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Batallando Tus Propios Problemas

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     Sería extremadamente raro que alguien que ha ingresado en este espacio no esté viviendo, en este momento, alguna clase de problema. Contrariando algunas expresiones llenas de voluntarismo pero carentes de respaldo bíblico, los cristianos en modo alguno estamos exentos a los problemas. Quizás, -eso sí-, podamos tener una óptica diferente para evaluarlos, pero que los vivimos, los vivimos.

     Entonces, ha llegado el momento de decirte que no importa cuál sea tu problema en estos momentos, tú simplemente no puedes salir de él en tus propias fuerzas. Para poder comprender cómo el Señor nos libra de nuestras aflicciones, debemos estudiar cómo Él libró a Israel de su esclavitud.

     La Biblia dice: Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, que vivimos en estos tiempos finales. (1 Corintios 10:11).

     Todo lo que le sucedió a Israel -su esclavitud, sus pruebas, y liberación de Egipto -son testimonios y ejemplos para nosotros hoy día. El Señor le dijo a Moisés, Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus angustias. Por eso he descendido para librarlos. . . (Éxodo 3:7-8).

     La Palabra de Dios dice claramente, “he conocido sus angustias.” Amado, si esto no te da consuelo en tu aflicción, nada lo hará. El Señor está diciendo, “Yo sé por lo que tú estás pasando, pero no es tu batalla. ¡El diablo, es demasiado para tí, así que yo he venido para librarte!”

     Yo soy Jehová. Yo os sacaré de debajo de las pesadas tareas de Egipto, os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo extendido y con gran justicia. Os tomaré como mi pueblo y seré vuestro Dios. Así sabréis que yo soy Jehová, vuestro Dios, que os sacó de debajo de las pesadas tareas de Egipto. Os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob. Yo os la daré por heredad. Yo soy Jehová. (Éxodo 6:6-8).

      Intenta con todas tus fuerzas librarte a tí mismo -sueña, planea, manipula – pero al final, Dios dice, “¡Este es Mi trabajo!” Cuando David vino en contra del gigante, él dijo: Y toda esta congregación sabrá que Jehová no salva con espada ni con lanza, porque de Jehová es la batalla y él os entregará en nuestras manos. (1 Samuel 17:47). David no tomó este asunto con sus propias manos y dijo, “Yo voy a levantar el arma y pelear esta batalla con mis propias fuerzas.” ¡No! Él sabía que ésta era la batalla del Señor.

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marzo 8, 2018 Néstor Martínez