¿Qué es un desagravio? Una reparación o un reconocimiento con la finalidad de enmendar un agravio u ofensa efectuada a alguien o algo. ¿Y a quien se ha ofendido en este caso? A la ley. Porque la hemos criticado, censurado y vituperado en muchas ocasiones, y la Biblia nos va a demostrar que esa opinión era, por lo menos, exagerada o sobredimensionada.
No retiro ni retiraré lo que en algunas ocasiones haya dicho de gente religiosa legalista, pero sí será bueno recorrer este estudio y ver como, por qué razón y bajo qué circunstancias Dios decidió enviar esa ley. Servirá no sólo como información, sino como base de un conocimiento que modificará tu vida de hoy en adelante.
El libro de Hebreos, o carta a los hebreos, es un tremendo manual de alta excelencia. Entender ese libro te ilumina la Biblia entera. Te une el Antiguo y el Nuevo Testamento. Y contiene elementos que nos van enseñando día a día y nos acompañan en todo proceso clave. Por ejemplo el actual, una reforma.
(Hebreos 7: 11) = Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (Porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿Qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?
(12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley.
Entiende: si se cambia al ministro, también se tiene que cambiar la ley. Si se cambia el liderazgo de una iglesia, se cambia la ley. Como podrás entender claramente, me estoy refiriendo a la iglesia global, no a tu congregación.
Cuando Dios se mueve y levanta a hombres nuevos, la forma en que se opera cambia, porque la ley cambia. Es por eso que, cuando Dios escoge un nuevo liderazgo, una nueva conducción para su pueblo, no lo hace heredar el Reino del Padre. Por eso lo escogió a Jonatán y tomó a David. Por si no lo sabías, Jonatán tenía las mismas características que David. Habían hecho las mismas proezas. Y era más fácil poner a Jonatán porque ya le tocaba el trono, pero iba a heredar todos los errores del sistema.
Entonces, cuando Dios ha terminado con un sistema, saca a alguien del sistema y lo entrena fuera del sistema, y lo coloca en posesión fuera del sistema. Entonces toda la ley que opera en ese sistema, ya nada tiene que ver con esto que está pasando ahora. Y eso está en toda la Biblia, ¡Y no ha dejado de ser!
El problema es que, la peor historia que se puede aprender, es la de uno mismo. Nosotros nacimos en un tiempo de ese tipo de transición. Y algunos se han desbordado hacia el otro lado y otros se han quedado en el mismo lugar. Entonces hay una guerra llena de malas actitudes que termina por sacar lo peor de la humanidad de cada uno. Pero sigue siendo Dios, ¿Eh? Dios está haciendo esta transición. ¿Qué es el cambio de ley? Cambiado el sacerdocio, es necesidad que la ley cambie.
(Hebreos 7: 15) = Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, (16) no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.
Fíjate que no solamente se levanta un sacerdocio distinto, sino que además de eso, ese sacerdocio ya no va a trabajar de acuerdo con la ley que se venía respetando y cumpliendo. Olvídate que esto fue en aquel tiempo; el principio, sigue siendo cierto.
Tú extraes ese principio, y te funciona en cualquier transición. Funciona en una empresa, cuando te casas, estamos hablando de un principio, de un patrón, de un modelo; trasciende. No estamos hablando de teología, estamos hablando de vida.
Aquí es donde todavía algunos que no conocen del todo este ministerio se confunden un poco y pierden el hilo. No estoy creando doctrina, estamos compartiendo principios para aprender a vivir en la tierra. Si quieres aprender doctrina, te vas a cualquier buena escuela bíblica y allí te llenas de toda la doctrina que quieras. Aquí estamos aprendiendo a vivir bien para que Cristo venga.
Sí, porque la gente escucha y dice: ¡Pero es que esto no encaja con! ¡No tiene que encajar! Es algo que está siendo constituido fuera de lo que hemos aprendido como absoluto. ¡Y no es una visión mística personal de alguien, es Biblia pura! Sólo toma la tuya y lee; no permitas que otros la interpreten por ti.
(Verso 18) = Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia, (19) (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.
Entiende: en una mano tenemos algo que fue abrogado porque era débil e ineficaz, y en la otra mano tenemos ahora una nueva esperanza. ¿Y qué es la ley? ¿Qué es lo que tiene que cambiar? Porque cuando uno dice la ley, la gente piensa en los diez mandamientos.
¿Qué es la ley, entonces? Son las normas de vida divinamente instituidas y diseñadas para gobernar al pueblo de Dios, en la tierra de Canaán. Recuerda que Canaán, es Cristo. Lo que quiero que entiendas es que estas leyes de las que yo estoy hablando, no nacieron por la decisión de una junta de diáconos.
No es que Moisés y Aarón se sentaron y dijeron: Bueno…vamos a inventar algo nuevo, vamos a implantar algo que ponga orden, porque este pueblo se ha convertido en una manada de locos. Vamos a poner algunas reglas aquí y allá para que ellos se porten bien, no.
No estamos hablando de unos estatutos que puso tal o cual iglesia, tal o cual denominación o tal o cual credo, o de la constitución que escribió Fulano de Tal hace doscientos años y que hoy ya está obsoleto y no sirve. No estoy hablando de eso, sino de algo divino, instituido por Dios.
Dios dio la ley, esta no fue sabiduría de Aarón y Moisés. La ley regula todo lo que tiene que ver con el área civil, social y moral del hombre. Nada que ver con separación de iglesia-estado, no te me vayas con las reglas americanas, no estoy hablando a ras de tierra, estoy hablando en ambiente espiritual.
Civil, social y moral. No hay tal cosa como ir a la iglesia, o tener una visión en la iglesia y otro plan o deseo en el ámbito familiar. Es una sola cosa. Un pastor, un día que yo le hablé de algo que había dicho en la radio con lo que él no coincidía porque fastidiaba los intereses del consejo, me dijo muy suelto de cuerpo que hay un evangelio virtual y un evangelio real, dándome a entender que las cosas de Dios debíamos respetarla siempre y cuando no se contrapusieran con nuestros intereses personales. Pastor. ¡Dios libre a sus ovejas!
La ley de Dios control lo civil, social y moral del hombre. Es una sola vida. Cristiano es algo que uno es, no algo que uno hace un domingo en un templo. Sacerdocio es algo que uno es, no algo que tú haces cuando eres ordenado por un presbiterio.
Cuando estás con tu flamante esposa en tu nuevo cuarto matrimonial, sigues siendo sacerdote. ¡No te sonrías! ¡No seas religioso! Por eso es que las vestimentas nada tienen que ver. Esa ley estará ratificada por obras. Aquella. Y todo el mundo tenía que hacer algo, para obtener alguna posición espiritual o religiosa que le otorgara alguna estatura de varón perfecto, que la misma ley le prometía, incapaz de conseguir.
La ley te ponía a trabajar para conseguir algo, que la misma ley te adelantaba que no podía obtener. Era imposible por la ley conseguir la perfección. Dios no dio la ley para que fueras perfeccionado. La ley fue para traerte a Cristo. Cristo es tu perfección.
Igual hoy, ya estás en Cristo. Entonces trabajamos porque estamos en Cristo, no para ser perfeccionados. Esto destruye toda la competencia. Mira Gálatas 2. Son cosas que hemos visto por años, pero ahora es el tiempo de verlas con una mentalidad diferente.
(Gálatas 2: 15) = Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, (16) sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. (Presta atención que por la ley no te puedes justificar).
(Gálatas 3: 6) = Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
(7) Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham.
(8) Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: en ti serán benditas todas las naciones.
Quiero que entiendas algo que está implícito. Dice que Dios le dio la buena nueva a Abraham para que en él pudieran ser benditas todas las naciones. ¿Recuerdas que cosa es buenas nuevas? Evangelio. A Abraham se le predicó el evangelio. Ya lo sabes, el evangelio no comienza en Mateo.
También esto significa, por lo que leemos en el final del texto, que el verdadero evangelio incluye, necesariamente, que las naciones sean benditas acorde a lo que tú hagas con ese evangelio. Y dice que fue por fe. Eso es un mensaje aparte.
La fe es una tecnología para alcanzar a Dios. Es como el interruptor de la luz. Yo quería saber cómo esa lámpara se encendía y descubrí el interruptor y entonces encontré la luz. No dije que la pude crear, dije que la encontré. Ahora, entonces, cada vez que quiero luz, enciendo el interruptor.
Abraham, en medio de gente sacrificando animales, encendía el interruptor. Tremendo este hombre. Sale de Ur de los caldeos, tiene que separarse de centenares de personas, y llega a una posición con Dios donde él sabe relacionarse con Dios de una forma que lo justifica, tanto como tú eres justificado hoy. Y lo hace por fe. No limpió altares, no hizo vigilias.
Nadie dice que eso estuviera mal en su tiempo o que hoy sigamos necesitando de otras cosas, pero para alcanzar a Dios y sentirse pleno en eso, para decir Dios me quiere o estoy bien con él, es necesario encontrar la fe. Abraham no hizo otra cosa para ser justificado.
Hay algo que se llama fe que va más allá de la fe. Esto es fe antes de la salvación. Aquí te lo está diciendo. “Dime una cosa, (verso 5), ¿Por las obras de la ley o por oír con fe?” Aquí tienes dos tecnologías otra vez. Puedes hacer las cosas por las obras de la ley, o por el oír con fe.
¿Cómo opera la iglesia? ¿Qué es la ley que es lo que tiene que cambiar? Es la ministración divina y temporal que requiere perfección externa y obediencia constante. O sea que el que trabaja por ratos, aquí tenía que involucrarse con todo. No podía hacerlo un rato sí y un rato no.
Tú no podías decir “Yo soy piadoso porque observo el sábado”. Y entonces hacerte el santurrón porque tienes características que tal vez otro hermano no tenga. Pero que tu hijo se acostó con l hija de Fulano y tú no lo llevaste a la puerta para que lo apedrearan. ¿Se entiende el ejemplo hipotético?
Es decir que, si quieres manejarte por la ley y sostener tu santidad, tú deberás arrojarle la primera piedra a tu hijo. Y era por eso que se formaba un regio rollo en el Antiguo Testamento. Porque parece que dos o tres eran bien religiosos, y sí mataron a sus hijos. Y cuando Fulanito no lo mató, entonces allí empezó la pelea.
Dice Pablo en Corintios que la ley es un ministerio de muerte, cuando habla de Moisés y la gloria que cubría su rostro. La ley revela el pecado, te trae convicción. La ley es el conjunto de principios que le da parámetro a la vida.
Cuando ellos salen de Egipto, ellos no tienen nada de eso. Ellos salen al desierto y son una gente sin forma. No tienen nación, no tienen gobierno, no tienen bandera, no tienen nada. No tienen ni esperanza. Pero Dios lo permitió porque sabía que en cualquier transición, hay que sacar gente para producir gente. Se saca gente y, los que terminan, no son los mismos que empezaron.
Entonces salen al desierto, y en el desierto todo parece ir muy bien porque Dios te cubre, ¿No es cierto? Pero es un ministerio de muerte, ahora, ¿Qué pasa? La persona, ahora, desde que cayó en la posición de Adán, se queda pensando que eso es normal.
Entonces no entiende por qué Dios lo tiene haciendo ritos todos los domingos en un templo, él se halla lo más bien. Se anda acostando con la hija del padre, con la hermana, con el suegro y qué sé yo quien y para él todo está bien, todo anda bien. ¿Por qué? Porque si no hay una ley que dice que eso es incesto, pues entonces no lo es.
Así es que, mientras robar sea solamente tomar lo que yo quiero, no es hurtar. Pero si hay un papel que dice que si tomas lo que no es tuyo es hurto, entonces sí lo es. Entonces, cuando Dios da la ley, comienza a mostrarle al hombre que el hombre no es en absoluto lo que se está creyendo que es.
Entonces Él añade la ley. Y la ley comienza a darle al hombre, parámetros. Fíjate que yo estaba creyendo que yo era buenísimo, pero según el papelito este, parece que no lo soy tanto. Y eso es sólo Biblia. Voy a decirte algo con valor de sentencia: la Biblia no es para predicar, es para que te mires en ella.
Entonces nos miramos en ese espejo y empezamos a cambiar según el nivel de obediencia o el grado de Reino que tengamos por dentro. Porque nada que te digan desde afuera, te perfecciona. Nada de lo que te digan de afuera te perfecciona. Ahora la forma de crecer, es otra.
La forma de ministrar es otra. Lo que antes se hacía por imposición de manos, ahora se hace por lo que te estoy diciendo. Si un día estoy en tu ciudad y vas a escucharme, no esperes que ore por ti. Ese mover de Dios ya pasó. Lo que antes se te daba por transferencia en la imposición de manos, ahora se te da por transferencia en la revelación de la palabra. El método de ministrar cambió.
Entonces ahora vemos nuestra verdadera condición. Uno se redarguye, comienza a medirse y empieza a decir “¡No puede ser! ¡Necesito a!”. Cristo. La idea central fue, es y será que la ley te traiga a Cristo. Si te rebelas a la ley, te mata.
Eso es, también, lo que está pasando con los mensajes en la iglesia. Antes, el mensaje era la proclamación de Cristo. Todo lo que Dios tiene para ti. Ahora es mira quien es Dios, y mídete con Él. Según cambió del Antiguo al Nuevo, ahora en la reforma también cambió el mensaje.
Lo que el mensaje te trae ahora es una ley espiritual. Las leyes del Reino. Eso es a lo que nosotros llamamos los principios gubernamentales del Reino. Se te muestran, según la palabra. Y ellos comienzan a ajustar tu vida, porque no te dejan escapar. Porque al que sabe hacer el bien y no lo hace, a ese se lo considera como pecado, o algo peor: como prevaricación.
Y es mejor no saber que saber y no hacer. Por eso es mucha la gente que discierne que lo estamos diciendo es así, pero rechaza escucharlo, porque sabe que si lo llega a escuchar, ya no podrá nunca jamás argumentar que no lo sabía.
Hay un costo grande. Hay mucho que perder. Hay muchas amistades que van a dejarte de llamar por teléfono para saludarte, mucha gente que de un día para el otro hasta te retirará el saludo. Y a otras menos informadas siempre habrá alguien importante que les aconseje no relacionarse más contigo. Lo he visto.
Cuando el barco comienza a moverse, la cosa se pone peligrosa. Esto es individual. Dios no te perdona porque formes parte de una corporación equis. No te va a perdonar porque tú tenías a cuatro amigos que no querías dejar atrás. Ya es muy tarde.
(Romanos 3: 20) = Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. (La ley viene para que conozcas tus pecados).
(Romanos 4: 15) = Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
Había que transgredir, por eso Dios le puso una ley a Adán. Porque si no la había, nunca se iba a dar cuenta que tenía el potencial para caerse. ¿Qué es bueno, sin oportunidad de ser malo? ¿Qué es fidelidad, sin oportunidad de apostatar?
Dios le puso la oportunidad de apostatar, y apostató. Ahí está la razón por la cual nosotros tenemos que cambiar la ley. La ley ahora no es de afuera, es de adentro. Yo puedo tener una iglesia de impecable conducta, de diez mil miembros, por parámetros que yo les exijo que hagan. Y ellos, por amor a mí, (O por miedo, vaya uno a saber), cumplen lo que les digo. Pero eso no garantiza el fin.
¡Es que debes ser bueno con la gente! ¿Sí? Eso tampoco cambia el fin. El ser bueno con la gente, no cambia a la gente, sólo te gratifica a ti. O te perjudica, vaya uno a saber. He visto las dos cosas. Cuando uno la confronta a la gente, la gente se enoja. Entonces salen a decir que no tienes amor.
A la gente, si la dejas elegir, le gusta ir a una iglesia donde dicen que el pastor es un amor. Y van, y probablemente esa iglesia esté repleta cada domingo, pero no le hace; en la palabra, eso no es bíblico. Porque lo que nos va a sacar de un error o de un peligro, es la confrontación, no la amorosa permisividad.
La ley tiene que tener la habilidad de introducirte en este libro y mostrarte quien dice Dios que es y hacia donde va. Y que después de saberlo, hagas lo que corresponda para que tu vida se ajuste con esa perspectiva.
Liderar incluye o implica que tiene que haber una jornada en tu ministerio. Y la jornada se determina por el calibre de existencia de la gente. Cuanto hemos caminado depende de cuan madura está esa gente. Y qué tan madura está esa gente no depende de cuanta Biblia saben, sino de cómo están viviendo en su sociedad, que promedio de jóvenes hay en la universidad y que promedio de calificaciones tiene.
Reitero: esto es Biblia, no teología. Muchos creen que es lo mismo, pocos saben que no. Muchos serán llamados, pocos serán escogidos. Entonces eso es lo que Dios quiere: que la ley cambie. La ley es otra. Tiene que haber un cambio de ley, o sea: todo se hace basado en otro tipo de ministerio.
La ley es una fuerza invisible o una plataforma de operaciones. Para los que conocen de informática, la ley vendría a ser algo así como el disco rígido. El equipo, el Windows. Eso es la ley. El ministerio de varones o de deportistas, sería el programa elegido para funcionar, el software.
Nosotros, lo único que hemos hecho es cambiar muchos software, y estamos trabajando con dos programas. Le pisas un callo a la gente y reacciona igual. En una reforma, lo que hay que cambiar es el modelo de Windows y pasar al más nuevo. Este hace cinco años que no se usa más.
