Lo Que Contamina al Hombre

Muchas personas podrían ser usadas tremendamente por Dios, ser vasos realmente útiles en sus manos, pero sin embargo no lo son. O si lo son, no son efectivas. Una de las razones principales, es su falta de control al hablar. Descuidar este asunto es abrir una puerta por la que el poder de Dios puede fluir hacia fuera o perderse. Lo que decimos puede servir como salida para el poder de Dios o como agujero por el que se pierda. Lamentablemente, muchos permiten que el poder de Dios se pierda.

Santiago escribe en su carta, en el capítulo 3 y versículo 11: “¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y agua amarga?” La boca del obrero de Dios debería echar agua dulce y viva. Él debe proclamar la Palabra de Dios. Por ejemplo, no podemos usar el mismo balde, la misma cubeta, para llevar agua para cocinar y agua para limpiar los sanitarios. Si se usaran los mismos recipientes para ambas cosas, se pondría en peligro la salud de los seres humanos, hasta su vida. Contaminación. De eso es que estamos hablando. De igual manera, si nuestra boca se usa para proclamar la Palabra de Dios, entonces no debemos ni podemos usarla descuidadamente para otros propósitos. Si usamos nuestra boca para hablar de muchas cosas que no sean la Palabra de Dios, no seremos ciento por ciento aptos para proclamar su Palabra. Y esto no es reglamento interno0 congregacional, esto es Biblia pasada en limpio.

Muchos no son usados, o son usados sólo de manera muy limitada por Dios, porque de sus bocas salen dos cosas opuestas: lo dulce y lo amargo. Sus bocas pronuncian muchas palabras que no son de Dios, al mismo tiempo que pronuncian la Palabra de Dios.

Debemos reconocer delante del Señor que nuestra boca ha sido ofrecida para proclamar su Palabra. ¿No es una tremenda responsabilidad que la Palabra de Dios sea hablada a través nuestro? En el capítulo 16 del libro de los Números, está escrito que Coré y sus conspiradores atacaron verbalmente a Moisés y a Aarón. Luego trajeron sus incensarios ante Dios. Ellos habían pecado, por lo que perecieron. Pero esos incensarios eran santos. Así que Dios habló a Moisés y le dijo, en los versos 37 y 38: Que tome los incensarios de en medio del incendio y derrame más allá el fuego: porque son santificados… y harán de ellos planchas batidas para cubrir el altar. Lo que ha sido una vez ofrecido al Señor es santo para siempre, y por lo tanto no debe ser usado para otro propósito.

Algunos hermanos y hermanas piensan erróneamente que pueden hablar la Palabra de Dios en un momento y la palabra de Satanás en otro. Es decir: la mentira. Algunos evangelistas dejan de decir alguna verdad con tal de que debajo se produzcan decisiones de fe o, sencillamente, mienten exagerando cosas o inventándolas.

Es clarísimo que no debemos hacer esto. Una vez que la boca de un creyente proclama la Palabra de Dios, esa boca es del Señor para siempre.

Lamentablemente, el poder de muchos creyentes se ha perdido por causa de lo que hablan. Algunos otros tienen el potencial de ser usados poderosamente por el Señor, pero pronuncian palabras que no son de Dios, y por consiguiente, pierden su poder interior mientras hablan. Tenga muy en cuenta que una fuente puede dar solamente una clase de agua. Una vez que su boca anuncia  la Palabra de Dios, debe usted darse cuenta que de allí en adelante usted ya no tiene autoridad para decir lo que no es de Dios. Su boca está santificada, es santa. Todo lo que ha sido consagrado una vez, es del Señor para siempre. No debe serle quitado nuevamente. Así vemos la relación entre la Palabra del Señor y su palabra. Su boca está santificada y sólo puede usted hablar la Palabra del Señor. Qué penoso es que muchos que deberían ser usados por Dios no son aptos porque su boca es un gran agujero que deja escapar su poder. El poder se seca si la boca da dos clases de palabras.

El problema de muchos radica en que hablan demasiado, como señala Salomón en Eclesiastés 5:3: Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de palabras, la voz del necio. La multitud de sus palabras es lo que mina el poder de muchos. Les gusta hablar de muchas cosas, siempre tienen algo sobre qué hablar. No sólo hablan mucho, sino que les fascina divulgar las palabras que hablaron otras personas. Dice Proverbios 4:23 que: Guardemos nuestras bocas con tanto cuidado como debemos guardar nuestro corazón. Especialmente aquellos que hemos de servir como voz de Dios, que hemos de ser usados para proclamar su Palabra. Nuestra boca está santificada como vaso santo para el servicio del Señor. ¡Cuánto más, entonces, debemos guardarla como guardamos nuestro corazón!

No se trata de armar – como en muchos sitios se enseña -, una especie fraseología evangélica o religiosa que, al momento de expresarla, hace que todo el mundo incrédulo huya despavorido sin querer oír nada más. Se trata de que no podemos dejar nuestra boca sin control. Un siervo de Dios debe prestar atención a varias cosas con relación a lo que habla. En este estudio, vamos a ver las principales doce. No se olvide que doce es un número apostólico, y que esta es una época apostólica. Algo, seguramente, va a significar en su vida. Sígame con atención, mucho cuidado y esmero. No lea esto como a un libro más. Léalo como si de pronto, en cada palabra, en cada concepto, le fuera la vida. Así, seguramente, será de alta bendición para su vida. Esa ha sido nuestra oración.

PRIMERO

Debemos tener cuidado delante de Dios en cuanto a las palabras que escuchamos con frecuencia. Porque lo que escuchamos, demuestra la clase de personas que somos. Muchos no le contarán sus asuntos a usted porque saben que usted no es la misma clase de personas que ellos. Por lo tanto, sería inútil que se lo contaran porque, entre otras cosas, usted no se los celebraría como hace la mayoría, y hasta podría exhortarlos, cosa que les haría daño porque ya saben que están caminando por senderos que no deben. Ahora sí, por el contrario, las personas continuamente están diciéndole a usted la mismas cosas que les dicen a todos los demás, es porque saben que usted es de su misma clase, aunque por allí se disfrace semanalmente de otra cosa. Esto es una cuestión espiritual e interna, no circunstancial y externa. No importa de qué quiere jugar usted; el mundo también discierne. Por lo tanto, aprenda, la clase de palabras que se acumulan en usted, sólo van a confirmar la clase de persona que verdaderamente usted es.

SEGUNDO

La clase de palabras que creemos fácilmente, refleja un carácter similar en nosotros. Porque determinada clase de persona cree determinada clase de palabras. El hecho de escuchar mal y creer fácilmente se debe a una cierta cortedad de vista; es decir, es el caso de quien no está bajo la luz de Dios. La falta de luz crea el error. Por lo consiguiente, la clase de palabras también revela cuál es nuestra enfermedad espiritual. A veces las personas creen aún antes de escuchar las palabras. Y se gozan cuando, finalmente, las palabras llegan. No importa cuán extrañas puedan ser las expresiones; ellos la toman como dignas de ser aceptadas. Así que la clase de palabras que una persona cree, atesora e incluso pronuncia, muestran con total certeza la calidad interior e íntima que esa persona posee o es.

TERCERO

Hay otra característica de la misma naturaleza que las de escuchar y creer, que es la de divulgar las palabras. Luego de escuchar y creer determinada clase de palabras, la persona las comparte. Esto indica que no sólo la clase de persona que es y la falta de luz que sufre, sino también su deseo de involucrar a otros haciendo lo mismo. Escuchar es oír lo que alguien dice; creer es aceptar lo que dice; pero el acto de divulgarlo, es involucrarse por completo. A muchas personas les gusta tanto hablar y divulgar toda clase de cosas que cualquier poder que podrían tener se pierde inmediatamente. Con el consiguiente resultado de que no pueden ser buenos ministros en la Palabra de Dios.

CUARTO

Hablar en forma inexacta es otro aspecto muy serio de este asunto. Algunos quizás tengan un problema distinto a los ya mencionados: frecuentemente, lo que dicen es inexacto. Dicen una cosa en un momento y otra en otro momento. Alguien que tiene “doblez” no puede, por ejemplo, ser diácono. 1 Timoteo 3:8 dice: Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas. El por qué, es por la razón de que luego hablará según frente a quien se encuentre. Le dirá una cosa en su rostro y otra, muy distinta, a sus espaldas. Esta persona es inútil para la obra de Dios.

Si no podemos controlar nuestra lengua, ¿Cómo podremos controlarnos a nosotros mismos para servir a Dios? Debemos disciplinarnos y poner a este miembro del cuerpo en servidumbre antes que podamos servir bien al Señor. Porque como nos ha dicho la Biblia, la lengua es el miembro más corrompido del cuerpo, el que frecuentemente nos lleva a los más terribles problemas. Hablar en forma inexacta, hablar con doble mensaje, y hablar deshonestamente: todas estas cosas revelan un carácter débil. Esta clase de personas no puede estar delante de Dios, y no tienen su poder. Ser imprudente y falso en el hablar es una seria falla en un buen carácter. Necesita ser tratada para que no afecte gravemente la obra de Dios.

QUINTO

Hablar deliberadamente con un doble mensaje. Esto es más serio que hacerlo en ignorancia, como dijimos antes. Algunos pueden hablar así ignorando que lo hacen. Hablan así porque son tan inocentes que ven poca diferencia entre el “sí” o el “no”.

Para ellos no hay “sí” o “no”, todo es indefinido. Cuando se les pregunta si algo es negro, dicen que es negro; pero si les preguntan si eso mismo es blanco, dicen que es blanco. Para ellos todo es gris. Son bastante descuidados y no reflexionan. Esta clase de doble mensaje se debe a la ignorancia.

Pero otros lo hacen deliberadamente; hablan así a propósito. En el caso de estas personas, no se trata de un temperamento débil, es corrupción moral. En Mateo 21:23-27, cuando los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron al Señor Jesús y le preguntaron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? Él les contestó con otra pregunta: El bautismo de Juan, ¿De donde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos razonaron entre sí, diciendo: Si decimos del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? Y si decimos de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. Así que respondieron a Jesús, diciendo: No sabemos. Esta respuesta, es una mentira. Y para colmo, voluntaria.

Recordemos lo que nuestro Señor dijo: Pero sea nuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. Eso, al menos, es lo que se puede leer en Mateo 5:37. Decir “sí, sí” o “no, no”, esto es hablar honestamente. Si interiormente especulo cómo o de qué manera responderán las personas a lo que digo, estoy manipulando. Esta no debe ser la intención ni la actitud de alguien que quiere hacer la obra del Señor. ¡Si hablo con artimaña, mis palabras se convierten en instrumentos de engaño! En cambio, nosotros debemos imitar a nuestro Señor, que se negó a hablar cuando trataron de acusarlo atrapándolo en sus propias palabras. Si debemos hablar, que sea “sí, sí” o “no, no”. Porque Jesús dijo que lo que es más que esto, procede del maligno. Aquí no valen los astutos.

Pablo persuadió a los Corintios diciendo lo que leemos en la primera carta, capítulo 3, verso 18: Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Y a los Romanos, en su carta, en el capítulo 16 y verso 19, encontramos: Pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal. Pablo afirmaba esto porque la astucia en estas cosas es inaceptable ante Dios. Nuestra sabiduría está en las manos del Señor. No debemos tener un mensaje con dobleces, acomodaticio, confuso o sin compromiso. Es tristísimo que esto suceda entre creyentes. Aquellos cuyas palabras no son dignas de confianza no son útiles en las manos del Señor. Tarde o temprano arruinarán su obra.

¿Cómo podrán ser usados por Él, si todo el tiempo vacilan entre el sí y el no, entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer? Aquellos cuyas palabras siempre están cambiando y nunca se puede confiar en ellas, son inútiles en la obra de Dios.

SEXTO

Tenemos que vigilar lo que escuchamos. Nosotros, los obreros de Dios, tenemos, por el hecho de serlo, mucho más contacto con las personas, y por lo tanto, muchas más oportunidades que otros, tanto de hablar como de escuchar. Si no estamos disciplinados en nuestro hablar, podemos fácilmente predicar la Palabra de Dios por una parte y por la otra sembrar discordia. Si no refrenamos nuestra lengua, podemos estar construyendo la obra de Dios por un lado, mientras que por otro la estamos echando abajo. Por lo tanto necesitamos que Dios controle las cosas que escuchamos. Muchas veces, cuando los hermanos y hermanas nos cuentan sus problemas, que pueden estar relacionados con sus necesidades personales y con la obra de Dios, por supuesto, debemos esforzarnos realmente por escucharlos.

Debemos ser capaces de escuchar verdaderamente, encontrar cuáles son los problemas o dificultades y dar la ayuda que sea necesaria. Pero mientras estamos escuchando, inmediatamente después de haber comprendido la situación, debemos dejar de escuchar. Podemos decirle amablemente a la persona: “Mira; lo que dijiste ya es suficiente, ya puedes dejar de hablar”. Porque no sería correcto que sigamos escuchando por curiosidad, como si nos ocupáramos de escuchar historias. Lo que la persona ha dicho hasta ahora es suficiente para que sepamos dónde está el problema. Tan pronto como hayamos comprendido la situación, por medio de lo que se nos ha relatado, podemos decirle: “Hermano, esto es suficiente.” Yo lo he hecho. A quienes han charlado conmigo alguna vez por algo específico, les consta.

No debemos caer en la concupiscencia de seguir escuchando indefinidamente. Como seres humanos, tenemos el deseo incontrolable de querer saber cosas, y por lo tanto, el ansia de querer escuchar más cosas. Pero debe haber un límite o esa medida, no sigamos en ese camino. Sólo escuchamos para poder orar. Sólo escuchamos para resolver problemas que nuestros hermanos y hermanas pueden tener personalmente o que se relacionan con la obra de Dios. Por lo tanto, debemos dejar de escuchar en un punto determinado, sin dudar.

SÉPTIMO

La necesidad de aprender a ser confiable. Cuando una persona le comparte a usted su problema, es porque tiene confianza en usted. Por lo tanto, no debe usted traicionar esa confianza divulgando sin ningún cuidado lo que se le ha confiado. Excepto en casos en que sea necesario para la obra, jamás debería hablar sobre estas cosas. ¿Cómo podrá participar de la obra del Señor si no refrena su lengua? A un siervo de Dios se le confían muchas cosas. Él debe saber que su confianza es santa y digna. Las palabras que le han dicho no son de su propiedad; se han convertido en asuntos de su ministerio y de su servicio. Por consiguiente, no debe usted hacer chismes de esas palabras que le han dicho como confidencia.

En los temas espirituales debemos aprender a guardar y proteger a nuestros hermanos y hermanas, no hablando a la ligera de sus dificultades. Es una situación completamente diferente, por supuesto, si existe la necesidad de hablar sobre estas dificultades para descargar nuestra responsabilidad en la obra de Dios y solucionarlas. Sin embargo, hablar mucho es una gran pérdida, algunas veces irreparable. Alguien que habla demasiado y repite muchos chismes no es de confianza en la obra de Dios. Estemos alertas delante de Dios; pidámosle que refrene nuestra lengua para que no abramos la boca sin pensar. El hecho de que una persona haya logrado el control de sí misma, o no, se muestra claramente a través de su hablar. Si es disciplinada, refrena su lengua. Esto es algo a lo que debemos prestarle mucha atención.

OCTAVO

Es necesario tener cuidado con las mentiras. El doble mensaje lleva fácilmente a la mentira. Las palabras que se dicen para llevar a las personas a sacar conclusiones falsas son mentiras; de la misma forma, las palabras que se dicen con la intención de crear conceptos erróneos también son mentiras.

Algunas veces no hay ninguna afirmación falsa en las palabras que se dicen, pero se hablan de una forma determinada para producir una impresión errónea. Eso también es una mentira. Por tanto, comprendamos que la honestidad en nuestro hablar debe ser juzgada por nuestra intención interior, al igual que por las palabras que pronunciamos. Si un hermano le pregunta algo que usted no puede decirle, lo mejor es que le diga: “No puedo decirlo”, en lugar de engañarlo. Una afirmación falsa, es una mentira, así se haga desde un púlpito y con idioma bíblico. Porque una afirmación falsa, se dice con la intención de llevar a una conclusión errónea. Si queremos que las personas crean en las cosas verdaderas, no debemos confundirnos para que crean en falsedades. Con respecto a los hijos de Dios, su hablar debe ser “sí, sí” y “no, no”, lo que es más de eso, de mal procede.

En Juan 8:44 vemos unas palabras muy duras que Jesús les dijo a los judíos: Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer… Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. La mentira viene de Satanás, que ha mentido desde el principio hasta ahora. Él es un mentiroso; pero no sólo miente él, sino que es padre de todos los otros mentirosos. Por esta razón, es detestable encontrar una mentira en los labios de un hijo de Dios, especialmente en los labios de un obrero de Dios.

¡Qué lejos hemos caído de la gracia, si nos involucramos en una mentira! Es una brecha enorme en nuestra estructura como cristianos. ¡Es un asunto terriblemente serio! Debemos guardarnos sin mentir. No nos atrevamos a decir que nuestro hablar es totalmente correcto, ya que cuanto más queramos controlar nuestro hablar, más sentiremos lo difícil que es. A veces queremos hablar verazmente, pero por una pequeñez inadvertida hablamos en forma inexacta. Si nos resulta difícil hablar precisamente mientras estamos cuidándonos de hacerlo, ¡Cuánto más inexacto será nuestro hablar si no nos cuidamos! Si no es fácil hablar verazmente cuando nos controlamos, ¿Cómo será nuestro hablar si no ejercemos ningún control en absoluto? Por eso debemos controlarnos y guardar nuestro hablar. No debemos ser negligentes en nuestra disciplina si no queremos ser descalificados para el servicio a Dios. Porque el Señor no puede usar a nadie que hable para él al mismo tiempo que habla para Satanás. Dios nunca usará a esa persona.

NOVENO

Hay otro punto que requiere nuestra especial atención, que es que no debemos contender, ni vocear. Mateo 12:19 dice que de Jesús se profetizó que No contendrá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. El apóstol Pablo escribió algo similar en 2 Timoteo 2:24: Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso. Ningún siervo del Señor debe contender ni gritar.

Gritar no es correcto. Por supuesto, no estoy hablando de gritar para predicar o para exponer la Palabra; eso es otra cosa. Hablo del gritarnos los unos a los otros o, utilizar una posición jerárquica eclesiástica más elevada para hacerlo. El siervo del Señor debería ser disciplinado para no contender ni vocear. Gritar es una señal de poco poder. Por eso siempre hemos dicho, a los que gustan de ministrar liberación, que ningún demonio se va de alguien a los gritos; se va por la autoridad de Cristo que hay en la vida del siervo.

Es, al menos, el gritar fuera de término, una indicación de que alguien tiene poco control sobre sí mismo. Un siervo de Dios no debería elevar su voz tan fuerte como para que puedan escucharlo desde el cuarto contigua del cual está.

Nuestro Señor Jesús nos ha dejado un ejemplo al no haber elevado su voz como para que se oyera en las calles. Este control va más allá de no hablar mentiras. Aunque nuestro hablar sea cierto y exacto, no contenderemos ni vocearemos. Si un hermano o hermana levanta la voz, nosotros que tenemos autodisciplina, seguiremos manteniéndonos en silencio. Nos controlaremos y controlaremos nuestra voz de la misma forma en que lo hizo el Señor Jesús.

Aprendamos delante de Dios a sujetar nuestra lengua para no hacer ruido ni contender impetuosamente. Esto no significa, naturalmente, que de aquí en adelante deberemos poner un rostro duro y cerrar los labios cuando nos hallamos frente a otras personas. No; deberemos ser naturales y dialogar de ese modo, con naturalidad, con toda esa gente. Esperamos que todos los que sirven al Señor sean más sensibles, tiernos y amables. Miremos a nuestro Señor Jesús. ¡Qué sensible y tierno fue cuando estivo en la tierra!

Nunca contendió ni voceó, ni se oyó su voz en las calles. El siervo de Dios debe impresionar a las personas como alguien lleno de ternura.

DÉCIMO

Observemos la intención y el hecho interior. El hablar externo es una cosa; la intención del corazón es completamente diferente. Los hijos de Dios no deben observar la exactitud de sus palabras mientras descuidan la exactitud del hecho interno del corazón, le daríamos más importancia a lo último que a lo primero. Muchos tienen la debilidad de controlar la exactitud de sus palabras al tiempo que descuidan la veracidad del hecho interno. Comprendamos que aún cuando hablemos cuidadosamente y con exactitud, de todas formas podemos no ser fidedignos. Porque en la presencia de Dios debemos prestar más atención a la precisión que al hecho interior. Seremos de muy poca utilidad para Dios si nuestro hablar es exacto pero el hecho interno está distorsionado.

Algunos hermanos y hermanas son muy cuidadosos al hablar, pero aún así no se puede confiar en ellos. Aunque no podemos descubrir ninguna falla en sus palabras, sentimos que buscan la exactitud de su expresión en vez de la del hecho. Supongamos, por ejemplo, que usted odia a un hermano. Esto es un hecho interior. Según los hechos, usted lo odia en su corazón. Pero si lo encuentra en la calle, lo saluda y hasta le estrecha la mano. Y también lo recibe cuando viene a su casa. Además, incluso, hasta lo visita cuando está enfermo y le envía dinero o ropa en tiempos de necesidad. Pero un día, cuando le preguntan a usted sobre su actitud para con ese hermano, puede perfectamente responder (Aunque realmente lo este odiando en su corazón) “¿Acaso no lo saludé y estreché su mano? ¿No lo visité y lo cuidé en tiempos de necesidad?” Verdaderamente, la razón parecería estar de su lado. No hay duda que tiene usted razón ante la ley de Dios y está hablando lo correcto. Pero sin embargo, lo que usted ha querido decir con sus palabras, es mentira, porque el hecho interno no se corresponde con ellas.

Conocemos algunos hermanos y hermanas que ponen mucho énfasis en las formas. No se les puede encontrar ninguna falla en este aspecto. Pero su corazón no está de acuerdo con sus formas. No hay nada incorrecto en lo que dicen, pero no tienen la intención que dejan traslucir con sus palabras. Esto debe ser condenado.

Cuando usted abre su boca para hablar, ¿Controla solamente la exactitud de la forma como evidencia de su veracidad? Si es así, debe examinar delante de Dios cuál es la intención de su corazón. Porque este es un problema básico que se esconde detrás de mucho de lo que habla el hombre. No es suficiente que las palabras sean correctas; ni siquiera es suficiente tratar bien a los demás. Estas cosas no pueden ser presentadas como pruebas de que usted no odia a alguien. Debemos mirar el hecho interior, el verdadero estado del corazón, y no sólo las palabras de nuestra boca. Para hablar con verdad, debemos tener un hecho verdadero adentro. Si las palabras externas no reflejan el hecho interior, lo que se dice, no es sino una mentira. Qué triste es que muchos vivan bajo esta clase de ilusión. Por lo tanto, en nuestro hablar, debemos controlar no sólo nuestras palabras, sino, más profundamente, nuestras intenciones.

UNDÉCIMO

No hablar palabras ociosas. El Señor ha declarado, según leemos en Mateo 12:34, 36 y 37, que De la abundancia del corazón habla la boca. Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Y más adelante dice: Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. Es obviamente importantísimo que los hijos de Dios no hablen palabras ociosas cuando se reúnen. Esto no debe interpretarse como que no debemos saludarnos o dialogar sobre el estado del tiempo o la belleza de las flores. Palabras como estas están dentro de los límites propios  de las relaciones humanas y por tanto, están justificadas. La expresión de “palabras ociosas”, sin embargo, significa otra cosa; se refiere a los chismes sobre un asunto con el que no está usted relacionado en absoluto. No debemos hacer esto. Pero, si alguien lo hace, el Señor dice claramente que “De ella darán cuenta en el del juicio”. Cada palabra ociosa que los hombres digan será repetida literalmente en el día del juicio. Ese día descubrirá usted cuántas palabras ociosas ha dicho, y será justificado o condenado por sus palabras. Ninguno de nosotros puede arriesgarse a hablar irreflexivamente.

Debemos evitar el hablar y bromear tontamente. Decir algunas palabras graciosas o contarles bromas inocentes a los niños, sería algo distinto. No; lo que mencionamos aquí es lo que Pablo dice en Efesios: Ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías. Allí Pablo hace referencia a palabras insustanciales y frívolas, que deberemos rechazar totalmente. No por religiosidad ni pacatería, sino por integridad. No por carencia de sentido del humor, sino por oposición a la grosería llamada humor.

Además, no debemos hablar burlonamente. Cuando el Señor estaba en la cruz, toda clase de personas se burlaban de Él y lo ridiculizaban, diciendo cosas tales como: Si eres hijo de Dios, desciende de la cruz. A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. Descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere. Veamos si viene Elías a bajarle. Todo esto es un ejemplo de burla y ridículo en su peor forma. Los que no creen en la segunda venida del Señor dicen, burlonamente: como señala 2 Pedro 3:4: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. El mundo podrá burlarse y emplear todas las formas del ridículo, pero estas no corresponden a un hijo de Dios.

DUODÉCIMO

Debemos evitar hablar a espaldas de la gente o juzgarla. El que injuria comete un pecado digno de la excomunión. En la primera carta de Pablo a los Corintios, en el capítulo 5 y versos 11 al 13, encontramos esto, mire: Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque; ¿Qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros. Esto quiere decir que los hijos de Dios deben cuidarse de pronunciar palabras injuriosas; no deben decir nada de esa naturaleza.

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Esto, es la Casa de Dios…

Hoy vamos a estudiar una parte de lo que para Dios tiene que ser la dinámica de una iglesia local. Porque nosotros decimos “iglesia”, e inmediatamente pensamos en el lugar que visitamos los domingos, donde recibimos una enseñanza, un mensaje, donde encontramos gente que nos ora, en suma: un lugar en donde Dios nos bendice.

Algunos, quizás, que están un poco más actualizados, dicen: aquí es donde uno sirve a Dios. Entonces se ocupan y preocupan haciendo cosas para Dios. Pero la iglesia es mucho más que eso, porque si la iglesia fuese solamente eso, lo que mucha gente ha sufrido por ella, no hubiera valido la pena.

(Génesis 28: 10)= Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán.

(11) Y llegó a un cierto lugar y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.

(12) Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra. (Perdón: ¿Adónde dice que estaba apoyada la escalera? En tierra. Tome nota.) Y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. (Fíjese bien: ¿En qué dirección iban? Ascendiendo primero. Partían desde aquí, no desde “allá”)

(13) Y he aquí Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

(14) Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

(15) He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque note dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.

(16) Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.

(17) Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.

(18) Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.

(19) Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-El, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.

(20) E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.

Note que él ya era creyente, sólo que Dios no era su Dios. Sacándolo del contexto y trayéndolo al día presente, venía de una familia cristiana. Su madre hizo lo que hizo porque entendía la bendición patriarcal. Él venía de un hogar en el que se servía a Dios. Y él era el que estaba en la casa y quiso tener la primogenitura. Cuidado: no lo hizo como mundano, lo hizo siendo creyente. Sin embargo, dice: “Si todo eso acontece ahora, entonces sí, ÉL será mi Dios.” Es posible servir a Dios y no servir a un Dios que has personalizado. “…Yo sé que Dios sana, pero no ESTOY seguro que ME pueda sanar a MI. YO sé que lo hizo con Tal y con Cual, pero…¿Lo hará por MÍ…?

…Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.

Fíjese que las cosas que él exige para decir que Dios va a ser su Dios, son todas las cosas que el noventa por ciento de la iglesia de hoy, exige: “Dame, dame, dame y dame; y entonces sí serás mi Dios” Si Dios me da, entonces es mi Dios. Si todo me va bien, entonces estoy en la voluntad de Dios.

(22) Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Aquí vemos a Jacob, – todo conocemos la historia -; él está corriendo, huyendo de Esaú, su hermano, al cual legalmente le correspondía la primogenitura. Él acababa de quitar, hurtar, usurpar la posición que le correspondía a su hermano. Deja su casa; es la primera vez que está fuera de su casa. Recuerden que Jacob es un niño medio mimado, que en la Escritura llega a preocuparnos un poco, porque cada vez que lo vemos, anda en la cocina, con mamá.

Esaú, en cambio, no. Esaú andaba cazando, tomándose un vinillo a lo mejor por allí. Así llegó un día, medio borracho por el vino, y su hermano lo engañó. Pero de todos modos, el hermano Jacob se pasaba todo el día en la cocina, debajo de las faldas de su mamá. Y esta es la primera vez que está fuera de su casa, solo. Viene huyendo de su hermano, viene saliendo de sus costumbres, saliendo de sus tradiciones y ahora encuentra a Dios por sí mismo, por primera vez.

Está en medio del desierto, rodeado por las bestias. En el desierto, de noche, salen las serpientes, los lobos, miles de animales rarísimos que uno no conoce, a menos que haya atravesado antes el desierto. Estos animales representan la situación de que está usted metido en medio de principados y potestades. Las palabras BESTIAS y ANIMALES, en la Biblia, siempre representan a principados y potestades. Pablo habla de que peleaba con una bestia, en Efeso; no era un animal, era un espíritu que no permitía que entrara en Efeso lo que Pablo traía de parte de Dios.

En una palabra, está en medio de territorio demoníaco. Está en medio de esta situación, tiene un encuentro con Dios, de una escalera puesta en la tierra y que su tope llega hasta algo llamado “cielos”. Ángeles ascendiendo y descendiendo, en ese orden, y Dios en el tope de la escalera, que mantiene un diálogo, por un lapso, y el verso 17 nos expresa la condición en que él se encuentra.

Mantenga en mente que cuando nosotros predicamos la Palabra, utilizamos la letra como un trozo de tecnología. Dios, – a través de la escalera de Jacob -, usa ejemplos físicos que tendrán que ser asimilados con valores espirituales. Eso es lo que desarrolla a una iglesia.

Es mucha la gente que lee la Biblia, pero es mucha, también, la que leyéndola, jamás llega a tocar la Palabra de Dios. Queremos entrar por la zona geográfica llamada “La Escalera de Jacob”. Y abrir esa ventana, y extraer de esa experiencia en el desierto los principios que nos ayudan a desarrollar una iglesia local.

Queremos tocar a Dios. Recuerde que palabras, es vocabulario, y que vocabulario es lenguaje, y que el lenguaje existe para expresar imágenes que poseemos. Y la imagen es transmitida mejor, cuando nuestra articulación es mejor. Mientras más vocablos tengamos, mientras más palabras conozcamos, mientras más verbos podamos utilizar, mejor expresaremos o diseñaremos la imagen que queremos transmitir. “-¡Pero hermano! ¡Si se tiene unción, todo lo demás importa poco!-“Es verdad. Cuando se predica la palabra con unción y poder de Dios, importa poco lo que sepa o no sepa hablar el predicador. Dios lo usa igual y se glorifica igual en él. Pero atención: una cosa es cuando se tiene unción y otra cuando, sin unción, se ocupa igual el sitio de predicador. Una cosa es cuando Dios usa a alguien, (De hecho, puede usar hasta los incrédulos, llegado el caso), y otra muy diferente es cuando Dios levanta a alguien para algo específico. Dios no viene a levantar a profesores de oratoria, es cierto. Pero tan cierto como que Dios capacita con oratoria divina a los que va a levantar.

Uno de los problemas que tenemos en la iglesia es que la predicción es pobre en vocabulario. Entonces la gente entiende cosas que nunca se quisieron decir y no entiende otras que son más que obvias. Entienda: la imagen es clara; lo que no es tan clara, es la forma de expresarla.

Por eso queremos ver esta cosa llamada “La Escalera de Jacob”. Y no queremos ser místicos más allá de lo que naturalmente somos y tenemos que ser (Si creemos en el mundo invisible del Espíritu, somos místicos) Sabemos que esto de la escalera fue una experiencia literal, pero: ¿Qué habrá para nosotros en esa experiencia?

Cuando Jacob se despierta de toda esta – precisamente -, experiencia, él llega a una conclusión: dice: Esto, es la casa de Dios. Quiero aclararle, para que no se confunda, que allí no había templo, ni había congregación. Pero él dijo: Esto, es la casa de Dios. No era un culto dominguero, no había avivamiento, no había ministración. El dijo: Esto, es la casa de Dios, porque esto es lo que yo quiero construir.

No hay templo, no hay gente congregada, él está solo, en medio de una experiencia en el medio del desierto. Y despierta y dice: Esto no es otra cosa que la casa de Dios. Está escrito, Dios lo respaldó. DEBE ser la casa de Dios. Lo que yo quiero saber, entonces, es qué principios determinan o identifican la casa de Dios. Debemos construir eso que Dios llama La casa de Dios. Y es posible que sea un poco diferente a lo que estamos acostumbrados.

No hay templo, no hay gente, no hay número. Hay mucha gente que cree que si no hay número, no hay iglesia. La iglesia no tiene nada que ver con número, ese es el mensaje más importante que va usted a escuchar. No estamos hablando de construir templos. No estamos hablando de congregación. Quiero referirme a la iglesia, por eso, como una comunidad o como una tribu.

Esta es una tribu; Israel tiene muchas tribus. La gente quiere unidad y quiere que todo el mundo sea igual. Israel es uno, pero cada tribu era diferente. Cada tribu tiene su bandera, cada tribu tiene su función.

Estamos construyendo una nación, una tribu que está forjada o labrada por medio de cierta mentalidad universal o cultural de aquellos que la diseñan.

El producto de la iglesia, es gente. Cuando la palabra dice que produce mucho fruto, no significa cantidad de gente, sino calidad de gente. El producto de una iglesia, es una calidad de existencia. La iglesia no es aquello que se congrega, sino la interacción (Es decir: una acción dentro de) en la sociedad del que se congrega. Iglesia es todo lo que usted es. Tenemos que entender que la calidad de la existencia, es más importante que lo que esa existencia pueda hacer. Y eso es lo que la iglesia produce: seres humanos. Desde el mundo entra gente. Nuestra responsabilidad es convertirlos en seres humanos. Alguien que funcione de acuerdo con el orden divino de creación y no alguien indoctrinado a un cierto patrón pensante de una iglesia, obediente, sumiso y sin libre albedrío a ciertos ritos, reglas, disposiciones y reglamentos internos, la mayoría de las veces, no muy ajustados a los patrones bíblicos.

NUMERO UNO: La Iglesia debe ser una conexión natural al cielo. Él dice: Esto, es la casa de Dios. El vio una escalera, en el verso 12; la escalera estaba puesta en la tierra. Eso es importante. El origen de la escalera es terrenal, no místico o espiritual. Hay un diálogo constante: ángeles ascendiendo. La escalera no cuelga del cielo, sino que está en la tierra y alcanza el cielo. No es algo que Dios hace por el hombre. La escalera es algo que el hombre hace y que alcanza a Dios. Cuidado: entienda bien; no como a usted se le ocurre, cuando se le ocurre y si se le ocurre, eso es Nueva Era, donde todo es Dios y usted también es Dios. Usted hace esa escalera cuando Dios dice, como Dios dice, y porque Dios lo dice; de lo contrario, por favor, ni se meta.

Esto es la iglesia. Esto es la casa de Dios. Es algo que comienza en lo natural y termina en lo divino. No es algo espiritual donde la gente se pasa todo el tiempo buscando lo místico, sino que es algo práctico, que funciona hasta con lógica, pero que tiene origen totalmente divino. Un lugar donde no hay que decir Así dice Jehová para saber que Dios habló. Donde a uno no le cambia la voz en el púlpito, porque un púlpito no es el lugar de exhibición vocal, sino lugar y tiempo para hablar la palabra de Dios. Un lugar donde la gente no deja de ser práctica en la tierra porque ahora son creyentes. No es un lugar donde la gente cambia lo que es inteligencia por algo que ellos llaman sabiduría. No. Es inteligencia que busca sabiduría. Porque comienza en la tierra. La escalera está fija en la tierra. Y está tan fija que alcanza lo divino.

Esto habla de tres cosas: A) La iniciativa comienza abajo. Todo lo que Dios hace, lo hace porque alguien, abajo, lo detona. Él es sobrenatural y escogió, en su soberanía, hacerlo de esa manera. Yo no lo inventé. Yo sólo lo estoy descubriendo. Todo lo que Dios hace, lo comienza en la tierra; alguien lo detona. Lo que usted hace, Él lo respalda.

B) Esto habla de sociedad con Dios. En la verdadera iglesia, la gente no trabaja PARA Dios, sino que trabaja CON Dios. Es otra dimensión de liderazgo. Donde la gente sabe que si Dios va a hacer algo, ellos tendrán que estar involucrados en la decisión. Tenemos que llegar a esa posición para llamarnos “iglesia de Dios”. Usted va a un trabajo secular y, cuando se encuentra con su jefe o su patrón, lo primero que quiere saber es qué le corresponde hacer y qué parte tiene usted en lo que se haga. Si no, no puede usted trabajar con él allí. En una sociedad, una parte no puede tomar una decisión si la otra no está enterada. Somos co-partícipes, co-herederos. Eso significa que Cristo tiene la misma parte que yo, no una mejor. En todo caso algo más porque es Primogénito, pero no distinta. Co-herederos.

C) Habla de responsabilidad. Si Dios va a hacer algo en la tierra, es responsable por ello el lugar donde empieza la escalera: la tierra. Así que Dios está esperando por alguien para hacer eso que todo el mundo está orando para que Él haga. La escalera está en la tierra.

Una de las cosas que tiene que hacer en esta conexión, es un diálogo activo. Tiene que haber una comunicación constante entre lo divino y lo natural; ángeles ascendiendo y descendiendo. No solamente en domingo. Estamos hablando de construir iglesias; la iglesia es usted, no el templo. Tiene que haber una conciencia de Dios las veinticuatro horas del día. Un diálogo constante donde no hace falta un ayuno de cuarenta días para oír de Dios. Esto no es otra cosa que la casa de Dios.

Debe ser normal hablar con Dios, no un asunto religioso. Él es una persona, no una cosa, una presencia etérea que encontramos los domingos en un lugar específico. Este es el epicentro de la construcción de una iglesia. Tiene que haber un contacto con Dios. Lo que se dice tiene que tener la suficiente sustancia como para que el que está oyendo, sepa que es Dios el que habla.

¿Dónde? En su trabajo, porque es en la tierra. ¿Dónde? En la escuela, porque la escalera está puesta en la tierra. La tierra representa su vida cotidiana. La tierra representa la dirección que usted tiene, donde vive. La tierra representa el ámbito de su influencia. Es ahí donde debe estar la escalera; con el diálogo. Debe estar consciente de Dios. No un domingo de reunión donde se imponen las manos y la gente se goza por la impartición de alguna bendición.

Tiene que haber alguna conexión continua entre el cielo y la tribu. Una conexión continúa a una dimensión superior a la terrenal. Tiene que ser normal que ante un hecho fatal Dios nos salve. ¡Tiene que ser normal! Porque la tierra es fatal. No puede haber dudas. Tiene que haber una evidencia de que Dios está dialogando. La escalera tiene que estar en la tierra.

Tenemos que dejar de construir iglesias por medio de la imposición de manos en un lugar llamado altar que no existe en el Nuevo Testamento. No hay ninguna localidad física, en la iglesia, hoy, que se llame altar, como no sea su corazón. Altar significa “Lugar del sacrificio” y, que sepamos, hoy ya nadie tiene que sacrificar nada. La iglesia no se edifica por imposición de manos y dones; tiene que haber un diálogo, tiene que saber oír hablar de Dios, tiene que hablar con Dios, tiene que entender cómo Dios se comunica con usted. Y para eso tiene que estar callado en oración, no hablando. Dios es presencia cuando lo que usted habla imparte seguridad y convicción, no información. Esto no es otra cosa que la casa de Dios.

Tiene que haber algo de Dios en su vida cotidiana. Totalmente hombre, pero totalmente divino. Espiritual, pero práctico. Excelente en la tierra, pero todo santo. Santo, pero al mismo tiempo efectivo en la tierra. No aquello que ocurría antes y en tantos lugares, que éramos tan santos, tan consagrados, tan apartados que en la tierra, no servíamos para nada. Esto no es otra cosa que la casa de Dios. La escalera debe estar en la tierra.

Tenemos que conducir a nuestra gente a entender que la iglesia de Dios no tiene nada que ver con el servicio, el culto o la reunión del domingo a la mañana. Quiero que vaya creciendo en su mente la idea de que lo que Dios hace en la tierra, lo hace más allá de la reunión del domingo. Hay que borrar de su mente la idea de que su meta es la calidad de la reunión del domingo. Si Dios, para nosotros, es la gloria que se manifiesta en un templo, lo hemos reducido a una experiencia matutina. Todo lo que Dios hace, lo hace fuera del templo. El templo es la escuela que lo prepara a usted para todo lo que tiene que hacer…afuera de la escuela.

Jacob encontró a Bet-El. Bet-El significa La Casa de Dios. Luego salió de Bet-El a buscar el Dios de la casa. Con eso le digo todo…

La congregación, lo que llamamos iglesia, es un centro de recursos, una fábrica de restauración de gente, un centro de distribución para el reino. LA iglesia no es lo que Dios quiere hacer, es el medio a través del cual Dios lo quiere hacer. La gente es la que ha fabricado de un templo, la meta. Entonces se pasa toda su vida construyendo templos y no hace nada a través de ellos, salvo no mojarse cuando llueve ni tener conflictos con los vecinos por ruidos molestos si se reúne al aire libre. La iglesia del templo sólo es la vía por la cual el proceso se establece.

NÚMERO DOS: Tiene que haber conciencia de destino profético. Recuerde que Dios está hablando en los versos 13 y 14 y dice: Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac; y comienza a dar una bendición patriarcal que la última vez que fue decretada, fue sobre la vida de Abraham.

Quiero que entiendan la posición de Jacob. El hombre acaba de usurpar lo que no le corresponde. Viene huyendo en el desierto. Acaba de hacer cosas malas. Lo último que él espera de Dios, en ese momento, es una bendición. Él, más bien, supone que Dios saldrá y le tirará con bombas, serpientes, rayos y culebras por lo que ha hecho al quedarse con lo que le pertenecía a su hermano.

Dios comienza a re-identificar quien es Jacob. Y como conclusión colectiva de esta experiencia, es que Jacob dice: Esto es la casa de Dios.

La casa de Dios, entonces, es un lugar donde se reafirman los decretos de pacto de parte de Dios. Es el lugar donde la gente encuentra una clara percepción de su destino profético. La casa de Dios es un lugar en el cual, cuando la gente entra con un archivo de malas experiencias en su vida, redefine su identidad profética.

Es imposible, si es casa de Dios, que la gente entre por una puerta y salga, diez años después, con la misma madurez. La casa de Dios es donde la gente llega con un pasado que no vale la pena y encuentra que todo el tiempo ellos eran todo lo que Dios necesitaba para cambiar toda la situación. Donde la gente encuentra que son importantes si es que redefinen su identidad con Dios.

Tiene que haber ese sentir de convicción. Es imposible que alguien entre por esa puerta con un espíritu de frivolidad y se siente al lado nuestro, y compartamos dos horas en un culto, en una reunión, y salga con el mismo espíritu de frivolidad, sin una convicción de que ha entrado en un lugar que demanda cambio. La iglesia, en su modernismo, a veces ha perdido esa sal que transforma a la gente en la entrada misma.

Tiene que haber algo establecido, que se llama cultura, que cuando la gente entra, diga: ¡Mire! ¡Dios me necesita! Donde la gente se dé de cara con el propósito de su existencia. No donde la gente viene a que Dios le dé palmadas en la espalda porque ellos se sienten más, y así permanecen ocho, diez, quince años; de oración en oración, cosa que no es mala ni mucho menos, pero orando por el mismo problema que tenían cuando llegaron, cosa que es muy pero muy diferente.

Es el mismo lugar donde mucha gente llega con profundas heridas y redefine quienes son en Cristo. Es donde la resaca, la miseria moral y social llamadas: drogadictos, alcohólicos, prostitutas, homosexuales, descubren, un día, que en verdad eran apóstoles internacionales. Porque lo vil y lo necio…

NÚMERO TRES:Es un centro de propósitos del reino. Recuerde que estamos hablando de su comunidad, de su tribu. Estamos hablando de lo que acontece en la tecnología del espíritu de su comunidad. Como ministro o conductor de cualquier departamento, de cualquier sector de una congregación, si no entiende esa visión, ese trabajo, mucho me temo que ese liderazgo no le está quedando del todo cómodo en el mundo espiritual. Ahora si lo tiene porque necesita tener dominio o control de algo o de alguien, eso ya es diferente. El que sí entiende la visión, presenta cierta calidad de producto en todo lo que hace.

Tenemos que vivir la transición de ser cuidadores de niños, o pastores de mantenimiento, o ministros de Hollywood, o actores populares, a líderes de gente que producen una jornada importante, que maximizan su vida y que terminan con una pre-determinada madurez llamada “El varón perfecto”.

No necesitamos actores de Hollywood en los púlpitos, ni shows, ni espectáculos multicolores para atraer gente, en esto creo que todos estamos de acuerdo. Pero mucho menos necesitamos a gente que mantiene gente en el mismo nivel que llegaron por años y años, convenciéndolos de que esa es su cruz, que tiene que tomarla y seguir como quiera que sea. ¿Eso es una iglesia victoriosa? Necesitamos ministros que produzcan, por unción, una migración constante y permanente hacia nuevos niveles de vida y de acercamiento a Dios. Esto, no es otra cosa que la casa de Dios. Este punto tercero y último de este estudio, está basado en lo que leemos en Génesis 28:15, donde dice: No te dejaré hasta que hayas cumplido con lo que has dicho. Queremos ese decreto en la casa. Que Dios no nos va a dejar hasta que cumpla todo lo que Él ha dicho de nosotros.

Que cada niño, que cada joven, que cada anciano, que cada persona, que cada miembro participante d esta tribu, entienda que Dios no lo va a soltar a usted hasta que haga con usted lo que Él dijo que iba a hacer. Esa es una constante, en la cual no todos creen, y así les va después, cuando intentan vivir un poquito aquí y otro poquito allá, hasta que un día tienen que levantar un clamor desesperado para que Dios los socorra. Es una regla no escrita sino en la mente y el corazón del pueblo que conforma, en el Espíritu, la auténtica casa de Dios, fundamentalmente, cuando está en medio de la tribulación.

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¿Vivirán Esos Huesos?

Hay un texto, en el libro del profeta Ezequiel, que tiene directa connotación actual, como sucede con casi todo el contexto bíblico. Es mucha la gente que separa Antiguo Testamento y Nuevo Testamento como si se trataran de dos mensajes diferentes, pero olvidan que cuando Pablo le dice a Timoteo que TODA la escritura es apta para enseñar, redargüir e instruir en justicia, no se está refiriendo precisamente al Nuevo Testamento, que en todo caso recién allí se estaba escribiendo, sino a toda la Palabra. Historias literales, principios espirituales. Preste atención al detalle, verso por verso, y lo que en cada caso nos deja.

(Ezequiel 37: 1)= La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.

La “mano” de Jehová, aquí, representa la presencia, la unción de Dios, mientras que el valle lleno de “huesos” la época de la crisis, de la necesidad. Es decir que, cuando la unción de dios viene sobre mí, no es para llevarme a lugares tranquilos y bonitos, sino para introducirme en intrincados laberintos de crisis y necesidad. Porque allí es donde habrá de producirse VIDA, que es la esencia del evangelio.

(2) Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor, y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.

Este verso, entre otras cosas que usted quiera hallar, nos está mostrando que no podemos de ninguna manera, quedarnos con las apariencias, con lo que vemos con nuestros ojos naturales. Muy por el contrario, en cada cosa, deberemos buscar qué es lo que, exactamente, tiene Dios para nosotros.

(3) Y me dijo: Hijo de Hombre, ¿Vivirán esos huesos?  Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.

Esto, a mí, me ha hecho aprender algo muy específico y concreto: cuando Dios me hace una pregunta, no está buscando información. El lo sabe todo. Lo que está haciendo, es tomarme examen. Entonces es aquí donde deberemos tener muy especial cuidado en lo que vamos a responder. No podemos darle a Dios cualquier respuesta como para cumplir.

(4) me dijo entonces: profetiza sobre esos huesos, y diles: huesos secos, oíd palabra de Jehová.

¡Ridículo! Esta sería la única expresión lógica que podría escaparse de cualquier hombre o mujer racional que fuera testigo de esta escena, verdad? Sin embargo hay una enseñanza muy clara aquí: no importa el estado en que se encuentren aquellos que le rodean a usted. Aquí le esta mostrando claramente que, aunque reine la muerte, se escuchará su voz y, por consecuencia, la voz de Dios por su intermedio. No decide usted cuando y a quien, simplemente obedece lo que Dios decide. Eso es ministerio.

(5) Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: he aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.

Fíjese que no dice algo así como: “A mí se me antoja que estos huesos tomen vida” y después: ¡Zápate! ¡Abracadabra! ¡Eureka! ¡Ya están vivos! ¡Aleluya! ¡¡Huauu!! No dice eso. Dice que tiene que hacer entrar el espíritu para que vivan. Esto significa que, donde hay espíritu, sí hay vida.

(6) Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

Aparentemente este verso, además de delinearle a usted en lo natural que habrá de darle fisonomía estética a esos huesos, además de vida y reiterarle esto último, le deja en claro otro principio: donde hay espíritu y hay vida, por lógica consecuencia, hay conocimiento de Dios.

(7) Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor, y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.

A veces cometemos el error de naturalizar a Dios. Dios es sobrenatural y lo que para nosotros es impactante por lo sobrenatural, para Él es lo más natural. El principio aquí, es básico en torno a esto: cuando nosotros declaramos la palabra con fe y con autoridad, Él se mueve. Y cuando Él se mueve, no hay hombre que pueda predecir qué es lo que hará, y mucho menos, cómo lo hará.

(8) Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.

(9) Y me dijo: profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: así ha dicho Jehová el Señor: espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.

Esto nos muestra algo mucho más que evidente: hasta que no esté completa la obra, no podemos detenernos. Tenemos que aguardar nuevas órdenes de Dios. Fueron muy buenas las que le dio a la iglesia de 1930, pero ahora estamos en el 2004.

(10) Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.

¿Sabe una cosa? Dios quiere hacer de nosotros, gente guerrera. A Dios le agrada la guerra. No malinterprete: Dios es Espíritu, por lo tanto estoy hablando de guerra en ese ámbito; de guerra en el mundo del espíritu, no la humana. Dios siempre tiene estrategias de cómo pelear, de cómo ganar la batalla, de cómo conquistar nuestro terreno. Dios siempre le habla a gente que desea pelear, que desea ir al frente de batalla y tomar lo que les pertenece. Dios es un Dios guerrero. De tal manera que se hace llamar: “Jehová de los ejércitos”, o “Varón de guerra”.

A Él le agrada pelear porque es la única manera de poder conquistar nuestro territorio. Es verdad; nos hemos cansado de escribir y repetir esa frase: “Dios es amor”, “Dios trae paz”. Pero Dios dice: Me encanta el amor y me agrada la paz, pero también quiero formar un pueblo guerrero, que vaya al frente de batalla. Porque ya te he dicho que no es tu fuerza ni es tu espada, sino mi Espíritu guerrero el que estará en ti para que ganes la batalla. Por tanto anímate, ponte mi armadura y marcha al frente, que yo pelearé por ti.

Porque es la única manera en que Dios va a darle victoria en todas las áreas de su vida. Dios dice: Mañana yo pelearé por ti, pero tú vas a ir al frente en mi nombre. Yo te daré la fuerza, te diré cómo pelear y hasta cómo ganar, pero al frente, en mi nombre, tienes que tomar tú la decisión de ir. Tú tienes que ir a poner la cara. Aquí, sentado, y aguardando que yo lo haga todo, ni sueñes que vas a conseguir algo. Yo moro en ti y, si tú no vas, yo no puedo ir. Dios es hasta excéntrico para la guerra. A veces se le antoja que cantando usted va a ganar una batalla y, ¡Oh sorpresa! Cantando la gana.

El problema de Saúl y de los soldados, era que estaban armados hasta los dientes, pero nadie se atrevía a ir al frente de batalla. Y un fulano que no tenía armas y simplemente tenía una honda, dijo: Yo voy; porque algo sé en mi espíritu: que Dios me usará. Sé muy bien que no es con mi fuerza ni con ejército.

David dijo: yo entiendo algo en este día: yo sé que no es mi estrategia la que hará que yo gane la batalla. Yo sé que no es mi honda la que hará que yo derribe a Goliat. Lo que sí sé es que Jehová está muy enojado porque han provocado a su ejército. Y Dios sabe que quiere derribarlo. Lo único que necesita es a uno que se atreva a ir al frente de batalla, y se ponga en la línea de guerra y le declare la Palabra de Dios. Porque el diablo no va a huir delante de un forzudo imponente; el diablo no va a huir de un buen predicador. El diablo sí va a huir delante de una persona que se planta en la verdad. Porque Jesús se le plantó en el desierto, en una tremenda debilidad física, le declaró la palabra y el diablo no tuvo nada que hacer. Porque cuando un hombre que conoce la verdad se planta en esa verdad, la verdad lo hace libre. Y lo que sabía David, era la verdad.

Jehová le dará las aves de los cielos. Jehová le dará las bestias del campo, y hoy, tú, Goliat, caerás delante de mí. Esa es la verdad que he escuchado y en esa verdad vengo. No me importa si tengo una honda, no me importa si soy un jovenzuelo inexperto que lo único que ha hecho hasta ahora es cuidar ovejitas. Lo único que sé es que tú, Goliat, grandote incrédulo, has provocado a Dios y Dios hoy peleará por mí.

Hemos proclamado demasiado lo que dicen los demás. Hemos hablado mucho lo que dice el vecino, el amigo, la circunstancia y el problema. Pero Dios me dice que yo hable la verdad. Porque frente a la verdad, el diablo no puede resistir. Dijo Jesús: Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Hay una gran diferencia entre la realidad y la verdad. La realidad no siempre es la verdad. Que está usted enfermo, es su realidad, pero la verdad dice que por la llaga de Jesús ha sido usted sanado y punto, a otra cosa. Esa es la verdad. Que usted esté desempleado, que ande sin dinero y que lo poco que tiene no le alcance ni para comer, es su realidad, pero la verdad dice que Jehová es su pastor y que NADA le faltará; y que Él suplirá todas las cosas conforme a su riqueza en gloria. Así que es hora que usted vaya pensando si se queda en la realidad o se planta en la verdad.

Porque la realidad, siempre es cambiante. Hoy usted va a tener una y mañana, seguramente, usted va a tener otra. Pero la verdad no; la verdad permanece para siempre. Y si usted la conoce, se hace libre. Pero atención, no se equivoque. Si bien es cierto que la verdad es lo que nos hace libre, lo real, práctico y concreto, es que es el CONOCIMIENTO de esa verdad lo que consigue esa libertad. Porque sin conocimiento, podríamos andar años girando en derredor de esa verdad y no llegar a tocarla nunca. Y de ese modo jamás llegaríamos a ser libres.

Dice la Biblia que Ezequiel, un hombre como usted y como yo; un hombre sujeto a pasiones como las nuestras; un hombre que era tentado en sus debilidades pero que tenía un fuerte ministerio, en un momento es sorprendido por Dios cuando su tremenda mano viene sobre él. Si entendemos que necesitamos la mano de Dios, vamos a tener muchas victorias en nuestras vidas. Porque la mano de Dios permite que lo sobrenatural se haga natural, que lo que está en el espíritu pase a la vida física. Si no está la mano de Dios en el valle de los huesos secos, usted será parte de ellos, será osamenta como ellos.

Dijo David: Aunque me vaya y me esconda en medio de las tinieblas, sé que tu mano me guiará. La mano de Dios será su guía en medio de las circunstancias difíciles. Ezequiel tenía todo el poder para declarar la palabra, era profeta de Dios. Pero si la mano de Dios no estaba con él, él iba a pasar por el valle, iba a ver la osamenta y no iba a poder manifestar lo que Dios quería hacer.  

¿Sabe usted por qué, muchas veces, no manifestamos lo que Dios quiere hacer? Porque vivimos a expensas de nosotros mismos. Vivimos, muchas veces, intentándolo nosotros. No esperamos que la mano de Dios se manifieste en nuestra vida. No podemos aguantar toda la vida en un valle de huesos secos. No podemos andar todo el tiempo dando vueltas alrededor de una osamenta.

Tenemos que manifestar lo que Dios tiene para nosotros. Son hermosas las visiones, son excelentes las palabras proféticas, son bonitos los mensajes declarados a través del púlpito y hombres ungidos, pero más bueno es que usted pueda experimentar lo que se le profetizó, lo que se habla en el púlpito y lo que usted haya visto en las visiones. Vamos a buscar la mano de Dios. Voz de júbilo y de salvación, hay en la casa de los justos. A partir de hoy habrá voz en mi casa, porque la mano de Dios hará proezas conmigo. La mano de Dios manifestará todas sus maravillas. La mano de Dios es sublime, por tanto no moriré, no seré parte del valle, viviré y contaré las obras de Jehová.

Ezequiel sabía que si la mano de Dios no estaba con él, no iba a pasar nada con él. Si la mano de Dios no estaba con él, no podía recibir todas las profecías, la palabra, el propósito, la unción de Dios. Pero si no estaba la mano de Dios, no la iba a poder manifestar. Si no estaba la mano de Dios, no iba a poder hacer natural lo que Dios le daba en su espíritu.

Hay tantas personas, buenos hombres de Dios, que tienen mucha intimidad con Dios. Que ven visiones, reciben palabra, son gente bárbara, predican bonito, pero nunca pueden manifestar lo que reciben en su espíritu a la vida natural. Porque necesitamos que la mano poderosa de Dios venga sobre nosotros.

Dijo pablo más o menos así: Yo he venido a ustedes, los corintios, con debilidad y temblor, pero con la mano de Dios sobre mí. Porque no quise saber nada entre vosotros de palabras persuasivas de humana sabiduría. No me importa enredarlos en un montón de teorías, filosofías, teologías sobre lo que Dios hizo o lo que Dios puede hacer. Vine con demostraciones de espíritu y poder, así fue que pude hacer que ustedes pongan la fe en Dios y no en tonterías, estupideces y palabrerías. Porque a las palabras se las lleva el viento, pero las demostraciones de poder quedan metidas en los huesos de la gente. Es hora de buscar la mano de Dios.

La mano de Dios llevó a Ezequiel y le empezó a mostrar, en su espíritu, todo lo que estaba pasando en el valle. Y él dice que da vueltas alrededor del valle de los huesos secos y mira, y saca un análisis del valle, y dice: De verdad que están secos y en gran manera secos. Estos están desparramados, hay olor a podrido, están dislocados los unos de los otros, desunidos; aparentemente no hay solución para esta circunstancia; aparentemente no hay nada que se pueda sacar de este lugar.

Entonces es cuando Dios hace una pregunta. Y cuando Dios hace una pregunta es porque quiere hablar con usted. Porque la única manera que tiene Dios de manifestarse en la tierra es a través de los hombres. Él no se manifestará nunca de otro modo que no sea a través de mi vida o a través de su vida. Obviamente que es una forma de decir porque él es soberano y hace lo que le da la gana como le da la gana, pero no es su estilo el de manejarse fuera de nosotros. Él necesita un hombre que proclame su palabra; si lo encuentra, se manifestará con todo su poder.

Él necesita un hombre que declare las palabras como él las pronuncia en el cielo. El se agrada del hombre que declara las palabras que él dice a pesar de lo que ese hombre pueda estar viendo con sus ojos naturales.

Entonces se encara con Ezequiel y le pregunta: ¿Vivirán estos huesos? Quiero repetirle algo a usted: Dios, cuando pregunta, no pregunta para que usted le informe, porque Él ya conoce esa información. Cuando Dios pregunta, lo hace porque es la única forma que tiene para manifestarse a través suyo. Porque si Él pregunta y usted responde, usted le está dando lugar para que Él pueda manifestarse.

Si yo le contesto: “¡Pero no! ¡Qué van a vivir! ¡Si esto está requete-muerto! ¡Recontraseco! ¡Encima todo desparramado! ¡Una clavícula por aquí, algunas costillas por allá, una rodilla acá, un cráneo en otra parte! No… Esto no puede sobrevivir… ¡Son un montón de huesos secos! Comidos por los buitres y los gusanos; ¿Cómo va a vivir esto? Puedo haber visto resucitar muertos, lo creo; puedo haber oído y también creído testimonios sobre resurrecciones, pero estaba todo el cuerpo entero. Pero acá ni siquiera carne ha quedado. Ahí es donde él me dice: “Bueno… entonces vuélvete a casa… otro día será…”

En cambio Ezequiel dice: “Y… están secos en gran manera…” – ¿Pero vivirán estos huesos? – ¡Ah, no sé, tú lo sabes! Recuerde: Dios no busca información. Dios busca que yo le de lugar para Él poder operar a través mío.

Mis ojos ven que es imposible que vivan. A mí me parece que esto no puede salir adelante, no puede cambiar. Nunca se ha visto. La mayoría de las veces Dios hará que pase por lugares donde otros no han visto una solución favorable, donde usted mismo se siente en un bache, metido en el medio de un montón de huesos desparramados, donde reina la misma muerte y se le ríe a carcajadas y le dice: “No sólo los maté, sino que también les quité toda la carne y desparramé todos los huesos. Aquí no tienes nada que hacer, has llegado tarde, es irreversible”.

¿Vivirán estos huesos? Y él dice: tú lo sabes. Porque yo sé que sabes algo que yo todavía no puedo ver con mis ojos naturales. Yo sé que tú sabes algo que nadie me lo ha informado. Yo sé que tú sabes algo diferente a lo que yo siento. Porque yo siento que están secos y los veo secos, en gran manera. Veo que todas las puertas están cerradas. Veo que mi ministerio está frenado. Estoy viendo que no hay salida; he orado, he ayunado, he buscado, he intentado todas las posibilidades, pero… ¿Qué es lo que sabes tú, oh Dios, acerca de mi situación? ¡Eso es lo que cuenta! Porque el hombre no vive por lo que tiene, vive por lo que sabe y recibe de parte de Dios.

Lo que cuenta en medio del valle, no es lo que a usted le parece ni lo que usted está sintiendo, así como tampoco lo que usted está viendo. Porque será su realidad, pero no es la verdad. La verdad es lo que dice Dios. Él dijo: “Yo soy la verdad” y, si conoce usted lo que yo digo, será usted libre.”

La realidad no siempre lo va a sacar adelante. La realidad no siempre lo va a desatar. La realidad le va a hacer llorar delante del valle de los huesos secos. Le va a hacer gemir delante de la osamenta. Le va a hacer perder la orientación del profeta. Le va a sacar de los propósitos que Dios tiene para su vida. Porque Dios no llama a hombres que se manejan por lo que les parece. Dice el proverbio: Hay camino que al hombre le parece derecho, pero… Ese es el problema.

¿Cuántos, aquí, tendrán valles de huesos secos, donde solamente reina la muerte, donde solamente está reinando el olor a podrido, la osamenta? Donde usted siente que solamente hay decepción, todo separación, todas las divisiones juntas, no hay ni siquiera un rastro de vida. Ya ni los buitres se acercan a comer un poco de carne porque están muertos, están pelados y resecos en gran manera.

¿Cuántos habrá, en este día, que tienen valle de huesos y hace tiempo que están llorando porque Dios les está preguntando: ¿Vivirán estos huesos? ¿Crees que lo lograrás? ¿Llegarás a solucionar este problema? ¿Se te abrirá esta puerta? Porque Dios siempre le preguntará. Dios no obrará en una persona sordomuda espiritual. Jamás hará algo con quien no le hable. Él quiere hacer a través de seres humanos, no de máquinas. Él habló con Adán, habló con Jesús, habló con los viejos patriarcas y profetas; Dios habla, no es mudo.  ¡Lo que pasa es que el pueblo es sordo!

Entonces, cuando el profeta dio lugar, Dios le dijo: Profetiza. Es una locura lo que le estoy diciendo, pero profetiza. Diles a estos huesos que vivirán, que traeré sobre ellos tendones, y pondré carne, y haré subir piel y traeré espíritu y vivirán. No me preguntes como. Diles que vivirán. Profetiza; sé un profeta de Dios. Porque de la única manera que usted puede obtener buenos resultados, es que hable lo que Dios dice. Si usted no habla lo que Él dice, usted no va a tener resultado alguno. Porque la Biblia dice que El que ama la lengua come de los frutos de lo que habla. Entonces, usted será siempre el producto de lo que está hablando. Mañana será lo que hoy habló, mañana recogerá los frutos que hoy ha sembrado. ¡Hable! ¡Tiene que declarar la palabra! ¡Suéltela de una buena vez que no va a regresar vacía!

Si Dios dice que usted va a hacer milagros, usted comience a hablar como un hombre que hace milagros. – ¡Pero hermano! ¡Es que voy a hacer el ridículo! – Mire; permítame ser rudo y casi grosero: ¡Qué se vayan al cuerno los que le dicen a usted que va a hacer el ridículo; usted créale a Dios, no a los hombres, y va a transformar el valle de los huesos secos en vida abundante! Ellos se van a reír un poco, quizás, cuando lo vean hablar con esos huesos secos, pero usted va a reírse después cuando a su valle viviendo.

Siempre habrá alguien que se ría y se burle. Ellos se rieron cuando vieron a unos pobrecitos dando vueltas como monigotes alrededor de un muro. Hasta a Jesús colgado en la cruz se le rieron y se le burlaron, recuerda? Quizás de allí provenga aquello de “quien ríe último, ríe mejor”. Aunque cueste, hable la Palabra. Haga el ridículo ante la sociedad “culta” si es necesario. Que se rían, que se burlen. Dios siempre tiene la última palabra.

El nombre de Dios es poderoso, pero él quiere que lo hable y lo declare y lo confiese una persona de carne y hueso. Una persona como usted o yo. Como hijos de hombre, somos limitados, como hijos de Dios, somos ilimitados. Dios le habla a Ezequiel y le dice: Hijo de hombre, sé que estás limitado. Pero no te olvides que eres mi hijo.

Como hijo de hombre, usted es limitado, pero como hijo de Dios, es ilimitado. Por eso – dice Dios – si hablas como hombre, tendrás mucho que perder, pero si hablas como mi hijo, tendrás mucho por ganar, mucho por transformar y muchas cosas buenas por contar.

Profetice. Hable con autoridad delante de sus circunstancias. Sea profeta de su propia vida. Márquese un destino y hable por él. Usted es lo que es, háblelo, porque nadie se lo regalará. Nadie se lo traerá a sus manos y le dirá: ¡Ey! ¡Ven, que este es tu ministerio! Evangelista. Ahora lo pongo en ti y llévatelo. No funcionan así estas cosas. Si usted no lo hace, nadie lo hará por usted. Hable lo que Dios dice que tiene que hablar.

Dios le dijo a Ezequiel: Dile a estos huesos: así ha dicho Jehová, habla en mi nombre. Diles que yo digo lo que digo. Si no les hablas lo que yo digo, nada sucederá. Y él comenzó a hablar; así ha dicho Jehová: ¡Huesos! ¡Ustedes vivirán! ¡Ahora sube sobre ustedes piel, tendones y carne, y Espíritu viene!

Y cuando él empezó a hablar, algo comenzó a temblar. Los huesos comenzaron a unirse. Uno venía de un lado y otro venia de otro lado. Porque si quiere usted unirlos por sus propios medios, nunca lo logrará. Se le romperá el esqueleto cuando usted quiera armarlo. Hay personas que se pasan toda la vida armando esqueletos. Cuando parece que están terminando, se les derrumban los primeros y vuelta a empezar.

Mirando para abajo y acomodando cadáveres, usted jamás va a lograrlo. Párese y escuche a Dios. Porque el único que puede transformar el valle de los huesos secos, es Dios. Párese y escuche a Dios. Dios no lo mandó a usted a unir huesos. Dios no lo mandó a andar llorando por los rincones tratando de pegar pequeños huesillos con pegamento infantil escolar.

Y no es sólo esto. Dios hará un ejército con los huesos secos. No se trata solamente que van a vivir. Él va a hacer un ejército con ellos. Porque Ezequiel pensó que simplemente iban a vivir, pero cuando se pusieron de pie, eran un ejército. Dios lo transformará a usted en un general, porque a partir de hoy comenzará a pelear y a recuperar todo lo que le pertenece. Porque Dios hace las cosas simples. Profetice la palabra y ganará.

Jesús fue al desierto y habló solamente lo que estaba escrito: punto. Porque frente a la verdad, el diablo no puede hacer absolutamente nada. Háblele la realidad y el diablo se la va a discutir a muerte, se la va a torcer tanto como pueda, se la va a dar vuelta y dirá: “en mi campo es que estamos peleando”. Háblele la verdad y el diablo no sabrá qué hacer.

Hable la verdad ante sus puertas cerradas. Hable la verdad frente a su familia inconversa. Hable la verdad ante su desempleo. Hable la verdad frente a su ministerio. “¡Es que Dios no me usa! ¡No se me da! ¿Será que no es para mí?” ¡Basta! ¡¡Hable la verdad!!

¿Qué dijo Dios? ¿Qué usted es un evangelista? ¡Entonces hable como un evangelista! Respalde y sujétese a la palabra. Ese es el principio básico de la sujeción, no las intenciones de ciertos ministros que se arrogan el derecho de decir por usted cuando debe tener intimidad con su esposa y cuando no. ¡Eso es manipulación y abuso espiritual! ¡Es hora que llame las cosas por su nombre!

Jehová es mi pastor y nada me faltará. Esa es mi verdad; nada me faltará. El diablo frente a la verdad, nada puede hacer. No le quedan respuestas, no hay salida para él cuando alguien habla la verdad. Porque la verdad abre un campo; porque cuando usted habla la verdad lo pone a Jesucristo por delante. Porque Él dijo: Yo Soy la Verdad.

Más de una vez habrá escuchado a gente que dice: “Nadie tiene la verdad”, y es como que en lo natural, no dejan de tener razón. Pero el único loco que se plantó delante de un montón de gente y dijo: “Yo Soy la Verdad”, fue Jesús. Y lo dijo más de una vez, lo dijo todas las veces que se le antojó o fueron necesarias. ¿Y sabe usted algo? Nadie se atrevió a decirle nada.

Ahora, como nosotros lo que mayormente proclamamos es la realidad, no podemos salir porque el diablo se lo discute, y se lo vuelve a discutir, y lo vuelve a pelear, y lo vuelve a retorcer, y lo vuelve a deformar y le vuelve a decir un montón de cosas. Eso es la realidad, y en ese terreno, hay paridad. Y en la paridad él lo puede a usted porque es más astuto y más viejo. Pero si usted proclama la verdad, se acabó el tema. Porque lo que usted dice, es lo que está diciendo Dios y ahí es cuando el diablo se guarda y se somete como una señorita bien educada. 

¿Dios ha dicho que esos huesos vivirán? ¡Pues entonces yo digo que esos huesos vivirán! ¿Pero es que estás loco? ¿No ves que están todos secos? No me importa; vivirán. ¡¡Pero si están todos desunidos!! Vivirán. ¡¡Pero es que no tienen un milímetro de piel ni carne, mira!! Vivirán. ¿Estás loco? Dios lo va a hacer vivir. Cómo, no lo sé ni me importa saberlo. Lo que yo sé es que mientras haya uno que proclame la palabra que Él dice, Él va a mover lo que tenga que mover para que esta palabra se cumpla, para que no vuelva vacía, para que rinda fruto al ciento por uno y para que sea factor clave para darle toda la gloria, toda la honra y toda la alabanza.

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Solamente los que temen

Es tiempo de reforma. Estamos hablando de reforma. Tenemos un mensaje de reforma. Pero hablamos de reforma de mentalidad, no de aspectos exteriores eclesiásticos. No me interesa si el púlpito de su congregación sigue siendo de antiquísima madera de excelente calidad o lo han cambiado por uno de acrílico transparente; lo que me interesa es que las telarañas espirituales que bloqueaban el crecimiento de los creyentes, hayan caído bajo el golpe certero de la palabra de cambio y reforma y que las mentes se hayan renovado para poder acceder a conocer cuál es la voluntad de Dios agradable y perfecta para el día presente.

Debo decirle, sin embargo, que la guerra más grande que va a haber durante la reforma, es la guerra por causa de la interpretación de la palabra. En una reforma, el entendimiento de la Palabra es inevitable, porque andamos destruyendo todo lo que no es la Palabra. Entonces tenemos que ser entendidos. ¿Recuerda la mentalidad del séptimo mes? Es el día del entendimiento. Estamos viviendo días donde estar en ignorancia, en la iglesia, es pecado. No queremos ignorancia, tenemos que ser inteligentes en lo que Dios está haciendo. ¡No, por favor! ¡No vaya a darme la excusa de la inclemencia económica! Inteligencia, no tiene nada que ver con escuela. Escuela es complemento de la inteligencia, no su fábrica. La inteligencia viene de Dios y Dios no discrimina.

Entonces, ninguna mala interpretación es permitida. Nunca se vaya creyendo que ha entendido algo. Mejor pregúntese qué es lo que se intentó decir. Ese tiempo donde se decía: ¡¡A mí Dios me dio esto!” o “¡A mí Dios me dio aquello!”, se acabó. Dios dio una cosa y quiere que todo el mundo entienda lo mismo. Si usted piensa transicionar con este mover sin estudiar más de este mensaje en su quieta soledad, mucho me temo que va a quedarse bastante rezagado.

En una reforma se establecen relaciones humanas de integridad y de alianza y de compromiso de corazón. Todo eso lo podemos ver, (Y de hecho vamos a hacerlo) en el libro de Malaquías. Una de las mayores palabras en este libro, es la palabra PACTO. Que es como decir: ALIANZA. Dios está buscando este tipo de relación. Pero para que haya este tipo de alianza, tiene que haber precisión en lo que se está haciendo. Es decir: la alianza depende de su precisión. Porque yo no me puedo a aliar con aquello que no es preciso, con aquello que es “NI” o es “SO”. Si mi enfoque es estar correcto, no me puedo aliar con incorrectos.

Entonces es momento de preguntarnos: ¿Cómo está de correcta la construcción que determina la alianza? Vamos a ver esto mismo en algunas otras escrituras, primero, antes de ir a la que tenemos como básica.

(Salmo 89: 3)= Hice pacto con mi escogido; (Preste atención a este detalle: ¿Con quien hace pacto? Exactamente; no fue con el montón. ¿Con quien fue? Estamos estudiando algo fresco en la palabra; algo que no habíamos visto antes. Y es que Cristo escogió a los doce. La cuestión, fíjese, no está en quien quiere venir o en quien lo quiere hacer, sino en los que Él escoge. Bueno, claro, pero Él vive… ¿O la iglesia no está EN Cristo? “Y…sí…pero a veces no se puede, vio?” Basta. O está en Cristo o usted no puede ser iglesia. Es, en todo caso, montón, grupo, de acuerdo, pero no asamblea del cuerpo de representantes del reino de Dios en la tierra, es decir eklesia, es decir: iglesia. Y Él escoge su iglesia, no del montón. No se queje si no lo escoge. Y mucho menos se ponga a escoger usted por su cuenta. Aunque por allí lo hayan nombrado líder de lo que sea.

Cristo sabía la receta. Le llegaba del cielo. Para crear algo estable, había que recoger a los más entendidos. Aunque no fueran los más simpáticos, los que más lo adulan a usted, los que más favores le hacen, los que mayor influencias tienen por allí afuera o, simplemente, los que más ofrendan o diezman. Es auténtico y razonable. Cristo reunió, a los doce escogidos, del montón. No menospreció el montón, pero levantó a los que debía levantar. “¡Tú! Sígueme.” Y así lo hicieron) juré a David mi siervo, diciendo: (4) para siempre confirmaré tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones.

Es decir que Él hizo pacto con sus escogidos, no con cualquiera. Mire 2 Crónicas 18. En este libro, desde el capítulo 18 hasta el 20, está la historia de Josafat, que hizo alianza con Acab, cuando no tenía que hacerla.

(2 Crónicas 18: 1)= Tenía, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia; y contrajo parentesco con Acab. (Eso está mal, se da cuenta? Él no tenía que hacer eso)

(2 Crónicas 19: 1)= Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén.

(2) Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto.

Esto le está mostrando que se le advirtió que la gente que andaba ministerialmente asociada con él, no estaba bien. Pero este muchacho tenía un problema con personalidades y con sus amigos, mire:

(2 Crónicas 20: 35)= Pasadas estas cosas, Josafat rey de Judá trabó amistad con Ocozías rey de Israel, el cual era dado a la impiedad, (36) e hizo con él compañía para construir naves que fuesen a Tarsis; y construyeron las naves en Ezión-Geber. (¿Está viendo claro, aquí? Parecía una buena idea, pero fracasó porque era una mala alianza. Si sigue leyendo la historia va a saber que, a causa de esto, Josafat termina casándose con la hija de Acab y la próxima generación fue toda muerta por causa de esto. Fíjese que lo que era un gran hombre de Dios que podría haber tenido un gran destino, por causa de sus alianzas ministeriales, jamás llegó a cumplir ese destino).

Amistad podemos tener con todo el mundo, y hermanos somos todos los creyentes, pero alianza hacemos con la gente con la cual trabajamos. Eso lo lleva a usted a un lugar donde usted no quiere ir, inconscientemente, a menos que usted sea quien comanda el grupo. A veces, el conductor del grupo es el que menos títulos tiene; es el que más influencia tiene en el grupo, nada más que esto. Tenemos que cuidarnos de esas cosas porque nos desvían el enfoque. Esto lo puede llevar a todos los niveles: en su escuela, en la universidad, en su negocio; en cualquier lugar puede tener amigos que no le convienen o algún socio que lo desvía a usted del destino que tenía. Aquí hay un caso, mire: cuando el pueblo de Dios estaba construyendo la casa.

(Esdras 4: 1)= Oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel, (2) vinieron a Zorobabel y a los jefes de casas paternas y les dijeron: edificaremos con vosotros, porque como nosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-Hadón rey de Asiria, quien nos hizo venir aquí. (Aquí, aparentemente, lo que vemos es una gente convertida que amaba al mismo Dios que ellos. Pero ellos no reaccionaron con ese exceso de amor sin discernimiento tan proliferante en nuestras iglesias de hoy; mire:)

(3) Zorobabel, Jesús, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: no nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.

Hay ciertos escuadrones que no se mezclan con otros. Eso no quiere decir que uno sea antisocial. Uno puede tener sociedad, relación con la gente, pero alianza es otra cosa. Es como decir: usted me entierra o yo le entierro; es tener la misma visión. Y allí es donde muchas veces se comete el grave error: una alianza hecha entre gente que tiene diferente visión jamás cumple el propósito, por buena que sea esa gente.

Durante el tiempo de reforma, una de las mayores tácticas del enemigo, es destruir el propósito por medio de alianzas equivocadas. Aquí hay una bien popular, que la leemos a cada rato.

(Hechos 16: 16)= Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.

(17) Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

Lo que dijo, ¿Era verdad o falso? Era verdad. La muchacha tenía un espíritu de adivinación. Claro, ella no lo sabía; ella creía que andaba sirviendo a Dios. Así hay mucha gente en la iglesia, hoy, que se creen que son profetas y en realidad, lo que los mueve, es un espíritu de adivinación.

Veámoslo ahora desde este ángulo: 1) Lo que ella dice, es verdad.- 2) Ella es una persona que, por falta de conocimiento en la gente, tiene mucha influencia.- 3) Si Pablo, deslumbrado por esta aparente ayuda a su ministerio, hace alianza con ella, la influencia seguirá siendo la de ella, y la que va a terminar comandando todo el mover en esa ciudad, va  a ser ella. Y el propósito de Dios se pierde. Pablo tuvo que discernir que, aunque las que decían eran palabras correctas, el espíritu era incorrecto.- 4) En reforma, hay una demanda de pureza para su vida.- Ahora volvamos a Malaquías.

(Malaquías 3: 2)= ¿Y quien podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quien podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

(3) Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

(4) Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.

(5) Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.

Fíjese que en un solo rezongo de Dios quedaron todos metidos en una misma bolsa. Dios va a purificar la casa. Ese es el principio: pureza, integridad, transparencia, transparencia, transparencia.

El beneficio de la transparencia es que usted puede vivir una vida relajada, por es quien dijo que es y no tiene que acordarse qué fue lo que dijo para ser lo que no es. El que miente una vez, tiene que mentir mil veces más para cubrir las mentiras anteriores. Termina viviendo una vida tan falsa que ya ni él mismo sabe muy bien quién es.

Hay gente que vive toda una vida de falsedad, mostrando una personalidad que están muy lejos de tener. Viven, – por eso -, pensionados toda la vida, porque no es fácil disfrazarse de lo que no se es. Pureza. Dice que cuando esa pureza se manifiesta, (Verso 4), entonces la ofrenda será grata a Jehová. Muy bien; Dios está buscando algo grato, que sólo viene después de la reforma.

Esto es lo que Juan el Bautista estaba haciendo; él representa la reforma de un Antiguo Testamento a un Nuevo Testamento y trajo una palabra; sólo una palabra a su mensaje: arrepentíos. El mejor de todos los profetas; el más grande de todos los nacidos de mujer, dijo Cristo; y sólo predicó una palabra: arrepentíos.

Ese fue el fundamento para preparar el camino para algo mayor. Arrepentimiento, es una buena palabra, no una mala palabra. Arrepentimiento es el curso del reino. Es aquello que nos lleva de gloria en gloria. De cada nivel nos arrepentimos para entrar al próximo nivel. Arrepentimiento, no quiere decir siempre que usted haya hecho algo errado, sino que a veces implica que hay algo mejor.

(6) Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

(7) Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Más dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?

(8) ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

(9) Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.

¿Se imagina usted que Dios lo maldiga, y que le diga que es usted maldito con maldición? ¿A quién le va a orar para sacar eso?

(10) Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Ojo: dice bendición, no dólares, ni euros, ni dinero de su país. Los dólares no nacen en plantas ni caen del cielo. En esta doctrina no predicamos que Dios abre las ventanas y lo prospera a usted desde arriba. Dice que le manda una bendición que usted no puede contener.

Este pasaje lo conocemos muy bien. Lo usamos para levantar las ofrendas en los templos donde nadie tiene demasiadas ganas de dar. Entonces las manipulamos, las asustamos, las amenazamos, las sentenciamos. ¡¡Malditos sois con maldición!! Si eso no funciona, entonces le prometemos: ¡Vas a llenar tus graneros!! ¡¡Dame todo lo que tengas y Dios te va a dar cien veces más!! Y allá va la gente y arroja los aros, los anillos, la ropa interior, todo lo que tiene. Ahora vamos a mirarlo desde un contexto un poco más amplio que ese, por favor.

Dios está diciendo: quiero que mi propósito sea tu prioridad. No me robes. Yo quiero ser primero en tu vida. En tu orden de prioridades, yo quiero ser primero. Cuando toque el turno a los asuntos financieros, yo quiero ser el primero. Cuando hablemos de tu tiempo, yo quiero ser el primero. Cuando trates de tu futuro, yo quiero ser el primero. Cuando trates de tu Standard, recuerda que yo soy el primero. Cuando trates sobre qué quieres estudiar, recuerda que yo quiero ser primero. Yo, simplemente, – dice Dios -, quiero ser primero; es una cuestión de valor, no de cantidad. ¿Qué posición ocupa Dios en su vida? Porque si está primero, Él lo tiene a usted. Y si Él lo tiene a usted, también tiene su dinero, no? La gente que está peleando por el dinero, es gente que no se ha entregado a Dios. Porque si usted se ha entregado, esa entrega habrá incluido, necesariamente, su bolsillo. Y no le estoy hablando de diezmos, le estoy hablando de su vida.

También habla de una mentalidad generacional. Él quiere que los padres estén entregados a los hijos y que los hijos estén entregados a los padres. A eso lo vemos a través del capítulo 4. Una mentalidad generacional es la oposición a la cristiandad de la indulgencia personal. Cuando mi ministerio está involucrado en hacer que mi hijo sea más grande que yo, entonces ya no hay indulgencia personal. No puede haberla porque se contradice. Ya no puede ser para mí que lo estoy viviendo, sino para que ellos sean más grandes que yo. Entonces las cosas fluyen como deben ser.

(Malaquías 3: 14)= Habéis dicho: por demás es servir a Dios. (Es decir: ¿Qué le sacamos a la iglesia? Estuvimos veinte años sirviendo a Dios. ¿Y qué le saqué? Claro; la gente no sale públicamente a decir eso, pero en la soledad de su dormitorio, por las noches, dicen: Señor… ¿Qué ha pasado? ¿Qué provecho he sacado yo de todo este esfuerzo, los dramas, las luchas, los ayunos, las lágrimas? Prosperan los impíos y yo no he prosperado. Está bien: antes que usted se crea que esta es una interpretación atrevida de uno que camina en contra de todas las corrientes y que se joroba por rebelde, vamos a leerlo en la Biblia, sí?) ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos?

(15) Decimos, pues, ahora: bienaventurados los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. (¡Se salieron con la suya!)

(16) Entonces los que temían a Jehová (Ahí estamos nosotros. Después de todo ese lloriqueo, hay otra compañía, que son los que temen. En ese plano es en el que nosotros queremos vivir. Es decir: Dios está diciendo: Yo quiero corregir la cosa, pero tú tienes que olvidarte de la mentalidad de “bendíceme”, “bendíceme”. Porque yo ya he dicho que, al que busca el reino, yo le llevo todo lo demás. Por eso es que te digo que va más allá de la mentalidad de “bendíceme”. Cuando salgas de ese síndrome y entres a edificar la casa: busca primeramente mi reino y ¡Yo corro con los gastos! Claro; el problema es la transición. Es decir: la idea central de Malaquías, es: Tengo una bendición para ti que tú no puedes contener de todo lo grande y majestuosa que es, pero primero deberás comprometerte con mi propósito. Esto es una reforma. Lo que sucede es que toda reforma duele, porque para que haya reforma, hay que cambiar muchas cosas. Y eso no es fácil. La reacción del pueblo ante una reforma es un cambio mental.) hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.

Este es el único verso que tenemos, aparte del primer verso del libro, que nos dice qué pasó. Si se arregló o no se arregló. ¿Funcionó lo que trajo Malaquías? Porque Malaquías dijo todo lo que estaba mal, pero no sabemos cómo reaccionó el pueblo. Aparte de este verso, no podíamos tener ninguna idea sobre si el pueblo cambió o no cambió. Como este es el único verso que da un poco de luz, hay que indagar allí.

Nos encontramos que dice: Entonces los que temían. Eso significa claramente que algunos reaccionaron y otros no. Sólo los que temían respondieron. No está escrito pero se asume por implícito. Si reaccionaron positivamente los que temían, es evidente que había otros que no temían. Si no hubiera dicho que El pueblo respondió. Quiero que usted entienda que es normal que algunos respondan y otros no.

Aquellos que temían dijeron que sí. Y los que piensan en su nombre. Esta palabra, PIENSAN, es la palabra CHASHAB. No es una meditación dulce. Es considerar, conseguir, computar. Es una fuerte meditación. El enfoque de su mente concentrado en un pensamiento. A veces, la palabra es usada en un contexto negativo que es tramar cosas como quien trama una trampa. Por eso dice que los que pensaron de esa forma, temieron a  Jehová. Las raíces de esa palabra dicen que el pensamiento del hombre, aquí, se entrelazó con el pensamiento de Dios. Esa gente respondió. Los que oyeron casualmente, como estamos acostumbrados a oír una gran mayoría, esos no respondieron.

(17) Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.

(18) Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

También dice el verso 16 que fue escrito un libro de memoria. Esa palabra, LIBRO, es la palabra CEEPER. No un libro de instrucción ni de entretenimiento. Esa palabra siempre está usada acerca de un libro dentro de un contexto legal o de un documento significativo. Como una convocatoria; una cuestión sellada. Es un libro gubernamental. Algo que está escrito para permanecer en archivo.

Dice, más adelante, que serán mi especial tesoro. Y eso es muy importante porque en Éxodo 19:5 dice que eso es lo que Dios quería desde un principio. Cuando el pueblo sale de Egipto, Dios los para allí al lado del Sinaí y les habla claro, mire:

(Éxodo 19: 5)= Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

(6) Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Ahora, en Malaquías Él le dice que a través de la reforma, “Serás mi especial tesoro”. Sabemos que algunos llegan porque pedro nos dice que los escogidos (No todos) son nación santa, linaje escogido y real sacerdocio. Bueno; estas tres palabras, en griego, son las mismas usadas en Éxodo 19:5 (Pueblo sobre todos los pueblos – Gente santa – Reino de sacerdotes) la promesa hecha al pueblo de Israel, se cumplen hoy dentro de algunos escogidos que hay en la iglesia. No toda la iglesia. Es el linaje escogido.

Lo dice ahí: serán para mí. ¿QuIénes? Los que temían. ¿Cuándo? Cuando la reforma. Uno: Especial tesoro. La palabra TESORO es la palabra SEGULAH. Significa una joya privada y personal. Perteneciente a; Dios empezó el libro desentendiéndose con el pueblo y termina poseyendo algunos. Remanente.

La reforma trae discernimiento y juicio preciso. Es necesario discernir porque por sabiduría humana el error estará a la vuelta de cualquier esquina.

(Malaquías 3: 18)= Entonces os volveréis y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

Está bien claro aquí que no estamos hablando del mundo porque el mundo se discierne solo. De lo que estamos hablando es de discernir entre los justos y los malos… que conviven con los justos. Y el que sirve a Dios con el que no le sirve, aunque esté en la iglesia. Entonces, cuando atraviese usted la reforma, va a poder discernir qué es grande, aunque parezca pequeño y qué es pequeño, aunque parezca grande. Una reforma es el resultado de los principios.

(Malaquías 4: 1)= Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa, aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.

(2) Más a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

Esto le despeja a usted una de las dudas clásicas sobre si Dios se contradice con su propia palabra cuando escoge a algunos y desecha a otros. Dios no se contradice; Dios escoge a los que responden a su voz.

(3) Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.

(5) He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová grande y terrible.

(6) Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Note que la tarea fundamental de esos ministerios será ordenar la relación padres e hijos para, de ese modo, cortar con la maldición que pesa sobre las naciones. No es novedad que uno de los mayores quebrantos que hay hoy en las naciones, son las cortaduras, las brechas en las relaciones entre padres e hijos.

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La Calidad de Dios

El cuerpo de Cristo está pasando por un período de restauración, de reforma. La palabra “restauración” se ha usado ampliamente entre los cristianos, sin embargo muchos de nosotros no comprendemos con plenitud sus implicaciones, sus significados; esto se debe, en padre, a que nosotros mismos estamos pasando también por todo un proceso de restauración.

La restauración de Dios incluye el orden y la disciplina de la iglesia, los milagros, los dones, el compromiso y las relaciones de pacto. Pero eso es sólo el principio o el fundamento. La intención de Dios es renovar muchos otros aspectos de la vida, pero primero debe asegurarse que haya un fundamento de fuerza y de carácter y la estructura necesaria que pueda retenerla. El compromiso, el pacto y la autoridad son la base necesaria en nosotros para cumplir con el plan de Dios para su pueblo. Y es sólo el comienzo.

Cuando repasamos la historia de la iglesia, nos damos cuenta que uno de los errores más corrientes que cometieron nuestros antepasados fue el de llegar hasta cierto punto y decir: “Bueno, lo logramos. No tenemos que ir más lejos. Así está bárbaro. Esto es todo lo que necesitamos”. Hacían una religión de lo que Dios estaba haciendo en el presente y limitaban lo que Dios quería hacer en el futuro.

Es muy fácil para nosotros reconocer este error cuando vemos, – si miramos hacia atrás -, la historia de la iglesia, pero eso no nos garantiza que no vayamos a cometer el mismo error. Yo espero que podamos evitarlo manteniéndonos sintonizados con lo que Dios está diciendo hoy y formando parte de su plan progresivo para la iglesia en el mundo.

(Efesios 1: 15)= Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, (Es clarísimo, hasta aquí, que Pablo estaba realmente impresionado con la fe de los Efesios, pero continúa diciendo:) haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el padre de gloria, os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (Esto le está diciendo, – a menos que usted no quiera verlo -, que si bien Pablo consideraba a los efesios bastante maduros en su fe, aparentemente se daba cuenta, discernía, que todavía había mucho más que podían aprender del Señor y que había más para restaurar en sus vidas, que aún no habían “llegado”.)

Lo primero que usted tiene que entender, aunque eso postergue un poco lo que le enseñaron hombres bien intencionados, pero no siempre en el Espíritu, que la vida del creyente es progresiva. Cuanto más crece en el conocimiento del Señor, (Que, le reitero, no necesariamente significa seminario, instituto, escuela), más se llega a comprender sus caminos, lo que Él está haciendo y lo mucho que queda por hacer en la tierra. El punto que hay que remarcar, aquí, es este: no le pongamos límites a lo que Dios quiere hacer y puede hacer a través nuestro. Aún cuando hayamos alcanzado una interesante madurez, el deseo de Dios es de llevarnos más allá, a un grado mayor de madurez y, por obvio resultado, a una restauración más completa.

(1 Corintios 2: 9)= Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. (Aquí Pablo, al citar su interpretación de lo escrito por el profeta Isaías, (Capítulos 64 y 65), les dice a los corintios y también a nosotros, que no podemos ni empezar a imaginarnos la magnitud de lo que Dios tiene reservado para nosotros)

(Efesios 1: 18)= Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. (Pregunto: ¿Sabía usted que Dios tiene una herencia para usted? Una de las razones por las que Dios quiere que nuestros ojos sean iluminados, es para que podamos ver su herencia en nosotros y todo lo que EL es capaz de hacer en nosotros y a través nuestro. Lo que Dios quiere cumplir en nosotros se extiende también a la vida práctica. No es mera teología teórica de tesis académicas de concilios, convenciones o congresos)

La tendencia en el pasado ha sido pensar en la restauración únicamente en el sentido espiritual y todo quedó allí. A veces, aquellos que han recibido el bautismo, la llenura o la plenitud del Espíritu Santo han enfatizado tanto esta experiencia tan normal para los hijos de Dios, que han terminado por volverse súper-espirituales y han dejado de ser personas normales. No es eso lo que Dios quiere. Usted sabe que tenemos un espíritu, pero también tenemos un alma y un cuerpo y el plan de Dios es la restauración de las tres áreas de sus hijos. Mire y preste atención a esta oración de Pablo.

(1 Tesalonicenses 5: 23)= Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará. (Como supongo que jamás se le ocurriría poner en duda la unción, el discernimiento y el conocimiento de Pablo para orar, tendrá que entender sí o sí que el plan de Dios es santificarlo a usted por completo: espíritu, alma y cuerpo.)

Hay cristianos que tratan con su mente (Que es el alma), como si no tuviesen ninguna importancia. Cuando se sienten salvos, prácticamente tiran sus mentes a la basura haciendo como que no la necesitan. Pero su mente es muy importante para Dios. Su plan, fíjese, es renovarla para que tengamos la mente de Cristo; para que podamos pensar como Dios y Él pueda decirnos algo así como: “Ven, ven; vamos a discutir este asunto”. No confundan las cosas: Dios también va a establecer una relación intelectual con usted. ¡Es Dios! ¡No lo meta en ninguna caja humana! ¡No cabe!

Y tengo que decirle, además, que dentro de su propio contexto, no hay nada malo en eso. Hay un determinado lugar para eso. Ya sé que se puede caer en extremos muy perjudiciales, – y de hecho se ha caído, lo estamos viendo -, pero Dios desea que haya un equilibrio. Su deseo es la restauración y la reforma del espíritu, el alma y el cuerpo. ¿O no se impone un cambio de mentalidad para la iglesia del siglo veintiuno?

Según un sabio escritor cristiano, el pueblo de Dios es una comunidad comprometida por un pacto que expresa el Reino de los Cielos. Una comunidad en la que la corrección y la instrucción amorosa producen un crecimiento y una madurez saludable. Una comunidad donde la dedicación a la excelencia produce los resultados de mayor calidad en las artes, artesanías, oficios y comercios, significando esto testimonio impactante para el mundo y prosperidad para los santos. Una comunidad de fe, adoración, alabanza y ministerios desinteresados. Una comunidad, en suma, donde toda la vida es inspirada y dirigida por el Espíritu Santo de Dios, por Jesucristo y vivida para su gloria.

Pecado es la palabra AMARTIAS. Y esta palabra se traduce como “Errar el blanco, el objetivo”. El objetivo de todos los tratos de Dios es producir su naturaleza, su carácter aquí en la tierra, para que cuando Él regrese, se pueda sentir como en su casa. Dios quiere que el Reino de los Cielos baje a la tierra. Ese es el evangelio que predicó Jesús: El Reino de los Cielos se ha acercado…

Antes de una conversión, el hombre supone que el cielo tiene que ser un lugar aburrido. Después, y a medida que Dios renueva su mente, empieza a comprender que el cielo es algo más de lo que usted pensaba. Que es la dimensión perfecta de una vida nueva. Que no es una sola cosa, sino la suma de muchas. Es la restauración total de todas las cosas. La realidad de lo que hemos esperado. La suma de toda la capacidad creativa de Dios. Es difícil describir el cielo desde acá, pero lo que sí es real es que Dios quiere darnos un anticipo de lo que será hoy y ahora, aquí en la tierra.

Mire: el mundo busca respuestas que no puede encontrar en el plano secular. No se equivoque. No busca capítulos, versículos, sermones ni santas cenas. Busca respuestas que nosotros los creyentes, ya tenemos. Lo jorobado viene cuando nosotros nos resistimos a Dios y no le permitimos que nos enseñe esas respuestas.

Cuando un grupo de personas se comprometen, aman al Señor, conocen el poder de Dios en sus vidas y ceden sus derechos individuales a favor del bien común, los beneficios que resultan deberían ser tan grandes como incontenibles y así la comunidad prosperaría y se multiplicaría.

