¿Para qué Murió Jesús…?

Resulta increíble como, a favor de lo que el Espíritu Santo pone en nuestro sentir y en nuestro ser, un texto muy conocido, muy difundido, muy leído, muy enseñado y muy predicado, puede mostrar algo más, una nueva perspectiva, un nuevo enfoque, un nuevo ángulo, un nuevo punto de vista, que es como decir: una visión divina por sobre todas las visiones humanas con las que mayoritariamente predicamos.

(Génesis 1: 26)= Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Cuando Dios dice “hagamos”, está hablando no solamente de lo que se revela como la Trinidad en el Nuevo Testamento, sino de toda la hueste celestial, incluyendo a los ángeles.

Cuando expresa “a nuestra imagen”, parece referirse a tales cualidades como la razón, la personalidad y el intelecto, y las capacidades de relacionar, escuchar, ver y hablar. Todas estas son aptitudes que Dios decidió otorgar a los seres humanos. No obstante, Dios es Espíritu.

Asimismo, al crear al ser humano, el Soberano del universo decidió delegar a la humanidad el señorío sobre la tierra. El poder y la autoridad humana para el ejercicio de este señorío se originan en el deseo divino de hacer a los seres humanos a su propia imagen y semejanza.

La habilidad humana para regir la tierra descansará en su continua obediencia a la autoridad de Dios como Señor de la creación. Su poder para reinar en la vida dependerá de su fidelidad a la hora de obedecer la ley divina.

(Génesis 2: 7)= entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Seis de los términos hebreos utilizados en estos primeros capítulos para describir el proceso de la creación son muy similares. Así que los traductores modernos emplean en cada ocasión palabras diferentes para que el lector sepa que está ante un término hebreo distinto. BARA, es Crear; ASAH significa Hacer; NATHAN se traduce como Poner; BANAH implica otra forma de Hacer o Edificar; GANAH es también Crear, Poseer, Adquirir. En este caso específico es YATSAR, que se traduce como FORMAR.

(Job 33: 4)= El Espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.

(Hechos 17: 24-25)= El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

Aquí hay algo sumamente interesante y valioso. En Job, él dice que “el espíritu de Dios lo Hizo”. ¿Y como se llama el Espíritu de Dios? Espíritu Santo. En hechos, mientras, agrega que Él es quien da a todos VIDA y ALIENTO. Dice, por otra parte, en 1 Corintios 15, que el primer Adán, fue ALMA VIVIENTE.

La pregunta, entonces, surge: ¿Qué es un alma? Este es un término que en el Antiguo Testamento es traducción común del sustantivo hebreo NEFESH, que a su vez deriva del verbo NEFASH, que significa RESPIRAR, REHACERSE. Probablemente el sentido original haya sido GARGANTA, es decir: CANAL DE RESPIRACIÓN. De allí viene el sentido de SOPLO DE VIDA.

En el Nuevo Testamento, ALMA, según una de las varias acepciones conocidas, es traducción común del griego PSYJÉ, que a su vez deriva del verbo PSYJO, que significa precisamente SOPLAR.

Ahora bien; habría ahora que ver qué es Espíritu. Es la traducción hebrea de la palabra RUAKH y la griega PNEUMA, que significan: Aire en movimiento, Viento, Aliento. Si este aliento es puesto por Dios para el inicio de la vida, ya que al primer hombre le fue soplado en su nariz aliento de vida, es notorio que Jehová es el Señor del aliento que el hombre posee, crea o no, y como tal, cuando Jehová retira el aliento del hombre, regresa a Él que lo dio, y el cuerpo vuelve al polvo de la tierra, de donde era. Si a todo esto le agregamos que Dios es Espíritu, nos encontraremos que lo que el primer hombre recibe es el Espíritu de Dios, es decir: Espíritu Santo.

¿Y qué es el Espíritu Santo? Es el nombre más común de la tercera persona de la Trinidad; el poder divino no creado sino creador, trascendente al hombre, pero capaz de morar en el corazón y el espíritu humanos. No es una mera influencia benigna, pues participa plenamente de la vida y autoridad de Dios, y por medio de él, Dios se manifiesta frecuentemente dentro del cosmos y la experiencia humana. También se conoce como: Espíritu de Dios, Espíritu de Cristo, Espíritu de Jehová y por los símbolos de: Aliento, viento, Paloma, Fuego y Dedo de Dios.

Tiene personalidad, deidad y obra. Se relaciona con Cristo, con los apóstoles, con los creyentes, (Regenerándolos, intercediendo y ayudándolos), y con los incrédulos, (Dando convicción de pecado, es decir: operando en sus conciencias).

1 – El Primer hombre recibió el Espíritu de Dios

(Eclesiastés 12: 6-7)= …antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo; y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.

Una parte breve del capítulo 2 del Génesis (Breve en texto, pero se cree que no en lo concerniente al tiempo), el hombre, luego acompañado de su mujer, estuvieron “conectados” con Dios a través de ese espíritu. Dios pensaba por ellos y ellos se dedicaban total y plenamente a disfrutar del Edén. Viene la serpiente, la duda, la tentación, la caída y, por ende, la “desconexión”.

(Génesis 3: 7)= Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

¿Eran ciegos Adán y Eva? ¿Qué ojos les fueron abiertos? Los del discernimiento humano. Hasta allí no habían reparado en su desnudez porque veían sus vidas y lo que los rodeaba con los ojos del Espíritu de Dios.

(Génesis 3: 14)= Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

Dios maldice a la serpiente, como animal y como tipología de Satanás, pero al mismo tiempo la autoriza a comer polvo de la tierra, (Que es com decir concretamente: la carne del hombre), y sienta la regla de que solamente viviendo en el Espíritu de dios, esa serpiente no podrá tocar al hombre.

2 – Cuando el hombre se desconectó de Dios, fue Expulsado.

(Génesis 3: 24)= Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos los lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

¿Cuál es el significado de la Espada? Es la manera de hacerle saber al hombre que, a menos que Dios tome la iniciativa, ya no habrá más comunión entre ellos. El árbol de la vida es la Vida Eterna y, entonces, la Espada encendida es la revelación de la Palabra, camino que conduce a la Vida Eterna.

De allí en más, la descendencia de Adán ya no recibe el sello del Espíritu de Dios que Él tenía en su creación. Recibe un espíritu humano que, más adelante, deberá ser llenado con el Espíritu de Dios si es que desea relacionarse con Él.

3 – Como es el Nacimiento de Jesús

(Lucas 1: 26-35)= Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Más ella, cuando le vio, se turbó con sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? Pues no conozco varón.

Respondiendo el ángel, le dijo: el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

La concepción de Jesús tuvo lugar por la intervención directa del Espíritu Santo. Él nació sellado, no necesitó conversión. El Espíritu, desde su nacimiento mismo, lo conectó con Dios.

4 – ¿Qué pasó en el Jordán?

(Lucas 3: 21-22)= Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

¿Jesús recibió allí al Espíritu Santo? No. Jesús ya tenía en su interior, desde su nacimiento, al Espíritu Santo. En el Jordán, entonces, y como paso previo a lo que iba a ser su ministerio, Jesús fue lleno del Espíritu Santo. Lo prueba el siguiente pasaje:

(Lucas 4: 1)= Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto.

El primer paso de la conexión con Dios, es pasar por el desierto de la prueba personal, privada. Cuando usted vence allí, ya tiene victoria en la batalla pública.

(Lucas 4: 14-15)= Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

Note que el poder del Espíritu Santo, aún en el mismísimo Jesús, se manifiesta en quien está lleno de su presencia. Ser convertido asegura salvación y vida eterna; ser lleno asegura poder de Dios, comunión permanente con Él y un lugar en el reino.

5 – ¿Qué quería dejar Jesús como herencia?

La herencia es el bien o los bienes cedidos al familiar o familiares cercanos, después de la muerte del poseedor, gracias al derecho establecido por la ley o costumbre. La noción bíblica de herencia se desarrolla principalmente en Números y Deuteronomio en anticipación de la distribución de terrenos en la Tierra Prometida, y procura conservar lo necesario para cada familia, a fin de que esta se mantenga con independencia y dignidad. La tierra pertenece a la familia más bien que al individuo y puede ser hipotecada pero no enajenada. Según la ley de la herencia, el hijo mayor recibe una doble porción, pero los derechos de otros hijos, hijas y demás parientes también se toman en cuenta.

En el Nuevo Testamento hay que destacar que: Jesús ha sido constituido por Dios en heredero de todas las cosas, luego los creyentes, como hijos de Dios, son herederos de Dios mediante Jesucristo. Su herencia incluye: El Reino de Dios, La Tierra, La Salvación, Bendición, Gloria e Incorrupción. ES muy claro, pero… ¿Es lo único?

(Efesios 1: 11-23)= En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras (El aval, la prenda, la garantía, la seña), de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Si usted pregunta por qué o para qué murió Cristo, usted quedará asombrado de la cantidad de respuestas que tendrá. El Espíritu Santo no puede ser de ninguna manera un tema de controversia. Y si volvemos al principio, veremos que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Vemos como crea un vaso extrayendo su origen desde el polvo de la tierra. Y en el próximo segundo sopla o respira aliento de Dios dentro del vaso. Y se convierte en un alma viviente.

Adán, además de perder la autoridad, el derecho y el dominio sobre la tierra; ¿Qué fue lo que más perdió? Perdió al Espíritu Santo. El canal permanente de conexión, de comunión constante con Dios. Entonces, ¿Qué vino a traer Cristo consigo? ¿Cuál era la necesidad más grande que había? ¿Era redención? ¿Es que el hombre sabía lo que significaba la redención? ¿Acaso quería la credencial de la compañía de seguros que le garantizaba no irse al infierno y sí a sentarse en una nube, por allí, a tocar la lira por toda la eternidad? No. ¡¡Cristo murió para que usted fuese conectado nuevamente con Dios a través del Espíritu Santo!!

(Gálatas 3: 13-14)= Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (Porque está escrito: maldito todo el que es colgado de un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

El cambio de maldición a bendición es para que podamos recibir la promesa del Espíritu. El  ES la promesa, El ES el Dios Todopoderoso.

(Juan 16: 5-8)= Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adonde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré.

Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

La Biblia dice que este Espíritu Santo es tan maravilloso que tomó la segunda persona de la divinidad; el ilimitado; el Todopoderoso Dios; el Príncipe de Paz; el eterno Dios; el Creador y lo redujo a una simiente. Y lo colocó en el vientre de una mujer: María. Dice que fue engendrado por el Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios, ES Dios. ¿Quién es este Espíritu? Para eso murió Cristo.

Hombre o mujer sin este Espíritu: óyeme. El hombre fue creado para tener dominio y autoridad. Que se haya muerto espiritualmente no significa que haya perdido la pasión por tener autoridad y dominio. El problema es que ahora tenemos al hombre sin el control del Espíritu en su vida; el resultado es un hombre salvaje, atravesando todo lo que puede con tal de tener dominio. No tiene restricciones sin este Espíritu. No puede tener palabra, ni autoridad, ni comunicación con la deidad sin tener comunión con el Espíritu Santo. Jesús dijo permanentemente: “Yo no puedo hacer nada por mí mismo, si no lo hace el Padre que mora en mí”. Él fue engendrado por el Espíritu.

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El Precio de la Unción

Una mañana, hablando con un hombre de Dios, le hablé del precio que debíamos pagar para servir en el reino. Me miró muy extrañado como si fuera la primera vez que alguien le decía eso. “¿Precio?”, – me dijo -, “¿Qué precio? ¡Si ya está todo pago! ¡Jesús ya pagó todos los precios en la cruz!” No había entendido. Jesús es bien cierto que en la cruz pagó todo lo que debíamos a Dios como pecadores sin mérito y que, por consecuencia, la salvación producto de esa redención es gratuita, por simple Gracia de Dios. Pero resulta ser que somos salvos PARA y no POR. ¿Y para qué seríamos salvos? Para que nos incorporemos al ejército de Jehová y le sirvamos con todas nuestras fuerzas. Y para eso se necesita unción. Y por la unción, tal cual lo hizo el mismísimo Jesús, hay que pagar un precio. ¿Y qué es lo que se adquiere con ese precio? No una, sino varias cosas. Todas altamente necesarias para servir al Señor con excelencia y victoria.

1 – LA PLENITUD DE CRISTO

(Juan 1: 15-16)= Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

Aquí hay una enseñanza por parte de Juan; que la Gracia venga de su plenitud muestra que más que una buena predisposición o favor por parte de Dios, Él acude con toda su provisión y poder, en nuestra necesidad en la persona de Jesucristo.

(Efesios 1: 15-23)= Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él…

Sabiduría y revelación no deben ser interpretadas aquí como elementos místicos. Sabiduría tiene que ver con principios prácticos y funcionales; Revelación se refiere a una percepción clara y a un entendimiento aplicable. La fuente divina y sobrenatural de las dos, es el Espíritu Santo.

…alumbrando los ojos de vuestro entendimiento…

Literalmente significa que su corazón pueda recibir el resplandor de la esperanza que nos llega cuando entendemos la enormidad de la inversión de Dios en nosotros.

…para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cual la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza…

Esto es en la misma medida, en el grado exacto del poder de su fuerza.

…la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales…

Esto no se refiere al cielo, en el sentido de ser el hogar destinado a los redimidos. En lugar de ello, la palabra griega usada aquí se refiere al reino invisible que rodea nuestra presente situación diaria, la arena o la esfera donde se desarrolla la acción y la actividad espiritual. La autoridad de Cristo, que se manifiesta en toda época, y supera cualquier poder conocido, está aquí y ahora.

…sobre todo principado y autoridad y poder y señorío…

Estos son términos usados consistentemente para referirse a las autoridades gobernantes en los reinos visibles e invisibles. El Nuevo Testamento revela una jerarquía invisible o poderes malignos que engañan y manipulan la conducta humana, haciendo de ese modo avanzar las estrategias satánicas. Cristo mismo, y todos los que están en Cristo, son puestos en autoridad sobre estos poderes; una autoridad que sólo la batalla espiritual puede afirmar, demostrar y mantener.

…y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero.

…Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo…

El intento primario de esta carta es mostrar a la iglesia como la presente y física presencia de Cristo. La iglesia tiene que estar llena con Él por el Espíritu Santo y ha recibido la orden del Señor Jesús de representarlo en la sociedad y dar a conocer su vida, amor y poder.

En Efesios 3:19 se habla de “toda la plenitud de Dios”, y apunta hacia una verdadera espiritualidad que participa en forma balanceada de todas las bendiciones, recursos y sabiduría de Dios. Aclara que “plenitud”, (La palabra original es PLEROMA), significa número completo, complemento total, medida plena, copiosidad.

(Colosenses 2: 8-9)= Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

2 – LA SANGRE

(1 Pedro 2: 8-9)= Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

Así como en el mundo antiguo los esclavos podían ser rescatados (Liberados), pagando el precio correspondiente, así nosotros lo fuimos mediante la sangre de Cristo, precio máximo que Dios pagó por la expiación de nuestros pecados.

(Apocalipsis 12: 11)= Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Este pasaje presenta a Satanás como recorriendo la tierra, confrontando y acusando a los ciudadanos del reino de Dios. El arma principal del pueblo de Dios contra Satanás es la sangre del Cordero. La sangre de Cristo, el Cordero, hace que el pueblo de Dios prevalezca, porque ella responde a todas las acusaciones del enemigo. Satanás controla y derrota a la humanidad inculpándola. Actúa como un verdadero “chantajista”. Sin embargo, los santos saben que la sangre ha satisfecho todos los cargos contra ellos, los ha unido a Dios, y les ha provisto de todo lo necesario para derrotar a Satanás. La sangre ha establecido un inquebrantable vínculo con un Dios que previene a Satanás contra su intento de separar a los cristianos de los recursos eternos y suficientes que Él les ofrece. Dios nos ha declarado justos y victoriosos por medio de la sangre de Cristo.

“Y ellos le han vencido”…apropiándose de la victoria alcanzada por Cristo, por la confesión pública de su fe y su espera paciente aún de cara al martirio. La firme postura de la iglesia, bajo la autoridad de la victoria obtenida en la cruz por medio de la sangre del cordero y su fidelidad a la promesa y la autoridad de la Palabra de Dios, – la palabra del testimonio de ellos -, es la clave de su victoria.

3 – LA PALABRA

(Santiago 1: 23-25)= Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida como era. Más el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Aquel QUE meramente escucha la palabra, rápidamente la olvida; sólo aquel que actúa según la palabra será bienaventurado en lo que hace. La Palabra de Dios es la perfecta ley, la de la libertad. No nos somete a las ataduras del legalismo, sino que nos libera para que guardemos sus preceptos por compulsión interna.

LOGOS: Una transmisión de pensamiento, comunicación, una palabra de explicación, un pronunciamiento, discurso, revelación divina, declaración, instrucción, un oráculo, promesa divina, doctrina divina, declaración divina. Jesús es el LOGOS viviente, la Biblia es el LOGOS escrito y el Espíritu Santo pronuncia el LOGOS hablado.

RHEMA: Lo que se dice o lo que se habla, en contraste con Logos, que es la expresión de un pensamiento, un mensaje, un discurso. Logos es el mensaje; RHEMA un versículo. El significado de RHEMA diferente al de Logos se ilustra en Efesios 6:17, donde se habla, no de las escrituras como un todo, sino de aquella porción que el creyente maneja como una espada en tiempos de necesidad.

(Mateo 4: 4)= Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

La apelación de Jesús a la escritura ofrece la clave para interpretar el relato de la tentación. Utilizando la Palabra de Dios, el Señor alcanza la victoria sobre las mismas tentaciones ante las cuales sucumbió Israel en el desierto, cuando éste quiso poner a Dios a prueba en tiempos de necesidad.

4 – LA REVELACIÓN

Gálatas 1: 11-12)= Más os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

El evangelio de Pablo no lo recibió de tradición o enseñanza alguna, sino de Dios a través de Cristo.

(Efesios 3: 1-7)= Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros, que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu; que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual fui yo hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dada según la operación de su poder.

Pablo reflexiona que su misión es ayudar a judíos y gentiles a aceptarse mutuamente como coherederos del pacto de salvación. Este misterio resultaba particularmente extraño para los judíos del Antiguo Testamento y no fue entendido, ni por ellos ni por los gentiles, hasta la venida de Jesús.

La palabra “Revelación” se emplea de dos maneras en la Biblia: a las Sagradas Escrituras se las llama “La Palabra revelada de Dios”; y por su parte la Ley de Dios y los profetas, son el resultado de la revelación divina. Para no confundir revelación con intuición humana, debemos saber que Dios ya ha revelado todo; lo que falta, es la luz que alumbre los ojos de nuestro entendimiento y, a esa luz, sólo la produce el Espíritu Santo.

5 – LA PERSECUSIÓN

(Mateo 13: 20-21)= (Mateo 13: 20-21)=  Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

La persecución no será opcional ni casual. Según Jesús, la persecución VIENE, no que “puede” venir. A causa de la Palabra. ¿Eso significará que usted puede ser perseguido por recitar un versículo bíblico? Puede, pero creo que va mucho más allá de eso…

(2 Corintios 12: 7-10)= Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca de sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Este texto se ha analizado, estudiado e interpretado desde varios ángulos y desde diversos enfoques. De la evaluación literal, pasando por análisis más complejos y altamente teológicos y hasta llegar a deducciones sin más base que la de: “Me lo dijo el Espíritu”, mucho es lo escrito y hablado. No opino, sólo recuerdo, – en torno a este tema -, que aquí hay tres elementos que usted tiene que tener en cuenta: 1)= UN AGUIJÓN en la carne de Pablo. Es decir: como quiera que sea, es una aflicción, una forma de persecución. 2)= Lo recibe a través de UN MENSAJERO DE SATANÁS. No de él mismo. No especifica si demonio, principado, hombre o cizaña: dice Mensajero. Si usamos la palabra original, alguien va a traducir ángel. Aunque caído, obviamente. 3)= Es a causa de LA GRANDEZA DE LAS REVELACIONES, téngalo presente, por favor.

6 – LA ADORACIÓN

(Juan 4: 24)= Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren.

La adoración tiene que tener, – para ser tal y no religiosidad ritualista -, un ingrediente vital: Verdad.

(Apocalipsis 14: 7)= …Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

La palabra ADORAN, en original es PROSKUNEO. Viene de PROS, que significa “hacia” y de KUNEO, que es “besar”. Es postrarse, inclinarse, homenajear, mostrar reverencia; en el Nuevo Testamento la palabra especialmente denota homenaje rendido a Dios y al Cristo que ascendió al cielo. Todos los creyentes rinden culto unidimensional al único Señor y Salvador. Cualquier otra cosa que antepongamos a él, por más que religiosamente nos parezca posible, nos transforma automáticamente en idólatras.

7 – LA LIBERTAD

(Lucas 4: 17-21)= Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos. Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros.

La profecía de Isaías 61: 1 y 2, se refiere a la liberación de Israel de su exilio en Babilonia como el año del jubileo, pero su consumación final esperaba la llegada de la era mesiánica. Jesús reclama enfáticamente ser el Mesías prometido, y su ministerio así definido deviene ahora la realización de la esencia de las buenas nuevas del evangelio del reino de Dios. Más tarde Lucas aclara que el Señor transfirió este mismo ministerio a los discípulos, y por último a toda la iglesia.

El asombro que suscitaron las palabras de Jesús están llenas de escepticismo, debido a que quienes escuchan conocían su origen terrenal.

(2 Corintios 3: 15-17)= (Hablando de los judíos) Y aún hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

El velo literal de Moisés representa el velo espiritual que impide que algunos que leen el Nuevo Testamento puedan contemplar la gloria de la Palabra de Dios, que es Cristo. Cuando Moisés dejaba al pueblo para estar en la presencia del Señor, se quitaba el velo. Hoy, bajo el nuevo pacto, volverse al Señor es sincerarse con el Espíritu, quien da libertad de llegar sin velo a la presencia de Dios en Cristo.

PASOS OBLIGADOS

Al aceptar a Cristo; al convertirse realmente y convertirlo a Él en Señor de nuestras vidas, somos uno con Él. Tenemos allí La plenitud de Cristo. Eso, casi inmediatamente y por el valor que representa tanto en la redención como en la diaria cobertura, nos abre el entendimiento para ver el poder de La Sangre. Allí es donde empezamos a sentir necesidad, por una simple cuestión de hambre de quien quiere crecer, en La palabra, pero no sólo como información, memoria o instrucción, sino como alimento diario. Dios no habita la eternidad; la eternidad habita en Él. Ese hambre por la Palabra, más la guía del Espíritu, nos lleva a La Revelación. La revelación, primero rompe con todos los yugos antiguos de doctrina humana, tradición, formalismo, religiosidad y hasta idolatría que hay en nosotros. Y después comienza, – cuando la compartimos -, a producir el mismo efecto a los que escuchan. Esto produce, en primera instancia, confrontación y como lógica consecuencia: La Persecución. La misma persecución nos saca de todo costumbrismo, de ese caerle somático a la gente, y nos lleva a buscar a Dios, a Cristo en toda su dimensión, mediante La Adoración. Y, este simple acto, hecho en Espíritu, nos conduce a La Libertad, que es el producto o resultado del conocimiento de la verdad. “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Recién allí podemos entrar en lo que verdaderamente es La Unción. Hemos pagado el precio.

Ungir significa frotar. En el Antiguo Testamento significaba una parte de todo el ritual. En el Nuevo Testamento, Jesús es el ungido por excelencia, es el Mesías, ungido por el Espíritu Santo el día de su bautismo con agua. Desde entonces lo hizo todo en su carácter de Ungido y no de segunda persona de la Trinidad. Obvio, el mismo Espíritu Santo unge hoy a los creyentes que se deciden por fe a pagar el precio; que no es alto, que no es imposible, que está a la vista y es altamente factible, pero que necesita de un ingrediente que ya ha sido visto y leído: En Espíritu y en Verdad.

(1 Juan 2: 20 y 27)= Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. /// Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Dios no verá el mañana; el mañana lo verá a Él. Yo, en Cristo, me preparo para el Cielo; Cristo, en mí, me prepara para la tierra. Yo, en Cristo, empiezo a conocer al Padre; Cristo, en mí, me enseña a batallar contra el diablo.

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La Sana Doctrina

Yo no sé cuántas veces habrá oído usted hablar de ella, pero sí puedo decirle cuántas lo he oído yo en cualquiera de los templos de cualquiera de las congregaciones de cualquiera de las denominaciones que haya visitado en mi vida de creyente.  La Sana Doctrina ha parecido y parecería ser el lema principal debajo del cual, posteriormente, se archivará cualquier clase de interpretación bíblica que sustente los postulados denominacionales, sectoriales y hasta particulares. Me propongo en este artículo, hablar de la genuina.

(Hechos 13: 1)= Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y maestros; Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.

Antioquia era una ciudad de Pisidia, en el corazón del Asia Menor, a unos doscientos cuarenta kilómetros al este de Filadelfia. Dominaba las rutas comerciales entre Efeso y el oriente. Con respecto a este Simón que aparece aquí y quizás en virtud de estar acompañado por Lucio de Cirene, ha determinado que muchos comentaristas coincidan en creer que pudo haberse tratado de Simón de Cirene, el hombre que llevó la cruz de Jesús. En realidad la Biblia no vuelve a hablar de él. Manaén, mientras tanto, se supone que puede haber sido amigo de la niñez de Herodes el tetrarca. Esto sugiere que probablemente fuera un hombre distinguido. Todos habían sido enviados allí por la Iglesia de Jerusalén.

(Verso 2)= Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

Primero habrá que puntualizar qué es lo que implica el término MINISTRANDO que aparece aquí. La palabra original, en este caso, es la palabra LEITOURGEO,  y significa “Realización de actos religiosos o de caridad, desempeño de un oficio, cumplimiento de una función, oficiar como sacerdote, servir a Dios con oraciones y ayunos.” De allí deriva, obviamente, la palabra LITURGIA y su variante: LITÚRGICO. En Romanos 15, a esta palabra se la usa con relación a la satisfacción de las necesidades materiales de los cristianos. En suma, MINISTRAR, es un verbo utilizado en el servicio oficial de los sacerdotes. Aquí se refiere a su ministerio en el culto público.

En cuanto al ayuno, es como se sabe, un ejercicio espiritual, una restricción voluntaria de ingerir alimentos u otras variantes con el propósito de buscar a Dios. En las enseñanzas de Jesús se recomienda expresamente esta práctica en varias oportunidades. En esta ocasión, específicamente, la intención era buscar dirección y guía por parte del Señor para encarar una tarea.

Y finalmente, llama la atención esta expresión de: “Dijo el Espíritu Santo”, ya que es un concepto que determina sin ninguna duda la calidad de Persona que tiene el Espíritu Santo y que anula cualquier otro tipo de interpretación con respecto a que sea “una cosa” intangible, etérea, volátil. No se especifica cómo habló el Espíritu Santo. Ciertos comentaristas piensan que pudo haber sido a través de algunos de los profetas, pero ya sabemos que sobreabundan los comentaristas que han tratado por años de quitarle entidad sobrenatural a las cosas de Dios, inclinándose más por las palpables, visibles o más…”creíbles”. Allá cada uno con su fe. Lo cierto es que no se puso en duda porque la Palabra confirmaba lo que el Señor le dice a Ananías, en Damasco, en el sentido de que Pablo le es instrumento escogido para llevar su nombre a los gentiles y a los reyes, y la propia visión de Pablo donde el Señor le dice que lo enviará …lejos, a los gentiles…

(Verso 3)= Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

El hecho de imponer las manos es un acto de consagración, en este caso, al poner en marcha una misión. Lo vemos como ejemplo en Hechos 6, cuando se eligen los siete diáconos: Esteban, Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás.

(Verso 4)= Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.

Cuando dice “ellos”, naturalmente, se refiere a los antes mencionados entre los cuales estaba Bernabé, que en realidad era un apodo que significaba “Hijo de Consolación” y que era el que los apóstoles le habían puesto a José. José o Bernabé, era un levita natural de Chipre, que teniendo una herencia, la vendió y todo lo percibido por eso, lo puso a los pies de los apóstoles para la obra que ellos emprenderían. Nótese, asimismo, que no se ponen de acuerdo entre ellos sobre el lugar donde deben ir, sino que, como producto de la continua oración y ayuno, es el Espíritu Santo quien los envía allí, casi del mismo modo en que envió a Jesús al desierto a librar su primera batalla personal y privada contra Satanás.

(Versos 5 y 6)= Y llegados a Salamina, anunciaban la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante. / Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús.

Salamina era una ciudad mayor de la isla de Chipre, situada en la llanura costera oriental. Era rival de Pafos, capital romana de la isla. Primera pregunta: ¿Qué gracia se supone que pueda haberles causado a los religiosos de la sinagoga el hecho de que se predicara el evangelio del reino en ese lugar? Con respecto al mago, (Generalmente se les denominaba de este modo a los profetas, pero aclarando en este caso que se trataba de un falso profeta) es obvio que ese mago era alguien vinculado con el ocultismo. El nombre “Barjesús”, (También se lo llama “Elimas”), significa “Hijo de Jesús”m y si bien resulta claro que no tiene nada que ver con el Señor y literalmente de acuerdo con las razones sociales de la época, podría atribuirse a lo corriente que el nombre Jesús, o Josué, o Yeshúa, era entre los judíos, algunos han creído ver en esa autodenominación una especie de sutil burla.

(Verso 7)= Falso profeta, judío, llamado Barjesús… // que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la Palabra de Dios.

Primero nótese algo que ya era lo común y corriente en esa época y lugar y que aún lo sigue siendo en muchos lugares: Barjesús, mago, junto a Sergio Paulo, procónsul, es decir: el gobernador de la isla de Chipre, una provincia romana que en el año 22 antes de Cristo, había pasado de la órbita del emperador a la del senado. Esto significa lisa y llanamente: ocultismo junto al poder político. ¿Nuevo, verdad? Vieja fórmula. Lo importante, en este caso, es que Sergio Paulo no es “atacado” en fe por Saulo y Bernabé dispuestos a predicar el reino ante los importantes, sino que es él mismo quien los manda a llamar para oírlos. Habría que agregar que Procónsul era un título que tenía el gobernador de una provincia romana subordinada, como en este caso, al senado romano, no así con las que estaban en el área del emperador que se titulaban Procuradores. El cargo duraba un año, pero incluía toda autoridad civil y militar.

(Verso 8)= Pero les resistía Elimas, el mago, (Pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.

Es evidente que una batalla comienza a librarse. En cierta medida en el lugar físico, pero mucho más en las regiones celestes. Sergio Paulo manifiesta una necesidad de escuchar lo que Saulo y Bernabé tienen para decirle, pero Elimas (Que es Barjesús, le recuerdo), con sus estratagemas, trata de impedirlo. ¿Quién enviaba a Barjesús? ¿Qué es en la tipología, Barjesús, hoy? Religiones tradicionales, muertas espiritualmente. Obviamente, sectas satánicas o sincretistas, esto es: las que mezclan lo divino con lo pagano. Filosofías humanistas que creen que no necesitan demasiado a Dios para hacer las cosas; ni siquiera las cosas que se hacen en el nombre de Dios. Nueva Era. Iglesias altamente verborrágicas que conducen más hacia una idea socio-política del evangelio que la espiritual con que ese evangelio fue predicado en sus orígenes.

(Verso 9-11)= Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, dijo: ¡Oh lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.

El pasaje señala muy particularmente, antes de dar detalle de lo que luego haría, que Pablo estaba lleno del Espíritu Santo, siendo implícito, por ende, que sin esa llenura, ese hecho hubiera resultado muy complejo, sino imposible. Un paralelo que corrobora esto lo encontramos en hechos 4:8, cuando pedro y Juan fueron detenidos y metidos presos en Jerusalén. En un momento dado fueron llevados ante los gobernantes, los ancianos y los escribas a los fines de interrogarlos con qué autoridad predicaban y enseñaban lo que predicaban y enseñaban. ¿Se imaginan a un pescador tosco, bruto, analfabeto, sin el menor atisbo de cultura, sin más compañía que un casi niño, Juan, con todo el derecho carnal de estar asustados de pararse frente a la natural y nominal autoridad representada nada menos que por Anás, Caifás, Alejandro y toda la familia de los sacerdotes, una casta altamente intelectual, poderosa e intocable? Pedro habló, – dice la Escritura -, lleno del Espíritu Santo y el resultado quedó a la vista: tuvieron que ponerlos en libertad. No fueron Pedro y Juan: ¡¡¡FUE DIOS!!!

Con respecto a lo que Pablo le dice al mago, de que es usado para trastornar los caminos rectos del Señor, no hace sino poner sobre el tapete la figura tipológica que vemos en Mateo 13:38, donde hay un campo, que es el mundo; una buena semilla, que son los hijos del reino y la cizaña que son los hijos del malo. En Juan 8:44 Jesús establece una medida muy parecida cuando no vacila en decirle a ciertos religiosos que son hijos del diablo, padre de mentira. Por lo demás, Oseas ya lo había adelantado cuando dijo que “Los justos andarían por los rectos caminos de Jehová y que los rebeldes caerían en ellos”. Cuando Pablo le dice al mago que la mano del Señor está contra él, no hace sino repetir la misma fórmula que utilizó Moisés, en Egipto, ante Faraón.

Cuando hablamos del profeta, no estamos hablando del hombre, estamos hablando del espíritu del profeta, del Espíritu Santo, de la Palabra de Dios activada. Él es el profeta. Él es la palabra de Dios. Él es el soplo de Dios. Pero su voz no puede ser manifestada o ejecutada excepto a través de tu propio aliento. Pablo ya no era Pablo, estaba lleno del Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios era el profeta, era quien declaraba, era un vaso cargando la plenitud de Dios, igual que puede hacerlo usted si obedece y abre su boca. Viene del Espíritu, es Dios contra Satanás. Estar lleno del Espíritu significa que usted es inspirado, igual que la cámara de la rueda de un automóvil. Por sí mismo es totalmente inútil, un pedazo de goma sin valor; inflado con aire y protegido con la armadura que implica la cubierta de caucho, le permite andar y desarrollar velocidades increíbles. Estar lleno no significa estar inmóvil disfrutando. Significa manejarse como las velas de un velero. Andar. Es un viento tempestuoso que lo lleva. Es el soplo de Dios en su vida. De ninguna manera es una débil paloma asentada en su hombro. La palabra le llama “Ríos de agua viva” corriendo en tu interior. No es una laguna quieta o estancada ni un tranquilo remanso; es río tempestuoso que, cuando embate, arrasa con todo lo que se opone. No hay nada que lo detenga; destroza por sí mismo cualquier dique de oposición; eso es estar lleno.

Ellos, estaban viendo allí como se pervertía la obra de Dios, como se esmeraban por mantener a toda una sociedad en la oscuridad. Estaban siendo pervertidos por un don falso, por un paralelo satánico. Pero Dios, a través de Pablo, muestra la verdad y el don mayor. Todo el mundo le teme al falso profeta, al falso maestro, a la adivinación, a la hechicería, a la manipulación humanista; pero tenemos algo que es mayor y que nos permite desafiarlos para que ellos puedan ver que hay una demostración que Dios puede hacer a través de su profeta.

(Verso 12)= Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó maravillado de la doctrina del Señor.

Primer punto: en algunos casos, (Y hay varios en la Escritura), es notorio que existe una necesidad (Luego satisfecha), de ver. El procónsul cree porque lo que ve le abre sus ojos a, lo que señala al final del pasaje, es La doctrina del Señor: La Sana Doctrina.

Ahora dice que creyó la doctrina del Señor. Pero resulta que Pablo nunca predicó un versículo ni un capítulo. ¿Cuál fue la doctrina que predicó Pablo, entonces, frente al procónsul? El Poder. ¿Cuál fue la enseñanza ese día? El puntapié que le dio al diablo, fue la enseñanza. Estaban maravillados de la doctrina de Dios. No con palabras. El reino no es con palabras, es con demostración de poder del Espíritu Santo. Todos tenemos la capacidad de tenerlo. Lo que hoy prolifera demasiado abundantemente, son palabras. Decimos: “Satanás, te vamos a hacer lo siguiente: te vamos a destruir, te vamos a resistir, te vamos a atar…” y todo es hablar, hablar y hablar. Pero no hay acción y mucho menos su demostración. Muchos que hablan, pero poca demostración. ¿Sabe usted lo que andan haciendo los demonios en la calle? Buscando a alguien que los desafíe. Cuando el procónsul vio los dones del Dios verdadero, creyó. Y conoció ahí mismo La Sana Doctrina.

¿Usted alguna vez vio un rey? Mírese a un espejo. Después lea la Palabra que dice que el reino de Dios está compuesto por reyes y sacerdotes. ¿Usted, forma parte del reino de Dios? Mírese otra vez al espejo. Usted es un rey.

Una leona, que recién había parido a su cachorro, salió a buscar comida y fue muerta por un cazador. El cachorro, abandonado, cuando tuvo alguna fuerza que le permitió andar terminó compartiendo calor, cuidado y protección con una manada de ovejas, Se crió convencido que él era uno más de la manada. Un día, un león asustó terriblemente a la manada y él huyó con ella. Creció y otro día, al ver reflejada su imagen en el agua, se asustó terriblemente. Quiso balar como sus hermanas, pero le salió un enorme rugido. Recién allí se dio cuenta que durante mucho tiempo había estado convencido que era alguien indefenso y sin valor alguno en la comarca. Ahora resulta que había entendido, al fin, que era nada menos que el rey de la selva. Un Rey.

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¿Qué Habla tu Boca?

El siguiente, es un conglomerado de ideas que tienen que ver con nuestras maneras de hablar, tomadas desde la palabra bíblica. Es importante su lectura y reflexión porque, en algunos de estos casos, cada palabra puede tener incidencia real en nuestras vidas.

SUS PALABRAS GOBIERNAN SU VIDA

(Génesis 17: 5)= Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

Los cambios de nombre corresponden: o a un cambio de carácter o a un llamado especial de Dios. Abram significaba padre eminente, en tanto que Abraham, se traducía como padre de una multitud. De este modo, vemos que una de las enseñanzas explícitas de la Biblia se refiere a la importancia de las palabras que utilizamos.

Con el cambio de nombre de Abraham, Dios se aseguraba que cada vez que Abraham escuchara o pronunciara su nombre, se acordara de la promesa divina. LA idea de Dios fue acercar a Abraham más a sí mismo. Usted tiene que permitir que las palabras divinas que revelaron su voluntad y su promesa para su vida, lleguen a fijarse en su mente y gobiernen  su conversación, así como el cambio de nombre de Abraham moldeó su concepto de sí mismo. Consejo: no se de usted un nombre por debajo de lo que Dios quiere de usted.

HABLAR PALABRAS GRATAS A DIOS

(Salmo 19: 14)= Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

Este versículo señala la importancia de que nuestras palabras y pensamientos sean consistentes con la palabra y voluntad divinas. El texto dice literalmente: Permite que lo que HABLE y lo que mi corazón murmure sea un deleite para ti, Jehová.

Naturalmente, para que nuestras palabras sean gratas a la vista de Dios, tienen que reflejar lo que nuestros corazones sienten y piensan. La verdad de este texto nos urge a pronunciar siempre el tipo de palabras que confirmen lo que creemos o pensamos en nuestros corazones acerca de Dios, su amor y su poder. No es aceptable a la vista de Dios que, si creemos, contradigamos esa creencia con palabras descuidadas. Recordemos la lección del sacrificio de Caín. Lo inaceptable para Dios no sólo es incrédulo e infructífero, sino también mortal.

NUESTRO HABLAR MUESTRA LO QUE SOMOS

(Proverbios 16: 23-24)= El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios. Panal de miel son los dichos suaves; suavidad del alma y medicina para los huesos.

Este texto revela lo que la sabiduría divina (Su Palabra) ha enseñado a nuestros corazones: verdades y promesas que deben reflejarse en nuestra conversación, transmitir esas enseñanzas a nuestros labios. La Palabra en nuestros corazones debe influir sobre nuestra conducta y nuestras conversaciones. La “dulzura” y la “medicina” que tales palabras promueven son deseables, ya sea para nuestras relaciones humanas o para la recepción de la gracia divina en nuestro diario vivir. Llevan al creyente a una vida victoriosa a través del reconocimiento del poder y la fortaleza de Dios, tanto con nuestras acciones como con nuestros labios.

NO A LA FRASEOLOGÍA Y RITUALISMO RELIGIOSO

(Mateo 15: 7-9)= Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

Jesús cita a Isaías 29:13 al acusar a los fariseos  de que habían puesto sus tradiciones por encima de la Palabra de Dios. Jesús resta valor a esta adoración porque sus corazones no estaban en armonía con sus labios. La fe viviente, adoración verdadera, requiere que la boca y el corazón actúen al unísono, para no ser acusados de hipocresía.

Las alabanzas y la fe verdadera emanan de labios que se nutren de las profundidades del corazón. Como un principio viviente, la confesión de fe no es la reacción ritualista de frases acuñadas; porque si así fuese representaría, como Jesús señala, un mero tributo a una tradición humana, una manifestación potencialmente hipócrita.

Exactamente a como somos llamados a una alabanza y adoración genuinas, no como hipócritas o ritualistas, así debemos dejar que nuestra confesión de las promesas de Dios esté libre de hipocresía. Confesemos lo que el Espíritu Santo de Dios ha sembrado en nuestros corazones, y eso nos hará testigos fieles.

¿COMO HABLAR CON IDIOMA DE AUTORIDAD?

(Hechos 3: 6)= Más Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

En este primer milagro que hechos registra y que fue realizado por los discípulos, se nos da la clave para el ejercicio por parte de todos los creyentes de la autoridad de la fe. Al ordenar la sanidad en el hombre cojo de nacimiento, Pedro emplea el nombre completo y título de nuestro Señor: “Jesucristo” (Mesías) “de Nazaret”. Jesús (Que es Josué o Yeshúa), era un nombre común entre los judíos y continúa siéndolo en muchas culturas. Pero la declaración en su nombre y títulos completos, una práctica digna de notarse en hechos, parece ser una lección buena y objetiva para nosotros.

Hagamos así cuando reclamemos autoridad sobre las enfermedades o sobre los demonios. En nuestra confesión de fe o proclamación de poder, confesemos su deidad y su señorío como el Cristo (Mesías), usemos su nombre precioso, como Jesús (Salvador). Clamemos a Él como Señor Jesús, o Jesucristo, o Jesús de Nazaret, sin que en este punto haya la intención de establecer un principio legal o ritual.

Pero es sabio recordar que, al igual que oramos “en el nombre de Jesús”, también ejercemos toda autoridad en Él, mediante el privilegio de poder que nos ha dado en SU nombre. En la Palabra de Dios encontramos muchos otros nombres compuestos que se aplican a Él. Declarémoslos en fe, con oración y plena confianza.

SU HABLAR DEBE SER REVELACIÓN EN SU VIDA

(Hebreos 4: 11-13)= Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Este texto es uno de los que más ayuda a entender el llamado de la fe a “confesar” la Palabra de Dios. Se relaciona con la renuncia de Israel a la promesa de Dios, lo cual trajo como resultado que toda una generación de israelitas muriera en el desierto y que no llegaran a poseer la herencia que Dios había reservado para ellos. En este contexto, la Biblia dice de sí misma: La Palabra de Dios es viva y eficaz. El término que aquí se traduce como PALABRA, es el vocablo griego LOGOS, que comúnmente indica la expresión de una idea completa y se utiliza para referirse a las Sagradas Escrituras. Contrasta con RHEMA, que suele referirse a algo dicho o hablado.

Esto recomienda que distingamos entre TODA la Biblia, y la promesa o promesas INDIVIDUALES que el Espíritu Santo pueda traer a nuestra mente por medio de la Palabra de Dios. Cuando se enfrenta una situación de necesidad, prueba o dificultad, las promesas de Dios pueden llegar a ser una RHEMA; esto es: un arma del Espíritu “la Palabra de Dios”. La autoridad que posee esta palabra es que viene de la Biblia, – la palabra de Dios -, el LOGOS completo. Su importancia inmediata reside en que el Señor ha “hablado” la palabra al alma por medio de su Espíritu, y despierta la fe, igual que como hizo con Israel, cuando le señaló su herencia. La confesión de la fe recibe las palabras de Dios (RHEMA) y se apoya firmemente sobre estas promesas.

Sin embargo, la fuerza de la confesión no depende de la voluntad humana, sino de la voluntad divina, revelada en la totalidad de las Escrituras: la Santa Biblia, el LOGOS, (La palabra completa), del cual la RHEMA, (La presente “palabra de promesa”), ha sido recibida.

¿CÓMO PROTEGE SU LENGUA?

(Santiago 3: 1-12)= Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

A los conductores de rebaños, mal llamados “líderes”, se los juzga con una norma más alta que a aquellos que los siguen. En 1 Timoteo 3 y en Tito 1, se le presta mucha atención a los detalles, pero aquí Santiago recuerda a quienes están en posición de liderazgo, que serán considerados responsables en lo que toca a seguir el ejemplo de Jesucristo, tanto en el espíritu y en la conducta que manifiesten, como en sus palabras y actitudes. A los gobiernos, los militares y los dirigentes de negocios, rara vez se los juzga por sus vidas personales.

A esos mismos conductores, en el reino, sin embargo, se les juzga no tanto por lo que logran llevar a cabo, sino por el carácter que revelan, es decir: de acuerdo con lo que son, y no con lo que hacen. Esta alta norma se aplica no tanto a los logros de ese hombre o mujer, sino con la condición de su corazón y su espíritu. Es posible alcanzar grandes logros y aún mantener un comportamiento más o menos ortodoxo y, no obstante, manifestar un espíritu impío y carente de amor. Pero si no hay problemas con el corazón de ese hombre o esa mujer que conduce un rebaño, el buen comportamiento vendrá siempre detrás, y se manifestará en buen trabajo responsable.

(Verso 2)= Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

Aquí se usa la palabra PERFECTO. En el original es TELEIOS. Proviene de TELOS, que significa FIN. Teleios, entonces, se refiere a aquello que ha alcanzado su fin, es decir: lo terminado, lo completo. Eso es lo que se llama aquí como perfecto. Cuando se aplica a personas, significa integridad, e incluye la idea de totalidad. Más particularmente, cuando se la aplica a los creyentes, la palabra denota MADUREZ.

(Verso 3)= He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡Cuan grande bosque enciende un pequeño fuego!

Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Porque toda la naturaleza de bestias, de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

La verdadera fuente del mal que no puede ser refrenado, representado por la lengua, es el infierno. De un lado, la lengua arroja un veneno mortal; del otro, está manipulada por espíritus malignos. Por lo tanto, ningún hombre puede domar la lengua. Esto no significa que la lengua no hable bondades, sino que es notoriamente inconsistente y propensa a hablar el mal.

Nada puede causar mayor daño que la lengua. Mantener nuestro lenguaje bajo estricto control es una disciplina que los creyentes deben desarrollar. Se debe poner atención a cada palabra que utilizamos. Puede que al principio parezca incómodo, pero servirá para hacer avanzar la justicia. La Crítica ofensiva, la calumnia, el chisme y las murmuraciones son “aguas turbias” que brotan del saber mundano y diabólico.

(Verso 9)= Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y agua amarga?

Hermanos míos, ¿Puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

UN EJEMPLO DE “ATADOS POR LA PALABRA”

(Números 14: 1-2)= (Los Israelitas se rebelan contra Jehová) Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche.

Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto, ¡Ojalá muriéramos!

(Números 14: 27-28)= (Jehová castiga a Israel) ¿Hasta cuando oiré a esa depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan?

Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros.

EL EJEMPLO ES CORROBORADO EN EL NUEVO TESTAMENTO

(Marcos 11: 20-24)= Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.

Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

Respondiendo Jesús, le dijo: Tened fe en Dios.

Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

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El Día de Reposo

Un hombre eligió, para pasar sus vacaciones, un desconocido y anónimo lugar. Allí fue con su mujer y su pequeño hijo de cinco años. Un día salieron los tres a hacer una recorrida y, al cabo de un par de horas de caminata, llegaron a un hermoso lugar. Él, entonces, le preguntó al pequeño: ¿Te gusta este sitio? – ¡Sí, me gusta mucho! – ¿Tienes idea de donde estamos? – ¡No, para nada! – ¿Y no tienes miedo de no saber regresar a casa? – ¡No! ¿Por qué voy a tener miedo si tú sabes como tenemos que hacer para regresar?; Me tomaré de tu mano y te seguiré donde vayas…

Dios, una vez hizo con sus hijos lo mismo que este hombre hizo con el suyo. Los llevó a una tierra extraña y desconocida. Ellos no sabían adonde estaban. El desierto les era extraño. Los sonidos les eran nuevos y el escenario desconocido. Pero en algo no se parecían al hijo de ese hombre. Ellos no tenían la misma confianza en su Padre.

“Llévanos de vuelta a Egipto”, le exigieron. Pero Dios quería que sus hijos confiaran en Él; que se tomaran de su mano, que se relajaran y se dejaran llevar. Él los liberó de la esclavitud y les creó un paso a través del mar. Les dio una nube para seguir de día y fuego para seguir de noche. Les dio alimento; suplió sus necesidades básicas, les llenó el estómago.

Por la mañana, el maná; por la tarde, las codornices. A la gente se le decía que tomaran solamente lo necesario para un día. Dios les decía: “Crean en mí, confíen en mí; yo les voy a dar todo lo que necesitan”. Sin embargo, a pesar de la fidelidad de Dios en guardar su promesa, a la gente le costaba mucho trabajo creerle; iba en contra de su lógica ver comida y no almacenarla. “¿Y si mañana se olvida? ¿Y si no retorna?” Entonces guardaron, y se les pudrió. No obedecieron la voz de Dios: “Tomen lo necesario para hoy, dejen que yo me ocupe de mañana”.

El Padre quiso que el pueblo confiara en Él. El viernes se les dijo que recogieran lo suficiente para dos días, porque al día siguiente era sábado, día que Dios había consagrado para que la humanidad se reuniera con su Creador. Pero a la gente le resultaba duro permanecer quieta el sábado. Iba en contra del sentido común hacer una pausa y escuchar cuando podía andar y trabajar. Así que, a pesar de la orden de Dios, salieron a  buscar comida. Es curioso, pero el más cansado es el que más se resiste a descansar.

Mire la sabiduría de Dios. Necesitamos un día en el cual el trabajo se detenga de golpe y totalmente. Necesitamos un período de veinticuatro horas completo en el cual las ruedas paren de girar y los motores dejen de funcionar. Necesitamos detenernos. El sábado, (Como principio espiritual del reposo), es el día en que los hijos de Dios en tierra extranjera aprietan la mano de su Padre y dicen: “No sé donde estoy ni como regresar a casa, pero tú sí y eso me basta”.

¿Qué se quiere decir cuando se habla de que estamos en una tierra extranjera? ¿En qué sentido el día de reposo es un tiempo para orientarnos? ¿En qué tenemos que concentrarnos en el día de reposo?

(Éxodo 20: 8-11)= Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

¿Qué significa guardar el día de reposo como día santo? ¿Acaso usted, guardando en forma muy “sui-generis” un día determinado, lineal y literal? Hermenéuticamente nadie podría discutir tomar, – como de hecho ha ocurrido -, un día determinado, pero hay un problema: si se debe interpretar la Palabra así, qué haremos por ejemplo con la levadura, que por allí es tan buena como para compararla con el Reino de Dios y por allí es tan deficiente como para compararla con el fariseismo? La levadura, literalmente, es neutra; ni mala ni buena. Es, sí, un claro principio espiritual: donde entra, toma todo, leuda todo; vale para el poder del Reino como para la falsedad hipócrita del fariseismo legalista. Ahora va la pregunta: ¿Tiene usted como sabia costumbre, hacer una pausa en su trabajo, secular o eclesiástico, y tomarse veinticuatro horas para su comunión personal? Y no le estoy hablando del sábado ni del domingo, ni de ningún otro día de la semana literal; Le estoy hablando del día de reposo.

Si Jesús encontró tiempo en medio de una agenda tan apretada como tenía, para detener el apuro y sentarse en silencio, ¿No cree usted que nosotros podríamos, o mejor dicho deberíamos hacer lo mismo? Si Él necesitaba hacerlo, ¿Por qué nosotros pensamos que no nos hace falta? ¿Qué pasa cuando dejamos de hacerlo? ¿Qué nos pasa?

Hay otra anécdota del hombre aquel con su pequeño hijo y que tiene que ver con esto. En esta ocasión, dice que los dos fueron a la cima de una pequeña meseta o loma, que al pequeño le parecía el mismísimo Everets, el Aconcagua. Llevaron la bicicleta. ¿Te vas a animar?, le preguntó el padre. – ¡Sí que me animo! Sólo vuélveme a explicar como tengo que hacer para frenar si voy demasiado rápido. – Y allí mismo se largó pendiente abajo. Cuando pasó por el sitio en donde estaba el padre, como una exhalación, los ojos se le desorbitaron de terror. “¡Socorro, papá! ¡No recuerdo como se frena esto!!” Terminó, – obviamente -, de cabeza en una zanja con agua, y solamente por la misericordia de Dios no se quebró un hueso.

Si uno no sabe frenar, detenerse, el resultado puede ser muy peligroso. Incluso hasta doloroso. Como con una bicicleta en una pendiente, así también en la vida. Entonces es buen momento para preguntarle: Usted, ¿Recuerda como se frena? ¿Alguna vez, no se ha sentido como si estuviera bajando de una montaña, en bicicleta, a toda velocidad y sin recordar como se frena?

¿Ha leído en los evangelios, lo que hizo Jesús el último sábado de su vida terrena, es decir, el anterior a su crucifixión? Busque en Mateo. Busque en Marcos. Busque en Lucas. Busque en Juan. Nada. ¿Cómo? Nada. Eso hizo: nada. ¿Esto significa que Jesús, entonces, no habrá hecho en ese día, nada que debiera relatarse en la Biblia? ¿Me está diciendo usted que, aún sabiendo que le quedaba apenas una semana de vida terrenal, Él no dejó de guardar su día de reposo?

(Lucas 4: 16)= Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entro en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Afloje el paso. Si Dios lo ordenó, es porque usted lo necesita. No porque a Él se le ocurra establecer un ritual más, para llevarnos a una discusión más, a una polémica más, a una doctrina más y, – más que obvio – a una división más. Si Jesús dio el ejemplo, es porque hace falta. Y no le estoy hablando, específicamente y se lo recuerdo, del “sabath” de la vieja ley. Ni siquiera me estoy refiriendo al domingo que nosotros hemos adoptado simbólicamente y mucho menos, – naturalmente –, al sábado sagrado del adventismo. No me refiero AL día de reposo. Me refiero a UN día de reposo; de reposo y comunión. Para realmente dedicarlo al Señor, en alabanza, adoración, oración, reflexión, meditación en su Palabra, comunión con su Presencia, culto a su Deidad; un día de reposo para su carne y de alimento para su espíritu. No para venir al templo por la mañana y luego ir a ver a su equipo de fútbol preferido por la tarde; y luego regresar al templo por la noche, luego de finalizada la película que estaba viendo por televisión. Dios todavía suministra el maná. Confíe en Él. Tómese un día para decirle no al trabajo y sí a la alabanza. Y no estoy hablando solamente de los que hoy por hoy puedan estar calentando bancas, estoy hablando del mismísimo ministerio máximo. ¿O solamente debe alimentarse y comer bien una parte de la iglesia del Señor?

(Lucas 10: 38-42)= Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús, oía su Palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿No te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; Y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

Mantenga una clara perspectiva de la cruz en su horizonte y podrá volver a casa. Este es el propósito de su día de descanso; descansa el cuerpo, pero mucho más importante: restaurar su perspectiva. Un día en el cual orientarse para encontrar el camino a casa.

Supongo que puedo estar oyendo su respuesta. “¡Ah, sí! ¡Usted lo dice muy lindo, pero no es fácil!” Y sí; es casi como si la actividad, fuera un signo inequívoco de madurez. Después de todo, ¿No dice una de las bienaventuranzas: “Bienaventurados los ocupados”? No. Ninguna dice eso. Pero sí hay un versículo que describe muchas vidas hoy día: Ciertamente como una sombra es el hombre: ciertamente en vano se afana; amontona riquezas y no sabe quien las recogerá.

¿Se parece a eso su vida? ¿Está tan poco tiempo en un lugar que sus amigos casi le consideran un fantasma? ¿Se mantiene tanto en constante movimiento que su familia ha comenzado a preguntarse si usted realmente existe? ¿Alardea o fanfarronea de su actividad frenética y ultra-dinámica aún a expensas de su fe?

(Hebreos 12: 2-3)= Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

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Ellos, Los Hipócritas

No es el primer trabajo en el que nos ocupamos de los hipócritas. No es la primera vez que le dedicaremos un espacio. ¿Se lo merecen? Si estar total y absolutamente fuera de la voluntad de Dios, aún militando dentro de las líneas bélicas de Jehová de los ejércitos puede considerarse un merecimiento, pues bien: lo merecen.

HIPÓCRITA: Se le llama al que pretende o finge ser lo que no es. Es una trascripción del vocablo griego HYPOKRITEIS, que significaba actor o protagonista en el teatro griego. Los actores solían ponerse diferentes máscaras conforme al papel que desempeñaban. De ahí que hipócrita llegara a designar a la persona que oculta la realidad tras una máscara de apariencias. Cabe aclarar y agregar que esas máscaras eran de cera, por lo que cuando alguien quería convencer de la transparencia de sus hechos o de sus dichos, solía hacerlo enfatizando que el asunto era sin máscara, SIN – CERA; de allí que el antónimo de hipocresía, esto es: lo contrario, lo opuesto, sea SINCERIDAD.

Jesús censuraba severamente a la hipocresía. En el evangelio de Mateo empleó la palabra quince veces y un pasaje que se encuentra en el capítulo 23 es donde hoy podremos ver si algo de lo que dijo Jesús, todavía puede tener alguna vigencia que haya que modificar.

(Mateo 23: 13)= Más; ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

ESCRIBAS: Persona CUYA profesión era estudiar detalladamente las Escrituras. En un principio era algo así como el actual “escribano”. Mientras el centro de la religión del pueblo de Israel era el templo, los escribas eran meros archiveros, pero durante el cautiverio las cosas cambiaron, ya que el estudio escritural tomó el sitio de más importancia. Originariamente eran descendientes de sacerdotes, más adelante formaron una clase aparte para terminar, en muchos casos, enfrentados con ellos en luchas por ocupar los espacios de poder.

FARISEOS: El nombre FARISAIOI aparece por primera vez en el contexto de los reyes macabeos. El equivalente hebreo PERUSIM generalmente se entiende en el sentido de “separados”. Ellos decían vivir separados de la impureza, del pueblo de la tierra. “…Cerráis el reino de los cielos…”, no sólo rechazaban ellos la verdad, sino que levantaban barreras con su legalismo ante aquellos que la estaban buscando.

Ejemplo actual: La Biblia Vs. Doctrinas Denominacionales.

(Verso 14)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.

En esos tiempos, las viudas eran objeto de una dedicación y una atención especial. Ellos necesariamente tenían y debían estar predicándolo así. Sin embargo, es notorio que Jesús, si no hubiera conocido con certeza por lo menos tres casos de abuso de autoridad religiosa, nunca lo hubiera denunciado públicamente, y mucho más con la certeza de la identidad de los falsarios, ya que incluso había observado y oído la cadena de oraciones que como justificación a su acción indigna, ellos elevaban. Resulta claro aquí que mientras profesaban un culto a la rectitud, su conducta real era testimonio de una oprobiosa conducta.

Ejemplo actual: Aspecto personal; Imagen pública; Disfraz / Uniforme.

(Verso 15)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.

Hay algo que es indiscutible: creían firmemente estar haciendo lo debido y en función de ello, incluso, llegaban verdaderamente a movilizarse lo que fuera necesario para captar adeptos, transformándose de esa manera en celosos misioneros del mal.

Ejemplo actual: Misioneros turistas; Asalariados; Fenicios.

(Versos 16-22)= ¡Ay de vosotros, guías ciegos! Que decís: si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.

¡Insensatos y ciegos! Porque: ¿Cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica el oro?

También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor.

¡Necios y ciegos! Porque: ¿Cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?

Pues el que jura por el altar, jura por él, y por el que lo habita; y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y no por aquel que está sentado en él.

El fariseismo se enfrentaba a una demostrada e inexorable verdad: eran mentirosos habituales. Violaban su propio código moral a través de un elaborado y absurdo sistema de juramentos obligatorios y no obligatorios.

Ejemplo actual: Leyes internas; Reglamentos; Estatutos; Formalidades.

(Verso 23)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

Eran totalmente inconsistentes, habiendo perdido por completo el sentido de las proporciones en cuestiones espirituales. Escrupulosamente celosos de las cosas exteriores más triviales, tales como todo lo relacionado con el diezmo de pequeñas semillas y plantas, olvidaban los más importantes principios morales.

Ejemplo actual: El Diezmo y la Ofrenda, hoy. Uno de los motivos por los cuales muchos no diezman ni ofrendan hoy, es porque – dicen -, eso era cosa de la ley y la gracia terminó con ello. Aquí, sin embargo, Jesús acepta que lo primordial es la ofrenda de justicia, misericordia y fe, cuando dice: Esto era necesario hacer… pero en contra de lo que muchos han creído ver, no anula lo otro, (En este caso representado por la menta, el eneldo y el comino), porque agrega: …Sin dejar de hacer aquello… Esto, sin que implique ser una obligación legal, sino como un acto de disciplina consciente.

(Verso 24)= ¡Guías ciegos! ¡Que coláis el mosquito, y tragáis el camello!

Jesús utiliza esta comparación para ilustrar la ceguera espiritual que permitía a los fariseos fijarse en cuestiones triviales, mientras pasaban por alto cosas de enorme importancia. Los coladores se usaban para remover materias extrañas y evitar las impurezas que podrían contaminar a quienes la consumieran inadvertidamente.

Ejemplo actual: Guías ciegos contemporáneos.

(Versos 25-26)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estás llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.

El aspecto, la imagen, el “status quo” religioso de la época. Prestaban atención a cosas relacionadas con la purificación ceremonial, mientras ignoraban el mandato divino de santidad interior. (Marcos 7: 1-5)= Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen con las manos inmundas? Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran. Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

Ejemplo actual: Status religioso; Inserción oficial y/o gubernamental.

(Versos 27-28)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera a la verdad se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera a la verdad os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Externamente aparecían como gente recta, pero en su interior eran moralmente corrompidos. Cuando les dice “sepulcros blanqueados”, Jesús usa un lenguaje fuerte. Todavía en la Palestina de hoy, se suelen blanquear las tumbas. Sirve para identificarlas y no tropezar con ellas accidentalmente, e incurrir en una profanación ritual.

Ejemplo actual: Legalistas; Jueces; Moralistas; Censores.

(Versos 29-33)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres! ¡Serpientes! ¡Generación de víboras! ¿Cómo escaparéis a la condenación del infierno?

Ellos se engañaban a sí mismos; reclamaban falsamente superar en rectitud a sus antecesores. Aunque levantaban monumentos a los profetas que sus padres habían asesinado, ellos mismos estaban conspirando para matar al Hijo de Dios. Por eso sufrirían igual condena.

Ejemplo actual: Autojustificación.

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Mandamientos Para la Iglesia

Si existe un elemento que despierta indudable respeto dentro de lo que es el estudio de la Palabra, ese elemento es el que conforman los mandamientos. Están aquellos diez, antiguos, que descendieron con Moisés escritos en tablas de piedra; están los de Jesús, incontables, perpetuos, modernos, actualizados, y están estos que aquí le dejo para que los examine, los reflexione y – obviamente -, los ponga por obra. Son diez, como aquellos, pero tienen que ver con un hoy que aún no está sintonizado en la misma frecuencia de Dios en el seno de lo que conocemos como “La Iglesia”.

1 – PERMANECER EN EL AMOR FRATERNAL

(Hebreos 13: 1)= Permanezca el amor fraternal.

Amor fraternal. La palabra original, allí, es PHILADELPHIA, que viene de PHILEO, que es “amar” y ADELPHOS, que quiere decir “hermano”. La palabra, entonces, es evidente, indica el amor de hermanos, el afecto fraternal. En el Nuevo Testamento el vocablo describe el amor que los cristianos sienten por otros cristianos.

El amor es una manifestación del crecimiento en el Señor. Juan 13:34-35 dice al respecto: …Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros, como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que son mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. La pregunta que nos queda, es: ¿Por qué dirá que el mandamiento es nuevo si lo encontramos en todo el contexto bíblico? Simplemente porque propone una nueva norma, el amor de Jesús. El amor desinteresado da testimonio.

Con respecto al amor fraternal, Romanos 12:10 agrega que debemos hacerlo en cuanto a honra, (Es decir: con dedicación, esmero, atención), prefiriéndonos unos a otros. Dentro de las exhortaciones de Pablo, el amor siempre ocupa el lugar más preponderante. A los Tesalonicenses en la primera carta 4:9, Pablo les dice que no hace falta escribirles sobre el amor fraternal porque ya lo tienen aprendido de Dios. En 1 Pedro 1:22, el apóstol puntualiza que ese amor no debe ser fingido. La palabra original allí es ANUPOKRITOS. Viene de “A”, negativo, y HUPOKRISIS, que es Hipocresía. De ahí es que debemos leerlo como “Sin Hipocresía”. En vista de que Hipocresía, originalmente, se refería a la actuación en un drama, ANUPOKRITOS significa entonces una sinceridad libre de pretensiones y falsedades.

2 – NO OLVIDARSE DE LA HOSPITALIDAD

(Hebreos 13: 2)= No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

El significado de este texto está en blanco y negro; no necesita mayor revelación. La hospitalidad, literalmente, significa abrir las puertas de nuestras casas a los viajeros que tienen nuestra misma fe y puede, de acuerdo con esta palabra, traernos bendiciones inesperadas.

Pedro, sin embargo, agrega algo muy importante a esto: que se haga sin murmuraciones. Es, en todo caso, un paralelismo con la palabra que nos insta a ejercer el don de dar; debe ser con alegría, no por obligación y muchos menos por imposición. Con respecto a recibir ángeles sin saberlo, la alusión tiene que ver con la experiencia de Abraham recogida en Génesis 18, donde Jehová le comunica su futura paternidad. Abraham atiende a esos tres varones a cuerpo de rey. Como se dice vulgarmente en mi país, “se rompió todo” por atenderlos, “tiró la casa por la ventana” para hacerlo de lo mejor. Esto es típica hospitalidad beduina, tanto antigua como moderna. Nada es suficientemente bueno para el huésped. Todavía sigue siendo una costumbre beduina permanecer de pie mientas el huésped come.

3 – RECORDAR A LOS PRESOS, MALTRATADOS, Y AYUDARSE MUTUAMENTE

(Hebreos 13: 3)= Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.

Lo que se nos dice es que debemos ministrar a aquellos que sufren por su fe, recordando que se corre el peligro de padecer lo mismo. Cristo en persona dice, en Mateo 25:36: “Estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo y me visitasteis, en la cárcel, y vinisteis a mí.” Aquí la enseñanza destaca el carácter. Nunca las buenas obras producen un buen carácter, sino lo contrario: el buen carácter, produce buenas obras. Pablo mismo les recuerda a los colosenses: “Acordaos de mis prisiones”.

En el verso 16, mientras tanto, dice algo que tiene que ver con todo esto: “Y de hacer bien de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.

4 – MANTENER EN HONRA EL MATRIMONIO

(Hebreos 13: 4)= Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

En aras de mantener un orden contra la inmoralidad sexual, arma con la que Satanás ha tumbado a creyentes de todos los niveles en la historia de la iglesia. Dios creó el sagrado vínculo del matrimonio. Sin “mancilla” supone algo más que una sanción de la relación conyugal, abarca la responsabilidad de las parejas de preservar su intimidad de las prácticas perversas y envilecedoras de una sociedad lasciva.

5 – CONTENTARSE CON LO QUE TIENE

(Hebreos 13: 5)= Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque Él dijo: no te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

El término usado para “Ayudador” es BOETHOS. Viene de BOE, (“Un grito pidiendo ayuda”), y THEO, (“correr”). BOETHOS es uno que acude corriendo cuando clamamos por ayuda. La palabra describe al Señor apacible y listo para socorrer a sus hijos oprimidos, cuando estos claman implorando su asistencia. La avaricia y los temores financieros son superados por la seguridad fundada en la constante presencia de Dios y en las promesas que el Señor nos ha hecho sobre la satisfacción de nuestras necesidades diarias.

Pablo señala en Filipenses 4:11 que ha aprendido a contentarse cualquiera sea su situación. Él no centraliza su gozo en relación a su estado financiero. La palabra “contentarse”, merece un párrafo. Los estoicos la usaban para referirse a una persona que se bastaba a sí misma, pero Pablo rechaza expresamente toda autosuficiencia, porque su suficiencia estaba en Cristo, en cuya paz y propósitos es en lo que Él se regocija, independientemente de las circunstancias. En Deuteronomio 31, cuando Moisés pasa la posta a Josué, hay declaraciones muy concretas sobre esto; Dios pide: Esfuércense, tengan ánimo, no teman, (Y aseguran que) el que viene con nosotros no nos deja, no nos desampara, va delante nuestro, está con nosotros; no nos dejemos intimidar.

6 – MANTENER LA MEJOR RELACIÓN CON SUS PASTORES

(Hebreos 13: 7)= Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cual haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.

El mismo autor destaca como valores superlativos a tener en cuenta, la fe y la paciencia. La palabra PACIENCIA es la palabra MAKROTHUMIA. Proviene de MAKRO, que es “largo” y de THUMOS, que es “genio” o “disposición”. La palabra indica suavidad, indulgencia, fortaleza, firmeza paciente, paciencia en el sufrimiento. En MAKROTHUMIA se incluye también la capacidad de sufrir la persecución y el maltrato. Describe a una persona que puede ejercer la venganza, pero que en lugar de hacerlo, se contiene. Esta cualidad es un fruto del Espíritu.

(Hebreos 13: 17)= Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

Los cristianos no sólo deben recordar a los anteriores líderes de la iglesia como señala el verso 7, sino deben prestar atención a los líderes actuales y ayudarles a cumplir con su obligación de atender la congregación. La obediencia que se demanda implica aceptar las orientaciones de otros; y subordinarse quiere decir desistir de nuestra propia opinión contraria a la de otros. El autor no sugiere la obediencia ciega y sin cuestionamientos a todo lo que el líder dice, aún en aquellas decisiones que se refieren a cambiar de empleo, hacer compras o iniciar un viaje, o cosas por el estilo. El Nuevo Testamento enseña la necesidad de aprender a discernir; (Juan 4:1 dice que debemos probar los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo). Los creyentes no pueden ser tan ingenuos como para aceptar indiscriminadamente los pronunciamientos de todos los profetas que pretendan ser de Dios; esto es, que hablen con autoridad e inspiración divinas. Ciertamente, detrás de cada profeta hay un espíritu, pero puede ser que sea un falso espíritu, descrito aquí como “el espíritu del anticristo”, (Juan 4:3), “el espíritu del error”, verso 6, no como “el espíritu de Dios” que alude el verso 2, el cual es “el espíritu de la verdad”, también del verso 6. Por lo que teniendo en cuenta que hay muchos maestros de cultos heréticos que afirman ser mensajeros de Dios, debemos probar los espíritus que los poseen para determinar su origen. Además, hay una responsabilidad asumida ante Dios y se destaca una mutua sumisión. Gálatas 5:13, dice: Servíos unos a otros por amor. Efesios 5:21 dice: Someteos unos a otros en el temor de Dios.

Además los líderes de la iglesia no son jefes autócratas que se enseñorean sobre la congregación, sino siervos que ejercen su autoridad con tacto y cuidado. Finalmente, Juan 10:11 dice que el buen pastor su vida da por sus ovejas, pero que el asalariado no es así y que huye dejando que el lobo las mate. Pero la base de la obediencia y la sujeción está en el verso 30: Yo y el Padre uno somos. Estar sujetos a autoridad que está sujeta a Cristo no sólo no es difícil, sino que es un verdadero placer y privilegio. Estar sujetos a autoridad que no está sujeta a Cristo, es sujetarse a esclavitud de hombre.

7 – NO DEJARSE LLEVAR POR DOCTRINAS EXTRAÑAS

(Hebreos 13: 9)= No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas.

Una de las principales causas de inestabilidad en la fe son nuevas falsas doctrinas. Nótese que la referencia a falsas doctrinas siempre se encuentra en plural. (Colosenses 2:22 que habla de “doctrinas de hombres”, que es como decir de humanismo pseudo religioso, y 1 Timoteo 4:1 que se refiere a “doctrinas de demonios”, que es como aludir a la infiltración satanista en la iglesia). En cambio cuando se habla de la sana doctrina, se lo hace en singular. (Juan 7:17 dice que el que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios; Romanos 16:17 agrega que nos debemos fijar en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que hemos aprendido; Pablo le dice a Timoteo en la primera carta 4:16 que tenga cuidado de sí mismo y de la doctrina; y finalmente, en su segunda carta, verso 9, Juan dice que cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios.)

La fe viene del corazón, (Romanos 10:10 señala que con el corazón se cree para justicia), que es el único que puede apreciar la plenitud de la gracia de Dios. El verso 10 continúa diciendo: tenemos un altar, del cual no tienen derecho a comer los que sirven al tabernáculo, significando que ese altar es la cruz de Cristo y que aquellos que aún confían en los viejos rituales están excluidos de los beneficios de su muerte. En ese terreno Pablo, al escribirle a los Efesios, es bastante concreto y claro cuando les advierte que para dejar de ser “niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina,” debemos llegar a la unidad espiritual del conocimiento.

8 – ASUMIR LLEVAR SIN VERGÜENZA EL VITUPERIO DE CRISTO

(Hebreos 13: 11-14)= Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.

En el día de la Expiación, los cuerpos de los animales cuya sangre era llevada al Lugar Santísimo eran quemados fuera del campamento. Jesús, lo opuesto a este tipo de sacrificio, fue crucificado en las afueras de la ciudad de Jerusalén. Todo eso muestra implícitamente que la lealtad a Cristo significa separación. La fe cree implícitamente en la Biblia, la considera la expresión viva de Dios y así se somete a su juicio. Por último, la fe es querer sufrir junto con Cristo, sabiendo que recibirá una buena recompensa. El seguir a Cristo provoca reproches. No podemos ni debemos temer al ridículo, al rechazo o al desprecio humano. Todo este creer puede conducirle a usted a la pérdida de amigos y el sufrir su vituperio. Sin embargo, abandonar las ataduras terrestres nos conduce, como dice el verso 14, a la ciudad permanente… por venir. Filipenses 3:20 alude a eso cuando señala que nuestra ciudadanía está en los cielos.

9 – OFRECER PERMANENTE SACRIFICIO DE ALABANZA

(Hebreos 13: 15)= Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

Primero: ¿Por qué la alabanza a Dios deberá constituir un sacrificio? No es como muchos ligeramente entienden, que se trata de cantar y danzar en el culto aunque se le esté muriendo media familia a usted, sino otra concepción. La palabra “sacrificio”, del griego THUSIA, viene de la raíz THIJO, verbo que significa “matar por un propósito”. La alabanza con frecuencia requiere que nosotros “matemos” nuestro orgullo, temor, dejadez o cualquier cosa que amenace disminuir o interferir con nuestra adoración al Señor. Descubrimos también aquí el fundamento de toda nuestra alabanza: el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Es por Él, en Él, con Él, a Él y para Él que ofrecemos nuestro sacrificio de alabanza a Dios. La alabanza nunca será estorbada con éxito, siempre que la dirijamos hacia Él, el Autor y Consumador de nuestra salvación. Su cruz, su sangre, su amor, que nos ha dado el don de la vida y el perdón de nuestros pecados, hacen que la alabanza que le tributamos constituya un sacrificio vivo.

Como sacerdotes de Dios, los creyentes ofrecen sacrificio de alabanza a Dios y comparten servicios de amor a los demás. El fruto de labios, mientras tanto, recuerda el hecho de que en la misma forma que Dios prolonga por medio de los frutos la vida de las plantas, así el Espíritu Santo extraerá nuevas alabanzas de adoración a Dios de nuestros labios y de todo nuestro ser. Por si hiciera falta, Pedro aclara en su primera carta, capítulo 2 y verso 5, que nosotros también como piedras vivas, debemos ser edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

10 – NO DETENER BAJO NINGUN ASPECTO LA ORACIÓN

(Hebreos 13: 18)= Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.

(Hebreos 13: 20-22)= Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, los haga aptos en toda obra buena para que hagan su voluntad, haciendo él en ustedes lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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La Hora de Jeremías

La Biblia contiene una serie de relatos literales, históricos, sociales y hasta políticos que encierran, en su interior, principios espirituales que emanan de la esencia misma de Dios. Lo primero, puede entenderse, analizarse y hasta evaluarse a partir de nuestras mayores o menores riquezas intelectuales, pero lo segundo, por ser patrimonio de la inspiración del Espíritu Santo, deberá ser revelado por el mismo Espíritu a todos aquellos que deseen poseerlo. Y en el marco de esa actitud, el libro de Jeremías nos despierta, a partir de un capítulo que nos mostrara el Señor para este tiempo, a una nueva ventana en el ámbito espiritual. La del juicio inexorable que más tarde o más temprano llegará, en primera instancia, sobre la propia casa de Dios, sobre su propio pueblo, y en segunda instancia, con el resto de la humanidad. Juicio, usted ya lo sabe, no es nada más que una separación de lo verdadero de lo falso. Olvide destrucciones en masa, planetas cayendo sobre su cabeza y toda esa parafernalia con que el diablo ha sabido adornar estas premoniciones haciendo que la gente tenga miedo. Y quien tiene miedo, aunque entre al evangelio, lo hace de la mano del adversario que, como todos sabemos, es el dueño del imperio del miedo. Es la hora en que la iglesia genuina, entonces, tome conciencia que ha llegado otra hora: La Hora de Jeremías. ¿De qué se trata? Acompáñeme a verlo desde la propia palabra.

(Jeremías 7: 1)= Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: (2) Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.

(3) Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.

(4) No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.

La triple repetición de “templo de Jehová”, es una práctica literaria usada para destacar una rase o concepto. La mera repetición de la frase representa confiar en palabras de mentira, ya que la protección y bendiciones de Dios sólo vienen si se vive de acuerdo con su voluntad. Es frecuente y casi cotidiano oír, hoy, en cualquier templo autodenominado como “cristiano”, que sus responsables aseguran desde los púlpitos o los altares, algo similar a lo que aquí leemos: “templo de Jehová es este”. Sin embargo, también resulta cotidiano observar que no siempre esa aseveración es correcta, ya que son muchas las congregaciones muy bien aceitadas y organizadas que no viven conforme a la voluntad de Dios. Por eso Dios les dice que mejoren sus caminos. Si no lo hacen, también les anticipa que no los dejará morar en ese lugar. ¿Qué lugar? El lugar en el Espíritu en el que Dios se mueve y se manifiesta.

¿Y en qué deberían esos cristianos mejorar sus caminos? ¿Por qué Dios no estaría satisfecho con sus comportamientos? Mire: hay un texto en el libro de Miqueas que resulta más que esclarecedor. En Miqueas 3:11 leemos con relación a este mismo asunto: Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros. Claro; no es eminentemente textual, pero a grandes rasgos esto es lo que se oye en muchos sitios. “Hagamos cualquier cosa en el nombre del Señor, total si Él está en su iglesia, ¿Qué podría pasarnos? Es la enorme y triste confusión de creer que la iglesia es el templo y que Dios –efectivamente- puede ser burlado por los hombres sagaces y astutos. Olvídelo.

(5) Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo, (6) y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro, (7) os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.

Aquí en el verso cinco, se destaca algo que muchos ministros cristianos deberían tener muy en cuenta: que para recibir la bendición de Dios, es necesario hacer prevalecer la justicia entre el hombre y su prójimo. Es cotidiano y hasta normal ver la injusticia en el mundo secular, ateo, impío y pecador, pero resulta muy triste observarla en lo que llamamos iglesia.

El verso seis nos puntualiza que proteger al extranjero, al huérfano y a la viuda, es un ingrediente esencial del orden social divino. En la escritura se destaca a menudo esta preocupación. La práctica de la verdadera fe en nuestros días supone asumir una actitud de compromiso social hacia los necesitados. En la tipología, vale aclararlo, el extranjero es aquel que no pertenece por nacimiento a la familia de Dios, sino que ha llegado de adulto y ha sido adoptado como tal; el huérfano es el que carece de la presencia permanente del Padre celestial y la viuda, es aquella iglesia donde Cristo no representa la imagen del esposo, sino que sus caminos se desandan en base a reglamentos, estatutos y ordenanzas conforme a la sabiduría humana.

(8) He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan. (¿Existirá hoy alguna congregación que esté confiando, a sabiendas, en palabras de mentira que no aprovechan?)

(9) Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, (10) ¿Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: liberados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones? (Esto parece tan incoherente de realizar que, se supone, ha sido escrito como fruto de un exceso de celo y cuidado, verdad? No se confunda. La tierra está llena de púlpitos desde los cuales se falsifica la palabra de Dios en la suposición que, pese a esa falsedad, ese pueblo podrá ponerse delante de Dios sin que éste atine a hacer nada al respecto. ¿Cómo se puede caer en la tentación de pensar que Dios es tonto?)

(11) ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí yo también lo veo, dice Jehová.

Esto último parecería ser el resultado de la mera práctica de asistir a la casa de Dios como toda obligación del creyente. Quiero recordarle que esta práctica religiosa también fue condenada por el propio Jesús. En tres de los cuatro evangelios hay referencias muy claras al respecto, mire: Mateo 21:13= Y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. (Marcos 11:17)= Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. En Lucas 19:46 prácticamente dice la misma cosa que en estos dos mencionados. ¿Por qué diría esto Jesús? ¿Acaso por algo circunstancial, de ese tiempo, o quizás previendo que durante las épocas venideras podría seguir siendo así No lo sé. Usted tiene la respuesta. ¿Qué sucede en su congregación? ¿Es casa de oración o cueva de ladrones?

(12) Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.

(13) Ahora, pues, por cuanto vosotros habéis hecho todas estas obras, dice Jehová, y aunque os hablé desde temprano y sin cesar, no oísteis y os llamé, y no respondisteis; (14) y haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo.

Aquí quedará claro un concepto que nadie podrá dejar de lado ni soslayar. ¿Es Dios quien coloca su nombre en un sitio? Aquí dice que sí lo es. ¿Es Dios quien sacude el polvo a los que deshonran su nombre haciéndose representantes ilegales del Dios que jamás aceptaría ser representado por ellos? Sí señor, también es Dios quien lo hace. ¿Lo hace, acaso, en silencio y sin preaviso Dios a esto? En absoluto. Dice que habla una y otra vez y que recién cuando se convence que no se lo quiere oír es cuando actúa. ¿Sigue el hombre confiando en una casa de mampostería por sobre la presencia de Dios como se hacía en este tiempo? Sin dudas; todavía hay muchos para los cuales “la iglesia” es la casa, el templo, el salón, las bancas, las butacas. Basta. Usted es la iglesia. Le guste, no le guste, lo acepte o no lo acepte; no le hace.

 La expresión “desde temprano” que se usa en el verso 13, significa “repetida y seriamente” o “una y otra vez”. Lo confirma lo expresado en 2 Crónicas 36:15 cuando leemos: Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. 

(15) Os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Efraín.

(16) Tú, pues, no ores por este pueblo, (¡Oh!) ni levantes por ellos clamor ni oración, (¡Oh! ¡Oh!) ni me ruegues, porque no te oiré.

Quizás los acontecimientos a que se alude en el capítulo 26 pertenecen a los versos 15 y 16. Se le pide a Jeremías que no ore por este pueblo, como corresponde a un profeta. No existe, virtualmente, esperanza alguna para este pueblo por sus constantes rebeliones. Sin embargo, Jeremías en su momento, oró por ellos. Porque en el capítulo 18 y verso 20, vemos que Jeremías le dice a Dios: ¿Se da mal por bien, para que hayan cavado hoyo a mi alma? Acuérdate que me puse delante de ti para hablar bien por ellos, para apartar de ellos tu ira. Yo me pregunto cuantos hermanos sinceros, fieles, estarán hoy orando por congregaciones infatuadas en sus rebeliones humanistas. Cuantos habrán recibido ya la directiva de Dios de no orar más porque ellos no quieren salir de sus vanidades. Y cuantos, pese a ello, al igual que Jeremías, seguirán firmes en su intercesión cotidiana.

(17) ¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

Es la misma pregunta la que Dios le hace a usted hoy mi amado hermano: ¿No está viendo lo que otra parte de lo que llamamos iglesia está haciendo adentro de los templos, a través de las organizaciones cristianas y desde las manipulaciones emocionales o materiales de sus miembros? ¿De verdad usted sigue pensando que debemos callar y hacer como si todo estuviera bien? No es eso lo que Dios dice aquí. Es verdad, nos dice que no tenemos por qué tomarnos justicia por nuestra propia mano ni tampoco tomarnos a empellones con los ministros falsos o asalariados, pero de ninguna manera eso equivale a mentir ante los ojos del mundo para hacer creer que todo está perfecto e inmaculado. Cuidado: el mundo, a su modo, también tiene discernimiento.

(18) Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.

Toda la familia participaba en el culto a la Reina del Cielo, que era como se la denominaba a la diosa Istar de Babilonia. ¿Babilonia dijo? Sí, Babilonia. ¿Por qué? Porque en la tipología, Babilonia es la iglesia falsa, la paralela, la que parece que es genuina y no lo es. Entonces no es casual que los llamados aquí “dioses ajenos”, y que nosotros imaginamos como ídolos, fetiches o totems, no son otra cosa que esos ídolos que cotidianamente reciben toda la honra y la gloria en cualquiera de esas congregaciones falsas con que el diablo ha logrado burlar y engañar a tantos fieles y sinceros cristianos. ¿Ídolos? ¿Qué ídolos? Humanismo, Filosofía, Teología intelectual, Psicología y tantas otras ciencias y pseudo ciencias con que la iglesia falsa intenta reemplazar al poder y la presencia de Dios.

(19) ¿Me provocarán ellos a ira? Dice Jehová. ¿No obran más bien ellos mismos su propia confusión? (Atención con esto: generalmente, cuando la iglesia enfrenta una contrariedad, suele cargarle las culpas a Satanás. Entonces se convocan a los ministerios de Liberación y Guerra Espiritual (Que dicho sea de paso no son bíblicos) para que reprendan al maligno. ¿Sabe qué? Aquí dice Dios que son ellos mismos los que fabrican sus propias confusiones, no el diablo.)

(20) Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que mi furor y mi ira se derramarán sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se encenderán y no se apagarán.

Este es un principio espiritual para tener muy en cuenta, ya que si bien está inserto, aquí, en un relato histórico y cronológico de un tiempo y una época, como todos los principios divinos, conserva su estado de vigencia permanente. El pecado del pueblo corrompe y atrae el juicio de Dios no sólo sobre ellos, sino también sobre toda la creación. ¿Se da cuenta ahora, el por qué de tantas barbaridades que cotidianamente ocurren en el mundo y que no suelen encontrar una explicación coherente y lógica que pueda esclarecerlo? Es el pecado. Desde el principio es el pecado y los seguirá siendo en tanto y en cuanto el hombre no lo abandone.

(21) Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

(22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

(23) Más esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

Cabe aclarar porque así corresponde, que estos versículos no constituyen un rechazo a los sacrificios del Antiguo Testamento, pero sí enfatizan que los sacrificios carecen de valor si no son una expresión de un corazón devoto. ¿Cuál fue el mandato de Dios aquí? Sencillo: Escuchad mi voz…

¿Terminaron los sacrificios dentro del pueblo de Dios? ¡Ah, sí, hermano! ¡Por supuesto que terminaron! Yo era católico Romano y, desde el día que me convertí hasta hoy, jamás volví a hacer ninguno de aquellos clásicos sacrificios que acostumbraba a hacer. Ir caminando de tal a cual lugar, entrar de rodillas en tal o cual templo, etc. ¡Sí hermano! ¡Los sacrificios en el pueblo verdadero y genuino de Dios, terminaron! Esta es una verdad, pero con algunos claros y oscuros. Por ejemplo, el agotarse físicamente por alguna obra material porque, suponemos, Dios se va a mostrar muy satisfecho y agradecido con nosotros por cumplimentarla. Eso se ha aprendido porque, obviamente, se ha enseñado. ¿Habrá que repetir el mandato? Creo que sí. Dice Dios: Escuchen mi voz…

(24) Y no oyeron ni inclinaron su oído: (Le recuerdo que inclinar el oído, es el mejor símbolo de oír esencialmente al que se encuentra – por cualquier causa –por debajo de nosotros) antes caminaron en sus propios consejos, (Hoy lo siguen haciendo. Cualquiera puede verlo en cualquier lugar) en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia delante, (Aprenda esto por favor: El camino de la fe, es un camino inclinado, una especie de pendiente ascendente. Cuando usted se detiene, en realidad cree que se detiene y se queda estático, quiero, pero la verdad es que cuando usted detiene su marcha en el camino de la fe, comienza a descender. ¿Y hacia donde desciende? Hacia atrás. Aquí lo dice y así es.) (25) desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. (Desde el día en que usted salió del mundo incrédulo, impío y pecador y entró en la jurisdicción divina del reino de los cielos. Desde el día en que aceptó a Jesucristo como Salvador y Señor.) Y os envié todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin cesar; (¿Sabe usted lo que significa enviar a sus siervos los profetas sin cesar? Pues exacta y precisamente eso: sin cesar. Que significa sin detenerse, sin pausa, de manera permanente, de modo continuado. ¿Podemos permitirnos rechazar y no escuchar eso? Desde ya que no, pero el pueblo de Dios lo ha hecho por demasiado tiempo. ¿Lo seguirá haciendo en esta hora?) (26) pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres. (Obedecer al Señor, esa es la premisa. No acentuar la preocupación por las prácticas rituales. Ese debe ser el principal interés de Israel y la iglesia.)

(27) Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás, y no te responderán. (¿Quiere que le cuente una confidencia? Eso me está pasando, hoy, a mí. No lo leí en ningún libro ni lo escuché en ningún video. Todos los días me doy cuenta que hay mucha gente que comprueba con su Biblia que lo que digo es verdad y, por lo tanto, no pueden rebatírmelo ni censurármelo, pero así y todo, eligen no oírme. Y si me oyeran, deciden no responderme. Se acostumbraron al sistema religioso imperante. Se hicieron adeptos al sistema, se enviciaron con él. Es más: puede que hasta hayan sido empleados a sueldo por el sistema. ¿Cómo dejar eso? ¡¡Loco!!)

(28) Les dirás, por tanto: Esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.

Aquí hay algo muy claro: El hombre sabio, acepta el testimonio de Dios sobre las inclinaciones humanas a pecar y se mide a sí mismo a la luz de la palabra de Dios y no a partir de los halagos que recibe de los que lo rodean. ¿Sabe cuantos ministerios se han extinguido por causa de la adulación y por causa de que sus responsables creyeron esa adulación? Aceptar ser corregido nos ayuda, indefectiblemente, a saber después discernir entre lo falso y lo verdadero.

(29) Corta tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la generación objeto de su ira.

No es poco lo que leemos al final de este verso. Dice que Dios aborrece y hace objeto de su ira. Nada menos que a toda una generación. Cortarse el cabello, le recuerdo, era en ese tiempo una señal de duelo. Hay dos referencias claras al respecto. Una en el libro de Job 1:20: Entonces Job se levantó, rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró. Y la otra en el libro de Miqueas 1:16: Ráete y trasquílate por los hijos de tus delicias; hazte calvo como águila, porque en cautiverio se fueron de ti.

(30) Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová: pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola. (Quiero que note con exactitud que, lo que ofende terriblemente a Dios, no es el pecado del hombre por el pecado mismo; Él sabe que el hombre trae consigo la tendencia al pecado. Lo que ofende a Dios de sobremanera, es que ese pecado se manifieste en su casa de oración. Entonces la pregunta, será: ¿No habrá pecado, hoy, en la congregación de los santos? ¿No recibirá juicio toda esa congregación por causa del pecado de algunos?)

(31) Y han edificado lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón. (Cuando se refiere al fuego, habla del culto a Moloc, pero es válido para evaluar si, por una gran casualidad, no estaremos hoy haciendo una serie de cosas que Dios no nos mandó a hacer y que tampoco ni siquiera subieron en su corazón. Si esperamos agradarle por ello o recibir sus felicitaciones, estamos listos.)

(32) Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, que no se diga más, Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar. (Sigue simbolizando las cosas con la misma rutina. Tofet, que es “un lugar alto”, en el valle de Hinom, en las afueras de Jerusalén, era donde se sacrificaban niños ante el altar de Moloc. Jeremías predijo que el lugar se convertiría en un cementerio. ¿El hoy? Lugares donde los seres humanos religiosos sacrifican cosas a un Dios que no s ellos ha pedido, habrán de convertirse en cementerios espirituales donde no existirá vida abundante ni aguas vivas.)

(33) Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.

(34) Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra será desolada.

Este último verso contiene algunas cosas que en más de una oportunidad, han llevado a hombres de Dios a predicar destrucción en gran escala. No niego que lo parezca, pero llamar a todo eso “buenas nuevas”, es, creo, pecar de incoherencia. Lo que Dios nos muestra, preponderantemente, aquí, es que un día, cuando el ciclo y los tiempos se hayan cumplido, el bullicio y la alegría que hoy por hoy todavía vemos en los templos, se callará abruptamente. Ya no habrá mensaje porque el esposo ya no tendrá más nada para decirle a la generación incrédula que eligió no oír ni creer, y tampoco la iglesia levantará su voz en la sociedad porque esa sociedad también habrá tomado sus propias decisiones. Y con respecto a que la tierra será desolada, si bien esto se ha interpretado como que será el planeta quien lo sufra, también tiene que ver con la carnalidad. Cada vez que la Biblia dice Tierra, necesariamente dice “carne” y no planeta.

El pueblo de Dios, ¿Habrá de aguardar todas estas cosas para hacer lo que el Padre celestial ha mandado desde el principio de todos los principios? ¿No valdrá la pena ser obediente mucho antes y evitarse todo esto tan nefasto y tenebroso? El pueblo de Dios es un pueblo inteligente y debería tenerlo en cuenta. Y si no es todo lo inteligente que sería de esperar, es tiempo que ya lo sea. ¿A quien se le podría haber ocurrido, sino al diablo, que el Dios majestuoso, Todopoderoso y Soberano sentiría simpatía por gente ignorante, mediocre y robotizada? La hora de Jeremías está cercana, es necesario que la sepamos vivir.

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La Perfecta Autoridad

Cuando en la iglesia se habla de autoridad, inmediatamente todos los pensamientos recaen en el pastor. Se ha impuesto tanto esta variante eclesiástica nacida de una deficiente interpretación bíblica que no se concibe una iglesia sin templo y sin alguien que comande todo casi sin derecho a réplica. Sin embargo, cuando Pablo habla del funcionamiento de la iglesia, lo hace teniendo en cuenta a cinco ministerios básicos, y no solamente a uno. Cinco ministerios creados por Dios mismo para que se complementen entre sí y de ninguna manera para que compitan. Y mucho menos reducidos a cuatro y bajo las órdenes de uno que, en muchos textos donde se habla del relieve de la autoridad, ni siquiera es mencionado.

En razón de ello, y con las perspectivas cotidianas de la normal y a veces no tan normal relación pastor-iglesia, la congregación, que es la gente, que es en definitiva la iglesia, no siempre llega a conocer cuál es su verdadera autoridad y, mucho menos, como tiene que hacer para ejercerla. Se le ha enseñado, un poco a favor de las indiscutibles necesidades humanas y otro poco en sustento a esas jerarquías no bíblicas, a que cuando necesita algo de mayor relieve que lo simple y común, tiene que acudir al templo, tiene que pasar al frente y allí, su pastor, orará por sus necesidades y estas tendrán solución. Yo me propongo en este trabajo, y en cumplimiento de la palabra que nos demanda a los cinco ministros ejercer tal comisión para perfeccionar a los santos, que es como decir: para madurar a la gente y para edificar el cuerpo, dejar tres pautas concretas que van a servirle a usted, hoy mismo, para pelear la buena batalla dependiendo solamente de nuestro Señor Jesucristo, en el poder del Padre Celestial y con la guía, la unción y el poder del Espíritu Santo.

(Apocalipsis 1: 4)= Juan, a las siete iglesias que están en Asia: gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; (5) y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, (6) y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos, Amén.

(1 Pedro 2: 9)= Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

(Apocalipsis 5: 10)= y nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

Estos tres textos, que no son los únicos, fueron inspirados por el Espíritu Santo en Pedro y en Juan. Y en los tres se nos dice a los creyentes que, delante de Dios (Qué menos del mundo) somos un pueblo que, entre otras calificaciones, tiene la de ser Reyes y Sacerdotes. Eso, de alguna manera, es el puntapié inicial de este juego imaginario donde obtendremos segura victoria, y un golpe mortal para aquellas viejas y antiguas concepciones que nos limitaban a ser apenas pobres pecadores salvos por gracia que no tenían entidad propia ni siquiera para hablar en voz alta. Eso, entre otras cosas, es lo que nos ha llevado a confundir respeto con cobardía, sujeción con esclavitud humana y resistencia con estoicismo pagano. Reyes y Sacerdotes.

(Isaías 61: Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes.

(2 Corintios 3: 4)= Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; (5) no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, (6) el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica.

Aquí la calificación es diferente, pero también abarcativa para todos los creyentes y no sólo para una casta o franja determinada o preparada a tal efecto: somos ministros de un nuevo pacto. ¿Quiénes? Todos. ¿Cómo que todos? Todos. ¡Pero si en la iglesia…! En la iglesia se ha implantado el sistema de laicos y ministros que todavía opera en la actualidad y que, de alguna manera, Dios en su infinita misericordia y porque para Él todas las cosas ayudan a bien, ha utilizado, pero que en verdad es un sistema que proviene de los nicolaítas y no de Dios. Para Dios, de momento que dice que debemos ministrarnos unos a otros, somos todos ministros competentes. Ministros. Ahora bien. Será bueno, entonces, conocer las características de las tres calificaciones que aquí estamos viendo: Reyes, Sacerdotes y Ministros.

EL SACERDOTE: Las relaciones entre Dios y su pueblo dependían en gran parte del oficio sacerdotal. Era el quien comunicaba la Palabra de Dios y aseguraba la precisión ritual en los actos de adoración. Sólo el sacerdote podía manipular el Urim y Tumim y dar dirección en momentos de crisis, sobre todo con relación a la guerra santa. Como guardador de las revelaciones pasadas y las experiencias del pueblo, el sacerdote era capaz de enseñar al pueblo la ley, distinguir entre lo limpio e inmundo, pronunciar con precisión las fórmulas de bendición y maldición, y hacer las decisiones finales con respecto a ciertas enfermedades y problemas físicos. En el Nuevo Testamento Cristo se presenta como el cumplimiento del sistema sacerdotal del Antiguo Testamento y el mediador del Nuevo Pacto. Él es quien efectúa un sacrificio eternamente eficaz que permite al creyente tener acceso directo a Dios.

La doctrina del sacerdocio de todos los creyentes comprende, mientras tanto, la verdadera meta del sacerdocio bíblico, es decir: la responsabilidad de cada uno por los demás. El creyente se identifica con Cristo y con el pecador, siendo de manera efectiva y no solamente declamada, “cuerpo activo y ejecutor de Cristo en la Tierra”. Ya no es UN hombre o UNA clase de hombres los llamados a mantener la santidad representativa delante de Dios por el pueblo pecador no santificado. El Nuevo Testamento exige que cada creyente sea santo y, al mismo tiempo, responsable por su hermano creyente o no creyente. La iglesia como cuerpo de Cristo comparte el sacerdocio con Jesucristo y por consiguiente es responsable delante de Dios por el mundo. Cabe notar muy especialmente que el Nuevo Testamento jamás utiliza el término de Sacerdote para el ministro de la iglesia. Esa costumbre, aunque empezó temprano en la historia de la iglesia, carece de base, puesto que todo creyente es sacerdote.

EL REY: Lo diferente de la posición del Rey en Israel y la de los reyes de otras naciones del mundo antiguo se debía a la relación entre el rey israelita y Jehová. Algunas naciones, (Como Egipto, por ejemplo), creían que su rey era la encarnación de un dios y otras lo exaltaban como sacerdote por excelencia como sacerdote por excelencia. Si es cierto que la palabra hebrea MELEC (Que se traduce “rey” en el Antiguo Testamento) literalmente significa “el que aconseja”, entonces el empleo de la palabra en Israel refleja que primitivamente se a los ancianos sobrios de la tribu, debido a la creencia de que el Rey recibía sabiduría sobrenatural por medio de la unción divina, como en el caso de los dirigentes carismáticos llamados “jueces gobernando”, que equivale a “actuando como juez”.

El plan de Dios siempre fue hacer sentir su soberanía sobre Israel por intermedio de reyes humanos, en preparación para la venida del Mesías. Hoy, aunque los gobiernos de todas las naciones no se manifiestan todavía como teocracia, los reyes de las naciones ya están, sin saberlo, bajo la soberanía divina. Jesucristo es, hoy y ya, “el soberano de todos los reyes de la tierra”. Por eso es que se nos dice que debemos someternos a ellos, siempre y cuando no exijan desobediencia a Dios o inciten al pecado, cosa que es exactamente lo que está haciendo la enorme mayoría. Pero el cristiano, mientras tanto, vive esperando el día en que los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo, y el reine por los siglos de los siglos.

EL MINISTRO: Es quien está a cargo de un ministerio, que es un servicio que rinde una persona a otra, que en sentido bíblico generalmente es relación personal y no meramente trabajo manual. Por ejemplo, Josué, era el servidor de Moisés como Eliseo servía a Elías. Mientras tanto, dice la Biblia que los ángeles son ministros (servidores) de Dios. En el Nuevo Testamento, Cristo mismo es ejemplo de uno que ministra a la humanidad. Él afirmó: El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir. La raíz griega del vocablo traducido como “servir” o “ministrar”, es DIAKONOS de la cual viene nuestra palabra DIACONO. Cuando Cristo lava los pies de sus discípulos, por ejemplo, ministra para ellos como el gran diácono. El ministerio dentro de la iglesia se conceptúa en el Nuevo Testamento sobre la base de los dones espirituales. Cada creyente tiene la responsabilidad de servir o ministrar a sus hermanos, conforme al don o los dones que el Espíritu Santo le haya dado. No hay cristiano que no tenga, por lo menos, un don espiritual. Esto, claro está, no tiene absolutamente nada que ver en lo que nosotros hemos transformado “el ministerio” y su respectivo ministro y tampoco se relaciona demasiado con el servicio espiritual y vocacional la tarea del diácono tradicional. Dios no es responsable de esto, y la Biblia tampoco, ya que lo dice con total claridad. Lo que sucede es que en algunos sectores, tiene más peso la palabra de ciertos comentaristas de la denominación que la propia palabra de Dios.

Si hemos de ser como dice la escritura, un pueblo de reyes y sacerdotes, que además está compuesto por todos ministros competentes, tendremos que ver primeramente las características precisas y aptas para implementar en nuestra tarea de cada una de estas particularidades.

(Génesis 14: 18)= Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino.

El encuentro aparentemente rutinario de Abram con el Rey de Salem, se revela siglos después como un encuentro con un arquetipo de Jesucristo en su papel de sacerdote. Melquisedec significa “Mi rey es justo o legítimo”. Este saluda a Abram con un banquete real (Eso es pan y vino). Como el único en desempeñar los oficios del rey y sacerdote, adora al Dios Altísimo (Algo muy extraño en esa época y lugar). Antes de cualquier requerimiento legal, Abram responde a su generosidad y bendiciones, entregándole los diezmos de todo el botín obtenido en la reciente guerra.

Melquisedec es un sacerdocio muy singular, ya que a diferencia del Levítico y el de Aarón, no presenta sus mismas particularidades. No es profesional y doctorado como el levítico y tampoco es por línea familiar, como clan, según el de Aarón. El sacerdocio de Melquisedec, que dicho sea de paso es bajo el cual se presenta Jesucristo en la tierra, es un sacerdocio que no tiene genealogía, no se sabe de donde viene, no hay hombre que lo avale ni figura religiosa que lo respalde. Es un sacerdocio sin currículum ni cartas de recomendaciones. A este Melquisedec es a quien Abram, por mandato de Dios seguramente porque no era la costumbre de la época, le da los diezmos de todo. ¡Claro hermano, el diezmo es una cuestión de la ley! ¿De la ley? Esto que aquí se cuenta sucedió cuatrocientos treinta años antes que la ley fuera conocida.

(Mateo 25: 34)= Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

El retorno del Señor trae consigo un juicio que dividirá a la gente. El juicio se basará en los principios morales que definen el carácter, y el carácter se revela por sus frutos, o por la falta de ellos. La evidencia externa demuestra la rectitud y la justicia internas. Las buenas obras no producen un buen carácter, sino al contrario. Un buen carácter produce buenas obras. Entonces el Rey, que en este caso es el Señor, decide, define y ordena quien recibe heredad y quien se queda sin ella. A esto no puede hacerlo un sacerdote ni un ministro, sólo lo puede hacer un rey.

(Oseas 13. 10)= ¿Dónde está tu rey, para que te guarde con todas tus ciudades; y tus jueces, de los cuales dijiste: dame rey y príncipes?

Este texto nos muestra otra de las particularidades que un rey tiene en sí mismo y en su función: proteger a sus súbditos. Porque aquí lo que Dios le está diciendo a su pueblo, es que si les dio un rey, era para que ese rey se hiciera cargo de cuidarlos y de defender sus ciudades y no lo ha hecho. Dice que precisamente por eso lo va a quitar, lo que una vez más, indica que es Dios quien pone y saca autoridades, y que la no obediencia a su voluntad, trae una inevitable caída, la que si recorremos brevemente lo más grueso de la historia universal, veremos con toda nitidez y claridad.

(Romanos 15: 15)= Más os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.

Pablo se declara a sí mismo como ministro. ¡Pablo! Y hoy nosotros, en la mayoría de nuestras organizaciones, a la palabra ministro la utilizamos solamente para reconocer, en el mejor de los casos, a los responsables de ciertas áreas importantes de la iglesia: Evangelismo, oración, alabanza, conjuntamente con mantenimiento y finanzas. La palabra Pastor es la que ha cobrado inusitada importancia mucho más allá, no le quepan dudas, de lo que la Biblia dice respecto a esa función. Pero en todo caso, también el pastor, conjuntamente con el evangelista, el profeta, el apóstol y el maestro, es uno de los cinco ministros que necesitaría cualquier congregación para poder operar conforme a la idea, el propósito y la voluntad de Dios. El ministro, estará puesto por el Señor en un sitio determinado para hacer lo que Él ha decidido hacer allí, no para hacer lo que se le da la gana. Los siguientes textos lo corroboran fehacientemente:

(1 Samuel 2: 11)= Y Elcana volvió a si casa en Ramá; y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí. (Es obvio que está hablando de Elcana el padre de Samuel y de él mismo cuando aún era un niño y crecía a la sombra del sacerdocio de Elí)

(Hechos 13: 1)= Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.

(2) Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. (En estos dos versos, los que ministran son profetas y maestros, no menciona otro ministerio presente)

(1 Pedro 4: 10)= Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

(11) Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (Pedro es más que claro. Debe ministrar todo aquel que haya recibido un don de parte de Dios. Todos los creyentes genuinos y auténticos han recibido, tal la promesa, uno o más dones de Dios. Ellos deben ministrar conforme a esos dones, entonces, administrándolos correctamente y sin aprovecharse para sí mismo. Debe hablar la palabra que Dios le da y no la que encaje con su doctrina particular o sus intereses grupales o personales. Ahora bien; si alguien dice ser cristiano pero en realidad es un obrero falso y fraudulento, jamás podrá ministrar absolutamente nada que tenga a Dios como protagonista. Porque el Señor no oirá su voz y no atenderá ni sus ruegos ni sus súplicas. Eso, quizás responde con fidelidad algunas de las cosas que hoy por hoy suceden en tantos lugares del planeta.

Con todos estos elementos en las manos, será tiempo ahora, entonces, de ver qué implicancias tienen estas tres funciones dentro del pueblo de Dios del siglo veintiuno. En primer término, vamos a ver que nos coloca exactamente en el sitio que, como hijos de Dios, debemos tener. Porque en nuestro afán de ser humildes, cosa que está bien, en muchas ocasiones nos sometemos a quienes no deberíamos someternos. Jesús fue manso y humilde, pero jamás se sometió ni se calló la boca delante de los fariseos, que al fin y al cabo, representaban la única iglesia organizada y estructurada que existía en la época, y de la cual – incluso – formaban parte María y José, sus padres terrenales. Un muy singular concepto de la obediencia y la sujeción tenía el Señor si lo observamos con los ojos religiosos con que a veces se observan los nuestros en este tiempo.

El creyente en el rol del sacerdote, es el que mayormente abunda en nuestras congregaciones. La función sacerdotal, quizás por lógica influencia de alguna religión que en muchos pueblos todavía es oficial, estatal y mayoritaria, es la que resulta más cumplimentada. Cada uno de nosotros sabe perfectamente qué hacer como sacerdote que somos ante la necesidad de un hermano o de la iglesia global. Intercedemos, nos ponemos en la brecha por el problema ajeno, ayunamos y cuanta cosa sea necesaria para que la oración a favor de ese hermano tenga respuesta. Y respuesta positiva, claro está. También rogamos, suplicamos, clamamos y nos desesperamos ante cualquier alternativa negativa que nos invite a participar. Estamos prácticamente haciendo de mediadores del Nuevo Pacto, y en muchas ocasiones, excediéndonos de modo tal que terminamos haciendo algo que Dios nunca dijo que debiéramos hacer: procurando que la gente dependa de nosotros en lugar de hacerla depender de Él. De todos modos, y en la globalidad eclesiástica en general, convengamos en que esta tarea, con sus aciertos y sus errores, con virtudes y defectos, la estamos cumpliendo más o menos elegantemente. No sé si Dios está MUY contento con nosotros como sacerdotes, pero al menos es consciente de que nuestros esfuerzos por lograrlo, son los máximos.

Ahora bien; el creyente en el rol de rey, es el que menos que se ve en nuestros templos. Hay algo así como cierta resistencia a sentirse rey y a proceder como rey. Es tanta nuestra ansiedad por resultarles agradables a Dios que, por poco, lo desobedecemos en nuestro intento de resultar más buenos, más misericordiosos y más justos que Él. La incoherencia total. ¿Por qué digo esto? En principio, porque es todavía una minoría de nosotros la que conoce los rudimentos de la guerra espiritual, de la lucha contra Satanás y sus huestes, y una minoría mucho más pequeña todavía, la que verdaderamente CREE en esa guerra, en esa lucha, en esas huestes y en Satanás mismo. Mucha gente dice y con total y absoluta sinceridad y prevención que le resulta demasiado…increíble y hasta imposible el tener que hablar con los demonios. Eso tiene que ver con la formación más o menos ortodoxa y conservadora que hayan recibido, de acuerdo, pero los inhibe para dar la buena batalla precisamente desde el rol del rey. Porque yo no sé si usted se ha percatado que un rey jamás ruega, sugiere, peticiona o suplica algo que desea. Un rey simplemente ordena, ya que para eso es quien representa todo el poder. La oración del creyente en el rol de rey, entonces, es una oración de poder y de autoridad, ordenando a todo lo que se opone al propósito de Dios, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, que se retire inmediatamente de su vista. ¿Y sabe una cosa? Funciona.

El creyente en el rol de ministro, en cambio, y a favor de las estructuras eclesiásticas tradicionales, parecería ser el más proliferante. Cada congregación tendrá, inevitablemente, su o sus ministros destacados a los fines organizativos, ejecutivos y hasta gerenciales. Eso está bien en parte, porque sin organización, algún tipo de esquema y una supervisión del tipo gerencial, las grandes mega instituciones eclesiásticas no podrían operar. Y convengamos que cada una de ellas ha aportado en poco o en mucho para la obra auténtica de Dios, aunque también contengan en su seno algunos lunares oscuros que suelen producir vergüenza. Pero no deja de ser, llegado el caso, una especie de deformación de la autenticidad del ministerio conforme a la voluntad y el propósito de Dios. Un ministro, y la Biblia lo señala con oportuna realidad, es en la mayoría de los casos, un algo muy diferente a lo que general y mayoritariamente vemos a nuestro alrededor. Tanto que si buceamos en las profundidades genuinas, nos vamos a encontrar con que, en verdad, ministros-ministros según el orden establecido por Dios, quizás sean los menos. Es indispensable que esto tenga un cambio a corto o mediano plazo, porque de otro modo la rutina satánica que es – y no puede ser otra -, la de la dilatar los tiempos de la consolidación de su ya establecida derrota, tendrá siempre un aliciente, un aditamento más para prolongar la venida del Señor.

La perfecta autoridad del creyente, visto todo este ensamble estudiado, arranca desde la base de tomar para sí mismos y hacer carne y obra, la Palabra escrita que mencionáramos en el principio. Si es verdad que somos – Y es verdad -, Un pueblo de Reyes y Sacerdotes y TODOS ministros competentes, deberemos comportarnos como tales y no minimizarnos, – a favor de una humildad a la cual estamos llamados solamente cuando comparecemos ante el Señor -, tomando como corresponde todas las armas disponibles para esta batalla que, nos guste o no, la creamos o no, estamos inmersos.

Y esa batalla fundamentalmente se libra en la escena de la oración. Como Sacerdotes, debemos interceder, rogar, clamar y suplicar a favor del pueblo de Dios en la tierra, haciéndonos partícipes de sus necesidades y mediar, cuando sea necesario, entre sus deficiencias espirituales y el gran Trono de la Gracia. Como Reyes, ordenarle a Satanás abandonar cualquier tipo de posición que haya tomado en clara usurpación de la jurisdicción del reino de Dios, y como Ministros, operar en función de las necesidades de la gente, que es en medida esencial, el patrimonio que la iglesia tiene como tal. El Sacerdote, ora por la iglesia global; el Rey, ordena en contra de Satanás y todos sus demonios, y el Ministro, opera a favor de las necesidades individuales de cada uno.

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Tal como los dijo Dios

Los hechos concretos antiguos nos demuestran fehacientemente, (Siempre y cuando no se intente probar lo contrario tomando versículos sueltos de las escrituras) que la iglesia fue fundamentada sobre cinco ministerios. Es el ejército de Dios que marcha cruzando un Jordán simbólico rumbo al Canaán moderno que es Cristo. Lo comanda un General (El apóstol) que es quien determina el objetivo a conquistar, lo acompaña un grupo llamado “Plana Mayor, que son los estrategas (Los profetas) que son los encargados de planificar las estrategias que lleven a ese objetivo; una sección de incorporación de nuevos soldados (Los evangelistas) para que se sumen a la batalla; un área de Sanidad (Los pastores) donde se cuida la salud de los combatientes y donde se les atienden las heridas que puedan recibir en combate y la Cocina, (Los maestros) que es el área que procura que toda la tropa alcance el objetivo bien alimentada. Si falta una de estas áreas, el ejército no está completo y en algo va a presentarse deficitario. Del ministerio pastoral ya hemos hablado en otras ocasiones; hoy quisiéramos referirnos a los otros cuatro, sus implicancias, sus pro y sus contras como cabezas del ejército llamado Iglesia.

EL EVANGELISTA

(Hechos 8: 5)= Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicara a Cristo. (El evangelista predica a Cristo, no escatología)

(6) Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.

(7) Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; (8) así que había gran gozo en aquella ciudad.

Bajo el ministerio de un evangelista, usted oye y ve señales. Fluye el ministerio de liberación, hay milagros y hay señales. Y el pueblo anda muy contento, mucho gozo. Pero note usted el verso 14:

(Verso 14)= Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la Palabra de Dios, (Allí era donde estaba Felipe) enviaron allá a Pedro y a Juan; (15) los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo.

¿A quiénes enviaron para que recibieran el Espíritu Santo? El corazón del evangelista es para el inconverso. El corazón del verdadero evangelista, late para el mundo. Él anuncia el año del jubileo. No predica muy profundo. Cristo sana, Cristo salva. En la Escritura, en el texto, fue dado a la iglesia, no al mundo. Porque es más fácil ganarnos las naciones con una unción evangelística y corporal que de uno en uno. Y él reproduce su unción en usted y usted recibe la medida del evangelista, y ahora tenemos cien evangelistas. Cuando también llega un profeta, ahora también tenemos dos medidas: evangelística y profética. Y cuando llegan los cinco, tenemos la medida de la estatura del varón perfecto.

El evangelista opera a través de la atracción de la emoción, del alma y de la mente del individuo. En otras palabras, lo que usted llamaría: carnal. Porque está tratando con un pueblo que no ha nacido de nuevo. Por eso, Dios le da a él la espectacularidad para atraer el alma del que no conoce a Dios. No es que sea mejor que el profeta, o estudie a ser más orador que el pastor. Es la unción que lleva. Sobrenatural. El error que muchas veces se comete a partir de esto, es idolatría al hombre. Lo que sucede es que a muchos les gusta mucho más ver lo espectacular que escuchar lo divino. Lo divino te hace crecer y lo espectacular te emociona. La iglesia no debe ser emocionada por lo espectacular. Ya nacimos de nuevo y Dios tiene que ser espectacular para nosotros.

La unción que trae el evangelista convence de pecado y redarguye el corazón. La del pastor no, la del evangelista. El pastor te puede predicar la cruz en griego, en hebreo, arameo, español e inglés. Y viene un borrachito a salvarse. El evangelista dice “¡Aleluya!” Y se llena el frente. Es la unción. ¿Cuándo vamos a aprender eso, eh? ¡Es la unción! La unción que hay sobre su vida rompe el yugo de la indecisión y las excusas. Su corazón es el corazón de Dios para el inconverso, no para la iglesia. Si él pastorea, el enfoque positivo es una iglesia grande. Todos los domingos nacen cien de nuevo. Un solo problema: si él solo es quien pastorea, tiene la iglesia más carnal del mundo. Emocional y carnal, porque su corazón siempre perdona el pecado. Un apóstol lo manda a usted a arrepentirse o morir. ¿Cuántos pueden ver que hace falta más de uno? Su ojo no ve pecado porque está lleno de gracia para perdonar. Por eso ama al mundo, no teniéndole en cuenta los errores y reconciliándolo con Dios.

El evangelista es uno que arde de dolor por las almas que se pierden. Sostiene una gracia que puede ser transferida a la iglesia porque eso demanda, como los demás, su ministerio: edificar al cuerpo y perfeccionar (que es madurar) a los santos. Cuando un evangelista llega a una congregación y convive con ella, cuando él se va, esa congregación ha recibido su gracia divina y tiene que quedar con deseos irrefrenables de predicarle el evangelio hasta las piedras. Limitar este ministerio sólo a campañas aisladas o a carpas alejadas del núcleo central, es desconocer los planes de Dios respecto a su tarea. Es un ministerio que, como se ha visto en la historia bíblica y como se puede ver hoy, todavía, en los ministerios ampliamente reconocidos, conlleva un enorme caudal de señales y milagros. Sanidades, liberación y otras dramáticas y hasta espectaculares manifestaciones del poder de Dios habrán de pasar, inexorablemente, por el ministerio del evangelista. Si usted cree ser uno y no se atreve a orar por un enfermo o a batallar duramente con los demonios, es recomendable que repase su llamado. Los dones inherentes, tienen  que estar en usted, sin dudas.

EL MAESTRO

El corazón del maestro es para la palabra y su madurez. El maestro se conoce por su corazón y no por su sabiduría. Hay muchos sabihondos que son muy pesados y aburren. Su carga es que el pueblo no caiga en decepción, no mostrarse inteligente y confundirse. Su carga es que usted no caiga en decepción. Su corazón es que usted madure en la palabra de Dios. La unción que él trae, aporta luz y verdad a nuestra vida. Y la verdad nos hace libres. La del pastor une, la del evangelista salva, la del maestro madura. ¿Cuántos pueden ver la necesidad de las tres?

La unción que tiene el maestro rompe el yugo de la mentira, de la decepción y de los errores o limitaciones. El pastor, la desolación y la soledad. El evangelista, la indecisión o las excusas. Son distintas medicinas para distintas enfermedades. El enfoque positivo, es su corazón para madurarlo a usted. Si él pastorea, la iglesia va a saber mucho en cuanto a la palabra, sin dudas. Un problema: el enfoque negativo es una congregación de cabezones, que siempre andarán buscando más verdad, sin aplicar lo que ya saben. ¿Cuántos pueden ver que ninguno de ellos puede hacer la obra solos? Dios se encargó de todo.

Y hoy en día tienen pluralidad en algunas iglesias, pero hay pluralidad de ministros, con un solo pastor que preside y no hay apóstoles y profetas allá. Hay pastor de evangelismo, no un evangelista como cabeza. Y hay pastores para esto, para aquello y para lo otro.

Se ha confundido este ministerio con una especie de “pedagogía cristiana”. Es bastante frecuente que para que alguien pueda militar como maestro, alguien se arrogue el derecho de “capacitarlo”, sin pensar ni por un instante que, al igual que los otros cuatro ministerios, esa capacitación siempre tendrá como responsable principal al Espíritu Santo de Dios y no a un grupo de sabihondos teólogos reunidos en alguna junta especial o en determinados seminarios o institutos de la materia. Un maestro del Señor siempre tendrá muy en claro, por mandato divino, qué es lo que debe enseñar HOY al pueblo de Dios. Sujetarlo a planes y disposiciones internas de una congregación, no sólo es desconocer el origen sino la esencia misma de su llamado. Los dones que recibe, tienen que ver necesariamente con la sabiduría a partir del entendimiento de la Palabra a partir de la única pista sólida que da la Biblia: la revelación. De ninguna manera se podrá limitar a un maestro sujetándolo a doctrinas denominacionales bien intencionadas y antiguas, además de tradicionales, ya que ello atenta contra la transparencia de su ministerio y con sus propias órdenes que suelen ser sumamente claras y concretas, aunque no necesariamente coincidentes con lo que se denomina “la visión pastoral” que, obviamente, no presenta el menor respaldo bíblico ni conceptual desde este ángulo.

EL PROFETA

Trae una línea de división divina: o bendición o juicio, no áreas grises en el medio. O está usted bien o está usted horrible.

(1 Reyes 17: 1)= Entonces Elías tisbita, (Un tisbita, es decir un don nadie) que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.

El profeta se para en la presencia de Dios. Uno que se para en la presencia de Dios. Su llamado lo requiere del todo y para siempre lo mantiene consciente de su responsabilidad y misión para con Dios. Dios no lo deja tranquilo. Dios siempre está tratando con el profeta. Podemos ver que esto se repite en el capítulo 18.

(1 Reyes 18: 15)= Y le dijo Elías: vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que hoy me mostraré a él.

El profeta tiene la responsabilidad de pararse delante de Dios. Todo en su vida, -si el hombre es serio-, es obedecer la voz de Dios. Él vive para cumplir lo que Dios le ha dicho que cumpla, y casi siempre lo mantiene en secreto.

Abraham es una tipología del ministerio profético más completo que se haya visto. En Génesis capítulo 12, vemos como el patriarca, cuando recibe la promesa del Altísimo, en el versículo uno, dice: Pero Jehová había dicho a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Note nuevamente como todas las familias de la tierra tienen que ser bendecidas en la iglesia, que es la simiente de Abraham. Abraham es instruido a que camine hacia una tierra que no conoce. En Hebreos capítulo 11, el resultado de ello.

(Hebreos 11: 8)= Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adonde iba.

Vemos que Abraham obedeció al llamado, caminando sobre una tierra no poseída por aproximadamente cuatrocientos treinta años, demandando y declarando que esta tierra va a ser para mi simiente. Proféticamente clamando una tierra, caminó sin saber para donde iba, sólo obedeciendo la voz y clamó ese terreno proféticamente, para los hijos de Dios. Luego vimos la manifestación del profeta. No tuvo que hablar, sólo obedecer.

El corazón del profeta es para la pureza del corazón del individuo. Su unción trae dirección, activación, iluminación, habilitación, motivación e impartición de dones. El yugo que rompe el profeta, es el yugo de la religión, falsas doctrinas, confusión, opresión, depresión y heridas internas. Lo positivo de que un profeta sea cabeza de una iglesia, es que esa iglesia siempre estará preparada para el futuro y que andará con un corazón muy puro delante de Dios. Pero la misma moneda, por el otro lado, nos dice que la iglesia iba a ser mutilada por el látigo del profeta, e iba a tener corto temperamento, al igual el profeta, e iba siempre a buscar más revelaciones, sin aplicar las que ya ha obtenido.

Si en una congregación cualquiera, aún la más madura, dinámica y aplicada que conozcamos, se le pregunta a diez hermanos que no tengan en cuenta las cosas materiales ni las jerarquías de mando, qué ministerio desearían tener, ocho al menos, van a responder que el de Profeta. Hay toda un aura resplandeciente en derredor de los profetas. Es, hoy por hoy, el ministerio de mayor caudal romántico que pueda existir. Sin embargo, en el sector nominal, práctico, materialista y político que también tiene la iglesia, la reacción será diferente. Allí los ocho sobre diez querrán ser pastores, mientras que los profetas no sólo no serán bienvenidos, sino que incluso serán –siguiendo el hilo de la historia- marginados, apartados.

Por eso causa no poca sorpresa cuando, en alguna congregación, se asegura que cuando aparezca un profeta enviado por el Señor, esta iglesia lo reconocerá públicamente y podrá ejercer libremente su ministerio para edificación del cuerpo. ¿Sí? Dialécticamente, sí. Pero a la hora de hacer efectivas esas promesas, los hechos serán diferentes. Muy difícilmente el poder concreto y jerárquico de un lugar podrá entender que es de Dios que un ministerio del calibre del profético, pueda ser depositado en alguien que no ha sido levantado por las autoridades jerárquicas actuales. Otros pretenderán que a ese ministerio, Dios, sólo se lo debería dar al pastor. Y no faltarán los que pondrán en duda la validez actual de dicho ministerio y, en último de los casos, hasta se descolgarán con la opinión de que eso es solamente un espíritu de adivinación.

EL APÓSTOL

La historia bíblica dice que podemos muy bien comparar a Moisés con Cristo en el ministerio del apóstol. El apóstol no es un misionero, es una especie de padre del pueblo. Anciano o Sumo Sacerdote, dice la Palabra en Hebreos. Es general del ejército. General porque vemos que en la vida de Moisés, él fue quien trajo los mandamientos, estatutos y leyes. Y no es un término militar. Edificó. Como Pablo.

(Efesios 2: 20)= Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, (Está, como dicen en los campos, más claro que lo que canta un gallo. Estaban edificados sobre el fundamento de apóstoles y profetas más allá de lo que digan las juntas o asociaciones. Ahora podemos entender por qué el edificio anda torcido. Fuimos fundados sobre pastores. Los pastores pueden ser apóstoles porque, reitero, pastorear es una función, no exactamente una oficina. Muchos pastores de hoy en día, llevan humildemente el título de pastor y son apóstoles en la fe)  siendo la principal piedra del ángulo, Jesucristo mismo.

¿Y qué es la piedra del ángulo? La piedra del ángulo es una piedra que se formaba primero. Vamos a decir que era una pirámide. Entonces tenían la piedra de cumbre hecha primero. Luego dejaban esa piedra a un lado y comenzaban a construir la pirámide a mano, sin herramientas, sólo con miles de hombres que arrastrando pesadamente cada piedra, la iban sumando a la construcción. Muchos morían durante ese lapso. Es una comparación simbólica del cuerpo de Cristo. La pirámide fue construida por los hijos de Dios. La casa está siendo construida por el cuerpo de Cristo.

Cuando terminaba la pirámide, aquella pequeña piedra tenía que caber, tenía que encajar con exactitud arriba, sin que le sobrara ni un cuarto de pulgada aquí ni un cuarto de pulgada allá. Era una piedra, dice Daniel, que no se puede tocar con herramientas. No la puede tocar usted con sus manos. En una palabra: la pirámide tenía que quedar perfecta y, esa piedra, a su vez, encajar perfecta. ¿Qué ocurría si no era así? Pues que sacaban la piedra, destruían toda la pirámide y vuelta a comenzar de nuevo. Porque a la piedra, no la podía tocar nadie; eso es Cristo.

Entonces está diciendo que estamos edificando sobre un fundamento de apóstoles y profetas, siendo Cristo el que dijo que ha de ser así. Y si usted construye de otra manera, tenga cuidado, porque cuando concluya la obra, si la cabeza no cabe, deberá comenzar todo de nuevo. Eso es lo que significa este pasaje. Mire el verso. ¡No son cuentos ni inventos míos! Cristo dijo que así tenía que ser. Una pregunta: ¿Es?

Vemos al apóstol, primero, como cabeza de presbiterio y obispado. Y de las obras de Dios, tal como lo que hoy conocemos como Pastor Presidente. Apóstol es un enviado. Y durante muchos años, ¿Qué es un apóstol? Un enviado. ¿Enviado adónde? ¿A hacer qué? Pues la palabra significa “Un enviado…” ¡Busque más! ¿Qué más hay del apóstol? Mensajero, delegado. Es un representativo. El que representa a otra persona. Es ser responsable del ministerio que representa. Por eso tiene que ser cabeza. Hay formas de probar a los apóstoles, y en las pruebas que podemos hacer con los apóstoles, nos traen señales que son evidentes que viven en el día de hoy.

(Apocalipsis 2: 1)= Escribe al ángel de la iglesia de Efeso: el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: (2) yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que dicen ser apóstoles. (Esto quiere decir que ellos habían encontrado algún método para probar a los apóstoles)

Vamos a 2 Corintios para ver cuales son las pruebas que nos van a clarificar. Y sólo quiero las pruebas, no porque sean parte de su ministerio, sino porque nos testifican quienes son los apóstoles en esta hora.

(1 Corintios 12: 11)= Me he hecho un necio al gloriarme; vosotros me obligasteis a ello, pues yo debía ser alabado por vosotros; porque en nada he sido menos que aquellos apóstoles, (Noten que Pablo, aquí, dice que él no se queda corto con ninguno de los apóstoles, aunque él no anduvo con ellos. Muchos dicen que los apóstoles murieron con los primeros doce. Aquí hay uno que no estuvo con ellos. Que dice que no se quedó corto.) aunque nada soy.

(12) Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros. (Lo primero: señales, prodigios y milagros acompañan siempre el ministerio de un apóstol)

Pablo habló con denuedo de todo esto, aunque no fue uno de los doce originales. Noten como Pablo introducía su ministerio.

(Romanos 1: 1)= Pablo, llamado apóstol.- (1 Corintios 1: 1)= Pablo, apóstol por la voluntad de Dios. (Gálatas 1: 1)= Pablo, apóstol por medio de Dios. (Tito 1: 1)= Pablo, siervo y apóstol por la fe. (1 Timoteo 1: 1)= Pablo, apóstol por mandamiento. (2 Corintios 1: 1)= Pablo, apóstol de Jesucristo. (Efesios 1: 1)= Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo. (Colosenses 1: 1)= Yo, Pablo, apóstol.

(1 Corintios 7: 17)= Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias. (Ordenar no está hablando de dar órdenes. Ordenar es, aquí, de donde sacamos la palabra Ordenación. Asignar por mandamiento, poner en orden, ordenación o colocación ministerial. El apóstol trae discernimiento para colocar los miembros en el orden de acuerdo con lo que cada uno aporta. Ordenamiento.)

(Tito 1: 5)= Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé. (Establecer el liderazgo de la iglesia. El apóstol establece liderazgos.)

(Mateo 10: 1)= Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

(Versos 7-8)= Y yendo, predicad, diciendo: el reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. (Vemos aquí como el apóstol lo liberta en un nuevo nivel de unción, impartiendo dones a los obreros.)

(Hechos 13: 6)= Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús. (¡Qué casualidad que se llamaba Barjesús! No es el verdadero, es el falso.)

(7) Que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. (Noten que Satanás pone a sus embajadores en el nivel de un procónsul. Los principados son gobiernos y ponen a sus embajadores en posiciones de liderazgo. ¿Y la iglesia, mientras tanto? ¡No toques eso! Y no hemos asumido ninguna posición de liderazgo en nuestra sociedad.)

(Verso 10)= Dijo. ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! (Trajo juicio contra aquel varón. Un apóstol trae juicio)

(11) Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciega y no verás el sol por algún tiempo. (Trajo juicio. ¿Quieres probar a un apóstol? Juicio. Nuevo Testamento, ¿Eh?)

(1 Corintios 5: 11)= Mas bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aún comáis.

(12) Porque, ¿Qué razón tendría yo para juzgare a los que están afuera? (Noten que el apóstol no juzga a los que están afuera) ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?

(13) Porque a los que están fuera, Dios juzgará. (El apóstol juzga dentro del reino, el profeta declara advertencias mundiales para que vengan arrepentidos. Aprenda este principio. Hemos visto a alguno juzgar fuera del reino y luego caerse enseguida.)

(2 Corintios 11: 4)= Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; (5) y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles. (Vuelve y revela Pablo: ¡yo soy igual a los primeros doce! En otras palabras: ¡No sean tradicionales! La verdadera revelación acepta el calor del cuerpo. Si usted tiene que alejarse del calor del cuerpo (No hablo de congregaciones) para darle validez a una revelación, ha caído en decepción.

Vemos que una de las maneras de poder discernir falsos apóstoles, es aquellos que manipulan y crean una sola denominación alrededor de ellos y no tiene que mandarle todo lo que uno tiene a ellos, para ellos ser la cabeza. Hombres que quieren ser semejantes a los verdaderos apóstoles, que cargan cuotas mensuales, más el diezmo a la gente. Y cuando uno viene a averiguar qué hacen ellos por uno, pues nada. A eso sí que el apóstol no lo necesitó. Macedonia se lo trajo, pero no se lo mandaron a pedir por correo. Lo trajo porque la iglesia siempre reconoce a los suyos. Aunque en más de una ocasión tenga que respetar, acatar, aceptar ya hasta someterse a los que no lo son. Esto es lo que está llegando a su fin. Esta palabra los ha sentenciado. Van a caer. Son la parte removible que deberá dejar paso a la inconmovible.

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La Naturaleza de Dios

¡Qué tremendo, no? Un hombre, un simple hombre, finito, imperfecto, mortal, hablando de la naturaleza de su Dios. ¡Si hasta parece una irreverencia! Sin embargo, no es ninguna irreverencia. Sólo el hombre salvo puede hablar de Dios con la autoridad que le otorga ser uno de sus hijos. ¿Quién sino un hijo podrá hablar con propiedad y conocimiento de su padre? La naturaleza de Dios. Yo recuerdo, mucho antes de conocer al Señor, me hice dos preguntas, entre tantas, que quizás tú también te hayas hecho en alguna ocasión: La primera, ¿Quién es Dios? La otra, ¿Qué cosa es Dios? Definiciones de gente estudiosa, hay muchas. Algunas muy impactantes, pero de las humanas, me voy a quedar con la de un escritor: Westminster. Dice: “Dios es Espíritu, infinito, eterno e inmutable en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad y verdad”. Sin embargo, lo humano, aun con la mayor unción, siempre es limitado. La definición bíblica, que es la que siempre elegiré tomar, puede sustentarse a partir del estudio, en principio, de los nombres de Dios.

El nombre de Dios, en la Biblia, significa más que una combinación de sonidos, representa su carácter revelado. Notoriamente, Dios se revela mediante la proclamación de su nombre, o mediante el dar a conocer su nombre.

(Éxodo 6: 3)= Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.

(Éxodo 33: 19)= Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

(Éxodo 34: 5)= Y Jehová descendió de la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová.

(6) Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¿Jehová! ¡Jehová! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad.  (El adorar a Dios significa invocar su nombre).

(Génesis 12: 8)= Luego se pasó de allí a un monte del oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. (Es también expresión de adoración, el temor santo a Dios)

(Deuteronomio 28:58)= Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS. (Otra expresión de adoración a Dios es la alabanza a su nombre)

(2 Samuel 22: 50)= Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre. (Una cuarta manifestación de adoración, es glorificar su nombre)

(Salmo 86: 9)= Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre. (Muy por el contrario, se interpreta como maldad tomar su nombre en vano)

(Éxodo 20: 7)= No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. (Obviamente, también es maldad profanarlo o blasfemarlo. Reverenciar a Dios, mientras tanto, es santificar o reverenciar su nombre. El nombre de Dios defiende a su pueblo y, por amor de su nombre, Él no los desamparará, está todo escrito. ¿Y cual es su nombre? Bíblicamente, tiene más de uno, sígueme.)

ELOHIM: Se traduce “Dios” y es un vocablo empleado en lugares donde se describe o insinúa el poder creador y la omnipotencia de Dios. Elohim es el Dios-Creador. La forma plural significa plenitud de poder, y simboliza la Trinidad.

JEHOVÁ: Es el más clásico del Antiguo Testamento. Elohim, el Dios-Creador no se aísla de sus criaturas. Al ver sus necesidades, descendió para ayudarlas y salvarlas. Al entablar esa relación, se revela a sí mismo con una serie de letras impronunciables que el pueblo determina como YAHVEH o Jehová, el Dios del pacto. El nombre Jehová, asimismo, procede del verbo “ser” en el idioma hebreo, y abarca los tres tiempos gramaticales: pasado, presente y futuro. “Yo soy el que soy, el que fui y el que seré”. En otras palabras, el Eterno. Puesto que Jehová es el Dios que se revela al hombre, el nombre significa: Me he manifestado, me manifiesto y me manifestaré a mí mismo.

Lo que Dios hace por su pueblo se expresa por sus nombres, y cuando su pueblo experimenta su gracia, luego se dice que conocen su nombre. La relación de Jehová con Israel queda sintetizada en los nombres de Jehová relacionados con sus promesas.

(Éxodo 15: 26)= Y dijo: si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y diereis oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová, tu sanador. (Para los que se encuentran postrados en su lecho de dolor, se le conoce como JEHOVÁ-RAFA, esto es: Jehová tu Sanador.)

(Éxodo 17: 13)= Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. (Verso 15)= Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-Nisi. (Acosados por los enemigos, los hombres claman a JEHOVÁ-NISI, que es “Jehová es mi Bandera”.)

(Jueces 6: 22)= Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara.(23) Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. (24) Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-Salom; el cual permanece hasta hoy en ofra de los abiezeritas. (Aquí es cuando agobiados por las preocupaciones, los hijos de Dios descubren que él es JEHOVÁ-SALOM, que significa “Jehová es Paz”)

(Salmo 23: 1)= Jehová es mi pastor, nada me faltará. (Como peregrinos en la tierra, comprenden que necesitan a JEHOVÁ-RA’AH, o sea: “Jehová es mi Pastor”)

(Jeremías 23: 6)= En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y éste será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra. Aquí es donde conscientes de la condenación y necesitando la justificación claman esperanzados a JEHOVÁ-TSIDKENU, que es “Jehová, justicia nuestra”.)

(Génesis 22: 14)= Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. (Cuando están necesitados, comprueban que es JEHOVÁ-YIREH, es decir: “Jehová proveerá”)

(Ezequiel 48: 35)= En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-Sama. (Por último, cuando el reino de Dios venga sobre la tierra, se le conocerá como JEHOVÁ-SAMA, cuyo significado es “Jehová está allí”.

EL: El nombre de “EL”, es empleado en el idioma hebreo en palabras compuestas. Por ejemplo, EL-ELYON, está utilizado tres veces en Génesis 14:18-20 en el encuentro entre Abraham y Melquisedec, con una traducción fiel de “El Altísimo”, esto es: el Dios que es exaltado sobre todo aquello que se denomina dios o dioses. En el libro del Éxodo 6:3, se habla del Dios suficiente para las necesidades de su pueblo, El Omnipotente, sintetizado en la expresión: EL-SHADDAI. Y en Génesis 21:33, califica como Dios Eterno con el nombre de EL-OLAM.

ADONAI: Adonai significa, literalmente, “Señor” y nos expresa la idea de gobierno y dominio. Hay un par de textos de referencia. (Éxodo 23:17)= Tres veces en el año se presentará todo varón delante de Jehová el Señor.- (Isaías 10:16)= Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará debilidad sobre sus robustos, y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de fuego (Verso 33)= He aquí el Señor, Jehová de los ejércitos, desgajará el ramaje con violencia, y los árboles de gran altura serán cortados, y los altos serán humillados. O sea que en virtud de lo que es y ha hecho, reclama para sí el servicio y la obediencia de su pueblo. Este nombre, se aplica esencialmente en el Nuevo Testamento, al Cristo glorificado.

PADRE: El vocablo Padre es empleado tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En su significado más amplio, describe a Dios como el Productor de todas las cosas, y el Creador del hombre, de manera que en lo que a creación respecta, todo puede ser denominado descendencia o producto de Dios. Sin embargo, esta relación no garantiza la salvación. Sólo quienes han sido vivificados para que tengan nueva vida por medio de su Espíritu son sus hijos en un sentido íntimo y salvador. Hay dos textos que aportan claridad a esta parte de su naturaleza.

(Juan 1: 12)= Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (13) los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

(Hechos 17: 28)= Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas, también han dicho: Porque linaje suyo somos.

Esta es una parte de la naturaleza de Dios. Está claro que, por tratarse de quien se trata, no alcanzarían un millón de compendios para hablar de su esencia, pero quise rescatarte lo más usual, lo más conocido, para poder recalar, ahora y con cierta precisión de respaldo, en lo que se constituyen en creencias erróneas de diversa índole. Muchas de ellas, causando verdaderos estragos en una sociedad que, hambrienta de conocer a Dios, no suele ir a las iglesias a buscarlo, porque desde afuera no lo ve allí. Esa es una asignatura pendiente nuestra. No podemos echarle la culpa a nadie de esa falencia. Ni siquiera al diablo. Si Jesús dice en Apocalipsis que Él está a la puerta y llama, es porque el picaporte para abrir esa puerta, está del lado de adentro. Ahora, si Jesús no puede entrar a tu vida si no le abres, mucho menos Satanás. El problema es: ¿NO le estás abriendo alguna puerta al diablo para que se meta a hacer estragos en tu vida?

Hay otros puntos de vista relativos a Dios aparte de las Escrituras. De ellos, algunos son verdades recalcadas con exceso; otros son verdades que no se han acentuado como es debido; otros, verdades falseadas, tergiversadas. ¿Por qué vamos a considerarlos? ¿Para qué insertar esto en este estudio de la naturaleza de Dios? Porque es muy complejo y muy difícil describir a la perfección al ser de Dios, y al ver lo que no es, recibiremos ayuda para entender mejor lo que es.

AGNOSTICISMO: El Agnoticismo, palabra que viene de un vocablo griego que significa “Desconocido” o “Imposible de conocer”, niega a la inteligencia humana la capacidad para conocer a Dios. “La mente finita no puede comprender lo infinito”, declara el Agnóstico. Pero no alcanza a comprender que hay diferencias entre conocer a Dios en un sentido absoluto, y conocer algunas cosas relativas a Dios. No podemos, es verdad, conocer a Dios en forma absoluta, pero sí limitada, es decir: podemos saber algo de Él. Dijo un poeta que “Podemos saber que Dios existe, sin saber todo lo que es”. “Podemos tocar la tierra, aun somos incapaces de rodearla con nuestros brazos.” “El niño puede conocer a Dios, mientras que el filósofo jamás podrá conocer al Altísimo en forma perfecta.” La Biblia, sin embargo, se basa en la premisa de que Dios, en efecto, es conocible.

 (Éxodo 33: 20)= Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.

(Job 11: 7)= ¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?

(Romanos 11: 33)= ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! (34) Porque ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quien fue su consejero?

(1 Corintios 13: 9)= Porque en parte conocemos; y en parte profetizamos; (10) mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte, se acabará.

(11) cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

(12) Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

POLITEÍSMO: Este vocablo significa “Adoración de muchos dioses”. El Politeísmo fue una característica de las religiones antiguas, y se practica todavía en muchos países paganos. Se basa en la idea de que el universo es gobernado, no por una fuerza, sino por varias, de manera que hay un dios del agua, un dios del fuego, un dios de las montañas, un dios de la guerra, y así sucesivamente. Esta creencia fue la consecuencia natural del paganismo, que hizo muchos dioses de objetos y fuerzas naturales, “honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador”, tal como leemos en la carta a los Romanos 1:25.

Abraham fue llamado a que se separara de los paganos y se convirtiera en testigo del Dios verdadero. Su llamado fue el comienzo de la misión de Israel, la cual predicará el monoteísmo (Que es la adoración de un solo Dios) en contraposición con el politeísmo de las naciones circunvecinas.

PANTEÍSMO: El panteísmo es una palabra griega formada por dos vocablos que significan: “Todo es Dios”. Es un sistema filosófico o religioso de los que creen que la totalidad del universo es el único Dios. Los árboles y las piedras, la tierra y el agua, pájaros, reptiles y otros animales, y el hombre, todos son, según el panteísmo, parte de Dios, y dios vive y se expresa mediante esas sustancias y fuerzas de la misma manera que el alma se expresa por medio del cuerpo. ¿Cómo se originó ese sistema? En el capítulo 1 de romanos se nos proporciona el indicio.

(Romanos 1: 1)= Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, (2) que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, (3) acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, (4) que fue declarado hijo de dios con poder, según el espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, (5) y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre; (6) entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo; (7) a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos; Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

(8) Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.

(9) Porque testigo me es Dios a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, (10) rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros.

(11) Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; (12) esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.

(13) Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles.

(14) A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.

(15) Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que están en Roma.

(16) Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

(17) Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: mas el justo por la fe vivirá.

(18) Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; (19) porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues dios se lo manifestó.

(20) Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

(21) Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

(22) Profesando ser sabios, se hicieron necios.

Quizás sea que en un pasado lejano, los filósofos paganos, habiendo perdido de vista a Dios y habiéndolo destituido de sus corazones, comprendieron la necesidad de hallar algo que ocupara su lugar, pues el hombre tiene necesidad de adorar algo. Para ocupar el lugar de Dios, debe haber algo que sea tan grande como Dios. Entonces, si Dios ha desaparecido del mundo, ¿Por qué no dejar que el mundo sea Dios? Así razonaban, y de esa manera comenzó la adoración a las montañas y a los árboles, a las bestias y al hombre, y a todas las fuerzas de la naturaleza.

A primera vista esta adoración de la naturaleza quizás nos parezca hermosa, pero encierra una conclusión absurda. Pues si el árbol, la flor y la estrella, es Dios, también deben serlo el Gusano, el microbio, el tigre y el más vil de los pecadores. Se trata de una conclusión más que inconcebible. El panteísmo confunde a Dios con la naturaleza. Pero el poema no es el poeta, el arte no es el artista, la música no es el músico y la creación no es Dios. Una hermosa tradición hebrea nos relata de qué manera el patriarca Abraham percibió la distinción:

Cuando Abraham comenzó a reflexionar con respecto a la naturaleza de Dios, confundió al principio las estrellas por las deidades, en virtud de su esplendor y hermosura. Pero cuando comprendió que su luz era eclipsada por la de la luna, luego pensó que la luna era una deidad. La luz de la luna desapareció, sin embargo, al salir el sol, y Abraham pensó entonces que este era una deidad. Sin embargo, durante la noche, el sol desaparecía también. Entonces, pensó Abraham que debía haber algo en el mundo que fuera mayor que esas constelaciones. Y así fue que de la adoración a la naturaleza, Abraham pasó a adorar al Dios de la naturaleza.

Las Sagradas Escrituras corrigen ese punto de vista falso, tergiversado, del panteísmo. Aunque el texto sagrado nos enseña que Dios se revela en la naturaleza, el mismo tiempo hace una distinción entre Dios y la naturaleza. El panteísmo, dice que Dios ES el universo. La Biblia dice que Dios HIZO el universo. ¿Dónde profesa, actualmente, el panteísmo? En primer lugar, entre algunos poetas que con palabras  muy bonitas, terminan diciendo que la naturaleza es divina. En segundo lugar, subraya la mayor parte de la religión de la India, y constituye su justificación para la adoración de ídolos. ¿No es acaso el árbol del que está hecha la imagen, parte de Dios?, Nos dicen. En tercer lugar, la ciencia Cristiana es una forma de panteísmo, pues una de sus creencias o doctrinas fundamentales es la siguiente: “Dios es todo y todo es Dios”. Técnicamente, es panteísmo “idealista”, porque enseña que todo es “idea”, y por lo tanto la materia es irreal.

MATERIALISMO: El materialismo niega que haya distinción alguna entre la mente y la materia, y afirma que todas las manifestaciones de la vida y de la mente, y todas las fuerzas, son simplemente propiedades de la materia. “Así como el hígado segrega la bilis, así también el cerebro segrega pensamientos” y el hombre es una “máquina”, son algunos de los dichos favoritos de los materialistas. El hombre es simplemente un animal, declaran, con el objeto de destruir  la idea de la naturaleza superior del hombre y su destino divino. Esta teoría nos parece tan tosca y absurda que apenas merece ser refutada. Sin embargo, en numerosas universidades, en centenares de novelas y en muchas otras formas se discute y se cree la idea de que el hombre es o un bruto o una máquina; que no es responsable de sus actos, y que no es ni bueno ni malo.

Para rebatir ese error, observemos lo siguiente: 1)= Nuestra propia conciencia nos dice que somos algo más que materia, y que somos distintos de un árbol o una piedra. Un gramo de sentido común vale más que una tonelada de filosofía. Los filósofos modernos tratan de aterrorizarnos con palabras altisonantes. Pero el error no se convierte en verdad sólo por utilizar palabras kilométricas, de cinco sílabas o más. 2)= La experiencia y la observación nos demuestran que la vida puede proceder sólo de una vida existente, y por lo tanto la vida de este mundo procedió de una causa viva. Jamás se ha demostrado que la vida pueda proceder de la materia muerta. Hace algunos años, unos hombres de ciencia pensaron que habían descubierto precisamente eso, pero cuando se observó en el aire la presencia de microbios, la teoría quedó en la nada. 3)= La evidencia de que existe inteligencia y diseño en el universo contradice la idea del materialismo ciego. 4)= Admitiendo aun la idea de que el hombre sea una máquina, sabemos que una máquina no se fabrica a sí misma. LA máquina no produjo al inventor, el inventor creó la máquina.

Los males del materialismo se observan en el hecho de que destruye los fundamentos o bases de la moralidad, puesto que si el hombre es sólo una máquina, luego no es responsable de sus hechos. En consecuencia, no podemos denominar noble al héroe, ni malvado al villano, puesto que no podrían actuar de otra manera aunque lo quisieran. Por lo tanto, un hombre no puede juzgar a otro, puesto que la sierra circular no le puede decir a la guillotina: ¿Cómo puedes ser tan cruel? ¿Y Cual será el antídoto para el materialismo? ¡El evangelio predicado en la demostración del Espíritu y con las señales que lo siguen!

DEÍSMO: El Deísmo admite que hay un Dios personal, que creó al mundo; pero insiste en que después de la creación lo dejó para que se gobernara por las leyes naturales. En otras palabras, le dio cuerda al mundo como si fuera un reloj, y luego lo dejó que marchara sin intervención de su parte. De ahí que no sea posible revelación o milagro alguno. Este sistema se denomina a veces Racionalismo, porque hace de la razón la guía suprema de la religión. También se describe como Religión Natural, en contraposición con la Religión Revelada. Este sistema es impugnado por las evidencias de la inspiración de la Biblia y las evidencias de la obra de Dios en la historia. El punto de vista deísta con respecto a dios es unilateral. Las Sagradas Escrituras enseñan dos verdades importantes con respecto a la relación de Dios con el mundo.

PRIMERA: (Isaías 6: 1)= en el año que murió el rey Uzias vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Aquí habla de su trascendencia, significando su separación del mundo y del hombre, y de su elevación por sobre ellos.

SEGUNDA: (Hechos 17: 28)= Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.

(Efesios 4: 6)= Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Aquí vemos su inminencia, significando su presencia en el mundo y proximidad al hombre.

Bien: el Deísmo recalca en exceso la primera verdad, mientras que el panteísmo recalca la segunda. Las Sagradas Escrituras nos proporcionan un punto de vista verdadero y equilibrado. Dios está separado del mundo y es realmente superior a él; pero por otra parte, está en el mundo. Envió al Hijo para que estuviera con nosotros, y el Hijo envió al Espíritu Santo para que estuviera en nosotros.. De manera entonces que la doctrina de la Trinidad evita estos dos extremos. A la pregunta de ¿Está Dios fuera del mundo o dentro del mundo? La Biblia responde que las dos cosas. Que está fuera del mundo y también dentro de él.

