Somos Parte de la Roca

Cuando los que administramos con la mayor fidelidad que tenemos un ministerio cedido a préstamo por el Señor como es el del maestro hablamos maravillas de la Palabra, los demás ministros o la gente del común suele sonreírse y aceptar lo que decimos sólo porque entiende que “nos gusta tanto la Biblia que por eso creemos que es lo más importante”.

Estoy dispuesto a aceptar que en parte, eso sea así. Porque sería, – desde el plano de lo natural -, lo más lógico conforme a la estructura del hombre en su ser interior. Sin embargo, la Palabra es el alimento del creyente, y Jesús prestó mucha atención a este punto y, es más, la Biblia está plena en relatos que tienen que ver con ese tema.

(Mateo 14: 13)= Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.

Es notorio que Jesús se retira aquí de Galilea para evitar un conflicto prematuro con Herodes. Su muerte ocurriría de acuerdo con la voluntad de Dios, no con la de Herodes. De todos modos y como para entender el fenómeno-Jesús de ese tiempo, baste con imaginarse a una legión humana saliendo, a pie, desde la ciudad siguiendo a alguien sin ningún aval religioso oficial.

(14) Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.

Atención que aquí no dice que sanó a “algunos” de esos enfermos, o a los que tenían fe en Él, o a los que se mostraban creyentes. Sencillamente dice que, porque sintió compasión de ellos, sanó a los que de ellos estaban enfermos. Esto se interpreta de una sola manera: a todos.

La expresión TUVO COMPASIÓN que se usa aquí, es el vocablo griego SPLANCHNIZOMAI en los originales. Significa “Sentirse uno movido por la compasión profunda o piedad.” Los griegos consideraban las entrañas (SPLANCHNA) como el lugar donde se originaban las emociones fuertes y poderosas.

Para los hebreos, SPLANCHNA, era el lugar de donde surgían las tiernas misericordias y los sentimientos de afecto, compasión, simpatía y piedad. Por lo menos cinco de los milagros de Jesús son consecuencia directa de su compasión.

(15) Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar está desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer.

(16) Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.

(17) Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.

(18) Él les dijo: Traédmelos acá.

(19) Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.

(20) Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.

(21) Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

El milagro de los panes y los peces, es el único que aparece en los cuatro evangelios. Su significado puede captarse en el Sermón pronunciado por el Señor después del milagro, en el cual se proclamó “el pan de vida”.

Es más que notorio que si, tal como hemos expresado, este suceso es el único que Dios decidió que figurara en los cuatro evangelios, es indudablemente porque contiene una enseñanza, una revelación y un mensaje que está mucho más allá de un grupo de gente comiendo.

La cantidad de panes, cinco, simbolizando al número de la Gracia, los dos peces que tienen que ver con la obediencia, la suma de siete elementos, que es el número de Dios, el número de lo completo, el que significa algo así como: “todo lo que fuera necesario”, tienen que ver con el objeto del hecho en sí mismo.

Pero hay un aspecto esencial en este relato, que es el que indiscutiblemente nos deja la revelación amplia de su contenido. Jesús tomó los panes y los peces, oró por su multiplicación y bendijo todo, pero después, ¿Qué hizo? Se lo dio a sus discípulos, y estos a la multitud.

¿Por qué no se lo daría a la gente el mismo Jesús en persona? ¿Acaso por manejarse tal cual lo hacen las estrellas modernas del evangelio, que evitan el contacto con la gente para no ser “molestados” de sus altos llamados? No. Jesús actuaba, generalmente, de un modo totalmente opuesto. ¿Entonces?

Sencillo. Jesús está mostrando aquí que, si bien es Él quien produce el alimento básico para las multitudes, son sus discípulos los que deben estar atentos y preparados para recoger ese alimento de sus manos y dárselo a quienes tienen hambre.

Cuando los discípulos eligen no prestarle atención a las manos de Jesús y procurarles por ellos mismos el alimento que mejor les parezca para dárselo a la gente, ésta, obviamente, no es saciada y comienza un largo peregrinar por la vida buscando mejores pastos.

Aquí, entonces, hay unas palabras que Jesús les deja a ellos, pero también a todos nosotros, y que se transforman en el Mandamiento Nº 45: Dadles vosotros de Comer.

(Mateo 15: 10)= Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended: (11) No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

Este es un práctico muy claro con respecto a cualquier clase de legalismo antiguo o moderno. Porque el legalismo no es una costumbre ni una tradición religiosa, es un espíritu diabólico enquistado en nuestras iglesias con el fin de desalentar, decepcionar, enojar y ahuyentar a los cristianos inmaduros.

Más tarde, Pablo sería mucho más amplio y específico con respecto a las modalidades legalistas de su tiempo, anticipando, asimismo, que nosotros también habríamos de padecerlo, y advirtiéndonos en qué consistirían algunos de sus requisitos. Leamos 1 Timoteo 4: 1-5 y reflexionemos:

…Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos (¿En los postreros tiempos de quien? De la iglesia. Tiene dos mil años. Ya podemos estar tranquilamente en esos “postreros” tiempos) …algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (¿Cree usted que la iglesia, en la calle, se va a poner a escuchar espíritus engañadores y doctrinas de demonios? ¿No, verdad? Acertó. Esos espíritus y esas doctrinas nos serán predicadas desde algunos púlpitos, único modo en que la iglesia podría ser engañada)

…por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse (¡Oh!) y mandarán abstenerse de alimentos (¡Oh! ¡Oh!) que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, (¡Oh!) y nada es de desecharse, (¡Oh! ¡Oh!) si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

Todo lo que Dios creó fue hecho para nutrir y traer salud a los seres humanos y es bueno para tal propósito, y ha de ser recibido con acción de gracias. Nuestras comidas deben ser precedidas por la palabra de Dios y por la oración, porque creemos que Dios bendecirá y santificará los alimentos que ingerimos. De esto habla el verso 11.

(12) Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?

Le aclaro que lo que ofendió a los fariseos fue la palabra que usted acaba de leer. La que señala que no interesa a Dios en absoluto lo que el hombre HACE externamente, sino lo que el hombre ES internamente. Esto, que vivamente ofendió a los religiosos, tal como lo hace en la actualidad con los de nuestro tiempo, fue sumamente ampliado para los discípulos.

(13) Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.

Jesús, de alguna manera, al expresar esto, está citando palabras antiguas expresadas por el profeta Isaías. Las podemos ver en el verso 21 del capítulo 60 de su libro, donde señala: …Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.

(14) Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.

Esta debe ser nuestra actitud hoy, y ahora, con las mismas alternativas. ¿No le ha sucedido a usted que, recibiendo una palabra fresca, renovada y tremenda de Dios, al querer compartirla, algunos hermanos lo han mirado como para asesinarlo? No se enoje, no se pelee con ellos, no quiera hacer que lo entiendan. Son ciegos. Y si están guiando a otros, el resultado es el que lee aquí.

(15) Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.

Pedro aplicó sin proponérselo, un viejo adagio chino, que si bien no forma parte de la literatura cristiana, por el contrario, tiene otros orígenes, es innegable su sabiduría práctica, lo cual lo hace apto para examinarlo y adoptarlo si es bueno para nosotros.

Es aquel que dice que: “Alguien que pregunta algo muy sabido, que muy pocos ignoran, es altamente probable que pase cinco minutos por tonto. Pero quien no lo pregunta y elige quedarse con las dudas, puede ser tonto toda su vida. Pedro no tuvo en cuenta su status de discípulo dilecto del pastor: lo que ignoraba quiso saberlo y lo preguntó. ¿Cuántos hacemos lo mismo, hoy?

(16) Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento?

(17) ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?

(18) Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y eso contamina al hombre.

(19) Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

(20) Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

Lo primero que Jesús está mostrando aquí, es que el corazón es la fuente de las malas acciones. Si tenemos en cuenta que “corazón”, par los hebreos, era equivalente a “alma” nuestra. Así que queda muy claro de donde provienen nuestros mayores problemas.

La afirmación sumaria de este versículo no sólo confirma la explicación que anteriormente Él les había dado, sino que también libera a los discípulos (Aquellos y nosotros) de su adhesión “obligatoria” a la tradición de los ancianos.

La gran pregunta, aquí, es: ¿Existen hoy, en la iglesia, tradiciones de los ancianos? Si lo tomamos desde el plano de la historia hebrea, seguramente que no, que todo eso ha cambiado incluso en el propio Israel.

Sin embargo, si prestamos debida atención a la mayoría de los postulados internos que las diferentes denominaciones poseen para su desenvolvimiento eclesiástico, podremos observar que sí, que hay una infinidad de tradiciones que se siguen manteniendo aunque no tengan absolutamente nada que ver con la Biblia. ¿Quién escribe estos libretos aparentemente religiosos?

De allí que cuando Jesús expresa estas reconvenciones y advertencias, está poniendo en vigencia lo que deberemos tener muy en cuenta en su carácter de Mandamiento Nº 46: Lo que sale de la boca y del corazón, contamina al hombre.

(Mateo 16: 5)= Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan.

(6) Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.

La levadura simboliza aquí la falsa doctrina de estos líderes religiosos. Los fariseos, entiéndase, eran legalistas que reducían la religión a fórmulas y ceremonias. Los saduceos, mientras tanto, eran racionalistas y materialistas; negaban los elementos sobrenaturales de la religión.

(7) Ellos pensaban dentr4o de sí, diciendo: eso dice porque no trajimos pan.

(8) Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?

(9) ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuantas cestas recogisteis?

(10) ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuantas canastas recogisteis?

(11) ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?

(12) Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.

¡Es tan simple lo que Jesús está diciendo aquí, que verdaderamente no nos explicamos como todavía hay tantos pero tantos cristianos sinceros que no lo han visto ni entendido! Porque aquella vieja doctrina de los fariseos y los saduceos de reemplazar lo auténtico por fórmulas y ceremonias, no ha quedado en el recuerdo de la historia, sino que está vigente y activo en muchas partes.

Y son muy pocos los que entienden que esta, que en apariencia puede verse como una “pequeña” desviación, termina siendo el suicidio espiritual de mucha gente. De allí que Jesús convierte esta expresión en el Mandamiento Nº 47: Guárdense de las doctrinas falsas de los religiosos.    

(Mateo 6: 13)= Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

(14) Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.

(15) Él les dijo: Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?

(16) Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

(17) Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Lo de Pedro, mas que una respuesta circunstancial a una pregunta supuestamente casual, fue una confesión profunda de Jesús como Mesías prometido y como Dios. La respuesta de Jesús nos deja muy en claro que su deidad sólo puede ser conocida a través de la revelación divina. No hay forma intelectual ni natural que posibilite lograrlo.

Hay otros textos que de un modo u otro, corroboran esto. En 1 Corintios 15:50, Pablo dice: Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

A los Gálatas, en 1:15-16 les consigna: Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre.

Y, finalmente, nos encontramos con el clásico y legendario versículo de Efesios 6:12, donde leemos: Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

(18) Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Cabe aclarar una vez más porque se han instrumentado decenas de doctrinas erróneas respecto a esta expresión, que la Roca no es Pedro como individuo, porque Cristo sustituyó la palabra PETRA, que es una roca colocada en el fundamento de una edificación, por PETROS, que es un fragmento de PETRA.

Lo que Cristo está diciendo aquí, es que Él mismo era la Piedra (PETRA) sobre la cual descansa la iglesia, y que la iglesia se construye con esta clase de piedras (PETROI) que participan de la naturaleza de PETRA, a través de la confesión de fe en Él.

Pedro, por lo tanto, es la primera de muchas piedras utilizadas en la edificación de la iglesia. La expresión de “las puertas del Hades” significa que, “el poder de la muerte” no es capaz de impedir el avance del reino, ni reclamar victoria sobre aquellos que pertenecen a Dios.

(19) Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Las implicaciones de este importante versículo son diversas y necesitan ser entendidas. La terminología de Jesús tiene elementos de simbolismo y, en el griego, da lugar a una compleja construcción; por lo tanto, se pueden hacer diversas interpretaciones.

Las llaves, sugieren autoridad. A través de Pedro, que sería una figura de la iglesia por las edades, Jesús está traspasando a la iglesia su autoridad o control de atar  y desatar en la tierra. DE origen claramente rabínico, la metáfora “atar y desatar” tiene que ver con prohibir o permitir.

En otras palabras, Jesús establece que la iglesia recibirá la potestad de continuar con la privilegiada responsabilidad de leudar la tierra con el poder y la provisión de su reino. Por ejemplo, si alguien está atado por el pecado, la iglesia puede “desatarlo” predicando la dádiva de libertad del pecado en Jesucristo.

Si alguien está poseído por un demonio, la iglesia puede “atar” al demonio ordenándole salir, en la certeza de que sólo Jesús ha hecho posible esta provisión. La iglesia ata y desata de diversas maneras, y ciertamente debería extenderse mucho más allá del simple uso de estos términos en las peticiones de oración.

Termina este texto expresando que envió a sus discípulos a que no dijeran a nadie que Él era el Cristo, ya que aguardaba que a quienes se refugiaban en la fe, Dios mismo se lo revelara. Esto coincide con lo que es su Mandamiento Nº 48: Ustedes tienen toda la autoridad para atar y desatar en la tierra.

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Hasta el Día de la Siega

Hay un aspecto de la vida de Jesús de Nazaret sobre el cual, quizás por alguno de esos temores doctrinarios que andan dando vueltas por allí en las mentes de reconocidos teólogos, comentaristas y hombres relacionados con el esclarecimiento de la Palabra: la familia de Jesús.

María, (En un primer plano por dos motivos: la deidificación plasmada por el catolicismo romano de su figura, y la preponderancia que en la Biblia hay sobre ella con relación a su esposo) y José son indiscutidos, pero no así lo que seguramente completara su familia: sus hermanos de sangre. Con esto en mente hallamos un texto donde Jesús valida cada cosa en su sitio.

(Mateo 12: 46)= Mientas él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar.

Para mí siempre estuvo total y absolutamente claro que Jesús tuvo hermanos carnales en cantidad, tal como era la usanza en su época. Y lo puedo aseverar por dos motivos: primero, porque dice que José no “conoció” a María (Esto significa que no tuvo relaciones sexuales con ella), hasta que ella no dio a luz a Jesús. Eso está escrito.

Y bien; si María no era estéril, y su fecundidad primaria así lo comprueba, y José un hombre normal, (No hay historia alguna que diga algo contrario), cuando tuvieron intimidad, necesariamente vivieron lo mismo que todos los matrimonios de una época donde la anticoncepción no era conocida en la clase plebeya: embarazos, partos, hijos. Es mucho más lógico esto que una virginidad eterna que no está ni escrita, ni sugerida ni comprobada en ninguna parte.

(47) Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.

Hagamos una breve recreación de este episodio. Jesús, que indudablemente ya no vivía en su casa paterna ni con sus hermanos carnales, ya que se movía permanentemente de un lado a otro en compañía de sus discípulos, estaba hablando en ese momento de las cosas de Dios a la gente.

Allí llegan María y algunos de sus otros hijos, deseando verle y hablar con él. Pregunto: ¿Qué hubiera hecho usted en lugar de Jesús? Muy probablemente, lo mismo que hubiera hecho yo: suspender todo y dedicar mi atención a mi mamá y a mis hermanos.

Pero resulta ser que Jesús tenía muy en claro cual era la diferencia entre lo espiritual y lo anímico que tan bien ha delineado en sus trabajos Watchman Nee. Y su reacción no provino de un alma cargada de emociones y sentimientos, sino de un espíritu humano, lleno del Espíritu Santo de dios, dispuesto a obedecer al Padre a cualquier costo.

(48) Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quienes son mis hermanos?

(49) Y extendiendo sus manos hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.

(50) Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.

En contra de lo que algunos han creído ver, Jesús, aquí, no renuncia a su familia, sino que extiende el círculo familiar para incluir las relaciones espirituales. No dice que no tenga hermanos, porque de este modo, también estaría diciendo que no tiene madre. Lo que dice es que Él considera en el espíritu como su hermano, al que hace la voluntad de Dios.

¿Y qué significa hacer la voluntad de Dios? Conforme a este texto, la palabra VOLUNTAD es la palabra THELEMA, y utilizado de una manera objetiva, quiere decir: lo que se desea, lo que se designa, o lo que se quiere.

Subjetivamente, mientras tanto, la emoción de querer algo. Se utiliza tanto en relación a la voluntad humana como a la voluntad divina, que es como se ha insertado aquí. En este verso, si usted quiere verlo así, nace lo que hoy es el tratamiento protocolar de “hermano” para toda la iglesia cristiana.

Con un factor condicionante que impide que llamemos “hermano” a cualquier cosa que respira y anda en dos patas adentro de los templos. Lo que él consigna y queda claro, es lo que obviamente convierte a su expresión en el Mandamiento Nº 41: Es mi hermano todo aquel que hace la voluntad de Dios.

(Mateo 13: 10)= Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

(11) Él, respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

(12) Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado.

Si hay un verso que por mucho tiempo ha permanecido casi en la oscuridad en el sentido de su difusión, proclamación y predicación, ese ha sido este. Porque a la vista y a la consideración de nuestra cultura occidental y práctica, lo que aquí se dice, resulta ilógico, incoherente e injusto. Sin embargo, otros textos similares arrojan algo más de luz al respecto.

(Mateo 11: 25)= En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. (¿Qué es lo que Dios ha escondido de los sabios y de los entendidos y, por el contrario, les ha revelado a los niños o a los que son como ellos? Sus misterios, todo lo concerniente a su reino. En suma: el conocimiento de Él.)

(Mateo 19: 11)= Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. (¿De qué viene hablando Jesús, aquí? Del celibato, del don de continencia que permite quedarse sin casar a un hombre. ¿Qué es aquello que no todos son capaces de recibir, entonces? Un don de Dios.)

(Juan 6: 65)= Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. (Jesús dice esto en referencia a la reacción que algunos de sus discípulos habían tenido con relación a una palabra que Él había dicho y que ellos habían considerado “muy dura”. La Palabra de Dios no puede ofendernos ni molestarnos cuando es recibida a través de nuestros oídos espirituales. En los oídos anímicos o intelectuales, es muy probable que lo mismo sí pueda ofender.)

(1 Corintios 2: 9-10)= Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos la reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. (Aquí hay algo que queda muy claro: se necesitan dos cosas para conocer las cosas de Dios: una revelación  de Dios a través del Espíritu, y una respuesta espiritual apropiada del ser humano.)

(1 Juan 2: 27)= Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. (Aquí se nos asegura que el Espíritu Santo será – en cuanto nos llene con su presencia -, nuestro maestro particular y que, por esa causa, no necesitaremos ninguno humano.)

(Mateo 25: 29)= Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más, y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado. (Este es el penúltimo verso de lo que conocemos como “La Parábola de los Talentos”, y nos dice que al que tiene se le dará y TENDRÁ MÁS. Esta expresión, en el original PERISEO, significa tener en abundancia, en exceso, mucho más, superior. El término muestra la generosidad de la gracia de Dios, al asegurar que el fiel uso de nuestros talentos y dones nos prepara para nuestro propio progreso.)

Ya ha quedado claro. Aquel que llega a la vida con talentos y luego, al conocer a Cristo pasa esos talentos por la cruz para que sean bendecidos y ungidos, es indiscutible que habrá de recibir mucho más. Los que así no lo hagan cuando llegan, o directamente a los que no llegan, los pocos que tienen les serán quitados y terminarán sus días sin nada.

Esto es válido también para la luz necesaria para acceder a una revelación de Dios. Si no se la tiene, cualquier revelación parece una fantasía digna de mentes afiebradas o llenas de misticismo. Ello nos muestra que es lo que dice el Mandamiento Nº 42: Al que tiene, se le dará más. Al que no tiene, se le quitará lo que tiene.

(Mateo 13: 13)= Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

Esto que dice Jesús aquí y que Mateo rescata, no es nuevo. Ya fue dicho antes por dos profetas: Jeremías y Ezequiel. Jeremías 5:21: Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye. Ezequiel 12:2: Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver y no ven, tienen oídos para oír y no oyen, porque son casa rebelde. Lo cual nos muestra que el origen de las parábolas tiene que ver con la rebeldía del pueblo y su incapacidad para oír y entender.

(14) De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.

(15) Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

(16) Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

(17) Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Dice que los profetas DESEARON ver las cosas que nosotros vemos hoy. Y la palabra que se utiliza para este término, aquí, es la palabra EPITHUMEO, que significa fijar uno su corazón en algo, anhelar, codiciar, desear grandemente, apasionarse por algo.

color:navy’>Mandamiento Nº 43: Bienaventurados son sus ojos porque ven.

(Mateo 13: 24)= Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; (25) pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

“El mensaje central de esta parábola es que el reino consumado de Dios será diferente al presente reino. El primero existirá en un medio perfecto donde sólo se hallarán los hijos del reino. En la actualidad, los hijos del reino y los hijos del maligno, viven juntos en la sociedad.”

Este texto que he encomillado, es el comentario que al pie de este pasaje, figura en una muy conocida y prestigiosa Biblia de estudio. No asombra, es la enseñanza mayoritaria, frecuente y aceptada con relación a esta parábola que hemos comenzado a examinar.

Sin embargo, y si tomamos en cuenta – como también lo hace la enseñanza clásica – que el sembrador es Cristo, deberemos prestar atención a que nos está diciendo que esa buena semilla, la sembró en su campo, lo que nos está dejando ver que se trata de la iglesia y no del mundo.

Por lo tanto, bajo este concepto específico y puntual, al lugar donde el enemigo viene y siembra su cizaña, es adentro mismo de la iglesia, del campo del Señor, donde éste terminaba de sembrar la buena semilla. ¿Adonde convivirán, entonces, la buena y la mala semilla? Adentro de la iglesia, no en la sociedad secular. Allí es todo cizaña. O quizás no, mire:

Porque si tomamos en cuenta que la cizaña, – se nos dice aquí -, era una imitación casi perfecta de la semilla del trigo, con la cual se podrían confundir hasta los hijos del Reino, y si le agregamos que para nosotros, el trigo representa el alimento genuino y nutritivo, esto es: la Palabra, nos queda bien en claro que la cizaña, entonces, más que hombres, es palabra falsa.

(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en TU campo? ¿De donde, pues, tiene cizaña?

(28) Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

(29) Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

 Vamos por partes para entender correctamente, para madurar en nuestro crecimiento y para no dudar de esta enseñanza aún ante la potencia histórica y tradicional de nuestras enseñanzas doctrinarias denominacionales que, mayoritariamente, dicen otra cosa.

¿Qué es lo que come regularmente una oveja para alimentarse correctamente y de manera nutritiva? Hierba. No puede comer hojarasca porque eso no va a alimentarla y se convertirá en raquítica y desnutrida. Come hierba. ¿Qué es la hierba, entonces? El buen alimento. Palabra de Dios.

Pero dice que de manera conjunta, cuando apareció esa hierba, se hizo ver también la cizaña. Ya sabemos que la cizaña se parecía enormemente al trigo, que era muy común en Palestina y que no se podía distinguir la una de la otra hasta que no llegaba el tiempo de la cosecha.

¿Qué significa esto? Que conjuntamente a la aparición de la genuina Palabra de Dios revelada por el Espíritu Santo a los auténticos mensajeros del Reino de Dios, también apareció una palabra falsa, humanista. filosófica, intelectual y científica que ha pretendido ocultar la otra. Esta palabra no alimenta, produce hambre, intoxica, paraliza, duerme y finalmente mata a la oveja.

Si no hay discernimiento y conocimiento (Intimidad) de Dios, es muy poco probable que alguien pueda diferenciar entre la palabra genuina y la falsa. Intelectualmente, ya se lo aseguro, siempre estará la tendencia de aceptar mucho más fácilmente la falsa, ya que se ajusta mucho más a la lógica humana y no es tan…fantasiosa como la otra.

Por lo tanto, si no es por medio de los auténticos y genuinos mensajeros (ángeles) de Jesucristo, es imposible dar a conocer la auténtica palabra (El Trigo), inmersa entre la falsa (La cizaña) que es la que sobreabunda en nuestras congregaciones.

Pero atención: en el final, dice que se recogerá primeramente a esa cizaña, a esa palabra falsa, incluyendo a los hombres y mujeres que puedan estar difundiéndola, y que, atada en manojos, se la arrojará al fuego para quemarla. Esto destruye cualquier suposición con relación a la restauración de la cizaña.

¿Revoca esto la teoría nuestra y legendaria del arrebatamiento? No. En absoluto. Porque cuando llega ese arrebatamiento con Jesús en las nubes, dice Tesalonicenses que sucede con aquellos que hayan quedado. ¿Y que hayan quedado de qué cosa? Pues de la siega de la cizaña, esto es evidente.

Primero se segará la cizaña. Entonces, recién entonces, – Y la Palabra lo dice así con claridad -, los justos resplandecerán, podrán verse, quedarán expuestos claramente. Y recién allí será ese arrebatamiento que todos esperamos.

¿Puede probar esto con la Biblia, hermano? Puedo. Y de hecho lo he hecho en muchas ocasiones. ¿No dice que el Día del Hijo del Hombre será “como en los días de Noé? Y en los días de Noé, que yo sepa, lo que se llevó el diluvio no fue a los justos, (Estaban en el arca), sino a los impíos, que afuera, se burlaban y reían sin creer en lo que luego los barrió a todos.

¿Le queda claro? Yo sé que esto cambia muchos mapas, pero eso es bueno y glorifica a Dios, no al enemigo. Por tanto, ya sabe usted de donde proviene. Y sabe, además, que esto implica la designación del Mandamiento Nº 44: Dejad crecer el trigo y la cizaña juntos hasta el día de la siega.

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Cuidando nuestra Palabra

Se dice a menudo que una de las características más notorias del cristiano carnal, es la de tener tanta curiosidad que vive consultando profetas y hasta adivinos para conocer su futuro. El tema de la Gran Tribulación ha sido, eminentemente para esta gente, motivo de estudio permanente.

Ha tenido innumerables interpretaciones, conforme a las diversas doctrinas denominacionales que, curiosamente, dicen haberla recibido de un solo y mismo Espíritu Santo. No obstante, lo último indicado sería agregarle una interpretación más, diferente a las demás. Lo adecuado es dejar que como siempre, la Biblia nos hable y se revela a sí misma.

(Mateo 24: 15)= Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (El que lee entienda), (16) entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

La abominación desoladora profetizada en Daniel 9:27, 11:31 y 12:11, fue relacionada por el autor del apócrifo libro de 1 Macabeos con la profanación del templo en el año 168 antes de Cristo por el gobernante sirio Antíoco Epifanes.

Sin embargo, Jesús consideraba que la profecía se refería a otra profanación: el arribo del ejército romano, que sitió a Jerusalén y destruyó el templo en el año 70 d.C. Ese acontecimiento presagia las condiciones asociadas al retorno de Cristo, de manera que la profecía espera su consumación última de forma no especificada en las Escrituras.

(17) El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; (18) y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.

(19) Mas ¡Ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!

(20) orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; (21) porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

Jesús da el sano consejo de salir de la ciudad antes que sea demasiado tarde. Los cristianos escucharon la advertencia y escaparon al pequeño pueblo de pela, cerca del mar de Galilea.

(22) Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

El historiador judío Josefo, quien presenció la destrucción de Jerusalén, ofrece una vívida descripción de aquellos acontecimientos. De acuerdo con su relato, más de un millón de judíos perecieron en un día.

(23) Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.

(24) Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos.

(25) Ya os lo he dicho antes.

(26) Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.

(27) Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente así será también la venida del Hijo del Hombre.

Los verdaderos seguidores de Cristo no serán confundidos por falsas señales, sino que esperarán el regreso del Señor desde el cielo. Las falsas señales siempre están comandadas por Satanás para sacar del camino a los creyentes si estos dudan.

(28) Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

Jesús habla aquí de aves de presa (Aguilas), que revolotean sobre un cuerpo muerto para describir la destrucción que rodeará la caída de Jerusalén y los acontecimientos asociados al juicio final. Puede también que la frase se apoye en un antiguo proverbio. Mandamiento Nº 78: En mi muerte se glorificará la de ustedes.

(Mateo 24: 29)= E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Esta es una visión enteramente apocalíptica que ha determinado incontables variedades de interpretaciones. Comenzando por la estrictamente literal, que preanuncia hecatombes nucleares hasta las más simbolizadas, todas tienen origen en tres escrituras que voy a detallar.

(Isaías 13: 10)= Por lo cual, (Viene hablando del oráculo contra Babilonia), las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. (El juicio contra Babilonia no es sino una parte del juicio de Dios contra el mal. Tales juicios proféticos hallan su consumación en numerosos episodios de la historia, especialmente en las anticipaciones del gobierno de Dios a través de la iglesia. Todo ello terminará con la consumación del Reino de Cristo al final de los tiempos.)

(Ezequiel 32: 7)= Y cuando te hayas extinguido, (Viene hablándose del lamento sobre Faraón y Egipto), cubriré los cielos, y haré entenebrecer sus estrellas; el sol cubriré con nublado, y la luna no hará resplandecer su luz.

(Joel 2: 10)= Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.

(Apocalipsis 8: 12)= El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche.

(30) Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

(31) Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

(32) De la higuera aprended la parábola: cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

(33) Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

(34) De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

(35) El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

De la misma manera que la aparición de las hojas en los árboles anuncia la llegada del verano, las señales descriptas por Jesús serían un aviso de su venida. Ciertamente, aquella generación presenciaría la destrucción de Jerusalén, o de lo que hoy llamamos “la iglesia” visible…

Aquí nos encontramos con el Mandamiento Nº 79: El Cielo y la Tierra pasarán, pero mi Palabra no pasará.

(Mateo 24: 36)= Pero del día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

En lo lineal, algo salta a la vista con claridad: si el Jesús encarnado no conocía el momento de su Segunda Venida, es inútil totalmente que los demás especulen, o que se vistan de blanco y se vayan a la cima de una montaña a esperarlo, o que vayan corriendo las fechas del fin a medida que pasan y no sucede nada.

A propósito: ¿A nadie se le ocurrió pensar en alguna variante para la interpretación de este texto? Pregunto: ¿En base a qué días y horas nos manejamos los humanos? En base a los días dictados por un calendario que data del 1500 y que fuera creado por un Papa católico romano. Y en base a un huso horario dictaminado también desde un tiempo posterior determinado.

Entonces, ¿Es descabellado suponer que, cuando dice que “del día y la hora nadie sabe”, pueda tener que ver con un día que aún no se conoce pero que Dios sí sabe, (Un día octavo en la semana, por ejemplo) y una hora que no se  mide con nuestros relojes, como ser una hora veinticinco o veintiséis?

Suena descabellado, ¿Verdad? Pero atención mi querido hermano y  hermana: todo en el evangelio, desde el ángulo intelectual, parecería sonar bastante descabellado, por lo que no sería inapropiado, al menos, tenerlo allí, no ya como doctrina instituía e inapelable (A los hombres les agrada catalogar así) sino como interrogante a ser develado en aquel día final.

(37) Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Esto significa que la única pista que tenemos para tratar de saber como y cuando será la venida del Hijo del Hombre, es que las condiciones ambientales estarán dadas de manera similar a las que se tenían en los días de Noé.

Pero, a diferencia de lo que es la enseñanza clásica y tradicional, mucho me temo que este texto no tiene absolutamente nada que ver con la instancia del arrebatamiento de la iglesia, del que se habla en 1 Tesalonicenses 4. Está hablando de otro evento, tal como lo veremos ahora.

(38) Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca…

Nos dice que hasta el día en que Noé entró en el arca, previo al diluvio, estaban comiendo, bebiendo y casándose, pero ¿Quiénes? La familia de Noé no era, ya que ellos trabajaban en la construcción del arca. ¿Entonces? Los demás, los de afuera. No los justos, representados por Noé y su familia, sino los impíos, ¿No es así?

(39) …y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, (¡Un momento! Dice que no entendieron hasta que el diluvio se los llevó a todos. ¿Quiénes no entendieron? ¿Noé y los suyos o los impíos incrédulos de afuera? Noé y su familia entendieron y se salvaron, pero aquellos impíos no. Entonces habla de que el diluvio se llevó a los impíos, verdad? Mire lo que dice luego: así será también la venida del Hijo del Hombre.

Si la pista para la venida del Hijo del Hombre será como en los días de Noe, y en esa venida, por lo que vemos, ocurre algo parecido a cuando el diluvio se llevó a los impíos, lo que debemos entender es que no se trata del arrebatamiento de la iglesia, como nos enseñaron, sino de un evento anterior donde, al igual que en los días de Noé, la venida del Hijo del Hombre arrasará con todos los impíos.

(4) Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.

¿Cuál será tomado y cuál será dejado? De acuerdo con la enseñanza tradicional que toma este suceso como parte del arrebatamiento de la iglesia, siempre se nos dijo que el que era tomado era el bueno y el que se quedaba era el malo. Pero lo que hemos terminado de ver nos cambia total y radicalmente la visión. Lo mismo reza para el verso siguiente.

(41) Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.

(42) Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

(43) Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría y no dejaría minar su casa.

(44) Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

En tiempos de indiferencia y descuido aparecerá súbitamente el Señor, esto es más o menos lo que se nos dice aquí. Siempre pensamos que se trataba del arrebatamiento de la iglesia, pero hay un texto muy chiquito que nos muestra que esta otra interpretación que hemos compartido, tiene alguna base fundamental.

Hay un pasaje en la Primera Carta de Pablo a los Tesalonicenses que habla de un acontecimiento muy caro a la iglesia: el arrebatamiento, ese evento donde muy pocos sabrán qué es lo que ocurre y los muchos se espantarán y asombrarán. Sin embargo, dentro de ese texto, me permitiré enfatizar con negritas algo que tiene que ver con lo visto.

(1 Tesalonicenses 4: 13-18)= Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Por lo cual, decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el señor mismo, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

Por favor; dejemos algo en claro y sin dudas. Es arrebatamiento. No es ningún rapto. No Son sinónimos. Un arrebatamiento es un evento que se produce con una iglesia gloriosa, más que vencedora, sin mancha y sin arruga, mientras que un rapto es una huida apresurada y temerosa de un mundo bajo el dominio satánico.

Eso en primer término; en segundo lugar, lo que acaba usted de leer, es la base fundamental de la doctrina cristiana. Este es el arrebatamiento donde los creyentes genuinos (No necesariamente gente con alguna clase de credenciales otorgada por ciertas organizaciones evangélicas), irán con su Señor tal cual Él lo promete aquí.

Pero ese “los que hayamos quedado”, más allá de todas las divagaciones hermenéuticas que usted y yo podamos conocer, deja al menos la posibilidad de que lo anterior tenga coherencia. Porque muy bien podría ser: los que hayan quedado luego de la siega de la cizaña que tendrá lugar aquí, cuando venga el Hijo del Hombre y lo haga, y cuya única pista es que habrá de ser “como en los días de Noé…”

Por lo tanto, este es el Mandamiento Nº 80: Estén preparados. Nadie sabe cuando vengo.

(Mateo 24: 45)= ¿Quien es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les de el alimento a tiempo?

Fíjese un detalle enorme disimulado en un pequeño texto. Jesús está llamando, aquí, apenas siervo fiel y prudente, a lo mismo que nosotros llamamos “Gran Siervo”, o “Prestigioso Predicador” y etc. en referencia a los que por uno u otro motivo están visiblemente por sobre el resto en la casa del Señor global que es la iglesia y no un templo congregacional.

Pero le agrega algo que también pasa casi desapercibido pero que, a favor de experiencias personales que no deben ser las únicas, seguramente, es un común denominador de hoy y muestra un alto grado de desobediencia y desamor: la falta de alimento espiritual genuino.

(46) Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

En cada oportunidad que leo este versículo, no puedo menos que invertirlo en su significado global. ¿Qué va a suceder con todos aquellos autodenominados “siervos” a los que el Señor, cuando venga, no los encuentre dando a sus ovejas alimento verdadero?

(47) De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.

(48) Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; (49) y comenzara a golpear a sus consiervos, y aún a comer y a beber con los borrachos, (50) vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, (51) y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Ya tengo la respuesta que pedía más arriba. Ya sé que mientras esperamos el regreso del Señor, nosotros sus seguidores, debemos servirle de manera leal y responsable. ¿Y si no lo caemos? Ese es el Mandamiento Nº 81: A los que no lo hagan así, pondré su parte con los hipócritas.

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Llevando su Yugo

Si le pregunto cual es el mal mayor que afronta la iglesia del Señor hoy día, al margen de sus propias experiencias locales que seguramente las tendrá, coincidirá conmigo en que es la falta total de unidad. La franca y abierta competencia en cada congregación por captar un miembro más.

Esa falta de unidad, cuestión de la cual la Biblia nos habla con mucha claridad, tiene una connotación más que evidente. Las profundas, amplias, históricas y aparentemente irreconciliables divisiones que existen dentro del cuerpo.

Todos sabemos lo que significa tener una casa dividida, habitar en una casa dividida o pertenecer a un reino dividido. Sencillamente, no se puede prevalecer. Es un principio espiritual que muy difícilmente pueda ser modificado, hagan lo que hagan los hombres al respecto, si es que no alteran sus conductas egoístas y mezquinas. Ese es el punto del próximo mandamiento.

(Mateo 10: 34)= No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.

Dígame la verdad: ¿Usted lo ve a Jesús blandiendo una espada dispuesto a cortarle la cabeza de un solo golpe a cualquiera que no coincida con sus apreciaciones? ¿De eso es que está hablando? En absoluto. Esta espada es la peor de todas las espadas dentro del ámbito espiritual: es la Palabra de Dios revelada. El rhema santo.

¿Qué significa esto? Muy simple aunque en primera instancia no lo parezca: que cuando aparece la palabra rhema de Dios, la revelación que el Espíritu Santo trae al pueblo, en lugar de proporcionar paz, eso desencadena guerra. Guerra espiritual, pero guerra al fin.

(35) Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra la suegra; (36) y los enemigos del hombre serán los de su casa.

¿Qué es la disensión? División, desacuerdo, opiniones distintas. En suma y conforme a Gálatas 5, una obra de la carne que impide ingresar al Reino de los Cielos. ¿Qué una denominación íntegra ha hecho del disenso un valor espiritual? Allá los hombres y sus interpretaciones. La Biblia no es lo que nosotros interpretamos, es lo que Dios ha dicho.

Y Él nos está asegurando que la auténtica y genuina Palabra de Dios lo primero que trae, es disenso. Discusiones, polémicas, debates, arduas peleas dialécticas y, en suma, ningún beneficio. Todo lo contrario, Pueden verse comprometidas familias enteras, lo que equivale a decir: congregaciones enteras.

Cuando alerta sobre los tremendos pecados del pueblo de Israel, el profeta Miqueas ya lo anticipa a esto, tal cual lo podemos leer en el capítulo 7 de su libro, y en los versos que van desde el 4 y hasta el 6 inclusive. Allí dice:

El mejor de ellos es como el espino; el más recto, como zarzal; el día de tu castigo viene, el que anunciaron tus atalayas; ahora será su confusión. No creáis en amigo, ni confíes en príncipe, de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca. Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre y los enemigos del hombre son los de su casa.

Siempre ha llamado mi atención en grado sumo esta aseveración de Dios, tanto a través de sus profetas antiguos como del propio Jesús. Nos enseña y alerta que nuestros enemigos, no están donde supuestamente los imaginamos, sino junto a nosotros, prestos a dar un zarpazo de traición.

(37) El que ama a padre o a madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o a hija más que a mí, no es digno de mí; (38) y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

(39) El que halla su vida la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

Tenga cuidado con lo que termina de leer. Jesús de ninguna manera ataca las relaciones familiares. Lo que está mostrando aquí es que cualquier atadura terrenal, por respetable que parezca, no importa lo íntima que sea, que impida la total entrega a Dios, es considerada idolatría.

Convengamos que esta ley inexcusable, ha sido factor en más de una oportunidad de serios inconvenientes familiares. Hay padres y madres que no han podido entender la posición de sus hijos con respecto a esto. No entienden la soberanía de Dios y siguen pensando en Él como en una simple figura decorativa existente para recurrir a ella en caso de necesidad. Eso no es evangelio.

La cruz, mientras tanto, es un instrumento de muerte, de eso no caben dudas, pero aquí está simbolizando nuestra disposición de ofrendar la vida si así fuera necesario a Cristo. No implica, como muchos han enseñado, cargar con algún peso anímico o dolencia física en particular. Esto es una doctrina del sufrimiento que, obviamente, tampoco tiene que ver con nuestro Dios.

En suma: Lo que se nos está mostrando, es la prioridad absoluta por parte del señor en toda nuestra vida, en cada uno de sus hechos, lo que nos deja con total y meridiana claridad el Mandamiento Nº 32: No colocar absolutamente a nada ni a nadie por delante de Jesucristo. 

Mateo 10: 40)= El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

El principio judío de que el representante de una persona debía ser considerado como la persona misma, es un argumento de peso. Recibir a una persona, a un profeta, a un justo, o a un individuo común, es lo mismo que recibir a Jesús y a Aquel (El Padre) que le envió.

(41) El que recibe  a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.

(42) Y cualquiera que de a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

Entienda bien por favor y no confunda precisiones espirituales con reglamentos eclesiásticos. No se trata de recibir a cualquiera que venga con alguna credencial de algo otorgada por alguna junta de notables de alguna denominación. Se trata de alguien que viene de parte del Señor.

Porque dice que aquellos que ofrezcan su apoyo en cualquier plano, a los auténticos mensajeros del Señor, recibirán bendiciones; porque al recibir a los representantes del señor, lo están recibiendo a Él.

Eso encuentra el Mandamiento Nº 33: El que a los Míos recibe, a Mí me recibe.

(Mateo 11: 1)= Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.

Una vez más aquí se separan las dos terminologías clásicas dentro de la iglesia. Para Jesús (Y por ende, para todos nosotros), enseñar es una cosa que se hace dentro de la iglesia, y predicar es otra (anunciar la caída de Satanás) y se hace en el mundo incrédulo.

(2) Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió a dos de sus discípulos, (3) para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir o esperaremos a otro?

Mientras languidecía en la prisión, Juan el Bautista necesitaba asegurarse otra vez que Jesús era el Mesías. Aunque reconoció su identidad, evidentemente esperaba un juicio escatológico que no había ocurrido aún.

(4) Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.

(5) Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; (6) y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.

¡Cuantas maravillas! ¿Por qué no ocurren hoy las mismas? Ocurren. En un plano espiritual más que en el literal, es cierto, pero ocurren. Los que no tienen visión, la adquieren. Los que andan con dificultad, encuentran un paso seguro.

Los pecadores son redimidos, los que no tienen oídos espirituales para entender, de improviso lo encuentran y aprenden. Los que espiritualmente estaban muertos, vuelven a la vida y a todos los pobres en espíritu les es anunciada la solución total y definitiva. ¡Mira si no ocurre!

¿Y qué podría ser hallar tropiezo en Él? Esta palabra, TROPIEZO, en este texto, es la palabra SKANDALIZO, y habla originalmente, de poner una trampa o una piedra de tropiezo en el camino. El nombre con el que se relaciona, se refería al palo con la carnada o el anzuelo de una trampa.

En el Nuevo Testamento, SKANDALIZO se usa siempre metafóricamente para designar aquello que estorba al correcto proceder o pensar; es decir: “hacer tropezar o dar un traspié”. ¿Cuánta gente andará en este terreno, pensando como aquel Saulo de Tarso, que rinde un servicio a Dios?

Estas actividades de Jesús, constituían la realización de Isaías 35: 5-6, donde leemos: …Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.

En su época, Jesús cumplía con su tarea mesiánica ofreciendo salvación por medio de la predicación, la sanidad, el echar fuera demonios y los milagros. El juicio que Juan esperaba tendrá lugar durante la consumación de la era por venir. Mandamiento Nº 34: Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.

(Mateo 11: 20)= Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: (21) ¡Ay de ti, Corazón! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho todos los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.

Preste atención a esto que voy a decirle ahora, por favor. De hecho, de ninguna manera lo elabore como una doctrina firme a seguir inconmoviblemente, porque no lo es. Apenas se trata de una evaluación primaria que surge de una reflexión también primaria, pero que puede ser útil en algún lugar del planeta.

Los infortunios que se anuncian en las ciudades, indudablemente, sirven de advertencia a una generación que no responde. Jesús no sólo está condenando a los malvados, sino que también lo hace con los indiferentes, insistiendo en que mayores oportunidades para creer, suponen mayor condenación a quien lo rechaza.

Asimismo, en este texto, de alguna manera se nos da una leve pista con relación al por qué, al significado y a la razón de los milagros. ¿Debemos ir cada domingo al templo ansiando ver señales y milagros? No está mal y puede ser posible. Dios es soberano y hace como quiere, cuando quiere y en el lugar y momento que quiere.

Pero convengamos que, si tal como lo dice en el final del verso 21, los milagros hechos en Corazón y Betsaida, hubieran llevado a la gente de Tiro y Sidón al arrepentimiento, es más que notorio que la intencionalidad mayor de los milagros son, precisamente, llevar al hombre a un encuentro con Cristo. Por lo tanto, prioritariamente, los milagros estarían apuntados al mundo secular.

(22) Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.

(23) Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.

(24) Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.

Independientemente de las connotaciones históricas a las cuales es bastante complicado abstraerse, hay una realidad insoslayable para el hoy, para el aquí y para el ahora, lo que conforma el Mandamiento Nº 35: Quienes mayores milagros reciban y me rechacen, más condenación tendrán.

(Mateo 11: 25)= En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Preste mucha atención: ¿Qué tiene que ver esto que dice Jesús aquí, con la idea global eclesiástica de que sin preparación académica no se puede ministrar? ¿Quiénes son los sabios en el evangelio, los que reciben revelación o los que hacen cinco años de un seminario? ¿Y quienes son los niños, los pequeños de edad o los incorruptibles?

Sobre esto último, Pablo da su impresión en 1 Corintios 1: 26-29 cuando expresa: Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. – ¿Le quedó claro, verdad?

(26) Sí, Padre, porque así te agradó.

(27) Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Es indudable que Jesús sostiene una relación única e incomparable con el Padre. Sólo Él puede revelar a Dios porque la relación Padre-Hijo es mediata e inmediata. Es necesario que usted entienda esto definitivamente: sin revelación del Padre a través del Hijo, usted no conocerá jamás el evangelio genuino, la vida abundante y la vida eterna.

(28) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Este debe ser el versículo que más almas ha traído a los pies de Cristo. ¿Sabe usted cuanta es la gente que se ha convertido luego de entender que la única forma de obtener descanso verdadero y paz inigualable, es ir a Él?

(29) Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; (30) porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Fíjese un leve detalle que, sin embargo, se constituye en el fundamento más grande de los que pueda recibir en su vida. Jesús concluye su discurso dando gracias por la revelación divina, y con una invitación para venir a Él como la fuente de esa revelación.

No es nuestro interés cotejar por doctrinas ni criticar a aquellas que no sólo no coincide con esto sino que, incluso, se encuentran en franca oposición. La pregunta, es: ¿Bajo que parámetros hay sectores de la iglesia que no están dispuestos a aceptar la revelación como algo necesario, y que por el contrario, promocionan a la “formación profesional” como elemento básico reemplazante?

Hay una realidad que puede verse casi a primera vista. En contraste casi violento con las pesadas cargas del legalismo judaico, Jesús está convocando notoriamente a una relación abierta, libre y leal, (A eso llama “mi yugo”), que permite observar la rectitud de la ley sin vivir bajo sus dictados.

Entonces aquí cabe otra pregunta básica de este tiempo: ¿Por qué causa los hombres que dicen representar a Dios en la tierra han implementado, en lugar de esa relación abierta, libre y leal, una sujeta a un hombre, cerrada y prisionera de pequeñas o grandes ambiciones de esos hombres?

¿Y por qué razón, a todos los fieles y genuinos hombres y mujeres que han recibido la directiva de Dios por medio de la revelación, de predicar y enseñar sobre esa apertura, libertad y lealtad, son mirados como delincuentes dentro de la iglesia y hasta exonerados de ellas bajo el pretexto de blasfemias, herejías o rebeldías?

Dice que ese yugo a llevar por nosotros, es fácil. LA palabra FÁCIL que vemos traducida aquí, es la palabra CHRESTOS. Proviene del verbo CHRAOMAI, que significa “usar”. La palabra, sin embargo, denota lo que es útil, agradable, bueno, confortable, cómodo y servible.

El sistema religioso legalista era y es una carga severa, pero el servicio a Jesús no enfada, porque se construye sobre una relación personal con Dios mediante el Espíritu Santo que mora en nosotros. De allí que este es el principio del Mandamiento Nº 36: Llevad mi yugo sobre vosotros.

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Que si Confesares con tu Boca…

Es necesario establecer, antes de encarar el próximo tramo de estos mandamientos dejados por Jesús a todos nosotros acompañando, – reitero -, pero también sumando a los diez clásicos y legendarios ya conocidos, una diferencia entre dos palabras muy utilizadas por la Biblia: enemigos y perseguidores.

Un enemigo es alguien que está enfrentado con nosotros por enormes y abismales diferencias, ya sean ideológicas o de concepto. El enemigo del creyente, sin dudas, es el mundo incrédulo, aquel al que Dios amó y al que nosotros también debemos amar, pero con el cual tenemos que combatir porque será, indudablemente, el más utilizado por el diablo para atacarnos.

Los perseguidores, mientras tanto, no son necesariamente enemigos declarados. Mayoritariamente, el pueblo de Israel fue perseguido por los mismos judíos. Un claro ejemplo es Jesús. A Él no lo persiguieron los romanos, incrédulos y enemigos del cristianismo, sino los fariseos, que decían creer en el mismo Dios que Jesús predicaba. Bajo esa óptica veamos lo que sigue.

(Mateo 10: 16)= He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.

Este texto ha sido tergiversado, (Así fuera con la mejor de las intenciones), reemplazando este mandato de ser prudentes, lo cual es una condición que emana de la paz del Espíritu, con la palabra astutos, que no sólo no es sinónimo, sino sencillamente contrapuesta. La que era astuta, era la serpiente del huerto, la cual ya todos sabemos de quien se trataba.

(17) Y guardaos de los hombres, porque os entregarán en los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; (18) y aún ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.

De momento que nos deja claramente establecido que deberemos guardarnos (Cuidarnos) de los hombres que pueden hacernos muchos males, lo más lógico conforme a como nosotros vemos la iglesia, sería que esos hombres fueran parte del mundo secular, incrédulo y pecador.

Sin embargo no es así en absoluto. Y no se trata de una interpretación ocurrente o torcida por alguna clase de animosidad personal o sectorial. Se desprende de lo que se nos está diciendo con total y meridiana claridad.

Porque dice que nos entregarán en los concilios. Piense: ¿Qué hombre del mundo tendría la mínima posibilidad de tener alguna clase de influencia ante un concilio religioso? Se trata de gente de adentro. Porque, agrega, que nos azotarán en sus sinagogas. No dice en “las”, dice en “sus”. Esto fundamenta lo que antes mencionaba con respecto a las persecuciones.

(19) Mas cuando os entreguen, no os preocupéis  por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que debéis hablar.

(20) Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.

No se engañe ni trate de engañar a otros. Si le sucediera algo así a usted, lo primero que va a experimentar, es la sublevación de la carne. Allí sentirá enormes deseos casi homicidas por causa de su lógica indignación y, a la hora de hablar, su boca destilará rayos y centellas.

Jesús sabía perfectamente esto porque Él mismo, en su naturaleza de carne, lo sentía bullir en su interior. Pero el Espíritu Santo de Dios provee dominio propio, y Jesús lo pone de manifiesto y en práctica a partir de esto que nos manda hacer a nosotros.

(21) El hermano (¿Qué hermano?) entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.

(22) Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.

Se ha enseñado, y acertadamente, claro está, que esta perseverancia de la que aquí se habla, es la perseverancia en la fe. Pero sólo una duda: si la salvación está asegurada inconmovible como muchos han enseñado, ¿Para qué deberíamos perseverar con el fin de ser salvos? Y es más: ¿Contra qué deberíamos estar perseverando?

Es cierto, cada uno podría dar aquí, decenas de respuestas lógicas, atinadas, probables y diferentes. Pero sucede que la Biblia no es un compendio de hipótesis, sino Palabra de Dios revelada por su Espíritu Santo, y como tal debemos verla, aceptarla, creerla y ponerla por obra.

Y el contexto de lo que aquí venimos leyendo tiene que ver con la persecución que tendremos por parte de falsos hermanos, falsos líderes y falsos cristianos. Eso me dice a mí que, cuando se habla de perseverar, no puede estar desvinculado del resto. Por lo tanto, usted deberá perseverar en su permanente batalla contra los que se levantan par agredirlo desde dentro mismo de lo que llamamos globalmente: la iglesia.

(23) Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre.

Dice aquí que Jesús regresará junto a sus seguidores, antes que éstos terminen de recorrer todas las ciudades de Israel. Este complejo versículo, ha sido interpretado por los eruditos bíblicos de distintas maneras, lo cual nos está mostrando que sin la garantía de una revelación del Espíritu.

Algunos lo ven como parte de su aparición en la Transfiguración, otros sobre el día de Pentecostés, otros tantos en la destrucción de Jerusalén en el año 70 dc. (Para juzgar) o en la Segunda Venida.

Todo es posible si lo medimos a partir de nuestra mente y de nuestra sabiduría humana. También es posible que el más sencillo de los significados responda a estas preguntas con una simple conclusión: Jesús esta sencillamente diciendo: “estaré con ustedes más tarde”.

Yo, particularmente, soy muy respetuoso de aquellas escrituras que a Dios todavía le place mantener “oscuras”, esto es: sin la luz reveladora que nos las haga ver nítidamente. Lo que sí puedo asegurarte, que aquí no se habla de ciudades-ciudades ni de un Israel nacional o geográfico.

(24) El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.

(25) Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿Cuánto más a los de su casa?

Yo tengo mucho respeto por aquellos pastores que buscan denodadamente instalar a sus congregaciones en la faz social de una ciudad, con el fin de resultarle simpáticos a esa sociedad y aguardar, de ese modo, que ella alguna vez venga a buscar de Dios a los templos. Los respeto, pero no comparto en absoluto la intención por un simple motivo: Jesús nos dijo otra cosa muy distinta.

El hecho de que el propio Maestro haya sufrido el mismo rechazo y persecución, debe alentar a aquellos discípulos que hoy puedan estar experimentándola. Dice que Él fue llamado Beelzebú. Este era el dios filisteo de las moscas, pero su nombre era utilizado por los judíos para referirse al diablo. Escuche: los judíos eran sumamente ortodoxos y legalistas, pero en el diablo creían y se cuidaban muy bien de él. ¿De donde sacamos nosotros esas doctrinas opuestas? Del infierno.

(26) Así que no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado, ni oculto, que no haya de saberse.

Esta palabra que aquí se traduce como TEMÁIS, es la palabra PHOBEO, y se define como un pánico que se apodera de una persona y la hace correr o escapar; estar alarmada, asustada, espantada, desmayada, llena de terror, intimidada, ansiosa y aprehensiva. De PHOBEO deriva nuestra contemporánea y muy de moda: FOBIA.

Jesús insta a sus seguidores a no tener PHOBEO a los hombres, lo cual es destructivo, sino a reverenciar o sentir temor de Dios, lo cual sí es constructivo. Proverbios 29:25 se refiere al síndrome del temor cuando dice: El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado.

En el marco del Nuevo testamento nos encontramos con una ampliación de este mismo concepto, cuando leemos en 1 Juan 4:18, que…el perfecto amor, echa fuera todo temor. Habla de Ágape, de carácter de hijo de Dios. Cuando se está lleno del Espíritu de Dios, se pierde el temor.

Bien; aquí se nos dice que no temamos. ¿Por qué? Por una simple razón: no hay nada encubierto que no haya de ser manifestado, ¿Lo entiende? Y además, por si no alcanzara con esto, tampoco hay nada oculto que no haya de saberse. Esa es nuestra tranquilidad. Y esa, al mismo tiempo, es la espada de justicia sobre la cabeza de los corruptos.

Queda en claro, entonces, que aunque seamos perseguidos, nada nos detendrá de realizar la pública proclamación del evangelio. Válido para sus discípulos y válido para usted y para mí hoy mismo. Y fuente del Mandamiento Nº 29: No rehuyan a las persecuciones.

(Mateo 10: 27)= Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.

Vale aclarar estos modismos para no entender mal el mensaje. Proclamar públicamente el evangelio es decirlo en la luz. Haberlo escuchado antes por parte de Jesús en sentido reservado, es lo que aquí se llama tinieblas. Y lo de la azotea se dice porque los anuncios públicos se hacían desde las azoteas.

(28) Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Este mandato no es nuevo. Jesús, en todo caso, lo reglamenta de manera formal, pero ya fue anticipado antes por aquellos que anticiparon todas las verdades: los profetas. Dice Isaías en 8:12-13: No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y sea él vuestro miedo.

Fíjese que esta palabra que aquí se utiliza como TEMOR, es algo distinta a la evaluada con anterioridad. Esta es la palabra MORAH y tiene que ver con un miedo reverencial, terror, pavor. Un objeto o persona que infunde miedo, respeto o reverencia.

MORAH deriva de YARE, que significa “tener miedo de”, “temer”, “reverenciar”. MORAH aparece una docena de veces en el Antiguo Testamento. Génesis 9:2 nos habla del temor y del espanto que los descendientes de Noé le inspirarían a todos los animales después del diluvio.

El Señor también inspira temor, como en el Salmo 78:11. En este pasaje, Isaías es amonestado para que jamás tema a las amenazas humanas, sino que sólo Dios sea el objeto de su temor reverente. ¿Sabe algo? Hoy, esta palabra, tiene total y absoluta vigencia.

(29) ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.

(30) Pues aún vuestros cabellos están todos contados. (¿Cuantas veces ha oído predicar sobre este concepto? ¿Sabe cuanta menos corrupción habría dentro de las congregaciones si todos sus miembros tuvieran bien en claro este asunto?)

(31) Así que, no temáis, más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Es indudable. Ha sido escrito antes y ha sido reafirmado por Jesús. Y ambas cosas han sido dichas porque se sabía perfectamente que iban a suceder. ¿No existe alguien, allí, que en este mismo momento tiene miedo de lo que puedan hacerle en su congregación sus propios líderes, sólo por no someterse a algo que no ve con claridad?

Que se entienda, entonces, ya que ha sido dicho con la máxima claridad de la que la Biblia puede ser capaz dentro de lo que son sus estructuras idiomáticas. Es el Mandamiento Nº 30: No temer a los hombres que sólo pueden matar el cuerpo.

(Mateo 10: 32)= A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

(33) Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Hay otros textos en la escritura que prácticamente están diciendo lo mismo. Romanos 10:8-9, dice: Mas, ¿Qué dice? Cerca de ti está la palabra, en la boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Esto ha determinado, entre otras tradiciones costumbristas no centrales, la creación de la famosa “oración del pecador”, que es la que hacemos hacer a aquellos que manifiestan deseo por aceptar a Cristo como Salvador y señor de sus vidas.

¿Está mal, acaso, que la hagan? No. Pero no cuando quien la hace la está creyendo. Porque aquí se especifica eso: que no es suficiente con decir algo en voz alta, sino que para que tenga el efecto que se menciona al final, además de expresarlo, hay que creerlo.

Esta palabra que se usa aquí como CREYERES, es la palabra PISTEUO, y tiene que ver con la forma verbal de PISTIS (Fe). Significa “confiar en”, “tener fe en”, “estar plenamente convencido de”, “reconocer, depender de alguien”.

PISTEUO es más que creer en las doctrinas de la iglesia o en artículos de fe. Expresa dependencia y confianza personal que deviene en obediencia. El vocablo implica sometimiento a la voluntad de Dios y una confesión positiva del señorío de Jesús.

Pablo asegura aquí que la justicia que es por la fe no demanda mérito o esfuerzo humano alguno. Cristo ya ha hecho lo necesario para nuestra salvación y lo único que queda de nuestra parte, es confesarlo como cierto. La confesión oral, por tanto, confirma y señala la creencia del corazón. Así es como funciona. Cualquier otra imitación tiene un serio riesgo que puede imaginar.

Pablo, en su segunda carta a Timoteo, lo expresa de otro modo aunque con similar contenido. En 2 Timoteo 2:12 él dice: Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará.

Observe que Pablo subraya aquí el principio espiritual del sufrimiento presente seguido de la futura gloria, citando un antiguo himno o confesión de fe. Su propósito era llamar a la valentía y a la resistencia, aún el martirio, en el servicio del Señor.

Y en el libro del Apocalipsis, finalmente, también hay un texto encargado de corroborar esta esencia. Está en 3:5, donde se puede leer: El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.

Las vestiduras blancas de las cuales se está hablando aquí, son la expresión de las túnicas de los considerados justos en Jesucristo, y por lo tanto de gozo victorioso. Y el hecho de no borrar su nombre, reafirma la promesa del Señor. El libro de la vida es el registro eterno de los redimidos por Dios.

Es más que notorio que Jesús no deja espacio alguno para lo que en ciertos sitios se tiene como un “discipulado secreto”. Si somos luz y somos sal, es imposible que nos mantengamos en oculto sin hacerle saber a la humanidad en qué creemos y quienes somos.

Esto no significa andar por su lugar de trabajo, o su escuela, o el barrio donde usted vive con una Biblia bajo su brazo gritando a los cuatro puntos cardinales que Jesucristo es el Señor y que más les vale entregarse a Él o irse al infierno.

A esto lo hemos visto en muchas ocasiones en ilustraciones caricaturizadas del antiguo oeste americano, con relación a los viejos predicadores del principio de siglo que, es evidente, deben haber confundido las formas y los métodos atrayendo sobre sí, más que fe y confianza, ridículo.

El hijo de Dios no ha sido redimido para hacer el ridículo. Ha sido salvo para proclamar el poderío y señorío de Jesucristo en todo tiempo y lugar, siempre y cuando el Espíritu no le muestre que debe mantenerse en silencio como les ocurriera en algún momento a los discípulos en Asia.

Por lo tanto, en cada ocasión que alguien le confronte a usted en sus convicciones, allí sí deberá subirse a un simbólico e imaginario púlpito y obedecer el que sin ninguna duda se constituye en el Mandamiento Nº 31: Confesar a Cristo para que Él nos confiese a nosotros.

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Gente con una Misión

Es bastante notorio que nuestras costumbres, tradiciones y hasta rituales han sobrepasado largamente al sentir real y genuino que espiritualmente experimentamos para con nuestro Dios. Seguimos insistiendo, pese a que ya se nos ha enseñado y predicado cientos de veces, en que es más importante el verbo HACER que el verbo SER. Y Dios, – debo decirle -, tiene otra óptica del asunto.

Por eso hablamos de misericordia, por eso hablamos de amor, por eso hablamos de compasión. Son elementos que Dios utiliza permanentemente, pero que en nuestras almas impuras no siempre se expresan como se debe. En lugar de ello, buscamos taparlos con hechos concretos que, por mejor intencionados que sean, no siempre llevan al mejor resultado.

(Mateo 9: 14)= Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?

(15) Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Vale la pena aclarar en este punto, que el ayuno sugería luto, pero la presencia de Jesús junto a sus discípulos, que inaugura de alguna manera el Reino de los Cielos, era una ocasión de gozosa celebración, tal como ocurre en cualquier banquete de bodas. La respuesta de Jesús está demostrando, asimismo, el error del ayuno tradicional, que falla totalmente en discernir las específicas orientaciones de Dios.

(16) Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo, porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.

(17) NI echan vino nuevo en odres viejos; de otra manea los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.

La respuesta de Jesús a la cuestión del ayuno muestra su autoridad sobre las prácticas religiosas y, al mismo tiempo, revela el carácter de las relaciones entre el cristianismo y el judaísmo. Las viejas formas del judaísmo no podrían jamás contener la frescura espiritual del evangelio.

 La gracia no puede ser esparcida o introducida en el sistema del legalismo hebreo. En lugar de remendar un frágil, desgastado y obsoleto sistema, Jesús vino a ofrecer una vida nueva, basada en la fe.

No cabe ninguna duda, a la vista de los hechos cotidianos que suceden en cualquier punto del planeta, que este es un tiempo muy similar al que se relata en esta historia. Las tradiciones y costumbres tan arraigadas que la iglesia evangélica sostiene, ya no pueden albergar la frescura de lo que Dios está haciendo hoy con su pueblo.

Por eso es que quienes hemos recibido una Palabra fresca y no hemos vacilado en llevársela al pueblo, resultamos tan singulares, tan “raros” y, en algunos casos, hasta tan…locos. Es que sencillamente tenemos la autoridad que sólo da el Espíritu Santo para batallar contra toda una estructura armada en base a tradiciones, costumbres y políticas religiosas.

A muchos pastores de este tiempo les encantaría poder apropiarse de esa autoridad y de esa llegada, con el fin de encaminarla hacia los horizontes que se han trazado para su propia conveniencia. Pero no pueden, no es posible. ¿Sabe por qué? Por lo que significa aquí el Mandamiento Nº 26: No se puede echar vino nuevo en odres viejos.

(Mateo 9: 35)= Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(36) Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

(37) Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.

(38) Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

En primer término, deberemos consignar que este pequeño trozo escrito por Mateo, resume de manera completa y casi brillante el ministerio de Jesús en Galilea y la comisión que Él dio a sus discípulos.

Porque, – se nos dice -, Él recorría todas las ciudades. No algunas, no las que lo recibían mejor; todas. Y allí a qué se dedicaba. A las dos cosas que los hijos de Dios todavía deberían dedicarse hoy: enseñar en la iglesia y predicar en el mundo.

Allí, en ese mundo impío, incrédulo y pecador será donde los milagros de sanidad serán más notorios. ¿Por qué? Porque ese mundo necesita que algo o alguien toquen sus vidas en lo más profundo para poder creer. La iglesia no necesita de eso, ya que debe vivir por la fe sin necesidad de ver. Eso no inhibe los milagros en la iglesia, pero no podrán ser estos el motivo de asistencia.

Hagamos una encuesta entre los cristianos que cada domingo concurren a un templo, y veremos con asombro su resultado. Un ochenta por ciento de ellos, por lo menos, asiste en búsqueda de solución par sus necesidades personales, mientas que el resto lo hace para adorar en espíritu y en verdad.

¿Y qué se le está enseñando a ese pueblo desde los púlpitos? Exactamente eso: que deben venir a buscar esas soluciones, y que incluso, el pastor es el único “capacitado” para orar por esas necesidades con probabilidades de éxito. Dios jamás pensó ni enseñó eso. El hombre lo implementó buscando su propia conveniencia, o la solución de sus propias necesidades.

Dice, además, que sintió compasión por las multitudes porque las vio desamparadas y dispersas “como ovejas que no tienen pastor”. Nominalmente, hoy, cada oveja de cada redil tiene un pastor, pero lo que se observa mayoritariamente, es exactamente lo mismo: desamparo y dispersión.

De allí que una vez más, la necesidad de verdaderos y genuinos obreros, por encima de gente designada por amiguismos u otros acomodos eclesiásticos, es más que evidente porque, una vez más, la mies supera a la mano de obra espiritual.

Eso nos lleva inexorablemente a la misma conclusión que dio a conocer Jesús cuando Él pudo observar esta alternativa. Allí, con un simple pedido, pronunció lo que, estimamos, es el Mandamiento Nº 27: Rogar al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

Hay dos palabras que se parecen bastante en sus pronunciaciones fonéticas que, de alguna manera, constituyen la base sustancial del evangelio de Jesucristo. Esas palabras son: Visión y Misión. Ambas, curiosamente, comenzaron con los mismos protagonistas: aquellos doce…

(Mateo 10: 5)= A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis. (6) sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Los doce a quienes aquí se hace referencia, son mencionados en el pasaje anterior. Simón Pedro, Andrés. Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo, otro Jacobo, (hijo de Alfeo), Tadeo, Simón el cananista y Judas Iscariote.

En cuanto a lo de “ovejas perdidas”, los antecedentes del Antiguo Testamento, a partir de lo que podemos leer en el capítulo 34 del libro del Éxodo, indican que todo Israel estaba disperso como ovejas. El ministerio de Jesús se dirigió primero a los judíos.

Tiempo de Victoria nació, específica y precisamente como una prolongación de esta clase de ministerio pero para este tiempo: apuntar sus enseñanzas al pueblo, mucho antes que para el mundo que aún no conoce a Jesús. Otra vez una reiteración de aquello.

(7) Y yendo, predicad, diciendo: el Reino de los cielos se ha acercado.

Este es el evangelio de Jesucristo. Todo lo demás que los hombres hemos inventado intentado “mejorarlo”, en muchos casos, no ha conseguido otra cosa que confundirlo, mezclarlo y minimizarlo en su calidad y cualidad. El evangelio implica presentar al Reino de los Cielos. Juan el Bautista, le recuerdo, predicó este mismo mensaje.

Si usted hoy se planta frente a alguien que aún no conoce a Dios y le dice estas mismas palabras, seguramente recibirá una inmediata respuesta: “¿Ah, sí? ¿Y adónde está ese reino, si es que puedo saberlo? Allí será el tiempo donde usted deberá decir: míreme: yo lo represento. ¿Está preparado?

(8) Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios, de gracia recibisteis, dad de gracia.

Los discípulos habían recibido gratuitamente la autoridad para echar fuera los demonios y sanar, y debían realizar esta obra de Jesús sin exigir nada a cambio. Esa fue la idea ministerial en el principio. ¿Quiere decirme quien y bajo que circunstancias la modificó?

Primero, haciéndole creer a muchos hermanos fieles y sinceros, que sanar enfermos, echar fuera demonios y demás cosas, fueron asuntos del pasado, y que hoy ya ha sido alejado de todo movimiento espiritual. ¿Quién dijo eso? ¡Ni hablar de una resurrección!

A otros, que creen mucho más que los anteriores en todas estas cosas, se les ha convencido que, si desean sanar enfermos y echar fuera demonios (otra vez: no hablemos de resurrecciones) deberán “capacitarse” en prestigiosos seminarios que preparan a los hermanitos para esa tarea.

¿Nadie va a salir a decirles a estos impíos, corruptos y aprovechadores de circunstancias, que Dios ha dicho otra cosa, que cualquiera de sus hijos que esté en obediencia y santidad puede ser un real sacerdote y ministro más que competente? ¿Hasta cuando serán engañadas y lastimadas las ovejas?

¿Cuánta gente está diezmando por obediencia? ¿Cuánta gente está diezmando para apropiarse de la vieja promesa? ¿Cuánta gente está diezmando sin ninguna de estas alternativas, sólo por temor a ser humillado? ¿Y cuantos están diezmando como pago por “servicios” pastorales que deberían ser prodigados “de gracia” porque, en suma, de gracia han sido recibidos?

(9) No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; (10) ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento.

Los discípulos, en este caso, desprovisto de bienes propios, debían confiar en la provisión de Dios a través de la hospitalidad de otros. Es una forma que Dios usó para enseñarles a confiar. Hoy, muchos cristianos pasan por situaciones similares, pero eso no significa que debamos implementar el reparto de bienes como doctrina contemporánea.

Hay lugares donde ello se ha propuesto como forma de “respeto” pro la Palabra, pero en realidad se trata de una estratagema de aquellos que ingresan al evangelio con el único fin de obtener alguna ganancia. Entonces proponen “compartirlo todo” con gente que tiene con qué, mientas que ellos no tienen absolutamente nada. Cuidado con estos abusadores.

Y con relación al trabajo de los obreros, verdaderamente ellos son dignos de su sustento. Aquí se lo llama “alimento”, pero al mismo concepto, Pablo en su primera carta a Timoteo, capítulo 5 y verso 18, lo denomina directamente salario.

Sin embargo, las rutinas evangélicas parecerían ser diametralmente opuestas, ya que suelen pagarse sueldos a aquellos que cumplen trabajos medianamente seculares dentro de las iglesias: (Limpieza, vigilancia, audio, etc.) y no a los que trabajan para el Reino, a los que se les dice que: “Dios los prosperará” y que ellos deben servirle sin esperar nada.

Una gran mayoría de estos fieles siervos que a veces dejan sus años, su salud y hasta sus vidas dentro de las congregaciones, descubre cuando llegan a viejos, que se han pasado toda una vida creyendo servir al Señor cuando en verdad, estuvieron sirviendo al pastor…

Nosotros creemos que cuando un hombre o una mujer, sin esperar hacer ningún buen negocio, se pone a trabajar auténticamente para el Señor, Él corre con todos los gastos sin que esta persona tenga que pedirlo o hacer largos discursos manipuladores para que alguien meta su mano en los bolsillos.

Y, finalmente, está la que de alguna manera es la mayor mentira corrupta que se mueve dentro de los ambientes supuestamente cristianos. La enorme cantidad de empresarios que pagan sueldos en negro, sin ninguna clase de blanqueos correspondientes, disfrazándolos con el rótulo de “ofrendas de amor”…

(11) Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quien en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis.

(12) Y al entrar en la casa, saludadla.

(13) Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros.

Si debo ser claro, este texto, aparentemente escrito bajo otras perspectivas, destruye total y absolutamente el viejo cuento evangélico de la “cobertura”. Entre las cosas que Dios dice que somos, nos llama “casas”, ¿Recuerda?

Si somos “casa” digna, la paz del discípulo que llegue en el nombre del Señor, inundará nuestras vidas, pero si nuestra casa no tiene o ha perdido esa dignidad, esa paz solamente beneficiará a ese siervo, pero nunca a nosotros.

Es mucha la gente que supone que, como quiera que se comporte, igualmente estará a salvo por el simple hecho de estar en una buena iglesia con un excelente pastor. No se engañe, por favor, le va la vida abundante de hoy y la eterna de mañana en ello. Usted rendirá cuentas de sus actos, y nunca ha sido escrito que la santidad de otros nos cubra lo suficiente como para vivir como se nos da la gana.

No se trata de avivar antiguas polémicas, pero si tenemos en cuenta que ellas determinaron concretamente la conformación de nuevas denominaciones, resulta muy visible que significan un motivo de división que solamente le conviene a una de las dos partes en lucha espiritual. Y no es Dios.

He visto gente asustadísima por la posibilidad de que Dios los borre del libro de la vida, “convertirse” oficial y formalmente, todos los domingos, en cada culto, en cada reunión. En una ocasión predicando en una iglesia donde había bautismo, hice un llamado y dos de los que se iban a bautizar pasaron para “aceptar a Jesucristo” (???)

Pero también he conocido a muchos que, llevando una vida desordenada y hasta semi – pecaminosa durante toda una semana, entendían que la simple aceptación de Cristo varios años atrás y la concurrencia dominical a la iglesia, les garantizaba reinar con Cristo en la eternidad. (???)

(14) Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salud de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.

(15) De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra que para aquella ciudad.

En este texto, Jesús instruye a sus discípulos sobre el alcance de su misión, la sustancia de su mensaje, las obras que van a realizar, lo que han de llevar consigo, y los procedimientos a emplear. Como un microcosmos de la iglesia, la misión de los doce es un preludio a la futura misión de la iglesia, para extenderla más allá de la casa de Israel hasta alcanzar una dimensión universal.

Este último versículo, asimismo, rompe con una de las enseñanzas mal interpretadas y directamente falsas que podrían haber hecho cometer errores gravísimos a más de un creyente desprevenido: la enseñanza de que el Dios castigador, “no existe”.

Lo que en realidad no existe, es un Dios eminentemente, preponderantemente y hasta única y prioritariamente castigador, que de alguna manera es el que ha presentado el catolicismo romano. Pero es muy evidente y más que notorio que, llegado el caso, Dios va a castigar y con suma severidad los pecados cometidos por su pueblo.

No deberemos ni asombrarnos ni escandalizarnos del error de esa enseñanza, ya que nosotros como iglesia evangélica, hemos cometido uno exactamente similar aunque en otro orden. Hemos enseñado que Dios solamente es amor. Y Dios es, – en efecto -, amor, pero lo es entre otras cualidades. Ya que también es justicia y fuego consumidor.

Lo que sucede es que, como ningún pastor que se precie de tal es partidario de ceder su púlpito y las predicaciones de domingo a alguien con otra palabra, la que mayoritariamente hemos recibido proviene de pastores, que en el mejor de los casos, tienen un corazón de amor. Llevados por este sentimiento, de hecho que el mensaje no podía ser otro.

Por lo consiguiente, en todo el contexto de este relato ilustrativo y pleno en instrucciones prácticas y concretas, encontramos lo que evaluamos como el Mandamiento Nº 28: Tener muy en claro que somos gente con una Misión.

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Dentro de los mandamientos que Jesús le dejó a la naciente iglesia, hay uno que se transformó en lo que nosotros llamaríamos un verdadero “clásico”. Porque encierra en su profundidad conceptual una fuerza propia que lo identifica con todos los demás y con todo el contexto global del evangelio.

El texto que sigue, contiene a ese principio básico que, por ser mal entendido, mal interpretado y mal evaluado, ha producido obviamente mala enseñanza y confusión dentro del pueblo de Dios.

(Mateo 7: 16 )= Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

(17) Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

(18) No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

(19) Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

(20) Así que, por sus frutos los conoceréis.

En primer término, creo que debo puntualizarle lo más importante que se resume de esta enseñanza: de ninguna manera habrá que considerar como buen o mal fruto, la cantidad de personas a las cuales usted les haya predicado el evangelio o, en su peor expresión, la cantidad de personas nuevas que usted ha llevado a su congregación.

 Eso es de un facilismo y un simplismo tan bastardo que ha terminado por limitar nuestra calidad y estilo de vida de creyentes, a un simple número de miembros más o menos en cierta y determinada iglesia local de cualquier punto del planeta. Un dislate total. Una verdadera falta de respeto a la Palabra de Dios. Casi una herejía.

El apóstol Santiago, en su carta, hace un recordatorio concreto y específico de este lineamiento, utilizando para ello las figuras de la vid y la higuera, con relación a su enseñanza advirtiendo sobre los peligros de nuestra lengua,  ya que en el capítulo 3 y verso 12 podemos leer: Hermanos míos, ¿Puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y agua dulce.

Es menester que comprendamos que los frutos de la vida y el trabajo de un individuo son un mejor indicador de las motivaciones personales que las apariencias o las declaraciones. Porque, en primer término, nuestro comportamiento, implica directa y sencillamente cuál es nuestra verdadera relación con Jesús.

No hablo de cómo se comprota usted durante los cultos en el templo de su iglesia, hablo de su conducta fuera de todo el ambiente evangélico, allí donde aparentemente, nadie lo observa ni se entera de sus actos.

Entonces, ¿Cuáles son esos frutos de los que se está hablando aquí? No alcanzarían mil estudios para mencionarlos. Pero me voy a quedar como ejemplo básico, con una parte del carácter de Jesús, otra parte de la conducta de Jesús y una parte final para el poder de Jesús.

¡Pero hermano! ¡Él era el Hijo de Dios! ¡¡Basta!! ¡No sea religioso misticista! Jesús era Dios, – en efecto -, pero encarnado en un hombre, un hombre como usted o como yo, o como usted, hermana en Cristo, porque aquí no se trata de género humano sino de globalidad genérica.

Y como hombre, tenía las mismas obligaciones y derechos que tenemos nosotros, como auténticos hijos de Dios por aceptación de Él, según lo expresa sabiamente Juan. ¿Entonces?

Entonces Él nos está diciendo que sí se puede, que cuando decimos que Él era una cosa y nosotros otra muy distinta, solamente estamos dándole toda la gloria a Satanás, ya que le decimos que está haciendo lo suyo muy bien y que nos tiene derrotados y sin salida.

 Nos está diciendo que usted no puede ser una clase de persona en el templo de su iglesia y otra diametralmente opuesta durante la semana, en su casa, con su familia o en su trabajo o la escuela. Usted es un hijo de Dios en todo momento de todos sus momentos.

 Hasta cuando está haciendo el amor con su esposa usted no deja de ser un hijo de Dios, ¿Lo entiende? ¿Cómo dice? ¿Qué le parece inoportuno mezclar el sexo con las cosas santas? ¿Y qué cree usted que es la sexualidad? ¿Algo sucio, puesto como por obligación en nuestros cuerpos? No mi amigo; sucio es lo que el diablo ha logrado pervirtiéndolo.

 Porque Dios lo hizo limpio, lo hizo sano y lo hizo bueno en gran manera. “Claro…para la procreación…” Por favor; no crea más esa mentira romana. Si el sexo fuera solamente para procrear y no para disfrutarlo, dentro del matrimonio, como bueno en gran manera: ¿Me puede explicar por qué el Dios Todopoderoso, Creador, Majestuoso y Justo por sobre toda Justicia, hizo a la mujer con un solo día fértil, con un solo día en el que ovula y está apta para la fecundación?

¿Se equivocó Dios y armó todo este lío? No. Dios no se equivocó y este no es ningún lío. Sólo hay que evaluarlo y adoptarlo conforme a como Él lo pensó y no como a nuestras carnalidades pecaminosas les parece.

Fruto bueno es también la calidad de su conducta pública. No estoy hablando de cómo se lleva con su pastor o con sus hermanos, estoy hablando de cómo es su relación cotidiana con sus compañeros de trabajo, con sus vecinos de barrio o zona de residencia, con sus compañeros de estudios o con quien quiera que tome contacto con usted.

 No son pocos los que parecen absolutamente confiables en sus congregaciones, hasta el punto de ser elegidos ministros de finanzas, y luego nos enteramos que tienen un record de fraudes y estafas en el ámbito comercial o empresarial en el que se mueven. Frutos. Y finalmente, poder ser canales manifiestos del poder de Dios.

 Porque Dios protege su gloria, y a pesar de muchas imitaciones satánicas que andan dando vueltas por allí, tenga la certeza de que Dios jamás daría a alguien que no le honra, la posibilidad de ser portador de una parte aunque sea pequeña de su gloria. Por lo tanto, este es el máximo, el clásico y el más difundido de todos los mandamientos, el Mandamiento Nº 21: Mostrar fruto bueno para glorificar al árbol del cual provenimos.

 (Mateo 7: 21)= No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

(22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

(23) Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Jesús, si usted se fija con cuidado, está alertándonos en contra del autoengaño. Contra una mera profesión verbal de fe, pero sin obediencia a la voluntad de Dios. ¿Pero es que hay cristianos así?

Si que los hay. Y no se imagina cuantos, lamentablemente. Y lo peor del caso, es que es muy posible que una persona que se engaña a sí misma, pueda estar ejerciendo un ministerio espectacular, usando la indudable autoridad de las escrituras y el imbatible nombre de Jesús, sin caminar por la senda de un discipulado obediente.

 Sé que me va a decir que esto es mucho menos probable que exista, pero se equivoca. Y no es ninguna novedad para Pablo, por ejemplo, que hace mucho tiempo que escribió que temía que habiendo sido heraldo para los demás, él mismo fuera eliminado.

 Si tiene memoria recordará el intento, (En este caso fracasado), que hicieron aquellos judíos, exorcistas ambulantes, que intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: …Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo…

 La autoridad de invocar el nombre del Señor Jesús, ha sido concedida únicamente a los creyentes. El nombre de Jesús, de ninguna manera puede utilizarse como una cosa mágica para lograr buenos o malos resultados. No existe ninguna garantía de poder cuando se pronuncia por capricho, particularmente en una situación en que se realiza alguna actividad religiosa formal.

 Sin embargo, cuando se invoca con fe en el poder del Espíritu Santo, puede esperarse que se manifieste su potencia y su gloria. Inherente al nombre de Jesús no está solamente su autoridad, sino la plenitud de su naturaleza y carácter. Así, cualquier oración ofrecida, o ministerio iniciado en el nombre de Jesús, debe estar de acuerdo con su ser y propósitos.

En la carta a los Romanos, a propósito de estos conceptos declamatorios, Pablo escribe en 2:13: …porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados…

Es decir que, el repetir varias veces el nombre de Jesús, no nos asegura absolutamente nada. Hay gente que al orar, cada tres palabras dice “señor”, pero no es como reconocimiento a la autoridad y al poder de su nombre, son una simple manía verbal adquirida por el evangélico ejercicio de orar en público.

Además, lo que Pablo da a entender debidamente aquí, es que tanto los judíos como los gentiles están bajo el juicio de Dios. Pero se diferencian unos de los otros en que los judíos poseen la Ley, mientras los gentiles no, aunque por naturaleza cumplen con algunas cosas estipuladas por la ley.

 Dios ha dado a todas las personas desde la creación del género humano, el instinto moral, aunque el continuo reincidir en el pecado o una cultura que lo tolera puede distorsionarlo. El caso es que esta gente será juzgada de acuerdo con la revelación que haya recibido. La norma para el juicio de los judíos será la Ley escrita; en el caso de los paganos, lo será la ley no escrita de la conciencia y la naturaleza.

La salvación es la que induce al servicio. Es engañoso creer que el interés de Dios en que la gente asista a la iglesia es meramente que escuchen la Palabra, en lugar de experimentar una transformación de sus vidas que luego se traduzca en sus ministerios. Todo esto origina lo que es el Mandamiento Nº 22: Más que repetir el nombre de Jesús, creer en su poder.

(Mateo 7: 24)= Cualquiera, pues, que oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

(25) Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

(26) Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; (27) y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

(28) Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; (29) porque le enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Esta parábola de los constructores prudentes e insensatos, sirve como conclusión del Sermón del Monte, e ilustra la absoluta necesidad de cumplir la voluntad de Dios; esto es, con lo que Dios nos ha dicho que hagamos.

 El texto da un ejemplo de construcción directamente emparentado con un símbolo claro y preciso en la figura de Jesucristo. Él es la Roca, así lo dice la Palabra, y solamente una vida fundamentada en Él puede soportar cualquier inclemencia que no es precisamente climática, sino relacionada con alguna crisis.

Sólo una duda: ¿Qué con la Arena? ¿Por qué el modelo de la Arena, pese a que en otro texto se habla de la Tierra? Porque en el caso de la Tierra, lo que nos está diciendo, es que no podemos fundamentar nuestra casa, que es nuestra vida, en nuestra carnalidad, eso es el polvo de la Tierra.

Mientras que la Arena, que químicamente es una mezcla de pequeñas partículas de roca mezcladas con Tierra, implican la manía de tantos supuestos cristianos que intentan vivir una vida espiritual tomando una pequeña porción de Cristo y mezclándola con su carnalidad. No funciona.

 Porque Jesús, que estructuralmente no era nadie, tenía una autoridad que emanaba de su vida misma, no de los cargos eclesiásticos que tuviera. Por eso es que se maravillaban de su doctrina y no les parecía en absoluto similar a los clásicos religiosos de la época llamados escribas. Aquí es donde se inscribe y se escribe el Mandamiento Nº 23: Si nuestro fundamento no es Cristo, lo nuestro no es cristianismo.

(Mateo 8: 18)= Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado.

(19) Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.

(20) Jesús le dijo: Las zorras tienen guarida, y las aves del cielo nidos; más el Hijo del Hombre no tiene donde recostar su cabeza.

(21) Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.

(22) Jesús le dijo: Sígueme, deja que los muertos entierren a sus muertos.

Lo primero que habrá que tener en cuenta aquí, es que quien se acerca ofreciéndose para seguirle, es un escriba, esto es: un religioso. Un hombre acostumbrado a obedecer a líderes preestablecidos sin más costo que el de su obsecuencia.

Jesús, en dos palabras, le deja en clara evidencia que su óptica para las cosas de Dios, tiene un derrotero totalmente diferente al de los sacerdotes, fariseos, conductores de la única iglesia organizada de ese tiempo.

La otra cosa para tener en cuenta es que, como toda persona acostumbrada a sacar ventajas de los estamentos considerados importantes, este escriba llegó a la presencia de Jesús váyase a saber mediante qué estratagemas, ya que en el primer verso se nos dice que al verse rodeado de mucha gente, (Quizás demasiada para el gusto por el perfil bajo que tenía Jesús) Él mandó pasar al otro lado. Y es a ese otro lado, no se sabe ni se dice mediante qué estrategia, que llega este religioso a ofrecer sus servicios.

Lo que Mateo está haciendo aquí, es relatar dos severas enseñanzas que ilustran la verdadera exigencia del también verdadero y genuino discipulado, que no es como muchos han pretendido enseñarnos, una simple cuestión de sujeción pastoral.

Ese principio, en todo caso, era el que traía en sus alforjas el escriba, pero Jesús le dejó bien en claro que la cosa iba mucho más allá. Porque es notorio que Jesús no tiene en cuenta en absoluto el fervor momentáneo, que casi siempre es mero producto de alguna clase de impacto emocional.

¿Nunca le ocurrió que en el marco de una buena reunión, con el fervor altamente desatado, el pastor hace un llamado, – por ejemplo -, para ir a trabajar con los enfermos de SIDA en un hospital y usted levanta la mano sin pensarlo dos veces y luego, cuando ya todo está consumado, empieza a sentir que se le fue la mano con su amor al servicio?

Lo de los muertos, mientras tanto, tiene que ver con una de las excusas más frecuentes en los hombres que de alguna manera intentan sacarle el cuerpo al servicio: sus obligaciones familiares. Por un lado, Jesús le está diciendo a este hombre con toda claridad que así tuviera que asistir al sepelio de su padre, ese no sería obstáculo para dejar de cumplir con la voluntad de Dios.

 Pero con la profundidad que siempre manifiesta el evangelio en todo su contexto, está en paralelo la otra visión, la que habla de que es menester que los creyentes se ocupen de las cosas espiritualmente vivas, y posterguen a un segundo plano todo aquello que provenga del sitio donde viven los espiritualmente muertos. He aquí, entonces, el Mandamiento Nº 24: Dejar que los muertos entierren a sus muertos.

(Mateo 9: 9)= Pasando Jesús de allí (Del sitio en el que había sanado a un paralítico), vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.

Está bien; no tiene mayor incidencia teológica y ni siquiera espiritual como para convertirse en parte de la doctrina cristiana, pero por favor le pido que en un ejercicio de imaginación, trate de recrear la escena que se relata aquí para que halle, inmediatamente, un trasfondo espiritual de alto voltaje.

Un hombre importante, cobrador de impuestos, económicamente consolidado, sin más necesidades que las comunes de lo que hoy sería una clase media alta, y acostumbrado a ser obedecido antes que a obedecer él, que a lo sumo respondería ante uno o dos superiores.

 De pronto pasa a su lado un hombre vulgar, común, sin mayor importancia que la que podría tener alguien que está siendo seguido por alguna gente. Y sin mediar mayor conversación, sólo lo mira y le dice: Sígueme.

 No se lo pide por favor, ni trata de convencerlo de las bondades de seguirlo, ni tampoco le explica qué es lo que anda haciendo. Le da una orden concreta, específica y – le diría – hasta cortante, sin espacio para la réplica.

 Y si esto es altamente curioso, novedoso para la época y los protagonistas, lo que quiero dejarle como impacto espiritual – porque otra razón jamás le encontraremos -, es la inmediata reacción de Mateo: seguirlo sin dudar, sin protestar y sin preguntar nada.

Algo así como decir: “No sé de qué se trata esto, pero tengo la certeza que viene de parte de Dios y no puedo dudar ni dejar de obedecer.” Cuidado: Mateo no era un religioso, pero conocía al Dios de los hebreos.

(10) Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, (De Mateo), he aquí muchos publicanos y pecadores, que habían venido, (Pregunto: ¿Quién los invitó?) se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. (He aquí algo que no siempre se tiene en cuenta a la hora de recrear este episodio: los discípulos no habían sido dejado de lado por Jesús, estaban con Él, sentados a la misma mesa, aunque – no caben dudas -, con un montón de prejuicios)

(11) Cuando vieron esto los fariseos, (¿Cómo es que los fariseos vieron esto? Porque estaban allí. ¿Y como es que estaban justamente allí? No por casualidad; seguían a corta distancia todas las cosas que Jesús hacía. Lejos de hacerlo para aprender, lo hacían parea ver si lo pescaban en alguna cosa apta como para acusarlo.), dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? (Algo muy claro: los fariseos tenían muy en cuenta el no rozarse siquiera con gente con mal predicamento, pero no tenían la valentía de preguntárselo a Jesús)

(12) Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. (Esto, si bien es una parábola, deja entender que el hecho de ser pecador, incrédulo e impío es, en alguna medida, una enfermedad que puede y debe ser sanada.)

(13) Id, pues, y aprended lo que significa: misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

No está escrita en este texto la primera de las tres palabras básicas que rodearon el ministerio terrenal de Jesús: Ven. Pero sí está en el versículo 9 la segunda, que es Sígueme, para concluir en este verso 13 con la última que, de alguna manera, es la habilitación divina para nuestro propio servicio: Id.

Usted mismo, seguramente, un día recibió el llamado de amor de Jesús cuando andaba, seguramente, en la tiniebla mugrienta de una vida en pecado y sin esperanzas. Fue inmediatamente cuando Él, consciente de todas sus dudas, pronunció a sus oídos y en exclusiva para usted, la segunda.

Mi pregunta, es: ¿Ya ha oído la tercera? Y si la ha oído, ¿Qué está esperando para obedecerla al igual que las demás? “Es que…hermano…mi pastor todavía no me autoriza a… ¡¡¡Basta!!! Para salir a contarle al mundo lo grandioso que Jesucristo ha hecho en nuestras vidas, no sólo no necesitamos la autorización de hombre alguno, sino que no existe una Biblia que diga que eso es así. ¡Ya tiene el mandato!

Al mantener contactos públicos con pecadores conocidos, Jesús desafió los convencionalismos sociales, en tanto demostraba su autoridad sobre las tradiciones humanas que desestimaban las leyes de Dios.

Por otra parte, Jesús se comparaba a sí mismo con un médico que concurre adonde más se lo necesita. Es tan absurdo que Jesús se rehúse a tratar con pecadores públicamente reconocidos, como que un médico se niegue a tratar a un enfermo, sea por la causa que sea. Sé perfectamente lo que está pensando usted en este momento.

 “¡Pero hermano! ¡Está lleno de malos médicos que, porque al enfermo le falta la identificación que lo acredita como socio de alguna obra social prepaga o alguna obra social que le cubra sus atenciones, directamente lo dejan abandonado a su suerte sin atenderlo!

 Sí señor, es cierto; los hay y, – lamentablemente -, en demasiada cantidad. Pero cuidado, también hay una enorme parte de la Iglesia que, con tal de mantener su prestigio social de entidad seria y responsable, colocan estratégicamente de porteros a personas con alguna clase de experiencia en fuerzas seculares de seguridad (Sólo faltan que estén armados), sin otra misión que no permitirle ingresar a los templos a: muchachos sucios, drogadictos, con el cabello cortado al estilo punk, con ropajes “heavy”, alcoholizados o con claros amaneramientos homosexuales, y a jóvenes mujeres con las mismas expresiones, a las que podría sumársele alguna ropa demasiado atrevida que delata su condición de trabajadora sexual callejera. En suma: pecadores.

Pregunto: ¿Si los pecadores ven prohibido sus ingresos a los templos que se dicen adoradores del Dios de todo amor, adonde se supone que vana  ir a intentar salir de su mugriento estado?

 Este texto que hemos leído, no sólo nos muestra que tal actitud por parte nuestra no está moralmente bien, sino que incluso, nos asegura que nos estamos manejando de un modo antibíblico, aunque queramos argumentarlo con fundamentos basados en esa moralidad declamada. Ellos están enfermos y buscan sanarse.

 Nosotros tenemos la representación oficial y legal del mejor médico del universo. ¿Y nos atreveremos a negarles la atención, sólo porque no tienen ninguna credencial que nos permita mostrarles a los vecinos para que no hablen mal de nosotros?

 A Jesús, es más que evidente, no le importó un rábano que los vecinos, (Que en este caso eran los líderes de la Iglesia), pensaran mal de Él. Él vino a hacer una tarea y no habría nadie que se lo pudiera impedir.

La respuesta de Jesús, finalmente, tiene que ver con la Palabra de Dios más antigua, la única que Jesús conocía, ya que a la restante la estaban escribiendo Él y sus discípulos. En Oseas 6:6 dice: …Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios (Que no es estudio intelectual y sistemático, sino Intimidad), más que holocaustos…

 No es el único. Miqueas 6: 6-8, consigna: …¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh, hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios…

¿Es necesario algo más para encontrar ese estilo de vida que nos identificará como “Cristianos”? Sí. Tener muy en cuenta lo que es el Mandamiento Nº 25: Misericordia quiero, y no Sacrificios.

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Probando los espíritus

Normalmente, los principios básicos que rigen las vidas de las personas, tienen que ver con la voluntad y el propósito de Dios. Y no estoy hablando de las vidas de los cristianos, estoy hablando de la vida de toda la humanidad.

En Argentina hay una suerte de refrán, de adagio o pensamiento popular que asegura, cuando a alguien no le va bien en sus actividades en el marco del sitio donde ha nacido y se ha criado, que dice: “Nadie es profeta en su tierra”.

 Le puedo asegurar que el 90 por ciento de quienes lo mencionan, lo repiten y lo creen fielmente, no tiene  ni la menor idea de que esa frase viene de la mismísima Biblia. Es muy probable que si lo supieran, tal vez lo desecharían, ya que la Biblia en el marco de la gente culta e inteligente, no tiene crédito.

 La diferencia es que una gran mayoría piensa que esto es un problema de orden intelectual, pero los hechos nos dejan en clara evidencia que se trata de un asunto netamente espiritual. Muy bien: con la justicia, su esencia, su estudio y sus fundamentos concretos, ocurre exactamente lo mismo. Sólo un problema: no se puede articular la justicia conforme a la mente de Dios por parte de hombres que han elegido vivir fuera de Dios.

(Mateo 7: 1)= No juzguéis, para que no seáis juzgados.

Esto no se trata, como en más de una ocasión se ha enseñado casi con demasiado simplismo, de una prohibición de Jesús para con nosotros. Va mucho más allá. Tiene que ver con nuestra posición ante las cosas de la vida y hasta con la vida misma.

 Por eso es que en Marcos 4:24, Jesús les dice: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aún se os añadirá a vosotros los que oís. Esto es así; A nosotros nos parece erróneamente que algo está pésimo y así lo decimos. Conjuntamente con nosotros, gente incrédulo ve lo mismo y dice lo mismo.

 Para ellos, la justicia si bien no será benévola, no tendrá esa carga que para nosotros sí tendrá: agregarle el mismo concepto con que nosotros nos manejamos. Ni se imaginen si fue un concepto de exageración sin otra intención que la de causar daño!

Así lo interpreta Pablo y así se lo enseña a los Romanos, cuando en 2:1 les dice: Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quien quiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.

 Y por si los creyentes de Roma les hubiera quedado alguna duda, a este principio lo reitera más o menos similar en el capítulo 14:10 cuando expresa: Pero tú, ¿Por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿Por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Un pequeño detalle para que usted tenga bien en cuenta: no dice que “todos ustedes, los cristianos, comparecerán ante el tribunal de Cristo”; dice que TODOS lo harán. Sean cristianos o no, sean creyentes o incrédulos.

 No importa si usted cree o no cree en Dios, del juicio de Dios no escapará. Hay un juicio para salvación y otro para perdición. Los creyentes, en todo caso, hemos optado por el primero. Y para que no quedara sin entendimiento la iglesia en Corinto, a ellos también en su primera carta 4:3 les habla de lo mismo señalando: Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aún yo me juzgo a mí mismo.

(Mateo 7: 2)= Porque con el juicio con que juzgáis (Esto es: con la misma intención, con la misma motivación) seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.

(3) ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

Esto tiene mucho que ver con los defectos, con los errores o con las equivocaciones. Aún con cuestiones de fondo tales como el divorcio. Porque una cosa es sentarse en los cómodos sillones de la oficina pastoral a ayudarle a él a juzgar un caso de divorcio, con el hombre y la mujer sentados al medio en dos sillas que mucho más parecen dos banquillos de acusados, y otra cosa muy distinta, un día, sin culpas y sin haberlo buscado, usted es quien se encuentra en esas sillas y otros en los cómodos sillones, dándole letra al mismo pastor para que los discipline duramente, los exonere y hasta los expulse de la congregación.

Por eso, cuando me enfrento a un problema de divorcio, no puedo menos que sentir compasión y misericordia. Porque recuerdo a un enorme siervo de Dios que había pasado por una experiencia bastante dura y solamente le había quedado una reflexión: Dios quiera que nunca te suceda a ti…

(4) ¿O como dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?

(5) ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Vayamos por partes. Cristo no prohíbe la crítica, ni tampoco la expresión de opiniones. Tampoco lo hace con algún tipo de condenación por nuestra parte para con lo que pudiera estar mal hecho.

 Lo que sí prohíbe, en todo caso; o advierte sobre su inconveniencia, es para con la censura implacable que pasa por alto las faltas propias, mientras se asume el papel de supremo juez de los pecados de los demás. Es imperioso corregir nuestras propias faltas y resolver nuestros propios problemas antes de intentar corregir las faltas de otros.

Debemos dejar que cualquier actitud de juzgar a otros nos señale la necesidad de examinarnos a nosotros mismos por cosas que nos molestan de los demás. Siempre recuerdo un viejo decálogo del empleado fiel, colocado debajo de los escritorios de cientos de empleados.

Y recuerdo dos: “Si el empleado tiene sus ojos cerrados y la cabeza apoyada sobre sus brazos sobre su escritorio, el empleado duerme”. “Si el jefe tiene sus ojos cerrados y su cabeza apoyada sobre sus brazos sobre el escritorio, el jefe medita sobre soluciones laborales más productivas”.

Uno de los mayores énfasis en las enseñanzas de Jesús es como construir y mantener correctas relaciones con Dios y con la humanidad. El Señor ve estas relaciones, no como algo sin importancia o superficial, sino como la esencia de la cual está hecha la vida.

 Conocer a Dios es nuestra máxima prioridad, pero el procurarlo no debe reemplazar o disminuir nuestras relaciones interpersonales con los demás. Por el contrario, nuestra interacción personal con Dios debe hacer surgir entre nosotros las cualidades de carácter que edifican y sostienen todas nuestras relaciones. Hablo del Mandamiento Nº 17: Antes de levantarte en juicio para con otro, examínate a ti mismo.

(Mateo 7: 6)= No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Hay una palabra que aplicamos mal con relación al evangelio: Discriminación. Porque si bien toda discriminación parece ser mala, (racial, social, de piel), Jesús nos está señalando aquí con mucha contundencia, que al predicar el evangelio, inexorablemente deberemos discriminar.

 Porque predicar el evangelio a aquellos que en principio muestran una actitud abiertamente blasfema, no sólo es disminuirlo, sino también exponerse uno mismo al peligro. Los dos símiles que aquí se dan (Perros y cerdos), son indudablemente de origen judío y se refieren a invitar a paganos completamente indiferentes a unirse a prácticas de la religión hebrea.

 Si a esto no lo hemos cumplimentado debidamente, hasta ahora, ha sido sencillamente y solamente  por causa de nuestra falsa humildad, esa que nos hace pensar que es despectivo llamar cerdos y perros a personas. Nos olvidamos que si Él fue quien lo hizo, su regio motivo habrá tenido y nosotros no podemos menos que tenerlo en cuenta.

El proverbio 9: 7-8 expresa lo siguiente: El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; el que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor para que no te aborrezca; corrige al sabio y te amará. ¿Ha oído usted alguna vez hablar de necedad? Muy bien; a esto es a lo que se refiere aquí.

 La necedad de oír una corrección de nuestra conducta que sabemos perfectamente que es lícita y legítima, y elegir desoírla sencillamente porque se nos ocurre no aceptar nada de nadie, en el convencimiento de que nadie puede decirnos lo que tenemos que hacer. Eso es soberbia. Y si se da en el ámbito espiritual, mucho peor.

 Esto es parte de una sabiduría que deberá acompañar sistemática y matemáticamente al creyente durante todo su derrotero terreno. En el Libro de los Hechos, hay un relato que también tiene que ver con esto. Está en 13:44-45 y dice: El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando.

Observe lo siguiente: cuando el evangelio genuino es dado a los perros o cerdos (paganos, religiosos fariseos), la reacción es exactamente la que aquí se trasluce. Por eso es el consejo de Jesús que, al mismo tiempo, se transforma en el Mandamiento Nº 18: No llevarle la Palabra de Dios a quien no quiere oírla.

(Mateo 7: 7)= Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Este texto tiene varios correlatos que convendrá revisar para tener la noción exacta y el panorama mucho más abierto y claro sobre su significación, ya que no son pocos los sitios en los que se ha interpretado con demasiado simplismo y, en lo profundo, sólo ha traído más decepción y frustración al pueblo.

 Marcos 11:24 lo pinta así: Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Una sola pregunta: ¿Qué quiere decir cuando dice “todo”? Pues precisa y exactamente eso: TODO. Aquí el texto está emparentado con la maldición de la higuera, y la lección positiva que se puede extraer de esa maldición es el poder de la oración con fe.

Un monte, en ese caso, es el símbolo de un obstáculo, impedimento o problema insalvable. La fe es la llave que libera los recursos del cielo para enfrentar cualquier situación. ¿Pero será así de simple, sin condicionamiento alguno? Aquí no lo muestra, pero parecería ser que en Juan 15:7 es otra cosa, verdad?

Allí leemos: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Aquí está el punto. TODO nos será concedido si orando lo pedimos, siempre y cuando:

 1) Permanezcamos en Él y no en nuestras carnalidades humanas.

 2) Permanezcamos en su Palabra y no en consejos prácticos de la sabiduría popular.

Porque un poco más adelante, en 16:23-24, según Juan Jesús dice: En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Aquí está la otra clave importante:

¿Cuántas veces se ha arrodillado, usted, y levantando sus ojos al cielo ha clamado: ¡Dios! ¡Ayúdame! ¡Dame tal o cual cosa! Dios es bueno y seguramente ha respondido en más de una ocasión favorablemente a ese desesperado pedido. Sin embargo usted no lo ha hecho como Él lo ordenara, ya que no lo ha hecho EN SU nombre.

 Porque, ¿Sabe qué? El suyo es el nombre delante del cual se dobla toda rodilla y se cumplimenta toda palabra. ¿Le parecerá todavía un simple formulismo? No se equivoque, no lo es. Porque mire como lo enfoca Santiago:

Santiago 4:3: Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¿Se da cuenta como se va reacomodando y al mismo tiempo acotando ese TODO inicial que parecía una puerta abierta hacia cualquier tipo de pedido?

 Entienda esto: Dios jamás va a responder favorablemente a una oración que solicita algo que se encuentra fuera de su propósito y de su voluntad. Porque el hombre tendrá todo el libre albedrío que a usted se le ocurra para hacer lo que le venga en gana, pero de allí a que pretenda que Dios le ayude, está listo.

Hacer que Dios envíe por oración algo que está en contra de sus leyes, es intentar manipular a Dios. Y eso, donde quiera que se haga y con los métodos con que se quiera realizar, es lisa y llanamente HECHICERÍA.  Juan, en su primera carta 3:22 confirma esto: …y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.

 Y por si no fuera suficiente, en esta misma carta pero en 5:14 y 15, se lee: Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

La palabra PEDID que se utiliza en este versículo, es la palabra griega AITEO, y significa Ruego, Petición. Se dice que la palabra describe usualmente a alguien que le hace un pedido a otro que esta ocupando una posición más elevada o alta, a semejanza de un individuo que pide alguna cosa a Dios, es decir, como un súbdito a su rey o el niño a uno de sus padres.

 También se compara con el pedido de un pordiosero a una persona con suficientes medios económicos. Asimismo, la palabra denota pedir algo con insistencia, sin pena. De ninguna manera “exigiéndole” algo a Dios como hemos visto muchas veces hacer, pero sí presentando una sólida demanda de bendiciones.

(8) Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Este texto reproduce, de alguna manera, lo que podemos leer en el libro del profeta Isaías, cuando en 29:12 y 13, vemos: Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis con todo vuestro corazón. La respuesta a la pregunta sobre si usted quiere, verdaderamente, encontrar a Dios, es: búsquelo con todo su corazón, no con fórmulas, métodos, ritos o cualquier otra actitud externa.

(9) ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?

(10) ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

(11) Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Entienda por favor. “Buenas Cosas”, no “cosas interesantes”, “cosas de moda”, o “cosas que se nos antojan”. Sólo habrá que tener muy en cuenta cuales son las “buenas” cosas según la mente de Dios.

(12) Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, porque esto es la ley y los profetas.

 Los imperativos griegos que vamos a encontrar en el resto de este texto, (Pedid, buscad y llamad), están en tiempo presente, lo que sugiere una petición continua. La relación de padre a hijo evoca la humano-divina, y da pie para seguir elevando nuestras peticiones en una actitud de confianza filial.

Además, como una expresión de la ley del amor, la nueva versión de Jesús de la “regla de oro” judía, resume todo lo que Dios requiere de nosotros en relación con los demás. Mandamiento Nº 19: Haz con los hombres todo aquello que deseas que los hombres hagan contigo.

(Mateo 7: 15)= Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

Esto es total y absolutamente actual. Hay muchos “falsos” que pretenden ser guías cristianos, pero cuyo propósito real y es egoísta y destructivo. ¿Cómo probarlos? ¿Cómo estar seguros de no equivocarnos?

Prosiga esta lectura. Es mandamiento y al mismo tiempo sabiduría completa. Hay una manera. Pero ahora preguntemos: ¿Son solamente falsos los profetas de este tiempo? En absoluto. El diablo ha metido imitaciones más o menos pasables en cada uno de los cinco ministerios.

Por lo tanto, lo que aquí hallamos como “falso profeta”, es lícito no sólo para este ministerio, sino también para el apostólico (Y que no le quepan dudas que en este tiempo sobreabundan) para el profético, (Que es el del texto, y se ve invadido por mucha gente con espíritus de adivinación), para el pastoral, (Con la cuestión de que para liderar una iglesia, la organización religiosa y no la Biblia ha determinado que un hombre deba ser ordenado como pastor, cada día aparecen más asalariados ocupando esos espacios.

 Y no son confrontados ni desenmascarados simplemente porque nadie o casi nadie se atreve a predicar o enseñar sobre el asalariado o sobre los falsos hermanos, pese a que ambas cosas son absolutamente bíblicas), para el evangelístico, (Hay hombres que predican la salvación de Jesucristo, consiguen almas y luego se las apropian para su servicio personal) y para el del maestro, (Enseñando doctrinas falsificadas por la sabiduría humana, esto es: ligadas a lo humanístico, a lo filosófico, a lo dogmático, lo teológico académico o a lo psicológico, con disfraz de palabra que Dios jamás pronunciara.)

Hay un texto que tiene relación con lo que aquí se expresa, que no sólo le otorga las bases, ya que pertenece al Antiguo Testamento, sino que además descubre que cierto pecado no tiene nacimiento en el seno del mundo pagano sino en la propia iglesia. Se trata del que está en el libro del profeta Jeremías 23:15-16 donde leemos: Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos contra aquellos profetas: he aquí que yo les hago comer ajenjos, y les daré a beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la tierra…

(Basta. No diga usted más que “el mundo hipócrita” no honra a Dios, porque ahora ya sabe por boca de Dios mismo, que la hipocresía nació en la iglesia, y no en el mundo incrédulo, impío, pagano y pecador) …Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; (Esto en idioma actual, se llama: Voluntarismo) hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. (Y a esto se le suele llamar: declaración victoriosa)

Mateo, en su evangelio y en varias páginas más adelante, lo expresa de dos modos diferentes pero coherentes, que nos tienen que hacer reflexionar muy seriamente y pensar en el futuro. Dice en 24:11: …Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos. (Stop. Piense:

¿En qué sitio del planeta se podría levantar un profeta? Acertó. En el único lugar en que puede ocurrir ese hecho, es en la iglesia.) Agrega el verso 24: Porque se levantarán falsos cristos, (Mesías), y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuese posible, aún a los escogidos.

 (Piense nuevamente: ¿En qué lugar podría levantarse alguien que, con mentiras y alguna que otra señal sobrenatural, podría engañar a los escogidos de Dios? Acertó de nuevo. En la iglesia, ya que fuera de ella, usted jamás creería ni una palabra por ungida que le pareciera ni una señal por milagrosa que fuera)

Pedro lo explica desde otro ángulo, desde otra perspectiva, desde otro plano. Toma para ello la amplitud de esta palabra y la resume en una suerte de consejo práctico para creyentes. Para que sean, en efecto, creyentes y no sencillamente crédulos aptos para cualquier engaño.

Dice en su primera carta 2:1-2: Desechando, pues, toda malicia, (Que es hablar de algo aparentemente inocente pero con un contenido real mucho más osado o mal intencionado) todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. (La única leche no adulterada es la que emana del pecho materno.

La madre espiritual es indefectiblemente La Iglesia, es decir: la asamblea constituida por los genuinos hijos de Dios. De ninguna manera esa madre puede ser reemplazada por: denominaciones, organizaciones, tesis teológicas o decisiones congregacionales. Los niños sólo crecen con la leche no adulterada. De otro modo son indefinidamente inmaduros.)

Juan establece sus propios fundamentos alrededor de este asunto, que como puede verse, no es ni menor ni de poca monta. En su primera carta 4:1, expresa textualmente: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

 (Esto nos deja en evidencia que los creyentes no pueden ser tan ingenuos como para aceptar indiscriminadamente los pronunciamientos de todos los profetas, los postulados de todos los apóstoles, las decisiones de todos los pastores, las enseñanzas de todos los maestros o los métodos de todos los evangelistas que pretenden ser de Dios, esto es, que hablan con autoridad e inspiración divinas.

Ciertamente, detrás de cada ministro hay un espíritu, pero puede que sea un falso espíritu, descrito aquí como “el espíritu del anticristo”, y “el espíritu del error”, no como “el Espíritu de Dios”, el cuales “el Espíritu de la Verdad”. Por lo que, teniendo en cuenta que hay muchos maestros de cultos heréticos que afirman ser mensajeros de Dios, debemos probar los espíritus que los poseen para determinar su origen. En su carta a los Tesalonicenses, Pablo da las mismas instrucciones.)

También desde la simbología profética del libro del Apocalipsis se toca este tema aunque, reconozcamos, desde un ángulo más contundente en su conclusión. Conviene leer el texto de tres versos completo porque contienen, en su contexto, una serie de aspectos íntimamente ligados con lo estructural.

Apocalipsis 16:12-14 dice: El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, (Esta es la trinidad satánica: Satanás, su diablo y su ministro) tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales…

 (¿Qué significan las señales? La palabra usada aquí es la palabra griega SEMEION, a la que podemos comparativamente colocar conjuntamente con: “semiología”, “semiótico”, “semáforo”. Es una señal, una marca, una prueba. Se utiliza para distinguir entre personas u objetos, para denotar una advertencia o admonición, como un presagio que pronostica acontecimientos futuros, para describir milagros y maravillas, que son alteraciones del orden natural, sea atribuido a la autoridad divina o a falsos maestros o demonios.

Recuerde: nuestra enorme “hambre” de milagros, puede llevarnos a aceptarlos hasta de los propios demonios. No todo lo sobrenatural proviene de Dios. Satanás también es sobrenatural.)

Como cierre, muy bien podemos utilizar el texto donde Pablo advierte y exhorta sobre esto. Allí, en el capítulo 20 y desde el verso 25 al 31, el apóstol expresa: Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verás más mi rostro. Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos, porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la Iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos (Del seno de nuestras propias organizaciones, no desde el mundo exterior) se levantarán hombres que hablen cosas perversas (Torcidas) para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.

Este texto, observe con suma atención, no está dirigido de ninguna manera a aquellos que no tienen responsabilidades ni incidencia en el seno de las congregaciones. Está directamente apuntado a lo que llamamos “liderazgo”.

 Mejor dicho: al falso liderazgo, que es aquel que deja en evidencia estar más interesados en ellos mismos, en su estabilidad financiera, en su prestigio personal o denominacional, que en cuidar su rebaño. De los que tratan de que la gente los siga, en lugar de enseñarles que sigan a Cristo.

 De aquellos que buscan resultados rápidos que no requieran demasiados sacrificios. ¿Conoce usted a personas así? Tenga cuidado. Oiga, acepte, crea y ponga por obra lo que en definitiva es el Mandamiento Nº 20: No creerle a toda palabra “ministerial”.

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Lo Primero es el Reino

Hay una confusión más que ostensible: la que va desde la fe hasta lo ritual. La gente confunde y adopta un determinado credo o no, conforme a los ritos de cada sector. Si le caen bien esos ritos, allí va. Si le caen antipáticos, le parecen muy “locos” o algo por el estilo, no va nada.

 Es por demás de lógico que así sea, ya que la gente, con escasa o nula información teológica y con una formación religiosa global y mayoritaria basada en ritos, no puede de ninguna manera ni siquiera plantearse alguna diferencia entre una cosa y la otra.

Eso no me preocupa porque es mi deber, como cristiano genuino, llevar entre otras cosas, información a ese mundo incrédulo, secular y ateo. Lo que sí me preocupa y mucho, es que en gran parte de lo que llamamos “la iglesia”, también se vean las cosas desde el punto ritual, y que se considere a la fe auténtica, genuina, sincera y bíblica, como algo “pasado de moda” y sólo apto para los fanatismos diversos y mal vistos. Jesús también habló de esto. Él no dejó nada librado a nuestro leal saber y entender. Él nos dio las pistas precisas para cada cosa y para cada caso.

(Mateo 6: 16)= Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

¿Qué está diciendo Jesús aquí? ¿Acaso que ayunar servirá solamente para hacernos ver delante de los hermanos? En absoluto. No faltan quienes han interpretado esto en este sitio, pero que no le quepan dudas que no es así.

 Lo que Él puntualiza es que, darle publicidad al ayuno es otro ejemplo claro de la espiritualidad meramente externa. Todas las formas de autonegación deben ser secretas y sin exhibicionismos. Yo creo que la explicación más concreta y puntual que existe en la Biblia sobre el ayuno, es la que el propio Dios proporciona desde el capítulo 58 del libro de Isaías.

Allí, en el verso 5, señala: ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?

(17) Pero tú cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, (18) para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Lo primero que se debe rescatar de este mandamiento de Jesús, es que no es optativo, tal cual muchos suelen suponer o incluso enseñar. De otro modo, lo que debería leerse aquí es: “Pero tú, si sientes de ayunar o decides hacerlo alguna vez, unge tu cabeza…etc.etc.” pero no se lee eso, sino CUANDO AYUNES.

¿Qué quiere decir esto? Que el ayuno no es una opción, sino que forma parte activa de la vida del creyente. Ese es quizás el fundamento de este Mandamiento Nº 14: El ayuno no es para lucirse.

Uno de los asuntos que más ha preocupado y aún preocupa vivamente al hombre, es el que tiene que ver con su futuro, con su potencial económico, con esa especie de reaseguro que el hombre, bajo el barniz de ser una persona “ahorrativa”, entremezcla con un principio espiritual clásico que Dios aborrece y condena puntual y contundentemente: la avaricia.

 Es mucho lo que hay escrito en la Biblia sobre el tema y es mucho lo que cualquiera de ustedes que escucha o lee este estudio, habrá oído o leído al respecto. Yo mismo, no debo haber escuchado menos de veinte sermones hablando en contra de la avaricia y leído otros tantos libros.

Sin embargo, mucho pueblo de Dios sigue sin “convertir” sus bolsillos, tal cual como si Dios se ocupara de todos sus problemas pero no del que tiene que ver con su futuro económico. Y eso no es todo: he visto a unos cuantos de esos predicadores mencionados o autores de los libros descriptos que, en sus vidas privadas, hacen exactamente todo aquello que desde el púlpito o las páginas de sus libros han recomendado no hacer.

Se olvidaron de un pequeño gran detalle: el hombre de Dios no tiene un mensaje: ES o no es el mensaje viviente. De otro modo resulta no creíble y por lo tanto, no apto para extender el reino.

(Mateo 6: 19)= No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; (20) sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

(21) Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón

Aquí tiene que quedar algo muy en claro para evitar falsas interpretaciones, falsas aplicaciones y hasta falsos legalismos: Jesús, de ninguna manera está prohibiendo las posesiones materiales ni disfrutar de ellas, tal como algún sector autodenominado como “cristiano” ha interpretado, enseñado, aplicado y obligado a vivir a sus adherentes.

Pablo, a esto, lo interpretó y lo enseñó muy bien, ya que a su discípulo Timoteo, en su primera carta, 6:17, le dice: A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

 Entonces aquí yo puedo preguntarle: ¿Qué significa para usted la palabra “disfrutar”? No vaya a ningún diccionario, sencillamente remítase a lo que conoce: disfrutar es precisa y exactamente eso: disfrutar, pasarlo bien con “las cosas”. Y no sea religioso; no tiene nada que ver con lo espiritual sino con lo material.

 Además de una vida abundante en lo espiritual, cosa que le producirá gozo inefable, también en lo material, en lo natural y con todas aquellas cosas tangibles con que Dios lo haya bendecido, usted podrá ser feliz. ¿Cómo? Disfrutándolo, no cargándose de culpas porque el hermanito vecino no posee lo mismo que usted. Si ese hermanito es genuino, para él también está la promesa que Dios ha cumplido en usted.

 Si el hermanito no es genuino, Dios lo tiene en el horno hasta que entienda que debe definirse de una vez por todas y dejar de jugar a dos puntas. Y por último, si Dios ha determinado que ese hermanito debe ser bendecido por alguna cosa que hoy está poseyendo usted, al primero que se lo va a hacer saber y con tanta claridad como para que no ande por la vida preguntándole a nadie, es a usted mismo. ¿Entiende lo que quiero decir?

El mal denominado “liderazgo cristiano” debe ajustarse debidamente a las exigencias espirituales que se dan en la Palabra, manteniendo la estabilidad de las cosas básicas de la vida y el fundamento de la fe. Todo ministerio debe fundamentarse en la motivación del servicio, y debe mantener el orden cristiano en la iglesia.

 El pueblo de Dios debe orar constantemente por aquellos que tienen autoridad y responsabilidad sobre la iglesia y también en la sociedad. El Proverbios 23:4 dice: No te afanes por hacerte rico; sé prudente y desiste. Salomón; miles de años antes, el mismo principio. No es pecado tener; pecado es vivir solamente para tener.

Hebreos 13:5 apunta más a la profundidad del tema, ya que especifica ciertos aspectos no dichos en lo anterior. Textualmente señala: Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré. ¿Sabe qué concepto queda flotando y tintineando como una campanilla en nuestro cerebro aquí? …contentos con lo que tenéis ahora…

Porque, en efecto, una cosa es la lucha por el progreso, lo cual está perfecto a los ojos de Dios, y otra muy diferente la permanente insatisfacción, cosa que Dios aborrece en todos los terrenos.

Queda claro que la avaricia y los temores financieros son superados por la seguridad fundada en la constante presencia de Dios y en las promesas que el Señor nos ha hecho sobre la satisfacción de nuestras necesidades diarias. Debido a la palabra de consuelo que Dios ha pronunciado, podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré…

Otras escrituras, de uno u otro costado, reseñan sobre lo mismo o resumen el fundamento de sus principios. Santiago 5:1, por ejemplo, dice: ¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.

 Esto quiere decir que toda posesión material carece de valor eterno, y por lo tanto perecerá. Quiere decir, también, que debemos evitar toda adquisición innecesaria. ¿Por qué? Porque las riquezas y las posesiones innecesarias, pueden traer inconvenientes a su vida.

 Afirme la importancia de la sencillez. Porque debemos entender de una vez por todas, que la sencillez y la pobreza no son la misma cosa en absoluto. La pobreza es todo un tema que ya trataremos convenientemente. Aquí baste decirle a usted que, sencillez, significa simplemente manejar con responsabilidad lo que Dios le da.

 El verso 24 del capítulo 6 de Mateo, es lo suficientemente claro y concreto cuando expresa: Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Esto, de alguna manera, completa la perspectiva general de lo que en suma, es el Mandamiento Nº 15: No hacer tesoros visibles, sino invisibles.

Lo de las riquezas, los bienes materiales y principalmente el dinero, es nada más que un mandamiento específico que da ingreso a uno más global, más abarcativo, más general en el cual, queramos o no y en mayor o menor medida, estamos caminando casi todos: nuestros afanes, que es lo mismo que referirnos a la máxima enemiga que tiene la fe: la ansiedad. Lo que sigue es un largo texto destinado y dedicado puntualmente a ese tema.

(Mateo 6: 25)= Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Esto sigue, pero muy bien vale hacer un pequeño alto, un leve paréntesis, porque tiene que ver con un asunto que tiene grandes implicancias dentro de nuestras propias organizaciones. Importante es que el mundo incrédulo e impío conozca las formas de vida para los miembros del reino de Dios, pero para que ello suceda, la gente que compone ese reino deberá ser, en primera instancia, quien de claras muestras y modelo de ese tipo de vida. De otro modo, todo será nada más que discurso, que en la Biblia, ya está escrito como “vana palabrería”.

Cuando en este texto leemos la palabra AFANEIS, estamos leyendo una traducción de la original griega MERIMNAO. Es un vocablo que proviene de MERIZO, que significa “dividir en partes”. La palabra sugiere una distracción, una preocupación con cosas que causan ansiedad, tensión y presión.

Jesús habla contra el afán y la ansiedad dada la vigilante mirada de un Padre celestial que siempre está al tanto de nuestras necesidades. Fíjese usted que el tema de la ropa, de las prendas de vestir, ha llegado a ser todo un problema dentro de nuestras congregaciones.

 En Argentina, hay sitios sinceros y sumamente bien intencionados que, sin embargo, han llegado a prohibirles a un predicador ocupar el púlpito porque no había venido vestido con traje y corbata. Lo fundamentan con aquello de: …hay que presentarse delante de Dios con lo mejor… lo cual es decididamente cierto y veraz, pero que no significa lo que ellos suponen que significa.

Un traje o ambo económico, más camisa y corbata del mismo nivel, por estas tierras, implican una erogación promedio de cien dólares, mientras que una camisa de primer nivel o un pantalón en juego, cuestan por sí solos más del doble de eso.

 Entonces la pregunta, es: ¿Quieren para Dios lo mejor o sólo un uniforme clásico de predicador o pastor? Segunda pregunta: ¿Alguien sabe si existe alguna unción especial en una corbata? Tercera pregunta: ¿Alguien puede definirme cómo era la corbata que usaba Jesús?

(26) Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

Este ejemplo que Jesús les da a sus discípulos aquí, en torno a este asunto, ya fue dado por Dios mismo a Job cuando le revela la cualidad y la calidad de su omnipotencia. En el verso 41 del capítulo 38 de su libro, podemos leer: ¿Quién prepara al cuervo su alimento, cuando sus polluelos claman a Dios, y andan errantes por falta de comida?

Convengamos algo: no es casual ni desatinado el ejemplo con el cuervo. ¿Por qué no el águila, un canario u otra ave de aquellas que más lucen la creación animal alada? Precisamente por eso, porque el principio de no preocuparse, Dios lo deja con esa ave que no era precisamente de las mejor vistas, y que no tiene un aspecto brillante y lúcido en lo estético.

 A Dios – recuerde – le agrada de sobremanera levantar a lo vil y lo necio para avergonzar a lo sabio. Y en este caso, lo más vil y necio que halló en el mundo avícola, fue el cuervo. Pregunto: ¿No vale usted algo más que un cuervo?

Voy más allá: ¿No le habrá creído usted alguna vez a Satanás su clásica mentira de hacerle pensar que usted es una basura, una porquería o lo peor de lo peor?  Bien; si la creyó, ahora aprenda: para usted también es la promesa, así sea lo peor.

(27) ¿Y quien de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?        

Esta es una tremenda y contundente verdad que, sin embargo, el hombre pasa casi toda su vida ignorando o, lo que es peor, resistiéndola. YA fue dicho por el salmista, en el Salmo 39:4-5 cuando David expresa: Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuanta sea la medida de mis días; sepa yo cuan frágil soy. He aquí diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti; ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive.

 Salomón, con toda su sabiduría a cuestas, ya lo había dicho. Ahora David lo confirma desde otro ángulo. Sin embargo, aún no entendemos una verdad muy grande que está a la vista de toda la humanidad: el hombre, por sí mismo, alejado o fuera de Dios, es decir, lo que llamamos “secular”, es pura y absolutamente vanidad y, como tal, presto a extinguirse en cualquier momento. ¡Que fragilidad! ¿Adonde están nuestras potencialidades?

(28) Y por el vestido, ¿Por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; (29) pero os digo, que ni aún Salomón con toda su gloriase vistió así como uno de ellos.

Creo que si no volvemos a leer y hasta releer algunos pormenores de la vida de Salomón, jamás llegaremos a interpretar o entender este texto, ya que nuestro concepto contemporáneo de gloria, es muy diferente al que existía en los tiempos del Antiguo Testamento.

En el primer libro de los Reyes, en 10:4-7, hay algo que bien puede servir de ejemplo: …Y cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, asimismo la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los vestidos de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que ofrecía en la casa de Jehová, se quedó asombrada. Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aún se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído…

 Lo único que cabe agregar aquí por si usted no se ha dado cuenta, que la que está asombrada, impactada y conmovida por la sabiduría y el oropel de la pompa de Salomón, es Sabá, una reina, una mujer acostumbrada desde la cuna a las dos cosas que aquí la deslumbran, lo que nos muestra en qué nivel se movía esa sabiduría y esa gloria.

(30) Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿No hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

Esta expresión que Jesús vuelca aquí, (…hombres de poca fe…), no es la única que Él va a desplegar, o mejor dicho: no es la única vez que lo va a hacer. Forma parte, quizás, del fundamento básico del evangelio que es, precisamente, una vida de fe.

En Mateo 8:26 lo hace en medio de la tempestad, ante el temor de sus discípulos: Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.

 En el capítulo 14 y verso 31 del mismo evangelio, otra vez es el mar testigo de las mismas palabras, pero en este caso dirigidas a un Pedro que tras caminar por las aguas un momento, al igual que Él lo había hecho, dudó y comenzó a hundirse.

Allí le dice: Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y la tercera escritura que encontramos con el fin de presentar dos o tres testigos para confirmación de un principio, está también en Mateo 16:8, cuando en medio de una discusión teológica entre fariseos y saduceos, ellos tienen un pensamiento muy singular.

Y leemos: Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? Esto nos deja ese principio con total claridad por si necesitamos una confirmación a aquello tan viejo y clásico ya pronunciado, que el justo por su fe vivirá.

Súmele todo esto, y agregue esa palabra que nos asegura que sin fe es imposible agradar a Dios y tendrá la clave de una vida victoriosa, muy por encima de cualquier receta humana que le puedan hasta predicar.

(31) No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

(32) Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

¿Qué significa esta acotación en cuanto a que son “los gentiles” los que buscan las cosas materiales con preponderancia por sobre todo lo demás? Pues exactamente eso, que los que estaban fuera de la vida piadosa o espiritual, no tenían otras expectativas que no fueran sus posesiones.

A eso es lo que Jesús, en su tiempo, llama “gentiles”, los no judíos. Hoy ya no existe esa separación, pero si la otra: creyentes y no creyentes. Entonces usted escucha o lee esto y piensa: “Ah, es la diferencia entre el mundo incrédulo y la iglesia creyente”.

Pues sí, eso es exactamente lo que significa. Pero con una aclaración. No es cualquier parte de la mundana calle en contra de cualquier parte de un templo llamado iglesia; es la diferencia clara y concisa que hay entre alguien que cree y alguien que no cree, mucho más allá de si va o no todos los domingos sentarse en los bancos de algún templo.

 Porque creyente es el que cree, no el que cumple ritos o requisitos. Ese es simplemente un religioso y no cabe, aunque lo intente, en la calidad de justo. Allí es, sobre la base de este principio y no otro, donde llega el versículo clave de este texto y, al mismo tiempo, uno de los clásicos del evangelio:

(33) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

El primer obstáculo con el que nos enfrentamos para cumplimentar esta palabra, es nuestra ignorancia total con respecto al significado de “reino”. Ignorancia que, – hay que decirlo -, se debe esencialmente a la falta de enseñanza al respecto, ya que las estructuras superiores de lo que nosotros conocemos como “iglesia organizada”, no siempre han tenido muy en claro este punto.

 No son pocos los que han enseñado que el reino, es el sitio donde vamos a ir el día en que nos toque irnos a la presencia de Dios. El humorismo gráfico, llevado por esta enseñanza, ha elegido ilustrarlo con la figura de un hombrecito de rostro casi depresivo, vestido con un largo camisón blanco, sentado en una especie de nube, ejecutando música con un instrumento muy similar a la lira. Todo es pura fábula.

 El reino no es nada de eso, ya que si fuera el cielo o paraíso, con esta palabra, Dios nos estaría diciendo que tenemos que suicidarnos, una verdadera barbaridad, mientras que si fuera lo otro, no se vislumbra que clase de justicia podría existir en una nube y con un hombre sumamente aburrido.

Convengamos que este ha sido el divertimento humorístico más “inocente” que mejor le ha salido a Satanás, ya que ha logrado entre otras cosas, que mucha gente se cuestione si verdaderamente conviene ir al cielo si es que resulta tan aburrido como parece, y si en una de esas, no será un poco más entretenido el infierno…

Ya sé que a usted esto le puede parecer hasta ridículo, pero créame que se ha llevado a varios el diablo con este cuento en el que, consciente o inconscientemente, hemos colaborado un poco cada uno de nosotros.  Y ni hablar cuando a este principio se lo desea aplicar para los diezmos u ofrendas.

 “¡Pero no, hermano! ¿Cómo quiere que diezme u ofrende si lo que gano no me alcanza para vivir?” Clásico, real, lógico, contundente. No sirve para el reino de Dios que no es ni clásico, ni lógico. Busca primero el reino…y TODO lo demás vendrá por añadidura. “

¿Pero funciona? Sí, funciona. ¿Y si alguien se queda con lo que yo doy y no llega al reino? Esa es otra historia que, preponderantemente, necesita discernimiento.

Algunas escrituras: Mateo 19:28: Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Dígame la verdad: ¿Usted cree que van a juzgar a las doce tribus de Israel algunos de esos hermanos avaros, miserables, cobardes e hipócritas que usted conoce? ¿Pero se salvan? No hablamos de salvación, que es por gracia, hablamos de servicio al reino, donde se pagan precios.

Marcos 10:29-30: Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. ¿Escuchó o leyó bien? Cien veces más. “Ah, ya lo sé…cuando esté en su presencia…” ¡¡¡No!!! Dice que AHORA, en ESTE tiempo. ¿Por qué mantenemos esa teología de la pobreza obligatoria? ¿Cultura oficial? Mentira satánica.

(34) Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Jesús resume el tema de la devoción absoluta a Dios, y trata de una actitud relacionada con esta: estar libre de ansiedad por las necesidades diarias. Se refiere a lo inútil de esas preocupaciones y ansiedades, demostrando que esa actitud no es necesaria ni conveniente para un cristiano.

En lugar de estar preocupados por las cosas materiales, nuestro interés debe ser buscar primeramente el reino de dios en todas las cosas, sabiendo que al hacerlo, el Señor ha ofrecido responder fielmente al pacto que nos asegura que TODAS las demás cosas, TODAS, nos serán añadidas sin que debamos hacer ningún esfuerzo para ello.

Esta es la conclusión de esta fase y la de este capítulo, la concreción y cumplimiento del Mandamiento Nº 16: Nuestra tarea, con lo material, es ocuparnos, no preocuparnos.

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Bosquejo de Oración

Cuando se habla de mandamientos, la primera idea que se nos viene a la mente, es la de alguien dando órdenes a las cuales resulta imposible no acatar, así sean justas o no, lógicas o no, coherentes o no.

 Eso es, al menos, lo que una gran parte de nosotros, en este sector de Latinoamérica, ha podido vivenciar en su breve pero suficiente paso por algún sector de las diferentes Fuerzas Armadas.

Y como siempre se compara a la iglesia con un ejército en batalla, cosa que la Biblia confirma cuando habla en decenas de textos de “Jehová de los ejércitos”, Sin embargo, un mandamiento es la secuencia natural de un principio espiritual básico y trascendental. Y si se trata de los que nos dejó Jesús, con muchísima más razón.

(Mateo 5: 33)= Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.

Los fariseos elaboraron complicadas reglas sobre los juramentos, y sólo los que invocaban el nombre divino eran obligatorios. Jesús enseña que un juramento obliga independientemente de la fórmula que se utilice.

Su uso es superfluo pues la palabra dada debe ser más que suficiente. Jurar, en todo caso, equivale a confesar que no siempre decimos la verdad. En Levíticos 19:12 leemos: Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová.

Otra, en cambio, es la óptica que se lee en Deuteronomio 23:21, cuando dice: Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca..

(34) Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; (35) ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

(36) Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.

(37) Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

Es bastante curioso, que en la mayoría de las naciones, los diferentes gobernantes de los distintos sistemas gubernamentales, inician sus funciones, precisamente, a partir de un juramento formal que, en una enorme mayoría autodenominada “cristiana”, se efectúa colocando una mano sobre una Biblia.

 En una ocasión le comentaba esto a un pastor bautista, y le decía que no me asombraba tanto que eso sucediera aquí, en la Argentina, ya que el supuesto cristianismo de su gente pasaba más bien por una iglesia oficial que no brindaba enseñanza alguna a sus feligreses, pero que sí no dejaba de asombrarme que también se realizara en países de alto nivel de creyentes e, incluso, participando algunos de ellos en esos juramentos.

 Este pastor me dijo algo que supongo para él era una verdad insoslayable, pero que a mí no me llenó ni me convenció. Me dijo: “Ellos juran porque saben muy bien por lo que juran. Y luego cumplen”.

La historia a mí me dice que no siempre ha sido así y que, en último caso, no tienen ninguna obligación de hacerlo. Por lo tanto, no puedo desconocer ni dejar afuera de este trabajo a lo que indudablemente es el Mandamiento Nº 9: No juren de ninguna manera ni mediante ninguna fórmula.

(Mateo 5: 38)= Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

La ley del talión, de esto es de lo que Jesús está hablando aquí, no pretendía de ninguna manera alentar la venganza personal, sino proteger al ofensor de un castigo más severo que el que merecía su ofensa.

Jesús prohíbe la venganza al insistir sobre las actitudes positivas al enfrentar el mal que nos llegue en forma de un insulto personal, una acusación legal, y peticiones de préstamos y ayuda.

(39) Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.

Aquella vieja manía casi lindando con la herejía de elaborar doctrinas a partir de un solo verso, se ha tomado de este verso para darle a los cristianos una pálida imagen de personajes débiles, cobardes y pusilánimes.

Y lo hicieron sin darse cuenta de sus propias incoherencias, ya que si bien primero enseñaban literalmente este mandamiento, condenando a la gente a padecer las ocurrencias despóticas de cualquier bestia andante, luego aseguraban que en Cristo éramos más que vencedores, no observándose como, de esa imagen derrotada y perdida, podía salir algo parecido a una victoria. El Proverbio 24:29 da una pista al respecto cuando dice: No digas: como me hizo, así le haré; daré el pago al hombre según su obra.

 Pablo, asimismo, en su carta a los Romanos 12:17 coincide con la antigua enseñanza y principio básico: No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Y el verso 19, agrega: No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

 A los Corintios, en la primera carta 6:7: Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?

 Esto implica una realidad: todo creyente debería estar libre de actitudes mezquinas, al punto de elegir soportar antes que cometer un agravio. Una pérdida moral es mayor que cualquier ganancia material.

Y también el apóstol Pedro alude al asunto cuando, en su primera carta 3:9, señala que: …no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredasen bendición.

Quiero recordarle que, entre otras acepciones, la palabra “bendecir” significa bien decir, decir algo bien de otro u otros, que es lo contrario a hablar mal, que es “ mal-decir”.

(40) Y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; (41) y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.

(42) Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

Cuando en el verso 41 dice que cualquiera que lo OBLIGUE a llevar una carga, esa palabra, OBLIGUE, es la palabra griega ANGAREUO, y es un verbo derivado de la lengua persa, que describe a un mensajero que posee autoridad para impeler a la gente al servicio publico.

 La palabra poseía el mismo significado en tiempos del Nuevo Testamento, cuando denotaba el privilegio de los oficiales y soldados romanos de obligar a una persona y a los miembros de su familia, a prestar un servicio, usualmente sin aviso previo, con sus caballos y equipos.

 Como podemos ver, la connotación de esta “obligación” tiene mucho más que ver con una carga pública establecida que con un acto de autoritarismo inconsistente. De todos modos, el contexto general de este pasaje, nos deja indeleble el Mandamiento Nº 10: No reaccionar mal ante la ofensa, ni conducirse con ánimos de venganza.

(Mateo 5: 43)= Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

(44) Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

El correcto significado de la palabra “enemigo” no se limita a cualquiera que no nos gusta. El mandamiento a amar a nuestros enemigos significa mucho más que simplemente cambiar nuestros sentimientos acerca de la gente con la cual no nos llevamos bien.

 Más bien, “enemigo”, (En griego la palabra ECHTHROS) significa “adversario”, y se refiere a aquellos cuyas acciones y palabras manifiestan odio hacia usted; el cuñado o la cuñada que no quiere hablarle, el compañero de trabajo que quiere que lo despidan a usted.

Se nos manda a amar a quienes nos tienen animosidad. Jesús no deja lugar para la especulación en este pasaje, sino que nos manda a amar a los que nos aborrecen, nos desprecian y nos persiguen.

Semejante amor es posible únicamente a través del poder de Jesucristo, quien amó de esa manera, y quien busca ahora vías a través de las cuales demostrar su amor a quienes le odian asediando a discípulos como usted. Y en la continuación de este texto, Él lo explica debidamente:

(45) Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

(46) Porque si amáis a los que os aman, ¿Qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

(47) Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿Qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

(48) Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Aquí hay algo que es concreto y específico. Usted deberá amar porque así lo ha decidido, no por causa de determinadas circunstancias. Deberá dejar que los malos tratos de otros le recuerden a usted que puede vencer sus maldades por medio del amor.

 De un amor muy específico que se enseñorea en aquellos que resultan no-amables, porque amar a los dignos de ser amados, es tan sencillo que hasta los más insensibles pueden hacerlo. Este es el Mandamiento Nº 11: Amar a los que no “sentimos” de amar.

(Mateo 6: 1)=Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

(2) Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa…

3) Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, (4) para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.

¡Que notable! Jesús utiliza esta palabra, HIPÓCRITAS con un añadido que no es casual: dice que “en la sinagoga”. ¿Por qué? ¿No habría hipócritas en cualquier otro sitio? Sí que los había, pero Jesús sabe muy bien que, tal cual está escrito en Jeremías, la hipocresía nació en la iglesia y a partir de sus líderes, que entonces eran “los profetas”.

 Esta palabra, HIPOCRITA, es la palabra griega HUPOKRITES, y habla de que en los días bíblicos, los actores del teatro griego se cubrían el rostro con una máscara, la cual incluía un dispositivo para amplificar sus voces.

Como los dramas se ejecutaban a través de preguntas y respuestas, la palabra que describe el diálogo era HIPOKRINOMAI, que es replicar o contestar. HUPOKRITES es el que desempeña un papel en el drama, lee el guión o libreto, o el que monta un acto teatral. El HIPÓCRITA esconde sus verdaderos motivos debajo del disfraz que oculta su verdadera faz.

Entonces, al contrario de los hipócritas, los cristianos no deberían hacer alardes de sus dádivas. La recompensa de esos simuladores es presente y humana, en comparación con la recompensa divina de los que dan sin ostentación.

 Pero aquí debemos aclarar algo. Este texto no está hablando de OFRENDAS ni mucho menos de DIEZMOS. Porque esto último es un dinero de Dios que, cuando lo llevas a tu alfolí (Que es el sitio en el cual guardas tu alimento, en este caso espiritual), no haces nada más que devolverle lo que le pertenece.

Y porque la ofrenda es algo que tú siembras en el reino por encima de lo otro. Pero Limosna es todo aquello que se le da a los necesitados, y que en muchos casos, es bien cierto, sirve y se utiliza para que alguna organización tome prestigio.

¿Y como lo hace? Exactamente contrariando lo que Jesús emite como mandamiento aquí: contándole a todo el mundo que está haciendo beneficencia. ¿Nunca lo ha visto usted a esto?

Cuidado con esto: Jesús no censuró en aquel momento la oración pública, como tampoco se la podría censurar hoy. Lo que Él sí condenó, de alguna manera, fue la oración pretenciosa y ostentosa destinada, únicamente, a captar la atención de los demás, y no tanto para que llegue al trono de la gracia.

 Es muy normal en nuestra naturaleza carnal que, cuando estamos realmente en problemas, nos arrojemos de cabeza donde sea y clamemos algo así como: “¡Oh Dios! ¡Mira lo que me está pasando! ¡Haz algo por favor! ¡¡Ayúdame!!”, o alguna otra por el estilo.

 Pero fíjese que si ese mismo día, un tiempo después, vamos al templo y allí el pastor nos invita a pasar al frente a orar como apertura de la reunión, es probable que arranquemos más o menos así: “Bendito y loado Señor de las alturas inmaculadas…Vengo a tu santísima y majestuosa presencia para rendirte adoración por…”

Es en ese momento, normalmente, cuando Dios se rasca la nuca, nos mira y dice algo así como: “Pero hijo…¿Qué está pasando? ¿Por qué hablas así? ¡Si tú no hablas conmigo en ese idioma raro!!!” Mandamiento Nº 12: Cuando ores, que sea para el Padre y no para la gente.

(Mateo 6: 5)= Y cuando ores, no seas como los hipócritas (Usted ya saben quienes y como eran) porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo que ya tienen su recompensa. (Esto es lo que terminamos de explicar anteriormente)

(6) Más tú, cuando ores, (Entienda esto: dice “cuando ores”; no dice “Si en una de esas tienes ganas de orar”; lo que equivale a decir que debemos orar, que no es una opción que tomaremos “si lo sentimos”) entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en los secreto te recompensará en público.

La palabra ORES que se utiliza aquí es la palabra PROSEUCHOMAI. Este es un vocablo aglutinante. El sustantivo EUCHE es una oración a Dios que también implica hacer un voto; se añade el verbo EUCHOMAI, el cual denota una invocación, una petición o ruego

. Al agregarle PROS, que es “en la dirección de”, (Dios) PROSEUCHOMAI viene a ser el término que más frecuentemente se emplea para oración.

(7) Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

Cuando dice “vanas repeticiones”, no se refiere a una petición que se reitera, sino al balbuceo desprovisto de sentido, y las largas oraciones que confunden la piedad con la verbosidad vacía. Jesús enseña a orar en forma concentrada, reconociendo la necesidad de que Dios reine sobre todas las facetas de la vida y la sociedad.

Y que hay todavía en una gran parte del pueblo de Dios una confusión muy similar a la que aquí se explicita, es más que evidente. En el primer libro de los Reyes, 18:26 se nos habla de la victoria de Elías en el monte Carmelo, y en alusión al pueblo pagano, dice este verso: Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho.

 Esto deja bien en evidencia que, si usted no está orando conforme al propósito y la voluntad de Dios, podrá creer o suponer que le ora a Dios, pero Él no oye esta oración y, por lo consiguiente, aunque pase horas y hasta días haciéndolo, no va a mover de ninguna manera su accionar con ello.

El verso 29, un poco más adelante, lo reafirma cuando cuenta: Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase.

(8) No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

(9) Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Aquí, Jesús, ofrece una muestra de su íntima relación personal con Dios. Relación que, por otra parte, debería ser la misma que tendríamos que tener nosotros, en lugar de verlo como algo muy lejano y a veces despreocupado por nuestros padeceres o necesidades, ya que en Romanos 8:15, Pablo lo confirma cuando dice:

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! Por eso es que dice en su oración-modelo: Padre Nuestro. Mientras que la expresión posterior de “santificado sea”, tiene que ver con el establecer el principio de orar como una forma de adoración.

(10) Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Quien ora pide el establecimiento del gobierno de Dios en las vidas y situaciones reales, no sólo por la consumación en la era venidera. Porque mayoritariamente y conforme a el núcleo global doctrinario en nuestras congregaciones, se nos ha enseñado que el reino es aquel lugar al que vamos a ir cuando el Señor disponga que partamos a su presencia.

Es más, hasta se lo ha graficado humorísticamente en cien dibujos con la imagen de un hombrecillo, con un enorme camisón que le llega hasta los pies, de pie o sentado en una nube, ejecutando un instrumento que se puede emparentar con la antigua lira romana, aunque vulgarmente se le llame “el arpa”, con la que no tiene más parentesco que su construcción encordada, y a eso se le ha llamado “el reino”.

Si el reino es una nube que sólo sirve para tocar suaves melodías con un instrumento a cuerdas, ¡Bien aburrido es el Dios que tenemos y grandes deseos de mucha gente dinámica es irse al infierno, al cual se lo vende mucho más entretenido! Ironías al margen, ¿Se da cuenta como la iglesia, desde sus principales fuentes de enseñanza, se ha tragado una grosera mentira del diablo?

Lo cierto es que esta oración es total y perfectamente coherente con el evangelio que Jesús predicara siempre, aunque no con el que nosotros predicamos hoy. Porque si andamos anunciándole a la gente que el evangelio es aceptar a Cristo para no irse al infierno e irse al cielo, y así quedarnos serenos y tranquilos esperando el día de nuestra partida con la total y más absoluta confianza que iremos a su presencia y no a ninguna otra parte, indudablemente estamos diciendo sólo UNA parte de la verdad.

Y todos sabemos muy bien que cuando se dice una parte de una verdad, la parte que queda sin decir, es equivalente a una mentira. Por eso la gente se bloquea, no intenta hacer demasiado fuera de lo que le ordenen sus pastores locales, porque total, – piensa -, ya soy salvo y sólo me queda, como máxima expectativa, aguardar el gran día del último suspiro para irme, al fin, a estar con Él,  y dejar atrás este verdadero infierno terrenal que ya nos e soporta.

 Y lo pro que a eso, el mismo hombre le llama: el arrebatamiento de la iglesia victoriosa, sin mancha y sin arruga. Incoherencia total. El evangelio de Jesús, siempre fue El reino de los cielos se ha acercado, y esto sí que tiene coherencia con este Venga tu reino.

 ¿Para qué? Para trabajar dentro de él y por su extensión. Porque hemos sido salvos por Gracia PARA, y no POR. Y – tal como le tocó a Jesús -, también nosotros deberemos pagar un precio para servir.

(11) El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Fíjese que, en contra de toda la onda “espiritualoide”, que de ninguna manera es andar en el Espíritu, Jesús recomienda aquí la oración por las necesidades materiales, las cuales están vitalmente relacionadas con los intereses del reino. Ya esto fue anticipado en el Proverbio 30:8 cuando dice: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan necesario.

(12) Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

La oración que implora perdón se legitima por la disposición a perdonar las ofensas de otros. SE podrían elaborar no menos de diez estudios con este tema. Se podría, incluso, extender este mismo al punto de dedicarle todo un capítulo, pero voy a quedarme con una expresión concreta, simple y contundente, como generalmente es la verdad:

 Si Dios jamás te ha cobrado un centavo por su perdón para con todas tus barrabasadas, ni te atrevas tú a cobrárselo a aquel o aquellos que te hayan ofendido en cualquiera de sus circunstancias. No hay excusa posible. Por más que alguien me diga: “¡Pero hermano! ¡Usted dice eso porque no sabe lo que me hicieron!” ¿Qué cree usted que podría decirle Dios con relación a sus incredulidades, pecados y demás yerbas?

(13) Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

La petición final implora el poder de Dios para vencer el mal, de manera que quien lo invoque no caiga ni sea vencido por la tentación del maligno. El Padrenuestro, es un modelo de oración que contiene siete grandes tópicos, cada uno de los cuales representa una necesidad humana básica:

1)= La Necesidad paternal: Padre Nuestro. Cuando ore, todas sus necesidades son atendidas por la benevolencia incomparable de un padre amoroso que no se parece en nada al mejor padre carnal que usted haya podido tener. Y mucho menos al peor, como en muchos casos sucede, y que lleva a la persona al máximo grado de rencor, resentimiento y, por ende, incredulidad.

2)= La Presencia de Dios: Santificado sea tu Nombre. Usted puede entrar a su presencia mediante la alabanza, por ejemplo, y llámele “Padre” por causa de la sangre expiatoria de Cristo. No tiene usted ni la menor idea de cuanta es la gente que se autodenomina “cristiana” que se resiste a llamar “Padre” a Dios, por causa de los espíritus religiosos que han operado dentro de las iglesias.

3)= Las Prioridades de Dios: Venga tu reino. Usted debe declarar ya mismo que las prioridades del reino de Dios, tiene que ser establecidas en usted mismo, en sus seres queridos, en su congregación local y en su nación.

4)= La Provisión de Dios: Dánoslo hoy. Jesús, el que suple nuestras necesidades, nos dijo que oráramos diariamente, pidiéndole que provea todo lo que nos haga falta. Son muchos todavía los “ultra-religiosos” que suponen que no debemos molestar a Dios por tonterías, sino por cosas importantes. Primero: Él mismo dijo que esto era importante. Segundo: ¿Qué padre común le exigiría a sus hijos que no lo molesten pidiéndole comida?

5)= El Perdón de Dios: Y perdónanos. Usted necesita el perdón de Dios y también le hace falta perdonar a los demás. Diariamente camine decidido a amar y perdonar.

6)= Poder sobre Satanás: Y no nos metas…líbranos del mal. Pida al Señor un muro de protección alrededor suyo y de sus seres queridos. Pídale que le vista con su armadura. Y ni siquiera pierda su tiempo discutiendo si se debe enseñar o no Guerra Espiritual en las iglesias. Padre, Hijo y Espíritu Santo ya han dicho que sí. Y punto.

7)= Sociedad Divina: Porque tuyo es el reino. Glorifique a Dios que le hizo participante de su reino, de su poder y de su gloria.

El Padrenuestro, en suma, es la oración que le enseña COMO orar, y no una letanía cabalística que se debe repetir y, conforme a la cantidad de veces que se lo haga, será la bendición y el milagro que Dios operará en su vida.

He visto muchas barbaridades doctrinales en nuestras congregaciones, pero ninguna como esta que no nos pertenece, pero que tiene cautivos en la esclavitud de la ignorancia a tantos y tantos que, creyendo salvarse, se pierden irremediablemente. El Mandamiento Nº 13: Oren sobre esta base, les dejo el bosquejo.

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Venid en Pos de Mí

Creo que no vale la pena aclararle a usted que de ninguna manera me propongo establecer ni cuantos mandamientos le agregó Jesús a los diez antiguos durante su ministerio, ni tampoco darle técnica o academia teológica a los que pudo haber emitido.

Simplemente, y a partir de un solo evangelio, el de Mateo, conjuntamente con algunos paralelos necesarios, quiero demostrarle que, cuando la Biblia dice: Mandamientos, en muchas ocasiones, anda caminando por senderos muy alejados de aquellos clásicos diez a los que todos conocemos y a los que todos, – naturalmente -,  no cumplimentamos ni podemos guardar.

 A esos, usted ya los conoce de memoria. De aquí en más, voy a irle numerando, sin ánimo ni pretensión de establecer enseñanzas doctrinarias nuevas, a uno y cada uno de los que, específicamente, incluyó Jesús en el Gran Mandamiento Universal de amarnos los unos a los otros.

(Mateo 3: 13 )= Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.

(14) Más Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿Y tú vienes a mí?

(15) Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.

El problema de Juan surgía de la aparente incongruencia de que alguien inferior bautizara a uno superior. Por eso Jesús, cuando dice “toda justicia”, reafirma tanto las normas de justicia de Dios, como de su propia decisión de ponerlas en práctica en su vida.

También aprueba el mensaje de Juan sobre el arrepentimiento y la confesión de pecados como requisito para entrar en el Reino de los cielos. En este siglo veintiuno, y dentro del “aggiornamiento” que la iglesia le ha suministrado a la predicación del evangelio, podemos observar que hay dos cosas que prácticamente se han dejado de enseñar: la confesión de pecados ante la majestuosa autoridad de Dios, y el consiguiente arrepentimiento como fórmula intacta para ingresar al reino.

En muchos sitios han elegido la aceptación como miembros activos de una congregación como hecho contundente para reconocer a alguien como salvo. Nadie lo discute, pero no es excluyente. Sin confesión de pecado ni arrepentimiento, no hay perdón y, sin perdón, no hay ni redención ni salvación. Así de simple. A eso es a lo que Jesús denomina del modo que se constituye en el Mandamiento Nº 1: Cumplir con toda Justicia.

(Mateo 4: 17)= Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(18) Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

(19) Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Usted puede, hoy, si quiere, predicar el evangelio del modo en que se le antoje, se acostumbre en su congregación o lo dictaminen los cabezones regentes de su denominación. Dios es misericordioso y, lo predique como lo predique, Él lo usará para bien y mucha gente hallará salvación.

Pero eso no quiere decir que usted no esté adulterando el producto básico, que en ese caso es el evangelio. Por algo se dice por allí que quien no lo predica conforme a como lo hizo Jesús, será llamado anatema. ¿Y como lo predicó Jesús? En el verso 17 usted tiene la letra precisa y específica. El evangelio que predicó Jesús consistía en tres aspectos básicos:

 1) Demandar arrepentimiento, tal cual se lo dije antes, paso posterior a la confesión de pecados y poder acceder al perdón y redención.

 2) Establecer la presencia y la autoridad del Reino de los Cielos aquí y ahora.

 3) Determinar que aquel que está predicando es, precisamente, quien representa a ese Reino y posee su autoridad. Cuando Él dice “se ha acercado”, está significando que “ha llegado” o “está aquí” y sugiere la inauguración del reino de Dios, que está en la espera de su consumación.

En cuanto a Simón llamado Pedro y a su hermano Andrés, quiero recordarle que, según lo vemos en Juan 1:40-42, ellos ya habían tomado contacto con Jesús: Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías, (que traducido es, el Cristo) Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (Que quiere decir, Pedro). Sin embargo, recién en el episodio que se relata aquí, en Mateo, es donde ellos reciben la orden de seguirlo, que en conclusión, es el Mandamiento Nº 2: Venid en pos de Mí.

(Mateo 5: 10)= Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

(12) Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

En principio, debo consignarle que la palabra BIENAVENTURADOS que se lee en todo el este contexto, es la palabra griega MAKARIOS, y se origina en la raíz MAK, que indica algo grande o de larga duración. Se trata de un adjetivo que denota felicidad, alguien muy bendecido, digno de ser congratulado.

Es una palabra de gracia que expresa un regocijo y una satisfacción especiales, concedidos a la persona que experimenta la salvación. De allí que podamos parecer hipócritas al mundo incrédulos cuando, ante alguna pregunta concreta, aseguramos estar “bendecidos” mientras nuestro rostro y actitudes dejan en evidencia que de ninguna manera tenemos regocijo alguno.

¿Quiere saber algo? El mundo tiene razón, en ese caso, somos hipócritas, simuladores y mentirosos, y que fingimos algo que no es verdad. ¡Pero hermano! ¿Cómo sentir regocijo con todos los problemas que tengo?

Sí, es cierto, veo perfectamente sus problemas y lo entiendo. Pero la palabra quiere decir que usted siente regocijo por su salvación, no porque todas sus cosas andan de maravillas. ¿Entiende?

En segundo lugar, lo que debemos rescatar de este texto, es que somos bienaventurados cuando padecemos alguna clase de persecución por causa de nuestra condición de “justos” en Cristo, no porque defendamos la justicia terrenal sobre causas consideradas nobles y justas.

Un justo humano es una cosa totalmente diferente, (Y en casos hasta antagónica) a un justo según Dios. Entonces es por esa clase de justicia por la cual se puede padecer persecución y no precisa o necesariamente desde el mundo secular.

No olvide usted que Cristo es el modelo y Él sufrió persecución por parte de la clase religiosa de su tiempo, no del imperio romano que simbolizaba el mundo secular de su tiempo. Y además, esta bienaventuranza es factible y cierta cuando nos vituperan, nos ofenden o se burlan, por causa de su nombre, y no por nuestras íntimas irresponsabilidades o inconsciencias, como tantas veces hemos visto suceder.

“¡Ah, hermano! En mi trabajo me persiguen porque soy cristiano!”, he oído a algunos declarar hasta desde algún púlpito. Y luego he comprobado que esa persecución, en realidad tiene que ver con que ese hermanito no llega un día a horario en su trabajo y que tampoco es confiable en cuanto a su idoneidad.

Como corolario está la conclusión a todos estos padecimientos: compararlos con los que vivieron los antiguos profetas. Hechos 7:52, al respecto, dice: ¿A cual de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores. Análisis simple:

¿Quiénes persiguen y “matan” (En sentido figurado, claro) a los auténticos portadores de la auténtica Palabra? Los miembros de la iglesia. Pablo, en 1 Tesalonicenses 2:15 también habla de esto cuando señala: los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres.

 Confirmación: no sólo eliminan a los genuinos, sino que además los expulsan como a herejes. ¿Nunca lo has visto por allí?. Y, finalmente, también Santiago lo argumenta cuando consigna que: Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. Muy bien: sobre todo esto es que Jesús establece el Mandamiento Nº 3: Gozaos y alegraos porque vuestro galardón está en los cielos.

(Mateo 5: 14)= Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

(15) Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

(16) Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

En principio, cabe destacar que el contexto general de todas las bienaventuranzas, describen el carácter esencial de los ciudadanos del reino, mientras que las clásicas metáforas sobre la sal y la luz, indican la que tiene que ser una saludable influencia sobre la sociedad secular a medida que esta se pone en contacto con nosotros.

Tenemos que entender primero, y reconocer posteriormente, que nuestras vidas pueden tener, ante los demás, tanto un efecto negativo como positivo. Pablo les dice a los filipenses que tienen que ser irreprensibles y sencillos, además de gente sin mancha ante una generación maligna y perversa, resplandeciendo en ella.

 Yo me pregunto si habremos prestado debida atención a esto. Lo digo porque, mayoritariamente, en lugar de establecerse como modelo del mundo secular, el pueblo de Dios ha elegido adaptarse a las modalidades del mundo para no parecer tan “raros”. Es lógico en cuanto a la aceptabilidad e integración, pero: ¿Es la voluntad de Dios?

Protestamos porque nuestros gobiernos humanos no son el modelo que tiene la obligación de ser. Criticamos ácida y duramente, (Y reconozcamos que con total y absoluta justicia) a muchos de nuestros ministros o líderes que en modo alguno son modelo para sus congregaciones, pero no nos detenemos a pensar lo básico que es lo que aquí se nos enseña: ser modelo nosotros en primer término.

A eso es que se refiere cuando dice que una luz no se coloca debajo de un almud ni se esconde por ninguna parte. Una luz es para que alumbre y traiga claridad al marco de oscuridad que inunda la tierra. Y no habla de oscuridad física y material, obviamente, sino de la espiritual.

 Y ni se le ocurra suponer que estamos criticando la oscuridad espiritual del mundo impío, ateo y pecador, eh? La Biblia no ha sido escrita para el mundo, sino para la iglesia. Esto es obvio. Allí es donde Jesús establece su Mandamiento Nº 4: Alumbre vuestra luz delante de los hombres.

(Mateo 5: 17)= No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

(18) Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

(19) De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; más cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

(20) Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Aquí es el momento de dejar algo muy en claro: en primer término, no podemos ni admitir ni defender a aquellos que eligen vivir bajo la ley porque, la Biblia lo dice, están bajo maldición. Son los que solemos denominar como “legalistas”, que existen y pululan en todas las iglesias, que usted conoce muy bien y que, seguramente, más de un problema o inconveniente habrá tenido con alguno de ellos.

 Eso por una parte. Pero por la otra, esto no es línea abierta o carta libre para que despreciemos y hasta nos burlemos de la ley. No se olvide que el Antiguo Testamento, – dice la Biblia -, es “sombra de lo que habría de venir”, esto es, el Nuevo Testamento.

 Y que Jesús, – En este pasaje lo dice con claridad –, sin ser de manera alguna un odioso legalista, vino a cumplir con esa ley y no a abrogarla. Nuestra confusión radica en que, en efecto, no debemos VIVIR bajo la ley porque esta es la era de la Gracia, pero de ninguna manera podemos minimizarla o caricaturizarla porque proviene nada menos que del mismísimo Dios Todopoderoso.

Pablo lo consigna específicamente en Romanos 3:31 cuando dice: ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. La “jota” mientras tanto, se refiere tanto a la “jota” griega como a la hebrea (Yod). Eran las letras más pequeñas en sus respectivos alfabetos. Una “tilde”, en tanto, era una pequeña marca utilizada para distinguir algunas letras hebreas.

El verso 19, si usted sabe leer bien la escritura, verá que está confirmando ampliamente la razón global de ser de este estudio, ya que habla de no quebrantar uno de “estos mandamientos”, a los que llama “muy pequeños” porque los relaciona con los antiguos, pero al mismo tiempo establece que debemos respetarlos del mismo modo que a los otros.

 Y no nos amenaza con fuegos ni torturas chinas, sencillamente nos dice que quien los respete y además los enseñe, será llamado “grande” en el reino, en tanto que quienes no lo hagan, serán considerados “pequeños”. Mire: no me preocupa ni me interesa en lo más mínimo su doctrina denominacional ni su teología personal.

 Lo único que tengo para decirle, es lo que ha leído. El que tiene oídos oiga lo que el Espíritu le dice a la iglesia. Santiago alude a esto cuando dice en 2:10 que Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos, que es un hermoso texto para alentar a quienes la han omitido y desalentar, al mismo tiempo, a los que pretenden justificarse mediante ella. Aquí es donde queda establecido el Mandamiento Nº 5: Vuestra justicia será mayor que la de los religiosos profesionales.

(Mateo 5: 21)= Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.

(22) Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

En el verso 21, es obvio que hace alusión a los primeros Diez que ya hemos estudiado en el primer capítulo de este trabajo. En el 22, mientras, alude a que el sexto mandamiento  antiguo no sólo prohíbe el acto de matar, sino que se aplica también al pensamiento y a la palabra, a la cólera injusta y a los insultos destructivos.

Lo primero es más que obvio que no será hallado en ninguna de nuestras congregaciones, pero lo segundo ya no es tan seguro. La palabra utilizada aquí como “necio”, es una expresión de tono coloquial de disgusto por la manera de pensar de alguien, similar a “tonto” o a “estúpido”.

“Fatuo”, mientras tanto, expresa cierto desprecio por el carácter de alguien. Los dos insinúan que esa persona merece ir al infierno. El concilio del cual se habla aquí designaba al principio la sinagoga, pero ale escribirse este evangelio de Mateo, puede que se refiriera a un cuerpo investigadito de la iglesia.

El infierno de fuego, que literalmente es llamado “Gehena”, que es la traducción griega del nombre hebreo “Valle de Hinom”. El valle era una hondonada al sur de Jerusalén donde se quemaban los desperdicios. Era como un símbolo de fuego y el juicio del propio Hades.

Ahora bien; el sentido concreto de este texto tiene que ver con esa manía nuestra de tranquilizar nuestras conciencias con actitudes externas, mientras hacemos como que no nos damos cuenta que, en efecto, Dios ve con total y absoluta claridad en nuestros corazones y de ninguna manera puede ser burlado.

 Entonces, cotidianamente, si una persona no ha matado, no ha asesinado literalmente a nadie, está dentro del beneplácito divino. No prestamos atención a lo que se nos dice aquí y que deja al descubierto que, esas eternas y permanentes rencillas que suelen producirse dentro de nuestras congregaciones, (mayoritariamente por la distribución de cargos o funciones eclesiásticas o sencillamente por disputar los favores del pastor), están observadas por nuestro Dios con la misma vara con que se miden a los criminales.

 ¿Parece exagerado? ¡Quéjese al Departamento de Reclamos del Cielo, ya que es desde allí de donde ha salido esta disposición! Mandamiento Nº 6: Aplicar dominio propio sobre nuestros enojos.

(Mateo 5: 27)= Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

(28) Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

(29) Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

(30) Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Una vez más, Jesús utiliza la base de uno de los mandamientos antiguos, para establecer uno nuevo. Complementario del otro, quizás, pero nuevo en su interpretación, tanto literal como tipológica.

Porque el Antiguo Pacto condenaba, específicamente, al adulterio físico, lineal, literal. La lapidación era el castigo al cual se exponía la pareja que llegaba a consumar ese delito. Se comprobaba el acto sexual de una mujer o un hombre con el esposo o la esposa de otro y allí mismo se producía el juicio sumario, la sentencia y la ejecución.

 Pero por los pensamientos individuales no se condenaba a nadie. Jesús sabía esto y tenía muy claro que muchos de los que actuaban como jueces implacables en un acto de adulterio, en ese mismo instante, estaban adulterando en su corazón simplemente por estar deseando a la mujer de otro. Hipocresía…

Sin embargo, esto tiene aún mayor profundidad cuando encara el tema de los miembros productores de pecado. Da como modelo al ojo y a la mano, en ambos casos derechos. ¿Por qué? ¿Qué significa eso, más allá de que algún sector lo haya tomado literalmente y haya producido verdaderas barbaridades en la iglesia?

Habla del cuerpo espiritual. Cristo habla de su propio cuerpo. Y alude al pecado que puede entronizarse dentro de ese cuerpo. Y avisa que tal cuestión va a contaminar, ensuciar y hasta pulverizar al resto, por lo tanto recomienda desprenderse de ese cáncer.

Porque una cosa es la misericordia, la restauración con su perdón y redención para el pecador, y otra muy diferente la permisividad, la pasividad que termina inexorablemente en complicidad. ¿Y por qué ojos y manos como ejemplo? Por la visión y la ejecutividad espiritual. El ojo muestra el objetivo espiritual y la mano simboliza la autoridad que lo ejecuta.

¿Y por qué ambos son derechos? Porque protocolarmente, (Y un reino utiliza el protocolo) es el sitio de mayor importancia y nivel. ¿Qué significa esto? Que la tropa, la oveja rasa, la gente del común forma parte de esta advertencia, pero el ministro, el liderazgo, mucho más. Mandamiento Nº 7: Actuar como cuerpo y no como corporación. Eliminar lo contaminado.

(Mateo 5: 31)= También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio.

(32) Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

En primer término, podemos ver que los fariseos interpretaban las enseñanzas de Moisés sobre el divorcio en el sentido de que un hombre podía repudiar (divorciar) a su mujer virtualmente por cualquier motivo.

 El texto que se lee en Deuteronomio 24:1 dice: Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.

 En efecto, convengamos que para una sociedad patriarcal y machista como aquella, interpretar torcidamente este principio, era cosa sumamente sencilla. No obstante, y fuera de que Jesús en este texto de Mateo se opone terminantemente a este abuso masculino, restringe con total y absoluta claridad, hasta el día de hoy, al divorcio, a los que son por causa de fornicación, que en el caso específico del matrimonio, no es otra cosa que adulterio.

 Esta expresión, asimismo, define cualquier desviación de las claramente establecidas normas bíblicas para la actividad sexual (Por ejemplo: homosexualidad, adulterio, fornicación y prostitución.

Por lo tanto, sería muy interesante que en muchas congregaciones que actúan como discriminadoras para los divorciados, se tenga muy en cuenta el motivo de cada divorcio. Porque es más que obvio que en el caso específico del adulterio por parte de alguno de los cónyuges, y pese a que Dios, efectivamente, aborrece el divorcio, deja claramente establecidas las pautas para efectivizarlo entendiendo que, ante un caso rotundo de infidelidad, será muy complicado sino imposible volver a establecer una alianza basada, preponderantemente, en la confianza mutua.

Además, y en relación con aquellos grupos cristianos que admiten el divorcio pero no el nuevo matrimonio, Jesús deja claramente en evidencia al decir que “el que se casa con la repudiada comete adulterio”, que el cónyuge que atraviesa un divorcio, inexorablemente y mayoritariamente volverá a rehacer su vida en pareja. De allí este, que es el Mandamiento Nº 8: Salvo por causa de fornicación, el divorcio puede acarrear adulterio.

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La Ley es Santa

Quiero, en este estudio, enseñarte que además de aquellos antiguos diez mandamientos históricos, hay otros que indudablemente deberás respetar, cumplimentar y guardar si es que deseas que la bendición de Dios recale sobre tu vida.

 Se trata de los mandamientos de Jesús, que no son solamente diez, sino muchos más. No aspiro a que aquí estén todos, es muy probable que se escapen unos cuantos. De allí que no pretendo decir que estos son todos los mandamientos de Jesús, sino, en todo caso, una gran mayoría de ellos.

 A ti te quedará, por la transferencia de la Gracia del maestro, la incentivación y el deseo de proseguir, escudriñar y buscar más. ¿Para qué? Sencillo: para cumplirlos y abrir puertas a todo lo que Dios ha preparado para quienes le obedecen.

Sin embargo, antes de comenzar con la etapa neotestamentaria y lo que Jesús dejó para nuestro aprendizaje y enseñanza, habrá que regresar una vez más a los antiguos, a aquellos diez, a los que un día marcaron a fuego al pueblo de Israel. Al Israel de Dios. Al que entonces era una nación. Al que hoy es tipología fiel y firme de la Iglesia. ¿Recuerdas como fue? Aquí va la historia y sus implicancias.

Éxodo 19: 20)=  Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.

Este término que se utiliza aquí como “subió”, es la palabra ALAH e implica algo más que ascender o subir. Tiene que ver también con levantarse, y es un verbo que aparece más de ochocientas veces en el Antiguo Testamento. Implica tanto levantar como ofrecer cuando se refiere a sacrificios.

 Más aún: toda la ofrenda quemada se llama OLAH porque el humo de la ofrenda asciende al cielo. En el salmo 24: 3 (¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quien estará en su lugar santo?) ALAH se refiere a la ascensión de los justos al monte santo de Dios. ALAH también es la raíz de la palabra ALIYAH, que es “ascensión” o “subir”, que alude en especial a la subida a Sión, o al retorno a Israel desde la diáspora. Por último, ALAH es la raíz de ‘ELYON (El Altísimo), parte a su vez del título divino “El Elyón”, (Dios Altísimo).

(21) Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos.

(22) Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago.  (Observe que si el sacerdote no está santificado cuando se acerca a Dios, Él puede causarle un estrago en su vida, su ministerio, su familia o lo que sea)

(23) Y Moisés dijo a Jehová: el pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo: Señala límites al monte, y santifícalo.

(24) Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo; más los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a Jehová, no sea que haga en ellos estrago.

(25) Entonces Moisés descendió y se lo dijo al pueblo.

Es importante consignar que aquí, todo Israel tuvo la experiencia que Moisés conoció en el monte Sinaí. La intención estaba muy clara: Dios viene a su pueblo para instruirle. Aunque íntima, su relación con Dios se mantendría dentro de ciertos límites.

 Esos límites obedecían a la santidad de Dios; esta distancia podía ser salvada, únicamente, por Jesucristo, quien permite a los hombres penetrar lo que Hebreos llama “detrás del velo”.

(Éxodo 20: 1)= Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: (2) Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

Las diez palabras o mandamientos que vienen a continuación, equivalen a diez leyes o principios que son permanentes y no admiten excepción alguna. Jesús confirmará, posteriormente, su eterna validez, aunque haya mucha gente que los soslaya bajo el argumento de una Gracia barata.

 Observe que Dios proclama, en el verso 2, su victoria a favor del pueblo, no sobre el pueblo. Cuando dice “Yo soy Jehová tu Dios”, identifica al que habla como aquel que había realizado los milagros del éxodo.

(3) No tendrás dioses ajenos delante de mí.

El carácter de Dios demanda lealtad. El creyente demostrará esa lealtad adorando al único y verdadero Dios. ¡¡Pero eso era antes, hoy nadie adora dioses falsos!! Es cierto, pero de yeso o material, pero sí sigue adorando dioses paganos tales como La Fama, el Poder, el Sexo, etc.

Al respecto, Jeremías 35:15 añade: Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que di a vosotros y a vuestros padres; más no inclinasteis vuestro oído ni me oísteis.

 Me pregunto si existen demasiadas diferencias con relación a esto y si, en verdad, el pueblo de Dios en alguna franja, no sigue adorando dioses ajenos y, por tal motivo, están expuestos a circunstancias adversas de las que luego se quejan amargamente culpando a Dios por sus desventuras.

(4) No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

Israel estaba rodeado de gente que adoraba imágenes a las cuales también se les llamaba dioses. Como ninguna cosa humana podía representar adecuadamente a Dios, el Señor prohibió que se le crearan imágenes, tanto de tipo material como conceptual.

 En este aspecto, los israelitas se convirtieron en un caso único entre los pueblos vecinos. Ahora bien: tomando por base sólida e inexpugnable este mandamiento, ¿Bajo qué perspectivas, credos que dicen ser cristianos, prosiguen sosteniendo doctrinas donde la adoración de imágenes forma parte de lo que se denomina liturgia y que tiene que ver con rituales que, dicho sea de paso, también es prohibido por la Biblia?

 ¿Es esto una crítica ácida, mal intencionada y sin otro objetivo que establecer una lucha entre credos que se disputan los favores o la adhesión de las personas? ¿Se trata sólo de eso?

¿Tan pobre es el pueblo de Dios para caer en esta batalla mínima y escasa de nivel espiritual? Entienda: no se trata de esta iglesia sí y aquella no; se trata de la Palabra de Dios y punto. Por algo sigue adelante con este asunto en el verso siguiente cuando dice:

(5) No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, (6) y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

¿Por qué alude, en el verso 5, a la tercera y cuarta generación? Entre otras cosas y como ejemplo, porque era posible que cuatro generaciones vivieran alrededor del anciano de una familia. Debido a los estrechos vínculos de una familia patriarcal, la influencia del patriarca, buena o mala, afectaba a todas las generaciones bajo su control.

 En este tiempo, eso ya no es tan frecuente ni tan posible, a menos que el anciano se encuentre en inmejorables condiciones físicas y mentales, ya que de otro modo y por imperio de las obligaciones laborales de su familia, esta no podrá cuidarlo o atenderlo y será derivado, inexorablemente, a los llamados “residenciales geriátricos”, que si bien en una buena cantidad lo son en ese tenor, convendrá aclarar que, en su gran mayoría, no pasan de ser verdaderos depósitos de viejos.

(7) No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

Lo que aquí se enseña, es que el nombre de Dios no debería ser falsamente invocado, porque su ser y su nombre son inseparables. El nombre de Dios, sin ir más y lejos y como ejemplo, ha sido invocado de forma falsa en la magia, en un intento de apoyar verdades por medio de un juramento y en expresiones profanas.

 El tercer mandamiento no solo se refiere al uso del nombre de Dios, sino también al dominio de nuestra lengua. Un caso singular en nuestros días es la ficción. ¿Qué podría haber de malo que en una novela de la televisión, alguien hable de Dios o se represente a sí mismo como un ministro a su servicio, tanto para ser tomado en serio como en burla?

 Aparentemente nada, pero créame que eso también es tomar el nombre de Dios en vano. Y no es legalismo urticante, es respeto por un mandamiento.

En el libro de Levítico 19:12 hay otra expresión al respecto, cuando se lee: Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová. Por si esto no fuera suficiente, Mateo 5:33-37 amplía el concepto cuando señala:

Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: no perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: no juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

 No hay dudas. Este mandamiento, conforme a lo dicho a los antiguos y a los modernos, es transgredido, mayoritariamente, por los propios gobiernos que, en sus ceremonias de asunción de mando, hacen jurar a sus servidores y lo hacen ellos mismos, “por Dios y los santos evangelios”, mientras ponen sus manos sobre el libro donde habita la Palabra que se los está prohibiendo con entidad de mandamiento divino.

Y luego rematan la rutina con un: “Si así no lo hiciere, que Dios y la Patria me lo demanden”. ¡Pobre ilusos! No saben que pese su tranquilidad, fruto de que la patria nada hace ante sus fallas o pecados, Dios se toma en serio ese juramento y los estará esperando al final de sus carreras terrestres para preguntarles qué es lo que han hecho con ese pacto formulado en su presencia. ¿Habrá alguien que vaya a decírselos antes que sea demasiado tarde?

(8) Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

Cabe consignar que el día de reposo sería una especie de feriado dispuesto por Dios. La palabra hebrea significa “desistir”. Alguien que viva bajo el pacto dispuesto por Dios debe detener sus actividades cotidianas para honrar a Dios descansando cada siete días.

 Dios estableció el patrón de la creación: seis días trabajó y al séptimo descansó. Pero atención: no necesariamente será un sábado (el antiguo “sabbat”) o el más accidentalizado domingo, sencillamente aquí se nos dice que deberá ser UN día. El Día de Reposo. A continuación muestra la planificación concreta y específica al respecto.

(9) Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; (10) más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

(11) Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

(12) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Es más que notoria la sabiduría ancestral de este mandamiento. Como la familia era el componente fundamental de la sociedad, en su seno se debían mantener apropiadas relaciones. Hoy mismo, el enemigo está llevando un ataque tremendo en contra de la iglesia a partir, precisamente, de la destrucción de sus células básicas: las familias; y a partir, concretamente, de un trabajo de socavamiento del matrimonio, que es el fundamento de cada núcleo.

Honrar, mientras tanto, significa tener en alta estima, mostrar respeto, glorificar y exaltar. Sostener económicamente a sus padres porque estos no llegan a cubrir sus gastos con sus magros ingresos jubilatorios, no es sinónimo de honra, sino una parte casi obligatoria de cada hijo. Parte de las mismas prerrogativas con las cuales los padres tienen la obligación de sostener a sus hijos menores.

La honra comienza exactamente en el sitio en el que terminan las obligaciones éticas y morales. Todo esto tiene una intencionalidad muy específica: que vivas más años, que no partas de este mundo en juventud. Porque eso es lo que dice: que si honras a tu padre y a tu madre, agregarás años de vida a tu estadía terrenal.

(13) No matarás.

El concepto, es indudable que se fundamenta en el hecho de privar a alguien intencionalmente de su vida. Se inspira en la santidad de la vida humana ante los ojos de Dios. Fíjese que este mandamiento es concreto y no deja sitio ni espacio para ninguna doble interpretación o elasticidad.

No es “no matarás, a menos que…” Tampoco es “No matarás, salvo que…” Es sencillamente No Matarás. Por lo tanto, discutir “posiciones” o “teorías” cristianas con respecto a la pena de muerte como sentencia máxima para el delito, la eutanasia que es la llamada “técnica de ayudar al bien morir” para los que sufren de enfermedades dolorosas o el mismísimo aborto en cualquiera de sus circunstancias, quedan inexorablemente bajo el prisma de este mandamiento.

Es verdad; hay mucha gente que no llega a entender ciertas cosas, pero a Dios más que entenderlo en sus disposiciones, hay que obedecerle. “No matarás”, significa exacta y precisamente eso mismo: No matarás. Y no le quite usted ni le agregue. Y no intente aclarar el concepto porque lo va a oscurecer.

(14) No cometerás adulterio.

Otro mandamiento específico y concreto. Comprende, claro está, todo tipo de infidelidades. Aunque está dirigido a la conservación de la pureza en el matrimonio, también tiene que ver con el principio que rige nuestras relaciones con Dios y con las demás personas.

 El concepto de pureza también se aplica a nuestros pensamientos. Es habitual que en la sociedad secular, se comprendan y justifiquen adulterios a partir de la base de ciertos hechos íntimos de la pareja. Un marido alcohólico, violento o cosa por el estilo, ha servido para que determinados núcleos sociales hayan justificado y hasta compartido la infidelidad de una esposa.

 Y factores negativos en la personalidad de una mujer y ciertos conceptos machistas, también lo han hecho con la de un esposo. Sin embargo, esto es más que claro: es pecado, Dios lo aborrece y lo sentencia. Y no sólo la consumación, sino el pensamiento, que es tomado como adulterio en su corazón, antesala al que pueda producirse con todo el resto del cuerpo.

(15) No hurtarás.

Es indudable que este mandamiento tiene la connotación de otorgar la seguridad de que todo lo que se posea sea adquirido a través de medios legítimos. Yo no puedo saber cómo es esta historia en diferentes lugares del planeta porque cada cultura, cada sociedad, se maneja de modos distintos.

Pero aquí en mi país, en Argentina, es más que normal y corriente que, si usted deja un objeto, aunque sea de ínfimo valor, olvidado en un lugar de tránsito de personas, no podrá esperar hallarlo si regresa a buscarlo en un término, digamos, de cinco minutos.

 ¿Es que justo habrá acertado a pasar un ladrón por allí y llevárselo? No necesariamente. Para un episodio así, no necesitamos a un delincuente nato y declarado. Cualquier persona se lo puede llevar sin cargo de conciencia alguno.

Nadie pensará que es hurto, todos se justificarán con un: “Pero estaba allí, abandonado, no era de nadie…” Así es la naturaleza humana por estos barrios. Claro; la cosa se complica cuando se le dice a esa gente que esto es, según los mandamientos de Dios, tan pecado como adulterar o matar.

Y mucho más se complicará si el objeto que dejamos olvidado y desapareció es una Biblia y el lugar en cuestión es el templo al cual concurrimos todos los domingos. ¿Nunca le ocurrió esto a usted? Si me dice que no, sólo puedo gemir un: ¡Pobre país mío!

Claro que este al cual me he referido, no es el único hurto por el cual somos pasibles de juicio y sentencia divinos. Porque hay otros hurtos, otros robos que, sin contabilizar objetos materiales, tienen que ver con propiedad privada.

 El robo de confianza, por ejemplo, que es sumamente doloroso y angustiante. La Biblia lo llama “fraude” o “cohecho”, y es moneda corriente en el marco social secular. Y también en algunos grupos autodenominados “cristianos”.

Otro robo muy peculiar es el de tiempo. Cuando alguien se toma todo su tiempo para atenderle a usted en un sitio donde la atención debería ser rápida y eficaz, está quedándose con un tiempo que es suyo y que usted podría haber destinado a otras cosas importantes.

Sobre esto no hay legislación humana. Sobre esto, incluso, no hay condena por parte del hombre. No le hace. Dios ha dicho “No hurtarás”. Y eso sigue siendo vigente y activo, más allá de las “chicanas” que usted pueda argumentar para evadirlo.

(16) No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Este mandamiento, que es el noveno, nos llama a ser confiables y veraces. “¡Pero hermano! – Me dirá cualquiera de ustedes -, “¡Somos hijos de Dios! ¿Cómo vamos a necesitar un mandamiento para ser confiables y veraces?

¿A quien se le puede ocurrir que miembros del reino del Dios Todopoderoso sean personas no confiables o mentirosas? Mire; debería decirle, a la vista de lo que estamos estudiando, – Y créame que lo lamento -, que al que se le ocurrió esa – Según usted – “barbaridad”, es a Dios!!

Porque Él fue quien lo hizo dejar escrito en el libro. Y se sobreentiende, que si lo hizo colocar allí como premisa básica, es porque Él sabe que entre lo que se autotitula como “su pueblo”, pueden haber, efectivamente, gente que no es digna de confianza o mentirosos.

¡No hermano! ¡Me resisto a creerlo! Usted resístase a lo que se le ocurra, yo debo decirle que Dios tiene razón. Aunque nos duela. No se trata de pasarle revoque a una pared despareja para que no se noten las imperfecciones. Se trata de restaurarla y dejarla mejor que nueva.

¿Qué es un falso testimonio? Asegurar sobre alguien, algo que no es cierto. En grupos compactos, cuando eso sucede, se le llama Calumnia o Injuria. Ahora le pregunto: ¿Jamás observó usted, o al menos se enteró de algún hecho cercano, de un pastor defenestrado de su congregación por causa de una serie de calumnias no del todo comprobadas sobre su vida privada?

 Ya sé que en muchos casos, los hechos pudieron ser verdaderos, pero también han existido muchos otros donde no sucedió absolutamente nada y todo tuvo que ver con la calumnia armada por gente que le guardaba rencor por algunas de esas cosas emparentadas con los cargos o posiciones eclesiásticas internas.

¿Y aquellos que suben a la plataforma a contar testimonios sobre milagros que jamás ocurrieron, ya sea para lucirse, ya sea para fortificar campañas evangelísticas o simplemente para demostrar que son mimados de Dios? Falso testimonio. Todos culpables por igual, no importa el calibre de esa falsedad.

(17) No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Vamos por partes: ¿Qué es Codiciar? Codiciar significa tener un imperativo deseo o lujuria. No es desear algo equivocado, necesariamente, sino el querer obtenerlo a expensas de otros o a causa de la envidia o los celos.

 No está desactualizado el texto con respecto a la casa porque aún hoy a mucha gente le produce envidia y celos la calidad de la vivienda de otros. Tampoco está desactualizado ni por asomo lo que tiene que ver con la mujer de tu prójimo (O el hombre de tu “prójima”, es lo mismo).

 El mundo está lleno de cónyuges de distintos sexos que están convencidos que el cónyuge de su vecino es infinitamente mejor que el propio, lo cual es una cuestión de naturaleza humana, ya que no son pocos los casos que, habiéndose divorciado de su cónyuge para unirse a ese que siempre le pareció infinitamente mejor, con el correr de los tiempos, vive exactamente la misma cosa con otra persona diferente.

 Lo que sigue, podría cambiarse conforme a nuestras épocas por: automóviles, prendas de vestir, alhajas, utensilios de confort, etc. Cualquiera de estas cosas despierta la codicia humana. En el mejor de los casos, sencillamente par envidiar silenciosamente; en el peor, para intentar robarlo.

Al respecto, Romanos 7: 7 consigna lo siguiente: ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. (La declaración de Pablo de que “estamos libres de la ley”, suscita la cuestión de si la ley es pecado.

 Su reacción es de horror. Inmediatamente comienza a mostrar cómo la ley de Dios es buena, suponiendo que comprendamos su función, que es la de revelar y enseñar lo que es justo, incapaz en sí misma de dar frutos de justicia, expone sin embargo la realidad del pecado. Por lo tanto, convengamos en que la ley es santa, pero no nos ayuda a obedecer.

 Pablo mismo está pidiendo que no se lo malinterprete como si dijera que la ley es mala en sí misma. Varias veces enfatiza que es buena, pero al mismo tiempo explica vívidamente la imposibilidad de cumplirla empleando las propias fuerzas.

Y lo remata en esta misma carta cuando, en 13:9-10, repite los conceptos de la ley para concluir con una manifestación concreta y sublime. Allí dice: Porque: no adulterarás, no matarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Mucha es la gente que habla del amor de Dios como un todo. Asimismo, no son pocos los que suponen que Dios es SOLAMENTE amor, cuando Él es mucho más y muchas cosas más al unísono.

El amor compendia la ley moral de Dios, aunque lo que sirve de síntesis no debe contradecir ningún aspecto de lo recopilado. De allí que decir que el amor por el prójimo exige quebrar de vez en cuando algunos de los mandamientos de Dios (A esto en más de una ocasión lo hemos visto en situaciones límite), es mal interpretar la Escritura y cometer un error que puede llegar a costar un precio demasiado elevado.

Son los antiguos mandamientos, los diez de los que habla todo el mundo cristiano. En el próximo capítulo comenzaremos a hablar de los que emanaron de Jesús, que fueron muchos, más de lo que nos imaginamos, y que, si lo decimos en códigos idiomáticos modernos, no han tenido tanta prensa. No le hace. Tienen el mismo valor que estos.

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¡¡Derribe las Fortalezas!!

Todo lo que proviene de un mismo lugar se junta o se agrupa y se le llama “un reino”. La dimensión del Espíritu es un reino y la dimensión natural es un reino. En lo natural, todo está forrado por materia; usted es espíritu, yo soy espíritu; ahora me introduzco en setenta y tantos kilos y recién allí usted me ve.

Es otra dimensión. La ciencia le dice a usted que la materia sólida son moléculas que se mueven con tanta rapidez que al juntarse se compactan, y forman un bloque sólido. Pero para que esa molécula se mueva, tiene que haber vida. Si no hay vida, no hay movimiento.

Por ese motivo es que hasta las plantas respondían a la Palabra de dios. Por eso podemos cambiar lo que se ve, siguiendo lo que no se ve. Cambiar la materia conectados en el Espíritu. No es caminar como un espiritista, o como un fantasma de película. Caminar en el Espíritu es caminar en plena obediencia a la Palabra.

Cada vez que usted toma una decisión, considera el reino de dios o el reino en el cual usted vive. Una vez que se decidió por el reino de Dios, decidió de acuerdo con el Espíritu. Porque el reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu, pero funciona en lo natural. Cambia lo natural. Todo lo que se ve, proviene de allí.

Estamos aquí en la tierra y hay dos influencias. En el reino espiritual está el príncipe del aire, Satanás. Cristo viene, entra a esta dimensión, lo destrona, le quita su dominio. Pero no lo saca de ahí. Sólo le sacó el dominio.

Estamos en la misma dimensión y Cristo, que se rige desde el Espíritu nos respalda contra Satanás, que caminando alrededor suyo, anda viendo a quien puede devorar. Él pasa, ve la luz apagada y se mete. Si no hay luz, él entra, si la luz está encendida no puede pasar. Satanás sólo reina en tinieblas y gobierna en ignorancia.

Cuando éramos seres humanos que no sabíamos, que ignorábamos que Satanás era real, nunca hubiéramos pensado que él podría usar nuestras manos o nuestros cuerpos para manifestarse aquí en la tierra.

Ahora estamos en el mismo lugar, pero sabemos que aunque Satanás no tiene un trono en la tierra, se manifiesta en ella. Cristo no tiene un trono en la tierra, pero no alcanza a manifestarse en ella a causa de nuestra desobediencia e incredulidad.

Satanás no tiene ningún derecho legal a manifestarse en la tierra, pero todo lo que usted puede ver desde la ventana de su casa para afuera, está lleno de manifestaciones satánicas. Y la iglesia, mientras tanto, perdiendo el tiempo en discusiones por palabras, métodos, modos, formas, nombres, apellidos, libros, tratados y posiciones.

Somos vasos influenciados positiva o negativamente para que nuestros cuerpos manifiesten esa influencia aquí, en la tierra. Y cuando usted se conecta con la obediencia de la Palabra, trastorna los principios terrenales. Porque la Palabra es más poderosa que los principios de los reyes de la tierra.

Ellos dicen “¡Hay recesión!” y usted dice: “¡Yo no creo en la recesión!” Y en todo su alrededor hay recesión y a usted no le da la gana de participar de ella. Porque su dinero no está en ese banco, usted tiene otro. Cuando usted firma un cheque, tiene que funcionar. No vaya a pedirle a Dios dinero que usted no tiene guardado.

Esto es una transformación. ARREPIÉNTETE.  Es como el pequeño gusano que camina y no avanza mucho. Siempre se tiene que estar cuidando porque está en permanente peligro de que aquel lo aplaste o este otro lo pise. Un día, como está cansado de que cada vez que sale lo pisen, va y se esconde en una larva y se queda balanceándose escondido, pegado a una hoja. Y no avanza nada, se quedó allí.

Muy interesante porque Efesios 5 dice: …Yo quiero una iglesia gloriosa que no tenga manchas ni arrugas. Yo me pregunto: ¿Qué es una mancha? ¿Será que tenemos que lavarnos con cloro? ¿Será que esas personas que tienen decoloración en su piel no entran?

Y las arrugas, ¿Qué son? Acaso es su abuelita que está toda arrugada por el paso de los años? ¿Será que ella no va a entrar por eso? Leemos como el papagayo y no entendemos lo que leemos y, encima, vamos y lo predicamos. ¡Dios no quiere una iglesia con mancha y con arruga!

¿Qué sucede si alguien levanta su mano y dice: “Con permiso; ¿Qué significa arrugas? En la escuela levantamos la mano, no dejamos que nos engañen. En las escuelas bíblicas, por respeto al ministerio del hermano, por reverencia obligatoria dentro de “la casa de Dios”, no.

Efesios 5:25 dice: Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa.

La palabra “gloriosa” significa: Honorable, Espléndida, Noble. Denota una posición de Dignidad. Gloriosa, que viene de la palabra “Gloria”, significa exacta representación de rey. Es decir que podemos expresar lo mismo que dijo Cristo: …Si nos has visto a nosotros, has visto al Padre.

Y dice: …Y que no tenga mancha. Pedro Y Judas nos hablan que las manchas son algunos ministros con motivaciones impuras. Eso, en todo caso, es exclusivamente para lo que nosotros denominamos como “liderazgo”.

Pero la palabra “mancha”, aquí, en el texto, significa: “Sin Culpa, Sin Falta, Sin Fallas, Cabal, Sincera, Sin Desgracias, Plena, Integra. Me gustaría hacer un relevamiento en los bares y restaurantes cercanos a las iglesias para ver quien deja más propina, si la iglesia o el mundo.

Y después queremos hablarle al camarero, acerca de la prosperidad y generosidad del Señor. También me gustaría ir a los comercios para ver quien saca más mercadería sin pagar al contado. Y si vamos al banco, preguntarle al gerente a quienes prefieren ellos no dar préstamos. ¿Representantes de Dios? ¡Oh, no! Nuestra imagen de Dios es la de hombres religiosos.

Llena de verdad…Plena… Es decir que, si necesita un mueble, va a la cuenta del banco, saca el dinero y lo compra. Porque como el sistema de Dios funciona, y Dios no es más bruto que el sistema del mundo, Él tiene un sistema financiero que funciona, y que si todos obedeciéramos, nunca nos faltaría nada de lo esencial.

En el mundo tienen el suyo: los impuestos. No le piden ni permiso, se lo quitan y si no se los da, lo meten preso. Por eso nunca les falta nada. Y Dios tiene un sistema mejor y mucho más liviano. El mundo le saca a usted alrededor del 23 por ciento. Dios pide sólo el diez.

Pero Dios dijo: …Yo no soy mago, pero sé que si todos dan el diez por ciento, nos sobrará para bendecir a las naciones. Y siempre andamos pidiendo. ¿Será que el sistema de Dios no funciona o que hay un montón de desobedientes? ¿Alguien se quedará con el vuelto? Esta es una iglesia sin manchas.

Luego dice: …Sin arrugas. Y arrugas significa “dobleces”; ocasionadas por un movimiento introvertido. ¿Cuántos han visto un acordeón? Arrugas. Cada movimiento interno es una arruga. “¡Pero hermano! ¿Qué tiene que ver la arruga con la iglesia?”

Simple; ¿Sabe lo que tiene que ver? Que Dios quiere una iglesia gloriosa, que da la cara, que no se cohíbe, que no le da pena, que no se esconde, que no anda en timidez, sino que es plena, activa, que funciona y se expresa en la tierra.

Lo bueno del caso es que Él dice: …Yo me santifiqué a mí mismo, para presentármela a mí mismo, una iglesia gloriosa. Aquí hay otra fortaleza que hay que destruir. Si yo le quiero decir al mundo que le di a usted una Biblia, la Biblia tiene que ser Biblia cuando se la doy.

Si le doy un trozo de cuero de vaca, un pedazo de madera, un frasco de tinta y un pequeño disco de computación, le di los materiales, pero no puedo decirle al mundo que le he dado a usted una Biblia. Porque no le di una Biblia. Porque quizás lo que le di, nunca llegue a convertirse en Biblia porque eso depende de usted para que ocurra.

Yo le di los materiales. Para decir que le di una Biblia, la Biblia tiene que estar terminada. La palabra “presentar”, aquí, viene de la palabra “presente”. Cuando usted da un presente, que es un obsequio, ya lo da con un envoltorio adecuado, con moño y todo. Solamente si está muy ocupado o apurado le da el dinero a la persona y le dice: “Ve y cómprate algo”.

Ahora Él dice: …Yo pagué el precio para presentármela a mí mismo, una iglesia gloriosa. Esto es: cuando Él la venga a buscar, es porque ya estará como Él lo ordenó. Él pagó el precio para un Rolls Royce; no vendrá a buscar un utilitario.

Pagó al contado, en efectivo, cash, no quedó debiendo nada, no se va a conformar con un “cachivache”, con un “cascajo” por mejor pintado que esté. ¡Él quiere su Rolls Royce! Él sabe que funciona, está en el plan del Padre. Él ya pagó el precio, de acuerdo con el patrón y ahora está esperando que la fábrica le entregue  el producto que compró. Y no viene hasta que no lo vea.

3 – Intercambia el Pensamiento por Otro:

Cuando a usted le llega un pensamiento negativo, tiene que reponerlo por uno positivo. Una fortaleza no se destruye ignorándola. La naturaleza, aborrece vacíos. Somos espíritu y no sabemos tolerar vacíos. Cuando surge un vacío en nuestras vidas, tiene que ser llenado por algo.

Usted sufre pérdidas y se produce un vacío. Si no lo llena con algo positivo, con algo de Dios, ¡¡Satanás se encarga de llenarlo como se le ocurre a él!! No podemos tener vacíos. Sed llenos del Espíritu, ha sido dicho. Pero eso no significa que usted ande volando en la nube, sino que esté lleno de las cosas que le interesan al Espíritu. Restauración, por ejemplo.

Construya una fortaleza positiva. No espere estar enfermo para declarar, en el nombre de Jesús, sanidad divina. No espere que le rematen la casa por no pagar los impuestos, o que lo desalojen por no pagar la renta, el alquiler, para declarar prosperidad económica. Sería un poco tarde, ya no necesita justicia, ahora lo que necesita es misericordia.

Esto es como muchas de esas iglesias que anuncian un evangelio incompleto. “Eres salvo por gracia, ¡Gloria a Dios!” Y lo sacan a usted de Egipto, pero no lo llenan de nada. No hay plenitud, no hay llenura, no hay poder del Espíritu, no hay cobertura apostólica, no hay palabra madura, entonces el creyente está todo vacío.

Listo para Satanás. Joven, cuando la fotografía o el recuerdo de una mujer comience a excitarte, saca la fotografía de tu madre y ponla delante de tu cara. Va a ser muy difícil que te excites con la foto de tu mamá cerca. Ya sé: los jóvenes que leen esto, deben estar pensando: ¡Este tipo debe estar rematadamente loco!

Usted tiene que cambiar la foto, porque las fortalezas son pensamientos que son imágenes. Un hábito tarda veintiún días en formarse. Los hábitos usted los tiene porque los hizo en más de una oportunidad. No crea que con confesar una vez “¡Estoy sano!”, ya está sano. Tiene que masticarlo y masticarlo; subirlo y bajarlo como la vaca hasta que por fin lo llega a creer usted mismo.

Introduzca lo de Dios en lugar de lo que usted edificó. Hábitos son patrones de pensamientos, tallados en el cerebro por repetición. La ciencia le dice que los hábitos o lo que el hombre hace, está tallado en las grietas del cerebro por repetición.

(Mateo 12: 43-44)= Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, (¿De dónde salió? Para salir, obvio, tenía que estar adentro…) ..anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: volveré a mi casa, (¿Qué casa?) de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.

Cuando el espíritu inmundo sale del hombre es liberación, salvación, llámelo como usted quiera. Ahora es libre. Ese espíritu sale y no encuentra donde descansar, es decir: no encuentra un cuerpo. Por eso es que aquellos espíritus prefirieron los cerdos a no tener donde estar.

Porque espíritus sin cuerpos no pueden estar en esta dimensión. Entonces dice: voy a volver a mi casa, al mismo hombre. Esto es un principio. No estoy hablando de si un cristiano lo puede tener en la carne, en el oído, en la piel, en el espíritu, en el alma.

Hermano querido: si está en el patio de su casa, échelo. Si está en el balcón de su apartamento, échelo. La cuestión es que no tenía demonios, estaba libre, estaba salvo y volvió a entrar. La palabra ADORNADA, aquí, significa “decorada”. Y en espera de visitas…

No se puede quedar vacío cuando destruye una fortaleza, tiene que construir otra en su lugar. Eso es una guerra espiritual. Porque la que tiene construida, vive con usted toda su vida. Yo las llamo “mascotas satánicas”. Como son mascotas, las queremos y, aunque son satánicas, no las echamos. Preferimos morirnos pero no lastimar a la mascota…

Salga del sistema de abajo, intercambie y llénese del poder del Espíritu. La Palabra dice que cuando usted se llena del Espíritu, él se convierte en el sello. Nosotros somos un vaso y el sello mantiene la pureza del contenido.

Porque nos está guardando en la separación del mundo. Llénese del Espíritu y Él lo sellará y lo protegerá. Protegerá el contenido de su vaso. Estoy hablando lisa y llanamente de protección divina. ¿Lo puede creer? El sello marca el producto y le identifica a usted con Dios. Tiene que ser lleno, no es una opción.

4 – La Importancia del Amor:

Pregunta: ¿Qué tendrá que ver el amor con destruir fortalezas? En 1 Juan 4:18 dice que: …el perfecto amor, eche afuera el temor. El temor es producto de la falta de amor. Por ejemplo: una mujer, en esta sociedad, vive sola; y hay mucho bandolerismo suelto.

Enciende el televisor, escucha las estadísticas y comienza la fortaleza: ¡Dios mío! ¡Cuánto peligro hay! Y yo, una mujer sola… Dicen que ocho de cada diez mujeres son atacadas. Yo puedo ser la próxima. Voy a comprar un cerrojo más grande. Voy a poner ese mueble delante de la puerta.

Ahora voy a poner una silla debajo del mueble. Y luego voy a poner el sofá detrás de la silla. ¿Cuántos se dieron cuenta que ella ya está un poquito atemorizada? Voy a poner una alarma en la entrada. Por último esa noche, en lugar de adorar y amar a Dios, está orando para que el Señor la libre de ese “castigo”. ¿Qué castigo si lo construyó ella misma, por su cuenta y en su imaginación?

Ahora bien: ¿Cómo es que el amor tiene que ver con esto?

1)= No le ponga usted atención a las estadísticas. Escúchelas, sabe que están allí, que dicen lo que dicen, y punto.

2)= Reciba el amor que Dios tiene para usted. Isaías 26:3 dice: Tú guardas en perfecta paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti está confiado. Cambie esa fortaleza. Dígale a las estadísticas: “Todos los ángeles acampan a mi alrededor y son ángeles ministradores para los herederos de salvación y no habrá mal que aceche mi tienda; caerán a diestra y a siniestra y a mí no me tocarán.”

Pero claro, eso no va a funcionar el día que usted esté aterrorizado. Eso tiene que ser un estilo de vida; par que camine con confianza. Una mujer segura es muy posible que no sea atacada, porque las que son atacadas son las que están inseguras.

Tome el simple ejemplo del perro. ¿Sabe cual es el ejemplo del perro? Indefectiblemente, el perro suele atacar con mayor asiduidad al que le teme que al que le hace frente sin temor. No me pregunte como lo sabe; lo sabe. Lo huele, quien sabe.

Romanos 16:20 dice que: …El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies; la gracia de vuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.

1)= ¿Quién dice que lo va a aplastar? Dios.

2)= ¿Cuándo dice que lo hará? En Breve.

3)= ¿Cómo se supone que lo hará? Con Paz. El Dios de Paz. Paz mental. Tiene que saber usted que si edifica una fortaleza y se mantiene tranquilo y camina de acuerdo con el propósito de Dios, nada puede tocarle.

4)= ¿Adónde dice que lo hará? Bajo sus Pies. Es decir que lo va a usar a usted para hacerlo. Él lo va a hacer con paz y en breve; con usted, bajo sus pies. Sus pies lo van a aplastar. Usted va a derribar la fortaleza. Fortalezas de temor, fortalezas de fracaso, fortalezas que vienen de tiempo atrás. Por ejemplo, matrimonios que no funcionan bien porque hay fortalezas. Pero esa es otra historia. Y la escribiremos cuando derrotemos las más notorias. ¿Se atreverá a hacerlo HOY?

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El Protocolo Cristiano

El protocolo del cristiano. “Dios te bendiga”. Los abrazos. Entre hombres, suelen ser calurosos, auténticos; con las mujeres casi desde lejos. Hipócrita. “¡…Es que ella es mujer…!” Para el que es puro, todo es puro.

Otros dicen: “Ah, no, yo no permito que mi esposa pase al frente a recibir oración. Es que si se llega a caer tocada por el Espíritu, no sé quien es el que la va a sostener y la pueden tocar…” Oiga esto: nadie va a tocar a su mujer. Ya tienen suficiente trabajo con la propia.

Reverencia. Según quien sea el que opina, determinada cosa es reverencia y otra cosa no. Dios es expresivo, hasta le gusta hablar en voz alta por allí. No digo que lo tenga como costumbre, digo que suele hacerlo. ¿Y entonces? ¿Quién dijo que había que cerrar los ojos para orar?

Nos pasamos toda una vida orando por un milagro, ¿No es así? ¿Y usted supone que vamos a seguir orando con los ojos cerrados, corriendo el riesgo de que un día se produce ese milagro esperando y por estar con los ojos cerrados no lo vemos?

A un predicador joven, una vez, casi lo echan de una iglesia por hacer una demostración práctica sobre la religiosidad. Se sacó un zapato y lo colocó sobre el púlpito. ¿Sobre el púlpito? ¿Cómo se le ocurre hacer eso con el santo púlpito?

Santo púlpito. Hermano; un púlpito es fórmica, madera, acrílico. Un zapato es cuero de vaca, tinta y madera. ¿Santidad? Por sí mismas, ninguna de las dos cosas. Si el hombre es santo su zapato también. Si el hombre es santo, el púlpito también. Pero por sí misma, la madera de un púlpito es tan santa como la de la puerta de los sanitarios.

Otro casi corrió la misma suerte cuando en un mensaje sobre idolatría, arrojó su Biblia al piso y se paró sobre ella. Dos venerables ancianos casi se infartaron. Una Biblia es cartón, papel y tinta. Ni tiene vida ni es santa. Santa es la Palabra escrita en su interior.

Una Biblia se convierte en santidad plena cuando comienza a fluir en su contenido en su vida. Es más: si usted tiene manos bien rústicas por causa de su trabajo rústico y usa su Biblia como debe, va a tener que cambiar una por año.

Pero en lo material es solamente un libro. No tiene vida por sí mismo. Solamente cuando usted obedece lo que dice, produce vida. ¿De donde traemos ese cuidado reverencial por la Biblia como objeto? De la iglesia Católica. ¿Otra vez? Sí, otra vez, y es peligroso. Con la Biblia no se juega. Son fortalezas.

El temor y el fracaso. El temor y el fracaso producen inseguridades. Las inseguridades siempre vienen por opiniones, estadísticas o consideraciones de otras personas. El temor siempre detiene su avance, y causa que usted no se arriesgue.

Es mi deseo que usted no sea afectado por las opiniones de los hombres. Al final del día, los hombres no cuentan. Claro que los hombres son importantes para Dios, pero la opinión que ellos tengan de usted, no afectan el propósito de Dios en su vida. Sólo si usted acepta esas opiniones se ve afectado negativamente en su vida. Triste, pero hay mucha gente así…

Isaías 53 decía: ¿Quién ha creído nuestro anuncio? Nadie. Pero seguía siendo cierto. Familias, personas religiosas, amistades, jamás van a determinar quien es usted o quien va a ser. El temor, entonces, producirá en usted un estilo de vida defensivo.

Usted construye una fortaleza para que nadie ingrese a ese sitio en el que fue… herido o que fue tocado una vez más que otra. ¿Y qué es lo que tenemos que hacer en esta situación? Si esa fortaleza se relaciona con una persona, perdónela inmediatamente.

¿Perdonar? Sí, perdonar. “¡…Es que usted no sabe lo que me hizo…!” Perdónela. Y no le cobre nada por el perdón. A usted no le cobraron por el suyo. Déle perdón y gratis. A usted lo perdonaron gratuitamente…

Que sean ellos los que vengan a usted. Eso estaría muy bueno, pero mucho me temo que no pueden porque están atados. ¿Atados? Sí, atados, por eso es que hicieron lo que hicieron. Ah, le hicieron esa barbaridad a usted porque estaban atados; ¡¡Pues desátelos ya mismo!!

Fracasos en su vida. “…Es que no puedo hacerlo… Ya lo intenté una vez y fracasé…” Otra: “…Es que yo no sé hacer bien eso. Lo intenté una vez y me salió horrible”. Otra: “Es que yo me atreví a amar…y me engañaron!!” Pregunto: ¿No va usted a intentarlo de nuevo? ¿No? Fortalezas.

Tenemos que destruir esa fortaleza. Aprese ese pensamiento y cámbielo. Mucha es la gente que tiene una muy pobre opinión sobre sí mismo. Cuando Satanás te venga a perturbar con algunos de esos asuntos turbios, recítale de memoria el Salmo 139.

Allí dice para quien quiera leer: Formidable fui construido en el vientre de mi madre por las manos de Dios y maravillosas son sus obras. A partir de esta declaración de fe bien bíblica, comience a construir algo positivo, que lo separe de ese tipo de problema en su vida.

Toas estas son raíces que producen fortalezas en nuestra vida, que limitan nuestro avance y nuestro crecimiento cristiano y secular. Nos afecta en nuestros trabajos. Nos afecta en nuestros matrimonios. Nos afecta en la relación con nuestros hijos. Nos afecta en las relaciones sexuales en el matrimonio. Nos afecta en el avance ministerial y como nación de Dios.

Pero muy por encima de todas estas cosas que son realmente valiosas e importantes, nos afecta como el ejemplo de dios que damos en la tierra. Lo que el mundo cree de la iglesia, siempre será exactamente lo que la iglesia ha hecho ver con respecto a su representación de Dios. Gracias a Dios por su promesa. Antes que todo termine, será una iglesia gloriosa. Pero preste atención: la iglesia es usted, no el templo.

Vivir nuestra vida de aquí. Orar, sí, nadie dice que no ore, pero ore de verdad. No que se levante a las cinco de la mañana, sino que se levante y esté despierto. No que no haga su devocional, sino que estudie la Palabra y deje que ella se revele nítida y potente en su vida.

Si usted decide vivir con convicción, usted no será un religioso. Si usted decide vivir conforme a sus convicciones basadas en la Palabra, usted no asustará a los jóvenes, el mundo lo aceptará y, lo que es mejor, prosperará en medio de todos.

El mundo no está cansado de la Palabra de Dios, está cansado de la fraseología religiosa. Porque la verdadera Palabra de dios trae solución, y uno la demuestra en su propia vida. Eso es lo que Dios quiere: que usted le muestre al mundo que, estando “enchufado” con Él, funciona mejor que estando “enchufado” con Satanás.

Ese es el verdadero mensaje de prosperidad. Dentro de su nivel social, no que vaya a tener un automóvil de cien mil euros en el desierto de Sahara, aunque decirlo así ya sé que es redundar. Pero dentro de su nivel social, el que vive para Satanás, no tiene que estar mejor que usted.

Ni en lo espiritual, ni en lo emocional, del alma, ni en salud, física, económica y materialmente. Porque el reino de dios funciona, y ya está aquí, en nuestro corazón. Lo que falta es oír la voz de Dios y destruir fortalezas que han sido formuladas por ideas e informaciones negativas de los ancianos del silgo 19 y 20.

(2 Corintios 10: 3)= Porque aunque andamos según la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia (Refiriéndose a la Iglesia) no son carnales…

Aquí, – cabe consignar -, la palabra original utilizada es ARKIKOS. No operan de acuerdo con este sistema de la Jerusalén de abajo; no opera de acuerdo con el sistema presente, pero sí operan y son poderosas en Dios y son para destruir fortalezas.

De la manera que se hace, es: derribando los argumentos que se exaltan o levantan contra el conocimiento de la Palabra de Dios. Todo lo que choca con la libertad que Dios quiere traer a nuestras vidas, tiene que ser cautivado y puesto bajo nuestros pies.

No desciende solo, y Dios no lo hace. Tenemos que derribarlos. ¿Y qué son los argumentos? Argumentos son: Imaginaciones, razonamientos, reflexiones que determinan una acción pronta a ser manifiesta. Dice que llevemos cautivo TODO pensamiento; los que ya hemos edificado, los que nos entorpecen hoy y los que quieran introducirse mañana.

No podemos edificar fortalezas positivas sobre fortalezas negativas, porque no podemos edificar sobre otro fundamento que no sea la Palabra. Podemos extraer buenas moralejas de algunos relatos bíblicos, pero; ¿Sabe como se le llama a eso? Fábulas. ¿Le dice algo esta palabra?

(1 Corintios 10: 6)= Y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

¿Qué significa esto? Que estamos hablando de obedecer. Tenemos que escuchar la Palabra con la intención de ver qué hay en mí que tenga que cambiar, y no es para que usted se vaya luego a orar por allí y diga: “Señor, cámbiame”. El que cambia es usted.

Él dice: Vístete del hombre nuevo. Y eso implica que usted se humille. Dios no le va a humillar. Él hace que usted desee humillarse, pero no le humilla. Usted tiene que humillarse. Es un acto personal. Dios no participa. Cristo está sentado. Sacerdocio sentado, es sacerdocio que terminó.

¿Cómo se Destruyen?

1 – Con Entendimiento:

Si una fortaleza produce sombra y la sombra produce oscuridad; y en ella se atrae las obras de las tinieblas, entonces la luz sería lo primero que necesitaríamos. La verdad nos hace libres. Dice: …Conoceréis la verdad; y la verdad os hará libres…

¿Qué es lo que lo liberta? La Verdad. ¡¡No!! No es la Verdad, Es su conocimiento de la verdad. La verdad puede estar en su regazo toda su vida y usted ni verla. Conoceréis la verdad, y la parte que conozca usted de esa verdad, lo hará libre. ¿Sabe que tesoro casi desconocido es este?

¿Y qué ocurre si usted oye a diario la verdad pero no la conoce íntimamente? Pues pasa que usted no es libre. Y nosotros hemos limitado conocer la verdad, diciendo: “Yo conozco a Cristo”. Si verdaderamente usted conociera a Cristo, sería un adorador total. Usted conoce acerca de Cristo, que no es lo mismo.

Tenemos que entender. Colosenses 1:13 dice que …fuimos liberados de la potestad del reino de Satanás… Se ha dicho que potestad era el permiso o el derecho. Satanás no tiene derecho a regir patrones en su vida. Lo puede hacer, pero no es legal; para hacerlo, necesita su autorización.

Ahora bien; haga su inventario de su vida y sea honesto con usted mismo y dígame si le ha dado o no permiso a Satanás. Ese permiso que le da, son fortalezas que tiene que destruir. Efesios 1:4 dice que …estamos predestinados desde antes de la fundación del mundo para ser santos…

¿Y qué quiere decir eso? Que no somos una segunda opción; no somos ciudadanos de segunda clase; no estamos aquí porque Israel insistió con darle la espalda a Cristo. La verdad es que Israel sólo existió para traer a Cristo, y Cristo vino a buscarlo a usted.

2 Timoteo 1:9 dice: …Fuimos llamados desde antes de los tiempos, según su propósito. Esto quiere decir que el tiempo comienza en la creación del planeta, pero note que dice EN el principio, no dice AL principio. AL principio, denota tiempo. EN el principio, denota lugar.

Dios no es parte del principio. Él ES el principio. Y nosotros estábamos en Él, antes del principio. Creó el planeta adecuado para que usted pudiera vivir. Fíjese qué casualidad que todo lo que usted necesita para vivir, se encuentra en este planeta. Así, entonces, ¿Quién sería primero? ¿El hombre o el planeta?

Efesios 1:11 dice que: …Somos herederos predestinados conforme al propósito… Esta es otra batalla en la iglesia: ¿Somos predestinados o no? Unos que sí, otros que no. Los que sí, no se mueven para nada, total nada se puede cambiar. Los que no, quieren hacerlo todo de nuevo.

No se gaste más, no discuta más, no elabore tesis, ponencias, debates ni polémicas. Y mucho menos se divida o se separe por ello. La predestinación es para la iglesia. La iglesia está predestinada. LO que Dios tiene previsto es lo que la iglesia va a hacer al final.

El problema suyo, entonces, es ser parte o no de ese final. La iglesia está predestinada, pero usted determina o decide si forma parte de esa iglesia o se le opone. Dios le señala el destino, pero jamás lo determina para usted. Libre albedrío, decisión voluntaria. Usted no es un autómata.

Usted es quien elige. Él siempre pone dos caminos: vida o muerte. Dios le profetiza y usted se sienta, gozoso, a celebrar: “¡Aleluya! Dios me dijo que voy a dar la vuelta al mundo! ¡¡Aleluya!! ¡¡¡Gloria a Dios!!!” El año que viene, usted está en el mismo sitio. ¿Qué ocurrió?

“Y…no sé… hermano… Dios me dijo que yo iba a dar la vuelta al mundo y todavía estoy aquí, no sé lo que puede haber pasado, no lo entiendo…” Mire: usted va a quedarse allí hasta que le salgan callos si no se mueve. Dios le revela su propósito para animarlo a usted a moverse, pero es usted quien determina si llega o no.

“¡Ah, no, hermano! ¡Si Dios habla, se cumple! No sé, puede ser, pero Dios le habló a Israel e Israel murió en el desierto. ¿Por qué habrá sido eso? Porque, – dice -, no añadieron fe a lo que escucharon y murieron en el desierto.

Dios le dijo a Nínive que iba a ser destruida, ¿Verdad? ¿Recuerda lo que sucedió después? Sucedió que Nínive no fue destruida nada. ¿Sería entonces Dios un falso profeta? No. La verdad es que el carácter de Dios es el que tenemos que entender.

Cuando Dios profetisa, asusta. Es como cuando usted le dice a un niño, o a su hijo: “Si no traes buenas calificaciones en la escuela, voy a castigarte toda la semana”. Una buena pregunta, entonces, es: ¿Qué hay en su corazón, el castigo o una buena nota?

Usted lo que desea producir es la buena nota; anuncia el juicio esperando que haya arrepentimiento y produzca la buena nota. En su corazón nunca debió haber estado el deseo de castigarlo, yo creo que usted tenía el deseo de castigarlo y que sólo lo dijo para cambiar su manera de pensar. Así hace Dios.

¿Por qué el entendimiento es lo número uno? Porque Satanás sólo reina en tinieblas. Satanás domina donde hay ignorancia. Si hay entendimiento, hay luz. Escudriñe la Palabra. Pídale a Dios sabiduría. Capacítese. Medite.

Hablemos de la Revelación. Déjeme decirle lo que NO ES la Revelación. No es un rayo misterioso que viene por oración, ni por ayuno, aunque ambas cosas sean buenas. Revelación, para usar un término bien entendible, es lógica espiritual, si es que existe tal cosa. Es buscarle la quinta pata a un gato que todos dicen que tiene cuatro.

Revelación no es un rayo espiritual. Revelación es un alumbramiento a su mente. Y eso se produce en búsqueda. “¡Ah, que bueno, que privilegio, el hermano tiene don de revelación!” Oiga; el hermano se quema las cejas toda una noche mientras muchos de ustedes están viendo televisión.

El hermano está buscándole la quinta pata a ese gato, otra vez, al minuto siguiente después de haber dado a conocer algo nuevo de Dios. Buscando permanentemente el por qué de las cosas del Señor. ¿Por qué has dicho eso, Señor? ¿Cuál es el sentido? ¡¡No entiendo!!

Entonces no me muevo hasta que entienda. Busque un diccionario, búsquelo en inglés, en español, en griego, en hebreo. Hay veces que Dios dice: “Oye; ponlo en un cajón, esto no es para ahora.” Pero hay veces que puede decirle: “¡Eh! ¡Vete a Génesis!” ¡¡Revelación!!

Y no fue porque el hermano era santo y Dios, de pronto, casi mágicamente lo iluminó. No fue tampoco porque Dios arrojó una pluma con revelación y ésta descendió y descendió hasta caer en su cabeza. Lo busco, lo buscó y lo buscó hasta que, finalmente, Dios dijo “okay” y lo encontró.

De religioso no tengo nada. Cuando usted va donde su papá, ¿Usted le dice: “Divino Padre, vengo delante de tu presencia…”? ¡¡No!! Su hijo viene, se sienta en su falda, ni pide permiso para entrar donde usted está, no tiene cita previa ni le interesa ninguna.

Entra, interrumpe lo que sea, le pasa por encima, se le arroja encima y, entre caricia y caricia, le mete la mano en un bolsillo y, si lo encuentra, le saca un billete o una moneda. Y antes de irse le grita: “¡¡Te quiero, pa’!!”

¿Saben por qué hace eso? Porque es su hijo. ¿Qué dice la Palabra? …Entra con denuedo, con confianza al trono y obtiene lo que necesitas… Dios es Padre antes que Juez. Lo que pasa es que la mayoría de nosotros proviene de familias en las que había hombres, no padres. ¡Pero es lo mismo! No. No es lo mismo…

¿Cuándo fue la última vez que usted se sentó en la falda de su papá? Con respeto, con reverencia, casi, ¿Pero con CONFIANZA? Por algo Él dice que cuantas veces nos ha querido cobijar como la gallina a sus polluelos.

Pero nosotros tenemos patrones que dicen: “No, un ayunito de cuarenta días y después Dios va a confirmar mi deseo.” No, mentiras. Si Dios dice que no antes de su ayuno, y le sigue diciendo que no durante el ayuno, después de los cuarenta días, cuando usted desfallece de hambre, lo va a buscar y ¡Le vuelve a decir que no! ¿No se da cuenta que de otro modo es hechicería?

Porque las obras de la carne no mueven a Dios. La victoria del ayuno es entrar con fe para aceptar la voluntad de dios y cambiar la suya. El ayuno no mueve a Dios, lo mueve a usted. Guárdese muy bien de usar el ayuno como un acto de manipulación.

¿Usted ayuna, hermano? ¡¡Claro que necesitamos ayunar!! Para cambiar nosotros. Dios no va a caerse del trono del asombro porque usted no coma. El que se beneficia es usted. ¿Por qué? Porque de ese modo usted se alinea con la voluntad de Dios.

2 – Arrepiéntase:

Para destruir una fortaleza tenemos que arrepentirnos al escuchar el entendimiento que nos llega. Arrepentimiento no es una mala palabra. Nosotros pensamos que arrepentimiento es una mala palabra, y lo digo porque cuando alguien llama al arrepentimiento, todo el mundo se pone a mirar a ver a quién llamó y ni piensa que pueda ser algo para sí mismo.

¿A ver a quien llamó? ¡Mira! ¡Es a ella! ¡¡Te lo dije!! ¡Tiene que estar llena de pecado! ¿Llena de pecado, eh? El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra. ¡Pero no se puede comparar! El pecado, para Dios, es pecado. Sea una mentirilla o un adulterio. ¿Entiende?

Arrepentimiento no es venir llorando. Ni tampoco llorar sus penas en el frente hasta que se le corre todo el maquillaje y le dañe la camisa. El cabello todo desgreñado. Y entonces se va sintiendo mejor. Pues claro; si usted llora, siempre después va a sentirse mejor.

Si lo que usted deseaba era llorar, ¡Pues haberlo dicho! Una bofetada y ¡Paf! Llora todo lo que quiera. Un buen llanto desata no sé qué tipo de hormona de no sé qué glándula y le hace sentir mucho mejor. Pero en la esfera de las emociones no tiene nada que ver con el Espíritu. Por eso el domingo que viene necesitará otra vez oración.

La palabra AREPENTIMIENTO viene de la palabra METANOIA y significa un cambio de corazón hacia Dios. Es un cambio en la forma de operación mental que es producido por la revelación de un conocimiento que nos llega y que señala un punto de vista más sabio que aquel que llevábamos.

Es decir: estábamos acostumbrados a hacer esto de esta manera, y entonces llega alguien que se ubica aquí y le enseña un modo mejor para hacer lo mismo. Usted se convence que el nuevo método es mejor, cambia y jamás vuelve a hacerlo como lo hacía anteriormente.

A eso, usted lo puede hacer cómodamente sentado, sin necesidad de andar por allí haciendo piruetas raras. Lo puede hacer tranquilamente, mientras escucha la Palabra con una sonrisa de confianza y no con esa expresión hosca de desconfianza y prejuicio.

Hay gente que le gusta tanto pasar al frente y que alguien se ocupe “de orarle” que andan por la vida semi calvos, ya que su cabeza ha perdido cabello de tanta mano que se le ha impuesto. Y pese a todo, siguen igual. “Ora por mí… Ora por mí…” Inmadurez. Fortalezas.

Es una reflexión seguida por una acción. ARRE-PENTI-MIENTO. “ARRE” es un prefijo que significa regresar o volver atrás. PENTIR, mientras tanto, es un verbo cuya traducción implica Ápice, Topo o Lugar Alto.

De allí proviene nuestra expresión “Pent-House”. La habitación más alta de un hotel se llama “Pent-House”. Es una morada alta, un lugar alto. Entonces, “Arre-Pentir”, es “Volver a un lugar más alto”. Y noten que no es para adelante, es para atrás.

Porque la gente se cree que el progreso es sabiduría, cuando habíamos comenzado al cien por cien y nos caímos. Adán ya tenía la sabiduría de Dios, pero al comer del árbol de ciencia tuvo que comenzar desde primer grado.

Nosotros, para tener el ápice, deberíamos volver al método o a las formas en las que fuimos creados. Para atrás, no para adelante. El progreso, a veces, nos aleja del origen. Y en el origen está la gran llave, la enorme llave, la que abre las puertas que usted necesita abrir.

Por eso Juan el Bautista, cuando llega, dice: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Al margen de lo que estamos viendo sobre el arrepentimiento observe, ya que está, que dice “el reino DE los cielos, y no EN los cielos como tantos han enseñado y aprendido.

Sin embargo, el concepto más sobresaliente de este texto es que, para participar de lo que estaba por llegar, lo primero que debía hacerse, era arrepentirse. Porque con la mentalidad presente, usted no iba a poder fluir.

Y eso tiene sentido, porque nosotros creíamos que los más rápidos llegaban primero, pero Dios dice que los últimos serán los primeros. Nosotros pensábamos que el más inteligente y el más alto es el mayor, y Él dice que …el menor será el mayor…

Nosotros pensábamos que mientras más recibimos y trabajamos y prosperamos, más vamos a tener. Y Él dice que no, que …el que da es quien recibe… Hacemos todo al revés. Porque encaramos el mundo del reino con los sistemas del mundo secular y el problema está en que el reino de Dios funciona y opera exactamente al revés del sistema del mundo natural.

Él dice: Traigo mi reino, traigo mi influencia (BASILEIA) mi poder, mi jurisdicción, mi reinado ha llegado. Vengo para comenzar a reinar en esta esfera. Y yo quiero que tú fluyas conmigo, pero para fluir conmigo, vas a tener que RE-GRESAR al ápice con el cual fuiste creado. A caminar por fe, no por vista. Dando, no recibiendo. Humillándose, no exaltándose. Cambia tu manera de pensar para que fluyas en mi reino.

Llegó Cristo y dijo: …Mira, vengo a hacer un cambio de jerarquía. Por ahí hay uno que se llama Satanás, que es príncipe del aire. Pero yo vine a derrotarlo, y vine para librarlos a ustedes. Cristo va a la cruz, toma a Satanás y hace un espectáculo con él, nos libera a nosotros de toda la potestad de las tinieblas y nos traslada al reino de luz.

Pero, sin embargo hay un problema: nos dejó aquí. Es decir que si bien nos trasladó, la realidad es que nos dejó. Es decir: el mundo natural es una dimensión, el mundo espiritual existe detrás del mundo natural; es otra dimensión. No se desmaye, no es Nueva Era: es Biblia.

Son distintas dimensiones, porque el reino es, también, algo que se agrupa porque tiene algo en común. Por ejemplo: está el reino animal, el reino vegetal. Noten que el reino no es un lugar, les estoy desbaratando la palabrita. La usamos en todo y cuando la metemos en la iglesia todo el mundo la acepta de un modo que no tiene nada que ver con lo demás.

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Lo que Usted Cree Acerca de Dios

Otros orígenes de fortalezas, son: doctrinas erróneas. Mateo 24:4 dice: …Tengan cuidado, miren que nadie los engañe… Todos tenemos doctrinas, pero preste atención, por favor, al significado de la palabra Doctrina: “Lo que usted cree acerca de Dios”

Si usted no cree en Dios, esa es su doctrina. Ahora; ¿Adonde recibió usted su doctrina? Lo estoy llevando al pasado, quizás antes que fuera usted a ninguna iglesia, porque usted ya tenía su idea de Dios antes de llegar a Él.

¿Quién le dibujó a Dios? ¿Fue su abuelito? ¿Fue ese anciano vecino de su casa? ¿Fue la señora gorda que sale a pasar la escoba a la vereda y se pasa horas y horas charlando con cada vecina que pasa? ¿Fue aquel hombre que un día lo encontró a usted haciendo algo malo, se sentó y le contó una historia? ¿Quién diseñó su doctrina?

La mayoría de lo que nosotros creemos acerca de Dios, nos llega por información y a través de otra persona. Y lo medimos de acuerdo con lo que hemos oído. Medimos a Dios, su potencial y su forma de ser, de acuerdo con lo que hemos oído.

Formulamos nuestra imagen de Dios de acuerdo con lo que hemos oído. No todo lo que se oye es cierto, aunque se oiga en la iglesia. Esto formula una fortaleza, bloque a bloque, pensamiento a pensamiento, en nuestra mente. Y a veces nos encontramos defendiendo vigorosamente un error.

1 Corintios dice que: …sea establecido en boca de dos o tres testigos. Y los testigos no son personas, son palabras de la Biblia. Porque Cristo les decía a los fariseos: …Ustedes escudriñan diariamente la Palabra buscando salvación y no saben que ella testifica o dan testimonio de mí.

La primera regla es que no podemos basar ninguna doctrina en una sola escritura. Ni tampoco ninguna en una sola fuente de información. Si no nos une, una doctrina, no es de Dios. Si no introduce en la iglesia al poder de Dios, será buena doctrina, pero no es Dios.

Si no aumenta el amor por Dios, será una indudable sana doctrina, pero no es Dios. Esto es muy importante porque nuestras iglesias están llenas de jóvenes que no quieren saber nada de Dios; algo está mal. Si no produce acercamiento a él, es falsa doctrina. La fortaleza lo limita a usted.

No toda doctrina produce que usted se pierda. Hay falsas doctrinas que usted puede vivir toda la vida con ellas y no perderse, pero siempre se limita de obtener ahora lo que necesita. Porque toda verdad, en extremo, es herejía; y una doctrina es el fundamento de toda división.

Por ejemplo: La Trinidad. “Bueno…es que son tres dioses en uno… ¡No! Es que es uno que se manifiesta en tres personas… ¡¡No!! Es un huevo, con la clara, la cáscara y la yema. ¡¡¡No!!! Son tres personas en una; o una persona con tres manifestaciones; o un Dios que coexiste en tres personas…

Estas elucubraciones produjeron la búsqueda de exclusividad espiritual que trajo división, para defender sus opiniones personales… ¿La verdad? Es tonto. No vale la pena que yo me separe de usted por falta de entendimiento en un Dios que nadie entiende. Porque nadie lo entiende. Él es muy grande. El que diga que ha entendido a Dios, se comienza a caer.

El bautismo. ¿En qué nombre fue bautizado? Fue bautizado en el nombre de Jesús. No, fue bautizado en el hombre del Padre. No, fue bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. No, a mí me echaron un poco de agua en la cabeza. No, a mí me sumergieron…

Sin embargo, la discusión es tonta; dice …En el nombre del Padre, pero no dice el nombre; …en el nombre del Hijo, pero no le dice a usted cual es el nombre; y en el nombre del Espíritu, pero nunca le dijo el nombre. ¿Cuál es el nombre? En el Nuevo Testamento, el nombre de Dios, es Señor. Se acabó la pelea. No vale la pena dividirme por eso.

¿Qué tal la salvación? Usted es salvo y después se bautiza. No, usted es salvo cuando se bautiza. No, si no se bautiza no es salvo. No, yo me voy para allá y tú te vas para acá. Abraham entró en pacto con Dios y no fue hasta diez años después que fue circuncidado. Yo no sé qué es lo que le dice a usted eso.

Piense en las cosas que nos dividen, que nos hacen ver ridículos ante el mundo. Hay quien escucha o lee esto no tanto para aprender de Dios, sino para saber si esto concuerda o no con su doctrina. Y en el momento en que esto llegue a cruzar su puente, allí nomás usted cierra su corazón y sale más que corriendo.

La verdad, – en este caso -, es que todas sus motivaciones están erradas y no tiene propósito de dios en su vida. Y si no cambia, juicio vendrá a su vida. No tienen interés en aprender. Lo único que les interesa saber es si esto concuerda con lo que piensan. Yo no sé por qué está usted allí, ahora. Yo estoy aquí para aprender de la Biblia. Amén.

La santidad personal. Hay que ser santo, hay que ser igualito a Dios. ¿Por dentro o por fuera? No, a la mitad; por dentro y por fuera. No, la forma de vestir y la forma de actuar. No, como habla y como se viste. No, es que se tiene que ver bien lavado, como si se hubiera bañado con cloro.

Los católicos dijeron: vamos a ser santos. Y construyeron un monasterio. Para separarse del mundo. ¿Qué produjo? Homosexualidad, fornicación y alcoholismo. Fue un deseo sincero de ser santos, pero la sinceridad sola no produce la voluntad de Dios.

La iglesia pentecostal trató de hacer lo mismo con el movimiento de santidad. No te vistas, no te pongas cosméticos, te tienes que parecer a una vela. Mientras más fea, mejor. ¿Qué produjo? Resentimiento, represión y adulterio. Si esto pudiera enojarle a usted lo suficiente como para que usted mismo confronte la verdad, el objetivo de todo esto estaría cumplido.

¿Qué tal la milicia espiritual? Todo el mundo quiere militar en el Espíritu, pero lo que están buscando es liberación personal. Nadie tiene la motivación de libertar la ciudad, sino de liberarse ellos. A muchos no les interesa más nada una vez que se sienten liberados.

La mayor prueba de prosperidad en los últimos años será cuando Dios nos prospere a todos. Allí Él verá quien seguirá militando en su iglesia. Porque mayoritariamente, el que viene a la iglesia, es el necesitado. Todo el mundo buscando las manos de Dios.

Dios está buscando una generación que busque su rostro. Moisés, después de haber visto el poder de Dios: el Mar Rojo abierto, las plagas de Egipto, maná que cae del cielo, el pájaro ese que se comió a todo el mundo, el agua que brota de la roca, todavía decía: ¡Yo quiero ver tu gloria!

El poder de Dios no es la gloria de dios. “…Vino la gloria de Dios y se sanó todo el mundo…” Esa no es la gloria de Dios, ese es el poder de Dios. Una generación que sólo quiere los peces y los panes. Sinceros y con hambre, pero errando el propósito de Dios.

Dios no está hablando de los peces y los panes. Dios no está levantando a evangelistas y siervos con dones de sanidad por los peces y los panes. Conéctese con su llamado y sea libre, no sea cautivo.

El reino de Dios se debe buscar, pero la base no es la búsqueda sino el dar. Recuerde que los peces y los panes se le dieron a los discípulos, y fueron los mismos discípulos los que lo repartieron.

Las tradiciones de los ancianos de los siglos 19 y 20 son distintas a las de los ancianos de los tiempos de Cristo. Códigos de vestimenta, no te pintes, no te pongas, tienes que usar corbata, no puedes venir al púlpito con mangas cortas.

Es que aquí somos “sabatistas”, nos reunimos solamente los sábados: los sabatistas, quizás están hermenéuticametne correctos, pero la Palabra dice que nos reunamos cualquier día de la semana. Podemos ser lunistas, martistas, miercolistas, juevistas, viernistas, sabatistas y dominguistas.

Fíjese algo muy singular: donde ellos erraron; donde ellos cayeron en error, es al quererse justificar con su revelación. Allí la dañaron. No había problemas de reunirse solamente los sábados, al contrario. El problema era justificarse con eso. Justificación es sólo Cristo. No se dividan por eso.

Las visiones de los ancianos, que se convierten en controles y hechicería en la iglesia. Fíjese que Pablo comienza su mensaje diciendo: Gálatas insensatos, ¿Quién los hechizó? Quiero saber esto: después de haber comenzado en el Espíritu y de hacer prodigios…

Una iglesia salva, llena del Espíritu y con milagros, hechizada. Por favor, no me diga nada. Lo escribió Pablo y será mejor que lo discuta con él si cuestiona alguna cosa. ¿Qué es hechicería? Fuerza extraordinaria que obliga a la voluntad de una persona a la voluntad suya. ¿Qué es control y manipulación? Manipulación es la acción que limita a uno a ajustarse a la voluntad de otro. La misma cosa.

Lo que pasa con el legalismo es lo siguiente: Romanos 6:14 dice: …el pecado se enseñorea sobre nosotros… Es decir que el pecado tiene dominio sobre la persona cuando no operamos en gracia y recurrimos a la ley.

Todo legalista vive en pecado, por eso es legalista. Es una fortaleza falsa. Santiago 2:10 dice: …cualquiera que guarde toda la ley pero la ofendiere en un punto, es culpable de toda. Eso significa que por minúscula que parezca su transgresión, es juzgada como tal. Fuera de toda Gracia.

Usted, mujer, jamás se ha pintado. Pero un día cae un maquillaje en sus manos y, a solas, frente al espejo, se le enciende la duda: ¿Qué tal me quedará? CULPABLE. Usted, mujer, jamás usó pantalones, pero un día de enorme frío se puso ese pijama con forma de pantalón. CULPABLE.

Imagínese que un día usted, pastor, está en la playa disfrutando del mar y de la arena con su familia, cuando en un momento dado un niño se cae y se golpea; queda desmayado y los padres se desesperan. Usted los conoce y saben que son creyentes y decide orar. Está muy bien.

Pero, ¿Será que necesita ir a colocarse su corbata para orar por él? ¿Fluirá igual el poder de Dios pese al traje de baños amarillo con maripositas rojas que tiene puesto? Dios se mueve por fe, no por reglamentos de vestimentas.

Dios no quiera que algún día haya una guerra y destruyan todos los templos y tengamos que reunirnos debajo del sótano de la casa del hermanito Pepe. ¿Usted supone que el pastor va a ir allí vestido de impecable traje y corbata?

Lo más probable, por propia seguridad y, de paso, por las de todos sus hermanos, es que vaya allí con los jeans más viejos y gastados; con la camisa más vieja y desteñida que tenga; con las zapatillas más usadas y con agujeros en el dedo gordo y, por unción, va a predicar como nunca. Y Dios se va a mover.

(Romanos 7: 5)= Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.

Si andamos en la ley, el pecado se va a enseñorear con usted porque tiene dominio. Si andamos en la gracia, en cambio, el pecado no sabe qué hacer con la gracia, no la entiende. Pero el pecado y la ley se llevan, porque para eso fue la ley: para manifestar el pecado.

¿Qué tal la oración? ¿No hay tradiciones en la oración? El famoso devocional. Busque cuantas veces quiera la palabra en la Biblia, no existe. No hay Biblia que la tenga, así que no sé quien le habrá dado a usted esa doctrina. Ahora, ya hay biblias “devocionales”, ahhh…

El que se levanta a las cinco de la mañana para hacer sus devocionales y orar tranquilo. Una hora después descubre que está mal dormido y encima no ha orado nada. Se va de malhumor al trabajo porque no durmió bien y condenado de espíritu porque tampoco ha orado.

Y resulta ser que en ninguna parte dice que usted tiene que orar por la mañana. ¡Y después dicen que ya no tenemos tradiciones! Valen mejor cinco minutos a mediodía, con los ojos abiertos, bien ungido y entrando en la dimensión del Espíritu Santo, que todo su devocional religioso de toda una vida.

Son fortalezas que lo obligan. Usted debe vivir de la vida del Espíritu, no de las reglas de los hombres. Las largas oraciones por los alimentos, sobre todo cuando tenemos visitas. Porque una cos es orar por los alimentos con la familia y otra cuando hay extraños.

Un día invitamos a cenar al pastor y su esposa. Usted toma la oración por los alimentos y, hasta que no ora por el último misionero en África, no cesa. Se enfría toda la comida. Pregunto: ¿Cuándo se levanta por la noche muerto de hambre y arrasa con la heladera, también ora así?

El propósito de orar por los alimentos, es reconocer primero que Dios los ha provisto, agradecérselo y, si hiciera falta, santificarlos. Con todo ese pequeño marco, usted tendrá la convicción que, por estar proveyéndola Él, nada le podrá hacer daño. ¿Cuánto tiempo le puede llevar? ¿Exagero si digo que no más de tres minutos?

¿Y qué tal la oración pública en la iglesia? “Queridísimo y amantísimo Padre celestial que habitas las alturas espirituales”… Allí es donde su hijo la mira a su mujer y con los ojos llenos de asombro, pregunta: “mami…¿Y ese hombre que está orando, quien es?

Protocolos que son fortalezas. Usted no habla así en su casa, entonces; ¿Qué hace aquí hablando así?  Una pregunta algo tonta pero que quizás lo haga reaccionar: ¿Usted cree que Dios va a fluir con un hipócrita? El sistema de Dios es ser transparente con Él.

Por eso es que yo hablo como hablo, y si predico, predico como hablo. Algunos me censuran porque utilizo algunos términos demasiado…vulgares. Lo siento mucho. Son términos que usa mi gente y yo le estoy hablando a mi gente para que mi gente me entienda.

Voy a decirle algo que quizás usted ya sabe, pero por las dudas nunca estará de más reiterarlo. Usted jamás será más poderoso en Cristo que cuando usted sea usted mismo delante del Señor. Cuando se imposte o se disfrace, la gente quizás no sepa quien es usted, pero Él sí.

¿Y qué tal el orden de culto? ¿Donde dice que debemos entrar al templo antes que empiece la reunión, en absoluto silencio, con la cabeza inclinada y por poco, con las manos entrelazadas? En ninguna parte. Es una fortaleza.

¿Sabe de donde viene? De la Iglesia Católica Romana. Y como todos nosotros estábamos allá hace mucho tiempo, nos lo trajimos para acá. Le cambiamos el nombre y lo seguimos haciendo. Porque la fortaleza viene desde antes de ser salvos a través de una imagen que vaya uno a saber quien se la dio, en el año de antaño.

Son fortalezas que nos limitan. ¿Quién dijo que el culto debe abrirse con una escritura? La verdad, nadie le pone ni la más mínima atención a ese texto que se lee. Usted jamás la recuerda, jamás ha visto o ha experimentado que libere a alguien.

Le digo más: no recuerdan el mensaje, mucho menos un texto suelto y perdido cuando todavía se estaba acomodando en su banco o su butaca. O leer en grupo. O leer unos un versículo y otros el siguiente. Estamos tan atentos para cuando nos toque que ni la menor idea tenemos con relación a lo que nosotros mismos estamos leyendo. Sólo la Palabra liberta.

Y siguen las costumbres, tradiciones y demás singularidades. Vigilias y ayunos, llenas de café, galletitas y mucho bullicio. Si en verdad nuestras vigilias tuvieran poder, nosotros tendríamos una victoria tremenda.

Expectaciones falsas en la iglesia; costumbres que están establecidas por nosotros. Tradiciones que están grabadas en nuestra mente, ideas y opiniones que causan que nuestras conductas fluyan de acuerdo con lo que nosotros creemos.

¿Cómo? ¿Qué van a levantar otra ofrenda? ¿¿Pero que se habrá creído este?? Hace dos reuniones que no vengo. Yo, a la iglesia, vengo cuando puedo. Mire; si es congregación se lo entiendo. Pura religiosidad y aburrimiento. Pero si es iglesia, debo decirle que usted no ha tenido todavía la revelación clara de su significado.

Estamos en medio de la adoración y usted está ansioso por terminar y sentarse. Es como si tuviera todo el cuerpo lleno de hormigas. Puesto de pie porque, si se sienta, es un OVNI. También las dos expresiones: si es pura música, usted tiene razón. Si es adoración genuina, usted no tiene revelación de Dios.

Dios, cuando nos vio sucios, pecadores, con trapos sucios, no dignos de nada. Es como ir a visitar al más perro del mundo y quitarse la ropa y toda su gloria y lavarle los pies. Esa es la actitud y la postura de Dios para con nosotros.

Y Dios, en el jardín, puso un árbol llamado árbol de ciencia, para que el hombre tuviera libre albedrío, porque Dios no quería marionetas, ni quería robots. Él quería que el hombre le amara porque quería amarle.

El sacrificio de alabanza, no es el que usted sufra para alabar porque tiene las manos cansadas, o porque hace calor. El sacrificio es la alabanza en sí, no su esfuerzo. La categoría de la adoración.

Si usted entendiera que la iglesia está predestinada a victoria, estaríamos hablando en otro nivel. Caracteres que tienen que ser derribados en la iglesia. “¡No voy a dar ofrenda! ¡Ya di muchísimo! ¡No sé si los hermanitos Pepe y Pancho dan tanto!” Fortalezas.

Son fortalezas o imaginaciones. Imaginaciones falsas de lo que debe o no debe ser. Debido a las fortalezas en los creyentes en áreas financieras, el cuerpo se ha limitado en la tierra. Y los únicos predicadores que tienen algo bueno que decir, o se han ido atrás, o han caído en decepción, o han tenido que manipular sus finanzas para subsistir,. La misma gente suele tumbarlos a pedradas.

¿Y qué tal la ministración? Vienen al altar y, antes de llegar, ya están arrugando la cara; es como un proceso. Empiezan a temblar y a orar en lenguas, en voz baja, antes de llegar. Ni bien los tocan, esa oración se eleva y sueltan los alaridos.

Pregunto, y no sé por qué nadie lo ha preguntado directamente desde un púlpito: ¿Qué hace usted orando si en verdad usted vino a buscar oración? Son fortalezas. Para recibir lo que hay de Dios para usted, abra su corazón de par en par y haga silencio, que es como decir: cierre la bocaza!!

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Desenredando las Raíces

(Gálatas 4: 22-26)= Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre por la promesa.

Lo cual es una alegoría. (No estamos hablando de Sara o Abraham. No estamos hablando de ella ni nos interesa su hijo en este momento. Estamos usando la historia para revelar un principio. Es una alegoría, una metáfora, una similitud, es un ejemplo.

Le estoy hablando en forma de parábolas. Quite los ojos del pasado y atienda, estoy hablando con usted, a solas, y estoy tratando de explicarle, a través de esta situación, que es lo que ocurrió)

…pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, (Un monte literal que hay en Arabia), el cual da hijos para esclavitud; (Esto es muy importante porque ahora dice que en aquel lado lo que hay es esclavitud)

…este es Agar. (No lo compara con Sara aunque aquello es Jerusalén, la compara con Agar. Esto es deprimente para la mente de algunos) …porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual…

(Ahora dice que la Jerusalén actual, con todos los judíos, es comparada con Agar y no con Sara. Con carne y no con espíritu; con esclavitud y no con libertad) …pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

(Gálatas 4: 28)= Así que hermanos, nosotros como Isaac, somos hijos de la promesa. (Aquí vuelve a comparar. “De la misma manea que”. ¿Qué quiere decir? ¿A qué se refiere? Isaac es hijo de promesa, nacido por espíritu, nosotros hijos de promesa, engendrados por el Espíritu. Una analogía.

(Gálatas 4: 29)= Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. (Noten que la guerra sigue igual, las cosas espirituales, una vez que se ejercen, automáticamente, producen una milicia contra las cosas carnales.

Fíjese que no había problemas con Ismael, hasta que nació Isaac. Era maravilloso, hasta que nació el propósito de Dios, no había problemas en la iglesia, hasta que se reveló el propósito. Cuando se reveló el propósito, entonces comenzó la guerra.)

(Gálatas 4: 30)= Mas, ¿Qué dice la Escritura? Echa fuera la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.

Aquí vemos a dos mujeres, dos hijos, dos montes, dos ciudades. La primera raíz es el sistema del mundo; referido a todos los canales que influyen en nuestra mente: televisión, patrones, imágenes, ídolos, ambientes, la cantidad de amor que recibimos en nuestra vida, la falta de amor, la información, el periódico, la educación, la música. Todas las fuentes de entrada se identifican con el sistema del mundo, o el sistema carnal.

Agar es el sistema de la carne, natural o terrenal. Estamos viviendo en una hora donde si provee usted para la carne, la va a tener que mantener. Dios no tuvo problemas en que Ismael naciera, pero Abraham tuvo que cuidar de él.

Es tiempo de cortar todas las experiencias naturales, no depender del ritualismo y no desviarse del pacto de la promesa. Nada que usted haga en esta hora debe ser hecho fuera del pacto de la promesa de Dios.

Porque para conseguir alivio de la tormenta que viene sobre la tierra, el soplo de Dios que va a conmover todos los reinos hechos por hombres, lo único que le va a hacer sobrevivir esta circunstancia, es el arca de Dios.

No es tiempo de buscar fuera de los principios bíblicos para aliviar nuestras circunstancias. Es tiempo de duplicar nuestro conocimiento y entrar en él. No hay nada mal – por ejemplo -, en la psicología como herramienta de ayuda en la iglesia. Sí lo hay cuando reemplaza al Espíritu Santo.

Recuerden que la tormenta que viene sobre la tierra la trae Dios, no Satanás. Satanás no tiene poder para zamarrear a la iglesia. Ya él dijo en Mateo 16:19 que las puertas del infierno no prevalecen contra la iglesia. 

Entiéndase bien, por favor, ya que no hacerlo podrá ser motivo se frustraciones y amarguras. Satanás no prevalece contra la iglesia. Contra un gran caudal de congregaciones evangélicas, evidentemente que sí prevalece, a veces. Dios es quien se está moviendo, y el juicio comienza por la casa de Dios.

Luego habla de dos ciudades; habla de la ciudad de abajo, (Jerusalén actual) y la Jerusalén de arriba. La de abajo, es muy interesante como fue habitada. Cuando los hijos de Dios fueron a Jerusalén, la primera tribu que entra es Benjamín y decidió no despojar la tierra de todos los gigantes.

Así algunos creyentes, que con la garantía de que no van al infierno ya se conforman y se dan por satisfechos. Pero el resto de los gigantes nos acosan toda la vida y ellos no quieren despojar la tierra. Viven en depresión, viven en batalla, siempre están luchando, y claman que tienen victoria pero sólo de boca.

La tribu de Benjamín, entonces, cohabitó con los jebuseos que estaban en la tierra, por no librar a la tierra de sus enemigos. Esto produce una mezcla de lo santo y lo profano, de lo bueno y de lo malo, de victoria y de derrota, de hierro y de barro.

Cuando la iglesia cohabita con el sistema del mundo, tiene un fundamento falso. Esa es la historia de la Jerusalén de abajo: produce personas de doble ánimo. A veces estamos bien, a veces estamos mal. De pronto el cenit, de pronto el abismo.

Quizás voy, quizás no voy nada. A lo mejor doy algo, a lo mejor no doy nada. De doble ánimo, no tienen convicción personal. ¿Sabe cuanta gente lee la Biblia? Millones. ¿Saben cuanta de esa gente cree que la Biblia es la Palabra de Dios? Menos del diez por ciento.

¿Sabe cuanta gente cristiana predica con pulcritud, eficiencia y sin apartarse una coma de lo que está escrito en la Biblia? Miles. ¿Sabe cuanta gente que predica todo eso, en el fondo de su corazón, todavía no han terminado de creer en la realidad de lo que predican? Cientos.

Hacen y hacen lo que está correcto, pero no le colocan el máximo ingrediente que el mundo incrédulo está esperando ver para poder atreverse a creer: convicción. Todo lo que hacen lo hacen sin convicción. Es como el vendedor que no usa el producto que vende. ¿Sabes qué? No vende nada…

Si usted es vendedor y pasa por mi casa y toca a mi puerta, y cuando yo lo atiendo me doy cuenta que usted no utiliza en absoluto lo que está ofreciéndome, conmigo no come. Un par de pregunta si me doy cuenta en el acto si lo que vende es bueno porque lo ha comprobado o es un casete que le pusieron en la cabeza.

Bien; asimismo, hay predicadores que predican lo que no entienden; no pueden tener autoridad en el púlpito. No lo entienden, no lo viven y no funciona para ellos, pero quieren metérselo por los ojos a los demás. Tampoco funciona. Los demás serán impíos, incrédulos y hasta muy pecadores, pero no son idiotas.

Entonces habla de la Jerusalén de arriba. La de abajo produce atadura, limitación cautiverio. Estar influenciado por la Jerusalén de abajo, esto es: el sistema de abajo, es vivir bajo el dominio de otro; es ser esclavo de la vida.

Yo vivo la vida, no soy esclavo de ella. En mi vida hay lucha, pero no lucho por vida; tengo vida en abundancia. No comenzó así, tuve que destruir dos o tres fortalezas también para llegar a eso.

Todo el clamor del que está influenciado por la Jerusalén de abajo, gira en derredor de la libertad de ellos. “Señor, ten misericordia de MI!! LIBRAME de este problema!! Mira MIS hijos!!! ¡¡Señor!! ¡No puedo pagar MIS deudas!! Señor ¡¡AYUDAME!!

Es un mundo egoísta. Bien lo dijo el Señor cuando dijo: …El que busca salvar su vida, ese la va a perder. Pero el que acaba de perderla, ese gana todo. Bien sencillo, pero es la raíz del reino que todavía no entendemos.

Dice en el libro de Eclesiastés, en el capítulo 9 y versos 11 y 12, que estamos atrapados en una red. En una mala red. En una detestable y horrible red. Como cuando un pez cae en una red y está luchando por zafarse de esa prisión.

Ahora, la Jerusalén de arriba, es muy interesante. El de abajo es un hombre de doble ánimo; ese no consigue nada de Dios, dice Santiago. Estamos viviendo en una hora donde no se puede esconder ninguna iniquidad.

Nada debe ni puede quedar fuera de la vista de Dios. Porque de todos modos, el fuego de la revelación va a destapar toda la obra del hombre y va a quemar con la Palabra todo lo que no es de Dios y va a ser expuesta toda obstinación y toda rebeldía en esta hora.

Motivaciones y ambiciones personales, por ejemplo. Muchos se pasan discutiendo puntos de vista escatológicos. ¿Sabe usted cual es la raíz de su motivación? Todo el mundo quiere saber qué tan lejos de la verdad puede caminar. ¿Le parece que no? Examínese.

Que tanto puedo yo inmiscuirme en las cosas de este mundo sin perderme. Qué puedo y qué no puedo hacer para no perder el bus que va yo no sé donde, pero es ese bus que vuela. Como me puedo comportar y aún no perder mi entrada.

Entonces la pregunta es: ¿Tengo tiempo o no tengo tiempo? ¿Me quedo y atravieso o me voy antes? Es muy interesante ver que la Palabra dice que los cobardes no entran, hay cosas que no necesitan interpretación: Co-bar-de. Y para salir corriendo no hay que ser valiente.

Pretenden caminar por la cuerda floja y, pese a ello, vivir. No es tiempo de apelar a tus conocimientos de natación. Es tiempo de sumergirse en las aguas de Dios y dejar que Dios lo lleve. Porque es solamente en las aguas bien profundas en donde hay buena pesca.

La Palabra nos está diciendo con meridiana claridad que estas dos ciudades simbólicas, producen dos hijos, dos frutos, dos tipos de sistemas; el uno de esclavitud y el otro de libertad. Usted va a tener la opción porque nadie pasa la eternidad donde no quiere. Un hijo hereda, el otro no hereda.

Ahora, está hablando de la Jerusalén de arriba, y noten que dice “de arriba”, es decir, el término comparativo, habla de que es un grado alto. Denota la fuente de su origen, no su posición. Muy importante, porque estamos hablando de ser influenciados de un sistema distinto, de una nueva ciudad.

Somos nacidos de arriba. Somos conciudadanos de la familia de Dios. Entonces nuestro estilo de vida, – y no hablo de santidad -, quiten esa fortaleza de allí. Se supone que usted sea santo. No podemos ni siquiera hablar con usted si no lo es.

Ese es el principio, primer grado, se acabó: gradúese. La Palabra dice:…Fueron predestinados desde antes de la fundación del mundo para que fueran santos… Dios no se asombra de su santidad!! Él dice: ¡Era hora! ¡Ahora puedo hacer algo contigo!

Cuando usted decide ser santo, Dios mira hacia abajo, se rasca su venerable nuca y dice: ¡Qué bien! ¡Ya era tiempo! Ahora sí podemos comenzar. La santidad no es un lugar cumbre al que hay que llegar, es la base de todas nuestras operaciones. Y no haremos una doctrina de ella.

Estamos hablando de ser influenciados por un sistema, una legislación, un conjunto de principios que provienen de otra ciudad que tiene otro rey, pero que funciona aquí. Si no funcionaría aquí, ¿Para qué nos salvó y nos dejó aquí? Debemos predicar con lógica para quebrar también la mente.

¿Cuál es la implicación? Que en verdad Cristo no es bien bueno sino que Él es medio juguetón, medio tramposo. Porque parece que Él nos engañó; dijo que venía ya mismo, y lleva dos mil años y no llega. Si yo le hago eso, usted no me habla más.

La Jerusalén de arriba: la referencia Isaías 2:2 nos dice que …En los últimos días, la casa de Jehová será establecida como cabeza, arriba de las demás. Ahora también dice que esa ciudad es madre. Y la madre da a luz.

Esto significa que, somos nacidos de arriba. Entonces la madre es la que cuida. Moramos bajo la sombra del Altísimo, ¿No es así? Entonces estamos dispuestos a ser protegidos o cuidados por la Jerusalén de arriba. ¿Tan complicado es esto que no se puede entender y creer?

La madre es la que nutre y alimenta, es decir: toda la fuente que entra a un ser, viene de la madre. Y la madre nuestra está arriba, no abajo. Sólo que estamos llenos de la porquería de abajo. Algunos, cuando se les dice “Leamos el pasaje Tal de Tal libro” tardan tanto en ubicarlo que, cuando lo hacen, el predicador ya terminó su lectura. Se delató: nunca había visto ese libro en su vida.

La madre es la que protege, pero la madre, también, es la que prepara para el futuro. Esto es, la madre, cuando el padre comunica la visión, es la responsable de impartir la misma visión en la próxima generación.

Esto es importante porque del padre a la madre, (Hablamos del padre a la iglesia, o de Cristo y la iglesia, o de Adán y Eva, que es la misma tipología) pasa la orden de la dirección que se debe implementar, nosotros recibimos la visión de Dios con respecto a la dirección que debemos comunicarle al mundo, pero ocurre que dentro del mundo, a veces, los más perdidos somos nosotros.

Porque dice que somos sal de la tierra  y la sal preserva, pero nosotros no estamos preservando nada, al contrario, lo tenemos condenado a estallar. Y luz, iluminación, sabiduría del mundo o del sistema, es decir: tener la respuesta a la problemática.

Si yo le preguntara a usted qué tiene usted para ofrecerle al mundo, usted me diría “A Cristo”. Pero la Biblia no le dice que le ofrezcas a Cristo a nadie en ninguna parte. El mundo quiere soluciones prácticas.

De la única manera que nosotros podemos traer al mundo soluciones prácticas, es siendo testigos o testimonios vivientes, es decir: demostrando que dentro de este planeta, hay un sistema de principios que funciona mejor que el de ellos. Sólo que el nuestro, siempre anda detrás.

Cristo, en una ocasión, cuando fue enjuiciado, le dijo a  la autoridad: …Mi reino no es de este mundo…y en la escritura original dice: “Ahora”. Esto es: la influencia y mi poder no provienen de este sistema, así que haz lo que tienes que hacer, pero ya; va a ser de arriba, de abajo y de todas partes.

Ahora, recuerden, estamos hablando del sistema de abajo, de la Jerusalén de abajo. Educación, los valores, las presiones que usted tiene en su vida, el ambiente, toda la influencia que afecta su estilo de vida. Sin embargo, su voluntad no puede ser quebrada por nada ni nadie. “¡Es que fui obligado!” Mentira. Nadie puede obligar su voluntad. Usted la somete o no.

Sí, en cambio, desarrollamos seguridades e inseguridades y somos sensibles a comentarios. Pregúntese por qué. Porque nacemos dentro de este sistema. Somos sensibles a las cosas que nos pasan dentro de este sistema y, por medio de ellas, como resultado de esa sensibilidad, diseñamos o vamos formulando ideas que producen patrones de estilo de nuestra vida.

Ahora: tenemos ciertos niveles de flexibilidad. Por ejemplo, una persona anciana, no va a aprender lo mismo que un joven. Es más; un niño, en dos años de escuela, aprende más que en el resto de su vida.

A veces somos muy fuertes con ellos creyendo que no han aprendido nada y en esos dos años aprendieron más que usted en los últimos diez. Aprenden a hablar, vocabulario, números, cosas ajenas a su cerebro que nunca habían visto antes. Usted lleva mil años en la iglesia leyendo el mismo libro y todavía no lo sabe.

Su mente asume una identidad de acuerdo con la información que obtiene. Por ejemplo: personas que fueron abusadas de niños, sexualmente molestados, sean mujer u hombre, lo más normal es que formulen una opinión propia de hombres o mujeres de acuerdo con esas experiencias.

Eso produce una fortaleza en sus vidas que a lo mejor hoy, todavía, está distorsionando gravemente sus matrimonios. Aunque usted sea salvo, esto puede suceder. O quizás un acto de violencia en su vida ha producido un shock que hoy le imposibilita obrar en un caso de emergencia.

2 Corintios 5 dice que somos nuevas criaturas. También se nos dice, en el mismo lugar, (Y en otros se repite y amplía), que nuestros sentimientos y nuestras emociones deben ser renovados. Entienda. Dios lo saca de Egipto para introducirlo a un lugar, no para dejarlo a usted en medio de la intemperie.

Otra de las raíces son las experiencias de la vida. Son, ni más ni menos que nuestras conclusiones personales, a las cuales nosotros llamamos “realidad”. Es decir: basados en ciertas experiencias, determinamos lo que es o lo que no es real.

Por ejemplo, yo podría decirle a usted que la llenura del Espíritu Santo es real en mi vida. ¿Por qué? Porque yo lo experimenté. Pero si jamás lo hubiera experimentado, nunca podría decirle que es real. ¿Entiende lo que quiero decirle?

Usted puede ir a una persona y decirle: “Quiero que vayas a la iglesia”. Y esa persona, aunque quiera algo de Dios, no va. ¿Por qué? Porque tiene una construcción, una fortaleza levantada contra la iglesia a raíz de una experiencia negativa, legalista, donde encontró gente que le prohibía o demandaba cosas sin darle la menor alternativa.

Para él, (O ella), esa es la realidad, aunque para usted, que está en la misma congregación, la experiencia pueda haber sido totalmente distinta. O a lo mejor es la misma, aunque por hipocresía no lo muestra y se la pasa proclamando una victoria que en verdad no vive. No se gaste. El mundo discierne eso.

Para extraer los principios de la Jerusalén de arriba y meterlos a este mundo, debemos estimar las palabras de la Biblia como puertas de entrada al reino, no como: “¡¡Qué bonito tu mensaje, Dios te bendiga!!” ¡¡¡No son mensajes!!!

Entienda: no son mensajes, son principios para tener victoria hoy, si los aplica en su vida. La oratoria, el discurso o el meollo de quien predica el reino es de todo menos bonitos mensajes. La predicación del reino incomoda a la gente.

Todo es teoría y doctrina hasta que usted lo experimenta. Hay un reino que en verdad es real y une al cielo y la tierra ahora. Es otro asunto, luego, si usted está dispuesto a creerlo o a no creerlo. Por eso Él dijo: Venga tu reino.

Para derribar la realidad de este mundo, tenemos que operar, tenemos que apropiar en nuestra vidas a Romanos 3:4, que dice que …todo hombre no sea un mentiroso y que la Palabra de Dios sea SÍ y AMÉN.

Usted tiene que entender que nadie va a determinar de hoy en adelante su estilo de vida. La opinión de ningún hombre lo va a afectar. Quizás un día, en la escuela secundaria, en un examen, un profesor lo calificó a usted como mediocre.

Entonces le otorgaron un promedio mediocre, se va de la escuela como un estudiante mediocre, va a la universidad y se gradúa como mediocre, después accede a un trabajo mediocre, un noviazgo y un matrimonio mediocre y termina teniendo un sepelio, también, mediocre.

Es decir que usted ha tenido toda una vida de mediocridad porque, un día, un cualquiera lo calificó con una nota mediocre. ¿Quién era ese para determinar su potencial? A su potencial lo determina Dios porque Dios lo creó. Y el potencial es fuente de origen, no de la educación.

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En Medio de sus Orejas

(2Corintios 10: 4)= Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, (Esto significa que no funcionan de acuerdo con este siglo), sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Preste mucha atención a este elemento básico que figura aquí. Dice que tenemos lo necesario para destruirlas. Lo único que resta ahora, es que usted entienda que sí se puede, que no estamos hablando de utopías; sólo que la batalla se está librando entre medio de sus orejas. Observe: ¿Qué hay en medio de sus orejas?

A esto hay que predicarlo hasta que se derrumbe. Usted, a lo mejor, edifica una fortaleza por espacio de veinte años, y con esta información no se va a derrumbar. A esto hay que seguir dándolo y dándolo hasta que se derribe.

¿Alguna vez ha tenido la oportunidad de ver un trabajo de demolición de una casa por parte de un equipo de gente especializada? ¡Tremendo! ¿Ha visto que se haya conseguido con un solo golpe? No. Nunca. Es golpe tras golpe, pedazo tras pedazo. Finalmente tendrá que caerse.

Cuando el enemigo vino a Cristo, Cristo dijo: “No tiene nada en mí”. Lo que dijo, en el idioma original, es: “No tiene lugar en mí”. No había mucha fortaleza construida en Cristo para darle morada a principios satánicos. Todo en Cristo estaba lleno de luz.

Y es por ese mismo motivo, que bien vale la pena reiterarlo hasta el cansancio, que no había lugar para que Satanás hablara. Porque él solamente habita en tinieblas. Si en su mente hay tinieblas, eso es campo fértil para demonios. Porque las obras de la carne buscan la oscuridad para poderse manifestar. Eso sólo es ignorancia.

Hubo una generación de creyentes muy fieles que todo lo quería hacer por el Espíritu y no escudriñaba, no investigaba las escrituras, no estudiaba. ¿Cuál fue el producto de todo esto? La consolidación a veces hasta incomprensibles de tremendas fortalezas mentales. Algunos todavía las padecen en estos tiempos.

En Cristo, mientras tanto, eso no era factible que sucediera por una simple razón: todo su terreno mental estaba invadido por luz. Muy bien; ¿Somos cristianos? Somos imitadores de Cristo. Por lo tanto, así debe estar el nuestro. Por eso se nos dice que debemos tener la mente de Cristo.

La filosofía anti-cristiana, que es como decir el espíritu del anticristo, habita donde no hay luz. Es posible, entonces, defender vigorosamente lo que nos perjudica o hiere, en tanto estamos plenamente convencidos que hacemos un buen servicio.

Esa es la raíz del problema. Porque si usted sabe que está mal, no hay problemas; pero cuando cree que está bien lo que no está bien, es fortaleza es – valga la redundancia – fortísima. La peor mentira que existe es la más cercana a la verdad. Por eso, la peor secta del mundo es la que usa la Biblia para justificarse.

Porque si usted cree que ya está bien, ¿Para que va a cambiar? La prostituta, por ejemplo, sabe que necesita cambiar. El religioso, en cambio, no cree que necesite cambiar. Le recuerdo que a Cristo lo mataron los religiosos, no las prostitutas.

¿Cuántos se acuerdan de Saulo? DE Pablo sí, de él hablamos a cada rato. Pero ¿Cuántos se acuerdan de Saulo de Tarso? Todo el mundo habla de Saulo como si fuera un malhechor porque fue malo. Sin embargo…pregúntese algo: ¿Cuándo fue que Saulo fue llamado?

Gálatas 1:15 dice: Pero cuando agradó a Dios que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su Gracia… Fíjese: Pablo era un religioso y trabajaba para la iglesia cuando se llamaba Saulo. Estaba ejerciendo su llamado divino. Y creía y estaba plenamente convencido que estaba haciendo el bien.

Era celoso y disciplinado. Un poco antes, en el verso 13, dice: Porque ya habéis oído de mi conducta en otro tiempo… En el judaísmo que perseguía de sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba, en ese judaísmo, él aventajaba a muchos.

Saulo era más celoso de las tradiciones que de la Palabra de Dios. Así estamos nosotros a veces. “Es que mi padre me enseñó así…”; “¿Sabías que mi abuelito puso el primer banco en la iglesia?” No me interesa. Dios bendiga a tu abuelito que puso el primer banco, pero no te subas arroba de ese banco, ¡¡¡Dios sigue para adelante!!!

(1 Timoteo 1: 13)= Habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor e injuriador; más fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

Usted está en tinieblas y Satanás aprovecha. Saulo. Un asesino. Hay muchos, – simbólicamente hablando -, hoy día en la iglesia. Asesinos de la voluntad de Dios, asesinos de sus hermanos.

Se ha podido ver en algunos lugares a espíritus religiosos haciendo que algunos pastores se queden en la calle de un día para el otro con su esposa y sus hijos, por el simple hecho de no concordar con determinadas leyes o reglamentos que de última suelen ir en contra de la propia Palabra de Dios.

(Hechos 26: 9-12)= Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes. (Cabe señalar que aquí, Principales, equivale a Principados): y cuando los mataron, yo di mi voto.

Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. Ocupado en esto iba yo a Damasco… (Pablo estaba ocupado. Más que ocupado, ¡Ocupadísimo! No podía ver en qué clase de ocupaciones andaba. Este tiempo es similar para muchos “saulos”.

Usted está empezando a nacer de nuevo. Y así hay muchas personas. Veinte años en un ministerio y creían estar cumpliendo con su deber. En la iglesia hay diseñadores y no de la Palabra de Dios. Porque si hubiera sido Palabra de Dios, Pablo no tendría que hacer sido azotado contra el suelo camino a Damasco; ¡Si él estaba cumpliendo con una orden superior y se sujetaba a ella!

Con respecto a los principales de las sinagogas, la palabra es RAZZA en griego, y significa “La Posición más Alta”. Es decir que él era el encargado de la ministración diaria en la iglesia. ¿Qué pretendo demostrar con esto? Que la idea corporativa de que “todo lo que está dentro de un templo es santo”, es falsa. Conozco un templo muy antiguo que está lleno de murciélagos…

Con respecto a que Pablo iba “muy ocupado”, esto le da a entender a usted que activismo o actividad no es garantía del cumplimiento o la obediencia al propósito de Dios. Hay mucha gente ocupada haciendo nada.

Todo en la tierra tiene tres raíces. La primera de ellas, es el deseo de la carne que pesa lo suficiente como para fastidiar. La segunda, el deseo de los ojos, que viene a ser casi lo mismo pero un segundo antes. Y finalmente, la vanagloria de la vida. Es el Ego. Un hombre muerto no puede ser molestado ni rechazado.

¿Y qué tal la falta de estima propia? ¿Cuándo es que no se siente bien con usted mismo? Usted es salvo y todo el mundo le dice que usted es algo así como la personificación de la justicia de Dios y que es más que victorioso y entonces sale del templo más contento que si le hubieran regalado mil dólares.

En un momento dado viene Satanás y le dice: “Tú no eres salvo nada”. Su mente comienza a darle cabida a ese pensamiento. La mente vuela con lo que Satanás dice. Satanás le acusa otra vez y dice: “¿No ves que eres un pecado? ¡Mira lo que has pensado!”

Y usted sigue dándole cabida. ¿Sabe lo que tiene que hacer? ¡Póngase de acuerdo con Satanás y verá como él se confunde enseguida! Porque él está esperando que usted discuta y pelee. “¡Tienes razón! ¡Yo no puedo, pero Él sí puede! ¡Y yo estoy tomado de su mano! ¡Y tú no puedes con Cristo!

Eso, de alguna manera, es llevar cautivo todo pensamiento. Porque muchas veces, luego de una gran conferencia o campaña, con muchas victorias, con sanidades y con enormes manifestaciones del poder de Dios, es cuando llega el tiempo de mayor vulnerabilidad y depresión. Satanás utiliza esa área para atacar la carne del hombre. Dios no tiene pacto con carne.

Cuando Dios creó a Adán y lo hizo en todo su esplendor y su gloria, y lo coronó y lo puso como corona de la Creación. Cuando Adán cayó, en Génesis 3, Dios le dijo algo que tiene que haber sido deprimente para la autoestima de Adán: “Polvo eres…” Primero le había dicho que era embajador y después: “Tú eres tierra…”

Entonces, cuando comenzó a tratar con Satanás, Dios le dijo: “Tú vas a andar sobre tu pecho”. Es más que evidente que eso se ha cumplido hasta hoy. Luego le dijo que como animal, sería maldita para siempre. Nadie ama a una serpiente por bonísima que se vea.

Pero también le dice: “Pero vas a comer polvo…” Es decir que le dio autoridad en la dimensión de la carne. Dios no tiene pacto con carne. Satanás sólo tiene dominio sobre la región carnal. Si puede entrar en la dimensión del Espíritu, no le puede tocar.

Es por eso que Cristo en el monte no recurre a lo que él le presentaba, sino que se mantiene en una dimensión superior. No deja participar la carne. Porque si hubiera dejado participar a la carne, lo hubiera derrotado. Porque tenía derecho legal a comer polvo…

(Romanos 8: 1-8)= Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Satanás no juega limpio. El día que usted ya no tiene fuerzas para crear fortalezas en contra de él, él entra. No importa si usted es viejo. Si abusa de la abuelita de noventa años, cuánto más debe estar esperando que usted baje la guardia. No seamos ignorantes a las maquinaciones de Satanás…

Una fortaleza es una casa de justicia propia que provee una cobertura falsa. Es defender lo malo y a eso llamarle bueno. ¡Imposible! Sí, desde lo racional, es imposible. Pero no olvide que esto es guerra espiritual y que no se trata de carne y sangre. Isaías 5:20 dice que eso va a suceder…

Es tiempo de comenzar a destruir fortalezas del pasado, las que están en el presente, y de comenzar a fortalecer fortalezas positivas para evitar y contrarrestar a las negativas. Parece sencillo y, decirlo, de hecho lo es. El problema viene cuando hay que ponerlo en marcha. Sigue siendo guerra.

(2 Corintios 10: 3-6)= Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

El lugar donde se encuentran las fortalezas, – ya quedó dicho -, es entre medio de nuestras orejas. Que a pesar que hay principados y potestades, ellos diseñan, las potestades ejercen, pero es el hombre el que las manifiesta. Los principados y las potestades no tendrían como existir o como funcionar o afectar a este planeta, sino un cuerpo.

En la tierra, solamente espíritus con cuerpo tienen dominio. Es por eso que Satanás y sus secuaces siempre están buscando poseer un cuerpo. Sea como sea, quieren buscar expresión en esta dimensión.

Un principado es el principio de algo. Principio por comienzo y principio por patrón. El que diseña algo. Para destruir fortalezas, es notorio que lo primero que tendremos que hacer es identificarlas.

Al igual que en lo físico, el Arquitecto es el primero que diseña y luego, en ese lugar que él diseña, se edifica una fortaleza, un edificio, una casa; de igual manera funcionan los principados en nuestra vida.

Ellos influencian nuestras vidas con una imagen, un diseño, una filosofía, un pensamiento, una idea, una tradición, una costumbre, una cultura. Y sobre ello, bloque a bloque, ladrillo sobre ladrillo, pensamiento sobre pensamiento, comenzamos a construir una fortaleza.

A pesar que esto funciona en tres dimensiones: positivo, negativo y neutro, una fortaleza provee sombra porque es una cobertura, y una cobertura que provee sombra produce oscuridad y Satanás habita en oscuridad y tiniebla.

Oscuridad es falta de luz, que es mejor traducido como ignorancia. Por eso 2 Corintios 2:11 nos dice que no seamos ignorantes a las maquinaciones o al estilo con que opera Satanás, para que él no vaya a tomar ventaja.

Lo que quiere decir es que él no tiene ninguna ventaja, a menos que apaguemos la luz o seamos ignorantes. Sólo que las fortalezas que a veces construimos, mantienen la luz  fuera de nuestro alcance, porque bloqueamos lo que es verídico, defendiendo un error. Inconscientemente, porque en ignorancia no hay discernimiento.

Tenemos que hacer un inventario de nuestros pensamientos. Y cualquier área de pensamiento, creencia, doctrina, ambición, entendimiento o filosofía que se oponga al conocimiento de la Palabra, debe ser destruido.

Esta es la diferencia por la cual algunos prosperan en el reino de Dios en todas sus dimensiones, y otros no. Porque sólo con luz se avanza; a ciegas no llegamos a ninguna parte. No hablo de éxitos ministeriales, de gente apiñada en un templo; hablo de vida en el reino.

Aquello que carece de esperanza, no es Dios. Esto es muy importante y muy profundo, pese a que es sencillo. Cualquier pensamiento, cualquier doctrina, cualquier enseñanza, cualquier filosofía, que niega la posibilidad de victoria, no es Dios. Por eso el concepto de “la gran fuga” no puede ser, porque Dios no es cobarde; se va en gloria, no en fuga.

Cualquier sistema de pensamiento que no incluye esperanza en Dios, no es Dios. Es imposible vivir en fe y desesperanzado al mismo tiempo. Porque esperanza es el fundamento de la fe.

Las mismas palabras “buenas nuevas” (Evangelio), significa que son buenas noticias, no malas. Significa esperanza en todo tipo de situación; sea pésima o que aparente ser imposible. Dios es el Dios de la imposibilidad.

Vamos a ver los orígenes, las raíces de estas fortalezas. Va a ser muy divertido y revelador porque nos vamos a identificar con esto muy positivamente. Le voy a pedir que no construya una fortaleza, ahora, para no recibir la luz que le permita destruir la que ya tenía antes.

“Seguro que esos dos están hablando mal de mí”. “Creo que aquellos se están riendo de mí”. Etc. Entienda que no somos tan importantes como para que el mundo viva pendiente de nosotros. Despierte. Nadie se pasa la vida pensando en usted. ¡Oh! ¿Qué pensará él de mí? Hermano; usted no es tan importante como para que la gente se lo pase pensando en usted.

El mundo no se pasa meditando en usted. Eso es muy importante porque es un espíritu de rechazo y, si usted no lo destruye, él lo destruye a usted. Y la raíz del espíritu de rechazo, es el yo. Y a partir de la tarea egocéntrica personal, comienza el teatro antiguo conocido:

“¿Por qué no me saludó a ?”  “Es que usted no se imagina lo que me dijo…” “Porque nadie me quiere”.”¿Por qué yo no soy importante para nadie?” “¡Es que yo soy un fracaso!” “¡Fíjate! ¡Nadie me llama por teléfono!” YO – ME – MI. Si el YO estuviera muerto, no me estaría doliendo.

Es difícil porque en estas circunstancias de rechazo, la mayoría de las veces tenemos razón. Pero; ¿Qué pasa? Que en toda circunstancia usted la puede justificar si quiere, tiene derecho. Las circunstancias de la vida nos dan el derecho a decir: “Estuvo mal; no me merezco esto”. ¡Tiene razón! Pero también tiene el derecho a perdonar.

No tiene que justificar las circunstancias. Se sabe que cuando nos acosan las circunstancias, algo es injusto. Porque indefectiblemente toda circunstancia trae injusticia. Entonces no se queje. Todos tenemos circunstancias.

Pero a aquel que está muy vivo, siempre va a dolerle mucho más que a aquel que está más muerto. Si te enojas, estás vivo. Si te ofendes, estás vivo. Si reaccionas, estás vivo. La raíz del espíritu de rechazo, es el YO. Por eso es que ahora veremos las raíces de estas fortalezas.

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Examinando el Diseño de Dios

Sin embargo, hay aún algo mucho más importante que no habíamos visto, que también es maquinación de Satanás. No se olvide que él siempre trabaja a partir de las puertas abiertas que nosotros dejamos, principalmente por nuestra ignorancia. Por ejemplo, actúa sin problemas cuando ignoramos el siguiente principio:

(Efesios 3: 9)= (Viene hablando del propósito de la iglesia; o de Pablo y su mensaje, donde él incluye uno de los propósitos de la iglesia y, hablando de su ministerio, dice:) …y de aclarar a todos cual sea la dispensación (Distribución, mayordomía), del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; par que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestes.

Un creyente, veterano de guerra, decía que este versículo le preocupaba porque a él le habían enseñado, en el ejército, que al enemigo jamás se le puede anunciar nuestra estrategia. El verso dice que la Iglesia le ha dado a conocer todo lo que Dios sabe, a Principados y Potestades. Es que hay Principados que son neutrales y están a su disposición.

En Hebreos 1:14 dice que todos los ángeles son espíritus ministradores para los herederos de salvación. Es decir: toda la jerarquía de Dios está a disposición de la iglesia. En ellos hay Principados y Potestades.

1 Pedro 3:22 dice que Cristo, sentado a la diestra de Dios, (Siempre que usted lea esto de “la diestra de Dios”, tenga en cuenta que está hablando del poder de Dios; olvídese de la silla pequeña que había imaginado, y mire a Cristo sentado en poder), y a Él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. Todo el ejército.

En la siguiente escritura que ahora vamos a compartir, se descubre por qué ellos necesitan ser informados sobre la sabiduría de Dios. Muy sencillo: no saben lo que Dios está por hacer. Y se sientan al lado suyo cuando alguien predica estas cosas y hasta deben tomar anotaciones y apuntes para no olvidarlo, cosa que no siempre hace la iglesia.

Ellos, los ángeles, necesitan saber como están las cosas en la agencia del cielo. Porque ellos están en la categoría de siervos, que no es la máxima como muchos suponen, sino la mínima. Nosotros estamos en la máxima, que es la de Hijos. Somos mayores que los ángeles, por eso ellos ministran para usted y no usted para ellos.

(1 Pedro 1: 12)= A estos (Se refiere a los profetas del Antiguo Testamento), se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.

¿Se imagina usted a los ángeles mirando por sobre su hombro cuando usted toma apuntes durante una predicación? Usted, quizás, toma esos apuntes y luego los arroja al cesto de los residuos. Y ellos allí, anhelando ver que es lo que está aconteciendo para ponerse a disposición de nosotros.

(1 Corintios 2: 7)= Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

Lo hizo para nosotros. No quiso revelárselo a nadie, para que el enemigo no tomara ventaja. Esperó que usted naciera de nuevo, que fuera lleno del Espíritu Santo, para que por medio del Espíritu poder revelárselo a usted, para que usted tome ventaja.

Lo que ninguno de los ARCHES de este sistema conoció. Porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor. Antes bien, como está escrito: …como el ojo no lo vio, ni el oído lo oyó… Es decir: con los cinco sentidos usted no lo va a ver tampoco. Es espiritual.

(1 Corintios 2: 10)= Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.

Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

Porque, ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

En primer término lo que conceptualmente, es altamente valioso: la misma multiforme sabiduría. Los ángeles están a nuestra disposición para operar. ¿Entonces podemos darles órdenes o directivas? En absoluto. Son, – lo reitero -, ministradores de Dios a su favor. Pero Dios los manda.

El salmo 103:20 en adelante, observe que habla de los ángeles. Dice que ellos son poderosos en fortaleza, que ejecutan su Palabra y que obedecen la voz de su precepto. Es por eso que nuestras canciones, nuestros mensajes, nuestras confesiones, tienen que cambiar.

Porque los ángeles que están a nuestra disposición sólo pueden operar cuando a través de usted (Es decir: a través de la iglesia, que es usted), la multiforme sabiduría de Dios es decretada a través de la Palabra.

Y ellos obedecen el precepto que hay en la Palabra de Dios, no en la suya. Ni en su doctrina, ni en su imaginación, ni en sus ideas, ni en sus circunstancias, ni en sus problemas. El ejército de Dios no se mueve por emociones. Y tampoco le da lástima. Dios no obra por lástima. No trate de inspirarle lástima, no funciona así. La Palabra que ellos obedecen, la tenemos nosotros.

Entonces los ángeles vienen a convertirse en las potestades que ejercen el diseño de Dios en la tierra cuando es trazado por los Arquitectos, o los sacerdotes, la gloriosa iglesia, o los hijos de Dios.

 Usted está aquí para diseñar el propósito de Dios y ejercerlo con la jerarquía de Dios, aquí. Para ellos tenemos que cambiar nuestra mente, porque la imaginación y los diseños, nuestras ideas, ninguna suele representar victoria en esta dimensión.  

Me gustaría saber si a esta altura de este trabajo, usted ya ha descubierto algunas fortalezas que llevan muchos años de construidas y que es necesario destruir. No es necesario que se devane los sesos en demasía; si las hay, ya tienen que haber aparecido en su cerebro. No haga como si no sucediera nada.

También hay principados y potestades negativos o satánicos, pero no es necesario alarmarse por ello; Efesios 1:18 dice que Cristo es la cabeza y que es quien está por encima de todo Principado o Potestad negativa, esto es: de las tinieblas.

Efesios 6:12, por su parte, es un clásico; dice que militamos contra ellos, y si Dios nos manda como nos manda a militar contra ellos; ¿No será porque tenemos el potencial más que suficiente como para hacerlo y resultar vencedores de ello?

Ahora bien; Colosenses 2:14-15, dice que Cristo despojó a los principados y las Potestades y que los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Entonces resulta que lo único que queda ahora es el diseño de esos principados. Ah, y muchos tercos cabezones que todavía le siguen abriendo las puertas.

Colosenses 1:13 dice que nos ha librado de la Potestad, el derecho o el permiso, y que nos trasladó (Otra vez utiliza tiempo pasado), el reino de su hijo. Ahora; todos estos siguen tomando ventaja. ¿Por qué? Cuando hay ignorancia. Trabajan más o menos así:

Formulan Patrones en Individuos: El estilo de vida de un individuo, identifica las fortalezas que trae en su cabeza, sean positivas, sean de fe, sean de prosperidad, sean de sanidad, sean de miseria, o de la famosa llamada: humildad.

Operan sobre Familias: El lazo familiar tiene mucha fuerza asmática. Deuteronomio 5:9-10 nos habla de que las bendiciones y las maldiciones familiares son hereditarias hasta la cuarta generación. Cuando hay un pecado habitual en una persona, puede ser pasado a la próxima generación. Proverbios 14:34 habla que el pecado es afrenta a una nación.

Operan sobre Iglesias o Geográficamente: Por eso es que hay conductos para bendición, así como también hay climas muy singulares donde no se puede sanar ni un miserable dolor de cabeza. Hay iglesias enteras que operan por intimidación. Eso no es Dios.

La falta de unidad, por ejemplo, tiene que ver con principados y potestades. Porque unidad es un arma poderosa que la iglesia aún no conoce completamente. Las tradiciones son dictadas por Arquitectos espirituales y ejercidas por hombres en ignorancia.

Operan sobre Ciudades: Una de las estrategias de Satanás es transmitir el espíritu de la ciudad a la iglesia. Cuando en verdad, la iglesia es la que está para transmitir el espíritu de Dios a la ciudad. Usted lo puede ver todos los días: hay congregaciones enteras que se conforman al espíritu de prestigio.

La Palabra nos dice que ciudades vecinas cedieron al mismo espíritu que Sodoma y Gomorra. Vieron y no hicieron nada. Dios las juzgó igual. Complicidad. Usted es cómplice de lo que pasa en su ciudad si no hace nada al respecto, porque usted representa a Dios en la ciudad.

Es muy difícil ser ciudadano del cielo y mantener una identidad nacional. Ese es un grave problema, porque Dios no es un Dios nacionalista. Si uno pierde su identidad nacional para identificarse con el estilo de vida de la ciudad celestial, jamás podrá tomar herencia de esa ciudad.

Gobiernan sobre Naciones: Son los principados y potestades los que se encargan de la tonalidad de una cultura. Ellos la establecen. Por eso, nosotros no podemos ir a las naciones y someternos a espíritus culturales, ¿Entiende? Ya sé que la mayoría de los Movimientos Misioneros enseñan otra cosa, pero es su problema; la Biblia es clara.

Pregunto: ¿Si no ha sido Dios el que inventó a la cultura, qué es lo que hace usted sometiéndose a ella? Y si quiere comprobarlo, busque pistas en su propia patria. La mayoría de nuestros países latinoamericanos, tienen su origen en algo satánico. O en algún brujo o en algún santo.

¿Y comos se supone que yo voy a respetar esa cultura? ¡No se puede! Entonces, si Dios no establece la cultura, Dios la puede cambiar. ¿Usted quiere saber si su cultura es establecida por Dios? Hágase esta pregunta: ¿Reina la justicia en mi nación? ¿Glorifica a Dios mi cultura?

El estilo de vida de mi pueblo, ¿glorifica a Dios? Las palabras y las acciones de los ciudadanos de la que es su tierra, ¿Glorifican a Dios? Si la respuesta es no, la decisión es básica: hay que atacar espiritualmente a ese sistema.

Yo ya sé perfectamente que tanto culturalmente como científicamente, está muy bien vista la independencia del hombre. Se le cantas loas a esa independencia. Pero escuche esto por favor: Dios lo extrajo a usted de un lugar para introducirlo en otro. Dios no lo extrajo para que usted fuera independiente. Usted fue comprado por precio.

En la República Argentina, hay orgullo. Vanidad, soberbia y orgullo. En Brasil, mucha idolatría. En Venezuela hay violencia. Hasta los pastores venezolanos dicen que van a poseer la tierra aunque sea a los puñetazos!

En Puerto Rico reinan la religión y la división. En México hay apatía y un espíritu de pena. Algo así como estar diciendo a cada momento: “Y…yo soy así…”. Conformismo. Hay excepciones, por supuesto, gracias a Dios; siempre las hay. Pero eso es un espíritu que ha sido moldeado por principados y potestades, porque el hombre no fue creado así…

Se manifiestan a través de las actividades naturales del hombre: Los principados y las potestades se manifiestan a través de los gobiernos y sus legislaciones. También se manifiestan a través de una iglesia pasiva. Una iglesia pasiva tiende a moldearse al espíritu presente.

El estilo de vida del reino de Dios es de presión, porque siempre va a rozar usted cuando nade en contra de la corriente. Si el diablo no le ataca, es porque anda de su mano. Son las que nunca tienen batalla espiritual. Si usted está haciendo las cosas de Dios, tendrá por lo menos, una batalla diaria.

Cuando una iglesia no está dispuesta a militar en el espíritu y a enfrentarse a los poderes de las tinieblas, se comienzan a edificar fortalezas. Es que Dios está levantando una generación de guerreros ungidos, para hacer batalla espiritual, confrontando e introduciendo el reino de Dios en toda la tierra.

Las fortalezas no son necesariamente negativas. Usted puede levantar, por ejemplo, una fortaleza de sanidad. Esto significa que no hay que esperar enfermarse. Hay que edificar esta fortaleza antes, de manera que la enfermedad no pueda entrar.

En síntesis, usted camina – por la Palabra de Dios -, en este caso, en salud divina, y no hay ni habrá quien le robe ese pensamiento. Usted camina en prosperidad divina, y no hay ni habrá quien le robe ese pensamiento. ¿Será tan complicado?

Pero vamos a convenir algo muy importante: cualquier pequeña vivienda, cualquier casita, no es una fortaleza. Dios es torre fuerte. Tenemos que edificar una morada fuerte. Pero corremos el riesgo: también edificamos las negativas.

Otro significado de fortaleza, es: “una morada vigorosamente defendida”. Profesionalmente defendida. Pronta para justificar su defensa en cualquier momento. Y nosotros protegemos ideas, convicciones, verdades, doctrinas, creencias, sentimientos, pensamientos.

Toda morada produce cobertura. Toda cobertura produce sombra. Toda sombra produce oscuridad. Y oscuridad trae los frutos de la carne. ¿Qué significa esto? Que cobertura sólo puede darle el Señor. No hay en la Biblia registro alguno de cobertura humana.

Es posible construir una fortaleza de pensamientos, negativa, que termine convirtiéndose en morada para filosofías de demonios. Es posible vivir con el tormento permanente de esa fortaleza actuando en nuestras vidas y quitándonos hasta el oxígeno que necesitamos, y no darnos cuenta de ello. Es por eso que tanta gente padece y no sale. No es terca ni obcecada: ¡No lo está viendo!

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Descubriendo Los Patrones de la Mente

(2 Corintios 10: 1-2)= Yo, Pablo, os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, más ausente soy osado para con vosotros; ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne.

Quiero que entienda que estamos hablando del apóstol Pablo. Y quiero que no olvide en ningún momento la calidad espiritual que emanaba de Pablo. Con esos elementos en su mano, ahora entienda que Pablo dice aquí que algunos lo consideraban como a alguien que andaba según la carne. Entonces, comienza no a defenderse, sino a dar explicaciones.

(2 Corintios 10: 3)= Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;

Es valiosa esta aclaración, ya que a pesar de todos los tiempos transcurridos, esto forma parte de una confusión global que todavía desvela a mucha gente. Una cosa es estar viviendo conforme a rutinas de carnalidad y otra, muy distinta, no reconocer que para vivir, debemos hacerlo en la carne.

Es cierto que andamos en un cuerpo compuesto de carne, pero no necesariamente militaremos según la influencia carnal o conforme al espíritu del mundo, que en suma es a lo que le llamamos carnalidad.

No obstante, sí es verdad que andamos dentro de un cuerpo de carne. Todos en la carne. Y Pablo no está diciendo que no milita; él dice que su estilo de milicia no se desarrolla según los principios terrenales. Sin embargo, no deja de decir que sí, que efectivamente, hay milicia.

(2 Corintios 10: 4-6)= Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Vamos a ver; la Palabra nos dice, en Efesios capítulo 8 y versículo 12, que nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, potestades, gobernadores y huestes en lugares celestiales. Pero vamos a ver, primero, por qué Pablo escribe esta carta.

En 1 Corintios y en el primer capítulo, en los versos 11 y 12, se relata la historia de una división entre los hermanos de la iglesia de Corinto. El tema de la discusión, era lo que nosotros interpretaríamos hoy como falta de cobertura; quien iba a cubrir a quien.

En realidad, de lo que se trataba allí era de una santa lucha de poderes personales. Unos decían que eran de Pablo, otros decían que pertenecían a Apolo, otros que seguían a Cefas y otros no querían pertenecer a nadie y decían que pertenecían a Cristo.

El tema central era ver quien se hacía cargo de la gente. Allí ya estaba empezando, la concepción humana, a tomar terreno por sobre la idea primaria de Dios para su iglesia. Todos sabemos muy bien que esto que hoy vemos como “iglesia”, dista mucho de serlo tal cual Dios lo pensó.

En este capítulo que estamos leyendo de la segunda carta a los Corintios, son precisamente aquellos individuos que no querían relacionarse con nadie y que decían que su jefe era Cristo y que no necesitaban a otro, los que estaban causando problemas. Eso es lo que todavía hoy, mueve a desconfianza a la gente con respecto a los que sí están realmente tomados de la mano del Señor.

(2 Corintios 10: 7)= Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.

Pablo tenía a todos este asunto total y absolutamente claro. Si había un líder que decía ser sólo responsable ante Cristo y no ante hombre alguno, de acuerdo. Pero a la hora de tomar acción, ese hombre tenía que pensar que cualquiera de aquellos sobre los cuales aspiraba a influir, también responderían solamente ante Cristo. Esa es nuestra falencia actual. Control.

Note usted que los que están causando el problema y divulgando que Pablo andaba en la carne y que era menos atrevido en presencia que en ausencia, eran los que decían responder ante Cristo, pero que al mismo tiempo aspiraban a liderar a otros hombres que no tendrían ese derecho.

Vamos a confirmarlo un poco más adelante, mire el verso 12: …Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos… Note usted que una de las condiciones que poseen aquellos que pretenden depender de Cristo y no se lo permiten a los demás, es alabarse a sí mismos.

Sigue diciendo: …Pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos. Pero nosotros (Hablando de los apóstoles), no nos gloriaremos desmedidamente… Atención: dice “desmedidamente”. Eso significa que si pueden gloriarse en la medida que Dios les ha dado.

…sino conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida, – Esto significa que ellos tenían una regla, autoridad o dominio delegado. Tenían una medida de autoridad delegada por Dios en ciertos perímetros o ciertos lugares que muy bien podrían haber sido, incluso, iglesias.

Pese a que todavía son muchos los que oyen lo que voy a decir con no disimulado escepticismo, lo cierto es que muchos siervos que ministran, incluso, tienen unción y autoridad geográfica donde pueden fluir, en ciertas naciones y en otras no. ¿Por qué? Simple: porque Dios no les ha dado autoridad en esas áreas.

(2 Corintios 10: 14)= Porque no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el evangelio de Cristo.

¿Qué significado podría tener, si tenemos en cuenta que Pablo lo escribe a los Corintios en su segunda carta, el hecho de que hubieran sido los primeros en llegar allí con el evangelio? Solo uno: que tenían derecho a ejercer alguna clase de autoridad sobre esa iglesia.

(2 Corintios 10: 15-16)= No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla; y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado.

Ellos tenían muy en claro que existían perímetros muy determinados que Dios otorgaba a cada hombre que era llamado al servicio. De allí que es más que evidente en este párrafo que ellos tenían mucho cuidado con no violar ese perímetro de su dominio espiritual otorgado por Dios.

Un ministro (No me gusta llamarlos “líderes”, creo que ya sabe por qué), tiene la autoridad espiritual delegada por Dios, ya sea sobre una obra, ya sea en un mensaje y no tenerla en otro mensaje. Hay predicadores de un mensaje. Hay predicadores enviados a una nación donde quiera que se encuentre. Nación en el concepto de pueblo específico.

Hay también, y netamente en el ámbito espiritual, autoridades geográficas, donde operan y funcionan ciertos hombres en una unción mayor que la que pueden desarrollar en otras partes. De allí que gente exitosa en la batalla en ciertos lugares, resulte inoperante en otros.

Entonces, la carta fue escrita corrigiendo el tema de su misión y su gestión. El tema de la destrucción de fortalezas está dirigido al razonamiento de estos individuos. Estamos leyendo el texto, porque no queremos hacer injusticia en la palabra de Dios, sin extraer una porción para irnos a un extremo. Porque toda verdad, si es en extremo, para a ser herejía.

El tema de la destrucción de las fortalezas está dirigido a este razonamiento, a este tipo de disposición mental, a esta suerte de filosofía. En suma; a esta opinión que tiende a exaltarse sobre los mismísimos principios establecidos en la Biblia.

(2 Corintios 10: 4)= Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas.

Noten que estas son palabras de combate: “Poderosas para destrucción”. En los originales, dice: …Para demoler, cautivar, apresar o desmenuzar… Hay una honesta preocupación en muchos ungidos siervos del Señor con respecto a la guerra o batalla espiritual, en lo concerniente al énfasis que se le otorga.

Se observa más inefectividad que triunfo, pese a que sabemos cuál es la voz de Dios al respecto. Pero una vez más, el cuerpo de Cristo como un péndulo, se extiende a ambos extremos: unos que se resisten a recibir la verdad establecida, y otros que abortan todo lo conocido para correr con la verdad que acaba de llegar, produciendo de esta manera dos extremos, que a pesar de ser incorrectos, no invalidan la verdad.

Canciones militantes dirigiendo nuestros puños hacia el cielo; sin embargo, el avance satánico continúa en nuestra sociedad. Algo está aconteciendo. Pablo decía: …No quiero que vayan a golpear el aire; quiero que sepan lo que están haciendo cuando lo hacen; el por qué de las cosas…

Vamos a hacer un estudio, aunque no demasiado extenso,  profundo. Al mismo tiempo deberá ser sencillo y se basará en el fundamento de esto que hay que destruir, para localizarlo y, si está a nuestro alcance, entonces eliminarlo.

Vamos primero a una ilustración física y concreta: la palabra fortaleza, es la palabra OCUROMA. Significa: “Fortificar, Defender vigorosamente”. Entonces tenemos que, ahora, fortaleza, es un lugar fuerte.

En 1 Samuel, capítulo 22, versículo 4, vemos lo que se conoce como La Cueva de Adulam. Es el sitio en donde David fue refugiado y se le llegan a él una congregación de Endeudados, Afligidos y todos destrozados.

La Cueva de Adulam significa “El refugio o el Ancla para el Alma”. Cueva o fortaleza es algo que sitia, que rodea, que cubre, positiva o negativamente algo. Otras definiciones son la palabra: Edificación. Es una morada fuerte. Es una fortaleza. Tiene que ser una casa fuerte. Está muy relacionado con aquel viejo castillo medieval con murallas de nuestros cuentos infantiles.

So trajéramos esta explicación a la esfera del espíritu, estaríamos hablando de una morada espiritual, de un refugio o de un ancla para el alma o para los pensamientos. Ahora bien: ninguna casa se edifica con un solo bloque. A esto se lo puede confirmar cualquier mediano constructor.

Hace falta más de un ladrillo para edificar una casa. Y si la casa va a ser fuerte, vamos a tener que hacer un cimiento sólido, un fundamento muy concreto y muchos ladrillos para edificarla. Toda casa tiene un fundamento. De manera que podemos asumir que toda fortaleza también tiene su fundamento.

Aquí, en esta porción bíblica, como nos habla de que derribamos argumentos, todo pensamiento que se levanta contra el conocimiento de Cristo, podríamos decir entonces, que para construir una fortaleza, vamos a necesitar dos cosas:

1)= Localizarla. Porque no está en el cielo, está en la mente de una persona. 2)= Para edificar una fortaleza en su mente, primero tendrá usted que echar un fundamento. Fortaleza, no siempre es una aseveración negativa. Hay fortalezas positivas o negativas.

(2 Corintios 10: 4)= Porque las armas de nuestra milicia, (Atención; está hablando de nosotros), no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos. (La palabra “argumento” significa: “reflexiones que preceden a una próxima acción. Un razonamiento es una reflexión que antecede a una acción), y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Se dice que se derriban fortalezas, derribando primero las imaginaciones de nuestra propia mente carnal, o nuestras propias reflexiones que, en corto lapso, se convierten en acciones. Primero imaginamos algo, luego reflexionamos sobre su validez y, finalmente, lo hacemos.

Y toda altivez, u orgullo, u obstinación, o rebeldía, o imaginación o pensamiento que se levanta en contra del conocimiento de Dios. ¿Y qué hacer con todo este verdadero paquete de problemas? “Llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”.

(2 Corintios 2: 11)= Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

Por favor, tenga en cuenta lo que sigue, porque en ello le va la vida espiritual. Dice que si ignoramos o desconocemos las maquinaciones, esto es: la manera que Satanás opera, entonces él consigue ventaja sobre nosotros. ¿Podemos asumir que si no somos ignorantes, él no tendrá ninguna ventaja?

(2 Corintios 11: 3)= Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

Aquí vemos que la serpiente, más conocida como Satanás, sí que tiene astucia. No tiene dominio ni potestad; fuimos liberados de la potestad, pero él no perdió su sabiduría, sólo la corrompió.

Entonces Pablo dice aquí que teme que con la astucia de Satanás podamos ser engañados y él tome ventaja. Es decir que: si no somos ignorantes del modo en que él opera, jamás tendría ventaja, de modo que no habría fortalezas para derribar. ¿Comprende ahora por qué gastamos algunos centímetros de Web para hablar del diablo? No porque lo publicitemos, sino para informarle a usted de sus maquinaciones y métodos.

Y es precisamente sobre esta parte de este texto en que vamos a movernos. Vamos a identificar a partir de todo esto, precisamente el modo en que él opera. Y para poder efectuar eso, vamos a traer ciertas definiciones.

¿Qué son las Fortalezas? En primer término, son patrones o ideas que gobiernan a un individuo. Escuche bien y con sumo cuidado porque esto es muy importante para nuestra vida personal.

En segundo lugar, vemos que son patrones de pensamientos que son regidos o controlados por poderes edificados en su mente. Son especulaciones, razonamientos, filosofías, creencias, ideas. Cualquier orden de pensamiento que dicta su estilo de vida.

En Efesios 6, donde se dan a conocer las jerarquías del reino de Satanás, dice que luchamos contra principados y potestades. La palabra principado, en griego, es la palabra ARCHE, (Que se pronuncia “arque”) y significa “principio” o “diseño”. Esto es muy importante porque el principado, no siempre es un demonio, de allí que Pablo tiene que aclarar “…de las tinieblas”.

Por ejemplo, en Colosenses 1:18, dice: El, (Hablando de Cristo), es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia, él que es el principio (Esta palabra es “principado”), el primogénito de entre los muertos. (Y usa, obviamente, en griego, la palabra ARCHE).

En la carta a la iglesia de Laodicea, en el capítulo 3 y versículo 14 del libro del Apocalipsis, dice: He aquí, (Hablando de sí mismo), el amén, el testigo fiel y verdadero, el principio (O el ARCHE) de la creación de Dios.

Apocalipsis 1:8, cuando se introduce Cristo en el libro del Apocalipsis, dice: Cristo se llama el Alfa y la Omega, el principio (Es ARCHE. Él se llama, entonces, el Principio o el ARCHE, porque Él es el fundamento, el diseño, el origen eficiente de toda la creación.

Estoy hablando de principados con la intención de ilustrar hasta donde se pueda, cual es el fundamento de una fortaleza. Y Cristo es el fundamento de toda la creación. Ahí estamos entendiendo entonces que no todo principado es negativo. El Arcángel, por ejemplo, es un príncipe o principado de Dios.

Juan 1:3, dice: Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Muchos grupos cristianos enseñan sobre Cristo a partir del nacimiento de Jesús. Jesús nació de María, en Belén, correcto, pero Cristo estaba desde el principio.

Hebreos 1:10, dice: Tú Señor fundaste la tierra y los cielos; son obra de tus manos.

Vemos indiscutiblemente que el principio o el fundamento; la piedra de ángulo de toda materia que existe, es Cristo Jesús, el hijo del Dios viviente. Vale la pena mencionar que todo sigue existiendo por el poder de su Palabra.

ARCHE significa “El extremo”, “el dominio” o “el primer dominio”. El que inicia o la raíz de toda actividad. ARCHE es de donde derivamos nuestra más conocida palabra Arquitecto. Porque el arquitecto es el que traza el primer diseño, que se convierte luego en una fortaleza.

El principado, o el ARCHE diseña – Y esto es muy importante porque el hombre piensa en diseños -. Usted no ve palabras en su mente; usted ve figuras, diseños, que luego expresará con palabras. Usted dice “sopa” y, lo que ve, es un plato humeante, no la palabra “sopa”. ¿Entiende?

Esto es muy importante porque, para construir una fortaleza en su mente, todo tendrá que comenzar con un diseño, con una especie de boceto producido por un Arquitecto, sin interesar que sea negativo o positivo. Es el mismo principio de la levadura.

Ahora bien: siempre que en la Biblia aparecen Principados, hay un amiguito que anda con él: Potestades. Principados nunca anda solo. Al igual que un Arquitecto, necesita un Ingeniero. El Arquitecto no hace la construcción por sí mismo ni trabaja jamás solo.

La palabra Potestad es la palabra EKOUSIA, en griego, y significa “El Permiso”, “La Autoridad” o “El Derecho”. La libertad, – Y esto tiene sentido -, porque sin el Ingeniero, el Arquitecto no tiene derecho a implementar su diseño. Tiene que ser aprobado. Es el poder que ejerce el diseño.

Este poder, en funcionamiento, siempre niega la presencia de obstáculos. Es decir que: una vez sellado, se establece. Es la capacidad. La potestad es la habilidad, el potencial o el derecho a  ejercer una acción.

La potestad es la combinación de derecho y autoridad que produce una fuerza que ejerce. Esto es muy importante también. Allí donde dice que Cristo nos libertó de las Potestades, noten que no nos libertó de los principados. La Biblia no se equivoca.

Nos liberto, – dice -, de las Potestades, “de las tinieblas”, (Tiempo pasado), al reino, (Algunos están esperando llegar algún día lejano), de su Hijo. ¿Nos libertó de qué? Del permiso o del derecho. Satanás no tiene derechos, pero es porfiado y usurpa su derecho si usted le abre la puerta.

EXOUSIA o Potestades, denota al Poder Ejecutivo. Es aquel que ejerce el patrón de pensamiento. Mientras que el ARCHE es el fundamento o autoridad que permite que el Poder Ejecutivo fluya. Es como el dueño de una Empresa derivando determinadas funciones en sus Gerentes Ejecutivos.

Estos, (Principados y Potestades), existen en más de una dimensión y en más de una esfera. Y tienen responsabilidades distintas y no siempre son satánicos. Ya vimos que Cristo es Príncipe. Es más: usted es un príncipe.

Ejemplo: vimos que Cristo es un Principado. Por eso Pablo oraba y decía: “…Que los ojos del entendimiento del Pueblo de Dios fuesen alumbrados…” No sabíamos que el entendimiento tuviera ojos. Mucho menos orar para que fueran abiertos, ¿No cree?

Piense por un momento si, por alguna de esas grandes “casualidades” que tiene la vida, no estaremos demasiado pobres en oración. Son muchas las ocasiones en que ni siquiera sabemos por qué orar. Son mayoría las veces que no salimos de: “…Señor…bendíceme a mí, a mi esposa, a mi hijo, a mi perro y mi gato…”

Pablo no se preocupaba por nada de eso. Él oraba para que fueran abiertos los ojos del entendimiento. Todavía gran parte del Pueblo de Dios no sabe que la cabeza tiene ojos. Y él ya andaba orando por la visión de la cabeza.

El entendimiento debe ser alumbrado porque en las tinieblas habitan los demonios. “Bueno, hermano, está bien, pero…una vez que uno es salvo…” No interesa su teología. No interesa la doctrina denominacional que le hayan enseñado. No interesan las tradiciones y costumbres de su iglesia: en las tinieblas habita y gobierna Satanás.

Lucas 2:35 habla de que Cristo sería una espada, para que los pensamientos de los corazones, (¿Desde cuando los corazones piensan?), fuesen revelados. Piense en la importancia de la venida de Cristo y de las oraciones de Pablo comparadas con nuestras preocupaciones actuales.

Otro ejemplo: hay Principados naturales, en la dimensión terrenal y natural. En Tito 3:1 habla de “estar sujetos y obedecer a gobernantes y autoridades”. Y en griego dice ATCHE y fiar EXOUSIA. Los gobernantes diseñan, las autoridades ejercen.

Romanos 13:1, dice: ”…Someteos a las autoridades superiores…” Aquí vuelve y usa las dos palabras en esos tres primeros versos de romanos 13. ¿Qué es someterse a las autoridades superiores? Eso: someterse a quienes van a ejercer lo diseñado por los Principados. ¿Títulos? Para nada: autoridad divina. No hay otra.

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El Único Mensaje

Lo primero, una sugerencia: si usted lleva mil años creyendo una cosa de una determinada manera, (No interesa de donde y por qué), y la Palabra de Dios, su lectura, sin hipótesis bien intencionadas pero humanas al fin, sin conjeturas psico-sociológicas bien intencionadas pero humanistas al fin, le comprueba en un minuto, ante sus propios ojos, todo lo contrario, cambie. Dios no es confuso ni tiene dobles o triples mensajes.

 No hay decididamente sectores con un tipo de revelación y sectores con otro tipo de revelación. Lo que hay es una Palabra escrita y eso, nada más que eso, es lo que podemos denominar sin riesgos de equivocarnos, como una sana doctrina…

(1 Samuel 15: 23)= Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. (No olvide algo muy importante: Dios destruye tanto al ídolo como al idólatra.)

La iglesia ha sido dominada por un pensamiento dispensacionalista. Esto ocurrió más o menos ciento sesenta y cinco años atrás. La dispensación o la mentalidad dispensacionalista no existía antes, hay pruebas claras. Sólo se hablaba del Reino de Dios. Cuando la iglesia por falta de capacidad, de mérito, de poder, no pudo llenar el vacío que había en la sociedad, optó por la visión de una iglesia cansada y de un Señor que vendría a rescatarla porque era impotente para vencer en esa sociedad.

Los hermanos comenzaron a propagar ese mensaje que rápidamente contaminó toda la iglesia. Scofio lo puso en la Biblia, en sus anotaciones, y hoy se conoce como lo que usted estudia en un instituto teológico. No conocemos otra cosa por una sencilla razón: nadie tiene más de ciento sesenta y cinco años. Pero en el principio no era así.

También dice la Palabra que en los últimos días vendrán doctrinas de demonios. Tenemos que tener cuidado y vale la pena decir que todas sus reservas y precauciones están plena y totalmente justificadas. La obstinación, es decir: la terquedad, nunca lo es. Ahora una pregunta válida: cuando habla de “los últimos días”, ¿Se refiere a los últimos días de su vida o de los de la iglesia? Porque si son los últimos días de su vida, las doctrinas de demonios estarían comenzando ahora, pero si son los últimos días de la iglesia, – teniendo en cuenta que la iglesia tiene más de dos mil años -, las doctrinas de demonios pudieron haber comenzado hace doscientos años atrás. ¿Le parece incoherente?

Por eso se llama Res-tauración. Volver más allá de lo que tenemos hoy. Porque se juzga por los frutos. Todos somos parte del mismo movimiento. Todos estudiamos lo mismo. Y aunque por una cuestión de muy humana ubicuidad, conveniencia, intereses o lo que sea lo disimulemos y simulemos atacarlo, no a todos nos convence demasiado lo que la Biblia no dice, gracias a Dios. Eso es crítico porque la controversia del mensaje del Reino no es otra cosa que la batalla por la preservación de la pureza de la fe cristiana.

La dispensación presenta a Jesús como un Mesías judío que vino a la tierra para establecer un reino judaístico y nacional. (Natural). ¿Qué cree usted? Mucha gente cree lo que cree porque se lo dijeron, pero en realidad no sabe lo que está creyendo ni por qué debe creer lo que le dijeron que crea.

El mensaje de la dispensación dice que Cristo es un Mesías judío y que vino a establecer un reino natural, literal, judaístico y nacional. Si esto fuera cierto, tendríamos que decir que el intento de Cristo de hacer eso fue un fracaso, porque no lo hizo. Tendríamos que asumir que vino la primera vez y no pudo hacer lo que vino a hacer y que es por eso, quizás, que prometió venir una segunda vez…

El mensaje del Reino, en cambio, no cree que Él sea un Mesías judaístico, sino uno que vino a redimir a la humanidad y que sí lo hizo. Y que vino a establecer la salvación de Jehová para todo aquel que cree, no es algo especial para el judío. Eso es lo que se está discutiendo. ¿Quién es, un monarca judío que vino a establecer un reino judaístico, o un rey que trajo la salvación de Dios a todos los hombres? Cristo no vino a establecer ningún reino davídico ni a sentarse en ningún trono literal. Ni hoy, ni mañana, ni después.

El judío adopta esta mentalidad durante su cautiverio babilónico. Comenzó a desear tanto una visitación divina que restauraría la gloria del reino que tuvo David. Y este deseo le dio forma a la interpretación de las Escrituras y las promesas del Antiguo Testamento que Dios había decretado a través de la boca de sus profetas. Y comenzaron a creer que Cristo vendría a sobregirar un reino romano literal y establecer un reino judaístico; y sabemos a través de los evangelios que Cristo dijo: te equivocaste. No vine a eso.

 Pero su deseo de ser libre, habiendo estado oprimidos por tantos años, le cambió el significado a lo que Dios había decretado como promesa futura. Muchos intérpretes de la Biblia de este tiempo, la mayoría de ellos muertos y nunca llenos del Espíritu Santo, compraron la misma idea judaística y la iglesia quedó convertida en un pedazo de jamón entre dos panes. Eso es una interpretación judaística.

La promesa de Dios a través de todo el Antiguo Testamento se remonta a Génesis 3:15: la venida de un Mesías a redimir todo el universo. Esa es la promesa en la boca de todos los profetas, pero la promesa es una: la simiente de una mujer, viene a destrozar la cabeza de un reino satánico, no romano, no islámico, ni Gog, ni Magog. Es un reino espiritual que vino a derrotar un reino satánico para liberar, no a un judío, sino a todo aquel que cree que Cristo muere y resucita de entre los muertos.

Ya se dijo que Abraham era gentil, de Ur de Caldea, que no era judío y vemos que a partir de Abraham va a venir el linaje de la promesa. ¿Como creer lo que estamos creyendo si distorsiona la Biblia? Dios se expresa a través de todo el Antiguo Testamento, a una humanidad caída de la Gracia. Tiene el entendimiento entenebrecido.

 Entonces vemos la fotografía en el Antiguo Testamento de un Dios espiritual, con deidad, tratando de comunicarse con un mundo físico; es difícil esa comunicación. Dios dice: Yo tengo un trono, y el hombre dibuja una silla, y pone la silla en una casa, y le llama a la casa “el templo de Jerusalén”, y mete a Dios en una silla. Si el cielo es el trono y la tierra el estrado, ¡Qué silla le vamos a dibujar! Hoy día Dios tiene que hablar en términos humanos para que los humanos lo entiendan; pero eso no lo reduce a ser un humano. Es Dios…

Es tipología. Nos habla de una manera física, en parábolas, para que entendamos lo suficiente como para volver al principio que se perdió, como para que entendamos algo de lo que quiere, pero Él no es hombre, usted no puede tomar literalmente lo que dice porque Él no es de aquí abajo. Habla en analogías y metáforas, similitudes y parábolas; usando ejemplos físicos para interpretar una verdad espiritual que tiene que ser oculta de Satanás y le habla con misterio. Pero dice que a ellos no les es dado a conocer el misterio, pero se supone que ustedes tienen que entender, pero no se sabe qué pasa; ¿Será esto producto de la obstinación?

1 Corintios 15 nos dice que …primero es lo natural y después lo espiritual. Es un principio bíblico: primero lo natural después lo espiritual. No quiere decir que lo natural sea ANTES que lo espiritual, sino que para Dios cumplir o consumar toda promesa espiritual conlleva tener que introducirla en la tierra de una manera física primero.

 Vemos una hermosa tipología cuando Abraham tiene que sacrificar a su hijo sólo para darle acceso a Dios para sacrificar al suyo más adelante. No son historias de escuelitas dominicales; ¡Es un plan majestuoso! Cuando la iglesia entienda esto será activada de una manera que no habrá demonio que la detenga.

El propósito era redimir al mundo, pero el Mesías debía ser introducido en el tiempo porque venía de la eternidad. Tenía que ser introducido en el mundo físico porque era espiritual. Por eso Dios levanta a Israel. Un pueblo sin tierra. Que provienen de Abraham, de Ur de Caldea; tipología que la iglesia sería mixta y no judaística.

Entonces Israel se convierte en el vehículo para traer al Mesías y el Mesías se convierte en la Verdad revelada que venía oculta desde Génesis. Ahora si compramos la idea de que Cristo es un monarca judío, entonces la iglesia pierde su importancia, pierde su función y pierde toda su autoridad. El mensaje del Reino no es una opción, es una batalla por la pureza de nuestro mensaje. No es un movimiento, no es algo nuevo; es la eternidad de Dios en su palabra; el es Rey y siempre ha tenido un Reino.

La Palabra dice, cuando comienza a predicar Jesús: El Espíritu de Dios está sobre mí para libertar a los cautivos, sanar a los enfermos, echar fuera demonios y anunciar el año del jubileo. Todo el mundo dijo: “Conoce las Escrituras”. Él dijo: ¡Un momento! …Hoy se cumple esa escritura. ¡Mátenlo! ¡Va en contra de lo que yo creo! ¡Apague esa radio! Amor, es dar la verdad aunque cause muerte…

(Marcos 1: 14)= Después que Juan fue encarcelado Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: el tiempo se ha cumplido. (No dijo SE VA A CUMPLIR, se cumplió, citando a Daniel. Por eso Mateo 28 termina diciendo que …Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra. ¿Cómo se supone que lo va a mandar a usted a cambiarle la mentalidad a las naciones sin tener derecho a hacerlo? Dios es justo. Si Satanás tuviera derecho a reinar ahora y nosotros recién en el milenio, por más soldados militantes de Jesucristo que fuéramos, no podríamos ganarle…

(Juan 12: 27-31)= Ahora está turbada mi alma; ¿Y qué diré? Padre; ¿Sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado. Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. AHORA es el juicio de este mundo; AHORA el príncipe de este mundo será echado fuera.

Es imposible creer en salvación y eliminar la autoridad del reino y suspenderla para un milenio futuro. El evangelio son las buenas noticias de que ya no somos esclavos del príncipe de este mundo y de que hemos sido injertados y trasladados al Reino de su Amado Hijo. Trasladados; (tiempo pasado). De eso habla Colosenses 1:13.

Hay dos teorías: si se mantiene el punto de vista dispensacionalista y judaístico que dice que Cristo vino a establecer un reino davídico, librar al judío y reconstruir a Jerusalén y reinar literalmente en un templo, tendríamos que asumir lo siguiente: 1) Que vino para librar al judío, pero no pudo hacerlo.

Tendríamos que creer lo siguiente: que como no pudo hacerlo, no le quedó otra alternativa que prometer que volvería en el futuro para hacerlo después. Sólo un problema: si no pudo vencer en la primera, ¿Qué nos garantiza que lo va a hacer en la segunda? La cruz no fue un plan alternativo de Dios. Cristo no fue a la cruz porque el judío rechazó su reinado. ¡El vino para ir a la cruz! A Jesús no lo mataron los romanos, ni los judíos, ni los fariseos. Él se entregó. Creer que va a hacer algo con el judío mañana, es admitir que no lo pudo hacer ayer.

Isaías 53 profetiza en detalle la cruz; de antemano; Mateo 26:54 dice que pudo llamar a legiones de ángeles, pero no los llamó, porque a eso vino. En hechos 2:23 dice la palabra por Pedro que entregado por el determinado Consejo y anticipado conocimiento de Dios, vino Cristo. Vino entregado por predeterminado conocimiento, no fue un plan de segunda alternativa. En Hechos 17:3 Pablo está declarando por medio de la exposición de las Escrituras, que era necesario que el Cristo viniese y padeciese; y resucitase de los muertos; ¡Era necesario! No era una segunda opción.

En hechos 26 Pablo nuevamente declara que lo que aconteció estaba respaldado por las Escrituras de Moisés y los profetas, que Cristo moriría y resucitaría para anunciar luz al pueblo y a los gentiles. Cristo dijo en los evangelios: ¡Vine a buscar unas ovejas que tampoco son de este redil, antes de ser rechazado!

Si somos dispensacionalistas tendríamos que asumir que Dios fue manipulado y tuvo que ceder a la obstinación judaística. Tendríamos que asumir que la iglesia no es parte del propósito de Dios y que nació por casualidad. También tendríamos que admitir que Satanás tiene derecho a destruir la tierra porque la autoridad del reino no funciona ahora, está suspendido hasta el milenio. Entonces toda su guerra espiritual, todo su ministerio de intercesión, toda su oración, toda su petición, todo su clamor por toda su ciudad, es inútil y puro ruido.

Hay una segunda teoría que dice que su mensaje anuncia un cambio de gobierno espiritual y que sí que lo logró cuando vino. Ahora sí que suena más como un rey, ¿Verdad? Que reina ahora a través de su iglesia; que el diablo sí que está derrotado y que la tierra no le pertenece. ¿Qué quiere creer usted? Está en su plena libertad de creer lo que quiera, pero lo que lo va a hacer libre, es solamente la Verdad.

Si creemos esto que se acaba de mencionar, que tenemos esa autoridad, tendríamos que eliminar la expectativa de la esperanza futura del re-establecimiento de un reino judaístico y dejar de estar mirando las noticias para saber qué hora es.

En 2 Samuel encontramos una profecía por boca del profeta Samuel que habla de la edificación de una casa y establecimiento de Israel. Israel es un adjetivo, es el título que se le da a toda persona que se humilla delante de Dios y prevalece con Él. Verdaderamente el Israel de Dios se compone, según Pablo, desde Romanos 9 hasta Romanos 11, no de aquel que desciende literalmente de Abraham, ni de aquel que es judío externamente sino del que es judío internamente, no con la circuncisión de la carne, sino redargüidos por el Espíritu, nacido de arriba, nacido por promesa, igual que Isaac, tanto judío o griego, ese es el Israel de Dios y a quien le pertenecen las promesas. Pablo, judío, lo interpreta así; nosotros sólo nos copiamos de él.

(2 Samuel 7: 8-11)= Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: así ha dicho Jehová de los ejércitos: yo le tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más será removido, ni los inicuos le aflijan, como al principio (El principio es el Génesis), desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que Él te hará casa.

El verso 10 dice: yo voy a fijar un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que no sea jamás removido. Suena mucho como Hebreos 12, que dice que todo será bamboleado para que lo inconmovible permanezca, y como Daniel que dice que la roca cae y luego crece según otras rocas; otras piedras vivas se van allegando a la piedra del ángulo y ya no es una piedrita, sino que se convierte en un monte que se llama Sión, que no es la Jerusalén de abajo, sino la Jerusalén de arriba; es la iglesia de Dios, la Sión de Dios, de la cual proviene la ley y a la cual todas las naciones de la tierra subirán al monte de Jehová y el resplandor de tu luz, tu sabiduría, tu inteligencia, no una bombilla en la cabeza. Si es que tienes luz para las naciones en ese día. Si permaneces firme.

Vamos a ver de qué lugar habla él, como es que nos va a plantar fijamente, como es que Israel será fijado en su lugar y no removido. Vamos a compararlo y a confrontarlo con la misma Palabra en el Nuevo Testamento.

Marcos 14; aquí vemos a Cristo en el aposento alto. Estamos hablando de afirmar a Israel en un lugar para que no sea destruido. Recuerde aquella palabra de “como en los días de Noé”; Noé fue afirmado, no fue destruido, fue guardado.

(Marcos 14: 22-25)= Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: tomad, esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios.

Les está dando la cena a los apóstoles y les está diciendo: aprovecha que no vas a volver a tomar esto hasta que lo bebas conmigo en el Reino de Dios. Esto es importante porque ellos observaban la cena. No lo pueden beber hasta que no llegue el Reino de Dios, pero en todo el Nuevo Testamento lo hacen.

(Versos 26 al 31)= Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas. Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea; entonces Pedro le dijo: aunque todos se escandalicen, yo no. Y le dijo Jesús: de cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. Mas él con mayor insistencia decía: si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo. Nosotros sólo le echamos la culpa a Pedro. Él lo siguió; los demás huyeron…

(Juan 13: 36)= Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿Adonde vas? Jesús le respondió: a donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. No habla del cielo, habla de la cruz; Pedro va a morir crucificado. Le profetiza la manera que va a morir. ¿Adonde iba Cristo? ¡A la cruz! Le dijo Pedro: Señor, ¿Por qué no te puedo seguir ahora? Pedro estaba confundido. Aún no había sido derramado el Espíritu y no tenía revelación. – Mi vida pondré por ti. – Pedro era sincero. – …Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: no cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces. – Jesús se dio cuenta que Pedro no sabía lo que estaba diciendo, pero sabía que cuando recibiera al Revelador, éste lo guiaría a toda verdad. Entonces lo dejó tranquilo. Nosotros deberíamos hacer lo mismo muchas veces hoy.

Luego viene un capítulo nuevo, pero no termina la conversación. Algunos subtítulos dicen que Jesús va camino al Padre, no dice que subió al Padre, dice que va camino al Padre, pero el camino es la cruz. ¿Adonde iba Cristo? ¿Para donde le dijo a Pedro que iba? – …Creéis en Dios, creed también en mi. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. ¿Adonde iba? ¡A la cruz! ¡¡Voy a preparar un lugar para que quepa todo el mundo!!

…Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, (La resurrección), y os tomaré a mí mismo (en espíritu) para que donde yo estoy, vosotros también estéis. En la dimensión que yo opero, en el entendimiento que yo opero, con un cuerpo glorificado, en la plenitud del Espíritu, tú y yo uno, en un solo cuerpo. …Y sabéis a donde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a donde vas; ¿Cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino. Pregunto: ¿Usted tiene a Cristo? Entonces usted ya encontró el camino. Y si encontró el camino, entró al Reino. Porque cuando usted nace de arriba, entra en el Reino. No cuando usted muere, cuando usted nace. …De cierto te digo que si no nacieres de nuevo, – le dice Jesús a Nicodemo -, no puede ver ni entrar en el reino de Dios. Nadie viene al Padre si no es conmigo, no a través de mí.

(Lucas 22: 29)= Yo, pues, os asigno un reino, – Noten que el Reino es algo que se puede asignar, que se puede dar, no un lugar… – …como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

(Verso 16)=  Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. – Sigue instruyendo la cena y habla de que los discípulos no van a poder volver a tomar la copa ni el pan, hasta que estén en el Reino de Dios.

(1 Corintios 11: 26)= Así, pues – Hablando de la cena – …todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del señor anunciáis hasta que él venga. – Un momento: aquí dice: “No te doy permiso que comas el pan y bebas de la copa hasta que estemos en el Reino.” Pablo dice: “Sigan haciendo esto hasta que él venga, es decir que: el Reino comienza mucho antes de su Venida.

El Reino es donde hay dos o más de dos reunidos en su nombre. ¿Sabe usted lo que es cenar? Comunión. ¿Ha tocado Él su puerta? ¿Ha entrado Él en su corazón? Al órgano que bombea su sangre o el centro de su vida. Esto, ¿Es literal o es espiritual? En la cena con los discípulos, Él les dice que se va, ellos no saben donde, pero se dan cuenta que sí, que ese hombre se va; entonces comienzan a discutir cual va a ser el más grande cuando Él ya no esté. ¡El mismo espíritu de la iglesia de hoy!

(Lucas 22: 24)= Hubo también entre ellos (en el mismo lugar) una disputa sobre quien de ellos sería el mayor. Pero él les dijo: los reyes de las naciones, (Y aquí comienza a destruir la mentalidad judaística), se enseñorean de ellas y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, (No será un reino literal, no será un reino nacionalista, no será un reino judaístico, ni hoy, ni ayer, ni mañana, ni después. Es un Reino espiritual) …sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. Porque, ¿Cuál es el mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy con vosotros como el que sirve. Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un reino…

Cristo introduce la autoridad del reino espiritual. Cristo está haciendo una transición; la tipología está dejando de ser; la sombra está empezando a desaparecer; el antiguo contrato está por ser deshecho; él va camino a la cruz. Eran setenta sacerdotes. Él los envió instituyendo nuevos sacerdotes. Eran doce tribus, ahora instituye doce apóstoles. Eran ciento veinte los que eran requeridos para inaugurar un nuevo templo. Había ciento veinte en el aposento. ¿No se da cuenta? Está instituyendo un nuevo reino, una nueva iglesia, un nuevo pacto, está introduciendo el misterio escondido y lo está trayendo con su propia vida. Todo es consumado.

(Mateo 19: 28)= Y Jesús les dijo: de cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. – ¿Cuándo se sentó Jesús en el trono? En la ascensión. No se va a sentar mañana. Y en el momento en que se sentó, el Espíritu fue derramado, y llegó la autoridad que instituyó a los apóstoles, reyes sobre tribus de toda lengua, de todo linaje, de toda nación: son el fundamento de la iglesia. Una nueva administración del reino. Vamos a confirmar lo del día de la regeneración sin perder tiempo buscando la pila de escrituras que hablan de que Cristo YA está sentado a la diestra del Padre.

(Tito 3: 5)= Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.

¿Ha llegado ese día a su vida? Así que ya están sentados en los doce tronos…¿Son literales? ¿No dice la Palabra que no sabéis vosotros que juzgaréis a todo el mundo? ¿Cómo discuten entre sí si van a ser jueces de la tierra? Y como hijos de Abraham, van a heredar el mundo.

(2 Samuel 7: 10)= Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, – Es decir: el lugar, hemos visto ahora, es la iglesia de Dios la cual no será removida; será transfigurada, será guardada, será glorificada, será elevada, nos encontraremos con Él, pero por favor, quítele el motor a la nube; la nube viene bajando, no va subiendo. Es aquí donde uno dice: ¿Qué hago? ¿Estudio este asunto o me hago el loco como que nunca lo he visto?

(Verso 11)= Desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. (12) Y cuando tus días sean cumplidos, (David) y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmará su reino.

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