Quiero que sepas, en el inicio de este trabajo, que si te has acomodado tranquilamente esperando escuchar o leer un buen mensaje de parte de un predicador que te resulta simpático, te equivocaste de página Web. Ni yo soy un predicador clásico ni esto es un mensaje que tú puedas oír y luego decir ¡Qué bueno! O ¡Que pobre! Esto es Biblia activa, dinámica y puesta por obra.
Si por el título supones que voy a darte elementos teológicos para que tú puedas añadir a tu banda musical de alabanza y adoración en tu congregación y lucirte el domingo que viene con las hermosas hermanitas del coro, también te equivocaste. Creo que estamos utilizando una misma palabra con distinta visión de ella.
Si por el contrario, te has conectado con la predisposición de oír, comprobar lo que digo con tu Biblia en la mano, luego decidir si lo aceptas y, de aceptarlo, comenzar al segundo siguiente a ponerlo por obra en tu vida, en la de tu familia y en la de la que sea tu iglesia, entonces déjame que te de un abrazo a la distancia: estamos en el mismo buque llamado “Remanente santo”. ¿Destino? El puerto de Canaán.
En principio, déjame decirte que todo lo que aprendemos tiene que funcionar. Si algo que aprendemos, por alguna razón o causa no funciona, entonces ese algo es teología. Y la teología no sirve. Entiende: no sirve para otra cosa que no sea aprobar ciertas materias y obtener ciertos títulos eclesiásticos.
Tiene que ser algo que nosotros podamos utilizar en nuestra vida cotidiana. El producto final de esto, es un estado de existencia. Lo que Dios está produciendo en la tierra, es un estado de ser, es un tipo de persona, es un varón perfecto. Dios está creando un pueblo.
El producto final no es algo que tú hagas, sino en aquello en lo cual tú te conviertes. Lo reitero porque es muy importante que lo sepas. El resultado final de todo esto no es algo que tú vayas a hacer, sino algo que tú seas de aquí en más.
Eso quiere decir que la iglesia está caminando una transición que la lleva desde estado de Marta, a ir directamente a sentarse a Sus pies. Estamos volviendo a la Palabra y estamos viendo ciertas dinámicas que hemos dejado abandonadas en el pasado, nada nuevo, sólo que lo estamos viendo con otra perspectiva, con un entendimiento fresco.
Quiero comenzar en el libro de Hebreos, un libro sumamente interesante, o una carta, como la llamamos, que fue escrito cuarenta años después de la ascensión de Cristo. Su autor no firma esta carta, aunque muchos creen que es Pablo.
De todos modos, la mayoría se inclina a que él más bien la dictó a la carta. Y dice que escribe con mucha urgencia, porque la iglesia que está establecida en aquel tiempo, aún está operando según los ritos del Antiguo Testamento.
Esto quiere decir que ya lleva cuarenta años redimida de la ley y ha sido introducida en la gracia, pero su rutina, tradiciones y costumbres siguen siendo las mismas. Sigue trabajando de la manera que estaba acostumbrada a trabajar. No se ha dado cuenta que Dios se mudó. Anota: es posible estar trabajando en una iglesia que adora a Dios sin que Dios participe de ello.
Porque Dios salió del templo. Ahora ya no está en el templo, ya no está en el rito, ya no está en matar los animales, ya no está en nada de eso. Sin embargo, la iglesia ahí andaba todos los domingos haciendo lo mismo, creyendo que Dios estaba en el asunto. No te rías, todavía hay unos cuantos que andan haciendo lo mismo y ahora ya no son cuarenta, son más de dos mil años.
No le hace, claro, pero Dios no está en eso. Dios se mueve de gloria en gloria, de fuerza en fuerza, a través de los tiempos en la iglesia de nuestros días. Y cuando Él se mueve de un lugar a otro, es muy fácil no darse cuenta que se ha ido, si es que uno no está pendiente o acostumbrado a que Dios se mueve constantemente.
Recuerda que cuando hay un mover de Dios, quien se mueve es uno hacia Él. Un mover de Dios no es una nueva forma del Espíritu ministrando en la iglesia. Un mover de Dios, es un acercamiento del pueblo hacia Él. Así que no importa de qué manera te ministre el Espíritu, si cuando se acabe la fama de ese mover, tú no te has acercado más a Dios y, por consecuencia, no has experimentado ningún mover de Dios en tu vida.
(Hebreos 9: 1) = Ahora bien, aún el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.
(2) Porque el tabernáculo estaba dispuesto así:
Quiero que entiendan que las cosas que ellos escribieron, fueron ejemplos para nosotros. Porque hemos usado los templos como tipología, como símbolo de las cosas que Dios está construyendo hoy. Sabemos que Salomón y su tabernáculo nos hablan de las dinámicas que Dios está construyendo en su templo final, que es la iglesia.
Muy importante. Así que dentro de la tipología de este templo, de este tabernáculo que describe el escritor de Hebreos, hay una simbología de este tabernáculo en un tiempo de reforma. ¿Y de qué reforma hablamos? De la que trajo Jesús en el tiempo en que Él estaba vivo.
Su mayor preocupación era que la reforma vino y se fue y la iglesia siguió andando en lo mismo. Entonces se está tratando de poner en la Escritura los cambios que hay, a ver si se dan cuenta, y lo escribe de una forma de una manera en que solamente ellos lo entiendan, observa.
(2)…Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.
(3) Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, (4) el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; (5) y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle.
Pasamos algunos versos que nos hablan de lo mismo, fíjate que el verso 8 dice que esto era para dar a entender.O sea que era un símbolo, una especie de metáfora, una analogía, una tipología que usa la Biblia para esconder cosas más importantes que el ejemplo en sí.
(Verso 8) = dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.
(9) Lo cual es símbolo(¿Para qué tiempo?) para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto,
Nota que la razón por la cual era sólo símbolo, era porque no perfeccionaba. Esto es importante, porque si vamos para atrás, al capítulo 7 de Hebreos, y vemos el verso 11, que dice: Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico(Una vez más, la preocupación del escritor, es que la perfección no se podía conseguir con el tipo de ministros que existían.)
Primero nos dice que el tipo de culto no servía, ahora nos dice que el tipo de ministros existentes tampoco servía. Y lo que determinaba si servían o no, era la habilidad de perfeccionar. Esto es muy importante, porque mientras a nosotros se nos dice que nadie puede ser perfeccionado sin que Él llegue, aquí andan cambiando la forma de ministrar para perfeccionar.
Me parece que el objetivo, aquí, es perfeccionar algo, y por eso siguen cambiando hasta dar en el clavo. Si se pudiera perfeccionar por lo Levítico, entonces no hubiese sido necesario levantar otro orden sacerdotal según el orden de Melquisedec.
Dice que mientras la primera parte estaba en pie, no podíamos entrar al Lugar Santísimo, cosas que eran símbolos que representaban que esto era una tipología hasta el tiempo de la reforma porque el fin, nada perfeccionaba en cuanto a la conciencia.
(Hebreos 7: 15) = Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto. (Nota que el sacerdote es distinto.) (16) no constituido conforme a la ley(Si vas a medir como opera la gente después de la reforma, conforme a la ley anterior a la reforma no lo vas a entender, porque no operan constituidos conforme a) del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.
(17) Pues se da testimonio de él: tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
(18) Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior.
Nota que sí es posible abrogar algo que Dios mandó. Dios lo dio, Dios lo quitó. Fue Dios quien lo puso ahí y ahora es Dios, también, el que lo está quitando. Son pequeñas cosas que se han transformado en mitos en la iglesia. Hay muchísimas cosas que creemos que son de una forma porque así nos han venido enseñando, pero jamás las revisamos ni las estudiamos para ver si eso era realmente así.