Lo que se cambia es lo de abajo, la ley. El principio operativo. Las prioridades cambian. Lo que antes era muy importante, ahora ya no lo es. Y lo que no tenía ni la menor importancia, ahora es básico. La escala de valores cambia. La visión cambia. Los deseos personales cambian. La ley tiene que cambiar todo eso, sino es así, la ley no se ha tocado.
Porque la ley es el eje, el epicentro de la humanidad, es lo que constituye el conjunto. Argentina es un país con gente tremendamente impuntual. Aquí invitamos a una conferencia a las 7.00 PM, porque sabemos que la gente llegará no antes de las 7.30 y así será la única forma de comenzar a las 8.00, que era lo que nos convenía. Si invitamos para las 8.00, seguramente comenzaremos a las 9.00.
¿Y qué es lo que nos hace ser así? Porque yo, que soy una persona que ama la puntualidad, no tengo más remedio que adaptarme y terminar haciendo lo que hacen los demás, ya que solo no puedo modificarlo? No lo sé, es cultural. Sí puedo asegurarte que, cuando un argentino se traslada a lugres donde la puntualidad es una tradición ancestral, en dos días se convierte en el ser más puntual del planeta.
¿Pero y entonces por qué allá eras de una manera y aquí eres de otra? Una ley. Una ley en este caso no escrita, pero ley al fin. Y respetada por gustosos o detractores. Y ni hablar del respeto por las reglas del tránsito vehicular.
Es norma en muchos países europeos que, si un peatón pisa apenas la senda peatonal, todos los autos se detienen y le permiten pasar. Haz eso en Rosario y te llevarás de recuerdo de tu visita a mi ciudad un dedo del pie aplastado. Pero hay muchos rosarinos que conducen autos en ciudades europeas que no dudan en detenerse y darle lugar al peatón. Ley.
¿Y qué es la ley desde lo espiritual? Es la conclusión de toda filosofía dicha desde Adán hasta hoy, que han formado cada carácter en cada región, que la mayoría llama cultura, y que es lo que produce un comportamiento común en la gente. Bien; eso es lo que cambia.
La cultura de la iglesia cambió. Eso es lo que está cambiando. Antes, para hablar de qué cosa está pasando en Dios, aludíamos a los logros ministeriales del altar el domingo a la mañana. Y eso te decía que tan buena estaba la iglesia o que tan aceitada estaba la onda con Dios.
Ahora, todo el caudal de información que tenemos de países que ni siquiera sabíamos que existían, y la suma de hechos valiosos o negativos que suceden en esos lugares, es la base de la onda de lo que Dios está haciendo en la tierra. Y no la reunión de oración en la iglesia.
Dios se está moviendo globalmente. Ya no se trata de sostener costumbres en la pequeña iglesia del mismo modo en que lo hacía el abuelito que la fundó. Hoy hay dinámicas internacionales que, lo sepas o no, lo quieras o no, te agrade o no, te fijan la agenda de Dios.
Y si nos demoramos en buscar a Dios, cuando saquemos la cabeza para ver, vamos a estar bien perdidos. Por eso es que no se puede estar independiente de algo que está conectado global. Y esto no significa hacerse miembro de aquí o de allá, eso significa no perder comunicación, comunión, onda y contacto con el Espíritu Santo de Dios, único guía a toda verdad.
Fíjate cómo será la desinformación espiritual, que mientras hay misioneros de iglesias tradicionales procurando reunir en templos a personas que se congregan en casas de familia en muchos lugares donde el cristianismo es mal visto, los apóstoles levantados por Dios en esos lugares aseguran que si lograran construir un templo o formar una iglesia estructural, el gobierno se las echaría abajo en menos de una semana. Por lo tanto, la forma en que Dios se está moviendo allí es precisamente la que los misioneros quieren cambiar.
Entiende que Dios, en este tiempo presente, se está moviendo de maneras bien raras. Y eso no significa que transgreda su palabra ni mucho menos, sólo que no lo está haciendo como era la costumbre. Y eso no trae alabanza, trae enemistades, enojos, contiendas, disensiones. Déjame acá que estoy adorando bien. Si me llevas allá, me van a matar. Nosotros, en América, jamás podremos entenderlo. No le hace. Dios es Dios acá y allá también, aunque con distintos métodos.
Nosotros acá gastamos reuniones, congresos y conferencias hablando de la cercanía del tiempo en que llegará la gran tribulación, y en países musulmanes, budistas o hindúes, a la gente que forma una iglesia la azotan, la torturan, le fracturan los huesos y las asesinan. ¡Ve a hablarle a esa gente de que todavía no estamos en la gran tribulación!
Entonces, lo que vemos que la ley es una plataforma de operaciones invisible que hace que todo funcione. Al que está del otro lado le puede parecer que uno anda fuera de orden, pero lo que en realidad ocurre es que anda en fuera del orden que él cultiva.
Es un orden del cual Moisés no escribió nada. No es el orden levítico. ¿Cuál es el orden levítico? El que hace las cosas por ritos. Es del orden de Melquisedec. ¿Y cuál es el de Melquisedec? Según el poder de una vida indestructible. Son dos órdenes. Y el de Melquisedec es donde termina todo, así que no hay otra que ir hacia allá, aunque algunos lleguen más tarde que otros.
Los que han salido antes y llegaron, después van a retornar a buscar a los que quedan. La idea es que salga el remanente para que luego retorne y haga salir a la iglesia entera. Pero todos van para allá, no hay otro camino, aunque muchos se empecinen en sostenerlo. Eso es lo que yo llamo transición.
(Gálatas 3: 15) = Hermanos, hablo en términos humanos: un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.
(16) Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: y a tu simiente, la cual es Cristo.
(17) Esto, pues, digo: el pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.
Tienes que entender que hay dos palabras que dice que la ley es añadida. Hay veces que la palabra “añadir” significa mezclar dos cosas y hacer una con ella, o poner de lado a lado. La ley fue puesta al lado de la gracia. No encima. No fue que canceló la gracia.
El tiempo que había ley, la gracia todavía era. Por eso David actuó de una manera no conforme al orden, y volvió loco a todo el mundo, y todavía encontró a Dios. No andaba operando en la misma orden. Andaba en la otra orden. Moisés dio la ley, pero él no vivió bajo la ley.
El mantuvo su tienda personal, con su vino, su pan y su piedra y todas sus cuestiones. Y cuando él se metía en su tienda, Dios se movía. Aarón entró al tabernáculo, Moisés no. Moisés no vivió bajo la ley. Él solamente la dio.
David sacó la cabeza bien afuera de la ley, y alcanzó un nivel de misericordia que sólo hemos visto en el Nuevo Testamento. Que existía en ese tiempo, porque la ley no opaca la gracia, sino que es añadida a ella. Estaba ahí. Es que la gente se fue por la letra, y no vivió el espíritu.
La ley no invalida la promesa. Entonces la promesa es la plenitud de Cristo, y aunque tenemos ley en la iglesia, tenemos que tener cuidado que la ley, que es lo que hace el culto, no nos opaque de obtener la promesa. Porque el culto no es importante, lo importante es la promesa.
Y nosotros estamos validando todo de acuerdo con la calidad del culto. Dichoso culto, no tiene nada que ver con la promesa. El culto es una escuela, y la escuela es un tutor, que es el equivalente de la ley, que sólo es para que entiendas quien es Cristo en ti, pero cuando lo entiendes, entonces ya no lo necesitas.
Mientras la iglesia se mantenga en la postura de estudiante, nunca termina. La iglesia tiene que terminar. Mientras haya un mañana, nunca es hoy. Mientras estemos profetizando, siempre hay un mañana. Y para terminar, hay que llegar a la parte de implementar lo que hemos aprendido en la ley, que es el culto.
(Verso 17) = Esto, pues, digo: el pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.
(18) Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.
Déjame darte algunos ejemplos antes de seguir leyendo. Cuando Dios le habla a Abraham en Génesis 12, le dice: “Te voy a hacer una gran nación”. La palabra “gran” es la palabra gadaool, significa de edad madura importante y poderosa, con magnificencia y distinguida y digna de respeto.
Escucha lo que Dios anda buscando. Que seamos una nación importante y poderosa, no mística y religiosa. Distinguida y digna de respeto. En Génesis 15, cuando le repite la promesa, le dice que tiene el derecho a Canaán, y que aquellos que estén con ellos serán bendecidos por ellos, y que los que levanten sus manos en contra de ellos, serán malditos.
Nota lo que Dios está produciendo. En Génesis 17, cuando reproduce la promesa otra vez, le añade una pequeña cosa. Le dice que va a ser fructífero y que todo lo que toque, se multiplicará. Por último, en Génesis 22, cuando vuelve y le habla a Abraham, le repite todas las mismas promesas, y luego le dice: “Y tus hijos van a poseer las puertas de los enemigos.”
