Soldado que huye, no sirve para ninguna guerra…

En mi país, (Ignoro si tiene alcances internacionales), hay un dicho popular que es exactamente el inverso al título: “Soldado que huye sirve para otra guerra”. Alude en parte a la clásica y muy difundida “viveza criolla” que sugiere, en este caso, abandonar un campo de batalla si vemos que las cosas no nos serán favorables para, se imagina, regresar en otra ocasión a pelear otra guerra que se nos muestre más proclive al éxito.

El espíritu de orgullo que por años ha influido en nuestro pueblo, no ha dejado ver la auténtica realidad y, por consecuencia, la enorme mentira escondida en este refrán popular. Porque yo estoy total y absolutamente convencido que, en cualquier ejército que se precie de tener orden y valor, un soldado que huye, esto es: un desertor, jamás podría ser útil para ninguna guerra, ya que si huyó de una, nadie me asegurará a mí que no huirá de todas las que vengan.

Los cristianos estamos en guerra. Desde el momento mismo de nuestra conversión, y sin que nadie nos pida opinión, pasamos a pertenecer automáticamente a la formación bélica de Jehová de los ejércitos. Se nos coloca un uniforme de combate, se nos brindan todas las armas y las estrategias que necesita un soldado y se nos coloca en un sitio clave del campo de batalla. Sólo un problema: algunos de nosotros lo sabemos y lo creemos; otros lo saben pero no terminan de convencerse que sea cierto y otros más directamente no lo creen.

No le hace. El enemigo sí lo cree y lo pone en práctica. Por lo tanto, cuando ve soldados con este uniforme que identifica a los santos, abre fuego contra ellos. Si los soldados están prevenidos, evitarán ser alcanzados por los proyectiles y, al mismo tiempo, responderán al fuego. Si no están del todo prevenidos y caminan de entretenimiento en entretenimiento sin tomar conciencia que están en guerra, pueden ser heridos y quedar temporariamente fuera de combate. Si no creen que están en guerra, sencillamente serán muertos. Espiritualmente muertos, que es mucho peor que la muerte física.

Este trabajo tiene la intención de mostrar que hay una guerra, conocer sus pormenores, adelantar algunas de sus escaramuzas y delinear algunas de las estrategias del enemigo. No es un tratado de Guerra Espiritual para colocar en nuestra biblioteca quizás, pero es un ayuda memoria que por allí servirá para que no quedes fuera de combate antes del tiempo que Dios te ha otorgado.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez