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La Verdadera Naturaleza

Una buena pregunta para formularse en este día y este tiempo, es: ¿A qué cosa nos ha llamado Dios, a libertad o a libertinaje? Cualquiera, por menos informado que esté, va a responder que a lo primero. Sin embargo, no son pocos los que están corriendo el riesgo de caminar por lo segundo.

(Romanos 5: 20) = Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; más cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia.

Será bueno escudriñar debidamente esto. La palabra escudriñar significa “cavar pozos”. Porque de la tierra es de donde salen las mayores riquezas: como el oro, los metales preciosos y el petróleo, entre otros.

Y al estar escudriñando nos estamos dando cuenta que, si nosotros no comprendemos bien la doctrina de la gracia, nos vamos a ir a uno de dos extremos. Uno, es hacia el legalismo. ¿Qué es el legalismo? Es pretender que por mis buenas obras, yo gano mi salvación.

O que por mis buenas obras, yo puedo ganarme el favor de Dios. Pero resulta que eso no es bíblico. La Biblia lo rechaza. La Biblia dice que es por gracia por medio de la fe. Todo es de gracia. Pablo decía: todo lo que soy es por gracia. Todo lo que tú tienes y posees, es por la gracia de Dios.

Pero el otro extremo, es el libertinaje. Creo que tú ya sabes qué cosa es el libertinaje, así que luego voy a abundar más sobre esto. Todo comienza porque aparentemente, los cristianos de Roma habían entendido mal este versículo.

Ellos dijeron: “Oye: Pablo nos dijo que cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia, así qué, qué tal si pecamos, total mientras más pequemos más gracia va a haber”. Inteligentísimo el romanito. Ellos llegaron a suponer que Dios se complace en perdonar.

Esa es una verdad, de hecho. Ellos decían que la gracia de Dios era abundante, pero ellos lo habían entendido en un extremo. “¡Ah! ¡Como ya soy salvo puedo hacer lo que me dé la gana!” Muy equivocados estaban los cristianos romanos.

Esto se escribió hace veinte siglos. En el siglo diecinueve, es decir: mil novecientos y tantos años más adelante, en Rusia, hubo un monje que estuvo en la corte de la reina, en Rusia, que se llamaba Giorgi Afimovich. ¿Alguien lo conoce? Supongo que no, pero si te dio Rasputín te va a sonar mucho más, ¿Verdad?

Ese monje, un tanto chapita de la cabeza, decía que mientras más pecaba una persona, más gracia recibía de parte de Dios. Él dijo: “Mientras más pequemos, más oportunidades le damos a Dios que nos imparta su gracia.”

O sea: puedes pecar las veces que quieras, no importa, siempre sobreabunda la gracia. ¡Peca todo lo que quieras! Ese monje loco, en realidad fue un promiscuo, un degenerado. Murió de una forma violenta. Es como si hubiera recibido un tremendo juicio de Dios sobre su vida, en vida. Tesis personal, pero posible.

Porque se había enfermado muchísimas veces de enfermedades venéreas, por su tan particular forma de entender las cosas. De todos modos no es para sorprenderse, ya que diecinueve siglos antes, Pablo les escribió algunas cosas a los romanos que pensaban igual.

¿Y qué me dices del siglo veintiuno? ¿Tú crees, de verdad, que los grandes consumidores de pornografía, eminentemente, son los hombres y mujeres del mundo secular? ¿Sí? ¿Estás en condiciones de apostar bien fuerte por eso?

Eso, si verdaderamente fuera en parte como te estás imaginando, sería alto libertinaje, ¿Entiendes? No libertad sana; ¡Libertinaje enfermo! Por eso es bueno preguntarse: ¿Cuál es el equilibrio en la gracia? Definitivamente, todos cabemos bajo la gracia.

Hay pecado y la gracia de Dios sobreabunda, eso es así, es una gran verdad que nadie va a discutir ni a minimizar. Pero Dios sigue aborreciendo el pecado. Dios sigue castigando el pecado conforme a lo que hemos leído, aprendido, enseñado y predicado cientos de veces.

Y Dios también sigue disciplinando a sus hijos que consienten el pecado. Fíjate en la Primera carta de Pablo a los Tesalonicenses, una carta que el apóstol le envió a los cristianos nacidos de nuevo. Si tú eres nacido de nuevo, vas a entender esto.

Si, por el contrario, no eres nacido de nuevo, en primer lugar ni siquiera sabes lo que es ser nacido de nuevo, si no tienes la naturaleza de Jesús, si tus pecados no han sido lavados por la sangre del Cordero, tú no eres un hijo de Dios y no vas a entender lo que ahora voy a leerte.

(1 Tesalonicenses 4: 2) = Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús, (O sea: mandamientos de Jesús) (3) pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; (¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Qué andes en libertinajes varios cómo Rasputín? ¿Cuál es la voluntad de Dios para sus hijos? La santificación.) que os apartéis de fornicación; (Es decir, de todos los pecados de este tipo).

(Verso 7) = Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia (Más claro, échale agua clara) sino a santificación.

(8) Así que, el que desecha esto (¿Qué? El llamamiento a la santificación) no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

Pregunto: ¿Tú crees que el Señor Jesús sufrió lo que sufrió para librarnos del pecado, para que nosotros alegremente ahora sigamos en él? Imposible creer eso. El cristiano que no está marcado por un deseo de santidad y un claro odio hacia el pecado, no puede pretender salvación.

¿Y qué es santificación? Viene de un vocablo griego que significa “separación para Dios”. ¿Qué es esto? Separación del mundo, de la forma de pensar y de vivir del mundo, de las conductas del mundo; separación para Dios. Eso es santificación.

También significa: “separación del pecado”. Separación de los malos caminos. Y no es casual que mientras más degenerados parecen ciertos programas de la televisión, mayor audiencia tiene, mejor prestigio cosechan y grandes lauros obtienen.

Y la gente se goza viendo todo eso y dice: “¡Qué bueno es vivir así, en libertad, viendo las cosas que nos da la gana!”. Dios dice: no lo puedo creer. El hombre dice: ¡Qué bueno que ya no se censure todo eso! Mientras más grosería haya en los chistes, mejor éxito tienen.

Tienes la libertad de mirar lo que quieras, eso no se discute. Pero si te regodeas viendo esas cosas, entonces mucho me temo que aunque al día siguiente te pases diez horas en la iglesia, tú no caminas en santidad ni eres nacido de nuevo.

Solamente tienes una fachada de cristiano. Has aprendido y sabes hablar como cristiano, pareces cristiano, pero no lo eres. ¿Ejemplo en la Biblia? Judas Iscariote. ¡Tres años vivió con Jesús! Caminó con Jesús. Oyó sus enseñanzas.

Tan bien estaba en su disimulo y apariencia, que en la última cena Jesús les dijo: Uno de vosotros me va a entregar. Y Pedro le dice: ¿Seré yo, maestro? Y todos pensaron y se dijeron: ¿Seré yo? Y se afligieron. Y Pedro le dijo a uno: Dile a Juan que le pregunte quién es el que lo va a traicionar.

Porque Juan era el que siempre estaba más cerca de Jesús. Y Juan le hizo la pregunta. Y Jesús le dijo: El que meta su mano en mi plato. Y se levanta Judas. Y se sienta Judas. Y todos lo miran. ¡El que comió del plato!

La Biblia hace un relato muy formal de este episodio, pero no nos cuesta demasiado imaginarnos que Jesús seguramente se levantó, fue donde estaba sentado Judas y le dijo mirándolo a los ojos: Lo que has de hacer, hazlo pronto. Y allí sí dice la Biblia que Satanás entró en Judas, y luego la historia sigue como ya sabes.

Sin embargo, algunos predicadores que gustan de las dramatizaciones, pintan una escena ficticia donde los discípulos de Jesús se quedan preguntándose a dónde se fue Judas, y que una gran mayoría de ellos dijeron que se había ido para darles de comer a los pobres.

Tan bien tenía disimulado su rol de hijo de Dios como ellos, que hasta el último momento los discípulos creyeron que Judas era puntualmente como ellos. Jamás imaginaron otra cosa. Y así siguen habiendo muchos hoy día en el ambiente cristiano. Infiltrados. Parecen, pero no son.

Pregunto sin que te ofendas, por favor: ¿Eres, o te haces? Es clave saberlo con certeza. Porque por mejor que te disfraces y simules, tu naturaleza real, si no eres un genuino hijo de Dios, tarde o temprano te va a llevar a hacer algo parecido a lo que hizo Judas.

Esos son los apóstatas del cristianismo. Los que caminaron cerca de Jesús, hablaron con Él, oyeron, palparon. Él fue enviado con los doce. Sanaron enfermos, sacaron demonios. Después con setenta. Estuvo en el ministerio, involucrado entre los doce. Pero nunca se arrepintió de su sucia vida.

Nunca se arrepintió de sus pecados. La sangre de Jesús nunca limpió sus pecados. Porque nunca fue sincero con Dios. Creía que con levantar las manos y orar por los enfermos era suficiente, pero a esos les dijo Jesús: Muchos me dirán en aquel día: Señor, señor, profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios; pero yo les diré: ¿Quiénes sois? No os conozco.

Porque el Señor conoce a los suyos. Todo el que invoca el nombre del Señor, dice Pablo, esos son los hijos de Dios. Eso es santificarse. Apartarse, separarse del pecado, de la maldad, para entregar sus vidas a Dios.

Esta es la certificación, la conducta de un verdadero hijo de Dios. Porque la santificación es la evidencia más contundente de que una persona es salva. Pablo se fue con todo en contra de los libertinos. Contra los que dicen que son, pero no son.

Y no sólo eso, porque además de parecer que son y en realidad no son, lo que hacen es pervertir a los que sí son que por un momento confiaron en ellos. Y los desvían, los tuercen. Y Pablo se va con todo en contra de ellos, y les hace preguntas relacionadas a lo que ellos habían entendido respecto a aquello de que la gracia sobreabunda cuando mayor es el pecado.

(Romanos 6: 1) = ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? (¡La pregunta de Pablo! Este verbo que él usa aquí como perseverar, epimeno en griego, significa persistir, insistir, quedarse en, un lugar de manera permanente)

Lo digo así para ser más claro: ¿Perseveraremos, persistiremos, insistiremos, nos quedaremos en la misma clase de vida que teníamos antes del día en que supuestamente aceptamos a Cristo? ¿Seguiremos igual?

Debo hacer una aclaración aquí. Aquí Pablo no está hablando de alguna caída ocasional que pueda tener un hijo de Dios. Lo cual, ya ha sido explicado, es muy posible que cualquiera de nosotros pueda tropezar y caer, ¿De acuerdo?

¿Por qué me imagino que tú estarás dispuesto a reconocer que de tanto en tanto todavía incurres en alguna clase de pecado, no es cierto? Pero asumo que ya has entendido la diferencia entre cometer un pecado, a vivir habitualmente insistiendo en el pecado.

Eso es otra cosa y creo que no se puede explicar más, se ha explicado decenas, centenares, miles de veces. Entonces, Pablo no está hablando aquí de alguna caída ocasional de algún cristiano, lo cual es posible. A esos, a los hijos de Dios, la Biblia nos dice que si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).

1 Juan 2:1: Estas cosas os escribo hijitos, para que no pequéis. Pero si alguno hubiere pecado, (Y ese “hubiere habla de una eventualidad) tenemos un abogado para con el Padre, a Jesucristo el justo. Porque también dice la Biblia que el que es nacido de Dios no practica el pecado.

¡Es muy clara! Entones viene una pregunta, necesariamente, aquí: ¿Será posible que alguien que ha recibido nueva vida, nueva naturaleza; alguien que haya nacido de nuevo, pueda decidir seguir viviendo en el pecado?

¡No! Es un rotundo no. Pero viene otra pregunta. ¿Se puede vivir como un hijo del diablo, después de haber nacido de Dios? ¡No! ¡Es imposible! No hay híbridos en el Señor. No existe tal cosa como mitad cristiano y mitad demonio.

No somos como esos automóviles híbridos modernos que abundan en los países de economías temblorosas, mitad a nafta o gasolina y mitad a gas natural. ¡No existe eso en el cristianismo! En el cristianismo, o eres hijo de Dios al ciento por ciento o eres ciento por ciento hijo de Satanás. El que conmigo no recoge, desparrama, dice Él.

Entonces debes preguntarte: ¿Quién es tu papá? Porque los deseos de tu padre, haces. Así fue como les dijo Jesús a los fariseos. Los deseos de vuestro padre queréis hacer. Satanás es el padre de la mentira. Él es la fuente de toda promiscuidad y perversión.

Si Satanás es tu padre, tú harás lo que son sus deseos. Si Dios es tu Padre, pregúntate: ¿Cuál es la voluntad de tu Padre celestial? Tu santificación. Que te apartes de todo eso. Entonces, ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡No!

No se puede vivir como un hijo del diablo siendo hijo de Dios. Eso no existe en la Biblia. O eres, o no eres. La respuesta es contundente: imposible. La respuesta es un rotundo y absoluto: no se puede. Eso no existe en ningún concepto bíblico.

Y Pablo les sigue respondiendo a los libertinos en el versículo 2. Les dice, después de haberles preguntado: ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? – ¡En ninguna manera!, dice Pablo. En ninguna manera.

Y esta frase, “en ninguna manera”, viene de una palabra griega que se pronuncia megenoito, que significa “jamás”. Significa “Imposible”. Pero en el griego, según el diccionario, dice que es una expresión muy enérgica de rechazo.

Die algo así como: ¿Seguiré yo en la misma clase de vida que tenía antes de recibir a Cristo? ¡¡¡Jamás!!! ¡Rotundamente, no! Imposible. De ninguna manera, dice Pablo. Pero es enfático, porque es algo totalmente aborrecido por parte de Dios.  

Es totalmente inaceptable. Dios no acepta eso. Dios no hace esa concesión. Pregunto: ¿Tú crees que Jesús dejó su trono, se hizo pobre, tuvo que nacer de una virgen, creció como cualquiera de nosotros, se guardó sin pecado, un día dijo que era el Hijo de Dios, y un día fue crucificado, todo para que tú hoy sigas viviendo como te da la gana mientras te lo pasas hablando de Él y te pagan por ello?

Mira; el día que leyó en la sinagoga que esa escritura se cumplía en Él, en ese día lo quisieron matar, lo quisieron despeñar en un barranco. Después de tres años que les predicó diciéndoles que se arrepintieran, que ellos no eran mucho mejores que aquellos a los que se les cayó encima la torre de Siloé, y que si no se arrepentían iban a perecer igual, su mensaje no tuvo cabida.

¿Por qué? Porque pisaba los callos y las fibras más sensibles del ser humano. El orgullo para reconocer que somos inmundos pecadores. ¿Sabes qué, Néstor? ¡Este mensaje no me gusta! ¡Quién sabe si voy a escucharlo todo! Con un clic termino con el padecimiento. ¿Qué necesidad tienes de hablar de pecado? No te cuesta nada hacer que la gente que te escucha se sienta bien.

Los predicadores están para alentarnos y levantar nuestra auto estima… ¡Ni lo sueñes! ¡Eso no es el evangelio! La Biblia dice que eres un inmundo pecador, y mi deber es recordártelo. – ¡Está equivocado, hermano! ¡Yo hago muchas muy buenas obras! – No le hace, Jesús dice que son basura.

La Biblia dice que esas supuestas buenas obras que hace el hombre no regenerado, son apenas trapos de inmundicia. Y eso, en idioma e interpretación hebrea, significa que se refiere a los trapos que utilizaba una mujer durante su etapa de menstruación.

¿Fuerte, verdad? ¡Pero es que así es el evangelio! ¡Con razón lo crucificaron! Sufrió todo eso, además golpes, le dijeron Beelzebú, lo escupieron, lo abofetearon. Lo que han mostrado en las películas más crudas respecto a su vida, se quedó corto. Por buen gusto no añadieron lo que verdaderamente padeció.

¿Tú crees que todo eso Él lo sufrió para liberarnos del pecado y darnos su gracia, para que tú sigas en la mugre anterior como si nada? ¿Podemos creer eso? Jamás. De ninguna manera. Si después de todo esto que yo estoy diciendo tú, en tu interior sigues diciendo: está bien, pero… Tú no eres nacido de nuevo.

Tú no eres nueva criatura, tú no eres hijo de Dios. Me gustaría predicarte cómo prosperar, para estar a tono con estas épocas, pero no puedo, no me es permitido. No fui llamado a predicar un evangelio barato. Hay mucha gente que está prosperando y haciéndose rica, pero yéndose al infierno.

A mucha gente le están enseñando cómo ganar dinero, pero los están mandando al infierno porque nunca los han confrontado ni los confrontan con su pecado. Y el evangelio en sí mismo es una confrontación con nuestros pecados.

Por eso Pablo, luego de decirle que en ninguna manera en el versículo 2, añade que los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él? La respuesta es obvia: ¡No, Pablo! El deseo de un nacido de Dios, es la santificación, la separación de todo lo malo que hay en el mundo.

Por eso dice: Hijitos, no améis al mundo ni a las cosas que están en el mundo. Porque si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. No ha nacido de nuevo. Quiero ahora demostrárselo con mayor precisión y claridad en la Biblia.

¿Cuántos creen que la Biblia es la Palabra de Dios? Pero déjame decirte que la Biblia es solamente para el que la cree. El que no la cree, no le importa demasiado lo que diga. Aunque se congregue todos los domingos en una iglesia cristiana.

(2 Pedro 1: 3) = Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,

Aquí, la palabra conocimiento es una palabra griega que significa una relación íntima, muy estrecha. Es la misma palabra que en el hebreo se utiliza para graficar que conoció Adán a su mujer. Este conoció significa que tuvieron relaciones íntimas.

Es la misma palabra que aparece en el evangelio de Mateo cuando dice: Y conoció José a María después que dio a luz a su hijo primogénito. Es más que obvio que no se trata de un saludo formal, sino de una relación íntima con ella, eso dicen estas traducciones.

Este verbo, conocer, aquí, habla de los que han tenido esa intimidad con Jesús. Esto es espiritual, por supuesto; sólo alguien torcido puede pensar otra cosa. Es espiritual y profundo. Que te miraste cara a cara, aceptaste el lavamiento de tus pecados porque reconociste que eras pecador.

Creíste en el sacrificio de Jesús. Creíste que Él fue quien te sustituyó en la cruz. Allí deberíamos haber estado tú y yo, y pagar por nuestros pecados, no Él; porque la paga del pecado es la muerte. Entonces cuando tú creíste, te arrepentiste y recibiste el perdón de Dios, naciste de nuevo.

Los nacidos en la carne, carne son. Los nacidos del Espíritu de Dios, espíritu son. Eso es lo que la Biblia llama conocer a Dios. Sin embargo hay otros textos como ese donde Jesús dice: Me dirán en aquel día: Señor, Señor, y les diré: nunca os conocí.

Es el mismo. ¿Y ustedes quiénes son? Nosotros nunca tuvimos una relación íntima espiritual. No sé quién eres. ¡Es que yo era el que levantaba la ofrenda en aquella iglesia! Perdón…no sé quién eres, ¿No me puedes entender?  Entonces aquí dice que todo eso lo obtuvimos todos los que hemos creído en Él mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.

(4) Por medio de las cuales (La gloria y la excelencia) nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, (¿Para qué?) para que por ellas, (Las promesas), lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, (De la misma naturaleza del Padre, indestructible. Por eso necesitábamos nacer de nuevo. Por eso dice Pablo que de modo si alguien está en Cristo nueva criatura es, y que las cosas viejas pasaron y he aquí todas han sido hechas nuevas). habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

¿Qué dice aquí, entonces? Que nosotros, al ser participantes de una nueva naturaleza, hemos salido del mundo. Jesús dijo: “Ustedes están en el mundo, pero no son del mundo”. Allí hay un juego de palabras. Están en el mundo, en el globo terráqueo, pero no son del mundo, (sistema de vida de la gente que no conoce a Dios).

Allí, mundo tiene diferentes significados. Pero si tú continúas igual, es que no has nacido de nuevo. Escucha esto. La santificación de una persona, solamente viene después de la salvación. No puede haber otra. Lo voy a repetir. La santificación, el apartarse del mundo cada vez más, sólo es posible después de la salvación.

Porque si no, seríamos como los fariseos. Por fuera, moralmente, tenían un comportamiento irreprochable, pero Jesús les dijo “Sepulcros blanqueados”, porque por fuera estaban muy bonitos, pero por dentro llenos de rapacidad, mugre, perdición y avaricia.

Obsérvate; si en algún momento de tu vida de cristiano no han comenzado algunos pormenores relacionados con la santificación y sigues igual a cuando aceptaste a Cristo, mucho me temo que deberás comenzar de cero, porque presumo que todavía no ha llegado la salvación genuina a tu vida, sólo te has comprometido con una religión.

Un ejemplo clásico, es Judas Iscariote. Ahí lo tienes, metido entre los doce, con su mismo nivel y prestigio, haciendo milagros y maravillas. Pero Jesús dijo: este es un diablo. ¿Qué cosa es un diablo? Un adversario de Dios.

(2 Pedro 2: 1) = Pero hubo también (¿Qué significa también? También en el Antiguo Testamento) falsos profetas entre el pueblo,

¿Nunca te pusiste a pensar por qué Jesús habló tanto sobre los falsos profetas? ¿Qué es un falso profeta? Uno que aparenta que es un profeta de Dios, pero no es. ¿Qué es un falso cristiano? Un pseudo cristiano. Alguien que aparenta ser cristiano, pero no lo es. Aparenta, nada más. Judas sigue siendo el clásico ejemplo.

Falsos profetas. Los hubo. Tanto habló Jesús de esto, que dice la Biblia que un día Jesús se paró en una parte alta, y miró la ciudad de Jerusalén, y lloró sobre ella. Y con voz fuerte, dijo: ¡Jerusalén, Jerusalén! ¡Qué matas a los profetas verdaderos! Que matas a los profetas y a los que te son enviados.

¡Cuántas veces te quise juntar como la gallina junta a sus polluelos, y no quisiste! Mataste a los profetas de verdad, y les creíste a los falsos profetas. Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro están llenos de rapacidad. Por sus frutos los conoceréis.

¿A cuáles frutos se refiere? ¿A llenar un salón y dar una conferencia tremenda? ¿Eso es fruto? ¿Qué haya un montón de gente sentada escuchando? Entonces déjame decirte que si es así, el Papa tiene un fruto impresionante, porque llena la plaza de San Pedro a cada aparición.

¿A qué se refiere que por sus frutos los conoceremos? A los frutos de su naturaleza. Si es de Dios, o si no son de Dios. Jesús dice: es imposible que un árbol malo de un fruto bueno, como imposible es que un árbol bueno de un fruto malo.

Fíjate; si desde el Antiguo Testamento habló de los falsos profetas como Balaam. Jesús previno al pueblo. Todos los apóstoles, sin excepción, hablaron de este tipo de gente. Por eso Judas en su carta dice que algunos han entrado encubiertamente.

Se han metido por las ventanas o por los techos, y no por la puerta que es Jesucristo. No son nacidos de nuevo. Pero están en los púlpitos, están en los conciertos cristianos. ¿Cómo es que se metieron?

  • …como habrá entre vosotros falsos maestros,

¿Qué dice que habrá entre nosotros? Falsos maestros. Falsos profetas, falsos cristianos. ¿Habrá alguno escuchándome hoy ahí del otro lado? Sólo Dios lo sabe. Porque yo estoy como los otros once allá en el aposento de la última cena. No me doy cuenta. Parecer, pareces; ¿Pero eres?

Pero en un momento dado, los frutos de la naturaleza que cada uno de nosotros tiene, se harán evidentes. A esos son a los que Juan se refiere cuando dice: Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros. Porque si hubieran sido de nosotros (O sea: nuestra misma naturaleza) hubieran permanecido con nosotros. Claro, sucedió esto, para que se manifestase y pusiese en evidencia que no todos son de Dios. No puede haber una advertencia más clara.

(1)…que introducirán encubiertamente herejías destructoras, (Los hay. Hay gente que ha dicho que tiene suficiente fe como para sacar del infierno a los que se han muerto sin Cristo, cuando todos sabemos que ni Jesús mismo dijo que tal cosa pudiera hacerse. Pero la gente que no lee la Biblia se queda boquiabierta y adora al hombre de tanta fe.)

…y aún negarán al Señor que los rescató, trayendo sobre sí mismos destrucción repentina. (Hay muchos que creen que todo se va a quedar como si no hubiera pasado nada. Acá dice que no. Dios tiene todo bajo control, y en su momento separará a los que son de los que no son. Pero el trigo y la cizaña siempre crecerán juntos, ¿Recuerdas?)

(Verso 3) = Y muchos seguirán sus disoluciones, (Esto es lo que más duele) por los cuales el camino de la verdad será blasfemado, (3) y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se  duerme.

Sucede. Se organiza un tremendo concierto de adoración y allá van todos a pagar su nada económica entrada. “Para ayudar a la iglesia y a la extensión del reino”, dicen. Un predicador muy elocuente inventó un curioso proverbio que dice: tanto es pecador el que mata la vaca como el que le agarra la pata para que la maten.

Porque ese predicador con el que no me une nada formal, de hecho ni nos conocemos, como yo, creemos igualmente que cuando alguien va y paga para ir a adorar, está corrompiendo el camino de Dios. Porque la Biblia dice que debemos dar de gracia lo que de gracia recibimos, pero yo le pongo un precio. Si quieres estar más cerca de mí, te cuesta más.

Y ya sé que cuando se dicen esta clase de cosas, hay muchos que piensan y hasta dicen en voz alta que es una exageración o hasta un legalismo. Sin embargo yo aprendí que cuando eres nacido de nuevo, a la Biblia le dices sí y amén. Y ni se te ocurre suponer que ella es exagerada o legalista.

Está muy claro que dice que por avaricia harán mercadería de nosotros. ¿Alguien puede verdaderamente creer que porque paga doscientos dólares la entrada a un recital o a una conferencia, realmente está mucho más cerca de Dios que aquellos que no les alcanza para pagarlos?

Se me ocurre simplemente preguntar: ¿Ustedes creen que Jesús vivió todo lo que vivió, predicó todo lo que predicó e hizo todo lo que hizo, para que ahora venga una caterva de oportunistas a manipular emocionalmente al pueblo sin otra finalidad que la de sacarles ofrendas compulsivas? Yo no lo comparto. Y si hay alguien que lo comparte, es porque indefectiblemente anda en lo mismo.

Hoy circula toda una onda de integración y mancomunación religiosa. Dicen que eso enriquece la fe y descarta las luchas estériles y divisionismos. Entonces se organizan festivales de alabanza y adoración conjuntas.

Pero resulta ser que los que allí se unen, no creen ni adoran al mismo Dios que tú y yo adoramos y creemos. ¿Entonces cómo nos vamos a creer que esa unidad es posible? ¿A qué dios vamos a alabar cuando la alabanza sea dirigida por alguien que cree de otro modo y en otra clase de dios? ¿Vas a compartir eso? ¿Te vas a sumar a eso? Dime atrasado o arcaico, si quieres, pero no me lo trago.

Y además no es algo que se me ocurra a mí, el propio evangelio se defiende solo cuando dice: todos los que vinieron antes y después de mí y no entran por la puerta, dijo Jesús, ladrones y salteadores son. Así dijo Él. Yo Soy la puerta, dijo Él. Y eso ya es algo absoluto y contundente.

(Verso 12) = Pero estos, (¿Cuáles son estos? Los que por avaricia meten mercadería en la iglesia hablando palabras falsas) hablando mal de cosas que no entienden, (¿Y cómo van a entender si no son nacidos de nuevo? ¿Qué dijo Pablo en Corintios? Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu; para él son locura, y no las puede entender porque se han de discernir espiritualmente) como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, (Porque esa es su esencia, su naturaleza).

(13) recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de los deleites cada día. (¿No hay cruceros por el caribe organizados por grupos cristianos para escuchar predicaciones a bordo de un lujoso yate a dos mil dólares por persona?) Estos son inmundicias y manchas, quienes aún mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores.

Ese “se recrean en sus errores” significa aquí, en este texto, que no tienen ningún cargo de conciencia. Porque cuando se organizan esas cosas, luego se argumenta su “éxito” con la suma numérica de supuestos convertidos y supuestos sanados o liberados. ¡Y ve a comprobarlo, si puedes!

(14) Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, (Eso es lo que yo llamaría “efecto-cerdo”; ellos nunca se sacian de comer mugre) seducen a las almas inconstantes,

Esta palabra “seducen”, en el griego, significa la carnada que un pescador le pone a su caña para pescar. El pez anda por ahí, desprevenido y, cuando ve que algo se mueve, no se detiene a ver si es de carne o de plástico, va y muerde. Y queda enganchado para muerte.

Eso es lo que significa aquí seducir. Les ponen carnadas, y los atrapan. ¿Pero quiénes son los que son seducidos? Los que tienen sus almas inconstantes. ¿Quiénes son los inconstantes? Los que alguna vez escucharon un versículo suelto e interpretado como se les ocurrió a quien lo enseñó y, con eso en mano, quieren debatir conmigo por las conclusiones de un estudio que me llevó dos años elaborar.

Hay una diferencia; yo tuve la constancia de dejar de lado comodidades y diversiones para consagrarme a ello. Esa persona no lo hizo. Alma inconstante. Esas almas son las que generalmente tuercen las escrituras. Un inconstante es alguien que hoy sí y mañana no. Y pasado mañana tampoco, y después tal vez sí.

…tienen el corazón habituado a la codicia (Es un hábito, ya), y son hijos de maldición.

La versión NVI, muy cuestionada en otros asuntos, en este verso no dice que son hijos de maldición, dice que son malditos. ¿Qué son? Malditos. Acá dice hijos de maldición, pero es lo mismo. ¿Y quiénes son los malditos? Los falsos profetas que están entre nosotros.

¡No pueden ser bendecidos! Porque lo contrario a ser malditos, es ser bendecidos. Y por más que andes semana tras semana saltando y gritando que eres bendecido, si no has nacido de nuevo, no lo eres. Es mejor herir a alguien con una verdad que matarlo con una mentira. Ese es un buen pensamiento.

(15) Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, (16) y fue reprendido por su iniquidad, pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

(17) Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta, para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.

(18) Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error.

(19) Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.

(20) Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, (Aquí se refiere a un conocimiento meramente intelectual) enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.

Quiero poner énfasis especialmente en esta frase: “y son vencidos”. ¿Quiénes son vencidos? Los que no son hijos de Dios. ¿Por qué? (1 Juan 5: 4) = Porque todo el que es nacido de Dios, vence al mundo.

¿Por qué cayeron y su postrer estado fue peor que el primero? Porque nunca habían nacido de nuevo. Es como cuando Jesús dijo: cuando el espíritu inmundo sale de una persona, se va y dice: volveré a mi casa de donde salí. Y la encuentra barrida y limpia.

Y va y toma siete espíritus peores que él y vienen a morar en aquella persona. Y su postrer estado es peor que el primero. ¿A quién se refiere? A alguien que trató de reformarse por sus obras justas. Alguien que trató de reformarse por sus propios medios.

(1 Juan 5: 4) = Porque todo el que es nacido de Dios, vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

Aquí fe, es el evangelio. La palabra de Dios que hemos creído. Que hemos nacido de nuevo por la palabra de Dios. (5) ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? ¿Cuántos de ustedes creerán que Jesús es el Hijo de Dios? Entonces, ¿A quién se refiere cuando habla de que fueron vencidos? A los que diciéndose cristianos, nunca habían nacido de nuevo.

(2 Pedro 2: 21) = Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.

(22) Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: el perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.

 

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mayo 31, 2015 Néstor Martínez