Principios Para Encontrar la Ruta

Te sugiero que a partir de este momento prestes mucha atención al contenido de este trabajo, ya que así como el fundamento que voy a leer en un instante marcó mi propia vida y la signó con un derrotero muy diferente al que traía, así es también mi oración, para que también lo produzca en ti. Es el cumplimiento fiel de aquella antigua pero siempre vigente palabra de: dar de gracia lo que de gracia he recibido. Podría decirte que tomed tu Biblia y leas con atención tal o cual pasaje del libro de Jeremías, pero mi experiencia incluso personal me dice que es mucho mejor leértelo yo mismo, textualmente aquí para que tú no te distraigas en lo más mínimo y puedas aprovecharlo íntegramente.

(Jeremías 7: 1)= Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: (2) ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.

(3) Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.

(4) No fieis en palabras de mentira, diciendo: templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.

(5) Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo, (6) y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro, (7) os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.

(8) He aquí vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.

(9) Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, (10) ¿Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis; Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones? (11) ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.

(12) Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.

(13) Ahora, pues, por cuanto vosotros habéis hecho todas estas obras, dice Jehová, y aunque os hablé desde temprano y sin cesar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis; (14) haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo.

(15) Os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Efraín.

(16) Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.

(17) ¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

(18) Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.

(19) ¿Me provocarán ellos a ira? Dice Jehová. ¿No obran mas bien ellos mismos su propia confusión?

(20) Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor; he aquí que mi furor y mi ira se derramarán sobre este lugar, y sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se encenderán, y no se apagarán.

(21) Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

(22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

(23) Mas esto les mandé, diciendo: escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

(24) Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia delante, (25) desde el día en que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin cesar; (26) pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.

(27) Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás, y no te responderán.

(28) Les dirás, por tanto: esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.

(29) Corta tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la generación objeto de su ira.

(30) Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola.

(31) Y han edificado lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón.

(32) Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, en que no se diga más, Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar.

(33) Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.

(34) Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra de Jehová será asolada.

Este impactante sermón, pronunciado a la puerta del templo, es una denuncia de las prácticas corruptas de los que decían que Jerusalén era inviolable porque allí se levantaba el templo de Jehová. Esta creencia se apoyaba en algo ocurrido más de cien años antes, cuando Isaías profetizó que el rey asirio Senaquerib no tomaría la ciudad. Pero los tiempos habían cambiado y Dios deseaba ahora que la ciudad y el templo fueran destruidos, a menos que la gente se arrepintiera y enmendara su conducta.

Me temo que hoy está ocurriendo lo mismo. La iglesia se cree inviolable porque la palabra dice que las puertas del Hades no prevalecerán contra ella, pero no dice que, a menos que el pueblo de Dios se arrepienta de su desobediencia y enmiende su conducta, a veces corrompida por el humanismo y los espíritus de religiosidad, el propio Dios no vacilará en borrarlo con juicio, sentencia y ejecución. Hay siete principios encerrados en este capítulo transcripto, que conviene tener muy en cuenta si es que se desea hacer el propósito y la voluntad de Dios y, obviamente, mejorar nuestros caminos.

1 – ESTABLECER CON CLARIDAD CUÁL ES LA CASA DE DIOS

(Verso 4)= No fieis en palabra de mentira: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.

La iglesia es puesta por el Señor para imponer la cultura del Reino de los cielos en la sociedad, no para incorporar a sí misma la cultura de la nación en la que se encuentra. Muchos de nosotros no parecemos haber entendido bien, todavía, esto. Hablamos de iglesia y, pese a la pandemia y sus restricciones, seguimos pensando en templo. Decimos “casa de Dios” y vemos construcción material. ¿No leemos la Palabra? ¿No sabemos ya que Dios no habita en casa hecha por mano de hombres? ¿No entendimos, (Al igual que David) que cuando Natán le profetizó templo no estaba hablando de construcción edilicia y Salomón, sino de construcción espiritual y Jesucristo?

¿No dice la Escritura que tu cuerpo, tu vida, son templo del Espíritu Santo? ¿No habla de sí mismo, Jesús, cuando dice que en tres días reconstruirá el templo, cosa que no fue entendida ni creída hasta por sus propios discípulos? ¿No leímos que Dios habita en las alabanzas de su pueblo? ¿No son estas escrituras, más de tres testigos para confirmar una revelación? ¿Qué adoramos más: la Palabra o el libro que tiene escrita esa palabra? ¿Qué valoramos más: la predicación de un ministro o el lugar (Ya sea de madera, acrílico o metal), desde donde se predica? ¿El culto o los objetos del culto? ¿La razón espiritual de un rito simbólico o el rito por sí mismo? ¿La adoración a Dios creando una estructura organizada para hacerlo mejor, o esa estructura, por sí misma, olvidándonos del Dios que la originó? ¿El canal humano por el cual fluye la voz de Dios o el ministerio personal de un hombre?

¡¡¡Conviértete!!, Le dice el Señor a su Iglesia, no al mundo incrédulo. Al mundo lo ama, le tiene comprensión, compasión, misericordia; a su iglesia le demanda: es lo justo. Dios es justo. De otro modo, el clásico bíblico de Juan 3:16 nos hubiera dicho que Dios entregó a su Hijo unigénito por amor a la iglesia. Pero no; dijo que fue por amor al mundo. Ese mismo mundo que lo rechaza, que lo desprecia, que se burla de él y hasta pretende ridiculizarlo. A ese mundo es al que Dios quiere salvar con la ofrenda de la sangre de su Hijo.

(Miqueas 3: 11) = (Aquí le está hablando a los dirigentes de la iglesia) Sus jefes juzgan por cohecho, (Lo que dice es que sus jefes son…en Argentina se les llama “coimeros”, no sé donde tú vives, entiendes?) Sus sacerdotes enseñan por precio, (¿No andaban personas, por allí, antes de la pandemia, que pretendían altísimos cachet, hoteles cinco estrellas y baño sauna para ir a predicar o a enseñar a determinados lugares?) Y sus profetas adivinan por dinero; (Hasta no hace mucho tiempo circulaban revistas que se vendían por allí, como “cristianas”, que te ofrecían profecías personales como si fueran horóscopos, a cambio de “ofrendas de amor”?) Y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros. (Esto es autoengaño. Trampa mortal. Lo hemos estudiado alguna vez. ¿Cuál es la casa de Dios? ¿Esto tiene que ver con la esencia del evangelio del Reino de Dios? ¿No hay una enorme confusión que engaña y seduce aún a los escogidos? ¿Sabes tú qué es lo que nos demanda nuestro amoroso Señor para perdonarnos? Que mejoremos nuestros caminos. ¿Te parece demasiado?)

2 – ADMINISTRAR CON FIDELIDAD LAS RIQUEZAS DEL REINO

Primero: para recibir bendición de Dios, es necesario hacer prevalecer la justicia entre el hombre y su prójimo. No podemos simular con una serena sonrisa bondadosa y asegurar paz, paz y paz, sabiendo muy bien que no hay paz, y que en verdad lo que hay, es guerra. Una cosa es apoyarnos en las verdades de Dios y otra, muy distinta, en las quiméricas y utópicas imaginaciones de nuestro corazón, de nuestra mente, por mejor intencionadas que sean.

La acusación es visible: incensar baales, es decir: darle prioridad a dioses ajenos (Fama, dinero, poder) contaminar la iglesia con prácticas que Dios abomina y también robar. ¿Robar? ¿Usted me quiere decir, hermano, que un hijo de Dios puede ser un ladrón? No. ¡Jamás! Un hijo de Dios no, por supuesto. Pero resulta ser que solamente Dios conoce a sus hijos; nosotros conocemos la masa. O le damos un vistazo al registro de la membresía de la congregación. Y no es lo mismo, créalo por favor.

(Verso 11)= ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa (No el templo, la iglesia) sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que yo también lo veo, dice Jehová.

Hay una iglesia que tiene dones, que tiene bendiciones, que tiene milagros, que tiene alabanza, que tiene celebración y que tiene comercio abominado por Dios, eso es más que claro. Y mucho más claro aún, cuando Jesús lo confirma en el Nuevo Testamento. Porque, reflexione, aquellos cambistas y vendedores de palomas a los que Jesús acusa de ladrones, no eran mundanos oportunistas, gente que venía a la puerta del templo a tratar de paliar su crisis económica. ¡Eran hermanos de la congregación autorizados por las jerarquías del templo para mercantilizar lo santo y lo sagrado!! Por si usted duda, todavía, en los evangelios de Mateo (Cap.21) Marcos, (Cap.11) y Lucas (Cap.19) se los deja en evidencia de modo inexcusable. Él pretende, respalda, sustenta y avala a una iglesia que ora, no que se dedica a negocios por mejor que puedan ser sus intenciones. Entonces viene la pregunta: ¿Es que se ha acabado la fe? ¿Es que Dios no puede hacerlo y por eso el hombre tiene que reemplazarlo con sus procedimientos empresarios? Eso es, precisamente, esa fidelidad de buenos administradores que es lo único que se nos pide.

3 – INTERCEDER CONFORME AL PROPOSITO DE DIOS, NO POR AFECTOS DEL ALMA

Cualquier intercesor levantado por el Señor y no seleccionado por disposiciones de hombres sabe que, lo primero que tendrá que buscar, es la dirección del Espíritu Santo, antes de ponerse en la brecha por algo o por alguien. Para ello, lo único que necesitará, (Y si es Dios quien lo levantó indudablemente que ya lo tiene) es discernimiento.

Al hacer la comparación con Silo, lo que Dios dice es que si se hace la tarea conforme a su voluntad, habrá bendición, pero que si se hace como a nosotros nos conviene, nos agrada o nos viene en gana, podrá abrir puertas para la maldición. Nada menos.

(Verso 16)= Tú, pues, (Está hablando con intercesores, con profetas) no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues, porque no te oiré.

Entiende: cuando Dios dice Os hablé desde temprano, ese término, DESDE TEMPRANO, significa: “Repetida y Seriamente”. Significa “Una y otra vez”. ¿Cuántos están hablando, hoy, y no sólo no son oídos sino que, inclusive, son mal mirados, criticados y hasta tildados de herejes o traidores por hacerlo? 2 Crónicas 36:15 dice que envió PERMANENTEMENTE mensajeros. Pregunto nuevamente: ¿Alguien los ha escuchado? ¿Alguien los escucha? ¿Alguien se atreverá a empujar por la ventana a Jezabel y proclamar el triunfo prometido? ¿Habrá algún Jehú que pueda decir “¡Heme aquí!”?

4 – TENER EN CLARO QUE NO SE NOS DEMANDA SACRIFICIO, SINO FE

(Verso 22)= Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

Esto no te está hablando solamente de los sacrificios antiguos, sino también de todo tipo de religiosidad manifestada mediante solemnidades, asambleas, concilios, asociaciones, convenciones, congresos, comisiones y todas aquellas organizaciones humanas tan necesarias para encaminar la obra, pero jamás para anteponerla. Dios no unge organizaciones; Dios unge organismos vivos, esto es: hombres y mujeres que le obedecen.

Dice la Palabra que el que insiste con estas cosas, volverá a Egipto. Como eso no sucedió en lo literal, lo que le está diciendo es que corre el riesgo de comenzar como iglesia y terminar en las cosas del mundo, es decir: con la mentalidad del mundo, de esto se trata. 1 Samuel 15:22 le da la pauta clara cuando dice: Es mejor obedecer que analizar. Y Oseas 6:6 lo reafirma con Misericordia quiero, y no sacrificio.

Estos pasajes no constituyen un rechazo a los sacrificios, sino que enfatizan que esos sacrificios carecen de valor si no provienen de un corazón recto, sincero, devoto. El mandato de Dios, es: Escuchad mi voz.

5 – NO SER DUROS DE CORAZON

(Verso 26)= Pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.

¿Qué es un corazón duro? Cualquiera definiría, rápidamente, que está hablando de la gente que, estando en el mundo incrédulo, recibe el mensaje pero lo desoye, no lo cree, lo ignora y sigue esclavizada en el pecado, verdad? Y sí, esto es lo que legendariamente se nos ha enseñado al respecto. Y vale. Pero hay sólo un problema: a esto, Dios lo ha escrito para el creyente, para su Iglesia. Entonces; ¿Cómo podrá ser que dentro de la iglesia del Señor haya gente que no quiere escuchar, que no quiere entender, que no quiere obedecer? Pregunto: ¿Los hay? ¿Tú conoces alguno? Muy bien; eso es dureza de corazón. Hermanos que han oído tanta predicación a lo largo de sus vidas eclesiásticas que se les ha formado una callosidad en ese corazón de modo que esa coraza ya no permite que la unción del mensaje la traspase y bendiga. Entonces, cuando oyen la exhortación y la advertencia, siempre eligen suponer que eso le vendría muy bien a esa hermanita o hermanito que justamente hoy no vino al culto!!!

Dios siempre estuvo hablándole al hombre. A través de sus mensajeros, de sus atalayas, de sus profetas, de sus apóstoles. Hoy lo sigue haciendo, pero como son muchísimos los que todavía prefieren seguir viendo a la Biblia como un libro instructivo, ilustrativo e histórico, nadie parece tomar conciencia que Él intenta, (Por amor y misericordia) corregir aquellas falencias que impiden lograr el objetivo divino.

6 – ADMITIR CORRECCION

(Verso 28)= Les dirás, por tanto; esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.

Esto es, quizás, el punto más complejo, espinoso y peligroso que afronta hoy día la iglesia del Señor. Nadie, (Milite donde milite), está dispuesto a aceptar correcciones de ninguna clase. Cada uno cree tener la doctrina completa, perfecta, inmaculada y exenta de errores. Sucede con cada denominación, con cada sector, es casi masivo. No ha funcionado, eso es evidente y nadie puede auto engañarse asegurando que sí, pero igualmente, nadie acepta moverse de la doctrina que ha adoptado.

Fíjate que algunas, entre sí, presentan muy pocas diferencias y pueden compatibilizar; pero otras son, en lo conceptual, diametralmente opuestas y enfrentadas. Nadie se explica cómo, un mismo Espíritu Santo, puede lanzar enseñanzas tan disímiles. ¿Nadie ve esto? “-¡Es que esa gente no tiene al Espíritu Santo!”- se sigue oyendo por allí. ¡¡Dios me libre de caer en tamaña posibilidad de blasfemia adoptando una postura de juez que nadie me ha otorgado y que quizás ni siquiera estoy en condiciones de ejercer!!

Ninguno parece preocuparse demasiado en orar buscando la dirección de Dios; es mucho más sencillo y cómodo decir: “- Y sí…son buenos hermanitos…pero lástima que caminan en error…-“ Los otros. Siempre los otros. Toma nota: después del año mil quinientos y tantos, cuando a cierta gente se le ocurrió emitir un decreto en el cual le adjudicaban a cierta persona un carácter de infalible, hay que suponer que ¿Alguien pudo haber recibido de Dios una disposición de esa naturaleza? ¡¡¡NOOOO!!! Casi aullamos todos al unísono, y nos asiste la razón. Pero, curiosamente; ¿No pensamos, nos comportamos, vivimos, actuamos, opinamos y decidimos como si lo fuéramos cada uno de nosotros? Entonces digo, pregunto, se me ocurre: ¿Qué duendecillo podría haber introducido ese pensamiento en las mentes que lo sustentan?

(Jeremías 6: 17)= Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: escuchad el sonido de la trompeta, (La trompeta representa la Palabra de Dios en los tiempos finales) y dijeron ellos: no escucharemos.

(Jeremías 5: 3)= Oh Jehová, ¿No miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros, (Daría toda la sensación que, de manera muy elegante, los está llamando “caraduras”, ¿Verdad?) Más que la piedra, no quisieron convertirse. (¡Atención! No está hablando con el mundo. ¡Está hablando con la Iglesia! Entonces: ¿De qué conversión estará hablando? Sin ninguna duda: de la única. Es decir: ¡CONVIÉRTETE IGLESIA!

(Jeremías 9: 5)= Y cada uno engaña a su compañero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente. (Recuérdelo: perversidad no es simplemente maldad, es obrar torcido.)

(Isaías 5: 12)= Y en sus banquetes, (Los que juntan casa a casa, es decir: iglesia a iglesia) hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos. (Esto significa que hay muy buenos músicos, excelentes instrumentos, mucha fiesta, algarabía, bullicio, coros, danza, aleluyas a granel, variados ministerios. ¡Hay de todo hermano! ¡Estamos diez puntos!) No miran a Dios, se miran a sí mismos y se envanecen de lo que creen ver.

(Jeremías 3: 21)= Voz fue oída sobre las alturas, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su camino, de Jehová su Dios se han olvidado.

(Jeremías 14: 19)= Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de curación, y he aquí turbación.

“Bueno, hermano…¡Pero esto es para Israel! Olvida a los viejos judíos. Israel es la Iglesia, hoy. Escucha el mensaje, confronta tu conducta, admite la corrección, sal de la religión hueca, entra en la dimensión de la fe por el Espíritu, conviértete, vive el Evangelio del Reino, deja toda imitación grosera, barata, inútil y basada en entretenimientos “cristianos”. Dios tiene una Iglesia en la tierra que es la encargada de cumplir su plan. Dios no es el manager de un gran show de domingo. Si no sacude al mundo; si sólo sacude paredes de algunos templos, algo está faltando. No te olvides que aceptar ser corregido nos ayuda a saber después discernir entre lo falso y lo verdadero.

(Verso 34)= Y haré cesar de las ciudades de Judá, (Es decir: grandes concentraciones humanas viviendo en la misma desobediencia de Caín.) Y de las calles de Jerusalén, (El andar de la iglesia nominal) la voz de gozo y la voz de alegría, (Está diciendo LA VOZ, no EL SENTIR) la voz del esposo (Cristo) y la voz de la esposa (La Iglesia real) porque la tierra (Que es la carnalidad) será desolada.

Esto es escatología, ¿No es así? ¿Y cuándo habrá de suceder esto? Milenaristas, pre-milenaristas; ¡Basta! Dios no dice que inexorablemente va a hacer esto. Dice que TENDRA que hacerlo si su pueblo no obedece su voluntad y su propósito. Si es que sigues obsesionado en hacer fotocopias de mala calidad partiendo de un impecable original.

(Isaías 24: 7)= Se perdió el vino, (La revelación) enfermó la vid, (El pueblo) gimieron todos los que eran alegres de corazón (De corazón, de alma, de emociones, no de espíritu, ¿entiendes? ¡Aleluya hermano! ¡Gloria a Dios! ¡Y a su nombre…! ¡Gloria! Y etc.etc.) Cesó el regocijo de los panderos, (Adiós a los recitales musicales sin unción ni adoración o alabanza genuinas) el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa (¡Un momento! Y no sé qué es lo que piensas tú, pero mientras sigamos creyendo que está hablando con el mundo incrédulo, no salimos, eh?)

(Ezequiel 26: 13)= Y haré cesar el estrépito de tus canciones, y no se dirá más el son de tus cítaras.

(Oseas 2: 11)= Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas, y sus días de reposo, y todas sus festividades.

(Apocalipsis 18: 23)= Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.

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Padecimientos de Estos Tiempos

Una palabra de conocimiento de parte de Dios dice que, en el libro de Hageo, hay un mensaje para la iglesia de este tiempo. Reitero porque es importante: una palabra de conocimiento, no el resultado de una búsqueda intelectual del bosquejo de una enseñanza interesante. Hay cosas que van mucho más allá de la sabiduría humana bien intencionada. Y cuando digo que hay un mensaje para la iglesia de este tiempo, es obvio que estoy hablando de un término, iglesia, que tú sabes, es político, no religioso. Iglesia, EKLESIA, significa asamblea, representantes de un rey, y se refiere a la gente que acepta estar bajo la influencia y la jurisdicción de ese rey, no a una institución formal, orgánica y humana. Esto quiere decir que esta palabra no sale de la boca de Dios para un liderazgo jerárquico inexistente en estos términos en la Biblia, sino para la iglesia, el pueblo, el remanente santo de Dios que, como Él lo ha dicho, está constituido por reyes y sacerdotes y, esencialmente, por todos ministros competentes.

La tipología del libro de Hageo es perfecta, concreta, hermosa y contundente. Y lejos de significar un mero repaso de la vieja historia por muchos conocida, es un mensaje claro y directo para la iglesia de este siglo veintiuno, si es que esa iglesia lo quiere ver. Los primeros once versos, hablan de la necesidad de reedificar el templo. El templo, en el Antiguo Testamento, era la construcción, la mole de material. El Nuevo Testamento trae la realidad actual de esa sombra: tu cuerpo, mi cuerpo, son templo del Espíritu Santo. Por lo tanto y en el nombre y el poder de Jesucristo, te ruego que así lo veas en este trabajo: como necesidad de reedificarte y reedificarme. Reedificar, te cuento, no es agregar ladrillos y paredes a lo ya edificado; no es tomar un elemento de albañilería o construcción y colocarle parches lo viejo. Reedificar es reciclar, voltear lo viejo, lo que ya no es útil y reedificar algo nuevo y conforme al tiempo en que estamos viviendo.

(Hageo 1: 1)= En el año segundo del rey Darío, (Que muy bien podría ser, aquí, en el año segundo del presidente que en este momento, en tu país, tengas), en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, (Te recuerdo que Zorobabel fue quien lideró la salida de la esclavitud de Babilonia, por lo que este mensaje, entonces, va dirigido a todos los Zorobabeles que no sólo han podido salir de esa mentalidad babilónica en la que mucho pueblo de Dios camina, todavía, por estos días, sino además para proclamarlo a los oídos de aquellos que todavía están dentro y no se dan cuenta de su estado. Algo que desde afuera parece iglesia, pero que por dentro es apenas una imitación, un paralelo falso donde muchísimas personas fieles y sinceras, hoy, para colmo de males por video, se están muriendo de hambre espiritual) y a Josué hijo de Josadac, diciendo: (2) así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: este pueblo dice: no ha llegado aun el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. (Esto significa que para muchos creyentes sinceros, fieles y bien intencionados, no hay nada que hacer, nada que reformar o reedificar porque todo está bien y no necesitamos construir nada nuevo. Cómo funcionaba en 1920, todavía puede seguir funcionando hoy. Que el diablo ande en el 2020, en Internet, en las redes y hasta en la clonación de seres humanos, a ellos no les interesa porque, suponen, no es tarea de la iglesia meterse en esas cosas.

(3) Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: (4) ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? (En la historia, sucedía que en lugar de reedificar el templo, el pueblo artesonaba sus casas, es decir: las revestía de madera de cedro de tal modo que no se veía la piedra con la que estaban construidas. Hoy estamos en lo mismo. En lugar de reedificar el templo del Espíritu Santo, preferimos revestir a la iglesia con actividades, campañas, fiestas, congresos, seminarios, mucho ruido y mucho entretenimiento más, sin permitir que se vea la piedra, la roca, Cristo, su presencia y su manifestación; de esto habla.)

(5) Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: meditad bien sobre vuestros caminos. ¿Qué es meditar? Pensar, reflexionar, evaluar nuestros pasos, nuestras actividades. ¿Qué estoy haciendo? ¿Para qué o para quién lo estoy haciendo? ¿Lo estoy haciendo para Dios o lo estoy haciendo para la organización? ¿Estoy trabajando para la iglesia, que es la gente, o estoy trabajando para los hombres nucleados en una institución humana que denominaron iglesia?)

(6) Sembráis mucho, y recogéis poco; (Léase: demasiada actividad, pocas almas nuevas, mínima unción y cero poder de Dios manifestado) coméis, y no os saciáis; Hay mucha predicación, muchas buenas reglas y normas morales, pero poca palabra ungida) bebéis, y no quedáis satisfechos; (El vino de la revelación, por muchos considerada demasiado “fantasiosa”, es prácticamente inexistente) os vestís, y no os calentáis; Hay mucha imagen exterior fría, ritual, esquemática, pero poco fuego del Espíritu) y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. (¿Cuántos que, en el mejor de los casos tienen trabajo, lo que perciben no les alcanza para sus necesidades mínimas y es como si se les escapara por invisibles agujeros de sus bolsillos?)

(7) Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. (Dios no anda escaso de palabras ni de ideas como para que repita algo porque sí, textualmente, si era algo que no fuera importante, clave. Lo mismo del verso cinco. ¿Qué estoy haciendo? ¿Sirve lo que estoy haciendo o sólo me gratifica a mí y a mi ego?)

(8) Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.

Se refiere a que Salomón subió al monte y de allí trajo cedro para edificar aquel templo, pero es sombra de algo que luego veremos permanentemente: para edificar o reedificar algo de parte de Dios, hay que subir indefectiblemente a los lugares altos de su presencia, para que el material que se usa provenga de él y no del hombre. Moisés subió al monte y trajo de allí la primera ley. Jesús subió al monte y se transfiguró, mostrando la gloria de Dios. Otro día subió al monte y oró en la presencia del Padre y, finalmente, subió al monte para ir a la cruz que determinó tu redención y la mía. Cuando tú subes al monte de la presencia, Él, allí, te da su voluntad y su gloria. Subir a buscar es el principio, no agarrar lo que se tiene más a mano, ¿Entiendes?

(9) Buscáis mucho, y halláis poco; (¿Cuántos andarán por allí, casi desesperados, buscando milagros, señales, maravillas? ¿Las encuentran? ¿Pero no dice Marcos que las señales, milagros y maravillas seguirán a los que creen?) Y encerráis en casa, y yo lo disiparé de un soplo. (Esto tiene que ver con avaricia espiritual. ¿Sabes cuántos, al recibir una revelación, en lugar de compartirla, se la guardan para sentirse superiores a sus hermanos? Dios la disipará de un soplo. Porque es Suya, no tuya) ¿Por qué? Dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, (No habla de cantidad de gente, habla de unción) y cada uno de vosotros corre a su propia casa. (Nos arreglamos con revelaciones viejas, palabra vieja, sabiduría humana, ciencia, filosofía, reuniones de notables cabezones teológicos, es decir: lo que tenemos guardado en nuestros archivos espirituales. ¿Recuerdas lo que sucedía con el maná? Fresco valía una enormidad. Por lo que era y por el sitio de donde venía. Guardarlo no servía. Se echaba a perder y entraba en putrefacción, pese a ser de origen divino. ¿Te das cuenta?)

(10) Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. (La misma naturaleza refleja el juicio divino cuando se ignora la voluntad de Dios. Si no hay obediencia, no puede esperarse bendición)

(11) Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, (Es como si Dios se hubiera ido. ¿No lo ha sentido así alguna vez?) Sobre el trigo, (No hay alimento) sobre el vino, (No hay revelación) sobre el aceite, (No hay unción) sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos. (¿Vas comprendiendo algunas cosas, ahora? Esto está mucho más claro en Malaquías 3:9-11, donde Dios dice que pesa una maldición sobre quien le desobedezca y sobre quien le robe)

(12) Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.

(13) Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: yo estoy con vosotros, dice Jehová. (Nota que pese a todo lo que viene diciendo antes, Dios se preocupa en que ellos sepan que igualmente está con ellos. Es la misma promesa que Jesús hace en Mateo 28: Yo estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin de los tiempos. Más allá de su comportamiento. Esto es amor y misericordia. Por gracia, no por méritos)

(14) Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo, y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios, (15) en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío.

La palabra DESPERTÓ, aquí, es la palabra UR, y significa Levantar, Provocar, Excitar, incitar, Motivar o abrirle los ojos a alguien. UR aparece unas 75 veces en el Antiguo Testamento, y se la utiliza tanto para describir un águila excitando su nidada como el despertar de un instrumento musical que se dispone a tocar. En Isaías, Dios despierta al profeta cada mañana, y despierta su oído para que escuche el mensaje divino.

En este texto, preciso, se nos deja ver que, a los que se atreven a salir de la Babilonia espiritual en la que una gran parte de la iglesia anda por estos días, es necesario despertarlo, abrirle los ojos y los oídos espirituales, ya que por los años vividos en la esclavitud y las rutinas religiosas, es natural que estén dormidos y ciegos para ver y reconocer las cosas del Reino. Han estado demasiado tiempo manejándose mediante la sabiduría humana, aunque fuera, (y a veces lejos) del propósito y la voluntad de Dios. Nadie podrá reedificar correctamente si no es capaz de oír la voz de Dios, en este tiempo.

El primer punto que caracterizaba a esta gente, al igual que caracteriza a muchos hoy, era la apatía, el desinterés, como si importaran muy poco las cosas de Dios. Entonces, aquel pueblo había retornado del exilio con el propósito declarado de reconstruir el templo en Jerusalén y había comenzado la tarea asignada, pero surgió la oposición y la obra se detuvo. Eso es exactamente lo que ocurre con los que, salidos de Babilonia, intentan reedificar la casa: encuentran una oposición a veces feroz.

¿Qué hicieron ellos? Abandonar el templo y dedicarse a sus propias casas. ¿Qué hacemos hoy? Buscar quien nos aconseje por nuestros problemas, buscar a alguien que nos ore por nuestras necesidades, hacer largas terapias llamadas de “sanidad interior”. Mientras tanto, la casa del Señor sigue sin construirse. ¡Exactamente lo mismo! Los esfuerzos que hagamos en construir nuestro propio reino, jamás producirán fruto permanente. El punto es dedicarle al Señor todo lo que tenemos, aunque sea poco.

(Hageo 2: 1)= En el mes séptimo, a los veintiún días del mes vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: (2) habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: ¿Quién ha quedado entre vosotros, que haya visto esta casa en su gloria primera, (Una iglesia fuerte, sin pecado, haciendo la voluntad de Dios; Tú mismo, cuando recién te convertiste. Fuerte, imparable, enamorado de Cristo, intocable para el diablo.) ¿Y cómo la ven ahora? (¿Está igual la iglesia? ¿Estás tú igual?) ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? (Como nada. ¿Eres tú de los que dicen: en mi iglesia no pasa nada? ¿Eres de los que piensan, aunque no lo digan, en mi vida no pasa nada?)

(4) Pues ahora, Zorobabel, (Hombres y mujeres salidos de la mentalidad babilónica) esfuérzate, dice Jehová; (Recuerda que cuando Dios te dice que te esfuerces, no te pide que hagas un esfuerzo, te avisa que ya te ha dado fuerzas y que tú sólo debes tomarla por fe) Esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; (Gente que, aunque no estuvo en Babilonia, igualmente no sienten nada) y cobrad ánimo; pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad (Habla de trabajar espiritualmente, no físicamente) porque yo estoy con vosotros, (Otra vez la garantía) dice Jehová de los ejércitos. (No te está hablando el Dios amoroso, el Cordero del sacrificio; te está hablando el Dios de guerra, el león de Judá)

(5) Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, (Cuando tú saliste del mundo, el día que aceptaste a Cristo y lo invitaste a entrar en tu corazón, el día que te convertiste al evangelio precioso) así mi espíritu estará en medio de vosotros, no temáis. (No tengas miedo. Ni de la burla o la agresión de incrédulos mundanos, ni de la oposición de religiosos eclesiásticos sin luz ni unción.)

(6) Porque así dice Jehová de los ejércitos: de aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; (7) y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; (¿Quién es el Deseado? Jesucristo. ¿Y quién dice el apóstol Juan que es Jesucristo en el comienzo de su evangelio? El Verbo. ¿Y qué es, concretamente, el Verbo encarnado? La palabra. La palabra revelada. La palabra profética de Dios. ¿Y qué dice que va a ocurrir cuando esa palabra, no cualquier buen discurso moralista, eh? Esa palabra revelada y profética, sea derramada? Temblaran los cielos, la tierra, los mares y las naciones. ¿Y allí se terminará todo? No parece. Mire como sigue: . (Es evidente que no sólo la palabra de revelación y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos llenará de gloria la iglesia, sino también tu vida, tus necesidades, tus angustias, tus dudas, lo espiritual. Amén. ¿Lo emocional y sentimental? Amén. Pero también lo práctico, lo material, lo económico. ¿Pero será verdad, esto? Él lo dice, mira:

(8) Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. (¿Cómo? ¿No nos enseñaron por allí que tanto el oro como la plata eran una especie de basura del diablo, puesta en la tierra para corromper a los santos? Para nada. Los santos se corrompen y se pierden cuando se ponen a adorar a esas cosas. Pero Dios dice que son de Él. ¿Entiendes, ahora, que hasta aquí te venías gloriando de estar en la miseria porque habías entendido que era una manera de estar más cerca de Dios? ¿De qué manual teológico de la pobreza habrán sacado eso?)

(9) La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; (Esta iglesia que hoy tú ves así. Dice que será mayor que la del libro de los Hechos. Y esta vida tuya que hoy está como está, dice que será mayor a las de Juan, Pablo o Pedro. ¿Lo puedes creer? ¿Eso habrá de ser todo? Él dice algo más:) y daré paz a este lugar, dice Jehová de los ejércitos. (Pastor, líder, ¿Cuánto darías de tu propia vida para que haya un poco de paz en tu congregación? Hermana, hermano, ¿Qué serías capaz de dar para que haya un poco de paz en tu vida? Animo: no tienes que dar nada, sólo abrir tus ojos y tus oídos espirituales a la palabra profética y revelada de este tiempo.)

Aquí, en estos nueve versos, hemos visto el segundo problema existente: El Desaliento. Del mismo modo como en aquel tiempo, algunos de los exiliados habían visto el templo de Salomón con toda su majestuosidad, y ya no se podían asombrar con nada de lo que vieran, por espectacular que fuera, asi también muchos de los que han dejado atrás la mentalidad apática, fría y técnica de la iglesia babilónica, se olvidarán muy facilmente del despertamiento y el avivamiento que el auténtico mover de Dios trajo un día a sus vidas, como para dejarse impresionar demasiado por ese pequeño circo que algunos han montado para reemplazar a un inexistente o ausente poder y manifestación de Dios.

Y dice que ese desaliento de los mayores, influenció a los más jóvenes y determinó que la obra se detuviera. Hoy está pasando exactamente lo mismo. ¿Alguien podrá ver jóvenes ungidos trabajando a full para el Reino? Pocos. La mayoría, en el mejor de los casos, anda entretenida por allí en campamentos, congresos y reuniones. Y en el peor de los casos, en torneos de fútbol de mesa, tenis de mesa o campeonatos de fútbol, rugby o lo que sea “inter-iglesias”. Desaliento. La forma, la manera, la llave para salir de ese estado de desaliento, es tomar la palabra, darle toda la dirección a Dios y prepararse para ver y vivir su gloria en cada uno de nosotros. Sin delegados ni intermediarios. Como ministros competentes que somos: TODOS.

(10) A los veinticuatro días del noveno mes, en el segundo año de Darío, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: (11) así ha dicho Jehová de los ejércitos: pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley, diciendo: (12) si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida, ¿Será santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No.

(13) Y dijo Hageo: si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas, ¿Será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: inmunda será. (14) Y respondió Hageo y dijo: así es este pueblo y esta gente delante de mí, dice Jehová; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofreces es inmundo.

Este tercer mensaje de Hageo, llega al pueblo aproximadamente dos meses después del segundo mensaje. Pero antes de eso, el profeta les recuerda que la santidad de ninguna manera es transferible. Porque no se produce de afuera para dentro, sino a la inversa. Es valioso que tú te unas, permanentemente, con personas santas, pero eso no te hará necesariamente santo a ti. Tu santidad sobrevendrá por otra vía. Sin embargo, la verdadera intención de fondo de Hageo, es explicarles que, tres meses de trabajar en el templo, no pueden compensar años de negligencia. El templo no hace prodigios, la gente todavía debe enmendar sus vidas.

Esta es una confusión que todavía perdura. Y convengamos que eso sucede a favor de que muchos líderes y maestros de la palabra, han entendido y así lo han enseñado, que el creyente va mejorando su standard delante de los ojos de Dios, en función de cuanta actividad tenga dentro del templo de la congregación local, y en razón del nivel o la calidad de esa actividad. No entienden que nadie puede impresionar a Dios con su trabajo, ni mucho menos atreverse a imponerle condiciones para determinado tipo de bendiciones.

Cualquier tarea que un creyente hace en el templo, sólo resultará de bendición si es sustentada por la unción del Espíritu Santo, que naturalmente no es un bien de capital que pueda comprarse, sino el resultado de una gracia especial de Dios derramada sobre todos aquellos que, con fidelidad y humildad, son obedientes al propósito de Dios, sin prestarle atención al suyo propio. La santidad, recuerda, no es un punto al cual se debe llegar para luego celebrarlo como hazaña, es el punto de partida donde el creyente comienza a ser útil para el reino más allá de sus esfuerzos personales y carnales.

(15) Ahora, pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová. (Atención: tercera vez que se nos demanda meditar. Antes de intentar algo, meditar si es intención nuestra, que por mejor que sea, es humana, o mandato real de Dios)

(16) Antes que sucediesen estas cosas, venían al montón de veinte efas, y había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había veinte. (Estamos hablando de escasez)

(17) Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; (Hoy mismo Dios utiliza simbólicamente viento solano, tizoncillo y granizo para alertarnos de nuestra desobediencia. Y nosotros, que nos leímos todos los libros de guerra espiritual, suponemos que estamos bajo un ataque diabólico, empezamos a reprender al diablo y a todos sus demonios, sin caer en cuenta que no es el diablo, que es Dios, que mira que es lo que desea:) mas no os convertisteis a mí, dice Jehová.

(18) Meditad, pues, en vuestro corazón, (Cuarta vez que te lo dice, ¡Oh Dios de inmensa misericordia!) desde este día en adelante, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón. (¿Será tonto Dios que repetirá innecesariamente la misma cosa cinco veces? ¿O será que nosotros somos muy tercos y obstinados y nos creemos tremendos y ricos cuando en realidad estamos miserables, ciegos y dormidos?)

(19) ¿No está aun la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo han florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.

¡Tremendo! ¿Parece contradictorio, verdad? Dios no está de acuerdo con nada de lo que hacemos, nos ordena meditar, reflexionar en toda la obra que estamos haciendo fuera de su voluntad y su propósito. Sin embargo dice que nos bendecirá. ¿Por qué? Porque Dios es amor y misericordia, además de soberano. Dios les dice: Desde este día en adelante, lo que destaca que sus bendiciones representan poner su propósito en primer lugar. De todos modos, la palabra es segura, aunque sea inmerecida, y da cuenta de la inclaudicable provisión de Dios.

(20) Vino por segunda vez palabra de Jehová a Hageo, a los veinticuatro días del mismo mes, diciendo: (21) habla a Zorobabel gobernador de Judá, diciendo: yo haré temblar los cielos y la tierra; (22) y trastornaré el trono de los reinos, (Que es como decir que trastornará el aparentemente omnipotente poder político o ideológico humano) y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones; (Que es como decir que destruirá todos aquellos organismos económicos o políticos que sojuzguen al pueblo apretándolos en la miseria y la indigencia) trastornaré los carros (Los planes malévolos) y los que en ellos se suben (Los personeros mercenarios que en cada país colaboran en esta destrucción) y vendrán abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano. (Caerán, dice, por la potencia de la palabra, no por subversión o represión autoritaria. No será el hombre quien pelee esta batalla, será el Señor)

(23) en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, (Está hablando con los que se atrevieron a salir de Babilonia) y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos.

Hay un primer punto a destacar: Cuando se complete la reedificación de la casa, todos reconocerán su belleza, pero mucho más importante que esto, será que se darán cuenta que no es el resultado del esfuerzo humano, sino de la gracia y el poder de Dios. Dios enfrentará entre sí a quienes se oponen a su pueblo, de manera que terminen destruyéndose mutuamente.

El anillo de sellar del cual se habla aquí era un artículo de especial valor para su poseedor. El nombre de Zorobabel, símbolo de los que se atreven y se juegan saliendo de Babilonia, quedará grabado como señal para que todos vean el tratamiento especial del cual Dios le hizo objeto.

Como podemos ver, el último problema que Hageo enfrenta y que resulta también curiosamente contemporáneo, es el de la Insatisfacción. Porque ahora que la gente se ha puesto a trabajar de una vez por todas, esperan recuperar rápidamente los años de inactividad. Entonces, el profeta se presenta ante los sacerdotes, los líderes, con una pregunta sobre las cosas limpias e inmundas y su recíproca influencia. La respuesta de los líderes es que la inmundicia se contagia, mientras que la santidad no. La lección es obvia: jamás esperes que la obra y el esfuerzo de tres o cuatro meses compense los años y años de negligencia.

La gente tiene que entender que la bendición de Dios no puede ser comprada, como muchos hoy, todavía parecerían estar queriendo enseñar. La bendición de Dios es una dádiva gratuita de un Dios misericordioso. Dios eligió a Zorobabel como una señal. Dios está eligiendo hoy a muchos Zorobabeles que dejen atrás y para siempre la mentalidad babilónica, una mentalidad de esclavitud eclesiástica por encima de toda libertad en Cristo Jesús. Lo elige como la representación de la naturaleza del siervo auténtico, que no siempre se parece a nuestro siervo corriente. No te olvides que de Zorobabel, definitivamente, seguiría la línea genealógica que desembocaría en Jesús, el siervo de todos los siervos.

Desinterés, desaliento e insatisfacción, tres padecimientos inocultables de la iglesia que ha comenzado a transitar el siglo 21, el tercer milenio, el tercer día de Dios. Por más que mayoritariamente y vaya uno a saber por causa de qué tipo de intereses, sigamos haciendo la de aquella ave zancuda que habita el sur de Argentina llamada avestruz, que ante el mínimo peligro, mete su cabeza en un pozo y deja todo el resto del cuerpo expuesto, no reconociendo y negándonos a una realidad cada día más notoria de desinterés, desaliento e insatisfacción, lleguemos finalmente a colocarnos el anillo de sellar de Zorobabel, salido de la esclavitud religiosa, ritual, administrativa, política y doctrinariamente denominacional de Babilonia y decretemos, con ese sello, la activación definitiva del propósito de Dios.

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Doce Claves Para la Victoria

El doce simboliza el orden y el bien, la perfección absoluta. Y este es, precisamente, el objetivo y la aspiración principal de la justicia. Esta de hoy, es una palabra que muy bien podría haber sido dada a un hombre, específicamente. A alguien que tenga alguna tarea que hacer para el Señor, diferente a la que se hace mayoritariamente en cualquiera de las expresiones comunitarias que conforman la iglesia del Señor en todas las latitudes. Pero también puede haber sido dada a la iglesia, en conjunto, en lo global, porque como cuerpo, también tiene la posibilidad de tener que hacer algo no hecho hasta este momento, algo nuevo, algo que saque a puntapiés la rutina religiosa en la que muchísimo pueblo de Dios estuvo cayendo en los últimos años casi sin darse cuenta. Creo que en ese terreno específico y puntual, estamos entrando en la era, en la etapa, el tiempo de Juan.

Claro; y digo esto, y casi por automatismo aquí entramos en el primer punto neurálgico del asunto: ¿De qué Juan estamos hablando? Del apóstol, del mismo que hace muy poco tiempo recibí otra palabra, pero en este caso ya en sus últimos tiempos en la tierra y pude compartir en ese trabajo titulado “Bajo el espíritu de Juan”. El apóstol Juan, pero ahora desde la óptica de otra etapa de su vida. Ahora bien: si estamos entrando, según el Señor, en las esferas y en el tiempo donde se nos presenta Juan, ya sea individualmente o corporalmente, deberemos saber cómo es ese tiempo. Y por qué Dios lo denomina como “tiempo de Juan”. Y para que no nos equivoquemos con suposiciones muy bien intencionadas pero sin sustentos, vamos a tener que ir a la Biblia para que ella nos diga cuáles son las particularidades del apóstol y así veamos qué es lo que tiene que ver eso, con nosotros. Porque las historias bíblicas son hermosas y cargadas hasta de cierto romanticismo, pero me parece que en este tiempo estamos necesitando soluciones concretas para problemas puntuales, así de simple.

Hay coincidencia entre los estudiosos que Juan el apóstol, es el autor del cuarto evangelio. Porque debermos entender que nosotros damos por sentadas las cosas según las conocemos, pero hubo gente que se ocupó y se preocupó por comprobar si esas cosas eran, realmente, como hoy las conocemos y aceptamos. Ireneo, obispo de Lyon en la segunda mitad del siglo segundo, declaró que Juan, discípulo del Señor, escribió y publicó un evangelio durante su residencia en Efeso, en Asia, donde habría ido a continuar con su ministerio allá por los años 66 0 70 después de Cristo, en coincidencia, probablemente, con la primera guerra judía de esos años. Otros historiadores cristianos opinan que ese evangelio, pudo haber sido escrito sobre finales del siglo primero. El propósito de ese documento, fue el de proveer a los creyentes de esa zona, de un conocimiento de la vida y del ministerio de Jesucristo, procurando conducir a quienes lo leyeran, a una fe sólida, sobre la base de las palabras y las obras de Jesús, y con el propósito de que “tuvieran vida en su nombre”.

Sin embargo, dentro de lo que podemos considerar más que bíblico y más que espiritual, histórico, hay algo que se transforma en el primer punto a tener en cuenta si es que vamos a obedecer ese vivir este tiempo como el adecuado para imitar o emular a Juan. Juan, dicen los historiadores en unánime coincidencia, pertenecía al círculo íntimo de Jesús. El resto de las particularidades, vamos a buscarlas en la Biblia. Pero me quedo con esto para tirarte la primera tarea: ¿Crees que tienes intimidad con Jesús o apenas lo tratas como un conocido amigable, peo hablándole desde muy lejos y como si se encontrara en otra dimensión que la que tú vives?

(Juan 13: 23)= Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.

Esto estaría corroborando lo que acabamos de decir, pero yo creo, sin embargo, que va mucho más allá. Juan, aun en el corto lapso en que había compartido ministerio, caminos y vida cotidiana con Jesús, había aprendido algo muy singular: Descansaba en Él. A mí eso me parece excelente y muy atinado, así que no estaría de más preguntarte si has aprendido en estos tiempos a descansar en Jesús en lugar de querer arreglarlo todo con tus fuerzas.

(Juan 19: 26)= Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. (27) Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

No cuesta demasiado trabajo recrear esta escena. Jesús, casi muriéndose colgado en la cruz, y observando el llanto y el desconsuelo de María, su madre, ¿Qué actitud toma? A ella, le dice que ya no debe sufrir más por él, porque él tiene algo de mucho más volumen para hacer; que de allí en más, se dedique a cuidar de Juan, que además de muy joven, se coincide en que no tenía demasiada familia. Y a él, pese a decirle lo mismo, le otorga una distinción que no se sabe si pudo haber compartido con otros: lo hace responsable de su mamá. Y la Biblia dice que Juan hizo efectivo eso. Aquí hay otro principio: Juan era confiable para Jesús.

(Juan 20: 1)= El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.

(2) Entonces corrió, y fue a Simón Pedro u al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.

(3) Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.

Cuando se emparientan las cosas del evangelio de Jesucristo con un estricto sentido de la moral que no está mal, pero que generalmente se convierte en una pacata moralina llena de rigideces y discriminaciones, habrá que recalar en el verso 1. ¿Quién fue la primera persona que Dios quiso que se diera cuenta que el Señor ya no estaba en la tumba? María Magdalena. ¿Te acuerdas quién era esta mujer? Sencillo: una ex prostituta que había sido liberada, dice, de siete demonios. ¿Se le habría dado en alguna de nuestras iglesias tamaño privilegio a una mujer con ese pasado? Porque nosotros somos mucho: “Las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”, pero a la hora de las prostitutas, los homosexuales, los adúlteros y los divorciados, ni se pasaron tanto las viejas ni son tan nuevas las nuevas. Claro: algo que nadie ha visto, es que Dios no eligió porque sí a esta mujer. Lo hizo sencillamente porque fue la primera que estuvo allí.

En cuanto a Juan, que estaba compartiendo con ellos y con Pedro, recibe la noticia de esa misteriosa “desaparición” del supuesto cadáver, y corre urgente, con Pedro, al sepulcro para ver si lo que le habían dicho era así. Y si bien no fue el primero, (María Magdalena lo fue), bien pudo haber sido el segundo o el tercero en decir, gritar o aullar: ¡Él VIVE!. Aquí está el principio: Juan tenía novedades inmediatas sobre Jesús.

(Juan 21: 4)= Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; más los discípulos no sabían que era Jesús. (5) Y les dijo: Hijitos, ¿Tenéis algo de comer? Le respondieron: No.

 (6) Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.

(7) Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (Porque se había despojado de ella) y se echó al mar.

Este relato es tan concreto, tan claro e impactante al mismo tiempo, que no deja demasiado lugar para comentarios. Y el principio que estamos buscando, lo encontramos dentro del verso 7. ¿Quién fue el que se dio cuenta que era Jesús resucitado? Juan. Por lo tanto: Una persona capaz de reconocer a Cristo.

(Mateo 17: 1) = Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; (2) y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

 (3) Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías hablando con Él.

En este pasaje hay varias cosas importantes, pero nos tendremos que quedar, por ahora, con las que tienen que ver con el tema que debemos escudriñar: La transfiguración, notoriamente, es una transformación espiritual que se manifiesta en lo natural. Los testigos, allí, vieron algo tremendo. Y entre lo que vieron, estuvo la presencia de Moisés y Elías, como símbolo de respaldo que tanto la ley como los profetas tenían para con Jesús en su misión redentora. Pero al principio que buscamos lo encontramos en el primer verso: Juan era uno de los elegidos para “ver”.

(Marcos 13: 1)= Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras y qué edificios.

(2) Jesús, respondiendo, le dijo: ¿ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.

(3) Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte; (4) dinos, ¿Cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?

De allí en más y hasta el final del capítulo, Jesús les explica lo que ellos deseaban y necesitaban saber, pero lo importante de este pasaje, es que Juan, al igual que Jacobo, Pedro y en esta ocasión Andrés, pudieron hacer una consulta directa y personal con Él, en persona, un factor que evidentemente no era factible para todos o para una mayoría. El principio, entonces, es: Juan recibe enseñanza directa de Cristo.

(Juan 20: 31)= Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Es mucho lo que han dejado otros discípulos. Pablo, Pedro, Santiago han plasmado palabras de crecimiento, revelación y poder manifestado. Pero Juan, y este verso es una prueba irrefutable, es quizás el que más pronto y más claro entendió el mensaje fiel del evangelio predicado por Jesús, y no vaciló, cuando tuvo la oportunidad, de ponerlo por escrito, jugándose todo lo que había que jugarse, en una época hiper religiosa como aquella, por una fe casi ciega en creer en ese hombre como auténtico Hijo de Dios y esperar recibir Vida en su nombre. Esto es más que un principio, es una declaración de principios del Reino de Dios: Juan recibió una revelación clara del evangelio.

Lo que sigue ahora, son dieciocho versículos del primer capítulo de su evangelio. Vamos detrás de un principio más sobre el Juan de estos tiempos, pero aprovechamos para mostrar las enormes riquezas que esos versos tienen más allá de lo que cada uno sepa aprovechar.

(Juan 1: 1)= En el principio era el verbo, y el Verbo era con Dios, y el verbo era Dios. (Juan muestra aquí algo que hoy todavía no ha sido entendido del todo: Jesucristo no tiene La Palabra, Jesucristo ES la Palabra. Es imposible conocerle a Él y tener una interpretación distinta a la que muestra el Espíritu Santo de Dios)

(2) Este era en el principio con Dios.

(3) Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. (Esta es una idea muy concisa sobre la Trinidad por parte de Juan. Ve a un Cristo creador, papel que hasta allí se le adjudicaba solamente a Dios Padre)

(4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

(5) La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. (Esta es una clara alusión a la guerra espiritual, algo que hasta aquí era prácticamente desconocido para los creyentes)

(6) Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. (Naturalmente, aquí se está refiriendo al Bautista)

(7) Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

(8) No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

(9) Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

(10) En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

(11) A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

(12) Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (Esto termina con el antiguo concepto religioso y se mete de lleno, por inspiración divina de Juan, en las bases fundamentales del evangelio de Jesucristo). (13) los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

(14) Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (Y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. (Aquí encontramos otro principio: Ser como Juan implica “ver” la gloria de Cristo.)

(15) Juan dio testimonio de él, y clamó, diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.

(16) Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

(17) Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. (Ahora, para nosotros, es muy sencillo entender la gracia y hablar de la gracia. Pero en aquellos tiempos, donde lo único que se conocía y en lo cual se tenían cifradas todas las esperanzas, era la ley y salir con algo así como lo que señala Juan, no sólo podía considerarse como revolucionario, sino directamente como una herejía. Ser como Juan conlleva jugarse por Cristo.)

(18) A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Este texto, que ha sido denominado como “el prólogo” de Juan, se ocupa preponderantemente de las implicaciones teológicas de la primera venida de Jesús. Muestra el estado preexistente de Jesús al lado de Dios, su divinidad y esencia, así como su encarnación, un misterio imposible de detallar a no ser por el que es un principio más de la estructura de Juan: Juan tenía conocimiento de Jesús.

A fin de cumplir sus propósitos, Juan confronta a sus lectores con el reclamo de Jesús que demanda una respuesta personal. Él asegura que, una positiva respuesta de fe en Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, redunda automáticamente en “vida en su nombre”. Esto, porque Juan recoge la afirmación de Jesús de que Él vino “para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Es mucha la gente que hoy, todavía camina en una profunda confusión entre lo que es esta Vida Abundante prometida, que es para el hoy y el ahora, en todos los aspectos, con la Vida Eterna que nos espera en el futuro. Jesús dijo “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” y, cuando dijo Vida, se refería a todo el espectro que abarca la palabra y su persona. Juan aprendió a manifestar la vida de Cristo en sí mismo.

Podríamos seguir casi indefinidamente porque hay más, mucho más para ver. Pero es necesario que nos detengamos a recapitular lo visto porque eso es lo que el Señor quiere que sepamos a los fines de cumplir con los requisitos que Él nos demanda en este tiempo tan especial como complicado que nos toca transitar.

Nº 1= Ser como Juan, equivale a pertenecer al círculo íntimo de Jesús. ¿Se supone que Jesús pueda tener hoy, siglo 21, un círculo de intimidad con gente al igual que lo tuvo con aquellos primeros discípulos suyos? Sin ninguna duda. Si de algo adolece el creyente de este tiempo es, precisamente, de su falta de intimidad con el Señor. La iglesia, no lo olvides, como conjunto desprovisto de doctrinas e intereses de hombres, es la novia con la cual el Cordero celebrará sus bodas. Y cuando así sea, de esa unión nacerán frutos de justicia. Pero para que un matrimonio tenga embarazo y frutos, es indispensable que tenga primero intimidad. Y para que sea posible esa intimidad, es más que indispensable que exista pasión suficiente. Hay mucho creyente que sale a hablar de las cosas del Señor como quien habla de un filósofo más de los tantos con que se nutre nuestra cultura.

Nº 2= Ser un Juan de este tiempo, es aprender a Descansar en Cristo. Ya sé que me dirán a coro cientos de amén, pero pregunto con toda sinceridad y humildad: ¿Proclamamos un descanso en él que es tal como lo hacemos, o por el contrario, mientras predicamos y declamamos dependencia y descanso, seguimos haciendo esfuerzos carnales para tratar de agradar a Dios con nuestras obras? No interesa como lo hayas hecho hasta hoy. De aquí en más, deberás hacerlo como Dios dice que lo hagas: colocando toda tu carga y todas tus cargas en Él, única manera de servir al Reino conforme a las normas del Reino y no con rudimentos humanos.

Nº 3= Ser como Juan, es ser confiable para Cristo. Bueno, el hecho de convertirnos ya nos hace confiable, ¿No creen? No tan así. Todos conocemos por lo menos a un grupo (es de esperar que reducido) de cristianos que parecen ser muy humildes, fieles, sumisos y obedientes; hasta que acceden a un cargo importante, sea en el ámbito secular de los negocios, de la cultura, de la enseñanza, o simplemente dentro de una congregación. A partir de allí, es como si sufrieran una metamorfosis. Ese pequeño gran poder que los cargos, incluso los eclesiásticos otorgan, y que causarían gracia, estos últimos, a mucha gente del mundo acostumbrada a manejar poder en serio, suele hacer perder la chaveta a más de uno que, de un día para el otro, se transforman en verdaderos tiranos, autoritarios y déspotas que, de paz, serenidad y humildad cristianas, no evidencian absolutamente nada. Ser confiable para Cristo, es seguir siendo lo que éramos cuando Él nos rescató del barro, aunque de pronto, mañana, pasemos a ser el máximo líder de la máxima congregación de la máxima ciudad de un máximo país.

Nº 4= Debemos tener novedades inmediatas acerca de Cristo. ¿Qué está diciendo, hermano? ¡La Biblia ya trae todas las novedades sobre Cristo que necesitamos conocer! No te confundas. La Biblia, lo que trae, son los principios que rigen la vida del Reino de Dios y, por lo tanto, las del ministerio de Jesucristo hoy en manos de la iglesia que es su cuerpo. Pero no tenemos que olvidarnos algo muy importante. A diferencia de las religiones clásicas, que tienen un fundador, ya fallecido, y un libro donde éste dejó sus indicaciones inmodificables en su esencia y sus formas, el cristianismo no es una religión, es un movimiento vivo. ¿Sabes por qué? Porque su fundador, Jesucristo, no falleció, está vivo. Y pese a que jamás hará algo en contra de los principios establecidos en el libro, La Biblia, lo que sí puede hacer como cualquier persona que está viva, es hacer algo diferente, de un modo distinto, si se le ocurre y se le da la gana, hoy mismo, ahora mismo. Y allí es donde la estructuradísima iglesia religiosa tiene su mayor problema: cuando Cristo se mueve. La iglesia-Juan, deberá tener novedades inmediatas de lo que Cristo vaya a hacer.

Nº 5= Debemos saber reconocer a Cristo. Esto parecería ser algo casi redundante. Una especie de verdad de Perogrullo. ¿Cómo no vamos a reconocer a Cristo, precisamente los que decimos llamarnos cristianos? Bueno, pero ahí está la cosa. ¿Todos los creyentes de una congregación cualqioera, tienen alto discernimiento? Bueno; los que no lo tienen desarrollado, todavía, es porque no han aprendido a reconocer al Señor en cada cosa, en cada situación… Y en cada persona. Porque de pronto, ejercer influencias para levantar a un hombre en liderazgo de gravitación, sin que este hombre realmente haya sido levantado por Dios para ese ministerio, es formar parte, inconscientemente, del ejército satánico, ya que un líder humano no sólo retrasa el propósito de Dios sino que, incluso, puede llegar a ser hasta piedra de tropiezo para él. Reconocer a Cristo, entre otras cosas, es no impedir la tarea de los verdaderos siervos de Dios y no facultar la de los infiltrados, lobos rapaces, cizaña y falsos hermanos que a favor de nuestras ignorancias todavía pululan en casi todos nuestros ambientes.

Nº 6= Un Juan moderno tiene que tener facultades para ver lo que otros no ven. Y no estamos hablando de visiones místicas, necesariamente, aunque las incluya. De lo que estamos hablando es de la imperiosa necesidad de ver el mundo del Espíritu, que es el ámbito donde debe vivir la iglesia. Estamos demasiado acostumbrados a hombres y mujeres que, en pleno servicio, lo hacen con la mejor predisposición, fidelidad y buena voluntad, dentro de los límites del esfuerzo humano, supeditados al mundo natural y sujetos a las circunstancias cotidianas de la vida. El hombre de Dios que va a terminar la obra, es un hombre que sabrá “ver” lo que otros no pueden ver, caminar por donde nadie ha visto sendero y llegar a los objetivos que para muchos son invisibles. Tú te estarás preguntando: ¿Pero hay gente así? ¡Claro que la hay! Lo que sucede, es que si en el marco de un grupo humanista y carnal, aparece un Juan, lo más probable es que, en lugar de incorporarlo para que haga el trabajo que Dios desea, lo saquen del medio elegantemente para que no comprometa las políticas ministeriales.

Nº 7= Debemos decidir recibir enseñanza directa del Señor. ¡Ah, no! ¡Esto ya es peligroso! Y si, peligroso es, no se puede negar. Este concepto, en manos de gente inmadura, díscola o rebelde, es una chapa habilitante para no escuchar ni obedecer a nadie más, total nuestro maestro es el Señor. Pero estamos hablando con la iglesia madura, que es la que va a completar la obra. Cuando se habla de una iglesia gloriosa, sin mancha y sin arruga, es notorio que nadie está hablando de la congregación que está a la vuelta de tu casa. A esa tú la conoces muy bien y sabes a donde le ajustan sus zapatos. Está hablando de una iglesia madura, que está un poco aquí, otro poco allá y otro tanto en otra parte. Para ellos, es esta palabra: Históricamente, Dios jamás decidió levantar en el liderazgo a gente que se había preparado en institutos, seminarios, universidades o escuelas. Dios, eligió capacitar Él, casi personalmente, a los que iba a levantar. Y, generalmente, a esos no los conocía nadie. Y ni siquiera podían esgrimir credenciales importantes.

Nº 8= Debemos recibir una revelación clara del evangelio. Bueno hermano, pero es la costumbre que quien recibe esa revelación, es el líder. Sí señor, así es, tú lo has dicho: “es la costumbre”. ¿Sabes de dónde viene esa costumbre? De una idea de unos muchachos denominados nicolaítas. Ellos plantaron la modalidad de laicos y ministros. ¿Te acuerdas lo que dice la Palabra al respecto? Dice que somos un Reino de reyes y sacerdotes, y todos ministros competentes. Todos. ¿Eso qué quiere decir, que nadie debe dar órdenes? No dije eso. En la Biblia hay registro de responsabilidades muy claras, precisas y concretas. Pero el estar al frente de un grupo, dar las órdenes y tener la responsabilidad de lo que haga o deje de hacer esa gente, no conlleva la obligatoriedad de que esa misma persona sea la que tiene todas las revelaciones. Porque Dios le da lo que le parece su santa soberanía a cada hijo suyo. ¿Y quiénes seremos nosotros para determinar qué hijos de Dios son los más importantes y cuáles los menos?

Nº 9= Estamos facultados para ver la gloria de Cristo. ¿Qué es, hoy, la gloria de Cristo? ¿Señales? ¿Prodigios? ¿Milagros? En parte, si. Pero es mucho más. Es poder comprobar cómo, sin ninguna clase de esfuerzo ni técnicas modernas por parte nuestra, el Espíritu Santo lleva a las almas a una convicción tal de pecado que la gente acepta a Jesús, se convierte a su bendito nombre y comienza a predicar y a ministrar a otros casi sin participación alguna por parte de las autoridades constituidas de las iglesias organizadas. Ver la gloria de Cristo, además, es reconocer que le pertenece, no tratar de apropiársela aceptando homenajes, halagos y otras adulaciones personales. Siempre hemos dicho, por ejemplo, que no se puede censurar al creyente nuevo que va a pedirle un autógrafo en su Biblia al cantante cristiano de moda, o al predicador ese tan conocido mundialmente, porque él, o ella, haciéndolo, creen estar reconociendo a un servidor de Dios. El problema grave, en realidad, es que esas personas le firmen con agrado ese autógrafo.

Nº 10= Juan es aquel que es capaz de jugarse por Cristo. Convengamos en que hacer todas las cosas que un cristiano tipo debe hacer, (ir al culto, orar, alabar, adorar, leer la Biblia, predicar si lo invitan, etc.), no es algo que nos traiga demasiados problemas más allá de la natural guerra espiritual que significa tratar de evangelizar. Pertenecer a una iglesia, aunque no sea la oficial en esta parte del continente, no puede traerte más inconvenientes que algunas pequeñas discriminaciones que pueden disimularse si se tiene cierta fortaleza espiritual. Ahora, cuando Cristo se mueve y ordena ciertas cosas a sus hijos más obedientes, cumplir con esas órdenes si que puede ocasionarte problemas más importantes. Porque generalmente, cuando Cristo manda algo, hoy, lo hace a despecho de los encumbrados teólogos líderes nominales, que al ver poder de Dios manifestado a través de anónimos desconocidos, suelen entender que eso en realidad son herejías y las cosas se ponen feas. Allí es donde, jugarse por Cristo, es una tarea que no está al alcance de cualquiera que no tenga en sí, como decíamos hace unos días, al espíritu de Juan.

Nº 11= Es indispensable tener conocimiento sobre Jesús. Una cosa es reconocer a Cristo, como ya se ha dicho antes, y otra muy diferente tener conocimiento sobre Él. Porque hay una imagen de Cristo bastante deficiente en el pueblo, demasiado emparentada con imágenes oficiales y hasta cinematográficas que se nos han vendido por años. Juan demuestra saber quién era Cristo desde el principio. ¿Cómo imaginas a Cristo, tú, hoy? ¿Colgado en la cruz? ¿Con el rostro sangriento de las espinas clavadas en su cabeza? ¿Con un corazón sanguinolento a la vista en un pecho abierto? ¿Examine, al pie de la cruz, con María abrazándolo? ¡Así les gusta a los demonios que lo veamos! En Apocalipsis hay un relato de Juan, precisamente, que habla de Cristo tal cual se lo podría ver hoy y, esa imagen, no tiene absolutamente nada que ver con la que se nos ha mostrado por años.

Nº 12= Manifestar el poder y la presencia de Cristo. Tienes la orden de sanar enfermos, por ejemplo, no de orar a Dios para que Él los sane. Jesús dijo que fuéramos y sanáramos. ¡Pero el poder es el de Él! ¡Naturalmente! Pero porque Él vive en ti. ¿Dice que sanes? ¡Pues sana! ¿Dice que limpies leprosos? ¡Pues límpialos! ¿Dice que resucites muertos? ¡Resucítalos! Todo lo puedes en Cristo que te fortalece, ¿No es así? ¡Bueno! ¡Todo!

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La Hora de la Conquista

Hay un principio divino que es irrefutable: hasta el momento en que tú no vives en el nivel que Dios quiere que tú vivas, no vas a tener reposo. Siempre, en una guerra y pese a que estan más expuestos, los que pelean son los que van al frente. Si Dios no fuera omnipresente, Él seguramente estaría en las filas del frente. El Reino no es un templo, donde las que están en las primeras filas son las damas y los hombres allá al fondo, casi junto a la puerta de salida, como sintiendo vergüenza de que alguien los vea como débiles por tener fe en Dios. Esa es una mentalidad muy diferente a la de los hombres. Es la mentalidad del Reino de Dios. Es el mensaje que el Reino tiene para el mundo. Un mensaje que algunos falsificaron lo suficiente como para convertirlo en un arma de la política terrenal, que aunque en sí misma pueda ser buena o positiva, no es ni puede ser el tema central que ocupe nuestra Gran Comisión.

(Lucas 11: 1)= Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.
(2) Y les dijo: cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino
. (Venga tu reino. Venga tu reino) hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (3) El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. (4) Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. (O sea que nuestros pecados son perdonados cuando nosotros perdonamos las ofensas de otros. Hay veces que las personas no quieren perdonar a alguien hasta que ese alguien no venga y se disculpe. No cobres tu perdón. Dios no te cobró por perdonarte a ti) y no nos metas en tentación, más líbranos del mal.

Vemos aquí que cuando los apóstoles le preguntan al Señor: ¿Cómo debemos orar? Él les dice que oren de la siguiente manera: pídele al Padre que aquello que opera en el cielo, opere en la tierra. Pídele al Padre que según funciona el Reino de Dios en el cielo, queremos verlo en funciones aquí en la tierra. Venga tu Reino. El mayor problema y el más grave, quizás, que ha vivido la iglesia en todos estos años, es que nunca llegó a entender de qué manera funciona al Reino en los cielos, para poder instaurarlo aquí en la tierra. Y aquí surge otro problema anexo que no es menor: que perdemos totalmente identidad y entidad como creyentes, porque fíjate que es justamente a eso a lo que vinimos a este planeta, a instaurar el Reino de los Cielos y reproducirlo. Y como ese Reino hoy está usurpado, lo sabemos, nuestro trabajo era recuperarlo y devolverlo a su legítimo dueño. Pregunto: ¿Hemos estado haciendo eso? No, nos hemos estado entreteniendo con diversas actividades que, en muchos de los casos, representaban exactamente lo opuesto a ese Reino que era nuestro principal objetivo.

A través de la historia podemos observar que se han levantado grandes controversias en el pueblo de Dios. Cada vez que Dios revela una verdad a su pueblo o a su nación, se levantan extremos. Hay un extremo en ese pueblo, que se opone a la verdad que se revela. Hay otro extremo en ese mismo pueblo que arroja a la basura todo lo que había aprendido y hace convertir todo lo que acaba de aprender. No mantiene un fundamento firme. Y el péndulo comienza a balancearse entre los tercos, porfiados y obstinados que dicen: “No puede ser de Dios, esto; yo llevo veinte años aquí y siempre se pensó, se enseñó y se hizo así”, y aquellos que dicen: “Tú eres un anticristo, y nada de lo que tú haces sirve y todo se hace así”. Los dos están mal. Son dos extremos y todos los extremos son malos y es considerado pecado. No te olvides nunca que cuando decimos extremismo, no estamos expresando una mala palabra o un insulto, porque extremismo, hasta donde yo sé, es simplemente la sobre exageración de una verdad. Eso es extremismo.

Pero entonces allí aparece lo que se puede llamar como un remanente, que es un pueblo que recibe una verdad, la madura y la ejecuta y ya, al ejecutarla se siente en deuda y sigue buscando más verdad. Entonces le llega la próxima verdad; no desecha la que aprendió sino que acrecienta su conocimiento y continúa creciendo de gloria en gloria. Toda la verdad de Dios está presente, pero la revelación es progresiva y debe utilizarse para expandir el Reino. Ahora bien: ¿Qué es esto que vamos a expandir, un grupo de religiosos? ¿Un montón de iglesias en cada esquina adorando a Dios? ¿Eso es el Reino? ¿De verdad estás convencido que eso es el Reino de Dios y su Justicia? No, ¿Verdad? Y entonces, ¿Qué es el Reino? ¿Hay alguien confiable que tenga una respuesta a esta pregunta? No sé si será buena mi respuesta, pero lo intentaré. En lo que sí puedes quedarte tranquilo, es en mi calidad de confiable. Loas que me escuchan y me conocen, saben que no estoy mintiendo ni haciendo alarde de nada. Soy un hombre confiable.

Cuando tú dices “prosperidad”, por ejemplo, alrededor de eso se conglomeran gentes de distintas concepciones doctrinales que ahora siguen creyendo en esa forma de prosperidad y la han llamado, incluso, “El movimiento de la prosperidad”. Pero es indiscutible que son cosas de hombre. No le hace. Es cierto, a pesar de lo falso que haya en eso. El hecho de que eso existe y es falso, sólo indica que tiene que haber algo que es verdadero. Porque no puede haber algo falso que no haya sido copiado de algo verdadero. No existe una copia si no hay primero un original de donde sacarla. Nadie puede pervertir ni tergiversar lo que no existe. Para que el infierno saque ventaja con alguna cosa rara, es imperativo detectar de qué cosa real y genuina sacaron eso para torcerlo y engañarnos.

Esto, fíjate, nos tiene que servir para no ser engañados por falsas voces. Recuerda algo: cuando hablamos de un falso profeta, no es nada diferente de hablar de un falso pastor o un falso evangelista. Siempre hablamos de falsos profetas como si fueran los únicos. También hay falsos maestros. Y lo que es falsa es la persona, no el don. El que es falso es el profeta. Un falso profeta es un hombre que usa el don con malas motivaciones. Una cosa es que yo te de una palabra profética porque te amo y quiero ser de bendición para tu vida, y otra muy distinta es que te cobre 50 dólares por esa palabra, ¿Me entiendes?  Si tú conoces a la persona, ya dejó de ser falso lo que sea. Hay falsos mecánicos, hay falsos plomeros. En todo reino hay buenos y malos. Hay falsos maestros en la escuela pública. Hay quien va a esa escuela solo para para recibir un salario, y hay quien va por amor a la enseñanza y a los estudiantes que la reciben, se es o no se es. Pero no podemos quemar una verdad por temor a los extremos.

Muy bien; La palabra “Reino”, tú ya lo sabes porque lo he enseñado, es la palabra BASILEIA, y significa: “Fundamento de poder” o “Una influencia”. Es un territorio o una jurisdicción. Es el dominio de un rey. Son los súbditos que se someten a un rey. Se constituyen como su Reino. Es un ámbito o una dimensión. También puede ser una especie. Usamos la palabra Reino para decir “El reino animal”, o “El reino vegetal”, o “El reino mineral”. Y estamos hablando de una especie, de un grupo definido. Cuando hablamos de Reino, aquí, y al menos yo, estoy hablando de la jurisdicción o del área donde tú tienes dominio. No es un lugar geográfico. Lo incluye, a lo mejor, pero no se restringe a él. En suma: el Reino de Dios es la jurisdicción en donde Dios tiene influencia. Pregunto: ¿Tiene influencia Dios en tu vida? ¿Sí? ¡Aleluya! Porque si es así, entonces tú eres el Reino y puede decir como Jesús al predicar: “El Reino de los Cielos se ha acercado. Arrepiéntanse.”

(Salmo 145: 13)= Tu reino es de todos los siglos, y tu señorío en todas las generaciones.

Muchos siguen hablando y enseñando, todavía que el Reino está suspendido hasta el milenio. No voy a entrar en discusiones ni debates teológicos, no es lo mío y no me inetersa, pero si no leo mal, aquí dice que el Reino es en todas las generaciones. Pregunto: ¿Es esta una generación? Lo es. Listo, no se habla más, asunto aclarado.

(Salmo 146: 10)= Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sión, de generación en generación.

Esto te deja más que en claro que el Reino de Dios no es un lugar al que alguna vez y si nos portamos bien vamos a llegar cuando nos muramos. El Reino de Dios es aquí y ahora, porque de otro modo no sería de generación en generación, sino dentro de muchas generaciones, ¿Te queda claro?

(Hebreos 2: 7)= Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos; (8) todo lo sujetaste bajo sus pies.

¿Cómo está escrito esto, en qué tiempo de verbo? ¿Qué te está diciendo? Es cuándo regrese o cuando subió? Está más que claro, es cuando subió; O sea: ya pasó. No es futuro, es pasado. ¿Verdad que se te acaba de morir una vaca sagrada?

(Mateo 28: 18)= Y Jesús se acercó y les habló diciendo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. (¿Mañana? No… ¡Ya se le entregó! En el cielo y en la tierra también.)

(Colosenses 1: 13)= El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, (Potestad, aquí, equivale a derecho legal) y trasladado (Tiempo de verbo pasado) al reino de su amado hijo (Ya llegó. Por eso estás tú allí)

Les dijo a los judíos que el Reino de Dios les sería quitado y entregado a otra gente. ¿Gentiles? Gentiles. Tú eres parte de esa otra gente. Ya les fue quitado y a ti te fue entregado. Son escrituras. Esto ni siquiera podría parecerse a una predicación. Esto es solamente un hombre leyendo la Biblia.

(Lucas 12: 32)= No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. (¿Manada pequeña? Sí, manada pequeña. ¡Pero aquí somos muchísimos! ¿Sí? Manada pequeña. Remanente si tú quieres. Pero es imposible darte algo que tiene que venir mañana, no? Porque Él dice: Buscad primeramente el reino. ¿Y cuándo vas a buscar el Reino, mañana cuando te mueras? ¡No! Cuando te mueras no vas a poder buscar nada, ¡Es ahora! Busca primeramente el Reino, te dice; de su influencia, de su poder, de su autoridad, de su propósito, de su objetivo, pensar como un rey o un embajador primero, y yo me hago cargo de todos los gastos. Los embajadores no se preocupan por sus gastos, todo lo cubre su nación.)

(Mateo 11: 12)= Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

¡Un momento! En las nubes no hay violencia. ¿A quien se le ocurrió decir y hasta enseñar que era una nube donde íbamos a ir a tocar la lira cuando nos muramos? Porque es el Reino DE los cielos, no el Reino EN los cielos. En Mateo 13, en los versos 1 y 2, Juan el Bautista viene predicando y dice: arrepentios, porque el reino de los cielos se ha acercado. Claro que se ha acercado, todavía no ha nacido nadie de nuevo, pero está ahí. Cristo dice: Si nacieres de arriba, puedes ver el reino, puedes entrar en el reino. Es decir que tú entras cuando naces, no cuando mueres. ¿Naciste de nuevo? ¡Ya entraste en el Reino! Ahora sólo te falta manifestarlo. ¿Y cómo no vas a poder si está aquí? Cristo decía: Si con el dedo de Dios echo fuera demonios, ciertamente el reino de Dios ha venido sobre ti. El Reino no es una nube. Una nube no sale por ningún dedo. El Reino es una autoridad delegada.

Yo tengo la certeza, después de leer los evangelios y también de comprobarlo en el libro de los Hechos, que si para la iglesia primitiva, concretamente Jesús y Pablo, el mensaje del Reino fue básico y central, hoy debe ser restaurado. Y muchos se han equivocado y no han entendido la restauración, porque el producto de nuevas alabanzas o formas estéticas de culto, no por la innovación de nuevas rutinas o nuevos instrumentos, sino de una nueva mentalidad. El evangelio del Reino, legítimo, único e insustituible que predicó Jesús, llegó para cambiar el corazón del hombre, y este a su vez con un corazón renovado, cambiar su vida, su casa, su familia, su zona, su región, su ciudad, su nación. Pero desde la conducta íntegra de honestidad, rectitud y justicia, no desde la política secular bajo nombres raros como dominionismo o algo así…

La razón por la cual hoy por hoy estamos como que no sabemos para donde ir, es porque hemos restaurado todo, menos el mensaje. Entonces empezamos al revés porque es el mensaje el que restaura tu manera de pensar. Y al cambiar la forma de pensar cambia tu estilo de vida y el de tu ministerio. Lo que necesitamos entender, entonces, es cuál es el mensaje del evangelio. Créeme o no, el setenta por ciento de la iglesia lo desconoce. Cuando la iglesia predica destrucción en el tiempo final, ese no es el mensaje de las Buenas Nuevas, esa no son buenas noticias. El tema jamás será el ancla para traer a la gente al Reino de Dios. Toda palabra que no trae esperanza, no viene de la boca de Dios. Y la esperanza, reitero, está en el poder sobrenatural manifestado de Dios mediante cada uno de sus hijos, no en un grupo quizás bien intencionado de hombres, pero más preocupados en sus prestigios personales y sus fortunas familiares que en la nación que habitan. ¿Soy claro?

