Labrando el Liderazgo

Pastor es lo máximo. Pero el anciano, bíblicamente, no es solamente “uno que se destaca”, es EL que se destaca. Es el responsable de la obra. El que Dios llamó. El que tiene que rendir cuentas a Dios por la visión. Dios no unge organizaciones ni grupos. Dios unge a hombre y mujeres obedientes a su propósito. Organismos vivos: personas.

(Hechos 20: 17)= Enviado, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.

Fíjese: Pablo se está por ir y ¿Qué hace? Si él constituyó ancianos como líderes de la iglesia, cuando llega el momento de hablar con el liderazgo, llama a los ancianos. Quiero que usted vea que en la Biblia nunca se usa el término Pastor para referirse a la persona encargada. Él aquí, comienza un discurso que va a terminar4 por allá por el verso 26, mire:

(26) Por tanto, yo os protejo en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; (27) porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

(28) Por tanto, mirad por vosotros, (Está hablando de los ancianos, eh?) y por todo el rebaño, (La iglesia) en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, (¡Un momento! ¿No estaba hablando con los ancianos? ¿Y entonces por qué les dice Obispos? ¿Cómo es el asunto; un Anciano es un Obispo o un Obispo es un Anciano? ¿Cómo hay que entender esto? Vamos por partes: Obispo no es una persona que anda por allí reuniendo iglesias para constituir un falso apostolado. Es un Anciano. Esto significa que cualquier Anciano es un Obispo. Porque Obispo, al igual que Pastor, no es un título, es una función. La palabra Obispo, es la palabra EPISKOPAS, que en su significado más sencillo quiere decir: “El que supervisa la obra”. Todos los que son Ancianos supervisan la obra, de manera que todos son Obispos. Pero nunca vemos a esta palabra en el contexto de uno que aglomera iglesias bajo algo que se llame “obispado”. Parece un título y, como es poco usado, parecería otorgar status, prestigio, autoridad. Pero bíblicamente es la función de un Anciano. Además, dice claramente que el Espíritu Santo los puso por Obispos, no que un hombre con otro título más prestigioso lo designó.) …para apacentar (Esto es POIMANO, Pastorear) la iglesia del Señor; (Fíjese bien; ahora vemos a un Anciano, que es Obispo, y además Pastorea. ¿En qué quedamos, entonces? ¿Usted es Pastor, es Anciano o es Obispo? Claro; si usted se enreda con los títulos, las carreras, las materias y las universidades, no va a saber qué es. Sin embargo, es sencillo; son una sola persona. Su título es Anciano, su responsabilidad supervisar y su producto es apacentar. Pastorear. La misma persona. No son tres títulos. El Líder es el Anciano, su obligación es ser Obispo, supervisar y ocuparse de que el rebaño sea apacentado, Pastoreado, aunque en ninguna parte dice que lo tenga que hacer él personalmente. Tiene que encargarse de que se haga, que no es igual. Ahora mire como lo ve Pedro… Ah; tenga en cuenta, por favor, que pedro es un apóstol, eh?)

(1 Pedro 5: 1)= Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, (Veamos: pedro, apóstol, pero en esa iglesia, un Anciano más. No es arriba ni en grados superiores. Entre ellos había, esto es verdad, distintos grados, pero allí todos iguales. Esto es: reconocimiento de rangos espirituales y no de posiciones terrenales. La gente se respeta porque son gente, no porque traen títulos. Si yo entro a una cocina, tengo que respetar a la persona que está cocinando. No puedo entrar a una cocina ajena a dar órdenes porque me van a correr a cacerolazos. Eso quiere decir que, mientras yo esté en la cocina, la que manda es la persona que está allí. Aunque en lo global de la casa el que mande sea yo, debo respetar el rango superior en el lugar específico. Aquí Pedro se considera Anciano porque está supervisando la obra que tuvo que ver con su Gracia.

Ahora bien: hemos dicho que esta palabra, EPISKOPAS, significa literalmente “Uno que vela sobre”. Sin embargo, en otros términos, EPISKOPAS también significa: “Visitación de Dios”. Cuando Jesús llora frente a Jerusalén, lo hace porque Jerusalén no entendió el tiempo de su EPISKOPAS.

(Lucas 19: 44)= Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. (La palabra VISITACIÓN, aquí, es la palabra EPÍSKOPAS.)

(1 Pedro 2: 12)= Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, (EPISKOPAS) al considerar vuestras buenas obras.

Nº 1: EPISKOPAS: Liderazgo. Principios de liderazgo. Esto funciona donde quiera que usted lo ponga. En su empresa, en su tienda, en su trabajo, en su negocio; pero aquí, primordialmente, la casa de Dios. Ser Líder, principalmente, es saber discernir las venidas de Dios. Cuidado: no dije LA venida; dije LAS venidas. Las visitaciones reales, no lo que puede ocurrir un domingo en el templo. “-…Pero es que mi congregación es muy sencilla, no entiende…-“ Entonces usted no es Líder, porque su tarea es, precisamente, preparar a su pueblo para que entienda la visitación de Dios.

Es imposible, si hay un líder, que la gente ande igual: los mismos problemas, las mismas porquerías, los mismos programitas, o programitas diferentes con la misma motivación. Dios viene por y con revelación. Si alguien lo rechaza, se transforma un enemigo de Dios. Tu pueblo tiene que estar preparado para que cuando Dios se revela, pueda decir: “Ajá…ya lo sabíamos; se nos estuvo predicando y preparando para esto…”

Mucho liderazgo, hoy, en lugar de abrir el corazón del pueblo a los nuevos moveres de Dios, como no los entienden ni los disciernen, ponen trabas porque se sienten más cómodos y seguros en los moveres anteriores. O lo peor: fabrican un paralelo para mantener a la gente entretenida y no se les vayan a otro lado. El tema está en que un mover de no llega, sino que conforme a la mente renovada se ENTRA al mover de Dios presente.

Hay una realidad: el reino de Dios se establece fuera del templo, no adentro en un día de reunión. Y el Líder es quien lleva a la gente a establecerlo; el Pastor cuida que nadie se resfríe ni tenga catarro durante el movimiento. Una iglesia sin Pastor es una iglesia a medias. Pero no se confunda: gobierno no es Pastoreo, gobierno es Liderazgo.

Nadie dice que se tengan que dejar de lado los antiguos fundamentos. La oración, el ayuno, integridad, disciplina, transparencia, unción, santidad sin la cual nadie verá al Señor, nada de esto ha pasado. Sólo que el Líder, hoy, está obligado a preparar a la iglesia para el EPISKOPAS de Dios. Si no lo hace, o lo rechaza, automáticamente deja de ser Líder, aunque conserve esa misma posición en el plano humano. A esto sólo lo pueden lograr los que han sido llamados para el Liderazgo. Los que han sido nombrados por ilustres, administrativamente, se podrán manejar bien, hacer cosas positivas y hasta aplaudidas por la sociedad secular, pero en el mundo del Espíritu, no hay registro de ellos. ¿Un ejemplo? Le ordenan a un hombre que pinte una pared y el hombre pintará inmediatamente la pared, pero le ordenan a un demonio que deje libre a alguien y el demonio se le ríe en la cara.

(1 Pedro 5: 3)= NO como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.

Esta palabra clave, EJEMPLO, la hemos usado siempre en el cristianismo: “Enseña con el ejemplo”, “pórtate bien” y qué sé yo, pero aquí es necesario ir un poco más profundo. La palabra EJEMPLO es la palabra TUPOS y significa “La marca permanente que queda en la mejilla después de una bofetada”. Es la marca que le ponen a la hacienda con el hierro candente. Es la impresión de la gente que emana de su cultura espiritual. Es lo que sella su vida. No se transmite con un mensaje, se transmite con un estilo de vida. Un Líder transmite TUPOS.

TUPOS es labrar la conciencia de su pueblo con su doctrina, con su vida misma. Pero a nivel de impartición, de autoridad, no informativa. Un Líder delega y luego supervisa. Si no termina de delegar y anda todo el día metiendo el hocico, no es Líder. Un Líder toma decisiones. Si en lugar de tomar decisiones se limita a obedecer decisiones que “vienen de arriba”, en lo orgánico, no es Líder, es sirviente, que para que usted no se confunda, no está tratado aquí en el nivel de siervo bíblico, se entiende? Porque un Líder no trabaja, hace trabajar. Un Líder, en todo caso, trabaja, pero con la cabeza.

(Deuteronomio 17: 14)= Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores.

Note que Dios está dando indicaciones para reyes antes que existan reyes. Cuidado: esto es Deuteronomio, todavía no había ningún Israel. Rey, en la Biblia, siempre es Líder. De un clan, de una tribu, así que podemos extraer los mismos principios porque prevalecen en relación con el liderazgo.

(15) Ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero que no sea tu hermano.

(16)Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: no volváis nunca por este camino.

(17) NI tomará para sí mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia.

(18) Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; (19) y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; (20) para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.

Muy bien; ¿Qué estamos viendo aquí? Seis aspectos que convienen detallar precisamente para que nadie se llame a engaño ni se equivoque en cuestiones de fondo.

NÚMERO UNO: Que un Líder, como normalmente se lo denomina (Y yo pongo este término para una mejor y más rápida comprensión, pero ya he enseñado muchas veces que la palabra “líder” no existe en el diccionario cristiano) está sustentado en el escoger de Dios mismo. Nadie puede ser Líder si Dios no lo levanta, no lo elige. Puede que Dios le diga a usted a través de un hombre algo sumamente valioso o de enorme bendición, pero ES DIOS, no es el hombre. De otro modo, todo le va a salir feo y mal.

A las posiciones que hoy hay en la iglesia las crea Dios, pero el hombre insiste todavía en crearlas él mismo para poder colocar allí a los que él prefiere, sea por la causa que sea. Las que Dios da, a diferencia de las que a veces da la iglesia nominal, las suele sacar del desierto, casi de la nada. Lo vil y lo necio, recuerda?

La gente que anduvo con Juan el Bautista, anduvo siempre con él. Y le fue fiel. Pero cuando apareció el otro, el que habría de venir, Juan supo que tenía que declinar para que ese otro creciera. Y se sujetó en obediencia a la autoridad. Juan entró al reino, pero sus discípulos no. Cuidado: no estoy hablando de salvación, eh? Eso no está en tela de juicio para nada; hablo del reino. Ahora, si fue así, ¿Qué mensaje se supone que estuvieron oyendo todo ese tiempo de labios de Juan el Bautista si al final evidentemente no lo entendieron? ¿No estarán ocurriendo cosas parecidas, hoy?

Hoy podemos estar predicando un mensaje pionero, eso es evidente, pero no podemos ser los religiosos de mañana, que cuando viene algo de Dios no lo podemos ver porque andamos demasiado enfocados en nosotros mismos. El Líder prepara al pueblo para el EPISKOPAS  de Dios, aunque esa venida pueda destituirlo a él mismo. Pregunto: usted… ¿Todavía quiere ser un Líder? Mayordomía es administrar la obra de Dios, no apropiársela para sí mismo. El escoger de Dios no tiene glamour. Es imposible ser escogido por Dios y no morir en la carne en el proceso. El proceso va a matar su carne antes de usarlo.

El proceso de ser elegido por Dios es selectivo. “Pero hermano… ¡No puede ser! Dios no hace acepción de persona…” Cierto. Para permitirles que sean salvos. Pero para levantarlos para la obra, Él todavía separa y escoge al que se le da su real gana. A Jesús, fíjese, nadie se le vino a ofrecer. Y si alguno lo hizo, la Biblia no tomó registro del episodio, así que se podrá imaginar cómo le fue. Al único, sí, que le dio una oportunidad fue al joven rico. Él dijo trece veces “sígueme”. Doce obedecieron; el último no pudo. No le dijo “sígueme” a todo el mundo; se los dijo a los que Él escogió.

La palabra ESCOGER significa: “Ser sacado del montón para ser construido y diseñado en lo privado”. Cuando sucede esto, el tratamiento que Dios ejercita con usted es el que produce al TUPOS. Sin llamado, no hay TUPOS. Sin TUPOS, no hay Liderazgo; no puede uestes transmitir nada. Y una cosa de Dios para tener muy en cuenta y evitar errores: cuando Él elige a alguien, el énfasis está en la Gracia para con ese, no en lo malo que son los otros.

Un Líder no es una persona con una unción maravillosa. Hay gente a la cual Dios usa, – a pura unción -, para hacer cosas tremendas. Pero eso no los convierte en líderes.

La palabra de conducción es la palabra EK-LEGO. “EK”: extraído, salir fuera “LEGO”: construido. Si un hombre no ha sido construido, su iglesia va cambiando conforme a la cultura y la calidad de la gente que se va sumando. Recuerde que aquellos tres mil se añadieron a los ciento veinte, no que los ciento veinte se adaptaron a los usos y costumbres culturales de los tres mil. Hoy se está intentando hacer misión bajo esta perspectiva.

Cuando usted no sabe quien es, no tiene identidad. Los chicos se van detrás de la primera moda que los atrae porque todavía no encontraron su identidad. Muchas iglesias, hoy, están igual; por eso se van detrás de lo primero que las atrae; y el mundo, así, no logra identificarlas como iglesias de Dios.

NÚMERO DOS: No puede ser un extraño, un extranjero. Esto no habla de un hombre que no es de la iglesia, sino de alguien que no está familiarizado con lo que se está construyendo. EXTRANJERO es la palabra FORÁNEO, no FAMILIAR. Es por eso que asalariar o despedir pastores, como sistema, no funciona. No se trata de buscar a alguien para ocupar una posición, sino a alguien que entiende lo que se está haciendo.

NÚMERO TRES: El Líder tiene que estar entregado a una vida progresiva. No puede mirar atrás, a Egipto, no es sólo el estado pecaminoso anterior, es también el conocimiento, dominio y manejo de lo previo, no de lo actual. Ser Líder no es mantener una obra, es saber llevarla a próximas fases con Dios. No podemos quedar atrapados en una mentalidad de mantenimiento. Si hay fundamento en lo espiritual, hay resultado en lo natural. Nadie puede decir que está sano por dentro y que no se vea esa buena salud por fuera.

NÚMERO CUATRO: Dice allí que no puede tener más de una mujer. Esto es llamativo porque en ese tiempo, era legal tener más de una mujer. Entonces, obviamente, esto no está hablando de mujeres. Todos los reyes tenían vaya a saber uno cuántas mujeres y otras tantas concubinas. Y además tenían muchísimo dinero, eran ricos y famosos todos, pero allí está diciendo que no tengan dinero. Es claro que, en este caso, tampoco está hablando de dinero literal.

Él dice: No tomará para sí muchas mujeres, ni plata amontonará, para que no se desvíe su corazón. Entienda por favor: lo que en realidad está diciendo, es que usted no tiene que tener nada que lo desvíe. La palabra DESVIAR, aquí, según la concepción de la traducción del hebreo, significa “Salirse del epicentro del enfoque de la visión”. Desviarse, entonces, no es dejar de asistir a un templo. Desviarse es salirse del centro de la visión; ocuparse de aquello en lo que Dios no está ocupado hoy. Meterse a construir en lo material, por ejemplo, cuando lo que Dios le mandó hacer es construir en espíritu. Desviarse, por ejemplo, también es no tener las relaciones correctas para el tiempo. Unción. La palabra UNGIR, significa FROTAR. Dígame con quien se frota usted y le diré de qué se brota…Já!

NÚMERO CINCO: Dice que cuando llegue al reinado, quiere que escriba una copia de la ley para usted mismo. ¡Qué raro! ¿Por qué ordenaría esto si todos los reyes tenían un escriba para esos menesteres? El trabajo de ese escriba era escribir lo que fuese. Además, convengamos en que la ley ya estaba escrita. Entonces, ¿Para qué volverla a escribir? Y, si fuera así, ¿Por qué tendría que hacerlo el rey en persona y no alguno de sus escribas?

¿Sabe qué significa esto? Personalizar la Palabra de Dios para usted mismo. Escribirla para usted, no para los demás. Encarnarla yo, no estudiarla para difundirla por radio solamente. Hoy hay una generación que, mayoritariamente, predica lo que heredaron de sus padres, no lo que Dios les da para que prediquen en este tiempo. Cada generación es responsable de sacar una copia de la ley, (Que en este caso es la Palabra), releerla y modificar todo lo que haya sido error. No podemos tener un ministerio por herencia. El rey, el Líder, no puede permitir que el entendimiento de la Palabra sea influenciado por la interpretación de los tiempos previos al mover actual.

La Palabra dice que ahora vemos como por espejo, no del todo claro, algunas cosas de forma invertida, pero que luego veremos con mayor claridad. Si esto fuera así, yo, hoy, estoy viendo un montón de cosas con mucha mayor claridad que lo que las vio mi padre. Y no porque yo sea mejor o más inteligente, sino porque estoy más cerca del día final.

NÚMERO SEIS: Tenemos que vivir en la actividad del progreso constante. Dice que todo esto se hace para que prolongue los días de su reino, del reino de sus hijos y del pueblo.

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Principios y Plataformas

E ste es un tiempo en el que han comenzado a activarse coordinaciones apostólicas para invadir naciones. No estoy hablando de misioneros, estoy hablando de apóstoles. Usted me dirá que hoy por hoy hay mucha gente que está visitando naciones, y es verdad. Pero no estamos hablando de visitar naciones, estamos hablando de penetrar naciones. De allí es que se está cambiando la mentalidad del misionero clásico. Gente que lleva una palabra que llegue al corazón de una nación y pueda romper con su espíritu cultural y con todo sistema antagónico al propósito de Dios en cada lugar.

Hay una guerra espiritual más allá del nivel donde se encuentra el diablo. Es la guerra por la verdad en la iglesia. Como en el diablo no hay verdad, él no está incluido en esta guerra. Hay una verdad dentro de la verdad que tiene que establecerse. Eso se llama mensaje del reino y es el mensaje del tercer milenio.

Hay una especie de cambio de guardia, donde Dios está purificando ministerios y ministros. Los errores externos siempre son permitidos. Cualquiera puede tropezar y caerse tratando de seguir más y mejor a Dios, pero a las falsas motivaciones internas, Dios ya no las está soportando. Si usted está incorrecto por dentro, dios lo va a derribar.

Siempre que Dios hace algo, primero se levanta un paralelo satánico. Cuando Samuel fue a ungir a David, se equivocó seis veces antes de dar en el clavo. Dios siempre le permite la carne, y cuando usted se cansa de la carne, entonces es cuando busca del Espíritu. Desde que estamos hablando de que hay restauración de apóstoles y profetas, se levantaron todos los que querían ser y ahora llegaron los que son.

Y esto no tiene nada que ver con profecía. Estamos hablando de un mensaje profético, de una persona con un mensaje apostólico, no de una persona que tiene mil iglesias. Las puede tener, no le hace, pero hay posiciones y hay unciones. Es diferente. Usted puede ser apóstol porque la iglesia (Que a veces es un grupo de personas sin la menor idea que sólo aprueba lo que usted políticamente ha presionado que aprueben) lo nombró apóstol porque usted tiene quince iglesias. Pero el que es apóstol de Efesios 4, nace apóstol, no es promovido al apostolado. Nace, sólo tiene que desarrollar su don. Uno trae un mensaje apostólico, el otro es promovido. Uno es gerente y el otro tiene un rango espiritual. Uno trabaja para el cuerpo de Cristo, el otro para su propia huerta.

Estamos viviendo una época donde el tiempo no nos llega a la iglesia, porque entendemos que el final no es algo de repente, sino que es un proceso que nos lleva a un evento. El final se diseña. Es un proceso que nos lleva a un fin determinado. ¿Pero cómo va usted a terminar si no sabe lo que está edificando? ¿Cuándo terminaremos la obra si no sabemos lo que estamos construyendo?

Hay un mensaje que Dios está trayendo para hacer un empuje hacia el final diseñando el tiempo. En lugar de ser impulsado por los logros del pasado, estamos siendo atraídos por la comprensión del futuro. Todo lo que existe en el mundo natural, está creado por Babilonia para detener el progreso que tiene la iglesia con su empuje hacia el final. Todo lo que hay a nuestro alrededor dice que no terminaremos.

Cristo le preguntó a pedro quién era y Pedro, primero le comentó las opiniones de la gente que lo comparaba con hombres del pasado. Sólo por revelación del Padre, – mal que les pese a unos cuantos bibliógrafos intelectuales humanistas -, y no por carne y sangre, puede usted determinar – como sucedió con Pedro -, un mover presente. No podemos interpretar nuevas unciones a través de viejas interpretaciones. ¿Un ejemplo? Juan el Bautista. ¿Interpretó las escrituras como su papá? Ni lo piense; él vino a otra cosa y andaba en otra cosa. ¿Se habrá enojado Zacarías? ¿Se habrá quejado de la falta de obediencia y sujeción de ese raro hijo que le había salido? No lo sé. Lo que sí sé, es que cuando usted está en el propósito de Dios, se terminaron todas las “obligaciones” culturales y hasta familiares.

La siega global es mucho más que alcanzar al perdido. La siega global es cuando usted arranca de la tierra todo lo que está maduro. Todo está madurando. El cuerpo de Cristo y el cuerpo del anticristo también. Está madurando la verdad como está madurando la mentira. La precisión está madurando y el error está madurando. La estrategia de la iglesia está madurando y la de Satanás también. El conocimiento de los que están en la iglesia y no son iglesia, también.

Todo está maduro. Y es cuando el fruto está maduro que se separa la cizaña del trigo, porque hasta entonces andan los dos en la misma iglesia. Así que separación es una bendición, no una maldición. No puede haber siega sin que primero no haya una separación. Estamos hablando de un pueblo maduro que entiende y ni establece alianzas con lo pagano. Si usted quiere hacer separación ahora porque la música que se toca en su templo no le gusta porque es demasiado estridente y a usted le agrada mucho más como sonaba aquel viejo órgano que había sido donado por su abuelita, sepa por favor que no estamos hablando con usted.

Y dice que arranca la cizaña primero, así que antes de ver la casa llena, la vamos a ver vaciarse un poco. Es bíblico. Nosotros nos asustamos en seguida, si pasa eso; hasta le van a pedir a algún pastor que le deje lugar a otro, pero allí lo dice, va a pasar así. Los apóstoles dijeron: “Oyenos; ¿Podemos arrancar el asunto este, que no sirve? Y Él les dijo: ¡No! ¡No! ¡Déjenlos que crezcan juntos, porque se parecen tanto que se pueden equivocar!

¿Qué le está diciendo eso? Visten igual, cantan, alaban, predican, oran, son ministrados en el frente, ministran en el frente, se caen, tiemblan, oran en lenguas, están con nosotros. Pero cuidado: no son de nosotros. Pero sí están, y no es sencillo verlos. Además, el error al arrancar una cosa por otra, surge porque a veces, el hombre no es malo, es inmaduro. Pero a veces, también el hombre no es inmaduro: es diablo. Es un espíritu humano influenciado por Satanás; eso es diablo.

Cuando llega el tiempo de la madurez, se ven las cosas como son. Antes de entregar el reino al Padre, la cizaña no entra. Caín y Abel vivieron en la misma casa, por un tiempo. Ismael e Isaac vivieron en la misma casa, por un tiempo. Cristo estuvo en la iglesia, por un tiempo. Juan el Bautista estuvo con su papá, un tiempito. Samuel estuvo en la iglesia, un rato. David sirvió a Saúl, un tiempo. Y hoy sucede exactamente lo mismo. Hay un rato, permitido, para el tiempo de madurez. Luego, para que venga la cosecha, tiene que venir primero un tiempo de separación.

Esto último es tan difícil de predicar… Es que va en contra de lo que hemos dicho por espacio de cuatrocientos años. Pero sigue siendo cierto… Lo dice; cuando se caiga la cizaña es que ellos van a ver resplandecer la luz de nosotros, los justos. Pero ellos no la ven porque la iglesia anda rodeada de cizaña.

Cuando miran la iglesia, lo que ven es competencia, gente buscando cargos y posiciones, gente asalariada con legalismos tratando de mantener las ovejas; y el mundo, aunque no tiene los dones que tiene la iglesia, a eso lo discierne perfectamente. Y tienen toda la razón. No nos gusta que lo digan y que lo usen para ridiculizarnos o descalificarnos; reprendemos al diablo cuando lo hacen… ¡Pero tienen razón!

Por eso muchos de nosotros anduvimos allí afuera un montón de años. Porque amábamos a Dios, pero no amábamos a la iglesia. Porque el mundo ama a Dios. A la que no ama es a la iglesia. Pero a Dios sí. Y lo busca. Y lo busca tanto que por ignorancia lo busca en la Nueva Era, en el espiritismo, en el ocultismo o en las sectas satánicas. Entonces la gente se pregunta: ¿Y por qué no viene a buscarlo en la iglesia? No lo sé, pero es muy probable que sea porque no lo ve allí…

Toda la gente que sirvió a Saúl, sirvió después a David. Pero sólo una parte se identificó realmente con él y salieron al desierto. Esos fueron los que se convirtieron en ministros y conductores.

En Hebreos 9, nos está comparando el Antiguo Testamento con el Nuevo. El escritor de Hebreos está tratando de presentar un nuevo método de acercarnos a Dios; mientras que el método antiguo todavía existe. Entonces escribe, año sesenta después de Cristo, que faltaban diez años más para lo que ellos creían era el día llamado HOY. ¡Si mientras hoy escuchas su voz, era un período de cuarenta años que viene de la experiencia en el desierto! Lo escribe en un calabozo y con un sentido de urgencia y siempre habla que hay algo mejor que lo antiguo. Es una sola carta, todos los capítulos y le dice que el Nuevo Pacto es mejor que el Antiguo.

(Hebreos 9: 1)= Ahora bien, aún el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.

(2) Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.

(3) tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes.

Note como él introduce dos piezas en el Lugar Santo, cuando toda la Biblia nos enseña que en el Lugar Santo sólo hay una: el arca. Pero él coloca el arca y el incensario, porque él está hablando de un tiempo de transición, que es lo que nosotros estamos viviendo hoy.

Cuando Zacarías vino a presentar sangre al Lugar Santísimo, lo que llevaba era incienso. ¿Recuerda usted cuando el ángel visitó a Zacarías, cuando el anuncio de Juan el Bautista? Llevaba incienso, no sangre. ¿Por qué? Porque cuando reconstruyen la iglesia, para el tiempo de Zorobabel, no había suficiente oro, para hacer el arca según el patrón. Ellos sabían algo que la iglesia no entiende hoy: si lo hace de acuerdo al patrón, hágalo. Si no tiene para hacerlo de acuerdo con el patrón, mejor no lo haga.

Ellos no construyeron el arca porque no lo podían hacer tal como el patrón lo exigía. Hoy la gente hace las cosas como se le da la gana, no es así? Entonces, en su lugar, introdujeron un incensario. Ahora, eso Dios lo hace con toda sabiduría, porque para cuando el tiempo de Zacarías entra al templo, ya María estaba embarazada de Jesús, que es el arca original. Entonces él cambió la caja por la manifestación.

Él no podía tener el arca en la panza de María y el arca en el templo de Dios. Entonces tuvo que echar fuera la sombra para traer la realidad. Hoy, a nosotros nos toca hacer lo mismo con todos los que son los ricos de la iglesia. El arca real había nacido, así que ya no había necesidad de símbolo. Por eso él escribe: Hay dos piezas. Estamos en transición. Pero lo escribe como en código, que sólo quien entiende el Antiguo Testamento lo interpreta. Es igual que Apocalipsis; está escrito en Códigos de Antiguo Testamento. Todo el Antiguo Testamento y la iglesia de ese día, entendió el mensaje de Apocalipsis. Quien no lo entiende es la iglesia de hoy.

Ahí no hay monstruos, sino que se está usando metáforas y alegorías para habar de reinos y poderes en la tierra. La bestia, ahí, es el humanismo. Eso se llama bestia. Hay muchísimas cosas que están interpretadas en ese libro que no tienen nada que ver con temor. Él dice que ella es la ordenanza del primer pacto.

(8) Dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al lugar santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

Es decir que, mientras tengamos la sombra y el rito manifestado, la realidad no se manifiesta. ¿Ve usted para donde vamos? Estamos materializando la Biblia. Estamos encarnándola. Pedro dijo: “Esto es aquello que dijo Joel. Y se acabó.” Encarnó setecientos años de una profecía que iba por los aires vagando. Él la encarnó y Dios lo puso en el libro.

Sin permiso, análisis, evaluación, examen, voto ni autorización de nadie. Dijo: esto es aquello y se terminó la historia. Cincuenta por ciento incorrecto. Los que estudian la Biblia saben que el muchacho estaba cincuenta por ciento incorrecto. Pero él le arrancó el manto futurista y dijo: yo lo voy a encarnar hoy.

Ahí dice que el Espíritu quería darnos a entender algo a través de todo el Antiguo Testamento. Sólo darnos a entender una realidad espiritual que es más poderosa que entender el Antiguo Testamento. Más poderosa de lo que sabe el judío.

(9) Lo cual es símbolo para el tiempo presente, (El símbolo del pasado me señala lo que necesito hacer en el futuro. Si usted quiere saber lo que va a suceder mañana, tiene que entender el símbolo. No tengo que pedirle a Dios que me mande visiones, tengo que leer la Biblia. Tengo que entender el pasado para entender el futuro. Porque Eclesiastés 3:11 dice que Dios está restaurando lo que pasó. Porque lo que es desde antes de la fundación del mundo, ya era.

Dios no comienza por el principio, comienza por el fin. Luego retrocede y busca los peones que materialicen lo que ya ha dicho. Es como una telenovela. Primero se filman, se graban veinte o treinta capítulos y recién entonces usted comienza a verla en la pantalla de su televisor. Cuando usted la ve, no está ocurriendo en ese momento; ya fue grabado antes. Él que la está filmando, ya sabe el final. Dios también sabe el final. Lo que está buscando es a los actores que materialicen ese final) según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones y ordenanzas acerca de la carne, (Esto es: externas) impuestas (No voluntarias: obligatorias, ¿Hasta qué momento?) hasta el tiempo de reformar las cosas.

Es decir que la reforma termina con todo lo que se ha impuesto en la iglesia. Nadie hace lo que hace porque le dijeron que lo hiciera sino porque sabe lo que tiene que hacer. Lo entiende.

(11) Pero estando ya presente Cristo, Sumo Sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

1.- Aquí vemos el principio de limitación. Que no puede perfeccionar. ¿Por qué hay reforma? Porque el estilo del culto terrenal que estamos llevando a cabo, sólo cambia cosas externas y no perfecciona la conciencia del hombre. “No te pintes, no te pongas, no te hagas, párate aquí, arrodíllate así, llora así, predica así”. Tres canciones, un culto, un mensaje, luego impongo las manos, una santa cena a fin de mes, no perfeccionan la conciencia del hombre. Si la pudiera perfeccionar, ya habríamos terminado. Y seguimos teniendo iglesia. Podemos tener iglesia por cinco mil años más.

Porque creíamos que Cristo iba a interrumpir nuestra vida, un día cualquiera, y nos iba a arrebatar. Ahora hemos entendido que tenemos que terminar primero, para que Él pueda venir. Y si vamos a terminar, vamos a tener que cambiar el culto porque el culto no nos está llevando a ninguna parte.

2.- El principio de reemplazo. Dar lugar a lo nuevo, sólo viene por la fragmentación de lo viejo. El segundo no se manifiesta, mientras el primero esté en pie. La introducción de lo nuevo viene por la destrucción de lo viejo. Es inevitable. Es un proceso que, a veces, es demasiado extenso, demasiado largo. Es un conflicto: introducir su reino adentro de otro que está establecido.

3.- El principio de Libertad. Libertad sólo viene cuando el reino está establecido en su vida. Las banderas, los estandartes, las danzarinas, manifiestan exteriormente algo que tiene una validez espiritual, pero el hecho de que la iglesia lo tenga manifestado, no significa que esté haciendo nada en el Espíritu.

Tenemos la expresión de lo que es “danza profética”, porque eso no es profético. Pero le llamamos “danza profética” y salmistas. (Que para mí son músicos, no salmistas) y gente que milita con estandartes, pero que no tienen ningún peso en el espíritu. Entonces es un símbolo que no perfecciona.

La libertad es tener entendimiento de lo que se está haciendo y entrar en una verdadera milicia en el Espíritu de lo que se está haciendo. Dice que todas esas cosas fueron impuestas hasta el tiempo de la reforma.

Es decir que hacemos cosas porque así nos las enseñaron. Que si uno pregunta por qué son así, nadie parece poder explicárselo. Si yo pregunto por qué tenemos la santa cena todos los fines de mes, la respuesta va a ser: “bueno…así se ha hecho siempre…” Siempre. ¿Siempre desde cuándo? Porque la Biblia no reglamenta nada; sólo dice que lo hagamos en memoria de Él.

Entonces, ¿Esas respuestas son tan válidas como para que usted se enoje y me diga “Hereje” si le digo que eso es hombre y no es Dios? Hay disciplinas teológicas basadas en hermosas tesis que son estudiadas por hombres y mujeres en los seminarios del mundo más que la propia Biblia y dadas por ciertas sin recurrir a otros libros de historia que le están demostrando la falsedad de esas tesis y sus motivaciones.

La doctrina que hoy rige la iglesia – en líneas más o menos globales -, lleva sólo ciento sesenta y cinco años de existencia. La iglesia tiene dos mil años. Me pregunto yo: ¿Qué se predicaría antes de esa doctrina? El rapto y la desaparición de la iglesia en una gran fuga se inventó hace ciento sesenta y cinco años. Nadie, en toda la historia de la iglesia, de allí para atrás, habló de fuga alguna. ¡Oh!

Ahora mírelo así. La Palabra dice que en los últimos tiempos vendrán doctrinas de demonios. Pero no habla de los últimos tiempos de su vida, porque en ese caso, sería en los últimos ocho o diez años; habla de los últimos tiempos de la iglesia. Y como la iglesia tiene dos mil años, los últimos tiempos pueden ser los últimos doscientos años.

Esto es reforma, y va para largo. Estamos hablando de que muchas cosas, adentro de la iglesia, han sido impuestas. Y nosotros, por una mal interpretada bondad, las hemos aceptado aún a sabiendas que no las podemos respaldar fehacientemente con la Biblia.

Gracias a Dios por los hombres que como quiera que sea, acertando algunas y equivocándose muchas otras, nos ha traído hasta aquí. Pero eso no le garantiza que esos mismos hombres puedan llevarlo a usted hacia donde vamos.

Hay gente que va adelante, hay gente que va al medio y hay gente que va detrás. Hay gente que todavía no despegó, gente que sí ha comenzado a caminar y gente que está terminando. El problema está en que Dios se mueve con el remanente, no con la casa entera. Mientras haya alguien que se mueva, Dios se mueve.

5.- Hasta el tiempo de la Reforma. Hay un tiempo para la reforma. Es el tiempo en que las ventanas se abren y se cierran, no cuando a usted le parece o se le da la gana. La Palabra dice que hay un tiempo pre-determinado por Dios para comenzar la reforma, porque habla de las cosas impuestas en la iglesia hasta el tiempo de la reforma. Y cuando llega es como el invierno. Cuando llega, a usted puede no gustarle, pero ahí está. Y si usted quiere resistirlo puede salir en pantalones cortos y musculosa un día de temperatura bajo cero, pero lo único que va a conseguir es tomarse una pulmonía; al invierno usted no lo va a evitar porque es su tiempo. Salir con prendas livianas en un día de invierno es transformarse en inútil y exponerse a enfermedades y muerte. Así se ve una iglesia operando fuera del tiempo de Dios. Está fuera de onda. Usted anda respondiendo lo que nadie está preguntando.

Hay cuatro formas de relacionarse con el espíritu y con su corazón, porque aquí caminamos por la cuerda floja. Si usted es ministro, hoy, o usted es iglesia o ha estado en la iglesia, usted va a estar en alguna de estas cuatro plataformas.

1.- La Plataforma denominacional.-  Me refiero no solamente a la organización sino más bien al espíritu. Denominación es un espíritu. En esta plataforma tiene su pro y su contra. Vamos a estudiar las cuatro desde un punto de vista neutral. Esta organización está muy bien instrumentada y posee una plataforma para relaciones y para tener contabilidad.

Pero normalmente están dados a conformidad y uniformidad. Es decir: se conforman con la gracia original que los produjo. Y allí se quedan estancados. Y de ahí producen uniformidad, es decir: le arrancan con el librito hasta que se lo elevan por encima de la Biblia.

Donde la búsqueda de una visión personal, individual o relaciones fuera del contexto de su propio sistema, a veces no son bien aceptadas. Tienen su pro y su contra. Provee contabilidad, relación y liderazgo, pero no accede a la tecnología presente de Dios porque se estanca en el pasado. Carece de propósito y de conciencia corporal. Muchas veces están dados al número: cuánta gente tienen y cuántos diezmos y ofrendas hay.

2.- Independencia.- Aquí los ministros tienen libertad para ser creativos, mantener su individualidad y su búsqueda de visiones personales, sin que una voz externa de opresión o intimidación les esté acosando.

Pero este sistema no tiene una infraestructura para ser confiable con alguien. Entonces los ministros, muchas veces, se encuentran cortados, aislados del resto del mover global de la iglesia de Dios en la tierra. Eso tampoco sirve.

Porque una iglesia independiente, crea espíritus independientes. Y en el reino de Dios no hay nada independiente; todo está relacionado, lo uno con lo otro.

3.- Asociación de Pastores.- Esto es gente que se reúne tratando de formar una especie de frente común. Esto, para muchos que jamás estuvimos allí, se aprende por la Palabra, porque un espíritu religioso opera igual aquí, en la ciudad argentina de Rosario, que en cualquier lugar de África, Groenlandia o donde quiera que usted esté leyendo esto. No conoce culturas ni idiomas: reacciona igual ante la Palabra. Si se fija bien en la gente, va a ver enseguida como opera el demonio y lo va a reconocer en cualquier nación.

un ministerio en una plataforma creada para la congregación de ministros, de pastores. Note que es una congregación, no un ensamblamiento. Hay diferencias entre estar ensamblados y estar congregados. Que no están dentro de una organización denominacional y a veces sí están. Y existen en sectores donde hay ausencia de una visión corporal. Le falta la alianza de un buen gobierno y ministerio de conducción. Lo que pasa es que un grupo con la falta de estos ingredientes esenciales, fallará inevitablemente en su función por no tener una razón para su existencia.

Nos queremos, nos amamos, pero nadie se da el uno por el otro. No hay un compromiso mutuo, de fondo, profundo; no hay una visión corporal que nos guíe. No estamos entregados a nada específico. Nos estamos reuniendo para que la ciudad crea que estamos unidos.

4.- Alianzas apostólicas.- Esta plataforma provee individualismo, que le anime a buscar su propia visión personal. Hay espacio para la creatividad y la libertad y para escuchar a Dios como Dios le demanda a usted como al ministro oficial de su iglesia. Pero al mismo tiempo, le ofrece la posibilidad de estar unido a una visión más amplia y más global, donde el epicentro operativo de esta alianza proviene de una gracia apostólica que se relaciona a su vida.

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Entra a Canaán

Hay un texto, entre los tantos que bendicen la Biblia, que deberemos tener permanentemente en cuenta para evitar deslizarnos hacia el error. Se trata de Deuteronomio 11:1, que señala: Amarás, pues, a Jehová tu Dios. Esto es requisito indispensable, no un consejo conveniente. Ni piense usted en hacer algo que sirva a su iglesia, a su vida o a su ministerio sin amor Ágape, que es ese que no pide ninguna reciprocidad, reconocimiento o recompensa. Y luego continúa diciendo: Y guardarás… Cuidado: no dice CUMPLIRÁS, dice Guardarás, que es: recordar, respetar, tener presente, tomar modelo de, no dejar de lado, subestimar u olvidar algo, atesorarlo. …sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.

Atención que, como principio, este no es ninguna tontería. ¿Cuántos saben que Dios empieza todo lo que va a hacer desde una base sólida? Aquí hay cuatro cosas que Dios te receta. Dios actúa como médico. La Palabra dice que le PRESCRIBE estas cosas y todos sabemos que, PRESCRIBIR, es sinónimo de RECETAR. Ahora bien: el médico jamás lo va a obligar a usted a tomar la medicación que le prescribe por la fuerza. Incluso ni siquiera lo va a sancionar si usted no lo hace. Él se limita a puntualizarle mediante su receta que eso que le recomienda es lo que le va a curar, a sanar de su dolencia. La medicación responde a un diagnóstico y es clara, concisa y, naturalmente, efectiva.

Eso sí; conjuntamente con la receta, el médico suele entregar una prescripción anexa. Esta no detalla el medicamento en sí, sino lo que se denomina como POSOLOGÍA, es decir, el modo, el tiempo y la periodicidad con que se debe tomar. Si es un antibiótico, lo más probable es que esa prescripción varíe entre: uno cada seis horas, cada ocho o cada doce, depende de la dolencia a tratar y de la potencia del antibiótico medicado. Si es algo más leve, (Un descongestivo, por ejemplo) variará entre uno cada dos horas o, a lo sumo, cuatro. El médico sabe. Dios sabe. Dice que usted tiene que consumir esta receta, todos los días, no de vez en cuando. Ahora mire lo que sigue.

(Verso 2)= Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido.

Esto no es mera historia y mucho menos historieta de escuelita dominical. Esto es mensaje de hoy para hoy. Yo no tomo una escritura del Antiguo Testamento para colgarla de los cabellos y hacerle decir lo que me parece. Tengo en cuenta, básicamente, que el Viejo Pacto es SOMBRA de lo que habría de venir, el NUEVO, y que pese a que un Nuevo Pacto deja sin efecto el anterior, la palabra SOMBRA, me dice que es permanente compañía, apoyo y sustento de lo que el Nuevo pueda revelar. El Espíritu Santo y la unción reveladora, hace el resto. Dios le dice a usted aquí: “Óyeme…no estoy hablando con bebitos que todavía no saben quien soy; estoy hablando con una iglesia madura, una iglesia que ya camina firmemente por las escarpadas sendas del siglo veintiuno.

(Versos 3-5)= Y sus señales, (Dios siempre le da señales de su presencia a su pueblo) y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra; y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros; como precipitó las aguas del Mar Rojo sobre ellos, cuando venían tras vosotros y Jehová los destruyó hasta hoy; (Preste atención. Dice hasta HOY, no lo olvide), y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar.

Es decir: para hacerlo entendible, – después lo clarificaremos con las bases debidas -, hasta que hemos llegado a este entendimiento, primero histórico-geográfico, y luego espiritual. Es decir: hasta que hemos llegado a la sabiduría del día de hoy. Saque todo lo histórico y geográfico para que no le confunda ni perturbe la claridad de la revelación. Egipto es, en este caso, la representación del mundo secular, material, natural, es decir: el previo entendimiento del propósito. El desierto es el campo intermedio de la transición, el lugar de la prueba y la manifestación, el biombo que separa un entendimiento de otro. Y Canaán, la tierra prometida, es el lugar donde, – dice -, usted ha llegado, es el entendimiento que usted posee.

Fíjese en el verso 5 detenidamente. Ahí le dice que Dios no está hablando con un pueblo ignorante; está hablando con un pueblo que ha visto la lluvia temprana. Ha visto que Dios siempre llegó a tiempo, que vio como destruyó a los fariseos, a Faraón, de cómo abrió el Mar Rojo, esto es: con gente que no puede dudar de Dios ni de su fidelidad. Con gente a la que se le ha dado más y a la que se le va a exigir más, sin duda.

Esta palabra, LUGAR, que encontramos al final de este verso 5, en hebreo, es la palabra MEGOMAI, y significa algo así como “Condición mental”. Eso quiere decir que usted llegó, con este entendimiento, hasta esta condición, hasta esta posición mental. Cuando se usa en la enseñanza del evangelio las palabras MENTE o MENTAL, hay que tener mucho cuidado porque como precisamente es en este terreno donde Satanás acentúa esos ataques, la Nueva Era lo ha utilizado para desviar gente de la ruta, (Control mental, meditación trascendental, mentalismo) y aún para sacar del camino a los creyentes, (Visualización, lógica humanista, etc.) Pero es en la Biblia donde se nos dice que para conocer la voluntad de Dios, lo que equivale a alinearse con su propósito, y para vestirnos del nuevo hombre creado según Dios en justicia, santidad y verdad, debemos renovarnos en el espíritu de nuestra mente. Y eso es exactamente de lo que estamos hablando: de preparar, construir, labrar y edificar una estructura pensante de la que será la próxima generación.

Ahora bien: le está diciendo que usted llegó a esa condición mental, hasta ese puerto, hasta ese espacio apropiado que hoy posee. Pero, ¿Cómo llegó? Muy sencillo: Atravesando un desierto.

(Cantares 3: 6)= ¿Quién es esta que sube del desierto como columna de humo, sahumada de mirra y de incienso y de todo polvo aromático?

“Esta”, es la iglesia. Incienso habla de fuerza, alabanza y gozo. Es decir: al atravesar el desierto, salimos llenos de fuerza, alabanza y gozo. Pero mirra, habla de mansedumbre y de la manifestación de los frutos. Esto nos muestra que el hecho transitivo de atravesar el desierto produce en nosotros una manifestación de madurez. Pero atravesarlo, pasarlo, superarlo, eh? Hay dos clases de inmaduros: los que no quieren salir de Egipto y los que están en el desierto. Recuerde que en el desierto nunca hubo que cambiarle la cobertura al pueblo. Nunca se cambió de ropas, porque nunca hubo madurez ni crecimiento.

(Deuteronomio 8: 2)= Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.

(Verso 16)= Que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien.

Esto significa que el motivo o la causa por la cual atravesamos este desierto, es porque el tiempo es de Dios y Él decreta que eso nos va a hacer bien al final. ¿Cuántos saben que un decreto de Dios se cumple aunque cientos de hombres fracasen?

(Oseas 3: 16)= En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali.

Acá es juicio concreto, mire: ISHI significa MARIDO y BAALI, SEÑOR. Es decir que durante el desierto conocemos un juez, alguien que posee dominio personal sobre la iglesia, pero al atravesar el desierto salimos con una relación nueva, íntima con Él; de marido. No deja de ser Señor, pero la relación es distinta. Con el marido usted habla, tiene comunión o intimidad. Con un Señor es distinto: Él habla y usted se calla y obedece.

(Deuteronomio 11: 5)= Y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar; y lo que hizo con Datán y Abiram hijos de Eliab hijo de Rubén; como abrió su boca la tierra, y los tragó con sus familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de todo Israel. Más vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho.

(Verso 8)= Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy. (Aquí lo que está diciendo, es: pida lluvia en tiempo de lluvia; el tiempo de Dios es el tiempo recetado por Dios para usted. Porque aquí dice: Guarda el mandamiento que te receto. Es decir: es la receta de Dios, usted tiene que tomarla, le guste o no; tenga que arrugar la nariz o no. La generación o la mentalidad que penetra al siglo veintiuno es aquella que puede probar un gusto más allá del gusto personal y tragárselo. Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos. Cuando el médico le da a usted una receta y usted sabe que esa medicina le va a hacer bien, se toma el medicamento aunque sea apretándose la nariz.)

Pida lluvia en tiempo de lluvia Si está lloviendo, no acampe, mójese. Hay gente que se esconde durante todo el chaparrón, todo el chubasco, y después viene a pedir agua. No reciben cuando se está dando y después reclaman “atención especial”. No hay atenciones especiales en el siglo veintiuno. Y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla. (La implicación es la siguiente: usted no posee nada que antes no haya cruzado. Hay gente que entra en la fe y acampa allí, no la posee. Usted la posee cuando la deja atrás y se mueve con el siguiente mover de Dios.

Salga del lugar hasta donde ha llegado, guarde el mandamiento que se le da para que entre a un nuevo terreno y lo cruce para poseerlo. Es decir: yo entiendo a la fe cuando la utilizo y actualizo mi vida en esa fe. Entonces dejo de hacer énfasis en la fe porque mientras la tenga que enfatizar, la estoy aprendiendo todavía.

Dios tiene un principio muy importante: Dios siempre está en una transición. Él tiene una perspectiva eterna. Ese principio es subterráneo y eterno; nadie, ninguna mentalidad lo cambia. Y tenemos vida eterna para transicionar eternamente. Así que usted nunca llega, porque cuando llega, ya hay otro terreno para cruzar. Sería muy aburrido estar en un mismo lugar toda una eternidad. Estar fortalecidos para entrar y cruzar para poseer, significa que hay obstáculos pero que hay que superarlos.

(Verso 9)= Y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, (Es decir: dos recetas. Ahí están las recetas para fuerza y vidas largas sobre la tierra. Hacer caso a los tiempos de Dios. Es decir que el que no hace caso al tiempo presente de Dios, muere temprano y se va.)

Entonces, para que a usted le sean prolongados los días sobre la tierra, ¿Qué tiene que hacer? Guardar los mandamientos que Él prescribe. Prescripción es receta, sugerencia, mandato clínico, son los tiempos de Dios, los cuales tenemos que entrar y cruzar, indicando que hay más. Porque si todo se terminara allí, ¿Para qué cruzarlos? Cuando usted cruza una propiedad, ya no está en la propiedad. ¡¡La cruzó!! …De la cual juró Jehová a vuestros padres, que había de darlas a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel. Es decir que la transición está caracterizada con el ejemplo natural de entrar a Canaán, que significa la plenitud y madurez para la cosecha de la cual estamos hablando y que identifica este día. Es decir: seguimos confirmando que estas escrituras sí nos pertenecen hoy.

(Verso 10)= La tierra, (Es decir: la estructura pensante, el modo de pensar adonde usted entra, no es igual a la estructura pensante de donde usted viene, por eso tiene que reprogramar su mente para entrar: dicho bíblicamente, renovar su entendimiento. La tierra a la cual entra para tomarla, no es como la tierra de Egipto, de donde habéis salido.

Lo que le está diciendo es que en la tierra para la que Dios lo lleva, no se opera igual que en la tierra de la cual usted proviene. Lo que antes le funcionaba, ahora no funciona. Entonces comienza a explicarle el lugar de donde viene, el lugar en el que usted sembraba su propia semilla, la regaba con su propia latita de agua personal; cuidando su hortaliza, su productividad, su proyecto, su obra. La hortaliza no provee para la sociedad; la hortaliza provee para su casa.

(Verso 11)= la tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo. (Por favor: aprenda a pedir lluvia, porque para el lugar adonde vamos, su latita personal de agua, de unción personal, no sirve de nada. Tiene que llover del cielo para usted, o no habrá producción.)

(Verso 12)= La tierra de la cual Jehová tu Dios cuida, (No usted, eh? ¡Dios la cuida!) …siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.

Dice que el lugar de operación de la iglesia en este siglo veintiuno, no incluye el interés personal. ¡Se acabó la fama individual y la popularidad impactante de los hombres! ¡Las mentalidades egocéntricas no entran a este siglo! Los ministerios que funcionan en la esfera de su propio control no saltan los muros. Esa es la mentalidad hortaliza. Las hortalizas, en la Biblia, nunca representan productividad social, siempre evidencian provecho familiar o personal. ¡El lugar donde usted siembra, usted riega, usted vigila, usted cosecha, usted ora, usted predica, usted hace todo!

Y no se crea que esto tiene que ver con iglesitas pequeñas de cuarenta o cincuenta miembros, eh? Hay congregaciones bien grandotas con esta misma mentalidad. No entienden el espíritu paterno de Dios. No permiten que sus hijos crezcan y se vayan. No caben en este siglo veintiuno. Los ministerios de este siglo son centros de edificación de gente madura que habrá de ir a las naciones. ¡No podemos esperar diez años para hacerlo! ¡En tres años de convertido, usted tiene que crecer, salir y vencer!

Hoy hay demasiados enfoques de progreso personal, limitados a su propio entendimiento. Gente que no sabe más de lo que sabe porque no salta sus propios muros. Por allí puede estar ocurriendo algo importantísimo en su ciudad, pero nadie lo ve porque están demasiado absorbidos por sus proyectos personales. Sólo las congregaciones locales que se lancen más allá de sus propios muros podrán formar parte del plan apostólico. Hay demasiada gente y ministerios estancados en un desierto de agendas personales. No tiene ni idea de la agenda global de Dios. No saben qué es lo que está haciendo Dios ahora, sólo saben lo que hay en su calendario personal.

El problema es que el verso 11 dice que a la tierra para donde vamos, es montes y vegas, es decir que es amplio. Su unción personal no alcanza para regarla. Va a tener que aprender a pedir lluvia del cielo; que le llueva justo en el tiempo en que usted lo necesita. El animal satisfecho de alimento, se queda tranquilo, quieto. En cambio el hambriento escarba, busca y, generalmente, daña provechos personales al escarbar.

Este terreno para donde vamos es productivo de enero a diciembre. Trasciende lluvias tempranas y tardías. Se relaciona con Apocalipsis, un árbol con hojas verdes que durante doce meses alimentan las naciones. El último capítulo de la Biblia.

Es un mover donde la gente opera en una dimensión que está fuera de su alcance. Hay mucha gente que se está alterando porque cada día que pasa siente que puede dominar menos cosas. Estamos en el siglo veintiuno mi hermano; su propio alcance no lo controla. Su7 unción personal no alcanza.

“- ¡Escúchame! ¿Qué estás haciendo? –“ No lo sé… “- ¿Y para qué lo estás haciendo? –“ …No tengo ni la menor idea… “- Pero entonces; ¿Cómo lo vas a controlar? –“ ¡Es que yo no voy a controlar nada! ¡Tiene que llover del cielo!

Todo lo que usted haga, deberá hacerlo en unidad global. Esta unción no cabe en lugares, ni en países, ni mucho menos en denominaciones o determinados ministerios; no es una unción cultural, denominacional o de concilio; ¡Es la unción de Dios!

(Versos 13-14)= Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás su grano, tu vino y tu aceite.

Allí está la receta: amarlo de todo corazón no es adorarlo en el templo, es interactuar con las responsabilidades de la iglesia local siete días a la semana. Una iglesia donde todos sus miembros se involucren y actúen siete días a la semana hace, en meses, lo que otras muy antiguas y tradicionales no han hecho en años. Si todos los creyentes simplemente diezmaran su tiempo, descontando las horas de culto, oración y lectura, cada uno tendría no menos de diez horas por semana para destinarle al reino.

(Verso 15)= Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás. Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos.

Le está diciendo que tenga cuidado con el amor propio, con el orgullo, con el ego. La iglesia que no tiene el enfoque de una comisión, pierde fuerza. Comisión y visión no es lo mismo. Una iglesia que entiende la labor que tiene en la mano y corre impetuosamente a cumplirla, tiene fuerza. En cambio las que no saben lo que están haciendo, no hacen nada; sólo asisten al templo. No tienen nada nuevo para contar. “- Gracias Padre porque hasta aquí me trajiste vivo…-“ ¡Basta! Eso estaba bien en Egipto, pero en la tierra donde vamos, la nueva Canaán, ¡No funciona!

(Verso 18)= Por tanto pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.

Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; para que sean vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.

(Verso 22)= Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él, Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros.

Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.

Usted va a tener entendimiento del perímetro de su herencia. Hay gente que no sabe la zona geográfica que posee. Por eso ministran fuera de su zona de autoridad y pierden la cabeza. De la nueva Canaán también fluirá leche y miel. Sólo que hay un problema: esperemos que esta iglesia del siglo veintiuno entienda que tanto la leche como la miel no fluyen por sí mismas, a ambas hay que ir a extraerlas de sus sitios. Ordeñar la vaca o la cabra, presenta un esfuerzo, un trabajo, una rutina laboral, pero muy bajo riesgo. Trabajar con un panal, en cambio, conlleva un esfuerzo y una rutina menor, pero el riesgo es muchísimo más alto. Nadie le dijo nunca a usted que en Canaán la vida sería color de rosa; lo que se le dijo antes y ahora, es que esa es la tierra que usted heredó y la que le corresponde poseer. No para que lo analice o para que lo piense: ¡¡Para que lo obedezca y lo cumpla!!

(Verso 25)= Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.

Ese es el lugar hacia donde vamos. Un lugar donde el mundo va a tenerle temor y respeto a la iglesia; hoy, como podemos ver, ni la teme ni la respeta.

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Llama, Fuego y Estopa

A través de este mensaje, vamos a tener unos principios que son aplicables tanto para la iglesia corporal, como la iglesia local, su ministerio individual, su familia y su vida personal.

Dios quiere traer en este tiempo una revelación, una fotografía profética de lo que es una iglesia gloriosa en los últimos días. Dios quiere revelar, línea sobre línea, renglón sobre renglón, un poco de aquí, otro poco de allá, qué es el misterio que ha sido escondido y que está siendo revelado por sus apóstoles y profetas.

Dios está unificando su iglesia, y no es una unificación mental, no es una unificación doctrinal; es una unificación en propósito. La unidad del cuerpo de Cristo es basada en la unidad del corazón y no en la unidad de la cabeza.

Jamás seremos iguales. Cada persona es un mundo aparte. Pero cuando se trata de establecer el reino de Dios en la tierra, nuestros mundos se destrozan para unificarnos en un solo propósito para la gloria de Dios.

Esta es la meta de Dios en esta década. Está levantando una iglesia madura, que sea excelente, que tenga prosperidad, que tenga audacia, que sea militante y que tenga una gran pasión por el rey de reyes y su propósito.

¿Cómo alcanzaremos la tierra? Muy sencillo; no hay que hacer tanto esfuerzo en la tierra. Lo que tenemos que hacer es levantar el estandarte de Cristo en todos los reinos que existen. Levantar la excelencia en el drama de la iglesia, levantar la excelencia en las finanzas de la iglesia, levantar la integridad en la cobertura de la iglesia, levantar la excelencia en nuestra vida personal, demostrar la excelencia de Cristo en nuestro trabajo, demostrar la excelencia de Cristo en nuestras escuelas, demostrar que la victoria de Cristo es práctica; funcionaba ayer, funciona hoy, funciona mañana y siempre será mejor que ninguna otra excelencia mundial.

El reino de Dios es más excelente en naturaleza, es más excelente en poder, es más excelente en todo lo que Dios nos ha dado, porque Cristo es la excelencia de Dios.

Vamos a ir al libro de Abdías en la Biblia. Está después del libro de Amós, antes del libro de Jonás; es esa página que quizás usted nunca ha leído en su vida.

Estamos viviendo un tiempo de doble intensidad. Estamos viviendo un tiempo donde, la velocidad con la cual está trabajando el Espíritu, está dejando atrás a muchas personas. Tenemos que entender que Dios calcula la velocidad con la cual se mueve, de acuerdo con el remanente y no con la iglesia.

Siempre que haya un cuerpo de personas que se levante y se mueva con la nube. Él continúa moviéndose. Es tiempo de estar protegidos con la nube. Si usted se queda rezagado, se va a quemar con el sol de la persecución.

Dios está trayendo intensidad espiritual a la iglesia. ¿Cuántos se han sentido un poco incómodos, últimamente, tratando de establecer lo que Dios ha dicho en sus vidas? Eso, significa que el resto no está tratando de hacer nada.

(Abdías 15)= Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza.

Note que, como usted hizo, se hará con usted. Y que su recompensa volverá sobre su cabeza. Es una fotografía de la iglesia en los últimos días. El que recoge la siega, está alcanzando al sembrador. Todo lo que usted siembre en esta era, va a ser cosechado más rápidamente, pero por la otra cara de la moneda, hay menos tiempo para el arrepentimiento. Hay intensidad en el Espíritu. Lo que usted siembre hoy, no va a tener que esperar mil años para cosecharlo, está brotando rápidamente. Pero por la misma manera, del otro lado de la moneda, si usted está en pecado, le queda menos tiempo para arrepentirse. Hay un tiempo de doble intensidad en el Espíritu.

(Amós 9: 13)= He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán.

Note que el que ara, va a alcanzar al segador. Se está acelerando tanto la producción de Dios que, no bien usted siembra, viene otro cosechando lo que usted sembró. Pero del mismo modo, si usted siembra mal, más rápido le viene la recompensa del mal sobre su cabeza.

Pero estando en medio de la transición, es muy fácil no sentir la velocidad con la cual el Espíritu se está moviendo. Estando involucrados en la transición de la iglesia, (TRANSICIÓN significa que las cosas que usted está acostumbrado a hacer, dentro de poco tiempo, ya no las va a poder hacer. Y no se vaya a enojar con nadie; es Dios).

Queremos crecimiento, pero no estamos dispuestos al cambio. Usted es de la época en que su congregación tenía cuarenta miembros y el pastor, al final de cada culto, saludaba puntillosamente a uno por uno a la salida. Hoy son mil quinientos; ¿Me quiere decir cómo podrá hacerlo el pobre hombre? Todo lo que crece, cambia. Por eso Dios está madurando a la iglesia.

(Abdías 17)= Más en el Monte de Sión, (Es decir: la iglesia. En Hebreos 12:22 dice que nos hemos acercado, – tiempo pasado -, al monte de Sión, a la Jerusalén celestial) …habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones. (Note que el requisito fundamental para recuperar posesiones, es santidad)

(Verso 18)= LA casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de Esaú estopa, y los quemarán y los consumirán; ni aún resto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho.

La casa de Jacob, y la casa de José, es la casa de alianza con Dios. Representa pacto con Dios. ¿Pero qué más han hecho estos dos hombres? Uno recibió la bendición o la promesa soberanamente. El otro luchó con Dios para obtenerla.

Estamos viviendo en un tiempo que no importa cómo tenga usted que adherirse a su posesión, no importa el precio que usted tenga que pagar, no importa si usted llega soberanamente o si tiene que pagar un gran precio. La importancia está en que usted consiga la bendición de Dios sí o sí.

La casa de José y la casa de Jacob serán aquel remanente. Alianza. Pacto. Son dos palabras muy importantes en esta década. Alianza, compromiso. El que tiene compromiso, no falla.

La casa de Jacob será fuego, la de José será llama. Significa alianza y pacto. Más la casa de Esaú; significa la carne, el mundo, todo lo que no es remanente. Desde dentro del reino de Dios hasta fuera del reino de Dios. Todo brazo de la carne será cortado y no quedará resto en los últimos días. Porque la casa de Jacob y la casa de José, la va a quemar con el fuego de la revelación.

Por eso Pablo en Corintios nos dice que llegará el día que el fuego revelará la obra de cada uno, y aquello que es hojarasca, (Aquí la palabra es la misma que se usa en ESTOPA, es decir: la casa de Esaú), quedará quemada.

Dios está estremeciendo los reinos del mundo y está estremeciendo la iglesia con gran intensidad en esta hora.

(Amós 9: 8)= He aquí los ojos de Jehová están en contra del reino pecador, (La palabra PECADOR, aquí, proviene de la palabra AMARTIA, que significa “estar mal en cuanto al propósito de Dios”. No se refiere sólo al mundo, también se refiere a aquellos que estando en la iglesia, no andan conforme al propósito de Dios. Se refiere a todo brazo carnal que exista en la tierra; todo aquello que es nacido pero no es engendrado por el Espíritu de Dios.) …y yo lo asolaré de la faz de la tierra; (Vivimos en un tiempo donde la mayoría del cuerpo de Cristo cree que las cosas se van a poner tan malas, que debido a la situación mundial, a Cristo no le queda otra que venir a rescatarnos del problema antes que el mundo nos trague vivos. En la Palabra, nunca vemos al mundo tragándose a los hijos de Dios.) …más no destruiré del todo la casa de Jacob, dice Jehová.

¿Por qué menciona a Jacob? Porque él está estremeciendo los reinos del mundo, pero simultánea y paralelamente, también está estremeciendo el reino de Dios. Resulta que en el mundo hay muchísimos altares que llevan por título: reinos. El hombre, en el mundo, adora el reino de su justicia, adora el reino de su economía, adora el reino de su ideología política, adora el reino del arte, adora el reino de la ciencia; entonces: ¿Qué está pasando en el mundo que todas las naciones están cayendo en recesión? No son sus gobiernos, ¡¡Es Dios!! ¿Qué pasa con tantas congregaciones que, en ese marco recesivo, no pueden sostenerse y se caen? No son sus líderes ni sus pastores, ¡¡¡Es Dios!!! Todo lo que no ande conforme a su Palabra, voluntad y propósito, será estremecido.

 

Aquellos que no confían en Dios y confían en el sistema judicial, cuando descubran que el sistema judicial realmente no protege a nadie, ellos también quedarán desolados porque no tendrán cobertura. Resulta que cuando Dios termine de estremecer los reinos del mundo, el mundo se va a quedar sin altares donde ir a adorar, y no le va a quedar otra alternativa que mirar a la iglesia, y para ese entonces la iglesia ya habrá sido limpiada de todos aquellos que conjuntamente con ellos cayeron, y sólo van a ver una altar blanco, un altar de oro, un altar puro, en el cual pueden venir las riquezas del impío a las manos del justo y la gran siega antes del día de la venida del Señor.

Es Dios quien está estremeciendo la iglesia, es Dios quien está quitándose la tapa al pecado en la iglesia. Hermano: la iglesia no se va en derrota, la iglesia se va gloriosa.

(Amós 9: 9)= Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, (¿Quién estremece la iglesia? Dios. Porque el juicio comienza en la casa de Jehová) …como se zarandea el grano de una criba, y no cae un granito en la tierra.

En otras palabras: toda la cizaña se va a caer, pero el trigo va a permanecer de pie.

Este fuego, no es un fuego que tenemos que temer, a menos que usted sea cizaña. Porque el trigo no se quema, se purifica.

(Verso 10)= A espada morirán todos los pecadores de MI pueblo, que dicen: no se acercará, ni nos alcanzará el mal.

¿De qué espada habla? De la espada de dos filos, el fuego de la revelación.

Está aconteciendo ya; grandes denominaciones están rompiendo sus estructuras. Iglesias que siempre han estado cerradas al mover de Dios, están siendo tan zarandeadas por el Espíritu que ya no hay paz en sus congregaciones. Sistemas mundiales están decayendo y están siendo derrumbados por la oración del creyente. El clamor del creyente y el remanente está levantando un soplo nuevo en todas las naciones, donde las iglesias se están avivando.

No son canciones nuevas, es un nuevo mover de Dios que está levantando un gran ejército que se va a derramar en la calle como la gloria de Dios, va a derramarse en el mundo, al igual que la mar cubre la tierra y de veras que las naciones van a ser benditas en la simiente de Abraham.

En Malaquías 3 dice que va a haber un fuego purificador, que Cristo está sentado en medio del templo, como jabón purificador. En Isaías 4 dice que Él va a lavar la inmundicia de Israel; en hebreos 12:27 dice que una vez más va a estremecer los cielos y la tierra. Nuestro problema intelectual es que siempre estamos hablando de Israel. La iglesia de Dios es el Israel espiritual y a quien Dios está purificando; es a la iglesia de Dios a quien Dios le está lavando la inmundicia, es a la iglesia donde Dios está estremeciendo el piso debajo de nuestros pies, es a la apatía de la iglesia de Dios, para que nos levantemos y hagamos algo con respecto a la problemática mundial.

(Abdías 21)= Y subirán salvadores… (Noten que es plural: salvadores. La palabra SALVADORES significa YASHAH, personas que son amplias y abiertas de corazón. La implicación es que proveen espacio para restauración) …al monte de Sión… Está hablando de ministerios de restauración. …Para juzgar al monte de Esaú; Noten que vamos a juzgar. ¿Y cómo juzgamos? Levantando un ejemplo tan poderoso al mundo que no le quede otra que cambiar. El problema actual de la iglesia es que ataca la situación, pero no provee la alternativa. Si la iglesia le proveyera la alternativa concreta al mundo, el mundo cambiaría inmediatamente su sistema por el sistema de Dios. Pero primero tiene que funcionar; si no funciona, no la quiere; por eso Dios está madurando a la iglesia.

Esto significa, asimismo, que cuando usted adora en el espíritu, todo lo que adora en la carne queda juzgado. Cuando usted adora, verdaderamente en el Espíritu de Dios, los que adoran de otro modo, empiezan a sentirse incómodos.

El que camina en justicia, juzga la injusticia; el que camina en madurez, juzga al inmaduro. Ha llegado el tiempo y la hora en que la ignorancia no es bendecida por Dios. Si usted es inmaduro, es culpa suya. Y Dios no bendice ignorancia cuando ha revelado verdad.

(Hebreos 12: 15)= Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; (16) No sea que haya algún fornicario, o profano, (La palabra PROFANO es irreverencia a Dios; la palabra IRREVERENCIA puede significar muchas cosas: una de ellas, levantarse del banco de su templo y salir por la puerta cuando el Espíritu se está moviendo. En muchos casos, gracias a Dios, este mover coincide con alguna actividad en el púlpito, pero es mi deber decirle que no siempre.) …como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.

Primero: noten que Esaú fue irreverente. Segundo: aquí la Escritura nos compara con la primogenitura de Esaú, queriendo decir: tengan cuidado con vender su primogenitura como hizo Esaú, dando a entender que tenemos primogenitura. Tengan cuidado, no sea que por ser irreverentes, pierdan la primogenitura… Tengan cuidado, no sea que por comida u otra cosa natural, se pierdan el poder espiritual que Dios está levantando.

(Verso 17)= Porque ya sabéis que aún después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.

Estamos en doble intensidad. La nube se está moviendo y usted tiene que buscarla hoy. Después, quizás, usted esté llorando y buscándola, pero ya no la hallará. La nube estará muy lejos y ya no podrá alcanzarla; usted mismo ya estará demasiado lejos. Y entonces será uno de aquellos que siempre ve el mover de Dios, pero que nunca participan del mover de Dios. Siempre sabe lo que está pasando, pero nunca es pionero o protagonista de lo que está pasando.

(Verso 22)= …Sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos.

(Verso 26)= La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: aún una vez y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.

Dice Efesios 3:10 que la multiforme sabiduría de Dios va a ser dada a conocer a los principados y las potestades a través de la iglesia en los últimos días. Y es lo que está pasando en este tiempo, cuando se levantan los salmistas y dicen que el nombre de guerra es Jehová, las potestades tienen que doblar sus rodillas a la milicia espiritual e inclinarse ante el León de Judá.

(Verso 27)= Y esta frase: aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

Las cosas que son hechas, son hechas por el brazo de la carne. Todavía está hablando de la casa de Esaú. El brazo de la carne hace cosas, el brazo de Dios crea cosas. Todo lo que está hecho por el hombre va a caer, especialmente dentro de la iglesia; primeramente la iglesia. Está comparando cosas con reinos.

Dice que todas las cosas serán movidas, pero nosotros hemos recibido un reino. Cosas y reino son el mismo sujeto en este pasaje bíblico. Las cosas que son hechas o los reinos que son establecidos por el brazo del hombre.

(Verso 28)= Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella, sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.

Noten que el reino de Dios es inconmovible, jamás será tragado por el reino de Esaú, ni por la religión, ni por la carne, ni por el pecado, ni por el SIDA, ni por las drogas, ni por el alcohol, ni por la política, ni por las finanzas. No importa la oposición; el reino de Dios es inconmovible.

La palabra REINO es la palabra BASILEIA. Significa: “La influencia del dominio de Dios”. Somos el reino de Dios. El presidente gobierna sobre una nación, el gobernador gobierna sobre una provincia y un rey gobierna sobre un reino. Muchos quieren ir al reino; no se han dado cuenta que el reino es usted. Usted es poder de Dios porque Dios se manifiesta a través de usted. Somos parte del reino de Dios.

Las cosas que van a ser movidas se pueden ver a través de nuestra ventana. Encendemos el televisor y vemos: la Educación se está desintegrando; a veces miramos al mundo y decimos: las cosas se están poniendo tan malas que un día de estos no vamos a poder salir a la calle. Ahora: ¿En quién ha creído usted? La Educación se está desintegrando; las naciones y sus poderes se están desintegrando; no conocen ni quienes son sus enemigos. Cuando una nación no tiene un enemigo común, se desintegra; la gente vive bajo incertidumbre; la Economía desvanece frente a nuestros ojos.

El mundo no está haciéndose cada vez más poderoso, se está desintegrando. El sexo anda confundido; el hombre no sabe si no quiere ser mujer y la mujer no sabe si no quiere ser hombre. Y hay algunos que están en el medio y, como ni la ciencia ni la erudición, – pese al palabrerío -, aciertan a saber cuales son los motivos de esas conductas, lo único que atinan es a crearle un espacio nuevo para no tener que confrontarse con una realidad que no saben como manejar.

Pero no se asuste ni se engañe: esto no se está poniendo cada vez peor; ¡¡¡esto se está poniendo cada vez mejor para la iglesia!! Cuando hay tinieblas en la tierra, allí el que se mueve es el Espíritu de Dios. La religión se está acabando; no se está haciendo más fuerte como muchos suponen. El mundo grita cada vez más fuerte y la iglesia se asusta y huye, dejándole espacios libres. ¡¡¡Nadie se da cuenta que la razón por la cual están gritando cada vez más es porque se están muriendo!!!

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Vigencia de los Mandamientos

En una época donde tanto tratamos de levantar la bandera de la Gracia por sobre la de la ley, – Cosa que, efectivamente, es así y que no está mal, siempre y cuando no la llevemos a extremos peligrosos -, es indispensable recurrir a la Biblia para no equivocarnos, por mejor que sean nuestras intenciones. Así que, prepárese, desempolve su Biblia y sígame con atención, con corazón predispuesto y con entendimiento abierto, más tremenda hambre de Dios y recibirá, – no lo dudo -, palabra de bendición, de edificación, de crecimiento y de poder en Cristo Jesús.

(Éxodo 19: 5-6)= Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. (¿Quiere hacer algo como si estuviera en el templo un día de reunión? Diga fuerte y claro junto conmigo: Toda la Tierra es de Dios.)

Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Bueno, pero eso es antiguo, válido para aquel pueblo de Israel y muy atinado y bueno, pero: ¿Qué puede tener que ver conmigo, hoy?

(1 Pedro 2: 5)= Vosotros también, (Cuidado: le está diciendo a usted que esto ya no es una antigüedad de coleccionistas; que lo que dice Pedro ahora, es para usted, para mí, para nosotros…) …como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Ahora, otra vez, y a modo de declaración, repita conmigo: Los únicos sacrificios aceptables a Dios, hoy, son los espirituales por medio de Jesucristo.

(Apocalipsis 1: 6)= Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su padre; (¿Quién nos hizo reyes y sacerdotes para Dios? Cristo.) A él sea la gloria e imperio por los siglos de los siglos.

Repita y declare una vez más conmigo: Toda la gloria y el imperio es para Cristo, no para ningún ministerio humano.

(Apocalipsis 5: 10)= Y nos has hecho (Esto le cantan los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos al Cordero. ¿Quién es el Cordero?) para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

Lista la introducción. ¿Pertenece esto literalmente a la antigüedad? No. Está escrita para hoy, para ahora. ¿Dice que seremos hechos reyes y sacerdotes? No. Dice que fuimos hechos reyes y sacerdotes. Y dice, finalmente, que reinaremos sobre la tierra. ¿Cuándo, en la eternidad, quizás? No puede ser, porque la eternidad está en los cielos, y aquí dice que es sobre la tierra. Y la tierra es esta, aquí y ahora. ¿Y cómo podrá ser esto? Sígame con atención, con hambre espiritual, con fe y con deseos de beber agua de vida, y lo va a poder ver con sus propios ojos, sin necesidad que yo, minúsculo canal de Dios, tenga participación ni influencia alguna.

Éxodo 20: 1)= Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, (Es como decir: que te saqué del mundo) …de casa de servidumbre, (En el mundo eras esclavo).

(Verso 3)= No tendrás dioses ajenos delante de mí.

MANDAMIENTO NÚMERO UNO: EL CARÁCTER DE DIOS DEMANDA LEALTAD

“¡Pero es que yo dejé de adorar dioses falsos e imágenes cuando me convertí!” Amén. Pero… ¿Eso es todo? HOMBRE: ¿Nunca puso usted su trabajo, su empresa, su pasión deportiva, su automóvil, su bienestar económico, sus diversiones o sus entretenimientos, (Aún los más sanos), y hasta su propio ministerio por delante de Dios mismo? MUJER: ¿Nunca ha puesto usted su casa, la limpieza, la educación de los hijos, sus hijos mismos, las recetas de cocina, la telenovela, su aspecto físico y hasta su relación sentimental si es usted soltera, por delante de Dios? Examine, entonces y ahora, el significado de la palabra ÍDOLO a la luz de la Biblia. Dioses ajenos…

(Verso 4)= No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.

MANDAMIENTO NÚMERO DOS: EL CARÁCTER DE DIOS NOS IMPONE CORTAR LIGADURAS DE FAMILIA

Sí, ya sé que usted no puede ser responsable de las actitudes pecaminosas o idólatras de padres, abuelos, bisabuelos o tatarabuelos. Dios no le está diciendo que lo sea. Él le previene, eso sí, que debe usted cortar en el nombre de Jesús toda atadura emocional o espiritual con su familia y, en Cristo, declararse libre. Esto no quiere decir que deje usted de amarlos y respetarlos; todo lo contrario. Esto quiere decir que en total libertad de esas ligaduras, es como mejor puede usted interceder por ellos y tener éxito. De ese modo, lo que evitará es que Él visite esa maldad antigua y a usted le roce por rebote generacional.

(Verso 6)= Y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

La misericordia de Dios se manifiesta para con los que le aman y guardan, (No dice que cumplen estrictamente, ya que eso es imposible para el hombre natural), dice que GUARDAN sus mandamientos. Guardar es tener presente, no olvidar, no soslayar, no despreciar, es atesorar, respetar, reverenciar y, fundamentalmente, es tener en claro que ese decálogo está puesto precisamente para que no pueda usted hacerse el distraído y querer argumentar que “no sabía”.

(Verso 7)= No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

MANDAMIENTO NÚMERO TRES: NUNCA JURE USTED POR DIOS. JAMÁS SERÁ INOCENTE RESPECTO A ESE JURAMENTO.

No importa si alguna supuesta o aparente formalidad o frivolidad mundana le incentiva a usted a jurar por Dios. Eso no le garantizará inocencia en el día del juicio. Dios habló y decretó. Dios no transgredí nunca sus propias leyes. Dios es un Dios de justicia. Que su sí sea sí, y su no sea no. Todo lo demás, dice Mateo 5, de mal procede. ¿Está claro? Muy pocos tienen en claro, llevados por el fragor y la perversidad del sistema, de la importancia espiritual y el compromiso trascendente que conlleva un juramento.

(Verso 8)= Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

Si la Biblia fuera un mero libro de historia, guardar el sábado (Que es la traducción de “reposo”), sería correcto. Pero si la Biblia es,  – como creemos y como la misma Biblia dice que es -, un compendio antiguo de relatos literales, que encierra por revelación principios espirituales total y absolutamente vigentes, la interpretación es muy otra, muy diferente y lo puede tocar de cerca a usted. Por afanado que esté usted en las cosas de este mundo y de este sistema, jamás logrará verdadera comunión con Dios si no le reserva un tiempo total, exclusivo, personal y privado.

MANDAMIENTO NÚMERO CUATRO: RESERVAR UN TIEMPO EXCLUSIVO PARA DIOS

(Verso 12)= Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Dios te da.

¿Qué es honrar? Es respetar, cuidar, proteger, amar, obedecer y tener en alta estima a sus padres. Atención con esto: se lo merezcan, – según su juicio -, o no se lo merezcan. El amor Ágape de Dios se manifiesta por el desinterés y la no necesidad de reciprocidad. Si Dios brindara su amor sólo a los que se lo merecen o a los que le aman de igual modo, Dios no podría amar a hombre alguno. Juan 3:16 dice que tanto amó Dios al mundo, no dice a sus hijos, a la iglesia, a los líderes, a los que ofrendan mucho, a los que hacen buenas obras; dice AL MUNDO. Le pregunto: ¿Merece el mundo que usted conoce, el amor limpio, santo y puro de Dios? ES obvio y claro que no. Mírese ahora en el espejo de sus actos actuales o pasados: ¿Se lo merecía usted? Él no le cobró honorario alguno por amarlo; no ose cobrar usted para hacerlo con otros.

MANDAMIENTO NÚMERO CINCO: AMAR CON AMOR DE DIOS ALARGARÁ SUS DÍAS. Y EN LA TIERRA, NO EN LA ETERNIDAD. EN LA ETERNIDAD NO HABRÁ DÍAS.

(Verso 13)= No matarás.

¡Es tan corto, preciso y contundente este mandamiento! Parecería, a simple lectura, que no ofrece el más mínimo espacio para comentarlo. Porque ningún creyente, por “cajoneado” que ande, podría matar, no? Pero sin embargo, piense un poco: organizaciones supuestamente cristianas a favor de la pena de muerte, el aborto… “¡Pero hermano! ¡Una mujer cristiana jamás se haría un aborto!” De acuerdo, pero primero convengamos: abortar es matar, no es así? ¿Nunca hemos visto como, por distintas razones, que van desde los intereses, celos, envidias o algo por el estilo, hay iglesias que no han vacilado en abortar ministerios bendecidos y ungidos? Eso, también es matar. No físicamente, (La carne es secundaria en el evangelio), sino espiritualmente, que es mucho peor, ya que fabrica congregaciones que tienen nombre de que viven, pero que en realidad están muertas. O quizás la mataron.

MANDAMIENTO NÚMERO SEIS: SI DIOS TIENE UN COMPROMISO CON LA VIDA, YO TAMBIÉN LO TENGO.

(Verso 14)= No cometerás adulterio.

Durante mucho tiempo los creyentes hemos sido extremadamente simplistas. El adulterio, tal nosotros lo incorporamos a nuestra razón, tiene epicentro en el hombre o la mujer que mantiene relaciones sexuales con alguien que no es su esposo o esposa. Pero… ¿Eso es todo? No creo, porque el significado de la palabra adulterar implica todo aquello legal que se suplante por algo ilegal. Decirse hijo de Dios y tener algún tipo de relación con cosas de Satanás, es adulterio. Es decir: El adulterio comprende todo tipo de infidelidad.

MANDAMIENTO NÚMERO SIETE: SER FIEL.

(Verso 15)= No hurtarás.

Muy bien: aquí me salvé. A este sí que lo cumplo, ¡Jé! Sí, lo cumple… Digo, pregunto, inquiero: ¿Jamás se ha llevado usted un lápiz de su oficina de trabajo, porque total había muchos y andaban todos tirados por allí, aparentemente si  dueño? ¿Un bulón del taller donde usted trabaja, una pinza? Un elemento pequeño del comercio en el que usted trabaja, total ellos no lo necesitan y a usted le hace falta? ¿Nunca, hermano comerciante, pesó rápido el fiambre o la carne y le cobró algunos gramos de más a los clientes? ¿Nunca se quedó con un vuelto de dinero haciendo como que se olvidó? ¿Nunca se dio cuenta que le estaban dando dinero de más pero no dijo nada y se hizo el distraído? ¿Nunca diezmó menos de lo pactado utilizando algún argumento financiero de esos con que las empresa suelen timar al Fisco? Entonces usted dice: ah, en esta me salvo, yo no robo. ¡Hummmm…!

MANDAMIENTO NÚMERO OCHO: VIVIR LEGÍTIMAMENTE PASE LO QUE PASE.

(Verso 16)= No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Uno de los mayores problemas que vive el mundo secular hoy día es la falta de veracidad por parte de sus hombres y de sus prestigiosas instituciones. Eso ha determinado una natural reacción de desconfianza que no sólo no ayuda, sino que sirve de tropiezo. Ese es el mundo.

Ahora; ¿Dónde está parada en este tiempo la iglesia del Señor? Es total y absolutamente veraz y confiable como es propósito y voluntad de Dios?

MANDAMIENTO NÚMERO NUEVE: SER CONFIABLES Y VERACES.

(Verso 17)= No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni cosa alguna de su prójimo.

Aquí hay que puntualizar y poner el acento en algo: ¿Qué es la codicia? Con esa particular forma que los hombres tenemos para entender a nuestra manera las cosas, muchas veces interpretamos mal y entendemos peor porque no escudriñamos ni profundizamos. Ya sea por incapacidad, ignorancia o comodidad, nos quedamos con lo que nos parece que es, en lugar de quedarnos con lo que verdaderamente es. Si usted toma un diccionario, le dirá que CODICIA es deseo, lujuria, y a partir de eso, muchos estuvimos creyendo que codiciar era desear algo equivocado. En realidad, codiciar es desear sacarle a otro algo que tiene y que a nosotros nos gusta. La codicia es, en efecto, parienta cercana de la envidia y la competencia, pero no son sinónimos.

MANDAMIENTO NÚMERO DIEZ: DAR GRACIAS POR LO QUE TENEMOS Y BENDECIR LO QUE TIENEN LOS DEMÁS.

Ahora bien: no es mi intención analizar teológicamente las profundidades de la ley, porque esto era la ley. No tengo ni formación, ni autoridad, ni dirección del Espíritu para hacerlo.

Apenas intento rescatar algunos principios espirituales encerrados en la Escritura literal, aún donde habla de la ley. “- ¡Pero hermano…! ¡La ley ya no existe…! ¡Ahora vivimos en la Gracia…! –“Es cierto. Pero la ley, – Quiero que sepa -, no fue derogada ni abolida. Cristo es el filtro, si es que me permite utilizar este ejemplo, que lo salva a usted de la muerte por estar debajo de la ley, y en Él tiene salida a través de la Gracia. ¿Está usted en este día, realmente, en Cristo Jesús? No tema. “¡Es que yo soy miembro de esa iglesia desde hace más de veinte años y…!” Yo no le estoy preguntando por su antigüedad evangélica; le estoy preguntando si usted está EN Cristo Jesús. “-¡Y bueno! ¡Es lo mismo! –“ No. No es lo mismo. “- ¡Pero sí, hermano! ¡Los que están en la iglesia, es porque están en Cristo! -· ¿Está seguro? ¿Todos?  “- Y… se supone que todos, no? –“ Voy a decirle algo: si todos los que están agrupados en una congregación son realmente del Señor, Dios mintió. ¿Qué? Sí. Dios mintió. Porque Él dijo que convivirían juntos el trigo y la cizaña. Cristo mismo fue lo suficientemente claro al respecto.

(Mateo 5: 17)= No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

Punto primero: Jesús la tenía re-clara; sus discípulos no tanto.

Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Vale aquí aclarar un aspecto gramatical para ayudar a entender la expresión. La jota, tanto griega como hebrea, llamada YOD, era la más pequeña de las letras, en tanto que la tilde, era una pequeñísima marca que se usaba para distinguir algunas letras hebreas. Por eso cuando se dice que en la Biblia son dignas de escudriñar hasta las comas y los puntos porque NADA ha sido puedo porque sí, se sabe lo que se dice.

(Verso 19)= De manera que cualquiera (Cualquiera, eh?) …que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; (Aquí no le está diciendo que quien quebrante a sabiendas un mandamiento por pequeño que parezca, no entrará al reino. Dice que será llamado “pequeño” EN el reino. No quedará afuera, sólo será “pequeño”). Más cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

Hasta aquí podríamos estar tranquilos, desentendidos e indiferentes ante la ley; eso si no fuera por lo que Jesús agrega en el verso 20:

Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, (Es decir: si no se toma de la mano del Señor y sigue en los rudimentos justicieros de la religión humana) …No entraréis al reino de los cielos.

¡Epa! Aquí sí que lo dijo, eh? Esto es bastante serio. Tan serio como no olvidar que, si bien somos redimidos por Cristo, el ministerio de Jesús cumplió la ley. Nosotros, por nosotros, jamás podríamos, pero en Él estamos completos. Él cumplió la ley, no la abolió, que quede claro. Una verdad es insoslayable. Los que intentan vivir y justificarse por la ley, están bajo maldición, pero los que son indiferentes y apáticos ante ella como si no existiera, tampoco llegan demasiado lejos en el reino.

Es indispensable la fe. La fe no tiene límites. Hasta donde usted cree, Dios obra. Ni más allá ni más acá.

No podemos conformarnos con algo bueno. Sólo debemos conformarnos con lo mejor. Alguien dijo que el peor enemigo de lo peor, no es lo mejor; es lo bueno. Olvidamos que somos hijos del rey y los hijos del rey no deben aspirar a lo bueno, sino a lo mejor. La gloria postrera siempre será superior y mejor que la gloria primera, aunque la gloria primera nos parezca extraordinaria.

¿Es usted un hijo de Dios? Amén. “- Mire hermano… Me gusta y me parece bien todo lo que dice para toda esta gente que está llegando ahora a la iglesia… Pero yo no tengo esos problemas, entiende? Prácticamente nací en la iglesia… Soy hijo de creyentes… Mi abuelito fundó la iglesia donde hoy concurro… Mi padre fue pastor allí…-“ Está bien. Gloria a Dios por eso y el Señor lo bendiga ricamente. Pero déjeme que le diga una sola cosa en el final de este estudio: Dios no tiene nietos; tiene hijos. ¿Entiende?

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Las Cosas Profundas de Dios

Hay un aspecto en la vida de los cristianos que, pese a parecerse en lo conceptual, sin embargo tienen aristas totalmente diferentes y hasta opuestas. Es la distancia que va desde su carácter a su calidad de vida. Esa diferencia se deja claramente en evidencia para quien desee comprobarla, en las páginas de todo el contexto del Nuevo Testamento. Y es a partir de esto, precisamente, que se puede aseverar que es posible una mejora ostensible en ese carácter, como quiera que éste sea, y también de la calidad de vida cotidiana. Sin embargo, para que los creyentes podamos acceder a estas mejoras tan sustanciales, es menester que reunamos, por lo menos, un mínimo de requisitos, que no tienen que ver con reglas o estatutos humanos, sino con la genuina y auténtica Palabra de Dios.

Hay algo que el apóstol Pablo ha dejado escrito que sirve como punto de partida para este trabajo, y es una definición sumamente clara y precisa que divide en tres grupos perfectamente establecidos a toda la familia humana: Primero: El Hombre Natural, que es el hombre no regenerado, esto es: el que no ha sido aún cambiado en sus profundas estructuras por la presencia y poder del Espíritu Santo. Segundo: El Hombre Carnal, que es aquel que es Niño en Cristo, y que anda como Hombre Natural. Tercero: El Hombre Espiritual, que es el que ha podido encarnar la Palabra de Andar en el Espíritu, y ha dado origen a innumerables trabajos orales y escritos realizados por innumerables hombres y mujeres de Dios.

Pablo clasifica estos grupos en conformidad con su capacidad para comprender y recibir la Palabra de Dios, es decir: las cosas que nos han sido reveladas por el Espíritu. Desde el punto de vista del nuevo nacimiento y de la vida de poder y bendición, los hombres son vitalmente diferentes el uno del otro; pero su clasificación se manifiesta por la actitud que ellos asumen ante las cosas reveladas de Dios. Es tan claro que, decirlo así con simpleza, puede sonar muy duro y hasta ofender a más de un cristiano sincero, pero lamentablemente y conforme al sentido genuino de la Palabra, es así: Mientras que vivir una vida de permanente y continua revelación sobrenatural implica un tremendo riesgo por la participación satánica existente, no aceptarla de ninguna manera y limitarse a ver sólo lo que la Biblia muestra en su superficie, implica nada menos que no andar en el Espíritu y hacerlo en lo intelectual, en lo emotivo y lo racional, que es como decir: en la carne.

Y esa clasificación tan concreta de Pablo se puede ver con claridad, en todo el contexto que va desde 1 Corintios 2:9 hasta el capítulo 3:4. El pasaje que podríamos tomar como principal, dice así: Más, según está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, y que jamás entraron en pensamiento humano, que con las cosas grandes que Dios ha preparado para los que le aman –, Pero a nosotros nos las ha revelado Dios por medio de su Espíritu.

Note usted que se establece aquí una distinción entre los conocimientos generales del saber humano que se perciben por medio de la vista, el oído, o el corazón (Que es la facultad de razonar), y los que se dice nos han sido revelados por su Espíritu. Aquí se hace referencia únicamente a la revelación divina que se encuentra en las Sagradas Escrituras, la cual es una revelación ilimitada, conforme lo afirma el mismo pasaje enseguida: Porque si el Espíritu (Que es quien revela) escudriña todas las cosas, y aún las cosas profundas de Dios.

Los hombres se clasifican según su capacidad para comprender y recibir Las cosas profundas de Dios. Sin ayuda el hombre no puede entrar en Las cosas profundas de Dios. Pues, ¿Quién de los hombres conoce las cosas de un hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así también las cosas de Dios nadie las conoce, sino el Espíritu de Dios (Quien sí las conoce). Un hombre puede entrar libremente sin ayuda en las cosas de sus semejantes debido Al espíritu del hombre que está en él. Pero no puede salir de su propia esfera, es decir, no puede conocer por experiencias las cosas del mundo inferior de los animales, ni mucho menos puede entrar en una esfera superior para conocer experimentalmente las cosas de Dios. Aunque el hombre, por sí mismo, no conoce las cosas de Dios, el Espíritu las conoce, y el hombre puede relacionarse de tal manera con el Espíritu, que también puede llegar a conocerlas.

El pasaje continúa diciendo: Pero nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios; para que conozcamos las cosas (Las cosas profundas de Dios que “ojo no vio ni oído oyó, etc.) que nos han sido dadas gratuitamente por Dios. Nosotros, (Es decir, los que somos salvos, sin excluir a ninguno), hemos recibido el Espíritu que es de Dios. Aquí vemos que en nosotros hay una potencialidad muy grande. Estando tan vitalmente relacionados con el Espíritu de Dios, ya que lo tenemos en nosotros, es posible, a consecuencia de este hecho, llegar a conocer Las cosas que nos han sido dadas gratuitamente por Dios. Nunca podríamos conocerlas por nosotros mismos: el Espíritu las conoce. El mora en nosotros, y nos las revela.

Esta revelación divina se nos transmite en Palabras que el Espíritu Santo enseña, como el apóstol dice a continuación: Las cuales cosas también hablamos, no con palabras que enseña la sabiduría humana, sino que enseña el Espíritu Santo, explicando las cosas espirituales con palabras espirituales. El libro de Dios es un Libro de Palabras y las mismas palabras que dan a entender la sabiduría humana, son utilizadas para dar a entender las cosas que Ojo no vio, ni oído oyó, y que jamás entraron en pensamiento humano. Sin embargo, el hombre no puede entender estas Cosas profundas de Dios sin ayuda, y aunque estén expresadas en términos muy conocidos al hombre, sólo las entiende a medida que le son reveladas por el Espíritu. De igual manera, al llegar a conocer las cosas reveladas, el progreso se hace solamente cuando lo espiritual se explica con lo espiritual. Las cosas espirituales tienen que ser comunicadas por medios espirituales. Aparte del Espíritu no puede haber comprensión espiritual.

Definiendo al Hombre Natural

La Palabra dice: Pero el hombre natural no percibe las cosas (Las cosas reveladas o profundas) del Espíritu de Dios; porque le son insensatez; ni las puede conocer, por cuanto se disciernen espiritualmente. En este pasaje no se culpa al hombre natural por su incapacidad. Es sencillamente una declaración acertada que manifiesta las limitaciones que él tiene. Asimismo, el pasaje revela también la causa por la cual el hombre natural tiene dichas limitaciones. Los versículos anteriores acaban de decirnos que la revelación es por el Espíritu. Por consiguiente, resulta que el “hombre natural” es completamente incapaz para entender las cosas reveladas, porque no ha recibido al Espíritu que es de Dios. Ha recibido solamente el espíritu del hombre que está en él. Aunque puede leer las palabras con sabiduría humana, no puede recibir el significado espiritual de ellas, porque la revelación le es insensatez. No puede recibirla ni conocerla.

Dos versículos del ‘primer capítulo, (El 18 y el 23) han señalado una parte de la revelación divina que se presenta al “hombre natural” como “locura”: Porque la doctrina de la cruz es insensatez a los que perecen: pero a nosotros que somos salvos, es el poder de Dios. Más nosotros predicamos un Mesías crucificado, tropezadero para los judíos, y para los gentiles insensatez. En las palabras Predicamos un Mesías crucificado, se incluye mucho más que el sólo hecho histórico de la muerte de Cristo. Es la manifestación divina de la redención por medio de la gracia y encierra todas las relaciones eternas que son realizadas por ella.

Los principios morales y muchas de las enseñanzas religiosas de la Biblia están al alcance de la capacidad del “hombre natural”. De estas fuentes puede predicar con elocuencia; pero desgraciadamente ni aún sabe que existen Las cosas profundas de Dios.

Se declara que aún Satanás tiene, en sus sistemas que simulan la verdad, Cosas profundas que revelar, tal como se lee en Apocalipsis2:24, y también se habla de Enseñanzas de demonios, conforme a lo que Pablo le dice a Timoteo en su primera carta 4:1-2, las cuales por otra parte no las reciben ciertamente los verdaderos hijos de Dios, porque está escrito en Juan 10:5: Pero al extraño no seguirán, sino antes huirán de él: por no conocen la voz de los extraños. Pero las cosas profundas de Satanás se adaptan de una manera extraordinaria al cegado “hombre natural” y por lo tanto, las recibe. Cada secta falsa es una evidencia que establece la veracidad de esta observación.

El hombre no salvo, por religioso y por instruido que sea en toda la sabiduría humana, es ciego en cuanto al evangelio, y si tiene que formular un credo doctrinal, naturalmente formulará una “teología nueva” desarrollada de tal manera que el verdadero significado de la cruz y su correspondiente revelación de Las cosas profundas de Dios serán pasados por alto. La muerte de Cristo como sacrificio expiatorio por el pecado, le es “locura”. Sus mismas limitaciones como “hombre natural” exigen que así sea. La sabiduría humana no puede ayudarle, porque el mundo por medio de su sabiduría no conocía a Dios. En cambio, las ilimitadas Cosas profundas de Dios se otorgan “gratuitamente” a la persona que ha recibido El Espíritu que es de Dios.

El verdadero hijo de Dios puede, por lo tanto, ser enseñado en la revelación divina, puesto que ha recibido al Espíritu. Se puede añadir que la mente que ha sido educada le ayudará en una forma positiva para la obtención de los conocimientos divinos. Pero sin la presencia del Maestro residente en nosotros, de nada sirve la educación para conocer el significado espiritual de las cosas reveladas de Dios.

La suposición errónea de que las opiniones de un hombre instruido sobre cosas espirituales son de mucho mérito a causa de su sabiduría humana ha causado mucho mal. El “hombre natural” con toda su erudición y su sinceridad no hallará más que “locura” en las cosas que son reveladas por el Espíritu. El conocimiento de la ciencia no puede sustituirse por la presencia y la ayuda del Espíritu de Dios. Sin el Espíritu no puede haber regeneración del alma, sin la cual Las cosas profundas de Dios son incomprensibles. Cuando un maestro no regenerado rechaza abiertamente las doctrinas fundamentales respecto a la salvación, dichas doctrinas serán despreciadas y rechazadas por sus alumnos. Esta es la gran equivocación que cometen muchos de los que, en nuestros días, estudian en los colegios y universidades bajo la dirección de profesores incrédulos.

Con demasiada frecuencia se cree que el profesor o pastor que es erudito en algún ramo o algunos de los ramos del conocimiento humano es igualmente capacitado para discernir las cosas espirituales en virtud de los conocimientos científicos que posee. Pero no es así. Una persona no regenerada, (¿Y quién da más pruebas de que no ha sido regenerado que aquel que niega el fundamento y la realidad del nuevo fundamento?) siempre será incapaz para recibir y conocer las verdades más sencillas de la revelación.

Dios no es una realidad para el hombre natural. No hay Dios en todos sus pensamientos. Por lo tanto el hombre no salvo está afligido y agobiado por librarse de lo sobrenatural. La infundada teoría de la evolución es su mejor respuesta al problema del origen del universo. En cambio, para el hombre regenerado Dios es real y encuentra satisfacción y descanso en la confianza de que Dios es el Creador y Señor de todo.

La capacidad para recibir y conocer las cosas de Dios no se adquiere en las escuelas, porque hay muchos sin letras que la tienen, mientras que hay muchos bien instruidos que no la tienen. Es una capacidad engendrada por el Espíritu Santo que reside en el corazón. Por tanto, el Espíritu ha sido dado a los salvos para que ellos puedan conocer las cosas de Dios que le son dadas gratuitamente. Sin embargo, hay algunos cristianos que su desarrollo es limitado a causa  de su carnalidad. Ellos son incapaces de recibir el manjar sólido debido a su carnalidad más bien que a su ignorancia.

La Palabra divina no clasifica a los no salvos, porque todos son llamados “hombres naturales”. Pero entre los salvos hay dos clases, y según el pasaje bajo nuestra consideración, el “hombre espiritual” se menciona antes que el “hombre carnal”; de ese modo se contrasta con el hombre no salvo. Tal contraste conviene hacerlo porque el hombre espiritual es el ideal divino. El hombre espiritual es el cristiano normal, no “espiritualista” o “espiritualoide”,  como por allí se les sigue llamando. Pero sí que hay aún cristianos carnales, y es necesario considerarlos para evitar errores de suma gravedad.

La Realidad del Hombre Carnal.

El apóstol Pablo continúa en el capítulo tres con la descripción del hombre “carnal”. Quiero citar seguidamente los primeros cuatro versículos: Y yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os alimenté con leche, no con manjar sólido; porque no erais capaces de ello; y ni aún todavía sois capaces; porque sois todavía carnales: pues mientras haya entre vosotros celos y contiendas, ¿No sois carnales, andando según el uso de los hombres? Pues cuando uno dice: Yo soy de Pablo; y otro: Yo soy de Apolos; ¿No sois como hombres mundanos?

Así es, que algunos cristianos se llaman “carnales” porque sólo pueden recibir la leche de la Palabra, en contraste con el manjar sólido; se entregan a los celos, a contiendas y a divisiones, y andan como hombres no regenerados, mientras que el verdadero hijo de Dios debiera andar Según el Espíritu. Aunque son salvos, los cristianos carnales andan Conforme al uso de este siglo. Siglo, le recuerdo, es Cosmos, equivalente a Sistema. Son carnales porque son, como se lee en Romanos 7:14, Dominados por la carne. En Romanos 8:5-7 encontramos una descripción muy distinta. En este pasaje se describe a un individuo En la carne, y por tanto no salvo; en cambio, el cristiano carnal, no está “en la carne” pero tiene a “la carne” en él. Vosotros empero no estáis en la carne, sino el espíritu, si es así que el Espíritu de Dios habita en vosotros. Más si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él, es lo que se puede leer en Romanos 8:9.

El hombre “carnal”, es decir: El Niño en Cristo, no es capaz de las cosas profundas de Dios. Él no es más que un niño; pero aún eso, es importante notar, es una altura de posición y realidad con la que no se puede comparar la incapacidad total del “hombre natural”. El hombre “carnal”, debido a que está tan poco ocupado del verdadero manjar espiritual, se rinde a la envidia y a las contiendas, que producen divisiones entre los mismos creyentes. Aquí no se hace referencia al hecho superficial de las divisiones externas o de distintas organizaciones. Se refiere a la envidia y a la contienda las cuales trabajan para romper la preciosa comunión y amor de los santos. Puede ser que las distintas organizaciones tienden muchas veces a causar diferencias de categoría entre los creyentes, pero no es necesariamente así.

El pecado indicado aquí es el del creyente que sigue los guías humanos. Este pecado no sería curado aunque todas las organizaciones religiosas pudieran ser barridas instantáneamente de la tierra, o reunidas en una. En la iglesia de Corinto estaban los “Pablistas”, los “Cefistas”, los “Apolistas” y los “Cristianos”. Todavía no eran organizaciones rivales, pero eran divisiones dentro de la iglesia causadas por la envidia y la contienda. La historia revela que tales divisiones terminan como organizaciones rivales. El hecho de la división no era más que la manifestación exterior del pecado que estaba más hondo, el de las vidas carnales sin amor. Para un cristiano gloriarse en el sectarismo es El habla de un niño, y revela la más seria falta del verdadero amor cristiano que debiera fluir para todos los santos. Cuando los creyentes tengan amor el uno para el otro, las divisiones y su consiguiente ofensa desaparecerán.

Pero el cristiano “carnal” se caracteriza también por su andar al mismo nivel del andar del “hombre natural”. Dice la Palabra: ¿No sois carnales, andando según el uso de los hombres? Los propósitos y los afectos del hombre carnal están centrados en la misma esfera no espiritual del “hombre natural”. En contraste con ese proceder de la carne, leemos: Digo, pues: Andad según el Espíritu, y no cumpliréis los deseos de la carne. Esta, mi amigo, es la verdadera espiritualidad, sin extremismos, exageraciones ni restricciones.

La Existencia del Hombre Espiritual.

La segunda clasificación de los creyentes en este pasaje es la del hombre espiritual. Un creyente es hombre espiritual cuando pasa la prueba referida y demuestra que tiene capacidad para recibir y conocer la revelación divina. El hombre espiritual lo discierne todo.

El orden progresivo del contexto entero es muy evidente:

Primero: la revelación divina, ha sido dada. Dicha revelación concierne a las cosas Que ojo no vio, ni oído oyó, y que jamás entraron en pensamiento humano. Estas cosas, dice la Biblia y yo lo creo, son reveladas por el Espíritu.

Segundo: la revelación es de Las cosas profundas de Dios, que ningún hombre puede conocer por sí mismo. No obstante, el Espíritu las conoce.

Tercero: los creyentes han recibido al Espíritu quien conoce todas estas cosas, para que ellos también puedan conocer Las cosas profundas de Dios.

Cuarto: la sabiduría divina está escondida en las mismas palabras del Libro de Dios; pero el contenido espiritual de estas palabras se entiende solamente a medida que uno sea capaz para explicar las cosas espirituales con la interpretación, el idioma y los códigos utilizados en el ámbito espiritual, esto es: con las espirituales. He podido ser testigo de la tremenda y triste intención de intentar explicar las cosas del Espíritu merced a los conocimientos intelectuales. No hay nada más deplorable que alguien predicado sobre el Espíritu Santo sin la unción del Espíritu Santo.

Quinto: El “hombre natural” no puede recibir las cosas del Espíritu de Dios, porque le son insensatez, ni las puede comprender, porque se disciernen únicamente por el Espíritu, y él no ha recibido al Espíritu que es de Dios. Aunque parezca terrible (Y lo es) hay personas que concurren a un templo, a una congregación, y están en estas condiciones. Y lo peor del caso, es que no son siempre gente que no se involucra en ninguna actividad. En muchos casos se trata de gente con cargos, funciones y ministerios de importancia.

Sexto: El cristiano carnal es nacido de nuevo y el Espíritu reside en él; pero su carnalidad impide la plenitud del ministerio del Espíritu. En el despertamiento que se vivió en Argentina en 1992, muchos pastores fueron tocados por la maravillosa unción del Espíritu y en sus congregaciones ocurrían cosas tremendas e inexplicables aún para muchos de ellos mismos. Se apropiaron inmediatamente de ese poder, pero no entendieron que debían caminar exclusivamente en y por el Espíritu. Ministraban con poder, señales y maravillas, pero seguían conduciendo la iglesia en función de la politiquería religiosa tradicional. Al poco tiempo la unción los abandonó, pero ellos no lo aceptaron y hoy, en muchos sitios, se siguen intentando esas señales y maravillas a partir de los esfuerzos carnales. Esto, desde ya, es altamente peligroso. Lo sobrenatural no es solamente patrimonio de Dios.

Séptimo: El hombre espiritual discierne todas las cosas. No hay ninguna limitación para él en lo que toca a las cosas de Dios. Puede recibir libremente la revelación divina y se gloría en ella. También, puede entrar, como cualquier otro, en las materias que son comunes a la sabiduría humana. Discierne todas las cosas; sin embargo, él mismo no es discernido ni entendido por nadie. ¿Cómo pudiera ser de otro modo siendo que él tiene La mente de Cristo?

Hay dos grandes cambios espirituales que los seres humanos pueden experimentar: el cambio del “hombre natural” al hombre salvo, y el cambio del “hombre carnal” al hombre espiritual. Aquel se efectúa por el poder divino cuando hay fe verdadera en Cristo; éste se realiza cuando hay un ajuste verdadero al Espíritu. Experimentalmente puede ser que la persona que se salva por medio de la fe en Cristo se entregue al mismo tiempo sin reserva a Dios, y empiece de una vez una vida de rendimiento completo.

Indudablemente eso sucede con mucha frecuencia. De esta manera sucedió en la experiencia de Saulo de Tarso que podemos ver en Hechos 9:4-6. Así que hubo reconocido a Jesús como su Señor y Salvador, dijo también: Señor: ¿Qué quieres que yo haga? No hay evidencia alguna de que jamás se hubiese cambiado de esta actitud de rendimiento a Cristo. No obstante, debemos recordar que muchos cristianos son carnales, a los cuales la Palabra de Dios enseña claramente cuáles son los pasos que tiene que dar para que lleguen a ser espirituales. Entonces se hace posible el cambio del estado carnal al estado espiritual.

El hombre espiritual es el ideal divino en la vida y en el ministerio, en el poder con Dios y con los hombres, en comunión ininterrumpida y en bendición. Tendremos que seguir en ayuno y oración en búsqueda de las realidades juntamente con las condiciones reveladas por medio de las cuales dicho ideal pueda ser realizado.

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Ofrenda Tu Barca

Todos nacemos, inexorablemente, con un hambre o con un deseo de tener éxito en la vida. ¿Por qué? Porque nacemos en una sociedad rodeada de necesidades. Una sociedad que está hambrienta de abundancia, de prosperidad, de salud, de justicia, de paz, de trabajo, de armonía, de bendición: en suma: una sociedad caída delante de la presencia de Dios. Una sociedad secular, que significa “vivir al margen de Dios”.

Ese es el subconsciente del hombre, que un día estaba en el huerto de Dios, lleno de toda la gloria de Dios, disfrutando de la abundancia de Dios, pero por darle la espalda a Dios, el hombre entró en su peor crisis: una crisis existencial, espiritual, moral, de propósito y de destino. Ahora le toca vivir fuera del plan de Dios.

Por eso los gobiernos, ya sean capitalistas, marxistas, socialistas, conservadores, totalitaristas, de extrema izquierda, de extrema derecha, los de centro, dicen en sus discursos que tratan de regresarle al hombre la autoestima, el éxito, la prosperidad, el paraíso perdido. Pero ninguno de estos sistemas humanos lo puede hacer. Porque son sistemas en el que el hombre ha querido gobernar al hombre y gobernar el planeta, sin dejarse gobernar por Dios. Y Génesis nos muestra que así como el planeta fue diseñado para ser gobernado por el hombre, así también el hombre fue diseñado para ser gobernado por Dios.

¿Qué es el éxito según los hombres? Fama, dinero, poder. Podemos sumarle otras cosas, pero en estas tres, se afirma la base. Ahora bien: si la fama, el dinero y el poder son sinónimos de una vida de éxito, ¿Por qué será que la mayoría de los famosos, los adinerados, los poderosos, acuden a brujos, tarotistas, adivinos, orientalistas y otras expresiones ocultistas por el estilo? Porque cada uno de ellos sabe que hay áreas de su vida que, pese a la fama, el dinero o el poder que tienen, no tiene sosiego, gratificación ni paz.

Vamos a tomar un pasaje del capítulo 5 del evangelio de Lucas. Allí es donde habla de la pesca milagrosa. ¿Qué hay allí? Gente enferma, triste, acongojada, pero, esencialmente, gente frustrada. Los pescadores mismos que han estado trabajando toa la noche y no han pescado nada, el pueblo… ¿Por qué está el pueblo allí? El fondo histórico, aquí, dice que Roma gobernaba e imperaba en Israel. Había desempleo, deudas, guerrilla, desestabilizad social, económica y política. En ese contexto aparece Jesús con un mensaje de fe, un mensaje para el enfermo, esperanza para el pobre, respuesta para el rico, liberación para el endemoniado, respuesta para el ama de casa, para el muchacho joven. El reino de Dios está aquí para cambiar su vida derrotada en una vida abundante.

(Lucas 5: 1)= Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.

 

Primer principio: una vida basada en la Palabra de Dios. Porque dice la Biblia, aquí, que la gente tenía muchas necesidades, – igual que ahora -, pero que sin embargo se agolpaba para oír la Palabra de Dios.

Cuando Jesucristo hace su aparición, había una casta sacerdotal dominada por los fariseos, los saduceos y unos políticos religiosos llamados herodianos. Había otro extremo llamados escenios, que vivían en las cuevas de Cumram, en el Mar Muerto. La religión institucionalizada era la oficial para dar la Palabra de Dios. Pero a lo largo de los años los rabinos habían construido una estructura de interpretaciones, normas, estatutos y reglamentos, a las que Cristo, según Marcos 7, llama La Tradición de los Ancianos. Llegó un momento en que la gente estaba más basada en religión y tradición que en la Palabra de Dios.

En Mateo 4, cuando Cristo es desafiado por Satanás, dice que No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. El término usado para traducir como PALABRA, en este caso, es RHEMA. En otros pasajes se usa la otra terminología conocida: LOGOS. Ahora: ¿Qué es una y qué cosa implica la otra?

El LOGOS, es la Palabra de Dios escrita; es la Palabra de Dios estructurada; es el conocimiento generalizado de la palabra de Dios. Pero la RHEMA es la Palabra en un tiempo específico, para un lugar específico, para una circunstancia específica. La Biblia dice que es usada como un puñal, cuando dice: Tomad la espada del Espíritu, que es la rhema, (Porque ahí traduce RHEMA a PALABRA, en Efesios 6:17) es: tomad la porción específica, en un tiempo específico y aplicada sobre circunstancias específicas. Es pararse sobre el territorio que Dios te ha dado y defenderlo con esa porción de la Palabra de Dios.

¿Usted conoce el maní? Es un cartucho de cáscara no comestible, dentro del cual suele haber dos, tres y hasta cuatro semillas llamadas maníes que sí son comestibles. ¿Conoce el plátano o banana? Es un también muy rico fruto, comestible, de color blanco, poseedor de vitales elementos para la nutrición del cuerpo como el potasio, por ejemplo. También tiene una cáscara de color amarillo verdoso, no comestible y, por ende, sin propiedad vitamínica alguna. Pero la cáscara protege al fruto; el LOGOS protege la RHEMA. Eso sí; a la hora de comer, por favor, cómase el fruto, no la cáscara.

Hay mucha gente que está espiritualmente raquítica porque ha confeccionado su vida nada más que en la estructura teológica. El doctor Luís Tobar, con un seminario de cuatro años de teología aprobado con las mejores calificaciones; con un posterior post-grado de dos años; y por si eso fuera poco, el agregado de un doctorado en divinidad obtenido en la Universidad de orlando, Florida, en los Estados Unidos, dijo en una ocasión con la mayor soltura: “- ¡Esto es pura cáscara! –“ La palabra que lo alimenta a usted todos los días y la palabra que va a activar el poder y la unción de Dios en su vida, es la palabra RHEMA. Viviré y no moriré, dice la Biblia.

Ahora bien; ¿Cómo podemos nosotros recibir la RHEMA de Dios? Primero, leyendo la Palabra de Dios. En la creación del hombre, Dios sopló en su nariz aliento de vida. RUASH es allí la palabra hebrea. Significa “soplo de vida”. En el griego es PNEUMA, que se traduce como “inspiración”. Muy bien: La Biblia dice que toda la Escritura fue inspirada por Dios. La Palabra beneficia al espíritu, al alma y al cuerpo. La Palabra tiene vida y poder en sí misma. El primer principio para vivir una vida de victoria es basar mi vida en la Palabra de Dios. La gente compra una Biblia, lee una Biblia, cree en una Biblia y predica una Biblia. ¡Pero por allí no sabe cómo esgrimir una Biblia como elemento de defensa o de ataque en su batalla con el diablo!

(Salmo 126: 5-6)= Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

 

La preciosa semilla es la Palabra de Dios. Volverá a venir con regocijo a sus gavillas; después de su cumplimiento; Nunca regresará vacía, frustrada o fracasada. Hará lo que Dios quiere que haga: hoy, mañana, pasado, el mes que viene, el año que viene o el siglo que viene, ¡Pero lo hará!

 

Usted tiene que sembrar esa semilla. Usted tiene que sembrar la Palabra. ¿Adónde? En la tierra de mi espíritu. ¿Sabe qué es lo que nos sucede a muchos de nosotros? Nos ocurre que, cuando vienen las deudas, los problemas económicos, los problemas familiares, los problemas de salud, de ataques, de aflicciones o tristezas, nos falta algo esencial: Capacidad de Respuesta.

 

(Génesis 1: 1-2)= en el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

 

La tierra estaba: desordenada, vacía y en tinieblas. El Espíritu de Dios, (es decir: el Espíritu Santo), ya estaba, pero no hacía nada, sólo se movía; ni ordenaba la tierra, ni la llenaba, ni la iluminaba: sólo se movía. ¿Por qué? Usted es el templo del Espíritu Santo; y sin embargo, en usted hay desorden, a veces. Puede estar vacío y hasta en tinieblas. En ese caso, la pregunta que normalmente nos formulamos, es: ¿Por qué no hace nada el Espíritu Santo? Simple: Porque el Espíritu Santo no hace nada por sí mismo. Él se mueve y actúa en la palabra de Dios.

 

(Génesis 1: 3)= Y dijo Dios: sea la luz, y fue la luz.

 

Este es el principio de toda la Creación: Dios dice y el Espíritu de Dios hace. Palabra y ejecución de la Palabra. Toma la espada del Espíritu que es la palabra. ¿De quién es la espada? Del Espíritu. ¿Sabe usted cuál es el problema de muchos creyentes? Que cuando el Espíritu profundiza en sus vidas tratando de ordenar los desórdenes, alumbrar las tinieblas, no lo puede hacer; sólo se mueve, ¿Sabe por qué? Porque no encuentra palabra en su espíritu.

El que no comprende la parábola del sembrador, no comprende la Biblia. La parábola del sembrador es la llave que abre la puerta a la revelación de Dios. La Biblia dice en Marcos que los discípulos no entendieron la parábola y Cristo les dice: A los de afuera, por parábolas; pero a ustedes se les revela el misterio. Y más adelante Jesús dice: Si no entendéis esta parábola, ¿Cómo podéis entender las otras?

 

La parábola es la clave porque allí se dibuja el gráfico de una vida. Dice la Biblia que el problema no está en el sembrador; el sembrador funcionó bien. El problema tampoco estaba en la semilla. El problema está en mí, en la tierra.

Sembremos. Pregunto: ¿Sembraría usted en un terreno que está endurecido como un camino? No, ¿Verdad? Tendría primeramente que romperlo con un arado. Cuando comienza a romper la tierra, descubre que tiene piedras. Entonces, ¿Qué hace? Comienza a sacar las piedras. Entonces se va a sembrar a otro lado y descubre que está lleno de espinas y de cardos. ¿Siembra allí? No. Primero tendrá que arrancar, podar, sacar y quemar todo eso.

¿Y después que hará? Porque todavía no ha sembrado. Comienza a alinear todo. Le echa fertilizante y adecua todo. 1)= Para recibir la Palabra de Dios, primero tiene que sensibilizarse.- 2)= Tiene que arrancar las piedras que hay en su corazón: dudas, odios, amarguras, chismes, mentiras, engaños, hipocresías.- 3)= Tiene que quemar las espinas que hay en su vida. ¿Qué es la espina? En Génesis 3:17-18 dice Dios a Adán: La tierra será maldita por tu causa, espinos y cardos te producirá. La espina es afán, angustia, darle prioridad a otras cosas por sobre la Palabra de Dios. Por ejemplo: el caso de las hermanas Marta y María, recuerda?

La palabra PISTI es la palabra FE. En el pensamiento griego es: estar parado o sentado sobre un fundamento seguro. No existe fe en la fe. Su fe necesita un piso. Su fe necesita un fundamento. A dios no lo va a mover su llanto, ni sus lágrimas, ni sus quejas, ni sus lamentos; a Dios lo mueve la Palabra fundamentada en su fe en lo que Él ha dicho. Un modelo: En el nombre de Jesús: tú dices en tu palabra que eres mi pastor y nada me faltará; tú dices que no has visto descendencia de los justos desamparada.

 

Tengo que leer la Palabra de Dios; tengo que pensar la Palabra de Dios; tengo que meditar la Palabra de Dios; tengo que practicar, creer y activar la Palabra de Dios. ¡No está en la Biblia de adorno! Hay que declarar la Palabra de Dios; Meditarás ese libro de día y de noche; lo pondrás en tu boca al acostarte, al levantarte. Lo repetirás a tus hijos. Entonces harás prosperar tus caminos y todo te saldrá bien.

 

¿Adónde están sus raíces, en sus problemas o en la palabra de Dios? Si la gente realmente escudriñara, comiera, desayunara, almorzara, merendara, cenara, meditara, soñara y hasta regurgitara Palabra, desaparecerían inmediatamente la Consejería Pastoral o las Clínicas de Sanidad Interior. ¡No serían necesarias! Los pastores podrían dedicarse a, – precisamente -, leer y estudiar más la Palabra. ¡Ahora sus ovejas casi no le dejan tiempo para eso! Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.

 

Usted conoce, climáticamente, las cuatro estaciones. Todos y todo le dice que en otoño, a los árboles se les caen las hojas y que, después del crudo invierno, cuando llega la primavera, esas hojas son reemplazadas por otras. Pero este árbol es diferente. Mi Biblia dice que las hojas de este árbol NO CAEN porque está plantado junto a corrientes de aguas. Mi empresa no cae, mi trabajo no cae; mi matrimonio no cae; mi salud no cae; mis finanzas no caen; porque mis raíces están en corrientes de aguas, en la palabra de Dios. La última palabra no la tienen ni el presidente de su país, ni su ministro de economía, ni el presidente de los Estados Unidos de América, ni el de Rusia ni el de Cuba. ¡La última palabra la tiene Dios!

Una vida basada en la Palabra de Dios, indiscutiblemente y a la vista de todo el planeta, es una vida indestructible, fructífera, poderosa y creativa.

(Lucas 5: 2)= Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes.

 

Otro principio para tener en cuenta se encuentra aquí: la red representa nuestra vida. Usted tiene que lavar su red cada mañana. Ahora mismo puede hacerlo. Tiene que sacar de esa red todo lo que no sea pez, todo lo que no sea fruto, todo lo que pueda estorbar para la pesca. En apariencia, las redes de pesca son siempre fuertes, sólidas, bien tejidas, pero: ¿Cuántos saben que si las revisamos diariamente siempre encontraremos una cuerda gastada, un nudo flojo, un cuadro agrandado, otra cuerda a punto de cortarse? Lave y revise cuidadosamente sus redes, tal como lo hacían aquellos pescadores, todos los días de su vida; antes de cada salida. ¿Cómo está su red, hoy? ¿Tiene agujeros por donde puedan escaparse los frutos? Porque podemos tener mucha bendición, bendición y bendición, pero: ¿No habrá agujeros demasiado grandes en esa red que dejen escapar esas bendiciones?

(Lucas 5: 3)= Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.

 

Aquí tenemos otro principio: la manifestación del señorío de Cristo. ¿De quién era la barca? De Simón Pedro. La Biblia no dice si Cristo le pidió permiso o no a Pedro para subir y darle directivas. Lo que sí queda claro es que Pedro, en un momento determinado, tuvo una opción muy clara: o lo echaba a puntapiés a Jesús de la que era su barca, diciéndole: “¡Oye! ¡Este barco es mío y a mí nadie viene a darme órdenes!”, o aceptaba esa autoridad y se sometía a ella. Pedro tomó su decisión y todo el resto de su vida quedó marcada por esa decisión. ¿Qué decisión ha tomado usted? Dios no quiere solamente multitudes en la iglesia; Dios quiere real calidad de vida.

Este es el gran secreto de la prosperidad espiritual. Pedro tenía un solo capital: su barca. La invirtió en Cristo. ¿Está usted dispuesto a hacer lo mismo?

¿Alguien prestó atención, alguna vez, al hecho que Cristo, antes de la multiplicación de los peces y los panes, tuvo que quitarle a ese joven los cinco peces y dos panes que eran todo lo que él tenía para comer? Ahora se diría: ¡Lo que hizo ese Jesús fue una verdadera injusticia social! ¡Jesús se aprovechó bárbaramente de un pobre! Sin embargo, pregúntese: ¿Cuál fue el resultado? ¡Toda la humanidad fue bendecida por ese acto! Cambie su mapa.

(Lucas 5: 4)= Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: bogad mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.

 

Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red.

 

Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.

 

Bogue usted mar adentro. Los peces grandes, el mejor fruto, está mar adentro, donde mayor es el fruto, pero también mayor es el riesgo. El peor riesgo de un cristiano, es no arriesgar.

 

Usted tiene dos opciones ente cada problema: lo material, lo natural, lo humano, lo químico, lo físico, lo científico. Yo estuve pescando allí, no hay nada. O la Palabra de Dios. En Cristo va a ser diferente. La decisión, otra vez, es suya.

Último principio: Dios no quiere su barco vacío. Dios quiere su barco lleno. Pero, ¿Para qué? Para que usted lo comparta con otros. Compartir es la vivencia de la vida cristiana.

Pedro dijo: ¡Eh! ¡El barco se me hunde! ¡Vengan que voy a compartir lo que tengo! ¡Esto es mucho para mí solo! ¡No puedo ser egoísta porque esto no es mérito mío, es gracias a Él!!!

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A Ellos por Parábolas

Somos personas religiosas. Somos personas lo suficientemente religiosas como para asumir que Jesús hablaba en parábolas, creerlo y hasta enseñar el por qué, qué, naturalmente, extraemos de los pasajes textuales donde lo dice. Ahora bien; entenderlo, ya es otra cosa. Y darnos cuenta que hoy por hoy anda mucha gente de Dios hablando en parábolas con aquella misma vieja intención, que sólo entiendan los que tienen oídos para oír y que no sepan de qué se trata quienes no lo tienen. Lo estamos viendo, pero como sucede a la vuelta de nuestra calle, nos parece mucho menos empírico que lo que está escrito en la Biblia. No le hace, es lo mismo. Y usted y yo estamos siendo parte de eso. ¿Recuerda usted la historia?

(Mateo 13: 1)= Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.

Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas.

(Verso 10)= Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

Jesús llevaba tiempo predicando, cuando de repente cambió su estilo de llevar la Palabra y comenzó a predicar deliberadamente por medio de parábolas. Hubo un cambio en su prédica y comenzó a tratar con las multitudes. Hubo un cambio en la forma, en el método.

La parábola del Sembrador, por ejemplo, dice que si la Palabra no produce lo que tiene que producir, es porque su corazón no está bien con Dios. Ese es el tema central de esa parábola. Es como la tierra: si un terreno no produce, el problema está en el terreno, no en la semilla.

Cristo no está simplificando las cosas al predicar por parábolas. Él no las inventó; las parábolas siempre existieron; no era algo nuevo del tiempo de Jesús. Dios siempre habla por parábolas.

(Verso 34)= Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba.

La parábola no es profunda; es profundísima. Si no aplica usted su mente, no puede verla. Recuerde esto: nuestro llamado, es a madurar gente.

Y vemos que Cristo, deliberadamente, cambia la aplicación de su palabra. La palabra PARÁBOLA, significa: “Una comparación”, “Poner al lado de”; es un proverbio. En Hebreos 9:9, dice que Lo cual es símbolo para el tiempo presente. Ahí vemos cuando todo el edificio del tabernáculo era una parábola. Nadie puede entender lo que Dios quiere decir a través de una palabra, si no puede discernir la alegoría que la sustenta, la metáfora de la idea o principio que proyecta, no a la interpretación literal de la letra conforme a tiempos, condiciones sociales, políticas y económicas. Nada de malo hay en estudiar esto también, pero aquí no está la revelación.

A veces enfatizamos más el significado literal de las cosas que la verdad que proyectan. Cuando la verdad que proyecta es la palabra y el significado literal sólo el recipiente para traer la palabra.

Cuando Dios dice: Sara tuvo dos hijos, lo importante no son los hijos de Abraham, sino el tipo diferente de acercamiento a Dios que sus hijos representan. El mensaje de Dios eran dos pactos; el resto era letra. Era la articulación para llegar a la Palabra.

Hay gente que lee la Biblia y nunca llega a tocar la Palabra de Dios. Antes de que hubiese un libro, la Palabra existía. No se confunda. No me reduzca a Dios a un libro, por favor. Antes que hubiera un libro, Dios es.

La Biblia es un pedazo de tecnología para alcanzar la Palabra. Si yo le pregunto, en el final de este artículo, qué ha dicho Dios a través de este trabajo, usted no me va a repetir versículo por versículo, ni tampoco palabra por palabra lo que aquí he escrito. Si realmente lo ha leído con diligencia y la atención con que se deben tomar las cosas del reino, usted me va a concretar en una sola frase: “Dios dijo Tal cosa.” Bueno; esa es la Palabra.

Todo lo demás es la caparazón que encierra, trae o protege la Palabra. El problema es que la gente, a veces no madura, porque la tenemos hasta la coronilla de caparazón. Por eso es que dice que la letra mata y el Espíritu vivifica. La Palabra es un espíritu y, si usted lo toca al menos una vez en su vida, cambia para siempre. El hecho de que la gente no cambie, es que no ha tocado la Palabra. Apenas la ha recitado. O rezado, que es como decir: declamado.

Es imposible tocar a Dios y no cambiar. Ahora: a la Biblia se la lee hasta un borracho. Se la memoriza y hasta se la predica en cualquier esquina si usted lo deja o se lo permite. ¡Pero sigue siendo un borracho! Hay gente, allí afuera, que se sabe el libro de memoria. Que a lo mejor intentaron acercarse a través de una iglesia religiosa; se cansaron, fueron a parar al mundo y hoy andan en toda la parranda. Pero se conocen el libro de memoria. El problema es que tuvieron un contacto con la religión, no con Dios. ¿Se entiende? Bueno; ahora vamos a ver de dónde saca Cristo las parábolas. Preste atención.

(1 Reyes 4: 29)= Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar.

Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios.

Aún fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hernán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor.

Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco.

También disertó sobre los árboles desde el cendro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, y sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces.

Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría.

Salomón, un hombre sabio, produce proverbios. Y para que prestemos mucha atención, tantos confundidos que andamos a veces buscando sabiduría y profundidad donde el mundo nos dice que existe, ¿Cuántas veces nos hemos quedado boquiabiertos por lo profundo de los dichos chinos, japoneses u orientales de cualquier lugar geográfico? Bueno; dice Dios que Salomón era más sabio y más profundo que todos los orientales: ¡Y lo tenemos en la Biblia! La misma Biblia que este profundo mundo ridiculiza como cuentos para niños o historietas para viejecitas.

Lo que pasa es que no leemos conforme a la intención de lo escrito. Estuvimos años tratando que nuestras imágenes se ajustaran a lo que dice Proverbios 31, cuando lo que dice Proverbios 31 está relacionado con la iglesia, no con su esposa.

Porque es más profundo que la superficie. Y le digo por qué, ahora: el resultado de la sabiduría, es la habilidad de hablar en proverbios. Poder de articular y de codificar principios eternos y dividirlos para atesorarlos y aplicarlos en lo terrenal. Cómo extraer la ley del Espíritu y aplicarla en una situación terrenal.

Cuando usted lee un proverbio, quiera o no, tiene que hacer trabajar su mente. El proverbio está diseñado para obligarlo a usted a hacer trabajar su mente. No puede leer un proverbio como quien lee una revista de historietas, esas que ahora llamamos “comics”.

La idea del proverbio es superar su habilidad de alimentarse en la vida por medio de la madurez mental. Como cuando en la escuela le enseñaron álgebra, aunque todos sabían que usted nunca iba a ser ingeniero. Memorizar la historia, no es darle importancia tremenda a la fecha del cumpleaños de cada uno de los próceres de su país; la idea es capacitar su mente para desarrollar memoria.

Para eso está diseñado el proverbio. Una nueva cultura se puso en marcha y se desarrolló en Israel cuando Salomón fue rey. El pueblo de Dios era conocido como el pueblo más entendido de la tierra. Ahora vamos a ver qué nos dice Proverbios sobre qué son los Proverbios.

(Proverbios 25: 2)= Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo.

Es menester que usted se de cuenta que a Dios le trae gloria encubrir un asunto, pero que al rey, a los reyes, (Nosotros somos reyes, recuerda?) le trae honra descubrirlo. Es decir: la búsqueda de lo que Dios esconde es lo que nos trae honra a nuestra vida. No porque usted lo encontró, sino por lo que desarrolló buscándolo.

Es como cuando atravesamos un problema en la vida. A Dios no le da gloria ni a usted le da honra estar metido en un problema tremendo. La gloria de Dios y su honra vienen a raíz de la madurez que produce en usted vivir, luchar y salir de esa situación. Lo que Dios está buscando es tener en la tierra a gente superior. El mundo está convencido que la gente que se mete en la iglesia es gente que no tiene victoria en la sociedad. No me asombra que el mundo piense eso, me asombra, sí, que lo piense la iglesia.

(Proverbios 1: 1)= Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples y a los jóvenes inteligencia y cordura.

Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo, para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

A los insensatos no les gustan los mensajes profundos. Los predicadores bajan la profundidad para que la gente entienda. La gente tiene que subir. Muchos de nosotros tenemos el libro de Proverbios como devocional; es lindo, tiene justo treinta y un días, uno por cada capítulo. Otros lo memorizamos porque suenan lindos para agregarlos a cualquier escrito. Muy pocos los disciernen. 

Están diseñados para darle a usted una explicación de las cosas. Es decir: si se aplica a entender el proverbio, aunque nunca haya tenido sabiduría, la va a obtener. El leer los proverbios nos da la habilidad de poseer sabiduría. Estamos convencidos que a la gente sencilla hay que darles mensajes sencillos. El problema es que si hace eso, ellos jamás estarán en condiciones de tener un mensaje propio. Es la diferencia entre dar un pescado o enseñar a pescar.

La parábola, apela a aquellos que están inclinados a la sabiduría. Requiere una actividad mental, distinta, superior. David, salmista, también requería sabiduría. Cuando Natán vino y le dijo su parábola de las manzanas podridas en el saco roto, sin fondo, David entendió la parábola, la interpretó correctamente y juzgó, pero no pudo ver que hablaba de sí mismo.

Igual que hoy la iglesia entiende los mensajes, se larga a predicarlos, pero no entiende que el mensaje hablaba de ella. Muchos siguen a Jesús, pero no sirven a Dios. Están, – como se dice en estos tiempos -, conectados a ministerios, pero no a Dios.

La falta de simplicidad o de sencillez en un mensaje, ayuda al pueblo a desarrollar la mentalidad necesaria para encontrar la soberana vocación. Las parábolas no eran algo nuevo cuando Jesús comienza a predicar usándolas.

(Ezequiel 24: 3)= Y habla por parábola a la casa rebelde, y diles: …

(Verso 18)= Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue mandado.

Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que haces? Es decir: ¿No nos vas a enseñar qué es lo que significa el mensaje? No es de hoy; es de siempre. Pero Dios no cambió el método. Si este de las parábolas no hubiera funcionado, Cristo hubiera usado uno mejor, no cree?

(Ezequiel 20: 49)= Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! Ellos dicen de mí: ¿No profiere éste parábolas?  Esto significa: ¿Por qué no eres más simple, no ves que no te entendemos? Quiero que vea usted que, cuando Jesús decide hablar en parábolas, no es que Él se inventó una terminología nueva. Es el estilo de Dios para madurar su gente.

(Isaías 6: 9)= Y dijo: anda, y di a este pueblo: oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, más no comprendáis.

Aquí vemos que Dios no quiere que ellos sean sanos. Él lo repite en Marcos 13. Allí Jesús contesta lo mismo: De oído oiréis y no entenderéis; viendo veréis y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado. Note que el problema es el corazón del pueblo. Y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

A mí me confundió muchísimo durante largo tiempo este pasaje. Yo me preguntaba y le preguntaba: ¿Pero cómo? ¿No viniste a eso, Señor? ¿No viniste a salvar gente? ¡Esto parece contradictorio! ¿No viniste a sanar gente? ¿Cómo les explico esto a los incrédulos?

Fíjese que a ellos no se les daba a entender; sin embargo, a los discípulos, se le dieron los misterios del reino. Yo pensaba que él venía a sanar, pero hay un aspecto de la mentalidad apostólica, donde a través del ministerio de la palabra, actualmente, lo que está trayendo es juicio a los corazones rebeldes.

Este ministerio va a permitir encontrar, localizar y definir a todos aquellos que verdaderamente están siguiendo a Dios, versus aquellos que sólo vienen esperando recibir algo de Dios. Tiene que haber una separación entre los que persiguen el propósito de Dios y los que buscan un lugar que les posibilite tener sus necesidades cumplidas y satisfechas.

Él dice que esta gente tenía un corazón pesado, pero sin embargo no faltaban a un solo culto; en cada actividad de la iglesia estaban presentes. Donde quiera que iba Jesús, allí estaban ellos. Donde quiera que él iba, las multitudes lo seguían. Pero no había cambio.

Parecería ser como que Jesús hubiera sido un poco malo cuando dijo eso. Pero usted tiene que entender que él está tratando – y lo dice -, con un grupo de corazones rebeldes que estaban comprometidos con ministerios, no con él. Él dijo: “A esta gente no me da la gana de que oigan y sean sanos”.

Hubo un tiempo en que Jesús ministró a multitudes, pero después empezó a predicar en parábolas. La iglesia ha venido haciendo lo mismo, dejando de lado a los que vienen sólo por los peces y los panes.

(Marcos 4: 10)= Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.

Y les dijo: a vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; más a los que están fuera, por parábolas todas las cosas.

Oiga: quiero que entienda muy bien que los que estaban afuera, no eran desconocidos. Eran los que permanentemente estaban en todas las reuniones, que llegaban y se ubicaban en lugares preestablecidos, lugares que prácticamente les pertenecían por derecho adquirido; que pasaban al frente en cada llamado, que iban a recibir oración en cada ministración; ¡Que incluso recibían señales, milagros y sanidades! Eran lo que hoy llamaríamos: La Membresía.

Vamos a llegar al día en que vamos a tener que tomar una decisión: si seguiremos insistiendo con todo lo que no es relativo al propósito de Dios; reuniones sociales, actividades periféricas, luchas por trascender en la comunidad secular, o si definitivamente seguiremos a Dios. Se nos pega el sentimiento, – que no es malo, pero que sólo es sentimiento -, de querer ayudar a tanta gente, que al final y por causa de eso, se nos atrasa el propósito. Porque eso nace de un corazón lleno de nobleza, pero lo que no siempre entendemos es que la verdadera nobleza nos está demandando madurar la gente y eso es lo que germina en el corazón de Dios.

Dios quiere madurar a su gente, revelarle la verdad a los que están con Él y cancelársela a los que no quieren establecerlo. Por eso dice que no le arroje, – y que usted tampoco lo haga -, perlas a los cerdos. Fíjese que los que realmente querían aplicar la Palabra, se quedaban y le preguntaban, le rogaban que les explicara la parábola. Y Él se las explicaba.

(Marcos 7: 13)= Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

Y llamando así a toda la multitud, les dijo: oídme todos, y entended; nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. Si alguno tiene oídos para oír, oiga.

Fíjese cómo le hablaba a la multitud: si tienes oído, escucha; si no lo tienes, pues chau, a otra cosa. Este es el Señor ministrando la Palabra. Tenemos que ir elevando el nivel de nuestra palabra hasta que desarrollemos una mentalidad adecuada y útil en las manos de Dios.

(Verso 32)= Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.

Y tomándole aparte de la gente, – aquí la palabra es MULTITUD -, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: efata, es decir: sé abierto.

Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien.

Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban. Y en gran manera se maravillaban.

¿Por qué supone usted que separó al muchacho para sanarlo? ¿Usted se dio cuenta que cuando Jesús quería hacer algo de esa naturaleza, sacaba a la persona de la multitud? ¿Recuerda que también cerraba la puerta detrás de los que tocaban la flauta y se metía solo a resucitar al muerto o a sanar al enfermo? Simple. Porque en la multitud, había una atmósfera que creaba una configuración, una estructura que era diferente.

La separación del laico y el ministro fue cosa de hombre, no de dios. Él quería un reino de sacerdotes. Él no quería un laico y un ministro. Esa es una de las doctrinas que, en Apocalipsis 2, Dios dice que no le gusta. Los nicolaítas crearon este asunto.

Dios no quería dos niveles en la iglesia. Dios quería que su reino tuviera un nivel y el mundo otro. Y que fuéramos sacerdotes a las naciones, no sacerdotes a la iglesia.

Hemos reducido el plan de Dios a armar toda una estructura para ministrar a nuestra gente, en lugar de nuestra gente ministrar a las naciones. Y nos vemos obligados porque, obviamente, tenemos dos niveles. Uno que está inclinado a la sabiduría y otro que anda siempre detrás buscando los peces.

Jesús habló en parábolas, precisamente, para poder definir a quien se le podía y a quien no se le podía depositar los ministerios del reino. Hay cosas que decir que a veces no se pueden decir por causa de los niveles. Entonces se atrasa el propósito.

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Multitud no es Victoria

Siempre decimos que si a Dios se le antoja, puede usar en su favor hasta las piedras; y es verdad. Pero tan verdad como que por norma, Dios no puede usar a todo el mundo, a menos que llegue a cierto nivel.

Dios sólo llamó y conformó ministerios para madurar gente. Usted puede tener una iglesia con dos mil miembros, es más; puede salvar a toda su ciudad y hasta toda su provincia o estado, pero así y todo, nunca va a terminar con el mandato. Porque el fin es madurar al pueblo. Cuidado: Es posible madurar gente sin doctrina. La prueba está en que tenemos mucha gente religiosa e inmadura y mucha gente que no conoce a Dios y que sin embargo sí es madura.

A veces, traducimos como ministerio al simple hecho de transmitir doctrinas y dogmas. El trabajo del ministro, (Y le recuerdo que TODOS somos ministros competentes, según Dios) es madurar a una persona. Eso es discipular. Por allí nos da pena predicar profundamente porque muchos no entienden. Entonces “alivianamos” el mensaje. Lo que Dios quiere es exactamente lo contrario: que usted crezca. Una cosa es la iglesia y otra cosa es el montón refugiado dentro de un templo. Fuimos llamados a madurar, no a entretener.

(Lucas 18: 35)= Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego que estaba sentado junto al camino mendigando; y al oír la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello.

La gente, cuando oye algún alboroto, inmediatamente se pregunta: ¿Qué está pasando allí? Mucha gente junta, atrae mucha gente. No necesariamente con propósito, pero la atrae. Conclusión: tener multitudes es bueno, pero no significa necesariamente tener propósito definido.

Una iglesia, en la que pasan un par de cosas impactantes, crece sola. Sin campañas, promoción ni trabajo. Aunque esté en error. Porque la mucha gente atrae a más gente. Examínese; si usted llega a una ciudad que no conoce, ve una iglesia con veinte miembros y otra donde hay más de mil y no cabe un alfiler; ¿A cuál se supone que entra usted? Ya tengo la respuesta, entonces ahora le pregunto: Si esa del ejemplo es una ciudad que usted no conoce; ¿Cómo sabe si bíblicamente la de mayor cantidad de gente está mejor plantada que la otra de veinte miembros?

Lamentablemente le tengo que decir que en la Biblia, Dios nunca hizo nada a través de grandes multitudes. Es más; si había mucha gente, las mandaba a su casa y después elegía a dos o tres y hacía. Porque el propósito de Dios no es la suma de gente, sino la calidad en espíritu de la gente. Mire esto:

(Hechos 19: 23)= Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino, (Cuidado; Camino con mayúsculas, significa: Evangelio) Porque un platero llamado Demetrio, que hacía templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices; a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza;

Usted conoce la historia. Pablo entró en Efeso y empezó a triturar a la diosa Diana. No hizo mapeo, cartografía ni seminarios de Guerra Espiritual. Es más; según el procónsul, ni siquiera blasfemó contra ella. Es decir: ni la mencionó en oración. Hay un estilo de guerra espiritual que la iglesia tiene que entender y que va más allá de una caza desenfrenada de demonios sueltos.

Ahora fíjese en esto: Pablo estuvo dos años en la escuela de Tiranno ministrando a doce hombres, no en un tremendo congreso internacional ministrando a una multitud. Le estoy hablando de Pablo, el mejor predicador de su tiempo. Razonando y persuadiendo. Es decir: construyendo una mentalidad nueva, distinta, novedosa si usted quiere.

¿Cuál fue el resultado? Los dejó en una condición tal de madurez que, cuando se fue, dijo que no era responsable de la sangre de nadie. Y todo Efeso experimentó una revolución, Diana fue destruida y nadie necesitó atarla ni sujetarla.

Mire: un Principado, – y Diana lo era -, es un poder tras un principio. Es un poder espiritual apoyado por un credo o principio terrenal. Usted ata un espíritu en una ciudad y, mientras usted ora, él no opera. Pero cuando usted se va, él se levanta nuevamente y, mientras haya mentalidades que le dan acceso, sigue reinando muy orondo, y si no mire lo que ocurre con la religiosidad y la idolatría.

Yo creo en la oración guerrera y la utilizo, pero la guerra efectiva no se limita a atar a los demonios, sino a cambiar la mentalidad de la gente a través de la Palabra de Dios revelada.  No se olvide que el principio apostólico va por encima del principio profético. De otro modo usted se puede descoser gritando, pero el espíritu sigue reinando.

Usted fíjese lo que pasa en Efeso cuando llega Pablo. Demetrio reunió a gente con un oficio similar al suyo. Cuando una reunión es entre gente de un mismo oficio, la reunión es fuerte. Cuando los oficios son diferentes, ya no lo es tanto. La gente que convocó Demetrio tenía muy claro el propósito de esa reunión. Todos vivían de lo mismo y estaban preocupados por el mismo tema. Usted, si quiere, compare.

(Verso 8)= Y entrando Pablo en la Sinagoga, – Una sinagoga, por si usted no lo ve claro, era el centro máximo de expresión religiosa de ese tiempo -, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo, – esto quiere decir RAZONANDO, no peleándose -, y persuadiendo acerca del reino de Dios.

Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo al Camino, delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.

¿Qué vemos aquí? Dos cosas: Primero: que la gran mayoría no entendió. Segundo: que Pablo se llevó con él a los que sí habían entendido. Esto no le otorga a usted ninguna credencial para irse porque se le ocurre y dividir su congregación, pero lo cierto es que Pablo, aquí, sí lo hizo.

(Verso 10)= Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.

¿Usted me está diciendo que con sólo doce fulanos toda Asia oyó la Palabra? Y sí…somos un ejército que tiene infantería, artillería, tanques, aviones, misiles; pero las grandes batallas, suelen ganarse merced al trabajo anónimo y silencioso del servicio de inteligencia. Cada uno de ellos vale por cien de los otros. Son verdaderos Rambos. Tienen un común denominador que los diferencia: EXCELENCIA. ¿Cuántos se dieron cuenta que en este tiempo la iglesia necesita verdaderos Rambos espirituales? Ahora mire:

(Verso 28)= Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los Efesios!

Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y Aritarco, macedonio, compañeros de Pablo.

Y queriendo Pablo salir del pueblo, los discípulos no le dejaron.

También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro.

Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido.

Vemos que en el verso 28, el grupo inicial se reunió con un mismo oficio y con el propósito de discutir qué hacer acerca del problema de los templecillos de Diana; el grupo grita a una sola voz. Hay unidad en el propósito, sea malo o bueno.

Pero la gran mayoría de los que luego se acercaron, en cambio, tenían unidad en cuanto a la actividad común, pero el fundamento espiritual de ese congregarse era una confusión. Tenían acuerdo en su actividad, pero confusión en su fundamento.

Porque está diciendo que LOS MAS, es decir: la mayoría, ¡no sabían para qué se habían reunido! Es decir que la multitud de la reunión comenzó a traer a más gente, pero aquella gente que se arrimó no tenía ni idea de por qué ni para qué se habían reunido el grupo original. Pero allí estaban, gritando igual.

Es decir: muchos se arrebataron en el espíritu del momento, pero no tenían propósito eterno; sólo estaban congregados por causa de una actividad. El primer grupo tenía entendimiento, pero el segundo fue atraído por el ruido que hacían los otros. Lo mismo sucede, a veces, en el mundo eclesiástico.

Tenemos un núcleo de gente que sí sabe lo que quiere; el resto porque está unido por actividades. Esto no suma al propósito del reino. Sin llegar a dividir, confunde. Podemos tener miles de personas congregadas y al mismo tiempo no ser efectivos en el avance del propósito de dios, reduciendo nuestras reuniones a puro activismo más parecido a entretenimiento que a propósito. Mire el verso 37, está hablando el procónsul:

(Verso 37)= Porque habéis traído a estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa.

Lo dicho: Pablo nunca dijo nada acerca de Diana. No estaba orando en guerra espiritual contra la diosa. Lo que sí hizo fue cerrarle las puertas mediante un cambio de mentalidad de la gente.

Si la guerra espiritual funcionara tan ligeramente como muchos piensan o prefieren pensar, ya Argentina no tendría demonios. “Pero entonces, hermano; ¿Usted cree o no cree en la oración?” ¡Claro que creo! Pablo también creía. Y es más: fíjese que en un momento dado les dice a ellos que él oraba mucho más que ellos. Pero si no se le cambia la mentalidad a la gente, se anda en doble ánimo y así no se adelanta nada.

(Verso 38)= Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen pleito contra alguno, audiencias se conceden, y procónsules hay; acúsense los unos a los otros.

Y si demandan alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir.

Lo que el procónsul está diciendo aquí es que este tipo de reunión no es legítima. Él señala que se necesita un fundamento legítimo para congregarse. Atención: Es posible tener congregación y no tener fundamento legítimo.

 

(Verso 40)= Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por esto de hoy no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón a este concurso.

Una reunión sin propósito, es ilegal ante Dios y ante el Espíritu. Todo lo que hacemos tiene que tener un propósito y el propósito es relativo al avance del reino de Dios en la tierra, no a un montón de decisiones personales.

Cualquier tipo de congregación o reunión sin un fundamento espiritual es llamado ilegal, o fuera de orden divino. La iglesia tiene que estar conectada al propósito de Dios y no un congregarse determinados días a determinadas horas porque así se viene haciendo desde hace cincuenta años.

Ahora bien; ¿Cómo se logra esa conexión? Bien; recuerde la primera regla: madurar gente en la sociedad, no llenar su templo con gente.

La numerología matemática nunca fue el deseo de Dios. El único que contó números en la Biblia, fue David; y fue Satanás quien lo indujo. Y cuando lo hizo, a Dios le causó mucho enojo.

Sí se va a salvar la tierra; sí la vamos a llenar de su gloria; sí van a venir las masas; pero tendrá que ser a causa de la calidad, no del “llamador” de la cantidad. La calidad de Dios produce conversión; la cantidad del hombre produce adhesión. Además, la multiplicidad numérica aumenta el poder de la influencia en una iglesia.

(Verso 32)= Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido.

La cantidad de gente que usted tenga, le va a operar con presión de grupo. La Palabra nos dice: No corras con la multitud a hacer maldad. Esos grupos, generalmente, participan sin razonar, por simple arrebato por atmósfera del ambiente. A muchos les gusta estar en iglesias grandes porque ahí les es más sencillo y más probable hacer lo que se les da la gana. Otros, porque en grupo se envalentonan y hacen todo lo que solos, jamás se atreverían a hacer.

Mucha gente viene a la iglesia sólo a recibir individualmente: que ME cuiden, que ME eduquen los hijos, que ME aconsejen de mis barullos mentales, que ME conviertan a mi marido, que ME oren por mis dolencias, que le enseñen a MI mujer a sujetarse. Es decir: la Iglesia, una verdadera niñera social. Perdón: ¿Ese es el propósito de Dios? ¿A quien se le ocurre?

Fíjese: había un gran grupo que seguía a Jesús, pero estaba dispuesto a matarlo para poder conseguir lo que Él tenía. Cuando el ciego le gritó, alguien lo hizo callar. Bueno; el que lo hizo callar al ciego, era uno que andaba detrás de Jesús buscando lo mismo que el ciego suplicaba, me entiende?

(Éxodo 12: 35)= E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos.

Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.

Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar a los niños.

También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado.

Está muy claro. Israel salió de Egipto y con ellos una gran multitud. Israel sabía por qué salía, la gran multitud no. Ellos no entendían el propósito de Israel, pero veían el triunfo, el oro de los egipcios; les convenía seguirlos. Israel murió en el desierto por causa de esa multitud. No es nada nuevo, pero confirmémoslo.

(Números 11: 1)= Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento.

Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió.

Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego de Jehová se encendió en ellos.

Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!

¿Quién produjo en el pueblo el deseo de comer carne? Una multitud que continuaba buscando. Siempre hay gente que quiere seguir comiendo maná viejo. Porque se les hace más fácil, no tiene que trabajarlo. No conoce el propósito.

“¡Ay hermano! A mí me gustaba más como se predicaba antes, era más sencillo; un versículo, un mensaje de veinte minutos y todos nos íbamos contentos…” No importa si lo que se predicaba tenía que ver o no con el versículo que se había leído. La cuestión era no pensar tanto y, fundamentalmente, no estar obligado a leer la Biblia…

Ellos estaban con Israel, pero no estaban con dios ni conocían su corazón. Pero así y todo, por numerología, inyectaron una mentalidad al pueblo. Hoy, a la iglesia, le sucede algo muy parecido. No vienen por el propósito, el objetivo o el llamamiento, vienen por conveniencia; e inyectan su mentalidad a los santos.

Dios nos llamó a madurar gente, no a perder tiempo con el que no entiende. Y le explico por qué: estamos leyendo la Biblia, no a un buen comentarista, amén?

Comienzan a oír una palabra y recuerdan lo angosto de la enseñanza primaria. Pese a eso, aparentan estar en la verdad presente. Y en vez de presionar para crecer, avanzar y madurar, presionan para lo contrario. Entonces llevan a la iglesia a encogerse para que a todo el mundo le guste y aparentan conformar una iglesia contenta con el mover presente. Pero Dios nos llamó a madurar gente. La palabra misma nos dice que Dios no construye su casa con una multitud mixta.

(Esdras 4: 1)= Oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel, vinieron a Zorobabel y a los jefes de las casas paternas, y les dijeron: edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-Badón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí.

Zorobabel, Jesús, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: no nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.

La multitud mixta, no participa de la construcción del templo. Estamos viendo un tiempo de reforma y, en los tiempos de reforma, vamos a ver separación entre lo que es la gente de propósito y las multitudes; gente que recibe a Jesús, pero que no sirve a Dios. Gente que no se pierde un culto, una reunión, un servicio o como le guste llamarlo, pero que no adelanta el propósito de Dios. Por eso es que hay un énfasis en abortar todo lo que sean relaciones políticas o de conveniencia. La verdad es que si usted va a hacer lo que Dios quiere que haga, no va a poder estar bien con todo el mundo. Apunte al trigo; de la cizaña, en su tiempo, se va a encargar el Señor.

(2 Reyes 17: 24)= Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades.

(Verso 29)= Pero cada nación se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los lugares altos que habían hecho los de Samaria; cada nación en su ciudad donde habitaba.

(Verso 33)= Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladado.

Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel.

Este pasaje nos muestra que el trasfondo siguió siendo el mismo desde que salieron de Egipto. La misma mentalidad. Viajaban y siempre traían gente que no tenían que traer y se subdividía el propósito de Dios. Ni servían a Dios ni le hacían rendir culto correcto a sus dioses. Es decir: cada uno trajo su propia cultura. Y Dios dice: si tú no defines tu cultura, la iglesia te define a ti…

La cultura es lo que se siente cuando usted entra a un templo. Es el orden divino al cual todo el mundo se somete. Cuando alguien entra a nuestra casa, percibe una atmósfera a la cual se somete automáticamente. Hay casas que evidencian una situación de desorden espiritual; no hace falta demasiado discernimiento para sentirlo. Otras muestran inmediatamente ese orden. Y no porque haya alguien dando órdenes; donde hay orden, cada uno sabe lo que tiene que hacer. Así es la iglesia.

Esto se hace por medio de lo que usted dice, por como lo dice, por como lo canta. Si usted siempre sugiere la ofrenda, jamás tendrá el ciento por ciento del diezmo. La Palabra nunca dijo que la ofrenda fuera voluntaria; lo que sí es voluntaria es la cantidad. Si se enseña la verdad, la gente aprende la verdad. Si no queremos ofender o buscamos ser simpáticos, nunca tendremos el ciento por ciento de nada.

En cada templo, en la entrada, tendría que haber un par de canastas. Usted llega, pasa por allí, deja su ofrenda y después participa de la reunión. Si pasa de largo, usted no es iglesia, es visita. Porque la Palabra dice que no tiene que venir con las manos vacías. ¿Qué hace viniendo con las manos vacías? Son leyes. Dios nunca sugiere; Él ordena. Usted obedece o se rebela. Punto.

(Nehemías 10: 28)= Y el resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos e hijas, todo el que tenía comprensión y discernimiento.

Note, en el tiempo de la reforma, quiénes eran los que se congregaban: los que tenían entendimiento y discernimiento. Cuando Nehemías y Esdras comienzan a restaurar y traen el libro de la palabra, y comienzan a hacer una reforma, hacen un pacto y renuevan con Dios, vemos que la gente que está congregada es gente de entendimiento y discernimiento.

Esto es un proceso. Esa es la plomada que sirve para evaluar el nivel y la rectitud de lo edificado. Dios no puede juzgar naciones sin tener una casa sobre la cual pararse, que esté bien aplomada.

En Amós 7:1, vemos que tres veces trata Dios de traer juicio a la tierra, pero los profetas detienen su mano. Pero luego, cuando va a hacerlo la última vez, el profeta no puede detener su mano.

(Amós 7: 1)= Así me ha mostrado Jehová el Señor; he aquí él criaba langostas cuando comenzaba a crecer el heno tardío; y he aquí era el heno tardío después de las siegas del rey.

Y aconteció que cuando acabó de comer la hierba de la tierra, yo dije: Señor Jehová, perdona ahora, ¿Quién levantará a Jacob? Porque es pequeño.

Se arrepintió Jehová de esto: no será esto tampoco, dijo Jehová el Señor.

Me enseñó así: he aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil.

Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves Amós? Y dije: una plomada de albañil. Y el Señor dijo: he aquí yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel: no lo toleraré más.

Cuando Dios encuentra una casa aplomada, en preciso nivel y recta donde pararse, entonces dice: ahora no hay quien me detenga. Pero mientras lo que está aconteciendo allá esté aconteciendo aquí, Dios no tiene donde pararse. Tiene que tener una casa a plomo. Plomo tiene que ver con perpendicularidad. Esto es rectitud, nivelo, firmeza, garantía.

Cuando Dios tiene un ejemplo, es cuando Dios dice: ¿No has visto a mi siervo Job? ¿Qué no hay como él en la tierra? Job es la iglesia. Satanás dice: ¡Eh! ¡Qué gracia! ¡Lo que pasa es que tú lo proteges mucho! ¡Suéltala un momento a ver qué pasa! ¿Quieres? – Está bien, – dice Dios -, pero no la puedes matar, entiendes? Entonces allí es donde comenzamos a pasar tiempos difíciles. A ver si el plomo se sostiene dentro de estos tiempos…

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La Oración De Los Reyes

La Palabra nos dice que el candelero se hace de un solo pedazo de oro, que no puede haber en él nada hueco. El candelero, usted lo sabe, es la iglesia. Esto significa claramente que la iglesia, no puede ser hueca.

Cuando Cristo le preguntó a la gente qué venían a ver en el desierto, hablando de Juan el Bautista, les preguntó: ¿Qué vinieron a ver, una caña, que dicho sea de paso, es hueca por dentro y sacudida por los vientos? ¿O vinieron a ver a un profeta? Entienda: Dios no quiere gente hueca. Dios no quiere gente que aparenta algo que no es. Dios no quiere gente que muestra un éxito que no produce. Dios quiere gente que milite con un principio témpano. ¿Sabe cuál es? Grande, quizás, en la superficie, pero muchísimo más voluminoso debajo de las aguas, en las profundidades.

(2 Crónicas 34: 12)= Y estos hombres procedían con fidelidad en la obra; y eran sus mayordomos JAT y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam de los hijos de Coat, para que activasen la obra; y de los levitas todos los entendidos en instrumentos de música.

La otra parte de la reforma o de la edificación, es la adoración como un componente activo en la construcción de la casa. Estamos todavía debajo del punto segundo, que es REPARANDO LA CASA. a) La impartición de una gracia gubernamental o patriarcal. b) La precisión de los patrones, de los modelos, de los prototipos apostólicos. c) Fidelidad absoluta en el trabajo. Y no mañana: ahora. d) Adoración, como un componente activo de la casa.

El verso 12 está diciendo que había gente entendida en los instrumentos de música. Y en parte de la reforma, algo que tenemos que entender es que la iglesia se edifica por medio del modo con que usted presenta los servicios.

Como usted habla, como recoge la ofrenda, como predica, qué predica, qué canta, que música prefiere tener, que tan extenso es lo que usted canta, o qué tan breve, que canciones elige. Todo esto crea la cultura de la iglesia.

¿Habla usted como habla la gente que lo está escuchando, o habla con ese idioma Reina Valera, traducción bíblica española, al que tan afectos somos los cristianos evangélicos? ¿Habla usted en el idioma y modismo con que se habla vulgar y normalmente en su país, o adopta un léxico que ha oído de los tele predicadores por la televisión? ¿Le llama usted a la plataforma “plataforma”, o le llama “Altar”?

Porque el Altar no existe en el Nuevo testamento. Por lo tanto el llamado al “Altar”, hoy, no es Palabra de Dios, sino invento del hombre. Son cosas que estamos tan acostumbrados a tenerlas, que ni cuenta nos damos que bíblicamente no están respaldadas. Es verdad que suenan lindas, no constituyen pecado y resultan emocionantes, pero ese no fue el estilo Dios.

No fue el estilo de Dios el que una persona predicara y que luego hiciera un llamado para que usted pase al frente a que alguien ore por usted. A eso lo inventó el hombre para que usted se sienta bien en ese templo y vuelva el próximo domingo.

Pero la idea central no es que usted se sienta bien. La idea central es que usted cambie su mentalidad. Si yo le predico una palabra que lo redarguye y después le oro para que se sienta bien, a usted se le olvida aquel redargüir de lo que le prediqué antes y entonces no cambia nada.

Porque hay algo natural y físico que sucede al llorar. El llorar desata emociones y la persona se siente bien sólo por la química del cuerpo, no porque haya sido perdonado, sanado o liberado de algo.

Confundimos sentir con actividad espiritual. No es necesario sentir para que se mueva el Espíritu. No es necesario “sentir algo”, para que una mujer quede embarazada. Hay veces que se siente, hay veces que no. ¿Se entiende lo que digo?

(1 Reyes 10: 11)= La flota de Hiram que había traído el oro de Ofir, traía también de Ofir mucha madera de sándalo, y piedras preciosas.

(12) Y de la madera de sándalo hizo el rey Balaustres para la casa de Jehová y para las casas reales, arpas también y salterios para los cantores; (Note con cuidado que los instrumentos estaban hechos de la misma madera que la casa de Dios. Tiene que haber una relación entre la cultura de la iglesia y la música que se ejecuta. Hay cierta música que si se toca después de ciertos mensajes, sería como arrojar un balde de agua helada.

Esto puede ser por dos motivos: 1) Porque se carece de repertorio. 2) Porque no es la persona indicada parea hacerlo y no sabe cómo fluir.

Fluir no es orar en lenguas en un cántico. Fluir es saber qué canción va detrás de una anterior y qué canción está en un mismo Espíritu con el mensaje predicado.

La música, en la adoración, no se detiene para hacerles señas a los músicos para avisarles qué se va a tocar después. No hay pausa entre una canción y la otra.

Uno lleva escalando, progresiva y paulatinamente, hasta un determinado lugar adónde se depositará a la congregación para recibir el mensaje. No es manipulación emocional, es preparación espiritual. Si el director de alabanza me tiene que incentivar a adorar o a alabar, yo no soy LA iglesia. Soy gente que ha ido a un templo de visita o a entretenerse con buena música y lindas palabras.

Hay veces que con una sola canción, se llega; pero hay veces que se necesitan dos o tres. Hay veces que se llega y justo allí alguien le mete una canción que nos saca.

La música tiene que estar construida de los mismos elementos que el mensaje. El problema que tenemos ahora, es que el mensaje va mucho más adelantado que la música.

Son pocos los que pueden ejecutar una música que vaya a la par de lo que se está predicando. Si usted está predicando avivamiento, hay miles de músicas para usted, pero no es eso lo que Dios está haciendo hoy. Si usted está predicando fiesta, Marcos Witt le ayuda, pero al mensaje apostólico no lo ayuda nada.

Los mensajes tienen que producir cánticos. De aquí tienen que salir salmistas. Para que la casa se edifique pareja.

La música tiene que tener la misma interacción, en el espíritu, que la Palabra. La casa se construye con todo lo que usted hace.

Si usted recoge ofrendas y diezmos como una sugerencia, eso va a crear una cultura en la iglesia. Si en su casa es una obligación, eso crea otra cultura diferente.

El reino es mucho más que una prédica, es la encarnación de los principios de Dios. Verdaderamente es un camino angosto, donde se vive lo que se predica. En cada curva, con Dios, se van cayendo dos o tres más que parecían ser buenísimos.

El espíritu prevaleciente de la casa debe ser constante y relativo con el espíritu de la adoración.

La música la creó Dios y no es pecado. Lo que sí pasa es que no sabemos discernir qué es música y qué es mensaje de excitación satánico. La música es una combinación de corrientes de sonidos creados para producir paz. La estridencia y los alaridos pueden estar adornados con cirios cristianos, pueden llamarse “Cristian-Pop”, pero sigue siendo Satanás.

La reforma no es desordenada, es inteligente. Lo que pasa es que la gente sale corriendo con un pequeño trozo que oye y les da mal nombre a unos. Pero no viven igual que uno. Hay un balance.

Música: corriente de sonidos que produce paz. Príncipe de paz. Pero anda por ahí una estridencia que, al margen de no producir paz, incita e invita a cualquier tipo de agresión. Por allí fluyen demonios, aunque estén vestidos con lirios cristianos.

Hay determinados intérpretes que antes que comiencen a cantar o a tocar, usted ya sabe que son ellos. Hay algo que identifica su música. ¿Qué es lo que identifica su iglesia? ¿Cuál es la cultura de su música? ¿Cómo sé yo que este es el CD de su iglesia y no el de la que está en la otra calle? Están cantando la misma canción, pero ¿Sonarán iguales?

Tiene que haber algo que lo identifique a usted. Hoy en día lo que tenemos son claves de la música, donde se ejecuta lo último que está de moda, sea de Dios o no. Y la demanda que tienen estos músicos (Porque son músicos, no salmistas) que como tienen que editar equis cantidad de CD al año, el relleno comienza a reinar. Igual que ocurre con la música secular. Antes, habían sacado un CD ungido por Dios. Ahora tienen que grabar un montón aunque Dios no les dé canciones. Eso se llama mercadería; les caiga bien o mal a los músicos.

El Asunto de la Importancia de la Palabra

(2 Crónicas 34: 14)= Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés.

(15) Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán.

(16) Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado.

(17) Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano de los encargados, y en mano de los que hacen la obra.

(18) Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: el sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey.

(19) Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestiduras;

El epicentro de lo que Dios está haciendo, es trayendo entendimiento en la Palabra. Cualquier mover que tenga, aparentemente, más manifestaciones del Espíritu por sobre la Palabra de Dios, no es Dios en este momento.

Si hay manifestación del Espíritu, la Palabra tiene que ser de la misma magnitud y poder que la manifestación. El problema que hay es que tenemos gente que se planta frente a un púlpito por espacio de media hora a decir cositas que no tienen ninguna profundidad, y después estamos tres horas danzando, cantando y produciendo toda clase de manifestaciones físicas visibles. Y el lunes, volvemos a la calle, a la sociedad, iguales, demasiado iguales a como estábamos antes de entrar en ese “mover” de Dios. Y a eso, encima de todo, le llamamos “Avivamiento”.

Aquí dice que “oyó” las palabras. Eso significa que escuchó inteligentemente; que generó obediencia al oírlo. Esto significa que al escuchar la Palabra, generó el espíritu de obediencia en él. Es decir que la Palabra de hoy, produce una acción basada en el acuerdo de la persona con lo que escucha. Que la determinación de lo que haga la Iglesia viene de acuerdo con lo que escucha de parte de Dios.

El mover no fue comunicado por emociones ni por opiniones. Las mentes, las mentalidades, sólo se forjan por la Palabra, no por moveres. Cuando Elías fue llamado por Dios a pararse frente a la puerta de la cueva, le dijo: “ponte allí que voy a pasar delante de ti”. Él andaba buscando a Dios en el viento y no lo encontró. Dios produce el viento, pero el viento no estaba dentro del mover que produjo.

Luego vino el terremoto. Lo hubiéramos llamado “El mover de la Temblequera”. Dios produjo esa “temblequera”, pero no se encontraba en ella. El acercamiento de Dios produce estas cosas, pero no es allí que se encuentra el propósito por el cual vino.

Dice que lo encontró en la Palabra, que después oyó una pequeña voz. La palabra VOZ, allí, es la palabra revelada al Espíritu. Allí es donde Dios está trabajando ahora.

Hay congregaciones que todos los fines de semana invitan a predicadores diferentes. Los mejores del vasto mercado cristiano. Y la gente llena los templos porque acude presurosa a oírlos. Excelente sonido, música espectacular, danza, fiesta, y… confusión. Cada uno de los que viene contradice al que se fue. El templo se llena de visitas, pero la congregación no crece. Sin embargo, la iglesia es reconocida como fuerte y su pastor es invitado a predicar por todas partes, aunque no tenga nada que decir.

En Génesis 1, cuando Dios tuvo problemas en la tierra, el Espíritu ya se estaba moviendo en la tierra y el problema todavía continuaba. Hasta que no envió su Palabra no vino el orden divino. El Espíritu se movía sobre las aguas, pero aún había tinieblas. Cuando envía su Palabra, el caos se reforma. Lo que cambia la naturaleza de la iglesia, es la Palabra, no el mover del Espíritu.

Sin Palabra, no lo podemos hacer. Queremos la Palabra. Lo que quiere decir usted es que quiere ser corregido por ella, que rija su vida, que lo gobierne, eso es el reino. Ese es el mensaje del reino: que Dios reina en su corazón, en sus finanzas, en su relación sexual con su esposa, en su espíritu paterno con sus hijos, en su sumisión como mujer, en cada pastor, cuando se cometen a la voz presente de hoy; cuando Dios reina tanto en su vida privada como en su vida pública por igual.

Inquirir del Señor; buscar del Señor.

En otros moveres atrasados, buscar del Señor venía a través de ayunos. La gente se metía en ayunos largos para oír al Señor. El ayuno es bueno y determina, efectivamente, una sensibilidad muy singular que lleva a quien lo pone en práctica, a un estado espiritual de mayor confiabilidad. No por nada los satanistas mismos suelen ayunar para adquirir mayor poder de las tinieblas en su combate en contra del pueblo de Dios. Pero es bueno el ayuno que limpia su cuerpo y otorga paz mental. Esto significa que el ayuno es para usted, que no se entienda que lo minimizo o lo descalifico, no, por favor. Pero el ayuno no tumba a Dios del trono ante la sorpresa de que usted se haya pasado veinticuatro horas sin comer. Dios nunca es movido por los esfuerzos de la carne y el ayuno, convengamos, es un esfuerzo carnal.

La Palabra nos dice, por medio de Romanos 12, que seamos transformados por la Palabra y que no nos conformemos a este siglo, para que podamos entender la perfecta voluntad de Dios.

Hay ciertos niveles en Dios, que sin una reforma mental, jamás entenderemos. Él dice: sé transformado para que puedas entender. Si usted entra al ayuno con una mentalidad AM y Dios está emitiendo toda su programación en FM, usted distorsiona lo que escucha, y aunque salga del ayuno jurando que Dios le habló, lo que interpretó no fue lo correcto.

Hay gente muy fiel y sincera que no puede avanzar porque cuando buscan al Señor lo hacen afirmados y mentalizados en aquello que una vez les dio resultado. Eso fue muy bueno. Eso fue de Dios. Dio resultado porque cuando sucedió Dios estaba en ese mover. Pero Dios siguió adelante y hoy está en otro mover. Por más fiel que usted sea, por más que ore y ayune, Dios no va a modificar su propósito. El que tiene que transformar su mente es usted, no Él.

(2 Crónicas 34: 21)= Andad. Consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro.

Note que el rey dice: hemos hecho todas estas reformas y están tremendas, pero acabo de encontrar este libro que dice que aunque yo haya hecho todo bien, el pecado de mi padre hace maldito mi camino.

¿Qué hicieron después? Dice el verso 22 que se fueron a consultar a Hulda, profetisa. Así es el asunto. La iglesia no lo quiere entender y así le va. Cuando nadie sabe para dónde ir, ni qué organizar, ni por qué orar, ni qué hacer, es porque en ese nivel nadie sabe qué es lo que está haciendo Dios. ¿Cuál es la salida? Consultar al profeta, para eso está. Esperan respuesta de Dios y no entienden que Dios sigue usando mensajeros.

Pacto y Compromiso

(2 Crónicas 34: 29)= Entonces el rey envió y reunió a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.

(30) Y subió el rey a la casa de Jehová, y con él todos los varones de Judá, y los moradores de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el más pequeño; y leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.

(31) Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, – Pacto: esta es la forma en que él anuló la maldición, haciendo un pacto. – sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro.

Importante; pero más importante aún es lo que nos muestra el verso 32. Que el conductor hizo un pacto, pero luego HIZO que todos los demás también lo hicieran. Ese HIZO que dice allí, da a entender que el asunto fue obligatorio. Hizo pacto de seguir, guardar, hacer, buscar, poseer y practicar lo que encontraran en el libro. Un pacto de esa índole, pone a Dios a nuestro favor. Pero pacto con Dios, de ningún modo con su denominación. Pacto con Dios, no con su doctrina denominacional. Pacto con Dios, no con el mover de Dios. Pacto con Dios. Es decir que si a Dios mañana se le da la gana de salirse de allí y meterse allá, es allá entonces donde yo me encuentro con él. Me pongan la cara que me pongan los hombres, no le hace.

Cuando Israel salió al desierto, nadie había cruzado el desierto. Cuando Israel tuvo que entrar a la tierra, nadie había entrado a la tierra. Juan el bautista; ¿De dónde lo eligió Dios? ¿Qué haría usted, si Dios hace lo mismo hoy? Es que somos religiosos, tenemos prototipos. Lo que no encaja con la figura que nos hemos imaginado, no es lo que hemos imaginado.

El asunto de la Pascua

(2 Crónicas 35: 18)= Nunca fue celebrada una pascua como esta en Israel desde los días de Samuel el profeta; ni ningún rey de Israel celebró pascua tal como la que celebró el rey Josías, con los sacerdotes y levitas, y todo Judá e Israel, los que se hallaron allí, juntamente con los moradores de Jerusalén.

(19) Esta pascua fue celebrada en el año dieciocho del rey Josías.

Estamos hablando de un tremendo hombre: Josías. Reparó la casa. Niveló la música con la edificación de la casa. Selló todas las brechas que podían significar problemas futuros. Fortaleció la casa. Se posicionó en una guerra contra toda expresión religiosa, tanto de las casas como de los ministros que la propagaban; como el demonio que los respaldaba. El selló su pacto con una pascua que dice, jamás antes se había celebrado otra igual desde los días de Samuel. Una pascua es símbolo de un pueblo que está en permanente migración, que está dispuesto a cambiar todo lo que deba cambiar para entrar en la tierra prometida.

Reforma no es hechos físicos

Que suceden con la gente. Reforma es reafirmar la mentalidad del creyente conforme a los principios bíblicos, no a tradiciones, ritos, usos y costumbres locales. Evangelio no es lo que sucede cada domingo en el templo de su congregación; evangelio es lo que sucede cada minuto en cualquier lugar del planeta.

Estamos viviendo una generación de destino. A nadie le ha tocado terminar antes. Es como una carrera de postas. Nuestros padres vinieron hasta aquí y aquí nos entregan la posta para que seamos nosotros los que crucemos la meta, si es posible, mejorando sus posiciones. Nadie terminó antes, así que nadie del pasado nos puede ayudar. Tampoco va a encontrar usted instrucciones en libros escritos; se están escribiendo ahora.

Un mover radical, migrante de todo lo que es religión.

Está reconstruyendo las finanzas del reino. Estamos entendiendo que aunque todo el mundo diezma, no podemos vivir del diezmo, Se están levantando negocios del reino. Un negocio del reino es algo muy diferente a que una persona que tiene un negocio, diezme puntualmente. Eso es bueno, pero un negocio del reino es un negocio que le pertenece a Dios.

Estamos en un tiempo de oración gubernamental. Nuestro vocabulario en la oración está lleno de los nombres de las naciones. Estamos orando globalmente. Con decretos, no con peticiones. Una oración gubernamental es una oración dirigida por el propósito de Dios. Primero se escudriña, a ver qué es lo que Dios quiere hacer en las naciones y luego se decreta en la tierra lo que Dios está haciendo en el cielo. Eso es oración gubernamental; nadie pide sino declara lo que ya está hecho para que se materialice.

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Asignaturas Pendientes

Un muy conocido predicador contaba que una mañana, cuando todavía él no era lo conocido que es por estos tiempos, se estaba afeitando, cuando recibió un llamado telefónico que atendió su esposa. Cuando ella le dijo que el llamado era de una iglesia de otro país, este hombre dio un brinco. La maquinilla de afeitar brincó conjuntamente con él y le arrancó un trozo de carne y piel de la mejilla. ¡Por fin le llagaba la oportunidad!  ¡Al fin sus oraciones habían sido oídas y el mundo comenzaba a tener en cuenta a este ungido siervo de Dios! ¡Al fin se iban a terminar esas visitas aburridas a congregaciones modestas y aburridas, que no tenían el menor conocimiento para valorar la profundidad de la Palabra que Dios había puesto en su boca! ¡Al fin, – dicho sea de paso -, iban a modificarse esas minúsculas y hasta ridículas ofrendillas por sumas que le permitirían levantar el gran ministerio internacional sólido, estructurado y potente que Dios, – según él -, le había prometido poner en sus manos!

Salió del cuarto de baño llevándose todo por delante y con la mejilla sangrando. En su raudo camino atropelló la lámpara de pie del living, dio un pisotón a la cola del perro que, a su vez, en su aterrorizada reacción, arrasó con un jarrón que su esposa amaba más que todo en la casa para, finalmente, llegar hasta el teléfono y, casi entre jadeo y jadeo, murmurar un "hola" pletórico de expectativas. Del otro lado, le llegó una voz metálica: “- ¿Pastor Fulano de Tal? –“– Sí, él habla, respondió “- Ah, pastor, lo llamamos de Cruzada Internacional Tal y Tal para invitarlo a colaborar con lo que pueda y esté a su alcance para nuestra nueva campaña para “Un mundo sin SIDA para el siglo veintiuno… –“Sintió que se le venía todo al piso. ¡Y él que había supuesto que lo llamaban para invitarlo a dar una serie de conferencias en los mejores y máximos lugares de ese país!

Es muy duro llevarse una sorpresa de estas características, sí señor. Es más que desilusionante cuando uno piensa que alguien está interesado en nosotros y, de pronto, se da cuenta que ese alguien, en lo que en realidad está interesado, es en el dinero que podamos tener y aportar. Cuando los vendedores del mundo secular lo hacen, es irritante, fastidioso y molesto, pero cuando lo hace el pueblo de la fe, puede llegar a ser devastador.

Es un hecho triste, pero al mismo tiempo, un hecho cierto; en muchos sitios, hoy todavía, se está usando a la religión para ganancia y prestigio personal. Nadie va a dejar de convertirse a Cristo porque alguien diga la verdad sobre lo que están haciendo algunos de los que dicen representarlo en la tierra. Cuando esto es así, suceden dos cosas: se explota a la gente y Dios se enfurece.

No hay mejor ejemplo de esto que lo que sucedió en aquel templo de la historia bíblica. Después que Jesús había entrado en la ciudad a lomo de asno, fue el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.

Preste atención a algo muy importante: el primer lugar adonde Jesús fue cuando llegó a Jerusalén, fue al templo. Había desfilado por las calles y lo habían tratado como a un rey. Era domingo, el primer día de la semana de la Pascua. Cientos de miles de personas se amontonaban en las estrechas calles de piedra. Una verdadera multitud de peregrinos inundaba el mercado. Jesús se abrió paso a través del mar de gente cuando el anochecer se acercaba. Caminó hacia el área del templo, miró a su alrededor y salió. ¿Usted quiere saber lo que vio? Lea, entonces, lo que hizo el lunes, la mañana siguiente, cuando regresó: imagínelo fuera de la figurita de estampita clásica que le han vendido durante años con relación a Jesús.

Entra al templo; lo primero que ve es a la fila de cambistas, vendedores de casetes, videos, libros, llaveros, emparedados, banderines, gaseosas y, lo que es más grave, además de los muchos miembros de la iglesia que se ganaban unos dinerillos en esa tarea, había un gran número de oportunistas que ni siquiera eran creyentes. Simplemente eran personas que necesitaban ganar algo de dinero para subsistir y, en el aprovechamiento de las necesidades rituales del pueblo de Dios, hacían una buena diferencia. Muchos creen que Jesús dijo algo así como: “- Oh… mala gente… idos de aquí…-“Espere. LA Biblia dice que les desparramó con gran estrépito las mesas a esos cambistas, y yo no creo que eso haya sido hecho con fina discreción y elegantes maneras. Las agarró a puntapiés y las puso patas para arriba con cambistas aferrados a ellas y todo.

(Mateo 21: 13)= Mi casa, casa de oración será llamada; más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

¿Se preguntó usted alguna vez por la realidad de lo que verdaderamente vio Jesús allí? Vio mercachifles, auténticos mercaderes de la fe. ¿Qué fue lo que encendió el fuego de la ira de Jesús? ¿Cuál fue su primer pensamiento ese lunes? ¿La magnificencia del templo, quizás? ¿La presencia del Dios Padre allí, tal vez? ¿La unción que emanaba de ese lugar, acaso? No. Su primer pensamiento tuvo como epicentro a la gente que, en ese templo, comercializaba con la fe.

Era la semana de la Pascua. La Pascua era la celebración más importante del calendario judío. El pueblo venía de todas las regiones y muchos países para estar presente en la celebración. A su llegada todos estaban obligados a cumplir dos requisitos:

Primero: el sacrificio del animal, por lo regular, era una paloma. La paloma tenía que ser perfecta, sin defecto. El animal podía venir desde cualquier parte, pero era probable que si uno traía un sacrificio de otro lugar, ese sacrificio fuera considerado insuficiente por las autoridades del Templo. Así que, bajo el disfraz de conservar el sacrificio puro, los vendedores vendían palomas… al precio de ellos.

Segundo: el pueblo tenía que pagar un impuesto, un impuesto del Templo. Debía pagarse cada año. Durante la Pascua el impuesto tenía que entregarse en la moneda local. Sabiendo que muchos extranjeros estarían en Jerusalén para pagar el impuesto, los cambistas situaban convenientemente sus mesas y ofrecían cambiar la moneda extranjera por la local, por unos “modestos” honorarios, desde luego.

Entonces no es difícil entender y poder ver qué fue lo que indignó a Jesús. Los peregrinos viajaban durante días, (Y como se viajaba en aquellos tiempos, que obviamente no tiene nada que ver a como se viaja ahora) para ver a Dios, para ser testigos de lo sagrado, para adorar a Su Majestad. Pero antes que pudieran llegar a la presencia de Dios, eran llevados a los purificadores. Lo que se prometía y lo que se entregaba, eran dos cosas diferentes.

¿Usted quiere indignar realmente a Dios? Entonces interpóngase en el camino de los que quieren y buscan llegar a Él. ¿De verdad quiere sentir el calor y el bramido de su ira? Explote a la gente en el nombre de Dios. – ¡Pero hermano! ¡Es que eso es exactamente lo que se está haciendo en algunos lugares! – Ya lo sé. ¿Cuándo lo has visto hacer? – ¡Hoy mismo! – De acuerdo. Hoy es domingo. Aguarda a que llegue el lunes. A todos los mercaderes les habrá de llegar su propio lunes. Anote esto: los mercachifles religiosos, avivan el fuego de la ira divina.

En un momento dado, la paciencia santa de Jesús tocó fondo. Quizás recordó su propio principio: airarse sí, pecar no. Ni degollar a nadie ni fusilar a nadie: sólo entrar como una tromba haciendo un desparramo descomunal de palomas aleteando, mesas volando, plumas cayendo por aquí y por allá. La gente que sale disparada como una bala, los mercaderes, todavía sin entender nada, se dispersaron por todas partes.

Cuidado que esta no fue una exhibición impulsiva. No fue una rabieta de mal carácter o de mal genio. Fue un acto deliberado con un mensaje intencional. Jesús había visto a los cambistas el día antes. Se fue a dormir con imágenes de esta plaza y sus pregoneros en su mente. Y cuando despertó a la mañana siguiente, sabiendo que le quedaban pocos días, decidió dejar sentado un principio: Ustedes se aprovechan de mi pueblo y tendrán que responderme a mí por eso. Atención con esto, ministros y responsables de todas las congregaciones cristianas del mundo.  Dios nunca considerará inocentes a quienes explotan el privilegio de adorarlo.

Contaba el autor de un libro que una vez, encontrándose en el aeropuerto de Miami adonde había dio a buscar a un amigo que llegaba en un vuelo, y mientras caminaba en dirección al lugar donde iba a efectuar la espera, una devota del culto oriental que allí se encontraba llamó poderosamente su atención. Imagínese su aspecto, están casi calcadas, por no decir uniformadas: collares de cuentas, sandalias especiales, sonrisa estereotipada, casi de plástico, una mochila cargada de libros.

“Señor, – dice que le dijo y, agrega, él debió haber seguido caminando sin detenerse, pero no lo hizo -, ¿Quiere escucharme un momento?” – Y bueno, se dijo él. Tengo tiempo, es temprano todavía, el avión que estoy esperando viene con atraso y falta bastante. ¿Qué puedo perder si oigo lo que tiene para decirme? Quizás me va a servir para conocer mejor sus artimañas y poder volcar esa experiencia en algunos de mis libros o de mis conferencias. Craso error, – asegura él mismo -, debí haber seguido caminando e ignorarla. Es lo que hoy le recomiendo a cualquiera.

Dice que se detuvo y que ella comenzó con una perorata casi grabada en casete. Dijo que ella era una maestra y que su escuela estaba celebrando un aniversario. Y que en honor a ese acontecimiento, estaban regalando un libro que explicaba su filosofía. Le puso una copia en la mano. Cuenta este hombre que se trataba de un grueso volumen de tapas duras con cubierta mística. Un hombre con aspecto de gurú sentado con las piernas cruzadas y las manos dobladas se veía en la portada.

El escritor cuenta que le dio las gracias por el libro y comenzó a alejarse mientras pensaba que ese material, de última, pese a tener clara conciencia de donde provenía, le podría servir de gran ilustración para aprender más sobre esas prácticas. En ese instante sintió que le tocaban el brazo. “- ¿Señor?” – Él se detuvo. Cuando se dio vuelta y la miró, inmediatamente se dio cuenta de qué se trataba. – “¿No desearía hacer una donación para nuestra escuela?” – Él decidió ser frontal. La verdad es que no deseo ni tampoco estoy en condiciones de hacer una donación para su escuela, pero le repito, de todos modos, gracias por el libro.

Intentó reanudar su camino, pero se dio cuenta que ella lo seguía y volvía a tocarle el brazo. “- Señor…hasta ahora todo el mundo ha entregado una donación en agradecimiento por el regalo…-“

Está bien, dice que contestó con la máxima cordialidad que esa ya molesta insistencia le permitía: pero yo ya le dije que no pienso dar ese donativo, y también le expliqué las razones. Pero de todas formas, vuelvo a repetirle, le agradezco sinceramente el libro. Giró sobre sí mismo y empezó a alejarse otra vez. Dice que no había dado ni el primer paso cuando ella habló de nuevo. Esta vez se la veía un poco más nerviosa. La sonrisa de plástico había desaparecido y una especie de dureza facial le tomaba el rostro dándole una imagen, sino aterradora, al menos… preocupante. Inspiraba algo que no tenía nada que ver con la frágil mujercilla que le había parecido minutos antes.

Señor, dijo mientras abría su bolso para que él pudiera ver su recaudación de billetes y monedas. Si usted fuera sincero en su agradecimiento, nos haría una donación que verdaderamente necesitamos.

Ya llegó, en ese momento, a la conclusión de aquello era bajo, decididamente bajo. Despreciable, insultante. Dice este buen hombre, y habrá que creerle porque testimonialmente no hay motivos para dudarlo, que él no acostumbra a ser mordaz, pero que no pudo resistir la tentación de clarificar las cosas aunque esa respuesta no fuera esencialmente digna de un cristiano… sereno.

Dice que le respondió: “Mire señora, yo no pongo en duda que usted tenga razón al decir que otras personas han colaborado. Y hasta le creo totalmente que su escuela necesite realmente de este dinero, pero lo que creo es que si usted hubiera sido tan sincera como me lo reclama a mí, no me hubiese regalado algo para pedirme que se lo pague después.

LA anécdota se terminó cuando ella hizo ademán de querer recuperar el libro, pero este hombre dice que no se lo permitió, que lo apretó bien fuerte debajo de su brazo y se alejó. Consideró el inconveniente, fuera del mal gusto que le dejó en la boca, una pequeña victoria sobre el monstruo mercantilista.

Ahora vamos a los hechos concretos: los mercachifles ganan más veces que las que pierden. El problema es que todo no nos remite a estas personas que visten ropajes orientales o de otros cultos exóticos para comercializar con la credibilidad ajena. También suelen vestir ropajes cristianos. ¡Pero hermano! ¡No existe un ropaje cristiano! ¿Ah, no? No. Nadie es cristiano porque se vista de alguna forma determinada. Yo, particularmente, creo que no siempre es así, pero de todos modos, supongamos que tiene usted razón. ¿Cuándo sabemos, entonces, que un cristiano es un cristiano? – Y… se tiene que estar congregando en alguna iglesia… – ¡Por supuesto que se congregan en una iglesia! ¿Quiere que le diga algo más? ¡Hasta pueden tener alguna posición de liderazgo en esa iglesia!

Usted los ha visto. El hablar suave. El vocabulario elocuente. La apariencia genuina. ¿Pero de quién está hablando usted, hermano? De nadie en particular, aunque por allí coincida con alguien que usted conoce. De un estereotipo que, lamentablemente, sobreabunda en nuestros templos y sirve, máximamente, para dar lugar a todas esas cosas que el mundo secular dice de nosotros y que tanto nos afecta, nos molesta y nos amarga, pero que no podemos defender como deberíamos porque sabemos que, en el fondo, en muchos casos es decididamente como esa crítica lo dice. Están en nuestros televisores, están en nuestras radios, están hasta en nuestros púlpitos..

¿Me deja hablarle con total y transparente franqueza aunque esto le resulte molesto e irritante? Póngase una mano en el corazón. Ha llegado el momento de no seguir tolerando a los oportunistas religiosos. Son buscadores de “sacrodinero” que han manchado muy seriamente la reputación del cristianismo. Han embarrado los altares de la fe sincera y han destrozado los vitrales del testimonio santo. Han manipulado a los que son fáciles de engañar. No están dominados por Dios; están dominados por la avaricia. No los guía el Espíritu Santo; los impulsa su propio orgullo. Son falsificaciones de vaselina que sobresalen por su emotividad y fracasan por su doctrina. Despellejan la fe para conseguirse un dólar y violan los bancos de la iglesia para sacar un pago. Nuestro Señor puso, en su momento, al descubierto sus fraudes, por lo que me pregunto y le pregunto: ¿Quién nos enseñó que debemos callar para no entorpecer la marcha de la iglesia dejando ver sus imperfecciones? ¿Quiere que le diga lo que pienso? Me da la sensación de que esa enseñanza, tiene esencia y libreto del mismo sitio al que queremos descubrir y dejar en evidencia. ¿Jesús lo hizo por celo santo? Las mismas cosas haréis, y aún mayores…

Ahora bien; la pregunta del millón, es: ¿Cómo hacemos para llevar adelante eso? Lo primero que deberemos hacer, obviamente, es reconocerlos. Reconocer a los mercachifles del evangelio y, una vez detectados, descubrirlos, ponerlos en evidencia. Lo único que traba y obstaculiza esto es que, en muchos casos, y por una simple cuestión de ignorancia, (Que viene del verbo Ignorar, desconocer algo, y que no es sinónimo de incultura o algo parecido, y mucho menos un insulto u ofensa) y con el pudor de no estar haciendo algo que ponga piedra de tropiezo en la predicación del evangelio, los que terminamos protegiendo a esos mercaderes, somos nosotros mismos. Sin embargo y por si sirve, hay algo que en cada uno de ellos es notorio y evidente: siempre hacen mayor hincapié en el fundamento de su tarea, (Sea iglesia, grupo, institución, etc.) que en el protagonista principal de esa actividad: Jesucristo. El predicador, el ministerio o el cantante por encima del Dios Todopoderoso. ¿Conoce usted alguno así? No se lance a la piscina antes de saber si hay agua, pero observe. Su Espíritu le dará la respuesta certera.

En la iglesia de Creta algunos vivían de las almas crédulas de la iglesia. Pablo, entonces, aplicó calificativos que no eran melosos precisamente. Él dijo: A los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.

Tenemos que aprender, decididamente, a escuchar. La mayoría de los problemas que padecemos, generalmente, subsisten por formas dificultosas de escuchar lo que se dice. Cualquier pastor es testigo fiel de lo que voy a decir: ¿Cuánta gente, al final de una predicación, se acerca ofuscada como a pedirle cuentas al predicador por lo que considera como ofensivo de lo dicho en el mensaje, y descubrimos que eso que tanto lo ha ofendido no tiene absolutamente nada que ver con lo que dijimos? ¿Y cuántos sabemos que una vez que alguien cree haber entendido algo es muy difícil que entienda que no fue así, cambie su posición, reconozca su error y se “des-ofenda”? Escuchar bien, interpretar bien, es no sólo conveniente, es elemental.

Por ejemplo: escuche atentamente al evangelista de la televisión. Si es necesario, analice sus palabras una por una. Haga lo mismo con el que está en la radio o con el que vino de visita a su iglesia o, en último caso, con el que oye cada semana. ¿Adónde está el peso del mensaje? ¿En su salvación, su crecimiento, su nutrimento espiritual, su revelación, su maduración o en la cantidad o calidad de la ofrenda que sería muy conveniente usted aportara a ese ministerio que, luego, dará una extensa nómina de logros que justificarían que usted lleve su dinero a ese alfolí? Escuche lo que se dice. ¿SE necesitaba el dinero siempre para ayer? ¿Le prometen sanidad si usted da y el infierno si no lo hace? Si es así, tenga calma, no se pelee con nadie, no insulte ni ofenda a nadie, ni crucifique a nadie; simplemente no haga caso; Dios no opera jamás de forma compulsiva u opresiva. Dios le da convicción, no terror. En la necesidad de aumentar feligresías, se ha llegado a preciar un evangelio basado en el miedo al infierno. La gente se convierte (Y eso es bueno) pero lo hacen por el terror que les causa la mención del fuego eterno. La conclusión llega en que ingresa a la iglesia un buen número de personas acompañadas por una alta dosis de miedo. En el mundo del Espíritu, ¿A qué no sabe a quién traen del brazo a la iglesia?

Otra de las características del estafador eclesiástico, es que levantan más barreras que fe. Es lamentablemente mucha, muchísima la gente que abandona las iglesias a causa de la gente que concurre a esas iglesias y no a ninguna actividad demoníaca o satánica que provenga de brujos o hechiceros del mundo exterior. Alguien que depositó su dinero en un banco y fue estafado, no sólo le pierde la confianza a ese banco, sino a todo el sistema bancario de su país. Ni imaginemos qué sucede con el que se encuentra estafado en una iglesia.

Los curanderos, por ejemplo, le dicen a usted que no vaya a las farmacias. No quieren que usted pruebe otros tratamientos. Tampoco estos mercaderes. Generalmente se presentan como pioneros que la iglesia no puede soportar, pero en realidad son lobos solitarios en búsqueda de su presa.

Tienen la concesión de un enfoque y quieren protegerla. El pan de cada día de ellos, es la exclusividad de su fe. Según ellos, sólo ellos pueden darle a usted lo que usted necesita. Su botiquín “sanalotodo”, es la solución de todos sus dolores. Tal como los vendedores de palomas no toleraban las importadas, los mercaderes no toleran otra fe que no sea la suya. Su máximo objetivo es cultivar una clientela de libretas de cheques leales.

La Palabra dice: Os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. La pasión de Cristo el lunes es la indignación. No sé qué le pueden haber enseñado a pensar a usted, y qué es lo que piensa usted de esto que estamos hablando; lo único que sé es que si mi Señor actuó como actuó, yo sigo su modelo y trato, por los medios que tenga y sin caer en juicios y sentencias, desenmascarar a estos individuos que estaban con nosotros pero no eran de nosotros. Dios ha estado durante siglos ordenando a los charlatanes que dejen de construir torres. Así debemos hacerlo nosotros también. Porque si no lo hacemos, puede volver a suceder.

Hubo un lugar así. Se predicaba la Palabra. No se vaya a creer que se incentivaba a la gente a incorporarse a la Nueva Era o a acudir en masa a los personeros del Curanderismo. ¡No! Era una iglesia que inspiraba confianza, que estaba realmente comprometida con el pueblo, que trabajaba con rehabilitación para droga dependientes, para delincuentes, se predicaba acerca de Dios, se echaba fuera demonios, se hacían milagros, sanidades. ¡La iglesia perfecta! Ya veo venir la pregunta: ¿Adónde está esa iglesia, hermano? No la busque; esa iglesia está muerta, y su ministro principal, también. Se llamaba Jim Jones. ¡Ah, no! ¡No me haga esa comparación, hermano! ¡Eso fue satánico! El final sí, es cierto, pero mucho cuidado que el principio no, eh? Típico de la estrategia del infierno. Un comienzo desde la Palabra, tergiversación sutil de los principios aprovechándose de la falta de conocimiento de la gente y final demoníaco, diabólico. ¡Bueno! ¡Pero eso no puede volver a pasar! Es verdad. Es muy difícil que eso vuelva a ocurrir así, del mismo modo. Pero tenga usted cuidado, lea su Biblia, no espere siempre que alguien se la cuente, escudriñe la Palabra y vea si cada cosa que le dicen es verdaderamente así. Porque mucho me temo que con algún grado diferente de sutileza, no estoy demasiado seguro de que no haya alguna repetición indeseable. Por eso es que trato de arrimar la prevención de uno de los dones espirituales: el discernimiento.

Fin del mensaje; no se confunda. El cristianismo no es una posición corporativa. Corporativismo implica algo así como: “aquí somos todos buenos y todos nobles”. Si eso fuera realmente así, Dios habría mentido. Porque Él fue quien dijo que el trigo y la cizaña crecerían juntos en convivencia. Y juntos no es afuera, es adentro. Afuera, trigo no hay. Pero cizaña, adentro, si que la hay. Importante: no se deje engañar por las apariencias ni por los discursos. Tenga cuidado. Recuerde por qué Jesús saneó el templo. Los que están más cerca del templo, a veces podrían ser los que en el espíritu, más lejos se encuentran de lo que el templo representa. Nunca se olvide que usted es un creyente, no un crédulo. Un creyente lo es porque tiene conocimiento y sabe en quien o en qué ha depositado su fe. Un crédulo está tan hambriento de milagros que está dispuesto a aceptarlos como divinos y válidos aunque provengan de mismísimos demonios.

Y esto, vale aclararlo, no es una visión negativa o derrotista de un sector de la iglesia, es un toque de alerta y de atención a muchas situaciones muy poco claras que producen enorme desconfianza en mucha gente que, por temor a estar operando en contra de Dios, prefiere callar, disimular y, de ese modo avalar las trapisondas que muchos hombres tan incrédulos como los ateos cometen en el nombre de un Dios que, seguramente, no sólo no es el tuyo ni el mío sino que, evidentemente y a la luz de la palabra, ni siquiera es el Dios de la Biblia.

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La Generación Cuarenta y Dos

Antes de entrar a ver con cierta profundidad algunos principios que hacen al acceso a una nueva posición con Dios, tendremos que acordarnos que siempre que construimos, lo hacemos sobre bases instaladas en el pasado, que si bien hoy ya no le sirven a usted porque han dejado de prestar utilidad, siguen siendo la plataforma de despegue para todo aquel que desee modificar sus rumbos y, como ha quedado dicho, ingresar en la dimensión de nuevas posiciones para con Dios.

Ahora muy bien; ¿Qué es una posición? Primeramente veremos que esta palabra, POSICIÓN, es la palabra original YASHAB, y su lectura implica un significado que habla de un ámbito que usted posee; es algo así como el perímetro de su alcance en el mundo del espíritu, (Jamás nadie accedería a otras posiciones con Dios modificando cosas materiales; eso es algo que se produce en el invisible mundo del Espíritu). En suma: es aquella posición que usted llega a tener a la diestra del Padre en Cristo Jesús. Sentado, dice la palabra, (Y esa es la concreta acepción de YASHAB) en los lugares celestiales. Ahora, eh? No mañana.

Utilizando un poco el raciocinio: ¿Cómo sería posible que estemos sentados en lugares celestiales y ubicados en la tierra al mismo tiempo y a la misma vez? Muy sencillo: porque cielo, (Es decir: celestial), no es un lugar geográfico, sino una dimensión en la tierra. Recuerde que Cristo, hablando con Nicodemo, le dijo: El mismo que subió, descendió. Es decir: el mismo que está en el cielo… ahora está en la tierra, hablando con este anciano que vino a la Escuela Dominical nocturna porque en la diurna no se animaba por “el qué dirán”, entiende? Quiero que se interprete bien porque esto es básico: estaba en el cielo el mismo que descendió y que había subido, pero estaba. Como para que no le queden dudas, le recuerdo lo que ÉL dice en Juan capítulo 17: Yo quiero que donde yo estoy, (No donde “voy a estar”; donde estoy) Si no es una cuestión de ámbito espiritual es incomprensible, porque cuando Él dijo esto, todos estaban en la misma zona desde el punto de vista geográfico. ¿O no?

Es más: le dijo al Padre: Yo no estoy en el mundo, pero ellos sí. Y parecería un juego de palabras, pero no lo es. Porque a primera vista, todos estaban en el mismo sitio. Lo que ocurre, es que el cielo no son nubes como una gran parte supone o cree. Aquí no le está hablando de la atmósfera. Usted fíjese que la palabra NUBES no siempre querrá decir lo que nosotros suponemos que quiere decir. En el texto que habla de la NUBE que se llevó a Cristo en la ascensión, es la palabra NYPHAS en griego, y significa: “El tumulto de los espíritus redimidos”.

Cuando Cristo resucitó y se elevó a esa dimensión, fue tomado por todos aquellos que fueron redimidos y que Él se llevó con él. Y viene, – efectivamente -, en una nube, pero es la misma nube de testigos de la que habla Hebreos cuando se refiere a todos los muertos en Cristo. Esa es la nube que lo trae. Viene con la iglesia, no es una nube de agua que en lugar de lluvia, granizo, truenos, rayos y centellas, trae Cristo. Y viene del mundo invisible al mundo visible; no necesariamente de arriba hacia abajo.

Si nosotros hemos leído y entendido que solamente en un lugar llamado CIELO podremos ser diferentes y hemos creído entender (O se nos ha enseñado) que ese CIELO es un lugar específico y geográfico donde, efectivamente, seremos diferentes, nos pasaremos toda la vida buscando ese sitio y llegaremos a desesperarnos porque no lo descubrimos ni lo hallamos. Basta. No busque más ni se devane más los sesos que todavía se le van a fisurar. No hay un lugar geográfico en la tierra, independientemente de nuestras costumbres ancestrales, que se llame CIELO. Vaya a las escrituras: es un ámbito exclusivamente espiritual al cual se accede, por el Espíritu, no con aviones o naves interplanetarias.

Lo primero que vamos a entender, si es que queremos movernos en la dirección que Dios quiere que nos movamos, es que la iglesia siempre está en un estado de movilidad constante por una razón muy simple: Dios siempre atrae al cuerpo hacia sí mismo. Mucho de lo que nosotros llamamos “mover de Dios”, no está correcto, porque Dios allí no se mueve. El que se mueve es el hombre en dirección a Dios. Usted fíjese que todo verdadero mover de Dios, tiene que acercar al hombre más a Dios. No comprendo como, lo que dice ser en algún sitio “un tremendo mover de Dios”, catapulta al estrellato a un determinado hombre, o mujer, o ministerio, mientras el nombre de Dios parecería quedar reducido a un segundísimo plano y a lo que ese “siervo”, o sierva quiera hacer con Él. Tremendo. Entonces tenemos que tener algo muy en claro: si no queda la gloria y el nombre de Dios en primerísimo lugar, la cosa no viene de Dios. Y si no viene de Dios, no hay ni puede haber tal “mover de Dios”. ¿Está claro?

Cuando se produce un mover de Dios, la gente que está involucrada, jamás vuelve a ser la misma. A eso, no lo produce ni un despertamiento ni un avivamiento. Cuando Dios se mueve, el hombre que participa de ese mover, pasa a una nueva dimensión superior en su relación con Dios. Ya no puede volver atrás. Nada de lo que vivió o hizo antes le sirve. Y eso no se da normalmente con la imposición de manos y la gente cayéndose bajo el poder del Espíritu. Es una forma, es cierto, pero que nadie le predique a usted que es LA forma. El orar en lenguas, por ejemplo, es UNA evidencia de estar llenos del Espíritu Santo, pero nunca LA evidencia. En todo caso, LA evidencia de estar llenos del Espíritu, es Poder. Todo esto, reitero, es de Dios, pero no implica necesariamente un “mover de Dios”.

Se lo vuelvo a repetir: cuando Dios se mueve en un lugar, los que están en ese lugar, jamás vuelven a ser los mismos. Y no es esto lo que vemos en las clásicas oraciones post-mensaje, en los frentes de los templos, cuando toda la gente pasa, recibe oración, muchos se caen, oran en lenguas, se ríen, tiemblan, se sacuden, lloran… Es de Dios, no se preocupe. Pero hay un problema: si la semana que viene usted vuelve al mismo lugar nuevamente, otra vez tiene a la gran mayoría que pasa otra vez al frente a recibir otra vez oración, a volverse a caer, a temblar, a llorar y a todo lo mismo de la vez anterior.

En el contexto de lo que estamos hablando, acercamiento a Dios es una posición privilegiada, (YASHAB), es una posición espiritual y no una experiencia carismática. Personalmente no descarto ni desapruebo ninguna experiencia que usted pueda tener, pero necesariamente, si deseo ir camino a la madurez, tengo que aguardar los frutos, las secuelas, el resultado que esas experiencias dejan en su vida. Si es Dios, algo cambia y en algo, al menos, usted no va a ser el mismo mañana. Si es la carne o… alguna imitación, mañana usted tiene los mismos “mambos” que tenía antes de vivir la experiencia. Lo que Dios toca, cambia. Si no cambia, Dios todavía no lo tocó.

Un acercamiento a Dios no es cuando usted se siente bien porque la presencia de Dios estaba en el lugar. Esas, en todo caso, son dimensiones de la manifestación de Dios. Pero el acercamiento a Dios a un mover, es otra cosa. Estamos hablando del mover de Dios y no de una actividad de Dios dentro del marco del círculo eclesiástico.

El mover o el acercamiento a Dios es aquello que nos da mayor acceso con Dios y que produce precisión para administrar sus propósitos en la tierra. Él atrae al hombre a sí mismo para que el hombre tenga más entendimiento de lo que Él quiere, no para que el hombre se sienta bien. El problema es que cuando nos acercamos a Dios, la mayoría se derrite. Se emociona, se pone a llorar, y suele olvidarse a qué vino Dios, que sin dudas fue a algo mucho más importante para el reino que el hecho de que usted se ponga a llorar, se le vuelva la piel “de gallina”, se caiga o se emocione. Cuando Dios acerca al hombre a sí mismo, siempre tiene un propósito. Y el propósito sirve a Dios, no al hombre. Vamos a verlo con claridad en el salmo 73…

(Salmo 73: 27)= Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; (No dice que “a lo mejor perecen”. Le asegura que si usted se aleja de Él, perece) tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta… (Aquí vemos que el acercamiento a Dios, no es una opción. Porque si no estamos en eso que estamos describiendo como acercamiento a Dios, tarde o temprano usted perece.)

(28) Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras.

Note que el nivel de acercamiento que usted tiene, determina la precisión de lo que podríamos llamar: su decreto. El acercarme a Dios me hace bien, entre otras cosas, para hablar de sus obras. Se lo digo de otro modo: para saber qué decir de parte de Dios, hay que estar necesariamente en eso que se llama: acercamiento a Dios.

Lo quiero ampliar más para que no me diga que esto tiene demasiado nivel y no me entienda. Trataré de pasárselo más en limpio todavía. Y que me perdonen los que ya entendieron. Hay una relación directa entre su posición con Dios y la precisión de su declaración en su mensaje. Ya sea personal, grupal o desde un púlpito. Repito: acercamiento a Dios, en este texto, no es una experiencia para que usted se sienta espectacularmente bien; es una posición en Dios de su parte.

Usted fíjese que ACERCAMIENTO, aquí, es la palabra QARAB, y significa: “Declaración de sus obras” La precisión, la exactitud, de la obra que Dios hace, es relativa a cuán cerca está usted de la persona de Dios.

Ahora le está diciendo: el que no está en esta posición QARAB, perece. Ni dice que a lo mejor o que en una de esas, dice que tarde o temprano perece. El no entender lo que Dios está haciendo, termina matando la obra que usted está haciendo. La palabra dice que sin visión, el pueblo perece.

La palabra QARAB, en el hebreo, tiene cinco significados: 1)= Llegar a proximidad para tener entendimiento y visión clara. Es decir: es imposible estar en una posición QARAB y no entender lo que Dios está haciendo. QARAB habla de tener entendimiento, audición clara, visión; puede ver lo que Dios está haciendo.

2)= QARAB incluye involucramiento. Es imposible que en una iglesia alguien diga: “¡Yo tengo una posición QARAB!” y no esté involucrado en la visión. Que alguien diga: “¡Yo estoy cerca de Dios!” o “Yo tengo conocimiento de Dios”, y no esté involucrado en lo que Dios está haciendo, eso es una mentira. Porque QARAB produce el involucramiento por lo entendido. Una vez que usted entiende lo básico de todo esto, lo que entiende lo gobierna.

3)= Acercamiento temporal, es decir: algo que está por ocurrir. Es como la persona que está en la orilla de la silla porque la película está muy buena y, aunque tiene ganas de ir al sanitario, no se mueve porque está en una posición QARAB. Algo está por acontecer y no se lo quiere perder. Es esa expectativa que tiene el hombre cuando sabe que algo va a pasar y no quiere ni pestañear por temor a perdérselo. Quiere estar listo para entrar por la apertura que se produzca. Estamos viviendo un tiempo donde usted no puede estar relajado con Dios.

4)= QARAB produce intimidad y acceso para Dios. En la posición QARAB, en este nivel de entendimiento, acercamiento a Dios o intimidad se define cómo producir acceso a Dios. Tenemos que entender que mientras más se acerca la venida de Dios, más entiende la generación que está cerca. En este tiempo, intimidad produce acceso. Antes, era el legendario Devocional. ¿Malo? ¡No! ¡Para nada! ¡Cuántos habrán crecido cultivando la disciplina del devocional diario! Pero tienen que entender que eso ya fue. Ahora es INTIMIDAD.

5)= QARAB define los pasos de un sacerdote cuando entra al Lugar Santísimo. Esa reverencia o ese temor de no saber si la gloria se iba a manifestar o ese año no iban a ser perdonados por sus pecados. Es un acercamiento sin frivolidad y sin familiaridad. Cerca de Dios, pero sin perder el respeto. Para tener intimidad con Dios, tenemos que tener intimidad entre nosotros, porque Dios está en nosotros. Uno de los problemas que tiene la iglesia es que se familiarizó con Dios y algunos inmaduros, le perdieron el respeto. Dios dejó de ser su Dios y pasó a ser “un flaco bueno que se porta de onda en tus mambos”, dicho esto en los códigos mitad juveniles y mitad clase media alta porteña. Hay un solo problema: Dios es Dios, no lo que usted supone que es Dios.

Aquel que no funciona en una posición QARAB, perecerá. Aquel que no tiene estos cinco principios operando en su vida, tarde o temprano oirá que le dicen ¡Chau! Es una guerra avisada, analizada, evaluada, planificada, al margen de los lógicos imponderables, no muere tanta gente. Esta es la posición correcta para el día.

Es decir: una persona que vive sin pasión, sin búsqueda de estar cerca de Dios, perece. Cuando una persona ya carece de pasión para involucrarse en la obra de Dios, va a perecer.

Estamos entrando por Cades-Barnea, en la tierra de Canaán. En el desierto, Dios nos daba las cosas corporalmente y nos bendecía a todos sin importar la condición de cada uno. En Canaán la bendición es individual y depende de lo que usted hace. Por eso no querían entrar.

En el desierto, la comida es corporal. Dios daba la comida y todo el mundo comía. En Canaán, si usted no siembra, no come. En Canaán, lo primero que hacen es levantarle la tienda a Acán y le descubren que anda con cosillas que no debe tener en la tienda. Si vive en Canaán, Dios se mete en su vida. A través de un hombre; del mismo que lo bendijo a usted en el desierto.

Las cosas que hacíamos en el Lugar Santo, esas que le hacían rascarse la nuca a Dios y decir: “Bueno… yo ya les dije… pero… está bien…” Ese mismo error, en el Lugar Santísimo, te mata. En el Lugar Santo, la luz es artificial, es teología, es el tiempo de la iglesia. En el Lugar Santísimo, es visión; si usted no sabe acceder a Dios, no lo encuentra. Detrás del velo los teólogos se pierden.

Ahí no hay paso uno, paso dos, paso tres, gire a la derecha, preposición, adjetivo, sustantivo. Se acabó el ritualismo detrás del velo. Allí tiene usted que saber caminar con Dios. ¿Qué estamos haciendo? Produciendo una posición para poder hacerlo: QARAB.

(Filipenses 3: 1)= Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. (Note que para el ministerio apostólico, es casi normal y corriente tener que repetir una y otra vez el mismo mensaje; todos los tienen que oír)

(2) Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. (Perros. Son gente que vuelve a lo que ya comió y no me haga decirlo claramente porque es de mal gusto. Gente que vuelve a tragar lo que ya masticó. Gente que vuelve a la gloria anterior. Son mutiladores del cuerpo, malos obreros)

(3) Porque nosotros somos la circuncisión, los que en Espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

(4) Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. (Aquí Pablo se va a poner un poquito sarcástico. Había competencias Inter.-iglesias en ese tiempo. Había un falso mover apostólico, igual que en el día de hoy. Entonces a él le están exigiendo que muestre sus credenciales. Y no hay credenciales para un apóstol, salvo las marcas que trae en el pecho. Mire lo que dice aquí: Si tú quieres credenciales, yo te las doy) …Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más; circundado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. (Esto es: soy doctor en teología uno, dos, tres y cuatro; egresado de la universidad de San Borombón, con tesis revalidadas en las universidades de tal y cual, master en divinidades, treinta libros escritos, diez comentarios avalados, aprobados y utilizados en ocho universidades y presidente de la internacional Christian Company)

(7) Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. (Aquí el amor de Cristo, es la próxima fase con Dios. Se presenta en este texto).

Pablo ha llegado hasta un punto muy crucial en su vida, y toda la búsqueda de su vida anterior se resume en papeles en la pared, diplomas, títulos. Y ahora dice: yo ahora quiero contar todo eso como pérdida, para alcanzar el próximo mover de Dios. Pero hay gente que quiere transicionar sin perder nada. Se quiere traer todos los amigos, todas las malas costumbres, todos los errores de carácter, todas sus medallas, sus premios. Hay algunos que corren la carrera tan cargados de premios y medallas que le dan los hombres, que el mismo peso de estas medallas, no los deja mover.

(8) Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él.

La palabra BASURA, aquí, es paralelo de ESTIERCOL, y significa lo que usted ya sabe: excremento. Así siente Pablo todo lo que deslumbra a tantos hombres, sólo para ganar a Cristo y ser hallado en él, que es el próximo mover. Vamos a terminar en eso; siendo hallados en Él. Es la generación sin rostro. La generación-Cristo. La generación 42. Si usted lee Mateo, va a poder observar que hay cuarenta y dos generaciones y la última es Cristo. Pero Cristo no tuvo hijos. La generación Cristo es una generación sin rostro, porque sólo se ve en Él. Ese es un mensaje para este tercer milenio.

(9) Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.

(Verso 12)= No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual también asido por Cristo Jesús.

Note que para conseguir lo que vamos a conseguir, tenemos que estar poseídos por lo que queremos conseguir.

(13) Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Vamos a sacar algunos principios de aquí. En primer término, nos encontramos con uno que se llama: PÉRDIDA. No podemos pretender transicionar y mantener nuestras posiciones previas. Amigos, finanzas, posiciones doctrinales; si estamos buscando nuestra próxima dimensión en Cristo, algunas de esas cosas serán entregadas. Es normal.

Él dice: yo considero algunas cosas de gran importancia previa como pérdidas mías para poder alcanzar lo próximo. Recuerde que lo que Él menciona, para nosotros, es un solo versículo que ya hemos leído, pero que para Él, es el resumen de su vida. Es decir que dice: considero todo lo hecho hasta hoy como pérdida, con tal de llegar al próximo mover con Dios. Y todo lo que había conseguido, es lo que el mundo busca conseguir, mire:

Pablo considera pérdida, todo lo que la iglesia está buscando hoy. Para poder alcanzar el verdadero propósito con Dios. Lo que él consideró basura, es lo que tiene apresada a la iglesia de hoy. Posiciones, títulos, premios, llegar primero, segundo, ser Fulano, ser Zutano. Él dijo: yo, considero todo eso basura, excremento, pérdida, para ser escondido en Él. Ese es el próximo mover de Dios. Es una posición QARAB.

Algunas personas no quieren perder. Escuche: esto es en todos los niveles; desde el pastor principal, hasta el perrito mascota de la iglesia. Hay algunos amigos que se van,  no se quedan. No entran en el próximo nivel porque no quieren entrar. Y si usted quiere entrar, tiene que soltarlos. Puede seguir sintiendo mucho afecto por ellos, nadie dice que usted los tenga que olvidar; lo que no puede hacer es pasarse todas las tardes tomando té con galletitas con ellos porque ya no hay nada, – en el ámbito espiritual -, que los una.

Lamentablemente, no podemos traer a toda la gente con nosotros, tal como nos gustaría. Algunos van primero, y los demás van después. Todos terminan viniendo, pero algunos tienen que conducir el camino. Y aquí no valen decisiones, empecinamientos o ambiciones humanas. Dios levanta a los que deben ser. No hay vueltas. Porque si nadie se zafa para poder empezar este camino, nadie llega. Por una simple razón que ya usted me ha escuchado decir muchas veces: en la historia contemporánea de la iglesia, nadie, pero nadie pasó antes por este lugar. Estamos pasando todos juntos, por primera vez y al mismo tiempo. Aquí lo que vale es el poder de Dios, la unción, la guía y el auténtico llamamiento: aquí la experiencia, es puro cuento. Es buena, pero no alcanza.

Esto es cuestión de quién está llamado; quien tiene esa convicción en el Espíritu. No es cuestión de participación. Hay estructuras eclesiásticas que van a cambiar. Y al cambiar las estructuras eclesiásticas, hay posiciones que quedarán obsoletas, no las puede traer con usted. Estamos transicionando mentalidades que tenemos que soltar, asociaciones que tenemos que eliminar, estándares de nuestras vidas que tenemos que cambiar. Hay gente que no quiere, sinceramente, entrar en esta nueva fase con Dios con vidas mediocres: no entran. Y no estoy hablando de empresarios, gente con dinero o profesionales universitarios. Estoy hablando de otras facetas de la mediocridad. El matrimonio, por ejemplo, es la expresión más simple de la unidad del reino.

Una de las condiciones para consolidar ministerios es que, si hay una reunión de ministros, eso incluye también a la mujer. Porque usted sin su mujer, no es ministro de nada. Se sabe que hay casos especiales y específicos y así deberán ser tratados, por separado. Pero en lo global, en la generalidad conceptual, sabemos que Dios nos llama de dos en dos.

Hay gente que no quiere continuar en la próxima fase con Dios y mantener ciertas posiciones previas que no entran. Como el estándar de su carácter, o de su hombría. Muchas cosas van a cambiar

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¿Qué es una Visión?

Hoy vamos a entrar, sin más trámite, a una definición de lo que es una visión. Vamos a leer un texto que nos da una pista.

(Proverbios 29: 18)= Sin profecía, el pueblo se desenfrena; más el que guarda la ley es bienaventurado.

Sin visión, hemos dicho más de una vez, el pueblo perece. Espiritualmente, se entiende. ¿NO lo está viendo hoy? El pueblo emana de sí mismo Gobierno en lo que dice. La palabra, allí, es CHAZON, es decir: “Sin visión”. Sin revelación profética, el pueblo arroja de sí mismo el Gobierno. Es decir: pierde Gobierno, pierde enfoque. Se subdividen los recursos humanos en diferentes direcciones. Las fuerzas se subdividen.

¿Qué es visión? Es la revelación del desarrollo perpetuo que Dios quiere cumplir a través del llamado de la persona enviada. Sin eso, entonces, el pueblo pierde enfoque, fuerza, forma, estructura y la iglesia no tiene dimensión, sólo es una masa informe de gente que se reúne para que cada uno haga cosas que tienen que ver con sus intereses. Aunque sean los mejores, los más abnegados.

Visión no son ocho puntos escritos en un papel. Ocho puntos escritos en un papel, en todo caso, es el acceso a la visión. Al igual que la Biblia es acceso a la palabra de Dios y no exactamente la palabra de hoy. Si usted no puede usar la Biblia como un pedazo de tecnología de la cual extraer principios que le permitan acceder a la palabra de Dios, la Biblia se transforma en un compendio de fría letra muerta. Allí es donde los teólogos todavía son ignorantes: muchos, pero muchos más de lo que usted pueda imaginarse, no entienden la Palabra; sólo la letra. ¿Sabe la cantidad de eximios comentaristas bíblicos han escrito voluminosas tesis sobre determinadas escrituras sin la menor incidencia del Espíritu Santo?

Para entrar en el mundo de su visión, lo primero que usted necesita es ser llamado. Los ocho o diez puntos que ponemos en un papel son el acceso al mundo de su llamado. Ese mundo es el ámbito de visión perpetua. Toda persona vive en un mundo. Si yo soy un empleado que alquilo un pequeño departamento y en el mismo edificio vive un empresario que tiene un piso completo, él y yo somos vecinos, pero vivimos en dos mundos totalmente diferentes. Su vida y la mía no tienen absolutamente nada que ver y, salvo en el palier de ingreso, o en el ascensor, o en las escaleras, es prácticamente imposible que nuestros mundos se encuentren alguna vez. Porque mundo es donde usted desempeña sus actividades. Por eso dijo Cristo: Ellos están en el mundo, pero yo no. Yo no vivo donde viven ellos, yo vivo en otra burbuja aparte. Estamos en la misma tierra, pero en diferente burbuja.

Usted puede vivir en otra “burbuja” de entendimiento que otro hermano en la fe de su misma jerarquía no vive, y por eso chocan. Son distintas formas de pensamiento que producen mundos diferentes. Es la frecuencia, la dimensión; es la posición que usted tiene. Adonde se mueve, usted va con Dios. Es el propósito eterno de su ministerio: su llamado.

Si usted no está llamado, usted no va a conseguir un trabajo. Porque sin llamado no hay visión. El problema con algunas iglesias está en que el misionero, no ha sido llamado. Entonces no tiene ninguna visión. Apenas buenas ideas y buenas intenciones. No alcanza, por eso no funciona.

Visión es el desarrollo terrenal de los propósitos eternos que existen en el mundo del espíritu de su vida. Cuando Dios lo llama, es porque tiene un propósito eterno muy claro para fundamentar ese llamado. Y es para usted y es intransferible, a menos que usted lo rechace. Él quiere que usted haga ciertas cosas en la tierra. Visión es la habilidad de que el llamado pueda entender eso. Pero, si no tiene un llamado, no hay nada que entender.

Visión es el desarrollo terrenal de los propósitos eternos que existen en el mundo del espíritu, su destino profético. Esto es previamente pre-determinado por Dios antes de la fundación del mundo. Es decir: hay un libro de su vida, escrito. Visión es ir viendo las páginas de ese libro junto con Dios. Pero, si no está llamado, usted no tiene libro alguno, así que no tiene nada para ver, por mejor intencionado que sea.

Entonces, el problema es que cuando no hay un libro de la persona que conduce, que ministra, que pastorea, que lidera, nos tenemos que inventar las mil y una, porque no hay nada escrito. Y de allí es de donde vienen todos esos proyectos que nos succionan toda la vida y que hacen avanzar a una congregación hacia ninguna parte.

A veces le pueden preguntar: ¿Usted no tiene actividad? – Estoy ocupado, construyendo. – ¿Construyendo qué? – Gente… – Cuando hay algo que hacer, la gente anda ocupada. La visión es lo que ocupa a la gente y, cuando la gente entiende la visión, comienzan a manifestar los recursos humanos que tiene.

Para que usted pueda desarrollar al máximo su visión, tiene que estar debajo de un hombre que tenga visión. Si no, nunca la manifiesta. Visión es el desarrollo terrenal de su destino profético o los propósitos eternos del espíritu en su vida. Eso es más viejo que la tierra. 2 Timoteo 1:9 dice que fue predeterminado y fijado desde antes de la fundación de los tiempos. Lo que estamos construyendo en este tiempo, es más viejo que Satanás. Por eso es que no tengo que mapear ninguna ciudad para saber adónde anda él. Él no puede entrar en lo que yo estoy construyendo porque es más grande que él.

Hay gente que construye ministerios reaccionando a las estrategias de Satanás. Entonces construye de acuerdo con lo que Satanás le permite construir. “Bueno… Satanás está aquí… Así que vamos a tener que hacer una marcha, tomar este lugar, poner una base allí y colocar tal cosa allá”. Y usted se pasa todo el día jugando al ajedrez con Satanás. Pero si tiene un llamado y una visión, busca la estrategia de lo que está escrito en la Biblia y, como está escrito, ya es; y lo manifiesta, y donde ponga eso, el diablo se tiene que ir. No digo que no le haga la guerra, le digo que no puede entrar. Cuando usted descubre el propósito de Dios, se lo impone al enemigo; esa es la estrategia correcta.

Por eso Romanos 12:1-3 dice que tenemos que renovar, reformar nuestra mente de acuerdo al entendimiento, para poder entender lo que Dios quiere; para poder entender la voluntad de Dios. Una vez que la entiende, la deja caer en la tierra y todo demonio se tiene que ir. Una visión, entonces, se ajusta y es cambiante de acuerdo con la madurez y el nivel que trae.

Cómo interpreta la visión usted depende de la luz del entendimiento que usted tiene. Si va a un lugar donde hay gran opresión espiritual, es probable que empiece a batallar, reprender y zapatear lo que le oprime. Se queda exhausto, pero convencido que usted es muy espiritual porque pudo percibir  cosas que los demás no perciben. Ahora, maduro, se da cuenta que cuando llega a un lugar así, lo único que tiene que hacer es decir, pensar y creer: llegué. Lo otro es de Dios, pero es para que uno se convenza que puede. La visión es fija, pero cambia de acuerdo con el nivel de madurez que trae.

Reformar la mente para que pueda entender cuál es la voluntad buena, agradable y perfecta de Dios para su vida. Es decir que hay diferentes grados y niveles de entendimiento de la voluntad de Dios. Es agradable cuando usted es inmaduro. Después está buena cuando va creciendo. Pero luego llega lo perfecto: allí es donde comienza la cuestión.

Su posición es la que determina su visión. Si tiene sus ojos puestos en lo de acá, no puede tener una visión clara de lo de allá. Que hoy la visión determina que se tenga que hacer tal o cual cosa, no es obstáculo para que mañana, la misma visión, disponga que se tiene que hacer otra cosa. Una visión es móvil, progresiva, siempre se está mudando; si no lo hace, no es visión, es ambición de alguien. Construir templos, edificios, proyectos, eso no es visión. Eso es quizás una estrategia o quizás una ambición personal, pero visión no es. Visión es la habilidad de ver en el mundo del Espíritu, el destino profético de algo.

Es imperativo ser llamado. En el llamado están los recursos para operar la visión. Esos mismos recursos atraen a la gente que está identificada con este llamado. Esto funciona donde quiera que se introduzca.

Así que no nos importa adonde está el diablo. Si usted quiere saber dónde está el diablo, yo se lo puedo decir desde ahora: está en la tierra. ¿En qué estatura está? En todas. ¿Cuándo comenzó? Desde siempre. ¿Cuándo se va? Al final. ¿Y entre tanto? En medio del diablo, igualmente hay que construir.

Llevamos gritando veinte años y las estatuas siguen endemoniadas. Marchas, pactos, toma de ciudades y la ciudad está cada vez peor. Así que no nos importa donde está el diablo, lo que nos importa es que quiere Dios. Cuando encontramos qué quiere Dios, le damos en la cabeza al diablo con eso. El llamado, es un ámbito superior al demonio. Se llama Dios. Recuerde que Satanás no es enemigo de dios, es enemigo suyo. Satanás es creación de Dios, por lo tanto, le guste o no, se le sujeta.

Moisés fue a Egipto a liberar a la gente del Faraón. Se puso a buscar, a ver en qué estatua andaba. Después fue y dijo: mira diablo, esto es lo que quiere Dios. Y se acabó. Se llevó la gente. Aquel pataleó, relinchó, hizo de todo, pero él se llevó la gente. Nunca ató, reprendió ni hizo nada de eso. Simplemente se llevó la gente. Cuando usted entiende la autoridad del creyente, entonces es cuando el mundo del espíritu comienza a respetarlo.

El intento de Satanás, con toda esta estrategia, en la iglesia, es que usted esté tan atrapado por perseguirlo a él, que cuando usted venga a ministrar lo que Dios quiere, lo hagas fuera del Kairos de Dios. Porque las cosas de Dios se hacen cuando Dios las necesita hacer. Eso es lo que en términos bélicos se califica como “maniobra de distracción”.

Lo que la gente no entiende es como alguien se puede perder en el llamado de otro sin perder singularidad. Ahí es donde la gente tiene temor a someterse porque cree que uno se va a tragar al otro. Pero cuando los espíritus están correctos, no hay clones, hay singularidad. Es decir: se lidera el destino de la vida, y no la vida.

Así que la iglesia es como un negocio, sólo que tiene una dimensión diferente. Toda la fuerza proviene del mundo del Espíritu, no del humanismo, pero es una empresa. La empresa de Dios en la tierra, no algo frívolo que la gente viene a visitar. Alguien decía que es como si tuviéramos que volver a hacer todo lo que dejamos de hacer antes. Sí; lo que pasa es que creíamos que estábamos organizados, pero en realidad estábamos cristalizados. Denominación es organización cristalizada con motivos perversos, que no garantizan una estructura viable para la unción de Dios.

La segunda parte de lo que es una visión, es: ¿Quién quiere ser Cristo en usted? No solamente qué quiere Cristo que usted haga, sino qué quiere que usted sea. En cada ministerio Cristo se manifiesta de una forma diferente. ¿Qué es lo que identifica su tribu? Usted no puede identificar con precisión lo que es una visión hasta que no identifique lo que Cristo quiere ser en su medio. Lo que usted hace, tiene que tener un sabor, un estilo, algo que identifica su ministerio.

(Efesios 4: 7)= Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

Fíjese que la medida de gracia es conforme al don. Cada uno de nosotros tiene una medida de gracia conforme al don. No puede haber ningún departamento en la casa que manifieste un ambiente distinto al ambiente de la casa.

Establecer la calidad de su mensaje es primordial. El mensaje de hoy habla de estirar a la gente, no de conformarla a su estado. Todo lo que usted ha recibido estuvo muy bueno, pero hay que seguir adelante, buscando más, con esto no le alcanza. La gloria de hoy, me da para celebrar hoy. Ya mañana, no estoy celebrando lo que hice ayer. Olvidado lo que está atrás, seguimos hacia adelante.

Sólo después de definir qu7ién es usted en el liderazgo, puede ponerse a ejecutar actividades. Porque solamente así esas actividades estarán sirviendo a la visión, en lugar de mantener a la gente ocupada.

El error que cometen muchas iglesias es que quieren poner su visión de acuerdo con el ambiente que rodea la iglesia. Si usted está rodeado de drogadictos y gente pobre, la visión de la iglesia estará destinada  a la alimentación de los pobres y la rehabilitación de drogodependientes. ¿Quién dijo? Cristo tuvo a los pobres todo el tiempo con Él, y nunca les dio nada. Es más, dijo: a los pobres siempre los van a tener…

Los pobres sólo son una señal de que el sistema del mundo no funciona. Toda empresa tiene algo que se llama “el rechazo del producto”. Es todo aquello que no pasa el control de calidad. A ese número siempre hay que mantenerlo bajo, para que la compañía prospere.

Bueno; el sistema de la tierra, siempre produce más desecho que gente buena. Hay cierta gente que no puede hacer nada y todo parece indicar, ciertamente, que nunca lo podrá hacer, ya que el sistema está armado sólo para que cierta clase de gente lo haga. Cristo dijo: te voy a dejar eso ahí para que veas que tu sistema no funciona. Dios, es Dios de la tierra, no de una persona.

Nosotros tenemos, dentro de eso, que trabajar y producir otra nación que tenga un sistema que sí funcione. Y todo el que entra por allí es maximizado y nadie es deshecho; dentro de un mundo que no sirve, crear otro que sí sirve. Pero si nos metemos en el mundo con la misma mentalidad del mundo y lo que traemos a la gente aquí es para alimentar a los pobres, estamos haciendo lo mismo que hace el mundo. Para eso está la Cruz Roja, no la iglesia del Dios tres veces Santo, Todopoderoso y Majestuoso.

Pero entonces… ¿Está mal crear un comedor comunitario? No dije eso. Dije que la visión no es relativa, precisamente, al ambiente que rodea tu iglesia. Una iglesia que tiene visión, y sabe lo que hace, es aquella que, estando en un medio ambiente de extrema pobreza, tiene dimensión pastoral suficiente como para ocuparse de que toda esa gente que vive en la zona donde está la iglesia, está bien, pero que su trabajo de fondo está en otra cosa diametralmente opuesta a este medio ambiente; gobernar, liderar, regir, por ejemplo. Puede ministrar más por Internet a diversas partes del mundo que a los vecinos.

Su tarea es resistir al diablo y, para hacer eso, va a tener que meterse en el ambiente y en el terreno en el que él actúa. Cuando usted resiste algo que viene del diablo, lo hace con fundamentos bíblicos incorporados a la sabiduría humana. Siempre va a haber alguno que se interese por saber de dónde sacó usted su argumento. A ese, usted se lo tiene que decir. No a todos, eh? Resistir al diablo; no hacer el ridículo.

Cristo fue al estanque de Betesda y dejó allí a todo el mundo sentado y levantó a uno. Si su visión hubiera estado orientada por el medio ambiente, nunca hubiera salido de allí. Todavía estaría allí, sanando rengos y paralíticos.

Uno de los principios de construir visión es que usted no permite que su visión este controlada por el ambiente natural que rodea su ministerio. Tiene que oír a Dios para saber qué quiere Dios de su ministerio.

(Génesis 13: 10)= Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra.

(11) Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán, y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro.

(12) Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.

(13) Más los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.

(14) Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte u el sur, y al oriente y al occidente.

(15) Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

(16) Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.

(17) Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti te la daré.

(18) Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová.

NÚMERO UNO: Principios para una visión falsa. El verso 10 dice que Lot levantó sus propios ojos. Es decir: vio una realidad distorsionada. Visión no es algo que usted quiere, que usted prepara porque usted lo vio. Este es alguien que edifica su propio mundo y deja sus habilidades o ambiciones. Yo quiero esto, yo quiero aquello, me gustaría tener esto, me gustaría tener aquello, esta es mi visión. Esto no es visión. Él levantó sus propios ojos.

NÚMERO DOS: Motivación personal. En el verso 11, dice que Lot escogió para sí mismo. Fue motivado por necesidad o indulgencia personal; fueron sus propios deseos, una vez más. Por ejemplo: gente que deja el púlpito y le gustaría viajar. El púlpito es el resultado de una vida bien dura. Mientras más le gusta a usted un mensaje, más sufrido es el que lo trae. Dice que Él escogió para sí mismo. Es un error.

NÚMERO TRES: Seguir una dimensión espiritual incorrecta. Él vio, allí en el mismo verso 10, que la tierra de Sodoma y Gomorra era preciosa, justo antes que Dios la destruyera. Perseguía la dimensión espiritual incorrecta. Es decir: no tenía penetración profética. Invirtió en algo que se fue a la bancarrota al día siguiente. Lo vio bonito hoy, pero no vio que mañana iba a ser destruido. Lo vio espectacular antes que Dios lo destruyera; ¿Cómo fue que no vio la destrucción también? ¿Cómo pudo no saber que al otro día, eso ya no iba a estar? Sólo vio la dimensión presente de la realidad. Tenemos que aprender a ver más allá de lo que aparenta ser muy bonito por fuera. Hay gente que está construyendo cosas que no van a poder pasarlas a otra generación porque están próximas a desaparecer. Esa es una visión incorrecta.

NÚMERO CUATRO: Darle prioridad a un proyecto personal. Él vio en Sodoma y Gomorra la posibilidad de un proyecto personal. Estaban en el desierto, estaban solos, en un lugar árido, él vio que había gente, ciudad, algo grande construido. Probablemente pensó que había buenos contactos o ministerios convenientes y se unió a ellos, a Sodoma y Gomorra.

Algo que es muy importante para construir una visión, es con quien usted se une. Él tuvo asociaciones erróneas. “- Mira, esta gente es grande; tiene fuertes ministerios; mira todo lo que han construido, yo me voy a unir a ellos. ¿Y tú qué haces solo en el desierto, Abram? Yo me voy a ir con esta gente, tienen vida grande, mira todo lo que han hecho. Ciertamente Dios está allí.” Al otro día vino Dios, pero no para unirse.

Estos son cuatro puntos que le voy a dar para que usted entienda que la visión no es algo que usted quiere construir. Dentro de una visión hay estrategias y entonces es de allí que salen cosas que Dios pone en nuestro corazón hacer. Pero la visión es otro mundo. Es ver dentro del desarrollo profético de su destino. Ahora vamos a ver la visión verdadera. Del verso 14 al 18.

Dice allí, en el verso 14, que Jehová le dijo a Abram lo que tenía que decirle, después que Lot se apartó de él. Hay un principio de Dios que es claro: Él le da una palabra a una iglesia después, y sólo después, que los falsos principios que allí se seguían, se han retirado. No antes. Dios no nos va  a dar la verdadera visión y la exactitud de lo que necesitamos, hasta que no haya nada en nuestro medio que la neutralice. Dios no le va a dar a una iglesia la palabra correcta que define el propósito de su existencia, hasta que todos los principios Lot desaparezcan.

Lot puede ser su certificado de Escuela Bíblica. Lot puede ser su doctrina. Lot puede ser un concepto de Dios equivocado. Lot pueden ser sus éxitos pasados. En suma: todo lo que le ata a la indulgencia personal representa a Lot en este capítulo. Tiene que salir absolutamente todo de allí para que Dios pueda dejar caer la perfecta voluntad. Todo lo que nosotros construimos para Dios, tiene que tratar con nosotros primero. Si usted toca el propósito de Dios, el dedo de Dios lo va a tocar a usted primero. Seis puntos.

1)= No puede usted tocar cosas santas sin ser santificado primero. No puede entrar a la Canaán moderna sin primero tres días de santificación.

2)= Tiene que definir muy bien adonde está parado hoy, antes de diseñar su destino. LA visión tiene que definir su posición presente, antes de diseñar el destino. Dios le dijo a Abraham: mira la tierra desde donde estás. Es decir: tienes que identificar donde estás antes de intentar ir a ninguna parte. Tienes que reconocer tu posición. El problema es que mucha gente no reconoce que necesitan cambio y quieren echar todo el mover presente encima de métodos y estructuras perimidas y fundamentos falsos.

3)= Dios le dice: mira hacia el sur, hacia el norte, hacia el este y el oeste. La verdadera visión debe expandir los límites mentales de la gente. Cuando hay visión, la gente se atreve a hacer lo que normalmente la mentalidad de esa cultura, no le permite. ¡Uy! ¡No! ¡Aquí nadie puede tener un automóvil cero kilómetro! – ¿Ah, sí? ¡Qué bueno! ¡Qué lástima que aquí, en mi ciudad, eso no se puede hacer! – Basta. La verdadera visión rompe con el “no se puede”. Tiene que atreverse a verse mejor de lo que usted es.

4)= Él dice: toda la tierra que ves, te la daré. Es importante verlo. Si usted no lo ve, no la posee. Entiéndame bien, por favor. No salga ahora a decir que el hermano dice en Internet que hay que “visualizar” y medio mundo crea que este hermano se pasó al bando de la Nueva Era. Dios nunca le va a pedir que haga algo que no puede alcanzar. Y cuando se lo pide, le imparte lo que usted necesita para poder hacerlo. Cuando Dios dice: sé fuerte, no le está pidiendo fuerzas, se la está dando.

5)= Le dijo a Abraham: camina la tierra a lo ancho de ella. La visión es administrar deliberadamente por acción humana. Si usted no camina, lo que vio, no lo hace.

6)= Moisés movió la tienda. Tiene que levantar su tienda, cambiar su posición. Si su estado inicial era que usted no tenía visión, empezar una visión va a cambiar todo lo que usted es. Si quiere lograr algo que nunca tuvo, va a tener que hacer algo que nunca hizo. Tiene que mover su tienda. La tienda puede ser su posición de revelación, su forma de hacer guerra espiritual, sus relaciones, su perspectiva, su carácter.

Él movió la tienda y construyó un altar de sacrificio. Abraham cambió la posición de su sacrificio espiritual. Cambió su forma de relacionarse con Dios. Diez puntos finales.

1)= Asegúrese que es llamado y purifíquese de motivaciones personales.

2)= Analice las áreas de su fuerza que se encuentran en su experiencia, revelación y dones. Internalícese profundamente. Descubra quien es usted.

3)= Analice el ambiente en el cual ha sido plantado; el inmediato y el distante. Esto funciona para la familia, para la empresa, para todo. Tanto en el área espiritual, como física, como de relaciones.

4)= Investigue las dos: Primero: las deficiencias que existen en su departamento, que tienen que ser corregidas por nueva ministración. Segundo: condiciones en el departamento que existen, que son buenas, pero que podemos podar para traer mayor producción.

5)= Analice las fuerzas de sus recursos. Los recursos son siempre invertidos en la gente. Qué trae, qué tiene en su departamento, qué sabe hacer la gente, qué estudia, en qué trabaja, qué tiempo y qué capacidad financiera tiene. Porque nuestro trabajo es maximizar todo eso, porque si no le estamos metiendo mentiras a la gente.

6)= Aprenda a escuchar la voz de Dios por encima de la voz de sus deseos y deje de estar escuchando profecías. – “¡No! ¡Que Dios me dijo!” Fíjese lo que dice la Palabra, eso es lo que le está diciendo Dios.

7)= Asegúrese que toda visión sea escritural y que tenga un fundamento que se le pueda enseñar a la gente. Somos una voz en el desierto. ¿Qué significa eso? Explíquemelo. Búsquemelo en la Palabra. Predíquemelo. Transmítalo a cada departamento. Quienes somos. Cuándo es que nosotros nos gozamos, cuándo es que nosotros nos entristecemos. Cuáles son las dinámicas que ocurren, qué nos hace reír, qué nos hace gozar. Qué voz somos, qué trompeta somos, qué mensaje declaramos. Que todo el mundo pueda contestar a esa pregunta en la iglesia.

8)= Asegúrese que la visión que se desarrolla no se construye a través de eventos. Si no, que los eventos sirvan para construir gente, lo cual es nuestra visión.

9)= Congregue a la gente alrededor de la visión. Es decir: permita que la iglesia edifique la visión, que no lo hagan sólo los líderes. Los líderes transmiten la visión a la iglesia; la iglesia la edifica. Así la gente está ocupada, está contenta, está siendo usada, está participando.

(10)= Asegúrese que todo ministerio que se cree en la iglesia, exprese la cultura del ministerio. Predicamos lo que el nombre significa, no lo que nos da la gana. Somos una red de rompimiento global. Eso significa que nuestros mensajes rompen con las limitaciones mentales del pueblo. Los títulos que hemos escogido para los ministerios, no son títulos que soñamos, son estratégicos.

Y por último, después de entender todas estas cosas, recién se escribe la visión. Pero escríbala en tablas de carne. Escríbalas en el pueblo, que todo el mundo las entienda.

La visión es algo que se predica una sola vez. Es algo que en cada reunión se transmite y siempre se está diciendo algo, enfatizando algo, hasta que la gente entienda qué son las cosas que nosotros consideramos éxito y qué son las cosas que nosotros no consideramos éxito. Estos no son mensajes emocionales, son mensajes de instrucción.

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El Maltrato «Santo»

La lectura de un libro muy interesante llamado El Poder Sutil del abuso Espiritual, escrito por el pastor David Johnson en colaboración con el conferencista Jeff Van Vonderen y editado por Unilit en 1995, confirma algunas observaciones que cualquiera de nosotros habrá podido ver a lo largo de su vida en la iglesia, en cada ámbito que nos haya tocado desenvolvernos.

La intención de este material documental, – salta a la vista -, no es la de predisponer a la gente en contra de sus ministros, sino oficiar de elemento equilibrante entre lo que es y lo que debe ser un ministerio pastoral según Dios y lo que suele ser, en algunos casos, cuando los hombres lo ejercen según sus propias sabidurías humanas o, en el peor de los casos, sus íntimos intereses personales.

En su primera página, este libro señala, como es uso y costumbre legal, que el mismo tiene todos sus derechos reservados, que se necesita permiso escrito de sus editores para reproducir porciones del libro, excepto para citas breves en artículos de análisis crítico. Obviamente, entonces, y como corresponde, no voy a hacer nada ilegal. Sólo tomaré y no para reproducir sino para mencionar como sustento, algunas de esas citas breves que se permiten, cuando sean necesarias, para agregarle lo que he podido ver con relación al tema y comentarlas. Con la tranquilidad sumada de que esto no ha sido hecho para lucro sino para lo mismo que fue hecho el libro: ayuda y crecimiento de los creyentes. Como de costumbre, dándole prioridad a la Biblia al respecto, ya que si hay algo que no tiene Copyright, eso es la palabra de Dios. Para bendición, información y crecimiento maduro del pueblo en conjunto, y no para polémicas, discusiones, rebeldías, disensos o cualquier obra de la carne, inútil desde ya para edificar al cuerpo.

En una conversación normal, por ejemplo, usted puede entenderme mal o, sencillamente, no estar de acuerdo conmigo. Eso no significa agresión, desacato o desobediencia por su parte, si yo soy una autoridad. Tengo que tener cuidado de evaluar esa opinión suya porque, si bien puede ser un producto de la carne y como tal destructivo, también puede significar una corrección que, si no quiero ser necio, tengo que oír y evaluar si, en una de esas, no proviene de Dios. Un tipo clásico de abuso espiritual se produce cuando, desde una posición de autoridad, un ministro entiende que sus pensamientos y opiniones son supremos y que, por lógica, cuando él dice algo, a los demás lo único que les queda es asentir, acatar, obedecer y ni por asomo hablar y mucho menos objetar.

Primera cita que menciono textualmente: El abuso espiritual consiste, precisamente, en maltratar a una persona que necesita ayuda, apoyo o mayor crecimiento espiritual, lo cual debilita, sabotea o disminuye el desarrollo de esa persona.

Hay abuso espiritual cuando un líder usa su posición espiritual para controlar o dominar a otra persona; esto incluye el avasallamiento de los sentimientos y las opiniones de la otra persona, sin considerar lo que pasará con el estado del bienestar de vida, emociones o crecimiento espiritual de esta persona. El poder es usado, en esta clase de aflicción, para reforzar la posición o las necesidades del líder atropellando (Es decir: pasando por encima) al necesitado que recurre a dicho líder. Hay casos donde a alguien lo obligaron a adelgazar porque, le decían, ser gordo daba mal testimonio. De allí el estereotipo clásico del ministro cristiano basado, preponderantemente, en una figura estilizada, impecable, irreprochable, que ha llevado en muchos casos a un verdadero narcisismo, pasando antes claro está, por su hermanita menor, la coquetería, indistintamente si masculina o femenina. Ni hablar de los hombres consagrados y obedientes que han sido portadores de gran bendición al pueblo que no se ajustaron jamás a estos patrones estéticos. Cuidado: no hago apología de la mugre, del descuido, del abandono de la prominente barriga. Hablo de lo que tiene entidad en el mundo del espíritu, no en el mundo del “marketing” evangélico. Usted me entiende.

En suma: es abuso espiritual cuando lo que se dice o se hace destruye a otra persona; también al atacar o debilitar la posición de otro cristiano, con el solo fin de satisfacerse uno mismo, sosteniendo la posición que uno tenga o las creencias que uno mantenga mientras que, simultáneamente, debilita o lesiona a otra persona.

1)=  No es abuso que un ministro use su juicio, aún en contra de su opinión. Si lo es, en cambio, si esa autoridad se usa para devaluar la espiritualidad de aquel que está en desacuerdo.

“)= No es abuso cuando un ministro confronta a alguien por pecado, malas obras o malos testimonios que deben ser corregidos. El objetivo siempre es salvar y restaurar, no avergonzar o desacreditar.

3)= No es abuso que un ministro le pida a otro que suspenda temporalmente su actividad a raíz de continuos errores o problemas íntimos. Pero la meta, siempre será colaborar para su recuperación y retorno a su tarea en la mejor posición espiritual.

4)= No es abuso sostener ciertas normas de conducta, pero se vuelve abuso si se degrada o se avergüenza espiritualmente a las personas por no sostener las mismas convicciones.

(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

(1 Corintios 7: 23)= Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.

En el capítulo 5 del libro de Jeremías, el profeta despliega una lista de las acusaciones de Dios contra la casa de Israel y dice, – empezando en el verso 26 -, Porque fueron hallados en mi pueblo impíos; acechaban como quien pone lazos, pusieron trampas para cazar hombres. Sigue el lamento de Dios por tal situación: Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos. (Versos 30 y 31) Fíjese que el maltrato, aquí, proviene de una posición de autoridad religiosa. El abuso espiritual puede proceder solamente de un lugar de poder real o percibido como tal.

(Jeremías 6: 13-14)= Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: paz, paz; y no hay paz.

¡Qué triste! Los dirigentes religiosos están tan ensimismados que no tienen tiempo ni fuerzas para suplir las necesidades reales de la gente. El pueblo de Dios, parecería que tiene que arreglárselas con las sobras religiosas. Los evangelios, mientras tanto, y ya en el marco del Nuevo Testamento, muestran una fotografía nítida de gente herida por los sistemas de maltrato espiritual que recurren a otra modalidad; el ataque legalista.

(Mateo 23: 4)= Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

Enorme cantidad de personas van a consejería luego de haberse desgastado en los sistemas religiosos que no les aliviaron el transporte de las cargas de la vida sino que, en cambio, los ataron con incontables expectativas del comportamiento religioso. A todo esto, ¿Cuál fue al respecto la reacción, el trabajo “terrenal” de Jesús?

(Mateo 11: 28-30)= Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Concreto: Si las relaciones espirituales que usted tiene en el nombre de Jesús no le dan descanso sino, antes bien, le cansan más a medida que pasa el tiempo, entonces no están representando verdaderamente el propósito de Jesús, que vino a levantar de los hombros de la gente cansada, la carga del esforzarse mucho para obtener la aprobación de Dios.

No existe la familia ni la iglesia perfecta donde la gente nunca es herida, pero la diferencia entre un sistema de abuso y uno que no abusa radica en que puede haber conductas que hieran en ambos, pero el sistema de abuso no permite hablar de problemas, heridas, abusos ni malos tratos. De ahí, pues, que la herida no sane una vez producida ni que haya restauración y que la víctima sea llevada a sentirse culpable por cuestionar o señalar el problema. También sobre esto, Jesús tuvo algo, – y bastante fuerte -, para decir:

(Mateo 12: 34)= ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos?

(Mateo 23: 33)= Serpientes, ¡Generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?

La serpiente, la víbora, estaba íntimamente relacionada con la calidad y el carácter del individuo. La explicación para la dureza exhibida por Jesús en sus expresiones encuentra explicación en el relato de un episodio ocurrido con Pablo en el libro de los Hechos.

(Hechos 28: 3-4)= Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano. Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: ciertamente este hombre es homicida.

Las víboras solían buscar refugio en lugares secos y frescos, y cuando alguien, creyéndose a resguardo y a salvo buscaba esos lugares, se encontraba con desagradables y mortales sorpresas como la ocurrida a Pablo. Jesús compara a la iglesia del sistema fariseico con estos verdaderos “nidos de serpientes” y los acusa de herir y envenenar a los que llegan en busca de paz, refresco y sosiego.

Por eso es que Pablo le pregunta a los Gálatas: ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Se dirigía a un grupo de cansados cristianos de Galacia que habían caído víctimas de “víboras” espirituales.

Usted, vamos a ver, ¿Recuerda cuando recién se convirtió a Cristo, en ese gozoso momento en que supo que estaba perdonado? La aprobación de Dios era suya porque usted era Suyo. Usted se sentía liviano y libre. ¡Qué alivio! ¿Adónde se fue esa sensación de libertad? Desapareció cuando usted comenzó a creer a esas personas que le enseñaron a medir la aceptación de Dios por las normas religiosas externas en lugar de medirla por la cruz. Usted perdió esa sensación de bendición y, ahora, mientras más se esfuerza, más se agota.

Jesús dijo, en mateo 7:15: Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. La expresión “lobos rapaces” está empleada en el mismo pasaje en que Jesús habla de la puerta ancha y la angosta por las cuales entra la gente en pos de la vida interior. Él sabía, (Y lo sabe aún) que el sistema religioso siempre enseña que usted puede llegar a Dios haciendo algo. Que su buena posición con Dios depende de lo que usted haga. Pero Él lo deja muy en claro: es como si dijera: Jesús más “algo”, ¡No es Jesús!!

(Hechos 20: 29-30)= Porque yo sé que después de mi partida, entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán el rebaño, y de vosotros mismos se levantarán.

Durante muchos años este pasaje se ha interpretado como a unas ovejas que se meten en el rebaño y que después de algún tiempo se saca su disfraz de ovejas y empiezan a devorarse, como lobos, a los otros. Pero tenemos que comprender que, desde el sitial de la oveja, es muy difícil arremeter contra el rebaño porque alguien lo va a detener. A menos que a ese disfraz, lo use el que manda el rebaño; allí sí es más sencillo comerse a las ovejas, porque nadie osará resistirse. Concretamente, lo que habla este texto, es de los falsos pastores.

(Ezequiel 22: 25-27)= Hay conjuración de sus profetas en medio de ella, como león rugiente que arrebata presa; devoraron almas, tomaron haciendas y honra, multiplicaron sus viudas en medio de ella. Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas.

Concretamente lo que le está queriendo decir, tal como lo expresa Jesús mismo en Mateo 7:15, Guardaos de los falsos profetas… es que los lobos están en la casa y, en algunos casos, al mando de la casa. Curiosamente, es en estos lugares donde sobreabunda el legalismo. ¿Nunca se preguntó por qué difu8ndían ellos doctrinas legalistas en la época de Jesús y de Pablo? ¿Era, sencillamente, cuestión de estar bien? La cosa es mucho más seria, mire:

(Gálatas 6: 12-13)= Todos los que quieren agradar en la carne, estos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. Porque ni aún los mismos que se circuncidan guardan la ley, pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne.

Es decir que: si usted se comporta como ellos dicen, usted debe: 1)= Hacerlos quedar bien. 2)= La propia justicia de ellos hará que no escudriñen la cruz de Cristo como único medio para recibir el favor de Dios. 3)= Les permitirá examinarle a usted en lugar de examinarse ellos mismos. 4)= Podrán jactarse del rendimiento religioso de usted sintiéndose, por ello, confirmados. La gente que es abusada espiritualmente se siente tan cansada y tan menospreciada por no poder vivir a la altura de las expectativas espirituales de terceros, que ha perdido su sentido de bendición.

(Gálatas 1: 6-7)= Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

Cuando alguien deserta de las Fuerzas Armadas, se dice que “está ausente sin permiso oficial”. La palabra griega traducida como “alejado” (Desertado) no significa “ausente” sino “traicionar”. Cuando alguien traiciona se pasa al lado del enemigo. En otras palabras, esos que le están perturbando a usted, le están presionando para que cometa traición y no a la denominación o la doctrina, sino a los que llamó por su Gracia.

(Tito 1: 9-11)= (el obispo sea) Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. Porque hay muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras.

Los ministros son dados a la iglesia para proteger al rebaño de los legalistas que presionan con el desempeño religioso, como el medio para estar bien con Dios o tener su favor. ¿Nunca se le ocurrió pensar cómo ven a Dios los que están presionados por le legalismo? Tome nota por favor.

1)= Como un Dios que nunca se satisface, que sigue estableciendo metas más y más elevadas y que anhela hacerle saber a usted inmediatamente cuando ha errado el blanco.

2)= Como un Dios malo y vengativo que espera que cometamos un error para, entonces, poder hacer lo que de todos modos haría, que es señalar cada uno de nuestros fracasos, o castigar y humillar.

3)= Como un Dios apático que observa cuando se hiere y abusa a la gente pero que nada hace para ayudar porque eso significaría tener que desafiar a una estructura o figura de autoridad.

4)= Como a un Dios que duerme profundamente sin siquiera notar cuando se hiere y se maltrata a la gente.

5)= Como a un Dios que está despierto, cercano y que ve y se interesa, pero que resulta impotente para ayudar cuando se hiere o se abusa a la gente.

6)= Como a un Dios que es como un bebé inestable. Su estado de ánimo es manipulable mediante nuestro más ligero error.

7)= Como un Dios supremamente santo, que es como una alarma espiritual contra ladrones, listo para activarse cada vez que uno piensa en el pecado. Un hombre contó que un profesor de Biblia le había metido la idea de que el Espíritu Santo “Huye al rincón más lejano del universo cada vez que uno comete el más leve pecado porque uno le ha roto el corazón”.

(Efesios 3: 14-19)= Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

Ser abusados espiritualmente puede conducir a una “fe tóxica”, que es una relación peligrosa y destructora con un sistema religioso, no con Dios; esa fe tóxica permite que el sistema controle la vida de la persona en el nombre de Dios. Los sistemas de abuso, también, hacen que se desarrolle una “mentalidad de trinchera” que se caracteriza por ser cerrada y paranoica respecto del exterior, y secreta sobre lo que pasa por dentro. Lo que hay que considerar y entender es que, el trabajador que depende de Jesús van a infligir tanto daño a las puertas del infierno como un pastor que dependa de Jesús.

Lo que verdaderamente importa es que la gente, cuyas vidas y relaciones no funcionan, entiende que su problema no es el mal que los rodea en el mundo, sino que ellos necesitan madurar, fortalecerse y desarrollar la habilidad de tomar decisiones sabias, para crecer dependiendo de Dios como su fuente interior. De otro modo habrá muchos que no solo decidirán irse de una congregación sino, incluso, llegarán a irse del Camino. Mark Twain manifestó una vez que “el gato que se sienta sobre la tapa de la estufa encendida y se quema la cola, nunca volverá a sentarse sobre ella, pero probablemente, tampoco se sentará sobre la tapa de una estufa apagada.”

La pregunta que hay que formularse, entonces, es: ¿Por qué se queda la gente en estas relaciones de maltrato espiritual? De las tantas respuestas, se ha podido elaborar media docena de causas que, entre otras tantas más, prevalecen a la hora de tomar decisiones.

1)= Porque consideran que hay demasiado en juego para irse: amigos, los años pasados allí, las opiniones, – no siempre bien intencionadas -, de la gente.

2)= Porque tienen miedo; les aterran las amenazas del abusador o de los abusadores referidas a dañarles a ellos, a sus padres o quedarse con sus hijos si se van.

3)= Porque se han vuelto tan dependientes del sistema de maltrato espiritual que no saben si podrían irse y sobrevivir emocional y hasta financieramente.

4)= Porque se les ha creado una sensación de culpa tan voluminosa que casi hasta llegan a admitir el maltrato como una especie de cosecha de lo que se ha sembrado, lo que pasado en limpio, sería recibir lo que se merecen.

5)= Porque justo cuando están decididos a irse, mejoran las cosas por un rato, así que siguen cambiando de idea y entonces, mientras tanto, se quedan.

6)= Y porque creen cosas de sí mismos o sus relaciones con Dios que no son verdaderas y que, por lo tanto, necesitan un intermediario “santo” para mejorarlo todo.

Los mensajes subliminales y no tan subliminales que muchos abusados reciben en forma directa o indirecta, son más o menos de este tenor: Que no son amados ni aceptados; que ni siquiera son dignos de ser amados ni aceptados; que solamente son amados y aceptados sólo cuando se portan bien; que no son capaces, valiosos ni dignos; y que están muy solos, que en realidad no pertenecen a ningún lugar, a nadie o a ningún grupo.

Aquí es donde a veces se utiliza la triangulación, que es otra manera de manipular las relaciones. Esto significa, sencillamente, que se envía un mensaje a alguien mediante otra persona en lugar de entregarlo directamente. Es decir: hablar DE la gente en lugar de hablarle A la gente.

Los miembros de los sistemas basados en la vergüenza tienen que negar cualquier pensamiento, opinión o sentimiento que difiera de los que tienen las autoridades. Se ignora o se niega cualquier cosa que pudiera avergonzar a dichas autoridades.

Si usted viene de una base donde se le avergonzaba, en la cual sufrió abuso espiritual, va a tomar todas o algunas de estas reglas:

1)= Dios recompensa la espiritualidad con bienes materiales.

2)= Las cosas no me afectarán emocionalmente si soy suficientemente espiritual.

3)= Nunca puedo ni debo decirle que no a las autoridades religiosas.

4)= Debe confiarse en todos los que están en el ministerio por ser llamados por Dios y ser autoridad competente.

5)= Dios me necesita para que yo haga un ministerio.

6)= La existencia de dificultades en mi vida señala que me falta fe.

7)= Hablar de los problemas, hará que Dios “luzca mal”.

8)= La unidad es estar de acuerdo en todo lo que otros decidan y naturalmente, con todos los que lo hagan.

Las relaciones basadas en la vergüenza se edifican sobre una base emocional que debilita la sinceridad en la relación; estorba la maduración de la relación individual con Dios; y fomenta la dependencia de otra persona que aumenta su poder como falso líder, edificando un sistema enfermizo en que importa más la apariencia que la realidad.

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El Próximo Nivel

Cristo es nuestro modelo. Él es el vértice de nuestra imitación. Él es el centro de nuestra vida y la esencia de lo que debe ser nuestra conducta, nuestro carácter, es decir: nuestras responsabilidades, pero también es fundamento de lo que son nuestros derechos: autoridad, poder, victoria. Linealmente es bíblica y teológicamente correcto, pero… en la realidad…

Cristo pudo manifestar a Dios en la tierra, eso es clarísimo, pero le costó treinta años de preparación. Muchos se olvidan que Jesús se preparó treinta años para ministrar tres. Hoy en día estudiamos tres y queremos y pretendemos predicar treinta años.

No es tanto la buena conducta. Estamos sobreentendiendo, en el nivel que se supone traemos, que nos estamos portando bien. Si alguien de los que está leyendo esto hoy no se está portando bien, yo no puedo estar hablando con ese alguien. Lo siento. Porque estamos suponiendo que la buena conducta es un diario vivir, un punto de partida para las cosas de Dios, no el de llegada.

Cuando hablo de la plenitud, cuando hablo de la estatura del varón perfecto, es un método pensante que le provee a Dios acceso a la tierra. Por eso es que MADUREZ, es TELEOSIS:  es una persona que por causa de su existencia, Dios tiene la certeza de que puede hacer lo necesario porque esa persona existe.

Si le preguntamos a la gente no salva sobre el reino de Dios, esa gente le va a hablar de algo muy débil, muy flaco, hasta ignorante. Le va a hablar de gente que no prevalece en la sociedad, de gente que le huye a la demanda de la sociedad y se esconde en un método alterno, esperando conseguir después de la muerte lo que durante la vida no consigue.

Pero… ¡Ánimo! Hay una iglesia que se está levantando, no con diferente teología o con distinta metodología, sino con fundamentos básicos y firmes para representar adecuadamente a Dios en la tierra.

(Efesios 2: 19)= Así que ya no sois ni extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.

Aquí vemos que hay una iglesia que se está construyendo sobre los cimientos correctos. Eso no es girando alrededor de la autoridad de un hombre, aunque esté relacionado con eso. Tiene más que ver con ser edificados sobre esa gracia.

(1 Corintios 12: 28)= Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

En el original no dice LOS apóstoles, así que no se trata de los doce como algunos entienden. Dice APÓSTOLES. Lo primero que se fundamenta en su mentalidad es la gracia apostólica, para que las otras funcionen. Recuerde que en un edificio, si no existe un primer piso, es imposible tratar de construir otro arriba. Nosotros edificamos la iglesia y no pusimos en la mentalidad de la gente una conciencia apostólica; entonces, todo lo otro que se puso, se pervirtió.

Lo que trae balance a lo otro que se ha dado, es un entendimiento apostólico. El deseo de prosperidad, sin entender gobierno y visión, se convierte en materialismo. Fe, sin haber oído primero lo apostólico, se convierte en algo que usted usa para conseguir, en lugar de usarla para lograr cosas para Dios. Santidad, sin un entendimiento apostólico se convierte en una forma de vestir en lugar de una integridad interna. Pentecostés, en vez de poder para prevalecer en la tierra, se convierte en un exorcismo en una iglesia. Y todo porque primero no entendimos el propósito, porque primero no se estableció el gobierno.

Esta palabra, PRIMERO, es la palabra PROTAN, y significa: “Primero en rango y lugar”. Así que esto le dice a usted que, si PROTAN apóstoles, eso significa que lo primero en rango y lugar, es el ministerio apostólico. Cuando ese entendimiento está en nosotros, lo demás no se exagera. Porque ahora que está usted enterado a qué ha venido, no pervierte lo que se le da.

Nosotros hemos empezado al revés. Ahora estamos reconociendo los verdaderos ministerios apostólicos y no vamos a tener que volver a restaurar lo otro; ya están por allí, son verdaderas piezas del rompecabezas, herramientas. Podemos decir: ahora entiendo para qué es esta fe y la coloco aquí; ahora entiendo lo que es integridad y la pongo aquí. Y llenamos el cinturón de todas las herramientas de Dios y caminamos como hombres prácticos en la tierra, pero todo divino en el espíritu, lleno de los dones. Es decir: que todo lo que se use sea para extender el reino y no por o para motivaciones personales.

(1 Pedro 2: 5)= Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

(Verso 9)= Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Aquí vemos, una vez más y como ya lo hemos estudiado, la combinación de Melquisedec. Lo que Dios está construyendo es una combinación de sacerdotes-reyes; pero nunca sacerdotes reales.

Somos dos cosas a la vez. Somos ministros, pero con gobierno. Tenemos autoridad, pero con compasión. Ministramos con autoridad y está bien porque así debe ser, pero ministramos POR amor. Es decir: una cosa es el hecho, la actitud, y otra el motivo. Convengamos en que es una combinación muy rara en la tierra, pero es la que necesita el ser humano: gobierno, sí, pero que sea sensible. Sencillo, pero profesional. Práctico, pero divino. Todo santo, pero hombre. No algo que no sirve en la tierra porque es santo o algo que no sirve en la iglesia porque es hombre. La gente no quiere el humanismo en la iglesia. Y está bien que así sea, tiene razón. Lo que no sé es cómo va a hacer para no tenerlo si la iglesia está llena de humanos.

Hay un grado de ser humano en la iglesia, pero eso tiene que ser comandado por el Espíritu. Dios quiere santificarlo a usted, no cambiarlo a usted. Quiere santificar lo que usted es para adecuarlo a su propósito, no cambiarle hasta la voz y que Dios se encuentre con alguien totalmente inverso al que eligió. Ese es el cambio. Si usted cambia la dirección, el enfoque y el uso de sus recursos humanos.

Así que estamos construyendo para ser una casa. Eso se puede predicar, pero tiene que poder ser traducido en la acción. Que estemos construyendo una casa suena muy bonito, muy filosófico, pero: ¿Qué significa? ¿Cuál es la acción? Dentro del contexto de la estrategia de lo que está construyendo usted, (Escuela dominical, clase bíblica, grupo de niños), ¿Qué significa que lo está construyendo usted para ser casa? ¿Cómo transformo yo, eso, en acción?

Mucha gente escribe una visión y pone ocho puntos en un papel. La gente lo lee, lo memoriza y lo confiesa todos los domingos, pero todavía no entiende qué es lo que va a hacer. Una visión no son ocho puntos en un papel. No es un slogan, (¿Recuerda aquello de: “Dos mil para el dos mil”?) Eso, en todo caso, es una convicción, no una visión.

Usted tiene que tener la habilidad de diagnosticar la condición de su departamento en la iglesia. Si yo le pidiera siete principios que identifiquen la condición de su iglesia comparándola con lo que vimos de la casa de Jacob. ¿Adónde está usted dentro de ese mensaje? ¿Qué tiene que hacer para llegar a hacer eso y cómo lo va a hacer?

Cuando estamos hablando de ministrar, de conducir, de pastorear, tenemos que tener cosas prácticas, mentales. Tenemos que tener una estrategia, o estamos solamente soñando. Las cosas de Dios se operan en fe, es cierto, pero se construyen ejecutivamente con estrategia. Y tenemos fe que nuestra estrategia va a funcionar. Y va a funcionar si operamos con la estrategia de Dios. Si la sabemos extraer de la Biblia. Son principios operativos.

“Moisés…ten cuidado cómo haces el tabernáculo… Hazlo exactamente como se te mostró en el monte…” Si usted no tiene un patrón, no hay gloria. Primero el patrón, después la gloria. Si Moisés lo hacía como le parecía a él, a lo mejor quedaba muy bonito, pero al no respetar el patrón, la gloria de Dios no venía allí.

¿Cómo vamos a mejorar el departamento de sonido? ¿Cómo vamos a mejorar el departamento de los niños? ¿Qué les hace falta a los jóvenes para crear una casa de Dios que represente a la cultura de esta iglesia? No de la de al lado, de esta. ¿Cómo puedo moldear yo a esta gente para que exprese la bandera de esta tribu?

¿Qué voy a hacer? ¿Qué tengo que enseñar? ¿Adónde están los niños? ¿Qué están entendiendo? ¿Cómo saben? ¿Habrán cambiado? ¿Cómo se están comportando en sus casas? ¿Cómo evalúa usted lo que está haciendo? O simplemente domingo tras domingo lo hace y está contento porque está sirviendo a Dios?

Si eso es lo que estamos haciendo, pasan dos mil años más, le llegan dos mil niños más y el grupo nunca crece. Son cincuenta que entran, cincuenta que se graduaron y se fueron. Una escuela más. Pero sin terminar.

¿Cuál es la estrategia de su intento? ¿Qué tipo de puerta está usted construyendo? Si la iglesia de Dios es una puerta del cielo, ¿Cuál es su puerta? ¿Cuál es el contenido, la inteligencia que es necesaria para llevarlo a cabo? ¿Qué concepto tiene usted para desarrollar su puerta? ¿Cuál es el vocabulario que identifica su construcción?

¿Qué necesita para terminar? ¿Cuál es su visión profética para llegar al próximo nivel con Dios? Una vez que usted descubre su nivel con Dios, ¿Qué tiene que hacer para llegar al próximo? Si alguien le ofreciera ayuda, qué tipo de entrenamiento y recursos necesitaría? Todo esto lo sabe usted, que es el que sabe lo que está construyendo. Ahora, si no sabe lo que está construyendo, está de niñera, de jardín de infantes, de guardería.

Si va a establecer un ministerio pastoral efectivo, va a tener que colocar a gente que pueda hacer más de una tarea: multifacéticos. Es imposible dirigir a mil personas para hacer mil cosas. Tendrán que ser diez que hagan cien cosas cada uno.

(1 Corintios 3: 9)= Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

Primero: aquí está hablando un apóstol. Dice Edificio de Dios. Le está diciendo que ese edificio se edifica, (verso 10) conforme a la Gracia de Dios que me ha sido dada como perito arquitecto. (Note que lo que construye, es la gracia del hombre que se está construyendo. Lo que Dios le dio a ese hombre. Lo que tiene el apóstol aquí, en suma, es sabiduría para construir). Sigue… puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica.

(16) ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

(17) Si alguno destruyere el templo de Dios, (Quiero que entienda que esto está siendo comunicado dentro del contexto que Pablo está construyendo en la iglesia. La idea, en Corinto, era que había unos falsos apóstoles, y había división en la iglesia en cuanto a los falsos apóstoles. Y Pablo está tratando de establecer que él es el verdadero apóstol de ese perímetro de influencia. Ese es el trasfondo. Y Pablo dice: “La iglesia se construye así y el que la destruya, será destruido por Dios”. Fíjese que nosotros, como no teníamos ese conocimiento de lo que es una impartición corporal, siempre lo decíamos apuntado a lo individual. “Si tú haces esto o aquello, estás atentando contra tu cuerpo, que es templo del Espíritu Santo”. Y esto está bien, tiene validez, sirve y es bueno, pero no es lo que dice la Escritura. Dentro del contexto que habla de construir la iglesia, lo que dice allí es que si aparece alguien que en lugar de construirla, la mutila., Dios lo destruye a él.) Dios le destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

La palabra DESTRUIR, allí, es la palabra PROFANAR. En griego es la palabra PHTEIRO. Ahora va a entender usted qué es destruir el templo y cuántos templos destruidos hay. La palabra PHTEIRO significa, en su raíz, secar, o arrugar, o perder vida. La palabra es MARCHITAR. Cuando se marchita una flor, que se seca, porque se le va la vida, entonces, lo que está diciendo allí es que a cualquiera que seca o marchita una iglesia, Dios lo destruye.

Si alguien es causa de que una iglesia se encoja o se arrugue, o pierda su alcance, Dios lo destruye. Peligrosísimo. Por pelearse defendiendo tesis personales, por tercos, por orgullosos, por intereses personales o simplemente por necios ignorantes. Es mucha la gente que hoy anda en eso. Tiene que involucrarse.

Usted no puede decirme a mí que, estando al frente del departamento de niños, usted está conforme o contento con la misma cantidad y la misma calidad de niños mes tras mes. Tiene que involucrarse hasta que eso se convierta en su meta. Tiene que soñarla, desayunarla, almorzarla, merendarla y cenarla. Miremos otra vez el verso 10. Pablo dice: Yo puse el fundamento y otro edifica encima.

Ay dos palabras “OTRO” en la Biblia. Una es la palabra ALOS. Y la otra es una palabra que la usó cuando dice Hay otros miembros que operan en mi cuerpo, cuando hablaba en Romanos. Pero aquí usa la palabra ALOS, que es: “Otro de la misma gracia que yo”, “Otro de la misma especie”. Cristo la usó cuando dijo: Te mandaré a otro, un consolador. Se mandó a Él mismo. Cristo subió en una forma y bajó en otra. Cristo está en usted. A la diestra del Padre es en usted, no en una nube, en una silla que se llama trono.

Él se fue en forma sólida, pero regresó inmediatamente en forma gaseosa. Por eso dijo: Tengo que irme, si no, no puedo venir. Porque de la manera que vengo, me voy a meter en medio de todo el mundo. Y en esta forma presente no lo puedo hacer. Hay un Dios que se manifiesta de tres modos, no hay tres dioses. Y decimos tres porque así está en la Biblia, pero Dios es más grande que la Biblia y se manifiesta como a Él se le da la gana. “Hay nueve dones, hermano…” ¿Quién dijo eso? “¡Dice en la Biblia!” Es verdad; en la Biblia están escritos nueve dones, pero Dios, si quiere, puede hacer algo novedoso, no? Él, entienda, aprenda, memorice, recuerde: es SO-BE-RA-NO. Ahora vuelva a pensar: ¿Puede o no puede?

Si estamos preparando a una gente para reinar en la tierra, para estar trabajando aquí otros cuarenta años más, usted no puede traer a alguien que diga que Cristo viene mañana. Le destruye el piso completo de lo que usted estuvo construyendo. Tiene que haber una constante. Hay diferentes gracias, diferentes pastores, que tienen su mensaje, pero que están gobernados por la gracia apostólica. No tiene nada que ver con relaciones o amistades, sino con la responsabilidad de una obra.

(1 Corintios 12: 28)= Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles…

Esta palabra, PRIMERAMENTE, aquí, es la palabra PROTOENS; es el orden de Dios. Significa: “Primero en rango”, “Primero en autoridad”. O sea: tu edificación tiene que tener un fundamento apostólico primero, para luego evangelizar correctamente. Si no, está usted en una esquina predicando y diciéndole a la gente que se arrepienta, haciendo el ridículo innecesariamente y dando espectáculo religioso.

Son evangelistas que no entienden lo que es un espíritu apostólico. De corazón sincero, audaz e intrépido. Se necesita ese tipo de audacia e intrepidez en la iglesia. Pero necesita sentarse por dos años y aprender algo nuevo.

¿Qué necesitamos? Primero ministerios de conducción. Cambiar nuestro pastorado en eso. Tenemos que cambiar de pastores a supervisores y luego delegar, a los verdaderos pastores, el trabajo de pastorear la grey.

Recuerde entonces, vamos a definir a la iglesia como un marco que se está construyendo para traer el avance del reino en la tierra. Es una ventana para que Dios entre prácticamente. La iglesia es el agente del reino para traer la totalidad de Dios a la tierra. La iglesia se construye en aquello que viene de Dios y no sobre buenas ideas. El recurso para construir está en el llamado. Sin llamado no hay recursos, porque no hay visión. Si no tiene llamado, usted deberá irse a trabajar en lo secular. Revise su llamado. Un llamado es algo que no se le olvida jamás. Es pasar de blanco a negro. Hasta hoy vive así, de aquí para allá, vive de otra manera. Eso es ser llamado. La palabra LLAMADO, es la palabra KALLEO. Un grito. Un alarido. Imposible estar sordo. Imposible olvidar. Esto ocurre con los cinco ministerios y el sector principal, ese que la gente suele llamar: Liderazgo. Pero los mismos principios son válidos para todos los departamentos.

(Eclesiastés 10: 16)= ¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes banquetean de mañana.

¡Ay de ti, tierra! ¡Ay de ti, iglesia! ¡Ay de ti, ministerio! ¡Ay de ti, pueblo, cuando tu conductor, cuando tu ministro, cuando tu pastor, es inmaduro! Cuando tus príncipes, tus ministros, no tienen orden divino.

(17) Bienaventurada tu tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para beber!

Bienaventurada es su tierra, su ministerio, su iglesia, cuando sus pastores tienen realeza divina.

Note que hay una relación directa entre la conducción del ministro y la conducción del departamento. Si el líder es inmaduro, la iglesia es igual. Inmadurez no es falta de conocimiento, es falta de responsabilidad. Ya sea porque no quiere pagar el precio, o porque le parece muy alto, o porque hay demasiada política o vaya uno a saber por qué.

Así que la condición de la casa se determina por el estado de madurez o el nivel de orden divino que se encuentran en loa diferentes niveles de liderazgo, y uso este término no porque sea el correcto o porque me agrade, sino porque es el que usted mejor entiende, por costumbre y tradición.

(Proverbios 16: 10)= Oráculo hay en los labios del rey; en juicio no prevaricará su boca.

El líder tiene que ser identificado como la representación de Dios. Oráculo hay en los labios del rey. La iglesia tiene que llegar a considerar su palabra, la que usted proclama, como la palabra de Dios.

(Proverbios 30: 27)= Las langostas, que no tienen rey, y salen todas por cuadrillas;

Son principios negativos. Las langostas que no tienen rey y sin embargo están todas en formación. El principio positivo, es: donde quiera que hay un rey, debe haber una formación perfecta. Es decir: las langostas, sin líder, caminan en escuadras. ¡Qué raro! Porque las escuadras se producen cuando hay líderes. Es decir que el líder debe producir orden divino en la casa. Si no hay orden divino en la casa, nunca es problema de la casa; es problema del líder.

¡Es que nadie me respeta! Simple. No tiene usted autoridad. – ¡Es que nadie me cree lo que digo! Más simple aún: usted no es líder, aunque tenga un cargo, una posición, un nombramiento y hasta una credencial habilitante.

(Proverbio 30: 31)= El ceñido de lomos; asimismo el macho cabrío, y el rey, a quien nadie resiste.

Note que cuando hay un líder con jerarquía de rey, nadie lo resiste. Consiga que su gente le rodee con confianza. Gánese el corazón, la lealtad, el compromiso y la confianza de su gente. Si ellos están convencidos que siguiéndole a usted encuentran a Dios, le siguen.

Número dos: ¿Qué necesita? El desarrollo de la acción. Y número tres: tiene que edificar una cultura. Algo que domina la atmósfera. Algo que define el clima, el ambiente de su comunidad. Que mejora la productividad de los propósitos de Dios. La estructura mental que ha producido y que ha determinado que Dios avance más a través de su congregación.

El pastor y el líder de cada departamento tienen que tener la habilidad de articular la cultura de su iglesia. Si no la puede articular, es porque no tiene ninguna. No es solamente lo que usted construye, sino qué es lo que Cristo quiere ser en usted. ¿Cuál es el sabor especial de su iglesia? ¿Qué es lo que la diferencia de la iglesia de la otra calle?

Usted puede imaginarse que está en el mejor lugar, donde tiene todo lo que necesita y donde realmente es feliz. Pero si en un momento dado, por la tubería del aire acondicionado se le introduce monóxido de carbono, todo se viene abajo, entiende? ¿Cuántos saben que el monóxido de carbono es venenoso y mata? Bueno; podrá usted tener la iglesia más linda del planeta, pero si un día la cultura se le infiltra, esa cultura lo mata. La cultura es el aire que usted respira. Eso es lo que lo identifica. Es la médula espiritual del ministerio.

Eso se reedifica, y es lo más difícil. Porque para edificar una cultura, usted tiene que destruir la que trae. De manera que lo que estamos construyendo no es una iglesia de la Argentina o de cualquier país que se le ocurra, porque el reino de Dios no tiene nacionalidad. Dios es global, no nacional. Va a empezar por donde alguien le de la posibilidad de empezar.

Palabras que identifican esta cultura con la que nos identificamos, son: principios-témpano, gobierno, autoridad, excelencia, prevalecer, constancia, fuerte, grande, terrible: son palabras que identifican el espíritu que nos rodea. Eso es lo que tiene que transmitir nuestros ministerios. Cuando yo termino, aunque usted no haya entendido el mensaje, le queda eso.

Si usted no identifica su ministerio, va a venir otro y se lo va a identificar. “No haga eso”. ¿Por qué? ¡Si yo siempre lo hice así! ¡Llevo veinte años en esto! – No me importa, esto es otra cosa. Estaba en la tribu de Benjamín; esta es la de Judá. Aquí se tira la lanza diferente.

Estaba bien usted en aquella tribu, pero si está ahora en otra, tiene que cambiar. Es otra cultura. Israel era uno solo, pero se componía de doce tribus. Cada una diferente a la otra. La unidad mantiene la diversidad. No somos autómatas, títeres ni clones. En la iglesia, tratar de unir a las diferentes tribus, es imposible. Podemos trabajar, interrelacionarnos e interdepender unos de otros, pero cada clan es un clan.

Hay iglesias amorosas, iglesias evangelísticas, iglesias de gobierno. Usted identifica a cuál pertenece. Vamos a entrar, entonces, en el tiempo en que se impone una definición de lo general por sobre lo particular.

(Proverbios 29: 18)= Sin profecía el pueblo se desenfrena; más el que guarda la ley es bienaventurado.

Sin visión, el pueblo perece. Sin revelación profética el pueblo perece. El pueblo tira de sí gobierno en lo que dice. Pierde enfoque, pierde recursos humanos, pierde protagonismo.

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Ella, La Adúltera

Hay una palabra en la Biblia, cuya sola mención estremece: Adulterio. Hay una palabra en cualquier relación matrimonial cuya sola mención, estremece: Adulterio. Hay una causa por encima de todas las causas que usted quiera pensar, que constituye el factor básico productor de divorcios: Adulterio. Hay una causa por encima de todas las causas que usted quiera pensar, que se constituye en el factor básico del rompimiento del vínculo matrimonial existente entre Cristo y la Iglesia: Adulterio. Indagar quién lo comete, descubrir las motivaciones si verdaderamente las hubiere o analizar cual de las dos partes es la culpable o inocente, es un tema menor. El tema mayor, es que se produzca.

¿Y qué es el adulterio? ¿Qué significado tiene esa tremenda palabra que encierra un tremendo acto que ha sido causante fundamental de enormes dramas, angustias, tristezas, depresiones y hasta suicidios? Linealmente, la relación sexual existente entre una persona casada y otra que no es su cónyuge legal. Así de simple, aunque sus protagonistas, mayoritariamente, pretendan rodearlo de aspectos sentimentales y emocionales que, en algunos casos de ficción, por ejemplo, pretenden hacerlo hasta admisible.

Históricamente, en las culturas en las que la poligamia era y es aceptada, la unión sexual entre un hombre casado y cualquiera de sus muchas concubinas, no se consideraba ni se considera aún hoy día, adulterio. No le hace. Dios no es cultural. Dios es Dios. Por creer que nuestro Dios es un Dios cultural y hasta nacional, en muchos países evangelizados, el reino de Dios ha sido introducido conjuntamente con tradiciones paganas y, lo que es más grave, también con rituales o actitudes provenientes directamente de la hechicería, la brujería o el satanismo en cualquiera de sus manifestaciones.

Nos muestra la Biblia que bajo la ley de Moisés este pecado era castigado con la muerte, ya fuese por apedreamiento o fuego. Ya que la pena de muerte sólo podía aplicarse en el caso de que la persona fuese sorprendida en el acto mismo, el cónyuge acusado tenía que someterse a ciertos procedimientos acordados para establecer su culpabilidad o inocencia. No obstante la ley mosaica, cuando el rey David se arrepintió de su pecado de adulterio, Dios lo perdonó. Cristo también perdonó a la mujer sorprendida en adulterio, pero sin disimular la gravedad del cargo. En el Nuevo Testamento él señala que el adulterio no se comete únicamente por el acto en sí, sino también por mirar a una mujer “para codiciarla”, dando a entender que la sede de este, como de cualquier otro pecado, está en el corazón del hombre.

El Señor señala en dos textos muy definidos y muy mal que les pese a ciertos supuestos cristianos ultra moralistas, que la única razón válida para el divorcio es la fornicación. Este es un término que, cuando se utiliza en el ámbito del matrimonio, es directamente equivalente a adulterio. Pablo, en un texto también muy definido de 1 Corintios, parecerá estar arrimando otro causal de divorcio. El adulterio es un pecado contra la santidad del hogar, al que todo hombre está expuesto, por esta razón siempre se debe tener muy presente la advertencia de Cristo al respecto y, también, hacer diariamente la oración de David. La palabra que se traduce como ADULTERIO, es la palabra MOIJEIA, y significa “Relación sexual ilegal”, “Conexión ilícita con una persona casada”, “Infidelidad marital”.

Hay más de una historia sobre adulterios en la Biblia. Y en cada una de ellas, hay indudablemente y como en todo lo demás, un principio espiritual oculto, encerrado, que el Espíritu Santo revelará en el momento debido. Sin embargo, de todos los relatos, ninguno más estremecedor y contundente que el que tiene que ver con la esposa de Dios: Israel, Jerusalén. De ese relato, precisamente, es que quiero extraer algunos principios que, sin ninguna duda, hoy van a bendecir su vida y, de paso, supongo que también matar algunas vacas sagradas adoradas por mucho tiempo.

Dios amó a Jerusalén. Jerusalén, simbólicamente, representa y designa al reino de Luz o a todo Israel. Él la vio desde su nacimiento y como estaba sucia, menospreciada. Así se lo relata en el libro de Ezequiel.

(Ezequiel 16: 6)= Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres, te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive! (Resulta ampliatorio, en este verso, recurrir a la NVI, que es una versión directa de los originales al español, ya que ella entrega otra visión cuando se lee: Pasé junto a ti, y te vi revolcándote en tu propia sangre, y te dije: ¡Sigue viviendo; crece como planta silvestre!

(7) Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta.

Dios deja algo muy en claro aquí: Él es quien hace multiplicar la iglesia, no la sabiduría o la habilidad de los hombres, no las técnicas evangelísticas. Con eso fue que la iglesia ha crecido, se ha vuelto hermosa y sus pechos, que es el símbolo de la capacidad de alimentar por sí misma, se formaron debidamente, mientras que su pelo, que aquí representa la cobertura de Dios, había crecido notoriamente. Sin embargo ha fallado. ¿Por qué? Porque está desnuda y descubierta. ¿Qué significa? No está revestida en Cristo, está pagada de sí misma. No debería extrañar, entonces, y en el marco de esa confesión, lo que luego se relatará. Dios fue el que puso hermosura, renombre y perfección sobre su iglesia, dice la Palabra. ¿Sin embargo, qué?

(Verso 15)= Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.

Hay mucha iglesia, representada en este caso por el prestigio y renombre denominacional, congregacional o personal de algún ministro que, confiada en su hermosura, que mayoritariamente es externa, se ha prostituido. Prostituirse, tratándose de la esposa del Señor, no es solamente el adulterio, sino también la lujuria. Dice que se entregaba a cuantos pasaban junto a ella. ¿De qué modo? El poder económico, el poder político, el poder social. Todo por encima y por delante del poder de Dios. Idolatría. No siempre cobrando por sus servicios, sino lo que es peor: pagándole con religión organizada a sus amantes.

(16) Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos, cosa semejante nunca había sucedido, ni sucederá jamás.

(17) Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas; (18) y tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas.

Los lugares altos son los lugares de adoración y, el acto de fornicar, aquí, implica que comenzaron a adorar dioses falsos, ídolos. Esto se confirma cuando se habla de tomar los tesoros de Dios para ofrendarlos a os demonios, cosa que conforme al último texto incluye la unción, que pese a venir del Santo y ser santo, puede ser utilizada con falsedad. No se olvide que el falso es el profeta, no necesariamente su profecía.

(Verso 22)= Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los días de tu juventud cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre.

Esto es estrictamente así; es como que la iglesia, tanto en su conjunto como individualmente, parecería haber perdido la memoria y ya no recuerda, hoy, demasiado ocupada en sus éxitos, de qué lugar y en qué condiciones la rescató el Señor. Un conocido predicador contaba que en una ocasión fue invitado a predicar a una importante congregación de más de cinco mil miembros. Dice que estaba en los momentos previos a subir al púlpito, en medio de los últimos acordes de la tremenda banda de alabanza y adoración, ya estaba el pastor de aquella iglesia presto para presentarlo, cuando sintió con claridad que el Espíritu Santo estaba llorando.

¡Señor! ¿Por qué lloras?, – dice que preguntó casi en una silenciosa oración -, ¿No está bueno todo esto, que es de primer nivel y excelencia en tu gloria y honra? Silencio. El llanto quedo y manso continuaba. Ya le llegaba el momento de ir a predicar, pero aquella angustia divina iba tomando también su corazón. No aguantó más y se encontró diciendo: Señor; si no me dices por qué lloras, no paso a predicar tu palabra. Me es imposible hacerlo con esta angustia que no es mía, sino tuya, Señor. ¡Dímelo!

Entonces oyó la tenue voz del Espíritu que le decía clara y nítidamente: “Lloro porque él, el pastor de esta congregación, ya no me busca. Se pasa todo el día atendiendo asuntos administrativos de la iglesia y no me busca. Cuando él empezó hace algunos años, en el garaje de su casa y con doce personas, me buscaba mañana, tarde y noche. Cada paso que daba, me consultaba y sólo se movía cuando yo se lo decía. Por esa razón creció tanto y en tan poco tiempo. Pero hoy es diferente. Duele mucho en mi corazón que mi hijo se haya olvidado así de mí y no me basta que me prepare hermosos discursos que me nombran a cada momento…” La iglesia pierde su memoria.

(Verso 26)= Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme.

En lo literal e histórico, Dios le llama “Fornicar con los hijos de Egipto”, a lo que tiene que ver con las relaciones internacionales. Parece ser que Israel, como nación, casi imploraba ayuda a los países circundantes en lugar de confiar en Dios. La historia continúa y, como se dice habitualmente, da vueltas y gira en círculos, regresando siempre al mismo sitio. Por eso este verso, que muchos comentaristas insisten en limitar solamente para la época y la sociedad en la que fue escrito, tiene total y absoluta vigencia. ¿O la iglesia no le pide ayuda a hombres y mujeres egresados de las universidades con distintas capacidades científicas o técnicas, olvidándose de confiar en e Dios que predican solemnemente domingo tras domingo? Egipto es el mundo. El mismo mundo que se infiltra en el pueblo de Dios contaminándolo con su fina y sutil impiedad por causa de la incredulidad de ellos.

(27) Por tanto, (Es decir: por todo lo que hemos venido relatando antes), he aquí que yo (Dice Dios) extendí contra ti mi mano, (La mano de Dios tiene los cinco dedos de los cinco ministerios. Por esa razón los ministerios de Dios, hoy, están en un trabajo de exhortación, amonestación y maduración del pueblo, mientras que los falsos ministerios que no se originan en los cielos, adulan, felicitan, aplauden y acarician a ese pueblo, convenciéndoles de que todo está bien y no es necesario alterar nada) y disminuí tu provisión ordinaria, (Dios ha retirado su provisión, su alimento y su presencia de las iglesias falsas, las babilonias de este tiempo) las cuales se avergüenzan de tu camino deshonesto. (Está diciendo que un grupo de malvadas brujas sienten vergüenza por el estado de la iglesia. ¿Es una exageración? No lo crea. Hay pastores que han confesado que a sus oídos ha llegado – en consejería privada -, las confesiones de ciertos pecados que jamás han visto en el mundo. Y no podemos asombrarnos. De otro modo negaríamos la actividad satánica en la medida en el que esta se produce.)

(Verso 30)= ¡Cuán inconstante es tu corazón!, dice Jehová el Señor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una ramera desvergonzada, (31) edificando tus lugares altos en toda cabeza de camino, y haciendo tus altares en todas las plazas.

No es la primera vez ni el primer lugar en el que Dios, en su ira, llama a Israel primero y aparte de su iglesia como extensión, con el calificativo de ramera. ¿Qué significado tiene esto, simplemente un insulto, tal como lo haría un hombre carnal? Ni lo piense. Es Dios, no hombre. Una ramera, una prostituta si usted quiere que la llamemos como ahora se lo hace, es en primer término, alguien que no tiene convicciones verdaderas. Sólo se vende por dinero y ni siquiera elige quien la compra. Una ramera es alguien que jamás se compromete con nadie, sólo varía  su comportamiento de acuerdo con lo que su ocasional cliente le exija. Y, finalmente, y por sólo citar algunas, ya que hay muchas más, una ramera tiene la habilidad y la capacidad para simular una serie de cosas que de ninguna manera siente. Es una estupenda actriz y se arma de un discurso que le permite manipular emocionalmente a los desprevenidos e ingenuos. ¿Continúo o ya es suficiente para que usted haya realizado mentalmente alguna que otra comparación?

Es a partir de todo esto, entonces, que Dios comienza a adelantar las alternativas de su juicio, con el solo fin de darle una oportunidad más a quienes acepten tomarla.

(Verso 38)= Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que derraman sangre; y traeré sobre ti sangre, ira y celos. >(Aquí hay una explicación al por qué, dentro del pueblo de Dios, fiel, santo y hasta ungido, se cae con tanta facilidad en la ira y los celos. Hay una iglesia adentro de otra.)

(39) Y te entregaré en manos de ellos; (¿Quiénes son “ellos”? Los que con su dinero o poder influyen en el comportamiento de la iglesia) y destruirán tus lugares altos, (Esto es: destruirán fundamentos genuinos y verdaderos, reemplazándolos por consignas, lemas o pactos doctrinales denominacionales o humanistas) y derribarán tus altares, (Todo lo que era valioso para la iglesia, deja de serlo) y te despojarán de tus ropas (Que es la expresión externa) se llevarán tus hermosas alhajas, (Todo lo que sea de valor, será robado) y te dejarán desnuda y descubierta. (Esto implica quedar desguarnecida, vulnerable e indefensa).

(40) Y harás subir contra ti muchedumbre de gente, y te apedrearán, y te atravesarán con sus espadas. (Al igual que la mujer adúltera, cuando es descubierta su infidelidad y condenada, quienes la apedrean son aquellos mismos que hasta antes del adulterio eran sus allegados, sus amigos, gente que la amaba. Y dice que lo harán con sus espadas. Cuidado, entonces, cuando venga sobre la iglesia una palabra distinta a la conformista de rutina, ya que esa puede ser la espada que la atraviese y la deje fuera de actividad total.)

(41) Quemarán tus casas a fuego, y harán en ti juicios en presencia de muchas mujeres; y así haré que dejes de ser ramera, (Entienda por favor: el objetivo no es destruir a la iglesia falsa; el objetivo es convertirla y que también sea salva.) y que ceses de prodigar tus dones.

(42) Y sacaré mi ira sobre ti, y se apartará de ti mi celo, y descansaré y no me enojaré más.

(43) Por cuanto no te acoraste de los días de tu juventud, (Usted que hoy es un exitoso pastor, un activo dirigente o un encumbrado miembro de iglesia: ¿Tiene memoria de la época de su conversión, de aquellos tiempos de fuego y unción?) y me provocaste a ira en todo esto, por eso, he aquí yo también traeré tu camino sobre tu cabeza, (¡Cuidado cabezas de iglesias falsas!) dice Jehová el Señor; pues ni aún has pensado sobre toda tu lujuria. (Lujuria no necesariamente tiene que ver con pecado sexual. También incluye de manera preponderante a toda expresión de opulencia donde debería exigir austeridad. Pero mire hasta donde llegan las comparaciones que Dios hace de esta infiel.)

(49) He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: >(¿El pecado, la corrupción y la promiscuidad hermanadas con lo que se llama a sí misma, iglesia?) soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso.

A mí me vienen a ver, me llaman por teléfono o me escriben, mayoritariamente, cristianos que se están congregando en algún sitio. Aceptemos que en un cincuenta por ciento, la apariencia de desprotección y falta de contención tenga que ver con defectos notorios de los hermanos. Pero el cincuenta por ciento restante, de todos modos, es una cifra muy alta. Demasiado alta como par dejarla de lado y mirar hacia otra parte.

(50) Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi se les quité.

(51) Y Samaria (Samaria es símbolo de la antítesis de la iglesia) no cometió ni la mitad de tus pecados; porque tú multiplicaste tus abominaciones más que ellas más justas son que tú; avergüénzate, pues, tu también, y lleva tu confusión, (¿No hay confusión en la iglesia, no?) por cuanto has justificado a tus hermanas. (A Sodoma y a Gomorra, aquí, se las sindica como hermanas de Jerusalén. Tiene que ver con la corrupción, impiedad y pecado introducidos entre nuestros hermanos)

(53) Yo, pues, (Dice Dios) haré volver a sus cautivos, (Observe que la iglesia infiel tiene a gente cautiva) Los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y haré volver los cautivos de tus cautiverios entre ellas.

(54) Para que lleves tu confusión, (La está llevando) Y te avergüences de todo lo que has hecho, (Hay gente que sale de estos lugares sintiéndose así) siendo tú motivo de consuelo para ellas. (LA pregunta, es: ¿Les interesa a ellas ser consoladas?)

(55) Y tus hermanas (Todas las otras congregaciones) Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán a su primer estado; tú también y tus hijas, volveréis a vuestro primer estado. (¿Cuál es el primer estado? El estado de inocencia, de limpieza, de confianza, de integridad y de fe auténtica y simple).

(56) No era tu hermana Sodoma digna de mención en tu boca en el tiempo de tus soberbias. (Hay tiempos en que, si no reflexionamos en nuestras propias conductas, ni por asomo podemos hablar de las demás, por malas que sean.)

(57) Antes que tu maldad fuese descubierta, así también ahora llevas tú la afrenta de las hijas de Siria y de todas las hijas de los filisteos, las cuales por todos lados te desprecian. (NO. Este no es un error tipográfico. Es más que notorio que le causa más indignación al incrédulo ver una iglesia adúltera, corrupta y fornicaria, que a veces a sus propios miembros.)

(58) Sufre tú el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice Jehová. (Hay un castigo y un sufrimiento por causa de la lujuria y las abominaciones. No hay impunidad definitiva. Dios es justo.)

(59) Pero más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar mi pacto?

(60) Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno. (El pacto al que aquí se está haciendo alusión, es el pacto nupcial, aquel que Jerusalén, la iglesia, ha violado. Pero Dios, dice, establece un pacto sempiterno.)

(61) Y te acordarás de tus caminos y te avergonzarás, cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas, más no por tu pacto, (62) sino por mi pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Jehová; (63) para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca, a causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice Jehová el Señor.

La palabra AVERGUENCES, aquí, es la palabra BUSH, y significa: “Abochornarse”, “Humillarse”, “Defraudado”. Este verbo aparece aproximadamente cien veces. Entre sus derivados están BUSHA y BOSHET, que se traduce como: vergüenza, pero que en realidad se refiere a un ídolo. El ídolo mismo era considerado una vergüenza. También constituía una garantía de que eventualmente sus adoradores serían avergonzados y grandemente defraudados debido al objeto de adoración que habían escogido. BOSH se utiliza para dar el sentido de frustración que se experimenta cuando la esperanza que se ha depositado en algo falla de forma vergonzosa; pero aquellos que confían en el Señor jamás serán avergonzados. En esta referencia, avergonzarse es el resultado de recordar el camino por donde anduvimos antes de entrar en el pacto divino y darnos cuenta que nuestras obras necesitaban expiación.

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La Generación que Entra

La Biblia habla de puertas. Muy bien; Dios está empeñado en poner ministros en la puerta de la ciudad, no en abrir más iglesias que sigan brindando más de lo mismo. Dice: Ancianos en la puerta de la ciudad. Nunca dijo: “ancianos en la puerta de la iglesia”. Dios quiere traer una estructura pensante que aproveche al máximo los depósitos espirituales que él nos dio.

(Zacarías 10: 6)= Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver. (Volver. Lo que aquí viene diciendo, conforme el resto del contexto, es que esta generación del tiempo de la lluvia, será una generación a la que él hará volver. Esta palabra, volver, en hebreo, significa: “regresar al punto original”, o de partida.)

Esto es el deseo de traer exactitud y precisión, una vez más, a la iglesia. De funcionar como se funcionaba cuando todo comenzó.

Aunque Dios nos va a traer al punto de partida, nos trae como una mente superior a la que había en aquel tiempo, porque estamos en un tiempo de sabiduría. Los principios que tienen que ver con la generación de hoy, sobrepasan el conocimiento de la generación de entonces. Al regresar a los principios básicos de la operación eclesiástica, la gloria postrera será mayor que la primera.

El mismo contenido de entendimiento, no se va a repetir, porque ahora regresamos con gobierno sobre nuestros hombros; con destreza para penetrar ciudades y naciones, con un testimonio ya manifestado; a punto de la siega. Venimos al punto de un orden divino. Vamos a regresar a la plenitud absoluta de la operación de los cinco ministerios. Pero no vamos a poseer la misma mentalidad, que hizo que la iglesia desapareciera en el 90 después de Cristo. La gloria postrera, va a ser mayor.

Ahora bien: el ejemplo o la sombra que produce el patrón o efecto es la gente de Israel en el pueblo de Dios. Israel es el patrón más original que tenemos para transicionar del desierto a Canaán. Y como ellos son el pueblo, la congregación del desierto que le llaman en la palabra, los vamos a utilizar a ellos para ver los principios de esta transición.

Todo lo que aconteció en el desierto no tenía nada que ver con la posesión de la herencia. De manera que todas las experiencias, mientras estamos en el desierto, no tienen nada que ver con nuestro llamado. La orden era entrar, y adentro se convertiría en una gran nación. Fuimos guiados, a través del desierto, por grandes unciones, por grandes poderes. Milagros, sanidades, prosperidad, salud, unciones, moveres poderosos y mucha abundancia.

Hasta que llegamos al punto del cruce. Dos personas traen un buen soporte; dice que traen una mentalidad de tribulación. Diez significa tribulación. “Vámonos, tenemos que salir huyendo, porque viene la tribulación. No fue casualidad.

En ese lugar, donde había un abrevadero, donde no cabían de montón en montón para que se colaran los buenos y los malos. Aquí había que pagar el precio para decir: yo voy a entrar y entrar de a uno. Esta unción es corporal, pero se manifiesta individualmente. Dios está visitando el rebaño… y hablando a los corazones a la gente.

En ese lugar fue que dijeron: no podemos. Y de ese punto partieron y comenzaron a vagar treinta y ocho años. Y durante ese tiempo, todo lo que no estaba equipado para cruzar, murió.

La iglesia llegó al punto de Cadés-Barnés, rehusó entrar, sale al desierto a vagar, y durante este tiempo de vagar, cuarenta años jubileos, que son dos mil años, porque Cristo cambió el calendario y dijo: Hoy se cumple esta escritura, e instituyó el año jubileo, que ya no es doce meses, sino cincuenta años. Cambió el calendario y ni cuenta se dio la gente.

Él dijo: desde hoy en adelante, yo cuento uno cada cincuenta. Y empezaron a vagar por cuarenta años. Dos mil. Todo lo que no está equipado para transicionar a un lugar de compromiso, murió. Al lugar del pacto. A la gente le gustaba la gracia. Carismáticos, pentecostales, prosperidad, fe. Pero después de la gracia, viene el pacto. No hay boda sin pacto. No hay boda sin compromiso. No hay boda sin conocimiento, que es intimidad, no hay boda sin pasión.

En la red de la gracia, entran toda clase de peces. Pero después se sientan a escoger lo bueno y echar fuera lo malo. Él invitó a todo el mundo a la boda. “¡Vengan de aquí!” “¡Vengan de allá!” ¡Vengan! Se llenó la casa de Dios. Y si estaban en la casa de Dios, era porque ya tenían trajes blancos; todos eran salvos, pero en medio de la gran fiesta, él mira y dice a uno: ¿Cómo entraste aquí sin los mantos de boda?

Todos eran salvos. Todos estaban vestidos de blanco. Nadie se había colado. Imagínese un lugar donde todo el mundo está vestido de blanco y uno se mete vestido de negro… Todos estaban en la boda. Pero Cristo dijo: ¡Tú no estás con el manto de la boda! ¡Tú no traes el anillo! ¡Tú no traes el voto de compromiso! ¡Tú no eres de los míos! Tú me visitaste, pero no eras de los míos. ¡Échalo fuera! Yo no me caso con gente que no tiene interacción responsable conmigo.

Si usted no se casa con alguien que lo pueda mirar a los ojos y decirle: “en las buenas y en las malas; en crisis, con dinero o sin dinero, no te dejo” no funciona. ¿Y qué le hace pensar a usted que Dios se va a casar con una iglesia que, al primer apretujón, deja de diezmar, deja de orar y hasta deja de creer? ¿Se imagina si usted se casa con una mujer, y solamente la visita un día en la semana, y encima con veleidades de dar órdenes? Que la mujer… ¡El hijo lo saca a patadas! No hay autoridad sin responsabilidad.

Todo lo que no tenía la capacidad de tener compromiso con Dios, murió en el desierto. Volvieron después de vagar durante treinta y ocho años, y regresaron al punto de partida. Dios dice: Los voy a volver al punto de partida. Pacto. Calcular el costo.

“¡Bueno… pero es que mi pastor…!” Usted. “Lo que ocurre es que mi congregación…” Usted. Cada cual, individual, es un abrevadero. Un pasillo donde sólo se cabe de uno en uno. Un embudo.

Volvieron al lugar de confrontación apostólica. Porque fueron doce los espías, lo cual es un número apostólico. Y cuando los apóstoles confrontaron la iglesia, la iglesia decidió vagar antes que obedecer. Entonces Dios dijo: ahora te traigo al principio. Aquí llegaron los apóstoles gubernamentales. ¿Y ahora qué va a hacer? ¿Va a entrar? No hay más desierto.

Confrontación del orden divino. Volver al punto de partida. Confrontación de reino. Estamos volviendo a la misma experiencia. En el desierto se levantaron ministerios. Se promovieron tele-evangelistas, escándalos nacionales, vergüenzas morales, hasta que todo eso muere. ¡Todo eso va a morir antes de entrar en el pacto! No entran en el pacto con escándalos morales.

La iglesia va a entrar en el pacto. ¿Habrá boda o no habrá boda? ¡Habrá! Alguien va a obedecer. Va a haber una iglesia que entre en pacto porque alguien va a obedecer. Y si alguien puede, ¡Podemos todos!

Vamos a regresar al punto del cruce. Dios nos está trayendo a volver a examinar los principios que se impartieron en la iglesia desde el comienzo. Vamos a ver esos principios. Vamos a volver a un sentido de historia y responsabilidad. Esta es una moneda de dos caras: mire el primer capítulo del libro de Zacarías.

(Zacarías 1: 1)= En el octavo mes del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: (2) se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres. (Note como en todo el libro habla de lo mismo)

(3) Diles, pues, así ha dicho Jehová de los ejércitos: volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos; y yo me volveré a vosotros, (Los haré volver. Volver a nosotros significa: “volver al punto de partida”) así ha dicho Jehová de los ejércitos. (Y aquí habla como Señor. No habla como otra cosa sino como Señor.)

(4) No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: así ha dicho Jehová de los ejércitos; (¿Por qué dice eso? ¿Qué fue lo que hicieron nuestros padres con los primeros profetas? Pues lo mismo que han venido haciendo durante toda la historia: no escucharlos. Ese, siempre, ha sido el problema de la iglesia. Pero esta vez vamos a vencer. Vamos a entrar todos.) volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová.

(5) Vuestros padres, ¿Dónde estás? Y los profetas, ¿Han de vivir para siempre? (No, pero su palabra, sí. Dice que anda enojado con los padres. El verso 3 de Zacarías 10 nos dice que se enojó con los jefes, con los príncipes. Dice volveos a mí, o regresa al punto de partida. Entonces nos dice que no seamos como nuestros padres. Pero tiene dos caras esa moneda.)

La primera: tenemos, como nueva generación, la responsabilidad de identificar todos los factores en nuestra historia, a través de nuestros padres, que no agradaron a Dios. Y no repetirlos. Tenemos la responsabilidad, como Jehú, de chequear la historia profética y hacer todo de acuerdo a patrones bíblicos.

Él levantó al muerto y lo puso en la propiedad de Nabot, porque así había dicho la profecía que había de ser. Es decir que tenía exactitud. Venimos diciendo todo este tiempo que esta es una generación de movimientos calculados.

Dice aquí que identifiquemos todo lo que en la historia no agradó a Dios. Todo lo negativo y cautivante en nuestras vidas. En ese sentido, y sólo e ese sentido, nos rehusamos a ser como nuestros padres.

Usted puede amar a su padre con total libertad y amplitud. Es más: tiene que amarlo así. Pero pueden no gustarle algunas conductas de él y decide no repetirlas. Esto es restauración. Restauración no tiene nada que ver con progreso, tiene que ver con regresar al principio. Hemos confundido restauración con modernismo.

Ser como nuestros padres espirituales, excepto en las áreas negativas. Por ejemplo: ellos no escucharon a los profetas; yo sí. Ellos no admitieron la libertad de la gracia; yo sí. Ellos acamparon alrededor de experiencias; yo no. Ellos se cristalizaron haciendo sus propios monumentos; no seremos iguales. Si usted no cambia la estructura pensante, no prevalece. Entra, es cierto; todos estamos vivos y entramos, pero no va a tener voz en el espíritu.

Entraron en complacencia religiosa; yo nunca estoy satisfecho. En esas áreas, no queremos ser iguales. Rehusaron levantar sus tiendas y seguir la trayectoria de Dios. Nosotros vivimos con las valijas hechas permanentemente. Sin embargo, esta moneda tiene dos caras; hay factores en nuestra historia, en los cuales no tenemos ninguna intención de ser iguales a nuestros padres. Pero hay muchísimos que sí. Y más vale que las aprenda enseguida para no hacerlas.

Recuerde que Dios le dijo a Josué: “Moisés está muerto; levántate y sigue”. El pobre Josué se estaba lamentando. Todo lo que conocía y en lo cual confiaba se había muerto. Pero Dios lo saca del lamento. Le dice: ¡Arriba! ¡Lo otro ya fue! Ahora vas a seguir tú con lo que tú tienes, no con lo que tenía Moisés.

Levanta esta generación con potencial de cruce y penetra, que la generación de Moisés no tenía ese potencial. Mire: Moisés no fue levantado para entrar. Se lo voy a comprobar. El Nuevo Testamento dice que se escribieron todas estas cosas para que nosotros no estemos murmurando ahora que nos toca entrar. Para que no cometamos los mismos errores.

Hubo ejemplos de lascivia, rebelión, legalismo, manipulación, control, espíritu fariseo. En estas fases, no tenemos ninguna intención de repetirlas. Oídos sordos a la palabra de Dios. Un mensaje de Dios ocupa a un hombre mucho tiempo, sólo para obedecerlo. Aquí nos pasamos de fiesta en fiesta. Todos los fines de semana hay fiesta. Pero hay otro lado de la moneda.

(Salmo 78: 1)= Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

(2) Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, (Aquí vemos al escriba docto de mateo 13:51-52) (3) los cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron. (Comunicaron a las generaciones las verdades de Dios. Una cosa que esta generación no hace: no evangeliza. Siempre está de fiesta, pero no comunica. Les gusta testificar en el púlpito pero no comunica su gozo en la calle, en el trabajo, en el barrio, en el vecindario.

(4) No las encubrieron a sus hijos, (Nuestros padres sabían lo que era pasar estafetas generacionales en la familia. La mayoría de nuestros padres tienen a toda la familia sirviendo a Dios; nosotros no. Algo hicieron bien, que no hemos aprendido. Estoy hablando de una generación bien joven, que se levanta ahora y que no nació en cuna del evangelio) contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, (En lugar de contarle cuentos de Caperucita Roja, Popeye o Blancanieves a los niños, a la hora de dormir, le cuentan testimonios de gloria.) y su potencia, y las maravillas que hizo.

(3) Él estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos; (6) para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; (Tenían unción generacional. El error de la iglesia carismática es que se levanta un mover y, cuando muere la gente que lo promulgó, vuelta al principio) y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, (7) a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios.

Vemos que hay características. Tenemos una responsabilidad doble; de proyectar historia profética. La generación del siglo veintiuno va a investigar historia profética y, cada movimiento, lo va a hacer deliberada y calculadamente. Esa es la mentalidad que Dios quiere penetrar. De identificar todo aquello que sí glorificó a Dios y repetirlo. E identificar las cosas que no agradaron y echarlas abajo.

Nuestros padres, a nosotros, nos dejaron el mover de la fe. Todo lo de la fe, no es malo. Es imposible agradar a Dios sin fe. Fe penetrante. Hemos crecido en un tiempo donde nos han dicho: eres cabeza, no eres cola. No tenemos que pensar jamás que somos cola aunque nos sintamos cola. Piense grande… Quiere ser zapatero…? ¡No! ¡Dueño de una zapatería! Piense grande.

La fe entró en Canaán. Caleb. Todo murió en el desierto, pero Caleb tenía fe y entró. Fe es una de las mentalidades que entran. Fe es una de las características que penetra el siglo 21. FE de rompimiento. Antes de que hubiera fe para nacer de nuevo, había fe para sojuzgar ciudades y reinos. Por la fe Moisés rehusó las riquezas del mundo secular para seguir el galardón que fue su llamado. O sea que por la fe Moisés rechazó todo lo que la prosperidad busca hoy. El único galardón que tuvo Moisés fue el de la unción de gobierno sobre la nación. No tuvo otro. Ni siquiera llegó a entrar.

Por la fe sojuzgaron reinos, en Hebreos 11, antes de haber fe para nacer de nuevo. LA fe no es de ahora. Una generación de gente de fuerza y perseverancia. Recuerde que de todo lo que murió en el desierto, sólo dos mentalidades sobrevivieron. De todas las mentalidades que había, sólo dos depósitos de principios prevalecieron. Dos estructuras pensantes vencieron el desierto. Dios dijo: todo lo que no tiene pacto, va a morir. Y dos estructuras pensantes prevalecieron; dos posiciones espirituales. Una es Josué, el otro es Caleb.

Todo murió, excepto estas dos mentalidades. Nada regresó al punto de partida, excepto estas dos mentalidades. Vamos a explorarlas. Las otras diez mentalidades negativas de fuga y rapto en vez de responsabilidad terrenal, contagiaron al resto de la iglesia; y toda murió en el desierto, huyéndole a los gigantes de la tierra.

(Josué 14: 10)= Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.

(11) Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.

(12) Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizás Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.

Caleb recibió Hebrón. Hebrón es el lugar de compactación y unidad. La generación y la mentalidad, la estructura pensante de la generación que va a perdurar en el siglo veintiuno, tiene una mente de unidad.

Pasión persistente: duró cuarenta y cinco años con la misma fe. No menguó. Mucha gente se murió a su alrededor. Tuvo una y mil oportunidades de decir: esto no funciona, se murió mi pastor, tengo que volver a empezar. Fulano se murió, este fue mi tutor, se me cortó el ombligo por allá. Todo el mundo le cayó por el lado muerto y él dijo: dame mi monte hoy.

Pasión persistente, poder de perseverancia. Dijo: tengo tanta fuerza para la guerra hoy como ayer. Una generación de fuerza guerrera que perdura. Tenía la habilidad de entrar y regresar vivo; de empezar algo y terminarlo. Hay mucha gente hoy empezando cosas que después nadie termina.

Gente fuerte. Gente enviada. El verso 11 dice: estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió. Apóstol de Dios; enviado. Gente enviada con comisión apostólica. Capacidad de gobierno sobre los hombres de la iglesia del siglo veintiuno. Después tenemos al segundo ministerio, que es Josué.

(Josué 1: 1)= Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés diciendo: (2) mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán; tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

(3) Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.

(4) Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.

(5) Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

(6)Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.

(7) Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

(8) Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

(9) Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Aquí vemos nuevos ministerios con nuevas capacidades. Josué tiene, por ejemplo, poder de cruzar. Moisés no podía. En Deuteronomio, vemos que Moisés le rogó a Dios entrar, y Dios le dijo: ¡Quédate! ¡No vas a entrar! Sube al monte, mira la tierra y muérete. No permito que suceda, dice el Señor. Pero a Josué le dice: tú llevas poder para cruzar. Toma este pueblo y cruza.

El verso 3 habla de entendimiento territorial. Él sabía, geográficamente, cuál era la unción que Dios le había dado y sobre qué espacios tenía autoridad delegada. Iba a poder marcar el perímetro del reino de Dios. Gente que proféticamente camina estableciendo los perímetros del reino, hoy, para luego Dios poseerlos mañana.

El verso 5 dice que el temor de los reinos seculares iba a permanecer; nadie le iba a poder hacer frente a esta generación. Es una generación donde el temor de los reinos del mundo siempre existen en su presencia.

El verso 6 dice: tú eres una generación que tendrás el poder de repartir herencia. Vas a poder manifestar el botín. Vas a tener la impartición de dones y el activamiento de los llamados.

La de Moisés fue una generación vagante; no tenía posesión ni terreno; nunca lo tuvo. Pero la generación de Josué tendría la habilidad de acomodar la geografía espiritual.

Luego dice ESFUÉRZATE. Esa palabra, es la palabra YASHAD y significa: “Endurece tu corazón”. Es la misma palabra que usa la Biblia cuando habla de que Faraón tenía el corazón endurecido. Es una característica irresistiblemente comprometida. Nadie te doblega. No hay un punto donde a usted se lo pueda comprar. NO tiene precio. Ha creído en una verdad y usted la vive, la predica, la imparte. Se toma firme y no suelta lo que Dios dijo.

El verso 9 dice: Dios estará contigo doquiera que penetres. Es decir: tenemos poder penetrante. Ahora: ¿Se imagina la combinación de estas dos mentalidades? Fuerza para la guerra, poder de perseverar en el tiempo, paciencia, pasión inamovible. Mentalidad de Hebrón, unidad. La habilidad de entrar en los tiempos de Dios y de salir correctamente.

Poder para cruzar sobre obstáculos, entendimiento territorial: donde sí y donde no dar órdenes, manifestación de herencia y alojamiento de dones espirituales; corazón comprometido e irresistiblemente impenetrable. Una gente así es peligrosísima. Caleb y Josué: únicas dos características que entraron en la tierra.

¿Qué tienen Josué y Caleb que entraron y los demás no? Una estructura pensante diferente. Se acaban los milagritos. Ya no va a poder usted ir a buscar la bendición a la tienda del pastor, va a tener que procurar la suya. Estamos en esos tiempos. Y por último, esta generación tiene una característica: su firma es la sabiduría.

(Deuteronomio 4: 37)= Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder, (38) para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte tierra por heredad, como hoy.

(39) Aprende, pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.

(40) Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.

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La Fe: Ese Don tan Lejano…

La fe es una oleada de confianza sobrenatural dada por el Espíritu Santo de Dios a una persona que enfrenta una situación o necesidad especial, y recibe una certeza que supera la lógica, y una total seguridad de que Dios va a actuar a través de una palabra o una acción. Sin embargo, esta expresión milagrosa puede abarcar destrucción o creación, bendición o maldición, eliminación o alteración.

Dijo Grossman alguna vez que “Es tanto el conocimiento irresistible de la intervención de Dios en un determinado momento, como la autoridad de hacer real su intervención a través del poder del Espíritu Santo.”

Dentro del amplio panorama del que se puede hablar en este contexto, encontramos que existen cuatro tipos de fe en el Nuevo Testamento. Los podemos definir como: El Credo, La Confianza, El Fruto y El Don.

EL CREDO: Si bien su nombre coincide con alguna oración preconcebida, en realidad el credo es la catalogación de la doctrina que profesamos. Hay Palabra en la Biblia que tiene que ver con este tipo de fe.

(Efesios 4: 13)= Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

Hay una sola unidad posible: la de la fe. Todas las demás “unidades”, son actitudes loables, bien intencionadas y positivas, pero imposibles en el tramo final. El conocimiento del que se habla aquí, no tiene que ver con estudios ni con formación intelectual, sino con lo que el verbo “conocer” implica en casi toda la Biblia: intimidad. Sólo teniendo intimidad con Cristo podemos llegar a tener unidad, porque todos vamos a estar guiados por el único Espíritu que nos guía de parte de Dios. Las divergencias no nacen de él, sino de nuestra carnalidad. Y un varón perfecto, no es en este caso un varón sin errores, sino un varón maduro, ya que eso es lo que en última instancia significa su traducción.

(1 Timoteo 6: 20)= Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, (21) la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.

Es claro este texto de Pablo, pero queda algo para auto preguntarnos: ¿Qué es una profana plática sobre cosas vanas? Simple: una conversación, un discurso, una enseñanza o sencillamente una predicación de esas que no le dicen a usted absolutamente nada. Que muy bien por misericordia podríamos omitir y disimular, si no fuera que está en juego nada menos que el no desviarnos de la fe.

(Judas 3)= Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

Lo primero que se menciona aquí, es la palabra Salvación, como un epicentro básico de la vida del creyente. Lo segundo que ingresa al texto, es una exhortación. Esto viene bien para todos aquellos que suponen que la Palabra de Dios tiene que ser suministrada con inmenso e infinito amor (Cosa que es así) y que jamás se debe “sacudir” a quien pueda haberse quedado adormecido, cosa que, como vemos, no es así. Seguidamente consigna que por la fe, en muchos casos, hay que contender, esto es: batallar, luchar, pujar, ejercer algún tipo de violencia espiritual como método de defensa, no necesariamente de ataque. Otro punto que corta de raíz cualquier intención novelesca rosada. Y por último, queda bien en claro que la fe nos ha sido dada UNA vez. Esto quiere decir que podemos pedir al Señor que nos avive la fe, pero no que nos la vuelva a dar. Esto es el Credo. Doctrina no denominacional, ni nacional, ni tradicional, ni oficial ni nominal.

LA CONFIANZA: Es un sentir inexplicable pero básico que tenemos para con nuestro Dios en todo lo que tiene que ver con nuestra salvación.

(Juan 3: 16)= Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Es increíble, pero este verdadero clásico de la literatura bíblica cristiana, siempre tiene algo más para ofrecer a quien lo consulta, a quien lo visita. Lo primero que señala, es que Dios amó AL MUNDO. ¡A cuántos que conozco les gustaría mucho más que hubiera dicho a la iglesia! Porque si Dios amó al mundo al punto de entregar a su propio y único hijo, ¿Qué tendríamos que hacer nosotros, que no sólo no lo amamos del mismo modo sino que, incluso, solemos despreciarlo y hasta no permitirle su ingreso a nuestros ambientes? Y la última, no por conocida, está de más repetirlo: ¿Está claro quién es el que no se pierde y accede a vida eterna? TODO aquel que CREE. Aquí no habla de una excelente doctrina, no habla de una tremenda congregación de diez mil personas, no habla de un excepcional pastor de pastores y no habla de una credencial otorgada por alguna organización cristiana. Parecería como que deberíamos tenerlo siempre presente a esto, no es así?

(Efesios 2: 8)= Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

¡Cuántas veces se ha sentado a un pobre individuo en una especie de banquillo de los acusados para regañarlo por su falta de fe! Aquí dice que es don de Dios. Entonces, lo que sí puede ocurrir, es que por cuestiones de corte espiritual, la persona aunque quiera no pueda recibir completamente ese don y, por lo tanto, su fe flaquea. También se puede dar la misma contingencia por exceso de intelectualidad que intente razonar la fe, cosa que como sabemos, es imposible. Y no olvidar que esa fe nos llega por un favor de Dios (Gracia) y o por ninguna clase de méritos nuestros.

(Hebreos 11: 1)= Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

(2) Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.

(3) Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

(4) Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

(Verso 6)= Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

No debe haber un texto bíblico más cerrado y completo con relación a la fe que este. Certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve. ¿Cómo intentar razonar esto? ¿Cómo puede el mundo secular e incrédulo entender la fe a partir de esta definición? No nos enojemos cuando nos rotulan de irracionales. Irracionalizar es no razonar. Y para creer, simplemente, es necesario creer. Absolutamente nada más. Y para tener en cuenta cada día de nuestras vidas, está escrito que sin fe de nuestra parte, no podemos de manera alguna, ni aún con el mayor de los éxitos humanos o la actividad más prolífera en la iglesia, poner contento a Dios. ¿Lo aprenderemos al fin?

EL FRUTO: Lo dice la Biblia. La fe es un fruto del Espíritu Santo, una lealtad producida por el mismo Espíritu Santo, y cultivada por el creyente, es decir fidelidad.

(Gálatas 5: 22)= Más el fruto del Espíritu es amor, gozo paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, (23) mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

¿Nunca le tocó estudiar en su congregación los frutos del Espíritu, que según la enseñanza clásica son nueve? ¿Nunca le tocó, quizás de niño, aprendérselos de memoria para aprobar una clase de escuelita bíblica o dominical? ¿Sabe una cosa? No son nueve, es uno. ¿Cómo que uno? ¿Y los demás? Consecuencia de ese uno. Fíjese que dice “EL fruto del Espíritu ES”, no dice “LOS frutos del Espíritu SON”. Por lo tanto, ese fruto es el amor, que en definitiva es carácter de hijo y miembro del reino de Dios y, como consecuencia, todo lo demás entre los cuales se encuentra, precisamente, la fe.

EL DON: Es indudable que la fe es un don que llegado el caso, tal como ha sido dicho tanto por Jesús como por Pablo, puede llegar a mover montañas, dicho sea de manera simbólica, pictórica, como también literal, aunque esto último les pueda parecer inconcebible aún a aquellos que aseguran que a la Biblia no se la puede estudiar por símbolos sino por lo que estrictamente dice.

Esta última categoría, precisamente, es la que Pablo tiene en mente cuando habla del don de fe. Santiago, fíjese que también se refiere a esta clase de fe al hablar de la oración de fe que curará al enfermo. Este es el tipo de fe, como la fe de salvación, que es otorgada soberanamente por Dios.

Es posible, asimismo, tener el don de fe sin tener el fruto de fe o viceversa. Pero no podemos tener fruto ni don de fe sin tener la fe de salvación, la cual a su vez nunca debe separarse de la sana doctrina (Y no estoy hablando de la de tu denominación, necesariamente, sino de aquella que la Biblia dice que es la sana doctrina) porque es la fe que una vez le confiada a los santos.

El Don de fe se usó para la bendición sobrenatural directa, en cumplimiento de una invocación humana. Así fue que Isaac bendijo a Jacob, tal como se puede leer en Génesis 27:28 cuando dice: Dios, pues, te de el rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de tigo y de mosto.

El escritor de la carta a los Hebreos, (Algunos se están jugando por Pablo como autor de esta carta, pero no está probado), enumera varias instancias similares, incluyendo aquellas. En los versos 20 y 21 del capítulo 11, leemos: Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón.

El don de fe se empleó para la protección personal en circunstancias peligrosas. Así vemos a Daniel, en el foso de los leones, según su propio relato en 6:23: Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios. Muchas veces me han preguntado qué es, exactamente, confiar en Dios. Pues aquí está la respuesta. ¿Difícil? ¡Por supuesto! ¿Quién le predicó a usted un evangelio fácil?

También Jesús, al ser tentado en el desierto, (Donde, te recuerdo, fue llevado por el Espíritu y no por el diablo, como algunos dicen porque les da “no-sé-qué” decir que fue el Espíritu), dice la escritura en marcos 1:13 que Estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían. Sin dejar en el olvido que también Pablo, cuando fue mordido en la mano por la víbora, dice el relato de Hechos 28:5, Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció.

El don de fe fue empleado para sustento sobrenatural, en caso de hambre o ayuno. El Señor le dice a Elías que se esconda en el arroyo de Querit, donde recibiría comida adecuada. El relato del primer libro de Reyes 17:4-6 lo cuenta así: Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer. Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Y los cuervos le traían pan y carne por la tarde, y bebía del arroyo. Quizás usted haya leído esto alguna vez. Quizás, hasta haya predicado sobre este pasaje. Pero dígame la verdad con una mano en el corazón: ¿Alguna vez pudo imaginarse de verdad a una bandada de pájaros trayéndole de comer a un hombre? ¿Cuesta, verdad? Don de fe.

Más adelante vemos a Elías resucitando al hijo de l mujer de Sarepta. En los versos 21 y 22 de este mismo capítulo, se lo relata: Jehová, Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él. Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió. ¡No me va a decir usted que este hecho puede ser tomado por seres humanos mortales, con los pies pegados al piso, como nosotros, con tranquilidad y certeza! ¡Ni le cuento la batalla que hay, en este mismo momento, en las mentes de quienes escuchan o leen esto! Don de fe.

Otra de las batallas de Jesús en el desierto con Satanás, tuvo que ver con una de las necesidades fisiológicas básicas del hombre: el hambre. Allí es cuando podemos ver que Jesús, sustentado por la fe en este caso en la Palabra escrita, respondió a la tentación del diablo de hacer pan de las piedras. Según Mateo 4:4, le dijo: El respondió, y dijo: Escrito está; No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

El mismísimo don de fe permitió concretar algunas sorprendentes promesas de Dios. Sara, la esposa de Abraham, que era anciana y ya había pasado la edad biológica para tener hijos, quedó embarazada y tuvo un hijo en el exacto momento en que Dios se lo había prometido. (Génesis 21: 2)= Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. Pablo, subrayó muy especialmente el papel que tuvo Abraham en esto, cuando en su carta a los Romanos 4:20-21, dice: Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que le había prometido.

Hay gente que, cuando lee o se le cuenta esta historia, dice con total soltura: ¡No! ¡Eso no se lo puedo creer! Respeto su fe, su religión y sus convicciones, pero eso que usted me quiere hacer creer, usted sabe tan bien como yo que es orgánicamente imposible!! Claro. Claro que lo es. ¿Pero es imposible orgánicamente según qué leyes? Lógicamente,. Las mismas leyes que la naturaleza ha puesto para todo lo que respira en el planeta. ¿Usted cree en Dios? – Sí, creer creo, pero todo tiene sus límites. – Bien; así como usted cree en Dios, lo ve como un ser natural o sobrenatural? – Bueno…acepto que si existe es un ser sobrenatural. Muy bien: si es SOBRE-natural, esto indica que no vive en la naturaleza, como dice la Nueva Era, sino POR SOBRE la naturaleza, por lo tanto, si se le da la gana, porque para eso es soberano, puede alterarla cuántas veces se le ocurra. ¿Es incoherente esto?  

El don de fe también operó en la administración de disciplina espiritual, en casos de graves ofensas morales. Pablo se refiere a la manera en que los cristianos de Corinto debían disciplinar a quienes actuaban de manera inmoral. En su primera carta a esa iglesia, 5:4-5, les dice: En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.   

El don de fe fue ejercitado en la victoria de los israelitas sobre los amalecitas en Redifim. Esta batalla, además del texto que ahora le reproduzco, es una verdadera tipología de perseverar en esta lucha hasta el fin y el riesgo de confiarse o dejarse estar. (Éxodo 17: 11) = Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Lo que resta decir en cuanto a ese símbolo que le mencionaba, es que cuando Moisés se cansó, recibió ayuda ara sostener su brazo en alto y así conseguir la victoria. Estoy en la brecha, en el batallón de choque. Estoy extenuado. Mi gente me saluda y valora mi esfuerzo. Pero el brazo se me acalambra. Por favor: ¿Es que nadie va a venir a ayudarme a tenerlo en alto? ¿Sólo vendrán, oirán y se irán, como siempre?

Este mismo don se demostró aplicable para resolver problemas de tipo domésticos y económicos. Eliseo le dijo a la mujer endeudada, según se lee en el segundo libro de los Reyes 4:3-4: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.

El don de fe actuó en lo que para el hombre, es la etapa cumbre: resucitando los muertos. El cuerpo de Lázaro, el que había sido amigo de Jesús, ya estaba envuelto en las vendas mortuorias, en pleno proceso de autodestrucción y descomposición, ya que una de sus hermana dijo “hiede ya”, lo que significa que había inocultable olor a putrefacción. Cuatro días llevaba fallecido. Imagínese que viene un hombre. Se para frente a la tumba y grita con voz fuerte, audible y llena de autoridad: “¡Lázaro, ven fuera!” ¿Qué rostro hubiese puesto usted, antes de ver salir dando saltitos a Lázaro? ¿Por qué dando saltos? Porque estaba vendado según la usanza de pies a cabeza. Y Jesús fue luego quien ordenó sacárselas. Imagine la escena. ¿De qué lado se hubiera puesto usted? ¿Del que esperaban ver salir a Lázaro (Si es que los había) o del de los que se preparaban para mofarse y burlarse?

Y. finalmente, aunque no se agota esto, desde ya, el don de fe operó al pronunciar maldiciones. Lo vemos en el caso de la higuera, en Mateo 21:19, después que Jesús dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto”, y al instante la planta se secó. Y está también el caso de Safira, la esposa de Ananías, que le mintió al Espíritu Santo para quedarse con un dinero que debían ofrendar.

