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Dos Secretos de la Cruz

He aquí una pregunta. El Señor Jesús murió en la cruz, pero ¿Cuál es el significado de Su muerte? ¿Quién lo envió a la cruz? Cualquiera que lee los Evangelios sabe que los judíos lo enviaron a los gentiles, y los gentiles lo crucificaron.

Si mal no recuerdo, Pilato era español. ¿Cómo podemos decir que Jesús murió para llevar nuestros pecados? Él fue claramente crucificado por el hombre. En Hechos 2: 23 Pedro les dijo a los judíos que ellos clavaron a Jesús en la cruz por manos de inicuos.

Aquí dice que los judíos clavaron al Señor Jesús en la cruz. Pero ¿qué hizo Jesús en la cruz? Antes de ir a la cruz, El oraba en el huerto de Getsemaní. ¿Era Su oración, acompañada de sudor como gotas de sangre, causada por la persecución y oposición del hombre?

¿Era porque Judas traía hombres para arrestarlo? ¿O era porque tenía que ir a la cruz para redimirnos del pecado? ¿No era porque Dios hizo pecado al que no tenía pecado por nosotros y puso todos los pecados del mundo sobre El para poder cargarlos sobre el madero? Allí El oró: “Padre, si quieres, pasa de Mí esta copa”

Si la cruz escapaba al control del hombre, si era sólo un instrumento para algunos hombres malignos para matarlo, y si sólo estaba el aspecto humano del Señor Jesús, entonces no me gustaría escuchar esta oración del Señor.

No me gustaría escuchar que Jesús de Nazaret se arrodillara pidiéndole al Padre que si fuera posible le removiera esa copa. Durante los últimos dos mil años, muchos mártires y discípulos del Señor vociferaron más que El cuándo estaban por morir.

Muchos mártires, cuando estaban encerrados en celdas y calabozos, oraron para que el Padre los glorificara, prefiriendo morir por el Hijo, y más bien testificar de la Palabra del Señor con su sangre. Si no hubiera sido por Dios que comenzó a poner la carga de los pecados sobre el Señor en Getsemaní, y si no hubiera sido por Dios que puso la carga de llevar nuestros pecados sobre el Señor Jesús, nosotros tendríamos que decir que el Señor Jesús no tuvo tanta valentía como los que creyeron en El.

Así que, el problema es que la cruz tiene el aspecto del hombre y de Dios. El hombre crucificó a Jesús. Pero el Señor dijo que nadie toma Su vida; El la entregó. El hombre podría crucificar al Señor mil veces o diez mil veces, pero si El no entrega Su vida, nada se le puede hacer. El hombre cree que Él fue crucificado por los hombres.

Nosotros creemos que Él fue crucificado por Dios a nuestro favor para redimir nuestros pecados. Tenemos que descubrir de la Biblia qué fue lo que Dios hizo en la cruz. Primero, leamos Isaías 53: 5-10: Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en el pecado de todos nosotros. Angustiado El, y afligido, no abrió Su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de Sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió Su boca.

Por cárcel y por juicio fue quitado; y Su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de Mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos Su sepultura, más con los ricos fue en Su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en Su boca.

Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto Su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en Su mano próspera.

Los apóstoles citaron Isaías 53 muchas veces en el Nuevo Testamento. Este pasaje habla de Jesús. ¿Qué fue lo que el profeta dijo cuando escribió esta porción de la Escritura? La última oración del versículo 4 dice: Y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

Al principio, el profeta pensó que Él había sido herido y azotado por Dios, que Él fue castigado por Sus propios pecados y herido por Dios por Sus transgresiones. Pero en el versículo 5, hay un cambio. Dios le mostró una revelación por la palabra más.

Nosotros creemos que el sólo sufría castigo y herida. Más Él no estaba sufriendo castigo y herida. Más El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino.

La oración que sigue es muy preciosa: Mas Jehová cargó en el pecado de todos nosotros”. Esto es lo que El Señor hizo. Podemos ver que existe el aspecto del hombre para la cruz y el aspecto de Dios. Aunque fueron las manos del hombre que clavaron al Señor Jesús, manifestándose el odio del hombre hacia Dios; también Dios puso todos nuestros pecados sobre El y lo crucificó. La cruz la hizo Dios; fue algo que Jehová cumplió.

¿Qué ocurrió en la cruz? Angustiado El, y afligido, no abrió Su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de Sus trasquiladores, enmudeció y no abrió Su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y Su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

Ser cortado de la tierra de los vivientes significa morir. Los que estaban parados delante de la cruz, cuando el Señor fue crucificado, se maravillaban y preguntaban por qué este hombre era crucificado. Ellos no sabían por qué le sucedía tal cosa. El profeta dijo que “no abrió Su boca”, y que “como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de Sus trasquiladores”.

¿Quién supo que Él fue cortado de la tierra de los vivientes por causa del pecado del pueblo? ¿Quién supo que era Dios trabajando en El para cumplir la obra de redención? La cruz fue el medio por el cual el Señor, con Su muerte, cumplió la redención.

El versículo 9 dice: Y se dispuso con los impíos Su sepultura, más con los ricos fue en Su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en Su boca. El versículo 10 es muy precioso: Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto Su vida en expiación por el pecado.

La cruz es la obra de Dios. Fue Dios mismo quien llevó nuestros pecados a la cruz. El resolvió nuestro problema del pecado. Nunca den crédito a Judas por la entrega del Señor Jesús a los judíos. Nunca piensen que sin Judas el Señor no hubiera podido ser el Salvador. Aunque hubiese miles y miles de Judas, seguiría siendo inútil. Jesús llevó nuestros pecados.

Cuando Jesús oraba en el huerto de Getsemaní, parece que Él era el hombre más débil, sin valor. El pidió al Padre que quitara la copa. Pero cuando salió del huerto al encuentro de muchos hombres malignos, Él dijo: Yo soy, y ellos retrocedieron, y cayeron a tierra.

Por favor recuerden que El no cayó cuando enfrentó a los hombres malignos. Por el contrario, El hizo que ellos cayeran. Mientras estaba en Getsemaní, considerando el sufrimiento de llevar los pecados del hombre, cómo el que era sin pecado se haría pecado, y cómo tomaría el juicio del pecado sobre Sí, El oró si era posible quitar esa copa. Si no hubiera sido por el asunto de la redención, Jesús ni se hubiera comparado con un mártir. Qué valerosos eran todos los cristianos mártires cuando estuvieron en la fosa de los leones.

Pero Jesús suplicó, en lo posible, que se le quitara la copa. Físicamente hablando, Jesús era muy diferente a los mártires. Pero para la redención, para resolver el problema del pecado, para que Dios viniera a cargar al hombre y el pecado de éste, incluso Él tuvo que pedir, si era posible, quitar esa copa.

La Biblia dice que Jehová lo hizo expiación por el pecado. Jehová puso sobre El la iniquidad de todos nosotros. Fue algo que Jehová hizo. La cruz era la obra de Dios; no era la obra del hombre. La cruz es Dios mismo que viene a la tierra para llevar los pecados del hombre. La cruz no es la crucifixión del Hijo de Dios por el hombre.

¿Ustedes se acuerdan lo que la Biblia dice acerca de la hora sexta a la hora novena? La luz del sol se oscureció. Los judíos se burlaban de Él, y los gentiles lo golpeaban y avergonzaban, pero el sol estaba fuera del control de los judíos.

Los gentiles no tenían la autoridad de manipular el sol. El hombre podía aclamar y tocar trompeta, pero el terremoto era algo que Pilato no podía llamar. ¿Por qué se oscureció el cielo? Este fenómeno ocurrió porque Dios mismo vino para llevar nuestros pecados.

Esto no fue algo hecho por el hombre. Si hubiera sido hecho por el hombre, ¿Habría Dios agregado dolor a Su Hijo mientras estaba colgado en la cruz? ¿No podría Dios haber enviado doce legiones de ángeles para rescatarlo?

Así hubiera sucedido si no hubiera sido por la redención de los pecados. Agradecemos y alabamos a Dios que Su Hijo vino para redimirnos de los pecados. Por eso dijo: Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?

 Ningún creyente en los dos mil años pasados tuvo que decir tal terrible palabra cundo murió. Por dos mil años los creyentes, hayan muerto en paz o en dolor, fueron más osados que Él. ¿Por qué el Hijo de Dios fue rechazado por Dios?

Si hubiera sido manos de hombre y crucifixión de hombre, ese hubiera sido el momento en que El habría necesitado la presencia de Dios más que nunca. Cuando el hombre complotó para perseguirlo y matarlo, Dios debería manifestar Su presencia aún más.

Ese era el momento más crítico. Dios debería haber estado con El. Pero, en vez de eso, ¿Por qué Dios lo dejó? Era únicamente porque el Hijo de Dios se había hecho pecado y llevó el juicio. Por eso El clamó: Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?”

Dios lo desamparó. Los que hemos creído en la obra de redención sabemos que la obra de la cruz se cumplió para que El fuera juzgado por el pecado. La cruz del Señor nos muestra cuán maligno es el pecado y qué precio Dios pagó para la obra de la redención.

Aparte de Isaías 53, también podemos encontrar otro testimonio claro. En Romanos 3: 25, Dios puso a Cristo como propiciación. Esto también muestra claramente que la obra fue hecha por Dios. Deuteronomio 21: 23 nos dice que todo aquel que sea colgado en el madero será maldito por Dios. Cuando el Señor estaba colgado en la cruz, Él no era maldito por el hombre, sino por Dios.

Por eso, Él nos puede liberar de la maldición. En 1 Juan 4: 10 se dice que Dios nos amó y envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Dios envió a Su Hijo para ser la propiciación. El hombre no lo crucificó.

En 2 Corintios 5: 21 también se dice: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado. Esto lo hizo Dios. La cruz es la obra de Dios. Dios fue quien hizo pasar a Jesús por la cruz. Hechos 2: 23 menciona tanto el aspecto de Dios como el del hombre. A éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, matasteis clavándole en una cruz por manos de inicuos.

Jesús fue matado por los judíos en manos de inicuos. Sin embargo, tal muerte fue según el determinado consejo de Dios. Esto nos muestra que todo fue hecho por Dios. Nosotros tenemos pecado, y el pecado sólo puede ser tratado por Dios mismo.

Por esta razón, Dios vino al mundo para ser un hombre. Mientras Él era hombre, sin duda era justo. Pero esta justicia no nos fue imputada. La muerte de Jesús fue la que nos liberó de la maldición de la muerte. Él no nos liberó del pecado mientras vivía, sino cuando murió. En la cruz, Dios lo crucificó, y no el hombre. La mano del hombre es inútil. Dios fue quien aprovechó la oportunidad para manifestar el pecado del hombre.

Ahora tenemos que hacer una pregunta. Puesto que el Señor Jesús murió en la cruz y Dios lo hizo la propiciación, ¿Cómo podemos ser salvos? ¿Cuál es la diferencia entre la redención y la substitución? ¿Se parecen en algo? Tenemos que ver que la obra de Jesús es una obra de redención.

Pero el resultado de esta obra redentora es la substitución. La redención es la causa, y la substitución es el resultado. El alcance de la redención es muy amplio. Pero el alcance de la substitución no es tan amplio. Es muy interesante que la Biblia nunca mencione que Jesús murió por los pecados de todos. Sólo dice que el Señor Jesús murió por todos.

Su obra redentora tenía como fin satisfacer los requisitos justos de Dios. Cuando el Señor cumplió la redención en la cruz, esta obra redentora no tenía nada que ver con el hombre. Quiero impresionarlos con esto. La redención en nada está relacionada con nosotros.

La obra de redención es algo entre Dios y el pecado. ¿Qué es la obra de redención? Es Dios mismo que vino al mundo para resolver el problema del pecado. Una vez que el problema del pecado está solucionado, la obra de redención está cumplida.

La sangre del cordero pascual era rociada en los postes y dinteles de las puertas. Dios dijo que cuando viera la sangre pasaría esa casa. La sangre servía para que Dios la viera. No era para que el primogénito la viera. El primogénito no necesitaba ver la sangre; ellos permanecían en las casas.

La sangre servía para satisfacer los requisitos justos de Dios; no servía para satisfacer los requisitos justos del primogénito. En el caso del primogénito, no existía la redención. Si leemos el Antiguo Testamento, descubriremos que la sangre para la expiación (o sea la redención) del pecado era traído al Lugar Santísimo.

Era rociado en el velo siete veces. En el día de la Expiación, el sumo sacerdote tenía que tomar la sangre y rociarla en la tapa propiciatoria del arca. La sangre se ofrecía a Dios. Es verdad que la sangre tenía que pintarse en el pulgar, oído y dedo del pie del leproso. Pero se hacía para la consagración.

Era para consagrarse a Dios. El hombre no tenía tal requisito. La redención tiene que ver con Dios; es Dios que vino a resolver lo que el hombre no puede arreglar. Por eso la Biblia dice: Y El mismo es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (1 Jn. 2: 2). La redención incluye a todo el mundo. En tal redención, todos, incluso aquellos que no han sido salvos, están incluidos.

Dios vino y trató con nuestros pecados. Jesús ha satisfecho los requisitos justos de Dios para que podamos recibir la substitución de Jesús. Su redención es una preparación abstracta. Al creer en El, esta redención se convierte en una substitución para nosotros.

Ante Dios, no fue una substitución, sino una redención. Es importante saber esto. Si no estamos claros acerca de esto, estaremos confundidos acerca de muchas otras doctrinas. La redención está ante Dios, y la substitución es para nosotros.

La redención satisface los requisitos de Dios, y la substitución sirve para que recibamos los beneficios. Lo que El cumplió fue la redención; lo que nosotros hemos recibido es la substitución. No digo que no hay tal enseñanza como la de substitución en la Biblia.

Sin duda hay tal enseñanza. Pero todas las enseñanzas en la Biblia acerca de la substitución están escritas para los cristianos. No están escritas para los incrédulos. Para los gentiles vemos que Jesús murió por ellos y cumplió con la redención.

Para los cristianos decimos que Jesús los ha substituido al llevar sus pecados. En el pasaje que hemos leído en Isaías 53, vean que dice: Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados (v. 5).

Por favor observen que dice “nuestros” en vez de “suyos”. El llevó el sufrimiento por nuestros pecados. Así, nuestros pecados fueron perdonados. Es para nosotros, no para todo el mundo. Cuando Pedro citó Isaías 53, él dijo: “Quien llevó El mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero” (1 P. 2: 24).

Siempre fue “nuestros”, no “suyos”. Por tanto, tenemos que ser cuidadosos cuando predicamos el evangelio. Es mejor que nos adhiramos más a la Biblia. La Biblia nunca dice a los pecadores que Jesús murió por sus pecados. La Biblia dice que murió por ellos (Ro. 5: 8). Jesús en realidad murió por ellos. Pero Jesús no murió por sus pecados.

Es un hecho que Jesús muere por ellos. Pero el problema del pecado aún no está solucionado. Es verdad que todos los problemas del pecado están ya solucionados ante Dios. Pero si uno no ha participado en esta obra, sus pecados aún no están solucionados, y él no tiene parte en la substitución de Jesús. Cuando uno recibe al Señor Jesucristo, su problema está arreglado. Esta es la substitución.

Sin esto, no hay substitución. En otras palabras, la redención se ha cumplido, pero la salvación aún no ha sido cumplida. Si yo te preguntara cuándo fuiste redimido, tú deberías decir que ocurrió dos mil años atrás. Pero si te preguntara cuándo fuiste salvo, deberías decir que sucedió tal día, mes y año.

La redención es algo que ocurrió hace mucho tiempo. La salvación es algo presente. La redención fue cumplida por Cristo. La salvación es cumplida en nosotros. Nosotros fuimos redimidos dos mil años atrás. Pero tal vez hayamos sido salvos hace algunos años.

No sé cómo hacerlo más claro. Para mí está muy claro. La obra de redención de Dios está relacionada con El; se hizo para satisfacerse y no tiene nada que ver con nosotros. Es algo totalmente ante Dios.

