Características Básicas de la Iglesia

En la primera lección se cuenta cómo nació este estudio, que dicho sea de paso, es el primero que surgió de este ministerio.

Muchas veces había leído el Libro de los Hechos, tal como quizás lo habrán hecho una gran mayoría de ustedes, los que hoy están evaluando todo esto.

Sin embargo, ese Libro, jamás me había dicho mucho más que todas esas historias geográficas, sociales, políticas e históricas que le habrán enseñado a usted, a usted y a usted.

Pero, tal cual lo he dicho ya cientos de veces, aún a riesgo de caer en costumbrismos seniles, una revelación no llega, necesariamente, como si fuera una frágil pluma que volando y volando aterriza sobre nuestra cabeza y nos ilumina. Una revelación, en muchos casos, viene de labios de otro siervo, con una expresión que no tiene nada que ver pero que, a la luz de nuestras búsquedas, abre un panorama enorme, esclarecedor y de bendición para tantos.

Eso es lo que deseo para este estudio que de ninguna manera pretende tener la entidad de un comentario sobre el mencionado libro. Una suma de puntos, ítems, condiciones sobre las cuales, a partir de su misma esencia y los propios principios básicos del Libro de los Hechos, deberían reflejar lo que nos guste o no, estemos de acuerdo o no, coincida con nuestros postulados denominacionales o no, la realidad insoslayable de lo que la Iglesia del Señor, la genuina, deberá ser en este siglo XXI que estamos transitando.

No es un asunto menor. Si llevados por la palabra nos atrevemos a pensar que este no es el Tercer Milenio sino el Tercer día de Dios, no es tanto el tiempo que falta para que todo llegue a su fin. Y es nuestro deber, alertar al pueblo, tal atalayas, que el sonido de las trompetas está muy cercano. Que el Espíritu Santo le ayude a verlo como yo lo he visto. Dios lo bendiga.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez