Las Dos Bases de la Iglesia

Quiero compartir un texto escrito por el apóstol Pablo, que tiene que ver con bases, con ciertas bases que tenemos que tener muy presentes a la hora de medir la verdadera intensidad de la iglesia.

(Gálatas 4: 21)= Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿No habéis oído la ley?

(22) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava, el otro de la libre.

(23) Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.

(24) Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar.

(25) Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.

(26) Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

(27) Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido.

(28) Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.

(29) Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.

(30) Más; ¿Qué dice la Escritura? Echa afuera la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.

(31) De tal manera, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

Hay que partir desde una base: Aquí ya no se trata de que unos lo interpreten de un modo y otros de otro modo. No pueden existir en este pasaje las corrientes clásicas que se diferencian porque mientras una busca la revelación de lo escrito, la otra lo toma literalmente y lo analiza y razona desde bases históricas, geográficas, culturales y sociales de la época. Pablo dice, DIOS DICE, que esto es una ALEGORÍA. Es decir: a pesar que tanto Sara, como Agar, como Ismael, como Isaac han sido evidentemente vidas reales y literales, la importancia no radica en eso sino en el significado que esto tiene para este tiempo.

El pasaje señala que ambas mujeres representan dos pactos. Esto es: dos testamentos, dos sistemas funcionales, dos contratos, dos maneras de hacer las mismas cosas.

El verso 27, mientras tanto, está puntualizando que los gentiles no tenían dolores de parto, porque no eran uno con Dios, y sin intimidad no se puede dar a luz. Está dicho lo mismo, de otro modo, en la carta a los Efesios, capítulo 2, verso 11: Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircunción por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.

La nación de Israel estuvo casada con Dios. Jeremías dice que Dios la divorció. ¡¡Ohhh!!

Vamos a partir de una base que ya no significa ningún secreto para cristianos realmente maduros que hayan dejado de jugar a la iglesia y a la religiosidad meramente ritualista: El mayor y más importante don que usted necesitará en estos próximos cinco años, es el Discernimiento.

También habrá que dejar muy en claro en este momento que lo que aquí trataremos no va dirigido a ninguna denominación o sector en especial. Yo, como todos los que están tomando contacto con esto, tengo raíces concretas en alguna iglesia de alguna denominación local. Pero mi voz, este ministerio que el Señor ha levantado en esta hora y en este tiempo y en este lugar, va dirigida a la iglesia general: lo que indudablemente sí merece llamarse con total y absoluta seguridad: El Cuerpo de Cristo.

Esta alegoría nos marca una irrenunciable verdad que muchos aún se resisten a ver: hay dos iglesias conviviendo, la ramera y la verdadera; Babilonia y la iglesia verdadera; la falsa y la real; el remanente y la muchedumbre. Hay dos iglesias en formación en el ámbito de toda la tierra. Y le repito: no me estoy refiriendo a diferentes denominaciones, o sectores, o credos incluso. Lo que quiero decir es que dentro de todas nuestras sub-divisiones, hay dos iglesias, dos sistemas; una según el orden de Ismael, otra según el orden de Isaac.

Un sistema produce esclavitud, ataduras, presión, confusión, falta de libertad, hechicería; produce frutos para esclavitud. El otro produce frutos libres. Tiene miembros en todas nuestras sub-divisiones. Esa es la iglesia de Dios. La Biblia no le agrega ninguna palabra más. Yo tampoco.

¿Cuántas interpretaciones s ele ha dado a la historia de las dos mujeres moliendo, que mientras una será dejada la otra será llevada? El caso es que podemos verla con total certeza a esas dos mujeres representando a las dos iglesias moliendo; sólo que hay una que no va para ninguna parte.

Una es la novia de la cual se habla en Apocalipsis 12 y la otra es la ramera, a la cual alude Apocalipsis 17. Hay una diferencia que no nos extraña aún en nuestros días a poco que conozcamos algo del mundo exterior. La novia siempre será protegida. La ramera siempre será tomada. Y no se refiere al rapto, sino al juicio.

Recordemos, entonces, que Dios nos dice en esta palabra, que es una ALEGORÍA. Y esta palabra que tantas veces leímos pero que a lo mejor algunos todavía no perdieron tiempo en buscar su significado quiere decir: historia o cuento que sucedió literalmente con un significado más allá de lo que sucedió literalmente.

Dos iglesias. Orden de Ismael, orden de Isaac. Herencia de esclavitud, herencia de libertad. Agar, Sara. Agar, así se llamaba la esclava madre de Ismael, en hebreo significaba LA CARNE. Sara, madre de Isaac y mujer legal de Abraham, significa EL ESPÍRITU. La carne produce esclavos. El Espíritu produce libertad.

Apocalipsis 11: 8)= Sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.

Este pasaje resume bastante lo que es una Escritura basada en lo espiritual para ser interpretada según la guía del Espíritu Santo. Tampoco da lugar a las polémicas que muchas veces el diablo usa para distraer a los hermanos mientras una enorme porción del mundo marcha directamente al lago de azufre y fuego. El contexto viene hablando de la Jerusalén celestial y, cuando alude a Sodoma y a Egipto, (Aclarando que es “en sentido espiritual”), está refiriéndose concretamente a algo que tampoco nos resulta muy desconocido hoy día: la corrupción.

Hay dos pasajes que señalan y puntualizan cual es la verdad que el pueblo de Dios debe tomar y hacer suya si es que desea obedecer el mandato de volar tan alto como el águila, y no elegir el vuelo a ras de piso de otras aves de menor envergadura.

(Juan 4: 21)= Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

(Juan 4: 24)= Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren.

Tres cosas concretas: 1) No más lo natural. 2) Ahora lo espiritual. 3) No dice que sería preferible, o indicado, u oportuno que le adoremos en espíritu, dice que ES NECESARIO. Si el tiempo del Señor va a cumplirse y Él va a venir a buscar a su iglesia, para que esto no se demore ni se postergue, dándole el gusto a Satanás que lo único que trata de hacer es eso, postergar, lo que Dios NECESITA, es adoradores en Espíritu y en Verdad.

Aquí no se trata de averiguar de qué iglesia o denominación viene usted. La pregunta, es: ¿Quién es su padre?

La iglesia-Ismael es siempre lo mejor que el hombre puede ofrecer. Es el sustituto del hombre. Pero siempre caerá. Es carne. La carne siempre envejece y termina pudriéndose. El Espíritu nunca envejece; se renueva a diario.

La iglesia-Ismael es la voluntad agradable, nunca perfecta. Dios permitió que Abraham tuviera el hijo. Pero lo tuvo que mantener Abraham y luego Dios lo rehusó. Dios sacó a su pueblo de Egipto, pero su voluntad era que entrara en Canaán. El desierto era sólo un lugar permisivo. No fue creado par tener eternidad en él. Hay que entrar en la tierra. Si usted se queda en el desierto en la voluntad permisiva de Dios, usted entra en un círculo vicioso que termina en muerte. Atención con esto: Tener bendiciones no comprueba que usted está en la voluntad de Dios. ¿Confirmación? Durante el desierto, Dios bendijo grandemente al pueblo, pero luego ese pueblo murió. Y hay otra cosa importante que debemos saber para derrumbar falsas “vacas sagradas”: Tener problemas tampoco comprueba andar o no andar en la voluntad de Dios. Tiene que ver los patrones divinos para ver donde anda usted metido.

Ismael siempre recibió bendición. A esto lo podemos ver perfectamente en el libro del Génesis 17:18-21. La iglesia-Ismael puede ser, entonces, muy grande y bendecida, tal como se comprueba en Génesis 25:5-6. Abraham siempre es tipología del padre. La iglesia-Ismael también puede tener dones. Ismael recibe bendición y dones, pero no hereda con Dios. Discernimiento.

La iglesia-Ismael, siempre se burla de los hechos del Espíritu.

(Génesis 21: 9)= Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.

Los fariseos también se burlan. Se burlan de cómo Dios da crecimiento a alguien que, se supone, no tiene victoria. Se burlan de los milagros de alguien que no fue a su misma escuela. Hablan barbaridades de todo lo que no entienden. Hablan de la alabanza como si entendieran. Cantan “hosannas” y no adoran a Dios. Hablan en contra de la prosperidad global no técnica, de la fe y de los milagros. Y de todo lo que es el mover presente de Dios. Isaac siempre fue burlado por Ismael, pero sigue siendo aquel que va a heredar. Ismael siempre genera cautiverio. Produce esclavitud. “Sométete o lárgate”. Divisiones, sectarismo, legalismo, manipulación. Usted puede salir de una denominación y entrar a una iglesia independiente, y seguir estando en denominación. Hasta que usted no es libre, usted es esclavo.

Bajo el diablo o bajo la religión, estar en cautiverio, es estar en cautiverio. Espíritu no es dones. Ismael tiene dones. Puede ser muy carismática, muy pentecostal, muy aparentemente renovada y no ser Isaac. Babilonia no es un templo; hasta en el corazón de la gente. Ismael es el YO: programas, tradiciones, ceremonias. Isaac, su nombre significa: RISA.

(Filipenses 3: 3)= Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

Somos circuncisos, (Es decir: formamos parte del pacto), los que en espíritu servimos a Dios y no aplicamos confianza a la carne.

(Salmo 126: 1-2)= Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sión, seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza. Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con estos.

RISA, es Isaac. Por eso el júbilo prorrumpe en nuestras reuniones y escandaliza a los que entienden que vivir en la voluntad agradable a Dios y en reverencia, es vivir en eterna seriedad facial.

La iglesia-Ismael es una mezcla carnal. Es un poco de lo natural con otro poco de lo espiritual. Abraham era el conducto, pero Agar no era el vientre. Se presenta fe y simiente de Dios mezclado con un cuerpo natural. Los fariseos le decían a Cristo: “Somos hijos de Abraham”. ¿Dónde está el padre suyo? Hemos oído sobre las circunstancias de su nacimiento. ¿Qué hay de la incógnita de la forma en la cual usted ha aparecido? Nosotros hemos nacido de esta manera. Cristo dijo: Ustedes son de su padre, el diablo. Si fueran hijos espirituales, hubieran entendido mi nacimiento.

Ismael siempre produce oposición y persecución. Ismael persiguió a Isaac. Los judíos persiguieron a Cristo. Las iglesias carnales persiguen a la iglesia espiritual. La ramera y la babilonia siempre quieren matar al profeta y al fruto del Espíritu. Pero usted no reaccione: NO VAN A HEREDAR.

La iglesia-Ismael y la iglesia-Isaac siempre permanecen juntas por un tiempo. Caín y Abel anduvieron juntos por un tiempo; Esaú y Jacob anduvieron juntos por un tiempo; Ismael e Isaac anduvieron juntos por un tiempo; el trigo y la cizaña andarán juntos por un tiempo. Pero se van exponiendo a sí mismos, hasta que su naturaleza revela su intención. Ismael no tuvo ningún problema con su existencia hasta que apareció Isaac. Isaac no produce problemas; revela problemas que ya existen internamente.

Ismael jamás será removido por los hombres. Dios desatará sus ángeles, y recogerá primero la cizaña. Nuestro trabajo es mostrar y traer el trigo de la cizaña; no podemos callarnos. No podemos disculpar nuestro mensaje. La verdad es absoluta; existe sin opinión.

Dios lo elimina a su tiempo, no al suyo.

(Génesis 21: 10)= Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.

¿Cuándo será que Dios desate su poder para eliminar este sistema falso? Aquí está la llave: Cuando Isaac sea destetado.

(Génesis 21: 8)= Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac.

¿Cuándo? Cuando usted deje su deseo por la lecha y se dedique a masticar carne. Cuando usted deje de llorar por sus problemas personales. Es decir: cuando seamos MADUROS.

(Mateo 13: 24-30)= Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientas dormían los hombres vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De donde, pues, tiene cizaña?

Él les dijo: un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis con ella también el trigo.

Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega, yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

Por favor: no salga usted a arrancar cizaña. Tenga cuidado, a lo mejor la cizaña es usted mismo. La restauración es para la iglesia; la cizaña no puede ser restaurada. Al sistema carnal Dios no lo quiere restaurar, lo quiere destruir. No se puede restaurar el sistema de Agar; va a terminar destrozado. Por eso hay que gritarlo desde la montaña; es tiempo de perseguir la promesa del Espíritu.

La iglesia no es una denominación. La iglesia es mucho más grande que eso. Una definición de una denominación podría ser la siguiente: una relación especial entre las iglesias, que incluye a algunas y excluye al resto. Casa dividida no prevalece. Las cartas neotestamentarias fueron escritas a nivel de ciudad, de modo singular; y todas las iglesias participaban de la misma revelación. Tenemos que enfatizar la unidad eclesiástica nacional si es que vamos a hacer algo por la Patria..

No nos dividamos por doctrinas. Las doctrinas básicas nunca cambiarán. La mayoría de esta sectorización se compone de gente que nace y se desarrolla para darle validez a su opinión o persuasión doctrinal. No fuimos llamados a identificarnos con un mensaje; fuimos llamados a identificarnos con Cristo.

El templo donde usted se congrega es una célula local de una iglesia universal. No estamos hablando de títulos, sino de funciones. La iglesia no es hereditaria. Usted no puede heredar cristianismo. Tiene que nacer de nuevo. Mucha gente está en la iglesia porque quizás desde niño durmió en los bancos, pero nunca tuvo un encuentro real con cristo. Y hoy, algunos, hasta son líderes o algo más. Discernimiento. Muchos están en estado de concepción. Fueron concebidos, pero no han sido dados a luz.

La iglesia no es una multitud mixta. Amamos tanto que amamos al diablo. Yo no amo al diablo y si lo veo sentado en el primer banco, lo echo afuera. Aunque tenga puesta una corbata de quinientos euros.

La palabra “cizaña”, en el original es CIZZANEON y significa: especie de falso grano, muy parecido al grano de trigo. Los rabíes la llamaban “semilla bastarda” o “semilla degenerada” del trigo. Una mutación. Era algo que no era algo real, que se había degradado. Era venenosa. Estamos hablando de la cizaña; de la falsa iglesia dentro de la iglesia. Del falso sistema dentro del sistema de Dios. Un método de pensamiento y operación. El mensaje es a la iglesia. Hay algo que se va a ir y es lo que es falso. Al ingerir este grano venenoso se producían: Náuseas, sueño, mareos, falta de visión, convulsiones y muerte.

Dice la palabra que lo produce Satanás, no Dios, y que produce: Cansancio, apatía, sueño, mareo, que es como decir: la mente embotada. Y si la dosis es muy grande, produce muerte.

(Mateo 13: 40-41)= De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.

Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad.

Tropiezo, aquí es la palabra PROSCOMA; significa un pedazo de tronco que se presta para, en esta ocasión, apostatar. Produce ofensa. Es la carnada o trampa “en contra de”. Si la dividimos nos da que PROS, implica cercanía, alguien con respeto. No es tronco extraño, está adentro. COPTO, le golpea con dolor, contristamiento, lamentación. ESCKANDALON; enredadera o trampa. Algo que nos guía pero termina siendo trampa. Puede ser teología liberal, o una enseñanza en su iglesia. Pueden ser las sectas, el ocultismo, etc. También puede ser un Espíritu de Humanismo. Es el veneno dentro de la viña. La iglesia no es una suma de personas, una multitud mixta. La iglesia ES o NO ES. Solamente el discernimiento puede detectar la sutil cizaña.

“Hacedores de iniquidad”. Antinomia. Se rebelan al orden divino. Saben como se debe gobernar, pero no quieren cambiar. No tienen ley, es maldad. Están en el mundo, pero no son la iglesia.

(Judas 12-13)= Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

(1 Pedro 2: 1-6)= Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, toda hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa: y el que creyere en él, no será avergonzado.

Estos dos pasajes son muy claros cuando hablan de falsas enseñanzas. Y también cuando muestran que no vendrán, como lo suponíamos, de extraños infiltrados subrepticiamente en el cuerpo, sino que pueden venir directamente de una parte del cuerpo que nos inspiraba alta confianza. La Palabra. El discernimiento.

(Mateo 3: 12)= Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Dice concretamente La Palabra que Cristo viene a bautizarnos con fuego y además que él va a limpiar la Era. La “Era”, es la Iglesia.

La iglesia no es una institución; no produce membresía. No es una organización que dispensa gracia. No es una institución nacional. No es un centro local para dispensar bendiciones. Tampoco debe estar asociada directamente con la política Constantino trató de hacer eso y dañó la iglesia; y eliminó el nuevo nacimiento. La iglesia no se casa con el gobierno, tampoco. La iglesia ES el gobierno de la tierra.

La iglesia no es un servicio social. Dios no puede ser misericordioso con un corazón no arrepentido. Hay réprobos que no se quieren arrepentir, que le sacan el jugo a la iglesia y que no van a cambiar. El problema subsiste porque no hay discernimiento para descubrirlos. Ellos siempre están haciendo algo para poder decir que estamos en victoria. Pura hipocresía y religiosidad convencedora de conciencias ignorantes de la verdadera voluntad de Dios agradable y perfecta por no aceptar renovar sus entendimientos tal como nos lo pide el Señor en Romanos 12:2.

Hay una diferencia entre arrepentimiento y lástima. Dios no opera por lástima. Cristo pasaba en medio de una muchedumbre de pobres y decía: Siempre estarán contigo… Nos hemos convertido en una institución social. Muchos están arrepentidos por su condición, no por su pecado. Están quebrantados y arrepentidos por el aspecto horripilante que tienen, pero no por su pecado. Le das una moneda porque tienen hambre, pero se van y compran alcohol. Un débil puede ser piedra de tropiezo en la iglesia. Se le van los fuertes por falta de atención, por estar tratando con los más débiles todo el tiempo. Recuerde: una cadena es tan fuerte como el eslabón más débil. Usted puede tener una cadena de hierro y se va a partir por el eslabón más débil. Atienda la cadena.

La iglesia no es una voz política; es la voz de Dios. No se debate, no es una cuestión de opiniones. Necesitamos respaldo político, por eso oramos por los gobiernos. Pero somos superiores a lo político. La iglesia ejecuta nada menos que la voluntad de Dios. Intercede como embajada de Dios. Y si la cosa política no anda bien, usted puede atar y desatar y conseguir veredicto para el gobierno político. Usted puede ser león y no sabe que lo es; esto sólo funciona cuando usted sabe quien es.

Nuestro mensaje es revelar el propósito de Dios eterno en la tierra. Va por encima de mensajes denominacionales, doctrinas o movimientos. Revelamos el patrón y el pueblo se asusta. No porque quien lo revela sea alguien, sino porque Dios lo está haciendo, a eso no se lo puede negar nadie, y si no lo hacemos nosotros, si no lo hago yo mismo ahora mismo, lo va a hacer otro. Dios tiene muchos hijos; cuando uno de ellos no obedece la orden de ir a hacer el mandado, Dios manda a otro y se acabó el problema. El propósito no es que usted cambie su doctrina, salvo que su doctrina sea cizaña, y envenene, produzca cansancio, mareos, falta de visión, apatía, allí sí quizás tenga que ajustar y ceñir un poco el grano.

Dios es un Dios de victoria. Es el que conozco y predico. Mi evangelio son buenas noticias. Produce esperanza, nunca jamás temor. No puede producir miedo, sino coraje. Nunca produce apatía, siempre sed y hambre. Nunca manifiesta esclavitud.

Dios ha sido observado desde la persona de Moisés, y no desde la de Jesús. Por eso se lo ha tomado como un Dios de leyes inamovibles y severas, y no como el padre de toda misericordia y gracia eterna que es.

(Juan 1: 14)= Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (Y vimos su gloria. Gloria como de unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Así es esta historia en su sentido básico más profundo: Gracia sobre Gracia. ¿Y eso qué significa? Significa que, si verdaderamente hoy usted quiere conocer a Dios, tendrá que verlo, inexorablemente, a través de Jesucristo.

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¿Cuál es tu Enemigo?

Toda época de transición es difícil. Esta es una época de transición. Y toda transición desestructura, fastidia, incomoda y hasta irrita. Si esto que están viendo sus ojos en tiempos de un especial mover de Dios destruye lo que usted aprendió, enójese con la Biblia, no vaya a llorarle al predicador. No es cuestión tampoco de hacer cambios drásticos. La transición toma tiempo. Dios tiene su propio tiempo.

Estamos hablando de que vamos a tener que pagar el precio para ser parte de lo que está por acontecer y que la doctrina que hemos tenido hasta ahora, buena en su esencia, no es suficiente para sacar al diablo de nuestra ciudad. Así que concienzudamente, vamos a tener que entender que no se trata de una doctrina nueva, o de una nueva enseñanza, sino de una que ha sido oscurecida por la ignorancia del pueblo. Siempre estuvo allí; no fue escrito hace poco. No ha sido extraído de una visión, ni de un libro: lo leemos en la palabra, verso por verso. Debemos aprender a leer la Biblia en texto, y a abrazar de lo que Dios está diciendo, no la letra.

Un evangelio que no habla de esperanza, no proviene de la boca de Dios. Es imposible imaginar que Dios quiere destruir, arrasar con el planeta y sus criaturas y llamarle a eso: “Buenas Nuevas”.

No se puede juzgar la lujuria del mundo, si hay lujuria en la iglesia. No se puede decir que la política es blanqueada e hipócrita, si existe política religiosa; no se puede juzgar la pobreza del mundo, si nosotros no somos fieles en los diezmos y las ofrendas.

La palabra Iglesia, es la palabra EKLESIA; es un grupo de representantes, militantes o políticos. No tiene nada que ver con religión. Nabucodonosor tenía una iglesia, Asiria tenía una iglesia. El diablo tiene una iglesia. Es el grupo de personas que representan la constitución del gobierno que los envía. Eso es una iglesia: los llamados, los elegidos, la cámara de representantes del rey. Cuando el rey hablaba, la iglesia salía a caballo declarando: ¡El Rey habló! Y cuando ellos lo decían, se convertía en ley. Y juzgaba al que no obedecía.

(1 Corintios 15: 24-25)= Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.

Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

Aquí nos habla de SUPRIMIR. Esto significa: excluir, renovar, descartar, anular efectividad, desplazar, prohibir, influencia, controlarlo. Todo dominio, toda autoridad, toda potencia. Tres dimensiones. Parecido a los de Efesios 6: principados, potestades, gobernadores, huestes de maldad. Afectan las tres áreas del cuerpo: sus costumbres, su estilo de vida. Los principados le dan la tonalidad a una ciudad. También afecta la filosofía, el alma de la ciudad; la educación. Pero también afecta el cuerpo, las acciones de los hombres y lo que manifiesta la ciudad. La lucha no es contra carne y sangre. Por lo consiguiente, es simple: Para cambiar las acciones de los hombres, hay que cambiar las filosofías que rigen la vida del hombre.

Es imposible vencer a un principado sin atacar una filosofía. Porque un principado, es un poder tras un principio. Usted puede orar cuanto quiera, pero si no ataca el principio, el principado sigue teniendo un trono.

Toda ciudad tiene tres dimensiones; es igual al hombre. Tiene espíritu (La dimensión y ámbito espiritual; la tonalidad religiosa de la ciudad; las regiones celestes). La ciudad tiene alma (La educación, las decisiones burocráticas, su idiosincrasia) Y tiene cuerpo, (La infraestructura, el estilo de vida hogareño y las acciones de sus habitantes) De manera que para tomar una ciudad, deberíamos obedecer a nuestro propósito, esto es: encarar y anular todo dominio, principio y potestad en la esfera espiritual, en el alma y en el cuerpo de la ciudad. Usted no va a vencer sin atacar el hombre completo.

Regiones celestes, sistemas religiosos, formas de religión que niegan el poder. “¡Es que no sé qué hacer…!” Eso dice usted. Yo digo: ¡Es que no tienes coraje! Si usted sabe lo que tiene que hacer pero se siente que no puede tomar la decisión, usted está controlado.

Si somos egoístas y no podemos ver más que de aquí a cinco años y confiamos que Cristo nos va a sacar en un rapto o una fuga ya y ahora, este mensaje no es para usted. Pero si estamos un poco equivocados en nuestras doctrinas y, a través de la Palabra hemos visto que tenemos mucho que aprender y nos hemos equivocado por algunas horas, y a su hijo le toca crecer en la ciudad, pregúntese en qué medio y bajo qué circunstancias deberá vivir.

Cerrar la brecha entre las generaciones, preparar a la juventud “espiritualmente”, a eso suponemos que lo sabemos hacer: No hagas, no te pongas, no te pintes, no toques, no mires, no salgas con… Creemos que eso es espiritual, pero no lo es. Lo realmente espiritual en este tiempo, es: Preparar para conducir.

Los púlpitos de estos últimos cinco años, tienen que producir mensajes con singularidad de objetivos. Tienen que estar llenos de propósito y dirección. En suma: quien predica tiene que tener algo que decir.

Cada congregación se divide en tres clasificaciones: 1) Guerreros; 2) Adoradores; 3) Implementadotes.- Cuando viene un mensaje con dirección y sentido del objetivo, el guerrero recibe estrategia para la oración de intercesión, recibe revelación y va en contra del enemigo con una palabra “rhema”. Los adoradores reciben su propia estrategia, se les ha dicho que estamos en tiempos de guerra y asumen un espíritu militante y empiezan a adorar de ese modo para abrir una brecha celestial. Y los implementadotes, implementan y manifiestan, y toman posesión secular y estudian y se preparan para ir llenando sillas de influencia y autoridad en la sociedad.

La iglesia debe ser modelo de la nación. Me pregunto cuantas personas quieren parecerse a nosotros. A veces, ni nuestros propios hijos.

Lo de fondo, aquí, es entender cual es la raíz del enemigo contra el cual usted está batallando.

(Génesis 1: 26-28)= Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias de toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Y creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Dios nos hace a su imagen y semejanza. Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. En semejanza al Padre, tenemos dominio, señorío, autoridad, poder creativo. En semejanza al Hijo, tenemos capacidad de sujeción y sumisión, y la grandeza de sabernos bajo su divina cobertura y no rebelarnos. Y como Espíritu, administrador y siervo de Dios. Estamos hechos conforme a la deidad y Dios nos ha dado todo lo necesario para cumplir con todo lo exigido.

Luego empieza a impartir en las cortes del cielo quienes son Adán y Eva, Varón y Varona, un solo género, y los bendice e imparte en su vida: señorío, dominio, poder pionero, (Para conquistar tenemos que tener un espíritu pionero, de eso no hay dudas). Cuando Dios habla no sugiere: Él habla y su Palabra inmediatamente crea. Cuando Él dice: Tened dominio, no le está exigiendo a usted que tenga dominio, le acaba de DAR dominio.

Dice Sojuzgad. Está dentro suyo. Es parte de nuestra naturaleza querer conquistar y tener dominio, querer controlar algo. Dios es quien puso eso allí, no Satanás. No se confunda y empiece a reprender demonios porque en esto, los demonios no tienen nada que ver.

Dios pone el Edén. Literalmente, significa “casa de Adama”. Adán significa “Ser humano”, genéricamente: hombre. El Edén estaba en la tierra. Entonces la tierra es la casa del hombre, no el cielo. El Edén es una maqueta. Dios no empieza por el principio, empieza por el final. Pone la maqueta y le dice al hombre: “Cuídala”. El Edén, entonces, no podía ser todo el planeta porque entonces no habría habido nada que sojuzgar.

No sabemos cuanto tiempo estuvieron Adán y Eva reinando en el huerto, pero sí sabemos que estaban cubiertos de la gloria. Tenían visión, propósito y objetividad y estaban equipados para vencer. Probablemente estuvieron un tiempo considerable antes de su caída, en contra de todo lo que hemos aprendido; pero Dios, aunque no lo escriba, nos lo da a entender.

En Génesis 3, Dios le dice a la mujer: Multiplicaré los dolores de tus preñeces. Dios, siendo tan inteligente, no habría emitido una maldición sin validez. Porque esa maldición no hubiera tenido validez si la mujer nunca hubiera estado preñada antes, porque jamás habría entendido lo que se le dijo. ¿Qué importancia podría tener para mí un dolor en preñeces, cuando no existe, no sé lo que es, nadie me ha dicho nada al respecto, nunca he dado a luz antes”.

(Génesis 3: 20)= Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.

Aquí dice que Eva ERA madre de TODOS los vivientes. Y Caín aún no había nacido.

Pero eso no es importante. No interesa si tuvieron mil hijos y estuvieron mil años. Lo importante es que fracasan. Caen bajo maldición, pero no pierden su anhelo. Pierden “El derecho de”, pero no “el deseo de”. Ahora ya no tienen el permiso para conquistar, pero no pierden el deseo de conquistar porque lo llevan por dentro. Quiero que entienda usted algo: Este, es el principio del humanismo.

El hombre pierde el derecho de legislar, pierde la autoridad, pero todo lo que es, sigue siendo. Es un conquistador, pionero, controlador, es señor. Perdió el título de la propiedad, no el deseo de poseerla. ¿Qué sentiría usted si un día su hijo le cambiara su computadora nueva, la que usted le compró con tanto esfuerzo, al hijo del vecino, por un pequeño autito a cuerda? Adán, más o menos, hizo lo mismo. Cambió su derecho al dominio por una fruta…

Por medio de la desobediencia el hombre le quita a Dios el poder de reinar sobre su vida. Ahora Dios tiene que tomar una simiente de otro lugar, e introducirla en el planeta, para lograr otro cambio legal con Satanás. Porque Dios es justo.

Dios dijo entonces: “No me cabe otra: tengo que dar mi propia vida por la medalla perdida”…

Para ser hijo de Dios, usted tiene que nacer no de voluntad de hombre.

Pablo dijo: “Por ser descendientes de Abraham, no sois hijos de Dios; tienes que nacer por promesa”.

Pero mientras tanto el hombre quiere seguir sojuzgando, dominando, teniendo señorío: esto es la raíz del nacimiento del humanismo y el liberalismo en el planeta. No es nuevo, es antiquísimo. El hombre en control de la tierra sin Dios. Es el trono del EGO. Es el 666. Es el anticristo, o lo opuesto al orden de Cristo reinando en el espíritu del hombre, en las decisiones del hombre y en las acciones del hombre. Y mientras nosotros estamos esperando al anticristo, Satanás se está tragando la tierra viva. Y lo que a veces es muchísimo peor: Está sentado en el trono, dentro del templo de Dios.

Es por eso que los hombres tienden a querer controlar a sus esposas. O las esposas a los hombres. Es por eso, que los hombres violan propiedades ajenas. Es por eso, que los hijos se rebelan a los padres. La verdad es que como Dios impartió en el hombre poder sojuzgador, el hombre tarde o temprano va a dominar algo. Es por eso que muchas mujeres no se someten a sus maridos. Es por eso también, que muchos maridos, a diario, violan sexualmente a sus esposas. Es por eso que existe el legalismo en las iglesias. Es por eso que hay hombres controladores y manipuladores en el pueblo, que no necesariamente siguen la voluntad de Dios.

Es por eso que hay división eclesiástica. Es por eso que hay guerra de doctrinas. Es por eso que algunas denominaciones, que se originaron por obstinadas disputas para darle validez a sus propias ideas, carecen del poder de Dios. Porque no nacieron para glorificar a Dios, sino sencillamente para poder decir: “¿Vieron? Yo tenía razón”. Es por eso que en más de una oportunidad hacemos el papel de tontos divididos ante la nación. Es por eso que no podemos definir objetividad y propósito en la tierra. Es por eso que habiendo un templo en cada esquina, todavía no vencemos y Satanás mientras tanto destruye la sociedad, la juventud y se traga viva a la tierra. Es por eso que Satanás se ríe y piensa: “Estos tontos divididos no tienen tiempo para mí, se pelean todo el tiempo entre ellos”. Somos sojuzgadores, pioneros; lo que falta es claridad y propósito para saber para qué nos fue dada esa arma. No fue para el hermano, ¡Fue para Satanás!

Somos cuerpo todo de Cristo, y su reinado se extiende hasta donde usted lo extienda. Somos la imagen de Dios en la tierra y su opinión ante las naciones. Y si al mundo no le gusta la iglesia, es porque usted no le gusta al mundo.

(Génesis 3: 1)= Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, la cual dijo a la mujer: ¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

En este pasaje hay algo muy claro: no es importante saber si la culebra aquella andaba parada de cola, si tenía dos patas o buscar cualquiera otra cosa que no fue explicada. Pero algo allí que sí fue escrito: La serpiente era un animal, no un espíritu.

La serpiente es un animal. Diablo no es un espíritu; es cualquier persona que se deja influenciar por un espíritu. Sea humano o animal. La serpiente se dejó usar por la voluntad de Satanás.

(Génesis 3: 9-13)= Más Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?

Y él respondió: oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol que yo te mandé no comieses?

Y el hombre respondió: la mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: la serpiente me engañó, y comí.

Adán le echa la culpa a Dios (la mujer que TU me diste); Eva es más honrada, dice la verdad. Ella no estaba presente cuando Adán recibió las órdenes. El pecado entra en el mundo por un hombre, no por una mujer. Adán, – como una gran parte de los hombres -, es poco comunicativo y no le explica bien la doctrina. Eva, representación de la iglesia. Hoy estamos bastante igual. Hay predicadores que no saben explicar el propósito de Dios y Eva anda engañada.

(Génesis 3: 14-15)= Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás y polvo comerás todos los días de tu vida.

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Esta es la razón por la cual Cristo tenía que venir. No por David, ni por Israel. No tenía nada que ver con un reino judaístico, ni el enemigo era Roma. ¡Era Satanás! ¡Y la promesa de traer un rey era para sustituir su reinado! No uno nacional, literal y político. Y hay una profecía de doble referencia. Algo que habla de hoy, literal, físico, pero también proyecta un sentido futurista y espiritual. Enemistad hombre-serpiente. (Mujer-Varona). Espiritualmente establece una guerra entre dos reinos. (Cabeza-Gobierno-Autoridad)

Simiente es ZERA en hebreo. Significa: Semilla, grano, linaje, SEMEN. Una unidad con potencial creativo. Dios tiene que introducirlo en la tierra. Una simiente de otro lugar en forma de tipología. Porque la tierra no le pertenece para hacerlo y está intentando introducir en ella su propósito línea sobre línea, renglón sobre renglón, para que el enemigo no se entere quien es este que le va a arrancar la cabeza. Si Satanás hubiera sabido que Cristo era él, no le hubiese crucificado. Ninguno de los príncipes lo sabía. Por eso ni la iglesia, a veces, entiende el Antiguo Testamento. Lo que tiene que entender es a Génesis; ¡Entonces es cuando el resto toma sentido!

Y comienza a tomar simiente de otro lugar. Caín mató a Abel. Y Abel es sustituido por Set. Y Set significa, precisamente, “Simiente de otro lugar”. Sara fue estéril: simiente de otro lugar. Rebeca era estéril: simiente de otro lugar. Raquel era estéril: simiente de otro lugar. Eso produce doce tribus llamadas Israel. Pero el profeta dice que Israel trató de dar a luz, pero sólo dio a luz, viento; fue estéril. La simiente viene de otro lugar; no vino por Leví, vino por Judá. María fue virgen, simiente de otro lugar. No por voluntad de hombre, ni de carne y sangre nace la iglesia. Simiente incorruptible. Simiente de otro lugar. Nacida de arriba, no nacida de abajo. Somos la simiente destinada a derrotar el gobierno de la simiente de Satanás. Por eso usted no puede ser ni italiano, ni argentino, ni español, ni mexicano, ni tampoco decir: “Aquí se hace así”. Usted no es de aquí y hasta que no deje de ser de aquí, usted no vence.

Nacido no por voluntad de hombre, ni carne, ni sangre, no nacional ni político, judío, hebreo ni griego. Por el Espíritu, por fe, de arriba y no de abajo.

Pero; ¿Y la simiente de Satanás? ¡Qué problema! Los espíritus no se procrean. ¿Quién es el enemigo si el espíritu no tiene semen? ¿Adonde está la simiente? Los que se nos enfrentan son los demonios. Nosotros somos simiente que debe luchar contra simiente, no contra demonios. Derrotamos la simiente y los demonios quedan automáticamente sujetados. Cuando usted declara la simiente correcta, usted vuelve a la iglesia diciendo como entonces: ¡Hasta los demonios se sujetan!

Caín mata a Abel. La simiente de Satanás está en Caín. Comienza la enemistad entre simientes. Caín mata a Abel y Dios lo sustituye por Set. Caín es expulsado, sale hacia el oriente del Edén. Dios declaró que el que tocara a Caín, sería castigado siete veces. Caín es el que instituye la primera ciudad en toda la Biblia, en directa rebelión a Dios. Porque Dios había dicho “Esparcirse”, y él los agrupó. Y todavía todos quieren vivir en la ciudad y hay superpoblación. Lo que más se ve desde un avión, es tierra deshabitada.

Edifica una ciudad, centro de pecado, para cercar, sujetar y confinar. Dios había dicho: “Llenad la tierra”. Caín dijo: “No, nos quedamos aquí”. ¿Sabía usted que todas las religiones, – hoy día -, al este de Mesopotamia, donde estaba el huerto, son anticristianas? La ventana 10/40 que le dicen. Caín salió y dijo: “Pues yo adoro a Dios como se me da la gana”. Y de allí para allá, todo es anticristo. Todas las religiones de ahí hacia el este, no son creyentes. Rebeldía, raíz de rebeldía.

Dios le dijo a Caín: “Vas a labrar la tierra”. Los hijos de Caín, dijeron: “No. Yo voy a criar ganado”. Jubal, inventor de los instrumentos musicales. Hay quienes ven en esto el principio de la adoración. Se equivocaron, era para la astrología. Tubal-caín, el otro hijo, fue un artífice, inventó las armas de guerra para violencia. Lamel fue homicida y polígamo; comenzó a tener más de una mujer y tuvo la osadía de decir: “Yo también maté y si Caín será vengado siete veces, yo seré vengado setenta veces siete.

¿Sabe por qué Dios no quiso matar a Caín? Y lo dejó sellado para que saliera errante y prefirió no juzgarlo? Porque Dios nunca quiere juicio. Dios pensaba que quizás con la prueba produciría arrepentimiento y así poder volver a administrar gracia. La gracia siempre ha existido. Dios le dice a Caín: “¿Por qué estás ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?” “Si bien hicieres” (Atención: no le dijo “Si hubieras hecho bien”) Caín trajo una ensalada; Dios quería un churrasco. Dios le habla a Caín y le dice: “No me gusta la ensalada”. Pero no lo castiga como haríamos nosotros, sino que le dice: “Okay; si me cambias la ensalada por el asado con cuero, estoy dispuesto a olvidarme”. (Si bien hicieres-Futuro) Gracia. Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta, pero aún en tu estado caído, Caín, tienes dominio sobre el pecado.

Estaba imputada una parte del ser. Una decisión la cancela. Cuando usted nace de nuevo, es porque decide nacer de nuevo.

Caín le dice a Abel: Salgamos al campo. Dios le está ministrando gracia y él está haciendo como la mayoría de nosotros: “Cuando tú termines, yo voy a hacer lo que estaba pensando hacer.” Acaba Dios de ministrarle gracia y sale y mata a su hermano. Dios le dice: ¿Qué has hecho? ¿Cómo, no sabía Dios lo que había hecho? ¿Quién se acercó a quien? ¿Caín a Dios o Dios a Caín? Dios se acercó. ¿Qué está tratando? De entrar en razón a Caín. Ya ha matado al hermano, y aún así, le dice: “¿Qué has hecho?” Como quien dice. “Si me dices la verdad, te perdono”. Pero Caín le dice: ¿Yo soy cuidador de mi hermano, acaso? Entonces Dios le dice: Por cuanto has hecho esto, no porque yo te castigué, sino porque lo decidiste. Esa es la gracia del principio.

Entonces Satanás tiene la osadía más grande de todas: intentar pervertir la simiente de Dios.

(Génesis 6: 1-4)= Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.

Y dice Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años.

Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.

Toda la humanidad estaba pecando tras la simiente de Satanás. El mismo linaje de Set se pervirtió. Era sólo tipología, pero Set había nacido de voluntad de hombre y eso no era perfecto.

Los hijos de Dios teniendo relaciones con las hijas de los hombres. Este es un problema porque hijo de Dios sólo hay uno en el Antiguo Testamento, y es Adán. Para ser hijo de Dios hay que nacer de arriba. Entonces hace la distinción: hijos de Dios casándose con hijas de hombre. Esa relación perversa produce gigantes y vale la pena mencionar que eran los gigantes los que mantuvieron al pueblo sin herencia.

¿Por qué sabemos que esto es así? Sólo había un hijo de Dios: Adán. El próximo hijo de Dios, es Cristo, primogénito, y ahora es popular el término. Todo el que nace de arriba es hijo de Dios. El resto es hijo de hombres. Por eso Cristo decía: ¿Quien dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Porque tenía que llamarse la simiente de una mujer: Varona o Varón. Dios encarnado.

No hay mención de ángeles femeninos en toda la Biblia. Y en los cinco lugares donde el término “Hijo de Dios” es mencionado en el Antiguo Testamento, siempre se refiere a los ángeles. Estos ángeles que vemos aquí, son ángeles caídos, ángeles pervertidos ya, trabajando con Satanás, buscando ya eliminar la promesa de la simiente. Y para pervertir todo lo que era hijo y venía de parte de Dios, co-habitaron, se manifestaron con cuerpo, abandonaron su lugar, nunca volvieron a ser espíritu, se rebelaron a su dimensión, se quedaron en la tierra y tuvieron hijos con hijas de hombres. Una perversión satánica. Hay personas, en el evangelio, extraídas del satanismo, que revelan haber tenido sexo con Satanás.

(2 Pedro 2: 2-4)= Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio.

Aquí dice que llegó el tiempo en que Él los juzgó y aprisionó. Me pregunto, después de leer esto, por qué es tanta la gente, todavía, que descree del infierno y el castigo eterno. ¿Es tanta la fuerza de los argumentos mentirosos satánicos?

(Judas 6-7)= Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

Dice que los ángeles abandonaron su dignidad. Esto es: su función, su espíritu. Que abandonaron su morada, es decir que se manifestaron, y cuando se refiere a Sodoma y Gomorra, habla de “como”, es decir: igual que, o igual que sucedió en…

La osadía de Satanás de obtener un semen falso. Satanás no se puede procrear. No es creativo; no puede crear simiente. Lo que sí puede hacer, es tomar a uno que sí tiene poder de procreación y simiente, y pervertirlo causando que la simiente de Dios se pervierta y carezca de propósito. Es decir: Rebelión. Su enemigo es el misterio de la iniquidad. ¿Por qué? Porque rebelión, es la simiente de Satanás.

Satanás quiere pervertir su sangre y engrandecer su carne. La perversión de Satanás siempre produce carne grande, gigantes. Ego, Yo, Humanismo: producen gigantes en la tierra. La glorificación de la carne es el centro del humanismo y el liberalismo en la tierra. La glorificación de la carne es el espíritu de iniquidad que ya opera en nosotros. En Tesalónica se le dijo que ya estaba en acción. En 1 Juan 3:8 dice que: El que practica el pecado, es un diablo. Si usted cae, se le perdona, pero si lo practica, es un diablo. En Apocalipsis dice que el dragón y la serpiente antigua hacen guerra con los que guardan el testimonio. Pero en Corintios dice que le vamos a entregar el reino, la autoridad, el dominio de nuestra conciencia. El Reino de Dios, tiene que ser entregado a Dios.

David es el prototipo. Le trataron de dar la armadura tradicional y religiosa, y no funcionó. El dijo: ¡Al diablo con la costumbre, con la tradición; dame la roca! Dame a Cristo. Y le partió la cabeza al diablo. Siendo Goliat un gigante tan grande, ¿Cómo no le dio en otro lugar? Tipología: La Simiente de Dios herirá a la simiente de Satanás en la cabeza.

David con la armadura tradicional no podía moverse. Dijo: “Esto me traba, me obstaculiza, me molesta, no me deja mover con libertad”. Se la sacó y tomó cinco piedras (Que son los cinco ministerios: apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro) y golpeó a Satanás en la cabeza.

¿Qué le dijo al final? ¿Le dijo: te voy a matar porque eres malo? ¿O le dijo: te voy a matar porque te lo mereces? O: ¿Te voy a matar porque soy mejor y más bueno que tú? No. En absoluto. Nunca dijo tal cosa. Le dijo: Te voy a matar porque eres incircunciso, corruptible. Yo soy incorruptible. Yo tengo pacto con Dios, y tú no lo tienes. Si él pudo, es todo lo que usted necesita. Tirar las rocas del hades en contra del espíritu de la rebelión.

Una rebelión no significa que usted rompe sillas o que patalea. La peor rebelión es la silenciosa. Oír la verdad, y no hacerla. Todo lo que se opone a Cristo, es anticristo. El que no congrega, desparrama. O está usted en el propósito, o está en pecado. Porque pecado, en el original, es la palabra AMARTÍA, Y SIGNIFICA: “No Dar en el blanco”. No significa adulterio, que parecería ser el único pecado dentro de la iglesia que nos preocupa. Veamos para ilustrar, cual es el trato de Dios con los adúlteros y los fornicarios: los amaba, los ministraba. En cambio, a los fariseos, a la iglesia religiosa, les decía: ¡Víboras! ¡Ladrones! ¡Hipócritas! ¡Sepulcros blanqueados! ¿Usted quiere saber lo que es pecado? Pecado es saber qué hacer y no hacerlo. Eso es considerado como REBELIÓN. Es nuestro enemigo más grande. La simiente de Satanás sólo se procrea a través de la simiente de Dios. Es tiempo de cerrarle la puerta a Satanás y darle señorío a Dios.

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Principios Apostólicos

Contundente: los ministerios fueron dados por Dios para madurar gente. Todos tenemos una medida de gracia conforme a la gracia que tenemos al frente. De manera que la gracia que tiene el apóstol, el profeta, el pastor, el evangelista y el maestro, no es para ellos, ¡Es para el pueblo! Porque el énfasis de Dios es levantar hombres que tengan la gracia para transferir el don de Cristo al cuerpo.

El problema que Cristo tenía, era que tenía la unción sobre un cuerpo singular. Pero al irse a la diestra del Padre, tenía que trasladar esa unción al cuerpo plural. Pero como ningún hombre podía sostener esa dimensión entera, él la dividió en cinco componentes o cinco corazones: corazón apostólico, corazón profético, corazón pastoral, etc.

La persona que es apóstol o profeta, no recibe el llamado por promoción. Los llamados de Dios son desde antes de la fundación del mundo; antes de Génesis 1. Dios no es impulsivo. Él no elige a alguien cuando tiene un problema. Ese alguien indicado nace en el tiempo indicado en que el problema existe. Lo único que le queda a esa persona es descubrir para qué nació y así poder resolver el problema.

Usted puede haber nacido para ser algo y jamás llegar a descubrirlo. O puede pervertir el don por falta de enseñanza o entrenamiento. Usted no puede desarrollar lo que no entiende. Porque los dones se desarrollan; eso lleva a la madurez. Hay profetas maduros y profetas inmaduros. Hay profetas que no saben qué hacer con lo que reciben. Están en desarrollo. El problema es si ellos no lo entienden y creen que ya están y ya son.

Hay quien recibe una palabra y cree que va a estallar si no la da. Ese es un profeta inmaduro. Al principio Dios nos ministra así para que usted sepa que es Dios, para que usted crezca. Una vez que usted tiene claro que ese es Dios, ya no estalla; venga la palabra que venga.

Hay gente que dice la palabra en un momento en que no debe, o que profetiza fuera de orden. O trae corrección cuando no debe. A veces, esa palabra, es sólo para interceder, no para darla. Todo esto se aprende. Claro, necesitamos una iglesia diestra en esas cinco gracias para poder desarrollar todo lo que Dios envía. El problema es que como no tenemos muchas así, hay gente que anda saltando de una a otra buscando donde desarrollarse. Y no son necesariamente rebeldes.

Si usted mete un águila en un gallinero, aunque tenga el mismo tamaño que las gallinas, el águila siempre ve más; porque no es gallina, es águila. Aunque todavía no sepa volar, ya tiene visión.

Estos dones de Efesios 4, llevan la gracia que es para madurar la gente. Lo que madura la gente es la transferencia de la gracia del don, no las palabras. La información no lo madura a usted; si fuera así, el humanismo ya habría hecho la obra de Dios.

Tenemos títulos por promociones también. Gente que comienza una clase bíblica le va muy bien. Se forma en una iglesia, la iglesia tiene éxito, el hombre tiene carisma, la iglesia le crece; se subdivide, forma células. Cuando se quiere acordar, tiene veinticinco iglesias. Entonces recibe el título de apóstol porque tiene veinticinco iglesias. Lo es, pero por promoción y posición, no por gracia.

Porque los apóstoles de Efesios 4 nacen apóstoles, no surgen por promoción. Tienen un mensaje apostólico, no una unción de administración gerencial. Si usted es un buen gerente, puede tener una iglesia muy grande. No necesita saber predicar, le alcanza con ser un buen gerente. Al cabo predicar, desde el ángulo humano, puede predicar cualquiera. El pastor no está llamado necesariamente a predicar; está llamado a pastorear. Y él, lo que sí tiene que hacer, es elegir qué se le da o qué no se le da a la iglesia.

La cabeza, es la cabeza administrativa. El púlpito es la cocina desde donde se nutre la iglesia. Lo que va al púlpito depende de la condición del cuerpo. Si necesita vegetales, se le da vegetales; si necesita frituras, se le da frituras.

Hay maestros, pastores y profetas que profetizan en una iglesia local. Erróneamente los confundimos con los maestros, pastores y profetas de Efesios 4. El pastor de Efesios 4 viaja con un corazón pastoral que transmite ese corazón a pastores de todo el mundo. Porque han sido dados al mundo completo, a la iglesia corporal, no a la local. Vienen de la iglesia local, pero su palabra es para el cuerpo de Cristo. Y hay muchos que son de gran éxito en la iglesia local, pero no son de Efesio 4; hay que entender definitivamente esto.

Lo que ocurre es que cuando Dios restaura un ministerio, se hacen famosos los títulos. Muchos, que eran pastores, cuando comenzó el tiempo profético, se convirtieron en profetas. Digo: ahora que estamos en un tiempo apostólico, ¿También se convertirán en apóstoles? Sí. ¿¿Qué?? Digo que sí, que ya lo estamos viendo. Hay algo que debe decirse: nadie está habilitado para decir que a partir de tal día, al Señor Fulano hay que llamarlo Apóstol. Si el pueblo, por discernimiento, reconoce su voz, lo va a rotular así; haya acuerdo de hombres y nombres o no.

Hay una realidad insoslayable en el ministerio profético: Mucha es la gente que hoy profetiza en las iglesias, pero muy pocos son de Efesios 4. Y apóstoles menos todavía. Nominales, posicionales, promocionados por organizaciones, (Que se necesitan, hay que decirlo), hay muchísimos, pero conforme al don de Cristo, no tanto.

Cuando un pastor de Efesios 4 ha ministrado en la iglesia, la gente se pastorea a sí misma, porque su gracia ha sido trasladada. Cuando un verdadero profeta ministra en una iglesia, la iglesia se convierte en militante, se acaba la consejería. Cuando el que ministra es un verdadero apóstol, la iglesia adquiere sabiduría para edificar y pasa a tener un espíritu pionero.

Cuando un verdadero evangelista de Efesios 4 ministra, no viene a predicar la cruz. Porque el verdadero evangelista es dado a los santos, no al mundo. Causa tanta convicción en el pueblo que toda la iglesia se convierte en evangelística y no se necesitan carpas, campañas, trataditos, luces de colores ni ruido. Porque la idea de los ministerios es capacitar gente para que la gente haga, no tener que hacer cosas para la gente o en lugar de la gente.

Es simple: yo le puedo trasladar a usted la gracia que a mí me ha sido dada cuando compartimos una misma mentalidad, cuando a usted le duele lo que a mí me duele. Cuando le apasiona lo que a mí me apasiona.

Ahora; cuando a usted le causa risa lo que a mí me causa dolor, o cuando a usted lo deja indiferente lo que a mí me pone loco, no estamos compartiendo la misma gracia. Somos salvos, bendecidos y hasta aprobados como hijos de Dios, eso no está en discusión, pero no tenemos la misma gracia, la misma unción. Somos dos corazones que palpitan en diferente ritmo.

No entendemos lo que es unidad. Creemos que unidad es amistad. Dios no edifica su reino por amistades. Vamos por partes: si su corazón palpita por lo mismo que palpita el mío, lo busco y nos vemos. Pero si eso no se da, lo bendigo, oro por usted a distancia y lo re-que-te-amo en Cristo, pero ni le busco ni le veo porque no tengo tiempo para hacer relaciones sociales disfrazadas de “trabajo para el Señor”.

Eso era, exactamente, lo que le ocurría a Pablo en el momento de escribir la segunda carta a los Corintios. Él veía que había falsos apóstoles que intentaban ganar espacios de poder siendo blandos, permisivos. Pablo, en cambio, era un duro. Pero era duro porque era padre. Un padre no vacila en ser duro si con eso corrige al hijo.

(2 Corintios 12: 12 )= Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.

La palabra MILAGROS que se usa aquí, es la palabra DUNAMIS. Es exposición de poder divino. Es la misma palabra usada en Hechos 1:8 donde dice Me seréis testigos. Allí la palabra es MARTUS. La palabra MILAGRO, entonces, aquí, es: tener poder divino para ser mártir. Ahí es donde se empiezan a bajar algunas de las manos que suelen levantarse cuando usted pregunta quien siente ser apóstol.

Es la habilidad de caminar por un mundo de muerte y salir vivos. Introducirse en un mundo amenazante y desconocido y salir victoriosos. Este mensaje es el que se tiene que estar predicando hoy en nuestras iglesias. Si se mete un falso apóstol en la iglesia y predica otra cosa, puede producir verdaderos estragos espirituales.

(Hechos 20: 22 )= Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me habrá de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.

Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

Pablo dice que va ligado en el espíritu. La palabra LIGADO es la palabra DIO, “Que viene bajo el peso de su propia decisión” Y que va tan resuelto a terminar la voluntad de Dios, ¡que ni de Dios mismo hace caso!

Y cuando Dios le dice: (Porque el Espíritu Santo con mayúsculas, es Dios) “Pablo, no vayas”, y Pablo con tremenda madurez le contesta: “Yo sé, Dios mío, que estás tratando de protegerme; yo te entiendo. Pero alguien tiene que hacerlo. Si no lo hago yo, lo va a tener que hacer algún otro. Así que no me digas nada, y déjame ir”.

Ese es Pablo. Se da el flujo de dirimir cosas importantes con Dios. Cosas que no tienen nada que ver con él, sino con el propósito de Dios. Esto, fíjese, nos deja cinco puntos que, para ser honestos con el título de este estudio, podemos llamar Principios para el Apostolado de Efesios 4.

PRIMERO

Un apóstol es alguien que está atado a terminar la voluntad de Dios. No piensa en otra cosa, no lee otro material, no canta ninguna canción que no tenga que ver con esto. Camina para edificar una mentalidad que sea adecuada para terminar la obra de Dios. Viene para madurar gente y preparar un ambiente adecuado para terminar la carrera.

SEGUNDO

Un apóstol tiene un sistema o tabla de valores diferentes a lo que cualquiera creyente normal tendría. Todo creyente estima su vida como lo más valioso. El apóstol no estima su vida; no le interesa su reputación ni “el qué dirán” de la gente. No cambia su mensaje de acuerdo con su audiencia. Le dice ¡Arrepiéntete! A los publicanos y se mete en la cámara del rey y el mensaje es el mismo. El verdadero apóstol no le teme a la gente, sólo a Dios. Esa es la mentalidad que tiene que tener la iglesia. Si su mensaje tiene un punto de compra, su mensaje va a ser comprado.

TERCERO

Un apóstol es un hombre que tiene una relación diferente con Dios. Mire Pablo: “Sí Señor, ya te escuché que me quieres cuidar y me anticipas lo que me va a ocurrir; pero ahora perdóname, estoy muy ocupado”… “¡Padre…! ¡Si es tu voluntad!” – Está bien, muy humilde de su parte, pero eso no es un apóstol. Pablo discutió en forma adulta con Dios; Abraham hizo lo mismo. Moisés hizo lo mismo. Somos cooperadores de Dios; somos co-herederos, no somos siervos. Los siervos no heredan, los hijos son los que heredan. Hay hombres que se comunican con Dios durante las veinticuatro horas del día; otros, durante los quince o veinte minutos de devocional diario. Esa es la diferencia.

CUARTO

Un apóstol está comprometido o preocupado sólo con la finalización de la misión. No se distrae con política ni programas religiosos. A la hora del mensaje, no tiene amistades que lo influyan. En Apocalipsis 1, Cristo dice que el candelero es la iglesia. Estudiando el candelero, en Éxodo 25, vemos que el candelero tiene que ser de un solo pedazo, sólido. Las unidades del cuerpo de Cristo no pueden tener remaches; no pueden ser aleaciones distintas. La luz de su iglesia depende de la gente a la que usted se une. No todos entienden esto, incluido el liderazgo. Puede unirse, pero si no hay un propósito común, esa unidad no sirve.

QUINTO

Un apóstol es dueño de una mentalidad fuerte, que considera al peligro como gozo. No le teme a la persecución porque la persecución purifica a la iglesia; y la oposición la madura. Es la iglesia que Cristo deberá encontrar cuando llegue. Por eso Él pregunta si encontrará fe en la tierra cuando vuelva. Él sabe que todo el mundo tiene su fe depositada en el cielo, no en la tierra. Son las mismas palabras que hemos leído siempre, pero hoy vemos desde una mentalidad apostólica.

Sin embargo lo que toca el corazón del apóstol, son los milagros. Cuando leemos los Hechos o los evangelios, siempre vemos que los milagros están en el contexto de un envío. Ser apostólico, es ser enviado, ser pionero. El hecho de hacer un milagro es un arma que se le da a la gente que siempre está mirando a nuevas zonas geográficas espirituales. Cuando es necesario sacar un milagro para penetrar, entonces ahí se obra el milagro.

Es por eso que hay mucha gente que viaja a visitar naciones, pero jamás las penetra. Hay una mentalidad misionera donde viajábamos para sembrar porotos con los lugareños. Usted puede pasarse toda su vida así. Va a ser socio honorario de las máximas industrias del poroto, pero nunca va a penetrar esa nación. Penetrar una nación, es cambiarle su cultura. Y para eso se necesita algo más que sembrar porotos. Dios bendiga a los misioneros, pero no es eso lo que estamos mayoritariamente haciendo. Fíjese el verdadero manual apostólico que se inserta en todo el capítulo de Mateo 10, en Mateo 4:23, Marcos 9:6 y Hechos 13:1.

Dios llama a los discípulos y, cuando los envía y les cambia la jerarquía, ya no son discípulos, son apóstoles. Les dice que no pasen por Samaria, que entren en Jerusalén y que busquen la casa. La casa, allí, son las iglesias. Buscad la casa que es digna; y si la hallas digna, deja que entre la gracia. Si no la hallas digna, recoge tu gracia y vete.

Más principios desde otro plano.

PRIMERO

Un apóstol no ministra en cualquier iglesia. Estamos llegando a un tiempo donde la iglesia se va a tener que reunir en un solo cuerpo a nivel de ciudad para recibir impartición apostólica. Eso de estar visitando casas y casas, ya no va más. No hay tiempo para que alguien vaya a una nación y esté dos meses para visitar veinte o treinta iglesias como se hacía antes.

Tenemos que humillarnos, reunirnos y, en tres días, recibir por la palabra el cambio de mentalidad que usted luego va a distribuir de acuerdo con su redil para que la enseñanza se extienda, cumpla con su cometido y esa palabra no vuelva vacía. De lo contrario el vino se pierde porque no hay un odre donde echarlo. Mientras hay casas dignas donde echar el vino, hay otras donde todavía están peleándose porque el mensaje es muy profundo.

SEGUNDO

El apóstol siempre vive en zonas peligrosas. Angustia espiritual, oposición frecuente y dureza física.

(1 Corintios 4: 9-15 )= Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.

Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, más vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, más vosotros fuertes; vosotros honorables, más nosotros despreciados.

Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados y no tenemos morada fija.

Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.

Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.

No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados.

Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.

TERCERO

El apóstol, es evidente, tiene un espíritu paterno. Un espíritu paterno es aquel que desea que el hijo sea mayor que él. Acá se elimina la otra mitad de apóstoles contemporáneos que habían levantado sus manos.

Le da todo lo que él tiene, y todo lo que él tiene es para dárselo, porque su verdadero deseo es que él mengüe y usted sea el producto. Aquí vemos que mientras él es abofeteado, la iglesia crece; mientras él es despreciado, la iglesia madura; mientras él parece insensato, la iglesia es prudente. Y es como que con cada garrotazo que recibe, transfiere la gracia. Porque a eso vinieron los ministerios: a transferir la gracia, no a quedársela para lucimiento personal.

Aquí dice que somos extraídos últimos o postreros. Para poder entender esto, tengo que explicarle que en aquel tiempo, el deporte más popular era el de los gladiadores. Era una especie de estadio cuyas tribunas se llenaban de políticos, nobles y plebeyos. Todos gritando como locos mientras en la cancha, los gladiadores luchaban contra los animales. Pero en el final de la jornada, como plato fuerte, sacaban a un preso, – Generalmente un cristiano, apóstol -, y lo arrojaban a la arena, sin armas y frente a feroces animales hambrientos. Ese era el espectáculo del día: ver como los animales, en un santiamén, destrozaban a ese pobre hombre indefenso.

Pablo dice: Hemos sido como aquellos que fueron extraídos últimos y todo el mundo entendía de qué hablaba Pablo, porque el deporte era muy famoso y tremendamente popular. Es como si hoy tomáramos ejemplos del fútbol, del básquet o del béisbol.

También cuando lo trasladamos a la terminología de hoy, que vemos que todo lo que Dios ha hecho en la iglesia: prosperidad, fe, santidad, integridad; todos los moveres, toda unción, gracia, gozo, todo ha sido preparatorio para traer lo último: los apóstoles.

Los apóstoles, ahora, con todas las herramientas que se ha restaurado, van a comenzar a edificar la casa de Dios. Con la integridad, con la prosperidad, con la fe, con la santidad, con el poder del Espíritu, con el gozo y con el balance de u fundamento apostólico, poner cada pieza en orden. Y construir la casa de Dios. Son los peritos arquitectos, eso era lo que decía Pablo.

Lo que es importante que usted vea, sin embargo, es lo que dice en el verso 9. Dios nos ha exhibido. Eso significa: Dios hace esto. Note que aquí los milagros de Pablo al salir con vida de este tipo de escenario, no son para entretenimiento. El Espíritu Santo nunca se involucra en entretenimiento.

No me interesa cuan ungida parezca la canción. Hay quien canta hermoso y le eriza los cabellos a todo el mundo cuando canta, pero por favor: jamás confunda eso con la unción. Alguien quiso saber, en una ocasión, qué cosa era la unción. Un hombre de Dios le respondió: ¿Ve usted aquel hermoso pájaro cantando sobre el cable de energía eléctrica? – Sí, lo veo; ¿Eso es la unción? – No. – ¿No? Se quedó confundido. – No. ¿Ve usted aquella hermosa vaca pastando y mugiendo en ese campo verde? – ¡Ah, sí, la veo! ¿Eso es la unción? – No, tampoco. – ¿Tampoco? Se quedó más confundido aún. Dígame, entonces, ¿Qué es la unción? – Mire: si un día llega usted a ver a esa vaca sobre el cable de energía eléctrica trinando maravillosamente como el pájaro, ¡¡¡Eso es la unción!!!

Tenemos gente tan talentosa que nos puede entretener horas con su arte que nos juramos que son ungidos. El Espíritu Santo, en la Biblia, jamás aparece para entretener.

Luego dice, en el verso 10: Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, débiles. La palabra DÉBILES, es la palabra que significa “Totalmente dependientes de otro”. No tiene que ver con debilidad física, sino débiles en el sentido de que el apóstol siempre se mete en circunstancias donde si Dios no lo libera, lo matan. ¿Cuántos quieren ser apóstoles, ahora?

Esta es la mentalidad que tenemos que poseer para que Cristo regrese. Todos, no solamente el líder; la iglesia. Una iglesia apostólica donde lo primero será último y lo último primero. Y cuando digo “iglesia apostólica”, no me refiero, obviamente, a las cientos o miles que han elegido denominarse de esa manera, sino a las auténticas que no abundan, precisamente.

Tenemos valores humanos y seculares para describir las unciones de Dios. Esto, aquí, nos dice que el apóstol es alguien que posicionalmente siempre está colocado en un lugar de dependencia. No de dependencia inmadura ante Dios, sino de dependencia en el sentido de que si Dios no está con él, no sale con vida. Porque cada vez que abre la boca entra en una esfera tan desconocida que saca lo peor de la iglesia.

Aquí está diciendo Dios en el verso 11: son gente con un estilo de vida contrario a los demás. Lo que la gente considera éxito es una estabilidad, con su casita y todo eso. El apóstol le arranca la familia y se va de una nación a otra y empieza allá y a los tres meses está en otro lugar. El que no lo es, no está dispuesto a hacer eso. Es una gracia inerte en la persona. Vive una vida incómoda por lo que tiene que hacer, pero lo considera un gozo.

Lo importante, aquí, es lo que le dice en el verso 16: Por tanto, os ruego que me imitéis. Muchos le hubieran dado gracias a Dios si no hubiera incluido ese verso allí. Pero sí que lo incluyó. Hay que imitarlo.

Él tiene el deseo de que la gente siga el ejemplo. Él tiene el deseo de cambiar los valores de la escala con la cual la iglesia está midiendo el éxito hoy. Estamos midiendo éxito a través de los ojos del mundo. Éxito es madurez, no numerología.

La gente cree que lo más exitoso es el número y los números. Creemos que somos más importantes si producimos hechos comentados: traer predicadores famosos, fabricar grandes congresos, mirar el “dime con quien andas y te diré quien eres”. Gente graduada en mil institutos que hoy no logran entender el propósito de Dios. Gente que pregunta cuanto dinero tiene usted y le dice, entonces y como consecuencia, cuanta fuerza tiene su iglesia. Esa es una escala errónea para medir los verdaderos ministerios de Dios. Porque los verdaderos ministerios de Dios, en la Biblia, nunca fueron famosos. Y Dios es el mismo siempre.

Tenemos que entender lo que Dios nos está diciendo a través de la palabra. El apóstol siempre está dándole la cara a situaciones de muerte. Situaciones de muerte ante el mundo, física, o de relaciones. Al apóstol, aunque no quiera, a cada rato se le muere una relación.

Muere a status social y a beneficios: muere a prosperidad financiera personal: muere a todo tipo de popularidad; muere a su reputación. Si usted tiene una dinámica operativa de apóstol en su vida, diariamente está muriendo a algo. Porque tiene que tener un espíritu de Mártir.

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Gérmenes del Cambio

Alguna vez usted se ha puesto a pensar que cuando Abraham salió de Ur de Caldea, no era el único que iba por ese camino? Era una ruta muy transitada. Iban cientos, miles quizás, pero el único que tenía destino preciso, visión eterna, mandato concreto, era Abraham. ¿Sabe por qué? Porque era en el único que había un germen llamado “fe”. Bueno; la Biblia es un libro cualquiera para muchos, pero no para el que tiene el Espíritu Santo, porque el que está lleno del Espíritu de Dios, tiene el mismo germen que tenía Abraham, y por lo tanto, tiene el mismo destino, la misma visión, el mismo mandato y, naturalmente, la misma promesa y la misma corona de gloria. Esos gérmenes, son los que en definitiva, le abren la puerta a usted a la dimensión de la verdadera palabra de Dios.

Le ilustro: si quiere reiterar su pacto, el germen está en Esdras; si desea saber como sobrellevar tiempos de transición, el germen está en Nehemías; si necesita tener bases para convivir con Babilonia sin contaminarse, el referente es Daniel; si su interés pasa por saber como se puede ejercer gobierno divino, el germen es José; José de Egipto, se entiende; ahora si lo que quiere, en cambio, es conocer el modo de traspasar de lo antiguo a lo nuevo de Dios, ese germen está en Éxodo. Y allí vamos a estar hoy: en Los gérmenes del cambio.

Pero vamos a ponernos de acuerdo en algo: la Iglesia tiene que andar de acuerdo con los tiempos. Si usted sale de Río de Janeiro, en avión, en pleno enero o febrero, con treinta y cinco grados, vestido con bermudas y musculosa, y dos horas más tarde, que es lo que tarda el vuelo, aterriza en Atlanta, Estados Unidos de América, se queda petrificado de frío con esa vestimenta. Va a tener que cambiar de prendas en pleno vuelo, antes de llegar. No después, ¿Entiende? A veces, la iglesia se resiste a ese cambio; sobre todo cuando aún nadie ha podido ver el futuro cambio de clima. Entonces allí es cuando se ve impotente, inútil y, si se baja con cinco bajo cero de bermudas y musculosa, puede verse hasta ridícula.

La iglesia, – recuerde -, es una escuela donde se prepara la gente para ser standard en la sociedad. Si usted no trabaja, por ejemplo, no puede impartir ningún standard. Porque “vagos”, ya sobran por allí. Si usted quiere liderar para excelencia, tiene que partir de la base de la excelencia de la iglesia. Si no la tiene, no puede impartir excelencia. La iglesia que Cristo va a venir a buscar, no es una iglesia de “vagos” o teóricos; la vida será suministrada por la vida, no por la información o la cultura.

En el libro del Éxodo, en los 51 versículos que conforman el capítulo 12, hay encerrados doce puntos, doce estaciones, doce principios, doce gérmenes que motorizan, dan vida y activan este duro, progresivo y delicado proceso de salir del esquema del viejo Egipto y penetrar en el siglo veintiuno a la tierra de leche y de miel que tenemos prometida para los tiempos finales. ¿Los vemos?

Pero tenga cuidado; vamos a tener que elevarnos por encima de la revelación angosta de la salvación y entrar en un lugar especial. Salir de un lugar donde no conoce a Dios – Aunque usted crea en Él y hasta le crea a Él -, y entrar a uno donde sí lo conoce. No basta con salir, hay que entrar. Muchos salieron, pero sólo dos entraron. Entienda que Josué y Caleb, son dos hombres en la lectura antigua y literal, pero son dos mentalidades en el tiempo presente. Salga de la historia, por favor. Hay una mentalidad que sale y otra que se muere en el desierto.

UN CAMBIO SIEMPRE OCURRE EN MEDIO DE UNA CRISIS

Éxodo 12: 29-30)= Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono, hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.

Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto.

Primero: medianoche, en la Biblia, no es un tiempo cronológico; es un tiempo donde algo está por morir y algo está por nacer. Es la hora más oscura del día; la hora de la crisis. Pero al mismo tiempo, la hora en que nace el nuevo día. Es el día del gran clamor del antiguo sistema, porque el poder productivo de ese sistema (Eso es el primogénito), acaba de morir.

Ese primogénito, dio un sistema que alguna vez fue bueno, pero que ahora ya no tiene poder reproductivo. El clamor obedece a que la religión ha perdido su reproducción, pero es un nuevo día para el que oyó la voz profética. Levántate y resplandece, dice la Palabra. ¿Cuándo? Cuando las tinieblas cubren la tierra. Allí es donde la iglesia funciona mejor; no es el momento de irse al cielo. Cuando el clamor nos anuncia que la religión se vuelve insuficiente, es tiempo del cambio.

UN CAMBIO TIENE LA DIRECCION DE UNA VOZ PROFETICA Y APOSTOLICA

(Éxodo 12: 1)= Habló Jehová a Moisés y Aarón, (Allí está el ministerio profético y apostólico. No le habló ni al pueblo ni a los líderes de las tribus. No le habló a los padres de las familias ni a los ancianos experimentados. Le habló a dos hombres, sólo a dos, y eso movió a toda una nación.)

No hay mover de Dios que no tenga la cara de un hombre. Si usted reconoce esa voz, bárbaro; pero si no es así, se queda preso en Egipto. Necesitamos tener un mensaje que nos dirija a través del desierto. No se trata de dones, se trata de reforma. Un don no le cambia la mentalidad a un hombre. Un mensaje apostólico destapa las orejas de un pueblo sordo.

Hoy, hay multitud de voces. Usted debe discernir. Si no lo hace, se pierde en el desierto. ¿A quien se parece su oración? ¿Qué vocabulario identifica su mensaje? ¿Cuál es la cultura de su iglesia? ¿Cuál es el Cristo que está forjando? ¿De donde saca los principios que aplica cuando dirige su iglesia? Esos principios vienen de sus verdaderos padres espirituales, aunque usted no los conozca. Padre no es el que engendra; padre es el que cría. Padre no es el que le trae a usted el evangelio; padre es el que lo lleva caminando dentro de él en los momentos más difíciles.

Necesitamos un Moisés, un patrón, un mensaje. Un mensaje que puede ser vestido y revestido de cien formas, pero que mantenga en claro un objetivo: salir, andar y entrar.

EL CAMBIO NO ES CONTINUIDAD: ES UN NUEVO COMIENZO

(Éxodo 12: 2)= Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero de los meses del año.

¿Usted se imagina que un día del mes de julio o agosto, que aquí en Argentina son bieeen helados, llegue Dios y diga: “Bueno… Ahora vamos a empezar de nuevo… Hoy es primero de enero, estamos..?” ¿Se imagina los alaridos y los aullidos de incomprensión, indignación y descontento por tamaña sorpresa? ¡Pero Señor! ¡No puede ser! ¡Mira que frío que hace! ¿Cómo va a ser primero de enero? Entonces Dios dice: “No me importa qué día es para ti; yo lo cambio AHORA.”

El cambio, la reforma, es un nuevo comienzo. No puede usted agregar nombres, datos o información a su vieja agenda. ¡Tiene que abrir una agenda nueva! No puede aggiornar su vetusto ministerio; tiene que inaugurar uno nuevo.

Egipto, Asiria o Babilonia edificaban con ladrillos. Usted no puede copiar eso. Su edificación no es con ladrillos porque los ladrillos se fabrican con moldes standard. Dios le ordena a usted que, antes de edificar, fabrique piedra por piedra. La belleza de la edificación de Dios consiste en que, como no se usan moldes, cada piedra de su casa es única, diferente, distinta, original y tiene vida propia. Se le pide ropa, no uniformidad de ropa. Porque cuando la gente ve gran variedad de ropa, se atreve y entra; pero cuando ve uniformidad, piensa que el cupo ya está completo y pasa de largo.

Un nuevo comienzo no tiene en cuenta títulos, posiciones o prestigios. ¡Pero pastor…! ¡Yo llevo veinte años en esto..! No me interesa. Siéntese, aprenda un rato y después salga en una nueva dimensión. Es la única manera en que podrá ser de utilidad y no de estorbo.

¡Ya está! ¡Cambié! Silencio; usted recién ha empezado. La prioridad ya no es su ministerio; la prioridad es Dios. De Él depende usted, no de su entorno. Toda su vida tiene que ser agendaza y controlada por Dios. Son muy pocos los que hacen eso. La mayoría quiere meter a Dios en sus vidas. No funciona. Él no cabe ni en su vida ni en ninguna otra. ¡Es Dios! ¿Nadie se lo dijo?

Cuando comenzó a llover el maná, el primer problema lo tuvieron las mujeres. ¿Qué hacemos con esto? – Dijeron -, ¿Cómo lo cocinamos? ¿Va hervido, al horno o a la parrilla? Eso mismo pasa hoy con los nuevos mensajes. Por eso los rechazan. Todo tiene renovación. No es gatopardismo; cambiar de un modo tal que no cambie nada. El cambio arranca desde cero; ¡No hay experiencia que valga! ¡El que manda es Dios!

UN CAMBIO NECESITA ENTENDIMIENTO DE SACRIFICIO

(Éxodo 12: 3)= Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: en el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.

Más si una familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.

(Verso 6)= Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

Está muy claro. En un cambio profundo, todos tienen que sacrificar algo al mismo tiempo. “Es que… en mi iglesia…Dios está haciendo otra cosa, entiende? “. “Es que nosotros estamos… en otra onda, en otro sentir…” No. Eso es religión. Entiéndalo. El sacrificio es parejo, repartido y simultáneo.

Otra: hay un tiempo para sacrificar, no es cualquier día. “Es que…todavía no estamos preparados…le estamos dando tiempo al tiempo…estamos observando…” ¡Cuidado! Cuando Dios dice YA, si usted se queda observando, no sale, eh? No puede sacrificar solamente el pastor, su familia y tres o cuatro de los que lo rodean. Toda la congregación tiene que inmolar el cordero.

Un cambio implica desprendimiento. Una reforma trae dolor. Una transición acarrea pena. Si usted no siente nada de esto, usted no está cambiando; está tratando de adaptar sus ideas, sus tesis, sus doctrinas, a ese cambio. No funciona así. Usted va a tener problemas, eso es seguro; Satanás se encarga de arrimárselos. Si no lo hace, es porque lo suyo no le molesta para nada.

Hay un tiempo preciso: Ente las dos tardes. Ni de día ni de noche. Esto implica confusión. No se preocupe; todo cambio trae confusión, crisis, lo vivimos. “Ah, hermano… estoy esperando tener paz…” ¡Basta! ¡Lo que usted está esperando es que Dios le confirme mil veces lo que ya dejó escrito en la Biblia! Oiga: no la va a hacer, ¿Estamos?

EL CAMBIO ES PEREGRINAJE E INCLUYE URGENCIA

(Éxodo 12: 11)= Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la pascua de Jehová.

Comer vestidos, apresuradamente, denota urgencia. Cuando José recibe el sueño que le ordena salir con el niño a Egipto, el mensaje es confuso. ¿Cómo va a llevar al niño justo al sitio más peligroso? Era sólo un sueño. Obedeció igual. Si no obedecían, morían el niño, él y toda la llamada “Sagrada Familia”, ¿Se da cuenta?

Ceñir los lomos, era levantar las faldas. Porque los hombres usaban faldas muy largas y, si no se las levantaban, no tenían libertad de movimientos para correr. El Nuevo Testamento habla de ceñir los lomos del entendimiento. Esto implica que todo lo que estorbe, sea lo que sea, deberá ser dejado de lado si es que va a cambiar de lugar. Egipto tenía una mentalidad vieja y clamaba angustiado. Israel tenía una nueva mentalidad y se movía.

EL CAMBIO EXIGE PUREZA PERSONAL

(Éxodo 12: 15)= Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras cosas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.

(Verso 17)= Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua.

(Verso 19)= Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel.

Dios permite cualquier equivocación externa, pero juzga fuertemente a los corazones incorrectos. Pureza interna en la casa. Somos la casa de Dios. ¿Cómo se sabía, en una sinagoga, si el que entraba formaba parte del pacto o era un extraño o extranjero? Por la marca; la circuncisión. Había que mostrar, sin escapatoria. Por eso dejaban a las mujeres afuera. Con ellas no había modo. Hoy, bajo otro pacto, cuando usted llega a su templo, el que le recibe no es el portero; es el Espíritu Santo; Él sabe muy bien si usted está circunciso o incircunciso. El portero, puede franquearle el ingreso, aunque no le conozca, con un: “Bienvenido hermano”; cuestión de discernimiento. El Espíritu Santo no se equivoca. Actitud SIN-CERA.

UN CAMBIO IMPLICA UN ESTILO DE VIDA INMUNE A LA CRISIS

(Éxodo 12: 22)= Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.

Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.

Estamos hablando de un estilo de vida donde decimos: no es permitido que el heridor toque mi casa. Mientras todos los reinos del mundo están menguando y se tienen que unir para hacerse fuertes, la iglesia es lo único que, – pese a todo -, sigue creciendo. Aquí habla de que en el momento del juicio, la sangre va a ser la evidencia por la cual su casa no será tocada.

Usamos esto para salvación y está bien, pero Dios dice: “Si no veo la sangre del sacrificio en tu casa, el heridor te va a tocar”. En un cambio, el que no sacrifica, queda vulnerable al enemigo. Entonces usted dice: ¡Señor! ¿Por qué me pasa esto? Porque la nube se movió y usted ya no está debajo. Y cuidado, que el sacrificio puede ser darle un corte a una unidad incorrecta, eh? Fíjese que Abraham, para ver la promesa, tuvo que separarse de Lot. Y Lot era muy cercano a él y él lo quería mucho, ¿Entiende? No es una cuestión del alma, e suna cuestión del Espíritu.

CAMBIO ES UNA NOCHE SOLEMNE

Dice el verso 42 que es noche de guardar para Jehová. Esa palabra, GUARDAR, es la palabra SOLEMNE; una vigilia; velar. Mientras Egipto clamaba, Israel velaba. Hoy, Dios está destruyendo todo lo que se opone al cambio. El pueblo debe velar para que esa destrucción no lo toque. Dios no se goza con la plaga, Dios usa la plaga.

Jesús, en Getsemaní, estaba velando y orando mientras ellos dormían. Él estaba gestando un nuevo día, ¡Y ellos durmiendo! Hoy, Dios está dando a luz un nuevo día. Pregunto: ¿Cuántos están durmiendo y ni se dieron por enterados? ¿Quiere usted que le de una revelación? Estamos en 1998; esa es la revelación. Allí afuera hay una generación que no le tiene miedo a nada.

A esa generación no la podemos limitar dentro de una estructura eclesiástica: ¡Va a estallar el odre! La palabra dice, por ejemplo, que En los últimos días la sabiduría va a aumentar, ¡Y la iglesia se espanta porque interpreta que esa sabiduría será SOLAMENTE satánica! ¿Quién dijo eso? Ejemplo: si la iglesia se mete en Internet, permite que los que viven navegando por ella, no se encuentren solamente con pornografía, Nueva Era, ocultismo disfrazado y pálidas. Por allí se pueden dar de narices con alguna palabra que los lleve a los pies de Cristo. No se olvide que la iglesia sabe discernir. Ahora; si la iglesia sólo tiene información y no tiene discernimiento, no es iglesia; ¡¡Es club!!

NO HAY RELACION SIN CIRCUNCISION

Todos tenemos que tener la marca del pacto. Para eso debemos andar integrados corporalmente. No podemos estar fuera del cuerpo y creer que tenemos revelación para el cuerpo. Si usted se tiene que separar de la iglesia para tener revelación (Y no hablo de congregación, por favor, hablo de LA IGLESIA), no es de Dios. Porque Dios da revelación para su pueblo, no para usted solo. Va a tener problemas, porque toda revelación trae problemas; ofende. Va a tener oposición también. Pero trate de introducir esa revelación en el cuerpo, no haciendo “by-pass” con él. Es muy fácil aislarnos y decir: “Yo tengo la verdad”. Así nacieron cien denominaciones; todo el mundo tiene una verdad.

(Éxodo 12: 43-48)= Y Jehová dijo a Moisés: esta es la ordenanza de la pascua: ningún extraño comerá de ella.

Más todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubieses circuncidado. El extranjero y el jornalero no comerán de ella.

Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. Toda la congregación de Israel lo hará.

Más si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella.

HAY UN FAVOR DE DIOS CONCEDIDO ESPECIALMENTE PARA EL CAMBIO

(Éxodo 12: 35-36 )= E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro y vestidos.

Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.

Cuando usted cambia correctamente, Dios está con usted. Usted puede destruir religión, tradición, dogma de hombre, principios erróneos, todo lo que es antibíblico; pero la unción de Dios no se toca.

EN UN CAMBIO DEBEMOS SALIR DE NUESTRO LUGAR

(Josué 3: 3 )= Y mandaron al pueblo, diciendo: cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella. (Usted no puede formar parte de un cambio sin aceptar cambiar nada suyo. Lo que cambia es la mentalidad, no las formas. Mire: (Verso 4)= A fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero ente vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella.

Dos mil codos eran más de novecientos metros. Si los primeros, a esa distancia, la veían pequeña, ¿Se imagina como la verían los últimos? En un proceso transitivo de cambio, hay que moverse con atención, sin distraerse en nada superfluo. Ni programas religiosos, ni espectáculo, ni entretenimiento. Por allí el arca gira y se le pierde. Aunque exista incertidumbre, lo que vale es saber lo que está haciendo. Cuando el arca, el referente, la unción se mueva, salga urgente de su cómodo lugar y sígala.

(Hebreos 10: 35)= No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; (Es decir: el que tiene confianza, tiene premio. La confianza es superior a la fe. Mucha gente tiene fe en Dios, pero no confía.) Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, (Aquí viene la tentación… “Y, yo hice, pero Dios no hace… Ya traje el diezmo, pero no prospero… Oran por mí, pero no me sano… Me profetizaron, pero no pasa nada…” Mire: aquí, por falta de confianza, está cometiendo un pecado terrible: se cree más íntegro que Dios.) habiendo hecho la voluntad de Dios (Después) obtengáis la promesa.

(Éxodo 2: 15 )= Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.

Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián (La iglesia) vinieron a sacar agua para llenar las pilas (Revelación) y dar a beber a las ovejas de su padre. (La congregación)

Más los pastores (Otro liderazgo) vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.

¿Usted vio lo que salta de aquí? Alguien lo vio antes, me lo mostró y hoy me toca a mí mostrárselo a usted. Las ovejas no van a poder beber de este vino nuevo si no aparecen algunos Moisés que las defiendan de algunos pastores. Ahora; nadie le da “chapa” a usted, con esto, para irle a discutir nada a nadie. Aunque le parezca que tiene toda la razón. Es más: aunque efectivamente tenga razón. Ore, ayune y busque dirección de Dios. No se crea que va a ser ovacionado o aplaudido; lo más probable es que lo miren torcido. No salga a buscar pelea. Si viene de Dios y la Biblia es coherente como lo es, la pelea lo va a buscar a usted. Sea humilde. Firme en la confianza, pero humilde, dócil y sereno.

LA SALIDA ES EN UN SOLO DIA

(Éxodo 12: 51 )= Y en aquel mismo día sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.

La salida, el cambio, este moderno éxodo espiritual, es una trascendente decisión; y se sale en un día. No es de a poco. La jornada es toda una vida, pero la salida es en un momento.

¿Será bueno, en el final, recordarle cada uno de estos doce gérmenes del cambio? Tome nota: 1)= Siempre ocurre en medio de una crisis. 2)= Tiene la dirección de una voz profética y apostólica. 3)= No es más de lo mismo modificado; es un nuevo comienzo. 4)= Necesita entendimiento de sacrificio masivo. 5)= Tiene carácter de urgente. 6)= Exige pureza personal; santidad. 7)= Implica un estilo de vida inmune a las crisis. 8)= Es un movimiento solemne, no festivo. 9)= Tiene que mostrar la garantía del pacto. 10)= Cuenta con un favor especial de Dios. 11)= Nos obliga a salir de nuestro lugar y esquemas. 12)= La salida se produce en un solo día.

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La Clave es la Confesión

Dice la Biblia, a todos quienes quieran leerla y además creerle, que la confesión es un paso intermedio e inevitable que lleva al hombre al arrepentimiento primero, al perdón seguidamente y, como consecuencia de todo esto, a su salvación eterna. Y todos los cristianos genuinos hoy, recordamos que alguna vez leímos eso, creímos eso, lo pusimos por obra y hoy podemos disfrutar de sus beneficios espirituales y naturales. Sin embargo, una gran mayoría de nosotros, nunca se preocupó demasiado en saber a ciencia cierta qué es una confesión, de qué se trata y por qué produce lo que produce.

Y aunque ya para nosotros no tenga demasiada importancia porque por fe y sin conocimientos demasiado profundos nos aferramos a ella como una verdadera tabla de salvación que funcionó, si es válido que lo repasemos para dedicar lo que aprendamos a aquellos que hoy mismo quieren creer en ese fundamento, en ese principio y hacerlo suyo para siempre. La palabra griega que nosotros traducimos como CONFESIÓN, es la palabra HOMOLOGEO, y su significado concreto es el de “Una declaración pública responsable a través de la cual se establece una relación legal con un contrato.”

Hay varios textos emparentados con este tema, pero bien vale rescatar algunos para verlo a la luz de la revelación y la unción del Espíritu. En primer término, vemos que en Efesios 5:11-13, Pablo dice: Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aún hablar de lo que ellos hacen en secreto. Más todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Esto habla necesariamente del factor más gravitante en todo acto negativo y pecaminoso: la simulación, la hipocresía; ese andar a la vista pública pretendidamente de manera inmaculada y luego, con el correr de los tiempos y los hechos, comprobarse que en lo secreto hay mugre, basura, porquería. Y como nada queda oculto bajo el sol, en algún momento saldrá a la luz porque la luz misma lo revelará. Y sólo la confesión podrá abrir paso al perdón y la justificación.

El apóstol Juan, en su primera carta en 1:8-9 es más preciso cuando señala: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si CONFESAMOS nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Esto, cualquiera de nosotros lo sabe, es total y estricta realidad cotidiana. ¿A cuanta gente le ha hablado usted de las cosas del Señor y ha respondido así en primera instancia? ¿Cuántas personas le han dicho que para qué podrían necesitar confesar pecados y recibir perdón para ser salvos si entienden que jamás han pecado, sólo porque no asesinaron a nadie o no se robaron un banco? Imagínese que si tanto le cuesta al hombre natural reconocer su estado pecador si no es influido por la convicción que sólo da el Espíritu Santo, cuanto nos podrá costar a nosotros convencerlo de eso sin la ayuda directa del Santo Espíritu, es decir: si lo hacemos con nuestras propias fuerzas y nuestra propia sabiduría intelectual. Nosotros, – aprenda -, no convertiremos a nadie. A lo sumo, podremos convencer a unos cuantos. Quien sí convierte de verdad, es el Espíritu Santo y será de Él de quien deberemos depender. Él llevará a las almas a esa confesión tan necesaria, no nuestro discurso emotivo o amenazante, según las técnicas evangelísticas que hayamos estudiado.

Una vez más Pablo, pero en este caso desde su carta a los Romanos, nos muestra en 10:8-9 un aspecto más que valioso cuando expresa: ¿Más que dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Esta, sin ninguna duda, es la base de nuestro evangelio precioso. Pablo dice que esta es la palabra de fe, por encima de cualquier otro discurso bien intencionado: confesar con nuestra boca que Jesús es el Señor, cosa que de ninguna manera podría hacer alguien que estuviera en relación con Satanás. Y de hecho, todo aquel que no está aún dentro del camino que lleva a Jesucristo, aunque se empeñe y hasta de ufane por creer y asegurar que “no está con nadie”, lo cierto es que si no anda por la senda de la luz, está andando por la senda de la tiniebla. Y concluye Pablo asegurándonos que así como la fe es un don de Dios que se recibe a partir de una decisión del corazón, que es el alma intelectual, sentimental y emotiva, asimismo la salvación es una puerta por la cual pasamos inmediatamente de confesar lo mencionado con nuestra boca, no con ninguna ajena.

Una de las características esenciales de Dios, es que Él conoce todas las cosas, que nada está fuera de su conocimiento. Es decir: que es omnisciente. Intentar burlarlo con simulaciones, hipocresías y otros modos de fingir, es inútil. Dios no puede ser burlado. Esto también está escrito y no basta con leerlo y leérselo a la gente. Lo mejor que podemos hacer es decirle a esa gente que eso es estricta verdad y que no hay modo de evadirla. Ah, y además, guardar el mismo concepto para nuestra vida particular, que no siempre la tiene tan clara. Es imposible esconderse de la Presencia Divina, principalmente de Su mirada. Deberemos entender de una vez por todas, tanto creyentes como no creyentes, que toda nuestra vida, inevitablemente TODA, (Es decir: pensamientos, emociones, acciones y hasta intenciones) está expuesta ante Dios.

Y todo esto, indudablemente, acarrean para el hombre condenación y juicio. Y no son pocos los que creen (Y hasta enseñan) que Dios anda detrás de estas cosas. Pero es valioso que se sepa que tanto la condenación como el juicio, no son la intención de Dios; son sólo consecu7encias de nuestra condición de pecado. En Jesucristo, – entiéndalo -, el Padre perdonó los pecados de toda la humanidad, cosa que muchas veces hemos oído decir y que hasta creemos un poco, pero también los de cada uno de nosotros en particular, cuestión esta que Satanás se ha ingeniado muy bien en impedir que lo creamos, ya que él sabe que cuando lo creemos, nos pierde definitivamente.

Permanentemente hablamos de confesión y arrepentimiento. Y vale la pena aclarar para que el concepto se salga de un discurso estructural, que ambas cosas constituyen una decisión primero y una acción posteriormente. Confesar nuestros pecados es una decisión que usted debe tomar porque absolutamente nadie lo hará en su lugar. Y arrepentirse, que es retornar al mejor sitio espiritual por el que hayamos pasado, es una acción que precede a aquella decisión. A estas dos cosas las podemos alcanzar y tomar para nosotros, conjuntamente con el inmediato perdón que se desencadena a partir de nuestra decisión y acción anterior, y de la indiscutible transformación que todo ello producirá en nuestra naturaleza e identidad que ya nos habían sido dadas en Cristo. Lo malo de todo esto, es que si no cumplimos la tarea encomendada, mucha es la gente que se muere y se va al infierno simplemente porque nadie llegó a sus vidas a contárselo y así darle su oportunidad.

Es importante no ignorar que tanto la confesión como el arrepentimiento, son un camino de doble mano. La confesión a Dios tiene, en el Salmo 32, una tremenda esencia que bien vale repetirla textualmente porque nos va a eximir, con seguridad, de comentarios innecesarios. Dice así: Bienaventurado aquel cuya trasgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño. Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: confesaré mis transgresiones a Jehová: y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado: ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él. Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia: con cánticos de liberación me rodearás. Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de estar sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti. Muchos dolores habrá para el impío; más al que espera en Jehová, le rodea la misericordia. Alegraos en Jehová y gozaos, justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

Ahora bien: ¿Hay un método, un mecanismo infalible que permita acceder a todo esto? Entienda: las cosas de Dios no forman parte de una metodología inerte o estática. Nuestro Dios es dinámico y todo lo que se mueve con Él, también lo es. Sin embargo, hay elementos que conviene conocer para adoptarlos, conforme a nuestras propias idiosincrasias, a la hora de hacer efectiva esta decisión de vida. De vida abundante aquí y ahora y de vida eterna el día que nos toque partir.

Lo primero que se necesita imperiosamente, es reconocer el pecado, entender que Dios no es ese ser permisivo, bonachón y hasta casi tonto que se cree todas las mentiras que nosotros armamos para justificar nuestro estado pecaminoso. Dios es justo y, además, fuego consumidor. Un fuego que solamente se enciende cuando hay pecado sin confesar en medio. Busquemos con honestidad los pecados de nuestro pasado, repasemos cuales son aquellos que aun no hemos confesado ni arrepentido, pidiéndole a dios que nos revele, incluso, aquellos otros de los cuales ni siquiera tenemos memoria o que podamos ignorar. Por horrible que sea lo hecho, por duro que sea lo vivido, es necesario enfrentarlo y confrontarlo con la cruz para que sea sanado.

No ocultar la iniquidad. Reconocer y ser conscientes de todas nuestras debilidades y tendencias al pecado, ya que de esa manera nos empezamos a abrir a la transformación auténtica y genuina, que no tiene nada que ver con templos, congregaciones o denominaciones, sino con algo muy íntimo y personal entre Dios y usted. Confesar esas transgresiones. Hay pecados en nuestras vidas que manifiestan una decisión consciente de hacer aquello que sabemos que no es bueno y que está mal. Estas son las acciones que llamamos como transgresiones.

Recibir el perdón, ocuparse de la culpa. Porque Satanás va a intentar con seguridad llenarnos de culpas. El amor de Dios se expresa en su perdón, liberándonos de condenación y de juicio, rompiendo la cautividad de nuestra culpa y estimulándonos a perdonarnos a nosotros mismos, que es una actitud que usted no imagina a cuanta gente creyente le cuesta entender y poner en práctica. Piden perdón a Dios y se sienten y se saben perdonados, pero no pueden perdonarse a sí mismos. Bien; debo decirle que eso, es egocentrismo. El perdón a nosotros mismos es lo que nos da la autoridad para romper los patrones de pecado que gobernaban nuestra vida.

Aprender una nueva forma de vida. Nuestra nueva identidad en Cristo se desenvuelve y manifiesta por nuestra diaria relación con Dios, respondiéndole con obediencia y fidelidad. Ahora bien; ¿Qué podría ocurrirle a usted si no acepta o asume confesar. Hay consecuencias, hay efectos secundarios e inmediatos. Lo primero, indudablemente, una enorme culpabilidad. Eso, que sabemos de donde viene, produce inevitablemente un tremendo dolor y un agudo sufrimiento, lo que también de manera inmediata, comienza a producir una pérdida en nuestras fuerzas, ya sean espirituales como incluso hasta físicas. Esa es una excelente puerta abierta hacia cualquier tipo de enfermedades y, obviamente, en el marco de todo este pandemonium desatado en su vida, ningún cambio que le permita vivir con mejor y mayor calidad. También aquí hay palabra bíblica que fundamenta lo que estamos diciendo.

(Romanos 1: 18)= Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad, (19) porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. (20) Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. (Esta es una palabra que, más que predicársela al mundo incrédulo, cosa que no está mal y que sirve y mucho, se debería inscribir en letras de fuego en cada iglesia, en cada congregación, en cada templo, ya que es aquí donde, mayoritariamente, se ven estas cosas que, llamativamente, ya fueron anticipadas por la Biblia, dándonos a entender que no es ni nuevo ni creativo; como que pertenece a una técnica satánica que lleva años dando frutos.)

(Mateo 3: 5-8)= Y salía a él Jerusalén y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.

(Mateo 10: 32-33)= A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mí Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

(Hechos 19: 18-20)= Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.

Este último texto habla de un suceso que, si bien está registrado como algo tremendo y sobrenatural, es el producto simple del mover de Dios y el obrar del Espíritu Santo en la ministración pública. Pablo mismo dirá más adelante que el evangelio no es vana palabrería sino poder de Dios manifestado y este que leemos aquí, es un claro ejemplo. Un ejemplo que en más de una oportunidad ha tenido manifestación en alguno de nuestros templos. No en todos, obviamente, ya que Dios confirma con señales y milagros el hecho de que se predique su Palabra genuina y sin adulteraciones.

(Santiago 5: 16-20)= Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.

Fíjese usted cuales son, a juicio de Santiago, los factores más gravitantes dentro de una confesión como preludio de un arrepentimiento y perdón. En principio, la más total y absoluta transparencia. El mundo secular casi tiene derecho a ser hipócrita, simular lo que no siente, mentir y no confrontarse entre sí, ya que no tiene valores ni fuerzas internas que se lo posibiliten. Pero el creyente sí que las tiene porque el Señor se las da. Sin embargo, si yo digo que en nuestras congregaciones es de uso y costumbre habitual que los hermanos se confiesen sus ofensas unos a otros y como consecuencia de ello, oren también unos por otros, con todo el dolor de mi alma, tendría que decirle que estoy mintiéndole. Todos sabemos que no es así. Pero todos, también, y esta palabra es testigo, sabemos que así tendrá que ser para conseguir la ansiada sanidad interior, que tiene que ver mucho más con el cumplimiento de la voluntad de Dios que con la psicología.

Y cuando agrega que la oración del justo puede mucho, acota algo que nos tiene que servir hoy y ahora: desmitifica a Elías. Lo muestra como un hombre común que tuvo victoria cuando oró y creyó, dejando ene videncia que eso mismo es, exactamente, lo que usted y yo podemos hacer y nos funcionará. Y, finalmente, no asesinar espiritualmente, ni exonerar, ni expulsar ni marginar discriminadamente a aquel que se haya confundido y se haya extraviado de la verdad. Lo que se debe intentar hacer hasta las últimas consecuencias, es traerlo nuevamente a la verdad, y sólo cuando evidencia haber decidido negarse, soltarlo para que la justicia de Dios se cumpla en su vida.

Ya sé lo que usted está pensando en este momento. Está pensando en que, efectivamente, tiene la certeza de que lo que le digo es total y absoluta verdad, pero que silenciado algo muy importante: lo complicado y difícil que es lograrlo. Y es por eso que está esperando lo que ahora precisamente voy a decirle: los factores que pueden impedir que podamos confesar todas aquellas cosas que debemos confesar.

Una de esas cosas, indiscutiblemente, es el orgullo. Parece una tontería, pero créame que hay gente que tiene tanto orgullo que de ninguna manera se plantean que puedan tener algo malo para confesarle a Dios y pedirle perdón. Otro de los factores son, por el contrario a lo anterior, la culpa y la vergüenza. En este caso se trata de gente que sí ha entendido que tiene cosas para confesar, pero que siente tanta culpa y tanta vergüenza por esas cosas que termina por convencerse que Dios en última instancia no habrá de perdonarlo. Y después, por partes iguales, tendremos al Temor, a la auto condenación, a une exagerado y excesivo sentido y concepto de la privacidad que le determina cuestionar el por qué debería usted confesar cosas a Dios y, finalmente, evitar confusiones.

Sin embargo, si usted quiere tener, tanto para usted como para todos aquellos a quienes haya de enseñárselo, la concreta seguridad del por qué y el para qué de la confesión, nada mejor que recurrir a la Biblia, que como en todos los demás aspectos que tienen que ver con el evangelio y con nuestra vida cotidiana de fe, tiene todas las respuestas para todas las dudas.

(1 Pedro 1: 17-23)= Y si invocáis por padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean de Dios. Habi8endo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

Este texto es un verdadero manual que sirve como guía y modelo hacia una confesión sincera y auténtica dando paso posteriormente a una conversión genuina y no simulada por conveniencias personales sociales. De ella se pueden extraer riquezas tremendas en forma de pasos, de claves, de estaciones, de campamentos de distinto calibre y dimensión que, desandados, recorridos, transitados, nos van a llevar a un estado espiritual del mejor calibre. No una buena religión, no cultos tradicionales; auténtica vida en Cristo Jesús. Siete puntos que, una vez cumplimentados, arrojarán como fruto y resultado la mejor decisión que cada hombre o mujer pueda haber tomado en toda su vida.

1)= Reconocer a Dios como nuestro Padre. Esto parece una verdad de Perogrullo, ya que como quiera que profesemos “la religión cristiana”, el Padrenuestro es una oración clásica, tradicional y reconocida. De allí que nadie podría poner en duda ni cuestionar el hecho de que Dios no sea nuestro Padre. Sin embargo, yo puedo asegurarle que las cosas no son tan así. Es mucha, pero muchísima la gente que ve a nuestro Dios como: a) Juez implacable, b) Castigador cruel, c) Un viejito bueno y tonto al que se puede engañar fácilmente, d) un hombre de barba puesto en algún sitio cósmico para sacarnos de apuros, y una serie de formas más que de ninguna manera tiene que ver con ese estado de Padre celestial que ama profundamente a sus hijos.

2)= Tener especial cuidado de nuestra conducta personal. Parecería innecesario tener que decirlo, pero a la vista de muchos hechos concretos, habrá que recordarlo una vez más. No hay técnica evangelística que pueda suplantar la convicción de pecado que proporciona el Espíritu Santo, pero tampoco hay metodología de evangelización que esté por encima de un excelente testimonio personal. El hombre no tiene un buen mensaje. El hombre ES o no un buen mensaje. Con su vida.

3)= Redención por la sangre de Jesús de la forma de vida que recibimos en la carne de nuestros padres. Esto tiene que ver, de manera mayoritaria, con el rompimiento de todas las ligaduras espirituales o carnales con patrones y culturas heredadas genética u oralmente de nuestros antepasados y que tanto juegan a la hora de tomar decisiones o vivir nuestra propia vivencia espiritual.

4)= Teniendo fe y esperanza y experimentando la gloria de Dios. Es imposible vivir la gloria de Dios sin fe y sin esperanza, que es de alguna manera, la plataforma de esa fe. La Biblia dice que es indispensable, para amar a Dios, creer que le hay. ¿Esto quiere decir que hay gente que habla de las cosas de Dios y hasta de parte de Dios pero que en su fuero íntimo no creen que Él verdaderamente sea real? No puedo decirlo yo, pero sí lo dicen las Escrituras, que por algo inscriben lo que inscriben.

5)= Purificación de nuestras almas. ¿Y qué es purificar el alma? Porque suena muy bonito, pero no se entiende del todo. Se reitera y se predica muy a menudo, pero no se entiende con claridad. Purificar el alma, no es otra cosa que someterla definitivamente a los dictados del espíritu, que a la sazón debe estar plenamente llenado por el Espíritu Santo de Dios. Cuando Dios toma control en lo espiritual de la vida de una persona, su alma comienza un proceso de purificación sentimental, emocional e intelectual.

6)= Amor de unos por otros. Alguien ha dicho alguna vez, con mucho acierto, que cómo sería posible amar a un Dios que no vemos si aún no podemos amar a tanta gente a la que sí vemos. La disculpa más abundante es que mucha gente no se merece ser amada por sus feos actos. No debemos ni podemos olvidar que tampoco nosotros merecemos nada y, sin embargo, Dios nos amó igualmente, al punto de entregar a su propio hijo unigénito por nosotros.

7)= Nueva identidad por la experiencia del nuevo nacimiento. Para hacer lo que yo hago, – le dijo Jesús a Nicodemo -, debes nacer de nuevo. Y es como si se lo estuviera diciendo a usted o a mí, hoy mismo. El principio es el mismo y sigue siendo el mismo. Una cosa es acompañar a Jesús y tratar de imitarlo. Sus primeros discípulos lo hicieron y consiguieron ser útiles. Algo dejaron en la Biblia para nuestra capacitación. Sin embargo, Pablo tuvo un encuentro personal con Cristo, y su tarea fue mucho más potente y prolífera. El principio sigue intacto.

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Una Cuestión de Conducta…

En mis épocas de escolaridad, mis padres no tuvieron que sentirse humillados por causa de mi conducta. Sin ser una carmelita descalza, pude mezclar obediencia con respeto y las calificaciones en esas áreas, aunque no llegaron a una entidad digna de aplausos, al menos no significaron aplazos. En la adolescencia y una parte de mi primera madurez, la cosa se alteró un poco. Sin embargo, nadie se asombró demasiado porque, los devenires de esas conductas mías, a la luz de cómo la gente que compone nuestra sociedad evalúa comportamientos, resultaba medianamente normal, aunque como podrá imaginarse, la visión desde nuestro ángulo de cristianos, hoy, sea totalmente diferente y decididamente antagónica. Después vendría mi encuentro personal con Cristo y el comienzo de otra cuestión por encima de estas cuestiones históricas: mi conducta de cristiano, mi conducta de hijo de Dios, mi conducta de miembro del reino de los cielos y parte integrante del cuerpo de Cristo en la tierra y pueblo de Dios en el planeta.

Entonces, en este punto de la introducción, llegamos a la duda clave, a la que no siempre es ejercida o respondida de manera debida: ¿Cuál es la conducta correcta de un cristiano? O, mejor formulada la pregunta: ¿Cuál deberá ser?

Para ir hacia allí, lo primero que voy a revisar, es el significado concreto, específico y sustancial de la palabra que estamos investigando: CONDUCTA. El diccionario secular es bastante lacónico y concreto en su definición: “Manera – Forma de conducirse o comportarse una persona – Conducción – Recua o carros que transportaban moneda – Moneda transportada – Iguala – Comisión para reclutar y conducir gente de guerra.” El diccionario bíblico, mientras tanto, no vaya a creer que va mucho más allá de esto. Allí se lee con relación a esta palabra que: “En el Nuevo Testamento, conducta se deriva de un verbo que denota propiamente “ir y volver”. De aquí que figurativamente se refiere a la manera de actuar o conducirse, en el sentido de practicar ciertos principios. Esto encierra una identificación esencial entre principios y conducta. Sólo aprehendemos la verdad cristiana en la medida en que permitimos que ella rija nuestras vidas y nuestras relaciones con los demás.

En los originales, hay cuatro palabras que son traducidas en sus distintas expresiones, como CONDUCTA. En el libro de los Proverbios 20:11, encontramos la primera. Allí el texto dice: Aún el muchacho es conocido por sus hechos, si su CONDUCTA fuere limpia y recta. En este caso, la palabra hebrea utilizada es POAL, y significa “Acto u obra – Trabajo – Hacer – hecho – Labor y Amontonar.

La segunda expresión está en el libro de Oseas 4: 9 bajo este texto: Y será el pueblo como el sacerdote: le castigaré por su CONDUCTA, y le pagaré conforme a sus obras. Aquí, también desde el hebreo, la palabra es DEREK y tiene que ver con “Camino (Como pisado) – Curso de la vida – Modo de acción – Proceder – Rumbo – Senda – Vereda – Vía – Viaje.

La tercera es la que encontramos en la carta de Pablo a los Gálatas 1:13. Allí dice: Porque habéis oído acerca de mi CONDUCTA en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba. Aquí la expresión, en este caso griega, es ANASTROFÉ, que quiere decir: “Comportamiento – manera de vivir.

Y el cuarto eslabón se encuentra en la segunda carta de Pablo a Timoteo, 3:10 donde leemos: Pero tú has seguido mi doctrina, CONDUCTA, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, y la palabra que se encuentra originalmente aquí, es la griega AGOGÉ, que se traduce como “Obrar y Modo de vivir”.

Modo o manera de vivir, parecen ser las bases más utilizadas dentro de los significados que hemos hallado, entonces sería bueno recurrir a escrituras que contengan estas expresiones a los fines de tenerlas bien presentes para luego aprovechar lo que el Espíritu Santo haya de decirnos mediante ellas. En Efesios 4:22 está el primero: En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos.

¿Qué tenemos aquí? Que para esgrimir una conducta conforme a los postulados de la Palabra de Dios, debemos: 1) despojarnos del viejo hombre, que equivale a decir: crucificar el alma, quemar la carne. ¿Por qué dice que debemos hacerlo? Porque está viciado con deseos engañosos. Esto implica que, un deseo engañoso, un vicio, estorba, perjudica y ensucia una genuina conducta cristiana.

La primera carta de Pedro 1:15, señala: …sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; y en el verso 18 agrega: …sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, y esto se concluye en que la conducta del cristiano también se afirma en la santidad, simplemente porque Dios es santo y nosotros no podemos ser de otro modo y olvidar muchas de las enseñanzas paternas, a las cuales a veces tanto respetamos, porque en ellas no siempre hay principios divinos, sino simple sabiduría mundana, secular e incrédula.

La misma carta del mismo apóstol Pedro, pero en el capítulo 2:12, consigna que: …manteniendo vuestra buena manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. En este caso, el aporte para elaborar una conducta acorde con lo que decimos profesar y creer, radica en la forma en que nos conducimos delante de la gente que no va a una iglesia, que es donde debemos dar el verdadero testimonio.

Y, finalmente, en la segunda carta de Pedro 3:11, dice así: …Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡Como no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir! Aquí las cosas son lo suficientemente claras como para eximirnos de cualquier comentario. Santidad y espiritualidad deben ser nuestras cartas de presentación. No importan nuestras actividades ni nuestros cargos eclesiásticos, importan nuestros corazones y nuestras imágenes públicas.

(1Tesalonicenses 2: 1)= Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana; (2) pues habiendo antes padecido y sido ultrajado en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición.

Esto, en la mayoría de las biblias clásicas, se encuentra debajo de un subtítulo que habla de la conducta de Pablo. Y nada mejor que tomar modelo específico de esa conducta, para establecer las pautas concretas de la nuestra. ¡Pero hermano! ¡No podemos compararnos a Pablo! ¿Ah, no? ¿Y se puede saber por qué? ¡El es un apóstol y nosotros hemos andado en cualquier cosa! ¿Ah, sí? ¿Ya se ha olvidado usted que el tremendo y amoroso apóstol Pablo, fue antes un personaje siniestro llamado Saulo?

Aproveche esto que leemos en los dos primeros versos de este capítulo: Predicar el evangelio con denuedo en el marco de una gran oposición forma parte de la conducta cristiana. ¿Usted tiene oposición para predicar el evangelio con denuedo? No…lo hago sin problemas, las autoridades sienten simpatía por nuestra iglesia. No estoy hablando de eso, estoy hablando de dos cosas puntuales: 1) Predicar el evangelio con denuedo es, entre otras acepciones, hacerlo sin adulteraciones, genuino, sin contaminaciones denominacionales. ¿Lo está haciendo así, usted? Y…yo quisiera, pero…en la iglesia me harían problemas…” ¡Allí está! ¿Ve? Eso es oposición. Esa es la oposición de la cual habla Pablo. La misma que hoy existe para la predicación del evangelio real, genuino y libre de impurezas pseudo-doctrinarias.

Históricamente, de lo que se habla en estos versos, tiene que ver con que, aunque fueron ultrajados en Filipos al ser golpeados y encarcelados, en violación en sus derechos como ciudadanos romanos. Pablo y Silas, que escriben esto juntos, también cantaron allí juntos, tal como se lo relata en el capítulo 16 y verso 25 del Libro de los Hechos de los Apóstoles, y conocieron juntos “El gozo del Espíritu Santo” que florece en medio de la adversidad.

(3) Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, (4) sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

Preste mucha atención porque en este aspecto de lo que en suma es la conducta de un apóstol, hay algunos pormenores que quizás, tal vez, puedan tener que ver con algunos sucesos contemporáneos, actuales que, en una de esas, han ocurrido muy cerca suyo.

Es indiscutible que Pablo recibió un sin fin de acusaciones con relación a la calidad y la cualidad de su mensaje. ¿Por qué digo esto? Por la simple razón que él está aclarando que de ninguna manera ha exhortado cometiendo errores o entrando en determinadas impurezas; y que de ninguna manera dijo lo que dijo buscando engañar a alguien con algún fin determinado. Muy por el contrario, Pablo asegura que hizo lo que hizo y habló como habló porque, en primer término, tuvo la certeza de estar aprobado por Dios, (Certeza que no todos los ministros tienen) y, en segundo término, le fue confiado el evangelio para que lo administrara conforme a la fidelidad de su corazón.

¿Y cómo lo hizo? Como muchos lo estamos haciendo hoy: buscando agradar al Dios que confió su evangelio en nosotros que a los hombres que le dan un sitio para predicarlo. Y esto, ¿Es factible de felicitaciones o de aplausos? En absoluto. Aquel que espera que con la predicación de un evangelio genuino, sin melodramas ni vaselinas acariciantes a las pieles humanas, recibirá saludos, felicitaciones o aplausos de los destinatarios, se equivoca de medio a medio e, incluso, no ha terminado de leer o de entender los evangelios, donde se habla de la historia de un tal Jesús de Nazaret que pasó por todo esto mucho tiempo antes que cualquiera de nosotros.

Por otra parte Pablo ya lo dice en 1 Corintios 2:17 cuando expresa: Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo. Y también en Gálatas 1:10 cuando se pregunta: Pues, ¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

(Verso 5)= Porque nunca usamos de palabra lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo;(6) ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.

Voy a decirle ahora lo que de alguna manera, es la expresión de la ortodoxia relacionada con lo que nosotros llamamos “el liderazgo”. Aunque los líderes espirituales exponen enérgicamente la verdad de Dios, deberían hacerlo asimismo con suma dulzura. Tiene que ser inconmovibles ante las lisonjas o alabanzas humanas. Sólo buscan la aprobación de Dios y se desentienden totalmente de lo que los hombres más o menos influyentes puedan opinar. Son trabajadores diligentes que nunca sacarían ventajas de aquellos a quienes están sirviendo.

Ya sé que, inmediatamente de tomar contacto con esto que he mencionado, usted ha pensado en la realidad de su ambiente eclesiástico habitual. Concretamente, cuando hablo de ambiente, hablo de congregación y cuando hablo de modelos, hablo de su propio pastor. Y quizás, asimismo, termine de descubrir que a la hora de traer palabra genuina, la dulzura en este buen hombre brilla por su ausencia y parecería gozar de golpear duro. Y que no sólo que no es inconmovible ante la lisonjería humana sino que, incluso, de alguna manera la exige en todos aquellos que aspiren a cubrir algún cargo, función o posición en la congregación. Y que, contrariamente a lo expresado, está mucho más pendiente de lo que dos o tres hermanos antiguos e influyentes de la iglesia puedan pensar de él a lo que Dios mismo pueda pensar de él. Y, finalmente, nadie pone en tela de juicio su capacidad de trabajadores diligentes, pero no sucede lo mismo con respecto a las ventajas, ya que en más de una ocasión hemos visto pastores que prácticamente viven en muchos terrenos a expensas de aquellos a quienes supuestamente debería servir.

(Verso 7)= Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.

El cuidado amoroso expresado con la palabra TERNURA, se ilumina con el uso que se hace del término en otro pasaje del evangelio, también referido al ámbito familiar, el amoroso cuidado que el esposo debe a su mujer. La palabra TERNURA significa, literalmente, “mantener caliente”.

(8) Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.

(9) Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; como trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.

Históricamente, tengo que decirle que por lo menos en Tesalónica y Corinto, Pablo se sostuvo a sí mismo, probablemente trabajando como fabricante de tiendas. Pero ya en Tesalónica recibió la ayuda de la iglesia de Filipos, tal como se lo expresa en Filipenses 4:16, de la cual había salido varios meses antes. De cierta manera, la carta a los Filipenses, fue escrita como un extenso mensaje de gratitud por el continuo respaldo brindado por aquellos creyentes al ministerio de Pablo, aunque generalmente no imponía a las iglesias carga alguna.

Ahora haga la pequeña comparación que viene haciendo desde el principio. ¿Trabajo y fatiga? Sí, convengamos que eso sí se sigue viendo en el liderazgo y mucho. No son pocos los hombres y mujeres que realmente trabajan y se fatigan para con lo que ellos creen que es su trabajo por excelencia y el que Dios quiere que hagan. Pero en disociación con Pablo, cada uno de estos por bien intencionado que sea, resulta siendo gravoso para alguien, ya que el sustento de los líderes ha pasado a ser una especie de obligación, muy por encima de esa decisión legítima vía Espíritu Santo que Dios había planificado al respecto.

(10) Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuan santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; (11) así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, (12) y nos encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.

Pablo dice, en esta misma carta, que el evangelio que les trajo no fue en base a palabras humanas, sino en poder del Espíritu Santo, y a los Corintios que se ha conducido con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría secular, y que así se ha conducido tanto en el mundo como en la iglesia, y que no escribe estas cosas para avergonzar a nadie sino para amonestar, que es patrimonio apostólico. A los Efesios les agrega que deben andar conforme a la vocación con la que fueron llamados. Pedro, mientras tanto, y respecto a este mismo asunto, señala que Dios habrá de perfeccionarnos, después que hayamos padecido un poco de tiempo, – dice -, y además afirmarnos, fortalecernos y establecernos.

El encargo de andar como es digno de Dios, mientras tanto, es una de las claves de esta carta a los Tesalonicenses para descifrar el mensaje y las enseñanzas de Pablo en aquel lugar. En líneas generales, él les enseñó cómo agradar a Dios. Les habló de la fidelidad marital y explicó que los creyentes podían esperar el sufrimiento. En la segunda carta, en cambio, se enseña claramente – parece que los tesalonicenses necesitaban que se los recordara -, que la apostasía y la manifestación del hombre de pecado precederían al regreso del Señor. Todas estas enseñanzas fueron llamadas por Pablo “Tradiciones” e instó a su cuidadosa recolección y observancia.

(13) Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.

Esta palabra que aquí se traduce como ACTÚA, es en los originales la palabra ENERGEO, y es una de las cuatro grandes palabras para designar la energía. Las otras tres son: ENERGES, ENERGEIA y ENERGEMA. Todas ellas se derivan de EN, que es “en” y ERGON, que es “trabajo”, y tienen que ver con el obrar activamente o con la capacidad de trabajo y sus resultados. En el texto que señala que la palabra de Dios es viva y EFICAZ, esta palabra es la palabra ENERGEIA, y su implicancia no es precisamente “energía” de donde Nueva Era ha extraído sus falsas enseñanzas, sino ENERGICA, que tiene que ver con la connotación descripta para ENERGEO, es decir ACTÚA.

La persona de fe, ora para que Dios demuestre su poder en la iglesia de hoy. L fe es capaz de recibir la Palabra de Dios a través de los labios humanos, creyendo en la capacidad de Dios para utilizar esos instrumentos. Y la fe mira hacia delante en dirección a la promesa de que el Señor vendrá por segunda vez a consumar la obra de la salvación. Es indispensable, entonces, que los cristianos recibamos el mensaje y las enseñazas como palabra de Dios y no como una mera opinión humana, tal la línea que se enseña incluso en algunos seminarios de prestigio. De allí que también resulte indispensable evitar negar la autoridad de esa Palabra o anular su eficacia para el crecimiento espiritual de nuestras vidas, según el currículum de los hombres que la difundan.

Esto es apenas un pantallazo rescatado de esta carta, apenas una, con relación a la conducta de Pablo, que de alguna manera habrá de servirnos como punto de referencia para establecer los principios inconmovibles e inmutables de lo que deberá ser la conducta de un creyente. No es una cuestión de opiniones ni una cuestión de tradiciones, es una cuestión de conducta, de comportamiento, de modo o manera de vivir. Vivir en el marco de una sociedad que no estará dispuesta a dejarnos pasar una o del mismo pueblo de Dios, delante del cual debemos testificar la presencia de Dios en nuestras vidas mediante el poder del Espíritu Santo y no por vana palabrería.

Lo primero que Pablo consigna, es que su visita no ha sido vana. Eso significa que nosotros no podemos de ninguna manera, movernos conforme a las costumbres, las tradiciones o lo que “queda bien” desde el punto de vista social. No somos personas llamadas a resultar simpáticos, somos personas llamadas a extender un reino.

Forma parte indispensable de nuestra conducta, el Denuedo, que como ha quedado dicho, va mucho más allá de la fuerza, la pujanza y la valentía esforzada de su primaria traducción, sino también la falta de adulteraciones para con lo que proclamemos. El Libro de los hechos, en los impactos espirituales del Pentecostés, da dos precisiones claras: cuando el Espíritu Santo llega y golpea, una de las manifestaciones, es hablar lenguas angelicales o extrañas, pero la otra, de la que nadie predica ni enfatiza demasiado, es predicar la palabra con Denuedo. Nadie puede pretender no adulterar el precioso evangelio del Señor si no cuenta con la guía, la unción y el poder del Espíritu Santo. Muy importante, porque le muestra a usted el por qué de tanta falsedad y contaminación en nuestras doctrinas.

Deberemos ser aprobados por Dios, mucho antes que usados. Es importante que Dios le use a usted, pero mucho más que Dios le apruebe. Con esa aprobación, inmediatamente se comenzará a ejercer nuestra autoridad desde la única óptica posible: agradando a Dios, más allá de si esa actitud agrada o no a los hombres más cercanos.

No utilizar la adulación ni la lisonjería es capital. El hombre de Dios no está aquí para resultarle carismático a otros, sino a difundir aquello que Dios ha ordenado difundir. Cualquier otra actitud, por mejor intencionada que sea, de mal procederá porque vendrá a cubrir necesidades humanas y sociales y no las divinas y espirituales. Esto conlleva, necesariamente, un rechazo de plano a toda expresión de avaricia. Usted sabe lo que es la avaricia y no tengo que enseñárselo aquí. Pero ahora le pregunto: ¿No es ese, precisamente, uno de los dramas cotidianos que sacuden internamente a la iglesia del Señor? ¿No se ha confundido buena administración con avaricia? ¿No hay que practicarle una intervención quirúrgica a más de un hermano para sacarle un centavo?

Detalle esencial de la conducta cristiana: no buscar la gloria por parte de los hombres, no irnos detrás de homenajes y honores por encima del cumplimiento de la volunta de Dios. ¿Dijo amén? Cuidado. No sea alguien de “amén” fácil ni diga “amén” a cualquier cosa que oye. Esto es declaración y pacto, y Dios no le exige a usted que haga pacto alguno, pero si usted desea hacerlo, Él lo admite pero se lo toma muy en serio.

Tener ternura, que ya sabemos que es mantener calidez en lo que decimos y hacemos, tener dulzura aún para proclamar las cosas más fuertes, guardar sano afecto verdadero y genuino por cada uno de nuestros hermanos reales y no resultarle gravoso a nadie. La iglesia está llena de gente que se abusa de otra gente, ya sea por sus cargos o posiciones o sencillamente bajo el barniz de un falso amor. Gente que con el viejo cuento de “un servicio para el Señor”, se apropia indebidamente de un servicio de concreto valor material para sí mismo y totalmente al margen de cualquier connotación espiritual.

No es difícil, no es complejo, no es complicado ni pleno de vericuetos entremezclados. Es muy claro. Un cristiano – tomando como punto de partida la conducta del apóstol Pablo -, es alguien que ha tomado la decisión de conjugar el verbo SER mucho antes y por encima del verbo HACER. Y eso, por rara paradoja, va a traerle inconvenientes precisamente dentro de la casa de oración y no afuera, porque generalmente y actualmente se está otorgando mucha mayor validez y prioridad a lo que alguien hace que a lo que ese mismo alguien es. Lo lamento: Dios sigue estando mucho más atento al corazón del hombre que a sus manos. Porque las manos se mueven correctamente, cuando obedecen la orden que viene de la cabeza; de otro modo, pueden producir desastres.

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Agua Dulce; Agua Amarga

Un amigo me decía, hablando de su trabajo, que por lo menos, dejando de lado el tema de sueldos, merecimientos, cargas laborales u otras cosas por el estilo, producto de esta época, tenia una enorme tranquilidad: que como tenia una tarea individual y la realizaba en una oficina, solo, sin ninguna otra persona, al menos estable o permanente allí, estaba al margen de toda intriga, murmuración, chisme o algunas de las demás variedades que pueden darse en grupos mayores de tres personas.

Los cristianos que gozamos de buen humor, tenemos un par de chistes al respecto que, no por difundidos, dejan de tener efecto entre los que no los han oído antes. Los que ya los han escuchado de boca de mas de cincuenta predicadores, no les queda otro remedio que poner la misma cara que ponen cuando un ancianito de esos que siempre hay, comienza a contar alguna anécdota de su vida que, naturalmente, ya contó no menos de cien veces.

Primer chiste: Dice Jesús: Donde hay dos o más de dos reunidos en mi nombre, allí estoy yo. Amen. Dice el pastor: Donde hay dos o mas de dos hablando de la iglesia, allí esta el chisme. Amen. Otro: Dice Pablo: A unos, dones de sanidades; a otros, don de lenguas. Amen. Dice el pastor: A unos, dones de sanidades, a otros, donde lenguas; y a otros mas, don de lenguas largas. Ahhh!

El caso es que, aunque podamos tomarlo con humor, que siempre es un ejercicio saludable y recomendable, el asunto es bastante serio. Tan serio que el apóstol Santiago le dedica una buena porción de su carta. Tan serio que esos mismos pastores y predicadores que cuentan esos risueños chistes, seguramente, en algún momento, han debido masticar la ácida hierba de la amargura cuando el chisme, la calumnia o los comentarios mal intencionados, han llegado a sacudir, bambolear y hasta derrumbar sus mejores intenciones.

Cuando escudriñaba este texto, que no me sorprende porque se relaciona con una problemática ciento por ciento carnal y humanística, y como tal no esta fuera de ningún grupo de hombres y mujeres, – y la iglesia, curiosa y llamativamente, todavía no es la excepción -, hubo algo que capto mi atención por encima de la esencia de fondo: que Santiago, al referirse al tema, lo empieza con una alusión clave a los que ejercen, son nombrados, o designados, o se llaman a si mismos MAESTROS. Independientemente de su motivación literal, – que obviamente la habrá tenido -, la alusión se vincula a uno de los ministerios del Señor, lo que indudablemente eleva, primero, la responsabilidad y la categoría de ese ministerio y segundo, el enorme riesgo de confundir ministerio con posición, titulo o nombramiento humano.

(Santiago 3: 1)= Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

Esto, creo, apunta directamente a desalentar a los presuntuosos que se apresuran a asumir un papel de maestro mucho antes que Dios los sitúe, – por su unción -, en ese lugar del ministerio. Dice que quien lo haga, aumenta la posibilidad de ser juzgado por ello. Los maestros no solo son responsables de si mismos, sino de todos aquellos que están bajo su influencia. El propio Jesús se los dice a sus discípulos.

(Mateo 23: 8)= Pero vosotros no queráis que os llamen rabí; porque uno es vuestro maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

Lo que pasa es que a los lideres se los juzga con una norma mas alta que a aquellos que los siguen. En 1 Timoteo 3 y Tito 1, se le presta mucha atención a los detalles, pero aquí Santiago recuerda a quienes están en posición de liderazgo, que serán considerados responsables en lo que toca a seguir el ejemplo de Jesucristo, tanto en el espíritu y la conducta que manifiestan como en sus palabras y actitudes.

Fíjese que a los gobernantes, los militares y los empresarios, rara vez se los juzga por sus vidas personales. Ese es el mundo y ese es su sistema. A los lideres del reino, en cambio, se les juzga no tanto por lo que logran o no logran llevar a cabo, sino por el carácter que revelan, es decir: de acuerdo con lo que son, y no con lo que hacen. Esta alta norma se aplica no tanto a los logros del líder sino a la condición de su corazón y su espíritu.

Atención con esto: es posible alcanzar grandes logros, y aun mantener un comportamiento mas o menos ortodoxo y, no obstante, manifestar un espíritu impío y carente de amor. Santiago lo dice con claridad: MAESTRO, solo uno; el resto, HERMANOS. Sin niveles, privilegios, prestigios, jerarquías, pompas o status especiales. Mire lo que agrega a continuación:

(Verso 2)= Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

Vamos por partes: primero: el cristiano que es rápido para ofenderse, es porque todavía tiene demasiado vivo su yo, su ego, eso es publico y notorio; ¡aun no ha crucificado su carnalidad! Pero eso no le da chapa a usted para que, desde cualquier ámbito de la iglesia, use su lengua sin control, para tirar bombas, flechas, dardos y garrotazos santos sin medir consecuencias.

(1 Pedro 3: 10)= Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;

(Mateo 12: 37)= Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

(Santiago 1: 26)= Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.

Suficiente. Tres escrituras, tres testigos sobran para confirmar esta declaración. Conclusión: ¡Controle su lengua! Nadie lo hará por usted; esa es su responsabilidad. En cuanto a lo de varón PERFECTO, esa palabra allí es la palabra TELEIOS, y encierra una idea de algo terminado, completo. Cuando se refiere a personas, la implicancia incluye integridad, totalidad. Pero cuando se la relaciona con los creyentes, indefectiblemente tiene que ver con una palabra que venimos manejando muy seguido por aquí: MADUREZ. El verso siguiente, usted lo va a ver, incorpora otra palabra clave: ENTENDIMIENTO.

(Verso 3)= He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

¡Nos compara con caballos! Y no por nobles; mas bien por brutos, no cree? El freno es una cinta de cuero que se coloca dentro de la boca del animal y logra hacerlo detener, tirando fuerte hacia atrás, o girar a ambos lados, dando un tiron hacia el lado que deseamos obligarle a ir. Pero fíjese lo que dice el salmo 32:

(Salmo 32: 9)= No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti.

Primero: controlar y, llegado el caso, frenar su lengua. Segundo: tener entendimiento. Es decir: actuar por evaluación propia, no tironeado por otros, esto es: manipulado.

(Versos 4 y 5)= Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡Cuan grande bosque enciende un pequeño fuego!

Hay un punto esencial en este pasaje. Hay una palabra clave: TIMON. Es verdad que el timón es el que decide el rumbo, pero el problema de la nave que encalla o colisiona, no es el timón, sino el timonel.

(Proverbios 12: 18)= Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina. – Lo dicho. No es el timón. (Golpes de espada), sino el timonel (Si es sabio, medicina).

(Salmo 12: 3)= Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente. – Hay timoneles para construcción y timoneles para destrucción.

Primero: controlar la lengua. Segundo: tener entendimiento. Tercero: discernir muy bien quien es el timonel que opera con su lengua. ¿Cuál será la procedencia de un mal timonel?

(Verso 6)= Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. – Algunos quisieran cortársela cuando leen o escuchan esto. Cuidado: no lo tiene que hacer; mire como sigue: – …la lengua esta puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

(Proverbios 16: 27)= El hombre perverso cava en busca del mal, y en sus labios hay como llama de fuego.

(Mateo 15: 11)= No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. (Verso 18)= Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; – Del alma, de la mente, – …y esto contamina al hombre. (Verso 19)= Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Primero: controlar su lengua. Segundo: tener entendimiento. Tercero: discernir quién timonea su lengua; cuarto: el timonel puede ser el mismísimo infierno.

(Versos 7 y 8)= Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

(Romanos 3: 13)= Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios.

La verdadera fuente del mal que no puede ser refrenado, representado por la lengua, es – como hemos visto -, el infierno. De un lado, la lengua – Creada por Dios para otro uso -, arroja veneno mortal; del otro, está manipulado por espíritus malignos. Por lo tanto, ningún hombre puede domar la lengua.

Recapitulemos una vez más: Primero: controle su lengua. Segundo: tenga entendimiento. Tercero: discierna quien gobierna su lengua. Cuarto: Comprobará que en casos es el infierno y sus personeros quien lo hace. Quinto: Usted no puede detener eso; tiene que pedir ayuda al cielo; allí se libra esta batalla.

(Versos 9 al 12)= Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

De una misma boca preceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

Hermanos míos: ¿Puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

Esta sabia comparación del agua dulce y el agua salada, la higuera y las aceitunas y la vid y los hijos, se refrenda de labios del Señor tal cual se rescata en Mateo 7.

(Mateo 7: 16)= Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o hijos de los abrojos?

La Concepción es clara: no importa cuanto hacen o que hacen los hombres, sino lo que son. Y lo que son no surge de éxitos aparentemente muy convincentes, sino de otra clase de frutos: tener en lo individual o personal, o como cuerpo de Cristo, cada día más de su carácter. De ese fruto habla, no de crecimiento numérico, señales, milagros u otras manifestaciones válidas del poder de Dios, que son lo que son, importan lo que importan y valen lo que valen si se alinean con el propósito de fondo que muestra la esencia del plan de Dios, de otro modo, son nada. O algo peor.

Con respecto a la lengua, hay que significar que es un miembro pequeño, pero su poder e influencia, para bien o para mal, son desproporcionados en comparación con su tamaño.

Por eso, si su boca se abre, que sea para bendición. No le cuesta nada y traerá salud al cuerpo. Hablar bien de los demás; evitar la crítica ofensiva y reemplazarla, – Si así lo discierne -, por exhortaciones llenas de amor u misericordia para con los que puedan estar en error. No olvidar que la calumnia, la murmuración, el chisme, constituyen “aguas turbias” que brotan del saber, – En el mejor de los casos -, mundano y, en el peor, diabólico.

Lógicamente, que todo esto que Santiago escribe y que nosotros escudriñamos, ampliamos y compartimos, es para que una vez más tengamos muy en cuenta que nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, (Que son principios o argumentos, diseños), potestades (Que vienen a ser autoridades malamente influidas), gobernadores de las tinieblas (Que son jerarquías espirituales que ejercen dominio sobre regiones), huestes de maldad, (Legiones de demonios que perturban, influyen, oprimen, atormentan y hasta poseen si se les permite). Eso no significa, obviamente, que la lengua no puede hablar bondades, ya que para eso fue colocada en el hombre. Lo que se intenta mostrar es que notoriamente vulnerable y propensa a hablar del mal.

Ahora bien: un maestro de la Palabra, según Efesios 4.11 y no según comisión de notables evangélicos o teólogos eruditos, es alguien que usará su lengua PATRA transmitir sus conocimientos quizás, la clase que la iglesia decida suministrar, tal vez, o lo que es real sentido del ministerio: la palabra fresca y renovada de Dios, apta para acompañar la tarea del cuerpo en el tiempo presente. Necesitará discernir todo lo que le llegue a su mente y no errar porque su error arrastrará a muchos a posiciones negativas, contraproducentes para la tarea y, en el peor de los casos, hasta el pecado.

(Santiago 3: 13)= ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

Está claro: un maestro de la palabra, más que esmerarse en mostrar conocimientos, títulos, experiencia o trayectoria, deberá rendir cotidianamente examen practicando lo que enseña. Si no es mera teología, es decir: Un discurso acerca de Jesucristo. Y tanto el mundo como la Iglesia, están hartos y saturados de discursos.

(Verso 14)= Pero si tenéis celos amargos en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;

Esto significa que un maestro motivado por ambiciones egoístas, siempre mentirá en contra de la verdad.

(Romanos 2: 8)= Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; (Verso 16)= en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

(1 Timoteo 2: 4)= El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

(Santiago 5: 19)= Hermanos, si alguno de vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.

(Verso 15)= Porque esta sabiduría n es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.

En este verso hay que detenerse cuidadosamente porque en él se fundamenta toda la riqueza de esta enseñanza. Primero: le hemos enseñado que usted tiene que controlar su lengua. Es claro que lo tiene que hacer en oración y en el nombre de Jesús, porque la lucha es contra una sabiduría terrenal muy atractiva, lógica y coherente, pero que no siempre viene de lo alto. Tiene que contar para eso, (NUMERO DOS), con entendimiento, que no es posición, cargo o título. Tercero: para poder ejercitar esto tiene que obrar por discernimiento, no por reglas, estatutos o evaluaciones de autodenominados “comités” de educación cristiana. El por qué, se lo comento ahora:

(1 Timoteo 4: 1)= Pero el Espíritu dice claramente, (Cuidado: lo dice el Espíritu, no ningún hombre de prestigio, fama o renombre) que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores, – Los espíritus siempre hablan a través de cuerpos, no con voces cavernícolas desde la ultratumba. – y a doctrinas de demonios.

Cuando se habla de doctrina de demonios, muchos son los que las vinculan con la proliferante actividad de sectas satánicas, etc., pero se olvidan de una que ya ha sentado sus reales en la iglesia, contra la cual Santiago alerta y que no la va a abandonar hasta que no se la tire abajo en el nombre de Jesús: lo animal.

Animal, aquí, es la palabra PSUCHIKOS. Perteneciente a lo natural o físico, no espiritual. Es vivir en el dominio de los sentidos: toco, huelo, veo, gusto, oigo. Interesándose solamente en los asuntos de la vida presente: SIDA, desocupación, violencia, injusticia, pobreza, hambre, inseguridad, que no tiene nada de malo en sí misma, pero que conlleva un grado de sensualidad.

Y la sensualidad, que no es necesariamente vestirse provocativamente o pasarse todo el tiempo hablando de sexo, se identifica con la concupiscencia, los deseos ilícitos, (Celos, envidia, lujuria), y las prácticas impuras, que allí sí exponen a las personas a las fuerzas demoníacas y las dejan en una posición vulnerable ante su influencia porque otorgan el derecho legal a que el enemigo pueda actuar con un grado de efectividad y éxito. ¿Lo estamos viendo o no? Por eso Gálatas 5:16 nos dice: Andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne, que obviamente no implica andar todo el día con la mirada perdida, con expresión sublime y ensoñadora y caminando como entre nubes, sino ejercitando, con toda conciencia y autoridad el discernimiento del que usted está provisto. Ahora, si no está provisto de ese discernimiento, no haga nada hasta no poseerlo. Por el riesgo que va a correr usted mismo y por el que le hace correr a sus hermanos.

(Verso 16) Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación, – Recuerde que la perturbación no es humana, es satánica. – …y toda obra perversa. – Atención con esto: obra perversa no es obra maligna aunque la pueda incluir, es obra torcida. Denota no dar en el blanco, sino en un paralelo que puede ser una buena imitación, pero no el original. Errar al blanco. En griego, es la palabra AMARTIAS. Traducción literal en argentino básico: Pecado.

(Verso 17)= Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, – Es decir: sin mezcla humanista, evangélica, bíblica – …después pacífica, – Atención: dice Pacífica, llena de paz; no dice Pasiva. – …amable… – que no es simulada ni hipócrita, sino digna de amor, – …benigna, – Es decir: que no encierra segundas intenciones ni maldad. – …llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.

Está claro que Santiago puntualiza muy bien la distancia y diferencia entre la sabiduría real, que desciende desde lo alto y la teórica, la que nace del corazón, – Aún muy bien intencionado -, del hombre

(1 Corintios 2: 6)= Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez. – la madurez se alcanza, es un proceso, no llueve del cielo. – …y sabiduría, no de este siglo, – Que es KOSMOS, sistema, – …que perecen. – Se cae.

(Verso 18)= Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.

(Proverbios 11: 18)= El impío hace obra falsa; – Cuidado: dice que hay obras falsas. – …mas el que siembra justicia, tendrá galardón firme.

(Isaías 32: 17)= Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.

La única autoridad con la que puedo agregar algo personal a todo esto, es la de estar ejerciendo, tanto en las radios, como en Internet como en las consultas personales, el ministerio del maestro.

No me permite esa autoridad ponerme en “sabiondo” o erudito como par aconsejar o sugerir algo a otros maestros, a mis hermanos en Cristo que trabajan para el reino de Dios enseñando las verdades escondidas en su palabra revelada. Pero sí dejarle, a modo de guía, un pequeño decálogo a los que son los alumnos, a los que receptan esas enseñanzas.

1)= ¿Critica su maestro al pastor o a otros líderes de su congregación?

2)= ¿Le da a entender que si él fuera el pastor muchas cosas cambiarían?

3)= ¿Se aparta a menudo de la Biblia para emitir opiniones personales?

4)= ¿Le alienta a no sujetarse a nadie que no sea a él mismo?

5)= ¿Su enseñanza le deja a usted la sensación de tener licencia para pecar?

6)= ¿Habla poco de Cristo y mucho de historia o política?

7)= ¿Su conducta personal, no condice con lo que enseña?

8)= ¿Suele pedir dinero prestado a sus alumnos, contando que por su posición nadie se lo negará?

9)= ¿Tiene mal carácter o contesta mal, o está peleado con otros hermanos o con el pastor?

10)= ¿Lo aburre cuando enseña porque parece un casete grabado con capítulos y versículos sin vida abundante ni revelaciones frescas?

Si se dan estos diez casos, o al menos algunos de ellos, inmediatamente téngalo en oración. Interceda a su favor y pida a Dios que abra sus ojos, su corazón y que también refrene su lengua. Él, a lo mejor, ni se enterará, pero grande será su galardón en los cielos.

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Proceso de Adopción

Vamos a ver: ¿Cuántos mensajes sobre santidad le han predicado últimamente? ¿Cuántos libros cristianos sobre este tema han pasado por sus manos en su vida de creyente? ¿Cuánto hace que se ha dado cuenta usted que, sin santidad, no sólo que nadie verá al Señor, como dice la Biblia, sino que también es muy poco probable que pueda ser utilizado para algo eficiente para el reino? ¿Cuántas veces se ha preguntado cómo hacer para caminar, verdaderamente, en santidad? Si es complicado para usted que es creyente; ¿Se imagina las posibilidades de caminar en santidad que tienen los que andan sin Dios?

La santidad, no es algo que de tanto pedirla, un día, alguien viene y se la regala. La santidad es el resultado de superar día a día y con la unción del Espíritu y el poder de Dios, todo lo que la vida mundana le ofrece para no lograrla.

Es lo mismo que la prosperidad, tema central de tanta teología contemporánea y hasta ciertas doctrinas erráticas y voluntaristas, al margen de las interesadas. Prosperidad, según Dios, es no amilanarse, no achicarse, no “arrugar” ante las tribulaciones de este mundo; cuando usted sabe que si está trabajando para el reino, nada ni nadie lo va a poder detener.

(Efesios 1: 3)= Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. – Punto primero: usted ya fue bendecido. Está en tiempo pasado. ¡¡No clame por bendiciones, ya las tiene!! Sólo tómelas, créalas, hágalas suya, acéptelas. – …según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él. – Punto segundo: Ya nos escogió, (Porque también está en tiempo pasado), y desde antes de la fundación del mundo. Usted puede decir tranquilamente: “Yo fui escogido antes de Adán”. Y para que fuésemos santos y sin mancha. El hombre fue creado para ser santo, no pecador. – …en amor, habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad. – Punto tercero: aquí la cosa cambia, porque dice que vamos a ser adoptados hijos suyos, en tiempo futuro, lo que empieza a derrumbar esa vieja teoría voluntarista y universalista que enseñó que, sea usted como sea, siempre es un hijo de Dios. O la otra mucho peor todavía, patrimonio del cristianismo nominal: que sea usted lo que sea, cuando se muere, siempre se va al cielo. Por lo visto y leído, parecería no ser tan así, no cree?

(Juan 1: 12)= Más a todos los que le recibieron, (Tiempo pasado), a los que creen en su nombre, (Tiempo presente), les dio potestad, (Que es autoridad, derecho y en tiempo pasado), de ser hechos (Tiempo futuro), hijos de Dios.

Punto cuarto y conclusión: mil veces se ha dicho y predicado, pero no siempre se ha entendido y creído: todos somos creación, criaturas de Dios, pero no todos somos hijos. Ser adoptado por Dios como hijo, no es un acto automático, es un proceso. Un proceso de adopción, predestinado.

Primero hablemos de la predestinación, palabra que no sólo ha sido interpretada de diversas formas, sino que incluso ha llegado a dividir la iglesia y, en tantísimos casos, a repartirla en distintas denominaciones: los que entienden que estamos predestinados y los que creen que no. Ambos creen sinceramente tener razón. Entonces usted por allá y yo por acá. A nadie, o a muy pocos todavía, se le ha ocurrido pensar que el tema puede afirmarse perfectamente en las dos formas.

Porque la predestinación, existe, pero no es para uno, es para el conjunto. Dios, – Salvo caso específico y porque a Él se le da la gana -, no le habla a UN hombre, le habla AL hombre. Predestinación es el acto donde Dios firma un acta, un decreto, donde asegura que puede ser adoptado como hijo suyo todo el que desee serlo. El dilema está en si usted lo va aceptar o no.

Ahora la adopción, en términos legales, también es un proceso. Es el proceso mediante el cual un hombre incorpora a su familia, (Con el status, privilegios, derechos y obligaciones correspondientes), al hijo de otra persona. La palabra, allí, es HUIOSTHESTIAS, y tiene que ver directamente con el proceso de convertirse en hijo de Dios.

La Biblia, en su idioma original, cuando habla de Hijo, utiliza dos palabras: TSKON, que significa “bebé, infante, niño de brazos, poco más que un recién nacido” y HUIOS, que denota madurez, adulto, heredero. Si usted regresa a la conformación de la palabra ADOPCIÓN, va a tener muy en claro que es algo reservado para el maduro, para el que hereda.

Usted fíjese que Jesús nace por gestación del Espíritu Santo, pero que Dios pronuncia su declaración de reconocimiento de paternidad. (Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia), luego de pasar por el bautismo, a los treinta años; cuando está maduro para ministrar. Esto le deja un principio espiritual inalterable: más allá de su salvación y vida eterna (No estamos hablando de esto aquí), usted puede empezar a ejercer los beneficios de su herencia, recién cuando madura, no antes.

En la antigüedad, había una fiesta tradicional, la pascua judía, donde los niños de doce años de edad, s los investigaba, se los examinaba, se los evaluaba y, al fin, se consideraba si estaban en condiciones ya de comenzar a ocuparse en las tareas, trabajos, profesión o negocios de su padre. Esto le va a dar más luz para entender el texto que le voy a compartir ahora.

(Lucas 2: 41)= Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua, y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta.

(43) Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.

(44) Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos, pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole.

(46) Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. – De paso, fíjese que estas dos últimas palabras hablan de dos cosas muy claras: Jesús no había nacido sabiéndolo todo como por arte de magia. Muy por el contrario, con la mayor de las humildades y conforme a la naturaleza humana, el aprovechaba para aprender cosas oyendo y preguntando a los eruditos de su tiempo. La riqueza espiritual que los iba a diferenciar tanto después, fue cuestión de otro tiempo de su vida.

(47) Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.

(48) Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: hijo, ¿Por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. – Al margen del tono formal Reina Valera-traducción española, usted se habrá dado cuenta que las cosas venían como para un tiron de orejas para el niño Desusito, no es así?

(49) Entonces el les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi padre me es necesario estar?

(50) Más ellos no entendieron las palabras que les hablo.

Usted tiene una ventaja sobre José y Maria. Usted entiende perfectamente por que el les dijo lo que les dijo. Pero hay algo que llama la atención y que, si bien no es el tema central que estamos viendo, no puede pasarse de largo sin acotar algo: José, vaya y pase, porque todo este asunto de la gestación divina, virginal y toda esa historia, el la había asumido por visión, sueño y fe, entonces podía ser lógico que no captara la idea, pero… ¿Y Maria? Ella sabía muy bien como había concebido, gestado, llevado el embarazo y parido a Jesús. Y así y todo, no entendió. ¿Se da cuenta lo que son nuestros ojos naturales? ¿Cómo el niño podía decir que se estaba ocupando de los negocios de su padre, si de carpintería, allí, no se estaba hablando nada? Ahora mire:

(Gálatas 4: 1)= Pero también digo: entre tanto que el heredero es niño, (Esto es: TSKON, que es “infante, bebe, inmaduro”) en nada difiere del esclavo, – Recuerde que los esclavos no heredan, los hijos heredan – …aunque es señor de todo; sino que esta bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. – ¿Cuántos saben que los hijos siempre creen estar maduros? Sin embargo, el principio de la madurez de un hijo para empezar a ocuparse de los negocios de su padre, no es decisión del hijo, es disposición del padre que es quien señala el tiempo preciso. ¿Qué puede hacer con una espectacular herencia, un bebe? Lo mismo que haría un esclavo: nada.

Debemos pasar, entonces, en el marco del proceso para llegar a hijos por, – también un proceso -, de adopción. Pero este proceso tiene tres puntos básicos: 1) Liberación de todo pasado. 2) Tomar conciencia de la realidad del tiempo presente. 3) Contar con el suficiente empuje como para encarar el tiempo futuro.

Todo espíritu, en la tierra, esta gimiendo porque esta cautivo en un cuerpo mortal. Usted es eterno, pero la eternidad de ese espíritu carece de expresión porque esta cautiva en un cuerpo mortal. La tierra es eterna, pero esta cautiva al que la sujeto en pecado. También gime por la manifestación de los HUIOS de Dios.

Todo EN la tierra y el ambiente gime porque se manifieste algo que traiga solución a lo que pasa, que no sabe que es, pero pasa. La tierra gime buscando al rey de su Creación. LA iglesia lo conoce y lo representa, pero como en lugar de manifestarlo en principios, verdades y poder, a veces elige mostrarlo como ritos, reglas, estatutos y ocurrencias religiosas, el mundo no lo acepta, porque eso no le da la solución que busca: le da mas de lo mismo. Y más de lo mismo en un ambiente restrictivo es mucho menos atractivo que más de lo mismo en la temporaria “diversión” del pecado. Y, como decían las antiguas letras de los tangos argentinos: “Dale que va…”

La tierra sigue buscando algo que llama: Ser Humano. Al verdadero Ser Humano. Porque el ser humano fue creado como Adán y al caer en espíritu produjo un hombre que es mucho menos que la Creación llamada Ser Humano. Esta viendo solo intenciones en imperfección. Estamos yendo hacia, caminando a, cuesta arriba de la caída para ser el diseño original de Dios.

Adán tenía autoridad sobre las plantas y los animales. Cristo aprendió en obediencia y, cuando recibió la herencia, los pescados le pagaron los impuestos, las plantas y los animales obedecían su voz, los mares y los vientos le respondían y se detenían porque EL vino a mostrar como se vive en la tierra.

Los ministerios que hoy se mueven bajo el propósito de Dios, están llamados a construir, edificar, a madurar a los hijos. Si usted esta en la iglesia de Vasti, la que organiza eventos fuera, al margen o independientemente de los propósitos de Dios, no tiene nada que hacer con ellos. Nadie pone en duda ni discute su salvación, solo que no participa de los tesoros del reino.

Lo que ocurre es que unos, son similares a los que esperaban sentados que el ángel viniera, cada tanto, a remover las aguas del estanque, mientras que los otros son los que se encargan de removerlas. LA decisión es suya. Cada nivel de Dios exige un precio en su vida. Y si usted esta leyendo esto, es porque el Espíritu le redarguyo para oír, no por casualidad.

Adopción: un empuje vigoroso hacia una posición futura. Todo el mundo y toda la naturaleza esta buscando el tiempo en que pueda liberarse de la mortalidad, donde la incorrupción, definitivamente, se tragara a la corrupción.

(Romanos 8: 14)= Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

Ser guiados por el Espíritu de Dios, es ser guiado por los principios bíblicos y permitir que su vida sea gobernada por los principios de la Biblia.

(15) Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba Padre!

A mucha gente le desagrada oír a otros llamar a Dios PAPA; y mucho más les desagrada oír decirle: PAPITO. Sienten, – me dicen -, como que es irreverente. Demasiado…confianzudo. Demasiado… humano. Hay un problema: la traducción más concisa de ABBA, es PAPITO.

(16) El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

(17) Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y co-herederos con Cristo…

Rechace el espíritu religioso y escudriñe: co-herederos con Cristo significa que tenemos a nuestra disposición lo mismo que el tuvo. Si fuéramos diez hijos, a mi me tocaría un diez por ciento de la herencia, y a Cristo también diez. Claro, el se llevaría algo mas no por ser quien es, sino por ser el primogénito. El es el bendito primogénito de Dios y motivo de adoración porque todo lo que hizo, lo hizo en carne, como hombre, y sin más apoyo que el mismo Espíritu que usted y yo decimos tener hoy. De otro modo, hubiera hecho trampas y entonces no funcionaria nada.

…Si es que padecemos juntamente con el… – ¿Cómo padeció Cristo? Por la persecución de la iglesia. La cruz fue su destino, no su padecimiento. La máxima hostilidad que Cristo padeció fue la persecución de la iglesia organizada. – …para que juntamente con el seamos glorificados. – Este es el proceso por el cual la incorrupción se traga a la corrupción.

(18) Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

La gloria, decididamente, no es una nube que va a cubrir la tierra; la Palabra dice que la gloria cubrirá toda la tierra como las aguas cubren el mar. Buscando nivelar.

(19) Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. – La creación espera la manifestación de los HUIOS de Dios, no de los TSKON.

(20) Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujeto en esperanza; porque también la creación misma será libertada de esclavitud. – Ahí se desparrama la teoría de que el planeta va a estallar en mil pedazos. – …de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

(22) Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una esta con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando (Tiempo futuro) la adopción, la redención de nuestro cuerpo. – Le esta diciendo que habrá un grupo de gente que libertara la tierra de su esclavitud; ahí tiene usted su arrebatamiento. Hoy, todo lo que esta cautivo, espera ver aparecer a su dueño.

Dice que tenemos las primicias. ¿Y que son las primicias? Un adelanto. Un adelanto que garantiza, para más adelante, la posesión de la plenitud.

Algo más: Cristo fue primicia y luego plenitud. Que nosotros tengamos hoy las primicias, nos garantiza que pronto van a levantarse muchos conforme a su estatura.

(Efesios 1: 1390 En el también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en el, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras (Esto se traduce: Primicias) de nuestra herencia. –Tenemos las arras, las primicias, el diez por ciento del todo. ¿Se da cuenta de todo lo que todavía falta? – …hasta la redención de la posesión adquirida.

(2 Corintios 5: 1)= Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, (En la casa de mi Padre, muchas moradas hay),…este tabernáculo, se deshiciere, -Le esta llamando morada y tabernáculo terrestre al cuerpo. – …tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, en los cielos.

(Efesios 2: 19)= Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, (¿Cuál es o quienes son El Edificio?) …bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. – Por eso dice EL: vendremos y haremos morada contigo. Es decir que, mientras usted esta buscando un ascensor para subir, EL viene bajando en otro.

Esto nos trae a la segunda parte: la realidad presente de la adopción. ¡Abba Padre! Es nombre sagrado, significa PAPITO. Muchos no se sienten dignos de llamar a Dios así. Porque para llamar PAPITO a Dios, tenemos que tener, primero, la responsabilidad de ser un hijo. El hijo prodigo, dijo: no soy digno de ser tu hijo, déjanos ser uno de tus siervos…

Cuando usted recibe la responsabilidad, la sumisión, la aprehensión mental del oficio, la obediencia, el respeto, la honestidad, la integridad y la posición de un hijo, entonces puede usted hablar con Dios de hijo a PAPITO.

Pero resulta que el hijo, primeramente es corregido, porque si no es corregido es bastardo. Entonces, para llegar a este nivel de ser adoptado como hijo, primero tiene que colocarse mentalmente, en la posición de un hijo en el tiempo presente, donde usted camina y habla con Dios como un hijo habla con su padre. No estoy hablando de ese repetido… “¡¡Divino Padre celestial, alabado sea tu nombre!!” ¡¡Los hijos no hablan así!! Lo que sucede, – algunas veces -, es que muchos no se atreven a hablarle así porque no se sienten hijos.

Hay lugares en Dios donde usted demanda ciertas cosas que, si no tiene la posición, ni siquiera se atreve a demandarlas. Para hacer lo que tenemos que hacer en la tierra, necesitamos gente que pueda entrar al trono con ese tipo de confianza.

¿Qué paso con Abraham? “Padre…ahí anda mi primo… ¿Qué hago? Ojo que tú me llamaste, eh? ¡¡Yo no te llame!! ¿Y que hizo Dios? Saco al primo. ¿Qué paso con Moisés? ¡Eh! ¿Qué va a decir esta gente, que los sacaste al desierto para matarlos? ¡Sujétate Padre! ¡No los mates! Esta bien Moisés, no los mato…” Pero era gente que caminaba con Dios. No que andaba orando como la mayoría: “…Padre, si fuese tu voluntad… Divino Padre exaltamos tu bello nombre…” Y EL, desde arriba: ¡…Hipócrita…!

Muchos de nosotros, los latinos, no sabemos relacionarnos con Dios porque no tuvimos buenos padres en la tierra. No sabemos lo que es sentarse en la falda de un hombre y jugar con su barba o sus bigotes.

Por ultimo, la primera parte de la adopción que es la liberación de todo el pasado. Cuando usted nace y es pequeño, anda en los primeros pasos para ser adoptado. Pero solo llega a terminar el proceso cuando EL lo desarraiga de todo su pasado.

Siempre le envía el espíritu de adopción. A los romanos se los envió allí, en el medio del cautiverio del pecado para romperlo. En Gálatas 4 vemos que lo envió para romper el legalismo de la carne. Para librarnos de las presiones religiosas del sistema presente, necesitamos tener la mentalidad de un hijo adoptado.

Hay una verdad: la iglesia, tal como se ve en lo global y lo masivo, no es el cuerpo de Cristo, es el remanente del cuerpo. Lo que pasa es que nosotros, en términos generales, le hemos llamado iglesia a todo el mundo. La iglesia es la Cámara de representantes del reino de Dios. Lo que no lo representa a EL adecuadamente y conforme a su propósito y disposiciones, será creyente, pero no es iglesia.

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El Espíritu de Aarón

Hay influencias de suelen determinar vidas. Los cristianos creemos y podemos demostrarlo, que es imposible que alguien que ha muerto pueda retornar a la vida en cualquier forma. El tema de la reencarnación ha sido y es patrimonio exclusivo de sectas y grupos más relacionados con el satanismo que con la medicina o las artes orientales. Sin embargo, ya sea por adhesión, por simpatía o por simbiosis, encontramos en la Biblia muchos casos donde hombres de una generación, se dice que han actuado influenciados espiritualmente por otros muy anteriores. Más allá de las realidades y las simbologías de esta práctica, hoy resultará oportuno escudriñar la vida de Aarón para encontrar, si así lo hubiera, hombres que se muevan dentro de la iglesia influenciados por su espíritu.

Aarón fue descendiente de Leví, hijo directo de Amram y Jocabed, hermano de María y, obviamente, de Moisés. Contrajo matrimonio con Elizabet con la que tuvo cuatro hijos: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Hasta aquí vemos que Aarón es dueño de una genealogía habitual para la época. No podemos decir que fuera “alguien”, sino que pertenecía al común denominador de los hebreos. Aquellos que puedan hoy actuar con el espíritu de Aarón, no provendrán de familias tradicionales de la iglesia, sino del común denominador del pueblo. Sin embargo, para conocerlos mejor, habrá que ver en qué posiciones podrían incursionar.

La primera pregunta que se nos ocurre hacernos a nosotros mismos con el fin de establecer comparaciones, es: ¿Cómo era Aarón? ¿Qué carácter tenía? La Biblia misma tiene las respuestas. En Éxodo 4:14, leemos: Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. Esto da una pista clara del carácter de Aarón: era un buen orador. Sin embargo, en el extenso relato que se hace en Éxodo 32:1-24 y que no repetimos por falta de espacio, también podemos observar y deducir que era un hombre de voluntad débil. En Números 12:1-2 hay otro aspecto. Allí dice: María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová. Aquí está demostrado que, además de todo lo dicho, Aarón también tenía celos.

Sin embargo, no todas serán malas en su carácter. En Números 12:11 hay un verso que dice: Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado. Es evidente que Aarón aquí tiene conciencia de culpa. Otro aspecto está en el libro de Levítico 10:1-7, donde a varias consideraciones y mandamientos que Moisés les entrega, ellos obedecen y los cumplen sin chistar. Aarón entre ellos demuestran, en este texto, que fueron sumisos. Pero quizás la máxima condecoración bíblica que recibe Aarón está en el Salmo 106:16 cuando leemos esto: Tuvieron envidia de Moisés en el campamento, y contra Aarón, el santo de Jehová. Si bien ya sabemos que la calificación le pertenece a todos los hijos de Dios, no es poca cosa que se diga desde la escritura, que Aarón fue un santo.

Todos sabemos que Aarón comienza su participación en la historia bíblica como ayudante de Moisés. Como alguien que está a su lado y solamente actuará cuando le sea requerido por el líder principal. Sin embargo, hay un texto en Éxodo 7:1-2 que señala lo siguiente: Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano será tu profeta. Tu dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. Entienda bien: había que sacar al pueblo de Egipto y Faraón no quería permitirlo. Había que hablar duro con Faraón y Moisés había “arrugado” con la excusa de no tener buena dicción ni ser locutor profesional. La calidad de “profeta” que aquí se le endilga a Aarón, tiene más que ver con lo que hoy podría catalogarse como “un vocero de prensa”.

Sin embargo, hay un verso más adelante en este mismo libro, que nos muestra otra cara de Aarón un tanto más importante. En Éxodo 12:1 en adelante, dice: Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Y luego seguirá hablando de lo que Dios les dice a Moisés y Aarón con respecto a la Pascua. Sin embargo, lo rescatable aquí, es que Dios le habla a Aarón. Le ruego que lo tenga en cuenta para más adelante. Que Aarón, pese a su segundo plano, en la historia concreta figura como comisionado, junto con Moisés, para liberar al pueblo del yugo egipcio.

Con estos antecedentes en nuestras manos, no nos resultará para nada sorpresivo que Aarón haya tenido algunos privilegios ministeriales. Éxodo 5:1-4 nos muestra uno: Después, Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel. Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado; iremos, pues, ahora, camino de tres días por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros con peste o con espada. Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿Por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas.

Aquí nos encontramos con uno de los privilegios al que Aarón, en su posición ministerial, ha accedido: Ingresa como ministro a la presencia de un gobernante. Que es como decir que ha sido reconocido por la sociedad secular como ministro religioso. Sin embargo hay otros aspectos que favorecen su figura. Éxodo 7: 9-10 cuenta esto: Si Faraón os respondiere diciendo: mostrad milagro – dice Dios -, dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se haga culebra. Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra. Otros dos versos, un poco más adelante en este mismo capítulo 7, el 19 y 20, reflejan lo siguiente:

(Versos 19-20)= Y Jehová dijo a Moisés: Di Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra. Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová les mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre. Quiero que observe dos cosas concretas que, de paso, lo van a hacer pensar con mucha seriedad. Lo van a hacer reflexionar. Porque es evidente en estos dos versos que, Aarón, conjuntamente con Moisés, es cierto, pero en presencia física real, realizó milagros.

Podemos dejar de lado el relato y la anécdota que quizás resulta como la más conocida, en lo positivo, de las que le tocó protagonizar a Aarón. Aquella donde ayuda a Moisés en la batalla sosteniéndole su brazo para que Israel prevaleciera. Pero no podemos eliminar, porque significa mucho, la que da cuenta de su ascenso al monte Sinaí, un verdadero privilegio, donde es participante directo de otro aún más valioso. Éxodo 24:9-10 lo expresa así: Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno. Quiero ser claro. En este texto se nos muestra que a Aarón, más allá de todo lo que su historia pueda decirnos más adelante, se le permitió ver la gloria de Dios.

Si no parece un privilegio esto, convengamos en que sí lo será el simple hecho de que, en ausencia de Moisés, Aarón juzga al pueblo, dejando en evidencia una autoridad conferida de alto relieve. Es más; si entendemos que Aarón era un sacerdote, la palabra dice en el libro de Levítico 16:15 lo siguiente: Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. Este texto nos permite entrever que a Aarón le fue permitido pasar detrás del velo. Nada menos.

En el libro de los Números, desde el verso 10 al 12 tenemos otra perspectiva. Allí leemos: Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí estaba leprosa. Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado. No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumida su carne. Aquí estamos observando como Aarón produce dos hechos que tienen una connotación muy singular. En primer término, bendice al pueblo, y en segundo lugar y de modo mucho más notorio, intercede por María.

Sin embargo, todos lo sabemos, la vida de Aarón no pudo ser todo lo limpia que él mismo hubiera querido. En el libro del Éxodo 32:1-4, se relata que: Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y a Aarón le dijeron: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con un buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. ¿Hace falta algo más para aseverar que Aarón fue protagonista esencial de un pecado de idolatría?

Más adelante en el mismo capítulo, vemos los versos 21 al 25: Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? Y respondió Aarón: no se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado al mal. Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro. Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos. Es una estampa diferente del mismo relato anterior, sólo que la respuesta de Aarón (¡Mira tu! ¡Eché el oro al fuego y como por arte de magia, salió este becerro!), da a entender perfectamente que además de la idolatría compartida, también permitió el mal. A esto podemos agregarle la falla que conjuntamente con Moisés tuvieron en Meriba.

Con todos estos elementos en nuestras manos, tendremos que ver ahora si es verdad que modernos “aarones” militan en nuestras congregaciones. Quizás los podamos hallar, quizás no. No será similar la conclusión ni el mensaje directo que este estudio dejará en quienes tomen contacto de una u otra manera con él. Porque será escuchado en la ciudad de Rosario en la República Argentina y quizás cinco de cada diez oyentes, se identifiquen con algo. Pero también será escuchado en otras latitudes mediante la maravilla difusora de Internet, y quizás también tres o cuatro de cada diez puedan verse reflejados. Entonces, así como la auténtica palabra de Dios jamás regresa vacía, esta, que yo tengo la certeza que lo es, no lo hará tampoco donde quiera que sea recibida. Y que donde lo sea, sirva para restaurar ministerios, vidas y personas, que siempre será mejor tarea y mucho más digna para la iglesia que la de exonerar, crucificar o ejecutar.

Un Buen Orador: Los sofistas eran los antiguos reyes de la oratoria. Se decía que ellos podían estar una hora tratando de convencerle a usted que las hojas de un árbol eran azules y, cuando usted ya estaba casi convencido que – en efecto –, así era, ellos cambiaban su discurso y, mediante otra hora de oratoria, volvían a convencerlo que eran verdes. ¿Hay personas así dentro de su iglesia? Carismáticas, de palabra excelente, que parecerían tener con facilidad las soluciones para todos los problemas. Gente a la cual comienza a seguirla otra gente porque, con su manera de ser, contagia y transmite optimismo, seguridad, protección. Si es un hombre y quien lo sigue es otro hombre, casi sin darse cuenta termina siendo su esclavo moderno, apto para todo servicio ministerial, familiar o personal. Si es un hombre y quien lo sigue es una mujer, ¡¡¡Peligro inminente!!!

Debilidad de Voluntad: Esto se observa, mayoritariamente, en hermanos varones. Tanto si ocupan sitios de liderazgo como si no los ocupan. Si ministran gente es mucho peor, porque no sería raro que con el correr de los tiempos, su autoridad comience a ser socavada con sutilezas y, finalmente, quede a merced de alguno o alguna de sus ayudantes que ha sabido explotar esa debilidad. Es lo mismo que cuando otro miembro de la iglesia llega hasta él para denunciar algo de uno de sus ayudantes, su propia debilidad le impide hacer absolutamente nada. En ese instante, todo su poder que quizás habría sido legítimamente otorgado por Dios, pasará a manos del influyente. Un segundo Edén con todas sus implicancias espirituales. Si un hombre, padre de familia, cae en este tipo de debilidades, alguien va a aparecer para usarlo en todo aquello para lo cual pueda serle útil. Este tipo de episodios han causado tremendos dramas familiares y hasta escandalosos adulterios.

Pasible a Celos: Si supiéramos con exactitud de qué se trata ese sentimiento llamado Celos, los creyentes, jamás nos permitiríamos ni siquiera dejarlo asomar por nuestras vidas. Los Celos se manifiestan ante determinados, concretos y específicos hechos y es como si se quisiera decir: “¡Oigan! ¡Yo quiero eso que le han dado a él! ¡A mí me corresponde mucho más que a él porque soy mejor que él!” ¿Se da cuenta? ¿Conoce gente que haya caído en la trampa de los celos en su iglesia? ¿Ha podido hablar con ellos y decirles todo lo que tiene de parte del Señor para decirles? ¿Sí? ¡Gloria a Dios! Está usted caminando de un modo maduro rumbo a la estatura del varón perfecto. ¿No pudo hacerlo? Entonces, por el momento, el mejor consejo que puedo darle con respecto a la gente que dentro de la iglesia es celosa: ¡Huya ya de su compañía! Es muy difícil que en algún momento usted no salga salpicado con algo negativo, feo y contraproducente. Los celos, definitivamente, no provienen de Dios, así que si algún moderno Aarón los manifiesta cerca suyo en su congregación, recuerde que esa es una pelea que se gana en las regiones celestes. Nadie ha convencido hasta hoy a un tremendo celoso que el motivo de sus celos es infundado, y ha logrado que deje de serlo. No es carne y sangre…

Recibe Palabra de Dios: De ninguna manera el espíritu de Aarón tiene que ver con gente que está totalmente fuera de las cosas de Dios. Muy por el contrario, al igual que con su antecesor histórico, Dios suele hablarles y darles palabra. Porque Dios ni castiga ni juzga ni sanciona a nadie por adelantado. Dios actúa con todos los elementos necesarios en sus manos. Y cuando lo hace, es infalible. Por eso es un Dios justo. Por lo tanto, el hecho de que el espíritu de Aarón lo lleve, como más adelante veremos, a cometer algunos errores, y algunos de ellos sumamente groseros, ello no es obstáculo para que, llegado el caso y la oportunidad, Dios pueda darle una palabra justa, exacta y verdadera para alguien. Y ese alguien puede ser usted mismo. Cuando la Biblia habla de pesar los espíritus, es de esto que está hablando, precisamente. Usted no puede darle entrada y confiar en cualquier persona ni cualquier cosa, pero tampoco puede andar por la vida con la agresiva desconfianza brotándole por todos los poros. Recibir la Palabra de Dios es un don, y Dios no le saca los dones a quienes los tienen, salvo que el pecado se haya enseñoreado de ellos.

Tiene Legítima Representatividad: Esto debe comprenderse desde el ángulo de la observación que nos dicta que, un espíritu de Aarón moderno, no necesariamente tendrá que ser un anónimo, desconocido y eclesiásticamente plebeyo. No se olvide que el Aarón original tuvo, en su momento, nivel e importancia social suficiente como para ir a entrevistarse con el mismísimo Faraón. La legítima representatividad, le proporciona a estas personas un grado de confiabilidad que determina que cualquier cosa que hagan, siempre será bien interpretada, bien recibida y bien entendida por parte de la gente. Esto no sucede si quien realiza las mismas cosas es un desconocido o persona sin currículum en el marco social y secular, evidenciando por parte nuestra un profundo y total desconocimiento e ignorancia de las enormes distancias que existen entre lo espiritual, lo emocional y lo carnal. ¿Podrá haber alguien así cerca suyo?

Hacedor de Milagros: Sé lo que en este momento está usted pensando: ¿No querrá este buen hermano venir a hacerme creer que alguien que no está cerca de Dios genuinamente es capaz de hacer algún milagro? No vengo a hacerle creer nada, apenas vengo a recordarle varias cosas escritas en la Biblia y otras que, sin estar escritas, las confirman porque las hemos visto, usted y yo. ¿Qué es un milagro? Etimológicamente, una alteración al orden natural de las cosas. Para Dios, alterar ese orden es casi moneda corriente, ya que él no vive EN ni POR la naturaleza. Dios es Creador total, entre otras cosas, también de la naturaleza, por lo tanto está SOBRE lo natural. Por lo consiguiente, alterar el orden de algo que Él mismo ha creado es cosa normal en su ámbito, aunque no en el nuestro. Y dado a que para nosotros no es lo normal, es que nos asombramos tanto cuando uno ocurre. Y a todo aquel que es gestor de una alteración del orden natural, estamos ultra dispuestos a otorgarle nuestra credibilidad y apoyo. Nos olvidamos que, entre otros, un brujo que trabaja con demonios, también puede producir alguna cosa fuera de lo natural. Y que muchos han caído en desgracia por ceguera espiritual e ignorancia bíblica. ¿O no recuerda usted que los magos de Faraón también convertían varas en serpientes?

Pasar detrás del Velo – Ver la gloria de Dios: ¿Por qué he juntado estas dos cosas? Porque necesariamente una va detrás de la otra y en plena sintonía. Estamos hablando, por si no se ha dado cuenta, de alguien que en algún momento de su día, culto u otra expresión espiritual solitaria o grupal, tiene la bendición de entrar a la Presencia de Dios y, por lo tanto, traspasar el velo. Porque pasar detrás del velo, en el Antiguo Testamento, significaba una actitud sacerdotal, posible solamente para aquellos que ministraban en los tabernáculos o en los templos, pero en el Nuevo Testamento, velo significa cortina mental, tiniebla de interpretación. Por lo tanto, lo que estoy queriendo significar aquí es que un moderno Aarón, podría tranquila y perfectamente tener revelación.

Es de Bendición e Intercesor: Aquí seré muy breve porque las consideraciones no dan para extenderse demasiado. Aarón era, y sus expresiones actuales podrían serlo también, hombre de oración y de ánimo dispuesto a bendecir a otros.

Sin embargo, lo que ahora viene es como que desmorona todo lo bueno y excelente que hasta aquí hemos visto de la personalidad de Aarón. Se observa de la misma manera en que en muchas ocasiones nos ha tocado ser protagonistas de hechos parecidos. Cuando un hombre o mujer de Dios, que goza de nuestro mejor concepto, de pronto se nos muestra en una faceta totalmente contrapuesta y nos deja mudos de sorpresa primero y desilusión después.

Pecados de Idolatría: Sí, claro, por supuesto, naturalmente; no vamos a ver en pleno siglo veintiuno a nadie en una iglesia proponer construir y adorar un becerro fabricado con el oro de los miembros de la congregación a pedido de ellos. Eso sería totalmente inconcebible en este tiempo. Indudablemente, entonces, tendremos que referirnos a otro tipo de idolatría. ¿Qué es la Idolatría? Idolatría es colocar cualquier cosa en nuestra prioridad, por delante de Dios. Desde el mundo solemos traer algunas: nuestro equipo favorito de fútbol, o algunos de sus jugadores; nuestro actor o cantante favorito, del cual tenemos todas sus películas o discos; el político que lidera el partido del cual somos adeptos desde la cuna; la ideología de ese partido aunque no tenga nada que ver con la Biblia; la carrera universitaria de la cual hemos egresado, (Se da mayoritariamente en Abogacía, Medicina, Psicología, Ciencias Económicas).

Hay más, pero también corremos riesgos ya dentro de la iglesia, donde si no hemos entendido bien estos principios, podemos transformar en ídolos a: El Pastor o algún prominente líder; la congregación a la cual asistimos por encima de todos sus errores o defectos; la denominación a la cual pertenecemos y su consiguiente doctrina interna y, aunque parezca insólito, hasta nuestro ministerio personal, por más ungido y levantado por Dios que haya sido. Cualquiera de estas cosas, que quizás puedan ser irreprochables desde lo conceptual, puestas por delante de Dios en nuestras vidas, indefectiblemente, se llama Idolatría. ¿No cierto que ahora lo puede ver con más claridad y ya se ha olvidado de aquel becerro por el cual usted tuvo una muy fea impresión y opinión de Aarón? Cuídese, no sea que su espíritu esté influyendo en usted mismo, hoy.

Permitir el Mal: Este Aarón moderno podría manifestarse con ciertas condiciones: que la persona que lo exprese tenga algún cargo o posición de importancia dentro del cronograma eclesiástico, o bien que se trate de alguien con presencia e importancia, empresaria, industrial o profesional en los planos de la sociedad secular. Porque para permitir el mal es necesario estar, indudablemente, en una posición que nos permita controlar eso de alguna manera. Si soy pastor y permito que mi familia directa o algunos de mis colaboradores más cercanos ejerzan sus funciones mediante métodos de dudosa moralidad, soy un Aarón moderno. Si por debilidad dejo que otras personas tomen decisiones que solamente me competen a mí por mandato divino, también. Si soy el dueño o patrón de una empresa y permito que mis socios o empleados jerárquicos cometan graves injusticias con los obreros, también. Permitir el mal es, esencialmente, lo que normalmente en el modismo popular de la Argentina, se conoce como “hacer la vista gorda” ante determinadas cosas. Y eso puede darse por dos razones fundamentales: 1) Complicidad 2) Debilidad.

Ahora, usted ya sabe lo que es ser un Aarón moderno o estar operando religiosamente con el espíritu de Aarón. Pero no se preocupe. Dios no va a ejecutar a nadie por esto sin darle la oportunidad de enmendarse. Con Aarón el legítimo, lo hizo. Cuando a Aarón se le abrieron los ojos, reconoció su culpa. Aunque no está específicamente escrito, tiene que haber pedido perdón por eso, y acto seguido, optó por una sumisión incondicional. Tanto que en alguna parte del libro que Dios nos ha dejado a la iglesia, él es catalogado como “santo”, un calificativo que Dios no otorga porque sí.

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Llave de Triunfo

Recuerda usted, por ventura, cuando iba a su escuela inicial, primaria, y aquella maestra tan buena que hoy todavía recuerda con cariño, le enseñó los signos de la gramática y su uso? El punto y aparte, el punto y seguido, el punto y coma, los dos puntos, el acento, la coma, los paréntesis, el signo de admiración… y el signo de interrogación.

Ahora imagínese a un signo de interrogación, un signo de pregunta, como normalmente se le llama, encerrado en medio de dos paréntesis. ¿Nunca lo ha visto en algún texto escrito? ¿Sabe lo que significa? Duda. Ahora la otra: ¿Usted, por casualidad, sabe qué es, como figura lineal, el signo de pregunta? Una serpiente. Muy bien; ahora sume: serpiente antigua más duda moderna: ¿Qué le da como resultado? Incredulidad.

Incredulidad significa muchas cosas. Tantas que no podía avanzar en su estudio porque se me cambiaría el tema, pero le dejo un elemento simple para la reflexión: sabio no es el que sabe; sabio es el que oye y aprende hasta del necio. Sabiduría, por lo tanto, es aplicar, ejecutar y efectivizar el conocimiento.

Ahora bien: el que por Gracia de Dios accede al conocimiento profundo, tiene la alternativa de dos caminos a seguir: o ingresa en la supervivencia legítima, pero demasiado proliferante para mi gusto, de armar seminarios y talleres pagos por todo el país, o hace la voluntad de Dios ayudando desde donde pueda a madurar al pueblo sin pensar en absoluto en lo material; dejando que en eso, sea el Padre Celestial mismo quien se encargue de sustentarlo y cubrir sus necesidades. Cada siervo, cada hijo de Dios, tiene claro entendimiento de lo que debe hacer; el Espíritu Santo es uno solo y jamás se contradice.

El Espíritu Santo no tiene un mensaje o una revelación para cada denominación. El Espíritu Santo tiene un mensaje, el del reino de Dios; y las denominaciones deben obedecerlo, porque para Dios, nos guste o no, lo podamos creer o no, lo aceptemos o no, la iglesia es una sola.

(Juan 8: 31)= Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él; si vosotros permanecieseis en mi palabra (RHEMA) seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.

Todavía no es el tema, pero valen un par de comentarios como introducción. 1) Jesús les dijo lo que les dijo, a los judíos que habían creído, no a cualquiera por una cuestión geográfica o racial. Jesús, aquí, es coherente con Juan 3:16.-2) Permanecer en la palabra RHEMA para ser discípulos parte de creer y poner por obra esa palabra.- 3) Lo que le hace libre a usted no es, en última instancia, la verdad en sí misma, sino el conocimiento de la verdad. Hay mucha gente que anda girando y girando años de sus vidas alrededor de la verdad y jamás llega a tocarla.

(Verso 38)= Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; (Tiene mayúscula Padre; habla de Dios) Y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre. (Tiene minúscula padre, aquí; puede ser el padre carnal, natural o el mismo diablo, al cual Él determinó como padre de muchos de ellos).

Él ve, (Obviamente, con sus ojos espirituales), nosotros oímos. (Más obvio todavía: con nuestros oídos humanos); hay una enorme diferencia. ¿Qué le deja esto en claro? Evidente: la necesidad de buscar la verdad (Es decir: a Cristo mismo), a través del conocimiento, que no es simplemente seminario o instituto, sino visión y discernimiento puesto en práctica para el crecimiento y para la madurez de la iglesia, nunca para el lucimiento personal.

(Juan 15: 26)= Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Aquí es necesario explicar el significado de “Consolador”. La palabra original utilizada allí, es PARAKLETOS, y la raíz que conforma el vocablo se integra con PARA (Junto a), y KALEO, (Llamar), con lo que nos queda la oración gramatical completa de: “Llamado a estar a nuestro lado”. Confirma esto que, en la concepción secular, PARAKLETOS es sinónimo de abogado, de uno que va a representarnos y tomar nuestro lugar ante otro. Jurídicamente hablando.

(1 Juan 5: 6)= Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.

Aquí es donde usted encuentra una pista de la llave del conocimiento que lleva al triunfo. Vuelva a leer Juan 8:31 y 32 y lo va a ver con claridad. ¿Quiere ser libre? Tiene que conocer la verdad. Y aquí dice que el Espíritu Santo es la verdad. Pregunto: ¿Usted conoce la persona del Espíritu Santo o simplemente tiene información y bibliografía acerca de sus hechos? Esto es capital. Tu libertad está en juego. Ahora: ¿Cómo llegar a ese conocimiento? Ahora sí vamos al tema central.

En el libro de Ester, un hermoso siervo de Dios que en alguna etapa esencial fue de enorme bendición para mi vida, encontró una hermosa tipología, una serie de símbolos que se pueden tomar como punto de partida. Cuenta que el rey Asuero, a quien esa simbología hace representar a Dios, organiza dos fiestas monumentales con el único objetivo de mostrarle al más alto nivel del lugar, todo el esplendor, la belleza y la gloria de su reino. Todos acuden respondiendo a esa invitación, pero Vasti, la reina, símbolo de la iglesia nominal constituida, no le obedece. Es más: organiza fiestas por su cuenta con la gente que a ella le interesa.

Entonces el rey decide colocar en su lugar a Ester, tipología de la iglesia de este tiempo, la que Dios está levantando independientemente de los esfuerzos de los hombres por mejor intencionados que sean, la que se levanta custodiada por eunucos, que representan los nuevos ministerios levantados por Cristo, no por instituciones, que por ser eunucos no pueden ni mancillar ni profanar a la novia, por Mardoqueo, tutor de Ester y símbolo de los ministerios proféticos y apostólicos y por Hegai.

Aquí está el punto, porque el significado del nombre Hegai, eunuco del cual Ester se nutre de todo lo que necesita para servir eficientemente al rey, es MEDITACIÓN, una palabra que de solo oírla, a mucha iglesia le hace poner los pelos de punta y con cierta razón, ya que el movimiento de la Nueva Era la ha bastardeado de tal manera que muy difícilmente los predicadores nos atrevemos a usarla por temor a ser mal entendidos. Después de la Meditación Trascendental, el Mentalismo o Control Mental y todos esos chiches que ordenan poner la mente en blanco y meditar hasta el karma, bueno, usted ya sabe como sigue esa novela…

Y es precisamente de esto que deseo hablar en este trabajo. Pero para que lo pueda entender con paz, con tranquilidad y sin temores o sensaciones raras, le voy a revelar dos cosas: 1)= La meditación no empezó en China, empezó en Dios. 3)= Meditar, que es rumiar, Masticar, en suma, significa pensar, no NO pensar. Por lo tanto, es hora que usted se de cuenta de la perversión satánica que hemos dejado infiltrar en la iglesia, al suponer que toda clase de meditación no es para el creyente. Lamento decirle, en esta ocasión, que la Biblia dice exactamente lo contrario. Meditar es tener su mente ocupada, nunca en blanco. Meditar es un principio de mente activa, no pasiva.

Además, bien vale señalar que la meditación de Dios, desata su belleza interna y le da autoridad. Porque fíjese que son muchos los que leen, estudian, analizan y hasta memorizan la Palabra, pero muy pocos todavía los que meditan en ella. ¿Será por eso que todavía una gran parte del pueblo sigue pereciendo espiritualmente porque le falta conocimiento?

Aquí debemos aclarar algo: la meditación de las cosas de Dios es una actitud voluntaria y deliberada producida por una decisión suya. No es un don, es una disposición que usted decide llevar adelante.

El meditar, por utilizar un ejemplo moderno, cibernético e informático, es un acto muy parecido al mover del cursor, (Ese que llamamos “Mouse”) de una computadora. Sirve para chequear, – como si fuera un programa -, área por área su mente, para que usted pueda comprobar cuál de esas áreas no está aún sometida a Dios. Interesante, no?

El acto de meditar le sirve para escudriñar su vida. Comprobar con satisfacción y gozo todas aquellas donde está bien y tiene victoria y darse de narices – con bastante fastidio, naturalmente -, con todas las otras, donde nada le funciona y en las que indefectiblemente tendrá que cambiar.

El final de ese proceso será para edificación, es decir: para construcción del reino. Porque una vez que hayas meditado y cambiado todo lo que no ande o ande mal, recién entonces, juntando en un bosquejo todos esos frutos, esos resultados, usted va a acceder a una palabra RHEMA que le permita empezar a predicar.

Es decir: usted lee la Palabra, medita largamente en ella. Acepta y decide creerla. La incorpora, la encarna en su vida. Cambia todas las formas, las conductas, las actitudes y hasta las metodologías tradicionales que esa palabra le demande cambiar y, con la guía y el poder del Espíritu Santo, el Consolador enviado, más su propio testimonio, lo predica y produce impacto. Dentro de la iglesia, para consolidación y madurez del pueblo y en el marco de la sociedad donde está, para arrepentimiento, perdón, conversión, redención y salvación.

La carencia de este paso esencial puede ser la causa, – o al menos una de ellas -, por la cual la iglesia lleva dos mil años predicando el evangelio y aún no vemos el poder sobrenatural de Dios desbordando todo como un río embravecido y extendiendo el reino a los sectores que aún están sometidos a la maligna voluntad del usurpador llamado diablo.

Meditar es tener a la Palabra como prioridad y a la obediencia a esa palabra como consecuencia. Una acción que trae una reacción. Lógica. Quiero puntualizarle aquí que la obediencia siempre es un acto voluntario suyo, no un don de Dios. No puede orar: “Señor; dame obediencia”. Simplemente obedezca su voluntad, el propósito y el plan de Dios sin dejar que sus emociones asmáticas le distraigan o le entretengan en un paralelo muy parecido, pero no correcto.

En muchas ocasiones, por ejemplo, la emoción de un milagro, nos hace olvidar el verdadero objetivo de Dios. Busque su Biblia porque quiero que veamos juntos cuatro escrituras que respaldan como testigos que son, lo que le estoy diciendo, pero que además le dan algunos detalles de todos los tesoros que todavía hay por allí a su disposición y que a lo mejor no ha tomado usted por temor, duda o una falsa interpretación de palabras determinadas.

(Josué 1: 8)= Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Yo no sé si a usted le pasa lo mismo que a mí. Cuando leo un texto para mí, es como que ese texto me dice y me puede decir una serie de cosas. Pero cuando tengo que compartirlo o enseñarlo, voy tan lento, me tomo tanto tiempo, con tanta convicción y seguridad, medito con tanta intensidad cada cosa que estoy diciendo o leyendo, que es como si la mente se me abriera y empezara a ver lo que en suma, es la luz de la revelación. Revelación, en al menos una de sus formas, no es otra cosa que poder sacar cien cosas en el mismo lugar en el que, hace cinco minutos, apenas usted veía diez, ¿Se da cuenta? A mí me pasa; no lo he leído en ningún libro ni me lo contaron en ningún congreso.

Porque hemos creído entender que leer día y noche la Biblia sirve para prosperar y para que todo funcione. Pero sucede que lo hacemos y después comprobamos que no sucede nada. Entonces nos invade la duda: ¿Es que se habrá equivocado Dios? No. Porque Él le dice a Josué que lea el libro, sí, pero esencialmente le dice que medite en él de día y de noche. El resultado que nos promete es a partir de la meditación de la Palabra, no del rutinario ejercicio de leerla. Diga conmigo en este momento, si lo desea: “¡¡¡Con mi devocional diario, no alcanza!!!”

Pero no termina allí. Le demanda que, – si quiere prosperar y que todo le ande bien -, guarde y haga todo lo que está escrito, no que lo repita como un papagayo esperando que los demás se lo crean. Entonces, es decir: recién después de todo esto, la promesa comienza a activarse, a funcionar y a manifestarse. ¿Quiere prosperar y que todo le ande bien? Primero abra su Biblia, no sea que la credencial esa que usted perdió en el año 1985 se le haya quedado adentro aquella vez que la utilizó como señalador. Después léala, medite largamente su texto y su contexto. Olvídese un poco de la historia, de la geografía, lo social y lo político del tiempo de los escritos y atienda sus principios, póngalos por obra y, entonces sí, prepárese para salir de ese estado de desánimo y derrota que le acompaña permanentemente, salvo cuando entra al templo, ¿Entiende?

Salmo 1: 1-3 )= Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

Fíjese algo: así como en el pasaje anterior, Dios le recomienda a Josué meditar en su palabra como reaseguro para tomar la conducción de un pueblo que con su conducta, prácticamente acaba de matar a Moisés, así acá, el salmista, sobre la misma práctica, (Meditar de día y de noche), le da a usted otros elementos como fruto visible de eso.

1)= Meditar en la palabra produce creyentes bien plantados, firmes, no tambaleantes ante cualquier viento de doctrina falsa: ya sea humanista (“Porque Dios parece que no puede”) o hipermística, donde Dios es el que lo hace todo y usted disfruta de brazos cruzados, mirada extraviada y ojos cerrados todo el tiempo.- 2)= Produce alimento fresco y vital, ya que no es lo mismo la fuerza y el vigor de un árbol junto a un arroyo que otro terreno árido. De afuera, en una de esas, se ven iguales, pero por dentro… – 3)= Produce fruto en su tiempo. Esto es: se manifiesta HOY y a través suyo, exactamente lo que Dios está haciendo HOY, no lo que a usted le parece bien o se le antoja o le hace quedar bien con los amigos, hermanos, consiervos o lo que sea.- 4)= Produce carencia de “bajoneos” espirituales. Su hoja no cae. No escasea su savia. Está siempre verde, siempre vivo. Ahora mire: siempre verde, es la traducción de un arbusto llamado MIRTO, y mirto, es uno de los significados del nombre Ester, la iglesia nueva.

(Salmo 39: 1-3)= Yo dije: atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí.

Enmudecí con silencio, me callé aún respecto de lo bueno; y se agravó mi dolor.

Se enardeció mi corazón dentro de mí; en mi meditación se encendió fuego, y así proferí con mi lengua.

Vamos por partes. El término usado aquí y traducido como ENARDECIÓ, es ALERTÓ. Ese alertarse del corazón lleva a David, el salmista, a meditar y, en esa meditación, siente que se enciende un fuego santo dentro de él que lo lleva a hablar de lo que debe, luego de haber callado por un tiempo. La autoridad de la convicción posterior a la prudencia.

Es decir que el principio que nos deja este texto es que, a partir de la sabia meditación en la palabra, se cosechan dos valores que para el creyente, son invalorables: exactitud en sus conceptos 1)= Exactitud en sus conceptos. No quiero que se olvide que la división de credos cristianos primero, y las denominaciones en el pueblo evangélico después, son a causa de la diversidad irreconciliable de conceptos sobre una misma cosa. Eso nos muestra a usted y a mi que la causa de algunas exactitudes de unos y otros y de algunas inexactitudes de unos y otros, se originan mayoritariamente en la falta de meditación de la palabra. Generalmente se ha reemplazado por estudios complejos, densos, intrincados, donde parece que para ser salvo usted tiene que ser doctor en Teología o bien iluminadas visiones de hombres mesiánicos que dicen no necesitar la Biblia porque a ellos Dios se lo dice todo personalmente. Lo que falta, allí, es el natural estado de certidumbre que usted tiene que tener. Y cuando digo certidumbre, le pido que vuelva por un momento a lo que fue el inicio de este estudio, cuando hablábamos del signo de pregunta, es decir: a la duda. ¿Me está entendiendo? Quien medita verdaderamente en la palabra, no tiene dudas. Y además prospera y todo le sale bien. ¿Cuántos habrá?

(Salmo 119: 97)= ¡Oh! ¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. – Escuche: dice que todo el día, no los domingos en el templo. Dice que todo el día: en su casa, en su trabajo, en la escuela, con su esposa, con su esposo, con sus hijos, en su negocio, en su empresa, en su ministerio. – …Me has hecho más sabio que mis enemigos. – Atienda: meditar la palabra le hace más sabio que su enemigo. ¿Cuál es su enemigo? ¡Acertó! El diablo repite como papagayo una Biblia que se sabe de memoria con todas las referencias, cadenas, concordancias, actualizaciones, ampliaciones y versiones que se le ocurran, pero no sabe ni puede meditar. Por eso no va a prosperar ni todo le saldrá bien. No es para él esa promesa.

(Verso 99)= Más que todos mis enseñadores he entendido. – ¡Se lo dije! Si usted medita en esta palabra, una hora después de haber leído este estudio, usted ya sabe más que yo, que supuestamente soy su enseñador de hoy. – (Verso 100)= Más que los viejos he entendido. – ¡Esto quiere decir que si usted tiene, por ejemplo, veinte años, y medita largamente esta palabra, por la noche, ya sabe más sobre esta palabra que su papá, que es el pastor y que el abuelito, que fue uno de los fundadores de la iglesia!

(Verso 101)= De todo mal camino contuve mis pies, -Simple: meditar en la palabra de Dios evita errores, equivocaciones, traspiés y hasta pecado, si me apura un poco. – (Verso 104)= DE tus mandamientos he adquirido inteligencia. – Esto destroza la imagen típica del religioso con un aro en la nariz del cual tira el liderazgo para llevarlo como a un autómata por donde le parece. Dios ha dejado su palabra para que sus hijos tengan inteligencia, no para formar hijos bobos sin capacidad de reacción y expuestos a un ridículo grotesco permanente. Un rey jamás hará el ridículo; y sus hijos tampoco. ¿Está claro? – Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira, – Todo camino de mentira, dice. No la mentira mundana, todo camino. Aún el camino que lleva a las llamadas “mentiritas piadosas”, que vienen a ser las mentiras religiosas, tan pecaminosa como las otras y mucho más nefastas, porque aquellas son pronunciadas por los que hay que perdonar porque no saben lo que hacen, pero estas por los que habrá que perdonar aunque sí saben muy bien lo que hacen. No hay niveles en la mentira. Hay Verdad (Que es Cristo) y hay Mentira (Que es Satanás).

(Verso 105)= Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. – Lámpara es luz, revelación, hierba fresca, comunicado oficial del reino sin intermediario humano ni interferencia satánica. Sólo meditando de día y de noche en la palabra de Dios; ¿Usted necesita más?

Esteban, el mártir, era un hombre que había meditado en la palabra, que estaba lleno del Espíritu Santo y que, en el momento crucial de su tremenda coyuntura, pudo poner los ojos en lo invisible y sacarlos de la aparente negra realidad.

Mientras lo estaban apedreando, y quiero recordarle que un apedreo no se trata de arrojarle pequeños cascotitos a alguien desde muy lejos, tal como nos lo ha mostrado el evangelio según “San Hollywood”, sino introducir al condenado en un pozo y dejarle caer encima grandes trozos de roca hasta que quedara sepultado debajo de ellas, aplastado, sin más testimonio que el canal de sangre que mostraba que allí debajo, había alguien que había sido apedreado.

Bueno; mientras esto estaban haciendo con él, Esteban pudo ver la gloria de Dios y a Cristo sentado a su diestra y los cielos abiertos. Pregunto: ¿Hoy está usted en crisis, no? No sé cuál es su problema y de qué modo la vida le está apedreando, pero reflexione… ¿Qué esta viendo? La gloria que viene de Dios conforme a su palabra o la película de horror que le proyectan en el cine del diablo sus demonios a sueldo?

¿Le gustaría ver al Señor sentado a la diestra de Dios, es decir: en el máximo poder; los cielos abiertos y los ángeles subiendo y descendiendo con las bendiciones, y a la mismísima gloria de Dios en todo su esplendor? Bueno, entonces es hora que medite largamente, de día y de noche, en esta palabra: ¿No te he dicho que si crees verás mi gloria?

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¿Adonde Está Babilonia?

Babilonia no es, sencillamente, una ciudad literal, es un símbolo con características propias muy precisas. Para derrotarla, primero hay que conocerla. Pero hay un detalle: no se cae sola; hay que tumbarla. No se puede hacer lo que Dios quiere que se haga y pretender quedar bien con todo el mundo. Babilonia, lo vamos a ver bien clarito, es una mentalidad y la tenemos adentro. Cuidado: parte de lo que llamamos “hermanos”, es Babilonia. Así de crudo, así de claro, así de triste.

(Apocalipsis 14: 6)= Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Otro ángel le siguió, diciendo: ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.

Algo aquí es tan claro que casi no necesita comentario: una ciu7dad no fornica sexualmente. LA mampostería, los ladrillos, el cemento y los hierros de construcción, no fornican. Se trata, sí, de una ciudad que perdió su propósito, que fue creada para una cosa y está haciendo otra. La iglesia es una gran ciudad, es la nueva Jerusalén que baja del cielo. Babilonia, en cambio, es un paralelo. Es algo que parece ser la iglesia, pero que no lo es.

(Apocalipsis 16: 17)= El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: hecho está.

Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.

Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.

Está diciendo que Babilonia, la gran ciudad, fue dividida en tres partes. Olvídese ahora de la historia y de la geografía; discierna revelación. Tres partes: 1)= Religión. 2)= Política. 3)= Economía. Atienda y entienda bien: la iglesia es una escuela, la misión es el mundo.

La primera característica que puedo darle, es que Babilonia, es todo lo que resiste a Dios. Es decir: Anticristo. Porque Anticristo no necesariamente es un hombre, aunque lo incluya, sino una mentalidad que niega lo que Cristo está haciendo ahora; lo que no se somete a la autoridad presente de Dios en la tierra. Note que no se trata de creer, porque los demonios creen en Cristo; sólo que no se someten.

Babilonia es todo lo que resiste a Dios. La Biblia usa a Sodoma como un ejemplo. Jerusalén física, – esa en la que muchos cristianos gastan dinero visitando y hasta trayendo “recuerdos santos” -, es tipología de Babilonia; está cautiva con sus frutos. Egipto es símbolo de resistencia a Dios.

Como leemos en 2 Corintios 11:12-14, el anticristo puede manifestarse en falsos profetas, falsos apóstoles, falsos pastores, falsos evangelistas o falsos maestros. El diablo nos quiere estancar en una sola revelación porque no nos gusta el asunto ese del discernimiento.

(Apocalipsis 17: 1)= Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: ven acá y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, (Es decir: Babilonia es una ramera), la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

Y me llevó en el Espíritu, (Para ver a Babilonia usted debe discernir espiritualmente. Mire lo que dice Apocalipsis 21:9): Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. – Esto es un paralelo. Cuando Satanás no puede destruir algo, levanta un paralelo. Proverbios 9 dice que la sabiduría clama desde la alta ciudad, pero la mujer extraña hace lo mismo desde el mismo lugar. Es mentalidad, no letra.

(Apocalipsis 17: 3)= Y me llevó en el espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, – Entienda: es imposible blasfemar sin ser de alguna manera religioso – que tenía siete cabezas y diez cuernos.

Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, – está vestida con lo máximo, muy similar a la iglesia -, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.

Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi me quedé asombrado con gran asombro.

(Verso 15)= Me dijo también: las aguas que has visto donde la ramera se sienta, – Recuerde que en el verso 1 dice que ella está sentada sobre muchas aguas -, …son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. – Entonces, ¿Adónde está la ramera? ¡En todas partes! ¿Adónde está Babilonia? ¡En todas partes!

(Verso 18)= Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra. – Importante: Hebreos 12 nos dice que nosotros somos la gran ciudad. ¿Ve usted el paralelo? Una ciudad, otra ciudad; una mujer, otra mujer; vestida con perlas, la iglesia también; sentada sobre muchas naciones, somos de todo linaje, de todo pueblo y de toda lengua.

En segundo término, se nos dice que Babilonia es una ramera, una prostituta. Entonces bien vale preguntarnos: ¿Qué es una ramera? Es, por ejemplo, una persona que no se compromete con nadie, que no hace pactos, que no se involucra; una persona que necesita algo y lo consigue de la forma más rápida posible, que jamás le mostrará su verdadera personalidad, que vive mintiendo, simulando sentir lo que no siente, que vive del y por el engaño. Por favor, sáquese lo literal de la cabeza; no estoy hablándole de esa señorita que alguna vez usted ha visto paseándose por las calles nocturnas. Le estoy hablando de un paralelo, de una imitación que parece ser una iglesia.

En tercer lugar, se nos expresa que Babilonia se embriaga con vino. Vale otra indagación al respecto, entonces: ¿Qué efecto produce el vino? Embota los sentidos, nubla la visión, insensibiliza. ¿Conoce usted a gente insensible? ¿Ha visto gente con poca visión o con visión distorsionada? Están embriagados con el vino de la religión. O de la religiosidad. Lo dice claramente en Apocalipsis 17:2.

(Apocalipsis 18: 3)= Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

Mercadería en la iglesia, tiene que ver con Babilonia. Revistas llamadas cristianas ofrecen profecías personales a cambio de ofrendas de amor. ¿Profecía? ¡¡Hechicería!! Porque vivir de la predicación o del trabajo del evangelio es bíblico, pero comercializar o mercantilizar el evangelio, es Babilonia.

(Verso 23)= Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.

Note que es esposo y se hace pasar por esposa. Es, entonces, una iglesia falsa. Dice que engañaron a las naciones por medio de la hechicería. ¿Cómo hicieron? Les manipularon las voluntades con dos espíritus muy conocidos. El de Jezabel, que es el que utiliza la seducción o el de Lucifer, que es el que emplea la amenaza.

Como cuarto aspecto, podemos asegurar que Babilonia es idolatría. Adoración pervertida, torcida, desviada. Hay gente que adora el concepto o la imagen que tiene de Dios, aunque la palabra diga que Dios es otra cosa. Hay un pensamiento célebre de un sabio secular que aquí encaja perfectamente. “El sabio apuntó a las estrellas; el hombre se quedó mirando el dedo.” Adoramos la forma de adorar a Dios y no al Dios de la forma. La Palabra es lo único con autoridad para determinar el objetivo de nuestra adoración. Tres escrituras, tres testigos.

(Jeremías 50: 38)= Sequedad sobre sus aguas, y se secarán; porque es tierra de ídolos, y se entontecen con imágenes.

(Apocalipsis 13: 14)= Y engaña a los moradores de la tierra con señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada y vivió.

(Daniel 3: 5)= Que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado.

Esto significa adorar imágenes humanas. Dígame si a veces la iglesia no anda detrás de personalidades. Hay, en el pueblo, tendencia clara a adorar la imagen. Le cambian una canción y ya no adoran porque no les gusta la canción. ¡¡¡La música es para mejorar la adoración, no para representarla!!! ¡¡Usted les cambia el cargo o la función que tienen dentro de la iglesia y se le van porque estaban allí solamente por el cargo y la posición!! Imágenes.

Como quinta medida, no podemos ignorar ni dejar de tener muy en cuenta que Babilonia promueve buena alabanza y adoración en lo que a sus expresiones externas se refiere. Alabamos y adoramos una imagen errónea de Dios. A veces, llamamos mundano al mundo y todavía ni siquiera sabemos quien es Dios.

En sexto lugar, ubicamos lo que se lee en Apocalipsis 17:5. Allí se expresa que Babilonia es la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra. Cabe consignar, aclarar y puntualizar que la palabra MADRE, en ese texto, tiene una connotación y una implicancia de la palabra FUENTE. Esto significa todo aquello que produce gente que no se compromete.

El séptimo punto nos muestra que Babilonia anda adornada de la misma manera en que lo hace normalmente la iglesia. Entonces usted no la puede ver, inexorablemente la tiene que discernir. En el tiempo de Cristo, que era un tiempo altamente religioso, nadie pudo discernirlo, a no ser el ministerio profético de Juan el Bautista. Pasó por todo Jerusalén y nadie sabía que era el hijo de Dios. Juan le dio una mirada y dijo: Este es…

Por eso se nos enseñó que no existían los ministerios apostólicos y proféticos. La Palabra dice que son la llave del conocimiento: son los que traen el poder de decodificar y sacar la máscara al diablo en la iglesia, para que haya una iglesia balanceada. Gracias a Dios por los que estamos abiertos a lo que es la verdad en el tiempo de hoy.

El aspecto número ocho especifica que Babilonia es todo lo que vive en sobreabundancia.

(Jeremías 51: 13)= Tú, la que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu codicia.

(Isaías 47: 1)= Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. – Aquí le dicen virgen, igual que a las hijas de Sión, que también se llaman vírgenes: cinco insensatas y cinco prudentes. ¿De dónde habrán salido las cinco insensatas? – Siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos, porque nunca más te llamarán tierna y delicada.

Es una iglesia de una unción delicada. Era lo que creía la gente que iban a ver cuando vieron a Juan el Bautista y Cristo les dijo: ¿Qué vinieron a ver, una caña? ¿Alguien hueco por dentro? ¿Alguien que se acomoda a los vientos populares? Todos se sienten atraídos por las vestimentas delicadas, pero la palabra dice que esas mismas vestimentas también están en el palacio de los reyes y en las residencias de los mercaderes.

(Apocalipsis 18: 7)= Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto.

Babilonia tiene una posición de complacencia y dice: Yo no voy a dar la vida por nada. Yo no voy a enviudar. Yo no voy a tener llanto. Sin embargo la iglesia es la que no ama su vida hasta la muerte.

La décima característica babilónica está inserta en el texto que encontramos en Isaías 47:10. Allí leemos: Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: nadie me ve. – Babilonia es un misterio. Dice que está escrito en su frente un gran misterio. Un misterio es algo oculto; hay que discernirlo para encontrarlo. Ella jura que nadie la ve, por eso mata a los profetas y a los apóstoles; porque ellos la ven. ¡A Babilonia no le gusta la unción!

El punto undécimo tiene que ver con que Babilonia es responsable por toda opresión y violencia en la iglesia. Tiene su origen en Caín. Caín es el que mata al primer adorador verdadero. La ofrenda de Caín no era mala en si misma, era falsa. Era solamente externa, no interna. Dios la discierne y le dice: “Caín…eso no me sirve…” Caín se enoja y despotrica porque reglamentariamente, sí que sirve.

No se trata de que se hace en la iglesia; se trata de en qué postura espiritual se hace. Caín se muda fuera de la presencia de Dios y construye la primera ciudad. Y lo hace en dedicación a un nuevo estilo de adoración en contra de la voluntad de Dios.

Hay un tipo de gente, entro de la iglesia, que tiene todas las formas de la religión, pero nunca tienen paz. Siempre andan atribulados; no han entrado en un reposo; no conocen lo que es la paz de Dios. ¿Por qué será? Porque la religión, dice en Hebreos 9, no perfecciona la conciencia; Cristo sí.

(2 Timoteo 3: 1)= También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios. – Uno piensa y dice: ¡Já! ¡Está hablando del mundano!

(Verso 5)= Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. – No es característica mundana, precisamente, presentarse con apariencia de piedad, salvo por algún interés circunstancial. Así que esta parte, al menos, no parecería estar apuntada al mundano. A estos evita.

Porque de estos son los que se meten en las casas, – Las casas eran las iglesias de aquel tiempo -, y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas están siempre aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. – ¿No conoce usted a gente así? ¿Gente que siempre andan aprendiendo pero que nunca aplican lo que aprenden?

(Apocalipsis 18: 1)= Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.

Y clamó con voz potente, diciendo: ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

Muy bien: ahora viene el momento donde vamos a ver qué hay que hacer con Babilonia, si se cae solita o hay alguien que la empuja.

(Isaías 48: 20)= Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, -Es curioso, pero la gente se entristece cuando oye decir que Babilonia va a caer. Pero cuando se la describimos, también se preocupa, quizás porque piensa: ¿No me caeré yo? Sin embargo, este es el mensaje a predicar, aunque moleste. Está alineado en el propósito de Dios; nada menos. – Publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: redimió Jehová a Jacob su siervo. – Predíquelo: eso dice la palabra. La gente no quiere predicar que Babilonia va a caer. Y si lo predica, hace como que Babilonia no existe en la iglesia. ¡Así nunca va a caer! Si usted no llama al demonio como demonio, nunca va a salir. Si al demonio usted lo llama “hermano”, ¡Jamás se va a ir de allí!

(Jeremías 51: 2)= Y enviaré a Babilonia aventadores que la avienten, – Me parece que ya llegaron; hay varios soplando fuerte por allí. – Y vaciarán su tierra; porque se pondrán contra ella de todas partes en el día del mal.

(Verso 4)= Y caerán muertos en la tierra de los caldeos, y alanceados en sus calles.

Porque Israel y Judá no han enviudado con su Dios, Jehová de los ejércitos, aunque su tierra fue llena de pecado contra el santo de Israel.

Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su vida, – Cuidado: cada uno tiene que librar su propia vida. – Porque el tiempo es de venganza de Jehová; le dará su pago.

(Jeremías 50: 14)= Poneos en orden contra Babilonia alrededor, – Primero: póngase en orden. No rompa filas. Ordene su vida y su ministerio. – Todos los que entesais arco, tirad contra ella, no escatiméis las saetas, porque pecó contra Jehová. – Claro. Clarísimo.

(Verso 15)= Gritad contra ella en derredor; se rindió; han caído sus cimientos, derribados son sus muros, porque es venganza de Jehová. Tomad venganza de ella; haced con ella como ella hizo.

Destruid en Babilonia al que siembra, – Acá está diciendo que a todo el que siembra esa mentalidad lo destruyas, junto con el espíritu. Hay una reforma que incluye hasta la remoción de falso liderazgo. – Y al que mete la hoz en tiempo de la siega, delante de la espada destructora cada uno volverá el rostro hacia su pueblo, cada uno huirá hacia su tierra.

(Verso 28)= Voz de los que huyen, y escapan de la tierra de Babilonia, – ¿De quien es la voz? De los que ya hemos salido de Babilonia. – Para dar en Sión, – ¿En donde? En Sión. En la Iglesia. – Las nuevas de la retribución de Jehová, nuestro Dios, de la venganza de su templo.

(Jeremías 51: 10)= Jehová sacó a luz nuestras justicias; venid, y contemos en Sión la obra de Jehová nuestro Dios.

(Verso 45)= Salid de en medio de ella, pueblo mío. – Le está hablando a su gente – y salvad cada uno su vida del ardor de la ira de Jehová.

(Verso 27)= Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, preparad pueblos contra ella; juntad contra ella, – Babilonia – los reinos de Ararat, de Mini y de Askenaz; señalad contra ella capitán, haced subir caballos como langostas erizadas.

Preparad contra ella naciones; los reyes de media, sus capitanes y todos sus príncipes, y todo territorio de su dominio.

Note que Babilonia cae, pero no cae ignorándola; hay que tumbarla de la ventana como a Jezabel. Tiene sus raíces bien fundamentadas y se viste muy parecido a la iglesia. Discernimiento.

Dios nos envió a Babilonia para tumbarla, pero la razón por lo cual no lo hacemos, a veces, es porque nos acostumbramos tanto a su sistema que olvidamos el objetivo por el cual estábamos aquí. Babilonia es, antes que nada, una mentalidad.

Estamos en cautiverio. Y buscamos paz en medio de ese cautiverio. Sólo el vino nuevo rompe el odre viejo. La mentalidad de la iglesia debe destruir la mentalidad de Babilonia, si es necesario, incluyendo sus fuentes.

Hay gente “Tomás”, que no pueden discernir a Dios si no lo tocan. No saben discernir una realidad sin una tangible. Mucha gente viaja a Israel, trae objetos, lo llaman “cosas santas” o “cosas sagradas”; reflejo de Babilonia.

¡¡¡Despierta pueblo mío!!! Estamos hablando de gente que le atribuye valor a cosas externas y que confunden fe con “algo” que sienten. La unción, a veces, no se siente; sólo se percibe, se discierne.

También hay gente que rehúsa a romper con relaciones políticas en la iglesia. La verdad es que a veces queremos estar bien con tanta gente, que llevamos una carga que nos inhabilita para dar en el blanco. Terminamos en el paralelo. Dios lo llamó a usted a servirle a Él, no a la gente que cierta gente considera importante.

Están, también, los que abusan y mal usan las finanzas del reino de Dios. Eso también refleja Babilonia. Ha llegado la hora en que las empresas se conviertan en negocios del reino. Hay diferencias entre tener un negocio y diezmar, a que su negocio sea un negocio del reino. El negocio del reino le pertenece a Dios y usted sólo vive de su negocio. Los fariseos diezmaban correctamente, pero no entraron. Hay que hacer mucho más que diezmar para entrar.

Y finalmente, también hay mucha gente que ofrenda y aporta para ministerios que están construyendo lo que nosotros estamos destruyendo. ¿Cómo vamos a cumplir con la Gran Comisión y terminar si mientras algunos andamos tratando de destruir a Babilonia, usted está enviándole ofrendas? Averigüe bien adonde siembra su dinero.

(Zacarías 2: 6)= Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová.

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Pueblo Sabio; Pueblo Mío

En primer término le voy a plantear un simplismo íntimamente relacionado con la guerra espiritual de la que tanto se habla. ¿Cuántas veces ha leído u oído usted expresiones tales como: …Dice un proverbio chino, que…; o sino: “Reza un viejo proverbio árabe, que…” Nadie va a discutir la validez que ambas cosas tienen dentro de la literatura o de la sabiduría popular. Cualquier expresión milenaria de esas, le va a enriquecer a usted tanto un texto como un discurso, y le otorgará un nivel intelectual muy apreciado. Porque la gente normalmente acepta de muy buen grado todas esas cosas. Y no sólo que lo hace sin chistar ni cuestionar absolutamente nada de lo que usted diga sino, incluso, hasta envidiando un tanto su cultura. Sin embargo, deberé decirle que no sucede lo mismo con un proverbio bíblico. ¿Cuántas veces leyó usted u oyó que un proverbio de la Biblia fuera utilizado en textos o discursos de esa misma gente? Es como que se lo considera bastante fuera de moda y, además, de menor volumen cultural. ¿Me puede explicar usted el motivo? Como no sean razones de clara índole espiritual, no encontrará otras. Guerra espiritual, Materia Uno.

(1 Reyes 4: 30)= Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios.

(Verso 32)= Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco.

Salomón, autor de los proverbios, dice que era más sabio que todos los orientales. (Podemos incluir aquí a los chinos, por ejemplo, que son los que más prestigio de sabiduría milenaria tienen) y que los egipcios, (Incluyendo de este modo al mundo árabe) ¡¡Y lo tenemos en la Biblia!!

Ahora bien: ¿Qué es un proverbio? La palabra original traducida aquí es MASHAL. Es una parábola, una máxima un adagio, un símil, una alegoría. En suma: una especie de lección objetiva o ilustrada. Este sustantivo viene del verbo MASHAL, que quiere decir: “Comparar, Ser similar”.

De acuerdo con el libro de los proverbios parecería ser que estas máximas constituyen un dicho corto que contiene, – a modo de tesoro escondido -, o misterio, una verdad. Sin embargo, la evidencia del Antiguo Testamento nos muestra que es mucho más que eso. Al largo discurso de Balaam que encontramos en el libro de los Números desde el capítulo 23, verso 7, hasta el capítulo 24 y verso 24, se le llama MASHAL.

A veces, se refiere a una persona o una nación que Dios señala como ejemplo, tal como podemos leer en 1 Reyes 9:7: …Y yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos; o en el salmo 69:11: …Puse además cilicio por mi vestido, y vine a serles por proverbio.

El mejor por qué de su creación lo encontramos en Eclesiastés 12: 9-10, donde leemos: …Y cuanto más sabio fue el predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. Procuró el predicador hallar palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad. Las razones se encuentran en los primeros seis versos del proverbio primero que en este trabajo vamos a investigar, a desmenuzar, a escudriñar, así como le gusta a usted y, – obviamente -, así como mucho más me gusta a mí.

(Proverbios 1: 1)= Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.

Para entender sabiduría y doctrina,… Dice ENTENDER. ¿Y qué significa Entender? Exactamente “Tender hacia”. Esto es: adoptar una tendencia determinada hacia algo o alguien. Tener una idea clara de las cosas; es la facultad de comparar, juzgar o introducir. Sin embargo, la pista más clara la da una definición sintetizada en una sola palabra: razón. Cuando hablamos de razón o de raciocinio, indefectiblemente lo estamos vinculando con la mente, con el intelecto. El mundo incrédulo no necesita fe ni espiritualidad para entender. La prueba la constituyen los innumerables hombres muy sabios e inteligentes que son decididamente ateos. Pero hay que hacer una salvedad: entender un proverbio es una cosa y cualquier persona inteligente está en condiciones de hacerlo; basta con que tenga un mínimo indispensable de madurez, en este caso, intelectual. Es decir: punto primero: un proverbio exige un ejercicio de la mente que tiene como recompensa poder tener acceso a la comprensión de un grado de sabiduría humana y las bases estructurales de una doctrina.

Discernir un proverbio, en cambio, ya no tiene nada que ver con lo intelectual, sino con lo espiritual, cuestión a la que el mundo secular ya no tiene acceso ni puede tenerlo, a menos que cambien interiormente por influencia del Espíritu Santo. Después dice …para conocer razones prudentes… – CONOCER. En un diccionario normal, CONOCIMIENTO, se ubica casi en un mismo plano que ENTENDIMIENTO. Es normal que así sea, ya que esos diccionarios han sido elaborados desde el plano estrictamente humanista.

Pero si vemos detenidamente la Escritura, nos vamos a dar cuenta perfectamente que la Biblia usa la palabra “Conocer” en un plano diametralmente distinto al de “Entender”. Dos ejemplos: lo usa para delinear una relación sexual, y eso nos deja un principio altamente valioso: conocer no es tener información; conocer es tener intimidad con lo que se expone, algo a lo que sólo puede tener acceso el creyente, el pueblo de Dios. Y después el clásico de Oseas 4:6: …Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento… Esto no habla de información, de estudios académicos, de seminarios intelectualizados. Hablan de intimidad. Son muchos los que entienden a Dios, pero muchísimos menos los que CONOCEN a Dios, esto es claro y visible. Conocimiento, entonces, es síntoma, también, de madurez, pero en este caso, espiritual.

(Verso 3)= Para recibir el consejo de prudencia; – Esto es muy importante. Quizás la base del crecimiento, la madurez, la ejecutividad y la victoria prometida. Interpretamos la terminología RECIBIR de acuerdo con el idioma y su significado humanista y secular. Por ejemplo: decimos que un boxeador, en un combate, RECIBE un golpe, y eso no es correcto. Al boxeador en cuestión, en realidad, le propinan un golpe que él no tenía ni la más mínima intención de recibir. Fue entrenado para evitarlo, no para recibirlo. Llamamos recepción lo que en verdad, es imposición, algo que se le viene encima a usted sin que usted quiera evitarlo. El Espíritu Santo no entra en su vida llevándose por delante todo lo que encuentra, avasallándolo a usted. Entra si usted le otorga permiso, si usted lo autoriza. Toda su obra, obviamente, se cumple si primero cuenta con su habilitación legal. De lo contrario ni entra, ni lo bautiza a usted, ni lo llena ni hace nada por su vida ni con su vida. No recibimos una mala noticia, simplemente nos llega cuando así sucede. No recibimos consejo de prudencia a menos que estemos dispuestos a aceptarlo. Y digo esto, porque son muchos, hoy, los que todavía suponen que RECIBIR unción es pasar al frente a que alguien le imponga sus manos en la cabeza, aunque ni siquiera esté convencido que eso sea real y mucho menos de desearlo. Usted RECIBE cuando usted reconoce que necesita, cuando usted anhela poseer, es decir: cuando usted se abre voluntariamente.

Proverbios 19:20 es bastante claro cuando le dice que si recibe la corrección será sabio. Eso, es muy distinto a que alguien lo corrija, a usted le moleste y hasta se ofenda y termine por no prestarle atención y no aceptar esa corrección. Allí, la consecuencia, inevitablemente, será a la inversa: llegará usted a viejo tan necio, fatuo, vanidoso, terco y soberbio como hasta hoy, se da cuenta? RECIBIR lo que el discernimiento le muestre de un proverbio, entonces, es recibir verdad y madurez. Es decir: los pilares de: …Justicia, juicio y equidad.

(Verso 4)= Para dar sagacidad a los simples. – Esta es la palabra justa: Sagacidad. Porque en muchas ocasiones se nos ha sugerido ser “astutos” a la hora de proclamar el evangelio. Es más: hasta se nos ha predicado eso basándolo en un versículo bíblico que no dice eso. Es más: hay traducciones bíblicas demasiado “populares” que, sin revisar originales, directamente en ese verso han introducido la palabra Astutos… Imposible. La astucia es una condición y un patrimonio satánico, no tiene ni puede tener vinculación alguna con los creyentes. ¡Tiene que prestar mucha atención a cómo habla, a las palabras y a los términos que usted utiliza y, si están bien, porque de otro modo y dada la importancia que la palabra tiene para atar y desatar vaya uno a saber que lindo problema puede armar con su vida simplemente porque entendió lo que no era o porque lo entendió a la inversa!

Aquí encontramos la cuarta palabra clave del proverbio que viene como consecuencia de las tres primeras: DAR. Y le agrega la palabra exacta que sí se debe predicar: SAGACIDAD. Que de ninguna manera es astucia. Sagacidad, es: Ingenio, estrategia, inteligencia y originalidad para resolver situaciones. ¿Y a quien va dirigido? A los simples. Ahora bien: ¿Quiénes son los simples? ¿Los analfabetos, los marginados sociales, los que no fueron a la facultad? Para nada. Los simples son aquellos que, ya sea por ignorancia propia o porque han recibido instrucción sólo religiosa, creen fielmente que cada vez que están en problemas. Dios va a venir porque sí, mágicamente, y los va a sacar del atolladero. No se olvide que si usted es co-heredero, Dios va a trabajar CON usted, no PARA usted. Y usted tiene que poner su sagacidad para encarar los chubascos que le arma el diablo o su propia carne. Hasta donde usted pueda; el resto, lo que no está a su alcance, a eso sí que lo va a hacer el Señor.

Dice Proverbios 8:5: Entended, oh simples, discreción; y vosotros, necios, entrad en cordura. – ¿Cuántos saben que la cordura, a veces, es como que se ha ido de la iglesia? Mire la consecuencia de tener sagacidad. Proverbios 8:12: Yo, la sabiduría, hábito con la cordura. – ¿Y qué resultado nos trae esto? La respuesta la encontramos en Proverbios 2:10-11: Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará, te preservará la inteligencia. – Por eso el verso 4 de Proverbios 1, que es el que estamos estudiando, agrega: …Y a los jóvenes, inteligencia y cordura.

(Verso 5)= Oirá el sabio, y aumentará el saber, – Primero: hay que ser sabio para estar dispuesto a oír. Y no le estoy hablando de oír a los doctores en teología o a los master en Divinidades porque eso es fácil, accesible y da cierto nivel, cierto… status al oyente; hablo de oír a los ungidos de Dios con sabiduría, que llegado el caso pueden ser analfabetos, rústicos, viles o necios; y esto no es tan sencillo. ¡Desobediente! Vives quejándote de los pocos resultados de tu ministerio y le cargas las culpas a todos los que te rodean, a la congregación, a los brujos, a los hechiceros de la calle, a los espiritistas del barrio, a los curanderos de la región y hasta el propio diablo. Pero no te das cuenta que no se aumenta tu conocimiento porque, por soberbia espiritual, no estás dispuesto a oír lo que Dios quiere que oigas.

Proverbios 9:9 agrega: Dad al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber. Pero si la quiere más clara, Proverbios 14:6 se la da: …Busca el escarnecedor la sabiduría y no la halla; más al hombre entendido, la sabiduría le es fácil. – El verso 6 del Proverbio 1, remata este concepto.

(Verso 6)= Para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos.

Aquí hay otras dos palabras claves que tienen muchísimo que ver con la mayoría de nuestras iglesias: DICHOS PROFUNDOS. He oído tanta crítica a siervos de Dios portadores de palabra profunda que realmente, en todas esas ocasiones, he terminado preguntándome qué se le está enseñando a la iglesia. ¿Dependencia del poder de Cristo o dependencia de la organización interna de la congregación?

Siempre traigo el mismo ejemplo porque, pese a lo repetido, es total y absolutamente válido, y muestra como, a veces, alguna organización, (Cosa que no es mala en sí misma, que tiene que existir y que de hecho, una gran parte de nosotros forma parte de alguna), en lugar de hacer o mecanizar lo que Dios dice en su palabra, coloca su opinión personal en determinados hechos porque, – dicen -, suena más lógico, más creíble y menos…fantasioso.

Porque dos o tres hombres entendieron, – con la mejor de las voluntades e intenciones -, que derrumbarse al suelo ante el poder de Dios podría perturbar la salud mental de la gente y llevarla a un delirio místico peligroso, ingobernable y poco saludable, y amparados en lo expuesto como probable hipótesis por importantes y prestigiosos – aunque no necesariamente ungidos -, comentaristas, más el aporte de algún aún más dudoso historiador secular, la inventaron un caballo a Pablo en su viaje a Damasco, cuando se encuentra con el Señor. Y así se lo han explicado y enseñado a millares de hermanos: que Pablo se cae al suelo porque ese caballo se asustó con la aparición y lo desmontó violentamente. Atención: es auténtica verdad que la tesis no es descabellada en absoluto y que muy bien podría haber sido así, efectivamente. Pero lo cierto es que si usted busca en los capítulos 9, 22 y 26 del Libro de los Hechos, donde el apóstol relata una y otra vez esos sucesos, ¡Al famoso caballo usted no lo encuentra por ninguna parte!

¡Ah! Y después, ante otra caída manifiesta cuando Ananías le impone sus manos para que recupere su vista, al pobre Pablo le incorporan una cama, donde al parecer estaría acostado por causa de su ceguera y su debilidad. De aquí es de donde esta curiosa enseñanza, él se habría levantado después que las escamas se cayeron de sus ojos. Naturalmente, ¡Tampoco encontramos ninguna cama en la Biblia.!

Lo que sí leemos, en cambio, es que cuando Saulo se levanta después de su encuentro con Cristo, y a causa de su ceguera, dice Hechos 9:8: …Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole de la mano, le metieron en Damasco. – Muy bien; ya que le gusta elaborar hipótesis sesudas o conjeturar, pues conjeturemos: si Pablo andaba a caballo, ¿Por qué diría que lo llevaban de la mano para entrar en Damasco? ¿No sería más lógico, fácil y natural llevarlo de las riendas de su cabalgadura? ¡Eh, bueno, pero…! Un momento: ¿Vamos a volver a acomodar la Biblia a nuestro antojo? ¡Ahhhh!

Las parábolas de Jesús, por ejemplo, eran dichos profundos para que, oyendo, no todos oyeran, sino sólo los que discernían. Y viendo, no todos pudieran ver, sino sólo los que entendían y querían recibir. Y no es poco. Abriré mi boca en parábolas, dice él, parafraseando al profeta. Pero el profeta no dice “parábolas”, fíjese:

(Salmo 78: 2)= Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos.

Ahora bien: ¿Cuántos, todavía, se quejan de mensajes demasiado profundos? “¡No entendemos nada!”, lloriquean. “¿Por qué no nos dices cosas más sencillas? ¿No ves que somos gente sin estudio? ¿O nos estás queriendo decir que para ser buenos cristianos teneos que pasar por una Universidad?”

Esto tiene parte de razón y otra parte de error. La parte de razón está en que andan muchos que, eufóricos por los conocimientos que determinados estudios teológicos le han proporcionado, ante la primera oportunidad de predicar, no dudan en desplegar toda esa artillería informativa que han asimilado y se lanzan a pergeñar tesis académicas que sólo había ido a escuchar la Palabra de Dios. Es lógico que nadie entienda nada, que encima se sienta con culpa de ser tan pobre en instrucción bíblica y que hasta bostece y se aburra ante esa clase magistral de historia y socio-política sobre antigüedades judaicas.

La parte de error, en cambio, está en que por ahí aparece un siervo ungido con palabra fresca y renovada; con revelación profunda de Dios para este tiempo presente, pero que como no estamos dispuestos a oír algo distinto a lo que nos enseñaron treinta años atrás, no sólo desestimamos porque nos hace pensar y por comodidad no tenemos ganas o nos obliga a leer la Biblia de nuevo, cosa que nos molesta porque: “Ya la leímos y ya la sabemos…” Dichos profundos.

(Verso 7)= El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;

Aquí tengo que hacer un obligado paréntesis. Porque aquí habla del principio de la sabiduría. Y porque cuando dice “principio”, no se refiere a inicio o comienzo. Habla de principio, (ARCHE), como fundamento, diseño, base desde donde se habrá de edificar lo demás. ARCHE. De allí deviene nuestra palabra más conocida Arquitecto. El arquitecto es el que proyecta o diseña la edificación, que no es bendición como muchos pensábamos, sino construcción. Es decir que lo que le dice esta línea es que el diseño para construir su sabiduría depende del temor de Jehová.

Expresado de distintas maneras, este es el tema que se repite a lo largo de todo el texto como la clave, el medio, el secreto si usted quiere, para alcanzar la verdadera sabiduría. Cuidado que ese temor no es, – por ejemplo -, el terror que suscita el tirano, sino ese tipo de temor o respeto que nos lleva a obedecer al Ser más sabio del universo. Como que es quien lo creó…

En Job 28:28 confirma esto: …He aquí que el temor del Señor es la sabiduría. – El salmo 111:10 repite textual esta palabra agregando que buen entendimiento tendrán todos los que practiquen sus mandamientos. Y lo remata Eclesiastés 12:13 cuando señala que: El fin de todo el discurso oído, (Obviamente, sobre la sabiduría), es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. – Bien, pero mire como termina el verso 7 del proverbio 1.

Los insensatos desprecian día sabiduría y la enseñanza…

¡Pero no hermano! ¡No me venga ahora con eso de que para entender al Señor, que fue pobre, humilde y rústico como yo, ahora tengo que ir a una facultad a estudiar Teología! A mí, con lo que el Espíritu me da, me es suficiente! ¿Escuchó usted, alguna vez, hablar así? Bueno; como todo lo que rodea la confusión, aquí hay un poco de verdad y otro poco de sutil tergiversación de la verdad.

Primero, veamos la verdad: En ningún pasaje bíblico le dice a usted que, para ser un buen creyente, necesariamente tiene que hacer un doctorado en Teología. Es más: si tomamos como referentes a los fariseos, verdaderos doctores de la ley, lo que leemos es exactamente lo contrario. Segundo: el Espíritu Santo, efectivamente, es el que le va a dar a usted sabiduría, entendimiento y conocimiento para las cosas de Dios, pero con algunos pormenores.

Por ejemplo: ¿Quién dijo que Jesús era pobre y rústico? ¡Pero hermano! ¡Él era muy humilde! ¿Y quien te ha dicho a ti que pobreza y humildad son sinónimos? No sé si podría hallar por allí a ricos humildes, pero sí te puedo asegurar que conozco a muchos pobres orgullosos. Jesús era humilde, es verdad, pero no humildad de miseria o escasez material, sino humildad de humildad, ¿Me entiende? Jesús era hijo de un carpintero y, al mismo tiempo, lo era él también aunque en sus últimos tres años de tránsito terrenal no ejerciera esa labor.

Tener un oficio, en aquel tiempo, era síntoma de cierto nivel, no de miserable sin futuro ni inserción. Además, si rústico, por ejemplo, significa bruto, sin instrucción, quiero recordarle – y el pasaje que relata cuando se levanta a leer el rollo en la sinagoga lo demuestra -, sabía leer y obviamente también escribir, lo cual para su época, lo colocaba en una condición bastante superlativa con respecto a la gran mayoría de sus hermanos de raza.

Por lo tanto, cuando dice que los insensatos rechazan la sabiduría y la enseñanza, no está hablando de instrucción o de información; está hablando de revelación. “No… mire… hay que romperse mucho la cabeza para ver esa Escritura así como usted la ve; yo prefiero quedarme con la forma en que yo la vi hasta ahora; ¡No me pida que a esta altura de mi vida empiece a estudiar otra vez lo que ya tuve que estudiar cuando iba a la escuelita! Nadie le está hablando a usted de su escuelita bíblica ni de sus estudios. Le estoy hablando de revelación por escudriñar. ¿Usted puede ver, esa palabra, ahora, con mayor claridad? – “Y… sí… como ver la veo, es verdad, pero… ¿Sabe que sucede? … que soy diácono, y…” ¡¡¡BASTA!!! Obediente o insensato; esa es la opción siglo veintiuno, estamos?

Ahora, si se atreve a comenzar a ver la Biblia desde una óptica menos religiosa y más escudriñadora, termine usted solo de leer el resto del proverbio. Los versos 8 y 9 le dirán que recibir sabiduría es sinónimo de recibir Gracia, elemento que el hombre, por erudito que sea, no puede otorgar porque sólo viene de Dios.

Desde el verso 10 y hasta el 19, le mostrará que poseyendo sabiduría, podrá contrarrestar la seducción del engaño al que los pecadores le quieren someter y al cual mucho pueblo de Dios sucumbe por falta de conocimiento, es decir: de intimidad con Cristo.

Desde el verso 20 en adelante y hasta el 33, final del proverbio, la sabiduría, (A la que no pocos simbolizan como Cristo en persona), habla de sí misma. Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, – No dice EN vosotros, no habla del sello interno de la salvación, habla de la llenura, de la plenitud – y os haré saber mis palabras. – Esto es revelación fresca; de otro modo no tiene sentido. (Verso 23)= Entonces me llamarán y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, (Verso 28) Y, finalmente el verso 33: Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal.

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El Tiempo de la Lamentación

Es necesario por parte de los hijos de Dios genuinos, tener muy en claro el devenir de los tiempos en que viven. No pueden equivocarse, no pueden fracasar. No pueden confundir las sazones y arrancar el fruto verde o dejarlo corromper en el árbol. El fruto del reino tiene que ser arrancado en su tiempo, que es como decir en el Kairos, que es el tiempo de Dios. ¿Y cuál es ese tiempo? Hoy, en este estudio, vamos a revisar estos tiempos, establecer su mecánica y definir, finalmente, a qué etapa pertenece. Lo vamos a hacer a través de un hermoso libro, el del profeta Amós, que no hace demasiado tiempo pudimos utilizar para otro mensaje de Dios para su pueblo del siglo veintiuno.

(Amós 5: 1)= Oíd esta palabra que yo levanto para lamentación sobre vosotros, casa de Israel.

Lamentación, quiero aclararle, implicaba un lamento bao el aspecto de un cántico funerario, mortuorio. Así lo consigna la NVI que, en el mismo texto, dirigido no ya a la casa sino al reino de Israel, puntualiza que es: un canto fúnebre que por ti entorno. La única motivación que Dios tendría para hacer esto de esta manera, es considerar que Israel, ya está muerto. Espiritualmente muerto. Válido, entonces, este inicio, si se dirige al sector del Israel moderno, que es la iglesia, que indudablemente, a nadie se le escapa, se encuentra espiritualmente muerta.

(2) Cayó la virgen de Israel, y no podrá levantarse ya más; fue dejada sobre su tierra, no hay quien la levante.

En un principio, parecería referirse a una virgen que habita en Israel, sin embargo no es así: se refiere, específicamente a Israel como virgen, como joven y sin mancha. Y se refiere a un suceso del cual se da referencia en Jeremías 18: 12-13: Y dijeron: es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón. Por tanto, así ha dicho Jehová: preguntad ahora a las naciones, quién ha oído cosa semejante. Gran fealdad ha hecho la virgen de Israel. De lo que está hablando es de la respuesta divina que el pueblo pueda darle a la premisa de Dios con respecto a la reforma de su iglesia en razón de arrancar, derribar y destruir. La joven Israel, la virgen lo hizo feamente. ¿Cómo lo está haciendo tu iglesia, hoy?

(3) Porque así ha dicho Jehová el Señor: La ciudad que salga con mil, volverá con ciento, y la que salga con ciento, volverá con diez, en la casa de Israel.

En Isaías se dice que si quedara de ella, de la ciudad, de Israel, de la iglesia, una décima parte, esa parte va a ser destruida. Pero que como el roble y la encina que al ser cortadas queda el tronco, asimismo quedará ese tronco como simiente santa. ¿Tiene usted una vaga idea de lo que está hablando? Pues acertó. De lo mismo que me ha venido viendo, oyendo o leyendo hablar a mí en los últimos cinco años: del Remanente santo, parte activa, dinámica y simiente de una reforma global y total que Dios trae sobre su iglesia.

(4) Pero así dice Jehová a la casa de Israel: buscadme y viviréis; (5) y no busquéis a Bet-el, ni entréis en Gilgal, ni paséis a Beerseba; porque Gilgal será llevada en cautiverio, y Bet-el será deshecha.

Buscadme y viviréis, dice Dios. Dios, no los santuarios deben ser buscado. Dios, no los templos. Si ellos retornan a Él, tienen la oportunidad de vivir. El salmo 27 emplea asimismo, otra expresión parecida: “Buscad mi rostro”. En aquellos tiempos, se creía encontrar a Dios en los santuarios, en los templos, pero parece que los sacerdotes habían ofrecido “vida” por medio de las ofrendas rituales, sin hacer énfasis en el tipo de vida que se requería de aquellos que buscan a Dios. Templos. ¿Sabe usted cuanta gente todavía cree, y totalmente convencida, que Dios habita dentro de un determinado templo? ¡Aún no aprendió que Dios habita en todo aquel lugar donde uno de sus hijos ha puesto un pie que, por consecuencia, ha transformado a ese sitio en lugar santo! ¿Vida en las ofrendas prometidas por los sacerdotes? ¿Algo así como: ponga su ofrenda y vivirá por toda la eternidad sin problemas? ¡Oh! ¿No es esto el libreto preferido de la Teología de la Prosperidad? Tiempos modernos. Versos antiguos.

Luego habla de Bet-el. Bet-el constituía la frontera meridional de Israel, justamente 16 kilómetros al norte de Jerusalén. La ciudad se había convertido en un centro de la vida religiosa. Un Lujan, un San Nicolás, un Iratí argentinos. Un Guadalupe, un Lourdes, Un Fátima y quien sabe cuantas idolatrías más. Por eso es que se nos dice que no la busquemos. Por eso es que dice que será deshecha. ¿O cuando sea deshecha, destruida, pulverizada por la ira de Dios, tú deseas estar entre sus escombros?

(6) Buscad a Jehová, y vivid; no sea que acometa como fuego a la casa de José y la consuma, sin haber en Bet-el quien lo apague.

(7) Los que convertís en ajenjo el juicio, y la justicia la echáis por tierra, (8) buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre; (9) que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza.

Juicio y justicia son dos de los más importantes conceptos invocados por los profetas. Se utilizan de un modo similar a este en otros textos bíblicos. Porque la justicia o la rectitud tienen que ver con el tipo de vida de aquellos que observan las normas establecidas en una relación, quienes “son justos” con la otra persona. El juicio, se aclara, es una práctica judicial que se celebra para determinar de qué lado está la verdad en un diferendo legal. Por eso es que hemos enseñado en muchas ocasiones que juicio, más allá de esa sensación de ira divina plena en fuegos, piedras y destrucción masiva, tiene que ver con una genuina separación de lo verdadero de lo falso. Una vez detectada esa certeza mediante el respectivo juicio, la parte que tiene la razón recibe la sentencia favorable por parte del Tribunal. La queja de Amós en este texto se relaciona con la idea de que dicho tribunal no estaba defendiendo, precisamente al pobre con razón, por lo que él determinaría esto como injusticia. Yo me pregunto en cuántos sitios del planeta donde esto se está escuchando o leyendo, no está ocurriendo hoy algo exactamente igual. Es más: me pregunto con tremendo dolor y temor santo, en cuántas autodenominadas iglesias del Señor está sucediendo lo mismo.

El ajenjo, símbolo de la amargura en el Antiguo Testamento, era una planta del género de las Artemisia, cuyo jugo, tal como quedó expresado, tenía tremendo sabor amargo. Hay otros textos relacionados con el ajenjo donde, directamente, se lo menciona en neto paralelismo con el veneno. Las Pléyades a las cuales se hace alusión aquí, eran un grupo de estrellas ubicadas en la constelación de Tauro, cercana a la constelación de Orión, que es la otra que aquí se menciona. Deja en claro que Dios es el sostenedor y Creador de todo y quien regula todos los movimientos rutinarios de la naturaleza.

(10) Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron.

Esta historia sigue plenamente vigente. Hablar lo recto, hoy, es cerrarse las puertas de las mayorías de las congregaciones. ¿Por qué? ¿Acaso se está en pecado? No es necesario tanto. Con estar acomodando algunas cosas de la Biblia a los intereses de los hombres, ya es más que suficiente como para no simpatizar con aquel que venga en el nombre del Señor a decir las cosas como son y no como nos conviene que sean. Y dice que el reprensor actúa en la puerta, porque así lo hacía históricamente el tribunal. Puerta, en la Biblia, siempre tiene que ver con autoridad. Y autoridad no es nombramiento, credencial, título ni posición. Autoridad es presencia de Cristo dentro de alguien.

(11) Por tanto, puesto que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo, edificasteis casas de piedra labrada, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, más no beberéis el vino de ellas.

En cuatro versos más de este libro de Amós hay alusión y referencia a esto mismo. En 3:9: Yo destruí delante de ellos al amorreo, cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como una encina; y destruí su fruto arriba y sus raíces abajo. (Esto es destrucción total e integral. Si quedara sana la raíz, se vuelve a brotar la planta. La fe) En 8:6, dice: para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos de trigo. (Esto es cohecho, coima, soborno, aprovechamiento de la miseria ajena para nuestro beneficio. ¿El mundo? No. La iglesia.) En 3:15, señala: El que maneja el arco no resistirá, ni escapará el ligero de pies, ni el que cabalga en caballo salvara su vida. (Esto habla de justicia aún a despecho de las supuestas garantías o seguridades humanas) Y en 6:11, concluye diciendo que: Porque he aquí, Jehová mandará, y herirá con hendiduras la casa mayor, y la casa menor con aberturas. (Más juicio. En este caso de SU propia casa, tanto mayor como menor)

Cuando habla de “piedra labrada”, se refiere a que la mayoría de las casas se construían de ladrillos o de barro o, a lo sumo, de piedras recogidas en los campos. Sólo en los edificios públicos, tales como templos y palacios, se empleaba la piedra labrada. ¿Qué está diciendo, entonces? Está diciendo lo que usted ve todos los días con sus propios ojos: gente que se ufana y se afana por quedar en la historia construyendo hermosos templos, pero en modo alguno poblándolos con su presencia, con su gozo, con su alabanza o con su adoración. Pura religión.

(12) Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres.

Aquí repite con mucha mayor claridad lo que ya fuera interpretado en algunos versículos anteriores. Sin embargo, es bueno leerlo como confirmación a lo que, para muchos, todavía se muestra (A la revelación del Espíritu Santo) como una fantasía producto de misticismos exacerbados. No puedo entender qué Biblia han leído y a qué Dios le han orado pidiéndole dirección y luz.

(13) Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo.

En el marco de una serie de contrapuestos, el autor del libro de Eclesiastés, (Salomón), viene diciendo que, así como hay un tiempo de romper y otro para coser, también hay un tiempo para hablar y otro para callar. Este texto de Amós nos está diciendo que este tiempo, es de una clase tal que, cualquier hombre prudente, lo mejor que tendría que hacer, es callarse. ¡Entonces aquí hay algo que está mal! ¿Por qué? ¡Porque hay muchos hombres, al servicio del reino de Dios, que hoy andan hablando, – parece que fuera de tiempo -, con relación a cosas similares! Está bien. ¿Cómo que está bien si la Biblia dice que ese, el de esas características, es tiempo de callar por prudencia? Sí, es cierto, pero se lo dice a todos aquellos que salen a hablar y descubrir estas cosas por ellos mismos, sin mandato de Dios. No a los ungidos con revelación y palabra para ello. ¿Y qué diferencia hay? Usted la está viendo. Los hombres de Dios, allí andan: sin avales, sin coberturas magistrales ni organizaciones de respaldo. Los otros, cayéndose exonerados por las diferentes congregaciones.

(14) Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís.

(15) Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José.

Aquí está la palabra clave, la palabra de este tiempo, el mensaje global que Dios está enviando mediante distintos mensajeros útiles a toda su iglesia en la tierra. Tanto para los que quieren oír como para los que se resisten. Conjuntamente con los elementos básicos con los cuales se compone la raíz del evangelio, (Buscar lo bueno y no lo malo, aborrecer el mal y amar el bien, establecer la justicia) se entreteje la pista de lo que Dios aguarda de usted y de mí. Que nos sumemos a esos valores, así seamos la enorme minoría, para que formemos parte de lo que aquí se llama “El Remanente de José”, pero que globalmente, es aquella proporción que, entre otras cosas y como ya fuera dicho antes, no ha doblado sus rodillas ante ningún Baal.

(16) Por tanto, (Es decir por causa de todo esto que hemos venido explicando) así ha dicho Jehová, Dios de los ejércitos: En todas las plazas habrá llanto, y en todas las calles dirán: ¡Ay! ¡Ay!, y al labrador llamarán al lloro, y a endecha a los que sepan endechar.

(17) Y en todas las viñas (Esto es: en todos los pueblos) habrá llanto; porque pasaré en medio de ti, dice Jehová.

Yo quiero que usted note debidamente, que el castigo en contra de los pecadores, se está describiendo aquí de una manera dramática, en el marco de una escena funeraria, tétrica, trágica, donde la lamentación pública inunda todas las calles. Es un símbolo, de acuerdo. Pero es un símbolo a tener muy en cuenta porque está hablando claramente de algo que no siempre se habla demasiado en la iglesia. Se está hablando, en todo caso, del destino del cual usted salió y, al mismo tiempo, del que está reservado para mucha gente a la que usted podría llegar a darle aviso con tiempo.

(18) ¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas y no de luz; (19) como el que huye delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra.

(20) ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor?

Escuche: Israel esperaba el día de Jehová como un tiempo de alegría y vindicación. Israel sería exaltado, sus enemigos humillados. Amós cuestiona la validez de sus expectativas. Será un día de tinieblas porque en él Dios juzgará a Israel por su pecado. Dos expresiones metafóricas hablan de gente que pensaba haber escapado del desastre sólo para encontrarse con que se habían equivocado: se libraron de las garras del león para caer en las del oso, y buscaron refugio en una casa para ser mordidas allí por una culebra. Ese ¡Ay! Es el grito de dolor que suscitan los muertos. Muy bien: ahora olvide a Israel nación y preste atención a su tipología moderna: la iglesia.

¿No habrá por allí alguna doctrina permisiva, elástica y maleable a los intereses carnales de mucha gente, que les haga pensar que están siendo salvos de todo juicio, para encontrarse en el final del camino con ese mismo león, o en su defecto con ese mismo oso, o quizás con la mínima culebra que, pese a su pequeñez aparentemente inofensiva, no deja de ser serpiente antigua? ¡Hermano! ¡Eso es dramatizar y asustar a los hermanos! Está bien, no quiero eso. Pero mucho menos quiero que aparezcan en la terminal del infierno cuando creían tener un ticket que los llevaba a la del cielo. Y ahora mire lo que viene:

(21) Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas.

Lo primero que hay que decir es que “aborrecí”, es una palabra tremendamente fuerte. La usa para catalogar nada menos que al mal en el verso 15, y el la utiliza ahora para referirse a sus solemnidades, que es como hablar de sus ritos, de sus ceremonias, de todo eso que todavía en muchos lugares hacemos pretendiendo ser mucho más espirituales por ello. Y como para que no queden dudas con relación a quienes les está hablando, les dice que no habrá de complacerse en sus asambleas. Asamblea, usted lo sabe, es Exlesía. Nosotros conocemos a esta palabra más vulgarmente como “Iglesia”. Ahora bien: si lo solemne formaba parte del ritual que se detalla en el Antiguo Testamento, ¿Cómo puede ser que Dios haya cambiado tanto en su modo de ver nuestras cosas que ahora, dice que aborrece y abomina lo mismo que en otros tiempos aprobó? En absoluto. Lo que Dios está diciendo es que aborrece nuestras solemnidades porque son todo lo que le damos. Antes era la fe, el culto y el temor a Jehová en conjunto a esas solemnidades. Hoy, sólo estas.

(22) Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibiré, ni miraré las ofrendas de paz de vuestros animales engordados.

Este verso tiene un paralelo tremendo en el libro de Isaías. En 66.3-4, fíjese de qué modo Dios dice casi lo mismo con respecto a la verdadera y la falsa adoración: El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese un ídolo. Y Porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones, también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada. Otro no menos impactante está en el libro de Miqueas 6:6-7: ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Creo que es suficiente para que le quede a usted algo muy en claro: No se trata de ofrendar. Se trata de estar en línea con la voluntad de Dios. De otro modo, su ofrenda, por valiosa que sea, para Dios es algo de esto que usted termina de leer.

(23) Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos.

Esta es la otra ofrenda, la de la alabanza, la de la adoración, la de la música, la del pomposo y muy ambicionado “ministerio de alabanza” de cada congregación. Allí donde, generalmente, es ubicado alguien cercano al pastor, alguien que no robe protagonismo, alguien obediente. ¿Levantado por el Señor? ¡Qué importa! ¿Cómo que no importa, y si Dios no escucha esa alabanza? ¡Pero sí, cómo no la va a escuchar si tiene una tremenda calidad y profesionalismo! Pobre iglesia…

Salta a la vista aquí la necesidad de restauración para con la inutilidad de lo que es el sistema ritual religioso costumbrista y tradicional. De esto se trata cuando el autor de la carta a los Hebreos escribe, en 12:26-27: La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

(24) Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.

El Señor no se complace en los sacrificios que se ofrecen en los altares. Es más: ya no existen altares en el Nuevo Testamento. No hay nada que sacrificar. Todo fue sacrificado por Cristo. Dios se complace en el juicio y la justicia que se dispensa en los tribunales y lugares públicos. A menos que se mantengan excelentes relaciones entre el creyente y su Dios, y entre el creyente y su prójimo, los sacrificios carecen de significado. La mención de las solemnidades, asambleas, holocaustos, ofrendas y cantares, indica que se rechaza todo lo que tiene relación con el culto de Israel. El pueblo practicaba con celo el ritual religioso, pero se mostraba negligente en las cuestiones de más peso: el juicio y la justicia.

(25) ¿Me ofrecisteis sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta años, oh casa de Israel?

Hermana, hermano en Cristo: ¿Ha sido usted capaz de sacrificar alabanza al Señor durante el desierto de su prueba, en el marco de la más tremenda de sus crisis? No ha podido, verdad? Entonces no se asombre de este pueblo antiguo; usted produjo lo mismo a los ojos de Dios. Él no lo va a eliminar por ello, pero tendrá que humillarse delante de su presencia y pedirle perdón.

(26) Antes bien, llevabais el tabernáculo de vuestro Moloc y Quiún, ídolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis.

Moloc resulta sumamente conocido a través de toda la escritura, pero no así este último, Quiún. La forma como hoy en día se escriben sus nombres resulta de la lectura de las consonantes hebreas junto a las vocales de la palabra “abominación”. Este proceso de corrupción de los nombres de los falsos dioses también lo vemos en 2 Samuel 2:8 (Is-boset por is-baal) y en 2 Reyes 1:2 (Baal-zebub por Baal-zebul) Probablemente se trataba de dioses babilonios, Sicut y Quiún, dos nombres que designan a Saturno en las fuentes asirias. Algunos prefieren traducirlos como “tabernáculo” y “pedestal” aunque la Septuaginta (Que es la traducción griega del Antiguo Testamento) y hechos 7:43 respaldan la terminología tradicional.

(27) Os haré, pues, transportar más allá de Damasco, ha dicho Jehová, cuyo nombre es Dios de los ejércitos.

Este último verso es todo un simbolismo total y absolutamente vigente. En lo literal y geográfico, amén de lo histórico, esto es el exilio como castigo final, ya que será, dice, más allá de Damasco, esto es: sacándolos de la tierra prometida a Abraham, Isaac y Jacob, las tres generaciones suficientes para completar la obra, el plan de Dios, su propósito. ¡Pero si el propósito de Dios es que todos seamos salvos! No se confunda. Ese es el DESEO de Dios, no su propósito. El propósito sigue siendo, porque así lo dice la Biblia en todo su contexto, extender su reino cada día más recuperándolo de manos del usurpador. ¿Y quién hará este trabajo? Los miembros del cuerpo ejecutivo de Cristo en la tierra. ¿Lo conoce?

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La Reforma

“Dios, acércate a nosotros”. ¿Cuántas veces ha orado usted así? Entonces Dios le pregunta para qué quiere usted que se Él se acerque. Entonces usted responde: “Para bendecirme”. Hay un problema. Cuando Dios se acerca a la tierra, se acerca para adelantar su propósito, no para bendecidle a usted. Que usted sea bendecido por su acercamiento, no significa que sea ese el objetivo; es consecuencia. Que haya gozo y alegría por eso, en todo caso, será efecto.

Todos hablamos de trabajar para el Señor. Si nuestro trabajo en la Iglesia nos tiene liquidados física y anímicamente, tengamos cuidado; podemos estar haciendo cosas que no tienen nada que ver con el propósito de Dios.

Muchos hablan del cambio que hoy se está operando en la Iglesia. Lo llaman de muchas maneras. Las discuten y hasta las polemizan. Para mí, es Reforma. No es avivamiento y tampoco visitación. Es reforma.

Hemos confundido las palabras con respecto a lo que Dios está haciendo en la tierra. No es lo mismo un avivamiento, que una visitación, que una reforma. Una reforma es un movimiento calculado, una decisión profunda de cambiar la manifestación de un destino inevitable.

Hay gente, en el cuerpo de Cristo, que se ha dado cuenta que si seguimos el rumbo que llevamos, no vamos a llegar al objetivo central que perseguimos, sino a uno que está cerca y que es parecido, pero que no es el verdadero. De allí que una reforma incluye cambiar todo lo que no es Dios para dar en el blanco, no en la imitación. PECADO (AMARTÍAS) significa literalmente “errar el blanco”. Parte de la Iglesia anda en esa clase de pecado. Menor, comparado con otros, es cierto, pero pecado al fin.

Dios está detrás de esta reforma, pero su ejecución es a través de hombres. Jezabel, el espíritu manipulador y hechicero, no cae solo. Hay que tirarlo, – espiritualmente hablando -, por la ventana. Es una mentalidad, una postura, un principio, un argumento; una fortaleza.

Quiero que me preste atención con el corazón abierto. Los eventos naturales y terrenales, sean de la Iglesia o no, no son los que determinan el destino. Cuando no hay entendimiento, toda forma de cambio significa ofensa. Cuando usted no entiende por qué hay cambios, eso significa una ofensa para usted. Y hasta le produce dolor. La tradición lo sujeta a una mentalidad histórica.

Vamos por partes: ¿Qué es una visitación? En muchos círculos carismáticos de iglesias restauradas y renovadas, – ni hablemos de las dormidas -, visitación se asocia con piel de gallina, manifestaciones impactantes o personas desparramadas por el suelo.

¿Cómo estuvo el culto? ¡Tremendo! ¿Qué pasó? ¡Estábamos todos borrachos! ¡No se pudo ni predicar! ¿Qué? En suma: visitación es sinónimo de un mover de Dios por el mover mismo, sin más sustancia que la borrachera. Cuidado: creo en la borrachera del Espíritu, pero también creo en la sustancia profunda. En el día después de la borrachera. Yo no puedo andar detrás de la borrachera por la borrachera misma, como mera experiencia. No me cierra.

De allí que no me atrevo a hablar de avivamiento. A la luz de la historia del Evangelio, un avivamiento siempre ha sacudido al mundo. Ha producido revoluciones espirituales de una punta a la otra. Nosotros solemos llamarle avivamiento a cosas hermosas que se producen, es cierto, pero sólo dentro de nuestros templos.

Estudie: la palabra VISITACIÓN, es la palabra PAQAD. Está en Zacarías 2:3: Y he aquí, salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro. – Significa Evaluar, Escudriñar, Dar instrucción, Intervenir Dios en los asuntos humanos, visita de un rango superior a corregir un rango inferior. Dios dice en Éxodo 3:7: Bien he visto la aflicción de mi pueblo y he oído su clamor. Y en Éxodo 3:16: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto.

(Apocalipsis 1: 12)= Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

La palabra EN MEDIO DE, es la palabra PAQAD. Escudriñando para ver si las mentalidades adecuadas para el día existían. Ver si se iba hacia el blanco o hacia la imitación. Cuando Dios visita, es como cuando a usted lo visita el médico: es para corregir, para alterar lo que no está bien, para prescribirle medicamentos, para darle a usted una receta con la medicina adecuada. En suma: Es imposible tener una visitación sin palabra, porque la palabra es la receta.

¿Y a qué le llamamos avivamiento? Nosotros, a muchas cosas. Pero lo cierto es que un avivamiento es algo que si lo recibimos hoy, hace imposible que el domingo que viene volvamos al templo en las mismas condiciones que antes de recibirlo. ¿Cómo entendemos tener un avivamiento y continuar en el error, caminando hacia la imitación y no hacia el blanco?

Avivamiento es agitar sobrenaturalmente a creyentes apáticos. No sólo carcajadas incontenibles, temblores u otras manifestaciones que lo acompañan. No meros batifondos cargados de desorden que empiezan y terminan dentro del templo. Avivamiento es cambio de mentalidad, apartarse de todo lo que no es Dios y no participar más de política religiosa.

Una reforma, en cambio, es alterar la médula espiritual; un corte consciente con todo lo que no es Dios. Romper con todo lo que es antibíblico y reintegrar a la Escritura como la autoridad final de nuestra creencia y práctica.

Una reforma es consciente, sabia, estratégica. Es una posición hostil que produce martirio, atrae hostilidad, críticas, malentendidos, persecuciones y, si usted es bueno, marginación también. Lo que Dios está haciendo en este tiempo, es una reforma. Como elemento previo a un gran avivamiento, quizás; o a una visitación. Tenemos que pasar primero por aquí.

Le hago una pregunta: ¿A usted le gustaría ser protagonista de un mover glorioso y formidable del Espíritu Santo en este tiempo? A mí también, pero siempre y cuando no me saque del propósito de Dios. ¡Pero hermano! ¡Eso no puede ser! ¿Cómo me viene a decir usted que el Espíritu Santo va a hacer algo que no tenga que ver con el propósito de Dios? Por supuesto; así es. Pero en vista de las tantas cosas raras que hemos visto, ¿No nos deja el margen suficiente como para pensar que no siempre hemos discernido correctamente un mover sobrenatural? Cuidado: para discernir el Espíritu de Dios, es necesario estar forrados con la Palabra de Dios.

Ejemplo: avivamiento, es pintar su casa. Reforma, es tirar abajo paredes y tabiques inútiles y levantar construcción) Que es Edificación) nueva. Visitación es aprobación final del reciclado; una especie de documento de final de obra okey.

Un avivamiento despierta al dormido en una iglesia mundana y secularista. Una reforma desmantela la mentalidad secularista, materialista y humanista, y la suplanta edificando una alineada con la mentalidad del reino.

El libro del Apocalipsis, por ejemplo, puede ser leído de varias formas: 1)= Futurista 2)= Histórica 3)= Como cosa ocurrida en el día de Juan 4)= Idealista; todo es símbolo.

La mitad de nuestras divisiones se producen porque hay sectores distintos que se empeñan en creer que cada una de estas formas son válidas, solas en sí mismas. Sin embargo, la Palabra nos dice que funcionan todas juntas, teniendo en cuenta todas las interpretaciones, no una sola. El problema está en que a nosotros nos gusta meter a Dios en una caja y decir: “Esto es Dios y esto no es Dios”. Pero resulta ser que a Dios, no le da la gana de que usted lo meta en una caja. Entonces Él se sale de allí y usted anda más cerca del infierno que de la unción.

Dios es más grande que la Biblia. Al diablo le gusta encerrarnos en una sola mentalidad. El reino satánico opera en la iglesia con varios servidores. Cuando ve que ya no puede con “Juan Incredulidad”, le cambia la estrategia y convoca a “José Delirio Místico”. Y cuando ambos han sido descubiertos, corridos y desalojados, le infiltra a “Pedro Entretenimiento”, y ¡Viva el jolgorio santo!

El caso es que así como Dios llevó a su pueblo a Egipto, hoy lo lleva hacia la religión. Pero no para que nos acostumbremos y adaptemos y hasta disfrutemos viviendo allí, sino para tomarlo, destruirlo y cambiarlo. El tema es: ¿Cómo y con qué le diría usted a Egipto que Cristo le ama? ¿Cómo se lo diría a un religioso? Cuando usted tenga muy en claro eso, entonces sí puede comenzar a viajar. Pero antes, ¡Ni se le ocurra moverse!

En nuestros templos, tribunas y radios, es fácil predicar. Pero para penetrar naciones, tenemos que tener un mensaje. Se necesita gente que tenga un mensaje, no expositores bíblicos. Hombres y mujeres de Dios que se conviertan en un mensaje viviente. Que las personas sean el mensaje. El mundo no cree, no entiende ni quiere Juan 3:16 memorizado por jóvenes peinaditos con mucho fijador y jopo tipo Elvis Presley, saco y corbata, o señoritas con faldas negras largas y camisas blancas abotonadas hasta el cuello. El mundo necesita la manifestación práctica y real de Juan 3:16 por gente auténtica como quiera que esté vestida.

(Hechos 2: 40)= Sed salvos de esta perversa generación. (La palabra PERVERSA, aquí, es la palabra ESKORIOS. Tiene la implicación de una vértebra torcida. Se puede interpretar o traducir, entonces, como GENERACIÓN TORCIDA. ¿Torcida de qué? Del objetivo, naturalmente. No va al blanco, va derecho a una falsa imitación del blanco. La palabra GENERACIÓN, mientras tanto, aquí, es la palabra GENEA y significa entre otras acepciones que no tienen que ver con esta esencia, gente que tiene una búsqueda similar. Lo que Pedro dice aquí, entonces, es: Escapen de la perversión de la búsqueda del objetivo de Dios.

Usted sabe lo que es el pecado. Y no le estoy hablando de adulterio, fornicación o fumar marihuana. Le hablo de esencia gramatical, literal y semántica: que es ERRAR EL BLANCO. Pecado, entonces, significa que aunque usted tenga buenas intenciones, puede terminar no dando en el blanco que Dios quiere, sino en el paralelo que levantó el diablo. No se olvide que el diablo no crea; pero sí imita, pervierte y tuerce.

Toda actividad no alineada con el propósito de Dios, es pecado. No porque tenga mala intención, sino porque no va donde Dios quiere que vaya.

Usted me podrá decir que en muchas ocasiones, esto se produce por ignorancia. De acuerdo. Pero aunque sea por ignorancia, la actividad sigue siendo pervertida, torcida; no va al blanco, va al paralelo.

Y lo que dice Pedro, es para la iglesia, no hay dudas: …Habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Clarísimo. No le escribe al mundo, le escribe a la iglesia, a los santos. ¿Y qué quiere decir eso, que los santos se fueron al mundo o que el mundo se metió en la iglesia? Cuidado: mundo no es un lugar, mundo es una mentalidad. Y una mentalidad necesita Reforma. No lo olvide; Dios usa lugares geográficos para que usted discierna mentalidades espirituales.

Salir de la religión no es salirse de la organización. En este concepto se han confundido varios, eh? Denominación no es organización. Denominación es un espíritu. Hay iglesias autodenominadas independientes o adenominacionales y muestran evidencias de estar plenas de un espíritu denominacional. ¿Usted se cree que porque no está en ninguna organización religiosa usted ya no es religioso? La mentalidad nos hace religiosos. Hay gente muy buena y simpática que lo sigue a usted y hasta lo alaba bastante, hasta que un día usted le pisa un callo teológico personal. Ese día reaccionan indignados y como de la abundancia del corazón habla la boca, les sale religión.

Religión es una mentalidad que está ocupada con actividad que no garantiza el final. Buenas obras, sí, pero no obras correctas. Hay muchas instituciones seculares que usted seguramente conocerá muy bien, que hacen buenas obras. Pero eso no les garantiza el final. Hacer buenas obras no es sinónimo de hacer las obras correctas.

Dice “Huir de la corrupción”. La palabra CORRUPCIÓN, aquí, es la palabra PHTHORA; algo descompuesto, putrefacto, podrido si lo quiere más “argentinizado” al término. En suma; algo que no tiene arreglo. Pedro le está diciendo a la Iglesia: ¡Escapen de esa mentalidad! ¡No los lleva al blanco! ¡Los lleva al paralelo, a la imitación! ¡Y la imitación huele a podrido, no huele a perfume de Dios!

Dios nos pone en el mundo, pero no para que contemporicemos, negociemos, nos hagamos los simpáticos o fabriquemos pseudo mensajes que produzcan aceptación social. Dios nos manda a que conquistemos, tomemos, destruyamos toda obra del reino satánico y edifiquemos el suyo.

El problema radica en que usted se acostumbra a ese mundo y a su mentalidad. Entonces, cuando Dios lo quiere mover de allí, ¡Usted no quiere saber nada y encima se enoja! Entonces hablamos de nuestra restauración. ¿Restauración? Sí, es verdad; restauramos púlpitos, templos, música, metodologías, ropa, modos, costumbres, pero en muchos casos, todavía mayoría, la mentalidad antigua sigue intacta; cristalizada cincuenta años atrás. Hay un problema y no es menor: Satanás vive en el siglo veintiuno. Entonces Dios mira y dice: Reforma.

Es necesario saber, para implementar esa reforma, lo que en verdad es el mundo. Cuando decimos “mundo”, inmediatamente pensamos en el mundano. No sé de dónde sacamos esa palabra. El mundo es el campo de la misión. De tal manera amó Dios al mundo que hizo todo lo que hizo. No lo hizo por la iglesia, ¡¡¡Lo hizo por el mundo!!!

Nosotros nos metemos en la iglesia nos hacemos los santurrones; y todo lo demás es mundano, chau. Pero de tal manera amó Dios al mundo, no a la iglesia. Dios ama al mundo. Por eso yo estoy aquí y no borracho, drogado o perdido por allí. Porque a mí, como a usted quizás, un día, Dios lo encontró en el mundo, no en la iglesia; y allí fue donde me amó y desde donde me rescató.

El mundo es una mentalidad, no un lugar geográfico. La palabra MUNDO, en la Biblia, hay que definirla de acuerdo con el texto en que se encuentra.

Por ejemplo, cuando Dios dice: No los saques del mundo, sólo guárdalos del mal, ahí el mundo es el planeta. Cuando Dios dice: De tal manera amó dios al mundo, se refiere al planeta y a la gente que lo habita. Pero cuando pedro le dice a la gente: Escapad del mundo, les está diciendo que escapen a esa mentalidad. En otra parte nos dice: No seáis amigos del mundo. Esto es: no seas amigo del sistema presente. Tienen que convertirse ellos a usted, no usted a ellos, aunque eso parezca más…lógico. Siempre tiene que discernir cómo se está usando la palabra en el texto.

Usted no ve el rostro de Dios. Por eso no puede de ninguna manera decir así como así: “Eso es Dios” o “eso no es Dios”. Tiene que tener discernimiento para poder verlo. Para reconocer a Juan el Bautista había que tener discernimiento. Porque los predicadores de su tiempo no se vestían como él. O mejor dicho: él no entró en el esquema estético de su época, lugar y cultura religiosa.

Zacarías, el papá, usaba traje de mil dólares y corbata de trescientos. Era una pintura. Pero Juan, el hijo, andaba con una camisa al revés, un cinturón raro, una larga cabellera, una vincha en el pelo y comiendo cosas muy raras. Este era el hijo del predicador más famoso del día. ¿Usted, lo hubiera invitado a predicar en su iglesia?

Para saber que Juan era un hombre de Dios había que tener discernimiento, porque no estaba vestido con la unción predilecta del día. Fueron muy pocos los que reconocieron a Juan como hombre de Dios; pero los que no reconocieron a Juan, no entraron en el reino. Bien; lo mismo está ocurriendo hoy.

(Juan 15: 18)= Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

En estos dos versículos, Jesús usa la palabra “mundo” seis veces, de las cuales cuatro, significan cosas diferentes. Pero note que Dios le está diciendo que el mundo le va a aborrecer.

(Verso 21)= Más todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Es decir: no conocen este ministerio.

(Verso 25)= Pero esto es para que se cumpla la palabra que esta escrita en su ley: sin causa me aborrecieron.

Ahora, por favor, pregunto yo: ¿Quién aborreció a Cristo, el salvo o el no salvo? Dicho de otro modo: ¿Quién aborreció a Cristo, el mundo o la iglesia? ¡La iglesia! Entonces: ¿A quien le está diciendo “mundo”?

¿Quién persiguió a Cristo, el mundo o la iglesia? ¿Quién le formaba un Sanedrín cada sábado, el mundo o la iglesia? Entonces, Él dice: el mundo te va a aborrecer porque me aborrecieron a mí primero; porque si no me conocieron o no me reconocieron a mí, tampoco te van a conocer o reconocer a ti. Entonces: ¿Quién no lo conoció, el mundo o la iglesia? Es igual hoy; yo le predico a cualquier mundano que el reino es para hoy y aunque se le antoje no creerlo y no formar parte de él, lo acepta. Le digo lo mismo a la iglesia, y me agarra a puntapiés.

(Juan 16: 1)= Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.

Os expulsarán de las sinagogas; Perdón: ¿Se lo puedo pasar en limpio? ¡Lo van a echar de la iglesia! Y aún viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. ¿Quién lo va a matar, entonces, el mundo o la iglesia? ¿Quién es el mundo, entonces? ¿Cuántos, todavía, después de esto, tienen ganas de hablar de “los mundanos”?

Mundo es una mentalidad que se creó para bien, pero que ahora camina sin rumbo, hacia un objetivo equivocado. Por eso hay reforma; es deliberado.

Ningún avivamiento cambia a un creyente. Ninguna manifestación de un don cambia a un creyente. Lo único que cambia a un creyente es una decisión constante basada en una reforma.

Se puede gozar y disfrutar de aquí hasta el año nuevo, pero no hay un cambio mental; por eso la gente se levanta igual. Y el miércoles no cancela la entrevista para la consejería…¡Vuelve a la consejería como si nunca hubiera ocurrido nada! Cuando el Espíritu Santo llena a alguien, lo último que ese alguien necesita, es un consejero cristiano. El Espíritu es la guía a toda verdad. En todo. ¿Qué más se necesitará?

(Verso 3)= Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. Más os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. (El problema, aquí, es que nadie se acuerda de que nos lo había dicho.)

(Juan 9: 39)= Dijo Jesús: para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos ciegos?

Los fariseos se codearon unos con otros y dijeron: “Parece que la cosa es con nosotros…” ¿Con quien hablaba, allí, Jesús? ¿Con el mundo o con la iglesia? ¿Adónde fue Cristo a hablar, al mundo o a la iglesia? Entonces: ¿A quien vino a traerle juicio?

Es a la iglesia donde vino a traer juicio, porque la iglesia ya no representaba a Dios adecuadamente; igual que hoy. Es por eso que Él comenzó una iglesia con doce hombres, ignorando a la iglesia que ya estaba establecida, y la condena a muerte, y la destruye en setenta años.

Él nos dijo que las señales del tiempo final serían que no quedaría una piedra sobre otra de todo el sistema religioso. Pedro nos dice que las piedras somos nosotros, piedras vivas, siendo edificados como casa espiritual. La señal del tiempo final será cuando usted no vea a ninguna gente por encima de otra en el sistema religioso. El sistema religioso tiene que salir de aquí para que Cristo regrese.

Me refiero a una mentalidad, sean dependientes o independientes; sea organizacional o el nombre que se le ocurra ponerle a su iglesia. No interesa donde usted se encuentra. En todas las iglesias hay existencia del sistema religioso.

(Mateo 24: 5)= Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

¿Quiénes usan el nombre de Cristo, el mundo o la iglesia? Entonces, ¿Quiénes son los muchos que van a engañar, el mundo o la iglesia? ¿Qué andará haciendo, en ese tiempo, una parte de la iglesia? Engañando. Ahhhhh…

Ahora usted lee esto y su entrecejo se arruga. ¡Es palabrea de Dios! Tenemos que discernir…No todo lo que brilla es oro ni todo lo negro es petróleo.

Así que cuando yo hablo de Reforma, de salir del sistema religioso, no piense usted: “Ojalá que Fulanita leyera esto, porque esto es para ella, justo!” Por favor mi amado hermano: no piense en nadie, absolutamente en nadie. ¡Estoy hablando con usted! El sistema se está cayendo. El tema, es: ¿Usted está fuera o dentro de ese sistema?

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La Conquista

Son muchísimos los predicadores de este tiempo que aseguran que estamos en una época de transición. Incluso andan por allí decenas de mensajes con ese título. Sin embargo, lo que hay que decir es que el de la transición es un tiempo difícil. Porque es muy difícil guiar a todo un pueblo en un proceso de transición cuando uno mismo está transicionando.

Estamos hablando con relación a que vamos a tener que pagar el precio si queremos ser parte de lo que está por ocurrir, y que la doctrina que hemos tenido hasta ahora, buena en su esencia, no es suficiente para sacar al diablo de su ciudad.

Vamos a tener que concientizarnos y entender que no se trata de una doctrina nueva, o de una nueva enseñanza, sino de una enseñanza antigua que ha sido oscurecida por la ignorancia del pueblo. Siempre estuvo allí; no fue algo escrito hace poco tiempo. No lo sacamos de una visión ni de un pequeño libro: ¡Lo leemos de la Palabra!

Hemos interpretado lo que es el evangelio de Dios y hemos visto también que no podemos separar el evangelio del reino. El evangelio no es otra cosa que las buenas nuevas. Cualquier creyente tiene que saber que un evangelio que carece de esperanza no proviene de la boca de Dios. Estamos hablando del corazón de Dios, no de la letra! Es imposible que Dios quiera o haya decidido arrasar con el planeta y a eso le llame Buenas Nuevas!

¿Quiere una estampa de la Iglesia del siglo veintiuno? Se ha levantado en justicia, en poder, en excelencia, en autoridad; su gobierno funciona, es próspera, tiene sabiduría, no está formada por desocupados que no tienen otra cosa que hacer, tiene poder, tiene elocuencia. Recién ahí Dios puede decirle al mundo: ¿Has visto a mi siervo Job? No hay otro como él en la tierra. Por eso te juzgo.

Pero mientras no haya con qué juzgar, la idea está incompleta. No se puede juzgar la lujuria del mundo si hay lujuria en la iglesia. No se puede decir que la política es un sepulcro blanqueado e hipócrita, si existe una política religiosa. No se puede juzgar la miseria si la iglesia, en muchos casos, todavía practica su propia miseria. ¿Quién conoce la ley y el corazón de Dios, el mundo o la iglesia? La responsabilidad de la pobreza en el mundo ¿es de Dios, del ministro de economía o de la iglesia? ¿Adónde está la cueva de ladrones que roban lo que Dios dijo y prometió que iba a dar?

Vamos a ver: IGLESIA, es la palabra ECLESIA, y significa “Grupo de representantes” – “Grupo que representa la constitución del gobierno que lo envía”. El término es político, no tiene nada que ver con la religión. Nabucodonosor tenía una iglesia. Asiria tenía una iglesia; ¡El diablo tiene una iglesia! La iglesia es la cámara de representantes de un rey. Cuando el rey hablaba, la iglesia salía a caballo declarando: ¡El rey habló! Ahora hay un problema: el rey habla, y nosotros…

La otra: cuando ellos decían “El rey habló”, eso se convertía en ley y juzgaba al que no obedecía. La palabra del rey, juzga. Sólo que hay un problema: para ser rey, hay que ser sacerdote primero. Es decir: si no es usted sacerdote para con Dios, su palabra de rey no tiene autoridad.

(1 Corintios 15: 24)= Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, (A eso vino usted: a entregarle el reino al Dios y Padre). Cuando aya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.

Porque preciso es que él reine, (Está reinando) hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

Aquí nos da una característica de que nuestro empleo es suprimir. La palabra SUPRIMIR significa: Excluir, Renovar, Descartar, Anular efectividad, Desplazar, Prohibir influencia, Controlar. Es decir: tenemos que anular, desplazar, descartar y controlar todo dominio, toda autoridad, toda potencia. Tres dimensiones. Muy parecido a Efesios 6: principados, potestades, gobernadores, huestes de maldad.

Estos afectan las tres áreas del cuerpo. Afectan sus costumbres y su estilo de vida. Los principados le dan tonalidad a una ciudad. También afectan la filosofía, el alma de la ciudad, la educación, el cuerpo y las acciones de los hombres y lo que estos hombres manifiestan en la ciudad.

Recuerde que estos principados le dan tonalidad a las naciones y nuestra lucha no es co0ntra carne y sangre, y que para cambiar las acciones del hombre, hay que cambiar las filosofías que rigen la vida del hombre. Es imposible vencer a un principado sin atacar una filosofía, porque un principado es un poder tras un principio. Usted puede orar todo lo que quiera, pero si no ataca el principio, el principado sigue teniendo un trono. Esto es verdadera guerra espiritual.

Toda ciudad tiene tres dimensiones: es igual al hombre. Tiene espíritu: la dimensión y el ámbito espiritual; la tonalidad religiosa de la ciudad, sus regiones celestes. Una ciudad tiene alma; el asiento de la educación, de las decisiones burocráticas, filosofías. Y también tiene cuerpo: la infraestructura, el estilo hogareño y las acciones de los hombres dentro de esa ciudad.

De manera que para tomar una ciudad, tendríamos que obedecer a nuestro propósito, que es el de: anular todo dominio, principio y potestad en la esfera espiritual de la ciudad, en el alma de la ciudad y en el cuerpo de la ciudad. Le va a ser muy problemático a usted vencer si no ataca al hombre completo.

Regiones celestes, sistemas religiosos, formas de religión que niegan el poder. “- …Es que no sé qué hacer…-“ Sí sabe qué hacer. Ahora; si usted sabe qué es lo que tiene que hacer pero siente que no puede tomar la decisión, usted está controlado.

Tenemos que poseer las puertas de la ciudad y, al mismo tiempo, atacar. Atacar, (¡Por favor! Estamos hablando siempre en términos espirituales) tres generaciones: jóvenes, adultos y niños. Si sólo afectamos un nivel, no sería avivamiento; sólo sería un despertar. Avivamiento es un ataque divino en la sociedad y arrasa con la humanidad, tanto religiosa como secular. Si no podemos impartir el mismo celo en tres generaciones, dentro de poco tendríamos que volver a comenzar. ¿Cómo se supone que vamos a estar en un gran avivamiento de Dios y el mundo ni enterado? ES, apenas, y nada manos, claro, un despertar en la iglesia.

Claro; si somos egoístas y no podemos ver más allá de aquí al fin del siglo veinte, y confiamos que Cristo nos va a sacar en una gran fuga, este mensaje no es para usted. Pero si aceptamos que podemos estar doctrinariamente un poquito equivocados, porque a través de la Palabra hemos visto que tenemos mucho que aprender, entonces lo puede usted incorporar, hacer suyo, enriquecerlo con lo que el Señor le de y seguir difundiéndolo.

Los púlpitos de estos últimos años, tiene que producir mensajes con un eficiente grado de singularidad. Tienen que estar llenos de propósito y dirección. Dicho en palabras claras y comunes: tiene que tener algo que decir.

El mensaje al pueblo de Dios es independiente de la escuelita dominical clásica. Estudiar la Palabra es una bendición, pero dirigir al pueblo es otra cosa.

Todo mensaje tiene que tener objetividad y cada congregación se subdivide en tres clasificaciones de personas: guerreros, adoradores e implementadotes. Cuando viene un mensaje con dirección y objetividad, el guerrero recibe estrategia para la oración intercesora, recibe la revelación y va en contra del enemigo con una palabra RHEMA. Los adoradores reciben la estrategia y adoptan el espíritu militante y adoran así para abrir una brecha celestial. Los implementadotes ya no sugieren, manifiestan. Y toman posesión secular en toda la ciudad.

Se convierten en roles, modelos y ejemplos para que la juventud desee ser igual que ellos. La iglesia debe ser el rol y el modelo de la nación. Yo me pregunto cuántas personas querrán parecerse a mí o querrán parecerse a usted. A veces, ni los hijos. Sin embargo en la Biblia, era eso lo que acontecía: el padre era el modelo para el hijo.

De manera que para lograr todo esto es imperativo entender, – y este es el mensaje de hoy -, quien es el enemigo verdadero de su ciudad. Vamos a ver cual es la raíz contra la que usted realmente está batallando.

(Génesis 1: 26)= Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, señoree en las aves de los cielos, señoree en las bestias, señoree en toda la tierra, y señoree en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Y los bendijo Dios, y les dijo: fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, señoread en las aves de los cielos, y tened señorío en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Dios nos hace a su semejanza. Elohim. Hagamos al hombre a nuestra (Elohim) semejanza: Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. En semejanza al Padre usted tiene dominio, señorío, autoridad, poder creativo. En semejanza al Hijo, usted tiene capacidad de sujeción y de sumisión y estar bajo cobertura, no rebelarse; se puede. En semejanza al Espíritu Santo administrador y siervo del reino de Dios. Está usted hecho conforme a la deidad y Dios le ha dado todo lo necesario para cumplir todo lo exigido.

Luego comienza a impartir en las cortes celestiales. Quiere Adán y Eva, varón y varona, un solo espíritu, un solo género y los bendice e imparte en su vida señorío, dominio, poder pionero. Cuando Dios habla, no sugiere; Él habla y su palabra crea. Cuando Él dice “tened dominio”, no le está exigiendo dominio, le acaba de dar dominio. ¡Sojuzgad! Está adentro. Es como tener los ojos azules, Tened poder sojuzgador. Es parte de su naturaleza querer tener dominio y conquistar. Es parte del núcleo del ser humano querer controlar algo, Dios lo puso allí.

Pone al hombre en el huerto, y llama al huerto “El Edén”. Edén significa literalmente “casa de Adama” y dentro de toda la forma teológica que se puede manejar y en una raíz sencilla para el castellano, Adán quiere decir “Ser humano”.

Esto es importante porque si el Edén, que estaba en la tierra, es casa de hombre, entonces es la tierra la casa del hombre y no el cielo. Entonces el Edén se convierte en la maqueta, en el prototipo, la simiente o el ejemplo. Dios no empieza por el principio, empieza por el fin. Dios no experimenta, Él tiene una maqueta ya terminada; ese es el Edén. Y pone al hombre en el Edén, en su casa y le dice: ¡Cuídala! ¡No la dejes arruinar! ¡Guárdala! ¡Protege ese ambiente porque será el lugar de encuentro entre tú y yo! ¡Pero sal de allí y conquista, sojuzga, expande y llena la tierra!

De manera que el Edén no puede ser todo el planeta; no habría nada que sojuzgar si así fuera. Había caos. Alrededor de todo el ejemplo que Dios construye, había caos. Y puso allí e incrustó en su ser un espíritu pionero; le dijo: “Protege el jardín y sal a conquistar, a pisar, a poseer y a llenar la tierra”. Estamos hablando de propósito y no de doctrina, aquí. Esto va más allá del protestante.

Yo no sé cómo se nos pintó a nosotros la historia de un hombrecito y una mujercilla, todos desnudos, con taparrabos y rostro de asombro. Es como que le sacaron una fotografía y, desde esa fotografía, lo miran a usted como diciendo: “¡Yo no sé qué es lo que estamos haciendo aquí, porque me sacas esa foto?” Eso fue lo que aprendimos. Estaba bien cuando éramos niños como cuerpo; pero ya no somos niños en el cuerpo. Dios nos está diciendo: madura, es tiempo de cortar el cordón umbilical y salir a trabajar. Cuando yo nací de nuevo, ese biberón estaba, – como dicen los jóvenes en mi patria -, “re-bueno”. Pero hoy ese biberón no me alcanza, no me sacia el hambre.

No sabemos cuanto tiempo estuvieron reinando Adán y Eva en el huerto, pero sí sabemos que estaban cubiertos de la gloria. Tenían visión, propósito y objetivo. Y estaban equipados para vencer.

Mire; en contra de lo que una gran mayoría de nosotros hemos aprendido casi linealmente, es muy probable que ellos hayan estado allí durante un tiempo considerable antes de su caída. Esto no tiene más interés que lo anecdótico porque no afecta en nada la esencia, pero nos marca una pequeña pauta para tener muy en cuenta a la hora de escudriñar la palabra. Dios, aunque no lo escriba, lo da a entender. Recuerde que, cuando el hombre cae y Dios comienza a decir el resultado de la caída, tanto a Satanás, como al hombre y como a la mujer, en Génesis 3 le dice a la mujer: Multiplicaré en gran manera los dolores de tus preñeces.

Bueno, mire: Dios, siendo tan inteligente, sabe perfectamente que esa maldición no tendría ninguna validez si la mujer nunca hubiera estado preñada antes, porque no habría entendido lo que se dijo. Qué importancia puede tener para mí, hombre, dolores en mis preñeces cuando para mí no existió nunca y no sé lo que es eso porque jamás lo viví… ¡Nadie me lo ha dicho! ¡Nunca he dado a luz! “Pero hermano… a mí me enseñaron…que Adán fue el primero, y que después vinieron Caín y Abel…” No me interesa. Mire el verso 20 de Génesis 3: Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Y Caín no había nacido todavía…

Somos tan religiosos… ¡Uy Señor! ¡Perdónanos por leer el libro como si fuera un libro de historia! ¡Dios no lo escribe todo! Deja siempre algo para que usted lo busque, lo investigue, escudriñe; cuando usted aprende a leer la Biblia así, se la devora toda una noche y ya no quiere dormir!! Encuentra gozo hasta leyendo esas interminables genealogías de la gente.

Esto, de todos modos, y se lo repito, no es importante. Lo menciono sólo para que abra los ojos cuando lea. No me interesa si tuvieron mil hijos o vivieron mil años. Lo importante es que fracasan, caen bajo maldición. Pero no pierden su anhelo. Pierden el derecho de, pero no el deseo de; ahora no tienen el permiso legal para conquistar pero no pierden el deseo de conquistar porque lo llevan por dentro. Este es el principio del humanismo.

El hombre pierde el derecho de legislar, pierde la autoridad, pero todo lo que es, sigue siendo. Es un conquistador, es un pionero, es un controlador, es Señor. Perdió el título de la propiedad, no las ganas de tenerla. Es como si usted se compra un automóvil cero kilómetro, nuevo, flamante, y un día su hijo adolescente se lo saca de la cochera, del garaje, sale y se lo cambia a su vecino, mano a mano, por un par de patines… Entonces el Padre dice: “Adán, ¿Y el dominio?” – Ah…lo cambié… – “¿Cómo que lo cambiaste?” – Sí…mira…te traigo una manzanita…- Ahhhhh…

Ahora Dios tiene un plan majestuoso, y tiene que buscar una réplica de aquel auto perdido, para volver a comprar el título de propiedad. Por medio de la desobediencia, el hombre le quita a Dios el poder de reinar sobre su vida. Ahora Dios tiene que tomar una simiente divina e introducirla en el planeta, para hacer lograr otro cambio legal con Satanás, porque Dios es justo.

Dios dijo: entonces no me cabe otra; tengo que dar mi propia vida por lo que se perdió; porque en la tierra no hay otro. En el Antiguo Testamento sólo había un hijo de Dios: Adán. Para ser hijo de Dios usted tiene que nacer no de voluntad de hombre. Todos los otros no eran hijos de Dios, eran nación de Dios. Pablo dijo: Por ser descendientes de Abraham, no sois hijos de Dios. Tienes que nacer por promesa.

Pero mientras tanto el hombre quiere seguir sojuzgando, quiere seguir dominando, quiere seguir teniendo señorío. Esto da comienzo a la raíz del humanismo y el liberalismo en el planeta; ¡No es nuevo! El hombre en el control de la tierra, sin Dios. Es el trono del Ego. Es el 666. Es el anti-cristo, o lo opuesto al orden de Cristo reinando en el Espíritu, en las decisiones y en las acciones del hombre. Y mientras nosotros seguimos esperando el anti-cristo, ¡él se está tragando viva la tierra!

Y está sentado en el trono, dentro del templo de Dios. Es por eso que hay hombres que quieren controlar a sus mujeres, violar propiedades ajenas. Es por eso que hay hijos que se rebelan contra sus padres. La verdad es que como Dios impartió en el ser humano poder sojuzgador, tarde o temprano va a dominar algo. Es por eso que la sujeción es uno de los principios más difíciles de cumplir en cualquiera de sus facetas. Es por eso que existe el legalismo dentro de las iglesias. Es por eso que hay exclusividad de ministerios. Es por eso que hay guerra de doctrinas. Es por eso que denominaciones nacidas de disputas por defender opiniones personales carecen del poder de Dios. Porque no nacieron para glorificar a Dios, sino para que alguien pudiera decir: ¿Vieron? ¡Yo tenía razón!

Es por eso que hacemos el papel de tontos divididos ante la nación. Es por eso que no podemos definir objetivos y propósitos comunes en la tierra. Hay un templo en cada esquina pero todavía no vencemos. ¡Mientras tanto Satanás destruye la juventud, destruye la sociedad y se traga viva la tierra! Es por eso que el diablo se ríe y dice: “¡Tontos…están tan preocupados y ocupados peleándose entre ellos, que no les queda tiempo para batallar conmigo! Somos juzgadores, pioneros y señores. Nos fueron dadas todas las armas para eso. Pero se nos perdió el propósito. ¡Esas armas no eran para balear al hermano, eran para combatir a Satanás.!

No reconocemos al enemigo. No tenemos objetivos. No sabemos contra quien estamos batallando. Como tarde o temprano vamos a controlar, mientras averiguo con quien pelear, déjame pelear con el hijo. O déjame controlar la iglesia. Y si no estoy en la iglesia, déjame ir a robarle el televisor al vecino. Yo tengo que conquistar algo, HOY. La iglesia debe ser un cuartel general donde vamos a recibir estrategias para el ejército de Dios.

No se trata de ofender nuestro confundido corazón. Esto no es controversia. Tampoco es una filiación religiosa, ni una persuasión doctrinal. Estamos hablando de Dios, su propósito, y un enemigo común. Es tiempo de volver al origen de nuestra existencia. Somos testigos de su resurrección, y reina hoy a través suyo. Su reinado se extiende hasta donde usted lo extiende. Somos sus manos, sus pies, su voz, sus ojos, somos su embajada. La imagen de Dios en la tierra es su cuerpo. Y la opinión de Dios ante las naciones, es su testimonio. Y si al mundo no le gusta la iglesia es porque usted no le agrada al mundo como testimonio.

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El Proceso del Logos

Cientos de miles de predicadores le han dicho a usted a lo largo de toda su vida, que usted es salvo, libre y victorioso por la palabra. Se lo han dicho, se lo siguen diciendo y seguramente van a seguir haciéndolo por una simple razón: es cierto.

Tengo la certeza que entre hoy y mañana, por las diferencias horarias que hay en el mundo, en cientos de miles de templos cristianos se volverá a enseñar y predicar, – tengo en profundidad como superficialmente -, esta misma verdad.

Pero hay un problema. Usted, pese a ser creyente, tiene una vida a vivir en este mundo donde usted ha sido puesto. Y esa vida suya a lo mejor ha tenido dramas, angustias, odios, rencores, rechazos, pecado, suciedad, mugre, indignidad, amargura, resentimiento y hasta cosas mucho más graves.

Entonces hoy, pese a haberse convertido y entregado sinceramente a Cristo, cuando escucha que es salvo y libre por la palabra, sabe que no se le miente, sabe que es así porque así lo dice la Biblia y usted cree lo que dice la Biblia, la realidad le muestra que todavía no experimentó esa hermosa libertad, que no se siente victorioso ni gozoso y que, encima, a veces hasta llega a dudar de que verdaderamente sea salvo.

Lo que le está pasando, querida hermana o hermano, es que usted es un espíritu, al cual se le ha dado un alma y que habita un cuerpo. Dios quiere que las tres áreas funcionen a la perfección, se complementen entre sí y se alineen detrás de su propósito en santidad y sanidad total.

Claro que eso no siempre sucede. Por causas que yo no voy a mencionar porque no es este el ministerio levantado por el Señor para sanidades, (La Palabra habla de dones de sanidades), sino para la enseñanza, a veces, alguna de estas tres áreas se enferma: el cuerpo, el alma o el espíritu. Entonces es, cuando lo cierto y lo obvio, para usted no funciona y todo lo que se le enseña y se le predica le huele a verso y a discurso teórico.

Un espíritu enfermo, tiene totalmente bloqueada la relación con Cristo. El único médico posible, allí, es el Espíritu Santo: otro no sirve.

Cuando al que se enferma es el alma, (Que, le recuerdo, es el sitio donde se alojan los sentimientos, las emociones, la intelectualidad, la voluntad, en suma: la mente), el espectro clínico se abre un poco. Primero y prioritario sigue siendo el poder de Dios a través del Espíritu Santo, pero también muchos siervos útiles hoy día han sido ungidos y levantados para ayudar en este terreno y le pueden acompañar eficientemente a la salida. Cuidado: le hablo de gente que pasó por la cruz y fue ungida por Cristo, no dije facultad, aunque no la censuro ni discuto. Hablo en términos de autoridad suprema.

Finalmente, cuando el que se enferma es el cuerpo, y pese a que la prioridad sigue siendo el maravilloso poder de Dios, siempre habrá que reservar un espacio para la soberanía de nuestro Dios que muy bien puede decidir utilizar a hombres y mujeres capacitados para hacerlo. Él es quien lo decide: para eso es soberano.

Ahora bien: en lo que tiene que ver con sus conflictos internos, problemas que viene de su vieja naturaleza, es decir lo que normalmente llamamos enfermedades del alma, la palabra de Dios está llamada a ser un bálsamo, medicina segura, antibiótico eficiente y recurso sin parangones.

Bueno; aquí es donde nos enfrentamos a otro serio obstáculo: la religión formal, nominal, ritualista y tradicional, (Que no solo es lo oficial, también prolifera entre nosotros), ha venido enseñando (Y nadie puede pensar que no haya sido con total sinceridad), que la palabra es la Biblia. Nosotros ya descubrimos que la Biblia es solamente un pedazo de tecnología que trae en su interior a la verdadera palabra de Dios.

Entonces, el que tiene alguno de estos problemas que le mencioné, supone que con el simple hecho y disciplina de hacer un devocional diario, (Invento religioso este, la Biblia jamás habló de devocionales); que con el simple hecho de leerse un proverbio, un capítulo, un salmo o un pasaje cotidianamente, ya empieza a sanarse. No le funciona, se deprime, se desanima y, a veces, hasta se vuelve al mundo y al pecado porque cree que todo es una mentira armada para mantener vagos. Lo que estos creyentes no entendieron, es el principio espiritual que hay escondido detrás de la palabra PALABRA.

Vamos por partes: la palabra PALABRA, en la Biblia, está escrita 711 veces. Así lo puede comprobar usted en su Reina Valera común o en cualquiera de los modernos modelos para estudio. Eso sí, traducción española. Porque si nos elevamos de una traducción de español a los originales del griego o el hebreo, vamos a ver algunas cosas que no se ven en nuestra traducción. Por ejemplo, que no siempre PALABRA, tiene el mismo vocablo. Si usted pusiera una Biblia y junto a ella un original, podría usted ver que en cada ocasión que la suya dice PALABRA, en el original en algunas dice LOGOS y en otras dice RHEMA.

Un simple estudio de traducción superficial y literal, le va a arrojar un resultado: que tanto LOGOS como RHEMA, quieren decir PALABRA. El problema y la diferencia están en su significado. Logos y Rhema quieren decir lo mismo que significan cosas diametralmente opuestas: el día y la noche.

Ahora vamos al punto que nos interesa, que le interesa. Los cristianos que no han llegado a definir esto con total claridad y seguridad, tienen muchos más impedimentos para sanar sus almas de enfermedades corrientes que los que sí han logrado conocer, entender, ver y aceptar esa diferencia.

Es mi intención, en este estudio, dejarle a usted una enseñanza sobre qué es el LOGOS y qué es la RHEMA, para que le sirva de medicina ya, ahora. Se ha enseñado mucho y bien en esto, pero siempre hay algo más para ver, para revelar; algo que en este caso, no es teología académica, arsenal informativo intelectual, ni teoría quimérica o voluntarista, sino un retazo de vida que sirve para producir vida abundante.

Algunos han enseñado, (Y no está mal), que mientras LOGOS es el contexto general de una escritura, RHEMA es un texto especial, un versículo, una frase o una palabra que un día parece saltarse de la Biblia, pegarle a usted en un ojo y dar justo en el pequeño clavo de la necesidad presente. Otros, más abarcativos, han dicho que LOGOS es la palabra escrita y RHEMA la palabra revelada, lo cual está bastante mejor, pero que a la luz de la experiencia, no parece haber sido suficiente para producir libertad, victoria y vida abundante.

Primero vamos a ver qué es LOGOS. LOGOS es el pensamiento de Dios expresado en palabras. LOGOS es la palabra que se enseña, la que yo mismo le hago llegar aquí en cada estudio, en cada trabajo cuando reproduzco textualmente un versículo. LOGOS, también, es finalmente la parte mayoritaria de una predicación, aunque esté inspirada, guiada y ungida por el Espíritu Santo. Un ejemplo:

(Juan 1: 1)= En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Aquí, si usted tuviera una Biblia en griego, usted leería: “En el principio era el LOGOS, y el LOGOS era con Dios, y el LOGOS era Dios.” Fíjese que todos sabemos aquí que Verbo equivale a Cristo, por lo que queda claro el principio: Jesús vino a la tierra por el LOGOS de Dios.

Ahora bien: ese LOGOS que usted recibe ahora, esta noche, dentro de un rato, tanto por alguna emisora de radio cristiana como en su congregación, tiene que pasar por un proceso casi obligatorio para que realmente lo bendiga; para que no sea teología hueca (Discurso humano), o simplemente vana palabrería. Ese proceso tiene una unidad emparentada con su fuente, que es la Trinidad, (Padre, Hijo, Espíritu Santo): Tiene que afectar las tres áreas de su estructura.

Lo primero que hará el LOGOS, es tocar su cuerpo físico: va a entrar en usted a través de sus oídos físicos, por sus orejas. Si se detuviera allí, le serviría de muy poco o nada, porque aunque lo que le enseñaran, leyera o le predicaran fuera muy importante, en el momento siguiente de haberlo recibido, ya se le olvidó. Cuidado: no es una ocurrencia ni un invento mío; usted no tiene idea del porcentaje de personas que concurren semanal o diariamente a iglesias a las cuales les sucede esto hoy. LOGOS es el cuerpo.

Lo segundo que puede hacer el LOGOS, una vez que supere (Por su voluntad y su decisión, no por magia), la barrera de su cuerpo físico, es tocar su alma, (Esto es: sus sentimientos, sus emociones, su intelecto, su voluntad), pero no es suficiente. Y aquí, lamentablemente, está la franja que todavía debe ser más amplia dentro del pueblo conjunto. De allí la falta de madurez que se observa y que a nadie se le escapa. Porque si al LOGOS lo deja usted en el alma, lo que cosecha es información, verdades declaradas, teología perfecta, sabiduría irrebatible, emociones diversas y hasta bienestar psíquico temporario. Pero sin poder sobrenatural para llevar fruto. Repute lo aprendido y, aunque sea verdad suprema, no toca, no impacta, no redarguye, no produce ni frío ni calor a nadie. Sigue siendo LOGOS y el LOGOS no produce convicción de pecado, ni fe, ni arrepentimiento ni nada; sólo informa, instruye, hasta educa si usted quiere, pero no convierte.

Lo tercero y fundamental que tiene que hacer el LOGOS, (Y aquí también se necesita sí o sí de su decisión, voluntad y predisposición), es llevar ese LOGOS hasta su espíritu, el centro máximo de su ser interior. ¡Bárbaro! ¿Pero cómo hago para llevarlo hasta allí? Sencillo. Al oír o leer esa palabra, tiene que creerla usted ciegamente, sin analizarla con lógica o filosofía porque no resiste ese examen. Después tiene que hacerla suya, apropiársela, encarnarla, que la palabra y usted sean una misma cosa, y finalmente ponerla por obra. Porque cuando eso sucede, es cuando al LOGOS, usted lo transforma en RHEMA. Y cuando ocurre eso, es cuando al hablar esa misma palabra impacta, conmueve, mueve una poderosa fuerza sobrenatural. Primero, en su propia vida y después en la de cada uno de los que la reciben.

Es decir: RHEMA, es la palabra que usted oyó, que afectó su vida, que puso por obra y que ahora impacta a quien le llega. El LOGOS no impacta a nadie. Por eso es que dos personas, hablando de lo mismo, usando la misma escritura y aún con lo máximo del oficio de predicador o de maestro, cosechan frutos tan distintos: uno aburre y el otro sacude. El que aburre, es un expositor bíblico, sin palabra RHEMA y sin unción (Y dejo al margen a cualquier espíritu de bloqueo mental que pueda adueñarse del receptor): el que sacude tiene un mensaje, una palabra revelada de Dios.

Escuche: no está mal y debe seguir realizándose la actividad clásica de repartir tratados y biblias a los inconversos. Porque todo suma y, en definitiva, Dios es soberano y hace que todas las cosas ayuden a bien. Pero repartir tratados y biblias, no es el resorte, la llave de la evangelización. Porque en muchas casas hay una Biblia. Es más; en muchas casas se lee una Biblia. Pero eso no impide que mucha de esa gente se vaya al infierno con Biblia y todo. Otro ejemplo:

(Romanos 10: 9)= Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

Escuche bien: no se trata de que usted tiene que andar por la vida repitiendo como un papagayo “¡Soy salvo! ¡Jesús es el Señor! ¡Soy salvo! ¡Jesús es el Señor!”, sino que tiene que CREERLO, ENCARNARLO Y PONERLO POR OBRA. Ese CONFESARES, allí, es RHEMA.

Porque en suma, salvo es aquel que oyó LOGOS, lo aceptó, lo creyó ciegamente sin especular ni analizar humanamente nada y lo puso inmediatamente por obra. Eso afectó su espíritu y como el que comanda el cuerpo es el espíritu, cuando abre la boca y confiesa, lo que sale, es RHEMA, y la palabra RHEMA impacta, conmueve, (No las emociones, el cuerpo o el intelecto: el espíritu) y por ende, da convicción de pecado, de arrepentimiento, de necesidad de perdón y redención y, como consecuencia, CONVIERTE. Evangelismo explosivo, las cuatro verdades y todo eso, es información. Válida y necesaria, eh? Pero apenas simple información. La base pasa por otro lugar. Lo que hay que averiguar ya si algo no funciona, es si la base está, se da cuenta?

(Lucas 4: 1)= Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, (Note que al desierto de la gran prueba, a Jesús, no lo llevó Satanás empujándolo o tirándole de los cabellos; lo llevó el Espíritu Santo.) y era tentado por el diablo, (Lo mismo que le puede pasar a usted o a mí, hombres de carne y hueso, como él era allí, ya que si bien estamos hablando de Dios mismo, hablamos de Dios hecho hombre…) y no comió nada en aquellos días, (Diga conmigo: Ayuno. El ayuno es una poderosa arma que da acceso al poder de Dios.) pasados los cuales, tuvo hambre. (¿Ah, si? ¡No me diga! ¿Usted se puede hacer una vaga idea de lo que puede ser su estómago después de cuarenta días de ayuno? ¡Que digo cuarenta, con diez días!)

(Verso 3)= Entonces el diablo le dijo: (Note que el diablo trataba de “trabajarle” la mente a Jesús, igual a como trata ahora de hacerlo con usted mismo) …Si eres hijo de Dios, (No se trata que Satanás ponga en duda si Jesús era o no era el hijo de Dios. Lo que él quería era que Jesús lo declarara, ¿Sabe por qué? Porque al no tener el Espíritu Santo, el diablo no tiene revelación.) …Di a esta piedra que se convierta en pan, (Al diablo le preocupaba muy poco que Jesús convirtiera una piedra en pan. Lo que él quería era conseguir su obediencia para sacarlo, por lógica razón, de la obediencia a Dios. ¿Recuerda usted lo que le respondió Jesús? RHEMA.) …No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra (RHEMA) de Dios.

(Verso 5)= Y le llevó el diablo a un alto monte, (Stop. Aquí tampoco se haga usted la idea de un Jesús llevado de los cabellos por el diablo a ese monte en contra de su voluntad. Jesús fue, no porque fuera pusilánime, mojigato, flojo, cobarde o muy “buenón”. Fue simplemente porque aceptó el desafío: porque tenía la convicción que podía. Y pudo.) Y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. (¡Un momento por favor! ¿Usted, que quizás es una persona que ha recorrido buena parte del planeta, conoce alguna montaña, por allí, por alta que sea, desde la cual puedan verse TODOS los reinos de la tierra? – “¡Pero hermano! ¡Es un decir!” No. No es un decir. Es espiritual. No es literal en absoluto, es un símbolo.

¿Y qué reinos le mostró? Fama, poder, dinero, sexo…) Y le dijo el diablo: a ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. (Hay una verdad: el hombre, en la caída, perdió esa autoridad. Pero luego viene una mentira: nadie le entregó esa autoridad a Satanás; él la usurpó. Por lo tanto, no hay que esperar a que él quiera devolverla, hay que correrlo a garrotazos de allí. ¡Eso no le pertenece!) Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. (El diablo busca adoración. Y la encuentra, eso es lo lamentable. ¿Sabe usted la cantidad de gente sincera y buena que directa o indirectamente adora al diablo para tener fama, dinero, poder o sexo a voluntad?

(Verso 8)= Respondiendo Jesús, le dijo: vete de mí, Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. (Observe esto con atención: ¿Jesús le recitó un texto bíblico o puso en su boca una palabra en la que Él creía y que además ponía por obra diariamente? RHEMA.)

(Verso 9)= Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; (Le mandó un demonio de suicidio, ¿Se da cuenta? Y encima se lo respaldó con un texto bíblico, mire:) Porque escrito está: a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.

Si usted lee el salmo 91:11-12, usted va a ver que esa palabra con la que el diablo lo incita a tirarse abajo, es textual. Pero también se va a dar cuenta, porque el Espíritu así se lo va a mostrar, que de ninguna manera ese pasaje es un derecho a terminar con nuestras vidas cuando se nos venga en gana. El diablo habló LOGOS. Repitió como papagayo lo que se sabe de memoria mucho mejor que cualquier cristiano. Él es una PC con un programa que tiene la Biblia completa en todos los idiomas conocidos. Pero jamás podrá discernir los principios espirituales de esa palabra porque él no tiene al Espíritu Santo guiándolo a toda verdad como lo tiene usted o yo. Hay una verdad que usted tiene que conocer y no olvidar jamás: Satanás nunca tuvo ni tendrá revelación y mucho menos, RHEMA. Entonces, ¿Quién se supone que lleva la ventaja allí? Acertó. Usted.

(Verso 12)= Respondiendo Jesús, le dijo: dicho está: no tentarás al Señor tu Dios.

Usted fíjese que Jesús, aparentemente, hace lo mismo que el diablo: acude a la Escritura. En este caso, a Deuteronomio 6:16. pero con una diferencia: el diablo repitió de memoria lo que sabía sin tener demasiada idea de lo que estaba diciendo: LOGOS. Jesús declaró lo que sí conocía, lo que sí creía, lo que sí había encarnado y lo que sí había puesto por obra: RHEMA.

Jesús vivía una vida de santidad, obediencia y fe, por su RHEMA venció al LOGOS de Satanás. ¿Quiere saber algo que impactará su vida Su batalla, hoy, es exactamente la misma.

La misma Biblia, a través de Pablo, deja un principio muy claro que no siempre es bien entendido. A veces es como si nunca lo hubiéramos leído y en otras ocasiones, es como si a pesar de haberlo leído, creyéramos que eso no es para este tiempo o para nosotros: El Evangelio no es vana palabrería, es poder de Dios. – La definición, como decimos en Argentina, “se cae de madura”: a Satanás lo vence el poder de Dios manifestado a través de los hombres. El Evangelio es poder de Dios. Pero no alcanza, – es más -, no funciona, con repetir un versículo detrás del otro como si se tratara de una metralleta bíblica. Si no lo creímos primero, lo pusimos por obra después, no son palabra RHEMA, y si no es RHEMA, no vence, solo instruye, informa. Es LOGOS. La palabra LOGOS hace que nuestra lucha sea con las mismas armas del diablo y allí es donde él prevalece. Ante la RHEMA, se cae irremediablemente; se somete.

Le pregunto: ¿Cuántas religiones, doctrinas, pensamientos filosóficos orientales y hasta engendros de la Nueva Era oye usted que utilizan la Biblia? Cientos, miles. Al margen de los libros humanos y las biblias apócrifas que puedan andar por allí, en el resto de los casos, los textos son lo que son, no hay dudas. Pero es puro LOGOS. Y hay peligro porque no sólo no vence al diablo, sino que en algunos casos, – y usted probablemente lo haya visto -, él se lo usa a su favor. Porque el LOGOS va dirigido a un nivel mental que todos entienden. ¡El mundo conoce y entiende el LOGOS! Lo que el mundo no conoce y, por supuesto, mucho menos entiende, es la RHEMA. ¿Sabe por qué? Porque la palabra RHEMA, para el mundo, es locura. Sólo se puede discernir por el Espíritu Santo. Pero le doy un dato para su gozo: ¡Satanás tampoco entiende RHEMA! ¡Si lo hubiera entendido, jamás hubiera influido para llevar a Jesús a la cruz! ¿Lo ve usted tan tonto a él como para armar él mismo, a sabiendas, el escenario que le produciría la derrota y el certificado vigente de su destrucción total?

RHEMA, en síntesis, es la palabra que produce cambio, renace y reviste en Jesucristo.

En el libro del Apocalipsis, cuando en el capítulo primero muestra la visión del Hijo del Hombre, da un detalle completo. Bien; en ese detalle, en el versículo 16, dice que… De su boca salía una espada aguda de dos filos. Esa es la palabra RHEMA. Porque la RHEMA es creativa. Todo fue hecho por la RHEMA de Dios. ¡¡¡Por eso tiene vida y es eficaz, (ENERGEIA), enérgica, vital, funcional!!!

Esto, creo, que explica la razón por la cual todavía vemos a tantos hermanos sinceros que andan por nuestras iglesias con la derrota y el desánimo pintados en sus rostros. Porque viven repitiendo un LOGOS que ellos esperan sea oído y creído por los inconversos, pero que en el fondo, ni ellos mismos han alcanzado a creerlo del todo. Un LOGOS que no pasó de una emoción fuerte, de un shock inolvidable, de una información altamente interesante o de una guía práctica de actividades eclesiásticas, nadie puede discutir que no sea algo que está escrito en la Biblia pero no conecta con Dios. ¿Sabe usted cuanta gente hay que se ha pasado toda su vida leyendo la Biblia con total dedicación, pero que jamás ha tocado la Palabra de Dios?

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Madurar Para Terminar

Hay un trabajo para Dios que está empezado, pero que falta terminar. Es posible tener actividad eclesiástica toda una vida y sin embargo, nunca terminar ese trabajo. Quién no ansía una visitación de Dios. Cuando Dios se acerca a la tierra, requiere de una gente madura que pueda administrar su acercamiento. El problema está en que la mayoría de las veces que Dios se acerca, la gente reacciona mal.

La doctrina que se aprendió sobre Dios tiene mucho que ver con esa reacción. También lo que vemos. Mucho de lo que hacemos es por herencia o por imitación, no por revelación; porque lo hace todo el mundo.

Un mover de Dios, cuando sucede, puede producir risa, gozo, llanto, caídas individuales o masivas de personas que después pueden permanecer hasta horas tiradas en el suelo, visiones proféticas, temblores, dificultades en recuperar el idioma y otros cimbronazos visibles de similar espectacularidad. Puede producir eso, pero el propósito de Dios al acercarse, no es ese; es adelantar detalles de ese propósito para terminar la obra.

La palabra dice que somos mayordomos de su Gracia, pero para ministrar esa Gracia, primero tenemos que entender qué es lo que Dios quiere hacer cuando se acerca.

La meta es el reino; la iglesia es el medio. Ser pastor no puede ser la meta. Ser pastor es ser el utensilio apto en las manos de Dios para cumplir la meta. No hay eventos naturales vinculados con el fin. Al fin hay que diseñarlo. Porque el fin es profético. La iglesia tiene que terminar lo que Dios empezó. Esa es la mentalidad que ha madurado.

La iglesia tiene que crear un ambiente para que Cristo regrese; o no regresa. Usted tiene que entender, (Nº 1) que el tiempo de la siega es aquel donde todo lo que tiene vida, se cosecha. La verdad, la mentira, el discernimiento, la manifestación de los hijos de Dios. Todo lo que tiene vida termina su ciclo en el tiempo de la cosecha.

No puede haber en tiempos de cosecha (Nº 2) una mentalidad pesimista. Tiene que haber gozo. No carcajadas ridículas o sonrisas carismáticas dibujadas: GOZO. El gozo es una actitud que no se va a doblegar ante ninguna circunstancia natural o terrenal. De otro modo, es alegría del alma o mundana. Que produzca risa o sonrisa, es una consecuencia, no la sustancia.

Tiene que haber (Nº 3) un concepto de traslado permanente. De cambio en cambio, de fuerza en fuerza, de gloria en gloria. En tiempos de cosecha, la gente vivía en tiendas, en peregrinaje y movimiento permanente. De mentalidad, de estilos de vida si es necesario. La iglesia suele estancarse ante cada mover de Dios.

El tiempo de la siega también significa, (Nº 4) equipamiento personal. En tiempos de José, todos los graneros estaban llenos porque todo lo que estaba en el suelo, se recogía. Cuando todo el pueblo tenía hambre, – recuerde -, los graneros de José rebosaban.

Y finalmente, no puede estar haciéndose en la iglesia nada que sea foráneo a Dios. A lo que Él está haciendo en el planeta. Todo lo que haga la iglesia debe tener impacto global. La iglesia tiene, por promesa y palabra, una suma de valores que conforman su propia cultura: la cultura del reino que dice representar. Si la iglesia no tiene su cultura, adopta y adapta la cultura de la nación donde está como embajadora. Iglesias embarcadas en puro entretenimiento en naciones donde el entretenimiento es una forma de vida; iglesias sumergidas económicamente en países en donde economía es cultura cotidiana. El reino tiene su propia cultura, su propia economía. No tiene que recoger nada del ambiente que la rodea: ¡Tiene que cambiarlo!

(Juan 4: 1)= Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan, (Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.

Y le era necesario pasar por Samaria. – Todos, creo, conocemos la historia de la mujer samaritana, de allí que no voy a leerla completa.

(Verso 30)= Entonces salieron de la ciudad y vinieron a él.

Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.

Y él les dijo: yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Qué parece que decían? ¿Le habrán traído una hamburguesa o algo por el estilo? Jesús dijo: No; mi comida es hacer y terminar la obra de Dios.

El reino de Dios accede en cada tiempo que se vive de una manera diferente. En cada mover de Dios hay un distinto vocabulario. La forma en que usted habla, expresa la fuente que le ha dado a luz. La gran duda que surge, es: ¿Cómo trabajar la presencia de Dios, hoy? Muy pocos saben qué hacer cuando Él se manifiesta.

(Deuteronomio 29: 29)= Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.- En suma: tenemos que ser parte de lo que Dios quiere hacer, no reaccionar en contra de ese propósito, que es lo que más abundantemente se ve.

Lo que usted entiende de Dios, es lo que determina como mira usted la vida. Romanos 12 dice que no podemos ser conformados a este tiempo, sino que tenemos que ser transformados. Y toda transformación implica cambio. Muchos hermanos que adhieren a formas muy conservadoras se niegan, – es cierto -, a cambiar. Pero muchísimos de los llamados más… progresistas, o más… carismáticos, creen que ya lo vieron y que ya lo conocen todo, y entonces también se niegan a cambiar. Cuidado: Dios acepta transformación, no conformación.

Hay niveles de la voluntad de Dios que, sin un cambio, jamás vamos a entender. A medida que nos acercamos al fin, pisamos un área que nadie pisó antes. Los comentaristas no le pueden ayudar porque ellos hablan de lo que vieron y conocieron, no de lo que pasa HOY. Lo mismo ocurre con los libros cristianos. Lo único que sirve allí, es el discernimiento. No nos gusta demasiado discernir; nos gustan más las cosas dadas. Sería una bendición si el abuelito pudiera ayudarnos, pero el abuelito no pasó antes por este lugar espiritual. ¡Gloria a Dios por el abuelito y su sabiduría! Pero está transitando esta etapa de Dios juntamente con sus hijos y sus nietos y no puede hacer nada mejor que ellos.

Usted, al igual que Cristo, está orando para que se haga su voluntad en su país, en su ciudad, así como en el cielo. El término ASÍ COMO, es la palabra HOS, y significa: SIMULTANEAMENTE. La palabra dice que tenemos que pedir lluvia en tiempo de lluvia. ¡Pero es incoherente! ¿A quien se le puede ocurrir pedir lluvia en tiempo de lluvia? Sin embargo, ¡Eso es lo que dice!

Lluvia tardía, es madurez. Pida madurez en tiempo de madurez. Pida naranjas en tiempo de naranjas. Están en cualquier verdulería, en cualquier supermercado, usted las consigue enseguida y no están a muy alto precio. Pero si pide duraznos en tiempo de naranjas, tienen que ir a buscarlos al frigorífico, tardan bastante en llegar y le salen demasiado caros, entiende? Si pedimos ahora lo que Dios quiere dar ahora, avanzamos en el tiempo. Puede pedir otras cosas porque Dios hace todas las cosas, pero lo que Dios está haciendo ahora es madurar gente. Mucha gente está pidiendo ayuda a Dios para hacer obras que los hagan sentir bien, pero Dios no anda en el negocio de hacerlo sentir bien a usted; Dios sólo quiere terminar su plan.

Religión es un proceso sin progreso. Una actividad compleja que no garantiza – y a veces hasta paraliza -, el fin del ciclo que comenzó Abraham.

Mire una vez más lo que dice Juan: …Le era necesario… Esa palabra, NECESARIO, es la palabra DEO, (Y se pronuncia DIO), y es la misma que se usa en Lucas 13:16, y significa: “No puedo salir de debajo del peso de la decisión que he hecho.”

Es decir que: el énfasis es que Dios no lo mandó, sino que Él decidió que tenía que ir por allí.

En Lucas 13, en cambio, DIO está usada en forma negativa. LA mujer encorvada no podía levantarse porque no podía luchar contra el peso de esa palabra: no podía enderezarse, estaba atada, y esa palabra, ATADA, allí es la palabra DIO.

Pasado en limpio, el mensaje de Jesús, allí, dice: Mi comida, aquello que me nutre; lo que me mantiene vivo; mi motivación interna; lo que me impulsa; lo que me guía; aquello que nutre mi cuerpo, mi ministerio, mi mensaje, es hacer y terminar. Si la voluntad de Dios no se transfiere en acción humana, me siento desnutrido. Si el orden de los eventos terrenales no comunican el presente pensar de Dios, pierdo la motivación ministerial. Esta es la dinámica operativa del acercamiento de Dios en la tierra, hoy; descubriré como hacer y terminar su obra.

(Juan 4: 35)= ¿No decís vosotros: aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.

Porque en esto es verdadero el dicho: uno es el que siembra, y otro es el que siega.

Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

Cuando Él les pregunta, los discípulos le responden con conocimiento agrícola: faltan cuatro meses, maestro. Y no se equivocaban, eh? Sabían de qué hablaban. Pero ellos miraron los eventos naturales; calcularon el día, la estación, el tiempo, todo en lo natural, y dijeron: faltan cuatro meses. Pero Cristo dijo: Cámbienlo.

No hay evento natural que produzca el fin porque el fin es profético. Alza los ojos por encima de lo natural y termínalo. Así funciona. Mientras no entremos en la labor de Abraham estaremos diciendo: faltan cuatro meses… Usted tiene que entrar en lo que labraron otros, no sacar cuentas de lo que labró usted.

“Estamos cosechando lo que sembramos”. “Mi ministerio comienza a dar frutos”. Dígame: ¿Usted sabía que su ministerio puede tener todo el éxito del mundo y, pese a ello, no adelantar el plan de Dios?

Hay que entrar en el ciclo que comenzó Adán. Dios llamó a Abraham al mismo ciclo. Después llamó a Moisés, a Josué, a los profetas, a Juan el Bautista; todos en la misma carrera, no en otra!! Tenemos que entrar en la misma labor de ellos para terminar.

Los noticieros, los diarios, las revistas, las doctrinas, el planeta y los gobiernos no determinan el fin. Lo pueden confirmar, pero no lo determina. Si los tiempos de la iglesia están atados y relacionados con las estadísticas y eventos naturales de la tierra, entonces nosotros también estamos diciendo: ¡Faltan cuatro meses! Porque en la tierra, todo está negativo, pero el fin de la Biblia es positivo!

La Biblia termina con la tierra llena de su gloria y nada de lo que vemos en los noticieros confirma eso: hay que hacerlo. Dice que la tierra será cubierta de su gloria como las aguas cubren el mar. El agua siempre busca su nivel, de manera que tiene que haber tanta gloria en Rosario como en España; tanta gloria en España como en Tierra del Fuego y tanta gloria en Tierra del Fuego como en África, Asia u Oceanía. La gloria busca su nivel; no se va a amontonar en un solo país habitado por personas especiales.

(Isaías 48: 3)= Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.

Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.

Lo oíste y lo viste todo; ¿Y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías. Ahora han sido creadas.

Esa palabra, AHORA, significa precisamente eso: AHORA. Tiempo presente, el de su lectura. Dios no fue; Dios no será: ¡¡DIOS ES!! Dios está fabricando el fin a través de gente que se mueve en sintonía con su mover, no reaccionando en contra de él. Pero usted lo tiene que mirar con los ojos de Dios. Si lo mira en lo natural, siempre va a decir: Faltan cuatro meses… Cuando leemos respecto a la tribulación, decimos: es mañana. Pero no vamos a un país donde se está matando gente en las calles a predicar escatología. A ellos no les interesa que usted les diga lo que va a pasar mañana; ellos tienen el problema, la crisis, la tribulación, AHORA.

Mientras algunas iglesias del tranquilo vivir occidental andan en lo que ellos llaman: “Un avivamiento”, en otros sitios, muere gente por causa del evangelio; HOY. Cuidado; si lo que Dios hace en América no funciona en la India, no es Dios. Dios es universal, no nacional.

(2 Pedro 3: 11)= Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡Como no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios.

Fíjese bien en esta palabra: APRESURÁNDOOS. Es la palabra APRESURANDO o ACELERANDO. Pregunto: ¿Cómo Dios nos va a exigir acelerar, apresurar, apurar algo sobre lo cual no tenemos dominio? ¿Cómo vamos a conseguir que se apure o vaya más rápido algo que no podemos controlar? Al final lo va a crear la iglesia; no llega por arte mágico.

Es necesario, entonces, que se pronuncie un decreto, en la iglesia, que demande el cumplimiento de los tiempos. Necesitamos una unción que diga: esto es aquello que dijo Joel y se acabó. ¿Con qué autoridad? Con la misma que usó Pedro.

“Esto es aquello y se acabó”. Cincuenta por ciento en error y Dios lo puso en el libro. Esto es aquello, clausurando, cerrando el ciclo, manifestando y encarnando profecías y escrituras que aún quedan por terminarse.

El libro tiene que consumarse y consumirse. Tenemos que tragarnos el rollo. Tenemos que encarnarlo. Al igual que encarnaste la escritura que dice: Si confesares, serás salvo, tenemos que encarnar el resto. Porque esta escritura se acabó para usted. Ya no es futura. Está escrita en el futuro: El que confesare… Pero como usted ya confesó, ya usted no la usa más. Pero con el resto, todavía decimos: mañana…a que se levanta otra generación. Y mañana será mejor. ¿Y el Señor? Sentado, esperando que los enemigos sean puestos por estrado de sus pies. No podemos esperar un evento singular. El fin de un proceso de eventos diseñados por la iglesia es terminar. Hacer y terminar. No permitir ser entretenidos en otra cosa.

(Apocalipsis 9: 13)= He aquí vienen días, dice Jehová, en el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán.

Veamos: ¿En qué campo es posible que el que ara alcance al que siega? En el espiritual. Imposible en otro. Ahora bien: el que siega, – según dice la palabra -, es Dios. ¿Quién puede estar en condiciones de alcanzar a Dios? Sólo Dios mismo. No me cierra… le va a cerrar si le digo Espíritu Santo, no es cierto?

Cambio: ese es el mensaje de hoy. Si no entramos en el llamado eterno y soberano, nunca cerraremos el ciclo. Cristo dijo: “Yo no vine independientemente de aquello que comenzó antes de la tierra”. Él entró en el ciclo.

Estamos hablando de ministrar conforme al tiempo eterno. De antaño, pero moderno; antiguo, pero nuevo; cosas viejas y cosas nuevas que el escriba sabio debe sacar en su ministración. Si nuestro concepto del ministerio nos incluye sólo a nosotros, vamos a morir con dolor de alma.

Nuestro mensaje debe ser un fluir presente de decretos antiguos. Ejecutar la fase presente de una obra antigua. Tenemos que tener cuidado con lo que estamos construyendo.

Debe haber una intención deliberada y conectada a la construcción o edificación. Muchos le dicen edificación; yo le cambié el sentido y le digo construcción, porque la palabra edificación, en la Biblia, tiene que ver con edificio, no con bendición. El que profetiza es para edificar, para construir una mentalidad positiva. Eso trae bendición, pero como consecuencia, no como objetivo o sustantivo.

(Lucas 14: 28)= Porque ¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?

No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

La torre, en esta escritura, representa una estructura fortificada que repele todo avance hostil; puede ser usted, su ministerio, la música, la iglesia, su empresa, puede ser lo que usted quiera. La torre. ¿Qué es lo que estamos construyendo?

Dice: “Quien, queriendo edificar”; la palabra QUERIENDO, significa que hay una intención deliberada conectada a la construcción. Es decir: el que está haciendo la torre, la quiere hacer.

Eso significa que cada palabra que se predica, es deliberada. Cada canción que se canta, es adrede. Estamos construyendo una mentalidad en la gente y no se puede contradecir con un cántico después de un mensaje, o con un mensaje después de un cántico. Tenemos que deliberadamente, elegir canciones, mensajes. Y tenemos deliberadamente que construir algo que no se autodestruya por falta de intención al edificar.

Si estamos colocando los bloques de abajo, no puede venir usted a poner una viga. Primero, tiene que terminar la columna. Es deliberado. No puede predicar reino hoy y traer luego a alguien que diga: “Cristo viene ya, mañana”, porque destruye lo que terminó de edificar.

La torre. Dice que alguien calcula a ver si tiene lo que necesita para terminarla. Ese término, A VER SI TIENE; esa palabra, ahí, es SCHUO, que quiere decir “robusto, saludable, cabal”. Es decir: a ver si tiene lo suficiente en el ministerio, persona, empresa o mentalidad para terminar lo que comenzó.

La restauración de la iglesia, no se olvide, es la restauración de gente. No su cuerpo, no su espíritu; su mente. Capacitar a la gente para que pueda tener una mentalidad útil en las manos de Dios, no en la iglesia, en las naciones!! La iglesia tiene que tener una mentalidad que le permita a Dios usarla en las naciones, no en un culto de domingo.

Los burladores: estrategia satánica de los tiempos finales. Estrategia satánica para abortar la mentalidad apostólica que es hacer y terminar. Dice ahí: no sea que después que haya puesto el cimiento, que no la pueda terminar, que los burladores comiencen a hacer burlas.

La palabra BURLA o BURLADORES, es la palabra EMPAIZO, y significa hacer juegos o gestos como un niño; engañar, hacer gesto o deporte. El propósito del que hace el gesto es que usted termine en duda y aborte lo que está haciendo. Y yo le voy a comprobar en la Biblia que donde quiera que haya una mentalidad de final, aparece un burlador. Porque el evento natural va en contra de esta mentalidad, porque lo natural siempre dice: FALTAN CUATRO MESES. Y el burlador anda en lo natural, no en el espíritu.

(2 Pedro 3: 1)= Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles, sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento?

(Verso 12)= Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán.

Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

(Judas 3)= Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

(Verso 12)= Estos, – De los que veníamos hablando -, son manchas en vuestros ágapes, – los ágapes son las iglesias -, se apacientan a sí mismos, – no tienen revelación, dependen de su sabiduría humana -, nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; – a un pueblo inmaduro las falsas doctrinas lo llevan de aquí para allá -, árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. De estos, también profetizó Enoc.

La iglesia de Judas pudo defenderse de los burladores porque entró en los decretos de Enoc. No fueron engañados porque vivían en aquellos que aun estaban por manifestarse.

Enoc…séptimo desde Adán, diciendo: he aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, (¿Qué tiempo es ese? Los tiempos finales) para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

Estos son murmuradores, (Aquí, la palabra original, en griego, es otra vez EMPAIZO) adulando a las personas para sacar provecho.

Cada vez que se manifieste el final va a haber gente que le va a decir: ¡Espera un poquito! ¡No exageremos! ¡No asustemos inútilmente a la gente! ¡Seamos serios! Y uno empieza a pensar: ¿Será que me estoy volviendo loco o fanático? Ellos, no se olvide, aparecen para abortar la mentalidad que es necesario tener para creer el final.

Podemos tener actividad eclesiástica por toda una eternidad, como de hecho la hemos tenido por dos mil años, y no terminar. Mire Pablo, en hechos 20, mire lo que es un corazón apostólico.

(Hechos 20: 17)= Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.

Cuando vinieron a él, les dijo: vosotros sabéis como me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos; y como nada que fuese útil ha rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.

Ahora, he aquí, ligado, (DIO. Atado bajo el peso de su propia decisión) yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me habrá de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.

Pero de ninguna cosa hago caso, – Pablo está diciendo: voy atado, voy ligado, voy bajo la presión de mi propia decisión: terminar. -, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

Viene con la mentalidad de terminar. Él no tiene más que una cosa en mente: tengo que ir allá para terminar.

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Cambio de Orden

N o es mi intención, en este estudio, hablar de lo que Dios hizo ayer y mucho menos especular, – de acuerdo con giros históricos -, sobre lo que Dios hará mañana. Dios es Soberano y Creador. Quiero hablar de lo que Dios está haciendo hoy y de lo que Él quiere que nosotros seamos, HOY. Esto no es para pastores y líderes, no existe tal diferenciación, eso sigue siendo espíritu nicolaita; esto es para todo aquel que desee recibir palabra fresca, renovada, activa, potente, efectiva y actual. Es en este nivel, – o por lo menos subiendo en él -, donde cada uno de nosotros tiene que vivir.

(Salmo 90: 1 )= Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación.

(2) Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. (Piense un poco por favor: antes que el mundo se formara, usted el hombre, ya era. ¿Puede entenderlo? No me diga que sí como tantas veces ha dicho “amén2 en su iglesia sin entender una pepa. Trate de entender y, si no puede, pídale al Espíritu Santo que le muestre y lo guía a toda verdad).

(3) vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: convertíos, hijos de los hombres.

(4) Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer. Que pasó, y como una de las vigilias de la noche. (Le cuento que una vigilia, es el equivalente a dos horas, más o menos, de las nuestras)

(5) Los arrebatas como con torrentes de aguas; son como sueño, como la hierba que crece en la mañana.

(6) En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca.

(7) Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos turbados.

(8) Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro.

(9) Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira, acabamos nuestros años como un pensamiento.

(10) Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos.

(11) ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido?

(12) Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.

Lo primero que debemos ver es que tenemos que aprender a contar nuestros días. Aquí se ven dos cosas: primero, la eternidad de Dios. Génesis 21:33 dice que Dios es aquel que es eterno. Dios no necesita tiempo para ser expresado. Él es expresado desde antes que exista la materia. Él es. Dios es absoluto. Dios no tiene contraparte. Dios está donde está por sí solo. Contrariamente a lo que someramente acostumbramos a decir y a enseñar, Dios no tiene enemigos. Satanás no es enemigo de Dios. Dios no tiene problemas con Satanás. Dios creó a Satanás. Por lo tanto, Satanás está sujeto a Dios. Dios es absoluto. No tiene contraparte. Para Dios no existe la noche y no existe la muerte y no existe el mal. Porque el mal, para Dios, siempre termina obrando para bien. ¿Un ejemplo claro? La Cruz; nada menos.

El problema es que nosotros no estamos en la misma dimensión que Dios. Por eso todavía le tenemos miedo a las enfermedades y a la muerte. Estas cosas nos limitan y nos sacan la vida. Cuando usted entra en el mundo, en la dimensión espiritual de la cual le estoy hablando, hasta el mal obra para bien. Pero eso es más allá del velo, no de este lado del velo. De este lado del velo, el mal lo mata.

Segundo: la vida del hombre no comienza con su nacimiento. Comienza desde antes de la fundación del mundo. Un reino sacerdotal. Un reino de reyes y sacerdotes. Sacerdotes con la función de los reyes. Pero unidas en un solo hombre. Eso es poderosísimo y nunca existente en la Biblia. Solamente unos pocos hombres lograron traer esta topología. Los más fracasaron en el intento. Como Uzías, como Saúl. Cuando intentaron unir realeza con sacerdocio, Dios les quitó el reino y el sacerdocio, y murieron.

Ahora, en este tiempo, Dios no reconoce liderazgos que no tengan estas condiciones divinas operando dentro de sí. Gobierno y sacerdocio. Linaje escogido. Pueblo elegido por Dios. No esa cosa romántica y carismática que anda por allí diciendo SOLAMENTE que Cristo te ama. Esto es verdad, por supuesto, pero una verdad parcial. Y una verdad parcial tiene una parte que se deja, – por ignorancia o voluntariamente -, de decir. Y toda verdad que no se dice conociéndola, equivale a mentira disimulada, pero mentira al fin. Real sacerdocio, cuerpo de Cristo, orden de Melquisedec, orden de eternidad. Cuando hay una reforma, hay un cambio. Y cuando hay un cambio, este cambio incluye iglesia y sacerdocio.

(Eclesiastés 3: 10)= Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.

(11) Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto (¿HA puesto qué?) Eternidad. (¿Eternidad donde?) En el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios. (¿Qué ha hecho cuándo?) Desde el principio hasta el fin.

Hay algo que se destaca con toda claridad: el hombre es eterno. Sólo que el hombre anda en una posición espiritual en la que no entiende la grandeza de su vida. Lo que pasó en la caída del hombre fue que el hombre dejó de ver la eternidad. Quedó cautivo por algo llamado muerte. Pero cuando se habla de muerte, no piense usted en un sepulcro y sus días terminándose. La muerte es como el manto con el cual cubren a los muertos. Eso que llamamos mortaja. Es, – en este caso -, un gran manto que cayó en la tierra y todo el mundo que usted ve y conoce, vive ahora bajo ese manto, ¿Entiende?

Eso es lo que no le permite a usted vivir en un tiempo conectado con la eternidad. Eso es lo que lo limita, lo enferma, lo preocupa, le hace sentir incapaz e imposibilitado. Todo por ese algo llamado Muerte. Muerte, – a ver si lo puede discernir -, no es simplemente que sus órganos vitales cesen de funcionar. Es el ámbito de pensamiento supremo para el hombre que no ha penetrado el velo.

Cuidado: no estoy hablando del cielo, estoy hablando de vivir en eternidad aquí en la tierra. Cristo lo hizo. Donde la muerte no tenía dominio sobre él. Hombre en semejanza a nosotros. Soltó su gloria, no se trajo ningún truco; sólo el Espíritu Santo, igual que usted. Y lo hizo. Si llegaba a utilizar cualquier truco divino, no era legal. Lo hizo como hombre. Tenía que ser así.

Cuando un hombre comienza a ver con la claridad de Dios a la eternidad, no hay muerte que lo contenga. Eso le pasó a Enoc. Cuando alguien comienza a decodificar los principios de la inmortalidad, no hay muerte que lo atormente. La vida se vive conforme al entendimiento que se posee.

(Romanos 5: 10)= Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

(11) Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

(12) Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, (Y pensar que nosotros decimos que Lucifer pecó primero), y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Aquí le dice que la muerte pasó a todos los hombres y eso es como un manto de limitación que el hombre tiene si no puede sacar los ojos de lo natural. Una mentalidad que no tiene poder de rompimiento. Nos limitamos culturalmente, por barreras de idioma, por economía, por auto-estima, por conocimientos, por enfermedades; nos limitamos y nos limitamos cada día hasta que dejamos de ser…

A ver si se le aclara: la palabra ETERNIDAD es la palabra AUULAN y significa: “Vida perpetua”, “tiempo indefinido”. Es decir: vivir más allá de la restricción del tiempo. Jesucristo, Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec, es relativo y compatible a todos los tiempos, pero leal a la eternidad.

Ahora bien; vamos a la realidad: cuando todo está enfocado al tiempo cronológico, se forman especies de quintas, de campamentos, de áreas privadísimas y particularísimas. Entonces, cuando cambia el tiempo, usted no puede cambiar porque mantiene lealtad al tiempo en el cual ha vivido. El orden de Melquisedec, al cual está sujeto Cristo, es relativo a los tiempos, pero leal a la eternidad.

Por eso tiene que haber reforma en la iglesia. Porque hay mucha gente leal al tiempo. Tiene usted que ser leal, pero leal al propósito eterno, no a los tiempos cronológicos. Leal a Dios, el cual no deja de moverse. No a una verdad. No a una organización. Mucho menos a un hombre, si este hombre tampoco tiene lealtad con la eternidad. Si tiene lealtad con la eternidad, en cambio, no le hace mal pegársele y no despegarse.

(Esdras 2: 59)= Estos fueron los que subieron de Tel-Mela, Tel-Harsa, Querus, Addan e Imer que no pudieron demostrar la casa de sus padres, ni su linaje, si eran de Israel.

Hubo un grupo que volvió con Zorobabel que no tenía genealogía, historia, pedigree, abolengo. Cuando un hombre se iba a casar con una mujer en ese tiempo, le preguntaban: ¿Y tú quién eres? Esto no significaba, – como hoy se podría suponer -, adónde trabajaba o cuanto dinero tenía. Significaba algo así como: “Dime quienes son tus padres, de qué familia vienes; porque si llegas a venir de los hijos de Cam estás maldito y no vas a poder casarte con mi hija”.

El linaje era importantísimo para la herencia. Para entrar, para tener privilegios, para poder ministrar. Y estos que estamos viendo, eran gente que no tenían como demostrar que eran de Israel. Todo el mundo sabía que eran de Israel, pero eso no bastaba: tenían que demostrarlo.

(60) Los hijos de Delaia, los hijos de Tobías, los hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos.

(61) Y de los hijos de los sacerdotes: los hijos de Abaía, los hijos de Cos, los hijos de Barzilai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzilai galaadita, y fue llamado por el nombre de ellas.

(62) Estos buscaron sus registros de genealogías, y no fue hallado; y fueron excluidos del sacerdocio, y el gobernador les dijo que no comiesen de las cosas más santas hasta que hubiese sacerdote para consultar con Urim y Tumim. (Estos eran instrumentos sagrados, una especie de dados que usaban los sacerdotes para indagar por esa vía sobre la voluntad de Dios (¿?)

Está claro que la genealogía daba identidad y entidad a la persona. ¿La tenía? Todo bien. ¿No la tenía? Fuera. No podía ser sacerdote. Pero fíjese usted que Melquisedec no tenía genealogía. No se sabe ni quieran era su madre ni quien era su padre. No tenía ni por donde empezar con la línea genealógica. Él podía decir: “Soy Melquisedec…de Melquisedec…de Melquisedec. ¿Y quien te crees que eres? Le dirían seguramente. ¡Ah, no sé!, respondería él. Lo que sí sé es que tu padre Abraham, me dio los diezmos de todo a mí, no a otro mejor posicionado por currículo. Eso es: vivir en la tierra, pero estar conectado con la eternidad. Melquisedec. Cristo. Iglesia. Usted. Yo.

(Hebreos 6: 20)= Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho Sumo Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Atención porque esta palabra, PARA SIEMPRE, es la palabra EION. EI, significa “relativo a” y ION tiene dos significados: tiempo o periodo específico o la edad eterna. Si se unen estas dos palabras hebreas, veremos que dice: “Alguien relativo al tiempo, pero fijo en la eternidad”.

(Hebreos 7: 1)= Porque este Melquisedec rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente rey de justicia, y también rey de Salem, esto es, rey de Paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que no tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

En este texto, la palabra PARA SIEMPRE, es la palabra DIAPHORO y significa: transferir, acarrear, cargar responsabilidad. Es decir: es un sacerdocio que tiene una relatividad continua, sin destrucción. Tiene que ver con ese encuentro entre Jesús y Nicodemo, en una discreta y clandestina medianoche de aquellos días.

(Juan 3: 9)= Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?

(10) Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel y no sabes esto?

(11) De cierto, de cierto te digo: que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

(12) Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales?

La única forma de hablar de cosas espirituales es usando un ejemplo natural para que usted lo compare. Porque lo espiritual no tiene expresión si no lo forramos con la naturaleza. Pero lo natural es sólo una cáscara que contiene, en su interior, a la verdad. No la verdad. Nadie que viva en lo natural prevalece, porque todo sucede primero en el mundo espiritual. El mundo le otorga un gran valor a un elemento natural llamado experiencia. Pero el que vive por experiencia, en esto, siempre pierde o llega tarde, porque para que haya experiencia, algo le tiene que pasar antes. Viviendo por el Espíritu, ese paso se obvia, se evita.

(13) Nadie subió al cielo, sino que el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

A esto, casi podemos imaginarlo. Nicodemo mira a Jesús y le dice: “Espera…espera un poco…” ¿Qué te pasa, Nico, que no me entiendes? Te estoy diciendo que nadie subió a esa esfera alta, sino el que descendió de la esfera alta y que vive en esa esfera.

¿Adónde estaba Cristo en ese momento? Estaba parado en la tierra, pero ¿Viviendo donde? Estamos hablando, – no se me olvide -, de un sacerdocio relativo. Cristo vino y era relativo a la cultura de su tiempo. Sin embargo, Él era antes que Abraham. Cristo no nace. Él es eterno. El que sí nace es Jesús, no se confunda por favor.

La Creación se creó en Cristo. Cristo no nace. Sion embargo, cuando Él llegó, vestía con los trajes de su tiempo. No andaba con una cosa anticuada, con cuello almidonado o con una corbata de cartón. Él era un hombre práctico, pero sin embargo, también eterno.

Ese es el nuevo sacerdote que Dios está levantando. Una gente que vive en la tierra, pero que la tierra no los limita. El orden de Melquisedec.

(Hebreos 7: 11)= Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (Porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿Qué necesidad habría aun de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

Aclaremos este concepto: dice que si la perfección viniera por el sacerdocio levítico (Que era un sacerdocio externo, o mejor dicho; que se ocupaba de lo externo), no hubiera habido necesidad de otro sacerdocio, el interno, el real, el de Melquisedec.

Esto significa dos cosas: 1)= Lo que mostramos, lo externo, las formas, no perfeccionan a nadie. 2)= El otro sacerdocio, el de Melquisedec, al que pertenecía Jesús, sí.

(12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley.

Esto significa que es necesario que haya un cambio de ley. Primero está Melquisedec. Luego están Aarón, los levitas, la ley, y luego está Melquisedec otra vez: en Cristo. Cristo no viene gobernado por los diez mandamientos. Cristo opera bajo el gobierno, bajo el sustento, bajo el principio de la eternidad. Melquisedec. Por eso los fariseos no lo entendían. Cambiado el sacerdocio, cambiará la ley.

Él dijo: se terminó; yo voy a cambiar esto. Los fariseos lo miraron y dijeron: ¡Pero no puedes! ¡Si ni siquiera eres levita! – Él les dijo: Cómo… ¿No recuerdan que los levitas, representados por Abraham, me dieron los diezmos a mí? No lo entendieron.

Es que la ley se define como lo siguiente: doctrinas o principios que determinan la conducta o el comportamiento de la gente. Hoy usted vive de acuerdo con lo que usted entiende que se le permite. Cuando hay un cambio de sacerdocio, eso cambia.

Estamos en un cambio de sacerdocio que demanda que nuestro estilo de vida cambie. No podemos predicar la revelación de hoy y vivir bajo los principios cotidianos de ayer. Cambio de ley. Ya no es un simple cambio de sacerdote, ahora es el reino. Recuerde que somos un reino de reyes y sacerdotes.

La palabra de Dios no es doctrina. 2 Timoteo 3:16 dice que la palabra de Dios ES BUENA para doctrina. Y si es buena para doctrina, entonces la palabra en sí, no es doctrina.

Porque doctrina es una enseñanza. Son principios que gobiernan comportamientos extraídos de la palabra. Pero la palabra en sí, no es doctrina. Es una fuente inagotable.

Por eso es que quien trata de vivir la letra, muere. Porque la letra no es una doctrina, solamente es un espejo. Y si usted no sabe ver correctamente en ese espejo, lo mata. La doctrina nos instruye para conducta. Tenemos que tener una mentalidad post-levítica y pre-levítica.

Melquisedec existe fuera de la función levítica. La función levítica tenía – y tiene todavía -, su énfasis en obras muertas. Melquisedec, es decir Cristo, opera fuera del círculo de las obras muertas. Todo ese sacerdocio va mucho más allá de lo que son obras exteriores de ritualismos, cualquiera estos sean.

(Juan 8: 53)= ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo?

(54) Respondió Jesús: si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.

(55) Pero vosotros no le conocéis; más yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco y guardo su palabra.

(56) Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Abraham no tropezó con algo; él vio el día del orden de Cristo. Y entró en esa esfera y vivió allí. Antes que la ley. La palabra VIO, es la palabra OIDA, y significa: “Estar plenamente consciente de”. Quinientos treinta años antes de la ley, Abraham entendió algo que fue introducido miles de años después.

La comunión que usted tiene con Dios nace desde su entendimiento. Abraham vio el orden de Melquisedec y vivió en él. Todo lo que vino después y que debimos asimilar, no nos puede hacer olvidar que Adán tenía agua, algo qué comer y una piedra, pero sin embargo tenía comunión con Dios sin necesidad de un mediador.

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La Manipulación del Sistema

Miramos el mundo alrededor nuestro y vemos vidas que pasan a la eternidad con o sin Cristo. Vemos la concentración de acumulación de “cosas”. El mundo y sus valores han pasado a ser en forma tal parte de nuestra vida, que la importancia que tienen las cosas materiales, la posición social, la independencia financiera y el éxito en nuestras carreras, han tomado el lugar de los ídolos del Antiguo Testamento. Hemos encontrado estos mismos valores tanto en la iglesia como fuera del cuerpo de Cristo. Algunos hasta llegan a utilizar medios sin limitación alguna para lograr sus objetivos. Dios, mientras, nos está llamando nuevamente a caminar como discípulos en santidad con Él. No por nada Pablo llegó a decir Yo muero cada día, y eso nos habla de un retornar al camino al cual nos ha llamado Jesús y a morir diariamente a los valores de ese mundo al cual, se supone, estamos aquí para liberar de sus opresiones.

(1 Pedro 2: 1)= Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, (2) desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, (3) si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

(4) Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, (5) vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Esto, es una prueba más que contundente y concluyente que, en efecto, como el mismo Pedro lo dirá más adelante, Dios nos ha llamado a todos nosotros de las tinieblas a Su luz admirable.

Cuando caminábamos en la oscuridad del mundo, estábamos llenos de la negrura del pecado. Nuestras mentes y nuestros corazones estaban velados a la luz de la verdad que es en Cristo Jesús a causa de que el dios de este mundo era, como quiera que fuese nuestro comportamiento “religioso”, nuestro amo. Nuestras mentes y nuestros corazones estaban fijos en las cosas que nos daban placer y satisfacción. Si las cosas que deseábamos no lastimaban o herían a nadie, nos creíamos en libertad de llegar hasta los límites de la indiscreción y de los excesos. Cualquier semejanza entre estos pensamientos y los que pregona y proclama Nueva Era, no es ninguna coincidencia, es auténticamente real. Es posible que en nuestras vidas, pensamientos y expectativas, haya aún restos de un montón de basura del mundo. Vamos a tener que examinarla y ver si esa basura aludida puede tener cabida, de alguna manera, en la vida a la cual Dios nos ha llamado.

(1 Corintios 6: 19)= ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

(20) Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Tenemos que estar total y absolutamente conscientes del templo en el cual está morando el Señor. Me pregunto y le pregunto: ¿Está usted buscando darle permiso a Dios para que ponga su templo en orden para Su gloria? Cuando las personas acuden a que algún hombre o mujer de Dios los aconseje en alguna necesidad, lo primero que se trata casi siempre de establecer, es las condiciones “ambientales” de su nacimiento en Cristo. Se discute el caminar que tiene en Cristo esa persona, sus hábitos diarios de oración y de lectura de la palabra, y si está involucrado de alguna manera en la obra del reino de Dios. No necesariamente de alguna congregación local, aunque naturalmente deba incluirla, en la obra del reino preponderantemente. Si todo está en orden y sin embargo todavía hay una tremenda lucha, entonces se le pedirá a esa persona que digan cuales son las cosas que las están atormentando.

Estas luchas provienen a menudo de sus vidas anteriores a haber conocido a Cristo. No se han desprendido de las prácticas que gobernaban sus vidas cuando aún eran esclavos de Satanás. Los libros que solían leer, mantienen todavía un lugar en la mesa de luz junto a sus camas. La música que solía traer excitación a sus cuerpos y fantasías a sus mentes, está aún presente y es aún escuchada en sus hogares. Sus departamentos y casas albergan aún toda la parafernalia de sus días anteriores a Cristo. Sus mentes están aún llenas de enojos, amarguras, lujurias y pornografía que parecen lograr desbordarlos.

(Efesios 4: 22)= En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, (23) y renovaos en el espíritu de vuestra mente, (24) y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y la santidad de la verdad.

Pablo nos está diciendo que tenemos la gran responsabilidad de alejarnos de la vida anterior y abrazar la nueva vida que tenemos en Cristo. No debemos “caminar más” en la forma en que lo hacíamos antes de nacer del Espíritu en Jesucristo. Cuando Dios nos llamó de la oscuridad a Su luz maravillosa, fue como dijo Jesús.

(Juan 3: 5)= Respondió Jesús: De cierto de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

(6) Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Dios nos ha dado su naturaleza y nos ha dado su Espíritu Santo, par que tengamos el poder de caminar ante Él en santidad. Dios hará por nosotros lo que nosotros no podemos hacer por nosotros mismos, pero Él no hará por nosotros aquello para lo cual nos ha dado la capacidad de hacer o de lograr por medio del Espíritu Santo, esto es alejarnos y romper con nuestros viejos hábitos o costumbres. A medida que crecemos en el conocimiento de la Palabra de Dios vamos a reconocer viejos estilos de vida y creencias falsas y entonces las pondremos, en obediencia, en la cruz. A causa de que tenemos el poder de elegir, somos responsables de que es lo que vamos a permitir en nuestras mentes y cuerpos, tal cual es lo que llamamos: templo del Espíritu Santo.

A medida que crecemos en el conocimiento y en la gracia de Dios comenzamos a darnos cuenta de cuáles son las condiciones y hábitos de los cuales no nos hemos ocupado en nuestra vida diaria. Dios es muy paciente con nosotros, porque Él sabe que somos bebés y que tenemos mucho que aprender. De la misma manera que somos nosotros cuando tenemos hijos. Cuando son recién nacidos no hacen nada más que comer, mojar sus pañales, llorar y querer ser amados. Muchos bebés cristianos, como dice Pedro en 1 Pedro 2:2, Desean la leche pura de la Palabra para que les ayude a crecer pero igual cometen errores y andan a los tropiezos. Llevan con ellos las heridas del mundo y sus corazones están rotos. Necesitan ser aceptados incondicionalmente y amados cuando lloran en su dolor y en sus miedos. Como padres, no esperamos grandes cosas de nuestros hijos mientras ellos tropiezan y crecen. Los amamos a través de sus años de errores, indecisiones y fracasos, nunca culpándolos, sabiendo que ganamos sabiduría a través de equivocarnos, y el entender que con la experiencia viene un mejor discernimiento. De la misma manera Dios nos entiende y nos ama mientras estamos creciendo. De allí que en Romanos 2:4, Pablo diga: ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

Dios desea que crezcamos en sabiduría y en estatura para que lleguemos a ser el hombre o la mujer que Él ha creado, no para castigarnos, sino para entrar con nosotros a un lugar de confianza y de fe. Él nos ama y nos guiará con Su Santo Espíritu a un lugar de descanso en Él. Debemos llegar al punto donde realmente creemos que Jesús pagó en la cruz el precio total de nuestros pecados y que hemos sido puestos en libertad y podemos caminar en victoria, ya que no tenemos que inclinarnos ante Satanás.

Cuando usted toma la decisión consciente y deliberada de entregar completamente nuestra vida al señorío de Jesucristo, allí es donde la batalla recién comienza. ¡Esta es una batalla que durará toda la vida! Todo nuestro alrededor parece estar en contra y nos está atacando, atormentándonos, trayendo memorias de viejas heridas y nos amenaza con sacudir nuestro compromiso con Jesucristo.

Cuanto más crecemos en la Palabra de Dios, tanto más deseamos ser como nuestro Padre en el cielo. Cuanto más caminamos a la luz de la Palabra de Dios, tanto más reflejaremos en nosotros la vida de Jesús. Cuando caminamos en la luz, la oscuridad de nuestra vida anterior comienza a revelarse y podemos reconocer cuáles son los estilos de vida anteriores que ya no deseamos en nuestra nueva vida en Cristo. Por eso es que Pablo enseña así:

(Efesios 5: 13)= Más todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.

(14) Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.

(15) Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, (16) aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

(17) Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

Satanás hará todo lo posible para que no alcancemos nuestro potencial en Cristo. A causa de que él nos ha perdido a través de la cruz, trata permanentemente de traernos recuerdos atormentadores del pasado para hacernos inservibles, desequilibrados y temerosos. A eso se refiere Pablo en Romanos 12:2 cuando dice que debemos renovar nuestra mente. ¿Cómo hacerlo? En principio, debemos llenarlas con la Palabra, aplicarla a nuestras vidas y practicar el estilo de vida que hemos llegado a conocer como la verdad de Dios. No deberemos jamás temerle a los recuerdos. ¡Usted no es todo lo frágil que el diablo le ha hecho creer que es! Por un lado, Satanás trató de hacer todo lo posible para destruirlo, pero por otra parte Dios le dio más fuerza, compasión y sabiduría para enfrentarlo con los problemas que se le presentan por delante. Él simplemente desea que usted lo reconozca como su Señor y que le permita dirigir y comandar su vida.

Recuerde que si usted no llena su mente con la Palabra de Dios, Satanás va a usar cada oportunidad para venir y llenar su mente con viejos temores, con dudas y enojos. Terminará diciéndole lo que le ha dicho a tantos y que tan buenos resultados le ha dado: que se destruya a sí mismo.

Usted tiene que saber ya mismo que estos pensamientos destructivos no son suyos. Estos pensamientos son puestos en su mente para enemistarlo a usted con Dios. Usted puede identificar los pensamientos que son de Satanás porque ellos le hacen enojar con Aquel que le da vida, salvación a través de Jesucristo, y libertad de su cautiverio bajo el poder de Satanás. Nuestro enojo no está dirigido en contra de aquel que busca destruirnos a través de mentiras, engaños, dudas y ansiedades. A través de viejos recuerdos, ellos traen tormento y dolor a nuestras vidas y a nuestras mentes. Dios nos ha dado un poder sobre los recuerdos destructivos, un poder que se llama: PERDON. Cuando perdonamos y liberamos tanto a estos recuerdos como a aquellas personas que están en los recuerdos, le movemos totalmente el piso a Satanás y a sus fuerzas. Allí es donde puede comenzar nuestra sanidad y fortalecimiento.

Estos ataques son sin duda obra de espíritus demoníacos. Ellos tratan de llevarlo a usted a hacer aquello que ellos no pueden hacer, y esto es, destruirlo. Ellos necesitan un cuerpo disponible para poder trabajar en él, ¡Y su blanco es usted! Por eso Pedro escribe en su primera carta 5:8: Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

Usted necesita recordar que, sobre la cruz, Jesús le quitó las garras y los colmillos a ese león. Pero como todo león, él ruge para producir miedo, mucho miedo. Sí, un miedo que paraliza, a veces, para impedirle a usted que recuerde que usted ya no necesita tener miedo, porque Jesús lo ha vencido ampliamente en la cruz.

Satanás es un enemigo formidable y no debemos descontar su poder, pero nuestro Cristo es el vencedor sobre él en todo sentido. Jesucristo de Nazaret es el Hijo de Dios, y el Cordero de Dios que fue sacrificado antes de la fundación del mundo para pagar la multa de nuestro pecado. Él, como nuestro vencedor, nos ha devuelto a Dios. Somos libres en Él. ¡Estemos, entonces, bien firmes y plantados sobre nuestros pies, en Él!

Recuerde que, cuando Jesús estaba colgando de la cruz, sufriendo y muriendo en nuestro lugar, Él no entregó su Espíritu en las manos de dios hasta no haber declarado: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Por medio de su perdón, Jesús libraba a aquellos que lo habían condenado a muerte para que ellos no estuvieran atados en sus culpas y pudieran, al arrepentirse, recibir el perdón amoroso de Dios. En la primera carta de Pedro 2:22, somos llamados a seguir los pasos del ejemplo de Cristo. No le de usted lugar a Satanás en la vida de otros a causa de su falta de perdón. Perdone a aquellos que le hayan herido, rechazado, abusado o usado en una forma impura. Perdone y usted mismo será inmediatamente perdonado de todo aquello que deba ser perdonado en su vida.

El apóstol Juan, cuando habla del amor, dice: Porque el perfecto amor de Dios, echa fuera, no el temor; TODO el temor. Habla de temores. Primeramente, de la raíz del temor, pero después de todo el temor. Él dice: Permaneced en mi amor, y después le da a usted la manera de permanecer en el amor de Dios. Dice: Si obedecen mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo obedezco a mi padre y permanezco en su amor. Amenos que usted aprenda obediencia, nunca va a poder permanecer en el amor. Porque es cuando obedece a Dios que descubre que en lo que Dios le manda hay bendición; que en lo que Dios le manda, hay cambio; que en lo que Dios le pide, hay transformación. De manera que cuando aprendemos a ejercer autoridad, gobierno por amor, entendemos que el gobierno por amor no impone; no manipula; no ejercita temor; no se maneja por lo secreto.

Fíjese lo que Dios dice: Ya no os llamaré siervos, sino que os llamaré amigos. Porque todo lo que el Padre me reveló, os lo he dado a conocer. Dios no lo maneja a usted por lo oculto, no lo maneja por lo secreto, no le dice: Yo conozco todo, así que ten cuidado de servirme bien. No. Dios le dice: Yo te voy a dar revelación. Y cuando te doy revelación, confío en que obedezcas lo que te revelo. Pero le da responsabilidad. ¿Esa es la identidad que tenemos?

No mire el púlpito buscando todas las respuestas porque no están allí. Le da un estímulo, le enseña algo, le arroja de alguna manera alguna línea para que usted vea algo, pero después en su relación con Dios y en lo que usted va a manifestar del reino, es su responsabilidad de todos los días. Su pastor no está en su casa cuando usted enciende el televisor o la computadora, cuando mira a su esposa, cuando disciplina a sus hijos, cuando toma decisiones en su trabajo, cuando conduce su automóvil y alguien se le cruza en una esquina. No está cuando usted tiene que cambiar hábitos, costumbres, maneras de hacer las cosas. Dios le pide que haga las cosas de una manera diferente. Y entonces pueda participar de las cosas de Dios y Dios lo sorprende. Porque muchas veces usted no entiende el por qué.

Aún a pesar de mis emociones, mis pensamientos, mis gustos o mis pareceres, cuando le obedezco a Dios, Dios me hace participar de su gloria. Me da experiencias en las cuales yo puedo estar haciendo sociedad con Él. Y Él lo bendice. Dios le cambia a usted los hábitos y las costumbres. ¿Va usted a su trabajo siempre por el mismo camino? ¿Hace todas las veces las mismas cosas? Es usted predecible. Para romper con patrones de conducta comience a hacer las cosas de otro modo. Porque de alguna manera, usted dice: “Señor; yo me estoy determinando a que no sean los hábitos y las costumbres las que rijan. Yo tomo decisiones hoy para que tú me puedas hablar de una manera diferente”. “Señor; quiero hacer las cosas distintas”.

¿Sabe usted las cosas diferentes que puede hacer? La Biblia dice que son las zorras pequeñas las que arruinan la vid. Usted tiene una familia. Cuando viene una crisis grande, parece que toda la familia se une. ¿Ha visto usted esas familias que se llevan todo el tiempo como perro y gato? Viene el problema y parece que están unidos. Cuando desapareció el problema, vuelven otra vez a los viejos hábitos de costumbre. Porque no son las grandes zorras las que arruinan la vid; son las pequeñas. Usted sabe que a las zorras les gustan las cosas dulces. La zorra grande alcanza la uva, pero la pequeña no. Entonces a lo único que llega más o menos dulce, la pequeña, es a la nueva raíz que está saliendo. Entonces la zorra pequeña escarba y llega hasta la nueva raíz.

Son las cosas cotidianas, los hábitos, las costumbres las que revelan sus fundamentos. Por eso Dios dice: no te preocupes de las grandes cosas, esas déjamelas a mí. Preocúpate de las menores. Suficientes problemas tienes en el día. Para que esa presencia de muerte que todavía necesita ser ministrada por el amor de Dios, para abrazar un futuro que quiebre con este pasado y que dé una posibilidad de cambio y de transformación, para que cuando usted sea viejo no tenga que amargarse delante del espejo porque se da cuenta que lo que se prometió, nunca ha podido terminarlo. Y para que pueda ser la persona que cierre las puertas de maldición que vienen del pasado y abra las ventanas de los cielos y traiga la bendición que cambie y transforme lo que está por delante.

Tenemos, por ejemplo, las necesidades insatisfechas que producen egoísmo, porque más bienaventurado es dar que recibir. Cuando usted cree que es más bienaventurado dar que recibir, usted organiza su vida y su día para ser generoso. Si lo cree, realmente. Ahora bien: ¿De dónde viene ese estado de necesidad e insatisfacción? Otra vez vamos a ir al principio, porque eso es algo que está en nuestro fundamento. Un experto en publicidad, cierta vez, dijo lo siguiente: “El secreto de la publicidad más el secreto de los negocios, es hacer que la gente crea que su producto la va a satisfacer. Que usted va a conectar ese estado de insatisfacción que es inconsciente, y que está en el fundamento de la persona, con la realidad. Por eso la gente no compra producto, compra marca.

Así está manejado el mundo. Los que manejan el mundo, son aquellos que han aprendido a manipular la insatisfacción del pueblo. Y normalmente, la manera de manipular a la gente, es prometerle algo que tiene un principio de verdad, pero que en la dimensión real de la promesa es una gran mentira. El diablo nunca le va a prometer a usted maldición. No es estúpido, es un buen negociante. Por eso la Biblia dice que él fue condenado: Por la multitud de sus transacciones. El diablo le promete algo, usted le da lo que él quiere y después lo primero que hará, es robárselo. Le roba autoridad, le roba paz, le roba felicidad, le roba sosiego, le roba tranquilidad.

Cuando se piensa esto, es cuando uno se encara con el Señor y le dice: “Bueno Señor, pero ahora dame una revelación con respecto a esto; ¿De donde viene esto?” Entonces Dios le dice a usted: ¿Recuerda qué fue lo primero que hizo cuando nació? Llorar. Eso fue lo primero que hizo cuando nació ¡Ay! ¡Lloré de alegría! Eso es verso. De alegría usted se ríe, no llora. Por eso tenemos semejante confusión. Por eso la Biblia dice que cambiará su lágrima por risa, y su llanto por alegría. Cuando se dice que se llora de alegría, en el fondo, hay una base de tristeza. Eso es la mezcla y la confusión de nuestra estructura emocional, por estar cargada de temor y por no experimentar amor.

Pero usted lloró por dos cosas. Lloró, primeramente, porque cuando su madre comenzó a tener contracciones, eso empezó de alguna manera, a detener el flujo sanguíneo que iba por el cordón. Cuando el flujo sanguíneo se comienza a cortar por el aumento de las contracciones, usted empieza a sufrir carencia de oxígeno. El momento crítico es cuando usted está en el canal de parto, cuando está saliendo de su madre. En ese momento la contracción es tal que no hay flujo sanguíneo. Entonces corre peligro de tener daños cerebrales. Por eso el médico está allí. Que si eso se detiene o no pasa, lo sacan con fórceps o ventosas. Sino, de última, habrá que hacer una cesárea para evitar daños mayores.

Cuando usted nació, sus pulmones estaban colapsados, estaban rodeados por una membrana. Esta membrana tiene terminales nerviosas como las membranas del corazón. Allí es, entonces, donde usted fue estimulado a hacer su primera inspiración. Y cuando usted hace su primera inspiración, sus pulmones se inflan y rompen esa membrana que los cubren. El dolor que produce la ruptura de esa membrana, es sólo comparable al de un ataque cardíaco. Por eso es que cuando hace su primera inspiración, llora; porque la necesidad se une con el dolor. Cuando usted mira el temor a la muerte con el cual estaba sellado, esa primera impresión, con necesidad e insatisfacción, tiene peligro de muerte. Y entonces nuestro estado de insatisfacción o necesidad, nuestra idea o estímulo de necesidad, está relacionado con dolor y temor a la muerte.

Cuando usted empezó a respirar, la oxigenación que entró, también expande todos sus órganos interiores. Usted estaba satisfecho en sus necesidades de nutrición por lo que entraba por el cordón. Pero ahora, al entrar oxígeno, se expande a todos sus órganos y empieza a desarrollar nuevas sensaciones. Allí viene la sensación del hambre. El hambre en un bebé, es uno de los dolores más intensos que usted va a tener en toda su vida. Y otra vez, allí, la necesidad estará emparentada con el dolor. Por eso necesitamos nacer de nuevo, para que el temor por la necesidad, sea quebrado. Porque ahora Dios le promete que no va a tener que preocuparse por qué va a vestir o por qué va a comer, o donde va a vivir, porque Dios se lo garantiza. ¿Para qué? Para que en la experiencia del amor de Dios, usted sepa que en Dios, tiene todo satisfecho. Así que ahora ya no tiene que hacer todas las cosas para satisfacerse usted mismo, porque el egoísmo lo llevará a la insatisfacción. Por más que trate de buscar y de tener, nunca lo que viene de afuera le va a cambiar lo que está adentro. Por eso la Escritura dice que lo que contamina el hombre, es lo que viene de adentro, no lo que recibe de afuera.

El mundo, que está bajo el maligno, está estructurado para constantemente estimular su temor y su egoísmo. O su temor a la insatisfacción. Por eso, el mundo material, el mundo de los negocios, hoy, es un verso más grande que una casa. El sistema del mundo nos maneja y nos manipula por insatisfacción. Porque la base de la insatisfacción, es el temor, que nos estimula a pensar que estamos insatisfechos y a convertirnos en egoístas. Cuando estructuramos nuestra vida, nuestra elección de trabajo, lo que vamos a hacer cotidianamente, normalmente lo estructuramos para nuestra propia satisfacción. Entonces eso nos quita el poder de vivir en la realidad del reino.

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¿Realmente te estoy Robando?

H ay tres actitudes muy humanas a la hora de interpretar las escrituras: 1) Adaptando el texto a una sobredimensión, ya sea de la Gracia o de la ley, conforme a las predilecciones particulares. 2) Adaptando los textos a los postulados de la doctrina de la denominación bajo la cual funciona nuestra congregación. 3) Adaptando los textos  a nuestras propias ideas personales, tesis privadas y posiciones individuales. Son las más difundidas, mal que nos pese. Sin embargo, existe una cuarta actitud que es mucho menos difundida, no mayoritariamente tenida en cuenta y, en algunos sitios, hasta devaluada por la sorna y hasta la burla, pero que sin embargo es exactamente la que la Biblia misma dice que debe adoptarse: Escudriñarla desapasionadamente y dejar que el Espíritu santo nos guíe a toda verdad.

El libro de Malaquías implica uno de esos desafíos. Cada uno y cada cual, le ha hecho decir cosas muy diferentes. Sin embargo, los comentaristas sostienen que la crítica de Malaquías a los abusos e indiferencia religiosos, tiene validez en nuestros días. El pueblo de Dios siempre necesita confesar lo insuficiente de su respuesta al amor divino. La devoción y el entusiasmo inicial por Dios pueden disminuir. La adoración genuina, frecuentemente se transforma en observación mecánica de  prácticas religiosas. Defraudar en el diezmo, divorciarse de esposas fieles y las uniones entre creyentes e incrédulos, causan a menudo estragos en las familias. Deseos egoístas, combinados con actitudes orgullosas y arrogantes, conducen a serios problemas de los que se culpa a Dios. En lugar de reconocer nuestra negligencia y cambiar nuestras vidas por el poder del Espíritu Santo, preguntamos: ¿Dónde está el Dios de justicia? Sin embargo, el verdadero arrepentimiento aún prepara el camino de las reformas necesarias y de los avivamientos inspirados por el Espíritu Santo.

Entonces, a partir de que este libro dice cosas muy importantes con relación a temas de indudable controversia dentro de la iglesia, la discusión quedó centralizada en otro punto. Nadie se preocupó, ya, en demasía, en escudriñar los textos para ver qué es lo que realmente nos dicen, sino que prefirieron descalificarlos simplemente por pertenecer al tiempo de la ley y, por consecuencia, no tener validez en absoluto para esta era de la Gracia. A mí me gustaría examinar, en este trabajo, si lo que hemos creído hasta hoy realmente es así o sí, por el contrario, en algunos temas hemos incursionado por caminos dudosos dejándonos llevar por la antinomia para con las manipulaciones. No interesan nuestras buenas intenciones; que queramos terminar con abusos notorios y ciertos, no significa que tergiversemos la Palabra.

Desde el primer verso del primero capítulo y hasta el cinco, Malaquías habla voz de Dios sobre su pueblo Israel. Desde el seis y hasta el catorce, con relación a la contaminación de las ofrendas. En el capítulo dos, desde los versos uno al nueve, de la corrupción del sacerdocio y, desde el 2:10 en adelante, lo que vamos a leer para poder tener los antecedentes válidos y convenientes para lo que luego examinaremos detenidamente.

(Malaquías 2: 10)= ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres?

Esto tiene que ver, en la literalidad, con la reprensible práctica de repudiar a las esp9osas israelitas y casarse con mujeres que servían a deidades paganas, un hecho que constituía una violación a lo que aquí se denomina como El pacto de nuestros padres. El temprano establecimiento de esta ley en el período post-exílico fue seguido por un gradual retorno a esta abominable práctica, lo cual dio lugar a una descendencia con creencias religiosas sin críticas. Él aborrece el repudio, dirá. Esto responde a la cuestión del por qué Dios no mirará a la ofrenda de su pueblo, a pesar de sus lágrimas, llanto y clamor. El que los esposos repudiaran a sus mujeres representa una violación al pacto que Dios ha establecido con su pueblo, y ello le desagrada. Esta confianza se remonta a Génesis 1 y 2, sirve de base a las enseñanzas de Jesús en Mateo 5:31 y 32 y 19:4-9. En lo espiritual y revelado, mientras tanto, el mismo texto encierra otros aspectos no menos interesantes. En este primer verso vemos que, si tenemos un mismo Padre y hemos sido creados por un mismo Dios, nadie podrá entender jamás por qué nos ponemos a competir entre nosotros cuando, la idea de Dios, fue que nos complementáramos.

(11) Prevaricó Judá, (Le recuerdo que prevaricar es hace algo malo que sabemos que es pecado, pero que por alguna razón – o más de una -, decidimos hacer igual. Sobre ese término, la Biblia jamás habló de perdón ni de restauración. Es más grave que el pecado en sí mismo.) y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; (Está claro; la abominación está en la iglesia) porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó y se casó con la hija de dios extraño. (Habla de algo literal e histórico, es cierto, pero se extiende a lo contemporáneo: parte del pueblo de Dios en pacto con iglesias paganas).

(12) Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos.

(13) Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano.

No se trataba, en aquella época, de llevar una buena ofrenda en cualquier condición. Se trataba de llevarla, es cierto, pero estando totalmente en sintonía con la voluntad de Dios. Esto, en tiempos del Antiguo Testamento y la ley, no es válido para hoy, que estamos en la era de la Gracia, verdad? Sin embargo, el principio muy bien podría estar total y absolutamente vigente. ¿O acaso en este tiempo Dios aceptaría la ofrenda de gente que no está viviendo en su voluntad? Ya sé que algunos hombres que dicen representar a Dios si las aceptan, pero eso no le hace. Estoy hablando de Dios, no de hombre. Y el fracaso o la corrupción del hombre, jamás anulará el plan de Dios.

(14) Más diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.

(15) ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia de Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.

(16) Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

Pongamos primero las cosas en su sitio en lo conceptual, para no caer en el facilismo histórico de elaborar doctrinas sobre la base de conceptos parciales. Cientos de congregaciones, hoy, rechazan de plano el divorcio y tratan a aquellos que están viviendo o han vivido este infierno terrenal, como si fueran ciudadanos de segunda clase o categoría, o protagonistas de un pecado peor que el de la blasfemia al Espíritu Santo. ¿Y todo por qué? Porque aquí dice que Dios aborrece el repudio, que todos sabemos, es divorcio. Y si Dios lo repudia, nosotros también, han dicho alegremente y que se joroben los divorciados. Sólo que hay un problema: el texto no dice que Dios rechace y prohiba el divorcio, dice que lo aborrece, que no le gusta, que no lo aconseja como salida alguna a problemas matrimoniales.

Pero de hecho, Él mismo repudió y dio carta de divorcio a Israel, su antigua esposa, cuando ésta fornicó abiertamente, según jeremías 3:8. No es casual que se invierta un buen párrafo del Antiguo Testamento en el tema. Dios aborrece el divorcio, pero si no hubiera otra salida y éste debe producirse, entonces Él ha dado los términos, las pautas, las formas y los patrones en que deberá realizarse. Eso es lo cierto y lo real, guste o no guste a las hipocresías moralistas que pretenden ser más decentes y puras que el mismo Dios. Tenemos la tendencia a trabajar para que una congregación, eso que nosotros llamamos “la iglesia”, presente un aspecto intachable, límpido y transparente, pero en lugar de fomentar la plenitud del Espíritu Santo en ella, único modo de conseguirlo, nos vamos por el lado de los reglamentos, las ordenanzas y los estatutos internos, como si con estas actitudes hubiésemos conseguido algo. Está más que a la vista que, lo único que hemos logrado, es dejarle ver a ese mundo incrédulo al que deseamos convertir, que esto es una especie de club moralista que, en lo profundo, contiene los mismos elementos que el que ellos frecuentan y conocen. Y eso, en lugar de darnos victoria, nos proporciona burla, sorna y ridículo. El mundo será incrédulo, pero no es tonto.

De todos modos, lo ideal es obedecer a Dios contrayendo matrimonio EN ÉL, y ANTE ÉL. Luego sé amoroso y fiel con tu pareja sin considerar el divorcio como una respuesta satisfactoria ante cualquier pequeño problemita marital. Confía en Dios si es que ambos están en comunión genuina con Él para recobrar la esperanza en un matrimonio en el que no parece haber esperanza. Deberemos permanecer siempre dispuestos a aprender de nuevo lo que es el amor, la comprensión y el perdón.

(17) Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué lo hemos cansado? En que decís: cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace, o si no, ¿Dónde está el Dios de justicia?

Podemos cansar a Dios y agotar su infinita paciencia cuando inventamos posturas equívocas, tales como suponer por alguna inexplicable causa, que Dios pueda honrar una conducta impropia. Es por eso que a pesar de nuestras muy encomiables y atendibles sabidurías humanas, de ninguna manera podemos hablar en contra de la justicia de Dios.

De todos modos y en lo que tiene que ver con nuestra enseñanza básica y central, hasta aquí, si bien puede desarrollarse actualidad a partir de la tipología o el símbolo, es notorio que lo que se relata tiene que ver con la historia, tiene que ver con el Antiguo Testamento y tiene que ver, obviamente con la ley. ¿Por qué lo sabemos? Porque en ningún momento se habla de nada que posibilite pensar en un hoy profético. Sin embargo lo que viene ahora y que es base para muchas definiciones importantes, es bien diferente; mire:

(Malaquías 3: 1)= He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

En primer término y antes de desmenuzar este texto, vamos a leerlo conforme a la traducción de la Nueva Versión Internacional, a los fines de tener mayor amplitud panorámica de algunas terminologías usadas. La NVI dice: El Señor Todopoderoso responde: yo estoy por enviar a mi mensajero para que prepare el camino delante de mí. De pronto vendrá a su templo el Señor a quien ustedes buscan; vendrá el mensajero del pacto, en quien ustedes se complacen.

Malaquías. Antiguo Testamento, verdad? Pero en franca palabra profética que tiene que ver con otro tiempo que no es el actual. ¿De quién está hablando cuando dice que enviará a su mensajero para que prepare el camino delante de Él? La misma Biblia a través de dos o tres testigos, se encarga de consignarnos que se refiere a Juan el Bautista.

(Mateo 11: 9-10) ¿Pero qué salisteis a ver? (Esto les pregunta Jesús a la gente con respecto a Juan el Bautista) ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti. (Jesús se refiere, precisamente y así lo puntualizan diversos comentaristas, al texto que hemos visto en Malaquías 3:1)

(Marcos 1: 1-2)= Principio del evangelio de Jesucristo, hijo de Dios. Como está escrito en Isaías el profeta: he aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti. (Dice que es PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo. La palabra, allí es Arje, que es de donde proviene la nuestra: ARQUITECTO. Y habla de un arquetipo, de un prototipo, de un modelo, patrón, diseño. No habla de comienzo o de inicio. Y cita al profeta Isaías en alusión a 40:3 de dicho libro, pero es en alusión al verso 3 de Marcos 1, no al 2 que también se refiere a Malaquías 3:1)

(Lucas 1: 76)= Y tú, niño, (Está hablando Zacarías, el sacerdote, el padre de Juan el Bautista) profeta del altísimo serás llamado; porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos.

Es suficiente, verdad? Malaquías, entonces, está hablando de Juan el Bautista. Para nosotros, de acuerdo como está armada la Biblia, Nuevo Testamento. Sin embargo, si tenemos en cuenta que un pacto se cimenta con sangre, y la sangre de Jesús fue derramada en la cruz, en los últimos capítulos de los evangelios, a esto todavía deberíamos considerarlo como Antiguo Testamento, no es así? De esto se toman muchos para considerar estas cosas. ¿Está bien? Sí, está bien. Pero fíjese que después se pregunta)

(2) ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. (Aquí ya hay una alusión a Cristo. Porque Él es fuego purificador. ¿Estará profetizando, tal cual aprendimos, sobre el nacimiento de Jesús? Y, si antes habló de Juan el Bautista, sería lo más coherente de conjeturar, no es cierto? Pero atención: si hay algo peligroso a la hora de las interpretaciones bíblicas, ese algo son las conjeturas, las hipótesis. Cuando el Espíritu Santo revela, no hay conjetura o hipótesis que valga; revelación es revelación y verdad concreta, no hay vueltas.)

(3) Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

Aquí ya no pueden existir errores ni albergarse dudas. Estamos hablando de hoy, no de historia y antigüedad. Fíjese en un detalle muy singular que encontramos en el verso 1. Está hablando de un mensajero que ya hemos detectado como Juan el Bautista, verdad? Sin embargo, a renglón seguido dice que vendrá el Señor que nosotros buscamos, y hemos dado por sentado, – con bastante lógica, sin dudas -, que se está hablando del nacimiento de Jesús, no es así? Pero hete aquí que hay un pequeño, casi insignificante elemento que torna altamente discutible esto. Porque allí dice, si no hemos leído mal, que el Señor vendrá SÚBITAMENTE. La versión NVI expresa que vendrá DE PRONTO, lo cual es un sinónimo de: “De repente”, o “De improviso”, o “En un abrir y cerrar de ojos”. ¿Le suena familiar?

¡Sí señor! ¡Ya lo descubrió! Este pasaje no habla de Juan el Bautista y del nacimiento de Jesús como toda una generación ha creído, aprendido y enseñado. Habla de un mensajero de una nueva Palabra fresca, renovada y de reforma, que puede ser usted mismo, aquel otro que anda por allá o yo mismo. Y habla, consecuentemente, de la Segunda Venida de Cristo, que es la única que bíblicamente sabemos, será SUBITAMENTE, y “de pronto”, y no de su nacimiento, que como todos sabemos, fue un proceso lento y progresivo. Y entonces aquí cabe la pregunta: ¿Quiénes serán los hijos de Leví que deberán ser limpiados y afinados como el oro y la plata? Recuerde que Leví significa sacerdocio, ministerio. Entonces allí tenemos la gran clave. El Señor podrá volver el día en que los cinco ministerios sean restaurados, limpiados y afinados; no mientras anden corrompidos, contaminados e impuros y, esencialmente, disminuidos por el avance de uno de ellos por sobre los otros con una autoridad que no es bíblica. Ellos, dice, traerán a Jehová ofrenda en justicia. ¿Qué ofrenda? Ya veremos.

(4) Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén (Le dice que a Dios, en este tiempo, va a agradarle la ofrenda que en obediencia traiga su iglesia) como en los días pasados, (¿Acaso ayer o anteayer?) y como en los años antiguos, (Ya está. Aquí se está hablando de historia, lo que implica que lo otro, tiene que ver con el hoy. Malaquías es Antiguo Testamento, pero habla Nuevo Pacto.)

(5) Y vendré a vosotros para juicio; (Ya no hay dudas, verdad? En su nacimiento, Jesús no vino para juicio, pero en su segunda venida, sí. Es hoy) Y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, (Cuidado: no está hablando del mentalista de la otra cuadra ni de su vecina que engaña a su marido. Habla de los manipuladores de emociones e idólatras hipócritas que hay dentro de su pueblo) contra los que juran mentira (Cristianos jurando desempeñar un cargo público “con lealtad y patriotismo”, por ejemplo) y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano (Cristianos dueños de empresas que tienen a sus empleados (Otros cristianos) sin declararlos impositivamente, abonándoles sus salarios en negro, con la eclesiástica excusa de estar dándoles “Una ofrenda de amor”) y los que hacen injusticia al extranjero (Al no creyente que necesita testimonio; al hombre y la mujer del mundo que busca en la iglesia la salida de sus problemas) no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos (Está claro que habla del hoy y de la iglesia. El incrédulo jamás podría temerle a alguien que no conoce.)

(6) Porque yo Jehová no cambio. Por esto, hijo de Jacob, no habéis sido consumidos. (Yo no cambio, dice Dios. ¿Qué significa esto? Que lo que dijo en el Antiguo Testamento, es lo mismo que dice hoy, y se sostiene en los mismos principios espirituales. Esto no es pasado ni historia; esto es actualidad. Malaquías es un libro de declaraciones proféticas para hoy. Cualquiera sea el “hoy” en el que usted escucha o lee este estudio).

(7) Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. (Así como antes los padres no cumplieron la ley, hoy, los hijos no obedecen a la Palabra. El tiempo es distinto, el pecado es el mismo.) volveos a mí, (Dice Dios hoy, a su pueblo primero, a todo el mundo después) y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. (¿Cuándo ha dicho esto, Dios? ¿Hace miles de años? Sí, pero también ayer, hoy, ahora) más dijisteis (Iglesia) ¿En qué hemos de volvernos? (Este es el libro y la palabra de hoy; esta es la iglesia de hoy, que cree andar impecable con sus ritos, reglamentos y ordenanzas externas, sin entender lo que Dios intenta decirle. Repito: ¿Cuándo es esto? Hoy. Bajo esta óptica, por favor, y olvidando toda enseñanza superficial, avara y literalista, mire con atención lo que viene.

(8) ¿Robará el hombre a Dios? (Que quede claro: esto es una respuesta de Dios a la pregunta de su pueblo. ¿En qué hemos de volvernos? Y tiene origen, Hoy). Pues vosotros me habéis robado. (¿Cuándo? Hoy.) ¿En qué te hemos robado? (Esto pregunta la iglesia, Hoy) en vuestros diezmos y ofrendas (Esto responde Dios, también Hoy.)

(9) Malditos sois con maldición, (¿Cuándo? Hoy). Porque vosotros, (La iglesia) la nación toda (El pueblo) me habéis robado. (¿Cuándo? Hoy.)

(10) Traed todos los diezmos al alfolí (¿Cuándo? Hoy. ¿Y adónde está ese alfolí? Ya lo hemos enseñado: donde está su alimento espiritual, lo que lo mantiene con vida y creciendo, no en un templo o congregación muerta y sin Palabra). Y haya alimento en mi casa; (¿Cuándo? Hoy.) Y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, (¿Cuándo? Dice que ahora, y ahora es: Hoy) si no os abriré la ventana de los cielos, (Promesa) y derramaré sobre vosotros (Que venimos a ser nosotros) bendición hasta que sobreabunde. (¿Cuándo? Como en todo el resto del contexto según hemos venido viendo: Hoy.)

Sé perfectamente lo que siente cuando lee esto. Y lo sé porque, – créame -, a mí también todavía me produce escozor. Es que una parte de la jerarquía evangélica, a favor de esta Palabra, ha producido verdaderos estragos en la conciencia y en la credibilidad pública. Casi con entidad de estafa, podría decirle. Y eso, un poco por resistencia carnal nuestra y otro poco como lógico mecanismo de defensa masivo, hemos intentado hallar en la escritura algo que nos permita eludir  el fraude, el abuso y la certeza de haber sido timados, estafados. Pero es necesario que por un momento olvidemos los delitos de los corruptos que tenemos adentro de nuestros ambientes y recalemos en la Palabra revelada. Yo lo puedo hacer con la tranquilidad de no ser beneficiario en absoluto de nada de esto y sólo por usted, para que por causa de las barbaridades que el diablo ha logrado usando a delincuentes disfrazados de ministros (O “mini-astros”, como dice una amiga y hermana), usted no se pierda una promesa de sobreabundancia que está totalmente vigente, ya que si bien está insertada conjuntamente a un dictado que según muchos estudiosos pertenece a la ley, no caduca con ella.

SOBREABUNDE, es aquí la palabra DAY, y significa Suficiencia, Plenitud, una cantidad lo suficientemente grande, algo inconmensurable. DAY aparece cerca de cuarenta veces en el Antiguo Testamento. Por primera vez en Éxodo 36:5, donde se refiere a una ofrenda voluntaria de oro y otros objetos. El pueblo ofrendó de una manera tan dadivosa, que las escrituras describen su ofrenda como más que suficiente.

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