(Marcos 1: 14)= Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: (O sea: de esto consta ese evangelio. Lo predicaba diciendo lo siguiente. Es decir: lo que estoy por decir describe el mensaje. Dice, citando a David:) El tiempo se ha cumplido, (Esto Significa que la esencia del mensaje del Reino, es que no tenemos que esperar nada, que lo que tenía que pasar, ya pasó.) El reino de Dios se ha acercado; arrepentios, y creed en el evangelio. (¿Cuál? ¡El evangelio del Reino! ¿Y cuál es la noticia del Reino? Habrá un rey llamado Satanás y ya no será rey. Va a ser destituido. Yo voy a ser instituido y comienza un nuevo Reino: el Reino de Dios)

De manera que el Reino tiene mucho que ver con un tiempo ya cumplido. Un tiempo que ya está vigente, un tiempo que ya comenzó. Sigue aumentando progresivamente y no cancela manifestaciones literales futuras. Pero Dios es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre. El rey tiene súbditos ayer, hoy, mañana y siempre. No tiene principio, no tiene fin; es de generación en generación. No lo puedes suspender con tu doctrina. Si Dios no tuviera poder hoy, muchos de los que escuchan esto, todavía estarían chapaleando en el barro del pecado y la inmundicia. Pero no lo están, y no porque eran maravillosos y supieron salir a flote solitos, fue porque Dios los agarró fuerte de sus manos y tiró hacia arriba y finalmente logró sacarlos del pozo negro y fétido en el que estaban. Yo era uno de ellos. ¿Vos no?

Jesús utilizaba parábolas para hablarle a su gente. ¿Qué es una parábola? Un relato literal y físico que encierra un principio espiritual. Entonces nos encontramos con la parábola del sembrador. ¿Qué tiene la parábola del sembrador? Tú la conoces muy bien y por causa del tiempo, no la voy a reproducir. Dice que alguna cae junto al camino. O sea: junto al evangelio, no dentro. Otra dice que cae pero que no tiene mucha raíz; habla de la inconstancia. Hay muchos creyentes que tienen mucha inconstancia. Otra dice que se ahoga por las cuestiones del mundo, es decir: la avaricia. Y una cuarta parte de este terreno da fruto, y de esta cuarta parte, sólo una tercera parte produce cien, o sea: en la minoría siempre está el remanente, siempre está el terreno fuerte y bueno. ¿Vas a seguir estando orgulloso, cuando todo esto pase, de pertenecer a la congregación más grande de tu ciudad? ¿De verdad te va a alcanzar con eso? ¿A eso es que has venido?

Y él comienza a predicar esta parábola. Y luego continúa y le habla de la parábola del trigo y la cizaña en el verso 24. ¿Y por qué te menciono esta palabra? Porque todas te están explicando qué es el Reino de Dios.

(Mateo 13: 24)= Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; (25) pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

(28) Él les dijo: no, un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?  

(29) Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquen también con ella el trigo.

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; (La cizaña y el trigo crecerán juntos. Eso significa que va a haber guerra hasta el fin. Usted no va a tener nunca una paz total, así que acostúmbrese a ser militante. La cizaña va a estar a nuestro alrededor hasta el fin.) y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. (Listo. Ya no busque más comentaristas ni teólogos. Ya no revise tesis ni ponencias. Está claro: la cizaña se va primero.)

Continúa hablando del Reino de Dios y dice: es como una semilla de mostaza. Y allí nos habla de la reacción múltiple de tamaño del Reino, que comienza insignificante, a lo mejor con un hombre o una mujer recibiendo una enseñanza y poniéndola por obra de inmediato y por fe, pero termina arrasando con todo, de ningún modo huyendo en una gran fuga. Esa fue una doctrina que castró una generación de jóvenes, no dejándolos estudiar, capacitarse y hasta casarse porque Cristo venía ya y todos se iban en un rapto. No interesa en donde siembran esa semilla, está destinada a quedarse con todo. Esa es la enseñanza de la parábola. Luego comienza a decir la parábola de la levadura, de las tres medidas, que no es otra cosa que el ósmosis del Reino de Dios. Empieza por un sector y lo leuda todo, porque es un Reino que trasciende. Es más poderoso que todos los Reinos de la tierra. Cuando tú lo crees, claro. Porque si no lo crees, no sólo que no eso, sino que ni siquiera sabes dónde estás parado y para qué viniste a este mundo.

Tenemos más fe en una hipotética destrucción que en una probable y profética restauración. Se nos hace más sencillo creer en catástrofes que en una restauración social. ¿A qué Dios estás sirviendo? Y no es teología, eh? Es lógica. Los discípulos se quedan un poco atontados y dicen: este hombre me está dañando mi teología. Explícame bien la palabra esa porque ando medio enredado; yo venía aprendiendo según la ley y según los otros escribas y tú no me enseñas como los escribas, tú enseñas con autoridad. ¿Qué traes? Se queda un grupo pequeño después que se van todos los que han venido por los peces y los panes y preguntan: Maestro: explícame bien este asunto. Y el Maestro comienza a explicar el Reino de Dios. ¿Tenes tus oídos espirituales abiertos? Oye, acepta, asume, cree y pon por obra. Principios básicos del Reino.

(Verso 36)= Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo. (37) Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre (¿Quién siembra la semilla? El Hijo del Hombre. ¿Y quién es el Hijo del Hombre? Cristo Jesús.)

(38) El campo es el mundo; (¿Quién es el campo? El mundo.) la buena semilla son los hijos del reino, (¿Quiénes son los hijos del Reino? Puedes decir: soy una buena semilla.) y la cizaña son los hijos del malo. (39) El enemigo que la sembró es el diablo. (Recuerda que diablo no es uno de los nombres de Satanás. Diablo es la persona usada por Satanás. No es un espíritu, es una persona. Judas Iscariote, por ejemplo. Era diablo, dice la escritura sobre él. Seguimos matando vacas sagradas, verdad?) La siega es el fin del siglo; (De la era, del cosmos, del sistema) los segadores son los ángeles. (40) De manera que (Igual que; de la misma forma que; si se entiende como se hace uno, se entiende que esto se hace igual) se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo. (41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad.

¿De dónde dice que va a recoger lo malo? De su Reino. ¿Y cuál es su Reino? ¡Nosotros! Tú, si aceptas vivir por la Palabra y no por una doctrina que no siempre la respeta. Yo, si en lugar de dar grandes clases de teología simplemente me dedico a obedecer y decir en voz alta lo que el Señor me dice a mí en voz suave y apacible. Por eso enseño lo que enseño y predico lo que predico. No es por rebeldías personales ni por explotar una veta revolucionaria entre ovejas díscolas, es porque entendemos que el juicio comienza por la casa de Jehová. ¿Cómo vamos a juzgar al mundo si operamos en el mismo espíritu que el mundo?

Va a recoger de entre su Reino, dice, a todo lo que parece pero que no es. A la forma de religión que niega el poder de Dios por encima de sus estructuras. Hay un clamor por excelencia espiritual. Es que el mundo… ¡No está hablando del mundo! ¡Está hablando de su iglesia! ¡Y dice que va a limpiar su casa, primero! Recogerá de SU reino todos los que sirven de tropiezo. A todos los porfiados, los que hacen iniquidad, a los que se aprovechan de la gente, a todos los que no dejan hacer lo que Dios quiere que se haga, etc. ¿Por qué enseño lo que enseño y predico lo que predico? Porque quiero que la mayoría se convierta en trigo antes que la cizaña sea segada. Amo al mundo porque mi Padre ama al mundo, pero mi llamamiento es para hablarle a su pueblo. ¿Sabes por qué? Porque hay muchos en este pueblo que no son pueblo. Alguien los tiene que alcanzar. Alguien los tiene que confrontar.

(42) Y los echarán al horno de fuego; (Yo no puedo entender qué es lo que hace la gente con estas escrituras. No sé si las ponen en el baño o qué es lo que hace) allá será el lloro y el crujir de dientes.

(43) Entonces, (¿Cómo que entonces? ¿Entonces cuando? Está claro. Entonces, cuando ya la cizaña no esté en el medio de  la escena, jugando a ser cristiana y no estorbe) los justos resplandecerán (Y claro, antes no podían resplandecer porque, cada vez que se mira la iglesia, se ve doble ánimo, cizaña, doble mensaje. Se ven algunos buenos y otros pésimos. Y eso no atrae a nadie. Pero cuando Dios la limpie y los justos resplandezcan, las naciones van a venir porque van a ver, al fin, la gloria de Dios en la iglesia. Hoy, todavía apenas se ve algo de la gloria del hombre) como el sol en el reino de su padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

(44) Además, (Aquí, en casi todas las Biblias, aparece un título, un subtítulo relacionado con la parábola del tesoro escondido, pero a mí me parece que esto debería ser, todavía, la continuación de lo anterior. Porque cuando uno dice ADEMÁS, es porque todavía no terminó de decir lo que venía diciendo) el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

Vimos que el que siembra la semilla, ¿Es quién? Cristo. Dijimos que la semilla son los hijos del Reino. Dijimos que la cizaña son los hijos del malo. Dijimos que el enemigo es el diablo y que la siega es el fin del siglo. Mira ahora otra vez el verso 24. Allí dice que el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró la buena semilla en su campo. Es decir que no salió a sembrar buena semilla en cualquier parte. La sembró en SU campo. Fíjate el verso 31: el reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; Mira el verso 41: Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles y recogerán de su…reino. Aquí cambió la palabra CAMPO por la palabra REINO. ¿Te has dado cuenta? Estaba sembrando en su campo, pero después vino a recoger de su Reino.

Les dije que Reino no es solamente los súbditos, o sea: la iglesia, el pueblo, sino también la jurisdicción donde funciona el poder de Dios. Todas partes. Su jurisdicción. ¿Adónde funciona el nombre de Jesús? En todas partes. En Alemania, en China, en Japón, en el cielo, en la tierra y en el infierno. Toda rodilla se dobla. No hay otro nombre más alto. ¿Estoy en lo correcto? Entonces eso significa que tú eres una parte del Reino de Dios, pero no eres TODO el Reino de Dios. Hay miembros, en el Reino de Dios, que no son redimidos: los ángeles. Son parte, son compañeros tuyos, son ministradores para los herederos de salvación.

Dice que un hombre, Cristo, encontró un tesoro. Y que lo vio pero lo escondió. Por eso Cristo habla en parábolas. Interprétalo. Cristo camina y comienza a percibir el verdadero propósito. Recuerda que Cristo fue ungido del Espíritu y nace y tiene que vivir como vives tú, y va madurando en las Escrituras. Comienza a reconocer que Dios tiene un propósito y que hay un tesoro, que son los hijos de Dios, reinando en su creación, en el planeta. Pero no puede divulgarlo, porque dice la Palabra que, si Satanás o cualquiera de los príncipes hubiera sabido que Cristo venía para hacer lo que hizo, nunca lo hubieran crucificado. Tenía que callárselo. Encontró una verdad, encontró un tesoro, encontró una revelación, pero no les pudo tirar las perlas a los cerdos. Tenía que guardarlas. Y la esconde de nuevo. Es como si tú te encontraras un algo especial, un producto que es único en una tienda, pero no llevas encima el dinero para comprarlo. ¿Qué harías? Lo escondes, vas y buscas el dinero y te vienes a comprarlo. ¡No me vas a decir que nunca lo hizo!

Cristo encuentra una verdad, la esconde, comienza a hablar en parábolas para que los que son de Dios entiendan, pero los que no son de Dios, siempre salen confundidos. Los fariseos siempre se enojaron, se enojan y se seguirán enojando mientras existan, pero los sencillos siempre aprendieron, aprenden y aprenderán mientras haya quien les enseñe. Entonces está gozoso y entiende que hay un principio y que Dios quiere que sus hijos reinen, pero se acuerda que Satanás tenía derecho legal de la tierra, que el mayordomo del planeta es Adán. Adán tenía la mayordomía terrenal, pero en desobediencia le había entregado el título de la tierra a Satanás. Entonces, Cristo no podía hacer nada en cuanto a su revelación, porque no le pertenecía la tierra para hacerlo. Entonces, gozoso por lo que encuentra, la entierra de nuevo y, dice Hebreos 12, que por el gozo que había delante de Él fue hasta la cruz, y Filipenses nos dice que dejó toda reputación y que no escatimó ser igual a Dios y se redujo a semejanza a hombre y fue hasta la cruz y compró el campo y compró la tierra.

Por eso la tierra tiembla a media tarde, por eso se avergüenza el sol. Cuando su sangre toca este planeta, redime el título de la propiedad para entregárselo a los verdaderos hijos de Dios. El Reino de Dios es ahora. Tu ciudad, tu provincia, tu estado, tu región, tu continente te pertenece. Es tiempo de salir a conquistarlo definitivamente, con la única pero inmejorable garantía que el más grande de todos los tiempos, está de tu lado. Es tu Rey. El Rey a quien le rindes cuentas de todo.

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Enamorados de la Verdad

Es este un buen momento para preguntarnos por qué causa llegamos a los pies del Señor aquellos que hemos llegado a los pies del Señor de adultos. Seguramente que de cada una de las respuestas de ustedes, a las que habrá que sumar la mía personal, podremos armar una proyección estadística que seguramente se abrirá en un voluminoso abanico de situaciones. Mayoritariamente, y creo no equivocarme, habrá sido a partir de una o varias necesidades personales. Dramas, angustias y depresiones te habrán llevado un día, (Te hayan predicado el evangelio o no), a poner tus ojos en Cristo. Hoy, seguramente, y aunque algunas de tus luchas todavía puedan estar batallándose en tu alma, lo que es como decir: tu mente, no estarás arrepentido/a para nada de aquella decisión.

Sin embargo, es al porcentaje que le sigue al que quiero dirigirme aquí. A aquellos que llegaron al evangelio en búsqueda de la verdad. A esta franja, sin embargo, habrán de sumársele muchos de la franja anterior. Porque desde que el hombre tiene uso de razón, empieza a desandar un intrincado y complicado camino en búsqueda de una verdad trascendente, que está mucho más allá de lo que se enseña en una casa o en una escuela, y a veces, también de la que se enseña en alguna denominada iglesia, que generalmente fue congregación y, mayoritariamente, templo y nadie sabe cómo será cuando todo esto se normalice, si es que es eso lo que sucederá alguna vez. Y que por no saber dónde está, a muchísimos los ha llevado a los tenebrosos ámbitos del ocultismo, el espiritismo, las ciencias alternativas, las filosofías orientales y toda esa variada gama de ofertas de las que no podremos excluir a las supuestas religiones cristianas llenas de palabrería religiosa, pero carentes de poder real, visible y efectivo de parte de Dios.

Porque si yo le pregunto a un ateo qué es la verdad, me va a abrumar con respuestas sólidas, medulosas, analíticas, sumamente lógicas y hasta coherentes. Pero va a tener un problema que, aunque no me lo confiese, sé perfectamente que carcomerá su interior. Por mejores y más inteligentes respuestas que me de, él sabrá íntimamente muy bien, que esos conceptos que tan bien maneja sobre la verdad, no le sirven absolutamente para nada. Que les son muy prácticos para sacarse de encima rápidamente a los que se acerquen a hablarle de cualquier tipo de Dios, pero que en la intimidad no le sirven en absoluto para cambiarle la vida, ni a él ni a ninguno de aquellos que los comparten con él, ni para brindarle paz interior, ni para otorgarle seguridad en sus vidas, ni para proporcionarle felicidad o alguna otra cosa que pueda borrar sus angustias, sus miedos y sus depresiones. Pero no celebres demasiado: a muchos creyentes que teóricamente están en las antípodas de estos ateos, les sucede exactamente lo mismo. ¿Nunca te preguntaste por qué? Porque han adoptado una religión, (En cada caso “la mejor”, o “la que tiene la verdad”), pero jamás han llegado a conocer esa verdad.

(Juan 8: 31-32) = Dijo entonces Jesús a los judíos, (Que como tú sabes, por ser el pueblo elegido, son un símbolo, una tipología de lo que hoy es la iglesia), que habían creído en él; si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Está muy claro: Jesús les dice a todos los creyentes, (Incluidos los que ahora están escuchando esto), que si conocen la verdad, van a tener auténtica libertad, así que es un buen momento para preguntarnos si nos sentimos verdaderamente libres. Porque desde la lectura de este verso en adelante, nos hemos largado a predicar y a enseñar que lo que nos hace libres, es la verdad, cosa que desde ya es ilegítima, pero que no es bíblicamente exacta. Porque desde este texto salta a la vista que, lo que te hace libre no es la verdad en sí misma, por ser la verdad, sino el conocimiento de esa verdad. Hay muchísima gente que vive donde está la verdad, que recibe gran información legítima sobre la verdad y que está en permanente contacto con la verdad, pero que nunca ha llegado a conocerla ni a incorporarla a su vida; por lo tanto, no son libres.

Todavía andan atados a una serie de cosas y, entre las más importantes, a las estructuras religiosas y los sistemas eclesiásticos que dicen tener la verdad, ¿Comprendes la sutileza? El tema no pasa porque tu congregación, tu denominación tenga, practique y predique la verdad; el tema está en que tú la conozcas, la creas, la pongas por obra, tengas comunión con ella y experimentes, realmente, esa libertad en Cristo Jesús, que es la suprema de todas las libertades, la que te hace un hijo de Dios dispuesto a cumplir su voluntad en contra de todo lo que se te oponga, aunque una parte de ese todo, sean los fariseos modernos, miembros quizás de tu misma congregación.

No obstante, en lo íntimo, puede ocurrir que todavía tú no sepas a ciencia cierta qué cosa es la verdad. De un rápido repaso al Antiguo Testamento, vemos que Génesis nos cuenta que Dios la usa. Jetro le dice a su yerno que se busque varones de verdad. Moisés asegura que su Dios es un Dios de verdad. La reina de Sabá le habla a Salomón que la verdad se comprueba. David sostiene que Dios nos encamina por ella, y que esa verdad nos guarda. El salmo 43 agrega que también nos guía, el salmo 60 que es una bandera y una causa, el salmo 85 algo que luego se repetirá constantemente: que la verdad va de la mano con la misericordia. El salmo 86 que es un camino (Anota esto por favor) que debemos caminar. El salmo 91 que es escudo y adarga. El salmo 111 que es una obra de las manos de Dios, el Proverbios 12 que quien la declara, declara justicia y así sucesivamente. ¿Cuántas cosas serán la verdad? Tantas que no podrían caber en una sola persona, ¿No te parece? Salvo que…

(Zacarías 8: 3)= Así dice Jehová: yo he restaurado a Sión (La nación santa) y moraré en medio de Jerusalén (Como podemos observar claramente que Dios no ha fijado residencia en Israel últimamente, es indudable que se está refiriendo a la Jerusalén celestial, que es la iglesia, Su iglesia, no necesariamente todas las nuestras). Y Jerusalén se llamará ciudad de la verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad.

De aquí estamos extrayendo dos enseñanzas: en lo literal, Jerusalén iba a cobijar a la Verdad, sería la ciudad donde la Verdad se manifestaría y, en lo espiritual, la iglesia es la heredera y portadora de la verdad. ¿Cuál iglesia? Ya lo vamos a ver. En Jeremías 33:3, encontramos una pista muy valiosa.

(Jeremías 33: 3)= Clama a mí (¿Tú clamas a Dios o tus oraciones son llenas de formalidades y frases lindas pero hechas? ) y yo te responderé, (Di conmigo: Dios siempre responde a mi oración) y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces. (Esto significa, en principio, que todavía hay para cualquiera de nosotros, por ilustrados teológicamente que seamos, cosas grandes y ocultas que no conocemos. Además, si según leímos en Juan es el conocer la verdad lo que te hace libre, la Verdad, entonces, tiene que ser una de estas cosas grandes y ocultas que Dios nos enseñará si clamamos a Él. De acuerdo, pero.. ¿Cómo lo hago? Mira lo que sigue):

(Verso 6)= He aquí, (Sigue hablando Dios), yo les traeré sanidad y medicina; (¿Te queda alguna duda, todavía, que Dios sí sigue sanando hoy?) y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad.

¡Basta ya de implementar campañas de sanidad invocando espíritus sanadores! ¡Basta ya de incorporar con privilegios a médicos y psiquiatras para ayudar al pueblo a encontrar la paz! ¡Basta ya de inaugurar cada día seminarios e institutos teológicos con la idea de descubrir la verdad! La sanidad, la medicina, la curación del cuerpo y del alma, la paz que sobrepasa todo entendimiento y la verdad, llegan porque Dios se los revela por su Espíritu a todos los que la buscan y claman por ella. Fíjate lo que dice Oseas.

(Oseas 4: 1)= Oid palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.

¿A ver? ¡Cuándo fue escrito el libro de Oseas? ¡Qué importa! La palabra en Timoteo dice que TODA la palabra ha sido inspirada por Dios para enseñar, para redargüir e instruir en justicia. ¡Esto es hoy y ahora! De todos modos, parecería que seguimos dando vueltas alrededor sin decidirnos a penetrar en ella, conocerla íntimamente y ser libres de una vez por todas.

(Juan 4: 24)= Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que le adoren.

Acá hay una pista interesante. Dice que Dios no es una figura, ni un anciano de larga barba blanca como a veces nos lo han presentado. Dios es un Espíritu no visible al ojo humano. Y dice que se le debe adorar en Espíritu, (Es decir: como su imagen y semejanza, de eso se trata) pero también en verdad. ¿Y qué es adorar en verdad? Hemos interpretado que es sin simulación, sin hipocresía, sin rituales huecos y formales y está muy bien, es así. Pero hay algo más en esa palabra. Algo más grande, muy grande. La pista, sin embargo, comienza a ampliarse cuando leemos Juan 16:13.

(Juan 16: 13)= Pero Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, (Esto te enseña que debes ser guiado sobrenaturalmente a la verdad. Nunca lo lograrás por tu inteligencia ni tus talentos intelectuales) Porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, (¿Lo que oyere de quién?) y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Este es un punto clave. Dice que el Espíritu de Verdad, nos va a declarar las cosas que van a venir. ¿Eso sería futurismo? ¿Cómo una especie de horóscopo o predicciones santas? No, para nada. Simplemente es Espíritu Profético. No habla que tú vas a conocer su futuro. Habla que por ese Espíritu, tú vas a conocer el futuro de la iglesia. La Biblia no fue escrita para la vida particular e individual, aunque sirva también para eso. Fue escrita para la vida comunitaria de la familia de Dios.

¿Y cuál es el Espíritu de Verdad? Los teólogos han determinado que ese es uno de los nombres del Espíritu Santo y yo creo que es así nomás. Pero el Espíritu Santo es la tercera persona de la trinidad, entonces, ¿Él es la Verdad? En cierto modo, porque el Espíritu Santo es Dios mismo. ¡Ah! ¿Entonces Dios Padre es la Verdad? Sí también, pero en cierto modo.

Pilatos, cuando estaba juzgando a Jesús, percibió, porque se esmeraba en ser justo, que la verdad que él también buscaba y ansiaba, no estaba muy lejos. Con su pobre y reducido entendimiento de su naturaleza carnal, entonces, lo confundió con un reinado humano. Por eso es que le preguntó a Jesús si era un rey. Si descubría que lo era, tenía el ingrediente justo para encontrarlo en un delito, juzgarlo y sentenciarlo. ¿Qué le dijo Jesús?

(Juan 18: 37-38)= Le dijo entonces Pilatos: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo, para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Le dijo Pilatos: ¿Qué es la verdad? (¿Te das cuenta? Pilatos se enredó en su propia verborragia. Fracasó en su interrogatorio; y no porque fuera un novato, Pilatos tenía sobrada experiencia en interrogar presos. El impacto que las palabras de Jesús causaron en su corazón lo confundieron tanto que decidió que no había en Jesús delito alguno. Estaba totalmente acertado, aunque no lo sabía. Para saberlo, debería haber conocido la verdad, no sólo enfrentarla. Por eso preguntó qué era la verdad. Él sabía que estaba allí, pero al no conocerla, no la pudo ver. ¿Sabes cuántos Pilatos andan por allí caminando dentro y fuera de los templos? Lo que Jesús les dice a sus discípulos, textual, te lo está diciendo hoy a ti, a mí y a todos los que hemos tomado decisiones de fondo y que hoy desandamos este complicado pero hermoso camino de la fe.

(Juan 14: 1)= No se turbe vuestro corazón; (¿Qué es un corazón, es decir un alma turbada? Es un lío monumental e interior de emociones, sentimientos, mentes, razonamientos, luchas contra la lógica humana, pensamientos, imaginaciones, deseos, voluntades. Todavía hoy existe mucho corazón turbado) creéis en Dios, (Todas las religiones occidentales creen en Dios) creed también en mí. (Aquí las cosas cambian. No todas las religiones occidentales que dicen creer en Dios, creen en Jesucristo como su Hijo. Incluso, muchas que insólitamente se autodenominan “cristianas”).

(2) En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. (¿Adónde iba Jesús cuando les pregunta esto? – En la escuelita dominical me enseñaron que al cielo, a preparar unas viviendas para nosotros. No. Al cielo, dice la Biblia, ascendió cuarenta días después de la resurrección. ¿Adónde iba, entonces? A la cruz. La Biblia lo afirma así. Pero y entonces, ¿Adónde iba a prepararnos un lugar si no eran las viviendas celestiales esas que hasta dibujamos en el cuadernito? ¡A la cruz! ¿Cómo que a la cruz? ¡Claro! ¿Si no cómo seríamos crucificados conjuntamente con él?)

(3) Y si me fuere y os preparare lugar, (En la cruz) vendré otra vez, (Después de la cruz) y os tomaré a mí mismo, (resucitado) para que donde yo estoy, (Crucificado, muerto dos días y resucitado al tercero) vosotros también estéis. (¿Esto querrá decir, entonces, que el paso por la cruz personal es verdad? Es parte del camino, pero no todo el camino).

(4) Y sabéis adónde voy, (Los discípulos sabían que Él iba a la cruz porque él se los había anunciado antes. Lo que no sabían todavía, porque no lo habían entendido, era que iba a resucitar y ascender) y sabéis el camino. (Aquí se les armó un lío bárbaro a los apóstoles. Jesús daba por descontado algo que ellos todavía no alcanzaban a ver. Ellos seguían mirando las cosas con sus ojos naturales y Jesús, para ellos, era un líder al cual seguían ciegamente, pero lejos de creer todavía que era realmente el Hijo de Dios. Mira como reaccionaron)

(5) Le dijo Tomás: (El más intelectual, humanista e incrédulo de todos) Señor, no sabemos adónde vas; ¿Cómo, pues, podemos saber el camino? (Carnalidad pura. Dos idiomas. Dos visiones. ¿Sabes cuánto de este espíritu de Tomás, existe hoy todavía en el pueblo de Dios? Allí es, entonces, donde él va a declarar la máxima, el elemento básico del evangelio, la receta para vida eterna, vigente aun como hoja de ruta para encontrar todas las verdades que buscamos).

(Jesús le dijo: Yo Soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Aquí está la verdad que buscábamos. ¡Ah! ¡Qué genio! ¿Quién no sabe esto? Es cierto. Miles de millones saben que Jesucristo es el Camino, la Verdad y la vida. Sin embargo, viendo sus vidas, es como si eso no les alcanzara, ¿No es cierto? Se pierden, se confunden, caen en el engaño y llevan una vida mediocre y de permanente derrota. ¿Sabe por qué? Porque han creído, aceptado, leído y hasta enseñado y predicado que Cristo es el camino, la verdad y la vida. Pero no han podido decidirse a caminar por ese camino. Todavía insisten en sentirse independientes y prefieren hacerlo todo según se los dicta sus propias voluntades, deseos, gustos, preferencias o la propia sabiduría humana.

Un día tú aceptaste a Cristo como Salvador; y decidiste convertirlo en Señor de tu vida, y lo invitaste a entrar en tu corazón, esto no fue una formalidad que te habilitó legalmente para ser miembro de una iglesia cristiana y ocupar cargos más o menos importantes en la organización de la institución denominacional donde te congregas. Es para que empieces a conocerlo y a dejarlo mover libremente en tu vida sin ponerle trabas o impedimentos dictados por tu naturaleza humana y carnal. Esa es la forma de caminar tu camino. Incluye oponerse con firmeza, como él mismo lo hizo, a toda estructura religiosa de este tiempo, (tal como él lo hizo en su tiempo) y escaparle a la esclavitud a hombres que creen ser (como lo creían sinceramente los fariseos) los dueños de la iglesia de Dios. No es un camino fácil. Para Jesús tampoco lo fue. Pero ese es EL camino.

¿A adónde te lleva ese camino? A conocer íntimamente a la persona de Jesucristo. Y ese es el conocimiento que te permite el acceso a la Verdad, porque Él es la Verdad. Más allá de tus modos, de tus gestos, de tus palabras, de tu doctrina. ¡Él es la Verdad encarnada! Y cuando tu intimidad con Él es real, sincera y profunda, es muy difícil que caigas en ritualismos huecos, filosofías complicadas o discursos convincentes. Se pone en marcha el mecanismo del poder del Espíritu Santo que siempre te estará guiando a toda verdad, encaje o no esta verdad en los manuales de teología inventados por los hombres, o en sus doctrinas particulares creadoras de todas las denominaciones existentes, por las cuales doy gracias a Dios, aunque sean hoy por hoy las que le adjudican una pequeña ventaja al enemigo que ha conseguido hacer realidad un principio bíblico muy efectivo: dividirnos. Sabido es que todo reino dividido no prevalece.

El transitar por ese intrincado camino, el conocer íntimamente al Señor que mora en su interior y el haber accedido a su verdad, que es la única que vale para Dios, nos hace aterrizar en la tercera fase: La Vida. ¿Y qué es la Vida? La vida Eterna. ¡Por supuesto! Pero mientras llega ese momento del cumplimiento final del plan de salvación, tú tienes otra vida a la que puedes acceder. Esa es aquí y ahora. Ya no vives más tú, mas Cristo vive en ti. Y es una vida totalmente diferente a la que hayas estado viviendo hasta hoy. Diferente a la que pueda estar viviendo cualquier persona sin Cristo por más rica, famosa y prestigiosa que sea. Es la vida de Cristo en ti. Una vida de paz verdadera, no como el mundo la da; Es una vida de convicción férrea, de seguridad ante el futuro, de confianza, de gozo, de victoria, sin angustias, miedos ni depresiones. ¡Es una vida de libertad en Cristo Jesús! Es el cumplimiento real y práctico de: Conoceréis la Verdad y la verdad os hará libres.

Sin embargo, tengo convicción que una pregunta te carcome el alma en este momento. Estás pensando: Y, sí… No caben dudas que lo que este hombre está diciendo, es así nomás. Estoy totalmente de acuerdo con todo esto. La Biblia lo dice y yo quiero creerlo, pero: ¿Cómo hago para conocer a Cristo, al que no veo, si me cuesta tanto conocer a tantas personas que sí veo? La respuesta, también está en la palabra. Y en boca de Jesús.

(Juan 17: 14)= Yo les he dado tu palabra; y el mundo (En el original dice COSMOS, que significa SISTEMA, en otras palabras: el sistema secular) los aborreció; porque no son del mundo (del sistema social que vemos) como yo tampoco soy del mundo.

(15) No ruego que los quites del mundo, (Del sistema) sino que los guardes del mal.

Conocer a Cristo, estar en comunión con Él, aprender a oír su voz y obedecer su palabra, es posible sólo saliéndose del sistema, yéndose fuera del ámbito de lo natural. De otro modo, siempre las circunstancias nos sobrepasarán y no podremos ver la realidad espiritual. Si tú te quedas sin trabajo, jamás podrás entender que, pese a todo lo que se ve diariamente por la televisión, para tí puede existir un trabajo que no existe para ninguno de los miles que lo buscan diariamente. Si tú te enfermas de una enfermedad crónica, para ti hay una sanidad que no hay en el sistema del mundo.