Pero allí estamos leyendo que ha quedado abrogado el mandamiento anterior. Dios lo puso, Dios lo saca. Dios determina algunas cosas por un lapso específico porque así se necesitan, pero cuando dejan de ser necesarias Él viene y las quita. Es Dios, no una línea religiosa progresista o conservadora. Si nosotros nos enamoramos de las cosas es un problema nuestro, no de Dios.
(18) Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa (¿De qué?) de su debilidad e ineficacia.
O sea que, cuando Dios dice “aquí se le acabó la gracia a esto, vamos a cambiarlo”, va y lo cambia sin pedirte permiso ni darte explicaciones. Soberanía. La gente cree que soberanía es territorio, frontera, bandera. Soberanía es hago lo que quiero, como quiero, si quiero y cuando quiero. Son las reglas del Reino. ¿Las aceptas? Entras. ¿No las aceptas? Te quedas afuera. Dios no se cae del trono por eso. ¿Cómo sigue esto?
(19) (pues nada perfeccionó la ley) (Y dale con la misma cosa. ¿Qué está buscando Dios? Está buscando una perfección. Él mira y dice: esto no debe estar funcionando, porque yo quiero perfeccionar a esta gente y no veo que se esté perfeccionando, así que vamos a mover esto y traer algo que sí los perfeccione.
¡Pero Señor! ¡Estuvimos haciéndolo así por más de veinte años! – No le hace, cambia el método. – ¡Pero es que siempre lo hicimos así! – No funciona, cámbialo; no me sirve, no perfecciona a nadie. Entiende: Dios está detrás de algo que se llama perfección.
Cuando observamos en el capítulo 9, vuelve allí, que es nuestro texto base, podrás ver que cuando el escritor comienza hablar sobre la iglesia, y estamos hablando de los grandes movimientos de despertamiento, cuando eso se cristaliza y se convierte en un rito, ya no perfecciona.
Cuando algo llega y es una revelación, como la serpiente en el desierto, impactaba. Ya para el tiempo de Ezequías, era una abominación. Setecientos cincuenta años después adorando una serpiente en el desierto, ¿A quién se le ocurre? Sólo el pueblo de Israel adoró una cosa tantos años.
¿Recuerdas el tiempo de la reforma de Ezequías? Lo primero que hizo fue tumbar a la serpiente que había levantado Moisés. Cuando la levantó eso era de Dios, cuando la tumbó no lo era. ¿Quién dijo que la pusieran allí? Dios. ¿Quién opera dentro de Ezequías para derribarla? Dios.
La segunda parte no se manifiesta si la primera se mantiene de pie, así que se deben quitar algunas cosas. Y es de eso que se trata una reforma, remover ciertos artículos que al hombre parecían intocables. Y ni te cuento al hombre muy religioso.
Ahora fíjate que en el verso 2 del capítulo 9, dice que el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo. ¿Cómo que el Lugar Santo? ¿Y el Atrio? La primera parte, en todo el tiempo, siempre fue el Atrio, ¿Cómo dice aquí que era el Lugar Santo?
¿Y el atrio? No hay. ¿Cómo que no hay Atrio? Imagínate que llega alguien, con treinta años de ministro, con su vaca en el hombro, buscando el altar del sacrificio, y no hay Atrio. Decimos esto y pensamos que es una herejía, pero no lo es. Y así hay gente hoy, que anda buscando un lugar adonde traer sus sacrificios carnales. Y no hay lugar en la iglesia de hoy para sacrificios carnales.
Nada que tú hagas te santifica delante de Dios. ¡Pero es que yo traigo un testimonio! – Lo siento, no hay altar. – ¡Es que yo traigo una ofrenda especial! – No hay atrio. ¿Y qué significa que no haya Atrio? Significa que no hay lugar apto para sacrificios externos, rituales. El lugar adonde hay ritos, no existe.
¿Tienes en claro lo que estamos haciendo? Estamos viendo qué cosas observó el escritor de Hebreos respecto a cambios producidos en una reforma. ¿Qué está cambiando? ¿Cuáles son las cosas que podemos regresar y ver, que hoy no existen?
(Daniel 9: 26) = Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
(27) Y por otra semana confirmará el pacto con muchos;(¿Con cuántos? Con muchos); a la mitad de la semana hará (¿Qué cosa?) cesar el sacrificio y la ofrenda. (¿Qué cosa? Cesar. Di conmigo: se acabó.)
Aquí es donde entra el concepto que se detalla en Hebreos 9: 11-14, que dice que habrá un sacrificio una vez y para siempre. Esto significa que todo lo sacrificial para ser aceptos a Dios, se terminó. En el Antiguo Testamento estábamos tratando de alcanzar a Cristo, mientras que en el Nuevo Testamento, estamos trabajando desde Cristo, ya no hay que alcanzarlo.
Tú estás en Cristo, es en Él que tenemos nuestra vida y nuestro caminar. Pero en las iglesias, la gente todavía está tratando de alcanzar a Cristo. Es una postura interior que tiene el cristiano, porque sigue creyendo que sólo es un triste pecador salvado por gracia. Visión equivocada, espero ayudarte a corregirla.
Si tú eres solamente un triste pecador salvado por gracia, entonces déjame decirte que tú todavía no has nacido de nuevo. Cuando militamos hacia el Nuevo Testamento, estamos buscando llegar a la tierra de Canaán, que según Hechos 13, es la plenitud de Cristo. Ahora estamos en ella y la queremos apropiar, esto es: dividir la herencia. Ya estamos en ella. Cristo ES la tierra prometida. Mira.
(Hechos 13: 32) = Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, (La promesa de Canaán, que fue hecha a los padres, ¿Se entiende?) (33) la cual Dios ha cumplido (Aquí se acabó otra historia, que se le debe algo a alguien) a los hijos de ellos. (¿Quiénes son los hijos de ellos? La misma escritura te lo dice) a nosotros, (¿Y cómo lo hizo?) resucitando a Jesús;
Esto quiere decir que la resurrección de Jesús es la plenitud de Canaán; nosotros lo que tenemos que hacer ahora, es apropiarla, para que sea posible y concreta la manifestación de los hijos. Estamos en Él, pero la parte que el hombre no entiende, no puede manifestar. Porque según el hombre piensa, el hombre es.
Eso significa que nosotros nos vamos a reposicionar, solamente si pensamos diferente. No se menosprecia la escritura en nada, al contrario. Algunos mitos se caen, exacta y puntualmente cuando la Palabra lo revela.
Sabemos que Cristo es Canaán, ya estamos en la tierra. Es ahí donde está la guerra, es allí donde están los gigantes. Es ahí donde hay que militar, ahí es donde hay que cerrar el pico y tumbar a Jericó. Ahí es donde hay que asociarse con gente como Rahab y tener discernimiento para entrar.
Eso es lo que Dios está haciendo, con el dedo puesto sobre nosotros. Para que nos apropiemos de la tierra de Canaán. Habrá dolores de parto hasta que Cristo sea formado y visto en nosotros. La esperanza de gloria sobre vasos de barro. Toda la escritura es constante y coherente, diciendo que hay algo que se nos metió adentro que ahora quiere salir.
No hay lugar para sacrificios. Nada que se hace ritualista te acerca a Dios. Mira Jeremías capítulo 7. No hay Atrio. ¡Qué problema, con todas las cosas lindas que se hacían en el atrio! Te digo más: la mayoría venía a la iglesia a participar de cosas del atrio. Hay mucha gente que jamás estuvo más allá.
(Jeremías 7: 22) = Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.
¿Se volvió loco, Dios? ¿Cómo está diciendo esto aquí? ¿No escribió esos dos libros de la Biblia que nos parecen horribles y jamás leemos, como Números y Levíticos, explicando hasta el exceso como había que matar el animal del holocausto y como se debía rociar su sangre y todo eso? Y ahora viene a decir que nunca mandó a nadie a que hiciera holocaustos. ¿Cómo se entiende? Me imagino la cara de ellos.
(23) Mas esto lo que les mandé, diciendo: escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.
Déjame explicarte esto así: yo me puedo portar bien por disciplina o por naturaleza. Una me cuesta, la otra no la transpiro. Seamos claros: la mayoría de la iglesia se porta bien por disciplina, no por naturaleza. Por eso se crean y existen tantas reglas internas. Si no las tuvieran, se pierden.
Y Dios no tiene nada en la iglesia, hasta que el Reino los gobierna sin leyes. ¡Yo no mandé ningún holocausto!, dice. “Sólo mandé que escucharan mi voz, haciendo eso es como todo les andará bien.” ¿Tú me estás diciendo que si no pecaban no tenían que sacrificar? Obvio. Claro. Pero como seguían pecando, seguían sacrificando.
Y la iglesia sigue prefiriendo partir el pan todos los fines de mes, que partir el pan con su hermano. Ritos son ritos, llámele Santa Cena, llámele Testimonio, Levantar la Ofrenda, cuatro pasos aquí y otros dos a la derecha, rociar la sangre así y así. Ritos son ritos. Son manifestaciones externas de un esfuerzo para acercarnos a Dios. No hay atrio.
¡Es peligroso este mensaje, hermano! Ya lo sé. Por eso tú estás adentro, cómodo y bienvenido y yo afuera, incómodo y rechazado. Dios está procurando que lo logremos, porque mientras tengamos eso que se llama “reglas”, Gálatas nos llama niños iguales a esclavos e incapaces de heredar.
(24) Y no oyeron ni inclinaron su oído, antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.
Si hubieran podido oír a Dios, hubieran escuchado claramente que Él no quería darles órdenes. Lo único que Él quería era decirles quien era, como se operaba correctamente en Su mundo, en Su ámbito espiritual. La ley es un paréntesis en la gracia, porque la gracia siempre fue.
La fe no es algo nuevo, fue hallada por Abraham. Él no la creó, simplemente la encontró. La fe ya estaba allí desde mucho antes. Desde siempre, te diría. Abraham halló fe y Dios dijo: ¡Esta es la forma en que se hace! Así es que se hace en el mundo de Melquisedec.
Que es un mundo eterno, donde hay un poder indestructible, según leímos en Hebreos. Esta es la forma en que se acerca uno a mí, dice Dios. ¡Así es, Abraham! ¡Qué bien que lo hiciste! Por eso es Abraham, de ahí en más. El ícono de la fe.
Eso quiere decir que Cristo no viene a traernos algo nuevo, sino a re-enchufarnos a lo que había antes de la ley. La ley, en todo caso, era sólo para traernos a Cristo. Mantén eso en mente, vas a encontrar muchas similitudes con algunas de las cosas que has hecho, haces o ves hacer en nuestros templos.
O sea que si tú no vivías en el espíritu de la ley, tenías inexorablemente que cumplir con todos los ritos de la ley. Pero si estabas en los ritos de la ley, entonces estabas negando caminar en el espíritu. Y entonces espero el año que viene a que hagan una expiación por mí. Y allí me siento bien porque oran por mí el pastor, la pastora y sus hijos, los pastorcitos.
Es norma y costumbre en nuestros ambientes a que se aprovecha la llegada de algún tremendo predicador para que haya mucha gente que luego pasa al frente y se ora por ellos. No se dan cuenta que si los ministran con poder y unción, todos se caen patas para arriba, tiemblan, ríen, lloran, están borrachos en el Espíritu y, cuando todo termina, nadie se acuerda del mensaje del tremendo predicador.
Volviendo a nuestro texto de Hebreos 9, vemos en el verso 4 que el altar, ahora, está junto con el arca. ¿Cuántos saben que, normalmente, el altar siempre estaba de este lado del velo? Nunca estaba adentro del Lugar Santísimo. Pero aquí él lo ve dentro.
Dos razones: para el tiempo de Zorobabel, ya no había oro para la réplica del arca. Cuando salieron del cautiverio y reconstruyeron el templo, no reconstruyeron el arca porque no había oro para hacerlo como el modelo mandaba. Entonces pusieron el altar de incienso en su lugar.
Es por eso que Zacarías, en la orden de su turno, lleva incienso y no sangre en sus manos. Pero eso tiene alta importancia porque el arca es una tipología de Cristo, y cuando Zacarías lleva incienso, Cristo ya estaba en la panza de María. Y no puede haber una sombra si la realidad ya llegó.
Muchas veces lo dije y otras tantas lo enseñé como modelo práctico casi incomprensible por lo incoherente. Cuando Jesús agonizaba en la cruz y comenzaba a obtener la victoria sobre las actas de los decretos del infierno, y nos redimía a ti y a mí de todos nuestros pecados, el sacerdote del templo cercano seguía con su rutina de degollar corderos y rociar con su sangre el propiciatorio. Ceguera.
Porque muy pocos entendieron, (Y aún hoy a otros tantos les cuesta), que, cuando la realidad llega, la sombra desaparece. El problema nuestro es que estamos trabajando en tiempo de realidades, con sombras. Y entonces tenemos una mezcla que es el mismo sentir que tenía el escritor de Hebreos. Otra cosa que vemos es el reposicionamiento del altar de incienso.
(Éxodo 40: 17) = Así, en el día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fue erigido.
Después comienza a hablar de las basas, las tablas, las barras y las columnas. Describe su consolidación edilicia y, al llegar al verso 22 vemos que dice: Puso la mesa en el tabernáculo de reunión, al lado norte de la cortina, fuera del velo. (¿Viste dónde está la mesa? Fuera del velo.)
(Éxodo 30: 1) = Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás.
(2) Su longitud será de un codo, y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura de dos codos; (anota esto: dos codos) y sus cuernos serán parte del mismo.
(3) Y lo cubrirás de oro puro, su cubierta, sus paredes en derredor y sus cuernos; y le harás en derredor una cornisa de oro. (Anota: cornisa de oro).
(4) Le harás también dos anillos de oro debajo de su cornisa, a sus dos esquinas a ambos lados suyos, para meter las varas con que será llevado.
(5) Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro.
(6) Y lo pondrás delante del velo que está junto al arca del testimonio, donde me encontraré contigo.
(7) Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará.
(8) Y cuando Aarón encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito perpetuo delante de Jehová por vuestras generaciones.
(9) No ofreceréis sobre el incienso extraño (Repite: incienso extraño), ni holocausto, ni ofrenda, ni tampoco derramaréis sobre él libación.
(10) Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará expiación sobre él por vuestras generaciones; será muy santo a Jehová.
(Verso 34) = Dijo además Jehová a Moisés: toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, (35) y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo.
(36) Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísima.
(37) Como este incienso que harás, no os haréis otro según su composición; te será cosa sagrada para Jehová.
(38) Cualquiera que hiciere otro como este para olerlo, será cortado de entre su pueblo.
Se está reposicionando el altar de incienso. El altar de incienso era el lugar en donde se encendía el incienso, y en las escrituras eso siempre tiene que ver con las oraciones de los santos. El altar de incienso, en la escritura, siempre representa sacrificio espiritual, no físico o exterior.
(Salmo 141: 2) = Suba mi oración delante de ti como el incienso, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde.
(Apocalipsis 8: 1) = Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.
(2) Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.
(3) Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.
(4) Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.
(5) Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.
Resumiendo.: si fuéramos a decirlo en pocas palabras, el incienso en la escritura representa la respuesta que tú le das a la vida, tu actitud. Porque la oración no es algo que tú haces desde las rodillas, sino desde tu actitud hacia la vida.
Lo mismo que el ayuno, que no es algo que tú haces cuando no comes, o la alabanza, que de ninguna manera es música. Si las canciones no sirven para llenar de alabanza tu corazón, entonces las están sustituyendo y es blasfemia.
La respuesta que tú das ante la vida, cuando la hostilidad viene hacia ti, cuando las circunstancias no van a favor de tus planes. ¿Qué es lo que emana de tu vida? Ese es el incienso. Cuando los hijos no se portan bien, cuando las finanzas no andan bien, o cuando todo va bien.
Lo que emana, la respuesta, la actitud, la postura espiritual que tú mantienes cuando la vida proporciona sacudones, muestran como tú diseñas o estableces el Reino. Que expresión traes, es lo que determina qué tipo de adoración tienes.
Una persona que hace todo eso bien, es una persona que todo lo que haga en la iglesia será oído. De ahí sale la unción, no de una mano en tu cabeza. Mucha gente cree que la unción viene con algo que se llama “el llamado”. Es tu respuesta al llamado lo que te da la unción. Llamados somos todos.
Manteniendo eso en mente, hay tres cosas que el sacerdote tenía que hacer: sacrificios diarios, encender la lámpara diariamente y mantenerla ardiendo. Lo primero que nos dice es que no podemos ofrecer incienso extraño. Esto significa que tu vida no puede ser una copia. Tiene que ser algo real.
Tú no puedes responder, en una situación límite, algo que aprendiste. Tú tienes que responder lo que fluye de tu naturaleza. Por eso, muchas veces, la memorización de escrituras, no funciona. Y yo sé que esto que digo puede estar destruyendo algo que hayas aprendido, pero es que cuando éramos niños sabíamos menos que cuando crecimos.
Que primero veíamos por un espejo, no veíamos claro, y hacíamos solamente las cosas que conocíamos en parte. Pero estamos creciendo, porque el día se está acercando. Y que por causa del día, todos sabemos un poco más.
No puede ser de una copia, no puede ser de un material extraño, tienes que ser tú. Recuerda que nunca serás más ungido que cuando seas tú mismo. No puede haber nada extraño, eso cambió. Antes, con el simple motivo de cantar hermoso, ya tenías tu CD en las librerías cristianas, y recibías ofrendas especiales por actuar en las iglesias. Hoy eso ya no es así, nadie se engaña con bonitas canciones, exige unción. Y ahí tenemos gran desocupación de artistas.
Cambio real. Reforma. ¡Y qué bueno es cambiar! ¿Cómo hay tanta gente que todavía no quiere entenderlo? Todavía hay muchos que cuando los saludas y les preguntas cómo están, te responden: “Amén…”. ¿Pero cómo te sientes? – “Amén.”. ¿Pero es que no tienes vocabulario? ++++++++++++++++++
Créeme, no se podía hablar con esa gente en términos más o menos inteligentes, sin terminar hablando en idioma Biblia. ¡Ojo! ¡No estoy diciendo de conocimiento bíblico, idioma! Dios LE bendiga. ¿Le? ¡Si en mi país se utiliza el LO! No importa, la Biblia dice LE y se acabó.
Ahora bien; dice la Palabra que no puede tener nada de miel ni de levadura. ¿Será que la miel atrae bichos raros? ¿Nunca has visto esos cristianos que parecen estar viviendo alguna especie de trance en el templo? No hablo de éxtasis, que es bíblico, posible y apto de vivir si a Dios se le da la gana, hablo de apariencia externa.
Bien; eso no es incienso, de hecho. La adoración es natural, práctica, eres tú tal como eres en el baño de tu casa, sin pinturas religiosas ni barnices de unciones de cartón. No puede estar en levadura. La levadura en la Biblia, tiene que ver con las cosas infladas de la carne. Eso, sin dejar de recordar que también nos demanda que nos cuidemos de las actitudes de los fariseos. De la levadura de ellos. Ninguna mentalidad religiosa.
La parte más alta del altar, dice que tiene dos codos de estatura. Todos los muebles tienen menos que eso. O sea que lo más alto que tú puedes ofrecerle a Dios, es tu adoración. De eso es de lo que estamos hablando. El altar tiene dos codos de estatura.
Y dice que está hecho de madera de acacia. La madera de acacia de alta durabilidad, no se deteriora, no se pudre, no se rompe. Habla de estabilidad, cristianos que no andan en ese sube y baja permanente, un día estoy en el tercer cielo y al siguiente en las profundidades cavernícolas del averno.
El cristiano real puede estar viviendo un día mejor que el otro u el tercero menos bueno que el anterior, pero sigue adelante, eso es buena batalla. Esto es adoración. Cuando gente así abre la boca o apenas tararea una canción, se te cae la casa.
Después dice que está tapada de oro puro. Santiago nos dice que esa es la fe tratada siete veces. Después le ponen la coroniza que le vimos, como una especie de ala, de labio exterior, en todo su alrededor, y se usaba para que cuando se trasladaba el altar de un lado a otro, no se cayera el incienso.
Eso quiere decir que, aún en tiempo de transición, en tiempos en los que todavía somos nómadas, que estamos incómodos, que nos estamos moviendo, debemos tener ciertas seguridades. ¡Es que hay cosas que me están ocurriendo! No importa, no se debe caer el incienso, tenemos que seguir adorando a Dios.
Luego habla del estacte. La palabra en hebreo es Nataph. Es la palabra que, en hebreo, se utiliza para expresar como el profeta o el mensajero, recibe la palabra de Dios. Es como cuando cae la lluvia. De repente, sabes. Sabes, que sabes, que sabes.
Habla de una dimensión profética. De la única forma de vivir constante en medio de hostilidad en la tierra, es poseyendo una dimensión profética. Ahora escucha: la iglesia aceptó el ministerio profético, pero fue visitada por gente que ministró profecía, pero no dejó una dimensión profética en la casa.
¿Esperabas otra cosa? Lo lamento, no puedo enseñarte lo que tú quieres oír, debo enseñarte lo que está escrito. Y te digo algo más. No puedo enseñarte lo que los teólogos denominacionales dijeron que tal o cual cosa significaban, debo enseñarte lo que la Escritura dice que significa.
No dejes que el engaño sutil penetre en tu vida en el único lugar en el que puedes ser engañado de manera inocente: un templo. No permitas que alguien te haga creer que la adoración profética es un cantante más o menos afinado repitiendo palabras pre-concebidas con una música reiterativa ocupando el púlpito por más de una hora y avivando al estilo porrista a la gente para que se incorpore a eso con la sentencia de que es canto profético, espiritual y ungido.
No te estoy diciendo que siempre esto es falso. No niego que en algunas ocasiones, alguien con real unción pueda pararse frente a ti y elaborar canto profético y adoración profética que verdaderamente bendiga tu vida y, por extensión, la vida de la iglesia.
Sólo hay un modo de saber cuándo es cuándo y qué es qué. Si esa adoración profética te cansa, no te transmite nada, te aburre y hasta de produce sueño, teniendo en cuenta que estás correcto delante del Señor y no existe pecado que bloquee su Presencia, entonces vete afuera del templo a tomar fresco hasta que el show concluya.
Si por el contrario, eso te sacude desde adentro hacia afuera, que es como operan las cosas de Dios en nuestras vidas, y vienen deseos y ejecuciones para cantar tu propia letra con tu propia música al unísono con el que estás oyendo, entonces dale toda la gloria a Dios y sal al mundo a mostrar tu estado exterior, renovado y purificado por tu estado interior. Esa será la mejor campaña evangelística de la cual se haya tenido memoria.
Porque no llevará a ese lugar a un grupo de personas sin la menor idea de lo que es Cristo, sino a gente con capacidad para entender, desde la presencia en sus vidas del Espíritu Santo, lo que realmente está recibiendo y los motivos futuros por los cuales lo está recibiendo.
Recuerda que el mundo no necesita discursos ni palabras. El mundo es experto en discursos y palabras. El mundo tiene un master en oratoria y manipulación emocional, ni se te ocurra competir. Sólo habla lo que vives y vive lo que el Señor dice y, con sólo eso, las multitudes te seguirán para que les muestres como hacer lo mismo.