Dios mismo hizo esta obra. Cuando venimos y vemos lo que Dios ha cumplido, y la creemos y aceptamos, recibiremos esta substitución. Usemos otra ilustración. Supongamos que yo fuese un ladrón que robó muchas veces. Sin embargo, ahora soy diferente.

¿Qué debo hacer si quiero tratar completamente con mis robos pasados? Aun si quiero pagar, ¿A dónde debo ir? A los que les robé, ahora no se pueden encontrar. ¿Qué debo hacer? Por causa de la justicia y a fin de pagar, debo empezar un servicio gratuito para la gente en aquello que una vez robé.

 Todos son aceptados, sin recargo. Debo hacer esto para pagar el dinero que robé a la gente del área que corresponda. Así ofrezco un servicio gratuito como solución al problema de mi injusticia. Este servicio gratuito para mí es una solución a la injusticia.

Pero para otros, es una substitución; yo estoy pagando el precio por los demás. Así es como  Jesús trata con el problema del castigo. Dios envió a Jesús para que cumpliera la redención a fin de que el problema del pecado, así como Su propia santidad y justicia, sea solucionado. Cuando uno cree, entra en esta obra, y  Jesucristo quita tus pecados.

Por lo tanto, el Nuevo Testamento dice: Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el Justo por los injustos (1 P. 3: 18). Quien llevó El mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero (1 P. 2: 24).

Todo esto fue hecho para nosotros. En la noche en que Jesús fue traicionado, tomó la copa y la bendijo, y la dio a los discípulos, diciendo: Porque esto es Mi sangre del pacto, que por muchos es derramada para perdón de pecados (Mt. 26: 28).

Fue por muchos, no por todos. En el futuro, veremos una gran multitud, con palmas en sus manos, que han sido purificados por la sangre. Gracias al Señor. El cumplió la redención para Sí, para que nosotros podamos ser reemplazados. No podemos decir otra cosa que: Gracias al Señor.

Ya hemos mencionado que el Señor Jesús murió por nosotros y por nuestros pecados. También hemos visto cómo el Señor cumplió la justicia de Dios y, al mismo tiempo, manifestó la gracia de Dios. Ahora tenemos que hacer una pregunta.

¿Cómo sabemos que la obra redentora del Señor Jesucristo ha sido cumplida? ¿Cómo sabemos que tal obra ha sido aceptada por Dios? Aunque decimos que el Señor Jesús ha cumplido con los requisitos de la justicia de Dios, ¿qué dice Dios acerca de esto? ¿Cómo puede Dios mostrarnos que Su Hijo de hecho cumplió la obra de redención y satisfizo Sus requisitos?

Es verdad que el Señor Jesús murió por nosotros y por nuestros pecados y que Su obra fue cumplida. Antes de morir en la cruz El claramente dijo: “Consumado es”. Es verdad que terminó la obra de redención que quería hacer en la tierra. Él podía decir que estaba consumado. Todos los que hemos puesto la vista en Su salvación podemos decir también que es consumado.

Pero, ¿cómo sabemos que la obra redentora del Señor es aceptable para Dios cuando se le presenta? ¿Cómo sabemos que la obra redentora del Señor Jesús fue aprobada por Dios? Está bien que digamos que la obra del Señor pasó la prueba.

Pero, ¿qué dice Dios? Podemos decir que Jesús murió en la cruz y llevó a cabo la obra de redención. Pero ¿cómo podemos saber que nuestro Dios está totalmente satisfecho con tal obra? Para nosotros la obra redentora del Señor es muy razonable.

Pero ¿cómo sabemos que es así también para Dios? Decimos que la obra de redención es completamente justa, pero ¿dirá Dios lo mismo? Cuando miramos la cruz, decimos que todas las cosas ya están arregladas. Pero cuando Dios mira la cruz, ¿estará todo arreglado para El?

Tenemos que entender que no se puede saber si Dios está satisfecho o no basados solamente en la cruz de Jesús; no se puede saber si Dios lo considera terminado o no. Si sólo estuviese la cruz, si solamente tuviésemos la muerte del Señor, si sólo la cruz permaneciera con nosotros hasta el día de hoy, y si la tumba del Señor nunca hubiese sido vaciada, no sabríamos qué logró la muerte del Señor para nosotros. En cuanto a la obra redentora del Señor, no solamente tenemos el aspecto de la cruz sino también el de la resurrección.

Hoy no voy a hablar acerca de todo lo que está relacionado a la resurrección de Jesús, así como no hablamos acerca de todo lo relacionado a Su muerte la última vez. Hace poco sólo hablamos acerca del aspecto objetivo de la resurrección del Señor.

Hoy también consideraremos sólo ese aspecto de la resurrección del Señor. Objetivamente, el Señor murió una muerte substitutiva por nosotros; El murió por todos. Al mismo tiempo, murió por nuestros pecados.

Esto es lo que la muerte del Señor cumplió. Entonces, ¿cuál es el propósito de Su resurrección? Dios levantó a Jesús de los muertos para probar que la obra de redención ha sido cumplida. Dios la ha justificado y aprobado. Ahora está satisfecho.

Muchos de nosotros han tenido la experiencia de hacer negocios. Supongamos que usted tiene una secretaria que le propone un plan. Después de ver el plan tal vez le dé el visto bueno. Esto significa que la obra está aprobada; está bien.

Ahora la puede llevar a cabo. El Señor murió por nosotros y la obra fue cumplida. La resurrección del Señor es el visto bueno que Dios da a la obra y muerte del Señor Jesús. Esto significa que esta muerte ahora está aprobada. El problema del pecado del hombre ahora está solucionado.

Puesto que el Señor ha resucitado, el problema de nuestros pecados está totalmente solucionado. Si el Señor no hubiera resucitado, aunque la redención se hubiera llevado a cabo, nuestros corazones habrían estado en suspenso.

Todavía habría cierta intranquilidad en nosotros, porque aunque supiéramos que la redención había sido cumplida, no sabríamos si había sido aceptada. Sabemos que estamos totalmente redimidos de nuestros pecados cuando vemos que el Señor Jesús ha resucitado. La resurrección es la prueba. Nos muestra que la cruz estaba bien y que la redención fue aprobada. La resurrección comprueba que la obra de la cruz ha sido aceptada y recibida por Dios.

Consideremos una ilustración. Supongamos que debo dinero a alguien. Tal vez le deba tanto que no pueda pagarle. Por supuesto, ésta no es una muy buena ilustración. Pero la usaremos para aclarar un aspecto de la verdad.

No se debe aplicar a todos los aspectos de la verdad. Digamos que voy a un hermano y le digo: “Tú conoces muy bien a la persona que le debo dinero. Ustedes dos son muy buenos amigos. Por favor, háblale por mí.

Yo no puedo pagarle lo que debo, aunque empeñe todo lo que tengo en una casa de empeño. Incluso tengo dificultad en mi propio sostenimiento. Por favor, haz esto por mí”. A pedido mío, el hermano viaja específicamente por mí y le dice a aquel hombre:

“El Sr. Martínez es muy pobre. Ni siquiera puede sostenerse a sí mismo. Esta pequeña cantidad de dinero no es nada para ti. ¿Por qué no le perdonas la deuda?” Supongamos que mi acreedor es muy generoso.

Él dice: “Puesto que vienes a hablar por la deuda del Sr. Martínez, me olvidaré de ella. No me tiene que pagar nada. Devuélvele este pagaré”. Luego él continúa y le dice al hermano: “No nos hemos visto por años. Ya que somos buenos amigos y estás aquí, ¿por qué no te quedas aquí por unos días?”

Él lo invita a quedarse hospedándolo generosamente. Supongamos que este hermano se fue el 10 de este mes y arregló todo ese mismo día. Sin embargo, ya es el 20 y todavía no ha vuelto.  Mientras él la pasa bien allá, yo me estoy preocupando acá.

 No sé si este hermano arregló el asunto o no. Tal vez no volvió por alguna dificultad. No volvió en el tren nocturno del día 10. Tal vez no se arregló nada todavía. No volvió tampoco el 11. Tampoco volvió el 19 o el 20. Mientras no vuelva, mi corazón no está en paz porque no sé si se arregló el asunto o no.

La deuda se arregló el día 10, pero ya es 20 y aún no he recibido noticias. Mientras él no vuelva, mi asunto aún no se ha terminado. Todavía me considero deudor, y mi corazón aún está intranquilo. ¿Cuándo se arreglará ese asunto? Sólo cuando él vuelva sabré que el asunto ha sido arreglado.

Amigos míos, esto ilustra la resurrección del Señor Jesús. Cuando El murió por nosotros, solucionó el problema del pecado. Tan pronto como murió, el pecado fue tocado. Pero si Él no hubiera resucitado, y si no hubiera vuelto, entonces nuestros corazones habrían estado en suspenso; no hubiéramos sabido lo que sucedió.

El Señor Jesús pasó por la muerte por nosotros. Pasó por el castigo de la ley y la ira de Dios por nosotros. Pero si Jesús no hubiera vuelto, no habríamos sabido si la obra estaba terminada. No habríamos sabido si Dios aceptó la obra del Señor. Por esta razón, Jesús debe volver.

Debe resucitar. Entonces sabremos que la obra está terminada. Alabado sea el Señor. La obra llegó a su conclusión. Si la obra no hubiera arreglado nada, el Señor no habría salido y resucitado. Su resurrección comprueba que el problema de nuestros pecados ha sido totalmente solucionado.

Romanos 4: 25 dice: El cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación. ¿Por qué Jesús fue entregado? Por causa de nuestras transgresiones. Si no tuviéramos transgresiones, el Señor no habría tenido que ser entregado.

Fue por causa de las transgresiones que el Señor fue entregado al hombre. De la misma manera, El resucitó para nuestra justificación. En griego las dos cláusulas tienen la misma estructura. Jesús fue entregado por nuestras transgresiones y fue resucitado para nuestra justificación.

Algunos traductores bíblicos han mal interpretado lo que Pablo dijo. Ellos creyeron que El resucitó para que el hombre fuera justificado. También creyeron que primero está la resurrección del Señor, luego nuestra justificación. Pero Pablo y el Espíritu Santo estaban diciendo que Él fue resucitado porque hemos sido justificados. Para dejarlo más claro, el Señor fue resucitado porque ya fuimos justificados.

Algunas versiones dicen que la resurrección viene primero, luego la justificación. Pero el Espíritu Santo dice que la justificación viene primero, luego la resurrección. Primero está el asunto de nuestras transgresiones. Luego está la muerte del Señor.

De la misma manera, primero está nuestra justificación, luego está Su resurrección. Él fue entregado por nuestras transgresiones y fue resucitado para nuestra justificación. Esto significa que la resurrección del Señor Jesús es la prueba de nuestra justificación. Por haber sido justificados, Dios levantó al Señor Jesús. Ya que el Señor ha satisfecho el requisito justo de Dios, Él lo resucitó.

Amigos míos, tengo buenas noticias. Aunque algunos hayan creído en el Señor, aún están en temor y temblor. Sienten como si estuvieran caminando al borde de un precipicio o sobre una fina capa de hielo. Ellos creen que han entregado sus almas, sus vidas y su futuro eterno a la cruz del Señor.

Ellos no saben si confiar en el Señor es seguro o no. Si ellos descubren más tarde que esta confianza no resulta en salvación, entonces están en problemas. Yo puedo creer en la cruz de Jesús para la redención de mis pecados hoy. Pero si me falla en aquel día, entonces voy a estar en problemas.

Hoy puedo decir que no es un asunto de hacer el bien o de guardar la ley y que todo lo que tengo que hacer es apoyarme en la cruz de Jesús. Pero ¿qué sucederá si Dios dice en aquel día que esto no está bien? ¿Qué haré?

¿Cómo puedo saber hoy en día que la cruz de Jesús es suficiente? Amigos míos, no deben mirar la cruz; no deben preocuparse si la cruz es confiable o no, si está bien o mal. Todo lo que deben mirar es la resurrección del Señor.

Si la obra de la cruz del Señor no hubiera sido apropiada o buena, Dios no lo habría levantado. Entonces, Él fue resucitado porque nosotros fuimos justificados. Debido a que somos justificados cuando creemos en la sangre de Jesús, el Señor Jesús fue resucitado.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez