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La Generación que Entra

La Biblia habla de puertas. Muy bien; Dios está empeñado en poner ministros en la puerta de la ciudad, no en abrir más iglesias que sigan brindando más de lo mismo. Dice: Ancianos en la puerta de la ciudad. Nunca dijo: “ancianos en la puerta de la iglesia”. Dios quiere traer una estructura pensante que aproveche al máximo los depósitos espirituales que él nos dio.

(Zacarías 10: 6)= Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver. (Volver. Lo que aquí viene diciendo, conforme el resto del contexto, es que esta generación del tiempo de la lluvia, será una generación a la que él hará volver. Esta palabra, volver, en hebreo, significa: “regresar al punto original”, o de partida.)

Esto es el deseo de traer exactitud y precisión, una vez más, a la iglesia. De funcionar como se funcionaba cuando todo comenzó.

Aunque Dios nos va a traer al punto de partida, nos trae como una mente superior a la que había en aquel tiempo, porque estamos en un tiempo de sabiduría. Los principios que tienen que ver con la generación de hoy, sobrepasan el conocimiento de la generación de entonces. Al regresar a los principios básicos de la operación eclesiástica, la gloria postrera será mayor que la primera.

El mismo contenido de entendimiento, no se va a repetir, porque ahora regresamos con gobierno sobre nuestros hombros; con destreza para penetrar ciudades y naciones, con un testimonio ya manifestado; a punto de la siega. Venimos al punto de un orden divino. Vamos a regresar a la plenitud absoluta de la operación de los cinco ministerios. Pero no vamos a poseer la misma mentalidad, que hizo que la iglesia desapareciera en el 90 después de Cristo. La gloria postrera, va a ser mayor.

Ahora bien: el ejemplo o la sombra que produce el patrón o efecto es la gente de Israel en el pueblo de Dios. Israel es el patrón más original que tenemos para transicionar del desierto a Canaán. Y como ellos son el pueblo, la congregación del desierto que le llaman en la palabra, los vamos a utilizar a ellos para ver los principios de esta transición.

Todo lo que aconteció en el desierto no tenía nada que ver con la posesión de la herencia. De manera que todas las experiencias, mientras estamos en el desierto, no tienen nada que ver con nuestro llamado. La orden era entrar, y adentro se convertiría en una gran nación. Fuimos guiados, a través del desierto, por grandes unciones, por grandes poderes. Milagros, sanidades, prosperidad, salud, unciones, moveres poderosos y mucha abundancia.

Hasta que llegamos al punto del cruce. Dos personas traen un buen soporte; dice que traen una mentalidad de tribulación. Diez significa tribulación. “Vámonos, tenemos que salir huyendo, porque viene la tribulación. No fue casualidad.

En ese lugar, donde había un abrevadero, donde no cabían de montón en montón para que se colaran los buenos y los malos. Aquí había que pagar el precio para decir: yo voy a entrar y entrar de a uno. Esta unción es corporal, pero se manifiesta individualmente. Dios está visitando el rebaño… y hablando a los corazones a la gente.

En ese lugar fue que dijeron: no podemos. Y de ese punto partieron y comenzaron a vagar treinta y ocho años. Y durante ese tiempo, todo lo que no estaba equipado para cruzar, murió.

La iglesia llegó al punto de Cadés-Barnés, rehusó entrar, sale al desierto a vagar, y durante este tiempo de vagar, cuarenta años jubileos, que son dos mil años, porque Cristo cambió el calendario y dijo: Hoy se cumple esta escritura, e instituyó el año jubileo, que ya no es doce meses, sino cincuenta años. Cambió el calendario y ni cuenta se dio la gente.

Él dijo: desde hoy en adelante, yo cuento uno cada cincuenta. Y empezaron a vagar por cuarenta años. Dos mil. Todo lo que no está equipado para transicionar a un lugar de compromiso, murió. Al lugar del pacto. A la gente le gustaba la gracia. Carismáticos, pentecostales, prosperidad, fe. Pero después de la gracia, viene el pacto. No hay boda sin pacto. No hay boda sin compromiso. No hay boda sin conocimiento, que es intimidad, no hay boda sin pasión.

En la red de la gracia, entran toda clase de peces. Pero después se sientan a escoger lo bueno y echar fuera lo malo. Él invitó a todo el mundo a la boda. “¡Vengan de aquí!” “¡Vengan de allá!” ¡Vengan! Se llenó la casa de Dios. Y si estaban en la casa de Dios, era porque ya tenían trajes blancos; todos eran salvos, pero en medio de la gran fiesta, él mira y dice a uno: ¿Cómo entraste aquí sin los mantos de boda?

Todos eran salvos. Todos estaban vestidos de blanco. Nadie se había colado. Imagínese un lugar donde todo el mundo está vestido de blanco y uno se mete vestido de negro… Todos estaban en la boda. Pero Cristo dijo: ¡Tú no estás con el manto de la boda! ¡Tú no traes el anillo! ¡Tú no traes el voto de compromiso! ¡Tú no eres de los míos! Tú me visitaste, pero no eras de los míos. ¡Échalo fuera! Yo no me caso con gente que no tiene interacción responsable conmigo.

Si usted no se casa con alguien que lo pueda mirar a los ojos y decirle: “en las buenas y en las malas; en crisis, con dinero o sin dinero, no te dejo” no funciona. ¿Y qué le hace pensar a usted que Dios se va a casar con una iglesia que, al primer apretujón, deja de diezmar, deja de orar y hasta deja de creer? ¿Se imagina si usted se casa con una mujer, y solamente la visita un día en la semana, y encima con veleidades de dar órdenes? Que la mujer… ¡El hijo lo saca a patadas! No hay autoridad sin responsabilidad.

Todo lo que no tenía la capacidad de tener compromiso con Dios, murió en el desierto. Volvieron después de vagar durante treinta y ocho años, y regresaron al punto de partida. Dios dice: Los voy a volver al punto de partida. Pacto. Calcular el costo.

“¡Bueno… pero es que mi pastor…!” Usted. “Lo que ocurre es que mi congregación…” Usted. Cada cual, individual, es un abrevadero. Un pasillo donde sólo se cabe de uno en uno. Un embudo.

Volvieron al lugar de confrontación apostólica. Porque fueron doce los espías, lo cual es un número apostólico. Y cuando los apóstoles confrontaron la iglesia, la iglesia decidió vagar antes que obedecer. Entonces Dios dijo: ahora te traigo al principio. Aquí llegaron los apóstoles gubernamentales. ¿Y ahora qué va a hacer? ¿Va a entrar? No hay más desierto.

Confrontación del orden divino. Volver al punto de partida. Confrontación de reino. Estamos volviendo a la misma experiencia. En el desierto se levantaron ministerios. Se promovieron tele-evangelistas, escándalos nacionales, vergüenzas morales, hasta que todo eso muere. ¡Todo eso va a morir antes de entrar en el pacto! No entran en el pacto con escándalos morales.

La iglesia va a entrar en el pacto. ¿Habrá boda o no habrá boda? ¡Habrá! Alguien va a obedecer. Va a haber una iglesia que entre en pacto porque alguien va a obedecer. Y si alguien puede, ¡Podemos todos!

Vamos a regresar al punto del cruce. Dios nos está trayendo a volver a examinar los principios que se impartieron en la iglesia desde el comienzo. Vamos a ver esos principios. Vamos a volver a un sentido de historia y responsabilidad. Esta es una moneda de dos caras: mire el primer capítulo del libro de Zacarías.

(Zacarías 1: 1)= En el octavo mes del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: (2) se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres. (Note como en todo el libro habla de lo mismo)

(3) Diles, pues, así ha dicho Jehová de los ejércitos: volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos; y yo me volveré a vosotros, (Los haré volver. Volver a nosotros significa: “volver al punto de partida”) así ha dicho Jehová de los ejércitos. (Y aquí habla como Señor. No habla como otra cosa sino como Señor.)

(4) No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: así ha dicho Jehová de los ejércitos; (¿Por qué dice eso? ¿Qué fue lo que hicieron nuestros padres con los primeros profetas? Pues lo mismo que han venido haciendo durante toda la historia: no escucharlos. Ese, siempre, ha sido el problema de la iglesia. Pero esta vez vamos a vencer. Vamos a entrar todos.) volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová.

(5) Vuestros padres, ¿Dónde estás? Y los profetas, ¿Han de vivir para siempre? (No, pero su palabra, sí. Dice que anda enojado con los padres. El verso 3 de Zacarías 10 nos dice que se enojó con los jefes, con los príncipes. Dice volveos a mí, o regresa al punto de partida. Entonces nos dice que no seamos como nuestros padres. Pero tiene dos caras esa moneda.)

La primera: tenemos, como nueva generación, la responsabilidad de identificar todos los factores en nuestra historia, a través de nuestros padres, que no agradaron a Dios. Y no repetirlos. Tenemos la responsabilidad, como Jehú, de chequear la historia profética y hacer todo de acuerdo a patrones bíblicos.

Él levantó al muerto y lo puso en la propiedad de Nabot, porque así había dicho la profecía que había de ser. Es decir que tenía exactitud. Venimos diciendo todo este tiempo que esta es una generación de movimientos calculados.

Dice aquí que identifiquemos todo lo que en la historia no agradó a Dios. Todo lo negativo y cautivante en nuestras vidas. En ese sentido, y sólo e ese sentido, nos rehusamos a ser como nuestros padres.

Usted puede amar a su padre con total libertad y amplitud. Es más: tiene que amarlo así. Pero pueden no gustarle algunas conductas de él y decide no repetirlas. Esto es restauración. Restauración no tiene nada que ver con progreso, tiene que ver con regresar al principio. Hemos confundido restauración con modernismo.

Ser como nuestros padres espirituales, excepto en las áreas negativas. Por ejemplo: ellos no escucharon a los profetas; yo sí. Ellos no admitieron la libertad de la gracia; yo sí. Ellos acamparon alrededor de experiencias; yo no. Ellos se cristalizaron haciendo sus propios monumentos; no seremos iguales. Si usted no cambia la estructura pensante, no prevalece. Entra, es cierto; todos estamos vivos y entramos, pero no va a tener voz en el espíritu.

Entraron en complacencia religiosa; yo nunca estoy satisfecho. En esas áreas, no queremos ser iguales. Rehusaron levantar sus tiendas y seguir la trayectoria de Dios. Nosotros vivimos con las valijas hechas permanentemente. Sin embargo, esta moneda tiene dos caras; hay factores en nuestra historia, en los cuales no tenemos ninguna intención de ser iguales a nuestros padres. Pero hay muchísimos que sí. Y más vale que las aprenda enseguida para no hacerlas.

Recuerde que Dios le dijo a Josué: “Moisés está muerto; levántate y sigue”. El pobre Josué se estaba lamentando. Todo lo que conocía y en lo cual confiaba se había muerto. Pero Dios lo saca del lamento. Le dice: ¡Arriba! ¡Lo otro ya fue! Ahora vas a seguir tú con lo que tú tienes, no con lo que tenía Moisés.

Levanta esta generación con potencial de cruce y penetra, que la generación de Moisés no tenía ese potencial. Mire: Moisés no fue levantado para entrar. Se lo voy a comprobar. El Nuevo Testamento dice que se escribieron todas estas cosas para que nosotros no estemos murmurando ahora que nos toca entrar. Para que no cometamos los mismos errores.

Hubo ejemplos de lascivia, rebelión, legalismo, manipulación, control, espíritu fariseo. En estas fases, no tenemos ninguna intención de repetirlas. Oídos sordos a la palabra de Dios. Un mensaje de Dios ocupa a un hombre mucho tiempo, sólo para obedecerlo. Aquí nos pasamos de fiesta en fiesta. Todos los fines de semana hay fiesta. Pero hay otro lado de la moneda.

(Salmo 78: 1)= Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

(2) Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, (Aquí vemos al escriba docto de mateo 13:51-52) (3) los cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron. (Comunicaron a las generaciones las verdades de Dios. Una cosa que esta generación no hace: no evangeliza. Siempre está de fiesta, pero no comunica. Les gusta testificar en el púlpito pero no comunica su gozo en la calle, en el trabajo, en el barrio, en el vecindario.

(4) No las encubrieron a sus hijos, (Nuestros padres sabían lo que era pasar estafetas generacionales en la familia. La mayoría de nuestros padres tienen a toda la familia sirviendo a Dios; nosotros no. Algo hicieron bien, que no hemos aprendido. Estoy hablando de una generación bien joven, que se levanta ahora y que no nació en cuna del evangelio) contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, (En lugar de contarle cuentos de Caperucita Roja, Popeye o Blancanieves a los niños, a la hora de dormir, le cuentan testimonios de gloria.) y su potencia, y las maravillas que hizo.

(3) Él estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos; (6) para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; (Tenían unción generacional. El error de la iglesia carismática es que se levanta un mover y, cuando muere la gente que lo promulgó, vuelta al principio) y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, (7) a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios.

Vemos que hay características. Tenemos una responsabilidad doble; de proyectar historia profética. La generación del siglo veintiuno va a investigar historia profética y, cada movimiento, lo va a hacer deliberada y calculadamente. Esa es la mentalidad que Dios quiere penetrar. De identificar todo aquello que sí glorificó a Dios y repetirlo. E identificar las cosas que no agradaron y echarlas abajo.

Nuestros padres, a nosotros, nos dejaron el mover de la fe. Todo lo de la fe, no es malo. Es imposible agradar a Dios sin fe. Fe penetrante. Hemos crecido en un tiempo donde nos han dicho: eres cabeza, no eres cola. No tenemos que pensar jamás que somos cola aunque nos sintamos cola. Piense grande… Quiere ser zapatero…? ¡No! ¡Dueño de una zapatería! Piense grande.

La fe entró en Canaán. Caleb. Todo murió en el desierto, pero Caleb tenía fe y entró. Fe es una de las mentalidades que entran. Fe es una de las características que penetra el siglo 21. FE de rompimiento. Antes de que hubiera fe para nacer de nuevo, había fe para sojuzgar ciudades y reinos. Por la fe Moisés rehusó las riquezas del mundo secular para seguir el galardón que fue su llamado. O sea que por la fe Moisés rechazó todo lo que la prosperidad busca hoy. El único galardón que tuvo Moisés fue el de la unción de gobierno sobre la nación. No tuvo otro. Ni siquiera llegó a entrar.

Por la fe sojuzgaron reinos, en Hebreos 11, antes de haber fe para nacer de nuevo. LA fe no es de ahora. Una generación de gente de fuerza y perseverancia. Recuerde que de todo lo que murió en el desierto, sólo dos mentalidades sobrevivieron. De todas las mentalidades que había, sólo dos depósitos de principios prevalecieron. Dos estructuras pensantes vencieron el desierto. Dios dijo: todo lo que no tiene pacto, va a morir. Y dos estructuras pensantes prevalecieron; dos posiciones espirituales. Una es Josué, el otro es Caleb.

Todo murió, excepto estas dos mentalidades. Nada regresó al punto de partida, excepto estas dos mentalidades. Vamos a explorarlas. Las otras diez mentalidades negativas de fuga y rapto en vez de responsabilidad terrenal, contagiaron al resto de la iglesia; y toda murió en el desierto, huyéndole a los gigantes de la tierra.

(Josué 14: 10)= Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.

(11) Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.

(12) Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizás Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.

Caleb recibió Hebrón. Hebrón es el lugar de compactación y unidad. La generación y la mentalidad, la estructura pensante de la generación que va a perdurar en el siglo veintiuno, tiene una mente de unidad.

Pasión persistente: duró cuarenta y cinco años con la misma fe. No menguó. Mucha gente se murió a su alrededor. Tuvo una y mil oportunidades de decir: esto no funciona, se murió mi pastor, tengo que volver a empezar. Fulano se murió, este fue mi tutor, se me cortó el ombligo por allá. Todo el mundo le cayó por el lado muerto y él dijo: dame mi monte hoy.

Pasión persistente, poder de perseverancia. Dijo: tengo tanta fuerza para la guerra hoy como ayer. Una generación de fuerza guerrera que perdura. Tenía la habilidad de entrar y regresar vivo; de empezar algo y terminarlo. Hay mucha gente hoy empezando cosas que después nadie termina.

Gente fuerte. Gente enviada. El verso 11 dice: estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió. Apóstol de Dios; enviado. Gente enviada con comisión apostólica. Capacidad de gobierno sobre los hombres de la iglesia del siglo veintiuno. Después tenemos al segundo ministerio, que es Josué.

(Josué 1: 1)= Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés diciendo: (2) mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán; tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

(3) Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.

(4) Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.

(5) Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

(6)Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.

(7) Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

(8) Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

(9) Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Aquí vemos nuevos ministerios con nuevas capacidades. Josué tiene, por ejemplo, poder de cruzar. Moisés no podía. En Deuteronomio, vemos que Moisés le rogó a Dios entrar, y Dios le dijo: ¡Quédate! ¡No vas a entrar! Sube al monte, mira la tierra y muérete. No permito que suceda, dice el Señor. Pero a Josué le dice: tú llevas poder para cruzar. Toma este pueblo y cruza.

El verso 3 habla de entendimiento territorial. Él sabía, geográficamente, cuál era la unción que Dios le había dado y sobre qué espacios tenía autoridad delegada. Iba a poder marcar el perímetro del reino de Dios. Gente que proféticamente camina estableciendo los perímetros del reino, hoy, para luego Dios poseerlos mañana.

El verso 5 dice que el temor de los reinos seculares iba a permanecer; nadie le iba a poder hacer frente a esta generación. Es una generación donde el temor de los reinos del mundo siempre existen en su presencia.

El verso 6 dice: tú eres una generación que tendrás el poder de repartir herencia. Vas a poder manifestar el botín. Vas a tener la impartición de dones y el activamiento de los llamados.

La de Moisés fue una generación vagante; no tenía posesión ni terreno; nunca lo tuvo. Pero la generación de Josué tendría la habilidad de acomodar la geografía espiritual.

Luego dice ESFUÉRZATE. Esa palabra, es la palabra YASHAD y significa: “Endurece tu corazón”. Es la misma palabra que usa la Biblia cuando habla de que Faraón tenía el corazón endurecido. Es una característica irresistiblemente comprometida. Nadie te doblega. No hay un punto donde a usted se lo pueda comprar. NO tiene precio. Ha creído en una verdad y usted la vive, la predica, la imparte. Se toma firme y no suelta lo que Dios dijo.

El verso 9 dice: Dios estará contigo doquiera que penetres. Es decir: tenemos poder penetrante. Ahora: ¿Se imagina la combinación de estas dos mentalidades? Fuerza para la guerra, poder de perseverar en el tiempo, paciencia, pasión inamovible. Mentalidad de Hebrón, unidad. La habilidad de entrar en los tiempos de Dios y de salir correctamente.

Poder para cruzar sobre obstáculos, entendimiento territorial: donde sí y donde no dar órdenes, manifestación de herencia y alojamiento de dones espirituales; corazón comprometido e irresistiblemente impenetrable. Una gente así es peligrosísima. Caleb y Josué: únicas dos características que entraron en la tierra.

¿Qué tienen Josué y Caleb que entraron y los demás no? Una estructura pensante diferente. Se acaban los milagritos. Ya no va a poder usted ir a buscar la bendición a la tienda del pastor, va a tener que procurar la suya. Estamos en esos tiempos. Y por último, esta generación tiene una característica: su firma es la sabiduría.

(Deuteronomio 4: 37)= Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder, (38) para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte tierra por heredad, como hoy.

(39) Aprende, pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.

(40) Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez