La Consagración del Hombre

Vamos a hablar sobre la consagración. Lo primero que debemos hacer después de experimentar la vida que vence es consagrarnos. Por su puesto, esto es lo primero que debiéramos hacer al ser salvos. Sin embargo, a pesar de que muchos son salvos, aún no se han consagrado al Señor.

Por lo tanto, después de empezar a experimentar la vida que vence deben consagrarse. Hay algunos que se consagraron desde que fueron salvos, pero caen y se levantan constantemente, y no tienen la frescura que tenían. Por lo tanto, ellos también necesitan consagrarse.

No digo que la consagración sea el primer paso ni la primera manifestación de la victoria. Sólo puedo decir que puesto que el Señor murió por nosotros y vive para nosotros, lo primero que debemos hacer después de vencer es consagrarnos.

Algunos dicen que para vencer primero tenemos que consagrarnos, pero Romanos 6:13 dice: “Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como armas de injusticia, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como armas de justicia”.

Este versículo nos muestra que la consagración viene después de experimentar la vida que vence. Es un hecho evidente que una persona no se puede consagrar si no ha experimentado la muerte y la resurrección. Sólo aquellos que han muerto y resucitado pueden consagrarse.

En los últimos días hemos venido hablando de nuestra crucifixión con Cristo y de que Él vive en nosotros. Nosotros morimos con Cristo y vivimos con El. Por lo tanto, basándonos en Romanos 6:13, podemos ver que un cristiano se consagra después de experimentar la vida vencedora. Si una persona no ha experimentado la vida vencedora, no puede consagrarse, y aun si lo hiciese, Dios no aceptaría tal consagración; El no desea nada que esté relacionado con Adán ni con la muerte.

Si aún no hemos experimentado la vida que vence, nuestra consagración no es confiable. Puede ser que hoy nos consagremos, y mañana olvidemos los que hicimos. Es posible que hoy hagamos un voto al Señor diciéndole que haremos esto y aquello, y que mañana se nos olvide por completo.

Hubo una misionera que había asistido a siete convenciones. Ella decía que asistir a las convenciones cada año era como darle cuerda a un reloj. El reloj se le comenzaba a atrasar, y ella le daba cuerda. Cada año ella asistía para que le dieran “cuerda”, y cada año volvía a sentir que se le acababa la “cuerda”.

Esto es lo mismo que sucede con muchos cristianos. Le hacen grandes promesas a Dios, pero cuando se van, todo queda olvidado. Es por esto que digo que no podemos consagrarnos. No contamos con la fuerza para hacerlo.

Si no hemos experimentado la vida vencedora, aunque nos consagremos, Dios no aceptará tal consagración, porque todo lo que tenemos es de Adán y es muerte. Así como le decimos que no a los incrédulos y nos rehusamos a recibir sus regalos, así mismo sucede con Dios. Él no puede aceptar nuestras ofrendas. Sólo lo que procede del Señor puede consagrarse a Él. Nada de lo que provenga de nosotros mismos puede consagrarse a Dios.

Debemos darnos cuenta de que lo primero que debemos hacer después de experimentar la vida que vence es consagrarnos al Señor. Este es el momento en que nos consagremos al Señor. En la actualidad tenemos la oportunidad de consagrarnos a Él. Si no nos consagramos ahora, retrocederemos y en pocos días volveremos a caer.

No sólo en Romanos 6 se habla de la consagración, sino también en Romanos 12. ¿Por qué tenemos que consagrarnos? Pablo nos exhorta a que nos consagremos por las compasiones de Dios. ¿Qué son las compasiones de Dios, y qué son las misericordias de Dios?

Romanos del 1 al 8 hablan de las compasiones y de las misericordias de Dios. Desde el punto de vista doctrinal, el capítulo doce viene inmediatamente después del capítulo ocho. Los primeros ocho capítulos abarcan las compasiones y las misericordias de Dios.

Antes éramos pecadores, y el Hijo de Dios vino para derramar Su sangre por nuestros pecados. Los capítulos tres y cuatro nos hablan de la sangre; el capítulo cinco trata del perdón, mientras que los capítulos del seis al ocho abarcan el tema de la cruz.

Por una parte, la sangre fue derramada para el perdón de los pecados; fuimos perdonados por medio de la sangre. Por otra parte, la cruz pone fin al viejo hombre; nosotros somos libres por medio de la cruz. Damos gracias al Señor por haber sido crucificado y morir en nuestro lugar y por vivir en nuestro lugar. Basándose en las compasiones y las misericordias de Dios, Pablo nos exhorta a consagrarnos a Dios.

Dios nos creó y nos salvó con este propósito. Su intención es que nosotros expresemos la vida de Su Hijo y participemos de la gloria de Su Hijo. En la eternidad pasada Dios tenía un propósito; El no sólo quería un Hijo unigénito, sino muchos hijos.

Por lo tanto, Romanos 8:29 dice: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó, para que fuesen hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el Primogénito entre muchos hermanos”. Dios nos predestinó para que fuésemos hechos conforme a la imagen de Su Hijo.

Luego nos compró y nos redimió. Él nos obtiene de dos formas. Por Su parte, Dios envió a Su Hijo para que muriera por nosotros y nos redimiera. En lo que respecta a nuestra redención, somos Sus esclavos. ¡Le damos gracias a Dios por habernos comprado!

Fuimos comprados por Dios. Dios dijo a Abraham: “Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje” (Gn. 17:12). ¡Aleluya, Dios nos engendró y nos compró!

Dios nos compró y le pertenecemos a Él. Pero Él nos deja en libertad. En cuanto a Su legítimo derecho y en cuanto a la redención, le pertenecemos a Él, pero El no nos obliga a hacer nada. Si deseamos servir a las riquezas, Él nos deja, y si queremos servir al mundo, Él no nos detiene.

Si queremos servir a nuestro vientre, Dios no nos lo impide, y si queremos servir a los ídolos, Él nos permite hacerlo. Dios no se mueve; El espera hasta que un día le digamos: “Dios, soy Tu esclavo, no sólo porque me compraste, sino porque voluntariamente quiero serlo”.

Romanos 6:16 nos habla del precioso principio de la consagración. Por favor, recuerden que no somos esclavos de Dios sólo por el hecho de haber sido comprados. “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis?”.

Por una parte, somos Sus esclavos por haber sido comprados, y por otra, somos Sus esclavos porque queremos serlo voluntariamente. Hermanos y hermanas, en cuanto a la ley, venimos a ser Sus esclavos el día que fuimos redimidos.

Pero en lo que respecta a nuestra experiencia, llegamos a ser esclavos de Dios el día en que voluntariamente le decimos: “Consagro mi ser a Ti”. “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien os obedecéis?” (v. 16).

Por lo tanto, nadie puede ser siervo de Dios sin darse cuenta. Tenemos que consagrarnos a Dios antes de poder ser Sus siervos. Esta consagración debe ser nuestra decisión personal. Dios no nos obliga, y Pablo tampoco lo hace, sino que nos exhorta y nos suplica. Dios no nos presionará de ninguna manera. El desea que nosotros nos consagremos libremente a Él.

La vida vencedora está muy relacionada con la salvación. Cuando fuimos salvos, tuvimos el deseo espontáneo de consagrarnos. La vida que recibimos nos presiona para que nos consagremos. Toda persona que ha sido salva tiene el sentir de que debe vivir para el Señor, aunque en realidad no tiene la fuerza para hacerlo.

Muchos asuntos le enredan y le impiden vivir para el Señor. Pero damos gracias a Dios por habernos dado a Cristo para que pudiéramos consagrarnos a Él. Cuando estábamos muertos en pecado, no podíamos consagrarnos a Él. Si continuamos viviendo en pecado después de ser salvos, todavía no podremos consagrarnos a Él. Pero ahora que Cristo ha venido a ser nuestra vida y nuestra santidad, podemos consagrarnos voluntariamente a Dios.

El señor Panton contó en cierta ocasión que una joven esclava estaba a punto de ser subastada. Dos hombres estaban haciendo ofertas, y el precio subía cada vez más. Ambos eran hombres malvados, y la esclava sabía que iba a sufrir sin importar en manos de quien cayera.

Ella lloraba y se lamentaba. De repente apareció otro hombre y se unió a la subasta. Los primeros dos hombres no pudieron ofrecer tanto como el tercero, y la muchacha fue comprada finalmente por el último. Inmediatamente el hombre llamó a un cerrajero y al hacer romper las cadenas de la joven, le declaró que estaba libre, con estas palabras: “No te compré para que fueras mi esclava, sino para que seas libre”. Con estas palabras se marchó. La muchacha quedó perpleja, sin entender qué estaba sucediendo.

Dos minutos después volvió en sí y corrió hacia el hombre y le dijo: “Desde hoy en adelante, hasta que muera, seré tu esclava”. Hermanos y hermanas, así es el amor del Señor hacia nosotros. Nosotros somos constreñidos por Su amor para decirle: “Desde este día en adelante, seré Tu esclavo”. Hermanos y hermanas, Dios nos compró, nos crucificó y nos resucitó. Puesto que ya gustamos Sus compasiones y misericordias, debemos consagrarnos a Él.

Romanos 6 nos manda que consagremos nuestros miembros a Dios, mientras que Romanos 12 nos manda que consagremos nuestros cuerpos a El. Estas dos consagraciones incluyen muchas cosas. Durante estos once días, hemos hablado de soltarlo todo y de creer y hemos dicho que cumpliremos con los requisitos de Dios y que expresaremos Su vida una vez que hagamos estas cosas.

Lo que Dios requiere es que nosotros nos consagremos absolutamente a El. Este requisito lo incluye todo. Pero no podemos hacer esto por nuestra propia cuenta; sólo podemos hacerlo por el Cristo que vive en nosotros. Antes no podíamos hacerlo, pero ahora sí, por causa de Cristo. Puesto que recibimos Sus misericordias, podemos consagrarnos.

Cuando un hebreo compraba un esclavo, éste tenía que servir a su amo por seis años. Al séptimo año saldría libre. Pero si él decía que amaba a su amo y no quería salir libre, su amo lo llevaría ante los jueces, y le haría estar junto a la puerta o al poste, y luego le horadaría la oreja con una lesna.

Así el esclavo serviría a su amo para siempre (Ex. 21:2-6). Dios nos salvó y nos compró con sangre. No nos compró con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Su Hijo. Muchos cristianos piensan que deben servir a Dios por causa de su conciencia.

Pero cuando vemos cuán precioso es el Señor, voluntariamente nos consagramos a Él. Cuando le decimos al Señor que estamos dispuestos a ser Sus esclavos, Él nos llevará a la puerta y contra el poste nos horadará la oreja con una lesna.

El poste es el lugar donde fue aplicada la sangre del cordero pascual. Hoy somos llevados a sangrar allí mismo; también somos llevados a la cruz. Amamos al Señor y escogemos ser Sus esclavos para siempre. Al estar conscientes de que Él nos ama, estamos dispuestos a servirle para siempre. No tenemos otra alternativa que declarar: “¡Señor, Tú me has amado, me has salvado y me has librado! Señor, ¡te amo y no puedo hacer otra cosa que servirte para siempre!”.

Lo primero que debemos consagrar son las personas que amamos. Si un hombre no ama al Señor más que a sus padres, esposa, hijos y amigos, no es digno de ser discípulo del Señor. Si tú te has consagrado al Señor, no debe existir nadie en el mundo que pueda ocupar ni cautivar tu corazón.

Dios te salva a fin de ganarte por completo. Derramar muchas lágrimas lo detiene a uno. Muchos sentimientos humanos lo llaman a volverse a ellos. Muchas desilusiones lo persuaden a regresar. Tú debes decir: “Señor, todas mis relaciones con los hombres están sobre el altar. Mi relación con todo el mundo ha terminado”.

Cuando la esposa de un hermano estuvo enferma, y otros le pidieron a él que orara por ella, él respondió: “¡Dios aún no me ha dicho que ore por ella!”. Cuando otro le preguntó si él se lamentaría si su esposa llegase a morir, él dijo: “Ella ya murió para mí”. Otro hermano tenía un buen amigo, y Dios quería que dejara esta amistad. Así que no pudo hacer otra cosa que obedecer. Él le dijo al Señor: “Si Tú lo deseas, estoy dispuesto a dejar esta amistad”.

Dios nos dio a Cristo como nuestra vida vencedora no sólo para que conozcamos Su voluntad, sino también para que la obedezcamos. Nunca debemos pensar que la vida vencedora sólo nos libra del pecado. La verdadera vida que vence nos capacita para que tengamos comunión con Dios y obedezcamos Su voluntad.

Dios nos da Su vida vencedora para que nosotros cumplamos Su meta, no para que El cumpla la nuestra. Ningún cristiano puede aferrarse a una persona. Si no consagramos hoy mismo las personas que amamos, no podremos satisfacer a Dios.

Las personas que ocupan nuestro corazón deben salir de ahí. Debemos decir: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” (Sal. 73:25). Debemos decir: “Serviré al Señor mi Dios con todo mi corazón, con toda mi mente y con toda mi alma”.

Aun si el Señor te ha dado a alguien, El no permitirá que tú te apegues a esa persona. El no permitirá que te apegues a tu esposa ni a tus hijos ni a tus amigos. Hasta el Isaac que Dios había prometido tenía que ser puesto sobre el altar. Muchos cristianos han fracasado porque la gente captura sus corazones.

No sólo tenemos que consagrar personas, sino también asuntos. Con frecuencia, decidimos muchas cosas y estamos determinados a lograrlas, pero no consultamos cuál es la voluntad de Dios en estos asuntos.

Un hermano estaba decidido a alcanzar la nota más alta en su examen de graduación y a ocupar el primer lugar de su clase en la universidad. Todo su tiempo y su energía los invertía en sus estudios. Después de entrar en la experiencia de la victoria, le entregó esto a Dios. Desde ese momento en adelante, él estaba dispuesto a seguir a Dios, aún si esto significaba quedar en el último lugar.

Quizás tú sientas que se justifica invertir todo tu tiempo en tu carrera, pero si tú no tienes una comunión íntima con el Señor, tu carrera no será provechosa. Tú abrigas alguna esperanza en tu carrera y no estás dispuesto a soltarla.

Tienes alguna expectativa con respecto a tu trabajo y estás resuelto a lograrla a toda costa. Si actúas de esta forma, entonces necesitas consagrarte. Tú no debes permitir que nada te enrede. Para muchos hermanos y hermanas el afán por completar los estudios llega a ser su esperanza; tienen esperanzas de sobrepasar a los demás. Esta es una esperanza mezclada con orgullo. No digo que tú debes dejar tus estudios; me refiero a que tú debes dejarlo todo si el Señor te llama.

Había un hermano huérfano que había crecido en una familia pobre. Tenía una caligrafía hermosa y también era muy buen músico. En el orfanato, mientras otros aprendían a hacer artesanías de madera y se les enseñaba albañilería, él pudo entrar en la escuela secundaria.

Al finalizar cada período recibía menciones honoríficas. Después de estudiar dos años en la universidad, los administradores de este plantel educativo decidieron enviarlo otra universidad, con la condición de que regresara después de terminar sus estudios para trabajar en su universidad.

Su madre y su tío le enviaron cartas para felicitarlo. Dos meses antes de que le dieran la fecha para salir, fue salvo, y muchas de las esperanzas que antes tenía se derrumbaron. Además se consagró al Señor. Cuando le preguntaron qué deseaba hacer, dijo que ya lo tenía decidido, que se iría y que estaba listo para firmar el contrato.

Dijo: “Han sido mis compañeros de clase por ocho años. ¿No se han dado cuenta en todo este tiempo cuáles han sido mis aspiraciones?”. Cuando estaban a punto separarse, le dijeron: “Hoy, todavía somos hermanos. Pero me temo que cuando regreses, ya no serás nuestro hermano”.

Cuando él oyó esto, acudió al Señor y oró: “Dios, Tú sabes cuáles son mis aspiraciones. Sé que Tú me has llamado, pero no puedo renunciar a mis aspiraciones. Pero si tal es Tu deseo, estoy dispuesto a ir a los pueblos a predicar el evangelio”.

Después de esta oración, fue y habló con el rector de la universidad, y le dijo que había decidido no ir, y que por lo tanto no firmaría el contrato. El rector, confundido, le preguntó si estaba enfermo, y él le respondió: “El Señor me ha llamado a predicar el evangelio”.

Cuatro días después vinieron su tío, sus primos y su madre. Su madre le dijo con lágrimas: “Desde que tu padre murió, había estado luchando todos estos años con la esperanza de que algún día progresaras para que me pudieras sostener. Hoy tienes la oportunidad y la estás desperdiciando”.

Mientras su madre lloraba, su tío añadió: “Antes de que entraras al orfanato, fui yo quien te crio. También cuidé de tu madre. Ahora tú estás en deuda con ambos. Tus primos ni siquiera disponen del dinero para ir a un colegio, y aun así, tú decides desaprovechar esta oportunidad tan grande”.

Este hermano se sentía presionado por ambos lados. Así que le preguntó al Señor qué debía hacer. Entonces pudo ver que la deuda que tenía con el Señor era mucho más grande que la tenía con los hombres. Prometió sostener a su madre y a su tío, pero también les dijo que no podría satisfacer las aspiraciones que ellos tenían y que primero tenía que obedecer al Señor.

Todos debemos consagrar nuestros asuntos al Señor. No quiero decir con esto que todos nosotros debemos consagrarnos para ser predicadores. Quiero decir que todos nosotros tenemos que consagrarlo todo al Señor. ¿Qué es la consagración? ¿Qué significa darnos a Él como ofrenda?

Es declarar: “Señor, haré Tu voluntad”. Muchos piensan que la consagración consiste en dedicarse a ser predicadores. No, nos consagramos para hacer la voluntad de Dios. Muchos llegan a comprender por medio de una consagración genuina que deben seguir siendo fieles en sus negocios y suplir la necesidad que hay en la obra de Dios.

Como resultado, renuncian a su labor de predicar. Muchos otros son motivados por las necesidades presentes y las necesidades de otros lugares y se entregan a la predicación. Durante los últimos años, hemos estado escasos de colaboradores. Si Dios va a obrar entre nosotros, muchos hermanos y hermanas se entregarán para servir al Señor a tiempo completo en un futuro cercano. Ellos se darán cuenta de que deben consagrar todos sus asuntos al Señor.

No sólo tenemos que consagrar personas y asuntos, sino también todos los objetos. Hay algunos que tienen que consagrar sus joyas; otros posiblemente tengan casas o ropa que tienen que consagrar. Quizás algunos tengan pequeños objetos que consagrar, pero no deben permitir que éstos se conviertan en un estorbo.

Algunos quizás se aferren a unos cuantos anillos de oro o alhajas de perlas. No hay ninguna ley al respecto, pero si deseamos tener una vida consagrada, probablemente tendremos que deshacernos de todas las alhajas de oro, de la ropa de moda y quizás también de nuestro dinero.

Muchos malgastan su dinero y no agradan al Señor. Muchos otros, por el contrario, han estado ahorrando su dinero y tampoco agradan al Señor. Obviamente derrochar el dinero no tiene cabida a los ojos del Señor, pero ahorrarlo tampoco la tiene.

No debemos gastar todo nuestro dinero de una sola vez; debemos transferirlo a la cuenta del Señor. En el Nuevo Testamento no se dice nada acerca de ofrendar la décima parte de todos nuestros bienes; pero sí se habla de poner todo en las manos del Señor.

El primer día que traigamos nuestro salario a casa, debemos decirle al Señor: “Dios, todo el dinero es Tuyo. Dame lo que necesite para los gastos de mi hogar”. No se debe gastar cierta cantidad y luego guardar el resto para el Señor. No me atrevo a decir si Dios tomará o no todo lo que tenemos en ocasiones. Pero sí diría que si verdaderamente le hemos consagrado todo al Señor, lo que consagramos le pertenece a Dios.

Muchos tienen muebles en sus casas, ropa en sus armarios o posesiones en sus manos que son impropias para hijos de Dios. Una vez que el Señor toque estas cosas, tendremos que consagrárselas. Dios nos salvó. Puesto que todo nuestro dinero pertenece a Dios, no deberíamos invertirlo de nuevo en el mundo.

Si hacemos planes para nuestros hijos y permitimos que ellos se lleven nuestro dinero al mundo, no estaremos haciendo lo correcto. Dios nos ha separado del mundo a nosotros y nuestras posesiones. No debemos permitir que ellas regresen al mundo.

Cuando los israelitas salieron de Egipto, no dejaron ni un animal en Egipto. Lo mismo se aplica a nosotros hoy. Por supuesto, nosotros no podemos hacer esto, pero le damos gracias a Dios porque con El todo es posible. Filipenses 4:13 dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Esto significa que tan pronto como el Señor nos infunde Su energía, podemos hacerlo todo. Nos parece imposible ofrendar todas las cosas, pero sí podemos hacerlo por medio de Aquel que nos reviste de poder. Puesto que Cristo es nuestra vida, podemos hacerlo.

Muchos jóvenes pueden consagrar lo que tienen cuando no tienen mucho, pero cuando llegan a enriquecerse, sus ofrendas disminuyen. Si el Señor gana nuestro corazón, también debería ganar nuestro bolsillo. Si el corazón se cierra, entonces el bolsillo también está cerrado. Si el bolsillo no se abre, el corazón no podrá abrirse.

Debemos consagrar las personas, los asuntos y los objetos, y por último nuestro propio ser. Tenemos que consagrarnos a Dios. Debemos decir: “Dios, me consagro a Ti para hacer Tu voluntad”. No sabemos lo que nos sobrevendrá en un futuro. Pero sí sabemos que Dios tiene una voluntad que se relaciona con cada uno de nosotros.

Es posible que no sean bendiciones y tal vez no sean sufrimientos. De todos modos, tenemos que consagrarnos a Su voluntad. Debemos estar dispuestos a aceptarla, sea que venga con bendiciones o sufrimientos. Muchas personas que están dispuestas a ser usadas por Dios, están llenas del Espíritu y viven una vida de plena victoria. Esto se debe a que se han consagrado al Señor.

¿Qué clase de consagración es ésta? Es una consagración en la cual presentamos nuestros cuerpos en sacrificio vivo. La Biblia nunca habla de la consagración del corazón; sólo habla de la consagración del cuerpo. Ninguno que se ha consagrado a sí mismo deja su cuerpo sin consagrar.

Hemos consagrado todo nuestro ser al Señor. Por consiguiente, nuestra boca no es nuestra; nuestros oídos no nos pertenecen, ni nuestros ojos, ni nuestras manos, ni nuestros pies, ni nuestro cuerpo nos pertenece. De ahora en adelante, somos simples mayordomos de Dios.

De ahora en adelante, nuestros pies pertenecen al Señor y ya no podemos usarlos para lo que nos plazca. Hoy el Espíritu Santo vive en nosotros. En 1 Corintios 6:19 dice: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”.

Esto es lo que significa la consagración, lo que significa consagrar nuestro cuerpo. Nadie debe decir que su cuerpo le pertenece. Todos los días de nuestra vida son del Señor, y nuestro cuerpo en su totalidad es para el Señor; nosotros somos simples mayordomos Suyos.

En una ocasión en otro país, mientras pasaban el recipiente de la ofrenda un domingo por la mañana, al acercar la caja a una joven de trece años, ella pidió varias veces que bajaran el recipiente. Cuando lo pusieron en el suelo, ella se paró en la caja. Como no tenía dinero, decidió darse a sí misma en ofrenda.

En la actualidad no sólo debemos consagrar personas, asuntos y objetos al Señor, sino que también debemos consagrarnos nosotros mismos a Él. En cada reunión dominical, cuando pongamos nuestro dinero en la caja de las ofrendas, debemos también depositarnos nosotros mismos.

Si no queremos entregarnos nosotros mismos, Dios no aceptará nuestro dinero. Dios no aceptará nada que sea “nuestro”, a menos que primero nos tenga a “nosotros”. Dios tiene que obtenernos a “nosotros” antes de tener “lo nuestro”.

Muchos se consagrarán al Señor, y el Señor no necesariamente les pedirá que se hagan predicadores. Quizás Él quiera que algunos sean buenos negociantes. Todos los rincones del mundo necesitan la luz, y no tenemos la libertad de escoger la obra que nos guste. Debemos decirle al Señor: “Desde ahora en adelante estoy resuelto a hacer Tu voluntad”.

¿Cuál es el resultado de la consagración? El primer resultado se describe en Romanos 6, y el segundo en Romanos 12. Muchos no conocen la diferencia que hay entre ambas. De hecho, la diferencia es enorme. La consagración que se menciona en Romanos 6, lo beneficia a uno pues consiste en llevar el fruto de la justicia.

La consagración de Romanos 12 beneficia a Dios ya que cumple Su voluntad. El resultado de la consagración de Romanos 6 consiste en que nos libra del pecado para hacernos esclavos de Dios a fin de llevar fruto para santificación.

Esto es lo que significa expresar día tras día la vida que vence. El resultado de la consagración de Romanos 12 no es simplemente el beneplácito de Dios, sino la comprobación de la voluntad buena agradable y perfecta de Dios.

No es suficiente solamente soltar las cosas, creer y alabar. Hay un último punto: tenemos que ponernos en las manos del Señor antes de que Él pueda expresar Su santidad por medio de nosotros. Antes, no teníamos las fuerzas para consagrarnos.

Pero después de entrar en la experiencia de la victoria, podemos hacerlo. Recuerden que antes nos era imposible ponernos en las manos de Dios. No es cuestión de ser capaces o no, sino de estar dispuestos a ponernos en Sus manos. Antes, el problema era nuestra incapacidad; ahora el asunto es la falta de disposición.

De ahora en adelante, nuestras manos, nuestros pies y nuestros labios pertenecen al Señor. No nos atrevemos a usarlos. Cada vez que las tentaciones vengan, tenemos que decir que no tenemos nuestras manos con nosotros. E

sta es la consagración de Romanos 6. Cuando nos consagremos de esta manera, seremos santificados y llevaremos el fruto de la santificación. Por tanto, lo primero que debemos hacer después de experimentar la victoria es consagrarnos, lo cual también es las primicias de la experiencia de la victoria.

La consagración descrita en Romanos 12 está dirigida a Dios. Dice allí que debemos presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo a Dios y que esta consagración es santa y agradable a El. Por consiguiente, debemos recordar que la consagración mencionada en el capítulo doce tiene como meta servir a Dios.

El capítulo seis se relaciona con la santificación personal, mientras que el capítulo doce se refiere a la obra. El capítulo seis habla de la consagración, de la santificación y del fruto de ésta. El capítulo doce también habla de la santidad o de ser santo.

¿Qué es la santificación y qué es la santidad? Ser santificado o ser santo significa ser apartado para cierta persona, para ser usado por ella. Antes éramos afectados por muchos objetos, personas y asuntos. Anteriormente, vivíamos para nosotros mismos; ahora, vivimos sólo para Dios.

Todo cristiano debe ser como “un tren expreso”. Desafortunadamente, muchos cristianos son de “servicio público”. Pero nosotros no somos de “servicio público”, sino “que somos un vehículo expreso”; hemos sido apartados y plenamente reservados para la voluntad de Dios.

Romanos 12 nos muestra que nuestro trabajo, nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestro dinero y todos nuestros bienes materiales son todos exclusivamente de Dios; están reservados para el uso exclusivo de El. Cuando somos sólo Suyos y cuando nos presentemos únicamente a Dios, debemos creer que Dios nos aceptó, porque esto es lo que Dios anhela.

La meta de Dios no es que tengamos fervor por cierto tiempo. Si uno no se consagra al Señor, Dios no quedará satisfecho. Dios queda contento sólo cuando el hombre vierte el ungüento sobre el Señor; sólo queda satisfecho cuando depositamos toda nuestra vida en la caja de la ofrenda (Lc. 21:4). Debemos ofrecérselo todo a Él.

Agradecemos a Dios porque fuimos levantados de entre los muertos, y recibimos misericordia de parte de Dios. Esta consagración es agradable a Dios y es razonable. Todo cristiano debe consagrarse; es un error pensar que sólo los cristianos especiales deben consagrarse. La sangre del Señor nos compró, y somos Suyos. Su amor nos ha constreñido, y vivimos para El.

Examinen la consagración que aquí se describe. Somos piedras vivas. Aunque nos consagramos, permanecemos vivos. Somos un sacrificio vivo. Los sacrificios del Antiguo Testamento eran inmolados con cuchillo, pero nosotros somos sacrificios vivos.

El resultado de presentarnos se ve en la interpretaciones parafraseada de Romanos 12:2. “No os amoldéis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable y lo perfecto”.

Esta es nuestra meta final. Durante las conferencias de enero del año pasado, vimos que Dios tiene un propósito eterno, el cual lleva a cabo por medio de Su Hijo. Dios creó todas las cosas por medio de El para cumplir Su propósito.

La redención, la derrota de Satanás y la salvación de los pecadores tienen como fin cumplir el propósito de Dios. Tenemos que saber cuál es el propósito eterno de Dios antes de hacer lo que Dios desea. Nuestra meta no se limita a salvar a los pecadores; nuestra meta es el cumplimiento del propósito eterno de Dios.

Si no nos consagramos, no nos percataremos de que esta voluntad es buena. En la actualidad muchos temen a la expresión “el propósito de Dios” y se sienten incómodos con respecto a estas palabras. Los cristianos temen oír acerca de la voluntad de Dios.

Pero Pablo dijo que cuando uno presenta su cuerpo, comprueba lo que es bueno, agradable y perfecto de la voluntad de Dios. Podemos cantar acerca de lo buena que es la voluntad de Dios y decir: ¡Aleluya por la voluntad de Dios!

La voluntad de Dios redunda en nuestro bien y en ella no hay malicia alguna. Nosotros tenemos una vista muy corta. La voluntad de Dios es buena. Una vez un hermano hizo una oración muy buena: “Cuando pedíamos pan, pensamos que nos darías una piedra, y cuando pedíamos pescado, pensamos que nos darías una serpiente. Cuando pedíamos huevos, creímos que nos darías escorpiones. Pero cuando te pedimos piedras ¡nos diste pan!”.

Con frecuencia no entendemos el amor de Dios. Tampoco entendemos Su voluntad. No comprendemos que Sus intenciones para con nosotros son buenas y excelentes. Tal vez nos quejemos de las muchas cosas que vienen a nosotros, pero después de un par de años, tendremos que alabar al Señor por todas ellas. ¿Por qué no más bien le alabamos desde hoy?

La voluntad de Dios no sólo es buena, sino perfecta. Todo lo relacionado con la voluntad de Dios hacia aquellos que lo aman es bueno y provechoso. Si entendemos esto, no rechazaremos Su voluntad. Presentarle nuestros cuerpos es santo, y a Él le agrada. Además, descubriremos que Su voluntad es agradable para nosotros y que es buena y perfecta.

Vimos todas las condiciones necesarias para vencer; éstas ya han sido descritas. Para obtener una vida vencedora tenemos que consagrarnos, lo cual es el último paso. También es lo primero que debemos hacer al experimentar la vida que vence.

Cuando nos hayamos consagrado, debemos creer que Dios aceptó nuestra consagración. Una vez que nos hayamos consagrado, vendremos a ser personas consagradas. Puede ser que nos sintamos calientes, o tal vez nos sintamos fríos, pero mientras nos hayamos consagrado verdaderamente a Dios de todo corazón, todo estará bien.

Digo esto para ayudarlos a no vivir según las indicaciones de sus sentimientos. Cuando una joven se casa, si en alguna ocasión encuentra que hay desacuerdos entre ella y su esposo, ella no tiene que volver a casarse con él.

Aun si existe algo entre el Señor y nosotros, sólo podemos consagrarnos una sola vez al Señor. A partir de ese momento, le pertenecemos al Él y sólo podemos servir para Su uso. Díganle al Señor: “Dios, soy enteramente tuyo. Desde ahora, ya no viviré para mí mismo”.

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El Desierto es Para Cruzarlo

(1 Corintios 2: 10) = Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. 

(11) Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 

(12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, (13) lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 

(14) Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 

(15) En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 

(16) Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Esta palabra que aquí se traduce como instruirá, es una palabra griega que significa, literalmente, ser llevada para unirse, ensamblarse junto, ponerse junto, unirse, hacer un solo punto, con, hacer a una persona unirse con otra. ¿Y qué es lo que esto en realidad quiere decir? Veamos. Dice: ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá?

Específicamente, instruir a alguien, es que tú te conectes, te unas con la mente que Él tiene. Por eso es que la siguiente parte, Pablo está haciendo un juego de palabras. Dice: ¿Quién ha conocido la mente del Señor, para que se una, para que esté enganchada con Él? Nosotros tenemos la mente de Cristo, estamos unidos a Él.

Esta palabra podría ejemplificarse, más o menos y a grandes rasgos, como cuando un catedrático está exponiendo un tema con tanta claridad, que los estudiantes casi pueden ver las palabras, pueden imaginarse sin esfuerzo lo que se les está relatando, describiendo. Están siendo instruidos, están conectados, están uniéndose; están viendo las palabras. Cobran forma y color ante estas personas.

Eso, concretamente, es lo que quiere decir instruirse. Ahora bien; en este pasaje, yo quiero que tú entiendas que instruir es mucho más que revivir información, es unirse a alguien, ese es el concepto. Alguna vez hemos hablado de ciertas mentalidades que se mencionan en el Nuevo Testamento. Yo quiero quedarme con una, y con una buena, la que podríamos denominar como mente-luz, es decir, entendimiento.

Por esta razón, antes de continuar, quisiera hacer una pequeña diferencia entre inteligencia y sabiduría. Hay en este tiempo, en el mundo en el que vivimos, gente que es muy inteligente, pero que no necesariamente es sabia. Y pese a que se parecen mucho la inteligencia y la sabiduría, la diferencia que existe entre ellas se puede comprobar a partir de los canales que utilizan cada una para llegar al hombre.

Veamos: la inteligencia se adquiere a través de la instrucción, el conocimiento, de la transmisión de información. La sabiduría, en cambio y por su parte, utiliza otro canal, que es el de la iluminación. La palabra iluminación, es una palabra que utiliza Pablo. Él dice que hemos recibido la iluminación del Padre, lo que te deja en evidencia que en modo alguno es una palabra que podamos usar ligeramente.

Pero volvamos por un momento a la inteligencia. Una universidad, un instituto, te transmite conocimiento, pero es un conocimiento que está ligado al diseño del mundo-cosmos, que es cómo vamos a definir al mundo natural. Una institución de educación formal, está influida por el espíritu de este mundo. Eso se llama Cosmos. Para mundo, hay varias palabras que la identifican, y todas tienen distintos significados.

Pero este mundo, Cosmos, afecta la educación. Por ejemplo: si la sociedad se está haciendo cada vez más secular, tú vas a ver eso, seguramente, también en la educación. Van a pedir que los niños no sean sometidos a ver o escuchar símbolos o conceptos religiosos, que no se mencione para nada la Biblia y todo eso que tan bien conocemos. ¿Por qué? Porque se está secularizando la educación. Y eso está pasando con todo el mundo.

Entonces, se aprueba el matrimonio homosexual y la educación también aquí es afectada, porque ya tú no puedes hablar de que un hombre sólo se debe casar con una mujer, sino que de aquí en más, conforme a la educación secular, eso pasaría a ser bastante relativo, ¿Se entiende? Eso va a demostrarte una vez más que la educación está seriamente afectada por el espíritu de este mundo.

Y la inteligencia, fíjate, viene precisamente desde ese lugar. La gente profesional, la gente que es analítica, que razona, ¡Incluso los ateos! Escúchame, yo no he conocido jamás un ateo tonto. Y te lo digo de verdad, los ateos que yo he conocido, eran todas personas muy pero muy inteligentes. Es gente que ha estudiado muchísimo, es gente muy preparada. Gente que con su discurso puede envolver o desenvolver tranquilamente a otra.

Ahora fíjate el detalle: que el hecho de que sean inteligentes, no significa que sean sabios. Porque el gran secreto de la sabiduría, en todo caso, es saber cómo usar la inteligencia. Y, cómo te dije antes, la sabiduría viene por iluminación de Dios, viene por conectarte con el Espíritu de Dios.

¿Sabes qué dice Pablo? Dice que el Espíritu de Dios, lo escudriña todo, aún lo profundo de Dios. Luego, Jesús les dijo, que es como si nos lo hubiera dicho a todos, que el Espíritu Santo vendría para conducirnos, para guiarnos a toda verdad, esto es: para instruirnos. Es decir que Pablo nos dijo que el Espíritu iba a venir para conectarse con nosotros, reformar nuestras mentes y atraernos hacia Él.

Esto significa que, si el Espíritu conoce hasta lo profundo de Dios, y ha sido enviado a nosotros como nuestro instructor, no es ni descabellado ni fantasioso que yo piense que tranquilamente puedo conocer lo profundo de Dios. Ya en el Antiguo Testamento se nos enseña eso, cuando Dios mismo dice: Clama a mí y yo te responderé, y ten enseñaré cosas grandes y profundas que tú no conoces todavía.

Y te diré más. Y hasta podrá sonarte a herejía lo que ahora te diga, pero créeme que es así. El Espíritu de Dios podrá aún ir más allá de donde termina la Palabra de Dios. Sólo que tiene un grave problema, que no es suyo sino de la iglesia. Porque si Él observa que la iglesia todavía no ha terminado de conocer profundamente la Palabra, ¿Cómo se supone que podría revelarle lo que está más allá de la Palabra? ¡Los volvería locos!

Es como si a un niño que todavía no ha egresado de su nivel inicial de pre-escolar, pretendes enseñarle física nuclear. Él tiene un cerebro creado que es capaz de asimilar ese conocimiento, ¡Pero eso será dentro de un tiempo, no ahora! Ese es el problema. La sabiduría es impartida por Dios, a través de su Espíritu Santo en la iglesia, y sirve para ser instruidos en entender el Reino.

Si tú analizas las parábolas de Jesús, podrías hasta llegar a pensar que parecen cuentos para niños, ¿Verdad? Te doy un ejemplo: El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que busca buenas perlas. Ahora pregunto: ¿Qué es el Reino? ¿Es el hombre? ¿Es la perla? ¿Es la actitud de buscar? ¿Qué es el Reino?

Examina las parábolas y verás que Jesús trató de mostrarle el Reino a la gente. El Reino de los Cielos es semejante, el Reino de los Cielos es como… Así es que la obsesión de Jesús, si es que podemos denominarla así, era que tú entendieras qué era el Reino de los Cielos. Claro está que, para tener esa visión, tú necesitas cambiar tu mente y entender lo que estamos hablando.

La sabiduría de Dios viene para darle luz a tu destino. La sabiduría de Dios viene para darte identidad. Y ahora anota esto porque es clave: la inteligencia sin sabiduría, lo único que logra, es que el hombre se vuelva orgulloso. De hecho, alguien dijo con cierto humor pero no exento de alta verdad, que es mucho más fácil intentar conversar con un perro, que con un intelectual que no está dispuesto a reconocer sus limitaciones. La sabiduría de Dios nos ayuda a poder canalizar la inteligencia que hemos recibido, y nos lleva a desear ser conformados a la imagen de Dios, a la imagen de Cristo.

(Efesios 4: 23) = y renovaos en el espíritu de vuestra mente,  (24) y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Lo que Pablo te está diciendo es que te debes renovar en el espíritu de tus propios pensamientos. Cuando una persona habla, las palabras que salen de él, no solamente son palabras, son espíritu. Existen casos de líderes terrenales que, con sus capacidades tremendas de oratoria, pudieron convencer a sus gobernados, a sus pueblos, de embarcarse en aventuras terribles de final incierto. ¿Un caso? Adolf Hitler. Él convenció a la mayoría de los alemanes, que realmente eran una raza superior. Espíritu. Jesús lo dijo hace muchos años: Las palabras que os he hablado, son espíritu.

De allí que dicen los neutrales que de alguna manera fueron testigos auditivos y oculares de sus memorables discursos de tres o cuatro horas de duración, que cuando Hitler hablaba, los oyentes, cualquiera fueran ellos, comenzaban a ser cautivados. Es que de su boca no solamente salían palabras, sino que salían espíritus. Y esos espíritus eran los que sometían a las personas.

Yo no sé si te habrá pasado a ti alguna vez, pero a mí me ha ocurrido en alguna ocasión, que me he puesto a conversar con alguien que es evidente que tiene un mal espíritu, y al rato me he sentido con deseos de estrangular a alguien, cuando yo soy definitivamente calmo. ¿Transferencia de espíritus? Si no te sabes cubrir, ni lo dudes. Grave error es prestarles nuestros oídos a las personas equivocadas. De esas es que se nos habla cuando se nos dice que ni siquiera les demos nuestro saludo. No le digas bienvenido, se nos advierte.

Hemos hablado ya en otros trabajos, pero es indudable que todavía hay muchísima gente cristiana que no ha terminado de darse cuenta del poder que tienen las palabras. Las palabras no sólo son emisiones de sonidos, frecuencias; son espíritu. Técnicamente, ¿Qué es un espíritu? Pneuma en griego, nefehs en hebreo. Es aire, aliento, viento, soplo. ¿Y qué es lo que produce el sonido en tus cuerdas vocales? Aire. ¿Qué está saliendo de ti, como sonido? Aire. ¿Y qué es el espíritu? ¡Aire!  Entonces recapitulemos; cuando hablas, ¿Qué es lo que sale de ti? Espíritu.

Entonces, cuando escuchas a una persona de fe, te llenas de fe. Escuchas a un derrotado y sales a buscar un autobús para arrojarte debajo. Por eso es que con ciertas y determinadas personas podríamos pasar horas y con otras ni cinco minutos. Es una cuestión espiritual, no anímica. Por eso te digo que tienes que buscar la sabiduría de Dios, para añadirla a tu inteligencia. Si sólo te manejas con tu inteligencia, podrás hacer algunas cosas, pero todas dentro del sistema mundano en el cual te estás moviendo, nunca en el espiritual.

Y voy a decirte más, todavía; y algo que seguramente no te sonará desconocido porque lo habrás visto. Si te conduces sólo con tu inteligencia, aprenderás rápidamente a moverte plenamente en apariencias. La inteligencia de este mundo, hoy, es una inteligencia de apariencias. O sea: tú ves grandes físicos, grandes economistas, grandes abogados, con sus vidas familiares destruidas. ¡Y es gente inteligente!

Y no recalemos en el ambiente artístico, o incluso en el deportivo. Gente que ha sido lo suficientemente inteligente como para manejar sus respectivas carreras con alto éxito y, obviamente, una fortuna en ganancias. Tienen dinero para tirar para arriba, pero muchos de ellos tienen vidas tan desdichadas que no es de extrañar que en algún momento hasta intenten auto eliminarse.

Y lo más curioso de todo, lo más llamativo y hasta incoherente, si se quiere, es que la mayoría de la gente del común, los ovaciona cuando los va a ver. Los aplaude a rabiar y ninguno de los que lo hace podría aceptarte de ninguna manera que está aplaudiendo a perdedores. Y no te vayas tan lejos ni armes novelas difíciles de probar. Vete a la realeza europea. Toma como ejemplo a la casa real británica o española y observa cómo viven sus vidas privadas, esta gente que sigue siendo admirada por una gran parte del planeta.

Por eso es que te estoy diciendo que, como cristianos, debemos y podemos ser inteligentes, pero mucho más importante y valioso es que seamos sabios. Porque acceder a la sabiduría de Dios, entre otras cosas valiosas, nos va a hacer conocer la voluntad de Dios. Dice Proverbios 8:14: Conmigo está el consejo y el buen juicio; Yo soy la inteligencia; mío es el poder. ¿Te das cuenta? La inteligencia es muy buena, pero Proverbios también nos dice que busquemos la sabiduría y que no la soltemos.

Ahora bien; cuando hemos entendido el concepto de instrucción, y yo te digo que necesitas ser instruido por el Espíritu, estoy yendo más allá de transmitir información. Estoy hablando de ser conformados a un modelo. Porque Dios tiene un modelo de lo que Él espera de nosotros. Así que, a medida que nos conformemos a ese modelo, podremos entrar a la dimensión a la cual él nos quiere introducir.

Yo, para poder explicarte con claridad, porque esto es bien importante, necesito darte algunos datos. Tú has pasado un entrenamiento. Durante todos estos años, quizás sin siquiera darte cuenta, has estado siendo entrenado. Y te daré un ejemplo de eso, empecemos con el primero. Vamos al libro de los Hechos, capítulo 7 y verso 22. Y aquí vamos a tomar a un personaje al que la mayoría de nosotros indudablemente ama: Moisés.

(Hechos 7: 22) = Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras. 

Quiero que tomes nota de lo se está diciendo aquí, que es bien preciso. Dice que él fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios, y que era poderoso tanto en sus palabras como en sus obras. Ahora vete un poco más adelante, y mira lo que dice el verso siguiente.

(23) Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. 

(24) Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. 

¿Qué es lo que hizo Moisés? Él hizo, a mí entender, algo elemental: actuó según el entrenamiento que había recibido. Él había sido entrenado en todas las artes en las que eran entrenados los príncipes egipcios. Ellos eran guerreros. Egipto había conquistado la tierra en la que ellos vivían, en base a guerras, en ocupaciones.

Ahora bien; Dios quería usar a Moisés; él había sido sellado desde antes de nacer. El asunto es que, para poder usarlo, él tiene que entrenarlo, también. Pero, para poder entrenarlo, tiene de alguna manera que desintoxicarlo, descontaminarlo, de toda su formación egipcia. O sea, tiene que sacarles del corazón y de la mente, cuarenta años de Egipto. Porque él fue instruido en toda la sabiduría de Egipto.

(Verso 29) = Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.

(30) Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. 

¿Por qué pasaron cuarenta años? ¡Porque eso fue lo que se tomó Dios en desintoxicarlo y entrenarlo! Y fíjate que el terreno en el cual Dios entrenó a Moisés, es el terreno favorito de Dios para entrenar a la gente que Él ama: el desierto. Tú conoces esto, ¿Verdad? ¿Has estado en ese desierto, no?

Ahora bien; ¿En qué fue entrenado? Hablemos de cosas básicas. Por ejemplo, Moisés tuvo que darse cuenta que en el desierto él no era el líder, porque en el desierto no hay líder, no hay rumbo a seguir. Tuvo que aprender a subsistir. Tuvo que aprender a cuidarse de las tormentas de arena, del poder del sol, de la falta de higiene, del hambre. Incluso, hasta tuvo que aprender a caminar nuevamente en el desierto. Porque si tú caminas en la arena como caminas en la calle, vas a tener problemas y no vas a llegar muy lejos. Es todo un proceso, eso.

Esa mentalidad que Moisés va recibiendo en esos años, es porque Dios le está cambiando la mente. Le van a servir a Moisés para ser el libertador de un pueblo. ¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué Dios no permitió que Moisés entrara a Canaán? Porque él fue entrenado para vivir en el desierto, no en Canaán.

Dios ya tenía a uno que estaba entrenando para entrar a Canaán. Ahora bien: ¿Por qué será que la iglesia no impacta nuestra comodidad? ¿Por qué será que no terminamos de afectar a nuestras ciudades, a nuestros pueblos o aldeas, inclusive? En una palabra: ¿Por qué no logramos cambios estructurales? Simple: porque la iglesia ha sido entrenada con una mentalidad de desierto, que es subsistir, no poseer ni conquistar.

Date cuenta que Moisés fue preparado, entrenado por Dios para ser un libertador. O sea: la meta, el destino de Moisés, apuntaba a esto: sacar a Israel de Egipto, hacerlos libres. ¡Y eso es lo que hoy pasa en la iglesia! Se ha predicado un evangelio que ha sacado a la gente del mundo, del pecado, y estoy hablando de los que verdaderamente han salido de eso y no de los que cambiaron club por templo pero siguen viviendo igual. Claro está que, una cosa es que te saquen, y tú salgas escapando del mundo, y otra cosa muy distinta es que poseas, que conquistes, es otra dimensión.  2454

(Deuteronomio 34: 1) = Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, (Dios le dijo: Mira, es la tierra. Vete ahora al verso 4)

(Verso 4) =  Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. 

Si hay algo que es hermoso en Dios, es que es absolutamente sincero. ¿Delicadeza y diplomacia?, Cero. Al menos en este verso. Pero no es para entristecerse, porque el corazón de Moisés no estaba en Canaán, estaba en obedecer a Dios. Si tú crees que Moisés hizo un berrinche cuando se enteró que no iba a entrar, estás equivocado, él estaba absolutamente feliz y satisfecho, porque había cumplido su destino. Su destino era sacar a Israel de Egipto, y lo sacó. Es algo que nadie más podía hacer. Es decir que él había sido entrenado para sacar al pueblo, para ser un libertador.

(5) Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. 

(6) Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy. (Quiero que descubras algo, hoy, si es que no lo habías visto antes: ¡Fue Dios el que enterró a Moisés, no hombres! ¿Te das cuenta el honor?)

(7) Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. 

¿Nunca te preguntaste qué habrá querido decir esta escritura de la forma en que está escrita? En primer lugar, hacerte saber que Moisés no se murió de viejito, sino que simplemente se murió porque acabó su tarea. Dice que sus ojos nunca se oscurecieron. ¡Moisés jamás usó lentes, hermano! Es falsa esa enseñanza que nos cuenta que Moisés no entró a Canaán porque estaba demasiado viejo. ¡Acá te dice que no fue así! Y si lo pones en duda, tú, hombre machista y sexista, fíjate lo que le añade al final. Jamás perdió su vigor.

¿Estás entendiendo lo que te intenta decir con eso, verdad? ¡Todo hombre, varón, sexo masculino, hasta el final! ¿Cuántos venerables ancianos de la religión quisieran vivir de la misma manera? Lo cierto es que Moisés se murió porque había terminado su tarea. Y, aprende; ¡Dios no te quiere ni un minuto más en la tierra luego que acabes la tarea que Él te ha enviado a realizar! ¡Él sabe lo que es bueno, no como tú que te aferras a esta cosa que llamas vida carnal y física!

Es lo mismo que cuando trabajas en una empresa que por allí te envía una semana a hacer un trabajo fuera de tu ciudad, fuera de tu ámbito y, obviamente, fuera de tu casa. Te alojas en los mejores hoteles y te comes los mejores manjares que allí te preparan, pero… ¡Anhelas retornar a tu casa! ¡Y es por la sencilla razón que de allí es de dónde has salido y es el lugar en el que te pertenece estar! Así es aquí también: el enviado de Dios nace, crece, hace el trabajo para el cual fue enviado y luego retorna a su casa, de donde salió…

Conforme a lo que leímos, es notorio que él pudo, muy bien, haber seguido un tiempo más peleando, ¿No crees? Sin embargo, Moisés tenía un problema que lo obstaculizaba: no tenía mentalidad de conquistador; tenía mentalidad de libertador. Y el problema, entonces, radica en que tú no puedes hacer algo para lo cual tu mentalidad no se entrenó. Es un asunto de mentalidad con la que venimos equipados de parte de Dios.

Entonces, el mensaje que en este tiempo tiene la iglesia, es un mensaje de escape. Vámonos, el mundo es pecaminoso, salgamos ya, Cristo viene ya, no hagas nada, ni duermas ni comas, Cristo viene ya. Hemos vivido toda nuestra vida cristiana, los mayorcitos, con las maletas listas. Si te vas de vacaciones al Caribe, lo pasarás muy bien porque aquello es hermoso, pero no te comprarás ninguna propiedad allí, por una simple razón: cuando terminen tus vacaciones, retornarás a tu país.

Por esa razón es que los cristianos no hemos podido transformar a ninguna de nuestras naciones latinoamericanas y somos considerados ciudadanos de tercera. Jamás nos vimos cómo herederos del todo. Apenas como pobres siervos de hombres importantes. Mira la mente que tiene el pueblo de Dios, vete a Éxodo capítulo 5. Y no te enojes conmigo, enójate con tu Biblia, que supongo dice lo mismo que la mía.

(Éxodo 5: 1) = Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. 

¿Sabes cómo viene la iglesia en este tiempo? De fiesta en fiesta. El país se cae de a pedazos, hay gente que no come y quiere pelearse a morir contra otra gente y la iglesia de fiesta en fiesta, como si Jesucristo estuviera reinando sobre las naciones. En algunos países hay verdaderos congresos monumentales de brujería, los chamanes son más abundantes que los árboles y la iglesia sigue de fiesta, haciendo como que todo está más que bien. O sea: ¡Vivimos Éxodo 5:1 al pie de la letra! Estamos haciendo fiesta en el desierto.

(Éxodo 7: 16) = y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír. 

Dios le dice: déjalo salir para que me sirva en el desierto. Ahora, pregunto: ¿Dios sabía que esta generación no iba a entrar a Canaán? ¡Él lo sabía! Entonces, lo único que espera de esta generación es que salga y lo sirva en el desierto. ¡Es lo único que espera! Él sabía que recién la siguiente generación iba a entrar a Canaán. Él nunca le pide peras al olmo.

Así que lo único que él esperaba era que ese pueblo saliera al desierto y lo sirviera entre pachanga y pachanga. Pero no entrarán. Así que hoy, tú puedes elegir de qué generación eres. Hay gente a la que tú le puedes enseñar lo más profundo de guerra espiritual y por más que vaya a cien seminarios, no va a entrar a eso. ¿Sabes por qué? Porque él fue llamado para ser evangelista, para sacar gente al desierto y listo, no le pidas nada más. ¡No le pidas que haga otra cosa, Dios lo quiere allí!

Volvamos al desierto. El primer enemigo que ellos vencen, y digo vencen casi entre comillas, porque Israel no hizo nada más que correr, es Egipto. ¿Te acuerdas de la canción que se hizo muy popular? “Echó a la mar, a quien los perseguía”… ¡Los perseguían! ¿Te das cuenta? ¡Ellos no agarraron una espada, sólo salieron corriendo! Y pese a eso, luego dijeron: ¡Hemos vencido a Faraón! Y los ángeles se rascaban la nuca y se decían entre ellos: ¿Y nosotros de qué jugamos, aquí?

¡Ellos no pelearon! Es decir que no pelearon contra los egipcios, pero en realidad sí pelearon con un fiero enemigo que tenían en el desierto, que era ¡Ellos mismos! Había tantos problemas entre ellos, que Moisés se pasaba todo el día, literalmente, escuchando y solucionando problemas. No fueron los únicos. A través de la historia, Israel se convierte en la iglesia de hoy, y sigue con el mismo problema. Iglesias con mentalidad de desierto, peleando fiera batalla contra ellos mismos.

No tenían ambiciones, tampoco tenían promesas, estaban ahí. Cada vez que hablaban, era para quejarse o para reclamar. Y esa es la iglesia con mentalidad de desierto. Quejarse, reclamar y, llegado el momento de poner las papas al horno, borrarse y sentarse a ver cómo lo hacen los demás. Pero ahora te voy a mostrar la otra mentalidad. Vamos a Deuteronomio 1:35.

(Deuteronomio 1: 35) = No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres, 

Las palabras mala generación, es rahá en el hebreo. Rahá es mala, y ¿Sabes qué significa? De pensamientos malos, de viciosa disposición, de malas acciones, acostumbrados a la miseria, descontentos y dé poca motivación. Creo que aquí cualquier pastor de cualquier congregación mediana y tradicional, podría interrumpirme y decirme que acabo de describir a su congregación entera.

Porque, mira lo que dice: viciosos en la disposición y de pensamientos malos. Esto no quiere decir que tengan pensamientos sucios, dice de pensamientos malos. O sea que no piensan lo bueno, piensan lo negativo. Acostumbrados a la miseria, descontentos, de poca motivación. Hay gente que se la pasa de iglesia en iglesia buscando alguien que le resuelva su problema. Y no se da cuenta que el problema es él o ella. Y cuando te cuentan lo que les pasa, tú te quedas preguntándote cómo puede ser que le pasen esas cosas. ¡Son ellos!

El punto es este: tiene una mentalidad de desierto. No está entrenado en solucionar problemas, anda repitiendo la prueba que Dios le pone, todo el tiempo. Y lo peor de todo, es que la reprueba, una y otra vez. Es un círculo. Se presenta el problema, no lo resuelve, se queja, se escapa, se vuelve a presentar el problema, se queja, no lo resuelve, se vuelve a escapar, y así sucesiva e indefinidamente.

Tú sabes porque has leído suficiente historia bíblica, que Israel pasó por doce desiertos, nada menos. Y que en cada uno de ellos, tocó aprender algo. Me pregunto por cuantos más deberás pasar tú para terminar de aprender lo que es necesario aprendas en este tiempo. 1 Corintios 10:2 dice que en Moisés, todos fueron bautizados en la nube y en el mar. ¿Qué quiere decir esto? Que por poco o por mucho, todos traemos algo de mente de desierto.

Ahora bien; la generación que va a entrar a conquistar, es una generación diferente. ¿Recuerdas lo que dice en el evangelio de Mateo 18? En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entrarás en el Reino de Dios. Los que en el tiempo de Moisés eran niños, y por consecuencia no tomaban decisiones, simplemente miraban eran, sin embargo, los que Dios estaba preparando para que entraran.

Y hay algo que se puede compartir a colación de esto, y eso bueno es encontrarnos con Josué. Lo bueno de Josué, es que él empieza justo en el exacto lugar en el que Moisés termina. Porque, veamos, ¿Cuál sería tu meta, por ejemplo? Una, que tus hijos no tengan que aprender lo que tú aprendiste, sino que ellos puedan avanzar, desde donde tú termines.

Un discípulo no tiene que sufrir lo que sufrió su maestro para llegar donde llegó; debe comenzar en donde su maestro haya terminado, sea por la razón que sea. Eso es lo que dice Pablo, cuando señala que él puso el fundamento, y los que lo sigan sobre edificarán sobre ese fundamento. Es decir que un verdadero hombre de Dios, siempre tendrá como meta que sus ovejas a cargo temporal, puedan llegar mucho más lejos de donde él llegó. Que ninguno tenga que pasar por lo que él pasó para llegar donde él llegó.

(Deuteronomio 34: 9) = Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, (Por eso es tan importante la sabiduría. Él pudo entender su destino, pudo entender su llamado; porque tuvo un espíritu de sabiduría) porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés. 

Dice que Josué era hijo de Nun. La palabra Nun, significa “pez”, y el pez fue el primer símbolo del cristianismo. ¿Y cómo se supone que fue entrenado Josué? Si te das cuenta, muchas de las experiencias que Moisés vivió, Josué las vivió detrás de él, o sea que él las vio. En un sentido práctico, podría decirse que él aprendió aún de los errores de Moisés.

Yo me pregunto, a esta altura de este trabajo, cuántos de los que están allí, del otro lado, simplemente escuchándome, quieren ser conquistadores. ¡Gloria a Dios por los que dijeron, sea en voz alta o en silencio: ¡Yo! Tienes que tener algunos elementos en tu mente, que dejen entrar para que tú seas conquistador. ¿Sabes qué es lo que distingue a un conquistador? Su mentalidad.

(Josué 1: 2) = Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 

¿Qué está diciendo Dios, aquí? Está diciendo algo así, como: Josué: el entrenamiento en el desierto, ha terminado. Aquí hay dos etapas. ¿Sabes dónde habitó Juan el Bautista? En el desierto. Cuando vino Jesús, Juan el Bautista debería haber cerrado su negocio. ¿Por qué? Simple: porque había llegado con Jesús, el tiempo que él venía anunciando y ya no tenía caso seguir hablando de algo que ya había ocurrido.

La mentalidad de Reino, es una mentalidad de conquistador. El Reino de Dios, no es para los que tienen mentalidad de desierto, sino para los que tienen mentalidad de conquistadores. Es muy interesante cómo empieza este verso que hemos leído: Mi siervo Moisés ha muerto; Punto, aparte y vamos hacia adelante. ¡Señor! ¿Dónde enterraste a Moisés? – ¿Y para qué quieres saberlo? – Porque quisiéramos ir a presentarle honores. – Yo la lo hice, le di el honor más grande que un ser humano pueda tener: yo mismo me encargué de todo. – ¡Pero es que igualmente nosotros quisiéramos hacer duelo! – ¡No! Repito: ¡El duelo, acaba ahora!

Yo soy uno de los que anhela la reforma, que anhela un tiempo nuevo en la iglesia, o en todo caso, el florecimiento de la iglesia genuina por sobre Babilonia, la Gran Ramera, la imitadora falsa y pecadora. Sin embargo, debo entender que, para muchos ministros, líderes, meterse de lleno en la reforma, va a significar destruir su iglesia. Porque hay cosas que no se pueden cambiar-

Quiero que escuches lo que te estoy diciendo, aunque te suene muy duro. Jesús no vino a colocar parches sobre lo viejo, vino a hacer cosas nuevas. No tienes idea respecto a la cantidad de personas que se han convertido y, durante mucho tiempo, siguen repartiéndose entre las misas del catolicismo romano y los cultos evangélicos. Pasará mucho tiempo hasta que un día el Señor les muestre que el problema del catolicismo no es un problema de formas, sino un problema de fondo.

Si tú quieres cambiar el catolicismo, no puedes introducirle elementos evangélicos, tal como veo que se hace ahora en muchas catedrales. Si tú quieres cambiar el catolicismo, deberás destruirlo y armarlo de nuevo. Pero entonces ya no sería catolicismo, y ese es el punto. Aunque deberé decirte que eso se aplica en muchas iglesias evangélicas. Pedirles que entren a algo nuevo, es como pedirles que se suiciden teológicamente.

Escucha: tú tienes gente en tu iglesia que, sabes perfectamente, jamás va a cambiar nada, porque cree que si llega a dar un paso en una dirección que no es la tradicional, se perderá de la fe. Entienden que hacer algo nuevo, hoy, es apostatar de su fe. Y es muy triste, eso: porque tú amas a esas personas y porque también Dios las ama. Y aunque con formas muy diferentes, en el fondo, ellos aman a Dios, también. Por eso es que, cuando alguien pretende traer a una iglesia una reforma, se siente apuntado con una espada.

Entonces la duda es esta: si la reforma que tú quieres traer costara la unidad de la iglesia, ¿La traerías igual? ¿Darías ese paso? Es difícil, no te lo voy a negar. Yo no podría juzgar a nadie que me diga que no se anima. No soy quien para juzgarlo. Porque él y sólo él está viviendo esa situación y es el que sabe muy bien lo que significa ese paso. Se van a dar cuenta ustedes en  este verso, que Dios le da un libreto nuevo a Josué. Le dice: Mira, yo he estado con Moisés y ahora voy a estar contigo, pero es necesario que hagas esto.

(Verso 5) = Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. 

Yo te daré la tierra para que conquistes, y te digo algo más; hasta te pondré algunos gigantes por ahí para decorar un poco el panorama, y tú te vas a entrenar, domando gigantes. Me pregunto qué le costaba a dios darle la tierra vacía. Nada, pero parte del entrenamiento por el que Israel debía pasar, era el pelear por aquello que ellos querían.

(Josué 12: 1) = Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordán hacia donde nace el sol, desde el arroyo de Arnón hasta el monte Hermón, y todo el Arabá al oriente:

Y no te quiero cansar leyéndote todo el detalle que viene después y que tú puedes ver si continúas leyendo el capítulo, aunque el verso 24 de alguna manera nos da la información que necesitamos, dice: el rey de Tirsa, otro; treinta y un reyes por todos. ¡Treinta y un reyes! ¡Uno para cada día del mes, si quieres verlo con algo de humor! Pero mejor me vuelvo al verso 1, mira lo que dice: Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordán hacia donde nace el sol, desde el arroyo de Arnón hasta el monte Hermón, y todo el Arabá al oriente: 

De esto podemos sacar en claro algo en principio: tú no vas a poder poseer la tierra, si no derrotas antes a tu enemigo. Ellos poseyeron, la tierra que conquistaron. O sea que ellos pudieron disfrutar de la tierra que ganaron peleando. ¿Qué es tener la mente de conquistador? Lo que tú llegas a dominar es lo que te hace conquistador. Tú no vas a ser conquistador porque a alguien se le ocurra hacerte repetir cien veces: “Soy conquistador”.

Por ejemplo: si tú controlas al dinero, aprendes a dominar al dinero. Has conquistado este territorio, y ahora el dinero te pertenece. Ahora, el dinero va a hacer lo que tú quieres que haga, mientras que hasta hoy, tú hacías lo que el dinero te demandaba que hicieras. Si has conquistado tu carácter, ahora tu carácter va a ser tu territorio, tu tierra. Si tú has conquistado el sexo, ahora el sexo es tu territorio y tú lo gobiernas a él y no él a ti como era antes. 1,00.00

(Josué 23: 1) = Aconteció, muchos días después que Jehová diera reposo a Israel de todos sus enemigos alrededor, que Josué, siendo ya viejo y avanzado en años, (2) llamó a todo Israel, a sus ancianos, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales, y les dijo: Yo ya soy viejo y avanzado en años. 

(3) Y vosotros habéis visto todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho con todas estas naciones por vuestra causa; porque Jehová vuestro Dios es quien ha peleado por vosotros. 

(4) He aquí os he repartido por suerte, en herencia para vuestras tribus, estas naciones, así las destruidas como las que quedan, desde el Jordán hasta el Mar Grande, hacia donde se pone el sol. 

¿Qué está diciendo? Hasta este punto, Josué ha conquistado treinta y un reyes, pero ¿Sabes qué? Todavía hay reyes qué conquistar. Y fíjate lo que hace. Les dice a sus hombres que ya está viejo y luego, de alguna manera, efectúa un sorteo para ver qué territorio les va a tocar a cada uno de ellos. Sin embargo, en algunos territorios todavía quedan gigantes por conquistar, pero les añade que esos gigantes también son propiedad de ellos. Ahora; ellos entendieron que para que eso sea, de facto, propiedad de ellos, tendrán que ir y pelearla.

Entonces de pronto un día, tú que estás al frente de una congregación, te encuentras con un hermano de los más antiguos que viene y te cuenta que, después de haber pasado por ese seminario de guerra espiritual que se animó a tomar, se dio cuenta que su abuelo era masón. ¿Qué habrá que decirle al hermano? Que ese es un gigante que ha heredado y que deberá conquistar. Esa es su tierra, su familia, y él es quien tiene que pelear por eso y conquistarla. Y se dan los mismos casos con ancestros que efectuaron pactos con el ocultismo, curanderismo, y etc.

Ahora, a medida que tú progresas como conquistador, lo que tú vas tomando, se convierte en tu heredad. ¿Cuál es la credencial que tú presentas en el Reino? Tus victorias. ¿Quién eres tú? Fulano de Tal, señor de tal y tal territorio. ¡Un guerrero! Gente que sabe recuperar lo que el diablo le robó. Sólo un problema, cuando el diablo te roba, lo hace porque quizás tenga derechos para hacerlo. Porque, aunque todos sabemos que es un ladrón, es un ladrón que nunca toma lo que no tiene derecho de tomar.

(Josué 13: 1) = Siendo Josué ya viejo, entrado en años, Jehová le dijo: Tú eres ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer. 

Tú ya eres viejo, le dice Dios a Josué, pero me temo que todavía tendrás que pelear un poco más. Y cómo se lo habrá tomado en serio Josué a esto que le dice en el capítulo 13, que en el capítulo 23 todavía anda a los golpes con los enemigos y sigue bien vigente. Una mentalidad de conquista jamás se sienta en sus victorias. Consolida su territorio, y dice: Ahora quisiera ir por aquel territorio. ¡Oye! ¿No te cansas? ¡No! ¡Yo quiero más!

Ahora, veamos: ¿Qué es lo que hace a un conquistador? Su mentalidad. El pueblo de Israel, tenía una mentalidad de esclavo. Dios sacó a Israel de Egipto, en un día, pero tardó cuarenta años en sacar a Egipto del corazón de Israel. La mayor parte de nosotros, y me incluyo, hemos crecido en iglesias con mentalidad de desierto. En lugar del grupo de: “Ya viene Cristo y nos vamos”, a mí me tocó el de: “¡Y vaya saber si alguna vez viene!” Es lo mismo.

Sin embargo, pese a ese modelo que quieras o no te deja sus huellas, yo sabía, que sabía, que sabía que había algo más que yo no sabía. Un día llegó el momento de la decisión. Es como si Dios te dijera: ¿De verdad quieres algo nuevo? Ven. Y te lleva a la orilla de un río, te planta allí y te pregunta: ¿Cruzas o no? No es nuevo, esto. Cada vez que Dios quería probar a su pueblo, lo llevaba a la orilla de un río. Pregúntale a Moisés. Pregúntale a José. Pregúntale a Elías. Pregúntale a Eliseo. Pregúntale a Jesús en el Jordán.

Ahora bien; cuando tú eres capaz de cruzar ese río contra la corriente, muy probablemente ese río se lleve todo lo que traías, lo que eran tus pertenencias, tu equipaje. Me ha tocado irme a nadar a ríos caudalosos que, si te descuidas, pierdes hasta la ropa por la fuerza de sus aguas. Y muchos cruzan al otro lado, y no tienen nada que hayan logrado traer del otro lado.

¿Y sabes qué? Eso es por voluntad de Dios, porque Él quiere que estas personas empiecen de cero desde ese lugar. En la práctica, esto es, lo que tú o yo podamos haber aprendido de Dios en la iglesia donde nos haya tocado comenzar, no se te borra. No es un archivo en tu PC o un mensaje inútil en tu teléfono. ¡No se te borra de una! No te preocupes porque Dios ya sabe eso, y lo que Él quiere, es que coloques todo eso en el lugar que le corresponde, que no es el primero.

(Gálatas 5: 1) =  Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. 

Una vez que tú has salido de Egipto, Dios te establece la libertad, y tú tienes la posibilidad de poder permanecer libre, o caer en yugo otra vez. Por ejemplo: hay una gran cantidad de pueblo de Dios preso, por temor a hombre. “¡Pastor! ¿Por qué no enseñas eso que tú ya conoces y sabes qué es la verdad? – “…Porque si enseño eso, se me va a ir media iglesia…” Eso también es cautividad. Él vino a liberar a los cautivos, ¿Recuerdas

El Señor te ha sacado, de la mano de Moisés, de Egipto, pero ahora ha puesto un libertador a tu lado, para que puedas entrar a poseer la tierra que Él tiene para darte. En Josué 1, leímos hace un momento, que el Señor le dijo: “Mi siervo Moisés, ha muerto”, ¿No es así? Muy bien, ahora mira esto: para poder entrar a esta nueva tierra, Dios hace un par de cosas muy interesantes.

Según los teólogos más expertos, la gente que entra con Josué, tenía un promedio de edad de veinte años. Obviamente, según cálculos, porque nadie puede tener la exactitud total. Pero era gente libre. La gente del desierto, era gente libre. Habían salido del yugo de la esclavitud. Por eso creo que resultaría muy interesante que mencionáramos algunas diferencias entre Moisés y Josué.

Moisés fue designado para liberar a Israel de la opresión física. Josué fue asignado para liderar, (No liberar, sino liderar, de liderazgo), a toda esa gente dentro de la tierra prometida, y darles posesión sobre ella. Con Moisés, Dios les envía maná del cielo. Con Josué, Dios los obliga a sembrar, a trabajar. ¿Has notado eso? El día que ellos cruzan el río, es el día en que el maná cesa de caer. Dios dice: ¡Bueno! ¡Basta de subsidios! ¡Ahora a trabajar para comer!

Con Moisés, Dios le da agua de la roca, pero; ¿Sabes lo que le dice a Josué? Tienes que cavar pozos. Cada vez que tú te metas a conquistar, vas a tener que trabajar. Claro, aquí entramos a un factor bien débil, pero necesario: el factor de responsabilidad del pueblo. Aquí tienes una persona que está hablando con autoridad profética, y algunas son activadas en su mente, y entran a otra dimensión. Otras tantas escuchan, aplauden y se van como vinieron.

La pregunta, entonces, es: ¿Por qué la gente reacciona diferente, si la unción es la misma para todos? Por la respuesta de la gente. La responsabilidad está intrínseca. La responsabilidad hace que una persona sea confiable, segura. Cuando tú eres responsable, automáticamente eres alguien confiable. La responsabilidad está muy ligada a la capacidad de dar respuestas. Para poder ser libre, hay que ser responsable.

En el proceso de educación, hay tres etapas. Está el niño, al cual tú le debes decir hasta dónde seguir y cuando detenerse en lo que sea que quiera hacer. Eso se llama límites. Y créeme, un niño no puede funcionar si no tiene a alguien que le diga stop. La segunda etapa, en constituyendo reglas visibles. Tú ya no les dices lo que deben o no deben hacer, ellos ya tienen señales visuales que se los recuerda. La tercera y última etapa, es cuando tú quitas todas las señales y tampoco dices nada. Ellos ya tienen la instrucción dentro.

Ese es el top de todo. Ahí es donde el Señor nos quiere llevar. Jeremías lo die: En aquellos días, escribiré mis leyes en su corazón. Y nadie dirá conoce a Dios, porque ya todos lo conocerán. ¡Esa es la meta de Dios! Dios quiere llevarnos a esa tercera etapa. De hecho, para poder llegar a esa etapa, tú debes ser confiable. ¿Y qué significa ser responsable? Que tú eres capaz de responder a lo que Dios te pide.

Yo he oído a muchos hermanos buenos, fieles, sinceros y bien intencionados, asegurar que van a liberar a las naciones. Sólo un problema: ninguno de ellos se ha preocupado siquiera de aprender inglés. Tú llámalo una tontería, si quieres. Tú acúsame de no confiar en Dios. Yo creo que el evangelio tiene un tremendo y sobrenatural poder, pero de ninguna manera es magia. ¿Qué quiero significar con esto? Que la iglesia está llena de gente que quiere hacer grandes cosas, pero que no es en absoluto responsable como para tomar la carga genuina.

Si el domingo te entusiasmas con los coritos en la iglesia y te pones a cantar, a danzar y golpear tus manos diciendo a toda voz que eres parte del ejército de Dios, gloria a Dios por ello, pero si cuando regresas a tu casa ni siquiera sabes cómo orar por un hijo tuyo que tiene fiebre, entonces mucho me temo que en ese ejército todavía no te han reclutado, hermano.

Lo cierto es que Dios quiere introducirlos a una tierra de posesión, de herencia, ese es el Reino. Pero, para entrar en esa tierra, tu mente tiene que ser una mente de conquistador, ¿Estamos? Sin embargo, para tener mente de conquistador, tú debes ser confiable. Y para ser confiable, mucho me temo que tú debes ser responsable. He visto a muchos hermanos tomarse compromisos para determinadas tareas y, un par de días después, ya se cansaron. No son confiables. Dios te quiere dar más, pero no confía en ti.

Entonces, cuando Dios le dice a Josué que va a estar con él como estuvo con Moisés, y Josué sabía que Dios había estado con Moisés todo el tiempo y en todo lugar, Josué le responde dando un brinco de alegría y le dice: ¡Sí Señor! ¡Amén, Señor! Pero Dios lo mira y le responde: De acuerdo, pero lo único que requiero de ti para hacerlo, Josué, es que te esfuerces y seas valiente. Que no te apartes ni a izquierda ni a derecha, que medites en mi ley día y noche. Y no temas, yo estaré contigo, pero tú deberás ser responsable en lo que te pida.

Porque la mentalidad de conquistador, ciertamente se desarrolla, pero lo que más desarrolla el conquistador, es su capacidad de ser confiable a Dios. ¿Y qué dice Jesús respecto a esto? Simple: En lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré, ¿Recuerdas? Listo. Eso significa que para Él, ahora eres confiable. Y porque eres confiable, ahora te dará algo mucho más grande.

Aprende algo: Dios te va a llevar sí o sí a otro nivel, pero recién cuando tú hayas cumplido la tarea que te había dado en este nivel. Eso es lo que la mayor parte de la gente no entiende. ¡Es que yo soy profeta, no soy evangelista! Perdóname, pero aquí estamos todos para predicar el evangelio. El profeta que no es capaz de evangelizar, creo que ni siquiera ha conocido al Señor. ¡Esa es la razón central de la iglesia! ¡Extender el Reino! ¿Y cómo lo hará si no proclama el evangelio a diestra y a siniestra?

A mí no me terminará nunca de entrar en la cabeza, cómo puede ser que exista un pastor, (Ojala fuera solamente uno), que esté al frente de una congregación por espacio de quince, veinte, treinta años, y no entienda que Dios lo puso allí para afectar a la comunidad a la que pertenece. ¡No lo entiendo! ¿Cree que solamente fue puesto para armar lindos cultos, hacer bullicio de gente que parece gozosa y recibir los diezmos por ello? ¿Eso es la iglesia del Señor, para ese hombre?

Si el Señor, tal como se lo dijo a Josué, te dice hoy mismo que Él va a estar contigo y que te va a respaldar, así que no tengas temor de nada, es porque Dios sabe que puedes hacerte encima un día cualquiera si el enemigo te ataca con fiereza. ¡Por eso te pide que te esfuerces y seas valiente! ¿Por qué gastaría palabras inútiles si eso no fuera a ocurrir nunca? Si Dios te dice: No temas, es porque Él sabe que en algún momento te pueden llegar a temblar las rodillas.

Ahora reflexiona: ¿Qué clase de vida supones que tuvo Josué? ¡Agitada, hermano! Más que agitada. Si tú le hubieras visto sus manos, ya de viejo, llenas de callosidades por causa de vivir la mayor parte del tiempo empuñando la espada. ¡Vivió peleando, Josué! ¡Por eso Dios le dijo que no tuviera temor, que Él iba a estar a su lado! ¡Y lo estuvo, pero Josué debió poner su parte de responsabilidad y valentía!

Y si no terminas de creerlo, míralo a David. ¡David se pasó años peleando! Y la única vez que deja de pelear y se toma vacaciones, va y se fija en Betsabé y ahí nomás mete la pata. Conclusión y moraleja: si Dios te llamó a pelear, pelea. Y no dejes de pelear, hasta que Él te diga: basta. Cuando dejas de hacer aquello para lo cual Dios te llamó, ahí es donde te pierdes. Yo no dejo de estudiar, aprender, escribir, grabar y enseñar ni un solo día. Un trabajo que saldrá en audios al estilo audio-libro, lo concluí en la noche de Año Nuevo. ¿Loco? Puede que sí, pero esta locura no me molesta, al contrario.

Cuando eres enviado para hacer un trabajo para el Reino, no puedes mirar para los costados esperando que venga otro a ayudarte. ¡A ti te mandaron! ¡Trabaja! Ah, y tampoco te pongas a mirar para arriba, a ver si desciende un ángel o el mismísimo Espíritu Santo a ejecutarlo. ¡A ti te han enviado! Dios estará dispuesto a hacer algo en el momento en que tú te encuentres con impedimentos y no te puedas mover. Pero, mientras haya algo que para ti sea posible hacer, ¡Tendrás que hacerlo tú! Oye: ¿Qué crees que ocurrirá contigo en los próximos veinte años? ¡Ah, no lo sé! ¡Dios lo sabe! Sí, claro que Dios lo sabe, y que bueno que lo sepa, pero… ¿Y tú? ¿Cómo vas a esforzarte para caminar si no sabes adónde vas?

(Josué 1: 6) = Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 

¡Esta es un promesa para nosotros, hermano! ¡No se quedó allá lejos en la historia! ¡Así leen la Biblia los incrédulos intelectuales! ¡El pueblo de Dios la lee con la guía del Espíritu Santo! Y el Espíritu Santo nos dice que hoy esta promesa sigue vigente. ¡Tú repartirás al pueblo la tierra que tiene adjudicada por heredad, conforme Dios mismo se los juró a nuestros padres!

(7) Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 

Quiero aclarar algo que seguramente alguna vez ya te habrán explicado, pero que siempre vale la pena repetirlo. Ser valiente, no significa que haya ausencia de temor. Ser valiente significa afrontar las situaciones difíciles, con responsabilidad. Vas a tener miedo más de una vez. Se le pide a Josué, que circuncide a la gente. El problema es que Dios es realmente quien pelea. ¡Pero Josué peleó, hermano! Sí, Josué peleó, pero fue Dios quien lo respaldó y lo catapultó a la victoria.

El verdadero poder de Israel, era este: su santidad a Dios. El poder que había en ellos, era la luz que había en ellos. Eso disipaba las tinieblas. ¿Sabes qué dice? Que las tinieblas no prevalecen. Los pueblos a conquistar eran pueblos de tinieblas, pero Israel entra como una espada de luz. Cuando la luz entra, las tinieblas se apartan. El requisito para poder ser un conquistador, es tener un corazón circuncidado.

Mira; voy a decirte algo: tú tienes que aprender a circuncidarte. ¿Y qué cosa entendemos por circuncidarse? Es cortar de nosotros todas esas áreas con las que las tinieblas se asocian a nosotros. ¡Qué malo es cuando tú vas a una batalla y el enemigo te saluda y te da un abrazo de bienvenida. ¿Por qué haría eso? Porque hay algo en ti que se asocia con él.

Por eso es que necesitamos ser gente limpia. Por eso te lo quiero describir con sencillez. Circuncidarse a sí mismo, es doloroso, es complicado. ¡Es mejor que alguien lo haga por ti! Sin embargo, mucho me temo que Dios te va a pedir que tú seas quien lo hagas. En la medida que nosotros podamos responder bien a esto, vamos a demostrar eso que vengo diciéndote: responsabilidad.

El mundo no necesita una iglesia inmensa para convertirse a Dios, necesita un Elías, un Josué, un Juan el Bautista. El problema es que eso implica costo y sacrificio. Significa dominar tus propios deseos personales, sobre todo aquellos que tienen que ver con lo que llamamos éxito. Pregunto: Si el Señor te demandara que nunca te cases para servir mejor al Reino, ¿Lo harías?

¡Es un derecho, casarse! ¡Claro que es un derecho! ¡Y nadie puede obligarte! Pero, la cuestión de fondo, es: ¿Tú serías capaz de renunciar a eso? Entrar al Reino no es un asunto místico, es un asunto muy sencillo, pero implica ciertos elementos que tú tienes que tener muy en cuenta a la hora de tomar la decisión. Tú lo vas a tener muy claro, no lo dudo, pero primero deberás dar algunos pasos.

Así es, entonces, que la gran tarea que tienes ahora a partir de este trabajo, es examinarte y preguntarte: ¿Tengo una mente de desierto o tengo una mente de conquistador? Estará bueno que lo investigues y lo descubras. Está bien, hermano…pero… ¿Y qué pasa si descubro que tengo una mente de desierto? ¿Es posible cambiarla por una de conquistador? ¡Por supuesto que es posible! ¡Dios lo hizo conmigo! Y no fui el único de los que andan por allí enseñando estas cosas.

Yo enseñaba estas cosas a una congregación que, en su gran mayoría, no quería saber nada con aprenderlas. Si en lugar de salir como fue el mandato que obedecimos, yo hubiera insistido en quedarme allí, procurando enseñarles a nadar a esta gente q la que ni siquiera le gustaba el agua, muy probablemente yo me hubiera ahogado con ellos. Es un testimonio para nada exclusivo. ¡Miles han vivido lo mismo!

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Conociendo la Unción del Reino

Vamos a abrir la Escritura en el Libro de los hechos, capítulo 1. Quiero compartir contigo en este trabajo, algunos principios y diseños que no me cabe ninguna duda, estarás presto a utilizar en cuanto la situación, o tus situaciones personales, así te lo demanden.

(Hechos 1: 1) =  En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, (2) hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; (3) a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 

Estos cuarenta días en la vida de Jesucristo, según lo puedo ver a la distancia en el tiempo y el conocimiento, son los cuarenta días más importantes de su ministerio. Los días en que su enseñanza va a ser tan crucial, porque va a ser la preparación. Como un maestro, como un apóstol, Jesucristo sabe que lo que él va a enseñar en esos cuarenta días, va a dejar marcado el principio de la iglesia.

Y dice que se aparece a ellos, y durante cuarenta días se pasa hablándoles acerca del Reino de Dios. Fíjate que esto es algo preparativo, para que el Espíritu Santo pueda venir sobre ellos. Jesús está preparando la venida del Espíritu Santo, el derramamiento del Espíritu Santo para el día de Pentecostés, y él sabe que tiene que preparar un terreno espiritual apto para recibir la manifestación verídica del Espíritu Santo, como Jesucristo quiere que venga sobre la iglesia.

Hoy estamos a la espera de una de las mayores manifestaciones del Espíritu Santo. De eso se trata la restitución de lo que robó la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta. Y es necesario aclarar que en este caso, el Espíritu Santo es un Espíritu Santo profético. La palabra lo dice: Yo derramaré de mi Espíritu Santo y tus hijos y tus hijas profetizarán, verán visiones, tendrán sueños.

La venida del Espíritu Santo abre una dimensión en el mundo espiritual, en el cual el Reino de Dios es visible. Ya no es un secreto para ningún creyente sólido, que todo aquel que es nacido de Dios, puede ver el Reino de Dios. Porque el Reino de Dios, sí que es visible. Dios quiere que veamos Su Reino. Porque de la misma manera en que él fue enviado a la tierra, es que nosotros somos enviados.

Él fue enviado viendo todo lo que el Padre hacía y oyendo todo lo que el Padre decía. Para eso necesitamos el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la fuerza, el poder de Dios que va a unir cielos y tierra y va a abrir una dimensión espiritual que nos va a permitir ver y oír lo que está sucediendo en el Reino de los Cielos. El Espíritu Santo es profético. El Espíritu Santo es el que te hace testigo. Y nadie podrá ser testigo de nada, a menos que vea y oiga.

Un testigo en una corte, no puede ser alguien que leyó, no puede ser alguien al que le pasaron información de segunda mano. Tiene que ser alguien que vio, tiene que ser alguien que oyó. Dice que el espíritu de la profecía es el testimonio de Jesucristo. Es testimonio. Jesús viene a dar testimonio, viene a traer lo que es del cielo, a la tierra; y eso es lo que lo hace testigo del Padre. Yo soy testigo del Padre, decía Jesús. Yo vengo a testificar todo lo que es el Padre. Vosotros me seréis testigos. Testigo es alguien que ve, testigo es alguien que oye.

Entonces, Jesús va a preparar la tierra, para la venida del Espíritu Santo, del Espíritu Santo profético. Mis hijos y mis hijas profetizarán. Es notorio que, en el paso de generación tras generación, los cristianos hemos ido perdiendo paulatinamente aquello que era original. Hoy en día, tenemos por concepto de lo que es el Espíritu Santo, el hablar en lenguas. Cuando oímos que alguien habla en lenguas, decimos: ¡Oh! ¡Ya tiene el bautismo del Espíritu Santo! Escucha: nada puede ser más errado que pensar así.

Hay generaciones enteras de cristianos que se han formado con esta enseñanza como base espiritual. Que la máxima evidencia del bautismo del Espíritu Santo, es que alguien hable en lenguas. Hablar en lenguas, es un don. Es el don de lenguas. Es simplemente un don. Es un regalo. La palabra bautizar, significa sumergirse, estar completamente inmerso. Hoy llamamos a una persona nacida de nuevo, bautizada del Espíritu Santo, a alguien que habla en lenguas, pero que también está conectado a la pornografía en internet. ¿Cuántos saben que lo que digo no es ningún invento malintencionado?

Estamos hablando de inmersión, estamos hablando de estar totalmente sumergido. Dios está trayendo el espíritu de verdad. Jesús dijo: yo enviaré el espíritu de verdad. El Espíritu Santo es el Espíritu de verdad. La verdad es verdadera. La verdad no puede tener aspectos de mentira y aspectos de verdad. El que dice que anda en luz, pero tú lo ves que en realidad anda en tinieblas, es mentiroso. Hoy llamamos gente llena del Espíritu Santo, a gente mentirosa, que anda en tinieblas.

Dios está trayendo una reforma de verdad. Dios está trayendo reforma de Reino. Dios prepara el Reino. Jesús vino a traer un Reino. El Reino, no es traer una serie de principios morales, que hagan a la gente buena. Jesús no vino a traernos lecciones de moral. Las lecciones de moral, estaban escritas ya, en la Biblia. Ni una jota ni una tilde, será removida. Jesús vino a traer algo más. Jesús vino a traernos el Reino de Dios.

El Reino de Dios, no es de este mundo. Él lo dijo: Así como yo no soy de este mundo, también vosotros no sois de este mundo. El Reino de Dios es una realidad espiritual. El Reino de Dios es, traer todo lo que sucede en los cielos, a la tierra. Y Jesús prepara este terreno, por cuarenta días, y se pasa hablándoles y enseñándoles a los apóstoles. Es necesario que los apóstoles tengan dimensión de Reino, mentalidad de Reino, para poder recibir la llenura del Espíritu Santo, como será derramado en los últimos tiempos.

En el Día de Pentecostés, solamente se derramó una parte del Espíritu Santo, que fue manifestado en fuego, pero dicen que en los postreros tiempos, después de aquellos días, yo derramaré de mi Espíritu, y habrá señales en los cielos, y en la tierra fuego, sangre, y columnas de humo. O sea que en el Día de Pentecostés, vimos solamente una pequeña parte del derramamiento del Espíritu Santo. Pero en los últimos tiempos, dice que vendrá una manifestación plena de la sangre destruyendo las obras del mal.

Pero Dios quiere, primeramente, preparar el territorio, como lo preparó en aquel tiempo. Necesitamos hombres y mujeres apostólicos. Ojo que cuando hablamos de hombres y mujeres apostólicos, eso no quiere decir que todos tengan que ser apóstoles, para nada. Lo que sí quiero decir, es que todos deberemos tener una mentalidad apostólica. Todos podemos tener una mentalidad de Reino, que le va a dar cabida al Espíritu Santo, para hacernos testigos sobre la tierra.

Entonces, el Reino de Dios no es un compendio de enseñanzas morales que te convierten en una buena gente. Escucha: en el mundo secular, hay mucha gente buena. No estoy diciendo que son justos, estoy diciendo que son buenos. Porque justo ni solo uno. Pero hay gente aparentemente buena. Algunos hermanos que han tenido oportunidad de viajar a la India, por ejemplo, han  cruzado conversaciones con los lamas, y ellos aseguran que independientemente de lo que sea su religión, ellos son gente buena.  No le hacen mal a nadie.

Son gente que busca, a través del ascetismo, a través de suprimir todos sus deseos y pasiones, tener una vida más o menos recta delante de sus propios dioses. De hecho, si tú hablas con ellos, te van a caer como personas buenas. Porque el principio por el cual Dios vino a la tierra, no fue para hacer gente buena. Está demostrado que la gente puede ser buena simplemente suprimiendo su voluntad, la carne. Porque el hombre puede suprimir las obras de la carne por su propia voluntad. Pero no las puede destruir, porque sólo por medio del Espíritu se destruyen las obras de la carne.

Y fíjate que aunque estas religiones no han hecho demasiada base en nuestros países latinoamericanos, curiosamente tenemos a mucha gente asceta en las iglesias. Gente que suprime las obras de la carne en su vida mediante un esfuerzo propio de enorme voluntad. Pero lo hace así porque no tiene el poder del Espíritu Santo que le permita directamente destruirlas. El Reino de Dios es traer una dimensión diferente. El reino de Dios, es espiritual. Todo ese material que anda dando vueltas con títulos pomposos, tales como: “Gente de éxito en la iglesia” o similares, es apenas un invento mundano matizado con un par de versículos al tono y vendido como la gran revelación de Dios. Escucha: la palabra éxito, para Dios, no existe.

El éxito, créeme, no es el propósito del Reino de Dios. El propósito del Reino de Dios es traer las dimensiones del Reino de Dios, a la tierra. Esto, inevitablemente, te va a llevar a un éxito. Esto, inevitablemente, te va a llevar a cosas maravillosas. Pero no será, indudablemente, a través de los rudimentos de este mundo. Es a través de una mentalidad diferente.

El Reino de Dios, la unción apostólica, la mentalidad apostólica, tiene que ver muchísimo con el entendimiento que tengamos de lo que es el bautismo en el Espíritu Santo. En primer lugar, deberemos hacerte notar que hay diferentes niveles para recibir al Espíritu. Una cosa es recibir un don, y otra cosa es ser inmerso en el Espíritu Santo de Dios.

Cuando Jesús les dijo, a los doce o a los setenta, id y sanad enfermos, echad fuera demonios, resucitad los muertos; ¿En qué poder salieron los doce o los setenta a hacer las obras de Dios? En el poder del Espíritu Santo. Evidentemente, tenían una medida. Hay una medida del Espíritu Santo que te permite hacer este tipo de obras. Es una medida. Ellos ya tenían una medida. Y dice, después de la resurrección que se les apareció a los discípulos.

(Juan 20: 21) =  Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.

(22) Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 

(23) A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

Fíjate que esto sucede antes que descienda el Espíritu Santo en el Día de Pentecostés. Tenían una medida del Espíritu Santo, les fue soplada otra medida del Espíritu Santo, y esta otra medida, solamente podía ser soplada sobre ellos, después que Jesucristo venció sobre el pecado. Antes de eso, los apóstoles no tenían poder para perdonar pecados.

Después de la crucifixión, en la resurrección, Jesús sopla el Espíritu Santo, y viene una nueva medida de autoridad. Es más fácil sanar enfermos y echar fuera demonios, que perdonar pecados. Solamente Jesucristo puede perdonar pecados. Entonces sopla el Espíritu Santo y les da autoridad a los apóstoles para perdonar pecados. Sí, ya sé, tú escuchas que digo esto y no puedes evitarlo: ¡Te suena a iglesia católica romana! ¿Verdad?

Sin embargo, yo tengo que decirte que a mí me sigue sonando a bíblico. Lo estoy leyendo en mi Biblia, no en ese librito que ellos llaman misal. Hay cosas que Dios necesita restaurar, porque el pecado necesita ser confesado y necesita ser remitido. Si el pecado no es confesado y no es remitido, la persona permanece en pecado. La misma palabra que usamos para confesar, es la misma palabra que en Romanos 10, donde dice: Si creemos con el corazón y confesamos con la boca, seremos salvos. La misma palabra.

Confesar, de hecho, quiere decir confesar públicamente. Cuando tú confiesas al Señor, lo confiesas públicamente. Pero cuando tú confiesas el pecado, ahí hemos fabricado toda una teología, respecto a que mejor no hay que confesarlo a nadie, cuando la palabra dice, en Santiago capítulo 5, donde el que habla es Santiago, apóstol de Jesucristo. Y cuando hablan los apóstoles, lo que determinan son doctrinas apostólicas. Y este apóstol escribió, no ninguno de nosotros: Confesaos vuestros pecados los unos a los otros, para que podáis ser sanados. Por eso hay tanto enfermo en la iglesia.

Si tú analizas esa escritura donde dice que la oración del justo puede mucho, vas a ver que después viene confesaos vuestros pecados los unos a los otros. Y entones orad por aquel que está enfermo, y la oración del justo puede mucho. Fíjate que lo uno está en relación con lo otro, y lo otro es la confesión de pecados. Haz un pequeño ejercicio. Toma una pequeña bombilla de luz, una pequeña lámpara. ¿Cuántas toneladas de tinieblas crees que deberías arrojar encima de una lámpara de estas, para apagar aunque más no sea un wat de su luz?

Ni arrojando todas las tinieblas del universo podrías apagar ni un solo wat de esa luz. ¿Por qué? Porque las tinieblas se vuelven insustanciales, no tienen sustancia ante la luz. El diablo solamente tiene poder en las tinieblas. Es como si fuese un pez que tú sacas del agua. Estamos hablando de dimensiones, de ámbitos. El diablo tiene poder en el ámbito de las tinieblas. Cuando tú pones al diablo en la luz, le pasa lo mismo que a un pez que es sacado del agua y lo pones en el aire. No tiene un medio ambiente para funcionar ni para moverse.

No tiene poder. Un tiburón es un peligroso espécimen dentro del agua, pero fuera del agua es menos que una polilla porque no puede hacer absolutamente nada. Se mueve, se contorsiona y hasta asusta un poco con sus sacudidas, pero resulta técnicamente inofensivo. ¡Eso es lo que le pasa a Satanás cuando lo traemos a la luz!  Lo que ocurre es que la iglesia cristiana quiere pelear las batallas en las tinieblas, y resulta ser que las batallas no se pelean en las tinieblas, ¡Se pelean en la luz!

Todo lo que tú traes a la luz, le quita poder al diablo para atacarte. Por eso dice: confesad vuestros pecados. De manera que de la misma manera en que Jesucristo venció al pecado triunfando sobre él en la cruz del calvario, exponiendo el pecado a la luz. Jesucristo no murió ni fue asesinado en el huerto de Getsemaní a escondidas, llevando el pecado en la noche, a oscuras. En el jardín del Getsemaní, Jesús murió en la cruz del calvario a plena luz, exponiendo el acta que nos era contraria y venciendo sobre todo principado y autoridad en esa cruz.

Si tú quieres vencer sobre todo principado y potestad, ven como vino Jesús: ¡Él se despojó! Y despojarse, por ejemplo, sería que alguien considerado brillante para el evangelio, comience a recorrer iglesias predicando pero, esencialmente, hablando de lo que han sido sus pecados personales. ¿Sabes qué? ¡Sería debut y despedida! ¡Nadie quiere oír hablar de pecados propios, porque se ven obligados a hablar de los suyos!

Nadie recuerda que dice la palabra que, cuando un pecador confiesa sus pecados, hay fiesta en los cielos. Era una virtud para los apóstoles hablar de sus pecados. No era un problema ni una vergüenza. No era un problema de atacarse los unos a los otros. No hubo un conflicto entre Pedro y los evangelistas, porque los evangelistas escribieron acerca de la negación de Pedro. Más bien es de tener certeza que el propio Pedro fue y les dijo que ya que estaban escribiendo, por favor, escribieran respecto a su pecado, así nadie más lo volvía a cometer.

Fíjate que el rey David hizo lo mismo; de ninguna manera era un problema para ellos confesar un pecado, ¡Todo lo contrario! Pero, para los espíritus religiosos que imperaron durante todo el siglo veinte y lo siguen haciendo hoy, en pleno siglo veintiuno, sí es un problema. ¡Es un problema religioso! ¡Es un problema para Babilonia! Pero no lo es para Jesucristo, que sabe que cuando tú expones tu pecado públicamente, lo que haces es humillar tu carne y, conjuntamente, humillar al diablo que desde ese momento ya no tiene de dónde agarrarte.

Cuando la gente empieza a reconocer lo que verdaderamente son y a confesar sus pecados, empiezan a acceder a un nivel de luz. Cuando escuchaba predicar a los misioneros estadounidenses, y hablar de las maravillas que ellos vivían en su país, no podía menos que pensar. ¿Cuántos cristianos habrá en USA? Hasta donde yo he podido indagar, alrededor de cien millones. ¡Cien millones de cristianos en un solo país! ¿Te imaginas lo que sería si cada uno de esos cristianos fuera luz del mundo? ¡Desde hace años no había ni un mísero demonio en USA!

Sin embargo, mucho me temo que no es así, por la sencilla razón que la mayor parte de esos cien millones de cristianos, (Y no quisiera decir que todos) están viviendo escondidos en las tinieblas para que nadie se entere. Tapan y tapan sus porquerías carnales porque suponen que tapar todo los hace grandes delante de los hombres. Y atención con esto: tomé como ejemplo a USA porque tiene el volumen que tiene, pero te aseguro que, proporcionalmente, mi país y el tuyo no son diferentes, ¡Lamentablemente!

Dice la palabra que es bienaventurado el hombre al que Dios honra, ¿No es así? Bueno, entonces déjame con mi locura de despreciar el supuesto respeto de los hombres para elegir quedarme con el respeto de mi Padre celestial. Todos los hombres te deshonran, pero aquel que te hizo, aquel que te levantó y aquel que tiene un trono preparado para ti, dice: ¡Este es el hombre al que yo honro!

Dice que sopló el Espíritu Santo y les dio autoridad para remitir los pecados. La era apostólica tiene autoridad para remitir el pecado. El pecado tiene que ser remitido, porque estamos entrando a la guerra de los últimos tiempos, en una guerra final que estaba escrita en Apocalipsis capítulo 12, en el cual el acusador de los hermanos, es echado fuera. Y dice que ellos le han vencido por la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio, no ya el de su conversión, sino el del día a día, llevando a Jesucristo como estandarte permanente.

Esos son los verdaderos testigos del cielo en la tierra. Testigos que pueden dar fe de lo que oyen y de lo que ven, negando sus vidas hasta la muerte. ¡No se puede vencer a Satanás a escondidas! Ahora te está dando el poder para destruir al pecado. Para perdonar el pecado. Y dice que ahora los preparará en el Reino de Dios, porque viene una medida mayor, y todo ese caudal será algo que el diablo jamás podrá resistir.

Pero, antes que esto suceda, dice el Señor, tengo que prepararlos con dimensiones de Reino. Tengo que abrir su mentalidad y romper sus estructuras de hombres, porque con estructuras de hombres, lo único que van a hacer con el Espíritu Santo, será quedarse con una botella tapada. El Espíritu Santo se va a derramar, pero no va a entrar en ustedes. Necesito preparar sus mentes, necesito preparar sus corazones, porque lo que viene sobre ustedes va a cambiar el mundo, va a establecer mi iglesia, va a avergonzar al diablo y a conquistar los imperios, y yo necesito que estén listos para esto. Y empieza a hablarles del Reino.

Reitero: el Reino no son lecciones de moral, de conducta o integridad, eso ya está escrito. El Reino es una realidad espiritual. El Reino es movernos en el espíritu. El Reino es entender cómo caminar en dos dimensiones al mismo tiempo. Muchos de ustedes ya entendieron que la imagen de Dios es bi-dimensional, que tiene dos dimensiones. Y eso significa que tú y yo nos podemos mover igual en el mundo natural que en el mundo espiritual. De la misma manera que hago y me muevo aquí en la tierra, puedo entrar a las dimensiones del espíritu y ver, oír y moverme en ellas.

Porque, creo que a esto ya lo viste claramente: tú y yo somos espíritus. Somos un espíritu al cual se le ha dado en calidad de préstamos un alma y que, mientras dure nuestra permanencia en este planeta, también se nos ha concedido un cuerpo. Y todo espíritu tiene la facultad de ver, de oír y de moverse en el mundo espiritual. No hay un espíritu que no sea espiritual. ¡Es que ese hermanito es demasiado espiritual! ¿No has oído nunca algo así en tu iglesia? Pregunto: ¿Qué clase de espíritu podría no ser espiritual?

El problema es que nos movemos en formas tan terrenales, en base a fórmulas evangélicas, que a Dios no le ha quedado otra solución que traer una reforma, una reforma espiritual, una reforma que te va a catapultar a las regiones del espíritu y ahí sí, tus hijos y tus hijas profetizarán. Profetizar no es agarrar y leer la palabra como se te antoje. Profetizar es profético cuando lo oyes del cielo, cuando del espíritu llega la palabra, y la palabra sale de tu boca, y entonces el cielo y la tierra se unen y se cumple la palabra de Dios.

Sumergidos en el Espíritu Santo, es que veremos. Vosotros me veréis, más el mundo no me verá más, dijo. El que practica el pecado, no le ha visto ni le ha conocido. Pero, el que camina en la fe del espíritu, el que entrena su espíritu. Ese llega. Hemos creado una generación floja, que dependía de los grandes predicadores de los que entonces denominaban como: “Los portadores de la unción”. Y la gente iba a sus reuniones, escuchaba a medias, el mensaje, pero cuando se hacía un llamado al frente, allá iban a que les pusieran la mano en la cabeza y le traspasaran su unción. ¿Creían de verdad que eso era así?

Cierto es que hay una impartición de unción que es bíblica y es poderosa, que es apostólica. Pero mucho me temo que la iglesia, fundamentalmente la de los años noventa, la convirtió en un juego, en el que todavía hoy, a falta de algo más contundente, todavía estamos. Todos decían que querían la unción. Y allá iban, a cada reunión, a cada plataforma, a cada mano estirada. Gente que sumó más de veinte unciones de los distintos grandes hombres de Dios de la época, pero que hoy siguen sentados en un banco porque esa unción no les produjo nada ni para ellos ni para la iglesia a la cual asisten.

Repito: se creó una generación muy floja, altamente pasiva. Una generación que oraba y decía: ¡Dios! ¿Qué puedes hacer por mí? No entendiste. Dios no quiere hacer cosas por ti, quiere que tú entres de una vez por todas a Su Reino y empieces a hacer cosas para Su Reino. Porque cuando las hagas, recién cuando las hagas y muestres que has dado prioridad a su Reino, entonces Él podrá ocuparse de las tonterías tuyas. Lo que dios tenía que hacer por ti, ya lo hizo. ¡Señor! ¡Dame más de ti!, oran algunos. ¿Más? ¡Te dio su único hijo en la cruz! ¿Qué más quieres que haga?

Dios es quien trae un mover y tú el que tiene que engancharse, sumarse, aferrarse a ese mover. ¡No va a venir a buscarte a tu casa! ¡No, ahora! Quizás luego, cuando tú aceptes ser parte obediente del Reino, tenga la misericordia y la gracia de llamarte para que tú le respondas, ¡Heme aquí! Es indiscutible que necesitamos la Unción del Santo. O sea: necesitamos al Espíritu Santo, en toda la medida de su plenitud. ¿Qué les faltaba a los apóstoles? Se les había dicho que podían resucitar muertos, sanar enfermos, echar fuera demonios, perdonar pecados… ¿Qué les faltaba?

Les faltaba el poder para hablar los idiomas del mundo, y llevar el evangelio hasta lo postrero de la tierra. Así fue que, en el Día de Pentecostés, empezaron a hablar los idiomas del mundo. Empezaron a hablar los diferentes idiomas. Empezaron a hablar griego, español, idiomas de todos los países y también hasta los dialectos de sus provincias. Un pastor de Buenos Aires oró en lenguas durante un mensaje. Ese mensaje se grabó en un audio que, por esas cosas de la vida, fue a parar mucho tiempo después a las manos de un cacique de una tribu Toba, en el norte argentino. Al cacique no lo conmovió el mensaje, pero lo impactó y lo llevó a los pies de Cristo, lo que le oyó decir a ese hombre en su propio dialecto tribal.

Escucha: esto no es una historieta inventada por ciertos grupos pentecostales, como quisieron que yo creyera durante mi época de congregarme en iglesias conservadoras. Pablo jamás estudió el idioma español, sin embargo una de sus mayores obras espirituales fue en España. ¿Te cabe alguna duda que fue capacitado por el Espíritu Santo? Que ese Espíritu Santo te otorgue plenitud y te capacite para recibir las cosas más valiosas que el Reino de Dios tiene para darte, es mucho más que salir alegremente a decir que Iba – Kuma – Raba – Shima.

Y eso no tiene nada que ver con tu cultura nacional, más allá de tu nacionalidad. Él dijo: Mi Reino no es de este mundo. Cuando el Espíritu de Dios desciende a la tierra, todo lo que es accesible en los cielos, es impartido al espíritu. Los idiomas son espirituales y son impartidos al espíritu. Todo idioma fue impartido en un abrir y cerrar de ojos, en el día en que las lenguas fueron confundidas. Todo idioma fue dado en el día de Pentecostés, en un abrir y cerrar de ojos. Esta es una obra del Reino de Dios, la mente no lo puede comprender, pero la sabiduría a la cual Dios nos está llamando, no es de este mundo.

Por lo tanto, lo que te está diciendo con tanta claridad que es imposible e increíble que haya tanta gente que todavía no lo ha entendido, es que nada de lo que un creyente haga conforme a los rudimentos del mundo, le va a funcionar bien. Podrá parecer que sí, por un tiempo, pero llegará el momento en que el enemigo vendrá a cobrarse su deuda, su factura, y lo que aparentó ser conveniente, terminará en una ruina.

¿Por qué? Porque Su Reino, no es de este mundo. Así que, o te metes a pelearla en espíritu o entregas todas tus banderas y te rindes. Tú eliges. Guerrero o cobarde, no hay término medio. Recoges o desparramas. Por eso, hoy estoy aquí para romper todas las estructuras mentales con las cuales has sido programado. Y para evitar que, como lo han hecho unos cuantos, ya; terrenalices el evangelio, hagas algo terrenal de la Biblia y la Palabra.

(Apocalipsis 1: 10) =  Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, (11) que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. 

(12) Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, (13) y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Estar en el espíritu, es estar fuera de este plano dimensional y pasar a la siguiente dimensión. Eso es esta en el espíritu. Y es allí donde les dará el mensaje a las siete iglesias. Él está inmerso en la dimensión del cielo. Él no está viendo nada natural, todo lo que está viendo y transmitiendo, es de la dimensión espiritual, de lo que hoy pomposamente muchos llaman sin saber de qué están hablando, de la Dimensión profética.

(Apocalipsis 4: 1) =  Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. 

(2) Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

Es necesario que veas y entiendas esto, estamos viendo niveles del Espíritu. Tenían una medida del Espíritu, les fue soplada otra medida del Espíritu, estaban esperando la manifestación de ser inmersos en el Espíritu. Aquí lo tienes a Juan en el Espíritu. Está viendo, está oyendo, y estando dentro de esa visión, ve una puerta abierta, y dice que al instante estaba él en el Espíritu. Es decir. Entró a un nivel más profundo. Y fue arrebatado al cielo. Gente de Reino.

¿Por qué Pedro estaba tan tranquilo durmiendo en la cárcel? Porque tenía una mentalidad diferente. Acababa de ver cómo terminaban de matar a Santiago, cómo lo decapitaron. Y que además le dijeron que al día siguiente lo iban a matar a él. Cualquier persona que no es de Reino se hubiera pasado toda la noche despierto, aterrorizado. Él durmió como un bebé. Y después vino un ángel y lo sacó. Y no fue solamente en el espíritu, simultáneamente también sucedió en el mundo natural.

La gran pregunta, entonces, es: ¿Por qué estas manifestaciones sobrenaturales que son bien de Reino, solamente son patrimonio de un puñado de personas, pero no de toda la iglesia? Porque la iglesia viene de la idolatría y todavía tiene mentalidad idólatra. ¿Y cuál es esa mentalidad? Buscar un Dios que te haga favores. Clamar, llorar y llamar la atención de un dios que te hace favores, pero que en el fondo mucho no importa lo que piensa, ese dios.

Fíjate: van y adoran una virgen por allí, pero no la tratan como una virgen. El idólatra se acerca a la imagen y le pide, le llora, le clama. Le dice: ¡Dame dinero! ¡Dame felicidad! ¡Dame esto, dame lo otro! ¡Sáname! Pero te aviso que no me interesa demasiado vivir una vida santa, porque en el fondo tampoco me importa mucho lo que tú piensas. De la misma manera, mi iglesia me ha convertido en un ídolo. Me siguen como el que hace favores, el que da el pan. Buscan, lloran. Gritan, buscando mi favor, pero en el fondo no les importa lo que yo pienso. No les importa lo que yo digo en mi palabra. Mi iglesia no me cree, porque me ha hecho un ídolo.

No es casual que dentro de lo que son las siete cartas a las siete iglesias del Apocalipsis, en cinco de ellas, hay una reprimenda muy fuerte esencialmente contra el espíritu de la religión. No otro pecado cualquiera. No fornicación, no adulterio, no lascivia, no lujuria, que son pecados y graves. Algo que a juicio divino es mucho peor: espíritu de religión. Y ese espíritu te lleva a la peor de las fornicaciones, la espiritual. La fornicación espiritual es cuando tú quieres el calor de una relación, pero sin el compromiso de un matrimonio.

Habla ahora con Dios y dile que te arranque todas tus estructuras mentales. Dile que las aborreces, porque te están obstaculizando para entrar a Su Reino. Dile que levante tu espíritu, que lo desarrolle, que lo vivifique. Los nacidos de Dios son como el viento, nadie sabe de dónde vienen ni para dónde van. Así son todos los nacidos del Espíritu, desarraigados de la tierra.

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El Misterio Ya Ha Sido Revelado

Hay mucha gente en la iglesia que todavía desconfía, y mucho, de las distintas clases de arte que se pueden ver en el cine, en las páginas Web o en la televisión. ¿Y sabes qué? Se lo dije hace muy pocos días a un hermano creativo que me lo consultó, un tanto abrumado por el aire opositor que tenía en su iglesia para con sus inclinaciones artísticas por la pintura o la escultura: Dios es Creativo, por ende, Dios es Artista. Punto.

Con eso quiero significar que nada, absolutamente nada, como por ejemplo la danza, puede considerarse como algunos enseñan, una creación diabólica para pervertir, para tentar o para incitar al pecado. La danza fue una sana creación de Dios, porque Dios es el único creador en todo el universo. Lo que hoy podemos ver alrededor de la danza, es obra de Satanás, que la tomó como era y estaba, y la pervirtió, convirtiéndola por corrupción y degradación, en lo que hoy vemos que, en casos, nos avergüenza.

Y eso, nos lleva inexorablemente a otro estado de pensamiento: ¿Podemos considerar que somos entendidos, como creyentes sólidos, de lo que verdaderamente significa y es eso que a veces muy pomposamente, y otras veces casi con desparpajo, llamamos Iglesia? Respuesta rápida y simple: ¿Y cómo se supone que nosotros, gente que nos consideramos muy avezados y experimentados, podríamos no estar entendiendo algo que tiene nada menos que más de dos mil y tantos años de antigüedad? No lo sé, ¿Quieres que lo veamos a partir de la Palabra?

Te propongo caminar por las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis, y ver qué cosa es la iglesia de Dios, cuál es su propósito y qué representa para todos nosotros. O debería representar, en todo caso. Buscar respuestas sólidas a preguntas reiteradas como es, por ejemplo, buscar el por qué estamos aquí en este tiempo, en el hoy y en el ahora.

(1 Corintios 15: 45) = Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 

(46) Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 

(47) El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. (La palabra original, dice Divino)

(48) Cual el terrenal, tales también los terrenales; (En otras palabras: aquellos que son según el primer Adán, son igual de terrenales que Adán)  y cual el celestial, tales también los celestiales. (Está claro: no mañana, no después, sino que aquellos que son según el primer Adán, son iguales al primer Adán. Pero aquellos que son según el segundo Adán, son igualitos al segundo Adán. Estamos cambiando la imagen de la iglesia, de principio a fin.)

(49) Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. 

 En otras palabras: de la misma manera que hemos proyectado la imagen terrenal de Adán, hemos de proyectar la imagen divina de Cristo. No mañana, sino ¡Ahora! La palabra ahí dice traeremos, y si tú la miras gramaticalmente, parece ser futuro, pero en el contexto de la escritura, no lo es. Dice: de la misma manera que hemos logrado expresar a un hombre carnal, vamos a expresar a un hombre divino. ¡Ahora! Mediante sus promesas somos participantes de su divina naturaleza, dice 1 Pedro. Algunos se excusan de la forma en que viven, argumentando que no vamos a ser transformados hasta un tiempo futuro, cuando –según dicen ellos-, el Señor va a hacer en un abrir y cerrar de ojos, todo lo que tú no hiciste cuando deberías haberlo hecho. Estas son tonterías.

(50) Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. 

Las cinco facultades, las facultades naturales, el hombre natural, no entiende, y como no entiende, no puede heredar las cosas de Dios. La mente natural no puede heredar las cosas de Dios. O sea: lo que tú no entiendes, no lo puedes heredar. Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Mi pueblo es destruido, cuando no entiende. Por eso es importantísimo entender. Entender el evangelio, entender la mente de Dios, entender la iglesia, en suma, para que no sea destruida.

En el orden creativo, podemos observar la tipología de la iglesia. Y quiero dejar muy en claro, que la iglesia no es de ninguna manera el jamón que está en medio de dos panes de finales dispensacionalistas de la iglesia. La iglesia no es algo que apareció porque Israel abortó la misión, y entonces Dios nos da la oportunidad, por un rato, para luego volver a dedicarse a Israel. Es imperativo que entendamos esto, porque de no entenderlo, no podríamos ejercer la función como verdadera iglesia, porque nos consideraríamos ciudadanos de segunda clase. Y tal está escrito en el libro de Génesis, capítulo 1, comenzando con el verso 26.

(Génesis 1: 26) = Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, (Noten que lo primero que ocurre, es que Dios quiere crear al hombre a Su Imagen. Pero la imagen de Dios, es Cristo. Porque Cristo ya tenía imagen en el cielo, antes de la fundación. Él dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen, porque la imagen es Cristo, porque Dios es Espíritu) conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (El verso 26, implica un deseo; hasta la fecha, no hay creación ninguna del hombre, estoy hablando del hombre. Dios dijo: Hagamos. No lo ha hecho)

(27) Y creó Dios (Pasado, ya está hecho. Cuando Dios habla, antes, es un propósito que luego se consuma por su propia palabra, porque cada palabra está llena de fe. Y dice: Y creó Dios) al hombre a su imagen, (A la imagen de Cristo. Es importante que entiendas, que comenzamos con la imagen que estamos tratando de conseguir; el varón perfecto. Él nos creó perfectos) a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (En el espíritu, no hay género. Es muy importante entender eso)

Entonces vemos, que el hombre fue creado e imagínalo. Están Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en el presbiterio celestial, con el plan divino de la creación, y acaba de crear a su primer embajador. ¿Te los imaginas conversando entre los tres y opinando sobre cómo les está saliendo esa creación? Porque Dios no dijo Hago, dijo Hagamos. En el cielo, en espíritu, no han llegado a la tierra. Y en el gran presbiterio celestial, extienden la mano. La gran Divinidad pone mano sobre cabeza, y los bendice y dice:

(28) Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 

(29) Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 

(30) Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 

Lo más parecido a esto que algunos hemos visto en esta tierra, ha sido uno de esos cultos de ordenación que se llevan a cabo cuando se ponen en mandato a nuevos líderes. Sin embargo, lo cierto es que aquí, Adán, casi se está derritiendo de la unción de Dios sobre su vida.

(31) Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

La palabra nos dice, en Efesios 1:4, según nos escogió en él, antes de la fundación del mundo. Sólo te estoy respaldando lo que acabo de decir. En Timoteo, dice: Nos llamó con llamamiento santo, según el propósito suyo, y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús, antes de los tiempos de los hijos. Noten que la creación del primer embajador, que es la iglesia, fue antes que el hombre llegara a la tierra. Fue recién en Génesis 2:7 que el embajador fue enviado, y entró dentro de su pasaporte, el cuerpo.

Tú eres un espíritu, y tu pasaporte es tu cuerpo. Si no tienes cuerpo, te tienes que ir. Si se te vence el pasaporte, te tienes que ir. Pero si tú caminas de acuerdo con el propósito y la voluntad de Dios, Dios te extiende el pasaporte. El Espíritu Santo, que siempre es el que está indagando y escudriñando lo profundo, le dice: ¡Señor! ¡Espérate un momentito, que hay un problema! – ¿Qué sucede? – Y…que tú le acabas de dar todo ese dominio a esa gente. ¿No sabes que ahora con todo ese dominio que tienen, pueden volverse en tu contra? Cristo dice: no te preocupes, yo ya escribí en Apocalipsis 13:8, que voy a ser inmolado desde antes de la fundación del mundo.

¡Ah! ¡Entonces está todo arreglado! Y llega la iglesia a la tierra. En un orden establecido por Dios, el hombre reinando en la tierra a través del dominio de Dios en su alma. Cuando el hombre dominaba la tierra a causa del poder de Dios en su vida, tenía poder sobre la creación. Pero el hombre que no tiene a Dios en su vida, la creación tiene poder sobre él. Por eso es que la coca o la marihuana tienen poder sobre algunos, son plantas de la creación. Y a todas las plantas las puso Dios, allí, y Él dijo que eran buenas en gran manera. El problema no son el uso de esas plantas, sino el abuso de ese uso. Porque el abuso, siempre es el uso anormal de algo.

La droga funciona a favor del hombre. El odontólogo la usa para que no te duelan sus trabajos. Pero claro, el abuso de ellas, te mata. ¡Y te mata! No es de ninguna manera un eufemismo elegante. ¡Te mata! ¿O alguien duda que sea así? O sea que Dios nos creó para tener ese dominio, y el primer sistema comienza a fluir. Dios, estando en el presbiterio celestial, acaba de darle la mayordomía de la tierra, al hombre.

(Salmo 115: 16) = Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.

Lo que usted permita, Dios permite. El primer embajador llega a la tierra. Un embajador es un agente diplomático acreditado por su gobierno, que está lejano. Y es enviado a otras tierras, con la misión de implementar las pólizas del gobierno que lo envió. Y la palabra, da la casualidad,  que te llama a ti, embajador del Reino, o de Cristo. No un triste cristianito salvado por gracia y fe. Un diplomático de altísimo nivel. Hay cuatro características muy importantes aplicables a tu vida de embajador, que está respaldada por tu constitución.

Número uno: un embajador, nunca es elegido por su pueblo; siempre es ordenado por el Rey. Tú no lo eliges a él, él es el que te elige a ti. Número dos: todo en la misión del embajador, es cubierto por el gobierno. Mateo 6:33 lo resume bien cuando te dice: Si buscas primeramente mi Reino, yo corro con todos los gastos. El hecho de que tú estés preocupado por las finanzas, nos declara que tú no sabes quién eres. ¡Eres un embajador! Y entonces, tu misión es el Reino, y la cuenta es de Dios. Número tres: Un embajador, nunca se representa a sí mismo. No tiene opiniones, ni tampoco doctrinas. A un embajador le preguntan qué opina del aborto, y él responde: Mire…mi constitución, dice… Y así en todo, no tiene opiniones personales. Pero, espera un momento: ¿Qué opinas de la prosperidad, que en mi iglesia están todos los días predicando sobre la prosperidad? No opino nada, mi constitución, dice…

A un embajador, entonces, si es de los buenos y de carrera, jamás se le escucharán opiniones. Sólo la implementación de la constitución de su gobierno. Y, Número cuatro: un embajador nunca se representa a sí mismo. Siempre representa a la nación que lo envió, no a la denominación. ¡Esa se me chispoteó! La palabra dice que tú eres un embajador, y si eres un embajador, entonces tendrás que ajustarte a lo que diga la constitución de la nación a la que representas, y no a estamentos intermedios.

El Reino de Dios, dentro del cual está insertada la iglesia genuina, no tiene fin ni principio. El Reino de Dios, estaba en el cielo. El Reino de Dios, se encontró en el Edén. El Reino de Dios estuvo en los patriarcas. El Reino de Dios estuvo en Israel. El Reino de Dios estuvo en Cristo, sin medida. Y, por último, el Reino de Dios se encuentra en la iglesia, y vivirá eternamente. La iglesia siempre ha existido, y siempre ha sido la idea central del plan eterno de Dios. 1 Corintios 7:38 menciona a la iglesia, o a la congregación, en medio del desierto. ¡Pero habla de iglesia, no habla de templos! ¡Y dice que es LA iglesia, no las iglesias!

El problema es que la iglesia, siempre fue misterio, porque el primer embajador, había abortado su misión y su visión, y hasta no restaurar esa misión, la iglesia tuvo que mantenerse en misterio. La palabra Iglesia, es la palabra eklessia. LA palabra “ek” significa fuera, y la palabra klessia, significa de congregarse. Se lee algo así como: Los llamados a congregarse. Toma nota de lo que voy a enseñarte ahora, si es que no lo sabías. La iglesia significa “los llamados a congregarse”, o a asamblearse, con respecto a asuntos públicos del estado. Por eso te llama embajador. El embajador, no es un religioso, es un funcionario de carrera, de la diplomacia, de los asuntos de las relaciones exteriores. De todos modos, queda claro que Iglesia no es un término religioso, es un término político.

Normalmente, la iglesia era escogida por una persona llamada keruks, que significa el poder supremo, ya sea en medio de paz o guerra, que congregaba a la llamada iglesia, y este era el encargado de implementar mensajes estatales y declaraciones de guerra. En otras palabras, la palabra iglesia es un término militar y político, y no religioso. Por eso Cristo dijo: Son embajadores.

En resumen, es una cámara de representantes, llamados por un poder supremo, a congregarse para implementar las pólizas del gobierno a nivel estatal. La gran pregunta en este día, es: que tú conozcas, que tú hayas visto, que tú hayas sabido, al menos, ¿Cuántas iglesias están haciendo esto? En Mateo 16, Cristo fue descubierto. Él era el segundo embajador. Dice que el primer Adán, y luego el segundo Adán. El primer Adán, terrenal; el segundo fue, divino.

Al fallar el primer embajador, Dios, que conoce todo desde el principio, ya había inmolado al Cordero, y envió en el cumplimiento del tiempo el segundo embajador. Este embajador, dentro del pasaporte llamado Jesús, andaba escondido en la tierra. No había sido descubierto como Cristo el Rey. Y en Mateo 16, todos conocen la historia, Pedro descubre quién es Cristo. Cristo comienza a preguntar, que quién dicen los hombres que Él era.

Noten que habían pasado dos años y medio, y los discípulos no sabían a quién estaban siguiendo. Y aquí es, exactamente, donde debemos mencionar que, cuando tú tienes autoridad, no necesitas título alguno. Dos años y medio con esos muchachos siguiéndolo a todas partes y, en el momento en que les pregunta quién dicen los hijos de los hombres que es Él, todos se quedan boquiabiertos mirándolo sin saber qué responder. Es Pedro el que dice algo así como: ¡Un momento! ¡Están todos equivocados! ¡Tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviente!

Y Cristo se sonríe, lo mira, y le dice: ¡Cálmate Pedrito! Me acabas de descubrir como embajador Déjame decirte un secreto, entonces: Siria tiene una iglesia, Nabucodonosor tiene una iglesia. César Augusto tiene una iglesia. César no es el nombre, Augusto es el nombre. César significa señor. El señor Augusto tiene su iglesia. Pero ya que has descubierto que yo también soy Rey, yo voy a construir mi iglesia. Siempre ha existido, pero está escondida en esta roca de revelación. Tu acabas de tener parte, y por eso ahora eres fuerte, porque has entendido cuál es la misión.

Entonces Cristo le dice: de manera que, como has descubierto que yo soy rey, yo voy a edificar mi iglesia. Yo también, como Rey, tendré una cámara de representantes, para que implementen la póliza del gobierno que me acaba de enviar. Porque la iglesia es una cámara de representantes, no un instituto religioso. Es un cuerpo de personas que están activamente entrelazadas entre las actividades estatales de una nación. Y comienza a decir: es más, para que entiendas de lo que te estoy hablando, las puertas del Hades no van a prevalecer. Y compara el poder de la iglesia, a nivel de puertas del reino opuesto.

Las puertas eran el centro judicial donde se llevaban a cabo las estrategias de guerra. Y el juicio era ejecutado. Fíjate; no dijo que los demonios del infierno no van a prevalecer, no dijo que los hermanitos en la carne no van a prevalecer, no. Dijo: la influencia a nivel nacional del diablo, no prevalecerá, contra la influencia nacional de la iglesia. De manera que te doy las llaves del Reino, o te hago responsable de la mayordomía del poder de Dios en la tierra. ¿A quién? A la iglesia. Lo que tú permitas, Él permite. Tú tienes la llave.

Ahora bien; vale la pena recordar que Pedro recibe las llaves cuando es Pedro, y no cuando era Cefas. Cristo, primero le ofrece las llaves a Cefas, diciendo: te llamarás Pedro. Y cuando le dijo: ahora eres Pedro, entonces les dio las llaves. Tú recibes el poder cuando te conviertes en lo que se supone serás. Siria tenía una iglesia, Roma tenía una iglesia, Nabucodonosor tenía su representante, César Augusto tenía su representante, y ahora Cristo declara que el misterio comienza a ser revelado, y la iglesia iba a manifestarse en todo su apogeo. Ya no como algo oculto, no más debajo de la cama, sino encima de la mesa, como un candelero, siendo luz a las naciones y sal a la tierra, expandiendo el Reino de Dios en su tierra de misión.

La iglesia es mucho más que un grupo de personas redimidas. Nos hemos comportado como hijos adoptivos y no como primogénitos. El que es primogénito, sabe lo que le pertenece. El que es adoptivo, siempre está pidiendo permiso. La iglesia siempre ha existido. En el cielo, la iglesia era Cristo, el creador del universo. En el Edén, era Adán, el embajador de la tierra. En la ley, se representaba en el gobierno de los patriarcas. En Israel, a través de una nación. En Éxodo 19, éramos reino de sacerdotes. En Romanos 8, éramos hijos y herederos. En Gálatas 6, somos la nación de Dios.

En Apocalipsis, somos la nueva Jerusalén. En Noé se escondió la iglesia. En el tabernáculo, se escondió la iglesia. En el arca, se escondió la iglesia. En Jacob, representábamos la iglesia. En Enoc, la iglesia fue trasladada. En el olivo, se encuentra la iglesia, nuevamente. En Gálatas 3, somos la simiente. En pedro, un pueblo escogido. En Hebreos 12, somos el monte Sion. En Efesios, la plenitud de Aquel que todo lo llena. ¡La iglesia es mucho más que una novia! Muchos andan vestidos de blanco en medio de la batalla. Ten cuidado, el enemigo te va a ver con más facilidad.

En Efesios 2, la palabra dice que somos hechura suya, creados para buenas obras preparadas de antemano. En Romanos 16 dice: y al que puede confirmaros, según mi evangelio, la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio, que se ha mantenido oculto desde los tiempos eternos. En otras palabras, la iglesia estaba creciendo desde el Edén, cuando fue interrumpida por la caída. Y se mantuvo como misterio, para que Satanás no volviera a hacernos caer, hasta que viniera otro embajador que restaurara el poder que perdió el primer Adán.

Y desde que llegó Cristo, estamos dispuestos a estar en plena manifestación de poder y de gloria. En toda la Biblia se encuentra la iglesia. Siempre fue el propósito. Cristo vino a libertar, no sólo al hombre, sino a la tierra, la cual fue sujetada por Aquel que cayó. Adán era un soplo de vida, Cristo era alma viviente. Nosotros, como piedras vivas que nos allegamos a la piedra viva, también tenemos espíritu vivificante, capaces de dar vida. Adán, era perfección inocente, pero Cristo fue perfección probada. De manera que Adán falló en el Jardín, pero Cristo conquistó el Jardín. Adán tuvo dominio temporal a causa de la caída. Mientras que andaba en unión con Dios, tenía dominio, pero cuando vino su desunión con Dios, perdió el dominio. Por eso ahora la creación domina a aquel que no tiene unión con el Creador.

En cambio, Cristo, la palabra nos dice en Isaías 9, que de lo dilatado de su imperio no tiene fin. Salmo 45, dice: tu trono, es trono eterno. El salmo 145 dice: tu reino, es reino de todos los siglos. ¿Será este un siglo? ¿Será este un siglo? ¿Sí? Entonces el Reino de Dios está vigente, hoy. Y tú señorío en todas las generaciones. Adán tenía la responsabilidad de guardar el Edén, y Cristo la responsabilidad hasta los confines de la tierra. Noten cómo todo fue restaurado con la venida de Cristo. Adán obtuvo una ayuda idónea, de su costado. Dios extrajo una costilla. No porque Eva no pudiera ser hecha de la tierra, sino porque fue hecha distinta que Adán, para demostrar que en unidad, hay lugar para diversidad.

Y para estar al lado, como cooperadora o ayuda idónea, lo cual significa en hebreo, una ayuda más capacitada. Para colaborar con Adán en la misión terrenal. Eva no estaba incluida en el círculo de dominio de Adán. Cuando Dios dijo: tengan dominio, Eva ya estaba creada al lado de su hombre. Ella no cayó bajo el dominio de Adán. Totalmente libre; lo que tú permitas, Él permite. El verdadero liderazgo, nunca limita la habilidad o fuerza que le es dada. Escucha, líder: la primera pregunta que te va a hacer Dios, es: ¿Qué has hecho con el ministerio de tu esposa? Tengan los mismos límites. Y Eva se convierte en la colaboradora de Adán. Pasan algunos años y, del costado de Cristo, nace una ayuda idónea: la iglesia de Dios.

Colaboradores de Cristo. Con igual dominio que él. La plenitud de Aquel que todo lo llena. No podía ser Israel, porque no podía ser natural. Tenía que ser divina. Según el segundo Adán, aquellos que son como el segundo Adán. Según el celestial, los celestiales. No trabajamos para Cristo; colaboramos con Cristo. Lo último que dijo, fue: ya no son mis siervos, son mis amigos. Pero la falsa humildad de la falsa humanidad, dice: ¡No! ¡Somos siervos de Dios! Entre tanto que los pensamientos de Eva difieran de Adán, caos entra en la tierra. Mientras tanto Eva no se alinee con lo que está haciendo Adán, tenemos la tierra llena de problemas. Y al igual que la primera Eva no se alineó con Adán, es imperativo que la segunda Eva lo haga ya mismo.

Pero Cristo, en su sabiduría, lo tuvo como misterio. Vamos al primer libro de la Biblia, que es Efesios. ¡No te preocupes, no me volví loco! Dije Efesios, la carta de Pablo a esa iglesia, no me equivoqué. ¿Por qué? Porque esta carta habla de cosas de antes de la fundación del mundo. Sería muy bueno que vuelvas a leer Efesios pero con otra óptica. No la de estudiar la vida y obra del apóstol Pablo, no la de ver cómo llevaban adelante una de las iglesias primitivas. Léelo con la visión de entender que la profundidad que Dios inspira en ciertos hombres, a veces, tiene como destino final tu mente, no la de tu pastor. Si él quiere y sus ocupaciones estructurales le dejan tiempo, que también lo haga, pero no es prioridad de Dios tus líderes. Dios te lo escribe para ti, por eso te ordena escudriñar su palabra, no quedarte con lo que Néstor Martínez te diga. Cuestión que en esta carta, todo habla de antes de los siglos, del misterio eterno. Efesios 3. Noten como siempre la verdad de Dios está presente. Porque tú te estás preguntando: ¿Cómo es que yo no vi eso? Y vamos a ver aquí como es que todo esto es progresivo.

(Efesios 3: 1) = Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; (2) si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; (3) que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, (Perdón: ¿Cómo fue que Pablo se enteró? Por revelación. No fue por información, fue por revelación)

(Verso 6) = que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, (Esto significa que la administración, la autonomía del misterio que estaba escondido desde los siglos, en Dios, es de la iglesia. En otras palabras: la iglesia no comienza en Mateo ni en Hechos. La iglesia comenzó dentro de Dios. Pero estaba escondida.)

(Verso 11)  = conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, (Escúchame: ¡La iglesia fue siempre el propósito de Dios! Ahora te pregunto: ¿Es Dios lo más importante del universo? ¿Sí! ¿Eres tú creado a imagen y semejanza de Dios? ¡Lo soy! Entonces, permíteme asegurarte que tú eres lo más importante del universo.)

Ahora bien; la iglesia, hoy, está participando de lo que se conoce como La Edad de la Iglesia. Hemos sido segregados, divididos, descoyuntados, fragmentados. Hemos sido todo lo que se te ocurra que podríamos ser, menos iglesia. Sin embargo, vivimos en lo que conocemos como la Dispensación de la Iglesia. ¿Nunca lo escuchaste a esto? Por ahí andan centenares de mensajes así. La estrategia en el día de hoy, es convertirnos en la embajada del Reino de Dios. Un cuerpo que exprese la gloria y el carácter de aquel que nos envió. Un edificio jamás podrá expresar el carácter de Dios. De manera que Dios tiene un edificio que está vivo y está creciendo, para convertirse en morada del Altísimo. Para que como Adán tenía dentro de sí toda la gloria del universo, la iglesia también posea el espíritu sin medida, y nuevamente Dios y Adán, el segundo Adán, Cristo la cabeza, nosotros el cuerpo, nos paseemos en medio del valle, en el fresco del día, con la gloria de Dios en medio de las naciones.

¿Cómo podremos saber que esto es cierto? No basta con las escrituras que te he compartido, no estoy conforme. A pesar que la palabra dice que con dos o tres ya queda establecido, creo que he dicho algunas más, pero sin embargo quiero, necesito, traer otras. ¿Sabes por qué? Porque estoy consciente que es algo de muchísima controversia que, incluso, ha producido serias divisiones en el Cuerpo de Cristo. ¿Qué es? ¿Cómo funciona? ¿Cómo yo puedo estar seguro que lo que usted me está diciendo, Néstor, es la perfecta voluntad de Dios?

1.- El pacto de Dios, no falla. De manera que Él humillará al exaltado, exaltará al humillado, saca de una ciudad y pone en otra, destroza lo que tenga que destrozar, haga lo que tenga que hacer para que sus pactos se cumplan, y ya está escrito. Ya hemos dicho y enseñado que su Palabra jamás regresa vacía. De manera que lo que está dicho, está dicho, y póngale el sello que de una manera u otra, con o sin ti, va a acontecer. 2.- Sabemos que esto es cierto y que la iglesia está aquí, para ser embajada en la tierra, porque él está militando a través de la iglesia. El que está militando como león que ruge, no milita para salir corriendo.

Efesios 3:10 nos dice que la multiforme sabiduría de Dios será expresada a través de la iglesia a los principados y potestades, en lugares celestiales. Y si Dios está rugiendo como un león a través de esta iglesia, y aquella iglesia, y en la otra nación y en la otra nación, me parece a mí que no tiene prisa para irse para ninguna parte. Porque el que milita, no es para salir corriendo, es para poseer o conquistar algo. Simple lógica. Tenemos un esfuerzo concentrado, mediante lo que determina que Dios está tratando de implementar algo. Espiritualmente podría decirte que está en marcha una preparación para el establecimiento del Reino. Por eso está militando. Y, además, también nos está preparando para el reinado dentro del Reino.

Los reyes eran preparados para el reinado, en batalla. Eso no es un Reino de sacerdotes. La sola preparación nos está indicando que, la próxima fase, será la manifestación. Dios no va a rugir como si fuera a conquistar la tierra, convertirnos a todos en guerreros, luego venir y sacarnos a medianoche, como uno que va a robar una casa, y va a entregarle toda una situación a un pueblo que no sabe nada de guerra, para que mueran degollados. Tonterías. Es imposible que Dios nos entrene para guerrear, después nos saque y le entregue la obra a alguien que no sabe nada de batalla.

(2 Tesalonicenses 2: 4) =  el cual (Está hablando del hijo de perdición) se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. (Me pregunto cuántos de ustedes han oído antes hablar de esto, y además lo han visto con sus propios ojos)

(1 Corintios 6: 19) =  ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (Hermano… ¡Tú eres el templo!)

¡Es tiempo de sacar al anticristo de la iglesia! ¡Está sentado en medio del templo! ¡Tú eres la iglesia! ¡Tú eres el templo! ¡Tú eres el edificio! ¡Tú eres la ciudad! ¡Tú eres monte Sion! ¡Tú eres el olivo! ¡Tú eres Israel! La palabra templo, ahí, significa morada, de manera que el anticristo ya está operando en medio de nosotros, sentado en el trono en medio del templo, el cual es el corazón de los hombres soberbios que no cambian doctrinas, porque son muy orgullosos e idólatras de sus propios pensamientos.

Es hora de sacarlo fuera. Escúchame. Si yo pasara por tu casa y te entregara una propiedad, bien bonita, y te dijera que la disfrutes, y te diera las llaves y te dijera: es tuya. Construye si quieres, haz lo que tú quieras con ella. Te estoy dando la mayordomía de esta propiedad. Sólo te pondré una condición, una cláusula. Yo voy a regresar un día, que puede ser mañana mismo o de aquí a diez mil años. Pero, cuando regrese, voy a destruir la propiedad completa. Pregunto: ¿Cuántos de ustedes que me escuchan o leen, se animarían a invertir en esa propiedad? ¡Si total cuando venga la va a destruir! ¿Y si viene esta noche misma? Eso, fíjate, es lo que la doctrina dice de la tierra, y por eso la tierra está como está. ¿Quién se va a animar a hacer algo que va a terminar en derrota, de todas maneras?

Coherente, ¿Verdad? ¿Y entonces que estás haciendo allí, jugando a la iglesia? Es simple lógica y deducción, no hay que ir a la escuela para entender eso. De manera que, las doctrinas de demonios que se han levantado, en los últimos días que comenzaron en el Calvario, han llenado la iglesia de parálisis mental. Y soñando en un despertar futurista, hemos permitido que Satanás nos destruya el hoy. De manera que hemos procreado generaciones que odian a Dios, porque nunca pudieron ver la victoria que proclamábamos. ¡Ah! ¡Pero Cristo está levantando un pueblo entendido, que va a sacudir todo esto patas arriba! Del Norte al Sur y del Este al Oeste.

Sabemos que esto es cierto, porque el juicio ya ha comenzado. El juicio comienza en la casa de Dios. La casa es la iglesia, y ya hemos podido presenciar en los últimos años, episodios y contingencias del juicio de Dios. De hecho, si hoy Dios está limpiando la iglesia, no te preocupes ni te angusties, luego va a limpiar las naciones. Y te lo estoy mostrando proféticamente, para que puedas ver la iglesia, para que llegado el momento corras, y no te quedes atrás.

Y lo más importante que tengo para decirte hoy: no somos de ninguna manera una extensión del judaísmo. Somos hijos de promesa, desde antes de la fundación del mundo. En Juan 10:16, Cristo hablando, decía: También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. ¿Escuchaste? Un solo rebaño, y un solo pastor. ¡Estaba escrito! ¿Por qué te enojas conmigo y les dices a los hermanos que me oyen que estoy loco, endemoniado y buscando dividir? ¡Estoy leyendo la misma Biblia que tú tienes, no me inventé una nueva! ¡Ahí lo dice!

Pero hermano, entonces, ¿No es como me habían enseñado a mí, que la iglesia es el producto de la negativa a entrar por parte de Israel? ¡Ni lo sueñes! ¡No somos un plan alterno! Si tú piensas de esa manera, eres impotente ante las huestes espirituales, eres impotente ante las fuerzas que vendrán a la iglesia, no tienes entendimiento ni fuerza para vencer, a menos que entiendas de una buena vez, que tú tienes autoridad legal como primogénito, iglesia de Dios sin principio y sin fin. Se nos ha enseñado que Dios tenía un reino judío, y que va a terminar con la restauración de un reino judío. Y que en medio de esa transición, hay un pedazo de jamón, escondido entre dos rodajas de pan: la iglesia.

Vas a tener que utilizar todos tus mejores recursos para convencerme de eso. ¿Será que Dios va a comenzar por el espíritu y luego va a terminar en la carne? Escucha: lo que el espíritu no pueda hacer, ¿Me quieres decir cómo lo hará la carne? El reino anterior, fue abolido en la cruz. Se rasgó el velo. Vayan a Mateo 21. Noten el verso 42.

(Mateo 21: 42) = Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: (¡Me encanta cómo predicaba Jesús! ¡Tenía tanto cuidado que no se le ofendiera nadie!)  La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo.(Ha venido a ser. Pasado)  El Señor ha hecho esto,(Otra vez: pasado) Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

(43) Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. (Ya pasó. Dios les quitó el Reino, y nos lo dio a nosotros. Era su propósito desde el principio. Israel sólo vino para que viniera el Mesías, y el mesías para restaurar la iglesia. ¡Pero no, hermano; no ponga a Israel abajo! La voy a exaltar ya mismo, tranquilo)

(Mateo 16: 28) =  De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. (A ver, a ver, un momento: o el Reino ya llegó, o Cristo es un mentiroso total, porque los apóstoles murieron. No vieron cuando vino en el poder del Espíritu Santo dentro de un odre nuevo. Ese es el Reino de Dios, el poder de Dios, en su iglesia. Romanos 11. Vamos a destruir la vaca sagrada de una vez por todas)

(Romanos 11: 1) = Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? (¿A quién se está refiriendo? A Israel)  En ninguna manera. (Está claro; Dios no desechó a Israel. Fíjate por qué él dice que no ha desechado a Israel) Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. (En otras palabras: yo no he desechado a Israel. ¡Israel es la que no me ha hecho caso! Porque yo también soy israelita, y yo soy salvo. Yo no me olvidé de Israel. Resulta que vino, se fue, ¡Y no se enteraron! Y todas las promesas de Israel tenían que ser cumplidas. Pero no se dieron cuenta. Pero Pablo recibió la luz de la revelación. Y dice: Él no se ha olvidado del pueblo, porque da la casualidad que yo soy israelita, y aquí estoy, con ustedes. Y no sé por qué ellos no están.)

(Verso 5) =  Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. (¿Qué significa esto? Que aún en el tiempo de Pablo, había israelitas salvos. Que para ellos se habían manifestado todas las escrituras. Para el único para el que no se ha manifestado, es para el que no entiende)

(Verso 11) = Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. (Para provocarles a celos. ¿A quién? ¡A Israel!)

(12) Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? (Gimiendo por sus propios hermanos)

(13) Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, (14) por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, (Israel) y hacer salvos a algunos de ellos. (Israel)

(15) Porque si su exclusión (De Israel)  es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, (Diciendo que la caída ha producido bien, más bien produciría que entendieran el misterio) sino vida de entre los muertos? (Leímos en Hebreos 6, que habíamos visto la restauración de los vientos y soplos de Dios, comenzando por el movimiento protestante, luego santidad, luego Pentecostés, luego carismáticos, y la resurrección de los muertos. En otras palabras, que la salvación de una nación que estaba enterrada en la oscuridad, sería resurrección de muertos)

(16) Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. (Muchos creen que Israel es el olivo, pero resulta ser que el olivo es Cristo, e Israel, sólo una rama)

(17) Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, (Israel, más que claro) y tú, (La iglesia) siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, (Israel) y has sido hecho participante de la raíz (Cristo) y de la rica savia del olivo, (Cristo) (18) no te jactes contra las ramas; (Israel) y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, (Que es Cristo) sino la raíz a ti. (Clarísimo: es Cristo el que te sustenta a ti)

(Verso 19) = Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. (Esto es un pensamiento, una incógnita, no una afirmación, no una declaración. Dice: si tú piensas y dices que si Israel fue cortado para tú entrar. No está diciendo que Israel fue cortado para entrar. Está diciendo que si tú piensas de esa manera)

(20) Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, (Por eso fue, no para que entrara la iglesia) pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. (En síntesis: Israel un fue cortado para que entrara la iglesia; Israel fue cortado porque no creyó. Creyendo o no creyendo, la iglesia era el motivo de Dios)

(21) Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. 

(22) Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 

(23) Y aun ellos, (Israel) si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, (Ojo: no por decreto. No sí o sí. Sólo volverán si no permanecen en incredulidad. Es coherente: el que cree, entra. Quien sea. En suma: si no se arrepienten, no vienen. Nadie va al Padre, si no por Cristo) pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. (O sea: Dios tiene la capacidad y la habilidad de hacerlo, pero no en contra de la incredulidad. El hecho que sea poderoso y lo haga, son dos cosas bien distintas. Dios es capaz y hábil para prosperarnos a todos, pero no todos son prósperos)

(24) Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, (Satanás. De ahí fuimos cortados) y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, (Cristo) ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? (Es decir que ellos tienen las mismas oportunidades, y hasta más, porque son naturales, pero sólo si creen. Si no creen, lo siento. Tenemos que tumbar la idolatría para recibir el poder de Dios)

(25) Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: (Queda claro: lo que Dios no quiere es que nosotros, los gentiles, nos jactemos en nosotros mismos) que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, (Atención: no fue todo el problema, fue en parte) hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; (Y el verso que viene es muy importante)

(26) y luego todo Israel será salvo, (Y aquí mucho cuidado, porque la palabra original dice: De este modo Israel será salvo. La traducción dice que de esta manera será salvo Israel. ¿De qué manera?¡¡¡Creyendo!!!) como está escrito: vendrá de Sion el Libertador, (¿Y quién es ese? ¡Cristo! ¿Y ya vino o no vino? Ya vino. ¿Entonces? ¡El Libertador ya vino, y se fue!) que apartará de Jacob la impiedad. (Romanos 3:29, dice: ¿Es Dios, solamente, Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente también es de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe al de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿Cuántos están viendo eso claramente?)

(27) Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. (¿Y cuándo será eso? ¡En el Nuevo Pacto! El nuevo Cristo de Hebreos 10:8, ya está establecido. Donde dice que escribirá sus leyes, en los corazones de los hombres. ¿Están escritas en tu corazón? ¿Sí? Entonces el pacto ya vino y se fue)

(28) Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. (Son muchos los llamados, pero pocos los escogidos)

(29) Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. 

(30) Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, (31) así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. 

(32) Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. (Era un misterio de unificar a todas las naciones, en un solo cuerpo. Dios no tiene predilección nacional. Dios tiene una nación celestial. Romanos 4:15, dice: Pues la ley produce ira, pero donde no hay ley tampoco transgresión. De manera que vino la ley para que todos transgredieran, para que todos tuviéramos la oportunidad de obtener misericordia.

(Verso 33) = ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 

(34) Porque ¿quién entendió la mente del Señor? (¡Casi nadie!) ¿O quién fue su consejero? (Sino Cristo Jesús.)

(35) ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

(36) Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

Entonces, vemos que somos ramas, con la disposición de ser cortados en cualquier momento, tanto Israel como los gentiles. Pero, en Cristo, ni Israel ni gentil: un solo cuerpo, Cristo Jesús. Nada existe fuera de la iglesia. En los últimos días se verá esta cámara de representantes del Reino de Dios, caminando en forma corporal. El Misterio ya ha sido revelado. En Efesios 5, la palabra nos dice claramente un pasaje que ha sido ocasión, para muchos, de enyugarse unos con otros.

(Efesios 5: 24) = Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 

(25) Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, (26) para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, (27) a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 

Y mucha atención con esto, hermanos casados, esposos, padres, abuelos. Si Cristo nos da a nosotros lo que necesitamos aun antes que se lo pidamos, obligación divina y de diseño es para el esposo, padre de familia y cabeza espiritual de la casa, proveer a su esposa de todo lo que ella necesita, aún antes que ella tenga que pedírselo. Y concluye diciendo que se presentará a sí mismo una iglesia santa y sin mancha. ¿Sabes qué? Las manchas son las doctrinas.

(Verso 32) =  Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. (Entiéndelo. Te está diciendo que está hablándote de Cristo y la iglesia, no del matrimonio humano. Eso para que no te fabriques una doctrina de tiranías y despotismos conyugales, patriarcales y machistas,  y pretendas avalarlo todo con este pasaje. ¡No funciona! ¡No fue eso lo que Pablo escribió!)

El entendimiento de la iglesia es que, según Adán tuvo la ayuda idónea, y ella tenía el mismo poder sin límites, la segunda Eva también es ayuda idónea de Cristo, el que representa al segundo Adán. La primera Eva, andaba en gloria y representaba gloria. La segunda Eva, tú y yo tenemos que andar en sumisión y en gloria. La primera Eva, andaba desnuda, no tenía temor ni inseguridades, ni fracasos, ni rechazo, ni espíritu de contienda. Estaba muy confiada en su propia identidad, no andaba con ataduras y estaba orgullosa de su naturaleza.

De igual manera, la última Eva, andará desnuda de espíritu religioso, no tendrá tapaderas babilónicas ni sistemas mundanos, orgullosa de su naturaleza, cubierta de la gloria de Dios, sin  espíritu de rechazo ni de timidez, y con todo de nuevo, los cristianos caminarán desnudos del mundo y revestidos de la gloria de Dios. La primera Eva tuvo la oportunidad de sacrificar la voluntad de Dios. La segunda Eva se encuentra en este momento en el mismo jardín de la tierra, con la misma oportunidad de sacrificar la voluntad de Dios. Sólo que ya está escrito. No van a morir en la instancia, sino que irán adelante como iglesia gloriosa.

La primera Eva, en Génesis 3:15, perdió la responsabilidad, y en aquella misma escritura, Dios profetizó que la responsabilidad de restaurar lo que la primera Eva perdió, le correspondía a la simiente de la segunda Eva, la iglesia de Dios. Todo lo que la primera Eva perdió, la iglesia tiene que recuperarlo. Génesis 3:16 dice: El deseo será para su marido, que es de donde se agarran los miles de religiosos machistas para obliga r a sus mujeres a sentir como no les inspiran de sentir.

Lo que te está diciendo es que el deseo de la iglesia, siempre será para su cabeza. El deseo de la segunda Eva, será cumplir los propósitos del rey. El deseo, como Filipenses 2:12, estaremos trabajando nuestra propia salvación y buscando unirnos con el propósito de la cabeza. El deseo de la mujer es la iglesia. El deseo de la Eva, es su marido, Cristo Jesús.

(Apocalipsis 22: 17) =  Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

La iglesia fue entregada a Adán, en medio del jardín. El Padre celestial, tomó a Eva de la mano, y mientras Adán estaba ocupado en su misión de embajador. Paseó a Eva por el jardín. La llevaba de la mano, y se la entregó a Adán. De igual manera, en el cierre de los tiempos, Dios tomará su iglesia divina, en toda gloria, en todo apogeo, de la mano y la paseará en medio de todas las naciones, y van a oír y a ver la gloria de Dios, y se la entregará a Cristo Jesús, el marido. Así es que, mi amado hermano o hermana que me estás escuchando o leyendo, a partir de este momento, en el nombre bendito de Jesús, te invito a que examines y te examines si estás formando parte de esa iglesia genuina. Ese es tu salvoconducto final.

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¿Cómo Está tu Aceite?

 

Tengo muy presente el vendaval de renovación que se desató en mi país, Argentina, en los albores de la década de los años noventa. No fue un avivamiento, como muchos sostuvieron, sino apenas un despertamiento, un algo divino que llegó, impactó y luego de cierto tiempo, se retiró. El que pudo o supo apropiarlo, en parte o en plenitud, nunca más fue el mismo. El que se tomó un exagerado tiempo para analizar, observar, evaluar y calcular, se quedó sin nada. Se conoció como “la época de la unción”.

A partir de allí, fueron muchos siervos de Dios los que salieron a la palestra a darle su apoyo a ese mover espiritual de indudable repercusión nacional, o en el caso contrario, a defenestrarlo directamente, rotulando incluso como blasfemias o herejías las que se cometían en el nombre de la unción en los distintos templos cristianos. De un modo u otro, con aciertos, excesos y errores, la unción llegó, bendijo al que quiso recibirla y se retiró.

Hoy, a más de dos décadas de aquellos episodios, algunos de los que estuvimos allí y recibimos una potente inyección de fe y confianza plena y ciega en Jesucristo, nos atrevemos a examinar con mayor serenidad los hechos, y considerarlos a partir de la Palabra de Dios y, esencialmente, de los frutos o no-frutos que ello pueda haber dejado para la posteridad. Con una certeza plena que será el hilo conductor de este trabajo: la unción tuvo notoriamente dos expresiones diferentes, lo que alguno dio en llamar: dos caras de una misma moneda.

(1 Juan 2: 18) =  Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.

(19) Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

(20) Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

Lo primero que nos queda más que claro en este pasaje, es que el famoso, publicitado y cien veces predicado anticristo, de ninguna manera será un dirigente político secular o alguien relacionado con alguna clase de religión falsa. Entiende que si así fuera, resultaría decididamente imposible que alguien de esas características pudiera llevar a confusión o engaño a genuinos hijos de Dios.

Lo que aquí se expresa con claridad por medio de Juan, es que esos anticristos, (Porque no es uno solo, como muchos todavía enseñan, sino varios, como dice aquí, esencialmente, salieron de nosotros, esto es: eran personas que quizás los días domingo se sentaban a tu lado en la iglesia a cantor himnos o coritos, a escuchar el mensaje, a orar contigo, incluso en lenguas, y llegado el caso, hasta ocupar un púlpito para alguna clase de función. Salieron de nosotros, pero lógicamente, no eran de nosotros.

Y el verso 20, de alguna manera le da un remate clave a todo esto, una especie de punto de referencia obligatoria: aquí dice que nosotros, los que somos genuinos, los que no estamos en la iglesia para destruirla sino para extenderla, tenemos la unción del santo y que, precisamente por esa causa, conocemos, -asegura-, todas las cosas. Y yo aprendí que cuando la Biblia dice TODAS, quiere decir puntualmente eso: todas las cosas. Y es solamente Dios el que nos puede dar, a través de una bendición suya tan singular como es su unción, la capacidad de discernir lo que es y lo que no es, no hay otra cosa.

(Verso 27) =  Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Aquí dice que la unción de Dios es el Espíritu Santo. Es la habilidad de Dios, por el Espíritu Santo de revelarnos a Cristo y Su voluntad. La unción es el Poder de Dios en nuestra vida, es algo del Cielo -no de los hombres- Dice: Ustedes tienen la unción y por eso les concede esta capacidad: Discernir.

A la luz de estas definiciones tan concretas y certeras, entonces, bien vale la pena preguntarnos: ¿Por qué hay tan poco discernimiento en nuestros días? Tal vez, entre otras muy probables razones, porque falta la unción. Falta esa presencia divina en las vidas de los creyentes que es la única que los puede capacitar para entender cuestiones que de ninguna manera ingresan por nuestras mentes.

Algo, sí, queda más que en claro y deberá advertirse para evitar tremendos y graves errores: la unción no ha sido diseñada por el cielo para exaltar al hombre. Muy por el contrario, cuando es inundado por ella, ese hombre desaparece y de inmediato, Jesucristo viviente aparece y es exaltado por su presencia ineludible.

La unción, asimismo, tiene proporciones, que en el Antiguo Testamento, aunque en sentido figurado, nos dan una pauta del sentir que dios tenía al formar el aceite de la unción con los distintos ingredientes que una gran parte de nosotros, si tuvo por lo menos una mínima instrucción bíblica eclesiástica, indudablemente conoce. De todos modos, la Biblia nos habla de esto con toda claridad en el Libro del Éxodo, capítulo 30 y verso 22 en adelante.

(Éxodo 30: 22) =  Habló más Jehová a Moisés, diciendo: (23) Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta, (24) de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin.

(25) Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa.

(26) Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, (27) la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, (28) el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base.

(29) Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado.

(30) Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes.

(31) Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras generaciones.

(32) Sobre carne de hombre no será derramado, ni haréis otro semejante, conforme a su composición; santo es, y por santo lo tendréis vosotros.

(33) Cualquiera que compusiere ungüento semejante, y que pusiere de él sobre extraño, será cortado de entre su pueblo.

(34) Dijo además Jehová a Moisés: Toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, (35) y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo.

(36) Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísima.

(37) Como este incienso que harás, no os haréis otro según su composición; te será cosa sagrada para Jehová.

(38) Cualquiera que hiciere otro como este para olerlo, será cortado de entre su pueblo.

Aquí no hubo «caprichos» para mezclar hierbas o especies. El Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo Testamento y el Antiguo Testamento está revelado en el Nuevo. El error “técnico” más frecuente en las escuelas bíblicas, es separarlos en su lectura como si de pronto, cada Testamento (O Pacto, para ser más precisos); pertenecieran a un Dios diferente.

El Antiguo Testamento es la sombra y figura de lo que había de venir y cuando viene Cristo por el
Espíritu y nos hace herederos de sus promesas, no tenemos la sombra de la figura reflejada en la
ventana sino la gracia de Dios.

El Espíritu de Dios y la unción de Dios nos ha venido a dar lo apropiado para que Cristo sea
glorificado. La unción verdadera nunca, nunca, levanta la fama de un hombre, sino que indefectiblemente levanta a Cristo. Esa es la verdadera.

Perdón, hermano; pero si usted me dice que la unción que levanta a Cristo es la verdadera, ¿Me está dando a entender que existe una unción falsa? Sí. Y no te lo estoy “dando a entender”, ¡Te lo estoy diciendo con total y absoluta claridad y frontalidad. Si alguna supuesta unción levanta y glorifica a un hombre, es falsa, porque la verdadera unción, hace que el hombre desaparezca.

Porque la unción genuina sepulta cualquier pretensión de fama y apetito por el poder de parte de hombres o mujeres supuestamente creyentes. Y lo hace a partir de algo que la propia unción produce y que muy pocos han podido entender: la unción trae santidad, y la santidad es enemiga acérrima de cualquier forma de vanidad.

Cierto es que, en aquellos tiempos que te mencionaba en el principio, lamentablemente pudimos observar cualquier cosa de parte de ciertos hombres y mujeres, moviéndose según sus declaraciones, por la unción que los inundaba. ¿Sabes qué? ¡Hasta el caso de un ministro supuestamente ungido que se escapó con la esposa de un diácono por la simple razón de que ella, también estaba ungida! ¡Y aseguraban que Dios los había unido! ¿Perdón? ¿Dios avalando un adulterio? ¿De qué Dios me hablan?

Y no es el único caso en ese tenor. A veces los cristianos pecan de ingenuidad y son engañados o, en otros casos, bajo el barniz de esa ingenuidad, en realidad lo que esconden es permisividad para pecar. ¡No puedo creer que haya habido jovencitas tan ingenuas como para ir a tener relaciones sexuales con un líder porque, aseguraban, ese líder tenía la unción y, al estar en una misma carne, ellas recibirían la misma bendición! ¿Ingenuidad, estupidez, o triquiñuela pecadora?

Jesús dijo que entre los profetas que hubo de los nacidos de mujer, no hubo uno más grande
que Juan el Bautista. Fue el más grande, según Cristo. En efecto; Juan el Bautista se encontró
con una «conferencia de prensa» de todos los medios de comunicación de Palestina, de Galilea, de
la otra Galilea, de las tierras de Efraín… ¡vinieron todos! Y le preguntaban:

¿Quién eres? ¿Quién eres? ¿Eres el Mesías? No… les dijo él. ¿Quién eres?… a ver ¿Quién eres? -le preguntaban los movileros de la época con sus cámaras y micrófonos, (diríamos). ¿El Mesías? ¡No!… ¡Un profeta!… ¡No!… ¿Isaías? ¡No! Uno que se  levantó de los muertos… ¡No! ¿Quién eres? ¡Danos tu nombre! ¡Hay que anotarlo!

¡En los diarios de aquí y de allá! ¡En la radio! ¡En todos los canales de la televisión! ¡En todos los sitios de Internet! ¡Hay que poner el nombre de  este gran siervo! ¡Dios dijo que es grande! ¡Y no es poca cosa que Dios haya dicho que es grande!  ¡Y si Dios dijo que es el más grande tienen derecho a «sobresalir»! Obvio que así hubiera pensado toda esa gente, incluidos nosotros, si hubiéramos estado allí.

Pero el más grande según Cristo contestó estas preguntas sobre quién era: «Una Voz que Clama en el Desierto”, fue lo único que les dijo. ¡Ni nombre  tenía! Y aunque lo tuviera… ¿Para qué quieren mi nombre, si yo no vine acá sino para preparar los caminos del Señor?

Pero… Juancito… ¿No podemos poner aunque más no sea: «El gran Juan»? A él conviene crecer y a mí menguar. Esta es la unción. ¡Esta es la unción! Y que quede constancia que Juan el Bautista terminó con su cabeza en un plato para la emperadora, porque fue débil ante la tentación y no concluyó su ministerio ante la llegada de Jesús como él dijo que haría. Ungido y todo, no pudo evitar ser engañado. Es guerra, no lo olvides jamás.

La pregunta que el Espíritu Santo te hace a ti, entonces, es ésta: ¿Quieres la unción? ¿Quién eres?
Oigo la respuesta de alguien que dice: Nadie, no soy nadie… pero cuando le «pisan la cola»…
¡Ah!… ¡entonces!… ahí dejan ver que su carne no sólo no está crucificada, sino que está tremendamente viva y activa. Y la unción sólo se deposita sobre hombres y mujeres crucificados a Cristo.

Hoy vamos a tener que orar. Porque si bien ya lo sabes, no está de más recordarte que Dios no deposita la unción donde hay rebelión y soberbia, ¡Ni lo pienses!
Cuando hay autosuficiencia, ¿Para qué quiero la unción… si yo tengo «propaganda»? Hermano, piénsalo y apréndelo: ¡La unción es cosa seria, no un juego de ministros!

El primer ingrediente que nos encontramos formando parte de ese aceite divino, es La Mirra. Mirra significa sufrimiento. Vas a tener que enfrentar el sufrimiento, vas a tener que enfrentar
la envidia y vas a tener que enfrentar Persecución.

La unción va a traer como consecuencia, cuando alguien está favorecido por la gracia del Señor, que pase lo mismo que pasó con José. La túnica de colores que le regaló su padre Jacob (hablo en el
sentido espiritual, dado que José fue muy favorecido porque Dios lo amaba mucho, porque el padre
lo amaba) tenía todos los colores, lo cual significa que tenía todos los ingredientes de la Gracia de Dios.

Pero fue suficiente con que vieran a un joven favorecido con esa túnica, para que se
levantara la envidia y el profundo enojo. Prepárate.  Porque en la última hora de los obreros de la viña -en la cual estamos viviendo- Dios en la  última hora va a concentrar los procesos y va a vestir a muchos con la túnica de José de todos  los colores y se va a levantar una habladuría como se levantó en la parábola:

¿Y éstos quiénes  son que trabajaron solamente una hora? ¡Y miren lo que pasa!
Pero el Señor es dueño de todo. Si quieres la unción y estás preparado y estás decidido a
morir… ¿Cómo que a morir? Sí, hermano: Mirra era lo que se usaba para embalsamar a los muertos…

¿La unción dices? ¡Sí! La unción no se deposita sobre los vivos, sino sobre los muertos. Los muertos a  la «carne», los muertos al «ego», los muertos al «yo»… ¡Aquí está un siervo con unción!
-decimos- Yo no juzgo a los demás ni a mí mismo. La unción es depositada sobre un corazón crucificado con Cristo. No vivo ya yo, sino que Cristo vive en mí. Es el ingrediente que dice «Estás muerto «…

Una de las cosas que me llama la atención es que cuando nace Jesús, los reyes le traen
oro -porque era el Hijo de Dios y merecía ese ingrediente que representa realeza- Incienso, porque era ofrecido en sacrificio dado por él y mirra,  porque iba a sufrir por su gente.

A Jesús lo mataron por envidia -dice la Biblia- ¿Estás preparado para resistir la envidia? La envidia es mutiladora. A la envidia no la puede  soportar nadie que está vivo en la carne; tiene que estar muerto. Háblale a un muerto (no te contesta),  pellizca a un muerto (no reacciona), insulta a un muerto (no te contesta). Pero… insulta a  un muchachito bien vivo… y es como «pisarle la cola a una víbora».

La unción levanta a Cristo cuando el hombre desaparece. Dios usa un instrumento, una voz, una persona, una personalidad, una mente, pero es Cristo, Cristo.  La unción trae persecución; no siempre te van a entender.

La mirra la usaban con una mezcla de drogas (Marcos 15:23). Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; más él no lo tomó. La mezclaban con vino y con hierbas y actuaba como una droga que le daban a la gente en el sufrimiento para adormecerla y que no sufra en el momento de la muerte. Y eso le acercaron a Jesús en la cruz. Jesús no lo quiso  porque él no estaba ni amargado ni deprimido.

Jesús enfrentó la cruz y llevó nuestros dolores, y todo en estado absolutamente consciente. Él no quería estar adormecido, Él  quería estar bien consciente, porque todos conocemos la historia y sabemos que a Él le entregaron mirra, no mirra con vino y especias. La mirra se obtiene de un árbol que crece en Arabia. Se empleaba también para hacer perfume.

Él murió en la cruz sin beberse eso, que los soldados acostumbraban a darle a los crucificados, en un minúsculo acto de misericordia, porque esa bebida atemperaba mucho el sufrimiento. Es notorio que la unción hace que vengan embates que golpean muy fuerte sobre la carne, pero todo es simplemente para poder comprobar dónde estás parado. La unción es: jamás devolver mal por mal.

El segundo ingrediente presente en el aceite de la unción, es la Canela. Tiene un gusto muy agradable. En aquellos tiempos se usaba para perfumar la cámara de encuentros muy íntimos. La
unción hace agradable el estar en comunión.

La canela -que es un árbol de la familia del laurel- se usaba para perfumar las cámaras íntimas
donde el esposo se encontraba con la esposa y habla del deleite de la comunión y la intimidad con
Dios. ¿Pero no está relacionada con el placer? Sí, pero no con el placer en modo hedonista, sino en el respeto y la prosecución de un diseño divino para con el hombre y su mujer.

La unción del Espíritu Santo te da la llave de entrada a la cámara secreta para tener comunión
íntima con el Espíritu Santo, que es como si te dijera que es directa comunión con Dios. Quiero preguntarte: ¿Cuánto tiempo dedicas en el día para buscar a Dios? Te pregunto más: ¿Tienes comunión íntima con Dios a solas?

De hecho, no me estoy refiriendo a tener reuniones, estudios bíblicos, reuniones de oración… etc. Te estoy hablando de una comunión directa entre tú y tu Padre celestial. ¡Oh, no! Me respondes; Estoy muy ocupado… no tengo tiempo… Y después el cenit de la incongruencia religiosa: “Estoy tan ocupado en las cosas del Señor, que no tengo tiempo para ninguna otra cosa.” ¡Y entre esas “cosas”, me estás ubicando a ese Dios al que dices servir!

¿Hay un tiempo en tu vida en que cierras la puerta y te tiras al piso, o doblas tus rodillas, o
caminas o te sientas y dices: Qué agradable es tener comunión contigo, Señor? Y se llena ese
lugar con el aroma de la canela que es la dulce comunión en la intimidad, donde nadie te escucha
-sólo Dios te escucha- donde nadie sabe lo que estás orando -Dios sabe lo que estás diciendo.

Porque cuando sales para hablar con la gente, sólo le puedes comunicar lo que Él te ha dicho allí
en secreto en la intimidad, allí adentro, en la cámara secreta. Digo entonces… si falta el diálogo en la cámara secreta y no se puede oír lo secreto de Dios…  ¿Qué saldrás a decir afuera? Plantarse un lugar y decir: “Así dice el Señor » es cosa seria. Hay una gran diferencia entre un sermón y una Palabra de
Dios. Tú mente quizás no lo note, pero tu espíritu, seguramente que sí.

El sermón, lo preparas en tu oficina con la Concordancia y el libro de ayuda para hacer bosquejos.
La palabra de Dios la encuentras en el lugar secreto, cuando la «canela», cuando la «unción» te
lleva a estar en comunión íntima y allí Dios abre tu oído, despertará tu oído, cada mañana -dice
Isaías- para escuchar sabiduría de Dios, para buscar sabiduría de Dios.

¡Oíd y viviréis! ¡Oíd y vivirá vuestra alma! ¿Cómo hago para oír? Tengo que estar a solas con Él. Para conocer la frecuencia de su voz, tengo que estar a solas  con Él. No puedes tener una idea siquiera de la cantidad de hermanos fieles, sinceros, bien intencionados y honestos que preguntan qué tienen que hacer o cómo tienen que hacerle, para escuchar la voz de Dios. Todavía no pudieron ver que para escuchar la voz de Dios, sólo tienes que silenciar la tuya.

El tercer ingrediente de los que estamos analizando, es el Cálamo. El cálamo sale de la raíz del ácoro que es un pegamento que se usa en los perfumes para que se pegue en la piel para que no se evapore. Y atención con esto: la unción genuina trae unidad, jamás división. Si se produjera una división, ésta será propiciada desde el sector en que la unción no está presente.

En lo que tiene que ver con las estructuras tradicionales que la iglesia evangélica presenta al mundo secular en estos tiempos, bien vale la pena asegurarte que cuando tienes la genuina unción del Espíritu Santo morando en tu vida, no tienes ningún inconveniente en tener comunión de primer nivel con líderes de otras denominaciones. Y lo haces no por bondad personal tuya, sino simplemente por una enorme verdad que todavía muchos no han visto: Dios no tiene denominaciones., sólo tiene UNA iglesia.

Entonces, veamos: ¿La unción trae mayor unidad entre nosotros? ¡Sí!
¿Y cuándo no hay unidad, qué está sucediendo? Lo más simple y a la vista: está ocurriendo que no hay unción. Habrá muchos programas… pero no hay unción.

¿Y si quiero estar en el eterno propósito de Dios para sacudir la ciudad? Únete o respeta.
La unidad se genera. No unidad intervencionista en las Iglesias, sino unidad en el Espíritu,
siendo amigos, trabajando juntos, compartiendo momentos de almuerzo juntos, teniendo un
propósito, uniéndonos para abrir paso en la ciudad, en el eterno propósito de Dios, pero la
unción servirá y la unidad se genera con respeto al otro, no con subestimación y, mucho menos, con la peor de todas las soberbias, la pretendida soberbia espiritual.

Tengo una duda en forma de pregunta: ¿Cuántas personas tiene la Iglesia del Señor? Respuesta: todas. Otra: ¿De qué color es la piel de Dios? Dímelo. Dios no es racista. No tiene prejuicios. Tú ¿Los
tienes? La unción quiebra los yugos. El blanco se abraza con el negro. Y no hay problemas porque la unidad la produce el Espíritu y el pago fue la sangre de Cristo. Aún está la sangre que nos compró. Entonces… ¿Cómo está tu cálamo, hoy? ¿Cómo está la unidad, hoy?

El cuarto ingrediente a utilizar, es la Casia. Esencialmente tienen la misma cantidad que la mirra: quinientos siclos. ¡Mucho! ¡Para que estés  bien muerto! Porque la Casia es el aroma del Espíritu de la Unción de la Presencia de Dios. Y cuando está la unción hay un aroma a Cristo… querido hermano… Cuando está la unción hay un  perfume agradable. Es algo hermoso. ¡Es tremendo!

Alguien, una vez, contó esto: Dice que conoció a un hombre. Cuando él pasaba caminando y dejaba un  perfume… imagínense… las chicas le preguntaban. ¿Qué perfume usas? Yo no uso perfume
-respondía el hombre- ¡No mientas! -le decían… «Los mentirosos no entrarán en el Reino de los
cielos»… Y el hombre dijo: les voy a explicar. Yo no miento. Yo no uso perfume, yo trabajo en
una perfumería. ¡Y paso la mayor parte del tiempo en un ambiente perfumado! ¡Yo no uso perfume!
Se me mete en la piel, adentro, en los poros, en la ropa, en el cabello y los que quieran… que
me huelan… ¡En todo el cuerpo tengo perfume!

Ésta es la unción. ¿Dónde pasas la mayor parte del día? ¿En qué ambiente? ¿Qué llega al lugar
donde tú moras? La unción de Espíritu, cuando empieza a encontrar -como la paloma- el nido en su
lugar, no la tienes que llamar. Por el contrario, no la podrás evitar. Entonces se cumple la
Palabra: «deléitate asimismo en Jehová». «Deléitate«… no tienes que hacer fuerzas para
aguantar.

A Dios hay que disfrutarlo… en Dios hay que deleitarse. No entiendo aquellos que han interpretado que a Dios haya que sufrirlo. Y no estoy hablando de celebraciones con música y show, eso no es disfrutar; estoy hablando de levantar estandartes de guerra, que sí es disfrutar. En la Palabra dice. «Deléitate en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón«. El Señor mirará desde los cielos y te
concederá aquello que tú pides.

Una vez hubo un banquete con Jesús. Y una mujer rompió un frasco de perfume de mucho precio y la casa se llenó del perfume. Ninguno de los presentes al banquete le pudo dar a Jesús lo que esta
mujer hizo. ¿Está tu cámara llena de perfume? La unción hace que todo lo que toques y donde quiera que vayas lo llenes del perfume de la presencia de Dios.  ¿Cómo está tu aceite, hoy?

Último ingrediente: Oliva. Oliva es símbolo de firmeza. Su madera es muy dura. De allí sacaban el combustible. Los judíos lo usaban como sanidad interior. La echaban externamente para sanar internamente,  heridas -como raíz firme.

Por eso dice la Escritura: El hombre en Dios es como un olivo bien plantado. La unción es la
comunicación especial que Cristo hace de la influencia del Espíritu Santo a los creyentes  guiándolos a la posesión de toda verdad y santidad. El aceite se evapora si no lo reemplazamos. Finalmente, va a desaparecer. La vasija va a quedar  vacía.

El Espíritu Santo no se evapora, pero si lo abandonas, lo perderás. Se pondrá a un costado, te
va a dejar hacer tus programas, tus cosas; y el día que sientas desesperadamente que dependes de
Él y que sin Él no puedes hacer nada, entonces, Él sabrá lo que tienen que hacer.

Efesios 4 nos advierte de algunas posibles fisuras. Si hay una rajadura en la vasija, el aceite
buscará la manera de filtrarse. Efesios 4 dice que no demos lugar al diablo: amarguras, resentimientos, lástima propia.  Sólo el aceite fresco tiene la debida viscosidad para enfrentar la temperatura. Déjame decirte algo más: Si tú no cambias el aceite de tu coche, tu coche se va a fundir. Y la densidad del aceite
evita la fricción y la temperatura que arruinan su motor.

Sólo el aceite fresco puede romper el yugo, puede aguantar las presiones que se sufre cuando uno
está ministrando cada día. Sólo el aceite fresco te dará nuevas fuerzas. Seré ungido con aceite
fresco y Tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo. (Salmo 92:10)

¿Cómo está tu aceite hoy? ¿Quieres la unción todavía? ¿Estás dispuesto a desaparecer? ¿Estás
dispuesto a pagar el precio de la unidad, incluso con personas con las que, salvo el amor por Jesús, parecería no tener nada en común?

A veces, para pagar el precio de la unidad hay que cruzarse de vereda y abrazarse con el que
nunca te abrazó. Porque decir: ¡Amén! Es muy fácil. El «amén» verdadero se traduce en obras.
¿Estás dispuesto a cruzar la línea que nunca cruzaste y tener el respeto y trabajar en unidad
en esta ciudad, pueblo, aldea o región en la que habitas? ¡Unidad!

Y decir unidad no es decir: ¡Ven y únete a nosotros! Unidad es el salvoconducto único, genuino y ultra sincero, para que el propósito del Señor se cumpla. ¿Estás dispuesto a entrar al lugar secreto y tener tiempo con Dios?  ¿Estás dispuesto a que Dios ponga aceite fresco… para que puedas soportar?

¿Para qué seas firme  en la gracia y en la fe? ¡Si estás dispuesto, eres de mi mismo equipo. El equipo de Jesucristo, sin apellidos. Y mucho menos, muchísimo menos, ese apellido más moderno recientemente inscripto llamado ecumenismo. Yo estoy hablando de unidad espiritual, no de hombres o intereses.

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¿De Verdad Eres Más que Vencedor?

En estos trabajos anteriores, hemos estudiado la manera en que el cristiano puede vencer. Gracias a Dios que muchos hermanos y hermanas entre nosotros han empezado a experimentar la vida que vence. Ya vimos la manera en que la vida vencedora puede crecer. Hoy examinaremos otro tema, el tono de la victoria.

Frecuentemente una persona canta usando las palabras correctas, pero en la nota equivocada. Recuerden que la vida vencedora también tiene su tono. No es suficiente que las palabras sean correctas; el tono también debe serlo. Veamos el significado de la nota de la victoria.

Salmos 20:5 dice: “Nosotros nos alegraremos en tu salvación”. La palabra “salvación” también puede traducirse “victoria”. No existe una gran diferencia entre la salvación y la victoria, pues son dos aspectos de una misma cosa.

Damos gracias al Señor porque muchos hermanos y hermanas han entrado por la puerta de la victoria, pero después de que uno experimenta esto, aún necesita tener el tono correcto de la victoria. Posiblemente no entiendan lo que significa tener el tono correcto.

Quizás lo podríamos decir en otras palabras: la victoria tiene sus propias características. ¿Cómo sabe uno que ha vencido? ¿Cuándo sabe que ha vencido? Uno está consciente de haber vencido por Salmos 20:5: “Nosotros nos alegraremos en tu salvación”.

Me pregunto si ustedes conocen la diferencia entre tener victoria y jactarse en ella. ¿Qué es tener victoria y qué es jactarse en la victoria? La victoria es algo que Cristo ya realizó, y la jactancia en la victoria es algo que nosotros hacemos.

La victoria es obra de Cristo, mientras que jactarnos en la victoria es algo que nosotros hacemos. La victoria nos dice que la obra se ha realizado y que aún está vigente, mientras que la jactancia en la victoria es una proclamación continua de que la victoria ya se ha obtenido.

Cuando un equipo de cualquier disciplina deportiv gana, los demás compañeros agitan sus banderas y se regocijan dando gritos. Esto es lo que significa jactarse en la victoria. El equipo que participa obtiene la victoria, pero los compañeros se jactan en esa victoria. ¡Agradecemos a Dios porque la victoria la obtiene Cristo! No tuvimos que derramar ni una gota de sangre por ella. Aun así, podemos jactarnos en la victoria que Él logró.

Recuerden que después de que un cristiano vence, debe seguir jactándose con su boca en la victoria. Un día en el que no pronunciemos un aleluya es un día en el que no nos jactamos en la victoria. Si a diario lo único que vemos son mares de lágrimas, no estamos jactándonos en la victoria.

Nuestro tono debe estar lleno de regocijo en la salvación y de voces de júbilo por la victoria de Cristo. Cuando nuestro equipo de criquet ganaba, llevábamos la victoria a nuestro colegio, y nuestros compañeros de clase se jactaban en esa victoria. De la misma forma, nuestro Señor ha ganado la victoria y nos la ha traído a nosotros. Ahora nosotros podemos jactarnos continuamente en esta victoria.

Debemos decir: “¡Aleluya, Cristo es victorioso!”. Es posible que quienes no pueden decir aleluya no estén derrotados, pero tampoco tienen el tono de la victoria. Es posible que un hombre de Kiangsi hable en el dialecto de los de Pekín. Las palabras pueden ser correctas, pero la entonación no será la correcta.

Aquellos que no pueden decir ¡Aleluya! tienen el tono equivocado. No sólo debemos vencer, sino también tener el tono correcto. Si nuestro tono está errado, los demás pondrán en duda nuestra victoria, y también nosotros la pondremos en duda.

El acento de Pedro era el de un galileo y hasta una sirvienta pudo detectarlo. Cuando nos falte el acento “galileo”, nuestra voz indicará nuestra falta de victoria. Debemos tener el acento “galileo”. Debemos ser identificados como aquellos que han seguido a Jesús, los que tienen el acento “galileo”.

En el Antiguo Testamento hubo un rey de Judá de nombre Josafat. Leamos 2 Crónicas 20 para ver en qué consiste el tono de su victoria. En aquella época “los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra” (v. 1). En los días de Josafat, el reino de Judá era muy débil para luchar contra sus enemigos.

Josafat, por supuesto, también sintió temor cuando se miró a sí mismo. No había podido hacer nada antes ni tampoco podría hacer nada ahora. Cuando vinieran los enemigos, ¿qué podría hacer? No podría hacer nada.

Sin embargo, él era un hombre que temía a Dios. El “humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá” (v. 3). Él no podía hacer otra cosa que acudir a Dios. El oró al Señor: “¡Oh, Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú?

Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos” (v. 12). El reconoció su impotencia y puso sus ojos en el Señor. Hermanos y hermanas, durante los últimos días hemos repetido muchas veces las condiciones para rendirse, que son: (1) comprender que no podemos lograr la victoria por nuestra cuenta y (2) no tratar de hacerlo. Además debemos creer en Dios. Esto fue lo que hizo Josafat: reconoció esto al decir que no tenía la fuerza para resistir al enemigo, ni tampoco sabía qué hacer. No tenía más alternativa que acudir al Señor.

Inmediatamente Dios le envió un profeta que le dijo: “No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (v. 15). ¡La guerra es del Señor! Ni la victoria ni el fracaso dependen de nosotros.

Ni el mal carácter, el orgullo, las dudas, los pensamientos impuros, la avaricia y todo tipo de pecado nada tienen que ver con nosotros. La batalla no es nuestra, sino de Dios. El dice: “No habrá para qué peleéis vosotros en este caso” (v. 17).

Dios sólo nos exige que permanezcamos de pie, firmes. Él quiere que nosotros bajemos las manos y se lo dejemos todo a Él. Sólo necesitamos estar parados, quietos y ver la salvación de Jehová (v. 17). Hermanos y hermanas, no somos nosotros quienes luchamos; somos simples espectadores. Cada vez que dejemos de jactarnos en la victoria caeremos. No debemos tener miedo delante de Dios, porque es Él quien peleará por nosotros.

Josafat hizo algo más. ¡No sólo permaneció firme observando la batalla, sino que también inclinó su rostro a tierra para adorar a Dios después de escuchar la palabra del profeta. Todo Judá y los habitantes de Jerusalén también se postraron delante de Jehová y lo adoraron.

Mientras los otros se disponían a atacarlos, ¿qué hacían éstos por su parte? Pidieron a un grupo de levitas que alabaran al Señor. Ellos estaban vestidos de ornamentos sagrados (v. 21) y fueron delante del ejército alabando a Jehová. ¿Estaban locos?

Ellos no tenían temor de las rocas ni de las flechas; iban cantando alabanzas a Dios. Este es el tono de la victoria. Ellos tenían el tono de la victoria porque sabían que Jehová les había concedido la victoria y que los enemigos ya estaban derrotados. Sabían que ya habían ganado la batalla.

Algunos creen que cuando las tentaciones vienen, deben luchar y resistirlas. Pero “cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá y se mataron los unos a los otros” (v. 22). Cada vez que entonamos cánticos de alabanzas al Señor, los enemigos son derrotados.

¿Cuál fue el resultado? “Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado” (v. 24). Dios da una victoria en la que ninguno escapa o no da victoria en absoluto.

Si dependiera de nosotros, podríamos haber dejado unas cinco o seis personas vivas. Pero Dios no dejó ni uno solo vivo. Las palabras “y cuando comenzaron” del versículo 22 son muy significativas. Cuando el pueblo comenzó a cantar, Jehová puso emboscada contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir. Hermanos y hermanas, Dios sólo puede obrar cuando nosotros comenzamos a alabar. Cuando comencemos a alabar, Dios comenzará a obrar.

Sé que muchas tentaciones vienen a nuestro encuentro, y también sé que tenemos muchas pruebas. Puede ser que tengamos debilidades físicas, circunstancias adversas u otras dificultades en nuestros trabajos. Es posible que digamos: “¿Qué debo hacer? ¿Cómo puedo vencer?”.

Sabemos que debemos vencer, pero nuestro tono está errado. Cuando lleguen las tentaciones debemos decir ¡Aleluya! Cuando vengan las pruebas debemos decir ¡Aleluya! Cuando veamos venir las dificultades debemos decir ¡Aleluya! Una vez que proclamemos ¡Aleluya!, los enemigos serán derrotados. Cuando alabemos, nuestro Dios comenzará a obrar; El entrará en acción cuando nosotros comencemos a cantar.

No es suficiente reconocer que no podemos vencer y creer que Dios puede hacerlo. Tenemos que levantar la voz y decir con el corazón: “¡Aleluya! Te doy gracias Dios porque estoy pasando por pruebas. Gracias Dios porque no puedo vencer. Gracias Dios porque la victoria ya es mía”.

Josafat continuó cantando porque creyó que había vencido. Josafat ya daba por muertos a sus enemigos. Por consiguiente, podía avanzar y cantar. El no tenía temor de las piedras, porque contaba con que sus enemigos ya estaban muertos. Cuando subieron a la torre y miraron, sólo había cadáveres tendidos en tierra.

“Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy. Y todo Judá y los de Jerusalén, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos.

Y vinieron a Jerusalén con salterios, arpas y trompetas, a la casa de Jehová” (vs. 26-28). Nuestra alabanza y acción de gracias consta de dos secciones. Una de ellas sucede antes de la victoria, y la otra, después de que la victoria se ha obtenido.

El gran error que cometemos hoy es que no alabamos antes de la victoria; nos reservamos esta alabanza y esperamos para ver qué sucede. Muchos hermanos y hermanas han reconocido que no pueden vencer y han dicho que tampoco tratarán de hacerlo; han creído en los hechos cumplidos de Dios y en que Cristo es su victoria. Pero no se atreven a decir: “Aleluya, he vencido”.

Un hermano dijo que tenía que esperar para ver si traería resultados. Otra hermana dijo que tenía que esperar para ver si esto produciría el resultado esperado. Con esto ellos daban a entender que alabarían a Dios al día siguiente, sólo si veían algún resultado.

Pero Josafat ofreció dos alabanzas. Todo vencedor debe ofrecer dos alabanzas: la alabanza anterior a ver algún resultado, y la alabanza que se eleva después de que se ha visto el resultado. Este es el tono de la victoria. Cuando detenemos nuestra alabanza, somos derrotados y perdemos la victoria.

Nosotros nos preguntamos si hemos vencido o no, pero yo les pregunto si han gritado “¡Aleluya!”. “Aleluya” es el tono de la victoria. Si el tono es correcto, la victoria es genuina. Tal vez podamos fingir muchas cosas, pero no podremos fingir el tono de la victoria.

Todo vencedor tiene un tono de continuo regocijo y alabanza. Podemos darnos cuenta de dónde procede una persona por su acento o su entonación. También podemos decir si alguien ha vencido, por el tono que usa. La señal de victoria es el grito de “aleluya” y “Gloria al Señor”.

Cuando venga la tentación, la señal de la victoria es poder decir: “¡Aleluya, gloria al Señor!”. Una persona que se fija en sí misma no puede alabar al Señor. Solamente los que tienen su mirada fija en el Señor pueden alabarlo.

Si nos miramos a nosotros mismos, nos daremos cuenta de que somos incapaces y no podremos decir: “¡Aleluya, gloria al Señor!”. Cuando contemplemos al Señor, podremos decir: “¡Aleluya, gloria al Señor!”. No importa si las tentaciones aumentan ni si los moabitas y lo amonitas son más numerosos que antes.

La guerra es del Señor, y no nuestra. El Señor se encarga de todo. Por lo tanto, el tono de la victoria se encuentra en nuestro regocijo continuo, nuestra alabanza y nuestra acción de gracias al Señor. No tenemos que esperar hasta fracasar, contaminarnos y pecar para poder decir que fuimos derrotados.

Tan pronto detenemos la alabanza y la acción de gracias, ya perdimos la victoria. No tenemos que cometer un pecado muy grande; cada vez que dejemos de jactarnos en la victoria del Señor y de darle gracias y cantar alabanzas a El, habremos perdido nuestra victoria. La vida vencedora que Dios nos ha dado canta “aleluya” y se regocija todos los días. Cuando esta señal desaparece, la victoria se ha perdido.

Conocemos bien Nehemías 8:10, que dice: “Porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza”. La vida que Dios nos dio se expresa en gozo. Nuestro Señor Jesús vive en una atmósfera de gozo, regocijo, alabanzas y acción de gracias.

Esta es la lección que he aprendido en estos últimos años. Anteriormente sabía que había sido perdonado y que había perseverado, me había consagrado y había obedecido al Señor. Pero sentía algo de amargura y tenía algunas pequeñas quejas. No podía darle gracias al Señor ni alabarlo.

Cuando no podemos darle gracias al Señor ni alabarlo, estamos derrotados. Nuestra victoria se descubre en nuestro gozo. Cada vez que dejamos a un lado nuestro gozo y regocijo, hemos desechado también nuestra victoria.

Cuando desechamos nuestro gozo y nuestro regocijo, quedamos atados. Un hermano testificó que nunca se había dado cuenta tanto como en estos últimos días, de la fuerza que el gozo proporciona. Si no estamos gozosos y regocijándonos, nos encontraremos deprimidos. Tenemos que mantener nuestra victoria en gozo y regocijo. La victoria es como un pez que debe mantenerse en el agua. La victoria debe mantenerse en gozo y regocijo.

¿Cómo podemos regocijarnos? Podemos regocijarnos y alabar a Dios con gozo por muchas cosas. Por ejemplo, si hemos cruzado la puerta de la victoria y del poder, podemos regocijarnos y alabar a Dios con gozo. Sin embargo, la Biblia dice que también podemos regocijarnos en muchas de las cosas que normalmente no nos traen regocijo. Podemos encontrar en la Biblia las cosas por las cuales podemos regocijarnos.

Dice en 2 Corintios 8:2: “Que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su liberalidad”. Este versículo nos dice que los macedonios tenían abundancia de gozo en medio de muchas pruebas y aflicciones.

No dice que tuvieran una o dos gotas de gozo, sino abundancia de gozo. Hermanos y hermanas, tenemos que regocijarnos y tener abundancia de gozo. Aun en medio de las tribulaciones debemos regocijarnos. La vida de Cristo es una vida de victoria, y nosotros podemos jactarnos en Su victoria.

Aunque grandes ejércitos nos amenacen y grandes tribulaciones estén a nuestra espera, podemos regocijarnos y alabar al Señor. Una de las características de la victoria es que rebosa de alabanzas y de acción de gracias en medio de la tribulación.

Había un hermano que trabajaba en el ferrocarril y había perdido una pierna en un accidente al pasar un tren. Cuando despertó en el hospital después del accidente, le preguntaron si todavía podía darle gracias al Señor y alabarlo. Respondió: “Le doy gracias al Señor y lo alabo porque solamente perdí una pierna”. Aunque este hermano tenía una tribulación grande, podía darle gracias y alabanzas al Señor. Este es el tono de la victoria. El tono de la victoria es la acción de gracias y las alabanzas en medio de la tribulación.

Santiago 1:2 dice: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”. Leemos en 1 Pedro 1:6: “En el cual vosotros os alegráis”. ¿A qué se refiere esto? El versículo 8 dice: “A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y colmado de gloria”.

En el capítulo 4, versículos 12 y 13 dice: “Amados, no os extrañéis por el fuego de tribulación en medio de vosotros que os ha venido para poneros a prueba, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto participáis de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de Su gloria os gocéis con gran alegría”.

Estos pasajes nos dicen cómo debemos comportarnos en los momentos de tribulación. El libro de Santiago habla de “diversas pruebas”. Esto incluye tanto las pruebas que debemos afrontar como las que no deberíamos afrontar; todas vienen al mismo tiempo.

Vienen los enemigos, los amigos, los incrédulos, los hermanos y también las cosas razonables y las absurdas. Vienen toda clase de pruebas, pero ninguna de ellas puede quitarnos el gozo. Recuerden que en la Biblia la palabra gozo siempre va acompañada de adjetivos tales como gran y pleno.

Todos los gozos que proceden de Dios son grandes y plenos. Leemos en 1 Pedro 1:6 que uno se regocija, mientras que la aflicción es sólo por “un poco de tiempo”. ¿Es posible estar afligidos? Sí, es posible; de hecho, es inevitable que nos sintamos afligidos. Mientras tengamos ojos, siempre brotarán las lágrimas.

Mientras tengamos conductos lagrimales, las lágrimas siempre saldrán. Pero aunque haya lágrimas, también puede haber regocijo. Por consiguiente, 1 Pedro 1:8 habla de: “Gozo inefable y colmado de gloria”. No hay palabras para describir este gozo.

Muchas veces mientras aún hay lágrimas en nuestros ojos, podemos estar gritando: “Aleluya!”. Muchas veces mientras las lágrimas ruedan por nuestras mejillas, nuestros labios están dando gracias a Dios y alabándolo. Muchas lágrimas han corrido mezcladas con acción de gracias y alabanzas.

La señorita M. E. Barber escribió un himno que contiene la siguiente línea: “Que mi espíritu te alabe, aunque esté partido el corazón”. Mientras vivamos en la tierra, no podemos evitar que nuestro corazón en ocasiones sea partido. El corazón siente, pero aun así, el espíritu puede alabar al Señor.

Dice en 1 Pedro 4:12 que no sólo debemos gozarnos en medio de las tribulaciones, sino también cuando las pruebas vengan. Esto significa que debemos recibir las pruebas y decir: “Damos gracias al Señor y lo alabamos porque las pruebas están otra vez aquí”.

Algunos hermanos fruncen el ceño cuando ven venir las pruebas y murmuran: “¡Aquí están otra vez!”. Pero Pedro nos dijo que diéramos gracias a Dios con gozo de que estuvieran de nuevo aquí. Cada vez que le damos gracias al Señor y lo alabamos, nos ponemos por encima de las pruebas.

Nada puede ponernos por encima de las tentaciones, las circunstancias y las dificultades mejor el gozo, la acción de gracias y la alabanza. Este es el tono apropiado de la victoria y se expresa en un vencedor.

Permítanme decirles algo que tal vez no les agrade mucho: los cristianos son un modelo para los demás moradores de la tierra. Dios nos ha puesto sobre la tierra como modelo para los demás. Si lloramos cuando otros lloran y nos desanimamos cuando otros se desaniman, seremos iguales que los demás.

¿Dónde está entonces nuestra victoria? Nosotros debemos mostrarle al mundo que en medio de estas situaciones, tenemos gozo y fortaleza. Quizá les parezcamos locos, pero tendrán sed del Cristo que nos vuelve tan “locos”. Que el Señor nos conceda Su gracia para que expresemos la victoria de Cristo en medio de las tribulaciones.

Mateo 5:11-12 dice: “Bienaventurados sois cuando por Mi causa os vituperen y os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Regocijaos y exultad, porque vuestra recompensa es grande en los cielos”. Es posible que soportemos cuando otros nos vituperen y que no respondamos palabra alguna cuando otros nos persigan.

Pero no es suficiente soportar ni quedarnos callados. Si sólo soportamos y nos quedamos callados, ya estaremos derrotados. El mundo también puede soportar y quedarse callado. Los monjes pueden hacer lo mismo y también los discípulos de Confucio.

Nosotros debemos ser diferentes a ellos. Cuando otros nos vituperen, deberíamos decir: “Señor, te agradezco y te alabo”. Debemos tener por gozo que otros nos vituperen. Cuando otros nos persigan debemos darle gracias al Señor y considerar esto una oportunidad para gozarnos.

Si nuestra victoria es genuina, debemos regocijarnos sobremanera. Si la victoria sólo significa sufrir los vituperios, no pasa de ser un simple esfuerzo humano. El esfuerzo humano resulta en represión, mientras que toda obra del Señor resulta en gozo y regocijo.

Todo se pone de manifiesto en nuestro tono. El error más grande hoy es que el hombre piensa que soportar es la mayor de las virtudes. Cuando otros nos vituperan, ¿podemos regocijarnos grandemente? Cuando otros nos vituperan, ¿nos limitamos a mirar hacia el suelo y cerrar la boca?

Hay muchas personas que experimentan persecución. Muchas hermanas son perseguidas por sus esposos. Muchos son calumniados y difamados. ¿Qué hacen ellos? Oran para que el Señor les ayude a no perder la paciencia. Creen que si no pierden la calma o no explotan, habrán vencido.

Pero, ¿han vencido en realidad? Es cierto que tienen victoria, pero no es la victoria que el Señor da. Si fuese la victoria del Señor, podrían darle gracias y alabarlo grandemente en medio del vituperio y la persecución. Permítanme repetir: cada vez que descubramos que no podemos dar gracias al Señor ni alabarlo, estaremos derrotados. El tono de la victoria es acción de gracias y alabanzas.

Hubo un hermano que en cierta ocasión estaba sentado en un tranvía al lado de un gran enemigo suyo. El oró al Señor diciendo: “Señor, guárdame”. Mientras oraba, trataba de mantener una buena actitud, y hasta conversaba con su enemigo sobre las noticias y los deportes.

Pero en su interior, oraba incesantemente pidiendo que el Señor hiciera que su enemigo se bajara del tranvía antes que él y para que el Señor lo mantuviese en victoria en todo el camino. Finalmente después de mucha lucha, llegó a su destino y se bajó del tranvía.

Suspiró profundamente sintiéndose más aliviado y dijo: “He vencido”. Pero, ¿qué clase de victoria fue ésta? Esta es una victoria engañosa, fabricada por el hombre y vacía. Si fuese la victoria de Dios, no habría sido necesario orar pidiendo ser guardado ni pidiendo ayuda para soportar. Sólo necesitaba decir: “Dios, te doy gracias y te alabo por haberme puesto aquí. Ya que me has puesto aquí, no importa si me dejas aquí más tiempo”.

Filipenses 4:4 dice: “Regocijaos en el Señor siempre”. Al describir el gozo, la Biblia usa las palabras gran, pleno o siempre. Pablo decía: “¿Ya oyeron esta palabra? Si todavía no la han escuchado, permítanme repetírsela: ¡Regocijaos!”. Si acaso no lo hubiésemos captado, lo decía una vez más: debemos regocijarnos.

La vida que Dios da es una vida de gozo. La vida diaria del cristiano debe estar llena de regocijo. Puede ser que haya pruebas y tribulaciones, pero habrá regocijo. Lo opuesto de regocijarse es estar ansioso. Muchos están ansiosos por sus hijos, por su dinero o por sus negocios. Pero la Palabra del Señor dice: “Por nada estéis afanosos” (Fil. 4:6). Pensamos que la ansiedad es justificaba, pero el Señor dice: “Por nada estéis afanosos”. ¿Por qué? Porque debemos regocijarnos siempre.

Si dejamos de regocijarnos un solo día, habremos pecado ese día. Una vez, en una conferencia, un hermano predicaba acerca de no estar ansiosos por nada. Al escuchar esto una hermana, se enojó en gran manera. Ella pensaba: “¿Cómo puede una persona no estar ansiosa?

Si los hermanos fuesen un poco más afanosos, podrían servirnos mejor comida” (Los hermanos estaban encargados de la comida en esa conferencia). Pero el Señor no la dejó como estaba. Ella finalmente pudo ver que la ansiedad era un pecado y pudo así vencer.

Puedo hablar mucho más sobre este tema. Pablo dijo en 2 Corintios 12:10: “Me complazco en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias”. Pablo se regocijaba en las debilidades, en afrentas, en persecuciones y en angustias.

Aún no sabemos lo que nos habrá de sobrevenir, pero sí sabemos que mientras vivamos en la tierra, las circunstancias no siempre estarán a nuestro favor. Algunos se enfermarán; otros tienen familiares que están enfermos. Otros tienen parientes que están muriendo, y otros están afrontando persecuciones.

¿Qué vamos a hacer? Podemos decirle al Señor que lo soportaremos todo. Pero decir esto significa que ya hemos fracasado. Si por el contrario decimos: “Señor te agradezco y te alabo”, seremos victoriosos, y Cristo se manifestará en nosotros. Le daremos al Señor la oportunidad de manifestar Su poder y nos regocijaremos. Esta es nuestra experiencia cotidiana en esta tierra. Debemos regocijarnos, alabar al Señor y darle gracias continuamente.

En 1 Tesalonicenses 5:18 dice: “Dad gracias en todo”. Debemos dar gracias en todo. Colosenses 3:17 dice: “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de El”.

Estos dos pasajes de las Escrituras lo abarcan todo. Lo que no hayamos abarcado en los otros pasajes, quedan incluidos en estos dos versículos. Le doy gracias y alabo al Señor por esto. Puedo decir ¡Aleluya! Otros pueden preguntarse qué sucede con nosotros, pero podemos dar gracias en todo y alabar a Dios por todo.

Si hacemos esto, prevaleceremos sobre cualquier tentación y resistiremos toda prueba. Ninguna prueba o tribulación nos vencerá. Quienes siguen este camino, hallarán fuerzas para afrontar las tentaciones. Podremos dar gracias al Señor y alabarlo por las tentaciones y por haber obedecido al Señor.

Algunos tal vez piensen que me opongo a la perseverancia. Perseverar es valioso y correcto. Pero la perseverancia que necesitamos no es la que viene cuando nos esforzamos. Colosenses 1:11 dice: “Para toda perseverancia y longanimidad con gozo”.

Sufrimos y perseveramos con gozo. Esta no es una perseverancia amarga o a la cual no estamos dispuestos a aceptar. El tono diario de la vida cristiana es la perseverancia y la longanimidad con gozo. En todo damos gracias y en todo ofrecemos alabanzas. Esta es una vida del tercer cielo.

¿Por qué la vida vencedora debe manifestarse en regocijo? ¿Por qué debemos regocijarnos antes de poder decir que tenemos una vida que vence? Romanos 8:37 dice: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores”. Dios da una sola clase de victoria, la victoria que nos hace más que vencedores.

Una victoria que escasamente logra vencer y que a duras penas nos lleva a la cima, no es una verdadera victoria. La victoria que proviene del Señor nos hace más que vencedores, y sólo se obtiene regocijándonos.

Nuestra copa está rebosando. Todo lo que Dios da rebosa. Lo que no rebosa no es de Dios. La clase de victoria que Dios da es: “A cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera litigar contigo y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos” (Mat. 5:39-41).

La victoria que rebosa es la victoria de Dios. Vencer a duras penas, es una victoria fabricada por el hombre; es el producto del esfuerzo humano. Hermanos y hermanas, éste es el tono de la victoria. Abra Dios nuestros ojos para que veamos que cualquier victoria que no nos haga más que vencedores es sólo un remedo de victoria. Si nos reprimimos y luchamos sólo estamos imitando la victoria. Si Cristo vive en nosotros, nos regocijaremos en todo y alabaremos al Señor. Podremos decir siempre: “¡Aleluya, gloria al Señor!”.

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El Mayor Enemigo del Amor

Quiero comenzar este trabajo en el libro de los Jueces, en el capítulo 7. Dios ha ganado la batalla y yo quiero que hoy veas algo en los cielos. En el mundo espiritual, no hay tiempo. En el mundo espiritual, en el Reino de Dios, la batalla sobre tu tierra, sobre tu suelo, sobre tu país, ya ha sido ganada. Hemos estado enseñando que el Señor está buscando gente que pueda unir el cielo con la tierra. Que el Reino de Dios venga. Que tu Reino venga. Que lo que está en el cielo, descienda sobre la tierra. Las victorias, las declaraciones, la inmensidad de la gloria, el avance del Reino, que ya está diseñado en el cielo, que venga a la tierra. Señor; abre nuestro entendimiento, para entender los misterios de la guerra.

(Jueces 7: 2) = Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. 

(3) Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil. 

Quiero que te des cuenta que la guerra ya fue ganada. Todos ustedes pueden ver en sus biblias, que la guerra ya fue ganada. Él ya había peleado la batalla por tu tierra, cual quiera que sea. Es guerra. Y aún nuestros enemigos más grandes no son los poderes o los principados, sino el espíritu de temor. Veintidós mil, más de la mitad se regresaron. Las dos terceras partes se regresaron. Y solamente un tercio se quedó.

El temor es la estrategia del diablo. El temor, no es un temor humano, es una mentira demoníaca. Es el poder, es el control por el cual el enemigo controla la gente. La gente con temor, no puede entrar a la batalla. Y hoy existen muchos problemas alrededor del mundo, porque gente llena de temor, ha entrado en las batallas. Y luego son atrapadas por el diablo. ¿Y por qué crees tú que son atrapadas? Porque han tenido su corazón abierto al diablo. El temor es una fuerza demoníaca. Tú no puedes pelear con una fuerza demoníaca dentro tuyo. Y luego eres usado por el diablo, para él traer temor entre las tropas.

No es cuestión de ponerse a hacer guerra espiritual contra principados y potestades. Una gran parte de lo que llamamos la iglesia, hoy no tiene suficiente poder para eso. Sin embargo, Jesucristo ya venció y ninguno de nosotros tendría que pelear en contra del diablo, nuevamente. Él ya venció al diablo. Él está sentado en lugares celestiales. Él está sentado a la derecha del Padre. Él es la cabeza y nosotros somos el cuerpo. Y la cabeza es una cabeza victoriosa, ¿No es así? ¿Y de dónde sacaron que el cuerpo tenga que ser un cuerpo vencido? Esa, también es una mentira del infierno.

La cabeza es gloriosa, así que el cuerpo también es glorioso. La cabeza tiene toda la autoridad, así que el cuerpo también tiene toda la autoridad. No hay una autoridad para la cabeza y otra autoridad para el cuerpo. Eso no tiene sentido, sin embargo es lo que muchos están enseñando en este tiempo. ¡Libreto del infierno, enseñan! Es una estrategia satánica para impedir que se usen los poderes que existen en el cuerpo, y lo consigue precisamente implantando el espíritu de temor.

El espíritu de temor, dentro de la iglesia, no vence al infierno. Tampoco liberta las almas. El espíritu de temor en la iglesia, frena la gloria de Dios que quiere llegar a la iglesia. Pero los creyentes tienen que aprender a confiar en la palabra, y la palabra dice que Dios no nos ha dado espíritu de temor. ¿Lo crees? No son los poderes de la magia los que solucionan esto. ¡Todo lo contrario! Nuestro peor enemigo es el temor. Nuestro peor enemigo es el que se mueve dentro nuestro!  ¿Alguna vez te pusiste a pensar que sucedería si perdiéramos esta batalla? Esta es la voz del diablo, esta no es la voz de Dios. Salmo 91.

(Salmo 91: 1) = El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.

El que habita en el secreto del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Habitar significa, entre otras cosas, permanecer en un lugar de manera indefinida. Permanecer en una posición del Espíritu. Habitar, es un lugar que tú has conquistado. Si yo habito en Rosario, es porque alguna vez llegué a este lugar, encontré una casa donde pude venir a vivir, y debí posicionarme en ese lugar.

Todas mis cuentas, mis comunicaciones y todo lo poco de aquello que todavía se haga con papel, va a llegar a ese lugar en donde yo habito. Y todo porque yo me he posicionado en ese lugar en particular. Y, entonces, no estoy divagando por todos lados. Yo sé dónde yo habito. Dice que es el que habita, y esta es la posición del Espíritu. El que habita en el lugar secreto del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente, del Poderoso.

¿Y qué pasa cuando la sombra del Dios Poderoso viene? El poder llega. Es bajo la sombra del Dios Altísimo. Jesucristo vino al vientre de María. Todo lo que es diseñado arriba, es cierto. Y viene, desciende, cuando la sombra del Altísimo viene. Ojo: la sombra no viene porque un predicador en internet le esté diciendo esto. La sombra llega de ti. Cuando tú habitas, cuando tú te posicionas en lugares celestiales. Cuando tú no estás corriendo de doctrina en doctrina.

Hoy, hay mucha gente con temor dentro de la iglesia. ¿O debería decir mejor dentro de las iglesias? Porque no existe un grado de seguridad plena en esto en sus miembros. Porque de pronto escuchan un mensaje que dice una cosa y, a la semana siguiente, escuchan otro que dice otra cosa casi opuesta  a la anterior. Y eso trae inseguridad. ¿Y cuantos saben que un alto grado de inseguridad es el trampolín más efectivo para arrojarse a los brazos del miedo?

Claro está que los motivos fundamentales por los cuales la gente está atemorizada, es porque no se están tomando el trabajo de habitar a la sombra del Altísimo. Porque si tú habitas en ese lugar, tú solamente estarás afectado por una sola voz: la voz del Todopoderoso. Y si sigues esa voz, del otro lado te podrán decir lo que quieran, que tú responderás que eso no te preocupa, porque tú has escuchado la voz del Altísimo, y Él te ha dicho que ya eres más que vencedor.

(Verso 5) =  No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, (6) Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

(7) Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

Esta es la voz que se escucha en ese lugar secreto. Hombre poderoso de Dios. Poderoso ejército de Dios. Esta es la voz que suena, en aquellos que conocen a Dios. No gente que solamente aprendió a repetir la Escritura, sino gente que aprendió a habitar con la Escritura, con la Palabra, con el Verbo, con la palabra hecha carne, En Cristo, dentro de Cristo. Allí no tendrás temor.

Lo cierto es que el temor es nuestro peor enemigo. Y el Señor dice: yo no puedo pelear con gente con temor. ¡Sácalos de aquí! Ellos traen problemas, nada más. Ellos van a traer temor a otros. Andarán por ahí pidiéndole a todos que se cuiden, que tengan cuidado con lo que hacen, asustando, siendo negativos. Disculpen: yo habito en el lugar secreto del Dios Altísimo. Ven conmigo a 1 Juan capítulo 4. El temor es mi peor enemigo.

(1 Juan 4: 17) = En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 

(18) En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 

19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 

El amor nos hace valientes en el día del juicio. Cada batalla es un juicio. Cuando nosotros hacemos guerra, nosotros estamos entrando en un tiempo de juicio. A la corte. A los lugares celestiales. El Señor está declarando juicio sobre nuestro enemigo. Pero, el enemigo, está declarando juicio y acusación sobre cada uno de nosotros. Entonces, cada guerra es como una corte en el cielo. Porque la batalla no es gritarle al diablo. La batalla es ganar en la corte en el cielo.

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio. Entonces, cada persona que va a la batalla, tiene que ser primeramente perfeccionada en amor. ¿Por qué la gente teme? Porque todavía ellos no son perfeccionados en el amor. El amor se concentra en el bienestar de la persona que estás viendo. El temor está atado al egoísmo. ES un pensar exclusivamente en mis posesiones. Que es lo que yo puedo perder. ¿Qué ocurre si esto me pasa a mí? El amor es lo opuesto. El amor es darme y darte hasta perder mi vida.

El amor dice: a mí no me importa si tengo que entregarlo todo. Y en esto conocemos el amor, en que Él nos amó primero. Porque el amor es dar, mientras que el temor es alguien que toma lo que otro le da. Una iglesia que está en temor, que la gente está en temor, sólo toman las cosas, nada dan. Nosotros hemos creado una iglesia de tomadores. Aún cuando ellos dan, siempre preguntan qué recibirán a cambio. Así que termino yendo a la iglesia, antes que nada, para saber qué es lo que Dios me va a dar a mí. Predicador: tienes que tener un buen mensaje, porque es tu deber alimentarme a mí. O me alimentas, o me voy de la iglesia.

Esta gente que piensa así, es gente con temor, con temores. El diablo les puede quitar todo. Porque este es un principio. El que preserva su vida, la va a perder. Pero el que da su vida y la entrega, va a preservarla. Todo lo que tú estás tratando de tener para ti mismo, está sujeto a ser perdido en el territorio del enemigo. Y el diablo te lo puede quitar. ¿Y si algo le pasa a mis hijos? Bueno, si piensas así, tú los estás entregando al territorio del diablo. Todo lo que tú tengas miedo de perder, está bajo el control del diablo. Está bajo el control del temor.

El amor no tiene temor. El amor es una persona. El amor es una persona. El amor no es una decisión. El evangelio del cielo no dice que el amor es una decisión, dice que el amor es una persona. Es la persona de Jesucristo, que quiere vivir y manifestarse a través tuyo. La persona de amor, es un dador. No me interesa si yo tengo que entregar todas mis riquezas.

No me interesa si tengo que entregar mi propia vida. ¡Este es el perfecto amor! Que alguien de su vida por su vecino. ¡Este es el evangelio de Jesucristo! Esto es lo que te hace a ti un discípulo. El que no deja a su padre, a su madre, a su esposa por mí, no es digno de ser mi discípulo. Porque Jesucristo no es acerca de retener, es acerca de entregar. Nosotros no hacemos esto para divertirnos. Nosotros hacemos esto por amor, por cada alma que se lo merece.

¿Y sabes por qué se lo merece? Porque en el corazón del Padre hay una herida que viene desde Adán y Eva. Y la familia de Dios le dio la espalda y eligió escuchar la voz del diablo. Y esa herida, todavía sigue allí, hoy. Y esta herida dice: los quiero de vuelta, los quiero de regreso. Hay alguien allí que puede amar de la misma forma en que yo amé, para ir y ganar la batalla. Pero que conste, yo no he dado mi vida para proteger tus dólares o las cosas de este mundo, sino para establecer un Reino que es invencible.

Hay sangre que reclama en tu tierra, y se pregunta: ¿Quién va a ir a tomar lo que diablo nos robó? El perfecto amor echa fuera el temor. El amor es dador. El amor muere a sí mismo. El amor no es egoísta. El amor no es un tomador. El amor es: ¿Qué puedo hacer por ti? No es: ¿Qué es lo que puedo tomar de ti? El temor es un espíritu que controla a la humanidad. Pero, a través de su muerte, él venció a la muerte, para hacer libres a aquellos que por toda su vida, han sido cautivos por causa del temor a la muerte.

El temor es una cautividad. El temor es del diablo. El temor frenará tu destino tu destino para que tú no lo cumplas. El temor te va a prohibir tomar toda decisión correcta en Cristo. ¿Y qué pasa si hago algo muy atrevido y la denominación me expulsa? ¡Pues que te expulse, pero tú haz la obra de Dios! Porque tú estás aquí para rendirle cuentas a Dios, no a tu denominación. ¡Es que mi doctrina dice que lo profético dejó de ser! Mi Biblia dice que en los últimos días Él derramará de su espíritu y profetizaremos. ¿A quien le creerás?

El temor es una opresión del diablo. El temor a la enfermedad, el temor a la escasez. La peor pregunta que un creyente puede hacerse, es: ¿Y qué pasa sí…? ¡Nada, pasa! Él lo dijo: ¡¡¡Nada!!! ¿Qué Dios es el que va a dejarte con tus problemas sin hacer nada por ti? ¿Ese es el Dios de todo poder en el cual has creído? Escucha, cuando empiezas a dudar de su fidelidad, te pregunto: ¿Alguna vez has considerado cómo insultas a Dios con ese pensamiento? ¡Basta! ¡Él es un Dios en el que puedes confiar! El que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Porque, aunque te cueste creerlo, el diablo podrá tocar cristianos, y de hecho lo hace. Pero lo que el diablo jamás podrá tocar, es el amor.

Y ahora te voy a decir algo que te va a despatarrar toda tu doctrina. ¿A ti te enseñaron que en el mundo, lo que no viene de Dios viene del diablo, verdad? Pregunto: ¿No has conocido en el mundo a personas que, sin ser creyentes o asistentes a una iglesia, sin embargo tú las ves que están llenas de amor? Y dices: Y bueno, pero si no se entregaron a Cristo, son del diablo. ¿Ah, sí, eh? ¿Cuántas fuentes de amor conoces tú en la tierra? Yo solamente una: Dios. Punto. Y cuando viene, viene para los cristianos y para los no cristianos. Y no te asombres si te digo que hay gente no cristiana que entiende mucho más del amor que muchos cristianos.

El diablo no puede tocar el amor. El que habita en el lugar secreto, al abrigo del Altísimo. El que habita en Cristo. El que habita en el Yo Soy. Yo soy un espíritu con el Espíritu de Dios. No puedo ser tocado por el diablo. Aquel que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Y por ese temor, muchos no pueden llevar esta unción a las naciones. El temor es una estructura que ha sido edificada dentro tuyo. Tienes años y años de tener temor. Es uno de los espíritus más fuertes que tiene el infierno. Tú enciendes tu televisor, y todo lo que escuchas y ves, es temor. El cuarenta por ciento de las publicidades, tienen que ver con enfermedades.

Decenas de enfermedades. Medicinas que tú deberás tomar. ¿Tienes tal y tal síntoma? ¡Oh, sí! ¡Yo tengo ese síntoma! Y ahí corren al médico, y luego a la medicina que le están ofreciendo. Hay decenas de temores. Temor a la inseguridad, temor al terrorismo, temor a la escasez, temor a las demandas judiciales. Tú no tienes ningún poder propio para sacarte eso. El temor tiene que ser confrontado. Tú tienes que entender las fortalezas. Esa fortaleza está dentro tuyo. Y no es alguien predicando, no es alguien imponiéndote manos. Sólo tú y tú solamente.

Podrás tener algún Nabucodonosor en tu vida, que quiera imponerte que te doblegues ante su imagen, pero tú sabrás que así como Dios salvó del honro de fuego a Daniel y sus muchachos, así también lo hará contigo. Y que si por alguna razón no lo hiciera, eso no será factor para que tú no tengas la fortaleza suficiente como para no doblegarte ante esa imagen que no adorarás. Entrar al horno de fuego, significa dependencia total de Dios.

El miedo es, en suma, una atadura almática que se rompe. Y nada que se rompa pasa desapercibido. Es doloroso. Aquel que habita en el lugar secreto del Altísimo, no temerá la pestilencia de la noche. Quisiera orar por ti. Tenemos que romper las estructuras del temor. A ver, ¿A qué le temes? Quiero que cierres tus ojos, y medites acerca de tus temores. ¿Qué es lo que temes perder? Ese que pensaste o dijiste, es tu punto más débil.

Ahora pregúntale al Señor por qué tienes tanto temor a perder eso. Y quiero que veas a Dios en su gran amor. Amándote en todas las áreas de tu vida. Él te ama a ti en tu salud, en tu familia, en tu matrimonio. Él te ama en tu ministerio, él te ama en tu trabajo, él te ama en todas las necesidades que tú tienes. Él es un Dios que ama. Él dio a Jesús para proveerte todo. Él te ama. Y no hay nada de qué temer. Yo no te dejaré, no te abandonaré. Nunca estarás sola, o solo. Serás provisto de todas las cosas.

Y el Señor te está pidiendo esa cosa que tú temes. Porque en el temor, hay tormento. Revela esas áreas de temor, Señor, ¡Revélalas! Tal vez tú digas que el Señor nunca te pondrá en una situación que no puedas soportar. Y si así fuera, oirás que te sigue diciendo que en Cristo, tú puedes todas las cosas, porque Él te fortalece.

Todo lo que tú temes perder; todo a lo que hoy te estás aferrando en tu vida, está en las manos del diablo. Y el diablo tiene acceso a eso. Hay temores muy serios. Hay temores muy serios. Hay temor a la muerte. Hay temor al divorcio. Hay temor a perder tus hijos. Hay temor a perder una posición. Temor a perder un ministerio. Hay mucho temor a hombre ahí, del otro lado. Hay mucho temor al hombre. Y hay muchas cosas que tú no puedes hacer, porque le temes al hombre. El temor es un cautiverio.

Tu alma está atrapada por el cautiverio del temor. Fobias son temores. Y el Señor quizás te ponga en una situación en la que tengas que confrontar tu temor. Porque el Señor no puede usar tu vida completamente, si una parte de ti está atrapada por el temor. Revela los temores, Espíritu Santo.

Eres muy bonito a los ojos de Dios, pero cuando peleas contra el temor, ya no eres tan bonito.

Eres muy bonito a los ojos de Dios, pero cuando peleas contra el temor, ya no eres tan bonito. Y eso quiere decir que tú no estás peleando contra tu temor. Es una batalla interna. Ahora quiero que te posiciones en el lugar más terrible en donde el temor te habla. Imagínate esa cosa que tú más temes. Imagínate como que eso ocurre. Y quiero que lo veas a Dios, mucho más grande que esa situación. Quiero que tú veas cómo Dios toma esa situación. Quiero que veas a Dios en su grandeza. Quiero que veas a Dios en la grandeza de su amor.

Quiero desatar sobre tu vida una unción de amor, que es lo único que echará fuera todo temor. Sé que hay algunos de ustedes, allí, que le tienen temor al amor. Que han dicho en su corazón: yo he sido herido porque yo amo a la gente. Porque amé a las personas. Porque amé a esa determinada persona. Yes persona me hirió tanto, que ahora tengo temor a amar. Tengo temor a cualquier clase de relación. Tengo temor a abrir mi corazón al amor.

Esa fue una declaración muy grave dentro de tu corazón. Porque si tú tienes temor al amor, tampoco podrás amar con todo tu corazón a Jesucristo. Así que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, cancelamos esa declaración. Dilo con tus palabras: en el nombre de Jesucristo, yo cancelo esa declaración, y desato esa atadura en mí.

TEMORES

TEMOR AL MAÑANA – TEMOR AL FUTURO:

Mateo 6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;

29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

No quiero ofender ni tu inteligencia ni la presencia que el Espíritu Santo tenga en tu vida. Por eso no añado nada a lo escrito.

TEMOR A LA MUERTE:

Juan 8:51 De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.

¿Esto quiere decir que el que guarda (Respeta, sigue, honra) Su palabra, no morirá? No, sólo se dormirá, porque a este cuerpo tiene que abandonarlo cuando esté gastado. Pero será sin dolores, sin sufrimientos, sin angustias, como quien se acuesta, apoya su cabeza en la almohada y se duerme. ¿Alguien es capaz de darse cuenta o sufrir o sentir alguna otra cosa cuando se duerme? Bueno, así.

TEMOR A LA ENFERMEDAD:

Mateo 8: 16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;

17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

Esto es de fondo; cuando Jesús fue a la cruz, no sólo redimió todos nuestros pecados, sino que además, -dice aquí-, se llevó todas nuestras enfermedades. ¿Y entonces por qué seguimos enfermándonos? Porque no lo creímos a esto. Preferimos darle autoridad a los médicos por sobre la Palabra de Dios. Si Dios dice que vivirás pero un médico dice que morirás, el punto clave es ver a quien le crees. Si depositamos nuestras dolencias en Jesús, la sanidad entrará en nuestros cuerpos. De esto, hay testimonio para repartir. Pero, aun así, son más los que no creen que los que creen, ¿No es raro?

TEMOR AL FRACASO:

Lucas 22: 56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. 

57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. 

58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. 

59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo. 

60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. 

61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 

62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

¿Alguien podría poner en duda que el tremendo apóstol Pedro, resultó ser un cobarde más apto para el fracaso que para el éxito? Sin embargo…mira la historia… ¡Fue Pedro! ¿Y qué hizo que esto cambiara? Que tanto Jesús como Dios Padre, conocían su corazón. Y eso fue lo que respaldaron, no sus actos carnales. Aquí, en este episodio, Pedro fracaso de manera humillante, pero en el resto de su vida, ¿No resultó victorioso y más que vencedor? Dios sabe lo que hace. Los hombres que dicen representarlo, muchas veces no.

TEMOR DE AHOGARSE EN LAS AGUAS

Lucas 8: 22 Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron. 

23 Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban. 

24 Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. 

25 Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

26 Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea. 

Es muchísima la gente que tiene alto temor de morir por asfixia de inmersión. Es muchísima la gente (Cristiana) que le tiene terror al agua. Y aquí, en este pasaje tan conocido, vemos que Jesús, (que solamente es el Cristo, cabeza del cuerpo al cual todos pertenecemos) tenía dominio y señorío sobre las aguas. ¿Y entonces por  qué razón decidimos creerle a Satanás cuando nos sopla al oído que nosotros no, que no podemos? ¿No dijo el que las cosas que él hizo, nosotros también haríamos, y aún mayores? Ese es el punto. Creerlo, no solamente repetirlo todos los domingos.

TEMOR AL RECHAZO:

Juan 6: 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 

Todo lo que el Padre me da. A mí, hoy, el Padre me ha dado, (O ha permitido que tenga, a distancia, pero que tenga, algo o alguien que para mí tiene inmenso valor. ¿Podría rechazarlo, yo? No, no sería imitador de Cristo si lo hiciera. Él, por amor, no rechazó a nadie. Son los hombres en sus pequeñas o grandes miserias, los que suelen rechazar a otros hombres, (O mujeres, es genérico) Y dice que el que a él va, él no lo rechaza ni lo echa fuera. Y si mi Señor no lo hace, ¿Por qué habría de hacerlo yo? Y si yo fuera rechazado por los hombres, ¿Tendrá la importancia suficiente como para olvidar que por Cristo no fui, no soy, ni seré rechazado nunca?

TEMOR A LAS MALAS NOTICIAS:

Romanos 10: 17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 

Dijo una vez W. Churchill, héroe inglés de la Segunda Guerra Mundial, (Que no era creyente) que el hombre pasa más de la mitad de su vida teniendo temor a que ocurran cosas que jamás llegan a suceder, y qué gran vida tendría ese hombre, si pudiera saber eso antes de contraer ese temor. Este versículo dice que la fe ES (que quiere decir VIENE) por el oír. Y después añade que una de las cosas que te harán acceder a la fe, es oír la palabra de Dios. Lo que no te dice aquí pero es implícito, es que si pierdes tu tiempo oyendo otras cosas, en cualquier momento te vas a encontrar conque tu fe está depositada allí y no en Dios. Pasa con lo que se oye por TV respecto a la política, la economía y hasta la religión. Decime que oís esta noche, y te diré como estarás mañana, algo así. Y en cuanto al temor de malas noticias con familiares o seres queridos, eso directamente es pesimismo. Y Dios no es Dios de cobardes ni de pesimistas.

TEMOR A LOS ASCENSORES:

2 Timoteo 1: 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 

El temor a los ascensores, (O que supuestamente se queden detenidos y trabados en un lugar de donde no se puede salir y que no haya nadie cerca que nos ayude (?) es similar al de volar en avión. Tiene que ver con la necesidad de la persona por tenerlo todo bajo control. Lo que se mueve sin su participación, le produce desconfianza, primero, y temor después. Multitudes tienen este temor. Multitudes son en sus vidas grandes controladores, algunos, al extremo de manipuladores. El que leyó y creyó lo que Pablito le dice a Timo, no tiene ese problema.

PANICO:

1 Samuel 14: 15 Y hubo pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido a merodear, también ellos tuvieron pánico, y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación. 

El pánico, que es una sobresaturación del miedo raso, es una consecuencia que tiene que ver con el anterior, el de control. El pánico entra cuando algo desconocido toca nuestras vidas. Mientras lo que llega sea conocido, más allá de que podamos combatirlo o no, muy difícilmente nos paralizará. Pero si lo que llega es algo totalmente nuevo, novedoso y que todavía no podemos encasillar en ningún rótulo, eso nos traerá indefectiblemente pánico. (¿Te estás entendiendo, ahora, no?)

MIEDO:

Hebreos 2: 14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 

El diablo,(Satanás sería su nombre más preciso), tiene para su dominio el imperio de la muerte. De  hecho, si él es quien lo maneja, la gente sólo podrá sentir miedo ante eso. Por eso es tanta la gente que tiene tanto miedo a morir. ¡Como si hubiera regresado alguno que murió a decir que era feo morirse! De hecho, los que saben muy bien como son las cosas, no dicen que la muerte es bella porque saben que hay mucha gente, (Incluso cristiana), que está viviendo de tal modo que, si le llegas a decir algo así, capaz que van y se suicidan sin culpa. Esto te lleva al siguiente paso: saber que el miedo es un demonio y que es tu obligación, día tras día, con perseverancia y tozudez, ordenarle que se vaya, en el nombre de Jesús. Y si se resiste, es porque a lo mejor algo que uno vivió y no recuerda, (O se resiste a recordar porque le duele), le da cierto derecho legal. Así que es tiempo de, aunque el recuerdo de lo malo duela, en este caso servirá como corte de bisturí para sanar una herida infectada.

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La Antigua Serpiente Activa

El espíritu de la Serpiente, al que algunos denominan espíritu de Pitón, es un espíritu que estrangula la vida de la gente, que la aprieta, la comprime y le succiona la vida, impidiendo de esa manera que pueda ser sensible a la voz de Dios. Ocasiona enfermedades en el área respiratoria, sofoca a la gente introduciéndolos en un espíritu de religión.

También dolores crónicos en la espalda, problemas pulmonares, y a la larga, también, genera un cuadro de depresión. Esto hace que mucha gente confunda el ataque de este espíritu simplemente con estrés o cansancio. O sencillamente con problemas de vejez en el caso que así pueda confundirse.

(Hechos 16: 16) = Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.

(17) Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

(18) Y esto lo hacía por muchos días; más desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

(19) Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades; (20) y presentándolos a los magistrados, dijeron: estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad, (21) y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.

(22) Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas.

(23) Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.

(24) El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.

Es interesante ver toda la reacción que se genera, a partir de una liberación muy particular. Revisemos el pasaje lentamente. Especialmente la primera parte. Los dos hermanos, Pablo y Silas, estaban yendo a la oración, y dic que les sale al encuentro una muchacha con un espíritu de adivinación.

Literalmente, allí dice: “con espíritu de Pitón”. En el griego dice con espíritu de Pitón. La palabra adivinación, en el lenguaje original, aparece con el nombre puthon, que es una región de Delphos. Delphos es muy importante para toda la historia del espíritu de Pitón.

En esta región, que es Delphos, se localizaba el famoso oráculo de Delphos. La mayor parte de nosotros alguna vez tiene que haber escuchado algo respecto a esto, ya sea por historia o diferentes registros. De allí viene el espíritu de Pitón.

¿Qué es adivinación? Si ustedes toman un diccionario, van a ver que básicamente se considera adivinación, como el arte de tener conocimientos secretos, especialmente del futuro. Esa es una definición muy sencilla de diccionario, el arte de obtener conocimientos secretos.

Pero ya viéndolo a la luz del espíritu, es la contraparte, es la imitación pagana de lo que es el don profético. Es lo contrario al don profético. Si nosotros analizamos la palabra con detenimiento, vamos a poder darnos cuenta que la adivinación viene a través de un poder demoníaco, y que muchas vece viene cubierto, viene disfrazado, como una genuina profecía, que no lo es.

La respuesta bíblica contra la adivinación, es hostil. Se condena la adivinación en todas sus formas. Por ejemplo, Deuteronomio 18: 10-12, dice: No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.

Es que Dios había establecido que fuesen sus profetas los mediadores en todo lo que fuera el conocimiento y la revelación de lo sobrenatural. Dios había establecido un protocolo al respecto. Hay otro texto, (En realidad hay muchos) en Números 22:7, dice: Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac.

Fíjate que también había entonces un protocolo en el paganismo para conseguir este conocimiento futuro. Y esto es fácil de ver hoy día. Si una persona trata de conseguir información sobre su futuro, o algo respecto a la premonición u otras que tienen que ver con su vida, irá donde está alguna persona que se mueve en esto, y le va a pedir algún tipo de recompensa por ello.

La palabra adivinación, en el hebreo, es kesem. Y kesem significa también “sentencia divina, o brujería”. La palabra kesem, viene de una raíz hebrea que es la palabra kasam, que significa algo así como distribuir o mover un rollo mágico.

En el texto que hemos leído de Deuteronomio 18, dice que no sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero. La palabra también ahí aparece como encantador.

Esta palabra, encantador, en el hebreo es nachaes. Y la palabra nachaes es derivada de una raíz de una palabra que significa siseo. Si siseo, por si no lo recuerdas, es el sonido susurrante que emiten las serpientes.

También significa “soplar un maleficio”. Y por último, también significa pronosticar. En esta palabra encantador tenemos, de una forma muy gráfica, la función del espíritu de Pitón. ¿Qué hace el espíritu de Pitón? Para empezar, vean ustedes, que el espíritu de Pitón es como una fuente de inspiración.

La palabra inspiración en el texto original, tiene que ver con soplar. Por ejemplo: dice que los autores, los escritores de la Biblia, fueron inspirados por Dios. Y el contexto es que fueron soplados por Dios. Como que el aliento de Dios vino sobre ellos, y ellos pudieron escribir.

La palabra más relacionada a esa inspiración divina, pero del lado del ocultismo, del lado de las tinieblas, es encantador, nachaes. Donde aparece el término siseo, o soplar un maleficio. Entonces, técnicamente, el espíritu de Pitón es una inspiración muy parecida a la del Espíritu, pero de una fuente de brujería y adivinación.

Para poder entender un poco más esto, sería interesante poder graficarles sintéticamente cómo es que funcionaba el oráculo de Delphos. El oráculo de Delphos era, realmente, un lugar ceremonial dedicado al dios Apolo.

Muy cerca de donde Pablo ministra en hechos 16:16. Con toda seguridad, cuando pablo llegó a esa región, el espíritu de Pitón se movía libremente por allí. Cuando Pablo predicó en Éfeso, se formó toda una batalla. Recuerden ustedes, (Estoy hablando de Hechos 19), acerca de una discusión respecto a un dios no conocido.

Un dios no conocido y la diosa Diana. ¿Recuerdan ustedes el problema que se produce con Diana de los Efesios? Hay todo un disturbio de todos los adoradores de Diana, o Artemisa, en el que Pablo termina muy afectado, porque casi le cuesta la vida.

Diana, o Artemisa, era la hermana de Apolo. Y lo que ocurre con esta jovencita, con esta niña, con esta esclava, poseída por un espíritu de pitonismo, era básicamente una manifestación en la dimensión natural, de este espíritu que había gobernado en ese lugar por miles de años.

Volvamos al oráculo de Delphos. Es un misterio la historia de Delphos, en sí. En la mitología griega, Pitón era una serpiente que moraba en las cuevas del Monte Parnaso. Era mítica, era sagrada, era muy grande.

Según la mitología griega, esta serpiente fue asesinada por el dios griego Apolos. Quien luego, en ese mismo lugar donde habitaba la serpiente, funda el sagrado oráculo de Delphos, tomando su control a través de los guardianes de Pitón.

El oráculo pagano de Delphos estaba ubicado muy cerca de Atenas, en el mar interior de Corinto, a diez millas al sur del Monte Parnaso. Allí se sostenía un acantilado donde estaba el Monte Parnaso, y cerca de dos mil novecientos pies sobre el nivel del mar, sobre el Golfo de Corinto, estaba todo lo que se llamaba la Castalia, un lugar donde fluía un río, el río Ciprecius, con dos espectaculares peñascos, que resaltaban en la cima.

El templo pagano de Apolos fue localizado en este lugar. Las escaleras de un rincón llegaban al nivel del templo, y se dice que humos de una planta intoxicante muy parecida a una rosa, salían de un hueco en el piso, cerca de la cámara central.

La gente iba ahí y sentía ese olor. Muchos arqueólogos presumen que ese olor era un humo especialmente intoxicante, que llevaba a la gente a entrar en trance. Y no sólo eso, la mitología explicaba que ese olor emanaba específicamente del cadáver de Pitón, ese animal mítico que había sido asesinado por Apolos.

Siglos antes del nacimiento de Jesús, muchos peregrinos se dieron a la tarea de hacer expediciones hacia Delphos, para pedir consejo y dirección al famoso oráculo. La ciudad, como estado, hizo numerosas contribuciones, y algunos también establecieron tesoros en el lugar.

Por más de seis siglos, y esto fue hasta que el emperador Arcadio, en el año 398 destruyó el santuario, Delphos sirvió como un oráculo para cientos de miles de personas que venían constantemente a consultar sobre el futuro de su vida, de su ciudad o de su nación.

Según la tradición, se dice que Delphos fue fundada por Coretas, un niño pastor que descubrió que sus ovejas y cabritos actuaban de maneras extrañas cuando se acercaban al área de Delphos. Este niño comenzó a hacer declaraciones proféticas, imagínate la escena.

El niño iba con sus ovejas, sus ovejas comían ciertas plantas y empezaban a actuar de manera extraña, y él cuando estaba en ese lugar, empezaba a hacer declaraciones proféticas, empezaba a hablar de cosas que iban a suceder.

Y que la gente luego probó que eran verdaderas, se cumplían. Y eso nos muestra que ahí, en ese lugar, habitaba un espíritu territorial que afectaba a los seres vivos del lugar. También a través de la historia de la arqueología o de la mitología, se sabe que las sacerdotisas  de Dafone, vieron sus oráculos en Delphos, dentro del tiempo de los cretenses.

Por lo menos, doscientos años. Y posiblemente cuatrocientos años antes de que se instituya el culto a Apolos. Mucha gente no sabía cuál era la causa por la cual, los que iban allí, fluían en profecía. Obviamente, ellos no entendían cómo funcionaba esto.

Pero muchas sacerdotisas del oráculo de Delphos, se movían en torno a ese lugar, y cada vez que una persona iba a hacerles una consulta, ellos entraban en unos trances místicos y empezaban a profetizar acerca del futuro.

Fuentes cristianas bastante antiguas, aseveran que las sacerdotisas de Delphos, llamadas Pitonisas, eran intoxicadas por los humos que salían por debajo de las cavernas, y que hablaban en un lenguaje que tuvo que ser interpretado por el sacerdote. Hablaban como en lenguas.

Y más allá de esto, ellas estaban tan intoxicadas, que las preguntas de su interrogatorio, normalmente eran hechas de tal manera que ellas tan sólo tenían que decir sí, o no.  Porque no podían hablar más que eso, era muy difícil.

La definición de Pitonisa, básicamente habla de sacerdotisa. Define a cualquier mujer que, supuestamente, está poseída por un espíritu de profecía. O lo que también se llama un espíritu familiar. Se podría decir que la palabra Pitonismo, o Pitonisa, está en relación directa con lo que es agorero, augurio, sortílego, uno que ve la suerte, que ve las cartas, que ve los cristales, que interpreta usando la coca, las ostras de mar, lo que sea.

Tiene que ver con el mover futuro. La gente venía de todas partes del mundo para recibir dirección y revelación. Las sacerdotisas o las Pitonisas podían respirar estos humos que venían del suelo, lo que algunos llamaban: “el espíritu profético de Apolo”, y con ello recibir su conocimiento secreto.

Mujeres sacerdotisas eran poseídas como lo haría un médium hoy en día, y algunos dicen que hablaban sin control en lenguas extrañas, y quedaban en trance, muchas veces, durante días enteros. La gente del lugar y los que iban allí, creían realmente que era el dios Apolo el que hablaba a través del oráculo, y que solamente usaba las cuerdas vocales de las Pitonisas, o las sacerdotisas, para expresar sus deseos.

Nosotros, hoy día, podemos decir investigando todo esto, que la adivinación fue establecida como una forma de adoración a Pitón. Esta serpiente fue adorada por miles de años, antes que Apolo estableciera su famoso oráculo y su templo, y que en realidad Pitón era el verdadero símbolo de esta región.

Y no es extraño que la serpiente haya sido adorada en este lugar de Grecia. En muchos lugares de la tierra la serpiente ha sido adorada. Culturas muy antiguas han dejado rastros rupestres, han dejado señales en cavernas, en escritos, en tallados, etc., que muestran que la serpiente era adorada.

La serpiente era adorada, por ejemplo, por los Incas. También era adorada por los indígenas Aimaras. Era adorada por los Aztecas y los Mayas, allí es donde aparece la famosa serpiente emplumada.

Hablemos algo más de Apolo, porque estamos hablando de la región gobernada por Apolo, pero Apolo se establece en la época posterior a los cretenses. Antes de eso, esa región era conocida como un centro de adoración a un dios antiguo, serpiente llamada Pitón.

Apolos se muestra por la mitología griega, como un dios de batalla, y como un dios famoso en la sanidad de diversas dolencias. Es muy interesante que, hasta el día de hoy, el símbolo natural de la medicina, sea una serpiente enroscada en una vara, tal como describe Números 21.

¿Recuerdan ustedes cuando una enfermedad empieza a azotar a los israelitas, y esta enfermedad vino con las picaduras de las serpientes, y como Dios le da instrucciones precisas a Moisés para remediar esto, utilizando la imagen de una serpiente de bronce levantada sobre un poste.

Ya en el antiguo Egipto y hasta el día de hoy, la serpiente más adorada es la Cobra  Pero ciertamente, (Y escuchen esto porque es muy importante y nos ayuda a entender por qué la gente que es atacada por espíritus de pitonismo, sufre enfermedades).

Hay una conexión directa entre el espíritu de enfermedad y el espíritu de Pitón. Y lo vemos cómo eso coincide a través de Apolos. Apolos no solamente es un dios guerrero, no solamente es el que vence a Pitón, sino también es un lugar donde la gente se sana y también adquiere revelación profética.

No es raro que muchos chamanes, que mucha gente sane a la gente, y también tenga la habilidad de ver el futuro. No es raro. En realidad está operando un espíritu de pitonismo. Hoy día pueden ver ustedes el hambre que tiene la gente buscando lo sobrenatural, buscando entender su futuro, hace que abran la puerta al espíritu de Pitón.

Desde gente que va a los movimientos Nueva Era, a que le adivinen con cristales, con té, con coca o con lo que sea, hasta jóvenes que se introducen con Harry Potter, meditación trascendental, religiones falsas y muchas otras cosas.

Eso, básicamente, es una expresión del hambre que hay en la gente para poder satisfacer el deseo que ellos tienen, por un lado, de ser sanos, allí están la Homeopatía, las Medicinas Alternativas que están en auge, pero por el otro lado también para conocer y tomar decisiones para su futuro.

Esto es tremendo, y nos hace pensar que estamos viviendo como en los tiempos del rey Saúl, cuando no había palabra ni había visión profética en la tierra. Es por eso tan importante entender que la iglesia es una voz profética. O sea: somos una voz que se levanta para poder dirigir a la gente.

La gente no tiene necesidad de llamar a una línea psíquica, por teléfono, ni tiene necesidad de ir a un centro Nueva Era, ni los niños tienen que ir a Harry Potter o a Pockemon. Cuando ellos han sido introducidos a una vida en el Espíritu, todo esto ya no es importante ni necesario.

Hay gente aún dentro de la iglesia, que la van a ver que consulta todo lo que es el horóscopo como si fuera un entretenimiento inofensivo. No entienden lo que en realidad está detrás de eso. Y es muy peligroso.

Veamos ahora algo del espíritu de Pitón, cómo opera el espíritu de Pitón. Ya le hemos explicado un poco de historia, de donde viene la mitología de Pitón, qué era Delphos, dónde estaba Delphos, y cuál es la relación entre Apolos y Pitón.

El espíritu de Pitón, funciona muy relacionado con el espíritu de Jezabel. Esto es muy importante que lo entiendas, también. Jezabel no sólo usa la brujería, sino que también promueve a falsos profetas de Baal, ella los levanta.

¿Para qué? Para que se establezca la brujería en la tierra. Hay una relación entre Pitón y el espíritu de Jezabel, muy estrecha. Jezabel utiliza al espíritu de Pitón, y Pitón normalmente prepara el camino para el espíritu de Jezabel, trabajan juntos.

Por ejemplo, en el pasaje que hemos leído de Hechos 16, el verso 17, dice: Esta, (Hablando de la muchacha) siguiendo a Pablo y a los otros, daba voces, diciendo: estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de la salvación.

Fíjate que lo que ella está diciendo, es verdadero. Pablo y Silas, son siervos del Dios Altísimo, y están anunciando el camino de salvación. El asunto es este: ¿Por qué Pablo la hace callar? Porque sólo Dios es la fuente de la profecía y la revelación.

Sólo Dios. Lo que ella estaba diciendo, no era malo. Lo malo era que había un espíritu detrás de lo que ella estaba diciendo. Que la fuente de donde estaba saliendo esta verdad, no era una fuente divina. Este es un punto importante.

Mucha gente es engañada porque el espíritu de pitonismo se presenta diciendo verdades. O sea: no basta que lo que se dice sea verdadero. Es importante que la fuente que lo está diciendo, también lo sea. Que esa fuente sea una fuente correcta.

Ahí es donde la gente es engañada. Imagínate que tú eres parte del grupo de Pablo que está caminando allí, y escuchan a esta muchacha a la que nunca se le predicó el evangelio, diciendo algo que es verdadero, uno pensaría que es maravilloso, se gozaría por cómo Dios está dando testimonio.

Sin embargo, Pablo supo reconocer la fuente de donde salía eso. Discernimiento real, genuino y en estado puro. No todo lo que dice dios, habla de nuestro Dios. Y allí Pablo le ordenó al espíritu callarse la boca y la muchacha ya no pudo adivinar más.

Es fácil reconocer un espíritu de engaño, cuando tú sabes que lo que te está diciendo es anti-bíblico, pero es muy complicado reconocer a un espíritu de Pitón cuando lo que te está diciendo es lo correcto. Por eso, no basta con que alguien te diga lo correcto, siempre hay que probar la fuente.

Para poder entender cómo ataca el espíritu de Pitón, voy a comenzar analizando cómo mata una Pitón. Ustedes saben que la Pitón es una clase de serpiente de gran tamaño, y es interesante entender cómo opera, para poder ver qué hace ese espíritu a los profetas y qué le hace a la iglesia.

En primer lugar, la Pitón no es un animal venenoso. Son serpientes que habitan en Indochina, en México, en Asia, en África, en el Amazonas, en los trópicos. Y las formas en que ellas atacan se concentran en el acecho, esto es: por sorpresa y aplastan a sus víctimas hasta provocarles la muerte.

Las matan por sofocamiento. Hay diferentes tipos de pitones, algunas llegan a tener hasta doce metros de longitud.  En algunos lugares también se las llama Anacondas. Técnicamente tienen algunas diferencias, pero en líneas generales son muy parecidas.

Tienen un peso considerable y se sabe que pueden llegar a tragarse animales muy grandes. Una Pitón ataca a su presa rodeándola con todo su longitud, y empieza a estrangularla, a sofocarla. Aprovecha cada pequeña exhalación de su presa para ajustar más la presión, de modo que la presa ya no pueda incorporar el aire que ha exhalado.

Como puedes imaginarte, el proceso de muerte es lento y horrible. Y la única manera de poder matar a una Pitón, es cortándole la cabeza. No hay otra manera. Una vez que la presa ha quedado inmóvil, viene el ataque final que es sobre su cabeza.

Quiebra sus huesos de modo tal que prácticamente le deshace el cuerpo, lo deshuesa. Y finalmente se traga entera a su víctima. Para ello puede abrir su boca de un modo descomunal, casi imposible. Como no tienen unida sus mandíbulas, pueden extender esa apertura a límites extraordinarios.

Es muy interesante que en la tradición helénica, se decía que Pitón era un espíritu que poseía a ciertas personas, a través del cual ellos podían profetizar, usando sus grandes bocas, como lo haría un ventrílocuo.

Entonces ellos, los helénicos, veían a una persona que profetizaba, como si fuera una marioneta, con un pequeño muñequito que le mueve la boca. Donde en realidad no estaba hablando la persona, sino que estaba hablando el espíritu de adivinación.

La traducción literal de serpiente en el griego y en el hebreo, está ligada a siseo, murmuración, maleficio, pronosticación, adivinación, encantamiento. Y escucha esto: aprender por experiencia. Todo eso se deriva de la palabra Serpiente.

Aprender por experiencia. ¿Por qué esa palabra? Porque fue en el engaño que cayó Adán. El árbol de la vida, fue el árbol del conocimiento, de la experiencia. Este espíritu busca alejarte de lo que Dios quiere que tú hagas. Y la mejor manera de logra resto en tu vida, es logrando que tú padezcas apatía espiritual.

Lo que Pitón quiere hacer, a través de sofocar, es que la vida y el aliento de Dios en tus pulmones, se salgan de ti. Tus esperanzas, tu fe, tus visiones, tus sueños, todo lo que son tus anhelos más profundos, empiecen a abandonarte.

Va sofocando lentamente. Entendemos que el aliento de Dios es lo que nos da vida. No se olviden ustedes que el hombre no solamente es hecho del polvo de la tierra, sino que llega a ser un ser viviente por causa del aliento que Dios sopla en su nariz.

Y lo que Pitón hace, es sacar el aliento de Dios de la vida de alguien. ¿Qué dice en el libro de Proverbios 29:18? Donde no hay visión, el pueblo perece. Pero en otras versiones, dice que el pueblo se vuelve flojo y complaciente.

En otras versiones dice: el pueblo se entristece, el pueblo se atonta. Hay otra versión que dice que donde no hay visión, el pueblo desfallece. Esto quiere decir que se desalienta. Si el diablo puede aplastar tus esperanzas, tus metas, tus sueños y tus visiones, entonces tú no vas a tener el fuego para poder seguir adelante.

Tú debes tener la actitud de Pablo, prosigo a la meta del supremo llamamiento en Dios en Cristo Jesús. Esa es la actitud correcta. Pero si él logra escurrir tus esperanzas, tu fortaleza, muy difícilmente tú puedas llegar a tener esa actitud.

El diablo quiere tomar lo que te impulsa. Y es muy importante entender este otro punto. Nosotros, como tal, no somos importantes para el diablo. Si ustedes se dan cuenta, verán que él mira a la iglesia con mucho desprecio. Él no vio ningún problema en David, ni en José, ni en Elías. Ni siquiera vio un problema en Jesús.

Lo que al diablo sí le complica la cosa, es ver lo que Dios quiere que tú hagas. Cada vez que el diablo te ataca, él no te está atacando a ti porque tú eres quien eres, con tu nombre y apellido terrenal. Él te ataca por lo que estás haciendo, o por lo que vas a hacer.

Lo que él quiere es impedir que lo que Dios ha establecido para ti, se cumpla. En pocas palabras, él busca atacar el propósito de Dios en nuestras vidas. Y es bueno entender esto, porque nuestra lucha con las tinieblas, no es una lucha personal.

Él no te tiene odio a ti porque tú seas alguien importante. Para él tú eres apenas algo más que un pedazo de carne con patas y vida. Pero sí tiene problemas a la hora que Dios te da una visión para llevar adelante, y tú dices que sí, que la vas a hacer. Allí sí él querrá atacarte e impedir que tú cumplas ese propósito.

Ý él logra esto a través de muchas estrategias. Te habla mentira, te acusa, te condena, te da inseguridad, te mete temor. Y todo esto, básicamente es un engaño. Hay un verso interesante respecto a esto. Busquen el Salmo 74.

(Salmo 74: 14) = Magullaste las cabezas de leviatán, y lo diste por comida a los moradores del desierto.

En el original, dice básicamente: magullaste las cabezas de la serpiente del mal. Y con ella alimentaste a la gente en el desierto. Si hacemos una interpretación exacta de este pasaje, en realidad aquí está hablando de como el imperio egipcio fue vencido, y cómo aún con los recursos de Egipto, el pueblo de Israel fue sustentado en un sentido.

O sea: se cortó la cabeza a Leviatán, a esta serpiente, y eso alimentó al pueblo que iba a vivir en el desierto por una cantidad de tiempo. Ahora bien; más allá de lo que significa realmente este pasaje, que no es nuestro motivo explicarles, sí es importante entender qué se hace con la serpiente.

Dice aquí: magullaste las cabezas del leviatán. La palabra magullaste, es destruiste. O sea: el ataque contra el espíritu de Pitón, es un ataque contra su cabeza. Si la gente no confronta el espíritu de pitonismo, vendrá sobre ellos un espíritu de apatía. ¿Entiendes lo que es apatía?

Apatía es, en líneas generales, desinterés. Vendrá un espíritu de desesperación, y todo esto traerá depresión y pesadez para vivir. ¿Y cómo ataca el espíritu de Pitón? Por eso es importante que nosotros vayamos paso por paso.

Hay un ejemplo muy típico de cómo ataca el espíritu de Pitón en Génesis 3. Ubíquense; este fue el instrumento que el diablo utilizó para el primer pecado. Algo muy parecido a un espíritu de Pitón. Una serpiente se introduce en el huerto, ¿Lo recuerdas?

¡Qué interesante, no es un búfalo! Tampoco es un león, es una serpiente. Y la serpiente hace algo muy parecido a lo que hizo esta joven en Hechos 16: toma algo verdadero, pero lo tuerce. ¿Saben cómo empieza diciendo la serpiente en Génesis 3? ¿Así que Dios dijo?

¿Sabes qué es lo que está poniendo acá? Duda. El primer ataque del diablo, acá, no es Adán, no es Eva. El ataque de la serpiente es contra la palabra de Dios. Busca arrojar sospecha o dudas sobre la palabra que Dios había hablado. ¿Así que Dios dijo?

¿Y sabes qué? Si te pones a escucharla por un rato, puedes ser engañado. Y puedes tragarte el anzuelo que te ha puesto el diablo. Lo hizo con Adán y Eva, no creo que seamos muy difíciles nosotros. Considerando que ellos no solamente recibieron instrucción de Dios, sino que ellos caminaban con Dios de una forma que nosotros no tenemos ni la más remota idea.

Cuando la serpiente empieza de esa forma, (¿Así que dijo Dios?) algo interior empieza a moverse dentro de la mujer, porque las vidas de los hijos de Dios, están establecidas sobre la palabra de Dios. Si tú te das cuenta, tu vida, está parada sobre las promesas de Dios.

Ustedes están allí, por una promesa de Dios. Y es esa palabra la que nos hace caminar hacia adelante. Él nos dice: yo te voy a usar. Son los sueños de Dios los que nos dan la fuerza para seguir adelante. Cuando el diablo ataca la palabra de Dios, está atacando el motor generador de vida en nosotros.

Porque en el momento en que nosotros sacamos de nuestras vidas la confianza en la palabra, estamos hechos y maltrechos.  Durante el tiempo del oráculo de Delphos, antiguamente, las sacerdotisas usaban pequeñas porciones de una hoja.

Que en dosis bien pequeñas, les producían alucinaciones. Esta hoja se llama La Hoja de Laurel. Es una hoja que aún se utiliza en la cocina. Las sacerdotisas usaban estas hojas, no se sabe exactamente cómo las ingerían, pero ellas también tenían alucinaciones con las hojas de laurel.

Ahora bien: la raíz para la palabra Medicina, de donde vienen Farmacéuticos, es una palabra ligada a la hechicería, a la brujería. Es pharmakeia. Esta palabra es la raíz de la palabra Farmacia. Pero lo grave de esta palabra pharmakeia, básicamente, es la traducción de la palabra hechicería.

Será interesante comenzar a unir todo lo que se ha explicado. Ya sabes cómo Apolos venció a Pitón, y como apolos era el padre y el dios de la medicina. Y cómo Pitón está ligada a todo lo que es adivinación o profecía.

Quiero que te quede grabado este concepto. Pharmakeia, de donde luego sacaremos Farmacia, farmacéutico, es una palabra que, técnicamente y en el original griego, significa hechicería. Estoy tratando que entiendas que hay una relación entre Medicina y mover ocultista, mover profético.

Por eso no es raro que, cuando alguien quiere tener alucinaciones, utiliza un químico, utiliza una droga, utiliza LSD, utiliza cocaína, utiliza marihuana, lo que sea, y esta persona entra en un proceso alucinatorio.

Pero muchos de estos productos químicos o biológicos, también, porque son plantas, también son utilizados en medicina. Si hay un ejemplo clásico, es la coca. Tú, con la coca, puedes sanar muchas dolencias, pero si tú procesas la coca de cierta forma, lo que vas a conseguir es droga.

Y la persona comienza a tener alucinaciones, empieza a tener visiones, muy parecido a un encantamiento. ¿Puedes ver que hay una relación, verdad? Antiguamente, los médicos de las comunidades, eran los chamanes.

O sea: el poder sanador estaba en el adivino, como también era considerado como un anciano, o sabio de la comunidad. Es decir que volvemos a encontrar en una misma persona, las dos cosas. La capacidad de trabajar sobre la enfermedad, y la capacidad de moverse con maleficios.

Eso se encuentra en muchas culturas. Mucha gente es engañada en estos tiempos, y son llevados a centros de Nueva Era, donde la gente es sanada a través de invocaciones espirituales. Entonces la pregunta ineludible, es: ¿Por qué, gente que se mueve en el ocultismo puede sanar?

Simple: porque hay una relación directa entre la medicina y la hechicería. Ellas utilizan la misma raíz etimológica para definir ambas. De hecho, la gente que trabaja en liberación tendría que saber que cuando se ministra a drogadictos, también cabe echar fuera al espíritu de Pitón.

No se nota, pero el espíritu de Pitón siempre está presente detrás de cualquier forma de adicción. Si se ora reprendiendo eso en una persona, es probable que esa persona comience a sentir que se ahoga. Asfixia. Es el espíritu de Pitón defendiéndose.

No asombra, entonces, que uno de los problemas más frecuentes dentro de la iglesia, hoy, es la apatía. Dios está llamando a su pueblo, hay un mover del Espíritu para acercarnos a Él, para hacer grandes cosas.

Él quiere trabajar con nosotros, y ¿Sabes cuál es la respuesta de gran parte de la iglesia? Desinterés. Apatía. Esto es frecuente en los templos, y muchos predicadores de fondo lo saben. ¿O no han visto que en medio de una tremenda predicación respecto a los diseños de Dios, haya gente que bosteza como si lo que oye fuera mediocre?

Es mucha la gente que sinceramente quisiera formar parte de todo este mover del Espíritu Santo, pero que no puede hacerlo porque está oprimida por un espíritu de pitonismo. Es un espíritu de letargo, es un espíritu de pesadez, la gente no funciona en adoración, no tiene ánimo para seguir al Señor. Y cuando tú le miras los ojos vez cansancio, aburrimiento, desesperación.

Muchos itinerantes han contado que al llegar a una iglesia atacada por el espíritu de Pitón, ellos mismos se han sentido desanimados, cuando jamás lo habían estado antes. No quieren ministrar y se sienten altamente desalentados.

Debemos tener en cuenta que todos estos espíritus que hemos mencionado, Jezabel, Pitón, leviatán, no son entes individuales, sino que forman parte de un sistema. Por eso es que nos equivocamos tanto, mayoritariamente hablando, a la hora de evaluar una liberación.

Nos han enseñado y hemos asumido que cuando se reprende un demonio de una persona y ese demonio visiblemente sale, esa persona ya está liberada. Pero el punto es este. Cuando hablas de Pitón, de Jezabel, de Leviatán, no se trata de personajes aislados, sino miembros de un sistema.

No es tan simple como decir “sal fuera” y se acabó todo. Fíjate que Pablo le saca el espíritu de pitonismo a esa muchacha, y como consecuencia de eso, todo el pueblo se vuelca contra él. ¡Toda la ciudad! Esa es la mejor muestra que era un sistema.

El espíritu de pitonismo controlaba la ciudad, y al agarrar eso, prácticamente aferra a todo el sistema que se le viene contra él. ¿Qué es pesadez? Imagínate por un momento tener un peso de cien kilos sobre tu pecho cuando estás recostado. Eso es pesadez.

Eso es físicamente, claro; espiritualmente, es desesperanza, desesperación, desánimo, depresión. ¿Y sabes cómo se manifiesta esto físicamente? Cansancio. Gente que se siente cansada. Tremendos dolores en la espalda, o en la cabeza, como si tuvieras audífonos pesados.

Además de todo esto, pensamientos de acusación, pensamientos de condenación, de desesperanza, de depresión. Después que tú echas fuera esta presencia demoníaca, no sólo la persona siente un alivio instantáneo, físico, sino que también el gozo de Dios retorna a esas vidas.

Fíjate lo que dice en Isaías 61:3: A ordenar que los afligidos de Sion. ¿Quiénes son los afligidos de Sion? Gente que está sufriendo. …se les de gloria en lugar de ceniza, óleo en lugar de luto. Manto de alegría en lugar de espíritu angustiado.

Y de eso es que estamos hablando, de espíritu angustiado. Muchas veces, este espíritu ataca a personas cercanas al profeta de Dios. No siempre lo ataca a él; muchas veces ataca a las personas cercanas. Por ejemplo: la esposa de un ministro, es frecuentemente atacada por un espíritu de Pitón.

En el libro de Números, capítulo 13, hay una experiencia muy particular del pueblo de Israel. Dice el verso 22: Y subieron al Neguev y vinieron hasta Hebrón; y allí estaban Ahimán, Sesai y Talmai, hijos de Anac. Y ellos dijeron. ¿Recuerdas la amenaza, verdad? Se levantan los gigantes y le dicen un montón de cosas.

Más adelante, en el verso 28, se nota que lo que ellos habían escuchado, las amenazas, les surtió efecto. La gente dice: Más el pueblo que habita en aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac.

¿Recuerdas eso? El reporte de los espías. Verso 33, más adelante, dice: También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

Eso es lo que el espíritu de Pitón provoca en la gente. Hace que uno se sienta algo muy insignificante, algo muy pequeño. Ahora bien; Dios había pedido a sus hijos que vayan a reconocer la tierra. Si ves en el mismo capítulo 13, en el verso 2, que dice: Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.

Es decir que esa tierra ya había sido prometida, porque dice que es la tierra que les voy a dar. Pero miren qué es lo que hacen los gigantes. Los amedrentan. No los tocan, sólo los asustan. Posteriormente, el efecto se nota en ellos, porque dicen: no podremos.

Somos como langostas, ¿Notan? Ahora; ¿Qué es lo que básicamente hicieron los hijos de Anac? Anularon la palabra que Dios les había dado en el verso 2.  Esta es la tierra que les daré. ¿Por qué no se acordaron de eso? Se acordaron de las maldiciones de los hijos de Anac, pero no se acordaron de las promesas de Dios.

Exactamente igual con Eva. Si Dios había prometido eso, ¿Por qué tendría que ser importante la perspectiva que tú tengas sobre ello? Ya Dios lo dijo, Dios lo habló. Cuando Dios te da una tarea por hacer, tú puedes tener una respuesta natural: temor, preocupación, desánimo.

O puedes tomar una respuesta espiritual: si Dios me lo dijo, Él lo va a hacer. La incredulidad es algo muy ofensivo para Dios. Y Dios se enojó con Israel. Y no una vez, muchas veces, y por una sola razón: a ellos les costaba mucho recibir las promesas proféticas que Dios tenía para ellos.

Para ellos era más fácil ver la oposición que ver la bendición. Me pregunto cuántos de ustedes deben tener un montón de promesas que Dios les ha dado en estos años. Algunos, incluso, han tenido el privilegio de haber recibido una palabra profética específica de una persona enviada por Dios.

Sin embargo, ¿Cuántas de esas promesas tú has logrado ver cumplidas? Ese es el punto, No sirve de gran cosa tener preciosas promesas, si nosotros no estamos viendo el cumplimiento de ellas. ¿Por qué no hemos podido verlas hasta hoy día? ¿Por qué fallamos en poseer las promesas que Dios nos ha dado?

Muchas veces, porque nuestros ojos se posan en lo circunstancial. Algo que tienes que entender, es esto: una promesa es un veredicto espiritual, porque las palabras en el mundo espiritual, no son solamente emisiones de sonidos. Las palabras son espíritu, las palabras son una persona.

Jesús mismo es el Verbo. Cuando Él dice algo, no es solamente una voz que se escucha, sino que detrás de esa voz hay toda una identidad. Hay un Dios que va a hacer que esa palabra se cumpla. Pero cuando nosotros miramos lo circunstancial, miramos todo lo que rodea a la situación, nosotros podemos esterilizar una promesa divina.

El hecho de que sea una promesa de Dios, no significa que de hecho esa promesa se va a cumplir. Si tú miras lo circunstancial, esa palabra puede quedar anulada. Porque lo que la palabra necesita para poderse cumplir, es fe.

De tal manera que no sólo basta la semilla, sino que también es importante el terreno. La ciencia médica ha descubierto y demostrado algo: que detrás de una enfermedad viene una depresión. Y, normalmente, la depresión es la encargada de hacer que la enfermedad se cumpla.

Se ha probado que la gente que tiene enfermedades que son complicadas, cuando tienen el ánimo bajo, tienen muchas probabilidades de no sobrevivir. De tal forma que hoy día hay muchas clínicas en países desarrollados, que tienen una serie de dinámicas y estrategias para ayudar a la gente a tener un buen estado de ánimo.

Se ha probado que la gente que sobrevive a enfermedades complicadas, son aquellas que mantuvieron, en primer lugar, un buen estado de ánimo, y en segundo término, las que tenían una concreta motivación para seguir viviendo.

Cuando tú recibes una palabra de Dios, tú tienes que estar dispuesto am pelear por esa palabra. Tienes que animar tu corazón para buscar que esa palabra se cumpla en tu vida. Hacer todo el esfuerzo para que esa palabra no vuelva vacía.

La apatía espiritual, normalmente acompaña a gente pasiva, gente no violenta. Y cuando digo violento, no digo peleador, digo gente que esté dispuesta a luchar por lo que quiere. Tal como dice la palabra: los valientes arrebatan los cielos.

Quizás algunas cosas vayan a golpear tu puerta, pero ten en cuenta que una gran mayoría de esas cosas tú tendrás que salir a buscarlas. Y vas a tener que arrebatarlas. La estrategia del espíritu de Pitón, es sofocar el fuego, y la vida de Dios en nosotros.

Para eso usa el estrangulamiento, el estrujamiento de las esperanzas de los corazones de la gente. Pitón quiere ahogar las promesas a través del estrangulamiento, usando la desesperanza, el desánimo, las circunstancias.

Hace un momento hablábamos de la tribu de Anac, ¿Verdad? ¿Quieres saber lo que significa Anac en hebreo? Ahogar con estrangulamiento utilizando un collar. Ellos iban pasando y oyeron las bravatas que, literalmente, le colocaron un collar alrededor de sus cuellos. Iban libres, volvieron encadenados.

Y a medida que sigues leyendo ese capítulo 13, vas viendo como ese collar se va cerrando. ¡No podremos! ¡Somos como langostas! ¡Vamos a morir aquí! ¡Estamos perdidos! ¿Por qué nos trajiste? ¡Ya están rendidos! ¿Y cuál es la respuesta de Dios? Listo, se acabó, no entrarán.

Literalmente, su desesperanza, su falta de fe, anula la promesa que Dios les había dado. Esa es la tierra que les daré. ¡Ninguno de ellos entra! ¿Se dan cuenta qué efectivo es el ataque del espíritu de Pitón? Ataca la promesa de Dios.

Lo vimos en Génesis 3, lo vimos en Hechos, lo vemos ahora aquí, en Números, es impresionante; el ataque siempre es a la promesa de Dios. Cuando la promesa de Dios es esterilizada, la victoria está del otro lado.

Es muy importante que los que están metidos en guerra espiritual, en guerras proféticas, constantemente evalúen sus estados de ánimo. Es muy importante, por eso es bueno caminar de a dos. Por eso es bueno conformar equipos.

Es para que uno se acerque a otro y le diga: “Te veo desanimado, ¿Qué te pasa?” Puede ser el ataque de un espíritu de pitonismo que esté sobre él. ¿Pero puede pasar? ¡Desde luego que puede pasar! ¿Y qué tenemos que hacer? Ya lo veremos, pero algo hay que hacer porque la persona que está bajo ataque, normalmente no puede ayudarse sola.

Es como si ocurriera en el mundo natural, físico, material, literal. Una persona que está siendo atacada por una serpiente Pitón, no puede ayudarse sola. Porque sus brazos son lo primero que se sujetan. No puede luchar. Necesita que alguien lo ayude.

Sin ir más lejos, hace un tiempo un hombre de Dios con una obra evangélica monumental, murió de una manera extraña. El informe oficial dijo que había fallecido por complicaciones diversas, pero lo cierto es que ese hombre se suicidó.

Ahora bien; ¿Cómo se puede entender que un tremendo hombre de Dios tome la decisión de suicidarse, conociendo lo que rodea al acto del suicidio. Mira; debo decirte que la depresión busca que tú te mates. ¿Pero es posible que un hombre de Dios pueda llegar a ese extremo? ¡Claro que sí!

Lo que ocurre es que nuestra capacidad de resistencia, tiene un límite. De allí la importancia de andar siempre con gente que nos conozca, que nos pueda mirar y decir: oye, creo que tú no estás bien. Alguien que pueda decirte: creo que tú necesitas ministración.

El espíritu de enfermedad está muy relacionado con el espíritu de Pitón. Pitón y enfermedad, trabajan juntos. Enfermedad y muerte, también trabajan juntos. Apolos, supuestamente sanaba las enfermedades. Pero esto fue hecho a través de artes mágicas, de hechicería.

Cuando Pitón cae sobre una persona, el objetivo que persigue es tanto la muerte espiritual como la fuerte física. Entonces va atacando primero la parte espiritual; le quita las esperanzas, le quita el aliento, el ánimo, las promesas de Dios las esteriliza. Y lentamente, empiezan a aparecer cuadros de enfermedades.

La persona comienza a sufrir de una cosa, luego de la otra, sus defensas bajan. Se empieza a enfermar de una y otra cosa. ¿Quiénes son susceptibles de ser atacados por Pitón? En primer lugar, personas que tienen un pasado de brujería o de manipulación.

No quiere decir que ellos quizás en el pasado trabajaron con esto, sino que a lo mejor sus padres o sus abuelos manejaban algo de brujería. A eso se le llama un espíritu familiar. Técnicamente, un espíritu familiar es un demonio que ha trabajado en nuestra genética anterior.

O sea: nos conoce bastante bien. Personas que hayan sufrido cosas raras en sus vidas, esto es: accidentes, enfermedades raras, son también susceptibles a ser atacadas por este espíritu. Hay gente que ha pasado cada cosa que uno se pregunta cómo hizo para salir airoso.

Personas que van a consejería, a consulta o sencillamente a terapia por causa de un extremo cansancio, declaran que por las noches, cuando se acuestan, sienten como si alguien o algo los ahorcara, o que un peso extremadamente alto se les depositara en el pecho. Ese es el espíritu de Pitón.

Escucha: Jezabel decide golpear a la iglesia, y el primer golpe que le propina, es enviarlo a Pitón. Y Pitón viene y empieza a golpear a los que tienen conducción, referencia o liderazgo. En tercer lugar, personas que están en el campo misionero.

Muchas veces, ellos, están entrando a territorios gobernados por la brujería y la hechicería. Al poco tiempo de estar en ese trabajo misionero, no extrañará verlos exhaustos, debilitados física y espiritualmente. ¿Por qué es eso? Porque están entrando a territorios que tienen tanta opresión, tanta lucha, que al poco tiempo ellos no se dan cuenta, pero tienen unos ataques terribles.

Normalmente, el que controla ese territorio, es un espíritu de pitonismo, tal como lo vivió Pablo en Hechos 16. Por eso, uno de los grandes engaños es creer que se pueden enviar misioneros que no han sido entrenados en guerra espiritual. Literalmente, se está enviando comida fresca para el diablo.

A veces pensamos que, cuando hablamos de enfermedad, necesariamente tienen que ser las clásicas, conocidas, pero no es así. La enfermedad más frecuente en gente directa o indirectamente relacionada con ministerios, es fatiga crónica.

Y es interesante, porque no tiene una sintomatología muy clara. Te daré algunas pautas para que entiendas de lo que estoy hablando. La fatiga crónica, no parece un cuadro de enfermedad normal. O sea: la persona funciona normal, pero contienen algunos inconvenientes singulares.

Uno: tienen un dolor crónico en la espalda. Dos: despiertan como si no hubieran dormido. Se despiertan más cansados que antes de acostarse. Tres: tienen constantes problemas digestivos. El estómago es muy sensible a los cambios de ánimo.

¿No han experimentado una sensación casi ingobernable de hambre cuando están felices? Por el contrario, cuando están tristes casi te diría que comen porque hay que comer, pero no porque tengan demasiado apetito. El sistema digestivo está presente.

Cuatro: tienen cansancio visual. Esto es que fijas la atención a algo por algunos minutos, y al rato te ves obligado a cerrar los ojos.

Cinco: olvido frecuente de cosas sencillas. Puede pasarle alguna vez a cualquiera, pero si es algo frecuente, eso se llama fatiga crónica.

Seis: Dificultades para respirar en la noche.

Te estoy dando un cuadro que, cuando se analiza individualmente, vemos que quizás cualquiera se cansa de ver una pantalla, o cualquiera puede tener un problema en el estómago porque se puso nervioso en el examen, o lo que fuere.

Pero cuando tú sumas estos diferentes ítems en positivo, es sabio asumir que ese es un cuadro de enfermedad. Y una enfermedad muy particular, porque no parecería ser algo que no identificaría con una sintomatología de enfermedad clara.

Es más; es una falla en el sistema, que parece desarticulado, pero que en el fondo está muy unido por detrás. No estoy queriendo decir que toda persona que tenga ese cuadro, tiene que estar atacada por Pitón, pero es muy probable que así sea.

Tenemos que tener suficiente temor de Dios para no decir que es seguro que sí, porque puede haber otras causas. Puede tener una mala alimentación, por ejemplo. Puede que se esté comiendo a deshoras, que esté comiendo muy mal. Entonces, a la larga, se pueden producir ese tipo de cosas.

Se acuesta tarde, está presionado por mucho stress, puede ser, y no es ninguna Pitón. Pero, si a pesar de que la persona trata de mantener un ritmo ordenado y se alimenta de manera sana, estas cosas siguen persistiendo, entonces será muy sabio buscar al Señor y ver si no hay algo espiritual detrás.

¿Es susceptible de ser atacado un profeta? Sí, ¿Sabes por qué? Porque él se mueve en función de palabras. ¿Y cómo ataca el espíritu de Pitón? ¡Con palabras! ¡Es lógico!  Somos el blanco de tiro del espíritu de Pitón, constantemente.

¿Te has dado cuenta que tú puedes controlar toda una atmósfera de un grupo de gente, con palabras? Puedes intimidar a un grupo de gente sólo usando palabras. Pero también puedes animarlas, mandarlas a la guerra entusiasmadas o, en su defecto, puedes también hacer que se sientan vencidos.

¿Por qué?  Porque de nuestra boca sale tanto poder para mover el mundo espiritual. Dice en el libro de Proverbios 18:21: la muerte y la vida, están en el poder de la lengua. Dentro del proceso de ministración, es muy importante cancelar las palabras que se han liberado contra la gente.

Y voy a decir algo muy duro, pero que es cierto. Y tanto las mujeres como los hombres que están en los ministerios de Dios, van a entender claramente. Una de las razones por las cuales un espíritu de Pitón golpea tanto a las esposas de los ministros, es por la cantidad de juicio que la iglesia levanta contra ellos y contra ellas.

Y las palabras de la misma iglesia causan tanto dolor. Sobre todo con los profetas, no hay ministerio más complejo. Si acierta, son muy pocos los aplausos o reconocimientos, pero si se equivoca, van a llover los palos de todo los colores y tamaños. ¿Puedes lidiar con eso?

Hay que quebrar el poder de las palabras, y luego puede reprenderse el espíritu de Pitón. Al final vas a restaurar el cuerpo de la gente, y allí vas a poder ver que finalmente está libre. Hay una fuerte conexión, en la Biblia misma, entre el espíritu de enfermedad, física, y la depresión.

¿Recuerdas el Salmo 32? Mientras callé, envejecieron mis huesos. No toleres el desánimo, no toleres la depresión. Jóvenes, ¡No toleren la depresión1 ¡Nunca! Reaccionen como fieras cuando sientan que se están deprimiendo. Porque la depresión te incapacita, te entrega como una ofrenda al diablo.

Pongan alabanza, llenen su cuarto de música, empiecen a cantar al Señor, saquen todos los recursos que tengan. Reaccionen como cuando ves que alguien quiere entrar a tu casa a la fuerza. Ciérrale la puerta, mira que todas las ventanas estén bien aseguradas.

Porque el que se deprime, es como que está entrando en un río, y sabe que se va a ahogar.  Y sin embargo sigue entrando. Para cuando quiere salir, ya no puede. La corriente es muy fuerte. Hay momentos para reaccionar. No se olviden que Pitón busca apagar el fuego de Dios y sacar el aire que lo sustenta.

En definitiva, lo que el quiere es llegar a tu corazón. Y Proverbios 4:23 dice: de toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Las emociones son muy importantes, porque nosotros debemos servir a Dios con alegría.

El corazón es importante en nuestra vida, porque de él sale la fuerza para levantarnos cada mañana, para aceptar la tarea de Dios con entusiasmo, para ver las naciones con esperanza, para ver a todos nuestros hermanos con los ojos de Dios, no con los nuestros. Así sabremos que Dios sí puede hacer algo con ellos, todavía.

Si nuestro corazón es tocado, toda nuestra vida es afectada y nos amargamos. Nos nublamos y se hace noche en la mitad del día. Y ese no es el deseo de Dios, te lo aseguro. El diablo no quiere tu cuerpo, a él no le interesa tu cuerpo; él quiere quebrar tu espíritu.

Y quiebra tu espíritu a través de la depresión. Necesitamos tener un corazón establecido en Dios y lleno de la paz de Dios. Busca la paz de Dios siempre; la paz de Dios, es tu sustento. No entiendes, te están haciendo mucho daño, pero la paz de Dios está allí.

Estás en una enfermedad, pero la paz de Dios está ahí. Estás sin dinero, pero la paz de Dios está ahí. La paz de Dios es el sello de la presencia de Dios en nuestras vidas. La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento. No sabes por qué, pero estás en paz. Estás en un tremendo problema, pero sin embargo hay en ti una paz que sobrepasa todo entendimiento.

Esa es la promesa de Dios para sus hijos, la paz de Dios. Satanás viene a perturbar esa paz, a través de ansiedades, destrucción, problemas financieros.  Peleas en el hogar, murmuración, palabras de condenación, mentiras, desánimo, incredulidad, aplasta nuestras esperanzas, nuestra fe, nuestra visión, nuestros sueños.

Un profeta sin visión, está vencido. La gente se siente vencida, se rinde, y la enfermedad toca a su puerta poco tiempo después. Porque el desánimo afecta las defensas naturales del cuerpo humano. Por eso, si un médico te da una noticia negativa respecto a tu cuerpo, una excelente estrategia, es no aceptarlo.

En muchos casos, créeme que el mayor problema de la gente es que le cree al médico. Y no digo que ellos mientan, por favor, nada más lejos de mi pensamiento. Digo que ellos diagnostican conforme a una realidad física, material, carnal. Y que el creyente vive en otra realidad: la espiritual, donde todo, pero absolutamente todo es posible en Cristo.

Hay una estrecha relación entre el corazón y la enfermedad. Y hablo de corazón no como el músculo que bombea la sangre, sino como el centro de las emociones. Mientras tú estés animado, tus defensas están altas.

Cuando el espíritu es quebrantado, se abre la puerta para que el diablo haga lo que quiera con esa vida. Las enfermedades llegan, las dolencias, la pérdida del sentido espiritual. Mira lo que dice Proverbios 15, te leo los versos 13 y 15.

El corazón alegre, hermosea el rostro; más por el dolor del corazón, el espíritu se abate. Todos los días del afligido son difíciles; más el de corazón contento tiene un banquete continuo. Mira bien lo que dice: los días del afligido, son difíciles. Más el corazón del contento, tiene un banquete continuo.

Jesús ya lo dijo: Oigan, no van a tener demasiadas alegrías en este mundo. Es más; en este mundo, tendrán aflicción. Pero sepan algo: yo he vencido al mundo. Y la paz es el sello de lo que estoy diciendo, van a tener paz sin importar lo que estén pasando.

Mira lo que dice Proverbios 12:25: La congoja en el corazón del hombre, lo abate; más la buena palabra, lo alegra. Proverbios 17:22: El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos.

¿Cómo opera este espíritu? Nº1: Gente que se mete a la adivinación de cualquier forma. ¿Qué necesita hacer alguien que se metió al ocultismo? Se necesita pedir perdón. Necesita arrepentirse.  De cualquier forma de ocultismo.

Nº2: La persona debe renunciar a todo poder o a toda conexión con hechicería. Se han encontrado muchos casos, en los últimos años, en prestigiosas iglesias, de gente que eran profetas reconocidos, pero que en verdad poseían espíritus de adivinación. Y nadie se daba cuenta, ni ellos mismos.

Nº3: Puede que haya brujería generacional en tu familia. Esto tiene que ver con iniquidad

Nº4: Pregúntale al Señor, si estando en el campo misionero, o en otra ciudad, tú has sido expuesto a un ataque de un espíritu de pitonismo.

Si tú te das cuenta que te desanimas con frecuencia, se te pueden recomendar tres cosas: 1 – Ten cuidado de las palabras que escuchas. Es probable que tú te desanimes después de escuchar algunas cosas. Por tal razón, si eres susceptible de escuchar más de lo que debes, ten cuidado de a quienes escuchas.

2 – Arrepiéntete de cualquier derecho legal que le diste al diablo, respecto al hecho de haber creído alguna mentira del diablo. Porque ese es el problema; tú te desanimas porque te creíste una mentira del diablo.

3 – Batalla. Batalla con alabanza y batalla con la palabra. Y para leer la palabra, no es cualquier texto. No te pongas a leer las generaciones de Adán. Busca una palabra que levante tu corazón. Ponte a leer los evangelios, ponte a leer a Pablo. Lee Efesios, que te muestra dónde está la iglesia.

La iglesia está en lugares celestiales, que te posiciones en el lugar correcto. Y no pongas cualquier música. Hay música cristiana que es triste, hay música que es romántica, y es cristiana. Hay CD de intérpretes cristianos que cuesta reconocerlos como tales. No existe en todo el disco una sola mención a Dios, ni a Jesús, ni el Espíritu Santo.

Hay temas que se los puedes dedicar a tu novia y quedan perfectos. Por eso es que a ese tipo de canciones las emisoras de radio seculares las aceptan sin problemas. ¡Forman parte de las canciones románticas de la temporada!

Tú necesitas música genuina del Espíritu, algo que te levante. Música que te hable en lenguas, que ministre tu corazón, que ministre la fortaleza de Dios. Porque Dios no te ha dado tanto como te dio par ahora dejarte tirado a la vera del camino.

Él ha empezado una buena obra en mí y va a terminarla. ¡No seas pasivo! “¡Es que no tengo quien ore por mí!  Bueno, entonces ora para que aparezca quien ore por ti, pero mientras tanto, ¡Pelea! Y no te abras a cualquier palabra profética.

Si alguien quiere darte palabra profética, primero dile: “Oye: la palabra que vas a darme, tú le has preguntado al Señor si puedes dármela o no?”  – ¡Es que sé que es para usted, hermano! – No, esa no es mi pregunta. Mi pregunta, es: ¿Le has preguntado al señor si me la puedes dar o no?

Y eso no se llama rebeldía, se llama prudencia. Si crees que te afecta mucho las palabras que recibe, no tengas temor de hacer esa pregunta. Porque pese a que verdaderamente podría ser una palabra de Dios, no siempre estamos firmes como para recibirla. El espíritu de Pitón es sutil, usa la palabra, engaña a la gente.

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Derrotando Espíritus de Religiosidad

Quiero que recapitulemos algo: cuando aparece Jesús en la escena de la historia del evangelio, ¿Había o no una iglesia organizada? Sí señor, la había. Estaban los fariseos que, acertados o equivocados, eran los únicos que hablaban del Dios único y verdadero. Jesús, en lo terrenal, era el hijo de José el carpintero y de María, dos miembros de esa iglesia. ¿Cuáles serían sus obligaciones, entonces, de acuerdo con las ordenanzas y los estatutos de aquella iglesia, que no son tan diferentes a los de hoy? Que Jesús se sometiera y se sujetara a las autoridades de esa iglesia, como correspondía. ¿Y qué pasaría si él no obedecía? Sería declarado blasfemo, desobediente, hereje y rebelde. ¿Qué hizo Jesús? No se sujetó ni se sometió a esa religiosidad humana. Él traía un mensaje divino y su trabajo se limitó a proclamarlo. No sólo sin buscar la ayuda oficial, sino desafiándola.

Ahora bien: ¿Sería bien visto, esto, en ese tiempo? ¡En absoluto! Ni su propia gente, esa que él amaba, sanaba y liberaba, confiaba demasiado. No lo cuestionaban abiertamente, pero: ¿Cómo iba a ser una autoridad de Dios si estaba enfrentado con sus representantes oficiales? Gracias a Dios por los que sí confiaron. En parte por estos, el cristianismo es hoy lo que es. Un cristianismo que, dicho sea de paso, tiene como fundamento, base y premisa seguir el modelo de Cristo, aquel rebelde, insujeto, blasfemo, hereje y desobediente, y no el de los fariseos, aceptados, reconocidos y jerarcas de la iglesia estructuralmente aceptada. No te asustes. ¡Es que nadie ha dicho eso! Cierto. Nadie leyó la Biblia tampoco; la mayoría se quedó en sus propias leyes y estatutos. ¿Y qué tiene que ver eso, hoy, con nosotros? No sé, vamos a estudiarlo y compararlo, pero tengo la certeza que hay un espíritu religioso que todavía está bien vivo, activo y en franca lucha contra el modelo Cristo. Y vamos a ver qué es lo que sale para combatirlo y derrotarlo.

(Mateo 23: 1)= entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: (2) en la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.

Esto es lo mismo que si yo dijera hoy, a quien me quisiera oír que: En los seminarios se sientan como profesores los teólogos y líderes. Estoy reconociendo una presencia legal y oficial en los institutos, lo que no significa que esté reconociendo su autoridad espiritual. Dice que era en la cátedra de Moisés, que era el sitio donde se interpretaban los libros. Por eso se lo comparaba con los seminarios, que son los lugares donde, aparentemente, están los eruditos, expertos y profesionales de la teología, encargados de interpretar la Biblia. Esdras, por ejemplo, era un escriba y su tarea era la de enseñar la ley, que llevado al hoy, significaría enseñar la Palabra. En suma: si quieres compararlo, imagínate a profesores o maestros bíblicos de cualquier organización o congregación. ¿Y qué dice de ellos ese rebelde y conflictivo de Jesús?

(3) Así que todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; (Esto te muestra, me muestra y nos muestra algo: lo que se está enseñando y predicando en muchos centros eclesiásticos, no es ni antibíblico ni malo. Si hay fidelidad para con la palabra escrita y no se le agrega ningún invento de hombre, no interesa de qué labios emana esa enseñanza o esa predicación. De última, el falso suele ser el profeta y no necesariamente la profecía. Acepta, cree y pon por obra lo bueno que ellos digan. Pero atención: esto tiene un importante agregado, escucha:) mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.

Dice la historia que los fariseos eran los más reconocidos maestros de la ley de Moisés, aunque fallaban a la hora de observar sus propios preceptos. Muchas de sus enseñanzas eran muy profundas, pero Jesús examinó aquellos aspectos en los cuales su hipocresía anulaba la validez de sus doctrinas. Esto significaba, en todo caso, que los falsos eran los fariseos y no necesariamente la doctrina que ellos enseñaban. Este es un tiempo donde ocurre exactamente lo mismo, casi como como una copia fiel. Si fuéramos a ser espiritualistas podríamos decir que hay como una fuerza invisible y oscura que lleva a muchos de los líderes contemporáneos a comportarse y actuar del mismo modo en que lo hacían aquellos fariseos. Hay mucha, muchísima gente que se pone en contacto conmigo, como con una especie de referente confiable, con la misma pregunta: “¿Por qué en mi iglesia es una cosa lo que se predica y se enseña, y otra totalmente opuesta lo que se hace?” Vamos a suponer que un porcentaje de esa gente es negativa, díscola, conflictiva y rebelde. Supongamos que otro porcentaje pueda haber hecho una mala lectura de las circunstancias. Aún así, el porcentaje que queda como gente fiel que tiene razón, es demasiado alto. Es evidente que en una gran cantidad de nuestras congregaciones hay doble ánimo, doble mensaje, que sus líderes no respaldan con sus vidas lo que enseñan y predican.

(4) Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

Jesús se refería, aquí, a las innumerables disposiciones y regulaciones que reducían a la religión a un sistema pesado y confuso de observancias rituales que mantenían a la gente en una servidumbre permanente. También esto se está repitiendo en estos días. Más allá de los credos basados en ritos que no tienen nada que ver con las Escrituras, los cultos que se dicen auténticamente bíblicos y cristianos, también están invadidos por disposiciones humanas que deben respetarse sin ninguna discusión, tal como si fuera palabra escrita. Alrededor de la Santa Cena, sin ir más lejos, un acto que tal como Cristo lo ordenara, se cumple en memoria de él, hay toda una ceremonia ritual que, en muchos casos, ha llevado a que la adoración se deposite en los elementos que se utilizan para servirla, en los servidores y en el acto mismo de hacerlo, cuando la única fuente de adoración es aquel a quien se recuerda con ella.

 (5) Antes hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. (¡Sí, hermanos! La iglesia ha decidido donar toda esa ropa a los inundados, pero vamos a llamar a los canales de televisión cuando la entreguemos. Primero, para que nadie se piense ninguna cosa rara y, segundo, para que el mundo lo sepa y nos conozca. Y tercero, agregaría yo, aunque nadie lo diga, para mostrarle a los opositores de adentro que estamos haciendo cosas, que no somos unos ineptos) pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; (Los fariseos exhibían su piedad, o sea su espiritualidad, en público, para recibir alabanzas de la gente. Las filacterias que aquí dice que se ensanchaban, eran pequeñas bolsitas de cuero que contenían ciertos textos de la Escritura, que los judíos llevaban en sus brazos o sobre sus frentes.

Los flecos, mientras tanto, eran los adornos con que los judíos decoraban los bordes de sus mantos. Hay dos maneras muy diferentes de evaluar el andar de una congregación: con los ojos de los hombres, teniendo en cuenta los éxitos sociales, políticos, numéricos. De nivel, de status, o con los ojos de Dios, esto es: su poder manifestado en respaldo a la palabra auténtica predicada. No te va a costar demasiado ver por dónde anda la tuya. Sólo se honesto y reconócelo) (6) y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, (A esto, los que lo conocen mejor que nadie, son los ujieres. Hay gente, de esa que hay que ubicar en las primeras filas reservadas, cuando hay eventos importantes, que siempre llegan bastante tarde, porque el punto allí no está en sentarse allí, sino ser vistos cuando se sientan.

Otra: ¿Recuerda aquellos tiempos en que a los líderes se insistía en ubicarlos en sillas especiales allá, arriba de las plataformas o los escenarios, tal como si estuvieran en exposición? ¡Qué mal se sentían algunos siervos fieles y humildes que conozco! Pero era una disposición que no se podía modificar. Menos mal que esto quedó en la historia, verdad? Bueno, al menos aquí en Argentina, quiero decir. Hay una parábola en Lucas 14:7 que detalla esto a la perfección): (7) y las salutaciones en las plazas, (O sea las puertas de salida de los templos, cuando alguien se ubica tipo portero y la gente, a medida que va pasando, lo saluda. Los hombres, con un apretón de manos o un abrazo, las hermanitas, con un ósculo santo. No es nuevo, viene de la época de la familia Ingalls, aquella vieja pero emblemática serie televisiva. ¿Te das cuenta?) Y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí.

La palabra “Rabí” se traduce como “mi maestro”, y era una especie de título honorífico surgido en el siglo 1 antes de Cristo, derivado del verbo Rabat, que significa “ser grande”. Vale aclarar que, si bien Jesús aceptaba ser reconocido como Rabí, desaconsejaba a sus discípulos aceptar el título porque, dice aquí más adelante, “uno es vuestro Maestro”. Por eso es que yo, personalmente, acepto que se entienda que administro lo mejor que puedo y me sale el ministerio del maestro que el Señor ha puesto en mis manos, pero no que se me llame maestro a mí, simplemente porque uno solo es nuestro maestro. Lo dice con claridad el verso 8, mira:

(8) Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

Esto se contrapone con el placer que proporciona a los hombres el recibir tratamientos protocolares cristianos. Si alguien tiene algo de sabiduría, es Maestro, si tiene palabra que se cumple, Profeta, si anda edificando nuevos templos, Apóstol, si predica y se convierten más de dos, Evangelista, y si sabe aconsejar a la gente, aun usando técnicas humanistas, es Pastor. Basta. Jesús dice aquí que el único título –en este caso Maestro-, es suyo y que TODOS nosotros, somos sencillamente HERMANOS, está claro? Por si quedan dudas, mira lo que dice Santiago en 3:1: Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

(9) Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; (¿Escuchaste bien? No interesa lo que digan las acotaciones de comentaristas al pie de cualquier Biblia que lea. Esto es lo que dice: que no llames padre vuestro a nadie en la tierra) porque uno es vuestro padre, el que está en los cielos. (Es curioso. No voy a enseñar sobre esto, pero te lo dejo para que hagas tu propia investigación, para que lo escudriñes, para que no te limites a decir, cómodamente, “un hermano lo publicó en Internet”. ¿No te enseñaron que el día que te mueras te vas a ir al cielo a estar con Dios? Pero resulta que aquí no dice que Dios el Padre está en EL cielo, dice que está en LOS cielos. ¿Qué querrá decir esto? ¿Adónde guardamos la imagen esa que tantos dibujantes han plasmado, de un hombrecito con camisón sentadito en una nube, no haciendo nada y probablemente aburriéndose como una tortuga que tanta gente se ha creído de verdad? ¿Eso puede ser el cielo que espera a los hombres como promesa de un Dios Majestuoso, Creador, Todopoderoso y Dinámico? No me cierra. ¿A ti tampoco, no? Estudia. Tu Biblia es igual a la mía.)

(10) Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro maestro, el Cristo. (No debe ser ninguna tontería esto, sino no lo hubiera vuelto a repetir, no? Basta. Ya sé que me amas, ya sé que por allí puedo, desde este sitio, haberte sido de bendición a tu vida, pero por favor: no me llames más Maestro, okay?)

(11) El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. (En este mismo evangelio, un par de páginas antes, en 20:26, él dice: mas entre vosotros no será así. (Quiere decir así en la sociedad, en la política, en una empresa, en la economía) sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor.)

Yo creo que nadie puede ofenderse ni suponer que agredo a alguien si digo que no es esto, precisamente, lo que mayoritariamente está ocurriendo con nuestro liderazgo. Es una verdad tan visible y palpable que ha llegado, incluso, a irritar a muchos hermanos fieles y sinceros hasta el extremo de convertirlos en escépticos, descreídos y rebeldes. No los puedo justificar por la reacción, pero tampoco puedo ignorar la acción que lo originó.

Charlaba una vez con un joven pastor que estaba al frente de una modesta congregación y, sabiendo que él la había formado luego de irse de una congregación más grande, le pregunté: ¿Por qué te fuiste de tu anterior iglesia? ¿Te peleaste con alguien? ¿Te fuiste mal? – ¡No!, me dijo. – Ni me peleé con nadie ni me fui mal; sólo que un día descubrí que en lugar de estar sirviendo al Señor como yo creía, en realidad estaba sirviendo al pastor y toda su familia. Sucede. Es el no cumplimiento de esta palabra y se alimenta de la obsecuencia humana.

Pero más que no cumplimiento, le diría que es alteración, tergiversación de esta palabra. Sujeción incondicional. Sí, pero a autoridad que está sujeta a autoridad divina, nunca a hombre que tergiversa la Palabra de Dios porque eso es esclavitud humana, y no hemos sido llamados a eso, sino a libertad en Cristo Jesús. Todos sabemos quien, a lo largo de toda la historia bíblica, es el que ha venido permanentemente tomando las cosas de Dios y tergiversándolas. ¿Qué pasará con quienes hacen lo mismo? Yo no lo digo, lo dice la Biblia.

(12) Porque todo el que se enaltece, será humillado; (Este “todo” que leemos aquí, incluye a toda una congregación. Desde el portero, el ujier, el que se acaba de entregar a Cristo, tanto como al más renombrado de los líderes. Dios no hace acepción de personas) y el que se humilla será enaltecido. (Dentro de la tergiversación de la que te hablaba, esto siempre se tomó como el deber que tiene alguien de menor rango eclesiástico de humillarse ante otro de mayor jerarquía. Si esto hubiera sido así, Jesús se hubiera humillado y sometido a los fariseos. Al fin y el cabo ellos tenían una jerarquía reconocida que él no podía discutir. Pero manteniendo una transparente humildad (atención con esto) Jesús los resistió con la Palabra. Él sabía muy bien quién era en el Padre Celestial. ¿Tú sabes quién eres en Cristo? Resiste al humanismo. Pero si todavía no sabes quién eres en Cristo, entonces no te lances a discutir tonterías y a arremeter en contra de toda autoridad. Porque sin unción te puede pasar que de pronto te encuentres resistiendo al mismo Cristo en el que dices creer. Sólo con la Palabra. Sólo en Cristo. Él es el Camino, la Verdad y la vida)

Jesús advierte permanentemente contra la orgullosa búsqueda de la alabanza pública, como sucede cuando se aspira a posiciones prominentes o a títulos que confieren una cierta superioridad. A veces, los títulos se usan como emblemas de respetabilidad, o para indicar determinados deberes o cargas de responsabilidad. Pero es la actitud que inspira la búsqueda de tales reconocimientos lo que Jesús condena. Por algo y partiendo desde Isaías, siguiendo con Santiago y terminando con Pedro, tres veces podemos leer que Dios da gracia a los humildes y resiste a los soberbios. Como creyentes somos todos iguales y debemos reverenciar solamente a Cristo. Y lo que sigue, es una expresión que tiene tremenda actualidad.

(13) Más ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

(14) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones, por esto recibiréis mayor condenación.

¿Por qué diría Jesús algo llamativo para con las oraciones largas, si no fuera, como nos han enseñado a pensar, sinónimo de mayor espiritualidad? Simplemente porque no es así. Quien está acostumbrado a orar, ora muy largo a solas, porque es cuando saca para afuera todo lo que hay en su corazón en lo íntimo de su cuarto. Por eso cuando tiene que hacerlo en público, es breve, conciso y concreto, y ora específicamente por lo que se le ha pedido. No es generalización, es globalmente mayoría.

(15) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque recorren mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.

Imagina una gran campaña evangelística organizada por una iglesia numerosa pero humanista, carnal. Babilonia. ¿Qué sucede con la gente que acepta a Cristo allí? Yo no me animo a dar una respuesta concreta, pero esta última palabra me dice que debemos ser muy cuidadosos y no dar por sentadas cosas que la Biblia no da por sentadas.

(Verso 23)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley; la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

Es notoria la inconsistencia del espíritu religioso, habiendo perdido por completo el sentido de las proporciones en cuestiones espirituales. Escrupulosamente celosos de las cosas exteriores más triviales, tales como todo lo relacionado con el diezmo de pequeñas semillas y plantas, olvidaban los más importantes principios morales. Cuando Jesús dice que esto era necesario hacer, despeja una de las incógnitas y dudas más notables que hay en muchos bolsillos inconversos. Al decir que esto era necesario hacer, Jesús les muestra a sus discípulos que lo moralmente correcto es que practiquen el diezmo, pero no como una obligación legal, sino como un acto voluntario de disciplina consciente capaz de activar la promesa que hay en Malaquías, de abrir la ventana de las bendiciones celestiales hasta que sobreabunden.

(Verso 25)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpian lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.

En lo literal, geográfico y circunstancial, a esto Jesús lo dice porque los fariseos eran meticulosamente escrupulosos en materia de purificación ceremonial, pero ignoraban la demanda de Dios de mantenerse puros en lo interno, además de ser caritativos con los pobres. A la hipocresía siempre le preocupa más la apariencia que la realidad. Esto tiene correlato con muchas cosas que hoy vemos a nuestro alrededor. Son muchísimos los llamados grandes siervos de Dios que muestran una imagen estética y ministerialmente impecable, incuestionable. Observando eso, nadie se atreve a pensar el por qué si todo se está haciendo debidamente, en santidad, bajo la dirección del Espíritu Santo y con un testimonio irreprochable, no se manifiesta poder ni presencia de Dios y los frutos no son conforme a la promesa de la Palabra.

La mayoría lo piensa a esto, pero esa misma mayoría lo calla porque le enseñaron que, hablar algo que tenga que ver con importantes siervos de Dios equivale a la murmuración que, obviamente, es tremendo pecado. Esta tan particular interpretación de las cosas ha mantenido robando, mintiendo y adulterando las cosas del Espíritu a verdaderos hipócritas, lobos rapaces que, disfrazados de ovejas, han ido diezmando sistemáticamente al rebaño. Siempre en mis años de sueño espiritual, me llamó la atención cuánto había en la historia bíblica sobre la hipocresía, la simulación, la apariencia, el “hacer como qué” o fingir. Cuando descubrí -¡Al fin!- que la Biblia no es un libro de historia, recién allí me cerraron muchas cosas que hoy me atrevo a mostrar.

(Verso 27)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Yo quisiera saber de qué evangelio han tomado letra aquellos que dicen que no hay que decir cosas fuertes desde el púlpito, que si nos apartamos del amor y la bondad de Jesús estamos predicando un evangelio de garrote, que golpea y hiere a la oveja y termina dañándola. Creo que no hace falta aclarar que esta expresión, -Sepulcros Blanqueados-, Jesús se las dice en la cara a las máximas autoridades jerárquicas de la iglesia estructurada de su tiempo. ¿Qué haría la organización eclesiástica actual con un tipo que tiene la osadía de decirles a los más importantes líderes algo así? Disciplinarlo o quizás expulsarlo de la congregación donde está primeramente, prohibirle ocupar cargos o desarrollar ministerios, suprimir su participación en la Santa Cena y, finalmente, en algún concilio, reunión, junta o consejo de líderes, pasarse la voz para que ninguno de los presentes lo admita en su iglesia local, verdad? No importa, eso no anula la verdad. Todavía hoy, en la zona de Palestina, suelen blanquearse las tumbas. Más que por belleza estética, eso sirve para identificarlas y no tropezar accidentalmente con alguna de ellas, incurriendo de ese modo en profanación. Esta misma historia pero en Lucas 11:44 lo dice así precisamente: sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima, no lo saben. Demasiado coincidente para ser cuestión de léxico, no?

(28) Así también vosotros, por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

(29) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, (30) y decís: si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.

(31) Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

(32) ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!

(33) ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?

Ellos se engañaban a sí mismos; reclamaban falsamente superar en rectitud a sus antecesores. Aunque levantaban monumento a los profetas que sus padres habían asesinado, ellos mismos estaban conspirando para matar al hijo de Dios. Por eso sufrirían igual condena. ¡Pero hoy ya no se matan profetas, hermano! Es verdad, físicamente, ya nadie mata profetas. ¿Pero no equivale a matarlos el no dejarlos hablar, anularlos, levantar calumnias contra ellos para que la gente no les crea? Espíritu religioso. Hasta en algunos seminarios se enseña, como materia, los métodos para neutralizar líderes emergentes que puedan socavar o atenuar a los ya establecidos. Tremendo.

(34) Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; (Escucha: está hablando Cristo. Y dice que Él mandará profetas, sabios y escribas. ¿De dónde sacaron que los profetas era patrimonio, únicamente, del Antiguo Testamento?) Y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad. (¿Quiénes azotan a los profetas en la iglesia y os persiguen? Los influidos por el espíritu religioso. ¿No es real eso, hoy?)

(35) Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

(36) De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

Jesús pronuncia aquí una severa advertencia sobre el juicio que pendía sobre la nación. La profecía de Jesús se cumplió con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Toda la sangre de los justos derramada desde las primeras víctimas hasta la última, será reclamada a Israel. Hermano de cualquier nacionalidad: no te desentiendas del monumental lío en el que está metido tú país, porque todo lo que en él suceda, es responsabilidad espiritual de la iglesia. Ahora, si la iglesia insiste en priorizar al espíritu religioso, con ritos, formas, métodos y aspectos externos, el país va a seguir puntillosamente el mismo derrotero. Primero lo espiritual, luego lo natural.

(37) ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

(38) He aquí (A ustedes, religiosos. les habla) vuestra casa (Casa siempre es iglesia, vuestra iglesia, aunque tenga mucho prestigio) os es dejada desierta. (No quiere decir que se vaya la gente, quiere decir que allí no está el Señor y, por lo tanto, todo se limita a religión vacía y hueca)

(39) Porque os digo que desde ahora (Ahora es AHORA, eh?) no me veréis, (No lo verán dentro de los cultos, en las reuniones, en las celebraciones, en los mensajes, en la adoración y la alabanza, en congresos, clínicas y cuanta fiesta de entretenimiento cristiano puedan organizarse) hasta que no digáis (O sea: hasta que no vuelvan a confesar genuinamente con sus bocas y creerlo en sus corazones) bendito el que viene en el nombre del Señor.

Ahora bien: yo, a todo esto, lo conozco desde que me tocó salir de la que fuera mi última congregación. Y a partir de allí, trabajar para preparar a cada hermano o hermana que en un futuro tuviera mi mismo llamado y mandato, a sostener una relación con el Señor sin el ornamento religioso estructurado y dominante. Trabajé años y años en eso. Para algunos lo conseguí, para otros me faltó, seguramente. Sin embargo, mi dilema principal, era: ¿Y esto es todo? ¿No iremos más allá? Y si debemos ir, ¿Dónde queda ese más allá? La respuesta la tuve a partir de ese mismo evangelio que predicó Jesús, el único: El Reino. Allí deberíamos ir. El tema sería cuándo y quién daría la orden de partida. Y un día, hoy, a más de quince años de aquella primaria decisión de fondo que debí tomar, esa respuesta ha llegado. Y en el final de este trabajo, quiero compartirla, como ya lo adelanté desde mi blog.

Esa respuesta tiene que ver con una palabra que recibí del Señor más o menos hace unos cinco meses atrás. Cuando estaba orando en búsqueda de nuevas direcciones u horizontes para este ministerio, Él me dijo simplemente: Busca tus frutos Diamante… Yo aprendí que cuando le pides a Dios que te de una palabra de dirección, generalmente eso es lo que Él hace. Darte UNA palabra. Y a partir de ella, tú debes procurar arreglártelas, ya sea investigando, escudriñando, estudiando, para llegar al punto central que sería el objetivo específico y preciso que esa palabra contiene. En este caso y más allá del fruto, la palabra es Diamante.

En realidad, todos sabemos qué cosa es un diamante, no necesito ahondar en lo concerniente a lo mineral, químico u orgánico. Sí quiero, -porque eso busqué y encontré-, compartirte el significado revelado que eso tiene en lo espiritual. La palabra que define Diamante, en griego, es adamas, y concretamente se puede traducir como Inalterable e Invencible. Ese, es el punto de partida. Cuando se me ocurrió unificar lo recibido en estos últimos tiempos y lo uní a Moisés y Josué, que son de alguna manera los estandartes que simbolizan la capacidad de liberación de espíritus de religiosidad que tiene nuestro trabajo, la conclusión quedó tan clara que no puedo menos que asombrarme, si es que las cosas de Dios pueden seguir asombrándote, todavía.

La religiosidad crea, en torno a un individuo sincero y fiel, una especie de prisión de la que resulta imposible salir sin ayuda externa. Es una prisión muy especial, porque si bien puede verse el afuera, palpitar la libertad que existe en ese afuera, nos resulta imposible salirnos. Es, de alguna manera, una prisión de fino cristal. De buena calidad, a veces; mediocre, otras tantas, pero siempre cristal. Y cuando quise averiguar cómo se puede trabajar ese cristal para derrumbarlo sin demasiado estrépito que pueda producir daño, el trabajo de vidriería, me trajo la respuesta: la única forma de horadar ese cristal y permitir así que lo que está prisionero en su interior pueda salir libremente, es un Diamante. Con un Diamante cortas el cristal, lo marcas, le sacas el hueco cortado y por ahí pasas y sales.

Hermanos. Ustedes que han recibido liberación espiritual, alimento, formación y dirección a partir del trabajo de este ministerio son, por revelación divina, esos frutos-Diamante. O sea: los encargados, de ahora en más, de taladrar cristales religiosos que se encuentran aprisionando a hermanos fieles y hambrientos de lo verdadero. Pude reunirme personalmente con algunos de los primeros. Y lo pude hacer porque son medianamente cercanos. Pero tengo muy en claro que hay muchos más, geográficamente lejos, pero espiritualmente muy cerca. Para todos ellos, va esta palabra que Dios mismo puso en mi entendimiento.

(Ezequiel 3: 1) =  Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, (El rollo, aquí, es la Palabra) y ve y habla a la casa de Israel. (La casa de Israel, hoy, es la iglesia global, genuina, única)

(2)Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. 

(3) Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel. (La Palabra genuina siempre es dulce y bienvenida. La que rechazas y te adormece o aburre, es la palabra de hombre)

(4) Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras. (Es decir que el mandato, aquí, no es para ir al mundo incrédulo, sino al pueblo religioso, supuestamente cristiano.)

(5) Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda (Se refiere al humanismo filosófico disfrazado de religión) ni de lengua difícil(Esto es al mundo cristiano ultra intelectual y literalista) sino a la casa de Israel. (Iglesia genuina, no babilónica)

(6) No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran. (Si un día Dios te enviara a ellos, allí sí te oirán. Pero hoy no te está enviando a ellos, sino a Su iglesia.)

(7) Mas la casa de Israel no te querrá oír, (Aquí tienes la causa, el motivo, por el cual son tantos los hermanos que conoces que no les interesa oír lo que tienes para compartirles. ¿Será porque son malos? No, mira…)  porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón. (El mundo religioso no quiere oír la Palabra del Reino porque, en suma, no le interesa oír a Dios. Prefiere seguir con su propia agenda eclesiástica y humana)

(8)He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes. (Esto te habla del epicentro de la guerra espiritual: mente contra mente. Mente de Dios, contra mente programada por Satanás, dios de este siglo que ciega el entendimiento para que no resplandezca la luz del Evangelio.)

(9) Como diamante, (¡¡Wow!! ¡Aquí apareces tú!) más fuerte que pedernal he hecho tu frente; (Esto es: tu entendimiento) no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, (¿Recuerdas qué era lo que impedía que les hablaras? Eso, el miedo. ¿Sabes de dónde viene el miedo, verdad? Obvio, del dueño del imperio del miedo y la muerte, que no es Dios, precisamente. porque son casa rebelde. (Rebelde, sí, pero no imbatible. Todo lo puedes en Cristo que te fortalece.)

Ya está. Eso es. Tú, ahora, desde hoy, acompañas a ese pequeño grupo de hermanos que yo pude conocer y tratar porque viven relativamente cerca de mí, geográficamente. Pero, que en conjunto, ellos y tú, serán los encargados de horadar el cristal de la religiosidad y fabricar el hueco por el cual, van a salir los liberados que conformarán el establecimiento del Reino de los Cielos. Ese es el Reino que hoy ha llegado a tu vida, en cumplimiento de lo que Jesús predicó como único y verdadero evangelio.

Todo lo demás, ha sido invento de hombre, que si bien ha sido usado por Dios para bendecir, igualmente, solo ha determinado demora, dilación y pérdida de tiempo para el logro del único objetivo central de nuestra presencia en la tierra: devolver el Reino usurpado a su legítimo propietario. ¿Quieres acompañarnos? Si no lo hiciste ya a partir de mi publicación en el Blog, házmelo saber de ahora en adelante, y te incluiré en nuestra nómina de trabajo. Te bendigo en Jesucristo y me honro en recibirte como compañero de ruta hacia el objetivo base de este ministerio, acceder a un genuino Tiempo de Victoria…Amén.

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¡SIETE MILLONES!

Siete millones. Hay muchos países, pequeños en su geografía, pero a veces muy importantes en su economía o en su cultura, que tienen no mucho más de esa cantidad de habitantes. Siete millones. Una cifra que en sí misma no significa demasiado, sólo que durante toda esa cantidad acumulada y en cada uno de los casos, alguien, desconocido hasta allí, hizo un clic aquí y nos encontró. Como la persona de Santiago de los Caballeros, de República Dominicana, que fue la que marcó el ingreso Siete Millones.

Se encontró con nuestro material, con nuestro mensaje, con nuestra enseñanza. Y muchos de ellos, me consta, se encontraron también con nuestra esencia, y la adoptaron, la hicieron suya. Tiempo de Victoria ya dejó de ser desde hace mucho tiempo la idea aislada de una especie de Llanero Solitario, un Quijote, o un Kamikaze, para pasar a ser un punto de referencia de una clase de creyentes despojados de toda religiosidad, de todo ritualismo, de toda solemnidad y de todo espectáculo. Un lugar de reunión de fe en el todo, y no en un parcial.

Es obvio que de ninguna manera nos arrogamos ser los únicos,  los mejores, ni los dueños de todas las verdades, ni mucho menos los grandes espirituales del siglo veintiuno. Apenas somos mujeres y hombres detrás de un destino que ya está trazado en un diseño antiguo, el mismo diseño que tantas veces les fue presentado en el Antiguo Testamento y no lo aceptaron, y que hizo que tuviera que entregar nada menos que a su Hijo Unigénito para que, al fin, el hombre le diera su aceptación y su confianza.

Ser creyentes no es un mérito, no es un distintivo social, no es un objetivo político, ni económico. Ser creyentes, para nosotros y para los siete millones de seres que durante estos años nos han visitado y se han nutrido en nuestras páginas, es apenas y nada menos que un estilo de vida diario. Un estilo de vida que, un día, le mostrará al mundo que, efectivamente, vivir como Dios quiere y nos propone, es más que posible y que no sólo tiene valor, sino también victoria.

Una victoria que no necesariamente redundará en mucha gente reunida en un determinado sitio, sino en una suma de mujeres y hombres que irán poblando, lenta pero progresivamente, aquel lugar que Jesús vino a decirnos a todos que se había acercado: El Reino de los Cielos. Ese es el único evangelio predicado. Y ese, recién entonces, será ese Tiempo de Victoria profetizado y activado hace ya tanto tiempo atrás. Hoy, apenas estamos en la ruta. ¡Vamos! Sigamos viajando, con mucho amor, entrega, consagración y cuidado de no dar vueltas en círculos; eso ya nos sucedió hace mucho tiempo, y será oportuno y  conveniente haberlo aprendido y no repetirlo. 

Y por si todo esto no fuera suficiente, déjame añadirte que, para los que gustan de la numerología bíblica, SIETE, siempre fue, es y seguirá siendo, el número divino, el número de Dios, el número de lo completo. Si esto tiene o no tiene que ver con esta celebración tan íntima, no lo sé. Pero mientras tanto, déjame que lo sueñe. Cuando el sueño es de victoria, ese sueño merece ser soñado.

Gracias por estar, acompañar, apoyar, aportar, orar, soportar, tener paciencia, misericordia y amor para con nuestros errores. Ese es tú mérito. El nuestro, el único, haber sido obedientes…SIEMPRE. Dios te bendiga…en todo. @

Néstor.-

 

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La Verdad Diamante

Durante todo este tiempo hemos estado publicando distintos testimonios de los que hemos denominado como Frutos Diamante, esto es, mujeres y hombres, creyentes, que han salido de las jaulas de cristal de la religión vacía y hueca, para entrar de pleno al ámbito espiritual invisible en lo físico, pero enteramente palpable en lo conceptual, que es el ámbito donde todo puede suceder, la jurisdicción de ese Reino de los Cielos que Jesús mismo vino a preanunciar durante su ministerio. Ese fue, -aclaramos- el único Evangelio predicado y a predicar.

Esto no significa, ni mucho menos, que se trate de gente que ha salido de iglesias convencionales o estructurales, mayoritariamente, pertenecientes a la denominada iglesia cristiana evangélica, no. Esto va mucho más allá de eso. Esto tiene que ver con una mentalidad que, en casos, es verdad, está enquistada y operando fuerte y feo, dentro de las congregaciones cristianas evangélicas, pero que en otros casos, que no son pocos, están por fuera de esas organizaciones y sostienen teorías y doctrinas de dudosa procedencia y mucho más desconfiables objetivos. Todos los que tenemos alguna clase de responsabilidad ministerial, deberemos cuidarnos estrictamente de no caer en esa clase de tentaciones o errores sutiles.

El fino cristal opresivo de la religiosidad, está por dentro y por fuera de las estructuras; está en el hombre en su estructura carnal, incluso, hasta por fuera de Dios. Se puede ser religioso sin ser cristiano. Así es que, la intencionalidad ministerial de este trabajo de diamante, no es andar por las congregaciones tratando de sacar a la gente que acude a ellas. De ninguna manera podríamos ninguno de nosotros hacer eso por una sola y simple razón: no somos nosotros los que sacamos a la gente de la religión, es Dios mismo, que por si no te habías enterado, tiene todos los adjetivos que tú quieras brindarle, pero menos el de religioso. Dios, definitivamente, es Espíritu, y de religioso no tiene nada.

En suma: todos estos testimonios publicados, (Y los que aun deseen sumarse y los envíen), tienen una sola y única intención: terminar con esa tan clásica y legendaria mentalidad de “hacer como que”… en lugar de SER auténtica y genuinamente un hijo de Dios por adopción. La Palabra de Dios nos muestra que todo aquel que llegue al Camino, (A menos que realmente el Espíritu Santo lo guíe a otra actitud), deberá quedarse como fue hallado, con la finalidad de aportar a la extensión del Reino desde el lugar donde fue puesto.

Por lo tanto: ¿Eres de los que se fueron y estás fuera de los templos? Trabaja fielmente para la extensión del Reino de los Cielos. ¿Eres de los que no han tenido dirección de irse a ninguna parte y estás dentro de un templo? Quédate allí, sé fiel y obediente a lo que el Espíritu dicte a tu espíritu y aporta lo que sea para la extensión de ese mismo Reino. Porque la religiosidad es una mentalidad, no un lugar ni una serie de actividades. Religiosidad es la suma de actitudes humanas y carnales que, en contra de su propia difusión, sólo consigue cada día fabricar más ateos, escépticos, humanistas o, lo peor, esotéricos o sencillamente ocultistas metidos a cristianos.

Tiempo de Verdad. Tiempo de Transparencia. Tiempo de Fe auténtica. Tiempo de Dependencia al poder y mandato de Dios mismo por Jesucristo. Tiempo de llenura del Espíritu Santo y manifestación de los hijos de Dios por causa del clamor de toda la Creación corrompida por el infierno. Cómo se realice esta tarea y desde qué posición, será responsabilidad de cada hermano conforme a su propia relación personal con Cristo, como debe ser. Como siempre fue, hasta que los hombres inventaron la religiosidad para cautivarlos, manipularlos, someterlos e inducirlos al error. Es la suma de todas estas vertientes, y en cada caso desde el lugar que te haya sido asignado, lo que definitivamente llevará al pueblo santo a su ineludible Tiempo de Victoria.

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¡Te Faltan Cinco Para el Peso!

El diamante de hoy es hombre, adulto, padre y abuelo. No esgrime odios ni rencores, tampoco diatribas tendientes a descalificar lo que otros estén haciendo o no haciendo conforme a sus propios rudimentos o echando mano a los divinos. Esto es como decir que su testimonio no se erige en juicio a otros, sino en un auto examen muy profundo de lo que a él mismo le pueda estar faltando para estar a la altura de los requerimientos divinos. Si lo logra o no, será tu conclusión, lector, cuando llegues al final de su casi confesión.

No hace mucho alguien me dijo algo similar que tiene que ver con este dicho popular en respuesta a mi planteo a modo de conclusión sobre mis fracasos personales que iban desde lo familiar hasta lo espiritual.
En esa respuesta se enumeraban mis supuestas virtudes y aquellos ítems en los que debía  trabajar para  poder llegar teóricamente al entero  que representaría el peso completo .

Esto abrió en mi ser una ventana para poder ver lo que Dios me estaba queriendo mostrar. Una y otra vez volvió a mi mente como un rompecabezas que solamente tenía un título, una imagen, una conclusión que estaba ahí,  y que yo solamente debía plasmar por escrito. Y finalmente comencé a armar el rompecabezas.

Ahora bien, que » falte cinco para el peso» era bueno o malo? A priori lo que se deduce es la representación de una frustración que surge por «casi» tener el TODO y no lograrlo  por muy poco. O sea: aquel sabor amargo a ser derrotado, llegando casi a la meta. ¿Esto solo me pasaba a mí? ¿O habrían más, que como parte de Reino de Dios, estarían pasando algo similar?

Dejando  de lado las situaciones que tienen que ver con mi vida en el campo de lo almático, me he planteado en el mundo espiritual  la alegoría del «peso», o sea lo completo  con la » Plenitud de Cristo»  y entonces dije: ¿Por qué siempre en toda mi vida sentí que cuando estaba a punto de llegar a esa plenitud por muy poquito (Aquí aparecerían los cinco que me faltaban), todo se frustraba? .Y ahí fue que vi el asunto desde otro lugar. Si el peso era la Plenitud de Cristo  y siempre me faltaba » algo» para  completar entonces la pregunta era: ¿Quien ponía esa diferencia? ¿La ponía yo con mi esfuerzo? ¿O la ponía Otro?…

Podría haber comenzado mi testimonio de Fruto Diamante contando mi largo y doloroso paso por  la religión con todas las consecuencias terribles que tuvo en mi vida,  pero es algo que ha sido descripto y plasmado en forma tan impecable por mis compañeros de milicia, que no es más que lo mismo que todos pasamos.

En Babilonia, en el mundo de la religión, sus miembros se «presentan» como portadores del «peso» completo, plenos, como  con sus vidas resueltas mostrándonos lo mejores que son al lado nuestro (Cuando en realidad son sepulcros blanqueados, con un buen marketing pero carentes de esencia divina), y por el contrario todos aquellos que hemos sido apartados para el Reino de Dios nos hemos sentido que » nos faltaban cinco para el peso».

Y ese abismo entre ellos y nosotros es el que nos hacía ver como rebeldes, sediciosos, alborotadores,  cuestionadores, desconformes con lo que veíamos, cuando en nuestro espíritu sentíamos y sabíamos que nos faltaban «cinco para el peso» y nos daba vergüenza, culpa, frustración, angustia, hasta que la libertad de Cristo vino a nuestra vida en distintos envases y momentos…y henos aqui!

Esta no es la página Web de Néstor Martínez !!! Esta es la manifestación de un cambio de Tiempos, una Bisagra que lo tiene a él como instrumento visible de un TODO en donde cada engranaje comenzó a ser acomodado en su lugar, aceitado, reparado, puesto a funcionar, con otras piezas en la estantería para comenzar a ser limpiadas para agregarse al funcionamiento de esta maquinaria  que ya no se puede parar.

Los fariseos o religiosos de este tiempo, o sea los religiosos de siempre, han sido expuestos y su «peso completo» resultó ser FALSO. Aquellos que nos faltan «Cinco para el peso» hemos salido, otros están por salir, otros saliendo y otros van a salir de la religión,  pero esos cinco que nos faltan no los ponemos nosotros, ni nuestro esfuerzo, ni Martínez, ni denominación alguna , esos cinco son  la naturaleza caída del hombre Adán (que nos impide la Plenitud), lo que le faltaba al joven rico y que nos falta a todos.

Esos cinco son la Gracia de Dios por Jesucristo que Él pone para poder llegar a la» Plenitud en Cristo». Entonces: ¡Gloria a Dios por faltarme cinco para el peso! Ahora sé que debo pedirle a El que los ponga, aceptarlos, guardarlos y ya no preocuparme mas!

Este es mi testimonio no muy distinto al de cualquiera de mis compañeros y hermanos que tan bien graficaron su experiencia  como Águilas juntándose al Cuerpo. Los bendigo y me bendicen!

Y así ha quedado dicho, con la expresión cargada de sinceridad y desprovista de necesidades figurativas personales, que tanto abundan en los ambientes relacionados con lo espiritual. Este diamante ha desplegado sus supuestas falencias, y ha evidenciado anhelar las virtudes que según su propia óptica le estarían faltando. El Señor, en su infinita misericordia y justicia será quien defina si es así como lo dice, o se minimiza. Ustedes harán el otro contrapeso de la idea, dejando entrever con lo que gusten expresar, si esto es así o le faltan esos cinco para el peso del título…

Néstor.-

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De Todo Nos Está Librando Dios…

Para el diamante de hoy, que es mujer, adulta, con años girando en derredor del cielo sin encontrar cielo apto para su sentir, tendremos que salir de los parámetros de América, y recalar en Europa. Concretamente en España. De allí proviene este testimonio. Allí es donde también nuestro Dios ha fijado su bendita Presencia y ha podido sacar de sus jaulas doradas a muchos hermanos fieles, y a otros los ha encontrado y capacitado como lo es, en este caso, para seguir con la obra incluso fuera de las fronteras preestablecidas. Diamante muy extraño, pero llegado para sumar con su muy singular historia, una serie compuesta por historias diversas, raras pero coincidentes en su esencia.

Para mí, al igual que para muchos de nosotros , el ver como Dios se ha movido en mi vida me parece todo un milagro.

Nací en una familia normal, la más pequeña de dos hermanos. Cuando tenía cuatro años, mi padre se mató en un camión, junto a su hermano menor. Mi madre quedó destrozada y sin ánimos para vivir. Después de pasar dos años como muerta en vida, dice que levantó sus ojos y nos miró y se le partió el alma al contemplarnos.

La infancia la recuerdo muy vagamente, rodeada de una tristeza infinita. Excepto por algún momento que a solas en mi habitación estuve rodeada de un amor indescriptible. «Yo pensaba que era mi padre, que según mi madre había sido muy amoroso conmigo». Más adelante supe que había sido Dios, que es Padre de huérfanos y defensor de viudas. Cuantas veces escuché decir a mi madre, parece que no voy sola, alguien me ayuda.

Pasé por la infancia rápido y llegué a la adolescencia apáticamente, no tenía interés ni por estudiar ni por trabajar, un desastre, lo único que quería era divertirme. Mi madre intentando que me formase y yo para nada, ella y mi hermano, mientras, trabajando con mucho esfuerzo.

Conocí a mi marido con catorce años y comenzamos nuestra andadura juntos con sus más y sus menos. Él es el menor de una familia numerosa y también había perdido a su madre, pero era buen trabajador en el negocio familiar. 

Y como andábamos solos (Mi madre se había casado de segundas y vivía en otra provincia y yo no me había querido ir con ella), decidimos casarnos, queríamos estar juntos y yo me quedé embarazada. No fue fácil, particularmente por parte de su familia, pero al final lo conseguimos.

Tuvimos a nuestra hija y después sin yo desearlo al muy poco tiempo, me volví a quedar embarazada. Esto me sentó muy mal y lo rechacé, qué pena!

El embarazo llegó a su fin y tuvimos un hijo precioso, el cual enfermó a los pocos días de vida (meningitis). En el hospital nos dijeron que llamásemos a nuestros padres, porque el niño no pasaría de esa noche, le estaba fallando el corazón. Pero entremedias Dios me había preguntado, lo quieres? Y yo le dije que sí, que me perdonase por haberlo rechazado.

Con esto que pasó he entendido que Dios habla y se manifiesta a todo ser humano cuando quiere y como quiera, yo no le había conocido todavía a través de una religión, como ocurrió años después. Nuestro hijo ni murió, ni se quedó tonto, ni cojo, como aseguraban los médicos. Hoy es directivo de una empresa que opera a nivel mundial.

Luchamos por nuestra familia a pesar de nuestras deficiencias. Más tarde le pedí al Señor trabajar, pero me dijo textualmente: Tu trabajo son tus hijos, esto ocurrió después de llegar a la religión a través de una amiga de la infancia, nos reuníamos en casas particulares, católicos y evangélicos. Al final me fui a la iglesia evangélica por considerar que era más fiel a la Palabra de Dios.

Me convertí al Señor en casa, cuando evaluando mi vida, vi lo lejos que estaba de todo el bien que anhelaba y de toda la maldad de la que era presa, me entregué al Señor. Anduve borracha de gozo y de amor por Dios por un tiempo.

Pero la cosa no había hecho nada más que empezar, la frustración que yo arrastraba, que anteriormente había evadido con la lectura de infinidad de libros (novelas) los cuales planté en la calle una noche, cuando me di cuenta de ello. La traspasé a la religión, y asistía a todo evento que se me presentase, de día con mis hijos y de noche sola. Sin la aceptación ni la compañía de mi marido, por mucho que le rogaba.

Esto acarreó graves problemas a mi familia y yo no fui consciente ni conocedora hasta años después, cuando se destapó todo. No entendía nada y lo peor es que hice responsable a Dios de no cuidar mi casa «cuanto desatino, que falta de conocimiento de Dios y sobre todo de mi misma». Si yo pensaba que le servía a Él yendo a todo evento religioso! pero lo hacía para mí, y no significaba que no amara a Dios ni a mi familia, simplemente estaba a oscuras.

Los años que siguieron fueron duros, me aparté de la iglesia y no quise saber nada de Dios, aunque continuamente le decía que si me moría, cosa que anhelaba, tampoco quería irme con Él. Pero el Señor prolongó su misericordia sobre mí, y sin saber cómo me volvió hacia Él. Volví a experimentar como otro nuevo nacimiento y comencé a agarrarme a Dios y a todas las promesas que me daba, una en especial fue y es; la que dice que Él restituiría lo que la oruga y el saltón destruyó.

Pasó el tiempo y yo anhelaba volver a la iglesia, pensaba que ahí estaríamos a salvo del mundo, sobre todo por mi hijo pequeño; que necedad. Después de esperar por tres años, entramos mi marido y yo, esa fue la condición que le puse al Señor para volver a la iglesia. Si este no hubiera querido yo sola no habría vuelto jamás.

En casa, el Señor había desarrollado una relación conmigo, Él me enseñó directamente muchas cosas, disipó mucha oscuridad,  ordenando las prioridades en mi vida y enseñándome  a examinar la intención de mi corazón siempre.

Cuando entramos a la iglesia me sorprendió no ver al Dios que me había acompañado por años, pero pensé que sería culpa mía. Más tarde comprendo que todos andábamos muy deficitarios del amor de Dios en nuestras vidas. una cosa es la que predicábamos y otra la que hacíamos. Un ambiente manipulador revestido de celo santo, donde hablar y decir las cosas tal como eran, era un delito imperdonable. Después de estar ocho años dentro, nos echan por no estar de acuerdo con su gobierno, que no tenía nada que ver con el gobierno de Dios.

Cuando los problemas en la iglesia se agravan, el Señor por medio de un enlace me hace entrar en esta página, Tiempo de Victoria. Escuchándola me doy cuenta de que soy parte de la Iglesia Universal de Cristo, mi temor desaparece.

Para acabar, hemos sido tocados en todos lo flancos, financieramente ha sido duro, pero mucho peor ha sido ver a mi familia enferma, espiritualmente hablando.

Aún así y todo tengo que decir, que de todo nos está librando Dios. Él nos da las puertas de nuestros enemigos internos y externos, no se cansa nunca de prolongar su misericordia y su gran amor sobre nosotros. Él es fiel aunque nosotros no lo seamos.

Combatimos para dejarles una herencia limpia y despejada de enemigos a nuestros hijos, pero sabemos que nuestra santidad es Jesucristo. Él es nuestra Tierra prometida. Y Él es el mejor Padre que hijo alguno haya podido tener.

A mí no termina de asombrarme la unidad que existe en la diversidad. Una unidad en espíritu, en el marco de una diversidad social, cultural y hasta regional y nacional. Ya, a estas alturas de estos trabajos enviados por hermanos frutos diamante, no nos caben dudas que, cuando se dice que Dios no es un Dios nacional, como alguna raza quiso suponer y hasta enseñar, no se nos está diciendo nada que no sea verdad. Dios es Dios y se mueve a su Soberana voluntad en cualquier lugar del planeta, con hombres y mujeres de diversas edades y en circunstancias disímiles una de la otra. Quizás tú tengas tu propio testimonio, similar o con variantes. No necesitas que te lo pidamos, sólo envíalo y el resto del mundo creyente te conocerá.

Néstor.-

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¡Libertad a los Cautivos de Sión!

El diamante que expone hoy, es un varón de Dios y reside en una  población de México. Y su testimonio, como podrán observar, se diferencia bastante de los anteriores. Fue un hermano que en su momento estuvo en las posiciones con las que sueña la gran mayoría de hombres que asisten a un templo cristiano, ser el pastor. La figura convocante, la que lidera todo el espacio y es punto de referencia para el resto. No obstante, de su propio relato se desprende que todo eso que tanto deslumbra a los inmaduros, en realidad termina siendo trapos sucios delante del Señor. Sobre todo cuando él tiene otros planes para esa persona.

Tenía veintiún años, era músico de rock, era mi sueño haciéndose realidad: Mi esposa, en ese tiempo mi novia, diecinueve años, cantante. Era el año 1998; de repente un día, ella me recibe en su casa y me dice: conocí a Jesús!! ¿Que Jesús? le digo, Jesús el hijo de Dios, que si murió por mi.!! Yo no entendía nada, yo era su amor, pero hasta este momento ya no. No puedo estar contigo, me estorbas, la Paz que Dios me dio no la quiero perder, me dijo, y terminó conmigo al poco tiempo. Dejo su canto para el mundo, para vivir para Dios. 

Yo, entonces me quedé con muchas preguntas en mi mente, por lo que estaba viendo. Era algo radical, de verdad. A los nueve meses le entregue mi vida al Señor, ya que me mostró que Él había hecho el cielo y la tierra, así es que pensé: cómo no iba a ser capaz de salvarme y transformarme, si me había hablado de varias maneras en los lugares donde iba a tocar.

Cuando le entregue mi vida, Él comenzó a quitar muchas cosas, ente ellas, el amor por mi banda; entonces deje la música y mis amigos. Me comencé a reunir con unos hermanos que se reunían en casas. A los pocos meses, me casé. Era precioso ese tiempo, aprendimos muchas cosas, había un algo especial que nos hacía creer que nosotros estábamos bien y la iglesia denominacional estaba mal; ahora entiendo que también en las casas las cosas pueden estar muy mal si Dios no gobierna.

Estábamos aprendiendo, aunque a los seis años aproximadamente, solo era el leer estudios, así es que había cierta enajenación con ciertos autores, que no nos estaba gustando ni a mi esposa y ni a mí, era como que faltaba algo. De aquello no quedó nada, al tiempo dejaron a Cristo; unos hermanos se hicieron judíos mesiánicos o algo así, otros de la Nueva Era o algo peor (Lo impresionante es que sabían que eso no estaba bien, hasta lo habían enseñado).

Por el 2005 habíamos dejado la congregación en paz y nos fuimos con una congregación muy pequeña que había dejado una iglesia muy conservadora porque no los dejaban hacer más, quería predicar con obras artísticas en parques, centro de rehabilitación prisiones etc. En esta congregación se había convertido un amigo mío de la banda con la que tocaba, luego mis demás amigos vinieron también. Entonces se comenzó una obra de ayuda (Tipo albergue) donde nos fuimos a vivir algunos, se construyeron unas casas en el lugar, yo pagué la mía: en esa época mis hijos tenian cinco y seis años.

Hacíamos todo lo que podíamos, formamos una banda de rock para el Señor con mis amigos, al tiempo yo enseñaba, entendiendo mi llamado de maestro, mi esposa oraba y atendía a las personas necesitadas, les daba palabra profética, y ánimo, pero esto, como se podrán imaginar, no les gustaba a los líderes que aunque tenían buenas intenciones, no era suficiente nunca. Allí lideraba la pastora, no su esposo, y les faltó sabiduría y madurez, lo que era reemplazado con mucho activismo religioso. Además, allí comenzó la manipulación y cada vez más fuerte, así es que comenzamos a vivir humillaciones y difamaciones por parte de los líderes.

 Muchos lo comenzaron a vivir también igual que nosotros. No obstante, aprendimos mucho allí sobre  perdonar y a amar al prójimo en medio de mucha adversidad. A los tres años, en una crisis muy fuerte de la congregación, recordé un mensaje que había escuchado y por necesidad de aprender busque ese mensaje que me había enseñado mucho, Evangelizando el Alma, se titulaba, y provenía de Tiempo de Victoria, a la que había hallado en una página web de España; era el año 2009.

Comencé a aprender y entender, todo me embonaba tan bien!, algo de lo que aprendía lo enseñaba en la congregación, pero tres años después, con mucha claridad, el Señor nos mostró que era tiempo de salir. Habíamos luchado por una unidad que cada vez era más difícil tener, vivimos mucho rechazo, gracias a Dios, un día antes de irnos, los lideres, la pastora y su esposo nos buscaron para arreglar situaciones. Allí nos pudimos despedir bien de ellos y darles las gracias; nos fuimos exactamente a los seis años, era el 2012. Había dejado mi casa, y entendía que había descuidado mucho a mi familia, tenía que atenderla, ese era el mandato de Dios. No quería que nadie me siguiera así que me fui en silencio.

Luego salieron siete familias aproximadamente, incluidos mis antiguos amigos, con los que por cierto traíamos una relación lastimada, y llegaron con nosotros. Venían heridos, sentidos, les dimos el apoyo que necesitaban, ya que mi esposa y yo nos sentíamos bien, con gusto los atendimos y comenzamos un ministerio nuevo en casa, y pasó lo que no quería, me fui convirtiendo sin darme cuenta y sin querer, en el pastor y mi esposa, en una gran ayuda para eso. Teníamos una palabra que el Señor nos dio cuando habíamos salido, ¡Isaías 61! Libertad a los cautivos de Sion, ¡Y esto significa tanto!! Los servimos con amor y ánimo, pero por falta de sabiduría y madurez, no hice las cosas bien y descuidé a mi familia de nuevo, otros seis años.

 Al principio en esta etapa pensé, ¡De nuevo a las casas! Con gusto, pero el Señor me mostró que no era ni los templos ni las casas el lugar, que el lugar era El MISMO, la comunión de hermanos en unidad verdadera. Mis hermanos no entendían (O no querían entender), ni veían lo que quería trasmitir. Había resistencia, algunos no concordaban, querían una congregación como muchas (Me recuerda cuando el pueblo de Israel quería un rey) todo se había tornado a lo tradicional y paré las reuniones. Para comenzar de nuevo, les ofrecí atenderlos en persona, pero ¡Oh sorpresa! ¡Se fueron a otras congregaciones!

Un profeta americano nos dio palabra increíblemente certera para mi familia y nos habló, sin él saber lo que estábamos viviendo. (Creo que el mismo profeta no la entendía, tanto como nosotros) La palabra que nos dio, nos animó a que continuáramos, porque era lo que él quería y los demás no nos entenderían, el Señor nos decía que resistiéramos, esto nos dio mucho ánimo, nos quedamos solos con una pareja de hermanos casi recién llegados pero con la misma visión que nosotros: buscar al Señor con sencillez de corazón fuera de los formatos protocolares religiosos.  No dejando de congregarnos pero de una manera como muchos dirían, informal, ¡Esas no son reuniones de iglesia!,, dirían otros, así lo veían los que ya no estaban.

Así buscamos al Señor. Ahora llevamos dos años, la pareja de mis hijos, mi esposa y yo, nos ha sido difícil por sentirnos solos en cierta forma, si extrañamos a los demás pero creo que es bueno lo qué pasó.  Hace aproximadamente tres meses, nos comenzaron a ministrar de manera especial los últimos audios de Tiempo de Victoria. Mi esposa, muchas veces que el Señor le mostraba algo, yo lo había visto o aprendido en Tiempo de Victoria, por lo cual Dios confirmaba mucho. Ahora  nos muestra el Señor que somos de esos diamantes, que no somos los únicos con este entendimiento, que con amor del Señor y valor, haremos huecos para que salgan a la verdadera libertad los hermanos presos de la religiosidad.!

Parte de mi familia se fue a una congregación conservadora que creen que el Señor ya no habla como antes, que cesaron algunos dones, y que si no es por la Biblia Dios ya no habla y más cosas. Yo creo que en la Biblia está escondida la palabra de Dios y se revela gloriosamente para quien le busca más allá del razonamiento y el intelecto, con un corazón humilde.  Y que también habla por medio de sus profetas, pero sólo los que se sujetan a Él. Dios es bueno y sigue hablando a su iglesia, su cuerpo, por medio de la cabeza que es Cristo, Gloria a Dios por eso! 

Aquí lo tienes. Quienes estamos en el otro lado del planeta y leemos estas reseñas de vida, no podemos menos que sorprendernos por algo que ya, a esta altura de nuestra supuesta madurez de hijos de Dios, no tendría que sorprendernos más, y es que vemos con total claridad y nitidez que Dios sí se está moviendo a lo largo y ancho del mundo, y lo que está llevando a cabo por encima de todo lo demás, es el recuperar a sus verdaderos hijos, los genuinos, que todavía se encuentran prisioneros en sus jaulas de cristal. No tengo dudas que tú mismo, tú misma, leyendo esto, no habrás podido contener tu emoción, ya que te habrás sentido más que identificado o identificada, casi representada fielmente.

Néstor.-

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Todavía Tengo Cosas Invisibles Preparadas

En esta ocasión, el diamante es mujer. Una mujer adulta, que reside en México. Tiene una historia eclesiástica que, seguramente, será similar a las de tantos y tantos que ahora van a leerla. Quiso compartirla porque pese a todo, eso le dejó una experiencia. Una experiencia que, al ser compartida, se convierte en enseñanza. Una enseñanza que, al ser aprendida, se convierte en punta de lanza. Y una punta de lanza que, a la hora de las definiciones, se convierte en el diamante que horada el cristal y permite la libertad plena.

Mi historia con Dios empieza desde antes de la fundación del mundo… me alcanzo hace veinte años, pero sé que siempre cuido de mí, después que, como muchos, llegamos a sus pies destruidos, al menos fue mi caso, en momentos de desesperación, le pedí a Dios que le diera a mi vida un giro de trescientos sesenta grados y vaya que lo hizo y aún más.  Nos convertimos mi esposo, mis hijos y yo y comenzamos a asistir a una congregación tradicional, con pastor, diezmo y la esposa del pastor. Había muy buena enseñanza, escuelita dominical, estudios, liberación y un mover del Espíritu increíble, pues había lenguas e interpretación de lenguas, ministración y todos los domingos pasaban cosas durante el culto, fue un tiempo hermoso, nadie quería que el culto terminara y mucho amor fraternal.

Un día el pastor de la congregación viajo a Estados Unidos y visito una Iglesia que tenía un culto corporativo, donde todos participaban, donde no había nada preparado, sino como el Espíritu se movía, cada uno se tomaba un tiempo para orar, otro para una alabanza o una enseñanza, etc. sonaba bonito y pues de regreso de su viaje nos dijo que era la mejor manera de reunirnos, que a partir de ese momento el único pastor sería el Señor Jesucristo como la cabeza de la Iglesia y nosotros Su Cuerpo. Cambiamos el orden de las sillas, se puso un micrófono al centro y se acabó la escuelita dominical, cada uno debía enseñar a sus hijos en casa…  

Al principio todo iba bien aunque costo trabajo que los hermanos y hermanas pudieran hablar delante de todos sin estar acostumbrados y sin saber que decir, pero poco a poco muchos fluían y pasaban a compartir algo de edificación, consolación y exhortación como menciona Dios en su palabra… hasta que las mujeres tomaron el control del tiempo y del micrófono por supuesto y lo usaron como desahogo de sus problemas, lo usaron para acusar a sus hijos que estaban portándose mal y también para demostrar a los demás lo usadas que eran por Dios… no solo mujeres, también uno que otro hombre y… pues… se acabó el orden.

 Quería cantar la hermanita que no tenía nada de voz, se hablaba cualquiera cualquier cosa y no había limite, se fueron desvirtuando las cosas, el culto era larguísimo y muchas cosas más… creo que la idea era buena pero no tuvimos la madurez que se necesitaba. Algunos años después dejamos de asistir, pues ese tipo de culto paso también a las casas de familia, una vez por semana, y no se respetaba el tiempo del anfitrión, y la gente nueva que llegaba no entendía muchas cosas que necesita saber pues la enseñanza se daba solo un día a la semana y no en el culto.

Dios nos movió de ahí, después de un tiempo llegamos a una congregación y ahora estamos en el otro extremo, en una congregación contemporánea que parecía que todo estaba bien pero en muy poco tiempo nos hemos dado cuenta de que no compartimos para nada la visión que tienen, como por ejemplo  para la gente nueva que llega usan una serie de evangelización con videos de la iglesia anglicana (Recién me di cuenta), después encuentros, luego pasos de sanidad, encuentro de matrimonios y mil actividades además de depender de una de las mega iglesias del país.

Quiero decirles que si llegamos ahí, fue por el afán de congregarnos en algún lugar y también quiero que sepan que todos estos años he escuchado los audios de Tiempo de Victoria con todo lo que El Señor ha puesto en Néstor  para compartir y que eso me ha abierto los ojos a muchas cosas que también mi esposo comparte, sin embargo en esa como en muchas congregaciones, hay gente que ama a Dios y que está atrapada, y sentimos carga por ellos y por eso como un diamante hay que romper el cristal para que salgan sin ser lastimados. Hemos empezado a hacerlo con la ayuda de Dios pues estamos convencidos que Jesús murió por su esposa, no por una empresa, muchos pastores teniendo su propio reino, su fama, sus redes sociales predicando un evangelio light, pero muchos gritan en silencio por algo mas y no pienso quedarme callada y hablar lo que Dios me ha enseñado a través de este tiempo de preparación.

Por ultimo quiero compartir algo que leí  aplicado a la Iglesia y que anhelo que pase con todo mi corazón:

¡Las necesidades son tan grandes, Señor! ¡Los problemas son tan severos! ¡Tu pueblo se halla en gran angustia! ¡Tú Santo y glorioso Nombre es blasfemado entre las Naciones! Antes descendiste ante los ojos de los hombres e hiciste cosas grandes y maravillosas— ¡incluso cuando no las esperábamos! ¡Pero Señor, las necesidades son mayores ahora de lo que jamás han sido antes! ¡Tus ciudades santas están desiertas! ¡Nuestra casa preciosa en la que adoraron nuestros Padres está quemada a fuego! ¡Todas las cosas agradables son ahora un montón de escombros! ¡Sion es un desierto asolado! ¿Cómo puedes estar en silencio, Oh Señor, cuando Tú sabes que Tu pueblo se halla en gran angustia y aflicción?

La respuesta de Dios es la misma hoy que lo fue a Isaías. Dios dice: Todavía tengo cosas invisibles y preciosas que voy a revelar y dar a conocer. Todavía no he agotado toda Mi sabiduría y Mis riquezas. Tengo pensamientos en Mi corazón que ningún hombre ha imaginado jamás. Y TENGO GRANDES COSAS PREPARADAS PARA LOS QUE ESPERAN EN MÍ.

Pero esperando en Dios, nunca supongamos que es sentarse en ociosidad; porque todo el tiempo que esperamos en Él, debemos fielmente hacer lo que Él dice…trabajando en las labores insignificantes, en la tienda, o en el molino, o recogiendo fruto de los sicómoros, o caminando detrás del arado, o predicando a multitudes en los foros de la tierra y viajando a lo largo y ancho, o sentados en casa, sin palabras qué decir, mudos—cuando Él dice que estemos quietos. Todo el tiempo haciendo Su voluntad, esperando que Dios obre. Y quiero estar ahí, en el camino de Dios, cuando el Cielo se acerque a la tierra.

Que Dios nos bendiga…

No hay mucho más que añadir. En cada testimonio que va llegando, hay retazos de vida de cada uno de nosotros. hay una identificación que nos lleva a pensar que no se trata de un mover local, personal o individual, sino un mover en el que Dios está detrás de todo empujando con su fuerza demoledora todo aquello que necesite ser empujado. Una vez mas y como siempre, cada lector tendrá una opinión, un juicio de valor y una idea que, quizás sí, quizás no, sea volcada al pie de este trabajo.

Néstor.-

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¡Ahora Mis Ojos Te Ven!

El diamante de hoy es varón y reside en Bolivia. Relata pormenores de su historia y, como viene ocurriendo con cada uno de los que el Espíritu está trayendo a este lugar, esa historia suya presenta claros y oscuros. Es muy llamativo e importante que, a la luz de las grandes verdades del verdadero y genuino evangelio del Reino, un testimonio no se convierta en esa pieza casi teatral a la que estamos acostumbrados, sino en una serie de vivencias con las que seguramente muchos coincidirán y otros no. Pero así es cuando se habla con pureza, rectitud y transparencia. Dios es quien conoce nuestros corazones, y suyo es el juicio. Nuestra, la obligación por amor, misericordia y responsabilidad, de darle crédito y oportunidad a cada uno, que es precisamente lo que el propio Dios ha venido haciendo con cada uno de nosotros.

Conocí a Dios cuando tenía veinte años. Fue una bonita joven la  que, con mucha paciencia y amor, me fue hablando de Jesucristo. Al principio me resistía, hasta, que al cabo de mucho tiempo,  acepte a Dios en mi vida. En aquella época tenía muchos problemas psicológicos y los ancianos de la iglesia me aconsejaron hacer un tratamiento psiquiátrico con un profesional cristiano y, si lo veía necesario, apartarme un tiempo de la iglesia para que no influenciase eso en mi curación.

Visto desde ahora, eso no tenía mucho sentido, me refiero a lo de apartarme de la iglesia. Pero lo hice, hice durante muchos años terapia con un psiquiatra cristiano, hasta que me dio el alta. Allí volví a la iglesia, pero por una serie de situaciones que no vienen al caso ahora, me fui. Con el tiempo conseguí entrar en un instituto de teología, pues quería aprender mucho más de Dios. Entré como miembro en una iglesia cercana de donde vivía, y en ella estuve muchos años.

Con el tiempo, hice amistad con hermanos y hermanas solteros y divorciados, pues yo estaba divorciado en aquel entonces. Sucedió algo que empezó a cambiar mi vida. Hacíamos reuniones con algunos hermanos en casa de unos y otros, además de asistir a la iglesia , y nos encontrábamos tan a gusto compartiendo y hablando del Señor libremente, que a veces se nos hacía de madrugada conversando, sobre todo los sábados por la noche. Luego, muchas veces sin dormir, íbamos al culto del domingo sin ningún cansancio y con mucho gozo .

Me paso algo muy raro que no entendía, en aquel momento. Empecé a encontrar los cultos, sobre todo el tiempo de predicación y alabanza como muy aburridos, sin contenido, vacíos, y solo deseaba que llegase el sábado para encontrarnos con los hermanos y seguir con nuestras conversaciones jugosas y amenas sobre el Señor. Con el tiempo fui acusado por el pastor y los diáconos (En esta iglesia se llamaban miembros del consejo, y yo formaba parte de él como tesorero) de una serie de falsedades, se me dijo que acatase la disciplina unos meses y todo volvería a la normalidad. Les dije que no me importaría aceptar cualquier disciplina si hubiese cometido las faltas que me acusaban, pero que no era cierto.

Se hizo público ese problema, se demostró que toda la acusación era falsa y cuando vi que se creaba una fuerte división en la iglesia , resolví irme para no perjudicar a hermanos, que no entendían que era lo que pasaba y sufrían por ese tema. Eso, lo reconozco, me dolió mucho más que cuando me divorcie. Intente asistir a otras iglesias, todas muy  lejanas de donde vivía, pero la realidad era que en todas me sentía como ausente, como que no formaba parte de eso. Conocí a mi esposa actual por internet y resolví, después de ponerlo en oración,  irme a vivir con ella y sus hijos a su pais: Bolivia.

Al cabo de un tiempo de residir en Bolivia, quise asistir a una iglesia evangélica y de ser posible bautista, pues es la que me parecía más fiel a la biblia. Acabé siendo maestro en la escuela dominical de jóvenes, con los que establecí una relación paterno espiritual, pues muchos sus padres residían en el extranjero buscando mejores oportunidades y yo a veces era para ellos como un modelo paternal. Un día, hará cinco años, buscando mensajes nuevos y frescos para darles a mis hijitos espirituales, encontré esta página Tiempo de Victoria y fue como si me hubiesen golpeado en lo más profundo de mi ser.

Era la respuesta a muchas de mis preguntas que me había hecho a lo largo de mi peregrinar en iglesias y a la vez me confrontaba muy profundamente, al nivel que, perdóneme Néstor, ya le pedí perdón a mi Señor en su momento,  me enojaba varias veces con usted.  No quería aceptar en algunas ocasiones lo que Dios me decía a través de usted, aunque en el fondo de mi corazón sabía que tenía razón y era para mi bien. La cuestión es que todo lo que aprendía y aplicaba y encarnaba en mi vida, lo enseñaba, así  también a los jóvenes. Y también a los hermanos, cuando tenía oportunidad.

Eso me creo un problema: la doctrina o la visión del liderazgo de la iglesia iba por un lado y yo con mi jóvenes por otro. Hasta el punto que mi Señor me indicó  claramente que saliese de esa iglesia, pues era pura Babilonia. Fue antes de navidad del año 2014. En una reunión para decidir en votación los cargos que debíamos ejercer en la iglesia, levante la mano y dije que antes de votar, nos pusiéramos de rodillas pidiendo al Señor su dirección. Solo contestó un hermano, diciendo que nos apurásemos en la votación, pues era hora del almuerzo.

Eso me confirmó lo que hacía días me indicaba el Espíritu Santo.  Me dolió mucho por mis jóvenes, pero ellos lo entendieron pues ellos mismos la mayoría  se fueron al cabo de poco tiempo de esa iglesia. Sigo en contacto con algunos de ellos, también con algunos miembros de la iglesia que también se fueron y no asisten a ninguna iglesia porque no ven presencia del Señor en ellas. Mi vida cada día cambia más, cada día mi Señor y Padre Celestial me revela nuevas cosas a través de su Espíritu que mora en mí y me dio la indicación por el mismo Espíritu de publicar lo que El  me revelaba a través de su página o directamente o a través de otros hermanos en algunas redes sociales.

Ansío cada día saber más de Él, conocerlo sin límites, y si El me considera de confianza ministrar cada día mas en su obra, pues eso es lo que me da más gozo y vida en abundancia. Pero lo que más me importa por encima de todo, es estar aprobado por El, pues le agradezco infinito me haya abierto los ojos y los oídos para conocerlo de verdad, siendo el peor de sus discípulos.

Apocalipsis 22:17 = Y el Espí­ritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la VIDA gratuitamente.

Job 42:4-6 = 4 Escúchame te ruego, y hablaré, Te preguntaré, y tú me enseñarás: 5 De oí­das te habí­a oído, Pero ahora que mis ojos te ven, 6 Me aborrezco y me arrepiento, echándome polvo y ceniza!

En estos testimonios simples, pero definitivamente genuinos, porque forman parte activa de las vidas de personas de carne y hueso que viven en alguna parte del planeta, vemos la casi increíble precisión con la que el Señor mueve sus hilos para que aquellos que él estima como Remanente Santo y aspirantes a ingresar a pleno en la jurisdicción divina de Su Reino, se vayan reuniendo en un determinado punto cibernético previamente preparado a ese efecto. Y no puedo dejar de glorificar al Padre por permitirme estar cerca a ese punto de reunión y formar parte de ello. Los lectores, supongo que también tendrán algo para añadir.

Néstor.-

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Te Hablaré, Te preguntaré, y Tú me Enseñarás…

Este nuevo diamante también es mujer, esposa y madre. De mayor edad que la anterior, pero de igual fuego y perseverancia. La primera de habla hispana y procedencia afin viviendo en los Estados Unidos de América. No es sencillo caminar en fe en el gran país del norte. Hay una profusa oferta donde se entremezcla todo y todo parecería estar al alcance del que lo desee. Sin embargo, de este testimonio, se desprende que, cuando el Espíritu Santo se dispone a tocar una vida, esa vida se modifica y cambia. Y cambia para bien, como debe ser dentro del Reino habitado por los hijos de Dios por adopción.
Mi primer encuentro con el evangelio fue cuando yo tenía doce años. En un programa de televisión por intermedio de un pastor joven, que predicaba en una casa. De ahí se fue a una biblioteca de la ciudad y luego a una pequeña bodega cerca de mi casa. Mis padres, no muy apegados a la religión, no me permitían asistir a la iglesia y yo salía a escondidas de mi casa para asistir. Después de un tiempo se dieron por vencidos y me dejaron en libertad para asistir a la iglesia, aunque con muchas restricciones.
En ese tiempo me casé, y pude asistir a las reuniones con libertad: Mi esposo y yo servíamos a la iglesia en la cocina. Éramos los cocineros oficiales, y teníamos bastante trabjo, ya que era una iglesia con muchas actividades y se organizaban cenas, comidas, desayunos, cafecitos para damas, etc. Fue una iglesia que en su momento, para los años 1990 en adelante abrazó el mover del Espíritu Santo que nos envolvió y nos cambio la vida.
Yo recuerdo haber sido sanada de una quebradura que no me permitía sentarme ni caminar bien, fue un milagro a la vista de todos los asistentes a esa reunión. Mi doctor preguntó que cómo había sucedido eso, estaban atónitos. Luego empezamos a trabajar en El Lagar, por dos años fuimos sumergidos en el poder del Espíritu Santo, junto con nuestros dos hijos. Eran experiencias que marcaron no solo nuestras vidas sino las de nuestros hijos, y también nos hicieron querer más de El. 
Creo firmemente que el Señor nos preparó para lo que luego había de venir. Durante el tiempo del Instituto Bíblico recuerdo que empecé a sentir una incomodidad muy grande, porque aunque se decía que el Espíritu Santo tenia toda la libertad, me di cuenta que la manipulación y la religiosidad eran parte importante en ese lugar. Éramos empujados a traer gente a como diera lugar, y de no hacerlo, eras castigado –decían- por no traer fruto.
Aunque la gente en las reuniones en casas empezaba a aprender y a crecer, se dividían para abrir más casas y traer «más gente al reino» y tú solo podías ejercer como un motivador. Se proyectaba un video que contenía las enseñanzas de algún líder y nada más; luego tomabas café y comías galletitas. Las ofrendas especiales eran cosa de cada año, y yo todavía no sé si la gente era generosa o tonta. Yo vi como personas ofrecían dinero mucho más allá de sus posibilidades y luego eran manipulados, diciéndoles que era una promesa al Señor y que se tenía que cumplir porque Dios no puede ser burlado.
Un pariente mío, vendió su casa para pagar la promesa al Señor. Imagínese!!! De ahí salían los hermanos que tenían posibilidades para liderazgo.  Yo, en ese tiempo, empecé a pedir dirección del Espíritu Santo porque sabía que algo no estaba bien. Que fue una iglesia que empezó verdaderamente bien pero que en algún momento se desvió y ahora nos encontrábamos que habíamos caído en esto.
Una vez, en una reunión, el Espíritu Santo me dio una palabra; discretamente se la di al pastor y me dijo, “-Si, si es una palabra de Dios. Escríbemela porque la iglesia no la va a entender, pero yo si-“. Yo no creo que la palabra fuera tan complicada o nosotros tan tontos como para no entenderla, Dios nos amonestaba por desviarnos y por supuesto que la íbamos a entender.
 Nuestro Señor nos abre el entendimiento cuando quiere explicarnos algo. Creo que la ignorancia es el arma más poderosa del infierno y el control más poderoso contra las personas. Enseñé a mis hijos la Palabra, nos la memorizamos en español y algunos versículos en Ingles. Todo iba bien hasta que ellos empezaron a cuestionar porque la Biblia decía algo y la iglesia lo hacía diferente. Causo una revolución porque en una ocasión mi hijo que en aquel tiempo tenia catorce años, le dijo a un líder que porque se les decía a los niños que el Antiguo Testamento eran solo historias lindas pero nada más, si no era así.
 El comenzó a hablar del Espíritu Santo, esto no causo ninguna gracia y mis hijos fueron expulsados de la reunión por rebeldes. Luego empezaron a decirle a mi esposo que yo no era buena para su ministerio, que lo estaba deteniendo de crecer. Que tal vez había cometido un pecado tan grande que Dios nos estaba castigando. Fue cuando desesperada le dije a Dios, como le dijo Job; Oye te ruego, te hablare, te preguntare y tu me ensenaras…
Ahí fue cuando me encontré con esta página de internet. Tiempo de Victoria, pese a que en aquel momento yo sentía que estaba en tiempo de desierto: Cuando empecé a leer, fue Luz entrando en mí. Muchas de las cosas que yo había pensado se estaban escribiendo ahí!!! Yo pensé, estos hermanitos están tan locos como yo!!! Al mismo tiempo que fui aprendiendo, yo misma tenia sueños, y revelaciones al leer su palabra que  luego compartía con la reunión de casa a la que asistía.
Los asistentes regresaban emocionados porque sentían que Dios les estaba hablando y aun traían sus dudas, las que exponíamos, luego orábamos y Dios nos respondía. La dueña de la casa no era parte de los asistentes felices y un día nos corrió. Luego el liderazgo de la iglesia nos consideró “no agraciados a su presencia”, por lo que fuimos relegados a la banca. Otro pastor más opresivo, pregunto si nos íbamos a ayudarle a él, por lo que nuestro pastor, alegremente, nos invitó a ir a ese lugar a bendecir a otros.
No voy a decir que no nos dolió, porque sí que nos dolió; sentimos que nos corrieron de una manera amable, pero nos corrieron… En un abrir y cerrar de ojos nos quedamos sin nada que hacer los domingos, se nos acabaron las actividades obligadas y, desde entonces, nuestro alimento viene del Cielo. Ahora, leemos los trabajos de esta página, luego toda la semana escudriñamos y en ocasiones vienen otras revelaciones que emanan de lo que hemos leído.
Es como si se nos diera una pauta y luego algo más se nos comunicara. Y así, pues, lo tomamos para ponerlo por obra. Hay veces que nos hemos sentido hasta mareados por las revelaciones que recibimos porque la verdad Néstor, usted dice lo que es y cómo debe ser sin temor, Así debe ser y yo lo tomo como ejemplo. Aun me he hecho muy selectiva con la «música» que escucho. En estos tiempos ha cambiado, y creo que los salmistas que están en mi lista para escuchar no son famosos pero si hay unción en lo que cantan. 
Hace unas semanas, mi compañera de trabajo me pidió que le ensenara lo que estaba aprendiendo de la Biblia, yo me preocupe un poco por las experiencias pasadas pero luego le dije, está bien, solo abróchate el cinturón porque esto te va a disparar a donde no te has imaginado antes. Y nada menos que esta semana, unas familias me dijeron, no tenemos dinero, no tenemos iglesia, pero podemos ir al parque y ahí nos enseñas lo que sabes y esa va a ser nuestro iglesia.
Sucede que mi primer idioma es el español, mientras que ellos hablan y leen solo en Ingles. Solo Dios puede ensenarles a esas personas en su idioma. Yo creo que mi única orden hasta el momento es pararme enfrente de ellos y esperar que el Espíritu Santo les hable a través de mi boca. Si alguien recibe alguna otra idea, bienvenida!!!
Isaías 61: 1) = El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
Esta confesión pública también tiene retazos de un alma castigada por las distintas inclemencias que se viven a diario bajo los techos de los templos. Sin embargo, ha quedado más que en claro que ninguno de esos avatares fue suficiente para frenar el avance de esta mujer y su familia, la que hoy se encuentra como la gran mayoría de todos nosotros: sabiendo muy bien lo que tiene que hacer en beneficio del Reino, pero en una ostensible soledad física muy distinta a esas enormes congregaciones de personas que, en el fondo, no siempre van detrás del mismo objetivo central, que es la extensión de ese Reino. Los lectores tienen la palabra, a nosotros se nos agotan las nuestras. Dios sigue hablando por medio de sus siervos, amigos e hijos.
 Néstor.-

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La Plenitud de Cristo: Su Iglesia

Otro fruto diamante. Joven, también. Mujer, esposa y madre. De Argentina. Forma parte de esos primeros frutos que sacudieron el árbol de las estructuras y recogieron el elemento maduro que cayó de él. Con una vida que no debe ser ni muy distinta ni muy opuesta a la vida de tantas y tantos que hoy por hoy todavía ocupan las instalaciones de templos, salones o centros cristianos de cualquier parte del planeta. Su testimonio es simple, es claro y es concreto. Y tan contundente que no deja espacio a la más minúscula duda.

Nací y me críe en “cuna cristiana”, como siempre escuché decir en mi familia, era la cuarta generación que mantenía la fe cristiana. Congregábamos en una de las asociaciones de iglesias (así lo llaman) más grande del país. Mis padres eran músicos y siempre trabajaban en el servicio de las reuniones o cultos (así llamábamos a ese momento sagrado) y como toda hija de músicos, me daban un lugarcito para cantar lo que ensayaba con mi papá. Fui creciendo con mis dos hermanos, nuestras únicas amistades eran de “la iglesia”. Terminaba la reunión y nos juntábamos en alguna casa para cenar y cantar, los adultos por un lado y los niños por otro.

Llegando a mi adolescencia mis padres se separan, pero yo sigo “congregando” hasta que se me empezó a dificultar ir a todas las reuniones: martes de oración, jueves ensayo de jóvenes, sábado reunión de jóvenes, domingo reunión general. Así que fui quedando a un lado porque si no iba a los ensayos, no podía cantar, si pasaban varias reuniones y yo no iba, la fe se “enfriaba”. Este es el manejo de la organización, si no cumples con todos los requisitos, no eres un verdadero hijo de Dios, eres un pecador y te vas al infierno.  Fui creciendo con esa carga y culpa, una mochila pesada, muy pesada. Como reniegue y por naturaleza humana, tenía mis amistades fuera de ese ambiente, porque no cuestionaban mis acciones. Pero ese vacío era inmenso, cada vez más grande, así que volvía a intentar “congregarme”, había algo en mí que me decía que eso no era todo, que había algo más, no sabía qué, pero sabía que eso no era vida.

A los 21 años me mudo a ciento sesenta kilómetros de mi ciudad natal, con mi mamá y mis hermanos. Parecía arrancar desde cero, dejando atrás mi pasado, conocer gente nueva. Todo seguía un plan perfecto. Y como tenía que ser, la casa que alquilábamos era de un primo de mi mamá, pastor de una congregación muy pequeña, me invitaron y dije sí, esto sí es empezar de cero. Conozco a quien luego sería mi esposo, tiempo después nos casamos y comenzamos a caminar juntos. Los dos servíamos activamente, yo “a cargo de la alabanza”, él siempre compartiendo una palabra, servir la santa cena, o lo que se necesitara, ya que al ser pocos, hacíamos todo lo que se hace en una “iglesia”. Servía sinceramente a tiempo completo, segura y confiada que esa iglesia era la verdadera, que había palabra de Dios, aunque no voy a negar que me sentía aliviada al faltar algún que otro día, no sentía esa presión de buscar que cantar, esquivaba esos pensamiento porque ¿Cómo una hija de Dios iba a pensar así? ¿Era el enemigo que quería alejarme del camino? Pasaron un par de años y la carga era cada vez más pesada, ¡Que difícil es guardar una apariencia!!!. Dejé de estudiar porque sentía que le quitaba tiempo a Dios, cuando lo hice me felicitaban, pero yo no sentía paz. Y otra vez pensaba que era el enemigo y tenía que luchar. ¡Gracias Dios! Porque todo, absolutamente todo lo que vivíamos fue y es permitido por Dios.

Un día mi esposo me hace escuchar unos programas de radio que estaban colgados en una página, ésta página, Tiempo de Victoria. Me quedé tildada, dije ¿Qué es esto? ¡Nunca escuché algo así en toda mi vida! Ahí empezó a hacer ruido (ruido de cristales rompiéndose) palabras como Babilonia, la Iglesia de Cristo,  la Salvación por gracia. Todos conceptos que había escuchado todos esos años pero que tenían fuerza, vida, causaban ruido en mí. Empezó la luz, el día, una venda estaba cayendo de mis ojos. ¡Gloria al Rey de reyes! No había forma de escapar,  Dios nos estaba llamando a salir de Babilonia y así lo hicimos, o mejor dicho, así lo hizo él, porque es su Espíritu obrando. Al principio intentamos salir a medias, asistir a la reuniones sin obligaciones, sin tener algún cargo, cantar cuando yo quisiera, pero ya no era lo mismo, lo que escuchábamos ya no era palabra verdadera. Obviamente porque una venda cayó de nuestros ojos.

Así fue obrando día a día en nuestras vidas, pero yo sentía que no estaba experimentando una vida victoriosa, sentía que Dios podía usar mejor a otra persona que a mí, porque estaba mirándome a mí misma y no a Cristo, veía obras en mí y cuando más quería dejar de hacerlas peor era. Que maravilloso cómo Cristo fue revelándose, volví a nacer cuando vi que mi condición humana no cuenta porque estoy crucificada junto con él, estoy en Cristo, sentada en lugares celestiales “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” Efesios 2:6 y nada puede cambiar eso!!! ¡¡¡Gloria a Dios!!! Ahí es cuando experimentas esa paz que sobrepasa todo entendimiento, cuando miras a Cristo. Tantas veces leí ese versículo, pero no se había hecho vida en mí.

Y como dijo Pablo “Lo tengo todo como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura” (Fil. 3:8). Esto es lo que está revelando a su Cuerpo, que es Cristo mismo, su Iglesia. Rompiendo cristales, estructuras religiosas, que aun saliendo de lo que llamaba iglesia, Él sigue rompiendo estructuras. Lo que no sea Cristo, es basura, por más bueno que parezca a nuestros ojos. Que su Espíritu Santo siga revelando la plenitud de Cristo.

“Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. (Efesios 1:15-23)

¡¡Gloria a Dios!!

Suavidad, ternura, paz, serenidad de agua mansa, es lo que trasunta de la vida de este diamante. No hay rencores, no hay odios, no hay sed de revanchas, no hay posturas enconadas con lo que, al fin y al cabo, dañó una parte importante de su vida. Hace falta contar con mucho amor interno para sentir de esta manera. Y este diamante mujer, esposa y madre, es más que evidente que lo tiene. Y que hoy ha resuelto olvidar esta etapa negra de su Camino con el Señor y dedicarse a servir desde el ángulo en que desde siempre fue elegida: el canto, la música, que es como decir –unción mediante-, con la adoración y la alabanza. Ustedes, lectores, sabrán qué decir, que aportar a esta y a otras tantas vidas como esta, que recorren a diario estas letras.

Néstor

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¡Cristo Es El Todo!

Otro diamante. Otra herramienta precisa y eficaz que el Señor habrá de usar en su momento y circunstancia, para destruir cristales de la religión hueca y vacía. En este caso es un varón, joven, fuerte. También es de Argentina, igual que el anterior, aunque no viven en la misma ciudad ni zona. El Señor en su infinita sabiduría es quien los va reuniendo tal como Jesús en su tiempo y momento lo hiciera con sus discípulos. Y el objetivo, aunque parezca increíble, después de tanto tiempo transcurrido y no aprendido ni aprovechado, predicar el único evangelio posible y existente: El Reino de los Cielos se ha acercado…

En mis escasos años de edad escuche decir una frase que por la forma particular  de hablar de quien la dijo me causo mucha gracia, y quedó grabada en mi mente a través de los años, refiriéndose a lo que interpretaba como religiones, dijo: “lo mismo, es todo lo mismo”.

Cada vez que surgía el tema de las religiones me resultaba gracioso nombrar la frase y recordar a quien la había dicho. Siempre manteniendo la postura de que aquel hombre, por ser incrédulo, estaba equivocado y que la religión evangélica a la cual pertenecía no era una religión, sino una vida. Un día escuche hablar de religiosidad, relacionada con estructuras humanas  y nuevamente recordé la frase pero ya con un poco de sospecha de la posibilidad de acierto, aunque sea en parte. Pero lejos aún de catalogar mi creencia como lo mismo a las otras religiones, sino que lo tomaba para marcar el error de algunos de mis colegas.

La sospecha se profundizó a través de los años y al ser guiado a alimentarme en esta página, escuche nuevos conceptos como espíritu de religiosidad, iglesia falsa, esfuerzo del hombre para agradar a Dios y Babilonia entre otros, me causaron gran asombro e intriga, esto llevó a que recibiera el verdadero evangelio de la gracia, el cual me marcaba claramente lo errado de la religión en general, ya que apuntaba siempre a obras del hombre para con Dios en cambio las buenas nuevas me mostraban lo que Dios hizo por mí.

Fue de mucha liberación y gozo el saber que no dependía de mis obras, sino de quien era, si hijo de Adan por simplemente haber nacido, o Hijo del Dios altísimo por medio de la Fe en su Hijo Jesucristo (Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.) Juan 1:12 y 13

Me sentía dichoso se haber recibido cierta revelación con claridad y toda mi visión de mi relación con Dios cambió, fui libre de todo lo relacionado con instituciones religiosas y centrado en su gracia comencé a vivir en su amor, sentirme en plena paz y demás experiencias hermosas, yéndose toda carga y esfuerzo cansador por agradarle, la vida surgía naturalmente, conforme a la nueva naturaleza que había recibido. Había sido libre de un tipo de religión, pero una vez más mi Padre ampliaba el significado de esa frase “lo mismo, es todo lo mismo” me mostró que seguía teniendo una mirada religiosa de mi vida, ya no tenía nada que ver con instituciones pero sí con formas de actuar y de evaluar las cosas, a las personas y a mí mismo conforme a estructuras personales que había adquirido y desarrollado a través de los años, incluidas las admiradas y elogiadas por muchas personas de mi entorno, pero no procedían de Dios.

Esta libertad en cuanto a las instituciones religiosas con todas sus formas, estructuras y fundamentos me llevó a asociarme con otros hermanos que estaban en la misma libertad, lo que nos unía era esa sensación de haber sido libres de un monstruo con el cual habíamos convivido, sido formados y dañados por muchos años pero que desde adentro estábamos lejos de verlo como tal, sino todo lo contrario, pero al ser llamados a salir fuera y conocerlo, la guerra o confrontación contra ese monstruo pasó a formar parte total de mi visión de creyente. Pero no pasó mucho tiempo para que acciones de la carne volvieran y destrozaran ese tan grande gozo que sentía, no podía concebir una buena relación con mi Padre celestial porque había acciones en mí que no procedían de Él y por ende contrarias a su voluntad. Aún más terrible era la idea de la posibilidad de no ser su hijo en realidad, porque pensaba que sí lo era, ¿Cómo haría tales actos pecaminosos?.

Fue un tiempo  de altibajos, de remontarme hasta la cumbre más alta del gozo de ser hijo del Dios altísimo y de caer hasta la terrible tristeza de haber roto esa relación por cometer acciones pecaminosas por menores que parecieran a la vista de otros hombres, podía percibir como una voz que me decía “de nuevo lo arruinaste todo” y caer en un gran pozo de desesperación en el cual las supuestas salidas que vislumbraba eran puertas a un pozo aún mayor; lo único que me devolvía a la cumbre era mirar a Cristo y a su obra y saber q estaba en Él, pero al sacar la mirada de Él, las inmensas paredes del pozo cubrían toda mi vista!

No fue hasta que estuve seguro de que no podía lograr escalar esas paredes, ni con todas mis fuerzas, mis capacidades, mis métodos, mis conocimientos sobre la Biblia, mis conocimientos sobre Cristo y sobre mi posición en El, ni con toda la ayuda externa de familiares y profesionales, consejos, aliento y oraciones de hermanos y que todo llego a ser “lo mismo”, (vanidad, corrupción, rebelión) que por su gracia mis ojos fueron abiertos y ¡¡¡Wow!!! ¡¡¡Vi a Cristo!!! y en su resplandor todo el resto perdió valor, toda situación perdió importancia, todo análisis quedo obsoleto, deje de ver al diablo en todo y comencé a ver la mano de Dios obrando en mí, lo cual me llevo a dar gracias por todo, sabiendo que por más fea que pareciera la situación que estaba atravesando, era la mano divina moldeándome, crucificando cada cosa que estimara de valor además de Cristo, aunque doloroso por nuestro orgullo y rígida programación, la sensación de sentir con total certeza sus manos moldeándome a la imagen de Cristo es indescriptible en palabras, por lo cual no puedo más que rogar al padre que conforme a su voluntad, Jesucristo resplandezca más y más en nuestros corazones y así queden expuestas todas las tinieblas que aún quedan disfrazadas de luz, (Gloria a Dios!!! porque esto está sucediendo en todo el mundo!) porque engañoso es el corazón más que todas las cosas.

Pude tocar 1 Corintios 1:30, Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención, Pero ya no en palabras como antes, sino como VIDA!!! ¡¡¡Solo a Él sea la gloria por los siglos de los siglos!!!

Sin que yo hiciera algo, el resplandor de Cristo el Señor me revela que la religiosidad era algo que abarcaba mucho más que meros templos y todo lo que de ellos surge, que el considerado monstruo estaba ahora muy expuesto como para dañarme, pero lo más peligroso y dañino estaba profundamente arraigado en mi interior, como una copia falsa de la vida que recibí en Cristo, una cerca a esa vida para que no pueda experimentarla ni presentarla ante principados y potestades, una cárcel bien confusa, hecha del más fino cristal, invisible a nuestros ojos y razonamientos aun cuando alguien la señale, pero no ante el resplandor de Cristo!, muy mezclada y disimulada con mis mejores deseos de servir a Dios, santidad, amor, devoción, lucha, pasión, agradecimiento, dedicación y demás adjetivos, tan, pero tan imperceptible que es la misma búsqueda de estas cosas enfocado en mí y evaluando mis obras como medida de mi condición ante Dios, en vez de mantener mi mirada en Cristo y mi posición en Él.

La rotura de esos cristales, porque no es uno solo, sino muchas facetas, es la que permite que la vida de Cristo fluya a través de las aberturas y ya no solo sea un sentir interno sino que inunde todo mi ser, espíritu, alma y cuerpo. Estas nuevas revelaciones y experiencias causaron en mí una sensación de privilegio entre los hermanos, lo cual fue otro de los cristales que Cristo hizo pedazos ante mis ojos a la vez que reveló que para cada uno Él tiene el diamante adecuado para cada cristal personal y específico. Maravilloso el día que Dios trajo a mi vida la revelación de que CRISTO ES EL TODO y que el resto “es todo lo mismo” es rebelión, y que mi unión con Él inicio y es sostenida por Cristo y no depende de mí fuerza sino de la suya, no de mis obras sino de su obra ya realizada! que en realidad por medio de Cristo estoy continuamente en Dios siendo más que suficiente como mediador por lo que no necesita nuestra ayuda y las acusaciones de Satanás no tienen poder ante mi victoria que es Cristo ¡Y nada ni nadie me saca de su mano! ¡¡¡Amén!!!

¡¡¡Gloria a Dios!!! Porque esto es parte de lo global y principal que nos ha sido revelado como cuerpo de Cristo y  la plenitud de Cristo, mucho más rica que lo individual. A él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. Efesios 3:21

Excelente, diamante. Aquí vemos una mezcla de despertamiento, unción, revelación y acción. Todas son actitudes dignas de hijos del Dios viviente. Todas son armas esgrimidas para arrebatarle al infierno lo que el infierno cree poseer, pero en realidad no posee ni lo hará jamás. Porque a los hijos de Dios, que tienen un corazón conforme al suyo, Él los protege, y aunque se equivoquen y fallen una y otra vez, en el final, podrán cantar el único himno vigente: el de la Victoria sobre las potestades de las tinieblas.

Néstor.-

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¡¡¡Esto Es!!!

Quiero, desde hoy y periódicamente, que nuestros frutos diamante tengan voz y expresión. Desde un anonimato que no será por causa de evadir responsabilidades, sino por decisión ministerial de preservarlos de toda clase de guerra que se pretenda levantar contra ellos. Les debemos una cobertura total y genuina, y esta es la mejor forma. Lo que vas a leer a continuación, es el testimonio personal de uno de esos Diamantes, uno que nació de este ministerio rompiendo cristales de la religiosidad. Es una mujer. Pero no una mujer más, una mujer de Reino, autentica. A la que, seguramente, le costó algo más que un esfuerzo literario escribir lo que sigue…

«Dios sea alabado. Agradezco a Dios por el perdón de mis pecados, la salvación de mí alma y la corona de vida eterna que me promete en el cielo si le fuere fiel y firme hasta el fin». 

Así era como debía iniciarse lo que se le conocía como pasar al frente y «dar testimonio«, esto es,  pasar y contar algo que Dios había hecho.  Se hacía en horario de culto y antes de la palabra.. Es decir, antes de la predicación, del mensaje, del sermón o como se le llame a esto en otros lugares del mundo. Esto era parte de la estructura de un servicio de culto típico al que yo asistía hasta hace aproximadamente dos años. Y hoy, con la ayuda de mi Señor y con la certeza de estar sembrando a futuro, eso es lo que haré; voy a dar mi testimonio, y ya no por una enfermedad que el Señor sanó, o un trabajo que Dios me preparó, o el cambio de un vehículo por uno más moderno, sino nada menos que por la obra de liberación y justicia que mi Padre me quiso regalar. 

A la que concurrí, era una denominación de las más tradicionales doctrinalmente, bastante cerrada en sus fundamentos, comparándola con algunas otras. En ella se conocieron mis padres, se casaron, allí fui niña, adolescente y adulta joven. No tengo intención de detallar o puntualizar respecto a su doctrina local, porque al margen de cómo sea esa denominación, podemos ver que todas, de una u otra manera, son parte del sistema religioso.

A la que pertenecí, era a una de esas en las que debías seguir al pie de la letra las formas y doctrina para ser «aprobada por la institución primero, y además por Dios» . Me enseñaron que esas formas eran LA verdad, la única, la verdadera. Internamente poniendo lo máximo de mí, comprendía, pero lo que fue el disparador de una profunda desesperación guardada en lo profundo de mi ser, era que como podía ser que el servir al Señor o estar en Él podía ser tan excluyente.

¿Cómo era eso que, para tener al Señor, solamente era posible cumpliendo toda esa cantidad de formas, normas y leyes que parecían inaplicables muchas veces? ¿Es que Dios entonces era así de exclusivo? Eso me preguntaba. ¿Ese era Dios? Desde luego que había otros factores que se sumaban a mi malestar, como la corrupción, el desamor, la hipocresía, pero el mayor que producía en mi un pedido desesperado rogando luz, fue el que me predicaran continuamente un Dios excluyente: sólo para buenos que sigan las normas. ¿Y cuáles normas? Las que tenía estipulada ese lugar.

Pero…mi Padre celestial es tan bueno y nos conoce tanto, que creo que no con todos trata de la misma manera ni toma el mismo camino. Porque lo mío ha sido un proceso. Pienso que según de quien se trate, cada persona transitará distinto ese proceso según por lo que le haya tocado vivir o experimentar, ya sea dentro o fuera de una institución religiosa. Y cada uno puede o no asumir esas cosas de una u otra manera.

Como el Señor me conocía permitió mi salida mediante un proceso que no se manifestaba en lo externo pero sí interiormente. Y así fue hasta que un día, determinado en el cielo tal vez, llegó aquello que uno, generalmente, identifica diciendo algo así como: «Se me quito la venda de los ojos«. Porque de pronto supe con total certeza que «eso no era la verdad«. Yo no sabía cuál era, ni siquiera si la hallaría pero sabía, que sabía, que esa, o la que se honraba allí, no era. Ese día, todavía lo recuerdo con una mezcla de sensaciones y vivencias, fue como dar un verdadero salto al vacío…una renuncia a la mentira, sin importar cuanto  había invertido en ella. 

Al día siguiente de esa renuncia a esa gran mentira, llegué  a esta página… ¿Casualidad? Jamás. No existe. Sólo escuché, medité y dije: «Esto es» Eso sentí y creí. 

Mentiría si dijera que no pasé por la indignación, el enojo, la desilusión , la bronca, el duelo.. Porque se hace presente una gran pérdida..  Ya nada es igual a partir de allí. Uno jamás puede volver a ser el mismo. Y en esa otra vida, quedan personas que uno creyó que estarían siempre.

Aun así, no se puede evitar sentir una enorme paz y felicidad por ya no ser mas parte de ese sistema que aprisiona, ahoga, consume y desvía, sí uno comienza a lamentarse y condolerse por quienes aún están atrapados. Uno experimenta algo así como una desintoxicación y cada día trae algo nuevo, como si una parte más se iluminara en nuestro ser interior. Es allí que uno comienza a conocer a Dios, el de verdad,  el Real. No ese que me habían enseñado: duro, cruel, Castigador, excluyente, estructurado, insensible. 

Descubrí que Dios sí era y es amor, que sí era y es fiel. Que Dios es bueno y que para siempre es su misericordia. Entonces, ya deja de haber planificaciones de vida, del futuro, de proyectos conforme a nuestra mente humana, intelectual y finita. El Señor se ocupa de que nada quede sin cubrir y que nada puedas querer programar. Todo es HOY, y será el Espíritu Santo el que nos guía a toda Verdad y a todas las cosas. A Cristo no sé lo recita, ni se lo aprende,  a Cristo se lo vive, se vive en Él. No hay recetas ni pasos a seguir, es su guía, es SU GRACIA. 

Finalmente, te recuerdo que todo esto era un testimonio, como lo dije al principio, muy parecido en su contenido a los que acostumbraba a dar, pero ya muy diferente en su esencia, sólo por la gracia de Dios. Gracias doy a mi Padre porque me rompió el cristal de la religiosidad, porque me liberó del espíritu  de religión, porque hoy puedo decir que soy libre. Él está presente en todo y es porque uno entiende, recién allí, quienes somos realmente en Él y no es, precisamente, lo que vemos con estos ojos.

Dios tenga misericordia de los que aún están allí. Dios bendiga a los que han sido despertados y han comenzado a moverse. Dios se glorifique en todos los que como yo, hoy pueden celebrar ser parte de un Reino maravilloso y único. Ya nada volverá a ser como fue, porque no nos trajo hasta aquí para volver a atrás, nos trajo aquí para un Tiempo de Victoria. .

(Lucas 4: 18-19) =   El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.

Tremendo, Diamante. Girones de tu alma dejaste en este texto. Los lectores seguramente tendrán cosas para decir y decirte. Los que publiquen sus comentarios aquí, sabrán que este Diamante los leerá como aliciente y respaldo. Los que elijan enviar correos u otra clase de mensajes, tengan la certeza que yo mismo me encargaré de que les lleguen a la autora. Gracias. Sean bendecidos con toda bendición.

Néstor.-

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