Lo que termino de decirle con respecto a la excelencia dentro del pueblo de Dios es algo plenamente visible y obligatorio. No podemos conformarnos con lo mediocre, que en muchos casos es lo que hemos venido haciendo. Tenemos que librarnos de la fortaleza del pensamiento que dice que a los cristianos se nos permite ser de segunda clase en lo que hacemos.

A menudo pensamos – con una muy mal entendida modestia -, que porque estamos haciendo algo para el Señor, podemos hacerlo de la manera más barata y fácil posible, creyendo que Dios no está interesado en hacer las cosas con mayor excelencia.

Él es quien nos enseña a producir verdadera calidad. Claro que eso no significa que siempre tengamos que hacerlo de la manera más costosa; significa sencillamente que Él quiere que lo hagamos de una manera sobresaliente. ¡Cómo podemos estar haciendo algo para Aquel que es dueño de todo el oro y la plata del mundo, de una manera miserable y amarreta llevándolo a Él al terreno de la baratija! ¿A quién se le puede haber ocurrido tamaña barbaridad?

No se trata de esclavizarse a un espíritu de crítica. Muy por el contrario, de lo que se trata es de blanquear públicamente, algo que es un secreto a voces que muy pocos se atrevían a reconocer y, mucho menos, a puntualizar. A mí, como a muchísimos de ustedes, me causa vergüenza entrar a lugares en los que se están vendiendo artículos “cristianos” de bajísima calidad. Le deja un gusto como que se está haciendo negocios con la religión. ¡A veces, incluso, comercializado por personas que ni siquiera son creyentes!

Hay un principio que usted tiene que tener muy en claro: usted no tiene la obligación de capacitarse para que Dios luego le levante. Él acostumbra a capacitar y a dotar de talentos muy singulares a los que luego levantará. El punto, aquí, es que todo ese talento y esa capacidad pasen, primero, por la cruz. Es la única forma en que lo suyo glorificará a Dios y no a su Ego.

Si no puede afinar, si tiene usted una voz carrascosa y ni la menor idea de lo que es un tiempo musical o un ritmo, usted no puede dedicarse a cantar sólo porque le gusta o porque es familiar de algún líder de la congregación. Si el Señor le levanta para cantar himnos y alabanzas, lo primero que habrá hecho hace muchos años atrás, habrá sido dotarlo con un talento que no permitirá que ambos pasen vergüenza. “¡Pero hermano! ¡Es que con la unción es más que suficiente…!”  Sí; pero Dios jamás unge ignorancia o mediocridad. Él siempre unge excelencia. Porque Él es excelente y lo que lo representa y glorifica, debe serlo igualmente porque cada uno de nosotros es SU imagen y semejanza.

Muchos, hoy, con el sólo hecho de comprar un CD o un casete de música cristiana, creen que hacen entrar la unción de Dios en sus casas. Yo le puedo asegurar, – y alguien que tenga mayor autoridad que yo en esto lo puede confirmar sobradamente -, que en el prolífico marco de la casetería y la discografía cristiana, hay productos en los que el Espíritu Santo jamás se dio por enterado. Alguien tiene que decirlo. Usted, a lo mejor, no se da cuenta, pero cuando algo viene realmente de Dios, ¡Vaya si se da cuenta!

La habilidad de un artista no viene del hombre, viene de Dios. ¡Dios es un artista! Él es creativo y las facultades para la música, el arte, la edificación, vienen de Él. ¿Nunca se le ocurrió prestar atención sobre quién le indicó a Noé cómo construir el arca? El arca fue diseñada a la perfección y resultaba imposible que el agua la pusiera patas para arriba en una época y una zona donde no abundaban los fabricantes de barcos, no? El hombre todavía usa esos mismos patrones para fabricar las modernas embarcaciones. ¿Qué me cuenta?

Se suele arrojar, lamentablemente, lo bueno con lo malo cuando se trata, especialmente, de las artes y el entretenimiento. Es que como son áreas donde la ética y la moralidad han sido abiertamente abusadas y los cristianos las han desechado totalmente por nocivas y perniciosas.

¿Usted no cree, por ejemplo, que Dios puede tomar control y gobierno, tanto de la radio como de la televisión, y usarlas para su gloria? Es una estupenda manera de comunicar, si se comunicaran cosas que valgan la pena. Cualquiera de nosotros puede sacar su aparato de radio o de televisión de nuestras casas, pero eso no va a eliminar la influencia que tienen en todo el mundo. Lo que necesitamos es cambiar la influencia que tiene en lugar de echarnos atrás para no involucrarnos en lo pecaminoso. Y cuidado, que aquí también se incluye a mucha televisión y radio llamadas “cristianas” que terminan por entregar productos calcados del mundo secular porque si no, – dicen -, la gente no los ve y no tienen apoyo de quienes deben sostenerlos económicamente. ¡Tenemos tanto que aprender! Sobre todo, el real significado de la palabra: Excelencia. Usted se da cuenta. No tengo que descubrirle nada.

Lo que la Iglesia, – cuerpo de Cristo -, ha hecho en los últimos años, es ir retirándose de todos los espacios donde Satanás puso su pie. ¡Y le ha dejado camino limpio para que siga envenenando las mentes en lugar de pelearle centímetro a centímetro esos espacios con las armas invencibles que tiene y que Pablo define perfectamente en Efesios 6. Ha dejado de involucrarse hasta el punto que hoy el mundo controla y motiva muchas cosas que la Iglesia debería tener. Y la música, las artes, la televisión y hasta la radio, son ejemplos.

El cuerpo de Cristo no tiene por qué tomar un segundo lugar en nada. Si nos dedicamos a la excelencia, produciremos lo mejor en todos los terrenos.

(1 Corintios 10: 31)= Sí, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

Es decir que, lo que esto le está diciendo a usted es que, cualquier cosa, (he dicho: CUALQUIER COSA), que se haga, debe producir la imagen de Dios y reflejar su Majestad y su carácter, su corazón y su naturaleza. Pero atención con esto. A todo eso, lo tiene que manifestar en el mundo, no detrás de las puertas cerradas de nuestros templos, donde por amor y afecto a los hermanitos, nosotros aprobamos todo, decididamente todo, tenga la validez y la calidad que tenga, porque está hecho para el Señor.

Al mundo, eso no lo conmueve. Si lo conmovió en su momento Marcos UIT, por ejemplo, aunque no entendiera lo que él hacía. Pero atención, si por esa causa usted toma un teclado y en un par de días arma una pequeña banda y sale sin ensayo no afiatamiento a intentar conmoverlo simplemente porque toca la misma música y los mismos temas que marcos tocaba en su momento, prepárese. Pero prepárese en serio, porque mientras dentro de su iglesia, misericordiosamente, todavía lo alienten y hasta lo feliciten, en el mundo directamente van a arrojarle tomates, papas y cuanta hortaliza se le ocurra. Y no porque sean ateos o satánicos, sino por su proverbial falta de excelencia.

Cuando el pueblo de Dios se une mostrando su amor de pacto, sintiendo plenamente el poder de Dios en sus vidas, tiene que mostrar una calidad de vida que va a superar cualquier cosa que el mundo haya visto. Y no hablo de dinero, ni de opulencia, ni de poder, ni de status social: hablo de calidad de vida. Hablo de modelo. Y sin estereotipos conocidos.

Si un grupo de estudiantes secundarios, por ejemplo, son llenos del Espíritu Santo, eso no determinará que sólo en su congregación podrán ministrar con unción. También deberá manifestarse en el colegio, para referencia de los demás que están en el mundo. Porque si somos llenos del Espíritu Santo, se espera de nosotros más, no menos. Debemos hacer más y mejores cosas. Caerse, temblar, reírse, llorar, hablar en lenguas o profetizar son hermosas manifestaciones del Espíritu para lo interno de nuestra comunidad. Pero en lo externo, también tendrá que verse que somos distintos. Lo mismo con el empresario que con el obrero.

(Efesios 6: 5)= Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.

A través de toda la Escritura hay un énfasis puesto en la dedicación y la diligencia de hacer las cosas con todo el corazón. Como cristianos llenos del Espíritu debemos sobresalir y hacer nuestro trabajo como para el Señor y no sólo para agradar al patrón. La actitud que necesitamos es la de producir con calidad todo lo que hacemos. Dios se interesa por todas las áreas de nuestra vida, que aunque muy prácticas, son espirituales. Dios está interesado en nuestra comida, nuestro dormir, nuestra recreación y otras actividades.

Los artistas, en el mundo, como los músicos por ejemplo, ejercen sus talentos porque llenan alguna necesidad interna que tienen y san las artes como vía de expresión de alguna emoción o sentimiento. Sus metas son por lo general carnales y egocéntricas porque están programados para satisfacerse a sí mismos. No llama la atención que así sea en el mundo, pero la historia cambia, y mucho, si eso ha pasado o está pasando dentro de la iglesia.

La motivación, la fuente y la inspiración que Él da a nuestros talentos no son para que nos exhibamos nosotros, sino para edificar al Cuerpo reflejando la naturaleza de Dios, su plan y su propósito.

Dios nos ha redimido, espíritu, alma y cuerpo y el fruto que eso produce en nosotros es para la edificación de los demás. Hemos pactado juntos y estamos bajo autoridad y nuestros talentos y dones pueden ser canalizados de una manera adecuada para el bien común. Por ejemplo, vemos en el Libro de los Hechos, que cuando los cristianos se reunían, ninguno reclamaba que las cosas eran propias, sino que las juntaban y todos la compartían. El resultado era que nadie tenía necesidades.

Ese principio es eterno, si bien su aplicación es transitoria: dar lo que sea que tengamos: cosas materiales, talentos o tiempo. Dios nos ha hecho, a todos, administradores de algo. Debemos considerarlo no como nuestro, sino como suyo. Es para usarlo en su propósito y para servir a su reino, para edificar a su pueblo en el bien común.

En estos días, cuando el servicio es impersonal, los productos de baja calidad y la artesanía deplorable, podemos restaurar la excelencia a todo lo que hacemos. Es una forma de alcance evangelístico y un testimonio que dice: “Vivir con Cristo es mejor en todo sentido; en nuestros trabajos, en nuestros oficios, en nuestras profesiones, en nuestros talentos y en nuestros ministerios. En suma: se tiene que ver en nuestras vidas integrales, la verdadera, única, efectiva, concreta y contundente. CALIDAD DE DIOS.

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Escuela de Oración

En mi trabajo secular y profesional, que es el Periodismo, siempre fui partidario de una concepción bastante clara con relación a la preparación relativa a la profesión. Siempre sostuve, por ejemplo, que un Periodista tiene que tener Escuela, esto es: formación lo más amplia y sistemática posible, a los fines que, cuando tiene que hablar sobre un determinado tema, tenga una visión amplia del mismo y no se vea obligado, como tantos improvisados, a divagar superficialidades, frases hechas, muletillas clásicas o vacías de contenidos. Creo firmemente, entonces, en la capacitación universitaria para ejercer el periodismo. Creo, de hecho, que el periodista debe tener escuela. En lo que no creo en absoluto, es en las Escuelas de Periodismo. Nadie entra por una puerta sin siquiera saber de qué se trata y sale periodista, eso es una falacia, un engaño que ha hecho equivocar de carrera a mucha gente.

Del mismo modo, y aunque parezca incongruente la comparación, creo con relación a los aspectos profundos del evangelio. De ninguna manera estoy dispuesto a aprobar que un doctorado en Teología le otorga a una persona mejor nivel espiritual. En todo caso, lo que sí le proporciona, es un panorama mayor hacia las cosas de Dios, más información y mejores conocimientos sistemáticos. Pero la vida en el Espíritu arranca desde bases muy distintas a las meramente intelectuales. A este título, entonces, deberé aclararlo debidamente.

 De ninguna manera estoy hablando de instaurar una Escuela de Oración para que allí se capaciten los que desean orar con mayor resultado. De lo que estoy hablando, es que aquellos que sienten por la oración, que es la comunicación de ida y vuelta con nuestro Padre celestial, una profunda vocación, deberían agregarle escuela, que es un caudal informativo que les brindará una serie de aspectos que lo harán orar más y mejor y con mayor precisión. Antiguamente, la gente escuchaba la voz de Dios, y eso evidentemente era bueno. Por ese motivo y porque el evangelio es el mismo pese a los tiempos, es también esencial que aprendamos a escuchar esa misma voz hoy, en pleno siglo veintiuno.

(Hebreos 3: 7)= Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.

¿Qué es endurecer un corazón, llevado a la vía de los hechos concretos? Es ni más ni menos que acostumbrarse de tal modo a oír buenos sermones que, con el correr de los tiempos, eso se transforma en una especie de hábito cotidiano y rutinario que va creando una especie de “callosidad” en nuestros corazones hasta conseguir que no retengamos ninguna enseñanza por buena y reveladora que sea. Hay gente que hace cincuenta años que oye predicaciones sobre el perdón o el amor, y ni ama a nadie ni ha perdonado nunca a quienes lo ofendieron. Eso es un corazón endurecido. Y este texto nos está asegurando que el Espíritu Santo le está hablando HOY a la iglesia. No en tiempos pasados, Hoy.

(Zacarías 4: 6)= Entonces respondió y me habló, diciendo: esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.

¿Qué significado puede tener esto dentro del área de la oración? Simple y concreto: que nosotros, por nosotros mismos, por nuestras fuerzas y habilidades, jamás podremos producir un deseo de orar. La oración, es un deseo que el Espíritu Santo produce en nosotros. ¿Y qué haremos con ese deseo? Nuestra máxima responsabilidad al respecto, es transformar ese tenue, delicado y gentil deseo, en una férrea disciplina diaria, en una manera más de quemar o crucificar una carne que no tiene el más mínimo deseo de invertir tiempo en dialogar con quien no vemos. No como obligación o como rutina costumbrista, sino como deleite supremo; el deleite de saber que le hablamos a alguien que nos oye y nos responde efectiva y prontamente a nuestras oraciones.

(Mateo 21: 12)= Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; (13) y les dijo: escrito está: mi casa, casa de oración será llamada, más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

(14) Vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó.

(15) Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al hijo de David! Se indignaron, (16) y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿Nunca leísteis: de la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?

(17) Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y posó allí.

Él dice “mi casa”. ¿Y qué significa “mi casa”? Significa lo primero que, por presiones culturales, pensamos: el templo, esa casa en la que semanalmente nos reunimos para adorar, para alabar y para hacer todas aquellas cosas que, entendemos, agradan a Dios. Pero eso es en primera instancia, ya que en una segunda un tanto más profunda, vemos con total y absoluta claridad que muy bien puede tratarse de la otra casa, de esa que cultivamos personalmente: nuestro ser. Y allí vemos que hay elementos en este texto que tienen que ver largamente.

En primer lugar dice, en el verso 12, que es una Casa de Pureza. ¿Ser una casa de pureza significa recato, solemnidades, o cierta clase de puritanismo? No. Para nada. Pureza es, precisamente, eso: transparencia, integridad, rectitud, tres palabras que la Biblia rescata y expresa continuamente. El verso 13, añade el concepto más conocido: Casa de oración. ¿Qué será una casa de oración? ¿Acaso un sitio silencioso, donde todo el mundo anda sin levantar la voz, mientas que un murmullo permanente habla de letanías, rezos, lamentos y clamores? Tampoco. Casa de oración es, esencialmente, darle prioridad al diálogo y comunicación con Dios, antes que un núcleo de diferentes actividades de gente religiosa.

El tercer concepto lo hallamos en el verso 14, cuando expresa que esa es, Casa de Poder. Una casa de poder no es necesariamente la que está vinculada políticamente a los centros humanos de poder. Muy por el contrario, como lo fue en su historia, desde los planos más humildes y anónimos, desde las sanidades y milagros que dejó en evidencia para la consideración pública, una Casa de Poder es la que es capaz, en el nombre del Dios en el que dice creer, manifiesta el poder de ese Dios. Luego la definirá en el verso 16, como Casa de Alabanza. ¿Eso significa un lugar en el que la música suene permanentemente elevando los espíritus y los ánimos de los presentes. No, aunque lo incluya, claro está. Porque alabanza, y también adoración, es precisamente eso; un permanente alabar a Dios. En casos, con el apoyo y sustento de la música, pero no necesariamente. Me pregunto con muy pocas dudas en mi corazón, si cualquiera de estos cuatro conceptos no deberían verse de continuo en la vida de nuestras congregaciones o en la personal en sí misma?

(1 Corintios 3: 16)= ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

(Efesios 2: 20-22)= Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Esto parece un palabrerío cargado de dialéctica religiosa tendiente a construir un lindo mensaje que al propagarse desde un púlpito sea capaz de identificar a quienes lo escuchen. Sin embargo, como todo el contexto bíblico, esta palabra va mucho más allá. Habla del desconocimiento, la falta de respeto y desobediencia a todo esto por parte de templos y congregaciones que, a menudo, están altamente contaminados por la ambición, la manipulación, que es hechicería, y los pecados de egoísmo manifestados por sus habitantes o, lo que es más triste, por sus responsables.

Porque es mucho más que desobediencia a reglamentos o conceptos que sucedan estas cosas que no son invento mío sino realidades tristemente comprobables. Es una verdadera burla que un creyente, o alguien que dice serlo, hable de una manera y viva de otra diametralmente opuesta. Que nadie se llame a engaño: Dios nunca va a bendecir a una iglesia impura.  Su iglesia no será casa de poder y de oración perfeccionada, mientas no permita que el Espíritu Santo purifique sus almas santurronas y la transforme, de adentro hacia fuera, en auténtica y genuina Casa de Oración. ¡Hermano! ¿Usted me quiere decir que hay iglesias que se llaman a sí mismas “cristianas” y frenan la obra del Espíritu Santo? No se lo estoy “queriendo” decir: se lo puedo asegurar.

Hay algo que es muy notorio y que, pese a su simpleza que nadie puede soslayar ni ignorar, sin embargo no todos han visto con claridad meridiana: Dios jamás actuará según nuestros itinerarios. Recuerde que hace muchísimo tiempo atrás, nos relata la historia bíblica y secular, Dios estaba listo para guiar a su pueblo a cruzar el río Jordán, pero he aquí que el pueblo estaba atrapado en sus mezquinas rutinas. Uno de aquellos líderes, con ambiciones personales muy definidas, declaró con suficiencia y cierto dejo despectivo: “- ¿Lo han notado? Moisés ha perdido la unción divina –“ A algunos metros de allí, una esposa insatisfecha regañaba a su preocupado marido con estas palabras: “- ¡Tienes que conseguir más maná para nuestros niños! –“ Allí cerca, un bien intencionado anciano advertía a quien quisiera oírlo: “- Josué y Caleb se están deslizando por una tangente de “súper-fe”. ¿Cómo puede ser que anden por allí proclamando que podemos vencer, cuando todos sabemos que el enemigo es superior a nosotros? –“ Eso, a grandes rasgos, es una gran parte de la iglesia hoy. No sólo piensan que el enemigo es más fuerte, sino que encima lo creen y además lo declaran. ¡¡Completo!!

Aquellos antiguos les temían a  los gigantes en lugar de temerle a Dios. Le prestaban más atención a los problemas que a las promesas. Veían ciudades amuralladas en lugar de ver la voluntad de Dios. Y por no captar lo que el Espíritu les decía, deambularon cuarenta años por el desierto. ¿Recuerda bien lo que sucedió? Murieron allí, dejando sus huesos en el desierto. De acuerdo; eso fue literal y esto de hoy es espiritual, pero pregunto: ¿No teme este pueblo del siglo veintiuno, mucho más a gigantes tales como la recesión y la corrupción, mucho más que al Dios de todo poder? ¿No se ha olvidado de la voz del Espíritu Santo al que ya no parecen oír? ¿No es el de este tiempo de puro entretenimiento de alegres cristianitos desparramados en súper, hiper, macros y mini congresos, como un vagar en círculos por el desierto de la nada espiritual? Que nadie se asuste, pero la consecuencia es dejar los huesos espirituales en el desierto de la hibridez religiosa.

Por eso es que digo, sin riesgo de parecer poseído por un feo espíritu de pesimismo, que la situación no parece ser demasiado diferente hoy a la que relata aquella vieja historia. Es menester tener en cuenta un aspecto sumamente valioso: estamos aquí para adueñarnos de la tierra, pero en lugar de eso estamos muy ocupados remodelando la casa, mirando fútbol, tratando de pagar las cuentas y preocupándonos por nuestros asuntos. Mientras tanto el espíritu de intercesión nos llama a orar, y nosotros no le prestamos atención. Decir iglesia, hoy, es el equivalente a decir pastor. ¿Pastor activo? Actividad. ¿Pastor cómodo y sedentario? Quietud mortuoria. Pero entonces, ¿La iglesia es su pastor? Cualquier conocedor de eclesiología me va a decir que sí, que es muy probable, que es lo lógico. Ya mismo y aquí mismo le tengo que decir que no, que de ninguna manera es así conforme a la voluntad de Dios. Él no tiene la culpa si los hombres inventaron a este pastor sobredimensionado, mitad siervo y mitad Superman del que se pretende todo.

La Iglesia contemporánea se ha alejado mucho del cristianismo bíblico. ¿Alguna vez ha oído usted decir esto en alguna congregación? ¿Sí, verdad? ¿Y de allí en más, qué? Han movido la cabeza hacia ambos lados con pesar, han hecho un gesto mitad suspiro y mitad gemido, y finalmente han murmurado algo parecido a: “- Y bueno… qué se le va a hacer… así están las cosas… esto es lo que tenemos y hay que conformarse… peor sería que no hubiera iglesia… -“ ¡¡¡¡¡NOOO!!!! ¡Perdónenme, hermanos amados, pero no es así! Eso, es exactamente lo que Satanás, tal como si fuera un apuntador metido en su cubículo en el escenario de un gran teatro, nos estuviera soplando la letra de un argumento que debemos interpretar. Si la iglesia se ha alejado de sus bases reales, lo único que cabe es retornar a ellas. Le guste a quiena le guste, le convenga a quien le convenga y reviente quien reviente. Dios; su voluntad y su propósito, son la absoluta prioridad. Lo demás, está de más.

También vemos que la mediocridad ha invadido el Cuerpo de Cristo, y nosotros pensamos que es normal. Dios está acelerando todo en estos últimos días, pero el noventa y nueve por ciento de nosotros nos vamos retrasando y quedando atrás. Añoramos ver el poder de Dios, pero para que el poder de Dios se pueda revelar, nosotros debemos desarrollar la disciplina de oración. Hay congregaciones, – y no estoy criticando, sólo estoy reflejando realidades que probablemente usted conozca -, que tienen en su vida íntima verdaderas barbaridades morales, corruptas y hasta llenas de blasfemia. La mayoría de sus miembros saben que es así y oran para que las cosas cambien y esperan en Dios que así sea. Ahora pregunto: mientras las cosas no cambien y esa oración todavía no tenga respuesta; las condiciones en que está viviendo esa iglesia, ¿Posibilita que Dios pueda bendecirla con algo? ¡Es que Dios es bueno! Sí, pero también es justo. Y además no tiene comunión con nada que contenga pecado.

Yo no sé si usted que me lee, alguna vez habrá al menos susurrado una oración como esta, pero yo sí que lo he hecho: “Dios: quiero que quites todo lo que haya en mi vida que no se identifique con Jesús. No quiero que haya en mí nada que no glorifique y engrandezca a Jesucristo como Señor”.Es hermosa, es noble y es honesta. Pero debo advertirle algo: para que esa oración se convierta en una realidad, las cosas que pueden ser sacudidas, deben ser sacudidas. Así lo dice en este texto que leemos seguidamente: (Hebreos 12: 27-28)= Y esta frase: aún una vez indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;  Tenga usted la certeza que habrá mucho para sacudir. No tema.

Quizás si usted pudiera hablar conmigo ahora mismo, me confesaría que, durante estos últimos años, Dios ha sacudido muchas cosas en su vida. Algunos pueden decir lo mismo respecto de las iglesias a las que han estado concurriendo. Ha habido mucho que sacudir, que remover, que cambiar. ¿Por qué? A fin que podamos dar el paso siguiente en esta progresión dada por Dios. Cuando se mueve la rama y tambaleamos en nuestro cómodo nido, generalmente lo primero que pensamos es que las fuerzas del mal han desatado una tormenta con la idea de aniquilarnos. Por una vez, al menos, quizás podamos entender que no proviene del mal el viento, sino de la intención de enseñarnos a mantenernos en pie durante las tempestades que seguramente alguna vez sobrevendrán. La Biblia no dice “Si alguna vez tenéis tribulación”. Dice: “Cuando tengáis tribulación”. ¿Se entiende?

Entonces concluyamos en algo muy puntual y específico: si usted hoy oyera Su voz llamándolo a la oración, por favor, no endurezca su corazón. Pídale al Espíritu Santo que no le dé descanso hasta que su vida de oración pase, de ser un simple anhelo, a constituirse en una verdadera disciplina cotidiana y en un deleite sagrado. Créame que no son demasiados los creyentes que han llegado a une estatura espiritual suficiente como para deleitarse en la oración, en lugar de experimentarla como un verdadero esfuerzo tedioso. Deje que Jesús desaloje y trastorne las cosas de su vida que están impidiendo que su templo, sea casa de oración. Los bueyes malolientes, las ovejas que balan, las palomas y sus arrullos, y las monedas sin lustre, no podrán reemplazar jamás la presencia de Dios, santa y plena.

Y algo fundamental, esencial, básico: enfréntese con los hechos. No los evada, ni los oculte ni los disimule, por favor. Si usted no empieza a orar, no podrá gozar de ninguna manera, en el futuro, de una comunión más íntima de la que goza ahora mismo. Siempre tenemos que pasar por la agonía de la elección antes de la promesa del cambio. Recuerde la enseñanza tan reiterada: usted está permanentemente en una especie de pata inferior de una “Y” griega; con dos caminos por delante sin tener certeza sobre cuál debe tomar. Una vez que se decide, ese camino, se transforma en otra pata y así sucesivamente. Entonces allí tendrá que formularse la pregunta indudable: ¿Va a resultar eso la rutina de siempre o, por el contrario, estará usted listo para dar el siguiente paso con Dios?

Jesús está allí, esperándolo para orar. Puede mirarlo cara a cara, hipotéticamente, claro está, y decirle con total transparencia y sinceridad: “Señor; haz de mi templo una casa de pureza, de oración, de poder, y de alabanza perfeccionada, para tu gloria”. Que no le quepan dudas que hoy mismo, ahora mismo, Él está listo para empezar esa progresión en su templo ya mismo. Ahora será, mucho me temo, el momento de hacerle a usted la pregunta básica y crucial que quizás lo deje pensando por un buen rato: ¿Está usted listo? Si la respuesta es “sí”, mientras glorificamos a Dios, abrimos de par en par las puertas de esta singular Escuela de Oración. Si su respuesta es “no”, ¡Animo! En este mismo momento puede usted comenzar a reanudar su camino. Y sin culpas ni miedos. Todavía el verbo “arrepentir” es el máximo eslabón que une la deficiencia humana con la maravillosa unción divina

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Aquello que Está Escondido

De los cientos de miles de predicadores, maestros, apóstoles, profetas, pastores y proclamadores del evangelio, sólo un mínimo porcentaje emite su mensaje desde la revelación. La gran mayoría que constituye el resto, lo hace a partir de toda su sabiduría adquirida en seminarios, institutos o universidades teológicas. Allí han recibido mediante el estudio sistemático, determinados parámetros e indicadores que constituyen lo que se considera una muy buena base como capacitación necesaria para ejercer esa labor. No le hace. Hoy por hoy siguen siendo aquellos que a veces sin ningún tipo de instrucción ni título habilitante, pero que se mueven por la Palabra revelada, los únicos que verdaderamente alimentan al pueblo de Dios. Los demás, sólo traen información. Buena para agregar al alimento, pero jamás para reemplazarlo. El motivo: la Biblia misma, conjuntamente con la historia, dejarán en evidencia que sólo la revelación produce autoridad. Y sólo autoridad divina produce obediencia y sujeción. El paralelo clásico no es de Dios; se llama Manipulación y, globalmente, es Hechicería.

Ahora vamos a probarlo, para que si alguien comenzaba a enojarse conmigo, varíe un poco su postura y se enoje, – si quiere y se atreve -, con la mismísima Biblia. En principio, nuestra palabra REVELACIÓN, habla de Re-Velar, que es volver a velar, sacar, mover, correr y descorrer un velo. A esto lo confirma plenamente la palabra griega que la traduce, que es APOKALUPTUS, de donde sacamos la nuestra APOCALIPSIS, que se traduce fielmente, como “descorrer el velo”. Nosotros, desde allí, hemos estudiado acertadamente que ese acto, implica descubrir lo que estaba escondido, que en sentido general es, efectivamente, el principal objeto de la revelación. Sin embargo, eso no es todo.

Escudriñando el símbolo del velo, nos encontramos con que el que usaban las personas, representaba la “señal de autoridad”, razón por la cual Pablo aconsejaba cubrir sus cabezas con un velo a las mujeres en la iglesia. Si REVELACION es “descorrer el velo”, y si este acto era el que realizaba el sacerdote al oficiar, se entiende que el acto sintetizaba la liberación de su autoridad. Por lo tanto, esto completa el panorama que nos asegura que sólo con revelación divina nuestra palabra tiene verdadera autoridad, mientras que todo lo demás será, simplemente, ejercicio de poder humano. El otro velo, el del templo, tenía un valor litúrgico, que demarcaba el lugar más sagrado del santuario y su ruptura, así como su corrimiento, eran símbolo del acceso del creyente directamente a Dios, sin hombres intermediarios, mediante el sacrificio de Cristo. Revelación, entonces, es producto de la relación directa con el Señor que, por lógica consecuencia, produce una autoridad que no puede ser frenada, ni postergada, ni reemplazada por los hombres. Aquí es donde cabe la primera pregunta: ¿Cuál es la fuente real y concreta de la revelación?

(Daniel 2: 28)= Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama. (Una de las formas que Dios – fuente de esta y todas las revelaciones – elige para traerlas, son los sueños. Eso no quiere decir, por supuesto, que todo sueño deba ser tomado como una revelación ni que toda cosa sobrenatural provenga de Dios)

(Verso 30)= Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se de a conocer al rey la interpretación, y para que entiendan los pensamientos de tu corazón. (Aquí vemos que Dios no le da una revelación a alguien porque sea especial o “fuera de serie”, sino para que cumpla con su objetivo que, en este caso específico y tomado como ejemplo, era el de alertar al rey. Finalmente, luego de toda la declaración de Daniel, el rey mismo confirma el hecho.)

(Verso 47)= El rey habló a Daniel, y dijo: ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses y señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio.

Aquí es un incrédulo, pagano e impío el que lo declara. Dios es quien revela los misterios y hace que nosotros, llegado el caso, podamos desentrañarlos. Dios; primera fuente de toda revelación. Pero claro: ¿Quién se entrevista a diario con Dios?

(Juan 1: 18)= A Dios nadie le vio jamás; el unigénito hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Cuando dice UNIGENITO, aquí, no sugiere el nacimiento terrenal de Jesús, sino que describe la relación amorosa y única del Hijo con el Padre. Pero está diciendo algo más: está diciendo que al Dios Padre, con el cual nadie tiene trato directo, sólo se puede llegar a través de Cristo, el Hijo. Dice que Él es quien lo da a conocer. Por lo tanto lícito es interpretar que Jesucristo es, para muchos y determinados casos, fuente también de revelación.

(1 Corintios 2: 9)= Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.

Aquí se sigue señalando que la fuente de toda revelación es Dios, cosa de lo que ya no caben dudas. Sólo que en este caso es la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, quien actúa en lo ejecutivo. Dos elementos son necesarios para conocer las cosas de Dios: una revelación de Dios a través del Espíritu y una respuesta espiritual apropiada del ser humano. Porque el hombre, por sí mismo, jamás podrá acceder a revelación espiritual alguna. Es incoherente suponer lo contrario. Recuerden aquel episodio cuando Jesús pregunta a sus discípulos:

(Mateo 16: 15)= Él les dijo: y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?

(16) Respondiendo Simón Pedro, dijo: tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente.

(17) Entonces le respondió Jesús: bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne y sangre, sino mi padre que está en los cielos.

¡Qué sensacional Pedro! ¿Cómo podría sentirse, hoy, cualquiera de nosotros, si pasáramos una experiencia tan gloriosa como la que vivió Pedro, al recibir de Jesús tamaña expresión de aprobación? Seguramente que, a menos que tuviéramos un genuino ataque de humildad, por lo menos, pretenderíamos el cargo que sigue al principal en la iglesia, sino el principal mismo, ya que derechos nos sobrarían, no? Sin embargo, no es tan así. Este mismo pedro, casi al momento siguiente, es frenado abruptamente en una supuesta defensa de Jesús con un: ¡Apártate Satanás!, por dejarse llevar por su alma y sus emociones.

Lo que sucede es que, – lo sabemos -, Dios es Espíritu. Y todo espíritu necesita un cuerpo, tanto para ser visto como para expresarse. Por lo tanto, es lícito interpretar que, – en aquel marco de absoluta carencia informativa -, cuando pedro declaró que Jesús era el Cristo, el Espíritu de Dios habló por su boca, ya que Pedro jamás podría haberlo ni siquiera intuido por sí mismo. Pero también cuando comienza, luego, a reconvenirlo a Jesús por el evento de la cruz que se avecinaba, un espíritu habló por la boca de Pedro, aunque en este caso no fue el Santo de Dios, precisamente. Con la revelación de los misterios de Dios, también hubo instrumentos, canales por donde fluyeron las buenas nuevas. La Biblia nos da detalles de algunos de ellos.

(1 Pedro 1: 10)= Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salutación.

(11) Escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.

(12) A estos, (A los profetas) se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.

Aunque los profetas del Antiguo Testamento tuvieron una visión incompleta de los acontecimientos que rodearon a la venida de Cristo, fueron tremendos instrumentos, de todos modos, que anunciaron gracias al Espíritu, esta salvación que los cristianos ahora tenemos y que también experimentarán en el futuro todos aquellos que la acepten por fe. En esto podemos comprobar, asimismo y una vez más, que el Antiguo Testamento aporta elementos claves y precisos para la comprensión e interpretación del Nuevo Testamento, tal como “Sombra de lo que habría de venir”.

(Daniel 10: 1)= En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión.

Este versículo resume los capítulos 10, 11 y 12. Se refiere al 536 antes de Cristo, unos dos años tras el retorno de Zorobabel, tal como se puede leer en el libro de Esdras 3:8. Resulta más que notorio, entonces, que el Espíritu de Dios utilizó para la revelación de la que estamos hablando, un instrumento llamado Daniel. Un muchachito que pertenecía a una familia de la clase alta de Jerusalén que fue deportado, con otros miembros de la nobleza, a Babilonia. Allí vivió mucho tiempo como instructor en la corte de Nabucodonosor, para convertirse luego en asesor de monarcas extranjeros, una historia de sesenta años vivida por este muchacho cuyo hombre significa “Dios es mi juez”.

(Hebreos 1: 1)= Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, (2) en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

Lo primero que tenemos que encontrar, aquí, es que dice que Dios no solamente habló en otros tiempos muchas veces a través de los profetas, sino que también lo hizo de muchas maneras. Esto va dedicado, por así decirlo, a todos aquellos que gustan de endilgarle a la comunicación de Dios una metodología determinada, fija e inamovible. Pero después se refiere, aquí sí, a otro de los instrumentos de la revelación de Dios: Jesucristo. Él trajo un mensaje directo de Dios sin pedir permiso a la iglesia estructural y organizada de su tiempo, que se mostraba como la propietaria indiscutida de ese mensaje.

(Gálatas 1: 15)= Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, (16) revelar a su hijo en mí para que yo le predicase, entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre, (17) ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.

Es indudable que sólo una intervención divina podía transformar súbitamente a Pablo de un fanático judío a un celoso misionero cristiano. Además, no recibió ninguna instrucción humana posteriormente a su conversión. Fue Dios mismo quien le reveló la sustancia del evangelio en Arabia. De ese modo, Pablo se transforma en otro de los instrumentos usados por Dios como eje de la revelación a su pueblo. Sin embargo, y a la luz de tanta confusión con este tema, es necesario entender que la verdad divina que surge de una revelación, siempre tiene características muy singulares que la hacen reconocible, He aquí algunas, a partir de la Palabra.

(Daniel 2: 47)= El rey habló a Daniel, y dijo: ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio.

Hay algo que es inapelable. No interesa de qué se trata, no importa en qué momento y bajo qué condiciones llegue. Una revelación siempre surge en Dios. Aquí vemos que quien reconoce esta situación es un rey pagano como Nabucodonosor. Lo primero que este hombre ve es que lo que Daniel ha hecho (Interpretarle un sueño) obedece a un poder sobrenatural. Y lo segundo que hace, es adjudicarle ese poder a un dios que desconoce, pero al que denomina como “Dios de dioses y Señor de reyes”, una autoridad de tal calibre como rey alguno adjudicaría jamás. Fíjese que más adelante, y en otra historia que se encuentra dentro de este mismo libro, un rey impío recibe una palabra profética que señala que El rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplirá.

Como detalle anexo, habrá que consignar que la interpretación dispensacionalista dice que este rey es la cabeza del imperio romano, el “pequeño cuervo” del capítulo 7 de Daniel, el anticristo. Este pasaje predice su fin, cuando nadie salga en su auxilio y sea destruido por Cristo. Así se describe el fin de los regímenes y gobernantes de este mundo. La interpretación clásica, mientras tanto, considera al pasaje como una referencia a Antíoco Epifanías, arquetipo de anticristo. De cualquier manera, el hecho no surge de una idea humana, sino de algo que viene de Dios.

(Hebreos 1: 1)= Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, (2) en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

Esta expresión utilizada en el inicio de este texto, determina algo que es muy claro y concreto: que Dios ha hablado, Nº 1: muchas veces, y Nº 2, de muchas maneras. Sería muy atinado e interesante, entonces, indagar sobre cuáles han sido esas maneras, porque significan al mismo tiempo, las formas en que una revelación puede ser brindada al pueblo.

Daniel 2: 3, dice que puede ser en sueños: Y el rey les dijo: he tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño. Ezequiel 8:4 agrega que también puede ser en visiones, cuando dice: Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo. Cosa que confirma el mismo Ezequiel 11:24, cuando relata: Luego me levantó el espíritu y me volvió a llevar en visión del Espíritu de Dios y a la tierra de os caldeos, a los cautivos. Y se fue de mí la visión que había visto.

Otra forma de revelación es por medio de ángeles, tal como vemos en Zacarías 1:9: Entonces dije: ¿Qué son estos señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: yo te enseñaré lo que son estos. En el caso de Moisés, la revelación se la trajo una zarza en llamas. Éxodo 3:4: Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés! ¡Moisés! Y él respondió: heme aquí. Y, finalmente,  la más clara de las revelaciones por la Palabra, tal como se ve en el libro de Génesis, 12:1: Pero Jehová había dicho a Abraham: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

(Salmo 19: 1)= Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de tus manos.

(2) Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría.

Podríamos leer el salmo completo y el resultado sería el mismo. A partir de los cielos, siguiendo con el firmamento, que es el espacio abierto de los cielos. Y concluyendo con el día y la noche, es más que notorio que la o las revelaciones del Señor también se manifiestan a partir de su propia Creación. El movimiento pagano esotérico de la Nueva Era sostiene y enseña que ÉL está en la naturaleza, cosa que confirman leyendo de una forma artera este pasaje. Sin embargo, no cuesta demasiado, salvo que se esté espiritualmente ciego o sencillamente necio, observar que este Dios nuestro está indiscutiblemente por sobre su Creación, no dentro de ella. Y también por sobre la naturaleza de su creación y no dentro de ella. Por eso decimos y no nos equivocamos que nuestro Dios es sobrenatural. De allí que no deben llamar atención los milagros, que como todos sabemos, no son nada más que una alteración al orden natural. Esta es, entonces, una forma implícita de revelación a través de toda la Creación.

Efesios 1: 15)= Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

Para conocer el peso y la dimensión de la vida de oración en la iglesia primitiva, habría que estudiar el contenido de las dos oraciones de Pablo registradas en esta carta a los Efesios en los versos 16 y 23 de este capítulo, y también en 3:14-21. En cuanto a la sabiduría y la revelación, es evidente que existen dos notorias escuelas que emiten diferentes juicios. Una, consigna que tanto la sabiduría como la revelación, se reciben por acción del Espíritu Santo de Dios por cualquiera de las vías que antes hemos mencionado, mientras que la otra nos asegura que estas palabras no deben ser interpretadas como elementos místicos, ya que sabiduría tiene que ver con principios prácticos y funcionales, y que revelación se refiere a una percepción clara y a un entendimiento aplicable. Cada uno puede inclinarse por la que mejor encaje con su pensamiento. NO le hace, Dios sabe que uno de los dos está total y absolutamente equivocado, ya que el Espíritu Santo es uno y es – esencialmente – coherente. Lo único que diré al respecto, es que Dios es Espíritu, – al menos eso es lo que la Biblia dice de Él -, y de ninguna manera materia.

(Romanos 16: 25-27)= Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre.

En principio, lo que vemos nítidamente, es que una revelación es algo que se descorre o se descubre desde un lugar oculto. Luego dice que ha sido revelado por la Escritura de los profetas. Se refiere, naturalmente, al Antiguo Testamento. Pero deja en evidencia algo que resulta más que notorio: todo esto está siendo revelado AHORA.

(Ef4esios 3: 1)= Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles, (2) si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros, (3) que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, (4) leyendo lo cual podéis entender cual sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, (5) misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: (6) que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, (7) del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios, que me ha sido dada según la operación de su poder.

Pablo reflexiona que su misión es ayudar a judíos y a gentiles a aceptarse mutuamente, como coherederos del pacto de salvación. Este misterio resultaba particularmente extraño para los judíos del Antiguo Testamento, y no fue entendido ni por ellos ni por los gentiles, hasta la venida de Jesús. Esto significa que una revelación, esencialmente, comunica una verdad. Jesús dijo: Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Por lo tanto, cuando una supuesta revelación no revela a Cristo, no es revelación de Dios.

Visto todo esto, muy bien cabe preguntarnos y preguntarle a quien esté dispuesto a responderlo, ¿Por qué hay tanta resistencia dentro mismo de la iglesia del Señor a lo que tiene que ver con una revelación? ¿Por qué, si la Biblia lo expresa con tanta claridad y los grandes hombres del evangelio no lo disimulan ni lo ocultan, otros hombres que ahora dicen haber sido levantados para la misma labor, resisten todo esto y desean caminar, – aseguran – sobre caminos más firmes?

Para entenderlo, habrá que remontarse brevemente al Génesis. ¿Qué le dice Dios a Adán cuando lo coloca sobre su Creación? Le dice que la sojuzgue, que la domine, que la controle. ¿Por qué le da esa directiva? Porque Adán, hasta allí, estaba sujeto a la voluntad divina, por lo tanto todo lo que decidiera con relación a ese dominio, a ese sojuzgamiento y a ese control, iba a tener que ver irremisiblemente, con la voluntad de Dios al respecto. Adán sólo sería canal de la idea de Dios.

Cuando Adán cae, inmediatamente pierde contacto y comunión con su Creador. Se queda solo y, lo primero que experimenta, es miedo. Por eso se cubre su desnudez, cosa que hasta allí no le afectaba ni le preocupaba. También en la caída, Adán pierde todos los derechos que tienen que ver con el reino de Dios y su justicia, pero hay algo que su naturaleza humana y terrenal no pierde, ni perderá jamás: el íntimo y profundo deseo de seguir sojuzgándolo todo, dominándolo todo y controlándolo todo. Sólo que, a partir de ese evento de su caída, todo ese sojuzgamiento, dominio y control ya no se hace conforme a la voluntad de Dios, sino conforme a la voluntad de la carne de Adán, de sus propias ideas, ambiciones e intereses.

Hoy, todos aquellos que responden a la figura de este último Adán y que se encuentran en la conducción de alguna parte del pueblo de Dios, proceden del mismo modo. Y si hay algo que nunca pudieron controlar, que saben que no podrán hacerlo jamás y que los preocupa, los asusta y los pone en riesgo de pérdida total de sus privilegios materiales, ese algo es una revelación de Dios. Porque saben perfectamente que cualquier revelación que provenga del dios que han decidido postergar, será en contra de sus ideas, intereses y disposiciones. Entonces la niegan, se oponen y la combaten. Y, por lógica consecuencia, harán exactamente lo mismo con cualquiera que sea portador de ella.

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Siervo, Amigo o Hijo

Esto es ficción: Hoy voy a predicar ante mucha gente. ¿Cómo me haré presentar? Porque soy yo como titular del ministerio quien lo decide. ¿Lo haré como el gran siervo de Dios? ¡No! Va a caerle mal a muchos y van a criticarme; y van a tener razón. Porque si soy un siervo de verdad, lo último que puedo ser es grande. ¡Pero es que la mayoría se presenta así! Sí, es cierto. Y después se enojan cuando los critican y hasta lanzan veladas amenazas con rango de maldiciones, tales como: ¿Se las verán con el mismísimo infierno por criticar al siervo!

No. Mejor me hago presentar como un amigo de Dios. ¿Eh?  ¿Amigo de Dios, hermano? ¿Usted sabe lo que está diciendo? Perdone, pero suena como medio confianzudo, irreverente le diría. ¿Cómo va a ser amigo de Dios? Está bien, lo acepto. Entonces: Hijo de Dios. ¡Ah, no! ¡Ese fue Jesús! ¡La Biblia podrá decir lo que quiera, pero Hijo de Dios, sólo Jesucristo! Pero entonces; ¿Cómo me presento para que nadie me critique?

Fin de la ficción. Esto que usted ha leído es, a grandes rasgos, una de las dudas que en algún momento ha embargado a cualquier predicador internacional, itinerante, o de algún pastor de alguna gran congregación, o de cualquier cristiano que suponga tener un ministerio de gran alcance. ¿Siervo, amigo o Hijo? La Biblia habla de todo, pero la duda siempre está. Es una permanente batalla entre el respeto por la Palabra y la religiosidad de los hombres. Mire; vamos a dejar de lado las pequeñas soberbias miserables de hombres también muy pequeños, y vamos a estudiar, desde la Palabra misma, qué es lo que realmente somos.

SIERVO

¿Qué es, literalmente, un siervo? A mí no me gusta demasiado recalar en los hechos históricos o sociales con el fin de extraer de ellos alguna buena moraleja. No es mi estilo ni es mi sentir. Creo en el evangelio como una serie inagotable de principios espirituales fruto de la guía del Espíritu Santo de Dios, que deberán ser develados mediante la revelación que el mismo Espíritu dará. Por lo tanto, baste aclarar que un siervo, era literalmente un esclavo, un criado, un sirviente de un determinado amo, que era su dueño y señor y sin derecho alguno más allá de obedecer ciegamente y sin saber motivos ni objetivos lo que ese amo le ordenara. Vamos a ver ahora qué es lo que dice la Biblia.

(1 Samuel 3: 8)= Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿Para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven.

(9) Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así fue Samuel y se acostó en su lugar.

Fíjese con cuidado quién es, aquí, el que rotula al servidor de Dios como siervo: Elí. Elí era un sacerdote con mucho poder, pero con enorme debilidad. Permitió que sus hijos Ofni y Finés hicieran barbaridades pecaminosas en el templo y, por esa causa, Dios decidió levantar al niño Samuel y entenderse con él. Sin embargo, Elí tenía bien claro el rol del hombre ante su creador. Humildad y un reconocimiento de indiscutible señorío y posesión. Un pagano impío desobediente y corrupto puede, llegado el caso, tener muy en claro que quien desee ser algo dentro del reino, tendrá que tener un espíritu de siervo.

(Job 1: 7)= Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: de rodear la tierra y de andar por ella.

(8) Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?

Dios mismo declara a Job varón perfecto y recto, y así y todo se le somete a prueba, no a causa de sus pecados, sino a pesar de su rectitud. La prueba perseguía dejar establecida su rectitud, así como darle una visión más profunda de la naturaleza de Dios y una más clara comprensión de la condición humana. Mientras que Satanás se proponía demostrar que Job era un pecador, la meta de Dios era poner de manifiesto para siempre la sinceridad de la fe de Job. Dios no permite que se nos pruebe para ver si fallamos, sino para fortificar nuestra fe. La prueba es, de hecho, una manifestación de la confianza de Dios en nuestra fidelidad o integridad.

Sin embargo, lo más notorio en este texto, es que a la palabra SIERVO como rótulo al hombre o a la mujer de Dios, lo utiliza el propio Dios, avalándolo implícitamente y dejando de lado cualquier subestimación o visión peyorativa. Asimismo deja traslucir, de paso, algunas de las condiciones elementales  que un siervo debe tener. 1) Varón perfecto, que es como decir: varón maduro. 2) Varón recto, sin dobleces ni dobles mensajes o comportamientos. 3) Temeroso de Dios, que no es pusilánime sino valiente hasta la osadía por reverencia. 4) Apartado del mal. Entonces es buen momento para preguntarse y preguntarle a usted: ¿Quiere ser usted un siervo de Dios? Le ruego que tenga muy presente estos cuatro aspectos, entre otros no mencionados aquí, pero obvios en su practicidad.

(Romanos 1: 1)= Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios.

Pablo se autodenomina “siervo” a sí mismo. Pero en este texto la palabra se usa en el sentido de alguien que recibía salario; que a veces tenía notables habilidades y responsabilidades, y que por lo general recibía buen trato y protección legal. Pero no podía renunciar a su trabajo y elegir a su empleador. Entre este tipo de siervos había quienes eran educados y hábiles, y trabajadores comunes y corrientes.

Gálatas 1: 10)= Pues, ¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Pablo rechaza aquí la insinuación de que es un oportunista que busca el favor de la gente enseñándoles lo que quieren oír. Y agrega que si así lo hiciera, no sería siervo de Jesucristo. ¿Qué está haciendo usted, siervo, desde su ministerio? ¿Está agradando a Dios aunque ello redunde en contra hasta de su reputación, o está intentando agradar a los hombres? Está en juego su categoría de siervo.

(Hebreos 3: 5)= Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir.

Lo que se está dando a entender aquí es complementariamente, es que Cristo es indiscutiblemente estimado con mayor gloria que Moisés, porque éste, – aquí lo dice -, era un mero siervo, un miembro de la casa de Dios. En contraste, como Dios, Cristo es tanto constructor como Señor de la casa; es la consumación de todo lo que anticipó Moisés.

Supongo que con estas escrituras resulta más que suficiente como para no tener ninguna duda que el calificativo de “siervo de Dios” es bíblicamente legítimo y avalado por Dios mismo al referirse Él así con respecto a determinados personajes. Siendo así, ya no quedaría nada por agregar y ni falta haría que se hiciera ningún estudio esclarecedor, verdad? Sin embargo, la Biblia misma nos muestra que la posición de siervo, es meramente transitoria, y además previa para otro estado tan valioso e importante como este.

AMIGO

(Juan 15: 12)= Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado.

(13) Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

(14) Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando.

(15) Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi padre, os las he dado a conocer.

La terminología de  siervo-maestro y del hijo-padre, describe de una forma vívida la relación íntima que debe existir entre los creyentes, Cristo y el Padre. Pero ninguna tiene un sentido tan profundo como la que utilizó Jesús al llamar a sus discípulos AMIGOS, porque ella encierra identificación y amor.

Esto nos lleva, inexorablemente, a indagar más sobre la terminología de AMIGO. Porque pese a que algunas de sus acepciones clásicas son las de “compañero”, “conocido” o “hermano”, esta palabra en el devenir de los tiempos, se ha poetizado, subliminado y hasta bastardeado. Es como la palabra señor, que siendo en su conformación un calificativo de alto honor, termina siendo utilizada para cualquiera como un simple tratamiento protocolar. Amigo, hoy día, se le llama tanto al adversario político, al que si se lo puede eliminar se lo elimina, como al amante que no tiene ganas de comprometerse demasiado con una relación sentimental más seria. Es notorio que según el concepto de Jesús, amigo tiene que ser muy otra cosa que las mencionadas.

(Proverbios 17: 17)= En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.

Es indudable y a nadie se le puede escapar aunque de pronto lo parezca: la verdadera amistad se demuestra mejor, no tanto en los buenos tiempos, cuando todo anda a las mil maravillas, sino en los momentos de crisis y dificultades. Un amigo es una persona familiar. Este sustantivo aparece más de ciento ochenta veces en la Biblia. La palabra que lo identifica es RE’A y su raíz es el verbo RA’AH, que quiere decir “asociarse con” y “ser compañero de”. Aquí constituye una receta para una saludable amistad: un amigo debe amar en todo tiempo. Ahora bien; con todos estos elementos, toma conciencia del significado y valor de una amistad con Dios.

(Juan 3: 29)= El que tiene la esposa, es el esposo; más el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido.

En lo histórico, lineal y literal, el amigo del esposo, aquí, muy bien puede haber sido Juan el Bautista. Su gran gozo, entonces, se debía al privilegio de haber sido enviado como precursor, a preparar a la gente para el esposo divino. En lo espiritual, en cambio, no estará descolocado para nada interpretar que, partiendo de la base de que la esposa es la iglesia y el esposo es Cristo, el amigo en cuestión puede ser usted mismo, o yo, o cualquiera de los que verdadera y genuinamente le han entregado su vida a Cristo.

(Santiago 2: 23)= Y se cumplió la escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

Este texto está inserto en un contexto general en el que Santiago viene hablando de la fe y las obras, las prioridades, consecuencias y efectos. Y con referencia a Abraham, la base hay que hallarla en Génesis 15, donde la fe de Abraham le valió precisamente que todo le fuera contado por justicia. Y con respecto a esa amistad entre Dios y Abraham, la misma no es la consecuencia de una mente imaginativa que concurre a una iglesia. Esto está en 2 Crónicas 20:7, donde leemos, con referencia a las victorias sobre Moab y Amón: Dios nuestro, ¿No echaste tú a los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Esto se confirma y corrobora en Isaías 41:8, cuando el profeta, hablando de la seguridad de Dios para Israel, dice: Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.

Listo. Lo ha dicho Dios. No se discute más. Abraham fue amigo de Dios. Todo lo demás que a usted se le ocurra, también. Pero lo que estábamos tratando de confirmar y probar, era esa amistad. HA sido probado. ¿Qué queda como remanente de los orígenes y motivos de esa amistad? Algo muy simple y no tanto: El origen lo pone Abraham al creerle a Dios. Todos lo sabemos: no basta creer EN Dios; los demonios también creen y tiemblan. Es necesario creerle A Dios y, como último y crucial paso: CONFIAR en Dios. Procuremos creerle a Dios, entonces, y también a nosotros nos será contado por justicia. Sigamos luego por ese camino y, como corolario de ese hecho previo, podremos también ser considerados amigos de Dios, nada menos, aunque a muchos religiosos esto los espante. ¿Y allí termina todo? En absoluto. Falta un estado que nadie puede ni debe ignorar o desconocer: ser Hijo.

HIJO

(Salmo 2: 7)= Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: mi hijo eres tú; yo te engendré hoy.

Esto es una palabra profética que, obviamente, tiene que ver con Cristo. Sin embargo, si nosotros, la iglesia, somos el cuerpo de Cristo, su brazo ejecutor en la tierra, esta declaración profética de Dios, también nos cabe perfectamente. Mi hijo eres tú… ¿Y qué es, linealmente, un hijo? Es el símbolo de su casa, es su descendencia, su familia, su linaje, su primogénito y su simiente.

(Isaías 9: 6)= Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre admirable, consejero, Dios fuerte, padre eterno, príncipe de paz.

Aquí tenemos varias cosas para ver, pero la primera ubica en su preciso lugar una confusión muy reiterada en el pueblo cristiano. Este texto, obviamente, se refiere al nacimiento y posterior ministerio de Jesucristo, pero tiene un detalle que siempre será necesario tener presente. El niño que nos es nacido, es Jesús, parido por María en un pesebre de Belén con la apoyatura paterna aunque no biológica de José, el carpintero de Nazaret. El hijo que nos es dado, en tanto, es Cristo, la deidad partícipe de la trinidad y Señor de señores. La unidad por encarnación de ambos, origina la figura de Jesucristo, el nombre que está por encima de todo nombre.

Luego vemos que se ofrece el cuádruple nombre y los atributos del Niño, que es el Mesías, quien nacería para reinar por siempre sobre el trono de David. Le dice Admirable, Consejero. Parecen, ambos, nombres que expresan sus cualidades de guía y líder político. Él es la Palabra viva, el guía infalible, la inextinguible sabiduría la Verdad y el Camino. Sobre él descansará el imperio, que es la autoridad para gobernar, es decir: Dios Fuerte. El niño es dios encarnado, el Omnipotente. La palabra traducida como “fuerte” tiene el significado adicional de “héroe”. El Señor es el héroe infinito de su pueblo, el guerrero divino que ha triunfado sobre el pecado y la muerte.

Padre Eterno, mientras, expresa el cuidado paternal que viene de Cristo. Este título no entra en conflicto con el de la primera persona de la Trinidad. Jesús dijo a Felipe: “El que me ha visto a mí, ha visto al padre”. Eterno, también significa “presente en todas partes”; el Señor posee los atributos de eternidad y Omnipresencia mientras reina sobre el trono de David y dentro de los corazones de los redimidos. Príncipe de paz: su reino está caracterizado por shalom, bienestar, prosperidad, felicidad y casi de la enemistad. El Nuevo Testamento afirma que el establecimiento del reino estará antecedido por su triunfo sobre Satanás. Reino: no hace falta demasiado. Es la jurisdicción espiritual sobre la que tiene gobierno Dios.

(Mateo 3: 17)= Y hubo una voz de los cielos, que decía: este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia.

Esta es una reiteración del original. Las palabras de la voz celestial tomadas del Salmo 2:7, un cántico real, y de Isaías 42:1, un cántico del siervo, declaran que Jesús es el Mesías Rey que viene a cumplir la misión del siervo del Señor. Lo cierto es que si la iglesia, esto es: nosotros, somos verdadera y genuinamente cuerpo ejecutor de Cristo en la tierra, esta expresión del padre nos cabe, nos compete y nos pertenece con toda legitimidad.

(Mateo 5: 9)= Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

La palabra BIENAVENTURADOS, en todo este contexto de las bienaventuranzas, es la palabra MAKARIOS, que viene de la raíz MAK, que indica algo grande o de larga duración. Se trata de un adjetivo que denota felicidad, alguien muy bendecido, digno de ser congratulado. Es una palabra de gracia que expresa un regocijo y una satisfacción especiales, concedidos a la persona que experimenta la salvación.

Lo que nos da a entender específicamente este verso, es que si Dios es el supremo pacificador, sus hijos deberán seguir inexorablemente su ejemplo. La expresión PACIFICADORES que aquí se utiliza, es la palabra EIRONOPOLOS, que implica a algo o alguien pacificatorio, que practica la paz. Viene de la raíz EIRO, que significa unir, prosperar. Implica, asimismo, derramar, pronunciar, hablar, hacer, mandar. También abarca mostrar o dar a conocer los pensamientos divinos o afirmar algo. Un pacificador, por lo tanto, no se limita a ser una persona que tiene paz o se muestra pacificar, sino que incluye notoriamente a quien lo proclama, lo evidencia y lo enseña.

(Juan 1: 12)= Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Entendamos, entonces: yo no soy un hijo de Dios porque soy un fantoche (payaso) que quiere fantasear o aparentar. Tampoco porque un grupo de notables de la religión lo hayan decidido en alguna reunión de comisión. Soy un hijo de Dios porque ese es mi derecho por recibirle a Él y por creer en su nombre. “Derecho” es la palabra utilizada en otra versión en lugar de “celestial”. Gálatas dice que todos somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

(Juan 5: 20)= Porque el Padre ama al hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.

En ningún sentido Jesús actuó independientemente del Padre. Por el contrario, comprendía que como el Padre y Él eran uno, hacía sólo lo que el Padre le mostraba. Entonces, la autoridad de Jesús no es usurpada, sino derivada de la autoridad del Padre. A la inversa, no se puede honrar al Padre sin honrar al Hijo. Entonces, por favor, escuche y entienda. Usted, a lo sumo, lo máximo que puede hacer, es ver las actitudes y acciones de las personas. Y eso no alcanza para medir quien ha recibido al Hijo y cree en su nombre, y quien no. Por lo tanto, usted no puede dejar de honrar a cada hermano, pues corre el riesgo de intentar honrar al Padre sin hacerlo con el Hijo.

(Romanos 8: 14)= Porque todos los que son enviados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

La frase: “todos los que son guiados por el Espíritu de Dios”, es más que una alusión para designar a los cristianos. Describe el estilo de vida de aquellos que son hijos de Dios. Pablo está alentando a vivir, no de acuerdo a la carne, sino para hacer morir las obras de la carne. Por lo tanto, ser guiados por el Espíritu de Dios supone hacer morir progresivamente los apetitos pecaminosos de la naturaleza inferior. Esto explica que aunque todos los cristianos son de alguna manera guiados por el Espíritu de Dios, hay diversos grados en la actitud de aceptar la dirección del Espíritu. Mientras más plenamente sea guiada la gente por el Espíritu Santo, más obedecerán la voluntad de Dios y mejor se confirmarán en sus estándares santos.

La palabra griega traducida como “son guiados”, es un participio presente y debe ser entendida como que: “muchos son guiados continuamente por el Espíritu de Dios”. Esta guía divina no se reduce al conocimiento objetivo de los mandamientos de la Escritura y al esfuerzo consciente por obedecerlos (Aunque lo más seguro es que los incluya). Por e contrario más bien se refiere al favor subjetivo de ser receptivos a los impulsos del Espíritu Santo a lo largo del día. Impulsos que si de verdad vienen del Espíritu Santo, nunca nos inducirán a actuar en contra de lo que enseña la Escritura.

Lo que se percibe como la dirección subjetiva del Espíritu Santo, especialmente en las decisiones más importantes, o en los impulsos para hacer algo poco usual, debe ser sometido a la confirmación de varios consejeros para que nos ayuden a protegernos de errores y a mantener una clara visión de las normas objetivas de la Escritura.

Entonces llegamos a una simple conclusión: si usted ministra y se hace llamar siervo, está bien. Si, en cambio, adopta el calificativo de “amigo” de Dios, indudablemente, está mejor. Y si en última instancia comienza a caminar la vida como hijo de Dios, está muchísimo mejor todavía. Porque es una consecuencia transitiva, progresiva y no estados finales, salvo el último. Son distintas plataformas sobre las cuales se apoyan los estados consecutivos siguientes. La materia Inglés 1 que da posibilidad a estudiar, rendir y aprobar Inglés 2.

Esta es una pequeña pero importante asignatura pendiente por parte de los cristianos. Estamos acostumbrados a cristalizarnos en diferentes estados, como si ellos fueran completos y definitivos. Estamos tan impactados y enamorados del Cordero de Dios que no vacilamos en pretender ser lo mismo. Cuidado. No se olvide que el Cordero es un animal de transición y que, espiritualmente, simboliza la provisión de Dios para el sacrificio, pero la historia no termina allí, en el Cordero. Termina en León de Judá. Nos consideramos sencillas ovejas del Señor, cuando la historia no termina en ovejas, sino en caballos de honor. Que no se conforman con lo que comen al ras, sino que escarban y buscan más, más y más.

Usted comienza siendo siervo. Le pertenece íntegramente a su Señor por legítimo derecho adquirido y obedece toda orden suya sin replicar, sin preguntar y en total sumisión. Su Señor simplemente le da una orden y usted la cumple. No es necesario más, con eso alcanza. Después Él dice: ya no eres siervo, ahora eres mi amigo. Entonces usted sigue recibiendo directivas, las sigue cumpliendo con obediencia, pero ahora también es informado de todo lo que rodea a la directiva recibida. Propósito, causa, motivaciones. Es decir: usted hará lo mismo pero mucho más informado que cuando era siervo. Y, finalmente, pasa a la condición de hijo. Allí repite todo lo anterior con dos agregados: 1) Ya no cuenta con información sobre algunas cosas, sino que le es permitido saber todo lo que hay que hacer. 2) Recibe herencia. Porque las cosas son muy claras y puede probarse y comprobarse. El siervo y el amigo no heredan al Señor de la casa; sólo el hijo.

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Pedir lo que Dios manda

Muchas veces hemos hablado de cómo labrar esta iglesia que tenemos en este siglo veintiuno. Otras tantas nos hemos referido a un cambio de estructuras pensantes. Hemos visto mucha escritura y toda nos ha aportado algo fuerte y bueno. Hoy veremos el libro de Zacarías, que es un libro de reedificación. Un libro que se refiere al tiempo de hoy cuando lo miramos a través del ojo profético.

(Zacarías 10: 1)= Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. (En algún momento le dedicamos casi un estudio entero a esto, para demostrar que la lluvia tardía representa el día de hoy. Y que también es el tiempo donde se madura el fruto. Había dos lluvias clásicas de aquel tiempo: una para germinar la semilla, otra para madurar el fruto. Por eso Dios demanda que pidamos lluvia estratégica; que pidamos lluvia en tiempo de lluvia. En otras palabras: que pidamos lo que Dios nos quiere dar y no lo que nosotros creemos que nos conviene. Dijimos que ESTACIÓN, allí, es la palabra TIEMPO. Y en Hebreo, es la palabra ETH. Es tiempo de Dios. Y este es un tiempo predeterminado, que tiene un principio y un fin y es la receta indicada para el tiempo. Es decir: Es lo mejor para usted en este tiempo y por eso Dios lo coloca de esta manera. Sólo Dios lo hace y sólo Dios se lo puede revelar. Los adivinos del mundo tratan de penetrar en el tiempo de Dios, pero no pueden; sólo consiguen el consejo satánico. Hay dos voces en el mundo del espíritu. Dijimos que el ETH, tiempo de Dios, son secuencias de un período de tiempo. El paralelo o sinónimo, en griego, es la palabra KAIROS. Un tiempo donde el énfasis no está puesto en el tiempo sino en lo que acontece en el tiempo, siento esta la receta indicada de parte de Dios para el pueblo. Lamentablemente, cuando está lloviendo, la gente se quiere escapar. Cuando está lloviendo, la gente quiere sol. La gente nunca quiere lo que Dios está dando. Zacarías nos indica, proféticamente, que para el tiempo de la estación tardía, pidamos lo que Dios está dando. Pida lluvia en tiempo de lluvia.) Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno

(2) Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.

Dios está llamando, a los ministros de la iglesia, Terafines. Es decir: ¡Los llama ídolos! Lo vemos a esto, a través del verso 3, mire:

(3) Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.

Lo que Él quiere decir aquí es que: como hay una estructura pensante que no favorece mi transición, yo voy a tener que ignorar ciertos niveles de ministerios, para visitar el rebaño. Y dice que visitará al rebaño y convierte a la oveja temerosa y díscola en caballos nobles, fuertes y de honor, de guerra.

En el momento en que estudiamos el verso 2 para ver por qué él estaba evadiendo ciertas estructuras pensantes. Y vimos que les llama terafines o ídolos, y vimos que si fuéramos a resumir lo dicho, coincidiríamos en que terafines es algo que parece ser y no es y es bueno para nada. Terafines que han dado vanos oráculos y adivinos que han visto mentira. No olvidarse que adivinación es soplo de hombres, porque Dios jamás adivina. Él siempre acierta. El adivino es un soplo humano que nos da una visión mentirosa, una visión falsa; una mentira. Y dice que vano era el consuelo. Consuelo tiene que ver con protección, pero la palabra consuelo, en este verso, tiene la implicancia de arrepentimiento. Es decir que la prédica, la enseñanza o la ministración que se ha levantado bajo la estructura pensante que alguna vez denominamos “hortaliza”, detiene al pueblo de entrar en el propósito de Dios y que como consecuencia, el pueblo está vagando. Y vagar es peor que andar perdido, porque el que está perdido busca la salida, pero el que vaga se ha sentado en su condición y no tiene deseo de seguir. Acampó. Ese es un religioso.

Dice que contra los pastores, contra los jefes. Estamos hablando del ministro competente. Pastor no es un título sino una función. En este caso, comandar la iglesia. POIMANO; tiene que ver con cinco ministerios, y hasta el maestro de la escuelita dominical. Todo lo que tiene contacto con el rebaño de Dios. Vemos claramente que eso era lo que estaba aconteciendo en este tiempo. Por eso Dios nos decía: pide lluvia en tiempo de lluvia, Pide ser madurado en el tiempo de la madurez. Pide entrar en la plenitud del favor de Dios en el tiempo del favor de Dios. Pide la gracia disponible para este tiempo, en el tiempo donde la gracia está disponible. Pide abundancia, involucramiento, fuerza.

Al describir la palabra lluvia, entendemos que debemos pedir gozo, mostrar las gavillas; que venga usted con el botín en la mano. Es el tiempo de mostrar que la siega se está cosechando. Es el tiempo de abundancia y de madurez. Hay gente que no quiere madurar. Madurez es aceptar responsabilidades, no tiene nada que ver con tiempos ni con edades.

Hay gente que entra a una iglesia y al año son más maduros que algunos otros que nacieron debajo de un banco. Mientras sigamos viendo a la gente a través de un ojo tradicional, no vamos a poder discernir lo que Dios está levantando. Dios está trabajando rápido en este tiempo.

(Zacarías 10: 3)= Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.

Eso era necesario porque los caballos no pueden operar, trabajar, ministrar, en un marco de mentalidades fundamentales en ministerios-hortaliza. Hortaliza siempre representa provecho personal. Mentalidades y estructuras pensantes en ministros o creyentes donde siempre están buscando lo suyo y su beneficio. Mi ministerio, Mi llamado, mi visión, mi persona, mi sueldo, mis finanzas, mí, mí y mí: Hortaliza. Vimos como Dios destruye a Acab por quitarle la heredad a una verdadera herencia, a un hombre de Dios, aunque en capitán de cincuenta, producía viña, que es productividad social. Hortaliza, es productividad egocéntrica. Las verduras son para usted. Las viñas producen el vino para la sociedad. Un caballo no puede escarbar en un almácigo de lechuga.

Entonces Dios dice: voy a visitar a la oveja y la voy a convertir en caballo de honor, de guerra. Y fuimos a Job, para entender que el caballo escarba en el valle, corre en los campos y en los montes; corre frente a la espada y no le teme al terror ni a los diablos. Y que cuando suena la trompeta, corre en pos del llamado. Que es obediente hasta la muerte. El caballo es majestuoso y usted puede matarlo corriendo y, aunque se canse, sigue corriendo hasta que se cae muerto… pero corriendo. Es decir: obediente hasta la muerte, como Apocalipsis 12 nos indica que debe ser la última generación.

En una carrera de relevos, de postas, los corredores tienen distintas características y habilidades.  Normalmente, los que ponen en el tramo final, son gente que no se detiene ante nada. Son rápidos, son veloces y capaces de tirarse de pecho para llegar a la meta aunque falten veinticinco metros. Con gente que no se detiene ante nada y tiene una sola cosa en mente: la meta.

Los primeros, quizás corrían más largo, perduraban más tiempo, quizás eran más veloces. Pero estos son hábiles y tienen el poder de la concentración. No se distraen ni son seducidos por nada en los metros finales.

(4) De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador.

(5) Y serán como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo de las calles. (¿A cuántos les gustaría, un día, agarrar a ese demonio que le viene jorobando la vida y restregarle la boca por el barro de la calle?) y pelearán, porque Jehová estará con ellos; (en el momento de la pelea, tiene derecho a demandar que Dios esté con usted; aquí lo dice) y los que cabalgan en caballos serán avergonzados.

(6) Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré.

He elegido aquí algunas palabras que quiero extraer. La palabra PIEDRA angular, verso 4, la palabra CLAVIJA, la palabra ARCO de guerra, la palabra APREMIADOR y saltaremos dos o tres que también están muy interesantes para llegar a: Los haré volver.

Vamos a empezar con la palabra APREMIADOR. Apremiador significa Dictador, pero no está hablando de un dictador de una manera negativa, sino positiva. Es decir: dictador en el mundo del espíritu; gente que decreta en el mundo del espíritu y los demonios tiemblan.

Esto implica que de esta transición van a renacer apremiadores, gente dictadora, con decretos gubernamentales en el mundo del espíritu. Dominio sobre la esfera. No habrá mercadería con principados ni nada que se parezca. No van a sobrevivir simplemente por la mercadería de la unción sino que son gente que decreta y las palabras que decreta tienen gobierno y funcionan, aún cuando la gente no las recibe.

Cambian y afectan cosas en el mundo del espíritu y lo juzgan a usted cada vez que se levanta contra ellas. Destruye todo lo que no es Dios. Son dictadores espirituales; una generación de gente que tiene gobierno en el mundo del espíritu. Que decreta, que a Satanás le da dolor de cabeza cada vez que se levantan por la mañana. Hay gente que cuando se levanta, el diablo no se asusta.

Gobierno. Un poder de rompimiento total. Gente que ha aprendido a activar su vida y a orar relativamente con la necesidad del día y tiene ese gobierno donde los espíritus doblegan sus rodillas ante las palabras. Una cosa es ser un hombre de oración, y otra cosa es orar con entendimiento. Cinco minutos de entendimiento hacen más que toda una vigilia sin entendimiento. No estoy en contra de la vigilia, siga vigilando; sólo actualice su oración en la vigilia.

La segunda frase que quiero ver es ARCO DE GUERRA. Dice que de esta transición va haber gente que va a ser como el arco de guerra. El potencial mayor de un arco de guerra está en su flexibilidad. Mientras más flexible el arco, más poderoso el flechazo. Son gente flexible, no se cristaliza en un campamento ni en una persuasión doctrinal. No son idólatras de sus propias ideas.

El poder del arco está en la habilidad de ser flexible. A mí me gusta verlo como un muñeco de esos de aire, pero que tienen arena abajo. Que si usted le pega y se va hasta el suelo pero se levanta con más fuerza de la que usted le dio al caer. Flexibilidad también tiene que ver con levantarse con mayor potencia después de una caída. Gente inamovible en el mundo del espíritu.

(Salmo 118: 22)= La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. (¿Cuántos oyeron esto, antes? Aquí, en Zacarías, dice que de la generación que va a entrar, vendrá la piedra del ángulo. Sabemos que la piedra del ángulo se refiere, primeramente, al Rey de Reyes, Señor de Señores, Cristo Jesús. Hay un principio en este texto. Dice que es la piedra que rechazaron los edificadores. Edificar tiene que ver con gobiernos y apóstoles. Ahora escuche: los apóstoles, o los que llenaban la posición correcta para apóstoles, indiferente a títulos, eran los edificadores, no de cosas naturales, sino de la iglesia. Y quienes rechazaron a Cristo fueron los fariseos. Es decir que los edificadores rechazaron a Cristo y aquello que Dios trajo y que fue rechazado, se convirtió en fundamento. Es un principio, no una historia.)

Cuando Dios trae una verdad rechazada por los edificadores, la convierte en fundamento. Cuando Dios trajo lenguas, fue rechazada por los edificadores; hoy es fundamento de su creencia. Es decir que la gente rechazada, se van a convertir en fundamento de la iglesia. Aquello que se rechaza se convierte en fundamento para hacer algo nuevo. Los edificadores rechazan el material que Dios envía. Entonces Dios visita directamente el rebaño, él mismo toma ese material y lo hace fundamento.

Las lenguas fueron rechazadas. “No queremos esa piedra, – dijeron -; no nos gusta esa piedra de revelación; no me gustan las lenguas, no es para hoy”. Hay gente que está en lugares donde no se permite hablar en lenguas y habla en lenguas en su casa. Dios no respeta muros de división.

Cuando vino Martín Lucero, vino otra piedra que fue rechazada: el justo vive por fe. A nadie le gustó esa roca. Pero Dios tomó también esa piedra y la hizo angular, la hizo fundamento. Mire Isaías 28:

(Isaías 28: 16)= Por tanto, Jehová el Señor dice así: he aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

En contra de lo que nuestra traducción nos podría dejar interpretar, la palabra APRESURE, aquí, no se traduce como sinónimo de APURE, sino como AVERGONZARE. En síntesis, lo que agrega la conclusión de este verso es lo ya leído en otros textos. El que creyere en él, no será avergonzado. Sí; sacado de la vida de Cristo, parecería ser que encaja, pero faltan testigos. Bueno, vamos a ver si Pedro tuvo un algo de revelación en el asunto.

(1 Pedro 2: 6)= Por lo cual también contiene la escritura: he aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; (Está hablando de Cristo, ¿Verdad?) y el que creyere en él, no será avergonzado. (Acá está la traducción fiel de lo dicho en el Antiguo Testamento)

(7) Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; (Sólo para el que crea) pero para los que no creen, (Tanto de afuera como de adentro de los templos) la piedra que los edificadores desecharon, (Los edificadores son: los labradores de la iglesia, los que están edificando el cuerpo de Cristo, los que fueron dados para perfeccionar a los santos) ha venido a ser la cabeza del ángulo; (8) y: piedras de tropiezo, y roca hace caer (Los que no creen se golpean cuando tropiezan y se caen con la Palabra. Y ahí ya no es Cristo, sino la verdad que Cristo introduce. Que se está introduciendo poco a poco, a través de verdades. La verdad siempre está presente, pero la revelación es pro-gre-si-va, hasta que lleguemos a la estatura del varón perfecto. Y cada vez que él toma una verdad de su persona y nos la da, y se rechaza, está usted rechazando el fundamento de Cristo.) porque tropiezan en la palabra siendo desobedientes.

Ser rechazados cuando se tiene convicción de llamado es tan impactante que muchos han regresado, otros se han rebelado y han fundado iglesias propias, donde hoy dan más de lo mismo que las otras, o sencillamente han dejado de lado el llamado y se han sujetado a las viejas y tradicionales estructuras. A un verdadero llamado de Dios, toma entre quince y veinte años madurarlo.

Hay profetas que se están levantando, fuera de toda nominación o designación de hombre, sazonados por Dios. Hay apóstoles sazonados, pastores sazonados, evangelistas sazonados, maestros sazonados. ¿Cuántos entienden lo que estoy diciendo?

El principio que rige es que usted reciba la palabra destinada a este tiempo a través del vaso que Dios escoja. Para tener la continuidad necesaria. Si la rechaza, la piedra será su tropezadero; la palabra misma le hará una zancadilla.

Cuando pedro le dijo: tú eres Cristo, el hijo del Dios viviente, él dijo: sobre esta roca Pedro; sobre este principio Pedro, yo voy a edificar mi iglesia. Mi iglesia se edifica por revelación, no por información.

Esto no te lo reveló carne y sangre. Esto no te vino, Pedro, por los cinco sentidos. Esto no te llegó, Pedro, por facultades mentales ni por enseñanza de hombre. Esto no le llega, hermano, por Institutos, Seminarios, Universidades, Doctorados en Teología o Master en Divinidades. Lo que tú, Pedro, acabas de recibir, te vino por dotación divina y de esa manera yo voy a edificar (Que es construir, no bendecir) mi iglesia: revelándole mi propósito a través de vasos útiles en obediencia, santidad, consagración y servicio.

Así que, sólo teniendo ministerios de esta naturaleza es que podríamos levantar esta estructura pensante, donde estamos flexibles y aceptamos la roca que es la piedra angular. Estamos hablando de cómo responder cuando Dios visita la iglesia. Estamos viendo cómo podemos administrar el reino con los recursos que Dios nos da.

Ejemplo: Salomón fue visitado porque era sabio, no ignorante. La reina le trajo regalos porque era sabio, no obsecuente o permisivo. ¿A cuántos le gustaría ser visitado por las naciones por ser sabios y no cómplices? ¡No es una ilusión descabellada! Isaías lo dice: vendrán a tu luz. Esta palabra, Luz, es SABIDURÍA, es revelación, no es una lamparilla.

Dios va a edificar una generación con sabiduría, penetrando eso en la mente de los oyentes  en estos tiempos. Así que, tenemos que ser sabios para que las riquezas del impío vengan a nosotros. Nadie visita a gente que se pasa la vida esperando “a ver cuál será la voluntad de Dios”. No es eso lo que trae gloria a Dios. La Biblia dice que traigamos mucho fruto para glorificar a Dios.

Es más: las ramas que producen, deben ser podadas para que produzcan más. Es un principio que se da de narices con ese permanente querer estar bien de nosotros, los creyentes; como si algún soldado hubiera ido, alguna vez, a una batalla a pasarlo bien.

La otra palabrita que queremos ver es la palabra CLAVIJA; esa está truncada. La clavija era un palo, una estaca, que se ponía en las tiendas personales (De Moisés, de Abraham) Pero no era un palo que sujetaba las tiendas. Era un palo que estaba dentro de las tiendas y servía para que la gente le colocara encima todas sus cosas cuando llegaba de visita. Algo así como un perchero.

Para entender mejor esto tendremos que verlo a la luz de Isaías 22. Allí, en el verso 15, nos encontramos con que Sebna es reemplazado por Eliaquím. Sebna es una persona que estaba como mayordomo en la casa de Dios, junto con otros individuos. Es decir que habla, nuevamente, de la transición gubernamental de la iglesia para el siglo XXI. Isaías le profetiza y le dice: comienzo a leer en el verso 15:

(Isaías 22: 15)= Jehová de los ejércitos dice así: ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile: (16) ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?

(17) He aquí que Jehová te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro.

(18) Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá morarás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor.

(19) Y te arrojaré de tu lugar, (De tu posición) y de tu puesto te empujaré.

(20) En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquím, hijo de Hilcías,

Aquí vemos la institución del ministerio-Eliaquím. Vemos en el verso 15 y 16 que el ministerio Sebna, que quiero seguir comparando con la mentalidad hortaliza, con la casa de Acab, aquí lo vemos confirmado en distintos porciones bíblicas, para dar dos o tres testimonios más a la transición que estamos describiendo.

Dice: ¿Qué tienes tú aquí o quién tienes aquí que labraste un sepulcro? Sepulcro habla de un lugar para permanencia propia. Sigue: Como el que en lugar alto labra su sepultura, o es que esculpe una morada para sí mismo? Habla de ministerios que ministran para protección personal; cobertura egoísta, la propia permanencia. Ahí se quedan estancados y ahí mueren. Esto es para mí, un monumento propio, confianza en sí mismo, orgullo fariseo: gente que invierten a su propio futuro. La mentalidad hortaliza: grandes o pequeños. Dentro de concilios o fuera de concilios. Hay gente que puede hacer algo grande y nunca participa más que en lo de ellos.

Dicen los versos 17 y 18: te voy a arrojar de tu posición en el espíritu; te voy a arrojar de tu lugar. En aquel día, los días postreros, viene un ministerio llamado Eliaquím. Eliaquím significa “Dios instituye” o “Dios edifica”. Es decir que va a haber una sustitución para aquellos colocados por hombres hacia aquellos colocados por Dios. Sebna, significa “instituir a sí mismo”. Habla del método por el cual llegaron al ministerio. Esto determina que: cuando llegan colocados por hombres, labran sepulturas para sí mismos. Permanencia eterna, pero muertos desde que empiezan. Pero cuando son colocados por Dios no labran sepulturas; ponen clavijas. Explícate el verso 21, mire:

(20) En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquím, hijo de Hilcías, (21) y lo vestiré de tus vestiduras (De tu unción) y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; (La zona geográfica espiritual que le de a usted. Le voy a dar el gobierno que tenía el que fue colocado por hombres, al que fue colocado por Dios. Y como Eliseo vino a sustituir el lugar de Elías; y no estoy hablando de lugares físicos, estoy hablando de jurisdicciones, de perímetros de influencia.)

Dice: voy a darle a los siervos de Eliaquím la autoridad gubernamental que poseía otro ministerio: el verso 21 lo describe. Lo vestiré, y será padre a Jerusalén. (Caracterizado por espíritu paterno. Todo lo contrario a edificar sepulturas)

(22) Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.

La llave: esto habla de unción gubernamental. Pone la llave sobre la iglesia, cree en la unción corporal; no lo hace todo él mismo.

(23) Y lo hincaré como clavo en lugar firme; (Ahí está la clavija. Es decir: ministerios establecidos, firmes, fundamentados. Poder de establecimiento. Es decir: tienen fundamento apostólico profético.)

(24) Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, (Estos ministros serán clavijas; sobre ellos va a descansar toda la unción y las unciones menores. Respaldo para otros ministerios menores; unción generacional. No va a ser algo de una sola generación, los hijos se engancharán sobre él. Los hijos, los nietos y todos los vasos menores. Cualquier tipo de unción verídica de Dios puede confiar en un respaldo Eliaquím, y no pensar que va a ser tragado y olvidado. Todo lo que sea menor venga, que será desarrollado. Dios no quiere ministros que se inmortalicen; quiere ministros que sepan, puedan y quieran derivar, legar y testar con verdadero espíritu paterno.

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La Sombra de Sardis

Sardis es una de las siete iglesias a las cuales se les escribe para puntualizarle hechos que tienen que ver con lo que Dios pretende de cada una. Y no es casual que sean siete. Siete es el número de lo completo, de lo ideal, el número divino, número de Dios. Y su significado, – ya lo hemos visto en aquello de perdonar setenta veces siete -, no habla de numerología precisamente, sino del ideal, de lo completo. Siete, es algo así como “Todo lo que sea necesario”. A estas pinturas eclesiásticas, entonces, deberá vérselas en el contexto de lo que realmente implican. No como la historia de UNA iglesia determinada, como muchos han querido estudiarlo, sino como símbolo y tipología de toda la Iglesia global, única y verdadera que Dios ve desde su sitial. En Sardis, aquí, entonces, usted podrá encontrar lo que quizás esté viendo en muchas contemporáneas, y el mensaje que a ella se le da, deberá servir para reacomodar, reformar y cambiar lo que sea necesario de la actual.

(Apocalipsis 3: 1-6)= Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: el que tiene los siete Espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti.

Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.

El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi padre, y delante de sus ángeles.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

En sus cartas a otras iglesias, en este mismo libro del Apocalipsis, el Señor siempre empieza con palabras de aprobación y luego da a conocer sus quejas. Con Sardis, la cosa se invierte y, es obvio, cuesta hallar algo para aprobar.

Les dice que habla El que tiene los Siete Espíritus de Dios y las siete estrellas. Esto habla de dos plenitudes notorias en la persona de Jesucristo: la del poder y la de la sabiduría. Él pone a disposición de la iglesia, que siempre está incompleta, estas dos facultades divinas.

Su queja es sorprendente y terrible. Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives y estás muerto. Note que en las otras cartas, este Yo conozco, está lleno de ternura y consolación, pero aquí es casi una clarinetada de terror.

LA iglesia de Sardis no carecía de obras. En realidad, tenía tantas que merecía, – aparentemente -, tener nombre de que vive. Sus organizaciones deben haber sido correctas y completas, y sus leyes eclesiásticas regularmente observadas. Se reunían para la adoración, sistemáticamente, el primer día de cada semana; contribuían efectivamente para las necesidades de la obra. El Tienes obras de que vives, significa que no falta nada en la manifestación externa.

Sin embargo, Cristo agrega: Y estás muerto. Es evidente que Él no encuentra nada en esta iglesia que satisfaga su corazón. Para Él, los andamios no tienen valor si la construcción del edificio no progresa. La blancura inmaculada y aséptica de la sepultura no lo atrae, si adentro no hay más que huesos muertos. Él busca siempre lo interior, y lo exterior siempre y cuando exprese lo interior, no por sí mismo, por la belleza, corrección u orden de su aspecto.

El partimiento del pan no tiene valor salvo cuando existe una nutrición espiritual de Él mismo. La adoración no tiene valor salvo que a través de lo externo, el alma, entre verdaderamente en comunión con Él. Es que las dádivas no son aceptables cuando son motivadas sólo por el deber. Tienen que estar motivadas por la adoración real o no significan nada más que una expresión externa.

Estas muerto. Todas nuestras congregaciones, hoy día, adornan sus plataformas con flores o plantas. La diferencia, es: ¿Son verdaderas como los hermosos jardines edénicos de Dios o son de material plástico? Entienda por favor y no se espante: no es una censura o una crítica a las flores de plástico, es algo mucho más profundo si puede verlo…

La forma varonil también podría estar, y las vestimentas con las cuales las formas se visten, podrían ser esplendorosas, y todo su oropel hablar de realeza, pero sin embargo, el cuerpo permanecer aborrecible para Cristo, porque el ojo no tiene brillo, los brazos carecen de fuerza, el corazón no late, la muerte reina y la corrupción está en su apogeo.

Esto parece difícil de entender, pero la explicación la encontramos en las palabras que luego pronuncia el Señor. Porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Es decir: prometía mucho, pero no había resultados. Me pregunto: ¿No habría oración? ¿No habría cánticos? ¿No habría ofrendas? Estoy convencido que orar, se oraba, regular y sistemáticamente; que la música debe haber sido del mejor nivel y las ofrendas puntuales y acordes a la magnitud congregacional. Sólo que había un problema: Nada de esto llegaba al Lugar Santo.

Muchas comisiones, muchas reuniones, mucha charla, diálogo y consenso para hacer muchas cosas. Pero nada terminado, nada consumado; toda formalidad externa, ceremonia, organización. Sin embargo, la que seguía remando y progresando, era la muerte.

Si el himno es simplemente una expresión musical de sentido placentero, no hay adoración en él. Pero si con ese himno nuestros espíritus se remontan al Lugar Santísimo, entonces ese canto es consumado delante de Dios. Y lo mismo con la oración y la ofrenda. No importan cuán lindas palabras o cuán grande suma de dinero esté presente en lo externo. Lo que importa es que la intención del corazón las acompaña.

En la iglesia de Sardis había planes, proyectos, programas, pero nada consumado delante de Dios, no había crecimiento hacia la semejanza de Cristo, no se ampliaba la iglesia a través de la propagación de la vida en Cristo, no había compasión por las almas, no había comunión con los sufrimientos de Cristo. Había muchas cosas cumplidas delante de los hombres; realmente la iglesia había llegado al punto en que vivía más bien delante de los hombres que delante de Dios, estando probablemente más ansiosa de su reputación en Sardis que por su reputación en el cielo; deseando más la buena opinión de las iglesias vecinas, que la aprobación de la cabeza de la iglesia. Tienes nombre, todo lo que satisface el anhelo de reputación, Y estás muerto, nada que pueda alegrar el corazón de Dios.

Afirma las cosas que aún quedan, dice. Ahora, si la iglesia está muerta, ¿Qué cosas quedaban? Las cosas no consumadas, las mismas formas y ceremonias que habían dado a la iglesia el nombre de que vivía. Cristo no sugirió que ellos dejaran a un lado las cosas externas, sino que las consumaran. No debían dejar de reunirse para la adoración, pero debían adorar. Debían continuar enviando su ayuda, y darle sus dádivas, pero éstas debían ser la expresión de su devoción al Señor, y no el precio que pagaban para obtener la buena opinión de los demás. Las formas no eran malas. Sí necesitaban estar llenas de poder. Los huesos secos eran necesarios, pero necesitaban ser vestidos de carne, y ser animados desde adentro con vida. LA organización no tiene que ser descuidada, pero debe actuar en el poder de una fuerza vital.

No hay, creo, otra interpretación de esta expresión: Las cosas que aún quedan. Él no puede referirse a la débil vida que necesitaba revivir, pues dice claramente: Estás muerto. Esta parte del mensaje no es para los pocos en Sardis, porque para ellos, – ya lo vamos a ver -, tiene una palabra especial. Con muchísima ternura y gracia Él reconoce los símbolos externos, las cosas no consumadas, las mismas formas y ceremonias que han sido terrenales, y dice: Refuérzalos, corrobóralos, llénalos hasta la plenitud. No te satisfagas más con cosas externas.

Es imperioso saber que Cristo no está en contra de los ritos, las formas o las ceremonias. Es más: le interesan hasta un punto: que sean el auténtico reflejo de lo que se vive y se siente, no meras expresiones tradicionales o costumbristas. Él permite todo esto siempre y cuando sean la expresión de las verdades profundas de la vida, pero las odia cuando llegan a ser la mortaja que envuelve la muerte.

Ningún hombre puede vivir mucho tiempo sobre la base de rituales. Cuántas veces la iglesia ha tenido pruebas de ello. De pronto vemos un bosque formado por fuertes y magníficos árboles. Entre ellos, hay uno que por su aspecto, su altura, su fronda y su imponencia, sobresale. Es el rey del bosque, el que se destaca, el que a nadie que pase a su lado puede ignorar, el que buscan todos para cobijarse o para buscar frutos. Pero un día viene una tormenta. Cuando pasa, la sorpresa: el bosque está intacto, como si nada hubiera ocurrido, pero ese, el mejor, el más grande y hermoso, el más bello, fuerte y espectacular, está allí, caído, desguazado, destruido.

¿Cómo puede ser? Viéndolo de cerca lo sabemos. Ese tronco majestuoso, sólido, imponente, por dentro está podrido. Sufrió un proceso interno, gradual, paulatino e inexorable que desde afuera no se veía. Sólo necesitaba una tormenta para caer. Cuando la tormenta llega, el árbol cae. Así también con la iglesia. Cuando las fuerzas internas de la vida han menguado, hasta llegar a convertirse en una organización convencional, está pronta a morir, a perecer. A los ojos de Cristo ya está muerta, pero Aun tiene nombre de que vive.

Como un incentivo a la obediencia, el Señor pronuncia una amonestación solemne. Si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Cuando las cosas sagradas pierden poder, las cosas preciosas pierden su bendición. Cuando muere la fe, la esperanza desaparece.

Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama… Qué anuncio terrible, no? Pero escuche, porque el profeta sigue: Más a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis y saltaréis como becerros de la manada. ¡Qué contraste! De un lado un día de fuego y destrucción. Del otro lado el sol levantándose con salud eterna en su luz. ¿Será que son dos distintos advenimientos? No. La distinción es creada por la condición de las personas en la aurora de ese día.

La clave está, – en este caso -, en el sol. El sol tiene dos efectos. Quema la tierra reseca hasta tornarla en una brasa. Una planta, en esa tierra, sin agua, se muere irremediablemente por el efecto del calor; pero si un árbol es plantado junto a arroyos de agua, cuyas raíces descienden hasta asirse de las fuentes de la vida, el sol será un mensajero de salud, de crecimiento y de progreso.

Y así es con respecto al anuncio de la segunda venida. Y la actitud de la iglesia hacia esa doctrina es siempre una revelación de la condición espiritual de la iglesia; y la actitud de cada alma frente al retorno del Señor es siempre una revelación de la condición del alma ante Dios. Si tengo nombre de que vivo pero estoy muerto, el anuncio Yo vendré, traerá un pensamiento de terror. Pero si tengo vida, amor y lealtad, la promesa de su venida es la promesa de la aurora.

Esta es una prueba escudriñadora de nuestra condición personal. Si cuando oímos hablar de la venida del señor Jesús es como una música para nuestras almas, entonces nuestra obra es perfecta delante de Dios. De lo contrario, si la mención de la posibilidad de su venida crea en nosotros el deseo de postergar esa llegada, es porque nuestra relación hacia Él es más aparente que vital.

Este anuncio de su venida da fuerza a la palabra: Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Si la iglesia oye su amonestación, y se arrepiente, y vigila, y corrobora las cosas que aún quedan, la promesa de su venida no traerá terror, sino que será un verdadero evangelio de esperanza. Pero si la iglesia mora en el formalismo, teniendo un nombre, pero faltándole vida, entonces la declaración de que Él vendrá sólo producirá temor.

El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mí Padre, y delante de sus ángeles. El hombre que vence es aquel que recuerda y se arrepiente. A esos Él les promete el atavío final: Será vestido de vestiduras blancas, y cuando finalmente se pase lista, su nombre figurará. Usted puede discutir todo lo que quiera con relación a si la salvación se pierde o no se pierde, (Hay divisiones denominacionales por estas diferencias doctrinales) pero aquí hay una cosa visible: Hay un libro de la vida, en los cielos, donde su nombre está inscripto, pero por alguna causa, Dios podría llegar borrarlo. Encaje esto en su doctrina como mejor le guste, yo sólo leo la Biblia.

Y no borraré su nombre del libro de la vida y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. El atavío en vestimenta blanca simboliza, no la pureza de Cristo, sino la manifestación de las obras de los santos, obras purificadas por Cristo y reveladas en la luz de la casa del Padre; y el nombre de los tales, será confesado por Cristo en presencia de su Padre y de los ángeles.

Después tenemos también la tierna aprobación casi en un paréntesis, no pronunciada para toda la iglesia como descripción de ella, sino para los que no han pasado bajo la condenación. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. En medio del formalismo de los muchos, había unos pocos quienes vivían y sus obras eran perfectas delante de Dios, quienes no mancharon sus ropas, y a estos el Señor les dice: Andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignos. En las Escrituras  el atavío de los santos siempre es expresión del servicio y carácter personal de los mismos. En la descripción hecha en el Apocalipsis de la multitud que estaba vestida de ropas blancas, dice que sus vestimentas blancas son la justicia de los santos; no la justicia de Dios, sino la justicia de los santos. Es decir que la fidelidad del carácter y del servicio pronto tendrán su manifestación externa.

El pensamiento sobresaliente de la iglesia de Sardis había sido el de popularidad, el de tener un nombre. Algunos de ellos habían ansiado en gran manera tener su aprobación y, refiriéndose a estos, les dice que un día serán manifestados en la gloria de su propia fidelidad. Aquello que ahora es visible al ojo de Cristo, llegará a ser hermoso para los demás.

Hay una terrible posibilidad que amenaza la vida de nuestras iglesias y la iglesia de Sardis es un ejemplo de la amonestación referente a ella. Es una posibilidad tan sutil e insidiosa que casi sin saberlo, la iglesia podría ser arrastrada al peligro. Es aquella de un convencionalismo muerto, y una fría corrección.

Allí puede haber florecientes finanzas, grandes números de asistentes a las reuniones, organizaciones variadas y siempre en aumento, correctas exposiciones de la verdad, y sin embargo la iglesia puede estar muerta. Puede tener nombre de que vive. Puede ser que siempre se hable de ella como una iglesia que vive. Las iglesias que la rodean pueden adularla, y podría aún engañarse a sí misma y sin embargo Cristo no puede hallar en ella algo de valor. Una declaración como esta, debería llevarnos a preguntar con toda seriedad, cuáles son las verdaderas señales de vida en las iglesias de Cristo Jesús. Si la presencia de vida no puede juzgarse por estas cosas, ¿Cómo podemos saber si la Iglesia está viva o muerta?

Las evidencias de vida son, al menos, cuatro: crecimiento, compasión, unción y emoción.

Habrá Crecimiento. La potencialidad de vida hace imposible el estancamiento. Crecimiento en las cualidades individuales de los miembros, y crecimiento en la membresía de la iglesia. No meramente por agregado de afuera, sino por crecimiento interno. Aquella iglesia que no ha engrosado su membresía por los alcances de la fuerza viva de su propia comunión, está en una triste condición. La membresía que crece solamente por los allegados accidentales o por las cartas de presentación, está en una terrible condición. Si no hay quienes nacen de nuevo por la obra de la iglesia, podemos asegurar que la iglesia está muerta. Lo digo con toda seriedad y sin reparos.

Yo tendría miedo de quedar como pastor o miembro de una congregación si por algún tiempo no se hubiera agregado nadie por la confesión de fe o la comunión de la Iglesia. En este asunto el pastor no es el único responsable. Puede agonizar ansiando el nacimiento de almas, pero si la iglesia no coopera y comparte con él, no habrá resultados. Pero donde todos los miembros actúan en el poder de una gran vida, entonces por medio de la Escuela Dominical, a través de las distintas actividades, a través de la vital influencia de cada miembro, la vida se propagará, y hombres y mujeres se unirán en comunión al confesar su fe. Cualquier otra cosa que pudiera tener la iglesia, si no crece por nuevos nacimientos, la iglesia está muerta, aún cuando tiene nombre de que vive. La vida siempre se propaga y en ningún lugar es tan real y poderosa esta verdad como en la esfera del cristianismo.

Otra señal de vida es La Compasión. El verdadero sentir de la iglesia es el de Cristo, y el sentir de Cristo es el del amor. Esa iglesia cuyo corazón no se compadece por los perdidos, está muerta. Aquella iglesia que trata de desechar su propia responsabilidad personal haciendo donaciones para enviar obreros a los bajos fondos que no desea tocar ella misma, está muerta. Tal responsabilidad nunca puede ser delegada. Una iglesia en la cual sólo se reúne una cierta clase o casta de personas cuyo único propósito es su propia conservación egoísta, es un libelo sobre el nombre de Cristo. Cada iglesia debería ser un asilo para los perdidos, un refugio para los quebrantados de corazón, un hogar de bienvenida para la ramera y el publicano.

En nombre de Dios saquemos las señales que nos identifican como iglesias de Cristo si para los tales no tenemos compasión; y no tenemos ninguna compasión si esta no es lo suficientemente fuerte como para vencer los prejuicios sentimentales, que son el resultado de meros accidentes de cuna.

Una jovencita de buena familia, muy fiel dentro de la iglesia y de gran cultura y educación, fue enviada en cierta ocasión por su pastor a visitar una villa de emergencia, donde en un marco de viviendas muy precarias proliferaba un gran dolor, sufrimiento, promiscuidad y,  – obviamente -, pecado. “- No puedo pastor, – dijo ella -, …soy muy sensible y me enfermaría si fuera a ese sitio –“ Dios tenga misericordia de estas vacías pretensiones.

¿Puede alguien ser más sensible que Jesús? ¿Puede alguien tener una cultura superior a la del Maestro de Nazaret? Me da vergüenza propia y ajena esa sensibilidad que demuestra, en realidad, ausencia de compasión. Será sólo en la medida en que nuestro orgullo y prejuicios se encuentran inundados por la fuerte correntada de su inmenso amor que llegaremos a estar preparados para allegarnos a ese depravado. Estamos muertos realmente si carecemos de compasión. Si el amor de Cristo está derramado en el corazón, y la iglesia está inundada por ese amor, hay un completo olvido de las cosas repugnantes. La cultura que rehusa aliviar no es otra que la cultura del paganismo.

Si hay amor, también habrá Unión. La desintegración es una señal de muerte. Si la Iglesia está llena de secciones y grupos, si hay contiendas y cismas, es por falta de vida. Cuando prevalece la casta, y existe la división dentro de los límites de la iglesia es una prueba infalible que la vida falta. En la plenitud de la vida divina, hay una apreciación constante de la unidad del Espíritu.

Además, donde hay vida, hay Emoción. Algunas veces se cree que el más alto nivel de la vida se ha alcanzado al estar más libre de la posibilidad de emoción, y sin embargo, cuán falsa es esta idea. Estoy vivo, y porque estoy vivo, lloro, canto, río, sufro. Son los muertos los que no tienen lágrimas, emociones. A la iglesia que no tiene lágrimas ni risas, Cristo no la puede usar. Reúno estas cosas porque estas cosas van juntas. No puede haber lágrimas sin risas. Cualquier hombre que puede apreciar el humor, es capaz de sentir el dolor. Y ninguna iglesia que no tiene gozo, tendrá compasión. La iglesia que vive, se estremece con la emoción, está llena de risas, llena de lágrimas, continuamente irrumpe en cánticos, y se aquieta en el silencio del dolor. La experiencia de cada miembro se vive dentro de la gran unión.

Si faltan estas cosas en la iglesia, en verdad está muerta. Las señales de vida son: Crecimiento, Compasión, Unión y Emoción. Faltando estas pueden haber muchas otras que dan a la iglesia el nombre de que vive entre los hombres, pero Cristo, moviéndose entre las lámparas, considera sin valor a las cosas externas, y ansía el crecimiento, la compasión, la unión y la emoción que comprueban la existencia de la vida.

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La Iglesia que Dios Quiere

En este trabajo quiero, a travÉs de un escudriÑar en las profundidades de las escrituras, traerle una visiÓn clara, concreta y precisa de lo que debe ser la iglesia segÚn la Óptica de Dios, que vale la pena aclararle, no siempre estÁ vinculada con la visión de algunos hombres que dicen representarle.

Él lo dejó escrito, lo puso en el libro como para que nosotros, usando la mente, la sagacidad y el hambre que por su Gracia nos fue dada para el conocimiento de la verdad, no nos equivoquemos y construyamos una imitación que se parece a la iglesia, tal vez, pero que no es La Iglesia.

Muchas veces le he dicho que la Biblia es un compendio de relatos literales que guardan principios espirituales que, con la unción del Espíritu Santo, está usted capacitado o capacitada para encontrar, leer, conocer, creer y poner por obra.

Porque si le pregunto si sabe lo que es el Candelero o Candelabro, inmediatamente y por poco que sepa, usted me va a contestar que es una especie de portalámparas o soporte sobre el cual se colocaba la lámpara para una mayor iluminación. A esa información, le agregará quizás que en las sinagogas modernas todavía figura, la imagen del Candelero, como un elemento de culto indispensable, sagrado y venerado.

Pero si vemos a la Biblia como lo que es, un verdadero arsenal, depósito de principios espirituales encerrados, escondidos en relatos históricos y literales, allí vamos a tomar contacto con la tipología de Dios, con la simbología que parece inundar todo el ámbito de la Escritura, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, donde la parábola de Jesús forma parte activa de su mensaje.

Y en este concepto, es donde nos vamos a encontrar con algo muy distinto a ese artefacto nacido hace tantos años y que todavía, si visitamos una sinagoga judía, podemos ver materializado tal cual se le ordenara hacerlo al pueblo de Israel. Y no es mera interpretación de hombres místicos, es revelación de Dios a través de su propia Palabra.

(Apocalipsis 1: 10)= Yo estaba en el espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

(Verso 12)= Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Antes de continuar, quiero mostrarle dos cosas para que tenga en cuenta: leyendo las cartas a esas siete iglesias, es indudable que con alguna de ellas va a comparar o identificar la suya; con sus pro y sus contras; con lo que tienen para aplaudir y con lo que tienen para censurar. Esto nos muestra que esas siete, (Número perfecto, número de lo completo) iglesias, son un prototipo, un modelo de la iglesia global, corporal, entera. En suma: la UNICA iglesia que Dios ve desde su sitial.

Lo segundo es para que usted tome nota, porque después va a encontrarle significado transparente y visible. El verso 13 dice que a ese semejante al Hijo del Hombre, (Que es Cristo), Juan lo ve EN MEDIO (No en EL medio o en el centro), de esos siete candeleros.

(Verso 16)= Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

¿Qué tenemos hasta aquí? Siete candeleros, siete estrellas y una espada aguda saliendo de su boca. Esta espada, ya lo sabemos, es su Palabra, elemento básico donde se fundamenta la razón de ser del evangelio. Por encima de todo lo demás; DE TODO. La Biblia lo dice no menos de cien veces. Pero… ¿Y las siete estrellas? ¿Y los siete candeleros? La misma Palabra va a darle a usted la respuesta.

(Verso 20)= El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, (Le recuerdo aquí que DIESTRA, significa autoridad y poder); y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias. (Esto le está hablando de la cobertura, de la potestad que está sobre la iglesia. Entender que se refiere al pastor de una congregación local, no sólo es reducir la Majestad de Dios a una congregación de barrio, sino también proyectar fuera del modelo bíblico de la iglesia primitiva a uno de los cinco ministerios sobre la cual fue edificada por Gracia de Dios y no por mérito de hombre) y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.

Es decir que, si el Candelero, según el Señor, es tipología concreta y visible de la iglesia, lo que debemos hacer, entonces, es bucear, investigar, escudriñar al Candelero y allí tendremos la visión clara, la revelación perfecta, de qué es lo que en verdad Dios quiere que su iglesia sea. Para eso, lo primero que vamos a revisar es la construcción del Candelero.

(Éxodo 25: 31)= Harás además un candelero de oro puro; (No dice oro; dice oro puro. El oro es el símbolo de lo inalterable, de lo eterno, pero para que sea puro, tiene que ser refinado y para que sea refinado, tiene que ser purificado pasando por un horno de altísima temperatura. Por lo tanto, el primer punto de lo que Dios quiere sea su iglesia, lo podremos resumir así: Pura, Inalterable y Resistente al Horno de la Prueba.) labrado a martillo se hará el candelero; (Hacer algo a martillo habla de trabajo personal, creativo y artesanal. Los golpes son necesarios. Punto segundo: La Iglesia no es producto de moldes ni de fabricación en serie; es Artesanía de Dios) su pie, (Es decir, su base, su fundamento), su caña, (La caña es el armazón. Es decir: habla de la estructura orgánica) sus copas, (Copa es el recipiente para el alimento: vino, (Revelación), agua, (Vida), sus manzanas, (Esto es, el fruto) y sus flores, (Es la vista externa, el adorno, lo que se muestra, el testimonio global) serán de lo mismo. (Resumiendo: este último “serán de lo mismo”, implica algo que está construido del mismo material, con la misma esencia, en unidad aleatoria y funcional. Lo que le dice, entonces, es que la iglesia deberá tener unidad entre su creación, sus bases, su estructura, su alimento, su fruto y su testimonio.

(32) Y saldrán seis brazos de sus lados; (Seis es el número de hombre y el brazo es el elemento ejecutor) tres brazos del candelero a un lado, y tres brazos al otro lado. (Esto habla de reparto equitativo de trabajo que, naturalmente, deberá ser ejecutado por hombres. Dios es Espíritu y un espíritu, sea bueno o malo, de Dios o del maligno, siempre necesita un cuerpo para manifestarse.

(33) Tres copas en forma de flor de almendro en un brazo (El almendro simboliza al espíritu pionero, ya que era un árbol temprano, que anticipaba a todos los demás), una manzana y una flor; así en los seis brazos que salen del candelero.

Aquí nos encontramos con el tercer punto identificatorio de la iglesia que Dios quiere hoy: Deberá ejecutar el plan de Dios con un espíritu pionero y con las tareas repartidas conforme Efesios 4:11. Basta de iglesias “partido de fútbol”, donde veintidós transpiran la camiseta hasta el agotamiento y sesenta mil se sientan cómodamente a observar, celebrar de vez en cuando y criticar la mayoría de las veces. Reparto, aquí, equivale a cinco ministerios, en los cuales se fundamentó la iglesia primitiva y en los cuales deberá volver a recalar, desestimando el invento humano de un solo ministerio liderando a los demás.

(Verso 36)= Sus manzanas y sus brazos serán de una pieza, todo ello una pieza labrada a martillo.

Este es el cuarto factor a tener muy en cuenta en el siglo veintiuno: La Iglesia será compacta, sin remaches, parches o trozos pegados: de un solo bloque, inalterable. La Iglesia del Señor no puede ni debe, como cuerpo de Cristo en la tierra o como institución altamente representativa, elaborar sus conceptos en base a triquiñuelas o chicanas que se usan mucho en la política, pero que a ella le están vedadas simplemente porque tienen que ver con el Dios Todopoderoso que no admite dobles mensajes ni discursos.

(37) Y les harás siete lamparillas, las cuales encenderás para que alumbren hacia delante.

Quinto aspecto: La Iglesia será una lámpara que siempre alumbrará hacia delante. Hay congregaciones locales o incluso denominacionales, que se han enamorado tanto de su historia interna, de aquellos románticos misioneros extranjeros, de aquellos primeros hombres y mujeres, que intentan crecer y prosperar, (Cosa que no han conseguido durante setenta u ochenta años), alumbrando hacia atrás, hacia un pasado que, según sus expresiones, “sí que era bueno”, aunque no puedan mostrar un solo fruto concreto que lo confirme.

(Verso 40)= Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.

El Monte, en la Biblia, siempre es el lugar del encuentro, el lugar en donde se cumplimenta la comunicación fluida entre el Dios y el hombre. El Monte es, en suma, el lugar de la revelación y la manifestación divina, dos palabras que en muchas – demasiadas – congregaciones, prácticamente resultan desconocidas. Palabras estas que son confirmadas por la siguiente escritura.

(Éxodo 31: 8)= La mesa y sus utensilios, el candelero limpio y todo sus utensilios, el altar del incienso.

El sexto punto parece una verdad de perogrullo, ya que salta a la vista que jamás podría llegar a ser de otro modo. Sin embargo habrá que recordarlo una vez más, como para que a nadie le pase desapercibido: Dios quiere una Iglesia limpia.

(Éxodo 39: 37)= El candelero puro, sus lamparillas que debían mantenerse en orden, y todos sus utensilios, el aceite para el alumbrado;

Este texto nos lleva inexorablemente al séptimo proceso, a la séptima estación: Una Iglesia pura, que tenga orden y que opere a través de la unción. La pureza de la Iglesia deberá ser el testimonio vivo y visible que ella le brindará a un mundo atribulado por los engaños, las falsedades y las hipocresías. El orden del cual se habla no es de ninguna manera solemnizadas ni acartonamientos religiosos; el orden tiene que ver con el respeto y el seguimiento a ultranza de la voluntad de Dios al respecto, una cuestión que habrá de manifestarse, precisamente, a través de la unción de su Santo Espíritu, al que de ninguna manera se le podrá pedir – y mucho menos exigir – que haga alas cosas como les gusta a los hombres de las diferentes posiciones doctrinales denominacionales, sino con la Soberanía propia del Rey de Reyes y Señor de Señores.

(1 Reyes 7: 49)= cinco candeleros de oro purísimo a la mano derecha, y otros cinco a la izquierda, frente al lugar santísimo; con las flores, las lámparas y tenazas de oro.

Dice que tendrá que estar frente al Lugar Santísimo, (Esto es: la Presencia de Dios) y en estricta y compacta formación, sin que nada ni nadie sobresalga. Este es el octavo punto que es, quizás, el que más se descompagina con lo que actualmente se ve en casi todas las latitudes, donde cada congregación, cada ministerio, se solventa, se basa y fundamenta en una o más figuras de “prestigio” que parecerían ser los “iluminados” tras los cuales deberíamos encolumnarnos todos los que vamos simplemente a sentarnos en un banco autorizados para decir “amén” de vez en cuando. Una Iglesia sin figuras ni fisuras, operando siempre en la presencia de Dios.

(1 Crónicas 28: 15)= Oro en peso para los candeleros de oro, y para sus lámparas; en peso el oro para el candelero y sus lámparas; y para los candeleros de plata, plata en peso para cada candelero y sus lámparas, conforme al servicio de cada candelero.

Preste debida atención porque aquí aparecen candeleros de plata. Quiero recordarle que la plata se utilizaba, – entre otros usos menores -, esencialmente como dinero. Y el dinero, era el máximo símbolo de la prosperidad de un reino, de una familia, de una casa, de un hombre. Pero atención y cuidado: eso estaba condicionado siempre al servicio que el candelero brindara.

Esto nos lleva directamente al punto noveno: Dios quiere una iglesia próspera, siempre y cuando haga lo que Dios quiere que haga. Aquí, precisamente, quizás pueda encontrarse la razón por la cual muchas congregaciones locales no logran despegar económicamente y enfrentan, día tras día, enormes dificultades materiales que parecerían contradecir todas estas promesas de Dios. La pregunta, entonces, es: ¿Estarán cumpliendo con el propósito y la voluntad de Dios?

(2 Crónicas 13: 11)= Los cuales queman para Jehová los holocaustos cada mañana y cada tarde, y el incienso aromático; y ponen los panes sobre la mesa limpia, y el candelero de oro con sus lámparas para que ardan cada tarde; porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehová nuestro Dios, más vosotros le habéis dejado.

Dice que las lámparas del candelero tienen que arder cada tarde. La tarde es el lugar neutro entre el día y la noche. Es la zona de transición entre la historia y el futuro. Entre Egipto y Canaán; es el Jordán. Toda la Iglesia hoy está pasando junta, por un sitio espiritual en el que jamás había caminado antes. Nadie podrá arrogarse experiencia como para la conducción, si es que no ha sido levantado expresamente por el Señor para ello, ya que lo que hoy se vive en el ámbito espiritual, se vive por primera vez y todos en conjunto. Décimo factor: Una Iglesia capaz de ser luz durante la transición.

(Jeremías 52: 12)= Y en el mes quinto, a los diez días del mes, que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, que solía estar delante del rey de Babilonia.

(13) Y quemó la casa de Jehová, (Le recuerdo que “casa”, bíblicamente, siempre es Iglesia), y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y destruyó con fuego todo edificio grande.

Después, desde el verso 14 en adelante, da un detalle de todas las cosas que ese capitán, por orden de Nabucodonosor, rey de Babilonia, se llevó como botín de guerra y en cautividad a Babilonia, incluyendo, – lo vemos en el verso 19 -, al candelero. Es el momento donde la Iglesia es cautiva de Babilonia, que representa la iglesia falsa, la iglesia paralela, la que pareciendo extremadamente ser iglesia, no lo es. Y es lo que nos lleva al undécimo punto de este examen: Una Iglesia que sobreviva durante la cautividad de la iglesia paralela sin contaminarse. Un remanente.

(Zacarías 4: 2)= Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: he mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él.

Observe un detalle: dice que hay un depósito encima del candelabro. ¿Qué es ese depósito? Es el lugar en el espíritu donde Dios guarda toda su revelación para que, progresivamente, la Iglesia, el candelabro, baya alimentándose de él. La Biblia misma es un compendio literario de relatos e historias antiguas que encierran depósitos de principios espirituales escondidos que sólo podrán ser develados por la guía y la unción del Espíritu Santo.

(Versos 11 y 14)= Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda?

Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.

Los dos ungidos están delante del Señor, no primeros que EL. Delante, no adelante. Son aquellos a los que Cristo se refiere cuando dice: Donde hay dos o más de dos reunidos en mi nombre, allí estoy yo. Esta promesa no es, – como muchas veces se nos ha dicho -, para cualquier cosa que decida llamarse iglesia. Hay autodenominadas iglesias que aseguran públicamente reunirse en el nombre de Jesucristo, pero que su corazón no se alinea con lo que dicen. Es obvio que Dios no se encuentra allí por más que haya dos, tres, veinte o diez mil y tengan títulos, honores, doctorados o prestigios variados. Ese es código humano. Los códigos de Dios caminan por otros andariveles. Esta, precisamente, es la duodécima condición: LA Iglesia tendrá revelación divina a través de ungidos. ¿Y qué significa ungidos? Más adelante, si tiene paciencia, la misma palabra se lo va a revelar.

(Daniel 5: 5)= En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía.

Esto es sumamente simple, concreto y específico, y constituye el decimotercer concepto básico de la iglesia que Dios quiere: Una Iglesia atenta a lo que Dios escribe y decreta hoy.

Ahora, ya aterrizando en el Nuevo Testamento, vamos a repasar escrituras que conocemos muy bien, pero que vistas desde este ángulo, toman un cariz bastante diferente al que podamos haber aprendido o visto hasta hoy.

(Mateo 5: 14)= Vosotros, (Iglesia, hermanos, creyentes) sois la luz (Esto es: la Lámpara) del mundo; una ciudad (Habla de la Jerusalén celestial) asentada sobre un monte (Sión) no se puede esconder. (Esto significa que, quien tiene revelación, no la puede guardar para sí mismo. Recuerde a Adán. ¿Cuál fue la actitud que él tuvo ante la desobediencia? Esconderse. Y esconderse, siempre es sinónimo de desobediencia).

(15) Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, (Esto va por tantas congregaciones que se regocijan con lo que ocurre dentro de sus templos con puertas a la calle herméticamente cerradas) sino sobre el candelero (LA luz es para la Iglesia, no para su fama, para su prestigio personal o para la honra de su ministerio) y alumbra a todos los que están en casa. (Dice que a todos los que son casa, Iglesia, candelero. No incluye de ninguna manera a la cizaña, desde ya. Ellos siguen a oscuras.) Y esto nos lleva de pleno al decimocuarto punto: Una Iglesia capaz de darle luz a un mundo en tinieblas.

A propósito de esto, Lucas 8:16 agrega que esa luz, es no sólo para los que viven en la casa, esto es: La Membresía, sino para que pueda ser vista sin dudas por los que entran a esa casa. Pregúntese hermano: ¿Qué es lo que ven, hoy, aquellos que venciendo sus prejuicios, sus temores, sus desconfianzas y sus propios dogmas religiosos oficiales y tradicionales, se atreven a entrar un día en nuestras casas? Y cuidado, eh? No le estoy hablando de bella música, de algarabía festivalera, de orden respetuoso ni de mensaje excelente. Le estoy hablando de manifestación espiritual exenta de lo estético o expresivo, aunque de pronto si es voluntad de Dios, pueda incluirlo. ¿Verán esa luz que andan buscando o verán más de lo mismo que ya vieron afuera aunque con tinte y barniz religioso? La Iglesia es Cristo, y Cristo dijo: YO SOY LA LUZ. Nos queda simplemente una muy nítida: Reflejar a Cristo.

Ahora mucha atención: Porque hasta aquí, lo que hemos visto, es lo que Dios pretende de su Iglesia, pero nos está faltando algo que, en estos tiempos, es indispensable: ¿Qué dice Dios que hará si su Iglesia no obedece? La palabra la encontramos en una de las cartas a las siete iglesias de Asia, la de Efeso, pero es válida para la iglesia corporal, única y global.

(Apocalipsis 2: 5)= Recuerda, por tanto, de dónde has caído, (Le está recordando a usted de qué Gracia se ha venido abajo) y arrepiéntete, (Esta es la exhortación universal del evangelio. Para el mundo y para la Iglesia. Mensaje de Juan el Bautista y del propio Jesús) Y haz las primeras obras, (No obras de caridad o de beneficencia; obras de justicia y obediencia) pues si no, (Esto es: si no cumple, si no obedece, si no lo hace) vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieses arrepentido.

Decimoquinto concepto: Iglesia que no ejecuta el propósito de Dios tal como ÉL lo diseñó, es quitada.

La última: ¿Adónde está parado usted con relación a esa iglesia que Dios quiere levantar? Usted ujier, usted evangelista, usted intercesor, músico, diácono o pastor. ¿Adónde está? ¿Está orando, luchando en el espíritu y anhelando manifestar el reino o está oponiéndose porque lo nuevo deja de lado aquellas cosas viejas que tanto bien le hacían a su alma cuando tenía quince años?

(Apocalipsis 11: 1)= Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: levántate y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

(2) Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.

(3) Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

(4) Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.

(5) Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.

Primero le dice que la vara de Dios va a medir todo: templo, gente, líderes, etc. Y segundo, acá tiene los ungidos que no encontrábamos hoy. Son los profetas. Pero no los que pueden aparecer con predicciones futuras, sino los que traen palabra profética, palabra revelada, visión concreta y apoyada en las escrituras de lo que Dios le está pidiendo a su iglesia hoy y ahora y que no admite demoras, entretenimientos ni distracciones.

Sin embargo, lo más valioso y claro que se especifica, es que pobre de aquellos que intenten encararse con estos hombres o mujeres levantados por el Señor. Sencillamente, dice que morirán en el intento. Queda una sola pregunta que es la que vengo haciéndole desde el principio. ¿Usted qué?

(Romanos 11: 17)= Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tu, siendo olvido silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

(19)Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.

(20) Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

(21) Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.

(22) Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.

(23) Y aún ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.

(24) Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo. ¿Cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

Aquí llegamos, entonces, al decimosexto y último punto que se nos muestra con relación a la iglesia que Dios quiere: La Iglesia genuina va a estar integrada solamente por los que creen.

Esto quiere decir que en la iglesia del siglo veintiuno, se acabó la cizaña, el montón, la membresía, los números espectaculares y los registros de hombres. En esa iglesia sólo tendrán lugar los que forman el remanente, los verdaderos, el trigo. Y a estos los levantará el Señor en persona, ninguno de sus “espectaculares” representantes.

Voy a repetirle, para que no se le olvide, el modelo singular del Candelero, es decir: de la iglesia que Dios va a avalar en el siglo veintiuno. Es decir: La Iglesia que Dios quiere.

1)= Será pura, inalterable y sometida al horno de la purificación.

2(= No tendrá moldes ni fabricación en serie; será creación de Dios.

3)= Ejecutará el plan de Dios a través de hombres con autoridad divina.

4)= Será compacta, sin fisuras ni costuras; será uniforme, de un solo bloque.

5)= Su luz alumbrará lo que viene, no el pasado.

6)= Será limpia.

7)= Tendrá orden y resplandecerá por la unción.

8)= Será próspera si está en obediencia.

9)= Operará permanentemente en la presencia de Dios.

10)= Mantendrá su luz aún durante la transición y la reforma.

11)= Sobrevivirá a la cautividad babilónica sin contaminarse.

12)= Estará atenta a lo que Dios decreta.

13)= Tendrá revelación a través de los ungidos, los profetas.

14)= Alumbrará siempre a un mundo en tinieblas.

15)= La que no obedezca será quitada de la tierra.

16)= Estará formada solamente por los que verdaderamente creen.

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La Esposa Idónea

Resulta poco menos que increíble observar como, algunos textos bíblicos, han sido utilizados como bastiones moralistas, científicos o de educación social. No se discute; la Biblia contiene en su profundidad, mensajes claros para todas estas áreas de la vida, pero en modo alguno está escrita en exclusividad para ellas. Uno de esos casos, es el que tiene que ver con el Proverbio 31m a partir del cual, tanto cristianos como no cristianos que gustan de repasar los textos bíblicos, han tomado por senderos muy espinosos sólo por no terminar de creer que el Espíritu Santo tiene otros intereses más altos que modificar cuestiones domésticas en ciertos domicilios.

(Proverbios 31: 10)= Mujer virtuosa; ¿Quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

(11) El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias.

(12) Le da ella bien y no mal todos los días de su vida.

(13) Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos.

(14) Es como nave de mercader, trae su pan de lejos.

(15) Se levanta aún de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas.

(16) Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos.

(17) Ciñe de fuerza sus lomos, y esfuerza sus brazos.

(18) Ve que van bien sus negocios; su lámpara no se apaga de noche.

(19) Aplica su mano al huso, y sus manos a la rueca.

(20) Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso.

(21) No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

(22) Ella se hace tapices; y de lino fino y púrpura es su vestido.

(23) Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

(24) Hace telas, y vende, y da cintas al mercader.

(25) Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir.

(26) Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.

(27) Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.

(28) Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: muchas mujeres hicieron el bien; más tú sobrepasas a todas.

(30) Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada.

(31) Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.

La lectura literal de esta porción del proverbio 31, que tiene mayoritariamente en todos los ejemplares de la Biblia el subtítulo de “La Mujer Virtuosa”, deja la sensación (Y en este tenor se comenta en una gran cantidad de trabajos realizados por reconocidos comentaristas), que sólo se trata de un desglose salomónico relacionado con el ideal de la mujer en su entorno íntimo, familiar y social. Puede ser, no lo discuto. Principalmente porque a Salomón le podremos endilgar, censurar y negar muchas cosas, pero en lo que se refiere a su experiencia con la mujer, parecería poco probable. Tuvo trescientas esposas y setecientas concubinas. Y como centro máximo de su personalidad, a muchos que toman la historia con la respetuosa cuota de humor, les agrada puntualizar que también tuvo trescientas suegras…

Sin embargo, al escudriñarlo con discernimiento, (Esto es: verlo con ánimo investigador bajo la luz y la guía del Espíritu Santo), nos da una pauta diferente; pauta que podemos observar claramente si reemplazamos a la hipotética mujer del modelo visible, a esa esposa virtuosa literal que ha producido más de un roce matrimonial, sencillamente por la esposa del Cordero. Estoy hablando de la Iglesia del Señor. No hablo de Tu congregación. No hablo de MI congregación. No hablo de LA congregación local. Hablo de la Iglesia. ¡Pero hermano! ¿No son la misma cosa? Deberían serlo, pero créame que no siempre.

Iglesia virtuosa, ¿Quién la hallará? Suena mucho más que diferente leído así, verdad? Sin embargo así podríamos simbolizar la lectura de la primera parte del verso 10. Entonces nos cabe preguntarnos: ¿Qué es la virtud? Es un término que denota un conjunto de cualidades. Moralidad, bondad, valor, renombre, excelencia y alabanza entre otras, nada menos. Aquí usted ya puede ver que, si bien algunas de estas cualidades son factibles en seres humanos, hay otras que tienen más relación con la Gran Esposa que con la suya personal, esa con la que un día de hace muchos años se casó profundamente enamorado; esa misma con la que hoy a veces discute porque no alcanza a ver en ella las condiciones que se mencionan en este proverbio. Calma; usted no tiene que pensar en una carta de repudio; usted tiene que pedir ayuda al Espíritu Santo y entender lo que Él quiere revelar en este tiempo.

Ahora bien; si la mujer es la iglesia, el esposo es Cristo. Entonces vemos que una iglesia virtuosa es corona para Cristo, la cabeza; pero si no lo fuera, es como carcoma a sus huesos. Resulta incomprensible suponer literalmente un marido enfermo de los huesos o el propio Señor experimentando esta dolencia. Allí tendremos que indagar qué es la Carcoma. La carcoma es un debilitamiento de los huesos; una pérdida de consistencia y vigor que puede llevar, incluso, a su fractura. ¿Quiere completar el cuadro? Recuerde entonces que toda la estructura ósea es la base, el hierro de construcción donde se asienta la potencia o la impotencia, la fuerza o la debilidad del cuerpo. ¿Va entendiendo?

Según Filipenses 4:8, una iglesia debe pensar en incursionar en todo lo que es verdadero, honesto, justo, puro, amable, con buen nombre y digno de alabanza. Según 1 Pedro 2:9: Linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para anunciar, precisamente, las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable, y según 2 Pedro 1:5, deberá poner diligencia, fe para añadirla a esa virtud y conocimiento para anexarlo a esa virtud.

El resto del texto señala que cuando la iglesia es así, está por encima de todas aquellas cosas a las que los hombres le otorgan valor. Y da como ejemplo muy válido a las piedras preciosas, elementos por los cuales la raza humana se arremete, se roba, se defrauda, se engaña y hasta se mata.

El verso 11 comienza puntualizando que, en ese caso, el corazón de Cristo está totalmente confiado en ella y que por esto, no le faltará ganancia. Está bien, pero: ¿Qué es la ganancia? Acción y efecto de ganar. Entre otras acepciones populares, hay dos que sintetizan la labor de la iglesia, conforme al propósito de Dios. Nº 1: Conquistar una plaza, una posición, esto dicho en términos bélicos, que no es hacerse simpática para el medio dentro del cual actúa, negociando por allí valores que no son negociables, sino tomar terreno que le pertenece al reino de Dios, desalojando de allí al usurpador que supone tener derechos a mantenerlos como propios, cuando Jesús desde la cruz, declaró precisamente la anulación de todo decreto que pudiera otorgarle esos derechos. Nº 2:  Ganar, también, es llegar al lugar pretendido; al objetivo previsto, a la Canáan contemporánea. Esto no parece tener nada que ver con su esposa, no? La iglesia no está plantada aquí para sobrevivir, para entretenerse reuniéndose cada semana. La iglesia está puesta para cumplir con el propósito divino. Eso es, tener ganancia.

El verso 12 asegura que una iglesia así le da a Cristo bien, nunca mal; y que lo hace TODOS los días de su vida, no solamente los días de reunión, servicio o culto. Dice, además, en el verso 13, que esa iglesia busca LANA y LINO. La lana es el rótulo del pelo fino, tanto de la oveja como de la cabra. Ahora, para entender bien lo que significa la lana, deberemos ir más atrás en el tiempo: Mire:

(Isaías 1: 18)= Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fuesen rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

De lo que se desprende, claramente, que la lana simboliza el cambio que Dios opera en los pecadores. La iglesia del Señor buscará que todos los pecadores tengan su oportunidad y su posibilidad de experimentar ese cambio.

El Lino, mientras tanto, era un material textil que se extraía del tallo de la planta del mismo nombre y que se utilizaba, fundamentalmente, para fabricar el efod, túnica sacerdotal por excelencia. Sin embargo, hallamos dos escrituras que le otorgan al lino un símbolo tan marcado, tan visible, que se va más allá de la calidad o el valor de la tela misma.

(Lucas 16: 19)= Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.

Esta parábola del rico y el mendigo nos muestra que vestirse de lino fino, es símbolo de riqueza y esplendor. Ese, y no otro, es el destino de la Iglesia del Señor. La miseria no figura en el plan de Dios para sus hijos. Humildad y cierta pobreza, puede ser; el grupo apostólico era muy heterogéneo en ese sentido, pero miseria, no. La miseria es una patraña del diablo, urdida para ridiculizar – en la persona de sus hijos -, al pueblo de Dios y para fabricarle, ante el mundo, un aura de grupo de menesterosos clamando por ayuda, subsidios o complacencias gubernamentales, mientras se dedican a la religión porque en la sociedad no tienen espacio porque están idos, dementes, alienados, locos. Más o menos así es la lectura.

A todo eso le debemos, todavía, y por influencia cultural muy fuerte, la proliferante teología de la miseria, en la que muchos sobreviven alegremente, no sólo no batallándola, sino incluso acariciándola, cuidándola, mimándola, porque están fiel y sinceramente convencidos que, mientras más miserable sea su pobreza, más cerca estarán de Dios. No saben que en la realidad, es en esa situación y por una serie de importantes y válidas razones que no hacen a este tema, cuando más lejos se encuentran. Lo mismo, exactamente lo mismo, va a suceder con la antípoda de esta doctrina, que es la de la Prosperidad, con un mensaje que le dice a usted que si no es rico y poderoso, algo anda mal en su relación con el Señor, porque los cristianos están destinados a ser todos multimillonarios. La falta de conocimiento del pueblo lo ha llevado a militar en estos terrenos perdiendo tiempo, años y hasta cosas más esenciales por esa causa.

(Apocalipsis 19: 7)= Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

(8) Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Supongo que está lo suficientemente claro como para no necesitar explicaciones. El lino es la vestimenta de la iglesia, los santos, porque simboliza sus acciones justas. Ya no me parece, estoy cada vez más convencido que esto no tiene absolutamente nada que ver con su esposa, hermano…

(Verso 13)= Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; (¿Quién estaba vestido así?) y su nombre es EL VERBO DE DIOS. (Punto aclarado: es Cristo.)

Y los ejércitos celestiales, (Que es la iglesia en gloria) vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

¿Usted tiene interés en formar parte de esta Iglesia victoriosa y gloriosa? Olvídese de su esposa, entonces, de aquí en más y cada vez que lea el Proverbio 31. El lino no es un sueño salomónico, el lino es su ropa por excelencia de acuerdo con el propósito de Dios. ¿Está usted en condiciones de vestirse de esa ropa de privilegio? Si no lo está, acomode todas sus cosas visibles y ocultas ante la presencia de Dios. Hay tiempo; hay perdón, hay redención, hay restauración.

El verso 14 habla de que la esposa es como nave de mercader que trae su pan de lejos. ¿Qué es una nave sino un elemento utilizado para recorrer distancias sobre el agua de la bendición arrastrada por los vientos del Espíritu Santo y con destino a objetivos precisos? Muy bien, pero si eso es así, la figura de un mercader, hombre no demasiado simpático en el marco histórico, debe tener un símbolo muy concreto para que haya sido añadido, verdad? Lo es, mire:

(Mateo 13: 45)= También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas.

Listo. Cerrado el círculo. La esposa virtuosa, la Iglesia, navega sobre aguas de bendición en el reino de Dios, no arriesgando zozobrar y hundirse ante las antojadas tormentas que fabrican los demonios.

Y que trae su pan, (Es decir: su alimento), de lejos. No de la sabiduría humana; no de la cocina centralizada del intelecto, la fraseología o la terminología teológica y religiosa, sino de lejos, del origen y principio de todos los principios: Cristo Jesús.

El verso 15 dice que se levanta aún de noche, en la mayor oscuridad, en la máxima crisis, donde es imposible ver algo, y alimenta igual a su familia y a todo el que se acerca a su casa, donde también están sus hijos y sus criados, los siervos, los recién llegados.

El versículo 16 agrega que considera la heredad, que es un derecho sólo reservado para los hijos. Porque los siervos son salvos, pero no heredan. Los que heredan son los hijos, no los siervos. Y que además planta una VIÑA. ¿Qué es una viña? ¿De qué elementos se compone? Veamos: tiene cereal, (Alimento), tiene mosto (Avivamiento), tiene obviamente vino, (Revelación) y posee también una higuera. ¿Una higuera? Y sí; una higuera; la Biblia siempre lo menciona. ¿Y qué puede estar haciendo una higuera en una viña? Es espiritual, decididamente. La viña es el pueblo, conjunto, bloque, montón, pero la higuera, según Jeremías 24 entre otros, es el Remanente.

Trabajar en una viña, además, necesita de cierta pericia. No lo va a hacer cualquiera por mejor buena voluntad que tenga. Necesita poseer las condiciones, el conocimiento y la sabiduría precisa. Además de ello, hace falta mucha mano de obra, ya que se debe sembrar, cercar, labrar y, finalmente, cosechar. Cristo es la vid, nosotros los pámpanos. ¿Usted quiere ser un pámpano de esta viña? Trabaje duro, entonces.

El verso 17 nos dice que ciñe de fuerza sus lomos. Los lomos, en toda la escritura, son el auténtico símbolo de la capacidad de reproducción.

El verso 18 vuelve a recordar la noche, la oscuridad, la crisis, para acotar que allí tampoco se apaga su lámpara. ¿Qué es una lámpara? Literalmente, una vasija de barro cocido o metal con una mecha empapada en aceite. ¿Y qué es lo que la mantiene encendida? El aceite, la unción. Una Iglesia plena y rebosante de la unción del santo puede alimentar a sus ovejas aún en el medio de la noche más oscura y cargada de feos presagios y augurios.

El verso 20 dice que alarga su mano al pobre y también al menesteroso. Le está diciendo que tiene capacidad para sacar de donde está al que espiritualmente está en ruinas y también ayudar al carenciado que simplemente tiene hambre. Pero cuidado: la acción social de la Iglesia es un efecto, no la gran causa prioritaria. Es un ingrediente más de la personalidad de Cristo representada allí, no su razón de ser. No tengo tiempo y espacio,  pero por favor lea Efesios 4:28 y Hebreos 13.16     .

Dice luego, en el verso 21, que no teme a ninguna de las inclemencias naturales porque está vestida (Recuerde, de lino fino), con ropa doble. ¿Cómo se entiende esto? No le busque demasiadas vueltas ni traiga nada de los cabellos. Sencillamente, tiene inmunidad espiritual. Si Dios con ella, ¿Quién contra ella? Porque todo lo puede en Cristo que la fortalece.

Vuelve a señalarnos en el verso 22 que se viste de lino fino y también de púrpura. Quiero recordarle que la púrpura, era la vestimenta que caracterizaba a los reyes, a los magnates y a los ricos. ¡No es símbolo, es promesa! Somos miembros de un reino de reyes y sacerdotes.

El verso 23 dice que el marido, a causa de ella, es conocido en las puertas. ¿Sabe qué es una puerta, en definitiva? Es el carácter de una ciudad. ¿Es Cristo conocido en toda su ciudad, su pueblo o su aldea, por causa de su esp0osa, la Iglesia de ese lugar? ¿Lo es ya? Mire lo que añade el verso 25. Su vestidura se caracteriza por fuerza y honor. Fuerza, Fortaleza, es el símbolo del poder y la protección de Dios y Honor, calidad de honorable, nos enseña que es digna de ser honrada, no basureada, minimizada, ridiculizada, oprimida, raquítica o dependiente de hombres y nombres ilustres, tanto sean de adentro como de afuera.

El verso 26 nos recuerda que cuando abre su boca, lo hace con sabiduría, no con críticas al estilo de los noticieros de televisión, ni con concepciones humanísticas, filosóficas o psicológicas. Porque su comportamiento global, – dice -, se enrola en la ley de la clemencia, es decir, de la misericordia. Una iglesia legalista, sin compasión, sin misericordia por el pecador, (Aunque de hecho, deteste el pecado), es tan infertil como una iglesia apática, indiferente y encerrada en sus ritos, organizaciones, celebraciones y disputas internas o reglamentos religiosos sin contenido.

(Salmo 37: 30-31)= La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia. La ley de Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán.

Nos sigue diciendo, el Proverbio 31, en el verso 27, que la mujer virtuosa considera los caminos de su casa. Y cuando dice Camino, no habla de senda o sendero construido o trazado, sino de una idea que encierra un movimiento progresivo. Dijo un poeta secular que el hombre, hace camino al andar. Muy bien: la Iglesia hace su camino, andando; pasando todos juntos por el mismo lugar y por primera vez. Al igual que Josué en su ruta a Canaán, hoy la Iglesia viaja a ese Canaán espiritual como un cuerpo, donde nadie puede arrogarse experiencia previa, sencillamente porque nadie pasó antes por este lugar donde estamos hoy.

Sus hijos, dice el verso 28, la llaman bienaventurada. Aquí la palabra utilizada, es la palabra ASHAR, y significa: feliz, bendecida, próspera, exitosa, derecha y correcta. Ser correcta, ese es el significado preciso de ser bienaventurada.

(Salmo 72: 17)= Será su nombre para siempre, se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; lo llamarán bienaventurado.

Si lo llaman bienaventurado a Cristo todas las naciones, eso nos cabe a nosotros como su cuerpo. SER CORRECTOS. Eso es exactamente lo que significa. Entonces pregunto: ¿Somos correctos? ¿De verdad lo somos? Entonces somos bienaventurados. El mundo no sólo quiere verlo, NECESITA verlo.

(Malaquías 3: 10)= Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

(11) Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

(12) Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable. (Esto es: Ser Correctos. No en el templo, no en el culto, no en la reunión. No alcanza. En todas partes. Eso es Iglesia según la óptica y los ojos de Dios) dice Jehová de los ejércitos.

Engañosa es la gracia y vana la hermosura, añade el verso 30. Es muy cierto. Hay cientos de iglesias que contienen hermosura por donde usted la mire. Tienen gracia, tienen excelencia en la alabanza, en la adoración, la música, la organización, el mensaje, la sobriedad; ¿Qué más se puede pedir? Simple. Sólo una cosa más: ¡Que sea de Jesucristo!

¡Pero hermano! Si tiene todo eso que usted está diciendo, ¿Cómo vamos a pensar que no es de Dios? Créame que a mí no me importa demasiado lo que una congregación muestra, o lo que vemos con nuestros ojos naturales en ella. La Iglesia de Dios no está puesta para ser observada, analizada, evaluada y rotulada conforme a nuestros ojos naturales. La Iglesia de Dios se discierne espiritualmente.

Si está entronizado Cristo como cabeza real y se mueve con libertad el poder del Espíritu Santo, es de Dios. Si algo de eso está disminuido, atenuado, neutralizado, manipulado o directamente inexistente: Babilonia; paralelo muy parecido a la iglesia, pero que no es la iglesia. La Iglesia que tiene sabiduría y victoria, es la que teme a Dios.

Y finalmente, el verso 31, concluye con esta expresión: Alábenla en las puertas de sus hechos. Clarísimo es que esto no tiene nada que ver con su esposa. ¿Usted piensa seriamente que por más que ella sea una mujer-diez, y usted esté sumamente contento con sus talentos, su ciudad, su pueblo, su país le va a fabricar canciones de elogio por eso? Lo más probable es que alguna de esas señoras gordas (Cuidado: gordas de adentro, de alma, de carnalidad, no de afuera), medio envidiosa, salga a decir que sí, que parece muy buena, pero que puede ser una “mosquita muerta” de esas que…

Por lo que yo he visto hasta ahora, tanto a mi ciudad como a cualquiera de las que tienen que ver con quien lea esto, los tiene sin cuidado la Iglesia del señor. A excepción de la consideración pequeña, tímida, para con alguna congregación determinada por alguna obra específica: un asilo, un geriátrico, un trabajo con drogadependientes, un comedor comunitario, un hogar de tránsito, una escuela o una fundación, cosa que nos llena de alegría y que están muy bien, en el resto nos ignora. Ah, y si puede, nos ridiculiza o nos da con un palo crítico por la cabeza.

Pero la Palabra dice que será alabada por sus hechos. Esos que termino de describir, ¿Son los hechos? No. Hechos, son sucesos de Dios. Obras, en tanto, son sucesos de hombres. ¡Pero hermano! ¿Qué diferencia hay? Mucha. Las obras, sucesos de los hombres, son los que le acabo de mencionar. Los hechos, los sucesos de Dios, son: Conversión, Redención, Perdón de Pecados, Salvación, Vida Eterna, Sanidad Física, Sanidad del Alma, Liberación. De eso, al menos que yo sepa, y fuera del que podemos denominar como “ambiente evangélico”, nuestras ciudades están al margen.

Recuerde esto: el mundo siempre estará dispuesto a aplaudir las buenas obras del cristianismo; lo que el mundo todavía rechaza por una simple cuestión de guerra espiritual, es a Cristo.

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Descubriendo un Misterio de Dios

Hay una realidad insoslayable hoy por hoy en nuestras congregaciones cristianas. Una enorme proporción de miembros de cada una de ellas, confían prioritariamente en las obras por encima de cualquier aspecto netamente espiritual. El verbo Hacer se encuentra mucho más conjugado en la práctica que el verbo Ser. Y como consecuencia de este modo de ver las cosas, tampoco son pocos los que prefieren priorizar la antigua Ley por sobre la nueva Gracia recibida después de la Cruz. Y todo eso, nos inserta en un ambiente que dificulta bastante nuestra relación personal y corporal con Jesucristo. Ya hemos sido advertidos con respecto a esto.

(Gálatas 4: 21-22)= Decidme, los que queréis estar bajo la ley; ¿No habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre.

La historia que seguramente usted ha leído muchas veces y ha sido ilustrado por enseñanzas o predicaciones en otras tantas, nos dice que debido a su esterilidad, Sara, esposa de Abraham, le da a su marido a la esclava Agar, a los fines de que él pueda tener descendencia con ella. No lo vea como una aberración cometida por Sara. Así sería visto en este tiempo, pero en aquel todavía se usaba este tipo de actitudes en el mundo pagano. El problema es que tanto Abraham como Sara, no pertenecían ya a ese mundo, sino al del reino de Dios. Entonces Agar concibe de esa relación y da a luz a Ismael. Tiempo más tarde Sara, sumamente vieja ya, ve cumplirse asombrosamente la promesa de Dios y concibe dando a luz a Isaac.

(Gálatas 4: 23)= Pero el de la esclava nació según la carne; más el de la libre, por la promesa.

Cabe aclarar que dentro de los diferentes relatos que encontramos en el Antiguo Testamento, estos y otros nacimientos muy singulares fueron debidamente profetizados mucho antes del cumplimiento efectivo de ellos. Ocurrió con Agar respecto a Ismael, sucedió con Sara con relación a Isaac, se dio también en Manoa de Zora en referencia a Sansón,  a Jeroboam por Josías, por medio de Eliseo a la mujer sulamita, de Jesús en Isaías y de Jesús a María. No se olvide de esto: cada vez que el Señor va a hacer algo importante, indefectiblemente, primero se lo hará saber a sus profetas para que ellos, a su vez, actúen cual trompetas anunciándolo al pueblo.

(Gálatas 4: 24)= Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud: este es Agar.

Habría que aclarar aquí el significado semántico de la palabra ALEGORIA. Significa la representación de una idea o cosa abstracta a través de otra que guarda con ella una relación real. Otra acepción dice que es una figura retórica en que, por medio de metáforas, se da a entender una cosa expresando otra muy distinta. De allí que Pablo diga aquí que “esto, es una alegoría”. Ya está interpretado, no le busque ninguna otra connotación. Una vez más, la Biblia se interpreta a sí misma, no necesita cabezones teólogos carne de universidades intelectuales.

En el evangelio de Juan 3: 6, se señala que: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Y con respecto a la alegoría, dice Oseas 12:10: y he hablado a los profetas, y aumenté la profecía, y por medio de los profetas usé parábolas.

Cabe consignar, finalmente y para cerrar este fragmento debidamente y con todas las claridades meridianas a la vista, que Sinaí era el monte sobre el cual Moisés recibió el Decálogo que usted y yo conocemos muy bien, y que en este caso significa la ley y su concepción. Y su resultado está escrito y es obvio: esclavitud.

(Gálatas 4: 25)= Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, (Esta es la que sale en los noticieros de la televisión, la que vemos con los ojos naturales, la que está sujeta a los vaivenes políticos) pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.

(Gálatas 4: 26)= Más la Jerusalén de arriba, (La celestial, la que no vemos con nuestros ojos naturales sino con los espirituales) la cual es madre de todos nosotros, es libre. (Libre, ¿Ha entendido? LIBRE!!)

(Gálatas 4: 27)= Porque está escrito: (Se refiere a lo dicho por el profeta Isaías capítulo 54, verso 1): regocíjate, oh estéril, (Aquí le habla a la iglesia) tú que no das a luz: (También alude a los gentiles) prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque son más los hijos de la desolada (Agar, los hijos de la carne, los sujetos a esclavitud) que de la que tiene marido (Sara, los hijos de la promesa, los espirituales, los libres).

(Gálatas 4: 28)= Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.

A mí, particularmente, me agradaría mucho, aunque pueda parecer demasiado audaz o ilusorio, que usted por un momento tuviera íntimamente la convicción que a esto que termina de leer, Pablo se lo está diciendo a usted, personalmente. Es una palabra segura.

(Gálatas 4: 29)= Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.

No voy a descubrirle absolutamente nada nuevo si le puntualizo que la mayor batalla que hoy por hoy estamos viendo dentro del pueblo de Dios, está cimentada en estos principios: carne contra espíritu; espíritu contra carne. El que es nacido según la carne, tal cual lo hizo literalmente Ismael con Isaac, siempre habrá de perseguir al nacido de la promesa, que en lo literal es Isaac. Preste atención: nunca a la inversa. Nunca el nacido del espíritu persiguiendo al nacido de la carne, siempre al modo de Ismael. No es envidia, ni celos, ni enojos, ni odios ni rencores aunque los incluya: ¡Es Guerra Espiritual! Le guste a usted o no, lo crea usted o no, se lo hayan enseñado así a usted o no. No le hace. No por eso deja de ser cierto. Pero examine cuidadosamente todo el verso y concluya reflexionando muy seriamente sobre las últimas tres palabras. Así También Ahora. Y quiero que recuerde que “Ahora”, al igual que Hoy y otras tantas acepciones, en la Biblia, significan precisamente eso que dice: AHORA.

(Gálatas 4: 30)= Más, ¿Qué dice la Escritura? Echa fuera la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.

Hay aquí una irrenunciable verdad bíblica: Dios es Amor, Paciencia, Misericordia y Gracia, pero también no le caben dudas a nadie que es Justicia. Y esa justicia es la que ha decretado lo que termina usted de leer: No heredará el hijo de la esclava con el de la libre. Que es como decir que no tendrá entrada en el reino de los cielos quien anda en la carne, sino quien funciona en el Espíritu.

(1 Corintios 15: 45)= Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adán alma viviente: el postrer Adán, espíritu vivificante.

Ya deberá usted haber notado una clara diferencia. El primer Adán (Que se refiere a Adán) alma viviente, es decir: carne que vive. Y luego dice que el segundo y postrer Adán (Que aquí ya sabemos, es Cristo) espíritu vivificante. Esto significa: espíritu que da vida. Y esto nos lleva al análisis sintético de dos fases muy concretas: Esclavitud y Libertad. Lo primero, tiene que ver con la carne, aunque la carne convenza a quienes la adoran, que es a la inversa. Lo segundo tiene que ver con el espíritu, que no es un andar como sobre algodones, con ojos entrecerrados esperando ver una visión a cada paso. Se trata de darle autoridad al único que debe tenerla, si es que deseamos ser verdaderos creyentes y no nominales cristianos ritualistas. Y también representan a la Ciencia y a la Fe. Porque la ciencia esclaviza a conceptos inamovibles, mientras que la fe otorga la libertad de lo que a diario se mueve: el Espíritu Santo de Dios. La nube. Dios dinámico y creativo.

(1 Corintios 15: 46)= Más lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.

Esto proporciona una clara respuesta a la evolucionista teoría de Darwin. Porque un hombre animal, jamás podría haber sido receptor del Espíritu Santo, lo entiende? ¿Un mono irracional tomando una decisión espiritual, conectándose con lo divino y transformándose en un hombre racional e imagen y semejanza de Dios, según la propia opinión del Señor? Inconcebible e incoherente. Y sin embargo, en esto sustenta la ciencia sus escepticismos vernáculos e históricos. ¡Ciegos!

(1 Corintios 15: 47)= El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

Aquí, si usted saber mirar con atención, están bien manifiestas y claras las dos naturalezas. Un hombre terrenal, mortal, y otro celestial, vivo para siempre. Juan 3:31 contiene un texto que lo amplía, cuando Juan el Bautista dice: El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal y cosas terrenales habla: el que viene del cielo, es sobre todos”.

Esto que ha leído es muy bueno para reflexionar seriamente con una pregunta que en este mismo momento puede hacerse. ¿Qué cosas estoy hablando durante la mayor parte del día? Porque si bien hay un concepto que dice que la fe viene por el oír, y esto nos lleva a replantear qué es lo que oímos mayoritariamente, porque allí estará cimentada nuestra fe futura, así también tiene valor la validez y el poder de la palabra.

(1 Corintios 15: 48)= Cual el terrenal (Primer Adán, el hijo de la esclava, el carnal) tales también los terrenales: y cual el celestial, (Segundo Adán, el hijo de la libre, el espiritual) tales también los celestiales.

(49) Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Aquí nos encontramos con nuestra similitud con Cristo, viviendo en un cuerpo espiritual. No se olvide que Jesús es el niño que nos es nacido, mientras que Cristo, es el hijo que nos ha sido dado. Por todo eso es que en Filipenses 3:20, Pablo dice: Más nuestra ciudadanía, está en los cielos, de donde esperamos también al Salvador, al Señor Jesucristo; La contrapartida para el hijo de la carne, lo vemos en Génesis 5:3 cuando leemos: Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.

(1 Corintios 15: 50)= Pero esto digo, hermanos; que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

Mucha gente que se ha preguntado en la intimidad, no siempre públicamente por vergüenza, dos cosas esenciales para entender todo esto: ¿Qué es la carne? ¿Qué es la corrupción? Se podría declamar, disertar y hasta divagar horas y horas al respecto, pero convengamos que podemos definir una respuesta con métodos concretos: sus frutos. ¿Cuáles serán los frutos de la carnalidad y la corrupción? Pues: adulterios, fornicaciones, inmundicias, lascivias, idolatrías, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y podríamos continuar porque hay algunas que dependen de estas que engrosaría bastamente la nómina. Pero convengamos en decir que, más allá del amor y la misericordia de Dios, quien haga estas cosas conociendo estas verdades, no tendrá herencia. Ahora usted siga las polémicas y los debates divisionistas con respecto a si la salvación se pierde o no se pierde, que es como decirle: siga perdiendo soberanamente su tiempo. La Biblia habla claro.

Por contrapartida, muy bien vale la pena preguntarse: ¿Qué es el espíritu? Y por consecuencia clara: ¿Qué es la incorrupción? También aquí nos encontramos con una respuesta similar: los frutos. ¿Cuáles? Usted ya los conoce, pero podemos refrescarlos: Amor. Y como consecuencia: gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.

Y luego dice que los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Pero no se confunda porque no estamos hablando, proclamando ni enseñando ningún evangelio “mágico” donde las cosas se dan por cuestiones automáticas. Eso es así, tal cual lo dice la Palabra, si somos DE Cristo, que no tiene absolutamente nada que ver con gente que va a un templo un día domingo a cantar cuatro canciones, oír un sermón que a los diez minutos nadie recuerda, pasar al frente a que alguien “le ore” por sus necesidades particulares, saludar al pastor a la salida y luego vivir una semana como se le da la gana. Lo que dice allí es que si vivimos, que es como decir: tener vida, por el Espíritu, también debemos andar, que significa vivir el hoy y ahora, por ese mismo Espíritu. Sin embargo, y pese a la total claridad manifestada en todo esto, aún hay más antes de ir al fondo real del tema.

(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

(Gálatas 5: 7-8)= Vosotros corríais bien; ¿Quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama.

Hay una serie de parámetros que tiene que ver con el único que la Biblia detalla. No podemos cristalizar nuestra lectura a lo meramente histórico y lineal, porque si bien no nos apartamos de los hechos concretos, nos estamos ‘perdiendo la bendición que la revelación nos propone. La esclava y su hijo y la libre y su hijo, de la que se nos habla, tienen que ver con la carne y el espíritu, con la mundanalidad y la espiritualidad, con las dos visiones, que es Di-visión, que es De-sunión, con lo terrenal y lo celestial, con la tradición inconmovible y la renovación cotidiana. Son tres pasos antiguos, de acuerdo, pero implican tres tipologías actuales.

(Génesis 16: 4)= Y él se llegó a Agar, la cual concibió: y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.

Observe con cuidado que, la primera reacción de la esclava en contra de la libre, que es como decir de la carne contra el espíritu, se sintetiza en la palabra que ha sido utilizada en este verso: DESPRECIO. Así que no se asombre por lo que pueda ver en su iglesia local. Aunque le pueda parecer insólito y falto de coherencia con las escrituras, ese desprecio que cierto sector carnal tiene para con quienes insisten en caminar por el espíritu, es enteramente bíblico.

(Génesis 21: 19)= Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.

Aquí tiene con claridad el segundo comportamiento clásico y bíblico de los hijos de la esclava, (Los carnales), para con los hijos de la libre, (Los espirituales) La burla. ¿Nunca la ha visto en su lugar de congregación? ¿Nunca la ha percibido desde algunos para con otros? ¿Nunca la ha padecido simplemente por cumplimentar el mandato que Dios mismo da en su Palabra? Pregunta: ¿Por qué se burlaría Ismael de Isaac al punto de molestar a Sara?

(Gálatas 4: 29)= Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.

Permítame, a riesgo de pensar usted que no lo valoro en su inteligencia e interpretación, pero como para que no quede ninguna duda de lo que estamos hablando, que le reitere una vez más las últimas tres palabras del verso anterior: Así También Ahora. Y entienda que cuando la Biblia dice “hoy” o dice “ahora”, no se está refiriendo  a una referencia  histórica o cronológica de un tiempo concreto y determinado. La Biblia está escrita en sentido de eternidad, tal cual su inspirador. Por lo tanto, cuando la Biblia dice “hoy”, es HOY; y cuando dice “ahora”, es también AHORA. Cuando quiera que sean ese Hoy y ese Ahora. Cuando usted está leyendo esto, recién subido a nuestra Web, o cuando lo está leyendo porque alguien se tomó el trabajo de bajarlo, imprimirlo y pasárselo. No le hace. Siempre es AHORA. Esto habla de persecución. Lo demás, obviamente, está muy claro. Entonces preguntamos: ¿Qué debemos hacer?

En Gálatas y a continuación del pasaje leído recientemente, dice que debemos echar fuera a la esclava, basándose en lo que Sara le pide a Abraham y este hace. De allí que, viendo como Dios maneja las cosas con Agar y con Ismael, tenemos en claro dos cosas concretas: Somos todos provenientes del mismo Padre, pero no todos tendremos la misma heredad. Echar a la esclava por el poder de Dios para resguardo del hijo de la libre, que es el remanente de Dios viviendo en el Espíritu, es una labor que no tiene nada que ver con cuestiones físicas o naturales, sino una guerra espiritual que va mucho más allá de ese reprender, atar y sujetar demonios que tan de moda parecería haberse puesto entre nosotros. Una guerra es abarcativa e incluye todo tipo de batalla. En todos los terrenos, en todos los frentes y con toda la clase de armamentos puestos en los campos de combate.

(1 Corintios 4: 1-2)= Así pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.

Este texto nos conduce a una pregunta que busca, necesariamente, una respuesta concreta y apta para poner por obra: ¿Qué son, cuáles son, y cómo se administran esos misterios de Dios?

(Efesios 1: 9-10)= Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación (Que quiere decir: distribución, administración) del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Lo primero que tenemos que escudriñar es esta expresión utilizada: Reunir. ¿Qué es reunir? Pues eso mismo que dice: Re-Unir. Explícitamente, volver a unir algo que anteriormente había estado unido y luego por alguna causa se desunió. Y dice que debemos hacerlo a través de la administración, lo celestial con lo terrenal. Hacer descender el poder del cielo para que sea normal en la tierra como ya lo es el de Satanás. ¿O no ha visto usted que es mucho más frecuente ver manifestaciones sobrenaturales que provienen de los demonios que las que emanan del cielo? ¿Sabe por qué ocurre eso? Porque los satanistas que trabajan para su maligno señor, CREEN en ese poder y lo mecanizan, mientras que los creyentes todavía andamos discutiendo si los milagros son para hoy o fueron para el tiempo de los discípulos.

Echar fuera la esclava y su descendencia mediante el poder de Jesucristo, para que de una vez y para siempre se establezca el reinado del hijo de la libre, que es el espiritual, el que hoy quiere vivir conforme al Espíritu como es voluntad de Dios, y no conforme a la carne, la ciencia, la mente, la técnica o la superstición, como es común en los hijos de desobediencia.

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Dígame como ora, y le diré qué Cree

La primer pregunta que deberemos hacernos para poder entender, aprovechar y nutrirnos con este trabajo, es qué es un sacerdote. Porque esa palabra, Sacerdocio, tiene vital validez e importancia en el marco de toda la Escritura. Por tanto, será no sólo inteligente y atinado, sino también obligatorio, ir en búsqueda de las verdaderas significaciones del término. Lo que conocemos al respecto y en el marco de iglesias oficiales y nominales, no nos alcanza. Bíblicamente y hasta secularmente, el sacerdocio como elemento representativo, es más; mucho más.

Según las dictaminaciones de cualquier buen diccionario del idioma español, la palabra Sacerdote implica a una persona consagrada al servicio de una comunidad religiosa para la cual efectúa la celebración de sacrificios. Es indudable que esta acepción tiene como punta de origen, lo que se ha visto realizar a los sacerdotes de mayor conocimiento público. Difiere en algunos aspectos a lo que indican los diccionarios bíblicos, mucho más específicos en sus contenidos. Allí dice que las responsabilidades sacerdotales en todas las sociedades son, básicamente, dos: la ejecución de los ritos religiosos y la comunicación con la deidad. El sacerdote cuidad del santuario y comunica las decisiones divinas. Representa al pueblo delante de Dios y a Dios delante del pueblo.

Hubo, dentro del relato bíblico en todo su contexto, distintos sacerdotes históricos. Podemos, a manera de resumen sintético, mencionar a Melquisedec, rey de Salem, Jetro de Madián, suegro de Moisés, los mismos jóvenes de Moisés, los sacerdotes de Josué, los de Roboam y los de Ezequias entre otras tan o más notables. Las leyes bajo las cuales estos sacerdotes se movían, eran: Ofrecer ofrenda, lavarse con agua en la puerta del tabernáculo, vestir la túnica, el manto del efod y la mitra en la cabeza. En la mitra lucía una diadema santa y todos eran, en el inicio de su ministerio, ungidos por niveles reales.  Esto significa que en el Antiguo Testamento, por una simple razón histórica, los sacerdotes eran definidos por sus nombres y sus genealogías. El Nuevo Testamento, naturalmente, trae otra óptica al respecto. Hay, en el libro del Éxodo, una referencia clara a estas actividades mencionadas por la clase sacerdotal de aquel tiempo.

(Exodo 40: 14-15)= Después harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas: y los ungirás, como ungiste a su padre (Aquí habla de Aarón) y serán mis sacerdotes, y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo, por sus generaciones.

Hay otro texto, en este mismo libro, sin embargo, que si bien está referido a los mismos tiempos y las mismas prerrogativas, significan hoy mismo una tipología válida y apta para el sacerdocio de este tiempo. El sacerdote debe estar en santidad.

(Exodo 19: 22)= Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová haga en ellos estrago.

En el libro de Miqueas, se hace alusión a otro problema que existía en aquellos tiempos y que hoy por hoy sigue siendo un lunar, una mancha que amenaza, si se extiende, con contaminar a la mayor parte de la iglesia del Señor, con las consecuencias que se pueden imaginar: la corrupción.

(Miqueas 3: 11)= Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros.

¿Cuál es el mal que aquejó siempre (Y todavía lo hace) al pueblo de Dios en su conjunto? Indudablemente, La Idolatría. No ya la adoración de imágenes, que indiscutiblemente ES idolatría, sino cualquier otra forma de ella. Es decir: todo lo que el hombre coloca por delante de Dios en su consideración, es ídolo. Y los sacerdotes antiguos (Y quizás modernos también) no escapan de ella.

(2 Reyes 23: 5)= Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos.

Sin embargo, no todas serán malas. También están las buenas, las positivas, las que hablan de que un trabajo hecho a conciencia para el reino de dios, tiene su recompensa en los cielos, en el mundo del espíritu, y también aquí, en esta tierra.

(Números 5: 9)= Toda ofrenda de todas las cosas santas que los hijos de Israel presentaren al sacerdote, suya será.

También hay referencias bíblicas con respecto al alimento que los sacerdotes podían y debían consumir. Dios siempre prestó mucha atención a lo que ingresa por nuestras bocas, ya que de allí parte el principio que señala que luego será de la misma especie o simiente lo que salga de ella.

(Éxodo 29: 32)= Y Aarón y sus hijos (Sacerdotes) comerán la carne del carnero, y el pan que estará en el canastillo, a la puerta del tabernáculo de reunión.

El sacerdocio del Antiguo Testamento, en todo su contexto, está íntimamente relacionado con la heredad, con todo aquello que dios ha dispuesto para ellos; para todo lo que ha sido prometido desde siempre y que la iglesia, como sacerdocio moderno, tiene a su disposición lo crea o no lo crea.

(Deuteronomio 18: 1-2)= Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad en Israel, de las ofrendas quemadas a Jehová y de la heredad de él comerán. No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; Jehová es su heredad, como él les ha dicho.

Finalmente, y como cierre de esta pintura introductoria del sacerdocio en su contexto global, nos queda la máxima expresión existente en él: el Sumo Sacerdocio. Porque en esto está la historia, de la cual estamos hablando en este momento, pero también la palabra profética, la que tiene que ver con Jesucristo de Nazaret y nuestro tiempo.

(Levítico 21: 10)= Y el Sumo Sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción, y que fue consagrado para llevar las vestiduras, no descubrirá su cabeza, ni rasgará sus vestidos.

Muy bien; ahora iremos al otro sector de la realeza antigua que también tiene parentesco con las modernas de nuestro tiempo: El Rey. Es una figura altamente curiosa y desactualizada para una enorme legión de personas que habitan el occidente, donde esta figura monárquica prácticamente no existe. No así para el oriente, donde todavía se mantienen incólumes diversos reinados que muestras sus condiciones a quienes deseen conocerlos en su operatividad y funcionamiento.

Según el diccionario secular, un Rey es el titular de una monarquía. Así de simple y concreto. El diccionario bíblico, mientras tanto, es un poco más amplio al respecto. Señala que la diferencia entre los reyes de Israel con los de otras naciones, era su relación con Jehová. Algunas naciones (Por ejemplo: Egipto) creían que su rey era la reencarnación de un dios, y otras lo exaltaban como sacerdote por excelencia. Israel no permitía a su pueblo creer en la deidad de su rey. Sin embargo no podía considerarse como un funcionario meramente secular, ya que reinaba como intermediario de Jehová. La palabra hebrea MELEC, que se traduce REY en el Antiguo Testamento, literalmente significa: El que aconseja.

Algunas de las características de la figura del rey, son: un rey, emite decretos. Ciro, rey de Babilonia, dio orden de que la casa de Dios fuera reedificada; Darío decretó la requisa de los archivos; Arlajerjes dio orden a los tesoreros de dar a Esdras todo lo que necesitare; Ester es nombrada reina por decreto del rey Asuero; Nabucodonosor decretó la muerte de todos los sabios de Babilonia en tiempos de Daniel; Darío decretó que todos teman y tiemblen ante el Dios de Daniel; el rey de Nínive, en tiempos de Jonás, decreta un ayuno general en protección de la ciudad; el edicto de Augusto César sobre el empadronamiento, que cuenta el evangelio de Lucas es otro ejemplo. La Palabra, sin embargo, también da cuenta en el libro de los Proverbios, que una de las características más solicitadas de un rey, es la de conceder favores.

(Proverbios 19: 12)= Como rugido de cachorro de león es la ira del rey, y su favor como el rocío de la hierba.

Los hombres, fíjese que tienen como costumbre, tanto para lo comercial, como para lo laboral, como para lo sentimental, utilizar las promesas. Pero al hombre tipo le resulta muy complejo cumplimentar promesas, ya que no tiene ni el poder, ni la solvencia ni la estabilidad anímica o emocional suficiente como para hacerlas. Un rey, en cambio, puede efectuar promesas con alta posibilidad de cumplimiento.

(1 Reyes 1: 30)= (David a Betsabé) Que como yo te he jurado por Jehová Dios de Israel, diciendo: tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se sentará en mi trono en lugar mío: que así lo haré hoy.

El aspecto físico es altamente indispensable para complementar fehacientemente la imagen de un rey. La corona, el manto, el cetro. El cetro era la vara que simbolizaba la autoridad de un legislador. Era usada especialmente por los reyes como impacto visual y como símbolo real. Los había largos y cortos. Los cetros largos eran la representación simbólica de la sabiduría y la soberanía del rey, mientras que los cortos tenían que ver con su poder conquistador.

(Isaías 14: 5)= Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores.

Recién mencionábamos el cetro corto como símbolo del poder conquistador. Y esto nos servirá para entender que un rey no es precisamente ese hombre que se pasa todo el tiempo en ociosidad manifiesta, sino que puede ser un tremendo guerrero que viva pensando en lo que puede anexar a su jurisdicción e influencia real. Quien se imagine al rey todo el día sentado en su trono, no conoce lo que es un rey verdadero. Sin embargo, a los efectos de elementos clásicos y claves de un reinado, hay que considera que el trono es uno de ellos.

(1 Reyes 22: 10)= Y el rey de Israel y Josafat rey de Judá estaban sentados cada uno en su silla, vestidos de sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria: y todos los profetas profetizaban delante de ellos.

Tanto las historias serias como las satirizadas, dejan entrever una de las grandes debilidades de una gran parte de los monarcas: su carácter. Un rey, desde su cuna real y de nobleza, estaba formado para mandar y no para obedecer, por lo tanto su carácter no era precisamente pusilánime o débil, aunque sí los había cobardes, si no que endurecían de tal modo para evidenciar su autoridad que llegaban a dejar profundas huellas a partir de sus iras.

(Proverbios 16: 14)= La ira del rey es mensajero de muerte: mas el hombre sabio la evitará.

Partiendo de la base de lo poco o lo mucho que usted conozca sobre Salomón, la sabiduría ha sido, es y será, aunque las monarquías hayan cambiado totalmente, uno de los baluartes de cualquier reinado. Llegar hasta el trono real y poder hablar con el rey, era un acto que muchos propugnaban casi como broche de oro y colofón a toda una vida de servicio. Porque lograr escuchar palabras del rey de manera directa y personal, enriquecía en sabiduría a quien lo conseguía.

Y pese a que hubo en los distintos reinados y épocas, reyes hipócritas, falsos, vanidosos, soberbios y faltos a su palabra, en la abarcativa generalidad, los reyes debían hacer un culto del valor de la Integridad. Esta tenía que ver con sus promesas, por ejemplo. Iba a ser muy mal visto, – aunque nadie se lo pudiera decir de frente, claro está -, que un rey si prometía algo luego no lo cumpliera. Mantener su palabra, era considerado como parte del “honor” de su condición noble de realeza. De allí proviene nuestra expresión de: “Palabra de Honor”. Integridad.

(Proverbios 25: 2)= Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo.

Es un buen momento, este, para establecer un principio de conclusión introductoria. Para ello deberemos recordar las condiciones generales de una y otra cosa de las que hemos visto. Sacerdotes y reyes. Reyes y sacerdotes. Entonces habrá que tener muy en cuenta, antes de avanzar más, las condiciones indispensables para el sacerdocio: Ha quedado muy en claro que tiene que tener Consagración a la obra y a su servicio al reino, debe ser un Celebrador de Sacrificios, aunque esto en la era de la Gracia toma connotaciones muy diferentes a las antiguas, es Comunicador de la Deidad, cuidador del Santuario, Comunicador de las decisiones divinas, Ofrece ofrenda, Está ungido, Es santo, Tiene la heredad, intercede y Clama por su pueblo. Ese es el sacerdote globalmente unificado en una figura cumbre, máxima e insuplantable: Jesucristo. Porque Él es el Sumo Sacerdote, nuestro Sumo Sacerdote por sobre todos los demás incluido nosotros en este tiempo.

(Hebreos 5: 5)= Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose Sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado Hoy.

Esto deja en claro una respuesta a una consulta que muchos hermanos en la fe me han formulado: Cristo es Sumo Sacerdote porque Dios Padre mismo así lo estableció, no por decisión personal o por el resultado de alguna conjunción de gente notable de su tiempo. La gente quería hacerlo Rey de los Judíos, una figura de connotación política, pero Él sabía muy bien que no era eso lo suyo. Y Él vino a LO suyo, no a lo que la gente suponía que había venido.

(Hebreos 6: 20)= Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho Sumo Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Dice que ha sido hecho Sumo sacerdote para siempre, lo que le da la indiscutible categoría divina de Eterno. Y es según el orden de Melquisedec, que no es el Levítico, pleno en títulos, formación profesional y credenciales oficiales, así como tampoco el de Aarón, que es por línea genética y familiar hereditaria. Este orden tiene que ver con anonimato, con falta de currículum y antecedentes jerárquicos preestablecidos. Es porque es, así de simple.

(Hebreos 8: 1)= Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal Sumo Sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos.

Esto significa, entre otras muchas cosas, una esencial y permanente. Él es Exaltado como Sumo Sacerdote. Y esa exaltación le otorga, indudablemente, las condiciones más definidas para reinar, una cuestión que ha quedado en claro, no es apta para las mayorías regulares. Es la suma de: Autoridad, Sabiduría, Ecuanimidad, Capacidad, Generosidad, Soberanía, Serenidad, Conocimiento, Capacidad de decisión, Integridad, Sujeción, Entrega y Misericordia, aptitudes todas estas, que lo transforman puntualmente también en Rey, más allá de su indiscutible condición sacerdotal. Cristo es Rey.

(Daniel 7: 14)= Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

Esta de Daniel, es una de las profecías más hermosas sobre la calidad real de Cristo. Fue anticipada por visión divina desde mucho tiempo antes, y tuvo cumplimiento perfecto para gloria y honra de quien lo estableció.

(Juan 18: 37)= Le dijo entonces Pilato: ¿Luego eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye su voz.

Esto implica, que además de todos los adjetivos que podamos utilizar en torno al reinado de Cristo, debemos tener en claro un aspecto fundamental: Él es reconocido como tal.

(1 Corintios 15: 25)= Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

Esto último, le vuelve a dar una condición que ya vislumbráramos antes: su Eternidad indiscutible, indudable, inmutable e inamovible. Ahora bien: Hemos estado viendo las calidades y cualidades del Sacerdocio, partiendo desde las bases antiguas insertas en el Antiguo Testamento, pero llevadas inexorablemente al terreno de la actualidad, donde rige el Nuevo Pacto. También hemos repasado las condiciones de un rey lineal y literal y su vinculación con la calidad real de Cristo. Entonces debemos recalar, notoriamente y con base fundamentada en las propias escrituras, en la cualidad de cuerpo de Cristo que la iglesia tiene sobre la tierra. Y esto es importante, porque luego de leer y releer las tres escrituras que voy a dejarle ahora, usted mismo podrá comenzar a observar en qué lugar y punto neurálgico ministerial personal y global se encuentra usted.

(Romanos 12: 5)= Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. (No me interesa que usted esté pensando en este instante que la realidad no muestra precisamente lo que aquí está escrito. Aprenda: lo que ha sido escrito siempre tendrá una vigencia y una realidad espiritual que está muy por encima de las realidades naturales y humanas que los hombres han “aportado” y no precisamente para engrandecimiento del reino de los cielos).

(1 Corintios12: 27)= Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. (Esto destruye la tradicional división jerárquica en que la iglesia ha caído a partir de las necesidades de trascendencia individual que los hombres han deseado poseer).

(Efesios 4: 12)= A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del Cuerpo de Cristo. (Con esta escritura se ha intentado enseñarnos que debemos ser perfectos, sin errores, cosa literalmente imposible para un hombre falible e imperfecto. De allí emanan la decepción y la frustración, que necesariamente nos han llevado a la depresión, la apatía y el inmovilismo que se observa. Y se nos ha agregado como elemento básico de enseñanza, que esta “edificación” de la que aquí se habla, es un equivalente a Bendición, un factor que no siempre acertamos a conocer tal cual es. Ambos son errores. “Perfecto”, en términos bíblicos, es un equivalente a Maduro, mientras que “Edificar”, es sinónimo concreto y correcto de Construir.)

Por lo tanto, de todo este panorama que hemos estudiado en mediana profundidad, vamos a extraer siete aspectos, siete claves, siete conceptos que si usted quiere hasta pueden llegar a ser principios, necesarios de tener muy en cuenta si es que deseamos servir más y mejor al reino al cual pertenecemos.

1)= Ya sabemos perfectamente como es un Sacerdote y como es un Rey. Nadie puede hacernos pensar que son otra cosa que la que hemos visto, tanto a la luz histórica de los antecedent4es naturales como dentro de los principios espirituales en los que se encuentran ambas.

2)= También sabemos que Cristo es ambas cosas: Sacerdote y Rey. No porque haya sido nombrado por hombres, sino porque Dios mismo, a partir del cumplimiento de todas las aptitudes descriptas, lo ha establecido así.

3)= Nos hemos enterado, por si alguno lo ignoraba, que la Iglesia es necesariamente el cuerpo de Cristo en la tierra. Todo lo que la Biblia dice que el Hijo hará en favor del Padre, tiene que ver con la respuesta que su cuerpo le otorgue a Él como cabeza. Lógico es que si el cuerpo no obedece a la cabeza y hace lo que tiene ganas propias de hacer, los resultados serán muy otros. Baste echar una mirada en nuestro derredor para saber si eso no es, precisamente, lo que hoy está sucediendo dentro del pueblo de Dios.

4)= Todas estas connotaciones, nos dicen con claridad que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, que es el nombre que está por sobre todo nombre, podemos asegurar que también nosotros, como cuerpo activo y ejecutivo de su Deidad, somos indudablemente y como ha sido escrito, no sólo pueblo escogido por Dios, linaje santo, sino también un pueblo de Reyes y Sacerdotes.

5)= Todas estas conclusiones más que obvias, bíblicas y plenamente corroboradas, nos otorga una legítima autoridad para manejarnos según la necesidad que se presente.

6)= Y aquí llegamos al epicentro que de alguna manera adelanta el título de este trabajo. Reflexione con relación a cómo está orando usted, y muy rápidamente verá de qué modo cree en este maravilloso evangelio; si lo hace como señala la Escritura o si ha fabricado uno especial que se adapte a sus propias creencias ancestrales. ¿Somos en verdad como está escrito, reyes y sacerdotes? Entonces podemos orar de ambas maneras, y no de una tradicionalmente aceptada, reconocida y practicada.

7)= Podemos orar como Sacerdotes. ¿Recuerda todos los conceptos explicados? Si no los recuerda, vuélvalos a leer atentamente, por favor; no se quede con lo que yo le digo. No me crea a mí que no soy nadie, créale al Señor de Señores. Un sacerdote Intercede, Peticiona, Ruega y Clama. Usted, de hecho, no que puede, DEBE hacer lo mismo. Muy probablemente, es lo que exactamente está haciendo. ¿Funcionó? Ah, no siempre, verdad? Quizás porque omitió que también debe orar como Rey. ¿Y cómo oraría un rey? Por supuesto, no ya intercediendo, peticionando, rogando y clamando. Un rey, mi estimado hermano o amigo, ora Con Autoridad, Ordenando, Con la Soberanía de Dios y Decretando. Si no lo está haciendo así, vea que puede ser eso y no otra cosa lo que está otorgándole menor poder a su oración.

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Espíritu de Gedeón

Gedeón, para aquellos que no se han interesado demasiado por conocer su vida, era hijo de Joás, de la tribu de Manases. En sus días, Israel había abandonado a Dios y estaba en una débil condición, atemorizado por los ladrones madianitas, que saqueaban el país y hacían la vida, allí, intolerable. A veces, en tiempo des de aflicción, Israel – dice -, se arrepentía y clamaban al Señor. ¿Puede simbólicamente su espíritu estar latente hoy, en el seno de la Iglesia, tal como lo estuvo el de Elías en la persona de Juan el Bautista? La Escritura nos va a dejar en evidencia que sí. Y al final de este estudio, usted podrá evaluar si usted lo tiene o si está en oposición a él.

(Jueces 6: 7-10)= Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas, Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: así ha dicho Jehová Dios de Israel: yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre.

Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios: no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido mi voz.

Esto deja en evidencia algunos aspectos muy claros. Hasta en los pueblos más duros se levanta el clamor a Dios cuando llega el tiempo de la tribulación. Lo mismo sucede con la vida individual de las personas. Ese varón profeta de este texto, quizás sea el mismo que hoy Dios envía a su vida para decirle: “Mira un poco atrás, mira de donde te saqué, recuerda y reacciona”. Todos sabemos que, estando EN Cristo, no tenemos por qué temer a los distintos “dioses” que el mundo secular adora y que se presentan en nuestra contra, pero debemos tener especial cuidado en este aspecto esencial: no dejar de oír la voz de NUESTRO Dios.

(Jueces 6: 11-12)= Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.

Observe cómo se produce el llamado en este caso particular; se le aparece un ángel para anunciarle que ha sido llamado al ministerio. No lo nombra una junta de notables por causa de sus antecedentes teológicos. Es Dios a través de su mensajero. ¿Y qué hace él? Lo mismo que muchos de nosotros hemos hecho alguna vez: dar excusas. En parte, acusa a Dios de haber abandonado a su pueblo y luego, como esto le parece demasiado irreverente, expresa su propia ineptitud para la tarea. ¿Qué hace Dios? Le asegura que la presencia divina está con él y de la certeza del éxito que tendrá. Para ello se le da una señal sobrenatural para animarlo en la fe, cuando produce fuego sobre la roca donde Gedeón había puesto su ofrenda y la consume. Entonces la pregunta que nos cabe hoy, es: ¿Necesitaremos también nosotros una señal sobrenatural para salir de nuestras excusas ante Su llamado?

La batalla contra los madianitas fue el acontecimiento sobresaliente de la vida de Gedeón. El primer suceso que conduce a esa batalla es la destrucción por parte de Gedeón del altar de Baal y la imagen de Asera, y la construcción de un altar a Dios. Primera batalla visible: contra la idolatría producto de la religiosidad. Esta no es idolatría mundana, impía y secular; es idolatría religiosa. ¿Ya no existe?

(Jueces 6: 24-28)= Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom; (Jehová es paz) el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas. Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él; y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado. Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como Jehová le dijo. Más temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche. Por la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aquí que el altar de Baal estaba derribado, y cortada la imagen de Asera que estaba junto a él, y el segundo toro había sido ofrecido en holocausto sobre el altar edificado.

Vayamos por un momento al hoy. ¿Qué ocurriría si un moderno Gedeón emprendiera una campaña contra los falsos dioses adorados por mucha gente que no conoce a Cristo? ¿Qué sucedería si ese mismo hombre también emprendiera una dura batalla en contra de los dioses que ha levantado la religión por causa de la falta notoria de presencia de Dios en sus templos? Quizás lo que se cuenta a continuación y que significa el segundo suceso que lleva a la batalla contra los madianitas.

(Jueces 6: 29-32)= Y se dijeron unos a otros: ¿Quién ha hecho esto? Y buscando e inquiriendo, les dijeron: Gedeón hijo de Joás lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás: saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal y ha cortado la imagen de Asera que estaba junto a él. Y Joás respondió a todos los que estaban junto a él: ¿Contenderéis vosotros por Baal? ¿Defenderéis su causa? Cualquiera que contienda por él, que muera esta mañana. Si es un dios, contienda por sí mismo con el que derribó su altar. Aquel día Gedeón fue llamado Jerobaal, esto es: Contienda Baal contra él, por cuanto derribó su altar.

Después de reunirse los enemigos, Gedeón toca un cuerno y convoca a Israel. Gedeón es animado dos veces y pasa por una prueba bastante severa antes de atacar al enemigo. Luego está la que es quizás la anécdota más conocida de su historia: cuando su fe es fortalecida – dudas mediante -, por la señal del vellón.

(Jueces 6: 36-40)= Y Gedeón dijo a Dios: si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano como lo has dicho. Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él rocío, un tazón lleno de agua. Más Gedeón dijo a Dios: no se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez: solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.

No hay vueltas que darle. Aquí es donde su fe, indudablemente, fue altamente fortalecida. Aunque luego, como se verá en la historia, esa misma fe sería severamente probada por la reducción de su ejército, de la cantidad de treinta y dos mil a solamente trescientos hombres.

(Jueces 7: 2-8)= Y Jehová dijo a Gedeón: el pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: mi mano me ha salvado. Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil. Y Jehová dijo a Gedeón: aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga; vaya este contigo, irá contigo; más de cualquiera que yo te diga: este no vaya contigo, el tal no irá.

 Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquel pondrás aparte: asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. Entonces Jehová dijo a Gedeón: con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos: y váyanse toda la demás gente cada uno a su lugar. Y habiendo tomado provisiones para el pueblo, y sus trompetas, envió a todos los israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos hombres; y tenía el campamento de Madián abajo en el valle.

Lo que Dios temía, aquí, era a la vanidad guerrera de Israel, basada en el poderío de un gran ejército. Él quería darles victoria pero que ellos no pudieron siquiera pensar que el mérito les correspondía. En la prueba de las aguas, la figura clave es el perro. En casi toda la Escritura, este animal es símbolo de pequeñez, mansedumbre y humillación. Gente que bebiera como perros sin pensar en el qué dirán, era lo que necesitaba Dios. Sin embargo, para animar a un aparentemente dubitativo Gedeón, Dios le permitió una muy singular visita al campamento enemigo.

(Jueces 7: 9-14)= Aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate, y desciende al campamento; porque yo lo he entregado en tus manos. Y si tienes temor de descender, baja tú con Fura tu criado al campamento, y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campamento. Y él descendió con Fura su criado hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento. Y los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud.

 Cuando llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando a un compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián, y llegó a la tienda, y la golpeó de tal manera que cayó, y la trastornó de arriba abajo, y la tienda cayó. Y su compañero respondió y dijo: esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.

Que alguien que va a encarar una empresa importante para el Señor tenga una visión o un sueño confirmándola, es importante y necesario, pero que el sueño o la visión la tenga otro, le otorga un grado de credibilidad profética muy superior. La victoria, entonces, era cuestión de fe y forma, pero con respecto al modo…

(Jueces 7: 15-18)= Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campamento de Israel, dijo: levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos. Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dio a todos ellos trompetas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros. Y les dijo: miradme a mí, y haced como hago yo; he aquí que cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como hago yo. Yo tocaré la trompeta, y todos los que están conmigo; y vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: ¡Por Jehová y por Gedeón!

Quiero consignar debidamente que la Trompeta es, a través de toda la Escritura, símbolo del poder de Dios a partir de su palabra. Es su voz, incluso, dice en un pasaje. También los cántaros.

(Jueces 7: 19-25 / 8: 1-21)= Llegaron, pues Gedeón y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al principio de la guardia de la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas; y tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos. Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón! Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo.

Por favor; póngase una mano en el corazón y dígame. Racionalmente, ¿Puede existir una causa física por la cual trescientas trompetas, trescientos cántaros rotos y trescientas antorchas encendidas pueden hacer huir despavoridos a un ejército infinitamente superior?

Y los trescientos tocaban la trompeta; y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento. Y el ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, y hasta la frontera de Abel-Mehola en Tabat. Y juntándose los de Israel, de Neptalí, de Aser y de todo Manasés, siguieron a los madianitas. Gedeón también envió mensajeros por todo el monte de Efraín, tomaron los vados de Bet-bara y del Jordán. Y tomaron a dos príncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; y mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb; y después que siguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón al otro lado del río Jordán.

El detalle singular de esta batalla es que, cuando comienzan a sonar las trompetas de Gedeón, los madianitas en su campamento, empiezan a matarse unos a otros entre ellos, sin que nada ni nadie pueda explicar la causa.

Pero los hombres de Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho con nosotros, no llamándonos cuando ibas a la guerra contra Madián? Y le reconvinieron fuertemente. A los cuales él respondió: ¿Qué he hecho yo ahora comparado con vosotros? ¿No es el rebusco de Efraín mejor que la vendimia de Abiezer? Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián: ¿Y qué he podido yo hacer comparado con vosotros? Entonces el enojo de ellos contra él se aplacó, luego que él habló esta palabra.

Los hombres de Efraín no pudieron ver la obra de Dios detrás del triunfo de Gedeón; sólo les preocupaba – por vanidad guerrera -, no haber formado parte activa de ella.

Y vino Gedeón al Jordán, y pasó él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, más todavía persiguiendo. Y dijo a los de Sucot: yo os ruego que deis a la gente que me sigue algunos bocados de pan; porque están cansados, y yo persigo a Zeba y a Zalmuna en tu mano, para que demos pan a tu ejército? Y Gedeón dijo: cuando Jehová haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, yo trillaré vuestra carne con espinos y abrojos del desierto. De allí subió a Peniel, y les dijo las mismas palabras. Y los de Peniel le respondieron como habían respondido los de Sucot. Y él habló también a los de Peniel, diciendo: cuando yo vuelva en paz, derribaré esta torre.

Creo que esto está decididamente claro. Tanto los de Sucot como los de Peniel no deseaban arriesgarse ayudando a un ejército que no se sabía si era el victorioso.

Y Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y con ellos su ejército como de quince mil hombres, todos los que habían quedado de todo el ejército de los hijos del oriente; pues habían caído ciento veinte mil hombres que sacaban espada.

Perdón hermano: ¿Usted está intentando decirme que trescientos hombres no demasiado entrenados hicieron caer nada menos que a ciento veinte mil? Mire; está en la Biblia y yo a la Biblia le creo, pero…dígame la verdad, ¿Usted no cree que esto debe querer decir alguna otra cosa? ¡Es imposible! – Olvida algo: Para Dios no hay nada imposible. – Sí, pero… – Basta. Cuando colocamos la palabra “pero” en algo relativo al evangelio, colocamos incredulidad.

Subiendo, pues, Gedeón por el camino de los que habitaban en tiendas al oriente de Noba y de Hogbeha, atacó el campamento, porque el ejército no estaba en guardia. Y huyendo Zeba y Zalmuna, él los siguió; y prendió a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna, y llenó de espanto a todo el ejército. Entonces Gedeón hijo de Joás volvió de la batalla antes que el sol subiese, y tomó a un joven de los hombres de Sucot, y le preguntó: y él le dio por escrito los nombres de los principales y de los ancianos de Sucot, setenta y siete varones. Y entrando a los hombres de Sucot, dijo: He aquí a Zeba y Zalmuna, y espinos y abrojos del desierto, y castigó con ellos a los de Sucot. Asimismo derribó la torre de Peniel, y mató a los de la ciudad.

Ah, sí; a esta, no caben dudas que se la cobró Gedeón. Cuando tuvo un resultado concreto para mostrar a Sucot y Peniel no sólo lo hizo sino que, además, fue implacable en la revancha.

Luego dijo a Zeba y a Zalmuna: ¿Qué aspectos tenían aquellos hombres que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: cómo tú, así eran ellos, cada uno parecía hijo de rey. Y él dijo: mis hermanos eran, hijos de mi madre. ¡Vive Jehová, que si les hubierais conservado la vida, yo no os mataría! Y dijo a Meter su primogénito: levántate y mátalos. Pero el joven no desenvainó su espada, porque tenía temor, pues era aún muchacho. Entonces dijeron Zeba y Zalmuna: levántate tú, y mátanos; porque como es el varón, tal es su valentía. Y Gedeón se levantó, y mató a Zeba y a Zalmuna: y tomó los adornos de lunetas que sus camellos traían al cuello.

La dignidad, en la batalla, llegaba hasta la muerte, la manera y la mano. Es indiscutible que Gedeón pasó a ser lo máximo para su gente. ¿Y como lo podría premiar Israel?

(Jueces 8: 22-23)= Y los israelitas dijeron a Gedeón: sé nuestro Señor, tú y tu hijo, y tu nieto; pues nos has librado de mano de Madián. Más Gedeón respondió: no seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os enseñoreará: Jehová enseñoreará sobre vosotros.

Fíjese que detalle: le ofrecieron la corona de Israel, y la rechazó. Él era consciente que lo que se había hecho, lo había hecho Dios. La mejor prueba de la falibilidad humana de Gedeón la vemos con la aventura del oro.

(Jueces 8: 24-27)= Y les dijo Gedeón: quiero haceros una petición; que cada uno me de los zarcillos de su botín, (Pues traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas). Ellos respondieron: de buena gana te lo daremos. Y tendiendo un manto, echó allí cada uno de los zarcillos de su botín. Y fue el peso de los zarcillos de óleo que él pidió, mil setecientos siclos de oro, sin las planchas y joyeles y vestidos de púrpura que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos al cuello. Y Gedeón hizo de ellos un efod, el cual hizo guardar en su ciudad de Ofra; y todo Israel se prostituyó tras ese efod en aquel lugar; y fue tropezadero a Gedeón y a su casa.

Los zarcillos constituían más de diecisiete kilos de oro. El efod era una parte decorativa de la vestidura sagrada, usada tanto por los sacerdotes hebreos como por los paganos de la época. Era motivo de culto idolátrico. Gedeón fue juez de Israel durante cuarenta años.

(Jueces 8: 28)= Así fue subyugado Madián delante de los hijos de Israe3l, y nunca más volvió a levantar cabeza. Y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón.

Finalmente, y tal como suele terminar toda historia mala o buena que tenga como protagonista a un hombre o una mujer, llega el corolario a toda la trayectoria, el final del ciclo de la vida: en este caso, la muerte de Gedeón.

(Jueces 8: 32)= Y murió Gedeón hijo de Joás en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.

Varias son las características que formaron parte de la personalidad de Gedeón. Más allá de lo que diga la historia y de lo que esta información pueda enriquecer el conocimiento de quien acceda a ella, no debemos olvidar que estamos hablando de un espíritu de Gedeón vivo y activo hoy en nuestras congregaciones. De allí que será bueno considerar brevemente cada una de esas características para, de alguna manera, ponerlas al lado de lo que podemos ver, oír y palpar en nuestros días.

HUMILDAD: Gedeón de ninguna manera creía poder salvar él a Israel. Suponía que por el hecho de ser su familia muy pobre y él mismo, el menor de todos, no podía tener esa posibilidad.

PRECAUCIÓN: Pese a su fe, que no era poca ni discutible, le pide a Dios una clara señal de que ha hablado con él. Y como si esto no fuera suficiente, cuando Dios le responde, vuelve a pedirle lo mismo.

ESPIRITUALIDAD:    Edificó un altar a Jehová, por fe, antes que este le diera claras muestras de su poder y su actividad en su favor.

OBEDIENCIA: Cuando Dios mandó a Gedeón a derribar el altar de Baal y a cortar la imagen de Asera, él se tomó algunas precauciones por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, pero de ninguna manera pasó por su cabeza la desobediencia al mandato.

INSPIRACIÓN DIVINA: Dice que cuando tocó el cuerno y los abiezeritas se reunieron con él, el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón.

COMUNIÓN DIVINA: Gedeón hablaba con Dios. LO hizo para pedir la señal del vellón, y lo obtuvo. Pero también Dios le hablaba a Gedeón. Lo vemos cuando le avisa cómo va a probar al pueblo y cuando lo envía al campamento madianita.

ESTRATEGIA: Dios le dijo que lo hiciera con esos trescientos hombres, pero el cómo, se lo dejó a Gedeón y él supo tener una singular pero efectiva estrategia.

TACTO: Lo tuvo para manejarse correcta y respetuosamente con los hombres de Efraín ante el reclamo de estos.

LEALTAD A DIOS: Cuando rechazó reinar sobre Israel le dio toda la gloria a Dios.

De todas estas características, surge inevitablemente la pregunta obligada: ¿Hay un espíritu de Gedeón morando u operando hoy en la iglesia que conocemos? Así como los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, una parte de los hijos de Dios, hoy, están haciendo lo malo y, por ende, sufren las consecuencias de la rebeldía y de la desobediencia.

Dios mandó a un profeta a decir sus verdades. Hoy lo sigue haciendo. Pero ocurre un inconveniente. Si ese profeta no está reconocido oficialmente por las organizaciones eclesiásticas tradicionales, que dicho sea de paso tienen métodos muy particulares para reconocer estos ministerios, no tiene demasiada aceptación su protagonismo. Entonces la duda de siempre, es: Prestamos nosotros atención y credibilidad a lo que dicen esos enviados de Dios, hoy? ¿O, por el contrario, preferimos quedarnos con el recuerdo de la cómoda esclavitud que teníamos en Egipto?

Dios dijo entonces: No temáis a los dioses de los amorreos. ¿No estamos hoy temerosos ante los dioses del mundo? ¿No es eso, quizás, lo que impide oír la voz de Cristo?

Lo primero que hizo Gedeón, en su naturaleza carnal, fue lamentarse de lo mal que andaban las cosas. ¿No está sucediendo hoy algo parecido?

Gedeón duda de su aptitud para salvar a su pueblo, porque ve con ojos humanistas. No ve la menor posibilidad material de lograrlo, pero olvida un pequeño detalle: Dios quiere que él se deje usar en fe par entonces EL poder hacer lo que parece imposible. ¿Cuántos vellones pone diariamente el pueblo de Dios para recibir una señal cierta que lo tranquilice? ¿Y por qué se supone que Él tiene que acceder a eso que, de última, no es más que un claro mensaje de falta de confianza?

Gedeón obedece a Dios cuando este le ordena derribar las fortalezas de idolatría, pero fíjese que lo hace de noche para no rozar con su familia y con la sociedad. ¿No es esta una actitud muy parecida a la nuestra para con el avance del humanismo, el cientifismo y hasta el esoterismo sincrético dentro de nuestras iglesias?

Cuando en el nombre del Señor derribamos los altares del humanismo y de la religiosidad, siempre tendremos la oposición de los que vendrán a pedirnos explicaciones. Entonces debatimos, discutimos, polemizamos, escribimos libros o grabamos videos a favor y en contra, pero no tomamos el ejemplo de fe sencilla y firme de Joás, padre de Gedeón, cuando dice: Si ese es un dios, contienda por sí mismo con quien derribó su altar.

Dios dice a Gedeón que el pueblo es mucho para pelear la batalla. Él sabía que si les daba la victoria de esa manera, ellos se vanagloriarían a sí mismos. Por eso les deja solamente a trescientos, cuando antes tenían 135 mil. ¿Sabe usted que porcentaje representa esto? Apenas un 0,20%. Pregunto: Pastor de una iglesia de quinientos miembros, ¿Esperas contar con doscientos cincuenta y uno para emprender y ganar tu batalla? Si tienes el espíritu de Gedeón operando en tu vida, con DOS miembros llenos del Espíritu Santo y un corazón guerrero enamorado de Jesucristo, alcanza y sobra. Porque no lo va a hacer usted, lo va a hacer Él a través suyo.

Al igual que los de Sucot y Peniel, los que miran desde afuera su insólita batalla, no le van a prestar ayuda alguna hasta no comprobar si realmente usted ha tenido victoria. No le pida ayuda alguna al hombre carnal.

Los reyes de Madian derrotados, debían ser ejecutados. Gedeón quiso derivar eso que no le agradaba del todo, a su hijo. Pero este se asustó y debió hacerlo él personalmente. Su enemigo, entienda, está derrotado, pero no envíe de ningún modo a inmaduros a ejecutarlos, porque van a bambolearse de temor. Dios los puso en su mano porque es a usted quien ha llamado.

El pueblo, si usted lo lleva a la victoria, le va a ofrecer reinar, conducir, liderar, ordenar, mandar, porque usted pasará a ser su segura y tranquila garantía. Eso, tenga en cuenta que va a ser una pesada tentación muy compleja de superar. Si tiene el espíritu de Gedeón, entregará esas ovejas al Gran Pastor, al Todopoderoso, y no se atreverá jamás a compartir una gloria que no le pertenece a usted sino a EL.

Finalmente, si usted les pide su oro, su riqueza, ellos se la van a dar gustosos. Pero recuerde qué rápido cambian los hijos de Dios su adoración al Padre por la del efod, tipología clave de un ídolo humano. Y como, luego, se caen estrepitosamente todas estas cosas conjuntamente con todos aquellos que las sostienen, las defienden o las incentivan.

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Como las Aguilas…

Qué hombre en algún momento de su vida, no ha tenido la fantasía de volar? Observe la historia, la conquista del aire, en nuestra generación, ha producido una ola de admiración y de romance sin igual en los registros de la existencia del hombre. De alguna manera la habilidad de volar ha sintetizado el anhelo del ser humano de elevarse más allá de las limitaciones naturales de los mortales terrestres y remontarse hasta el ámbito de lo sobrenatural.

El anhelo espiritual del mundo, el surgimiento del ocultismo y de las prácticas místicas son evidencias del hambre de la humanidad por conocer y moverse en el universo espiritual. Nuestro mundo se ha convertido en un vacío espiritual en el que el hombre se muere de asfixia espiritual. Dios ha hecho provisión en su reino para suplir esta necesidad y sin embargo, cuán pocos son los creyentes que encuentran la satisfacción de conocer plenamente lo que Dios les ha asignado.

¿Cómo puede el hombre, en su relación con Dios, abrirse camino en el reino de lo sobrenatural? Esta pregunta, en una forma u otra, parece ser una de las inquietudes más urgentes que se encuentra donde quiera que uno vaya. Hablamos de lo que Dios está haciendo, pero el VIVIR en esa presencia divina, es otra cosa.

(Isaías 40: 28-31)= ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga por cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

La Biblia es un compendio intensamente práctico. El Espíritu Santo ha registrado el universo para encontrar toda imagen, ilustración y parábolas concebibles para impartir a los hombres la verdad de los caminos de Dios. Las actividades cotidianas, las relaciones interpersonales, las cosas de la naturaleza y los miembros de nuestros cuerpos; cosas con las que estamos íntimamente familiarizados son capturadas por Él para describir algún aspecto del misterio divino.

Este pasaje nos haba del águila. Así como el león es el rey de los cuadrúpedos, el águila es el rey de las aves. El Espíritu Santo ha comparado nuestro anhelo hacia Dios con la aspiración de ser como el águila.

En un trabajo ilustrativo de hace algunos años, un autor cristiano comenta que mientras observaba a las águilas en la cuenca del río Columbia, cerca de Pórtland, Oregón, empezó a entender por qué han representado siempre el impulso del hombre de llegar a Dios: poder, libertad, belleza, el señor de su ambiente gracias a su habilidad de dominar el aire. Agrega este hombre que las águilas se mueven con un esplendor real, porque nacen en calidad de reyes. Como el águila, – señala -, que nace con el derecho divino de ser rey, de igual manera venimos nosotros desde el nuevo nacimiento con el potencial innato de remontarnos hasta la misma presencia de Dios. Sin embargo, el hecho de que las águilas estén equipadas para volar no significa necesariamente que se vayan a levantar del suelo.

Deuteronomio 32: 11)= Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas…

Ahora vamos por partes: todas las águilas empiezan sus vidas como aguiluchos, es decir: los polluelos chillones e inexpertos que van camino a tomar su lugar entre la realeza. Para que eso ocurra deben ser entrenados en los caminos del rey de las aves. El versículo que leímos, vendría a ser una especie de manual de entrenamiento de vuelo para aguiluchos estudiantes y cristianos confinados en la tierra.

Imagínese conmigo a dos pequeños aguiluchos abrigados cómodamente en su nido forrado de plumas, bien alto en la cima misteriosa de una montaña lejana. (Hay cristianos que nacen en circunstancias precarias muy parecidas) En el nido todo es tranquilo y maravilloso; mamá águila sale todos los días a buscar el alimento para sus hijos y en las frías noches de la montaña se acomoda sobre el nido y los cubre. Símbolo: los cristianos, gozosos por el calor del recién conocido Espíritu Santo, gritan, – y hasta chillan -, ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡La vida es maravillosa! ¡Se acabaron los problemas! ¡Qué grande que es Dios!

Un día, mamá águila empieza a actuar de una manera rara. En lugar de posarse sobre el nido, revolotea por encima batiendo sus enormes y poderosas alas. Eso es lo que los aguiluchos ven y eso es lo que ella quiere que ellos vean, precisamente.

Entonces hace algo insólito. Arranca un pedazo de nido y lo deja caer al abismo. Y después arranca otro y otro. ¡Pero esta madre nuestra se ha vuelto loca!, piensan los aguiluchos. Ahora la vida en el nido ha cambiado; es como que se ha vuelto incómoda.

¿Usted se da cuenta lo que está haciendo el águila? Ella está preparando a su cría para la primera etapa de su entrenamiento. Otro símbolo: Después que Cristo recibió al Espíritu Santo y oyó la declaración de ser el Hijo de Dios, la escritura dice que fue guiado por el Espíritu a un lugar desierto para ser tentado por el diablo. ¿Ese será el “modus operandis” de Dios? ¿Será que Él decide comenzar lo más pronto posible a enfrentarnos con la necesidad de madurar para llegar a ser algo más que creyentes reducidos a habitar cómodamente en la seguridad de un nido?

Pablo dijo a los corintios que no les podía hablar como a hombres maduros porque eran como niños. Cuidado: no dijo que Eran niños, dijo que eran Como niños. Todos pensamos que es muy gracioso cuando a un bebé se le escapa la papilla de la boca y se hace un problema bárbaro a la hora de comer. Pero si un adulto hace lo mismo, eso nos produce asco y vaya uno a saber si hasta no lo mandan a un psiquiatra. Bien; a Dios no le interesa que un cristiano pase por la etapa del desparramo de papilla; lo que sí resulta trágico para Dios, es que se quede indefinidamente en esa etapa.

Volvamos a los aguiluchos. Ahora ellos están incómodos, inseguros, temerosos y hasta enojados; pero resulta que lo que les está pasando ha sido causado por quien más los ama: su mamá águila. ¿Cómo reaccionan los aguiluchos? ¡Chillando, protestando! ¿Cómo reaccionan los cristianos? ¡¡El diablo me está atacando!! Humm; ¿Está usted seguro que es el diablo? ¡Tal vez pueda ser el que más le ama quien le está sacudiendo su cómodo nido!

¿Ya está? ¿Ya aprendieron? ¡No! Al igual que muchos creyentes, los aguiluchos concluyen que al menos es tolerable estar parados sobre aquella ventosa saliente y se disponen a sacar el mejor partido de la situación. Pero he aquí que la querida mamá águila tiene en mente algo más que una simple sacudida de nido. Ahora toma a uno de sus asustados aguiluchos y lo empuja, lo empuja y lo empuja hasta que se cae del nido al precipicio. Cuando parece que el pobre se va a estrellar contra el suelo, ella vuela rápidamente, se coloca debajo y lo sostiene. ¡Gracias a Dios! ¡Dios es fiel! ¡Dios es grande! ¡Y yo que creí que me había abandonado!

Entonces vuelve al nido y suspira aliviado. Pero no alcanza a terminar el suspiro cuando ella lo está empujando de nuevo. ¿Otra vez? ¡Oh, no! ¿Y qué pasa conmigo si ella no llega a tiempo? Recién allí se pregunta algo: ¿No estará mamá tratando de enseñarme algo? Entonces recuerda de las enormes alas de la madre. Se mira las suyas; pequeñas, débiles. Pero igual se pregunta: ¿Qué ocurre si mientras me caigo las pruebo? Genial. ¡Va a tener que hacerlo, porque ella no va a dar por terminado este “operativo desalojo” hasta que no se decida y lo haga!

Los aguiluchos son criaturas torpes, que se bambolean trémulamente con sus alas sin probar. Pero cada uno de esos saltos desesperantes le va dando un poco más de dominio de sus alas. Llega el día, de improviso, que decide extenderlas y, entonces, en lugar de caer, de pronto se encuentra ascendiendo, más y más alto, llevado por las poderosas corrientes de aire, mucho más alto que su hogar en la saliente y que el nido que los confinaba. Ya no es más un pajarillo que aguarda el bocado que le trae su mamá; ahora está aprendiendo a ser una de las águilas, que un día llegará a ser rey.

Muchos evangelistas presentan la conversión como nacer sobre una almohada de seda con un cordón de ángeles que nos llevan flotando a través de la vida hasta depositarnos ante el trono celestial. Sólo después que estamos bien acomodados en nuestro nido, aprendemos que Dios está más interesado en la producción de nuestro carácter que en la provisión de nuestra comodidad. Hemos hecho de Dios, una especie de Papá Noel celestial y, si no obtenemos todo lo que deseamos, pataleamos y hacemos berrinches como niños respondones y chillones exigiendo golosinas.

Pero Él es nuestro Padre y no un Papá Noel y nos va a corregir rigurosamente mandándonos callar. No tolerará nuestra malcrianza, sino que nos empujará a situaciones que exijan de nosotros madurez y el uso de las alas que nos ha dado. Quiere que lleguemos a ser águilas, no que nos quedemos indefinidamente en aguiluchos. Dios jamás hizo un nido del cual pudiésemos salir caminando; todos han sido diseñados para salir de ellos volando. Hay cristianos que han caído tantas veces en la saliente que se gozan del paseo y no tienen ningún interés en aprender a volar. Jamás subirán más allá del nido donde nacieron.

Había dos tipos de águilas en las tierras bíblicas: el Aguila Dorada y el Aguila Imperial. El Aguila Dorada habla de nosotros como participantes de la naturaleza divina y el Aguila Imperial de ser reyes. En la Escritura, las dos van mano a mano. ¡Nuestro derecho divino es reinar como monarcas en nuestras propias vidas! Las circunstancias que confunden y ofuscan al mundo, se convierten en plataforma de lanzamiento para alcanzar nuevas alturas con Dios. Satanás y sus secuaces son las serpientes que un águila rompe con un tajo de sus poderosas garras o que deja caer desde las alturas vertiginosas para que sean aplastadas contra las rocas, abajo. Esta es nuestra herencia.

El autor de los Proverbios dijo que entre los misterios del universo que eran más difíciles de entender, estaba el rastro del águila en el aire. El simbolismo de este pasaje es la potencialidad inexplicable del cristiano que es como la del águila, que puede volar más alto que cualquiera otra ave sin batir sus alas una sola vez.

¿Ha notado usted que las Escrituras dicen que las águilas “se remontan” y que no suben “aleteando”? Las águilas no fueron creadas para ir de un lado a otro dando aletazos; fueron creadas para remontarse a grandes alturas y para ser libres, entendió bien? LIBRES. Las águilas aprenden a volar sin esfuerzo porque entienden las corrientes de aire. Un águila se posa sobre una roca y espera, probando el viento. Cuando la corriente es favorable, se remonta con un chillido real. He aquí uno de los secretos del águila para remontarse,  – esperar -. Los que esperan, dice la Escritura, son los que se elevan. Los que esperan a Jehová, tendrán nuevas fuerzas. Esta también es la clave para la adoración pública. El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del espíritu. Un cristiano debería volar sin esfuerzo porque entiende el secreto de los vientos.

Contaba un viejo pastor que en un culto, dirigido por un amigo de él, (Que dicho sea de paso,  – decía -, tenía todos los dones para dirigir, es decir: buena voz, talento musical y personalidad), no se alcanzaba a sentir esa presencia del Espíritu tan necesaria y obligada para que un culto sea verdaderamente un culto y no una función religiosa en un escenario modernizado llamado iglesia. La adoración era buena, pero no era todo lo que el Espíritu quería. En la parte de atrás un hombre levantaba la mano como si tuviera una urgencia. El pastor le dio lugar y el hombre se puso a cantar un coro viejo, casi en desuso. La reunión levantó vuelo y todos se elevaron en la brisa del Espíritu. Hay una brisa en cada reunión que encontraríamos si sólo tuviéramos la paciencia de esperarla. Si no esperamos, nos sumamos al grupo de los que tratan de animar la reunión con un esfuerzo humano. No olvide: es más fácil flotar que aletear.

Hay algo dentro del águila que le demanda que vuele más alto que las otras aves. A veces, incluso, vuela más allá del alcance del ojo humano.

Un cuervo se posa en un cable y chilla: ¡Cao! ¡Cao! ¿Quieres que te cuente el último chiste sobre ese diácono que tú conoces?

Pero el águila responde: ¡No me interesa! ¡Voy a subir más allá de las nubes, donde pueda mirar de lleno, cara al sol!

Aunque un águila vuela a grandes alturas mirando al sol cegador, también se adapta con igual facilidad a los valles oscuros de las montañas. Tiene dos pares de párpados. Con sus párpados terrenales puede ver perfectamente a ras del suelo, o puede bajar los celestiales y deleitarse en la refulgente gloria del sol.

Es imperativo que los cristianos sepan caminar sobre la tierra como también volar en la gloria. Es posible llegar a ser tan espirituales que no podamos ver la realidad en nuestras vidas diarias. No te vuelvas nunca tan espiritual que se olvide usted de proveer para su familia, de amar a su mujer, de jugar con sus hijos, o de ayudar a sacar las bolsas de residuos, qué sé yo.

¿Sacar la bolsa de residuos a la calle, yo? ¡Yo soy un hijo de Dios! ¿Ah, sí? Pues tú no sabes con qué dignidad puede hacer ese trabajo un hijo de Dios…

Cuando un águila se levanta más allá de las nubes, es llevada majestuosamente por las grandes corrientes de aire hasta la misma presencia de Dios. Usted y yo no hemos sido formados para la suciedad y la contaminación. No nacimos para ser sucios cuervos y posarnos sobre un cable de energía eléctrica. Hemos sido diseñados para la adoración pura de Dios, para escalar hasta la atmósfera enrarecida del Lugar Santísimo.

La pregunta, entonces, es: ¿Hasta dónde puedo ir? Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. ¡Esa águila sí que voló alto! Un día voló tan alto que Dios le dijo: “Enoc, mira…estás más cerca de subir hasta aquí que de regresarte allá…”

¿Hasta qué altura? Un hombre de una congregación, que se dedicaba a la cría de caballos, fue a preguntarle a su pastor si se podía orar por la sanidad de uno de sus mejores caballos que estaba muy mal. El pastor inmediatamente le preguntó: ¿Usted cree que si oramos, su caballo sanará? – Sí pastor, lo creo. – Entonces oremos… – Hoy, ese pastor se ufana de ser uno de los muy pocos que tiene, en su oficina, la fotografía de un hermoso, robusto y obviamente saludable caballo.

¿Hasta qué altura? Una vez, el capitán de una nave en la que viajaba un conocido hombre de Dios, le dijo que no iban a poder llegar a tiempo a destino, por causa de la niebla. – “Bueno…ya vamos a ver…”, dijo el siervo. Oró, la niebla se esfumó y él llegó a tiempo a su destino. Claro, seguramente no faltará quien diga: ¡Yo no creo que Dios ande en la minusculéz de levantar nieblas! ¿Ah, no, eh? Entonces mucho me temo que usted se quedará en la niebla, pero Dios la hará desaparecer para aquellos que tengan la fe para orar pidiendo a Él que la levante.

¡Dios nos ha hecho águilas como Él y quiere que volemos! Todas las experiencias con las que nos emocionamos, (Nuestra conversión, nuestra plenitud, los dones), son sólo una parte de nuestra introducción a la vida sobrenatural que demanda que lleguemos a ser conforme a su semejanza porque somos partícipes de su naturaleza divina.

El águila ha sido destinada para las grandes alturas. Abdías 4 nos dice que el águila pone su nido entre las estrellas. Si nos encontramos infelices y frustrados, si la vida cristiana no llega a ser lo que esperábamos, entonces puede ser que no hayamos comprendido el llamamiento de Dios de anidar en las alturas. Hemos sido creados para vivir en una atmósfera divina y moriremos si moramos en un mundo contaminado.

Otra vez la pregunta: ¿Hasta qué altura? Es verdad, no se responde a una pregunta con otra pregunta, pero: ¿Cuánto conoce usted sobre las corrientes de aire? ¿Cuánta comprensión y conocimiento tiene del mover del Espíritu de Dios, es decir, del Viento Divino? El percibir el Espíritu de Dios es más que un sentimiento subjetivo. Es poner la mente en las cosas del Espíritu. Es: conducta recta, obediencia a la Palabra de Dios, conocer y hacer su voluntad. El Espíritu y la Palabra son inseparables. Si usted no permite que la Palabra de Dios gobierne su vida, pero deja entrar al pecado, entonces cancela su habilidad de volar en las corrientes de aire. Todo será un aleteo. Podrá gritar más y más fuerte, cantar más y más duro, orar más y más extenso, pero no se levantará ni un centímetro del suelo; todo será un vano batir de alas.

Un águila libre, en su ambiente natural, es un ave muy limpia. Pero en cautiverio, es una de las aves más sucias del planeta. De igual manera, un cristiano cautivo, sin libertad en el Espíritu de Dios, se convierte en un ave sucia. ¿Sabe cuál es el cautiverio más profundo en el que puede caer un cristiano? Desviarse en formas religiosas que no estén de acuerdo con la Palabra de Dios. El cautiverio religioso no es sólo la ceremonia eclesiástica; es con mayor frecuencia aquello que una vez estuvo lleno de vida, pero que ahora es sólo una parte de la manera que hacemos las cosas. Es confinar a Dios a un sistema. Y fue para libertad que Cristo nos hizo libres, por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez a yugo de esclavitud, dice Gálatas 5:1.

Pablo está hablando de la esclavitud de las formas religiosas. El vino del Espíritu es siempre nuevo y, si intentamos ponerlo en odres viejos, los odres reventarán y ambos se perderán. No hay nada más cruel y más muerto que un grupo de gente religiosa que ha perdido la unción.

¿Qué es lo que queda cuando se va la unción? Se nos dice en 2 Reyes 6 que en el sitio de Samaria todo lo que quedaba para comer eran cabezas de asnos y estiércol de palomas. No es un cuadro muy bonito, verdad? Esto es lo que Dios ve cuando se ha ido su unción. Las cabezas de asnos representan la sabiduría humana sin Dios y el estiércol es todo lo que queda cuando se va la paloma.

Cuando usted entra en la presencia de Dios, puede estar seguro que no es por su doctorado en filosofía, o porque se haya aprendido de memoria el Nuevo Testamento, desde Mateo hasta Apocalipsis. Llegamos a vivir en la presencia de Dios conociendo la ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús. Entender el movimiento de los vientos es la única manera de encontrar la altura para morar en la presencia de Dios. De otra manera el cristianismo se reduciría a un sistema filosófico comparado con cabezas de asnos: sabiduría humana sin contenido divino. Dos mil ochocientas veces en su libro “El Origen de las Especies”, Carlos Darwin dice: Asumamos. Esta es sabiduría humana sin contenido divino.

El estiércol de paloma representa lo que queda cuando el Espíritu Santo se ha ido. En todas partes del mundo y en cada segmento de la vida religiosa, encontramos edificios, recuerdos y prácticas que sirven como movimientos a épocas cuando la presencia divina del Espíritu Santo se movía repartiendo sus hermosos dones. Pero se le forzó a salir, indeseado porque amenazaba la estructura de eclesiásticos ambiciosos. Más cuando se fue, tuvieron que mantener las formas por causa de la gente. Los fariseos querían mantener la forma; por eso a Jesús no lo aceptaron: era demasiado imprevisible.

Muchos de los ritos y ceremonias de la iglesia tradicional son restos de algo que una vez fue espontáneo y lleno de vida.

Toda águila tiene su tiempo de decaimiento. Puede ser que esté enferma o mudando su plumaje, pero nunca se deja apoderar por el pánico. Busca una roca y se posa allí dejando que el poder sanador del sol haga su labor.

Cuando usted encuentre un lugar bajo en su vida, no salga corriendo para todos lados tratando de buscar a Dios, porque la gente le dirá: “Aquí está el Cristo. Allí está”. Y le traerá frustraciones. David dice, en el salmo 40:1, Pacientemente esperé a Jehová. Muchas veces Dios tiene una obra para realizar y todo lo que se nos pide, es esperar. Ya vendrá otra vez el tiempo de levantar alas, pero la espera tiene que venir primero.

Toda águila sabe cuándo ha llegado su tiempo de morir. Entonces es cuando busca una roca alta desde donde pueda mirar la puesta del sol y allí se acomoda para esperar, y allí muere mirando el sol. ¿Cualquier sol? El de nuestro sistema. ¿El de nuestro sistema solar? No. El de nuestro Cosmos, el de nuestro siglo, el de nuestro propio sistema. El Sol de Justicia.

¿Quieres hacer tuyo este tiempo de victoria? Hay muchas claves para conseguirlo, pero una de ellas, la que hoy el Espíritu habla a su vida, es esta: Deberá usted ser, Como las Águilas…

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Las Siete Claves de Abraham

Es muy fácil repetir como un papagayo que somos hijos de Abraham porque eso es lo que dice la Palabra, pero no es fácil asumir toda la personalidad de Abraham para nuestra vida hoy. Cuando vamos a tomar modelo de una figura lo vamos a hacer en todo el contexto, no sólo en aquellas cosas donde ese personaje queda en la mejor posición.

Abram, sin la “hache” al medio y sin la otra “a”, significaba: “El Padre es exaltado” y nació en Ur de Caldea, donde vivió con su padre y sus hermanos Nacor y harán y donde se casó con la entonces Saraí. Era descendiente de Sem e hijo de Taré; fue fundador de la nación judía (Cuidado: él era caldeo), de los ismaelitas y de otras tribus árabes.

Usted conoce poco, mediano o mucho su historia. Yo quiero rescatar, en este trabajo y de esa historia, siete claves esenciales que están allí, escritas desde siempre y que son eslabones obligados para poder convertirnos en de Abram en Abraham. Esto es: de El Padre es Exaltado, en “Padre de Multitudes”. Siete aspectos que hoy lo están esperando a usted para que, si los atraviesa y los cumple, no tenga nada que envidiarle al patriarca. También para que se vaya haciendo a la idea de que en los almuerzos y las cenas del cielo, en la vida eterna, usted va a compartir la mesa con él en un mismo nivel. Pero fundamentalmente para que hoy, ahora, su vida pueda salir de una vez por todas de la mediocridad, de la chatura y de la inexpresividad de un religioso más y se convierta en un estandarte que glorifique a Cristo.

(Génesis 12: 1)= Pero Jehová había dicho a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Lo primero que vemos aquí, es un llamado soberano de Dios. Le dijo: Vete de tu tierra y de tu parentela. No fue una sugerencia, o una idea, o una opción, o un igualitario intercambio: fue una orden. Esa orden, quiero que usted entienda muy bien, no le resultaba sencilla para obedecer a Abram. Tenía que dejarlo todo, sin condiciones ni concesiones.

Cuando le dice que en él serán benditas todas las familias, hay que ir al original porque aquí el sentido es muy abarcativo y no se limita a los Pérez, los Rodríguez o los Martínez, si hemos de tomar apellidos clásicos en el habla hispana. FAMILIA, aquí, es la palabra MISHPACHAH y habla de un tipo, una clase o un género de gente o cosas: una especie de animales, un grupo de individuos relacionados (Una tribu) o un grupo de cosas relacionadas, (Una categoría).

El principal concepto de MISHPACHAH es que la gente, los animales o las cosas que comparten parentesco o relación similar de algún tipo, forman una familia, clan o especie. De ahí que el término designe tanto a un grupo de familiares cercanos a toda una nación. Todo indica que Dios quiso separar a Abram de su familia idólatra para hacer de él y de sus descendientes la nación mesiánica que traería salvación a todas las familias de la tierra.

En este pasaje, también, Dios promete grandeza para Abram; y lo bendice de muchas formas, incluyendo las bendiciones materiales. La dinámica de este hecho histórico tiene validez para el creyente de hoy.

En Gálatas 3:13 y 14, Dios promete dar a todos los creyentes las bendiciones de Abraham y nos dice que Jesús se convirtió en maldición por nosotros para que pudiéramos recibir “las bendiciones de Abraham”. Esto, por supuesto, comienza con nuestro renacer, o el convertirnos en nuevas criaturas en Cristo Jesús. Pero “las bendiciones de Abraham” implican otras cosas también. El Señor quiere que prosperemos espiritual, emocional, física así como materialmente. Las bendiciones son nuestras por su promesa y no necesitamos excusar el hecho de que esté incluida la prosperidad material.

Todo esto es muy bueno y a cualquiera le gustaría recibirlo de parte de Dios, tal como Gálatas nos asegura que puede y que debe ser. Pero he aquí que necesita algo de parte nuestra; una condición puesta al servicio del propósito y la voluntad de Dios.

(Génesis 12: 4)= Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.

CLAVE NÚMERO UNO: ABRAHAM FUE OBEDIENTE.

La histórica continúa con la efectivización de la herencia de Canaán.

(Génesis 13: 1)= Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro. (¿Cuántos saben que Dios no se especializa o se caracteriza por levantar a desempleados o desocupados?)

Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-El, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-El y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová. Y también Lot que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. (¿Le queda suficientemente en claro que Lot, tampoco era un menesteroso, verdad?)

Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. Muy parecido a cuando los ministros de una denominación “cristiana” entran en profunda enemistad con los de otra denominación también “cristiana”).

Entonces Abram dijo a Lot: no haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

Este verso es, a todas luces, la síntesis concreta y casi perfecta de un primario discurso de unidad, de una unidad que supera la buena voluntad y el buen ánimo que pudieran tener un grupo de ministros de distintas denominaciones que un día deciden reunirse a tomar un café y dialogar de temas comunes teniendo mucho cuidado de no hacer mención a ninguno de los puntos de divergencia que mantienen. Me quedo con las formas de Abram: lo primero que interesa es que somos hermanos, después podemos hablar de todo lo demás. Sin embargo, la clave que encontramos en Abram, aquí, está en el verso 9:

¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.

CLAVE NÚMERO DOS: ABRAHAM FUE GENEROSO.

El tercer punto lo vamos a encontrar en ocasión de una guerra entablada entre Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam y Tidal rey de Goim y Vera rey de Sodoma. Birsa rey de Gomorra, Sinab rey de Adma, Semeber rey de Zeboim y el rey de Bela. El relato completo de este suceso está en el capítulo 14 del libro de Génesis, donde leemos lo que sigue:

(Génesis 14: 10)= Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte. Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron. Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron. Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram.

Aquí, cuando habla de Abram “el hebreo”, alude  un calificativo que parecería ser se le daba por parte de otros pueblos a la familia elegida. Pero mire el verso 14:

Oyó Abram que su pariente (Esto es: su sobrino) estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.

CLAVE NÚMERO TRES: ABRAHAM FUE VALEROSO.

Después de esta batalla tiene lugar un curioso y muy llamativo suceso al que resultaría totalmente imposible resumirlo a un hecho histórico y literal. Es más: si así se estudiara, no llegaríamos a ningún lugar y ni siquiera podríamos verle un costado coherente. Visto desde lo espiritual, en cambio, todo toma otro sentido..

(Génesis 14: 18)= Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;

Punto primero: la palabra Altísimo, aquí, es la palabra ELYON y significa “preeminente, relativo a las alturas, en lo más elevado, majestuoso, supremo, exaltado, alto en rango, encumbrado”. ELYON deriva del verbo ALAH que significa ascender. Aparece como adjetivo más de veinte veces, y describe a gobernantes exaltados, así como las más elevadas habitaciones en los muros del templo. Se convierte en un título divino cuando aparece junto a uno de los nombres de Dios, tales como EL ELYON o ELOHIM ELYON, Dios Altísimo. Se puede comparar con la declaración de los ángeles en el nacimiento de Jesús ciando dicen: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

Además, este aparentemente rutinario de Abram con el rey de Salem se revela siglos después como un encuentro con un arquetipo de Jesucristo en su papel de sacerdote. Melquisedec significa “Mi rey es justo o legítimo”, y saluda a Abraham con pan y vino, elementos que significan un símbolo clásico de un banquete real.

(Verso 19)= Y le bendijo, diciendo: bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano.

CLAVE NÚMERO CUATRO: ABRAHAM FUE BENDECIDO.

A la quinta esencia la vamos a encontrar siguiendo con la lectura de este texto, prosiguiendo desde el verso 21.

(Génesis 14: 21)= Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: dame las personas y toma para ti los bienes. Y respondió Abram al rey de Sodoma: he alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: yo enriquecí a Abram;

Este pasaje exime de mayores comentarios. Tiene tanta, pero tanta similitud a ciertas actitudes, actividades, conductas y comportamientos que vemos a nuestro alrededor, que bien parece – más que del libro de Génesis en la Biblia -, sacado de un periódico del día. Es como si un funcionario le dijera hoy algo así como: “Mira…hagamos un negocio, quieres? Tú me entregas a toda esa gente cristiana que conoces, con nombres y apellidos, para que yo no me equivoque, ni tampoco se me escape ninguno. A mí me interesa tener a esa gente. Tú te cobras el servicio quedándote con todo los bienes que ellos tengan.” Fíjese en el verso23 la respuesta que da Abram y tiene una pintura de esta faceta particular del patriarca.

CLAVE NÚMERO CINCO: ABRAHAM FUE INCORRUPTIBLE.

Ahora tenemos que avanzar un poco en la historia para encontrar lo que sigue. En el capítulo 18 del libro de Génesis, y con Abram ya transformado en Abraham, hallamos un diálogo mano a mano y cara a cara del siervo con su Señor. Jehová honra a Abraham revelándole su plan para destruir a Sodoma y Gomorra, ciudades malvadas. Ahora bien; si a Abraham lo que más le interesaba era qué suerte iba a correr su sobrino Lot ante lo que se avecinaba, el sentido del texto nos deja al descubierto otra faceta digna de tener en cuenta.

(Génesis 18: 23)= Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizás haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿Destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿No ha de hacer lo que es justo?

Entonces respondió Jehová: si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. Y Abraham replicó y dijo: he aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. Quizás faltarán de cincuenta justos, cinco: ¿Destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: no la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.

Y volvió a hablarle, y dijo: quizás se hallarán allí cuarenta. Y respondió: no lo haré por amor a los cuarenta. Y dijo: no se enoje ahora mi Señor, si hablare; quizás se hallarán allí treinta. Y respondió: no lo haré si hallare allí treinta. Y dijo: he aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizás se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. Y volvió a decir: no se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez; quizás se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez. Y Jehová se fue, luego acabó de hablar Abraham; y Abraham volvió a su lugar.

Tomemos este texto por partes. De esta conversación de Dios con Abraham, surgen tres principios importantes:

1)= Descubrimos que la malvada Sodoma pudo haber sido perdonada por causa de diez personas justas. De esto aprendemos que no es la presencia del mal lo que pone fin a la misericordia y a la benignidad de Dios, sino la ausencia del bien.

2)= Aunque en ocasiones Dios nos inspira a orar, mostrándonos las cosas que habrán de acontecer, nuestra intercesión debe concordar con el carácter de Dios y su pacto con la humanidad. Así como Abraham, podríamos apelar a Dios para que preserve ante el mundo su nombre, honor y perfecta justicia.

3)= Aunque frecuentemente medimos la capacidad de influir en otros términos cuantitativos, la aritmética humana no puede ser utilizada para calcular el impacto de los justos. Dios salva a través de los muchos o de los pocos.

CLAVE NÚMERO SEIS: ABRAHAM FUE PODEROSO EN ORACIÓN.

Y finalmente, la base que transformaría a Abraham en el personaje bíblico e histórico que es. Para esto, sin desmedro de todo lo demás, tenemos que ir a la carta a los Hebreos.

(Hebreos 11: 17)= Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito.

Este capítulo 11. si usted lo mira con cuidado, va a registrar las victorias gloriosas de los campeones de la fe, no obstante, los versículos 13 al 16, hablan de aquellos que murieron “sin haber recibido lo prometido”. Aún así, la Biblia dice que “todos murieron creyendo”, y se sintieron contentos de confesar que ellos eran tan sólo extranjeros y peregrinos que viajaban, por así decirlo, a través del territorio de aquel país: “Porque, para los verdaderos creyentes, vivir por fe es morir por fe”.

La clave para la “confesión” de este grupo admirable en Hebreos capítulo 11 es que cuando recibieron la promesa de Dios se sintieron “plenamente convencidos”, como sucedió con Abraham y sus descendientes, de que la promesa era verdadera. De esa manera, abrazaron (Literalmente “saludaron”) aquella promesa en sus corazones. La palabra CONFESAR nos ayuda a entender cuán espontáneamente estos mártires de la fe tomaron el camino de Dios, y nos legaron su testimonio, que su Palabra registra rindiéndole tributo.

Si bien es cierto que estas personas alcanzaron muchas victorias por medio de la fe, el texto dice que ninguno de ellos recibió todas las cosas que fueron prometidas. Que nosotros recibamos lo que “confesamos”, (pedir, orar o esperar), no cambia el comportamiento o la actitud del creyente consagrado. La adoración y el andar en la fe no dependen de las oraciones contestadas o no contestadas. Nuestra confesión del señorío de Cristo en nuestras vidas ha de ser consistente, una celebración diaria de profunda gratitud.

CLAVE NÚMERO SIETE: LA MARAVILLOSA FE DE ABRAHAM.

Claro ESTÁ Que, para llegar a esa maravillosa fe, Abraham debió transitar por seis escalas previas que ahora quiero recordarle, como para que no se olvide de incorporarlas a su vida. ¿Usted desea tener ese grado de fe que tenía Abraham? Entonces deberá cumplir con estos seis pasos previos: 1) Obediencia.- 2) generosidad.- 3) Valentía.- 4) Recibir Bendición.- 5) Ser incorruptible.- 6) Poderoso en Oración. Estas seis estaciones habrán de llevarlo a la séptima, que es la más admirada, pero también la que resulta de pagar un precio: Una fe inclaudicable.

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El Remanente

Soy consciente que hablar del remanente es meterse en un terreno árido, no fácil, ríspido y altamente controvertido. Existe tanto estudio teológico serio, bien intencionado y ávido de aportar claridad en el tema, que el resultado obvio ha sido el inverso: un mar de confusiones e incertidumbres que han producido, entre otras cosas, que muchos hayan decidido dejar de lado su investigación, (Es decir: el escudriñar) y hayan optado por darle la derecha libre al comentarista que mejor encaje con la doctrina implementada por la denominación en la cual se congrega.

Mientras tanto la Biblia sigue allí, tratada y maltratada muchas veces no como fundamento alimenticio espiritual de la fe, sino como documento histórico y socio-político apto para usar – según desde donde se la mire -, a favor de posiciones sectoriales y a veces, hasta personales.

Hemos dicho muchas veces que la Biblia es un compendio de libros, (No un libro; un compendio de libros), escrito por hombres inspirados por el Espíritu Santo, para ser leído, creído y practicado por hombres llenos del Espíritu Santo.

El problema es que una gran mayoría se queda con lo primero y eso los lleva solamente a ser sabios: La leen. Otra franja se ha atrevido a avanzar y ha incorporado lo segundo, La creen. Entonces también son salvos, en tanto que un pequeño remanente ha decidido ingresar en el tercer escalón, La practican. Con lo que comienzan a lograr el objetivo final y completo: Ser Santos.

Algunos leen el Antiguo Testamento sólo como mera referencia histórica, pero entienden que solamente está la verdad en el Nuevo. Otros han tomado la palabra escrita en Hebreos y ven al Antiguo como sombra de lo que habría de venir: el Nuevo. Manejan sus vidas espirituales conforme al Nuevo, la realidad, pero recurren al Antiguo como una sombra fiel que siempre acompaña, sin contradicciones, al Nuevo. El tercer grupo es aquel que ora pidiendo luz y encuentra revelación, alimento fresco y propósito actual de Dios en el Antiguo y en el Nuevo por igual. Remanente.

¿Qué es un remanente? Cualquier diccionario y en medio de una variada gama de acepciones que no aportan nada a este tema, coinciden en un aspecto que sí tiene que ver con lo que nos ocupa: Un remanente es la parte de una comunidad que sobrevive después de una gran destrucción. Ahora vamos a ver si para Dios es lo mismo.

(Isaías 10: 20)= Acontecerá en aquel tiempo, (Ya vamos a ver en qué tiempo) …que los que hayan quedado de Israel, (Vaya dejando todo lo nacional a un costado y comience a ver a Israel como tipología del pueblo de Dios, si es que verdaderamente desea entender algo) …y los que hayan quedado en la casa de Jacob, (Esto es: la iglesia; ya hemos visto que Esaú es la carne, el mundo) …nunca más se apoyarán en el que los hirió, (Como sabemos que Dios no hiere, sabemos que está hablando del sistema pagano, secular e incrédulo) …sino que se apoyarán con verdad, (Cristo), en Jehová, el Santo de Israel.

(Verso 21)= El remanente volverá, (¿De dónde volverá? Del camino del error, del pecado si usted lo prefiere) …el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte. (Está hablando de la iglesia, no del mundo. ¿Hay una porción de la iglesia que no anda por los caminos de Dios? De eso habla)

(Verso 22)= Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, (De hecho lo es: nutrido, pero no sólido. Numeroso, pero no apto todavía para construir sobre él algo con basamento firme) …el remanente de él volverá; (¿volverá de dónde? Dijimos que del error, del pecado; obviamente, también de sus consecuencias) …la destrucción acordada rebosará justicia. (Para que la justicia de Dios sea perfecta, debe haber un resto, un remanente que escapa a esa destrucción)

(Verso 23)= Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación (Juicio) ya determinada (No olvide que la Palabra ya prevé ese juicio) en medio de la tierra. (Primero: no dice En el Medio. Dice En medio; Es decir: en cualquier parte. Y también observe que dice De la tierra, no del mundo.)

Ahora bien: ¿De dónde viene esta actitud de Dios? ¿A qué obedece esta decisión de reclamar y proclamar un remanente? ¿Acaso excentricidad de soberano? ¿Tal vez antojo o capricho de padre omnipotente? Volvamos atrás.

(Isaías 10: 10)= Como halló mi mano los reinos de los ídolos, (¿Cuales son los reinos de los ídolos? Elija: cualquiera de los que vivió y viven total y absolutamente a espaldas de Dios) …siendo sus imágenes más que las de Jerusalén y de Samaria; (Un momento: Samaria era pagana, pero Jerusalén era creyente. Samaria es parte del mundo, pero Jerusalén es la iglesia. ¿Por qué haría Dios tamaña comparación?

(Verso 11)= Como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también así a Jerusalén y a sus ídolos? (Bueno; aquí está la respuesta. Históricamente, usted se informa que en la Jerusalén de Dios había abominables ídolos. En la tipología, a usted no le pueden quedar dudas que lo que Dios está diciendo, es que en el grupo masivo de su iglesia, hay idolatría. ¿Cuales son? Ya hemos hablado en otras oportunidades de algunas, pero aquí debo hacer hincapié en la que quizás es la que causa mayor inconveniente para que este mensaje pueda ser interpretado como la Palabra lo manda: la doctrina.)

(Verso 12)= Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado toda su obra en el monte de Sión y en Jerusalén, (Dios está llevando a cabo una obra de purificación en su iglesia. ¿Y después?) …castigará el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, (Símbolo del sistema del mundo) …y la gloria de la altivez de sus ojos. (El mundo, mientras tiene todo bajo control, – y generalmente lo tiene en un ochenta por ciento -, se autoglorifica en omnipotencia, vanidad y altivez. Su drama empieza cuando las cosas se le van fuera de su control. Ante lo imponderable, flaquea y se deprime)

Ahora voy a transcribirle, sin acotar nada, los versos 13 y 14. Preste atención porque lo único que voy a hacer con respecto a la opinión del rey de Asiria, que es un calco de cualquier gobernante de cualquier nación de nuestros días, es enfatizar las nueve veces que la egolatría humanista lo lleva a ensalzar su obra y ensalzarse en gloria personal él mismo.

(Versos 13-14)= Porque dijo: con el poder de MI mano lo HE hecho, y con MI sabiduría, porque HE sido prudente; QUITÉ los territorios de los pueblos, y SAQUEÉ sus tesoros, y DERRIBÉ como valientes a los que estaban sentados; y halló MI mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se recogen los huevos abandonados, así me apoderé YO de toda la tierra; y no hubo quien moviera ala, ni abriese boca y graznase.

Dios, – casi reflexivamente -, pone las cosas en su justo lugar y ubica al siempre vanidoso hombre confrontándolo, no sólo con su poder y deidad, sino también con sus propias limitaciones, dejando ver por qué, a veces, es necesario que se nos humille, aunque en ese momento nos duela horrores y nos queramos comer a alguno. Mire lo que dice el Señor:

(Verso 15)= ¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? (¿A qué no sabe quién es el hacha y quién el que corta con ella?) ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo levanta! ¡Como si levantase la vara al que no es leño!

Esto es global y le cabe a cualquiera que pretende inconsciente o conscientemente equipararse a Dios o, incluso, convertirse en una especie de Dios. Puede parecer una barbaridad en esa época, pero andan por allí muchos que siguen la misma ruta seguida en el principio por el ángel caído. Ahora: lo que sigue, es indudablemente mucho más definido: va para hombres del pueblo de Dios.

(Verso 16)= Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará debilidad sobre SUS robustos, y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de fuego.

Dice que enviará debilidad sobre SUS robustos, (Esto es: los que se sienten fuertes, encumbrados, casi elegidos), no LOS robustos, por lo que indudablemente el alerta es para los que creyéndose muy grandes o importantes, creen que pueden levantar obras, ministerios y hasta iglesias sin demasiada participación de Dios. Así han florecido muchos más refugiados en sus glorias íntimas y personales que en la autentica gloria de Dios. Recuerde que lo que no da gloria a Dios, es vanagloria.

(Versos 17-19)= Y la luz, (LA revelación) de Israel será por fuego, (Está hablando de Palabra de purificación)  …y su santo por llama, que abrase y consuma en un día SUS cardos y SUS espinos. (Esto es: los que son causa de tropiezo para la iglesia).

La gloria de SU bosque, (Cuidado: no EL bosque, dice SU bosque; el de Dios) y de SU campo fértil consumirá totalmente alma y cuerpo, (No espíritu) y vendrá a ser como abanderado en derrota.

Ahora atención con esto: Y los árboles que queden en SU bosque serán en número que un niño los pueda contar.

Esto aclara totalmente el panorama. Habrá una actitud y un juicio de Dios para con su iglesia y un resultado: la tala habrá dejado un resto, una porción rescatable. Un remanente que indudablemente no será mayoritario, ya que dice que podrá ser contado por un niño. Muchos serán llamados, más pocos escogidos, ¿Recuerda?

El remanente es el que decide salir de una religión rutinaria, sin manifestación de Dios ni propósito y se vuelve abiertamente a la pureza del Dios viviente.

(Jeremías 23: 1)= ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová.

Aguarde un momento: ¿Usted me quiere decir que Dios dice que existen pastores que hacen su trabajo exactamente al revés, a la inversa? ¿Qué en lugar de construir un rebaño y engrandecerlo, trabajan para destruir al que tienen y que en lugar de aglutinar a sus ovejas las hieren, las asustan o las amenazan con el fin de dispersarlas? Mire; con el alto sentir corporativo religioso que nos caracteriza, casi podemos pegar un salto de indignación, ofensa y fastidio ante esta sugerencia y decir: ¡No! ¡Imposible! ¡Calumnias! ¡Doctrinas de demonios! Lo lamento; lo ha dicho Dios mismo.

(Verso 2)= Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que YO castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová.

Listo. Quédese tranquilo. Saque de su mente cualquier idea o pensamiento subversivo. Ore y cuéntele todo lo que le parezca al Padre Celestial, pero nada más. No tiene ningún tipo de mandato usted para hacer justicia por su propia mano; Dios dice que EL castigará a quien deba hacerlo: Punto.

(Verso 3)= Y yo mismo, (Corrobora el Señor) …recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.

Aquí Dios puntualiza que será EL quien levante y recoja su remanente y, por lo que parece, no va a dejarse influir por recomendaciones, ya sean verbales o por cartas con membrete. Asimismo, esta escritura sigue detallando que ÉL va a levantar hombres ungidos y que vendrá un tiempo de bonanza para el pueblo, conforme a lo que haya de producir la descendencia de David: Cristo.

(Versos 7-8)= Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que no dirán más: vive Jehová que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, (Es decir: basta ya de repetir como un papagayo cómo Dios lo sacó del mundo y sus horripilancias. Gran parte del mundo que vive sumergido en el pecado, parece haberse vacunado contra ese testimonio y no parece ya conmoverlo demasiado, es hora de renovar nuestra manifestación del reino ante el incrédulo) …sino: vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su tierra. (Cuidado: esto no es historia nacional, esto es tipología. La moderna Canaán, tierra prometida para hoy, es el reino, sitio reservado sólo para el remanente. Sin embargo Dios no se queda en esto, sino que cree necesario aclarar por qué dice lo que dice y hace lo que hace con su pueblo).

(Versos 11-12)= Porque tanto el profeta como el sacerdote son impíos; aún en mi casa hallé su maldad, dice Jehová. (No cabe ninguna duda: Dios no reprende al mundo pagano o incrédulo; reprende a los ministros y predicadores de su casa, de la iglesia; o de nuestras organizaciones, si le parece) …Por tanto, su camino será como resbaladeros en la oscuridad; serán empujados, y caerán en él; (No dice que se van a equivocar y se van a caer, dice que Él los va a empujar) …porque yo traeré mal sobre ellos en el año de su castigo, dice Jehová.

Luego habla de los profetas o predicadores paganos y de sus desatinos, o sea de sus errores por ignorancia total, pero no deja pasar lo que sucede en su propia casa.

(Versos 14-15)= Y en los profetas de Jerusalén (La iglesia) he visto torpezas; cometían adulterios (Está hablando de lo espiritual… y de lo natural también) …y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra.

Lo que Dios dice aquí, por si no ha entendido, es que hay un sector de lo que podríamos llamar sus autoridades, que están haciendo su trabajo a la inversa, ya sea por ignorancia o alguna otra razón.

Después agrega, en el verso 15, algo que realmente nos impacta: que de los profetas de Jerusalén, (Es decir: de los ministros religiosos de su casa), salió la hipocresía en toda la tierra. Y que no debemos oírlos porque nos alimentan con vanas esperanzas producto dudoso de su imaginación, no de la boca de Dios. Vuelve a anticipar que Él, en su furor, destruirá a estos engañadores. En ningún lugar dice ni da a entender que lo tengamos que hacer nosotros, ¿Está claro?

También dice que a esto lo entenderemos en los postreros días (Estamos empezando a entenderlo). Aclara que nadie puede esconderse de su mirada y se enoja con aquellos que andan repitiendo a todos quienes quieran oírlos: “Soñé, soñé”.

(Versos 26-30)= ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? (Dígale ya mismo a su esposa o esposo: ¡Cuidado! ¡Podemos estar escuchando y creyéndonos mentiras!) No piensan como hacen que mi pueblo se olvide de con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal?  (Vuelva a decirle a su cónyuge: ¿Y como podemos saber si lo que oímos está viniendo de Dios o de la carne?) …El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere MI PALABRA, cuente mi palabra verdadera. (A veces nos resultan más “entretenidos” los predicadores que casi no recurren a la Biblia y hablan por lapsos superiores a una hora y media, mayoritariamente, de lo que ellos “entienden” que puede llegar a querer hacer Dios (…) Nadie osaría censurarlos, pero entienda que es peligroso. No sólo para usted, sino para ellos también; porque pueden ser sinceros y fieles al esmerarse en el servicio) ¿Qué tiene que ver la paja (Esto quiere decir: la cizaña) con el trigo? Dice Jehová. ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? (No predique jamás ideas, moral, costumbres o ciencias. Predique la Palabra. Aunque les queme, aunque les golpee) …Por tanto, he aquí que yo estoy en contra de los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano, (Escuche: para esto se ha comprado usted alguna vez una Biblia, no para completar su “uniforme” de evangélico. Para que nadie le robe la Palabra, sea desde el lugar que sea, tenga el prestigio o fama que tenga u ocupe la jerarquía que ocupe. Dios termina declarando qué es lo que hará con quienes no obedezcan su voz y con quienes presten inmaduramente sus oídos a la mentira).

(Verso 40)= Y pondré sobre vosotros afrenta perpetua y eterna que nunca borrará el olvido.

Aquí la reconvención es tan clara que nos obliga a replantearnos muchas de nuestras, a veces, bien intencionadas rutinas. Porque alude a lo que más nos fastidia, nos duele y nos preocupa; la parte de adentro de la iglesia, no la de afuera contra la que no nos cuesta trabajo elaborar juicio porque total ya estaban perdidos, pobres… Es para con las “estrellas de cartón” del evangelio que con mentiras, pensamientos e imaginaciones llenas de metodologías humanistas, filosóficas y a veces hasta esotéricas (evangelio-mágico, infiltración Nueva Era) hacen errar el blanco, (Es decir: pecar) al pueblo. Doctrinas de demonios.

(Romanos 11: 1)= Digo, pues, (Aquí habla Pablo) ¿Ha desechado Dios a su pueblo? (Buena pregunta, ¿Verdad? ¿Nunca se la ha formulado cuando tiene la sensación que Dios se ha olvidado que usted existe?) En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, (Yo soy la iglesia) …de la descendencia de Abraham, (vivo por fe) …de la tribu de Benjamín, (Heredero de la promesa, no espectador)

No ha desechado Dios a su pueblo el cual desde antes conoció, (Hay predestinación para el remanente, para su iglesia. Usted… ¿Es remanente o montón?) …¿O no sabéis que dice de Elías la Escritura, (Les recuerda a 1 Reyes) …como invoca a Dios contra Israel, (Un profeta de Dios habrá de invocarlo, aparentemente contra la iglesia. ¿Contra la iglesia? Sí. Contra la iglesia nominal, entiende?) …diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, (Es decir: hay una iglesia que prefiere creerle a mentirosos, soñadores y humanistas que tienen “los pies sobre la tierra”, y al mismo tiempo combate ferozmente a los enviados que traen palabra viva y eficaz verdadera aunque dolorosa porque les parecen… demasiado “espirituales”…) y tus altares han derribado; (Se ha cambiado el sacrificio de alabanza y adoración por sacrificios personales basados en obras, planes, proyectos que Dios nunca ordenó) …y sólo yo he quedado, y procuran matarme? (Ah; ¿No se sintió nunca un Pablo del siglo veinte?)

Pero, ¿Qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, (Un remanente) que no han doblado la rodilla delante de Baal. (Esto es: que no ha sucumbido a los clásicos ídolos del mundo: la fama, el poder, el dinero, el sexo promiscuo, la vanagloria, etc.)

Así también aún en este tiempo, (Se lo voy a repetir en negritas y enfatizado de sobremanera para que lo entienda y lo crea: Así también aún en este tiempo, ) ha quedado un remanente escogido por gracia. (El remanente lo escoge Dios en persona. Lo hace por gracia, con misericordioso favor y sin otro merecimiento que la transparencia y la sinceridad de una fe simple y una confianza ciega en él, que es lo que produce obediencia a su voluntad y su propósito. ¡Ah!, y es, espiritualmente, para ESTE TIEMPO, igual que como lo fuera en lo literal y natural, para aquel)

Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. (Está muy claro: usted no va a formar parte del remanente por HACER, sino por SER.) Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. (Atención: por buena que sea socialmente su obra, si no es lo que Dios le ha pedido, no lo justifica a usted absolutamente en nada.)

¿Qué, pues? Lo que buscaba Israel, (La tierra de Canaán, el reino de Dios) …no lo ha alcanzado; pero los escogidos (Por gracia, merced a su fidelidad y obediencia, más humildad) …sí lo han alcanzado; y los demás, (El montón de la iglesia nominal, no el mundo) fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, (Están estupefactos, abombados, como dormidos, estupidizados) …ojos con que no vean (Aunque los muertos resuciten, siempre tendrán una explicación “técnica”, científica o filosófica para ponerlo en duda o para, – directamente -, rebatirlo sin el menor pudor) …oídos con que no oigan, (Esto lo tiene que sacudir a usted, que aún teniendo la certeza de que esta palabra es verdadera, sigue prefiriendo creerle a las historietas rosadas y románticas, cargadas de pétalos de flores y hermosas poesías que un día le contaron) hasta…EL DIA DE HOY. (¡Pum! ¡Paf! ¡Blam! ¿Qué onomatopeya de impacto le agrada más? ¡Y usted que estaba convencido que todo se trataba de una linda historia religiosa empezada y terminada en la era apostólica! ¿Y ahora qué hacemos con esta palabra? ¿Qué hacemos con este HOY, lo borramos? – ¡Pero hermano! ¿NO ve que habla de “hoy” pero en relación con aquella época? – ¿Ah, sí, eh? Pregunto: ¿Dios es eterno? Amén. ¿Su Palabra, entonces, también es eterna? Amén. Basta. Entonces HOY es exactamente eso: HOY. Cualquiera sea el tiempo, el día y el año terrestre en que usted lo lea. HOY).

Digo, pues, ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarle a celos. (Eso es lo que le sucedería a usted, por ejemplo, si hace como mil años que va a la iglesia y es como que supone ser una especie de “socio editorial” del Dios que escribió la Biblia, si un día se entera que ese que se convirtió hace dos meses y que se bautizó la semana pasada, y que todavía ni sabe como tiene que hacer para tomar la Santa Cena, forma parte de un remanente de Dios, mientras que usted, transgresor por desobediencia, lo tiene que mirar desde afuera…) Y si su transgresiones la riqueza del mundo (Hay congregaciones que con tal que sus miembros dejen su apatía y se involucren más, podrían hasta plantearse sortear un automóvil cero kilómetro cada domingo, para incentivarlos a asistir, entiende?) Y su defección la riqueza de los gentiles, ¿Cuánto más su plena RESTAURACION?

Eso es el remanente: los RESTAURADOS por Dios, más allá de si lo han sido o no por sus congregaciones, sean por los motivos doctrinales que sean. Los recuperados para el servicio real, para la consecución de la victoria y para la expansión del reino del Dios viviente.

Finalmente, el consejo que la misma palabra trae para aquellos que acaban de decidir formar parte del remanente aunque eso los obligue,  – como debe ser, parece -, nadar permanentemente en contra de la corriente.

(Romanos 11: 17-21)= Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la LA RAIZ y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado; bien: por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú POR LA FE estás en pie. NO TE ENSOBERBEZCAS, sino teme.

Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.

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Encuentra la Puerta

Es una ecuación bastante simple. ¿Está usted encerrado en algún lugar imposibilitado de salir? Deberá buscar una puerta que se lo posibilite. ¿Está fuera de un sitio al que le es indispensable ingresar? También deberá buscar una puerta de acceso. Tanto para una como para la otra, la actitud deberá ser la misma. ¿Se encuentra hoy encerrado en la esclavitud del pecado, la indiferencia y el descreimiento espiritual? Encuentre la puerta que le permita ingresar a una fe auténtica. ¿Cómo se hace? Este trabajo intentará darle algunas pistas posibles.

(Filipenses 3: 1)= Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.

(2) Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.

(3) Porque nosotros somos la circuncisión, los que en Espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

(4) Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más; Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es la ley, irreprensible.

Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

(8) Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él.

(9) Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.

(Verso 12)= No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.

(13) Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, y al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Dentro del cúmulo de tantas cosas ricas que Pablo dice en este texto, él dice: Dentro del próximo mover, ser hallado en Él. Esto es: Cuando hay una transición como la que la iglesia afronta en este tiempo, yendo del viejo sistema tradicional, ritual y costumbrista al mundo del Espíritu, las cosas no se limitan a cambiar aspectos externos. Usted puede vestir aceptablemente su mensaje, poner cortinas nuevas en su templo, y hacer cuanta cosa se le proponga para lavarle la cara a lo que está mostrándole a la sociedad, pero si internamente no ha hecho un cambio, no está transicionando junto con la iglesia, está fuera de ese mover. Apenas está corriendo de lugar algunas de sus estructuras, pero su mentalidad sigue intacta.

Cuando se habla de excelencia, no se habla de cosas rimbombantes hechas para que el mundo vea, los hermanos admiren o se luzca usted un domingo cuando suba a la plataforma a cantar una canción “para el Señor”. Excelencia es producir cambios profundos en su persona aunque nadie lo vea, aunque nadie le apreste atención y aunque jamás le llegue esa anhelada invitación a cantar la canción “para el Señor”. Excelencia no es exquisitez, es un estilo de vida permanente. No es algo que usted hace externamente para tapar el desorden interno.

Le dice que debemos guardarnos (¡Como si fuera una novedad!) de todo lo que podríamos llamar Hipocresía Espiritual, donde aquello que está manifestado externamente, no tiene compromiso con la realidad interna de su vida. Transicionamos por el entendimiento de la Palabra, entonces quedamos disconformes con ciertas cosas externas. Entonces muchas cosas cambian. No estamos cambiando porque pintamos el templo, estamos cambiando porque nos atrevemos a dejar de lado todo lo que ya no nos sirve, aunque haga cincuenta años que se está haciendo así.

Uno de los factores fundamentales para transicionar con éxito, es estar permanentemente en una búsqueda activa. Y esto sí que está interesante, porque Pablo dice, en este texto, que él quiere encontrar algo más grande que lo que tenía. Entonces dice: Extendiéndome y prosigo. La palabra PROSIGO, aquí, es la palabra DIOKO. Es la fuerza que se emplea en una carrera corta, donde el corredor emplea toda su energía entre ocho y diez segundos, no recuerdo bien cuál es el record mundial u olímpico en esa especialidad, pero por allí anda. No es como en una carrera de largo aliento que necesita ir dosificando el esfuerzo para que en el final usted tenga resto. Pero en cien metros no hay tiempo; se usa todo ya, ahora. Pablo dice: Olvido lo que está atrás. Uso todo ya y ahora. Empleo toda mi energía por entrar. No se entra al reino casualmente.

Las entradas al reino son por las verdades que se revelan. La palabra nos dice que el reino sufre violencia y los violentos arrebatan. Es decir: la entrada al reino se produce moviendo un ámbito, una esfera similar a la que mueve la violencia. Dicho de otro modo: si en una autopista la velocidad autorizada es de ciento veinte kilómetros por hora, no le quepan dudas que todo el mundo va a ir a ciento veinte kilómetros por hora. Si usted viene por una ruta provincial o circundante, llena de baches, a noventa kilómetros horarios, y quiere entrar en el flujo automotor del tránsito de la autopista, va a tener que ir a ciento veinte kilómetros. De otro modo, usted molesta, es piedra de tropiezo para los demás.

El acceso al reino son las verdades que Dios trae para otorgar ingreso a lo que Él está haciendo. Y si usted no entra por eso que Él está haciendo, no entra.

Luego dice: Extendiéndome. Extendiéndome, en el griego, es una palabra que expresa lo que hace el corredor, el competidor. Pablo siempre usaba palabras y expresiones que tenían que ver con corredores y competencias. La jornada con Dios era, para él, como una carrera. Es el último estirón que hace el corredor para ganar la carrera. Es el algo más que se da sobre el final. Es como decir: aquí, para ganar, tengo que estirar todo lo que el cuerpo natural no hace.

Pablo se fija tres puntos básicos para entrar: Nº 1)= Tengo que olvidarme definitivamente de lo más preciado de mis recuerdos.- Nº 2)= Tengo que proseguir hacia delante con urgencia, sin perder tiempo en nada que no aporte a ese objetivo.- Nº 3)= Después de proseguir, me tengo que extender, estirarme todo más allá de lo que mi cuerpo natural permite para no perderme la corona.

Bien; esta es la actitud que debe mantener un creyente para mantenerse al día con Dios. Creyentes casuales o circunstanciales, lo que equivale a nominales, pasivos, apáticos o indiferentes, no establecen el reino de Dios. Costumbristas que todos los días se levantan a la misma hora, hacen las mismas cosas, hacen el amor con la mujer siempre los mismos días, a las mismas horas y de los mismos modos, que van tres horas al templo por cada domingo y se vuelven a sus casas a la misma hora porque dejaron la carne en el horno y si se pasan diez minutos se les quema, no establecen el reino. Son salvos, gracias a Dios, pero no corren ninguna carrera, no pelean ninguna buena batalla y, obviamente, no establecen el reino. Eso cuesta.

Nadie puede pretender meter a Dios en una vida normal. Es su vida la que tiene que ser metida en Dios. Me refiero a la vida de usted. Entonces Él se la reajusta, se la ordena y se la desordena si es necesario. Le desparrama sus anteriores prioridades y las reacomoda como Él quiere. A usted, esto, no le produce ningún deterioro porque su gracia hace que usted las reciba con gozo y placer, pero para la gente que está a su alrededor y ve lo que está pasando con su vida, usted está rematadamente loco.

Hay una frase armada quizás, y que a lo mejor le suena demasiado elevada, pero que encierra las bases del principio que tiene que ver con lo que estamos hablando: las transiciones, son negociadas por diversas oportunidades que tienen que ser discernidas y penetradas. Lo que ocurre, es que usted tiene que entrar en esto en el Kairos, (Es decir: el tiempo de Dios) correcto, no cuando a usted le parece. Hay gente que está esperando que las cosas cambien para poder hacer; o que fulano esté de acuerdo para entonces ellos decidirse a entrar. El caso es que la oportunidad viene y hay que entrar. Cuando usted va a una estación de buses para viajar, el vehículo, ¿Lo va a esperar si usted se demora? No, verdad? Muy bien; a la hora prefijada (Que es el Kairos de Dios) ese “bus” sale. Si usted está a bordo, viaja. Si usted no está a bordo, usted se queda. De todos modos, muchos suelen decirme: ¡Pero no! ¡Dios no es así! ¿No, eh? Entonces vamos a tener que verlo en la Palabra.

Primero tenemos algunos ejemplos sin tocar todavía la palabra. Cristo fue profetizado durante mil años con precisión, a través de los profetas mayores y menores. Y sin embargo, cuando llegó, nadie lo conoció. Y vino y se fue, y no entraron. ¡Mil años diciendo: viene, ahí viene! Pero en esos mil años, la gente produjo conceptos propios de lo que tenía que venir y cómo tenía que venir. Y cuando vino, lo que vino no tenía relación alguna con sus expectativas, por eso no lo vieron. Y se la perdieron.

Lo mismo está pasando hoy. Lo que están esperando, ya está aquí y no lo reconocen. Esto es hablar con el corazón, bien por esperanza, no por fe. Hay una diferencia: lo que usted está esperando nunca llega; la fe es ahora, no es mañana. Esto es aquello, dijo pedro. ¿Por qué? ¡Porque yo lo dije: y se acabó!!

Cuando Cristo vino, Él no era lo que la gente esperaba. Lo que la gente estuvo orando durante el segundo milenio, ya está aquí. Pero como la gente no lo entiende, anda buscando otro milenio para que ocurra.

Moisés: Cuarenta años preparado por Dios en Egipto. Cuarenta años preparado por Dios en el desierto; la nación fue liberada en una noche. ¡Ochenta años de preparación, una noche para salir!

La Biblia no lo dice, pero estoy seguro que hubo judíos que no pusieron la sangre en la puerta y perdieron sus primogénitos. ¿Por qué digo esto? Porque el patrón bíblico dice que la mayoría nunca obedecía. Y la verdad es que salieron algunos egipcios y hubo muchos judíos que no salieron. Porque no creyeron en un hombre con barba que vivía en el desierto y que se salió de lo que en la época era entendible: la gloria del Faraón.

Juan el Bautista. Detrás de mí viene uno al que yo no soy digno de atar sus sandalias. Es necesario que yo mengüe para que Él crezca. Él entró, pero sus discípulos no. Porque la gente fabrica conceptos erróneos de otra gente y son leales a gente errónea. Lindas, pero equivocadas. Por eso Pablo dijo: yo tengo que considerar algunas cosas lindas como pérdidas para entrar.

La puerta de entradas es cuando usted discierne que es Dios, no cuando su amigo discierne. Vamos a dar algunos principios de cómo discernir eso.

Hay un principio bíblico que nos dice que la Biblia siempre está escrita en forma superlativa. Cuando usted lee un texto, siempre está en una forma de urgencia. Es lo último, un ultimátum. Un ejemplo: vamos a Santiago capítulo 5. Es un principio, no es el tema. El tema sólo es un ejemplo de donde tenemos que extraer el principio.

(Santiago 5: 7)= Por tanto hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor, (Note que esto está hablando de la venida del Señor. Claro, si usted lo mira de forma superlativa, entonces ese verso no tiene nada que decirle a usted, y sólo se refiere a la generación que va a estar presente cuando venga el Señor. Entonces, ¿Quiere decir que ese verso no le decía nada a nadie hace dos mil años atrás? Tenemos que aprender a leer la Biblia y extraer el principio que trascienda tiempo, aunque el ejemplo que usted use sea el de la venida del Señor)

Estar en la próxima fase con Dios, es no perderse la venida del Señor. Porque EPISKOPAS, es preparar al pueblo para la venida del Señor. Los acercamientos del hombre con Dios. Un mover de Dios. Póngale usted el título que quiera, pero todo es lo mismo. Dios viene a cada rato, se nos acerca con una verdad y a través de esa verdad que se convierte en una palabra gravitante. Él atrae gente de todo círculo eclesiástico y se forma un nuevo grupo, un grupo más avanzado en su propósito. Porque el nuevo grupo lo forma gente que desecha lo que está incorrecto. Lo que Dios quiere es que usted añada a lo que ya tiene lo que Él le está dando y siga adelante. No es que se separe y forme un grupo, sino que gloria sobre gloria llegue a la estatura del varón perfecto.

No se pierde la santidad para hacerse próspero. Porque prosperidad sin santidad lo mata a usted. Es igual que tener poder del Espíritu sin tener propósito. Es como una metralleta en las manos de un niño. Si no tiene propósito, ¿Para qué quiere poder? Sin responsabilidad, el poder es peligroso.  …Mirad como el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía… (Lluvia temprana y tardía es el tiempo de la siega).

(8) Tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. (Es decir: nuestra postura debe ser igual a la de un campesino que está esperando el tiempo de la siega).

Ahora: lo que se ve aquí, es que si lo vemos a esto sólo referido a la venida literal de Cristo, estamos siendo relativos a la última generación y no queremos cometer el error que cometieron las generaciones anteriores: considerarnos la última. Tenemos que invertir en la próxima por si acaso, para que la próxima no tenga que empezar desde cero. Vivamos como si fuera la última, pero planifiquemos como si hubiera posteriores.

A la siguiente escritura, vamos a quitarle la aplicación evangelística, que considero ha sido el error que nos mantiene sin fundamentos apostólicos. Es que hemos leído la Biblia con un ojo evangelístico, cuando fue escrita por un ojo apostólico. Siempre vemos la Biblia en luz de ellos y nosotros. Sin embargo, lo escrito es sobre nosotros; nada dice de ellos. Este es el manual del creyente, no del mundo.

La gracia apostólica codificó el libro y la misma gracia apostólica la va a decodificar en su plenitud. Vamos a ver este pasaje bíblico aplicando este principio que acabamos de aprender: que en cada fase del reino hay un tiempo para entrar y que en cada escritura, en la Biblia, hay un principio aplicable para el día presente.

(Lucas 13: 22)= Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

(23) Y alguien le dijo: Señor, ¿Son pocos los que se salvan? Y él les dijo: esforzaos por entrar por la puerta angosta; (¿Qué dijo Pablo? Esforzaos. Pero Pablo ya era salvo. Ahora estamos hablando de entrar a la próxima fase con Dios y no simplemente al reino. Le estamos quitando el aspecto evangelístico y vamos a extraer el principio para el mensaje del texto de hoy. Vamos a extraer de aquí principios trascendentes. Sirve para lo evangelístico, pero hay algo mucho más profundo. Salvación es sólo la puerta. Si toda la gente del mundo fuese salva pero no madurara, todavía Dios no podría conseguir lo que quiere. Él quiere un hombre a su imagen, no un hombre simplemente salvo).

(24) Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

(25) Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, (El padre de la familia puede ser el que trae el mensaje, la autoridad que Dios está usando en el día presente) y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: no sé de dónde sois.

(26) entonces comenzaréis a decir: delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. (¡Hermano! ¡Estuvimos en todas sus conferencias! ¡Hasta compramos la tarjeta para el almuerzo de despedida cuando terminaste la serie!)

(27) Pero os dirá: os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

(28) Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.

(29) P9orque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

(30) Y he aquí hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros. (Es decir: he aquí que los que usted creía que eran últimos, serán primeros y los que aparentemente son números uno, serán últimos.)

Hay otra escritura que dice: en tu nombre profetizamos, echamos fuera demonios. ¿Cómo que no me conoces? ¡Fui diácono cincuenta años en la iglesia más grande y prestigiosa de la ciudad! ¡Te serví fielmente! ¡Besé a todo el mundo en la puerta! – Entonces Cristo lo mira y le dice: …Sí, ya sé que le llenaste de saliva las mejillas a la gente… Nada que ver con el reino.

Aquí vemos unos principios muy importantes: Nº 1: Que la puerta tiene un tiempo limitado. Aquí la puerta es un acceso a una verdad, a una gracia, a una revelación y vemos también que algunos no entraron, pero también vemos que se nos da alguna información en cuanto al por qué no entraron. Hay que extraer todo eso y ver como nos enseña. El mensaje viene cada vez con mayor claridad. Los que no toman decisiones de fondo, en este tiempo, es porque prefieren quedarse en la esclavitud cómoda de lo conocido a la incertidumbre riesgosa de lo que nadie ha vivido todavía.

Nº 2: Dice: Comimos de tu mesa, estuvimos contigo. Está hablando de gente que se familiarizó pero que no tuvo entendimiento. No entran. Gente interesada en el mensaje pero sin el factor decisivo durante el mensaje. Gente que escucha, pero que no toma decisión. Yo no entiendo como hay gente que puede escuchar, estudiar e interesarse por esto y después volver y continuar en lo mismo. No se trata de proselitismo, yo no estoy buscando gente. No entiendo como hay gente que puede escuchar la verdad, creerla, pero no involucrarse en ella.

Aquí vemos que hubo gente familiarizada con el maestro, pero que no tomó una decisión. Fueron a todas las conferencias. Compraron todos los casetes, los libros, estuvieron allí, peleaban en la puerta por sentarse al frente mostrando un carácter pésimo de creyentes para entrar a oír sin el factor de decidir. Aquí la fiesta es la próxima fase. Recuerde, la fiesta no comienza hasta que no se cierra la puerta.

Estamos extrayendo principios. Aquí se fue lo evangelístico, estamos viéndolo con otros ojos. Para comenzar la fiesta tenemos que cerrar la puerta. Ahí nos excusamos del: ¿Quién eres tú para cerrarla? Fácil. Dios quiere comenzar la fiesta, alguien la tiene que cerrar.

La fiesta puede ser cualquier nivel de propósito de Dios; puede ser la mentalidad global, puede ser la iglesia local, puede ser de cualquier nivel de entendimiento, lo que Dios está trayendo a nuestro tiempo. Jesús responde a esa primera pregunta, y dice: No te conozco, no sé de donde eres.

¿Será que no los conocía, cuando Él conoce todas las cosas? Sabemos que eso es muy superficial; no, no puede ser eso lo que quiso decir. Él sí conoce a todo el mundo y Él sí sabe muy bien de dónde somos cada uno.

Nº 3: No tenemos nada en común. No somos del mismo espíritu. Tú y yo no estamos hechos de la misma frecuencia, jamás seremos uno. Eres cristiano, pero no eres de mi tribu. No te conozco; tu aleación espiritual tiene otros componentes, no suelda con la mía. Ese material que tú traes no es el mismo material que traigo yo. Lo que me hace llorar a mí, no te hace llorar a ti; no somos uno. Lo que a mí me da gracia, a ti te da pena; no podemos fluir.

Nº 4: A esto lo sacamos de la otra parábola: de esa que dice: En tu nombre profetizamos, echamos fuera demonios. La respuesta es: no me interesa de donde vienes. Lo que tú hayas logrado en la fase anterior no te produce acceso para entrar en la próxima. “¡No! ¡Pero si yo era superintendente!” No le hace. Hay un proceso de nivelación para entrar en la próxima fase. Jonatan se equivocó cuando profetizó y dijo: “Voy a ser segundo”. Nadie le dijo a él que iba a ser segundo. Él asumió que iba a ser segundo. Ahí se le iba a partir el corazón cuando David dijera: tú no eres, yo ya tengo uno elegido. Aunque seamos amigos, eso no le hace. Esto no es cosa de amigos, esto es cosa de quien quiere Dios.

Jonatan tenía todos los atributos para ser, pero sin embargo no entró. Las victorias del pasado no le dan a usted ningún privilegio para no entrar en la obediencia del presente. Ese es uno de los problemas que hay con los “grandes” de hoy. Que como ya son “grandes”, no se quieren rebajar para entrar. Para cruzar esta puerta, todavía hay que inclinarse un poco. Del otro lado, posiblemente, llegue a ser usted el doble de grande que de este lado, pero para eso tiene que entrar y, para entrar, primero tiene que bajar.

Abraham para poder salir de Ur de Caldea tuvo que dejar todo lo que tenía y empezar de cero. Después terminó más grande. Moisés igual; todos hicieron eso. Una nueva demanda, un nuevo día.

Nº 5: Abraham, Isaac y Jacob vendrán. Es decir: vamos, que aquellos que entendieron el mensaje, vendrán. Pero usted, que es fiel a aquel que es Abraham, no entra. Aquí vemos a toda una generación que es fiel a Abraham. Abraham entró, pero ellos no. Porque están siendo leales al hombre, y no a la convicción de lo que ese hombre es. Hay que separar lo que es el mensaje del carácter del hombre: son dos cosas distintas.

Nº 6: Vemos también que, en el momento en que usted no entra, para Dios, usted es un hacedor de maldad. En el momento en el que usted decide no entrar, Dios lo considera un hacedor de maldad. En Zacarías, en el capítulo 2 y 3, vemos que Josué es el sacerdote y Satanás está ahí, en el medio. Es el tiempo de Zorobabel y está reconstruyendo la casa, reconstruyendo el templo, reconstruyendo los fundamentos, reconstruyendo sus vidas después de salir del cautiverio de Babilonia por setenta años.

Dentro de ese contexto de transición y de reforma, Satanás está presente. Ahí es donde sale el famoso verso que dice: El Señor te reprenda, Satanás. Cámbiele las vestimentas. El Señor te reprenda, pero cámbiele las vestimentas. Es decir que parte de la transición no es detener a Satanás solamente, sino que a Satanás lo detiene el Señor conforme a la gracia que usted tiene y como la cambia. Si no cambia la gracia que usted trae, aunque Él lo detenga, después cuando Él lo suelta, la gracia que usted trae ya no lo mantiene fuera. Tiene que cambiarla para que pueda mantener a Satanás fuera.

El Señor te reprenda, quítele las vestimentas. Ahora: lo más importante es que esas vestimentas eran sacerdotales y, hasta entonces, eran sagradas. Y en ese verso Dios dice que sus vestimentas son viles. En un momento de transición la vestimenta que lo trajo hasta aquí, ya es vil porque ya no funciona.

En el mismo momento en que usted no accede a lo que Dios está haciendo, lo que usted puede estar haciendo, es enemistad con Dios.

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¡Discierne! ¡Discierne!

Había una vez un matrimonio a quienes el Señor estaba usando grandemente en un ministerio de tiempo completo. De repente, en la pareja comenzaron a surgir dificultades que los llevaron a consultar con un consejero. Curiosamente, la reacción de la esposa después de la primera reunión fue negativa, pero siguieron concurriendo a él porque otra gente muy respetada por ellos decía que ese consejero era un buen hombre de Dios.

En el transcurso del siguiente año, el ministerio de ese matrimonio se deterioró tanto como sus propias relaciones. Poco tiempo después y por un hecho “fortuito”, salió a la luz que ese consejero al cual habían acudido, había tenido relaciones sexuales con varias de las mujeres a las que aconsejaba. El daño que este hombre le hizo a estas mujeres, fue increíble. Pero él justificaba su conducta, ciegamente, explicando que no importaba demasiado lo que hiciéramos en la carne, lo que realmente interesaba – decía -, era lo que se hiciera en el espíritu. Una blasfemia, una herejía total.

A ese matrimonio lo confrontaron, en un momento dado, en que debían elegir: o seguían fieles a su ministerio, o se quedaban obedeciendo y compartiendo, en inexplicable sujeción a ese dudoso consejero. Increíblemente, eligieron quedarse con él…

Allí surge la primera duda de estos tiempos: ¿Por qué será que la gente no juzga con juicio justo? No por nada, Juan dice:  Hijitos, nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado, es del diablo. Lo que sucedía era que el espíritu autoritario y arrogante de ese hombre ejercía un poder demoníaco sobre mucha gente, puesto que la mitad de esa iglesia se quedó con él. Fue acertado el discernimiento inicial de la mujer del matrimonio en cuestión, pero fue una lástima que seducidos por las apariencias y la proyección afectiva del alma, ignoraran la advertencia del Espíritu Santo.

Yo creo que el discernimiento es una parte imprescindible de nuestro andar con Dios. Cuando nuestra capacidad para razonar es insuficiente, nuestra primera línea de defensa es el discernimiento espiritual. Jesús mostró el discernimiento espiritual durante todo su ministerio terrenal. Debemos analizar su ejemplo para aprender a desarrollar nuestra capacidad para discernir entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira.

A pesar que muchos judíos se cuestionaban si Jesús era un hombre bueno, no podían menos que maravillarse de sus enseñanzas. Juan 7:15 rescata una de sus dudas: ¿Cómo sabe éste de letras, sin haber estudiado? En el versículo siguiente, Él les responde: Mi doctrina no es mía, sino de Aquel que me envió. Ojalá pudiéramos decir lo mismo, siempre, muchos de los que enseñamos. La Biblia. Punto.

Después del Sermón del Monte, las multitudes se asombraron de sus conocimientos, Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas, señalan en mateo 7:29. pero Jesús no tuvo nunca una educación formal ni un puesto secular de autoridad y, aún así, los escépticos tuvieron que reconocer que esta enseñanza y autoridad no eran de este mundo.

Jesús también tenía la habilidad para discernir más allá de los medios normales de observación externa: Juan 2:24 y 25, lo relata así: Pero Jesús mismo no confiaba en ellos, porque los conocía a todos, y porque no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio acerca de los hombres, pues él conocía lo que había en el hombre.

Claro: ¡No es difícil saber la verdad si usted ES la verdad, y hablar con autoridad si usted ES Dios! El discernimiento también sería más fácil si supiera, como Jesús, lo que está dentro de los corazones de los hombres. Porque aunque no poseamos esos atributos, sí tenemos al Espíritu Santo. Su vamos a continuar la obra de Jesús, debemos entregarnos al Espíritu Santo y permitir que Él nos posea. Así podremos conocer la verdad, hablar con autoridad y discernir el bien y el mal. Analicemos ahora brevemente estas tres funciones.

Primero, pensemos que tenemos dentro de nosotros el Espíritu de verdad. Hay un texto que relata cuando Jesús promete enviar al Espíritu Santo. Mire lo que dice:

(Juan 16: 13)= Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

(14) El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

(15) Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomaría de lo mío y os lo hará saber.

Esta promesa se refiere principalmente a los apóstoles, pero su aplicación se extiende a todo creyente lleno del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es antes que todo, Espíritu de verdad, y nos guiará por lógica consecuencia, a toda verdad.

Cuando Jesús oró, pidió: No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del maligno. Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad. Es decir que la verdad es lo que nos guarda del maligno. La verdad es la voluntad de Dios dada a conocer por medio de su Palabra. El papel del Espíritu Santo es permitirnos comprenderle desde la perspectiva de Dios. Gracias a su presencia en nuestras vidas, encarnamos la Palabra de Dios en la medida que permanezcamos en Cristo.

Segundo: podemos hablar con autoridad. La habilidad para hacerlo surge de la misma fuente de donde la sacaba Jesús. La autoridad que poseía no se basaba en un puesto terrenal sino en la calidad, la conducta y el carácter de su vida.

Quedó dicho: el verdadero pastor, ejerce su liderazgo espiritual con un corazón de siervo. Como no hay puesto más bajo que el de un siervo, no se puede basar el liderazgo espiritual en un puesto de autoridad. Hablamos con autoridad únicamente cuando nuestro carácter sea como el de Cristo. Como siervos nos sujetamos a las necesidades de aquellos a los que nos han llamado a dirigir. Por eso dijo que conoceríamos a sus discípulos, por el amor que tenían. En 1 Timoteo y Tito 1, los requisitos para ser líder espiritual son del carácter. Todos estos requisitos son posibles por medio de la presencia de Dios, el Espíritu Santo que mora en nosotros. Ante esto es que pedro escribe lo que le estoy transcribiendo:

(1 Pedro 5: 2)= Apacentad la grey de Dios que está en vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; (3) no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.

Jamás alguien oyó decir a Jesús: “Haz esto que te digo porque yo soy Dios”. Ese es el modelo. No el de ese marido que exige, – de manera autoritaria y hasta déspota -, sujeción total en su matrimonio y en su casa porque es, – dice -, la cabeza del hogar. ¿Qué sucede cuando ocurre esto? Nada bueno, se lo puedo asegurar. El jefe espiritual de un hogar tiene una tremenda responsabilidad supliendo las necesidades de su familia. Ser el jefe de un hogar es una tremenda responsabilidad, no un derecho que se exige. Un esposo sabio va a escuchar con cuidado el consejo de su esposa y depender del Espíritu Santo. El poder del Espíritu Santo le permitirá vivir una vida justa desde la cual podrá dirigir con autoridad amorosa.

Tercero: El Espíritu Santo nos ayuda a discernir. De acuerdo con Juan 16:8: Cuando venga convencerá al mundo de pecado y de juicio. El Espíritu Santo no mora en nosotros para luego sentarse pasivamente mientras pecamos. Como estamos en Cristo, hemos llegado a ser participantes, (No sólo testigos) de su naturaleza divina y su Espíritu nos convence de pecado cuando decidimos comportarnos de manera inconsecuente con su presencia en nuestras vidas. El Espíritu Santo no es compatible ni con el mundo, ni con la carne, ni con un espíritu maligno. Él nos ayuda a discernir el bien del mal.

Ahora bien: la pregunta del millón, entonces, es: ¿Cómo recibiremos discernimiento? No conozco a ningún verdadero cristiano que cuestione el rol del Espíritu Santo en conducirnos a la verdad, en vivir una vida justa, en ayudarnos a discernir la verdad, o en ayudarnos a discernir el bien del mal. El debate no es si lo hace o no. El debate, – en todo caso -, es sobre cómo lo hace. Mire lo que dice 1 Corintios 2: del 9 al 16. Después lo comentamos:

(1 Corintios 2: 9)= Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.

(11) Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

(12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, (13) lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

(14) Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

(15) En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

(16) Porque ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Aunque este sea un pasaje difícil de entender, de comprender, creo que estará bien trazar las siguientes conclusiones. UNO: El hombre natural no puede discernir lo que espiritualmente es verdad; sólo puede conocer sus propios pensamientos. DOS: El Espíritu Santo sabe todas las cosas y es capaz de revelar la naturaleza de Dios y su voluntad. El Espíritu de Dios conoce los pensamientos de Dios. TRES: No hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios. Él nos enseña lo que Dios nos da gratuitamente. CUATRO: Tenemos la mente de Cristo.

CINCO: El Espíritu Santo toma las palabras (logos), que no se enseñan por sabiduría humana sino por el Espíritu, y las combina (Las une, las compara, las explica). No queda muy claro, exactamente, qué es lo que combina o compara, porque el idioma original dice literalmente: espirituales con espirituales. Hay una traducción que lo expresa como: Combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales, y otra traduce: Palabras enseñadas por el Espíritu, expresando verdades espirituales con palabras espirituales.

El hombre natural está espiritualmente muerto, separado de Dios. No tiene ni la presencia de Dios en su vida ni el conocimiento de los caminos de Dios. Ha aprendido a vivir separado de Él. Esto constituye en esencia “la carne”. Su mente ha sido conformada a este mundo. El cerebro, físico y parte del cuerpo, funciona como una computadora.

La mente es el programador. El cuerpo recoge datos del mundo a través de sus cinco sentidos. La mente los clasifica e interpreta, mientras el cerebro los almacena. Las emociones, entonces, son básicamente producto de la forma en que la mente piensa e interpreta los hechos de la vida.

Cuando nacemos de nuevo, el Espíritu Santo viene a morar en nuestras vidas. Como ahora estamos espiritualmente vivos y unidos a Cristo, tenemos la mente de Cristo. Venimos a ser participantes de la naturaleza divina. Sin embargo, nadie le dio la orden a la computadora para que limpiara la memoria. El cerebro sigue programado para vivir separado de Dios.

La batalla es por la mente: Porque la carne desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne. Ambos se oponen mutuamente, para que no hagáis lo que quisierais. Dios nos ha dado la responsabilidad de elegir. El cristiano carnal elige andar de acuerdo a la carne. Los que gobiernan su conducta son los viejos patrones, hábitos y pensamientos que le programaron durante toda su vida. El cristiano espiritualmente derrotado no se pone la armadura de Dios y termina haciéndole caso a los espíritus engañadores. El hombre espiritual ha crucificado la carne y se ha puesto la armadura de Dios; por lo que elige pensar en lo que es verdad.

Debemos renovarnos en el espíritu de nuestra mente. El Espíritu Santo nos revela la mente de Cristo. Debemos elegir no estar más conformados a este mundo. Procuremos con diligencia presentarnos a Dios aprobados, como obreros que no tienen de qué avergonzarse, que trazan bien la palabra de verdad. Al hacerlo, nos transformamos por la renovación de nuestras mentes. Optamos por pensar la verdad y el Espíritu Santo ayuda a nuestros pensamientos, renovando nuestras mentes con el logos. Entonces la paz de Dios guarda nuestros corazones y nuestras mentes. Dejamos que la paz de Cristo gobierne nuestros corazones, permitiendo que la palabra de Cristo habite abundantemente en nosotros. Ahora estamos equipados y listos para discernir.

En un mundo saturado de espíritus engañadores, falsos profetas y falsos maestros, no se puede destacar demasiado la importancia de ejercer el discernimiento. En el Antiguo Testamento la palabra hebrea BIN se usa doscientos cuarenta y siete veces y se traduce como DISCERNIR, DISTINGUIR y, a veces, COMPRENDER. Significa: “hacer una distinción” o “Apartar de”. Si contrapartida en el Nuevo Testamento, DIAKRINO, también significa “Separar” o “Dividir”. Se usa principalmente para referirse a juzgar o hacer decisiones. El Espíritu Santo nos ayuda a distinguir el bien del mal, la verdad de las mentiras, los pensamientos de Dios de los pensamientos del hombre.

Un incidente en la vida de Salomón nos ayuda a comprender el discernimiento. David había muerto y Salomón había tomado su lugar como rey de Israel. Salomón admitía que se sentía demasiado joven y sin experiencia como para ser el rey: 1 Reyes 3:7 dice: Y ahora, oh Jehová, Dios mío, tú has constituido a tu siervo rey en lugar de mi padre David, a pesar de que yo soy muy joven y no sé como salir ni entrar. En Gabaón, Jehová se le aparece a Salomón en sueños y le dice: Pide lo que quieras que yo te de. Salomón pidió y luego Dios respondió:

(1 Reyes 3: 8)= Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni enumerar por su multitud.

(9) Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿Quién podrá gobernar este pueblo tan grande?

(10) Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto.

(11) Y le dijo Dios: porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio.

(12) He aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.

Este pasaje revela varios conceptos claves respecto al discernimiento. Primero: Dios le dio a Salomón la habilidad para discernir debido a la pureza de sus motivos. No pedía ganancia personal ni la ventaja sobre sus enemigos. Pedía la habilidad para discernir entre el bien y el mal, y Dios se la dio. La capacidad para discernir depende completamente de Dios que mira el corazón. Esto también se aplica a cualquier don espiritual. Los motivos equivocados le abren la puerta a los engaños de Satanás.

Segundo: este pasaje establece claramente que el discernimiento bíblico verdadero siempre se da en el plano del bien y del mal. La distinción de espíritus que nos enseña la Biblia es que el Espíritu Santo nos prepara para distinguir entre un espíritu bueno y un espíritu maligno.

Aunque el discernimiento espiritual es principalmente una función del Espíritu y no de la mente, esta no pasa por alto, ni tampoco suplanta la necesidad de conocer la verdad de la palabra de Dios. Más bien, edifica sobre la verdad que ya conocemos en nuestros corazones. Son muchas las ocasiones en que nuestras mentes desean saber lo erróneo. Quizás no recibamos de inmediato la respuesta, pero el Espíritu Santo nos alerta de que haya algo que anda mal, como en un sistema interior de alarma. Cuando discernimos que hay problemas, debemos parar y orar. Dios puede darnos la sabiduría para hacer lo correcto. Si ignoramos el discernimiento y nos dejamos llevar por nuestras hipótesis, estaremos ignorando también las advertencias del Espíritu Santo.

El discernimiento es como un excelente sistema de alarma, una primera línea de defensa en el mundo espiritual. No hay nada místico en esto. Es natural que el Espíritu Santo no se manifieste en presencia de un espíritu maligno. Dice 1 Corintios 10:21 que No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.

Aunque no me puedo imaginar que el Espíritu Santo se mantenga pasivo ante la adversidad, no lo confundamos con la intuición humana. Es el Espíritu Santo dando testimonio a mi espíritu y contrarrestando la influencia del mundo, de la carne y del diablo. Cuando son incompatibles, suena la alarma. Quizás ha tenido la experiencia de sentir un espíritu compatible en un extraño que “sabía” que era cristiano, aún sin hablar.

(Hebreos 5: 12)= Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.

(13) Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño (14) pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

(Hebreos 6: 1)= Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, (2) de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

Para muchas personas, lo que el escritor de Hebreos identifica como doctrinas elementales es teología pesada. Una buena teología sistemática es el fundamento sobre el cual construimos nuestras vidas. Son, para nuestro andar con Dios, lo que el esqueleto para nuestro cuerpo. Nos une y mantiene en forma correcta. Pero la doctrina correcta jamás puede ser un fin en sí. La verdadera doctrina gobierna nuestra relación con Dios y los hombres. Muchos cristianos tienen una relación teológica con Dios, no personal. Los que están acostumbrados a la palabra de justicia son sensibles a la dirección personal del Espíritu Santo.

Salomón empezó con amor a Dios. Él, – dice 1 Reyes 10:23-24 -, Superaba a todos los reyes de la tierra en riqueza y sabiduría. Y toda la tierra procuraba estar en la presencia de Salomón para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón. Tenía la capacidad para discernir, pero su desmoronamiento moral lo condujo a su caída. Sus mujeres desviaron su corazón y ya no dio más palabras de justicia. Su corazón no estaba enteramente entregado a Dios, y el reino se dividió en dos.

Muchos cristianos asisten fielmente los domingos a la iglesia y las palabras entran a sus oídos, pero no a sus corazones. Sus ojos no se abren porque sus sentidos no están preparados para discernir entre el bien y el mal. Si vamos a ministrar a un mundo engañado, es necesario que aprendamos a depender de Dios y no a valernos de nuestro propio entendimiento.

El Espíritu Santo reside en nuestras vidas para mayores fines que dar advertencias. A veces nos manifiesta lo que el problema es en realidad. Muchos líderes sostienen que mientras ministran, no es inusual que vengan pensamientos a sus mentes. Jamás, – aseguran -, toman esas impresiones como autoritarias; verifican cada una como creen que lo exigen las escrituras. Si tienen confirmación hacen alguna pregunta que tiene que ver con esos pensamientos y, si la persona se muestra asombrada o turbada, se dan cuenta que, – efectivamente -, hay algo que Dios quiere decirles.

Nuestra habilidad para discernir crece en proporción con nuestra madurez espiritual y con el conocimiento de Dios y sus caminos. No hay atajos para llegar a la madurez. Di0os nos trae a la mente las escrituras que ya hemos puesto en nuestros corazones por medio del estudio de su palabra. El Espíritu Santo no echa a un lado las partes de las escrituras donde se exige que demostremos compasión, que desarrollemos relaciones de confianza y que ejercitemos la paciencia. Su dirección espiritual obra por medio del consejo pleno de Dios.

Los espíritus engañadores estimulan el uso de atajos, pasan por alto la mente y buscan crear dependencias del conocimiento esotérico, (Conocimiento que sólo lo pueden entender unos pocos de la elite). Los espíritus-guía pueden darle el conocimiento que busque pasándole por alto la mente. Incluso, no tendrá que pensar. Simplemente se tiene que atener a lo que viene a su cabeza. Suena bien, ¿No es cierto? Así es como funciona un médium. Los canalizadores de la Nueva Era están ganando también buen dinero con su conocimiento esotérico. Algunos, hasta profesan ser cristianos. Satanás les da suficiente verdad como para “enganchar” a un público crédulo, que siempre será muy diferente a ser creyente.

Juan escribe en el capítulo 4 y verso 1: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus, si son de Dios. Porque muchos falsos profetas han salido al mundo. Entienda por favor que esto no es opcional. Dios nos exige que probemos los espíritus. Sólo hay una regla de fe y práctica, y esta es la Palabra de Dios. Es el Logos guardado en nuestros corazones y del que da fe el Espíritu Santo.

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