Un Viejo y Conocido Enemigo

 

Cuando las grandes cadenas de medios de comunicación lanzan ciertas “noticias” que, en lugar de ser hechos o episodios, no pasan de ser operaciones de prensa destinadas a inducir a la gente que las ve y las oye a pensar y hacer lo que ciertos intereses desean o necesitan que hagan, cuentan con un aliado espiritual: El Espíritu de Estupor.

Ahora bien; ¿Qué cosa es lo que los cristianos que alguna vez hemos recibido información o cursos sobre guerra espiritual, conocemos con el nombre de Espíritu de Estupor? De hecho, en lo literal, es un demonio que influye y grandemente en el máximo campo de batalla que tiene esta guerra: la mente.

(Isaías 25: 7) = Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones.

Aquí te lo está diciendo con toda claridad el profeta Isaías: existe un velo sobre todos los pueblos. Es decir que, bien entendido todo eso, nos estamos refiriendo a la gente que habita esos pueblos, y aún sobre cada persona, sobre cada uno en particular.

Sabemos perfectamente por mayor o menor experiencia vivida, que este velo es un velo de ceguera y sordera espiritual, y aún de incredulidad. Porque ese velo no permite que entre la luz de Dios a la vida de la persona, no permite que oiga y, por ende, que obedezca a Dios. Este es el espíritu que se llama Espíritu de Estupor, y se manifiesta como endurecimiento del corazón y manifiesto embotamiento de los sentidos.

¿Quieres comprobar o probar que esto es estrictamente verdadero y no un mero párrafo en una vieja historia bíblica? Intenta hablarle de Jesucristo a gente que ande en el alcohol, la droga u otro pecado manifiesto y fuerte como esos. ¿Crees que entenderán algo de lo que les digas, aunque les estés mostrando las miserias que hay en sus vidas? No lo verán. Y no sólo que no lo verán, sino que te atacarán, porque ese velo les hará ver que los estás agrediendo, y no ayudando. Estupor.

(2 Corintios 3: 14) = Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.

(15) Y aún hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.

(16) Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.

Los llamados Judíos Mesiánicos vendrían a ser, conforme a este texto, los que se han convertido al Señor y han podido ver caer sus velos de incredulidad. Ya no un profeta más, ya no un buen hombre que revolucionó social y políticamente su tiempo: Jesucristo, Hijo de Dios resucitado.

Esto nos deja en evidencia que cuando hablamos de velo, estamos hablando de algo que podríamos equiparar con andar por la vida con los ojos vendados. Por allí puedes pisar un lugar seguro, pero será por pura providencia. Lo más probable es que, si andas ciego sin estar acostumbrado, te lleves algo por delante y sufras las consecuencias.

(Efesios 4: 18) = Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.

Aquí tienes con meridiana claridad, una confirmación del texto de Corintios. Habla de que el espíritu de estupor, tiene que ver necesariamente con una previa dureza de corazón. ¿Nunca te preguntaste por qué Faraón no podía entender que las plagas que llovían sobre su cabeza y sobre todo Egipto, era una señal que el Dios de Moisés le daba para que se arrepintiera y permitiera salir al pueblo? Lo explica en el mismo relato del Éxodo: porque se había endurecido su corazón.

(2 Corintios 4: 3) = Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; (4) en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

En este texto es donde Pablo deja en clara evidencia que el autor del llamado Espíritu de Estupor, es Satanás a través de cualquiera de sus demonios. A él es a quien define como “el dios de este siglo”, lo cual no se refiere a lapso de cien años, sino a sistema, a organización social, a mundo secular.

(Deuteronomio 29: 4) = Pero hasta hoy jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.

Clásico entre los textos del Antiguo Testamento, adjudicarle todo a Dios. Algo así como la reiteración de “Jehová dio, Jehová quitó”, la cual no es errónea en su concepto global máximo, pero si en lo ejecutorio, ya que si bien Dios permite esta ceguera, no es Él quien la produce, sino aquellos que ganan terreno en las personas a partir del endurecimiento de sus corazones.

(Isaías 29: 10) = Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes.  

(11) Os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: lee ahora esto, él dirá: no puedo, porque está sellado.

(12) Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: lee ahora esto; él dirá: no sé leer.

(13) Dice, pues, el Señor: porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado; (14) por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.

(15) ¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?

(16) Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: no me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado, no entendió?

Aquí, conjuntamente con todo lo que ya hemos venido viendo a través de los distintos textos, se menciona un espíritu que podrá sonar humorístico, pero que los que alguna vez han utilizado un púlpito para llevar palabra del Señor a un grupo humano, conocen muy bien: espíritu de sueño.

 ¿Cuánta gente que minutos antes estaba fresca, dinámica y bien despierta, comienza a bostezar y dormirse, literalmente, a los pocos minutos de comenzar una predicación? ¿Es aburrimiento, nada más, como nos han querido hacer pensar los supuestamente especialistas del tema?

(Isaías 42: 6) = Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; y te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz a las naciones, (7) para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.

Este texto es básico en lo que hoy llamamos Guerra Espiritual. Porque cuando habla de sacar a los que están en la cárcel, es más que obvio que no se refiere a cárceles literales y a internos que deberán ser liberados. Eso sería en contra de la justicia terrena, algo que Dios no impulsará a nadie a hacer jamás. Habla de ámbito de oscuridad, de ceguera y tinieblas, que es el lugar en el espíritu donde están los poseídos, influenciados y atormentados por el enemigo.

(Mateo 15: 14) = Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.

Si a esto lo analizas desde lo estrictamente literal, seguramente será como dice. Pero si lo examinas desde lo espiritual, será mucho más preciso que en lo literal. Porque un ciego físico podría tener la percepción de las cosas suficiente para llevar a buen destino a otro ciego, pero tú y yo sabemos que un ciego espiritual, alguien a quien la revelación jamás le tocó su vida, es imposible que pueda guiar a otro ciego espiritual a encontrar a Cristo. Simplemente porque él mismo no lo ha hallado.

(Mateo 6: 22) = La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; (23) pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿Cuántas no serán las mismas tinieblas?

¿Qué estás mirando la mayor cantidad de tiempo en el día? Lo que mires con mayor densidad, será lo que rija en tu vida personal, material, íntima, particular y, obviamente, también espiritual. Examínate y, si tu tiempo es ocupado por películas u otras expresiones visuales que no edifican, tú ojo será malo y estarás ciego o en tinieblas.

(Salmo 36: 8) = Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

(9) Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.

¿Es un doctor en teología una garantía para que la luz del evangelio resplandezca en tu vida? No. Un teólogo te dará como máxima garantía, la posibilidad de acceder a información histórica y teológica que ayudará, llegado el caso, a caminar en dirección a esa luz. Pero sólo la recibirás plena, si el Espíritu Santo envía a alguien que es portador de luz, aunque en algunos casos, sea analfabeto.

(Hechos 28: 26) = Ve a este pueblo, y diles: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis; (27) porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyeron pesadamente, y sus ojos han cerrado, para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.

Cuando un creyente se aferra a un pecado, nunca aceptará la verdad cuando la escuche. ¿Por qué? Porque el mismo pecado trabaja en la persona como un velo que oscurece su entendimiento y, con más justificaciones, tolera el pecado y cree, además, que Dios va a comprenderlo.

Cuando el Espíritu Santo redarguye a un creyente de un pecado o hábito en particular, él va una y otra vez con advertencias amorosas, gentiles. Él enseña y guía con mucha paciencia y pone en el interior de la persona una cierta incomodidad, como una especie de luz roja, de alarma, de que algo anda mal.

El Espíritu de Dios es tierno, paciente, amante, y él esperará que el creyente responda antes de traer disciplina. Él incomodará continuamente la conciencia y el compromiso de esa persona con su Palabra convincente. Pero después de un tiempo, (Porque a veces Dios parece demasiado paciente), cuando todos los llamados y advertencias del Espíritu han sido ignorados y el pecado se arraiga, la sanción es el castigo, y finalmente el juicio.

Dios permitirá la ceguera de los ojos y una dureza de corazón. Y en este punto, ya la mente ha sido cauterizada, endurecida y es imposible para el pecador habitual ver su propia depravación. Eventualmente, si estos terribles juicios no son atendidos, la dureza del corazón se volverá impenetrable.

La Biblia nos dice que Saúl fue al Señor una y otra vez a consultarle, pero Dios e negó a hablarle. El Señor podría haber dicho a Saúl lo que dijo a los ancianos que fueron a Ezequiel: “¿Debo ser yo consultado por uno cuyo corazón está cegado por orgullo y manifiesta rebelión?” Dios no quiere saber nada de los orgullosos, de hecho si no hay un quebrantamiento y humildad en el corazón, jamás Dios nos mirará.

(1 Samuel 28: 15) = Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer.

Aquí está el triste testimonio de este rey idólatra. Si tú estudias al rey Saúl encontrara cosas en el que disgustaban mucho a Dios. Finalmente, Dios no habló a Saúl por el resto de su vida. En este punto, el afligido rey consultó a una bruja para tratar de encontrar una palabra clara. Al final, él murió en completo terror. Aquí está el testimonio del hombre:

(Jeremías 31: 19) = Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé  la afrenta de mi juventud.

Sólo rechazando los ídolos con sincero arrepentimiento puedes oír la verdadera palabra de Dios y recibir, mediante ella, una auténtica guía divina. Te sigues preguntando qué podrán ser hoy, en pleno siglo veintiuno, plagado de adelantos técnicos e informáticos, los ídolos, ¿Verdad?

En principio debo decirte que son tan pero tan sutiles, que en la mayor parte de las veces se presentan maquillados de espiritualidad, y en casos, de altísima espiritualidad, muy por encima de la que podemos encontrar en iglesias o grupos creyentes regulares. Pero, ¿Sabes qué? A Dios no lo engañamos jamás.

Para definir un ídolo, podríamos decir que es todo aquello que alimenta nuestra carne y nuestros deseos egoístas. En un sentido más amplio, un ídolo es indudablemente una forma de lujuria. Sea el amor al dinero, sea la simple vanagloria, sea la tan perseguida fama, el poder, el status, el sexo ilícito, los vicios ocultos, la auto-promoción, la confianza en los bienes materiales, y muchísimas cosas similares más.

Y ten presente que la idolatría no sólo se manifiesta en la oveja rasa y común, también lo hace y con mucha fuerza en el liderazgo. ¿Qué otra cosa que un sentimiento de idolatría será el ansiar vivamente poseer una mega-iglesia?

Esto, que parecería ser una ambición noble, en principio, se ve distorsionada cuando, el procurar llegar a ese objetivo, lleva a los hombres a incursionar en grandes proyectos donde aseguran que mediante ellos van a alcanzar naciones entras para Cristo.

Con el correr de los tiempos, esos proyectos no se ven realizados en su sentido central, sino que no van más allá de promocionar a un hombre mediante conferencias difundidas por la televisión y las cadenas de radios cristianas. Que en sí mismas, no tendrían nada de malo, sólo que permiten que el centro deje de ser Jesucristo para que ocupe su lugar el nombre y el apellido de moda dentro del llamado ambiente cristiano.

He visto iglesias que, tratando de alcanzar estos sueños casi espectaculares, se han endeudado hasta lo indecible y, como consecuencia de ello, han empezado a agobiar a sus congregaciones con gastos que, conforme al amor de hermanos que tiene que estar siempre presente, todos deberán compartir por igual.

La pregunta que surge, entonces, en aquellos que no caen en la mediocridad de dejarse pensar por otros, sino que hacen trabajar esa maravillosa mente que Dios les ha dado para pensar, es: ¿Por qué si estamos haciendo algo para Dios, ese Dios nos desampara en los recursos?

La respuesta es tan simple que golpea duramente: porque Dios no está detrás de ese proyecto, sino que sido utilizado su nombre por aquellos hombres que desean llevarlo a cabo por intereses personales y hasta privados. Hombres que, al decir del viejo adagio: “han soñado con tocar las estrellas con sus manos”.

Si yo pude erigir una simple y definitivamente anónima página Web, que jamás fue promocionada por nadie y desde ningún sitio especial, y esa página creció, creció y se sostuvo siempre en crecimiento por espacio de catorce años hasta hoy, ¿Por qué una emisora de radio o un canal de televisión son inaugurados con todo el potencial técnico y humano y, al poco tiempo deben cerrarlo porque no pueden sostenerse? Simple respuesta: cuando Dios avala un proyecto, Dios paga todos sus gastos. Cuando Él no está en un asunto, los hombres tendrán que arreglárselas por las suyas.

Es muy sencillo esto. Esta, aunque muy pocos lo vean, es una forma sumamente sutil y engañosa de lujuria. Es amor al éxito, al reconocimiento y al prestigio personal, humano. Y es aún mucho peor, porque detrás podría encontrarse, añadido a todo lo demás, también el amor al dinero.

¿Por qué no dejamos los mega-proyectos para Dios y vivimos con más simplicidad? Conozco a jóvenes que egresan de los seminarios cristianos y, lo primero que hacen, es tramitar sus pasaportes, porque presuponen que muy pronto serán invitados a predicar en congresos o conferencias fuera de sus países. Algunos de ellos, jamás llegan ni a predicar en sus iglesias. En mi caso, con más de cuarenta años en el evangelio, jamás tuve pasaporte y jamás salí de mi país. ¿Deberé pensar que no pude ser usado por el Señor, por ello?

Mira; si a Dios le place darnos un mega-ministerio, de seguro que Él lo hará. Nadie podrá frustrar el propósito que Él tiene para nuestras vidas. Tú ves, cuando te arrepientes, que lo primero que vuelve es tu discernimiento, la sabiduría misma de Dios hecha visible.

Y mientras te alejas de tu pecado, se te aclarará la visión y el oído. La voz de Dios vendrá distinta, clara, con la autoridad de la verdad. Pero cristianos que buscan a Dios mientras se aferran a un ídolo, jamás oirán voz alguna, excepto la voz de su propio corazón.

De hecho, su propio deseo asumirá una voz, y finalmente esos creyentes comenzarán a creer que esa es la voz de Dios. Si te niegas a abandonar un pecado secreto, tú no necesitas ni ayunar ni tratar de orar. Porque no es con acciones ni con gestos de sacrificio, es con arrepentimiento genuino, para perdón genuino.

(Jeremías 14: 12) = Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia.

Peor todavía es esta palabra: si tú vienes al Señor mientras consientes y justificas pecado en ti, Dios no te rechazará. Lo que sí sucederá, es lo que ocurre siempre con todos los que persisten en el pecado, y están convencidos que nada está mal en ellos. Dios responderá tu oración. Es decir que con todo, Dios no se quedará en silencio delante de ti. La duda es: ¿Cómo será su respuesta? Mira lo que sigue:

(Ezequiel 14: 4) = Háblales, por tanto, y diles: así ha dicho Jehová el Señor: cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere el profeta, yo Jehová responderé al que viniere conforme a la multitud de sus ídolos, (5) para tomar a la casa de Israel por el corazón, y que se han apartado de mí todos ellos por sus ídolos.

Por ejemplo: ¿Cómo estableció Dios alimentar a su pueblo Israel en el desierto? Con el maná. Pero pronto se aburrieron del maná y querían comer carne. No era ese el deseo de Dios. Sin embargo, y aún en medio de su ira, Dios se los concedió.

(Números 11: 33) = Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande.

Dios no los decepcionó. Él les dio la carne que querían. Y mientras el pueblo estaba tragando, ellos pensaban: “¡Dios nos ha oído1 Está complacido con nosotros! No. Dios sólo había respondido a la idolatría, a la lujuria de ellos.

Y mientras la carne estaba todavía en sus bocas, la gente comenzó a morirse. Cuántos lugares habrá que creen que Dios les ha respondido conforme a sus peticiones idólatras, para luego darse cuenta que todo salió mal. Y si lo dudas, recuerda cuando el pueblo de Israel dijo que ya no quería ser gobernado más por Dios y pidió por un rey.

(Oseas 13: 9) = Te perdiste, oh Israel, más en mí está tu ayuda.

(10) ¿Dónde está tu rey, para que te guarde con todas tus ciudades; y tus jueces, de los cuales dijiste: dame rey y príncipes?

(11) Te di rey en mi furor, y te lo quité en mi ira.

Dios se puso furioso con su pueblo que le demostró ser tan cabeza dura. Ellos querían insensatamente un rey y Dios, en su furia, se los concedió. Aquí se demuestra cómo nosotros podemos afligir y quebrantar tanto a Dios cuando sólo insistimos en lo que nos parece y nos gusta, y lo dejamos de lado a Él.

Cuando tú eres demasiado insistente en tu lujuria, Dios te concederá el deseo de tu corazón, pero deberás atenerte a sus consecuencias. Él advierte: “Sí, tendrás lo que pidas. Estás mimando tu lujuria, pero eso, ¡Te costará todo!

No sé ya cuántas veces habré escuchado aquello de: “Dios me dijo que hiciera esto o aquello”, cuando es sólo la voz del deseo egoísta de un corazón engañado. Podemos decir que estamos cerca de Jesús, que tenemos comunión con Él, pero si estamos aferrados a un ídolo, no puede de manera alguna haber esa clase de comunión.

Ezequiel 14: 6) = Por tanto, di a la asa de Israel: así dice Jehová el Señor: convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.

¿Alguien te ha enseñado alguna vez cuál es el primer problema que se presenta con la idolatría? Porque seguramente te han hecho panoramas muy claros, aunque al mismo tiempo, muy oscuros, respecto al final de tu existencia si te dejas llevar por la idolatría en cualquiera de sus facetas, pero no necesariamente qué te sucede de inmediato. Simple: los idólatras están destinados a vivir en profundo engaño, creyendo una mentira con la misma fidelidad que si fuera una verdad.

(2 Tesalonicenses 2: 10) = Y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

(11) Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, (12) a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

Escucha: Dios no sólo permite en muchos casos la proliferación de voces engañosas, sino que en ciertos casos Él mismo hace los arreglos para que esas voces te lleguen, como prueba de fondo a tu discernimiento y a tu intimidad con Él. Cuidado: no es que sea Dios el que te engaña, sino que lo permite como puede permitir, llegado el caso, otras cosas que no siempre resultan agradables.

Este poder engañoso que dopa los sentidos espirituales, se llama precisamente Espíritu de Estupor. Yo he visto, y lamentablemente sigo viendo muy a menudo, ocurrir esto en la vida de muchísimos cristianos. Por esta razón, estoy en certeza que es momento de arreglar cuentas espirituales con Dios.

Necesitamos saber si en algún remoto lugar de nuestro ser, todavía hay reinado de tinieblas. Y si necesitamos que Dios nos libere de ese Espíritu de Estupor si es que nos damos cuenta que hemos caído en sus redes. Necesitamos hacer un auto-examen espiritual y ver si tenemos ceguera y sordera espiritual, y si así fuera, darnos cuenta que ese es el motivo por el cual nuestra vida espiritual no tiene victoria ni abundancia.

Dios no permita que sigamos cómodos con nuestro pecado, saltando de una iglesia a la otra donde lo toleren, y así poder seguir en lo mismo. Cuando los cristianos aprenden a vivir en su pecado, (Falta de perdón, vicios, chismes, sensualidad) el pecado eventualmente pasará a formar parte habitual de sus vidas.

Y no importa cuán a menudo son vistos en la iglesia con sus manos levantadas, sus rostros compungidos y con todas las expresiones externas mostrando a alguien consagrado, ungido y lleno del Espíritu Santo. Siguen siendo los mismos idólatras de siempre ante los ojos del Señor, independientemente de lo que cualquiera de los hombres, por encumbrados que sean, opinen de ellos.

Creo que llegado el momento, Dios les quitará su unción por completo. ¿Estás aferrándote a un ídolo en tu corazón? Te advierto que todo lo que recibirás de la palabra de Dios, será simple y llanamente confirmación de tu engaño. La palabra que debe sanarte, ahora sólo traerá ruina a tu vida.

Tú serás conducido por el espíritu de tu ídolo acomodando a tu conveniencia y pervirtiendo todo lo que lees u oyes. Vas a asegurar, profundamente engañado o engañada, que Dios te ha confirmado en lo que sea que tú creas o pienses que te ha confirmado, cuando en la realidad de ninguna manera será así. Pasa mucho, muchísimo, demasiado tal vez, en lo que todavía hoy llamamos como “llamamientos al ministerio pastoral”.

Yo no sé si estás en la capacidad de entender esto. Sabes que conforme a tu pecado, oirás lo que quieres oír y, aún en la propia Biblia, leerás versículos que parecerán confirmar lo que tú supones. Lo que tú ignoras, es que estás engañado por una atadura que puede destruirte casi sin esfuerzo.

Si estás pensando que puede haber algo así, y este mensaje te está abriendo, de alguna manera, tus ojos espirituales, entonces déjame decirte y asegurarte que hay esperanza para ti. No importa cuál sea tu ídolo, (Puede ser la codicia, el pecado sexual, la pornografía, el alcohol, las drogas, el rencor, la incredulidad o la falta de perdón, entre otros), Dios me dice que está frente a tu rostro, ahora, y que tú ahora sabes perfectamente lo que es.

Pídele por favor, ahora, que abra tus ojos espirituales a eso: búscale por una revelación de tu pecado. Pide al Espíritu Santo que ponga temor de Dios en ti. Pide a Dios, y suplícale, que ablande tu corazón, que ponga en ti un corazón de carne, en vez de una roca inconmovible, y que sensibilice tu conciencia y tus sentidos para ablandar tu corazón a Su palabra de convicción y a Su voz.

Tú tienes que odiar tu pecado, debes desear salir de él con todas tus fuerzas. Y cuando eso sea lo que anheles, entonces será con las fuerzas de Él que podrás salir, no con las tuyas. Así es como funciona. Con todo eso en mente, y si quieres acompañarme repitiendo mis palabras, pero esencialmente creyéndolo, haré una oración modelo, patrón, para que luego tú la adaptes a tu problema y puedas ejecutar tu auto liberación mediante una auténtica confesión de fe.

“Señor Jesús; yo creo firmemente que tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Cristo, el Mesías que vino a deshacer toda obra del diablo, toda obra de maldad. Diste tu vida en la cruz por mis pecados y resucitaste de entre los muertos. Padre, te confieso todos mis pecados, pido perdón y me vuelvo a ti en arrepentimiento.

Lávame, limpia mi conciencia con tu sangre. Creo que tu sangre me limpia ahora de toda maldad, de todo pecado. Saca, destruye, arranca de mí todo, todo lo que impida que Tú controles mi vida. Quiero ser goberando, guiado, dominado sólo por Ti, Padre Santo Altísimo.

Te pido que te quedes conmigo, en mi corazón y seas dueño y Señor de mi vida. Te confieso como mi único y verdadero Dios. Apártame para servirte, amarte, obedecerte. Dedico y consagro a ti mi vida. Gracias por redimirme, por limpiarme, por justificarme y santificarme, muchas gracias. Te amo Padre Santo. Amén.”

(Salmo 142: 1) = Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia.

(2) Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestaré mi angustia.

(3) Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.

(4) Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; no tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida.

(5) clamé a ti, oh Jehová; dije: tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes.

(6) Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.

(7) Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.

“Me fortalezco con el gran poder del Señor Jesucristo. Me pongo toda la armadura de Dios y hago frente a todas las artimañas del diablo, y cuando llegue el día malo, permaneceré firme resistiendo hasta que acabe la batalla. Me ciño con el cinturón de la verdad, y me protejo con la coraza de justicia, y calzo mis pies con el ánimo de proclamar el Evangelio de la Paz.

Ahora tomo el escudo de la fe con que voy a apagar todos los dardos de fuego del maligno. Tomo el casco de la salvación y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Como guerrero oro todos los días y me mantengo alerta y perseverante en oración de los unos por los otros.”

Ahora deberás orar por la que  es tu batalla personal. “Señor, no me dejes cegado. Si hay engaño en mí, déjalo ene videncia, muéstralo. Trae el martillo de tu palabra para derribar todas mis murallas de engaño. Llega a mí. Llegue a mí tu luz que alumbra mis tinieblas.

Yo no quiero creer más mentiras. Yo sólo quiero oír tu voz ahora. ¡Quiero que tu poder y autoridad gobiernen mi vida” Renuncio y resisto a todo espíritu de estupor ahora, lo ato y lo echo fuera de mí vida, ahora se va, ahora se va.

El velo se rompio, el velo se quebrantó, está destruido ahora ya no tengo ceguera ni sordera espiritual, lo declaro asi por fe, soy libre de todo estupor por fe, ahora en el nombre de Jesus! Ven ahora Espíritu Santo de Dios y llena toda mi casa interior y no  permitas habitar allí a ningun inmundo.

Tómame y satúrame por completo, suplico que permanezcas en mí. Suplico que no permitas que yo te apague. Enséñame, ayúdame y sáname. Espíritu Santo de Dios, te ruego que en este momento TU MISMO desalojes toda enfermedad espiritual en mi línea sanguínea.

Ven ahora y desaloja todo ESTUPOR y destruye con tu fuego todo auto-engaño que proviene del enemigo. Por Fe quedan ahora rotas toda ceguera y sordera espiritual. Espíritu Santo de Dios: Ocupa tú ahora esos lugares en mi cuerpo y en mi mente.

Te suplico que satures toda mi mente y mi cuerpo de tu presencia. Ven ahora Espíritu Santo y llena toda mi casa interior con tu presencia. Tómame y llename por completo y no dejes a ningún inmundo permanecer en mi casa interior.

Quédate conmigo y dentro mío para siempre, te ruego en el poderoso nombre de Jesús. Dios trae hoy inmensa liberación a mi vida Gracias Padre porque te has levantado para liberarme. Gracias porque TU eres el vencedor y el que libera. Bendigo tu Santo Nombre bajo el cual se sujeta toda fuerza del infierno.”

Escucha: hay liberación para ti, si realmente la quieres. Pero dios esperará que te apartes, que te vuelvas de tus pequeños grandes ídolos. Él te fortalecerá por su Espíritu en el momento en que estés listo para renunciar a ellos. Si tú renuncias a tus ídolos hoy, Dios comenzará a revelarse en ti en una manera especial. Entonces comprenderás que has caminado en la maravillosa presencia de Jesús y no como un esclavo a la atadura, sino como un hijo de Dios hecho libre por la verdad.

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Cuando Seas Sancionado

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     ¿Sabías que Dios posee la potestad para determinar una doble sanción? La primera parte de esa doble sanción de Dios, se refiere a cuando nosotros pecamos en su presencia en contra de su luz y amor. El pecado por sí mismo no le afecta a Dios, pero sí el hecho de que Él conoce sus consecuencias. Dios sabe que nuestro pecado nos produce dolor y miseria.

     La segunda parte de la doble sanción de Dios se refiere a que nuestro pecado hace que Él tenga que cumplir Su Palabra sobre la necesidad de juzgarnos. Dios se para frente a nosotros como un padre amoroso y escucha nuestro clamor angustiante, al mismo tiempo que nos corrige -todo esto con el propósito de producir en nosotros un carácter santo.

     Si en alguna ocasión tú tienes alguna profunda crisis, producidas por ejemplo por calumnias dichas acerca de ti, mientras éstas se esparcen por algun tiempo, tú debes empezar a recordar la Palabra de Dios: El testigo falso no quedará sin castigo, y el que dice mentiras perecerá. (Proverbios19:9).  El malo presta atención al labio inicuo y el mentiroso escucha la lengua detractora.(17:4).

Después de un tiempo, quizás puedas clamar en desesperación: “¡Oh Dios, por cuánto tiempo permitirás que esta situación continúe! Las mentiras siguen cambiando. Ni siquiera sé de qué se tratan éstas ahora. Tú eres mi defensor, Señor, y tú dices que tomas la venganza de tu pueblo. Pero yo no veo que tú estés ejerciendo ninguna justicia.”

     Claro está que mientras piensas en todas las calumnias que vienen en tú contra, vas a recordar las batallas peleadas por otros hombres de Dios. Hasta la fecha, ellos son gente recta que ha soportado pruebas terribles, pues palabras malvadas han sido proclamadas en su contra. Entonces quizás ores: “¿Por qué Señor?” ¿Por qué permites que tu pueblo se duela?”

El Señor seguramente te contestará, “Hijo, yo soy misericordioso, piadoso y tardo para la ira porque me duele tener que ejercer mi justicia. Si tú pudieras sentir mi pena, tú, nunca, jamás, desearías ver mi juicio caer. Tú comprenderías por qué yo espero extensamente para ejecutarlo. Tú sabes cuán doloroso es disciplinar a tus hijos. Lo mismo sucede conmigo. Me duele corregir a quienes amo!”  Puedes seguir lamentándote o entender, de una vez por todas, que aunque digan permanentemente que Dios es amor, y lo es, también es rey de Misericordia. Y la ejerce.

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¿Por Qué Debo Creer en Jesús?

¿Por Qué Debo Creer en Jesús

     Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido…se han hecho un becerro de fundición, lo han adorado, le han ofrecido sacrificios… —Yo he visto a este pueblo, que por cierto es un pueblo muy terco. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira contra ellos y los consuma… (Éxodo 32:7-10).

     Entonces Moisés oró en presencia de Jehová, su Dios, y dijo: — ¿Por qué, Jehová, se encenderá tu furor contra tu pueblo, el que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?…Vuélvete del ardor de tu ira y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo habría de hacer a su pueblo.” (Versículos 11-14).

     Al leer este pasaje, muchos cristianos erróneamente le atribuyen más gracia y misericordia a Moisés que a Dios. Ellos piensan, “Moisés está suplicándole a Dios tener una misericordia mayor sobre Israel mientras que Dios se encuentra listo para destruirlos.” Nada podría estar más lejos de la verdad. La única razón por la cual Moisés podía orar como lo hizo, fue porque él conocía el corazón misericordioso de Dios.

     La justicia de Dios demandaba que la gente fuera consumida, pero Moisés sabía que Dios se dolería mucho al destruir a Sus hijos. Por lo tanto, él le suplicó a Dios, “Yo sé que tu justicia está clamando ser ejercida y que este pueblo terco debiera ser destruido. Pero también sé que tú no serás capaz de manejar el dolor provocado si lo destruyes. Dios, yo conozco tu corazón, y sé que tú no puedes destruir a Israel -porque le amas.»

     La Biblia dice que Dios se “arrepintió,” lo que significa que Él cambió su mente referente a cómo juzgar a Israel. Él no la iba a destruir, en su lugar, la gente sería echada al desierto. A pesar de que durante los siguientes treinta y ocho años Israel continuaría provocando dolor en el corazón de Dios por su incredulidad, Él aún los protegería, guiaría, alimentaría, vestiría hasta el día de su muerte.

     Ahora, si eres tan sincero y honesto como se supone que eres, sólo piensa: ¿Cuál es la diferencia entre el comportamiento de ese pueblo y el tuyo? Cierto es que quizás tú no estés en este tiempo adorando becerros ni fornicando con dioses extraños, o quizás sí, no lo sé. ¿Pero no crees que le estás dando, desde algún lugar, lugar a Dios para que se desagrade de ti de igual manera que lo hizo en aquel tiempo con su pueblo? Tengo una buena noticia. ¡Claro que en el cara a cara Dios se desagrada de ti, de mí y de todos! Pero lo bueno de todo esto, es que Él no nos mira cara a cara, sino a través de la sangre de Jesús. Y allí es donde nos ve puros, sin mancha y redimidos. ¿Ahora entiendes por qué debes creer en Jesús?

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El Resplandor de la Paz en la Confianza

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     Cuando Pablo enseñó la verdad de la justificación por la fe, esto sacudió a la iglesia. Fue una noticia increíble en ese momento. De hecho, algunos teólogos respondieron: «Si soy perdonado, si Dios es tan misericordioso que me perdona gratuitamente solo por la fe, ¡Déjame pecar aún más, para que Dios pueda disfrutar de darme más gracia!» Los teólogos no entendieron el Evangelio.

     Esto me recordaba una anécdota humorística sucedida, -aseguran- en una iglesia con un hermanito que vivía pecando y pecando. Un día lo tomaron el pastor y sus ayudantes y lo amonestaron severamente por ello. Él entonces respondió que había leído que en la Biblia decía que el que peca, peque, no más, así que él cumplía con esa palabra. Grande fue su asombro cuando le hicieron leer que lo que decía, realmente en ese pasaje, era que el que peca, no peque más. Cuota de humor, sí, pero con contenido real y vigente: comodidad, relajación y lectura superficial de la palabra, un combo mortal.

     Debido a la cruz, Dios considera todo lo relacionado con nuestro viejo hombre en la carne eliminado. Pablo preguntó: ¿Continuaremos en pecado para que abunde la gracia?»(Romanos 6:1) y con rapidez continúa: ¡Por supuesto que no! Yo creo que Pablo estaba diciendo, «¿Por qué podría un cristiano, después de haber sido liberado de tal muerte, volver atrás y revivir el cadáver? ¿Por qué volver a una vida de pecado, cuando Dios quiere quitar toda la culpa y la condenación y darle seguridad y paz? Ahora, debido a la cruz, puede servir al Señor con gozo y alegría y obedecerle en una nueva obligación llamada amor.»

     Entonces, tú te preguntas, «¿Simplemente tomados por la fe en la justicia de Jesús?» ¡Sí, por supuesto! Eso es de lo que la vida cristiana se trata: descansar por fe en lo que Jesús hizo. Nuestro viejo hombre ha muerto, y el nuevo hombre es Jesús. Cuando ponemos nuestra fe en Él, Dios nos acepta totalmente. Nos considera justos, escondidos en el regazo de su amado Hijo. Así que cada vez que peques o falles, corre rápidamente a tu abogado, tu Defensor; confiesa tus faltas a Él y descansa en su justicia.

     Tú puedes preguntar: «¿No tienen las buenas obras cabida en esta doctrina?» Por supuesto que sí, pero con esta condición: Las buenas obras no pueden salvar, justificar o hacerte justo ni aceptable delante de Dios. ¡Lo único que salva es la fe en lo que Jesús hizo! ¿Qué hizo Jesús? Él te salvó, te perdonó y aceptó. Dios te ve ahora solamente en Jesucristo y por eso tenemos que llegar a nuestro Salvador, cada vez que caemos. La sangre que nos perdonó y limpió la primera vez que vino a Jesús, es la misma sangre que hoy continúa manteniéndonos limpios hasta que Él vuelva.

     Junto con esta seguridad viene una obligación mayor de hacer todas nuestras obras en su fuerza y poder en lugar de tratar de hacerlo por nuestra cuenta. Si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis (Romanos 8:13).

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La Calidad del Discípulo

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     Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, (Juan 13:14).

Los discípulos fueron doce hombres amados por Dios, preciados ante Sus ojos, llenos de amor por Su hijo, puros de corazón, en completa comunión con Jesús. Y aun así, fíjate la paradoja: ¡Ellos tenían los pies sucios! En esencia, Jesús, les estaba diciendo a estos hombres, “Sus corazones y manos están limpias pero sus pies no. Estos se han ensuciado durante su camino diario conmigo. Ustedes no necesitan lavar todo su cuerpo, solamente sus pies.”

La suciedad que Jesús menciona nada tiene que ver con la suciedad natural. Se trata del pecado, de nuestras faltas, de nuestras fallas, de nuestras caídas en tentaciones. No importa cuán sucias y empolvadas hayan estado las veredas de Jerusalén, ninguna época ha estado tan sucia como la nuestra.

Me pregunto, cuántos de ustedes que se encuentran leyendo ahora mismo este mensaje tienen alguna suciedad colgando. Tal vez esta semana pasada tú caíste en tentación o le fallaste a Dios de cierta forma. No se trata de que tú le hayas dado la espalda a Dios. Por el contrario, tú amas al Salvador más apasionadamente que nunca, pero tú fallaste y ahora estás lamentándote porque tus pies están sucios.

Las Escrituras nos dicen: Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. (Gálatas 6:1). Aquí la palabra griega para falta significa “una caída, un pecado.” Nosotros debemos restaurar a todo cristiano que cae en pecado si éste cuenta con un corazón arrepentido.

El lavar los pies, en su significado más profundo, tiene que ver con nuestra actitud ante la suciedad que vemos en nuestro hermano o hermana. Entonces te pregunto: ¿Qué haces tú cuando te encuentras cara a cara con alguien que ha caído en pecado o transgresión?

Debemos tomar el manto de la misericordia de Dios y dirigirnos hacia la persona herida. En el amor especial de Jesús no debemos juzgarle, ni exponerle, ni darle un sermón o tratar de encontrar su falta. En su lugar, nosotros debemos de comprometernos a ser su amigo. Nosotros debemos conducirle a la salvación al compartirle sobre la guianza, la sanidad, la limpieza y el consuelo que nos ofrece la Palabra de Dios. No te olvides que discípulos faltan, pero fariseos abundan.

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En Defensa de la Verdad

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     Pablo, en una de sus cartas, le agradece a Dios por un pueblo que permanece firme en los tiempos de dificultad. Este Remanente Santo se levantará en contra del espíritu del anticristo y se mantendrá firme. Dicho remanente nunca será vencido. Por el contrario, ¡es pueblo que vencerá al mundo, a la carne y al maligno!

     Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros… de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación… Así que, hermanos, estad firmes y retened la doctrina que habéis aprendido…Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones y os confirme en toda buena palabra y obra. (2 Tesalonicenses 2:13-17).

     Este Remanente Santo ama la verdad y no tiene miedo a ser desaprobado. Ellos se examinan a sí mismos a la luz de la Palabra de Dios, dejando que ésta los perfore hasta lo más profundo. Hermano, amigo, si tú mantienes tu corazón abierto a la verdad- si tú continúas enamorándote de la Palabra de Dios – el Señor se establecerá en ti y no habrá fuerza externa, por poderosa que parezca, que te doblegue.

     Los que confían en Jehová son como el monte Sión, que no se mueve, sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre. No reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; no sea que extiendan los justos sus manos a la maldad. (Salmo 125:1-3).

     El espíritu del anticristo tiene una vara que simboliza autoridad. Pero su poder y dominio no estarán sobre ti porque eres parte del Remanente Santo de Dios. Pero eso será realidad siempre y cuando tú no pierdas tu amor por la verdad y, por consecuencia implícita, tu aborrecimiento por la mentira en cualquiera de sus groseras o elegantes formas.

     Os he escrito a vosotros, porque sois fuertes y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. (1 Juan 2:14).

     …porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. (1 Juan 5:4).

     Este mundo del siglo veintiuno, donde quiera que tú estés habitándolo, está regido y gobernado por la mentira. Es tanta y de tal magnitud que, en muchos casos, ha sido incorporada a las formas cotidianas de vida de la sociedad toda. Lo terrible de eso, es que en el marco de esa sociedad, está instalada la llamada iglesia del Señor, y no es exagerado ni malicioso decir que en muchos casos, esa clase de iglesia forma parte de las mecánicas del mundo en el que pretende ministrar. Por eso no hablamos de iglesia, sino de Remanente Santo.

     Deja que el espíritu del anticristo venga; está escrito que así será y no podrás impedirlo. Pero tú no serás movido por él, porque te encontrarás firmemente establecido en la verdad de la Palabra de Dios. Tú serás encontrado en la casa de Dios, que nunca es un templo hecho por mano de hombre ni una monstruosa organización humana, sino un corazón puro y recto delante de Él, alabándole con ese corazón puro, y tu fe vencerá todo lo que el enemigo atente contra ti. Tenlo muy en cuenta porque el tiempo de la última y Gran Mentira se acerca, y sólo perteneciendo a ese Remanente Santo no serás víctima de sus consecuencias.

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Cuando Algo Detiene tu Camino

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     El salmista escribe, Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.” (Salmo 119:71). Tú, como yo, te preguntarás, “¿Qué clase de teología es ésta? ¿Acaso es bueno ser humillado?” Lo que puedo decirte es que en este contexto, la palabra hebrea referente a aflicción significa “rebajado, escarmentado, humillado, debilitado, deprimido.”

     Cuando tú colocas estos significados en el versículo anterior, tú lees: “Es bueno para mí ser rebajado, escarmentado, humillado, debilitado, deprimido – para que pueda aprender los estatutos del Señor.” La palabra estatuto significa, “ley grabada.” El salmista está diciendo, “Es bueno que yo haya pasado por estos problemas porque en el proceso, Dios estaba grabando Sus leyes y caminos en mi corazón.”

     El Señor permite que las tribulaciones lleguen a nosotros para probarnos, pero éste no es el propósito primordial. Por el contrario, nuestras aflicciones nos enseñan a caminar rectamente delante de Él. La Biblia nos dice: Muchas son las aflicciones del justo,. . . (Salmo 34:19). De acuerdo con el salmista, la finalidad de nuestras aflicciones es aprender de ellas.

     Cuentan en una importante organización internacional que una pareja misionera escribió a su iglesia acerca de la situación que vivía una nación de África donde ellos estaban ministrando. Este era uno de los países más pobres de la tierra. Su situación había empeorado grandemente gracias a una guerra civil.

     Dicen que misioneros transitaron por dicho país en un camión junto con otros cristianos de un país aledaño. Ellos estaban entregando recursos de abastecimiento y planeaban asistir a una reunión por la noche en la zona fronteriza. Aproximadamente a cinco millas de la frontera, el camión empezó a pararse. El conductor continuaba presionando el pedal del vehículo, pero éste se movía lentamente.

     El grupo de misioneros estaba desalentado al ver que el auto frente a ellos empezaba a alejarse.  Finalmente, ellos arribaron a la frontera e instantáneamente el motor del auto se detuvo y no volvió a funcionar. Simplemente dejó de moverse. Todos se preguntaron, “Señor, ¿qué está pasando?” De repente, los guardias fronterizos empezaron a gritar, “¡Hubo una explosión en la frontera, no lejos de aquí! Una de las facciones en guerra bombardeó un carro que acababa de pasar por aquí.”

     El grupo de misioneros se dio cuenta que el auto que había sido atacado era justamente el que se  encontraba frente a ellos. Si el vehículo de los misioneros hubiera funcionado correctamente, ellos hubieran sido atacados conjuntamente con el otro. A la mañana siguiente, el conductor del grupo misionero trató de encender el motor del camión y éste arrancó de inmediato. De hecho, funcionó perfectamente durante el resto del viaje. Ellos reconocieron que los propósitos de Dios habían sido cumplidos a través de un aparente percance.

     Me pregunto si en estos tiempos no estarás en amargura, frustración, temor o desesperación por causa de algún problema que, en primera vista, te parece grave y contraproducente para ti. Y si así fuera, ¿No te has puesto a pensar que ese problema, en el final del camino puede no ser tal, sino apenas algo que el Señor permite con la finalidad de consolidar más adelante tu ruta?

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Semana Santa. ¿Semana Santa?

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     En algún momento, distintos hermanos de habla hispana de diferentes lugares del mundo, me han consultado el o los motivos por los cuales, cuando llegan estas celebraciones de Semana Santa, yo no digo absolutamente nada de nada. Me han preguntado por qué no lo utilizo para enseñar su verdadero significado o para censurar algunas de las tantas prácticas heredadas de religiones paganas que el pueblo evangélico lleva a cabo para estas fechas.

     Soy un convencido que, si no voy a decir algo que edifique o ayude a ser mejor al minuto siguiente, mejor no digo nada. Y no creo que si hablo de los contenidos reales de esta semana que todo el pueblo cristiano conoce muy bien desde los evangelios, ayude a que todos aquellos que han convertido estas fechas en celebraciones casi mundanas, cambien su manera de pensar. El que no anda en el Espíritu vive en la carne, así de simple.

     Mis recuerdos de mi niñez me retrotraen a una abuela materna religiosa, que iba los cuatro días a la misa, un abuelo materno indiferente e incrédulo, pero silenciosamente respetuoso de lo que hiciera su familia, una madre mitad y mitad y un padre al que le seducía la Semana Santa sólo porque era de muy buen comer y le encantaba todo lo que tuviera que ver con dietas de pescado al tono. Una pinturita espiritual, como verás.

     Luego, cuando encontré al Señor y aterricé en una de las tantas iglesias cristianas, formé parte más o menos activa, (Aunque no demasiado), de las distintas actividades programadas para estas fechas. Salir a evangelizar (En realidad a introducir trataditos por debajo de las puertas, porque no tenía ni palabra ni convicciones para llevar a otros a un lugar en donde yo todavía no me sentía muy seguro), y reunirnos los cuatro días para escuchar cuatro predicaciones alusivas preparadas merced a libros al respecto. Otra pinturita.

     Con el correr de los años, y a medida que podía y deseaba profundizar en la Palabra, entendí que Jesús una sola vez les dijo a sus discípulos, que es como si todavía nos lo dijera a nosotros, que también lo somos, que hicieran una determinada cosa en memoria de Él, y era partir el pan y beber el vino, lo que ha dado en denominarse como la Santa Cena y que tiene un significado y un poder que va mucho más allá del símbolo del pancito y la copita. En nada más Él nos demandó que lo celebráramos o recordáramos.

     Así que ahí mismo entendí que, si bien la Semana Santa recoge un suceso literal que está directamente vinculado con mi perdón, con mi purificación y con mi redención mediante la sangre de Jesús en la cruz, cosa que no terminaré nunca en mi vida de agradecerle a mi Padre celestial y a su Hijo amado, todo lo demás, absolutamente todo lo demás, han sido esfuerzos más o menos bien intencionados por parte de las religiones por rememorar eso y celebrarlo. Y como yo hace un buen tiempo que decidí no mezclar palabra y fe individual e incondicional, con rituales y liturgias religiosas, por mejor intencionadas que sean, es que no dije, no digo, ni diré nada más al respecto.

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¿Ser o no Ser? Sin dudas: ¡Ser!

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     Pues es Judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios.»(Romanos 2:29).

Esto es un claro símbolo para el tiempo presente, pero habrá que empezarlo a observar desde su inicio. No todos los hombres nacen siendo Judíos. Porque no es un Judío quien sólo lo es en lo externo. Tampoco es un Judío quien que niega al espíritu, La tradición, el llamado de un Judío; Sin embargo, es un Judío quien lo es interiormente Por la fe, convirtiéndose en su corazón.

Este es el camino de toda la vida. Un cristiano, -tú lo sabes-,  es alguien que recibe el Espíritu de Cristo, por la fe, convirtiéndose de corazón. UN cristiano no es alguien que comienza a asistir a una iglesia que declara ser cristiana. Probablemente lo incluya, luego, pero su inicio es por algo que ocurrió en su interior, no en su exterior.

Un idealista político, por ejemplo, no tiene que llevar una tarjeta para serlo. Puede negarle al mundo que lo es, si su ideología o su postura social o política están mal vista o perseguida. Sin embargo, si por dentro abraza el espíritu, la tradición, la vocación, de alguien con esa misma ideología, él lo es en lo interior.

     Lo que un hombre es no puede determinarse por las palabras y las alabanzas de los hombres, sino por lo que Dios ve en el corazón. Como un hombre piensa en su corazón, ¡Así es él! Todos los días me toca decirle por lo menos a cuatro o cinco hermanos en duda, que Dios no presta demasiada atención a lo que dices o a lo que haces, sino exclusiva y preferencialmente, a lo que eres.

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Cuestión de Imaginación

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     Imagínate parado delante del trono de Dios sin excusa ni coartada. Satanás, tu adversario legal, se encuentra leyendo una lista de cargos en contra tuya, con tiempos, lugares, y vergonzosos detalles. Él te hace acusaciones sobre tu orgullo, tu falta de oración, tu avaricia, tu infidelidad. Ante todo esto, tu corazón te golpea pues tienes que admitir, “Sí, ese soy yo. Yo hice todo esto.”

     Lo anterior parece desesperanzador. Tú sabes que los ojos de Dios son demasiado santos como para mirar tu pecado y que la justicia de Dios demanda que tú pagues por tus crímenes en contra de su santidad. Tú sabes que no cuentas con tal capacidad.

     Pero de repente, viene a ti tu Abogado, tu Defensor. Él muestra sus manos perforadas y tú sabes que algo está por suceder. Él te sonríe y te susurra, “No tengas miedo; ninguno de estos cargos procederán. Tú vas a salir de esta corte, libre y completamente perdonado. Cuando yo termine, ¡Tu acusador no tendrá ningún cargo levantado en contra tuya!”

     Lo mejor de todo es que tu Abogado te dice a ti que Él te ha adoptado como su hermano. Posteriormente, su Abogado te dice que Él es el Hijo del Juez, y por tanto, ¡Tú ahora también perteneces a la familia del Juez! Sin embargo, aún existe un asunto de justicia por abordar. ¿Qué pasará con los cargos en tu contra? Tú escuchas con maravilla la apelación de tu Defensor sobre su caso:

     «Juez, Usted sabe que he cumplido con la ley al vivir una vida sin pecado. Tomé el lugar de esta persona y adopté el castigo por sus crímenes. A través de estas manos y torso perforados, sangre fue derramada para que fueran perdonadas todas sus transgresiones. Todos estos cargos fueron puestos en mi espalda y yo pagué el castigo por cada uno de ellos.”

     Tu Abogado mira a tu acusador y dice, “Satanás, no tienes ningún fundamento para acusar a mi hijo. Cada uno de sus pecados fueron depositados en mí y yo he perdonado por completo cada uno de ellos. Él no es culpable porque su fe en la victoria de mi sacrificio le da completo perdón. ¡No tienes ningún caso que presentar!”

     Mientras el diablo sale de la corte de Dios, usted puede escuchar al Señor clamar: ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. (Romanos 8:33). Y tú entonces sonríes con tremenda paz y confianza. ¿Y sabes qué? No eres el único. Decenas, centenares, millares, millones, ¡Billones! De hombres y mujeres de todo color, idioma y sentimiento, en ese mismo instante, sienten lo mismo. ¿Puedes imaginarlo?

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REPORTE

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     Ya tienes en tus manos el octavo formato libro publicado en dieciséis años de servicio ministerial. No es una conclusión ni mucho menos, ya que cuando trabajas para un Jefe como el nuestro, jamás sabrás lo que deberás hacer dentro de un rato, y eso es lo mejor que puede ocurrirte. En este caso, lo que ha salido a tu consideración, es un informe, un reporte de un ministro más de los tantos que el Señor tiene trabajando para la extensión de Su Reino. Allí encontrarás las razones de por qué este trabajo no pudo o no supo ser mejor, por qué se dijo o no se dijo algo y, en suma, todo aquello que cualquier obrero simple deberá informar a su Jefe.

     Sólo que este Jefe nuestro, tiene una paciencia, una misericordia y un sentido de la Justicia que será muy difícil encontrar en otra jefatura que no sea divina. Lo podrás leer o escuchar, conforme sea tu preferencia, porque este es el primero que también entregamos en audio, además del texto escrito convencional. Y te será de utilidad, de información, de entretenimiento o de bendición, según lo que el Espíritu Santo decida hacer en tu vida. En la mía, como autor, ya lo hizo. El resto, ya no es mi problema, ahora pasa a ser el tuyo. Ya tendrás tus respuestas. Y tal vez puedas compartirlas conmigo para que yo, a mi vez, las extienda al resto de los hermanos que conforman nuestra gran familia de Fe; o no, reservándolas sólo para enderezar tus caminos, tal como alguna vez a mí me tocó hacer con el mío.

Néstor

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¿Hasta Dónde Llegan Tus Derechos?

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     Aquellos cristianos que han decidido salir de sus zonas de falso confort, donde se auto-convencían que Dios era solamente Amor, y que lo de Satanás y sus demonios sólo era un relato tendiente a lograr mejores comportamientos humanos, aprendieron rápidamente que el infierno es real y que una de sus mejores estrategias, es la de tomar una verdad (Una Palabra escrita, por ejemplo), y tergiversarla para llevar a los menos cuidadosos al error.

     En estos días, acabamos de ser testigos de inmensas movilizaciones mayoritariamente femeninas, como parte de lo que se ha dado en denominar como “8M”, y que se traduce como una enorme manifestación de mujeres en reclamo por sus más legítimos derechos. Cabe consignar que en algunos países, (El mío, por ejemplo), se toma como parte de esos legítimos derechos, al de abortar sin penalización alguna.

     Leyendo un viejo libro que apareció por allá por 1997 (¡O sea que tiene la friolera de veintiún años!), encontré un párrafo que me llamó poderosamente la atención. Porque cuando Rick Joyner publicó “La Búsqueda Final”, una parte de la iglesia lo aceptó como parte de una tremenda visión sobrenatural acompañada de declaraciones proféticas. La otra parte, mientras tanto, sólo lo tomó como ficción con alto grado de fantasía y sin el menor rigor teológico. Allá cada uno. Yo voy a reproducirte ese párrafo y luego tú sacarás tus propias conclusiones. 1997, recuerda; Hace veintiún años.

     “Una gran guerra civil espiritual ahora se asoma ante la Iglesia. Muchos harán todo lo que esté a su alcance para evitarlo. Esto es comprensible e incluso noble. Sin embargo, las concesiones mutuas nunca harán mantener una paz duradera. Esto solo hará que el conflicto final sea mucho más difícil cuando llegue, y este llegará. El Señor está ahora preparando un liderazgo que estará dispuesto a luchar una guerra civil espiritual para liberar a los hombres.

     El punto principal será la esclavitud versus la libertad. El secundario, el cual será el primario para algunos, será el dinero. De igual manera como en la guerra civil norteamericana en ciertos momentos parecía como si se fuera a destruir la nación entera, lo que se avecina a la Iglesia en algunos momentos parecerá como el fin de ella. Sin embargo, de igual forma como la nación americana no solo sobrevivió sino que continuó adelante hasta llegar a ser la nación más poderosa sobre la tierra, lo mismo sucederá con la Iglesia.

     No será destruida, sino que lo serán las instituciones y doctrinas que han mantenido a los hombres bajo la esclavitud espiritual. Aun después de esto, la justicia perfecta en la Iglesia no se logrará de la noche a la mañana. Existirán las luchas por los derechos de las mujeres y otros temas para liberar a la Iglesia de otras formas de racismo y explotación.

     Estas todas son causas que deben ser confrontadas. Sin embargo, en medio de la próxima guerra civil espiritual, la Fe, la Esperanza, el Amor y el Reino de Dios sobre el cual están fundamentados, comenzarán a ser vistos como nunca jamás lo han sido. Esto comenzará a atraer a todos los hombres hacia el Reino. El reinado de Dios está próximo a ser demostrado como uno mayor que cualquier gobierno humano”.

     Sí; yo pensé lo mismo que seguramente estás pensando tú: ¿Entonces lo de las mujeres es un asunto espiritual que llega disfrazado de social o político? Conforme a este relato de contenido profético, parece que lo es. Y si esto estaba de alguna manera pensado por Dios para este tiempo, ¿Cómo incorporamos el reclamo de legitimidad respecto al aborto, bajo el argumento de que la mujer es dueña de su cuerpo? Simple: Como la tergiversación de la que hablábamos al principio.

     Es muy cierto que Dios estableció rangos espirituales para una casa. El hombre es la cabeza y el resto de la familia es el cuerpo. Cristo entra a una casa por el hombre, y luego fluye por su intermedio, en los demás. Pero, eso es si el hombre es creyente genuino, porque si no lo es, ni modo que Dios avale ninguna clase de esclavitud carnal. El hombre es cabeza de un hogar, sólo si la cabeza de su vida es Cristo, así de contundente.

     Por lo demás, dice la Palabra que Dios no hace acepción de personas, lo cual incluye necesariamente al hombre y a la mujer. Cada uno con su idiosincrasia y su psicología, pero en igualdad de derechos y obligaciones respecto al evangelio. Pero, al igual que con todo lo demás, Satanás toma esa palabra y la tergiversa sutilmente, y con esa sutileza logra engañar a muchos que luego llegan a pensar que son dueños de algo que ni siquiera les pertenece: sus cuerpos. Y mucho menos el de otras vidas.

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Batallando Tus Propios Problemas

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     Sería extremadamente raro que alguien que ha ingresado en este espacio no esté viviendo, en este momento, alguna clase de problema. Contrariando algunas expresiones llenas de voluntarismo pero carentes de respaldo bíblico, los cristianos en modo alguno estamos exentos a los problemas. Quizás, -eso sí-, podamos tener una óptica diferente para evaluarlos, pero que los vivimos, los vivimos.

     Entonces, ha llegado el momento de decirte que no importa cuál sea tu problema en estos momentos, tú simplemente no puedes salir de él en tus propias fuerzas. Para poder comprender cómo el Señor nos libra de nuestras aflicciones, debemos estudiar cómo Él libró a Israel de su esclavitud.

     La Biblia dice: Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, que vivimos en estos tiempos finales. (1 Corintios 10:11).

     Todo lo que le sucedió a Israel -su esclavitud, sus pruebas, y liberación de Egipto -son testimonios y ejemplos para nosotros hoy día. El Señor le dijo a Moisés, Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus angustias. Por eso he descendido para librarlos. . . (Éxodo 3:7-8).

     La Palabra de Dios dice claramente, “he conocido sus angustias.” Amado, si esto no te da consuelo en tu aflicción, nada lo hará. El Señor está diciendo, “Yo sé por lo que tú estás pasando, pero no es tu batalla. ¡El diablo, es demasiado para tí, así que yo he venido para librarte!”

     Yo soy Jehová. Yo os sacaré de debajo de las pesadas tareas de Egipto, os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo extendido y con gran justicia. Os tomaré como mi pueblo y seré vuestro Dios. Así sabréis que yo soy Jehová, vuestro Dios, que os sacó de debajo de las pesadas tareas de Egipto. Os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob. Yo os la daré por heredad. Yo soy Jehová. (Éxodo 6:6-8).

      Intenta con todas tus fuerzas librarte a tí mismo -sueña, planea, manipula – pero al final, Dios dice, “¡Este es Mi trabajo!” Cuando David vino en contra del gigante, él dijo: Y toda esta congregación sabrá que Jehová no salva con espada ni con lanza, porque de Jehová es la batalla y él os entregará en nuestras manos. (1 Samuel 17:47). David no tomó este asunto con sus propias manos y dijo, “Yo voy a levantar el arma y pelear esta batalla con mis propias fuerzas.” ¡No! Él sabía que ésta era la batalla del Señor.

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En el Final de los Tiempos

012 - En el Final de los Tiempos

 

     Para los que no son demasiado duchos en geografía, les cuento que la República Federal Democrática de Nepal, es un país sin salida al mar de Asia meridional. Se encuentra ubicado en el Himalaya, rodeado en el norte por la República Popular China y en el sur por la India. Se encuentra separado de Bhutan por el estado hindú de Sikkim, por el llamado Corredor de Siliguri. Es un país de naturaleza montañosa en cuyo territorio se encuentran total o parcialmente, algunas de las cumbres más altas de la tierra, destacándose el Monte Everest, con casi nueve mil metros de altura.

     El porqué de esta introducción eminentemente informativa tiene que ver con una noticia que se conoció esta semana, donde se da cuenta que un dirigente cristiano nepalí denunció que Nepal, aprobó en octubre una ley que declara delito y penaliza la conversión religiosa al cristianismo. El presidente de un partido político que ayuda a los cristianos a defender sus derechos, dijo que la norma también penaliza el trabajo misionero en este país asiático predominantemente hindú donde se privilegia, tanto en la sociedad como en la política, solo a las personas y a la cultura hindú,

     Dijo además a una agencia informativa que esa ley, que también afecta a las minorías religiosas musulmanas y budistas, agravó uno de los principales factores que deteriora los derechos a la libertad religiosa en Nepal, y es usada muy a menudo como un instrumento de opresión para castigar a quienes quieren convertirse al cristianismo. Citó varios casos en los que los cristianos sufrieron las consecuencias de la hostilidad que esta ley ha legitimado e intensificado.

     “Hace un año y medio hubo unos cristianos que pasaron nueve meses encarcelados por haber distribuido unos folletos de contenido cristiano”, sostuvo. Otro caso tuvo lugar en el este de Nepal, donde una mujer cristiana que “cuidaba a niños pobres”, fue llevada a Katmandú, y tras ser arrestada pasó tres meses en la cárcel, acusada de convertir a los niños al cristianismo. Fue condenada a tres años en prisión por el delito de “conversiones religiosas”. También el pastor que la ayudó se encuentra en una situación difícil y enfrenta las mismas acusaciones.

     De hecho, estas realidades que hoy nos parecen muy lejanas y totalmente apartadas de nuestras proverbiales libertades, están creciendo desde hace muchos años, de manera lenta, paulatina y progresiva. Si a eso le sumamos la construcción de un Nuevo Orden Mundial, en el que las principales potencias, indudablemente, ya están trabajando, casi en la silenciosa clandestinidad que otorgan las complicidades mediáticas, el futuro se avizora complicado para el cristianismo como religión organizada.

     Tiene que quedar en claro que esta es una batalla espiritual, que se libra disfrazada de intereses políticos. Una sola moneda, una sola ideología, una sola economía y una sola religión sería, a juicio de muchos importantes hombres del planeta, la solución final a los males endémicos de la tierra. A mí particularmente, todo lo que suene como solución final, me produce cierto escozor. La historia es bastante prolífica en cuanto al contenido verdadero de esas supuestas soluciones.

     Pero, mientras tanto, los cristianos deberían ponerse a pensar muy seriamente qué sucedería con sus vidas si un día, en aras de un modernismo que nadie podría rechazar ni oponerse, se determina que sólo podrán existir templos congregantes de una determinada religión, que esboce una determinada doctrina que satisfaga “a todas las religiones” y que prohíba estrictamente y bajo pena muy grave, la conformación, reunión y práctica de cualquier otra creencia que no sea la oficial. ¿Volverían a las catacumbas? ¿Comenzaría otra era de clandestinidad y ocultamiento? ¿Se someterían dócilmente al cambio?

     No lo sé, pero por si acaso, Dios ha comenzado a levantar, hoy, en distintas latitudes mundiales, diferentes ministerios que, como este que estás visitando, hacen especial énfasis en la relación con el Señor por fuera de todas las estructuras religiosas tradicionales conocidas y por conocerse. Un cristianismo bíblico y despojado de toda estructura y liderazgo humano. Un evangelio de copia casi calcada de aquel que supo crecer y desarrollarse en la época recogida por el Libro de los Hechos, única manera de sobrevivir en ese supuesto -hasta hoy- futuro. Estás advertido. Ahora, si lo deseas, puedes seguir reuniéndote con pastores o líderes a criticar lo que aquí enseñamos. Es tu libertad y la sustentas o arriesgas conforme a tu libre albedrío.

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No se Necesitan Opiniones

Hasta hace unos pocos días, Gianna Jessen era una total desconocida para mí. Hasta hace unos pocos días, el tema de la despenalización del aborto era un asunto que no nos preocupaba en mi país, ya que nunca había habido ni habría, supuestamente, consenso para tratarlo en las cámaras legislativas. Pero la política y sus necesidades son muy capaces de modificarlo todo en un instante. Y allí salió un sector del oficialismo argentino a vislumbrar la posibilidad de debatirlo y, de ser posible, legalizarlo. El catolicismo romano alzó su voz tibia, pero la alzó. La iglesia evangélica no se pronunció en su conjunto, sino mediante algunos de sus hombres. Ministerialmente, entonces, sentí que debía salir a decir algo respecto a un tema que, para un creyente genuino, no tiene ni puede tener el menor punto de discusión ni debate. Y cuando estaba pensando qué iba a decir y cómo, alguien me envió este video de Gianna, que a lo mejor ya has visto. Está sucio en su entorno porque pertenece a una red social que tiene de todo, pero creo que vale la pena verlo, si se es capaz de soportarlo, y reflexionar muy seriamente luego. Yo no podría ni querría añadirle nada, porque entiendo que ya está todo dicho.

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La Mayor Enfermedad del Siglo XXI

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     Casi nunca sé con certeza por qué razón debo escribir sobre un determinado asunto. Ya me acostumbré a dejarme llevar por Su Espíritu, y eso ha posibilitado que muchísima gente (Creyente o no), se haya sentido bendecida o alentada. El trabajo mayor, luego, es procurar que ninguna de esas personas me adjudique a mí el mérito. No, porque yo sé perfectamente que todo el mérito, y por ende la Gloria, es absolutamente Suya.

     Lo cierto es que los consultorios de los profesionales en psicología o psiquiatría son testigos fieles de que la más frecuente de las perturbaciones que sufre el hombre en estos tiempos, es el temor. Casi todos los problemas psicológicos tienen sus raíces, necesariamente, en el temor. La ciencia, incluso, ha podido comprobar fehacientemente que ninguna criatura está exenta de los efectos del temor. Como consecuencia, se puede asegurar que los problemas mentales y emocionales más frecuentes, tienen su origen en el temor.

Cuando alguien comienza a preguntarse a sí mismo, (Generalmente en soledad), ¿Qué tal si sucede esto o aquello?, su porvenir inmediato será fatal. Una persona no puede estar pensando en posibles desastres, ya que estos fantasmas crecen vertiginosamente e impiden todo pensamiento racional. El temor que incapacita a las personas para vivir normalmente, ha sido catalogado como LA enfermedad de nuestra época. Fobias de toda clase, ataques de pánico, ahogos físicos y otras minucias similares, aterrorizan hoy a un altísimo porcentaje de hombres y mujeres de toda edad, condición social e intelectual.

     Y, lamentablemente, no puedo en esto excluir a los cristianos. Toda persona, creyente o no, ha experimentado el temor en algún momento de su vida. Posiblemente al recordar esas malas experiencias pasajeras, sientes todavía la terrible sensación de pánico que te mantuvo preso o presa. Hay, sin embargo, quienes se han convertido en verdaderos esclavos del temor. Esta, hoy mismo, podría ser tu situación. Es probable que tu vida esté siendo manipulada constantemente por fuertes y dolorosos temores que te dejan casi sin descanso.

     Creo que este es un muy buen momento para examinarte por dentro y determinar ya mismo, ahora mismo, cuáles son tus miedos más frecuentes, cuál es tu mayor temor, o qué cosa realmente te aterroriza al punto de dejarte estático, sin reacción y casi paralizado. ¿Eres creyente? ¿Te han enseñado que tienes un enemigo, dueño del imperio del temor y la muerte, que se pasa todo el día procurando asustarte de todas las formas posibles, con la única finalidad de que pierdas tu fe y tu confianza en Dios? Si así fuera, sólo deberás dar un simple paso: creer que eres un hijo de Dios y que ya mismo formas parte de Su Reino.

     (1 Juan 4: 18) = En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

     Es normal que cuando lees “amor”, de inmediato pienses en tu esposa/so, novia/vio, hijos/as, padres, abuelos, amigos, hermanos, etc. Y está bien que lo pienses, pero no es este el amor del que habla este texto. Aquí, cuando di e “amor”, dice “ágape”. Y esta palabra, luego de un extenso examen de traducciones más traducciones, nos lleva a una palabra que podríamos definir como Carácter. Así que, si sufres de temor, te pido en el nombre de Jesús, leas este texto y reemplaces la palabra Amor, con la palabra Carácter, el Carácter de ser y sentirte parte integrante del Reino de Dios en la tierra.

     ¿Ya lo hiciste? Bien; entonces ahora ve y pelea la buena batalla. ¿Ves? Por esta causa hoy mi Padre celestial me impulsó a escribir sobre esto. Nadie me lo pidió, nadie me escribió ningún correo. Es más, regresé de tomarme unos días de descanso y no tenía absolutamente nada en carpeta para compartir. Pero, ¿Cuántos saben que Dios sí tiene su propia carpeta y que Su Amor está por encima de cualquier cosa que nosotros llamemos así en esta tierra? Sal, pelea y vence. Nunca olvides que en Cristo, eres más que vencedor.

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La Profecía se Está Cumpliendo

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     Las diferencias que separan a los distintos grupos auto denominados como cristianos, radican en saber o no saber qué es hoy Jesucristo; o qué no es. Hoy nuestro Salvador existe como un hombre glorificado. Él es una persona viviente -de carne, hueso, cabello, ojos – aunque Él es Dios. A pesar de encontrarnos en la tierra, Su Espíritu habita en nosotros: Dice Pablo al respecto: Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: “¡Abba, Padre!” (Gálatas 4:6).

Sin embargo, es no sólo menester, sino obligatorio en grado sumo, advertir que existe otro espíritu en el mundo – el espíritu del antricristo. De hecho, así como Cristo nos ha dado Su Espíritu, también existe el espíritu del anticristo en el mundo preparando corazones para la venida del Hombre de Pecado.

     …y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y éste es el espíritu del Anticristo, el cual vosotros habéis oído, que viene, y que ahora ya está en el mundo.» (1 Juan 4:3). 

     Aquí Juan está diciendo, “Tú has escuchado acerca de la venida del anticristo. Esto ha sido predicado y enseñado, y tú esperas su llegada. Pero, ¡amado, despierta porque el espíritu del anticristo ya está en acción!”

Comprende que el anticristo no aparecerá repentinamente en escena y abrumará a la humanidad. Sería casi infantil pensar de ese modo, si estamos hablando de un reino sustentado por el engaño, la mentira y la sutileza. Muy por el contrario, su espíritu está misteriosamente obrando ahora mismo, estableciendo su reino, y haciendo que corazones se enfríen. Pregunto seriamente: ¿No lo estás viendo? ¿No te lo está mostrando e Espíritu Santo a través de tu discernimiento?

Cuando finalmente el antricristo aparezca de manera frontal, ¡El será públicamente revelado al mundo, el cual ya ha sido preparado para él y revelado a corazones que él ya posee! Quiero que entiendas: el anticristo no va a producir rechazo en el mundo secular, porque ese mundo está siendo ahora mismo preparado en base a conceptos, dogmas y predicamentos mediante los medios de comunicación, para aceptarlo sin problemas cuando se manifieste.

     Ahora mismo nosotros vemos un creciente sentir del anticristo, pero pronto éste se convertirá en un fluir, y eventualmente, en un vasto océano. Inclusive el espíritu del anticristo ya está invadiendo los corazones de muchos cristianos apóstatas. “Pero, ¿ahora?, ¿por qué ciertos cristianos se tornarán al anticristo?” tú te preguntas. Porque ellos cuentan con la misma manera de pensar que él.

Juan escribe: No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. (No habla de la gente ni del planeta, habla del sistema)  Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo. …Hijitos, ya es el último tiempo. Según vosotros oísteis que el Anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. (1 Juan 2:15-18).

     Juan nos está alertando que  aquéllos que aún aman las cosas de este mundo se han expuesto a ellos mismos al espíritu del anticristo. Él nos está diciendo, “¡Tú sabes que éstos son los últimos días porque muchos están llenos de codicia, del espíritu del anticristo!” Ahora mira a tu alrededor. ¿En qué crees que andan las máximas potencias mundiales y los líderes de las religiones más poderosas? En establecer «consensos» con la finalidad de establecer un orden único, tanto en lo político, como en lo social, como en lo económico, como en lo ideológico y, obviamente, también en lo espiritual. Ahora, haz tu propio estudio y saca tus propias conclusiones.

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Todo Ha Sido Dicho (Audio)

011 - Todo Ha Sido Dicho

Es notorio que en el marco de las enormes confusiones que se viven en estos tiempos, tanto fuera como dentro del pueblo cristiano, aquellos que buscan en la Palabra de Dios las respuestas que, saben perfectamente, allí se guardan, no siempre dan con las que esperan. aunque no es un problema de Dios dar una respuesta que no coincida con lo que un hombre piensa y espera, sino de este hombre que, a todas luces, todavía no ha conocido verdaderamente a ese Dios en el que dice creer y al que cree servir. Todavía, por ejemplo, una enorme proporción de creyentes no terminan de tener en claro las diferencias enormes que existen entre la desobediencia y la obediencia. Las limitan, en todo caso, a la relación miembro de iglesia-pastor, lo cual contiene una mediocridad tal de conceptos que ni siquiera merece el menor análisis. Lo cierto es que la palabra es y sigue siendo clara, y en este breve trabajo quedará bien expuesto.

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