(Hechos 5: 9-10)= Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.

   Este verso, además de expresar con claridad hasta qué punto el don de fe funciona matemáticamente cuando se lo utiliza conforme a la voluntad de Dios, deja también en evidencia el alto grado de religiosidad que nosotros tenemos, muy por encima de lo que la historia relata y de lo que otras historias corroboran. ¿Habrá en el planeta un ministro o una autoridad eclesiástica que se atreva a ejercitar su don de fe en condiciones similares a las de la higuera y la de Safira? A ese hermanito que todos saben que hurta para sí una parte de las ofrendas, ¿Habrá alguien que se le ponga de pie de frente y le diga, por ejemplo: “Así como sacaron a Ananías y Safira por robarle a Dios y mentirle al Espíritu Santo, así también habrán de sacarte a ti, ladrón”? ¿Qué cree usted que sucedería? ¡¡Pero es que eso es como matar a alguien, hermano!! Sí, así parecería, verdad? Pero no me lo digas a mí; ve a contárselo a Pedro y pídele explicaciones a él!

Cuenta un autor cristiano en uno de sus libros que un ejemplo de lo más dramático del uso del don de fe lo vivió un misionero destacado en un lugar de África. Estando en el límite de la espesura selvática, de pronto desde la espesura irrumpió una leona enfurecida que, saliendo repentinamente, mató en un par de minutos varios animales domésticos, a una mujer y a un niño. Inmediatamente se dirigió hacia una congregación que se encontraba reunida dispuesta a celebrar la Pascua. Advirtiendo el peligro, el pastor nativo le gritó a la multitud: “¡No tengan miedo! ¡El Dios que salvó a Daniel de los leones, está aquí, el Cristo resucitado de Pascuas está aquí! Entre el fragor de los truenos de la tormenta que se avecinaba, se hizo oír su voz cuando, volviéndose hacia la leona, le dijo: “¡León: te maldigo en el nombre de Jesucristo!” Entonces sucedió algo impactante: un rayo fulminó a la leona.

Habrá que decir, asimismo, que todo don es una acción y, como tal, va a despertar seguramente una reacción. Los discípulos de Jesús, por ejemplo, y hay sobrados registros bíblicos que así lo atestiguan, reaccionaban con asombro ante la manifestación del don de fe. En Mateo 21:20, hay una de ellas: Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó enseguida la higuera? Esta, aunque parezca inapropiada, ha sido mayoritariamente la reacción de la iglesia ante los mismos sucesos, en lugar de hacer lo único que correspondería aquí: dar gloria a Dios y alabarle con júbilo.

Algo que se debe saber es que nuestra fe se renueva. No tiene un determinado nivel y de allí no se mueve. Nunca fue así. Dentro de la renovación que el Señor dice que debemos ejercitar, está la de nuestra propia fe. En el evangelio de Juan 11:45 hay un texto que en su momento sirvió para que la iglesia confirmara el valor de ese don. Allí se lee: Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.

La acción, entonces, es con frecuencia menos espectacular que las de otros dones de poder, porque la mayor parte de las veces alcanza el objetivo secretamente o en silencio, o durante un período de tiempo. Generalmente es un proceso, mientras que el don de milagros, por ejemplo, es verdaderamente una crisis.

Con frecuencia, hay superposición en el uso de los dones de poder en el Espíritu. Por ejemplo, en la resurrección de Lázaro se puede decir que el don de fe operó junto con el don de sanidad, pues no sólo fue resucitado, sino curado: había estado enfermo antes de morir, y su cuerpo se había descompuesto después de la muerte, pero volvió a la vida sano. Nadie podría dudar, entonces, que además del indiscutible don de fe que puso en práctica Jesús, también actuaron en forma conjunta los de Sanidad y el de Milagros.

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Columnas Del Reino

En un estudio ya publicado aquí y que tituláramos Esto es la Casa de Dios, dábamos a conocer un texto que, en uno de sus pasajes, quiero compartir con usted en este trabajo. En principio, para colocar el primer punto en este mensaje destinado a situarlo a usted en lo que verdaderamente Dios desea que sea su iglesia. Y recuerde muy bien, por favor, para que nadie desaprensivamente salga corriendo a ver a su pastor para decirle: “Mire…vengo a reclamar esto y aquello que me pertenece porque el hermano dijo por radio y escribió en su página de Internet que…”. No. Se supone que estoy hablándole a cristianos maduros, que saben muy bien que están metidos en una guerra que no conoce fronteras ni frentes específicos, pero que de un modo u otro, no se gana combatiendo en la carne sino en el Espíritu: con oración, ayuno y, esencialmente, con la libertad de todos los yugos que otorga la ministración de la Palabra.

(Génesis 28: 10)= Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán.

(11) Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto, y tomó de las piedras de aquel paraje y puso su cabecera, y se acostó en aquel lugar.

(12) Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo: y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.

(13) Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estabas acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

(14) Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

(15) He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque yo no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.

(16) Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.

(17) Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.

(18) Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.

(19) Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-El, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.

(20) E hizo Jacob voto, diciendo: si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir.

(21) Y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.

(22) Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

En el verso 16, vemos que Jacob está despertando de su sueño y dice: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. Esto no es otra cosa que la casa de Dios. ¿Por qué lo reitero? Para que le quede muy en claro un concepto esencial: en la casa de Dios, Dios, es el invitado principal. ¿Quiere que se lo diga más claro? En la casa de dios, Dios tiene que estar presente. ¡Pero hermano! ¿Cómo dice eso? ¡Cualquiera entiende que si es la casa de Dios, Dios está presente allí! Sí, como claro, es clarísimo, eso es cierto, pero como verdad y testimonio… ¿Usted me creerá si le digo que no siempre? Vamos a ver: ¿Cuántas veces le sucedió que en una reunión en cualquier lugar que no es su iglesia, por ejemplo, desde el frente alguien dice: ¡Hermanos! ¡Se siente la presencia de Dios! Y usted mira para todos lados y, la verdad, no siente ni medio. Y sí, algunas veces, – póngale que la mayoría -, puede suceder que usted no ande bien y que tu bloqueo no le permita conectarse con Dios, pero otras veces, esa expresión no va más allá de ser un mecanismo casi automático y hasta rutinario para elevar la calidad de esa reunión. El caso es que, como le dije, lo que nos identifica como casa de Dios, es precisamente Su presencia.

Cuidado: no estoy hablando del concepto de la teología a lo que nosotros llamamos presencia. No me refiero específicamente a la “piel de gallina” que se nos da en la epidermis cuando nos sentimos tan bien, por ejemplo, durante la adoración. Tampoco me refiero a las lágrimas que cubren nuestras mejillas cuando vamos cayendo en una almohada espiritual bajo el poder de Dios. Todas estas son manifestaciones del Espíritu y son de Dios y las queremos, pero en el nivel de entendimiento de lo que es auténticamente la casa de Dios, para los que, se supone, transitan un mínimo escalón de madurez, ya es muy “flaco” llamarle a eso “la presencia de Dios”. Si uno tiene eso, pero sigue sin dirección, sin convicción, sin visión y sin propósito definido, convengamos en que si bien estamos gozando de un “toque” de Dios, eso aún no puede llamarse “la presencia de Dios”. ¿Qué día será en que el pueblo abandonará definitivamente la pomposidad de las frases impactantes y empezará a manejarse con una humildad real que es la de mantener, por ejemplo, la capacidad de asombro por todo lo que Dios sigue haciendo hoy? Mire lo que dice el Salmo 125:

(Salmo 125: 1)= Los que confían en Jehová son como el monte de Sión, que no se mueve, sino que permanece para siempre.

(2) Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo, desde ahora y para siempre.

(3) Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos, no sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad.

La presencia de Dios, en la Biblia, se manifiesta como la dirección que trae precisión en el camino que identifica la jornada. Es imposible tener la presencia y no estar migrando, andando, moviéndose permanentemente. La presencia, (Y esto no es ninguna licencia poética de giros idiomáticos hebreos o griegos, es Palabra fiel), es esa nube que le dice a usted ¡Muévete! ¡Vamos! ¡Hay algo más! Iglesias estancadas podrán ser muy respetables porque están integradas por hombres y mujeres respetables, pero no tienen la presencia, eso es innegable. Aunque Dios se manifieste todos los domingos.

La presencia de Dios tiene que estar materializada en la gente las veinticuatro horas del día. Cuando eso pasa, la gente no peca. Se reducen los adulterios, las fornicaciones, los problemas familiares, las batallas campales entre esposos y esposas. Eso no pasa cuando Dios está en la casa, porque cuando Dios está en la casa, el creyente, por bebé o inmaduro que sea, no puede tener lugar para otra cosa que no sea estar con Él, beber en Él, saturarse de Él. Ahora bien; hay un detalle: la casa es usted. Si es cierto, como dicen a veces, que Dios está en un templo, Dios no está en la casa. Porque el templo, en todo caso, es el sitio elegido, preparado y apto para que se junte la casa de Dios, no la casa en sí mismo. Dios sigue no habitando en casa hecha por mano de hombre, aunque haya muchísimos que se olvidaron definitivamente de esta palabra. Aunque la conocen…

En el libro del Éxodo, capítulo 33, Moisés le pide a Dios que vaya con Él. Dice: Si tu presencia va conmigo… Pero Dios dijo: Yo no voy; te mando un ángel. Te voy a echar encima a los jebuseos, a los heveos, los heteos y algún otro “eo” que se me escapa. Te voy a introducir a la tierra de leche y miel, te voy a prosperar, te voy a dar victoria, te voy a expandir los límites, te voy a dar herencia, te voy a dar una iglesia grande, vas a traer el botín, te presto la bandera, las pancartas, la orquesta, el equipo de audio, la video, el coro y hasta las chaquetas que hicimos confeccionar para la campaña. Pero yo no voy contigo. ¿Cómo? Sí; es posible tener todo eso en una iglesia y no tener la presencia. Cuidado, eh? Esto no es para justificar pequeñeces. Queremos ser grandes, por dentro y por fuera. Estamos definiendo a la presencia de Dios como algo más alto que la manifestación específica del Espíritu. Dios sigue siendo Dios y nada, absolutamente nada deberá ser puesto delante de Él sin que se gane el rótulo de idolatría, estamos?

Queremos manifestaciones, siempre y cuando sean necesarias. Hablamos en lenguas si hay que hablar, sacamos demonios si hay que sacarlos; es decir: si la Palabra no los ha eliminado ya. Porque yo no sé si usted sabe que una gran mayoría de demonios se van cuando se predica lo correcto. Si no se salen de la persona, se va la persona. Los demonios no pueden estar donde Dios está hablando. El problema de la mayoría de las religiones con los demonios, es que Dios no está hablando.

En el contenido de su conversación se sabe perfectamente qué cantidad de Dios tiene con usted. Gente permanentemente desubicada, irresponsable, siempre confundida, arrastrada por cualquier viento de doctrina o por figuras de mucha promoción, tienen poco de Dios aunque tengan mucho de iglesia. Dice la Palabra que Dios Nos dio ministerios para crecer, para madurar, hasta una medida pre-determinada, precisamente, para no ser llevados por doquiera por cualquier viento de doctrina.

De manera que el que está llevado casi de la nariz por cualquiera que se manifiesta con señales y prodigios, no ha recibido todavía la gracia de los dones de Efesios 4, o nunca lo ha visto. Porque cuando está la presencia, en esa gente de Efesios 4, se termina la frivolidad de toda esa gente llevada por cualquier viento de doctrina. Donde hay manifestación pero no hay propósito, no hay presencia de Dios. Cuando hay manifestación que tiene que ver con un propósito, perfecto. Borrachera, caídas, temblores, carcajadas, son refrigerio de Dios. Pero se vive de comida, de alimento sólido, no de refrigerio solamente.

Hay un viejo himno que dice: “…Cansado del camino… sediento…” ¡¡Hay que sacarlo de todas las iglesias donde todavía se esté cantando por más lindo que suene!! ¿Por qué? Porque no es correcto con el tiempo presente. ¿Cómo se entiende que el ejército de Dios va a caminar al son de: “Cansado del camino…” Algo que siempre me he preguntado, es: ¿Cómo puede ser que gente inteligente, que tiene una mente dada por Dios para que se utilice al máximo de sus posibilidades, entra un día por una puerta y se convierte en una especie de bolsa de aire que hace lo que cualquiera le dice y no sólo piensa, sino que ni siquiera se toma el trabajo RECOMENDADO por Dios de escudriñar la Palabra para ver si lo que dicen verdaderamente es así.

Entonces, cuando hay manifestación y no hay presencia, tenemos un lindo culto. Salimos bendecidos, contentos, dinámicos. Pero es como un buen masaje; los músculos se sienten bárbaro, pero el esqueleto sigue siendo el mismo. Mañana ya le está doliendo todo de nuevo.

Las dimensiones más severas de Dios ocurren fuera de las reuniones del domingo. Cuando hombres de fe y audacia se reúnen en un restaurante, en un café o en un lobby de algún aeropuerto a hablar cosas que pueden tomar naciones enteras, es ahí donde el reino de Dios se mueve. Más allá de lo que es un servicio de domingo.

Yo estoy convencido que en los cultos de las iglesias la gente es bendecida. Pero estoy igualmente de convencido de que los propósitos de fondo de Dios, se llevan a cabo en otra parte.

Comience a cambiar esa vieja mentalidad que le dice que la iglesia es el lugar donde usted se reúne y empiece a entender que la iglesia es lo que usted produce y que da acceso a Dios a la tierra.

La iglesia es por donde Dios entra a la tierra. Es un agujero entre dos dimensiones. Son las dinámicas operativas a través de las cuales Dios se manifiesta en la tierra.

Él dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! La casa de Dios tiene que ser un lugar asombroso, digno de asombro; donde la gente quede atónita. Tome nota: Reverencia inspirada, temor de conducta y gente atónita. Tres definiciones. Las tres juntas, conforman la combinación de palabras que da origen a la palabra TERRIBLE.

Es donde la gente entiende que lo que se está haciendo, tiene que ser hecho por algo más allá de la vida humana. Tiene que haber algo que identifique que es Dios el que está construyendo. Que el ¡Huau! no sea porque reunimos a cinco mil personas e hicieron un templo bonito. Poder edificar un templo con quince personas, eso es ¡Huau!, porque demuestra que Dios está en el asunto. Cinco mil personas, deben construir una ciudad de acuerdo con la óptica de Dios, no un templo.

Tiene que haber cosas que se hacen que, cuando son terminadas, significan un testimonio vivo de que Dios estuvo en el asunto. Déjeme que le diga algo que nunca o casi nunca se oye predicar: el crecimiento se mide por la distancia que se ha recorrido desde el punto de comienzo. Hay gente que tiene hoy su misma disciplina y comenzó desde cero. Y usted, que entró ya en medio de esa disciplina, no aumentó nada.

Tiene que haber algo en la atmósfera de nuestra tribu que comunique que este principio no comenzó en lo natural, que lo que se está construyendo, comenzó en lo espiritual. La calidad de la tribu tiene que ser Dios. No la belleza del templo o la calidad de los automóviles en los que llega la gente; ¡La atmósfera tiene que decretarlo!

¿Cómo es que esta gente piensa así? ¿Cómo es posible que tengan esa mentalidad? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿De quién es hijo usted? Esta dimensión de productividad debe estar dentro de nosotros. Algo que no puede ser explicado, a no ser aparte de Dios.

Él dijo: Esta no es otra cosa que la puerta del cielo. Pero cuidado, eh? No es una puerta AL cielo, es una puerta DEL cielo. Le quiero decir que no es la puerta que la tierra busca para llegar al cielo, es la puerta por la cual el cielo viene a la tierra. La puerta le pertenece al cielo.

La casa de Dios tiene que ser la puerta del cielo a la tierra. Tiene que ser el acceso de Dios. Tiene que ser una apertura entre dos dimensiones. Tiene que ser un tajo en el velo entre el cielo y la tierra. Tenemos mil iglesias. ¡Y Dios no puede entrar en la sociedad! ¿Sabe por qué? Porque esta mentalidad no sirve, es religiosa. Entran a la religión, no a la tierra.

No podemos darle consejos al gobierno porque no sabemos para dónde vamos nosotros mismos. Lo que usted está construyendo es una puerta para Dios. Los ancianos, los líderes, van a la puerta. Su tribu tiene que ser una puerta.

Es más valioso diez personas con la mentalidad correcta que cinco mil noticias del propósito. Claro que las cinco mil producirán un mejor culto, pero eso no es indicador de estar en el propósito de Dios. Dios se mueve. Hubo una época donde la imposición de manos no se hacía. Después empezó a hacerse y la gente se caía tocada por el Espíritu. Hoy, eso ya va quedando atrás. Dios se mueve.

Usted es un ministro, un pastor, un conductor, no una persona que come galletitas todos los domingos por la tarde con gente de la iglesia. Un pastor. Usted está construyendo una mentalidad en cada departamento, en cada niño, en cada joven. Tiene que convertirse en acceso de Dios en su área de influencia. Tiene que pensar práctico, pero totalmente divino. Producir una puerta para Dios. Fíjese: el diablo no quiere destruir la iglesia; lo que sí quiere destruir, son puertas. A él no le importa cuán grande es su iglesia, cuantos miembros tiene, si tiene un buen nivel económico o profesional. A él le interesa saber si es puerta de acceso. Si es puerta, sí que le interesa. Esa puerta sería definida como la cultura que permite que lo divino alcance la humanidad. Esas puertas han sido cerradas por la religión, tradición. Programas, actividades y propósitos menguantes.

Es aquel ambiente que se construye en el púlpito para que cuando alguien se pare en la plataforma pueda depositar algo divino en la gente. Hay iglesias donde eso no existe y en lugar de predicar, lo que se hace es terminar batallando con demonios y nunca deposita nada. Uno está teniendo cuidado de quien lo está oyendo, qué es lo que está diciendo, cómo lo está diciendo, por qué lo está diciendo, quién se está ofendiendo o quién se puede ofender y uno no puede, simplemente, traer lo que Dios trajo. La puerta está cerrada.

Las puertas se usaban para fortificar. Tenemos que producir algo que haga a Dios lucir fuerte ante la sociedad. Dios es fuerte. No un hombre que llevaba una cruz al hombro, a los tropezones y terminó colgado clavado en ella, todo pobre y lastimado por la reputación que traía.

Estamos construyendo al que está del otro lado de la resurrección. Al que tiene la espada en su boca y los ojos de fuego, y los pies de metal bruñido. Estamos edificando a Cristo, no al Jesús de los evangelios. Aquel vino para sustituirnos a nosotros. Ya estamos sustituidos. La Palabra le habla a usted de imitar a Cristo. Muchos, – enredados en esa falsa ética de los derechos de autor -, consideran el imitar a Cristo como una irreverencia que no nos está permitida. Está en la Biblia, qué quiere que le haga… Pero atención: le habla de imitar a Cristo, eh? Nunca le habla que usted tenga que imitar a Jesús. Nunca habla de Jesucristo cuando dice de imitar; siempre habla de Cristo.

La iglesia ha venido persiguiendo a Jesús. Jesús se convirtió en lo que usted era, para que usted se convierta en lo que Él es. Él vino a vivir la porción de la vida que no quiere que usted viva más. Entonces, ¿Para qué lo imita? Él quiere que vivamos el poder de la resurrección, del otro lado de la cruz.

Lo que estamos construyendo tiene que tener juicio y producir justicia. También era entrada de fortalezas. La casa de Dios tiene que ser fuerte. La gente tiene que ser fuerte, no débiles. Gente débil no es casa de Dios. Dios mismo dice: Diga el débil: fuerte soy.

En el verso 22 dice que Él puso Una piedra por señal. Esa palabra, PIEDRA, es la palabra COLUMNA.

Cuando Él coloca esa piedra, dice: Esto no es otra cosa que la casa de Dios. La palabra PIEDRA, allí, es la palabra COLUMNA, baluarte. Es decir: la casa de Dios tiene que ser una columna de verdad.

La función de esa columna o este baluarte, es: Memoriales. Es decir: cuando usted va a querer construir algo que las generaciones venideras entiendan, construye un memorial. Una especie de placa, monolito, simbólico, claro está, donde diga por qué y para qué ha sido construido. Lo que nosotros estamos construyendo, tiene que durar más que nosotros. Es una apertura que afecta a generaciones venideras. Que lo que nosotros produzcamos como mentalidad y principios en la tierra de Dios, ya sea establecido para siempre.

Por ejemplo: Martín Lutero dijo: el justo vive por fe. Pero no lo dijo sólo para su generación. Aún hoy, el justo sigue viviendo por el principio de Martín Lutero. Era bíblico, pero nadie lo había visto. Él lo vio. Y dio su vida para establecerlo. Y ahora, generaciones venideras tienen un memorial que tiene una dirección en Habacuc que dice: El Justo por la Fe vivirá.

¿Qué principios estamos estableciendo nosotros? La vida nos enseñará qué principios son, pero después de nuestra muerte, si éramos casa de Dios, hay columna. Para que cuando las generaciones venideras pasen por allí, digan: vamos, éste es el camino. Por aquí es. Ahí está la tumba de Fulano, allí el sepulcro de Mengano. Aquí es.

Si no estamos construyendo multigeneracionalmente, estamos perdiendo el tiempo. Uno de los peores errores que hemos cometido como iglesia es que no hemos cerrado la brecha entre las generaciones. Y cada generación tiene que volver a comenzar de cero.

En una carrera de relevos, el que ya viene corriendo y el que comienza a correr, pasan por un momento en que corren juntos, es el momento de entregar la posta. Pero nosotros, vamos más o menos bien hasta que llega el momento de correr juntos. Ahí comienza la intimidación, la falta de seguridad. Que falta esto, que falta lo otro y al final nos tenemos que separar. Definitivamente, tenemos que cambiar esa costumbre.

Qué bueno sería si tuviéramos gente que ha corrido antes corriendo ahora con nosotros, verdad? El verdadero éxito en nuestro medio, no es lo que hacemos durante nuestra vida, sino aquello que se construye para bendición de la generación venidera.

Hay ciertas dinámicas de éxito que no se pueden ni expresar hasta que haya usted vivido cierta cantidad de tiempo. Hay algo, que llamamos éxito, que no podemos decir que lo tenemos hasta que no le podamos decir a nuestros hijos: te dejo una herencia, tómala. Ese, es un éxito que todavía no tiene ninguno de los que suponen, tienen gran éxito. Pero para dejar herencia, hay que llegar a cierta edad con algo para dar.

Las columnas, por otra parte, fíjese, embellecían los templos. Así debe ser hoy. La iglesia tiene que ser algo que embellece. No puede ser una cosa llena de espantapájaros que todavía hay por ahí ahuyentando perdidos con demandas imposibles de cumplir que, como corresponde, ni ellos mismos cumplen. El mundo no quiere ni visitar eso. “¡Hermano…Satanás no nos deja!! Se ha equivocado usted. Esa iglesia no los atrae porque hay muy poco de Dios en ella.

Yo quiero que usted pueda hablar de su iglesia con fuerza. Que si es ministro, pastor, le pueda decir a su departamento o área: “Yo tengo el mejor departamento del mundo”. Siga trabajando hasta que se lo pueda decir. Usted tiene que decirle a sus estudiantes: ustedes son lo mejor que existe. Porque si usted no confía en lo que está construyendo, ¿Quién va a confiar en usted?

Empiece a creer en lo que está haciendo. ¡Poséalo! Ese es su trabajo de ministro. Si no, cámbielo. Si usted no construye, no madura, no maximiza gente, cámbielo.

Usted puede decir: “Bueno… es que mi gente es linda…” Bueno; lindo es todo el mundo, especialmente si se está hablando de sí mismo. Pero no pueden decir que tienen gobierno, que tienen estrategia para crecer en su vida, que tienen principios establecidos en su familia para avanzar su nivel de existencia. Que saben como van a mejorar su nivel económico. Usted todavía no ha terminado. Cada persona tiene que sabe comunicar cómo piensa hacer lo que va a hacer. Recuerde: la presencia se determina por el contenido de su conversación.

Vamos a ver. Broche de oro. O quizás de plomo, vaya uno a saber. Pregunta de aquellas su las hay: ¿Cómo es la tendencia comunicativa que tiene, tanto usted como la gente que alterna a menudo con usted? ¿La película que está de moda? ¿El fútbol? ¿Cuál es la comunicación que predomina? ¿Qué es lo que gobierna su sentir y el de ellos? ¡Es que en la Argentina y el Brasil, si no hablas de fútbol, no te puedes comunicar con nadie! ¿Ah, sí? Pues deberé decirle que el reino de Dios está mucho más allá de todas esas cosas que, en sí mismas, quizás no sean pecado ni mucho menos, salvo que se las ponga en prioridad. Entienda: trabaje hasta que el reino de Dios sea lo que gobierne sus vidas. Si no se puede evaluar lo que está haciendo, usted no está construyendo nada. Nos preocupamos en trabajos y en campañas para que la gente se convierta y venga, pero primero hay que crear un lugar adonde ellos puedan venir: ese lugar se llama “La Casa de Dios” y, obviamente, Él es el invitado principal.

Última: las columnas soportan un gran peso. Cada iglesia local es una columna del reino. La infraestructura del reino depende de la fortaleza de la iglesia. El reino no se está sosteniendo con firmeza porque las columnas no aguantan el peso. Queremos y debemos construir una columna que sujete el reino a la tierra.

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La Verdadera Roca

Estos son tiempos muy difíciles. En casi todas las congregaciones cristianas se percibe, se discierne, el mismo síntoma: disconformidad, decepción, una dosis de angustia más o menos reprimida o disimulada. Es como si una enorme confusión hubiera aterrizado de improviso sobre el pueblo de Dios llevándolo a dudar de todo o de casi todo lo que hasta hoy ha venido manifestando.

Las reacciones, en lugar de ser prudentes, medidas y de sabiduría, son en la mayoría de las veces, demasiado carnales. Los miembros les cargan las culpas a los ministros. Y los ministros, los pastores, les devuelven la pelota catalogándolos de inmaduros, de díscolos y de conflictivos. Habrá que decir, – en honor a la verdad y no al mérito, precisamente -, que las dos cosas son notorias y visibles. Y el resultado es exactamente el que el diablo quiere: correr de los templos a muchos, (Generalmente optan por desplazarse de unos a otros buscando algo que no encuentran en ninguno) o lo que es peor y mucho más redondo como consecuencia: apartarse directamente del Camino y de una maraña a la que ven hipócrita y corrompida y volver a un mundo de pecado, vicio y corrupción que, según muchos, “al menos ni lo oculta ni lo disimula”.

Hay congregaciones que disimulan estas falencias atosigándose de actividades sociales o políticas; otras optan por promover y llevar a cabo festivales tales como encuentros, congresos, seminarios y conferencias con los que mantienen entretenidos a sus miembros; otras siguen con una porfiada rutina que no produce absolutamente nada espiritual y divino y otras tantas, sencillamente, se recuestan en la máxima apatía y pasividad parafraseando la llamada muerte dulce, que es la que se produce en la alta montaña por congelamiento. Esto es: ir quedándose paulatinamente adormilados para, finalmente, morir.

Ministros, pastores, teólogos y eruditos mantienen frecuentes reuniones y conciliábulos donde tratan de hallar las causas de esto que parece fracaso. Los más firmes examinan la realidad a la luz de las Escrituras y llegan a la conclusión de que no se están haciendo debidamente los deberes y tareas y que es por esa razón que Dios no brinda su presencia en sus cultos. Es como si un manto de sórdida y porfiada religiosidad mezclada en una enorme proporción con humanismo materialista disfrazado de razonamientos supuestamente científicos se hubiera adueñado de más de un púlpito y, pese a que siguen habiendo cientos de predicadores ocurrentes e ingeniosos, prácticamente no hay palabra y el hambre por las auténticas cosas de Dios, cada día es más que evidente y cada día menos satisfecho.

La visible falta de poder sobrenatural que proviene de Dios ha llevado a muchas iglesias a buscar refugio en las ciencias seculares, ya sea desde el plano somático, físico, hasta el mental o psíquico, transformando mensajes reveladores en rimbombantes discursos psicológicos y a grupos de oración en simples terapias de auto-ayuda. No son pocos los que, ante las tremendas y desesperantes necesidades no satisfechas, han entrado directamente en el tremendo error de las soluciones propuestas por las llamadas medicinas alternativas que, poco a poco, los llevan al esoterismo, al orientalismo, cuando no sencilla y directamente al ocultismo. Y todo con el beneplácito de eminentes personalidades que cuentan con el respeto, el prestigio y la credibilidad de muchos.

A muchos no les gusta que se hable de esto porque, dicen, va en contra del plan de Dios que es llevar al mundo incrédulo a las iglesias. Lo ven, saben que es así, pero prefieren hacerse los distraídos, aseguran, dándole prioridad a la salvación de las almas que desconociendo todas estas cosas, pasan a formar parte de las membresías eclesiásticas de las diversas denominaciones que conforman hoy día la iglesia del Señor. Doble error. El plan de Dios no es llevar al mundo incrédulo a las iglesias, sino a los pies de Cristo y, segundo, proceder con ese ánimo corporativista no sólo no le hace ningún favor a Dios sino que también se vuelve contra la propia pureza de la iglesia, la que de ninguna manera fue levantada para ser permisiva con el pecado (Externo o interno), sino para combatirlo y derrotarlo en el nombre del Señor.

Desde este estudio, hoy, vamos a examinar una de las causas, sino la principal, de esta visible declinación que amenaza transformar a muchos de nuestros cultos y reuniones, en meros servicios religiosos plagados de muletillas, frases hechas, legalismos complicadísimos de cumplir y rituales diversos que sólo satisfacen los deseos de hacer algo, de no quedarse quietos, pero sin ningún éxito auténtico y glorioso aunque se lo predique, se lo promocione, se lo intente mostrar se vea o no se vea y hasta se lo manipule emocionalmente si no hay resultados concretos y satisfactorios.

(Salmo 118: 20)= Esta es puerta de Jehová; (Está hablando de una iglesia según visión de Dios. Puerta, en la Biblia, siempre es símbolo de gobierno, de autoridad) por ella entrarán los justos (Fíjese que los que entran no lo hacen por inteligentes campañas, o por diversas técnicas de evangelización, ni metodologías sistemáticas de captación de personas; entran atraídos y sometidos al gobierno y la autoridad de una iglesia pensada para cumplir ese rol, no otro)

(21) Te alabaré porque me has oído, (¿Cuántos tienen convicción de que Dios verdaderamente los ha oído y cuántos se conforman con que sus pastores los atiendan, los ministren y les presten un poco de atención?) Y me fuiste por salvación. (No se imaginan cuántos creyentes, hoy día, llegan a dudar, incluso, de que realmente sean salvos)

(22) La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. (Esta es la base de este estudio: la piedra, la roca. ¿Cristo mismo, quizás? En principio y en parte, sí; pero sólo en principio y en parte. Porque hay más; mucho más).

Ahora bien; ¿Quiénes se supone que eran los edificadores del tiempo de Jesús? Los que hasta allí conducían, – y por consiguiente, construían -, la iglesia de Dios en la tierra: los fariseos, la clase religiosa, la casta encargada del cuidado del templo, los rituales y todo el andamiaje religioso de la época.

Lo que nos está diciendo esta escritura es, que ellos, precisamente, fueron los que inmediatamente rechazaron lo que Dios envió, (Esto es: Cristo, la Roca, la Piedra, el Verbo, la Palabra) y, curiosamente, a partir de ese rechazo, eso mismo, exactamente, fue lo que se convirtió en fundamento.

Esto, si se ve desde lo literal, no pasa de ser una historia conocida o, como todavía hay muchos que gustan verlo, un ingenioso poema hebreo llamado salmo. Pero lo cierto es que se trata de un principio espiritual con total y absoluta vigencia. Cuando Dios manda algo nuevo, (Y Dios es dinámico, se mueve permanentemente, no es estático y además es Creador, que quiere decir que de la nada, saca algo), y los edificadores de este tiempo, (Digamos cualquier tiempo de la jerarquía eclesiástica), lo rechaza, eso mismo se convierte en fundamento. ¿Cómo? ¿Sin la aprobación de los consejos, asociaciones y convenciones pastorales? ¿Sin el consentimiento de las organizaciones de alto prestigio o junta de notables del movimiento evangélico internacional? Si es necesario, sí. Le recuerdo que en el capítulo 10 del libro del profeta Zacarías, le dice que cuando Dios se enoja con los pastores, con los jefes, entonces visita directamente el rebaño, sin pedirle permiso ni autorización a nadie. Dios jamás transgredí sus propias leyes, pero eso no implica que deba respetar jerarquías fabricadas por decisiones de hombre. Dios es soberano. Y además es el ÚNICO dueño de la iglesia y, obviamente, de las ovejas que conforman ese redil.

¡Pero hermano…! ¿Esto es bíblico? ¡Se loo pregunto, porque no se parece en nada a lo que a mí me enseñaron! No se preocupe. Usted tiene razón. Tampoco se parece en absoluto a lo que a mí me enseñaron alguna vez. Pero lo que sucede, es que muchas veces se nos han enseñado principios y verdades espirituales respaldadas en la Palabra y otras veces, simples conclusiones personales de hombres que priorizan sus necesidades particulares o denominacionales. Allí está la diferencia.

(Efesios 2: 19)= Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, (20) edificados (Tenga a bien subrayar debajo de esta palabra, “edificados”) sobre el fundamento (Vuelva a subrayar, esta vez: “fundamento”) de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, (Por favor, no me busquen interpretaciones ocurrentes ni concurrentes: el fundamento de la iglesia, es Cristo, eso dice) (21) en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; (22) en quien vosotros también sois juntamente edificados, (Edificados quiere decir Construidos, no bendecidos como nos hemos acostumbrado a entender. La bendición, en todo caso, es una consecuencia natural de la edificación, pero su sinónimo. Esto significa que: construir y construir bien, a usted lo bendice) para morada de Dios en el Espíritu.

No quiero que se imagine lo que ocurre cuando los edificadores, por alguna causa, rechazan el fundamento. Mire lo que dice Isaías.

(Isaías 28: 16)= Por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra, (¿Qué será la piedra? Cristo, sí, pero ¿Cómo? Como fundamento. No se olvide de esto porque en el final va a tener muchísima importancia que lo recuerde) piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable, el que creyere, no se apresure.

Aquí hay un punto que nos demuestra la validez de escudriñar las escrituras. La palabra APRESURE, usada en este pasaje, no es sinónimo de APURO o URGENCIA, como podríamos tomarla según nuestra traducción simple idiomática. APRESURE, implica en este texto, gramaticalmente, AVERGUENCE, lo cual obviamente le da otra tonalidad al texto y al contexto. Esto, por cualquier duda, va a corroborarse con lo que ahora sigue:

(1 Pedro 2: 4)= Acercándoos a él, (Está hablando de Cristo) piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, (Veamos: ¿Qué es lo que en realidad desechan los hombres? ¿Acaso solamente la persona de Jesucristo?) Más para Dios escogida y preciosa, (5) vosotros también, como piedras vivas, (¿Será que nos está llamando “Cristos vivientes”?) sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. (Los únicos sacrificios aceptables a Dios, son los espirituales; de ninguna manera otros.)

(6) Por lo cual también contiene la Escritura: he aquí, pongo en Sión (Está repitiendo Isaías 28:16) la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado (Fíjese que aquí está la traducción fiel hecha por pedro)

 (7) para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, (El mundo incrédulo e inconverso, claro) la piedra que los edificadores (Los religiosos) desecharon, ha venido a ser cabeza del ángulo; (8) y: piedra de tropiezo, y roca que hace caer, (¿Cómo puede ser una persona, en sí misma, piedra de tropiezo? ¿Es la persona o algo que esa persona tiene? ¿Cómo puede un hombre, hacer trastabillar a toda una clase, una casta religiosa y hacerla caer?) porque tropiezan en la palabra… (¡Ah!) …siendo desobedientes; (Ahora sí se entiende: desobedientes a la palabra, no al hombre) a lo cual fueron también destinados.

Este texto arroja una muy particular luz y claridad sobre un tópico que hasta ahora se ha tomado con tanta velocidad y superficialidad que, muy pocos o casi nadie ha prestado atención al detalle clave de este verso.

Lo que nos está diciendo, con total claridad, es que ya la discusión no se centra en la persona de Jesucristo, como se nos pudo haber enseñado, porque no hay ni debe haber credo cristiano que se atreva a discutir o rechazar, – y mucho menos desechar -, a la persona de Jesucristo hoy día. Los que la desechan, rebajan de jerarquía o minimizan, podrán ser muy fieles, muy nobles, muy buenas personas, – esto no está en tela de juicio -, podrán ser creyentes en Dios (A eso tampoco se lo discute), pero lo que no son, indudablemente, es Cristianos; de eso tampoco pueden quedar dudas. ¿De qué se trata, entonces, este rechazo? Se trata de Cristo como el verbo encarnado, es decir: la Palabra propiamente dicha.

Ahora bien: ¿Quién que se autodenomine cristiano no convencional, no oficial, no nominal, puede desechar la Palabra de Dios? Nadie. Salvo que haya elegido como fuente de su fe otro libro religioso o supuestamente inspirado o sagrado que no sea el único que realmente tiene como fuente al Espíritu Santo: la Biblia. ¿Está equivocada la Biblia, entonces? La Biblia no se equivoca. Lo que dice aquí, en realidad, y luego lo vamos a comprobar como corresponde, es que lo que desechan o rechazan los edificadores, (Recuerde que son la clase religiosa) no es a Cristo en sí o a la Palabra en sí misma, sino a la REVELACION de esa palabra. Es decir que la verdad de Dios, el nuevo fundamento para cada tiempo, es lo que el hombre, en primera instancia, tiene la frecuente actitud de rechazar o desechar. Dicho de otro modo: Desechan la palabra revelada apta para el tiempo presente, eligiendo seguir con lo que traen aprendido desde hace cincuenta años atrás y que hoy, ya han visto, ya no da resultado.

El principio espiritual a tener en cuenta, aquí, es que usted tiene que recibir la palabra que Dios envía para este tiempo mediante el vaso que él elija. No ser un edificador más que rechaza y desecha. Claro: usted se pregunta: ¿Cómo puedo ser un edificador sincero, convencido de estar alineado con el propósito y la voluntad de Dios y desechar al mismo tiempo lo que él está enviándome? Muy simple: la clave está en el vaso que él elige.

Si a una palabra nueva, fresca, la trae uno de esos siervos ultra-conocidos que tienen cadenas de televisión propias, producción súper abundante de casetes de audio, videos y libros, muy probablemente usted le va a prestar atención. No tengo del todo claro si le va a creer y si va a poner por obra todo lo que le diga, pero esa será otra historia. Lo que la fama y el prestigio de ese siervo van a conseguir, por lo menos, es que usted la tenga en cuenta. Ahora si el que le trae una revelación es ese pastorcito de esa pequeña congregación de veinte personas, muy probablemente ni siquiera usted llegue a prestarle atención. ¿A quién se le podría ocurrir que un don nadie va a traernos una revelación de primer nivel? Bueno…humano, quizás no; pero a Dios sí que muy bien podría ocurrírsele eso. Porque Él es quien elige el vaso. Y el vaso, no siempre tendrá que estar a la altura de las expectativas humanas.

Nosotros repetimos permanentemente, casi con entidad de papagayos parlanchines, que Lo vil y lo necio del mundo levantó Dios para avergonzar a los sabios, pero no siempre tenemos demasiado en cuenta cuáles y quiénes pueden ser los viles y los necios y, mucho menos, cuáles pueden ser los sabios. Generalmente tenemos inclinación, como en tantas otras cosas, a adjudicar esta palabra al mundo, pero nos olvidamos que a la Biblia no se la escribió ni se la dejó para alimento del mundo, sino de la iglesia. Así que si yo parafraseara esa palabra diciendo: A los más anónimos, desconocidos y hasta analfabetos miembros de su congregación levantó Dios con palabra fresca y revelada para avergonzar a los teólogos diplomados y a algunos de los pastores nombrados por los hombres, a lo mejor le puede sonar medio chocante y hasta ofensivo, pero hay un problema: es así nomás, nos guste o no nos guste; nos haga quedar re-bárbaro o como la re-mona. Dios elige el vaso y el hombre, allí, tenga el cargo o la posición que tenga, no opina. El invento ese de: “¿Cómo va a ser un genio si vive a la vuelta de mi casa?”, no pertenece al reino de Dios. Aunque la iglesia, de tanto imitar al mundo, también pretenda imitarlo en estos conceptos.

Ahora, vamos a buscar la confirmación de todo esto que, hasta aquí, puede pasar por la interpretación privada y particular de alguien que se le ocurrió mezclar los puntos para confundir, polemizar, disentir, revisionar o simplemente buscar estrellato personal. ¿Vamos a dejar que hable la Biblia? Ella es la que tiene la verdad. Muchos de nosotros, los hombres, lo que tenemos, es apenas una visión, – a veces hasta distorsionada -, de esa verdad, según encaje o no con nuestras doctrinas personales o denominacionales.

(Mateo 16: 13)= Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

Lo primero que vemos es que Jesús no le hace esta pregunta a alguien del masivo grupo de seguidores; se la hace a sus discípulos. ¿No sabía, ya, Jesús, lo que la gente decía o pensaba? Por supuesto que lo sabía. ¿Cuántos saben, ya, que cuando el Señor hace una pregunta no busca información, sino que le está tomando a usted un examen?

(14) Ellos dijeron: unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías; algunos de los profetas.

¿Se da cuenta que pese a convivir con él y poder ver con sus propios ojos todo lo que él había hecho y producido, todavía sus propios discípulos nadaban en una masa de confusiones y, por qué no, en una alta dosis de incredulidad?

(15) Él les dijo: y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?

(16) Respondiendo Simón pedro, dijo: tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente.

Aquí hay una clave notoria. Pedro no duda. Lo que dice, lo dice con una enorme y total convicción, certeza y seguridad. No dijo: “A mí me parece que…”, ni tampoco: “Tengo la impresión que…” Dijo TÚ eres el Cristo. Y se acabó. Atención, ahora, con el verso que viene, porque en él está la clave de todo este estudio; la llave maestra que estamos buscando. A lo mejor desde hace mucho tiempo.

(17) Entonces le respondió Jesús: bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi padre que está en los cielos.

Jesús, lo primero que le dice a Pedro luego de su respuesta, es que es bienaventurado, es decir: bendecido, favorecido, honrado, privilegiado. Y todo eso proviene del mundo espiritual, proviene de Dios. Si no le hubiera dicho: “¡Qué inteligente eres, Pedro! ¿Cómo lo analizaste tan rápido? No. Fíjese. Todo lo contrario. Le dice que por su esfuerzo personal e intelectual, (Carne y sangre), jamás hubiera podido llegar a esa conclusión. Y agrega que tamaño descubrimiento, (Que muy probablemente Pedro vio claramente recién allí, en el mismo momento en que lo dijo), sólo podía formarse en su mente, en su razón, de adentro hacia fuera. Es decir: no por información o formación teológica o religiosa, sino Por revelación de Dios.

Ahora bien: entendido y clarificado esto, (Lo dice la Biblia, no yo), ¿Cuál le parece, o siente usted, o quizás discierne, que es la palabra clave, esa especie de hilo conductor para lo que va a decir Jesús después? Sin duda: la palabra que salta y queda expuesta a la luz, es: REVELACIÓN. Con esta palabra, entonces, como sujeto gramatical, vamos a ver ahora el verso que sigue y, a lo mejor, le saca un jugo diferente al que ha estado usted tomando cada vez que se ha enfrentado con esta porción de la Palabra.

(18) Y yo también te digo, (Yo también te confirmo, te corroboro, te doy seguridad, te certifico esa revelación que tuviste), que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia. (Aquí hay que hacer un paréntesis para explicar algo muy valioso. Le dice a Simón el pescador: Tú eres Pedro. En griego, este nombre es PETROS. Y después sigue diciendo: Y sobre esta Roca edificaré mi iglesia. Roca, también en griego, es PETRAS. De esto surgen algunos detalles: 1)= Que Pedro no es meramente un nombre que Jesús le dio sin más, sino que se lo dio por un sentido específico. Porque pedro, PETROS, es una piedra o trozo de roca que puede arrojarse con la mano, lo que es una tipología de la inestabilidad humana, mientras que Roca, PETRA, es una roca fija e inamovible y segura. De allí que la roca es – dice la Palabra -, Cristo, pero de acuerdo con lo visto, la roca en realidad implica el fundamento. Cristo es el fundamento, es cierto, pero en lo global. En lo definido, el fundamento es la REVELACIÓN. De allí que no está para nada erróneo tomar, en este texto a la roca, como revelación y fundamento de lo que se va a construir. Entendiendo esto, usted entiende una visión totalmente diferente de la iglesia, porque lo que Jesús le dice a Pedro, hasta aquí, es más o menos lo siguiente: Yo también te digo que tú eres un trozo de revelación que todavía puede bambolearse ante vientos extraños, pero yo voy a edificar mi iglesia sobre la base de la roca madre que te dio origen.) y las puertas del Hades  (Puerta siempre es autoridad y Hades es muerte. Esto quiere decir: La Autoridad de la Muerte) no prevalecerán contra ella (Es decir: contra una iglesia edificada sobre la revelación del padre que está en los cielos, igual que lo hizo con Pedro. Contra todo lo demás que dice ser iglesia pero desconoce o desecha o rechaza la revelación, el Hades sigue manteniendo cierta autoridad. Esto, explica varias cuestiones, verdad?)

Resumen: el fundamento de la Iglesia, es la Roca. ¡Pero es que dice la Biblia que la Roca es Cristo, hermano! Sí señor, y así es. Pero también dice que Cristo es el Verbo, el Verbo Encarnado, que no es la letra fría, el Logos, un versículo suelto e indefinido, sino la Rema, la revelación; es decir: el fundamento, la base. El punto de partida para lo que viene.

Ahora bien: si la roca, como hemos visto, es la revelación del padre que está en los cielos, a través del Espíritu Santo. ¿Qué fue lo que rechazaron los edificadores, que quedó claro era la clase religiosa? Pues precisamente la revelación fresca. Lo mismo que en muchos lugares está pasando hoy. Hay una clase religiosa, ritualista, templista, que por terca necesidad insiste en rechazar lo que Dios está revelando para este tiempo merced a cosas que están en la Palabra desde siempre, sencillamente porque ellos, al igual que aquellos antiguos edificadores, lo aprendieron diferente y no están dispuestos a entender que esta es una época de transición y de cambio. Teólogos, Master y eruditos que en seminarios estudiaron las cosas y tienen, suponen, la información completa, no pueden entender que Dios, hoy, para este tiempo, tiene una revelación fresca que es absolutamente necesaria para la iglesia si no quiere quedar afuera de lo que Dios quiere hacer. Porque hemos probado y comprobado que la iglesia se edifica por revelación, no por información.

(19) Y a ti, (A la revelación, a la roca eterna, a la piedra, no a un hombre llamado Simón) te daré las llaves del reino de los cielos (La revelación son las llaves de ingreso al reino. Por intelecto, buenas obras sociales, erudición teológica o decretos raciales, jamás entrará usted al reino. Si quiere, en este mismo momento en que me está leyendo, puede decir junto conmigo: ¡¡¡¡Es por revelación!!!! Fíjese que no es ni casual ni incoherente. El reino de los cielos pertenece al mundo del espíritu, no es un lugar geográfico, no es una nube ni un sitio material. Si no es por revelación divina, es muy difícil poder ingresar a un reino dimensional, abstracto para el mundo incrédulo, porque no se ve ni se toca desde lo humano. A través de cosas hechas por carne y sangre, por sistemas, por estudios, por cargos, títulos o posiciones jerárquicas eclesiásticas, no funciona. Dios tiene sus propios códigos). Y todo lo que atares en la tierra (Una revelación ata porque pone un fundamento) será atado en los cielos (De donde proviene) y todo lo que desatares en la tierra, será desatado en los cielos. (La revelación y no Pedro u hombre alguno, puede desatar decretos, gobiernos, sentencias, juicios o bendiciones).

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