pero oye y no hace, entonces pregunto: ¿De qué se está alimentando?

Porque un cristiano se entiende que se alimenta de la Palabra de Dios, así que uno que oye pero no hace, ¿De qué se está alimentando? Por eso es inestable. Por eso no es sólida su vida. ¿De qué nutre su espíritu y, de ese modo también su alma?

Al no alimentarse con la palabra, pronto vendrá el cansancio espiritual. Y si llegan algunos golpes más o menos duros, también llegará el desánimo. Lo va a invadir la debilidad y, como consecuencia, la ruina total.

Entonces, ese tipo de oyentes, al no vivir la palabra de Dios, aunque vaya a una iglesia y hasta tenga cargos importantes, ¿Me quieres decir qué vive? ¿Sabes cómo empieza a vivir? Comienza a vivir una vida religiosa.

 

No de comunión genuina con Dios, de caminar mano a mano con Él, sino de un basamento fundamentado en buenas obras. Hará todas las cosas buenas que esté a su alcance hacer, pero siempre tratando de ganarse el favor de Dios.

He sabido de gente que da testimonio vía internet respecto a que se sienten gozosos por haberle ganado a Jesús y a Moisés, que ayunaron por espacio de cuarenta días, ya que ellos aseguran que llevan cerca de cincuenta. ¿Tú crees que por dejar de comer ya eres un tremendo cristiano?

¡Los budistas también ayunan! ¡Y los hare-krishna también ayunan! ¡Y hasta los satanistas ayunan fuerte! Y muchos están más esbeltos que muchos cristianos. Al no vivirse la palabra de Dios, todo empieza a traducirse en una vida repleta de actividades ceremoniales y religiosas.

Pero todo es externo. Y siempre creen, erróneamente, que Dios aprobará eso en sus vidas. Y hasta suponen que cuando se pasan todo ese tiempo sin comer, Dios por poco se cae del trono de la sorpresa, el asombro y la admiración. ¿Estará normal una mente que crea algo así?

El problema de una vida que consiste en hacer buenas obras para ganarme el favor de Dios y de paso acallar mi conciencia, no tiene nada que ver con cómo está mi corazón o con mis actitudes. Créeme, esto tarde o temprano, te va a cansar.

 (Hechos 17: 22) = Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Aerópago, dijo: varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; (23) porque pasando y mirando vuestros santuarios, (Ellos tenían dioses para tirar para arriba; para dar y prestar, adoraban todo. Se sentían muy religiosos, pero vivían en una alta corrupción moral), hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: Al Dios no conocido. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

Es decir que adoraban sin conocerle, pero haciendo un montón de prácticas religiosas. Y ellos pensaban que, si bien no lo conocían, igualmente podían quedar bien con él adorándolo junto con los otros. ¿Y qué hacían? Pura ceremonia.

Y la historia dice que Pablo les dijo que precisamente de eso les venía a hablar, para que se apartaran de todo eso. De todos modos, yo quiero darle énfasis a esa frase que Pablo pronuncia: “Sois muy religiosos”.

Porque la palabra religiosos, es una palabra griega que se pronuncia más o menos así: beizidaimón. Que tiene que ver, fíjate, con adoración a demonios. Pero también significa esta palabra lo siguiente: muy supersticiosos.

Lo que Pablo les dice, entonces, es que ellos son sumamente supersticiosos. ¿Y cuál es la definición de superstición? La RAE tiene tres definiciones. 1- La creencia extraña a la fe y contraria a la razón. Creencia extraña a la fe, en este caso la fe cristiana.

Y fíjate que hasta hace unos siete u ocho años, las iglesias cristianas en general, rechazaban prácticas extrañas a la fe cristiana y a la razón. Uno de esos casos era el que tenía que ver con ese tan conocido rito del agua bendita que usa el catolicismo romano.

Muchos pensaban que si se le caía encima a alguien todo el recipiente, la bendición que recibiría le duraría hasta que se muriera. Pero la gran mayoría decía: ¡Bah! ¡Pura superstición! Y sí, era superstición. ¿Qué tiene de poderoso el agua?

Sin embargo, el asunto era que la gente le atribuía poderes al agua. Sé que esto todavía puede molestar a alguien que todavía no ha terminado de salir de su vieja religión. Pero es precisamente por eso: hay toda una superstición en suponer que porque alguien le realiza una señal por encima, toda esa agua se bendice y pasa a bendecir a quien se la arrojen encima.

Sin embargo, no puedo quedarme solamente en esa esfera contra la que tantos supuestos cristianos han encarado hasta con falta de respeto y violencia. En no pocas iglesias cristianas han dejado a un costado la palabra de Dios y han pasado a creer que unos paños ungidos con la transpiración del predicador pueden sanar o liberar a los enfermos o los endemoniados.

¡Ya estamos igual o peor que lo que hemos estado criticando! Y no es sólo eso. Hay iglesias cristianas donde se venden pequeñas botellitas con agua que te dicen es del santo río Jordán. O pequeñas maderitas de la cruz de Cristo y piedrecillas sacadas de la entrada del santo sepulcro.

Y si no caes en eso, tienes las supuestas revelaciones extra bíblicas, que solamente puedes recibir si antes patas con Dios por ellas por un determinado precio. Una cierta cantidad de dinero para poder traer al mundo visible alguna revelación de Dios.

Eso es pura superstición. Pura religiosidad. Mateo 23:23, aquí está claramente definido por el propio Jesús. Es cuando Él se encontraba contendiendo y luchando contra los fariseos, que eran los religiosos a ultranza de su tiempo.

(Mateo 23: 23) = ¡Ay de vosotros, (Ese “ay” es de dolor) escribas y fariseos, (Eran los líderes religiosos. Los que interpretaban la ley y los que enseñaban la ley) ¡hipócritas! (¿Por qué les dijo tan feo y tan duro? Aquí mismo nos dice por qué) porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley; la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer (Ejercer justicia, misericordia y fe) sin dejar de hacer aquello. (Esto es: sin dejar de diezmar, si es que deseaban hacerlo).

Pero, ¿Qué hacían ellos? Le daban más importancia a un acto público totalmente visible, que era traer a la casa de Dios diezmos y ofrendas. ¿Sabes que hoy, el mayor énfasis de las iglesias cristianas alrededor del mundo es, precisamente en la recolección de los diezmos y las ofrendas?

Hacen un sobre énfasis en algo externo. Tanto que en muchos lugares de las estructuras babilónicas, todavía es mucho más extenso el mini-sermón previo al levantamiento de las ofrendas que el mensaje propiamente dicho.

Y he sido testigo en otros lugares, de ciertas formas de subasta. ¿Quién da cien? ¿Quién da quinientos? ¿Quién da mil? Y los que traen veinte pesos por poco se mueren de vergüenza por allá atrás. Estamos exactamente igual a los que por años hemos estado criticando.

Yo he escuchado a gente importante decir casi vociferando a los congregados que si no traen los diezmos a la casa de Dios, va a ser mejor que se los traguen. Y que después cuando estén en la última miseria, ni se les ocurra venir a pedir oración. ¡Bárbaros! ¿Amor de Dios? ¿Buenas Nuevas?

Y como consecuencia de esas advertencias, la gente responde casi a la carrera trayendo sus diezmos y ofrendas de modo visible. Y lo que podría ser parte de la adoración, termina siendo un acto religioso que pone ese punto por encima de todos los demás, cuando Dios jamás dijo eso.

Definición 2.- Es una fe desmedida, o valoración excesiva, respecto de algo. En este caso, obviamente, de las cosas de Dios. La gente que no conoce a Cristo suele ponerse un billete en su cartera porque creen que teniéndolo les traerá buena suerte y siempre tendrán el dinero que necesitan.

Eso es pura y llana superstición, de hecho. En los locales comerciales suelen ponerse plantas de diferente clase para traer suerte en sus ventas o alejar “malos espíritus”, como suelen ser la albahaca o la ruda macho. Supongo que en otras culturas habrá otras que yo no conozco.

Eso también es superstición. Ahora bien; ¿Qué hay con las iglesias de hoy? Con el muy famoso polvo de oro. Esa es la definición: fe desmedida o valoración excesiva respecto a algo. Estoy hablando de polvo de oro o los diamantes u otras piedras preciosas que supuestamente descienden del cielo.

Eso, en las reuniones de algunas iglesias que dicen ser cristianas. Han caído en la superstición de darle a este milagro o fenómeno, una valoración excesiva. ¿Cuántos de ustedes creen en milagros? Yo sí creo en los milagros.

Y he visto algunos en mi vida cristiana. Pero, cuando hay una valoración excesiva, se contrapone con el ministerio de Jesús, que nunca puso énfasis en los actos milagrosos que realizó. El énfasis de Jesús siempre estuvo relacionado con las cosas internas del corazón. En las cosas eternas. Ese fue el énfasis de Jesús durante su ministerio.

(Lucas 9: 1) = Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. (Escucha: lee bien; ¿Qué es lo que dice que les está dando? Poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades)

(Lucas 10: 17) = volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aún los demonios se nos sujetan en tu nombre. (¡Pedazos de incrédulos! ¡Si él les había dicho que iban a poder hacer eso!)

(18) Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

(19) He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. (¡Buenísimo! ¿Verdad? Pero fíjate lo que dice el verso 20)

(20) Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos.

Noten que el énfasis de Jesús es en lo eterno. Entonces, se llega a una superstición cuando se hace un sobre énfasis en algo, como justamente puede ser en los milagros. En una época, en algunos lugares, se reunían en los templos solamente a esperar que cayeran piedras preciosas o polvo de oro del cielo. Y lloraban, se caían y aullaban fuerte.

Pero no se predicaba la palabra de Dios porque el tiempo no se los permitía. Y no sé cómo les iría luego, porque hasta donde yo sé, la palabra de Dios es lo único que alimenta el espíritu.  Y los milagros son buenísimos, pero no cumplen esa función.

Claro está que esto es sumamente peligroso, porque cuando te acostumbras a vivir de estas cosas externas, un día empiezan a caer otras cosas que no coinciden con lo escrito en la Biblia y ya; es un milagro y nadie lo va  a discutir, y mucho menos si se produce por la mano del pastor.

La pregunta que le queda a alguien con un poco de serenidad y sobriedad de cristiano maduro, es: Si eso no los alimenta y los lleva en algunos casos a aceptar cosas no bíblicas, ¿De dónde podríamos suponer que vienen esos milagros?

Porque hay algo que yo aprendí y no me olvido. Si bien en menor cantidad y calidad, los demonios y el propio Satanás son bien capaces de producir algunos hechos de carácter milagroso. Un milagro es la alteración a lo natural, y ellos también son seres sobrenaturales. ¡Es normal! Definición 3.- Atribuirle a prácticas puramente externas, poderes salvadores.

(Mateo 23: 13) = Más ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. (¿Por qué crees que les dijo esto? ¡Por sus doctrinas!)

(Verso 25) = ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis lleno de robo y de injusticia.

(26) ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.

Ellos hacían ceremonias donde lavaban los vasos muy escrupulosamente, y también los platos; porque decían que tenían que estar totalmente limpios, para cuando comieran, esa limpieza que había externamente, les purificara sus corazones. ¿Qué es eso?

Eso era pura superstición. Era atribuirle a las cosas poderes de salvación, de santificación, y no es así, Jesús lo condenó. Pero la actitud religiosa empezó desde el Edén. Después de pecar Adán y Eva, dice la Biblia que se escondieron de Dios y que tuvieron miedo.  Y dice que se cubrieron con hojas de higuera.

(Génesis 3: 6) = Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

(7) Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

(8) Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

Se escondieron de la santa presencia de Dios, se sintieron sucios. Y lo único que atinaron hacer fue coserse hojas de higueras, hacer un delantal, un taparrabos, y se lo pusieron. Se taparon. Y eso simboliza los esfuerzos humanos para no ser rechazados por Dios. Pero siguen siendo esfuerzos humanos.

Pero dice que fue el miedo el que los hizo esconderse. Entonces, el miedo a Dios en los seres humanos, se esconde de tres maneras. Una, es por medio del ateísmo. Es una manera de esconderse de Dios. Y el ateísmo es la creencia de que Dios no existe, y por lo tanto no le darán cuentas a nadie.

Pero, ¿Sabían que en realidad el ateísmo es una religión más? Sí, porque CREEN que Dios no existe. O sea: tienen fe que Dios no existe. Si tú no crees que darás cuenta  a nadie porque crees que nadie existe, esa es tu fe y, por lo tanto, esa es tu religión.

Pero el hecho de que alguien diga que no cree que exista Dios y que no va a darle cuentas a nadie, no significa que Dios no exista y que no se le vaya a rendir cuentas algún día. Pero el temor de enfrentarlo a Él hace inventar un montón de religiones.

Por eso hay tantas religiones, hay miles de ellas. Que son los esfuerzos humanos para alcanzar el favor de Dios. Por eso decimos que el cristianismo no es propiamente una religión en ese sentido. Porque las religiones todas son por obras; te ofrecen la salvación por medio de las obras.

Y el cristianismo es el único concepto religioso, si quieres que lo pongamos así, que ofrece la salvación por fe. Por creer, como un regalo, por gracia, por medio de la fe. Por eso el cristianismo es diferente a todo lo demás. Porque aquí es por lo que Dios hizo por el ser humano en la cruz, en su Hijo, y no lo que nosotros podamos hacer para Él. Eso es religioso, y por eso hay tanta religión que cae en la superstición.

La segunda cosa que hace esconderse por miedo hacia Dios, es el materialismo. El materialismo simplemente lo que le dice a Dios, es: “Yo tengo todo, no te necesito”. Aun así, gente que tiene dinero, o que ama los bienes materiales, nunca se acuerdan de Dios, nunca toman en cuenta a Dios, pero se lo pasan hablando de Dios nuestro Señor.

E inventan una celebración religiosa para cada día del mes. Por un lado, su dios es el dinero, y por otro hablan de Dios diciendo que Jesucristo también es su Señor. En realidad, es gente religiosa. Muy supersticiosa.

Y la tercera barrera detrás de la cual se esconde el miedo de ser humano, es precisamente en la religión, y es donde está más del noventa y cinco por ciento de los habitantes de este planeta. Porque se dice que solamente el dos o tres por ciento de la población mundial se declaran ateos.

Los demás, y a cualquier país que vayas, verás manifestaciones de corte religioso. Verás a gente acostarse en una cama de clavos o de vidrios, hasta traspasarse con puntas la lengua, y eso es ¡en honor a Cristo, dicen ellos!

Hay lugares muy específicos y conocidos que no voy a mencionar porque no quisiera que se confunda con juicios sumarios en este tiempo, donde literalmente se crucifican en honor a Dios. Se traspasan con clavos en cruces de madera. ¿Ustedes creen que eso es agradable a Dios? Mira sus respuestas.

El caso es que la Biblia dice que hubo un solo sacrificio y que ya no hay que hacer ningún otro. Todo aquel sacrificio, práctica ceremonial o religiosa que otorgue un atributo de salvación o el reclamo para una bendición de Dios, es pura religión mezclada grandemente con superstición.

Entonces, la religión es el vano intento del hombre para acercarse a Dios. Por eso hay cientos, miles de religiones. Porque inventamos nuestras fórmulas mágicas y supersticiosas de cómo acercarnos a Dios. Y sin diferencias de credo. ¿O no es lo mismo recitar cinco veces una oración pre-armada que leer cinco veces un salmo cada mañana casi como método cabalístico que traiga suerte para el día?

¿Sabes la cantidad de correos que recibo pidiéndome que haga una oración para que sus problemas se resuelvan? ¿De verdad creen que sin saber absolutamente nada con una oración mía ellos van a arreglar sus desaguisados? Eso también es religión. Se esconden en esas prácticas por miedo a enfrentarse con Dios y sus pecados ocultos.

Se llenan de prácticas que aparentan ser espirituales, pero que en realidad son actos supersticiosos. Muchas veces, incluso, son actos que pretenden ser bíblicos, pero que sólo son actos que son ocurrencias de gente metida en la iglesia cristiana que tratan de agradar a Dios haciendo actos religiosos.

He visto (Y también participado por ignorancia, claro está) en algunas cosas donde se nos asegura que Dios está allí tocando fuertemente a sus hijos. Quiero ser claro: eso es posible y puede ser, sin dudas. Pero hay que mirar el día después. No existe tal cosa como un hombre o una mujer realmente tocados por el poder de Dios que al día siguiente sean las mismas personas que antes de ser tocados. ¡Eso es religión!

Hay algo que es claro: Jesús nunca observó los rituales religiosos de su tiempo. Al contrario, los rechazó. Y de un modo bastante fuerte. ¿Por qué? Porque esos actos religiosos escondían lo que había en el corazón, primeramente de los líderes y luego del de su pueblo.

Y quiero recordarte que fueron esos religiosos los que se volvieron acérrimos enemigos de Jesús. Una vez, dice la Biblia, que los discípulos iban en el campo y agarraron espigas y empezaron a comer. Y los religiosos salieron a vociferarles que era sábado y no podían hacer nada.

Jesús los miró y sólo les dijo: ¡Hipócritas! Si se les cae una vaca en un hoyo, ¿No la sacan? Eso les dijo también cuando había sanado a uno que tenía una mano seca. Y además les preguntó si no recordaban cuando David entró y comió del pan que solamente el sacerdote podía comer.

¡Sólo era hambre! Pero le atribuyen a las prácticas religiosas todos esos poderes que caen en la superstición. ¿Cuántos serán cristianos? ¿Cuántos serán supersticiosos? ¿Cuántos son religiosos? Es casi lo mismo en un mismo contenido.

No conocen a Dios. Algunos creen que por el simple hecho de ir a una iglesia cristiana, ya son cristianos. Ni lo sueñes. ¡Para nada! Olvídalo, eso no es el cristianismo. Esa gente se volvió los más acérrimos rivales de Jesús.

Y eso es, exactamente, lo que está sucediendo en este tiempo presente. Los supersticiosos, entiéndase religiosos de hoy, se vuelven acérrimos enemigos de aquellos que quieren vivir la palabra de Dios. Y así sucede prácticamente lo mismo que ocurrió en los tiempos de Jesús.

Pero se las han arreglado para infiltrar pensamientos que han terminado por modificar los conceptos. Tú dices que debemos guardarnos del mundo y sus rudimentos y lo primero que te dicen, es: ¡Pero bueno! ¡Te estás volviendo demasiado religioso, hermano! Eso te está diciendo que ser religioso, para ellos, ahora, es tratar de vivir conforme al propósito y la voluntad de Dios.

Claro está que hay algo que ellos no podrán cambiar nunca, y eso es la palabra de Dios. Y la palabra de Dios claramente define quién es un verdadero cristiano y quién es un religioso. Y nosotros nos basamos en lo que dice la palabra de Dios.

Hay una versión bíblica no convencional en la cual, Santiago 1:26 se lee así, escuchen: Si alguien se cree religioso, pero no controla sus palabras, se engaña a sí mismo, y su religión no vale nada. ¿Más claro que eso lo quieres?

Me contaba un pastor que en su escuela bíblica de niños, una mañana debieron llamarle la atención al pequeño hijo de un diácono por decir palabrotas bien fuertes. ¿Sabes qué respondió el niño cómo defensa? “¡Pero si así habla mi papá en casa!” Los niños no mienten. Religiosidad.

 

Y no te sirve de nada. Y como dice Santiago, te estás engañando. Y luego dice el versículo 27: La religión pura y sin contaminación que Dios acepta, es esta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus dificultades, y no dejarse influenciar por la maldad del mundo.

Entonces, hay cristianos hoy que quieren vivir como el mundo. Pero hay verdaderos cristianos nacidos de nuevo, que quieren vivir como Cristo, el evangelio y la palabra de Dios establecen que debemos vivir.

Y ni se te ocurra exhortarlos cuando anden en algo oscuro. ¿Sabes qué te responderán? “¡AH, no, hermano; esta es la libertad que tengo en Cristo! ¡Tú eres muy religioso!” Eso te dicen. O si no, otra definición muy solicitada dentro de nuestro ambiente. ¡Eres un legalista!

Es decir que hay una confusión tal, que las definiciones andan por todos lados y entremezcladas entre sí. Pocos cristianos al apartarnos de la Biblia entendemos esto. Muy bien; a esos intentos supersticiosos de seguir a Dios, ¿Sabes cómo les llamó Jesús? Las tradiciones de los hombres.

Busca en tu Biblia Marcos 1. Esos intentos religiosos y supersticiosos de fórmulas, de ceremonias, de prácticas, que no tienen ningún poder de transformar el corazón, y que en el tiempo de Jesús vivían y que hoy se repiten, Jesús los denominó como Las Tradiciones de los Hombres.

(Marcos 7: 1) = Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; (2) los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban.

Es como si en los tiempos de la famosa gripe “A”, hubieran puesto gel en la puerta de los templos, pero el predicador hubiera dicho que había que ponerse el gel en las manos antes de entrar, porque de esa manera se purificaba el alma y el espíritu. Yo sé que te causó gracia, pero eso es exactamente lo que hacían los religiosos de su tiempo. Le atribuían poderes altamente espirituales a una práctica sencillamente de higiene.

(3) Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.

Jesús simplemente les dijo: “No sean tontos; comer con las manos sin lavar los alimentos, no contamina el corazón. Lo que contamina no es lo que entra por comer cosas. Lo que sale de su corazón es lo que contamina al hombre.

Porque del corazón salen los robos, los adulterios, las fornicaciones, los fraudes. ¿De dónde sale? Del corazón. Pero comer con las manos no lavadas, eso no contamina al hombre. Pero dice este verso 3 que ellos se aferraban, se agarraban con uñas y dientes ¿A qué? A la tradición de los ancianos.

Aquí, la palabra tradición, viene de una palabra griega, paradidomi, que significa rendirse. Significa ceder, confiar. También significa transmitir, enseñar. Significa también entregarse y también significa exponer.

Ahora bien; ¿Rendirse a qué? A las supersticiones de los líderes religiosos. “Si ustedes honran a ese santo, les va a llover bendición hasta inundarlos”. O la más nuestra: “Si ustedes vienen todo el día domingo al ayuno programado, Dios les va a regalar ese automóvil nuevo que están esperando”.

Entonces la gente honra al santo en el cual no sólo no cree sino que ni siquiera conoce. O viene el domingo y se queda sin comer en público por todo el día, aunque en lo oculto se echa algo al estómago porque ya no se aguanta. Se han rendido ante esas doctrinas y enseñanzas de los hombres. Ceden, confían, y luego se las transmiten a sus hijos, y a los hijos de sus hijos. Un desastre. Las enseñan y las exponen.

(Verso 4) = Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.

(5) Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?

(6) Respondiendo él, les dijo: Hipócritas. (Les hablaba duro, ¿Verdad? ¿Cuándo me has oído a mí decirte hipócrita a ti? Y eso que dicen que yo también soy duro. Se ve que no tanto como Jesús, ¿No?) bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí.

(7) Pues en vano me honran, (Mira esta frase: en vano me honran) enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

(8) Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres; los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis muchas otras cosas semejantes.

 

(9) Les decía también: bien invalidáis (Subraya esta palabra, invalidáis), el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.

Invalidar, significa aquí, poner a un lado, separar, desestimar. Significa también neutralizar, violar, rechazar y desechar. ¿Qué desestimaban? ¿Qué neutralizaban? ¿Qué violaban, rechazaban y desechaban? ¿Qué? La palabra de Dios, por sus supersticiones.

Ahora me pregunto y te pregunto, a ti que tienes tanta o mejor memoria que yo. ¿Cuántas cosas ligadas a la guerra espiritual has visto hacer en tu país, en tu ciudad, tales como ungir lugares desde el aire o echar fuera todos los demonios con los llamados actos proféticos?

Yo, aquí en mi ciudad de Rosario, varias. Y todas muy bien intencionadas, muy serias y realizadas por gente cristiana importante. Pero ahora viene lo más triste. Hoy, a muchos años de eso, mi ciudad no sólo no ha sido tomada para Cristo, no ha sido liberada ni se ha sanado, sino que está mucho peor.

¿Por qué? Porque lo que se hizo lamentablemente no tuvo ningún poder contra las fuerzas del mal. Pero la verdadera fe basada en las Escrituras es así: Someteos, pues, a Dios, resistid al diablo, y él huirá de vosotros. ¿No dice así?

Pero lo peor del caso, esas atadas de demonios que luego terminas viendo andar con mayor tranquilidad y libertad que antes, son enseñanzas clásicas que se vuelven tradición en las iglesias y pasan a engrosar la formación de los creyentes como si verdaderamente fueran bíblicas, y no lo son.

Entonces, cuando oyen la verdadera palabra de Dios, se impactan, hasta se enojan y dicen que algo malo debe haber porque no coincide con lo que hemos aprendido. No importa lo bueno que parezca un método o una práctica, o una ceremonia o un acto profético. Por más bonito que sea vea, jamás eso nos acercará más a Dios.

Y no sólo no nos acercará, sino que lo peor es que nos alejará más de Dios. Nos alejará más del verdadero significado del cristianismo, y de la verdadera vida espiritual; y nos haremos como los atenienses: muy religiosos.

Indudablemente, fue contra los religiosos de su tiempo que Jesús pronunció los juicios más severos y más duros. Porque estos líderes, supuestamente, eran los encargados de guiar al pueblo en los caminos de Dios. Vean lo que dijo Jesús en Mateo 9:36.

(Mateo 9: 36) = Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Sin embargo, ¡Ahí estaban los líderes, oyendo a Jesús! ¿Cómo que no tienen pastores? ¿Y nosotros qué somos? ¿No somos los que nos sentamos en la cátedra de Moisés? Sí, lo eran, pero también eran los que habían convertido todo eso en una serie de prácticas externas y ceremonias torcidas.

Entonces, la gente tenía hambre de Dios; como hoy. Pero lo único que reciben, en muchos lugares, lamentablemente, es pura tradición de los hombres. Pura enseñanza y supersticiones de los hombres que no es la palabra de Dios.

Por eso esos cristianos están débiles, desfallecientes y desanimados; porque no tienen sustento. Vienen los golpes de la vida y se caen bien rápido. Porque no tienen palabra. Ahí está la importancia de estudiar la genuina palabra de Dios y no la interpretación de tu denominación.

(37) Entonces dijo a sus discípulos: a la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos.

(38) Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

Desgraciadamente, estos versículos mayoritariamente se han interpretado mal. Siempre que se quiere ir a evangelizar o a hablarle a la gente del evangelio, se dice: “¡Es que la mies es mucha, más los obreros son pocos! ¡Vamos a orar que el Señor envíe obreros a su mies!”

Pero el verdadero sentido de esto, es una queja de Jesús. Es como un reproche. ¿Dónde están los líderes? ¿Dónde están los pastores de Israel? ¡Miren cómo tienen a la gente con todas sus ceremonias, con todas sus tradiciones y con toda su religión!

Están como ovejas sin pastor. A esos fue a los que les dijo: venid a mí, los que estés trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Y Él decía que los obreros eran pocos porque no los contaba a ellos como obreros genuinos. Él sabía que los religiosos jamás podrán acercar al pueblo a Dios.

Con sus supersticiones, con sus prácticas. Al contrario, lo alejan cada vez más. A esas multitudes fue que Jesús las vio sin pastor. Pregunto: ¿Qué crees que diría Jesús si hoy mismo bajara a la tierra y entrara en alguna congregación cristiana? No te ofendas, pero muy probablemente lo mismo.

No saben distinguir entre lo bueno y lo malo. No saben distinguir entre lo santo y lo profano. Y luego nos mira a todos los ministros y nos dice: ¿Qué les han enseñado? ¡Esas ovejas no tienen pastor! En lugar de apacentarlas y cuidarlas te quisiste enseñorear de ellas para tu beneficio personal.

Congresos, funciones teatrales, conciertos con cantantes y músicos cristianos de moda, festivales, concursos, danzas y mucha luminaria. No había quejas, los cristianos se veían muy entretenidos y hasta muy divertidos con todo eso.

La Palabra. ¿Recuerdas que Jesús dijo que el cielo y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará? Y que David dijo: Tu palabra es lámpara a mis pies y lumbrera a mi camino? ¿Para ti, qué es la palabra de Dios? A veces decimos que alguien habla tan lindo que nos pasaríamos horas oyéndole. Pero si no es palabra de Dios te entra por una oreja y te sale ya mismo por la otra. Eso es pura religiosidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Fieles Hasta el Fin

(Salmo 1: 1) = Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; (2) sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.

(3) Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

(4) No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento.

(5) Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.

(6) Porque Jehová conoce el camino de los justos; más la senda de los malos perecerá.

Hace dos mil años atrás, el Señor, en Mateo 13, dijo que Él enseñaba en parábolas. Los discípulos le preguntaron; “Señor, ¿Por qué enseñas en parábolas? ¿Cuál es la idea de complicarle la vida a esta pobre gente? ¿Por qué no les hablas claramente? ¿Para qué les cuentas esas historias?”

Jesús dijo: el profeta Isaías habló de4 esta generación, diciendo, que el oído de ellos se ha engrosado, y con sus oídos oyen pesadamente. Así que yo les hablo en parábolas, para que oyendo no entiendan, y luego crean, y yo los sane.

Vale decir que la parábola vino a ser una especie de cortina, una historia que Jesús contó. Y la gente se quedaba con la historia, pero perdía la revelación escondida en esa historia. Es decir que el Señor, en Mateo 13, cuando dice que les habló en parábolas cosas escondidas desde la fundación del mundo.

Hay una palabra hebrea, que es damah. ¿Y qué cosa es la damah? Una metáfora profética. Es una manera que Dios tiene de revelarnos a nosotros sus misterios Dios usa algo conocido de nosotros, para revelarnos algo desconocido.

Y, a través de esta revelación, llevarnos a lo sobrenatural o a lo trascendente. Por ejemplo: Jesús dijo: el Reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, y hallando una perla de gran precio, fue y vendió todo lo que tenía y compró la perla.   

Ahora, el Reino de los cielos es un misterio. Es un misterio que tú no lo puedes capturar en tu mente. Porque es un misterio de Dios. Jesús estaba orando y dijo: “Padre te doy gracias porque has escondido estos misterios de los sabios y de los entendidos, y los has revelado a estos pequeñitos.”

La damah significa tomar un elemento conocido, la perla, el mercader que busca buenas perlas, y a través de un elemento conocido, revelarte algo desconocido, para que tú puedas ser llevado a lo sobrenatural. La palabra damah indica ser llevado de un lugar a otro.

Ser llevado a través de una metáfora profética, de una parábola; ser llevado a través de símbolos, a través de cosas conocidas. Yo soy el buen pastor, y el buen pastor su vida da por las ovejas, significa que la figura del pastor se esclarece.

Todos conocemos lo que es un pastor de ovejas, pero Jesús no está hablando del pastor de ovejas, sino que está hablando de cómo Él te va a llevar a ti a un mundo sobrenatural, a un mundo de revelación.

Toda la escritura es así. Juan 1 parte diciendo: en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo se hizo carne. ¿Por qué el Verbo se hizo carne? Porque al Verbo no lo puedes entender, no lo puedes explicar. Tú puedes conocer la carne, es decir: a través de un elemento que tú conoces, tú puedes entender algo que para ti ha sido desconocido, y ser llevado de lo natural a lo sobrenatural.

Ser transportado de un mundo lógico a un mundo espiritual. No podemos conocer a Dios, tú no puedes capturar a Dios y meterlo en un idioma humano. Tú no puedes explicar a Dios; Dios es el creador, el iniciador de todo.

Pablo dijo, en 2 Corintios 13, Conozco a un hombre, si en el espíritu no lo sé, si en el cuerpo no lo sé, que fue llevado al tercer cielo, y vio cosas inefables. (El término inefable implica decir cosas inenarrables), que no le es dado al hombre expresar en palabras. De tal hombre me gloriaré.

Dios es más grande que nuestro idioma; Dios no cabe en un lenguaje humano. Ni siquiera en el griego, ni siquiera en el hebreo. Dios es más grande que una cultura, Dios es más grande que todo. Antes que existieran las estrellas, antes que existiera el universo; antes que Dios creara a los ángeles, Dios ya era Dios de la eternidad.

Dios le dijo a Moisés: cuando vayas a Egipto, dile a mi pueblo que Yo Soy te ha enviado. Porque Dios trasciende a toda explicación humana. Si tú puedes explicar a Dios en idioma humano, tú has humanizado a Dios. Tú no puedes meter a Dios ni en un tubo de ensayo ni en un microscopio.

Si tú puedes explicar a Dios en español, tú has rotado la fe, porque Dios es más grande que un idioma, es más grande que una lengua. Dios es más grande que todo. Dios es trascendente, Dios es Todopoderoso, Dios es Espíritu.

Pero Dios se vale de cosas naturales para activar tu mente y hacer que tú puedas entender principios sobrenaturales. Por eso es que siempre digo y diré que tú tienes que aprender a leer la escritura en el espíritu.

Tú, si quieres, quédate con la teología, pero recuerda que la teología es estática, mientras que la revelación es progresiva. Si tú crees que porque estudiaste teología sistemática o fuiste a un seminario bíblico ya conoces a Dios, debo decirte que aún no conoces nada de Dios, porque Dios es infinito, y lo que viene ahora para ti, aunque lleves veinte años en el evangelio, despertarás a algo muy bueno por el grado de revelación que Él va activar.

No vas a tener una nueva doctrina de Dios, vas a tener una nueva relación con Dios Todopoderoso. Toda la Biblia está escrita en el damah de Dios. Porque Dios usa cosas naturales para revelarte cosas espirituales.

Y, a través de esa revelación, él te lleva a lo sobrenatural. Tú vas a ser sacado de tu mundo natural en los próximos años. Vas a ser llevado a una cuarta dimensión. Vas a ser llevado al mundo del espíritu. Vas a ser sacado de tu razonamiento humano.

A ti te encanta analizar a Dios, te encanta pasar toda la revelación por tu mente. Pero Dios es más grande que tu cerebro. Pablo dice: el hombre natural no percibe las cosas del espíritu de Dios, porque para él son locura.

Cuando tú oyes hablar a un hombre del Espíritu, a ti te parece que ese hombre se volvió chiflado. Porque el hombre natural no puede conocer a Dios, no percibe las cosas del espíritu. Pero el hombre espiritual sí percibe las cosas, tiene la mente de Cristo.

¿Por qué? Porque se ha abierto a la revelación de Dios, y porque Dios está revelando a Su Espíritu. Porque el evangelio no es mero conocimiento, sino poder de Dios manifestado. Si lo quieres reemplazar con palabrería hueca, sólo te va a durar un tiempo. Ya fue.

El evangelio es sobrenatural. Si tú puedes explicar un milagro, tú has derrotado la fe. Ministro; ya no es tiempo de ministerios controlados. Dios va a llevarte a aguas profundas. El río de Dios va a arrastrarte a lugares fuera de tu control.

Y eso no es una crueldad ni mucho menos, es apenas un mínimo grado de lógica divina. Porque Dios te compró por precio de sangre, tú has aceptado esa compra y te has entregado coronándolo como Señor de tu vida. Entonces Él será quien diseñe tu ministerio y a ti te quedará sólo obedecer y caminar en la misma dirección que Su Espíritu.

Cuando Jesús murió aquel día en la cruz, dice que el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y las piedras se partieron. Si tú entiendes el damah de Dios, es decir: cómo Dios toma algo natural para revelarte algo sobrenatural, entiendes todo.

¿Por qué se rasgó el velo? Porque ese es un símbolo del cuerpo de Jesús. Dice Hebreos que él nos abrió un camino nuevo y vivo a través del velo el cual es su cuerpo. En realidad, el velo que dividía el Lugar Santo del Santísimo, es sólo una cosa que tú puedes ver para que Dios te revele algo que no puedes ver.

Porque el verdadero velo no es el del templo, sino que es el cuerpo de Jesús. Cuando Cristo murió en la cruz, el velo que es su cuerpo, se rompió. Dice la historia que los sacerdotes, cuando se rasgó el velo lo zurcieron, para poder seguir predicando del Lugar Santo.

Ellos no estaban acostumbrados a entrar en el Lugar Santísimo, así que zurcieron el velo para poder seguir desde este otro lado. Lo mismo has hecho tú durante todos estos años. Has preferido zurcir el velo y no te has atrevido a pasar del lado de lo sobrenatural.

Cristo murió, Él resucitó, es un Cristo ascendido, un Cristo glorificado, que vive dentro de nosotros. Ahora tú vas a cruzar del otro lado, a la otra dimensión, para ministrar en la presencia de Dios. Recién allí podrás soplar como Cristo sopló. Somos transmisores de vida.

El cuerpo de Cristo es el velo, y ese velo se rasgó cuando Él se murió. María no lo conoció fuera de la tumba. Recién cuando Él dijo Yo soy los ojos de ellos fueron abiertos y dijeron: Rabboni, o Maestro. Lo mismo los caminantes de Emaús; no lo conocieron, pero los ojos de ellos fueron abiertos.

Ellos vieron al real Cristo porque el velo se había rasgado. Ese Cristo glorificado hoy está aquí, vive en tu corazón y te permitirá ministrar en la dimensión del Espíritu del otro lado del velo, en el ámbito de lo sobrenatural, con unción, autoridad y gracia.

 

Dice Isaías: Tinieblas cubrirán la tierra, oscuridad las naciones, pero sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Entonces puedes decir: sobre mi será vista la gloria del Señor, y las naciones andarán a la luz de tu nacimiento; los reyes serán traídos en brazos.

Yo, durante mucho tiempo escuché y hasta enseñé una gran mentira que decía que Dios no comparte su gloria con nadie. ¡Hay que leer bien la Biblia! Allí Dios está hablando de los ídolos, no de ti. Cuando Jesús oró en Juan 17, dijo: Padre te doy gracias, porque la gloria que me diste, yo les he dado.

O sea: Él no tiene problemas en impartir su gloria sobre nosotros. Isaías dice: Tinieblas cubrirán la tierra, oscuridad las naciones, pero sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Deberíamos ministrar en el ambiente de la gloria de Dios y Su presencia manifiesta, y cuando el Señor está con nosotros, todas las cosas son posibles.

Debemos dejar de cantar esos coritos que dicen: yo canto como David, o Yo oro como David. No, porque David no tenía la experiencia de recibir a Cristo en el Espíritu. Por eso Pablo dijo en Romanos: No digas ¿Quién subirá al cielo? Eso es para traer a Cristo abajo.

Ese es un Cristo demasiado lejano. Moisés dijo en el desierto: No digas ¿Quién irá al otro lado del río a buscar a Dios? Pablo toma esa parte y dice: ¿Quién subirá al cielo? Eso es para traer a Cristo abajo. ¿O quién descenderá al abismo? Eso es para traer a Cristo de los muertos.

Más él dice: cerca de ti está Cristo, en tu boca, tu corazón; y esta es la palabra de fe que predicamos. Quiero decirte algo para que tengas y guardes: tu boca es el púlpito que Jesús tiene en (Y aquí le puedes añadir el nombre de tu ciudad, de tu estado o provincia, o de tu país).

Él vive dentro de mí, yo soy el verdadero templo del Espíritu Santo. El templo de Israel era la damah, la figura, pero yo soy el verdadero templo del Espíritu Santo. Él vive dentro de nosotros. Esto va de espíritu a espíritu, no es necesario que lo entiendas hoy. Quizás mañana o pasado recién será activada esta palabra. Y no tiene que pasar por tu mente. Eso es un filtro negativo.

Los próximos años el trabajo apostólico será en el espíritu. El diablo trabaja de afuera hacia adentro, pero Dios trabaja de adentro hacia afuera. Así que Dios manda a sus siervos a poner semillas en tu espíritu y esas semillas serán las que provoquen los grandes cambios, no las estructuras religiosas.

Lo que tú no entiendes ahora, seguramente lo vas a entender mañana o pasado. Una mañana te vas a levantar y no vas a poder creer todo lo que vas a entender cuando el día anterior no veías nada ni por asomo. Así es como funciona. La palabra jamás vuelve vacía.

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos. Escucha: no dice consejos de mundanos, sino consejos de malos. Esto es muy importante, porque a veces un consejo malo te lo puede dar un creyente.

¿Por qué digo que a veces el peor consejo de lo puede dar alguien a quien tú llamas “hermano”? ¿Lo digo por resentimiento o maliciosamente? No, lo digo porque en nuestro ambiente suele haber en algunos casos más incredulidad que afuera.

Job tenía tres amigos que le daban consejos malos, Con esos amigos, él no necesitaba enemigos. Tú tienes que entender que a veces, un consejo bueno, te lo puede dar un impío, y uno malo alguien que se sienta a tu lado en el templo.

Hay gente que no tiene discernimiento de Dios, discernimiento del Espíritu. Cuando tú le abres tu corazón a gente incorrecta, esa gente te va a dar un consejo malo. Son más los no creyentes que me han alentado a seguir haciendo esto que algunos hermanos que conozco. Los resultados te los dejo a tu criterio.

Si tú siempre estás oyendo consejos malos, vas a hacer como el tamo. ¿Sabes que hay una diferencia entre el tamo y el trigo? Recuerda la damah, estamos hablando en figuras. Tú no puedes saber si eres tamo o trigo hasta que no sople el viento.

Porque mientras el tamo es volátil, el trigo permanece. Tú puedes descubrir si eres tamo o trigo cuando sople el viento de los problemas, de las luchas, de la oposición o de las calumnias. Allí sabrás si eres tamo o trigo.

Vamos a leer un pasaje que está en el Libro de los Hechos capítulo 27. Pablo tuvo una experiencia de un naufragio en Malta. Es apenas una experiencia personal, pero una vez más llevados por la damah, podremos encontrar en esa su experiencia, ciertos principios que serán muy bueno aprender.

(Hechos 27: 39) = Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero veían una ensenada que tenía playa, en la cual acordaron varar, si pudiesen, la nave.

(40) Cortando, pues, las anclas, las dejaron en el mar, largando también las amarras del timón; e izada al viento la vela de proa, enfilaron hacia la playa.

(41) Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave, y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar.

 

(42) Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando.

(43) Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra; (44) y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra.

(Hechos 28: 1) = Estando ya a salvo, supimos que la isla se llama Malta.

(2) Y los naturales nos trataron con no poca humanidad, porque encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío.

(3) Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano.

(4) Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir.

(5) Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció.

(6) Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; más habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios.

(7) En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días.

(8) Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó.

(9) Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían y eran sanados; (10) los cuales también nos honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron con las cosas necesarias.

En principio, es muy importante entender por qué la Biblia incluyó esta historia. Por qué la Biblia se tomó el trabajo de, en tos capítulos prácticamente, narrar una historia de un naufragio que Pablo padeció. Y es porque, si la Biblia es un libro completo, no estaría completo si no tuviera esta historia.

Y esta historia tiene unas enseñanzas muy valiosas para todos nosotros en este tiempo. Lo primero que quiero decirte, es que cuando tú estás en el propósito de Dios, (como pablo lo estaba yendo a Roma), siempre vendrán fuertes tormentas sobre tu camino.

Y es probable que hoy mismo, en este preciso día en que estás tomando contacto con este estudio, sea el día que fuere y la hora que fuere, tú estés atravesando una de esas grandes tormentas. Porque las tormentas vendrán, lo quieras o no, cuando te encuentres transitando caminos que Dios delineó para ti.

Él te dice que en el mundo tendrás aflicción. Esto es: de ninguna manera lo pone en asunto probable o tesis de cumplimiento incierto. No te dice que es si tienes aflicción, dice que la vas a tener. Pero te anima luego asegurándote que no temas, porque Él ha vencido al mundo.

Ahora bien; lo importante de esto, es que cuando viene la tormenta, Dios está en control. Y aunque se hunda tu proyecto; aunque parezca que todo se ha terminado; aunque parezca que no hay esperanzas, siempre podrás salir a la orilla, aunque más no sea en una tabla.

Dios siempre proveerá una tabla para preservarte. Una tabla puede ser el consejo de un hombre o una mujer espiritual, la amistad de un amigo, la oración de alguien con unción intercesora. Por eso, aunque todo parezca que se hunde y se termina, todavía quedará la tabla que Dios te proveerá.

Pero el gran punto es que, si está vivo, puedes comenzar otra vez ya mismo. Algunos sufrieron naufragio, se les hundió su empresa, su relación de trabajo. Algunos perdieron en ese naufragio hasta su matrimonio. Quedaron sin nada, pero con vida.  Dios no dejó que murieran en ese mar, proveyó una tabla parea ellos. Y hoy pueden comenzar desde cero, otra vez, pero con vida.

Fíjate la reacción que tuvo Pablo. Llovía a raudales, así que cuando llegó a la orilla estaría extenuado y empapado de arriba abajo. Pero pensó con velocidad y se puso a juntar leña para hacer fuego para secarse y calentarse. Eso te demuestra que a veces no es importante si te has caído, lo importante es a la velocidad que te vas a levantar.

No interesa si se hundió el barco, lo que interesa es que ya tienes un proyecto nuevo. No importa si una puerta se cerró, siempre estás buscando otra. Pablo era así, Pablo tenía esa visión de Dios. Pablo tenía una percepción divina.

Se hundió el barco, toda la carga se perdió, ya no puedo llegar a Roma, pero es el momento de juntar leña. Aprende. Si se hundió tu barco y con él se hundieron todos tus planes y hasta tu dinero, da vuelta la hoja y comienza ya mismo con un proyecto nuevo. Dios está contigo y no te dejará morir.

Cuando todo se desmorona y todo lo que ves te dice que se terminó y que nada se puede hacer, levántate porque hay un proyecto nuevo, junta toda la leña que encuentres y enciende ese fuego que te revivificará y te devolverá la fuerza.

Los de la isla de Malta, lo ayudaron. Te lo voy a repetir porque es más importante que lo que parece: los de la isla de Malta, lo ayudaron. Este es un principio que va a tener que cambiar tu vida. Yo puedo ayudarte, si tú te ayudas.

Hay un viejo dicho popular que dice: “Ayúdate, que yo te ayudaré”. Nunca lo terminé de entender con claridad hasta que leí esto. ¿Cómo es eso de ayúdate que yo te ayudaré? Simple. Yo no puedo ayudarte si tú no te ayudas. Es decir, yo sólo puedo ayudarte…a ayudarte.

Porque si tú no te ayudas, ¿Cómo te voy a ayudar yo? Si tú te ayudas, yo podré ayudarte a ayudarte. ¿No has conocido a cristianos que pretenden que los demás le hagan absolutamente todo? Pero ellos jamás se ayudan.

¡Por favor! ¡Ore por mí! ¿Has oído esto alguna vez? Ehhh… ¿No lo habrás dicho tú, no? ¡Es que el diablo me ataca! Entonces quieren que alguien los unja, que les fabrique gozo, que los bendiga, que les pague las deudas, que le arreglen los desaguisados matrimoniales y etc. etc.

¿Y qué pasa si no hay alguien que lo haga? Lo primero que se oye, es: ¡Aquí no hay amor! ¿Conoces alguno así? Veinte años después los encuentras viviendo lo mismo, pidiendo lo mismo y rezongando porque no le dan lo mismo que antes no le dieron. ¡No quieren cambiar!

Entiende esto: Dios te creó con una voluntad y Él te la va a respetar aunque la uses para decidir irte al infierno. Así que mi amado hermano, y aunque sabemos que para Dios no hay cosa imposible y Él puede hacer absolutamente todo lo que se le ocurra hacer, si tú no decides ayudarte, Dios no lo podrá hacer tampoco.

El principio básico de todo esto, es: Dios se mueve con los que se mueven. Sin ir más lejos: hay gente que vive en depresión y siempre están culpando a alguien por eso. Sientes compasión, vas los ministras y, al final, terminas tú siendo el culpable de la depresión de ellos.

A Pablo se le hundió el barco, hermano. Llegó a la orilla en una tabla. Y en lugar deponerse a lamentarse, lamerse sus heridas, quejarse de su mala suerte o amargarse pensando en su triste pasado, empezó a juntar leña para encender un fuego y revivificar su vida y las de los demás.

Cuando tú tienes una visión de Dios, no andas por la vida tratando de inspirar lástima a partir de las cosas horribles que puedan haberte sucedido en el pasado. Por el contrario, andas mirando a ver qué puedes hacer para poner en marcha lo que te va a salvar a ti y a todos los que están contigo.

¿No has oído nunca esa antigua expresión que dice que si dios te cierra una puerta es porque está preparado para abrirte un portón? Así que levántate con dios y comienza algo nuevo hoy mismo. El viejo barco ya se hundió, es tiempo de poner en el agua la pequeña canoa y empezar de cero. Porque lo único que se puede comenzar de arriba hacia abajo, es un pozo. Y corres el riesgo de caerte en él. Todo lo demás, siempre será de abajo hacia arriba.

Estamos aquí porque hemos entendido que si se te cierra un lugar, Dios va a abrirte otro más grande. Escucha; muchos de nosotros, sin merecerlo, sin mérito alguno, podemos dar fe de esto: si Dios te saca de Egipto, es porque te va a llevar a Canaán. Funciona.

Y Pablo comenzó a encender un  fuego y los de Malta le ayudaron. Yo puedo solamente ayudarte a ayudarte. Hay gente que adora que siempre haya alguien en su vida prácticamente acunándolos. En el evangelio sólo se puede ayudar a los que se ayudan. Decir otra cosa es demagogia de púlpito.

En segundo lugar, cuando Pablo encendió el fuego, salió una víbora. Ese es el otro principio. Cada vez que haya un hombre de Dios, una mujer de Dios, que encienda el fuego del Espíritu en algún lugar, saldrá la víbora.

Cuando ola víbora salga, no te asustes. Hace más de dos mil años vino Jesús para dar cumplimiento a lo que Dios mismo le había dicho proféticamente a Eva, cuando le dijo que la simiente de ella le cortaría la cabeza a la serpiente, aunque ésta apenas le mordiera el calcañar.

Escucha: ni bien subas a la dimensión del Espíritu y comiences a moverte en lo sobrenatural, rápidamente va a salirte la víbora en tu denominación. Recibes palabra ungida, se te revoluciona todo el espíritu, enciendes un tremendo fuego de Dios y ahí está: te sale la víbora.

Jesús salió a ministrar y dijo: ¡Fuego vine a echar a la tierra! Y no le salió una, le salió una generación de víboras. El que cree que si no molesta al diablo, él no lo molestará, se equivoca feo. Tú no puedes negociar con el enemigo. Tú debes efectivizar la derrota que ya se logró en la cruz.

Y dice que la víbora se le prendió de la mano, se la mordió. Entiende: no todo lo que se prende a ti, viene de Dios. No todo lo que se pega a ti, viene de Dios. Hay gente que no sabe discernir entre un plato de comida y una bolsa de basura. Y tampoco discierne entre una bendición y una víbora.

Hay gente que se desmorona ministerialmente porque al no discernir espiritualmente se deja rodear por gente equivocada. Es gente que hace tanto hincapié en el amor que termina amando hasta los demonios que desean destruirlo.

Alguien dijo alguna vez que cuando aprendemos a conducir automóviles, lo primero que deberían enseñarnos es que, si deseamos avanzar, jamás deberemos colocarnos detrás de un vehículo estacionado. Eso ocurre con algunos de ustedes que hoy me escuchan. Son buenos, son fieles, tienen sinceridad, pero cometieron el error de pararse detrás de gente que se detuvo en el camino.

Dios sólo se mueve con los que se mueven. Esto no es la mafia, que si alguien quiere salirse no lo dejan y hasta lo matan. Aquí Dios está esperando que tú te muevas. Pero si tú vas y le dices que no quieres moverte más, entonces Él e dice Chau” y se va a buscar a otro que esté dispuesto a seguirle.

Y otra cosa. Cuando te refieras al plan que Dios tiene parar tu vida, por favor, saca los ojos de lo natural. Dios es más grande que tu congregación; Dios es más grande que tu denominación, Dios es más grande que la iglesia evangélica; Dios es más grande que todos, y por eso sus planes son igualmente grandes. No los empequeñezcas.

Y Pablo sacudió la víbora con violencia, y ahí estaban los de Malta. Y dice que ellos esperaban que Pablo muriera. Porque vieron cuando lo mordió una víbora que, ellos sabían, era venenosa al máximo, la gente apenas soportaba sin desplomarse muerta no más de cinco minutos si era mordida.

¿Y qué dijeron ellos cuando vieron que Pablo era mordido? Dijeron lo que muchos de nosotros hemos dicho cuando hemos visto a alguien padecer cosas horribles. “Y…si Dios lo permitió, algo muy malo debe haber hecho…”

Y Pablo es muy cierto que había hecho cosas muy malas cuando era Saulo de Tarso, pero ahora había hallado a Jesús y todo eso había sido perdonado y borrado del Libro de la Vida. Lo mismo ha sucedido contigo, que alguna vez eras la loca, o la prostituta; o contigo, que hace unos años eras el borracho, o el ladrón, o el homosexual. Pero ahora eres nueva criatura en Cristo, las cosas viejas pasaron y he aquí todas han sido hechas nuevas.

No espere que la gente te hable bien de ti cuando entres al verdadero camino del Señor. ¿Cómo lo va a hacer si el antecedente es el propio Jesús, a quien no seguían precisamente personas comunes y corrientes. Lo seguía una ex prostituta, un loco que había tenido como cien demonios, un ex muerto resucitado, un ex estafador: Zaqueo y también Mateo.

Es decir que toda la gente que seguía a Jesús, había sido algo malo en el pasado. Todos los “ex” algo eran los que seguían a Jesús. Pregunto: ¿Recuerdas tú que “ex” eres? No respondas, nadie lo necesita saber; ya está borrado.

Claro está que cuando los de Malta se dieron cuenta que el veneno de la víbora no había afectado a Pablo, cambiaron de opinión. Igual a como hacemos nosotros cuando alguien asciende de ujier a pastor de la iglesia. En fin; de algo no tengo dudas: la gente siempre va a opinar algo de ti.

Pero lo más curioso del caso es que ellos, evidentemente no podían solucionar ninguno de sus problemas, pero se atrevían a decirle a Pablo lo que él era. Y eso sigue vigente hoy: la gente es incapaz de resolver sus propios líos, pero se regodea opinando sobre tu vida sin conocerte.

¿Sabes cuál es la clave de esto? Que la gente no se va a convertir al Dios que tú predicas; la gente se va a convertir a aquello que te sacó del problema. Cuando la gente vea que tú pasas las mismas pruebas que los mundanos, pero que las peleas cantando y sonriendo, ahí será cuando te pregunten: “Oye, ¿Qué es lo que te da la victoria?”

Dijo Jesús que en el mundo tendrías tribulación. Pueden venir –por ejemplo- calamidades naturales que pueden tocarte. Terremotos, inundaciones, todo eso. También pueden venir tormentas a tu vida por la toma de malas decisiones.

Te puedes meter en tremendos líos ministeriales cuando te metes a hacer lo que Dios nunca te mandó hacer. Juan el Bautista vino solamente a presentar al Mesías. Y lo hizo. Y luego dijo que era necesario que él menguara para que Jesús creciera. Pero no lo hizo, siguió ministrando. Perdió la cabeza. Y no era ese el plan completo de Dios para él. No obedeció en el final.

Yo sé que cuando comiences a trabajar de manera genuina para el Reino, recibirás muchísimas críticas. Pero te animo a ser perseverante y mantenerte firme. Cuando tú te mantengas firme haciendo lo que Dios te ha enviado a hacer sin tener en cuenta lo que la gente dice, con el correr de los tiempos, ellos cambiarán de opinión y dirán que no eres un asesino ni un hereje, sino un hijo de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Descifrando Tiempos Apostólicos

(Hebreos 7: 11) = Sí, pues, la perfección fura por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿Qué necesidad habría aun de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

(12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; (13) y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.

(14) Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.

(15) Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, (16) no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.

(17) Pues se da testimonio de él: tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Es indudable que este texto habla de Cristo. Y todo lo que nos dice sirve para que sepamos que en Él tenemos todo nuestro vivir, toda nuestra existencia. De manera que el orden de la existencia de la nueva criatura, porque no son muchas nuevas criaturas, es una nueva criatura.

Hay dos hombres en la tierra. Uno, en Adán, el otro, en Cristo. El primero, de la tierra, el segundo, del cielo. Hay dos hombres en la tierra, multimiembro hombre. O todos viven en Cristo o todos mueren en Adán. Babilonia es cuando la gente anda confundida entre los dos.

Andan en la iglesia tratando de mejorar a Adán. Andan en la iglesia tratando de madurar al viejo hombre. A perfeccionarlo. Si eso fuese posible, entonces el sacrificio de Cristo sería nulo. Nosotros no podemos mejorarnos a nosotros mismos.

La palabra nos dice: ¿Quién de ustedes, con preocupación, puede añadir a su estatura un codo? O sea, nos da una analogía natural y práctica, de nuestro diario vivir. La gente crece todos los días, pero: ¿Cuántos de nosotros crecimos porque no nos gustaba ser pequeños?

Con esto quiero decir que la preocupación por tener poca estatura no te añade estatura. Si fuese así, todos tendríamos la estatura que deseamos tener. Eso es exactamente lo que sucede con la madurez del creyente. Nos está diciendo que la preocupación de querer madurar, no te madura.

Luego te dice: considera los lirios, que no trabajan, no hacen nada, y están revestidos de gloria. Y eso es importante, porque el estado final de la casa de Dios habla de estar revestida de gloria. Sin embargo, el lirio no hizo nada para obtenerlo. Esa es otra analogía.

Hay ciertas cosas que están hechas, que tenemos que entender que son nuestras, pero que sólo se manifiestan cuando podamos vernos como Dios dice que somos. Para poder actuar en medio de las situaciones presentes según verdaderamente somos, y no según las circunstancias lo dictan.

Cambiado el sacerdocio, tiene que haber un cambio de ley. La ley, generalizando lo que hemos aprendido, es un código de existencia, es un código de vida. La ley no son diez mandamientos en un templo; la ley es lo rige cómo se vive sobre la tierra.

Cuando el sacerdocio cambia, todo lo que rige a ese sacerdocio, cambia también. Si esa mente que vivía en ese hombre vivía bajo ciertas leyes terrenales, supuestamente, nosotros tenemos que vivir bajo otras.

Hay un éxodo. Están cruzando el Jordán porque aquí se disfruta mejor. Podríamos decir entonces que el intento de Dios de crear un nuevo sacerdocio, es crear algo que somos y no algo que hacemos. La creación de Dios es construir un ser, no hacer que un ser haga algo.

Ministerio son sus interacciones con la vida cotidiana. Eso es ministerio. Porque la palabra “ministrar”, significa “servir”. Servimos a Dios con nuestra existencia en el medio ambiente. Cada cual según la capacidad que Dios le ha entregado.

Todos somos ministros competentes en el Nuevo Pacto, dice la palabra. No me refiero a una posición eclesiástica. Dios creó al hombre para que el hombre gobernara, pero siempre y cuando él fuese gobernado por Dios.

Pero ese gobierno que el hombre iba a tener, no era una posición política, sino una naturaleza donde el hombre tiene gobierno propio. Dios tiene un propósito. El propósito de Dios, es el destino del hombre. Y el destino es el fin, lo que llamamos el fin.

El fin, vendría siendo una especie de calidad de existencia. O sea que nuestro propósito, es el objetivo de Dios. ¿Cuánta gente se pasa toda su vida tratando de averiguar cuál será la voluntad de Dios para su vida? ¿Cuál será mi ministerio? ¿Qué es lo que yo tengo que hacer para Dios? ¡Vivir!

Porque tu destino es Su propósito. Y Su propósito es tu destino. Y eso cambia de persona en persona. La iglesia, en su estructura organizacional, hablando de estructuras eclesiásticas, en la mayor parte de su sentido, es idea del hombre.

Repito: iglesia, en el vocabulario de Dios, es una calidad de existencia. Iglesia, en el vocabulario del hombre, es una organización. Y la iglesia de Dios, está dentro y fuera de la organización. Y no me refiero a una denominación, me refiero a una organización eclesiástica global.

Es todo un mapeo que puede producir semilla cómo puede producir anticristo. La iglesia no es la inquisición. La iglesia es aquel que está en Cristo, apropiando los principios del nuevo hombre. O sea que hay una iglesia dentro de una iglesia.

Iglesia, la primera palabra: organización. Iglesia, la segunda palabra: los que fueron llamados por Dios. El Reino de Dios es más grande que la iglesia. ¡Gracias a Dios por ello! Entonces el hombre crea una organización para tratar de educar a la iglesia.

Para intentar madurar a la iglesia. Pero sólo Dios te hace iglesia. Iglesia, exlessía, es un cuerpo, es un organismo vivo, en la tierra. Es el nuevo hombre. Iglesia, la organización, son varias que pretenden instruir al nuevo hombre.

Dios hace pactos con hombres, no con naciones ni organizaciones. A través de toda la Biblia tú puedes notar que Dios hace pacto con un hombre, no con alguna nación o con algún credo. Con un hombre. No hace pactos con sistemas religiosos. Hace pactos con el nuevo hombre.

La iglesia organizada, (Escúchame bien con el espíritu), es producto de la caída del hombre. Porque en el comienzo, Dios y el hombre tenían una comunión inmediata y no necesitaban un mediador. El hombre oía a Dios clarito, no era raro para ellos oír a Dios.

No hacía falta ningún proceso. No hacía falta ir un domingo a alguna parte a que alguien te instruya. Teníamos la ley. ¿Por qué? Porque el hombre cayó, y al caer, comienza a vivir de afuera hacia adentro, en vez de recibir de adentro hacia afuera.

Entonces, como recibe de afuera hacia adentro, hay que proveerle algo de afuera. La ley. Mira; esto es así, y es así y así, contrólate por esto. El problema es que las vidas no fueron creadas para ser controladas por cajas, porque cada vida es diferente.

Sin embargo, sí hay ley; porque no existe la libertad sin ley. La libertad es producida por el entendimiento de sus parámetros. Si no entiendes tus parámetros, no eres libre. Porque entonces nunca sabes si estás bien o no.

Tiene que haber algo que marca aquello que está bien y aquello que está mal, para así sentirte libre en tus acciones. Muy importante: Dios crea al hombre, pone gobierno en él, el hombre cae de ese gobierno en desobediencia, el hombre crea una institución para ser instruido desde afuera hacia adentro.

El problema que tenemos hoy, más o menos seis mil años después, es que honramos más a la organización que al creador. Fue la razón por la cual la primera casa fue destruida por la venida de Cristo. Entonces el hombre forma una religión para justificar su falta de habilidad para tener esa clase de comunión con Dios que debía tener.

Se sentía que no podía complacer a Dios. Pero recuerda que quien cae es el hombre, mentalmente. Porque el hombre no cayó a ninguna parte físicamente. Dios, allí en el huerto andaba. Era el hombre el que se andaba escondiendo, pensando que Dios ya no lo quería más.

Entonces, la caída causa que vivamos en sensualismo. Esa palabrita no es tan fea como suena, sensualismo. Porque significa vivir con y por los cinco sentidos. Nada que ver con el sexo, aunque lo incluya. Dios quiere lo contrario, que vivamos de adentro hacia afuera. Déjame recordarte la historia de la creación. Anota los siguientes proverbios:

Nº1: El destino del hombre, es el propósito de Dios.

Nº2: El diseño del hombre, es el intento de Dios.

Nº3: La habilidad del hombre, es lo que Dios demanda. Sólo eso.

Nº4: La naturaleza del hombre, es el requisito de Dios.

Yo creo que estos cuatro proverbios resumen las preguntas y las respuestas en todo el planeta tierra. ¿Qué hacemos aquí? El destino es la finalidad, el objetivo, es la meta que Dios tiene. El destino. De manera que el destino del hombre es la meta de Dios.

Yo creo que en la iglesia lo hemos pensado al revés. Siempre vamos donde creemos que está Dios y buscamos a ver qué es lo que tenemos que hacer para cumplir nuestro destino, cuando el propósito de Dios fue y siempre será tu destino.

O sea: tú jamás serás mejor que cuando seas tú mismo. Y lo que hemos hecho en los círculos eclesiásticos, es tratar de cambiar a la gente. Realzamos lo que tú estás viendo. Cambiarlo sería ir en contra de su propia naturaleza.

Le quitas las barras y la naturaleza vuelve y sale. Y no es Adán si estás en Cristo, porque Adán no existe. Si el propósito de Dios es el objetivo, entonces esta es la razón de la creación del hombre. El propósito precede la creación.

Dios tiene un objetivo, luego crea el hombre con ciertas naturalezas, o sea, con el requisito necesario, pone ciertas habilidades, para luego demandarle Él esas habilidades, para entonces, cuando el hombre comience a migrar hacia lo que inevitablemente va a llegar a ser, Dios consigue su objetivo.

Yo quiero ampliar mi voz en esta página Web, y ese es mi propósito primero. Luego, creo un micrófono, el hombre. Y le doy una naturaleza apropiada para que amplíe la voz. Ese es el requisito. Luego le doy la habilidad, todas las conexiones para que eso sea una realidad. Luego lo prendo y demando de él sólo lo que él puede hacer, de manera que tu destino siempre cumple mi propósito.

Porque te creé a ti para que cumplieras el propósito para el cual fuiste creado. El propósito viene en dos dimensiones. Está individual y está corporal. El propósito corporal se compone de cada propósito individual. Por eso es que cuando tropieza uno, tropiezan dos o tres.

Por eso es que hablamos de compromisos, unidad y esas otras cosas que la organización sí nos pudo enseñar al menos. Pero es para aquello que está inerte, salga a relucir. Otra analogía: tú eres una semilla, la unidad es un árbol que produce condiciones aptas.

Y si tú no te rebelas, la semilla produce siempre lo que la semilla es. Si es una planta de coco, va a producir cocos. Si es un rosal exquisito, producirá rosas exquisitas. ¿Te parece aburrido esto? Presta atención. El intento del creador es el destino de su creación.

No tienes otra alternativa, se cumple. Claro, no es preocupándonos quien va a crecer. ¿Quién de ustedes, con preocupación podría llegar a la estatura que Dios quiere? Nadie. El hijo crece, porque en su cuerpo está todo lo necesario para que él crezca. Él crece durmiendo.

No es cuando corre y juega al fútbol que él crece, es cuando se acuesta y descansa; allí crece. Port eso los niños pequeños deben dormir más. Lo segundo que podemos ver en Génesis 1, es que Él dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen, para que tenga gobierno sobre la intemperie, parafraseando.

Recuerda: hay un propósito general y uno específico. Uno que es corporativo y otro que es individual. Hagamos al hombre a nuestra imagen. Recuerda que hagamos al hombre a nuestra imagen en Génesis 1:28 al 28, es la maqueta de Dios. Quiere hacer un hombre. El comienza a hacer ese hombre en Génesis 2, para que este hombre se convierta en lo que Él tiene como destino para este hombre. Y lo cumplimos en Cristo.

Pero al hombre le dice: lidera, gobierna la intemperie. A eso lo podemos ver en varias tipologías, te doy como ejemplo Abraham. Vemos que Dios le hace una promesa a Abraham y a su simiente. Luego usa a toda esa simiente, Israel, como una tipología, como una fotografía para nosotros.

Israel, en el Antiguo Testamento, tipificaba la nación de Dios. Como nosotros hoy, como iglesia, tipificamos al pueblo de Dios. Y no lo tipificamos, lo somos. Israel tenía su gobierno, tenía su política. Era reconocido como el centro de las naciones.

Pero cada nación tenía su gobierno. Tenían sus reyes, tenían sus leyes y, de haber sido en este tiempo, tendrían hasta sus propios partidos políticos. Quienes tenían la ley era Israel, no era Samaria, no eran los heveos ni lo jebuseos, no.

Ellos tenían su gobierno y Dios tenía el suyo. Sin embargo, ellos eran gobierno entre las naciones. Pero no era en lo literal, ellos no mandaban a nadie. Sin embargo el mensaje del Reino, hoy, intenta poseer todas las posesiones de autoridad en la sociedad.

¿De dónde sacas el ejemplo? Eso me obliga a entender a mí que Israel, siendo gobierno de las naciones, sin ejercer gobierno político, nos habla de que es un gobierno diferente al que Dios está exigiendo de nosotros.

Ellos eran reconocidos porque tenían una sola forma de vivir en la tierra, mientas que los otros tenían varios dioses y creencias, pero Israel tenía a Dios. Entonces, en su standard, estaba el gobierno de las naciones, aunque Israel se encontrara en una condición peor que la de afuera.

Cristo tuvo una oportunidad en Juan 6 y Juan 12. Lo vinieron a buscar para hacerlo rey literal, ponerlo en el trono. Y Él se escondió. Se escondió porque no era el propósito. El propósito no era apoderarse de la tierra políticamente. No es un reino político, es un Reino espiritual.

Eso no significa que si la habilidad que el creador ha puesto en ti en leyes y en política, no puedas ser un líder político. ¿Quién sería yo para evaluar las decisiones que Dios puede tomar con cada uno de sus hijos en el marco de la absoluta soberanía y majestad que posee?

Pero eso es si tú tienes esa gracia, no porque se nos antoje tomar una posición política por afición o beneficio personal. El abogado, abogado; y el político, político. ¿Qué estamos haciendo? Estamos definiendo nuestro propósito para entender cómo actuar dentro de todas estas cosas.

Por eso es que Él crea a un nuevo hombre en la tierra. En Efesios 2, 14 al 15, lo vemos, cuando Él dice que derriba la pared de enemistad, haciendo de ambos un nuevo hombre. También lo vemos en 1 Corintios 15:45.

Ahora escucha: si el propósito, primero existe en la mente de Dios: ampliar la voz, luego se construye el aparato. Y dentro del aparato está la gracia necesaria para todas las audiencias y programas de audio por cualquier mecanismo informático, sean más fuertes o más débiles.

Quiero decir con esto que lo mismo funciona para diez o quince que para cinco mil. Si hay algo de interferencia o crisis, Él funciona. Él está equipado para eso. Si le encuentra las coordenadas correctas y las antenas están bien, funciona. Si aprendemos a lidiar en nuestro medio ambiente con la habilidad de manejarnos dentro de cada kairos ambiente, la posibilidad existe.

Porque primero Dios tenía un propósito, y luego te creó a ti para cumplirlo, con todas las cualidades necesarias para hacerlo.  Siempre y cuando no seamos controlados desde afuera para adentro. Hay una gracia que reside en cada ser humano que se extrae de acuerdo a la necesidad de cada kairos.

A veces es la situación la que desata esa habilidad para que tú descubras que la tienes. Nadie salta una cerca de dos metros de altura si no tiene entrenamiento para ello, o si lo está persiguiendo un doberman enojado y con hambre.

Claro está que si esto se te pide un domingo por la noche en una iglesia, te vas a poner a pensar que no, que no es posible, que tus huesos ya no son los mismos y que los años no pasan en vano. Quiero decirte que la habilidad reside en nosotros, que la gracia está ahí; y que sólo falta la situación detonante que nos permita lidiar con esa gracia.

Claro está que, la forma en que todo eso se desata, de pronto puede llegar a violar todos tus conceptos previos. O tal vez puede salirse de la caja conocida y tradicional. Porque el hombre fue creado para vivir de adentro para afuera y no por las cajas que el mismo hombre creó para gobernarlo.

Lo que sucede es que a veces, las situaciones se apoderan de nuestras mejores actitudes, y eso es porque no podemos ver más allá de la situación, porque todavía vivimos desde afuera para adentro. En eso reside la sabiduría apostólica.

Lo apostólico se define como el diseño interno para construir de acuerdo a la realidad de Dios en cada estación en tu vida. Repito: ver la infraestructura interna de cada situación, para construir de acuerdo a lo interno, y no a lo externo.

Salomón fue confrontado por dos mujeres y un niño. Su conclusión era “cortemos al niño”. ¡Se salió de la caja! ¿Cómo se te ocurre cortar al niño? Pero gritó la madre, entonces él pudo descubrir quién era la madre. Eso era sabiduría apostólica, o sea: vio el diseño interno, y produjo la realidad que necesitaba en ese momento.

La próxima situación no la lidió de la misma forma. No es por patrones. Vemos en la Biblia cuando había que cruzar cuerpos de agua, en una ocasión Dios demandaba que los sacerdotes se quitaran las sandalias y pisaran el agua. En otra ocasión demandó que Eliseo le diera con el manto. En otra ocasión le dijo a Moisés que levantara la vara. El mismo problema, tres soluciones diferentes.

Pero si tenemos una caja, te quedas con la vara levantada par cruzar el Jordán, y la vara no funciona en el Jordán. Entonces dices: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué a mí no me suceden esas lindas cosas que les suceden a otros?

Entonces tú pones la vara y no funciona. Y entonces decides ayunar y hacer guerra espiritual reprendiendo todos los demonios conocidos y por conocer para que la vara funcione, pero no es la vara. Porque en esta ocasión, tenía que ser de otra forma.

Entonces, tenemos dentro de nosotros la habilidad para cruzar los diferentes medios ambientes con el gobierno inherente que reside en nosotros. Entonces, nuestros ojos tienen que enfocar la demanda del tiempo. ¿Qué hace falta hoy? ¿Qué habilidad hace falta hoy?

Recuerda: el destino es una calidad de existencia. Es más importante cómo nosotros actuamos dentro de la situación, que qué es lo que sucede con la situación. Nos viene a la memoria ahora Hebreos 11, donde nos dice que todos esos hombres obtuvieron buen testimonio. Pero ninguno terminó.

Todos murieron sin obtener la promesa. ¡Pero nos dice que tuvieron buen testimonio! Eso significa que Dios no está otorgando premios por logros. Esto es para que descanses, no para que no trabajes. El logro se consigue en el descanso, porque es en Dios.

Claro está que esto requiere un concepto distinto de la vida. Vamos a verlo. Un verdadero cambio es un ajuste interno. Si vamos a cambiar las leyes por las cuales nos regimos, entonces estamos hablando de ajustes internos, que se traducen, eventualmente, en la forma en que vivimos y hablamos.

 

Las prioridades que tenemos, a qué nos sometemos. Son ajustes internos. Fíjate que el Reino no es un mensaje que incluya o anule el rapto. No tiene nada que ver con el futuro. Ser profético no es tener la habilidad de profetizar o de ministrar proféticamente con la iglesia.

Y ser apóstol, ya sabes que no es simplemente tener una posición. Son gracias que Dios nos da para vivir adecuadamente en la sociedad. Y hasta que no aprendamos a usar lo que Dios nos da en toda nuestra vida, lo que hacemos en la iglesia no importa nada. Estas son dimensiones de Dios que determinan la estructura de tu vida. Y como tú te relacionas con los distintos tiempos en los cuales vives. Es esa la forma en que tenemos que ver estas cosas.

(1 Samuel 10: 1) = Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?

(2) Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamín, en Selsa, los cuales te dirán: las asnas que habías ido a buscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y está afligido por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi hijo?

(3) Y luego que de allí sigas más adelante, y llegues a la encina de Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Dios en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres tortas de pan, y el tercero una vasija de vino; (Esto representa la muerte de Cristo. Y es la muerte y el entendimiento de Cristo lo que nos lleva a la plenitud que estamos buscando) (4) los cuales, luego que te hayan saludado, te darán dos panes, los que tomarás de mano de ellos.

(5) Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; (Cuando cruzas el Jordán comienza la guerra. Dios nos promete que habrá crisis. Él dice: “cuando venga la tribulación”, “cuando venga la aflicción”. El siembra la semilla, Él prepara todo, Él decreta, Él hace todo lo que tiene que hacer, y después te dice: “cuando venga la aflicción”. No dice “si viene”, dice “cuando venga”. ¡Sí viene! Cuando venga la aflicción, ten cuidado de esto y ten cuidado de aquello. Aprende: te acercas al collado de Dios, los filisteos.) y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, (Nota que entras a la ciudad e ignoras a los filisteos. Porque decía que cuando llegues a la ciudad, te encuentras con los filisteos, y continúa diciendo que cuando entres a la ciudad… ¿Y los filisteos? Dios, antes de crear, acondicionó a la persona para llegar. Y se sienta a descansar. Él no está preocupado, Él sabe que tú terminas. El que no lo sabe eres tú. Por eso es que Él puede profetizarte tu futuro; porque antes de hacerte, Él determinó que terminarías. Dios no comienza nada que no pueda terminar) y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.

(6) Entonces, (Repítelo para ti mismo, para que se te grabe; entonces) el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.

Aquí yo veo algunos principios. Lo primero que quiero que veas, es que hay un lugar más allá de tu presente. Existe un lugar más allá de tu presente. Hay un capítulo después del presente capítulo de tu vida. Y eso me trae al segundo principio: no podemos estar anclados con el éxito presente.

Ahora bien; nota el orden de los sucesos en el ungimiento de Saúl hasta que él es transformado en otro hombre. Él salió en busca de unas asnas. Propósito: Buscar las asnas. En el camino es interrumpido por alguien que le dice: las asnas se encontraron. Ahí cambió tu propósito, claro.

¡Es que yo tengo que seguir buscando las asnas! ¡Ya las encontraron! ¡Es que mi papá está preocupado porque le faltan las asnas! Ya las encontraron. Tu papá ya no está preocupado por encontrar las asnas, ahora está preocupado por ti, porque todavía estás buscando unas asnas que ya encontraron.

Gente que no puede modificar su propósito y sigue anclada en algo que ya pasó. No se da cuenta que ha cambiado la configuración de los tiempos y que ahora tiene que hacer ajustes. ¡Es que Dios me prometió! ¡Encontraron las asnas!

Ahora Dios está preocupado por tu jornada, no por las asnas. Porque en el momento en que tu jornada se desvió del propósito, estás mal por mejor que sea tu intención. Luego te encuentras con unos hombres que hablan de alianzas, y luego vemos la milicia espiritual.

Pero vemos que todo este proceso en la vida de Saúl, es para que él sea mudado en otro hombre, que en esta anécdota está tipificada en que él logra ser relativo con la gente que estaba al otro lado del monte. Profetizaba con ellos.

Cuando él empezó, él no profetizaba. Pero cuando llegó, era un hombre relativo al lugar que llegó. Tú no puedes entrar a la próxima fase hasta que no te conviertes. Tú tienes que tener la naturaleza que se requiere para la próxima fase, para entrar en ella.

Vamos a decirlo más sencillo. Si no te gradúas de bachiller en la escuela secundaria, no tienes la base necesaria para entrar en la universidad. Tienes que tener el fundamento de la próxima fase. Un cambio es ocasionado por el propósito de tener relatividad.

 

Yo cambio para ser relativo. Un cambio no se hace por el gusto de cambiar. Si soy relativo, no necesito cambiar. Si lo que estoy haciendo todavía tiene vigencia, sigo adelante, allá voy. Pero si lo que estoy haciendo ya dejó de ser útil, entonces allí debo cambiar o desaparecer de la escena.

Cuando el éxito presente no garantiza la demanda del futuro inmediato, un cambio es inevitable. ¡Hay que cambiar! Pero cambio es un ajuste interno, no modificar algunas cosas por fuera. Es un ajuste de conceptos que va a cambiar todo lo que tú hagas de allí en más.

Y no estoy hablando de la iglesia, estoy hablando de tu vida. De manera que no nos podemos identificar con un mover o con otro mover, o con un mensaje o con otro mensaje. No se trata de eso. Se trata de migrar constantemente.

Nota que Saúl fue mudado en otro hombre no por un mover sobrenatural de Dios, sino por obediencia a la palabra. Samuel le dijo: cuando llegues a tal y cual lugar te vas a encontrar con tal y tal problema: cruza. Cuando llegues allá, vas a ver eso: ¡Continúa! Obedeciendo la palabra, llegó a ser mudado en otro hombre. Mira Zacarías 10. Mensaje antiguo para todos los que puedan haberlo estudiado alguna vez. Vamos a ver algunos principios allí.

(Zacarías 10: 1) = Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía, Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.

(2) Porque los terafines (Que son ídolos, no ángeles. Estos son serafines) han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.

(3) Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.

El título de un tremendo mensaje que escuché hace poco menos de veinte años de labios de uno de mis mayores referentes, se llamaba precisamente así: “De ovejas a caballos de honor”. Y este es el tipo de cambio que Dios está buscando.

No es uno compatible con las genéticas terrenales, porque las ovejas nunca se convierten en caballos. Es otra clase de cambio. No existe ninguna mutación como para que una oveja pueda convertirse en un caballo, pero así de drástico es el cambio que surge en nosotros, cuando en verdad sabemos presenciar, decidir y aceptar verdaderas visitas de Dios.

Dios dice: “y bueno, pues, la organización no lo puede hacer porque hay sueños vanos, hay terafines mentirosos y no quiero indagar mucho más allí. Pero yo, el señor, voy a visitar al pueblo. Y no se van a caer estremeciéndose de risa, sino que va a producirse una mutación extraña.”

Si hacemos un estudio de las características de una oveja, y las comparamos con las características de un caballo de honor, estamos hablando de cobardes transformados en valientes. De gente básicamente inútiles a un caballo de honor.

Que cuando ve la lanza, en lugar de dar media vuelta y huir, muy por el contrario agacha su cabeza y corre hacia ella. Una oveja se cae y no se puede poner de pie. El caballo de honor muere de pie. Estamos hablando de unos cambios internos.

Y esos cambios se producen cuando estamos viendo en la palabra, lo correcto. Cuando lo vemos como un tremendo mensaje con una tremenda revelación y salimos disparados a felicitar al predicador y a pedirle que nos firme nuestra Biblia, ¡No entendiste!

La revelación trae dolor. Quiero decirte dos cosas respecto a esto. Que tú o yo tengamos la habilidad de ver un poco más profundo de lo que dice la letra, y extraer principios de ello, tiene que ver con una dosis de gracia, habilidad, estudio, etc. Todos tenemos eso y en ciertos niveles.

Pero recibir una revelación, cambia la forma en que tú hacías lo que recibiste, para siempre. Cuando a ti te cae la ficha, no vuelves atrás nunca más. En esa área en la cual se te cayeron las vendas, claro está. En lo demás, puede que todavía sigas a oscuras en muchas cosas. Pero en esta, específica, ya no. Eso es una revelación.

Es necesario que entiendas que a muchos de nosotros ya no nos impresiona en demasía lo profundo que podamos predicar, o qué lindo es esto que extrajo ese hombre o esa mujer. Y no nos impresiona por una sencilla razón: entre esta clase de ministerios, eso casi que debe ser considerado como normal. Lo llamativo sería que no ocurriese.

Somos, en más o menos, ministerios de revelación. No estamos jugando a las iglesias. Lo que sí nos impresiona y realmente nos impacta, es cuando la gente lo recibe de la manera correcta, y con el correr de los meses vamos viendo que esa gente produce cambios importantes en sus vidas.

Ese es un nivel claro de transformación que Dios está trayendo a nuestro medio. A eso es que yo le quisiera llamar “La Reforma”. No a un mover que cambia bancos por mullidas butacas o viejos púlpitos de madera de cedro por otros muy modernos de cristal.

 

Tampoco a un mover que cambia y dinamiza el estilo del mensaje. Decir reforma es hablar de un mover que modifica nuestros conceptos respecto a cómo se vive la vida sobre la tierra. Y hasta que no nos caiga la ficha precisa de eso, no habrá próxima fase. No puedes jugar en tu video la pantalla 8 si todavía no pudiste superar la 7.

Para eso deberíamos volver a hablar del remanente, porque anda mucha gente por allí hablando de remanente pero dando a entender que se trata de una especie de residuo de algo, y no lo es. Porque remanente es una calidad de existencia, no una cantidad.

Dice claramente la palabra que leímos en la primera entrega, que será el Señor quien visitará su iglesia. Sin embargo, yo creo que ya lo hizo, porque así como nosotros estamos en Él, creo fervientemente que Él también está en nosotros.

Por eso, reitero, no se trata de un mover donde vienen varios ministros de visita y nos introducen en algo que nunca habíamos hecho. Es un nuevo concepto que nos permite aceptar cosas que antes no aceptábamos. Así es que Dios puede moverse con frescura entre nosotros, porque ahora ya no está lidiando con nuestros viejos conceptos que antes no se lo permitían.

Eso es: un mover de Dios en nosotros. No es una actividad eclesiástica un mover, es un mover de Dios en nuestra vida. Dios sólo viene para hacer cambios profundos, transformaciones internas. Viene para tratar con nuestro entendimiento presente, nuestras expresiones de la vida, y llevarnos al próximo nivel.

El deja atrás el epicentro, aquello que te hace hacer prioridades, y produce una transformación que trae relatividad a tu vida. Ustedes conocen la palabra paqad. Muy importante, creo que entendieron ese principio cuando lo enseñé.

Ahora bien; una de las cualidades que produce el caballo de honor del cual hablábamos en la entrega anterior, es algo que dios quiere darnos sin ninguna duda: coraje. No sé si debo decir coraje, o valentía, o denuedo, u osadía.

Coraje. No es igual en todas las naciones, idiomas y culturas la interpretación de coraje, pero en argentina, es como estar enojado con una deficiencia propia y salir resuelto a enmendarla y cambiarla por una victoria con excelencia, pese a cualquiera sea la circunstancia opuesta.

Hay algunas armas que vienen en contra de nosotros, para que lo que Dios quiere que nosotros tengamos, no suceda. En este caso específico y puntual, la osadía que es necesaria para vivir en estos tiempos presentes, el coraje.

Coraje no significa que tú no pienses ni evalúes. Es esa determinación que llega desde adentro hacia afuera y que te lleva a encarar como un caballo de honor lo que debes hacer sin importarte demasiado qué es lo que puede pasarte por ello.

De alguna manera, tú cambias lo que tienes que cambiar aquí, pero sigues. Es una cosa que no te detiene. Lo primero que viene es la intimidación, el temor. En toda la Biblia el temor es usado para detener la edificación de Dios. Nos da temor.

Nos da temor que el número de miembros de una iglesia se reduzca. Nos da temor que, por ese motivo, las finanzas mengüen considerablemente. Nos da temor que el famoso pastor de la famosa iglesia no tenga el mismo mensaje. Temor. Consciente o inconscientemente, temor es siempre temor.

Y siempre que en la Biblia aparece el temor, normalmente está rodeado de un freno a la edificación de Dios. Sea a través de Tobías y Sanbalat o sea a través de quien sea. Siempre hay un freno o un paro para la edificación.

Tenemos un ejemplo en 1 Samuel 15:35 hasta el 16:7, de Saúl a David. Donde Dios dice: no midas la apariencia. Cuanta gente tienes, o hasta donde ha llegado tu nombre en la tierra. La reforma, o los valores del nuevo hombre, están basados en diferentes valores.

No medimos con la misma regla. Fuerza, o una iglesia fuerte, hoy, no es una iglesia necesariamente numerosa. Es más; no lo tiene que ser. Eso es un principio universal. También es cierto de las empresas. Hay gente millonaria que tienen sus oficinas en sus casas, Hasta en el cuarto de sus hijos.

Y hay gente que tiene iglesias de más de mil miembros y se están cayendo en la bancarrota, tanto financiera como espiritual. Antes, una compañía fuerte era la que tenía más empleados. Hoy, ya no es así, todos lo sabemos. Es más; hasta podría decirte que por ahí es todo lo contrario. Porque mientras más empleados tienes, menos actualizado estás.

Entonces los conceptos siguen cambiando, nunca nos vamos a cansar de decir eso. Todo el mundo quería elegir a Saúl, porque era más alto, más guapo, o que si tenía toda la autoridad de un líder y qué sé yo. David era un mocoso. Y para colmo olía a ovejas.

Y lo único que hacía era hacer de delivery para sus hermanos. Seguir a David era poco menos que ridículo. Cuando la gente se unió con David, David era poco más que un prófugo del sistema establecido. No tenía nada que ofrecer, y andaba escondido en una cueva.

Quiero que veas claramente que cuando las transiciones comienzan a venir, lo que Dios está edificando, nunca viene a través del concepto establecido. Siempre es algo nuevo. Y tenemos esta perspectiva. Muchos tenemos la buena intención y cruzamos, pero después terminamos preguntándonos: ¿Habré hecho lo correcto?

¿Podré seguir? ¿Será así? ¿Y cómo es que me parece que no hay crecimiento? Escucha: en algún área todavía estamos midiendo lo nuevo con la influencia de los viejos conceptos. De esa manera te puedo asegurar que no podremos ver lo que Dios está haciendo en el día de hoy.

En la reforma, los valores son diferentes. Tenemos el ejemplo en 1 Crónicas 12:1-2, donde la gente se unía a David, mientras que él aún era un fugitivo. ¿A quién se le podría ocurrir unirse a alguien que anda fugitivo de la justicia?

Y la palabra nos dice que los que se unían a David eran capitanes de cien y capitanes de cincuenta. O sea que era gente que tenía poder, podía valerse por sí misma y no necesitaban nada de nadie, pero entendían cuál era el propósito de Dios con la vida de David.

Tenemos otro ejemplo en la vida de Rut y de Noemí. Tu Dios será mi Dios, tu pueblo será mi pueblo, y yo seré enterrada donde tú seas enterrada. Y que Dios me trate severamente si algo nos separa que no sea la muerte.

Noemí no tenía nada que ofrecerle a Rut. ¿Cómo es que ella va a entrar en una alianza, más allá de lo que la ley exige, cuando Noemí no tenía nada que ofrecerle? Pero Noemí era el eslabón de Boz, que le dio todo a Rut. Ustedes conocen la historia.

¿Cómo podía saber ella eso? A veces andamos buscando algo ¡Y no es allí! Ella se une a algo que parece que fuera rumbo al fracaso. Tiene que ser que esta gente vio valores espirituales conectados con esa otra gente que podían desarrollar destino en ellos.

Algo vio Rut en Noemí que la hizo pensar que ella podía darle algo que la desarrolle hacia donde ella tenía que llegar. Algo vio ella. No eran sus influencias naturales, ¡Porque no tenía ninguna! No era algo que ella tenía que podía mejorar el ministerio de Rut. ¡Ella no tenía nada!

Sin embargo, algo vio ella en las cualidades de Noemí que, dijo, si me pego aquí, voy a llegar adonde tengo que ir. Y así fue. Es más; por el hecho de su unidad, de alguna manera estaba invitando peligro a su vida.

Cuando se pegaron a David, siendo David fugitivo, también estaban invitando problemas a sus vidas. Cuando se pegaron con Noemí que volvía a su ciudad, donde no podía ser aceptada porque venía con una que no era cristiana, y que hasta la décima generación iban a ser malditos, estaba invitando legalmente problemas en su vida.

De hecho, si lo vemos desde lo natural, es muy loco. ¿Cómo se te ocurre? Si tú haces eso, deberás atenerte a las consecuencias. Y así piensan hoy, también. La naturaleza de su unidad, era un compromiso puro, más allá de aquello que se veía en lo natural. David o Noemí. Ambos llegaron a la plenitud de su expresión.

(Romanos 16: 3) = Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, (4) que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.

Nota que esta gente no solamente daba clases bíblicas los días martes; expusieron su vida. (En inglés, aquí dice que arriesgaron sus cuellos). Y todo por alguien que estaba perseguido por la iglesia. Cada vez que Dios hace las cosas, quiero que veas el ambiente en el que te encuentras.

A veces nos sentimos perseguidos, a veces nos sentimos el remanente, a veces nos sentimos benditos. Quiero que abras los ojos y veas que todo lo que Dios hizo, lo hizo así. Para que entonces luego puedas tener un concepto diferente, y que aquello que Dios colocó en ti para este tiempo, florezca.

(Deuteronomio 11: 2) = Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido, (3) y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra; (4) y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros; cómo precipitó las aguas del mar Rojo sobre ellos, cuando venían tras vosotros y Jehová los destruyó hasta hoy; (5) y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar;

(Verso 7) = Más vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho.

(8) Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla;

Nota que hubo un método de Dios respecto a tratar con la gente hasta un lugar, y luego hay otros mandamientos para entrar al próximo lugar. Y a veces nos cuesta desatarnos de algunas formas en las que Dios trata con nosotros. Vamos a verlo de otra manera.

La palabra coraje, que te había quedado debiendo la explicación. La palabra es chazaq. Y tiene varias definiciones. En el salmo 27:14 significa “fuerte”. En Isaías 35:3-4, habla de “fortalecer las manos caídas”. En Éxodo 9:12 dice que “endureció” el corazón de Faraón. Endurecer. Chazaq.

En Deuteronomio 12:23 dice: sé seguro. Chazaq. Ten por certeza. Chazaq. O sea que la misma palabra que significa fortaleza, significa endurecer, estar seguro. En 2 Reyes 12:7-8, significa “reparar”. Si concluimos con todas esas definiciones, es una actitud por medio de la cual puedes darle la cara o tratar cualquier cosa reconocida como peligrosa, diferente o dolorosa, sin desviarte de tu rumbo.

Es una actitud que encara todo aquello que los demás consideran difícil, imposible o doloroso. Chazaq. Esa actitud sólo emana de ti en ciertas condiciones. Muchas veces en medio del temor. ¿Cuántos saben que los héroes de guerra son fruto del mismo temor que produce una guerra?

A veces, las circunstancias nos obligan a actuar de ciertas formas que, en otras circunstancias, jamás hubiéramos actuado. Allí es donde, en casos, hasta te atreves a hacer lo imposible. Pero esto es un ingrediente activo de la fe, porque la fe sin coraje, no funciona.

Es una cualidad interna de no temer. Preocupaciones es obvio que tenemos todos, pero angustia ya es algo diferente. Ahora bien; la razón por la cual el coraje es necesario, es porque en nuestras vidas siempre habrá oposición, inestabilidades financieras, persecuciones, calumnias, acusaciones, stress y aflicción.

Todo esto lo promete la palabra en Mateo 24. Cuando estamos transicionando. Vendrán tiempos difíciles, y etc.etc. Y esto no es porque justo te toca a ti, o porque estás en un ministerio, o porque tenemos un mensaje. Esto es en la tierra, y mientras tú vivas en la tierra, esto es una realidad.

Lo digo porque ante el ataque a veces pensamos que es por el mensaje o el tipo de ministerio, no. Esto es global. No tienes necesariamente que estar en la iglesia para sentir y sufrir las presiones que este mundo actual produce en la gente.

Entonces esto es una calidad muy necesaria. Dice Mateo 13 que cuando venga la persecución por causa de la palabra, necesitas esto. Tenemos que abandonar de nuestras mentes, el concepto de que el cristianismo es una utopía de falsos paraísos y una paz inexistente.

Yo sé que por ahí hemos cantado cosas así y hasta nos sentimos espectacular cuando estamos muchos reunidos y juntos, pero el cristianismo no es una novela color de rosa. El cristianismo sí nos trae ciertas convicciones que nos permiten vivir una vida mejor en la tierra. Pero vives en el mismo planeta.

Y no podemos vivir en negación. Puedo estar consciente y vencer. En gobierno. Cristianismo no es algo descansado, donde no hay temor, no. Muy por el contrario, eso es común en todos los círculos eclesiásticos, tanto los de punta como los equivocados.

Dime tú de la vida de María, en Lucas 1:26-38. ¿Qué posibilidades tenía María de que su llamado fuera maximizado? Era una virgen, una señorita, en un pueblo religioso, donde los fariseos tenían el derecho de destrozarla a pedradas en las puertas de la ciudad, por encontrarse embarazada fuera del matrimonio.

¿Qué posibilidad tenía ella de poder cumplir su propósito? ¡Ninguno! Lo cumplió. Dios no vino y le dijo que le iba a pedir permiso para hacer…No. Le dijo: tendrás. ¿Qué posibilidades tenía ella de que el marido la aceptara? Estaba casada, ya.

¿Qué posibilidades tenía ella de mantener esa simiente viva, o de vivir una vida feliz, cuando todo el mundo cuestionaba el nacimiento de su hijo? En un tiempo en donde eso, No se hacía. Nace Jesús en el imperio romano. ¿Qué posibilidades tiene este niño, en pañales, de que llegue a la cruz, cuando todo el imperio romano lo anda buscando?

Mataron a todos los niños de dos años para abajo. ¿Qué posibilidades tenía él de llegar a su destino? Las mismas que tú, hoy; ninguna. Pero llegó. Hasta el día de la muerte de Jesús, la idea de la oposición era matarlo. Pero nos libró.

No corrigió ningún concepto para que tú te sintieras cómodo y a gusto. No era importante. ¡Señor, pero mi reputación! ¿Y la mía? No se trataba de lo externo, se trataba de algo más allá que Dios estaba obrando por nuestra obediencia.

Jesús de Nazaret. ¿Qué puede salir de bueno de allí? ¡Nada! No lo pusieron en la metrópoli: ¡Nazaret! Para que no hubiera la economía que necesitaba, para que no hubiera los medios de transporte. ¡Lo hizo un bastardo! ¡Lo escondió en la tierra del enemigo!

A qué no te atreves tú a ir a esconderte a la casa de tu enemigo, un rato, para que no te encuentren. ¡Te reprendo, Satanás! ¡Era Dios! Y todo esto a la obediencia de un hombre, que aparece una sola vez en la Biblia, que tuvo un sueño. José.

 

Sí, José. Para que todo el plan de Dios cuelgue en el sueño de un José. Más allá de lo que nosotros podemos percibir, Dios todavía está. ¿Qué posibilidades tenía, si Herodes lo andaba buscando, y tenía todo el poder para matarlo?

¿Qué tenía Él? Ah, déjame ver. Él tenía, número uno: un diseño. Número dos, una habilidad. Número tres, un destino. Número cuatro, una naturaleza. La de Jesús, era el Reino personificado. Era la vida del Padre expresada.

Era el dominio de Dios encarnado. Y era el gobierno de Dios en forma visible. Los mismos cuatro principios. Eso era lo único que Él tenía. No tenía dominio sobre la política, no tenía dominio sobre las finanzas, no tenía dominio sobre ninguna de las autoridades, y no pertenecía al mundo eclesiástico.

Pero cedió a los trabajos del Padre en su espíritu en contra del desafío, y lo logró. Luego, él mismo dice que va a construir una iglesia, y se va. ¡Eh! ¡No te vayas! ¿No era que ibas a edificar? No, no, ahí te dejo a los muchachos a cargo de todo.

¿Los muchachos? ¿Quiénes eran? Los doce discípulos. Obsérvalos. En Mateo 28, dudando. En Marcos 16, llenos de incredulidad. En Lucas 24, místicos y atemorizados. En Juan 21, con rumores y chismes. ¡Payasos! Así los veía y calificaba el mundo incrédulo y secular.

¿Qué posibilidad había que estos payasos espirituales construyeran el Reino de Dios? Ninguna. Especialmente fuera del sistema. Ellos mismos no creían ni en la resurrección. ¡Tan bueno que era Jesusito, se nos fue! No entendieron nada. Y Dios se fue y dijo: ahí la van a hacer.

¿Qué te estoy enseñando? Que todo lo que Dios hizo, lo hizo a través de la gente que creó, en las cuales Él ya había puesto lo necesario para cada etapa de su vida. Siempre y cuando miremos para adentro. Ellos sí hicieron lo que tenían que hacer.

¡Pero murieron! Él jamás les dijo que no fueran a morir. Les dijo que iban a lograr lo que tenían que hacer. Es que tenemos conceptos, de que si estamos haciendo lo correcto, todo nos va a ir color de rosa. No medimos el éxito así. Ya no.

¿Qué posibilidades había de que esta gente cumpliera su comisión? No era un grupo demasiado prometedor, ¿No es cierto? Es más, ese grupo en nuestros círculos religiosos, no serían ni diáconos. Quiero que recuerdes que estamos hablando de los apóstoles, ¿Eh?

Luego ellos dicen que nosotros vamos a llevar el evangelio hasta el fin del mundo. ¡Nosotros! ¿Qué posibilidades tenemos? La misma que ellos, ninguna. Excepto que, dentro de nosotros, está lo necesario. Más allá de lo que tú entiendas, Dios está trabajando.

¿Qué posibilidades tenía Abraham de ser padre de multitudes con el cuchillo en el aire? Ninguna. Primero tuvo que vencer su propio cuerpo muerto con su creencia, y luego tuvo que alzar un cuchillo ante su propia promesa. ¿Qué posibilidades había cuando ese cuchillo estaba en el aire?

¿Qué sabía él que iba a aparecer el sustituto? Si no levanta el cuchillo, no aparece. ¿Qué oportunidad tenían los judíos en el día de Ester? Una señorita que se atrevió, en tiempo que había un complot en contra de los judíos, a hacer presencia ante el rey, sin que el rey extendiera su cetro.

¿Qué posibilidades tenían los judíos de que no iban a morir en ese tiempo junto con la niña? Ninguna. Pero vencieron. Ese día el cetro se movió en contra de la costumbre. Es que detrás de toda esta palabra, hay un Dios de poder. ¿Qué posibilidades tenían? Ninguna.

¿Y Bartimeo? ¡Jesús, hijo de David! – ¡Cállate! ¡Silencio! ¡Molestas al maestro! – ¡Jesús, hijo de David! – ¿Qué posibilidades tenía, el que menos posibilidades físicas tenía, de alcanzar al que todos andaban buscando? Ninguna. Y el Señor vino donde él estaba.

¿Qué usó él? Una boca bien grande y un deseo enorme que él tenía. Tenacidad. Coraje. ¿Qué posibilidades hay de que nosotros podamos cambiar nuestros conceptos internos, o ayudar a que la gente que nos rodea se libre de esas fortalezas mentales que los mantienen ciegos? Ninguna. Pero se puede.

Siempre se puede. Quizás no es como la gente cree. Hay una razón para que el coraje exista, y es para romper. Tenemos que aprender a discernir la diferencia entre ceder y militar. Yo creo que en muchas de esas ocasiones, hemos estado militando en contra del Espíritu de Dios.

Y Dios lo que quiere, es que descansemos en Él, y dejemos que cambie algunas cosas en nosotros. Ceder o militar. En Hebreos 4, la palabra nos promete que hay un descanso para el creyente. Katapausis es la palabra que se traduce como “descanso”.

Significa una morada espiritual, que no es otra cosa que estar en Cristo. Pero estar en Cristo y no descansar, es síntoma de que todavía razonamos demasiado. Hebreos nos promete que hay una posibilidad de entrar en ese descanso.

Andando este camino podemos encontrarnos con gente fuerte. El simple hecho de identificarse con ciertas áreas de nuestro mensaje, nos habla de una fortaleza interna de la que muchos carecen. Pero a veces no luchamos contra la complacencia o la pasividad.

 

A veces no luchamos contra el temor, en cosas que en apariencia son pasivas, pero que terminan siendo muy activas en contra del propósito de tu destino. Cuando recibimos un ataquen salimos con la espada a desparramar demonios, pero cuando algo nos toca emotivamente y nos da pena, ahí es donde nos quedamos quietos y permitimos la infiltración extraña.

Eso, quiero que me entiendas, nos atasca y obstaculiza mucho más que cualquier clase de oposición humana religiosa. O la complacencia. Es que ya llegamos hasta aquí, así que todo está bien. Entiende esto: no hay una verdadera paz fuera de una guerra. Se necesita una guerra para acceder a una paz.

Porque acceder a paz, es el resultado de haber resuelto un conflicto. A cualquier precio. Pasividad no es paz. Pasividad es el resultado de ignorancia, temor y timidez. No podemos ser pasivos mientras estamos encarando a gente con expectativas a futuro que son falsas. Hay hoy un espíritu cultural en la iglesia, que no es Dios. Fundamentos doctrinales que son de error. O confusiones babilónicas en nuestras propias mentes. Tenemos que salir de ahí.

(Lucas 1: 16) = Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

(17) E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Recuerden que Juan el Bautista representa a la Reforma que nos trae del viejo aion al nuevo aion, o al tiempo presente. Dice que eso funciona en el espíritu y el poder de Elías, el cual se encuentra en 1 Reyes 18. Dice que Elías vuelve el corazón de la nación a Dios, cuando confronta a cuatrocientos cincuenta profetas de Baal. Ustedes conocen la historia.

Esta es la tecnología por medio de la cual la Reforma se extiende en nuestras mentes. Debemos confrontar todo lo que es una falsificación de la verdad o del propósito. Nota que en Lucas 1:16 y 17, nos dice que la preparación del pueblo consiste en cambiar conceptos, y la disposición mental que le revelará estar en desobediencia a la sabiduría de los justos.

En otras palabras, la sabiduría, nunca está con lo masivo, lo popular o las grandes mayorías. Escúchame; esto es ilustrado claramente en la historia de Elías. Cuatrocientos cincuenta profetas contra uno; todos estaban mal.

Muchas veces debemos caminar por encima de la opinión común para poder entrar en la verdadera mentalidad del espíritu en cualquier circunstancia. “¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!” Se tuvo que elevar por encima de: “¿Quién dicen los hombres que el Hijo del Hombre es?” Profeta. ¡No! ¡Que se olviden los hombres, tú eres el Cristo!”

Nadie se había atrevido a decir una cosa así. Especialmente sin escuela y que no proviene del sistema. Se eleva por encima de la opinión común, y dice: tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Es sobre ese tipo de pensamiento, sobre ese tipo de actitud, sobre ese tipo de revelaciones que yo construyo la iglesia. No sobre la opinión común y mayoritaria.

Recuerda: la iglesia, o la iglesia. No estamos hablando de organizaciones, estamos hablando de ser en Cristo. Entrar en la verdadera mentalidad del Espíritu en cualquier circunstancia. Estar listo o relativo a la operación de sabiduría en nuestro camino en la tierra.

De manera que la sabiduría se revela, cada día, en nuestra vida. En cómo operamos. Cuatrocientos cincuenta profetas. Todos tenían un concepto. Elías lo vio diferente. El segundo punto que yo veo en el poder de Elías, es el poder de Dios presente.

(1 Reyes 18: 36) = Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.

En primer lugar: Dios no le dijo que hiciera nada. Búscalo, no está ahí. Dios no le dijo que hiciera esto o aquello, o que se atreviera que Él iba a estar con él. No. El celo de este hombre se levanta, cuando ve que algo está equivocado, y comienza a representar a Dios en una situación.

¿En mi situación también? En mi situación también. ¿Y en la tuya? También. Y en la tuya, y la tuya y la tuya. ¡Dios! ¡Tú eres el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, pero ahora yo soy tu siervo y te represento! Y no estoy hablando de Elías; estoy hablando de ti, puntualmente que hoy me estás escuchando por pura casualidad o porque no tenías otra cosa mejor que hacer.

Este reformador no está contento esperando que venga un avivamiento futuro, sino que pone una demanda en Dios y en el pueblo, en el día en que vive. Y exige que se manifiesten las cosas, ahora. Él quiere que el pueblo se dé cuenta que Dios está vivo y es real, hoy.

 Esto habla fuertemente de la cercanía de Dios en nuestra vida diaria. Muchas veces delegamos en oración lo que Dios ha querido que nosotros decidamos, con base en la sabiduría que opera en nosotros. Confiando en Dios en una manera muy práctica, donde nos vemos como la manifestación de la voluntad de Dios para el momento.

Entendiendo la unidad que existe en el hombre de la nueva creación, o sea: el verdadero cuerpo de Cristo. Tú eres el Dios de Israel, yo soy tu expresión en la tierra. En otras palabras: yo te represento aquí y ahora. Yo soy la expresión de tu palabra, hoy.

Conforme crezco en mi entendimiento de lo que soy, revelo más y más tu propósito en cada situación que enfrento. Tú eres el Dios corporal, pero en esta situación yo soy tu siervo, o lo que es llamado a traer tu respuesta, a una situación en particular.

Debemos acabar con la mentalidad futurista, que ha impedido que la iglesia manifieste a Dios en la tierra, ahora. Eso causó un tremendo daño en otras áreas, más allá de la escatología. No hay ninguna diferencia si una iglesia cree que mañana de repente desaparece volando de la tierra en un rapto, o la otra que piensa que van a ser transfigurados.

Las dos piensan que mañana los problemas se resuelven. Los dos son religiosos. ¡Porque el problema es hoy! ¿Dónde está Dios, hoy? ¿Y por qué no se resuelven esas situaciones? Porque nosotros no confiamos o descansamos en lo que ya somos para encararla.

Oro punto del poder de Elías, es el arrepentimiento que da frutos. En Lucas 3: 8 dice: haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos, tenemos a Abraham por padre. Porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aún desde las piedras.

(Lucas 3: 10) = Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿Qué haremos?

(11) Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.

(12) Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: maestro, ¿Qué haremos?

(13) Él les dijo: no exijáis más de lo que os está ordenado.

(14) También le preguntaron unos soldados, diciendo: (Nota que está mencionando a todos los niveles sociales. O sea: la contestación es la misma para todo el mundo. Él enseñaba así. Soldados, publicanos) Y nosotros, ¿Qué haremos? Y les dijo: no hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.

Juan insiste en que la fe invada y reforme sus estilos de vida y sus valores. Les mandaba a que ellos empezaran a demostrar en sus actividades y con sus actitudes, adónde es que está tu corazón. Eso es, exacta y puntualmente, lo que hoy se nos está demandando igualmente a todos nosotros. Sin diferencias entre líderes o no líderes, esa diferencia sólo es de los hombres.

Dios les responde a todas las clases sociales por igual. De otro modo no sería Dios, sería religión. Y ya habemos muchos que hemos conocido la verdad. Y esa verdad nos dice que Dios y religión no sólo no son la misma cosa, sino que en muchos casos, son enemigos declarados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La Altura de una Visión

 

La verdad es que la caída del hombre fue algo que no se produjo en un instante, sino que fue por etapas.  Se produjeron  a lo largo del tiempo. Aunque el pecado entró en un instante, la condición, por ejemplo, de Jacob, era muy diferente a la condición de Adán. Después de caer Adán.

Era como que Adán había caído mucho más profundo, pero Jacob cayó mucho más aún. En el evangelio de Juan, capítulo 10, se menciona un pasaje en el que Jesús, hablando de Satanás, dice que él viene a robar, a matar y a destruir. Espero que lo que el Señor te va a dar con esto, te permita cambiar la manera de ver tu propia vida.

(Eclesiastés 3: 11) = Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

No voy a compartirte respecto a que todo lo hizo hermoso, sino a lo que viene después de eso. Una de las cosas más poderosas que Satanás robó, y que no terminamos de darnos cuenta que nos robó, es la visión de la eternidad.

Aquí te está diciendo que Dios ha puesto eternidad en nuestro corazón. Y que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios, desde el principio hasta el fin. Satanás robó muchas cosas, pero una de las más poderosas que él sacó del corazón del hombre, fue la visión de la eternidad.

¿Cuándo empezamos a existir? ¿Tal vez cuando fuimos concebidos en el útero de nuestra madre? ¿Allí comenzamos a existir? Según la Biblia, dice que fue desde antes de la fundación del mundo. Jesús está hablando con sus discípulos y luego se va a orar.

Y habla con su Padre y le dice: Tuyos eran (Refiriéndose a sus discípulos) y me los diste. Y ninguno se perdió. ¿Cómo que tuyos eran? Si ellos estaban en el mundo, estaban en pecado, le pertenecían a Satanás. Pero Jesús dice: tuyos eran, y me los diste.

¿Cuántos años puede vivir el hombre en la tierra? ¿Una generación? ¿Cincuenta? ¿Sesenta? ¿Setenta? ¿Ochenta? ¿Noventa, cien, ciento diez años? Bien; eso, no es absolutamente nada comparado con la eternidad.

¿Qué es la eternidad? Si tú tratas de responder esto y te cuesta, te vas a dar cuenta que Satanás te robó. Te robó la visión de la eternidad. Nuestra vida, en general, ha girado siempre en torno al Kronos, es decir: el tiempo cronológico.

Pero Dios hace que nuestra vida gire en torno a un reloj invisible que nadie consulta porque no conoce: el reloj de la eternidad. Va más allá de Kairos. Kairos se queda pequeño comparado con la visión de lo eterno. Kairos es una irrupción en el tiempo del hombre, donde el tiempo de Dios interviene.

Pero eso no es aún nada, comparado con lo que es eternidad. Trata de imaginar una definición para eternidad. Es difícil, ¿Verdad? Quizás, los más diestros verborrágicamente, puedan decir que es lo que no tiene principio ni fin.

Pero aún eso es escaso, porque en la eternidad, la palabra principio y fin, no existe. Estamos utilizando dos palabras que no califican, para explicar algo. Define eternidad. Es parte de la naturaleza de Dios. Así como a ti nadie te enseña a respirar,  es algo natural, la eternidad es exactamente eso para Dios; es natural.

Entonces, cuando tú naciste en este planeta, tus padres estaban re-contentos porque venía el hijo que tanto esperaban. Los niños siempre son causa de gozo. ¿Por qué? Porque él ya existía, y Dios quiso hacerlo visible. Yo te conocí desde antes de la fundación del mundo, dijo.

Él ha preparado obras desde antes de la fundación del mundo, para que tú ahora andes en ellas. Sin embargo, para esa pareja que acaba de tener el bebé, la vida de su bebé empieza desde el momento en que sale del vientre de su mamá y pega el primer berrinche. Y así le irán contando sus años de vida para todo su tránsito por ella.

Y no sólo eso; su vida toda estará signada por el tiempo. ¿Has prestado atención a las veces durante el día que por alguna u otra causa te refieres al tiempo? Cuanto pasó de… Cuanto falta para… A qué hora empieza… A qué hora finaliza… Tiempo, tiempo, tiempo.

Y todo eso provoca que Satanás robe la visión del tiempo. Esa es la visión natural. La visión de Dios es más elevada porque Él ve al hombre no por cuantos años tiene, sino de qué propósito tengo para él. Cuando el hombre es formado, lo primero que Dios hace, es darle instrucciones.

Enseñoréate, gobierna, llena la tierra, sojuzga. Hay un propósito en Adán. Cuando lo llama a Abraham, hay un propósito. “Abraham, quiero que hagas esto, en ti serán benditas las naciones”. Hay un propósito. Dios es un Dios de propósitos.

Cuando llama a Moisés, le dice: “Mira; vas a ir allá y le vas a decir que Yo Soy dice que deje salir a su pueblo”. Un propósito. Cuando llama a David: “Tú me levantarás casa perpetua”. ¿Entiendes? Cuando Jesús viene, “El Reino de los Cielos se ha acercado. He venido a hacer la voluntad de mi Padre”.

Cuando Pablo es levantado y no puede dejar de predicar. “¡Ay de mí si dejo de predicar! Porque he aquí yo soy deudor, tanto a gentiles como a judíos”. Propósitos. Cuando lees Apocalipsis: “Yo, Juan, vi al Cordero como inmolado, y en su mano un rollo con siete sellos, y cuando el primer sello fue quitado”, propósito cumplido.

Hay propósitos. Entonces, mientras nosotros contamos años, Dios cuenta propósitos. Yo sé que esto te descoloca un poco, pero entiende que es muy complicado poder ver esto con claridad, cuando el diablo ha estado removiendo eternidad de nuestro corazón.

Él ha sacado el concepto de eternidad de nuestras mentes. Repasemos la forma que oramos, qué es lo que pedimos. Prosperidad, provisión, salud, trabajo. ¿Te das cuenta que todo esto es temporal? Todo lo que pedimos en oración, es temporal.

Pregunto: ¿Alguna vez tienes memoria de haber pedido en oración algo de concepto eterno? Busca en tu memoria al menos una oración de motivo eterno. ¿Por qué será tan difícil? Porque Satanás ha robado la visión de la eternidad de nuestra vida.

¡Pero hermano! ¡Es que hasta Jesús dijo al Padre que le diera el pan de cada día! Cierto, pero aquellos que han entendido el corazón del Padre van a darse cuenta que lo que mueve al hombre no son los motivos temporales, sino los motivos eternos.

Ahora bien; ¿Qué cosa son motivos eternos? ¿Qué es algo tan eterno como Dios? ¿Alguien puede mencionar algo tan eterno como Dios? Es un sinónimo de Dios decir Amor. Él es Amor. Nuestro espíritu. Lo único tan eterno como Dios, es la persona que está a tu lado, mírala.

¿Te has puesto a pensar que la persona que pasa a tu lado es inmortal? ¡No lo parece! Estás mirando el exterior, pero no puedes olvidarte que esa persona que estás mirando, en realidad es un espíritu que por un poco de tiempo está habitando un cuerpo.

No es un cuerpo que tiene un espíritu, es un espíritu que ha recibido un cuerpo. Es lo mismo que Jesús. Jesús primero fue Espíritu, y luego le fue dado un cuerpo. ¿O no? ¡El mismo proceso que pasó Jesús, primero espíritu y luego cuerpo, y luego espíritu y cuerpo glorificado, es el nuestro!

Primero fuimos espíritus, ahora somos cuerpos. Estamos esperando que espíritu y cuerpo sean glorificados, para que seamos semejantes a Él, en todo. Sin que el hombre alcance a entender la obra que has hecho. Desde el principio Él nos habló en idioma eterno, y nosotros le respondimos en idioma temporal.

Mira esto; Enoc, ¿Cuántos años vive? Trescientos sesenta y cinco años; y camino Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y dice que caminó con Dios de tal manera que Dios se lo llevó.

¿Cuál sería el propósito de Dios? No sé, pero en trescientos sesenta y cinco años, Enoc cumplió su propósito. En el caso de Moisés, es distinto. Moisés conoció al Señor ¿A qué edad? Ochenta años. Cuando él conoce al Señor, estaba medio achacado, apoyado en una vara.

Y el señor aparece y le dice: “Bueno, es momento de comenzar la tarea”. ¡Señor! ¿No te parece que te atrasaste un poco? Hace cuarenta años, a la voz de ¡Ya!, yo estaba encima del caballo. Pero ahora necesito ayuda…

A los ojos del hombre, Moisés era un viejito de ochenta años. A los ojos de Dios, iba a cumplir su primer propósito, recién. Entones, él vive esos años necesarios que él debe vivir para estar preparado para poder cumplir ese propósito.

Si él hubiera estado preparado cuando tenía veinte, hubiera empezado a cumplir sus propósitos a los veinte. En el caso de David, él es llamado para la posición de rey cuando tenía catorce o quince años. Pero, él iba a esperar como otros quince años, para poder recién ser rey.

Él empieza temprano. Es básico, él iba a hacer más cosas que Moisés. Dios necesitaba sus propósitos cumplidos en él mucho tiempo antes. ¿Cuántos años gobierna David? Cuarenta años. Aparentemente, ese es el tiempo tope.

Es como que en cuarenta años, él establece sus propósitos terminados. Cuando tú lees el libro de Crónicas y su despedida, su oración final es algo así como: “Bueno, acabé lo que Dios me dijo que hiciera”.

Desde que nosotros nacemos, nos preparan para vivir unos pocos años. Nos meten a los colegios para aprender cosas que, en su gran mayoría, luego no nos sirven para nada. Nos proyectan a la universidad para tener un título que luego nos permita vivir.

Sin embargo, todo eso no va a servir de gran cosa. Es útil, y debemos estudiarlo, pero en el fondo, al final, cuando llegamos al final del vaso, nos damos cuenta que no se nos ha preparado para cumplir el propósito de Dios. Sólo se nos prepara para ser seres funcionales.

Que funcionemos como obreros, que funcionemos como padres, y ahí queda. No abren nuestros ojos a los principios de la eternidad. Una de las cosas que Dios está restaurando en estos años es, precisamente, nuestra visión de la eternidad.

Entonces, de repente, te encuentras con un grupo de gente que ya no está orando para que no le falte el pan o una casa nueva, sino que está orando por la liberación de la región de Jerusalén. Hay gente que se mueve en otro nivel de cosas. Cuya perspectiva no es meramente tener un buen trabajo y todo eso, y no está orando por eso.

Va a tener un buen trabajo, sin dudas, pero su visión está enfocada, por ejemplo, en alcanzar lo más eterno después de Dios. Esto es: las almas de los otros hombres. Quiero que se den cuenta de algunas pautas básicas.

Un hombre puede afectar muchísimo. Pareces insignificante mirando a tu por ahí enorme ciudad y pensando qué podrías hacer tú sólo por ella. Hace muchos años, Mahatma Gandhi quiso entrar en una iglesia cristiana y no se lo permitieron por ser indio y moreno.

Él sólo quería conocer a los cristianos. Y los conoció, y le bastó para decir que le agradaba mucho el Dios de los cristianos, pero no los cristianos porque no se le parecían. Ese solo hombre pudo cambiar una nación. Y pudo ser creyente si se lo hubiera recibido con amor y carencia de acepción de persona.

La visión de la eternidad nos devuelve en la perspectiva en la cual nosotros debemos movernos. Veamos: ¿Cuál debería ser la visión de una iglesia? Simple: presentar a todo hombre perfecto en Cristo. ¿Y ese propósito es eterno? ¡Definitivamente sí, es eterno!

Hay actividades en la iglesia que no generan visión de eternidad. Está bien, tú me dirás que eso puede consolidar la relación entre los hermanos. De acuerdo, pero eso lo único que logra es establecer aún más a la iglesia dentro del tiempo kronos.

¿Por qué Satanás ataca tanto a los profetas? ¿Por qué ha sido casi el último ministerio restaurado? Porque mientras todos los ministerios se mueven aquí al ras del piso, el profético puede levantarse y puede ver la línea de la eternidad y puede dirigir hacia dónde nos estamos moviendo.

Imagínate una gran ciudad, exitosa y brillante. Viene un profeta y da una palabra tremenda. Esa ciudad va a ser sacudida por un gran terremoto. A los ojos del mundo, una tragedia sin igual. A los ojos de Dios, apenas un movimiento tendiente a logar que sus hijos amados lo busquen.

Imagínate un odontólogo, un dentista. ¿A quién le gusta ir al dentista? A nadie. Todos vamos por estricta necesidad: proteger nuestros dientes porque deben acompañarnos durante toda nuestra vida. ¿Son dolorosos los tratamientos?

 Pese a los avances tecnológicos y los anestésicos, a veces sí. No obstante, aunque haya algo de dolor, ese tratamiento es necesario. No iremos a un dentista a buscar dolor, de hecho; pero no deberemos evadirlo si lo necesitamos. Así es como funciona. Eso, en términos naturales.

¿Podemos aplicar eso en términos espirituales? Sí. Jesús tuvo que hacer un sacrificio tan grande en lo físico. Él, -dice-perdió su sangre por completo, varón experimentado en quebrantos y dolores, fue molido por nuestras rebeliones, dice Isaías.

¿Fue necesario el quebranto? Sí. ¿Qué pasaba si Jesús no hubiera ido a la cruz? Simple: que todos tendríamos una habitación muy cálida de bienvenida al morir. Muy cálida. Bastante cálida. Es más; demasiado cálida.

Pero gracias al sufrimiento temporal de él esto se alteró y fuimos suspendidos en una dimensión de eternidad. O sea que hay sufrimientos que son temporales, pero que nos permiten alcanzar la visión de la eternidad. Ahora bien; si Satanás ha golpeado una ciudad, ¿Podrá golpearla el Señor para poder plasmar en ella una visión de eternidad?

(2 Timoteo 2: 11) = Palabra fiel es esta: si somos muertos con él, también viviremos con él; (12) si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará.

Quiero que notes que están en el mismo nivel sufrimiento y reinado. Aquí Pablo está poniendo en un mismo nivel de prioridad cuestiones que parecen antagónicas. Si morimos, vivimos, ¿Es opuesto? Sí. Verso 13: Si fuéremos infieles, él permanece fiel. ¿Está hablando del mismo elemento? Sí.

El verso 12, también. Eso quiere decir que los que no aceptan el sufrimiento, tampoco reinan. Si sufrimos con él, también reinaremos con él. Ahora; ¿Él reina después de sufrir? Exacto. Vamos irnos a la carta a los Romanos, por favor.

(Romanos 8: 16) = El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

(17) Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Dos veces aparece la misma relación, ¿No es así? Exactamente la misma relación. Somos herederos y coherederos con Cristo, SI ES QUE, padecemos juntamente con Él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Pedro aclararía un poco, puntualizando que hay gente que sufre, sí, pero que sufre por sus equivocaciones, por su necedad. Si, por ejemplo, prestas un dinero a alguien a quien jamás deberías haberle prestado y terminas en la cárcel, no puedes decir que estás preso por causa del Señor.

Pero hay sufrimientos que sí son sufrimientos eternos. Pablo die: Yo sufro dolores de parto por la iglesia. Completen mi cuerpo las aflicciones que le faltaron al Señor. ¿De qué está hablando Pablo? Habla de un sufrimiento que permite que el Reino de los Cielos sea expandido.

Nosotros, siempre viviendo en la temporalidad, admiramos a ese predicador enorme, que llena estadios. O al maestro que cuando enseña algo nos ilumina por dentro. O al profeta que con cuatro palabras nos sacude todas nuestras estructuras. Sin embargo, a los ojos de Dios, el más elevado es aquel que está dispuesto a sufrir lo que sea por causa de Su Nombre.

Juan dice que fue el más grande, que no se ha levantado hombre como él entre todos los hombres. Pero también dice que es el más pequeño en el Reino de los Cielos. A los ojos de los hombres, Juan era formidable. Y lo era, a los ojos de Dios, también.

Pero, él seguía siendo pequeño. La visión de la eternidad. Algunas herramientas útiles. Una, visión de eternidad entre hombres a veces sin Dios. “Tengo que dejarles algo a mis hijos”. Eso es visión de eternidad. “Tengo que dejarles un lugar en donde vivan para cuando yo no esté”. Esa es una visión de eternidad en un hombre sin Dios, por ejemplo.

Sin embargo, la palabra dice que el padre debe dar herencia a sus hijos. Así que aunque la visión la tenga un hombre sin Dios, la visión misma ha nacido en el corazón de Dios, aunque ese hombre lo ignore. Y tal vez lo ignora porque todavía nadie se atrevió a decírselo.

Pero así como un hombre sin Dios puede proveer todo eso, así también nosotros podemos proveer elementos eternos. Y no solamente a nuestros hijos, sino también a toda la gente que conforma la iglesia del Señor en la tierra.

Te doy un ejemplo: ¿Por qué hablamos tanto de los ministerios acá? Porque los ministerios están ligados, en gran medida, a un propósito eterno. No quiero decir que tú vas a ser profeta por toda la eternidad, no. Eso sería tonto, no es así.

Pero el encontrar un ministerio te ayuda a subirte a un riel de la plataforma de la eternidad, porque de repente tú encuentras una función que va mucho más allá de asistir el domingo a un templo. Y que es la razón válida por la cual Dios te puso en este planeta.

No se trata de trabajar de lunes a viernes como un burro, de sol a sol, el sábado horas complementarias, el domingo levantarte un poco más tarde y el lunes otra vez. ¿Esa va a ser tu vida para siempre? Cuando seas viejito ya no vas a poder hacer eso, ¿Qué vas a hacer entonces? ¿Te vas a pasar tu vejez viendo televisión y paseando un perrito? ¿Eso es vivir?

Puede ser que eso sea vida para mucha gente, pero esa no es la visión de Dios. La visión de Dios es que demos fruto todo el tiempo. Un niño puede dar fruto ya, un joven puede dar fruto, un adulto debería dar fruto, ¡Un anciano debe dar fruto hasta el último día de su vida!

Nota cómo termina Jacob. Está en cama por morirse y sigue profetizando, y la profecía fluye. Ese hombre ni moribundo se calla. ¿Cómo aplico esto a mi vida diaria? Vamos a ver. La mayor parte de la gente que conoce al Señor cree que, viniendo a la iglesia, ya cumplió.

Encontrar una buena congregación donde poder plantarse y ser parte de la iglesia, según interpreta él o ella lo que es ser parte de la iglesia. Y luego tomarse el trabajo de aprenderse los cumpleaños de cada uno y no olvidar de saludarlos. Eso lo convierte en alguien muy querible, pero ninguna de esas cosas tienen calibre de eternidad.

¿Qué sucedería con alguien que toma la decisión de utilizar un determinado horario del día para ocuparse de los propósitos eternos de Dios? Decidir hablarle a alguien del Señor y no de las bondades de la iglesia a la cual asisto. Yo puedo tomar esa decisión.

La clave, ya lo he dicho, es estar en el lugar correcto, en el momento correcto. Porque hay gente que está en el lugar correcto, pero en el tiempo incorrecto. Imagínate: alguien que se tomó el trabajo de ir al Aposento Alto, pero dos días después que había descendido allí el Espíritu Santo…

Va a haber gente que cuando Dios irrumpa, van a estar en el tiempo correcto, pero en el lugar equivocado. Dios va a bendecir todo lo que toque en su paso, pero siempre y cuando eso que toca haya sido puesto por Él en ese lugar. Y tú ya sabes cuántos están en lugares donde Dios no los puso.

Bajo esta óptica, deberíamos empezar a ver la eternidad de otra manera. Pregunto: ¿Por qué la cruz es tan poderosa? Porque un hombre se auto inmola a sí mismo, santo, inocente y sin mancha, para llevar el pecado de todos, y hacernos libres. Ese es el diseño de Dios.

Lo hizo. Antes era el corderito, era el animal, era el cordero de la pascua. Hoy día el infierno está levantando voluntarios por todas partes, que están imitando la obra sacrificial de Cristo. Algo que no hemos entendido hasta el día de hoy, es esto:

Jesucristo nos prometió el Espíritu Santo. Hechos capítulo 1, verso 8. Recibiréis el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en Judea, en samaria y hasta lo último de la tierra. La palabra testigo viene del griego martus. Dice: me seréis mártires en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.

Te lo pongo en limpio, le quito todas las imperfecciones. Dios nos dijo desde el primer día que tal vez tengamos que dar nuestras vidas por causa del Señor. Ya lo sabes; la iglesia no va a ser raptada antes de la tribulación. La iglesia va a pasar la tribulación, eso se puede demostrar.

Hay gente que cree que la iglesia va a ser liberada al principio. ¿Sabes que esa teoría, apenas aparece en el siglo veinte y proviene de una mujer espiritista norteamericana, la que le da los borradores a un pastor muy conocido, y él enseña que el rapto es al principio.

Falso. Por diecinueve siglos la iglesia sabía que iba a pasar la gran tribulación con todos, y ellos deberían estar preparados para dar su vida por el Señor. ¿Estás entendiendo? ¡Ay! ¡Duele mucho! Ya lo sé, pero no nos vamos todavía, nos quedamos hasta terminar.

Y se podría dar un estudio completo sobre eso, para que todas las teorías se caigan al piso. Y fueron engaños, generaron una mentalidad cristiana fofa, ¡No estudies, no te cases, no tengas hijos, Cristo viene ya! ¿Oíste eso alguna vez? Una generación completa castrada.

¿Cómo se te ocurre que Dios va a llevarse a la única esperanza de este planeta, en el momento en que la más grande manifestación del infierno aparece? ¿Cómo él va a sacar a su gente? ¿Cuándo Él ha dejado sola a la tierra?

Si él dice que cuanto mayor es el pecado, mucho más abundante es la gracia. ¿Cómo va a hacer eso si saca a la única esperanza de gracia posible, que es su iglesia? ¡Justo en el único momento en que va a haber el más grande avivamiento de todos los siglos!

Sin embargo, no todo viene desde afuera. Nosotros tenemos mucha responsabilidad como iglesia. No podemos seguir representando a una iglesia con mentalidad de esclavo. Una iglesia que mientras recibe, va, pero cuando deja de recibir busca otro lado. No pasa por allí. Así vive un esclavo.

Pero un esclavo no tiene ni puede tener una visión de la eternidad, porque no sabe si la posee. Pero tú sí. Tú no puedes estar esperando un rapto, tú debes esperar una oportunidad para servir con victoria.

Y estar sintonizado con esa enseñanza, aunque seamos tres o cuatro. Que sería muy diferente en cuanto a la asistencia si en lugar de hablar de eternidad diéramos una clínica respecto a cómo prosperar económicamente en corto tiempo. Así somos. No, modifico lo dicho: así hemos sido. Ya no.

Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios. Ese es el principio. ¿Se cumplirá este verso contigo? Responde que no, que tú has entendido la obra que ha hecho Dios desde la eternidad.

Soy claro: no podemos decir que conocemos a Jesús si no tenemos una visión clara de la eternidad y andamos preocupados en todo lo temporal y almático. Jesús vino a salvarte del tormento eterno, no a mejorarte el salario o a darte la casa o el auto que deseas. Aunque si se le da la gana, lo incluya.

Jesús vino a introducirnos a un propósito eterno, no a distraernos semanalmente en un templo. Pregunto: ¿De qué serviría la obra de Cristo si sólo se tratara de pasarlo bien unos pocos años de vida terrenal? Cristo ha muerto una sola vez y para siempre, para quitar el pecado de todos. Por una obra hizo perfectos a los santificados.

Malaquías decía: ¿Raerá el pecado del hombre Dios en un día? Sí lo hizo; en un día. En un solo día cortó el pecado en toda la tierra. ¿Cuándo? En la cruz. Cuando Jesús murió, cortó el pecado en toda la tierra. Sólo tienes que aceptarlo, creerlo y apropiarlo por fe.

Mientras trabajamos en el ámbito temporal, nuestra mayor o menor trascendencia jamás supera ese nivel: la temporalidad. Pero cuando nos atrevemos a incursionar dentro de las elevaciones de la eternidad, entonces nuestra capacidad de ver y oír cambia diametralmente.

En el piso de la eternidad, somos co-herederos de los santos, caminamos con los espíritus de los justos y los perfectos, miramos el Monte de Sión, miramos a cara descubierta, de gloria en gloria somos transformados. Algún día reunirnos para alimentarnos no va a ser tan fácil como ahora, y deberemos comer de lo que guardamos. Si guardamos, claro.

Este no es un mensaje para preocuparte, es un estudio para capacitarte y posicionarte. ¿Te consideras un ser eterno? Entonces deja a un costado las temporalidades cotidianas y comienza a vivir como persona de eternidad…

No dejes que tu trabajo consuma tus esfuerzos. No dejes que tu familia consuma tus esfuerzos. No dejes que tu profesión consuma tus esfuerzos. Que la causa del Señor sea lo primero en tu vida. Porque dice la palabra que siendo así, todo lo demás llegará por añadidura.

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Una Relación Precisa

La Palabra de Dios es muy clara con respecto a la condición para la salvación. Dios nos muestra que somos salvos por la fe y no por las obras. Hemos leído suficientes versículos de las Escrituras y hemos visto suficientes razones claras por las cuales nuestras obras no pueden considerarse.

Debido a que hemos creído en la obra de Dios por medio de Su Hijo, no debe de haber obras de nuestra parte. Pero, algunos que no entienden las palabras de la Biblia han venido a mí, preguntándome: “¿No es verdad que el libro de Santiago nos dice claramente que el hombre no es justificado por la fe, sino por las obras?

¿Es posible que Santiago y Pablo se contradigan uno al otro? ¿Y es posible que el hombre sea justificado por la fe y las obras?” Piensan que Santiago y Pablo no están de acuerdo el uno con el otro. Piensan que los libros de Romanos, Gálatas y Santiago también no están de acuerdo el uno con el otro. Tengo que usar la expresión de Pablo: “¡Claro que no!” Vayamos al libro de Santiago y veamos lo que Santiago mismo tuvo que decir.

Cuando leemos el libro de Santiago, debemos tener cuidado de una cosa. Solamente podemos leer lo que se dijo; no podemos agregarle nuestros propios pensamientos. Lo que cuenta es lo que Santiago dijo. Lo que uno agrega a eso no cuenta. Al leer uno no debe proyectar sus propios pensamientos en el libro de Santiago. Debe ver lo que Santiago dijo y no lo que no dijo.

Leamos Santiago 2: 14-26. Pero antes de leer este pasaje, quiero hacer una pregunta: ¿Cuál es el contexto de estos versículos? Pablo tenía un tema en mente cuando escribió el libro de Romanos. También tenía algo en su mente al escribir Gálatas.

Romanos dice que el hombre es justificado por la fe; Gálatas dice que el hombre no es justificado por las obras. Romanos habla del lado positivo; Gálatas habla del lado negativo. Romanos declara positivamente cómo el hombre es justificado; Gálatas argumenta negativamente cómo ser justificado y cómo no ser justificado.

Por lo tanto, los dos libros, Romanos y Gálatas, se complementan el uno al otro. El tema de estos libros es estrictamente la justificación. Tratan específicamente con el problema de la justificación. Uno trata con el problema desde el lado positivo; el otro trata con él desde el lado negativo.

Muchas personas sienten que Santiago 2 es un capítulo difícil. ¿Cuál es el tema de Santiago 2? El tema de Romanos es la justificación, y el tema de Gálatas también es la justificación. Pero, ¿cuál es el tema de Santiago 2?

El tema de este capítulo abarca por lo menos la misericordia y la ayuda para otros. ¿Qué dicen los versículos anteriores a ésta porción? Comenzando desde el versículo 6 Santiago dice: “Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales?

¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados? Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.

Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero tropieza en un solo punto, se hace culpable de todos. Porque Aquel me dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no haga misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” (vs. 6-13).

El tema de estos versículos es la muestra de la misericordia. Santiago nos dice que no adulemos al rico, sino que cuidemos del humilde y mostremos misericordia con el pobre. Esto es lo que los versículos 1 al 13 dicen. Además, el versículo 1 es una continuación del capítulo uno.

El último versículo del capítulo uno dice: “La religión pura e incontaminada delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (v. 27).

Este es el tema de Santiago. Si un hombre dice que es un cristiano piadoso, su piedad debe manifestarse en su cuidado y sus ofrendas a los huérfanos y a las viudas. No debe invitar a los que visten ropa espléndida para que se sienten en el mejor lugar y pedirles a los huérfanos, a las viudas y a los pobres que se sienten bajo su estrado.

Debe cuidar de ellos, mostrarles misericordia, y dar a los despreciados. El tema de Santiago es la religión pura e incontaminada. La religión pura y sin mácula se manifiesta hacia el pobre, el humilde y el despreciado.

Después de 2: 14, continúa hablando acerca de las ofrendas: “Y si un hermano o una hermana no tienen ropa, y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?” (vs. 15-16).

Al final del capítulo uno, el tema de Santiago es dado, es decir, cuidar de los huérfanos y de las viudas. Al final de la primera parte del capítulo dos, dice que debemos mostrar misericordia a otros, que debemos dar al pobre, y que no debemos despreciarlo.

En la segunda sección del capítulo dos, Santiago nos dice qué debemos hacer cuando vemos a un hermano o a una hermana sin vestido y sin el sustento diario. Todas estas palabras tienen que ver con las ofrendas para otros, mostrar misericordia hacia ellos, no despreciar al pobre y ayudar a otros.

Los versículos 14 al 26 solamente hablan de la justificación de una manera casual. El asunto de la justificación se menciona solamente de una manera casual. Ya que la misericordia, las ofrendas y el cuidado por los huérfanos y las viudas es el tema, la justificación se menciona solamente de una manera casual como un medio para lograr la meta de desarrollar su tema. Por lo tanto, vemos que Santiago en su libro, no está enseñando el asunto de la justificación.

El tema de algunos trabajos anteriores en este tenor, ha sido la salvación de Dios. Pero suponte que durante este período me levanto el día del Señor en la mañana y doy un mensaje, no acerca de la salvación, sino acerca de vencer, o sobre el reino o acerca de cómo reinar con el Señor Jesús en el milenio. Ese sería el tema de mi mensaje.

Mientras hablo, puedo mencionar ocho o nueve oraciones con respecto a la salvación de una manera casual. Si tú quieres entender la doctrina de la salvación, ¿No considerarías los otros mensajes que di durante semanas anteriores? ¿Ignorarías todo lo que se habló en esas semanas y solamente tomarías las ocho o nueve oraciones que has escuchado en este mensaje?

Romanos y Gálatas tratan específicamente de la justificación, mientras que Santiago solamente menciona unas pocas palabras acerca de la justificación. Su tema no es la justificación, ni es su propósito enseñar la justificación.

Su propósito es exhortar a otros a dar; el asunto de la justificación solamente se menciona de una manera casual. Una persona no puede derribar Romanos y Gálatas con las pocas palabras de Santiago acerca de la justificación. Entonces, ¿está Santiago en conflicto con Romanos y Gálatas?

En un momento verás que no es así. Pero desde el comienzo, quiero que de una manera precisa comprendan el tema de Santiago. Santiago no estaba hablando acerca de la justificación. Él estaba hablando acerca de la misericordia, acerca del cuidado y acerca de lo que uno debe hacer por los huérfanos y las viudas.

El versículo 14 dice: Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? Nótese que Santiago no dice que este hombre tiene fe en Dios. No agreguen a este versículo lo que Santiago no dice. Santiago no dice si este hombre es un creyente o no.

El solamente dice que este hombre dice que tiene fe. A pesar de si él tiene obras o no, este hombre no puede decir de él mismo que él tiene fe. Si tú verdaderamente tienes fe delante de Dios, no hay necesidad de hablar acerca de ella.

Pablo dice que el que cree es justificado. Nunca dice que el que dice que tiene fe es justificado. Ciertamente uno no es justificado por decir eso. No sé cómo es el hombre mencionado aquí. No sé si tiene fe o no. Santiago no dice que verdaderamente tiene fe.

Lo que vemos, sin embargo, es un hombre jactancioso. Puede que tenga o no algo dentro de él. Pero ya sea que tenga algo o no, le gusta hacer una exhibición delante de otros. Le gusta imprimir fe en su tarjeta de presentación y mostrar a otros que tiene fe.

Por lo tanto, Santiago dice: Hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras. ¿Podrá la fe salvarle? Si ves a un hombre que no se preocupa en absoluto por su conducta, que es libre para hacer cualquier cosa, pero dice que cree en Jesús, diría la misma cosa que Santiago.

También me preguntarías qué provecho es si alguien dice que tiene fe pero no tiene obras. Quizá él estaba peleando o argumentando con alguien hace un minuto, y ahora dice que tiene fe. Si tal persona no hubiese dicho nada acerca de la fe Santiago no le hubiera dicho nada.

La razón por la cual Santiago dice algo de una persona sin obras es porque ésta se jacta. ¿Ha conocido a tal clase de personas? Les gusta jactarse. Les gusta ser exaltados y glorificados. No solamente Santiago tiene que sojuzgar esa clase de personas; también nosotros tenemos que sojuzgarlos.

Por lo tanto, Santiago no está hablando con respecto a tener fe o no tenerla. Ni está hablando acerca de las obras para aquellos que tienen fe. Santiago específicamente está hablando con respecto a las obras para aquellos que dicen que tienen fe.

Él no está tratando con las obras de los cristianos, sino con las obras de aquellos que dicen que son cristianos. Él está tratando con las obras de los miembros nominales de la iglesia y los cristianos nominales que dicen que tienen fe. Santiago 2 dice: “si alguno”. No dice que “si algún cristiano”.

El versículo 14 continúa diciendo: “¿Podrá la fe salvarle?” ¿Cuál es “esa fe”? Si la fe no puede salvarte, ¿Entonces qué puede salvarte? Santiago se refiere a “esa fe”, no simplemente “fe”. Si la fe no puede salvarnos, no necesitamos predicar nunca más.

Pero Santiago se refiere a “esa fe”, es decir, la fe que algunos tienen en sus labios. No cambies lo que Santiago está diciendo. Él no está hablando con respecto al hecho de que si la fe salva a ese hombre. Él está hablando con respecto a si esa clase de fe lo puede salvar, es decir, esa fe que uno tiene solamente en sus labios. No sé si tú alguna vez has conocido a esa clase de personas. Yo sí los he conocido. Dicen que son cristianos, que creen en eso y aquello, y que su fe es esto y aquello. ¿Puede esta fe salvarlos?

En los versículos 15-16 Santiago da una ilustración: Y si un hermano o una hermana no tienen ropa, y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice… Este es el hombre que dice que tiene fe. Él les dice a los hermanos y hermanas en necesidad: ¡Id en paz! Que el Señor los bendiga. Calentaos y saciaos.

Si le preguntan por qué les dice a otros que vayan en paz y por qué les desea que se calienten y se sacien, él les dirá que es por causa de que tiene fe. Dirá que él cree que ellos se calentarán y se alimentarán abundantemente cuando vayan a la casa.

Dirá que él cree que ellos pueden ir a la casa en paz. Santiago está hablando con respecto a la clase de fe que cree que los estómagos vacíos se llenarán automáticamente y que los cuerpos desnudos automáticamente serán vestidos.

Pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? El propósito de la ilustración de Santiago no es hacer una exposición acerca de la justificación. Más bien, es exhortar a los hermanos y hermanas a tomar medidas prácticas.

Nuestro amor a los hermanos y hermanas no debe ser en palabra solamente, sino también en conducta. Si ves a alguien que le falta el vestido y la comida, debes darle el vestido y la comida. Tienes que cuidar de él. Por eso Santiago dice esto.

Santiago está en contra de cualquiera que dice: Id en paz, ya he creído por ti. Aquí, Santiago está diciendo que ahora no es el tiempo para que tú creas; ahora es el tiempo para que tú uses tu billetera. Para ti ahora, la fe no es el punto; el punto es que permitas que tu dinero se vaya.

Si tú guardas tenazmente tu billetera y les dices a otros que vayan en paz, diciendo que tienes fe, ¿Qué bien hace esta clase de fe? Si tú te encuentras a un hermano o hermana pobre y no le das todo lo que tienes para ayudarlo y cuidar de él, sino que solamente dices que crees por él y que puede ir en paz, si ésta es la clase de fe que tú has ejercitado cuando creíste en el Señor, ¿Lo salvará tal fe?

Si ésa es la clase de fe que tú ejercitas hacia los hermanos y hermanas y si ésa es la misma clase de fe que tienes con respecto a tu justificación, entonces yo cuestiono si esa clase de fe te justificará. Santiago indica que si ésta es la clase de fe que tú tienes hacia los hermanos y hermanas entonces quizás esta también sea la clase de fe que tú tienes para con Jesús.

Si esa fe que tú tienes hacia los hermanos y hermanas es la misma fe que tienes con respecto a la salvación y la justificación, yo cuestiono si esta fe te puede salvar. Si no existe base para que tú creas en cosas tales como vestido y alimento suficiente, entonces no existe la base para tu fe en la salvación y la justificación. Pero si tú ves a un hermano en pobreza y le das dinero, vestido o comida, y entonces crees, entonces existe una base para tu fe.

Cuando Dios te vio desnudo, hambriento y pobre, ¿Te dijo El: “Calentaos y saciaos. Que nunca vayas al infierno. Que vayas al cielo?” Si la fe de Dios fuera como la tuya, ninguno sería salvo sobre la tierra. Sin embargo, ¿Qué fue lo que Dios hizo?

Cuando Dios nos vio pobres, hambrientos, desnudos y muertos en pecado, El vino para llevar a cabo la obra de redención para que pudiéramos ser salvos. Gracias al Señor. Primero, El estableció Su obra delante de nosotros; después, nosotros la recibimos.

¿Es tu fe hacia los hermanos y hermanas una fe vana? Si Dios fuera vano para contigo, de hecho todas las cosas serían vanidad. Si tú eres vano para con Dios, tu fe ciertamente es vacía. Sabemos que somos justificados y salvos y que tenemos vida eterna. ¿Por qué es esto?

Porque Dios no está sentado en las nubes diciendo: “Que todos en todo el mundo sean salvos, y que nadie vaya al lago de fuego”. En lugar de eso, Dios vino personalmente desde los cielos para llevar a cabo Su justicia y para tratar con el pecado sobre la cruz. Debido a que Dios ha llevado a cabo una obra concreta, hoy podemos tener fe. Por eso nuestra fe hoy día es confiable.

El versículo 17 dice: Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Santiago no dice que un hombre no es salvo al creer. No dice que un hombre no es justificado y que no tiene vida eterna al creer. Él dice que cuando tú escuchas tales palabras de ese tipo de persona, tú sabes que tu fe está muerta.

Si fueras a pedirle a Pablo que viniera hoy aquí y comentara sobre esto, aún él diría que esta clase de fe está muerta. Si alguien dice que él tiene fe, pero no tiene una expresión externa de ella, esa fe debe de ser muerta.

No importa qué tan grande es la fe de alguno, otros todavía necesitan vestido y comida. No pueden cubrir su desnudez con la luz de los cielos. Ni pueden comer aire para satisfacer su hambre. Por lo tanto, una fe sin obras es vacía y muerta.

El versículo 18 dice: Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Si una persona vana y jactanciosa mantiene su jactancia, con el tiempo, alguien se levantará y le dirá: “Dices que tienes fe. Pero, ¿dónde está? Debes callar. Tú tienes fe, pero yo tengo obras”.

Date cuenta de que él no dice que tiene solamente obras; no dice que él no tiene fe. Eso no es lo que un cristiano diría. Él dice: “Tú tienes fe, y yo tengo obras. Le he proveído a alguien una comida el día de hoy. Le he dado a alguien vestido el día de hoy. Por favor muéstrame tu fe sin tus obras. ¿Qué bien hay si tú solamente hablas acerca de estas cosas?”

¿Pueden ver el significado en esas palabras? Cuando ustedes las lean deben poner atención al tono. Cuando lean Santiago, la cosa más importante es tomar nota del tono. Si aquí ponen atención al tono de sus palabras, tienen que admitir que esta palabra es hablada a una persona vana y jactanciosa. Aquí, Santiago está hablando acerca de la práctica; no está tratando con la justificación por la fe.

Aquí, debemos tomar nota de la palabra “mostrar”. Esta persona dice: “Muéstrame”, y, “Yo te mostraré”. Por lo tanto, Santiago 2 no está hablando acerca de si un hombre tiene o no fe delante de Dios. No está tratando con nuestra fe delante de Dios; más bien, está tratando con nuestra fe delante de los hombres.

Si alguien se jacta delante de los hombres de que tiene fe, tú debes decirle a tal persona: “Muéstrame tu fe sin obras”. Santiago 2 trata con el problema de la fe delante de los hombres. Nadie ve si tú tienes o no tienes fe.

Otros solamente ven si usted tiene obras, es decir, si alimenta a otros y da a otros ropa para vestir. ¿Comprenden ustedes que también esto requiere fe? Suponga que hay un hermano o una hermana aquí esta noche que no tiene ropa o comida.

Si yo le digo a él o a ella que mientras creamos, seremos vestidos y alimentados, eso no es suficiente. Santiago dice que tenemos que alimentarlo y vestirlo, y al mismo tiempo que debemos tener fe. ¿Se dan cuenta que se necesita fe para dar a otros?

Esta fe viene de dos lados. Si no tengo mucho dinero, quizá solamente tengamos unas pocas monedas en mi bolsillo, y veo a alguien sin comida y vestido, tengo que ejercitar mi fe. Para otros no necesito tener fe; para ellos solamente necesito las obras.

Pero para mí mismo, necesito la fe. Si no tengo fe dentro de mí, probablemente no seré capaz de despojarme de esas pocas monedas hasta que las haya reconsiderado y contado unas pocas de veces. Me preguntaría si iba a ser capaz de obtener de vuelta lo que estaba dando.

Pero si puedo espontáneamente despojarme de las pocas monedas, esto debe significar que tengo fe. Por lo tanto, cuando tú ves a un hombre pobre y le das comida y vestido, debes tener fe antes de que puedas tener obras. Sin las obras, tu fe no puede ser manifestada.

Además, aún si tú eres rico y no necesitas mucha fe para que des un poco, ¿cómo sabes que después de que has dado el dinero, eso no dañará al que lo recibe y causará que la siguiente vez te busque para que lleves su carga?

Si haces el bien a otros indiscriminadamente, ¿No causarás que otros busquen al hombre continuamente por ayuda? Muchas veces no les damos algo a los pordioseros porque tenemos miedo de que hacer eso pueda causar que sean pordioseros para siempre.

Por tanto, si tú eres una persona rica, tienes que tener fe de que Dios puede guardar a esa persona de desarrollar un mal hábito de depender de otros. Tienes que creer que Dios no te hará llevar la carga de esa persona continuamente. Esta es una obra, pero es una obra de fe. Es una obra que proviene de la fe.

El que hace grandes promesas y habla palabras vacías aparenta tener una gran fe. Sin embargo, realmente, no tiene ninguna fe. Si tú tienes fe, debes quitarte tu abrigo y permitir que otro se lo ponga. Debe invitar a otros a comer su comida.

 

Si tú solamente hablas acerca de la fe, no la tienes. Por lo tanto, Santiago concluye que esa clase de hablar es pecado. Aquí, el punto no es que la fe está mal, sino que hablar palabras vacías está mal. Anoche hablamos acerca de la fe.

Hemos estado hablando con respecto a la fe. Pero todavía no hemos puesto atención a esta clase de fe. De la misma manera que Santiago se opuso a ello, también nosotros nos oponemos. Es inútil hablar palabras vacías.

El versículo 19 dice: Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. Esta es una palabra muy enfática. Crees que Dios es uno. Haces bien en creer esto. Los demonios también creen así, pero ellos tiemblan.

Por favor toma nota de la palabra y. Hoy la pregunta no es si tú crees o no. Si tú dices que crees, nadie puede decir que no crees. El problema es que aún los demonios creen. Pero ellos no tienen paz. Los apóstoles no escribieron a los demonios diciéndoles: “La paz sea con ustedes. Que Dios los bendiga a ustedes y a los ángeles caídos”.

Aunque los demonios creen, ellos tiemblan. Esa clase de fe no los hace buenos. Su fe los hace temblar y perder su paz. Si tú dices que crees, ¿Es tu fe la clase de fe que tienen los demonios? Las palabras de Santiago son muy francas y cortantes. Sin duda, tú crees en Dios.

Pero los demonios también creen. Tú dices que crees, pero al mismo tiempo tiemblas, temes y estás nervioso. Por lo tanto, estás en el mismo terreno que el de los demonios. Cuando leemos esto, sabemos en contra de qué está Santiago. Santiago no está en contra de la fe. Él está en contra de cierta clase de fe. Santiago no está diciendo que la fe no justificará. El meramente está diciendo que esta cierta clase de fe no justificará.

En el versículo 20 Santiago nombra a estas personas por sus nombres. El nombra lo que ellos son. No los llama hermanos o hermanas. No los nombra sus amados, como Pablo lo hizo; ni los nombra padres o pequeñitos, como Juan lo hizo.

En vez de esto, los llama hombres vanos. ¿Más quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es inútil? Date cuenta de las palabras “quieres saber”. Que Santiago diga esto, prueba cuán dura es la actitud de ellos.

Cuando otros les hablan la Palabra de Dios y los advierten, de todos modos, ellos no creerán. Por lo tanto, Santiago les pregunta si quieren saber que esa clase de fe es muerta. No es que no son capaces de saber o que no son capaces de entender claramente.

No es que nadie no los haya enseñado cómo saber. Simplemente es un asunto de que no quieren saber. Suponte que trato de hablar a un hermano, y él voltea hacia un lado. Cuando trato otra vez, él ve hacia el otro lado.

Cuando trato la tercer vez, el comienza a hablar a otro hermano. Entonces yo le diría: “Hermano, ¿quieres escuchar o no?” Esto es lo que Santiago está diciendo aquí. ¿Quieres saber que esta clase de fe sin obras está muerta?

Cuando leemos la Biblia, tenemos que pedirle a Dios que nos muestre las circunstancias bajo las cuales la porción fue escrita. Santiago llama a esta clase de personas hombres vanos. Ellos ponen todo abiertamente para que otros vean y hablen acerca de ello y así se exhiben a ellos mismos.

Quieren tener una porción en todas las cosas. Quieren exhibir todo lo que ellos son. Santiago dice que esta clase de persona debe ser sojuzgada. Oh hombre vano, ¿quieres saber que esta clase de fe es inútil? Debido a que ellos no escuchan después de que él les ha hablado tanto, tiene que provocarlos y gritarles un poco.

 

 

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¿Cuál es mi Enemigo?

Cuando en el marco de alguna enseñanza o predicación hablamos del Lugar Santo, necesitamos darnos cuenta de algunas cosas. El Lugar Santo, es también un lugar de confrontación. No todos creen eso, porque a la gente no le gusta demasiado relacionar adoración con guerra.

Sin embargo, ver una adoración que no está vinculada a la guerra, es ver una adoración incompleta. Cuando tú vas al libro de Ezequiel y puedes ver la visión que el profeta vio, tú te encuentras con una manifestación de la gloria de Dios, expresada en cuatro rostros.

Uno de los rostros, es un rostro de león, ¿Recuerdas? El león habla del carácter guerrero de Dios. O sea: Jesucristo es el León de la tribu de Judá. Luego vas a ver otro rostro, el del águila. Y luego otro más, el del buey, y también el rostro de hombre.

Cada uno de ellos habla de un aspecto diferente de Cristo. Examinar el libro de Ezequiel es toda una aventura que te abre un amplio panorama al mundo espiritual Porque Ezequiel habla de lo que vio en los cielos.

Y la verdad sea dicha, una gran parte de la iglesia todavía no ha entendido lo que Ezequiel vio. Gran parte de eso, es palabra profética para nuestro tiempo. El punto es este. Esos querubines de cuatro rostros que manifiestan la gloria plena de Dios, también son los cuatro rostros que la iglesia debe tener.

La iglesia debe tener cuatro rostros. Primero debe tener un rostro de hombre, porque debemos llegar a los hombres. Después tenemos que tener un rostro de buey. Esto significa que debemos poder cargar los pesos de los demás hermanos. Eso se llama intercesión.

La palabra intercesión está vinculada con soportar el peso de otros. Luego está el rostro del león, y ese nos habla de que la iglesia debe ser guerrera. La Biblia dice que Jesucristo está esperando que sean puestos sus enemigos por estrado de sus pies.

Ahora yo te pregunto: ¿Quién va a poner a sus enemigos por estrado de sus pies? Tú, ¿Puedes aceptarlo? ¿Puedes creerlo? Porque eso es lo que dice el Señor, que Él ha terminado su tarea. Y eso significa que Jesús ya no está trabajando en esa dimensión de guerra.

Él está sentado esperando que todos sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Pero la base de la guerra espiritual no es que peleamos por locos, sino porque al pelear nosotros la batalla, lo que hacemos es atar al hombre fuerte para que muchos vengan al conocimiento del Señor.

Y sabemos que mientras más vienen al conocimiento del Señor, más pronto estará el regreso de Jesús. Eso está muy vinculado, muy relacionado. El rostro del águila nos habla de que la iglesia debe ser una iglesia profética, una iglesia que ve, una iglesia que sobrevuela, una iglesia que está por encima de la corriente de la esfera de este mundo.

Ahora voy a darte el nombre de algunas potestades que están en la Biblia, que tienen la función de estorbar nuestro ministerio. Seas músico, seas salmista, seas profeta, seas maestro, seas un querido cristiano que quiere buscar y amar al Señor, hay siete naciones a las que debes vencer. En Deuteronomio te dice que debes vencer a esas naciones.

La victoria es de Jehová, pero debe obtenerla cada uno. Porque es una batalla de fe. Uno de los grandes problemas con los salmistas y con los músicos que tocan para Dios, es que ellos ponen su énfasis en el desarrollo del ministerio musical.

Sin embargo, pierden de vista que el ministerio musical es parte de un ministerio espiritual. El ministerio espiritual, es lo más grande. El ministerio espiritual es el que está ligado a Efesios 4. En Efesios 4 dice que hay un solo ministerio, y es la edificación del cuerpo de Cristo.

O sea que al diablo no le interesa que tú toques o dejes de tocar. El diablo sabe muy bien que si tú tocas los cielos se abren. Vas a tener que disculparme hermano músico; nunca pensé que habías sido nombrado asesor de la corte celestial.

Pero debes saber que al diablo no le interesa en absoluto que tú toques o no toques tu teclado, tu guitarra, tu bajo, o tu batería. Lo que a él sí le interesa es que tú no edifiques. Hay mucha gente que toca y puede tocar de lo mejor, pero no edifica el cuerpo.

Ese no es nada, es un tañedor y punto. Pero cuando una persona comienza a desarrollar un ministerio que edifica el cuerpo, allí es donde se levantan siete naciones en su contra. Es decir: el enemigo está interesado en obstruir la edificación de la casa.

No le interesa tu ministerio. Él está demasiado ocupado en lo suyo como para ver que tú, supuesto profeta a las naciones, puedas serle un problema. ¿Por qué? Porque mucha gente que tiene ministerio, lo que busca prioritariamente, es desarrollar SU ministerio.

Y esa gente, créeme, no es una amenaza para el diablo. Es más; hasta es probable que pueda ayudarle. El problema está cuando se levantan personas que no quieren edificar su ministerio, sino edificar EL ministerio, que es el ministerio del cuerpo de Cristo.

Es ahí cuando el diablo se levanta como un león. Porque él es el enemigo de la construcción, Jesús lo dijo. Hasta aquí me estás entendiendo, ¿Verdad? Muy bien, porque quiero y necesito que pongamos las cosas en contexto.

¡Es que el diablo no me deja cantar! – No, hermana, puedes cantar si quieres, él no va a venir a decirte lo contrario. Pero sí se va a mover cuando vea que tú puedes estar edificando. El día que tú decidas cantar para el Señor y no para los hermanos, ese día sí tendrás las siete naciones en contra.

Ese es el punto. ¿Por qué la adoración profética ha sido tan luchada? Porque tú puedes tener adoración que no lleva a ninguna parte. Pero la adoración profética trae entendimiento al pueblo. Trae percepción del mundo espiritual.

Trae la revelación del Espíritu Santo en la gente. Trae la comunión espiritual, puede unir cielos y tierra. La genuina adoración provoca que tú te enganches con Dios sin importarte quién es o quiénes son los que están tocando o cantando.

Cuando la presencia de Dios es verdaderamente manifiesta en un lugar, y no declamada por uno de los tantos porristas cristianos que andan por ahí,  lo mejor que tú y yo podemos hacer, es callarnos la boca. No existe tal cosa como una presencia con alguien dando cháchara.

Porque Dios no quiere escucharnos a nosotros; no quiere escuchar a esa gente que otra gente dice que es famosa; Él quiere escucharte a ti. Y que tú lo escuches a Él. ¿Sabes de donde saco esa conclusión? Porque Dios siempre quiso una nación de reyes y sacerdotes.

Él nunca quiso una tribu de Leví. La tribu de Leví sale por necesidad. Es más: Él quería que toda su nación estuviera conformada por sacerdotes. Él no quería un velo, ni quería un sumo sacerdote. Él dijo: “Ustedes me serán una nación de reyes y sacerdotes”.

Cuando llegamos a Pedro, recuperamos una verdad que quedó escondida por más de cientos de años. De que hoy día somos linaje escogido, nación santa, pueblo elegido por Dios para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

No es importante que un determinado grupo de gente en un lugar sean buenos cantantes. Si alguien quiere escuchar buena música, puede comprarse un CD. Porque en definitiva siempre va a haber alguien que toque mejor que otro. Es una escala permanente. ¿Y qué vamos a hacer, andar detrás de los que nos parecen los mejores y cambiando permanentemente? ¿Eso quiere Dios?

Entonces, el objetivo de un salmista, no es desarrollarse a sí mismo; es desarrollar el ministerio de la edificación del cuerpo. ¡Hay una diferencia! Bajo esa óptica, un ensayo en muchas ocasiones será un hermoso tiempo de adoración, no un mero ensayo musical.

También podrán ser tiempos de oración y hasta tiempos de tratar su vida. Hay un pequeño detalle que no siempre se tiene en cuenta. El ministerio del salmista se lleva adelante a rodilla, no con un micrófono en las manos.

En una escuela y de las buenas, sólo se aprende a tocar o a cantar, pero no a edificar. La clave de un ministro es saber muy bien cuál es su rol. En la Biblia dice que Dios quiere que edifiquemos el cuerpo. Para eso hay apóstoles, no para que anden recolectando ofrendas en veinte o treinta iglesias.

Para eso hay profetas, no para que anden por allí diciéndole a Juanita o a Monchito si deben casar con esos rubios o no. Edificación del cuerpo. Y para lo mismo están dados los evangelistas, pastores, maestros, salmistas, etc.

Ahora bien; cuando tú quieres construir la casa, siete entidades, siete enemigos, siete naciones se levantan. El primer enemigo se llama Azazel. Este espíritu es mencionado en Levítico 16. Claro, en este pasaje, obviamente, no habla de que sea un espíritu.

Aquí se describe un rito, que era el rito de Azazel. Recuerda que Satanás es un espíritu imitador. ¿Recuerdas a Barjesús? ¿Qué es un anticristo? Es un espíritu imitador que se opone, o toma el lugar de, ¿Está claro?

En el capítulo 16 del libro de Levítico, se describe algo que se llama “El Día de la Expiación”. Es el día más importante del calendario hebreo. Ese día se escogía un animal, un macho cabrío, y uno de ellos era Azazel, que era el que portaba el pecado. Era el que se llevaba el pecado a tierra desértica.

(Levítico 16: 8) = Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel.

(Verso 10) = Más el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.

(Verso 26) = El que hubiere llevado el macho cabrío a Azazel, lavará sus vestidos, lavará también con agua su cuerpo, y después entrará al campamento.

Te digo algo: dentro de la brujería, se le llama Azazel al príncipe del caos. Y en el libro de Enoc, que no es de los aprobados, pero que muchos toman simplemente como material de consulta, se habla en el capítulo 9 y en el verso 5, lo siguiente:

¿Has visto lo que Azazel ha hecho? ¿Y cómo ha enseñado a los hombres toda especie de iniquidad, y cómo ha revelado al mundo todo lo que pasa en los cielos? En el capítulo 10 y verso 12 del libro de Enoc dice: pero la tierra ha sido mancillada por las enseñanzas impuras de Azazel. Así que pues, es éste quien debe ser responsable por todos los crímenes.

En el capítulo 13 y verso 1, dice: Y dijo Enoc a Azazel: ya no hay paz para ti; una gran sentencia ha sido pronunciada contra ti; él te encadenará. No habrá para ti sosiego ni misericordia, porque has enseñado a los hombres a ultrajar a Dios, a pecar y a tiranizar a tus semejantes.

Entiendo, es probable que tú me digas y con cierta razón que el libro de Enoc no es un libro que se pueda considerar serio. Pero es muy curioso, porque la Biblia lo menciona como serio. En la carta de Judas se menciona al libro de Enoc.

Es más, para los padres de la iglesia, ese era un libro vigente. Tranquilo, no vamos a tomar esto como si fuera altamente relevante. Más, sin embargo, en este pasaje de Levítico 16, es justamente Azazel el que porta el pecado.

Se lo llama Azazel o el espíritu de pecado. De hecho, debemos ser honestos y decir que no hay mucha claridad en cuanto a cuál es su tarea específica. Pero este espíritu, sin embargo, es un espíritu que incita a que la vida del salmista, siempre esté vinculada con el pecado.

Y todos sabemos que cualquier clase de ministerio demanda, como primera y principal medida, manos absolutamente limpias. Porque a nadie podría ocurrírsele suponer que un ministerio del Señor pudiera progresar y desarrollarse si quienes lo ejercen están contaminados con alguna clase de pecado.

Esta es una palabra, -reitero- para cualquier clase de ministerio: el pecado es una cadena que no nos deja avanzar. Tú puedes ver en la Biblia que, detrás de cada hombre que pecó, hubo un espíritu que lo incitó a pecar.

Empezando con Adán, él pecó porque fue incitado. Tú vas a David y dice que Satanás engañó su corazón para lograr que él haga el censo. De acuerdo, el pecado siempre es una responsabilidad personal, pero siempre detrás de un pecado hay una instigación demoníaca.

Ese es el punto. Una parte nuestra es oponernos a lo que el espíritu de pecado quiera hacernos, o quiera conducirnos. Satanás no puede pasar por encima de tu voluntad. Si tú propones en tu corazón no ceder, Satanás es muy poco lo que puede hacer.

El problema radica en que los salmistas no son en su gran mayoría gente de carácter. Es gente con características muy singulares, lo habrás visto. Están en un nivel donde debería estar aportando mucho para la iglesia, pero en lugar de ello generalmente les ocasionan graves problemas.

Claro está que el problema empieza porque se trata de gente que no da pasos de santidad delante de Dios. Es bastante típico ver a músicos de una congregación vestidos como para un show televisivo, y siempre rodeados de representantes muy jóvenes del sexo opuesto. Todos miembros de iglesias, es cierto, pero créeme que eso no ha resultado de alta garantía.

¡Es que están de novios! Hay un hermano al cual respeto mucho que sostiene que el estado de noviazgo, tal como nosotros lo conocemos, es ilegal. No existe tal cosa como un estado civil: novios. ¿Pero y entonces cómo se van a casar? Orando primero, y tomando la decisión en el Señor, luego.

Alguien sale y anuncia que tal o cual parejita ha estado orando y con el visto bueno del Señor han decidido casarse y fundar una familia dentro de…digamos…un año. Durante ese lapso, son prometidos, futuros esposos o como quieras llamarlo, pero no novios. La palabra novio no existe. Tómalo o déjalo.

El caso es que hablamos de santidad y la santidad, necesariamente implica separación. En el caso específico de los adoradores, si quieres saber cuál es su nivel y grado de separación, de santidad, revísales su discoteca. Examina la música que escuchan y ahí lo tienes. Y algo más: fíjate si los CD que tienen son originales o vienen de la piratería informática.

Y no te creas que estoy haciendo una crítica a los salmistas desde una posición inconmovible y casi de omnipotencia. Nosotros mismos, todos los días, corremos el riesgo de enredarnos con nuestros pecados si no andamos con cuatro ojos alertas. Por eso, el primer enemigo que el salmista debe vencer, es su propio pecado.

Ahora claro. Yo te digo que ese pecado está en la cruz, pero el salmista debe proponerse en su corazón vivir en integridad. Se ha hablado muchas veces, esto. No sirve de nada el virtuosismo que alguien tenga para tocar un instrumento o para cantar, si su corazón no está limpio.

Imagínate que tú vendas agua mineral, pero como eres cristiano y no quieres engañar a la gente, pones en su etiqueta que esa agua tiene 99 por ciento de agua pura y 1 por ciento de agua de cloaca. ¿Crees que alguien te la va a comprar sólo porque has sido honesto?

¡Nadie toma agua de cloaca a sabiendas! Preséntate como adorador ante Dios y, con toda honestidad, dile que eres 99 por ciento santo y 1 por ciento fornicario o adúltero. ¿Tú crees que Dios aceptará tu alabanza en esas condiciones?

¡Pero hermano! ¿Es para tanto? ¡Sólo es el uno por ciento! Sí, pero ese uno por ciento no afecta demasiado a una vida común, de la calle, de todos los días. Pero delante de la iglesia y dirigiendo una alabanza a Dios, equivale a una maldición, a una tremenda puerta abierta que, obviamente, recibe y padece toda la iglesia.

En la mayoría de los casos, son los propios músicos los que ponen las piedras con las cuales luego tropiezan. Son como bomberos pisándose entre ellos las mangueras. El espíritu de Azazel es un espíritu de pecado. Y no quiero que trates de hacerme creer que el diablo es el responsable de todo lo que te pasa.

Porque, ¿Sabes qué? Jesús murió en la cruz precisamente para que él no sea responsable de todo lo que te pasa, sino para que tú pases a ser responsable de tu vida. Hoy día, tú puedes elegir si pecar o no pecar. Cuando no conocías a Cristo, tenías alguna chance; pero cuando conoces a Jesús, ya puedes elegir qué hacer y qué no hacer.

¡Es que yo intento, hermano, pero no puedo dejar de pecar! Muy bien, te entiendo, pero entonces lamento decirte que no calificas ni para músico ni para nada que se llame iglesia de Jesucristo. Es una batalla personal tuya que solamente si la ganas puedes entrar.

Esto es para la gente joven. Cuando tú eres soltero, puedes hacer muchas cosas con tu vida. Pero cuando tú te casas y tienes hijos, cualquier cosa que hagas va a repercutir indefectiblemente en otra generación. Tú no puedes alegrarte porque de cuatro hijos que tienes. Uno te salió bueno y los otros tres están presos. Cuando oficias como sacerdote no puedes tener calles de debilidad o vulnerabilidad.

Mira; tú quieres ser ministro de adoración y alabanza. De acuerdo, pero recuerda que hay días en que tú estás cansado, que te encuentras sin fuerzas, que para colmo también tienes problemas económicos, que tu familia está en crisis y vaya uno a saber qué más.

Eso es algo que puede pasarle a cualquiera. Pero resulta que tú no está siendo un cualquiera. En esas condiciones tú no puedes subir a la plataforma a cantar “Paz en la tormenta”, porque tú estás mal. Todos esos asuntos, inevitablemente tienen que estar resueltos antes de subir a ministrar.

¿Por qué? Porque la gente no ha venido a verte a ti y ni siquiera le interesan tus problemas; han venido a buscar al Señor. Y tú estás en ese lugar para que ellos puedan encontrar al Señor, no para lucirte ni para convertirte en la figurita cristiana de moda.

Y si crees que te faltan atributos para eso, entonces corta por lo sano: no te subas. Hay gente que parecen lloronas ministrando. Lamentos, tras lamentos. ¿Eso es gozo? No puedes subirte a un sitial de reyes y sacerdotes con mente de esclavo.

Beelzebú aparece citado en la Biblia en el evangelio de Lucas, capítulo 11. Belzebú es un demonio espantoso. Por supuesto, estarás pensando si existe un demonio bonito. No, no existe, pero hay algunos que son más horribles que los otros. Belzebú es uno de esos horribles.

(Lucas 11: 14) = Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló. (Escucha: acaban de ver un milagro. La gente ve ese milagro y agradece al Señor. Pero ahora mira lo que pasa).

(15) Pero algunos de ellos decían: por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.

¡Qué terrible! El espíritu de Beelzebú, es el espíritu de la religiosidad. Ahora dime contra qué pelean tanto los músicos. Sí señor, contra la religiosidad. Y ahora les estoy mostrando el nombre: Beelzebú. Literalmente significa “El señor de las moscas”, es un dios filisteo.

Pero fíjate; acaba de haber un milagro, la gente glorifica, pero ¿Quiénes son los que empiezan a juzgar mal? Los religiosos. La palabra Beelzebú viene de Baal. Baal es señor. Baalzebú, el señor de las moscas.

La religiosidad ha ocupado el lugar de Dios en la iglesia. En muchos lugares no se hace nada sin consultarlo con, como suele decir el ministro chileno Víctor Fredes, “la hermana Susana”. Su sana doctrina, que es el equivalente a los postulados denominacionales de cada sector.

Y esta supuesta sana doctrina, se ha utilizado para poner trabas e impedir directamente en muchos casos, todo lo que Dios está haciendo. No hay cristiano, y mucho menos músico que haya entrado en alguna forma de renovación, que no haya chocado violentamente con Beelzebú.

Ahora, claro; lo que ninguno de ellos saben, es que están peleando contra Beelzebú. Piensan que están peleando contra hombres. Pero Pablo dice que nuestra batalla no es contra carne y sangre, sino contra principados y potestades, contra gobernadores en las regiones celestes.

Te pregunto: ¿Tú crees que pueden entrar espíritus así a la iglesia? Respuesta: en tanto que haya incredulidad, sí; pueden entrar tranquilamente. Entonces, la otra pregunta inevitable, es: ¿Tú conoces creyentes incrédulos? Sí, es posible que haya.

Ahora veamos: ¿Qué hace Beelzebú? Es el que mueve todo lo que es falso. Así como hay dones del Espíritu Santo, así también hay dones demoníacos. Así como hay lenguas del Espíritu, así también hay lenguas satánicas.

Para cada uno de los dones que todos nosotros podemos tener en Cristo, hay una imitación casi perfecta del otro lado. Un ejemplo: los símbolos proféticos que en muchos lugares se hacen, también los maneja el vudú.

Tú lo ves a Ezequiel con el ladrillo, ¿Recuerdas? Poniendo sitio a Jerusalén. Y lo tienes a un sacerdote vudú haciendo lo mismo con los alfileres. Solamente que nosotros, en este caso Ezequiel, lo hace por el Espíritu Santo, y ellos los hacen por espíritus engañadores y de destrucción.

Entonces, Beelzebú es un espíritu que imita lo religioso, pero también es un espíritu de intimidación. Ejemplo simple. Vas a una tremenda conferencia con tremendas manifestaciones que te incluyen, y cuando retornas a tu iglesia, tiemblas de sólo pensar que alguien te pregunte algo. Ya estás intimidado.

Siempre Beelzebú se ve amenazador, es un espíritu que se mueve en confrontación. Voy a darte una expresión un poco rara, pero cierta: es algo así como hechicería a través de doctrina. ¿Hechicería? Sí, hechicería.

Porque, piensa: ¿Qué cosa es la hechicería? Es la intención de controlar a la gente por recursos que no son de Dios. En la vieja iglesia que yo asistía no se permitía cantar con las manos levantadas, porque decían que eso no era del Espíritu.

¿Qué estaban haciendo? Estaban controlando a la gente desde el púlpito, utilizando la doctrina. Hechicería desde el púlpito, ¿Qué me dices? La doctrina es para orientar, no para controlar. LA doctrina te consolida o te dirige, pero no te pone una cadena en el cuello.

Un verdadero ministro del Señor no quiere de ninguna manera controlar a la gente; más bien quiere que el Espíritu Santo controle a esa gente. ¿Y sabes qué? A través de la doctrina, nunca vas a poder controlar a nadie. Nunca vas a poder, la vas a destruir.

Porque, ¿Cuál es el deseo de Dios? El deseo de Dios nunca es de controlarlos. Dice que el Hijo del Hombre ha venido para hacernos libres. ¡Qué bien, vamos a cantar esa canción! – No…esa canción aquí no se puede tocar porque el pastor no la permite…

-¡Pero es que el Espíritu nos mueve a cantar esa canción en este momento! – No…perdóname, pero vas a tener que elegir otra… – No se puede hacer eso. Yo creo que un hombre tiene que ser cauto, está bien; no vamos a decir o hacer algo que ya sabemos de antemano que en un lugar va a molestar o a chocar. La alabanza no es para confrontar a los hermanos.

Aunque, tengo que decir que antes de satisfacer al hombre, la alabanza está hecha para satisfacer a Dios. Un ministro de alabanza no puede pararse frente al micrófono y decir: ¡A ver hermanos!, ¿Con qué canción les gustaría alabar?

Escucha: ¿Qué crees que es esto, El club de complaciendo su pedido? ¿Hacer como hacen en ciertas radios cristianas: elija un temita musical y se lo dedica a la hermanita Fulanita? ¿Alguien que está verdaderamente en un ministerio de adoración, puede creer que hay iglesias así? Sí, las hay.

Y no vayas por ahí corriendo y gimoteando de que en tu iglesia te están manipulando. Ponte a pensar un momento, y verás que si te dejan un pequeño espacio, por ahí vas tú y empiezas a manipular a todos los que puedas, también. Es el hombre no regenerado, es su naturaleza.

Y si tú eres alguien que verdaderamente crees que no has manipulado nunca a nadie y tampoco lo haces en este tiempo, entonces ya mismo pídele perdón al Señor, porque el hombre ha sido creado con algunos elementos que lo llevan, si se le dispara su naturaleza carnal, a hacerlo sí o sí.

Beelzebú, el segundo espíritu de esos siete, es el espíritu de la religión. Ahora reflexiona y examínate, y pregúntale al Señor si no hay algo de religiosidad en tu corazón. ¿Lo harás? Hazlo, nadie está tan exento como supone.

El tercer espíritu, es Leviatán. Leviatán aparece mencionado en seis versículos de la Biblia. La palabra en castellano para Leviatán, significa guirnalda. Muy relacionada al elemento de orgullo. Se habla de guirnalda como algo que se muestra, es un elemento de orgullo.

(Ezequiel 29: 3) = Habla y di: así ha dicho Jehová el Señor; he aquí yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: mío es el Nilo, pues yo lo hice.

(4) Yo, pues, pondré garfios en tus quijadas, y pegaré los peces de tus ríos a tus escamas, y te sacaré de en medio de tus ríos, y todos los peces de tus ríos saldrán pegados a tus escamas.

(5) Y te dejaré en el desierto a ti y a todos los peces de tus ríos; sobre la faz del campo caerás; no serás recogido, ni serás juntado; a las fieras de la tierra y a las aves del cielo te he dado por comida.

En el versículo 3 se menciona al gran dragón. Esa palabra, dragón, en el original, es Leviatán, también. El mismo nombre también aparece en Job. ¿Qué es Leviatán? Es el espíritu de orgullo. Si sabremos de eso los cristianos, ¿No es cierto?

Dijo alguna vez un prestigioso cantante cristiano que un ministro orgulloso es un ministro vendido, perdido. A esto lo sabíamos. ¿En qué grupo de alabanza no se produjeron cismas por causa del orgullo? Lo que no sabíamos, quizás, es que detrás de este espíritu está Leviatán. Vamos a conocerlo. En Proverbios 29 podremos ver algo de lo que hace.

(Proverbios 29: 23) = La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra.

Dice que la soberbia abate al hombre. ¿Y qué cosa es abatir? Vencer. Está diciendo que la soberbia vence al hombre. Es casi regla inmutable, el soberbio se cae solo. No es como otros espíritus al que hay que empujar, quien tiene soberbia se cae solo por el propio peso de ella.

(Proverbios 16: 18) = Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.

Escucha; es mucha la gente que ha tenido que caer para luego poder aprender a caminar. Y debes tener algo muy en cuenta: no es el deseo de Dios que tú caigas, no lo es. El deseo de Dios es que tú aprendas a caminar sin caerte.

Ahora bien; ¿Cómo se manifiesta el orgullo? ¿Qué es esto, básicamente? 1.- Es una sensación de grandeza. Y tengo que decirte que a veces esa grandeza se muestra en forma de humildad. 2.- Es el deseo de estar a la cabeza.

¿Eso es orgullo? Sí; dice que el Hijo del Hombre vino a servir, no a ser servido. 3.- Es aparentar lo que no somos. ¿Sabes cuál es el problema del orgullo?  4.- No escuchas a los demás. ¿Por qué? Porque te escuchas a ti mismo.

Ligado a esto, está la falta de paz. ¿Por qué? Porque el orgulloso siempre está compitiendo. Siempre está peleándose con alguien. El orgullo no acepta la corrección o la sugerencia. El orgullo no acepta que se ha equivocado.

El orgullo también hace que tú no olvides las ofensas. A MI siempre ME. A MI nunca ME. Y así todo el tiempo: ME y MI. El orgullo nos convierte en gente técnica. Entonces es cuando pensamos: ¿Dónde está el límite entre la excelencia y la perfección?

En que la excelencia se alcanza, la perfección, no. La excelencia es una manera de vivir. Y eso es: tratar de hacer lo mejor posible para Dios. Pero la perfección es un deseo inalcanzable de no cometer errores. Por eso un perfeccionista vive frustrado toda su vida. Porque siempre las cosas podían haber salido mejor.

Pero cuando has hecho las cosas con excelencia, quedas satisfecho, porque lo viste salir bien. Lo que estoy queriendo decir, y no sé si he podido ser suficientemente claro, es que en una gran proporción de veces, el orgullo está escondido detrás de una apariencia técnica: “Es que así soy yo”.

¿Eso es Leviatán? Y sí, Leviatán te hace ser orgulloso, ese es el problema. ¿Pero también obviamente estará ligado a nuestros genes? Sí, por supuesto. Leviatán te hace complicado. Los que están en guerra espiritual, han debido enfrentarse con Leviatán como un espíritu que estorba las comunicaciones. ¿Y cómo lo hace? Metiendo en el lugar que lo necesite, discusión y división.

Por eso es que las relaciones se complican. Muchos hermanos están peleando por las mismas cosas pero no se entienden entre ellos. Y eso suele ser porque hay un Leviatán por ahí y estorba las relaciones de la gente.

Ahora bien; ¿Cuál es uno de los mayores problemas de los trabajos grupales cristianos? Estar en un mismo sentir. Sería más que suficiente orar sujetando toda actividad de Leviatán. De ese modo estaríamos sujetando todo lo que se opone a ese mismo sentir que coherentemente es nuestro.

Leviatán anula nuestro discernimiento, nos hace creer que somos mejores que otros. ¿De dónde saco todo esto? De experiencias vividas por hermanos sólidos que trabajan estas áreas con seriedad. Cuando tú ves la descripción de Leviatán en Job, le encuentras explicación a un montón de cosas.

 

Leviatán es lo opuesto al amor. Porque el amor es ceder los espacios. El amor siempre es “tú primero”. Lo más importante de esta lista que estamos viendo, es que el espíritu de Leviatán no nos permite vencer a Satanás.

¿Por qué? Porque quiero recordarte algo que quizás habías olvidado: el pecado inicial de Satanás fue, precisamente, el orgullo. ¿Cómo vas a poder vencer a Leviatán, con orgullo? Imposible. Muchos matrimonios no se pueden entender, porque hay un Leviatán en el medio.

Cuarto espíritu a vencer: Mamón. Este es célebre. Podríamos hablar todo un día de Mamón, porque es impresionante. Hay historia sobrada para considerarlo como uno de los más destructivos. Y que conste que no me estoy refiriendo solamente al mundo secular.

(Mateo 6: 24) = Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

En toda la Biblia, este es el único demonio al que se le da el título de kirios. Kirios es un término que sólo se lo utilizó para Jesús. Quiero que entiendas por qué este sujeto espiritual es tan especial. La Palabra dice que Jesús es el Señor. Y esa palabra, en griego, es kirios.

Y significa amo, juez, autoridad suprema, gobernador, maestro, etc. Ahora, aquí es Jesús el que habla. No es una interpretación teológica. Dice Jesús que ninguno puede servir a dos kirios. Y a riesgos de ser malinterpretado o acusado de blasfemia, yo puedo ver que Jesús en esta expresión, está colocando a Dios casi en un mismo nivel que a las riquezas.

En el pasaje paralelo de Lucas 16:13, se lo ve más claro. Si tú te das cuenta, el dios de las riquezas, es el dios que gobierna en las naciones. No necesitas ir muy lejos. Es más; la iglesia ha caído también bajo el yugo de Mamón.

¿Y cómo te das cuenta de esto? Por los lamentos de muchos líderes que aseguran que si tuvieran más dinero harían esto, aquello o lo otro. O sea que quien decide qué se hace o qué no se hace en la iglesia, a veces, es la cantidad de dinero que se tiene ahorrado o que no se tiene.

Cuando tú decides por eso, decides por Mamón. ¿Por qué? Imagínate esa persona que dice: “Yo me voy a meter al ministerio a tiempo completo recién cuando la iglesia me pueda sustentar.” O sea que es el dinero el que va a decir cuándo ese hombre comenzará su ministerio.

Un hombre de fe, un auténtico hombre de Dios, va a decir: “Yo me voy a meter al ministerio cuando Dios me diga que debo meterme, ni antes ni después”. Pueda o no puedan sustentarme una iglesia; mi sustento siempre va a venir de parte de Dios.

Esa parte es muy vital a la hora de entender el ministro como tal. No soy necio y sé perfectamente que cualquiera de nosotros, para cualquier cosa que deseemos hacer, vamos a necesitar dinero. El punto, entonces, está en cómo consideras tú al dinero.

Hay que ver si lo consideras como un socio estratégico o como el accionista principal de tu vida. La Biblia dice que el dinero sigue a aquellos que tienen un corazón recto. Hay gente así. Y también hay gente a la cual el dinero parece tenerle alergia y o no le llega en forma debida o se le escapa como arena entre los dedos.

En muchos de esos casos, es porque el corazón de esa gente no está recto delante de Dios. Este es un mal muy grande. A Mamón solamente lo vence una calidad de generosidad y desprendimiento natural, no simulado ni mucho menos manipulado. Y no se lo vence una vez, se lo vence cada día.

Ningún creyente que aspire a serlo conforme a la voluntad de Dios puede vivir o incluso ministrar conforme a lo que dice su cuenta bancaria o su bolsillo. Debe vivir de acuerdo a lo que Dios ha dicho que tiene que hacer con su vida.

Mamón, este cuarto espíritu, está muy ligado al mundo de la farándula. Porque los actores, actrices y músicos del mundo, están allí como máximos exponentes de Mamón. Y si no pregúntate: ¿Qué músico famoso es pobre?

Sólo en el mundo. ¡Ni lo sueñes! Vas a conocer a tremendos músicos cristianos que cuando se les invita a tocar en algún lugar, responden: “Cómo no; cinco mil dólares en mi cuenta por anticipado, una camioneta cuatro por cuatro a mi servicio permanente, hotel cinco estrellas, eso se llama cachet.

Yo soy uno de los que creen fervientemente que el obrero es digno de su salario, pero también creo que cuando tú comienzas a poner un nivel de cuanto sí y cuanto no, creo que allí ya tienes un problema. Porque Dios te puede querer dar más que eso, inclusive. ¡Y puede hacerlo!

Pero cuando tú empiezas a poner en ese plano a tu ministerio, vas a tener problemas. Dios te va a llevar a lugares donde deberás entregar de regreso una ofrenda que antes te habían dado. No hay problemas en eso si tienes certeza de haber sido fiel a lo que Dios te dio.

Bajo esa óptica, sólo podríamos tener algunas personas, si realmente tenemos mucho dinero. Los que suelen invitar a ciertos músicos cristianos con cierto prestigio, han debido responder algunas preguntas tales como: ¿Cuánta gente va a asistir? ¿Cuánto se va a cobrar la entrada?

Además, se especifica y establece que debe haber una cantidad mínima de personas presentes para que el espectáculo se lleve a cabo. Yo no discuto que eso tenga que ser así, pero cuando es eso lo que se pone como prioridad antes de todo lo demás, ahí estás en problemas.

Si un predicador, cantante o músico cristiano recibe tres invitaciones de tres iglesias distintas para una misma fecha, y en una le ofrecen mil dólares, en la otra dos mil y en la tercera cinco mil, ¿A cuál Irá? ¡¡A la de cinco mil, sin dudas!! Claro, pero eso no es Dios, eso es Mamón, ¿Lo entiendes?

Y esto es grave porque, al empezar a caminar en el Señor, todos somos humildes, obedientes y muy serios, pero a medida que Dios nos sigue levantando más y más en la consideración de los hermanos, entonces nos empezamos a poner cada vez más exigentes y difíciles.

Quinto espíritu: Belial. ¿Está mencionado en la Biblia? Sí. A este espíritu se lo menciona en Deuteronomio 13:13, y viene de una palabra hebrea que se pronuncia belí, que significa “no” o “sin” y yahal, que quiere decir “ser provechoso”. Es decir que uniendo las dos cosas, este espíritu significa “sin provecho, insensato, inútil, vacío, indigno, sin ley”.

(Deuteronomio 13: 13) = Que han salido de en medio de ti hombres impíos que han instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no conocisteis.

Este espíritu te lleva a adorar a alguien que no es Dios. ¿Es que hay gente que actúa insensatamente en la Biblia? Sí. Belial es un espíritu que está muy ligado a hacer las cosas sin ton ni son; sin dirección.

Por ejemplo, en el pasaje de 1 Samuel 2, verso 12, se habla de los hijos de Elí, y está relacionado con esto de lo que estamos hablando, precisamente. Será bueno leerlo para verlo con nuestros propios ojos y no depender que nos digan lo que nos digan.

(1 Samuel 2: 12) = Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová. (Ahí está, dice que eran hombres impíos. En el original die que eran hombres inicuos.)

(13) Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio con tres dientes, (14) y lo metía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo.

¿Qué es lo que hacían los hijos de Elí, recuerdan? Mandaban a su criado con garfio de tres dientes, (¡Ni siquiera iban ellos!) y arrebataban lo que pescaban. Eso demostraba que ellos tomaban esa porción sin importarles si les correspondía o no.

Ahora bien; este espíritu de Belial, ¿Qué es? Es cuando yo digo algo que pega tremendo en quienes loe escuchan y luego me detengo a pensar en que si bien me dio mucho trabajo, qué bueno estuvo lo que dije, ¿Entiendes? Es que yo no hice nada, hermano…

Escucha: no es posible que pretendamos compartir los derechos de Dios, que son más que exclusivos. Porque no existe término medio: o recibe la gloria Dios, o la recibimos nosotros. Pero lo que no es posible es compartir estas dos cosas.

En el momento en que alguien suponga que está pasando algo por causa de su esfuerzo, ese alguien necesita urgente liberación. ¿Sabes por qué? Porque Dios hizo hablar a una mula en una ocasión, así que no sería extraño que te pueda hacer hablar a ti que de casualidad pronuncias dos letras seguidas sin equivocarte.

En la alabanza, por ejemplo, hay una revelación clara de esto. Se dice que la alabanza es capaz de mover al Espíritu, pero yo me pregunto y te pregunto: ¿No será que es el Espíritu el que mueve a la alabanza? ¿Creerá el velero que es él quien maneja el viento?

¿Habrá hombre que pueda decir que el viento va para dónde él lo desea? El viento va para donde el viento quiere. Y viento es pneuma, y pneuma es espíritu. ¿Notas el grado de insensatez existe en decir ese tipo de cosas?

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