Buscando las Calles de Oro

 El título, más que a un estudio de características bíblicas, se asemeja mucho más a una de las películas de la serie de Indiana Jones, ¿Verdad? No te preocupes ni te confundas. Indiana Jones, por todo el manejo de hinduismo, budismo y brujería que componen sus argumentos, pertenece a la sinagoga de Satanás. Esto, por la gracia y la misericordia de Dios, a revelaciones al cuerpo de Cristo de parte del Espíritu Santo.      

         (Apocalipsis 21: 2) = Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, (¿Quién dijimos que era la nueva Jerusalén? Nosotros) descender del cielo, (¿Cómo que descender del cielo? Bueno, tú has nacido de arriba, ¿Verdad? Y cuando naciste de arriba, descendiste).

        Cada piedra, una vez hecha, se trae al templo. Porque 1 Reyes 6 dice que las piedras no se traen al templo hasta que no están acabadas. Y eso es más que importante, porque significa que tú ya eres perfecto cuando comienzas.

        Y lo que vamos procurando hacer, es entender de una vez por todas cómo hemos obtenido la perfección. O mejor dicho, cómo la estamos obteniendo. Para allá voy. Tú nunca serás más santo que el día que naciste de nuevo.

        En Reyes dice que las piedras se acaban, se concluyen, para que una vez que se traen al templo no hagan ruido. Así es que, a través de las experiencias en los moveres de Dios, vamos descubriendo quienes somos. Por eso Cristo decía: considerad los lirios, que no trabajan, ni se esfuerzan, ni se preocupan. ¿Quién de ustedes podrá añadir un centímetro a la estatura de madurez que traes?

        Preocupándote, trabajando, sirviendo, o haciendo lo que sea. Nadie. Él dice: considerad los lirios, que tienen más gloria que la de Salomón. Más gloria que la de Salomón, es la última casa. Está hablando de ti. Considerad los lirios. Los lirios son la última casa.

        Considerad los lirios que tienen más gloria que Salomón. Los lirios tienen mayor gloria. ¿Y cómo crecen? ¡¡No hacen nada!! Peligrosísimo el mensaje si estás dormido y entiendes otra cosa. Revelador si puedes ver lo que Dios hoy quiere que veas.

        ¿Cómo le va a decir a la gente que no haga nada? Bueno, si quieres seguir las rutinas, que sigan haciendo lo que quieran hacer. Pero la palabra dice Considerad los lirios, que no se preocupan, sólo absorben los nutrientes de la tierra donde están plantados. ¿Dónde estás tú plantado? En Cristo. El aceite que está en la caña del candelero, es lo que le da la luz al brazo. Y el nutriente que está en el tallo de la planta, es lo que le da vigor a la hoja. (Apocalipsis 21: 1) = Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera atierra pasaron, y el mar ya no existía más.

         (3) Y oí una gran voz del cielo que decía: he aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

        (4) Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

        (5) Y el que estaba sentado en el trono dijo: he aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

        (6) Y me dijo: hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente dela gua de la vida.

        (7) El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. (Anota otra vez: el que venciere. Esto hace trizas la doctrina del universalismo, que dice que al final todos serán salvos y todos serán herederos porque Dios es buenísimo)

        (8) Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. (A mí me gustaría ser tan permisivo como acostumbramos a ser para que la gente no se nos vaya de los templos, pero a esta palabra no la puedo cambiar: dice que todo esto última será para los: cobardes, incrédulos, abominables, homicidas, fornicarios, hechiceros, idólatras, y todos los mentirosos).

        Ahora te lo amplío para adentro. Porque para con el mundo, todos somos sabios y certeros. Cobardes internos son todos los que, viendo cosas que no se ajustan a la Palabra hechas pasar como santas, no se atreven por miedo, a confrontar a quien sea lo esté haciendo sólo porque tiene una determinada jerarquía. Incrédulos son los que, asistiendo a todos los cultos, a todas las reuniones, siendo miembro de todas las comisiones y teniendo alta actividad de lunes a viernes al punto de abandonar sus familias por la iglesia, en realidad están convencidos que deben operar más políticamente que espiritualmente para conseguir buenos resultados.

        Abominables son todos aquellos que, pintando de colores religiosos o denominacionales, asuntos que presentan el grisáceo negruzco de lo diabólico, lo introducen en las iglesias con la finalidad de adquirir poder y ejercer dominio. Homicidas dentro de los templos no son personas con armas asesinando al primero que se le cruce por delante, claro está; son todos los que adoptando doctrinas humanistas, llenas de conclusiones científicas, orientalistas y hasta esotéricas, terminan por matar espiritualmente a los hermanos más simples y faltos de entendimiento.

        La palabra fornicario tiene dos acepciones muy bíblicas. Una es la clásica, física y natural: hombres y mujeres teniendo relaciones sexuales sin que exista pacto de unión permanente (matrimonio) entre ellos. La otra es espiritual y recuerda lo sucedido con Israel. Venir a la iglesia, decir creer en todo lo que la iglesia cree y, cuando se está fuera, coquetear y flirtear con dioses extraños de cualquier clase. La hechicería, ya lo he explicado en más de un estudio, es la forma de buscar por cualquier método la manera de imponer una voluntad humana por sobre otra. En ocultismo, mediante encantamientos y toda clase de conjuros. En ciertas iglesias, mediante manipulación emocional y abuso de poder.

        La idolatría también tiene una lectura clásica para afuera y ora no siempre tan clara hacia adentro. La de afuera es la que tiene que ver con estatuas y toda la parafernalia del catolicismo romano, por ejemplo. La de nuestros ambientes está relacionada con otras cosas mucho más…”cristianas” que, por momentos, se colocan por delante de Dios, tú reflexiona y hallarás unas cuantas. Finalmente, cuando dice todos los mentirosos, quiere decir exactamente eso. Y eso incluye a los miles y miles que hacen de la mentira un medio de vida en el mundo exterior, y algunas exageraciones o verdades no dichas que se convierten en mentiras dichas desde más de uno de nuestros púlpitos.

        (9) Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. (¿Cómo es la cuestión? ¿Es la esposa del Cordero o la ciudad santa, la Jerusalén celestial? No te preocupes, son la misma cosa).

        (10) Y me llevó en el Espíritu a un monte alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, (11) teniendo (Número Uno) la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante (Y aquí está Juan, el hombre, tratando de ponerle nombres terrenales, a colores y artefactos que en su vida ha visto. Cosas que no son de este mundo que un hombre que sí está en este mundo debe tratar de definir) al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, (Era semejante a una piedra, pero ahora es como), diáfana como el cristal. (¡Mi madre! ¿Qué clase de piedra será esa?)

        (12) Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas doce ángeles, y nombres inscriptos, que son los de las doce tribus de Israel;

        ¿Sabes qué? No entendemos nada de esto porque estamos acostumbrados a leer la Biblia de modo muy religioso. Este hombre, Juan, está tratando de ponerle color, forma y título, a algo que él está viendo en el mundo del espíritu. Tú inténtalo. Te llega a pasar de tener una simple y humilde visión y ahí te quedas, casi tartamudeando y tratando de poner en palabras la experiencia que has vivido. Será inútil. Nadie te entenderá y hasta correrás el riesgo de que te llamen loco o algo peor. Entonces él dice, con el vocabulario que él conoce y tiene, que eso que acaba de ver era como piedra preciosísima, como de jaspe y diáfana como el cristal. Más abajo nos da un poco más de detalle.

        (Verso 21 = Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. (¿Cómo se obtiene una perla? Hay que matar el animal para poder capturar la perla, ¿No es así? Eso significa que alguien tiene que dar la vida. La perla en la puerta. Cristo es la puerta) Y la calle de la ciudad (Ahí tienes tu calle. ¿Cuántas calles son? Una. Dice que La calle. ¿Y las canciones que hablan de las calles de oro?) era de oro puro, transparente como vidrio.

       ¿Has visto tú alguna vez oro puro, transparente como vidrio? Está hablando de una semejanza, nadie puede cometer tal torpeza como sería la de tomarlo de forma literal. ¿Qué se ha estado haciendo así por años en muchos lugares? Torpeza. Vamos a hacer una cosa. Vamos a buscar la calle en Éxodo. ¿Y por qué vamos a buscar una calle? Es que tiene que haber una calle, porque él la vio en la nueva Jerusalén, ¿De acuerdo? Y la nueva Jerusalén está hecha de acuerdo con la tipología de los templos del Antiguo Testamento. Y los templos del Antiguo Testamento se hicieron de acuerdo con el modelo que vio Moisés en el monte. Entonces Moisés tiene que haberlo visto.

        (Éxodo 24: 1) = Dijo Jehová a Moisés: sube ante Jehová (Observa que cuando vas a acercarte a Dios tiene que hacer ¿Qué cosa? Subir) tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos. (¿Desde dónde? Desde lejos)

        (2) Pero Moisés solo se acercará a Jehová, y ellos no se acerquen, ni suba el pueblo con él. (¿Quiénes debían subir a hablar con Jehová? Solamente Moisés. Todos los demás debían quedarse abajo).

        (Verso 9) = Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; (¡Si serán tercos! ¡Les dijeron que solamente tenía que subir Moisés!) (10) y vieron al Dios de Israel; y había  (Antes de seguir, recuerda: aquí hay cuatro mil años de diferencia. Y él no tiene el mismo vocabulario del otro ni tampoco ha visto los edificios que el otro vería para poder comparar lo que ahora estaba viendo. Este, lo que tiene, es un desierto al frente, todos los días. O sea que si él va a expresar lo que vio, va a sacar el vocabulario para explicarlo, ¿De dónde? Del desierto. Estamos buscando la calle. Estamos de acuerdo, no son calles; pero hay una) debajo de sus pies como un embaldosado (Ahí está la calle) de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.

        ¿Qué está diciendo? No lo sé, pero parecería ser algo como pulido, suave. Éste lo vio pulido y suave, y lo más pulido y suave que Moisés tenía a la vista, era el cielo. Pero vieron lo mismo, un embaldosado, una calle. ¿Nunca has visto calles con baldosas? Yo las he visto. Argentina siglo 19, claro, pero están, existen. La palabra utilizada, aquí, es la palabra en hebreo libnah, y significa transparente, loseta, o un ladrillo, o pavimento. Vamos a ver si se ve más adelante. Sí, se ve más adelante. Ezequiel también lo vio en el templo. Pero este tiene ahora un poco más de vocabulario, y vive en palacio. Pero va a ver lo mismo. Porque está en visión y Dios le está enseñando la misma casa, aunque en este caso más adelantada.

        (Ezequiel 40: 17) = Me llevó luego al atrio exterior, y he aquí había cámaras, y estaba enlosado todo en derredor; treinta cámaras había alrededor de aquel atrio. (Había un enlosado, (una calle), que rodeaba toda la ciudad. Aquí la palabra original usada es pahritspah, y tiene que ver con un carbón encendido o piedra que deslumbra o resplandece de manera fluorescente. El otro decía como vidrio, transparente. Este dice “es que es fluorescente la cosa esa”. ¿Vamos a ver adónde más está la calle?)

        (Juan 19: 13) = Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado (¿Qué? ¿Llamado cómo?) el Enlosado, y en hebreo Gabata.

        El Enlosado es una plataforma mosaica. Y concretamente, lo que se está describiendo son pisos de losetas o pequeñas lozas bien pulidas. Eso es lo que está describiendo cuando dice mosaico. Eso es un mosaico. Es un tribunal en una plataforma. Eran dos habitaciones divididas por una línea. Tenía una entrada por el este, una entrada por el oeste; una era la entrada santa, la otra era la entrada gentil. Esta plataforma se llamaba “El Enlosado”, o Gabata. La palabra para Enlosado, allí, es lithostrotos. Y lo que hicieron fue lo siguiente:

        La iglesia quería matar al Señor, no Pilatos. Entonces para poderlo lograr, sentaron a Jesús en el lado de los gentiles, para que Pilatos pudiera entrar a la corte. Porque no podía entrar por el lado santo, tenía que entrar por el lado de los gentiles. Entonces, redujeron al Señor a un gentil, para poder matarlo, en la calle de oro. La calle de oro, es la obra redentora del Señor. Es la forma que Dios ha escogido que tú llegues a estar recubierto de oro purísimo siete veces. La calle de oro, eres tú. Así que ahora ya lo sabes: hay calle de oro. La calle de oro es la obra redentora. La forma que Él escogió para que tú fueses purificado como el oro fino, siete veces. Y es transparente, porque lo que se va a ver a través tuyo, es a Él, no a ti.

        (Apocalipsis 21: 22) = Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

        Fíjate que en el producto final no hay templo. Entonces, construyan o no, me es indiferente. Porque el producto final no requiere de ninguno. El templo que Él está construyendo es la morada de Dios en el Espíritu, tú y yo. No te olvides: Él no mora en templos hechos por mano de hombre. La ciudad no tiene necesidad de sol, ni de luna que brille.

        (23) La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el cordero es su lumbrera. Dios es el nombre de la ciudad, Su gloria es la que la ilumina y el Cordero es su lumbrera).

        (24) Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.

        Nota claramente que la ciudad de Dios no es todo el cuerpo de Cristo, porque hay naciones santas que van a caminar tras la sabiduría de ellos. Estamos hablando de un remanente, con la plenitud. Ese es el objetivo. Si hay naciones salvas que caminan tras la luz de la ciudad. Por ahí dicen que todo el mundo se va a ir al infierno, y yo les digo que no. ¿Por qué? Porque Él anda en nosotros reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta sus errores. Ese es el verdadero evangelio. Sal ahora mismo a la calle y dile a la gente que Dios no tiene nada en su contra, que ya los perdonó. Ese es el evangelio. Esas son buenas nuevas. Tenemos más fe para destrucción que para restauración. El verdadero evangelio es ese: Dios en nosotros, reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta sus errores pasados. Sin hacerles juicio por eso. El único juicio que resta es el final que será por no haber aceptado…la calle de oro.  Ahora tienes cómo usarla. Para que no digas que te quité la calle.

        Ahora vamos a volver a Ezequiel. Estamos de acuerdo en que lo que vio Ezequiel, sea o no sea físico, o relativo a una construcción física, al otro lado del charco, sí se aplica muy bien a lo que es lo que Dios está construyendo en el mundo del espíritu, nosotros, la casa de Dios, la nueva Jerusalén. Y vimos que en esa casa hay una calle, hay una obra redentora, que termina como oro purísimo, o sea: con la fe tratada siete veces. Porque cuando hablamos de la manifestación de los hijos de Dios, quiero que entiendas que no se trata de manifestar a los hijos, sino de la manifestación que los hijos traen. Es la manifestación DE los hijos. Es lo que los hijos traen. La Biblia dice que traen la gloria de Dios en vasos de tierra. Es Jesucristo, la esperanza de gloria.

        Al nosotros ver y entender al acercarnos al Jordán, a la segunda unción, a este día tercero que ha comenzado con este nuevo milenio hace ya más de diez años terrestres, estamos empezando a comprender su muerte y los tesoros escondidos que había en la oscuridad, según Isaías 45:1-3. Fíjate que Uzías también murió de lepra, también fue un rey que murió de lepra. Lepra es tipología de pecado en la Biblia. La lepra le dio en la cabeza. Cuando vemos que la cabeza muere llena de pecado, vemos el templo lleno de sus faldas. Está en toda la Biblia. Tenemos que verlo muerto, y vernos a nosotros muertos en su lugar. Es en la muerte que está todo el poder. Es entender lo que está consumado. Los evangelistas lo proclamaron, nosotros queremos explicar, descifrar, ver que aconteció.

        (Mateo 27: 57) = Cuando llegó la noche, (Eso es hoy. La noche no es un tiempo cronológico, es una estación de Dios) vino un hombre rico de Arimatea, (La palabra Arimatea significa: “de arriba”. Nacido de arriba. José de Arimatea es una parábola acerca de ti. Tú eres el hombre rico que nació de arriba) llamado José, que también había sido discípulo de Jesús.

        (58) Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.

        (59) Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, (60) y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.

        José de Arimatea eres tú, que fuiste y buscaste al que murió en la cruz y lo pusiste en qué sepulcro. En el tuyo, en el de José de Arimatea. Puso una piedra frente al sepulcro, y se fue. Debes entender que este hombre, José de Arimatea, que en realidad eres tú, ya no está preocupado por ninguna muerte, ya que su sepulcro ya está ocupado. Cristo no murió en tu lugar, murió por ti. Murió como tú. Quien murió en la cruz fuiste tú. Quien fue juzgado en la cruz, fuiste tú; Él no tenía pecado.

Y cuando digo “tú”, me estoy refiriendo al Adán que nos trajo hasta la cruz. Ya no tenemos esa naturaleza, esa murió. Somos una nueva creación. La tumba está llena. Dice Hebreos 2 que Él gustó muerte por nosotros. Se transformó en nuestro copero. El copero gustaba de los vasos de bebida para que el rey, luego, pudiera beber tranquilo. Cristo gustó la muerte por ti, para que tú luego no vivas preocupado por ella. Dichoso el que ha resucitado en esa resurrección.

        Mira este ejemplo: hay un asesino a punto de ser sentenciado y ejecutado por sus crímenes. Y es allí donde aparece un hombre que, movido por la compasión a sus semejantes, se ofrece a morir en lugar del condenado. Okey, todo bien, ¡Que buena obra! ¡Que hermoso gesto! ¡Que tremenda valentía! Sólo que tenemos un problema: el verdadero asesino sigue suelto. Parecería ser una buena obra. Tú puedes haber estado en la cruz, y ver la agonía de la cruz. Y esa emoción iba a ser impactante y puedes llorar como cuatro meses. Pero se te pasa. Porque no es la muerte física la que te afecta. Porque tu problema no era físico, era espiritual.

        Si Él murió en tu lugar, entonces él murió como un buen hombre, y para eso hay sectas a montones. Ahora, si tú le sacas el problema a ese asesino, se lo echas encima al que está en la cruz y clavas ese decreto en esa cruz, la cosa cambia totalmente. Entonces, tú te has mudado para allá. Parece lo mismo, pero hay un mundo de diferencia. La tumba de José de Arimatea, está llena. Cuando cruzaron el Jordán, ¿Cuánto tiempo se pararon antes de cruzarlo? Tres días. Luego pusieron los pies en el Jordán y las aguas se pararon dónde? Lejos de la ciudad de Adán. En el momento en que pisas el entendimiento de la muerte, las aguas se deslizan hacia Adán.

        Adán muere. Adán es el hombre de pecado. El pecado entró al mundo por un hombre. El hombre de pecado es Adán. Eso fue lo que Cristo vino a eliminar. El primer modelo fue cancelado en la cruz, y se construyó el último modelo. El primer Adán, el último Adán. El primer hombre, el segundo hombre. No el último hombre, el segundo. Sí el último Adán.

Entonces nosotros estamos en el primero o en el segundo. Es posible estar en Cristo por fe y caminar en Adán por el entendimiento. Porque adán no es un nombre, es una clasificación. Cada cual a su debido orden. La palabra orden es la palabra dakma, que tiene que ver con clasificación, o batallón, o brigada. Cada cual a su debido orden; los que son de allá, allá, y los que son de acá, acá.

        Las personas que le tienen temor a la verdad de la palabra de Dios, se esconden, del mismo modo en que Adán se escondió cuando pecó por desobediencia. Están en Adán. Porque cuando estás en el Gan de Dios, le das la bienvenida a la palabra de Dios, por reveladora o fuerte que sea. Pero cuando no estás en el Gan de Dios, te asusta la verdad de Dios. Volviendo ahora a Ezequiel, mira el capítulo 44. Recuerda: el sacerdocio fue eliminado no por algo que hicieron, sino por algo que no entendían. Lo que los eliminó; lo que los contaminó; lo que los hizo confusos, es algo que no entendían. Era un entendimiento fragmentado. Era falta de entendimiento.

        El problema que tienen muchos pastores, es que a veces ellos por sí mismos procuran y tratan de acomodar, de arreglar a la gente. De ministrar a la gente. Y nos quemamos. Por el enseñarle a la gente a actuar diferente, no cambia su comportamiento. Si fuéramos responsables por ministrar la palabra, en lugar de atender a sus necesidades, algo sería distinto. Pero no, estamos muy preocupados por las acciones. Queremos que ellos tengan sus necesidades cubiertas, pero equivocamos el camino. Escucha: si aceptan, asumen, creen y ponen por obra la palabra de Dios, sus necesidades son cumplidas. Si utilizamos más tiempo para ministrar a la gente que para ministrar la palabra, nos pasaremos la vida ministrando gente hasta que nos quememos.

        Un hombre siempre va a manifestar lo que él cree que él es. Si le enseñan al pueblo a comportarse de cierta manera, eso nunca va a cambiar la percepción que ellos tienen de ellos mismos. Sí podemos colaborar a que cambien, enseñándoles quien es Cristo, simplemente porque en la Biblia dice que Cristo y nosotros somos uno. Por eso dice que mirando la Biblia como a un espejo, somos cambiados a la imagen que vemos.

 Esto significa que, si cuando leo la Biblia, puedo ver y entender que de quien estoy leyendo es de mí, entonces cambio. Si cuando veo la gloria de Dios como si fuera el reflejo de mi rostro, cambio. Si no, no. Cuando me mido con Él, es cuando me siento muy pequeño y muero. Ahora bien; si podemos cambiarle la identidad al pueblo, entonces sus acciones serían correspondientes a la identidad que ellos creen tener.

        Es identidad lo que necesitamos. Cuando nosotros nos convertimos en vencedores, no es porque estamos venciendo, sino que es porque nos damos cuenta que vencimos cuando Cristo venció. No es algo que tú haces, es algo que ya estaba hecho y ahora te has dado cuenta que tú lo puedes apropiar. ¡Considerad los lirios! Tú hijo, ¿Qué hace para crecer? ¡Nada! Simplemente se levanta de la cama más grande, cada día. El crecimiento es algo que te sucede, no algo que tú buscas. El crecimiento te ocurre a ti. Nosotros pensábamos que madurez era si memorizo mayor cantidad de escrituras. Eso no te hace maduro. Su aprendes más hermenéutica. Tampoco. Sólo te adoctrina más, y te hace más complicado ser flexible con dios.

        ¿Entonces no tenemos que estudiar? ¡Sí tenemos que estudiar! Estudiar es una necesidad, depende de tu función. ¡Pero no para lo que la estamos usando! Aprender la Biblia es necesario para vivir, no para enseñar. Pero resulta ser que todo el mundo la quiere aprender para enseñar. Me pregunto y te pregunto: ¿Y quién la vive? No es un libro de doctrinas, es un manual de existencia. Fíjate que tú puedes ser disciplinado por disciplina o por naturaleza.

O sea que te puedes portar bien por naturaleza, o portarte bien por obediencia. ¿Cuál es más difícil? Por obediencia. Conforme es tu naturaleza, es tu comportamiento. Naturaleza divina, comportamiento de autoridad. Que los que andan conduciéndose con falsas modestias, a eso lo vea como arrogancia, es posible. No le hace. Sigue siendo autoridad. Porque es muy distinto levantarte por la mañana pensando que eres parte importante del mover presente de Dios, a levantarte pensando en cómo harás para pagar la renta o el alquiler de tu casa.

        Tiene que haber algo mucho más grande que te impulse cada día a levantarte de la cama. Porque si no pasaríamos a ser, de todos los hombres, los más miserables. El principio del verdadero gozo, es el entendimiento. Es descubrir cuál es nuestra naturaleza, de qué madera estamos hechos. Somos participantes de su divina naturaleza. El que se une con Dios, un espíritu es con Él. Somos Su cuerpo. Hemos sido trasladados al Reino del Hijo, estamos sentados en lugares celestiales.

 Escucha: mientras para ti el llegar al cielo solamente se obtiene por una partida física de la tierra, entonces, todo el tiempo que tú estés físicamente en la tierra, Satanás estará por sobre ti. Porque lo que pone a Satanás debajo de tus pies, no es el hecho de que tú lo bajas, sino que Cristo te dejó sentado encima de él. Mientas hay gente que mapea una ciudad, hay otros que buscan la voluntad de Dios y la establecen. Y todo lo que exista en el medio, se tiene que ir.

        Pablo cambió toda la configuración espiritual de la ciudad de Éfeso, y no tuvo que pelear con Diana ni con nadie. Eso es Biblia, lo lamento. Y estos hombres no fueron sacrílegos ante ninguna diosa ni ante nadie. Ellos implemente persuadieron y razonaron con doce personas. Un predicador con una iglesia de doce miembros. Que se las robó a las iglesias que no quisieron cambiar. Fue y estuvo en las iglesias, ellos no quisieron cambiar y se llevó a doce discípulos de allí a la escuela del llamado Tirano, y allá les enseñó por espacio de siete horas diarias, durante dos años consecutivos, y con esos doce, trajo una reforma en la ciudad.

Nunca hizo guerra espiritual. Porque un principado, es un poder tras un principio. Y por más que tú ores al infinito, si tú no cambias los principios, cuando te levantes tú, el poder vuelve y toma acceso por los credos y principios que hay establecidos en la tierra. Pero claro, es más fácil ser místico que responsable. Así que, hay guerra y hay responsabilidad. Hay un demonio al que hay que detener para que algo cambie, porque si no, cuando tú te detienes, él también.

        (Ezequiel 44: 9) = Así ha dicho jehová el Señor: ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne (Fíjate que ya, en ese tiempo, establecían una diferencia muy clara entre ambas condiciones) entrará en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los hijos de Israel. (Ahí vemos que nadie de afuera, al igual que en Apocalipsis, donde hablaba de inmundos, ni borrachos, etc., entra.)

        (10) Y los levitas (Los levitas eran ministerios que trabajaban por ritos) que se apartaron (O sea: se desviaron del propósito) de mí cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras sus ídolos, (La palabra ídolos es la palabra eudolón, que significa: imágenes o falsos conceptos de Dios. O sea que la imagen es el falso concepto de Dios. Tus manos tallan lo que tú crees que Dios es. Por lo que podemos entender que la imagen en sí no es el pecado, sino tu falso concepto. Si Babilonia es una ciudad de imágenes labradas, donde la revelación de Dios fluye, y las que están labradas la paran y la echan fuera. Están labradas en nuestra mente, son fortalezas. Y 2 Corintios 10 dice que las fortalezas son pensamientos. Una vez más, la guerra está en medio de nuestras orejas) llevarán su iniquidad.

        (11) Y servirán en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa; ellos matarán el holocausto y la víctima para el pueblo, y estarán ante él para servirle. (¿Por qué?)

        (12) Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel (Hoy, esto es la iglesia) por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano y jurado, dice Jehová el Señor, que ellos llevarán su iniquidad. (Vamos a ver: ¿Qué hacen ellos llevando su iniquidad, cuando Cristo la llevó por nosotros? O sea que son gente que todavía cree que son simples pecadores salvados por gracia.)

        (13) No se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas santísimas, (¿Qué dijo Zorobabel allá? Que porque no entendían de donde habían venido; porque no entendían quiénes eran, no podían comer de las cosas santas. En Esdras 2:63, ¿Recuerdas?) sino que llevarán su vergüenza y las abominaciones que hicieron.

        (14) Les pondré, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, por todo el servicio de ella, y para todo lo que en ella haya de hacerse. (Nota que allí hay, inmediatamente, dos grupos. Aquí vemos a los levitas que sí son salvos, pero que como estaban confundidos fueron excluidos de ciertas funciones. En Apocalipsis dijo que había gente que era parte de la ciudad  y otras que le seguían a la ciudad. Ambas salvas).

        (15) Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, (Esta era otra orden. La palabra Sadoc significa “justos”. Ellos guardaron su función. Eran del orden de Melquisedec) que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor.(Esto quiere decir que cuando todo el mundo se apartó, ellos se mantuvieron).

        (16) Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.

        (17) Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán de vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa.

        Esta es otra orden. Ellos son los ministros conforme al orden de Melquisedec. Ellos caminan desde el reposo. Ellos están en Cristo y entienden cómo. No están tratando de alcanzar, están comenzando a revelar. Es otra orden. Estos no trabajan para ser, trabajan porque son. Están en permanente descanso.

No tienen esa preocupación de que si no lo hago bien, no agrado. O: lo tengo que hacer porque si no quedo mal. No. Quedaste mal y te mataron por ello. Toda nuestra justicia era paño sucio. Toda. Por eso fue que tuvimos que venir a Él. Ya sabes que la ley fue para eso, para traernos a Él. Dos grupos. ¿Estás entendiendo que hay dos grupos?

        (Apocalipsis 3: 20) = He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

        (21) Al que venciere, (¿Al que venciere de qué? Porque solemos leer como el papagayo. Dice “al que venciere”. ¿Y qué? La salvación no es porque  ya la venció Él. ¿Qué hay que vencer? Bueno; si no lo tienes claro porque nunca te lo enseñaron, vamos a verlo. Vamos a ir más atrás).

        (Verso 15) = Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!

        (16) Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

        Yo no sé lo que tú entiende por vomitar de la boca, pero si nosotros somos parte de un cuerpo y alguien nos vomita de su boca, creo que nos está sacando fuera de ese cuerpo, ¿No te parece? Si te parece gloria a Dios y amén. Si no te parece, haz con esta escritura lo que mejor te parezca y gloria a Dios y amén por eso.

        (17) Porque tú dices: (Tú dices. Entiende que estamos hablando con gente que está en engaño. Que se cree algo, pero no son. Porque tú dices. No Él, ellos dicen.) yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. (¡Dios mío! ¿Nada menos? ¿Qué le pasó a Adán cuando cayó? Se dio cuenta que estaba desnudo.)

        (18) Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, (Que salgas a la calle) para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; (Eso es la caída) y unge tus ojos con colirio (¿Para qué?) para que veas. (O sea: para que venzas la ceguera y puedas sentarte con Él en el trono).

        Fíjate que, en el lugar de concentración de Satanás, uno pensaría que lo peor que vas a encontrar es homicidio, droga y qué sé yo, la mafia y todo eso, sin embargo no es así. Lo que encuentras en el epicentro es algo concreto. Satanás no es omnipresente, ¿No? ¿Cuántos saben eso? Hay un área que la Biblia reconoce que es el epicentro donde está Satanás. Aquí, cuando nos habla de las siete iglesias, nos habla de siete convicciones, no de siete tiempos, ni nada que se parezca. Esto puede estar aconteciendo en cualquier tiempo y en cualquier iglesia.

        (Apocalipsis 2: 12) = Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: el que tiene la espada aguda der dos filos dice esto: (13) yo conozco tus obras, y donde moras, donde está el trono de Satanás; (Esta gente, en aquel tiempo, moraba, dice, y esto está escrito para que hoy nosotros sepamos dónde estaba el epicentro de Satanás. Porque satanás no tiene un trono. Nunca tuvo, nunca tendrá. Trono, habla de epicentro, o sea: el centro de sus operaciones. Donde está la concentración satánica más fuerte. Igual que el trono de Dios, tampoco es una silla. Dios no se sienta, Él es Espíritu. Pero los teólogos discutimos dónde poner la silla. ¡Dios no se sienta! Gracias a Dios, porque si Él se sienta estamos listos todos. El trono es el epicentro, de donde emana toda su sabiduría, todo el centro de su control. Esta gente vivía en el centro de concentración satánica más fuerte de aquel tiempo) pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe (Primero: donde está la fuerza más grande de Satanás, la presión más grande que existe, es la de abortar el nivel de revelación que traes. Eso es lo que ocurre donde Satanás está personalmente. Y eso es en la iglesia. Porque si no puede influenciar desde afuera, se tiene que meter adentro. ¿Qué es lo primero que ocurre donde está el trono?) que retienes mi nombre, pero no has negado mi fe. (O sea: la presión es abortar el nivel de fe que traes) ni aún en los días de Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, (Segunda cuestión: Antipás fue un padre. En el epicentro de Satanás, el espíritu paterno es echado fuera de la iglesia por títulos que nos inventamos en la tierra). donde mora Satanás.

        (14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam (¿Qué es? Número tres: ¡Falsa doctrina! Estas son las tres cosas más fuertes que hace Satanás. Y las tres las hace en la iglesia. Y la gente se cree que homicidio es un problema. Esos son resultados, son los síntomas, de no tener la verdadera iglesia edificada ya).

        (Verso 20) = Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

        Ojo, hermano: no es una viuda desconsolada que está en la iglesia, es una cosa mucho más fuerte e importante que seduce a los siervos. Y cuidado con esto: Dios no llama siervo a cualquier cosa que respira dentro de un templo. Lo de fornicar y comer cosas sacrificadas a los ídolos, tiene que ver con falsas interpretaciones.

        (21) Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

        (Verso 24) = Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen (¿Esa mujer? No.) doctrina, (Cambió a una mujer por ¿Una? Doctrina. ¿Y entonces? Entonces ya lo sabes: Jezabel es una doctrina. ¿Cuál es? Aquella que tiene el poder pero nunca termina. Alabamos a Dios por mil años, pero como estamos esperando que Él venga y nos interrumpa, nunca terminamos)

        Hay algo que tenemos que hacer casi con urgencia. Primer paso, entender quiénes somos en su muerte. Esta es tu calle de oro. No es Indiana Jones, es Jesucristo. Indiana Jones es parte del epicentro de Satanás en la tierra, Jesucristo es quien clavó en su cruz el acta de todos los decretos, incluido el tuyo personal.

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Espíritu Santo: No me Olvido  de Ti

 Hubo una época en mi vida, allá por los años noventa, en que todo mi ser fue invadido por el conocimiento, la presencia y la acción del Espíritu Santo. Fue una etapa de enorme crecimiento que desembocó en un tremendo despertamiento a mi vida espiritual que nunca jamás pudo retornar a mi anterior estado de comodidad, apatía y falta de objetivos. Yo lo he testificado en muchos trabajos y en algunos de mis libros, y creo que habrán coincidido con los testimonios de miles y miles de hermanos en todo el planeta.

        Sin embargo, en un determinado tiempo de Dios, es como si esa presencia de Dios en forma de su Espíritu Santo, le hubiera dejado espacio y lugar a otros moveres relacionados con su Reino. Y es eso lo que hemos estado haciendo estos últimos años. Hoy, ahora, y con el pensamiento y la oración puestos en tantos y tantos hermanos fieles pero incompletos que aún no han podido vivir esa maravillosa experiencia, he sentido la motivación interior de compartir contigo este estudio, que no es sino un retornar a esa esencia divina que llamamos la unción, para que tú puedas conocerla, si la desconocías, revitalizarla en tu vida, si es que estaba adormecida o potenciarla al máximo si es que estás en este mismo sentir. 

        (Salmo 23: 1) = Jehová es mi pastor; nada me faltará.

        (2) En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.

        (3) Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

        (4) Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tú vara y tu cayado me infundirán aliento.

        (5) Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

        (6) Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

        Es mi oración implícita que el Espíritu Santo te revele algo poderoso en este día, en este momento, con este trabajo. No sé si tú sabes que este salmo no está del todo bien traducido de los originales. Y no quiero decir mal traducido porque mucha gente se enoja, pero esa sería la expresión adecuada. Porque en los originales este salmo no está en futuro, está en presente. Literalmente te lo voy a leer como dice el original. Jehová es mi pastor, nada me falta. Es importante que puedas notar la diferencia existente entre nada me faltará a nada me falta.

        En lugares de delicados pastos me hace descansar. Junto a aguas de reposo, me pastorea. Conforta mi alma. Me guía por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en sombra de valle de muerte, no temo mal alguno, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me infunden aliento. Aderezas mesa delante de mí. (Este es el único verso está bien traducido, nota que está en presente) En presencia de mis angustiadores unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me siguen todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moro por largos días.

        Nota la diferencia entre leer este salmo en un futuro casi condicional, a leerlo en un presente perfecto. Cuando en el libro de Apocalipsis se describe al Señor, en el capítulo 1, dice El que es y el que era, y el que ha de venir. Cuando Jesús está caminando sobre las aguas esa noche, en medio de la tormenta, y los discípulos preguntan quién es, Él dice: Yo Soy. Tenemos un Dios que actúa en presente.

        En el versículo 5, dice: unges mi cabeza con aceite. El anillo que muchos llevamos en uno de nuestros dedos de la mano, significa que estamos casados. Significa que hemos hecho un pacto, hasta la hora de partir, en esta tierra. Ese anillo determina una posición sobre esta tierra como persona, como ser humano. Nos hace recordar los pactos que hemos contraído. Nos establece en un lugar preciso, y una dimensión como persona casada y con hijos. Esto es: una familia. Y aunque uno se pueda quitar ese anillo, fíjate que en el dedo va a quedar la marca, la señal del lugar que ese anillo ocupa.

        El Señor, dice en el libro de Ester, usará el anillo del rey. La mayor parte de los cristianos, pasan sus vidas arañando bendiciones. Tomando una bendición de vez en cuando, si pueden, o alcanzando una sanidad de tanto en tanto, cuando sus fuerzas lo consiguen. Pero la voluntad de Dios es que tú disfrutes de todo lo que el Hijo de Dios ha conseguido. Es como un padre de familia que ha trabajado y ha traído los bienes para que su familia los disfrute. Y un hijo, en la casa, no pregunta si puede comer una manzana. Si está allí es de todos y simplemente le saca la cáscara o no y se la come.

        Tú que sales todos los días a trabajar, y más allá de cómo te vaya en tus finanzas o en tu administración, ¿No haces eso? O, al menos, ¿No es eso lo que quisieras hacer? Tú no le prohíbes a nadie que use tu sillón, ocupe tu lugar en la mesa o utilice tu tenedor. Ya lo sé, hay gente así, pero son la excepción. O, por lo menos, son la inversa de lo que Dios manda y quiere.

Normalmente, todo lo que hay en una casa es de todos. Todo lo que un padre trae a una casa, es para que toda la familia lo utilice. Jesús usó este ejemplo, cuando dijo: ¿Qué padre hay entre ustedes, que si su hijo le pide un pan le va a dar una piedra? Y si vosotros, que sois malos padres sabéis dar buenas dádivas, ¿Cuánto más vuestro Padre celestial os dará a vosotros el Espíritu a quien se lo pida?  

        Lo que va a marcar tu vida en un antes y un después de haber escuchado esta palabra, es que te sean abiertos tus ojos espirituales y puedas ver cuál es tu verdadera posición en Cristo. Puedes ir a una iglesia a sentarse en uno de sus bancos domingo tras domingo, por más de veinte años, escuchar una y cada una de las prédicas, los estudios, incluso ir y estudiar en una universidad una carrera en teología, que no por eso tu vida espiritual será mejor. Puedes leer cientos de libros de tremendos autores, y no por eso serás más crecido.

        La razón en la que hoy en día puedo sustentar el decir que estoy mejor que hace cinco años atrás, es porque he descubierto quien soy en Cristo. De todos modos, eso no está completado. Seguimos dejándonos golpear por el enemigo. Que nadie piense que ciertos personajes célebres del evangelio caminan en victoria todos los días.

Para todos los creyentes hay días difíciles, días pesados, días de derrota. Y lo único que puede hacer el infierno contigo, es tratar de desalinearte, de desalentarte, que en lugar de vivir en el espíritu, tu mente pase del plano de victoria y de revelación espiritual de tu posición en Cristo, al plano terrenal.

        Nuestros sentidos nos juegan malas pasadas. ¿Por qué? Porque al haber nacido primero en esta tierra, vuestros sentidos son más afectados por lo que nos rodea. Quiero que entiendas algo: tú tienes tres partes en tu ser. Tienes un alma, tienes un cuerpo, tienes un espíritu. Y cada una de esas partes nuestras, tiene sus sentidos. Tu cuerpo tiene cinco sentidos. Tu alma tiene sus propios sentidos, ya lo hemos estudiado. Ella percibe ciertos elementos, por ejemplo, puede llenarse de temor, o percibir la agresión de una persona con solo verla. A eso no lo estás viendo con tus ojos, lo estás percibiendo internamente. Hay sentidos extraños en el alma a los que se les llama intuición. No suelen tener explicación racional. Existen.

        Pero también hay sentidos en el espíritu. Lo más profundo, lo que está adentro como la veta de una mina, lo que está más escondido dentro de ti, es tu espíritu. Por lo tanto es lo que más tarda en percibir. Es lo que está más adentro, es como la sala más escondida de tu casa. Abres la puerta de la casa y aparece la sala, es lo primero que ves. Ese es el cuerpo. Nuestros sentidos nos gritan cosas. Entonces, ¿Qué hace el infierno? El infierno trata durante toda tu vida que tú te muevas conforme a los sentidos de tu cuerpo, o como máximo, en los sentidos de tu alma. Ellos no quieren que te muevas en los sentidos de tu espíritu.

        Escucha esto. Dios está presente aquí y ahora respaldando esta palabra. ¿Lo crees? Pero sería muy bueno poder verlo tal como estás viendo esa silla o ese mueble, ya sea en tu casa, en la oficina o donde te encuentres oyendo esto. Quisiéramos ver a Dios cuando está caminando entre nosotros aunque más no sea un instante, ¿No es cierto? Algunos lo verán, la gran mayoría tal vez no. El punto está en que el discernimiento de los sentidos espirituales está muy dentro de nosotros.

        Ahora bien: nuestra victoria nace en la medid que nosotros vivamos en función no de lo que vemos, sino en función de lo que sabemos. Si este fue un buen día y te alegras o este fue un mal día y te entristeces, entonces estás viviendo en función de lo que ves naturalmente y tu vida va a ser una especie de montaña rusa. Pero si te mueves en función de lo que tú conoces, tu vida pasará a un plano superior. Sabemos, por la Palabra, que no hay justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan. Hay una provisión justa para cada uno. Y no es solamente para lo espiritual, también es para lo material. ¿Por qué nos contentamos sólo con lo espiritual?

        Esto opera y funciona como esas extraordinarias fuentes que alguna vez hemos visto en las plazas. Tienen tres platos. Uno inferior, muy grande. Otro en el medio, un poco más pequeño que el de abajo y uno más pequeño que ambos arriba. El agua sale por la parte superior y llena el primer plato. Al rebalsar, el agua comienza a caer en el del medio hasta llenarlo y también rebalsarlo. Recién allí comienza a recibir agua el de más abajo, que al cabo de un tiempo es llenado y así vemos funcionando y operando a toda la fuente.

        Las cosas de Dios funcionan de la misma manera. El Espíritu Santo llena tu espíritu hasta rebalsar. Allí es donde el contenido comienza a inundar el alma, produciendo diversas emociones, sentimientos y estados internos. Puedes reír, llorar o temblar. Finalmente, la plenitud llega hacia el plato inferior, que es el cuerpo, y de ese modo puedes irte al piso, sentir frío, calor o lo que sea.

        Lo que sucede es que la gente va a un templo, asiste a un culto, cuando el culto termina pasa al frente porque se siente mal y desea sentirse bien. Claro está, a veces funciona porque Dios obra de mil maneras, pero es muy poco posible que primer se llene la bandeja del medio de la fuente y luego el agua salte hacia arriba, ¿Ne estás entendiendo? Quien pasa al frente debe moverse por lo que conoce, por lo que sabe. Por ejemplo, sabe que si invoca el nombre del Señor, Él va a acercarse. Esa es la batalla. Esos son los gigantes.

        A veces es casi genial que tú pases al frente, alguien te imponga las manos y tú te caigas al piso. Está bien. Pero no puedes andar por el suelo del templo cada domingo, luego ponerte de pie y vivir una semana exactamente igual a la que has vivido la anterior, y ponerte a esperar el próximo domingo. Es imperioso que aprendas a pelear tus propias batallas. Cuando eliges orar en silencio en lugar de pasar al frente, Dios responde. Y le otorga la plenitud necesaria a tu espíritu. Y cuando esa plenitud se derrama del plato superior, comienza a caer en el del medio, que es tu alma, y algunas cosas comienzan a verse de otra manera.

        Si todavía te quedan algunas dudas por los años y años de costumbre casi tradicional de pasar al frente a buscar ministración, a esperar que “alguien te ore” para estar bien, vuelve a leer el salmo 23, que fue con el que comenzamos todo esto. Jehová es mi pastor; nada me falta. Allí es cuando tu espíritu dice “amén”, porque ese nada, es nada. Este salmo no está hablando de provisión material, únicamente. Está hablando de todo. Nada me falta.

        Piénsalo ahora en términos de mecánica. Por poco que conozcas de mecánica, sabes perfectamente que no puedes estar utilizando tu auto durante diez años sin cambiarle nunca el aceite. Si llegaras a hacer eso, tu auto estaría muerto. En el proceso normal del funcionamiento de un motor, se necesita aceite fresco y nuevo cada cierta cantidad de kilómetros recorridos o de tiempo transcurrido. Siete mil quinientos o seis meses, aconsejan los manuales de los más nuevos. Aceite fresco que ingrese y ayude a que el mecanismo funcione correctamente. Si tú, a un motor le quitas todo el aceite, ¿Qué sucede? ; Se funde. La fricción será tan alta que se elevará la temperatura hasta fundirse todos los metales. El motor ya no sirve para nada.

        ¿Qué hace la diferencia que un motor sirva y otro no sirva? El aceite. Creo que esto es tan claro y tan concreto que no podemos evadirlo aunque elijamos jugar al terco o al tozudo. Pero vamos a verlo en la palabra, en Lucas 10:34. Ten presente que hay cinco cosas, (Cinco es el número de la gracia), que l unción hace sobre ti: cinco. A la primera de esas cinco cosas, vamos a verla ahora en este texto de Lucas, el del buen samaritano, el que decidió atender al que había sido agredido cuando todos habían optado por dejarlo librado a su suerte.

        (Lucas 10: 34) = y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.

        Antes de que este hombre se acercara, nadie había distraído su atención a este hombre, que había sido asaltado y herido por delincuentes. De acuerdo, nosotros no tenemos eso dentro de nuestros templos, pero sí vemos llegar a unos cuantos que, pese a mostrarse sanos en apariencia física, con muy poco discernimiento sabemos que están casi en un coma espiritual, y que la enfermedad de su alma en primer lugar y quizás de su cuerpo, luego, es cosa de poco tiempo. A esa gente, como quizás nos ha sucedido en algún momento a casi todos nosotros, nos esperó a la vera de un camino un grupo de malvados, y nos hirió, dejándonos medio muertos.

        ¿Pero cómo es eso? ¿No es que los que vamos a una iglesia estamos siempre súper-bien? Y bueno; si tú deseas que los demás se crean eso, sigue actuando. ¿Y qué dice este pasaje? Que este hombre estaba tirado en el camino, y de repente pasa por su lado alguien. Era un sacerdote, pero viéndolo, pasó de largo. Lo mismo hizo un levita, que es como si hoy dijéramos un pastor de una enorme y mega iglesia. Pasaron de largo. ¿Sabes que es el sacerdote y el levita desde lo espiritual? La religión. La religión no te puede ayudar. El hecho de que tú vayas a un templo cada domingo, no te ayudará.

        Hay gente que va a misa, hay otros que vienen donde hay un pastor esperándolos. Nada que ver, ninguno de las dos actitudes te ayudará. El problema que nosotros tenemos, es un asunto de vida o muerte. Hemos caído en manos de ladrones y hemos sido golpeados. En Juan 10, Jesús nos revela quienes son los ladrones o quien es el ladrón. Dice que el ladrón viene a robar, matar y destruir. Este hombre que descendía de Jerusalén, había sido asaltado y golpeado. Le robaron todo lo que tenía, le quitaron hasta la ropa. Lo dejaron con unos pocos trapos encima. Y lo dejaron casi moribundo.

        ¿Sabes qué? Así nos encontró el Señor. Si tú te dejas estar y te apartas, (Y estoy hablando de una fe, de una convicción clara, no de asistencias cultistas), lo más probable es que vuelvas a ser asaltado, robado y golpeado. Y vuelven a llegar a condiciones desastrosas y a comenzar el proceso nuevamente, con todo el costo que eso tiene. El sacerdote y el levita pasaron de largo, no podían ayudarlo. La religión no puede ayudarte aunque se lo proponga seriamente. Y dice que entonces apareció un samaritano. Y créeme que no es importante quien es el samaritano. Lo importante es lo que hace el samaritano.    

        Él agarra a este hombre, y dice que venda sus heridas, y vacía sobre él aceite. Aquí tienes la primera perla de la unción: Sanar Nuestras Heridas. Tú y yo necesitamos del aceite de la unción para sanar nuestras heridas. Yo te pregunto, entonces: ¿Cuándo te hirieron? – ¡Hermano! ¡Nos hieren todo el tiempo! A unos con más frecuencia que a otros, pero así es. El infierno, el mundo, nosotros mismos nos herimos. El aceite puede sanar nuestras heridas. Tú necesitas ir delante de la Presencia de Dios a reclamar aceite para tus heridas. El Espíritu Santo va a hacer lo que tú le digas que haga.

        ¿Sabías que en la Biblia, el aceite representa al Espíritu Santo? Entonces, la primera cosa que hace el Espíritu Santo cuando llega a tu vida, es buscar sanarte. No quiere que aumentes tremendo conocimiento ni que te levantes y comiences a profetizar. Lo que más quiere, es que te sanes. Primero sánate. Esto no es una reunión visible ni yo estoy en ningún alto púlpito de una lejana plataforma, pero déjame preguntarte algo como si lo estuviera: ¿Cuántos de los que están escuchando esto, necesitan hoy mismo ser sanos? El señor lo sabe, y tú también. ¿Y qué te puede sanar la unción?

        No necesariamente tu salud física, porque quizás físicamente te ves bien, pero tú alma invisible al ojo humano está tremendamente golpeada. O nuestro espíritu humano, está golpeado. El aceite sirve para sanar heridas.

        (Éxodo 27: 20) = Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas.

        Quiero recordarte que estas lámparas antiguas no se parecían en nada a las actuales que conocemos. Eran unos recipientes de cerámica, en algunos casos huecos, que a veces eran de otros metales. Pero eran recipientes huecos. Y se los llenaba de aceite, se ponía un pabilo y se encendían. La función de la gente al atender eso (Eso no se quemaba, no era como cambiar una bombilla, un foco), era la de mantener limpio el recipiente. Porque si habían sustancias impuras, determinaban que al quemarse el aceite se despidieran olores nauseabundos. Entonces, ese aceite debía estar constantemente siendo llenado.

        ¿Y qué pasaba cuando la lamparita comenzaba a apagarse? Lo correcto era tomar aceite y vaciarla encima. La segunda misión por la que el Espíritu Santo ha venido, es para que tu lámpara arda continuamente. ¿De qué estoy hablando? En Mateo 6, Jesús nos habla de una lámpara.

        (Mateo 6: 22) = La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;

        Dice que es a través de nuestros ojos que nosotros podemos ser llenos de luz. Hace un momento decíamos que las lámparas se podían ensuciar. Y añadíamos que al ensuciarse, lo más notorio era que olían feo. Muchos de los cristianos son contaminados por las cosas que ven. De ahí que es muy importante tener cuidado con lo que vemos. El Espíritu Santo está disponible para nosotros. Primero, para poder ser sanos de nuestras heridas; luego, para poder tener luz en las cosas que hacemos. Hay una enorme cantidad de cristianos que, llegado el momento, no saben qué decisiones tomar. No saben cómo manejarse con sus cosas; si hace esto, o hace aquello. Si acepta este trabajo o no lo acepta. Y el Espíritu Santo está a su lado, esperando que nos volvamos a Él y le digamos: ¿Qué hago?

        La gente se enreda en sus pensamientos. Piensa que pensando va a resolverlos. Pero resulta ser que mientras más los piensa, más se confunde. ¿Te ha pasado eso alguna vez? ¿Y por qué no haces algo más sencillo, como es llenarte con el aceite para que tu lámpara arda y sepas qué hacer o qué no hacer? La lámpara te trae entendimiento. La unción te trae revelación, en primer término, de tu propia condición.

        (2 Samuel 14: 2) = envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas con ropas de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto;

        El tercer beneficio que el Espíritu Santo hace a la unción, es que quita la tristeza. La unción quita la tristeza. No vas a ver a un ungido triste. ¿Ahora entiendes lo que estaba diciendo David, cuando expresaba: “unges mi cabeza con aceite”? Aunque ande en valle de sombra muerte no temo, porque tu aceite quita mi tristeza. Unges mi cabeza, quitas mi tristeza. Tú no necesitas que te hagan bromas ni ir a un teatro o a un cine a ver una obra o una película cómica. Tú necesitas que el Espíritu de Dios te unja, y toda tristeza se va a ir de tu corazón.

        (Salmo 45: 7) = Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.

        No me gusta demasiado jugar al predicador emotivo, pero si estás allí porque en algunas cosas no estás funcionando como desearías, ¿Podrías pedirle al Espíritu Santo que te ayude ahora? Dile: Espíritu Santo, sana mis heridas. Espíritu Santo, alimenta mi lámpara, alumbra mi entendimiento. Espíritu Santo, quita mi tristeza. El Espíritu Santo puede hacer eso. Deja que los fariseísmos religiosos sigan debatiendo y haciendo polémica sobre si es una persona o no es una persona, tú habla con Él con la certeza de que es Dios mismo quien te oye.

        El Espíritu Santo ha venido para varias tareas, pero entre ellas, para esto. Pídelo. Pero no una sola vez como aconsejan algunos manuales conservadores. Pídelo tantas veces lo creas necesario hasta que tengas la certeza íntima de haber sido escuchado y que el mecanismo de respuesta ya ha sido activado. ¿Quién, por causa de su persistencia no será escuchado? Dice la Palabra. No es un método ni una mecánica ritualista o tradicional. Es guerra y, como en toda guerra, hay victoria pero también oposición. Y toda oposición es derrotada con perseverancia y firmeza.

        Esta que viene ahora te va a gustar. ¿Cuántos de ustedes tienen deudas? Bueno, ahora te vas a enterar cómo debes hacer para pagarlas. En el Segundo Libro de los Reyes, en el capítulo 4, hay una historia de una mujer. Una mujer de la que no sabemos la edad que tenía. No sabemos si era joven o mayor. Pero era una mujer viuda, y eso era muy serio en el tiempo antiguo, porque una mujer en ese tiempo casi no podía trabajar. Así que, ser viuda, significaba casi morirse de hambre. Esta mujer tenía hijos y estaba endeudada. Seguramente había pedido dinero prestado para sostener a su familia, y cuando llega el profeta Eliseo, tiene una conversación muy especial con ella. Dios hace un milagro y le multiplica el aceite.

        (2 Reyes 4: 7) = Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: ve y vende el aceite, y paga a tus creedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

        La unción sirve para pagar nuestras deudas. El Espíritu Santo puede pagar tus deudas. ¿Por qué no se las entregas, en lugar de insistir con pagarlas tú por las tuyas? Claro, estoy partiendo de la base que tus deudas fueron contraídas por asuntos coherentes con tu calidad de hijo del Señor, ¿No es cierto? De otro modo te va a ser un poco complicado convencer al Espíritu Santo que lo haga. Eliseo le dijo a esa viuda que vendiera el aceite y con eso pagara a sus acreedores. Pero no sólo le dijo eso, sino que le añadió que después viviera con todos sus hijos con lo que le sobrara. ¿Está clara la calidad y cantidad de la provisión de Dios? Fíjate que David lo tenía más que claro en este salmo 23.

        (Salmo 23: 6) = Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

        Ciertamente. ¿Sabes lo que quiere decir esta palabra, ciertamente? ¡De seguro! ¡Te lo aseguro! ¡Tengo certeza! ¡No me cabe ninguna duda! Y todo eso es para expresar que tanto la misericordia, (La de Dios y la propia), lo siguen (Recuerda que es tiempo presente en los originales) todos los días de su vida. Yo no tengo que seguir a todo eso; todo eso me sigue a mí. Es lo mismo que con las señales y milagros.  Veces viajamos miles de kilómetros para ir a sitios donde se nos ha dicho que existen señales y maravillas, cuando la palabra es muy clara en Marcos cuando nos dice que a los que creemos, estas señales nos seguirán.

        Así que mantén la tranquilidad; ya sabes que el Espíritu Santo pagará tus deudas. La unción pagará tus deudas. Tú preocúpate por buscarlo a Él y Él hará. Sólo sé honesto, sincero y fiel. Claro que no estamos hablando solamente de dinero. Es lo más visible en materia de deudas, quizás, pero las hay de otro tenor. Hay deudas familiares, deudas de carácter emocional, y otras tantas más de diversa índole. Deja que el Espíritu Santo pague. Tú sólo sé fiel y obediente. Y del trabajo al Espíritu Santo. ¿Sabes qué? El país de los cristianos está en una profunda crisis económica. El Espíritu Santo es un gran desempleado allí. Lo quieren hacer todo ellos por su cuenta y no le dan el trabajo a Él.

        ¿No es el Espíritu Santo el guía bíblico a toda verdad? Nosotros elegimos que esa guía sean las enseñanzas de nuestras denominaciones. ¿No ha venido Él a enseñarnos, como gran Maestro que es? Y nosotros nos ponemos a estudiar en institutos, seminarios o universidades de teología conforme a los planes de estudio elaborados por hombres. ¿No ha venido Él a mostrarnos los mejores caminos? Y nosotros nos ponemos a buscar por nuestra cuenta, y en la mayor parte de las veces nos equivocamos feo y hasta coqueteamos con el ocultismo o el esoterismo. ¡Que raros somos! Como esos niños demasiados pequeños que no quieren que nadie les dé de comer, quieren comer ellos solos. Y así quedan; con hambre y sucios por donde los mires. No digo que sea malo que se atreva, digo que lo pretende cuando todavía no sabe.

        Entonces puedes verlo tratando de cortar un trozo de carne con una cucharita de plástico. O pretendiendo tomar la sopa con un tenedor. Un día se va a bastar a sí mismo. Pero hasta que ese día llegue, tendrá que aceptar que alguien le acerque el bocado a sus labios. Eso si no quiere morir de hambre. Muy bien; así están la mayoría de los cristianos. ¡No, Señor, no me ayudes! ¡Yo sé hacerlo solo! – ¿Cómo está tu vida, hermano? – No me hables, voy a tomar mis propias decisiones. – ¿Y cómo te ha ido con las que tomaste ayer? – Pues mal, pero hoy volveré a tomarlas y espero andar mejor.

        Así andamos. La palabra dice que el Espíritu Santo ha venido para ser nuestro parakletos. Esta es una terminología muy poderosa, pero su traducción para mi gusto es demasiado primaria. Se traduce como que ha venido para ser nuestra niñera, cuidadora, nodriza. Guagüera, en chileno básico. Ahora entiendes lo que hace una niñera, ¿Verdad? Cambia los pañales. Imagínate un bebé de un año tratando de cambiarse por sí mismo los pañales. No puedes comer solo, no puedes caminar solo. El niño que gatea dice: ¡Apártense todos, voy a caminar solo! Al minuto siguiente anda desparramado por el suelo. Entonces, cuando se levanta llora, gime, se lamenta y dice: ¿Por qué me pasa esto a mí? Tal vez sea porque no te dejas ayudar.

        ¿Quieres conocer algo nuevo de Dios? No te compres un libro, aunque sea el mejor. No dependas de lo que oyes en radio, televisión o internet, aunque sea ungido. Busca la fuente. Dile al Espíritu que te dé de lo que tiene para ti. En el momento en que le dijiste a Jesús que querías caminar con Él, Jesús te aceptó como Estabas. Jesús aceptó tus deudas, tu pasado, tus enfermedades, tus problemas, tus prejuicios, tus limitaciones. Todo es redimido si puedes creerlo. La palabra fe en el Nuevo Testamento es pistis. Se traduce como creer. No existe tal cosa como tener fe y no terminar de creer, es contradicción. La viuda pagó sus deudas con el aceite. ¿Y sabes cómo vino ese aceite a sus manos? De manera milagrosa, sobrenatural. Mira el relato y observa las perlas.

        (2 Reyes 4: 1) = Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, (No era una mujer cualquiera, era hija de algún profeta) clamó a Eliseo, diciendo: tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová, y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. (El acreedor pensaba cobrarse la deuda apropiándose de dos de los hijos de esta mujer viuda)

        (2) Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame que tienes en casa. (¡Ahí está la clave! ¿Qué tienes en ti? ¿Qué tienes? Si tú no conoces al Señor, nada puedo hacer por ti. Pero si tú sí conoces al Señor, yo te pregunto: ¿Qué tienes? – Tengo a Jesús. Me pasa de todo y en lo natural no tengo nada para salir del problema, pero tengo a Jesús): Y ella dijo: tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.

        No tengo nada más que al Espíritu Santo, es todo lo que tengo. No tengo para pagar, no tengo para sanarme, no tengo para salir de mis preocupaciones, no tengo para salir de mis tristezas; sólo tengo al Espíritu Santo. Y mira lo que dice:

        (3) Y él le dijo: ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. (Prepara el vaso en donde yo voy a hacer el milagro. Una vasija se llama deuda, la otra, problemas familiares, la otra vasija, se llama inseguridad, la otra tristeza, ¿Lo entiendes? Llena ya tú casa de vasijas)

        (4) Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa (aceite) en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.

        (5) Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas y ella echaba del aceite. (¿Qué aceite echaba en las vasijas esta mujer? ¡Del que ella tenía! ¿Se entiende, verdad? Ella agarró el poco aceite que tenía, una sola vasija y comenzó a llenar las otras. Y el aceite salía, salía, salía.)

        ¿Qué tienes tú en tu casa? ¡Solo una vasija de aceite! – No importa; consigue otras prestadas donde puedas volcar lo que tienes, yo me encargo del resto, dice el Señor. Ahora escucha: si tú no llegas a poner la vasija no va a ocurrir nada, porque no tengo adonde echar el aceite. Pero presta atención a un hecho muy singular. La mujer puso cinco vasijas, y se llenaron las cinco. Si ella hubiese puesto diez, también se llenaban las diez. Pero si ponía una sola, se llenaba esa sola. Entonces, piensa: ¿De quién depende un milagro de esas características, ¿de Dios? ¡No! ¡Depende de nosotros!

        Hay gente que se ha resignado. ¡No te resignes! No hay cosa que no pueda ser cambiada. La Biblia lo dice, ¿Tú lo crees? – ¡Pero hermano! Yo ya lo he intentado antes, y… – Basta. Ya sé que lo has intentado antes y no funcionó. No sé por qué razón, pero este es un nuevo día. ¡Inténtalo otra vez! Tú no eres el mismo ni la misma de ayer. Puedes tomarlo ya, ahora. Esto es parte del ejemplo del relato. Es quizás una sola y anónima vasija, derramando de su aceite para las que están vacías.

        Finalmente, la última. Isaías 10. Es un relato que en lo concerniente a la historia, tiene que ver con Asiria como instrumento de Dios. Pero la tipología que nos muestra la revelación, nos habla de un remanente santo, de un grupo que no dobla las rodillas ante los baales de la religiosidad.

        (Isaías 10: 27) = Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.

        ¿Sabes lo que significa yugo en este pasaje? Es esa herramienta de trabajo que les ponían a los bueyes sobre el cuello, para obligarlos a tirar del peso del arado, de la carga. Y dice aquí que eso se pudre por la unción. ¿Puedes  ver algo coherente con un desarrollo literal de una historia bíblica en esto, o puedes discernir que hay algo mucho más profundo detrás?

        Hay áreas en las que en tu vida no has podido tener victoria. Estás bajo yugo. Tu carácter, algún vicio o adicción, tu pasado, tus errores. ¿Sabes qué? Si te llenas del Espíritu, si la unción cae sobre ti, ese yugo se pudrirá y se romperá en mil pedazos. Ese aceite se derramará sobre ese yugo, y de una manera poderosa y sorprendente, podrás ver que ese aceite se convierte en una especie de ácido que empieza a quemar el yugo que está sobre tu cerviz, sobre tu cuello. La unción viene para quebrar el yugo.

        Ahora yo te pregunto: ¿Necesitas del Espíritu santo? ¿Necesitas la unción del Espíritu Santo? ¿Sí, verdad? Entonces ahora te lo reitero, te lo recuerdo y te lo repito tantas veces sean necesarias para que no se te olvide.  Necesitas la unción, para: 1.- Sanar las heridas. 2.- Para que Ardas continuamente. 3.- Para Quitar la tristeza. 4.- Para pagar las deudas. 5.- Para quebrar el yugo.

        No sé cómo has estado viviendo estos últimos años. Es más; no sé cómo lo has hecho en estos últimos meses, o días, u horas. Tú tienes esa respuesta, yo no puedo saberlo a menos que me sea revelado específicamente con una finalidad específica. Sí puedo asegurarte que he orado para que este trabajo sea escuchado por aquellos que Dios sabe que necesitan de esta palabra hoy, ahora. Si tú has sido uno de esos, ya lo sabes: no es un acierto ni un mérito mío, es una muestra del amor de Dios para contigo.

¿Querrás devolverle algo de ese amor a Dios? ¿Sí? Entonces vas a tener que poner por obra por lo menos tres de estas cosas durante los siguientes dos meses, y las dos restantes en el tiempo que sigue. De otro modo, esto no habrá pasado de ser uno más de los tantos discursos emotivos que habrás escuchado en tu vida respecto a asuntos que parecerían ser propiedad de otros.

        Espíritu Santo: estás aquí para saber mis ideas. Estás aquí, para traer discernimiento y revelación. Estás aquí para darme alegría y quitar mi tristeza. Estás aquí para pagar mis deudas. Estás aquí para quebrar mi yugo. Yo te pido, ahora, que cumplas tu propósito. Plántate firme en esta oración diaria. En menos de cinco meses tu vida habrá pasado a ser un volcán. Sólo porque estarás dándole lugar al Espíritu Santo a que haga lo que Él ha venido a hacer. No trates de sanarte a ti mismo, no vas a poder. No trates de buscar soluciones de acuerdo con tus conocimientos intelectuales, deja que el Espíritu te guíe.

        Y mucho menos procures quitarte a ti mismo y con tus fuerzas ese yugo. Si eso se pudiera hacer así, ya lo habrías hecho hace mil años. Pero sigues con ese pesado yugo en tu vida, y eso demuestra que sólo Él puede quitarlo. Permíteselo. ¿Quieres ahora leer conmigo el salmo 23, conforme a como está en los originales? Hazlo como una declaración profética que será activada en este mismo momento.

        (Salmo 23: 1) = Jehová es mi pastor; nada me falta.

        (2) En lugares de delicados pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me pastorea.

        (3) conforta mi alma; me guía por sendas de justicia por amor de su nombre.

        (4) Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temo mal alguno, porque tú estás conmigo; tú vara y tu cayado me infunden aliento.

        (5) Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

       (6) Ciertamente el bien y la misericordia me siguen todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moro por largos días.

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Documento de Identidad

No sé cómo se denominará en tu tierra, pero en la mía simplemente es el DNI, sigla que representa al Documento Nacional de Identidad. Es necesario para todo trámite que debas realizar. Sin él, eres alguien que no existe, alguien que no tiene posibilidades de participar en nada de lo que se haga en el país. Eso en lo literal, en lo material, lo natural y social. En lo espiritual, así como también venimos de un proceso genético, tipo ADN divino, también poseemos nuestro DNI que no sólo nos identifica como ciudadanos del Reino, sino que nos dice a nosotros mismos quienes somos.

        Quiero comenzar este trabajo desde los textos de la Primera Carta a los Corintios, capítulo tercero, que es el sitio en el que Pablo está hablando de que él es un perito arquitecto. Hemos estado hablando de los cambios, las reformas y las cosas que necesitamos entender en medio de tiempos bastante enigmáticos. Todo en la tierra está cambiando, y no será la iglesia la excepción a la hora de tener que ajustarse o adaptarse a esos cambios, obviamente, sin perder ni su identidad ni su objetivo principal. Debe modificar algunas cosas para ministrar efectivamente.

        Dios es el mismo ayer, hoy y siempre y por todos los siglos, pero la metodología para hacer las cosas cambia, y también cambian las formas que Él utiliza para acarrear los depósitos espirituales que están en lugares celestiales a los creyentes. Todo eso está cambiando, conjuntamente con el lenguaje de la iglesia de mover en mover. Según el lenguaje de Dios, de kairos en kairos, que son sus tiempos divinos. En cada kairos es Él quien decide como traernos a nosotros lo que nosotros necesitamos de Él para ese tiempo.

        Hubo un tiempo en el que, a través de mucho ayuno, mucha oración y mucha vigilia, se conseguía acceder a la voluntad del Señor, apropiarse de esos depósitos y cumplir con efectividad sus disposiciones. Hubo otro tiempo en el que nos tocó ser más carismáticos y comenzamos a imponer las manos. Allí tomamos casi una rutina que nos llevaba a que, cada vez que necesitábamos algo de Dios o creíamos necesitarlo, corríamos desesperados a que alguien nos impusiera las manos con la finalidad de acceder a esa necesidad espiritual. Allí se conjugaban la sanidad física, interior, los dones, tener visiones, activar ministerios o, sencillamente, para sentirnos mejor. Inventamos un montón de cosas que hacíamos sólo con nuestras manos.

        Este, en cambio, es un tiempo de impartición. Estamos hablando que Dios, por depósitos apostólicos, por medio de impartición y revelación de la Palabra, está decodificando su voluntad por medio del tiempo en que estamos viviendo. Yo creo, por esta causa, que hoy estamos mucho más precisos, ya que la Palabra dice que vemos y conocemos en parte, tenemos verdades y entendimiento fragmentado. Pablo decía que profetizábamos en parte, hablábamos en parte.

        Y Pablo, en el capítulo 12, cuando corrige algunas exageraciones es en el pueblo de Corinto, donde se manifestaba el Señor por medio de lo que nosotros llamamos los dones, y él ajustaba algunas de esas manifestaciones en aquel lugar, dijo que le mostraría a la iglesia de Corinto, un camino más excelente para obtener el objetivo. Es muy importante entender, entonces, que más allá de los dones, hay una forma más excelente de obtener el objetivo. Más allá de los dones, todavía hay iglesia. Más allá de los dones, todavía comanda Dios. Más allá de los dones, todavía hay poder. El poder de Dios no termina en sus manifestaciones.

        Pablo dice que le va a mostrar un camino más excelente para lograr lo deseado. Sabemos que lo deseado es un varón perfecto. Es el hijo de Dios. Es Dios encarnado en la tierra. Es un  hombre. Dios está creando un hombre a Su imagen. Y cuando comienza a decir que hay un camino más excelente, dice: porque en parte profetizamos. Y en parte revelamos esas cosas. O en parte podemos discernir. En parte podemos interpretar. ¿Por qué? Porque tenemos una medida del Espíritu. Estamos trabajando desde las arras del Espíritu.

        Estamos trabajando con el sello del Espíritu, no con la plenitud. Pero Efesios 1:13 nos promete que la herencia es la plenitud del Espíritu. Así que va a llegar el tiempo en que el Espíritu que había sobre de Él, habitaría sobre la iglesia o el remanente, que sería la iglesia genuina adentro de la iglesia global. Habría una plenitud de Espíritu depositado sobre un remanente en la iglesia, corporativamente, como lo había en Jesús. Estamos buscando la plenitud de Dios en la tierra. Tabernáculos. Pablo dice que conocíamos en parte, pero que veíamos como a través de un vidrio. Como de un espejo.

        Se veía medio empañado, no se veía claro. Pero que según el día se acerca, y cuando lo perfecto (Lo perfecto ahí es lo que él hablaba, el ágape, y el ágape es el carácter, el mérito aprobado). O sea: cuando el carácter de los creyentes ya no fuera el de un niño, aquello que es en parte ya no sería necesario. Porque él dice: “cuando yo era niño, hablaba como niño”. Y se refiere a lo que acaba de decir en el verso anterior. Que profetizaba en parte. Cuando yo era niño, entendía en parte. Hablaba en parte. Los niños se esconden debajo de una mesa y dicen que no podemos verlos, y los estamos mirando.

        Pero el conoce en parte, y jura que porque tiene un obstáculo sobre la cabeza, nadie lo puede ver. Porque conoce en parte. Pablo dice que él profetizaba en parte, pero que cuando dejó de ser niño. Y le llamaba a toda la manifestación de dones, parte de la niñez del creyente. Es impresionante ver que lo que la iglesia cree que es lo más grande de Dios, Pablo lo consideraba como el crecimiento, la etapa de la niñez espiritual. Había una forma más excelente de terminar. La forma más excelente, es madurez. Carácter.

        Claro que la iglesia niña o inmadura, prefiere que le impongan manos a que venga alguien y le hable de carácter. Estuve diciendo todo esto para entender que, cuando Pablo dice: “cuando venga todo lo perfecto podremos conocerlo cara a cara, podremos hablar con Él cara a cara, como hablaba Moisés”. Te pregunto: ¿Cómo hablaba Moisés con Dios, cara a cara, su la Biblia dice que nadie puede verlo y después vivir? Bueno; le hablaba sin enigmas, le hablaba sin parábolas, le hablaba cara a cara, como los amigos, dice el verso. Dios, a Moisés, no le daba directivas confusas o religiosas, era concreto, puntual y directo.

        Nosotros también queremos que Dios nos hable claro. ¿Requisito principal? Carácter. Esto vendrá cuando venga la plenitud del Espíritu, cuando la iglesia esté en otra onda que no tenga que ver con niñerías. Esa es la reforma que estamos experimentando. Estamos cambiando. Y Pablo dice que el fundamento de la reforma, un perito arquitecto, un apóstol que viene con un mensaje de reforma, es uno de esos fundamentos. Apóstol es apostello, enviado. Y en ese sentido, todos los ministros debemos estar enviados. Si no hemos sido enviados, no somos ministros de quien creemos serlo.

        Es más: la iglesia es apostólica, porque es enviada. Porque según Dios envió a Cristo, Cristo envió a la iglesia. Entonces eso quiere decir que todos tenemos algo que se llama apostello. Y no estamos hablando de títulos, naturalmente, estamos hablando de función. Los primeros apóstoles fueron enviados por Dios. Claro; fueron los primeros ministros del Nuevo Testamento enviados a la iglesia. No hubo problemas de títulos ni posiciones con ellos, pero si observamos su función; si estudiamos y observamos cómo trabajaron los primeros doce apóstoles, tendríamos que decir que son evangelistas.

        Vamos a estudiar que hicieron: proclamaron el evangelio, testificaron, trajeron señales y prodigios. Esas son las tres funciones del evangelista. Si hiciéramos un estudio profundo de los cinco ministerios, veríamos que los apóstoles hacen otras cosas. Establecen iglesias. No que la fundan ni la construyen, establecen. Pablo le hablaba a Roma, una iglesia que tenía fe mundial, y le decía que esperaba que Dios le diera la oportunidad de ir allá para restablecerla. ¡A una iglesia que ya era famosa mundialmente! Pablo orando para que lo dejaran entrar a Roma, para poder establecerla.

        O sea que es más que posible tener una mega iglesia muy famosa y no estar establecido. Establecer una iglesia requiere discipulado, requiere espíritu paterno de un hombre con sabiduría, para decodificar la Biblia para los tiempos presentes. Pablo es el único que explica lo que sucede en la cruz. Los demás, proclamaron la cruz, pero Pablo la explica. Pablo es el primero del orden apostólico en el Nuevo Testamento. De los cuales, mucha iglesia dice que no existe. Pablo fue el primero, hay otros 28 antes que se acabe el Nuevo Testamento. Y hoy en día tenemos varios…

       Viene con un mensaje diferente. Y dice que el fundamento que él pone, en el verso 10, habla de conformidad con la gracia de Dios que le ha sido dada él, como perito arquitecto puso el fundamento, y otro será el que edifique. Esa palabra “otro”, existen dos en el Nuevo Testamento. Otro de otra especie, que es como decir un maletín o unan cartera, son dos cosas diferentes. Pero decir un vaso y otro vaso, estamos refiriéndonos a algo de la misma especie. Esto significa que otro puede venir a poner el mismo fundamento, siempre y cuando tenga la misma gracia.

        O sea que en la iglesia se edifica deliberadamente, no porque alguien llama por teléfono y dice: “mira, estoy pasando por tu ciudad, déjame predicar.” Si estamos construyendo un edificio y recién estamos tirando la plomería, no quiero que vengan los del concreto. Primero debemos colocar todos los tubos. Hay un orden, hay un principio, se edifica deliberadamente. Estamos construyendo gente, mentalidades. Una cultura corporativa. Un vocabulario, una tribu, una identidad. Estamos diseñando un dominio en el mundo del espíritu. Un acceso para que Dios pueda entrar en la sociedad por medio de los recursos humanos entregados al dominio de la autoridad de la gracia del hombre clave en la casa.

        Deliberadamente. La Palabra dice que la iglesia es el candelero y se edifica a martillo de una sola pieza. Y eso se hace. No se ora para que se haga, se hace. Tú puedes orar para que tu iglesia se convierta en lo que sea, pero sólo se va a convertir en lo que tú hagas en el ámbito espiritual. Otro pone el fundamento, el cual ¿Es que? Cristo. Ahí está la razón de la pregunta, porque hablamos de reforma, estamos reformando, hay que cambiar la forma de operar, cambio de leyes, no hay atrio, qué sé yo cuanto más. Hemos estado hablando de reforma por espacio de varios años. ¿Y después?

        Yo ya acepté el cambio, estoy transicionando, estamos contigo compartiendo esto en un mismo sentir, de acuerdo, pero ¿Qué fundamento trae el apóstol? El apóstol no trae otro fundamento que el de siempre, Cristo. ¿Y por qué otra vez? Porque Cristo fue proclamado, pero nadie explicó que fue lo que pasó en la cruz. ¿Cómo hacemos algo? No sé, explícalo. Y bueno, yo hago la oración del pecador y ya está, yo soy salvo. Aunque no entiendo por qué la sangre tiene algo que ver conmigo, o la muerte  física de un hombre tiene que ver con salvarme a mí. ¿Quién me lo explica? Yo quiero ser salvo, ayúdame.

        ¡Es que tienes que creer! – ¡Es que yo creo, lo que me pasa es que no entiendo, ayúdame! – ¡Tienes que arrepentirte y pedir perdón! – ¡Es que ya me arrepentirte, pedir perdón y recibir redención! – ¡Es que ya me arrepentí, pedí perdón y sé que fui perdonado, pero sigo sin entender cómo es que funciona este asunto! Cuando no podemos contestar a esas preguntas, perdemos identidad en el mundo del espíritu. Algo que somos, por herencia, no puede funcionar. Porque somos sacerdotes, pero eso es si sabemos cómo. Mientras tanto, somos creyentes tratando de ser sacerdotes.

        Entonces, la reforma no es solamente un cambio de como se hacía antes y como se va a hacer ahora un culto. Tenemos que volver a la Palabra una y otra vez y ver quien es Cristo. Y vamos a hacer un poco de eso, ahora. Buscar en parte lo que es nuestra real identidad. Entiende: interactuar con Dios, no tiene nada que ver con ritualismos eclesiásticos ni ejercicios religiosos. Es menester entender la ley de los cielos. ¿Sabes tú cómo opera el mundo invisible? Porque ese es el gan de Dios en el que nosotros debemos operar.

        Todo esto, de hecho, aunque estemos en el mundo físico. Los dos ocupan el mismo espacio. ¿Conoces tú la diferencia entre una restricción espiritual y un control legalista? Es la diferencia de estar restringido internamente a estar controlado externamente. Estas cosas se tienen que definir para llegar al final. El final es una iglesia libre, restringida por voluntad propia. El Reino de Dios, por dentro. Según va aumentando la gloria de Dios por dentro, se van soltando los grilletes de afuera.

        Eso se construye por una mentalidad, por un estilo de vida espiritual, una condición mental en el creyente. Y esto es lo que aspiro de dejarte en esta serie de estudios tan profundos y tan poco…atractivos como entretenimiento temporario, que es mayoritariamente nuestro uso y costumbre. Nadie puede poner otro fundamento que el de Jesucristo. Eso es lo que yo llamo un mensaje cristocéntrico. No se trata de nombrar a Cristo varias veces, se trata de convertirlo en cabeza real de la iglesia. Muchas veces la gente piensa que el mensaje del Reino es como el de la Nueva Era, porque habla mucho de que uno está hecho en semejanza a Dios.  

        Lo que muy pocos entienden, es que tenemos que reducirnos para que Dios sea visto en nosotros, y no que nosotros seamos dioses. Es todo lo contrario a la Nueva Era. Es todo Dios y nada nosotros. El que se une con Dios UN espíritu es con Él. No es que tú eres Dios, es que tú mueres y Él vive en ti. Cristo fue predicado, tanto en el mover de Santidad como en mover Pentecostal. No sé si predicó tanto en el mover carismático, porque allí el énfasis estuvo centralizado en el potencial del creyente. Lo máximo que se hizo en Él, allí, fue que podíamos alabar con las manos levantadas.

        Pero Cristo tiene tres unciones. La primera está en Hechos 10:38, no tienes que ir allí, son escrituras comunes, donde Él fue ungido para hacer bien a todos. Esa es la unción más leve. Es la primera unción. Después Él cruza su Jordán, Lucas 4, pasa por todas sus tentaciones, sale y comienza a sanar a todos los que son traídos a Él. Muchos acamparon en este mover. Muchos acamparon en esta unción. A muchos les gusta este nivel de unción. Pero este es un fragmento, una parte de la verdad. No es toda la verdad. Ese ministerio fluye a través de los dones que son las arras del Espíritu.

        Pero hay más, mucho más. Después de las arras, hay algo que se llama la plenitud. No queremos cambiar la plenitud por las maravillas. Las maravillas son espectáculo y nos atraen, pero la plenitud aunque es más sobria y no acarrea espectáculo, es más fuerte. Es más de Dios. En el primer nivel de unción de Cristo, está el hacer bien a todos. Pasamos por ahí y recogemos los depósitos que hay ahí y son apropiados a nuestra vida, lo que no pierde valor con el tiempo, ya que continúa con nosotros y seguimos caminando. La segunda unción es un poco diferente. Esta se encuentra en marcos capítulo 14.

        (Marcos 14: 3) = Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; (Recuerda que la mujer, en la Biblia, es una iglesia); y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.

        (4) Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?

        (5) Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella. (Murmuraban contra esta clase de iglesia).

        Las personas que reaccionaron y dijeron que se podía haber vendido ese perfume por trescientos denarios y con eso darle de comer a los pobres, pertenecen a la primera unción, donde todo el poder de Dios siempre se usaba para ser el bien. Trescientos, es el número que siempre se usa en la Biblia para graficar el poder sobrenatural de Dios. Habla de la unción, del poder sobrenatural. Trescientos es el número de victoria en medio del caos en todas las escrituras.

        Trescientos codos de longitud era el arca de salvación, la cual no era un barco, sino una gente que Dios está edificando hoy para salvar a los ignorantes que ni cuenta se han dado que Dios se movió. El arca, es gente con el poder sobrenatural de Dios, con la plenitud del Espíritu, 50 codos de anchura y con 30 codos de estatura, que es la plenitud del varón perfecto. Es gente, no es un barco. La Biblia no habla de barquitos para niños, enseña a los niños la verdad. Habla de gente que es preparada. Dios está levantando hoy mismo esa misma clase de gente-arca. Y ese barco son muy pocos los que ayudan a construirlo, porque es algo que se construye antes de lo que se necesita.

        La gente no entiende, porque esta gente está usando el poder de Dios y no oran por nadie, porque desperdician el alabastro. Porque desperdician ese perfume tan precioso del Señor. Que cuesta trescientos denarios. Podríamos haber hecho una campaña con eso y salvábamos a mil. Pero a Él lo estaban ungiendo para el entierro, que es la segunda unción. El entendimiento es entierro. Son la gente que entiende su entierro los que caminan en el poder de la resurrección, anótalo. Gedeón también tuvo victoria con trescientos hombres, ¿Recuerdas?

El tabernáculo, cinco por veinte, diez por diez y diez por diez, trescientos codos. La casa de Dios, el tabernáculo, el arca. Todo esto tiene que ver con el poder sobrenatural de Dios. Hay gente indignada porque hay iglesias que están usando bastante unción, se dan cuenta que los ministros sí tienen unción, sí tienen revelación, y sin embargo se usa de una manera diferente. Y nadie entiende por qué. Simple. Porque todavía están encajados en la primera unción, donde cada vez que aparece algo que se llama unción, tiene que servir para hacer el bien. Cristo dijo: yo sólo hago lo que veo que Él hace. Y muchas veces dejó al enfermo allí, al pobre aquí y al leproso ahí.

        En una ocasión entró y sanó a uno solo, y dejó a todos los otros en el estanque. En otra ocasión levantó la cabeza, vio que venía una multitud, se metió en un barco y se fue para el otro lado. Ese era Jesús, el amoroso. Luego hay una tercera unción, que es la unción del gozo. Ahora escúchame lo que voy a decirte. Como todo lo carnal, siempre llega primero. Esta unción del gozo no es una unción del gozo en esperanza. No es un gozo que ahoga la realidad. No es una risa que viene para que tú te sientas bien en medio de una crisis. Está bueno poder reírse, pero eso no puede ser tomado como lo máximo de Dios.

        El gozo no tiene nada que ver con la esperanza de que algo malo desaparezca. Escucha: lo que está allí por negligencia tuya, que es como sucede la mayoría de las veces, no desaparece con risa. Te puedes reír hasta que se te caigan las muelas, y cuando termines, será igual que el alcohólico: su problema está en el fondo del vaso. Esto de lo que estoy hablando es otra clase de gozo. Es el mismo gozo por el cual, dice la Biblia, Jesús fue a la cruz. Es un gozo de completamiento. Este es el gozo del sí. Este es el gozo de: “me río porque lo hice, no porque lo quisiera hacer”. Esta es la última unción, y no viene si no entiendes el entierro.

        Son tres niveles de unción. Ese es el Cristo que debemos conocer, el de Marcos 14. Lo que estamos estudiando hoy es la calidad de unción que nos permitirá saber qué fue lo que se consumó en la cruz. Recuerda que el hombre según piensa, así es él. Todos nosotros tenemos diez billones de dólares en el banco. ¡Pero si yo tengo solamente veinte dólares! Bueno; mañana cuando te levantes, vas a tener diez billones más veinte dólares. Pero somos tan buenos cristianos que no nos atrevemos a gastar ese dinero porque no sabemos cómo fue que llegó allí.

        Debemos hacer lo que en sistema bancario se conoce como una conciliación de cuenta, para poder comprobar y detectar cómo eso que figura en mi cuenta ha llegado allí, y por qué razón legal lo puedo estimar y considerar como mío. De otro modo, aunque eso esté allí, yo jamás voy a poder vivir en ese nivel. Lo tengo allí, pero como no sé de qué modo llegó allí, no lo puedo canjear. Hay que hacer una investigación. Vamos a ver ahora, en la Biblia, como los sacerdotes fueron excluidos del ministerio porque no supieron reconciliar lo que habían recibido.

        (Esdras 1: 1) = En el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito por todo su reino, diciendo: (2) así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá.

        En el Segundo Libro de las Crónicas 36:22-23, recuentan los mismos datos. Entendamos: Ciro es un hombre que decreta, es un hombre mundano, es un rey mundano, y decreta que Israel salga y reedifique el templo del cautiverio de Babilonia. Babilonia, te recuerdo, en hebreo es la palabra babel, que significa “confusión por mezcla”, y en el griego babulón, que significa “confusión”. Zorobabel es el hombre que saca el primer grupo de remanente de Babilonia. Pr nosotros, Babilonia significa varias cosas, pero hemos entendido a través de varios mensajes, que la ciudad es usada por Dios como una analogía, para mostrarnos cómo opera su espíritu.

        La misma palabra nos dice que está dividida en tres partes: política, religión y economía. Se sienta sobre las muchas aguas, y en Apocalipsis se nos dice que las aguas son muchas naciones, mucha gente, linaje de toda tribu y de toda lengua. O sea que Babilonia no es una denominación, no es una secta, Babilonia no es la iglesia Católica, sino que es un espíritu, una actitud de creyentes en todas las iglesias o sectas, fuera del mundo, en el mundo, en la iglesia, fuera de la iglesia o en cualquier parte. Es un espíritu, una actitud, es una mentalidad que trabaja en contra de los propósitos de Dios; salvo o no salvo.

        Es una que dice que “no seré viuda”, que no ve que su marido ha muerto y que, sin embargo, piensa casarse con Cristo. Está vestida igual que la iglesia. Con los mismos colores y las mismas perlas. Babilonia es una iglesia falsa, dentro de otra iglesia. Es una mentalidad.  Ahora bien; salir de Babilonia tiene varias dimensiones. Podemos salir de Babilonia saliendo del mundo. Podemos salir de Babilonia saliendo de la religión. O puedes salir de Babilonia simplemente cambiando tu mentalidad allí, sentado donde estás exactamente en este momento.

        La cuestión principal es que Dios dice “¡Sal de Babilonia, pueblo mío!”. Y le está hablando a su pueblo. Ese es el tiempo que estamos viviendo. Cuando Babilonia comienza a caer, todo el mundo anda enojado, menos los apóstoles y los profetas.  ¿Por qué? Porque Babilonia ataca y, si puede, destruye a los apóstoles y los profetas, porque son los únicos que la pueden discernir. Babilonia es la doctrina que te enseña que no hay ninguno en la iglesia genuina, que todos andan como mejor se puede y que con eso debemos conformarnos.

        Babilonia es inmensa, gigantesca. Pero está cayendo a gritos. Y los únicos que lo están celebrando son los apóstoles y profetas. – ¡Es que yo conozco un apóstol que está enojado y no celebra! – Falso. Todos los demás son mercaderes que se han estado beneficiando de ella. Estas no son palabras lindas ni mucho menos populares, sólo son necesarias. Babilonia está cayendo. Babilonia es una ramera. Una ramera es una persona que no se compromete con nadie. ¿Conoces tú a gente sin alianzas y sin pactos? ¿Sin compromiso?

        La ramera es una persona que nunca te enseña su verdadera identidad. ¿Conoces tú a gente así? La ramera es una persona que quiere que las cosas se arreglen de la noche a la mañana. Seguro que conoces a alguien así. La ramera finge, simula, sin otro interés que el suyo propio. Estas no son cosas literales, son adjetivos y analogías que Dios usa para que tú puedas discernir cómo opera aquello que viene en contra de su propósito. Babilonia está en nuestro medio todo el tiempo. En Apocalipsis capítulo 2, Babilonia es una doctrina, se llama Jezabel, que seduce a los líderes de la iglesia.

        Lo dice la palabra. Que le enseña esa doctrina, dice. ¿Dice o no dice? Sí, dice. Entonces, Babilonia es una doctrina. En ese caso se llama Jezabel. Y nosotros la hemos reducido a dos o tres viudas de la iglesia. Lo que una alegre viudita hace en la iglesia, no tiene nada que ver con lo que Babilonia puede hacer desde el mismo púlpito. Eso es lo que está cambiando. Hay cambios. Dios está ministrando. Ciro es un rey mundano y dice: vamos a salir de Babilonia. Ciro es una tipología de Cristo. Ahora; ¿En qué puede Ciro ser tipología de Cristo si Cristo no tiene nada de mundano?

        Déjame mostrarte algunas cosas, Malaquías capítulo 4. El nombre Ciro significa Sol, la lumbrera esa que sale por el este todas las mañanas.

         (Malaquías 4: 2) = Más a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. (Ahí lo estás viendo: Sol, con mayúscula, refiriéndose a Cristo. El mismo nombre de Ciro.) 

         (2 Pedro 1: 19) = Tenemos también palabra profética más segura, (Ese es Cristo, al cual ellos dicen que manejaron y palparon, y todo eso), a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana, (En este caso el Sol), salga en vuestros corazones.

        Vemos, entonces, que Ciro es un rey mundano, pero que sin embargo lo que su nombre significa, se le aplica a Cristo. ¿Cómo Cristo y cuándo Cristo es mundano? Cuando está en la cruz, y el cáliz de tu pecado y el mío es puesto en Él. Y Él se convierte en pecado. Es la muerte de un rey gentil la que nos saca de Babilonia. ¿Me explico? Cuando Jesús va a la cruz, sin pecado, le es imputado el pecado de toda la humanidad, el tuyo y el mío entre ellos. En ese momento, cuando recae sobre él toda esa suma pecaminosa, el dejar de ser sin pecado. Solamente en ese estado podía emitir el decreto que nos sacara de Babilonia.

        Recuerden que Babilonia es confusión. Ahora bien: esta gente que es excluida del ministerio, no lo es porque no anden en la misma onda que los demás, sino que hay unos cambios que están ocurriendo. Esta conciliación se hizo en el tiempo de reforma, y siempre que hay reforma, las vestimentas tienen que cambiar. Porque para cada mover de Dios que ocurre, hay una nueva unción y un nuevo vocabulario que lo acompaña. Y nuevos métodos para trasladarlo. Si se recuerda a Josué, también tipología de Cristo, en el libro de Zacarías, que es un libro de reforma, hay elementos para entenderlo.

        Cuando se está reconstruyendo el templo una vez más, con la unción de Zorobabel, y ahí vemos a Esdras y a toda esta gente trabajando una vez más, unidos, vemos que ahí está el famoso refrán de: “El Señor te reprenda, Satanás”, cuando él está parado, frente al trono, y hay una transición.  Y de repente el sacerdote, está parado frente a Dios, el sacerdote, (Esos somos nosotros, porque dice que él y sus amigos serán señales para los tiempos finales, Zacarías 3 en adelante. Ese es el hombre-pámpano, el remanente, o la manifestación de los hijos de Dios, que está por manifestarse en este tercer día, al que nos estamos acercando, pasado el segundo milenio.

        Cuando se paran frente a Dios y oran, parte del cambio es quitarles las vestimentas viles. Recuerden que él está vestido de sacerdote, que era la vestimenta más sagrada del Antiguo Testamento. Pero en el momento en que hubo un cambio, aquello que era sagrado, pasó a ser vil. Era sagrado. Él era levita. Y como levita que era, los mantos que traía eran sacerdotales. Pero en el cambio, que ya hemos visto en otro estudio en Hebreos, que no es de lo levítico, sino de una tribu de la cual Moisés no escribió nada, y según el orden de Melquisedec, no del levítico, le cambia por vestiduras de gala, que no son las vestiduras de un sacerdote, sino las de un rey.

        Porque Melquisedec es sacerdote y rey. Y el cambio es que ahora, la unción que los cubre no es la sacerdotal, de ministrar a gente, sino la de gala, que tiene activación gubernamental. Hay un cambio. Le ponen mitra. Le ponen corona, es sacerdote.

        (Zacarías 3: 2)  Y dijo jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?

        (3) Y Josué estaba vestido de vestiduras (¿Qué?) viles, y estaba delante del ángel.

        (4) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: quitadle estas vestiduras viles. Y él le dijo: mira que te he quitado (¿Qué?) tu pecado.

        Pecado es la palabra armatías, estás en error. ¿Por qué? Bueno, porque dios salió del templo y anda por allá, y tú todavía estás ministrando acá. Y ahora, lo que estabas haciendo, aunque era bueno en ese momento, y no lo es; ahora es pecado. ¿Cómo pecado? Que está incorrecto; no está dando en el blanco. Porque pecado, sabes, no significa solamente fumar marihuana. Pecado significa no dar en el blanco. La mayoría de la iglesia está en pecado. 

        (4) …y te he hecho vestir de ropas (¿Cómo?) de gala.

        (5) Después dijo: pongan mitra (¡Mitra es para los reyes!) limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron de ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.

        (6) Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: (7) Así dice Jehová de los ejércitos: si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre estos que aquí están te daré lugar.

        (8) Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú (¿Y quién?) y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones (¿Qué?) simbólicos. (Está hablando del tiempo de Melquisedec, de tú y yo, hoy) He aquí, yo trigo a mi siervo el Renuevo. (Mi siervo, uno; el Renuevo, muchos).

        Uno y muchos. ¿De qué está hablando? De lo que llamamos el multimiembro Reino de Cristo. Es el Remanente Santo. Es la vid y sus pámpanos. Si vs a Isaías 11, dice que el espíritu de sabiduría, espíritu de ciencia, espíritu de conocimiento de Jehová, está sobre él.  Pero si lees el verso uno, ahí dice que él es el tronco de Isaí, la raíz, y que de la raíz sale un vástago. Y dicen que el vástago es Cristo, pero lo que es cierto de Cristo ayer, es cierto sobre ti hoy, porque tú eres Su cuerpo en la tierra, ¿Te habías olvidado?

        Porque dice del tronco de Isaí, que es David, saldrá una raíz, ese es Cristo. Pero dice que luego, de esa raíz, saldrá un vástago, ese eres tú. Y sobre él, no la raíz, el vástago. ¿Qué vástago? El hombre-vástago. ¿Quién es ese? Cristo. ¿Quién es Cristo? Nosotros. Nosotros en él, él en nosotros. Un solo cuerpo. Son varones simbólicos de algo que sucede hoy, ¿Cuántos me están entendiendo? Hay un cambio que se está extendiendo, y dicen: ¡Quítale esas cosas sacerdotales y de ministrar, y ponle ropas de gala! Y cambia la forma en que se ministra.

        (Zacarías 6: 10) = Toma de los del cautiverio a Heldai, a Tobías y a Jedaías, los cuales volvieron de Babilonia; e irás tú en aquel día, y entrarás en casa de Josías hijo de Sofonías.

        (11) Tomarás, pues, plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac.

        ¿Adónde se coloca la corona? En una cabeza. Pero aquí no está diciendo corona, está diciendo coronas, muchas. ¿Muchas corona en una sola cabeza? No, en muchas. Porque esa cabeza es Cristo y Cristo somos todos. Porque no podemos hablar de Cristo sin hablar de ti. Porque somos un cuerpo de carne, dice la palabra. Y no es una expresión idiomática, es una realidad. Nosotros somos el vaso, Él es el agua que llena el vaso.

        (Verso 12)  Y le hablarás, diciendo: así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: he aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, (Todos nosotros, ¿recuerdas?) el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová. (Escucha: no dice que construirá un templo de mampostería A Jehová; dice que edificará EL templo de Jehová, o sea: nosotros, templos del Espíritu Santo, que es Dios.)

        Vamos a ver: ¿Cuántos candeleros hay? Uno. ¿Cuántas luces hay en el Lugar Santo? Una. ¿Cuántas extensiones tiene? Siete. ¿Son diferentes o son parte del candelero? Es el mismo candelero. ¿Son siete partes o una sola pieza de oro? Una sola pieza de oro ¿Cuántas luces hay? Una. ¿Cuántas luces son? Siete. Entonces, ¿Es una o son siete? Son una y son siete, somos uno. Somos el candelero, la iglesia. Él es la caña, y su expresión está en los brazos. ¿Lo puedes ver? Te voy a dar todas las tipologías para que no te sientas mal cuando te digo que tú y Cristo están unidos.

        Fíjate que fabricamos por falsa enseñanza un Cristo tan inalcanzable, que la mayoría piensa que nadie podrá ser perfecto aquí. Por eso pensamos y enseñamos que solamente cuando Él retorne esto va a perfeccionarse. Porque lo dibujamos de una manera que nadie entiende otra cosa. Lo malo es que la Palabra dice otra cosa. De otro modo, seguiremos teniendo un evangelio que no termina. 

         (Verso 13) = Él edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria; (Estamos hablando de Cristo); y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; (Él en su trono y, ¿Habrá sacerdote a su lado? ¿A qué no sabes quién será ese sacerdote? Tú.) y consejo de paz habrá entre ambos.

        Allí estás viendo con total claridad, la tipología del cambio. Ciro, es tipología de Cristo. ¿Entonces qué te estoy diciendo? Que lo que nos hace salir de Babilonia, es la muerte de un rey lleno de pecado. Tienes que entender esto, porque este es el fundamento de los cristianos.

        (Efesios 2: 1) = Y él os dio vida a vosotros,

        ¿Cómo que me dio vida? – Sí, estabas muerto. Recuerda que Cristo es el primogénito entre los muertos. Sin embargo Lázaro resucitó primero. El hijo de la viuda, también. Y aquel muchacho que cayó sobre los huesos del profeta, también, por allá mucho antes de la gracia.  Ya se recobraba vida de huesos secos. Entonces, ¿De qué muerte es que Él resucita primero? Espiritual. Ahora bien: si resucita de muerte espiritual, ¿Cuál es el requisito para resucitar de muerte espiritual? Morir espiritualmente. ¡Es que tenemos un enredo!

        Recuerda que en el Edén, que es el Gan de Dios, cuando Adán peca, se queda clavado al piso donde estaba, no se cayó físicamente a ningún lugar geográfico diferente. Fue caída espiritual. Físicamente quedó donde estaba, ocupando el mismo espacio.  Fue su conciencia la que cayó. Él estaba ahora aquí, consciente de lo espiritual e inconsciente de lo material. Tan inconsciente de lo material, que no se daba cuenta que estaba desnudo. Es en el mismo momento en que cae que se apresura a cubrirse, porque allí estaba mucho más consciente de lo externo que de lo interno. 

        Lo que quiero explicarte, es que él caminaba allí guiado por su interior, de la misma manera que tú, hoy, eres guiado por tu exterior. Muy bien; déjame darte una buena noticia: antes que todo termine, tú y yo vamos a estar caminando en el mundo físico, guiados por el mundo interior. Eso, créeme, es mejor que un don. Pero eso requiere carácter, y un entendimiento claro y preciso sobre qué fue lo que pasó en la muerte. Estamos hablando del tercer día de Dios, no es más de lo mismo. Es otro día. El tercer día no mejora el Pentecostés, nos mueve al Tabernáculo. No es la misma fiesta.

        La gloria mayor, no es más de la misma gloria. Si la tipología es correcta y todo el Antiguo Testamento es tipos y sombra de lo que Dios está construyendo en el mundo del espíritu en el futuro, entonces la primera gloria de Salomón fue mucho más grande que la gloria de Zorobabel.  La casa de Zorobabel no era externa, era interna. Y los materiales no fueron regalados, había que subir al monte a buscarlos, cada cual. Era más costosa y trabajosa la de Zorobabel que la de Salomón. La gloria era de otra clase. Es la gloria que nos hace su habitación, su morada; no la que te hace sentir bonito y temblar, reír y todo eso.

        (Efesios 2: 1) = Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos,

        Y esa palabra, “muertos”, habla de muerte espiritual, no física. Todos estábamos en ese nivel adónde cayó Adán. Y el primero que cayó ahí, ¿Cuándo cayó ahí? ¿Cuándo Cristo cayó ahí? Cuando se le imputó el pecado. Y murió. A eso vino. Por un hombre entró y por un hombre sale.  No que por un hombre entró y por un Dios sale. Y es el primero que va ahí, pero vuelve y sube. Es el primogénito de entre todos los muertos. Es el único que hizo eso. Nadie ha hecho esto más que él. Y el nuevo nacimiento, es colocarte dentro de Él, porque en la tierra hay dos hombres: el primer Adán, el último Adán. Y tú estás en uno o en el otro. O sea que, salvación, no es tú nacer de nuevo, sino que es que tú seas trasladado de un reino a otro.

        …(2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (3) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

        Presta atención. Escúchame con cuidado o lee esta escritura que estoy compartiendo con mucho cuidado. ¿Qué es lo que notas? Que no dice que somos por naturaleza hijos de ira y todo eso. Dice que éramos. O sea que ya no somos pecadores salvados por gracia. Hoy, si pecamos, pecamos por ignorancia, por negligencia, por obstinación, por rebelde, ¡Pero no por naturaleza! Porque por naturaleza, éramos.  Aquí es donde te voy a enseñar que no se te puede levantar ningún hombre viejo, como tantas veces habrás oído decir y hasta enseñar. Porque si te levanta un hombre viejo, es porque no has nacido de nuevo. Porque a eso es que vino Él, a eliminar a Adán.

        Él es el hombre de pecado, Adán. El hombre de pecado, Adán. Hay dos hombres en la tierra: el primer Adán, el último Adán. El primer hombre, el segundo hombre. Dios está construyendo un hombre. Lo que ahora está aquí es un ser humano, hay una diferencia. El hombre camina en el Gan de Dios, el ser humano, no. Por eso Pablo decía: ¿No se están comportando como meros hombres, que les pasa? Lo que pasa es que nos saben que han nacido de nuevo. La única entidad que está en la tierra que no es de la tierra, es la iglesia. Somos nacidos de arriba. No es que viniste de arriba. Y hablo de arriba no de elevación, sino de clase, de superioridad.

        (4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), (6) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús.

        Eso es Ouranos, asiento de poder y poder eterno. Cielos. No tiene nada que ver con nubes, no tiene nada que ver con elevación y todo lo que tiene que ver con dimensión. Cielos, morada de Dios. De esa dimensión es que hemos nacido. Ouranos: asiento o fuente de todo lo que tiene verdadero poder, y es eterno. Nos dejó sentados en un lugar celestial. Ahí mismo nos dejó todas las bendiciones espirituales en lugares celestiales. Ahí mismo nos dice en Efesios 3:10 que daremos a conocer la multiforme sabiduría de Dios en ese lugar. También nos dice que en ese lugar vamos a tener guerra. Eso es aquí.

        En Juan capítulo 3, Cristo habla de lo mismo y dice: Nadie ha subido al cielo, sino el mismo que desciende del cielo, el que está hablando contigo, que está en los cielos. ¿Se entiende esto? No, no se entiende, pero allí está. Por eso es que Nicodemo le pide que le explique eso del nuevo nacimiento. ¿Qué le responde Jesús? Le dice que no se trata de que él vuelva a entrar al útero materno para luego volver a salir. Trata que entienda que esto es otra onda, otro nivel de entendimiento. Se lo dice en Juan 3:12 con máxima claridad.

        (Juan 3: 12) = Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales?

        (13) Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

        ¡Bueno! ¡Pero la nueva Jerusalén desciende del cielo! ¿Sí? ¿Y cuántos son parte de la nueva Jerusalén? ¿Cuántos subieron al cielo para descender? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo. El Hijo del Hombre que está, ¿Adonde? ¿Y no estaba hablando con Nicodemo en la tierra? Es una cuestión dimensional. Él estaba parado en una dimensión que el otro todavía no tenía y ni siquiera conocía. Tú estás parado en una dimensión que aquel que no es salvo, todavía no tiene. ¿Port qué? ¿Dónde está? ¡En lugares celestiales!

        Si entendemos de dónde comienza el evangelio, podremos entender cómo se termina nuestra tarea. En el Antiguo Testamento, todo el mundo trata de alcanzar la cruz y a Cristo. En el Nuevo Testamento se trabaja desde Cristo. En el Antiguo Testamento se trata de alcanzar los cielos, pero en el Nuevo Testamento esperamos a Jesús desde los cielos. ¿Entonces esto elimina la redención de nuestros cuerpos? No. ¿Entonces elimina el futuro? No, yo estoy hablando de la posición que tienes que tener hoy, para que el futuro se haga una realidad. Estoy hablando de comenzar a canjear la herencia que nos dejó.

        (Filipenses 3: 20) = Mas nuestra ciudadanía está (¿dónde?) en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. (¿Dónde está nuestra ciudadanía? En los cielos. ¿Y desde donde esperamos a Cristo? Desde el lugar en donde está nuestra ciudadanía, desde los cielos)

        Si tú no estás en esa dimensión, tú no puedes esperar a Jesús. ¡Si tú no naces de nuevo y de arriba, tú no puedes ver al Reino! O sea que para ver, tienes que nacer. Y si naciste, entonces eso quiere decir que estás. Porque nacer es estar en esa dimensión.

        (Esdras 2: 1) = Estos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de aquellos que Nabucodonosor rey de Babilonia había llevado cautivos a Babilonia, y que volvieron a Jerusalén, y a Judá, cada uno a su ciudad.

        ¿Estás viendo? Esta es la gente que salió del cautiverio de Babilonia. Sabemos que salir de Babilonia, es nacer de nuevo. Y que cruzar el Jordán, es cruzar la muerte. El Jordán se llama el Descenso, o la Muerte, y Canaán es Cristo, la plenitud de Cristo. Hechos 13 y versículo 32, nos dice que nuestra herencia, que fue hecha a los padres, se cumplió a nosotros por medio de la resurrección de Cristo, de manera que ni se le debe nada a nadie, y la plenitud de Canaán es entender la herencia de Cristo. Ese es el descanso que resta en Hebreos 4.

        Ahora escucha lo que dice aquí. Esta gente sale, nosotros también. Tanto hemos salido del mundo como hemos salido de la religión. Salimos de la primera unción, estamos transicionando, y ahora fíjate lo que dic el verso 62.

        (Verso 62) = Estos buscaron su registro de genealogía, y no fue hallado; y fueron excluidos del sacerdocio, (63) y el gobernador (Este es Zorobabel, que significa “nacido en Babilonia, pero destinado a salir”) les dijo que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote para consultar con Urim y Tumim.

        Aquí vemos a un grupo de sacerdotes que salieron, pero no pudieron encontrar su genealogía. No pudieron identificarse. En aquel tiempo, si no tenías a mano tu genealogía, no podías hacer absolutamente nada. A Melquisedec también le buscaron su genealogía, y la palabra dice que no se había encontrado entre la de ellos.  Es decir que a esto lo tenemos que entender debidamente. No es que Melquisedec no tenía genealogía, sino que no estaba entre la de ellos. Algo así como si tú quieres hoy ser ministro y no tienes el título del Seminario de Hujú Hujú.

        Y dice que como no pudieron comprobar quienes eran, los trataron como contaminados. La palabra contaminados en hebreo es la palabra gaal, y significa “fueron repudiados, fueron contaminados o tratados como profanos”.  Fíjate que luego les dicen que no pueden comer de las cosas más santas. Sabemos que comer de las cosas más santas, en la escritura, nos habla de una revelación profunda. Es decir que esta gente es más que evidente que andaba muy confundida.

        Confusión, recuerda, es Babilonia. Eran sacerdotes por herencia. Estamos en Cristo, tenemos aquellos diez millones allí. Pero como no sabemos, según el hombre piensa, así vive. Tú no solamente estás perdonado. Todo el mundo está perdonado.  Todos los drogadictos, todas las prostitutas y hasta los políticos están perdonados por Dios. Porque cuando yo fuese levantado de la tierra atraeré a todo hombre hacia mí, y si uno muere por todos, luego todos murieron.

        Todos fueron perdonados. No hay nadie en la tierra que haga algo tan malo que no pueda ser perdonado por el único sacrificio, el de Cristo. No se necesita ni otro sacrificio ni otro juicio, ni nada; todo está consumado. Nadie será juzgado por un pecado que ya ha sido pasado por la cruz. Fuimos hallados culpables, la sentencia fue muerte. Y nos mataron. El problema de mucha iglesia es que cree que solamente lo mataron a Cristo, para que tú vivieras; y eso no es lo que Él vino a hacer. El vino a matar al que tú eras antes de conocerlo. Él vino para que tú murieras, y Él se mudara a tu cuerpo y viviera en ti.

        Perdonado está el mundo, pero la iglesia anda caminando en la misma dirección. Es incompleto: estamos perdonados y, además, también hemos nacido. Esto nos da el Reino, el estar solamente perdonados, no. Pero gran parte de la iglesia sigue pensando que esto solamente ocurre en el arrebatamiento.   Entonces, mientras espera el futuro, no hereda la tierra. ¿Qué tierra? La plenitud de Cristo, no me refiero a Argentina, ni a México, ni a Chile ni a nada de eso. Tú no vas a heredar a ningún México su primero no tienes la plenitud de Cristo.

        ¿Cuántos saben que eso es cierto? Los dones son para la iglesia, pero para salvar a Chile no te ayudan. Por eso es que nos ministramos los unos a los otros. Dicen que están contaminados y que no pueden comer nada de lo sagrado hasta que no consulten con Urim y Tumim. Urim significa luz o iluminación. Era algo que estaba en el pectoral del sacerdote, unas piedras para discernir cual era la decisión de Dios en asuntos particulares. Es decir que, esta gente que no tiene identidad y anda confundida, no puede comer nada sagrado a menos que no venga por la revelación de otro.

        Y Tumim, significa perfección. Uno que revela la verdad de Dios, dice la palabra en el hebreo. Y la palabra perfección, en el hebreo, significa verdad completa. O sea: gente que ya ha llegado a unir los fragmentos de todo lo que Dios ha revelado, y entender con claridad lo que está haciendo Dios.  El ministerio tenía que cargar en su corazón el juicio del pueblo delante de Jehová. Lo tenía que hacer Aarón. Ese sería un ministerio Urim-Tumim. Uno que intercede con corazón sincero, por el pueblo, delante de Dios. Daban voces de orden. A la palabra de un sacerdote de Urim y Tumim, la gente sabía cuándo entrar y cuando salir.

        O sea que son ministerios que lideran al pueblo de Dios durante los cambios y kairos de Dios en su mover. Estos sacerdotes no pueden ministrar porque no entienden quiénes son. Vamos a ir a Ezequiel capítulo 40. Estamos viendo la identidad sacerdotal en este pasaje de este estudio.  En este capítulo, Ezequiel ve una visión de un templo, y muchos ahí han enseñado, y aún enseñan, que se trata del templo a construirse en Jerusalén en los últimos días. Mira; puede ser o no puede ser, no le hace. No viene al caso.

        Yo sólo te voy a mostrar la palabra para que veas que Dios usa cosas naturales para hablar de cosas espirituales. No te olvides que Moisés no estaba presente en el día de la creación, y sin embargo la tuvo que escribir.  ¿Cómo crees tú que recibió él ese mensaje de la Creación de todo? Por parábolas. Dios le tuvo que hacer el cuento de un huerto. ¿Habría un huerto? No lo sé. No es lo importante, pero Moisés tiene que usar palabras para escribir lo que Dios le dijo. Y para Dios, hablar con Moisés, era tener que hablar de cosas naturales, porque si le hablaba de cosas espirituales, Moisés no le hubiera entendido.

        Entonces le está enseñando el principio de la Creación, por medio de un huerto. Cuando tú buscas la palabra huerto, te encuentras con la palabra Gan, que significa que es el único lugar en el que Dios y el hombre pueden morar juntos. La palabra dice que eso se llama Emanuel, Cristo, porque el único lugar en el que Dios y el hombre pueden habitar juntos, es en Cristo. Ese es el Gan de Dios, ese es el huerto. ¡Pero no, hermano! ¡Es que tiene que haber un árbol! – Puede ser, pero entonces ¿Por qué su semilla no produjo más según su especie? – ¡Pero es que después vino el diluvio, por eso desaparecieron! – ¿Sí? Entonces dime cómo es que los demás árboles siguieron allí. Menos el del conocimiento del bien y del mal, o el de la Vid.

        ¡Es que dicho así no lo entiendo! – No te preocupes, yo tampoco. Pero la Biblia nos muestra claramente que es así y no como lo pintaron para nuestras escuelitas dominicales. Y como Dios siempre nos habla en parábolas, a veces nos quedamos encajados en los ejemplos y no en los epicentros. Dios nos dice que Abraham tuvo dos mujeres. Y ahí salimos rápidamente a estudiar a esas dos mujeres. Pero la misma palabra nos dice que esas mujeres son en realidad dos pactos. Y si son dos pactos, ¿Para qué vamos a estudiar a dos mujeres? Vas a estudiar las mujeres si quieres saber cómo opera el pacto.

        Son ejemplos. Él siempre te da un ejemplo. Dice que es como león, que es como esto, que es como aquello. Entonces, si tú entiendes cómo opera aquello, ahí estás entendiendo más o menos como opera lo otro. Pero nos enredamos con esas cosas. Aquí, en el capítulo 40, es donde comienza la visión del templo.

        (Ezequiel 40: 1) = En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá.

        (2) En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto,  (Subraya esto, monte alto. Cada vez que la Biblia nos habla de un monte alto, nos está diciendo que hay algo espiritual implícito) sobre el cual había un edificio parecido a una gran ciudad, hacia la parte sur.

        Ya empezamos: parecido. Porque conforme a la traducción en inglés, no dice que vio una ciudad, sino que vio algo como si fuera el marco de una ciudad. Porque dice que vio un edificio parecido a una ciudad. ¿En qué quedamos?  ¿Era un edificio o era una ciudad? Era el marco. Bueno, entonces era un edificio o eran varios. ¿Cuántos edificios necesitamos para concluir en que es una ciudad? No lo sé, aquí dice que era un edificio parecido a una gran ciudad.

        (3) Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce (Estamos hablando de Cristo, porque el bronce es Cristo. Tiene que ver con sacrificio. El altar de bronce.) y tenía un cordel de lino en su mano, (¡Salvación! Ahí va. Ya está viendo un edificio, y lo primero que ve es al hombre, que es la puerta del edificio, que es Cristo. Si esta es la puerta de este edificio, ya no es uno de concreto, es uno que se llama la iglesia. En fin; sólo una opinión. Sigo leyendo.) una caña de medir; y él estaba a la puerta.

        ¿Será uno literal? Claro, él lo va a explicar con todos los laberintos literales que él conoce en su tiempo. Porque el hombre va a usar el vocabulario que él tiene, para interpretar lo que él vio. Y si lo llega a recibir veinticinco años más adelante, cuando los edificios ya son diferentes, usará otro vocabulario. Tiene que usar lo que tiene. Vamos a ver otra escritura en Ezequiel, para ver qué es lo que él vio. Vamos al final de Ezequiel. El 48. Estamos buscando el sacerdocio que tiene que operar, pero que no puede operar porque no entienden quiénes son. Y lo tenemos que encontrar en la última casa, que es la casa de Dios. Esos somos nosotros.

        (Ezequiel 48: 35) = En derredor, (Estamos hablando de aquella misma ciudad que él vio), tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama. (¿Adónde es que está eso en la Biblia? Vamos a Hebreos y a Apocalipsis.)

        (Hebreos 12: 18) = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad. (No es un monte físico que se puede tocar, es un monte espiritual. Mira lo que sigue):

        (Verso 22) = Sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles. (Esto no es algo a lo que debas acercarte, sino algo a lo que ya llegaste, donde ya estás. Estamos aquí y aparentemente no hemos llegado a ninguna parte, pero la palabra dice que sí, que ya llegamos. Llegamos cuando nacimos de nuevo.

        Y la coma nos muestra que lo que sigue es una ampliación. Llegué al monte Sión, coma, a la ciudad del Dios vivo, esta es la que andaba buscando Abraham, cuyo hacedor es Dios. Con fundamentos apostólicos, proféticos, Efesios 2:22, morada de Dios en el espíritu. O sea que llegué a la Jerusalén celestial, el mismo patrón. Con millares de ángeles, que son los mensajeros. Y luego:

        (23) a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, (¿Cuántos son de la congregación de los primogénitos? Nosotros.)

        ¿Quién es, entonces, la nueva Jerusalén? Nosotros. El monte de Sión, ¿Es? Nosotros. La ciudad del Dios vivo es, nosotros. La compañía de millares de ángeles, es: Nosotros. La compañía de los primogénitos, es: nosotros. Y nosotros ni debatimos ni vamos a ayunar para ver si eso es Dios, ahí lo dice y punto. Se cree.

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Desagravio a la Ley

¿Qué es un desagravio? Una reparación o un reconocimiento con la finalidad de enmendar un agravio u ofensa efectuada a alguien o algo. ¿Y a quien se ha ofendido en este caso? A la ley. Porque la hemos criticado, censurado y vituperado en muchas ocasiones, y la Biblia nos va a demostrar que esa opinión era, por lo menos, exagerada o sobredimensionada.

No retiro ni retiraré lo que en algunas ocasiones haya dicho de gente religiosa legalista, pero sí será bueno recorrer este estudio y ver como, por qué razón y bajo qué circunstancias Dios decidió enviar esa ley. Servirá no sólo como información, sino como base de un conocimiento que modificará tu vida de hoy en adelante.

El libro de Hebreos, o carta a los hebreos, es un tremendo manual de alta excelencia. Entender ese libro te ilumina la Biblia entera. Te une el Antiguo y el Nuevo Testamento. Y contiene elementos que nos van enseñando día a día y nos acompañan en todo proceso clave. Por ejemplo el actual, una reforma.

        (Hebreos 7: 11) = Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (Porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿Qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

        (12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley.

Entiende: si se cambia al ministro, también se tiene que cambiar la ley. Si se cambia el liderazgo de una iglesia, se cambia la ley. Como podrás entender claramente, me estoy refiriendo a la iglesia global, no a tu congregación.

Cuando Dios se mueve y levanta a hombres nuevos, la forma en que se opera cambia, porque la ley cambia. Es por eso que, cuando Dios escoge un nuevo liderazgo, una nueva conducción para su pueblo, no lo hace heredar el Reino del Padre. Por eso lo escogió a Jonatán y tomó a David. Por si no lo sabías, Jonatán tenía las mismas características que David. Habían hecho las mismas proezas. Y era más fácil poner a Jonatán porque ya le tocaba el trono, pero iba a heredar todos los errores del sistema.

Entonces, cuando Dios ha terminado con un sistema, saca a alguien del sistema y lo entrena fuera del sistema, y lo coloca en posesión fuera del sistema. Entonces toda la ley que opera en ese sistema, ya nada tiene que ver con esto que está pasando ahora. Y eso está en toda la Biblia, ¡Y no ha dejado de ser!

El problema es que, la peor historia que se puede aprender, es la de uno mismo. Nosotros nacimos en un tiempo de ese tipo de transición. Y algunos se han desbordado hacia el otro lado y otros se han quedado en el mismo lugar. Entonces hay una guerra llena de malas actitudes que termina por sacar lo peor de la humanidad de cada uno. Pero sigue siendo Dios, ¿Eh? Dios está haciendo esta transición. ¿Qué es el cambio de ley? Cambiado el sacerdocio, es necesidad que la ley cambie.

        (Hebreos 7: 15) = Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, (16) no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.

Fíjate que no solamente se levanta un sacerdocio distinto, sino que además de eso, ese sacerdocio ya no va a trabajar de acuerdo con la ley que se venía respetando y cumpliendo. Olvídate que esto fue en aquel tiempo; el principio, sigue siendo cierto.

Tú extraes ese principio, y te funciona en cualquier transición. Funciona en una empresa, cuando te casas, estamos hablando de un principio, de un patrón, de un modelo; trasciende. No estamos hablando de teología, estamos hablando de vida.

Aquí es donde todavía algunos que no conocen del todo este ministerio se confunden un poco y pierden el hilo. No estoy creando doctrina, estamos compartiendo principios para aprender a vivir en la tierra. Si quieres aprender doctrina, te vas a cualquier buena escuela bíblica y allí te llenas de toda la doctrina que quieras. Aquí estamos aprendiendo a vivir bien para que Cristo venga.

        Sí, porque la gente escucha y dice: ¡Pero es que esto no encaja con! ¡No tiene que encajar! Es algo que está siendo constituido fuera de lo que hemos aprendido como absoluto. ¡Y no es una visión mística personal de alguien, es Biblia pura! Sólo toma la tuya y lee; no permitas que otros la interpreten por ti.

        (Verso 18) = Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia, (19) (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.

Entiende: en una mano tenemos algo que fue abrogado porque era débil e ineficaz, y en la otra mano tenemos ahora una nueva esperanza. ¿Y qué es la ley? ¿Qué es lo que tiene que cambiar? Porque cuando uno dice la ley, la gente piensa en los diez mandamientos.

¿Qué es la ley, entonces? Son  las normas de vida divinamente instituidas y diseñadas para gobernar al pueblo de Dios, en la tierra de Canaán. Recuerda que Canaán, es Cristo. Lo que quiero que entiendas es que estas leyes de las que yo estoy hablando, no nacieron por la decisión de una junta de diáconos.

No es que Moisés y Aarón se sentaron y dijeron: Bueno…vamos a inventar algo nuevo, vamos a implantar algo que ponga orden, porque este pueblo se ha convertido en una manada de locos. Vamos a poner algunas reglas aquí y allá para que ellos se porten bien, no.

No estamos hablando de unos estatutos que puso tal o cual iglesia, tal o cual denominación o tal o cual credo, o de la constitución que escribió Fulano de Tal hace doscientos años y que hoy ya está obsoleto y no sirve. No estoy hablando de eso, sino de algo divino, instituido por Dios.

Dios dio la ley, esta no fue sabiduría de Aarón y Moisés. La ley regula todo lo que tiene que ver con el área civil, social y moral del hombre. Nada que ver con separación de iglesia-estado, no te me vayas con las reglas americanas, no estoy hablando a ras de tierra, estoy hablando en ambiente espiritual.

Civil, social y moral. No hay tal cosa como ir a la iglesia, o tener una visión en la iglesia y otro plan o deseo en el ámbito familiar. Es una sola cosa. Un pastor, un día que yo le hablé de algo que había dicho en la radio con lo que él no coincidía porque fastidiaba los intereses del consejo, me dijo muy suelto de cuerpo que hay un evangelio virtual y un evangelio real, dándome a entender que las cosas de Dios debíamos respetarla siempre y cuando no se contrapusieran con nuestros intereses personales. Pastor. ¡Dios libre a sus ovejas!

La ley de Dios control lo civil, social y moral del hombre. Es una sola vida. Cristiano es algo que uno es, no algo que uno hace un domingo en un templo. Sacerdocio es algo que uno es, no algo que tú haces cuando eres ordenado por un presbiterio.

Cuando estás con tu flamante esposa en tu nuevo cuarto matrimonial, sigues siendo sacerdote. ¡No te sonrías! ¡No seas religioso! Por eso es que las vestimentas nada tienen que ver. Esa ley estará ratificada por obras. Aquella. Y todo el mundo tenía que hacer algo, para obtener alguna posición espiritual o religiosa que le otorgara alguna estatura de varón perfecto, que la misma ley le prometía, incapaz de conseguir.

La ley te ponía a trabajar para conseguir algo, que la misma ley te adelantaba que no podía obtener. Era imposible por la ley conseguir la perfección. Dios no dio la ley para que fueras perfeccionado. La ley fue para traerte a Cristo. Cristo es tu perfección.

Igual hoy, ya estás en Cristo. Entonces trabajamos porque estamos en Cristo, no para ser perfeccionados. Esto destruye toda la competencia. Mira Gálatas 2. Son cosas que hemos visto por años, pero ahora es el tiempo de verlas con una mentalidad diferente.

        (Gálatas 2: 15) = Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, (16) sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. (Presta atención que por la ley no te puedes justificar).

        (Gálatas 3: 6) = Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.

        (7) Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham.

        (8) Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: en ti serán benditas todas las naciones.

Quiero que entiendas algo que está implícito. Dice que Dios le dio la buena nueva a Abraham para que en él pudieran ser benditas todas las naciones. ¿Recuerdas que cosa es buenas nuevas? Evangelio. A Abraham se le predicó el evangelio. Ya lo sabes, el evangelio no comienza en Mateo.

También esto significa, por lo que leemos en el final del texto, que el verdadero evangelio incluye, necesariamente, que las naciones sean benditas acorde a lo que tú hagas con ese evangelio. Y dice que fue por fe. Eso es un mensaje aparte.

La fe es una tecnología para alcanzar a Dios. Es como el interruptor de la luz. Yo quería saber cómo esa lámpara se encendía y descubrí el interruptor y entonces encontré la luz. No dije que la pude crear, dije que la encontré. Ahora, entonces, cada vez que quiero luz, enciendo el interruptor.

Abraham, en medio de gente sacrificando animales, encendía el interruptor. Tremendo este hombre. Sale de Ur de los caldeos, tiene que separarse de centenares de personas, y llega a una posición con Dios donde él sabe relacionarse con Dios de una forma que lo justifica, tanto como tú eres justificado hoy. Y lo hace por fe. No limpió altares, no hizo vigilias.

Nadie dice que eso estuviera mal en su tiempo o que hoy sigamos necesitando de otras cosas, pero para alcanzar a Dios y sentirse pleno en eso, para decir Dios me quiere o estoy bien con él, es necesario encontrar la fe. Abraham no hizo otra cosa para ser justificado.

Hay algo que se llama fe que va más allá de la fe. Esto es fe antes de la salvación. Aquí te lo está diciendo. “Dime una cosa, (verso 5), ¿Por las obras de la ley o por oír con fe?” Aquí tienes dos tecnologías otra vez. Puedes hacer las cosas por las obras de la ley, o por el oír con fe.

¿Cómo opera la iglesia? ¿Qué es la ley que es lo que tiene que cambiar? Es la ministración divina y temporal que requiere perfección externa y obediencia constante. O sea que el que trabaja por ratos, aquí tenía que involucrarse con todo. No podía hacerlo un rato sí y un rato no.

Tú no podías decir “Yo soy piadoso porque observo el sábado”. Y entonces hacerte el santurrón porque tienes características que tal vez otro hermano no tenga. Pero que tu hijo se acostó con l hija de Fulano y tú no lo llevaste a la puerta para que lo apedrearan. ¿Se entiende el ejemplo hipotético?

Es decir que, si quieres manejarte por la ley y sostener tu santidad, tú deberás arrojarle la primera piedra a tu hijo. Y era por eso que se formaba un regio rollo en el Antiguo Testamento. Porque parece que dos o tres eran bien religiosos, y sí mataron a sus hijos. Y cuando Fulanito no lo mató, entonces allí empezó la pelea.

Dice Pablo en Corintios que la ley es un ministerio de muerte, cuando habla de Moisés y la gloria que cubría su rostro. La ley revela el pecado, te trae convicción. La ley es el conjunto de principios que le da parámetro a la vida.

Cuando ellos salen de Egipto, ellos no tienen nada de eso. Ellos salen al desierto y son una gente sin forma. No tienen nación, no tienen gobierno, no tienen bandera, no tienen nada. No tienen ni esperanza. Pero Dios lo permitió porque sabía que en cualquier transición, hay que sacar gente para producir gente. Se saca gente y, los que terminan, no son los mismos que empezaron.

Entonces salen al desierto, y en el desierto todo parece ir muy bien porque Dios te cubre, ¿No es cierto? Pero es un ministerio de muerte, ahora, ¿Qué pasa? La persona, ahora, desde que cayó en la posición de Adán, se queda pensando que eso es normal.

Entonces no entiende por qué Dios lo tiene haciendo ritos todos los domingos en un templo, él se halla lo más bien. Se anda acostando con la hija del padre, con la hermana, con el suegro y qué sé yo quien y para él todo está bien, todo anda bien. ¿Por qué? Porque si no hay una ley que dice que eso es incesto, pues entonces no lo es.

Así es que, mientras robar sea solamente tomar lo que yo quiero, no es hurtar. Pero si hay un papel que dice que si tomas lo que no es tuyo es hurto, entonces sí lo es. Entonces, cuando Dios da la ley, comienza a mostrarle al hombre que el hombre no es en absoluto lo que se está creyendo que es.

Entonces Él añade la ley. Y la ley comienza a darle al hombre, parámetros. Fíjate que yo estaba creyendo que yo era buenísimo, pero según el papelito este, parece que no lo soy tanto. Y eso es sólo Biblia. Voy a decirte algo con valor de sentencia: la Biblia no es para predicar, es para que te mires en ella.

Entonces nos miramos en ese espejo y empezamos a cambiar según el nivel de obediencia o el grado de Reino que tengamos por dentro. Porque nada que te digan desde afuera, te perfecciona. Nada de lo que te digan de afuera te perfecciona. Ahora la forma de crecer, es otra.

La forma de ministrar es otra. Lo que antes se hacía por imposición de manos, ahora se hace por lo que te estoy diciendo. Si un día estoy en tu ciudad y vas a escucharme, no esperes que ore por ti. Ese mover de Dios ya pasó. Lo que antes se te daba por transferencia en la imposición de manos, ahora se te da por transferencia en la revelación de la palabra. El método de ministrar cambió.

Entonces ahora vemos nuestra verdadera condición. Uno se redarguye, comienza a medirse y empieza a decir “¡No puede ser! ¡Necesito a!”. Cristo. La idea central fue, es y será que la ley te traiga a Cristo. Si te rebelas a la ley, te mata.

Eso es, también, lo que está pasando con los mensajes en la iglesia. Antes, el mensaje era la proclamación de Cristo. Todo lo que Dios tiene para ti. Ahora es mira quien es Dios, y mídete con Él. Según cambió del Antiguo al Nuevo, ahora en la reforma también cambió el mensaje.

Lo que el mensaje te trae ahora es una ley espiritual. Las leyes del Reino. Eso es a lo que nosotros llamamos los principios gubernamentales del Reino. Se te muestran, según la palabra. Y ellos comienzan a ajustar tu vida, porque no te dejan escapar. Porque al que sabe hacer el bien y no lo hace, a ese se lo considera como pecado, o algo peor: como prevaricación.

Y es mejor no saber que saber y no hacer. Por eso es mucha la gente que discierne que lo estamos diciendo es así, pero rechaza escucharlo, porque sabe que si lo llega a escuchar, ya no podrá nunca jamás argumentar que no lo sabía.

Hay un costo grande. Hay mucho que perder. Hay muchas amistades que van a dejarte de llamar por teléfono para saludarte, mucha gente que de un día para el otro hasta te retirará el saludo. Y a otras menos informadas siempre habrá alguien importante que les aconseje no relacionarse más contigo. Lo he visto.

Cuando el barco comienza a moverse, la cosa se pone peligrosa. Esto es individual. Dios no te perdona porque formes parte de una corporación equis. No te va a perdonar porque tú tenías a cuatro amigos que no querías dejar atrás. Ya es muy tarde.

        (Romanos 3: 20) = Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. (La ley viene para que conozcas tus pecados).

        (Romanos 4: 15) = Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

Había que transgredir, por eso Dios le puso una ley a Adán. Porque si no la había, nunca se iba a dar cuenta que tenía el potencial para caerse. ¿Qué es bueno, sin oportunidad de ser malo? ¿Qué es fidelidad, sin oportunidad de apostatar?

Dios le puso la oportunidad de apostatar, y apostató. Ahí está la razón por la cual nosotros tenemos que cambiar la ley. La ley ahora no es de afuera, es de adentro. Yo puedo tener una iglesia de impecable conducta, de diez mil miembros, por parámetros que yo les exijo que hagan. Y ellos, por amor a mí, (O por miedo, vaya uno a saber), cumplen lo que les digo. Pero eso no garantiza el fin.

¡Es que debes ser bueno con la gente! ¿Sí? Eso tampoco cambia el fin. El ser bueno con la gente, no cambia a la gente, sólo te gratifica a ti. O te perjudica, vaya uno a saber. He visto las dos cosas. Cuando uno la confronta a la gente, la gente se enoja. Entonces salen a decir que no tienes amor.

A la gente, si la dejas elegir, le gusta ir a una iglesia donde dicen que el pastor es un amor. Y van, y probablemente esa iglesia esté repleta cada domingo, pero no le hace; en la palabra, eso no es bíblico. Porque lo que nos va a sacar de un error o de un peligro, es la confrontación, no la amorosa permisividad.

La ley tiene que tener la habilidad de introducirte en este libro y mostrarte quien dice Dios que es y hacia donde va. Y que después de saberlo, hagas lo que corresponda para que tu vida se ajuste con esa perspectiva.

Liderar incluye o implica que tiene que haber una jornada en tu ministerio. Y la jornada se determina por el calibre de existencia de la gente. Cuanto hemos caminado depende de cuan madura está esa gente. Y qué tan madura está esa gente no depende de cuanta Biblia saben, sino de cómo están viviendo en su sociedad, que promedio de jóvenes hay en la universidad y que promedio de calificaciones tiene.

Reitero: esto es Biblia, no teología. Muchos creen que es lo mismo, pocos saben que no. Muchos serán llamados, pocos serán escogidos. Entonces eso es lo que Dios quiere: que la ley cambie. La ley es otra. Tiene que haber un cambio de ley, o sea: todo se hace basado en otro tipo de ministerio.

La ley es una fuerza invisible o una plataforma de operaciones. Para los que conocen de informática, la ley vendría a ser algo así como el disco rígido. El equipo, el Windows. Eso es la ley. El ministerio de varones o de deportistas, sería el programa elegido para funcionar, el software.

Nosotros, lo único que hemos hecho es cambiar muchos software, y estamos trabajando con dos programas. Le pisas un callo a la gente y reacciona igual. En una reforma, lo que hay que cambiar es el modelo de Windows y pasar al más nuevo. Este hace cinco años que no se usa más.   

Lo que se cambia es lo de abajo, la ley. El principio operativo. Las prioridades cambian. Lo que antes era muy importante, ahora ya no lo es. Y lo que no tenía ni la menor importancia, ahora es básico. La escala de valores cambia. La visión cambia. Los deseos personales cambian. La ley tiene que cambiar todo eso, sino es así, la ley no se ha tocado.

Porque la ley es el eje, el epicentro de la humanidad, es lo que constituye el conjunto. Argentina es un país con gente tremendamente impuntual. Aquí invitamos a una conferencia a las 7.00 PM, porque sabemos que la gente llegará no antes de las 7.30 y así será la única forma de comenzar a las 8.00, que era lo que nos convenía. Si invitamos para las 8.00, seguramente comenzaremos a las 9.00.

¿Y qué es lo que nos hace ser así? Porque yo, que soy una persona que ama la puntualidad, no tengo más remedio que adaptarme y terminar haciendo lo que hacen los demás, ya que solo no puedo modificarlo? No lo sé, es cultural. Sí puedo asegurarte que, cuando un argentino se traslada a lugres donde la puntualidad es una tradición ancestral, en dos días se convierte en el ser más puntual del planeta.

¿Pero y entonces por qué allá eras de una manera y aquí eres de otra? Una ley. Una ley en este caso no escrita, pero ley al fin. Y respetada por gustosos o detractores. Y ni hablar del respeto por las reglas del tránsito vehicular.

Es norma en muchos países europeos que, si un peatón pisa apenas la senda peatonal, todos los autos se detienen y le permiten pasar. Haz eso en Rosario y te llevarás de recuerdo de tu visita a mi ciudad un dedo del pie aplastado. Pero hay muchos rosarinos que conducen autos en ciudades europeas que no dudan en detenerse y darle lugar al peatón. Ley.

        ¿Y qué es la ley desde lo espiritual? Es la conclusión de toda filosofía dicha desde Adán hasta hoy, que han formado cada carácter en cada región, que la mayoría llama cultura, y que es lo que produce un comportamiento común en la gente. Bien; eso es lo que cambia.

La cultura de la iglesia cambió. Eso es lo que está cambiando. Antes, para hablar de qué cosa está pasando en Dios, aludíamos a los logros ministeriales del altar el domingo a la mañana. Y eso te decía que tan buena estaba la iglesia o que tan aceitada estaba la onda con Dios.

Ahora, todo el caudal de información que tenemos de países que ni siquiera sabíamos que existían, y la suma de hechos valiosos o negativos que suceden en esos lugares, es la base de la onda de lo que Dios está haciendo en la tierra. Y no la reunión de oración en la iglesia.

Dios se está moviendo globalmente. Ya no se trata de sostener costumbres en la pequeña iglesia del mismo modo en que lo hacía el abuelito que la fundó. Hoy hay dinámicas internacionales que, lo sepas o no, lo quieras o no, te agrade o no, te fijan la agenda de Dios.

Y si nos demoramos en buscar a Dios, cuando saquemos la cabeza para ver, vamos a estar bien perdidos. Por eso es que no se puede estar independiente de algo que está conectado global. Y esto no significa hacerse miembro de aquí o de allá, eso significa no perder comunicación, comunión, onda y contacto con el Espíritu Santo de Dios, único guía a toda verdad.

Fíjate cómo será la desinformación espiritual, que mientras hay misioneros de iglesias tradicionales procurando reunir en templos a personas que se congregan en casas de familia en muchos lugares donde el cristianismo es mal visto, los apóstoles levantados por Dios en esos lugares aseguran que si lograran construir un templo o formar una iglesia estructural, el gobierno se las echaría abajo en menos de una semana. Por lo tanto, la forma en que Dios se está moviendo allí es precisamente la que los misioneros quieren cambiar.

Entiende que Dios, en este tiempo presente, se está moviendo de maneras bien raras. Y eso no significa que transgreda su palabra ni mucho menos, sólo que no lo está haciendo como era la costumbre. Y eso no trae alabanza, trae enemistades, enojos, contiendas, disensiones. Déjame acá que estoy adorando bien. Si me llevas allá, me van a matar. Nosotros, en América, jamás podremos entenderlo. No le hace. Dios es Dios acá y allá también, aunque con distintos métodos.

Nosotros acá gastamos reuniones, congresos y conferencias hablando de la cercanía del tiempo en que llegará la gran tribulación, y en países musulmanes, budistas o hindúes, a la gente que forma una iglesia la azotan, la torturan, le fracturan los huesos y las asesinan. ¡Ve a hablarle a esa gente de que todavía no estamos en la gran tribulación!

Entonces, lo que vemos que la ley es una plataforma de operaciones invisible que hace que todo funcione. Al que está del otro lado le puede parecer que uno anda fuera de orden, pero lo que en realidad ocurre es que anda en fuera del orden que él cultiva.

Es un orden del cual Moisés no escribió nada. No es el orden levítico. ¿Cuál es el orden levítico? El que hace las cosas por ritos. Es del orden de Melquisedec. ¿Y cuál es el de Melquisedec? Según el poder de una vida indestructible. Son dos órdenes. Y el de Melquisedec es donde termina todo, así que no hay otra que ir hacia allá, aunque algunos lleguen más tarde que otros.

Los que han salido antes y llegaron, después van a retornar a buscar a los que quedan. La idea es que salga el remanente para que luego retorne y haga salir a la iglesia entera. Pero todos van para allá, no hay otro camino, aunque muchos se empecinen en sostenerlo. Eso es lo que yo llamo transición.

        (Gálatas 3: 15) = Hermanos, hablo en términos humanos: un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

        (16) Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: y a tu simiente, la cual es Cristo.

        (17) Esto, pues, digo: el pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.

        Tienes que entender que hay dos palabras que dice que la ley es añadida. Hay veces que la palabra “añadir” significa mezclar dos cosas y hacer una con ella, o poner de lado a lado. La ley fue puesta al lado de la gracia. No encima. No fue que canceló la gracia.

El tiempo que había ley, la gracia todavía era. Por eso David actuó de una manera no conforme al orden, y volvió loco a todo el mundo, y todavía encontró a Dios. No andaba operando en la misma orden. Andaba en la otra orden. Moisés dio la ley, pero él no vivió bajo la ley.

El mantuvo su tienda personal, con su vino, su pan y su piedra y todas sus cuestiones. Y cuando él se metía en su tienda, Dios se movía. Aarón entró al tabernáculo, Moisés no. Moisés no vivió bajo la ley. Él solamente la dio.

David sacó la cabeza bien afuera de la ley, y alcanzó un nivel de misericordia que sólo hemos visto en el Nuevo Testamento. Que existía en ese tiempo, porque la ley no opaca la gracia, sino que es añadida a ella. Estaba ahí. Es que la gente se fue por la letra, y no vivió el espíritu.

La ley no invalida la promesa. Entonces la promesa es la plenitud de Cristo, y aunque tenemos ley en la iglesia, tenemos que tener cuidado que la ley, que es lo que hace el culto, no nos opaque de obtener la promesa. Porque el culto no es importante, lo importante es la promesa.

Y nosotros estamos validando todo de acuerdo con la calidad del culto. Dichoso culto, no tiene nada que ver con la promesa. El culto es una escuela, y la escuela es un tutor, que es el equivalente de la ley, que sólo es para que entiendas quien es Cristo en ti, pero cuando lo entiendes, entonces ya no lo necesitas.

Mientras la iglesia se mantenga en la postura de estudiante, nunca termina. La iglesia tiene que terminar. Mientras haya un mañana, nunca es hoy. Mientras estemos profetizando, siempre hay un mañana. Y para terminar, hay que llegar a la parte de implementar lo que hemos aprendido en la ley, que es el culto.

        (Verso 17) = Esto, pues, digo: el pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.

        (18) Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

Déjame darte algunos ejemplos antes de seguir leyendo. Cuando Dios le habla a Abraham en Génesis 12, le dice: “Te voy a hacer una gran nación”. La palabra “gran” es la palabra gadaool, significa de edad madura importante y poderosa, con magnificencia y distinguida y digna de respeto.

Escucha lo que Dios anda buscando. Que seamos una nación importante y poderosa, no mística y religiosa. Distinguida y digna de respeto. En Génesis 15, cuando le repite la promesa, le dice que tiene el derecho a Canaán, y que aquellos que estén con ellos serán bendecidos por ellos, y que los que levanten sus manos en contra de ellos, serán malditos.

Nota lo que Dios está produciendo. En Génesis 17, cuando reproduce la promesa otra vez, le añade una pequeña cosa. Le dice que va a ser fructífero y que todo lo que toque, se multiplicará. Por último, en Génesis 22, cuando vuelve y le habla a Abraham, le repite todas las mismas promesas, y luego le dice: “Y tus hijos van a poseer las puertas de los enemigos.”

O sea: Dios está en busca de un pueblo que tenga un estilo de vida definido. Que al que lo juzgue, le caiga juicio, que al que lo bendiga, automáticamente reciba bendición. No que haya que orar por él a cada momento. Un pueblo que se levante a poseer una promesa y se la lleve al resto de la humanidad.

A que seamos una grande nación y que tengamos total posesión de la herencia. Una gente que produzca reyes y príncipes de sus lomos, y que posean las puertas de sus enemigos. Ese es el producto final. Eso, señores, no viene por la ley; viene por promesa.

        (18) Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

        (19) Entonces, ¿Para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. (Esto es, hasta que llegara Cristo. Hasta que nosotros entendamos a Cristo. En aquel tiempo, hasta que llegara Cristo físicamente. Hoy estamos en Cristo, pero ¡No sabemos quién es!)

Seguimos adorando a Jesús, el Cordero que murió, no al León de Judá. En el trono hay dos: un Cordero y un León. Uno es el sacrificio, el otro es el sacerdote.

        (Verso 21) = ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.

        (22) Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.

        (23) Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

Entiende: esto te está mostrando con claridad que la ley te encierra hasta que tú puedas ver. Es un tutor. Hasta que entiendas. ¡Y estamos en el Nuevo Testamento, pero como no lo entendemos! Se pone más claro ya mismo.

        (24) De manera que la ley ha sido nuestro ayo, (¿Qué es un ayo? Persona encargada de criar y educar a un niño. ¡Tres mil años! ¡Y le está buscando que tengas un padre, que salgas de la escuelita, y comiences a heredar de padres de otro orden.) para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

        (25) Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, (26) pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; (Ustedes conocen el resto del capítulo)

        (Gálatas 4: 1) = Pero también digo: entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo.

Un niño es amo de todo un lugar, una región, una comarca. Pero como es niño, aún no lo sabe y se conduce pidiéndole permiso a todo el mundo para andar por lo que le pertenece. ¿Qué necesita? Un maestro, un guía, alguien  que se lo empiece a comunicar. En suma: un ayo.

Entonces la ley, hoy, viene a ser ese culto que nosotros creamos para cuidar del niño hasta que vea en donde está parado. Nació de nuevo. Tú no estás aquí perdonado. Estás nacido de arriba. ¿Cómo que de arriba? ¿Qué significa arriba? La posición de la cual habíamos caído.

Porque de arriba como término de algo elevado material o físicamente, no es. Tiene que ver con un ámbito espiritual superior, eso es arriba. Lo mismo que el cielo, aunque todavía nos pasamos mirando la estratósfera azul esperando ver a Dios asomándose entre las nubes.

Todo el mundo está perdonado. Él lo dijo. “Porque si yo fuese levantado de la tierra, atraeré” ¿A cuántos hombres a mí? A todos. Y si uno murió por todos, entonces ¿Cuántos murieron? Todos murieron. ¿Todos fueron justificados dónde? En la cruz. Todo el mundo, todos. El que mató, el que está matando y el que va a matar.

Están absolutamente todos perdonados por Dios. El único juicio que resta, es no aceptarlo a Él. Es por lo único que la gente va a ser juzgada. Todo el mundo ha sido perdonado de todos sus pecados. Ese es el evangelio, por si no lo sabías o se te había olvidado.

Que Dios anda reconciliando al mundo consigo mismo, no teniendo en cuenta sus faltas. Es palabra. O sea: la prostituta que todavía no se ha prostituido, ya ha sido perdonada por haberse prostituido cuando se prostituya. Sólo fala que alguien vaya y se lo diga.

El problema es que nosotros creemos que solamente estamos perdonados, entonces vivimos igual que ellos. Nosotros no estamos solamente perdonados. Nosotros nacimos de nuevo. Cuando nos dimos cuenta que estábamos perdonados, nacimos de nuevo.

Eso nos pone en otra dimensión. Ellos están allá y nosotros estamos acá. No estoy inventando misticismos ni estoy propulsando orgullo espiritual; estoy leyendo la Biblia. Ellos están muertos, nosotros estamos vivos. Efesios 2:5 dice que fuimos levantados, resucitados y ahora estamos sentados en los cielos.

Por eso es que la Jerusalén desciende, no sube. No estamos formando parte de todo esto, aunque estamos viviendo en todo esto. Operamos diferente. O, al menos, deberíamos hacerlo. Eso, claro, cuando lo entiendes. Cuando no lo entiendes, te lo pierdes.

Entonces, es allí donde necesitas la ley. Y nos pasamos toda la vida estudiando. Créeme que esto puede ponerse tan interesante que sería inagotable. Máxime porque se trata de algo que nunca nos enseñaron o, peor, si nos lo enseñaron, lo hicieron mal.

Estamos aprendiendo que si pudiéramos estudiar la Biblia por mil años más, serían mil años de nuevas y nuevas revelaciones. ¿Nos falta o no nos falta? No le hace, jamás terminaríamos de conocerla. La promesa no viene por la ley, viene por la fe. Hay que comenzar a vivir esto, por fe.

En tu trabajo, en tu escuela, en tu casa, con tu familia, con tus amigos, con tu esposa, con tu marido, con tu novio, con tu novia, donde sea. El evangelio no es una religión, es el manual de vida. No es un manual de iglesia. Nosotros la hemos reducido a la iglesia. Y criticábamos a los curitas católicos que no nos permitían leerla cuando tenían poder en las naciones sometidas por la idolatría.

Dios no es religioso, Dios es el Creador. Y Creador de la humanidad, no de la iglesia. Y la que está en la Biblia, es Su Palabra. Nada que ver con un templo. Los hombres le pusieron “santa Biblia”, no Dios. ¡Hermano! ¡Qué irrespetuoso con la Palabra! ¿Qué? ¿Irrespetuoso yo? ¡Veraz! Dios es una persona, no un libro.

Esto que tengo en mis manos para trabajar contigo, es una Biblia, es letra. La Palabra es una persona. Si la tocas una sola vez, cambias para siempre. Hay gente que ha leído una Biblia durante cincuenta años de su vida y jamás, pero jamás llegó a tocar la palabra.

Antes de que hubiese Biblia, la palabra es. Entonces nos podemos poner muy religiosos. Aún en la reforma, en el ministerio profético o apostólico. ¿Cuántos están entendiendo lo que está cambiando? “Iglesismo” Sacarle lo eclesiástico a la iglesia.

Principios de vida. Que se arregle el mundo. Die que ya no hay judío, ni griego, ni esclavo, ni libre, ni varón, ni mujer, ni mexicano, ni argentino, ni chileno, ni nada: sólo uno en Cristo. Pero esto te digo: que el heredero, nosotros, si somos niños, somos igual que un esclavo, que aunque somos señor de todo, estamos bajo tutores.

¿Qué hacemos sentados bajo tutores si somos dueños de todo? Es que no sabemos quiénes somos. Porque si tú llegas a saber quién eres, ya no tienes tutor. Entonces, el epicentro de lo que está pasando hoy, no es lo que pasa en el culto.

El culto, en todo caso, es lo que necesitamos porque hay siempre gente aprendiendo. Este es otro tiempo. Antes se profetizaba, ahora estamos de este lado de la profecía. Estamos en el lugar donde está la gente encargada de manifestar lo que se ha profetizado.

Es el tiempo en que nos levantemos como Pedro y digamos: esto es aquello que dijo Fulano que iba a pasar. ¿Y a él quien se lo dijo? Nadie. ¡Pero como, si yo estaba lleno del Espíritu y no lo vi! Yo también y sí lo vi.

Cambiado el sacerdocio, hay que cambiar la ley. Religión, entonces, es ese proceso de tutoría donde se enseñan cosas que no perfeccionan a nadie, y que mantienen a la gente bajo un ayo, porque son niños. Pero está al lado de algo, no opaca lo otro. Porque la promesa sí es accesible, pero es mediante una tecnología que se llama fe.

Y la fe, déjame que te lo recuerde, por si fuiste aleccionado por moveres raros, no es algo que podemos usar para conseguir nuestros deseos. Porque nosotros no operamos por nuestra fe. Porque Gálatas 2:20 dice que juntamente con Él estamos crucificados, y que ya no vives tú ni vivo yo, sino que vive Él en nosotros. Y que el que se une con Dios es un espíritu con Él. Así que tú tienes por dentro a un solo espíritu: el tuyo o el de Dios, no hay otra cosa.

Y que la vida que vive ya no la vive por su propia cuenta, sino que la vive por la fe del hijo de Dios, no la tuya. O sea que la fe que tenemos no es nuestra, sino la de Él. Y Él pagó un precio muy alto para llegar al final, no para comprar una Ferrari.

Es una fe distinta, una fe de Reino. ¿Prosperidad? Sí creo en la prosperidad, porque sin dinero no vamos a terminar. Tú puedes y debes dar, pero con conciencia, no porque te han manipulado el bolsillo. No damos por amor ni por afectos naturales, damos por conciencia y obediencia al mandato.

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El Verdadero Ministerio Apostólico

No hace falta que yo te lo diga, tú mismo puedes ver la enorme cantidad de apóstoles que han sido ordenados y andan por las iglesias desarrollando ministerios que, en muchos casos, no tienen nada que ver con lo que la Biblia dice de los apóstoles.

Yo quiero desde este trabajo, mostrarte a la luz de un elemento muy conocido en los ambientes del judaísmo y, por ex extensión también del cristianismo, cuál es ese ministerio, cuáles son sus particularidades y, por añadidura, como hacer para detectar a los falsos.

Si no tienes en tu mente una imagen clara de una Menorah, que es esa lámpara judía de siete brazos, también denominado candelero, te sugiero que consigas en internet alguna imagen porque en algún momento de este trabajo, te va a ser de utilidad.

        (Apocalipsis 21: 9) = Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del cordero.

        (10) Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, (11) teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.

        (12) Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscriptos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; (13) al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas.

        (14) Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

        (15) El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.

        (16) La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.

        (17) Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel.

        (18) El material de su moro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio; (19) y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; (20) el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, Jacinto; el duodécimo, amatista.

        (21) Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como el vidrio.

        (22) y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el cordero.

        (23) La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el cordero es su lumbrera.

        (24) Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.

        (25) Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.

        (26) Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.

        (27) No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscriptos en el libro de la vida del Cordero.

Esto es, a grandes rasgos, el proyecto o diseño de Dios para su casa. Es importante que guarde algunos conceptos que se han desplegado que no los puede perder. Por ejemplo: los apóstoles, son la parte invisible del edificio.

¿Sabes cuáles son los únicos edificios en los que los cimientos son visibles? En los edificios incompletos. Cuando la casa está bien edificada, los cimientos, (Es decir: los apóstoles), desaparecen. Ahora bien: todos sabemos, que lo que sostiene la casa es el cimiento.

Y ahí se está cumpliendo un principio de guerra espiritual: lo más importante, no es visible. Y si bien, ciertamente, lo apostólico y los apóstoles son la base del edificio, están cumpliendo dos objetivos: primero, son invisibles, y segundo, son los que realmente soportan la estructura.

Ellos se hacen altamente visibles y notorios, sólo cuando el edificio es incompleto. Y esto es muy importante entenderlo, ya que es una base para lo que luego daremos. Porque en este tiempo, se está hablando mucho de lo apostólico, pero el concepto es invertido.

Lo más sobresaliente es lo apostólico, y eso en realidad no es un diseño correcto. Ni es el diseño de Dios. Primera cosa. Segunda cosa, ciertamente, la pirámide sale de una separación interna del cubo. No vamos a jugar con imágenes porque esto es sonido, audio y no video, pero es importante el simbolismo porque en la Palabra hay muchísimos ejemplos, alegorías, similitudes de la iglesia.

La iglesia es una novia, la iglesia en cierto momento es una higuera, o una vid. La iglesia en cierto momentos es muchas otras cosas más. Pero, probablemente o con toda seguridad, el capítulo 21 de Apocalipsis es uno de los muy pocos donde se dice: “La iglesia, estaba con esta forma”.

Y si tú tienes comprensión del mundo espiritual, va a entender que eso no es casual ni una descripción formal, sino que responde a un principio espiritual. Las estructuras piramidales, son egipcias, son babilónicas, son faraónicas.

Si tú te das cuenta, vamos a analizar el primer fundamento. Dijimos que los fundamentos son invisibles. Los cimientos no se ven, lo apostólico pasa desapercibido. ¿Conoces algunos pasajes, en los evangelios, donde Jesús haya hecho algún bien a alguien, y ese alguien ni siquiera supo quién era el que lo ayudó?

Entiende el concepto. Él, Jesús, como apóstol de apóstoles, aún pasó desapercibido. Y fue de una forma tan extraordinaria, que después de haber estado predicando a sus discípulos por espacio de tres años, les hace una pregunta aparentemente inconcebible. Les pregunta: ¿Quiénes dicen ustedes que soy yo? Y ellos le respondieron: ehhh…tal vez…no lo sé… ¿Elías?

Hay algunos incrédulos, fundamentalmente aquellos que abrazan otras creencias, que a la hora de ser confrontados para aceptar a Jesucristo como el Mesías, a su vez nos confrontan a nosotros,  preguntándonos en qué parte de la Biblia dice que Jesús dijo: yo soy el Mesías. No lo vas a encontrar, no hay ningún pasaje ni versículo donde Él haya dicho eso.

¿Sabes por qué? Porque la confirmación de quien eres, nunca viene de tu presentación, sino del testimonio del Espíritu en los demás. La gente reconocía quién era Él, no por alguna carta credencial, sino por el respaldo del Espíritu a través del simple discernimiento. Yo sé, que sé, que sé.

¡Y qué tremendo es ver que Jesús, tres años después, con sus discípulos, nunca se puso a decirles algo así como: “Miren, tomen asiento, ahora voy a contarles bien quién soy yo, para que tengan idea de con quién están hablando”!

¿Sabes lo que hizo Jesús? Dejó que fuera el Espíritu el que diera testimonio claro en ellos, de quién era Él. ¿Sabes algo? Es la misma y única garantía para los que andan dando palabra fresca y no tienen un nombre prestigioso dentro de la estructura que les determine atención debida.

Luego en la oración, desde Juan 14 hasta Juan 17, Jesús va a hablar acerca de esto. “Tú has dado testimonio de quién soy yo”. Este punto es muy importante. Se trata de cómo reconocer lo verdaderamente apostólico.

Tú sabes muy bien que, cuando se está gestando algo verdadero, casi de inmediato y en forma coincidente y paralela, aparece algo falso. Alguien ha descripto al diablo como el mejor imitador. Un ser muy poco creativo, pero sí muy imaginativo a la hora de copiar.

De tal forma que, si bien hay algo que es una vertiente, un río de lo que es apostólico y verdadero, también hay una imitación, esto es: una falsificación. Una señal del fundamento apostólico correcto, es que los apóstoles de Dios, casi pasan desapercibidos.

No son gente que impone su presencia. Permiten que sea el mismo Espíritu Santo el que dé testimonio de ellos. Descansan tranquilos sobre esa garantía, algo que no podrían hacer jamás los falsos y oportunistas. Y la gente dice: “¡Huau! ¡Pasa, por favor! ¡Yo sé con quién estoy hablando!”.

Con esto en mente, quiero que ahora comprendas, asimiles, aceptes y pongas por obra lo que voy a compartirte. Es una palabra que ya he enseñado hace algunos años, pero que día a día sufre pequeñas modificaciones sustanciales que la convierten en fresca y dinámica, además de activa y vigente.

         (Apocalipsis 1: 9) = Yo, Juan, vuestro hermano y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

         (10) Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, (11) que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia; a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

         (12) Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, (13) y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

         (14) Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; (15) y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

        (16) Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. (¡Ey! Escucha. Esta es la única imagen física que la Biblia da de Jesús. Todo lo demás, ese hombrecito sanguinolento colgado en la cruz con rostro de ayúdenme, es la imagen que a los demonios les encanta darnos)

        (17) Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: no temas; yo soy el primero y el último; (18) y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

        (19) Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

        (20) El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro; las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.

Estamos hablando acerca del diseño de la iglesia. Y no vamos a tocar de inmediato el tema apostólico, porque la razón de lo apostólico es la iglesia. Lo apostólico desconectado de la iglesia, se convierte automáticamente en algo administrativo.

Las cosas existen por su utilidad. Nadie compra un objeto que no tiene algún propósito o un uso determinado o específico. Lo apostólico tiene un propósito, que es la iglesia. Hace un momento veíamos Apocalipsis 211, y una primera imagen que el Señor ha puesto en algunos corazones de siervos del reino, es que la iglesia es como un candelero.

Podemos imaginarnos una Menorah. Probablemente la Menorah, es la representación más exacta de lo que Dios quiere de su iglesia. La Menorah aparece en el Antiguo Testamento. Por un momento, trata de imaginarte la escena.

Juan está en el Espíritu, ¿Cómo entiendo eso? Entiéndelo como quieras, pero lo cierto es que él estaba teniendo una experiencia sobrenatural con Dios extraordinaria. Un éxtasis, una visión, un arrebatamiento espiritual, dale el término que más te guste.

Pero que se trata de algo que su mente no planificó ver. O sea que está viendo algo sobre lo cual no tiene control. Ahí aparecen dos elementos muy importantes. El primero es que escucha la voz de Dios donde se presenta como El Alfa y la Omega, el primero y el último, y le da una instrucción: que escriba unas cartas a las siete iglesias que estaban en Asia.

Lo primero que deberemos tener en cuenta y pensar, es por qué todas son iglesias gentiles. ¿Pensaste alguna vez seriamente en eso? No hay una sola carta, por ejemplo, a la iglesia de Jerusalén, que en realidad fue la primera. Son cartas a las iglesias más jóvenes, las últimas que Pablo establece.

La segunda cosa, muy particular, es que cuando él se da la vuelta, buscando la voz, lo primero que ve son los candeleros formando casi un círculo, porque él está en el medio. ¿Estás entendiendo la figura? Él está parado allí y aparecen los siete candeleros alrededor de él. Muy parecido, seguramente, a una Menorah.

Cuando uno ve esa imagen, ya no importa la interpretación escatológica que tú tengas, el punto es este: Imagínate eso como si fuera un reloj de sol, donde Jesús parado, cuando le resplandece el sol, proyecta una sombra, empezando con Éfeso.

Luego recorre la sombra a la siguiente iglesia, y a la siguiente iglesia, hasta llegar a la séptima. Una cosa que la teología hoy ha podido verificar es que, una de las interpretaciones más correctas de estos primeros tres capítulos del Apocalipsis, es que definitivamente cada iglesia se corresponde con un período de tiempo de la historia de la iglesia en general.

Si trazamos una línea con la primera iglesia de Éfeso, y vamos marcando espacios de tiempo, podría decirse que las iglesias se suceden unas tras otras, y la descripción de esa iglesia en particular, corresponde a ese período de tiempo en particular.

De tal forma que la iglesia apostólica que vivió Pablo, sería la iglesia de Éfeso. Y la iglesia que hoy día estaríamos viviendo, sería la iglesia de Laodicea. Esta es una de las interpretaciones más aceptadas, más respaldadas, y tiene un fundamento no sólo teológico, sino también histórico. Mira nuevamente el verso 20:

        El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro; las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.

La primera cosa importante de esto, es que los candeleros, dice aquí, son la iglesia. La Biblia dice que Jesús llamó a la iglesia, la luz del mundo. Ahora examine con su imaginación, si es que ha visto alguna vez un  Menorah, su conformación, sus siete lámparas en forma de media luna ascendente.

Podríamos dividir el candelero en dos partes. Y la lámpara número cuatro, dividiría equilibradamente el candelero en dos. Tres lámparas a un lado, la cuarta al medio, y tres lámparas al otro lado. Ese es el eje central. Son siete lámparas, unidas todas en una sola base.

Pero definitivamente, el candelero número cuatro, es muy diferente a todos. Es el que en realidad, tiene la base hasta el final. Partiendo de esta base, revisemos ahora la iglesia número cuatro. ¿Y cuál es la iglesia número cuatro? Tiatira. ¿Entiendes lo que estoy diciendo?

La palabra Tiatira, significa “servidora”. ¿Sabes cuál es el carácter de la iglesia? Servicio. Vamos por más: ¿Cuál es el significado de la palabra Ministerio? Servicio. ¿Qué es lo que distingue a la iglesia? Que es un grupo de gente que sirve. La iglesia es una comunidad diseñada para servir.

Ahora bien: el servir, no es sólo el servir a Dios, sino también el servir a los que Dios ama. Segundo rasgo apostólico: el ministerio apostólico está diseñado para servir. Recuerda que el primer rasgo de este ministerio, era que estaba oculto, invisible. Si tuviéramos que dar una definición rápida, sintética y precisa del apóstol, diríamos que es un siervo de los siervos de Dios.

¿Y cómo es eso? Olvida lo que estás viendo cada domingo, vamos a lo que es conforme a la Palabra. Los pastores, son siervos de los hijos de Dios. Los apóstoles, son siervos de los pastores. Más claro: los pastores, están puestos por Dios para servir a las ovejas. ¿Acaso no le dijo Jesús a Pedro, “pastorea mis ovejas”?

¿Cuál es la razón de un pastor? Las ovejas. Tú puedes llamar a alguien pastor cuando sabes que no tiene ovejas a su cuidado? ¡No es un título, es una función! Imagine la imagen campestre, las ovejas reales. Un hombre las acompaña, las guía, las cuida de los lobos, las apacienta, está pendiente de ellas. ¿Qué cosa es ese hombre? Un pastor.

Ahora imagine otra escena. Una enorme oficina instalada en dependencias de un enorme edificio construido con lo más moderno. En esa enorme oficina, un no menos imponente escritorio. Tres teléfonos, una computadora, un plasma con las noticias del día, y un hombre sentado allí atendiendo diversos asuntos. ¿Podríamos llamarlo pastor?  No. Un pastor tiene que tener ovejas.

Ahora bien: ¿Cuál es la razón de la existencia de ese pastor? El bienestar de las ovejas. Cada día él debe dar cuenta de las ovejas. ¿Qué pasa si las ovejas necesitan comida? ¿Sabes que hace el pastor? Tiene que darle comida. No les puede decir “Bueno, vayan a comer por ahí”.

Está a cargo de sacarlas cada día, de guardarlas cada día. No pueden ni sacarse la lana ellas solas. Ahí necesita trabajar el pastor, necesita cuidarlas. En una palabra: la razón de ser de un  pastor, son las ovejas. Si las ovejas desaparecen, él deja de ser pastor. En pocas palabras, el pastor es un servidor de las ovejas.

Bien: en el plano espiritual ocurre exactamente lo mismo. El pastor de una iglesia no está ni puede estar por sobre las ovejas. En realidad, está por debajo de ellas. Porque si en verdad ellos están allí porque fueron puestos por Dios, como la mayoría dice, entonces fueron puestos para servir a ese pueblo, no para servirse de él.

Jesús dijo una vez: “Lo que hagas con mis pequeñitos, lo haces conmigo”. ¿Se está entendiendo esto? Bien. ¿Y qué son los apóstoles? Los apóstoles son siervos de los siervos de Dios. Ellos son siervos de los pastores. Jesús, el apóstol máximo de todos los apóstoles, ¿Qué vino a hacer? Vino a servir.

¿Cuál es el eje central de la Menorah, de la legendaria lámpara hebrea? Servicio. Tiatira significa “servidora”. El eje de la iglesia, es servicio. Esto está tan repetido en el evangelio, que tú no vas a ver jamás a Jesús en toda su historia ministerial haciéndose servir por alguien. Siempre lo va a ver sirviendo.

Va a verlo diciendo que el mayor sirva al menor. Va a verlo siempre rompiendo todos los esquemas. El más grande es el más pequeño en el Reino de los Cielos, y el más pequeño es el más grande. ¿Cómo lo entendemos desde el punto de vista humano? Para entender eso, debemos tener el corazón de Dios, de otro modo nuestra mente revienta.

No es algo empresarial. Se supone que el gerente es el más importante de una empresa, ¿No es así? Bien; ahora imagine que el gerente está en el plano más inferior de esa pirámide y es, en realidad, el que sostiene el resto de la estructura.

Primer detalle, entonces, servidora. Otro detalle para tener en cuenta, si observamos al menos en una fotografía o dibujo a una Menorah, es que existe una unión entre las lámparas restantes: L primera con la séptima, la segunda con la sexta y la tercera con la quinta. La del medio hemos visto que se queda sola, pero sostiene el resto de la estructura.

Ahora vamos a tratar de entender eso a la luz de las cartas del Apocalipsis. Hablemos un momento de Apocalipsis 2: 18, a ver que tenemos acá. Es la iglesia de Tiatira, la cuarta. La primera es Éfeso, la segunda Esmirna, la tercera Pérgamo, la quinta Sardis, la sexta Filadelfia y la séptima Laodicea.

Pero comenzamos desde la cuarta, que es Tiatira, porque además de ser, como te dije, la que soporta toda la estructura, es también la que sirve para tomar la lámpara completa. No la puedes tomar de más abajo ni tampoco de las otras lámparas, que en realidad son móviles. La debes tomar del brazo, del eje. Llevado esto a la simbología que estamos viendo, Tiatira es la que soporta al resto de las lámparas.

Viéndolo de otra manera, ¿Cuál era el problema central de Tiatira? Su tolerancia a la idolatría y a la inmoralidad. Entonces aquí llega el momento en que caemos en cuenta de algo: que toda la iglesia, de una u otra forma y a través de los tiempos, ha tenido una lucha permanente con estas dos cosas: la idolatría o la inmoralidad.

En cada período de la historia ha habido una tolerancia a la idolatría. Y creo que todos los que nos reunimos aquí, tanto yo de este lado como tú del otro, ya tenemos muy en claro que cuando decimos idolatría no necesariamente estamos hablando de estatuas de cera, madera o metal, ¿No es así? En nuestros ambientes se ha presentado la idolatría a partir de aspectos mucho más elaborados.

Si tú lees con calma a Tiatira, la carta número cuatro, vas a darte cuenta que hay una lucha constante, ya, entre la fidelidad y la apostasía. Eso es lo que distingue a Tiatira, pero también a todas las otras iglesias. Es más: es algo que distingue a toda la iglesia en general, empezando con los discípulos. Vamos a la lámpara número uno: Éfeso.

        (Apocalipsis 2: 4) = Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

Ese es el punto negro de Éfeso. Ahora bien: ¿Con cuál iglesia está ligada Éfeso? Con Laodicea.

        (Apocalipsis 3: 16) = Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

¿Estás viendo que existe una clara relación entre estas dos iglesias? Ahora veamos la lámpara número dos, esa es Esmirna.

        (Apocalipsis 2: 10) = No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Ahora bien: la lámpara número dos, está conectada con la número seis, que es Filadelfia.

        (Apocalipsis 3: 10) = Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

¿Estás entendiendo? ¿Notas al fin que verdaderamente están conectadas las lámparas? Esto rompe con el concepto plano de que aquí está una iglesia y allá está la otra, y empezamos a comprobar que es mucho más coherente con una línea determinada, esto que estamos viendo, donde tenemos a las siete iglesias que en un momento resplandecieron con un propósito específico de Dios, pero que también por debajo de la lámpara estaban mucho más unidas de lo que parece.

Porque a la debilidad de Esmirna, la suple Filadelfia. Van a ser probados por diez días, no temas. Tomen ustedes a Filadelfia: yo te guardaré de la hora de la prueba. Nota como se unen. No se olvida el concepto de la lámpara número cuatro, Tiatira, servidora. El concepto de servicio es lo que define a la iglesia. Ahora veamos la número tres, Pérgamo.

        (Apocalipsis 2: 14) = Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de las cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

La lámpara que iría conectada con la número tres, es la número cinco, Sardis.

        (Apocalipsis 3: 4) = Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.

Creo que la relación entre uno y otro es más que clara, ¿No es cierto? Es como si el texto de 3:4 fuera un complemento o una continuidad del 2:14. Les dice que toleran a algunos que no deberían tolerar, pero que Él conserva a unos pocos que han mantenido la pureza.

Nota como, la debilidad de una, es suplida por la riqueza de la otra. Voy a decir algo que se ha dicho muchas veces, pero que todavía no se ha terminado de entender y mucho menos aceptar en los ambientes evangélicos: lo apostólico rompe los límites denominacionales, porque nos coloca en una estructura del estilo de la Menorah, donde las iglesias deben (O deberían) sostenerse mutuamente unas a otras.

Y todo eso sin la vanidosa pretensión de ser agrupadas, sino funcionando y operando con la lámpara que Dios les ha dado. De todos modos, el recurso es que la debilidad de una sea suplida por la potencia de la otra y viceversa. ¿Está sucediendo? No. Conclusión: estamos retrocediendo.

Ahora tengo que concluir con este ejemplo, con este modelo. Es muy probable que lo que ahora diga, a muchos de ustedes no les termine de gustar. Pero ocurre que no puedo decirlo de otra manera, y además nunca me gustó añadirle edulcorantes artificiales al azúcar genuino del evangelio.

Lo que le pasa a una iglesia que está en el otro extremo de la ciudad, me va a afectar a mí también. Y no estoy hablando de grupos religiosos ritualistas sin sustento, ya lo habrás imaginado; estoy hablando de iglesias genuinas, gente genuina, hijos de Dios con mandato y dirección.

No podemos cerrar nuestras simbólicas puertas del interés comunitario como pueblo, y desinteresarnos de lo que le está sucediendo al resto del cuerpo de Cristo en la tierra. Eso, no es apostólico. En el siglo veinte se levantaron muchas denominaciones, muchas vertientes doctrinalmente distintas.

Y fíjate que hasta la forma de mencionarlas resulta extraño: denominaciones. Del verbo denominar, nombrar, rotular. Esto quiere decir que ese rótulo era, decididamente, lo que distinguía a la gente, no sus íntimas y profundas convicciones.

Mi denominación. Fui parte de una denominación por espacio de veinte años. Jamás renegué de ella porque reconozco y doy gracias por las cosas que allí aprendí y que, de alguna manera, moldearon mi futuro camino en el Señor. Pero déjame decirte que en mi intimidad, jamás me sentí rotulado. Es más, jamás dije: “Yo soy púm púm”, como otros hermanos vivían presentándose en sociedad.

Creo que las denominaciones nacieron de un afán divisionista inspirado en las oficinas del infierno, aunque fueron luego utilizadas por Dios como un instrumento más de acercamiento, evangelización y forma de ingreso al camino de la fe genuina.

Pero si quieres tener una visión clara de lo que significan las denominaciones, lee pequeños párrafos de estas siete cartas y podrás ver cómo, a cada una, con una sola excepción, se le dice que está muy linda y muy bien, a no ser por…y allí cambian los motivos, pero se igualan las censuras amorosas.

Pero el punto en cuestión es que, al abandonar el siglo veinte y entrar en el veintiuno, empezamos a ver algo distinto. Y ya dejó de ser la pertenencia a una denominación nuestro sello de calidad, sino el genuino e íntimo sentir espiritual.

Allí, recién, empezamos a congregarnos, aunque más no fuera en un banco de una plaza, con aquellos que estaban en un mismo sentir, y no con un grupo de gente que veíamos una vez por semana porque ocupábamos bancos vecinos en un templo cualquiera.

Y esto no es casual ni porque sí. Porque en el libro de Apocalipsis van a empezar a aparecer cosas que en los anteriores libros parecían haber quedado en el olvido o en un letargo apático. Por ejemplo, el concepto del siete, que aparece en el Apocalipsis de una manera tremenda.

Y esto tiene que ver no sólo con la perfección que se le ha dado al número como significado, sino que además está muy ligado al libro de Isaías, cuando se habla de los siete espíritus de Dios. Un sinónimo para el libro del Apocalipsis, es básicamente esto: el libro de la plenitud.

Todo antes del libro de Apocalipsis, es parcial. Nos tenemos que contentar con Corintios, “en parte vemos, y en parte profetizamos”. Pero Juan vio todo. Él no vio en parte, él vio todo. Entonces, ciertamente que Dios acepta que nos quedemos en Corintios, “en parte vemos y en parte profetizamos”, pero desea y demanda que avancemos hasta la estatura de Apocalipsis: “Y estábamos nosotros en el día del Señor, en el Espíritu”.

        Y vimos al Espíritu y oímos lo que nos decía. Y nos llamó y nos dijo: ven, sube y te mostraré todas las cosas. Si tú evalúas con cierta prolijidad, verás a la iglesia en Apocalipsis, recuperando su rol profético. Ya no es la que tiene que comprar el diario o ver la CNN para ver qué está pasando, sino que es la que escribe las noticias. La iglesia sabe lo que va a pasar mañana.

El asunto es que, cuando hicieron el canon del Nuevo Testamento en el año 140, uno de los libros que n o quisieron incluir, fue el de Apocalipsis. Y había una sola razón: lo consideraban un libro muy básico. Un libro que no necesitaba ningún esfuerzo espiritual, sino que todo estaba muy claro.

Eso describe con meridiana claridad la evolución que hemos tenido como iglesia, ya que hoy éste es uno de los libros más velados. Ellos se opusieron, hubo una gran discusión. ¿Incluimos al Apocalipsis o no? ¡Es que es un libro muy claro! ¿Para qué vamos a poner eso? Se entiende todo lo que dice ahí!!

No necesitamos ser ni siquiera líderes para saber que lo que dirige el cuerpo de Cristo es el servicio. Porque Cristo vino a servir, y lo que yo haga, incluso para con aquellos que todavía no conocen al Señor, es a Él a quien se lo estoy haciendo. ¿Cuánto más valor tendría el servirnos entre ministros? O servirse entre congregaciones. Lo apostólico rompe el muro y permite trabajar en una visión ya no de grupo o denominación, sino de Reino.

        (Apocalipsis 4: 2) = Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

        (3) Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

        (4) Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

        (5) Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.

Cada una de las iglesias de Asia, que en realidad representan a toda la iglesia en toda la historia, tuvo una, o dos o quizás hasta tres lámparas. La iglesia del Apocalipsis, es una iglesia que tiene las siete lámparas activas.

Nunca en la historia de la iglesia se va a soltar una presencia del Espíritu Santo tan poderosa y soberana como en Apocalipsis. Curiosamente, nosotros hemos establecido un modelo escatológico escapista. O sea: nos estamos yendo antes que sucedan las cosas más importantes.

Quiero añadirte algo: la doctrina del rapto antes de la tribulación aparece recién en el siglo veinte, y fue dada por un espiritista a un pastor norteamericano que lo hizo famoso. Por diecinueve siglos, la iglesia creyó otra cosa. No te digo que, investiga.

Pero el gran problema de esa doctrina es que se pierde el concepto de Reino. Explico. Si tú te vas pronto, que te puede preocupar o importar lo que suceda con este país donde vives. ¿Qué ganas con que Dios establezca su reino en tu país o en el país limítrofe donde has ido como misionero? ¡Si total ya nos vamos pronto!

El período más glorioso de la iglesia, es el período el Apocalipsis. Porque literalmente, los siete espíritus de Dios se moverán sobre la faz de la tierra de una forma nunca vista. ¿Tú crees que Dios nos va a privar de la mejor fiesta, de la parte más buena, del mejor vino y de tremenda celebración?

¿Pero y entonces los apóstoles? ¿No estamos esperando el anticristo? ¿Los apóstoles? ¿Y para qué crees que se están levantando? Los verdaderos, los genuinos, no los de escritorios eclesiásticos. ¿Quiénes crees que serán los que enfrenten al anticristo?

Una cosa es cierta: la visión del Reino no está limitada por el tiempo. Nosotros estamos aquí para hacer que el nombre del Señor sea extendido a toda la creación. ¿Y sabes qué? No tiene sentido lo apostólico, sino para enfrenar a los poderes más elevados.

Lo que se hizo hasta hoy, se hizo. Mal, regular y a veces bien. Pero lo que viene ahora tiene otro nivel. Los primeros apóstoles lucharon contra enormes fuerzas de oposición. Espirituales y terrestres. Los últimos apóstoles también tendrán una batalla parecida. ¿Cuántos quieren seguir presentándose como apóstoles, ahora?

Sin embargo, de una de las cosas que se debe hablar en el marco de una reforma de tono apostólico, es de una doctrina apostólica. Y la doctrina apostólica tiene que ver con una escatología apostólica. Y la escatología que hoy tenemos en la mayoría de nuestras iglesias, no es ni apostólica ni bíblica. Y no te creas así como así lo que yo te digo: tómate el trabajo de revisar el nacimiento de las doctrinas más conocidas.

Lo apostólico que viene por delante está siendo levantado por Dios para un mover de un tiempo precioso en el que los siete espíritus de Dios se moverán sobre la faz de la tierra de una forma espectacular. Leamos de nuevo el verso 5.

        (Apocalipsis 4: 5) = Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.

Trata imaginar esta imagen por un momento. ¿Sabes qué? Es muy difícil. Es interesante, pero haciendo un estudio respecto a la luz, se ha descubierto que la luz, al pasarla por un prisma, se descompone en siete colores. Las lámparas están ligadas a la luz.

¿Cuál es, entonces, el objetivo del Menorah? Básicamente, iluminar. ¿Y qué es la luz? Básicamente, es la combinación de siete colores primarios. Cada uno de esos siete colores, está representado en el tabernáculo. En el tabernáculo tenemos colores primarios.

Y eso habla, justamente, de naturaleza divina. La naturaleza divina de Dios, está en la iglesia. ¡Es que yo quiero conocer a Dios! Pues entonces tendrás que mirar a la iglesia. ¡Pero es que ahí no lo veo! Entonces no estás mirando a la iglesia, estás mirando a Babilonia.

¿Cuál es nuestra excusa cotidiana? “Bueno, mira…en la iglesia hay hombres imperfectos, ¿estás viendo? Tú debes venir a la iglesia por el Señor, no por nosotros.” Sirve como pequeña excusa evangélica para justificar asuntos injustificables dentro de las congregaciones, pero déjame decirte que no es la pura y mucho menos santa verdad.

¿Qué le dijeron los discípulos a Jesús? ¡Señor! ¡Muéstranos al Padre! ¿Y Él que les respondió? ¿Cómo es eso? ¿Tanto tiempo con ustedes y aún no han visto al Padre? ¡Quien me ha visto a mí, ha visto al padre! Jesús. Cristo. Iglesia. Cuerpo. ¿Sigo?

Eso sería una realidad palpable si cumpliéramos lo que Jesús dice, en razón de que son los frutos los que dan testimonio de Él. Si tuviéramos abundante fruto, se cumpliría la palabra que dice: En esto es glorificado mi padre, en que llevéis mucho fruto. Porque los frutos son los que hablan de quien está contigo.

        (Apocalipsis 4: 6) = Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.

Podrás entender que no se puede tocar ni aunque sea superficialmente el tema de los cuatro seres vivientes, ya que eso solamente nos llevaría un tiempo que excedería el de un estudio normal. Pero sí déjame decirte algo que tiene real importancia en esto: los siete espíritus de Dios de los cuales se habla en el verso 5, son los mismos ojos que están en los seres vivientes de más abajo.

Los ojos es una terminología muy singular: Podemos verlo en Zacarías, donde se dice que las piedras estaban llenas de ojos. ¿Se entiende? No, y mucho menos si alguien te sugiere dibujar algo así. Claro está que no es un asunto literal. El Señor estaba tratando de hablar de algo espiritual muy poderoso.

Fíjate que en el Antiguo Testamento, por ejemplo, vemos en Daniel al cuerno con los ojos y, tal como te dije recién, las piedras de Zacarías con los ojos. En el Nuevo Testamento, en cambio, el concepto de ojo pasa, de sólo mirar o ver, a manifestarse.

Entiende: el ojo está relacionado con la luz, así como el oído lo está con el sonido. Tú tienes ambas cosas. Si tienes oído va a ser porque el sonido va a trabajar con él. Si no tienes oídos, aunque haya sonido no te sirve. ¿Cuál es el concepto de la luz? Los ojos.

Los ojos son los que detectan la luz. En realidad, lo que nosotros vemos, está en relación con los porcentajes de luz que nosotros recibimos. Si me equivoco en algo puedes confirmarlo con un oftalmólogo. Entonces, lo que en realidad percibo en mi ojo, es la luz.

Entonces podemos entender que, lo que los ojos andan buscando, en realidad, es la luz. Por eso es que, cuando hay un sitio oscuro, los ojos no captan nada. Compara eso con Juan 4:24: Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.  

Los ojos son sensibles a la luz, ¿No es cierto? Bien; lo que captura la atención de Dios, es la luz de la iglesia. Esto es algo muy poderoso. Así como Servicio o servidora, es el eje central de la iglesia, la razón de tener un candelero, básicamente es tener luz.

Jesús lo dijo más que claro: una lámpara que no ilumina, no sirve. Nadie pone una lámpara debajo del almud, debajo de la cama, decía. La pone en un lugar elevado. En el libro de Apocalipsis, interactúan dos elementos: yo oí y vi. En función de lo que oyes y ves, actúas.

¿Por qué hoy día vemos a la iglesia andar a los tropezones? Porque no necesariamente oye, y a veces hace lo que no ve. Recuerda a Jesús: lo que veo hacer a mi Padre, eso hago. Lo que oigo de mi Padre, eso digo. ¿Cuántos predicadores pueden decir exactamente eso en este tiempo y ser sinceros?

Eso nos lleva a la relación eterna entre Génesis y Apocalipsis entre lo espiritual y lo terrenal. No son dos cosas separadas, sino que están unidas. Lo que veo, eso hago. La iglesia, como perdió la capacidad de ver, empezó a guiarse por circunstancias.

Esto es algo que cualquiera de nosotros puede comprobar sencillamente con sólo observar el funcionamiento operativo de cualquier iglesia. ¿Adónde buscaría un terreno para levantar su nuevo templo? En el sitio donde están más baratos y al alcance de la economía de la congregación. ¿Está bien? Aparentemente si, peo en realidad no, no está bien. ¿Y por qué? Porque está levantando un templo en el lugar que ha decidido Mamón, no Dios.

En el Antiguo pacto tú tienes a Adán, que es el que trasmite la voluntad de Dios a la creación. Después de Adán, te encuentras con Abraham. Y así Dios vuelve a agarrar una comunidad profética. La primera comunidad profética es Adán, la segunda es Abraham. Empieza de cero, otra vez Dios.

¿Cuál era el objetivo de Abraham? Llena la tierra, hijo. A quien tú bendigas, yo bendeciré. El pueblo de Israel, falló. Ellos, ellos y ellos. Me caso con judíos y me ayudo solamente entre nosotros. Entonces allí el Señor nos lleva a la tercera comunidad profética: la iglesia.

Ahora bien; el propósito de Dios nunca sufrió cambios, siguió siendo el mismo. Nosotros somos plantados para ser voceros de Dios. Ahora voy a decirte algo muy importante: tú no necesitas ser pastor para ser vocero de Dios. Y menos necesitas ser apóstol o profeta.

Cada hijo de Dios, que ha nacido de las aguas y del Espíritu, tiene la capacidad de ser un retro transmisor de lo que Dios está hablando. Eso es lo que le da poder a la iglesia. Porque lo que tú estás haciendo, lo está haciendo Dios, de modo que si yo obstaculizo tu trabajo, estoy estorbando a Dios y me las voy a tener que ver con Él.

Entonces los ojos, responden a la luz, esto es algo reiterativo en toda la Escritura, aunque no siempre se lo haya visto así. Entonces la pregunta, ahora, es: ¿Cuál es el nivel de luz que tiene la iglesia hoy? Recuerda una vez más la Menorah. Suponte que yo ahora enciendo una de esas siete lámparas. ¿Te parece que sería una luz suficiente para que nos ilumine a todos? 

No. ¿Qué hacemos? Encendemos otra. Y vamos a poder comprobar que todavía nos falta. Prendemos otra más. Y otra, y otra. Llegará un momento en que deberemos encenderlas a todas. Y sólo cuando las siete lámparas estén encendidas, la luz tendrá una extensión que podrá alumbrarnos y ayudarnos a todos.

Pero encontramos un problema. Había cosas feas que pasaban desapercibidas cuando sólo había una lámpara encendida. Pero a medida que las lámparas de Dios se empiezan a encender, lo que estaba escondido comienza a ser manifestado.

Ahora bien: si una, o dos, o diez congregaciones resuelven entrar en una cobertura espiritual no humana de corte apostólico, cada una de esas congregaciones sufrirá un quiebre muy importante. Porque es como si la iglesia se hubiera acostumbrado a estar con dos lamparitas encendidas.

Pero de repente se encienden las siete y, ¿Sabes lo que sucede? Se ha visto a iglesias quebrarse, a otras dividirse, a mucha gente enfermarse, incluso con casos de muerte. Y esto no es exageración mística, es pintura de guerra de alto nivel, diferente a las pequeñas batallas contra pequeños demonios a las que estamos acostumbrados.

        Hay mucha gente enojada con gente que está llevando una palabra que en muchos casos destroza, Biblia en mano, lo que la iglesia estructural ha enseñado por años y años. ¿Y sabes qué? Es un enojo injusto, porque lo que sucede con el mover apostólico es que, en primera instancia, lo que produce es una apertura de ojos espirituales que lleva a mucha gente a ver cosas muy claras que antes no veía.

¿Recuerdas al ciego que estaba junto al estanque de Siloé? ¿Recuerdas que le dice Jesús? Que vaya al estanque y se lave los ojos. Siloé. ¿Sabes que significa la palabra Siloé? Enviado. ¿Sabes lo que significa apóstol, o mejor dicho el vocablo original, apostello? Enviado.

¿Sabes qué es lo que te quita la ceguera? El enviado, Siloé, lo apostólico. Fíjate que Pablo va a un lugar, habla como tres horas y nadie le estaba entendiendo. En un momento dado Pablo se cansa y pregunta: Díganme, ¿Con qué bautismo fueron ustedes bautizados?

¿Qué le contestaron ellos? ¡Con el bautismo de Juan! Escuchen, eso está muy bueno, pero lamento informarles que están apenas en la mitad del camino, así que terminemos de andar. Y recién allí continúa su exposición. Piensen ustedes en lo que sintió esa gente. ¿Lo pensaron? Bueno, ahora traten de tener misericordias con los que hoy los agreden, injurian, marginan y hasta ofenden.

Concretamente, lo apostólico quita el velo. Yo, como simple hermano y unción magisterial, estoy diciendo cada vez más a menudo: ¡Huau! ¡No había visto esto antes! ¿Cómo puede ser que me pasó por delante de las narices y no lo vi, y ahora viene este siervo, apóstol del Señor, y la luz se hace en mi entendimiento? Es Dios usando sus ministerios pese a que al hombre religioso no le gusta el modo.

Hay un dicho en teología que podemos aceptar como prudente: “Si es algo nuevo, puede que no sea bueno”. De acuerdo, pero déjame decirte que esto no es algo nuevo. ¿Cómo va a ser algo nuevo si el mover apostólico está en el centro inicial del evangelio?

Lo apostólico nos quita la venda religiosa, la venda de la ignorancia y nos ayuda a ver lo que hasta ayer mismo no veíamos e, incluso, nos molestábamos mucho cuando alguien lo mencionaba. ¿Por qué sucede eso? Porque lo apostólico está muy relacionado con la luz.

En suma: lo apostólico siempre suma a tu ministerio, no resta. Allí es donde los siete espíritus de Dios se manifiestan de forma extraordinaria. Luz. Pero ahora imagínate a siete candeleros, a siete Menorah, con siete lámparas encendidas a pleno. ¿Te imaginas el nivel de luz que había allí? Y al medio, uno semejante al Hijo de Dios.

Ese es el diseño correcto de la iglesia, hoy. En medio, uno semejante al Hijo de Dios. Y todas las lámparas encendidas, a su alrededor. Por eso es que dice Isaías que: tinieblas cubrirán la tierra, pero sobre ti resplandecerá la luz.

Hay profetas modernos trabajando de un modo muy distinto a lo que veníamos viendo. ¿Por qué se levantan los profetas? Los profetas se levantan por causa del mundo, no por causa de la iglesia. Mira los protocolos de los profetas en Corintios 14. ¿Dónde debemos profetizar? Si algún inconverso entra y todos profetizan, él será convencido por todos. O sea: el ministerio profético ni siquiera es para la iglesia.

Resumiendo. Me preocupa, y me debe preocupar, ese grupo de creyentes que anda por allá, viviendo conforme a los rudimentos del mundo porque casi no cree en nada. ¿Y por qué me preocupa? Porque espiritualmente estamos unidos. Lo que les sucede a ellos, me afecta y me preocupa a mí.

Dios responde, a los ojos y a la manifestación de la luz. ¿Quieres capturar la atención de Dios? Resplandece. Dios no responde ni a la oscuridad ni a las tinieblas. Él responde a la luz. La iglesia debe ser, básicamente, la repetidora de lo que ven los cielos. Los apóstoles traen diseños celestiales.

¿Sabes por qué pueden hacer eso? Porque ven lo celestial. ¡Pero es que yo he conocido apóstoles que no ven nada! Entonces no son, porque el principal rasgo apostólico, es que ven lo celestial. Entran aquí y te dicen: hermano, ¿Sabes qué? Esto está pasando en la iglesia, esto está pasando en tu vida. Por eso es que lo apostólico trae corrección. Y no por lo que le parece, sino conforme a lo que ve.

Los apóstoles desencajan como miembros de una congregación clásica, porque un apóstol no viene a este mundo a recibir, sino a dar. Si alguien que dice ser apóstol, antes de extenderte su mano en ayuda la coloca para recibir algo de ti, puedes dar por seguro que ese no es un apóstol genuino.

Lo apostólico se da a sí mismo, se entrega a sí mismo. No le interesa recibir algo a cambio. Tiene el carácter de Cristo, que se entregó a sí mismo. ¿Lo estás entendiendo? ¿Lo ves con mayor claridad? ¿Qué esperas, ahora, que te de los nombres rutilantes de los que dicen ser y no son? No, eso es de cristianitos cómodos. Tú tienes el suficiente discernimiento para verlo con tus propios ojos espirituales.

Después de esto vas a tener un serio problema. Ya no podrás decir que no sabías, que ignorabas, que nadie te dijo. Ahora ya sabes. Tus ojos han sido abiertos. Como sucede siempre, después de una palabra genuina, ya no puede conformarte nunca más un discurso humanista para cubrir espacios de tiempo en un templo.

Va a parecer una humorada lo que voy a decirte, pero tomando como base mi propia vida, puedo asegurarte que cuando comienzas a ver las cosas como son, comienzas a tener problemas. El ignorante vive más que tranquilo en su ignorancia. El que recibe más, le es demandado más, está escrito. Cada enseñanza, implica una responsabilidad.

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Quiero que sepas, en el inicio de este trabajo, que si te has acomodado tranquilamente esperando escuchar o leer un buen mensaje de parte de un predicador que te resulta simpático, te equivocaste de página Web. Ni yo soy un predicador clásico ni esto es un mensaje que tú puedas oír y luego decir ¡Qué bueno! O ¡Que pobre! Esto es Biblia activa, dinámica y puesta por obra.

Si por el título supones que voy a darte elementos teológicos para que tú puedas añadir a tu banda musical de alabanza y adoración en tu congregación y lucirte el domingo que viene con las hermosas hermanitas del coro, también te equivocaste. Creo que estamos utilizando una misma palabra con distinta visión de ella.

Si por el contrario, te has conectado con la predisposición de oír, comprobar lo que digo con tu Biblia en la mano, luego decidir si lo aceptas y, de aceptarlo, comenzar al segundo siguiente a ponerlo por obra en tu vida, en la de tu familia y en la de la que sea tu iglesia, entonces déjame que te de un abrazo a la distancia: estamos en el mismo buque llamado “Remanente santo”. ¿Destino? El puerto de Canaán.

En principio, déjame decirte que todo lo que aprendemos tiene que funcionar. Si algo que aprendemos, por alguna razón o causa no funciona, entonces ese algo es teología. Y la teología no sirve. Entiende: no sirve para otra cosa que no sea aprobar ciertas materias y obtener ciertos títulos eclesiásticos.

Tiene que ser algo que nosotros podamos utilizar en nuestra vida cotidiana. El producto final de esto, es un estado de existencia. Lo que Dios está produciendo en la tierra, es un estado de ser, es un tipo de persona, es un varón perfecto. Dios está creando un pueblo.

El producto final no es algo que tú hagas, sino en aquello en lo cual tú te conviertes. Lo reitero porque es muy importante que lo sepas. El resultado final de todo esto no es algo que tú vayas a hacer, sino algo que tú seas de aquí en más.

Eso quiere decir que la iglesia está caminando una transición que la lleva desde estado de Marta, a ir directamente a sentarse a Sus pies. Estamos volviendo a la Palabra y estamos viendo ciertas dinámicas que hemos dejado abandonadas en el pasado, nada nuevo, sólo que lo estamos viendo con otra perspectiva, con un entendimiento fresco.

Quiero comenzar en el libro de Hebreos, un libro sumamente interesante, o una carta, como la llamamos, que fue escrito cuarenta años después de la ascensión de Cristo. Su autor no firma esta carta, aunque muchos creen que es Pablo.

De todos modos, la mayoría se inclina a que él más bien la dictó a la carta. Y dice que escribe con mucha urgencia, porque la iglesia que está establecida en aquel tiempo, aún está operando según los ritos del Antiguo Testamento.

Esto quiere decir que ya lleva cuarenta años redimida de la ley y ha sido introducida en la gracia, pero su rutina, tradiciones y costumbres siguen siendo las mismas. Sigue trabajando de la manera que estaba acostumbrada a trabajar. No se ha dado cuenta que Dios se mudó. Anota: es posible estar trabajando en una iglesia que adora a Dios sin que Dios participe de ello.

Porque Dios salió del templo. Ahora ya no está en el templo, ya no está en el rito, ya no está en matar los animales, ya no está en nada de eso. Sin embargo, la iglesia ahí andaba todos los domingos haciendo lo mismo, creyendo que Dios estaba en el asunto. No te rías, todavía hay unos cuantos que andan haciendo lo mismo y ahora ya no son cuarenta, son más de dos mil años.

No le hace, claro, pero Dios no está en eso. Dios se mueve de gloria en gloria, de fuerza en fuerza, a través de los tiempos en la iglesia de nuestros días. Y cuando Él se mueve de un lugar a otro, es muy fácil no darse cuenta que se ha ido, si es que uno no está pendiente o acostumbrado a que Dios se mueve constantemente.

Recuerda que cuando hay un mover de Dios, quien se mueve es uno hacia Él. Un mover de Dios no es una nueva forma del Espíritu ministrando en la iglesia. Un mover de Dios, es un acercamiento del pueblo hacia Él. Así que no importa de qué manera te ministre el Espíritu, si cuando se acabe la fama de ese mover, tú no te has acercado más a Dios y, por consecuencia, no has experimentado ningún mover de Dios en tu vida.

(Hebreos 9: 1) = Ahora bien, aún el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.

       (2) Porque el tabernáculo estaba dispuesto así:

Quiero que entiendan que las cosas que ellos escribieron, fueron ejemplos para nosotros. Porque hemos usado los templos como tipología, como símbolo de las cosas que Dios está construyendo hoy. Sabemos que Salomón y su tabernáculo nos hablan de las dinámicas que Dios está construyendo en su templo final, que es la iglesia.

Muy importante. Así que dentro de la tipología de este templo, de este tabernáculo que describe el escritor de Hebreos, hay una simbología de este tabernáculo en un tiempo de reforma. ¿Y de qué reforma hablamos? De la que trajo Jesús en el tiempo en que Él estaba vivo.

Su mayor preocupación era que la reforma vino y se fue y la iglesia siguió andando en lo mismo. Entonces se está tratando de poner en la Escritura los cambios que hay, a ver si se dan cuenta, y lo escribe de una forma de una manera en que solamente ellos lo entiendan, observa.

        (2)…Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.

        (3) Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, (4) el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; (5) y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle.

Pasamos algunos versos que nos hablan de lo mismo, fíjate que el verso 8 dice que esto era para dar a entender.O sea que era un símbolo, una especie de metáfora, una analogía, una tipología que usa la Biblia para esconder cosas más importantes que el ejemplo en sí.

        (Verso 8) = dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

       (9) Lo cual es símbolo(¿Para qué tiempo?) para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto,

Nota que la razón por la cual era sólo símbolo, era porque no perfeccionaba. Esto es importante, porque si vamos para atrás, al capítulo 7 de Hebreos, y vemos el verso 11, que dice: Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico(Una vez más, la preocupación del escritor, es que la perfección no se podía conseguir con el tipo de ministros que existían.)

Primero nos dice que el tipo de culto no servía, ahora nos dice que el tipo de ministros existentes tampoco servía. Y lo que determinaba si servían o no, era la habilidad de perfeccionar. Esto es muy importante, porque mientras a nosotros se nos dice que nadie puede ser perfeccionado sin que Él llegue, aquí andan cambiando la forma de ministrar para perfeccionar.

Me parece que el objetivo, aquí, es perfeccionar algo, y por eso siguen cambiando hasta dar en el clavo. Si se pudiera perfeccionar por lo Levítico, entonces no hubiese sido necesario levantar otro orden sacerdotal según el orden de Melquisedec.

Dice que mientras la primera parte estaba en pie, no podíamos entrar al Lugar Santísimo, cosas que eran símbolos que representaban que esto era una tipología hasta el tiempo de la reforma porque el fin, nada perfeccionaba en cuanto a la conciencia.

        (Hebreos 7: 15) = Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto. (Nota que el sacerdote es distinto.) (16) no constituido conforme a la ley(Si vas a medir como opera la gente después de la reforma, conforme a la ley anterior a la reforma no lo vas a entender, porque no operan constituidos conforme a) del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.

(17) Pues se da testimonio de él: tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

        (18) Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior.

Nota que sí es posible abrogar algo que Dios mandó. Dios lo dio, Dios lo quitó. Fue Dios quien lo puso ahí y ahora es Dios, también, el que lo está quitando. Son pequeñas cosas que se han transformado en mitos en la iglesia. Hay muchísimas cosas que creemos que son de una forma porque así nos han venido enseñando, pero jamás las revisamos ni las estudiamos para ver si eso era realmente así.

Pero allí estamos leyendo que ha quedado abrogado el mandamiento anterior. Dios lo puso, Dios lo saca. Dios determina algunas cosas por un lapso específico porque así se necesitan, pero cuando dejan de ser necesarias Él viene y las quita. Es Dios, no una línea religiosa progresista o conservadora. Si nosotros nos enamoramos de las cosas es un problema nuestro, no de Dios.

        (18) Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa (¿De qué?) de su debilidad e ineficacia.

O sea que, cuando Dios dice “aquí se le acabó la gracia a esto, vamos a cambiarlo”, va y lo cambia sin pedirte permiso ni darte explicaciones. Soberanía. La gente cree que soberanía es territorio, frontera, bandera. Soberanía es hago lo que quiero, como quiero, si quiero y cuando quiero. Son las reglas del Reino. ¿Las aceptas? Entras. ¿No las aceptas? Te quedas afuera. Dios no se cae del trono por eso. ¿Cómo sigue esto?

        (19) (pues nada perfeccionó la ley) (Y dale con la misma cosa. ¿Qué está buscando Dios?  Está buscando una perfección. Él mira y dice: esto no debe estar funcionando, porque yo quiero perfeccionar a esta gente y no veo que se esté perfeccionando, así que vamos a mover esto y traer algo que sí los perfeccione.

¡Pero Señor! ¡Estuvimos haciéndolo así por más de veinte años! – No le hace, cambia el método. – ¡Pero es que siempre lo hicimos así! – No funciona, cámbialo; no me sirve, no perfecciona a nadie. Entiende: Dios está detrás de algo que se llama perfección.

Cuando observamos en el capítulo 9, vuelve allí, que es nuestro texto base, podrás ver que cuando el escritor comienza hablar sobre la iglesia, y estamos hablando de los grandes movimientos de despertamiento, cuando eso se cristaliza y se convierte en un rito, ya no perfecciona.

Cuando algo llega y es una revelación, como la serpiente en el desierto, impactaba. Ya para el tiempo de Ezequías, era una abominación. Setecientos cincuenta años después adorando una serpiente en el desierto, ¿A quién se le ocurre? Sólo el pueblo de Israel adoró una cosa tantos años.

¿Recuerdas el tiempo de la reforma de Ezequías? Lo primero que hizo fue tumbar a la serpiente que había levantado Moisés. Cuando la levantó eso era de Dios, cuando la tumbó no lo era. ¿Quién dijo que la pusieran allí? Dios. ¿Quién opera dentro de Ezequías para derribarla? Dios.

La segunda parte no se manifiesta si la primera se mantiene de pie, así que se deben quitar algunas cosas. Y es de eso que se trata una reforma, remover ciertos artículos que al hombre parecían intocables. Y ni te cuento al hombre muy religioso.

Ahora fíjate que en el verso 2 del capítulo 9, dice que el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo. ¿Cómo que el Lugar Santo? ¿Y el Atrio? La primera parte, en todo el tiempo, siempre fue el Atrio, ¿Cómo dice aquí que era el Lugar Santo?

      ¿Y el atrio? No hay. ¿Cómo que no hay Atrio? Imagínate que llega alguien, con treinta años de ministro, con su vaca en el hombro, buscando el altar del sacrificio, y no hay Atrio. Decimos esto y pensamos que es una herejía, pero no lo es. Y así hay gente hoy, que anda buscando un lugar adonde traer sus sacrificios carnales. Y no hay lugar en la iglesia de hoy para sacrificios carnales.

Nada que tú hagas te santifica delante de Dios. ¡Pero es que yo traigo un testimonio! – Lo siento, no hay altar. –  ¡Es que yo traigo una ofrenda especial! – No hay atrio. ¿Y qué significa que no haya Atrio? Significa que no hay lugar apto para sacrificios externos, rituales. El lugar adonde hay ritos, no existe.

¿Tienes en claro lo que estamos haciendo? Estamos viendo qué cosas observó el escritor de Hebreos respecto a cambios producidos en una reforma. ¿Qué está cambiando? ¿Cuáles son las cosas que podemos regresar y ver, que hoy no existen?

        (Daniel 9: 26) = Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.

        (27) Y por otra semana confirmará el pacto con muchos;(¿Con cuántos? Con muchos); a la mitad de la semana hará (¿Qué cosa?) cesar el sacrificio y la ofrenda. (¿Qué cosa? Cesar. Di conmigo: se acabó.)

Aquí es donde entra el concepto que se detalla en Hebreos 9: 11-14, que dice que habrá un sacrificio una vez y para siempre. Esto significa que todo lo sacrificial para ser aceptos a Dios, se terminó. En el Antiguo Testamento estábamos tratando de alcanzar a Cristo, mientras que en el Nuevo Testamento, estamos trabajando desde Cristo, ya no hay que alcanzarlo.

Tú estás en Cristo, es en Él que tenemos nuestra vida y nuestro caminar. Pero en las iglesias, la gente todavía está tratando de alcanzar a Cristo. Es una postura interior que tiene el cristiano, porque sigue creyendo que sólo es un triste pecador salvado por gracia. Visión equivocada, espero ayudarte a corregirla.

Si tú eres solamente un triste pecador salvado por gracia, entonces déjame decirte que tú todavía no has nacido de nuevo. Cuando militamos hacia el Nuevo Testamento, estamos buscando llegar a la tierra de Canaán, que según Hechos 13, es la plenitud de Cristo. Ahora estamos en ella y la queremos apropiar, esto es: dividir la herencia. Ya estamos en ella. Cristo ES la tierra prometida. Mira.

(Hechos 13: 32) = Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, (La promesa de Canaán, que fue hecha a los padres, ¿Se entiende?) (33) la cual Dios ha cumplido (Aquí se acabó otra historia, que se le debe algo a alguien) a los hijos de ellos. (¿Quiénes son los hijos de ellos? La misma escritura te lo dice) a nosotros, (¿Y cómo lo hizo?) resucitando a Jesús;

Esto quiere decir que la resurrección de Jesús es la plenitud de Canaán; nosotros lo que tenemos que hacer ahora, es apropiarla, para que sea posible y concreta la manifestación de los hijos. Estamos en Él, pero la parte que el hombre no entiende, no puede manifestar. Porque según el hombre piensa, el hombre es.

Eso significa que nosotros nos vamos a reposicionar, solamente si pensamos diferente. No se menosprecia la escritura en nada, al contrario. Algunos mitos se caen, exacta y puntualmente cuando la Palabra lo revela.

Sabemos que Cristo es Canaán, ya estamos en la tierra. Es ahí donde está la guerra, es allí donde están los gigantes. Es ahí donde hay que militar, ahí es donde hay que cerrar el pico y tumbar a Jericó. Ahí es donde hay que asociarse con gente como Rahab y tener discernimiento para entrar.

Eso es lo que Dios está haciendo, con el dedo puesto sobre nosotros. Para que nos apropiemos de la tierra de Canaán. Habrá dolores de parto hasta que Cristo sea formado y visto en nosotros. La esperanza de gloria sobre vasos de barro. Toda la escritura es constante y coherente, diciendo que hay algo que se nos metió adentro que ahora quiere salir. 

No hay lugar para sacrificios. Nada que se hace ritualista te acerca a Dios. Mira Jeremías capítulo 7. No hay Atrio. ¡Qué problema, con todas las cosas lindas que se hacían en el atrio! Te digo más: la mayoría venía  a la iglesia a participar de cosas del atrio. Hay mucha gente que jamás estuvo más allá.

        (Jeremías 7: 22) = Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

¿Se volvió loco, Dios? ¿Cómo está diciendo esto aquí? ¿No escribió esos dos libros de la Biblia que nos parecen horribles y jamás leemos, como Números y Levíticos, explicando hasta el exceso como había que matar el animal del holocausto y como se debía rociar su sangre y todo eso? Y ahora viene a decir que nunca mandó a nadie a que hiciera holocaustos. ¿Cómo se entiende? Me imagino la cara de ellos.

        (23) Mas esto lo que les mandé, diciendo: escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

Déjame explicarte esto así: yo me puedo portar bien por disciplina o por naturaleza. Una me cuesta, la otra no la transpiro. Seamos claros: la mayoría de la iglesia se porta bien por disciplina, no por naturaleza. Por eso se crean y existen tantas reglas internas. Si no las tuvieran, se pierden.

Y Dios no tiene nada en la iglesia, hasta que el Reino los gobierna sin leyes. ¡Yo no mandé ningún holocausto!, dice. “Sólo mandé que escucharan mi voz, haciendo eso es como todo les andará bien.” ¿Tú me estás diciendo que si no pecaban no tenían que sacrificar? Obvio. Claro. Pero como seguían pecando, seguían sacrificando.

Y la iglesia sigue prefiriendo partir el pan todos los fines de mes, que partir el pan con su hermano. Ritos son ritos, llámele Santa Cena, llámele Testimonio, Levantar la Ofrenda, cuatro pasos aquí y otros dos a la derecha, rociar la sangre así y así. Ritos son ritos. Son manifestaciones externas de un esfuerzo para acercarnos a Dios. No hay atrio.

¡Es peligroso este mensaje, hermano! Ya lo sé. Por eso tú estás adentro, cómodo y bienvenido y yo afuera, incómodo y rechazado. Dios está procurando que lo logremos, porque mientras tengamos eso que se llama “reglas”, Gálatas nos llama niños iguales a esclavos e incapaces de heredar.

(24) Y no oyeron ni inclinaron su oído, antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.

Si hubieran podido oír a Dios, hubieran escuchado claramente que Él no quería darles órdenes. Lo único que Él quería era decirles quien era, como se operaba correctamente en Su mundo, en Su ámbito espiritual. La ley es un paréntesis en la gracia, porque la gracia siempre fue.

La fe no es algo nuevo, fue hallada por Abraham. Él no la creó, simplemente la encontró. La fe ya estaba allí desde mucho antes. Desde siempre, te diría. Abraham halló fe y Dios dijo: ¡Esta es la forma en que se hace! Así es que se hace en el mundo de Melquisedec.

Que es un mundo eterno, donde hay un poder indestructible, según leímos en Hebreos. Esta es la forma en que se acerca uno a mí, dice Dios. ¡Así es, Abraham! ¡Qué bien que lo hiciste! Por eso es Abraham, de ahí en más. El ícono de la fe.

Eso quiere decir que Cristo no viene a traernos algo nuevo, sino a re-enchufarnos a lo que había antes de la ley. La ley, en todo caso, era sólo para traernos a Cristo. Mantén eso en mente, vas a encontrar muchas similitudes con algunas de las cosas que has hecho, haces o ves hacer en nuestros templos.

       O sea que si tú no vivías en el espíritu de la ley, tenías inexorablemente que cumplir con todos los ritos de la ley. Pero si estabas en los ritos de la ley, entonces estabas negando caminar en el espíritu. Y entonces espero el año que viene a que hagan una expiación por mí. Y allí me siento bien porque oran por mí el pastor, la pastora y sus hijos, los pastorcitos.

Es norma y costumbre en nuestros ambientes a que se aprovecha la llegada de algún tremendo predicador para que haya mucha gente que luego pasa al frente y se ora por ellos. No se dan cuenta que si los ministran con poder y unción, todos se caen patas para arriba, tiemblan, ríen, lloran, están borrachos en el Espíritu y, cuando todo termina, nadie se acuerda del mensaje del tremendo predicador.

Volviendo a nuestro texto de Hebreos 9, vemos en el verso 4 que el altar, ahora, está junto con el arca. ¿Cuántos saben que, normalmente, el altar siempre estaba de este lado del velo? Nunca estaba adentro del Lugar Santísimo. Pero aquí él lo ve dentro.

Dos razones: para el tiempo de Zorobabel, ya no había oro para la réplica del arca. Cuando salieron del cautiverio y reconstruyeron el templo, no reconstruyeron el arca porque no había oro para hacerlo como el modelo mandaba. Entonces pusieron el altar de incienso en su lugar.

Es por eso que Zacarías, en la orden de su turno, lleva incienso y no sangre en sus manos. Pero eso tiene alta importancia porque el arca es una tipología de Cristo, y cuando Zacarías lleva incienso, Cristo ya estaba en la panza de María. Y no puede haber una sombra si la realidad ya llegó.

Muchas veces lo dije y otras tantas lo enseñé como modelo práctico casi incomprensible por lo incoherente. Cuando Jesús agonizaba en la cruz y comenzaba a obtener la victoria sobre las actas de los decretos del infierno, y nos redimía a ti y a mí de todos nuestros pecados, el sacerdote del templo cercano seguía con su rutina de degollar corderos y rociar con su sangre el propiciatorio. Ceguera.

Porque muy pocos entendieron, (Y aún hoy a otros tantos les cuesta), que, cuando la realidad llega, la sombra desaparece. El problema nuestro es que estamos trabajando en tiempo de realidades, con sombras. Y entonces tenemos una mezcla que es el mismo sentir que tenía el escritor de Hebreos. Otra cosa que vemos es el reposicionamiento del altar de incienso.

        (Éxodo 40: 17) = Así, en el día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fue erigido.

Después comienza a hablar de las basas, las tablas, las barras y las columnas. Describe su consolidación edilicia y, al llegar al verso 22 vemos que dice: Puso la mesa en el tabernáculo de reunión, al lado norte de la cortina, fuera del velo. (¿Viste dónde está la mesa? Fuera del velo.)

(Éxodo 30: 1) = Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás.

        (2) Su longitud será de un codo, y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura de dos codos; (anota esto: dos codos) y sus cuernos serán parte del mismo.

        (3) Y lo cubrirás de oro puro, su cubierta, sus paredes en derredor y sus cuernos; y le harás en derredor una cornisa de oro. (Anota: cornisa de oro).

        (4) Le harás también dos anillos de oro debajo de su cornisa, a sus dos esquinas a ambos lados suyos, para meter las varas con que será llevado.

        (5) Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro.

        (6) Y lo pondrás delante del velo que está junto al arca del testimonio, donde me encontraré contigo.

        (7) Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará.

        (8) Y cuando Aarón encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito perpetuo delante de Jehová por vuestras generaciones.

        (9) No ofreceréis sobre el incienso extraño (Repite: incienso extraño), ni holocausto, ni ofrenda, ni tampoco derramaréis sobre él libación.

        (10) Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará expiación sobre él por vuestras generaciones; será muy santo a Jehová.

        (Verso 34) = Dijo además Jehová a Moisés: toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, (35) y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo.

        (36) Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísima.

        (37) Como este incienso que harás, no os haréis otro según su composición; te será cosa sagrada para Jehová.

        (38) Cualquiera que hiciere otro como este para olerlo, será cortado de entre su pueblo.

Se está reposicionando el altar de incienso. El altar de incienso era el lugar en donde se encendía el incienso, y en las escrituras eso siempre tiene que ver con las oraciones de los santos. El altar de incienso, en la escritura, siempre representa sacrificio espiritual, no físico o exterior.

        (Salmo 141: 2) = Suba mi oración delante de ti como el incienso, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

        (Apocalipsis 8: 1) = Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

        (2) Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

        (3) Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

        (4) Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

        (5) Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.

Resumiendo.: si fuéramos a decirlo en pocas palabras, el incienso en la escritura representa la respuesta que tú le das a la vida, tu actitud. Porque la oración no es algo que tú haces desde las rodillas, sino desde tu actitud hacia la vida.

Lo mismo que el ayuno, que no es algo que tú haces cuando no comes, o la alabanza, que de ninguna manera es música. Si las canciones no sirven para llenar de alabanza tu corazón, entonces las están sustituyendo y es blasfemia.

La respuesta que tú das ante la vida, cuando la hostilidad viene hacia ti, cuando las circunstancias no van a favor de tus planes. ¿Qué es lo que emana de tu vida? Ese es el incienso. Cuando los hijos no se portan bien, cuando las finanzas no andan bien, o cuando todo va bien.

Lo que emana, la respuesta, la actitud, la postura espiritual que tú mantienes cuando la vida proporciona sacudones, muestran como tú diseñas o estableces el Reino. Que expresión traes, es lo que determina qué tipo de adoración tienes.

Una persona que hace todo eso bien, es una persona que todo lo que haga en la iglesia será oído. De ahí sale la unción, no de una mano en tu cabeza. Mucha gente cree que la unción viene con algo que se llama “el llamado”. Es tu respuesta al llamado lo que te da la unción. Llamados somos todos.

Manteniendo eso en mente, hay tres cosas que el sacerdote tenía que hacer: sacrificios diarios, encender la lámpara diariamente y mantenerla ardiendo. Lo primero que nos dice es que no podemos ofrecer incienso extraño. Esto significa que tu vida no puede ser una copia. Tiene que ser algo real.

Tú no puedes responder, en una situación límite, algo que aprendiste. Tú tienes que responder lo que fluye de tu naturaleza. Por eso, muchas veces, la memorización de escrituras, no funciona. Y yo sé que esto que digo puede estar destruyendo algo que hayas aprendido, pero es que cuando éramos niños sabíamos menos que cuando crecimos.

Que primero veíamos por un espejo, no veíamos claro, y hacíamos solamente las cosas que conocíamos en parte. Pero estamos creciendo, porque el día se está acercando. Y que por causa del día, todos sabemos un poco más.

No puede ser de una copia, no puede ser de un material extraño, tienes que ser tú. Recuerda que nunca serás más ungido que cuando seas tú mismo. No puede haber nada extraño, eso cambió. Antes, con el simple motivo de cantar hermoso, ya tenías tu CD en las librerías cristianas, y recibías ofrendas especiales por actuar en las iglesias. Hoy eso ya no es así, nadie se engaña con bonitas canciones, exige unción. Y ahí tenemos gran desocupación de artistas.

Cambio real. Reforma. ¡Y qué bueno es cambiar! ¿Cómo hay tanta gente que todavía no quiere entenderlo? Todavía hay muchos que cuando los saludas y les preguntas cómo están, te responden: “Amén…”. ¿Pero cómo te sientes? – “Amén.”. ¿Pero es que no tienes vocabulario? ++++++++++++++++++

Créeme, no se podía hablar con esa gente en términos más o menos inteligentes, sin terminar hablando en idioma Biblia. ¡Ojo! ¡No estoy diciendo de conocimiento bíblico, idioma! Dios LE bendiga. ¿Le? ¡Si en mi país se utiliza el LO! No importa, la Biblia dice LE y se acabó.

Ahora bien; dice la Palabra que no puede tener nada de miel ni de levadura. ¿Será que la miel atrae bichos raros? ¿Nunca has visto esos cristianos que parecen estar viviendo alguna especie de trance en el templo? No hablo de éxtasis, que es bíblico, posible y apto de vivir si a Dios se le da la gana, hablo de apariencia externa.

Bien; eso no es incienso, de hecho. La adoración es natural, práctica, eres tú tal como eres en el baño de tu casa, sin pinturas religiosas ni barnices de unciones de cartón. No puede estar en levadura. La levadura en la Biblia, tiene que ver con las cosas infladas de la carne. Eso, sin dejar de recordar que también nos demanda que nos cuidemos de las actitudes de los fariseos. De la levadura de ellos. Ninguna mentalidad religiosa.

La parte más alta del altar, dice que tiene dos codos de estatura. Todos los muebles tienen menos que eso. O sea que lo más alto que tú puedes ofrecerle a Dios, es tu adoración. De eso es de lo que estamos hablando. El altar tiene dos codos de estatura.

Y dice que está hecho de madera de acacia. La madera de acacia de alta durabilidad, no se deteriora, no se pudre, no se rompe. Habla de estabilidad, cristianos que no andan en ese sube y baja permanente, un día estoy en el tercer cielo y al siguiente en las profundidades cavernícolas del averno.

El cristiano real puede estar viviendo un día mejor que el otro u el tercero menos bueno que el anterior, pero sigue adelante, eso es buena batalla. Esto es adoración. Cuando gente así abre la boca o apenas tararea una canción, se te cae la casa.

Después dice que está tapada de oro puro. Santiago nos dice que esa es la fe                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         tratada siete veces. Después le ponen la coroniza que le vimos, como una especie de ala, de labio exterior, en todo su alrededor, y se usaba para que cuando se trasladaba el altar de un lado a otro, no se cayera el incienso.

Eso quiere decir que, aún en tiempo de transición, en tiempos en los que todavía somos nómadas, que estamos incómodos, que nos estamos moviendo, debemos tener ciertas seguridades. ¡Es que hay cosas que me están ocurriendo! No importa, no se debe caer el incienso, tenemos que seguir adorando a Dios.

Luego habla del estacte. La palabra en hebreo es Nataph. Es la palabra que, en hebreo, se utiliza para expresar como el profeta o el mensajero, recibe la palabra de Dios. Es como cuando cae la lluvia. De repente, sabes. Sabes, que sabes, que sabes.

Habla de una dimensión profética. De la única forma de vivir constante en medio de hostilidad en la tierra, es poseyendo una dimensión profética. Ahora escucha: la iglesia aceptó el ministerio profético, pero fue visitada por gente que ministró profecía, pero no dejó una dimensión profética en la casa.

¿Esperabas otra cosa? Lo lamento, no puedo enseñarte lo que tú quieres oír, debo enseñarte lo que está escrito. Y te digo algo más. No puedo enseñarte lo que los teólogos denominacionales dijeron que tal o cual cosa significaban, debo enseñarte lo que la Escritura dice que significa.

No dejes que el engaño sutil penetre en tu vida en el único lugar en el que puedes ser engañado de manera inocente: un templo. No permitas que alguien te haga creer que la adoración profética es un cantante más o menos afinado repitiendo palabras pre-concebidas con una música reiterativa ocupando el púlpito por más de una hora y avivando al estilo porrista a la gente para que se incorpore a eso con la sentencia de que es canto profético, espiritual y ungido.

No te estoy diciendo que siempre esto es falso. No niego que en algunas ocasiones, alguien con real unción pueda pararse frente a ti y elaborar canto profético y adoración profética que verdaderamente bendiga tu vida y, por extensión, la vida de la iglesia.

Sólo hay un modo de saber cuándo es cuándo y qué es qué. Si esa adoración profética te cansa, no te transmite nada, te aburre y hasta de produce sueño, teniendo en cuenta que estás correcto delante del Señor y no existe pecado que bloquee su Presencia, entonces vete afuera del templo a tomar fresco hasta que el show concluya.

Si por el contrario, eso te sacude desde adentro hacia afuera, que es como operan las cosas de Dios en nuestras vidas, y vienen deseos y ejecuciones para cantar tu propia letra con tu propia música al unísono con el que estás oyendo, entonces dale toda la gloria a Dios y sal al mundo a mostrar tu estado exterior, renovado y purificado por tu estado interior. Esa será la mejor campaña evangelística de la cual se haya tenido memoria.

Porque no llevará a ese lugar a un grupo de personas sin la menor idea de lo que es Cristo, sino a gente con capacidad para entender, desde la presencia en sus vidas del Espíritu Santo, lo que realmente está recibiendo y los motivos futuros por los cuales lo está recibiendo.

Recuerda que el mundo no necesita discursos ni palabras. El mundo es experto en discursos y palabras. El mundo tiene un master en oratoria y manipulación emocional, ni se te ocurra competir. Sólo habla lo que vives y vive lo que el Señor dice y, con sólo eso, las multitudes te seguirán para que les muestres como hacer lo mismo.

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Ni Pastores ni Líderes; Tupos

Hay algunos de nosotros que, cuando oímos una palabra Rema la abrazamos, la aceptamos, la creímos, la empezamos a vivir diariamente y, recién allí, decidimos enseñarla y predicarla casi textualmente a como la habíamos recibido. De otra manera, es alto el riesgo a correr; el infierno sabe pelear esta guerra.

Este trabajo, toca algunos temas que están íntima y directamente relacionados con las iglesias estructurales. Y lo comparto porque le será muy esclarecedor a los que todavía andan en los templos porque Dios los necesita allí, y de suma ayuda para reafirmar y enseñar conceptos claros, a los que han sido llamados a salir, como lo hemos sido nosotros.

¿Y qué cosa significa esta palabra casi desconocida para la gran mayoría, Tupos? Me gustaría enseñarte ese significado más adelante, cuando ya tengas claro de que estamos hablando. De otro modo, esto se convertiría en una innecesaria clase de griego. Y nosotros no necesitamos saber griego, necesitamos a Cristo. Voy al tema.

El termino pastor, dentro del contexto con que se usa en las iglesias convencionales, no está correcto, no es bíblico. Lo que sucede es que es un término que ya ha sido aceptado globalmente, y habría un enorme cisma si decidieran cambiarlo. Yo quiero hablar de conducir. Lo que sea, pero ser un conductor. No es apropiada ni me gusta la palabra Líder, aunque por allí quizás la use para que entiendas.

Y no me gusta porque la esencia del significado de la palabra Líder, es algo así como: “Uno que llega primero, venciendo en una competencia a sus oponentes”. Que en muchos casos es exactamente lo que sucede en las congregaciones, pero que no es lo que Dios pensó para su iglesia. Pero, te repito, como es la palabra más conocida, voy a usarla, pero ya hice la salvedad.

Lo que ocurre es que, cuando hablamos de líder, siempre identificamos al líder con el pastor, pero pastorear y liderar son dos cosas diferentes. El problema con la mayoría de las iglesias estructurales, es que las lidera un pastor. Y por eso es que no avanzan, el pastor no está llamado a liderar.

Pastor es la palabra Poimano. Es una de las cinco unciones que se encuentran en Efesios 4. El pastor, dice Juan 10, huele a ovejas. Provee nutrición, protección, guía. Ezequiel 34 dice que te cuida. El Salmo 23 dice que cuando hay un buen pastor, al pueblo nada le falta. Por lo tanto, si hoy vemos que el pueblo  está permanentemente en falta, la conclusión es que no tenemos buenos pastores. No interesa donde se graduó.

Ahora bien: ¿Qué es bíblicamente un pastor? Lo vas a entender mejor si comienzo diciéndote lo que un pastor no es. El pastor no es un título que obtienes cuando te gradúas. Tampoco es el producto de la imposición de manos de un presbiterio. Que un presbiterio te ordene pastor, no te hace pastor, aunque después lo seas en forma eclesiásticamente aprobada.

Tampoco es pastor alguien que lo hace por una profecía personal. “He aquí, dice Jehová, Dios te ha llamado a ser pastor”. Error. Recuerda que cuando yo digo pastor, me refiero a lo que es la cabeza de la iglesia. El pastor no es la persona que tiene que estar disponible para todo. La persona que en el último día rendirá cuentas delante de Dios, no tiene que estar para todo servicio.

El problema está en que, cuando usamos el término pastor en contexto tradicional, creamos una mentalidad que nos bloquea, nos encaja en una expectativa que no existe. Al que tú llamas pastor no te puede proveer lo que tú estás esperando porque no es lo que tú crees que es. Entonces tú no vas a recibir de ese hombre lo que esperas recibir, porque ese hombre no está allí para eso.

Esta palabra, pastor, poimano, en la Biblia, nunca se usa para describir al líder de una iglesia. Nunca aparece en singular, así que ninguna estructura eclesiástica que gire alrededor de un solo pastor, es bíblica. No importa que así se haga desde hace mil años, no es bíblico. Y te digo más: no está funcionando, salvo raras, honrosas y contadas excepciones. ¿Por qué?

Ya te dije por qué; crea una expectativa que es falsa y que obliga al hombre a hacer lo que no tiene unción para hacer. De manera que tanto la iglesia como el hombre erran el propósito de Dios, simplemente porque se nos dio la gana de usar un término tradicional, que heredamos, sin escudriñar si está bien o mal lo que hacemos.

Repito algo importante: esta no es la persona que está puesta para liderar, ni el que debe liderar es la persona que está allí para visitar hospitales, cuidar niños, hacer consejería familiar o a ser nombrado superintendente de distrito, ni anciano, ni junta de diáconos. Nada de eso tiene que ver con esta persona que yo llamo el líder.

En principio, yo lo estoy usando como líder al visionario, al anciano titular, el que responde por los demás. Pero el principio se aplica también de la misma manera si tú eres el líder del departamento de café. Sigue siendo el mismo principio, lo que es igual aquí es igual allá. En menor escala, pero la misma ley.

Quiero aclarar, para que nadie se confunda, que cuando hablo de conductor, de líder y de cabeza de una iglesia, estoy hablando pura, única y exclusivamente en términos espirituales, ya que allí es donde opera ese liderazgo. Nada que ver con hombres que llevan a los hermanitos a cortar el césped de sus casas o pintar las puertas y ventanas como parte de “un servicio al Señor”. Sí, servicio al señor, al señor pastor.

Si tú tuviste la visión de crear un ministerio en la iglesia, y se te dio la bendición para hacerlo, se te otorgó licencia y se te dijo “hazlo”, entonces tú, ahora eres una persona líder de ese departamento, y todos los principios que se implementan a este que nos referimos, también son para ti dentro de ese departamento. Esto nos incumbe a todos, no estoy hablando solamente del pastor.

Además, no te olvides que Dios quiere un reino de sacerdotes, no una iglesia y un sacerdote. Ahora bien: estas cosas que mencioné: visitar enfermos, ir al hospital, casar, hacen un maravilloso pastor, pero hacen de ese pastor, un deficiente líder. Estas serían cualidades que sí son buenísimas para una persona que sí es pastor, pero el que hace eso, sería mal líder.

Porque hacer eso y ser líder son dos mundos distintos. Debemos empezar a evaluar lo que es correcto, porque Cristo no viene hasta que lo tengamos. Y eso es lo que estamos haciendo, crear una mentalidad entre gente que nos cree un poco, para empezar a ir en contra del río tradicional que es mucho más grande que el remanente que ha entendido la verdad.

Por eso creemos que mientras este concepto esté establecido en la iglesia estructural, que si soy pastor soy líder, que si soy el que empezó la iglesia soy el que predico, porque soy el líder yo tengo el púlpito, no avanzaremos nada. El líder no tiene que predicar. Tiene que tener quince hombres ungidos que prediquen por él. Esto, podría llamarse alimento; lo otro, apenas discurso dominguero.

Nosotros siempre hemos pensado que, mientras el pastorcito esté todos los fines de semana comiendo y conviviendo con nosotros y dando su sermoncito de tres cuartos de hora o una hora, la iglesia está creciendo. Mentira. Esos son anuncios voluntaristas, pero no es cierto. Lo podremos manipular para que nos cuide más a nosotros, pero menos crecemos.

¿Cuántos dan gracias a Dios que esos tiempos están pasando? Ese es el problema. Por eso la gente se promueve a sí mismos como obispos, o se quieren hacer apóstoles, y dejan de ser pastores residentes. “¡Es que Dios me llamó a ser apóstol! Entonces se van de la iglesia y la dejan sin líder. ¿Razón fundamental? El pastor ya no es infalible o incuestionable, pero el apóstol inspira más respeto y sujeción.

Dos cosas concretas: 1) El falso entendimiento de este oficio y llamado, que resulta inevitablemente en falsas expectativas. O sea: no va a haber gobierno ni liderazgo, mientras esto continúe así. 2) Que se crea una estructura equivocada para Dios. De allí nacen denominaciones, juntas, asalariados.

Un asalariado es una persona que está edificando algo que no le pertenece. Lo está haciendo para otro, de manera que no lo puede hacer bien. ¿Qué necesitamos, entonces, para corregirlo? 1) Un paradigma mental. Paradigma son dos visiones paralelas, cambiar la mentalidad, el concepto. Hasta hoy decíamos pastor y veíamos un gato, y a partir de ahora decimos pastor y vemos un perro. Con perdón de gatos y perros.

Cambia el concepto completo. No le cambies el collar al gato, cambia el animal. Hay gente cambiando los collares, eso tampoco sirve. El pastor, entonces, como lo tenemos en esa posición de líder, va a tener que transicionar y convertirse en un líder. Si es que va a continuar en esa posición. Porque si no es el líder, él tiene que salir de esa posición e irse a pastorear.

O el pastor se convierte en un líder, o dejamos que este pastoree debajo del líder. ¡Pero nunca aceptaría! No le hace; la tozudez o soberbia del hombre, no anula el plan de Dios. Sin embargo, algo hay que hacer con esto que hemos creado y nos tiene estancados en una meseta espiritual. O sea: el pastor, trabajando como líder, tendría que funcionar como un verdadero anciano.

¿Anciano? ¡Ah, sí! Hay algunas denominaciones que llaman a sus pastores de este modo. ¿Usted hermano viene de alguna de ellas? Yo vengo de Rosario, Santa Fe, Argentina; sólo que en lugar del librito denominacional, tengo una Biblia en mi mesa de luz. Si nosotros lo llamamos como le gusta llamarlo a la Biblia, sería el anciano titular. Vamos a ver que dice la Biblia respecto a esto. Hechos capítulo 14.

(Hechos 14: 21) = Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía. (22) confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que través de(¿Cuántas tribulaciones?) muchas tribulaciones, entremos en el reino de Dios.(¿Cómo se entra en el reino de Dios? A través de muchas tribulaciones. Porque ese es un remanente, no son muchos)

(23) Y constituyeron (Pastores en todas las ciudades. ¿Dice eso? No, no dice eso) ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.(Ayuno. No está de moda, eso, hoy, en nuestras iglesias. ¿Me crees si te digo que ayunan más los satanistas que los cristianos?)

Nota que lo que lideraba la iglesia desde el comienzo, eran ancianos. Ahora vamos a Hechos 20. Pablo está hablando allí con los líderes, y el que quiero compartir es el verso 17. Presta mucha atención porque hay un juego de palabras aquí.

       (Hechos 20: 17) = Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. (Detalle: no dice que los ancianos vinieron a recibirlo, dice que él los hizo llamar. Cero protocolo.)

       (18) Cuando vinieron a él, les dijo: (Observa, no vamos a leer toda la escritura. Está dándoles un diálogo de despedida, ¿Y a quien se lo da? A los ancianos.)

       (Verso 25) = (Aquí comienza a terminar la conversación con los ancianos. Mira como habla con ellos.) Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.

        (26) Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; (27) porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

        (28) Por tanto,(Está concluyendo el discurso), mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, (¿Por qué cosa? Por obispos. ¿Con quienes estaba hablando? Estaba hablando con los ancianos, pero ahora les llama obispos. ¿Para qué?) para apacentar (Esta palabra, apacentar, es la palabra pastorear, es decir Poimano. Él estaba hablando con los ancianos, pero ahora les dice: ¡Sean fieles, como obispos pastoreando!)

¿Qué quiero decir con esto? Que el término obispo es bíblico, pero no para utilizarlo como se ha hecho en muchos lugares, convirtiéndolos en cabezas de varias iglesias. Eso es un falso mover apostólico. Ahora, el término obispo, es uno que le corresponde al anciano. Anciano, obispo, pastor.  Nota que hay tres títulos, pero se refiere a la misma persona.

¿En qué quedamos? ¿Son obispos, son pastores o son ancianos? Es que los tres títulos le corresponden a la misma persona. Hoy se está haciendo a la inversa. Hay una variada gama de títulos y, cada uno de ellos, cuenta con una serie de obligaciones. Y entonces se fomenta la pelea por los cargos y las posiciones y, en el final, la iglesia no es liderada.

Es mucha la gente que lleva sentada en el templo una cantidad de años que, en casos, datan desde su conversión. Han reducido a Dios a lo que suceda o no suceda un domingo a la mañana o a la noche. Te doy una declaración muy sencilla y muy profunda, anótala: el reino de Dios, se mueve fuera de la iglesia.

Cuando el reino de Dios se mueve, no tiene nada que ver con la actividad eclesiástica de un día domingo. Las cosas que cambian naciones, no son las cosas que ocurren dentro de un templo. Cuando Dios mueve una nación, no la mueve porque algo sucedió en la mega iglesia de la otra calle. O en la tuya, que es mucho más pequeña.

 Mira cuando Dios levanta a una Rahab para conquistar una nación. ¿Cómo va hacer eso si ni siquiera salva es? ¿Te imaginas el problema teológico que se arma si alguien predica que una prostituta ha sido usada por Dios?

Dios está expandiendo nuestra mente, y nos está enseñando que Dios es Dios dentro de la humanidad, y no en tu templo. Y Él es más grande que la iglesia. Y el Reino también. Dios va a establecer su Reino, aunque la iglesia no coopere. Es revelación, no ocurrencia de hereje, conflictivo o rebelde.

Entendamos: anciano no es un rango inferior al del pastor. Claro, dentro del contexto en el cual hemos aprendido, cuando alguien te dice  “te voy a hacer anciano”, uno piensa que está por debajo del pastor. El término pastor es el que está errado. No sirve, no es. Lo que lidera la iglesia es, el ancianato.

Hay dos niveles de vida en la primitiva iglesia: ancianos y líderes. Líderes son todos aquellos de los cuales la iglesia depende para que todo funcione. La mayoría de las veces, nadie sabe quién es el líder. Porque no tiene títulos, sólo es alguien que hace que todo funcione, y en muchas ocasiones, detrás de la puerta, detrás de las cortinas. Esos son los líderes.

El ancianato, en cambio, es el que le trae gobierno y dirección a la iglesia. Porque una iglesia estática, no es una iglesia de Dios. Es imposible ser líder y que no te estés moviendo. Porque la palabra líder implica salir de un lugar y pasar a otro. Si no, no estás liderando nada. Porque liderar, es una jornada. Hay gente liderando hace veinte años siempre está parada en la misma esquina.

Claro; porque son buenos pastores, pero malos líderes. Dice que constituyó al cielo, una posición de señorío, de liderazgo. Alguien que le rinde cuentas. Porque para pastorear, no hay que visitar enfermos. Y aquí está hablando de los obispos. Y esa palabra, obispos, habla de uno que ejercita dominio o señorío. Es uno que vela sobre. La palabra es Supervisor. Mira, anciano que te puse como supervisor, pastorea.

Vemos a una persona que ocupa un rango de autoridad, llamado Anciano. Que tiene una función de supervisar. Todo con el propósito de que a la iglesia no le falte nada. Aunque él mismo, físicamente, no lo haga. Es como el máximo de una empresa, que provee todo lo que se necesita, pero nunca se lo ve.

Una persona que sepa lo que está pasando en las escuelas de los estudios de los niños, sin estar presente. Todos ustedes han venido a este planeta con una alta capacidad de líder, Dios lo dijo. Vamos A verlo de otra manera, 1 Pedro capítulo 5. ¿Cuántos saben que Pedro es un apóstol? Eso es porque está vivo. Cuando la gente trasciende a su tiempo, pasa a vida eterna en otra dimensión, por eso digo que está vivo.

Pedro está vivo. ¿Cuántos saben que Pedro está vivo? Y si tu abuelita estaba en Cristo, también. Está viva, no murió. Se le acabó el pasaporte terrenal, pero ella no murió. Dice que el que nace de nuevo no prueba la segunda muerte, así que está vivo. Cuando una persona muere en Cristo, lo único que le pasa es que se le quitan los dolores y los achaques. Deja este cascajo acá abajo y queda libre de todas las limitaciones previas.

(1 Pedro 5: 1) = Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos,

Fíjate que Pedro, que es apóstol, hablando con la iglesia, le dice a su interlocutor: “Mira hermano, dile a los ancianos allí que yo soy anciano, junto contigo”.Aparentemente Pedro tenía señorío, allí, a través de autoridad delegada, pero su título en la iglesia, es el mismo que todos los que están arriba, anciano.

El fundador de un determinado grupo, es un anciano, que luego se rodea de otros ancianos, para poder llevar adelante un trabajo más organizado y efectivo. Es el fundador y es muy considerado y escuchado, pero es solamente anciano.

¡No hay nada más alto que eso! Será el responsable final con Dios porque fue quien fue llamado a hacer una cierta obra, pero es anciano, nada más. La palabra Anciano, es la palabra Obispo. Eso le otorga autoridad espiritual en la iglesia. Lo que no le otorga es autoridad humana sobre los demás miembros.

Y mira lo que dice en el principio el verso 3:Apacentad la grey. Es decir que Pedro les dijo: Yo, apóstol, anciano como ustedes, les digo: apacentad la grey. Ahora vemos que los apóstoles también pastorean. Porque pastoreo, es la función de alimentar la iglesia, de hacer que no le falte lo esencial en lo espiritual, dentro de muchas órdenes y directivas que salen de un ancianato, que puede incluir la de enviar un pastor a visitar a los enfermos.

Entonces, vemos que el pastor está bien abajo. ¡Es el que está más cerca de la oveja! No tiene nada que ver con el gobierno de la iglesia. El verdadero pastor bíblico vendría a ser, dentro del contexto moderno en el que andan muchas iglesias, el líder de una célula de hogar.

Esos son los pastores. Porque ese es el que conoce tu nombre, te conoce por tu voz, sabe dónde vives y todo lo que hace a tu vida. Ese es el que te visita. No tiene nada que ver con comprar terrenos, edificar escuelas y salir por televisión.

Dice Yo anciano, eso es Epískopas. Y Epískopas significa “visitación de Dios”. Es decir que, la posición de obispo, de supervisor, de anciano, uno que gobierna, uno que lidera, uno que tiene rango, es obispo. Y esa palabra, Obispo, significa “visitaciones de Dios”. Vamos a ver de donde aparece esa palabra Obispo, visitación de Dios. Mira Lucas 19.  Mira conmigo el verso 44.

(Lucas 19: 44) = Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu…Epískopas. Visitación.

Vuelve a 1 Pedro, pero en el capítulo 2. Mira el versículo 12.

(1 Pedro 2: 12) = Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la…Epískopasvisitación, al considerar vuestras buenas obras.

Así que vemos que Epískopas, significa una visitación de Dios. Y eso es muy importante, porque ahora el término líder, el término anciano, el término obispo, lo podemos ahora definir, y por medio de la definición del término, podemos ver si las personas que andan usando los títulos, se lo merecen.

        Lo primero que necesitamos entender, si es que vamos a ser líderes o vamos a ser ancianos, si vamos a liderar la iglesia del siglo 21, si vamos a labrar la iglesia que va a traer al Señor a la tierra, Epískopas, visitación de Dios, este es el primer principio.

        Nº 1: Ser líder involucra la habilidad de discernir las venidas de Dios (Acercamientos) y preparar el corazón del pueblo, para que reciba esas venidas. O sea: Obispos, describe las venidas de Dios, las sazones de su intento, la presente ejecución de su plan eterno.

Ese es nuestro trabajo como líder. “Tú no discerniste tu Epískopa, Jerusalén. Dios te visitó”. Acuérdate que Dios lo visitó a través de un hombre. Mucha gente espera que las visitaciones de Dios sean sobrenaturales. El problema es que Dios, sobrenaturalmente, usa un hombre, y se acabó.

En aquel tiempo, la visitación a Jerusalén fue Jesús, el hijo del carpintero. ¡Pero no, hermano, él era Dios! Basta. Él dejó de ser Dios para ser Jesús. Se despojó de toda sus facultades de deidad. En semejanza de hombre, lo dice Filipenses capítulo 2.

Y como hombre, y ungido por el mismo Espíritu Santo del cual estamos ungidos nosotros, visitó a Jerusalén, con una palabra nunca antes escuchada. Muy parecido a lo que está sucediendo hoy. Todo el mundo le tiró piedras, le dijo hereje, que era una falsa doctrina, ¡Y el pueblo enteró perdió la visitación porque no quiso oír la palabra de un hombre!

Muy importante, porque lo creemos cuando lo leemos del pasado, pero no lo discernimos cuando lo vemos en el presente. ¡Pero si es el hijo del carpintero! ¡Si no fue a ningún seminario! Mira; normalmente los que vienen de Dios, como Jesús, no salen de seminarios.

Si vas a ser líder, si vas a ser Epískopas, necesitas tener la habilidad de crear un ambiente, que le da la bienvenida a las nuevas estaciones de Dios en tu centro. Cuando uno llega a una iglesia, y la iglesia rechaza lo que Dios trae, es porque no tiene líderes.

Porque ser líder, involucra la habilidad de preparar al pueblo para la próxima venida de Dios. Epískopas. Tenemos que ser Epískopas. Tu trabajo es ser un Epískopa. Epískopa de los niños, de la música, administrativo en la oficina, de lo que sea. Que todo lleve el mismo sabor de la cultura de la iglesia. Hasta el tipeado más elemental, tiene que representar el fondo del mensaje.

Nada que no sea de tu talla puede servirte. Si algo te queda como camisa mojada o pareces embolsado en ella, no es para ti. Cantaste una canción y te quedó como camisa mojada, no es para aquí, no la repitas, no la toques dos veces. Si vino alguien y predicó y te cayó como una enorme bolsa, no lo vuelvas a invitar. Epískopas involucra la habilidad de crear un ambiente que le da la bienvenida a las nuevas ejecuciones de Dios.

       Porque Él tiene un plan, pero lo ejecuta por temporadas. Enfatiza ciertas cosas por cierto tiempo. Y es en eso que debemos estar preparados. Debemos ser vasijas especiales preparadas para esos depósitos eternos que vienen cada cierto tiempo conforme a un plan pre determinado de Dios.

El trabajo de líder, es asegurarse que no se le pierda ninguna. Lo que sucede en el plano tradicional, es que al líder le gusta proteger el ambiente que conoce, en lugar de entender o buscar el que está por llegar. Entonces, cuando uno da la espalda para proteger lo que tiene, automáticamente le da la espalda a lo que está por venir. Y es un error, porque el líder es quien te tiene que guía al próximo mover.

O sea: gente que protege moveres anteriores. Por consecuencia, no están esperando moveres nuevos o venideros. Y Moveres es una palabra flaca, porque no son moveres, sino lo que Dios está haciendo. Y Dios todos los días quiere hacer algo.

Y no termina cuando tú llegas a tu iglesia y tienes éxito con el poema que pasas al frente a recitar. Si tener éxito es hacer todos los días lo mismo, que entren las ofrendas y andar con holgura, tú fracasas. Ese es un éxito humano, no espiritual y divino.

Es ahí que no planifican, no siembran, no forman al pueblo para seguir andando hacia un futuro inmediato. Porque cuando la gente se sienta y se relaja porque ya hizo lo que tenía que hacer, se aburguesa y comienza a declinar. Porque está satisfecha y nada lo impulsa a buscar más. Epískopas.

Queremos buscar el Epískopas de Dios, sin perder los elementos que acompañaban al mover anterior. El verdadero líder no puede rechazar la presencia del presente de Dios. En el momento en que lo hace, ya no es líder de Dios, es líder religioso. Y corre un grave riesgo: decir representar a Dios y que Dios no lo conozca.

Un cuidadoso y profundo estudio de la palabra conductor, nos muestra que nos está faltando mucha conducción en la iglesia. Líderes que rechazan los nuevos arribos de Dios, ya no son líderes. Conducir, es llevar a alguien de un punto a otro. ¿Para dónde vas? Para allá. Sígueme, yo sé adónde queda, ya estuve allí. Pero cuando comienzas a proteger el lugar que te gustó, ya no estás conduciendo.

Por eso es que un líder no puede estar atendiendo hospitales ni consolando a la hermanita que se peleó con el novio. Tiene que estar al frente, discerniendo lo próximo que viene de Dios. Por eso los apóstoles dijeron: hagan ustedes esto, que yo me voy a dedicar a esto otro.

Lo que pasa es que cuando uno no sabe para dónde va, si te lideran para hacer eso, pero tú no sabes para dónde vas, te quedas cuarenta horas en tu casa y no tienes nada que hacer, entonces comienzas a crear actividades para que el pueblo crea que estás haciendo algo.

¿Y tú que estás haciendo, Néstor? Ocupado en ser. ¿Cómo que ocupado en ser? Estamos trabajando con nosotros. Cambiando la calidad de existencia. Y si hacemos un congreso o hacemos una conferencia, es para servir a ese propósito, no para sacudir la modorra de los hermanos o para recolectar fondos para pagar el nuevo plasma LCD.

Escucha: las actividades de la iglesia deben responder al enfoque del llamado, y no desviarse del llamado para servir a las actividades de la iglesia. La persona que rechaza el arribo de Dios, como ya no lidera para Dios, se convierte en enemigo de ello, ya que está parado allí en el medio y no deja que su pueblo llegue a la próxima estación.

Acuérdate que Dios te llamó porque quiere llevar al pueblo a otras dimensiones, no porque te ame demasiado a ti. En todo caso, estás incluido en ese amor, pero como parte del pueblo, no como algo exclusivo y fuera de serie. Así que, en el momento en que tú no funciones en lo que debes hacer, pasas a ser piedra de tropiezo. Tú conoces el resto de la historia.

Aquí es donde, si fuera mal intencionado, debería preguntar: ¿A cuántos enemigos de Dios se le llaman líderes? Pero no lo hago porque estoy tranquilo, eso no sucede aquí. Tal vez en otro planeta. Cada vez que nos reunimos, tiene que haber algo diferente, nuevo, reflejado en la condición interna y externa de la iglesia.

Y digo eso porque hay mucha gente que parecería haber transicionado, madurado, crecido y renovado sus conceptos, pero los aprietas un poco y les sale el odre viejo de adentro, están igual que hace cinco años. Nadie ha cambiado nada. Quien tiene que cambiar eres tú. ¿Quién debe cambiar? Dilo conmigo: YO. Y ese Yo me incluye, obviamente.

Nº 2: 1 Pedro capítulo 5 una vez más. Verso 3: No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.¿Siendo que cosa? Ejemplos. Ahora te está diciendo como ser Epískopas. Siendo ejemplos. Y esta es la gran clave. Y, además, el título del estudio.

Porque esa palabra, ejemplos, es la palabra Tupos. Dice que pastorees como Tupos. ¿Y qué significa Tupos? Escucha: Es la marca permanente que queda, después que alguien te da un golpe, un trauma, una bofetada. Es decir: la impresión, la marca que queda después de un golpe, un puñetazo, una golpiza.

        Esa marca que queda, el sello, la magulladura, el morado o moretón. Escucha, entonces: liderar involucra el hacer una marca inolvidable sobre la mentalidad de la gente. Por la ejecución de tu llamado, tu don, tú tienes que dejar grabado, sellado en la mente de la gente tú Tupos, esto es, tu ejemplo.

Como cuando marcan la vaca y después dicen: ah, esta le pertenece a fulano. Tiene que haber algo en la cultura, en la conciencia mental del pueblo, que lleva el Tupos (Ejemplo) del líder. Muy importante. Yo no puedo delegar a nadie que haga algo por mí que no tenga mi Tupos. Porque si no tiene mi Tupos, lo que están levantando es un edificio Absalón, ya no me pertenece.

Oye: tenemos que definir de una vez por todas y para siempre, quienes somos y qué es lo que estamos haciendo, para poder terminar. ¿Cómo sabes tú que terminas lo que empezaste si no sabes lo que estás construyendo? ¿Cuándo terminamos? ¿Cuándo puedo decir que he terminado mi carrera? Si lo que estamos haciendo no es palpable, es una mentalidad en la manera de ser, ¿Cómo sabes cuando terminas?

       Si cada vez que se te ocurre una idea la persigues, y tienes el enfoque central del comienzo, ¿Cuándo terminas? ¡Es cierto que hay que salvar al mundo, pero no te toca a ti hacerlo todo! Tienes definida tu parte, y quédate allí. En un edificio hay carpinteros, gasistas, plomeros, herreros. El herrero termina y se va, luego viene el concreto.

        “Es que…hermano…yo tengo una carga por…Basta. La carga del ministerio es esta: la carga tuya está allí o no. Defínete, para poder terminar. Así opera un ministerio. Hay miles, pero no todos son de la misma brigada. Está el cuerpo de Inteligencia, está el Cuerpo de Infantería, el de Tanquistas, ¿A cuál perteneces?

¿Cuál es tu definición? Porque si tú no sabes cuál es tu definición, ¿Cómo vas a dejar una marca de ella? Si tú no sabes quién eres, ¿Cómo vas a formar a otro? Tenemos que definir por qué estamos en existencia, para que nos llamó Dios. “¡Hermano! ¡Para salvar al mundo!” Eso es genérico, ¡Por favor! Vete ya de ese término genérico. ¿A qué viniste? A trabajar en construcción. ¿A clavar clavos, soldar tubos, pegar amarres con la mezcladora o vienes a colocar los cristales después que nos vayamos los demás?

        ¿O eres el ingeniero que está a cargo de todo? ¿Quién eres? Porque de acuerdo a quien seas, es la marca que vas a dejar donde milites. Si no sabes quién eres, no hay marca. Si no hay marca, no hay ministro. Si no hay ministro, no hay vida abundante. A eso lo consigues si heredas de, que hereda de, que hereda de Dios. De otro modo, es religión, Babilonia.

Tenemos que labrar la conciencia del pueblo, por medio de nuestras doctrinas, de la forma en que operamos, nuestro estilo de vida. Eres Tupos. El Tupos no se transmite por un mensaje, se transmite por la manera que vistes, por las cosas normales que haces, como le hablas a tu mujer, como es tu estilo de vida, tu inteligencia, tu postura, la frescura de tu mensaje, no repetir, el siempre estar por delante, ser pionero en la forma de pensar. ¡Siempre verde!

La cantidad y calidad de inteligencia que provees. Hasta que de pronto, un día, la gente te mira y dice: ¡Yo quiero eso! O sino: ¡Yo quiero ser como él! Muy bien, recién ahora estás liderando. Toda sujeción no sólo es mutua, sino también voluntaria. Cualquier demanda o prohibición es infantilismo espiritual.

Reitero el concepto clave: mencióname tres personas que quieran ser idénticos a ti. ¿No las encuentras? No estás liderando nada. Ojo: No te dije que menciones a tres personas que quieran tener tu ministerio, tu posición ante la gente, no; tres personas que quieran fotocopiar tu vida. La verdad es que liderar, comienza cuando otros quieren ser como tú.

Por eso, la parte más fuerte del liderazgo, es para adentro. Cristo estuvo treinta años preparando eso, para exhibirlo por tres años. Nosotros hacemos al revés. Vamos al seminario tres años y después queremos ministrar treinta. No es un mensaje, es un estilo de vida. Algo que creamos en la mente de la gente, que se tiene que transmitir de la forma que tú eres.

El Tupos llega cuando yo entro a un lugar y se crea de inmediato un ambiente. Pero eso no ocurre por lo que voy a decir, sino por la relación personal e íntima que tengo. El Tupos es la marca de mi relación con el Señor, no la validez de un CD o DVD.

Si no hacemos esto, entonces nuestra construcción traería consigo un concepto denominacional. O sea: donde se está construyendo una estructura independiente de aquello que es original. Alguien que está encargado, pero que no puede hacer lo que está haciendo sin órdenes externas.

Dos principios muy fuertes sobre el obispado, que no es alguien que está sobre la iglesia, sino alguien que vela dentro de la iglesia. Obispado. Epískopas. Tienes que preparar al pueblo para que reciba las verdades que Dios va a traer. Y es tu responsabilidad entenderla, para que ellos no se pierdan la oportunidad de acceder por causa de que tú no la entendiste.

“¡Es que a mí me pareció que era herejía, hermano! No es suficiente. Tienes que estar seguro. Mientras no estés seguro, estudia. Porque tu trabajo, es que la gente no se pierda lo que Dios está haciendo. Una vez entiendas eso, crea esa cultura en tu casa, en tu departamento. Por la forma en que te relacionas con la gente, la forma en que tratas a tu esposa, a tu marido, tus hijos, tu trabajo, tu disciplina, tu postura, tu vestimenta, tu puntualidad, tu actitud, todo eso transmite una mentalidad.

       De tal modo que, cuando alguien hace algo que a ti no te cae, alguien va a aparecer y va a decir: no lo hagas, al líder no le gusta. ¿Y cómo sabe ese que a ti no te gusta? Porque te ve todos los días, te conoce, examina tu Tupos. De la misma manera en que una esposa hace la comida de una determinada manera que sabe a su marido le gusta.

Vamos a ver unos principios que se encierran en Deuteronomio. Allí en Deuteronomio vemos que se habla de los reyes, y los reyes son líderes del Antiguo Testamento, y los principios que se aplican a los reyes en el Antiguo Testamento, siguen siendo principios de liderazgos aptos para aplicarlos en la iglesia.

Deuteronomio 17. Allí está Dios hablando con su pueblo antes que existan los reyes, dando la advertencia por si se les ocurre pedir reyes, que entiendan como los reyes deben operar. Son principios antiguos, pero yo creo que tienen valor hoy.

        (Deuteronomio 17: 14) = Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores, (15) ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.

        (16) Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: no volváis nunca por este camino.

        (17) Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia.

        (18) Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; (19) y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; (20) para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.

¿Cuántos pueden ver ya para dónde vamos? ¿Cuántos vieron ya los principios allí en la palabra? ¿O no vieron ninguno? Hay varios principios de liderazgo, allí. En Eclesiastés 10 hay una escritura muy buena que de alguna manera habla de liderazgo.

(Eclesiastés 10: 15) = El trabajo de los necios los fatiga; (¿Cuántos son necios?) porque no saben por dónde ir a la ciudad. (Nota que el que no sabe para dónde va, anda fatigado y es un necio.)

        (16) ¡Ay de ti, tierra, (Iglesia, ministerio, gente eclesiástica, comunidad cristiana,) cuando tu rey es muchacho, (Cuanto tu líder es inmaduro. ¿Lo estás viendo conmigo?) y tus príncipes (Esto es: líderes de segunda clase) banquetean de mañana! (No tienen orden divino) ¡Bienaventurada tú, tierra (Iglesia), cuando tu rey (Tu líder), es hijo de nobles (Es maduro), y tus príncipes comen a su hora (Tienen ordenamiento)

Aquí vemos que la condición de la iglesia tiene una relatividad directa con el estado de madurez del líder. Y la madurez o condición del líder no tiene nada que ver con números, sino con la calidad que la gente puede mostrar en sus vidas. Eso si verdaderamente son líderes. Hay gente que viene a cantar canciones de libertad y viven en un presidio.

Y no estoy hablando de no tener problemas, todos los tenemos. Estoy hablando de la actitud que podemos evidenciar ante esos problemas. Llega un momento en que ya ni caso le haces a la presión, aunque existe. De manera que tienes más paz para resolver.

Esa es la condición de la iglesia. ¿Hay consejería? Donde hay buen liderazgo, no hay consejería. Porque si hay un buen pastor, a la iglesia no debería faltarle nada, ¿No? Eso dice la Biblia. Claro; la Biblia no habla de este tipo de iglesia actual. Y tampoco de esta clase de pastores.

El líder tiene que ser escogido por Dios. Así lo dice en el verso 15: Al que Jehová tu Dios escogiere. No es por votación ni por rudimentos democráticos. Y cuando se va uno, no es cuestión de traer dos o tres a predicar para ver cual se queda, tampoco. Dios debe escogerlo.

¿Recuerdas en Mateo 20:20, cuando viene esa señora y le dice que cuando llegue allá arriba le ponga a sus nenes uno a su derecha y el otro a su izquierda? ¿Qué le contestó Jesús? Hay posiciones que sólo Dios las decide y las pone.

O sea que dentro de todo el orden eclesiástico, hay gente que gobierna que no son puestos por la iglesia. ¿Fuerte, eh? Porque la iglesia nominal no te cree. Juan el Bautista no fue puesto por la iglesia, y el que no creyó en Juan el Bautista, no entró. Cristo no fue puesto por la iglesia, y el que no creyó en Él, tampoco entró.

Normalmente, cuando Dios quiere hacer algo, tiene que salir de la iglesia para hacerlo. “¡Hermano! ¡Este hombre es un resentido, tiene algo contra la iglesia!” No, no tengo nada contra la iglesia; tengo una batalla sin cuartel contra aquello que parece ser iglesia. Babilonia.

Sólo lo que Dios escoge. La palabra escogido, es la palabra Ek-lego. Habla de un proceso selectivo. Este proceso selectivo, no enfatiza el rechazo de la persona no escogida. Cuando miramos la palabra en el griego, vemos que no es una burla al que no se escogió, pero sí es un proceso selectivo de Dios. Dios no respeta personas, Él escoge a algunos para liderar y a otros no.

“¡Es que yo estoy trabajando muy duro, me merezco esa posición! Oye: puedes trabajar hasta que se te caigan las muelas que, si Dios no te escoge, no entras. En las posiciones de las que estoy hablando, de hecho. No es algo que uno se promueve y llega, como en una empresa. Si no eres llamado, llegaste hasta donde llegaste y allí te quedas. No hay nada más feliz que ser uno mismo.

Ser escogido, no implica el rechazo de los que no son seleccionados, pero sí en realidad describe el concepto del favor que recibe el individuo que sí es escogido. Puedes ser un tremendo músico y no ser escogido. No tienes la gracia para liderar y se acabó.

Y viene uno que tú lo miras casi con lástima porque ni pinta de músico tiene, y en dos días te lleva al pueblo a lugares a donde tú jamás lo has llevado. Y viene uno que jamás pasó por un colegio bíblico y se planta en el frente y ¡¡¡huaaa!!! Te quedas preguntándote de donde ha sacado esa palabra. Y viene alguien con toda la teología del mundo y zzzz, te aburre. ¿Cuál es la diferencia? Uno es llamado y el otro no.

Este hombre vive y funciona dentro de los recursos de su llamado. Cuando yo grabo esto para animarte a que sigas firme para adelante, no estoy tratando de animarte a que tú hagas lo que yo hago, sino de que se transmita una actitud que te haga vencer tu nivel. Puede ser más alto que el mío, igual o diferente.

No se necesita un sistema, no te tienen que entregar una iglesia. Tienes que vivir dentro del favor de Dios. No es una unción, es un favor para liderar. Liderazgo no se obtiene por unción. Hay gente muy ungida que son líderes fatales. O sea que, unciones maravillosas, no hacen buenos líderes. Tú puedes tener una unción maravillosa, la gente se cae patas para arriba, se sana, sale corriendo de las sillas de ruedas, recupera la vista, el oído, pero la iglesia no tiene gobierno.

Es más: te puedes quedar estancado en un mover evangelístico, de moveres y manifestaciones, y llevas veinte años allí y la iglesia no transicionó a ninguna parte, por falta de liderazgo. ¿Estás viendo la diferencia? Eso para que entiendas que la iglesia necesita de ambas. Algo que traiga el poder que sane cánceres si es necesario, y otras que vamos hacia algún lugar.

Porque la palabra dice que bendecido es aquel que tiene peregrinaje en su corazón, algo así. Pero peregrinaje no es que estamos pasando para ir al cielo, sino alguien que transiciona, migrando constantemente, hacia nuevas posiciones en Dios.

Peregrinaje es: no te quedes quieto. El año que viene, sí o sí tienes que estar mejor que hoy. Una iglesia que está caminando, muestra cambios que tú puedes ver sin necesidad de que alguien te lo promocione. Tienes algo para contar, es que estás caminando, claro. Es una jornada.

Tú tienes que traer la marca de que eres escogido por Dios. Esa marca se ve en tu sabiduría, en el contenido de tu revelación, los recursos que trae tu espíritu para poder  traer al pueblo para todo lo que ellos van a hacer. O sea que tu llamado es maximizar a la gente. Pero si no hay llamado, no pueden maximizar a nadie. Tupos.

        Ek-lego. Alguien que es sacado del montón y construido separadamente. Eso es lo que significa la palabra. Aclaro: alguien que es separado del montón para ser construido en privado. Ek-lego. Ek, es salir y lego construir. Si no tienes llamado, no pasas el desierto, te mueres por allí.

O sea que, Dios escoge gente para maximizar a otra gente. Gente. Estado de ser, una condición de ser. Una calidad de persona. Si no eres llamado ni eres escogido, tú no tienes nada para construir. El llamado es como el carpintero, sales con el martillo, el cepillo, y la pulidora. Porque un llamado implica herramientas. A eso no lo reemplaza ningún diploma.

¿Comprendes ahora el título? No existe tal cosa como “Tengo de parte de Dios un llamado pastoral”. Lo que tienes es ganas de mandar y dar órdenes indiscutidas a un grupo de gente más o menos obediente. El llamado de Dios es a ser ejemplo viviente a imitar. Eso es Tupos. Y por eso está por encima a ser líder o pastor.

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Imagen y Semejanza

(Mateo 27:45)= Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

(46) Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Eli, ¿Lama Sabactaní? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?(Está haciendo una pregunta, está hablando con alguien)

(47) Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo, a Elias llama éste.

(48) Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio de beber.

(49) Pero los otros decían: deja, veamos si viene Ellas a librarle.

(50) Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó su espíritu.

(51) Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

Aquí vemos que desde la sexta hasta la novena hora, (2.00 a 3.00 PM) el tiempo más claro del día, se puso absolutamente oscuro. Oscuridad es ausencia de luz. No hubo eclipse, no fue algo científico, sino que la luz del mundo se estaba apagando. No fueron nubes que tapaban el sol. Estaba todo absolutamente negro. Ausencia de luz.

Lo que sí hubo, fue una colisión de dos realidades. El impacto fue tan fuerte que se manifiesta como terremoto en lo natural. Fue tan fuerte el impacto de vida que hasta revivió a ciertos muertos y caminaron por la ciudad.

Explicación: lo que sucede en esa dimensión es tan fuerte, que produce manifestaciones en la otra dimensión: en la que conocemos, en la tangible. Es que nosotros llamamos realidad o mundo natural.

El verso 51 dice que el velo fue rasgado. La palabra es SCIZO, que significa: «demolición» en el griego clásico. Es un rasgado de un sistema o de una estructura. No hay una gloria manifestada ni hay un querubín. No hay nada. Lo único que hay es otra dimensión. Una dimensión diferente que se abre al ser humano.

Tan fuerte fue esa manifestación que hubo terremotos. El impacto de una dimensión nos da evidencia de la otra. Cuando Dios habló en el Sinaí, la tierra también tembló, no es nada nuevo. Siempre lo que ocurre en el mundo del espíritu, se refleja en el mundo natural. Lo triste es que tú te pongas a seguir la historia natural y no entiendas lo que está pasando en el mundo del espíritu.

Quiero re-enfatizar que el velo rasgado no nos daba acceso a Dios, nos daba acceso a otra dimensión.

Este ámbito natural, este ámbito que llamamos «la realidad», es un mundo de ilusión. Todo un mensaje como este es apenas una alegoría. Este mundo que nosotros «vemos», es un mundo de ilusión. Nosotros fuimos diseñados para operar en la otra dimensión. Nosotros somos espíritu (eso es imagen y semejanza) y estamos viviendo una experiencia terrenal.

En Génesis, Dios tiene un plan: crear un hombre a su imagen. Cuando Dios comienza a crear, comienza también a traer separación. El tiempo, fíjate, empieza cuando hay separación del día y la noche. ¿Qué tiempo transcurrió entre la creación de la tierra y el tiempo en que hubiera día y noche?

Pudieron haber sido dos billones de años. Lo descubrieron los científicos. No discutas con la ciencia. Básicamente, la ciencia apoya la Biblia, sólo que llegan a sus verdades mucho después que nosotros. Eso si es que creemos en lo que dice el libro.

Mire esto: la caída del hombre fue tan fatal y tan deprimente que el hombre, cuando se imagina algo, siempre lo imagina más inteligente que sí mismo. Un marciano: más inteligente. Cualquier extraterrestre: más inteligente.

Pero… Un momento: si nosotros somos imagen y semejanza de Dios, no hay cosa más inteligente que esa. O sea que si hay otra criatura en alguna otra galaxia, por allí, tiene que ser inferior a mí, porque imagen y semejanza de Dios Todopoderoso, soy yo.

Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; vamos a darle dominio. La palabra IMAGEN, en el original, tiene una traducción muy singular: Icono», «casa de Dios». La exacta especificación; una copia exacta de integridad, moralidad y carácter.

La misma naturaleza y las mismas propiedades que. Cuando Dios dice «hagamos el hombre de esta manera», (Génesis 1: 26, 27 y 28) está construyendo una maqueta. Todo plan comienza con una idea. En esos pasajes, el hombre no está formado aún. Es un pensamiento, una creación en la mente de Dios.

Hagamos al hombre a mi imagen. Aquí lo tengo: perfecto. O sea: el plan de Dios era: encarnarse. Transferirse de una dimensión a otra. Escucha: cuando Dios descansa, (siempre que Dios va a levantar algo comienza desde su reposo), entonces forma al hombre, en su descanso. No fue hecho en el sexto día, sino en el séptimo.

El hombre es, efectivamente, creado en Génesis 1:26, pero lo que todavía no es, es formado. Dios dice: esta es mi maqueta, esto quiero, esto voy a hacer. Pero el hombre, en esos textos, todavía no está en la tierra. En Génesis 2:5 dice que no había hombre que labrase la tierra. O sea que no existía aún el hombre, aunque ya estaba creado, entiendes?

Génesis 2:7 dice y formó Dios al hombre. Cuando formó a Adán, Corintios nos dice que Adán es «alma viviente», Dios es espíritu vivificante. O sea que Adán no es la imagen de Génesis 1:27. Adán es el comienzo de un proyecto que termina en la imagen de Dios. Como toda construcción empieza con el fundamento y después llega al producto final, que viene siendo igual a la maqueta que dio comienzo al proceso.

Adán es alma viviente. Dios es espíritu vivificante. Dios no es un ser creado. Adán sí lo es. Dios es santo. Adán es inocente. No es ni santo ni profano. ¿Qué es ser bueno sin andar en un mundo de maldad? ¿Qué es ser santo y fiel sin oportunidad de apostatar? Adán no es imagen de Dios; Adán es el comienzo de un proyecto.

El hombre es creado, formado y luego es colocado; lo dice en Génesis 2:15. Yo sé que esto va en contra de todo lo que aprendimos, pero no le hace. Porque la imagen que tenemos es la de un Dios que fracasa dos veces antes de comenzar. Primero se le escapa un ángel y después se le escapa el primer hijo.

Ahora me pregunto: un Dios que fracasa antes de empezar, ¿Qué garantías muestra de que no va a fracasar otra vez cuando regrese? Al cabo, nuestra doctrina también dice que nosotros somos salvos porque Israel lo rechazó.

O sea que somos producto de una casualidad, porque si Israel lo hubiera aceptado, nosotros jamás hubiéramos entrado. Eso es lo que dice nuestra doctrina. Venimos a ser algo así como un plan alterno. Como un pedazo de jamón entre dos panes llamado Israel.

Un Dios que, como no pudo vencer, se tuvo que ir y prometer que iba a vencer después. Ahora: si no pudo vencer la primera vez, según vemos, ¿Qué garantía tenemos que va a vencer cuando venga? Yo lo estoy diciendo de una manera un tanto jocosa, pero eso es lo que enseñamos en nuestros institutos bíblicos, eh?

No te confundas ni te dejes confundir con sutilezas. A Dios no se le escapa nada ni es un Dios de fracaso. No tiene culpa de que ciertos hombres pretendan analizarlo desde la tremenda óptica humana. Y que encima, a eso, le otorguen el rótulo de infalibles. Pobres…

Adán es el principio del proyecto. Es un alma viviente. Luego los coloca en el huerto de Dios. El huerto es el ambiente donde Dios mora. Recuerda que cuando Moisés escribe el libro, la palabra HUERTO es la mejor para explicarte a ti por dónde anda Adán. Adán está en la tierra, sólo que está morando en la dimensión del Espíritu.

Es como una burbuja divina, que ocupa el mismo lugar que el mundo tangible, donde mora el gobierno de Dios. Adán está en el huerto. La palabra es GÁN. El GAN de Dios. Pero fíjate que le dijo que sojuzgara y tuviera dominio de aquello que no era el GÁN. Que protegiera el ambiente donde Dios y el hombre moran juntos, que se llama GAN. Esto es el ámbito donde Dios y los hombres pueden morar en un solo lugar.

Está en la tierra. Todo el mundo lo ve en la tierra, pero su postura espiritual es en el ambiente de Dios. Está consciente del mundo del espíritu. Y ahora, en esa posición, Adán, así como nosotros visitamos el mundo del espíritu, él visita el mundo tangible. Está tan consciente del mundo espiritual que ni cuenta se da que está desnudo.

No está en un lugar con una cerca, un alambrado o un tapial de la cual luego lo sacan. Porque la Biblia no dice que él haya caminado hacia alguna parte. El no se fue a ninguna parte física, pero no volvió a entrar al GÁN de Dios. Cuando Adán cayó, no cayó a Plutón, ni a Marte, ni al centro de la tierra, ni de la escalera de una silla. La palabra CAER, allí, es «redujo su dimensión», o sea: pasó a vivir en otra dimensión.

Estaba en el privilegiado ambiente de Dios y ahora está fuera de él. Los dos ocupan el mismo espacio. Es como que Dios y el hombre moran dentro del líquido. La caída, entonces, vendría a ser morar dentro de la membrana del vaso, donde no tocas el líquido. El vaso o el líquido ocupan el mismo espacio. Espíritu, tangible; mismo espacio.

Dios es Espíritu. Dios no tiene forma. La única forma que Dios tiene y tendrá es un hombre. Si tú alguna vez vas a ver a Dios, lo vas a ver a través de un hombre. Á menos que de espíritu a espíritu se puedan ver. Como no nos hemos muerto, a eso no lo podemos saber.

Por eso Cristo decía: ¿Cuántos años llevo yo contigo y me pides ver al Padre? ¿Tú no entiendes que quien me ha visto a mí ya vio al Padre? No porque era Él, porque Isaías 41 dice que antes que Dios, no hay ningún Dios formado y todo el plan de Dios es encarnarse, formarse, para hacerse visible.

El plan de Dios no es salvación. La salvación se convierte ahora en una puerta para consumar el plan de Dios. Ese es el problema con la iglesia, que si salvamos a la gente ya la dejamos salva, no hemos hecho nada. Llevamos dos mil años celebrando que Dios nos salvó, pero es vana nuestra salvación, no hemos hecho nada con ella. Pablo oraba en contra de eso, que no fuera a ser vana su salvación.

El atardecer. El GÁN de Dios. El intercambio divino entre Dios y el hombre; donde moran dos espíritus. Él pone su Espíritu en Adán. Cuando Adán cae, pierde su posición espiritual. Su posición cambia. Ya no está en el ambiente de Dios.

Está físicamente en el huerto, pero espiritualmente inconsciente del huerto. No tiene acceso. Tú sólo puedes manifestar aquello de lo que tienes conciencia o lo que entiendes. No es que salió físicamente de un lugar a otro; su compostura espiritual cambió.

¿Qué acontece cuando cae? La voz de Dios, o Dios mismo, se convierte en una fuente de intimidación. Y desde entonces, los seres humanos se intimidan cuando Dios habla. Por eso, desde entonces, cuando Dios habla, primero dice: ¿Estás ahí? Soy yo.

Mira; cuando Adán estaba en el huerto, estaba en el huerto pero no tenía que operar proféticamente, porque no estaba consciente de alguna hostilidad. Con decirte que Satanás estaba en el huerto y él ni cuenta se dio.

La caída, la muerte, – porque Dios dijo el día que comas del árbol ciertamente morirás, y en el hebreo dice «muriendo morirás» -, es el estar consciente del mundo literal versus el mundo espiritual. Y como consecuencia, tener que vivir por reacción de afuera hacia adentro, en vez de adentro hacia fuera. Es muy importante.

Otra cosa que le acontece es que pierde el ámbito de autoridad. Tenía autoridad, pero ya no era legal. Porque todo el dominio que se le dio, era relativo a habitar el GAN. Estando fuera de ese ambiente divino puede ejercer esa autoridad, pero la gente ya no le obedece igual. Y desde entonces, el hombre trata de hacer todo, pero tiene que pelear con la hostilidad de la tierra.

Entonces, el verdadero ambiente para el hombre, era el mundo del Espíritu. Cuando el hombre cae, ahora tiene que conducir su vida desde el mundo natural; se coloca un ángel, un querubín con una espada flameante, a custodiar el GAN, el ambiente, la dimensión de Dios.

Y se le dice que la tierra va a producir lo contrario a lo que él necesita. Él va a necesitar semilla, pero la tierra le va a producir espinos. O sea que para vivir, desde entonces, hay que llevarle la contraria a la naturaleza.

Cuando Dios pone a Adán en la tierra, comienza un proyecto que tiene que terminar en muerte para que haya resurrección a su imagen. Recuerda: el proyecto es hacer un hombre a su imagen. Adán no lo es. Adán es un alma viviente, Dios es Espíritu vivificante. Entonces, tenemos que sembrar a ese hombre, para que se produzca algo en imagen a Dios. Muy importante.

Dios coloca a Satanás en el huerto. Lo crea más sutil que los demás animales. No le dice nada a Adán. Si tú pones una serpiente en el patio de tu casa y luego mandas a tu hijo allí, ¿No le avisas? ¿Tú amas a tu hijo, verdad? ¿Cuánto más Dios? Pero no le dijo nada.

Es más: la serpiente usa una verdad y la convierte en una mentira, porque la usa para atrapar al hombre. Pero sí le dijo una verdad; le dijo: no comas. La verdad es que Dios dijo que no comieras por eso, es que sí comes vas a ser igual a él.

Nosotros aprendimos a que ya era igual a él, no lo era. Por eso el verso 22, dice: Ahora el hombre es como uno de nosotros. Ahora el hombre; después que cae. Porque ahora el hombre comienza a discernir entre el bien y el mal. Dios sabe discernir entre el bien y el mal. Adán no sabía.

Dios es un ser que escoge ser lo que ÉL es. Y lo es. Adán es inocencia sin tratar. Por eso vemos, en Hebreos 5, del 7 al 9, Cristo también fue tratado. Y por lo que padeció, tuvo que aprender obediencia. ¿A quién se le ocurre que el Señor tenga que aprender obediencia, si ya la tiene? Muy fácil: no la tenía. Y fue perfeccionado.

Podemos asumir que. Si fue perfeccionado, tampoco era perfecto. Calma. Él nace en perfección inocente, igual que Adán. Pero yo puedo conseguir fabricar un avión perfecto, pero hasta que eso no vuele… Cristo fue perfeccionado volando, ¡El Espíritu lo llevó al desierto! ¡No fue una casualidad! No fue el hombre ni Satanás; fue Dios. Para que no sólo fuera perfecto en teoría.

¿Y qué es lo que pasa? Adán es formado y puesto en el GAN de Dios. El único lugar donde el hombre y Dios moran juntos. En la caída, está ocupando el mismo lugar que tenía aquí, sólo que está muerto, algo que la Biblia llama «muerto».

No cesa en su existencia, sino muerto a la realidad a la cual pertenece. Es la misma muerte que, según Efesios 2, tú tenías cuando Cristo te edificó. Dice que estábamos muertos, pero ninguno de nosotros había sido enterrado, ¿No? Para Dios, muerte, no es ataúd, sepelio y tumba. Para Dios, muerte, es una condición mental que te excluye de su presencia.

Dios, el misterio escondido, pasa a través de los tiempos, a través de los patriarcas, los profetas, los salmistas, hasta que Jesús nace de una virgen llamada María. Isaías 9:6 nos dice que un niño nos es nacido, pero un hijo nos es dado. La primera revelación que nos va a aplastar todas las vacas sagradas, es que el hijo de Dios no nace. El niño nace. El hijo es eterno. Antes de Abraham, yo soy.

Uno de los requisitos para nacer, es no tener previa existencia. El niño nos es nacido, pero el hijo es dado. Ya es. El hijo encarna al niño. Era lo que dios quería hacer, todo el tiempo.

Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Cristo es el León de Judá. Por eso hay un Cordero y un León alrededor del trono en Apocalipsis. Jesús es el cordero de Dios que quita el pecado. Cristo es el Sumo Sacerdote que viene a sacrificarlo.

En el Antiguo Testamento, el sacerdote, una vez al año, en forma simbólica, preparaba dos corderos, sin mancha y sin arrugas, ambos primogénitos. Por el Urin y el Tubin, revelación y madurez escogía uno, le pegaba un cachetazo a uno y se iba. Al otro, le ponía las manos sobre él, en señal de que estaba transmitiendo el pecado de toda la nación al animal. El sacerdote quemaba al animal, no se quemaba a sí mismo.

Ahora viene la realidad. A la sexta hora está Jesús, primeramente, dice Isaías que Jesús, el cordero de Dios, fue guiado por el Espíritu, como cordero que va al matadero. Y ese mismo Espíritu que trae por dentro, que se llama Cristo, importante es entender que Cristo, es el GAN de Dios.

Un plan perfecto. El GAN. Es lo mismo que el huerto. Decir Cristo y decir huerto, es lo mismo. Un plan perfecto. Sin errores. Cuando empieces a entender lo que pasó en la cruz, se te activa todo lo que verdaderamente es.

El sumo Sacerdote viene a preparar al primogénito. ¿Y por qué primogénito? Porque no es nacido por voluntad de hombre. La Biblia dice que es el primero nacido así. Es el primogénito nacido así, de entre los muertos.

Pero ¿por qué dices que es el primogénito de entre los muertos si Lázaro resucitó antes que ÉL? Y el hijo de la viuda también. Y el fulano aquel al que le tiraron encima los huesos de Elíseo, también saltó para arriba y dijo ¡lupiii!

ÉL, es el primogénito que nace de esta muerte. No muerte física. Todos aquellos que resucitaron antes que ÉL, volvieron a morir; pero desde que Adán cayó, todo el mundo vive, por naturaleza, en este nivel. Por eso Dios se lo pasa diciendo; sube acá y razona conmigo. Mis caminos son más altos que los tuyos. No habla de elevación, sino de calidad. Nacer de arriba, no es elevación; Es calidad.

La palabra ARRIBA significa «superior», es una mejor calidad de vida. Estás rigiendo tu vida por un conjunto de principios superiores al que no está viviendo en ese conjunto de principios. No es nacer de un lugar geográfico; sube acá y razona conmigo, pero tú nunca has subido a ninguna parte.

Mis caminos son más altos. Estamos en sus caminos. La clase de inglés UNO, en la universidad, queda al lado de la de inglés DOS. Fíjate que la DOS es más alta, pero quedan en el mismo piso. Tú puedes meterte en el aula donde dan la DOS, pero sabes que sólo lo puedes hacer cuando te den por aprobada la UNO:

El primero que vuelve a salir del estado natural de muerte al estado natural de vida es del Espíritu. Porque no nace de la naturaleza pecaminosa del hombre, sino de la voluntad de Dios. Jesús nace así. Cristo es el sacerdote que trae por dentro. Al igual que esto era un pedazo de tierra con un soplo de alma viviente de Dios adentro.

El sumo sacerdote lo lleva a través de treinta y pico de años, lo prepara, llega al huerto, en el huerto Jesús abre la boca y dice: pásame esta copa. Dame todas las pruebas menos esta; no me hagas esta. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya. Se somete hasta la muerte.

Ahí es que le entrega la vida. ÉL le dice a Pilatos: «tú no me puedes quitar la vida». ¡Claro que no puede! Porque él está en un estado de vida que no muere. Eso es vida eterna. Física y espiritual. Adán fue creado para vivir para siempre.

Por eso la ciencia dice que nos reproducimos en cada uno que vive. Ni cortándote, ni matándote. Se acabó, no mueres. Para morir tienes que estar allí. Si Adán no cae, nunca muere. Es más: estando allí, de lo poco que duró acá, vivió novecientos y pico de años.

Tú no me puedes matar; a menos que mi Padre no decida que tú me mates, en cuyo caso no sería yo que me estoy entregando ni nada que se parezca, sino que estoy obedeciendo a mi Padre, por lo cual no serías tú que estás ganando sino yo sometiéndome a lo que el Todopoderoso decide. Mira: tú eres una marioneta, Pilatos. Si tú me matas, es porque mi papá te da permiso, y si mi papá te da permiso, yo me someto a lo que ÉL decide; tú lo único que haces, es estar en el medio.

De repente, en el verso 46 de Mateo: Eli, Eli, ¿Lama Sabactani? ¿Por qué me has desamparado? ¿Qué aconteció? Cristo puso el cáliz del mundo en Jesús, que es el Cordero que quitó el pecado. Al igual que el sacerdote pone su mano en el cordero. Y se fue. Y se quedó Jesús, sólito en la cruz. La primera muerte. Se identificó con tu muerte. Tu problema era espiritual, no era físico. Una muerte física no te ayuda.

La primera muerte. ¡Muerte espiritual! No sé. La muerte que tú tenías es la que él murió. Espiritual, gaseosa, invisible, no sé; la que tú quieras ponerte, esa fue la que él murió. «-¡Es que Dios no puede morir!-» Es que yo te acabo de decir que Dios se fue. «-¡Es que Jesús y Cristo es lo mismo!-» Bueno; el huevo también es uno, pero tiene clara, yema y cáscara.

Yo te estoy separando las funciones de la deidad, no te confundas. En castellano lo llamamos Jesucristo. ¡Cristo no es el apellido de Jesús! Es Jesús, el Cristo. Es Emmanuel, Dios en los hombres. El niño nace, el Hijo es dado. Importantísimo eso.

Entonces se va el Espíritu de Dios, Cristo. -¿Por qué me abandonas?- Desde que nació, él estaba en el GAN de Dios. Y acababa de ser expulsado del GAN. No por su pecado, sino porque se hizo pecado. Se hizo tu pecado, mi pecado.

Por eso nuestro Dios, mediador entre Dios y los hombres, es el hombre Cristo Jesús. No Dios. La muerte entró por un hombre y la resurrección por un… Otro hombre, no Dios. Si fuera Dios, no vale; habría trampa. Como dicen los pibes en el hueco cuando eligen al que mejor juega: hay robo. ¡Ja! A Dios se le hace fácil hacerlo. ÉL es digno de adoración porque fue como hombre que lo hizo, varón.

Luego, tres versos después, exactamente en el 49, clama otra vez y expira. Ahora Pilatos lo mata, porque ahora está en el nivel donde los hombres mueren. Si no, hubiera quedado colgado en la cruz, para siempre, pero sin morir.

Efesios 1 dice que el Espíritu que mora en ti, es el mismo que vino y resucitó a Cristo desde los muertos. Jesús se mete allá a quitarle las llaves del infierno a Satanás, confiando en que Cristo va a resucitarlo.

Nunca se había hecho tal cosa. Nadie había muerto las dos muertes y vuelto. Por eso él es primogénito de una nueva creación. No es un viejo hombre emparchado, no es un pecador salvado por gracia; es otra onda.

Se siembra la carnalidad corrupta del rey impío Uzías. Es un rey mundano. ¿Por qué mundano? Porque llevaba el pecado del mundo. Pero resucita otra onda. Lo que resucita es incorruptible. Cuando sale el otro lado, mató para siempre a Adán. Por eso Satanás dijo: si llego hasta él, lo que es a la cruz, no va más. Esta resurrección y no otra fue y es su Imagen y Semejanza.

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Una Palabra Divina

Hace muchos años, en los albores de 1995, recibí una palabra muy clara del Señor, que me decía que a partir de ese tiempo, observara que, paulatinamente pero con matemática precisión, Él iba a hacer que todo lo que no le estaba dando gloria en la iglesia, se cayera.

Me lo guardé. Un poco por temor -¡Quién era yo para tener una palabra de esa naturaleza! – Y otro poco por la clásica duda que este tipo de cosas traen: ¿Será realmente de Dios? ¿No me estará trabajando algún espíritu de resentimiento?

Me estremecía la posibilidad de llegar a decir algo que, en lugar de bendecir al pueblo de Dios, lo perjudicara o lo confundiera. Después de unos días, creo que por inmadurez decidí que tenía que haber sido algo proveniente de mi carnalidad y no de Dios, de modo que ni lo comenté, -salvo con muy pocas personas muy cercanas – ni lo prediqué por ninguno de los canales que tengo para hacerlo.

Cinco meses después, y cuando ya casi me había olvidado de este episodio, tuve la oportunidad de asistir a un congreso en una enorme congregación de mi ciudad. Una noche, escuchando a un pastor cargado de prestigio, casi me fui al suelo y no precisamente por causa de la unción, sino cuando lo oí decretar exactamente la misma palabra.

Sentí el impacto. Primero, de tomar conciencia clara de una desobediencia que impidió que pudiera usar los medios de los cuales disponía en ese momento, para permitir que Dios hablara libremente, y segundo, por la emoción humana de darme cuenta que en su momento, el Señor me había seleccionado para ser uno de sus mensajeros y yo no le había creído.

Entonces me arrepentí y empecé a proclamarlo en todo lugar donde pudiera hablarle al pueblo. Algunos lo creyeron, otros me miraron como a una mezcla de insecto con hereje, desconfiando de mí espiritualidad y, otros tantos, eligieron suponer que yo era un soberbio arrogante.

Los entiendo. ¿Cómo haría un hombre para explicarle a otro qué cosa es tener una convicción? Bien; en estos cinco años pasados he visto – y tú también lo tienes que haber visto -, que Dios ha venido haciendo exactamente lo que dijo.

Es muy duro tener la certeza total de que algo viene de Dios y enfrentarse con la incredulidad de mucha gente acostumbrada a una rutina eclesiástica, cierto corporativísimo de algún sector de la iglesia global que lo coloca en una posición de intocabilidad y omnipotencia, y al tremendo espíritu de religiosidad ambiente que produce en muchos creyentes más amor por las estructuras inventadas por el hombre, que por la palabra clara de Dios en la Biblia.

Hoy, la lucha continúa, pero ya con la confirmación de muchos hombres de Dios que están con la misma carga y que llegan, – porque el Señor así lo dispone -, a contarle al pueblo con mayor autoridad que yo la misma palabra.

Sin embargo, y porque tengo temor de Dios y lo último que quisiera ser sería una piedra de tropiezo para el evangelio, una especie de Saulo moderno, le pedí al Señor una vez más y a riesgo de que se canse de mis precauciones, que me confirmara todo esto pero en esta ocasión a través de su palabra.

Esta vez tuve una respuesta más rápida de lo que me esperaba, y de esa respuesta, nació esto que ahora voy a compartir contigo. Si fue Dios quien me puso en las manos el ministerio del maestro, seguramente que Él no iba a necesitar ser demasiado explícito.

De allí que una mañana, sencillamente, escuché «Jeremías 12». Naturalmente yo sabía que esta era una palabra divina. No había nada que me pudiera hacer pensar que mi mente tenía algo que ver. No estaba ni cerca de ese libro.

Dios había cumplido y ahora me tocaba a mí utilizar todo lo que Él me había dado para administrar con fidelidad. Del escudriñar de ese texto surgió esto que va dirigido a su iglesia, para que ella sea de una vez por todas lo que Él desea que sea y no lo que a los hombres nos parece o nos conviene que sea. Dios te dé sabiduría para entenderlo y cierre en este momento todos los caminos a mi alma y a mi carne para que ni una sola gota de humanismo corrompido dañe la pureza de lo que mi rey quiere decir.

(Jeremías 12: 1)= Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegraré mi causa delante de ti. (Es tremendo, pero estas palabras de Jeremías, son casi las mismas que yo usé en mi propia oración, «Yo sé que a ti no se te escapa ni una, Señor, pero igualmente déjame que te pregunte algo que me pasa y no entiendo») ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente? (Te pregunto: ¿A mí solo se me habrá ocurrido esto? ¿Tú nunca has hecho alguna oración parecida? Y ojo que esto no va dirigido al mundo ateo como podría parecer, eh? Esto va dirigido a la iglesia, al pueblo de Dios, ¿Cómo que por qué? La palabra usada por Jeremías, DESLEALMENTE, te lo está diciendo. Jamás podría ser leal a Dios quien no lo conoce. Desleal, en todo caso, es alguien que, conociendo algo o alguien, decide traicionarlo. Adulterio espiritual, si prefieres llamarlo así. Bueno: con ese entendimiento, sigamos)

(2) Los plantaste (A los desleales, obviamente) y echaron raíces; (Esto quiere decir que se afirmaron, que se consolidaron) crecieron (En cantidad y en sabiduría divina) y dieron fruto; (O sea que estaban haciendo, en un principio, lo que Dios quería que hicieran) cercano estás tú de sus bocas (Presta atención que cambió el tiempo de verbo. Ya no es pasado, esto es ahora) pero lejos de sus corazones.

Aquí hay algo muy claro: la cuestión de la prosperidad de los impíos, o sea por qué Dios parece no actuar contra ellos, fue y es un tema sumamente popular. No se nos ofrece una respuesta definitiva, pero siempre queda claro que Dios mantiene todas las cosas bajo control.

Al final, se nos asegura, los impíos perecerán; sean desconocidos o sean conocidos, sean anónimos o muy prestigiosos. La justicia de Dios no se nutre de las leyes del hombre. Isaías 29:13, al respecto, dice: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí: (/.Cuántos saben que Dios ve el corazón y no las obras de los hombres?) Y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado. (Es decir: pura religión)

En el libro de Ezequiel 33: 31-33, hay otra referencia a esto: Y vendrán a tí como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras (Tú estás “oyendo” esta palabra, ahora) y no las pondrán por obra (Las vas a poner por obra?)Antes hacen halagos con sus bocas (¡Qué lindo mensaje! ¡Guárdeme el video!) y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia. (¿En qué anda tu corazón, es decir: tus emociones, tus sentimientos, tus intereses, tu propia voluntad?) Y he aquí que tú eres a ellos (A los que oyen) como cantor de amores, hermoso de voz, y que canta bien; (¡Qué buena voz que tiene usted! ¡Qué buena dicción!) Y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra. Pero cuando ello viniere (El juicio) Y viene ya), Sabrán que hubo profeta entre ellos.

(3) Pero tú, oh Jehová, me conoces; me viste, y probaste mi corazón para contigo;(Hasta aquí, cualquiera de nosotros que entiende está haciendo lo que debe) arrebátalos como a ovejas para el degolladero, y señálalos para el día de la matanza. (¿Pero cómo puede ser que alguien ore así? ¡Eso no está bien! ¡Hay que tener más misericordia! Amén. Pero ni se te ocurra tratar de ser más misericordioso que Dios. ¡Pero es que Dios es amor! Sí. Pero también es justicia y fuego consumidor. La Biblia habla de las tres cosas, no sólo de una)

(4) ¿Hasta cuándo estará desierta la tierra, y marchita la hierba de todo el campo? (La tierra es toda carne, y el hecho de estar desierta significa que está vacía, que no hay nada en su interior. La hierba, si tenemos en cuenta que el campo es el reino, son los hijos de Dios. Estar marchitos significa estar faltos de alimento.) Por la maldad de los que en ella moran, faltaron los ganados y las aves; porque dijeron: No verá Dios nuestro fin.

Hasta aquí el lamento de Jeremías que podría ser muy bien el lamento de cualquiera de nosotros. ¿Qué otra cosa que una respuesta clara aguarda un lamento así? ¿Qué responderá Dios en su infinito amor y su grande misericordia? No te confundas, mira:

(5) Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿Cómo contenderás con los caballos? (Pasado en limpio: si con los más lerdos no alcanzabas a seguirle el ritmo, ¿Cómo te las vas a arreglar cuando quieras trabajar con los más aptos?) Y si en la tierra de paz no estabas seguro, ¿Cómo harás en la espesura del Jordán? (En una palabra, lo que Dios le está advirtiendo a Jeremías (A ti no, a Jeremías), es que sus problemas en lugar de mermar, aumentarán. Dios está en control de todo.

(6) Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos se levantaron contra ti, aun ellos dieron un grito en pos de ti. No los crean cuando bien te hablen.

Ahora saca los ojos de Jeremías, porque Dios mismo dice que TODA la Escritura es apta para enseñar, redargüir y corregir, de allí que esto es algo más que la historia de Jeremías. Presta atención: ¿Quiénes son tus hermanos? ¿Cuál es la casa de tu Padre?

Dice que por lo que dijiste antes, ellos se levantan contra ti. Y termina ordenándonos que no les creamos una goma cuando nos hablen bien. ¿Sabes por qué a muchos creyentes no les va como debería irles? Porque quieren amar tanto (cosa que no está mal) que por allí aman hasta los demonios, pobres criaturitas.

(7) He dejado mi casa, (Está hablando Dios y se refiere a la tierra)desamparé mí heredad, (Estos son los habitantes de la tierra) he entregado lo que amaba mi alma en manos de sus enemigos. (Él se refiere, como enemigo, a Babilonia. Babilonia hoy ya no es una ciudad, es un espíritu, una mentalidad que se ha infiltrado en la iglesia y la ha transformado en un paralelo, en una imitación que, externamente, tiene todo lo mismo que la iglesia del Señor, pero que en lo interno, es idólatra, pagana y hasta satánica.)

(8) Mi heredad fue para mí como león en la selva; contra mí dio su rugido; por tanto, la aborrecí.

A este verso habrá que tenerlo muy en cuenta. Dios dice, primeramente, que su pueblo, sus hijos, sus amados, fueron para Él como león en la selva, es decir: reyes, máximos, imbatibles. Él los creó así y puso esa fiereza santa en sus corazones.

Pero después descubre que una gran parte de esos leones de la selva, suyos, amados, «rugieron contra él». ¿Qué significa esto? Lisa y llanamente que se rebelaron. Que prefirieron arreglárselas por ellos mismos, que no quisieron ni depender ni acudir a Él.

Igual a que si tu hijo, en lugar de pedirte a ti, mamá, que le ayudes a hacer la tarea de la escuela, se lo pide a tu vecina. ¿Cómo habrás de sentirte? Sobre este punto, Isaías 59:12 y 13 dice: Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros: porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados: el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; El hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira.

Pero mucho más contundente es otra palabra que, en este contexto, se encuentra en Oseas 9:15: Toda la maldad de ellos fue en Gilqal(Gilgal era el lugar en donde Israel acampó tras cruzar el Jordán en dirección a la tierra prometida, y que como detalle importante, te puedo agregar que era una ciudad que se había convertido en un centro de culto idólatra.)

Allí, pues, les tomé aversión: por la perversidad de sus obras los echaré de mi casa: no los amaré más: todos sus príncipes son desleales. (Ya te dije lo que significa la deslealtad y a quién le compete. No es el mundo, es la iglesia. Y, en este caso específico, los príncipes de la iglesia, que es como decir: sus líderes.)

(9) ¿Es mi heredad para mí como ave de rapiña de muchos colores? ¿No están contra ella aves de rapiña en derredor? Venid, reuníos, todas las fieras del campo, venid a devorarla.

En función de los hechos, la opinión de Dios para con su pueblo, va alterándose en relación con la manera de denominarlo. Primero, «lo que amaba mi alma», después, «león en la selva» y ahora, «ave de rapiña».

Sin embargo, no es la primera vez que Dios encara a su pueblo dispuesto a eliminarlo a causa de su desobediencia. En el segundo libro de los Reyes, en el capítulo 24 y verso 2, hay una referencia sobre Joacim.

Durante el reinado de Joacim, el control sobre Palestina pasó de la alianza asirio-egipcia a Babilonia. Jeremías habla en su libro de la decisiva batalla de Carquemis, fechada en el 605-604 a. C., donde el Faraón Necao fue derrotado por Nabucodonosor de Babilonia.

Pero el texto, visto con la óptica de hoy, es apto para confirmar el que estamos estudiando en Jeremías 12. Pero Jehová envió contra Joacim tropas de caldeos, tropas de sirios, tropas de moabitas y tropas de amonitas, los cuales envió contra Judá para que la destruyesen, conforme a la palabra que Jehová había hablado por sus siervos los profetas.

Pero esto no es lo único. Hay una palabra en el libro de Isaías 56: 9-11, que encaja directamente al punto donde aparentemente, hoy, Dios está tocando: el liderazgo. Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar. Sus atalayas (esto es Profetas) son ciegos, todos ellos ignorantes: todos ellos perros mudos, no pueden ladrar: somnolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables: y los pastores mismos no saben entender: (Ojo que no está hablando en lo literal, nada que ver con ovejas y sus responsables, tiene que ver con la iglesia y, donde dice Pastores, es eso lo que quiere decir: pastores) todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado.

Esta es una clave en esta palabra. ¿Está sucediendo esto en la iglesia global de Dios? Más allá de esas viejas y pequeñas rencillas interdenominacionales, el liderazgo de cada una de ellas, ¿Persigue e! objetivo de Dios o apenas los suyos personales?

Yo sé que en este momento, habrá un grupo muy numeroso de personas dispuestas a acusar de rnal intencionado o algo peor al que lo está diciendo. De acuerdo, pero quiero decretar algo: Dios está haciendo exactamente lo mismo para con todos los que, sin decirlo, lo están pensando y disimulan hipócritamente para no perder posiciones o privilegios. Y a renglón seguido, Dios se lo dice claramente a Jeremías.

(10) Muchos pastores han destruido mi viña, hollaron mi heredad, convirtieron en desierto y soledad mi heredad preciosa.

No es esto lo único que Dios dice al respecto. Ya viste lo de Isaías 59. Ahora mira lo que sigue: (Jeremías 23: 1) ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová. A propósito de este texto, es importante consignar que, luego de hacer esta denuncia contra sus pastores, Dios promete recoger al remanente, y hacerlo volver y levantar un renuevo justo, un legítimo descendiente de David que reinará como rey.

Antiguo Testamento histórico al margen, en el espíritu, hoy hablamos de asalariados, de la iglesia que sobrevive dentro de Babilonia y de Cristo, no ya persona física o divina, sino cuerpo concreto y preciso: eso se llama iglesia.

Isaías 5:15-7, dice: Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña; Le quitaré su vallado, y será consumida: aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta: no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos: v aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza: justicia, y he aquí clamor.

(11) fue puesta en asolamiento, y lloró sobre mí desolada; fue asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que reflexionase. (Reflexionar es pensar, meditar. Es verdad; cada vez hay menos gente nuestra que piense, reflexione y medite, fundamentalmente en su Palabra. Lo que ocurre es que muchos nacidos de nuevo, han dejado de orar, de leer la Biblia y de reflexionar. Por lo tanto, han comenzado a pensar por su cuenta, es decir: a usar su cabeza. Pero hay un problema. Si verdaderamente nacieron de nuevo, ya no tienen su cabeza antigua, ahora tienen otra cabeza. Si no la tienen, deberán replantearse, no su fe, no su fidelidad a su iglesia, no su trabajo esforzado. Lo que deben replantearse es su nuevo nacimiento en Cristo Jesús cuya cabeza y mente deben tener. No podemos decir «las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas», sí todavía seguimos atendiendo más a nuestra vieja sabiduría que a la que viene del Padre Celestial.

(12) Sobre todas las alturas del desierto, (Esto es como decir: sobre todos los niveles de prueba), vinieron destruidores; porque la espada de Jehová devorará desde un extremo de la tierra hasta el otro; no habrá paz para ninguna carne.

Ya en el capítulo 3 de este mismo libro, en el verso 2, Jeremías dice: Alza a tus ojos a las alturas, y ve en qué lugar no te hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para ellos como árabe en el desierto, y con tus fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra.

Todos sabemos que fornicar, en idioma espiritual, es dejar al Dios único y verdadero para irse detrás de cada ídolo o viento de doctrina extraña que pase cerca de nosotros, en tanto que prostituirse, es hacer eso mismo, pero con interés material, económico, político o religioso institucional.

En cuanto a la espada de Jehová, siempre ha sido y será su bendita Palabra. No necesariamente el Logos de la letra escrita en la Biblia, sino la Rema que emana de ella cuando el Espíritu Santo revela maná fresco para alimento real y no plástico para sus ovejas.

(13) Sembraron trigo y segaron espinos; tuvieron la heredad, mas no aprovecharon nada; se avergonzarán de sus frutos, a causa de la ardiente ira de Jehová.

En el libro de Levítico 26:16, y en el marco de promesas de bendición y retribución al pueblo, Dios les dice que si no le oyeren o si le desobedecieren, él también hará esto: Enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma: y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.

Estableciendo simples paralelos entre aquel idioma y el nuestro, ¿No está sucediendo algo parecido hoy? Gente con miedo hasta de no ser salvos, gente cansada de tanta actividad eclesiástica pero sin vida espiritual para dar, tremendas campañas evangelísticas con muy buenos resultados que luego, con el correr de los días, se pierde casi en su totalidad.

En otro texto paralelo, Deuteronomio 28:38, aparece por primera vez en este tenor, la presencia de demonios, en este caso representado por la langosta. Dice: Sacarás mucha semilla del campo, (Sacarás muchos convertidos del mundo), y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.

El pasaje de Miqueas 6:15, es todavía más estremecedor porque pinta la vida de la iglesia actual: Sembrarás, mas no segarás; pisarás aceitunas (Hablarás del Espíritu Santo en conferencias, predicaciones y enseñanzas), mas no te ungirás con el aceite: y mosto (zumo no fermentado de la uva, algo que parece vino pero que no lo es), mas no beberás el vino, (Que es la revelación)

Y, finalmente, el clásico de Hageo 1:6: Sembráis mucho, y recogéis poco: coméis, y no os saciáis: bebéis, y no quedáis satisfechos: os vestís, y no os calentáis: v el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. (Pregunto: ¿Habrá, en la Biblia, otro texto que pinte con mayor claridad y dramatismo la problemática del mundo entero, incluida la iglesia, promediando ya este siglo veintiuno?)

(14) Así dijo Jehová contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel: He aquí que YO los arrancaré de su tierra, y arrancaré de EN MEDIO de ellos a la casa de Judá. (Nota que la iglesia se encuentra en medio de eso que él llama «malos vecinos», que no son otra cosa que lo que fue dicho: «estaban con nosotros pero no eran de nosotros». Muchos creen haberse transformado en propietarios de la tierra de Jehová, pero Él ha dicho que los arrancará de allí. En el libro de Zacarías, en el capítulo 2 y versos 8 al 10. el Señor confirma esta promesa: Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca la niña de su ojo. Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió. Canta y alégrate, hija de Sión; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. (Simple: la niña de su ojo. Cualquiera que acose al pueblo amado, está cometiendo un asalto blasfemo contra el propio Dios, sea gente incrédula, del mundo, para con su iglesia global, como gente de adentro de esas iglesias, para con su remanente fiel.

(15) Y después que los haya arrancado, volveré y tendré misericordia de ellos, y los haré volver cada uno a su heredad y cada cual a su tierra. (Di conmigo: mi Dios, es un Dios de restauración. Mi Dios, es un Dios de Perdón. MI Dios, es un Dios de amor. Pero mi Dios, sólo me pide una cosa: ARREPENTIMIENTO. Ese fue el mensaje de Juan, de Cristo, de Pablo y de todos los que desparramaron la sublime palabra por todo el planeta.)

(16) Y si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo: vive Jehová, así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, ellos serán prosperados en medio de mi pueblo. (Fíjate que Dios no habla aquí de su iglesia, habla de los que todavía están fuera y van a arrepentirse. Serán prosperados, asegura. No hay nada que hacerle, todavía Dios nos demuestra que él ama al mundo mucho más que todos nosotros, que nos la pasamos censurándolo y casi despreciándolo)

(17) Mas si no oyeren, arrancaré esa nación (Nación son personas) sacándola de raíz y destruyéndola, dice Jehová. (Esto para que les quede muy claro a los universalistas, que dicen que al final, Dios va a salvar a todos porque es un Dios bueno. Sí que Dios es bueno, pero también es justo y jamás transgrede su propia ley. Porque de lo contrario, ¿Para qué habría ido Cristo a la cruz?

La pregunta de tu vida. Porque alguna vez te hiciste esta pregunta y, si tienes buena comunión con Dios, quizás se la hiciste a Él también. Nos falta confianza. Además de una fe indestructible en el Dios Todopoderoso, nos falta confianza.

La confianza de saber que todo fue escrito, que todo fue prometido, que todo fue tenido en cuenta, evaluado, juzgado y sentenciado por nuestro Padre que está en los cielos. Y que así como nunca jamás verás a un justo desamparado, tampoco verás a un impío que escape a su condenación.

Dios no puede ser burlado. «Es cierto, hermano…hay tanta gente en el mundo que se burla de Dios… Ya van a ver» Sí señor, sí señora, ya van a ver. Pero mucho más leve será la sentencia de los cielos para aquellos que hayan blasfemado y aun pecado contra Dios sin conocerlo, que para con aquellos que, habiéndole conocido, eligieron el camino de la’ prevaricación (que es saber lo que se debe hacer pero por alguna causa decidir no hacerlo)

No te olvides que no hay distintas calidades de pecados, pero sí de juicios para con el pecado.

1) El hombre que nunca conoció a Cristo, tendrá un juicio y un castigo.

2) El hombre que conoció a Cristo y no le creyó, tendrá otro tipo de juicio y otro nivel de sentencia.

3) el hombre que conoció a Cristo, le creyó, pero decidió que podía vivir como le pareciera sin tener en cuenta los mandamientos de Jesús, tendrá otro tipo de tratamiento.

4) El hombre que aceptó a Cristo, le sirvió toda su vida en una iglesia, pero no alcanzó a confiar en su promesa, otro tratamiento.

5) Aquel que siendo ministro, líder, pastor o como quiera se denomine en su congregación y tenga cuentas pendientes con la institución-cielo, otro tipo de trato muy diferente y especial. No especial por privilegios, sino todo lo contrario.

Hay una bocanada de aire fresco y de justicia en el final del camino. No importa ya cómo sea ese camino, no importa quien tiene mucho y quien tiene poco. Somos hijos del Dios Altísimo, dueño de todo el oro y la plata del mundo y nada de lo que acaparemos en la tierra, nos habrá de ser útil en el día final.

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Lo Que No Llueve Del Cielo

Alguien dijo alguna vez que la vida cristiana tiene mucho de artesanía. En contra de lo que nos propone el sistema habitual que rige nuestra sociedad, aquí nada se compra hecho, nada viene en lata ni para freezer y microondas; todo lleva una tarea.

Todo implica un esfuerzo, todo cuesta un precio que hay que pagar, pero al mismo tiempo, todo tiene una recompensa: tener herencia disponible en el reino de los cielos. ¿La salvación? ¡No! ¡La salvación es por gracia! Estoy hablando del resultado de la salvación.

¿O te creíste que Dios te salvó sin que te lo merecieras, que Jesús murió en la cruz para redención de tus pecados, sólo para que el día que te mueras te vayas al cielo porque parece que sin tu presencia allí, el cielo es menos cielo?

¿De veras te creíste eso? ¡Qué orgulloso y vanidoso eres! Hermano: es bien cierto que cuando te mueras te vas derechito al cielo, claro que es cierto, pero quiero que entiendas que la salvación no es nada más que el punto de partida para cumplir con el propósito de Dios, no el punto de llegada .

Nunca vas a trabajar PARA ser salvo, vas a trabajar PORQUE eres salvo. De allí que hoy te va a venir muy bien recordar algunos •productos de una vida cristiana que no te van a llover del cielo y que no puedes comprar hechos en ninguna iglesia-shoping. Vamos por el primero.

(Mateo 6: 1)= Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombre, para ser vistos de ellos; De otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

(2) Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de acierto os digo que ya tienen su recompensa,

(3) Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.

(4) Para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

El eje de este pasaje es indudablemente una condena a las apariencias dentro del pueblo creyente. Dice el verso 2 que no hagas barullo cuando tengas un acto de generosidad. En el mundo, eso es moneda corriente. Como periodista te puedo asegurar que por cada obra de caridad hecha por gente o por ciertas instituciones importantes, hay un operativo de prensa detrás, tendiente a que eso que se hizo, se sepa en todo el país si es posible.

Pero allá el mundo ateo y su legítima decisión de no creer. Los que si captan mi atención son aquellos que nos llamamos creyentes. Hay una referencia, – que dicho sea de paso no se ajusta a la Palabra -, de que todo lo que va a una iglesia es creyente.

Si esto es así, nos encontramos con que cada templo estaría lleno de trigo. Entonces el mentiroso vendría a ser Cristo, que dijo que el trigo y la cizaña CONVIVIRÍAN. Tomando en cuenta que el creyente va a una iglesia, la convivencia tendrá que ser allí.

Porque cuando Jesús habla de los hipócritas, se refiere a los de las sinagogas, no a los del bar de la esquina. Factor uno, en este texto, es puntualizar que, al contrario de los hipócritas, los cristianos no deben hacer alarde de sus actos de beneficencia.

La recompensa que pueden recibir esos simuladores, es sólo presente y humana. La divina, quedará para los que dan sin ostentación. Sin embargo, no será la primera vez que, en alguna remota iglesia de un remoto lugar, alguien es levantado a un lugar de jerarquía merced a una donación o a un diezmo importante.

Haya paz: también están los que lo hacen para ganarse esa posibilidad. Parejito y completito. Los unos y los otros. Calma. Es tiempo de cambio y reforma. Todo lo que no es iglesia verdadera va a ser removido y conmovido. Por Dios, no por Satanás, que por más malo que sea, siempre obedece a la autoridad genuina.

La palabra HIPÓCRITA usada en este verso es la palabra HUPOKRITES de acuerdo con el punto 5273 de la concordancia Strong y señala que aquellos tiempos donde estos textos fueron escritos, los actores del teatro griego, se cubrían el rostro con una máscara.

De allí surgió y quedó que el símbolo del teatro haya sido graficado con dos máscaras: una sonriendo y la otra compungida. Estas máscaras, Incluían como accesorio un dispositivo muy original para aquel tiempo, para ampliar la voz.

Como los dramas se ejecutaban respetando un estilo que marcaba que los parlamentos fueran en forma de preguntas y respuestas, la palabra que describe esos diálogos es la palabra HUPOKRINOMAI, que significa replicar o contestar.

De esto se rescata, entonces, que la palabra HUPOKRITES determina al que desempeña un papel en el drama, aquel que lee un guión o un libreto, el que monta un acto teatro. El HIPÓCRITA, entonces, es el que esconde sus verdaderos motivos debajo del disfraz que oculta su verdadero rostro.

Y como aquellas máscaras se fabricaban con cera, cuando se pretendía que alguien no simulara y dijera las cosas tal cual eran y no como le convenía, se le pedía que tuviera una actitud sin máscara teatral, o sea: «sin cera», de donde nos queda a nosotros la palabra Sinceridad como contraposición a Hipocresía.

Para completar este panorama y ubicarlo donde tiene que ir, basta ver que en el final del verso 15 del capítulo 23 del libro de Jeremías, dice que de los profetas de Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la tierra, con lo que nos queda más claro que la hipocresía es un patrimonio de la iglesia, no del mundo.

La niña de veinte años, no creyente, que sale un viernes por la tarde de su casa con un amigo y vuelve el lunes por la mañana, si se lo preguntas, no va a tener ningún pudor ni impedimento en contarte todo lo que hizo en el fin de semana con lujos y detalles.

Ahora, si esa misma joven va a una iglesia y de pronto se descarrila y hace exactamente lo mismo, seguramente va a inventar alguna historia más o menos creíble que le permita zafar de la vergüenza, la disciplina y la murmuración de los hermanos, ¿Está claro? Hipocresía.

Esto se da porque con el correr de los tiempos, parecería ser que resulta mucho más productivo cumplir con lo que los hombres, (pares o líderes), de una congregación exigen, que con lo que el propio Dios demanda.

Dice el verso 4 que el Padre que ve en lo secreto, habrá de recompensar en público al obediente. Alguien que no hizo nada malo pero que por algún motivo ha sido acusado por la iglesia de hacerlo, estará obligado a pedir perdón públicamente si es que no quiere verse separado de su congregación.

Aunque Dios que ve en lo secreto y él sepan perfectamente que no hizo nada malo, igual deberá cumplir con la regla. Por eso es que Colosenses 3:22-23 dice que Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres: sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Podrá ser muy real aquel viejo adagio que dice que «la mujer del Cesar no sólo debe ser buena sino también parecerlo», pero seguirá siendo real para el sistema secular de un mundo sin Dios, pero no para el sistema del reino, donde la prioridad siempre es SER antes que HACER.

Primer cosa que no puede comprarse hecha, sino que hay que hacerla con nuestra conducta íntima, es agradar a Dios por sobre todas las circunstancias. Aunque eso no te permita ser nombrado diácono o alguna otra cosa importante en tu iglesia local. La única justicia es la de Dios. Las otras, apenas un manejo de leyes, reglas y estatutos morales impregnados de la obvia imperfección que posee la sabiduría humana por mejor predispuesta que sea.

(5) Y cuando ores, (Nota que dice cuando ores, no si se te ocurre orar o si por una de esas grandes casualidades quieres orar. Esto implica el segundo factor: orar sí o sí.) no seas como los hipócritas; (los actores, los simuladores) porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres;

(Esto, leído literalmente, parecería estar desactualizado, pero sin embargo es absolutamente vigente. Primero: observa la calidad, la profundidad, el léxico y la duración de tus oraciones íntimas, esas que haces en tu casa, mano a mano con la almohada o en tu tiempo devocional si es que lo tienes, y compáralo con la oración que haces cuando eres invitado por el pastor a orar desde el pulpito o cuando te toca hacerlo en alguna reunión con hermanos.

Es muy probable que te lleves alguna que otra sorpresa. Y si no eres orgulloso o necio, presta atención y cambia. Al mundo puedes convencerlo con palabrerío y, por allí, a los hermanos de tu iglesia, pastor incluido, también.

Pero hay alguien que conoce tu corazón y no se deja engañar con palabras poéticas, sacudidas emocionales y ni siquiera con llantos y lamentos. Alguien me dijo alguna vez y me quedó, que cuando alguien pasa al frente a orar y parece que nunca va a terminar, es porque ese alguien, en la intimidad, ora muy poco o no ora nada.

Es más: hay muchos que a la hora de dar gracias por los alimentos, antes de comer y máxime si hay hermanos invitados, ni hablemos si el invitado es el pastor, interceden por todo el planeta y galaxias vecinas, cuando el motivo era simplemente bendecir los alimentos.

Lo único que suelen conseguir con toda esa cháchara religiosa, es que se enfríen los tallarines. Porque Dios sabe muy bien que él no es ese que se muestra allí, sino el otro. Y el que da respuesta a las oraciones, que yo sepa, sigue siendo Dios y no los hombres, por más importantes que sean dentro de una iglesia) de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

(5) Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento (Que es el lugar elegido para orar, no necesariamente tu dormitorio) y cerrada la puerta (Esto significa lejos de los oídos ajenos, no necesariamente que tenga que haber una puerta) ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.

Información: la palabra ORES, que se usa aquí, es en el original, PROSEUCHOMAI, y se trata de un vocablo aglutinante. El sustantivo EUCHE es una oración a Dios que también implica el hacer un voto; se añade el verbo EUCHOMAI, que denota una invocación, una petición, un ruego. Al agregarle PROS, que quiere decir «En la dirección de» (En este caso Dios) PROSEUCHOMAI viene a ser el término que más frecuentemente se emplea para ORACIÓN.

Quiero agregar que Jesús, aquí, no está criticando en absoluto la oración en público. Lo que se está condenando es ese tipo de oración pretenciosa y ostentosa que busca atraer la atención del público, aunque todos sepan (y el que esté orando también) que ese tipo de oración apenas llega a rebotar en las paredes y los techos sin llegar ni a los umbrales del trono de Dios.

(6)Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

Esto de vanas repeticiones, no se refiere a una petición que se repite, sino al balbuceo desprovisto de sentido y a las largas oraciones que confunden la piedad con la verbosidad vacía. Jesús enseña a orar de forma concentrada, reconociendo la necesidad de que Dios reine sobre todas las facetas de la vida y la sociedad.

¿Quién puede estar en desacuerdo con que alguien diga «Señor» cuando ora? Nadie. ¿Quién puede ver mal que se incluya un «aleluya» o «gloria a Dios» en una oración? Nadie. Pero si en una oración de mil palabras, setecientas son «Señor», «Aleluya» o «Gloria a Dios», a mí me parece que eso es vana repetición.

(Verso 9)= Vosotros, pues, oraréis así: (Jesús les da un modelo, un patrón de oración, no un texto para ser memorizado y repetido sin pensar: el Padrenuestro, maqueta y modelo de oración que contiene siete principios básicos que ningún creyente puede ignorar y que cada uno de los cuales, representa una necesidad humana básica, mira:) Padre nuestro que estás en los cielos, (Principio número uno: Una Necesidad Paternal.

Por eso es Padre nuestro o Padre mío, si te gusta más íntimo. Esto conlleva la convicción de que toda nuestra necesidad va a ser atendida por la benevolencia de un Padre amoroso) santificado sea tu nombre (Segundo principio: La Presencia de Dios. Tú puedes entrar ante su presencia mediante la alabanza (que es alabanza, no obligatoriamente «Celebrad» o «Cristo no está muerto») y puedes llamarle Padre a causa de la sangre expiatoria de Cristo).

(10) Venga tu reino (Ojo que dice venga tu reino y no VOY a tu reino. Ese es el tercer principio: Las Prioridades de Dios. Es importantísimo que usted declare que las prioridades de su reino van a ser establecidas en usted, en su familia, en su iglesia y en su nación) hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

(11) El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy (El cuarto principio habla de lo que es La Provisión de Dios. Jesús, el que suple nuestras necesidades, nos dijo que oráramos diariamente, pidiéndole que provea para todo lo que nos haga falta)

(12) Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores (Quinto principio: El Perdón de Dios. Necesitamos el perdón de Dios y yo creo que a eso nadie osaría discutirlo, pero exactamente en la misma medida y proporción que también necesitamos perdonar a nuestros deudores.

(13) Y atención que no estamos hablando de deudas de dinero o materiales, aunque muy bien pueden incluirse. Es otro tipo de deudas: Ofensas, agravios, rechazos, rencores, humillaciones, traiciones. ¿Nunca viviste algo así? Recuerda: tu estado pecaminoso ofendió e hirió a dios, pero Él te lo perdonó en Cristo sin cobrarte ni reprocharte nada por eso. ¿Tu actitud hacia los demás, será la misma?)

(14) Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; (Principio número seis: Poder Sobre Satanás. Debemos pedirle al Señor que coloque una cerca de nuestro alrededor y alrededor de nuestras familias, y que nos vista con toda su armadura espiritual, la que se detalla en Efesios 6) porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por todos los siglos, amén. (Séptimo y último principio: Sociedad Divina. Glorifica a Dios que te hizo participante de su reino, de su poder, de su gloria.)

Además de estos principios, Jesús muestra en este modelo, bosquejo de oración, algunos puntos muy singulares. Al llamarle Padre a Dios, ofrece una nueva muestra de íntima relación personal, en tanto que al decir «santificado sea», establece un principio de orar como una forma de adoración.

El «venga tu reino», mientras tanto, señala que quien ora pide el establecimiento del gobierno de Dios en las vidas y situaciones reales, no sólo su consumación en la era venidera. Esto se define más adelante como la realización de la voluntad de Dios sobre la tierra.

De allí que también recomienda orar por las necesidades materiales, las cuales están vitalmente relacionadas con los intereses del reino. La oración que implora perdón se legitima por la disposición de perdonar las ofensas de otros, cuestión que se enfatiza en los próximos dos versos.

(15) Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial, (15) mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas,

Tienes que comprender, absoluta y definitivamente, que Dios perdona nuestros pecados como, igual, del mismo modo, con la misma entidad, con que nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. . Es imperioso que incorpores el perdón a los demás (se lo merezcan o no), en tu oración diaria como un ejercicio de disciplina.

Esto deja muy en claro que la falta de perdón por tu parte, (así te asista la mayor de las razones), actúa como un impedimento monolítico a una respuesta favorable a tus peticiones. Segundo factor que no puede comprarse hecho: la oración fiel y transparente.

(16) Cuando ayunéis, (Y aquí rige el mismo concepto que en la oración. No te dice que si se te ocurre, te queda bien, sientes o tienes ganas de ayunar. Te dice cuando ayunes, lo que implica que debes ayunar) no seáis austeros, como los hipócritas, porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; (¡Hermanos! ¡Oremos por el hermanito Pirulín que está cumpliendo un ayuno, pobrecito!) de cierto os digo que ya tienen su recompensa (sin vistos y felicitados por los que no ayunan)

(17) Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Darle publicidad al ayuno es otro ejemplo de una piedad meramente externa. Todas las formas de auto negación deben ser secretas y sin exhibicionismos. Por otra parte tienes que entender que de ninguna manera Dios se va a caer de su trono porque tú te pases un día sin comer.

El ayuno tiene otras connotaciones. En el capítulo 58 del libro de Isaías, es donde se encuentra una referencia más que clara con respecto a cuál es la calidad de ayuno que Dios espera de ti y de mí, y puedo asegurarte antes que lo leas, que no tiene nada que ver con tu ayunito mensual.

(Isaías 58: 1)= Clama a voz en cuello, (Es decir: grita, aúlla, vocifera) no te detengas; alza tu voz como trompeta, (símbolo de la palabra profética) y anuncia a mi pueblo (No al mundo, a su pueblo) su rebelión, y a la casa de Jacob (La iglesia) su pecado.

(2) Que me buscan cada día (Los creyentes) y quieren saber sus caminos (Los miembros de tu y de mi congregación) como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de Dios; (Mira Señor; somos los mejores) me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios (¡Hermanos! ¡Esperemos que baje el poder de Dios!)

(3) ¿Porqué, dices, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por enterado? He aquí que el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.

(4) He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; (Hay iglesias en las que la gente ayuna para que Fulano sea nombrado para tal o cual cargo en lugar de Mengano, al que casi nadie le tiene simpatía. Otras ayunan para que se vaya el pastor) no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. (Ojo que los satanistas también ayunan, eh?)

(5) ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? (La acusación literal es para Israel, que ayunaba puntualmente, pero sus obras no tenía nada que ver con sus manifestaciones externas.)

(6) ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?

(7) ¿No es que partas tu pan con el hambriento, (En lo litera! y en lo espiritual) y a los pobres errantes albergues en tu casa; (Los que andan por allí sin saber adonde congregarse) que cuando veas al desnudo (Desprotegido, indefenso, vulnerable) lo cubras, y no te escondas de tu hermano? (Quiere decir que simules, que no seas transparente)

(8) Entonces nacerá tu luz como el alba, (Esto es: progresivamente, madurando) y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de tí, (Abriéndote camino seguro) y la gloria de Jehová será tu retaguardia. (Nota que Jehová, con su gloria, cubre tu retaguardia, único sector no protegido por la armadura de Efesios 6)

(9) Entonces (Recién entonces) invocarás, y te oirá Jehová; (Si no pasas por lo anterior es probable que Dios no te pueda oír) clamarás y dirá él: heme aquí. Si quitares de en medio dé tí el yugo (El legalismo) el dedo amenazador (El producto del legalismo) y el hablar vanidad; (Sabiduría humana, orgullo espiritual) (10) y sí dieres tu pan al hambriento, y saciares el alma afligida, (Con la palabra de poder y con el poder de la palabra, no con ciencias humanas) en las tinieblas (En el pecado) nacerá tu luz (Cristo) y tu oscuridad será como el mediodía. (Momento de mayor resplandor)

(11) Jehová te pastoreará siempre, (Si haces lo que ha dicho) y en las sequías (En la falta de mensaje) saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; (Los huesos son el sostén del cuerpo) y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

(12) Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos (Fortalecerás la autoridad) restaurador de calzadas para habitar.

(13) Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, (Predicando mensajes políticos, moralistas, filosóficos) (14) Entonces, (Recién entonces) te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, (Yo, Jehová, no esos amigos de la iglesia que te apoyan en las reuniones) y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre (Yo, dice Dios, soy el que te voy a dar mensaje, palabra, revelación, no los eruditos y comentaristas) porque la boca de Jehová lo ha hablado.

Muy bien. Si hasta aquí viniste esperándolo todo de Dios, ya pudiste comprobar dos cosas: 1) No pasó nada, hay un montón de cosas que llevas años esperando. No funcionó. ¿Por qué Dios no me oye? ¿Será cierto que todo lo que pidiéremos en oración, creyendo, lo recibiremos? ¿Prestará Dios atención en mí? ¿Habrá Dios?

Calma. Dios oye siempre y todo lo que pides Él lo hace, pero hay tres cosas impostergables que debes poner por obra para que Él pueda moverse a tu favor. Si no las haces, Dios jamás transgrede su propia ley y ésta es la que no le permite contestarte.

Si no ejercitas el agradar, orar y ayunar (Cosas que Él no puede hacer en tu lugar y que tampoco puede hacer que te lluevan del cielo) vas a estar en dificultades, con silencio divino, sin poder manifestado en tu vida y no obtendrás victoria.

Menos mal que a tí no te pasa esto. Eso quiere decir que estás agradando a Dios con tu sinceridad y rectitud de corazón, que estás orando con la total libertad que otorga el haber obtenido perdón por haber perdonado antes y que estás ayunando en intimidad, no en público y para lucirte.

Menos mal que tú haces todo esto y puedes comprobar que funciona. Pero si hubiera alguien que está en deuda, recuerde: el agradar a Dios, el orar con libertad y el ayunar internamente, no son cosas que lleven al cielo; se elaboran en la tierra y el cielo responde inmediatamente, como ha sido prometido, como siempre ocurrió (La Biblia es testigo) como ocurre en cualquier parte del mundo donde haya fe genuina y no religión hueca y vacía, y como seguirá ocurriendo hasta que la trompeta de Dios produzca el inconfundible sonido del cumplimiento de todos los tiempos y el Señor venga a buscar a la sin mancha, sin arruga y gloriosa. Amén.

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Levantados de la Tierra

Decirte que somos seres levantados de la tierra, aparentemente, es retroceder a Génesis 2:7. Pero la Escritura es muy amplia, muy completa y muy profunda. Y la tierra, ahora lo vas a ver, no participa solamente en el punto de la creación carnal del hombre. Hay algo más. Siempre hay algo más en la Biblia para ti. Lo único que falta, es que vayas a buscar ese algo. Nadie te lo va a traer a domicilio como si fuera una pizza.

(Juan 12: 31)= Ahora, (¿Cuándo dice que es? Ahora; eso dice) es el juicio de este mundo; Ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. (Te repito: ahora es ahora, en este instante. Eso no fue escrito ayer.)

(32) Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. (¿A cuántos dice que va a atraer a sí mismo? A todos. Y nosotros, los líderes de la alabanza, usamos ese verso para decir: «- ¡Ah…! Vamos a adorar a Dios, porque si Dios fuese levantado de la tierra, atraerá a todos los hombres a él. ¡Alábale que él vive! El problema es que Él sabía eso, entonces escribió el próximo verso.)

(33) Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir. (O sea que el levantarlo de la tierra, estaba hablando de la cruz, porque clavaban al hombre en el piso y luego levantaban la cruz. Él dijo: sí yo fuere levantado de la tierra, ¿A cuántos hombres atraeré? ¿A unos cuantos? ¡No! ¡Pero son pocos los que se salvan! ¿A unos cuantos? ¿Qué es lo que está bien, tu doctrina o él? Nuestra doctrina dice que son pocos los que se salvan y que todo el mundo se va para el infierno. Por años hemos estado predicando eso.

¡Arrepiéntete! ¿No te da vergüenza ser ladrón, homicida? ¡Arrepiéntete! ¿No te da vergüenza ser prostituta, homosexual, y tener ese estilo de vida? ¡Arrepiéntete! ¿A cuántos atrajo hacia sí? Esto no se predica. No son algunos, son todos. Eso dice. ¿Eso significa que todos serán salvos? No. Eso significa que todos tendrán una oportunidad para elegir.

Si yo fuera levantado, ¿Atraeré a cuántos hombres? A todos. No entiendo. Primero dice que el juicio ya pasó y que el príncipe fue juzgado y echado fuera. N°2: Que en la cruz murió todo el mundo. ¿Cuántos murieron en la cruz? ¿Quién murió en la cruz? ¿Cuántos? Todos. Por eso Satanás dijo: «si llego a saber lo que estaba haciendo, no lo mato». Oye: estamos hablando de la misma doctrina que siempre hemos aprendido. Todos sabemos que Cristo sana y salva, pero no sabemos cómo.

(2 Corintios 5: 14)= Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;

¿Cuántos murieron en la cruz? Todos. Escúchame. Las Buenas Nuevas del evangelio. Hubo un juicio, en el cual toda la humanidad fue culpable de la naturaleza pecaminosa que tenía. Fue hallado culpable y todos fuimos sentenciados a muerte, y nos mataron.

Adán no existe. Esa es una Buena Nueva. Claro; para ti no parece una Buena Nueva porque no me estás entendiendo ni pío lo que estoy diciendo. La idea de la cruz era matar a quien nosotros no podíamos matar.

¿Quién tenía que ir a la cruz? ¿Nosotros o Jesús? Nosotros. Entonces, ¿Qué hizo Jesús? Tomó nuestro lugar y atrajo a todo hombre hacia sí y lo clavó en la cruz.

La prostituta que todavía no nació, pero que va a nacer y va a ser prostituta, ya fue juzgada, ya fue hallada culpable, ya murió en la cruz y ya fue perdonada por Dios. El problema es que ella no lo sabe porque no hay quien vaya a decírselo.

Por eso es que Dios anda en nosotros. «-¡No, que está a la diestra del Padre!-» En nosotros. «-¡Pero no! ¡Que Jesús está a la diestra!-» Nosotros. ¿Es que nosotros somos la diestra? ¡Claro! La diestra de Dios es el poder de Dios y el poder de Dios, es la iglesia. La diestra no es una mano ni una posición protocolar; es el poder. Anda en nosotros, reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta sus pecados. La única que los toma en cuenta es la iglesia.

Ese es el verdadero mensaje. Si tú vas y le dices a todo perfeccionista que Dios no tiene nada en contra de ellos, que ellos pueden ser ellos mismos, que Dios ya les perdonó y que el único juicio que resta en la tierra no es uno donde va a ser juzgado por fumar marihuana, beber alcohol, ser homosexual o estar en adulterio, seguro que se va a sorprender primero e interesar después.

Lo único que deberás agregarle, es que el único juicio que existe es no aceptar la obra que ya fue otorgada a su favor. Es decir: el único juicio que falta es no aceptarlo a ÉL. Que es lo que muchos, pero muchos, se empecinan tozudamente en hacer condenándose a sí mismos por toda la eternidad. Y no ya por ignorancia, cuestión que los podría zafar, sino por incredulidad primero y desobediencia o rebeldía después.

«-Es que… yo no puedo venir a Cristo porque yo soy así…»- «- Yo no puedo decir que me voy a portar bien cuando no sé si realmente voy a poder hacerlo- «¡Tú no entiendes, hijo! Ya Dios te ama. Ya Dios te perdonó. Él, cuando te escucha, no sabe ni de qué rayos le estás hablando.

¡No! ¡No! ¡No quiero este mensaje! ¡Después que sufrí tanto como cristiano! La vida que nosotros vivimos como cristianos, y que se nos hizo tan difícil, fue doctrina de hombre, no fue plan de Dios.

Entonces: ¿Cuál fue el error de la iglesia? Imitó a Jesús. En vez de al Sumo Sacerdote, imitó al Cordero. ¡Pero el cordero vino para el matadero! El cordero tomó tu lugar. El cordero eres tú. Estamos reviviendo la vida de Adán.

Una falsa humildad, queriendo extraer atributos de la vida de Jesús que, aunque serían muy buenos si los pudieras hacer, no lo logras. Es que precisamente la razón por la cual EL vino, es que no podías. Entonces: ¿Qué haces intentándolo?

Por eso vino, porque no podías. Yo lo voy a hacer por ti. Y para hacerlo, vengo con la plenitud. Tú sólo tienes una medida, así que siéntate y observa. Vivió la vida que nos correspondía; nos trajo de aquí para acá. Esa era nuestra vida: creados en Dios, muertos en naturaleza adánica.

Lo clavó en la cruz. Pasó al otro lado, y cuando salió del otro lado, salió a este nivel otra vez. Ahora viene y te dice: ven acá, tú. Párate aquí. Ahora vive de aquí para allá. No me vayas a pasar este punto. Y la iglesia empeñada en vivir en los evangelios.

No queremos imitar al cordero. El cordero vino a sufrir. Cristo murió por ti, no en tu lugar. Aquí tengo un asesino, matón, pesado, malandra. Entonces, yo soy un buen samaritano y lo acaban de sentenciar a muerte. Bueno, ven para acá.

Esta es la silla eléctrica, ¿Eh? Te acabo de salvar la vida. Entonces yo me siento en su lugar y… ¡Paf!, Me achicharro. Buena obra, verdad? ¡Tremendo hombre! ¡Qué bueno Jesús!, ¿No? Sólo hay un problema: tenemos un asesino suelto. Y eso es lo que la iglesia cree que Jesús hizo. Que te perdonó y te redimió, sí, pero que aquello que te hacía malo, aún existe.

Eso no fue lo que hizo Jesús. Canceló tu deuda. No existe. Lo hizo por ti. Si envío a alguien en mi lugar al banco, puede depositar diez millones. El problema es que luego esos diez millones pueden aparecer en alguna cuenta en Suiza y no en la mía.

Pero si lo envío por mí, tiene que salir en mi cuenta. Él murió por ti, no en tu lugar. El no murió para que tú vivieras, El te llevó con él a la cruz y te mató. Es: ya no vivo yo. mas Cristo vive en mí. La vida que vivo ya no es mía, porque esa murió. Si no es en la fe de ÉL, no de la mía, porque yo no existo.

Soy nueva creación. El que se une con Dios, ¿Cuántos Espíritus es con ÉL? Uno. ¿Cuál? ¿El mío o el de ÉL? Entonces, si tú estás unido con Dios, ¿Cuántos espíritus tienes? Uno. ¿El tuyo o el de EL? El de ÉL. Entonces ya no está tan lejos lo que dije al principio, no?

Por eso la Biblia habla de una nueva creación. La palabra CREACIÓN se encuentra en 2 Corintios 5:17: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura (creación) es: las cosas viejas pasaron: he aquí todas son hechas nuevas.

Aquí aparece por segunda vez. La primera, es en el primer verso de la Biblia:En ambas ocasiones, de la nada. Tú no eres un viejo ser emparchado.»- Ah, no… A eso no se lo entiendo. A mí, cada tanto, se me despierta el indio viejo, adentro, y siento como que hago las mismas barbaridades de siempre.

El inquilino que vivía aquí, en este cuerpo, porque esta es mi casa, programó la computadora por espacio de treinta y un años. Y el nuevo inquilino, tiene que reprogramar la computadora, por lo que oye. Y según lo que el hombre piensa, va manifestando.

La mente, la memoria, es una cosa impresionante. Tiene archivos de patrones y hábitos que formamos. Cada vez que hacemos algo, por lo menos veintiuna veces, se graba en el disco rígido de la memoria. Y después, cada vez que pasa la aguja por allí, como lo hacían en los viejos fonógrafos con las púas en los discos de pasta, zápate; lo volvemos a hacer hasta dormidos.

Tenemos que reformar la mente. Y eso es lo que estamos haciendo. Reformar la iglesia es reformar la mente. De lo contrario, apenas es cambiar modalidades externas. Porque el nuevo hombre, a veces, vive programaciones de un CD p DVD que no pertenece al nuevo día de Dios.

Pero no se te levantó ninguna naturaleza adánica. Si hay Adán en ti, no has nacido de nuevo. Porque lo que te hace nacer de nuevo, es que alguien muere. El plan de Dios es perfecto. Por eso sabemos que podemos terminar. Porque no hay nada que lo interfiera.

No hay nada que lo impida. Nada, nada, nada te puede parar. Sólo ignorancia. Fuimos creados para vivir en ese nivel: en el mundo del espíritu. Fuimos creados para accionar desde adentro hacia fuera. Y cuando lo miramos en 2 Corintios 4, observa como dice aquí…

2 Corintios 4: 7)= Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de dios, y no de nosotros, (8) que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; (9) perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; (10) llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.

¿Dónde se va a manifestar la vida de Jesús? En nuestros cuerpos. Si Jesús tiene alguna vida, ¿Adonde se habrá de ver? En nuestros cuerpos.

(Colosenses 3: 3)= Porque habéis muerto, (Diga: ya morimos. Ojo; cuando estamos hablando de que ya morimos, estamos hablando de quién éramos. Murió el Adán.) Y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

(4) Cuando Cristo, vuestra vida, (¿Quién es Cristo? Nuestra vida. Cristo es un espíritu, no se puede ver. ¿Quién es Cristo? La vida de Jesús se manifiesta en dónde? En nuestra carne.) Se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloría.

(Juan 14:15)= Si me amáis, guardad mis mandamientos.

(16) Y yo rogaré al Padre, y os dará otro consolador, (La palabra OTRO, aquí, en este texto, equivale a «otro igual que él») para que esté con vosotros para siempre; (¿Por cuánto tiempo?) (17) el espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, (Juan dice que el que no nace de nuevo ni siquiera lo puede ver) ni le conoce; pero vosotros le conocéis, (Un momento: ¿Cómo es que ellos conocían el Espíritu si aún no había sido derramado?

Porque ÉL era el Consolador. Te voy a enviar a otro consolador. O sea: yo te he estado consolando, pero ahora te voy a enviar a otro igual que yo para que te consuele. Es decir: el que viene, tú lo conoces porque mora con vosotros. ¿Quién mora con ellos?

Jesús moraba entre ellos y con ellos. Pero este que moraba con ellos, ahora estará EN vosotros. O sea que se va en forma sólida y viene en forma gaseosa. Se fue Cristo, según ustedes Jesús, en un cuerpo y regresó sin cuerpo. Y ahora, el cuerpo que tiene, es el tuyo. Porque mora en vosotros y estará en vosotros.

(18) No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros. (Para recalcar que es el mismo que viene, por si acaso lo estabas dudando.)

(Marcos 14: 26)= Cuando hubieron cantado el himno, salieron al Monte de los Olivos. (No se movieron hasta que no terminaron de cantar EL himno, no UN himno. Eran ya un poco religiosos, ¿No?)

(27) Entonces Jesús les dijo: todos os escandalizaréis de mí, esta noche, porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas. (¿De qué está hablando? De su muerte.)

(28) Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.(¿Adonde iba? Antes de resucitar, ¿Adonde iba? A la cruz. Está anunciando su muerte. ¿Va para dónde? ¡Para la cruz! ¿Va a regresar en cuántos días? En tres días. ¿Y adonde los va a ver? En Galilea. Es decir: va para la cruz. Después de tres días resucita y dice que los va a volver a ver en Galilea.)

(Lucas 22: 31)= (Aquí estamos con la misma escena) Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; (32) pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; (Escucha: si Cristo sabía que lo iba a zarandear, ¿Por qué no lo detuvo?)

(34) Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.

Después viene la palabra profética del canto del gallo y todo eso que ya conocemos. La misma escena. Ahora vamos a Juan 13. ¿Qué está pasando? Pedro, no quiere que Jesús vaya ¿adonde? A la cruz. ¿Para dónde iba Jesús? ¿Dentro de cuántos días le promete que resucita y vuelve? Tres. ¿Para dónde iba? Para la cruz.

(Juan 13: 36)= (Continuación de la misma escena) Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿A dónde vas? Jesús le respondió: a donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. (¿Cómo iba a morir Pedro después? En una cruz. ¿Adonde iba Jesús? A la cruz.)

(37) Le dijo Pedro: Señor, ¿Porqué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.

(38) Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto te digo… (Y la historia sigue como ya sabes. La misma escena).

(Juan 14: 1)= No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

(2) En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; (¿Qué fue lo que les había dicho?) Voy pues a preparar lugar para vosotros. (¿Adonde iba? ¿Dónde preparó el lugar? En la cruz. Voy, pues. A preparar un lugar para vosotros. ¿Adonde iba? A la cruz.)

(3) Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, (¿A dónde estaba él en ese momento? Parado sobre la tierra, hablando con ellos.) Vosotros también estéis. (En el mismo lugar, pero con distinto conocimiento del GAN, del ámbito de Dios, del mundo espiritual).

(4) Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

(5) Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿Cómo, pues, podemos saber el camino? (Estos eran los apóstoles, no unos párvulos de la Escuelita Dominical)

(6) Jesús le dijo: yo soy el camino, (El método, la forma, no la ruta o el sendero, la forma, el patrón) la verdad (Ojo: no dice TENGO la verdad, dice SOY la verdad) y la vida (No es que TENGO vida, es SOY vida). Y nadie viene al Padre si no es por mí.

(7) Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. (No te está hablando de una cuestión de estar bien o no estar bien relacionado. No te habla de tener buenos contactos, que es como generalmente y mayoritariamente vive la iglesia hoy porque le han hecho creer que si no vive así no llega a ninguna parte, sin tener en cuenta que, a dónde la iglesia llega o no llega, es hasta donde Dios quiere que llegue o no llegue. ÉL, dice, es el Padre.)

Quisiéramos llegar a ese punto donde pudiéramos decir en confianza: si me has visto, todo lo que necesitas aprender, también lo viste. No nos atrevemos porque sabemos que todavía hay una parte de nuestra programación que no anda como debería andar.

Pero teóricamente, posicionalmente y espiritualmente, ya estamos allí porque nos dejó sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús a la diestra del Padre. No hay lugar más alto. Si trabajas desde la posición de entendimiento de ser perfecto, llegas más rápido que tratando de perfeccionarte.

Por esfuerzo no creces nada. Dice: Desde ahora le conocéis y le habéis visto. Los dejó más confundidos que antes. Es como cuando te piden una explicación sobre una palabra y tú te esmeras quince minutos en explicarlo con la mayor claridad para, cuando llegas al final, te das cuenta que ahora no tienen dudas con una palabra, sino con el texto entero y que, para aclararlo, tendrías que empezar la predicación toda de nuevo.

(8) Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. (¡Mira a Felipe! Tú muéstranos al Padre y nosotros te vamos a creer toditito, sabes?)

(9) Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? (Quiero decir: ¿No lo has visto a través de mí?) el que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿Cómo, pues, dices tú: muéstranos al Padre?

(10) ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

(11) Creadme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

(12) de cierto, de cierto os digo: el que en mí cree, las cosas que yo hago, él las hará también; (¿Qué obras? La obra de tener la deidad adentro.)

(Juan 17: 11)= Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo.(Yo ya no estoy en el mundo, pero estos que están parados al lado mío, sí. ¿Cómo lo explicas? Misma ubicación geográfica, distinta dimensión espiritual. No ha muerto, no ha ido a la cruz, pero sí es vida. No tiene vida, ES vida. Ellos tienen vida. ÉL ES vida: Hasta que llega: «Eli, Eli, ¿Lama Sabactani?» Ahí, entonces, es que está en esta misma condición.

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El Último Enemigo

(Juan 17: 11)= Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

(12) Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

(13) pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

(14) Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

(15) No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. (Este texto no sé qué puede tener que ver con la muy difundida doctrina del rapto, pero ahí estamos)

(16) No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

(Verso 20)= Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, (21) para que todos sean uno; (No uno en sociedad, ni uno en amistad, ni uno en organizaciones o pactos, ni uno en hermandad ni tomar café un día por semana por la mañana. Uno.) Como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; (No les dice «uno entre ustedes», les dice: unos con la deidad).

Unidad, ¿Eh? Me pregunto: ¿Qué hace Cristo orando por algo que la iglesia no cree que pueda suceder? O la creencia de la iglesia está mal y la oración de Cristo bien, o Cristo no sabe lo que está pidiendo.

…Para que el mundo crea que tú me enviaste. (Nota que si nosotros seguimos en división, el mundo va a seguir sin creer. Los ejércitos de la tierra están unidos. Son una unidad. Hay gente que da la vida por otra gente a la que jamás conoció. Los cristianos, no. Es más: hasta llegan a combatir diariamente entre ellos.

La unidad que él tenía con el Padre es la misma que él quiere que nosotros tengamos. Por eso dijo, en un momento dado: Pase de mí esta copa. Él sabía que si la tomaba, la unidad que tenía con la deidad se rompía. A partir de ese momento, Jesús tenía que confiar que Cristo regresaría por él y se le restableciera la comunión con el ámbito de dios, del cual cayó Adán.

(2 Corintios 4: 11)= Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

(12) De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.

(Verso 16)= Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, (El hombre exterior, ahí, es la reputación externa de los apóstoles en la iglesia) el interior no obstante se renueva de día en día.

(17) Porque esta leve tribulación, (¿Leve?) momentánea, (¡Uh!) Produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloría; (Nota que dice que la tribulación trabaja a tu favor, y es leve, y es momentánea y produce más gloria y un peso más excelente si no miras las cosas que se ven). (18) no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (Es decir que: de acuerdo en qué dimensión tú caminas, es el impacto de la tribulación en tu vida)

Cuando Adán cae del huerto, no está consciente de lo de adentro. Él tiene que esperar que algo se manifieste afuera, porque él lo ve con el hombre exterior, con sus cinco sentidos. Entonces analiza y reacciona; siempre tarde. Porque acciona después que ve. Si estamos regidos desde adentro, reaccionamos desde adentro antes que se manifieste afuera.

Entonces, cuando tú atraviesas una tribulación, (la palabra TRIBULACIÓN, allí, es la palabra KRISIS, en el griego) es decir lo que experimentamos de lunes a domingo, con excepción del día que te pagan tu sueldo y las dos horas de culto. El resto es KRISIS, verdad?

Si estás mirando el mundo invisible, la tribulación es leve y trabaja para ti. Lo que pasa es que es posible estar en Cristo y caminar en Adán. Porque según el hombre piensa, el hombre es. Todos estamos aquí. Todos tenemos depositados los diez millones en el banco, pero sólo dos o tres se animan a librar cheques contra esa cuenta.

Este estudio está diseñado para que tú aprendas a vivir desde la posición que Cristo logró obtener por ti. ¿Recuerdan cuando el rey de Siria rodeó a Elíseo? Mientras estuvo con sus ojos espirituales cerrados, por poco se infarta. Pero cuando Dios abrió sus ojos pudo ver que eran más los que estaban con nosotros que los que estaban con el enemigo.

Estar consciente del ámbito de Dios, aunque no lo podamos ver, produce paz en medio de la KRISIS. En el mundo tendréis aflicción, pero no temas: yo vencí al mundo. ¿Adonde dice que estamos? Adentro de él. Si sacas la cabeza, ¡Paf! Aflicciones. Están prometidas. EL mismo las promete.

(1 Corintios 15: 12)= Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿Cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

(13) Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.

(14) Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe. Nota que la predicación de los apóstoles era la resurrección de Cristo.

(Verso 20)= Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; Primicias de los que durmieron es hecho.

Las primicias es una ley en el Antiguo Testamento que nos prometen algunas cosas: N°1: Que hay una ofrenda dada a Dios y una siega que le sigue, sin espacios en el medio. La primicia garantiza la siega.

N°2: Que las primicias consagran la siega entera. El hecho de que haya primicias, santifica la siega. No nos tenemos que preocupar por santificación porque ya tenemos primicias y las primicias nos santifican. Eso es la ley. Si vas a Levítico, para eso era la primicia. Pero Cristo se hizo primicia para nosotros. Nosotros somos la siega, él es la primicia. ¿Qué es lo que hace la primicia? Primero: garantiza la siega; segundo: la santifica.

N°3: El carácter de la siega es consistente con el de las primicias. Si la primicia era buena, la siega también. Las mismas propiedades.

N°4: Es el comienzo de un proceso; está garantizada. El hecho de que comenzó el proceso, significa que termina. Ahora, lo que sigue, es muy importante.

(Verso 21)= Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

MUERTE, allí, es la palabra THANATOS. Un impacto severo que te aleja, o destituye de. THANATOS. La caída. Vivo, pero inconsciente para hacer el bien. Es un impacto que te saca de tu verdadera posición y, eventualmente, te va deteriorando constante y progresivamente en algo que Dios, llama muerte.

Por un hombre: THANATOS. Porque un hombre cayó, todos, sucesivamente los que nacen de él, THANATOS también. Para eso tenemos toda la fe del mundo. Todos decimos que el mundo está arruinado por causa de un hombre. Pero la Biblia dice que del mismo método, de la misma forma en que tenemos fe para una destrucción global, podemos tener fe para una restauración global, porque por un hombre THANATOS, pero por un hombre ANASTASIS.

O sea: que la misma forma que un hombre produjo lo que hoy llamamos realidad, otro hombre produce lo que en verdad es realidad. Se requiere la misma fe. ANASTASIS. Resurrección. Significa levantamiento mental, cordura; un despertar.

(Verso 22)= Porque así como en Adán todos mueren, (Por el mismo método) también en Cristo serán vivificados.

En Juan 11:17, Marta le dice a Jesús; es tu culpa. Si vos hubieras estado aquí, él no hubiera muerto. Era tu amigo. «- Marta… no me entendiste… yo soy la resurrección. Aunque muera vivo; ahora.»- Aunque andes en un cuerpo que está destinado a morir: vives. La resurrección es ya. Ya tú fuiste resucitado. Te lo voy a comprobar. Yo soy el ANASTASIS y el ZOÉ, dijo él en Juan. Yo soy la resurrección y la vida.

(Filipenses 3: 7)= Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

(8) Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, (9) y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Crísto; la justicia que es de Dios por la fe; (10) a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, (O sea que él quiere atener. La palabra ATENER, es la palabra CATANTAO, significa «arribar a un destino predeterminado»

O sea que vencer al último enemigo requiere estrategia, muchachos. Si tú te crees que vas a estar sentado por ahí adorando a Dios y un día el último enemigo se muere, estás bien equivocado. La muerte se vence. Claro, él la venció en la cruz. Nosotros la tenemos que materializar cuando la entendamos.

Puedes estar salvo y vivir en Adán. Dice: Así como en Adán, también en Cristo. Hay dos templetes. Dos patrones, dos ejemplos, dos modelos. En Adán, mueres. Es todo un ejercicio que termina en muerte. En Cristo, vives.

(1 Corintios 15: 22)= Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

(23) Pero cada uno, (Cada uno) en su debido orden: (La palabrita ORDEN es muy importante, es la palabra TAGMA y significa «formación». Es como cuando uno está en una brigada del ejército. Hay una brigada uno y una brigada dos. En una está Adán y en la otra está Cristo. Tú tienes que elegir a cuál vas a pertenecer. Cada cual a su debido orden. No orden de numerología o tiempo cronológico, sino orden de especie o de categoría. Un orden diferente. ¿A qué batallón perteneces; al de Adán o al de Cristo?)

En el verso 49 dice: así como hemos traído la imagen del terrenal: la palabra TRAÍDO significa «cargar vestido». Es como cuando me pongo el saco o la campera. Me revisto del saco. Cargo el saco. Es algo que tú te pones.

Como hemos cargado, como hemos traído puesta la imagen de Adán. Nota que habla que somos espíritu, pero lo que hemos manifestado a través de nuestro cuerpo, es la vestimenta adámica. Así como nos hemos vestido de Adán, así nos vestiremos de Cristo. TRAIDO-REVESTIRSE.

(2 Corintios 5: 1)= Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, (Está hablando de esa caja de carne, huesos, músculos y nervios llamada cuerpo físico) se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. (La casa somos nosotros mismos)

(Hebreos 3: 6)= Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros… (¿Quiénes son la casa?)

(1 Pedro 2: 5)= Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo… (¿Edificado como qué? ¿Quiénes?)

(Efesios 2: 22)= En quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Algo muy importante. Dice que nuestra casa está en los cielos. No se trata de un lugar geográfico de elevación. Se trata de una dimensión en el Espíritu que jamás podremos ver con nuestros ojos naturales.

(2 Corintios 5: 2)= Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos (Aquí usa la misma palabra anterior de TRAÍDO) de aquella nuestra habitación celestial.

Nota que la habitación celestial es algo que nos reviste, no un lugar donde vamos a ir a sentarnos en una nube a tocar la lira.

(3) Pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.

¿Qué le pasó a Adán cuando cayó? ¿Se halló cómo? Desnudo. ¿Pero antes estaba qué? Vestido. Entonces nosotros vamos para el otro lado, al contrario; pero vamos para allá no como almas vivientes, sino como espíritus vivificantes. El plan de Dios no falla.

A esto lo he oído y lo he repetido no menos de cien veces: el fracaso del hombre no modifica el plan de Dios. Una buena idea de un grupo de personas reunidas como asociación, junta, convención u otra cosa por el estilo, no altera la idea de Dios.

ÉL lo habrá de hacer como dijo que lo haría, no como a algunos de sus hijos se les antoje. Ah, por más encumbrado, ungido, prestigioso y famoso que sea ese hijo. Nunca te olvides que Dios protege su gloria. Y si tiene que pisotearle la soberbia a uno de sus amados hijuelos, lo hace y se acabó.

Como para que a nadie le queden dudas sobre quién es el que lleva el liderazgo total en la cosa. Hay líderes que se han acostumbrado tanto a que son indiscutidos e indiscutibles, que pretenden liderar a Dios. ¿Sabes el ruido que hacen? Un ruido feo, no deseado, alertado y hablado cientos de miles de veces, pero así y todo, todavía desobedecido.

(4) Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por vida.

Aquí tienes clarito el propósito eterno. Cualquier cosa que le agreguemos, la embarramos.

((5) Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios.(¿Para qué entonces, nos hizo Dios? Para que nos revistiéramos de él) quien nos ha dado las arras del Espíritu.

(6) Así que, (observa, porque aquí hemos cometido un error grande) vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor.

Aquí donde dice sabiendo que entre tanto estamos en el cuerpo, podrá parafrasearse sin temor a error, como: sabiendo que entre tanto estamos en casa, en el cuerpo.

O sea que mientras nos sentimos ENDOMIO, es la palabra en griego; o sea: mientras tú te sientes a gusto en el cuerpo, estás ausente del Señor. No es que mientras estás en el cuerpo o cuando no estás en el cuerpo, sino cuando me siento tan cómodo y bárbaro en esta casa que no me da la gana de irme a la otra.

A esto no hay que confundirlo, bajo ningún concepto, en andar por la vida con deseos fervientes, cotidianos y permanentes de morirse. No. De ninguna manera. Se trata simplemente de empezar a prestarle mucho más atención a lo que te ocurre en el mundo del Espíritu a lo que te sucede en el mundo natural. Porque mientras más atención y preocupación tengas por lo que ocurre en tu mundo material y tangible, menos llegada, comunión y unción tendrás del otro.

Nosotros llevamos tanto tiempo adentro de esto, viviendo de afuera para adentro, que el que se siente a gusto así, no está consciente del GAN, del ámbito, del huerto de Dios. Está ausente del Señor.

Pues está tan acostumbrado a vivir así, que no tiene ninguna intención de cambiarlo porque se siente a gusto. Toma sus decisiones, la vida le va bien, todo le va bien, él todo lo vive de afuera para adentro. Él está más consciente del mundo tangible que del mundo espiritual y se siente en casa. Entonces, mientras estamos a gusto dentro del campo, estamos ausentes del Señor. El Señor habita en la otra dimensión. Donde yo estoy, ellos no están. Yo quiero que ellos estén donde yo estoy.

Nosotros, aunque posicionalmente estamos ahí, podemos caminar fuera de ahí. La mayoría de la iglesia camina allá y habla de visitar el espíritu por medio de manifestaciones. Yo le estoy presentando un orden superior. Pablo le llamaba: Un mejor y más excelente camino.

Después que te habló de todos los dones del Espíritu, se termina el capítulo diciendo: te voy a enseñar un mayor y más excelente camino. O sea: más excelente que lodos los dones. Y te habla del carácter. Mientras estamos ENDOMIO, en el cuerpo, estamos EXDOMIO, de su presencia.

Hay una profusa lista de lo que se podría denominar corno «antónimos espirituales»: Cristo-Adán; Celestiales-Terrenales; Vida-Muerte; Espíritu-Carne; Eterno-Tiempo; Visión-Oscuridad; Sabiduría-lgnorancia; Verdad-Engaño; Sión-Sinaí; Espiritual-Tangible; Fuerza-Debilidad; Hijos-Niños; Apostólicos-Apóstatas; Madurez-lnmadurez.

Lo que ocurre tiene que ver con el bombardeo mediático al que estamos expuestos. Para el no creyente, ese bombardeo es casi normal, no le afecta, está acostumbrado y todo es cuestión de ver hasta dónde se puede enganchar en lo que se le propone.

Para el creyente, en cambio, es una verdadera batalla, porque resiste el mensaje, resiste la presión y resiste el resultado, pero toda esa resistencia le hace perder proteínas, bajar las defensas y, de cuando en cuando, pescarse alguna cosa que hace erizar los pelos a más de uno que entiende que un cristiano no puede enfermarse.

Hemos magnificado la caja y no hemos entendido al inquilino de esa caja. ¿Cuántas veces oíste decir algo así como: Fulano sí que es creíble, tiene los pies bien parados sobre la tierra, no se va con fantasías espiritualoides? ¿Qué será una fantasía espiritualoide?

El último enemigo no se entrega sin pelea. El último enemigo es el que te tiene de preocupación en preocupación, sino estás fuerte espiritualmente. Es que ese último enemigo no es el diablo como muchos suponen.

El diablo está vencido en la cruz y cualquiera con mayor o menor información, se da una idea de cómo sacarse de encima un demonio que lo estorba. El último enemigo es la muerte, que también está vencida, pero que muchos todavía se empeñan en resucitarla y permitirle que nos perturbe la vida.

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Donde Nace la Bendición

Todos hablamos, en algún momento, de bendiciones y maldiciones, pero; ¿Sabemos que son, qué representan cada una de ellas? Las bendiciones son un plan de Dios para desatar sobre nuestras vidas todo aquello que Él tiene para nosotros.

Mientras que las maldiciones, son aquellas barreras invisibles, sobrenaturales, que le impiden al hombre recibir las bendiciones que Dios tiene preparadas para él. Hablando de las causas de las maldiciones o su origen, vemos que ese origen puede ser de tres formas:

1)= El encuentro que nosotros tenemos con la ley de Dios produce una actitud en nosotros. Y la actitud que asumimos en nuestro encuentro con la autoridad de Dios, puede ser una actitud de obediencia o una de rebelión.

Cuando uno de nosotros resiste a la autoridad, la Biblia declara en Romanos 13, que se está oponiendo directamente a Dios, Entonces, nuestra oposición, rebelión o desobediencia a la ley de Dios, acarrea maldición sobre nosotros. Esto es, en términos generales, lo que puede llamarse "La maldición de la ley". Dije en términos generales, ya lo vamos a ver en lo particular.

2)= Luego tenemos el segundo origen para recibir maldiciones. O son, más bien, las maldiciones auto-impuestas. Las maldiciones que nosotros mismos, a través del mal uso de la lengua, causarnos sobre nosotros, sobre nuestra familia o sobre nuestra descendencia.

Estas son las maldiciones auto-impuestas. No sé si no tendríamos que poner aquí, también, a las maldiciones provocadas por los labios de los hermanos. Si bien no son concretamente auto-impuestas, tampoco las puedo poner del lado del enemigo.

 Entonces pongámoslas aquí, porque pertenecen a la ignorancia o a la imprudencia de gente que, a lo mejor con la mejor de las intenciones, maldicen a alguien sin pensar que están haciendo eso. Hablo de hermanos, eh?

 Naturalmente que es sin intención, pero con efectos y consecuencias de todos modos. Ahí entran no sólo las malas o negativas concesiones de la boca, sino también oraciones, sean estas de acusación o condenación, o sean estas de manipulación o control.

3)= Y por último, las maldiciones provenientes de la acción o de las acciones provenientes de los siervos de Satanás. Es decir: brujos, hechiceros, etc., servidores de Satanás que dirigen, ponen o lanzan una maldición sobre cualquiera de nosotros. Como personas, como familias, como comunidad o como nación. Tres puertas de ingreso. Lo que vamos a ver aquí, es el medicamento con et cual sanaremos y cerraremos cada una de esas puertas. Primero, lo esencial:

 (Proverbios 26: 2)= Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa.

 Inmediatamente después de crearlo, Dios bendice al hombre. Luego crea el standard, la regla, la norma de Dios. ¿Para qué es esa norma? A esa norma la puso Dios allí para tener la libertad de darnos a nosotros el libre albedrío.

 Porque Dios no quiere robots. Dios no quiere personas que levantan sus manos todas al mismo tiempo, cuando vamos a orar, como máquinas programadas. Dios quiere personas que le amen y le sirvan voluntariamente.

 Fíjate: Dios creó al hombre con libertad, con libre albedrío. A tal punto que Dios respeta al hombre en su derecho de rechazarlo e irse al infierno si así lo decide. A pesar de todo lo que Dios ama al hombre, a pesar de haber dado a su propio Hijo para redimirlo, si el hombre decide pasar la eternidad en el infierno y rechazarlo a Él, Dios respeta eso.

 Aunque le duela. Dios respeta la libertad. Dios nos dio su libre albedrío, pero el libre albedrío sólo puede pensarse en visión a un concepto de obediencia o desobediencia. Es decir: Debe haber un parámetro que marque si, libremente, se decide obedecer o si, libremente, se decide a desobedecer la ley de Dios.

 Por eso el árbol del conocimiento del bien y del mal en el huerto. El plan de Dios es un plan de restauración, de bendición. Si la Biblia, en Génesis 1, comienza con un plan de bendición, y luego hace su entrada la palabra Maldición por causa de la desobediencia, la Biblia, en el último capítulo del Apocalipsis 22, vuelve a aparecer la palabra Maldición, pero de otra forma.

 Dice: Y no habrá más maldición. En Apocalipsis 22:3. El plan final de Dios se cumple y el árbol de vida está ahí, en el medio, y las hojas del árbol de vida son para la sanidad de las naciones, dice la Biblia, y no habrá más maldición.

 Entonces, primero, debemos nosotros acercarnos a este tema teniendo en cuenta que para Dios es muy importante. Lo puso al principio y al final de la Biblia. Por algunas de estas tres vías, el hombre se hizo acreedor a la maldición.

 Pero en cualquiera de los tres casos, hay un centro en la Biblia: la cruz del calvario. Por eso Gálatas habla de un solo mensaje. Cristo resucitado. Y es allí, precisamente, donde está la solución para todas las maldiciones. Vamos a la primera puerta, la maldición que llega por causa de la ley.

 (Gálatas 3: 13)= Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porgue está escrito: maldito todo el que es colgado en un madero) (14) para Que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Dice que Cristo nos redimió de la maldición de la ley. La raza humana se hizo acreedora a una maldición, porque nadie podía cumplir la ley cabalmente, porque no tenía un nuevo corazón. Por esa causa vino maldición sobre la gente, por causa de la ley.

En el encuentro del hombre con la autoridad de Dios, el hombre acarreó maldición sobre sí mismo por desobediencia. La Biblia dice: Cristo nos redimió de la maldición de la ley. Continúa explicando cómo lo hizo. Hecho por nosotros maldición.

 Porque escrito está: maldito todo el que es colgado en un madero. A esto que sigue, no nos gusta leerlo, pero está allí, es la palabra. Dice: Cristo fue hecho maldición. Nos cuesta mucho, en nuestra mente, entender que Cristo haya sido hecho maldición, o pensar en Cristo como maldito.

Es demasiado duro y hasta nos parece irreverente. Este verso lleva el concepto de la imputación. Ese concepto es básico para todos nosotros, porque nos indica que, lo que nos correspondía fue imputado a Cristo y lo que le correspondía a Cristo, nos fue imputado a nosotros. El tomó en sí la maldición sobre la raza humana y nosotros tomamos en nosotros la bendición de Abraham que le pertenecía a Él.

(Deuteronomio 21: 22)= Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, (23) no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porgue maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová te da por heredad.

Dice que es maldito por Dios el colgado. Ahora, escuche por qué lo colgaban. Dice este verso que por algún crimen digno de muerte. Está a la vista que Cristo no había cometido ninguno, pero la raza humana, sí. Porque estaba escrito: el que hiciere tal y tal cosa, maldito será, el que tal y tal cosa, que muera. La ley.

(Deuteronomio 17: 12)= Y el hombre que procediese con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel.

El encuentro del hombre con la autoridad de Dios, le acarreaba obediencia o desobediencia, según lo que hiciera. Y la desobediencia, le acarreaba muerte. Está clarísimo en Deuteronomio 21:22 que leímos recién.

(2 Corintios 5: 21)=Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Píos en él.

Esta es la sustitución. Este es el concepto que debemos entender. Cristo Jesús fue justo, y su justicia lo hacía el único hombre sin pecado. El hombre, la raza humana, era pecadora desde el principio, rebelde delante de Dios, acreedor de muerte por su injusticia.

Ahora, Cristo Jesús toma su justicia, y la pone sobre la raza humana. Y a la injusticia de la raza humana la torna y la pone sobre sí mismo. Toma el pecado digno de muerte de la raza humana sobre sí mismo, y a su justicia la pone sobre la raza humana.

Dice que Cristo se hizo maldición por nosotros. Quizás nos duela, nos choque o nos moleste el concepto de Cristo hecho una maldición, o recibiendo la maldición; sin embargo es escritural. Cristo nos redimió de la maldición haciéndose maldición él mismo, ya que maldito era todo aquel que era colgado en un madero.

La cruz es ese madero. Cristo se hizo a sí mismo maldición, para hacernos a nosotros bendición. Eso es lo que vamos a ver ahora. Revertir maldición en bendición. No solamente vamos a aprender que somos libres de las maldiciones, sino también vamos a aprender que Dios tiene un plan para tu vida.

 Cristo Jesús no vino a la tierra con el exclusivo plan de salvar al hombre, nada más. Hubiese sido como cuando una chequera hay cien pesos en rojo y la persona que viene a salvarnos deposita cien pesos en esa chequera, y del rojo, la chequera pasa a cero. Cristo Jesús no hizo eso. Cristo Jesús vino para salvarnos de lo que estaba mal y para darnos lo que él tenía

(Mateo 5: 1)= Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos, (2) y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

¡Malditos son ustedes con maldición! ¿No dijo eso? Hubiera podido decir eso. ¿Hubiera mentido? Seguramente que no. Hubiera sido cierto, absolutamente. Les hubiera dicho: "Todos ustedes son dignos de muerte. Por lo que hicieron ustedes y por lo que hicieron sus padres". Lo hubiera podido decir. ¿Y hubiera sido verdad? Absolutamente.

 Pero Cristo no vino para condenar al mundo. Cristo vino para salvar al mundo. Ahora veamos: Esa gente que está sentada allí, escuchándolo, ¿Están allí porque él salva o porque espera milagros, sanidades, cosas tremendas?

Sin dudas que por esto último. Si él mismo se los dice. ¿Y qué les dice Cristo? Él sabe que estos hombres están malditos. Sabe que están muertos, ya, con maldición, porque ya traen esa maldición heredada y no tienen salvación, salvo él. ¿Y cómo les habla? Mira: les dice:

(3) Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. (Bienaventurados, benditos o bendecidos, es lo mismo)

(4) Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. (Piensa por un momento a quienes les habla. Les está hablando, precisamente, exactamente, a los pobres de “espíritu y a los que lloran).

(5) Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad; (6) bienaventurados los que vienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

(7) Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

(8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

(9) Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

(10) Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

(11) Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

(12) Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros.

Fíjense ustedes que Cristo viene y, en lugar de decirles lo que tenían y lo que eran, Él les habla de lo que van a ser en Él mismo. Es decir que ya tiene en mente ese intercambio que va a haber, en el cual yo entrego mis pecados y recibo la justicia de Dios.

 Cristo entrega la justicia y recibe la muerte por mis pecados.Vamos a ir ahora al libro del profeta Isaías en el capítulo 53. Este capítulo contiene una descripción de cómo se realizó ese intercambio. Primero: ¿Puedes comprender, tú, que cuando Cristo vino, toda la raza humana estaba recibiendo, con justicia, maldición por causa de la ley?

 Había faltado y fallado a la ley y la ley arrojaba maldición de una manera amplia. La palabra misma lo dice; y maldito todo aquel Que no confirme esta palabra de la ley para guardarla. Entonces, la gente era acreedora a la muerte, por la maldición. Cristo vino no sólo para salvarnos de lo malo, sino además a bendecirnos con lo bueno

. (Isaías 53: 1)= ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

(2) Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivos para que le deseemos.

(3) Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos.

¡Que versículo más duro este! ¿Verdad? No nos imaginamos nosotros a Cristo así, ¿No es cierto? Si nos imaginamos a Cristo, lo imaginamos alimentando a los cinco mil, o haciendo milagros, o echando fuera demonios.

(4) Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores, y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

Aquí hay un intercambio. Él se llevó nuestras enfermedades, nuestros dolores. Cristo fue herido, entonces, llevándose nuestros dolores, nuestras enfermedades.

 (5)Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados el castigo de
nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Aquí empezamos a ver el intercambio. Uno: Llevó nuestras enfermedades. Dos: Sufrió nuestros dolores. Tres: Herido fue por nuestras rebeliones. Cuatro: Molido por nuestros pecados.

Cinco: Llevó el castigo de nuestra paz. ¿Y qué nos da a cambio? Dice que por su llaga fuimos
nosotros curados.

(6)Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas
Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

¿Se están dando cuenta? Toda la raza humana, con nosotros incluidos, hoy, dice que nos descarriamos, que nos apartamos de él. Dice la palabra que cada cual se apartó por su camino. ¿Y qué quiere decir que cada cual se apartó por su camino? ¿Qué tendrá de malo apartarse por su camino? Lo malo que tiene, es que nosotros no tenemos camino.

El hombre no tiene derecho a tener camino. El creyente no tiene derecho a tener su camino. Porque sólo hay un camino. ¿Sabes cual es el camino? ¿Sabes quién es el camino? ¡Es Cristo! Cristo nos compró por precio. Nuestra vida no nos pertenece. Nuestros cuerpo no nos pertenece. Entonces, la lucha de este cristiano del siglo 21, es esa: su camino o el camino de Dios.

Ahora entendamos bien: No tenemos ni cuerpo, ni vida, ni camino. No tenemos que andar pensando en nuestras posibilidades porque no hay posibilidad para nosotros. Sólo hay un camino, es Cristo. Sólo hay una manera, es la obediencia a Cristo.

Pero cuando el hombre decide hacer sus cosas en lugar de las que Dios pide, entonces el hombre es como una oveja descarriada que se ‘apartó por su camino. ¿Y qué significa lo malo de apartarse por su camino? Significa que el que se aparta por su camino, del camino de Dios se separa.

(7)       angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como
oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

(8)       Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿Quién la contaré? (Fíjense esto: por
cárcel fue quitado. Por juicio. ¿Qué juicio necesitaba recibir Cristo? No, si Cristo no conoció el
pecado. Nuestro juicio y nuestra cárcel fue la que fue sobre Cristo) porque fue cortado de la tierra de
los vivientes. (Y esta es la palabra clave) y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

Esta palabra, REBELIÓN, es la clave del problema. El hombre comete rebelión cuando rechaza la ley de Dios. Cuando el hombre desobedece, está en rebelión. Y cuando el hombre está en rebelión, se hace acreedor a una consecuencia. La palabra REBELIÓN, en hebreo, es la palabra AVON, y es sinónimo de INIQUIDAD. Tiene estos dos conceptos en su significado y, además, el de las consecuencias. Y eso es lo que recayó sobre Cristo.

(9)  Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque
nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

¿Cómo es posible, entonces, juicio, muerte, herido, azotado, despreciado, si la Biblia misma declara que nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca? Es que no fue ni su engaño ni su maldad la que él se estaba llevando. ¿De quién serían la maldad y el engaño que él se estaba llevando? Tuya, mía, nuestra. La de la raza humana. Esto es lo que se llama "El trabajo sustitutivo de Cristo" En el castigo, Cristo me sustituye, y en la justicia, yo lo sustituyo a Él.

(10)         Con todo eso, (Sin que hubiera maldad en Él, ni engaño en su boca,) Jehová guiso
Quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado,
verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

(11)         Verá el fruto de la aflicción de su alma, (Este es otro tema. El alma de Cristo, dice la
Palabra, fue afligida. Todos estos sufrimientos hacen una base, la base de nuestras vidas. Si Cristo
Jesús te sustituyó a ti y tu pecado fue sobre Cristo, La justicia de Cristo fue sobre ti. Pero ese no es el
único beneficio.

Las enfermedades y los dolores tuyos, también, fueron sobre Cristo. Y por la llaga de
Cristo tú recibes sanidad. Tus pecados y rebeliones fueron sobre Cristo y la justicia de Cristo sobre ti.
Pero ahora vemos que el alma de Cristo fue afligida, entonces pregunto: ¿Tu alma tiene que ser
afligida por algo que, en su momento, ya afligió a Cristo?

Para nada. Pero resulta que el noventa y cinco por ciento de los miembros de las iglesias tienen aflicción en sus almas. Depresión, Ira, Raíces de Amargura, Falta de Perdón, Resentimiento, etc. Todo esto nos obliga a qué? A hacer sanidad del alma, que ahora está muy promocionada y difundida con el nombre de "Sanidad Interior". No discuto esta práctica, allá cada uno con la valorización o sobrevalorización que puedan darle a las cosas humanas.

Pero la pregunta sigue en pie: ¿Para qué fue afligida el alma de Cristo cuando cargaba tu
pecado? ¡Para que hoy no lo experimentaras tú!) Y Quedará satisfecho; por su conocimiento
justificaré mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

Ahora bien; cuando hablamos de la palabra INIQUIDAD, no estamos hablando sólo de esa palabra AVON, rebelión, sino de la consecuencia de esa rebelión. Dice que Cristo Jesús, llevará las iniquidades de ellos. (2 Corintios 5:21)= Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para Que nosotros
fuésemos hechos justicia de Dios en él.   
,

 Se da un intercambio. Es la misma base que un pacto de sangre. Es aquí, entonces, donde tú te preguntas: ¿Y qué es lo que Él recibe? Aparentemente, sólo nuestros pecados. Sin embargo, al final de la libertad, al final de la salvación, la Biblia declara que Él estará satisfecho, verá linaje, vivirá largos días y, sobre todo esto, la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

(12)   Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Hay algo aquí, entre líneas. Dice: Por cuanto derramó su vida hasta la muerte y fue contado con los pecadores. ¿Cuál es la mayor vergüenza que puede padecer un hombre honrado? Que su nombre sea injustamente manchado. Que se lo ponga a la misma altura de los que no son honrados.

 Cristo Jesús va a la cruz cumpliendo la voluntad del Padre. Es herido por nuestros pecados, molido por nuestras rebeliones, sufre nuestros dolores, lleva nuestras enfermedades, aflige su alma y, además de todo eso, pasa por la vergüenza de ir a la cruz del calvario, de ir a un lugar adonde van los delincuentes, sin serlo.

¿Qué esperarías tú de tus amigos, si te tocara vivir una injusticia así? Lo mínimo, el apoyo de
sentirlos cerca de tí. Bueno; dice que los suyos se fueron, lo abandonaron allí, colgado en la cruz.
¿Sabes como se llama eso? Rechazo.

Y esto no es casual. La mayoría de las personas que
conozco, y que tienen problemas en sus almas, tienen o han tenido alguna vez problemas de rechazo. Penas, complejos y vergüenza.

Fíjate que Cristo sufrió la peor de las vergüenzas y el peor de los rechazos. Veamos: ¿Para qué los sufrió? Simple: Para que nosotros no los sufriéramos. ¿Qué me dice todo este capítulo? Me dice que Cristo fue herido, para que yo sea sanado.

Llevó mis enfermedades, sufrió mis dolores, para que yo hoy tenga sanidad. Fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. ¿Les parece a ustedes que si ya alguien fue molido por nuestros pecados, ya no tenemos por qué ser molidos por segunda vez? ¿Y no les parece, asimismo, que si ya alguien se llevó nuestras enfermedades, no es honesto ni legal que alguien nos las vuelva a traer?

 O sea que, tengo una base legal para rechazar las enfermedades que vengan a mí, sencillamente porque no son mías, ya se las llevó Cristo. Dice la palabra que Él fue hecho pecado para que yo fuese hecho justicia de Dios.

Cristo se llevó nuestra muerte. Dice en Deuteronomio 21: Si alguien comete un crimen digno de muerte, lomataréis y lo colgaréis. ¿Había cometido Cristo algún crimen digno de muerte? ¿La raza humana había cometido algún crimen digno de muerte?

 Entonces Cristo llevó la muerte de los hombres, para que los hombres puedan llevar la vida de Cristo. (2 Corintios 8: 9)= Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Cristo se llevó mi muerte para darme su vida, se llevó mi enfermedad para darme su salud, se llevó mis pecados para darme su justicia y, ahora, también estoy viendo que se llevó mi pobreza para darme su riqueza. (Efesios 1: 3)= Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

¿Aquí dice que a lo mejor, que quizás o que tal vez nos va a bendecir? ¡No! Dice que NOS bendijo. Ah… ¿Dice que nos bendijo con algunas bendiciones? ¡No! Dice con TODA bendición. Es aquí donde algunos se pierden y salen a decir por allí que "esto va a ser allá, en los lugares celestiales, que no es aquí y ahora".

Está bien, pero entonces pregunto: ¿Adonde dice la Palabra que estamos sentados con Cristo, AHORA? Si no leí mal, En Lugares Celestiales. ¿Allá adonde, entonces? Uf… El plan de Dios es revertir maldición por bendición.

La Biblia comienza bendiciendo al hombre, luego viene la maldición y termina en Apocalipsis 22, diciendo que ya no habrá más maldición. Entendiendo lo que Cristo hizo, podemos orar con una perfecta base legal para reclamar una enorme bendición a partir de una tremenda maldición.

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Para Provecho Mutuo

Este trabajo tiene como prioritaria intención, establecer algunos principios que determinen realmente qué es madurez cristiana y qué es, además, lo que Dios quiere de nosotros.

(Efesios 4: 7)- Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

(8) Por lo cual dice: subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.

Dice aquí que la medida de gracia que poseemos, es de acuerdo al don de Cristo. Cristo tenía el don. El don de Cristo era la plenitud del Espíritu. Y la medida que cada uno de nosotros tiene, es de acuerdo a ese don. Sólo que cuando él sube en la ascensión, divide su don en dones. Está muy claro en el verso 11 donde es Él y no otro quien pone en marcha el mecanismo eclesiástico.

(11) Y él mismo constituyó a unos, apóstoles, a otros profetas; a otros, evangelistas; a otros,
pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar (que
es lo mismo que decir MADURAR) a los santos
(que somos todos los creyentes, no ciertas estatuas) para la obra del ministerio, para la edificación
del cuerpo de Cristo.

Hace falta, indudablemente, ciertos grados de perfección para llevar a cabo la obra. Y que mientras estemos nosotros en la conducción, la obra en verdad está paralizada. Son dos cosas: una de las metas de Dios, es llegar a tener cierta calidad de existencia en la tierra que le represente adecuadamente.

Dios se está encarnando, quiere tomar una forma visible, está creando al varón perfecto, es una imagen de sí mismo, está creando a Adán. El último, no el primero. A Cristo, su hijo. Al cuerpo de Cristo, concretamente. A la manifestación de sus hijos.

Y cuando hablamos de la manifestación de los hijos de Dios, no nos referimos a la aparición de los hijos en sí, sino a la manifestación que los hijos traen, que se llama Hijo de Dios. Porque hay una diferencia: no es la manifestación de una multitud, es lo que esa multitud manifiesta. Y eso es lo que aguarda la tierra y por lo cual gime, y está esperando la redención.

Estos ministerios han de funcionar para madurar y perfeccionar santos. Uno de los propósitos, es madurar. De manera que podríamos tener dos millones de personas y no habríamos empezado. La idea es terminar con un grupo de gente madura.

 Cada uno de los líderes, en el cuerpo de Cristo, tiene una medida. Una de las cosas que muchos líderes del cuerpo de Cristo tienen que ver, es cuál es su medida. Una vez que uno ha descubierto su medida, comienza a trabajar con el tipo y la cantidad de gente que cabe dentro de esa medida.

Todos maduramos de acuerdo al don; sólo que el don, ahora, está dividido en dones. Entonces, nuestra medida de gracia, aumenta de acuerdo al don, (dones) que se paran frente de nosotros. Lo importante, cuando hay un ministro llamado de Dios, con una gracia genuina de Efesios 4, ya sea de apóstol, profeta, pastor, maestro o evangelista, los cinco igualmente de importantes.

 Cuando hay un ministro genuino, y digo genuino porque todo tiene sus dos lados; pero cuando hay un ministro genuino, lo que estamos buscando de ellos, es que la gracia o la medida del don de Cristo que poseen, sea transferida a nosotros.

Y es esa gracia la que nos lleva a la medida del varón perfecto. No la información, no el entendimiento de un mensaje; es la gracia que emana de una vida que ya está parada en una plataforma de experiencia de lo que está hablando. Escucha lo que dice:

(12 A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, (13) hasta (Subraya esta palabra, HASTA. Esta configuración, esta tecnología. ¿Qué tecnología? La tecnología de transferir el don de Cristo al pueblo, por medio de dones.

Porque Cristo tenía un problema de logística allí. Tenía una unción, un espíritu, que no le hacía falta para ir donde Él iba. La unción se hizo para los hombres. Pero y entonces, ¿Quién unge a Dios? Nadie. Es para los hombres.

Cuando Cristo asciende, tiene que dejar esa dinámica que opera en él, en su nuevo cuerpo, que ahora no es Jesús, sino el cuerpo de Cristo. Pero para transferirla al cuerpo de Cristo, se la repartió en dones. Entonces es imperativo que cada grupo eclesiástico se enfrente, antes de morir, a los verdaderos dones de Dios. De otro modo, no crece su medida.

(13) Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; (Esto último explica lo que es un varón perfecto: alguien que tiene la plenitud de Cristo)

Con esto en mente, como fundamento, como introducción, vamos al libro de Corintios. Antes de leer el texto, quiero recordarles que Pablo escribe esta carta a la iglesia de Corinto, en respuesta a una que él recibe.

 Aparentemente, había ciertos problemas en esa iglesia y Pablo, en su respuesta, comienza a corregir y reajustar algunas de las actividades eclesiásticas que se están llevando en la iglesia. Escribe dos cartas, aunque en la segunda el tema es: militando contra falsos ministros que querían apoderarse, apostólicamente, de la iglesia de Corinto. La primera, más bien dirigida a asuntos de ritos y prácticas dentro de la casa de Dios.

Si se usa una simple razón de lógica, deberíamos decir que la de Corinto debería haber sido la segunda iglesia (después de la de Efeso) en fuerza y potencia en el Nuevo Testamento. Sin embargo, todos los que hemos leído ese libro, sabemos que no es así.

 Era una iglesia muy débil y que Pablo consideraba inmadura, a pesar de que allí estaban presentes todas las manifestaciones del .Espíritu. Y en el capítulo 12 de esa primera carta, Pablo comienza a hablar de los problemas relacionados con las manifestaciones del Espíritu. Sería bueno que, en lugar de dones, empiece a llamarlo con fundamento bíblico: manifestaciones de un mismo Espíritu.

(1 Corintios 12: 1)= No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.

Lo primero que quiero que anotes en tu Biblia es que la palabra DONES no aparece en la escritura original. Fue añadida por los traductores de acuerdo a lo que ellos entendieron que Pablo trataba de decir. La palabra, en verdad, dice: Concerniente a lo espiritual, hermanos, no quiero que seáis ignorantes.

O sea: sobre el asunto espiritual del que me hablabas, ahora déjame corregirte. Está contestando una carta, no es un capítulo de un libro. Cuando llegó al punto de los asuntos espirituales, le dice: Acerca de lo espiritual, no quiero que seas ignorante. Nota que lo primero que dice Pablo es que el problema de la iglesia de Corinto en cuanto a los excesos en la manifestación de los dones, es la ignorancia.

La palabra ESPIRITUAL, es la palabra PNEUMÁTIKOS, lo que quiere decir que no está hablando de ningunos dones, sino de lo espiritual, de esa dimensión. "Quiero que entiendas como opera la dimensión de Dios", se puede parafrasear. NO seas ignorante.

Somos seres espirituales que vivimos en una caja tangible llamada cuerpo. En lo concerniente a PNEUMÁTIKOS, quiero que no ignores como se opera. La palabra PNEUMÁTIKOS, significa: cosas o eventos que tienen su origen en Dios. Que poseen su carácter y su naturaleza. O sea que, si hay una manifestación en la iglesia que no posee la naturaleza y el carácter de Dios, no es PNEUMÁTIKOS, no es espiritualmente santa.

La primera cosa que hay que tener en cuenta para saber si es o no es de Dios, es conocer a Dios. Mucha gente que va por años a una iglesia no conoce a Dios porque tiene de ÉL, la óptica que le enseñaron sus abuelitos entre misa y misa. De allí que pretendemos que la iglesia nos apañe lo que en definitiva son mañas que traernos desde la niñez.

Ahora bien: ¿Qué significa PNEUMÁTIKOS? Es la manifestación externa de un origen divino. Si estás funcionando en el ámbito del Espíritu, entonces lo que manifiestas externamente, es PNEUMÁTIKOS. O sea que si en este momento Dios me dice que le pegue con mi dedo a una tecla distinta a la que debo pegarle, si yo estoy seguro que Dios me lo dijo y lo hago, eso, es una manifestación espiritual, aunque no tenga nada de espectacular o sobrenatural en lo externo.

Y esto me lleva a lo siguiente: todo lo que es PNEUMÁTIKOS es divino. Y no necesariamente todo lo espectacular es divino aunque sea sobrenatural. Porque puede llegar algo sobrenatural y no tener origen en Dios.

Es decir que para que haya una manifestación espiritual, no puede ser una decisión mía. Se tiene que originar en Dios. "Colóquense todos en línea que los voy a ministrar uno por uno" ¡Un momento! ¿Dios te dijo que los pararas allí, todos en línea como si fueran soldados, y que los ministraras a todos que ÉL los iba a bendecir a todos y que ninguno tenía nada de malo que contar, arrepentirse o pedir perdón?

 Nuestra revelación, sin ir más lejos, es PNEUMÁTIKOS. No es que alguien le estaba buscando cinco patas al gato y de pronto ve en un versículo algo que nunca jamás antes había visto y a eso le llama revelación.

Revelación es la habilidad de entrar en la dimensión donde puedes operar lo que has entendido. Mucha es la gente que entiende este mensaje, pero no tiene revelación; no lo puede vivir.

La revelación te lanza en el ámbito donde ahora no tienes un mensaje, eres el mensaje. Cuando
alguien dice que tiene una revelación, no es que al estar leyendo la Biblia los ojos se le cambian de
color y ve cosas diferentes. Lo que tiene es UNA revelación y luego miles de formas para expresarla.
La revelación es la misma.

Revelación es cuando la información o el entendimiento de algo, ahora ya deja de ser información y pasa a ser un estilo de vida. No hay revelación si no hay PNEUMÁTIKOS. Es mucha la gente que puede leer con cuidado la Biblia, encontrar buenos textos, irse al griego y poder desarrollar nuevos significados.

Todo eso es muy lindo por fuera, pero si no se evidencia en la vida cotidiana, no es PNEUMÁTIKOS. Voy más lejos. Cuando alguien que tiene revelación está estudiando para preparar un mensaje, está buscando con qué expresar algo que ya aconteció por dentro de él. No tiene que buscar un tema para compartir. Tiene que hallar en la escritura la confirmación para compartir el tema que recibió por revelación.

Toda conexión evangélica con todo lo que la rodea: encuentros, convenciones, congresos, conferencias, tiene que empezar en el mundo del Espíritu, PNEUMÁTIKOS. De otro modo, es apenas amistades eclesiásticas, pero de ninguna manera alianza.

Suponte que yo dispongo, de pronto, de diez mil dólares. ¡Milagro! Con esa plata comienzo cada sábado desde una determinada emisora fija y mediante avisos en todas las demás radios cristianas, a brindar información y promesas de amplia variedad.

 Al cabo de dos meses, cuando ya se me va terminando la plata, ya estoy en condiciones de abrir mi propia iglesia, como mínimo, con mil personas. Si Dios me lo ordenó, es PNEUMÁTIKOS. Si Dios no me lo ordenó, es carnal. De afuera, parece igualito y el resultado es el mismo.

 Hay una iglesia, hay mil personas. Sólo una diferencia: una es de Dios y la otra no es de Dios. ¿Cómo disciernes eso? Por Espíritu. PNEUMÁTIKOS. Mucha gente cree que mientras más mistificación tenga o más místico se vea tu rostro, la gente va a creer que andas por el Espíritu.

Por eso es que tú ves, a veces y en ciertos lugares, a mucha gente que acompaña lo que llama "un mover de Dios", con muecas, gestos y morisquetas que, por tan vistas, casi pasan a ser imitadas corno parte de demostrar que se está recibiendo.

La verdad es que cuando Dios fluye, la mayoría de las veces es menos místico que lo que hemos aprendido en la iglesia. Dios fluye bien natural. No se arruga, no cambia la voz, no dice Aleluya ni "así dice Jehová". En la Biblia, Dios no se introduce. Cuando se va, la gente dice: ¿Quién era que dijo que nos habló?

 – Diles que Yo Soy. En la iglesia es donde se introduce primero. ¡Así dice Jehová! Eso para que todos que tengan en claro que de allí en más lo que se diga, ya no es de ellos, sino de Dios. Pero hay un punto. Si es Dios, nosotros lo vamos a discernir sin introducciones. No te olvides que lo que se origina en Dios, siempre muestra su carácter y su naturaleza.

Se aprende a fluir en los dones conociendo íntimamente a Dios, no haciendo cursos o talleres de dones espirituales. Con el cuento de la palabra profética, por ejemplo, hay una actitud que ha hecho estragos en muchas vidas: que alguien te diga de parte de Dios a ti, que tienes que hacer una determinada cosa te guste o no.

Jamás Dios va a obligar la voluntad de uno por sobre otro. ¡Pero es que Dios me dijo! Está bien; Dios te puede decir algo a ti, pero nunca algo que te haga someter a la voluntad de otro. Porque si fuera así, si pudiera obligarte a hacer algo que no tenías pensado, te obligaría a ser salvo, algo que para Dios es mucho más importante que cualquier otra cosa.

 (1 Corintios 12: 2)= Sabéis que cuando erais gentiles, (Ahora está hablando de su pasado, cuando no eran salvos), se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. Pablo les dice que eran llevados por ídolos mudos.

Esa palabra, LLEVADOS, aquí, es la palabra APAGO y significa: liderado hacia cautiverio o destrucción. Siempre que es usada la palabra APAGO en la Biblia, habla de alguien que es llevado a destrucción. Llevado como cordero al matadero. APAGO.

 Es decir que lo que Pablo intenta decir es que, siempre que alguien está siendo llevado fuera de la dimensión PNEUMÁTIKOS, está siendo APAGO, Véalo así: la santería, que es espiritismo, también llamada macumba, todavía es absolutamente vigente y culto diario en muchos lugares.

Con sus collares y sus dioses. Tienen uno para cada necesidad. Muchos de los que leen esto, hoy, cuando eran más jóvenes y no conocían a Cristo, en una de esas fueron APAGO. Y ellos, inocentemente, creyendo que eran guiados por hombres o mujeres de Dios y hacia Dios.

 ¡No tienen la culpa, pobres! Es verdad. Pero de no haber encontrado a Cristo, se iban de cabeza al infierno. Entonces no es que en Corinto estaban siendo guiados por demonios, sino que Dios se estaba moviendo. Pero la gente está respondiendo al Espíritu de Dios de la misma manera en que estaban acostumbrados a responder a los demonios.

 Y no se responde igual. ¿Sabes cuánta gente que salió del curanderismo y entró a la iglesia, hoy se sigue manejando con las cosas de Dios del mismo modo en que lo hacía con las cosas de los demonios? En el mismo momento en que tú eres obligado a hacer algo que no tiene orden del Espíritu Santo, tú empiezas a caminar a la destrucción.

Por eso es que tenernos hoy tantas iglesias apagadas. No será la primera vez que un exceso de "espiritualidad" en alguna iglesia produce tal shock en gente que ha ido por primera vez que estos jamás vuelven a entrar en una iglesia. ¿Sería esa la voluntad de Dios?

Esa palabra, APAGO, es viable cuando tú todavía estás inmaduro y te mueves por emociones. "Hermano… Dios tiene emociones" Es verdad. Pero no viene a tu vida por emociones, viene por fe y por gracia.

Eso sí; al principio usa tus emociones para hacerte saber qué es lo que desea hacer con tu vida. Por ejemplo: si tú nunca has profetizado, pero has oído que Dios quiere decir algo y Dios quiere que tú lo digas o quiere que sepas que es ÉL, sientes que el pecho te quiere explotar.

Pero aunque el pecho te esté explotando, el impulso no es más grande que tu compostura, tu cordura, tu inteligencia o tu dominio propio. Es verdad que te parece que sí no hablas vas a ser culpable de silencio y desobediencia, pero así y todo, si no es el tiempo y el momento, no llegas a meter la pata.

APAGO, a lo mejor te empuja, pero PNEUMÁTIKOS, va a tu lado corno uno que te atiende. ¿Adonde vas hermano? – No sé. – ¿Quién te mandó llamar? = Nadie. – ¿Quién te dijo que debías salir? — Lo sentí. Debe ser Dios. – ¿Tienes direcciones, lugares, algo previsto? — No. — APAGO.

 ¡Pero hermano! ¡Hay miles de testimonios de caminar por fe! Claro que los hay y son verdaderos. Puede haber un milagro, que es una interrupción al orden normal de las cosas. Pero la vida cristiana no se vive por milagros, se vive por principios.

Puede haber excepciones llamadas milagros, pero no quiere decir que sea obligatorio. Puedes estar perdido en una ciudad que no conoces y aparecer un ángel que te lleve de la mano hasta un lugar conocido, pero no puedes irte a un lugar desconocido sin direcciones, planos, idiomas ni nada esperando al ángel que llegue a sacarte del apuro.

Lo primero es PNEUMÁTIKOS, lo segundo es APAGO. Romanos dice que los que son guiados por el Espíritu, esos son hijos de Dios. No habla de impulsos ni de "sentires". El Espíritu siempre te acerca a Dios al margen de cualquier "experiencia".

Te lleva – si lo dejas – a las cercanías de la plenitud del varón perfecto. Esto elimina viejas costumbres tradicionales en la iglesia, cuando la gente se levanta del suelo después de ser ministradas igualitos a como estaban antes de caer. La vida que posees se introduce en la armonía y la posición de la persona de Cristo. Cada vez te pareces más a El.

(1 Corintios 12: 3)- Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

 Un viejo programa de televisión argentino tenía, entre sus personajes, a un supuesto creyente. Independientemente que estaba puesto para censurar lo que son nuestras formas de creer, se lo hacía exclamar "Aleluya", "Gloria a Dios" y "Gloria al Señor" de manera permanente, pero todos sabernos que eso es falso, que nadie cree absolutamente nada de lo que dice. Es rutina, costumbre y muletilla.

Esto, quiere decir que este texto no puede significar lo que aparentemente significa, porque hasta los demonios creen y tiemblan. Yo conozco miles de personas que dicen que Jesús es el Señor y no lo creen. ¿Qué significa entonces?

Dice nadie puede llamar. Esta palabra no tiene que ver con verbalizar algo, sino con la vida en la realidad del decreto. O sea: nadie que esté lleno del Espíritu Santo puede con su vida decretar o manifestar que Jesús es anatema. Más claro: si estoy siendo ganado por el Espíritu, mi vida no representa a un Jesús anatema.

 Por el contrario, nadie puede decir que Jesús es Señor si no es por el Espíritu Santo. Lo que quiere decir es que nadie puede manifestar una vida bajo el gobierno de Dios a menos que esté ganado por el Espíritu. Hay gente que no sale de una guerra que ya se metió en otra.

Toda la vida en una guerra y culpan a Dios. La vida de la cristiandad, está llena de guerras, pero señores, hay victoria en el camino. Se celebra, se muestra el botín, se acampa y se continúa. La Biblia nos muestra este tipo de vida. Hay valles y hay montañas. Hay gente que no sale de la guerra de los filisteos. Y el problema es que muchas veces estarnos siendo guiados por espíritus engañadores y nosotros creernos que es Dios.

Entonces es cuando nos pasan cosas que nos resultan incomprensibles. ¡Metimos la pata! Nos mudarnos cuando no nos teníamos que mudar… Comprarnos una casa y no era el tiempo… Nos cambiarnos de iglesia y tampoco era ahí… rne casé con Fulana porque tenía unas curvas, pero después vi la realidad…

Dice que nadie puede llamar. Esa palabra llamar, es más que una palabra. Es una vida en la realidad del decreto. Mostrar una vida dentro de la realidad del decreto. Nadie te puede mostrar una vida de obediencia, o decir que Cristo es rey y Señor, a no ser que esté siendo guiado por el Espíritu Santo.

 Por el contrario, nadie puede mostrar una vida que parece ser maldita si está siendo guiado por el Espíritu Santo. Nadie puede vivir en el poder del Espíritu de Dios, sin tener un impacto de la cruz. Si el Espíritu te está guiando, la evidencia es una vida bajo gobierno, una vida bajo principios, una vida bajo dominio, bajo los valores de Dios.

Esa es tu vida. Eso no justifica que no haya circunstancias, problemas. El que mejor sabe vivir, todavía tiene que vivir en la tierra. Cristo dijo: "en el mundo tendréis…" ¿qué? Entonces, hay una promesa para todos: las aflicciones están. Tu vida. ¿Qué es tu vida?

 Tus prioridades, tus valores, tu matrimonio, tu paz mental, cómo reaccionas a la vida, tu postura, cuánto te sales del propósito cada vez que hay una circunstancia, tu vida. No puedes decir Cristo es maldito si estás siendo ganado por el Espíritu

. ¿Qué está diciendo Pablo? Que no podernos vivir como vivían los Corintios y decir que el Espíritu Santo mora en nosotros. Eso es lo que está diciendo. No estaban viviendo en la gloria de la cruz, tenían muchos problemas. Luego, él continúa diciendo:

 (4) Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

(5)  hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

(6)   Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el
mismo.

¿Cuántos se dieron cuenta, ya, que a Dios no le gustan los clones ni las fotocopias humanas? Que cada iglesia puede y debe tener singularidad de expresión y que cada oveja, de cada redil, debe tener singularidad de expresión.

Y que si yo veo un cristiano, al ver el otro, no necesariamente tengo que ver al mismo. Hay miles de formas para expresar que Dios está en nuestra vida, y que no significa que todos tienen una Biblia bajo el brazo.

Aprender a discernir quién tiene una vida bajo el régimen de Dios, sin que tenga una Biblia. Cuando uno dice esto, sabe que por ahí alguno frunce el ceño porque uno pisó un nervio religioso inflamado.

(7) Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

 Añádele: MUTUO. Faltó esa palabrita. La traducción de 1960, han declarado sus mismos autores, tiene 250 mil variaciones de escritura. Eso lo dice la misma gente que tradujo e! canon en una revista que han editado.

 Ellos no les llaman errores, le llaman variaciones de las escrituras y, esta, es una de ellas. Aquí va la palabrita MUTUO. Es decir que el provecho no es para provecho del que ministra, sino para el del que es ministrado.

Eso cancela todos los ministerios que sólo saben ministrar si a ese gesto le sacan algún provecho para ellos, porque la puerta que tienen, la tienen porque están ministrando. El provecho es para quien recibe. Yo no puedo construir un ministerio alrededor de un don.

Eso induce manipulación. Yo puedo profetizar, derramar bendiciones para todo el mundo; ¿A quién no le gusta las bendiciones? Aunque sean mentiras. Pero te garantiza que el hermano vuelve seguro otra vez a buscar "más de Dios" Sobre lo espiritual, – dijo Pablo -, no quiero que seas ignorante. Esto no es popular, pero alguien tiene que decirlo.

(Verso 11)= Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

¿Quién es e! que reparte corno él quiere? El Espíritu. Vamos a dar algunos principios de los dones para salir de ellos.

NÚMERO UNO: Son dados para provecho mutuo, no personal. A nosotros nos gusta clasificar y decidir todo. Todo lo hacernos picadillo. Tenemos dones de poder, de silencio, verbales, de milagros y de fe. En otro lado tenernos conocimiento y sabiduría, y en el otro las lenguas, interpretación.

 Hicimos un estudio magnífico y los clasificamos de tres, tres y tres, son nueve. Pero escucha: ahí menciona nueve, no dice que sólo son nueve. Si Dios quiere manifestarse en una décima forma; ¿Cuántos saben que É! puede? Él mencionó nueve, no dijo que estaba sujeto a nueve.

¿Cuántos dones son? Es que no son dones, son manifestaciones. ¿Qué es un don? Un regalo. ¿La palabra don, implica que yo tengo un regalo aquí adentro y que cuando a mí se me da la gana yo lo saco y lo uso? ¿Quién te dijo eso? ¿Así es? No. La palabra dice que el Espíritu le da a cada uno corno É! quiere y que reparte corno É! quiere. PROVECHO MUTUO.

NUMERO DOS: Es dado como y cuando Él determina. Esto elimina toda posición dé competencia y de orgullo. No hay modo que yo me pueda sentir orgulloso de tener algo por lo cual no tuve que hacer nada para tenerlo. Es tan importante el que tiene como el que no tiene porque, el que está determinando quién lo tiene y quién no lo tiene, es Él, no tu.

Lo único que hace el creyente es desarrollar una habilidad en el fluir de una manifestación. Hacerse sensible a ciertas formas de expresión del Espíritu. Hasta que llega a manejar, porque la palabra sí nos dice que somos administradores de su gracia.

Si yo aprendo – y esto se enseña -, como ser sensible a ciertas formas de expresión del Espíritu, entonces puedo manejar y administrar, cuando Dios se quiere manifestar de esa forma, lo que hay en mí. Porque Dios me puede usar en eso porque yo lo sé manejar y administrar. No es que yo tengo un don y lo activo cuando me da la gana.

NÚMERO TRES: No muy espiritual este, pero muy necesario. Que ninguno de los dones son una señal de madurez espiritual. En la iglesia de Corinto eran todos niños. Es más: niños pésimos y malcriados. Y los dones se manifestaban. O sea: que tú fluyas muy bien en un don, no te hace maduro. Sansón tenía el espíritu de poder, pero por falta de carácter perdió hasta los ojos.

Entonces la iglesia de Corinto administraba los dones corno los fariseos. Sobre enfatizaban ciertas cosas mientras que a las cosas más importantes no le daban valor. Manejar los dones por encima de las cosas más importantes produce una gente débil por dentro.

Una ministración personalizada, no cambia a nadie. El crecimiento no es a consecuencia de la ministración. Las iglesias más débiles e inmaduras son aquellas donde hay mayor ministración espiritual personal.

NUMERO CUATRO: Los dones no maduran a nadie. Si fuese así, Corinto hubiese sido la iglesia más madura del Nuevo Testamento, pero mira lo que Pablo les dice:

(1 Corintios 3: 1)= De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales (Ahí lo tienes: todos los dones presentes y no son espirituales. Ser espiritual no es misticismo. Ser espiritual es caminar en los principios bíblicos) sino como a carnales, como a niños en Cristo. (Les dijo carnales y niños en Cristo a la iglesia que tenía todos los dones! Esto decide qué ministerio quieres tú que te visite. A tu iglesia, si eres pastor, o a la que te congregas, si eres miembro.)

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La Visión del Huerto

(Números 16: 46)= Y dijo Moisés a Aarón: toma el incensario, y pon en el fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado, (47)= entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aguí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo.

(48)       Y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.

(49)       Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos
por la rebelión de Coré.

(Proverbios 29: 18)= Sin profecía (Sin visión profética) el pueblo se desenfrena; mas el que guarda la lev (La Palabra) es bienaventurado.

Dios está levantando una generación de relevo. Hemos escuchado muchos sermones. Hemos sido desafiados, inspirados, y cada uno ha tomado la espada y la ha ceñido en su cintura para poder salir a conquistar. Son tiempos de grandes desafíos.

¿Qué es visión? Muchos hablan de visión. Visión es ver exactamente lo que Dios ve. Dios, como cosa preliminar, levanta tres áreas: Creación, Bendición y Visión. Cuando Dios crea al hombre, lo pone en el huerto con un poder redentor, con una visión de ganar la tierra para la gloria del Señor. En el libro de Génesis, vemos que Dios le da cinco bendiciones a un hombre llamado Adán.

Adán, hemos descubierto en la Biblia, es la primera comunidad profética que Dios tiene para redimir la tierra. Lo pone allí y en Génesis 1:26, Dios dice: Multiplícate, fructifícate. llena la tierra, sojuzga la tierra, domina.

Dominar. Dios es dominador. Nosotros somos trascendentes porque Dios es trascendente. El hombre es seguidor impulsivo. Las últimas palabras de Jesús en Mateo 28:20, fueron: vayan y hagan discípulos a las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Discípulo es un seguidor. Y Dios nos confía a nosotros la tarea de redimir la tierra.

Dios levanta a Adán en una comunidad profética, en una visión de salvación extraordinaria. Génesis 2:15 cuenta que Dios pone a Adán en el huerto y le dice: Trabaja el huerto y guárdalo. Cultivar el huerto es una cosa, pero guardarlo es otra. Pregunto: ¿Guardarlo de quién? Si el huerto era el lugar más seguro. ¿Por qué habría que guardarlo? Porque del otro lado del huerto, había demonios por todos lados.

Tú tienes que recordar la historia. La tierra habían sido expuesta a una gran crisis, una gran convulsión. Satanás había caído desde el cielo, había destrozado todo. Dice la Escritura que la tierra estaba en una situación terminal, una situación caótica, pero aparece la Palabra, el Espíritu se movía sobre la faz de las aguas, tinieblas cubrían la tierra, pero dijo Dios: Sea la Luz. Cuando Dios dio la palabra, inmediatamente todo lo terminal, todo lo muerto, volvió a su origen. La Palabra tiene poder.

La Palabra es fundamental. Tiene un poder redentor, creativo y destructivo; tiene un poder de origen y de fin. Cuando dijo Dios sea la luz, la luz fue hecha. Luego Dios estableció las lumbreras. Las lumbreras fueron elevadas, establecidas.

Dice el Señor que vio que era bueno cuando la lumbrera mayor fue establecida. Para poner una visión, Dios establece una palabra. Estableció la lumbrera mayor: el sol. El sol ha estado miles de años alumbrando arriba y nadie ha protestado para que deje de alumbrar; porque Dios lo estableció. Si tú eres un hombre de una visión profética y tienes un sólido mensaje de salvación, tú eres un hombre establecido en la palabra.

(Salmo 119:105)= Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mí camino.

Hay un poder en la palabra; hay un espejo, hay una luz, hay una capacidad en la Palabra de fortalecernos, de animarnos, de inspirarnos, de sanarnos cuando fuera el momento. Entonces Dios estableció la lumbrera mayor. Y vio Dios que era bueno.

Y esto, "vio Dios que era bueno", significa que hay una visión de Dios en eso. Hay seis palabras que aparecen en el Génesis: Y vio Dios que era bueno. Y lo termina con el hombre. Cuando Dios creó al hombre, "vio Dios que era bueno". Todo lo que Dios hace, es bueno. Reacción: Dios te creó por visión y a su imagen y semejanza. Tú eres bueno.

Entonces Dios puso en el hombre la visión de redimir la tierra. Ese fue el primer mensaje: trabaja el huerto. El huerto está cruzado por un solo río que tiene cuatro brazos. El número cuatro habla de los cuatro puntos cardinales de la tierra.

El cuatro, es el número de la tierra. Entonces, desde ese huerto que el hombre tenía que cultivar, saldría toda la materia prima para abastecer la tierra. La iglesia es un huerto poderoso como comunidad profética, en donde Dios ha puesto todas las capacidades, todas las potencialidades.

Y cuando hablamos de potencialidad, no hablamos de talentos, que sería la palabra; no la uso porque nosotros tenemos estereotipos en la mente; cuando hablamos de talentos, tenemos etiquetas en el cerebro, estereotipos que nos indican que la palabra talento sólo tiene que ver con pastor, con predicador, con hombres que solamente trabajan en la iglesia y las cuestiones del edificio.

Pero Dios, la mente de Dios y el sueño de Dios, son más grandes, más desafiantes que los confines de nuestro edificio. Dios es más grande que nuestra mentalidad. Dios es más grande que nuestra denominación. Dios es más grande que nuestra nación.

 Tenemos un Dios grande, tenemos un Dios con una mentalidad mundial que supera nuestro pensamiento. Tenemos un Dios que está interesado en la política, en las artes, en el deporte, en la poesía. Es un Dios mundial y nosotros, como iglesia, nos hemos desconectado al Dios de la historia.

Nosotros, cuando escuchamos a los predicadores en nuestros pulpitos, que traen un mensaje sincero, real, sobre la santidad de Dios, sobre el potencial de dios, sobre la Majestad de Dios, ¿Qué queda establecido? Queda establecido un mensaje erróneo, que siempre habla de nuestra mugre y que nos desconecta de Dios.

Nunca podemos mirarnos a la altura que Dios nos mira. No tenemos una buena opinión de nosotros mismos, porque la comparamos con la santidad de Dios. Entonces hemos sacado canciones: "Soy barro, nada más, Señor, porque me hiciste con amor".

Yo no soy barro. Yo sé que este cuerpo irá al polvo porque del polvo fue tomado, pero yo soy un hijo de Dios, tú  eres hijo del rey de reyes y Señor de señores y Él gobierna tu vida. Por lo tanto tú no eres un puntito en el espacio buscando donde reencarnarse como enseña la Nueva Era, tú eres hijo del rey.

Entonces, Dios puso al hombre allí. Los mensajes de nuestros pulpitos han castrado las generaciones, nos han sacado del norte de Dios. La santidad de Dios tiene una altura real, pero ¿Qué es lo que ha establecido? Que el hombre no tiene valor.

 Pero resulta que el hombre sí tiene valor cuando viene a Cristo. La iglesia, como comunidad redentora y profética, ha desconectado a Dios de la historia y nos hemos convertido en jueces de la tierra, en verdugos del planeta.

Hay muchos que somos algo así como sobrevivientes del Viet-Nam espiritual: heridas por todos lados. Pero creemos en la restauración del Señor. Este mensaje, acerca de la grandeza de Dios, dejó implícito un mensaje: que el hombre es un cero, que el hombre es una simple gota de barro, un gusano que se arrastra, que no tiene valor. Pregunto yo: el sidásico, la prostituta, el drogadicto, ¿No tienen valor? Porque si no tienen valor, la cruz no les sirve.

Son creación de Dios. Caída, es cierto, pero esperando la redención de la cruz de Cristo. La iglesia, como agencia redentora, los ha culpado y ha tenido un poder vengativo y no ha estado en la brecha entre los vivos y los muertos por mucho tiempo.

 ¿Qué significa eso? Que hemos desconectado al Dios de la historia, que hemos hecho un Dios tirano y hemos cometido la misma actitud de Israel. ¿Qué actitud? Hemos convertido a Dios en deidad evangélica. Y Dios no es propiedad de la iglesia evangélica. Dios es más grande que cualquier sector del cristianismo por limpio que sea.

Durante muchos años hemos pensado, cuando veíamos a un rico a bordo de un Mercedes Benz, que ese tipo se iba de cabeza al infierno. Y que nosotros nos íbamos para el cielo con el Señor. Esa mentalidad obtusa, esa visión de túnel que nos fue plantada y que fue sembrada, germinó en un corazón sano como una visión de condenación.

Cuando Dios pone al hombre allí, lo pone para bendecirlo. No puede ser que el potencial de Dios se pierda. Estamos aquí para redimir. Entonces, el primer mensaje que surge allí, es que Dios toma las potencialidades y las pone en el hombre. ¿Qué hemos hecho nosotros?

Hay jóvenes nuestros que están castrados dentro de la congregación. Tienen arte, tienen deporte, tienen sueños de Dios que cumplir. Y no los han cumplido por el simple hecho de que la iglesia los ha castrado. Pero es el momento, el tiempo mejor de la iglesia para poder recuperar y poner en órbita el potencial. Todo lo que está en el huerto se ha cultivado para exportarlo al planeta tierra.

Dios está preparando una generación emergente, con una conciencia poderosa de reino y vamos a sorprender a la generación que viene. Escuche: en el libro del Éxodo 12:29, dice que a la medianoche el ángel, el heridor, llegó a Egipto. Ahí en Egipto, está el primogénito de Faraón. ¿Qué dice Faraón? Faraón dice: yo nunca voy a morir porque tengo un poder reproductivo, mi vida se va a prolongar en la prolongación que tengo con mis hijos.

El sistema faraónico había castrado y había desconectado a Israel como comunidad profética, del mensaje inicial: llenar la tierra de la gloria de Dios. 430 años pasaron en que el sistema mantuvo prisionera a esa voz profética.

¿Qué ocurre? Dios le mueve el piso al diablo y empieza a haber un principio de liberación. Allí comienza a trabajar Dios extraordinariamente. Dijo Faraón: mi hijo va a prolongar mi vida. ¿Qué dijo Dios? Yo voy a permitir que tu hijo muera, que no viva eternamente, para que mi generación salga al Éxodo.

Dios no inventa caminos. No es como el cantante de la Nueva Era, este profeta que anuncia que no hay camino, que se hace camino al andar. Dios es un Dios de propósito y de destino y su gente es igual: tienen un camino perfecto a seguir: Cristo. Yo soy el camino.

Entonces, ¿Qué hace Dios? Envía el ángel, el heridor. Cuando el hijo del sistema muere, cuando el poder reproductivo del sistema de Faraón queda sin respuestas, frente al control que tenía sobre Israel, Israel sale en su éxodo rumbo a la visión que Dios tiene sobre ella.

Hoy día, los hijos del sistema de Faraón se han prostituido, han caído en trata de blancas, en drogadicción, se han contaminado con enfermedades infecciosas terminales como el Sida, enfermedades venéreas, otras han caído en poderes del ocultismo. Es una generación que no tiene una mente de control; pero la Biblia dice que está emergiendo un pueblo libre y fuerte del desierto. La iglesia es el pueblo fuerte que está emergiendo.

Entonces, la pregunta para hacerse en este día, es: ¿Cuál es el propósito de Dios sobre mí? Hemos hablado tanto del propósito. Hemos dicho ya que la iglesia no es el propósito, que el propósito es ganar la tierra. Todas las actividades que ustedes desarrollen que los lleve al propósito, están bien.

La Biblia declara que cada vez que Dios prepara un éxodo, se levanta un ministerio apostólico X_ Y profetiza. Es el tiempo en que los ministerios son restaurados. Es el tiempo en que la visión apostólica y profética es sostenida por Dios. ¿Por qué?

Porque cada vez que hay un cambio deliberado, una transición, cada vez que hay una reforma deliberada de Dios, Él pone allí a un hombre. Cada mover de Dios tiene la estampa de un hombre. Dios pone, levanta a un hombre para impulsar a otros hombres.

Dios levanta a un hombre llamado Moisés, pero primero levanta a una mujer llamada Jocabed. Esa mujer no es conocida, es la mamá de Moisés. Ocultó tres meses a Moisés porque sabía que era el elegido para el pueblo de Dios.

Su historia lo coloca en el corazón mismo del sistema adverso que es el que se encarga de educarlo. Todo lo otro que necesita, Dios lo hace con él en el desierto. Pero Moisés sabe que Dios está con él y, cuando llega el momento, arruga.

Soy tardo para hablar, se excusa. Ahí comienza el primer objetivo de Dios: convencerlo de que Dios está con él. Cómo puede Dios convencerte de que eres poderoso en Dios? Primero, tienes que romper tu estructura teológica, toda opinión tuya, no sirve.

 Si Dios dice, en el Salmo 60:12 que en Dios haremos proezas y que Él hollará nuestros enemigos, Él lo hará. Sólo bástate mi gracia, para que mi poder se perfeccione en tu incapacidad. Dios está decidido a agarrar a Moisés.

Lo hace meter la mano en el seno, sale leprosa. La vuelve a meter y sale limpia. La vara que tiene la tira al suelo y luego todo lo que tú sabes. De alguna manera, Dios tenía que romper la opinión personal de Moisés. Y no basta con eso: tiene que ponerle un profeta al lado, llamado Aarón.

Y comienza allí la historia de la visión de Dios. Camina Moisés con Aarón. Van allí, en Éxodo 5:1 dice: deja ir a mi pueblo. Y comienza la historia del primer viaje. Enfrentarse al sistema. No es fácil. No es fácil hablarle a un político o enfrentarse a un empresario.

Es mucho más fácil hablarle a la iglesia en la terminología evangélica que a los políticos o a los empresarios en un salón auditorio. No es fácil, pero Dios está preparando gente para eso. Entonces, allí está Moisés, interpretado por su hermano Aarón, el profeta en Éxodo 7, Dios constituye a Moisés como un dios con minúsculas, para el sistema.

 Y Aarón lo pone como profeta. La mentalidad de Dios es hacerle un poco más fácil el camino a su hombre número uno. Apóstol y profeta van juntos. Es el día en que los ministerios de Efesios 4:11 son restaurados.

Es allí cuando se levanta Miriam. Porque el primer obstáculo, siempre vendrá de adentro. Cuando Dios tiene un plan, el primer inconveniente que surge, siempre proviene de dentro de su propia familia. Puede ser tu esposa, tus hijos, algún otro familiar directo, o tal vez alguien de tu congregación los que primero surjan en oposición.

Dios le habla a Moisés, le dice lo que iba a hacer y estaba todo bien. Pero de pronto Miriam lo acusa: /.Por qué te casaste con una negra? Miriam tenía autoridad y se sentía con esa dinámica, porque ella había sido la persona que lo mudó a Moisés, que lo cuidó, que lo atendió.

Ella sabía que era su hermano menor y se sentía con esa autoridad de ser mayor. Entonces Miriam le dice: ¿Por qué te casaste con una negra? – ¡Es que me gustan las negras! – ¿Pero cómo te van a gustar las negras habiendo las rubias más hermosas en Israel? – ¡Es que tiene 90-60-90!

Moisés trató de explicarle a Miriam, su hermana mayor, que él amaba a esa mujer cusita. Entonces ella lo increpó, mas Dios dijo a Miriam: ¿Conque a ti no te gustan las negras? ¿Así que a ti no te gusta la piel negra? Muy bien, entonces yo te voy a dejar bien blanca. Y comenzó a quedar leprosa, por siete días.

Moisés trató de intervenir pero Dios no se lo permitió, porque cuando tú estás caminando con la unción, tú no tienes esposa, tú no tienes amigos, tú no tienes hijos; tú eres el hombre de la palabra. Y cuando tú eres el hombre de la palabra, tú no “acomodas” el mensaje de Dios. Cuando nadie te entiende, Dios enviará a un guardia a tu lado. Dice que enviará a los ángeles acerca de ti, a que te guarden en tus caminos.

El punto es que Dios se encargó de Miriam. Luego, Moisés es llamado por Dios a un retiro; a un retiro muy especial. Ese tiempo que tomó Moisés, fue suficiente para que una familia se reuniera con otra familia y comenzara a boicotear el ministerio apostólico.

 Siempre, de la familia, va a salir alguien que va a querer boicotear el ministerio apostólico. El que tiene ese deseo, es Satanás. Coré trabajó en contra el ministerio en ausencia del líder. El mismo Aarón cayó en la trampa cuando con sus propias manos les fabricó un ídolo al pueblo en ausencia de Moisés y en contra de la voluntad de Dios. Y Miriam estaba con él.

Hay cosas que son difíciles de creer. Tú puedes ver a Miriam criticando a Moisés. Tú puedes ver a Moisés defendiéndose. Tú puedes ver a Coré trabajando y a sus hermanos mayores Aarón y Miriam, ayudándole. Y el líder, ni enterado estaba. Pero Dios sí lo sabía. Porque Dios sabe todo acerca de ti y Dios se despertará por ti. Aunque tu principio sea pequeño, tu postrer estado será grande.

La pregunta surge: ¿Por qué Miriam no fue consumida? ¿Por qué razón Miriam fue tocada con la lepra, y por qué razón Aarón, que cometió una tragedia más grande, no murió? ¿Por qué razón, tú dices, hay predicadores, hay líderes, que han caminado incorrectamente, y han tenido una actitud incorrecta, poco honesta tal vez, y han sobrevivido?

¿Por qué aquí hay tantos hombres que han viajado por tantas naciones haciendo y deshaciendo, y tú sabes cómo esos hombres han manejado sus vidas en pecado y han caminado mal, y no te explicas cómo esos hombres todavía funcionan?

Cuando Dios ve el manto, al manto Dios lo respeta. Aarón no murió, porque Dios respetó el manto que había sobre él. Aarón, cuando son quitadas sus ropas, en aquel monte, frente al pueblo, Aarón murió. Hay personas que siguen trabajando con los dones, porque los ministerios y los dones son irrevocables y, aunque estén en pecado, emergen con autoridad. Pero viene el día, en que el manto les será quitado y el juicio de Dios caerá.

Por eso, criticar no es una cuestión mía. El juicio proviene de Dios. Tú ves, allí, que Coré se levanta. Hubo una gran confusión. Moisés toma las tablas de la ley y las rompe. ¿Por qué las rompe? Porque si el pueblo las había quebrado en su corazón, ¿De qué valía tenerlas allí? Se enojó mucho Moisés.

Moisés dice así: Mañana Dios mostrará quién es suyo, quién es santo y hará que se acerque a él a ofrecer sacrificio a su Dios. Hay un mañana. El tiempo de la Biblia no es cronológico. El día de la medianoche, no es cronológico; algo va a morir y algo va a nacer.

Dice la Palabra del Señor que viene un mañana glorioso en la iglesia, que viene un mañana glorioso para tu ministerio, que viene un mañana extraordinario para tu vida. Hay un mañana. Algo va a morir. Algo va a nacer.

Dios se encargó allí de tomar a Coré. La tierra se lo tragó. ¿Qué sigue? Moisés, tratando de convencer al pueblo de que su voluntad no era esa, sino que nadie perdiera. Allí fue donde el pueblo comenzó a murmurar y a descalificar la vida de Moisés. Lo acusaron y tanto Moisés como Aarón se intimidaron y quedaron expuestos una vez más. Cuando un hombre de Dios está expuesto, Dios enviará su bendición para sacarlo del problema.

Escucha: cuando el hombre de Dios fue expuesto, el furor de Jehová se desató. Dice la Escritura que 14.700 hombres murieron en ese día. Si tú puedes sumar los 250 hombres que murieron con la vida de Coré, más 14.700, 14.950 personas murieron en un solo día.

 Porque habían desafiado el poder y la bendición que estaban sobre el apóstol. Es cosa terrible levantarse en contra de un ungido de Dios. Es cosa terrible levantarse en contra de una visión de Dios. Porque Dios no va a detenerse por nadie.

Cuando el joven rico esgrimió una pregunta que llevaba implícito el deseo de seguir a Jesús, el Señor lo amó profundamente, pero se mantuvo firme en su demanda. Seguirme a mí, le dijo, comprometerte conmigo, te costará todo.

Cuando el pueblo se rebela contra la autoridad apostólica, Dios desata la muerte. ¿Qué hace Moisés? Porque el corazón de Moisés, no es como el corazón del pueblo. Tiene un corazón de amigo, un corazón restaurador, perdonador. Inmediatamente da la orden al profeta, corre por el medio de la congregación para que pueda detener la muerte, toma el incienso y el fuego del altar y comienza a ofrecer sacrificio al Señor.

 Yo puedo observar la vida de Aarón, yo puedo ver a Aarón con su falda, con su efod de lino, poder correr con su barba blanca, correr de alguna manera, entre los vivos y los muertos, para poder provocar un cambio de vida.

Yo veo a Aarón tratando de esgrimir una palabra, tratando de esgrimir un esfuerzo, tratando de ir a consultar al Señor, tratando de encender ese altar, ese sacrificio al Señor para detener la muerte. Aarón tenía el mismo corazón que la vida de Moisés.

Dios le habló al apóstol y le habló al profeta, y juntos hicieron la visión profética de detener la mortandad en Israel. La iglesia, si no se pone en la brecha, los muertos serán más abundantes. Si la iglesia no despierta con un corazón de misericordia, la depresión será abundante.

Si la iglesia no se pone en la brecha, la drogadicción va a aumentar, la prostitución va a crecer. Es el día en que nuestros altares tienen que ser encendidos. Algo tiene que ocurrir en nuestras vidas. Yo puedo ver a Moisés. Apuntando con su dedo apostólico, ¡Por favor! ¡Date prisa, corre! ¡En la congregación hay un problema! ¡Viene una mortandad muy grande! ¡Por favor Aarón, corre!

 Y el traje de sacerdote que llegaba hasta los tobillos molestando no era obstáculo para que Aarón, corriendo por encima de vivos y muertos, tropezando, cayendo y levantándose para, de alguna manera, ponerse en la brecha.

 De alguna manera, él quería redimir a su pueblo. Hemos sido sacados por Dios a la luz para redimir, no para condenar. Estamos para dar vida, no para maldecir. La iglesia, como agencia profética, tiene una sola voz: bendecir.

 ¿Habrá en este día, allí, leyendo este trabajo, algún hombre o alguna mujer que pueda suspender  todo lo que está haciendo mientras lee esto, y decir; “Señor: yo me pongo en la brecha, yo me pongo en la brecha entre mi familia y yo. Yo me pongo en la brecha entre mi barrio y yo. Yo me pongo en la brecha entre mi provincia y yo. Yo me pongo en la brecha entre mi país y yo. Señor: yo me levanto en esta mañana en la brecha. Quiero capturar la visión profética que tienes sobre mi pueblo, la visión del huerto. Señor: yo no permitiré que ningún argentino se vaya al infierno sin predicarle el evangelio.”

Es el día del Señor. Sin visión profética el pueblo se desenfrena. Está en el Espíritu de Dios que se despierten hombres y mujeres que se pongan en la brecha para detener la mortandad que viene. La única manera de detener el juicio de Dios es que haya una agencia profética de Dios llamada iglesia, que se interponga en la brecha entre los muertos y los vivos.

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Un Camino Más Excelente

¿Cuántos van cada domingo a su iglesia con la esperanza y el deseo de recibir una palabra de Dios para su vida? Bueno, esa es una evidencia de un cristiano que aun no está maduro y necesita que alguien le traiga una palabra porque todavía no aprendió a escuchar a Dios. ¿O la decisión es tan grande que necesitas una confirmación? Son las dos únicas razones por las cuales Dios te saca de un grupo para ministrarte: o no sabes oír, o necesitas la confirmación para el empuje.

Vamos ahora a ver el ejemplo de un hombre que no tenía meramente dones, sino la plenitud del Espíritu: Cristo. Porque Cristo no operaba en los dones de Dios, porque los dones son una medida. Es una palabra de conocimiento, una palabra de sabiduría, una palabra de ciencia, un don de sanidad; no, él tenía el espíritu de sabiduría, el espíritu de ciencia, el espíritu de poder. No tenía una medida, tenía la fuente de las medidas. Vamos a verlo en Isaías 11.

 (Isaías 11: 1)= Saldrá una vara del tronco de Isaí, (Te explico que Isaí, era el padre de David. Con ese concepto, tenemos que David es el tronco y naturalmente, la vara es Cristo) y un vástago retoñará de sus raíces. (El vástago, entonces, es la manifestación de sus hijos. Dice la palabra que Él es la vid y nosotros somos los pámpanos, que es como decir: los vástagos.)

(2)         Y reposará sobre él  (Este "Él", aquí, es Cristo y nosotros, una sola entidad) espíritu de sabiduría y de inteligencia (Quiero que tengas muy presente esto que te diré ahora: Dios es inteligente. ¿Sabes por qué te lo enfatizo? Porque en el nombre de la espiritualidad, hemos hecho muchas cosas más bien tontas, como si Dios no tuviera inteligencia) espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento (Para que te enteres, Dios también entiende). Y de temor a Jehová.

(3)         Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. (En el original y en el idioma hebreo, dice: Y su deleite será en el temor de Jehová. Aquí vemos a un hombre que tiene todo el poder disponible que no se deleita en el espíritu de profecía, no se deleita en el espíritu de sanidad, no anda buscando que Dios lo use con milagros y prodigios. Su deleite, era temor a Dios. Me pregunto cuántos que se autodenominan "fieles siervos de Dios" tienen de ese carácter.

Fíjate como los dones, nunca, en al vida del más usado, eran la prioridad. Hay ejemplos muy concretos con hombres célebres en sus dones. La madre de Benny Hinn, para tener posibilidades de salvar su vida, tuvo que ser intervenida quirúrgicamente. ¿Cómo puede ser? ¿Cuántos videos viste de tremendas sanidades en sus reuniones?

Otra: Kathrin Kullman, tremenda sierva de Dios. Sanó a miles de manera evidente y con comprobaciones médicas por doquier. ¿Sabías que se murió de una enfermedad incurable? ¡Yo no puedo entender eso! Es que no tienes que entenderlo, no te olvides de lo que te enseñé en otro estudio: Dios usa los dones para provecho mutuo.

Un profeta puede profetizarte toda tu vida entera y él no sabe para dónde agarrar en la suya. A mí mismo me ha pasado que, orando por o con alguien, Dios me ha dado con la velocidad de un rayo una palabra de ciencia, conocimiento o sabiduría que casi ha hecho caer de espaldas a la persona.

 Y no tienes ni la menor idea de lo que me cuesta, a veces, encontrar una que sirva para mi propia vida. Es que el profeta, tiene revelación para ver tu vida, no la de él. Él tiene que vivir por fe. Todo el mundo tiene que vivir por fe, por discernimiento, por inteligencia, por consagración; por los frutos del Espíritu, en suma, no por los dones.

(1 Corintios 12: 29)= ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? (Es obvio que el escritor, Pablito, da por sentado que la respuesta es no)

(30) ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? (Algunas doctrinas evangélicas sostienen que sí) ¿Interpretan todos? (Este es el punto por el cual en algunas iglesias conservadoras no se permite hablar en lenguas, aunque se asegure que se cree en el don. Puntualizan aquella palabra que señala que si no hay quien interprete, calle en la iglesia. Ahora; yo me pregunto: Si no permiten que nadie hable en lenguas en el templo, ¿cómo llegaremos a saber si hay alguien que interpreta? ¿No será incredulidad después de todo?)

(31) Procurad, pues, los dones mejores. (Muy bien. Vamos a ver. ¿Cuál es el mejor don? No hay un mejor don. El don mejor se determina por la necesidad. Si voy a comprar una casa, no necesito el don de poder, necesito discernimiento para ver si es tiempo de invertir. Si tengo enfrente a un endemoniado echando espuma por la boca, no necesitó el conocimiento para saber qué legión se le metió adentro. Lo que necesito es poder para sacarlo fuera de allí. No me interesa entablar una conversación con los demonios ni saber su nombre. ¡Sal fuera!) mas yo os muestro un camino aun más excelente.

Pablo, en esencia, después que muestra toda la diversidad de las manifestaciones de Dios, dice: te voy a enseñar un mejor camino que eso. Hizo una comparación. No dice que tengas que minimizar las diferentes manifestaciones de Dios. Dice que tú puedes hablar lenguas de hombres, de ángeles, de demonios o de Dios, pero de nada te servirán si no tienes esto otro. Una comparación, no teología.

Dice que si no tengo esto que se llama amor, toda la manifestación que tenga, vale nada. La palabra AMOR, usted lo sabe, es la palabra ÁGAPE. Ahora bien: esta palabra, AMOR, ha sido diluida en los centros cristianos. Tan diluida que ya ha perdido valor y peso. Amamos a la esposa, al auto, al perro, al gato.

No hay manera de que amemos a la esposa igual que al gato, eso es cierto, pero usamos la misma palabra. Yo puedo amar desde una milanesa con papas fritas hasta una torta de chocolate. La gente ama cualquier cosa. La palabra AMOR, en castellano, es bien débil en su significado, pero en el griego, tiene un poder tremendo: ÁGAPE.

Si no tenemos esta cosa que se llama ÁGAPE, no tenemos nada. ÁGAPE es: condición interna que determina y da validez a todo el carácter del reino. No es una emoción. La palabra más fuerte que tenemos en castellano y también en inglés, es amor, y en su mejor expresión, es muy débil para expresarla. En el griego, el énfasis es mucho más fuerte. A veces se traduce CARIDAD.

Escucha: la palabra AMOR, con el significado griego, nunca puede ser usada por paganos. No tienen la capacidad de ÁGAPE. Aquí llegamos al momento en que tenemos que eliminar la palabra AMOR, porque nosotros usamos la palabra AMOR de igual manera que cualquiera que no es salvo la usa. Ahora bien; el tipo de amor que manifiesta ÁGAPE, el que no es salvo no lo puede expresar.

La palabra fue creada por Cristo en Mateo 24. Nunca antes existía. Cristo la creó. Él hizo eso, crear vocabulario para expresar lo que É! entendía. Por eso nosotros tenernos palabritas nuevas en el evangelio. Para expresar lo que hemos entendido. Como tecnología, dinámica, dimensiones y otros.

Dice la palabra, tal cual ha sido dejada escrita por el evangelista Mateo, que en los postreros días (te recuerdo que de la historia de la iglesia, no la de tu vida), y por causa de los tiempos, muchos perderían el ÁGAPE. Ahora bien, hay otra palabrita en el griego, que es la palabra PHILEO, que tiene que ver también con amor, es cierto, pero con amor fraternal, con hermandad.

Convengamos que esta se parece mucho más a lo que los cristianos ofrecen. El beso o el apretón de manos en la puerta, el abrazo, el "Dios te bendiga", el "cómo estás", aleluya y el amén, amén y amén que nunca falta. – ¿Cómo estás? – Amén. – ¿Cómo te sientes? – Amén. – ¡Qué bueno que estés aquí! – Amén. – ¿Y tu mamá, bien? – Amén.

Esta cosa que se llama ÁGAPE, en los últimos días se está desmoronando, deshaciendo. La gente está perdiendo la condición interna que determina y valida el verdadero carácter del reino. Estamos perdiendo carácter. En los últimos días, las presiones y las crisis causadas por las caídas de los reinos del mundo, que es una profecía que no la cambia nadie, está obligando a gente a perder carácter y a operar en una forma en que jamás habían operado antes. ¿Cuántos saben que eso es cierto?

Mira tu iglesia. No es perfecta, no es la mejor, pero tampoco será la peor, supongo. Ahí anda, peleando por el medio. El besito a la salida, siempre lo tienes, aunque sea hipócrita, pero el carácter se les está yendo a muchos. Entonces ÁGAPE, es una palabra muy vecina a la palabra CARÁCTER.

 La palabra ÁGAPE describe el fundamento o la base de todo carácter humano. Es aquello que le da validez a toda actividad humana. Me parece haberte dicho alguna vez que si Dios te sacara todas aquellas cosas que tú usas para ser aceptado, lo que queda, eso sería tu verdadero carácter. Pablo dice que tiene un mejor camino para mostrarte y empieza a hablarte de este asunto del ÁGAPE.

(Filipenses 2: 19)= Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; (20) pues a ninguno tengo del mismo ánimo, (¡Qué triste! El mejor orador de su tiempo. La forma en que se recomendaba a otro ministerio no era la forma de predicar un mensaje, sino porque alguien pensara como él. Lo que determina que alguien desate a un hijo en el ministerio, no es que se haya aprendido el mensaje, sino que tenga la misma mentalidad, el mismo ánimo) y que tan sinceramente se interese por ustedes. (O sea que la mayoría buscaba lo propio, no?)

(21)        Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.

(22)        Pero ya conocéis los méritos de él (La palabra traducida como MÉRITOS, aquí, es la palabra DÓKIME, y significa: carácter aprobado) que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. (No como súbdito, buscando una posición, sino como hijo a padre)

DÓKIME es el nombre que se les daba a los cambiadores de monedas en esos tiempos. La moneda era blanda y se podía rallar y cambiar el peso. Entonces, los que no eran íntegros, intercambiaban falsas medidas. Pero al que era íntegro, le llamaban DÓKIME; uno que siempre te muestra el verdadero valor de las cosas.

DÓKIME se apagará en los días finales por causa de la crisis. El antídoto, una iglesia llena de DÓKIME.

Dice que esta cosa llamada DÓKIME, esta cosa llamada carácter, ÁGAPE, amor de Dios, todo lo .sufre. No es, obviamente, el besito cariñoso de la puerta, del cristiano, "porque el día que te pasé al lado y no te vi y te ofendiste, ya no hubo más beso. Ese amor no es del que se lo sufre todo, eh? No te confundas.

Estamos demasiados acostumbrados a llamar a las cosas por nombres establecidos que no siempre reflejan lo que es. Tampoco es aquel amor que en el momento en que hay algún tipo de fracaso en el matrimonio, el divorcio se convierte en una opción. Porque amor, ÁGAPE, DÓKIME, lo sufre todo.

Contrario al entendimiento popular, no es simplemente amor incondicional, sino que es un aspecto de Dios donde él ama con su voluntad, no con sus emociones. Dios nos ama con su voluntad, nunca con sus emociones.

Él decide amarte, y se acabó. Sin embargo nosotros, y a medida que nos vamos acercando al varón perfecto, vamos operando en la naturaleza de Dios. Pablo dice que somos participantes de su naturaleza. Llegar a operaren DÓKIME.

(1 Corintios 13: 13)= Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, (ágape) estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (Ágape) O sea que está por encima de la esperanza y por encima de la fe. CARÁCTER. Yo puedo tener fe en ti, pero si no confío en ti no puedo trabajar contigo. Tengo fe en que por tus aptitudes puedes hacer lo que yo necesito que hagas; lo que no tengo es la confianza en tu carácter y por eso no te doy para que lo hagas.)

(1 Corintios 14: 1)= Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, (Te está diciendo que si sigues al carácter, entonces estás procurando las manifestaciones. Pero no al revés. Porque a una persona con carácter, Dios lo va a usar con los dones.

Hay cosas que Dios quiere hacer y no las hace porque no encuentra el carácter apropiado para hacerlo. Y lo que quiere hacer, lo quiere hacer a través de un cuerpo y no de un hombre para que nadie se vanaglorie. Dios quiere tocar la tierra, dejar su huella en la tierra, de su personalidad. Pero lo tiene que hacer a través de algo mucho más grande que un ministerio famoso.

Y eso, se llama iglesia de Dios. Pero el problema está en que todavía somos niños ignorantes e inmaduros en muchas cosas. Somos fluctuantes en cualquier viento de doctrina que parece ser muy espiritual y ni siquiera sabemos tomarnos el tiempo de chequear las cosas con la Palabra. La palabra PROCURA, aquí, es la palabra DIAKO, y significa: corre velozmente, ejerce gran fuerza. Procúralo.

Así que para estar de pie en los tiempos finales, se requiere mucho más que un don. Se requiere mucho más que una oración de larga duración, de esas que solemos hacer en público y nunca en privado para que los demás tengan de nosotros una impresión altamente espiritual, se requiere mucho más que una vigilia, se refiere a la fuerza interna que emana del carácter. Sin carácter, nadie verá los tiempos finales. ¿Por qué necesitamos esto en los tiempos finales? Vamos a verlo.

(1 Juan 4: 7)= Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

(8) El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. (Dios es ÁGAPE. Dios es carácter).

No te estoy diciendo que Dios sea un paquete de emociones. Dios es esa fortaleza en la cual cualquiera puede confiar porque es íntegro. No se trata de lo que Dios tenga, se trata de lo que Dios es. O sea: en los tiempos finales, la sociedad va a estar vacía de Dios. El antídoto: una iglesia llena de Dios. ¿Cómo se manifiesta? En nuestro carácter.

(Verso 15)= Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

(16)  Y nosotros hemos conocido y creído el amor (es decir: carácter, integridad) que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor. (Carácter, integridad) y el que permanece en amor (Carácter, integridad) permanece en Dios, y Dios en él. (¿Estás viendo los requisitos?)

(17)   En esto (Cuidado que estamos  buscando  la  palabra  clave  para  madurar)  se ha perfeccionado (Ahí está la palabra) el amor (ÁGAPE, carácter, integridad) en nosotros (O sea que lo que Dios llama madurez, es la perfección de eso que sobra cuando te quitas todo eso que usas para ser aceptado) para que podamos tener confianza en el día (Ese día es hoy) del juicio; (La palabra juicio, aquí, es la palabra KRISIS. Es el día de separación, lo que estamos viviendo. No es un día de juicio final. Es el día en que Dios está separando la cizaña del trigo. Es aquello que ocurre antes de la siega).

En el día de la separación Dios comienza a juzgar por standard. Y el que tiene el carácter perfeccionado, dice con toda confianza: venga el juicio, porque aquí viene el príncipe, pero conmigo no tiene nada. La persona que no tiene el carácter perfeccionado no quiere que Dios venga con juicio, ni quiere que haya separación porque sabe ya se va a perder.

La idea de madurarnos es para que cuando Dios comience a decir: aquí viene el standard, esto es lo que es un creyente, tú puedas decir: venga. Porque cuando tú veas quemarse todo, recuerdes lo que dice Corintios:

Toda obra va a ser investigada a ver cómo fue hecha. Cuando el fuego de Dios quema, lo que sobra es carácter. Entonces si tú tienes de eso, no le tienes miedo al fuego. Pero si estás hecho de cartón, el fuego te liquida en un instante.

Cuando Dios comience a juzgar, todo gobierno corrupto será quemado en el fuego. Y si hubiera política religiosa corrupta en la iglesia, también será juzgada. Si hay perversión en la calle pero el propósito de Dios también anda pervertido, el juicio queda igual.

Dios no puede traer juicio hasta que haya un standard. ¿Qué estamos haciendo? Produciendo un standard. DÓKIME. En el día de separación, Dios comienza a escudriñar su iglesia, buscando a ver si existe el standard para producir la separación que determina el fin de los tiempos.

(17)        …en esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. (Dios es; y como Él es, así somos
nosotros en este mundo).

(18)  En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; (Yo siempre me preguntaba: ¿Cómo es que el amor puede echar fuera el temor? Yo amo mucho y entonces no tengo miedo a nada? Es que no se trata de amor en el sentido que la palabra tiene para nosotros en nuestro idioma castellano. Lo que te está diciendo es que cuando tú tienes carácter, integridad, es cuando no tienes temor.)

Porque véngase lo que se venga y quémese lo que se queme, sobro yo. Ahora si no estás listo, "Espera un momento Señor, no vengas todavía; yo me arreglo" Nos da confianza, nos prepara. Cero ambigüedad, cero incertidumbre.

 Una iglesia entendida en lo que Dios está haciendo. La gran diferencia que al mismo tiempo es la gran distancia que hoy existe entre esa iglesia y la que vemos, es que una gran parte de ella anda en el negocio de dejar pasar el tiempo, organizar entretenimientos cristianos, hacer alguna campaña para aumentar la membresía y esperar que un día Cristo venga a buscarlos y sacarlos así del lío tremendo que tienen con el diablo (esto para las que creen que existe) y que no encuentran manera de solucionarlo. Esto anuncian, predican y profetizan. Ah, y encima, le llaman LA IGLESIA VICTORIOSA. Y muestran el cuadrito que dice: TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE.

(1 Corintios 13: 4)= El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, (Esto es cierto, no se ve envidia entre nosotros) el amor no es jactancioso, no se envanece; (5) no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, (6) no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

(7)        Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

(8)        El amor nunca deja de ser; pero las profecías se* acabarán, y cesarán las lenguas, y la
ciencia acabará. (Él todavía está en el tema del capítulo 12, no ha terminado, les está enseñando un
camino más excelente. Ahora te está diciendo que las manifestaciones se van a acabar).

La palabra ACABARÁN es la palabra KARTAGEO y significa: desempleadas, inútiles, inoperantes, ineficientes, causal de que cese, abolir, anular, despedir de, o separar permanentemente de. En otras palabras: nada menos que. Pablo está diciendo "déjame mostrarte un mejor camino porque por donde andas, se va a acabar. Eso fue hace muchísimos años.

La ciencia, se acabará. Usted dice: ¿Y por qué? Porque es en parte que conocemos. O sea: una palabra de profecía, es una revelación fragmentada y no el todo de Dios. Por eso le llaman UNA PALABRA de profecía. Jesús no tenía UNA PALABRA de profecía, Él tenía el Espíritu. Entonces, mientras tú estés con una palabra, estamos negando la plenitud del Espíritu. Porque estamos agarrados de los juguetes.

Porque conocemos en parte y por más que yo te profetice, es una revelación fragmentada de ti. Y-ese no es el todo de Dios. Dios es más grande que una revelación fragmentada, como una sanidad. Una sanidad es un tremendo milagro de Dios, pero Dios es muchísimo más grande que ese milagro.

(9)   Porque en parte conocemos y en parte profetizamos; (10) mas cuando venga lo perfecto (ÁGAPE perfeccionado. ¿De qué está hablando? Déjame enseñarte, un más excelente camino. Aunque tienes todas estas partes, si no tienes carácter, no tienes nada. Cuando nuestro carácter sea perfeccionado, lo que hoy es en parte, no te hará falta. ¿Por qué? Porque si vas a ser como Él, para qué quieres una parte. Ser como Él es tener plenitud. Por eso, mientras mucho pueblo todavía anda empecinado en perseguir dones, otros, más maduros, han elegido comenzar a caminar por un camino más excelente en busca de la estatura del varón perfecto)

Pablo le pone el dedo. Dice: porque en parte profetizamos (verso 9) en parte conocemos. Mas cuando venga lo perfecto, entonces, lo que es en parte, se acabará. La palabra PERFECTO, allí, es la palabra TELEIOS, y significa: Traído a su finalidad. O sea: cuando el objetivo de Dios se cumple en ti, es decir: la madurez, que era lo que decía en Efesios 4.

Cuando seas cabal deseando nada. Escucha la próxima definición. Consumación de toda virtud e integridad humana. O sea: cuando tú seas todo lo que puedes ser. Cuando seas adulto, crecido o maduro.

Vamos a volver atrás. Desde el verso 29 del capítulo doce: ¿Son todos apóstoles? No. ¿Son todos profetas? No. ¿Hacen todos milagros? No. ¿Tienen todos dones de sanidad? No. ¿Hablan todos lenguas? No. (Oremos por ellos, hermanos, todavía no tienen el Espíritu Santo. ¿Te suena?) ¿Interpretan todos? No. Te voy a enseñar un más excelente camino. Aunque tengas todas estas manifestaciones, si no tengo carácter aprobado, soy como címbalo que retiñe. Porque el carácter todo lo sufre, todo lo puede. Así que mejor procurad primero el amor. (Que es el carácter) luego la fe y luego procura los dones. Porque al cabo del tiempo los dones se van a acabar, porque son revelación en parte, no son la plena revelación de Dios. Dios es más grande que un don. Cuando venga lo perfecto, aquello de que te hablé de que era mejor que los dones, lo que es en parte se va a acabar. Y luego, en lugar de decir: "Cuando yo ministraba dones", Pablo dice: Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, pero cuando crecí, dejé las chiquilinadas.

Esto significa que el que piensa como niño, cree que una reunión de milagros o una clase sobre demonios, es mejor que esto.

Y después te lo explica más todavía. Ahora estamos viendo por espejo, dice. ¿Por qué? Porque lo que yo entiendo de Dios, me viene por manifestaciones. Estas son partes fragmentadas de Dios. Eso si soy bueno en unidad. Si soy un solitario, no sé nada.

(12) Ahora vemos como por espejo, oscuramente; mas entonces (¿Cuándo es entonces? Cuando tengamos el carácter perfeccionado) veremos cara a cara. (Y ahí te explica. ¿Para que quieres tú una profecía, si ahora porque tienes un buen carácter, Dios te habla cara a cara?)

Ahora, uno se empieza a preguntar ¿Qué es eso de cara a cara? Porque la Biblia dice que alguien no puede ver a Dios y quedar vivo. Pero cuando vemos a Moisés, dice que Dios hablo con él cómo? Como se habla con un amigo, ¿Y cómo se habla con un amigo? Sin parábolas, sin enigmas, con integridad, transparente. Cara a cara.

(12)        …Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

(13)        Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor? estos tres; pero el mayor de ellos es el
amor.

Por eso es que a mucha gente no le gusta esta palabra. Prefieren algo más light, más sencillo. Con esto, su corazón entra en el redargüir del Espíritu y trae un entendimiento que solamente dicta un cambio. Y la gente no quiere ser confrontada con eso. Pero esta es la única manera de llegar a la meta.

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Los que Cruzan el Río

Todo milagro es el resultado de una sociedad. Dios que da una palabra, un hombre que la cree y que actúa conforme a esa palabra. Todo crecimiento es el resultado de una palabra. Cuando nos reunimos, lo hacemos en torno a Cristo y a una palabra rectora.

Conquista tu mundo. Una conquista no viene simplemente porque tú lo quieres. El crecimiento de la iglesia no viene simplemente porque tú lo anhelas. El crecimiento de la iglesia involucra unos cuantos elementos que debemos conocer.

El Señor, en su palabra, dejó establecidos ciertos principios insoslayables. Él estableció una forma, una mecánica, una metodología si a ti te gusta llamarla así, de crecimiento. Nosotros nos la pasamos hablando de crecimiento en cuanto mensaje, congreso o conferencia se presente y no tenemos en cuenta algo muy importante: el crecimiento de la iglesia no es el final del plan de Dios. El propósito final del plan de Dios, es el funcionamiento. Engendrar, alimentar, crecer, funcionar.

La generación que va a pastorear al mundo, (Y no hablo de títulos inventados por el hombre obtenidos en seminarios inventados por el hombre, sino el pastoreo conforme a lo que Dios plasmó en su palabra), y que es la que va a impulsar a la iglesia en el siglo 21, es una generación de líderes que van a aprender la diferencia que hay entre participación y compromiso.

Hemos confundido la participación de la gente en los programas masivos con el auténtico compromiso con el reino de Dios. Es muy normal para un líder actual pensar y expresar que ha tenido un culto glorioso porque han asistido cinco mil personas, pero no se tiene en cuenta que esa gente, si bien ha participado de un culto, no se ha involucrado ni se ha comprometido con la obra del ministerio. La generación que Dios va a usar para tomar la tierra, es una generación comprometida.

(Génesis 14: 13)= Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo (Dice Abram el hebreo) que habitaba en el encinar de Mamre, el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram. (Abram el hebreo).

(Éxodo 9:1)= entonces Jehová dijo a Moisés: entra a la presencia de Faraón, y díte: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: deja ir a mi pueblo para que me sirva.

El Dios de los hebreos. La palabra HEBREO, en el idioma hebreo, es la palabra ABIRU. El significado de este término es "Uno que cruzó el río". Uno que ha cruzado el río. Esto es importante, porque todo lo que encontramos en Génesis, tiene significado espiritual.

 Somos hijos de Abraham. Somos de la simiente de Abraham. Un hebreo dice la Biblia. ¿Pero no era de Ur de caldea? Silencio. Esta no es una clase de historia. Deja que Dios te hable, después discute con Él si quieres. Un hebreo, fíjate, es un hombre que, a través de una experiencia, fue tomado por Dios, fue cruzado por un río y entró en otra experiencia, en otra dimensión.

Un hebreo, (Y por favor, toma lo profético de todo esto y olvida los mapas y a palestinos e israelíes) es una persona que vivía en un mundo, que cruzó un río y que apareció en otro mundo. Un hebreo es una persona que vivía en un sistema, en una filosofía de vida, en una estructura ideológica.

 Y a través de una experiencia sobrenatural (Y no estoy hablando de una experiencia intelectual que se pueda medir con la mente), es cruzado a través de una experiencia de muerte. Es llevado a través de una experiencia traumática, extraordinaria, que marca su espíritu. Y cuando sale de esa experiencia, se encuentra en otro mundo.

Dios sacó a Abraham de una cultura sumeria. Dios sacó a Abraham de Ur de los caldeos, una cultura infectada e infestada por demonios. Abraham mismo estaba fuertemente influenciado por esta corriente satánica. Dios lo sacó.

 ¿Tienes tú alguna remota idea de lo que caminó Abraham? Aquí sí es necesario algo de geografía. Abraham viajó desde Ur hasta Aram. ¡Ochocientos kilómetros! Y todavía no cruzaba el Eufrates. Es mucha la gente que anda muy contenta porque salió de Ur. Y porque ya está en Aram, pero todavía no cruza el Eufrates. ¿Sabes una cosa? Vamos a tener que cruzarlo para ser parte de la iglesia del siglo 21.

Dios, en toda la escritura y se puede comprobar, jamás llamó a un hombre para que hiciera algo por Él sin permitirle, primero, pasar por una experiencia sobrenatural. Toma el caso de Moisés. Moisés estuvo cuarenta años lejos de Egipto, Dios lo llama, lo impacta llamándolo desde la zarza ardiendo, le muestra su gloria, le muestra milagros. Y Moisés, luego de esa experiencia, está listo, con un pedazo de leña en la mano, a sacar a su pueblo del yugo de Faraón.

Lo que estoy tratando de decirte es que si las experiencias sobrenaturales que tuvieron Moisés, Abraham, Gedeón y otros, podemos experimentarlas nosotros en el marco de este siglo 21, vamos a poder hacer, como mínimo, lo que Moisés, Abraham y Gedeón hicieron. ¿Cuántos pueden creer eso? Necesitamos una nueva visión de Dios. Necesitamos una nueva concepción de la iglesia, de Dios, de la Biblia, del hombre y del ministerio.

Una nueva visión de la iglesia. No podemos seguir caminando con Dios por donde Él desea, sin cruzar primero el río de la muerte. Estamos en medio de un proceso donde Dios está derrumbando viejas estructuras. Tú vas a sentir como se te desgarra algo, porque quieras o no, tú estás aferrado de alguna parte de esas estructuras.

Pero hay algo histórico en el mover de Dios: jamás te quita algo para dejarte con las manos vacías. Lo que Dios tiene para ti es muchísimo mejor que lo que Él te está pidiendo. Dios ha metido a su iglesia en el siglo 21 a través de una experiencia de muerte.

Dios sacó a Abraham de Ur de Caldea. Dios te va a sacar a ti de tu propio Ur. Noé vivió una experiencia de muerte. Fue un profeta de Dios. Es importante ver que toda la gente que fue usada por Dios no sólo cambió su medio, sino que también afectó su nación.

Tenemos que tener la visión clara y correcta de la grandeza y la majestuosidad de Dios. Hoy, nuestro Dios, todavía se parece demasiado a nuestra visión. Tenemos un Dios muy religioso, muy eclesiástico, muy encerrado dentro de nuestras estructuras. Dios es mundial, abarca todo, pero nosotros lo limitamos a una religión y a una serie de ritos, actos, costumbres y tradiciones.

Dios, aunque a ti te cueste mucho entenderlo, está muy interesado en la ciencia, en el arte, en el deporte, en la política, en la economía de la nación. Pero nuestra teología ha sido históricamente obtusa, con una visión de túnel.

Dios nos va a hacer cruzar el río y nos va a mostrar que Él es más grande que tu denominación, que tu mente, que tu doctrina, que tu cultura, que Rosario, que la provincia de Santa Fe, que la República Argentina y sus tradiciones. ¡Dios es más grande!

Cuando Noé salió del arca, suspiró y dijo: ¡Por fin Dios y yo, solos!  Este es el tiempo donde tienes que salirte de tu estructura, cualquiera que ella sea, suspirar y decir: ¡Por fin Dios y yo, solos! Estamos a favor del mundo, pero no podemos pretender cambiar el sistema si en este tiempo somos parte del sistema.

Tenemos que salirnos del sistema para poder pensar en cambiar el sistema. Dios pasó a Noé por las aguas de la muerte y, cuando él salió del otro lado, el mundo viejo ya no estaba más. Sólo Dios y Noé. Solamente alguien llevado por Dios a través del río de la muerte puede comenzar, cuando lo cruza, una nueva generación

(Gálatas 1: 3)= Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, (4) el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, (Siglo, aquí también, es sistema, mundo, ideologías articuladas que abarcan todo el quehacer humano. El mundo, el siglo, el Cosmos, sistema. Por eso es que el Señor dice: Mi reino no es de este Cosmos, de este sistema. Él vino a irrumpir el sistema, con otro sistema celestial y poderoso. Por eso estamos aquí: para penetrar en el sistema del mundo con el sistema que proclama y levanta el evangelio.)

El pueblo hebreo fue sacado de Egipto. Durante cuatrocientos años estuvieron en Egipto escuchando cosas como estas: eres una langosta; ustedes sólo son un grupo de adoberos, de ladrilleros; no sirven para nada; son langostas, no sirven para nada.

Jamás en un sistema así pudieron desarrollar sus potenciales y sus capacidades. Entonces, ¿Qué hace Dios? Los saca del sistema faraónico, los cruza el mar Rojo, los lleva a la tierra prometida, los mete del otro lado para que puedan desarrollar su capacidad en el máximo potencial. El siglo 21 está caminando en dirección al Canaán de la iglesia, el sitio y el tiempo donde el pueblo de Dios dejará de ser una ciudadanía de segundo nivel.

¿Qué hizo Noé cuando salió del arca, después de haber vivido su experiencia de muerte? Edificó un altar, adoró a Dios, y dio inicio a una nueva generación. Abraham hizo lo mismo, y todo el que cruza el mismo río, el que vive esa experiencia de muerte que significa el trato con Dios, el morir a todas nuestras metas personales para tomar las de Dios, que son muchísimo mejores, y que tú conoces por revelación del Espíritu, vas a construir un altar en tu corazón y vas a adorar al Dios de toda la Creación. Sólo así podrás dar inicio a una nueva generación.

(Romanos 12:2)= No os conforméis a este siglo, (Esto significa: no se adapten a este sistema) sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, (Esto es: hagan morir la carne, los deseos del corazón, empiecen a vivir por el Espíritu) para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta.

Por lo que vemos, es evidente que existe un costo operativo para acceder al conocimiento de la voluntad de Dios. Un viejo pastor me contaba una vez que alguien le dijo alguna vez: mire pastor, yo creo que Dios nos pide mucho. Dice que él le dijo que no, que Dios no nos pide mucho, que nos pide todo.

Israel cruzó un río, adoró, y fundo una época. Josué cruzó un río, adoró y fundó una generación. Elíseo cruzó el Jordán y, al otro lado, inició un ministerio de doble unción. Jesús, antes de comenzar su ministerio, cruzó un río en forma de desierto.

El ministerio para el siglo 21, es para los cruzadores de ríos. Los ríos de este tiempo son la destrucción de las estructuras. No tener raíces, no tener estacas, no tener anclas. Ir detrás de la bendición, detrás de la nube de Dios junto con todos los que se atreven o en contra de ellos mismos digan, solo, si es necesario.

Vas a ver a mucha gente quedarse a la orilla del camino, no te preocupes. Eso sí, no les permitas que te enseñen teología. Deja que el Espíritu Santo te hable. Ámalos, bendícelos. Tal vez, algunos de ellos son gente preciosa, pero en el proceso operacional de Dios, no son útiles.

 Cuando Moisés bajó del monte, Dios le dijo: ya no tienes un pueblo, ahora tienes un campamento. Saca el tabernáculo fuera. Ellos se apartaron de la palabra y sacaron el tabernáculo fuera del campamento y, cuando la gente quería ir al tabernáculo, tenía que irse más allá de lo estructurado por años.

¿Sabes por qué la gente no quiere a los profetas? Porque un profeta aparece siempre para hacer tambalear algo que ya está armado. Entonces tenemos que ir más allá, ampliar nuestro radio de acción. En Casa de Gobierno y en las oficinas de los ministerios, trabajan muchos creyentes.

Pero ni el presidente, ni alguno de sus ministros ni cualquiera de los que están en eminencia son creyentes. Los que limpian, barren o sirven el café son creyentes. En los sanatorios trabajan muchos creyentes. Pero los directivos, los especialistas, los médicos, el personal de enfermería no son creyentes.

Los que retiran los elementos para las necesidades fisiológicas de los pacientes, son los creyentes. Tú me entiendes. No estoy hablando de trabajos dignos o trabajos no dignos, ni de personas importantes o personas menos importantes. De lo que estoy hablando es de autoridad humana guiada por autoridad divina. ¡Y eso es lo que va a cambiar! Debemos ir más allá del campamento.

Los profetas antiguos decían algo que muy bien puede repetirse hoy. Lo dijo Gedeón: "Si Jehová está con nosotros, ¿Adonde están sus maravillas? Dios le dijo a Nehemías, -que dicho sea de paso no era ningún tonto-, "yo pongo mis palabras en tu boca"

¿Tú estás seguro de tener en tu casa, en tu grupo de estudio bíblico, en tu pulpito, auténtica palabra de Dios para esta coyuntura histórica? ¿Estás seguro de andar caminando bajo la nube? "Yo te tomo, -dice Dios-, y te pongo por sobre las naciones con palabra para derribar, plantar, edificar, destruir".

¿Y qué es nación? Simple: un sistema de poderes. Te pongo por sobre la economía de esta nación, te pongo por sobre la política de esta nación, te pongo por sobre la educación de esta nación. ¿Para qué? Para que arranques.

El mayor negocio, hoy, en el mundo, es el conocimiento. Toda venta de conocimiento es lo más cotizado que anda por allí. Todo lo demás se puede fabricar, menos el conocimiento. Por eso te paga bien la gente, para que le vendas tu conocimiento. Tecnología de punta. Dios le dijo a Jeremías: "Voy a poner en tu boca conocimiento operativo para que las naciones funcionen.

Un ejemplo sencillo: Isaac Newton, no era un creyente precisamente, pero: ¿Sabes qué dijo? Dijo: "El hombre que logre tomar los principios judeo-cristianos e introducirlos en los sistemas públicos de una nación, va a cambiar a esa nación.

 El humanismo no tiene respuestas. Los sistemas humanísticos se quedan sin respuestas ante esta avalancha de corrupción. El humanismo, cuando algo se le escapa de su control, lo legaliza. No te olvides que no todo lo legal, necesariamente es moral. Hay un campo entre una cosa y la otra, aunque parezcan ir unidas. Todos lo saben, nadie se atreve a decirlo. Hay miedo en la iglesia. ¿Miedo? ¡Pero si el miedo es del diablo!

Vamos a venderle al mundo una tecnología de punta que el mundo no conoce. La iglesia que está caminando el mundo del siglo 21, debe ser una iglesia de vanguardia, no esa cosa llena de discursos sin fuerza, solemnidades formales de trajes y corbatas portadas por hombres canosos, bien peinados y con anteojos de fino marco con que se ha identificado a las autoridades religiosas no tradicionales de la cultura latinoamericana.

Las leyes van a salir de esa iglesia de vanguardia para todo el mundo, porque Dios es Señor de todo, y Él ha escrito como debe gobernarse el hombre. La duda, es: ¿El hombre de Dios gobernará como Dios dice o como acostumbran a gobernar los hombres sin Dios? En esta respuesta está el futuro del cumplimiento del propósito de Dios o más de lo mismo que hemos tenido hasta hoy.

Hay tres cosas que Dios creó: familia, iglesia y estado. Líder: ¿Tú deseas funcionar muy bien en este tiempo? Ten en cuenta de que el mundo será cívico-religioso. El mundo que cada líder va a afrontar en este siglo 21, será un mundo urbano, no rural.

El noventa por ciento de la gente del planeta vivirá en centros urbanos. Si tú quieres crecer, vas a tener que levantar un ejército de gente multiplicadora. Por familia. Padres, esposas, hijos, parientes cercanos. Así creció la iglesia primitiva.

Hoy vemos liderazgos muy exitosos que tienen iglesias fracasadas. No funciona así. Si un técnico de fútbol es brillante, sabe mucho de técnica, táctica y estrategia, conoce de conducción de grupos un vagón, habla bien, es carismático, pero su equipo pierde todos los partidos, el técnico no sirve.

Hace muchísimos años, los misioneros se iban al centro de una enmarañada selva a predicarle el evangelio a un grupo de indígenas en una choza de troncos atados entre sí, con un techo de hojas de palmera. Hoy, año dos mil nueve, todavía son muchos los aspirantes a misioneros que tienen esta misma visión romántica de las misiones.

Pero el tema es que ya casi no existen las chozas de troncos y techo de palmeras en una selva virgen para cobijar a feroces indígenas que llegan a buscar a Dios. Hoy tenemos una ciudad con cinco millones de habitantes que no quieren saber nada con las clásicas chozas llamadas iglesias, pero que siguen buscando a Cristo por todos lados sin encontrarlo.

Muchos eruditos, teólogos, estudiosos, especialistas en misionología, hoy, se devanan los sesos preguntándose cómo va a hacer Dios para entrar en China y cambiar lo que ellos tienen, creen y practican desde hace cuatro mil años.

¡Cuatro mil años de cultura no se cambian en un rato! ¿Ah, no, eh? ¿Y cuánto tiempo dice la Biblia que es mil años para Dios? Un día… Y bueno, ¿Por qué vamos a ver tan tremendo e imposible lo que a Dios solamente le puede llevar cuatro días? Para •Dios, China tiene cuatro días de antigüedad y es muy fácil cambiar a una nación de cuatro días.

La gente que va a cruzar el río en este siglo veintiuno, es gente con una mente saturada por los propósitos del reino, saturada por los propósitos divinos. Dentro de las iglesias, normalmente, nosotros tenemos una mente espiritual. Viene un endemoniado y una gran mayoría se da cuenta inmediatamente.

Y se echan fuera a esos demonios como auténticos guerreros del ejército de Jehová. Pero cuando salimos de las puertas de la iglesia hacia fuera, nuestra mente se seculariza. No vemos a los espíritus operando. Es para dar gracias a Dios por tantos siervos fieles que están peleando a nuestro favor en los aires.

Él dijo: Nadie puede entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata. ¿Te das cuenta? Entrar. Atar, saquear. Yo creo que estamos caminando recién el segundo paso. Hemos entrado y hemos atado, pero para saquear necesitamos un sistema efectivo.

Tenemos alrededor de seiscientos millones de latinos. Ese es un suculento botín. ¿Sabes como alcanzarlos? Y… Yo no muy bien, pero… Hay mucha gente que ha estudiado esa área del evangelio y se está capacitando para hacerlo. ¿Ah, sí? Yo creía que todos lo sabíamos…

(1 Juan 2: 27)= Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Hemos tomado a la unción y la hemos restringido a la esfera del alma. Nos caemos, saltamos y danzamos bajo la unción. Pero la unción es para enseñarnos todas las cosas. Y la iglesia que va a penetrar el siglo 21 deberá ser una iglesia obediente a la unción.

Cuando Dios habló a Moisés, le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Pero cuando Dios envió a Moisés a Faraón, le dijo: dile que yo soy el Dios de los hebreos. El Dios de Abraham, Isaac y Jacob liga a la familia, pero el Dios de los hebreos separa los sistemas.

A Dios le gusta ponerse nombres. Dice: Yo soy el Dios de los hebreos, el Dios de los que cruzan los ríos, el Dios de los que están dispuestos a terminar con su pasado, el Dios de aquellos que están dispuestos a salir de sus estructuras, el Dios de los que están dispuestos a ir más allá del campamento, el Dios de los que están dispuestos a caminar bajo la nube.

Es necesario cruzar el río y entrar en la nueva tierra. Salir de una estructura anquilosada y entrar en un nuevo tiempo de Dios con palabra, métodos y resultados jamás vistos antes y enteramente efectivos. Dios está levantando a gente desconocida con esta unción especial para cruzar el río.

La unción anterior jamás dejará de ser bendita pero ya no es útil en lo práctico, hoy. Durante cuarenta años hemos predicado la palabra. Bueno, hoy, en el ingreso del siglo 21, hay una generación que va a dar cumplimiento a esa palabra.

(Deuteronomio 29: 29)= Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.

Moisés podía tomar un puñado de tierra en Egipto y convertirlo en piojos. Porque cuatrocientos años antes Dios le habló a Abraham y le dijo: ten por cierto que tu generación saldrá de Egipto. Cuando tenemos una palabra de Dios podemos y debemos actuar en la unción de esa palabra, ser luz del mundo y, como la sal, cambiar el sabor de la tierra.

Lo que ocurre es que el pasado glorioso humilla este presente. Ya los antiguos profetas supieron lo que era enfrentarse con los poderes del Estado en oposición a la iglesia. Ojo: dije que se enfrentaron, no que negociaran.

Dios creó a la familia para la procreación, a la iglesia para la proclamación y al Estado para la protección. Son tres poderes de Dios y qué sencillo sería todo si cada uno cumpliera la parte que le corresponde, ¿No? Si la familia no procrea, no puede pretender que lo haga el Estado en su lugar y, si la iglesia no proclama, no puede permitir que lo haga el Estado en su lugar.

El Estado no puede ser protector y salvador. En Babilonia, ellos dijeron: hagámonos un nombre, y crearon del Estado, un nuevo Mesías. Entonces el Estado, a través de los siglos, ha abusado del poder. Pero Dios tiene profetas para hablarles a los gobiernos.

(Salmo 2: 10)= Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra.

(11)      Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor.

(12)      Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto
su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.

Jeremías fue puesto para hablar a las naciones. Isaías dijo a las naciones: volved a Jehová. David profetizó y dijo: naciones y pueblos todos, alabadle, honradle. Pero hemos dejado, por una teología incompleta, en un analfabetismo profético a los estados.

 Le hemos predicado muy bien a la familia, con seminarios y congresos especializados de gran valor y gran nivel. Le hemos predicado a la iglesia una teología inteligente, profunda y esclarecida, pero: ¿Qué mensaje tenemos para los estados? ¿Qué podemos decirles a los gobiernos, con sabiduría e inteligencia sin que se nos rían en la cara?

Dios, te repito, levantó a Jeremías para llevarle un mensaje a las naciones. Tenemos que empezar a mirar más allá de la puerta de nuestro templo. Jesús dijo: Id y haced discípulos a las naciones. Dios le dice a Jesús: pídeme, y te daré por herencia las naciones. Jesús dice: me fueron entregadas. Ahora ustedes vayan y hagan discípulos allí. Esto dice Dios a Jeremías:

(Jeremías 51: 20)= Martillo me sois, y armas de guerra; Y por medio de ti quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos.

Es como si Cristo le estuviera diciendo a Rosario, a la Argentina, a tu país, al tuyo y al tuyo; a América Latina toda: ¡Cuidado naciones! Toda planta que no plantó mi Padre, en esos lugares, será desarraigada por la palabra de Dios.

La palabra tiene un poder operativo tremendo. El humanismo ya se quedó sin respuestas para los problemas del mundo. Ahora espera esas respuestas del único lugar de donde pueden venir: de Dios, de la iglesia. Puede seguir esperando; la iglesia todavía cree que es muy importante incorporar al humanismo a sus cultos para su mejor credibilidad y simpatía pública.

(21)      Por tu medio quebrantaré caballos y a sus jinetes, y por tu medio quebrantaré carros y los
que en ellos suben.

(22)      Asimismo por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantaré
viejos y jóvenes, y por tu medio quebrantaré jóvenes y vírgenes.

(23)      También quebrantaré por medio de ti al pastor y a su rebaño, quebrantaré por tu medio a
labradores y a sus yuntas; a jefes y a príncipes quebrantaré por medio de ti.

Somos un arma de guerra de Dios. El mundo se maneja por ideas y nosotros tenemos la mejor, la perfecta, que es la palabra de Dios. Somos, si no tonteamos coqueteando con el mundo, martillo de Dios. Algo que golpea fuerte, que rompe las estructuras más sólidas.

Eso es el mensaje de Dios, no esa mezcla de gelatina, vaselina y queso de untar con que muchos intentan quedar bien con todo el mundo, no ofender a nadie y retener a congregaciones hambrientas de verdadero alimento espiritual.

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Cimientos de Sabiduría

Hay cuatro expresiones que alguna vez oí y que mi corazón de maestro archivó, sabiendo que algún día Dios me diría: Repítelos, para que los que lo hayan oído lo refresquen y, para que los que no lo hayan escuchado, lo sepan.

Esas cuatro expresiones, son, entiendo, un resumen sintético brillante del conocimiento de la grandeza de Dios y del rol del hombre en la tierra: 1)= Dios no habita en la eternidad; la eternidad habita en Él.- 2)= Dios no verá el mañana; el mañana lo verá a ÉL- 3)= Yo, en Cristo, me preparo para el Cielo; Cristo, en mí, me prepara para la tierra.- 4)= Yo, en Cristo, me preparo para el amor del Padre, Cristo, en mí, me prepara para combatir al diablo.

Hoy, en razón de esto, vamos a cimentar el conocimiento, vamos a leer la Palabra y a aprender lo que ella verdaderamente dice, mucho más allá de que tengamos que matar algunas de esas vacas sagradas que, por cómodos y faltos de entendimiento, hemos dejado nacer, crecer, desarrollarse y, a veces, transformarse en una verdadera entidad que llamamos "doctrina".

(Mateo 18: 1)= En aquel tiempo, los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor ‘en el reino de los cielos? (Esta pregunta que hacen LOS DISCÍPULOS, no algunos del montón, confirma algo que no todos entienden y que no todos creen: si somos salvos por gracia, no por merecimientos o esfuerzos nuestros, es imposible pensar que alguno pueda ser más importante que otro en el cielo, no? Los discípulos sabían muy bien esto y Jesús también: el reino es otra cosa, es el resultado, el por qué, la razón de nuestra salvación. Jesús no les dice que seremos todos iguales, mira:)

(2) Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, (La Biblia no dice quién era ese niño, pero: ¡Tremenda distinción tuvo, no?) (3) y dijo: de cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Este pasaje es clave. Los que hemos aprendido a ver las cosas importantes dentro de las Escrituras, sabemos que cuando un concepto se reitera varias veces, es porque ese concepto, en principio, es básico, clave, elemental. Y con este texto ocurre así. Salvo en el de Juan, está en todos los evangelios y, por si eso fuera poco, Pedro lo reitera también; mira:

(Mateo 19: 14)= Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis (Maestra: ¿Por qué no le enseñas la Palabra a tus niños en lugar de inventarles juegos para entretenerlos?) Porque de los tales es el reino de los cielos.

(Marcos 10: 15)= De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él (Lucas 18:17 lo repite textualmente).

(1 Pedro 2: 2)= Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.

Lo que esto te está diciendo, es que el reino de Dios es sólo para aquellos que vienen a Jesús con sencillez y humildad, valores que sólo tienen los niños antes, claro está, de que sean "madurados por los adultos".

El reino de Dios les pertenece a ellos, no a causa de sus méritos, sino, -entre otras cosas -, por la total carencia de hipocresía y simulación. Ese es patrimonio de los mayores. Además: ¿Quieres algo más insignificante y sin importancia para los grandes teólogos eclesiásticos que la figura de un niño? No se trata de tomar el biberón, andar con pañales o mojarlos. Castos, simples, auténticos, sin valores sociales para promocionar o para lucirse; eso es un niño.

(Verso 4)= Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.

El término SE HUMILLE, aquí, es el vocablo TAPEINDO y significa literalmente, "rebajar". En Lucas 3:5 el vocablo se aplica a un monte (Y se bajará todo monte y collado) Metafóricamente, la palabra significa "envilecer", humillar, rebajarse. Describe a una persona que no muestra arrogancia y que no busca auto exaltación. En suma: alguien que somete su voluntad a la voluntad de Dios.

Por consecuencia, el ser como niño, es una expresión de Jesús que confronta la tendencia de la humanidad a asociar la autoridad con un ejercicio de dominio sobre otros. El dominio o autoridad en la vida del reino, que Dios quiere restablecer en nosotros, es para una vida victoriosa y fructífera, para echar fuera los poderes infernales, no para controlar a otros o servir a nuestros propios intereses. Su llamado a ser humildes como un niño y a servir de corazón establece el espíritu y sienta la pauta para que el creyente ejercite su autoridad como un agente del poder del reino de Dios.

(5) Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe.

Tenemos que reconocer que la gente del reino es como niños en su fe, en su confianza y en su inocencia, lo que nos indica que debemos buscar ser como un niño (no imitarlo) en todas nuestras relaciones personales. Si somos estafados, justicia hay; ya fue dicho. ¿Lo crees? Bien; ahora Jesús prosigue su relato dentro del mismo tenor, ten bien presente esto, y puntualiza algunos aspectos que tienen que ver con el tema. Sígueme.

(6)      Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le
fuera que se colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del
mar. (Esta expresión está casi textual en Lucas 17:1-2)

(7)      ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, (Si Jesús dice
que es necesario, ni te atrevas tú a decir que es castigo) pero ¡Ay de aquel hombre por quien viene el
tropiezo.

(8)      Por tanto, (O sea: por todo lo que venimos diciendo), si tu mano o tu pie te es ocasión de
caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos
‘pies ser echado en el fuego eterno.

(9)      Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en
la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.

Calma. Nadie está inaugurando el Ministerio de la Amputación de manos, piernas y ojos. Lo que te dice, tiene dos niveles de profundidad. El primero, tiene que ver con nuestras excesivas preocupaciones por lo exterior, por lo estético, por lo que utilizamos para mostrarnos, exhibirnos, auto valorarnos y hasta envanecernos, y el segundo, a mayor profundidad, se relaciona con el cuerpo de Cristo y la necesidad de extirpar todo miembro que sea ocasión de caer.

¿De Dónde saco esto? Retrocediendo dentro de este mismo evangelio, en el capítulo 5 y verso 29, donde viene hablando del adulterio y del matrimonio, dos tipologías de la relación Cristo-lglesia; leemos: Por tanto (Iglesia) si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de tí; pues mejor es que se pierda uno de tus miembros, (Iglesia) y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

(10)Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en
los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

Jesús vuelve al tema con que inició el capítulo. Esto quiere decir que pese a ir cambiando los puntos y los textos, el contexto general es el mismo y no tiene por qué cambiar más adelante. Luego vas a saber por qué digo esto.

El caso es que no debemos menospreciar a los creyentes que son como niños porque ellos reciben honor en los cielos. Sus ángeles guardianes del más alto rango; ellos, dice, ven siempre el rostro de mi Padre.

El término pequeño está siempre ligado, también, a PERDIDO y a DESCARRIADO, gracias a la conjunción "porque" conque comienza el verso 11 y llama a preocuparse por los miembros de la comunidad que se han alejado de ella.

El salmo 34:7 dice que El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. No es el único caso donde podemos corroborar esto. El apóstol Pedro da fe de la presencia de ángeles en ayuda de los hijos de dios en el capítulo 12 y verso 11 del libro de los Hechos.

Entonces Pedro, volviendo en sí, (Él caminaba como en un sueño detrás de esa figura que lo estaba sacando de la cárcel sin que nadie se diera cuenta) dijo: ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

(11)Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

No te confundas. No interesa que te hayan enseñado que este verso habla de tu salvación, de mi salvación, de nuestra salvación. No es así. Lo sería si dijera que el Hijo del Hombre vino para salvar a LOS que se habían perdido, pero no. No dice así. Dice que vino a salvar LO que se había perdido.

 ¿Y qué sería lo que se había perdido? El contexto te lo viene diciendo, tenemos que aprender a leer el conjunto para valorar lo individual. Cuando hacemos esto al revés, generalmente terminamos creando una nueva doctrina alrededor de un solo versículo y, si al pastor de la iglesia no le convence, nos vamos y abrimos en la otra cuadra una iglesia nueva de una nueva denominación llamada con el nombre del versículo que la originó.

 Lo que se había perdido, evidentemente, era la humildad, ya que de eso es de lo que viene hablando cuando dice que si no somos o nos volvemos como niños, no entraremos al reino. En el fondo, es falta de temor a Dios y de falsas obediencias. No me interesa si sigues pensando que lo que se había perdido eran los pecadores de aquel tiempo. Yo no digo que esto esté mal, ni me atrevería hacerlo. No es incoherente para nada pensarlo y verlo de esa manera, pero ¿Qué tendría que ver eso con el resto? 

    ,

(12)     ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿No deja
las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?

(13)     Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella, que por
las noventa y nueve que no se descarriaron.

(14)     Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos
pequeños.

El cuidado y la preocupación de un pastor no sólo ilustran el amor de Dios, sino que sirve de ejemplo para el mutuo cuidado y edificación que debemos practicar más unos con otros. Un enfoque moderno de la cosa mostraría el caso de gente que se queja porque el pastor no los visita ni les llama por teléfono.

Está bien que andan bien y no necesitan asistencia, pero son miembros antiguos de la iglesia y correspondería que el pastor les preste más atención, no? No. El pastor no los visita ni los llama porque anda detrás de una oveja descarriada tratando de regresarla al redil para poder curarle las heridas.

Otro enfoque. La misma queja, pero de gente que en este caso sí necesita ayuda y, pese a que piden entrevista, el pastor no parece tener un hueco en sus actividades formales, tanto de la parte administrativa de la iglesia como política de su denominación. Acá el tema es diferente. No hay pastor; hay asalariado. No le interesa el bienestar de la oveja, le interesa su bienestar.

Ahora vamos al punto central de todo esto, de alguna manera, el que ha dado origen a esta enseñanza de este día. Son los últimos versos que vamos a compartir. Versos donde se resumen algunos aspectos que tienen que ver con nuestra realidad y con deficiencias en nuestro aprendizaje.

¿Qué tenemos hasta aquí? Jesús, mostrándoles a sus discípulos que para pretender ser alguien dentro del reino de Dios, es necesario contar con la humildad de un niño con su candor y espontaneidad. Luego advierte que cualquiera que sea responsable del tropiezo de esos humildes y candorosos, tendrá juicio y castigo adecuado y preciso.

Y dentro del mismo contexto en el que venimos leyendo, se encuentra la parábola de la oveja perdida. Te ruego que ahora, lo que sigue, y que tiene que ver con lo relativo a la disciplina, lo puedas ver dentro del mismo contexto, así se da de cara con lo que te puedan haber enseñado. Yo te aseguro que si puedes desprenderte de toda esa estructura tipo gelatina que te ha pegoteado durante tanto tiempo, vas a poder ser bendecido, hoy, con una nueva visión de cosas muy importantes.

(15) Por tanto, (Te lo repito porque estas dos palabras te lo confirman: De acuerdo con todo lo
que hemos visto hasta aquí) s; tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando tú y él solos; si te
oyere, has ganado a tu hermano.

¿De qué habla? De que si un hermano peca, debes ir y hacérselo notar. No como un monje de la Inquisición, con la serena tranquilidad de que se entienda que te desgarra que pueda sufrir. Si él lo entiende, lo admite, se arrepiente y pide perdón, te lo ganaste.

Levítico 19:17 dice que no tienes que aborrecer (marginar) a tu hermano; que debes razonar con tu prójimo para que no seas partícipe de su pecado. Lucas 17:3 lo simplifica. Jesús dice allí que si un hermano peca, debemos hablar con él y, si se arrepiente, perdonarlo, cosa que no siempre ha hecho la iglesia.

Pablo tiene un vuelo diferente con el mismo asunto; en Gálatas 6:1 dice que si alguno fuere sorprendido en alguna falta nosotros, que somos espirituales, lo restauremos con espíritu de mansedumbre, considerándonos a nosotros mismos, no sea que también seamos tentados.

Y finalmente Santiago, el hermano del Señor, dice en 5:20 de su carta que aquel que haga volver a un pecador (incrédulo o creyente) del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. Bárbaro. Todo bien. Pero; ¿Y si no quiere oír? ¿Lo echamos? Me parece que todavía no, eh?

(16) Mas si no te oyere, toma aun contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos
conste toda palabra.

Muchas veces, por ser más misericordiosos que Dios hemos hablado con alguien que está en pecado y, al no escucharnos, no hemos llevado a uno o dos testigos porque no queremos hacerle pasar vergüenza al pecador haciendo que lo suyo se sepa y también porque nos parece que hacerlo, es ser un soplón. Bárbaro. No somos soplones, respetamos ese código del hampa, pero somos cómplices, partícipes de ese pecado.

En el libro de Deuteronomio, en 19:11 para ser más prolijo, dice que no se puede tomar en cuenta a un solo testigo en un caso de delito o pecado, sino que es necesario que sean dos o tres. Juan, en su evangelio, rescata una experiencia de Jesús bien concreta.

En 8:17 dice: Y en vuestra ley (La que te comentaba recién) está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Dos hombres. Dos. Anota esto y mantenlo presente. En 1 Corintios 13:1 es Pablo el que recuerda lo mismo al decir que por boca de dos o tres testigos, (Ahora anota: dos o tres; mantenlo en mente) se decidirá todo asunto.

 Esto le pega un poco a esa clase de líderes individualistas y autoritarios. El escritor de Hebreos, en 10:28 dice que el Que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos (Otra vez: dos o tres) muere irremisiblemente. ¿Y si no quiere saber nada? Ahora sí lo golpeamos y lo echamos. No. Todavía no, mira:

(17)      Si no los oyere a ellos, (A los dos o tres que te dije que tuvieras en cuenta) dilo a la iglesia.
(¿Qué? ¿Me tengo que parar en la plataforma y tipo anuncio de costumbre, decirle a la gente que
Fulanito, por ejemplo, está saliendo a escondidas de su esposa con la mujer del diácono
Menganito? ¡Pero eso no es de hombres, caramba!

 Buen invento del diablo este también; hasta a mí, en este mismo momento, podría parecerme que es muy de hombres silenciar todas estas cosas. Sólo que hay un problema: Cristo dijo otra cosa. ¿Te pondrías a discutir la hombría del Señor?

Y, algunos hermanitos todavía demasiado… carnales, no alcanzan a ver la hombría de Jesús por el
simple hecho de que nadie le encontró una agenda con nombres de mujer) y si no oyere a la iglesia
‘(Ahora sí; Échalo a patadas santas porque nos está haciendo quedar como la mismísima mona)
tenle por gentil y publicano.

(Gentiles y publícanos no son santos, por lo tanto no forman parte de los
que según 1 Corintios 6:1-7 van a juzgar al mundo y a los ángeles. Pero ahora viene un versículo
que ha sido entendido y enseñado de varias maneras, pero casi nunca de la que realmente es: el
hablar con un pecador y tratar de restaurarlo.)

(18)      De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que
desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

¡Espíritu inmundo! [Te ato en el nombre de Jesús de Nazaret! ¿Nunca oíste esto? Es más: estoy seguro que en más de una ocasión tú mismo lo has usado. Porque te enseñaron que la iglesia, que el creyente, tiene autoridad en Cristo para atar cualquier clase de demonios. Y es así, no se equivocaron. Y te muestran este versículo como aval.

Sólo que se olvidaron que la palabra dice que la iglesia tiene autoridad y poder para atar y desatar TODO, no sólo demonios. En este texto se evidencia que cuando una iglesia está actuando bajo la dirección de Jesús al administrar la disciplina, el cielo mismo aprueba sus decisiones.

A propósito de esto, hay un pasaje en Mateo 16:19 que también tiene lo suyo, que ha generado polémicas, debates, divisiones y hasta ha creado un estado político independiente: Ya ti(Está hablando con Pedro) daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos: y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Te repito que Jesús está hablando con Pedro, pero es un símbolo este diálogo. No te olvides que el verdadero nombre del apóstol era Simón, y que Jesús le puso Pedro, que se decía PETRA, que significaba PIEDRA, que tiene vinculación con ROCA, y que todos sabemos que la Roca es Cristo según Corintios, y que sobre ESA roca se edificará la iglesia, que será a la cual le dará las llaves del reino, y a la cual, también, le dice que todo lo que atare y desatare… ¿Se entiende? Tratar de interpretar otra cosa, es andar en busca de confirmar intenciones, especulaciones o intereses personales.

En Juan, un evangelio escrito para la iglesia, y que por esa razón tiene el estilo de dar por sobreentendido lo elemental porque se supone que quien lo lee lo conoce, aparece un texto que ha determinado que algunos hombres se arroguen el derecho inexistente de cancelar pecados.

Jesús, en Juan 20:23, dice: A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuvieseis, les son retenidos.El grave riesgo de sacar versos fuera de su contexto. Porque ese contexto, aquí, muestra que esto también fue dicho con relación a esos casos de disciplina que venimos viendo.

(19) Otra vez os digo, que si dos de vosotros (Vuelve a anotarte esto: Dos. Son los mismos
que se convocó para intentar hacer reflexionar al equivocado) se pusieren de acuerdo en la tierra
acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Acepto que, como dice aquí, la cuestión principal es estar de acuerdo, para que Dios haga cualquier cosa que pidamos, pero no me olvido que el caso del cual venimos hablando, es con respecto a un hermano que peca, no lo olvides.

 Ese DE ACUERDO que se lee aquí, es la palabra SUMPHONEO, un vocablo conformado por SUM, que significa JUNTO, y PHONEO, que quiere decir SONAR. SUMPHONEO, entonces, se traduce literalmente como sonar simultáneamente, estar de acuerdo, estar en armonía.

La palabra SINFONÍA viene de SUMPHONEO y metafóricamente, significa ORAR AL UNÍSONO. Respeto que esta promesa que Jesús hace puede aplicarse a la oración en general, pero tiene que ver más específicamente con la guía divina que debe buscarse y recibirse en cuestiones de disciplina.

 Porque en esos casos, esa oración de acuerdo, nos protege contra el espíritu de venganza. Es notorio que más allá de la interpretación individual que podamos darle a lo que se dice, el tema central sigue siendo el mismo: la disciplina. Con esta óptica y no otra debemos encarar el próximo versículo.

(20)      Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, intentando restaurar a una oveja que ha pecado, allí estoy yo. Eso dice. Al amparo de este verso sacado de su contexto, se han justificado iglesias de cinco miembros.

¡Pero hermano! ¿Qué importa si sólo somos ocho? ¿No dice el Señor que donde hay dos o tres congregados en su nombre allí está él? ¡No necesitamos más! El inconveniente radica en que Jesús dice lo que dice en el mismo contexto que traía, para referirse a los casos de disciplina ante hermanos que pecan.

 Es verdad que la presencia de Jesús también tiene mayores implicaciones prácticas, pero se aplica primordialmente, por respeto a la Escritura, en las decisiones sobre disciplina interna, evitando así que un determinado líder con alta jerarquía, se puede arrogar el derecho de juzgar unilateralmente.

Míralo de esta manera: el día que hiciste tu decisión por Cristo, ¿No lo invitaste a morar en tu corazón, en tu interior? Y si así sucedió, cosa que como creyentes tenemos plena convicción que es, ¿Para qué deberíamos esperar a que haya por lo menos dos o tres congregados para que el se decida brindarnos su presencia?

Es no sólo insólito verlo así sino también incoherente. Es claro, muy claro que Él dice esto con relación a un punto muy específico, el que venimos viendo: la forma de tratar con hermanos que han pecado y tienen que ser restaurados, disciplinados y recuperados, curando sus heridas como lo que son: soldados de un gran ejército heridos en combate. Mírese esta anécdota que Pablo relata en 1 Corintios, que es un ejemplo de lo que estamos diciendo:

(1 Corintios 5: 1)= De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, (Quiero que tengas presente que Pablo le está escribiendo a una iglesia, no a un club nocturno) y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; (Bárbaro. Les dice que la cosa es más degenerada que en un club nocturno) tanto que alguno tiene la mujer de su padre. (Un momento, no te desmayes, está hablando de una madrastra. De todos modos, esa ofensa violaba, incluso, normas morales del mundo pagano, un claro indicio de que los Corintios poseían una falsa noción de la gracia de Dios o una actitud muy singular en materia de moralidad sexual. Pero tenían todos los dones, mira tú…

(2)      Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais mas bien haberos lamentado para que fuese
quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?

(3)      Ciertamente yo, como ausente en el cuerpo, pero presente en Espíritu, ya como presente
he juzgado al que tal cosa ha hecho.

(4)      En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de
nuestro Señor Jesucristo.

(5)      El tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, (¿Me estás diciendo que
Pablo le recomienda o le sugiere a una iglesia que le entregue a uno de sus miembros a Satanás?) A
fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

En este entregarle a alguien a Satanás, más que ostracismo eclesial esto implica una remoción de la protección de Dios, una especie de corrimiento de la cobertura, que es la única posibilidad que puede permitirle obrar a Satanás.

Con respecto a lo que se llama "la destrucción de la carne", se refiere a que la disciplina administrada al ofensor y los sufrimientos consiguientes, traerían consigo un espíritu de humildad y arrepentimiento. El texto no nos dice con exactitud cómo operaba eso de "ser entregado".

Aunque algunas cuestiones no parecen tener respuesta, el resultado al que se aspira es muy claro: que el espíritu sea salvo. Parecería, sin embargo, que algunos tendrán que abandonar la comunidad de creyentes y quedar abandonados a las consecuencias de su persistente desobediencia.

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El Lado Oculto de la Fe

La carta a los Hebreos se escribe treinta años después de la ascensión de Cristo. Era creencia, entonces, que el término HOY, con letra mayúscula, se refería al tiempo que ellos vagaron por el desierto; los treinta y ocho años, más los dos años que habían salido, son cuarenta años, determinaban un período de tiempo llamado HOY.

Por eso Dios, a través de los profetas, dice: si hoy escuchas mi voz, no endurezcáis vuestro corazón. Si HOY, si durante el tiempo que tienes para entrar, oyes la voz de Dios, por favor entra y no te quedes afuera; es lo que está diciendo.

Cuando el escritor de Hebreos escribe esta carta, faltan diez años para que ese término, HOY, se cumpla. Entonces está escribiendo con un sentido de vigencia. No firma la carta porque la está escribiendo a una iglesia que ya está establecida, pero que está operando en un sistema que ya es obsoleto.

Y como todos ustedes se pueden imaginar, hablar en contra de un sistema ya establecido, te puede acarrear un grave problema. Eso ya sucedía anteriormente, durante y después del ministerio terrenal de Jesús.  De aquí vamos a extraer algunos principios para el tiempo de HOY.

(Hebreos 9: 1)= Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.

(2)        Porque el tabernáculo estaba dispuesto así; en la primera parte, llamada el Lugar Santo,
estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.

(3)        Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, (4) el cual
tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una
urna de oro que contenía el maná, (Nota que esta urna era de oro, no así en el Antiguo Testamento),
la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; (5) y sobre ella los querubines de gloria que
cubrían el propiciatorio, de las cuales cosas no se puede ahora hablaren detalle.

Nota que el escritor tiene más revelación que la que se siente en libertad de compartir.

(6) Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplirlos oficios del culto; (7) pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; (8) dando el Espíritu Santo a entender, (Nota que todo esto es tipología, analogía, es un ejemplo, una metáfora; Dios nos quiere mostrar algo que es más importante que el rito en sí.

 Quiere proyectar un principio que va más allá de las vidas que tuvieron que manifestarse para lograr el ejemplo. El ejemplo no es lo importante, aunque en su función singular sí tuviera su importancia. Pero cuando miramos para atrás, a la historia de la iglesia, lo importante no es quien lo hizo, cuántos pasos dio, cuántas gotas de sangre se rociaron; lo importante es lo que significa. Es un símbolo, es una metáfora) con esto que aun no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto (entre tanto) que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

O sea: mientras un método de operación está en pie, el segundo no opera. Recuerda que nosotros somos el tabernáculo de Dios, y no estamos hablando de tiendas hechas de metal o de tela de campaña. Por tanto, mientras la primera parte de nosotros está en pie, la segunda no opera libremente.

O uno o el otro. No es una mezcla. Si la anterior sigue en pie, la segunda no funciona. Si todos los cambios visibles que operan hoy día en la iglesia no se incorporan a tu vida, lo nuevo no lo alcanza y no se manifiesta. Aun en el terreno de la amistad. Si tú sigues buscando la misma clase de amistades de cuando eras soltero, jamás podrás disfrutar de tu vida de casado.

(9) Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, (todos los ritos que podamos hacer, en cualquier tipo de reunión, no perfeccionan a nadie) en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (¿Por qué? Porque tiene que ver con cosas externas que enumera el verso 10) (10) ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, (En aquel tiempo eran comidas, bebidas y diversas abluciones, hoy no sé. Elige tú cuáles son las cosas externas que hacemos, que no perfeccionan a nadie. Digo, porque si hubieran perfeccionado a alguien, ya hubiéramos terminado la tarea hace mucho tiempo, no?) Y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

Aquí vemos que el escritor de Hebreos escribe ciertas cosas que no encajan con el sistema que estaba establecido allí. Conocemos el tabernáculo según Éxodo 24. Sabemos que comenzaba con un atrio exterior. Luego venía el lugar llamado Lugar Santo, y también estaba allí el altar del incienso.

 El incienso, lo sabemos, son los sacrificios, las oraciones de los santos, las canciones. Y luego estaba el velo, una cosa gruesa que ni varias yuntas de bueyes podían mover, rasgar ni quebrar. Un predicador, por eso, sostiene la teoría de que el sacerdote era transportado al otro lugar.

O era así, dice, o tenía que pasar arrastrándose por debajo. De otro modo jamás. Al velo, no lo movía nadie. No hay registro bíblico de algún sacerdote muerto a causa de un mal humor de Dios. Sin embargo, las leyes físicas no son invento moderno, ya existían. Y sólo podían quebrantarse como hoy: con algo sobrenatural.

Ahora imagínate tú, año dos mil ocho, nueve o diez, entrando a la iglesia con tu becerro al hombro. ¡Paf! No hay atrio. ¡Ah! ¿Y ahora? ¿Adonde sacrifico yo, esto? ¡Yo que traía un testimonio…! Pero no hay atrio…¡Yo que traía un canto especial!

Los sacerdotes, allí, eran expertos que sabían cómo se hacían las cosas. ¿Y el altar? ¡No hay altar! ¿Pero cómo se les ocurre cambiar eso? ¡Dios lo puso! Pues Dios ahora lo quitó. Hay gente que no entiende que Dios puede quitar hoy lo que puso ayer. ¡Cómo es que aquí no hay ministración de prosperidad y fe? ¡Yo vine a ser bendecido! ¿Cómo puedes ser de bendición si no asistes a un templo?

¿Cómo es que no hay altar? El altar significa todas las cosas que vemos. Danzas, estandartes, orquestas grandísimas y excelentes a las que ahora llamamos "ministerios de alabanza". No hay altar. Está del otro lado del velo. Porque altar es lugar de sacrificio, y el sacrificio ya tuvo lugar en Cristo.

Para que un sacerdote, en el tiempo presente, pueda operar en el paradigma del libro de Hebreos, tiene que abandonar la mentalidad de la Tora. Recuerda que el tabernáculo somos nosotros. Los cambios externos que vemos han ocurrido porque algo está ocurriendo adentro.

 En aquel tiempo no podían ministrar como a ellos les parecía porque tenían que estar pendientes al Tora. Hoy, nosotros no podemos ministrar como nos parece si es que todavía nos quedan elementos tradicionales. A eso le llamamos Tora. Que para nosotros, son las tradiciones de los ancianos, pero que ya no es la palabra fresca y pura.

Entonces ahora, la carta a los hebreos, te pone las dos cosas juntas, diciendo: estamos cambiando de una sesión a otra. El arca es Cristo. Y la vieja caja, era la sombra de Cristo. El arca real es Cristo. La plenitud de Aquel que todo lo llena.

El arca lo representaba. No puedes tener la sombra y la realidad al mismo tiempo. Cuando llega la realidad, la sombra se acaba. Y ese es el problema de la iglesia: que la realidad llegó y nosotros seguimos insistiendo en operar en la sombra.

 Preferimos tener la Santa Cena que partir el pan. No estoy diciendo que la intercambies, sino que la cumplas. Hay una diferencia muy grande entre celebrar la Cena y cumplirla. Nadie se salva por una copita y un trocito de pan. Nadie se salva si no parte el pan con Cristo. ¿Lo estás entendiendo o debo darte golpes en las orejas?

Colosenses nos dice que son días festivos, lunas nuevas, hasta Cristo. Y que de Cristo en adelante, tiene que venir la plenitud de todos los tiempos. Entonces vamos a elegir algunas de estas cosas que han cambiado y vamos a ver qué significan para nosotros.

No existe el atrio exterior y ninguno de sus muebles. En la iglesia del siglo veintiuno, no hay lugar para sacrificios carnales. ¡Pero hermano! ¡Yo he visto miles de veces sacrificios de gente convencida que con eso llega más rápidamente a Dios! Sí, yo también. Pero algunos adonde han llegado, no es adonde vive Dios, precisamente.

(Hebreos 10: 11)= Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.

Esto se acabó. Veníamos y hacíamos lo mismo. Memorizábamos los ritos. Sabíamos abrir un culto y cerrar un culto, y recoger una ofrenda, y preparar al pueblo para que dé su ofrenda. Basta. Todos los sacrificios camales se acabaron.

La vida se vive de adentro para afuera. Por revelación, no por herencia ni asociación. Esto no le gusta a Babilonia. Porque al igual que su inspirador, Babilonia tiene gran capacidad intelectual para darle a la letra bíblica un sentido que le convenga, pero cuando se habla de revelación se enfurece porque a eso no puede controlarlo.

Esto se hacía repetida, diariamente. Cada vez que nos reuníamos. Pasar frente a una iglesia, todos los días; Oír los mismos cánticos, todos los días; Escuchar los mismos llamados, todos los días. Hasta oír las mismas oraciones, con los mismos pedidos, todos los días.

Nadie puede entender como, si son treinta o cuarenta, todos los días pueden cantar lo mismo, oír el mismo llamado, pasar al frente y hasta nacer de nuevo todos los días. El mismo griterío, el mismo bochinche y el mismo grupo. Gracias a Dios, Él es más grande que un culto.

(12) Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.

Aquí vemos que con el sacrificio de Jesús, se acaba la monotonía. Él perfeccionó a todos con un sacrificio, mientras que muchos sacrificios no perfeccionaron a nadie, Y es sólo un verso. Pese a ese verso, es mucha la gente que todavía supone que si no se sacrifica, Dios no se agrada de ellos.

(13) De ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; (14) porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. (Tiempo pasado. Dice que ya lo hizo.)

(15) Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: (16) este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en sus corazones, (Y no en los sacrificios ni en los ritos).

Hay un pensamiento muy sabio, apto para los enamorados: si amas algo, suéltalo. Si se queda contigo, es tuyo. Pero si no regresa, nunca lo fue. Durante mucho tiempo, una parte del liderazgo, con miedo a que la gente se le fuera, ha inventado cosas que hacen de freno, de barrera que se lo impida y los mantenga en el lugar que conviene para el mejor manejo institucional.

Nadie se da cuenta que, el día que se aflojan esas barreras, la gente se va igual porque nunca fueron de ese lugar. Dios, lo que quiere, es poner su ley dentro, para que tú operes gobernado por su Espíritu Santo. Eso es Romanos 14, que dice que el reino de Dios es Espíritu.

 Si yo soy líder y pongo reglas o estatutos internos, aunque sean bien intencionados, eso no introduce a nadie en el reino de Dios, porque por más que tú los cumplas, tú no eres de la casa. Un líder se puede ver muy bueno con sus cinco mil personas en la casa. El problema está en que ninguna de esas personas es de la casa.

Isaías 54:16 dice que yo levanté al destruidor para destruir. Ese es Satanás, no? Pero aquí dice que en medio de esa semana, ÉL va a cambiar o dar por terminados los sacrificios. ¿Cuándo se dieron por terminados?

Hebreos dice que cuando Cristo vino. Cuando EL vino y anuló el acta de los decretos y la clavó en la cruz y puso la ley en sus corazones. Desde allí y hasta hoy, los reformadores con el mismo clamor que el escritor de hebreos, están señalando que el sistema es otro.

Cambio de sacerdocio, cambio de la ley. Si no lo haces, te vuelves ineficaz. Te ves necesitado de cambiar a otro sacerdocio a otras leyes operativas. Lo que ha ocurrido es que hemos cambiado el sacerdocio, pero seguimos operando bajo los mismos principios. Así no cambia la iglesia.

Puede cambiar la parte externa de un culto, pero la iglesia eres tú, tu forma y estilo de vida, tus principios, tu mentalidad, tus patrones de conducta, tus costumbres, tus prioridades, tu escala de valores. Si eso no ha llegado a cambiar todavía, tengo que decirte que la iglesia no ha sido tocada.

(Jeremías 7 21)= Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel; añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

(22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de
víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

Pregunto: o Dios se volvió loco y no sabe lo que está diciendo, o no leyó lo que EL mismo hizo escribir en Levítico y Éxodo. Porque ÉL está diciendo que nunca le dijo al pueblo que hiciera nada de eso, pero en esos libros hay ordenanzas muy precisas que nos dicen hasta cómo tenemos que cortar la grasa, qué hacer con ella y etc. Claro. El asunto es que este texto no termina allí; mira como sigue:

(23)        Mas esto les mandé, diciendo: escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me
seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

(24)        Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza
de su corazón malvado, y fueron hacia tras y no hacia adelante.

Esta gente nunca vivió el espíritu de la ley. Vivió la ley, pero no el espíritu de la ley. Hicieron los sacrificios, pero no lo que el sacrificio les señalaba. Querían agradar a Dios y, en vez de agradarle, hacían un sacrificio para agradarle.

Todavía se hace esto en la iglesia, hoy, por eso te lo estoy diciendo. Queremos agradar a Dios y le traemos algo con las manos en lugar de darle algo que ya somos. No te puedes olvidar que lo importante para la construcción de la iglesia no es lo que estamos haciendo, sino lo que somos interiormente. Ellos, Israel, no tenían que hacer ningún sacrificio ni holocausto. Dios, lo que les dijo, fue que sólo tenían que portarse bien y no hacer ninguna tontería.

 Ahora, si por alguna causa, alguien no se comportaba como debía, entonces sí tenía a mano el arma del sacrificio a modo de expiación. Pero no tenían una obligación ritual de hacerlo. Solamente si se equivocaban o fallaban.

No era un mandamiento; era una salida de emergencia para caso de incendio. El problema apareció porque ellos decidieron adoptar como ritual y disciplina el sacrificio y el holocausto para tener la libertad de portarse como se les daba la gana. Yo nunca les dije que hicieran eso; lo que yo quería era que me obedecieran!

Vivieron lo extremo y no estaban comprometidos con lo interno. Por eso es que a veces usamos la Santa Cena como ejemplo para hablar de eso. Sabemos que eso pellizca un poco a todos una especie de vaca sagrada. Vemos lo externo, pero muy pocos manifiestan lo interno.

¡Dios no es movido por sacrificios! A Dios no le interesan los sacrificios. Todo sacrificio es un esfuerzo carnal o externo. El mismo ayuno es un esfuerzo carnal, salvo que Dios específicamente e mande a hacerlo. Está muy bien ayunar y se debe hacer.

 Otorga mayor sensibilidad espiritual y, con ello, más acceso al poder de Dios en nuestras vidas. La prueba de la eficacia de esto es que los mismos satanistas ayunan para obtener mayor poder en este caso diabólico.

Y la experiencia nos dice que generalmente son mucho más disciplinados que los cristianos. Pero tengo que decirte una vez más que porque tú te has pasado veinticuatro horas sin comer en un ayuno, Dios no se cae del trono del impacto, el asombro o la impresión.

 El ayuno, preponderantemente, te disciplina a ti. Para Dios vale tu estado interno. Porque lo que verdaderamente mueve a Dios, es tu obediencia y la rectitud y sinceridad de tu corazón, no el rito exterior que lo demuestra.

Esto es peligrosísimo, porque si hay gente inmadura se larga a pecar. A Pablo le hicieron la misma pregunta: ¿Qué, pues, entonces, podemos pecar? Y él dijo: de ninguna manera. Porque si habéis muerto para el pecado, ¿Cómo vas a pecar? Estamos hablando con gente muerta al pecado, ¿No estás muerto al pecado? Si no estás muerto al pecado, no has nacido de nuevo.

Ese verso de Jeremías es impresionante porque acuchilla un tremendo montón de reglas y estatutos que los hombres han inventado para justificarse. Dios no dijo nada en cuanto a sacrificios. ¿Estará loco? No; no está loco. Lo dice para ver si puedes entender lo que está buscando. Dios nos habla con símbolos, nos habla con parábolas, nos habla con imágenes proféticas.

Nos habla de un huerto, en Génesis, pero lo escribe Moisés. Y él no estaba allí. Tiene que darle una historieta a Moisés para que él nos cuente qué pasó, pero él no estaba allí. Porque, piensa, – y a esto muchos no alcanzaron a entenderlo -, Moisés no estuvo allí y, por consiguiente, no puede decirnos: -"¡Yo lo vi! ¡Eso fue así!"- Eso que Dios le habló a Moisés no te lo habló a ti. ¡Y cómo discutimos sobre Génesis, verdad?

En el mover que Dios está produciendo hoy, no hay lugar para sacrificios carnales, así que va a ser conveniente que amarres tu becerro ahí afuera y lo dejes atado hasta que se te muera. Incomprensiblemente, seguimos viendo a mucha gente que, en el nombre de Dios, se flagela, se crucifica, se ata física y emocionalmente a pactos y promesas como si se trataran de canjes. -"Dios; yo hago esto pero vos me das aquello, eh?"- Y entre esos "aquellos", hay hasta billetes de lotería!

 Pero hermano…estas son otras áreas del cristianismo más…nominales, más oficiales. Nosotros conocemos la palabra y no hacemos esas cosas… ¿Ah sí? No tienes idea de cuanta gente que se congrega con nosotros, todavía cree que con el bautismo en agua, la Santa Cena, un devocional diario, una oración por los alimentos, una bulliciosa cantata de coritos pegadizos, el diezmo correspondiente más una buena ofrenda a las misiones y algún que otro reparto de tratados casa por casa un domingo por la tarde antes del culto, tienen todo arreglado.

 No entendieron aun que Dios mira sus corazones, chequea su fe y, si su fe es débil, nominal o humana, no le agrada, eso es lo que dice la Palabra. ¿Cuánto faltará para que la iglesia lo entienda y lo viva? Lo que falte, es lo que faltará para que el propósito y el plan de Dios quede terminado.

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Los Fracasos No Cuentan

(Hebreos 11: 8)= Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adonde iba.

Y salió sin saber adonde iba… ¿Cómo puedo ir a un lugar que no sé dónde queda? Por fe. Todo cambio está relacionado con lo desconocido. Si tú quieres entrar en la dimensión de Dios; en la herencia, en la simiente, en la nación que estaba dentro de Abraham, en sus bendiciones y hasta en sus riquezas, vas a tener que meterte en lo desconocido. Eso es un reto.

Estamos ingresando en un ámbito desconocido: un nuevo milenio. Y hay algunas cosas que son la evidencia de que algo está sucediendo, en lo espiritual y en lo natural. El mundo ya no está hablando de tendencias, sino de mega-tendencias.

La grandes mega-tendencias que ellos, el mundo, ven como los grandes cambios que se están produciendo y se producirán en un futuro casi inmediato. De naciones-estados, estamos pasando vertiginosamente a naciones-redes.

Hay un concepto de redes. Y porque Nueva Era es llamada "La red de redes", la iglesia no quiere saber nada con la palabra esa: redes. Confieso que a mí tampoco me termina de gustar del todo, pero si es para cambiar lo malo que estamos haciendo, la acepto como herramienta.

(Mateo 13:47)= Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces.

No habrá una manifestación del reino en la Argentina o en el mundo, hasta que no seamos capaces de tejer la red que Dios nos ha mandado. Claro que a favor de esto, el diablo tiene su estrategia y hace que algún sistema de redes se implemente, que la gente se decepcione y que luego, cuando uno le habla de esto, quiera inmediatamente cambiar de emisora, de iglesia y hasta de ciudad.

¡Animo! No pienso liderar ninguna red. Hasta hoy, tengo convicción de que no fui llamado para eso. Salomón dijo: "El pobre tiene la verdad, pero nadie lo oye." Podemos ser una turba salvaje, pero eso no va a afectar los fundamentos de nuestra nación.

Porque nuestra misión no es llenar un cine, un teatro o un estadio. Nuestra misión es llenar el mundo de la gloria de Dios y cambiar el fundamento de todo su sistema, porque la Escritura dice: Hasta que todo imperio, todo reino, sea suprimido y toda rodilla se doble delante del Señor y toda lengua confiese que Él es el Rey de Reyes y Señor de señores y todo el poder esté bajo sus pies.

¿Cuántos creen que eso realmente se va a producir y va a ocurrir en el mundo? Nosotros los cristianos nos hemos convertido en unos criticones recalcitrantes. Huimos despavoridos de todo lo que se mueve en los ambientes políticos o gubernamentales, porque tenemos terror de quedar pegados.

Entonces decimos y hasta predicamos que todo está mal, que la política está mal, que la economía está mal, que la justicia está corrupta, pero: Si viniera un día el Ministro de Educación a la iglesia y dijera: "Muy bien; ¿Cuál es el plan que ustedes tienen para la Educación en la Argentina," qué le contestaríamos? ¿Tendríamos alguna respuesta como hijos de Dios?

José fue diferente. Él se paró delante del Faraón y le dijo: esto es lo que tú soñaste, esta es la solución. Dios va a derramar la unción de José en esta nueva generación. Vamos a ser respuesta para los grandes males de esta parte del planeta.

 Dios se ha valido de tres comunidades proféticas para llevar a cabo su plan a través de los siglos: La primera, fue el Edén. Puso al hombre allí y le dijo: multiplícate, fructifica, llena la tierra, sojúzgala, señorea en ella. Sabemos que el hombre quebró la palabra de Dios y el plan se abortó.

El hombre falló, pero Dios no canceló su plan. Dios es un Dios de ideas fijas. Lo que él comenzó, lo va a terminar. Dice Isaías que Las naciones son como la gota que cae del cubo y los reyes de la tierra como el menudo polvo sobre las balanzas.

 Los líderes de todas las potencias mundiales son como la nada misma delante de Dios, porque Él está en control de la historia. Tú tienes que tener un Dios grande y un diablo pequeño. Nada es tan grande para Dios que Él no pueda cambiarlo. La segunda comunidad profética, fue el pueblo de Israel.

En el capítulo 11 del libro de Génesis, en los últimos versículos, aparece un hombre llamado Abraham, y Dios se propone, con él, fundar una nación. Y Él dijo: este pueblo he creado para mí, mis alabanzas publicará.

Un pueblo de reyes y sacerdotes, para gobernar, evangelizar y ministrar al mundo. Cuando construyeron el becerro de oro, Dios dejó once tribus afuera y seleccionó a la tribu de Leví para que fueran sus sacerdotes. Y con ellos, Dios se proponía cumplir su propósito.

 Samuel, uno de los grandes sacerdotes, tal vez el más grande, no era levita, era de la tribu de Benjamín, pero él pudo entrar al sacerdocio, porque Dios siempre tiene una puerta abierta. Israel falló. Sabemos que Israel terminó ocupándose más de su aparataje religioso que en sus mandatos.

 En los días de Cristo, estaban embobados en un sistema que no tenía respuestas para nada. Y el Señor sacó doce hombres de la iglesia existente y formó una iglesia nueva y a la vieja, la terminó para siempre. Israel falló, pero Dios no canceló el plan.

 Dios levanta hoy su tercera comunidad profética, que es la iglesia. La iglesia va a consumar la tarea. La iglesia va a terminar la tarea. Dice que es necesario que el juicio comience por la casa. No EN la casa, dice POR la casa. Dios no va a hacer a un lado a la iglesia para juzgar al mundo. Dios va a juzgar al mundo a través de la iglesia.

 Pero la iglesia va a tener que ser lo que Dios quiere. Y lo que Dios quiere de Su iglesia, hoy, está bastante alejado de lo que los hombres que mandan allí pretenden. Dios se ha valido de estas tres comunidades para llevar adelante su plan.

Estamos entrando en un nuevo milenio, en una nueva época, el tramo final. Le dijeron a Jesús: "Heredes te mandó a buscar". Y Jesús dijo: "Díganle a esa zorra que sano hoy y mañana, que echo fuera demonios hoy y mañana y que hago curaciones hoy y mañana. Y, al tercer día, termino mi obra".

Esto es profético. La iglesia ha caminado por espacio de dos mil años con las señales, los prodigios, los milagros, liberaciones de demonios. Durante dos milenios la iglesia se ha movido bajo estas señales, prodigios y milagros. Pero en este tercer milenio, que es el tercer día, dice el Señor: yo voy a terminar mi obra.

 Estamos entrando al tiempo de la conclusión de los propósitos de Dios. Hoy, en América Latina, las empresas transnacionales, el sector privado de cada nación, producen cerca del ochenta por ciento de la riqueza de la nación.

 Quiero que veas esto: hay un tercer poder que se está levantando y que a nadie ya le resulta desconocido, y es el poder económico. A ellos, nadie los elige mediante el voto, pero de alguna manera ejercen un poder que pone en duda el sentido real de las grandes o pequeñas democracias.

 Ciertos políticos de ideologías muy discutibles pero que no eran tontos, dijeron que ellos se conformaban con el poder económico de una nación y que los regalaban a quienes lo quisieran las facultades de redactar las leyes.

Y las cámaras legislativas, son verdaderos timbres de goma facilitadores de estos grandes capitales. Redes. Estamos abandonando el concepto de nación-estado para volvernos, en el tercer milenio, al concepto de naciones-redes.

¿Cómo es posible que el mundo ve con mayor claridad el valor de las redes y la iglesia todavía no puede retener ese concepto? Si no nos manejamos bajo un concepto de unidad verdadero, sin formalismos ni hipocresías, no vamos a poder mantener los frutos y veremos un éxodo de gente hacia iglesias que sí lo posean.

 El individualismo autoritario del liderazgo clásico con su mensaje autocrático terminó cuando las radios cristianas empezaron a ampliarle la palabra al pueblo. Hoy, todavía hay liderazgos que prohíben a sus liderados escuchar otra palabra que no sea sus palabras.

 Me pregunto: ¿Cuándo piensan entrenarlos para el discernimiento y la sabiduría? Dios no hizo robots, hizo hombres. Pero hay líderes que parecen estar más cómodos con robots que no piensan, no oran y no leen la Biblia. Eso no es bíblico, es carnal. Y, lo que no es del Espíritu, es del diablo.  Aunque se vea como religión.

Nosotros pretendemos arreglarlo todo con unción. Elías convocó a todo Israel en el monte Carmelo, hizo caer fuego del cielo, pero no tuvo la estrategia para organizar a siete mil hombres en su nación. Tú necesitas, para hacer un trabajo que afecte a tu nación, no sólo la unción de Dios sino, también, la estrategia de Dios.

La segunda mega tendencia que podemos ver, es un cambio de una economía basada en la exportación, a una economía dirigida al cliente, al individuo. O sea: todos los ojos de las empresas están puestos en ti.

La tercera mega tendencia es pasar de ser controlados por el gobierno, a ser controlados por los grandes mercados. Cuarto: hay un cambio de un mundo rural a un mundo urbano. El noventa por ciento de la población del mundo, en el tercer milenio, va a vivir en las grandes ciudades. La mayoría de ellos, en Asia.

Si tú quieres ser un hombre efectivo en la obra de Dios tendrás que saber cómo tomar ciudades para Dios. Las grandes ciudades van a estar, en su gran mayoría, en Asia. Bueno: este es el mundo al cual nosotros seremos empujados en el tercer milenio.

En los Estados Unidos, hoy, veinticinco millones de americanos trabajan desde su casa. Computadoras. Para el 2015, dicen los entendidos, será el sesenta por ciento el que lo haga. ¿Cómo vamos a ganar a esa gente?

Aquello de: "Estamos de campaña, traiga un amigo inconverso", no va más. Le estoy hablando a gente que para el nuevo milenio quiere estar en la cresta de la ola, no quejándose y lamentándose. Lo pasado ya pasó. Agua pasada no mueve el molino.

El mundo de la música, de la moda, ya se está preparando para la generación de jóvenes del 2005; la iglesia está llegando, siempre, cuando el incendio ya se apagó. Si no aprendemos a desculturizar el reino, si no aprendemos a sacarlo de nuestra cultura evangélica que se murió hace cincuenta años, nos vamos a ir de esta vida sin ser un factor de cambio para un mundo decadente.

 Me estoy acordando del cuento de aquel loco que se creía muerto. Estaba totalmente convencido que estaba muerto. Iba al psiquiatra y le decía: estoy muerto, soy un cadáver. No había forma de convencerlo de que estaba vivo.

Un día, al psiquiatra se le ocurrió una idea. Si le pinchaba un dedo y le salía sangre, lo iba a convencer de que no estaba muerto, porque los muertos no sangran. Cuando llegó este loco, el psiquiatra le dijo: "Te hago una pregunta: ¿Los muertos, sangran?" Y él dijo: No, los muertos no sangran.  – A ver, préstame tu dedo. – Le pinchó el dedo y vio como salía la sangre, y horrorizado exclamó el loco: ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Entonces los muertos sí sangran!

Ah, sí; cuesta cambiar. Por eso, si Dios va a usar un hombre, va a tener que atravesar las barreras de su cultura, de sus costumbres, de su formato mental de pensamientos. Va a tener que dará luz una nueva mente, una nueva visión, una nueva estrategia, porque Dios nos va a entregar al mundo en nuestras manos, pero no para que se lo arruinemos, sino para que manifestemos su presencia en él.

Dios ha prometido un nuevo nivel de unción para este tiempo. Es la unción que va a caer sobre la generación de relevo. Cuando Pedro le dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente, Jesús le dijo: Pedro, Satanás te ha pedido para zarandearte como trigo, pero yo he rogado para que tu fe no falte.

 La palabra PEDIDO, es la palabra SUPINA, y significa que tú serás desafiado y probado. Si tú te levantas, en el tercer milenio, para decir que tienes algo mejor que la medicina y algo mejor que el pecado, tu fe será probada en esos días.

Vas a tener que caminar con la evidencia del evangelio, con señales, prodigios y milagros. Pero dice el profeta que la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. ¿Cómo cubre el mar las aguas? Uniformemente.

Estoy diciendo que tú no vas a tener que alquilar ningún ómnibus ni aviones charter para ir a ningún lugar del mundo o del país a buscar unción, porque la misma unción que está allá estará aquí, porque la tierra será llena uniformemente de la gloria del Señor.

El máximo problema que tenemos los latinoamericanos, es nuestro orgullo. Los japoneses, cuando terminó la segunda guerra, estaban liquidados. Sabían que tenían que tratar de recomponerse y se preguntaron: ¿Y ahora qué hacemos?

 Preguntaron quién era el más grande en la industria automotriz. Le dijeron que los Estados Unidos. Fueron allí y dijeron: "No sé, enséñanos"; y aprendieron. ¿Quiénes son los mejores en relojes? Los suizos. Allá fueron: "No sé, enséñanos". ¿Y en telas? Los italianos. "No se, enséñanos".

Ahora en cámaras fotográficas: los alemanes. "No sé, enséñanos. Entonces ellos se dijeron: un gigante como esos, ve mucho; pero un enano como nosotros, ve poco porque es chiquito. Pero si el enano se sube en los hombros del gigante, verá más que el gigante.

 Si quieres avanzar rápido, búscate un gigante y súbete a sus hombros. No tienes que inventar la pólvora ni la rueda. Súbete a lo que ya está hecho y de allí arranca. Pero ellos dijeron: el cien por cien de los americanos, suizos, italianos y alemanes, es el cero para nosotros.

Todo el conocimiento que aquellos adquirieron durante dos mil años, ellos lo tomaron y, a partir de allí, comenzaron ellos. Hay naciones a las que Dios les ha dado una gracia especial sobre algo y son gigantes. Tenemos que aprender de ellos.

Todavía hay muchos predicadores que se resisten a repetir cierto mensaje porque es del pastor Fulano. Si el mensaje es del pastor Fulano, no bendice a nadie. Bendice a todos si es del Espíritu Santo. Y si el mensaje es del Espíritu Santo, está a disposición de todos los que deseen extenderlo. ¿Clarito, no?

 Dice nuestro texto que Abraham salió sin saber adonde iba. Dios le dijo: Sal de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre a un lugar Que yo te mostraré. Las más grandes bendiciones para ti se encuentran en tu futuro, no en el pasado.

No le tengas miedo al futuro; Dios ya está allí esperándote, ¿Nunca lo pensaste así? No le tengas miedo a lo que viene porque Dios ya lo tiene bajo control para ti. El futuro no viene para desordenar tu presente.

Todo lo que tú has soñado y has pensado hacer, está en tu futuro. Dios lo tiene preparado para ti. Pero tienes que cambiar porque, si no cambias tu manera de pensar, no vas a cambiar tu manera de vivir. A veces se tiene la sensación de que no va a haber tiempo material para cambiar la cultura de tanta gente y prepararla para todo lo que Dios quiere hacer con el hombre.

(Salmo 2: 10)= Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra.

 Necesitamos profetas, hombres de Dios, al lado de los reyes, de los jueces, para asesorarlos para influirlos espiritualmente. Porque los mayores ataques demoníacos están allí. ¿Adonde están los Danieles? ¿Adonde están los Nehemías?

 Este es el tiempo en que deberá levantarse una generación con una visión para discipular a reyes y a gobernadores de las naciones. Nadie quedará protegido por su pasado. No importa qué título tienes. No importa si tienes liderazgo sobre cuatrocientas iglesias en la Argentina o en el planeta.

No importa si has estado más años en la televisión que Madonna, no importa si eres el hombre del momento; nadie quedará protegido por su pasado. El cambio que viene es tan grande que cada día, muchos líderes, estarán al borde del fracaso.

Se levantarán una mañana y verán que su gente se fue. Si no tienes estrategia de conducción, no podrás llegar a ninguna parte. Se nos predicó durante dos décadas, (años sesenta y setenta), que "Cristo viene ya". Es un mensaje correcto, cuidado, pero se lo aplicó mal.

Muchos hombres y mujeres mayores, hoy, son parte de una generación castrada que dijo: ¿Para qué ir a la Universidad si Cristo viene ya? ¿Para qué comprarme una casa, tremendo sacrificio, si Cristo viene ya? Los jóvenes venían y le decían a los pastores: ¡Me quiero casar rápido, antes que el Señor venga! ¿Para qué voy a masacrarme estudiando si Cristo viene ya?

Mira: mejor es que te gastes para Cristo a que te oxides para el diablo. Así era que para la época, eran más espirituales los muchachos que se pasaban todo el día en la iglesia tocando la guitarra con los ojos dados vuelta para arriba, que los que iban a la Facultad a estudiar.

 Y, – Como entonces se decía -, "se llenaban de mundo y de diablo". Es por eso que una gran parte de esa generación no son profesionales. Fueron castrados desde los pulpitos porque les decían: "Cristo viene ya".

Cuidado: yo creo que Cristo viene, de eso ni hay ni tengo la menor duda, pero Él mismo dice: Negociad, entre tanto que regreso. Trabaja, mientras el día dura. Para el tercer milenio el reto, el desafío, es personal. Jean Paúl Getti, uno de los grandes multimillonarios del mundo, dijo que el 80 por ciento de toda la riqueza del planeta, está en manos del 20 por ciento de la humanidad.

 Pero dijo algo más: si un día decidiéramos distribuir esa riqueza, proporcionalmente, entre todos los millones de habitantes de la tierra, en cinco años, ese dinero volvería a las manos del mismo veinte por ciento que la tiene ahora, porque el problema no es la pobreza, es la mentalidad de pobreza que no le permite a mucha gente pensaren grande como lo ha hecho ese veinte por ciento.

La tarea más importante para el liderazgo de la iglesia del siglo veintiuno, es anticiparse a los hechos. Basta de llegar, como iglesia, siempre después de apagado el incendio. Cientos de profetas preanunciaron la caída del muro de Berlín. Algunos le creyeron y otros no les creyeron.

¿Quiénes? No sé, pero cuando el muro se vino abajo, al día siguiente, ya estaban en el ex Berlín oriental la Coca Cola y Mac Donalds. La iglesia entró un año después. No sé si alguien creyó o alguien no creyó al profeta, lo que sí sé, es que al que creyó, le fue contado por justicia.

Anticipación primero, e innovación después. Es un tiempo de permanente innovación dentro del pueblo de Dios. Hay iglesias que hace cincuenta años que tienen el mismo programa y jamás lo cambian. Perpetúan algo que ya no funciona.

Y si alguien pretende cambiarlo hay un montón dispuesto a tratarlo como a un hereje traidor, aunque por dentro se dan cuenta que eso ya no funciona. ¡Si se te murió el caballo, desmóntalo! ¡Súbete a otro! Caballo muerto ya no lleva a ninguna parte.

 Los grandes hombres de la historia, hoy no nos servirían para nada. Sirvieron en su tiempo, pero hoy es otro tiempo. Se necesitará ser más creativo y más excelente. Un líder le preguntó a otro que tenía éxito: Dime, ¿Cómo puedo hacer para ser más creativo? El otro le contestó: ¡Pasa más tiempo con el Creador!

En cuanto a la excelencia, solo es el ticket de la entrada, ni siquiera es el partido. Si no eres excelente, ni siquiera has entrado a la cancha. Hay mucha gente que cree que está jugando y ni siquiera salió del túnel. Excelencia no es un punto de ventaja. Todo en el mundo es excelente.

 ¿Cuántos saben que Dios es excelente? ¿Cuántos saben que hay en nosotros una cultura de hacer las cosas como se pueda porque lo que importa es que es para el Señor? Hágalo todo bien. Dice en Hebreos que Abraham salió sin saber adonde iba. Salió. Esto tiene que ver con una decisión.

 La palabra DECISIÓN, viene del latín DECAEDERE, que significa CORTAR. Cuando usted toma una decisión, usted está cortando algo. Alguien dijo alguna vez que comenzar es más de la mitad del camino. Dios le dijo a Abraham: ¿Quieres todo lo que te estoy ofreciendo, el paquete completo? ¡Sal de tu tierra!

Y no dice que Abraham salió, aunque obedeció. Dice que el Padre lo sacó. Y Génesis 12:1, dice: pero Dios había dicho. Porque lo había hablado veinticinco años antes. Él lo dilató, pero las bendiciones de Dios se soltaron sobre él cuando él salió.

 Porque cuando tú tomas una decisión, tú sueltas una ley de causa y efecto. Cuando tú tomas una decisión, el mundo comienza a girar a tu alrededor. Cuando tú tomas una decisión, comienzas a cambiar tu realidad. Por eso el Señor siempre se dirige a nuestra capacidad de decidir.

Todo lo que tú decidas, dice Job, será firme. Puedes determinar vivir en China, en África, o en cualquier otra parte si lo decides y te lo propones. No hay nada más fuerte que el poder de una decisión. No un anhelo, una decisión. Todo cambio está relacionado con lo desconocido.

¿Has notado que la mayoría de la gente no cambia porque tiene miedo que le pasen cosas? Busca la seguridad. Ahora vamos a matar un mito que hay en nosotros. Si vas a entrar en el tercer milenio con un cambio en tu vida, tienes que entender esto: la seguridad no existe, es un mito.

 Hoy tienes dinero, mañana lo pierdes; hoy tienes prestigio, mañana lo pierdes; hoy tienes poder, mañana lo pierdes, hoy tienes una posición importante, mañana no existes. Ninguno de nosotros tiene control de la seguridad en lo externo.

Si tú quieres moverte con Dios y eres amante de las seguridades, que todo esté en su orden, olvídate de todo esto: no vas a poder cambiar. La única seguridad que tú tienes no está afuera, está dentro de ti, cuando tú sabes que sabes que sabes que Dios va contigo, no importa si es con dinero o sin dinero, tú sabes que Dios está dentro de ti.

 Pablo fue a predicar y terminó en una cárcel. Y él dijo: pero yo sé en quién he creído y Él es poderoso, Él tiene seguridad interior. Necesitaremos una gran seguridad interior en el Tercer Milenio para hacer cosas grandes para Dios. Si Dios te manda al desierto, te va a dar un buen sombrero. Si Dios te manda a hacer algo, aunque no lo tenga, Dios lo proveerá.

Tienes que desarrollar un nivel de fe en Dios que es capaz de cumplir lo que Él promete. Cuando Elías fue a Sarepta, había una viuda que tenía su última tortilla para comerla ella y su hijo y después morir. Y Elías le dijo: dámela.

La enseñanza es esta: suelta lo poco para que tengas lo mucho. Todo tiene que comenzar con un pequeño plan en su mente. Hay un momento donde cada uno de nosotros pierde su brújula y se encuentra dando vueltas en el desierto.

Se hacen cosas, pero no estás lleno; sabes que esas cosas que haces no afectan la vida de nadie. Ese es el exacto momento donde cada hombre y mujer deben pensar y reencontrarse con su Señor. Es lo primero: partir con un objetivo claro en tu vida.

Cuando tú empiezas a hacer algo que no te lleva a ninguna parte, es cuando te empiezas a secar. Tiene que llegar un momento en que vas a decir: ¡Basta ya! ¡No aguanto más! ¡No sé qué hacer! Allí es dónde aparecerá el Señor para llevarte, como dice el salmo, a delicados pastos.

Hubo una vez un joven que se vino del campo a la ciudad para estudiar en el Seminario, para ser pastor. Cuando se recibió, al poco tiempo, se fue a pastorear una iglesia a otra ciudad del interior. Al año volvió, fracasado, y le pidió una entrevista a un viejo pastor lleno de sabiduría.

Pastor, le dijo: ¡Creo que no he sido llamado al ministerio! – Y antes, ¿Por qué pensabas que sí habías sido llamado? – Porque yo estaba en el campo, trabajando en nuestro campo, contento, pero un día, arando la tierra, levanté mis ojos al cielo y vi dos nubes que dibujaban dos letras: S.P. Entendí que Dios me decía: Sé Pastor.  -Ahí fue cuando el viejo pastor le dijo: ¿No habrá sido Siembra Papas?

Tienes que saber por qué estás aquí. No puedes ser una hoja que lleva el viento o que va por el río. No puedes ir para allá ni para acá, con cualquier viento, con cualquier visión, tienes que saber para qué estás aquí, para qué naciste, averiguar cual es tu destino y luego invertir en todo eso.

Toda tu vida, todo tu dinero, todos tus esfuerzos, porque tú vas a ser excelente sólo en aquello a lo que tú fuiste enviado. Quiero que tengas muy presente esto: cuando los americanos rompieron la barrera del sonido con un avión, descubrieron que el sonido nunca tuvo barreras; que la barrera era humana.

 Nada es imposible para Dios. El agua, a los noventa y nueve grados, es sólo agua caliente. Un grado más y es agua hirviendo que puede mover calderas, mover locomotoras y mover el mundo, en suma. ¿Sabes qué? Agrégale al agua de tu vida ese grado de pasión que le falta.

Tienes que tener bien claro para qué fuiste creado, salvado y liberado. No contabilizar los fracasos. Tú no tienes fracasos, tú tienes resultados diferentes. Tú no eres ningún fracasado; en todo caso, sólo es que el éxito te ha tardado en llegar.

Dice el Señor; aprende de las aves del cielo y de la hormiga. Trata de imaginar un gato. Un gato sabe que él nació para cazar ratones. Su destino en la vida, es cazar ratones. ¡Es su ministerio! Él sabe que Dios lo ungió para cazar ratones.

Él sabe que cuando nació, Dios le dijo: Serás un tremendo cazador de ratones. Tú jamás vas a ver a un gato deprimido en la mañana porque perdió su primer ratón. ¿Qué le pasa señor gato? – Es que se me fue un ratón… Vaya a saber si serviré para esto… creo que no tengo ese ministerio… estoy confundido… no sé qué hacer…

 Ojo: tampoco vas a encontrar a la gata diciéndole: ¡Ahí está! ¡Mírenlo! ¡Ese es el gato de Dios! No. Nunca vas a ver esto. ¿Sabes por qué? Porque ellos no contabilizan los ratones perdidos, contabilizan los ratones cazados. Y siempre, siempre, siempre, el gato va a estar allí, esperando el próximo ratón. ¿Aves del Cielo? Sí. ¿Hormigas? Sí. De gatos no dice nada, pero la esencia es la misma.—————–

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