Esos Ciudadanos de Segunda Clase

Para Dios no hay acepción de personas. ¿Cuántas veces ha escuchado, leído o visto hablar y predicar sobre estas palabras? Sin embargo, uno de los peores males que afronta nuestra iglesia contemporánea es, precisamente, el de la acepción de personas. Ante los ojos de Dios, es indudable que todos somos iguales, pero ante los ojos de los hombres que dicen representar los intereses de Dios en la tierra, no siempre. Las cosas viejas pasaron y he aquí todas son hechas nuevas, pero prostitutas, ladrones y homosexuales convertidos, lavados y limpiados por la sangre del Cordero y nuevas criaturas en Cristo, pueden dar fe que no siempre es así. Ah, claro, lo olvidaba; y los divorciados, también…

Hay una pregunta que mucha gente que concurre a iglesias, a seminarios, a congresos y a conferencias donde participan muchas personas de diferentes lugares del mundo, se formulan casi siempre. Máxime cuando las personas participantes en esos eventos son, como mayoritaria y regularmente sucede, desconocidos. ¿Cómo puede ser que algunos de estos hermanos líderes, que nos hemos enterado tienen ciertos problemas, pese a tenerlos, pueden estar ministrándonos sin inconvenientes? ¿Cómo puede ser que se lo permitan? Bien; la iglesia, a través de la mayoría de sus líderes, parecería haber tomado una posición bastante concreta con relación a esta problemática. Están en su total y legítimo derecho. Sólo que hay un problema: La Biblia ofrece al respecto, respuestas. Que, obviamente, en algunos casos no tienen absolutamente nada que ver con nuestras maneras de pensar al respecto.

LEVANTADOS ENTRE LOS HOMBRES

Hay una pregunta que no pocos se hacen: ¿De dónde debemos extraer, sacar o buscar nuestros líderes? La Biblia, como sucede con todo lo demás, tiene la respuesta y lo bastante clara como para que nadie deje de entenderlo. Aunque no sepa, no le agrade o no crea en las revelaciones.

(Hebreos 5: 1)= Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres (¿De dónde dice que se sacan los sacerdotes, es decir: los líderes? De entre los hombres. Atención hermano: no vienen del cielo como usted suponía o, en el peor de los casos, como le habían dado a entender en su congregación. Sabemos que algunas religiones le hacen pensar a la gente que vienen de otro planeta, pero no; Dice que vienen de entre los hombres, uno de ellos.) Es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, (Cuidado; dice que son tomados de entre los hombres para los hombres, en representación de Dios. Pero siguen siendo hombres) para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados; (2) para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad; (La razón por la cual un líder lo puede ayudar en un problema, radica necesariamente en que él también puede haberlo tenido o lo tiene. En todo caso, su autoridad se fundamentará en que ha sabido prevalecer sobre sus problemas, y eso es lo que deberá enseñarle a usted. Pero lo cierto es que todos tenemos problemas. Ahora pregunto: ¿NO es cierto que tomar conciencia de esto lo hace sentirse a usted mucho mejor?) Y por causa de ella, (Estamos hablando de su debilidad personal, recuerde) debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo. (En los tiempos del Antiguo Testamento, indudablemente, era así. Para poder hacer sacrificios por el pueblo, primero el sacerdote los tenía que hacer por sí mismo. Es como ir a Dios a corregir mis problemas y, con la experiencia de la victoria, entonces sí puedo ir a los demás. Entiende que, cuando se habla de transparencia, es porque somos un cuerpo y nos necesitamos. Del mismo modo en que podemos ser cabeza, necesitaremos tener una. Pero no con el antiguo concepto de que uno es mucho más sabio, que lo sabe todo, porque de esa misma manera, -entienda- constituyeron el papado, sino personas que son fuentes en sí mismas.)

Dentro de las relaciones, siempre hay un enemigo que, a la mejor familia, puede visitar. Yo me pregunto a cuántos de aquellos que están leyendo esto, Satanás los habrá visitado alguna vez? Mire; hay ocasiones en que no sólo lo visita, sino que incluso puede llegar hasta acampar en el patio de su casa, o en el balcón de su departamento. Y le digo más: si usted es un tanto descuidado o cree que todas estas cosas son “fantasmas†que la iglesia agitaba para que la gente se asustara y se portara bien como a muchos, hoy, todavía les gusta predicar, hay días en los que Satanás aceptará encantado compartir con usted la bebida regional que más se consuma en su país. En mi patria, como todos saben, esta última oración diría: “tomarse unos mates 

ESCUDRIÑANDO EL CONTEXTO

Si hay dos temas tabú dentro de la iglesia en pleno siglo veintiuno, todavía, esos son: La Sexualidad y El Divorcio. Independientemente de las ideas personales que cada uno de ustedes pueda tener, hay Palabra cierta, clara y precisa con relación a ambas cosas. Sin embargo, yo particularmente creo que sobre estos tópicos, más que escudriñar la Palabra, que es lo que vamos a ver en lo que sigue, se ha optado por seguir los dictados de la cultura religiosa oficial mayoritaria en Latinoamérica. En honor de tantas y tantas vidas arruinadas por hermanos fielmente equivocados, es que se hace esta incursión por la Biblia para ver si esto es así.

(Mateo 19: 1)= Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán.

(2) Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.

(3) Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?

Repudiar, usted lo sabe, era el término utilizado para abandonar al cónyuge en el momento del divorcio. Pero le ruego, por favor, que observe con mucha atención el contexto en el cual la pregunta es formulada. ¿Qué es lo primero que dice? Dice que vinieron para tentarle, no para establecer una doctrina. Es decir que, tanto lo que se va a preguntar como lo que se va a contestar, se lo va a hacer sobre la premisa que: “Me quieren acorralar en un rincón y juzgarme por lo que vaya a decirâ€, ¿Se da cuenta? O sea que lo que estamos viendo aquí, más bien, es que Cristo se está defendiendo y, al mismo tiempo, corrigiendo una mentalidad equivocada, pero de ninguna manera estableciendo una doctrina.

Estoy seguro que usted lo está viendo así, y que al mismo tiempo se está preguntando cómo, hasta ahora, cuando se leyó este texto, siempre se lo hizo en una especie de institucionalización de una doctrina sobre el divorcio. Tenemos que aprender a leer como verdaderamente se debe leer la Biblia, que no es ni al paso ni salteado. No se puede extraer escrituras sobre el divorcio de la Biblia sin indagar, por lo menos, el contexto en el cual se encuentran.

(Verso 4)= Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo? (5) y dijo: por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.

(6) Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

(7) Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio y repudiarla?

Noten claramente que ellos están diciendo: “¡Bueno! ¡Ven acá, Jesusito! Tú que crees que te las sabes todas…†No se olvide usted que ellos eran los fariseos, maestros de la Palabra, hablando con el Hijo de Dios. Pero ellos ignoraban esto, no le creían, entonces le dicen: “Escucha… si tú dices que esto es así, tal como lo dices, ¿Por qué Moisés, entonces, dijo otra cosa? ¿Cómo te atreves tú a decir algo distinto a lo que él dijo?†Moisés era, -no lo olvide-, la autoridad suprema sobre la ley. Los fariseos, aquí, están juzgando las palabras de Jesús contra la de Moisés. Jesús era más grande que Moisés, pero ellos no se habían dado cuenta. Lo que ellos le querían decir, en realidad, a Jesús, era: “Si es verdad que desde el principio Dios los unió como para que no se separaran, entonces; ¿Con qué autoridad Moisés da el divorcio?

(Verso 8) Él les dijo: por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres;

Fíjese que se nota con total claridad que Moisés tampoco instituyó el divorcio, ni lo permitió. ¿Está viendo el juego de palabra, verdad? Si lo permitió fue a causa de la dureza del hombre, para proteger a la mujer. Porque es notorio que por esos días, los hombres andaban repudiando a sus mujeres simplemente porque se ponían viejas, o porque empezaban a tener demasiado abdomen, o porque ya no les gustaban o cuestiones por el estilo. Es decir que: ¿Las estaban dejando por tonterías!

Por favor entienda esto: En la ley, al que pecaba, lo mataban. Ellos no tenían problemas con el pecado. Por ejemplo: si usted se divorciaba y estaba en un error, lo mataban a usted. Por eso la otra quedaba libre para volver a casarse. La ley decía que mientras el marido vivía, la mujer estaba atada al marido. Pero cuidado: que hoy todavía hay muchas iglesias por allí que, por un lado rechazan diezmar porque aseguran que eso pertenece a la ley y nosotros estamos viviendo en la época de la Gracia, y por el otro mantienen a una mujer atada a un hombre, que era su marido y un día se le fue, y que ahora anda por otro país, vivo y sonriente, unido ya a otra mujer y con otros hijos. Lo cierto es que eso sí viene de la ley. Porque es en la ley donde dice: “Mujer, mientras tu marido esté vivo, tú estás atada a él.†¿Sabe usted cuál es la salida más “diplomática†que ellos habían inventado? ¡Pues los mataban enseguida y se acabó! Hoy, las cosas son diferentes: siguen atando a la mujer a ese hombre que anda quién sabe por donde, pero ya no matan al individuo.

Quiero que entienda bien este texto. Es clave que lo entienda bien. Él está hablando del pasado de la ley, no está de ningún modo instituyendo una ley. ¿Qué le dice? Le dice: “¿No te acuerdas, fariseo, que en el principio era así?†En ningún momento Jesús dijo: “¡Fariseos! ¡Esta es la ley del divorcio para la iglesia!†No se olvide, por favor, que Él le estaba hablando a unos viejos tercos, obstinados y cabezones de la ley que no querían entender razones y que andaban buscando acorralar a Jesús para ver si lo podían pescar diciendo algo en contra de la ley, para lincharlo allí mismo, sin más trámite. ¿Le cabe alguna duda sobre quién estaba guiando a esos máximos líderes y dirigentes de la única iglesia oficial y establecida de ese tiempo? ¡Acertó! No era el Espíritu Santo, fíjese.

Entonces fue que Jesús, en sabiduría plena, les dijo la verdad y les corrigió las motivaciones de sus corazones, pero en modo alguno instituyó una doctrina como a muchos de nuestro tiempo les encanta interpretar. A esa palabra como doctrina, en todo caso, la instituimos nosotros, mucho tiempo después, entendiendo ese texto como nos pareció o como se nos vino en gana. ¿Usted puede ver con claridad, esto? De acuerdo, pero si no fuera así, por favor, pida guía al Espíritu Santo de Dios y Él habrá de mostrarle.

(Verso 9) Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

(10) Y le dijeron sus discípulos: si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.

(11) entonces él les dijo: no todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.

Aquí hay algo que indudablemente se debe anteponer a cualquier otra cosa. En esta parte del tema, ya no se está hablando de teorías, de tesis o de posiciones doctrinarias, sino de vidas reales. Es muy difícil que, de todos aquellos que puedan llegar a tomar contacto con este documento, no exista gente que pueda haber sido afectada, de una u otra manera, por algún divorcio cercano o personal.

Habrá que recordar, en este punto y para evitar cualquier tipo de malas interpretaciones, que esto que estamos estudiando es para honrar las escrituras y para traer sanidad a nuestras relaciones, y no para establecer doctrinas. Lo que deseamos, es ver qué dice Dios a través de su palabra, acerca de esto. No tenemos ni la menor intención de establecer dogmas o doctrinas, de tal o cual posición; lo único que queremos es fluir con la palabra de Dios.

PRINCIPIOS DEL MATRIMONIO DIVINO

Hemos aprendido que el matrimonio no es de origen humano. El hombre no lo comenzó, por lo tanto, el hombre tampoco lo puede destruir. Que tampoco es el sexo, sino que lo incluye, pero el matrimonio es mucho más grande que el sexo. Entonces, dentro del parámetro bíblico, tenemos que encontrar los principios de expresión para un matrimonio divino en varias relaciones.

Ahora bien; contrario a la opinión de muchas iglesias, el divorcio es bíblico. Dios no lo inicia, Dios no lo crea, no es parte de su plan, pero lo reconoce porque existe; y lo regula. Hay parámetros para un divorcio bíblico y hay divorcios no bíblicos. Esto significa que, mal que les pese a muchos legalistas a ultranza que generalmente esconden resentidos por cuestiones similares, hay una provisión bíblica para el divorcio. Y dice el texto que estuvimos estudiando páginas atrás, que es por causa de la dureza del corazón del hombre que existe el divorcio, no porque Dios lo creara. Recuerde, en este punto, que el hombre para Dios, es el Varón y Hembra.

Dice, en el verso 9, que excepto por causa de fornicación. Esto significa que, si hay fornicación, hay una brecha en la cual, bíblicamente, se abre un proceso para el divorcio. Salvo por causa de fornicación. Está diciendo: Salvo por inmoralidad. Y usted dice: Salvo por inmoralidad. Ahora queremos ver, dentro de esta escritura, cuál es el por aquí y cuál es el por allá de esta cuestión. Porque nosotros no somos seres humanos cualquiera; somos creyentes, nación santa, pueblo adquirido por Dios e hijos de Dios, y nuestras vidas se rigen por los patrones bíblicos. ¿Amén? Reflexione en lo leído, pregúntese y permita que prosiga con la tranquilidad de caminar por donde Dios quiere: ¿Hasta aquí, encuentra usted algún vestigio de inmoralidad o herejía? Conforme a lo que usted mismo se dé como respuesta, prosiga o no con la lectura.

El asunto es que, si hay inmoralidad, entonces existe alguna especie de derecho bíblico para anular un matrimonio. Muchos son los que todavía creen que Dios simplemente condena, juzga y denuncia. Se olvidan que mucho antes que juez, Dios es Padre. Y si usted, imperfecto, siendo padre terrenal, puede ser bueno y justo con sus hijos, cuánto más lo será el Padre celestial que vive en lo perfecto. Lo que sucede es que nos han dibujado y “vendido†una imagen de Dios grandullón, con una paleta cazamoscas en su mano, esperando que tropecemos con una piedrecilla, para sacudirnos un paletazo por la cabeza y reventarnos como se revienta a una fastidiosa y repugnante mosca. Ese no es Dios, mi hermano y amigo. Si fuera así, la gente vendría a la iglesia sólo porque está asustada. ¿Cómo dice? ¿Qué hay lugares en donde eso sucede? Está bien; observe que clase de “buenas nuevas†anda predicando esa gente…

Ahora debemos ser honestos: es mucha, todavía, la gente que anda dentro de las iglesias sinceramente asustada. Y cuidado que no estoy hablando de un santo temor a Jehová, eh? Estoy hablando de miedo. De gente muerta de miedo. Bueno, usted ya se lo imagina pero por las dudas yo voy a repetírselo: Eso no es de Dios. Campañas evangelísticas completas se han hecho basadas, sustentadas en el miedo. “¡Si no te conviertes y entregas ahora tu vida a Cristo, esta noche vendrá el diablo a clavarte con su tridente y llevarte de cabeza al infierno!†Y la gente, con esa motivación casi de terror, aceptaba a Cristo como Salvador y Señor. Pero como el miedo funciona como un principio similar a la fe, (Certeza de lo que se espera y convicción de lo que no se ve) y es el arma preferida del diablo, resulta ser que la gente entraba convertida a nuestras iglesias de la mano del mismísimo Satanás, como sabemos, jefe del imperio del miedo.

Dios no trabaja con el miedo, entiéndalo por favor mi hermano. Es más; la Biblia está llena de “¡No temáis!†No podemos seguir pensando que tenemos un Dios que se goza sacudiéndole la cabeza a palmadas a sus hijos, como muchos se han empeñado en pintarnos a través de las épocas, los tiempos, las culturas y las manías religiosas. Cuando su niñito querido, en una travesura, le destruye eso que usted más quería, usted lo podrá mirar como para arrojarlo por la ventana, es cierto, pero no lo mata, verdad? Solamente lo corrige. Muy bien; Dios es igual. Dios no le va a matar a usted por una equivocación, sólo le va a corregir. Y preste mucha atención: le va a corregir porque usted es su hijo, porque Él le considera su hijo. Porque si por alguna causa de fondo Él no le llegara a considerar hijo suyo, desde ya que no tendría que preocuparse por la corrección, ya que jamás la haría. Piense: ¿A qué padre se le ocurriría corregir hijos ajenos?

Por eso es que para los que no son hijos de Él, oramos por ellos. Hay una manera muy distinta de ministrar a los que son nacidos de nuevo y a los que no son nacidos de nuevo. Para darle un ejemplo sencillo, es la misma diferencia que existe entre el tratamiento que usted le da a sus hijos y el que le proporciona a los hijos de su vecino. A esos niños ajenos, si usted los ve correr algún riesgo o peligro, seguramente intentará protegerlos de alguna manera, pero no se conducirá del mismo modo si los que tienen el problema son sus propios hijos. Así es Dios. Recuerde que todo, en la tierra, es una réplica de lo divino. Con ciertas imperfecciones, claro está.

Fíjese que José, el esposo de la inmaculada María, pensó muy seriamente en divorciarse de ella. No es imaginación de predicadores novelescos, lo dice en Mateo capítulo 1 y versos 18 y 19. Porque él la encontró con vientre abultado y, obviamente, sabía muy bien que con ese vientre prominente el no tenía absolutamente nada que ver. En la cultura hebrea y judía, los novios, cuando se comprometían, realizaban una ceremonia que se llamaba “Esposarâ€. Es decir que cuando se daban los anillos, ya estaban casados. Sólo que todavía no estaban unidos en cuerpo por la iglesia. Porque les dejaban un año de tiempo para que ella aprendiera a atender un hogar y al hombre, y para que él fuera a conseguir suficiente dinero para proveer para la familia.

Fue precisamente durante ese año que José desaparece, dejando a su mejor amigo para que vigile el comportamiento de su desposada durante ese lapso, ya que así era la costumbre, que el Espíritu Santo visita a María y ella queda embarazada. ¿Puede usted imaginarse la escena cuando José llega de regreso? Porque tal cual como se lo cuenta en la Escuelita Dominical, todo parece muy inocente, pero no se olvide que si bien era gente elegida por Dios, sus vidas hasta allí eran bien humanas, bien carnales, comunes, como la suya o la de sus hermanos de la iglesia. Entonces José la ve a María y se queda boquiabierto: “-¡María! ¿Qué significa esto?†“-…El Espíritu, José…â€- “-¿El qué…?â€- Claro, para nosotros, hoy, es muy sencillo decir: ¿Pero cómo no se dio cuenta, José? ¡No entendió nada! Pero detente un momento y piensa; Cuando María le comenta esto, a José, del Espíritu Santo jamás nadie le había hablado. Y para colmo de males, no tenía ni la más mínima idea de qué se trataba. Lo único que él estaba viendo era a su prometida embarazada y él totalmente al margen de ese embarazo. ¿Cómo podía entenderlo? Quiso dejarla secretamente, dice. Esto significa que no deseaba verla morir a piedrazos, lapidada. Pero se divorciaría, sí o sí, no le quedaba otra. A menos que… Sí, a menos que Dios mismo saliera a defender a María, diciendo: “José; sé cómo te sientes y sé también que tienes todas las razones, pero no lo hagas, porque a esto no lo hizo ningún hombre, lo hice yoâ€. Y atención que estamos hablando de gente santa, de gente que no tiene ni la menor mancha.

DIOS ABORRECE EL DIVORCIO

Esta expresión del título podría interpretarse como un respaldo notorio a la clásica posición que la iglesia, mayoritariamente, ha venido desarrollando en este asunto. Sin embargo y sin dejar de ser cierta, usted va a ver en las próximas páginas, varios elementos que le aportan diferentes connotaciones.

(Malaquías 2: 16)= Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

Comencemos. Dice aquí que Dios aborrece el divorcio. Está de más, quizás, explicarte que, la palabra Repudio, es un sinónimo bíblico de la palabra Divorcio. ¿Está claro? Recapitulemos, entonces: Al divorcio, Él no lo crea, no lo instituye, pero lo reconoce, y además lo quiere regular para que, si tiene que ocurrir, sólo suceda dentro de ciertos parámetros bíblicos. ¿Por qué? Sencillo; porque es un Padre bueno. Él está diciendo: “Y bueno… Si el niño es un malcriado, ¿Qué se supone que voy a hacer con él? ¿Lo tengo que matar? ¡No! Mejor vamos a ponerle ciertas normas. Sí, ya lo sé; no es lo mejor, pero sucede en la mejor familia. Sobre todo cuando no es perfecta.

Ahora bien: Dios aborrece el divorcio. Es decir: A la causa del divorcio, los resultados del divorcio, el efecto que produce, (Las roturas, los quebrantos, los dolores, las heridas de la familia, los odios y rencores), las cusas, el pecado. ¡Odia al pecado! Usted lo sabe muy bien. Pero también sabe que de ninguna manera odia al pecador. De hecho, cuando aún todos nosotros éramos pecadores, Él ya nos estaba amando. Aquí es lo mismo; Dios también odia al divorcio que no es justificado bíblicamente. Aquello que está fuera de lo que Él había instituido. Pero ahora déjeme decirle lo que NO odia. Lea bien por favor. Muéstreselo a sus pastores por las dudas. ¡Dios no odia a los divorciados! ¿Lo ha entendido? Ahora sonría, Dios le ama.

Él no odia a los partícipes en el divorcio. No odia a los que están involucrados o afectados por la situación del divorcio. Hijos, hermanos, padres, gente cercana, no los odia. No odia tampoco al divorcio que es bíblico, no lo odia. Él mismo pone los patrones para hacerlo. Ni tampoco odia el procedimiento bíblico para hacerlo. Hay circunstancias que, lamentablemente, guían a dos personas a separarse. Y están en toda la Biblia. Cerrar los ojos ante este hecho, es una verdadera… estupidez, me es imposible utilizar otra palabra. Y si no puede utilizarse otra terminología es porque, si nosotros verdaderamente pensamos ganarnos la tierra con una gran cosecha, no se sabe muy bien qué gran cosecha vamos a traer si una gran mayoría, en el mundo, está afectada de una u otra manera por el divorcio. Y si vamos a traer a tanta gente a la iglesia, algún divorciado por allí tendrá que convertirse en líder y algún otro llegará a tener por allí un gran ministerio. Es decir que es imposible creer en una gran cosecha y tener, al mismo tiempo, prejuicios legalistas para ministrar a un divorciado.

¿Por qué decimos esto? Porque inconscientemente, mucha gente afectó y ha sido afectada por dogmas y doctrinas de hombres, en diversas iglesias, y venimos acarreándolo inconscientemente y a veces nos sentimos en condenación. A veces, muchos mismísimos líderes ven, a siervos que han tenido alguna clase de estas desgracias familiares, como a ciudadanos de segunda clase, de forma que sí pueden participar, pero no pueden ministrar, no pueden tener una posición, traen consigo cierta calificación en la vida eclesiástica. Eso no es Dios.

Aquí es donde se divide entre lo que es un cristiano y un creyente. Creyente es el que vive estas cosas, cristiano es el que tiene una forma de religión, pero que niega el poder de la palabra. Cristianos, fue un nombre dado a la iglesia por los paganos, no por Dios. El mundo fue el que le puso ese nombre a la iglesia, no Dios. Nunca estará de más conocer un poco de historia.

EXCEPTO POR CAUSA DE FORNICACIÓN

Quiero que recuerde, antes de leer el texto que sigue, que Israel es la nación que Dios considera su esposa, al igual que hoy considera como su novia a la Iglesia. Y pretende casarse con esa novia, en lo que todos llamamos permanentemente como “Las bodas del Corderoâ€. Lo que era sombra y tipología, entonces, o señal de que iba a ocurrir algo, ahora es una realidad. Pero Israel, durante los años del Antiguo Testamento, es la esposa de Dios. Y es aquí en este verso en donde vemos que Él llama a su esposa, rebelde.

(Jeremías 3: 6)= Me dijo Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y allí fornica.

(7) Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá. (Note con claridad que Él dice: Esta mujer me anda fornicando en todos los montes. Primer pensamiento de Dios: ¿Será que después de todo volverá a mí? Está pensando en restaurar. Dios siempre, primero, piensa en restaurar. Es una línea de comportamiento, de conducta. Un principio)

(8) Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó.

Quiero que usted vea, aquí, que Israel y Judá son un solo pueblo, sólo que anda dividido. Dios está hablando de su esposa dividida en dos pactos: Israel y Judá. Y dice de Judá: Oye, esta anda fornicando también, y no se ha dado cuenta que su hermana, la otra parte, también anda haciendo lo mismo, y que es por eso que le di carta de divorcio. Según este texto, y quiero, por favor, que entienda muy bien esto: Dios es divorciado. Y no sólo eso, piensa en re-casarse además. Porque tiene novia, ¿No es así? ¿O nosotros no somos la novia? Y le está diciendo Judá: Fíjate tú que así como la eché a ella, Israel, así también te voy a echar a ti. Ahora; ¿Por qué causa lo hizo? Por fornicación. Es decir que aquel viejo patrón, continúa. Excepto por causa de fornicación. Claro que esto, que quede claro, es fornicación espiritual. Es similar a cuando usted se compromete a medio corazón, allí es cuando está fornicando en las cosas de Dios. A eso le llamamos: La Ramera. ¿Por qué la ramera? Porque la ramera es una persona que no tiene compromisos. En este caso, no tiene compromiso con Dios. Es una iglesia aparte de los creyentes. Son gente sin compromisos. La ramera jamás le enseñará a usted su verdadero rostro. Quizás se goza, quizás viene por una bendición, pero nunca se compromete. Y además, usted lo sabe, cimenta su personalidad en la simulación.

Es decir que Dios repudia a Israel y tiene toda la intención de volverse a casar con la nueva Israel. Reitero una vez más y usted lo entiende perfectamente, que estamos hablando de cosas espirituales. Pero esto no simplifica nada, porque todo lo que primero se manifiesta en el mundo espiritual, pasa a manifestarse luego en el mundo natural. ¿Sabe por qué? Porque el principio, el patrón, el fundamento, sigue siendo válido.

CUANDO LA SANGRE CUBRE MULTITUD DE PECADO

Sin embargo, no todo será Antiguo Testamento y sus tan particulares y multitudinarias maneras de interpretarse. También en el Nuevo Testamento hay elementos visibles que podemos escudriñar debidamente. ¿Y qué es “escudriñar debidamente� Es hacerlo sin intereses ni posiciones previas definidas. La Biblia ha venido soportando todo este tiempo que diversos hombres acudan a ella buscando pasajes y textos que respalden aquello que ellos ya piensan de antemano. Y esto no es así, ni fue puesto por Dios allí para que así se tomara. Por eso es que Él habla de revelación. Por eso es que Él habla de un Espíritu Santo que guía a toda verdad. Porque de otro modo; ¿Para qué necesitaríamos un Espíritu Santo que nos guíe a toda verdad si ya somos, aparentemente, portadores de la más absoluta de las verdades?

(Mateo 21: 43)= Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.

Ahí lo vemos divorciándose totalmente de Israel, quitándole el reino a una nación y dándoselo a otra que tenga el fruto, el cual somos nosotros. Vemos que allí, en jeremías, lo promete y aquí, en Mateo, lo hace. Le quitó el reino a Israel para entregárselo a gente que tenía el fruto. Debemos tener fruto. Es lógico, si nos casamos con Él, debemos procrear vida.

Hay una provisión o una brecha bíblica, si se me permite decirlo así, para el divorcio. Pero mucho cuidado: El divorcio fuera de este contexto, es pecado. Pero siga con atención: si es pecado, entonces la sangre lo cubre, ¿Verdad? Porque la sangre, dice la Palabra, cubre multitud de pecado. Esto quiere decir que: si me divorcié erróneamente, o sea que cometí el error y, como decimos en Argentina, “metí la pataâ€; pero luego lo reconozco, me arrepiento, vengo a Dios y Él me perdona. ¿Sabe qué? La sangre cubre multitud de pecado. Y si usted está cubierto, entonces usted es libre. Fíjese ahora, como personas indiferentes al dolor ajeno, pueden dañar tremendamente las cosas con el convencimiento sincero y pleno de estar haciéndolo como Dios quiere. Porque el único pecado que la Biblia dice que no se perdona, es el de la blasfemia contra el Espíritu Santo, no el del divorcio.

Y ya que estamos: ¿Sabe usted lo que es la blasfemia? Blasfemia, mi querido hermano, amigo, es llamar perverso a lo que está haciendo el Espíritu Santo de Dios. Y a eso, precisamente, exactamente, puntillosamente le podría decir, lo está haciendo el religioso todos los días. Y lejos de discriminarlo o confrontarlo, en las congregaciones le dan palmadas en la espalda y le dicen: ¡Pase hermano! ¡Siéntese hermano! ¡Bienvenido hermano! ¿Nunca pensó que no todo lo que respira debajo de las paredes de un templo es, necesariamente, un hermano? ¿Nunca pensó que si se acostumbra a llamar hermano a todo lo que se mueve, un día puede estar llamando cariñosamente hermano a un demonio? Ellos, los religiosos de los cuales estoy hablando, son los que llaman al reino herejía. ¿Sabe por qué? Porque sus doctrinas no hablan del reino. ¡Pero la Biblia sí que habla! Ah, sí, será, pero no interesa. Lo que vale aquí es nuestra sana doctrina interna. También son los que dicen y predican que la prosperidad no es de Dios. Que como dice que los ricos no heredarán el reino, el pueblo de Dios tiene que ser, necesariamente, gente pobre. Pobres son ellos; ¡No entendieron nada!

Es decir que, a todo lo que ellos no creen que sea como ellos entienden que tiene que ser, a eso le llaman: “Cosas perversas que vienen a dañar la iglesiaâ€. Y eso es blasfemia, mi hermano. Eso sí que es pecado-pecado. Y a esa gente, -reitero-, nadie la margina, nadie la rechaza, nadie la critica. Muy por el contrario, generalmente es a este tipo de gente a la que mayoritariamente se la nombra en cargos importantes dentro de la congregación o de la propia organización denominacional. Mire: el religioso tiene una particularidad sumamente visible que hace que usted pueda detectarlo a kilómetros, a millas de distancia y sin que nadie se lo murmure: siempre condena lo que no entiende. Entonces, si en una de esas no puede entender la obra del Espíritu Santo… ¿Se da cuenta? Bien; esa gente no es, repito, ni marginada ni ocultada ni humillada. Los divorciados, generalmente sí.

¿NO BASTA CON EL ARREPENTIMIENTO?

Cuando usted peca y se arrepiente genuinamente, Dios le perdona. ¿No es esto lo que le han enseñado, lo que usted ha leído y lo que le han predicado y repetido mil veces? Bueno; salvo la blasfemia contra el Espíritu Santo, todo lo demás… “Sí, hermano…¡¡Pero el divorcio!!†El divorcio puede, según su motivación, ser un pecado, es cierto, pero el divorciado es un hijo de Dios que, al recibir su perdón, queda libre, limpio y restaurado. No tiene que andar por el templo, el resto de su vida, pidiéndole perdón a gente que por allí, en lo íntimo, tiene una vida menos pura que él. ¿Se da cuenta usted lo que nos han hecho, que leyendo y entendiendo esto perfectamente, igual nos cuesta convencernos que el divorciado no es un vivo bárbaro que anda por allí buscando triquiñuelas para justificar tener tres o cuatro mujeres en la vida cuando usted solamente se tiene que conformar con una, y que por eso no merece ni siquiera sentarse en un banco de esta bendita, pura e inmaculada iglesia? Y eso sin mencionar a la venerable hermana mayor que, si no se divorció del borracho y pendenciero de su marido no fue por la Palabra o por el juicio divino, sino por “el qué dirán†o porque eligió seguir siendo a cualquier costo “la esposa de†que “la divorciadaâ€.

Vamos a verlo desde otro ángulo. Cuando usted, por dar un ejemplo, era un drogadicto, ¿Dios le perdonó? ¿Y en qué lugar, dice la Biblia, Él le amó lo suficiente como para perdonarle esa barbaridad contra su cuerpo y contra la sociedad y contra su propia voluntad? En el mundo. En esa porquería en la que usted estaba cuando se drogaba. “Porque tanto amó Dios al…mundoâ€, ¿Verdad? Cuando usted era un borracho y andaba por la vida sucio por fuera y por dentro, oliendo a alcohol por fuera y putrefacto por dentro, Dios también le perdonó. Y lo mismo si era un o una homosexual. Nunca le desechó, ni siquiera cuando usted pudo haber hecho las cosas más horribles, más asquerosas o detestables. Entonces, ¿A qué mente retrógrada se le puede ocurrir que, porque una vez usted se divorció, ya es desechado y nunca más nada, ya, volverá a ser como era antes? ¡¡No funciona ese evangelio!! Y el mayor problema está en que, si decimos que ese evangelio no funciona por lo menos para ese sesenta por ciento, entonces lo que estamos haciendo es captar hijos para el infierno, ¿No cree?

Y cuidado que esto no es una licencia para pecar, eh? Esto es para que usted conozca, definitivamente, el carácter de Dios. Porque Dios conoce los corazones. A esto, nosotros, parece que no deseamos tenerlo en cuenta. Pero Dios conoce los corazones, y lo que es premeditado, sigue siendo pecado, lo disfraces como lo disfraces. De allí que es momento de poner algo en claro: el perdón es una provisión por si usted se cae, no para que usted peque tranquilo y sin peligros. Porque Dios sí que conoce la diferencia. Hay mucha gente que vive por la provisión de Dios y no piden permiso para pedir perdón porque, si lo piden, saben que les van a decir que no. Entonces van y lo hacen primero, para después hacer como que se arrepienten y pedir perdón. Pueden engañar a hombres sin discernimiento, pero no a auténticos hijos de Dios. Y mucho menos a Dios, claro está. Si alguna vez usted se ha comportado así, o si lo estuviera haciendo precisamente ahora, entonces sí debo decirle, hermana, hermano, que está usted en pecado.

Creemos profundamente en la rectitud. Creemos en un matrimonio sano. Pero también queremos que aquel que haya sufrido una desgracia, no quede en condenación por toda una eternidad aquí, en la iglesia, cuando Dios mismo ha dicho que ningún ser humano que vaya a sus pies arrepentido y pida perdón quedará en condenación. Deberemos amarlos igual y permitirle las mismas oportunidades que a cualquier otro. ¿Usted no cree, sinceramente, que eso y no otra cosa sería lo que haría Jesús en su lugar? ¿Cómo puede ser que nos hayan convencido de otra cosa? ¡Es tan ridículo que hasta parece satánico!

LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPIRITU

Venimos hablando de algo que hasta este momento no hemos dicho en qué lugar de la Biblia está, porque quizás hemos dado por descontado que todos lo conocen. Igualmente, repetirlo de una manera clara y completa, no sólo no está de más, sino que en muchos casos puede ser necesario y de bendición.

(Mateo 12: 31)= Por tanto os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; Mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

Note que lo que no les será perdonado a los hombres, es el pecado de blasfemia contra la obra del Espíritu Santo. Ahora recuerde que es imposible blasfemar contra algo o alguien a quien no se conoce. O sea que, los que pueden blasfemar contra el Espíritu Santo, son los que están adentro de las congregaciones, los que lo conocen, no los que están afuera y que no tienen ni la menor idea de qué o quién es el Espíritu Santo, los que verdaderamente podrían decir: “NI siquiera sabíamos que hubiera Espíritu Santoâ€. Resulta totalmente incoherente, entonces, suponer siquiera que alguien podrá decir barbaridades de algo o alguien a quien no conoce. Para criticar a algo o a alguien, es prioritario e indispensable que lo conozca. ¿Está comprendiendo lo que estoy diciéndole, verdad?

(32) A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

En este punto, sólo resta pedir una cosa. A buen entendedor, pocas palabras: ore mucho por la gente ignorante. Y cando digo ignorante, por favor, no piense usted que estoy aludiendo a los analfabetos que viven en humildes lugares. Porque no estoy hablando de ignorancia intelectual o cultural, estoy hablando de la peor de todas las ignorancias, de la que le lleva al infierno, de la ignorancia espiritual. Ore por la gente ignorante. Y ore el doble por aquellos que, siendo ignorantes, se creen sabios. Eso es tristísimo.

(Mateo 19: 8)= Él les dijo: por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.

(9) Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

Fíjese una vez más que al divorcio, no lo instituye ni lo inventa Dios, pero lo permite. El dador de la ley permite el divorcio. Y hay algo más: al decir Jesús que el que se casa con otra, adultera y que el que se casa con la repudiada, adultera, está dando por sobreentendido que aquel que se divorcia, indefectiblemente se casará de nuevo. Sí señor, el dador de la ley y el dador de la vida, permite el divorcio, pero el que la estudia y se beneficia con ella, parece que no. Tiene un cierto dejo de ironía, esto… ¿Cómo se entiende que el que lo enseña por primera vez, lo permite y el que lo aprende después, dice que no? Bien; ahora vamos a ver cómo es el proceso instituido por Dios, para permitir esto. Esto, claro está, se encuentra en la ley.

PROVISIONES LEGALES PARA EL DIVORCIO

La legalidad es un baluarte muy importante en la vida de las personas. Si no se anda dentro de los parámetros de la ley, se corren innumerables riesgos, pero el mayor de ellos es el de, precisamente, estar en la zona opuesta, es decir: “Fuera de la ley†Sin embargo, por historia, cierta parte no pequeña de la iglesia alteró sin proponérselo quizás esos conceptos de la ley y su respeto, por lo que hoy podríamos determinar como “extremismoâ€. Y se fue a para al legalismo. Bueno; si tenemos en cuenta que el legalismo ha destrozado al divorcio y a los divorciados, la ley, en cambio, tiene otras connotaciones.

(Deuteronomio 22: 19)= Y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días.

(Verso 29)= Entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.

De lo que se está hablando aquí, es del caso en que un hombre se acostaba con una mujer y esa mujer, en ese suceso, perdía su virginidad. Es notorio que la ley lo obligaba a casarse con ella. Hoy todavía sucede, no ya con la virginidad a la que nadie parecería prestarle demasiada atención, sino con un embarazo en soltería. Si bien la nueva óptica social no contempla un matrimonio a menos que los jóvenes lo deseen, todavía en algunas culturas el hombre debe “pagar†casándose el precio por haber “deshonrado†a esa mujer. Todos sabemos cuántos hombres inocentes han sido casados y “cazados†de esta manera por mujeres que veían en el matrimonio una salida excelente desde el ángulo social, económico y anímico.

(Deuteronomio 24: 1)= Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.

(2) Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.

(3) Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, (4) no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

Se nota claramente que aquí hay ciertas provisiones para el divorcio. Vamos a conocerlas. Pero vamos a ir por partes. Primero, algo muy importante: Dios no es quien crea el divorcio, eso es claro. Segundo: Dios no niega la realidad del divorcio y mucho menos se escandaliza por el divorcio, eso también es claro. Él, lo que le dice a Moisés, es: “Bueno Moisés, vamos a hacer algo con este asunto, porque la gente se está divorciando de todas maneras. Y lo están haciendo por cualquier razón, están abusando de la nobleza de la mujer, los hombres son perversos.†La Palabra dice que nuestra justicia es un trapo sucio delante de Dios y que nadie es bueno. Cristo mismo, cuando le dijeron “Maestro buenoâ€, dijo “Nadie es buenoâ€, incluyéndose a sí mismo; “Sólo el Padreâ€, agregó. Esto quiere decir que, cuando usted haga buenas obras, no se engrandezca en su corazón y mucho menos en su cabeza. La iglesia está en dos opiniones extremas. O está en contra del divorcio o está a favor del divorcio. Pero resulta que Dios, que naturalmente es mucho más importante que la iglesia, no está en ninguno de los dos extremos. De esto, tenga usted la más completa y absoluta seguridad. Ahora bien, si hay en una familia un caso notorio de inmoralidad que es causa para un divorcio, fíjese cómo Dios que Él quiere que se haga. Quiere que el hombre se siente a la mesa; a esa misma mesa donde esa misma mujer le ha dado de comer los trescientos sesenta y cinco días y, sobre esa mismísima mesa, le escriba carta de divorcio. Note que sabiduría la de Dios. Porque hay que tener un corazón de piedra para sentarse en la mesa donde usted mismo comió durante años lo que ella le cocinaba y escribir: “No quiero saber más nada de tiâ€.

Segundo paso: escriba esa carta y désela personalmente, en la mano, a la madre de sus hijos. Tercer paso: si todavía le queda corazón, saque a la madre de sus hijos a la puerta de la casa, envíela a la calle y dígale que se pierda de vista. Ahora sí; si usted puede dar sin ningún tipo de inconvenientes estos tres pasos, divórciese. Esa fue la provisión que Dios dio para el divorcio. A esta provisión la hizo como para que, dentro del camino que había de recorrer, hubiera una posibilidad de restauración, porque Dios es un Dios de restauración. Eso fue lo que Dios instituyó.

Hoy, en cambio, se lo damos a un abogado. Pero quiero que preste mucha atención a este que no es un mínimo detalle: La sociedad proveyó ese método, no Dios. Porque una vez que usted se lo ha dado a un abogado, si se llega a arrepentir, el mismo abogado lo va a convencer para que no se arrepienta, por la simple razón de que él tiene su propio dinero en juego. Cómo le va a hacer eso usted a él y se va a arrepentir y le va a impedir, de ese modo, que él se gane unos buenos honorarios. Conclusión: el abogado lo aconsejará a usted con la mejor y máxima naturalidad profesional, en contra de los principios de Dios. Hay mucha gente que se divorcia porque, más allá del problema, los odios y los rencores, en el momento clave, fueron mal aconsejados.

Es decir que, en la provisión de Dios, había un potencial de reconciliación. Usted tiene que tener un corazón de mármol, o verdaderamente un muy respetable motivo para hacerlo. Escribir ese papel, entregárselo en las manos a la persona que hasta hace unos días dormía con usted en la misma cama y decirle: “Mi amor: ahora sal por esa puerta y no aparezcas nunca más delante de mi vista, porque yo no quiero volverte a ver en toda mi vidaâ€, no es algo que pueda hacerse así como así si no existe, verdaderamente, un motivo realmente poderoso.

¿Y QUÉ DICE EL NUEVO TESTAMENTO?

Muy bien: ahora vamos a llegar al Nuevo Testamento. Allí vamos a ver qué es lo que pasa con Pablo, que según dice mucha gente sabia, aparentemente contradice a Dios. Porque vemos que Dios dice: “No es bueno que el hombre esté soloâ€, y Pablo dice: “Es mejor que te quedes soloâ€. En verdad, ¿Parecería ser como que lo contradice, no? ¡Es que este Pablo tiene una autoridad tremenda!, Dicen los que lo aman. ¡Es que este Pablo está loco!, Añaden los que lo discuten. (¿Sabía usted que hay mucha gente nuestra que se ha atrevido a discutir a Pablo?) ¿Cómo este Pablo me va a venir a decir que me quede solo si Dios me dijo que no es bueno que yo esté solo? Bien; vamos a ir allá, para ver por qué y cómo funciona esta cuestión del divorcio. Este es un tema muy delicado. No es tanto para que se predique, sino para que se entienda y no se condene a los que han pasado esta adversidad y para que usted haga lo que sea para preservar su matrimonio de este flagelo.

(1 Corintios 7: 1)= En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; (2) pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada uno tenga su propio marido.

(3) El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. (¿Leyó bien? Salvo por enfermedad o alguna otra contingencia de fuerza mayor, no hay motivos válidos para negarse el uno al otro. Y salvo por acuerdo mutuo para ayunar u orar, mucho menos por razones supuestamente espirituales.)

(4) La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.

(5) No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

(6) Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.

Entienda bien esto porque esto es clave: No es un mandamiento, es el consejo de un hombre que, dicho sea de paso, no está casado. ¿Está viendo, ahora, como a veces la Biblia es transformada por los hombres religiosos en un compendio de doctrinas crueles, sin miramientos, cuando en su origen no es más que un consejo sano de un hombre? ¡Claro! ¡Entiendo! ¡Un consejo de Pablo no el consejo de un hombre cualquiera! ¡Habrá que tenerlo muy en cuenta! Sin embargo, lo que también hay que tener en cuenta, es que es el consejo es un simple consejo y de un simple hombre!

(7) Quisiera mas bien que todos los hombres fueran como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.

(8) Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; (9) pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.

Pablo, lo vemos, aconseja de acuerdo con su condición. Y recuerde que todo esto está dentro del texto de que vienen unos tiempos difíciles donde el Señor requiere la mayor parte de nuestro servicio. Sin embargo, y conforme a lo que dice en el verso 7, es notorio que cada persona es un mundo y de ninguna manera hay una regla de oro. No podemos evitar ver esos versos que son claves y que le quitan la tonalidad doctrinal a la Palabra. La Biblia, nunca se olvide, es un libro de principios; si usted los opera debidamente, funcionan. Si usted se rebela, lo aplastan. Decididamente, hermano y hermana, los absolutos de Dios, funcionan. La gravedad, funciona. Si usted quiere desafiarla, nadie se lo va a impedir, pero eso no hará que deje de funcionar. Si por alguna razón, usted no creyera en los principios de la ley de gravedad, no le hace; igual funciona. Igual que con la ley de gravedad, es con los principios bíblicos; aunque usted no les crea, si da un paso hacia el precipicio, se cae. Son leyes.

Entonces Pablo está diciendo que, si usted practica esto, será bendecido. Y si no, no seré yo el que lo va a maldecir. El hecho de caminar en contra de lo que está establecido, nos fastidia más. Porque es una ley establecida. Es como el semáforo. El semáforo en rojo, por allí nos incomoda, pero sin embargo está allí para proteger nuestra vida. Usted lo puede desafiar si lo desea, pero le pueden suceder dos cosas: que se de la gran torta con su vehículo o que le hagan una multa espectacular. Pero de todos modos, no está allí para perjudicarlo a usted, está para protegerlo. No es el gobierno, en todo caso, el que está en su contra, es usted quien va en contra de lo establecido. Asimismo es en el matrimonio; hay ciertos principios que ya Dios dice: esto funciona dentro de cualquier ciudad, pueblo o nación. Si usted los practica, va a ser bendecido. Si los viola, tarde o temprano va a venirse en contra de algo que no quiere.

(10) pero a los que están unidos en matrimonio, (Fíjese; aquí recién llegamos al matrimonio, no antes. Porque primero estaba hablando con los que no estaban casados, pero ahora está hablando con los matrimonios. ¿Ve cómo se divide? Lo primero, no tenía nada que ver con los casados, sino con los solteros. Pero a diferencia de que lo anterior era una opinión suya, ahora dice que no, que aquí no se trata de una buena idea personal, sino de un mandamiento del Señor) mando, no yo, sino el Señor, (¿Quién manda, entonces? El Señor. Mire como la sabiduría del apóstol dividió la Escritura correctamente. A los solteros, una opinión; con la autoridad de alguien que es soltero. A los casados, no yo, que no soy casado, sino el Señor) que la mujer no se separe del marido (11) y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; Y que el marido no abandone a su mujer.

Lo que aquí está brindando, son dos principios para los casados. Él está hablando, aquí, de dos creyentes. Dos personas que adoran, oran, creen y aman al Señor, juntos. Dos personas del mismísimo nivel y dimensión ministerial; con el mismo celo y pasión por Dios; dos creyentes que aman y sirven a Dios, unidos. Les dice: Primero: No te divorcies. Eso es lo primero que dice. Segundo: si acontece, es decir, si hay algún tipo de separación, si hay algo de inmoralidad, dice que no le cierres la puerta a la reconciliación, exteriorizándolo con un divorcio apresurado por la ofensa que ha recibido la carne. O sea: al problema, llevarlo hasta el último paso posible, antes de pensar en el divorcio. Porque el divorcio es algo más que exteriorizar algo que pasó, va más allá, le cierra las puertas a la reconciliación.

Y en el verso 11 le dice dos cosas. La primera es que, si se separa, si hay algún problema y se separa, que no se case rápidamente, que no se salga de la sartén para caer en el fuego. Es como decirle: cuidado: no se vaya de “guatemala†a “guatepeorâ€. Quédese tranquilo, relájese y espere. La gente cambia. Estamos hablando de dos creyentes que están dispuestos a someter su espíritu a Dios. Que están dispuestos a ser corregidos por la iglesia. Que aman a Dios más que a sí mismos. No estamos hablando de un rebelde y una creyente o viceversa. Estamos hablando de dos personas que tienen una misma pasión por las cosas de Dios, por el ministerio, porque ese es un matrimonio que “Dios uneâ€. Todo lo otro, fuera de estas características, se unen por el alma, por los sentimientos, por las emociones, o por la carne, por los sentidos. Entonces lo que le está diciendo es que, si llega a tener un problema en esas condiciones, espere, no se apresure. Que no se meta inmediatamente en otra relación porque el Espíritu Santo, si se le deja obrar, hace cambiar a la gente. Esto significa que Pablo no está dando el mandamiento de Dios a los casados en general, se los está dando a los casados en Dios. Por favor; mírelo con cuidado y con temor santo. ¡No es lo mismo!

EL YUGO DESIGUAL

Pero esto no termina aquí y con esto, prosigue. (Verso 12)= Y a los demás yo digo, no el Señor, (Un momento; si primero les habló a los solteros y a las viudas, y luego entregó mandamientos de Dios a los casados en Dios, ¿Cuáles se suponen que sean los demás? Exacto. Adivinó. Los Yugos Desiguales. ¿Se da cuenta qué tremendo es Pablo y qué cortos de entendimiento somos nosotros? Él sabe perfectamente que no se le pueden aplicar las mismas reglas a todos los matrimonios. A los demás… Está usted casada en Dios, se va el varón y no es cuestión que juegue a la ruleta, tampoco; Es el caso de una mujer que se queda toda una vida esperando que una bestia llamada marido, regrese. Si es bestia, ni se atreva. Si no se arrepiente la bestia, le va a volver a pasar. Y esto puede ser en viceversa, porque hay mujeres-bestias, también; no lo dude. Aunque en este caso, el humorismo global suele llamarlas: “brujas…â€

Es verdad que el Señor le dice que no se apresure a nada y busque la restauración, la reconciliación, pero tampoco le dice que se convierta en una pasa de uva, una uva disecada, toda arrugada, esperando y esperando. A veces, en esto, la verdad es que no usamos la cabeza. Le decimos a esa mujer que la Palabra dice que no se vuelva a casar, que espere. Entonces el hombre anda por Rusia, con un harem de mujeres y como con quince hijos nuevos, y ella esperando. Si el carácter de una persona causó la ruptura y esa persona no ha madurado, no restaure usted nada, es inútil. “¡Pero es que Dios puede cambiar todo, hermano!†Sí, eso es bien verdad, pero hay personas que no quieren cambiar. Dios no las cambia a la fuerza, que yo sepa. “¡Pero es que para Dios no hay cosa imposible!†Con el acuerdo y el consentimiento del hombre, no lo olvide. Si un endemoniado no quiere ser liberado, se muere endemoniado. Jesús jamás liberó a ninguno que no lo hubiera buscado a Él, antes.

Muy bien; ahora nos dirigimos a “los demásâ€, a los yugos desiguales. ¿Qué entiende usted por yugos desiguales? A mí me enseñaron que son aquellos casos donde uno es creyente y el otro no. Está bien, ese es un caso, pero hay otros. Cuando hay dos personas con diferentes niveles de pasión en la iglesia. Que es cuando uno quiere servir a Dios y el otro es sólo un dominguero, o rebelde, o conflictivo, o desobediente. Cuidado, porque que usted se case con un miembro de una iglesia cualquiera, no construye necesariamente un yugo igual. Yugo desigual, es preciso que usted entienda, es todo aquel que no permite ninguna clase de corrección ministerial. Ahora bien: ¿Qué dice la Palabra sobre esta gente? Dice: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.

Mujer: ¿Tienes un varón a tu lado? ¿Él no es creyente? ¿Te trata bien, te apoya en tu fe? ¡Aleluya! ¡Mantenlo, que no se te escape! Claro que, si te agarra un religioso, aquí, te va a decir que lo que debes hacer es ayunar cuarenta días para que se convierta. O que le prediques noche y día sin darle paz ni descanso. Tranquila… ¡¡Pero es que no es un hombre de Dios!! ¡Calma..! Si te descuidas, hay más hombres de Dios por las calles que adentro de los templos. Por supuesto que esto no te habilita para desandar las calles buscando a cualquiera. ¿Se entiende? Digo esto porque, el que anda con deseos o intenciones de pecar, siempre suele encontrar a uno que cargue con la culpa y la responsabilidad de su pecado, ¿Te das cuenta? Y después, seguramente, van a decir: “Pobre… el hermano cayó en pecado…†¿Cayó en pecado o se arrojó de cabeza?

(13) Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone (Atención que esto es para aquí y para allá. Porque hay diferentes situaciones y no todas deberán ser medidas o consideradas con la misma vara. Vamos a ver: ¿Cuál es la premisa aquí? Dice que “Si él consienteâ€. Eso significa que si él te permite, mujer, proseguir con tu pasión por el Señor, no hay problemas. Ahora si no lo permite, entonces lamento mucho decirte que ya no cabe dentro de esta premisa. Pero mucho cuidado, porque esto, dice bien claro, no es del Señor, es de Pablo)

(14) Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula, en el marido; (Mírelo así: una vez que uno de los dos está bajo un pacto, tiene entrada la paz en el hogar como para santificar tanto al marido, como a la mujer, como a los hijos. Y es mejor tenerlos bajo un paraguas, una sombrilla divina, que mandarlos afuera, donde están descubiertos y vulnerables a todos los demonios que anden de parranda por esas zonas.) Pues de otra manera vuestros hijos serán inmundos, mientras que ahora son santos. (Entienda esto: sus hijos son santos, aunque ustedes anden en yugo desigual. Fíjese aquí como es que ha habido condenación donde no se debía. Para los que andan en el Espíritu, no hay condenación. Eso es lo que dice en Romanos 8:1.

(15) Pero si el incrédulo se separa, sepárese. (¿Eh? ¿Esto está escrito así, verdaderamente, o es un error de traducción? No. Esta Biblia debe estar equivocada, búsqueme otra, por favor, a ver si dice lo mismo. ¿Cómo? ¿Qué no? ¿Qué todas dicen lo mismo? ¡Pero como va a decir eso! ¡Si hemos estado predicando exactamente todo lo contrario por más de cincuenta años! ¿A ver una Biblia en inglés, por favor? Ah, sí, dice lo mismo. Y sí, es en todos los idiomas, no hay nada que hacerle. Pero por favor entiéndalo: usted es quien tiene la opción. ¿Lo está viendo?) Pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.

Recapitulemos. Dice que si el incrédulo se separa, o sea el que es desigual, ya no se concibe proseguir con esa unión. Después dice que el hermano o la hermana no están sujetos a servidumbre. Allí habla del otro, del creyente, del que va a la iglesia, del que sirve a Dios y cree en Dios. Es decir que, redondeando, dice que: si el que no cree en Dios se pone medio fastidioso, entonces ese hermano o hermana no están sujetos a servidumbre. Pregunto: ¿No es a esta gente a la que en una gran mayoría de oportunidades hemos aconsejado que aunque su esposo no sea creyente, su deber es sujetarse igual? ¿Nadie observó nunca que la sujeción es recíproca? ¿Nadie prestó atención a que toda sujeción es a autoridad que está sujeta, a su vez, a autoridad divina? “¡Pero hermano…! La Biblia dice que la mujer deberá estar sujeta a su marido, pero que el marido deba estar sujeto a su mujer, no dice nada…†¿Ah, sí? Es verdad, no lo dice. Pero en ese caso, y como en el verso siguiente dice que los maridos deberán amar a sus mujeres como Cristo amó a la iglesia, y no dice absolutamente nada con respecto a que la mujer no deba amar a su marido de la misma manera, ella no tendría ninguna obligación de hacerlo, ¿Verdad? ¿Le suena bien? ¿De verdad usted se había creído lo que le predicaron dos cabezones machistas legalistas fariseos del siglo Veinte y Veintiuno? ¿Quiere saber algo? Estad sujetos los unos a los otros, eso es lo que dice.

Una mujer llega a la consejería y declara que su marido le da de puñetazos, puntapiés y coscorrones muy a menudo. Ella es creyente y lleva diez años esperando porque, le han dicho, él va a cambiar. ¿Así que va a cambiar? ¡A garrotazos santos hay que agarrar a la bestia esa! Y de paso, si por allí quedara algún garrotazo “desocupado†y sin dueño, se lo regalaríamos de todo corazón al consejero, ¿De acuerdo? Como para que sepa en carne propia lo que es ligar la gran paliza y no se largue, graciosamente, a dar consejos hermosos, románticos, bien intencionados y delicados sobre todo, cuando el que está recibiendo los golpes es el otro. Porque en definitiva, a lo que Dios nos llamó es a paz, ¿No es así?

Cuando leemos en el libro de Rut, vemos que dijeron: “Busca la casa de tu marido para que te produzca descansoâ€. Porque esa es la intención, la prioridad y el objetivo de Dios con el matrimonio. Pero si hay un hogar que no es un hogar de Dios, y por consecuencia a ese descanso no se lo ve por ninguna parte, sino más bien todo lo contrario, no hay nadie que esté para esclavizarse en servidumbre a eso. Repito: Usted tiene la opción.

Lo que sucede, es que Dios jamás violaría la voluntad de nadie. Por esa razón, cuando se profetiza matrimonio, lo más probable es que sea diabólico. Y no interesa quién es el prestigioso hombre de Dios o cuál es la jerarquía de quien lo haya hecho. Cuidado, entienda bien; no estamos diciendo que se trate de gente endemoniada, estamos diciendo que se trata de gente influenciada por ignorancia. Porque si partimos de la base fundamental de que Dios no le obliga a usted a ser salvo, que como podrá imaginar es mucho más importante que cualquier otra cosa, mucho menos le va a obligar a usted a que una su vida a cierta persona porque alguien dijo “que Dios se lo dijoâ€. ¿Tiene usted una idea de la cantidad de matrimonios armados así? ¿Tiene usted idea de cómo han terminado la mayoría de ellos? Si le digo que cuando fue en divorcio, fue en realidad lo más santo y sincero, creo que se lo he dicho todo. Definitivamente: Dios no viola jamás la voluntad del hombre. La cosa funciona cuando el hombre hace la voluntad de Dios por decisión propia, no que Dios nos haga hacer lo que le da la gana a El en contra de nuestra voluntad. Nadie puede predicar eso.

Con decirle que ni el Espíritu Santo lo puede tocar, visitar o llenar si usted no lo permite. El poder más grande que Dios ha hecho que camine por la tierra, es el de la voluntad propia. Entonces, bajo esa óptica, si a un tremendo bestia o a una pérfida bruja no se le da la gana de cambiar, no va a cambiar. ¡Pero hermano! ¿Y si oro? Ore, si quiere; la máxima respuesta que puede obtener es que Dios produzca ciertas condiciones que “invitarían†a que la persona cambie, pero si esa persona no quiere cambiar, ni su oración la cambia. Quiero que me entienda muy bien para no salir a decir que aquí estamos haciendo herejía o hablando blasfemia. Yo no digo que Dios no tenga el poder para producir lo que se le antoje. ¡Claro que lo tiene! Pero Dios ha establecido leyes que no va a transgredir Él mismo. Y una de esas leyes inmutables, es el del respeto por la voluntad del hombre que ha creado. Muchos no se dan cuenta que torcer la voluntad de otros mediante cualquier método de la nuestra, tiene un nombre que resulta casi impactante: HECHICERÃA. No olvide que la palabra tiene poder. Para las cosas buenas, positivas, de Dios… y para las otras también. Le conviene orar, claro que sí, pero no para hacer cambiar al otro aunque no quiera, sino para que el otro quiera cambiar. No es “¡Señor! ¡Cámbialo!†Es “Señor; pon en su corazón el deseo de cambiar.†Pero si él o ella no quieren, Dios no va a violar sus voluntades. Es tan simple, es tan legendario, es tan bíblico… Y sin embargo, cientos de miles de creyentes todavía no han podido entenderlo.

Entonces, lo que usted tiene que hacer si es que le toca vivir así, es entender en qué lugar está la línea que divide la cosa. Porque allí es donde se debe tener en cuenta que usted también tiene su voluntad. Pero tiene que saber que Dios no lo llamó a vivir fuera de un ambiente de paz, ni a estar cautivo o cautiva por esa situación. Y a esto no lo dice tal o cual hombre, que tiene tal o cual posición tomada con relación al divorcio; a esto lo dice la Palabra y todos lo han leído y aprendido. Si lo creen o no lo quieren creer, eso ya pasa por sus propias voluntades. Hay gente que ha sido muy herida por ese tipo de problemas. Entonces hoy, cuando aparece alguno que está viviendo lo mismo que ellos vivieron, jamás van a permitir que pueda evadirlo. Son los peores. Están llenos de resentimiento. “¡Ah, no! ¡Yo estuve cinco años sentándome en el último banco, después de divorciarme, porque como me decían que estaba en pecado no me permitían ingresar a cualquier lugar del templo! ¿Y ahora me dicen que a este hay que perdonarle y restaurarle? ¡Qué pase lo mismo que yo pasé!â€

(Verso 16)= Porque ¿Qué sabes tú, oh mujer, si quizás harás salvo a tu marido? ¿O, qué sabes tú, oh marido, si quizás harás salva a tu mujer?

Aquí es necesario que usted note como, en el contexto, la cosa es exactamente al revés de lo que había creído. Fíjese que nosotros lo leíamos entendiendo que nos decía que nosotros no podíamos saber lo que ocurriría, que a lo mejor cambiaba, que le teníamos que dar una oportunidad y esperar. ¡No! Lo que dice es que usted no está sujeto a servidumbre, porque en realidad usted no sabe si el otro va a cambiar o no. ¿Qué sabes si va a cambiar? ¡Eso dice! ¡Siempre dijo eso! ¡Exactamente al revés de lo que, también siempre, se predicó!

No le está diciendo: “Quien sabe…†Le está diciendo que si en realidad no tiene una manera de saber con certeza si va a cambiar o no, no puede usted estar sujeta a servidumbre, porque Dios nos llamó a paz. ¿Y qué va a hacer, entonces? ¿Perder toda su vida en algo que nadie le asegura, aunque se haya enseñado, no se sabe con qué base, todo lo contrario? Entienda bien: usted tiene el derecho de, pero no tiene qué.

¡Pastor! ¿Qué hago? ¿Tiene usted alguna remota idea de la cantidad de hombres y mujeres que acuden diariamente a todas las oficinas pastorales del mundo, que hacen esa pregunta? ¡Pastor! ¿¿Qué hago?? – Hermano; nadie le puede dar esa respuesta. – ¿Pero qué haría usted en mi lugar? – No sé, porque por más que me lo imagine, no soy yo el que está viviendo esa situación. – ¡Pero ayúdeme! – Le estoy ayudando…Lo que pasa es que yo vivo por la Biblia, no por mi opinión. Yo vivo los principios bíblicos, precisamente para tratar de evitar llegar a eso. ¿Se da cuenta?

Porque si un hombre le llega a deslizar una opinión, usted la sigue, y se equivoca, después seguro que va a decir: “El pastor me dijoâ€. Y eso es similar a: “La mujer que tú me diste me hizo comer del fruto prohibidoâ€. Desde el principio la opinión del hombre sigue siendo igual: la culpa la tiene el otro. Cada situación es un mundo y no hay una regla de oro que las abarque a todas.

LA INVALIDEZ DE LA REGLA DE ORO

Veamos ahora esta situación hipotética: un matrimonio joven, con una beba de dos años. Los dos sirviendo al Señor como diáconos en la iglesia. Un día, a él le pica vaya uno a saber qué raro insecto y se enreda con una joven demasiado joven a la cual, supuestamente, estaba discipulando. Y termina abandonando a la mujer y a los hijos y escapándose con la niña. Usted, mi amado líder, ¿Qué hace? ¿Sienta a esa pobre mujer que se ha quedado de pronto sin marido en un banco, vaya uno a saber por cuánto tiempo, porque una divorciada no puede ser diaconisa? Ya sé lo que me va a decir; que su cabeza le dice una cosa y que el Espíritu Santo le dice otra. Que su doctrina denominacional le dice una cosa y que su corazón le dice, aún, otra cosa más. Es decir: su doctrina le dice una cosa y el Espíritu Santo de Dios le dice otra. ¿Conclusión? Que nosotros, por temor al hombre, hacemos lo que dicen la cabeza y la doctrina y sufrimos tremendamente porque no podemos hacer lo que nos dicta el corazón o lo que nos guía el Espíritu Santo. ¿Por qué? ¡Porque terminaron echándole la culpa a ella cuando el que se fugó con la damisela fue el hermanito diácono!!

Entonces, diez años después, ella sigue fiel en la iglesia. Orando, tal como le aconsejaron, para que él se arrepienta y vuelva. Pero parecería bastante complicado, porque resulta ser que él se casó nomás con la jovencita, en otro país, y ahora le ha enviado el pedido de divorcio por fax. No se sentó a la mesa a escribirle la carta, usó el fax. Y ella fiel, sin poder servir porque en esa congregación los divorciados no pueden ministrar. Y sin mirar jamás a otro hombre porque, divorciada, en esas condiciones y al fin y al cabo, puede soportarlo la jerarquía eclesiástica, pero ¿Re-casada? ¡¡El portero del templo empezaría a reprenderle demonios ni bien la viera llegar!! ¡No pasaría ni de la puerta de ingreso! Entonces está sola. Con la bebé, que ahora es una pre-adolescente de doce años y anda con problemas de conducta por falta de balance familiar. Eso sí; nadie la juzga, pero la ley es la ley y no puede ministrar.

Un día, las cosas cambian radical y diametralmente. De un golpe el Señor le saca de una vez por todas a aquel fugado marido del corazón y otro príncipe azul entra a su vida sin que ella lo haya buscado. Es la primera vez que ella mira a otro hombre. Ahora ella va donde su pastor y le dice: “-Pastor… tengo deseos de volver a casarme…†¿Qué le va a decir ese pastor, que sí o que no? Le pido un favor mi hermano lector: al leer esto, lo que usted piensa en este momento, no lo diga en voz alta. Se use como se use, se acostumbre como se acostumbre en su iglesia, no diga nada; sólo piénselo.

Se encuentra con un problema: la doctrina le dice una cosa que no tiene nada que ver con la justicia. Ahora bien; ¿Sabe lo que pasa? Que hay mucha gente que, como le obligaron a hacer todo lo contrario clausurándolas de por vida, ahora quieren que usted pague el mismo precio que ellos pagaron y pueden llegar a ponerse como locos de sólo pensar que puedan permitirle eso. No parece justo, tampoco parece muy cristiano, pero es así. “-¡Pero hermana! ¡Ya sé que sufre! ¿A mí me lo va a decir? ¡Pero a mí me arruinaron la vida! ¿Por qué habré de aguantarme que ella pueda evadir eso? ¿Qué tiene ella que no haya tenido yo en su momento?†Cualquiera que me diga que esto no es posible dentro de alguna congregación de la iglesia del Señor, no ha conocido nada. Y esto, al margen de una pequeña franja que combate estas cosas a muerte porque, en el fondo de sus almas, es exactamente lo que ellos hubieran querido hacer muchos años antes, y por miedo no se atrevieron. El gran tema, aquí, mi hermana, mi hermano, es descubrir esta verdad y, aunque muchos ya no puedan arreglar el desaguisado que les han hecho, al menos que otras vidas inocentes puedan ser salvadas de sufrir ese horror innecesariamente.

Cada situación es diferente, no hay una regla de oro, que se entienda, por amor al cielo. A lo mejor, en otro lugar, sucede un hecho similar a este que le he comentado, pero total y absolutamente premeditado. Eso es otra cosa, desde luego. En reste otro hipotético caso, supongamos que ha sido la mujer la que, con sus desplantes, berrinches y agresiones variadas, ha terminado ocasionando que el marido se fuera, pero todo eso porque ella ya estaba enamorada de otro príncipe azul. ¿Usted cree, por ventura, que a esta situación se le puede dar el mismo tratamiento que a la anterior? ¿Puede usted verlo con claridad? No me diga que sí para cumplir conmigo a distancia. Trate de verlo, porque si no jamás lo podrá entender. Ahora bien; si realmente lo ha visto con claridad, ¿Por qué sigue con esa manía religiosa de discriminar en todos los terrenos a LOS divorciados sin tomarse siquiera el trabajo de averiguar un poco, al menos, como son en realidad las cosas? ¿Será celo santo, verdaderamente, o será algún otro retorcido problema mental suyo, no del todo solucionado todavía, y que con esta actitud pretendidamente “santaâ€, intenta evadirlo? Y cuidado que no digo esto que digo sencillamente porque se me ocurre graciosamente decirlo, eh? Sé perfectamente de lo que estoy hablando. Estoy puntualizándole que es una misma situación, pero con una muy distinta motivación. Se me ocurre decir una sola cosa: Dios quiera que nunca te ocurra a ti, pastor.

DE LA TEOCRACIA A LA DEMOCRACIA

Dios quiere paz y no quiere peleas ni ataduras. Ahora, si usted se separa adecuadamente, usted es libre. Si se separa de manera inapropiada, entonces sí está usted en pecado. Pero, si estando en pecado usted se arrepiente… ¿Y qué será el arrepentimiento? En primer término, reconocer su pecado. Atención que no le estoy diciendo que viva de por vida con la culpa de lo que hizo, digo que deberá reconocer y confesar el pecado. En segundo lugar, buscar comunión con el Señor. En tercer término, cubrir todas sus obligaciones y, en último caso, pedirle perdón a los involucrados. De acuerdo, pero no en todas las situaciones esto se puede, pero convengamos que en muchas de ellas, sí. Y en las que se puede, hay que hacerlo sí o sí.

La gente que está siendo restaurada por causa de un pecado, tiene que restaurar el área que salpicó con su pecado. Por ejemplo: si yo peco contra la confianza de un determinado líder, en ese ámbito, yo tengo que restaurar mis cosas con él, pero a nadie más le importa lo que ocurrió. Pero si en lugar de ese ejemplo le doy otro en que yo peco en contra de la iglesia, en algún área, no me va a quedar otro camino que restaurar todas mis cosas frente a toda la iglesia, así de claro. Depende de lo que usted haya dañado, eso es lo que se restaura.

Por eso es que si un pastor tiene un problema y se cae, tiene que restaurar su matrimonio en privado y luego decidir en Cristo qué es lo que va a hacer con su ministerio. Pero a la iglesia, sobre su caída, no tiene por qué rendirle cuentas. Porque la vida de un líder no es asunto de la iglesia. Los líderes son libres de las ovejas y las ovejas no son dueñas del líder. Por eso es que en la iglesia no puede haber democracia. En la iglesia del Señor, la primitiva, la que comenzó conforme a como Él había enseñado que se hiciera, nadie jamás eligió a su líder. Lo más parecido, en todo caso, es cuando los discípulos tiraron “suertesâ€, interpretando como que Dios movía esos huesitos, y por ese método decidieron que Matías era quien tenía que ocupar el lugar del suicidado Judas Iscariote.

Aparentemente, se salieron con la suya, porque Matías fue parte de los doce, pero la historia no volverá a ocuparse jamás de él. ¿Sabe por qué? Porque ese método fue una decisión carnal de hombres; Dios jamás autorizó a que se hiciera así. Además, Él, ya había decidido levantar a un tal Saulo de Tarso, quien luego sería el Apóstol Pablo, del cual sí me parece que la Biblia habla bastante. Lo demás es sólo cuestión de hombres y denominaciones. ¿Alguien ha visto, alguna vez, un redil en donde la oveja elija a su pastor? El reino de dios es teocrático, no democrático.

Tenemos que entender que si se dejara que la oveja elija al líder, cada vez que a la oveja no le agrada algo, independientemente de si ese “algo†está bien o mal hecho, hará cualquier cosa para cambiarlo. Y de hecho que, en este terreno, estas cosas han existido estas cosas, como también la de levantar como líderes a personas que de ninguna manera fueron llamadas por el Señor para eso. Porque hay que tener en cuenta, si es como debe ser, que la oveja es la que está aprendiendo y, permitirle que saque o ponga a sus líderes, sería similar a que los hijos pudieran elegir, incorporar o cambiar a sus padres.

Entonces tiene que restaurar lo que se dañó, buscar lo que se perdió y someterse a la autoridad o el consejo de la Iglesia. Es allí, entonces, donde Romanos 5:20 lo cubre a usted: Porque dice que donde hay pecado, la gracia abunda y el Señor le perdona, y la sangre del Cordero le cubre, y entonces usted queda libre. Pero hay un procedimiento y es lo que seguidamente vamos a escudriñar.

SALVO POR CAUSA DE FORNICACIÓN

Quiero, antes de ahondar en lo que nos queda para concluir, recalar primeramente en un texto que en sí mismo tiene suficiente claridad como para ser correctamente interpretado sin confusiones.

(Mateo 19: 8)= Él les dijo: por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.

(9) Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

Fíjese ahora que está hablando de matrimonio y menciona la palabra fornicación, y a nosotros nos enseñaron que fornicación era una relación sexual ilícita entre dos personas no casadas. Sin embargo, Jesús, aquí, está diciendo que no quiere que nadie se divorcie, salvo por causa de alguna fornicación. ¿Cómo se entiende? Vamos a tratar de que se entienda. Vamos a hacer eso que durante muchos años de cristianos nominales, no hemos hecho: volver sobre nuestros pasos de lectura, detenernos en lo que no entendemos y escudriñarlo con mayor intensidad. ¿Qué hacía usted, antes? Pues no lo sé, pero sí sé lo que yo mismo hacía: cuando no entendía algo, lo dejaba “para otro díaâ€, o me quedaba satisfecho con lo primero que cualquiera me explicaba, sin comprobar con mi Biblia si “eso era asíâ€.

Tendré que señalarle, antes que nada, que esta palabra que nosotros traducimos y pronunciamos como FORNICACIÓN, en los originales griegos es la palabra PHORNEIA, y es precisamente de allí de donde deriva nuestra más conocida palabra Pornografía. ¿Sabe por qué? Porque la naturaleza de su significado podría emparentarse a una especie de “Fotografía mental†. Es una imagen que se forma en su mente y que, obviamente, no está allí para bendecir su vida, sino todo lo contrario. Es impureza e inmoralidad sexual en el área del alma y la mente. Entonces vea usted que ya no estamos hablando de un simple encuentro sexual entre un hombre y una mujer no casados, sino de algo mucho más profundo y, por consecuencia, pecaminoso.

La palabra ADULTERIO, por su parte, es la palabra MOICHAIO, y significa: Añadir una tercera persona a la unión entre dos. Añadir un lazo del alma, o como siempre me gusta decir: almático, donde ya existe un lazo almático entre otros dos. Fornicación, bien cabe de paso recordarlo y explicarlo, es un lazo también, pero que no incluye lazo almático. Es una caída de una noche, donde la mayoría de las veces, (Y le hablo a mis hermanos varones) ni siquiera el nombre de la otra persona se llega a conocer. Adulterio, en cambio, es cuando dentro de la comunión que aún existe, otra persona invade esa comunión. Y coloca a la persona en la clásica disyuntiva de empezar a alimentar esto, sin haber dejado aquello. Eso, señores, es una herida que tarda bastante en cerrar. Y aunque haya perdón sincero de por medio, puede llevar toda una vida cicatrizar de verdad. Y a veces, ni con toda una vida alcanzará. Para aquellos que evalúan esto de una manera teórica y técnica, cabe una sola expresión: Dios quiera que nunca te toque a ti.

Phorneia, entonces, es una relación sexual desconectada de las emociones y del intelecto. Pero adulterio, es cuando una persona que está en matrimonio se está enamorando de una tercera persona.

Ahora fíjese lo que Él dice en Mateo cuando le preguntan sobre el divorcio. Tomemos como ejemplo hipotético, a una mujer. Una mujer quiere divorciarse de su marido porque fornicó, y luego vino y se lo declaró, se lo contó. Por eso solamente, hay muchos matrimonios rotos. Es una disyuntiva. Si lo declaramos, nos van a juzgar de todos modos y, por allí, hay divorcio. Entonces qué hacemos; elegimos no declararlo y lo dejamos allí, como un esqueleto permanente. Y eso es horrible, porque se vive en engaño toda la vida. Bien; es lo mismo que pasa en la iglesia. La gente no declara su pecado porque sabe que, si lo hace, se lo va a disciplinar. Y si se lo disciplina, tiene que ser suspendido en todas sus actividades durante todo el tiempo que dure esa disciplina. Entonces eligen la más fea, pero que es la que mejor se adapta a sus necesidades. No declaran nada y pasan años ministrando a la gente pecadora, en pecado. Pero, cuando somos transparentes como se supone que debemos ser, la gente siente que puede decir: “Fallé, perdónameâ€. Entonces, la ministración será más pura y traerá más sanidad. Ahora bien; si tu marido pecó una noche, sin enamoramiento; pecó, se cayó, se redarguyó y vino y te lo dijo: ¿Qué harás? Darle carta de divorcio. Está bien, pero será con todos los pasos legales que el documento tiene, porque por allí se recapacita mejor y hay siquiera una remota posibilidad de restaurar algo que en un tiempo, fue bueno.

Es en ese caso, entonces, que si usted se vuelve a casar, cuando aún hay un lazo entre usted y aquel que quiere echar fuera de su vida, si le ocurre, quédese tranquila, repose. A lo mejor, de aquí a dos meses, todo haya cambiado. Cuidado que nadie dice que vaya a ser fácil. Porque cuando hay una violación a ese tipo de intimidad, habrá que ministrar por muchos años para recuperarlo. Y lo único que se tendrá a favor, es el deseo de ambos de restaurar y recomenzar.

Adulterio, es amor entre dos personas cuando aún existe amor con otra. Todo esto está bajo la ley. Nosotros vivimos en la gracia, estamos por encima de la ley.

En 1 Corintios 7 vimos, que desde el verso 1 al 8, él le habla a gente individual para que se relacionen apropiadamente. Solteros, viudos. Manténganse igual por causa de los tiempos, pero si dentro del propósito de Dios le aparece una pareja, pues entonces cásese.

Y en el verso 7 dice que no busque. No dice que no se case, por favor, lea bien, dice que no ande usted buscando. Porque el que anda buscando, se arriesga a que Satanás le envíe algo por su lado, también. Un novio, mi amada hermana, no se busca: s recibe cuando llega. Cuál es el que tiene que ser, a eso usted lo sabrá el día que llegue. No me pregunte cómo, Dios no es metódico, no tiene una forma siempre igual. Lo que no cambian son sus principios básicos, sus patrones, pero las formas, a esas Él tiene muy buen humor y le encanta mandarlas una de cada color y ninguna igual a la anterior. Ahora bien; si ese novio o novia no ha llegado aún, tiene que entender usted que es porque Dios cree que todavía no es tiempo. Dios une imágenes y semejanzas de Él, no adolescentes. Claro, estamos hablando de creyentes, no de personas que hace mucho tiempo que vana una congregación. ¿Pero no es lo mismo? ¡Gloria a Dios por las muchas veces que sí! ¡Pero misericordia de Dios para las tantas veces que NO es así! En el tiempo de Dios. ¿Tardará mucho? ¿Con qué controla usted la tardanza? – Con mi reloj. ¿Ah, sí? Bueno; ¡Dios no usa reloj! Entonces lo controlo con un calendario, con un almanaque. – ¡Ah! ¡Pues Dios tampoco recurre a calendarios ni almanaques! ¡Dios es eterno! ¿Nadie se lo dijo antes?

Luego les habla a los casados que se quieren divorciar, que le den una oportunidad a la reconciliación. Y luego les habla a los yugos desiguales y les dice: “Yo, lo que quiero, es que haya paz. No te mantengas en una situación que sea un desorden. Pero tienes que tomar la decisión tú mismo.†Luego, allí mismo, les habla a las vírgenes, en el verso 15, y ¿Qué les dice?

(1 Corintios 7: 25)= En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.

(26) Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está.

Es decir: al que es virgen. Tanto mujer como hombre, porque al margen de aquellas filosofías mundanas y machistas muy bienvenidas en la iglesia, sigue siendo voluntad de Dios que no sólo la mujer sino también el hombre lleguen vírgenes al matrimonio, y por causa de los tiempos, no se busquen más problemas y permanezcan sirviendo al Señor.

(27) ¿Estás ligado a mujer? No procures separarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte.

(28) Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar.

Dice que usted se va a buscar más problemas. Porque tiene que servir al Señor y a su cónyuge. Entienda que Pablo dice que él le quiere evitar problemas. Que mejor es que se quede como está. Ahora si el Señor se lo trae, el Señor sabrá por qué. Pero si no se lo trae, usted no salga a buscarlo. Pablo le quiere quitar el estrés, que como todos saben, comienza al día siguiente de terminada la luna de miel. Lo que usted cree y sueña como matrimonio, dura cinco, diez o veinte días, de acuerdo con su presupuesto. En muchos casos, gracias a Dios, se estira, se alarga bastante. Pero de todos modos, cuando esto termina, allí empieza la vida.

(Verso 35)= Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor.

Entonces vuelve, apurado, con prisa, y le dice: ¡Escucha! ¡Esto no es una doctrina! ¡No seas religioso! ¡Esto no es una atadura! ¡Entiende bien, por favor! ¡Te lo estoy diciendo para tu provecho!

(Verso 39)= La mujer casada, está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.

Pablo, aquí, está recordando a la ley, no estableciéndola como se nos ha ocurrido pensar y hasta enseñar a nosotros. Además, habrá que decir que, en los tiempos de vigencia de la ley, a este asunto se lo resolvía mucho más prácticamente. Cuando la cosa venía medio densa, el enamorado de la mujer que se quería casar pero no podía por esta traba, lo que hacía, valiéndose de su poder y omnipotencia, mandaba matar al marido y entonces ella quedaba libre. ¡Qué nobleza! ¿No es así?

CONCLUSIONES

Lo visto, leído y escrito, dice que: si usted es soltero o soltera, y está seguro o segura que tiene don de continencia, sería interesante que se quedara como está porque, como está, servirá mucho mejor al Señor. Y porque Mateo 19:11-12, dice que hay quienes son eunucos por Dios, hay quienes son eunucos por obligación y hay quienes se hacen eunucos para el Señor. Como por ejemplo, y no se asombre, la que fuera Teresa de Calcuta. Muchos se sorprenden cuando alguien sugiere que ella probablemente está en el cielo. ¿En el catolicismo?, Se espantan. ¿Con los santos y las vírgenes?, Agregan desafiantes. Sí, pero con todos los principios del reino ejecutados en la tierra. Y con el aval de una Palabra que jamás ha dicho que “los que tienen la mejor doctrina tienen la Vida.†O tal vez: “Los que tienen la mejor religión tienen la vidaâ€. Lo que sí dice la Biblia, es que: “Los que tienen al Hijo tienen la Vida.†Y el tener o tener el Hijo en nuestro corazón, es lo que marca la gran diferencia que nos hace vivir acorde a los principios del reino de los cielos, o no.

Ahora bien; si está soltero pero sabe muy bien que no tiene don de continencia, ni se le ocurra jugar al sacerdote célibe. Seguramente terminará alcohólico u homosexual por causa de la represión. Cásese, sea feliz y sirva al Señor desde la paz de su matrimonio.

Si está solo pero aún se da cuenta que no está en el nivel de soltero, busque completarse como persona primero, y déjese de andar buscando pareja, que todavía no es el tiempo.

Si está casado en una relación cultivada en la iglesia, manténgala. Si algo no funciona será, seguramente, porque usted o ella sólo son: miembros de una congregación, pero no necesariamente creyentes. Porque si se unen dos creyentes genuinos, la palabra divorcio no es que estará prohibida, sino que ¡Ni siquiera existe! ¿Sabe por qué? Porque los que se unen auténticamente en Cristo, también se unen en el amor de Cristo. Y la Palabra dice que ESE amor nunca deja de ser. El otro amor, ese que proviene de imitaciones carnales o expresiones almáticas, está visto y comprobado que SI deja de ser en cualquier momento. El amor de Cristo es el más genuino reaseguro matrimonial.

Si usted tiene un matrimonio en yugo desigual, no pelee ni polemice por el asunto. Si usted no tiene inconvenientes para desarrollar su fe como necesita y tampoco lo tiene para servir adecuadamente al Señor, manténgalo.

Si hay una tormenta tempestuosa en su casa, primero pídale al Señor que le revele si esa persona, causal de las tormentas, algún día va a cambiar. No estamos hablando de sus deseos, ni de sus opiniones, ni de sus doctrinas, hablamos de que el Señor se lo revele concretamente. Si le responde que sí, que va a cambiar, entonces siga orando y esperando, porque esa espera no será tan complicada. Ahora, si le llega a decir que no, que no va a cambiar, que Dios le guíe, pero no espere nada que Dios ya le haya dicho que no debe esperar. Dios sabe lo que hace. Y también sabe lo que aún queriendo, por sus propias leyes, Él no puede hacer.

Si hay problema tras problema, y esos problemas incluyen violencias o perversiones, el que se quiere ir, que se vaya. Recuerde que así como sujeción y obsecuencia son cosas diferentes, así también lo son sujeción y esclavitud. Si no hay problemas y nadie se quiere ir, pues que se quede.

Si usted está divorciado legalmente por algo sucedido hace tiempo, pero todavía se siente atraído por su ex mujer, ni se le ocurra volver a casarse, porque indudablemente va a adulterar. Espere a que un día el Señor le arranque del corazón todo eso, porque la probabilidad es que entre a otro matrimonio y lo dañe.

Si es usted soltero, la prioridad, es: El Señor, sus padres, sus hermanos y, finalmente, la iglesia.

Si es usted casado, la prioridad, es: El Señor, su esposa e hijos y, finalmente, la iglesia.

Si es usted divorciado, la prioridad, es: El Señor, una vida en santidad y, finalmente, la iglesia. Aunque sea la misma iglesia que le quiere hacer creer que la Biblia, cuando dice que el único pecado imperdonable es el de la blasfemia al Espíritu Santo, se le fue la mano en bondad, ya que el divorcio, aunque haya sido algo del tiempo de la incredulidad, aparentemente tampoco tiene perdón.

Es preciso, a la hora de tratar estos asuntos tan delicados donde, más allá de las ocurrencias doctrinales y denominacionales, se está jugando con vidas humanas, con vidas que son creación del Señor. Y reflexionar muy seriamente que Cristo, a la cruz, todos sabemos que fue porque Él quiso, porque era el trabajo que su Padre le había mandado hacer, no porque alguien lo obligara. Pero de todos modos, quienes lo acompañaron bien de cerca, vigilando que efectivamente fuera crucificado y no se escapara de esa cruz, fueron los religiosos de su tiempo, no las prostitutas, los homosexuales, los ladrones, los drogadictos o los divorciados. Y, curiosamente, mientras a todos estos últimos mayoritariamente la iglesia los aísla, los margina, los discrimina y hasta los arremete, a los religiosos les palmea la espalda, los honra de todas las maneras y hasta los coloca en posiciones de liderazgo.

Y finalmente, habré de reiterar lo más duro: Si alguna vez le ha tocado pasar por esta tremenda experiencia, y en su congregación, amorosamente, pero también cruelmente, lo han clausurado como hombre o como mujer para toda la vida, renuncie ya mismo a ese viejo resentimiento. Porque de otro modo, cada vez que aparezca algún divorciado, usted será el primero o la primera en caerle encima como si hubiera llegado el mismísimo Satanás para que pague, si es posible, un derecho de piso superior al que le tocó pagar a usted.

Y si no pasó por nada de esto, tiene un matrimonio que a la vista funciona correctamente, pero en lo íntimo tiene tantos problemas y hasta inmoralidades que más de una vez hubiera querido irse no ya de su casa, sino del planeta, y no lo hizo porque conociendo su congregación sabía que eso le costaba casi gasta la asistencia normal, también libérese de sus raíces de amargura y de su resentimiento. De otro modo será la otra pata del Ejército de la Resistencia a los Divorciados que, nos quieren hacer creer, Dios ha creado en cada congregación para cimiento de santidad, cuando en realidad es sólo para que nadie nos mire mal, algo que en el mundo se conoce con el rótulo de “El qué diránâ€, aunque nosotros lo disfracemos con una muletilla muy evangélica: Testimonio.

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Comunión Permanente: Ese Tesoro…

Satanás, en su estrategia antigua, pero lamentablemente todavía bastante efectiva, siempre va a tratar de limitarnos, conforme al nivel de nuestro llamado, aunque aún no lo hayamos desarrollado. Veamos un ejemplo: Si Satanás lo ve nacer a usted como cristiano y sabe que usted va a ser un profeta, desde que usted nace, él saca los demonios proféticos para atacarle, aunque usted sea un bebé. Él no juega limpio jamás, olvídelo; él es un tramposo desde siempre.

El matrimonio no fue creado para el sexo; el sexo es un beneficio muy grato que solamente se experimenta en el matrimonio. Cuando Dios dijo “llenad la tierraâ€, no estaba hablando de tener muchos hijos, estaba hablando de traer a la tierra a su plenitud esperada. Le dijo: procread al varón perfecto, potencia y explota al máximo la tierra. Que es, precisamente y aunque en una gran proporción sin Dios, exactamente lo que el hombre está haciendo hoy. Le extrae petróleo, le extrae diamantes, le extrae oro, le extrae madera, en fin, todo eso que nos sirve para tantas cosas, sólo que de una manera perversa, que, recuerda, no significa mala o dañina, sino “torcidaâ€. La tierra es nuestra y todo lo que hay en ella es para nosotros. Lo que ocurre es que todavía el hombre no está enterado.

Dios le dijo al hombre que todo lo que necesitaba estaba dentro de lo que Él había creado, y que lo explotara. Y todo lo que se creó posteriormente, lo creó un hombre. La industria es creación de un hombre. Los vuelos espaciales son creación de un hombre. El petróleo, el plástico, son productos que parten desde una base que se encuentra así en la naturaleza, pero sus derivados posteriores fueron creación de un hombre, a partir de una idea. ¡Es que ya no hay ideas…! ¿Qué? ¿Quién le dijo que se acabaron las ideas? Pregunto: ¿Por qué no podríamos tener ya, nosotros, hoy, buenas ideas?

¿Conoce usted la historia del clip o como quiera que se llame en su país ese pequeño adminículo antes de alambre y ahora también de plástico que se utiliza para prensar varios papeles en las oficinas? Imagínese: un buen señor, desocupado, pensando a mil kilómetros por hora qué hacer para subsistir, jugando con un pequeño alambre y pensando. Vueltas para aquí y vueltas para allá, típico gesto de quien hace algo con sus manos pero ni lo ve ni le presta atención porque su mente está en otra cosa, igual que esos dibujos que la gente hace cuando habla por teléfono, por ejemplo. ¡De pronto! ¡El alambre que estuvo retorciendo le sirve para juntar dos papeles! Pregunto otra vez: ¿En qué oficina del planeta, hoy, no hay por lo menos UNA caja de clips? Un pedacito de alambre retorcido primero y ahora ya su producción plástica industrializada, hizo rico de pronto a un hombre que lo que estaba haciendo, era pensar en qué podía hacer para sobrevivir. No hay oficina sin clips. Ni en China, ni en Japón, ni en Arabia, ni en Nigeria, ni en ninguna parte. Hay clips por todas partes. ¡Un clip! Y el que lo inventó, un ex desocupado, de pronto hiper-millonario.

Otra: ¿Cuántos han visto un edificio de esos que tienen un ascensor por fuera? ¡Modernísimos! Dentro de un sofisticado tubo de cristal y por fuera del magnífico edificio. ¡Qué bien que queda! ¡Qué nivel espectacular le da al edificio que lo posee! ¡Cómo encarece los costos, las rentas o las ventas de los departamentos u oficinas que lo conforman! Bien; ¿Sabe cómo se inventaron esos ascensores tan modernos y tan en moda en este tiempo? A los ingenieros que estaban al frente de un proyecto, se le entremezclaron los planos, un día, y cuando la obra estaba casi terminada, se dieron cuenta que habían ensanchado todas las medidas de tal manera que no habían dejado lugar para los ascensores. Ahora se les presentaba la enorme disyuntiva: si lo deseaban colocar donde debían ir de acuerdo a los planos, había que romper más de la mitad de lo construido y el presupuesto no les daba para eso.

Mientras ellos, los especialistas, los ingenieros egresados de las mejores universidades, discutían qué hacer y cómo hacerlo sin ponerse de acuerdo, un obrero, un hombre humilde que estaba barriendo la zona porque ese era su trabajo, se cansó de escucharlos discutir, los miró con total simpleza y les dijo: ¿Y por qué no lo ponen por fuera? Ahora, todos los edificios de lujo y de altísimo nivel, tienen un ascensor por fuera. ¿Se da cuenta? Es de esperar, por cierto, que le hayan arrojado algunas monedas, por lo menos, a ese pobre barrendero que tuvo la idea, ¿No es cierto? Sí señor, sin dudas; somos creados de esa manera, tenemos ideas. No todas servirán, de acuerdo, pero algunas serán lo suficientemente buenas como para sacarnos de la mala racha.

La ciencia dice que dos mil ideas pasan por su mente a diario. Lo que ocurre, es que no nos detenemos a examinar ninguna de ellas porque tenemos, desde el inicio, una muy pobre impresión de nosotros mismos. Porque nos comparamos con otras personas en lugar de pensar en la base de la creación: somos imagen y semejanza de Dios. Y como Dios no tiene un aspecto humano, esa imagen y esa semejanza serán en sus propiedades, en su naturaleza. Y una de esas cosas, es la creatividad. El hombre es creativo porque es hijo de un Dios creativo.

EL LIDERAZGO COMO MODELO

Lo más importante de todo, es que podamos ver al matrimonio con los ojos de Dios, no con los nuestros. Con los nuestros tiene la importancia que hoy tiene y pasa por los problemas que hoy pasa. Probemos con los ojos de Dios que fue quien lo instituyó y démosle la dirección que Él pensó para ello. De allí que este cuaderno, no va dirigido a una determinada franja o a un determinado sector. Será de pronto útil para un joven que desea casarse, será para un matrimonio con años de convivencia, será para un divorciado rebajado a la categoría de ciudadano de segunda clase o “kelper†(Habitante de las Islas Malvinas, que es británico pero sin los derechos de un habitante británico) en alguna iglesia, será para un viudo, todo y todos al mismo tiempo.

Hay una enorme diferencia entre ser un líder y ser un mal líder o un gerente. El gerente trabaja a través de la gente y a través de métodos, para conseguir una meta. Usa gente que obedezca sus métodos para llegar a sus metas. El líder, no. El líder transfiere un comportamiento, una conducta, sin que le importen demasiado esas metas. Al gerente se le dan los instrumentos y él los mantiene. El líder los crea, o le viene la idea, y los lidera. El líder afecta el comportamiento de otra gente. Crea seguidores. Si un líder decide usar una gorra determinada de un color determinado y puesta de una manera determinada, a los tres meses, toda la congregación usa una gorra parecida, de un color parecido y colocada de un modo parecido. Todo esto, aunque él jamás haya predicado un mensaje hablando sobre las bondades de usar gorra. Sin decir una sola palabra.

¿Sabe usted cómo empezó la moda del aro en el hombre? Un payaso, en un circo, dentro de lo que era su loco atuendo, se puso uno. No dijo nada, pero otro lo vio, le gustó y se lo copió. A un tercero le pareció que era una excelente idea y, en lugar de limitarse a usarlos él también, comenzó a venderlos. Otro más vio el negocio desde otro ángulo y empezó a dedicarse a hacer agujeros en las orejas de los que desearan ser potenciales clientes. Cuando nos quisimos acordar, ya andaban miles de tipos con aros en sus orejas. Pero no vino porque alguien lo predicó o porque alguien trajo la doctrina del aro, vino por imitación, por emulación. Usted lo ve, le parece bien y enseguida lo imita. Es lo mismo que sucede con la moda. Basta que uno se atreva a vestirse diferente, a ponerse una cosa que nadie antes se había animado a ponerse y, al año, todo el mundo está cantándole loas al diseñador exclusivo o creador Fulanito de Tal que no fue otra cosa, en su momento, que una especie de loquito suelto que se animó a hacer lo que otros no se habían animado. Ahora bien; si en lugar de suceder eso esa moda no hubiera “pegadoâ€, la hubiese abandonado y pensado rápidamente en otra cosa y punto. ¿Qué nos podría estar enseñando esto? Que como creyentes, tenemos que tener la mente más sana y más productiva que los mundanos.

Un verdadero líder causa influencia. Si usted es un buen líder, seguramente que habrá alguien que desea ser como usted. La gente quiere copiar su pasión, su mensaje o, simplemente, su estilo de vida. Un líder crea seguidores. No fuerza jamás su obediencia; no se las predica, no se las declama ni se las impone. Simplemente la tiene. Ahora piense en esto: ¿Conoce por lo menos tres personas que quieran ser como usted? De acuerdo; si no las puede mencionar, todavía no ha llegado a ninguna parte. No pretenda liderar nada por presiones, componendas políticas o amistades importantes. Espere ver si Dios lo ha levantado para eso, de otro modo hará papilla su propia vida y la de varios que puedan quedar “a sus órdenes.†El líder crea seguidores. Un verdadero líder jamás da una orden. Sabiendo como piensa sobre cada cosa, sus liderados harán lo que ya saben que el líder desea para cada ocasión. Sujetarse a un líder así, no es ese tremendo esfuerzo que a muchos les cuesta sobrellevar hoy, sujetarse a un líder verdadero, es un placer, un privilegio y, obviamente, una necesidad espiritual cuando alguien se encuentra en sus inicios y todavía no ha madurado.

Quiero que no se le pierda de vista que de lo que estamos hablando, es de las relaciones, estamos hablando de matrimonio, estamos hablando de sacerdocio, estamos hablando de los jóvenes que esperan casarse. Estamos hablando de la razón por la cual si usted es divorciado u otra razón por la cual usted no tiene paz en su matrimonio. En suma: estamos hablando con usted, aunque por allí usted lea esto y mire para otro lado haciendo como que esto no le roza en absoluto. Un líder crea seguidores, gente que quiere imitar su pasión o su estilo de vida. O simplemente la causa por la cual usted vive. Esto es un líder. Sea para bien o sea para mal, Y un líder, entiéndalo, no es sólo el pastor de su iglesia. Porque si hay un matrimonio, indudablemente habrá un líder. Que no necesariamente será el más fuerte y mucho menos el que más grite. Será el que Dios dijo que debía ser. Lo mismo que en la iglesia, aunque pueda existir perversión en cualquiera de los dos lados.

Debemos tener una vida entusiasta y con permanente superación y mejora. Una vida enfocada con precisión y convicción a una causa, para crear una visión. Sin causa no se crea ninguna visión. Para entenderlo, número uno, defina su misión y aprenda a inculcársela a su familia. Que su familia sepa para donde va usted y como piensa de cada cosa. No viva simplemente por vivir. Si su esposa le llega a preguntar adónde van a estar dentro de cinco años, usted tiene que tener una respuesta, y concreta. Si la segunda pregunta es cómo piensa llegar y qué estrategia tiene, si no tiene una estrategia, su visión no es una visión, es solamente un sueño. Y los soñadores no cumplen misiones, son los implementadores los que lo hacen.

EL SABIO Y MARAVILLOSO COMPLEMENTO

Ahora vamos a profundizar. Esto no se aprende todo de una vez, evoluciona en una relación. Y usted no lo puede hacer sin una ayuda idónea. La parte que a usted le falta, la tiene ella. Extráigala con sabiduría. El hombre nunca es completo para consumar una visión de Dios, si está casado, sin contar con su mujer, tal como Dios indica que lo haga. Si usted, en cambio, está soltero, eso es otra cosa. Hay congregaciones, denominaciones, grupos culturales que a las esposas, les reservan sólo la misión de acompañar en silencio, sonreír permanentemente y respaldarlo todo aunque sea una barbaridad. Por el contrario, hay congregaciones, denominaciones o grupos donde los roles están intercambiados y, sin una orden o aprobación femenina, no sale ningún proyecto. ¿Quiere saber algo? Ambas son deformaciones del alma o de la mera carnalidad de las personas; ninguna de las dos expresiones hace lo que Dios ha dicho: complemento. ¿Y de donde ha sacado usted la idea del complemento como plan de Dios? Ah, no sé; ¿Pero no cree que la estética física femenina y masculina no es la mejor prueba? Complemento, no competencia.

Ahora mi estimado varón, como sacerdote del hogar, hágame el favor de preguntarse lo siguiente: ¿Qué ejemplo estoy impartiendo? En segundo término, pregúntese esto otro: “Si alguien imitara con prolija exactitud mi vida, ¿Me agradaría lo que veo?†Eso sirve para la iglesia, sirve para la casa, sirve para todas partes en donde esté gente que quiere vivir en obediencia al Dios Todopoderoso. Y en tercer término: ¿Cuál es el ambiente que estoy creando en mi hogar desde el momento mismo en que llego? Es importante que no deje pasar esto sin prestarle atención, suponiendo que está escrito para llenar un espacio. De sus respuestas dependen muchas cosas. Entre ellas, un amplio espectro relacionado con su futuro, nada menos.

Todo lo que usted hace, como hombre, se convierte en un espejo para su esposa y sus hijos. Si usted le falta el respeto a su mujer, por ejemplo, sus hijos van a procurar casarse con alguna persona, no importa el sexo, que les falte el respeto de la misma manera, ¿Me entiende? Esto no sólo es un inteligente consejo, también es Biblia, es experiencia, aunque por allí no se tenga demasiada edad para evidenciarla. ¿Cuántos saben que la experiencia no es, necesariamente, sinónimo de muchos cumpleaños celebrados?

Ser líder, también demanda correr un alto riesgo. Es imposible ser líder sin correr un riesgo. Y dentro de todo riesgo, uno está rodeado por el temor. Ahora bien: el temor puede ser positivo y puede ser negativo. El temor de que un niño tenga un accidente de tránsito, por ejemplo, puede determinar que uno se arroje de cabeza justo en el momento en que el automóvil va a impactarlo y los dos salven sus vidas. Pero sin correr el riesgo, jamás alguien podrá descubrir que lo podía hacer. Y fue ese tipo de temor el que lo produjo. En realidad, usted no sabe lo que puede ser capaz de hacer, hasta que no se produce una situación que lo determina. Mucha es la gente que no sabe que puede predicar con unción y denuedo hasta que no lo paran en un púlpito y le dicen que lo haga. Eso se contrapone casi violentamente con el líder que, porque tiene el cargo, la función, entiende que es él quien debe predicar siempre y no cae en la cuenta que, a los diez minutos de mensaje, ya todo el mundo duerme la siesta con bocas abiertas y ronquidos incluidos. Y no será por un espíritu de bloqueo mental sino por falta de unción, de denuedo y de Palabra. Usted no sabe hasta que altura del muro puede saltar hasta que no lo corre el perro que estaba dentro de la vivienda a la que se introdujo sin pedir permiso. Hay ciertas personas, en la vida, que le extraen a uno el potencial que tiene. Entonces, cuando usted mira el riesgo positivamente, usted se convierte en un líder. El hombre que vive por fe, tiene un riesgo tremendo, porque a pesar de que no sabe de dónde y cómo le llegan las cosas, eso no impide que cada mes lleguen los cobradores a golpear su puerta. Sí señor, el liderazgo incluye un riesgo. Y el hogar, no es precisamente la excepción. ¡Si sabía que iba a tener tantos problemas, no me ordenaba pastor! Si no quieres tener problemas, ponte una frutería.

Esto es muy importante. Mírelo como un desafío y luego compárelo con la Palabra para ver si verdaderamente es de Dios. Y si lo es, arrójese al vacío. El riesgo incrementa su conciencia de Dios, expande su conocimiento y aumenta su emoción. Hay vidas que carecen de emoción porque nunca hacen nada diferente. Van todos los días al trabajo por las mismas calles, se sientan en la misma silla, en la misma butaca, en la misma banca, comen a la misma hora, en el mismo lugar, las mismas cosas, hacen el amor las mismas noches de los mismos días de la semana y así sucesivamente. ¡Bien rutinario! Y hasta aburrido…

EL GRAN SECRETO DE LA COMUNICACIÓN

Como líder, es indispensable que usted desarrolle comunicación. Y es necesario que recuerde con precisión casi puntillosa, que la comunicación suele ser mucho más fuerte con los gestos que con las palabras. Gestos y acciones, siempre serán mucho más fuertes que la conversación privada. Y hay gente que hablando en lo privado son excelentes, pero que de ninguna manera pueden habar en público. Por el contrario, no se vaya a creer que alguien que es excelente para hablar en público, también lo tiene que ser en su comunicación personal y privada. De eso casi podría hablar con un mínimo de autoridad. La vida se vive de adentro, no por un don. No se enamore de la unción, investigue primero a la persona. Mujer: a ti te lo digo; escúchame y tenlo en cuenta.

Lo que usted comunica, como líder, tiene que ser extraído de su unción. Así puede producir un seguimiento. LO que usted comunica como líder, tiene que ser extraído de su visión y su unción para que la gente lo siga. Si la gente presiente que usted tiene seguridad en su visión, automáticamente habrá de seguirle. La falta de liderazgo, produce una raíz de Jezabel. O sea que cuando un hombre, por alguna causa, no puede, no sabe o no quiere tomar una decisión, se activa el botón invisible en alguna mujer que sí las va a tomar. En cada lugar en que hay un hombre con dificultades para tomar decisiones, habrá una mujer dispuesta a tomarlas en su lugar. No hay nada que desenamore más a una mujer que un hombre sin dirección.

ESE LUNAR OSCURO

Ahora bien: con respecto al problema matrimonial, la iglesia ha tomado una posición muy similar a la del avestruz, una gran ave zancuda y corredora del sur patagónico argentino al cual también se la llama ñandú. ¿Conoces la historia? Mete su cabeza en un pozo en la tierra, e ignora, con ese sencillo acto, que más de la mitad de su cuerpo queda expuesto. Aquí sucede algo parecido. La iglesia también mete su cabeza dentro de ese simbólico hoyo, que en este caso es de costumbres, tradiciones, órdenes de culto y celebraciones varias, e ignora que más de la mitad de la sociedad en la que está inserta, anda afectada por el divorcio. Que la sociedad invoca inmoralidad como absoluto. Ignora que tenemos presiones continuas sobre inmoralidad. Presiones de grupos, en la escuela, en la oficina, lo que leemos, en la televisión, en las pancartas de las protestas públicas. Totalmente bombardeados por ideales de inmoralidad. Que tenemos que trabajar para mantenernos recto, tanto el hombre como la mujer. A esto no podemos ignorarlo.

A veces hablamos de sexualidad desde nuestros púlpitos, y la gente se espanta, se ruboriza y se pone muy pero muy incómoda porque están sus hijos presentes. Se supone que habría que continuar adelante con la formación propuesta por la cultura oficial, esa que hace creer a los hijos que sus padres son las únicas personas casadas del mundo que no tienen sexualidad. Pregunto si esto no será una idiotez soberana. Además, ¿En qué lugar vamos a enseñar sexualidad, en la escuela secular con metodologías y conceptos freudianos? ¿Quién va a informar sexualmente a sus hijos, las novelas modernas, los avisos publicitarios? ¿Los canales de la Nueva Era bajo el disfraz de técnicas alternativas? Si no lo aprendemos en el ámbito del pueblo de Dios, conforme al patrón ordenado por Dios cuando lo vio y dijo que era bueno en gran manera, la única opción que nos queda es aprenderlo en la calle, obviamente, con los patrones de la calle, que son los más proliferantes fuera de la iglesia. Y a veces, adentro también…

DE ESO SÃ SE HABLA

Por muchos años hemos cerrado los ojos a las cosas equivocadas en el nombre de la espiritualidad, cuando ser espiritual es ser práctico e inteligente en la tierra. Estamos restaurando lo que el diablo nos robó. En la escuela, por ejemplo, le van a enseñar “sexo sanoâ€. En otras palabras, le van a enseñar como hacerlo sin que lo descubran. Mire; en lo que vendría a ser el cuarto grado inicial de los Estados Unidos, hay un libro que enseña que la homosexualidad es una alternativa sexual en la vida. Despierte: la Biblia nunca dijo que usted envíe a sus hijos a una escuela. La Biblia lo que sí nos demanda es educar a nuestros propios hijos. En estos tiempos, eso es prácticamente imposible. Pero cuidado, que no sólo de leyes se conformará un sistema educativo.

Estamos hablando de esto porque la sociedad está afectada y porque queremos mantenernos al día con lo que Dios está haciendo. Ahora, le voy a pedir lo siguiente: No quiero que usted llegue a una conclusión prematura cuando lea que se habla de las diferencias en varias relaciones en la iglesia. Es necesario que lea hasta el final, y para el final todavía falta bastante. Después sí, si lo desea, saque sus propias conclusiones. Porque como estamos tratando de fluir con todas las mentalidades, en una sola parte, y si la sacan del texto, puede parecer extravagante. Pero aguarde los tiempos suficientes y eso quedará arreglado.

NO ES BUENO QUE EL HOMBRE ESTÉ SOLO

Es necesario que oremos, ahora, para que se pueda entender correctamente lo que viene a continuación. Pídale al Padre Celestial que unja su vida para entender la verdad y, que al mismo tiempo, nos unja a todos para entender que conocer la verdad es lo que nos liberta. Nuestra oración, debe ser que todas las relaciones, ya sean de amistad, de matrimonio, de jóvenes, de adultos, se vean beneficiadas por el conocimiento de esa verdad. Porque todos estos principios existen no sólo para el matrimonio, sino que son principios divinos, para mantener una relación que produzca vida.

En el libro de Génesis, allá en sus inicios, 2:28, la palabra nos dice que No es bueno que el hombre esté solo. La palabra BUENO, aquí, es la palabra TOUUB, que significa PROVECHOSO O PRODUCTIVO. No es bueno, no es el mejor estado del hombre, no es la mejor calidad del hombre, eso está diciendo. Ahora atiende: si no es bueno que el hombre esté solo, entonces, la fundación del matrimonio no se debe a una necesidad sexual como se nos ha querido hacer creer, sino a ministrar a la soledad.

Es decir que tenemos que aprender los principios del matrimonio para entender lo que es un soltero, y tenemos que aprender los principios del matrimonio para entender lo que es un divorciado. ¿Sabe por qué? Porque Dios comenzó con un matrimonio, no con un soltero. ¿Había prestado atención a esto, antes? Él, dice la palabra, los creó varón y hembra, o sea que la mujer ya estaba allí en el pensamiento, en la idea creativa de Dios. Sólo que la manifestó más tarde.

El matrimonio, primero, no es de origen humano. En otras palabras: el ser humano no creó el matrimonio. Estamos aprendiendo ahora, ya que todo esto es palabra. De manera que el matrimonio, tampoco puede ser anulado por el hombre. Porque si no es el hombre el que lo comienza, no podría ser el hombre el que lo termine. No se abrume señor o señora divorciada, esto recién comienza y hay mucho más para compartir y aclarar. Pero esto va en contra de todas las leyes que tiene la tierra, pero sigue siendo Biblia.

Dios comenzó el matrimonio. Ahora atienda y entienda bien: matrimonio, divorcio, re-casamiento o relaciones fuera de los principios divinos establecidos por Dios, es pecado. Por ejemplo: el matrimonio no fue creado para multiplicar razas, o para procrearse, porque el día moderno nos dice que no hace falta estar casados para multiplicarse o procrear si es que lo vemos desde el ángulo biológico, verdad? Sin embargo, está claro que no fue ese el propósito de Dios.

El sexo No es EL matrimonio. Y el matrimonio, no es una forma de relación sexual. El matrimonio es más grande que el sexo, diferente que el sexo, pero incluye al sexo. Pero es más grande y diferente. Pero lo incluye; La sociedad depende del matrimonio para establecer el orden divino. Una sociedad sin matrimonio, es una sociedad en caos. Ahora mismo se lo voy a comprobar.

La unidad matrimonial, es la unidad que mejor puede expresar el reino de Dios. Vamos a reiterar estos tres puntos básicos: 1) No es de origen humano.- 2) El ser humano, no lo creó.- 3) De manera que el ser humano, tampoco lo puede anular.- 4) Dios comenzó el matrimonio.- 5) No es para procrearse o para multiplicar la especie.- 6) El matrimonio es más grande y diferente que el sexo, aunque lo incluye.

Ahora: si estos principios son ciertos y lo son, entonces el sexo tampoco anula el matrimonio. El matrimonio lo autoriza. Pero si el sexo no valida el matrimonio, no lo instituye, tampoco lo puede destruir. Esto es muy importante porque si el sexo es lo que consuma el matrimonio, entonces el sexo también lo podría destruir.

Entonces, casarse por mero gusto físico, es una estupidez. Lo que se quiere decir es que el matrimonio no puede ser destruido por causa de actividad o por falta de actividad sexual. Puede ser, no se puede negar, pero no tendría que ser. Ahora presta mucha atención: el divorcio, entonces, no es una formalidad externa de una realidad interna. Mucha es la gente que se lanza al divorcio porque creen que ya están divorciados por los acontecimientos. Pero el divorcio no es una formalidad externa de algo que ocurrió internamente. Es un paso más allá que anula la restauración.

Si el matrimonio no es construido por el sexo, entonces el sexo no tendrá poder para destruirlo. Puede hacerlo, pero usted es quien le da ese poder. El matrimonio es una relación de pacto y compromiso, no una relación sexual. Lo que lo casa a usted, son los votos que se hacen el uno al otro. Eso constituye un matrimonio: los votos. Es por eso que, cuando los votos son quebrados, la herida suele ser muy profunda. Pretender que no sea así en aras de una espiritualidad sobrenatural, es nada más que jugar a la iglesia religiosa, pero sin el menor atisbo de lo que la realidad nos muestra cuando quedamos a solas con el problema. Es inaudito ver cuántos líderes le demandan cosas a sus liderados que, a la hora de efectivizarlas, a ellos mismos les resultaría imposible. La pregunta que nos debemos hacer con una (O con las dos) manos en el corazón, es: ¿Están tratando, verdaderamente, genuinamente, de ayudar a esa gente o sólo tratan de que sus congregaciones no pasen vergüenza y mantengan su nivel y su prestigio? Cuidado que la Biblia habla de esto, y no es precisamente felicitando que habla.

LA COMISIÓN LE FUE ENTREGADA A LA PAREJA

Hay matrimonios que existen treinta años con los votos quebrados. La palabra dice que no es bueno que el hombre viva solo. Recuerde que, cuando Él dice hombre, está hablando de la humanidad, de la creación, no del espécimen masculino. Hablamos de que iba a ser una ayuda idónea o comparable para él, lo que significa: “En acuerdo, aceptable, cualificada y competenteâ€. Y la puso de frente, para que se vean cara a cara. Ninguno es más alto que el otro delante de Dios. Toda la comisión dada a la pareja, fue igual.

A Adán se le dio la misma comisión que a Eva. Se le exigió el mismo fruto. Y cuando se le dio autoridad al hombre sobre la creación. Eva no estaba incluida en la lista de lo sojuzgable y de lo señoreable. Le dijo: reina sobre los animales, reina sobre la tierra, reina sobre los peces, reina sobre los vegetales, pero no le dijo en ningún momento: reina sobre Eva. Más adelante, en los evangelios, dice: Lidérala; porque eso es lo que significa ser cabeza, no que reine sobre ella, entiende?

Cualquier tipo de control sobre una persona, es satánico. El ser humano no fue hecho para ser controlado por otro hombre, fue hecho para reinar sobre la creación. De manera que el matrimonio, no significa que algo le pertenece a usted como propiedad, sino compartir vida con alguien que cree en usted. Cuando se empieza a pensar así, se empieza a tener éxito. El hombre es completo sin la mujer y la mujer es completa sin el hombre. Por eso pueden compartir, porque tienen algo que dar. Hay gente que se pasa toda la vida buscando a quien tener, de manera que cuando lo consigue, no tiene nada que darle. En lugar de preocuparse por ser alguien antes de compartir.

LOS PODERES DE LA MUJER

Hemos dicho que la mujer tiene tres poderes fortísimos, además de dos que bien vale la pena mencionar. La mujer tiene el poder del sexo y del dinero. Si se le da la gana, puede destruir a un hombre en una semana. Tiene el poder de responder adecuadamente, cosa que el hombre no tiene. El hombre tiene que ser convencido. La mujer naturalmente se somete cuando existe liderazgo. Pero preste atención: liderazgo es algo que sólo existe e el espíritu, nunca en el alma.

Cuando la mujer se somete al hombre como el hombre se somete a Cristo, a la medida que, así es la respuesta de. Es natural. Fuimos creados así. Cuando entramos en la tecnología correcta de operación, todo se potencia y se activa. Si llega a haber demasiada queja del lado de allá, es porque algo está fallando del lado de acá.

Dijimos que tenía el poder de ser un beneficio. Que ella era una ayuda idónea, o sea: correcta, un beneficio, conveniente. Dijimos que el hombre tiene que capitalizar el poder de adaptación de la mujer y ser transparente delante de Dios para que ella se adapte sólo al plan de Dios y no a sus fantasías particulares. Porque ella se va a adaptar, pero ¡Ay de usted cuando llegue, si la ha obligado a vivir una vida persiguiendo “pájaros embarazados†y no la visión de Dios!

Antes de obligar a una mujer a vivir en condiciones no muy claras en el nombre de un ministerio, asegúrese que sea Dios. Dijimos que la mujer tiene el poder de la persuasión. Puede persuadir con mucha facilidad a un hombre a terminar o a abortar la misión. Dentro de cada mujer vive el potencial necesario y suficiente para impulsar a un hombre a terminar la obra o cancelarla.

Pero esta autoridad tiene que ser sometida a la dirección de la palabra, no a cualquier idea que se nos ocurra. Porque es muy peligroso adaptar una vida a un ministerio que no responde al ideal de Dios. Asegurémonos que es Dios. Mientras más grande sea la decisión, más confirmación necesita.

Por ejemplo: si usted se va a casar, reconfírmelo un millón de veces. Porque eso, como quiera que salga, le va a afectar el resto de su vida. Porque aunque después llegue a deshacer ese matrimonio, igualmente sigue afectado a eso. Jamás volverá a ser lo que era antes de meterse en esa relación.

UN MURO DE PROTECCIÓN

Dijimos ya que una mujer sumisa no es la que se pasa limpiando la casa. Aunque eso es bueno, que la casa esté limpia, pero es mejor que el hombre le ayude. Ayude a su esposa. Este aviso publicitario institucional es gratuito. Porque la sumisión tiene que ser entendida dentro de la relación de autoridad de la palabra. Ser sumiso, es ser dócil a los mandamientos de Dios. Si usted es dócil a los mandamientos de Dios, el orden de la casa es perfecto. Porque por no errar con Dios, cero en posición correcta con el hombre. José le dijo a la mujer que lo acosaba: “No me acostaré contigo porque no quiero pecar contra mi Diosâ€. Sumisión no significa llegar a mentir para defender al otro. Esto sería estar en complicidad de pecado. Mujer: proteja la imagen de su marido, pero jamás mienta por él. Porque si nunca dice la verdad, nunca va a poder restaurarle.

Las palabras “Ayuda Idóneaâ€, también tienen que ver con unas palabras que se relacionan con una pared de protección. La mujer es como un muro de protección para el hombre. Sin ese muro, el hombre definitivamente se cae. Otra cosa que significa Ayuda Idónea y que no hemos comentado, es que es una persona correspondiente, próxima a. Correspondiente, o sea: adecuada y próxima a. Es cercana y próxima en forma e imagen. Se ven casi iguales, pero son totalmente diferentes.

Es normal que el hombre y la mujer sean diferentes. Recuerde: es una expresión plural, en diversidad, de una singularidad de Dios. El hombre, sólo ve títulos grandes, no le interesan los detalles. Ella quiere saber: “¿Cómo te fue en el trabajo?†Y él, casi en un murmullo, en un monosílabo y sin apartar la vista del televisor, apenas murmura: “Bienâ€. “¿Y qué hiciste?â€, Insiste ella dando a entender que ese “bien†resultó insuficiente. “Trabajéâ€, responde él sin interpretar la calidad y no la cualidad de la última pregunta. Otra: los hombres leemos el periódico en diez minutos. El presidente hizo o no hizo y dijo tal cosa. Boca y River ganaron sus partidos. Ella no. La mujer no. La mujer es detallista. Por ejemplo: nace un niño, el hombre lo va a ver. Ajá, tiene dos manos, una cabeza y dos pies, está perfecto. Hombre. La mujer, al mismo niño, seguramente que lo va a ver muy, pero muy diferente.

El hombre llega del trabajo y no quiere ni tiene ganas de hablar. La mujer estuvo todo el día en la casa y ¿Qué quiere hacer? ¡Hablar! Eso suele ser un punto bastante frecuente de conflicto porque ninguno de los dos se toma diez segundos para tratar de verlo desde el ángulo del otro. No es bueno que el hombre esté solo. La raíz del matrimonio, es ministrar la soledad del otro.

Un hombre puede ser un Don Juan en el amor, un gladiador romano en su fortaleza y su virilidad, pero si no sabe ministrar a su mujer en tres aspectos esenciales, su matrimonio se resiente. 1) Comunión espiritual. 2) Comunión intelectual, que es donde la mayoría de los hombres fracasan porque se creen más inteligentes que las mujeres. 3) Comunión emocional. Si no ministramos estas tres áreas, al mismo tiempo, fallamos. Si en una sola de estas áreas hay soledad en uno de los cónyuges, el matrimonio no tiene éxito. Puede sobrevivir durante muchos años o toda la vida, pero no es un matrimonio como Dios quiere.

(Génesis 2: 19)= Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese como las habría de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.

(20) Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.

(21) Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.

(22) Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.

(23) Dijo entonces Adán: esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.

(24) Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

EL VALOR DE LA MINISTRACIÓN INTELECTUAL

El resumen de todo este contexto que termina en la institución del matrimonio, nos muestra que esto sucede como consecuencia de todo lo anterior. Para que dos personas completas e individuales se conviertan en una sola carne. Cuando uno de los cónyuges no ministra alguna de estas áreas, y se las repito: Comunión espiritual, comunión intelectual y comunión emocional, entonces el cónyuge que no es ministrado, va a tener una relación no sana, creada, que va a interrumpir el matrimonio, ya sea con el hijo, con una mascota, con la secretaria o con el compañero de trabajo.

Se va a crear una relación no sana con el que sí lo ministra intelectualmente. Por ejemplo: si su esposa, para lo que interpreta usted, nunca sabe nada, pero el jefe del trabajo de ella la cree muy inteligente, ¿Sabe lo que puede ocurrir, no? Si el área del intelecto no es ministrada por usted como es debido, ella busca que alguien le alimente eso que está inerte en ella. Eso es automático y no una debilidad, es una necesidad. Cuando un cónyuge observa eso, lo que dice, es: Yo he fallado. Porque cuando una esposa está bien alimentada, no tiene nada que buscar. Muchos hombres creen que esto tiene que ver únicamente con la actividad sexual, pero curiosamente, esa es la única área en donde no ocurre lo mismo. Jamás una mujer buscará acostarse con otro hombre porque con su esposo no tiene una vida sexual demasiado activa. Suponer eso, es tener de la mujer una imagen de absoluta pobreza. Cuando hay adulterio, hay causas mucho más profundas que una simple performance irregular en un lecho conyugal.

Es muy normal en toda América Latina, que el hombre muestre una tendencia a rebajar a la mujer, como si él fuera intelectualmente superior a ella. Y eso no es necesariamente correcto, al menos desde un punto de vista de globalidad. Y mucho más especialmente en estos tiempos, donde muchas mujeres se han preparado en muy alto nivel, mientras los hombres andaban de juerga por allí. Es muy posible que muchas de ellas sean mucho más inteligentes que muchos de ellos, aunque ellos sigan siendo cabeza y pensando íntimamente lo contrario.

Asimismo, hay mujeres que tienen con sus hijos una relación no del todo sana. Colocan sin querer o queriendo, da lo mismo, a sus hijos, entremedio de su matrimonio. Pero es porque la mujer tiene tendencia a buscar en el hijo lo que el varón mayor de la casa no le da, esto es: atención, interés, compañerismo. ¿Cuántas peleas matrimoniales podrán contabilizarse por causa de ese tipo de indiferencias?

PUERTAS PARA EL PECADO

Después están los hombres que no son considerados por sus mujeres intelectual o emocionalmente. Estos son los que tienen tendencia a buscar ese tipo de seguridades en alguna secretaria, justo esa que lo ha encontrado un excelente líder y le ha hecho levantar su aprecio de sí mismo. Pasa mucho en la iglesia este tipo de situaciones, por eso es que todavía tenemos dentro tanto pecado sexual. Se podría decir que, si comparamos, en este terreno a la iglesia con el mundo, no podríamos asegurar adónde hay más o cuál es peor. Cientos de pastores y consejeros saben muy bien que esto que se está diciendo aquí, no está para nada lejos de la realidad fiel y auténtica. Porque a diferencia de los del mundo, los matrimonios cristianos con problemas los disimulan con una máscara sonriente, espiritual e hipócrita.

Estas relaciones, que no son sanas, tienden a crecer tanto que en un momento dado, se convierten en una demanda tal que su matrimonio, de pronto, se transforma, o bien en una formalidad o bien en un objeto sexual o, lo que es mucho peor, en una fachada religiosa.

Hay no pocos líderes que continúan unidos a sus esposas por la simple razón de que, si se separan, eso significa lisa y llanamente dividir la iglesia. Y esto no es para tener una imagen negativa para con la iglesia, sino para que se ore adecuadamente. Y además, para que aprenda a proteger su matrimonio. Porque todos somos trapos sucios delante del Señor.

Entonces la mujer, va a absorber del hijo, lo que el marido no le da. El hombre es diferente, él absorbe de su trabajo lo que su mujer no le da. Recuerde que Adán andaba de lo más contento poniéndole nombre a los animalitos; él no pidió ninguna mujer. Por eso no es tan anormal cuando vemos hombres que trabajan de más. Algunos lo harán por necesidad, pero la gran mayoría, lo hacen porque están demasiado involucrados y absorbidos por sus trabajos. ¿Qué será lo que está pasando? Hay una palabra en el libro de Rut, que nos da a entender qué es lo que debemos encontrar en el hogar.

(Rut 1: 8)= Y Noemí dijo a sus dos nueras: andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como lo habéis hecho con los muertos y conmigo.

(9) Os conceda Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron.

UN LUGAR IDEAL DE DESCANSO

Qué halléis qué, les dice? Descanso. Que hallaren descanso en la casa de su marido. Note que el hogar es una provisión que Dios da para hallar descanso. Por eso no se entiende muy bien como, la psicología latina, aconseja dejar que los chicos hagan lo que se les da la gana en la casa. Si el hombre llega a su casa y se encuentra con un tremendo desorden, aunque no diga nada, se haga cargo y verdaderamente no llegue a echarle la culpa a nadie, preferirá cien veces estar en su trabajo que en ese batifondo. La casa, el hogar, debe proveer descanso. Bíblico.

(Rut 3: 1)= Después le dijo su suegra Noemí: hija mía, ¿No he de buscar hogar para ti, para que te vaya bien?

(2) ¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas tú has estado? He aquí que él avienta esta noche la parva de las cebadas.

Es la misma palabra utilizada en el salmo 23, cuando luego de En lugar de delicados pastos me hará descansar, dice Junto a aguas de reposo me pastoreará. Descanso, reposo, es la misma palabra que Dios quiere para el hogar. La casa tiene que producir descanso. Ahora, ¿Quién se encarga de eso? ¡Usted! En Génesis 8, cuando Noé envió a la paloma que regresó porque no pudo hallar donde reposar, ahí es la misma palabra que Dios usa para el hogar.

En Crónicas, cuando David regresó el arca a la casa de Dios, la palabra dice que encontró un lugar de descanso para el arca. Ahí la palabra significa “Un lugar apropiadoâ€. O sea: el lugar apropiado donde echar raíces y conseguir descanso, es un hogar con un buen matrimonio. Ahí tiene su misión y su visión para el hogar. Ahora; si llega usted a su casa y tiene un alboroto bárbaro y está todo el mundo peleándose con todo el mundo: “-¡Ah, querida! ¡Qué problema! ¡Tengo que volver a la oficina enseguida; Dejé un trabajo sin terminar! ¡Chauuu!!

LA DIFERENCIA ENTRE SOLEDAD Y SOLTERÃA

Si le digo que todo aquel que quiera casarse tendrá inevitablemente que estar soltero, no le digo quizás nada original, pero va más allá de lo que usted ve. Hay una gran diferencia entre estar solo y estar soltero. Ser soltero, es ser cabal. Es decir: soltero es singular, único, completo o cabal. Ahora: si ser soltero es ser completo, ser soltero deberá ser un requisito básico para poderse casar. Cuando uno entre en un matrimonio pensando que el cónyuge nos va a completar en alguna área, entramos en un tremendo error. ¿Sabe por qué? Porque sólo Dios completa al hombre. Sólo el Creador puede completar la máquina que Él ha creado.

¿Nunca le enseñaron por allí, que un matrimonio es un cincuenta y cincuenta? Debo decirle que le mintieron. Es un cien y un cien. De allí que hay mujeres que entran intimidadas, inhibidas, con rechazos o con inseguridades. Muchos hombres, también. Entran así al matrimonio, creyendo que allí van a ser completados. No. Eso sucede un rato, mientras hacen el amor, pero después aparece la realidad. Una vida sin orden, sin dirección, sin seguridad, sin liderazgo. Entienda. No se encierre en sus enseñanzas antiguas, viejas, bien intencionadas a lo mejor, pero ineficaces; abra su corazón y cambie, ajuste todo lo que está flojo. La vida del creyente, es una vida de permanente ajuste. Lo que sucede es que eso no se le predica porque, para hacerlo, el predicador tendrá que admitir que él también necesita su propio ajuste. Y no es bien visto que el líder se muestre como un hombre normal. Tiene que ser un superhombre.

Ser soltero, entonces, aprenda, no es estar solo. Pero ser soltero sí es un requisito para casarse. O sea: ser cabal, saber quién es usted, saber para donde va, como lo va a conseguir. Tanto el hombre como la mujer. La mujer jamás debe casarse para que un hombre la mantenga. La mujer debe saber como puede mantenerse ella misma, aunque luego decidan de común acuerdo que no lo haga, eso es otra cosa. ¡Estamos en el siglo 21!

Si usted es una persona soltera o sola, y no ha experimentado dominio propio, una pasión por un llamado, o no ha dominado sus sentimientos, sus emociones, su valor y su identidad, hágame y hágase un enorme favor: no se case. Espere a tener un sentido claro de lo que usted es, primero. Que usted tenga valor y que no necesite que alguien le diga que está bien. Cuando la gente necesita que alguien le dé una palmada en la espalda, todavía le está faltando crecer. Cuando usted sale del vientre de su madre, ya usted se ama. De lo contrario, va a vivir toda su vida en un subibaja, de acuerdo con lo que la gente diga de usted.

Así se entra en un matrimonio con una motivación correcta. A dar, no a recibir. Todo en el reino gira en derredor de dar. Si usted da, eso es vida. Si usted entra buscando, producirá un equivalente a muerte flotante. Los casados que leen estas líneas, ¿Podrían decir amén en este mismo exacto momento?

Si usted está en un matrimonio y no está completa o completo, y tampoco está siendo ministrada o ministrado en el área del intelecto, va a buscar a alguien que se lo acredite. Sea su hijo, sea su secretaria, sea su jefe, o sea el pastor, o el evangelista que puede enamorarle con su unción. Va a buscar a alguien que le dé importancia. No sé si la importancia que verdaderamente usted tiene, pero sí al menos la que usted cree tener, que siempre es más que la que reconocemos que tenemos.

(Proverbios 18: 24)= El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.

Si está solo, consígase un buen amigo, no se tiene que casar. Al menos, hasta que no esté soltero. Porque un amigo o una amiga, se bastan para proveer todo lo necesario a su vida hasta que usted esté preparado para dar el otro paso. No se confunda. Dios no dijo que no es bueno que el hombre esté soltero, dijo que no era bueno que estuviera solo. Ser soltero, primero, es la meta. Casado o no casado, es lo mismo. Pero no soltero por una cuestión de estado civil, sino por una condición singular de estado interior.

UN MISTERIO LLAMADO MATRIMONIO

Parecería como que tenemos un juego de palabras aquí, ¿No es cierto? Lo que sucede, es que hemos pervertido el significado de las palabras. El matrimonio, según los originales, es una entidad y una singularidad. Ese es el misterio. Efesios 5 dice que el matrimonio es un misterio. Es la única forma en que Dios puede tomar dos cosas completas y al mismo tiempo llamarla una, cuando en realidad todavía son dos.

Ese es el error clásico: creer que ser una sola carne, es eliminar la visión de uno de los dos. ¡No señor! Son dos visiones trabajando en una meta común, pero siguen siendo dos que se prefieren el uno al otro y se apoyan. Su trabajo, como marido, mi querido hermano varón, es consumar la visión de su mujer y, el de ella, consumar la suya y, en ese intento, adelantar el propósito de Dios. Cuando uno tiene que sacrificar su visión para alimentar la del otro, ya hay un error que trae un problema. Y esto, créame, es bastante seguido en el pueblo de Dios. Y si me permite una definición más concreta: en el liderazgo.

Ahora bien: Dios no está en contra del sexo. ¡Aleluya! Dios fue quien creó al sexo, pero lo limitó a una relación con compromiso llamada matrimonio. Inmoralidad, mientras tanto, es un disfrute sexual sin compromiso. Pero cuidado; que tampoco creó al sexo para que fuera un arma de tentación. De la misma manera, tampoco lo creó par que fuera medio y vehículo de plagas irresueltas aun en nuestra sociedad como es el caso específico del SIDA. Sin embargo, habrá que decir que sí está reservado por Dios para un pacto bíblico.

(Cantares 4: 10)= ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!

Dios creó el sexo, sí señor. No se ruborice mi hermana, no sea religiosa. Dios lo creó. Y es muy romántico también. No es pecaminoso en absoluto. El que no es romántico es uno, que se la pasa trabajando y no se permite invertir tiempo para eso y, es más, se deja llevar por la filosofía mundana materialista que le ha hecho creer a la gente que, el hombre que es romántico, es menos hombre que el rústico y hasta violento. ¿En qué película habremos visto eso? En la Biblia, que yo sepa, no está, eh? Lo más triste de todo es que son muchas las mujeres que se lo han creído, lo han encarnado y lo fomentan en el sexo opuesto. Y después se lamentan…

Ahora bien; es necesario que entienda que Dios creó ciertos reglamentos para producir libertad. Es decir que, sin normas, no puede haber auténtica libertad. Se llama “La perfecta ley de libertadâ€. No existe libertad sin ley. Si usted no sabe qué es lo que se puede y qué es lo que no se puede hacer, usted no puede ser libre porque no sabe de qué. Pro cuando tiene un contexto dentro del cual usted puede trabajar, se goza en ese contexto. Así que, dentro del matrimonio, ¡Gózate! Pero hay algo que sobresale, que no se le debe olvidar, que jamás se debe borrar de su mente. ¿Está usted casado? ¡Entonces con la misma hasta que se muera! ¿Está usted soltero? ¡Entonces con ninguna!

UNA COMUNIÓN QUE SANA EL MATRIMONIO

Quien es responsable de mantener esta comunión que produce la falta de soledad que es la que sana el matrimonio?

(Proverbios 2: 17)= La cual abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios.

Aquí, la palabra Compañero, se refiere a un “hombre que ha sido domadoâ€. O sea: es imposible desarrollar una relación con una bestia en la casa. ¿Verdad que no? Recuerde: gestos, miradas, acciones, son pensamientos expresados. Y cuando eso existe sin frenos ni riendas, cuando es un patrón desordenado, destruye la intimidad. Usted puede quebrar la confianza de una mujer, si durante años la abusa con palabras, la destruye. Una mujer que tiene que aceptar cualquier cosa de parte de un hombre equivocado, ha sido dañada para siempre. Pierde toda confianza en sí misma. Sólo con miradas, gestos y palabras.

Es el compañero de su juventud, el hombre, el que tiene que ministrar estas áreas. El hombre lo tiene que hacer. Vamos a ver si eso se queda allí. Vayamos al libro de Malaquías. De paso le servirá para que sepa que Malaquías habla de otras cosas que no sea del diezmo.

(Malaquías 2: 13)= Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor, así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano.

(14) Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.

Aquí ya no vemos al hombre como compañero. La que es llamada compañera, aquí, es la mujer. Allá, al hombre, se le dijo: “Este es el compañero de tu juventudâ€, o sea: “El que crea la comuniónâ€, que es la palabra Compañero. Ahora vemos aquí que es a la mujer que se le dice compañera. O sea: recuerde que cuando fueron creados, a los dos se le dio lo mismo. Cuando Dios habla, imparte. Cuando Dios dice “Sé fuerteâ€, es que le dio fuerzas. Cuando él dijo: sojuzga, les dio poder para señorear a los dos. Cuando Él dijo: Fructificaos, les dio potestad para multiplicar a ambos. La prueba está en que hoy se puede hacer tranquilamente sin estar unidos. Aunque signifique una perversión del orden divino, el potencial existe por separado.

CAMINAR SIN MIRAR ATRÃS

Ambos tenemos la capacidad de ministrarnos el uno al otro. Y hay veces que uno necesita la ayuda del otro para desarrollarlo. Muchos de los creyentes vienen de hogares rotos, donde no tuvieron un buen ejemplo de padre, donde un hombre no sabe lo que es sentarse en las rodillas de otro hombre, porque le dijeron que eso no es ser hombre.

Por eso es que tenemos problemas para levantar las manos, para alabar a Dios o quebrantarnos en llanto para desahogarnos. Tenemos muchas cosas que son producto de nuestro pasado, que tenemos que encarar, si es que queremos perfeccionar a lo que Dios llama Matrimonio. Hay veces que la mujer es el único utensilio que puede entrar en ese hombre, y desarmar eso para que el verdadero hombre que hay adentro salga, y ya no viva más bajo una falsa coraza que no es él.

LOS FALSOS PROTOCOLOS

Hay gente que vive un protocolo falso toda su vida y nunca puede descansar, porque donde quiera que anda, está aparentando ser alguien. En la casa, es alguien. En el trabajo, es alguien. Con los amigos, es alguien. En la iglesia: “¡Divino padre! ¡Queridísimo y Santísimo Padre!â€. Es otro alguien. Nadie decide ni se anima a venir de jeans y decir: “¡Ey! ¡Este soy yo! ¡Mírame! ¡Así, barrigón y todo, este soy yo! ¡Si de verdad me aceptas y me quieres así, podemos seguir! Ahora, si no me quieres así y tengo que inventar a otro que sea más… aceptable, a ese que yo invente, tú tarde o temprano lo vas a descubrir. ¿Qué eliges?†Usted sólo tiene unción cuando es usted mismo, porque Dios lo unge a usted y no al rol, al papel o al personaje que usted está representando.

Cuando a un lugar llega un famoso hombre de Dios, todo el mundo espera ansiosamente que llegue, cierre los ojos, levante sus manos, levante una tremenda oración que produzca una hecatombe de unción en el lugar. Ese es el rol. Si este buen hombre llega y, en lugar de todo eso, e le ocurre rascarse la nariz o sacarse los zapatos porque son nuevos y le aprietan, a la gente le parecerá que no eran tan ungido como decían. No interesa. Si le toca, siempre sea usted mismo, les guste o no. Usted está ministrando, no está actuando. No olvide el nombre que tenían los actores del teatro griego: se les llamaba Hipócritas. Bien; en el matrimonio, es exactamente igual. Mujeres: miren a los ojos a sus maridos y díganles: ¡Relájate! ¡Dios te ama!

El hombre, generalmente, no es demasiado emocional. Le cuesta reír, le cuesta llorar, le cuesta sentir ternura, es todo lo contrario a la mujer. Pero si un hombre va a casarse, tendrá que desarrollar emociones, de otro modo no podrá ministrar a su esposa en esa área. Esto que digo ha sido dicho mil veces, todos lo hemos escuchado alguna vez. Y sin embargo, tanta es la gente que se sigue olvidando y equivocando en esto…

DEJARÃ EL HOMBRE A SU PADRE Y A SU MADRE

Dios dijo que el hombre y la mujer dejarán a su madre y a su padre. Esto significa que: si está usted casado, tiene que dejar a su padre y a su madre. Y váyase a vivir lo más lejos posible. ¡Eso es obvio! Sí, será muy obvio, pero ha sido ignorado y hasta desobedecido a cada rato. ¡Váyase lejos! Visítelos, después, en el día de sus cumpleaños y en todos los días de las clásicas festividades donde la gente suele visitar a la gente, como usted quiera y se le ocurra, pero luego vuélvase a su casa. Con un día de conversación, habrá hablado todo lo necesario con ellos y regresará sin culpas.

Eso, se sabe, va en contra de muchas de nuestras culturas. No puedo opinar en función del núcleo latinoamericano porque no lo conozco completo y en lo profundo, pero los argentinos sí somos bastante apegados a nuestros padres, a nuestra primera familia, aún luego de haber consolidado otra. Los puede seguir amando, desde luego, pero deberá cortar el cordón umbilical. Y esto no es para su vecino, es para usted. La Biblia dice que por esta causa, p sea que esta es la causa justificada, para salir y dejar de lado ese cordón umbilical. Ahora bien; donde leemos “Una carneâ€, la palabra utilizada allí es BAZDAR, y significa: “Una criatura o una vida en sí mismoâ€. Es decir que: somos dos personas, una vida. No somos una carne como que ella no existe o sólo existe para ayudarme con mi llamado. Somos dos personas, pero una sola creación. O sea: Un intelecto, una emoción, o dos personas trabajando en una comunión para obtener una meta. Y ese es el milagro. ¿Cómo dos personas pueden consumar su visión y, al mismo tiempo, trabajar en una común? ¿Cómo le llama la Biblia a esto? Misterio. Es una muestra muy clara del estilo y la dinámica de la matemática del reino, única en la que uno más uno, da como resultado: uno.

La carne, en otros aspectos, es la palabra SARX o SARXICO, que tiene que ver con la rebelión del hombre, o la mentalidad griega, o un problema externo, carnal o superficial, o del orden natural de las cosas. Cuando hablamos de una persona carnal, no estamos hablando de carne, sino en ser influenciados por condiciones externas y no movidos por motivaciones internas. La persona carnal, es la que reacciona a lo que pasa. La espiritual es la que se ríe de adentro y desafía lo que pasa. Que cuando viene un incidente, acciona, no reacciona. La que no toma una decisión, es mi emoción. Entonces hay que bajar las emociones. Hay que tomar la decisión por principios, no por emergencia. El principio, es este: aunque no tenga sentido hacerlo ahora, este es el principio. En la crisis se ve, no cuando palmoteamos alegres y gozosos en el culto. En la crisis es que doy de lo que verdaderamente tengo. Eso dice la Biblia, eso es ser espiritual.

RESPETANDO SUS PRINCIPIOS

Cuándo una persona siembra con la intención de cosechar, ¿Lo hace en un terreno rocoso o en un terreno fértil? Sin embargo, si una persona se mueve por emociones y de pronto quiere ofrendar para un ministerio, ¿Qué hace? Seguramente le ofrenda al que parece más pobrecillo, no? Y a lo mejor, ese ministerio está muy pobrecillo simplemente porque no sabe administrarse. Eso es sembrar una semilla en un terreno que no produce. A Dios no le interesa lo que usted crea. Él se mueve por sus principios y no los altera porque usted de rienda suelta a sus emociones o sentimentalismos. Si usted quiere prosperar de veras, va a tener que darle al que más tiene. Al que más tiene de Dios, claro. Al que cada vez tiene más. Porque es sencillo: ese que tiene cada vez más, también lo tiene porque pone ese dinero a trabajar para el reino de Dios, no para sus emprendimientos personales o familiares. Y si usted también pone su dinero allí, como su dinero también trabaja para Dios, Dios ya se va a encargar de que alguien le de a usted.

Pero el que no sabe manejar el dinero, cuando le llega un poquito, va y lo gasta en comida, porque quiere comer. Después se le acaba la comida y ya anda necesitando dinero otra vez. No tiene porque no sabe sembrar. Tiene una espiga de maíz y se la come toda, no siembra ni un grano. Le dan cien pesos, y se le olvidan los diez de Dios. No siembra, por eso es que está como está. Cuando Dios tiene un principio, escucha: ¡¡Ese principio funciona!! La Palabra dice que el pobre le presta al Señor, no dice que va a prosperar. Usted le puede dar al pobre y es como si le estuviera prestando a Dios. Si usted le presta, le devuelve lo que le presta, pero no prospera. Si usted quiere prosperar, entonces usted tiene que buscar adónde sembrar su dinero y asegurarse que ese dinero está produciendo para Dios y no para la barriga de alguien que no sabe manejarlo. Son principios.

Ahora, el que se une con Dios, un espíritu es con Él. El que se une con una prostituta, dice Corintios, es un cuerpo con ella. Hay una diferencia entre ser un cuerpo y ser una carne. Porque el cuerpo no es la persona, sino la parte física. O sea: donde no hubo un entrelazamiento almático, sino sólo carnal, una experiencia. A eso le llamamos: fornicación. Usted puede estar casado y fornicar. Si esto fastidia su sensibilidad, discúlpeme, pero es así.

Dios une al hombre y a la mujer para formar una nueva creación llamada “Una carneâ€. No tiene que ver con cuerpo, tiene que ver con carne. De aquí nace el término de donde sacamos el nuestro más utilizado: “Personalidadâ€. A eso también se lo puede llamar, en lo espiritual, La Cultura.

EL DAR DESDE LO COMPLETO

La frase del subtítulo parece rebuscada, verdad? Sin embargo no lo es. Porque el Dar, es un principio inmutable en el reino de Dios y, hacerlo desde lo completo, desde una cierta plenitud, tendrá indudablemente un calibre mucho mayor. Hay un proverbio que habla, precisamente, en este sentido.

(Proverbios 31: 10)= Mujer virtuosa, ¿Quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

Dice: Mujer virtuosa, ¿Quién la hallará? Y se descubre algo estudiando esto en los originales. No dice que no existe, o que es difícil de encontrar; dice mujer virtuosa, quién la desarrolla. ¿Qué hombre tendrá la destreza de convertir a su esposa en la mujer virtuosa? ¿Quién la hallará? Dentro de cada mujer, hay algo más valioso que las joyas, sí, pero; ¿Quién lo sabe? ¿Quién lo encuentra? ¿Quién la hallará? Para tener a un hombre o a una mujer de Dios, hay que trabajarlo. No viene de la nada como por arte de magia. Eso es; muchos creyentes han confundido las cosas del reino de Dios con las mismas cosas que en su infancia, Satanás ya e inculcaba a través de los cuentos de hadas y todas esas cosas “ingenuas†conque el enemigo se suele robar nuestros hijos desde mucho antes que nuestras iglesias se decidan a dejar de entretenerlos y comenzar a predicarles el evangelio.

El matrimonio es, esencialmente, un compromiso de ayudar a otro con lo que nos sobra, no con lo que nos falta. Porque estamos completos como entidad, pero conforme al plan de Dios, nos falta un mundo, porque Dios quiere un varón perfecto. Y si Él lo quiere, es porque lo hay. Jamás pediría algo imposible. Los hombres de la iglesia, deberían dedicarse, al menos un par de días al mes a ser padres de todos los niños hijos de madres solteras que hayan. Eso garantizará, por sobre todo, futuros matrimonios saludables y no marcados por amarguras, rencores o espíritus de rechazo, odio y resentimiento.

Bien vale reiterar, una vez más, que cuando hablamos de reino, no estamos hablando de ideas, estamos hablando de implementación. Debemos terminar lo que se está haciendo. Todo lo que es apostólico o profético, se compatibiliza con el hacer y el terminar.

EL PROPÓSITO DEL MATRIMONIO

Veamos esto: Adán fue llamado para hacer una obra, ¿Verdad? Cuando Dios dice que no es bueno que esté solo y que entonces le hará una ayuda idónea, lo que quiere decir, también, es que Adán solo no se bastaba para hacer todo lo que tenía que hacer. Hoy, todavía, sucede lo mismo, porque el principio básico está vigente. El segundo Adán, que es Cristo, también necesita una ayuda idónea. ¿Cuál vendría a ser? Naturalmente, la esposa. Es decir: La Iglesia. ¿Comprende?

Dios crea a Adán y le entrega a una mujer perfecta, la pasea por el jardín y le dice a Adán: ahí está la novia. Note como empieza la Biblia. Un árbol, un hombre en perfección con una novia entregada, paseada entre jardines. ¿Y como termina la Biblia? Con un árbol, una novia perfecta que es entregada a un varón perfecto, Cristo Jesús.

Lo que Dios hizo en el principio, fue crear una ayuda idónea y pareja en lo individual y natural para que, a través del esfuerzo y la unidad entre matrimonios, se pudiera consumar una ayuda idónea para el plan de Dios. El verdadero propósito de un matrimonio, es adelantar el plan de Dios. En lugar de una persona, ahora son dos para trabajar mejor.

(1 Corintios 12: 21)= Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

Aquí dice que el cuerpo, son muchos miembros. ¿Cómo se le llama a la iglesia? El cuerpo de Cristo. ¿Quién es la cabeza? Cristo. ¿Quiénes son los pies? La Iglesia, nosotros. Allí dice que la cabeza no puede decirle a los pies: no te necesito. Entienda por favor; no sea religioso y no se exceda en desconfianzas bajo el barniz de falsa reverencia. Dios lo dijo y tenga la seguridad de que es como Él lo dijo.

(Génesis 2: 24)= Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

(25) Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

PERSONAS TRANSPARENTES

Por años hemos tenido la imagen de dos personas con un rostro que parecería estar diciendo: “¡Yo no fui!†En el jardín del Edén. Al madurar y entender, el Espíritu nos ha revelado que estar desnudos, tenía que ver con no sentir ninguna vergüenza y ser transparentes. Ellos andaban desnudos, no tenían ningún tipo de cubierta el uno ante el otro. Transparentes el uno con el otro. Si usted no es totalmente transparente con su cónyuge, el día que necesite que su cónyuge le entienda, no le entenderá.

Muchos de nosotros andamos por la vida con una cubierta, incluso en el matrimonio. Esto es nocivo, porque impide disfrutar de uno de los mayores tesoros que una pareja puede tener: la confianza. Un hombre anda por la vida conociendo cuales son sus debilidades y confesándolas a Dios sin temor. Sabe que cuando surja un ataque sobre esas debilidades, Dios lo fortalecerá. Muy distinto es lo que sucede a ese que anda con rostro de “Todo lo puedo por mí mismo†y no tengo por qué comentar ni confesar nada. El día que este tropieza, Dios no puede hacer nada más que mirar como se lastima, sin poder impedirlo.

El hecho de andar desnudo, le otorgaba pureza. Lo primero que pasó cuando pecaron, ¿Qué fue? Se cubrieron. Note que andar cubiertos, tiene una relación con el pecado. El que necesita un camuflaje (No sé si este término es entendido en todas partes, pero se trata de lo que un ejército hace con sus vehículos para disimularlos con el entorno y que no se descubran desde el aire), el que necesita un disfraz, es porque anda en una onda equivocada. El que necesita encubrir lo que verdaderamente es, es porque anda en algo en lo que no debería estar andando.

Transparencia. Muy importante. Sobre todo en el noviazgo. Si un hombre adopta una personalidad que no es la suya para enamorar a su novia, el día que ella lo descubre, jamás volverá a tener la misma mujer que conoció y de la cual se enamoró. Más le vale, varón, que ella le conozca tal como usted es, y así se enamore de usted, no del personaje que usted está representando. Con las jóvenes, sucede lo mismo; nadie es la excepción en esto.

Transparencia. No finja lo que no es si quiere agradar a Dios que sí sabe lo que usted verdaderamente es. Fueron transparentes hasta la caída. Allí comenzó el ocultamiento. También comenzó la religión con la caída. Porque desde allí el hombre empezó a inventar excusas para no seguir a Dios como Él dice.

En una oportunidad, predicando en una congregación de esas que tienen su prestigio y quizás bien ganado y muchos miembros, observando el rostro de la gente presente en los que mayoritariamente se veían enormes sonrisas, me sentí muy bien porque me creí, realmente, que esa gente tenía gozo real en sus corazones en una época y una situación social en la que vaya si no era una hazaña sentir gozo. Prediqué un mensaje bastante simple, sobre la angustia, los miedos, las inseguridades y las dudas, para concluir aludiendo directamente a la depresión y la tristeza. Pensando en ser de bendición para aquellos pocos que pudieran estar pasando por eso y así completar un plantel completo de seres sonrientes y alegres, hice un llamado a todos los tristes, angustiados, deprimidos, temerosos, inseguros y en grandes dudas. ¿Quiere saber algo? Pasó al frente más de las tres cuartas partes de la iglesia, el pastor y su esposa incluidos. Luego de ministrarles a todos, los miré con mi mejor sentido del humor y apelando al de ellos, y les dije: “Hermanos…me han pedido los responsables de esta congregación que al finalizar la reunión no olviden de devolver las sonrisas gozosas que se les ha dado al ingresarâ€. Primero se produjo un silencio de tal magnitud que por un momento creí que podrían lincharme santamente, pero unos segundos después una carcajada general atronó el ambiente. ¡Gloria a Dios!

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Principios Divinos Para el Matrimonio

En este estudio, usted tendrá que pensar como un creyente bíblico, y no como un creyente escritural. Porque el creyente bíblico, es aquel que por encima de lo que lee literalmente, y aún por encima de las enseñanzas clásicas y sistemáticas de todos los seminarios e institutos teológicos, hace una dependencia sana de la revelación auténtica de la Palabra y deja a un costado: costumbres, tradiciones, prejuicios y otras religiosidades huecas e inservibles con las que muchos de nosotros hemos sido formados.

Con este ingrediente aclarado, vamos a introducirnos en este fascinante camino que, al llegar a su término, deberá ineludiblemente habernos iluminado el espíritu en un entendimiento que nos permita ministrar mejor, vivir mejor y amar mejor a nuestro prójimo. Su vida entera mi estimado hermano o hermana, amigo o amiga, va a ser conmovida por esta Palabra hoy y ahora, y muchos de los que lean este trabajo, fruto de un estudio personal en conjunción con un recopilado perteneciente a diferentes siervos de Dios, necesariamente sentirán que tienen que pedirle perdón por lo menos a una persona, por las crueldades religiosas que les puedan haber inflingido en el nombre del Señor.

El primer texto base de esta reiteración del principio divino original, es decir de los fundamentos básicos que Él plantó para lo que luego sería su maravillosa Creación, está en la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios. Por favor: tenga la bondad de leerlo lentamente, no como cuando lee las noticias en el periódico y debe enterarse de todo lo que sucede en los mínimos diez minutos que tiene de tiempo para merendar y leer. No me interesa qué cantidad global de Biblia lee usted diariamente, no me interesa si hace usted devocionales o no, que dicho sea de paso no sé quién los inventó, ya que esa palabra no figura en las escrituras; lo que realmente sí me interesa es qué cantidad de Palabra le es revelada cada día por el Santo Espíritu de Dios que mora en usted.

(1 Corintios 7: 17)= Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias.

(18) ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide.

(19) La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.

(20) Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede.

(21) ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más.

(22) Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo.

(23) Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.

(24) Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios.

(25) En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.

(26) Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está.

Es necesario, antes que ninguna otra cosa, que usted pueda ver con claridad que Pablo está aquí instruyendo, dando un consejo sabio, como un anciano de la Iglesia que es. Quiero recordarle, que ANCIANO, habla de un liderazgo y de una sabiduría divina, no de una determinada edad. La Biblia dice claramente, y todos lo hemos leído de manera suficiente, que los líderes de la Iglesia Primitiva eran los ancianos, gente con sabiduría de Dios, no los pastores como hoy se acostumbra. PASTOR, usted ya lo sabe, es la palabra POIMANO, que significa una función, de ninguna manera un título, un cargo o una posición jerárquica eclesiástica. El caso es que aquí está aconsejando a la iglesia en cuanto a las relaciones. Habla de las casadas en el Señor; habla de yugos desiguales y también les habla a las jóvenes solteras, a las vírgenes, como él las llama en este párrafo. Pero fíjese con atención y cuidado, que dice por qué está dando este consejo, y también señala por qué aconseja lo que está aconsejando. Entonces, antes de leer lo que sigue, por favor, vuelva a leer atentamente el texto. Es importante de sobremanera que usted sepa qué es lo que dice este estudio, pero mucho más importante es que usted reciba luz de un modo directo, a su intimidad espiritual, sin ninguna clase de intermediarios, aunque usted los pueda considerar ungidos.

Dice en el verso 26 que tiene eso por bueno a causa de la necesidad que apremia. En algunas otras traducciones, que a veces es bueno consultar para ampliar el panorama, dice algo más o menos así: De que aconsejo lo siguiente, por causa del tiempo en que vivimos, de la necesidad que apremia o de la condición del tiempo que está en la mano. Es decir: Pablo está aconsejando que este debe ser el comportamiento dentro de las diferentes relaciones, pero aclara que lo aconseja por causa de los tiempos que ellos estaban viviendo, es decir: de la necesidad que apremia. Y esa necesidad, precisamente, era que ellos vivían en un tiempo apostólico, en un tiempo de oposición, en un tiempo de reforma. Cabe aclarar, una vez más y no interesa en cuántas haya que hacerlo, que esta palabra no es la simple ocurrencia o invento de ciertos innovadores autoproclamados “vanguardistas†del evangelio; esta palabra no es nueva. Y si no, reflexione: ¿Cuántos saben que Cristo vino con un espíritu de reforma?

ASPECTOS DE LA PRIMERA REFORMA

En los tiempos de Jesús, había una iglesia establecida. Estaba el Sanedrín, estaban los fariseos, estaban los saduceos, estaban los agnósticos, estaba la religión establecida y la ley tenía su propio templo. Jesús, ignorando total y olímpicamente todo lo que estaba “oficialmente†establecido, tomó a doce hombres rústicos, torpes en estas cuestiones, por no querer decir directamente brutos; hombres de una calidad y una cualidad de esas que hoy les impediría ser aceptados como miembros estables en más de una congregación de esas bien conceptuadas y, con ellos, formó una nueva iglesia. Produjo una reforma y los dejó a ellos a cargo de esa reforma de la iglesia, cuando la iglesia antigua, a esto hay que decirlo, todavía estaba en pie y era la que mandaba. Es muy parecida esa historia a lo que está haciendo hoy a través de mensajeros de la Palabra presente, de la verdad presente, por su Espíritu, y no repiqueteando antiguos y trillados casetes mecánicos que suenan, -y la gente lo ve-, como mensajes de material plástico.

Él, Pablo, entonces, está diciendo: “Yo aconsejo que las relaciones se lleven de esta manera por causa de los tiemposâ€. Bien; Es la intención de este trabajo que usted ha comenzado a leer en este preciso momento, aconsejar cierto tipo de orden divino en nuestras relaciones por causa, también aquí, de los tiempos en los cuales estamos viviendo, que son muy semejantes a los tiempos apostólicos de aquel entonces, porque una vez más, en la iglesia, se está restaurando el ministerio apostólico y, como consecuencia, trae la misma persecución, la misma tensión, la misma intensidad en el ambiente en el cual estamos viviendo.

(1 Corintios 7: 26)= Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está.

(27) ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte.

(28) Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar.

Quiero que usted note con atención, que Pablo aconseja que ni se le ocurra casarse, para evitarse problemas en la carne. Pero también dice que si usted se “chifla†como decimos en mi patria y decide casarse, en verdad, no peca. ¡Qué mambos, cha-cha-cha y merengues tiene alguna gente a la hora de interpretar la Biblia en ciertos temas! ¿No cree?

(29) Pero esto digo, hermanos: Que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; (Quiero acotar en este punto, que hay “muchos y muchas†que todavía se deben estar preguntando por qué tendría que estar este pasaje en la Escritura, ¿No le parece?) (30) Y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; (31) y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa.

(32) Quisiera, pues, que estuviesen sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; (33) pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer.

(34) Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.

(35) Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor.

Entienda con claridad lo que Pablo está diciendo aquí: “Yo no quiero formar una ley con lo que acabo de decir, esto no es una doctrina. Pero lo digo para tu provecho, para que tengas libertad de servir a Dios como es debido†Es decir que: Pablo armoniza a la iglesia, diciendo: “Mira; estamos viviendo en unos tiempos terribles. Hay persecución, tenemos que consumar un destino, tenemos que trabajar como equipo, el Señor está demandando tiempo, dinero, talento. Estamos avanzando al reino en verdad, no tenemos tiempo para distracciones.†Esto está diciendo Pablo: “Yo te aconsejo que, del mismo modo que llegaste a esta hora, así permanezcas.†O sea: que no se salga usted del curso en busca de algo que muy probablemente, Dios ya tiene reservado para usted dentro del curso en el cual se halla. ¿Puede entender de lo que estoy hablando?

MANTENIENDO SU RUMBO

Ahora bien: si usted se sale del curso del destino de Dios para buscar a un hombre o a una mujer, de acuerdo con su condición, es muy probable que usted encuentre algo que no es compatible con el curso de Dios. Es igual que si un médico de un hospital fuera a casarse con una azafata, con una aeromoza. ¿Se da cuenta lo que intento decir? Ese médico, en realidad, ya está casado con el Hospital donde trabaja, y la azafata, por su parte, vive permanentemente en el cielo, volando. Esto le está empezando a mostrar algo muy importante que –supongo-, puede comenzar a matar algunas “vacas sagradas†de la teología vernácula: Yugo desigual no significa si usted se casa con un o una creyente o no creyente. Entienda que hay gente que, sin ser creyente, a veces lo va a tratar mejor que un creyente, ¿Lo sabía?

Un yugo desigual, quiero que lo entienda muy bien, no es otra cosa que yugos que no son compatibles y lastiman los cuellos e impiden tirar parejo, en conjunto, al unísono, en armonía. Y esto va mucho más allá de un creyente con una no creyente o viceversa. ¡Claro que esto es yugo desigual, pero no el único! Un ungido o ungida del Señor, casándose con un o una “dominguera†nominal, también es yugo notoriamente desigual. Y si quiere que le diga algo producto de una simple estadística de la que cualquier pastor podría dar fe, lo que más abunda en la iglesia, hoy día, son creyentes casados que son verdaderos polos opuestos; que viven juntos, pero que andan en soledad.

Estamos viviendo en un tiempo donde hay una sociedad que está espiritualmente en bancarrota. Una generación que está sitiada por la invasión de la perversión y de confusión mental. Todo, desde la educación hasta los productos que nos anuncian en las tiendas, proyectan una imagen de inmoralidad. Una imagen de éxito sin sustancia. De un Dios que parecería haberse sentado en el trono del Humanismo. La iglesia, constantemente, está entrelazada en una guerra natural en este ataque a los absolutos bíblicos que Dios ha colocado en la iglesia. Todo lo que la sociedad armoniza y hace, es un ataque a los absolutos de Dios. Toman una Palabra y, sobre esa Palabra, emiten una opinión, un juicio, una definición que se da como conclusión final e inapelable. El resultado, lo dicho: espíritu de Humanismo y Egocentrismo.

Las estadísticas de las cuales le hablaba, que son frías pero que tienen bases importantes en las cuales recalar, dicen que en los próximos cinco años, tres de cada cuatro matrimonios no tendrán éxito. Esto significa que, de cada cuatro jovencitas solteras que pudieran estar leyendo esto, tres podrían llegar a elegir al hombre equivocado. Entienda que son estadísticas, no opiniones. Usted puede tenerlas en cuenta o no, esa es su decisión, yo no interfiero. Vivimos en una sociedad que enseña que el compromiso de un matrimonio no es necesario para multiplicarnos en la tierra. Y la evidencia está en que, reconozcamos, no es necesario biológicamente estar casados para engendrar seres humanos. Podemos producirlos sin compromisos. De allí, entonces, que mucha gente esté optando, verdaderamente, por reproducirse sin compromisos. No puedo hablar de Latinoamérica en general ni en la Europa de habla hispana, pero con lo que observo en mi Argentina, supongo que es suficiente como muestra.

El grave problema que afronta el sector más jóvenes de las congregaciones clásicas y típicas dentro del pueblo evangélico, es que el asunto se está vendiendo como total y absolutamente “normal†y, casi es considerado como “anormal†el no vivir conforme a esa tendencia o costumbre. La jovencita virgen, en su escuela secundaria, que es el segundo nivel educativo, el que se cursa en la pre-adolescencia y adolescencia, es considerada “la cuadradaâ€, la “mosca blancaâ€, en tanto que la que ya no es virgen, es la que se considera como más “normalâ€. Totalmente contrario a lo que se vivía veinte años atrás, esto es ahora lo considerado como normal. Y ni hablar si el tema tiene que ver con un muchacho, con un jovencito, porque allí las cosas son aun mucho más complicadas.

EL MUNDO DE LOS “KELPERS†CRISTIANOS

Por si usted no está familiarizado con el término “kelperâ€, le diré que es la denominación que reciben los habitantes nativos de nuestras Islas Malvinas, aquellas de la guerra de 1982, la que los británicos llaman “Falklandsâ€. Para el Reino Unido, los kelpers, eran ciudadanos de segunda categoría y para la Argentina, también. De allí que cuando se hablaba de cualquier clase de discriminaciones, en mi país comenzó a utilizarse este modelo.

De aquí a cinco años, dicen los números estadísticos fríos, el sesenta por ciento de los matrimonios terminarán en divorcio. ¡Sesenta por ciento! La edad promedio del hombre que se divorcia, es de treinta y cuatro años, y la de la mujer que se divorcia, de treinta. Eso nos está dejando en clara evidencia que, entre otras cosas, porque nunca se tratará de una sola, claro está, se trata de gente que se ha casado antes de tiempo, muy temprano, inmaduros en su relación. Siguiendo con la numerología estadística, hay otra cifra altamente preocupante: este mismo año, en el mundo entero, al menos dos millones de jovencitas con edades no mayores a los dieciséis años, quedarán embarazadas sin casarse. Por favor, no se trata de una crítica ni de comportamientos legalistas. Se ha evidenciado, asimismo, que esto pasa en las mejores familias, es una realidad. Y le digo más: Mientras mejor parece ser la familia, parecería que más rápido sucede. ¿Casualidad?

Pero eso no es todo. Cerca de uno de esos dos millones de jóvenes, van a abortar ese embarazo. Estas, son simplemente realidades que atacan constantemente a la conciencia de nuestros jóvenes y a nuestros matrimonios dentro de lo que son nuestras congregaciones. Y si quiere que le diga lo que pienso, entiendo que la Iglesia debe encarar muy seriamente este problema y dejar de comportarse como nuestro avestruz de las pampas, una gran ave corredora que, ante el menor peligro, hace un hoyo en la tierra e introduce allí su cabeza, como si eso fuera a salvarle el resto del cuerpo, simulando que no sucede nada y que todo anda muy bien. Porque esa misma estadística dice que, de aquí a cinco años, en la iglesia, dos de cada tres familias van a ser afectadas de alguna manera, de cerca o de lejos, por divorcios. De una manera directa o indirecta. La mamá, el papá, un hijo, una hija, un hermano, una hermana pueden llegar a sufrir un desengaño de esta naturaleza.

Es decir que: la Iglesia tiene como doctrina (Que en definitiva no lo es, porque se trata de simple dogma de hombre), una especie de ley no escrita contra el divorciado. Si usted es divorciado, no interesa demasiado en qué condiciones, pruebe acercarse a una iglesia de las más tradicionales y costumbristas, y podrá apreciar en toda su dimensión el “amor†de los hermanos. Esto nos está diciendo, entonces, que si no cambiamos nuestras posiciones, en los próximos cinco años habremos de quedarnos sin gente a la cual ministrar, porque la mayor parte de las familias estarán afectadas en algún punto de su estructura, por el divorcio. Esto también le está diciendo que, de cada cuatro familias a las que usted le pueda presentar el Evangelio, tres por lo menos van a llegar deterioradas por profundas marcas en sus relaciones. No podemos de modo alguno cerrar los ojos a esta realidad y operar en las profundas heridas de tanta gente con una indiferencia cercana a la crueldad mental y a la carencia absoluta de misericordia y la compasión, comportándonos como si los que acompañaron a Jesús a la cruz (Y no digo “lo llevaron†porque Él fue por su propia voluntad) hubiesen sido los divorciados en lugar de los religiosos de su tiempo, los mismos que hoy, por rara paradoja, seguimos recibiendo muy bien, palmeándole los hombros y hasta ordenándolos pastores de vez en cuando.

UNA CUESTIÓN DE IMAGEN

Aquí hay algunas cosas que se deben tener en cuenta. Uno: No somos exentos del ataque de la filosofía humanística que existe en la sociedad. Estamos conduciendo nuestro automóvil, nuestro carro, nuestro vehículo, oyendo la radio o viendo la televisión y, cada treinta segundos, hay un bombardeo de algún tema amoral o sencillamente inmoral. Parecería ser que ya no se puede anunciar nada en la televisión, en avisos gráficos de diarios y revistas o por intermedio de afiches, sin incluir la imagen de alguna mujer semidesnuda. ¡Hasta en la publicidad de pañales para niños he visto utilizar a una supuesta joven y agraciada “madreâ€, casualmente en ropa interior! ¿Automóviles? Una mujer al lado. ¿Cerveza? Otra mujer acompañando muy “enamorada†de quien la bebe. Sin exagerar la nota y sin entrar en una falsa moralina, se puede decir con total certeza que se degrada la imagen de la mujer en todo el marco de Latinoamérica bajo la excusa del buen gusto y de la estética, que dicho sea de paso, es donde prevalecen la homosexualidad y el lesbianismo. Estas son imágenes silenciosas que forman patrones en nuestras mentes. ¿Sabía usted que la Coca-Cola, por ejemplo, ya no necesita escribir su nombre en sus publicidades? Con sólo mostrar la silueta de una botella, de un envase, ya todo el mundo sabe que se trata de una Coca-Cola. Ese es un “anzueloâ€, un agarre, una fortaleza tal que, si le hubiéramos dado el Evangelio a la Coca-Cola, quizás todo el mundo hoy ya hubiese sido salvo, ¿Se da cuenta?

Esto que le estoy comentando, es de alguna manera lo más alto, el cenit, el vértice, el topo, el “sumum†de un anuncio comercial. Que solamente con una imagen todo el mundo pueda saber instantáneamente de qué estamos hablando. Es válido el ejemplo dado: ¿Un afiche mudo en Argentina? Coca. ¿Otro similar en España? Coca. ¿Uno en inglés, en los Estados Unidos? Coke. ¿Otro con símbolos para nosotros incomprensibles, en China? Coke. ¿En Japón? Coke. En el sitio más árido e inhospitalario de un tremendo país como puede ser por ejemplo la India, junto a un desierto, en una muy precaria construcción de tierra, cartón o láminas de metal que funciona como kiosco, usted pide un refresco y ¿Qué le dan? Coca. Bueno; así de poderosas son las imágenes que constantemente acosan y atacan la mente del creyente. La gran verdad es que vivimos en un ambiente contrario a lo que queremos establecer.

BATALLANDO CON EL DOLOR

Dos: Para resolver cualquier problema que tenga que ver con las relaciones, es necesario que usted se enfrente cara a cara con el dolor. No va a poder hacerlo sin dolor, olvídelo. Si hay algún problema, ya sea de carácter matrimonial o de relaciones, para sanarlos, tendrá que darse de narices contra el dolor y con algunas consecuencias. No va a ser fácil. Así que tenemos que sacarnos esa máscara religiosa con la que solemos andar por la vida, generalmente diciendo: ¡Estoy bendecido! Porque eso es lo que se supone que tiene que decir permanentemente un buen cristiano. Porque yo no sé si usted se ha dado cuenta hasta aquí que un cristiano, es un buen señor que “siempre anda bienâ€. O, al menos, eso es lo que parece; o tiene que parecer. ¿Cómo anda, hermano? – ¡Bien, gracias a Dios! ¡Bendecido! – ¡Qué bueno! ¡Cuánto me alegro de hallar alguien que está bien! – Bueno… hermano… mire… en realidad… muy bien que digamos no ando, usted sabe que… Basta. La gran verdad es que vivimos en un ambiente contrario a lo que queremos establecer.

Tenemos que sacar a la luz el dolor, lo emocional, las realidades, y exponerlas a la autoridad de la Palabra y luego tratar con ellas, continuamente, en nuestra vida personal. No se olvide usted que el noventa y nueve por ciento de las ocasiones en que se presenta un problema en las relaciones, el problema no está en todos aquellos a los cuales nos encanta, nos seduce verdaderamente, cargarles las culpas. Generalmente, el problema estará en usted mismo. Es decir que, si usted se bucea, se rebusca, se analiza y se examina para sus adentros, antes de abrir su boca y salpicar a los que están a su alrededor, comienza a resolver en serio el problema.

Veamos: Todo matrimonio tendrá conflictos. No existe tal cosa como un matrimonio sin conflictos. Mucha es la gente que tiene de todo esto una imagen de esas que son como perfectas. Los colocan casi, en el nivel de un pedestal, de una especie de monumento. En las publicidades de la televisión, donde suelen presentarle un matrimonio hermoso, perfecto, bien bonito, usted no debe olvidar que esos que están figurando ser un matrimonio, no son nada más que actores. Y la palabra ACTOR, ¿Sabe usted cuál es su significado casi literal? HIPÓCRITA, recuerda? Ellos están, normalmente, desempeñando un rol, un papel que, en la vida real, ellos mismos obviamente no viven. Están actuando, no viviendo una vida real. Cuando usted observa las figuras estilizadas y perfectas de todos estos y estas modelos, tenga en cuenta que ellos están viviendo para verse así como se ven. Dejan sus vidas en dietas, regímenes y hasta toda clase de cirugías plásticas y reconstituyentes para verse así en sus espejos. Una persona promedio, en cambio, no tendrá ni el tiempo ni mucho menos el dinero para invertirlo de ese modo en su cuerpo y verse de la misma manera. Por favor: ¡Deje ya de soñar!

Y tener conflictos, naturalmente no es pecado. ¡Gracias a Dios! Estar enojado, aunque por allí le hayan predicado moralinas que dicen otra cosa, tampoco es pecado. La Biblia dice: “enójate si quieres, pero no peques†¿Dice así, verdad? O sea que es posible enojarse sin pecar. Hay mucha gente que cree, sinceramente, que cuando se enojó, ya pecó. Entonces ¿Qué reacción tiene? Y, perdido por perdido, se desbanda y le da rienda suelta a todo su enojo. Y entonces sí termina pecando sólo porque creyó que, al enojarse, ya había pecado. Cuando un matrimonio se despierta, por la mañana, lo primero que tendría que hacer es pedirse mutuamente perdón. ¿Por qué? ¡Pues simplemente por todos los errores que seguramente va a cometer ese día!

LOS ABSOLUTOS DE DIOS

Nosotros, como creyentes, dentro de nuestra hermandad eclesiástica, no solamente somos distintos a un mero ser humano, por ser creyentes, sino que dentro del propio grupo de creyentes, hay otra segregación, otra separación, otra discriminación. Se trata de la gente que es vanguardista en el mensaje. Siendo así, entonces no sería justo comparar nuestros matrimonios con lo que se considera un matrimonio normal en la tierra. ¿Por qué? Porque las presiones que nos rodean, son muy diferentes, muy distintas a las que ellos tienen que vivir. Tendríamos que estudiar a nuestro matrimonio, dentro del contexto de nuestro llamado.

Pablo dijo: “Te estoy diciendo esto por causa de nuestro llamado. Estamos viviendo en un tiempo apostólico. Debes recibir de buen grado algunas normas para que, dentro de las presiones normales a nuestra comunidad, (No la de allá afuera, sino la de aquí dentro) podremos sobreponernos a los ataques inmorales y satánicos.

Tenemos que ver las relaciones conforme a una postura relacionada con la mentalidad del reino de los cielos. Esto significa que debemos verlas a través de lo que yo llamaría, “un ojo divinoâ€. Entre otras poderosas razones, porque somos un ministerio pionero, porque también somos un ministerio profético. El creyente promedio ni siquiera alcanza a entender esta terminología que aquí estamos utilizando. Esto, simplemente, es la forma en que somos. Y tengo que decirle algo más: No podemos negar de ninguna manera quienes somos. Porque eso es, precisamente, quienes somos. Partiendo de una sola y sencilla base, por supuesto: Que sepamos quienes somos, no que todavía estemos viviendo como pidiéndole permiso al mundo cada día para hacerlo, soy claro?

LO QUE VIVE EN SU INTERIOR

Hay diferentes tipos de potenciales invertidos en nosotros para llevar a cabo ciertas partes del plan de Dios, que cualquier nivel de creyente ignorante jamás podrá consumar. No importa cuán pequeños en el Espíritu seamos hoy, Dios quiere algo grande para nosotros. El sistema del mundo se las ha ingeniado para hacernos creer que, por hallarnos fuera de ese sistema y sin posibilidades de que alguien nos permita el acceso, nuestro potencial es reducido y sin valor. Tenemos que reconocer que ha sido bastante buena la estrategia del diablo, ya que ha convencido que no pueden a varios, incluidos muchos que verdaderamente tienen un potencial capaz de tomar naciones ellos solos. ¿Le explica eso, a usted, por qué la Iglesia siempre parecería ser algo de cuarta categoría cuando se la compara con las normas y costumbres de la alta sociedad? El diablo se las compuso para hacerles creer a ellos (Y a algunos de los nuestros también), que los horóscopos, la parapsicología y el yoga tienen más “nivel†o status que un culto en una iglesia evangélica.

Tenemos que desconectarnos de todo aquello que la sociedad predica como “normalâ€. Me pregunto y le pregunto: ¿Qué es ser normal? Claro está, eso depende de quién y en qué circunstancias lo está diciendo. Porque si usted hace la descripción, por ejemplo, de lo que es una familia normal, el promedio y la estadística nos dicen que su vecino, que no está en el evangelio, realiza una descripción de lo que es una familia normal, muy diferente a la suya. Entonces, una vez más debemos preguntar: ¿Qué es normal? Nosotros tenemos nuestros conceptos, y deseamos que nuestras familias se introduzcan en esos conceptos. Queremos ingresar a nuestros hijos mayores de dieciocho años, ya adultos, dentro de nuestros propios conceptos, y de ese modo no les permitimos desarrollar sus propias vidas, convirtiéndonos, de esa manera, en una auténtica piedra de tropiezo en lugar de una ayuda concreta y eficaz.

A veces ejercemos presión para que nuestros hijos cumplan aquellos sueños que nosotros no hemos podido o sabido cumplir. Somos, en este caso, como la gallina, que en ocasiones protege demasiado al huevo al extremo de dañarlo ella misma. Debemos entender que nuestro trabajo con nuestros hijos, es desarrollar en ellos unos principios que le sirvan para que puedan prevalecer en la sociedad. Porque nuestros hijos, mi querido amigo, no son nuestros; Dios nos los presta para que los equipemos. Y ese equipamiento, generalmente finaliza cuando ellos tienen alrededor de quince o dieciséis años. Se supone que después ya no van a aprender nada más. De allí para adelante, ellos van a hacer lo que van a hacer aunque usted esté todo el día encima diciéndole todo lo contrario.

Esto que está leyendo, quizás no le agrada demasiado. No le hace, sigue siendo cierto y verdadero. Sepa que el niño, a los dos años de edad, ya tiene su mentalidad desarrollada. Sabe lo que va a ser, el carácter que va a tener, puesto que ya lo tiene. Y no vaya a creer que esto es sicología; más adelante podremos ver que es Biblia pura. Lo mejor que podemos hacer, entonces, es confiar en Dios que los principios que hemos puesto en ellos, no van a separarse de ellos ni siquiera en los tiempos de máximas crisis. ¿Sabe algo? Eso es lo único que tendrán suyo, lo que usted les haya dado cuando crecieron.

La vida en el hogar, se vive de gracia, no de dones. Es necesario que entienda muy bien para que evite reproches, enconos y errores, que los dones no son para desarrollarse en el hogar. Es por eso, y aquí regresamos al tema central, que tenemos que ver a nuestro matrimonio dentro del contexto de nuestro llamado. Muchos matrimonios, de aquellos considerados “normales†y “legalesâ€, no tienen dentro de sí la capacidad de desarrollar el propósito de Dios en la tierra. Usted sabe muy bien que Dios habla de que va a tener una Iglesia gloriosa. Y cuando habla de esa Iglesia gloriosa, en el capítulo 5 de la carta de Pablo a los Efesios, precisamente la compara con el matrimonio. Allí es donde dice: Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, así como vuestros maridos están sujetos a Cristo. Pero cuidado, que esto no es por disposición de, sino relativo a. Es decir: Amar a sus esposos como Cristo amó a la Iglesia, es decir: con un amor insaciable, que todo lo perdona. Nosotros siempre demandamos la sujeción, pero nuestro amor, convengamos que no es el de Cristo.

EL MISTERIO DEL PROPÓSITO DE DIOS

Abajo, fíjese, dice que toda esta cosa es un misterio. Esto es que: Cuando se pone a hablar de todas esas relaciones, dice que todo esto es un misterio, pero a la verdad, no se está hablando del matrimonio en sí, sino de Cristo y la iglesia. Por favor, si usted desea aprender y permitir que esto lo bendiga ricamente, vaya teniendo en cuenta esto. Porque luego dice que la razón por la cual el hombre y la mujer dejan a padre y madre, es para unirse al cuerpo de Cristo. O sea que el matrimonio, fue instituido para avanzar el propósito de Dios en la tierra, no para solamente entretenerse con el sexo. Y un matrimonio fuera de este propósito, como máximo podrá ser bueno, pero no tendrá éxito. El éxito, desde los ojos de Dios, es consumar su plan y no contabilizar cuantos automóviles usted posee, en qué clase de mansión habita, adónde viaja en sus vacaciones o cuan importante es usted en su trabajo o en su empresa.

De manera que nuestra revelación tiene que incrementarse, porque cuando nos identificamos con aquellos ministerios verdaderamente pioneros, la guerra en ese ámbito y las presiones que Satanás nos trae, son de acuerdo con nuestro llamado, aunque usted, temporariamente, pueda estar ignorando ese llamado. Esto quiere decir que pasamos a vivir en un nivel donde los ataques son con mísiles, aunque usted todavía se esté defendiendo con una pequeña navaja. Por eso, más nos vale que aprendamos cuáles son nuestras armas y que sepamos utilizarlas. Con esto, le estoy queriendo decir algo muy importante: para preparar un ministerio, generalmente hay que desunir a un matrimonio. Porque una iglesia es tan fuerte como la unidad familiar que posee. Una nación es tan fuerte como la unidad familiar que posee. Por eso el ataque social es a degradar el valor familiar. Estamos llegando ya a un tiempo en donde ya la familia ni siquiera almuerza o cena junta, porque no le dan los tiempos para ello. Tenemos que trabajar duramente ambos padres para poder alimentar a la familia, de manera que a nuestros hijos, mayoritariamente, los crían personas extrañas. La Biblia nunca ha dicho que mande sus hijos a la escuela; lo que ha dicho es que usted los eduque. Ya lo sé, estas son cosas que no nos agradan demasiado, cosas que por allí nos hacen sentir como aquellos hermanos menonitas que han elegido paralizarse en el tiempo y que son observados como raras especies por la gente sin que nosotros tengamos en cuenta un pequeño detalle: Lo que ellos hacen, es mucho más bíblico que lo que hacemos nosotros, no sé si me entiende.

UNA IGLESIA GOBIERNO, NO “DEL†GOBIERNO

Nosotros le hemos entregado las escuelas al humanismo. Porque la escuela, no sé si sabe, comenzó en la Iglesia. Las mejores universidades, fueron institutos bíblicos. Muchas de las más prestigiosas que usted quiera encontrar, fueron creadas para formar y para capacitar ministros, y hoy son los centros satánicos más grandes del planeta. Le delegamos a la sociedad lo que nos correspondía porque fuimos muy religiosos en tiempos pasados. No deseábamos mezclar a la Iglesia con la sociedad. Creíamos, entonces, en un Dios que no quería saber absolutamente nada con el hombre, que es como decir que un padre amante no quiera saber nada con sus amados hijos. Por eso es que la Iglesia Católica Romana tiene una buena posición. Porque se inmiscuyó en todas esas cosas, lo cual es el llamado del reino de Dios. Está involucrada en la educación, al menos en una gran parte de nuestros países de habla hispana, en la economía, en la política, en el gobierno, en todo eso. Que tenga una parte importante de su doctrina basada en el error, no significa que, si hace lo que es la voluntad de Dios, le funcione, porque Dios respetará siempre el resultado de la obediencia a sus principios, aunque venga del ateísmo. Suponer que tomaremos las naciones desde dentro de las cuatro paredes de un templo, es insólito. ¡Pero hermano! ¡Dice la Palabra que ellos vendrán a la Iglesia a buscar solución a sus problemas! – Es verdad, pero eso será cuando esa Iglesia manifieste a un Dios vivo en su seno. No por la cantidad de profesionales universitarios que tenga entre sus miembros. Además, una pequeña acotación: si HOY viene el señor Ministro de Educación o como quiera que se lo llame en su patria a quien está a cargo de las escuelas, a su congregación, a preguntar qué debe hacer con su ministerio, ¿Habrá alguien preparado para darle una respuesta seria o lo vamos a conformar con nuestro clásico. “¡Ore hermano! ?

Es importante que usted entienda muy bien esto que estamos desarrollando aquí y ahora, para que no se confunda. La Iglesia, cuando es Iglesia, está por encima de cualquier gobierno. El problema radica en que se ha pervertido, pero su visión era la correcta. Vivimos dentro de un contexto en donde tenemos que tener revelación en el nivel que estamos viviendo. Vamos a tener guerra. Y guerra significa oposición y hostilidad. El ambiente en el cual nosotros nos vamos a desarrollar, es exactamente contrario a lo que deseamos construir. Es normal que en el ambiente no haya cooperación con lo que usted tiene ordenado por el Señor hacer. Esto, mi querido hermano o amigo, no significa que usted tenga que renegar de ese ambiente. Ya sabemos que no es normal que el ambiente coopere con lo que deseamos construir, ya que el ambiente sabe perfectamente que, una vez construido eso nuevo, lo suyo va a comenzar a derrumbarse.

Así es que entonces, amados esposos y esposas, es menester que entiendan y atiendan a esto: es absolutamente normal que el ambiente no provea algo viable para mejorar el matrimonio. Es una decisión personal. El enemigo trabaja, precisamente, para distorsionar la expresión natural del matrimonio de Dios. Y, cuando se habla de distorsiones, se está hablando necesariamente de principados y de potestades, de gobernadores y de huestes de maldad que, según Efesios 6, se encargan de distorsionar la imagen de todo lo que es de Dios en la tierra, incluido el matrimonio. Eso prosigue lenta pero firmemente, hasta que nosotros nos llegamos a creer que, realmente, el matrimonio es algo bien distinto a lo que Dios quería que fuese.

LO QUE NO CONSTRUYE, NO DESTRUYE

El matrimonio no es constituido por el sexo. Esto es tan de fondo, que será necesario que lo lea y lo relea cien veces si es preciso, para que no se confunda y sepa de qué estamos hablando. Le he terminado de decir que el matrimonio no se constituye para ejercicio de su sexualidad. Quiero decir con esto que: el sexo o ese tipo de unión entre el hombre y la mujer, no es lo que a usted lo casa o lo hace uno. Y esto significa que, siendo así, estamos descubriendo y definiendo que el sexo tampoco puede destruir su matrimonio. Porque si el sexo no hace al matrimonio, en modo alguno tampoco lo puede deshacer. ¿Verdad que es difícil de entender? El matrimonio, amigo mío, no fue idea del hombre, de manera que el hombre tampoco lo puede deshacer. Pregunto: Si por alguna causa atendible y muy de fuerza mayor un matrimonio tuviera que dejar de tener sexo, ¿Será eso motivo de divorcio? El sexo no destruye al matrimonio ni lo construye: sólo lo incluye. Eso, mi amado hermano o hermana, y cuidado que esto no es una licencia para pecar, significa que en determinados casos, hasta el adulterio puede ser perdonado. Aprenda que Dios, lo que quiere, es mantener ciertos patrones, ciertos principios, en tanto que Satanás lo que quiere, es pervertirlos.

(Génesis 1: 26)= Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

(27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

(28) Y los bendijo Dios, y les dijo; Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

LA AUTORIDAD DE LA UNIDAD

Deseo que usted note claramente que todas estas actividades, que son desarrolladas por parte de lo que Dios llama El Hombre, están decretadas y fueron ordenadas con entidad de mandamiento, basándose en la unidad del hombre y la mujer. No lo bendijo a él solo ni a ella sola. Porque aquí lo dice con total claridad: LOS bendijo. ¿Qué es lo que bendijo, entonces? Exactamente, bendijo la unidad. Y fue precisamente a esa unidad a la que se le dio una comisión, a la que se le dio una autoridad. Esto significa que fue a una unidad a la que se le dio una misma herencia. Entienda: no hay en absoluto dos niveles en lo que tiene que ver con el hombre y la mujer. Tienen, bíblicamente, el mismo nivel, aunque por allí se haya enseñado otra cosa. Ambos tienen la misma autoridad. El plan de Dios, hermano mío, apréndalo, depende de ambos para poder consumarse.

Lo primero que se puede ver en estos versículos, es una dimensión comunitaria de Dios. La expresión de un Dios, es cierto, en forma plural, pero desde una base singular. Es decir: Yo, Dios, quiero expresarme pluralmente. Él dijo: “Sean hechos a nuestra imagenâ€. Y colocó, dentro de la unidad matrimonial, lo único que puede expresar a un Dios polifacético, es decir: Dios es uno, pero al mismo tiempo es tres. Dios tiene más de una expresión, que sólo puede ser vista en el matrimonio. Una persona singular, expresándose pluralmente. Esto es: tiene una sola visión, pero una diversidad de expresiones. Tienen una sola comisión: sojuzgar, fructificar y multiplicarse, pero la expresan en diversidad. Lo sabemos; el hombre y la mujer, naturalmente, no son iguales, son diferentes en su expresión; pero sí son iguales en su autoridad ante Dios, se entiende?

CON LOS OJOS DE DIOS

Muy pocos matrimonios son perfectos, esa es una conclusión casi con nivel de absolutismo autoritario, pero no deja de ser una inapelable verdad por ello. Si elaboramos una evaluación honesta de cada uno de nosotros mismos, estamos seguros que nos vamos a encontrar fallas. Dios dice, sin ir mucho más lejos, que va a tener una Iglesia perfecta, pero cuando nosotros miramos a la Iglesia, le encontramos un millón de fallas. Entonces, convengamos en que tenemos que ver a nuestro matrimonio con los ojos de Dios y llamar a las cosas que no son, como si ya lo fueran. Y tener la fe de Dios para con nuestros matrimonios. Considerando que Él ha sido fiel en comenzarlo, se descarta con total seguridad que Él lo va a terminar debidamente. Eso, claro está, si nosotros se lo permitimos, porque todo lo que hace Dios con el hombre, requiere de su voluntad y de su cooperación. Dios no anula en el hombre aquella voluntad con la que lo formó.

Es posible que un matrimonio pueda estar padeciendo problemas, pero al mismo tiempo, ese mismo matrimonio, puede estar expresando un fuerte compromiso con el reino de Dios. Es bastante frecuente encontrar matrimonios de creyentes con un fuerte compromiso con las cosas del Señor que, cuando reposan sus cabezas en la almohada, están llenos de problemas. Están aquellos que tienen problemas con su sexualidad, están los que tienen problemas de estar viviendo en soledad, con tremendo dolor por causa de no poder comunicarse convenientemente con su cónyuge. Desde lo externo, por fuera, esto nunca se llega a observar, es indispensable saber y poder discernirlo espiritualmente. Créame que he visto matrimonios que llevan veinte, treinta años juntos y todavía nadie ha podido ser honesto uno con el otro, para poder expresar qué es lo que nos gusta y qué es no nos gusta. Han vivido toda una vida de engaño “bien intencionadoâ€, -si se me permite esta barbaridad lingüística-, sólo porque no se han querido ofender el uno al otro.

EL DESARROLLO DEL POTENCIAL

Pero Dios, mi estimado hermano y amigo, nos está trayendo a un nivel en donde hay transparencia. Porque otra cosa que se ve en estos tres versos, es el potencial personal que puede ser explotado en cada uno, tanto en la mujer como en el hombre. Viendo la Comisión que Dios le dio a la pareja, podemos ver qué tanto potencial hay en lo que es una mujer y lo que es un hombre. En nuestro peregrinaje en la tierra, dentro de nuestra mente, tiene que estar la responsabilidad mutua de desarrollar el potencial de cada cónyuge. El primer trabajo de un hombre -¡Atención varones de Dios!- es maximizar a su esposa. Hacer lo posible y lo imposible para que ella pueda extraer de su interior, todos, pero absolutamente todos los valores con los que puede bendecir. Tengo la certeza de que cuando cada hombre que haya estado casado en la tierra llegue al cielo, la primer pregunta que alguien le hará y que usted tendrá que responder, será: ¿Por qué tu esposa llegó, o no llegó a lo que ella fue creada para ser? Mas nos vale tener una respuesta que no nos deje en una posición egoísta, machista o cosa por el estilo. Pero también a ti, mi querida hermana, se te va a preguntar por qué no ayudaste a tu esposo a maximizar y potenciar su llamado en lugar de pasarte toda tu vida tratando de que se observara que eras tú la que llevaba las cosas adelante.

Lo primero que se puede ver en esa pareja, es que tenían un potencial no desarrollado, y Dios, en su sabiduría, viendo ese potencial, les dijo: ¡¡Sojuzguen el planeta entero!! El Edén, era un pedazo de Mesopotamia. El resto de la tierra estaba en desorden. Lo que estaba en orden, era el Edén. Él les dijo: protege el Edén, y sal a la selva y corrígela. Es decir que vio el potencial que había en una pareja para reinar en el globo terráqueo. Dios no se equivoca jamás cuando habla. Y la prueba de esto es que el hombre sigue reinando sobre el planeta. Aunque habrá que reconocer que esos hombres que reinan, están sin Dios. Porque al planeta, te digan lo que te digan, no lo puede gobernar otra cosa que no sea un hombre.

Con sólo levantar nuestros ojos al firmamento, veremos esos enormes aviones volando como si fueran pájaros. Es casi imposible poder creer que todo un mastodonte así pueda despegar del suelo y desplazarse por los aires con esa facilidad. En otro momento, ponemos nuestros ojos en el mar y allí está, ese enorme buque, navegando y surcando las encrespadas aguas marinas como si fuera un pequeño bote a remos. O si no, podemos observar a través de las pantallas de la televisión, como una enorme nave interplanetaria comienza a ascender y va cobrando velocidad hasta salir de la órbita y dejar girando allí a una estación orbital o a un satélite operativo. Y después de todo esto, nos encontramos que cualquiera de estas cosas sucede porque un punto casi insignificante de la creación llamado Hombre, es quien aprieta un botón que pone en marcha todos esos mecanismos. Fíjese que una computadora ha sido creada por el hombre y, hoy, la informática gobierna el mundo. En eso, exactamente pensaba Dios cuando los miró y dijo: ¡¡Sojuzguen la tierra!!

La religión es la que lo separa a usted de ciertos talentos que, como no son tocados, el diablo ni corto ni perezoso, los capitaliza. Es concreta la historia: Cuando apareció la televisión, la iglesia dijo: ¡Esa es la caja del diablo! Tanto declararon con sus bocas y se convencieron que ese era la caja del diablo que, al final, el diablo se los llenó de toda su basura. Ahora daríamos lo que no tenemos (Y de hecho tenemos que hacerlo) por estar en la televisión cuando se nos diera la gana y poder decir todas las cosas que nos vinieran en ganas, pero no hay caso; fuera de los canales cristianos, que dicho sea de paso no logran conseguir la excelencia que se espera de ellos, en los canales abiertos, no se nos permite la entrada, a menos que desembolsemos cifras millonarias que, naturalmente, no le exigen ni a las sectas, ni a las ciencias esotéricas ni a la iglesia oficial de cada país, porque el diablo nos arranca la cabeza con los precios.

El error estuvo cuando se pensó y se predicó que la televisión era una creación satánica para inducir al pecado. Olvidamos que Satanás no es creador, él es apenas un burdo imitador y lo que sí sabe hacer muy bien es imitar primero y pervertir luego, si se lo deja, la creación de Dios. Es decir que la televisión venía para la Iglesia, pero la Iglesia la rechazó. Como todavía está rechazando en muchos sitios, el utilizar Internet. ¡¡Está lleno de pornografía!!, Se excusan Y claro, si no llenamos con materiales interesantes que realmente alimenten y atrapen a las personas, el mundo siempre va a elegir esa pornografía antes que nuestras cosas. Tenemos que aprender a decir, aunque nos parezca muy de la iglesia: “De la religión no quiero nadaâ€. O sino: “Si es religión gracias, pero no quiero.â€

PARA CASARTE, TIENES QUE SER SOLTERO

Al leer este subtítulo, casi nos dan ganas de decir ¡¡Chocolate por la noticia!! Sin embargo no, chocolate nada, porque otra de las cosas que se pueden observar en esos versos que hemos leído, es la expresión de la productividad inherente a nuestra calidad de personas. Tenemos la capacidad de reproducir un mundo de cosas. El hecho de estar casados, debe producir el doble en nuestra vida, y no disminuir la productividad que teníamos cuando éramos solteros. Porque dos, se supone y es más que lógico, que podrán más que uno. El problema es que, para estar casado, primero tiene que ser soltero. Pero cuidado, porque ser soltero no es estar solo, no se confunda. Estar solo y ser soltero, son dos cosas bien diferentes. Si usted está solo, lo que usted necesita es una compañera, un compañero, un buen amigo o una buena amiga. Soltero, en cambio, es una persona cabal y entera en sí misma, que de ninguna manera necesita de otra persona para sentirse cabal, ¿Me está entendiendo?

El problema con la gran mayoría de nuestros matrimonios, es que nos casamos sin ser solteros primero, y entramos al matrimonio creyendo que el cónyuge nos va a completar. Y alguien dijo alguna vez que después de la luna de miel es cuando llega la realidad. Como consecuencia, tenemos gente que lleva treinta años de casada y aún no han logrado ser solteros. Y viven en un mundo de soledad aunque estén viviendo en pareja, porque no tienen la comunicación correcta para expresarse, porque es imposible hacerlo sin primero ser soltero.

Soltero significa que, si usted nunca se casa, igual va a consumar el llamado de su vida. Y no se refiere a ministerios, se refiere a lo que usted ha nacido para ser y que lo va a conseguir con o sin novio, con o sin novia. Usted sabe muy bien quién es, sabe lo que quiere, sabe como o va a conseguir, cuanto tiempo va a tardar en hacerlo y, aunque nunca tenga una pareja, siempre va a tener lo suficiente para subsistir y desarrollar lo que Dios quiso que desarrollara en la tierra. Eso es ser soltero. La verdad es que, de un análisis no demasiado profundo, salta a la vista que, la mayoría de nuestros jóvenes hoy día, no son solteros.

LA CUESTIÓN DE LA DEPENDENCIA

Así es; está el nivel de dependencia. Porque no sé si se ha dado cuenta que todo el mundo nace dependiente de algo. Las plantas nacen dependientes, los pequeños perros, a los que nosotros llamamos por aquí “cachorrosâ€, nacen dependientes de algo, los gatitos nacen dependientes, los bebés humanos nacen dependientes. Todo el mundo, en sus inicios, comienza siendo dependiente de otra persona que ya estaba viviendo. Una iglesia, si usted quiere, comienza dependiendo de otra antes establecida, lo que le quiere significar que, un estado de dependencia, es total y absolutamente normal. Sin embargo el mundo ha fabricado un algo tremendamente valioso, -dice-, de la cuestión de la independencia. ¿Quién lo puede entender?

Pero luego viene el segundo estado, el de la independencia, que es donde creen estar la mayoría de nuestros jóvenes. Porque creen ser independientes. Sólo que hay un problema aquí; ser independientes, significa pagar sus propias cuentas. Usted paga la comida que usted se come, usted paga la ropa que usted se pone, paga el teléfono que usa, paga la luz que le alumbra, usted paga todo. Eso es independencia, no esa cosa entremezclada y ocurrente que significa que el chico y la chica se vayan a vivir juntos a los diecisiete años porque dicen ser independientes y que mamá y papá de ambos lados levanten “una ofrenda†para pagar sus gastos porque ellos no trabajan con nadie. Eso no es independencia, eso es –como decimos los argentinos. Una “avivada†juvenil y hormonal con complicidad adulta. Aún en ese estado, hay mediocres que le dan problemas a sus padres porque se quieren casar porque, -aseguran-, ya son independientes. Pero la de la independencia, no es la etapa donde uno se casa, sino la tercera: la interdependencia, que es cuando usted subsiste por sí mismo y aún le sobra como para darle a otro. Allí es donde de lo que le sobra para dar, entra en un matrimonio para compartir, ¿Se da cuenta?

Veamos una cosa. Su esposa, ya era una mujer antes de conocerlo a usted, verdad? No se hizo mujer por su causa, ya lo era antes. Y de lo que le sobra de su vida, la comparte con usted. Eso es interdependencia, compartir el uno con el otro, compartir sus vidas. Ella comparte su vida con usted, no le pertenece a usted. Tome nota porque esto es importante, ha traído demasiados dolores de cabeza equivocarse en esto. Recién cuando comienza a pensar así usted va a tener éxito. Deberá respetar su singularidad y ella, obviamente, respetar la suya. De ese modo, sólo de ese modo, podrán servir a Dios los dos sin estorbarse, sin superponerse y, principalmente, sin competir, como lo desea el Señor: complementándose. Pero primero, y habrá que repetirlo hasta el cansancio: hay que ser soltero. Porque la autoridad en todo esto, proviene de tres puntos fundamentales: Nº 1)= La experiencia que usted tenga. Nº 2)= El estudio de este tema que usted haga. Nº 3)= Haber hecho todas estas cosas al revés y haberlo podido corregir.

Así es; hay que ser soltero para casarse. Soltero es una persona cabal, completa. Hay gente que vive con una tremenda y profunda timidez durante gran parte o toda su vida. Y psicólogos más o menos, no es el tema justipreciar su labor ahora, pese a que se sienten excelentes personas porque alguien les ha dicho que ser tímido es un valor positivo, no se dan cuenta que lo son por causa de profundos dolores internos, que obviamente no se van a ir con sesiones de terapia del alma, porque tienen que ver con el espíritu y allí llega solamente Dios, y no psicólogos o psiquiatras, aunque ciertos status eclesiásticos aseguren otra cosa. Cuando llegan al matrimonio en esas condiciones, pensando que el otro los va a completar y los va a sacar de su timidez, se dan de cara con la frustración. Aprenda esto por favor: Lo único que la unión matrimonial lo completa a usted, es la carne, porque tanto el alma como el espíritu, sólo se los completa Dios.

REPASANDO LAS RAZONES EQUIVOCADAS

Entramos al matrimonio, en muchas ocasiones, pensando que el cónyuge nos va a ayudar a sentirnos completos. Estamos en un engaño, porque estamos exigiendo lo que ningún ser humano nos puede dar. De allí que haya tantos matrimonios que se han unido por las razones equivocadas. Porque me impactó tremendamente su cuerpo. Porque me encantó su mirada y su voz varonil. Porque me tengo que casar sí o sí ya que me quedé embarazada. Porque mi madre y mi padre no me dan ninguna libertad para salir donde yo quiera y casándome voy a independizarme de una vez por todas. Todas estas son razones sumamente populares como motivaciones de casamientos y, a partir de las cuales, tanta y tanta gente ha contraído matrimonio. ¿El resultado? Una vida que nunca pudo encontrar su verdadero potencial. Sólo conviven para pagar el alquiler, la renta, para tener hijos y, obviamente, para tener problemas. Una vida muy aburrida. Fíjese muy bien en esto que está leyendo; ¿Se atreve a, por lo menos, intentar corregirlo?

También nos encontramos con la capacidad de señorear. Si Dios dijo que podemos señorear es porque –y le contaré un secreto- ¡¡Podemos señorear!! Y lo otro que se ve aquí, es que hay una habilidad de guerra espiritual demostrada. Dios dijo: sojuzga el planeta, lo que quiere decir que dentro del hombre, está lo necesario para sobreponerse a cualquier circunstancia adversa del planeta en el que habita. ¡¡Él tiene que estar allí!! Aunque aún no esté desarrollado. Recuerde que Dios no habla por hablar. Dios no dice algo por las dudas ni para ver qué sucede o qué rostro pone usted. Cuando Dios habla, imparte. Así es como funciona esto. Él dijo: ¡Sea la luz! Y la luz, fue. Él dice: ¡Sé fuerte! Y en ese mismo momento le está dando fuerzas a usted para que lo sea. Él no arroja palabras al aire, imparte. Todo lo que Dios dice, por pequeño que pueda parecer, tiene un inmenso valor. Es poder creativo en su palabra.

LE HARÉ AYUDA IDÓNEA…

En el libro del Génesis 2:18, dice que no es bueno que el hombre esté solo, verdad? Ahora, fíjese en el capítulo 1. Él fue el Creador de todo y, cuando habla de la Creación del hombre, en el mismo libro de génesis 1:26, habla de ellos como si fueran uno solo. Y en el capítulo 1 dice que Él lo vio y eso estaba bueno en gran manera. Pero cuando separa el mismo recuento, (Es decir, en el capítulo 2, que es un recuento en detalle del primero, que no es otro, sino que es continuación ya que en el primero lo generaliza y en el segundo lo detalla, pero es lo mismo), está detallando cómo hizo al hombre y cuando lo terminó y lo colocó allí, entiende que el hombre está perfectamente tranquilo en su trabajo, no era que anduviese por allí desesperado buscando mujer o algo por el estilo por alguna razón en especial. Dios le dio una comisión a Adán y Adán, lejos de hacerse problemas o sentirse acongojado, muy por el contrario, andaba contentísimo trabajando y cumpliendo con lo que le habían encomendado. Porque al trabajo, mi hermano, lo creó Dios, no el diablo como muchos creen y hasta predican. Dios creó al hombre, le dio vida eterna y le dijo: ocúpate en algo. ¿Y qué hizo? Pues le dio trabajo.

El caso es que, tal como se ha dicho, Adán andaba contentísimo trabajando. Pero, ¿Sabe qué? Fue Dios el que miró y dijo: no es bueno que ande solo. ¿Por qué diría Dios eso? ¿Cómo sabría eso, Dios, si nunca había habido un hombre antes que él? Analicemos un poco: ¿Bajo qué parámetros llega Dios a la conclusión de que no es bueno que ese hombre esté solo? ¿Nunca se preguntó esto? Entonces, y a pesar que la lógica no es cosa del Espíritu sino del alma, pero teniendo en cuenta que a esa alma también la creó Dios, habrá que utilizar la lógica. Y la lógica nos dice que fue basándose en su propia experiencia. ¿En su propia experiencia? ¡Claro! ¡Por eso Dios creó la Iglesia!, Para no estar solo. ¡Pero es que eso fue después! En nuestro tiempo cronológico, sí, pero Dios es eterno, no lo olvide. Y en el concepto de eternidad los tiempos no se miden como en la realidad material. Entonces dijo Dios: “En mi sabiduría, yo veo que estar solo no es conveniente. Entonces el matrimonio fue creado para ministrar la soledad, no el sexo. Por esa misma razón es que, un matrimonio que está conviviendo pero que todavía anda en soledad de dos, no ha terminado de entender todavía lo que es el matrimonio. Que usted sea un verdadero campeón olímpico en materia de sexualidad, y aunque sus amigos machistas opinen absolutamente lo contrario, no le garantizará a usted un buen matrimonio, lo entiende?

Y luego de decir que no era bueno que el hombre estuviera solo, Dios dijo: Le haré ayuda idónea para él. En el original hebreo, la palabra aquí es ALPHANEI, y significa: “Le voy a poner una persona al frenteâ€. Atención: no al costado; mucho menos tres pasos atrás; dice al frente. Frente a frente, cara a cara, ojo a ojo. De ese modo es que se puede ministrar la soledad. Y fíjese usted que es bastante problemático para un matrimonio, por ejemplo de raíz latina o hispana, el hablar frente a frente, cara a cara, ojo a ojo, que es como decir: de igual a igual. Generalmente se lo hace desde la distancia. Ella, en la cocina, él, en el comedor o en la sala; sin mirarse y, en muchas ocasiones, incluso sin oírse. La otra definición de Ayuda Idónea, es mucho más contundente: “Lo mejor que Dios encontró para ustedâ€. No un bastón, no una muleta o como quiera que se llame ese elemento con el que los cojos deben andar: Lo Mejor.

Esto implica que estamos hablando de alguien que está de frente. Cuidado que nadie está diciendo aquí que el hombre no sea o no deba ser cabeza, eh? Pero más cuidado: ser cabeza no significa necesariamente ser primero. Ser cabeza, en todo caso, significa ser responsable por el resultado, eso es todo. Y se habla, preponderantemente del ámbito espiritual, que se entienda. Así es que, la mayoría de los problemas en el matrimonio, tienen origen en el hombre. Y que conste que a esto lo ha escrito un hombre, pero no un machista irracional. ¿Por qué? Porque la mujer tiene algo en ella, creado por Dios, que le permite someterse gustosamente a la autoridad del hombre cuando ese hombre tiene autoridad divina. Lógicamente, estamos hablando de hombres y mujeres honestos. Tendremos que descartar las excepciones que las hay y muchas. Fíjese que en ese asunto de la sujeción, allí sí es como si fuéramos robots, autómatas. Porque cuando usted funciona como debe funcionar, la mujer también funcionará adecuadamente. Cuando hay liderazgo divino en el hombre, nunca hará falta que de una orden. Pero entonces, ¿Usted está en contra de los movimientos feministas, hermano? Yo no estoy en contra de nada. Lo que puedo decirle es que los movimientos feministas han sido creados para defenderse del machismo proliferante. Y puedo decirle, también, que ninguna de estas dos cosas forman parte del plan de Dios para sus criaturas.

DOS PUNTOS DISTANTES: UN MISMO NIVEL

Veamos que Dios creó una expresión de sí mismo, opuesta, pero en el mismo nivel; ambos están hechos en semejanza a Dios y Dios sólo tiene un nivel: el divino. Los creó varón y hembra, los creó. Y los llamó dos veces iguales, mire:

(Génesis 5: 1)= Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.

(2) Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados.

Si no hemos leído mal, aquí dice que llamó el nombre de ellos, Adán. ¿Cómo? ¿El nombre de quién? De los dos, eso dice aquí. Adán es, entonces, una composición de dos lados opuestos. ¡Pero hermano! ¡Esto es sólo una tesis! ¿En qué se basa para mostrarlo así? En algo muy simple. En que el ser humano no puede ser manifestado sin la expresión plural del varón y hembra. Porque dice que Dios creó al hombre varón y hembra, y que los bendijo. A él, o a eso que se llama Adán, o al ser humano, o a la institución matrimonial. Es decir que hombre, a los ojos de Dios, es su creación. Que incluye, naturalmente, varón y hembra. Cuando se dice hombre, se habla de una unidad separada y compuesta por: hombre y mujer, varón y hembra.

Lo que aquí hay que entender es que la interacción de habilidades, carácter y compartimentos de un varón y de una hembra, juntos, describe correctamente lo que Dios llama: El Hombre. Cuando entendemos el propósito de la unidad, podemos colocar el matrimonio en orden con Dios, pero cuando tratamos de traer a Dios al matrimonio, descubrimos que no cabe. Tienes que meter, indudablemente al matrimonio en Dios. La gente, en forma mayoritaria todavía, dice que va a servir a Dios, cuando realmente lo que quiere decir es que van a traer la bendición de Dios sobre sus hogares. Pero eso no es servir a Dios. Servir a Dios significa que es Él y nada más que Él quien toma las decisiones. Entérese mi hermano: en la casa, no manda el hombre. En todo caso y, en el mejor de los casos, el hombre será el que pueda vocalizar, articular, hacer de vocero de lo que dios quiere decir o hacer. Eso, naturalmente, incluye al dinero, incluye la relación sexual y a todo lo que usted se le pueda ocurrir dentro del matrimonio, ¿Sabe por qué? Porque allí también, en esas cosas y aunque le cueste mucho verlo así, también manda Dios.

EL EVANGELIO DEL MACHISMO

El hombre, fíjese, nunca reconoce cuando necesita ayuda. No lo admite. Se le hace muy difícil decir: ayúdenme. Tampoco es sencillo para ese hombre declarar: me equivoqué. Y decir perdóneme, ni le cuento. ¿Por qué? Porque es vito en la casa como un líder. Lo que no terminan de entender, muchos hombres, es que cuando usted muestra que no es perfecto, es cuando mejor líder llegará a ser. ¿Sabe por qué? Porque, ¿La verdad? ¡¡Todos ya nos habíamos dado cuenta que no era perfecto!! Entonces, que él mismo lo asuma y lo reconozca, lo coloca en una posición elogiosa ante nuestros ojos. Porque decimos: nuestro líder no será perfecto como parecen ser algunos otros, pero es honesto y transparente y yo no podría afirmar que aquellos lo sean.

El hombre, generalmente, no sabe qué decir cuando no se siente bien. Se encierra en un mutismo que quiere ser tosco, varonil y que termina siendo grosero y ridículo. Y todo porque no sabe ni quiere mostrar debilidad en algo. Y mucho menos va a mostrarle debilidad a su mujer. Ejemplo: un hombre que esté al frente de uno de esos ministerios internacionales con empleados a su cargo y todo eso, puede estar pasando por una situación de temor terrible y, mitad para no transferirle ese temor a su esposa o, sencillamente, para que ella no lo vea debilitado, se pasa años y años simulando, en el más pleno y decidido engaño. Un día le da un ataque de estrés y se muere sin previo aviso y nadie acierta a entender qué fue lo que le ocurrió. Pero la mujer idónea sí que lo sabe. Y se las ingenia para extraer lo del hombre para completar lo de Dios.

Cuando el hombre no tiene certeza de para donde va, tampoco lo suele comunicar demasiado bien. “Oye, amigo… ¿Para dónde vas?†– “Ya vamos a ver…†– No sabe decir la auténtica verdad, que sería: “Créeme… Aún no sé para donde voy todavía, pero igual acompáñameâ€. Si usted sale para un destino que en realidad no sabe muy bien donde queda ubicado, y se lo confiesa a su esposa, ella extraerá de sus facultades femeninas lo que sea necesario para respaldarlo en su llamado. Pero si usted disimula haciéndole creer a todo el mundo que no tiene ninguna duda de lo que está haciendo, nadie le va a ayudar.

Cuando la Palabra dice que la “pone de frenteâ€, significa que tiene que ver con todo lo práctico; economía, beneficio, sabiduría, estrategia, en lo sensual y en lo que es benévolo. Uno de los más grandes errores matrimoniales es privilegiar determinados factores, que no en todos los casos son los mismos, transformándolos en MUY importantes cuando en realidad, todos estos que le he comentado, lo son. Creo que no necesito ser más explícito, verdad? Dice que no es bueno que el hombre esté solo. Es decir que, se sobreentiende, tendrá que ser provechoso y de gran beneficio para el hombre estar casado, no un martirio cotidiano. Porque esta palabra, BUENO, significa: Bien, Cabal, Fructífero, Excelente, Beneficioso, Correcto y Conveniente, pero lógicamente, cuando está usted bien casado. La paz en un hogar es el fruto de estar haciendo lo correcto con Dios. DE otro modo, la misma cosa puede convertirse en un verdadero infierno terrenal.

EL PODER DE LA PERSUASIÓN

La mujer, hemos dicho, es ayuda idónea. No es ningún descubrimiento, hace muchos años que se viene diciendo lo mismo y venimos escuchándolo y confirmándolo con la Biblia en la mano. Pero en muy pocas ocasiones, alguien me ha explicado el por qué de esa calificación. ¿Por qué la mujer es ayuda idónea? Veamos: la mujer cambia el poder de persuasión. Con ese poder en sus manos, una mujer puede construir, respaldar, consolidar, cimentar o destruir a un hombre y todo lo que este pueda estar realizando. Tanto tiene capacidad para persuadirlo a terminar la obra de Dios como a salirse del curso de la obra de Dios. Es decir que su llamado de persuasión es para que su cónyuge consume la más alta y soberana vocación de su vida. De manera que ese poder que toda mujer posee, tiene que estar sometido a la autoridad de la palabra para que funcione bien en el matrimonio. Usted, mujer, tiene el poder de persuadir a ese hombre, para el bien o para el mal.

Estoy significando que el llamado de un hombre, va a ser consumado por el respaldo de su esposa, o va a ser anulado por sus críticas o sus demandas, porque en el final de cada cosa, ese hombre siempre volverá a casa a refugiarse en el amor de su esposa, tanto para bien como para mal. Tremendos ministerios han brotado desde el aplomo y la generosidad de la palabra exacta de una mujer, pero muchos más han sido abortados antes d nacer por causa del egoísmo, el interés, los celos y hasta la envidia de otras tantas mujeres. Fíjese como habremos entendido esto que, debo decirle, una mujer sumisa, no es necesariamente una mujer que es ama de casa. Nosotros somos los que identificamos el ser sumisos con lavar platos, lavar pisos, hacer la cama y lavar la ropa, darle de comer a los niños y ni se te vaya a ocurrir que mi almuerzo no esté listo para la hora que debe estarlo. No. Esa no es una mujer sumisa. ¡¡Esa es una mujer esclava!! Y cuidado que nadie le está diciendo que esos quehaceres hogareños deban ser subestimados. Le podría decir, más bien, que todo lo contrario. Es notorio que todas estas cosas en una casa, deben hacerse. Lo que no le dice en ninguna parte es que tenga que hacerlas una mujer. ¡Es que el pueblo de Dios lo hacía así! Ah… Y también se circuncidaba, no es así? ¿Qué piensa de eso?

La sumisión siempre está relacionada con estar de acuerdo con la autoridad. Una mujer sumisa es aquella que somete sus poderes a la voluntad de Dios. Y los utiliza para alimentar, maximizar, potenciar, si es que se puede utilizar estas terminologías técnicas y domésticas, para consumar el deseo de Dios, ya sea a través de ella o de su marido. Eso es utilizar ese poder de persuasión natural de un modo positivo y constructivo. Ese poder, mi estimado amigo / amiga y hermano / hermana en Cristo, puede ser altamente beneficioso para cualquier matrimonio. Aunque también, claro, y a esto no se lo puede callar por respeto a todo aquel que lee y cree estas conclusiones, también puede destruirlo, según como se use.

EL DRAMA DEL YUGO DESIGUAL

No cabe ninguna duda que este es un gran tema. Como decimos en Argentina en el ambiente periodístico: “un temazoâ€. ¿Quién, alguna vez, no oyó o predicó algún sermón sobre el Yugo Desigual? ¿Cuántos jóvenes de ambos sexos han llorado a mares a partir de caer en ello o tener que cortar algo para eludirlo? Yugo Desigual. ¿Y qué es en realidad un Yugo Desigual? Se supone que uno como creyente tiene que tener vasta información al respecto, pero sin embargo no es tan así. Podemos ver, todos los días, tremendas secuelas producto de la conformación en cualquiera de sus circunstancias, de un Yugo Desigual. Pero atención: Tendremos que matar la primera “vaca sagrada†de este asunto. Porque Yugo Desigual no significa solamente que usted se case con una persona que no es cristiana. Porque nadie sabe lo que podría suceder mañana. Es más que obvio, que ninguna mujer creyente, por dar un ejemplo, va a salir a buscar hombres por el mundo, pero puede darse algún caso en donde el hombre que le pertenece, mujer, no sea un creyente. ¡Qué hermoso problema tenemos ahora! Esto va a quedarse patas para arriba con todo lo que se nos ha enseñado por años, verdad? Pero por favor, mírelo ahora desde este ángulo que voy a compartirle, y después si lo desea deje de leer esto, declare que es una blasfemia y una basura y arrójelo al cesto de los desperdicios. Pero primero lea lo que viene.

Suponga usted, mujer, que conoce a un hombre que es creyente, sí, pero de los que podrían catalogarse como “dominguerosâ€. ¿Usted sabe lo que es un cristiano dominguero? Un cristiano dominguero es una persona que aparece el domingo por el templo y no lo interesa otra cosa que venir en búsqueda de una bendición y luego retirarse para su casa sin pensar en nada más. Esto significa, entre otras cosas, que jamás va a pasar este nivel. Está contento con servir a Dios así, que casi es como no servirle, aunque de eso él no caiga en cuenta. Yo vengo al culto, entro cuando ya está comenzado así me ahorro saludos molestos y preguntas más molestas, hago como que canto, hago como que oro, escucho y luego me voy antes del amén final, así evito saludos molestos, preguntas molestas y, esencialmente, invitaciones a trabajar más molestas aún.

Entonces escucha ahora, mujer, tú que tienes un llamado alto, que eres una persona muy activa dentro del evangelio, que está bien involucrada en el propósito, el plan y la obra de Dios, que tiene deseos tremendos de estar continuamente con Dios y se casa con una persona así, ¿Qué ocurrirá? Más allá de las misericordias bien intencionadas y de las actitudes abnegadas mejor intencionadas aún, tarde o temprano va a tener problemas. ¿Sabe por qué? ¡Porque esto también es Yugo Desigual!

Han declarado respetables y venerables pastores, por ejemplo, que dentro de sus experiencias, está aquella que les ha mostrado que, en el momento mismo en que les tocaba bendecir una boda, un matrimonio, se daban cuenta y sentían la certeza de estar ayudando a terminar para siempre con el potencial que por lo menos uno de los dos contrayentes tenía cuando era soltero. Es decir que, pese a ser los dos jóvenes miembros de su congregación, hijos de buenas familias, fieles y conocidos por años en la iglesia, quizás desde sus correrías de pequeños, estaba bien consciente porque el Espíritu se lo estaba revelando, que estaba uniendo un Yugo Desigual que, con el correr de los años, iba a ser indudablemente “carne†de consejería pastoral.

Pero está la otra, mujer. A esa otra también hay que decirla porque, de lo contrario, estaríamos esquematizando, elaborando una especie de estereotipo matrimonial perfecto, que como todos sabemos, está lejos de existir. Está el caso de que le toque casarse con un hombre que, aunque no sea muy activo en la congregación, por allí sea un industrial o un empresario, que la va a ayudar con sus influencias o su dinero, y que no va a ser piedra de tropiezo para usted en el ministerio, ya que usted le habló, y no de amor, sino de su visión espiritual, y él la respetó. Usted le habló al oído, y no de sexo, sino de su deseo de desarrollar su potencial espiritual, y él estuvo de acuerdo en apoyarla en esa área, y eso ya es suficiente. Diría que más que suficiente.

Porque esas y no otras son las conversaciones que deben existir antes del matrimonio, no cómo me ves tú o como me veo yo, sino para dónde vas tú, a ver si es compatible con el camino que quiero yo. Si una sola persona entiende esto que aquí se está diciendo, habrá valido la pena tomarse el trabajo de armar este cuaderno. Los hombres, aún creyentes y muy fieles, somos bastante diferentes a lo que Dios ha dicho que debemos ser. Fíjate que la Palabra dice que, cuando un alma llega a Cristo, los ángeles hacen una verdadera fiesta en los cielos. Si un evangelista se presenta en alguna campaña organizada por una de esas congregaciones bien conservadoras y en la primera noche, a su llamado responde una sola persona, lo venerable junta de notables que analizan todo lo que tiene que ver con la iglesia, opinará que ese evangelista no sirve porque no produce mucha cosecha. Es decir que, saben más estos “sabelotodos†que los mismísimos ángeles que, evidentemente, hacen una enorme fiesta por nada. Por nada más que UNO. Misericordia Señor.

EL PODER DE LA ADAPTACIÓN

La mujer, también tiene el poder de responder naturalmente. Es una ayuda idónea. Fue hecha así. Es adaptable, cualificada y competente. Aunque usted no lo crea, su esposa es todo eso. Está hecha para estar de acuerdo con usted. La mujer, en su fuero interno no quiere ser la que manda. La mujer, lo que sí quiere, es ser parte de las decisiones. Fue creada para eso. Ella, naturalmente, se adapta a la condición. Quiere decir esto que usted puede adaptar a su mujer a cualquier condición de vida. Los hombres tienen que tener mucho cuidado de utilizar este poder adecuadamente y no adaptarlo a lo que puede parecer una visión y no es otra cosa que un sueño. Porque ella se va a adaptar siempre a la condición que su marido provea, pero habrá que asegurarse que esa condición sea exactamente la que Dios quería para ese matrimonio y no una simple cuestión de búsqueda individual.

La gente confunde el carisma o los dones espirituales con crecimiento espiritual. Crecer espiritualmente, no tiene absolutamente nada que ver con tu capacidad o habilidad para profetizar, tener visiones o tener conciencia del mundo invisible. Y sucede que en la iglesia se ha puesto demasiado de onda que ser espiritual, es ser fluyente en los dones. Y mucho me temo que no lo es. Usted puede fluir en todos los dones, produciendo un verdadero impacto y una gran revolución entre quienes se encuentre, y ser tan carnal como era la Iglesia de Corinto. Hay dos cartas de Pablo dirigidas a esta iglesia que le dan una visión precisa de lo que significa un pueblo lleno de dones pero con una contaminación lindante con el pecado o sencillamente la corrupción.

Mire; hay algo que usted debe saber ahora, antes que sea tarde y le cause problemas: ser maduro espiritualmente, no tiene nada que ver con sus dones ministeriales. El resultado de estas confusiones, por ejemplo, y entre otros tantos, es que tenemos mujeres demasiado mistificadas, para las cuales todo lo que se mueve sin su consentimiento, es un demonio y todo lo que les llega no interesa como, es una visión de Dios. Y así andan, todo el día caminando como por sobre nubes y, lo que consiguen, es desatender sus obligaciones más elementales, todo bajo el barniz de ser más espirituales. No entienden que tener un don de Dios debería humillarnos, porque plantéese quiénes somos nosotros para manejar desaprensivamente, a veces, nada menos que una gracia de Dios.

Pero por otra parte, tenemos que entender también, que tener un talento tampoco significa superioridad. Y nosotros, los hombres, a veces tenemos el talento administrativo que es necesario y, por eso, andamos por la vida con un aire de petulancia y superioridad sobre nuestras esposas y esto no debe ser así, tampoco. Usted podrá ser diestro en alguna área, puede ser pastor de una iglesia, puede ser un tremendo y reconocido líder. Es más; ¡Puede ser el líder más conocido y famosos del mundillo evangélico si usted quiere! Pero eso no le va a otorgar ninguna clase de superioridad por sobre su mujer. Todavía están demasiado frescos los tiempos aquellos en que los pastores corrían a las mujeres con versículos bíblicos. “¡Porque la Biblia dice, hermana…!†“¡Porque en la Biblia está escrito, mujer…!†Basta. Guarda de una vez por todas tu Biblia, y sé definitivamente hombre de una buena vez.

EL HOMBRE SE ALIMENTA DE RESPETO

El poder de adaptación tiene que ser tratado con integridad y sumisión al liderazgo del Señor por su Palabra. Ahora escuche, usted, mujer: el hombre se alimenta de respeto. Lo que verdaderamente nutre al hombre, es ser respetado. Aunque esté mal. Si quiere saber la auténtica verdad, tendré que decirle que el vaso fuerte en el matrimonio es la mujer y no el hombre como se ha enseñado, difundido, promocionado y publicado por años. Lo que verdaderamente ocurre, es que el hombre tiene un llamado real a ser cabeza, pero no se olvide que es el cuello que mueve a la cabeza el que en realidad manda y dirige cada uno de sus movimientos.

Ahora bien; si el hombre, como se ha dicho, se alimenta de respeto, eso quiere decir que una mujer nunca a compartir con una amiga su problema personal. Aunque esa amiga sea su mamá, su hermana o su suegra. Ni su prima ni su vecina de enfrente. Eso no se hace. Es trabajo inapelable de la mujer el proteger la imagen de su esposo. Al hombre, esencialmente y al margen de sus habilidades o capacidades reales, lo que más le gusta es tener el respeto y la dirección de su familia, aunque en verdad no la sepa dirigir. Muchos son los hombres que permanentemente le están preguntando a su mujer qué es lo que tienen que hacer y luego ellos lo articulan, lo vocalizan y lo muestran como propio.

Es posible que una mujer sea la que piensa qué es lo que se debe hacer pero, si es sabia y bien intencionada, lo dejará al marido tomar la decisión final. En términos del fútbol, un deporte que en mi país forma parte de la vida cotidiana de las personas, independientemente de si son hombres o mujeres, sería como contar los pasos, ubicar el balón, formularle todas las recomendaciones del caso al portero y, en el momento de patear el penalti, dejarle el lugar a él, a su marido. De ese modo él ganará los aplausos del gol. A ella no le interesará eso; ella sabe que el hombre se alimenta de respeto. Eso quiere decir que, porque el hombre dé una directiva, eso no significa que provenga de él. Él, en todo caso, lo que más quiere y le interesa, es darla. Su el hombre le pone demasiada presión a una mujer, termina adaptándola a lo que él quiere. Así que sáquele la presión a su esposa para que ambos puedan ver qué es lo que Dios quiere de ella y con ella.

Hay mujeres, por allí, que acostumbran a decir: “Y sí… Se supone que él debe ser la cabeza, no? Bien; cuando alguien dice en cualquier cosa, “se suponeâ€, allí mismo acaba de arruinar la cosa, verdad? Porque el hombre no nació pidiendo ser cabeza, Dios fue el que dispuso que fuera así. Le tocó eso. A lo mejor, hay más de uno que no sabe ser cabeza, pero la solución de Dios es que su ayuda idónea se lo enseñe, no que lo reemplace. Examine profesionalmente y espiritualmente la anatomía física de un hombre y una mujer. Pregunto: Lo que ve, ¿Es señal de competencia o de complementación? Ya tiene la respuesta. Bien; ahora, simplemente, aplique esa misma respuesta a todo lo demás. Porque una mujer y un hombre no podrán ser jamás dos cuerpos marginados de sus almas o sus espíritus, no cree? De paso le digo: La Iglesia, como cuerpo, es exactamente igual.

El matrimonio es una escuela. ¡Ay del que decida dejar de aprender cada día! Una mujer, sépalo mi hermano varón, puede hacer que un hombre se levanta a alturas insospechadas o que se caiga a las máximas profundidades morales o sociales. Una mujer, cumpliendo su rol, debe despojarse de su egoísmo, de lo que le gustaría o no le gustaría, para que el hombre pueda consumar su llamado. Hay un viejo concepto que siempre viene bien conocer (si se ignoraba) o refrescar, (si se conocía y se había olvidado) Si amas algo, suéltalo. ¿Por qué? Porque si lo suelta y en libertad vuelve a usted, era porque realmente le pertenecía. Ahora si en esa misma libertad no regresa nunca más, es porque jamás fue realmente suyo. Es sabiduría popular, pensamiento secular, de acuerdo, pero tiene una lógica aplastante. Para cumplir con las cosas del reino, necesitamos matrimonios sólidos que expresen lo que sienten y lo que son, en público y en privado.

SIN VENCEDORES NI VENCIDOS

Una mujer es ayuda idónea, y ayuda idónea son dos palabras imponentes y poderosas que incluyen un indudable sentido de cuerpo, de conjunto. Todo un núcleo familiar conforma un cuerpo y nadie puede hacer algo que afecte a otros miembros. Ni una mujer puede hacer algo que pueda herir a su marido, ni ser “mandonaâ€, ni controladora, ni mucho menos manipuladora. ¿Es que nadie se dará cuenta que en el matrimonio jamás hay un vencedor o un perdedor? Si se protegen y se respetan, los dos están venciendo, como si fueran uno. Ahora, si tratan de competir, de sobrepasarse, de anularse o simplemente agredirse, los dos pierden, también como si fueran uno, que es lo que precisamente son, aunque quieran negarlo. ¿Podría la Iglesia hacer cosas para que la gente diga que la Iglesia es mejor que Cristo? ¡¡A quien podría ocurrírsele tamaña barbaridad!! Pues al mismo o a los mismos que, por tercos, cabezones y porfiados, se empecinan en creer que el esposo y la esposa humanos, son diferentes al esposo y la esposa divinas. Lo natural, siempre es una consecuencia de lo espiritual.

El matrimonio, fue creado para adelantar el propósito de Dios. Estamos viviendo en tiempos apostólicos. Tiempos de persecución, tiempos de reforma. Eso quiere decir que las decisiones familiares dependen del propósito de Dios y no viceversa. Cuando de verdad estamos sirviendo a Dios, las decisiones en un hogar deberán tomarse con un espíritu de cuerpo. Eso puede significar, claro está, que algunos de nuestros planes sean cancelados, que algunos de nuestros sueños sean pospuestos, pero hay un precio que se debe pagar, ¿Nunca se lo predicaron? ¿Estaría usted dispuesto o dispuesta, por ejemplo, a vivir donde fuese necesario para que el avance del reino de Dios se cumpla? ¿Tiene dudas? No se preocupe. Si usted no lo hace, Dios va a levantar a otro o a otra. Él lo va a hacer como quiera y con quiera obedecer. Soberanía que le dicen. El fracaso del hombre no anula el plan de Dios.

LA RAZÓN DEL MATRIMONIO

Porque, se dice, todo es válido por una causa. La vida trae consigo al éxito, cuando se la entregamos a algo que es más grande que nosotros. El hecho de reducir nuestra visión, simplemente a poseer un auto, un carro mejor, a comprar una vivienda, una casa para dejar de rentar, de alquilar la que vivimos, o simplemente reparar esa en la cual habitamos, es minimizar la capacidad de Dios en nosotros. La verdad, mi querido hermano o hermana, es que usted no está haciendo nada para Dios, todavía, hasta que no le entrega su vida o algo superior a su vida misma. Algo que usted no puede hacer y Dios sí. Eso es una visión: algo que necesita que Dios intervenga para que se cumpla. Porque usted, en su propia sabiduría, no podría hacerlo. ¿Recuerda la anécdota? Una vaca mugiendo en un campo y un pájaro trinando en el cable de electricidad, no son la unción ni la visión. La unción y la visión serán cuando una vaca trine en el cable de electricidad, ¿Lo entiende?

Allí es donde vemos que los matrimonios tienen que entender que fue el método que Dios utilizó para consumar su llamado. Para eso fue que Dios instituyó el matrimonio, esa legendaria unión entre el hombre y la mujer. No fue para procrear hijos. No se confunda; una gran parte del mundo procrea hijos todos los días sin estar en matrimonio. Los hijos, en todo caso, son un producto de, no el propósito para. Eso es religiosidad cultural latinoamericana. Porque se sobreentiende y se supone que uno va a tener hijos para avanzar y extender el reino de Dios, no por el simple hecho de tenerlos y jugar con ellos a las muñecas de carne y hueso. Esto es para que, si por alguna causa, usted no pudiera terminar su mensaje en esta vida, habrá otro que viene detrás de usted que sí lo habrá de terminar. Por eso Dios le ha dado la capacidad de reproducirse, no para otra cosa. Es decir que también puede usted planificar su familia. Dios nos ha hecho con capacidad para ser buenos administradores. Y una familia también se debe administrar bien. ¿Cuántos hijos debo tener? Es bien sencillo: ¿Cuántos puedes mantener y alimentar?

LA CUESTIÓN DE SER PRÃCTICOS

La vida del reino consiste en ser prácticos. La Iglesia, en realidad, es práctica, no mística. Ser espiritual, aprenda, es ser obediente a la Palabra, no una cosa etérea que camina sobre nubes de algodón. Eso no es ser espiritual, eso es misticismo. El origen de un buen matrimonio es que estén dedicados ambos a consumar el origen de su existencia: el propósito de Dios. Dentro de esa búsqueda, el matrimonio se tiene que convertir en amigos. Su esposa es su amiga, su esposo es su amigo. Amigos son esas personas donde uno corre cuando tiene problemas o cuando quiere compartir algo que no podría compartir con otros. La verdad es que, cuando se termina su día de trabajo, la última cara que usted ve antes de dormirse, es la de su cónyuge, y cuando se levanta, por la mañana, ni bien se despierta, el primer rostro que ve es el de su cónyuge. Y el día en que se le empiezan a casar e irse sus hijos, que vienen a ser los que le han “robado†todo el tiempo durante años, el único o la única que le queda, es su cónyuge. Por eso no debe permitir que, consciente o inconscientemente, sus hijos se manejen de modo tal que puedan destruir su matrimonio. Ha sucedido. Porque un día ellos se van a ir, contentos y sin culpas. Y si ustedes estaban mal pero seguían por los hijos, como tantos matrimonios que he visto en esas condiciones, usted se va a quedar a solas con una persona con la cual casi no tiene comunicación y a la que casi ni conoce.

Por eso es que todas las decisiones deberán ser tomadas en conjunto; de a dos, en un frente a frente, un cara a cara y ojo a ojo. Cuando usted, hombre, respeta la autoridad que Dios ha colocado en la mujer, automáticamente, la mujer se somete al liderazgo de Dios. Es normal, es algo creado así, no le cuesta esfuerzo, es un privilegio, lo disfruta. Del único modo en que así no va a funcionar de ninguna manera, es cuando está pervertido.

Alguien dijo alguna vez, que una mujer es como un pétalo de una flor: no lo puede forzar porque se parte. Ella abre a su tiempo. La mujer salió del hombre. Eso quiere decir que todo lo que ella necesita ser, salió de usted, varón. Dentro suyo es que están todos los componentes para darle el máximo potencial a la mujer que usted ama. Y no se preocupe por las ilusiones. Si se hubiera casado con la mujer perfecta, usted mismo ya la habría dañado hace un buen rato. Dios, lo que hace, es unir a dos imperfectos ahora, que van a terminar muy bien más adelante, si es que dejan que el Espíritu Santo trabaje con cada uno de ellos por separado y con ellos en unidad. Tenemos que ser abiertos.

LAS TRES DIMENSIONES

El matrimonio, presenta tres dimensiones que es menester tener muy en cuenta si es que no se desea vivir frustraciones o fracasos.

Nº 1)= Es una ayuda idónea mutua. Eso significa que debe ser de beneficio en todas las áreas, no solamente en las que se difunden por razones publicitarias. LA corrupción en esta relación, llega cuando alguno de los dos comienza a usar estas aptitudes en su propio beneficio personal e individual.

Nº 2)= Es hueso de sus huesos y carne de su carne. Adán dijo: esta es mujer, porque es la madre de todos los vivientes, hueso de mis huesos. Todo matrimonio tiene un aspecto romántico; es algo que no se pierde con el tiempo si es verdadero. ¿Cuándo fue la última vez, varón, que invitó a su mujer a cenar a solas o le trajo flores sin causa alguna? No interesa su condición económica. Cada una de estas cosas tiene sus equivalentes a costo mínimo.

Nº 3)= El aspecto espiritual. La bendición espiritual fue dada a la pareja, no al hombre ni a la mujer de manera individual. La corrupción de esto, sería buscar la espiritualidad por sí solos, es decir: Leer la Biblia no es ser espiritual, sino consumar el don que Dios les ha dado como pareja. Recuerde que la Biblia dice que Dios dio dones para perfeccionar a la gente. Él, lo que quiere, es gente madura.

Tenemos que madurar en todo. Tenemos que madurar en nuestros matrimonios. Él quiere consumar su visión de la tierra. Él quiere que nosotros tengamos hijos que vean una relación saludable entre los padres. Hombre: si usted le grita a su mujer, ¿Sabe qué? Su hija se va a casar, indefectiblemente, con un hombre que le grite. Si usted abusa de palabra a su mujer, su niña no va a estar satisfecha hasta que un hombre no la trate igual. Porque los niños, más que lo que usted le enseña, hacen lo que le ven hacer. Si su hijo jamás lo ve besar a su mujer en público, él jamás lo hará, tampoco, con la suya. Entonces, por el momento, siempre se va a tratar de imaginar qué es lo que pasa detrás de esa puerta y así se pervierte su imagen de la sexualidad.

DIEZ PRINCIPIOS PARA PROTEGER SU MATRIMONIO

Primero: Ajuste sus prioridades como pareja. Para hacerlo, va a tener que reconocer cosas que son incambiables. Por ejemplo: soñar con que un día usted cambie a su mujer por otra, esa no vale. No la va a cambiar nunca. Cuidado: la sociedad nos dice que sí la podemos cambiar cuando se nos ocurra, pero hay ciertas cosas que tienen valor eterno. Como ejemplo se le puede decir que nunca se discute el divorcio porque esa palabra no existe. No importa cuanto nos odiemos, el divorcio nunca es una opción. Se tienen que sentar los dos y decir: No importa lo que pasa entre nosotros, el divorcio nunca será nuestra opción. La separación no le vale. El divorcio no es una opción de vida. Pero ¡Cuidado! Dije que no existe la palabra, no que no existe el divorcio. Si deseamos proteger nuestro matrimonio, debemos incrustar en nuestras mentes que nunca vamos a acudir a eso como escape. Siempre tendremos que encarar el problema para resolverlo, jamás buscar una vía alternativa, de evasión o de escape. Eso es lo que le ayuda, en este caso, a proteger su matrimonio: mantener sus prioridades.

Segundo: Comprométase a permanecer. No importa cuál sea la situación, comprométase a permanecer. Cuando no estamos en el Señor y andamos en alguna relación, al menor problema el uno o el otro, salen disparados, catapultados del lugar cumpliendo sobradamente con aquello tan viejo que de modo elegante solíamos pedir cuando algo no nos agradaba: “Por favor: benefíciame con tu ausenciaâ€. No, ahora debe usted comprometerse a permanecer. No lo deje para mañana, siéntese y discútalo. Eso significa, mujer, que no debe darle usted más a su marido esa medicina clásica del tratamiento silencioso. Basta de mujeres-elefantes, que le sirven el almuerzo o la cena a sus esposos al ritmo del sonido de una “trompaâ€.

Tercero: Examínese honestamente. No tome todas las críticas que le hacen de una manera tan personal. Cuando eso lo bloquea, nunca puede cambiar y se coloca permanentemente a la defensiva. Si quiere, verdaderamente, saber la verdad sobre usted mismo, si en realidad le interesa saberlo sin errores, no cometa usted la equivocación de peguntárselo a usted mismo, mejor pregúnteselo a su mujer, ella va a decirle la verdad y solo la verdad, aunque moleste. La honestidad es el bien que destruye el mundillo falso de las presiones de la vida. Una buena mujer, una excelente esposa, es aquella que lleva adelante el “ministerio de la agujaâ€. ¿Sabe cual es? El de llevar permanentemente consigo una aguja de coser o un alfiler, que deberá utilizar para pinchar y reventar el globo del ego que puede inflarse en su esposo a cada elogio o adulación de terceros.

Cuarto: Asuma responsabilidad por sus acciones. La ausencia de conflictos no es paz. Ignorar un problema, hacer como que no sucede, no es vivir en paz. Debe encararlo. Fíjese límites para sus conflictos. En la convención de Ginebra, hace muchísimos años, ni bien terminada la Segunda Guerra Mundial, se establecieron ciertos límites que deben observarse y respetarse en el marco de esa enorme locura que es la guerra. Si eso se pudo conseguir, no hay motivos para que no puedan fijarse pactos con límites en un matrimonio.

Quinto: Nunca extraiga el pasado en el problema presente. Lo que hizo él o lo que hizo ella el año pasado, no sirve ni servirá jamás para la discusión de hoy. Esto, se da mucho en lo referente a ex noviazgos de uno o del otro, aun dentro de un matrimonio de muchos años. Tendrá que analizarse usted varón o usted mujer a la hora en que haga preguntas relativas al pasado de su cónyuge, qué es lo que verdaderamente quiere saber. ¿Algo de valor o simple curiosidad emparentada con la morbosidad? Le podrá parecer extravagante, pero es bien real. Es lo mismo que los reproches: jamás encontrará usted a alguien que le diga que se ha conseguido algún resultado positivo en una discusión basada en reproches. Recuerde que, siempre que haya una discusión demasiado fuerte en un matrimonio, pierden los dos, jamás hay un vencedor. El énfasis de la discusión en un matrimonio, no es ver quién tiene la razón, sino restaurar la relación.

Sexto: Usted debe estar dispuesto a cambiar. Si encuentra que hay algo con fallas, decídase y cámbielo. Cambie su peinado alguna vez, por ejemplo, no sea anticuado. Saque a su esposa a comer afuera por lo menos una vez al año si es que puede hacerlo, naturalmente. Reconozca la autoridad por relación en la casa. Varón: si usted no sabe cocinar ni una papa hervida, ¿A que no adivina quién manda en la cocina? Si se produce un accidente frente al templo donde usted se congrega y salen todos corriendo a ayudar, el pastor y los miembros, y entre esos miembros hay uno que es policía, ¿A qué no sabe quién es el que tiene la autoridad en ese accidente? Más que lógico: el policía. Porque el pastor podrá ser la autoridad dentro del templo, pero ahí afuera y con un hecho policial entre manos, la autoridad es del policía, así dentro de la congregación no tenga ni un mísero cargo.

Séptimo: Elija siempre perdonar. Reconozca que usted y su esposa son un equipo y que, si pierde uno de los dos, ambos pierden. Cuidado que los matrimonios con éxito, no necesariamente son los matrimonios que no tienen conflictos. Los matrimonios que logran lo más cercano al éxito, son aquellos donde el perdón es el aceite de las relaciones, tanto en la lubricación de los engranajes como en la unción de las vidas. Es prudente y hasta inteligente podría decirle, pedir perdón cada mañana cuando nos ponemos en pie y nos ponemos en marcha, por todas las barbaridades que, seguramente, vamos a cometer durante el día que comienza.

Octavo: Aprenda a valorizar lo que Dios le ha dado. Un ejemplo: Muchas son las mujeres que se enamoran de la unción. De pronto ven, en un hombre ministerial, algo inexplicable que las atrae. Y es la unción, no es el hombre. Porque el hombre tiene un don para ministrar, pero su vida la tiene que vivir de su madurez natural. Nos podemos enamorar, más que de un hombre o de una mujer, de lo que creemos que es un siervo o una sierva de Dios, pero nos olvidamos de algo muy importante: el don funciona aunque usted sea un hipócrita, me entiende lo que intento decirle?

Noveno: Decídase a pelear por su matrimonio, defiéndalo. No espiritualice todo, sea práctico. La mayoría de los problemas se encuentran en el mundo natural. Satanás, la mayoría de las veces, no tiene nada que ver con lo que está sucediendo en su matrimonio. La mayoría de nuestras guerras familiares, son carnales.

Décimo: Y, finalmente, no se esconda. Hay, entre otras, cuatro soluciones que pueden venirle muy bien en esta hora. Lea con atención: (A) Busque a Dios. Hay dos textos que le vendrán bien en el libro de los proverbios, capítulo4, comenzando desde el verso 1, dice así: Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. (2) Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley. (3) Porque yo también fui hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre. (4) Y él me enseñaba y me decía: Retenga tu corazón mis razones, guarda mis mandamientos, y vivirás.

Más adelante, a partir del verso 7, continúa: Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. (8) engrandécela, y ella te engrandecerá; Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. (9) Adorno de gracia dará tu cabeza; Corona de hermosura te entregará. (10) Oye, hijo mío, y recibe mis razones, y se te multiplicarán años de vida. (11) Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar. (12) Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, y si comieres, no tropezarás. (13) Retén el consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida. (14) No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. (Esto significa que nunca eleve su problema al nivel de la Palabra. Si la Palabra no puede resolver su problema, entonces usted no tiene solución. Deje el espacio suficiente como para que Dios le hable a su vida)

(B) Entiéndanse el uno al otro. Siéntense en la cama, un día de esos en que todo está en paz, y conózcanse. ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Cómo fue tu niñez? Háblame. ¿Qué fue lo que no te gustó? Explícame: ¿Has estado casada o casado, antes? Si así fuera: ¿Cómo fue ese primer matrimonio tuyo? ¡Habla! ¡Alguien, en la tierra. Te tiene que conocer! Por favor, ni vivas en un permanente protocolo invisible. ¡Ãbrete a alguien!

(C) Nunca tome ninguna decisión en medio de algún tipo de presión por alguna clase de estado emocional. Hemos dicho ya en algunos estudios específicos, que de momento en que existe una figura jurídica que atenúa condenas por asesinatos que se denomina “Emoción violentaâ€, las emociones no pueden resultarnos en modo alguno confiables. Esto significa que, bajo emociones, no es el tiempo de tomar decisiones.

(D) Oren juntos. Es muy difícil enojarnos de verdad con la persona por la cual estamos orando permanentemente, por la cual estamos intercediendo y con la cual usted sabe perfectamente que está orando por usted todo el tiempo. Además, cuando hay unidad matrimonial respaldada por unidad de oración, el enemigo que intenta destruir a cada matrimonio como punta de lanza de la destrucción de la suma de familias que es la iglesia, se verá derrotado efectivamente.

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Introducción

Estoy convencido, en el momento de iniciar este trabajo, que lo que voy a enfrentar, es un tema sumamente complicado. Es más: podría decirle, a la vista de tantos episodios ocurridos en diferentes latitudes, que casi ronda la categoría de “tabú”. Para los que no están familiarizados con este término, diré que es un equivalente místico o religioso de “prohibido.” Pero una vez más, y como viene sucediéndome desde que este ministerio “capturó” mi vida, tengo la certeza, (Aunque al principio sólo fue una sensación), que alguien tiene que decirlo.

Y si bien no soy el único, (¡Gracias a Dios!) Que ha recibido esta visión, soy consciente de que muchos de ellos han decidido callarlo por una simple cuestión de intereses personales o sectoriales. Eso, (Otra vez: ¡Gracias a Dios!) No me sucede y, por lo tanto, acepto el reto; Acepto el desafío. En lo que usted va a leer a continuación, yo lo voy a decir y espero no sufrir ningún ataque de terror o de autocensura que me haga silenciar de manera inconsciente, algo que pueda ser valioso, clave o importante.

Voy a hablar, en principio, del matrimonio. No del modo en que quizás estamos acostumbrados, que es a partir de las bases de la moral, las buenas costumbres o algún rótulo similar que sirva para hacer quedar bien y no avergonzarse a una congregación o a un grupo religioso determinado. Lo voy a hacer desde la óptica de Dios, conforme a lo que Él desea que el matrimonio sea. Y conste mi hermano que, si estoy diciendo “matrimonio” es porque no deseo confrontar desde el inicio mismo con las tradiciones occidentales y, mucho menos, con los tradicionalistas a los que conozco muy bien y sé que no están dispuestos a moverse ni un milímetro de la posición en la que están.

Pero convengamos que, cuando Dios pone en marcha y habla de la unión entre el hombre y la mujer, nunca le llama matrimonio, sino eso que precisamente yo dije y Él escribe: Unión. “Se unirá el hombre a su mujer, y será…” Y si esta expresión llegara a despertar el gozo y la aclamación de los adeptos al concubinato sin compromisos, les aviso que ese gozo no tiene ni base de sustentación ni razón de ser, ya que cuando usted comience a leer el texto podrá comprobar con claridad que no estoy dispuesto a salirme de la ruta divina ni un milímetro.

Tendré que decirle que, hablar del matrimonio, tiene sus particularidades y sus inconvenientes. Porque, veamos: ¿Qué es lo primero que hará usted si asiste a una tremenda conferencia sobre el matrimonio, dictada por tremendo siervo de Dios promocionado durante dos meses previos? Se va a sentar en su butaca, va a escuchar con la máxima atención que encuentre disponible, va a tomar nota de todo aquello que desconoce o supone haber aprendido de otro modo, va a coincidir con lo que está de acuerdo con lo que usted pensaba de antemano y se puede llegar a escandalizar si hay algo que no coincide con su teoría.

Pero no va a terminar allí. Porque después de concluida la conferencia y mientras una gran mayoría de hermanos, como casi siempre ocurre en estos eventos, tratan de recibir aconsejamiento gratuito para sus padecimientos por parte de alguno de los personajes invitados, usted va a poner su ojo crítico y meticuloso en el conferenciante. Si es soltero, inmediatamente va a desechar lo que pueda haberle molestado y sólo se quedará con lo que es coincidente. ¡Después de todo, un soltero no puede venir a enseñarme a mí lo que es el matrimonio! Que Pablo en las mismas condiciones lo haya hecho, es otro asunto. Pablo hay un solo.

Si el conferenciante, por el contrario, es casado, entonces su reacción será muy sencilla: tratará por todos los medios de saber cómo es su propio matrimonio y, principalmente, si él está poniendo en práctica, poniendo por obra todas las cosas que ha terminado de enseñarnos. Sólo si su vida matrimonial respalda lo dicho, usted estará dispuesto a alterar todas aquellas cosas que haya que cambiar en el suyo. De otro modo, olvídelo y a otra cosa; ¡Hasta la próxima conferencia! Total, es todo vana palabrería…

Pero el tema que indudablemente quema las manos de todo el ministerio pastoral, es el del Divorcio.. Hay congregaciones sumamente celosas de su prestigio y concepto social y, más allá del aval o no de la Palabra, suelen ser contundentes, implacables y hasta crueles en el tratamiento de los casos. Hermanos lastimados para confirmar esto, he conocido decenas, centenas, y es seguro que allí, detrás de este mensaje, con los ojos fijos en una pantalla, en este momento, podrá haber alguno también.

Recuerdo a un hermano y una hermana que vinieron a verme, una mañana, ni bien finalizara mi espacio radial. Estaban en el límite de la angustia y la desesperación. Tanto que ni consideré oportuno, porque algo me decía que no era lo mejor, preguntarles nada sobre su pastor y todo eso que se pregunta cuando viene alguien que se está congregando en alguna parte a buscar consejo. Según relataron, casi a dúo, que en la congregación a la cual asistían, al enterarse que ella era divorciada y que se había vuelto a casar con este hombre, con el cual ya había tenido una beba, le dijeron, después de largos e interminables conciliábulos, que como “premio” a su fidelidad y dedicación a la obra, que se aceptaba que continuaran viviendo juntos, pero eso sí: sin tener relaciones sexuales para no incurrir en más pecado.

Soy un individuo sumamente cauto a la hora de abrir un juicio o emitir una opinión si no tengo todos los elementos en mis manos, como buen periodista, pero no sé si fue el asombro que me produjo tamaña decisión y mandato o alguna otra desconocida reacción la que me llevó a responder, cuando me preguntaron qué me parecía a mí eso y qué opinaba yo de esa medida, con tres palabras que todavía no sé si no fueron demasiado cargadas o fuertes para el asunto en cuestión. Solo atiné a decir: Eso es diabólico. Fue todo lo que pude decir.

Y no me olvido cuando, en otra congregación, al invitar a un predicador extranjero, en el momento de recibirlo, él comentó con toda transparencia y soltura que, antes de conocer al Señor, la que ahora era su esposa, había estado casada con otro hombre, del cual se había divorciado –proceso judicial mediante-, a raíz de ser un alcohólico, violento que la castigaba duramente. Inmediatamente, la expresión del liderazgo se alteró y cuando estaba por ascender a la plataforma para acceder al púlpito y predicar, (Cabe acotar que sus mensajes por término medio nunca eran inferiores a noventa minutos), recibió la directiva, (Porque en honor a la verdad, no fue una sugerencia), de que se habían comprometido los tiempos y que sólo podía predicar por espacio de no más de quince minutos.

El visitante, (Un tremendo siervo de Dios con una palabra contundente, fresca y llena de revelaciones y unción, se excusó. Dijo que en esas condiciones no podría desarrollar nada y que no veía la posibilidad de utilizar ese tiempo, ya que no le interesaba meramente saludar a la gente. Que en todo caso, podían dejarlo para el día siguiente al cual también estaba invitado. Con amables sonrisas le dijeron que muy bien, que lo entendían, que estaban totalmente de acuerdo y que así se haría. De hecho, a primera hora del día siguiente, el hombre recibió en el hotel donde se hospedaba, una breve nota del pastor de esa congregación en la que se le comunicaba que la misma no veía con simpatía que predicara en su santo púlpito alguien que, de acuerdo con su interpretación, estaba viviendo en pecado, y que verían con agrado que no regresara, ni siquiera en calidad de visita a la misma. Nadie le dijo que en esa congregación, incluido el pastor, se estaban peleando por conseguir sus cintas grabadas de otros mensajes por lo valiosas y bendecidas que eran. Pero recibirlo, no. A eso no lo podían admitir bajo ningún concepto. Usted piense lo que desee. Yo le he contado tal como fueron las cosas.

En otras congregaciones más… abiertas, más… renovadas, la problemática de los divorciados se tomaba (Y se toma todavía) con otra amplitud de criterios, con otra consideración y con otra comprensión. Luego de diversos exámenes (Porque de eso no se escapa ninguno), y del debido conciliábulo de diáconos más todos aquellos que gusten participar, (Incluida toda la iglesia en los casos de denominaciones democráticas), finalmente, y en una actitud de amor, de contención y de misericordia, se suele decidir acepar como miembros a divorciados, tanto solos como vueltos a casar. Sin embargo, una vez superado el momento apoteótico y emotivo, donde la iglesia entera va a besar y abrazar a los nuevos miembros, estos, que no terminan de recuperarse del impacto emocional que les significa abandonar la marginación y a sensación de ser de segunda o tercera categoría, inmediatamente se ofrecen para trabajar, porque sienten que tienen que devolver con esfuerzo propio la gracia recibida. Allí es donde se enfrentan con el primer obstáculo, porque si bien se les dice que sí, que no hay problemas, que son bienvenidos, pero que lamentablemente, sabrá usted comprender hermano, tenemos disposiciones muy antiguas internas que dicen que ustedes, por su calidad civil, no pueden hacer tal, tal y tal cosa. Conclusión: con mejor barniz, pero más de lo mismo.

Muy bien; a partir de estas experiencias propias, y a través de una larga investigación que incluyó una vasta recopilación de trabajos ajenos, de los que no doy mayores referencias ni nombres porque, también la experiencia me dice, que los prejuicios suelen anular las revelaciones. “¡Cómo va a ser el hijo de Dios si yo lo conozco, su padre es José el carpintero!”. De todo eso, es de donde ha surgido lo que usted va a comenzar a leer seguidamente.

Las dos primeras partes, no dudo, serán de gran bendición o al menos de gran ayuda para su vida, sea usted soltero como casado. Un matrimonio no se consolida de un día para el otro, sino que es una suma diaria de elementos los que consiguen cimentarlo con el correr del tiempo. Si fuera algo tan sencillo, tan de poca monta, no habría centenares de libros escritos por diferentes ciencias seculares que se han ocupado de ello, obviamente, con escaso éxito. No éxito de venta, donde lo que priva es una buena promoción, sino éxito en su cometido, que es necesariamente operar a favor de la felicidad de la gente.

En cuanto a la última parte, que está dedicada al tema del divorcio, ha sido plasmada allí pensando en tantas y tantas almas lastimadas, heridas, llenas de resentimientos, amarguras, injusticias y tristezas que, en el nombre del Señor, tantas veces hemos producido en hermanos fieles y sinceros, condenados a la marginación y, a veces, al escarnio. No aspiro consensos ni reconocimientos, sólo espero que aquí también, la Palabra sea de liberación para todos los que de uno u otro modo puedan estar vinculados.

Finalmente, y antes de despedirme de usted para volver a encontrarnos en el Epílogo, quiero que comparta conmigo, esté donde esté y sea el día que sea y la hora que sea, la que es mi oración al respecto: Señor: te pido que este aporte, que tú sabes muy bien que es sólo un servicio desprovisto de cualquier otros intereses, se constituya de bendición, sea de paz y para crecimiento de todos los que lo lean con el corazón dispuesto a recibir del cielo lo que el cielo envíe. Y tomando la legítima autoridad que tú me das en este momento y lugar, yo ato y sujeto en el nombre de Jesucristo de Nazaret todo espíritu inmundo que intente crear confusión, oposición, religiosidad, ira o contienda. En el bendito nombre de Jesús. Amén.

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Siete Pecados; Siete Bendiciones

En la Biblia cada número registrado no aparece por casualidad sino con un propósito definido, para enseñarnos y mostrarnos una verdad importante. Por eso se hace necesario poder entender que significa el número Siete en la Palabra de Dios.

Para comenzar podemos decir que el número Siete está asociado con las palabras cumplimiento, y algo que se ha completado o un ciclo terminado. Leemos en Génesis 2:2-3 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposo el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios el día séptimo, y lo santifico, porque en él reposo de toda la obra que había hecho en la creación.

En el versículo 2, mientras tanto, aparece la palabra acabó dando a entender que algo se había completado o cumplido. También vemos que a su vez este término está asociado con descansar (reposó), bendecir (bendijo) y santificar (santificó).

Entonces, podemos decir que este pasaje inicial de la Biblia deja el precedente del significado general del número Siete, dando a entender de algo que se ha cumplido, algo que se ha completado, un ciclo acabado que provee descanso o paz interior, trae bendición y nos santifica. 

En este tiempo, Dios quiere hacer realidad este significado del número Siete, para que podamos ver en nuestras vidas el cumplimiento de aquellas cosas que hemos esperado, saber que hemos completado ciertas cosas, que hemos terminado un ciclo y que todo vendrá con el adorno de la paz de Dios, Su bendición y santidad. ¡Necesitamos creer esto en el Nombre del Señor! En la Palabra de Dios existen diferentes situaciones donde aparece el número Siete, las cuales creo proféticamente hoy que el Espíritu Santo nos está hablando que se desarrollarán en nuestras vidas:

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Radiografía del Cristiano

Es difícil ser cristiano? Las respuestas, si tú las buscas a la salida de los templos cristianos que conoces en tu ciudad o alguna otra que hayas visitado, serán diferentes, variadas. Algunos te dirán que no, que es decididamente sencillo, que los hombres lo complicamos demasiado.

Otros te dirán que sí, que es muy difícil, que no se trata solamente de ir a una iglesia, leer tu Biblia, hacer tu devocional diario, orar un poco, cantar cuatro canciones y saludar al pastor para que no te mire torcido. Y en parte esto es cierto, pero indudablemente ser cristiano va un poco más allá.

En principio, quiero que entiendas que si no tienes fe y no confías en demasía del poderío señorial de Jesucristo, te será muy difícil considerarte y ser un buen cristiano. A mí particularmente no me gusta ese rótulo. Prefiero el de creyente. Porque creyentes sí que hay muchos menos que cristianos, aunque en una primera mirada superficial, ambos se confundan y parezcan una misma cosa.

Creo que un creyente está conformado por dos elementos básicos que acabo de consignarte a modo de adelanto: su Fe, y su relación personal con Cristo. La pregunta que debes hacerte en este día, es: ¿Qué tengo yo de cada cosa? ¿Qué tengo yo de ambas? ¿Qué me falta de esto?

Este trabajo, que no tiene intención de ser un alto tratado de cristianismo ni mucho menos, te ayudará a ver un poco mejor las cosas y, de paso, a verte un poco más claramente a ti mismo a la sombra de la cruz.

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Los Siervos del Tiempo Postrero

Cuando comencé a armar este estudio, sinceramente, creí que me iba a llevar a otras conclusiones. Eso es lo que tiene de bueno y de incierto el operar conforme a las reglas del espíritu Santo y no obedeciendo otras relacionadas con los aprendizajes humanos y humanistas.

Lo real es que tanto tú que lees como yo que escribo habremos escuchado hablar, enseñar o predicar sobre lo concerniente a los postreros tiempos centenares de veces. Quizás miles. ¿Y que cosa habremos pensado al oír eso? Creo que también centenares, o miles de cosas, todas diferentes.

Porque así es esto: cuando no es el Espíritu Santo el que otorga una verdad, esa verdad se diluye en centenares o miles de opiniones o interpretaciones. Cuando lo otorga el Espíritu Santo no sucede eso porque Él, ya está escrito, es el único que nos guía a toda verdad. Toda verdad, no verdades parciales.

Entonces las dudas comienzan a recalar en cada uno de nosotros. ¿Cuándo son los postreros tiempos? ¿Cuándo es que llegan y con qué señales visibles? ¿Cómo debemos interpretarlo para no equivocarnos una vez más?

Los postreros tiempos son, en realidad, algo literal, geográfico e histórico o, por el contrario, tienen un a tipología simbólica que difiere diametralmente a todo lo que por años y años hemos enseñado y aprendido en nuestros templos?

Mi oración al publicar esto, que no sea factor de mayor confusión, sino de claridad. Que Los Siervos del Tiempo Postrero signifique, para tu vida, un elemento vital que te aporte luz y entendimiento. Y que ambas cosas te sean útiles para evitar la cantidad y calidad de engaños que pululan en estos tiempos de la iglesia. Léelo, estúdialo, aprovéchalo y luego, si lo crees, enséñalo.

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El Misterioso señor Melquisedec

Esta es una Producción Especial destinada y dedicada a todos los que han abandonado, están comenzando a abandonar o ya tienen en mente dejar atrás a las babilonias religiosas en las que, hasta hoy, supuestamente se estaban “congregandoâ€.

De hecho, la pueden leer todos los que deseen hacerlo, independientemente si la luz de la revelación de los tiempos y las sazones ya ha llegado a sus ojos espirituales o no. Porque este es un texto para compartir, pero de ninguna manera para debatir o polemizar.

Soy consciente de no haber escrito ninguna novedad, que no haya sido vista y leída mil veces por cada uno de los que vayan a ser sus lectores. Pero también sé perfectamente, por experiencia personal, que no alcanza con leer todos los versículos de la Biblia si el Espíritu Santo no nos guía a toda verdad.

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¿Y Si Pedro Viviera?

Ah, parece que tenemos un comentario de las cartas de Pedro. No lo tenía a este ministerio como comentarista bíblico, pero vamos a ver…..

No. No lo mires ni lo leas con esa óptica porque no vas a encontrar puntos de contacto. Esto no es un comentario clásico sobre un texto clásico. Este es un trabajo que, si bien servirá para estudio de escuelas, institutos, seminarios y reuniones en casas de familia, no ha sido elaborado con esa intención.

Porque esto nace de una lectura común, llevada a cabo un día cualquiera, como un creyente más que toma su Biblia y lee buscando que el Espíritu Santo le revele lo último que Dios haya sacado de su boca. Y el Espíritu Santo habló. Y entre todas las cosas que dijo, dijo una que es básica: esto que vas a leer, es el texto de este tiempo.

El caso es que hoy tengo el privilegio de compartir contigo este trabajo que es el estudio pormenorizado de cada verso, de cada palabra, de cada significado histórico, geográfico pero eminentemente espiritual de lo que Pedro dejó como legado en cada una de sus dos cartas. Un trabajo que va mucho más allá del “mensajito†con moraleja al final.

¿Es que realmente hay algo que encontrar, más allá de lo que se nos ha enseñado, en los ocho capítulos (Cinco en la Primera, Tres en la Segunda) encerrados en los escritos de Simón Pedro? Sí. Puedo garantizarte que sí. Que en un principio no lo ves, pero luego salta como solamente puede saltar delante de tus ojos, aquello que el Espíritu Santo contagia con vida abundante. Su título es una pregunta que, seguramente, en el final, tú mismo habrás respondido. ¿Y si Pedro Viviera?.

Te sugiero que lo tomes con calma. Si tienes gente con la cual compartes Palabra o estudios, sería muy bueno que lo lean y lo estudien juntos. Porque además de todo lo que puedas encontrar que te refresque tu entendimiento, seguramente tú mismo y todos quienes te acompañen, hallarán muchos depósitos espirituales más. Porque así es como funciona esto. Y por eso es lo que es el Evangelio del Reino de Dios. Inigualable. Incomparable.

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Apocalipsis: El Libro que Nunca Entendimos

No es conveniente que los más nuevos lean el libro del Apocalipsis, no van a entender nada 

¿Cuántas veces has oído a algún siervo, (Naturalmente, muy bien intencionado él), expresar estoe concepto? Claro está; si se lo mira desde la óptica intelectual, esa persona tiene toda la razón: con la mente es imposible entender dos líneas de este libro, el último que hallamos en nuestras Biblias.

Ahora bien; si pensamos que el Espíritu Santo es quien nos guía a toda verdad y que, por el simple hecho de habernos convertido en hijos de Dios por la fe en Jesucristo, nos irá revelando paso a paso todo lo que Dios quiera mostrarnos hoy, eso será muy diferente. Pero no todos lo creen.

El caso es que hoy tengo el privilegio de compartir contigo este trabajo que es el estudio profundo de un pequeño fragmento de este “misterioso†libro. Porque al Señor le ha agradado mostrar esto hoy y ahora, reservándose todo lo que resta para el tiempo en que Él lo determine. Quien crea que puede estudiar de la Biblia lo que le parezca, aún no ha entendido como funciona esto.

¿Necesitamos los canales de noticias o los periódicos para entender el Apocalipsis? No. ¿Seguiremos pensando que su texto trata de acontecimientos futuros, y por eso es que se llama “el libro de las revelaciones� No. Porque ese es el mayor error que hemos cometido. Este libro no habla de revelaciones, sino de LA revelación de Jesucristo, que es otra cosa. Por eso el título de esta nueva Producción Especial: Apocalipsis: El Libro que Nunca Entendimos.

Deberás leerlo muy lentamente, cotejando cada letra, cada frase, cada idea con tu Biblia. Sin permitir que te gane esa comodidad histórica que los cristianos hemos evidenciado y que nos ha llevado, por años, a quedarnos convencidos de lo que alguien con cargo o jerarquía nos dice. Por eso la iglesia anda como anda: porque está llena de convencidos en lugar de convertidos.

Será bueno que tú lo leas por tu cuenta. Al menos los párrafos que aquí trataremos. Si entiendes o no entiendes no será asunto intelectual, sino espiritual. De todos modos, serás bienaventurado con el sólo acto de leerlo. Es el único libro donde Dios se preocupó por escribir eso. Y nadie puede saber si el señor no te dará algo más por encima de lo que aquí se diga. Así es como funciona esto.

¿Es que entonces debemos entender que nos hemos estado perdiendo esa bendición por no leerlo y dejarlo “para más adelante, cuando estemos más crecidosâ€? Sin dudas. – ¡Pero es que yo le hice caso a mi pastor! ¡Él fue quien me dijo que no lo leyera!

No te preocupes. A mí también me ordenaron lo mismo y también obedecí. Años y años, hasta el día en que alguien trajo esta palabra de impacto y mis ojos espirituales se abrieron y pude entender lo que hasta allí me había estado oculto y vedado.

Y cuando entendí esta palabra, también pude entender las dificultades y la procedencia de los errores. Muchas veces me han preguntado si un cristiano puede estar poseído de demonios. Siempre he respondido que si está verdaderamente convertido, poseído no creo, pero que si no está atento y velando, perturbado, molestado, oprimido y confundido, seguramente que sí.

Muy bien: la enseñanza errónea que hemos recibido, y que ahora encontrarás con respecto al libro del Apocalipsis, ha tenido como protagonistas a hombres y mujeres deseosos de servir a Dios, seguramente, pero suficientemente confundidos y bloqueados por el enemigo como para – Sin saberlo – colaborar con él en mantenernos en ignorancia.

Estudia esto. Apréndete cada paso, cada tipología, cada símbolo. Revisa con cuidado cada letra, cada palabra aquí vertida. Deja de lado alguna carnalidad de los autores materiales y físicos, (El autor real es el Espíritu Santo) y quédate con lo que ese mismo Espíritu te dice que es así.

Escríbeme si así lo deseas, pero no para pedirme que te hable de algo que aquí no ha sido vertido. No podré responderte por una simple razón: no escribo por lo que puedo saber, sino por lo que el Señor me ha dado para que escriba.

Ah, me olvidaba. Una vez concluida la lectura y el estudio, asúmelo para ti, para tu vida, para tu casa, para tu ministerio. Y recién una vez que lo veas puesto por obra en tu vida, puedes enseñarlo. Ni se te ocurra hacerlo antes de entenderlo, aceptarlo y vivirlo. No es así como funciona esto. Dios te bendiga y te guíe a encontrar mucho más de lo que aquí hallarás.

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Noventa Mandamientos de Jesús

¿Qué buen cristiano no conoce los legendarios Diez Mandamientos? Hasta el mundo incrédulo, impío y pecador los conoce; aunque no los respete, claro…

Sin embargo, ¿Alguna vez se ha puesto usted a pensar si ese decálogo inscripto desde las antigüedades mosaicas, es todo lo que Dios pretende de cada uno de sus hijos?

¿La vida de fe de millones de hombres y mujeres en el planeta, depende solamente del cumplimiento más o menos fiel de diez preceptos clásicos y abarcativos?

Es un modelo. Es un patrón a seguir. Es un prototipo, una especie de bosquejo global, pero de ninguna manera lo único.

¿Es que hay más? Hay más, mucho más. Y de todo ese “más”, aquí te entrego el resultado de un trabajo sustentado solamente en uno de los cuatro evangelios, lo que te está diciendo claramente que, si sigues buscando, hallarás muchos más. ¿Muchos que? Muchos mandamientos. ¡Pero si Moisés ya los dio a todos! No te hablo de Moisés, te hablo de Jesús. ¿Sabías que Jesús dictó sus propios mandamientos? ¿No? Entonces te invito a recorrer estos Noventa Mandamientos de Jesús. No es doctrina nueva. No es imposición a sumar. Es una hoja de ruta más de las que necesitamos para arribar a buen destino.

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Claves para la Destrucción de Fortalezas

Cuando apareció en el seno de las congregaciones la denominada “Sanidad Interiorâ€, surgieron en conjunto, algunos aspectos relacionados con ella que, para sorpresa de muchos, sí que figuraban en la Biblia.

Porque, convengamos, esa supuesta “sanidad†no dejó de tener detractores. Algunos, con llamativa furia, no dudaron en catalogarla como “una expresión diabólicaâ€. Y así lo hicieron saber públicamente desatando, obviamente, duras y enconadas polémicas y debates.

Mi opinión personal no interesará demasiado, ya que lo único que realmente bendice su vida es la opinión de Dios escrita en la Biblia, pero creo que es válido dejar una pequeña reflexión emparentada con esa llamada “Sanidad Interiorâ€, que es como decir: Sanidad del Alma.

¿Es necesaria, en el siglo veintiuno, la sanidad del alma herida? Sí, lo es. Las congregaciones están repletas de gente lastimada, herida y hasta destruida por causa de hechos vividos en algún momento de sus vidas que aún no han podido resolver.

¿Es bíblica la sanidad del alma? Los que apuestan a que sí, lo hacen desde la interpretación del texto que habla de dones de sanidades. Dicen que si son “dones†y no un don, y habla de “sanidades†y no de sanidad, es porque hay más enfermedades que las físicas.

Sin embargo, en ninguna parte de la Biblia se lo encuentra a Jesús practicando lo que nosotros denominamos como “El Ministerio de Aconsejamientoâ€, dando a entender con eso que a Él, el alma no le preocupaba ni le quitaba el sueño en absoluto. Él apuntaba al espíritu del hombre.

¿Es que Jesús era un desalmado para con el dolor ajeno? En absoluto. Lo que Jesús sabía, (Y eso era exactamente lo que enseñaba), era que si el hombre entregaba totalmente su vida a Dios, Él se ocupaba de todos sus problemas. Así funcionó entonces, así funciona todavía ahora.

¿Entonces que? Entonces los llamados cristianos de este siglo veintiuno, todavía no se han decidido a obedecer al Señor y escatiman su vida. La entregan parcialmente sin darse cuenta que, de ese modo, sólo pueden ser bendecidos parcialmente.

Si el hombre es lleno del Espíritu Santo, el hombre no necesita sanidad del alma, ya que su alma está sujeta al Espíritu Santo que mora en el espíritu del hombre. Si el hombre es pleno en el Espíritu, el alma ha sido crucificada. Y lo que está muerto no necesita sanidad.

Pero el hombre no está lleno del Espíritu, entonces el hombre necesita de ese “ministerioâ€. Y dentro de lo que ese “ministerio†realiza, encontramos un elemento de batalla que sí es bíblico: las fortalezas. Qué cosa son y como vencerlas o destruirlas, es lo que deseo compartir en este trabajo.

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El Reino de los Cielos se ha Acercado…

Es el Evangelio que predicaron, entre otros, Juan el Bautista (el más grande nacido de mujer) y Jesús. ¿Es el Evangelio que hoy predica el cuerpo de Cristo en la tierra, llamado La Iglesia?

Es la forma en que un cristiano debe pararse delante de la incredulidad mundana para decirle: “Tus días de pecado han terminado. Arrepiéntete porque aquí ha llegado el Reino de los Cielosâ€.

¿Qué se supone que responderá cualquier incrédulo de esos que tenga un mínimo de inteligencia? “- ¿El Reino de los Cielos se ha acercado? ¿Y adónde está si es que puede saberse?â€

Si esa es la respuesta que tú, mi hermano, recibes: ¿Cuál será la tuya? Piensa todo el tiempo que quieras, pero sólo hay una: “Yo represento a ese Reino aquí en la Tierraâ€.

¿Tendrás el valor suficiente como para exponerte de este modo? ¿Sí? Pues entonces será mejor que leas este trabajo y te enteres qué cosa es el Reino de los Cielos, gobierno celestial y sobrenatural del cual, a partir de tu conversión, eres embajador plenipotenciario.

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Soldado que huye, no sirve para ninguna guerra…

En mi país, (Ignoro si tiene alcances internacionales), hay un dicho popular que es exactamente el inverso al título: “Soldado que huye sirve para otra guerraâ€. Alude en parte a la clásica y muy difundida “viveza criolla†que sugiere, en este caso, abandonar un campo de batalla si vemos que las cosas no nos serán favorables para, se imagina, regresar en otra ocasión a pelear otra guerra que se nos muestre más proclive al éxito.

El espíritu de orgullo que por años ha influido en nuestro pueblo, no ha dejado ver la auténtica realidad y, por consecuencia, la enorme mentira escondida en este refrán popular. Porque yo estoy total y absolutamente convencido que, en cualquier ejército que se precie de tener orden y valor, un soldado que huye, esto es: un desertor, jamás podría ser útil para ninguna guerra, ya que si huyó de una, nadie me asegurará a mí que no huirá de todas las que vengan.

Los cristianos estamos en guerra. Desde el momento mismo de nuestra conversión, y sin que nadie nos pida opinión, pasamos a pertenecer automáticamente a la formación bélica de Jehová de los ejércitos. Se nos coloca un uniforme de combate, se nos brindan todas las armas y las estrategias que necesita un soldado y se nos coloca en un sitio clave del campo de batalla. Sólo un problema: algunos de nosotros lo sabemos y lo creemos; otros lo saben pero no terminan de convencerse que sea cierto y otros más directamente no lo creen.

No le hace. El enemigo sí lo cree y lo pone en práctica. Por lo tanto, cuando ve soldados con este uniforme que identifica a los santos, abre fuego contra ellos. Si los soldados están prevenidos, evitarán ser alcanzados por los proyectiles y, al mismo tiempo, responderán al fuego. Si no están del todo prevenidos y caminan de entretenimiento en entretenimiento sin tomar conciencia que están en guerra, pueden ser heridos y quedar temporariamente fuera de combate. Si no creen que están en guerra, sencillamente serán muertos. Espiritualmente muertos, que es mucho peor que la muerte física.

Este trabajo tiene la intención de mostrar que hay una guerra, conocer sus pormenores, adelantar algunas de sus escaramuzas y delinear algunas de las estrategias del enemigo. No es un tratado de Guerra Espiritual para colocar en nuestra biblioteca quizás, pero es un ayuda memoria que por allí servirá para que no quedes fuera de combate antes del tiempo que Dios te ha otorgado.

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Definiendo el Remanente del Siglo XXI

Es EL mensaje del Señor para la iglesia del siglo XXI. Resulta tremendamente ofensivo y fastidioso para las estructuras nominales y tradicionales, y es por ese motivo que no sólo no lo predican, sino que incluso evaden invitar u oír a quienes sí lo estén haciendo. Es el mensaje del Remanente de Dios. Es el mensaje que comenzó con aquel viejo pueblo de Israel que hoy, todos lo sabemos, es tipología de la iglesia. Es el mensaje para los que no encuentran en los ritos, las tradiciones y los cultos llenos de previsibilidad y sin alimento ni poder de Dios alguno, nada que tenga que ver con lo que la Biblia dice de la iglesia victoriosa, sin mancha ni arruga de los últimos tiempos. Es para aquellos que desean aferrarse a esta Palabra, hacerla propia, aceptarla, creerla y ponerla por obra. Es una redefinición basada en la Escritura con respecto a quienes habrán de constituir ese sagrado Remanente.

Lo que va a leer, va a cambiar radicalmente su viejo concepto de iglesia. Es nuestra oración que así, efectivamente, sea, para la gloria, para la honra y para la alabanza del Rey de Reyes y Señor de Señores.

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Ministerios Competentes

El día en que me tocó leer en la Biblia el pasaje donde se nos dice que somos un pueblo de reyes y sacerdotes y, además, TODOS ministros competentes, lo primero que me pregunté a mí mismo, fue: ¿Y por qué si todo el pueblo somos ministros competentes, la mayoría de los ministerios que conozco, no lo son? Quizás usted mismo se haya hecho esta misma pregunta. Esta producción de trece capítulos, creo, tiene la respuesta clara, concisa, concreta y específica, sin ninguna de esas “vacas sagradas” evangélicas que, sólo por costumbre y tradición, no nos atrevemos a cambiar, pero que de bíblicas no tienen absolutamente nada.

Sé que a muchos, intentar decir algo que no es lo que dice la iglesia mayoritariamente, se les presenta casi en el plano o nivel de blasfemia o herejía. Y muy bien que lo sería, si no fuera porque la Biblia no dice lo que decimos, sino lo que dijo Dios, aunque muchos hombres de prestigio, que en ningún momento fueron tomados como blasfemos o herejes, se arrogaron el derecho de modificar algo que Dios dijo para adecuarlo a sus intereses sectoriales, denominacionales o, sencillamente, particulares y personales.

Yo comencé a ser libre el día que Dios me mostró que Él no era Católico Apostólico Romano como me lo habían hecho creer durante treinta y un años de mi vida. Después de varios años de militancia eclesiástica activa, mi libertad se ha completado en Cristo, en el mismo instante en que Dios volvió a mostrarme que tampoco es Evangélico, ni protestante, ni nada. Simplemente sigue siendo DIOS. Y no es poco, créalo.

Es mi oración que disfrute de esta producción y que la utilice para madurar y crecer, y de ninguna manera para debatir, polemizar, discutir y mucho menos establecer contienda con nadie.

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Características Básicas de la Iglesia

En la primera lección se cuenta cómo nació este estudio, que dicho sea de paso, es el primero que surgió de este ministerio.

Muchas veces había leído el Libro de los Hechos, tal como quizás lo habrán hecho una gran mayoría de ustedes, los que hoy están evaluando todo esto.

Sin embargo, ese Libro, jamás me había dicho mucho más que todas esas historias geográficas, sociales, políticas e históricas que le habrán enseñado a usted, a usted y a usted.

Pero, tal cual lo he dicho ya cientos de veces, aún a riesgo de caer en costumbrismos seniles, una revelación no llega, necesariamente, como si fuera una frágil pluma que volando y volando aterriza sobre nuestra cabeza y nos ilumina. Una revelación, en muchos casos, viene de labios de otro siervo, con una expresión que no tiene nada que ver pero que, a la luz de nuestras búsquedas, abre un panorama enorme, esclarecedor y de bendición para tantos.

Eso es lo que deseo para este estudio que de ninguna manera pretende tener la entidad de un comentario sobre el mencionado libro. Una suma de puntos, ítems, condiciones sobre las cuales, a partir de su misma esencia y los propios principios básicos del Libro de los Hechos, deberían reflejar lo que nos guste o no, estemos de acuerdo o no, coincida con nuestros postulados denominacionales o no, la realidad insoslayable de lo que la Iglesia del Señor, la genuina, deberá ser en este siglo XXI que estamos transitando.

No es un asunto menor. Si llevados por la palabra nos atrevemos a pensar que este no es el Tercer Milenio sino el Tercer día de Dios, no es tanto el tiempo que falta para que todo llegue a su fin. Y es nuestro deber, alertar al pueblo, tal atalayas, que el sonido de las trompetas está muy cercano. Que el Espíritu Santo le ayude a verlo como yo lo he visto. Dios lo bendiga.

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¿Hasta que la Muerte nos Separe?

BOSQUEJO

A través de todos los tiempos, la iglesia del Señor ha tenido Palabra y mandato claro con relación al matrimonio.
Se ha aconsejado, guiado y restaurado en incontables ocasiones, ayudando de esa manera a ser un poco más felices a aquellos que por cualquier causa parecían tener problemas.

Sin embargo, y pese a que la Biblia dice con mucha claridad que el único pecado que no tiene perdón es el de la blasfemia al Espíritu Santo, una gran mayoría de las congregaciones, (Porque aquí no podemos hablar de iglesia), ha tenido una óptica muy diferente con respecto a una de las consecuencias bíblicas de un matrimonio: el Divorcio.

En aras de llevar claridad para quienes no la tienen, elementos muy útiles para los que están felizmente casados o los que piensan casarse, y paz a los que han pasado por un pequeño infierno terrenal por ser simples protagonistas de un divorcio, se ha elaborado este trabajo. Que de ninguna manera intenta establecer doctrina, sino apenas recordar letra bíblica cuando tantos y tantos cristianos parecerían haberla olvidado u omitido, que es mucho peor.

El Espíritu Santo guíe a toda verdad a quien lea y descarte todo error.

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