O sea: Dios está en busca de un pueblo que tenga un estilo de vida definido. Que al que lo juzgue, le caiga juicio, que al que lo bendiga, automáticamente reciba bendición. No que haya que orar por él a cada momento. Un pueblo que se levante a poseer una promesa y se la lleve al resto de la humanidad.
A que seamos una grande nación y que tengamos total posesión de la herencia. Una gente que produzca reyes y príncipes de sus lomos, y que posean las puertas de sus enemigos. Ese es el producto final. Eso, señores, no viene por la ley; viene por promesa.
(18) Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.
(19) Entonces, ¿Para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. (Esto es, hasta que llegara Cristo. Hasta que nosotros entendamos a Cristo. En aquel tiempo, hasta que llegara Cristo físicamente. Hoy estamos en Cristo, pero ¡No sabemos quién es!)
Seguimos adorando a Jesús, el Cordero que murió, no al León de Judá. En el trono hay dos: un Cordero y un León. Uno es el sacrificio, el otro es el sacerdote.
(Verso 21) = ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
(22) Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.
(23) Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.
Entiende: esto te está mostrando con claridad que la ley te encierra hasta que tú puedas ver. Es un tutor. Hasta que entiendas. ¡Y estamos en el Nuevo Testamento, pero como no lo entendemos! Se pone más claro ya mismo.
(24) De manera que la ley ha sido nuestro ayo, (¿Qué es un ayo? Persona encargada de criar y educar a un niño. ¡Tres mil años! ¡Y le está buscando que tengas un padre, que salgas de la escuelita, y comiences a heredar de padres de otro orden.) para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
(25) Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, (26) pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; (Ustedes conocen el resto del capítulo)
(Gálatas 4: 1) = Pero también digo: entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo.
Un niño es amo de todo un lugar, una región, una comarca. Pero como es niño, aún no lo sabe y se conduce pidiéndole permiso a todo el mundo para andar por lo que le pertenece. ¿Qué necesita? Un maestro, un guía, alguien que se lo empiece a comunicar. En suma: un ayo.
Entonces la ley, hoy, viene a ser ese culto que nosotros creamos para cuidar del niño hasta que vea en donde está parado. Nació de nuevo. Tú no estás aquí perdonado. Estás nacido de arriba. ¿Cómo que de arriba? ¿Qué significa arriba? La posición de la cual habíamos caído.
Porque de arriba como término de algo elevado material o físicamente, no es. Tiene que ver con un ámbito espiritual superior, eso es arriba. Lo mismo que el cielo, aunque todavía nos pasamos mirando la estratósfera azul esperando ver a Dios asomándose entre las nubes.
Todo el mundo está perdonado. Él lo dijo. “Porque si yo fuese levantado de la tierra, atraeré” ¿A cuántos hombres a mí? A todos. Y si uno murió por todos, entonces ¿Cuántos murieron? Todos murieron. ¿Todos fueron justificados dónde? En la cruz. Todo el mundo, todos. El que mató, el que está matando y el que va a matar.
Están absolutamente todos perdonados por Dios. El único juicio que resta, es no aceptarlo a Él. Es por lo único que la gente va a ser juzgada. Todo el mundo ha sido perdonado de todos sus pecados. Ese es el evangelio, por si no lo sabías o se te había olvidado.
Que Dios anda reconciliando al mundo consigo mismo, no teniendo en cuenta sus faltas. Es palabra. O sea: la prostituta que todavía no se ha prostituido, ya ha sido perdonada por haberse prostituido cuando se prostituya. Sólo fala que alguien vaya y se lo diga.
El problema es que nosotros creemos que solamente estamos perdonados, entonces vivimos igual que ellos. Nosotros no estamos solamente perdonados. Nosotros nacimos de nuevo. Cuando nos dimos cuenta que estábamos perdonados, nacimos de nuevo.
Eso nos pone en otra dimensión. Ellos están allá y nosotros estamos acá. No estoy inventando misticismos ni estoy propulsando orgullo espiritual; estoy leyendo la Biblia. Ellos están muertos, nosotros estamos vivos. Efesios 2:5 dice que fuimos levantados, resucitados y ahora estamos sentados en los cielos.
Por eso es que la Jerusalén desciende, no sube. No estamos formando parte de todo esto, aunque estamos viviendo en todo esto. Operamos diferente. O, al menos, deberíamos hacerlo. Eso, claro, cuando lo entiendes. Cuando no lo entiendes, te lo pierdes.
Entonces, es allí donde necesitas la ley. Y nos pasamos toda la vida estudiando. Créeme que esto puede ponerse tan interesante que sería inagotable. Máxime porque se trata de algo que nunca nos enseñaron o, peor, si nos lo enseñaron, lo hicieron mal.
Estamos aprendiendo que si pudiéramos estudiar la Biblia por mil años más, serían mil años de nuevas y nuevas revelaciones. ¿Nos falta o no nos falta? No le hace, jamás terminaríamos de conocerla. La promesa no viene por la ley, viene por la fe. Hay que comenzar a vivir esto, por fe.
En tu trabajo, en tu escuela, en tu casa, con tu familia, con tus amigos, con tu esposa, con tu marido, con tu novio, con tu novia, donde sea. El evangelio no es una religión, es el manual de vida. No es un manual de iglesia. Nosotros la hemos reducido a la iglesia. Y criticábamos a los curitas católicos que no nos permitían leerla cuando tenían poder en las naciones sometidas por la idolatría.
Dios no es religioso, Dios es el Creador. Y Creador de la humanidad, no de la iglesia. Y la que está en la Biblia, es Su Palabra. Nada que ver con un templo. Los hombres le pusieron “santa Biblia”, no Dios. ¡Hermano! ¡Qué irrespetuoso con la Palabra! ¿Qué? ¿Irrespetuoso yo? ¡Veraz! Dios es una persona, no un libro.
Esto que tengo en mis manos para trabajar contigo, es una Biblia, es letra. La Palabra es una persona. Si la tocas una sola vez, cambias para siempre. Hay gente que ha leído una Biblia durante cincuenta años de su vida y jamás, pero jamás llegó a tocar la palabra.
Antes de que hubiese Biblia, la palabra es. Entonces nos podemos poner muy religiosos. Aún en la reforma, en el ministerio profético o apostólico. ¿Cuántos están entendiendo lo que está cambiando? “Iglesismo” Sacarle lo eclesiástico a la iglesia.
Principios de vida. Que se arregle el mundo. Die que ya no hay judío, ni griego, ni esclavo, ni libre, ni varón, ni mujer, ni mexicano, ni argentino, ni chileno, ni nada: sólo uno en Cristo. Pero esto te digo: que el heredero, nosotros, si somos niños, somos igual que un esclavo, que aunque somos señor de todo, estamos bajo tutores.
¿Qué hacemos sentados bajo tutores si somos dueños de todo? Es que no sabemos quiénes somos. Porque si tú llegas a saber quién eres, ya no tienes tutor. Entonces, el epicentro de lo que está pasando hoy, no es lo que pasa en el culto.
El culto, en todo caso, es lo que necesitamos porque hay siempre gente aprendiendo. Este es otro tiempo. Antes se profetizaba, ahora estamos de este lado de la profecía. Estamos en el lugar donde está la gente encargada de manifestar lo que se ha profetizado.
Es el tiempo en que nos levantemos como Pedro y digamos: esto es aquello que dijo Fulano que iba a pasar. ¿Y a él quien se lo dijo? Nadie. ¡Pero como, si yo estaba lleno del Espíritu y no lo vi! Yo también y sí lo vi.
Cambiado el sacerdocio, hay que cambiar la ley. Religión, entonces, es ese proceso de tutoría donde se enseñan cosas que no perfeccionan a nadie, y que mantienen a la gente bajo un ayo, porque son niños. Pero está al lado de algo, no opaca lo otro. Porque la promesa sí es accesible, pero es mediante una tecnología que se llama fe.
Y la fe, déjame que te lo recuerde, por si fuiste aleccionado por moveres raros, no es algo que podemos usar para conseguir nuestros deseos. Porque nosotros no operamos por nuestra fe. Porque Gálatas 2:20 dice que juntamente con Él estamos crucificados, y que ya no vives tú ni vivo yo, sino que vive Él en nosotros. Y que el que se une con Dios es un espíritu con Él. Así que tú tienes por dentro a un solo espíritu: el tuyo o el de Dios, no hay otra cosa.
Y que la vida que vive ya no la vive por su propia cuenta, sino que la vive por la fe del hijo de Dios, no la tuya. O sea que la fe que tenemos no es nuestra, sino la de Él. Y Él pagó un precio muy alto para llegar al final, no para comprar una Ferrari.
Es una fe distinta, una fe de Reino. ¿Prosperidad? Sí creo en la prosperidad, porque sin dinero no vamos a terminar. Tú puedes y debes dar, pero con conciencia, no porque te han manipulado el bolsillo. No damos por amor ni por afectos naturales, damos por conciencia y obediencia al mandato.