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¿Hasta Dónde Llegan Tus Derechos?

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     Aquellos cristianos que han decidido salir de sus zonas de falso confort, donde se auto-convencían que Dios era solamente Amor, y que lo de Satanás y sus demonios sólo era un relato tendiente a lograr mejores comportamientos humanos, aprendieron rápidamente que el infierno es real y que una de sus mejores estrategias, es la de tomar una verdad (Una Palabra escrita, por ejemplo), y tergiversarla para llevar a los menos cuidadosos al error.

     En estos días, acabamos de ser testigos de inmensas movilizaciones mayoritariamente femeninas, como parte de lo que se ha dado en denominar como “8M”, y que se traduce como una enorme manifestación de mujeres en reclamo por sus más legítimos derechos. Cabe consignar que en algunos países, (El mío, por ejemplo), se toma como parte de esos legítimos derechos, al de abortar sin penalización alguna.

     Leyendo un viejo libro que apareció por allá por 1997 (¡O sea que tiene la friolera de veintiún años!), encontré un párrafo que me llamó poderosamente la atención. Porque cuando Rick Joyner publicó “La Búsqueda Final”, una parte de la iglesia lo aceptó como parte de una tremenda visión sobrenatural acompañada de declaraciones proféticas. La otra parte, mientras tanto, sólo lo tomó como ficción con alto grado de fantasía y sin el menor rigor teológico. Allá cada uno. Yo voy a reproducirte ese párrafo y luego tú sacarás tus propias conclusiones. 1997, recuerda; Hace veintiún años.

     “Una gran guerra civil espiritual ahora se asoma ante la Iglesia. Muchos harán todo lo que esté a su alcance para evitarlo. Esto es comprensible e incluso noble. Sin embargo, las concesiones mutuas nunca harán mantener una paz duradera. Esto solo hará que el conflicto final sea mucho más difícil cuando llegue, y este llegará. El Señor está ahora preparando un liderazgo que estará dispuesto a luchar una guerra civil espiritual para liberar a los hombres.

     El punto principal será la esclavitud versus la libertad. El secundario, el cual será el primario para algunos, será el dinero. De igual manera como en la guerra civil norteamericana en ciertos momentos parecía como si se fuera a destruir la nación entera, lo que se avecina a la Iglesia en algunos momentos parecerá como el fin de ella. Sin embargo, de igual forma como la nación americana no solo sobrevivió sino que continuó adelante hasta llegar a ser la nación más poderosa sobre la tierra, lo mismo sucederá con la Iglesia.

     No será destruida, sino que lo serán las instituciones y doctrinas que han mantenido a los hombres bajo la esclavitud espiritual. Aun después de esto, la justicia perfecta en la Iglesia no se logrará de la noche a la mañana. Existirán las luchas por los derechos de las mujeres y otros temas para liberar a la Iglesia de otras formas de racismo y explotación.

     Estas todas son causas que deben ser confrontadas. Sin embargo, en medio de la próxima guerra civil espiritual, la Fe, la Esperanza, el Amor y el Reino de Dios sobre el cual están fundamentados, comenzarán a ser vistos como nunca jamás lo han sido. Esto comenzará a atraer a todos los hombres hacia el Reino. El reinado de Dios está próximo a ser demostrado como uno mayor que cualquier gobierno humano”.

     Sí; yo pensé lo mismo que seguramente estás pensando tú: ¿Entonces lo de las mujeres es un asunto espiritual que llega disfrazado de social o político? Conforme a este relato de contenido profético, parece que lo es. Y si esto estaba de alguna manera pensado por Dios para este tiempo, ¿Cómo incorporamos el reclamo de legitimidad respecto al aborto, bajo el argumento de que la mujer es dueña de su cuerpo? Simple: Como la tergiversación de la que hablábamos al principio.

     Es muy cierto que Dios estableció rangos espirituales para una casa. El hombre es la cabeza y el resto de la familia es el cuerpo. Cristo entra a una casa por el hombre, y luego fluye por su intermedio, en los demás. Pero, eso es si el hombre es creyente genuino, porque si no lo es, ni modo que Dios avale ninguna clase de esclavitud carnal. El hombre es cabeza de un hogar, sólo si la cabeza de su vida es Cristo, así de contundente.

     Por lo demás, dice la Palabra que Dios no hace acepción de personas, lo cual incluye necesariamente al hombre y a la mujer. Cada uno con su idiosincrasia y su psicología, pero en igualdad de derechos y obligaciones respecto al evangelio. Pero, al igual que con todo lo demás, Satanás toma esa palabra y la tergiversa sutilmente, y con esa sutileza logra engañar a muchos que luego llegan a pensar que son dueños de algo que ni siquiera les pertenece: sus cuerpos. Y mucho menos el de otras vidas.

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marzo 12, 2018 Néstor Martínez