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Conociendo al Parakletos

Durante las tremendas campañas de Claudio Freidzon, un desconocido pastor argentino que recibiera una tremenda unción de Dios en una reunión de Benny Hinn, en 1992, era muy común oír desde la plataforma una pregunta muy específica: ¿Quieres ser lleno del Espíritu Santo? El poderoso “amén” retumbaba en los grandes estadios donde se cumplimentaban estos gigantescos eventos y se oía a kilómetros de distancia. Los que creyeron y abrieron sus corazones, recibieron de Dios lo que Él estaba dispuesto a dar por gracia en ese tiempo. Los que dudaron o tuvieron incredulidades varias, se quedaron mirando desde afuera. De allí que, pasado ya ese mover de Dios y cuando la nube ya hace bastante tiempo que se ha movido en otras direcciones, la pregunta puede volver a formularse. Seguramente habrá muchos que volverán a decir “amén”, que quizás no sonará en su conjunto como sonaban aquellos, pero que no dejará de efectivizarse si la fe y el corazón dispuesto acompañan esa decisión.

 Sólo que en este tiempo, Dios lo va a hacer desde la Palabra y desde la sabiduría divina. Las respuestas a las siguientes preguntas, van a conducirle a usted con total seguridad, a conocer y a experimentar una nueva vida llena del maravilloso Espíritu Santo de Dios. Cinco preguntas. Cinco respuestas. Cinco vasijas de aceite precioso para que su lámpara no se apague jamás. 1) ¿Quién es el Espíritu Santo? 2) ¿Para qué vino el Espíritu Santo? 3) ¿Qué significa ser lleno del Espíritu Santo? 4) ¿Por qué, el cristiano común, no es mayoritariamente lleno del Espíritu Santo? 5) ¿Cómo puede, uno, ser lleno del Espíritu Santo?

La primera pregunta, ¿Quién es el Espíritu Santo? contiene su respuesta: El Espíritu Santo es Dios. No es una cosa. No es una “influencia divina”. No es una nube. No es un fantasma, ni un concepto. Él es Dios mismo con todos los atributos de la Deidad. Es la tercera persona de la Trinidad. Es “co-igual” con Dios el Padre y con Dios el Hijo.

Hay un solo Dios, pero se manifiesta en tres personas. Yo no podría definirle a usted la Trinidad; ningún ser humano puede, aunque se esmere en buscar ejemplos originales. Alguien dijo alguna vez y con mucho tino, que “El hombre que niega la Trinidad, pierde su alma” y también que “El hombre que trata de explicarse la Trinidad, pierde el juicio.”

Nosotros que somos seres finitos, no podemos comprender a Dios que es infinito. Cuando tratamos de ilustrar el concepto de la Trinidad, todo ejemplo o ilustración resulta inadecuado. Por ejemplo, yo podría decir que el hombre está constituido de espíritu, alma y cuerpo, y la pregunta sería: ¿Cuál de estos tres es el hombre? O podría describir la fórmula química que define lo líquido, lo sólido y lo gaseoso, para luego preguntarme cuál de estos tres, es el agua. ¿Es el agua, el hielo o el vapor?

O podríamos decir que un hombre es esposo, padre e hijo, y sin embargo es una sola y misma persona. Ve usted, ninguna ilustración parece adecuada, pero por lo menos sugieren en parte, como es Dios.

¿Para qué vino el Espíritu Santo? El Espíritu Santo vino a esta tierra a glorificar a Cristo y a dirigir a los creyentes a toda Verdad. Poco antes de su crucifixión, el Señor Jesús dijo a sus discípulos: Os conviene que yo me vaya, porque si no me fuere, el Consolador no vendría a nosotros; más si me fuere, lo enviaré. Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la Verdad; y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío y os lo hará saber.

El Espíritu Santo vino a capacitarnos para conocer a Cristo, mediante el nuevo nacimiento y para darnos el poder para vivir y compartir la vida abundante, que Jesús prometió a todos los que confían en él.

El Espíritu Santo, asimismo, fue quien inspiró a los escritores de la Biblia. Cuando leemos la Biblia, es el Espíritu Santo el que nos revela la Verdad Espiritual. A veces, conforme estudiamos las escrituras, encontramos un pasaje que anteriormente ya habíamos y en el momento en que necesitamos una revelación en particular, el Espíritu Santo hace que dicho pasaje cobre vida para nosotros.

¿Por qué ocurre esto? Porque el Espíritu Santo hace que la palabra de Dios sea relevante y significativa cuando nosotros lo necesitamos. Por eso el mismo texto es tremendo para algunos y no les dice nada nuevo a otros. Es un libro vivo e inspirado por el Espíritu y sólo una persona que es controlada por el mismo Espíritu Santo puede entender la Biblia.

Cuando estoy orando, no puedo esperar que Dios responda mi oración, a menos que esté caminando en el Espíritu Santo. La única excepción es en el caso de la oración de confesión de pecados. Cuando testifico, nadie responderá, a menos que esté siendo controlado y dirigido por el Espíritu Santo.

Un pastor dijo alguna vez: “A mí no me gusta toda esta enseñanza sobre el Espíritu Santo. yo quiero solamente hablar de Jesucristo”. Allí fue donde le recordaron que la única razón por la cual el Espíritu Santo había venido, era esa precisamente, para exaltar y glorificar a Cristo.

Es imposible aún el conocer a Cristo, aparte del ministerio regenerador del Espíritu Santo. Fue Jesús mismo quien dijo: “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

Es imposible para nosotros aún el orar, el vivir vidas santas o testificar. No hay nada que podamos hacer para Dios o que él pueda hacer por nosotros fuera de relación con el Espíritu Santo.

¿Qué significa ser lleno del Espíritu Santo? Ser lleno del Espíritu Santo, es ser lleno de Cristo mismo. El Espíritu Santo vino a glorificar a Cristo, por lo tanto, si yo estoy lleno del Espíritu, significa que estoy permaneciendo en Cristo. Significa también que estoy caminando en la luz, como él está en la luz.

Y la sangre de Jesús me limpia y me mantiene limpio de todo pecado. Estoy controlado por Cristo, porque las palabras “Ser lleno”, significa “Ser controlado”. No como una máquina, no para hacer lo que no nos es lícito hacer, sino como alguien que es dirigido y dinamizado por el Espíritu Santo y, voluntariamente, acepta serlo.

Si yo soy controlado y dinamizado por Cristo, Él a su vez podrá moverse con entera libertad mediante mi cuerpo, y vivir su vida resucitada “En y a través de mí”.

Este hecho maravilloso de que Cristo vive en nosotros y expresa su amor mediante nosotros, es una de las más importantes verdades de la Palabra de Dios.

Las normas de la vida cristiana son tan altas, que es imposible alcanzarlas. De acuerdo con la Palabra de Dios, sólo ha habido una persona que ha tenido éxito en cumplir y vivir la vida cristiana. ¡Esa persona es Jesucristo! Ahora bien, mediante su poderosa presencia, él desea capacitarnos y capacitar a todos aquellos que pongan su confianza en él, para vivir esta misma calidad de vida sobrenatural.

Si queremos que Cristo viva su vida resucitada en nosotros, deberemos llevar fruto espiritual, lo cual incluye el “Fruto del Espíritu” Y “Almas ganadas para Él”. Esto es tan natural como el que una vid saludable produzca abundancia de uvas. Jesús dijo en Marcos 1:17: Venid en pos de mí y yo os haré pescadores de hombres. Es nuestra responsabilidad el seguir a Cristo, el permanecer en Él. Es responsabilidad suya, mientras tanto, el hacernos pescadores de hombres.

En Juan 15:8, él nos dice: En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Usted puede ser un gran predicador, un erudito cristiano, un diácono o anciano de la Iglesia, vivir una vida limpia, moral, memorizar cientos de versículos bíblicos, ser Director del Coro, enseñar en la Escuela Dominical, etc.etc. Pero si no está llevando fruto en el sentido de tener cada día algo más del carácter de Cristo y, al mismo tiempo, ganar a otros para Él, usted aún no está lleno del Espíritu Santo, de acuerdo con lo que enseña la propia palabra de Dios.

Hay algunos que suelen decir: “Yo testifico de Cristo, únicamente viviendo una buena vida, una vida correcta”. Muchos no cristianos, también viven vidas morales, refinadas y éticas. De acuerdo con el Señor Jesucristo, la única forma en que podemos demostrar que somos verdaderamente discípulos suyos, es produciendo fruto, lo cual incluye, – entienda bien: INCLUYE, no PRIORIZA -, el dirigir a otros a nuestro Salvador, tanto como vivir una vida de santidad; y la única manera en que podemos producir este fruto, es mediante el poder del Espíritu Santo.

Una vez le preguntaron a un prestigioso teólogo si él pensaba que uno podía ser una persona llena del Espíritu Santo, sin tener que testificar verbalmente de Cristo, como un modo de vida. Su respuesta, fue un rotundo NO. ¿Con qué bases pudo hacer semejante declaración? LA respuesta es obvia. Nuestro Salvador vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Y si bien no es la faz evangelística la única que emerge de este texto, indudablemente la incluye. Y ha escogido y ordenado a cada uno de sus hijos, (Esto es a nosotros), para que compartan las buenas noticias de su amor y perdón con toda persona y en todas partes. Cuando fallamos al testificar de Cristo con nuestros labios, incurrimos en plena desobediencia a su Mandato, tanto como si desobedeciéramos su Mandato de vivir vidas santas. En ninguno de los dos casos, el cristiano desobediente puede esperar que Dios le controle y le de poder en su vida.

“Yo he testificado durante muchos años y nada ha ocurrido”, dijo un joven en una oportunidad. Y se terminaba preguntando qué era lo que pasaba con él, por qué no funcionaba lo que Dios había dicho que sí funcionaba. No sabía que se podía ser lleno del Espíritu Santo, conforme a lo que la Biblia dice al respecto. Cuando se lo explicaron lo creyó, oró y lo puso por obra. Por fe se apropió la plenitud del Espíritu de Dios, e inmediatamente Dios empezó a usarle para ganar a otros para Cristo.

No sólo recibimos poder sobrenatural para testificar cuando somos llenos del Espíritu Santo, sino que aún nuestras personalidades empiezan a cambiar. Conforme continuamos caminando en el control y el poder del Espíritu Santo, el “fruto del Espíritu” viene a ser notorio en nuestras vidas. En Gálatas 5:22 y 23, Pablo nos explica que: Cuando el Espíritu Santo controla nuestras vidas, Él producirá esta clase de fruto en nosotros: Amor. Y como consecuencia de ello: Gozo, Paz, Paciencia, Benignidad, Fidelidad, Bondad, Templanza, Fe…

La relación del cristiano con el Espíritu Santo, es crítica y progresiva; Crítica, porque uno aprende que la vida cristiana, es una vida de fe, más bien que una vida de buenas obras. Es una vida independiente de los estados emocionales. Progresiva, porque uno aprende a caminar consistentemente en el poder y bajo el control del Espíritu Santo; es entonces cuando el fruto del Espíritu es producido en nuestra vida.

No busque usted experiencias de éxtasis emocionales o híper místicas. No dependa de las impresiones externas. Nadie dice que las niegue o las refrene; sólo que no viva por ellas como prioridad. La Palabra de Dios tiene que ser la base de nuestro crecimiento espiritual. Se nos amonesta, tanto en Efesios como en Colosenses, a que La palabra de Cristo more abundantemente en vosotros.

¿Y por qué es que el cristiano típico no es lleno del Espíritu Santo? Creo que, esencialmente, por dos razones: Primero, por una falta de conocimiento, que es intimidad; y segundo, debida a la incredulidad. Yo sé muy bien que muchos no cristianos quisieran ser cristianos, si tan sólo supieran “cómo” y si comprendieran la clase de vida, maravillosa y positiva que el Señor da a aquellos que confían en Él y le obedecen. ¿Podría usted imaginarse a una persona inteligente, diciéndole “No”, a Cristo, después de haber entendido total y completamente cuánto le ama Dios y que cuando recibe a Cristo sus pecados le son perdonados? Imposible. ¿Entonces que? El dios de este siglo cegó el entendimiento… ¿Recuerda? Un hijo de dios, es una persona con dignidad y con futuro. Ya no tiene que vegetar o simplemente existir, puede vivir, con todo lo que eso significa.

Sin embargo, el no cristiano que desconoce esta información, continúa viviendo en desobediencia, rechazando el amor y el perdón de Dios, debido a que no lo comprende. Lo mismo sucede con el cristiano carnal, que continúa viviendo una vida de frustraciones sin fin, esterilidad y problemas, debido a que no comprende quien es el Espíritu Santo y que la vida cristiana es una vida de riqueza, abundancia y fruto; que esta es la clase de vida que espera a aquellos que invitan al Espíritu Santo a controlar y fortalecer sus vidas. Desde el momento del nacimiento espiritual, nos es dado el poder para ponernos en marcha en medida creciente, hacia la madurez en Cristo. Sin embargo, la persona común y corriente, no comprende como vivir por fe, se encuentra a sí misma viviendo en una verdadera “montaña rusa espiritual”, lo que significa vivir de experiencia emocional en experiencia emocional, una vida de altibajos interminables. Algo así como lo que dijo Pablo en algún momento: ¡Miserable de mí1 ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

Un cristiano carnal, es alguien que, habiendo experimentado el gozo y la bendición de tener comunión con Dios, ha perdido el contacto y no sabe como volver a establecer el compañerismo perdido.  En esa búsqueda, generalmente se hace “ego-céntrico”, en lugar de “Cristo-céntrico”. Como resultado de esto su confusión va en aumento, vive de frustración en frustración y no sabe qué hacer con sus problemas. En lugar de confiar, “trata”. Le da más lugar a sus emociones y sentimientos que a la labor del Espíritu. En suma; no sabe como volver a ser un cristiano espiritual. ¿Cómo podrá lograrlo? Mediante el Espíritu Santo, no hay otro modo. ¡Medite en ello, por favor! La vida cristiana es una vida milagrosa, una vida sobrenatural. El cristianismo no es lo que nosotros “hacemos” para Dios, sino más bien lo que Él hace por nosotros.

Sin embargo, el cristiano común y corriente, no sabe cómo hacer uso de los recursos espirituales que son suyos por la resurrección de Cristo; no sabe como obtenerlos por fe. Como resultado vive en una vida de virtual pobreza espiritual, desconociendo y sin poder experimentar las grandes riquezas y recursos que hay en Cristo.

La falta de conocimientos no es la única razón por la cual los cristianos no son llenos del Espíritu Santo. Muchos de ellos no creen en la fidelidad y la veracidad de Dios. Hay muchos cristianos que quizás han sido expuestos a la verdad, pero quienes, por diferentes razones, nunca han podido comprender el amor de Dios. ¡En realidad le tienen miedo a Dios! Sencillamente no pueden confiar en Él.

Confianza es un sinónimo de la palabra fe, y Sin fe es imposible agradar a Dios, ¿Cómo se sentiría usted si uno de sus hijos se le acercara y le dijera: “Mamá…papá…yo no sé si te quiero, en verdad, y además, no logro confiar demasiado en ti…” ¿Piensa usted que habría alguna otra cosa más horrible y capaz de ofenderle a usted más profundamente? Yo creo que esto sería lo más terrible para un padre. Y sin embargo con nuestras actitudes y con nuestras acciones, y a veces hasta con nuestras palabras, muchos de nosotros le decimos exactamente eso a nuestro Dios. Vivimos como si Dios no existiera, y aunque lo adoramos “del diente hasta el labio”, rehusamos el creer sus promesas que se encuentran escritas en su Palabra.

Otras personas se muestran temerosas de hacerse cristianas debido a que piensan que Dios les pedirá lo imposible; que Dios les cambiará sus planes; que les quitará todas sus riquezas, que les arruinará toda la alegría y diversión de la vida, que les hará soportar penosas tragedias, o cosas por el estilo. Un joven pastor que se había graduado con excelentes notas en un prestigioso seminario supo decir alguna vez: “Yo nunca había rendido mi vida a Cristo, porque tenía miedo de experimentar Su voluntad. Después contó como años atrás, había tenido el equivocado concepto de que si entregaba su vida a Cristo, sus padres seguramente morirían en algún violento y trágico accidente. Esto se había convertido en una obsesión fatalista en su mente; por lo mismo tenía miedo de decir: “Sí” a Dios, por temor de que sus padres perdieran la vida, pensando que Dios usaría esta experiencia para “probarle” y para determinar la sinceridad de su dedicación.

¿Le parece esta historia que hemos relatado, como la historia de la relación que debe existir hacia un padre amoroso? ¿Quién cree usted que puso esa absurda idea en la mente de aquel pastor cristiano? ¡Ciertamente, no fue Dios! Fue Satanás el que le dijo a Adán y Eva, hace siglos: “Ustedes no deben confiar en Dios”; pero yo le digo a usted, hoy: ¡Puede confiar en Dios! Él le ama y es digno de su confianza.

Supóngase que sus hijos salieron a recibirlo a usted con estas palabras: “¿Papá! ¡Te amamos mucho y hemos decidido no contrariarte y hacer tu voluntad en todo lo que nos pidas, por el resto de nuestras vidas!” ¿Cuál cree usted que sería su respuesta a estas palabras de parte de sus hijos? Si yo fuera a responder a la expresión de confianza de mis hijos, como muchos creen que Dios lo haría, entonces cuando me rindieran sus vidas, yo debería tomar a mis hijos por los hombros, los sacudiría violentamente y, mirándolos fríamente a los ojos y con tono amenazante, les diría: “he estado esperando este momento. Ahora están en mis manos. Voy a hacer que ustedes lamenten el haber tomado esta decisión por el resto de sus días. Voy a quitarles toda la felicidad y la alegría de la vida, les voy a quitar todo lo que tienen y los voy a obligar a que hagan todas las cosas que detestan.”

Muchas personas creen sinceramente que esta es la manera en que Dios responderá cuando le digan: “Señor, te entrego el control de mi vida.” No comprenden lo mucho que Dios los ama. ¿Saben ustedes lo que yo haría si mis hijos me recibieran con tales palabras? Los abrazaría y les diría: “Yo también les quiero mucho, y estoy profundamente conmovido por la expresión de amor que ahora me manifiestan. Este es el mejor regalo que hayan podido darme.”

Pregunto: ¿Usted cree que Dios está despreocupado o carente de amor por sus hijos? No. Él lo ha probado una y otra vez, que es un Dios amoroso, que es digno de nuestra confianza. Jesús nos aseguró que: Si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a nuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Muchos jóvenes y adultos suelen pedir consejos con respecto a la voluntad de Dios para sus vidas. A menudo han sido personas temerosas, sobre lo que piensan Dios les pedirá que hagan. Generalmente habría que preguntarles: ¿Cree usted que Dios le ama? ¿Cree usted que Él tiene un plan maravilloso para su vida?

¿Tiene Él la capacidad y el poder para guiarlo y bendecidlo a usted en cualquier lugar que lo coloque, si usted le pone en primer lugar en su vida? Por lo general, la experiencia nos dice que todas las respuestas son afirmativas. Luego, se les pregunta: ¿Está usted dispuesto a confiar en Dios, ahora mismo para que Él le dirija y le capacite para vivir una vida santa y para que sea usted un testigo fructífero de Cristo? Para este momento, muchos ya están listos para decir “sí” a Cristo sin ninguna reserva. Han empezado a reconocer que sus sentimientos de duda habían sido puestos allí por el enemigo de sus almas: Satanás.

Cuando usted entrega su vida a Cristo ya no necesita preocuparse por lo que va a ocurrir. Tal vez usted estaba temeroso de que él le quitara las alegrías y diversiones, o que le provocaría el tener que abandonar su profesión u ocupación actual, o que le quitaría Dios sus recursos económicos, o que haría que usted tuviese que terminar un noviazgo. Quizás sus temores eran que Dios le enviaría como misionero a un lugar apartado y remoto en el cual usted consumiría su vida en el aislamiento. Por supuesto que Él podría pedirle a usted alguna o todas estas cosas, pero le repito: quizás Él no lo quiera hacer así. Si así fuera, Dios le daría a usted la capacidad para encontrar gozo en el privilegio de hacer su voluntad porque Dios siempre bendice a aquellos que confían en Él y le obedecen.

Algunas de las personas más contentas que se conocen en el servicio cristiano, han sido aquellas que viven en lugares primitivos y apartados del planeta. Otros se encuentran felices habiendo renunciado a fama y fortuna para servirle a Él. La Biblia nos recuerda que: Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, par mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él… Usted puede confiar en Dios. Si Él le dirige a renunciar a algo, Él le dará a usted mucho más a cambio en bendiciones y en contentamiento personal. En realidad usted recibirá de Dios mucho más de lo que podría usted darle.

¿Cómo puede uno ser lleno del Espíritu Santo? Somos llenos del Espíritu Santo, por fe. ¿Cómo se convirtió usted en cristiano? ¡Por fe! Todo lo que recibimos de Dios, desde el momento de nuestro nacimiento espiritual, hasta que morimos, es por fe. ¿Quiere usted ser lleno del Espíritu Santo? Usted puede serlo ahora mismo, siempre que usted lo haga mediante la fe. Usted no tiene que rogarle a Dios que lo llene con su Espíritu Santo. Tampoco tiene usted que intentar manipularlo a Dios mediante ayunos, lágrimas o súplicas. La Palabra dice que El justo por la fe vivirá, y eso significa que nosotros no podemos comprar o ganar, por esfuerzo propio, la plenitud de Dios que recibimos por fe.

Supóngase que usted desea hacer efectivo un cheque por una determinada cantidad de dinero. ¿Usted va a ir al banco en el cual tiene depositada una respetable suma, se va a dirigir a una de las cajas y allí se va a arrodillar delante del cajero, a pedirle por favor con voz quejumbrosa y llorisqueante que tenga la bondad de pagarle ese cheque? ¡No! Usted va a ir a esa caja en fe, va a entregarle ese cheque al cajero, va a esperar tranquilamente que el cajero le entregue lo que en definitiva, es suyo. Posteriormente le va a dar las gracias al pagador y se irá tranquilo y satisfecho. Pregunto: ¿Cuál es la diferencia? ¡Ninguna! ¿Sabe cuantos cristianos andan por la vida clamando y suplicándole a Dios que les dé algo que ya es suyo? Lo que sucede es que una gran mayoría, más que ser llenos del Espíritu Santo, esperan una enorme experiencia mística o emocional y eso, que muy bien puede suceder, no es determinante de esa llenura. A veces ocurre y a veces no. Dios es soberano y hace las cosas como le parece mejor. Y ¡Siempre es mejor!

Para acceder a una plenitud completa, se deben tener en cuenta varios aspectos. Por ejemplo: usted debe desear vivir una vida que agrade al Señor. Asimismo, debemos estar dispuestos a rendir nuestras vidas a Cristo de acuerdo con el mandato de Dios revelado en Romanos 12:1-2: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Luego, confiese todo pecado conocido que el Espíritu Santo traiga a su memoria y vivirá la limpieza y el perdón prometidos por Dios. La plenitud del Espíritu Santo, sólo es dado a aquellos que decididamente le obedecen. Sin embargo, siempre debemos recordar que no somos llenos del Espíritu por estas cosas, sino por fe. Estos factores, solamente contribuyen en la preparación de nuestro corazón. Porque ser llenos, es un mandato. En Efesios 5:18 Dios nos ordena ser llenos. No serlo, entonces, es desobediencia.

Una vez más quiero puntualizarle: No piense usted que tiene que experimentar algo místico o dramático, para resultar lleno del Espíritu. Reitero: Puede suceder así, pero no es excluyente. ¿Cómo recibió usted a Cristo? ¿Fue acaso una experiencia emocional la que le hizo dar ese paso de fe?  Seguramente que en algún caso, así habrá sido. Pero no obligatoriamente en todos. Las emociones pueden estar incluidas en esta experiencia, pero realmente usted se hizo cristiano no por experiencias emocionales, sino por una decisión de fe. Las experiencias emocionales, en todo caso, son una consecuencia o producto final de nuestra expresión de fe y obediencia a Dios. El Espíritu Santo no nos es dado para que tengamos fabulosas experiencias emocionales, sino para que podamos vivir vidas santas y fructíferas para Cristo: para que podamos ser testigos eficaces de Cristo.

Oración:  Amado Padre: te necesito. Reconozco que he estado controlando y gobernando mi propia vida; y como resultado, he pecado contra ti.

Gracias porque me has perdonado mis pecados, mediante la muerte de tu Hijo Cristo en la cruz, quien murió en mi lugar.

Ahora te invito a que Cristo Jesús, tu hijo, tome el control del trono de mi vida. Lléname con tu Espíritu Santo, tal y como me mandas que sea lleno, y tal y como tú lo prometes en tu palabra que lo harás si lo pido en fe. TE pido esto en la autoridad del nombre de Jesús. Como una expresión de mi fe y mi confianza, ahora mismo te doy gracias por haberme llenado con tu Espíritu Santo y por haber tomado el control de mi vida.

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Puerta a la Libertad

Es indudable que el hombre puede perder cualquiera de sus posesiones, tanto materiales como sentimentales o intelectuales, que no va a sentirlas del mismo modo que cuando le toca perder su libertad. De esto pueden dar fe tantos y tantos hermanos en Cristo que hoy están todavía en prisión, más allá de haber nacido de nuevo redimidos en el Señor dentro mismo de sus celdas. En más de una ocasión, dialogando desde la radio por teléfono con alguno de estos tan particulares creyentes, la mayoría de ellos suelen decirme que, pese a estar todavía cumpliendo las condenas que les corresponde por los delitos cometidos en su vieja vida, el peso de la libertad en Cristo es superior infinitamente, al peso de la pérdida de la libertad concreta. Nadie puede discutir que duele y es muy difícil, pero tampoco – ni siquiera la gente de los Servicios Penitenciarios – nadie duda que con Cristo en el corazón hay algo que se hace, al menos, un poco más llevadero.

(Juan 8: 31)= Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; (32) y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Hay un concepto demasiado simplista sobre este texto. He oído en muchas ocasiones enseñar que debemos estudiar en todas las universidades, seminarios e institutos teológicos que podamos, a fin de tener el suficiente conocimiento como para ser libres. También se ha enseñado que no podemos ser libres si mentimos, lo cual es cierto, y que por lo tanto diciendo siempre la verdad, somos libres. Bueno, pero incompleto. Porque lo que nos hace libres, aquí lo dice, es el conocimiento de la verdad. Y son ambas cosas, no solamente una y a medias. Usted puede estar toda su vida dando vueltas alrededor de la verdad y no llegar a conocerla nunca. De hecho que, en este caso, no será libre. ¿Y qué será conocer la verdad? Entre otras cosas, tener intimidad con ella, ya que esa es la traducción mayoritaria del verbo conocer en la Biblia.

De todos modos, habrá también que entender que en la Biblia hay verdades que, para conocerlas, hay que estudiarlas juntas y en común. De una manera separada no alcanza. Tengo un texto como ejemplo.

(Juan 1: 14)= Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (Y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Aquí tiene usted un modelo muy específico y singular. Tenemos la Gracia y tenemos la Verdad. Es necesario imperiosamente entender en Jesús, a las dos cosas, ya que con una sola no se entiende a Jesús. Y si usted no entiende a Jesús, usted dice que es cristiano, pero aún no lo es, sencillamente porque ignora las bases del modelo. ¿Sabe qué? Él es Santo y nosotros Pecadores. De allí que si tomamos solamente a la Verdad, la Verdad nos destruye. Y si tomamos a solamente la Gracia, la Gracia nos bendice pero no alcanza para vencer. Gracia y Verdad. Tengo otro texto-modelo. Un poco más extenso, pero por lo consiguiente, mucho más rico, mire:

(1 Corintios 1. 18)= Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden: (Cuando el mundo lo llame “loco” o “loco religioso”, usted ya sabe que lo primero ES así, pero lo segundo no) pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. (Tome nota de esto: Poder de Dios)

(19) Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, (También anote esto: Sabiduría) y desecharé el entendimiento de los entendidos. (Estos “entendidos” son aquellos que se nutren de sus propias sabidurías humanas desechando la que viene de Dios)

(20) ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? (Le pregunto a usted donde quiera que esté, como quiera que se encuentre y habite en la tierra que habite: ¿Nunca ha visto pruebas concretas, en un millón de cosas, de que Dios ha enloquecido a la sabiduría de los hombres? Yo lo he visto y he dado gloria a Dios por ello, ya que de otro modo no habría diferencias, y SI las hay. ¡Aleluya!)

(21) Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

Aquí quiero hacer un paréntesis algo más prolongado porque el Señor, el texto, usted y yo nos lo merecemos. Lo que aquí dice, si se lo quiere entender, es que usted se salva por la predicación. Entonces usted me dice: “¡Ah! ¿El mensajito del domingo?”, y yo le respondo: nadie está hablando de un mensaje humanístico pulpístico; aquí se está hablando de predicación y pre-dicar, es preanunciar la derrota de los ángeles caídos. Eso mueve al Espíritu Santo para que otorgue a los oyentes convicción de pecado y, como consecuencia, aceptación de la salvación por fe por medio de Jesucristo. Cuando vengan ahora a enseñarle alguna de las cientos o miles “técnicas de evangelización”, menciónele estas dos palabras bíblicas muy antiguas pero aún vigentes: Dios añadía a los que habrían de ser salvos. Eso dice, ¿No?

(22) Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; (23) pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; (Si usted quiere que a este texto se lo pase en limpio merced a una especie de Nueva Versión Simbólica de Tipologías, le digo que lo que está diciendo, es que el evangelio es “tropezadero” para los que dicen ser religiosos y, como ya quedó dicho, locura para el mundo incrédulo) (24) más para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios y sabiduría de Dios. (Aquí tiene usted las dos verdades paralelas que mencionamos al principio: Poder y Sabiduría. El evangelio es la revelación de la verdad, pero en última instancia es la obra del poder de Dios con su victoria sobre el pecado y la muerte. La salvación bíblica equivale nada menos que a una completa restauración del universo, con nuevo cielo y una nueva tierra.)

(25) Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. (Esto es para usted que se cree poco menos que una basura y admira a los “grandes siervos” que aparecen en la televisión o la radio. ¿Está usted en Cristo? Es más sabio que cualquier hombre. Esto, también, es para aquellos que creen todo lo contrario y se ven a sí mismos poco menos que una especie de Jesús contemporáneo. Estudian todas las corrientes de pensamiento filosófico, aspectos profundos de la psicología y le agregan los títulos teológicos que usted quiera. Suponen que eso es lo que los hace altos, inalcanzables y… sabios. Lo débil de Dios (Po0demos ser usted o yo) es más fuerte que ellos en el ámbito espiritual. No importa lo que se vea en el ámbito natural.)

(26) Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; (27) sino que lo necio del mundo escogió Dios (¡Presente! ¡Yo soy uno! ¡¡Gloria a Dios!!) para avergonzar a los sabios; (A esos, póngale nombres y apellidos usted) y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; (28) Y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, (¿Entiende esto? No tengo nada en contra de la Sanidad Interior. ¡Bienvenida sea porque muchos hermanos necesitan hacerla! Pero innecesaria si entendiéramos algunas de estas verdades) y lo que no es, para deshacer lo que es, (29) a fin de que nadie se jacte en su presencia. (Escuche: ¿Dios está presente en el culto de su iglesia? Si me dice que no, ya mismo le digo que se vaya a otra, pero si me dice que sí, que es lo esperado, le pregunto: ¿Nunca oyó a alguien, en el púlpito, jactándose de algo realizado?  ¡Ohhhh!)

Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; (31) para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

Hay tres cosas aquí que deberíamos delinear brevemente para poder entender el resto: Dice que por medio de la Sabiduría, podemos ser hechos: 1) Justificación. 2) Santificación. 3) Redención. ¿Y qué significa esto? Veamos: La Justificación, es un término jurídico; representa en este caso la determinación divina de convertir todo mal en bien, su dádiva al culpable para remover toda condena, y justificarlo, incluyendo el retiro completo de los cargos en su contra. La Santificación, mientras tanto, es un símbolo tomado del templo y revela la necesidad de purificación. Supone ser renovados por el Espíritu Santo, el cual hace posible una vida aceptable ante Dios, y conduce hacia nuestro perfeccionamiento final en su presencia. Y la Redención, finalmente, mencionada en un contexto de esclavitud y endeudamiento, habla de libertad completa en todos los aspectos del pecado, incluyendo la resurrección del cuerpo. ¿Qué cuerpo? ¿Acaso el mío? ¡Sí señor! ¡El mío, el suyo y el de todo aquel que creyó en Cristo y lo hizo Señor de su vida! Y por consiguiente, el otro cuerpo: El global, ese que llamamos: LA IGLESIA.

Deberá usted aprender algo en este día: Satanás de ninguna manera puede cambiar o alterar lo que dice la Biblia, pero lo que sí puede hacer, (Y de hecho lo vive haciendo porque convengamos que le está saliendo redondo) es proporcionarle a ella énfasis erróneos. Y este texto que terminamos de examinar, es una especie de modelo muy claro al respecto: ¿No nos muestra la palabra que para estar enteros como creyentes, como auténticos hijos de Dios, debemos mancomunar de modo unánime y equilibrado a la sabiduría y el poder? Explíqueme, por favor, entonces, de donde salen esas enseñanzas que ponen especial énfasis en una cosa o la otra. ¿No forma parte usted de alguna denominación que enfatiza de sobremanera en la sabiduría y soslaya, posterga o directamente desecha el poder, por considerarlo “fantasioso” o fruto de una época que ya pasó? ¿No forma parte usted de una denominación que hace especial énfasis en el poder de Dios, dejando de lado la sabiduría y corriendo por ello el riesgo de aceptar poder hasta de los mismísimos demonios?

Y no es ese el único énfasis erróneo que Satanás ha logrado infiltrar en la iglesia. Si nos ponemos a buscar, existen infinidad de ellos. Y como lo hace generalmente apelando al carisma, no será raro que por allí, a la iglesia, le suela caer mucho más simpática ¡y aceptable la enseñanza falsa que el introduce que la verdadera que está escrita en la Biblia. Un viejo miembro de una de las iglesias más ortodoxas y tradicionales de mi ciudad, solía decir a quienes lo quisieran escuchar, que Después de todo el pecado no parece ser tan malo para Dios, ya que he leído en la Biblia que dice: “El que peque, peque nomás…”  Obviamente, llevó un buen tiempo al pastor y a otros hermanos tratar de que él pudiera ver con sus propios ojos y entender que, lo que realmente decía la escritura, era: “El que peque, no peque más”. ¿Ignorancia? ¿Solamente eso? ¿No podríamos llamarlo “bloqueo” mental si me lo permite? ¿Y a qué no se imagina de donde viene eso? Entre otras artimañas, de algo que se llama “científicamente”, Control Mental, o Mentalismo, o Meditación Trascendental. ¿La quiere más sencilla y clara? Ocultismo con barniz científico.

Pero no termina allí esta tarea satánica tendiente, principalmente, a coartar nuestra libertad en Cristo con el fin de que, al perder la paz del Señor, procuremos conseguirla por otros métodos, colocándonos como ratoncillos a su disposición. Desde las oficinas del infierno también se maneja muy bien el tema de los conceptos. Porque los cristianos, mayoritariamente, nos movemos en base a conceptos. No debería ser así, porque para eso se nos dejó la bendita Palabra, pero lamentablemente debo decirle que ES así. Y si no, mire el causal máximo de divisiones denominacionales. ¿No le ha enseñado a usted que cada denominación sostiene una teoría diferente con respecto a la salvación? ¿No le han dicho que unos sostienen que la salvación no se pierde, y los otros entienden que la salvación sí se puede perder? ¿Y qué cree usted que es esto? Un concepto. Y para colmo, equivocado por las dos partes.

Porque si usted un día aceptó a Cristo como Salvador personal y lo convirtió genuinamente en Señor de su vida, usted es salvo y nadie le sacará eso. Porque si bien podrá equivocarse y hasta incurrir en algún tipo de pecado, es de esa clase de pecados de la que se habla en Juan cuando se nos dice que allí es donde tenemos abogado, a Jesucristo el justo. Donde sí podría usted perder su salvación, en cambio, es si usted tomara la decisión de vivir en pecado, pero en ese caso no estaría morando el Espíritu Santo en su interior, ya que usted no habría pasado de ser alguien que un día levantó su mano en una campaña evangelística, fue a sentarse todos los domingos a un templo, y con eso se quedó muy convencido que era salvo. Quiero ser franco y honesto: Me duele la multitud incrédula, impía y pecadora que se va al infierno porque nadie le habló de Jesucristo. Pero mucho más me duele la cantidad de gente que se va al infierno con una Biblia bajo su brazo y un carnet que lo acredita como miembro de tal o cual congregación, sencillamente porque jamás conoció a Jesucristo y toda su confianza en la salvación está depositada en la iglesia a la cual asiste y en la actividad loable y bien intencionada que allí desarrolla. Lo lamento: El justo, por la fe vivirá”.

Uno de los conceptos erróneos (Estoy de acuerdo; no es mortal ni te llevará al infierno, pero es erróneo) es el que ha enseñado que la iglesia del Señor nació en el Aposento Alto. Se nos ha enseñado que, desde ese momento, a partir de ese lugar santo, la iglesia es la iglesia. Convengamos que en ese lugar, las bases fueron echadas, de acuerdo, pero la historia comenzó en verdad, al día siguiente, cuando la gente que había estado reunida en el Aposento Alto, compartió con muchos que no habían estado allí, la experiencia sobrenatural que habían vivido, el Espíritu Santo utilizó eso para dar a esas personas convicción de su estado pecador y de la necesidad de salvación y redención y, como consecuencia de eso, Dios añadió a toda esa gente a lo que comenzaba a ser su iglesia.

¿Entonces? Entonces algo muy claro que de alguna manera, se constituye en un principio básico del evangelio: la iglesia no comenzó en el Aposento Alto, comenzó al día siguiente en las calles. ¿Qué querrá decir esto? Que la iglesia no es iglesia cuando está entre las cuatro paredes de un templo, así sea el más coqueto y bello de tu ciudad; la iglesia es la iglesia cuando sale a la calle y le cuenta al mundo impío y pecador sus experiencias sobrenaturales con un Dios vivo, vigente, actual, dinámico y real, que va mucho más allá de las figuritas adoradas durante tanto tiempo. Hay un texto que está en 1 Timoteo 2: 8, que pese a que no es demasiado de mi gusto leer versículos aislados o sueltos, a éste lo rescato porque dice lo suficiente como para entender algo más. Dice: Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contiendas. ¿Leyó bien? Dice que eso debe hacerse en todo lugar. No dice que en un templo, una iglesia, una sinagoga o lo que sea: en todo lugar. Y todo lugar, mi amigo, es exactamente eso: todo lugar…

Otros de los conceptos erróneos esgrimidos durante mucho tiempo, ha sido el de considerar que el Espíritu Santo es dado como respuesta a la oración de la gente. No sólo esa ha sido una enseñanza clásica que incluso ha poblado innumerables aulas de seminarios e institutos bíblicos de alto nivel, sino que incluso ha llevado a mucha otra gente con escaso conocimiento, a suponer que con el simple hecho de que un determinado hombre ore por ellos y ponga sus manos sobre sus cabezas, ya mismo el Espíritu Santo habrá de descender y lo llenará, lo plenificará, orará en lenguas, profetizará, tendrá visiones y etc.etc. El no producirse ese acontecimiento, será interpretado muchas veces por el hipotético receptor como una respuesta de Dios en el sentido de que él o ella no son merecedores de esa bendición. Mientras, la persona de mayor jerarquía, quizás le agregue algo de su propia cosecha para disimular el fracaso de su oración “poderosa”, dejando entrever que quizás no ha sucedido nada porque esa persona tiene algún viejo pecado sin confesar o, directamente, lo está cometiendo en ese mismo instante. Esto ha matado espiritualmente a mucha más gente que la que Satanás ha podido frustrar con sus propias artimañas. – ¡Pero hermano! ¡A mí me mostraron en la Biblia que fue cuando estaban orando que el Espíritu Santo descendió sobre ellos! ¿Ah, sí? Mire:

(Hechos 2: 1)= Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

(2) Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; (3) y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

(4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Entonces usted me dice: ¡Bueno! ¡Pero si estaban allí, es lo más lógico suponer que estaban orando! ¿Qué otra cosa podrían estar haciendo? Claro; la conjetura parece, – efectivamente -, lógica. Pero es enfrenta con el mismo problema que otras enseñanzas hechas en base a lógica humana por encima de orden divina: no está escrita en la Biblia. Y yo he aprendido que, si Dios no ha escrito algo en su libro, es porque ese algo, o bien no tiene importancia suma, o bien es diferente a lo que parece. – Está bien hermano, no lo dice, pero eso no significa que no estuvieran orando. ¡Usted no puede probar eso! ¡Ah, no? Mire de nuevo el final del verso 2. ¿Qué lee? 2…el cual llenó toda la casa donde estaba sentados…” ¿Y con eso qué? Con eso nada. Nada más que comentarle que los judíos del siglo primero, jamás oraban sentados. Ahora reflexione: ¿Qué es más lógico?

Un tercer concepto erróneo que hemos sostenido, al punto de convertirlo en doctrina para muchísima gente que ignora la escritura o que jamás tuvo acceso directo a ella, es el que asegura que Jesús lo mandó a Pedro a ser el prior pastor de su iglesia cuando le dijo que fuera y apacentara sus corderos. El Catolicismo Romano fabricó un Papado a partir de esa interpretación, pero la iglesia evangélica, créame que no ha estado demasiado lejos de interpretarlo de manera muy parecida, eh? Aunque sin Papa, naturalmente. ¿Cómo es el texto fiel que da origen a esto? Veamos:

Juan 21: 15)= Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: simón, hijo de Jonás, ¿Me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor, tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.

(16) Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿Me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor, tú sabes que te amo. Le dijo: pastorea mis ovejas.

(17) Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿Me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo: tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

Entonces, ¿Hemos estado enseñando mal? No sé si decir “mal”, pero sí quizás pueda decir “incompleto”. En este caso específico, sin menosprecio de todo lo que a usted le enseñaron y le predicaron durante todos estos años, creo necesario puntualizar debidamente un aspecto que a lo mejor ninguno de sus maestros pudo aportarle. Sin pretender que tenga calidad y entidad doctrinal, en primer término debo preguntarle: ¿Por qué cree usted que Jesús le pregunta a Pedro si lo ama? Ya sé, a usted le enseñaron que se lo pregunta tres veces para de alguna manera, desagraviarlo con respecto a aquella negación que el rudo pescador protagonizara.

 Está bien, no voy a cuestionar esa enseñanza, voy a ir más allá de ella si usted me acompaña. No le pregunto por qué se lo pregunta tres veces, le estoy diciendo por qué cree usted que se lo pregunta. No creo que me responda que para saberlo, no? Jesús conocía por dentro y por fuera a cada uno de los suyos, así que no necesitaba preguntarle a nadie si lo amaba para saber que lo amaba. ¿Sabe por qué se lo pregunta? Para que en el momento mismo de dar la respuesta, Pedro entienda que Él, ahora, ya está en condiciones de recibir amor de un simple ser humano. No es Jesús el que pregunta, es el Cristo vivo que arde en su interior. El primero es el niño que nos fue nacido de María, el segundo es el hijo que nos fue dado por el Padre celestial. 

Seguramente usted está pensando: ¿Y con esto, qué? Con esto, todo, porque al demostrarle a Pedro con esa pregunta que emana de la divinidad que mueve a Jesús en su ministerio, que la raza humana toda, además de tener acceso a la salvación y la redención, también ya puede acceder a la capacidad de prodigarle su amor a su Dios, hace que lo inmediato por parte de Pedro, sea precisamente ir y contarle a todos los demás qué es posible amar a Jesucristo con un amor especial y alto. Eso es apacentar a los corderos, eso es apacentar a las ovejas. Porque apacentar no es mandar, dirigir, controlar o vigilar. Apacentar es alimentar, arrimar aliento, hierba verde y fresca. Una tarea que Jesús supo hacer muy bien, pero que ahora también deberá cumplimentar Pedro. Y no como un pastor “especial” y destinado a alguna región en especial (Roma, por ejemplo) sino como uno más de los millones que, con el correr de todos los tiempos, han comprendido desde la revelación misma de la gracia de Dios mediante el evangelio de la cruz, que amar a Dios es posible, y que eso debe ser conocido por todo el planeta.

Estas son algunas partículas erróneas que nos dificultan nuestro acceso a la verdad. Y hay muchas más. Y todas nacidas en la iglesia. ¿En la iglesia? ¿Cómo que en la iglesia? ¿Y Satanás? ¡Ah, no! Él anda haciendo de las suyas y la suya a partir de las puertas abiertas que mucha parte de la iglesia le deja, pero en este caso no tiene responsabilidad, ya que una falsa doctrina que sea creída por los hijos de Dios, jamás podrá venir desde el infierno. Al menos de una manera directa. ¿Entonces? ¿Qué podemos hacer? Decidirnos a conocer la verdad para, de una vez por todas, ser libres en Cristo Jesús. ¿Y como se hace para conocer la verdad? Mire: podría hablar otra hora más, pero bastará que le diga una sola cosa: La llave del conocimiento de la Verdad, es la intimidad con Cristo. Y es la misma llave que abrirá para usted y toda su vida, la puerta de la prisión y el acceso a la Libertad.

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La Razón de los Milagros

Quien no quisiera ver, por lo menos, un milagro por día, un prodigio por día? Ahora bien: La pregunta surge por sí misma. Al margen de la espectacularidad y el gozo que puede significar ver el poder de Dios desatado, ¿Cuál es la verdadera razón, el justificativo, la causa divina para que suceda un milagro? Dios no es el artífice de un show, no lo necesita. Si produce milagros hoy día, tiene que ser por una razón muy clara y concreta. Si esa razón existe, hoy la vamos a encontrar mucho más allá de cualquier conjetura humana; la vamos a encontrar en la propia Biblia, que como todos sabemos, siempre se revela a sí misma.

Desde que la iglesia es, la Gran Comisión es su gran objetivo. De allí que Mateo 28:19 sea un verdadero clásico bíblico. Sin embargo, a pesar de todo el tiempo que lleve de creyente y de todas las veces que pueda haberlo leído, a lo mejor no encontró la clave que este pasaje tiene, la verdadera llave que nos conduce al conocimiento de, entre otras cosas, a la razón de la señales y los milagros.

(Mateo 28: 19)= Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

¿Cuál es la llave? – Id – Haced discípulos – Todas las naciones – Bautismo como señal pública de alianza con Cristo – ¡¡No!!La clave es POR TANTO. Cuando se dice “por tanto”, es porque estamos leyendo algo que viene de antes.

(Mateo 28: 18)= Y Jesús se acercó y les habló diciendo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

El siervo humillado, ahora es exaltado como Señor, habiendo recibido la autoridad prometida en Daniel 7:13-14.

(Daniel 7: 13-14)= Miraba yo en la visión de la noche, (Un sueño y visiones de su cabeza), y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, (Esta es la expresión favorita de Jesús para designarse a sí mismo. De ahí que el suelo de Daniel tenga, en parte, un carácter mesiánico, al anunciar que la venida del Mesías inauguraría una nueva etapa del reinado de Dios sobre la historia. Cristo cumplió esta misión trayendo el reino de Dios a la experiencia humana.) Que vino hasta el anciano de días, y le hicieron acercarse delante de Él, y le fue dado dominio, (Que es potestad), gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio (Potestad), es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

La potestad de Cristo se entiende mejor a partir de: “Pídeme y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra” del Salmo 2; la seguridad de “…todas las cosas sujetadas bajo sus pies excepto el que las sujetó” de 1 Corintios 15; el que dice que “fue dado por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, de Efesios 1; El que fue exaltado por Dios hasta lo sumo, dándosele un nombre sobre todo nombre para que en su nombre se doble toda rodilla en el cielo, la tierra y debajo de la tierra de Filipenses 2; ante el que todas las naciones servirán y ante el cual  todos los reyes de la tierra se postrarán del Salmo 72, el que nos dará un reino inconmovible de Hebreos 12.

(Mateo 28: 19)= Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Cristo, hijo de Dios, toda potestad. Iglesia, dueña de la potestad, si cree, de ser llamada, o llamados, hijos de Dios y cuerpo de Cristo, también. Ahora bien: ¿Qué dicen los demás evangelios con respecto a la Gran Comisión?

(Marcos 16: 16-18)= El que creyere y fuere bautizado, será salvo, Es decir; son salvos los que creyendo, luego por obediencia se bautizan. El bautismo, por sí mismo, no produce salvación, porque sigue: …más el que no creyere, será condenado. Esto nos deja algo en claro: si no cree, por más que se bautice todos los domingos… (17) Y estas señales seguirán a los que creen: Note que son las señales las que siguen, vienen detrás de los que creen. No que los que creen tengan que andar mendigando señales. Si crees, quédese en su iglesia, con su pastor y sus hermanos que, se supone, también deberían creer. Las señales le seguirán. …En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Las señales acreditan el mensaje del evangelio, y no pueden ser limitadas a la época de los apóstoles, lo mismo que la comisión del Señor de llevar el evangelio a todo el mundo. Las señales, por lo tanto, confirman el ministerio de los embajadores de Cristo en cada generación. Echar fuera demonios, hablar en lenguas y sanar por medio de la oración, todo ello aparece en otros pasajes del Nuevo Testamento, y no hay garantía escritural que no sean versículos aislados sin confirmación de que cesarán antes del regreso del Señor. Tomar serpientes en las manos no se refiere al empleo de reptiles en las ceremonias religiosas, sino a alejarlas sin sufrir daño, como se ve en Hechos 28. El verbo griego AIRO, traducido TOMAR, puede significar también SACAR, ALEJAR. De igual manera un siervo del señor puede buscar protección divina referente a comida y bebida. Muchos misioneros han dado testimonio de la milagrosa protección de Dios en territorio de paganos, donde no han experimentado efectos dañinos por ingerir alimentos o bebidas en mal estado. Todas las señales mencionadas aquí han ocurrido repetidamente en la era cristiana.

(Lucas 24: 45-49)= Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras. Note que es Cristo el que abre nuestro entendimiento para comprender las Escrituras y no nuestra capacidad intelectual, nuestros excelentes seminarios o institutos bíblicos o eruditos profesores de teología. (46) Y les dijo: así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. (49) he aquí, yo enviaré la promesa de mi padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Jesús no sólo los envía como testigos, sino promete que, con la ayuda del poder del Espíritu Santo llevarán a cabo esta misión, pero no podrían comenzarla mientras no recibieran la promesa.

(Hechos 1: 8)= Pero recibiréis poder, (El poder no se compra, no se gana, no se merece ni se fabrica: se recibe por fe) cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

En esta respuesta, Jesús corrige la falsa concepción de los discípulos y ajusta su perspectiva sobre el reino de Dios. Les dice que el reino es espiritual en su carácter, internacional en su membresía y gradual en su expansión. Sobre vosotros el Espíritu Santo, es un concepto muy importante en Lucas y los hechos; y Jesús es el primer ejemplo de la obra del Espíritu Santo en y sobre nosotros. Su vida fue concebida por el Espíritu, y el Espíritu actuando en Él produjo los frutos de buena reputación. Más adelante, el Espíritu descendió sobre Jesús para hacer posible su ministerio de poder. El propósito fundamental del derramamiento del Espíritu que se narra en los Hechos es poner a la iglesia en condiciones de llevar a cabo su ministerio.

(Juan 20: 19-23)= Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: paz a vosotros. Tenían miedo, la puerta cerrada, Jesús resucitado la atravesó. (20) Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. Jesús tuvo que mostrarles las señales en sus manos y en su costado para que ellos vieran, creyeran y, entonces sí, se regocijaran. (21) Entonces Jesús les dijo otra vez: paz a vosotros. Como me envió el Padre, (Aquí la palabra original es APOSTELLO y significa: comisionar, separar, equipar y mandar a alguien a algún lugar) así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: recibid el Espíritu Santo. Cuando dice “sopló”, la alusión a Génesis 2:7 resulta inconfundible. Ahora Jesús infundía vida a los suyos. Algunos interpretan la declaración “recibid el Espíritu Santo” como simbólica y anticipatorio del Pentecostés. Otros entienden que el original griego denota inmediatez, en el sentido de “recibidlo ahora”, y consideran el día de la resurrección del Señor como el punto de transición entre las disposiciones del antiguo pacto y las del nuevo. La antigua creación comenzó con el soplo de Dios; la nueva creación empieza ahora con el soplo del hijo de Dios. (23) A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos. Los discípulos deben predicar tanto sobre el camino de salvación como sobre el camino de perdición. Deben explicar como los pecadores pueden alcanzar el perdón y presentar los peligros de rechazar el evangelio. Que los pecados de los que escuchan sean o no perdonados, depende de su aceptación o rechazo de Cristo.

Señales y prodigios son símbolos evidentes y al mismo tiempo evidencia concreta del poder de Dios que, a través de la plenitud del Espíritu Santo, tiene que poseer quien salga a predicar el evangelio del reino.

(1 Corintios 4: 20)= Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.

Esta palabra reconoce que el ministerio del reino abarca señales, prodigios y milagros que demuestran el poder de Dios. Pida humildemente a Dios que restaure la dimensión milagrosa de la iglesia.

(1 Pedro 4: 11)= Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.

(Colosenses 1: 11)= Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad.

FORTALECIDOS. Aquí el término es DUNAMOO, y significa: hacer fuerte, confirmar, capacitar. Existe toda una familia de palabras relacionadas: DUNA, (Poder), DUNAMAI, (Poder hacer), DUNAMIS, (Poder sobrenatural), DUNAMOO, (Fortalecer), DUNASTES, (Soberano o que gobierna), DUNATEO, (Ser poderoso) y DUNATOS, (Poderoso). Aquí la comparación, es: DINASTÍA, DINÁMICO, DINAMITA. ¿Eh? ¡Sí! ¡¡¡El poder de Dios, es dinamita!!! Pero volvamos a la pregunta original: ¿Para qué sirven los milagros, las señales y los prodigios?

(Hebreos 2: 14)= Por tanto, (Viene hablando en el capítulo 1, de la revelación de Dios y la exaltación de Cristo), es necesario que con más diligencia atendamos las cosas que hemos oído, (Ser diligentes es ser responsables, investigadores. Las cosas que hemos oído tienen que ver con el evangelio en sí y no con las opiniones humanas fabricantes de doctrinas justificadoras de impotencias. ..No sea que nos deslicemos… No habla de caerse, como podría suponerse, habla de deslizarse como un barco a vela, llevado fuera de ruta por vientos extraños. …Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, (Note que en el tiempo de Moisés, la Palabra fue dicha por medio de los ángeles), …y toda trasgresión y desobediencia recibió justa retribución, (La justicia de Dios, más allá de su amor y su misericordia, es inapelable e inalterable), como escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? (¡Escuche! ¡No pierda usted su tiempo discutiendo interdenominacionalmente si la salvación se pierde o no se pierde; la Palabra le dice que no la descuide), …la cual, (La salvación), habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, (Cristo la predicó primero), nos fue confirmada por los que oyeron, (¿Quiénes son los que oyeron? Los discípulos. Cristo predicó la Palabra, sus discípulos la confirmaron), …Testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. Ya está. Se acabó. Aquí tenemos la razón, el motivo, la causa de los milagros. Las señales, prodigios y milagros son el testimonio de dios confirmando la palabra predicada.

No interesa lo que la gente capaz e inteligente, analítica y bien intencionada pueda decir o haber dicho a modo de declaración pontificia pretendidamente infalible; ¡Interesa lo que la Biblia dice!

(1 Samuel 15: 23)= Porque como pecado de adivinación es la rebelión, (No sea rebelde a lo que Dios quiere mostrarle hoy), y como ídolos e idolatría la obstinación, (Una cosa es no ver lo que el Espíritu hace hoy y ahora porque el entendimiento está cegado o entenebrecido y Cristo aún no lo ha abierto, y otra muy distinta es verlo, entenderlo, comprobarlo con la palabra pero OBSTINARSE en seguir creyendo doctrina de hombre vieja transmitida de boca en boca y jamás respaldada escrituralmente. Eso es idolatría; poner la doctrina humana antes de la palabra de Dios.

…Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová. El también te ha desechado para que no seas rey…

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Como Lograr La Perfección

Del texto que a continuación va a leer, hay un aspecto que llama poderosamente la atención: está inscripto en los cuatro evangelios. Y si bien no presenta – en lo literal -, una alta dosis de “espectacularidad” como milagro, salta  al vista que ha sido colocado como un principio espiritual que está mucho más allá del milagro mismo. Esto se ve confirmado ampliamente, cuando vemos que dos sucesos protagonizados por Jesús, y que por su carácter sobrenatural tienen similitud (Y tal vez hasta superioridad) con relación a éste que ahora verá, solamente se encuentran en un evangelio: el de Juan. Estoy hablando de la conversión del agua en vino en las bodas de Caná y de la resurrección de Lázaro en Betania. Este es el pie de un estudio más profundo: ¿Por qué este episodio que vamos a examinar tiene tan distinto tratamiento? Lo veremos – si Dios quiere -, en el transcurso de su escudriñado.

(Mateo 14: 13-21 )= Oyéndolo Jesús se apartó de allí a una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.

Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.

Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer.

Jesús les dijo: no tienen necesidad de irse: dadle vosotros de comer.

Y ellos dijeron: NO tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.

Él les dijo: traédmelos acá.

Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.

Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.

Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Es notorio, entonces, que aquí debía haber algo mucho más profundo y, como tal, había que pedirle luz al Señor para poder verlo y compartirlo. Creemos que así lo hizo, en principio, haciéndonos prestar atención en dos inserciones claves que, – pese a las diferencias formales de cada relato -, figuran igual en los cuatro evangelios: 1)= Jesús les dijo a sus discípulos “dadles vosotros de comer”, aún sabiendo que no lo podrían hacer. 2)= La validez numérica de los CINCO panes y los dos PECES. Ello nos llevó a consultar la simbología numérica existente en la Palabra buscando allí la punta de un maravilloso ovillo que quiera el Señor quede desanudado en su entendimiento en este día.

Lo primero que se encuentra, es que el número CINCO, es el número de la GRACIA. ¿Y cuál es el fundamento que le otorga cimiento sólido a esto? Veamos: partiendo de la base de la Trinidad, ahora tenemos una revelación adicional de un pueblo llamado aparte de la humanidad, redimido y salvado, para caminar con Dios de la Tierra al Cielo. Así la Redención sigue a la Creación. Por cuanto como a consecuencia de la caída del hombre, la Creación cayó bajo maldición y fue “sujeta a vanidad”. Por eso el hombre y la Creación han de ser redimidos. Este hecho deja un cuadro práctico y matemático, (No se olvide que Dios también es exacto; Él no improvisa nada), que presenta una base sólida para este estudio.

Entonces, CINCO es el número que simboliza a la GRACIA, porque se conforma de los siguientes ítems santos y divinos, a saber: 1) Padre; 2) Hijo; 3) Espíritu Santo; 4) Creación; 5) Redención. Si usted cree poder agregarle o quitarle algo a esto, podrá discutir la simbología. Pero si no tiene claro qué hacer y cómo hacerlo, entonces acéptela sin dudar. La conjunción de estos grandes misterios básicos, ha dado como resultado que el CINCO, sea efectivamente, el número de la GRACIA.

Ahora bien: ¿Qué significa la GRACIA? Semántica y gramaticalmente, FAVOR. Sin embargo, a lo largo de las Escrituras, se entiende perfectamente que Dios otorga favores diferentes a cada necesidad y que cada uno de esos favores, tiene distintos nombres.

1)= El favor mostrado a los MISERABLES, se denomina MISERICORDIA.

2)= El favor mostrado a los POBRES, se denomina PIEDAD.

3)= El favor mostrado a los SUFRIENTES, se denomina COMPASIÓN.

4)= El favor mostrado a los OBSTINADOS (Tercos) se denomina PACIENCIA.

5)= Y, finalmente, sólo el favor mostrado a los INDIGNOS, es denominado GRACIA.

Curiosamente o no, también tenemos aquí exactamente CINCO favores.

La GRACIOA, entonces, o favor a la INDIGNIDAD, se otorga sin motivo, sin mérito alguno de parte del destinatario. Abraham es un modelo. Para graficarlo e incorporarlo legalmente a ese beneficio, se le cambia el nombre. Al original Abram, se le agrega la letra “H”, quinta letra de su alfabeto. Así queda Abraham, obviamente, si no queremos pensar en casualidades, con la GRACIA incorporada.

Un libro del Antiguo testamento que especifica con mayor claridad los beneficios y la implementación de la GRACIA DE Dios, Es el de Deuteronomio, que precisamente es el QUINTO libro del Pentateuco de Moisés y del Antiguo Testamento en su ordenamiento final.

Se destaca la GRACIA de Dios en el Salmo 107 de manera muy particular. Ese salmo es la primera unidad del QUINTO libro de los salmos.

En Levítico 26:8 hay un texto que hace hincapié en que “CINCO de vosotros perseguirán a ciento y ciento a  diez mil”. ¿Habrá alguna manera humana de lograr eso, si no se está cubierto por la GRACIA de Dios?

En 1 Corintios 14:19, Pablo, refiriéndose al uso que ese pueblo deberá darle al don de lenguas, y reconociendo que él, (Por GRACIA de Dios) también lo posee, les dice que prefiere: “Hablar CINCO palabras con su entendimiento”. No minimiza el don de la GRACIA, lo reacomoda en su lugar y evidencia, asimismo, con su expresión, la GRACIA de hablar con el entendimiento.

En Éxodo, vemos que Dios le hace CINCO demandas al Faraón de Egipto:

1)= LA PALABRA.  2)= EL PUEBLO.  3)= LA DEMANDA.  4)= LA FIESTA.  5)= LA SEPARACION.

Desde allí, desde ese hecho, el CINCO es un número fastidioso y considerado “de mal agüero” en Egipto, cuna de la corrupción y el paganismo antiguo, y tipología de la sociedad humanista de hoy que, oh paradoja, también rechaza un simbólico CINCO cuando se empecina en repudiar y hasta burlarse de la GRACIA de Dios. Por eso, cuando Israel sale de Egipto, Dios le ordena a Moisés hacerlo “de CINCO en fondo” . El Israel de hoy, (Que es el pueblo), debe apelar a la GRACIA si es que quiere, efectivamente, abandonar la tierra contaminada de corrupción y paganismo. La inquietud entonces es: si está la GRACIA, no puede andar muy lejos su número representativo.

El Tabernáculo, centro de la adoración del pueblo, de la GRACIA de Dios y tipología actual de Jesucristo, centro de adoración contemporánea, tenía el CINCO como número que lo impregnaba. Casi cada medición de su estructura, era un múltiplo de CINCO. Conclusión: ¡¡¡La Adoración es toda de GRACIA!!!

El santo aceite de la unción, palabra de la que tanto se habla en estos tiempos, tenía también CINCO componentes: 1)= MIRRA.   2)= CANELA AROMÁTICA.  3)= CÁLAMO AROMÁTICO.  4)= CASIA.  5)= ACEITE DE OLIVA.

¿Casualidad? No. Causalidad, que no es lo mismo. En el reino de Dios la palabra “casualidad” no existe. La unción, es por GRACIA.

El sacerdocio, tan caro a Jesús y a todo creyente. Su consagración tenía tres pasos que estaban emparentados con la GRACIA, y con el número CINCO, por supuesto.

1)= Unción del lóbulo del oído derecho para capacitarse para oír la Palabra de Dios. El oído, uno de los CINCO sentidos. Uno sobre CINCO.

2)= Dedo pulgar de la mano derecha para aprender a obrar y actuar conforme a la voluntad de Dios. Un dedo sobre CINCO.

3)= Dedo gordo del pie. (Otra vez uno sobre CINCO), para que su andar se amoldara a la Palabra.

Asimismo, el incienso, (También símbolo de la GRACIA, estaba compuesto de CINCO ingredientes:

1)= ESTACTE.  2)= MEJILLÓN.  3)= GALBANO.  4)= INCIENSO PURO.  5)= SAL.

La expresión tan conocida de: “A cualquiera que tiene, se le dará”, referida a la GRACIA, aparece en los evangelios de Mateo, (13:12 y 25:9) de Marcos, (4:25) y de Lucas, (8:18 y 19:26), es decir: CINCO veces.

Cinco panes… El pan, antes que nada, es un símbolo clarísimo de alimento. No es en vano que en ese verdadero bosquejo de oración que es el Padrenuestro, la provisión del alimento diario esté representada por el pan. El antiguo maná que Jehová mandaba al pueblo de Israel, se lo llamaba “pan del cielo”.  Cuando Jesús batalla contra Satanás en el desierto, también lo pone por ejemplo, – en este caso, de alimento carnal -, cuando dice que “no sólo de pan vivirá el hombre”. Pero que cuando el alimento es espiritual la tipología cambia totalmente, queda muy en claro cuando Jesús se proclama a sí mismo como “El pan de vida”. Toda esta Escritura, ampliamente corroborada y confirmada, nos avala sobradamente para asegurar que el pasaje tiene al pan como símbolo del alimento. Y como todo alimento espiritual, (Desde el maná, pasando por la palabra de conocimiento, de ciencia o de revelación), nos es dada por GRACIA de Dios y no por mecanismos humanos, lo más lógico y coherente en un evangelio coherente es que esos panes, sean precisa y necesariamente CINCO.

Es notorio que esto iba más allá de una mera casualidad, que además de la gracia, el factor CINCO tenía otra relación. La pista que da la base surge de una palabra que es usada enfáticamente en cada relato: Desierto, bíblicamente, sabemos, representa el lugar de la prueba, el mundo mismo, la sociedad en la cual estamos, si usted lo prefiere. ¿Qué tarea tendría Jesús allí? La misma que hoy tiene usted: ministrar el reino. ¿Y qué debía poseer Jesús para ejercitar ese trabajo? Lo mismo que hoy necesita usted: poder de Dios, dones y ministerio, claro.

(1 Corintios 12: 4-14 )= Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

Porque a este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

A otro, hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchísimos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio de beber de un mismo Espíritu.

Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

Si repasamos con atención cada uno de los evangelios, en relación con la alimentación de los cinco mil, veremos que Jesús utilizó la mayoría de estos dones para ministrar a esa gente. Que todo no se limitó a multiplicar los panes y los peces como durante tantos años hemos visto, aprendido y hasta enseñado. Que allí hubo dones manifiestos y ministerios manifiestos. A excepción de echar fuera demonios, – Y después veremos por qué -, todo lo demás fue hecho para testimonio, honra y gloria de Dios.

(Efesios 4: 11 )= Y él mismo, (El Señor), constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.

La diferencia de opiniones en cuanto a la cantidad de ministerios, se produce en razón de la construcción de la frase de este pasaje. Según se lee en primera instancia y de manera literal, pastor y maestro serían unificados en un mismo ministerio. Sin embargo, cuando la Palabra habla de los hechos de Jesús, y más delante de los de sus discípulos, aclara prolijamente que ellos iban PREDICANDO, (Que es como decir: pre-anunciando la victoria sobre los principados y las potestades), y ENSEÑANDO, (Que Es como decir: contando parábolas, dando ejemplos y sugiriendo actitudes con relación al reino de Dios. ENSEÑAR, lo que implica explicar escrituralmente a las ovejas sobre su procedencia, sus raíces, su objetivo y su misión en esta tierra, no parecería ser lo mismo que PASTOREAR, función (Porque la palabra del original, que es POIMAN traduce función y no título), que conlleva apacentar, proteger, atender, cuidar, guiar, de lo que se desprende que ambos ministerios son complementarios, como lo son los otros tres. Al EVANGELISTA se lo saca rápidamente a la calle y muy difícilmente se lo relaciona con la congregación. Nos olvidamos que los ministerios nos han sido dados para PERFECCIONAR A LOS SANTOS, que es como decir: madurarlos, y para la EDIFICACIÓN DEL CUERPO, que tiene que ver con construcción. Y que yo sepa, los santos no son aquellos que están del lado de afuera de los templos, sino los que están adentro.

En hechos 11:26, dice que Bernabé y Pablo, en Antioquia, “…enseñaron a mucha gente”. En 13:1 del mismo libro, se agrega que en ese mismo lugar, “había profetas y maestros”. En 15:35, les otorga, a Pablo y Bernabé la tarea de enseñar, (Maestros); y anunciar el evangelio, (Evangelistas). Y en Hechos 28:31, el último versículo del libro, se hace la separación con claridad. Dice que Pablo estuvo dos años PREDICANDO el reino de Dios y ENSEÑANDO acerca del Señor Jesucristo.

Con esto aclarado, encontramos la relación entre la necesidad de un pueblo, su hambre espiritual y su desprotección en el lugar desierto, y el alimento simbolizado en los CINCO panes; Los CINCO ministerios de Efesios 4:11, (APOSTOL – PROFETA – EVANGELISTA – PASTOR – MAESTRO). Sobre esta base y por GRACIA de Dios, (CINCO), funciona una iglesia victoriosa.

De acuerdo; es muy fácil decirlo y hasta asegurarlo. Cae simpático, es bien intencionado, no se aparta de un mensaje Cristocéntrico (Sana doctrina de muchas congregaciones) y motiva a la lucha evangelizadora. Pero hay que hallar escritura que lo respalde, sino se corre el riesgo de que sea, asmáticamente bien intencionado, pero humanismo, que como todos sabemos, puede estar envuelto en el mejor papel de regalo, pero no proviene de la boca de Dios.

En el relato según Mateo, Jesús manifestó poder al sanar enfermos, liderazgo al dar directivas precisas, sacerdocio al bendecir en representación de Dios, autoridad para tomar decisiones y administración para repartir equitativamente. Pero hay un sentir en Jesús especialmente señalado en 14:14, (Compasión), que lo coloca ejercitando la base de un claro ministerio: pastor.

Según lo cuenta Marcos, fue también dador, al hacerlos descansar. El verso 34, sin embargo, del capítulo 6, lo muestra en otro ministerio, cuando dice que “comenzó a enseñarles muchas cosas”: maestro.

Lucas, por su parte, adosa un aspecto más de Jesús cuando levanta sus ojos al cielo antes de ordenar la multiplicación: sujeción al Padre. Y evidencia otro ministerio ejercitado cuando en el versículo 11 del capítulo 9, dice que les hablaba del reino de Dios, lo cual no puede encajarse en un simple comentario, ya que ante una consulta con respecto a hablar de ese reino que le hiciera Nicodemo, es donde Jesús instaura, por única vez, la necesidad del nuevo nacimiento, base fundamental del ministerio del evangelista.

Y Juan, por su parte, habla abiertamente de milagros: “porque veían las señales que hacía…” dice. Se ve a un Jesús en alabanza, cuando da gracias al padre, algo que de tan incorporado que lo tenemos, hemos llevado a veces al terreno rutinario. Lo presenta en humildad, cuando se esconde ante un pueblo que lo quería hacer rey. Él no vino a ser rey de los judíos. Él vino a redimir a los perdidos. Pero es en este evangelio de Juan donde lo vemos en el último ministerio que nos faltaba, ya que el apostolado no necesita evidencia bíblica: profeta. Dos veces lo dice. En el verso 6 del capítulo 6 cuando dice que “…él sabía lo que iba a hacer con los panes y los peces. Y la otra en el verso 14, cuando el pueblo señala que “…éste verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo…”

Dice un conocido hombre de Dios en un trabajo hecho al respecto, que los cinco ministerios, así como son complementarios, necesarios, esenciales e imperiosos en la iglesia, presentan aristas altamente positivas, pero también las tiene negativas si se manifiestan en soledad.

Pastor; La unción de un verdadero pastor fluye naturalmente uniendo y congelando las ovejas. Con sólo estar en función, su unción une a la congregación. Su corazón es dado a la atención del rebaño. Su amor por el pueblo transmite el amor ágape de Dios. Si el pastor no tiene esta unción, es donde toma la figura que la Biblia llama “asalariado”, conforme a lo que leemos en Juan 10:12-13. Es su unción la que rompe el yugo de: independencia, insolencia, inseguridad, soledad y rechazo. Al ser el pastor cabeza de una congregación, el resultado suele ser una iglesia amada y amorosa, segura de sí, aceptada y con sus necesidades atendidas. Claro… ¿Y si no fuera así? Hay pastor, pero no hay unción pastoral…

Su corazón, sin embargo, sufriente por la espina de su oveja, lo lleva a dirigir su mensaje al tiempo presente. Experimenta cierto control por la manifestación de cada problema y eso, a veces, lo condena a perder la perspectiva y la dirección con respecto a la revelación presente del Espíritu.

Evangelista; El evangelista al fluir en la iglesia debe tener la perspectiva de reproducir su unción sobre la congregación. Esto produce una visión evangelística general y colabora para una edificación más rápida del cuerpo en su crecimiento.

Si este ministerio fuese cabeza de una iglesia, tendría una congregación numerosa en creyentes. El lado negativo radicaría en que sea congregación solamente estaría motivada por lo emocionante y espectacular. También podría resultar una iglesia de sentir carnal, ya que el evangelista está especialmente ungido para ver con exclusividad el perdón para el pecado.

Maestro: El corazón del maestro es traer madurez en la palabra. Él se conoce por su corazón y no por su conocimiento. Su perspectiva, su carga, su deseo mayor en el ministerio es que el pueblo no caiga en decepción. Es motivado por la necesidad de madurez y entendimiento en la palabra de
Dios y su perspectiva eterna. Su unción transmite entendimiento de la verdad. Rompe el yugo de la mentira, la decepción, el error y las limitaciones.

Ahora bien; si este ministerio fuese cabeza de una iglesia, la tendría indudablemente entendida en la palabra. Lo negativo radicaría, en todo caso, en que esa congregación se cristalizaría en la letra en busca de verdades profundas continuamente sin aplicaciones prácticas, ya que generalmente carece de revelación y visión para la gran comisión evangelística y amorosa de Dios.

Profeta: Su unción transmite dirección, activación, iluminación, habilitación, motivación, confirmación, imparte dones, rompe el yugo de todo lo falso, la religión, el desánimo, la confusión, opresión, depresión, heridas. También trae advertencia, corrección y juicio.

Si este ministerio fuera cabeza de una iglesia, tendría una congregación pura de corazón y preparada para el futuro. En contrapartida, lo negativo se produciría en tener una iglesia mutilada por el filo de la espada de su palabra. Una iglesia que olvida el presente en busca de revelación, corre el peligro de no tener fundamento en la palabra. Desarrolla una congregación de corto temperamento y cierta tolerancia al pecado.

El carácter fundacionalista del apóstol lo exime de este examen, pero es evidente que el ministerio, dueño del conocimiento y el manejo de los otros cuatro, sirve para dar un puntapié inicial, pero que luego, si no se complementa, por sí mismo no está ungido para la conducción indefinida de la iglesia como congregación.

Ahora bien: hemos visto la coincidencia existente entre la GRACIA en todo su histórico contexto, los cinco ministerios alimentando al pueblo de Dios en un modelo de complementación que hoy es muy complejo conseguir, armar y efectivizar y todo eso, simbolizado en aquellos CINCO panes que atrajeron mi atención y que significan, obviamente, un alimento anhelado por los que tienen hambre y sed de Dios en el marco del desierto, en el marco de su desierto personal de la lucha cotidiana. Pero nos falta un detalle para completar y cerrar el círculo, porque de este modo la interpretación basada esencialmente en la palabra y no en la visión deslumbrante de un sueño o una aparición sobrenatural: ¿Qué significado tienen los peces, que por algo han sido colocados allí?

Es bastante poco, dejando de lado lo que tiene que ver con lo estrictamente literal, lo que la Biblia le dedica a los peces. Pero en lo poco, hay un común denominador. Hay dos pasajes claves: el primero, cuando Jesús hace pescar a Pedro en un lugar donde antes habían echado las redes y no habían sacado nada. Pedro lo hace, dice, “en tu palabra”, sin demasiada confianza, es verdad, pero obedeciendo. El otro, cuando Jesús tiene que pagar el tributo y como no lleva el dinero necesario, hace aparecer las monedas en el vientre de DOS peces. Si observamos la actitud de Pedro para con la directiva dada por Jesús y la del propio Señor para con lo dispuesto por el César, tenemos el común denominador: OBEDIENCIA. Que por otra parte no debe ser nueva con respecto a los peces y su relación con Dios, ya que fueron los únicos seres vivos que sobrevivieron al diluvio sin entrar al arca de Noé. Sobre ellos no hubo juicio.

Y ya está. El ciclo está completo. Sin embargo, para que todo no quede en un mero estudio entremezclado de numerología e interpretación, hay un detalle que es el que realmente conlleva el mensaje de fondo de todo este trabajo: Los CINCO panes de la GRACIA, sumados a los dos peces de la OBEDIENCIA, arrojan el resultado de SIETE, que como todos los creyentes sabemos, es el número de Dios porque es el número que simboliza la PERFECCIÓN.

Una iglesia fundamentada en los CINCO ministerios alimentando la congregación y en plena OBEDIENCIA a la voluntad de Dios, será una iglesia que podrá, al fin, mostrar a Cristo en la verdadera y real estatura del varón PERFECTO.

Y como cierre, una expresión que, aún a sabiendas de sus limitaciones, Jesús le da a sus discípulos en este relato de la alimentación de los cinco mil y que reproducen los cuatro evangelios por igual. Una expresión que Cristo hoy le hace a su iglesia: Aférrense a mi GRACIA, sean OBEDIENTES a mi voluntad y busquen permanentemente la PERFECCIÓN del reino. Así podrán hacer lo que yo quiero que mi cuerpo haga: DADLE VOSOTROS DE COMER A LOS QUE TIENEN HAMBRE.

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El Camino del Cambio

Hablamos de cambio. Hablamos de renovación. Hablamos de estar transitando una época de santa transición. Hablamos. ¿Pero sabemos, realmente, qué es y en qué consiste ese cambio, y las razones por las que debe producirse? ¿Sabemos qué significa, verdaderamente, la renovación y hacia donde apunta? ¿Somos conscientes de estar dentro de una transición que no sólo desacomoda a los que no están de acuerdo, sino también a los que dicen estarlo? La verdad, que siempre es una sola aunque durante años cientos, miles de hombres hayan estado tratando, pujando y hasta peleándose entre ellos por tenerla en exclusividad, está en lo que concretamente está ocurriendo en nuestros días, ahora, HOY. Dios está removiendo todo lo que es fariseo; está destruyendo todo lo que es mera política religiosa, toda estructura que no tiene nada que ver con Él y lo que es su bendita voluntad.

La iglesia está en estado de parto y todo estado de parto conlleva dolor. Poco o mucho, sigue siendo un tiempo de dolencias personales. La anatomía del cuerpo cambia cuando se está de parto. Hay cambios visibles externos e internos. Hay hormonas que se vuelven locas. Por fuera, crecen partes que antes no eran tan grandes y otras que, hasta ayer mismo eran grandes, comienzan a disminuir.

Todavía hoy es plenamente vigente. Las clases de pre-parto eliminan el temor, jamás el dolor. El proceso termina cuando se unen la madre y el fruto. Pero implica riesgo; se puede perder el fruto o se puede perder la madre en el trance.

(Hebreos 11: 8-10)= Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adonde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

En épocas de cambio, renovación o transición, nadie sabe ara donde va. El caso es que somos llamados de un lugar que nadie conoce. Hasta que no lleguemos a ese lugar, no sabemos qué es lo que hay allí, qué es lo que nos espera o siquiera qué es lo que es el lugar mismo.

Aquí encontramos la primera diferencia con quienes se guían por un concepto humanístico. Entonces decimos: “Si alguien me lo explica todo con claridad, estoy dispuesto. Pero si no me lo explican bien, me quedo donde estoy”. No funciona. El justo camina por fe.

Pero… ¿Para dónde van?, nos preguntan los analíticos. ¿Y qué responderemos? Lo mismo que aquellos: “Estoy siguiendo la nube”… Moisés tampoco sabía para dónde iba, pero el pueblo lo seguía. Por eso es difícil la etapa de la transición, el momento del cambio; porque los que son guías, también están cambiando, transicionando y renovando junto con los guiados.

Usted, entonces, podrá decir: “¡Es que a mí me gustaría que fuera de otra manera!” Eso no le hace. Esa expresión de deseos, es entendible, pero no puede modificar y mucho menos alterar la verdad. “¡Es que esto es muy peligroso!” Por supuesto. Siempre hay mucho, muchísimo peligro cuando vamos a alguna parte y desconocemos el camino. Somos gente que nos gusta tener control personal, seguridad. Nos gusta viajar por rutas que nos resulten familiares. Estamos de parto. Solamente el que empuja da fruto.

Isaías 43:18 dice: He aquí hago cosa nueva. Es un paso espiritual, transicional. El peor enemigo del futuro, es el pasado. El peor enemigo del progreso, es la costumbre. Si usted quiere tener algo que nunca ha tenido, va a tener que hacer algo que nunca antes ha hecho. Haciendo lo mismo que estuvo haciendo hasta ayer, no va a poder conseguir nada nuevo.

(Isaías 43: 18-19)= No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

Estamos en un desierto espiritual. Tiene que ser espiritual lo que Dios está haciendo.

(Salmo 55: 19)= Dios oirá, y los quebrantará luego. El que permanece desde la antigüedad; por cuanto no cambian, ni temen a Dios.

Temer a Dios tiene que ver con ser flexible. Porque ser flexible con Dios significa que usted confía en su dirección aunque no sepa para donde va. No cambiar es falta de reverencia. Falta de temor a Dios. Será quebrantado el que permanezca igual al tiempo pasado. Rehusar al cambio es admitir que no tememos a Dios. Habla de ritualismo en cualquier forma: corporal e individual. Siempre orando de la misma manera, siempre intentando sanar con los mismos métodos. Pero cuando usted abraza lo desconocido es cuando tenemos que clamar: “¡¡Dios mío; ayúdame!!” Allí es cuando Dios dice: “Eso es precisamente lo que quería oír; por cuanto usted es débil y lo admite, allí es donde puede manifestarse mi fuerza.”

Caminar en fe es andar por un área que está más allá de lo que usted puede administrar con sus habilidades. Muchos viven y mueren y nunca jamás caminaron en fe. La fe siempre lo impulsa más allá del control que usted puede tener de la situación. Pero hay un problema: no nos gusta vivir en la incógnita.

(Marcos 2: 22)= Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

Somos odres. El odre puede ser individual; puede ser la iglesia en general; puede ser la iglesia local; puede ser un ministerio. Un odre no es otra cosa que la bolsa o la vasija en la cual se contenía, se guardaba y se añejaba el vino. El vino nuevo rompe los odres. Y el vino se derrama.

Cuando el vino nuevo, (Esto es: revelación fresca de Dios) viene, la estructura que añejaba la revelación antigua se rompe. No se puede evitar. Es normal. Sólo mira la historia de la iglesia; no va a cambiar su patrón. El problema está en que como no sabemos para donde vamos, cada vez que llegamos a alguna parte, pensamos que esa era la última etapa.

Entonces, cuando alguien abre la boca le dicen: “¡Hereje! ¿No ves que ya llegamos?” Porque todos pensaron que ya habían llegado y el caso es que Dios continúa revelando. El odre, cuando se le echa el vino, tiene que tomar su forma. El odre rodea la forma del vino. Además, cuando el vino es echado en el odre, produce gases. El vino añejo es suave. El vino nuevo corta, es difícil al gusto. Cambio es evidencia de vida. Todo lo que tiene vida cambia. Si no cambia, es porque está muerto.

(Jeremías 48: 10)= Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová y maldito el que detuviere de la sangre su espada.

Dos cosas esenciales hay en este pasaje para prestarle debida atención: 1) Indolencia es mediocridad. Quien encara la obra de Dios en un marco de mediocridad, es maldito. El que no quiere ver sangre en su espada olvida que estamos en guerra, nos atrevamos a combatir o no. Usted combate, tiene sangre en su espada. No combate, su espada está limpia pero usted es maldito.

 Vino nuevo en odres nuevos. Si el vino no se va cambiando de vasija en vasija, se convierte prontamente en vinagre; podrá servir para aderezar una ensalada, pero para usarlo como vino, apesta. Quien se resiste a oler a vino nuevo, huele a vino viejo, esto es: huele a sí mismo; esto es: huele a carne.

(2 Corintios 3: 17-18)= Porque el señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del señor, allí hay libertad.

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

La verdad es siempre la misma, pero la revelación es progresiva. El necio se ve en el espejo, ve que no tiene la misma imagen, pero va y se pone un traje. El sabio, se baña primero.

Ahora bien: es una etapa compleja, delicada, peligrosa y difícil. ¿Cómo habrá que comportarse, qué habrá que hacer para permanecer flexibles a una transición? He aquí tres ejemplos:

(Apocalipsis 6: 17)= Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿Y quien podrá mantenerse en pie?

Aquí vemos que en el cielo hay un momento de transición.

(Apocalipsis 8: 1-5)= Cuando abrió el séptimos ello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró frente al altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.

Vemos que en un tiempo de cambio, de transición, cuando Dios está por hacer algo en la tierra, siempre ocurre algo entre la meditación y la acción. Además de todo lo que puede observarse, hay algo que sobresale como básico para ese cambio, para esa renovación, para esa transición: la oración de los santos.

(Hechos 10: 1-4)= Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada La Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.

Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.

Él, mirándolo fijamente, y atemorizado, le dijo: ¿Qué es Señor? Y le dijo: tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.

Aquí estamos viendo otro momento de transición. En aquel tiempo la iglesia era judía. Los gentiles no tenían acceso. A este hombre, Cornelio, le corresponde traer el nuevo mensaje. Al cambio, a la renovación, a la transición, siempre le precede la oración. Y no esa oración doméstica acostumbrada por su abuelito, por su amiguito, oración de intercesión. Oración de batalla.

(Hechos 16: 5)= Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día.

Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.

Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas.

Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: pasa a Macedonia y ayúdanos.

Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.

Aquí la cosa es sumamente clara y concreta: había, en Macedonia, un cuerpo rogando. No así en Asia, ni en Bitinia. Pregunta: ¿Usted quiere la revelación para su ciudad? ¿Quiere que la revelación recale en su propia congregación local? ¿Quiere que el Espíritu Santo de Dios se manifieste con poder en su propia casa? Ore, ore, ore.

Ahora bien, en épocas de cambio, de renovación, de transición, así como hay cosas que necesariamente debemos hacer, (Caso la oración persistente, perseverante), también hay cosas que NO debemos hacer. Veamos algunas.

1)= Nunca introduzca usted cambios drásticos en una congregación. Toda transición conlleva tiempo. En toda transición se pierden odres. Es inevitable.

2)= Nunca defienda la verdad. La verdad siempre prevalece. Si es de Dios, no se cae.

3)= Nunca defienda un mensaje. Esto no es un mensaje, esto es una mentalidad. Nunca defienda la forma de ver a Dios. Simplemente vívala.

4)= Nadie que no tenga autoridad está plenamente habilitado como para producir cambios.

5)= Nunca se identifique con una sola verdad. Usted no es de la fe, de la prosperidad, de la salvación, de la santidad, de la manifestación carismática del Espíritu, de la sanidad. Usted es de Cristo. Una sola verdad es parcial y no es evangelio. El evangelio es un todo.

6)= Nunca debata la verdad. Cierre el pico. No es una doctrina, no la defienda. Sencillamente vívala. Ore, escudriñe y que Dios le de nueva luz.

7)= No se mueva víctima de su ansiedad a ninguna parte. No se vaya de ninguna iglesia sin orden específica de Dios. Se nos dice siempre que no hay iglesia perfecta. Esa es una verdad a medias. Lo que no hay es congregación humana perfecta, iglesia sí. La iglesia es del Señor y, como Él es perfecto, la iglesia también lo será. Si no lo consigue, no llega a ser iglesia.

8)= No trate de restaurar denominaciones. Esa no es la intención de Dios. Usted no puede hacerlo. Solamente Dios va a separar a Isaac, hijo de la promesa, de Ismael, hijo de la esclava. Y dentro de cada denominación hay Isaac y hay Ismael.

9)= No se familiarice con la unción local. Hay mucho espíritu de familiaridad en la iglesia y eso neutraliza el poder de Dios. Cristo no pudo hacer milagros en su tierra porque estaban familiarizados con él. Cuando usted mira a un ministro como a un amigo o como a un hermano, el día que debe corregirle, usted se ofende. Y esto se puede ampliar.

En toda iglesia siempre hay tres niveles. El área de sospecha, el área de confianza y el área de familiaridad.

1)= Hay una etapa, cuando usted llega a una iglesia, en la que está usted obligado a decir permanentemente: “¿Y ese quien es?”; o bien: “¿Por qué se hacen las cosas así?”; “¿Adónde queda el baño?”; “Y ese hermano que reaccionó mal, ¿Quién es?”

2)= Luego llega a conocer al ambiente de la iglesia y empieza a glorificar a Dios porque soberanamente le trajo al lugar de bendición. Y entra en confianza y comienza a recibir. Casi sale a los gritos a sacudir a los demás. “¡¡¡Encontré la iglesia ideal!!!” “¡¡¡Vengan para acá, que esto está sensacional!!!”

3)= Tercer nivel: familiaridad. “¿Y ahora que le pasa a esta gente, no me han visto que yo sé ministrar más que bien?” “¿Cuándo me van a tener en cuenta?” “¿Por qué la alabanza es tan larga?” “¡Como! ¿Otra vez van a recoger la ofrenda?” “¿Por qué la música está tan fuerte?” “¿Y qué se ha creído el pastor?”

Pregunta: ¿Se le olvidó que usted oró a Dios y que fue Dios quien le trajo allí? Eso es tener una mente no renovada. Hay que tener cuidado con el espíritu de familiaridad. Se pierde la gratitud, la estima y el respeto. También ser pierde la expectativa. El que ya conocemos jamás podrá decirme algo impactante, el desconocido sí. ¿Es que está hablando el hombre, entonces? ¿Y Dios qué? El espíritu de familiaridad no es un espíritu religioso, es un espíritu neutral. Es el producto de una mente que no tiene disciplina.

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Como en los Días de Noé…

Alguna vez, – pregunto -, ¿No sintió una mínima curiosidad por saber cuánto será el día de la venida del Señor? Espere; no diga que no, apenas recuerde. La Biblia no lo dice, por lo que cualquier cosa que inventen los agoreros, adivinos, pitonisos o sectarios pseudo-religiosos de este tiempo, entonces, es pura patraña. Sin embargo, la sabia y bendita Palabra da alguna pista para que, al menos, los hijos de Dios tengamos alguna idea de cómo habrá de ser, ya que no es posible, conocer cuándo será.

(Mateo 24: 36-41)= Pero el día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Dice que nadie sabe. Eso significa que todos los mapas están equivocados. Eso sólo le corresponde al Padre. En otra parte, dice que ni el Espíritu lo sabe. Y si el Espíritu no lo sabe, nadie puede saberlo. ¿Por qué? Sencillamente porque no hay revelación sin participación del Espíritu. Entonces, pregunto: ¿De donde salen los mapas? La lógica a veces funciona. No compre todo lo que se le vende, investigue el producto. No compre todo lo que aquí se dice: estudie, investigue, escudriñe.

…Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre…

Esta es una metáfora, una analogía, una comparación, un ejemplo físico para que usted entienda; un principio profético. Si usted quiere saber algo más con relación a los tiempos del fin, estudie el tiempo de Noé. Si quiere tener algo más consistente sobre el fin, saque a Noé de la antigua Escuelita Dominical y del dibujo de los pequeños escolares y considérelo Palabra de Dios. Quíteselo de las manos a los que primero le mostraron a un diablillo dibujado con cuernillos y tridente, pintado de rojo, y enséñelo con madurez al pueblo de Dios.

…Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Vamos a ver: ¿Quiénes eran los que estaban comiendo y bebiendo aquí, los justos o los impíos? ¿Quiénes eran los que se casaban y se daban en casamiento, los impíos o los justos? ¿Quiénes entraron al arca, los justos o los impíos? ¿Quiénes no entendieron hasta que no vino el diluvio y se los llevó? ¿A quienes se llevó el diluvio, a los justos o a los impíos?

…Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.

Habrá dos en el campo y el uno será tomado. ¿Cuál es el que será tomado, el justo o el impío? ¿Cuál es el sujeto aquí? El impío. Es el mismo tema, no ha cambiado. Como en los días de Noé… Dos mujeres estarán moliendo y una será tomada. ¿Cuál es la que será tomada? La impía, igual que…en los días de Noé. La justa no fue tomada, fue guardada. Esto no elimina el arrebatamiento, sólo reorganiza su mapa.

(2 Pedro 3: 7)= Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra. Guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

(Génesis 6: 5-7)= Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

Y dijo Jehová: raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

Si usted entiende esto, esto le va a dar autoridad y le va a permitir andar por la calle con la frente bien alta porque recién allí sabrá para qué vino a este planeta. De otra manera no funciona su autoridad. No va a funcionar nunca si no entiende esto.

Dios decide volver a empezar. Todavía yo creo en el mismo Dios. Nosotros queremos meter a Dios en un cajón. Dios es eterno, no tiene apuro. Si usted no hace lo que tiene que hacer, Él levanta a otra generación. Él no está destinado a tener que culminarlo todo de acuerdo con un mapa que usted inventó.

(Génesis 6: 13)= Dijo, pues, Dios a Noé: he decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.

Note que la violencia en la tierra y lo que aparenta estar mal en la tierra, no es culpa de la tierra; es culpa de los hombres. La tierra es buena. Fíjese que la primera intención fue destruirlo todo. Si tendrá poder que dijo: empecemos de nuevo. Volvamos a Génesis. Que se acabe todo esto. Pero luego vemos que no fue así.

Y en el verso 14 comenzó a decirle a Noé que se construyera un arca, y empezó a darle sus dimensiones. Él encontró sólo un justo en medio de una generación perversa: Noé. En el tiempo de ahora, al que encontró justo fue a Cristo. Uno. Él ES la justicia de Dios. Uno. Como en los días de Noé… Encontró a un justo en una generación perversa.

Entonces Noé construye una embarcación de casi doscientos metros de largo. Eso es como dos canchas de fútbol. Caben adentro seis mil camiones uno al lado del otro. No se construiría un barco de las mismas medidas hasta el año 1939. Lo construyó Noé en un tiempo y un lugar en donde no había agua. Usted habla de tener fe. Yo le pregunto: si usted viviera al lado de Noé: ¿Lo consideraría un viejo loco o le ayudaría a martillar?

Los que creyeron, fueron guardados. Los otros, fueron arrasados por algo…

(Génesis 7: 1-2 y 8)= Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.

De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.

De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra.

Aquí es donde suelen incomodarse bastante los defensores de la evolución. Porque si todo proviene del mono, con colocar un mono y una mona, bastaba. Para qué tendría que introducir de todos los animales si todos provenimos del mismo? Asimismo, hubiera fabricado una simple canoa en lugar de tener que trabajar tanto para el arca. En una chalupa indígena cabían perfectamente un mono y su mona, ¿No cree?

Le dice que construya un arca y a nosotros nos dibujan el arca con una pequeña ventana arriba porque la Palabra solamente mencionaba una ventana, claro. La Palabra no dice total y absolutamente todo lo literal; la Palabra siempre menciona todo lo que es necesario.

Imagínese usted un barco del tamaño del arca, con una cantidad que no podemos imaginar de animales adentro, por espacio de más de un año, comiendo normalmente, (Porque la Biblia habla, precisamente, de la comida de los animales), con las consecuencias biológicas naturales del proceso de comer y “todo lo demás”, con una sola ventana? Pobre Noé… No sé si hubiera quedado alguien vivo… Y para colmo, bien arriba esa ventana…

Lo que sí sabemos, y no por dimensiones, es que como él tiene que enviar una aloma para investigar la bajante de las aguas, tenemos que entender que la ventana tenía un ángulo diagonal, inclinado hacia arriba, como en cuarenta y cinco grados y que era bastante ancha, de modo que Noé no podía ver hacia abajo porque la idea era que Noé no viera el juicio. Por eso tiene que enviar la paloma para ver si hay tierra seca. Si la ventana hubiera tenido otra disposición que le permitía ver hacia abajo, Noé no hubiera necesitado ese proceso, lo hubiera visto por sí mismo. Es evidente que cuando terminaba de ver el borde de la ventana, no veía horizonte, veía cielo.

Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre… Y le dice a todos los animales que vengan. Pero él, Noé, no tuvo que ir a llamar ni a buscar a ningún animal. Ellos vinieron solos. ¿Usted se imagina a Noé, sentado en la puerta del arca, mirando con atención como van llegando todos los animales de una manera soberana? Comienzan a acercarse a un arca material. Comienzan a acercarse a un arca espiritual…

De pronto podemos ver a Noé mirando con la boca abierta a ese animal raro… “- Hummm. Jamás había visto a esta especie. Y no viene solo, viene con su señora.” Noé, ya viejo, comienza a examinarlos uno por uno. Será el capitán de esa nave y deberá conocer a los que serán sus pasajeros…

–    ¿Y tú…?

–    ¿Yo qué?

–    ¿Qué qué animal eres…?

–    ¿Yo? Pingüino…

–    ¿Pin… qué?

–    Pingüino…y ella es mi pinguina…

–    Ah…¿Y de donde provienen ustedes?-    Del Polo Sur…

–    ¿Del Polo dónde..?

–    Del otro lado del planeta…

–    Ah… ¿Y quien los llamó a ustedes?

–    Y… Sentimos de venir, vio?

–    Ah… ¿Y cuando salieron para acá..?

–    Hace tres años…

Tres años. Noé tardó un tiempo en construir el arca, pero el pingüino se tomó lo suyo para llegar.

Como en los días de Noé… Allí viene otra especie bien rara.

–    ¡Hola! ¿Qué se ha puesto usted encima? ¿Qué significa ese abrigo blanco que usa?

–    Ejem… No… Yo soy así, nomás. Soy un oso polar y ella es mi osa. Venimos del Polo Norte…

–    Ah… ¿Y quien los invitó?

–    Fuimos atraídos por el Espíritu…

–    ¿Y cuando salieron?

–    Hace dos años. Vinimos tranquilos, comiendo las frutas de cada nación.

Como en los días de Noé… Así serán los días en que venga el Señor…

Hay un clamor espiritual y profético que está llamando ya desde el Norte, el Sur, el Este y el Oeste, a un pueblo que se está acercando a un arca espiritual, una iglesia con entendimiento, un pueblo que entienda y que produzca un arca, una tierra de Gozén, un reino dentro de otro reino, una ciudad prototipo, y cuando el justo fue exaltado, cuando Cristo fue elevado, atraería a todo hombre a él, y así como Noé fue levantado, y atrajo a todo animal, es la tipología de que Cristo fue exaltado y todos los verdaderos creyentes están siendo atraídos y entrados a un arca espiritual y serán levantados. Viene una ola, remueve a todo inicuo de la tierra y vuelve a bajar el arca, y reinaremos para siempre.

Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Por eso no le temo a la tiniebla. Porque cuando yo termine de hacer todo lo que yo pueda, yo terminé mi arca. Y cuando yo termine mi arca, el Señor será quien se encargue de guardarme. Y cuando él me guarde, él se encargará del inicuo. Y luego yo vuelvo a la tierra que restauré.

Aquí van cuatro o cinco principios que este mensaje debería impactar en su vida.

1)= Esto no es controversia. Esto es lo que se debe producir en su vida, es entendimiento del precio que Cristo pagó. ¿Cuánto me cuesta ser parte de esto? ¿El diezmo me cuesta? No. Le cuesta todo. El dio todo y usted va a tener que dar todo. Si usted no quiere dar todo, jamás va a poder ser beneficiario de lo que Él tiene. Cosecha lo que siembra. Mientras más da, más recibe. Tiempo, talento, dinero; todo. Le cuesta todo. Esto le cuesta todo. A la gente no le gusta el mensaje del reino, porque es el mensaje que dice: “Ahora es el día de la salvación, no mañana. Ahora hay que hacer algo por su ciudad, por su país, no mañana.” Es el mensaje que dice: “No espere que Dios lo haga; salga y ponga las manos en el arado.” Es el mensaje que dice: “Salga del bote y atrévase a caminar sobre las aguas.” Es el mensaje que dice: “Arriésguese o no hay victoria.” Es el mensaje que dice: “Dependa de Dios y no del hombre.” Es el mensaje que dice: “Sea un ministro, no un asalariado.” Es el mensaje que dice: “Sea un creyente y no un cristiano nominal.” Es el mensaje que dice: “Avive el don que hay dentro suyo y no dependa de la oración del hermano.” Es el mensaje que dice: “Yo soy un hijo de Dios, y tengo autoridad ahora, mañana y siempre.” Le va a costar todo, tendrá que entregarle a Dios el señorío de su vida. El Señor tendrá que convertirse en Señor de su conciencia.

2)= Entender este mensaje cambia el estilo de vida. Usted es un hijo del rey, tiene que aprender a vivir en excelencia, tiene que aprender a tener sabiduría. Los hijos del rey van a las mejores escuelas, siempre tienen mejor preparación. Usted va a tener que cambiar sus prioridades, no interesa de qué grupo social venga. Yo puedo salir del barrio humilde, pero no voy a terminar en el barrio humilde. David se crió entre balidos y excrementos de sus ovejas, pero no terminó en el mismo lugar. Yo tengo unas prioridades, usted tendrá que reajustar las suyas. Cuando usted es un hijo del rey y lo reconoce, usted hace lo necesario para prepararse como un hijo de rey. Los hijos de reyes son inteligentes, no son ignorantes. Siempre van a la escuela y se preparan secularmente. Estamos en el siglo veintiuno y el poder mayor no va a ser el dinero, va a ser la información, la informática. Si usted no se prepara, joven que lee esto, va a tener muy pocas posibilidades sociales para encontrar empleo, y si la iglesia tampoco se prepara, le van a cerrar las puertas porque no va a poder pasar las leyes que van a ser desatadas, para existir como gobierno eclesiástico. Es tiempo de preparación secular, es tiempo de preparación académica, es tiempo de ser excelentes. Somos embajadores, no somos solamente tristes pecadores salvados por gracia; somos gente con misión, con propósito, con autoridad delegada, somos hijos de un rey que vive ayer, vive hoy y vive para siempre. Ya basta de vivir como cucarachas de cocina huyendo de un anticristo que se llama insecticida. Es tiempo de levantar la cabeza y decir: Yo sé reinar en vida. Romanos 5:17 dice que reinaremos en vida, no en muerte.

3)= El mensaje del reino imparte a su vida enemistad real. Aprende a odiar todo lo que no es Dios. Tiene que recibir enemistad. “Es que no puedo… El hermano es lindo…” Usted rechaza a Satanás a través de ese hermano y no le permite que se manifieste. Cuidado: no rechaza al hermano, rechaza y combate a Satanás si es que ese hermano se ha dejado seducir e influenciar por él. Es reino contra reino, la batalla va a ser transferida, yo no estoy pendiente de mi problema; estoy pendiente del problema de Dios. Por eso es que nos gusta. Noe s la escatología, es el trabajo.

4)= Afecta su perspectiva. Dios es eterno, no tiene apuro. Él es el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Se toma tres generaciones, si quiere, para hacer cualquier cosa. Es el Dios de ayer, el Dios de hoy y el Dios de mañana. Es el Dios Padre, Hijo y Espíritu. Siempre en tres dimensiones espirituales. Para afectar una sociedad positivamente, usted tiene que afectarla en esas tres dimensiones y en tres generaciones a la misma vez: los viejos, los hombres y los niños. Atacar la ciudad en tres dimensiones a la vez. Cambie su perspectiva, no son pocos los que se van a salvar. Son tantos que en todas las iglesias del mundo no cabrían. Prepare y ensanche su mente, ensanche su tienda; comience a creer juntamente con Dios para la gran cosecha y no predique destrucción. Si alguien le pregunta cual es el evangelio no le diga: “¡¡Sálvate que se va a destruir todo y te vas a ir al infierno!!” Dígale que hay un barco gigantesco que está llamando a todo aquel que tiene sed, y dice que hay esperanza, y que vamos a restaurar esta tierra y vamos a tener una bendición eterna, y luego se une con nosotros el rey de Reyes, y tendremos un gobierno justo sobre todos nosotros.

5)= Afecta su conciencia. Desde hoy en adelante jamás va a mirar al problema como algo que va más allá de su responsabilidad. Yo soy parte de la solución; eso es lo que tiene que incorporar. Entender el reino de Dios es considerarse parte de él y de su solución. Cristo predicaba y nadie le decía nada hasta que Él decía: Hoy se cumple esta Escritura en tus oídos. Yo soy el que lo va a hacer. A nadie le molesta esta palabra, todos la entienden. Damos mil y una escrituras para confirmarla, no la pueden refutar. Lo que sí puede molestar es que se les diga: se puede, se puede, se puede.

De manera que si usted es pastor, ministro, evangelista, líder, maestro, alimente el trigo y despreocúpese de la cizaña. Ella va a estar allí aunque tratemos de sacarla. Alimente el trigo. La cadena siempre se rompe por el eslabón más débil. Es tiempo de quitarle el biberón a la iglesia, y comenzar a darle carne. Muchas veces perdemos a los maduros por temor a ahogar a los más pequeños. Se ahogarán el primer día, se ahogarán el segundo día, pero aquel que se mantiene con leche, se levanta cuatro veces en la noche para pedir leche. Si se alimenta con leche a la iglesia, necesita cuatro tiempos de consejería para llegar al domingo próximo. Si se le da carne, duerme toda la noche.

Él dijo: En mi nombre echarán fuera demonios. Le dio dominio sobre el reino satánico, para libertar. Hablarán nuevas lenguas. Le dio el reino universal para la unidad de las naciones. Tocarán serpientes y no les harán daño. Le dio dominio sobre el reino animal. Beberán cosa mortífera y no les hará daño. Le dio dominio sobre el reino mineral. Impondrán sus manos sobre los enfermos y sanarán. Le dio dominio sobre todos los reinos de la tierra: manifiéstelo.

Resumir el plan de Dios desde Génesis hasta Apocalipsis, expresa: Dios quiere manifestarse, crea a un hombre. Vive dentro de un hombre. El hombre es destituido de su presencia, porque no quiso que Dios fuera Sumo Sacerdote de su conciencia. Entonces el hombre vive sin Dios; espíritu humanístico. Satanás consigue el título de propiedad de la tierra, y de operar en ella legalmente, a través de la caída del hombre. Dios tiene que restaurar esa autoridad. Para hacerlo tiene que entregarle a Satanás un hombre igual al que perdió. Así que Él mismo se convierte en hombre, viene a la tierra y cambia su vida por el título de propiedad. Toma el título, pero como no se queda muerto sino que resucita, comienza a interceder por sus embajadores para que estos echen fuera al que ahora es un inquilino ilegal. Estamos aquí para avanzar el reino de Dios. Cuando el orden de Dios opere en su cuerpo como es debido y podamos ser un ejemplo que juzgue las naciones, porque somos mejores que ellas en todas las áreas de la vida. Entonces Dios dice: “Este es mi siervo, en quien tengo complacencia; id hijo mío, y entregadme mi reino nuevamente.” Entonces entraremos en el último milenio desde el plano espiritual. Por ahora, sólo es literal, geográfico y cronológico.

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Jesucristo; Señor de su Conciencia

Cuando leemos las Sagradas Escrituras, y a pesar de ser conscientes de que es un libro que tiene vida, no podemos evitar, de acuerdo con su expresión y terminología, ubicarlo mentalmente en un contexto histórico: en el pasado.

La palabra “pacto”, no es una palabra común en este siglo veintiuno, pero si se nos permite usar un sinónimo para este tiempo, este sería: Contrato. Testamento Legal. O la voluntad de un hombre escrita y legada como herencia a otro. Es algo que, una vez firmado, se ejecuta. Y nuestro Señor, no sólo tuvo la voluntad de dejarnos una herencia, sino que vive para ejecutarla en nuestras vidas. Sentado a la diestra del trono, reinando sobre todos los reyes, sobre todo principado, sobre todo poder, esperando que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies y que nosotros, sus embajadores, colaboradores de Cristo, lleguemos a un entendimiento y conocimiento de un varón perfecto, edificándonos en amor haciendo la obra del ministerio.

Estamos en un tiempo que nos muestra grandes cambios en el mundo o ámbito natural. Vemos que hay una distancia por recorrer, pero tenemos buenas noticias: la distancia no es relativa al tiempo; la distancia que usted tiene que recorrer es relativa a su obediencia. La distancia que usted va a recorrer para cumplir con la parte que le corresponde, no depende de un reloj; depende de su propia obediencia. En sus manos está aquello que determina el día de su cumplimiento delante de Dios.

En el libro de Hebreos, el escritor nos habla de un nuevo pacto, de algo que Cristo nos ha dejado. El trasfondo histórico de este libro, nos dice que el escritor, el cual no firma la carta, es contemporáneo en sus días, cuando estaba escribiendo esta carta.

Todavía, todos los ritos y servicios; todas las reuniones según un antiguo pacto, basado en unas leyes dadas por Moisés, se estaban ejecutando en su ciudad. Imagínese a un hombre viviendo en medio de un pueblo judío, donde todavía se estaban llevando a cabo cultos, servicios y ritos del Antiguo Testamento y donde todos creen y dependen de este funcionamiento, el que nos escribe nos dice que eso ya no funciona y que hay un nuevo método de acercarnos a Dios.

Me imagino a este individuo, escondido en algún sótano, a la luz de alguna vela, escribiendo esta carta de una manera que solamente aquel que tenga hambre y sed de Dios pueda recibir su revelación. Usted no sabe lo que es un demonio hasta que no se altera la religión. Recuerde que la carta se escribe más o menos en el año 60 D.C., diez años antes que Jerusalén sea atropellada por el rey Tito. Y él está escribiendo; y Cristo ya había venido, había vivido, había muerto y había resucitado; y este hombre presenció este evento histórico.

De manera que está escribiendo una carta para introducir algo nuevo. En medio de un pueblo que no quiere nada nuevo. Acaban de rechazar al Hijo de Dios y él quiere escribir y predicar una nueva forma de acercarse a Dios. Muy parecido a los profetas; siempre están como en contra de la fibra. Todo el libro de Hebreos es una sola carta.

Usted, hoy, es un resultado de lo que sabía y pensaba hacer ayer y todo lo que reciba hoy, puede cambiar su futuro.

(Hebreos 9: 1-7)= Ahora bien, aún el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.

Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.

Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede hablar ahora en detalle.

Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; pero en la segunda parte, sólo el Sumo Sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo.

La ley no preveía perdón para ningún pecado, fuera de los pecados de ignorancia. Todo el perdón existía para pecados cometidos en ignorancia. Esto es importante porque hay personas que pecan en ignorancia, porque son ignorantes, de manera que la misericordia les cubre. Pero hay personas que SABEN que lo que hacen está mal delante de Dios; pero son ignorantes en cómo dejar de actuar así. Esto también es ignorancia. Se siente mal… Pero lo vuelve a hacer. Pide perdón genuino, con lágrimas y todo eso… Y vuelve y cae otra y otra vez. Dios quiere levantar una generación que sepa ministrar a ese tipo de pecado también.

(Hebreos 9: 8)= Dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

Noten que es imposible poner en funcionamiento las nuevas leyes de nuestro nuevo contrato, en tanto las leyes del antiguo contrato estén operando en usted. Mientras su vida esté regida por el testamento, contrato, leyes, principios o ritos ejecutados en el pacto que fue quitado para introducir aquel que fue sellado con la copa de vino de esa cena o mesa que permanentemente compartimos, es imposible disfrutar de los beneficios, bendiciones, y riquezas que Dios nos ha dejado como herencia.

La idea, hoy, es mostrarle a usted de qué manera puede activar ese nuevo pacto, para que cuando tome la santa cena o mesa del Señor, o como quiera que se denomine ese acto en su congregación, no lo haga con un lamento, sino con un clamor de victoria, porque hay entendimiento de cómo participar de la herencia que viene conjuntamente con el Nuevo Pacto.

(Hebreos 9: 9-12)= Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo en comidas y bebidas, (Esto en aquel tiempo) de diversas abluciones y ordenanzas acerca de la carne, (En el original dice: “Ordenanzas externas”), impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

Pero estando ya presente Cristo, Sumo Sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

Noten que él está hablando del antiguo pacto y del nuevo pacto, y está tratando de predicar a un pueblo que aún observa un método de vida acorde al antiguo pacto, cuando ya el nuevo pacto está vigente. Él le está predicando a este lado de la resurrección. Menciona que hay un atrio en el tabernáculo; el atrio era la corte exterior, era donde estaba el sacrificio del cordero. Menciona que cualquiera podía presenciar los ritos que se llevaban a cabo en el atrio; a los gentiles los dividían unas paredes, no podían entrar. Sin embargo, todo el mundo podía ver lo que pasaba en el atrio. El atrio, en nuestra vida, es simplemente el sacrificio del cordero, donde éste es inmolado para que usted tenga entrada en el reino de Dios. Pero ahí participa todo el mundo; los gentiles pueden ver, cualquier tribu podía participar en esa corte, no había acepción de personas; todo el mundo podía entrar en el atrio y los que no podían entrar, podían ver lo que acontecía. Ese es el comienzo de su camino. Pero si usted quiere vida en abundancia e ir un poco más allá de la ley; si usted quiere participar de bienes venideros, la vida en el atrio no es suficiente para consumar su soberana vocación.

La segunda parte es el Lugar Santo, se va reduciendo el camino, aquí sólo la tribu de levitas podía entrar; once tribus se quedan afuera. La Biblia dice que Angosto es el camino; y no es el camino al cielo, es el camino a la abundancia. Todos podemos ir al cielo, pero no todos viven en abundancia. El cielo no es la pregunta; la pregunta es poder reinar en vida hoy.

Tras eso, había otro velo, donde ya no podía entrar cualquier levita. Los gentiles se quedaron bien atrás, los de salvación se quedaron en el atrio, los que tienen consagración ya quedaron en el Lugar Santo, pero al Lugar Santísimo sólo entrar el Sumo Sacerdote.

Entra al Lugar Santísimo. Aquí en el Lugar Santísimo está el arca de Dios; dentro de esta arca está el maná, que es recordatorio de la murmuración de los hijos de dios cuando se cansaron de aquello que Dios proveía. La vara de Aarón que reverdeció, que era sólo memoria de rebelión a la autoridad escogida por Dios. Estaban las tablas quebradas, que eran memorial de un pueblo que quebrantaba la ley. Frente a la presencia de Dios, hay tres memorias: Murmuración, Falta de Sumisión y un Pueblo que no obedece a la Ley. Pero, ¡Oh gloria a Dios! Encima de toda esa falsedad y desobediencia, se encontraba la mesa de misericordia, la mesa del propiciatorio, el arca de dios cubierta de misericordia, aún en el Antiguo Testamento, Dios es un Dios de Gracia, de Amor, de Paz, de Justicia, que quiere bendecir a su pueblo.

Todo esto es un símbolo, porque las ordenanzas y los ritos del Antiguo Pacto – La explicación de la palabra “pacto” apunta que no debemos dividir nuestra Biblia en dos -, no se está hablando de Éxodo, Deuteronomio o levítico, sino de contratos de parte de Dios con el hombre.

Dios, – Explicándolo de un modo casero esperando que no sea tomado como irreverencia doctrinal -, jugaba un juego con el hombre hasta que vino Cristo. El Nuevo Testamento es el cumplimiento del Antiguo. La Biblia es una. Cuando Dios vio que en aquel juego el hombre nunca podía ganar, simplemente le cambió las reglas, para que de ese modo, el hombre sí tuviera posibilidad de ganar.

Dios mira hacia abajo en el Antiguo Testamento y todo lo que siente se podría resumir en una pregunta: ¿Cuál es tu problema? Te liberto, te resucito, te bendigo, te doy milagros, te perdono y t re-perdono, te doy misericordia, te enriquezco, gano las batallas por ti y sigues con la misma? ¿Cuál es el problema contigo? ¿Qué es lo que te pasa? ¡No entiendo! Dios creó al hombre, pero él no es hombre. Henry Ford creó los automóviles Ford, pero Henry Ford no es un automóvil.

Entonces Dios dice: “No sé lo que pasa; invento este juego para que ellos ganen, pero no están ganando. Ya sé lo que voy a hacer; me voy a convertir en uno de ellos, y voy a jugar yo mismo. A ver si es verdad que no se puede”. Entonces Él se convierte en hombre, juega el juego y se da cuenta que sólo su perfección cumple con su propia ley. Cumple la ley y cambia las reglas, para que el hombre pueda ganar el juego! No vivimos tratando de ser perfeccionados del modo que se vivía antes de la copa del Nuevo Pacto.

Dice que aquel juego no podía perfeccionar la conciencia. Ahora bien; ¿Qué es la conciencia? Los científicos tratan de ponerle un título. La conciencia es el proceso de pensamientos a través de los cuales usted puede juzgar o discernir entre el bien y el mal. Repito: su conciencia es el mecanismo creado por Dios en usted, que le ayuda a discernir y tomar decisiones entre lo que está bien y aquello que está mal.

La ministración del Antiguo testamento era externa, pero la conciencia es interna. Yo no le puedo decir a usted: “¡Qué linda conciencia tiene! Porque no la veo. Yo sí le puedo decir, con la mejor de las voluntades, qué hacer, qué no hacer, cómo vestir, cómo no vestir y cómo comportarse; y con todo mi esfuerzo para que usted se parezca a mí (Cosa que si a alguien va a hacer feliz, es precisamente a mí), no puedo con eso perfeccionar su conciencia. Es externo, la ministración es externa. Puedo tratar de justificarme con Dios ayunando, portándome bien, no hablando lo malo, no bebiendo alcohol, pero todo mi esfuerzo, todavía no perfecciona mi propia conciencia.

Tenemos incrustados en nosotros, por la naturaleza adámica, el deseo de agradar a Dios. Y en medio de la gracia tratamos de agradarle, pero mientras lo primero y los antiguos ritos operan en su vida, anula usted las reglas que fueron dadas para ganar el juego y perfeccionar su conciencia.

Hebreos 10:9 dice: Vengo para hacer la voluntad que está escrita de mí en el libro: quita lo primero y establece lo último.

Dice que él, el Sumo Sacerdote, entró en el Lugar Santísimo, no creado por manos, no con sangre de becerros, sino con su propia sangre. Vale la pena mencionar que el sacerdote tenía que matar un becerro para sus propios pecados y un cordero para la nación. De todos los animales, el becerro es el que más sangre tiene. La implicación es la siguiente: si usted puede sacar el poste de luz de sus ojos, puede ministrar el escarbadientes de su vecino. Necesita más sangre para los pecados suyos que para ministrar la nación.

Los apóstoles no estaban presentes cuando Cristo salió de la tumba y pese a que tenían instrucciones claras de Dios, todavía vagaban en algunas incertidumbres. María parece que era un poco más creyente. Ella sí estaba. Sale Cristo de la tumba, está parado afuera y está camino al Lugar Santísimo; María reconoce a Jesús, se acerca a Él y quiere, – se supone -, abrazarlo o besarlo con alegría. Cristo le dice: ¡¡No me toques!! ¡¡Aún no he subido al Padre!!

En el Antiguo Testamento el sacerdote entraba, se quitaba sus vestimentas de gloria, entraba al Lugar Santísimo y ministraba la sangre por el pecado del pueblo. Cuando Dios confirmaba con su gloria que aquel derramamiento de sangre sólo iba a perdonar pecados por un año; o sea: no los quitaba, sino que es como que se los olvidaba por un año; le daba una especie de visa o de salvoconducto temporal. Que no fue creada para quitar pecados, sino parea tener memoria de que en usted hay pecados que usted no puede sacar.

Cuando volvía, se ponía su vestimenta de gloria y salía por la cortina hacia el atrio. A ese evento, en hebreo, se le llama PAROUSSIA. Esto es importante, porque el segundo advenimiento del Señor, en griego, también se llama PAROUSSIA. Nuestro Sumo Sacerdote entró al Lugar Santísimo, cumpliendo con la tipología de aquellos hombres en el Antiguo. Cuando el sacerdote salía, dos millones y medio de judíos tiraban un clamor de júbilo al cielo, saltaban y brincaban glorificando a Dios y cantando, porque tenían doce meses bajo la misericordia de Dios.

Pero ustedes y yo, hermanos, tenemos una PAROUSSIA mayor, y tenemos un júbilo mayor, y tenemos derecho. Allí veremos no a dos millones, sino a billones y billones de creyentes que han de observar cuando se rasguen los cielos, y la PAROUSSIA del Señor regrese en gloria expiando pecados por Vida Eterna.

Pero muchas personas quieren ministrar su propia vida por medio del Antiguo Testamento y me explico:

(Hebreos 10: 12-14)= Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez y para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

En el original dice: “Hizo perfectos para siempre a los que ESTÁN SIENDO santificados. Usted jamás será más perfecto que el día que nació de nuevo. Lo que está ocurriendo en su vida es que Dios lo santifica cada día más.

Cuando Dios llega a su vida es como si arrojara un manto de sangre sobre ella. Ahora, cuando Dios lo mira, no ve su imperfección, no ve su falta de obediencia, no ve su murmuración; sólo ve la perfección de Cristo. Pero debajo de esa perfección, está el Espíritu de Dios trabajando en su vida; el Espíritu está trabajando debajo de la carne. Y quizás usted mire al hermano y no lo vea muy perfecto. O quizás no se sienta digno y piense que no vale la pena seguir porque las cosas se han puesto malas; pero Dios le ve a usted perfecto y el Espíritu está trabajando. Muchos hermanos se sienten morir – espiritualmente hablando -, dejan caer sus brazos y abandonan todo y se descarrían; podemos ver al Espíritu que les está diciendo: “Oye: ¡Dame una oportunidad! ¡Yo puedo hacer la obra! ¡Estoy trabajando contigo! ¡Yo soy fiel, yo empecé, yo terminaré, sigue adelante, te estoy santificando!

Tratamos de corregir nuestra vida, tratamos de discernir entre el bien y el mal. Siempre le erramos feo. Nos dan deseos de –a la manera de un viejo boxeador -, “colgar” los guantes y decir: ¡¡¡Basta!!! Pero el Espíritu dice: “No me contristes, no te corresponde hacerlo, ahora al juego lo juego yo. Tú ya eres perfecto delante de dios; dame una oportunidad: yo trabajaré contigo.” Es como si usted se mirara al espejo, se viera feo y, para mejorarse, se compra una camisa nueva. Claro; el hombre inteligente, se baña primero.

La ministración externa, no puede purificar el proceso que le ayuda a decidir lo que está bien y lo que está mal para usted.

En Génesis, Dios creó al hombre, le dio dominio y le dijo: “Multiplícate”. Adán y Eva, llenad la tierra; seres humanos, tengan dominio, sean mayordomos; sojuzgad la tierra; sean pioneros, guardad el huerto. Cuidad el lugar de mi presencia, de mi encuentro, pero restaurad el resto: sojuzgad, conquistad y haced que el resto del planeta se parezca al huerto. Sé dominador y mayordomo. Los viste de su gloria.

Pero dios le dice: “Adán…me viene algo a la memoria…hay un árbol en el huerto, sabes? Es el árbol del conocimiento, de la ciencia del bien y del mal. Adán… te estoy dando dominio sobre todo. Quiero que seas señor de todo el planeta, de los animales, de las aves, del ámbito terrenal. Tienes poder. Eres dueño e inquilino bajo mi autoridad. Tú señorea la tierra. Haz con ella como he dicho. Sojuzgadla y llenadla de mi gloria. Pero una sola cosa: ¡…No me toques el árbol..! Tienes dominio sobre todo, menos sobre el árbol de la ciencia del bien y del mal. Adán; te estoy dando dominio; hombre, mujer, quiero que señoreen todo, menos la habilidad de decidir lo que está bien y lo que está mal. Ese es mi señorío. Yo quiero ser Señor de tu conciencia. Yo quiero decidir por ti y a través de ti lo que está bien y lo que está mal. Tú señorea la tierra, yo señoreo tu vida. Yo soy Señor de tu conciencia. No me toques mi señorío.

El hombre, cuando cae en desobediencia, lo único que hizo fue quitarle la única área que Dios había dejado para sí; la conciencia del hombre.

Desde entonces, los hombres, a lo bueno le llaman malo; a lo que es fuerza, le llaman flojera; esto funciona sea usted salvo o no. A lo que es gozo, le llaman aburrimiento. Si el señorío de su conciencia aún está en sus manos, usted será un fracaso para Dios. Tiene que entregarle el dominio de las decisiones de su vida a Dios. Ese es el Nuevo Pacto. Es como si Dios le dijera a usted: “¡Oye! ¡Yo juego este juego por ti! ¿De acuerdo?”

Usted me dirá: “Pero yo puedo tomar mis propias decisiones” Lo lamento, se equivocó. O las decide Dios o usted es influenciado por Satanás. Sólo Dios sabe decidir lo que es bien y lo que es mal para el hombre. El trono de Dios es la conciencia del hombre. Deje que Dios pilotee su vida. Él quiere ser Sumo Sacerdote de su conciencia.

Si usted es Señor de sus propias decisiones, a lo que es religión le va a llamar “Dios”. A su propia prosperidad la va a llamar restauración. Al liberalismo y al humanismo, los va a llamar jubileo. Está equivocado, no sabe discernir. A la independencia, la llamará autoridad del creyente. A la política religiosa, la llamará apostolado. El Nuevo Pacto funciona cuando Cristo reina sobre el proceso del pensamiento que discierne lo que está bien y lo que está mal para usted.

Algunos no entienden. Cuando el Señor no es Señor de su conciencia, a lo que es un ministerio espiritual, usted lo confunde con un excelente programa profesional. Le llama éxito a lo que sólo es fama en el mundo. Confunde emoción con lo que es la verdadera gloria de Dios, y le llama adoración a lo que sólo es talento musical. Él es Señor de su conciencia. Sólo Dios sabe juzgar qué es bueno y qué es malo para usted.

Si usted deja que Dios sea Señor de su conciencia y le pregunta cuando venir a la iglesia, le va a decir que no falte a ninguna reunión. Si le pregunta cuanto ofrendar, le va a decir: ¡Dalo todo!

Ese es el Nuevo Pacto. Usted no necesita que le prohíban fumar. No necesita que le prohíban tomar alcohol. No necesita que le prohíban drogarse. Cuando sale de la iglesia usted puede ir a emborracharse, fumar y drogarse, pero hay un problema: Si Cristo es Señor de su conciencia, su conciencia no lo va a dejar fumar, emborracharse o drogarse!

Si Cristo no se convierte en Señor de su conciencia, pronto usted va a fracasar. Ha de discernir por usted, lo que a usted le conviene.

Mucha gente esta en confusión; ¿Sabe por qué? Porque le dan vueltas a la verdad. No quieren la verdad. Porque la verdad lo libera a usted. Solamente tiene que ir a ella una vez y queda libre.

El reino opera en obediencia. Pero hemos confundido nuestra obediencia con carácter interno. Con santidad interna. Usted no puede hacer eso; eso es obra del Espíritu Santo. La obediencia que le corresponde a usted, son los frutos. ¿Cuantos han visto que los frutos nacen dentro del tallo? Los frutos siempre son externos y ministran las naciones. La obediencia de la iglesia es la ministración en la sociedad. Es avanzar el reino. Y si Dios fuera Señor de todas las conciencias de todos los que están leyendo esto o escribiendo cosas parecidas, ¿Qué no podría hacer la iglesia en la sociedad? Si Cristo estuviera al volante de todos los que se llaman creyentes, ¿Cuánto podríamos tardar en arrasar espiritualmente a las naciones a las que de labios, ya hemos tomado tantas veces? Para poder delegar en otro todas mis decisiones, es indispensable: CONFIAR.

(Hebreos 5: 4-6)= Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.

Así tampoco Cristo se glorificó a si mismo haciéndose Sumo Sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo. Yo te he engendrado hoy. Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Comparen el sacerdocio de Melquisedec con el sacerdocio de Aarón. Nos dice: no te preocupes. Cristo no es tras el orden de Aarón; puedes confiar en Él. Cristo viene de otro orden; el orden de Melquisedec. Aarón era el sacerdote que ministraba junto a Moisés. Moisés subió al monte a hablar con Dios. Aarón se pone a escuchar las palabras del pueblo. Toma todo el oro del pueblo, lo echa en el fuego y produce un becerro. Moisés baja del monte y le dice:

–  Aarón; ¿Qué has hecho?

–  ¿Quién, yo? ¡Fue el pueblo! (No asume su responsabilidad; le echa la culpa al pueblo)

–  ¿Cómo que fue el pueblo?

–  Bueno… Es que ellos querían un dios y me dieron el oro. Entonces tomé el oro, lo arrojé al fuego y mira. No vas a poder creerlo, ¡Salió este becerro!

– ¿Con que salió ese becerro, así, de la nada…? ¿Y al molde, adónde lo dejaste, Aarón?

– ¿El molde? ¿Qué molde?

Aarón era un mentiroso. El escritor de hebreos dice: No te preocupes, puedes dar el timón de tu vida a Cristo; Él nunca te fallará. Él no es como Aarón. Él es fiel. Puedes confiar en el liderazgo y reinado de Cristo. Él nunca te fallará.

Un rey sólo sabe reinar. No hay lugar para dos tronos en su cuerpo mi querido hermano. Es tiempo de orar. Ya sé que usted ora mucho y bien, pero le propongo acompañarme en esta oración concreta, específica y precisa. Si la hace, seguramente su vida va a tener un antes y un después a este exacto momento:

Señor: Desde hoy en adelante, todas mis decisiones; desde mi dinero hasta mi matrimonio; desde el ministerio hasta el trabajo, serán tuyas. Tú tomarás las decisiones por mí. Te doy el timón de mi vida exactamente ahora, en este preciso momento. Tómalo Señor. Convierto a ti mi conciencia ahora. Te devuelvo el fruto del árbol que me prohibiste comer. De ahora en más, tú riges mi vida, tú decides lo que debo hacer o lo que no debo hacer. Te proclamo y te declaro: Señor de mi conciencia. Amén.

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¿Qué le Cuenta al Señor?

Cada creyente tiene una comunicación distinta y especial con su Señor. Cada hombre o mujer, en algún momento de su día, establece una comunión fluida con el Padre Celestial y, a partir de allí, le cuenta cosas, le dice todo aquello que no cabe en ninguna de las oraciones formales que hacemos en público. La pregunta, es: ¿Qué le cuenta usted a su Señor? ¿Cómo se lo cuenta? ¿De qué temas le habla? He aquí algunos elementos. No son todos ni es lo completo. Sólo es una figura del todo.

SUS PELIGROS

(Mateo 8: 24-25)= Y he aquí se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor! ¡Señor! ¡Sálvanos que perecemos!

LA pregunta, es: ¿Usted se defiende así de sus peligros o trata de combatirlos con sus propias fuerzas? ¿No tiene ningún pudor de acudir a él cuando esta en algún peligro, o prefiere luchar por usted mismo porque supone que es debilidad o cobardía pedirle ayuda?

SUS PREGUNTAS

(Mateo 24: 1-3)= Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Los discípulos, es más que evidente, y a pesar que se suponía que eran muy versados en las cosas de Cristo por andar permanentemente con Él, no dudaron en formular una pregunta sumamente concreta ante una duda también concreta. ¡Y eran los que debían sabérselas a todas! Yo me pregunto como seremos nosotros como discípulos de Jesucristo; ¿Somos gente que se las sabe todas y jamás le pregunta nada a nadie o, por el contrario, recogemos esta lección de ignorancia divina y seguimos preguntándole al Señor todas aquellas cosas que aún no vemos? ¿Usted es así o prefiere dejarse llevar por su leal saber y entender o su muy particular forma de interpretar las escrituras, o por lo que alguien le dijo alguna vez y usted no se tomó el trabajo de comprobar a la luz de la Biblia si, efectivamente, eso era así?

SUS ENFERMEDADES

(Marcos 1: 29-30)= Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de simón y Andrés, con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y enseguida le hablaron de ella.

Este pasaje siempre me dejó una duda que, quizás, es la misma que le ha dejado a usted: Jesús, de acuerdo con lo que se nos ha contado fue su ministerio y sus capacidades espirituales, ¿No estaba en condiciones de saber, por sí mismo, y sin necesidad de que nadie se lo comentara, que la suegra de Pedro estaba enferma? ¡Por supuesto que podía hacerlo! ¿Y entonces? Él esperó que alguien se lo dijera, ya que al hacerlo, por su propia fe, ponía en marcha el tremendo mecanismo potencial del poder de Dios manifestado en la sanidad física.

SUS DIFICULTADES

Marcos 6: 35-36)= Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: el lugar es desierto, y la hora muy avanzada. Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer.

Los discípulos hicieron exactamente lo que una gran mayoría de creyentes hoy, haría: Suponer que Cristo (Que es decir: Dios mismo), está para cosas “muy grandes” y que por eso, no puede ocuparse de aspectos tan superfluos como era, en ese momento, el de procurar comida para quienes habían ido a escucharlo. ¿Usted es así con sus dificultades? ¿Cree que solamente puede “molestar” a Dios con pedidos tremendamente grandes, pero no con esas pequeñas cosas que, a veces, usted necesita imperiosamente? ¿Cristo es Cristo solamente en el templo de su congregación y deja de serlo ante el menor inconveniente de su vida cotidiana?

SUS NECESIDADES

(Marcos 10: 46-51)= Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud. Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.

Bartimeo tenía una necesidad que estaba por encima de las demás: recobrar la vista. Mendigaba y, se supone, se alegraría cuando oía caer alguna moneda que se le daba, pero en la instancia crucial eligió lo de fondo, tirando su capa, (Que era su único bien propio) y abandonando su sitio de mendicidad. Ahora bien; Jesús, ¿No sabía lo que Bartimeo le iba a pedir?

SUS FRACASOS

(Marcos 9: 14-28)= Cuando llegó adonde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos; y escribas que disputaban con ellos.

Y enseguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron.

Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?

Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual donde quiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

Respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuando he de estar con vosotros? ¿Hasta cuando os he de soportar? Traédmelo.

Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: desde niño.

Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.

Jesús le dijo: si puedes creer, al que cree todo le es posible.

E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.

Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu inmundo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: está muerto.

Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.

Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?

(Lucas 5: 5)= Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red.

SUS PROBLEMAS FAMILIARES

(Lucas 9: 37-38)= Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro. Y he aquí, un hombre de la multitud clamó, diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo.

Es notorio que ese hombre, judío y religioso, se acercó a Jesús, – más allá de por fe -, por una necesidad imperiosa: solucionar en su hijo un problema que después se aclara, era de posesión demoníaca. Su familia lo llevó a buscar ayuda, antes de procurar hacerlo, por orgullo o falsos pudores, por sus propios medios.

SUS DESILUSIONES

(Lucas 24: 18-20)= Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?

Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y como le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron.

La desilusión de Cleofás es más que evidente. Recién luego de la crucifixión, como le sucedió a tantos otros, pudo ver la dimensión de Cristo. Y fue precisamente a contárselo a él mismo, resucitado, evidenciando haber tenido revelación con respecto al primer paso, pero sin poder ver todavía el siguiente.

SUS DESCONSUELOS

(Juan 11: 21)= Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero maría se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Nadie puede decir que Marta no tenía su fe, pero es notorio que esa fe no estaba completa. Creía una parte de lo que Jesús era capaz de hacer: esto es: la sanidad. La resurrección no se le había pasado por su mente. María, en cambio, aguardaba el milagro sin siquiera imaginar cual sería. Una desconsolada, la otra serena y quizás confiada.

SUS VICTORIAS

(Lucas 10: 17)= Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aún los demonios se nos sujetan en tu nombre.

¡Qué notable! ¡Como pasan los tiempos en la iglesia pero no las predilecciones! Pregúntele a cualquier miembro de la más anónima congregación del planeta en qué ministerio le gustaría más servir y, seguramente, habrá de decirle que en el de Liberación. Inútil será tratar de hacerle entender que tal ministerio no existe como tal, sino que es una autoridad natural en el creyente que este puede utilizar tal cual lo hiciera Jesús cuando la situación así lo requiera. Toda explicación será bienvenida, aceptada y hasta considerada, pero las predilecciones “espirituales” de batallar contra los demonios, es lo suficientemente atractiva como para que la mayoría de la gente que puebla hoy por hoy nuestras iglesias, se esmere por ubicarse en esos quehaceres. Es evidente que luego, en cada lugar, el prestigio de esa persona crecerá lo suficiente como para ganarse el respeto de todos sus hermanos, sencillamente por haber estado, – por ejemplo -, trabajando en la carpa de liberación de las campañas de Carlos Anacondia. ¿Nunca observó algo así? Bien; no es nuevo. Los discípulos tuvieron las mismas vivencias. Simplemente, en este caso, recuerde la respuesta que le dio Jesús a ellos. Aquí le dejo, en el núcleo final de este trabajo, esas respuestas de Jesús, claras, concisas, sin capítulo ni versículo para hacerlas, aún, más contundentes.

SUS RESPUESTAS

1)= A sus Peligros: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?

2)= A sus Preguntas: Mirad que nadie os engañe…

3)= A sus Enfermedades: A la suegra de Pedro, simplemente la tomó de la mano. Eso fue suficiente para que la fiebre la abandonara en ese mismo instante. ¿Qué dice la Medicina con respecto a la fiebre? Que es una señal de un proceso infeccioso en el organismo. ¿Qué dijo Jesús? Al reprenderla, lo que dijo es que es un demonio. ¿A quien le creeremos?

4)= A sus Dificultades: A sus discípulos les dijo: Dadles vosotros de comer, que es como si hoy mismo le dijera a usted: Inténtalo, yo estoy contigo…

5)= A sus Necesidades: Es válido exactamente lo mismo que le dijo a Bartimeo: Vete, tu fe te ha salvado.

6)= A sus Fracasos: En el caso del muchacho endemoniado, a sus discípulos les aconsejó oración y ayuno. En el caso de la pesca y sus fracasos, haciendo doblar las rodillas de Pedro cuando este comprobó el poder manifestado.

7)= A sus Problemas Familiares: Como hizo con el muchacho endemoniado, haciéndose cargo de la situación y dándole solución inmediata en base al poder de Dios y al margen de sabiduría de hombres.

8)= A sus Desilusiones: ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas? ¿No será necesario que su orgullo humanista padezca estas cosas?

9)= A sus Desconsuelos: Lo mismo que a Marta y María: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

10)= A sus Victorias: Regocíjate de que tu nombre está escrito en los cielos…

(Santiago 1: 5)= Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del señor.

(Apocalipsis 5: 9-10)= Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes. Y reinaremos sobre la tierra.

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¿Está Realmente Arrepentido?

Es más que evidente: la iglesia, en muchas ocasiones, suele abortar una verdad por temor a lo desconocido. “¡A esto nunca lo hemos visto antes! ¿Será de Dios o del diablo? Mire: yo no voy a sentar doctrinas nuevas, aquí, pero algo muy sencillo y comprobable voy a decirle: si algo en la iglesia es total y absolutamente nuevo, lo más probable es que provenga de Dios y no del diablo. ¿Por qué? Porque Dios es Creador, mientras que el diablo es apenas un simple imitador.

(Mateo 3: 1-2)= En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 4: 17)= Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 6: 9-10)= Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Fíjese algo que se evidencia con suma claridad. En estos textos, se habla del Reino DE los cielos, no de un Reino EN los cielos. Usted es ciudadano del Reino De los cielos, pero vive, por ejemplo, aquí, EN Rosario. Yo soy nativo de la provincia de Buenos Aires, pero vivo desde hace muchos años aquí en Rosario. Pero mi radicación actual, no invalida mi origen. Soy un bonaerense viviendo en Santa Fe. Su radicación desde hace mil años en la República Argentina, no invalida su origen divino, ya que usted es miembro del Reino de los Cielos.

La palabra REINO es la palabra BASILEIA, y significa: Dominio real, Influencia o dominio que ejerce un rey. Es la esfera o la jurisdicción de este dominio. Entienda bien: una cosa es dominio y otra muy diferente el alcance o la jurisdicción.

(Romanos 14: 17)= Porque el reino de dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Mire; voy a ser total y absolutamente claro en lo conceptual: usted no vive en los cielos, vive en la tierra, ¿No es así? Usted no tiene sus pies apoyados en una nube, los tiene apoyados en la tierra firme. Pero atención: eso no es freno para actuar permanentemente de modo tal que quede claro que usted sí es ciudadano del cielo.

En la tierra usted debe comer y debe beber si quiere subsistir, pero el reino de Dios no es eso. El reino de Dios (Lo dice la Palabra), es paz y gozo espiritual. No es de disfrute natural. El reino no se goza en la carne, se goza en el Espíritu. Yo soy espíritu, pero estoy forrado de naturaleza. Todo lo que se ve, proviene de lo que no se ve. La vida natural es lo que vemos, el reino espiritual de Dios es lo que no vemos. Vivimos donde vemos, pero lo que vemos proviene de lo que no vemos.

ARREPENTIR

Para encontrar el verdadero significado de esta palabra según la manifiesta Juan el Bautista, luego Jesús, y luego sus discípulos, habría que hacer un breve análisis de tipo gramatical.

Según un buen diccionario, arrepentirse es: Pesarle a uno haber hecho o dejado de hacer alguna cosa”. Desdecirse, echarse atrás. Es notorio que el pesar (Pariente cercano de la tristeza), es la forma de arrepentimiento que el mundo conoce, acepta y, llegado el caso, suele poner en uso. Ese pesar por lo que se hizo mal, generalmente produce un sentimiento muy especial que muchos deben conocer de cerca: la culpa.

Sin embargo, en la descomposición de la palabra encontramos que ARRE, es un prefijo que se coloca delante de una palabra para expresar en qué tiempo está esa palabra. Significa algo así como VOLVER, DAR MEDIA VUELTA. De allí se extrae, por ejemplo, RE-GRESAR. “Pentir”, mientras tanto, significa APICE, TOPO, extremo superior, lugar alto, cima de la intelectualidad. El significado real de la palabra “arrepentirse”, en estas instancias, podría leerse literalmente, como Volver a colocar la mente en la cima o el lugar alto en que fue creada. Aparentemente, visto así, la cosa toma un cariz totalmente diferente al que habíamos visto hasta aquí.

Para saber qué le pasa a algo, debemos ir a quien lo creó: (Ejemplo: tome usted un elemento y remítase al fabricante).

¿Y qué tiene que ver eso con lo que estamos hablando? Mucho. Si el reino de los cielos se ha acercado y está aquí, nuestra obligación para poder acceder en su dominio, jurisdicción e influencia, es cambiar la estructura de nuestra mente y regresar al pensamiento del primer Adán anterior a la caída. Me arrepiento, dejo de pensar como el sistema mundano me enseñó, escuelas seculares incluidas, y me dedico a pensar como Dios le mandó al hombre que pensara. Vuelvo a colocar mi mente en el ápice en el cual fue creada. No funciona algo en ella que me sirva para vivir y voy al creador para repararla.

El reino de dios funciona al revés. En el mundo, los que ganan son los primeros. En el reino de Dios, los últimos serán los primeros. En el mundo, mientras más amontono, más tengo. En el reino, debo dar para recibir. En el mundo, el más grande es quien más y mejor trepa por sobre los demás. En el reino, grande, es el más pequeño, el que sirve a los otros.

El arrepentimiento, en la forma en que Juan, Jesús y sus discípulos lo demandaban, tiene caracteres especiales. La palabra griega usada aquí, es: METANONEO, que implica un cambio ante Dios de corazón. Es la forma de operación mental, producida por un conocimiento revelado, que trae un punto de vista más sabio del que llevábamos y la ocasión para una reflexión que, generalmente, va seguida de una acción.

Revelación nunca anula lo anterior: lo mejora. La maestra del primer grado de la escuela primaria le enseña a su alumno que dos más dos más dos más dos, es igual a seis. Y el alumno lo acepta, lo cree, lo aprende y lo pone por obra. Un día llega al segundo grado y la maestra de ese nivel le enseña que dos por tres, es igual a seis. Entonces el alumno se espanta y dice ¡¡¡NO!!! Seis es la suma de dos más dos más dos más dos…¿Entiende? Es la palabra la que otorga libertad.

Arrepentimiento, entonces, y bajo estas perspectivas de las cuales estamos hablando, sería la forma de fluir en Dios.

Ahora bien; el pasaje base dice que “El reino de los cielos, SE HA ACERCADO”. La palabra griega aquí es EDIZO, significa referencia a espacio, a acción ya completada con resultados continuos. El reino de Dios está y progresivamente se va manifestando. Cuando Cristo dice VENGA tu reino, la palabra VENGA, indica MANIFIESTE PROGRESIVAMENTE.

(Mateo 4: 23)= Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Cristo nunca predicó nada sobre nacer de nuevo. No está en la Biblia. Solamente a un viejo que le vino a hacer una pregunta, a medianoche, Él le dio esa respuesta que hoy ha sido tomada por base evangelística. Pero observemos detenidamente el pasaje y descubriremos que ese viejo, (Llamado Nicodemo), no vino a Él porque quería saber qué era nacer de nuevo. Vino porque había visto el reino de Dios manifestado.

Si manifestamos el reino, todos van a querer entrar, pero si exigimos nacer de nuevo sin manifestar los frutos del reino, va a ocurrir lo que aún está ocurriendo en la mayoría de nuestras campañas, nadie parece tener demasiado interés en entrar.

PREDICAR

PRE, significa “previo”, “de antemano”. Jesús anunciaba cosas de antemano, previas a que sucedieran. DICAR, mientras tanto, significa algo así como: “Declarar la sustancia de ángeles caídos”. Es decir: lo que Cristo estaba diciendo, entonces, podía leerse de corrido, así: Cambia tu forma de pensar. Vuelve al extremo superior de tu creación. Comienza a fluir como Dios te creó para fluir, porque yo estoy anunciando que los que ahora tienen dominio, ya no lo van a tener. Estaba anunciando la caída de las potestades que dominaban.

(Colosenses 1: 13)= El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado hijo.

Fíjese bien que no está diciendo que traslada o que trasladará; está diciendo que HA trasladado. Por la promesa ya hemos sido librados de esas influencias. No es su culpa si le permitimos actuar bajo la cobertura que nosotros mismos, con nuestra incredulidad, les proporcionamos. Cristo ya lo hizo.

Estar en el reino es formar parte de la influencia del rey. Estar bajo la jurisdicción del rey. El reino son aquellos que fluyen de acuerdo con las leyes del rey. El reino no es estar sometido bajo el rey. El reino es LA IGLESIA DE DIOS. El reino de Dios no tiene límites; reina en el cielo, reina en la tierra, reina en el infierno. Donde quiera que usted abre la Palabra de Dios, funciona.

La potestad es el dominio o derecho que tenían esos espíritus. Había espíritus que tenían derecho y potestad sobre nuestra vida.

La esfera natural, es la visible. La esfera espiritual, es la invisible. Nosotros vivimos en la natural, la visible, pero somos influenciados por la espiritual, que es la invisible.

Hay demonios actuando. Tienen algún derecho sobre la carne. Cuando Adán cayó, Satanás fue de alguna manera reconocido como dios de este siglo, es decir: DE ESTE SISTEMA.

Dios dice: Hay otro sistema, otro reino, y si tú cambias la manera de pensar, puedes fluir conmigo. Él trasladó la influencia, pero no la localización.

Satanás es muy astuto. Él siempre usa la tercera persona. Jamás dice: “Haz tal cosa”. Él usa su propia voz y le dice a usted: “Yo haré tal cosa”. Él usa su voz porque usted siempre cree en usted mismo.

Adán tenía dominio sobre la tierra, tenía dominio sobre los peces, tenía dominio sobre las aves, tenía dominio sobre las tempestades, él gobernaba la tierra; fue creado para gobernar. Al caer, el hombre perdió su potestad con Dios, pero no su misión. Quería seguir gobernando. Es por eso que ahora el mundo sigue siendo gobernado por el hombre, sólo que el hombre no tiene a Dios.

Cristo le dice a Zaqueo que vino a buscar LO QUE se había perdido. No AL QUE se había perdido. ¿Nota usted la diferencia?

(Hechos 3: 21)= A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

En este pasaje dice claramente “TODAS LAS COSAS” , no toda la GENTE; aunque “cosas”, también incluya gente.

Cristo vino y qué fue lo que hizo: los peces pagaron impuestos; los restauró. Se montó sobre un burro, lo restauró. Los vientos le obedecieron; lo restauró. El mar se calló la boca; lo restauró. Resucitaron los muertos; lo restauró. Todo lo que Adán había perdido, Él lo restauró. Le quitó las llaves al enemigo y luego le dijo a la iglesia: Tengo las llaves. Toda potestad, todo dominio, todo derecho, me es dado a mí en el cielo y en la tierra. No tenemos que pedir permiso en la tierra para existir; nos pertenece.

(2 Corintios 4: 18)= No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

A esto lo predicamos, pero no lo hacemos. Cristo nos dejó en la tierra para que a través de nuestra carne podamos extender el reino de Dios. Cristo dijo: Mi reino no es de este mundo, mi poder, mi influencia, no proviene de su sistema. Usted no tiene autoridad, a menos que mi Padre se la otorgue. Ni Cristo ni Satanás tienen su trono aquí, pero sí la influencia a través de sus respectivos cuerpos. El problema está en que el poder de Satanás está avanzando más que el de la iglesia porque son más obedientes a su sistema que nosotros al nuestro.

Hay dos alternativas: fluir con el reino de Dios o con el reino de Satanás. Vivir conforme a la carne o conforme al Espíritu.

(Hechos 17: 28)= Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propias poetas también han dicho: porque linaje suyo somos.

No venimos el domingo a vivir en Él; somos parte de Él. Esto no tiene que ver con profetizar ni ayunar cuarenta días. Ser espiritual no tiene que ver con verse bien feo o no usar maquillaje o vestirse de una u otra manera. La esposa de un pastor debe verse bien bonita. Porque representa al pastor y porque representa al rey. Vivir en el Espíritu es permitir que Dios nos llene de tal manera que gobierne todas las áreas de nuestras vidas. Caminar en el Espíritu, es hacer en cada caso, lo que Dios haría. Nada menos.

(1 Corintios 15: 45-48)= Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.

Más lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.

El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre que es el Señor, es del cielo.

Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.

Aquí hay un principio, dice que lo espiritual no es primero, sino lo natural. Como estamos en el mundo natural, Dios espera que primero manifestamos las cosas naturales, para luego entrar en lo espiritual. Es un principio. Si usted no sirve para las cosas naturales, tampoco sirve para Dios. Porque Dios donde lo quiere usar, es en lo natural. Allí es donde se nos complica. Quisimos ser tan espirituales que hemos abortado la tierra.

Dios dijo que fuéramos testimonio, testigos, que expresáramos el reino de dios. Es imposible hacer eso sin afectar a lo natural. Como no entendemos, inventamos los tratados. Como no entendemos, ingresamos en los programas de hombres.

Primero lo natural, después lo espiritual. Es un principio. Si usted viola ese principio jamás manifiesta o expresa el reino de Dios. No puede demostrar que Dios funciona mejor que Satanás. Somos miembros de un reino, ellos son miembros de otro. Ellos están funcionando de acuerdo con sus leyes, nosotros debemos hacerlo de acuerdo con las nuestras.

(Efesios 2: 22)= En quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Dios no lo quiere visitar a usted; Dios quiere vivir con usted. Los apóstoles predicaban el reino de dios. Ellos anunciaban otro rey. En ninguna parte se nos manda a predicar: CRISTO-SANA-CRISTO-SALVA; se nos manda a predicar el reino.

Lo natural; lo espiritual. Adán-Cristo; Cuerpo terrenal-cuerpo espiritual; hombre terrenal-hombre espiritual; Ismael-Isaac; Antiguo Testamento-Nuevo Testamento; la Ley-La gracia: gobierno en su casa-gobierno en la casa de Dios.

Si usted no puede manejar su casa, usted no puede manejar la casa de Dios. Si usted no puede llegar a tiempo a su trabajo, no necesita una palabra de conocimiento para saber si debe llegar a tiempo. TIENE que llegar a tiempo. ¡¡Porque usted trabaja para Cristo y el llegar tarde está hablando de los creyentes, del reino de Dios!!

(1 Pedro 2: 12)= Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Si usted no puede obedecer la voz de su papá, jamás va a poder obedecer la voz del Espíritu Santo. Si usted hace trampas en la escuela con los exámenes, jamás va a poder hacer lo que dice la Biblia. Si no sabe respetar la instrucción humana, jamás va a poder respetar la instrucción divina.

Si usted no tiene suficiente responsabilidad como para mantener un empleo, tampoco tiene ministerio. Hoy en día el ministerio está lleno de gente que no tuvo éxito en el mundo, y como no tenían otra cosa para hacer, se fueron a estudiar para hacerse predicadores. Como si ser predicador fuera lo más bajo. Por eso debe ser que algunos no tienen nada para decir.

En la Biblia no hay ningún desocupado o desempleado que fuera llamado por Dios.

(Tito 2: 7)= Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad.

Arrepentíos; el reino de los cielos se ha acercado.

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