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¿Cuál es mi Enemigo?

Cuando en el marco de alguna enseñanza o predicación hablamos del Lugar Santo, necesitamos darnos cuenta de algunas cosas. El Lugar Santo, es también un lugar de confrontación. No todos creen eso, porque a la gente no le gusta demasiado relacionar adoración con guerra.

Sin embargo, ver una adoración que no está vinculada a la guerra, es ver una adoración incompleta. Cuando tú vas al libro de Ezequiel y puedes ver la visión que el profeta vio, tú te encuentras con una manifestación de la gloria de Dios, expresada en cuatro rostros.

Uno de los rostros, es un rostro de león, ¿Recuerdas? El león habla del carácter guerrero de Dios. O sea: Jesucristo es el León de la tribu de Judá. Luego vas a ver otro rostro, el del águila. Y luego otro más, el del buey, y también el rostro de hombre.

Cada uno de ellos habla de un aspecto diferente de Cristo. Examinar el libro de Ezequiel es toda una aventura que te abre un amplio panorama al mundo espiritual Porque Ezequiel habla de lo que vio en los cielos.

Y la verdad sea dicha, una gran parte de la iglesia todavía no ha entendido lo que Ezequiel vio. Gran parte de eso, es palabra profética para nuestro tiempo. El punto es este. Esos querubines de cuatro rostros que manifiestan la gloria plena de Dios, también son los cuatro rostros que la iglesia debe tener.

La iglesia debe tener cuatro rostros. Primero debe tener un rostro de hombre, porque debemos llegar a los hombres. Después tenemos que tener un rostro de buey. Esto significa que debemos poder cargar los pesos de los demás hermanos. Eso se llama intercesión.

La palabra intercesión está vinculada con soportar el peso de otros. Luego está el rostro del león, y ese nos habla de que la iglesia debe ser guerrera. La Biblia dice que Jesucristo está esperando que sean puestos sus enemigos por estrado de sus pies.

Ahora yo te pregunto: ¿Quién va a poner a sus enemigos por estrado de sus pies? Tú, ¿Puedes aceptarlo? ¿Puedes creerlo? Porque eso es lo que dice el Señor, que Él ha terminado su tarea. Y eso significa que Jesús ya no está trabajando en esa dimensión de guerra.

Él está sentado esperando que todos sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Pero la base de la guerra espiritual no es que peleamos por locos, sino porque al pelear nosotros la batalla, lo que hacemos es atar al hombre fuerte para que muchos vengan al conocimiento del Señor.

Y sabemos que mientras más vienen al conocimiento del Señor, más pronto estará el regreso de Jesús. Eso está muy vinculado, muy relacionado. El rostro del águila nos habla de que la iglesia debe ser una iglesia profética, una iglesia que ve, una iglesia que sobrevuela, una iglesia que está por encima de la corriente de la esfera de este mundo.

Ahora voy a darte el nombre de algunas potestades que están en la Biblia, que tienen la función de estorbar nuestro ministerio. Seas músico, seas salmista, seas profeta, seas maestro, seas un querido cristiano que quiere buscar y amar al Señor, hay siete naciones a las que debes vencer. En Deuteronomio te dice que debes vencer a esas naciones.

La victoria es de Jehová, pero debe obtenerla cada uno. Porque es una batalla de fe. Uno de los grandes problemas con los salmistas y con los músicos que tocan para Dios, es que ellos ponen su énfasis en el desarrollo del ministerio musical.

Sin embargo, pierden de vista que el ministerio musical es parte de un ministerio espiritual. El ministerio espiritual, es lo más grande. El ministerio espiritual es el que está ligado a Efesios 4. En Efesios 4 dice que hay un solo ministerio, y es la edificación del cuerpo de Cristo.

O sea que al diablo no le interesa que tú toques o dejes de tocar. El diablo sabe muy bien que si tú tocas los cielos se abren. Vas a tener que disculparme hermano músico; nunca pensé que habías sido nombrado asesor de la corte celestial.

Pero debes saber que al diablo no le interesa en absoluto que tú toques o no toques tu teclado, tu guitarra, tu bajo, o tu batería. Lo que a él sí le interesa es que tú no edifiques. Hay mucha gente que toca y puede tocar de lo mejor, pero no edifica el cuerpo.

Ese no es nada, es un tañedor y punto. Pero cuando una persona comienza a desarrollar un ministerio que edifica el cuerpo, allí es donde se levantan siete naciones en su contra. Es decir: el enemigo está interesado en obstruir la edificación de la casa.

No le interesa tu ministerio. Él está demasiado ocupado en lo suyo como para ver que tú, supuesto profeta a las naciones, puedas serle un problema. ¿Por qué? Porque mucha gente que tiene ministerio, lo que busca prioritariamente, es desarrollar SU ministerio.

Y esa gente, créeme, no es una amenaza para el diablo. Es más; hasta es probable que pueda ayudarle. El problema está cuando se levantan personas que no quieren edificar su ministerio, sino edificar EL ministerio, que es el ministerio del cuerpo de Cristo.

Es ahí cuando el diablo se levanta como un león. Porque él es el enemigo de la construcción, Jesús lo dijo. Hasta aquí me estás entendiendo, ¿Verdad? Muy bien, porque quiero y necesito que pongamos las cosas en contexto.

¡Es que el diablo no me deja cantar! – No, hermana, puedes cantar si quieres, él no va a venir a decirte lo contrario. Pero sí se va a mover cuando vea que tú puedes estar edificando. El día que tú decidas cantar para el Señor y no para los hermanos, ese día sí tendrás las siete naciones en contra.

Ese es el punto. ¿Por qué la adoración profética ha sido tan luchada? Porque tú puedes tener adoración que no lleva a ninguna parte. Pero la adoración profética trae entendimiento al pueblo. Trae percepción del mundo espiritual.

Trae la revelación del Espíritu Santo en la gente. Trae la comunión espiritual, puede unir cielos y tierra. La genuina adoración provoca que tú te enganches con Dios sin importarte quién es o quiénes son los que están tocando o cantando.

Cuando la presencia de Dios es verdaderamente manifiesta en un lugar, y no declamada por uno de los tantos porristas cristianos que andan por ahí,  lo mejor que tú y yo podemos hacer, es callarnos la boca. No existe tal cosa como una presencia con alguien dando cháchara.

Porque Dios no quiere escucharnos a nosotros; no quiere escuchar a esa gente que otra gente dice que es famosa; Él quiere escucharte a ti. Y que tú lo escuches a Él. ¿Sabes de donde saco esa conclusión? Porque Dios siempre quiso una nación de reyes y sacerdotes.

Él nunca quiso una tribu de Leví. La tribu de Leví sale por necesidad. Es más: Él quería que toda su nación estuviera conformada por sacerdotes. Él no quería un velo, ni quería un sumo sacerdote. Él dijo: “Ustedes me serán una nación de reyes y sacerdotes”.

Cuando llegamos a Pedro, recuperamos una verdad que quedó escondida por más de cientos de años. De que hoy día somos linaje escogido, nación santa, pueblo elegido por Dios para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

No es importante que un determinado grupo de gente en un lugar sean buenos cantantes. Si alguien quiere escuchar buena música, puede comprarse un CD. Porque en definitiva siempre va a haber alguien que toque mejor que otro. Es una escala permanente. ¿Y qué vamos a hacer, andar detrás de los que nos parecen los mejores y cambiando permanentemente? ¿Eso quiere Dios?

Entonces, el objetivo de un salmista, no es desarrollarse a sí mismo; es desarrollar el ministerio de la edificación del cuerpo. ¡Hay una diferencia! Bajo esa óptica, un ensayo en muchas ocasiones será un hermoso tiempo de adoración, no un mero ensayo musical.

También podrán ser tiempos de oración y hasta tiempos de tratar su vida. Hay un pequeño detalle que no siempre se tiene en cuenta. El ministerio del salmista se lleva adelante a rodilla, no con un micrófono en las manos.

En una escuela y de las buenas, sólo se aprende a tocar o a cantar, pero no a edificar. La clave de un ministro es saber muy bien cuál es su rol. En la Biblia dice que Dios quiere que edifiquemos el cuerpo. Para eso hay apóstoles, no para que anden recolectando ofrendas en veinte o treinta iglesias.

Para eso hay profetas, no para que anden por allí diciéndole a Juanita o a Monchito si deben casar con esos rubios o no. Edificación del cuerpo. Y para lo mismo están dados los evangelistas, pastores, maestros, salmistas, etc.

Ahora bien; cuando tú quieres construir la casa, siete entidades, siete enemigos, siete naciones se levantan. El primer enemigo se llama Azazel. Este espíritu es mencionado en Levítico 16. Claro, en este pasaje, obviamente, no habla de que sea un espíritu.

Aquí se describe un rito, que era el rito de Azazel. Recuerda que Satanás es un espíritu imitador. ¿Recuerdas a Barjesús? ¿Qué es un anticristo? Es un espíritu imitador que se opone, o toma el lugar de, ¿Está claro?

En el capítulo 16 del libro de Levítico, se describe algo que se llama “El Día de la Expiación”. Es el día más importante del calendario hebreo. Ese día se escogía un animal, un macho cabrío, y uno de ellos era Azazel, que era el que portaba el pecado. Era el que se llevaba el pecado a tierra desértica.

(Levítico 16: 8) = Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel.

(Verso 10) = Más el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.

(Verso 26) = El que hubiere llevado el macho cabrío a Azazel, lavará sus vestidos, lavará también con agua su cuerpo, y después entrará al campamento.

Te digo algo: dentro de la brujería, se le llama Azazel al príncipe del caos. Y en el libro de Enoc, que no es de los aprobados, pero que muchos toman simplemente como material de consulta, se habla en el capítulo 9 y en el verso 5, lo siguiente:

¿Has visto lo que Azazel ha hecho? ¿Y cómo ha enseñado a los hombres toda especie de iniquidad, y cómo ha revelado al mundo todo lo que pasa en los cielos? En el capítulo 10 y verso 12 del libro de Enoc dice: pero la tierra ha sido mancillada por las enseñanzas impuras de Azazel. Así que pues, es éste quien debe ser responsable por todos los crímenes.

En el capítulo 13 y verso 1, dice: Y dijo Enoc a Azazel: ya no hay paz para ti; una gran sentencia ha sido pronunciada contra ti; él te encadenará. No habrá para ti sosiego ni misericordia, porque has enseñado a los hombres a ultrajar a Dios, a pecar y a tiranizar a tus semejantes.

Entiendo, es probable que tú me digas y con cierta razón que el libro de Enoc no es un libro que se pueda considerar serio. Pero es muy curioso, porque la Biblia lo menciona como serio. En la carta de Judas se menciona al libro de Enoc.

Es más, para los padres de la iglesia, ese era un libro vigente. Tranquilo, no vamos a tomar esto como si fuera altamente relevante. Más, sin embargo, en este pasaje de Levítico 16, es justamente Azazel el que porta el pecado.

Se lo llama Azazel o el espíritu de pecado. De hecho, debemos ser honestos y decir que no hay mucha claridad en cuanto a cuál es su tarea específica. Pero este espíritu, sin embargo, es un espíritu que incita a que la vida del salmista, siempre esté vinculada con el pecado.

Y todos sabemos que cualquier clase de ministerio demanda, como primera y principal medida, manos absolutamente limpias. Porque a nadie podría ocurrírsele suponer que un ministerio del Señor pudiera progresar y desarrollarse si quienes lo ejercen están contaminados con alguna clase de pecado.

Esta es una palabra, -reitero- para cualquier clase de ministerio: el pecado es una cadena que no nos deja avanzar. Tú puedes ver en la Biblia que, detrás de cada hombre que pecó, hubo un espíritu que lo incitó a pecar.

Empezando con Adán, él pecó porque fue incitado. Tú vas a David y dice que Satanás engañó su corazón para lograr que él haga el censo. De acuerdo, el pecado siempre es una responsabilidad personal, pero siempre detrás de un pecado hay una instigación demoníaca.

Ese es el punto. Una parte nuestra es oponernos a lo que el espíritu de pecado quiera hacernos, o quiera conducirnos. Satanás no puede pasar por encima de tu voluntad. Si tú propones en tu corazón no ceder, Satanás es muy poco lo que puede hacer.

El problema radica en que los salmistas no son en su gran mayoría gente de carácter. Es gente con características muy singulares, lo habrás visto. Están en un nivel donde debería estar aportando mucho para la iglesia, pero en lugar de ello generalmente les ocasionan graves problemas.

Claro está que el problema empieza porque se trata de gente que no da pasos de santidad delante de Dios. Es bastante típico ver a músicos de una congregación vestidos como para un show televisivo, y siempre rodeados de representantes muy jóvenes del sexo opuesto. Todos miembros de iglesias, es cierto, pero créeme que eso no ha resultado de alta garantía.

¡Es que están de novios! Hay un hermano al cual respeto mucho que sostiene que el estado de noviazgo, tal como nosotros lo conocemos, es ilegal. No existe tal cosa como un estado civil: novios. ¿Pero y entonces cómo se van a casar? Orando primero, y tomando la decisión en el Señor, luego.

Alguien sale y anuncia que tal o cual parejita ha estado orando y con el visto bueno del Señor han decidido casarse y fundar una familia dentro de…digamos…un año. Durante ese lapso, son prometidos, futuros esposos o como quieras llamarlo, pero no novios. La palabra novio no existe. Tómalo o déjalo.

El caso es que hablamos de santidad y la santidad, necesariamente implica separación. En el caso específico de los adoradores, si quieres saber cuál es su nivel y grado de separación, de santidad, revísales su discoteca. Examina la música que escuchan y ahí lo tienes. Y algo más: fíjate si los CD que tienen son originales o vienen de la piratería informática.

Y no te creas que estoy haciendo una crítica a los salmistas desde una posición inconmovible y casi de omnipotencia. Nosotros mismos, todos los días, corremos el riesgo de enredarnos con nuestros pecados si no andamos con cuatro ojos alertas. Por eso, el primer enemigo que el salmista debe vencer, es su propio pecado.

Ahora claro. Yo te digo que ese pecado está en la cruz, pero el salmista debe proponerse en su corazón vivir en integridad. Se ha hablado muchas veces, esto. No sirve de nada el virtuosismo que alguien tenga para tocar un instrumento o para cantar, si su corazón no está limpio.

Imagínate que tú vendas agua mineral, pero como eres cristiano y no quieres engañar a la gente, pones en su etiqueta que esa agua tiene 99 por ciento de agua pura y 1 por ciento de agua de cloaca. ¿Crees que alguien te la va a comprar sólo porque has sido honesto?

¡Nadie toma agua de cloaca a sabiendas! Preséntate como adorador ante Dios y, con toda honestidad, dile que eres 99 por ciento santo y 1 por ciento fornicario o adúltero. ¿Tú crees que Dios aceptará tu alabanza en esas condiciones?

¡Pero hermano! ¿Es para tanto? ¡Sólo es el uno por ciento! Sí, pero ese uno por ciento no afecta demasiado a una vida común, de la calle, de todos los días. Pero delante de la iglesia y dirigiendo una alabanza a Dios, equivale a una maldición, a una tremenda puerta abierta que, obviamente, recibe y padece toda la iglesia.

En la mayoría de los casos, son los propios músicos los que ponen las piedras con las cuales luego tropiezan. Son como bomberos pisándose entre ellos las mangueras. El espíritu de Azazel es un espíritu de pecado. Y no quiero que trates de hacerme creer que el diablo es el responsable de todo lo que te pasa.

Porque, ¿Sabes qué? Jesús murió en la cruz precisamente para que él no sea responsable de todo lo que te pasa, sino para que tú pases a ser responsable de tu vida. Hoy día, tú puedes elegir si pecar o no pecar. Cuando no conocías a Cristo, tenías alguna chance; pero cuando conoces a Jesús, ya puedes elegir qué hacer y qué no hacer.

¡Es que yo intento, hermano, pero no puedo dejar de pecar! Muy bien, te entiendo, pero entonces lamento decirte que no calificas ni para músico ni para nada que se llame iglesia de Jesucristo. Es una batalla personal tuya que solamente si la ganas puedes entrar.

Esto es para la gente joven. Cuando tú eres soltero, puedes hacer muchas cosas con tu vida. Pero cuando tú te casas y tienes hijos, cualquier cosa que hagas va a repercutir indefectiblemente en otra generación. Tú no puedes alegrarte porque de cuatro hijos que tienes. Uno te salió bueno y los otros tres están presos. Cuando oficias como sacerdote no puedes tener calles de debilidad o vulnerabilidad.

Mira; tú quieres ser ministro de adoración y alabanza. De acuerdo, pero recuerda que hay días en que tú estás cansado, que te encuentras sin fuerzas, que para colmo también tienes problemas económicos, que tu familia está en crisis y vaya uno a saber qué más.

Eso es algo que puede pasarle a cualquiera. Pero resulta que tú no está siendo un cualquiera. En esas condiciones tú no puedes subir a la plataforma a cantar “Paz en la tormenta”, porque tú estás mal. Todos esos asuntos, inevitablemente tienen que estar resueltos antes de subir a ministrar.

¿Por qué? Porque la gente no ha venido a verte a ti y ni siquiera le interesan tus problemas; han venido a buscar al Señor. Y tú estás en ese lugar para que ellos puedan encontrar al Señor, no para lucirte ni para convertirte en la figurita cristiana de moda.

Y si crees que te faltan atributos para eso, entonces corta por lo sano: no te subas. Hay gente que parecen lloronas ministrando. Lamentos, tras lamentos. ¿Eso es gozo? No puedes subirte a un sitial de reyes y sacerdotes con mente de esclavo.

Beelzebú aparece citado en la Biblia en el evangelio de Lucas, capítulo 11. Belzebú es un demonio espantoso. Por supuesto, estarás pensando si existe un demonio bonito. No, no existe, pero hay algunos que son más horribles que los otros. Belzebú es uno de esos horribles.

(Lucas 11: 14) = Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló. (Escucha: acaban de ver un milagro. La gente ve ese milagro y agradece al Señor. Pero ahora mira lo que pasa).

(15) Pero algunos de ellos decían: por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.

¡Qué terrible! El espíritu de Beelzebú, es el espíritu de la religiosidad. Ahora dime contra qué pelean tanto los músicos. Sí señor, contra la religiosidad. Y ahora les estoy mostrando el nombre: Beelzebú. Literalmente significa “El señor de las moscas”, es un dios filisteo.

Pero fíjate; acaba de haber un milagro, la gente glorifica, pero ¿Quiénes son los que empiezan a juzgar mal? Los religiosos. La palabra Beelzebú viene de Baal. Baal es señor. Baalzebú, el señor de las moscas.

La religiosidad ha ocupado el lugar de Dios en la iglesia. En muchos lugares no se hace nada sin consultarlo con, como suele decir el ministro chileno Víctor Fredes, “la hermana Susana”. Su sana doctrina, que es el equivalente a los postulados denominacionales de cada sector.

Y esta supuesta sana doctrina, se ha utilizado para poner trabas e impedir directamente en muchos casos, todo lo que Dios está haciendo. No hay cristiano, y mucho menos músico que haya entrado en alguna forma de renovación, que no haya chocado violentamente con Beelzebú.

Ahora, claro; lo que ninguno de ellos saben, es que están peleando contra Beelzebú. Piensan que están peleando contra hombres. Pero Pablo dice que nuestra batalla no es contra carne y sangre, sino contra principados y potestades, contra gobernadores en las regiones celestes.

Te pregunto: ¿Tú crees que pueden entrar espíritus así a la iglesia? Respuesta: en tanto que haya incredulidad, sí; pueden entrar tranquilamente. Entonces, la otra pregunta inevitable, es: ¿Tú conoces creyentes incrédulos? Sí, es posible que haya.

Ahora veamos: ¿Qué hace Beelzebú? Es el que mueve todo lo que es falso. Así como hay dones del Espíritu Santo, así también hay dones demoníacos. Así como hay lenguas del Espíritu, así también hay lenguas satánicas.

Para cada uno de los dones que todos nosotros podemos tener en Cristo, hay una imitación casi perfecta del otro lado. Un ejemplo: los símbolos proféticos que en muchos lugares se hacen, también los maneja el vudú.

Tú lo ves a Ezequiel con el ladrillo, ¿Recuerdas? Poniendo sitio a Jerusalén. Y lo tienes a un sacerdote vudú haciendo lo mismo con los alfileres. Solamente que nosotros, en este caso Ezequiel, lo hace por el Espíritu Santo, y ellos los hacen por espíritus engañadores y de destrucción.

Entonces, Beelzebú es un espíritu que imita lo religioso, pero también es un espíritu de intimidación. Ejemplo simple. Vas a una tremenda conferencia con tremendas manifestaciones que te incluyen, y cuando retornas a tu iglesia, tiemblas de sólo pensar que alguien te pregunte algo. Ya estás intimidado.

Siempre Beelzebú se ve amenazador, es un espíritu que se mueve en confrontación. Voy a darte una expresión un poco rara, pero cierta: es algo así como hechicería a través de doctrina. ¿Hechicería? Sí, hechicería.

Porque, piensa: ¿Qué cosa es la hechicería? Es la intención de controlar a la gente por recursos que no son de Dios. En la vieja iglesia que yo asistía no se permitía cantar con las manos levantadas, porque decían que eso no era del Espíritu.

¿Qué estaban haciendo? Estaban controlando a la gente desde el púlpito, utilizando la doctrina. Hechicería desde el púlpito, ¿Qué me dices? La doctrina es para orientar, no para controlar. LA doctrina te consolida o te dirige, pero no te pone una cadena en el cuello.

Un verdadero ministro del Señor no quiere de ninguna manera controlar a la gente; más bien quiere que el Espíritu Santo controle a esa gente. ¿Y sabes qué? A través de la doctrina, nunca vas a poder controlar a nadie. Nunca vas a poder, la vas a destruir.

Porque, ¿Cuál es el deseo de Dios? El deseo de Dios nunca es de controlarlos. Dice que el Hijo del Hombre ha venido para hacernos libres. ¡Qué bien, vamos a cantar esa canción! – No…esa canción aquí no se puede tocar porque el pastor no la permite…

-¡Pero es que el Espíritu nos mueve a cantar esa canción en este momento! – No…perdóname, pero vas a tener que elegir otra… – No se puede hacer eso. Yo creo que un hombre tiene que ser cauto, está bien; no vamos a decir o hacer algo que ya sabemos de antemano que en un lugar va a molestar o a chocar. La alabanza no es para confrontar a los hermanos.

Aunque, tengo que decir que antes de satisfacer al hombre, la alabanza está hecha para satisfacer a Dios. Un ministro de alabanza no puede pararse frente al micrófono y decir: ¡A ver hermanos!, ¿Con qué canción les gustaría alabar?

Escucha: ¿Qué crees que es esto, El club de complaciendo su pedido? ¿Hacer como hacen en ciertas radios cristianas: elija un temita musical y se lo dedica a la hermanita Fulanita? ¿Alguien que está verdaderamente en un ministerio de adoración, puede creer que hay iglesias así? Sí, las hay.

Y no vayas por ahí corriendo y gimoteando de que en tu iglesia te están manipulando. Ponte a pensar un momento, y verás que si te dejan un pequeño espacio, por ahí vas tú y empiezas a manipular a todos los que puedas, también. Es el hombre no regenerado, es su naturaleza.

Y si tú eres alguien que verdaderamente crees que no has manipulado nunca a nadie y tampoco lo haces en este tiempo, entonces ya mismo pídele perdón al Señor, porque el hombre ha sido creado con algunos elementos que lo llevan, si se le dispara su naturaleza carnal, a hacerlo sí o sí.

Beelzebú, el segundo espíritu de esos siete, es el espíritu de la religión. Ahora reflexiona y examínate, y pregúntale al Señor si no hay algo de religiosidad en tu corazón. ¿Lo harás? Hazlo, nadie está tan exento como supone.

El tercer espíritu, es Leviatán. Leviatán aparece mencionado en seis versículos de la Biblia. La palabra en castellano para Leviatán, significa guirnalda. Muy relacionada al elemento de orgullo. Se habla de guirnalda como algo que se muestra, es un elemento de orgullo.

(Ezequiel 29: 3) = Habla y di: así ha dicho Jehová el Señor; he aquí yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: mío es el Nilo, pues yo lo hice.

(4) Yo, pues, pondré garfios en tus quijadas, y pegaré los peces de tus ríos a tus escamas, y te sacaré de en medio de tus ríos, y todos los peces de tus ríos saldrán pegados a tus escamas.

(5) Y te dejaré en el desierto a ti y a todos los peces de tus ríos; sobre la faz del campo caerás; no serás recogido, ni serás juntado; a las fieras de la tierra y a las aves del cielo te he dado por comida.

En el versículo 3 se menciona al gran dragón. Esa palabra, dragón, en el original, es Leviatán, también. El mismo nombre también aparece en Job. ¿Qué es Leviatán? Es el espíritu de orgullo. Si sabremos de eso los cristianos, ¿No es cierto?

Dijo alguna vez un prestigioso cantante cristiano que un ministro orgulloso es un ministro vendido, perdido. A esto lo sabíamos. ¿En qué grupo de alabanza no se produjeron cismas por causa del orgullo? Lo que no sabíamos, quizás, es que detrás de este espíritu está Leviatán. Vamos a conocerlo. En Proverbios 29 podremos ver algo de lo que hace.

(Proverbios 29: 23) = La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra.

Dice que la soberbia abate al hombre. ¿Y qué cosa es abatir? Vencer. Está diciendo que la soberbia vence al hombre. Es casi regla inmutable, el soberbio se cae solo. No es como otros espíritus al que hay que empujar, quien tiene soberbia se cae solo por el propio peso de ella.

(Proverbios 16: 18) = Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.

Escucha; es mucha la gente que ha tenido que caer para luego poder aprender a caminar. Y debes tener algo muy en cuenta: no es el deseo de Dios que tú caigas, no lo es. El deseo de Dios es que tú aprendas a caminar sin caerte.

Ahora bien; ¿Cómo se manifiesta el orgullo? ¿Qué es esto, básicamente? 1.- Es una sensación de grandeza. Y tengo que decirte que a veces esa grandeza se muestra en forma de humildad. 2.- Es el deseo de estar a la cabeza.

¿Eso es orgullo? Sí; dice que el Hijo del Hombre vino a servir, no a ser servido. 3.- Es aparentar lo que no somos. ¿Sabes cuál es el problema del orgullo?  4.- No escuchas a los demás. ¿Por qué? Porque te escuchas a ti mismo.

Ligado a esto, está la falta de paz. ¿Por qué? Porque el orgulloso siempre está compitiendo. Siempre está peleándose con alguien. El orgullo no acepta la corrección o la sugerencia. El orgullo no acepta que se ha equivocado.

El orgullo también hace que tú no olvides las ofensas. A MI siempre ME. A MI nunca ME. Y así todo el tiempo: ME y MI. El orgullo nos convierte en gente técnica. Entonces es cuando pensamos: ¿Dónde está el límite entre la excelencia y la perfección?

En que la excelencia se alcanza, la perfección, no. La excelencia es una manera de vivir. Y eso es: tratar de hacer lo mejor posible para Dios. Pero la perfección es un deseo inalcanzable de no cometer errores. Por eso un perfeccionista vive frustrado toda su vida. Porque siempre las cosas podían haber salido mejor.

Pero cuando has hecho las cosas con excelencia, quedas satisfecho, porque lo viste salir bien. Lo que estoy queriendo decir, y no sé si he podido ser suficientemente claro, es que en una gran proporción de veces, el orgullo está escondido detrás de una apariencia técnica: “Es que así soy yo”.

¿Eso es Leviatán? Y sí, Leviatán te hace ser orgulloso, ese es el problema. ¿Pero también obviamente estará ligado a nuestros genes? Sí, por supuesto. Leviatán te hace complicado. Los que están en guerra espiritual, han debido enfrentarse con Leviatán como un espíritu que estorba las comunicaciones. ¿Y cómo lo hace? Metiendo en el lugar que lo necesite, discusión y división.

Por eso es que las relaciones se complican. Muchos hermanos están peleando por las mismas cosas pero no se entienden entre ellos. Y eso suele ser porque hay un Leviatán por ahí y estorba las relaciones de la gente.

Ahora bien; ¿Cuál es uno de los mayores problemas de los trabajos grupales cristianos? Estar en un mismo sentir. Sería más que suficiente orar sujetando toda actividad de Leviatán. De ese modo estaríamos sujetando todo lo que se opone a ese mismo sentir que coherentemente es nuestro.

Leviatán anula nuestro discernimiento, nos hace creer que somos mejores que otros. ¿De dónde saco todo esto? De experiencias vividas por hermanos sólidos que trabajan estas áreas con seriedad. Cuando tú ves la descripción de Leviatán en Job, le encuentras explicación a un montón de cosas.

 

Leviatán es lo opuesto al amor. Porque el amor es ceder los espacios. El amor siempre es “tú primero”. Lo más importante de esta lista que estamos viendo, es que el espíritu de Leviatán no nos permite vencer a Satanás.

¿Por qué? Porque quiero recordarte algo que quizás habías olvidado: el pecado inicial de Satanás fue, precisamente, el orgullo. ¿Cómo vas a poder vencer a Leviatán, con orgullo? Imposible. Muchos matrimonios no se pueden entender, porque hay un Leviatán en el medio.

Cuarto espíritu a vencer: Mamón. Este es célebre. Podríamos hablar todo un día de Mamón, porque es impresionante. Hay historia sobrada para considerarlo como uno de los más destructivos. Y que conste que no me estoy refiriendo solamente al mundo secular.

(Mateo 6: 24) = Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

En toda la Biblia, este es el único demonio al que se le da el título de kirios. Kirios es un término que sólo se lo utilizó para Jesús. Quiero que entiendas por qué este sujeto espiritual es tan especial. La Palabra dice que Jesús es el Señor. Y esa palabra, en griego, es kirios.

Y significa amo, juez, autoridad suprema, gobernador, maestro, etc. Ahora, aquí es Jesús el que habla. No es una interpretación teológica. Dice Jesús que ninguno puede servir a dos kirios. Y a riesgos de ser malinterpretado o acusado de blasfemia, yo puedo ver que Jesús en esta expresión, está colocando a Dios casi en un mismo nivel que a las riquezas.

En el pasaje paralelo de Lucas 16:13, se lo ve más claro. Si tú te das cuenta, el dios de las riquezas, es el dios que gobierna en las naciones. No necesitas ir muy lejos. Es más; la iglesia ha caído también bajo el yugo de Mamón.

¿Y cómo te das cuenta de esto? Por los lamentos de muchos líderes que aseguran que si tuvieran más dinero harían esto, aquello o lo otro. O sea que quien decide qué se hace o qué no se hace en la iglesia, a veces, es la cantidad de dinero que se tiene ahorrado o que no se tiene.

Cuando tú decides por eso, decides por Mamón. ¿Por qué? Imagínate esa persona que dice: “Yo me voy a meter al ministerio a tiempo completo recién cuando la iglesia me pueda sustentar.” O sea que es el dinero el que va a decir cuándo ese hombre comenzará su ministerio.

Un hombre de fe, un auténtico hombre de Dios, va a decir: “Yo me voy a meter al ministerio cuando Dios me diga que debo meterme, ni antes ni después”. Pueda o no puedan sustentarme una iglesia; mi sustento siempre va a venir de parte de Dios.

Esa parte es muy vital a la hora de entender el ministro como tal. No soy necio y sé perfectamente que cualquiera de nosotros, para cualquier cosa que deseemos hacer, vamos a necesitar dinero. El punto, entonces, está en cómo consideras tú al dinero.

Hay que ver si lo consideras como un socio estratégico o como el accionista principal de tu vida. La Biblia dice que el dinero sigue a aquellos que tienen un corazón recto. Hay gente así. Y también hay gente a la cual el dinero parece tenerle alergia y o no le llega en forma debida o se le escapa como arena entre los dedos.

En muchos de esos casos, es porque el corazón de esa gente no está recto delante de Dios. Este es un mal muy grande. A Mamón solamente lo vence una calidad de generosidad y desprendimiento natural, no simulado ni mucho menos manipulado. Y no se lo vence una vez, se lo vence cada día.

Ningún creyente que aspire a serlo conforme a la voluntad de Dios puede vivir o incluso ministrar conforme a lo que dice su cuenta bancaria o su bolsillo. Debe vivir de acuerdo a lo que Dios ha dicho que tiene que hacer con su vida.

Mamón, este cuarto espíritu, está muy ligado al mundo de la farándula. Porque los actores, actrices y músicos del mundo, están allí como máximos exponentes de Mamón. Y si no pregúntate: ¿Qué músico famoso es pobre?

Sólo en el mundo. ¡Ni lo sueñes! Vas a conocer a tremendos músicos cristianos que cuando se les invita a tocar en algún lugar, responden: “Cómo no; cinco mil dólares en mi cuenta por anticipado, una camioneta cuatro por cuatro a mi servicio permanente, hotel cinco estrellas, eso se llama cachet.

Yo soy uno de los que creen fervientemente que el obrero es digno de su salario, pero también creo que cuando tú comienzas a poner un nivel de cuanto sí y cuanto no, creo que allí ya tienes un problema. Porque Dios te puede querer dar más que eso, inclusive. ¡Y puede hacerlo!

Pero cuando tú empiezas a poner en ese plano a tu ministerio, vas a tener problemas. Dios te va a llevar a lugares donde deberás entregar de regreso una ofrenda que antes te habían dado. No hay problemas en eso si tienes certeza de haber sido fiel a lo que Dios te dio.

Bajo esa óptica, sólo podríamos tener algunas personas, si realmente tenemos mucho dinero. Los que suelen invitar a ciertos músicos cristianos con cierto prestigio, han debido responder algunas preguntas tales como: ¿Cuánta gente va a asistir? ¿Cuánto se va a cobrar la entrada?

Además, se especifica y establece que debe haber una cantidad mínima de personas presentes para que el espectáculo se lleve a cabo. Yo no discuto que eso tenga que ser así, pero cuando es eso lo que se pone como prioridad antes de todo lo demás, ahí estás en problemas.

Si un predicador, cantante o músico cristiano recibe tres invitaciones de tres iglesias distintas para una misma fecha, y en una le ofrecen mil dólares, en la otra dos mil y en la tercera cinco mil, ¿A cuál Irá? ¡¡A la de cinco mil, sin dudas!! Claro, pero eso no es Dios, eso es Mamón, ¿Lo entiendes?

Y esto es grave porque, al empezar a caminar en el Señor, todos somos humildes, obedientes y muy serios, pero a medida que Dios nos sigue levantando más y más en la consideración de los hermanos, entonces nos empezamos a poner cada vez más exigentes y difíciles.

Quinto espíritu: Belial. ¿Está mencionado en la Biblia? Sí. A este espíritu se lo menciona en Deuteronomio 13:13, y viene de una palabra hebrea que se pronuncia belí, que significa “no” o “sin” y yahal, que quiere decir “ser provechoso”. Es decir que uniendo las dos cosas, este espíritu significa “sin provecho, insensato, inútil, vacío, indigno, sin ley”.

(Deuteronomio 13: 13) = Que han salido de en medio de ti hombres impíos que han instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no conocisteis.

Este espíritu te lleva a adorar a alguien que no es Dios. ¿Es que hay gente que actúa insensatamente en la Biblia? Sí. Belial es un espíritu que está muy ligado a hacer las cosas sin ton ni son; sin dirección.

Por ejemplo, en el pasaje de 1 Samuel 2, verso 12, se habla de los hijos de Elí, y está relacionado con esto de lo que estamos hablando, precisamente. Será bueno leerlo para verlo con nuestros propios ojos y no depender que nos digan lo que nos digan.

(1 Samuel 2: 12) = Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová. (Ahí está, dice que eran hombres impíos. En el original die que eran hombres inicuos.)

(13) Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio con tres dientes, (14) y lo metía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo.

¿Qué es lo que hacían los hijos de Elí, recuerdan? Mandaban a su criado con garfio de tres dientes, (¡Ni siquiera iban ellos!) y arrebataban lo que pescaban. Eso demostraba que ellos tomaban esa porción sin importarles si les correspondía o no.

Ahora bien; este espíritu de Belial, ¿Qué es? Es cuando yo digo algo que pega tremendo en quienes loe escuchan y luego me detengo a pensar en que si bien me dio mucho trabajo, qué bueno estuvo lo que dije, ¿Entiendes? Es que yo no hice nada, hermano…

Escucha: no es posible que pretendamos compartir los derechos de Dios, que son más que exclusivos. Porque no existe término medio: o recibe la gloria Dios, o la recibimos nosotros. Pero lo que no es posible es compartir estas dos cosas.

En el momento en que alguien suponga que está pasando algo por causa de su esfuerzo, ese alguien necesita urgente liberación. ¿Sabes por qué? Porque Dios hizo hablar a una mula en una ocasión, así que no sería extraño que te pueda hacer hablar a ti que de casualidad pronuncias dos letras seguidas sin equivocarte.

En la alabanza, por ejemplo, hay una revelación clara de esto. Se dice que la alabanza es capaz de mover al Espíritu, pero yo me pregunto y te pregunto: ¿No será que es el Espíritu el que mueve a la alabanza? ¿Creerá el velero que es él quien maneja el viento?

¿Habrá hombre que pueda decir que el viento va para dónde él lo desea? El viento va para donde el viento quiere. Y viento es pneuma, y pneuma es espíritu. ¿Notas el grado de insensatez existe en decir ese tipo de cosas?

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junio 1, 2015 Néstor Martínez