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Cuando Seas Sancionado

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     ¿Sabías que Dios posee la potestad para determinar una doble sanción? La primera parte de esa doble sanción de Dios, se refiere a cuando nosotros pecamos en su presencia en contra de su luz y amor. El pecado por sí mismo no le afecta a Dios, pero sí el hecho de que Él conoce sus consecuencias. Dios sabe que nuestro pecado nos produce dolor y miseria.

     La segunda parte de la doble sanción de Dios se refiere a que nuestro pecado hace que Él tenga que cumplir Su Palabra sobre la necesidad de juzgarnos. Dios se para frente a nosotros como un padre amoroso y escucha nuestro clamor angustiante, al mismo tiempo que nos corrige -todo esto con el propósito de producir en nosotros un carácter santo.

     Si en alguna ocasión tú tienes alguna profunda crisis, producidas por ejemplo por calumnias dichas acerca de ti, mientras éstas se esparcen por algun tiempo, tú debes empezar a recordar la Palabra de Dios: El testigo falso no quedará sin castigo, y el que dice mentiras perecerá. (Proverbios19:9).  El malo presta atención al labio inicuo y el mentiroso escucha la lengua detractora.(17:4).

Después de un tiempo, quizás puedas clamar en desesperación: “¡Oh Dios, por cuánto tiempo permitirás que esta situación continúe! Las mentiras siguen cambiando. Ni siquiera sé de qué se tratan éstas ahora. Tú eres mi defensor, Señor, y tú dices que tomas la venganza de tu pueblo. Pero yo no veo que tú estés ejerciendo ninguna justicia.”

     Claro está que mientras piensas en todas las calumnias que vienen en tú contra, vas a recordar las batallas peleadas por otros hombres de Dios. Hasta la fecha, ellos son gente recta que ha soportado pruebas terribles, pues palabras malvadas han sido proclamadas en su contra. Entonces quizás ores: “¿Por qué Señor?” ¿Por qué permites que tu pueblo se duela?”

El Señor seguramente te contestará, “Hijo, yo soy misericordioso, piadoso y tardo para la ira porque me duele tener que ejercer mi justicia. Si tú pudieras sentir mi pena, tú, nunca, jamás, desearías ver mi juicio caer. Tú comprenderías por qué yo espero extensamente para ejecutarlo. Tú sabes cuán doloroso es disciplinar a tus hijos. Lo mismo sucede conmigo. Me duele corregir a quienes amo!”  Puedes seguir lamentándote o entender, de una vez por todas, que aunque digan permanentemente que Dios es amor, y lo es, también es rey de Misericordia. Y la ejerce.

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mayo 8, 2018 Néstor Martínez