Lo que ha sucedido, es que la iglesia en su preocupación casi desmedida por caer simpática como institución a la sociedad en la cual está inserta, en lugar de introducir en esa sociedad el sistema del Reino de Dios, ha permitido “gentilmente” que el sistema del mundo se introduzca en la iglesia. De allí que la solución laboral, pasará por tener buenos contactos, que la sanidad física pasará por muchos médicos convertidos y que la sanidad del alma estará exclusivamente reservada a los muchos psicólogos cristianos que se congregan en los distintos templos. Hay un problema: eso termina dando gloria al hombre y no a Dios. Y si bien está dispuesto a compartirla con sus hijos, Dios es celoso de su gloria y la protege. Esto es lo que se lee en Romanos 1:25 cuando dice Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

Quiero que entiendas, en este punto, que la búsqueda de la verdad no obedece a un mero interés y curiosidad humano por algo que lo intriga. La búsqueda de la verdad procede desde lo más recóndito de nuestro ser, del sitio que es imagen y semejanza de Dios, del espíritu. Buscar la verdad es el inicio; Encontrarla es el resultado. Ponerla por obra después de haberla creído es el corolario y el propósito de Dios para cada vida. De nada sirve si, habiendo encontrado la verdad, luego decidimos no encarnarla.

(Romanos 2: 5)= Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, (6) el cual pagará a cada uno conforme a sus obras. (Primero: Dios va a pagar. Esto no se está haciendo gratis. Dios le da por gracia y misericordia la salvación a quien la pida, pero luego con esa salvación, hay que hacer una tarea. Y pese a que ya nos regaló la salvación, la bondad del Padre lo lleva a pagarnos por lo que hagamos con esa salvación. Y sus obras no son la caridad o la justicia social, son el cumplimiento de la voluntad de Dios por su intermedio) (7) vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, (8) pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia. 

¿Se supone que está bastante claro, no es así? ¿Tú estás buscando la verdad aunque lleves años de creyente o de miembro de alguna iglesia? No te condenes ni te sientas mal. Hay una enorme cantidad de gente a la que le está sucediendo lo mismo, no eres el único. Pero algo te tengo que decir: si tu búsqueda es genuina, tu búsqueda va a producir resultado positivo. Tú te vas a encontrar cara a cara con la verdad. Entonces la pregunta es: ¿Qué vas a hacer después que la hayas encontrado? Allí está la punta principal de este delicado ovillo de fina lana celestial. Al sentir esa libertad distinta, que no te va a llevar a la dependencia de ningún hombre de carne y hueso y que te va a mostrar el propósito de Dios con absoluta y meridiana claridad, ¿Para qué la vas a utilizar? En el cuidado de esta decisión, está el secreto de tu futuro de eternidad, nada menos.

(2 Corintios 4: 1)= Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. (2) Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia (Esto equivaldría a políticas religiosas) ni adulterando la palabra de Dios (Esto es: predicando filosofías humanistas, sociales o psicológicas) sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. (¿Qué sería la manifestación de la verdad? Algo que se presenta como visible. Cristo es la verdad. Cristo visible. ¿Cómo hacer visible a Cristo? En nosotros mismos, ya que lo tenemos a Él en nuestros corazones, ¿No es así?)

(2 Corintios 6: 1)= Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. (¿Cuál es la gracia de Dios? ¿La salvación? Sí, pero algo más, parece): (2) Porque dice: en tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. (Aquí lo tenemos, es sin dudas la salvación. ¿Y qué más?)

(3) No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; (Cuando un ministerio es causa de tropiezo, es vituperado) (4) antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia (¡Huau!) En tribulaciones, (¡Huau!) en necesidades, en angustias; (5) en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; (6) en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, (Andar en la Verdad no es sólo haber aceptado a Cristo, también es haber permitido que el Espíritu Santo nos guíe), en amor sincero, (Lo que hoy podemos ver en nuestras iglesias, nos muestra que no abunda precisamente el amor sincero. ¿Qué querrá decir esto? Que no andamos en la Verdad plena. ¿Y esto, a su vez qué quiere decir? Que no conocemos a Cristo, aunque creamos en Él, hablemos de Él y hasta prediquemos sobre Él) (7) en palabra de verdad, (¿Recitarnos la Biblia? Me parece que no, que hay algo más) en poder de Dios, (¡Aquí está la clave! El impacto del evangelio capaz de cambiar el mundo es el que se sustenta en la verdad, que es Cristo, y la manifestación de esa verdad, es la manifestación del poder sobrenatural de Dios, no bellas palabras, hermosos cultos o vibrantes mensajes)

El gran secreto es no preguntarse como nosotros lo hacemos: ¿Podré yo hacer esto? Ahí va a saltar algún biblista que le dirá: ¡Todo lo puedes en Cristo que te fortalece! Y es cierto, pero tú sigues sin poder. ¿Sabes por qué? Porque tú lo aceptaste como Salvador y Señor, por fe; te dejaste llenar por el Espíritu Santo, por fe, pero crees que manifestarlo, es un trabajo que te tiene a ti como protagonista. Te equivocaste. A ti, te tiene como instrumento. La manifestación de la verdad que es como decir la manifestación de Cristo en la tierra a través de su cuerpo, también es por fe.

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El Futuro Está a las Puertas

La iglesia de este siglo veintiuno es distinta, considerablemente, a la iglesia del pasado siglo veinte. Y hemos visto varias características que nos indican que eso es así. Cuando hablamos de algo que tiene que ver con el liderazgo, muchas veces la gente toma inmediatamente, como punto de referencia o modelo, a su propio pastor. Aquí es donde quiero que recuerdes que la iglesia está supuestamente plantada para ministrar a las naciones y que los ancianos que Dios está buscando, son ancianos en las puertas de la ciudad y no precisamente en las puertas de un templo. Creo que no necesito recordarte que puertas, en la Biblia, siempre ha representado autoridad, no? Bueno, pero eso no significa despreciar a hombres o a mujeres determinadas; eso significa hablar de una dimensión superior.

De lo que estoy hablando, ahora que las cosas han cambiado radicalmente, es del efecto de la iglesia para con la sociedad. Que es como decir ser Sal y Luz en la tierra. Que es como decir de lo que Dios espera de su mente, de su forma de pensar, para poder prevalecer en este siglo. En este siglo cronológico, el veintiuno, y en este siglo-Kosmos, es decir: sistema. Muchas de las características que hasta hace muy poco tiempo todavía teníamos, tendrán que cambiar de aquí en más, porque las bases espirituales para operar en este siglo ya no son las mismas que hemos aprendido y que hoy ya parecen estar agotadas.

Queremos definir, entonces, cuales son las cosas que debemos esperar. Qué estructura pensante debemos tener que nos permita fluir con esas bases para el siglo presente, para esta sociedad presente y para estas condiciones presentes. Vamos a leer ahora del libro de Jeremías. Y no te creas que es simplemente historia. Muchos principios se encuentran enterrados en los procesos proféticos del Antiguo Testamento. Y estoy en certeza por revelación divina que este y no otro es el tiempo de sacarlos a la luz.

(Jeremías 30: 3)= Porque he aquí vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán.

Fíjate que 2 Timoteo nos dice que toda la escritura que es inspirada por Dios nos sirve de provecho, así dice en el original. Dice que la iglesia va a regresar a la etapa descripta en el Libro de los Hechos. Nosotros leemos la Palabra y no tenemos ninguna conexión entre lo que leemos y la realidad que vemos y vivimos. Es decir que, no son historias. ¡Sucedió! Lo que estamos leyendo no es una historia, es algo que de veras sucedió. Entonces, cuando hablamos de volver a los principios de la iglesia primitiva, por ejemplo, no podemos traer como conceptos a nuestra mente, inmediatamente, el vernos operar de la misma manera.

Sin embargo, hubo una gente que sí lo hizo. Gente común como tú o yo. Y hoy nosotros tenemos aún, hasta mayor capacidad de entendimiento porque tenemos historia para referirnos a ello. Mucha es la gente que no encuentra relevancia con la letra y la vida. Por eso, ha habido y hay todavía, ministerios muy singulares que traen palabra relevante al día presente, pero que a veces son un poco chocantes porque no estamos acostumbrados a actualizar la letra todo el tiempo. Sin embargo, ese es el provecho que tú le puedes sacar al libro, a la palabra, a la Escritura: poderla encarnar y vivirla día a día.

Este verso, dice que la realidad y la Escritura se unen en el mundo natural. Que vamos a poder disfrutar el regreso, o sea: vamos a poder encarnarlo, vamos a poder vivir las cosas que Dios está haciendo. Todas, aun las que Él está permitiendo y nosotros no las entendemos porque no terminan de gustarnos. Lo que hoy consideramos como iglesia, no es el concepto que Dios tenía para la iglesia. Repito: Lo que hoy conocemos como La Iglesia, es decir: la mentalidad. Porque cuando uno menciona iglesia, lo que a ti te viene a la mente, no es lo que Dios tenía en su mente cuando dijo que quería hacer la iglesia.

Ahora bien; Cuando tú dices iglesia, inmediatamente te viene a st mente una fotografía de lo que es una iglesia. Pero cuando Dios dice iglesia, no ve absolutamente nada de lo que tú ves. Y la iglesia de este siglo está obligada a emparejarse con la visión de Dios. Cuando todo esto vuelva a la normalidad, ya nada será igual. Van a haber muchos cambios. Así que no te conformes, no aceptes la actitud de que ya hemos llegado, sino que nos vamos a tener que identificar con nuevas dimensiones.

(Jeremías 31: 1)= En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo. (2) Así ha dicho Jehová: el pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. (3) Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia (Nota que el tiempo del desierto, fue todo misericordia, pero ahora está cambiando. Se hace mucho hincapié, permanentemente, en la misericordia de Dios, la cual es cierta y verdadera. Pero los hijos de Dios no han sido llamados a vivir permanentemente bajo la misericordia de Dios, sino bajo el poder de Dios, que no es lo mismo.)

(4) Aun te edificaré, (Está hablando de que hay ministerios con palabra fresca y dinámica) y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. (Vemos el tiempo presente representado allí. Y no será preconcebido ni armado, será espontáneo)

(5) Aun plantarán viñas (Ahí vemos el gobierno apostólico, ministerios de implantación, de impartición, de inseminación) en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, (No los que riegan. Pablo dijo: yo planto, hay otros que riegan. Ministerios de gobierno son los encargados de plantar, los otros no. Hay gente que quiere regar sin haber sido plantados. Yo planto y Apolos riega. Después vendrán otros que no sé qué harán. Hay ministerios de implantación. Le dice que plantarán los que plantan, no a los que se les da la gana de plantar. Cuando el ojo espiritual está entrenado, estas cosas se ven enseguida) y disfrutarán de ellas.

(6) Porque habrá día en que clamarán los guardas (Que son los atalayas) en el monte de Efraín; (Esto habla de doble fruto) levantaos, y subamos a Sión, a Jehová nuestro Dios. (7) Porque así ha dicho Jehová: regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza (Al liderazgo) de naciones. (Trabajos, estudios reflexiones de valor gubernamental. ¿Por qué? Porque tendrán que ser en esto en donde los funcionarios de gobiernos seculares tendrían que tomar contacto no sólo con la Palabra auténtica de Dios, sino también con la manifestación de su poder. Ya está sucediendo. Descarta todo ese entretenimiento cristiano anunciado en diarios y revistas y observa lo íntimo, casi escondido: ya está sucediendo. ¡Vienen iglesias-personalizadas y apartadas de todo el ritualismo clásico y tradicional) haced oír, alabad, y decid: oh Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel.

Este es un tiempo identificado con la extensión de la palabra por todas las naciones, pero de ninguna manera por fiestas religiosas. A favor y al mismo tiempo obstaculizado por las distintas formas de aislamiento y distancias sociales demandadas, se impone una nueva manera de presentar al Reino de los Cielos. Muy especialmente con una palabra profunda y direccional a nivel nacional e internacional. Hombres de integridad hablando a nivel de gobierno para las naciones. Hay profetas nacionales, hay apóstoles de dirección nacional; distintas dimensiones, distintas unciones, distintas operaciones, un solo cuerpo y un mismo Señor.

Ahora vamos a identificar este tiempo apostólico. Y cuando digo tiempo apostólico, no estoy hablando de gente que va a construir templos, eso es obvio.  Dice el verso 4: Te edificaré y serás edificada. Lo primero que vemos es que el tiempo apostólico estará identificado por la reedificación, y no de mampostería. Los apóstoles, edifican. La sabiduría labró sus siete columnas. Los gobiernos de los apóstoles, traen una palabra de edificación. Eso no quiere decir que te palmee la espalda, sino que te edifican, te colocan en los lugares correctos, para que el cuerpo llegue a la medida del varón perfecto. La palabra justa es que te construyen, no que te endulzan los oídos con palabras lisonjeras o halagüeñas. Edificar no quiere decir bendecirte. Edificar quiere decir construirte. Y a veces, para hacerlo, tienen que destruir tu previa estructura pensante.

Porque es más que notorio que nuestras estructuras, nuestras posiciones y operaciones tendrán que modificarse. Una iglesia de este siglo veintiuno no puede tener una apariencia de una iglesia del siglo diecinueve. Vemos que vamos a ser adornados por danzas y alabanzas, dice. ¿Cuántos saben que eso ya hace bastante tiempo que llegó? Y no estoy hablando del profesionalismo eclesiástico, estoy hablando de una estación de la iglesia que es sobrenatural y sirve para adornarnos. Es decir que ahora estábamos muy atractivos para el que no conoce, porque se veía una iglesia viva, alegre, bulliciosa, gozosa, que se alegraba. La gente venía aunque sea por curiosidad. Antes, la gente escondía la Biblia, para ir al templo la metían en una bolsa de papel. Hasta organizaciones cristianas comenzaron a vender porta-biblias, que eran una especie de carteras que, si bien se vendían con el argumento de protegerla, la realidad era que una gran mayoría la utilizaba para ocultarla y no ser detectado no ya como creyente, sino como evangélico, que era lo que realmente le traía problemas. Eso también cambiará. Pero será la sociedad la que cambiará su óptica. Porque los que sobrevivan espiritualmente a esto, no se esconderán ni esconderán nada.

O sea que la iglesia tuvo en un momento una atracción sobrenatural sobre la gente porque estábamos en una época de adorno. Estábamos, sobrenaturalmente, siendo adornados por Dios. La gente se veía linda. Los creyentes se veían más hermosos que los no creyentes. Por la sección donde Dios nos ha llevado, es donde el apetito es por sabiduría. La gente está buscando soluciones. Y la Palabra demanda que la iglesia se convierta en monte al cual suben las naciones a buscar ideas. No es malo que le recuerdes a las personas lo que están haciendo mal o equivocado, pero es mucho mejor poder mostrarles como se hace lo que está bien y correcto. Si tú eres iglesia, tienes que estar en un nivel que te permita decirle a ese mundo que te mire vivir, que asì es como se debe hacerlo para estar bajo la voluntad y el propósito de Dios.

Antes, el que venía a la iglesia, (Y lo digo así porque así es la costumbre, aunque en realidad debería decir que venía al templo), sólo venía si estaba enfermo, o se le había muerto alguien o si se iba a casar. Después ya no; después fue popular ir a la iglesia. A todo el mundo le gustaba ir a la iglesia. Pero después vino la época del pacto. El verso 5 dice que está caracterizado por plantaciones, por tiempos de siembra. El tiempo apostólico es un tiempo donde vienen ministerios a implantar en ti fundamentos. La mayoría de los hombres que están en esa labor, no son conocidos. Vienen de lugares desconocidos, marginados y de escaso nivel social y cultural. No es incoherente que salgan muchos de Sudamérica, si es que consideramos qué concepto tiene el mundo de Sudamérica. En suma: generalmente vienen de lo que el mundo considera como Tercer Mundo. Los mejores predicadores y los mejores libros cristianos, ya no son los estadounidenses. Son distintas operaciones.

Recuerda que los ministerios que plantan, son los ministerios que predican por impartición. Déjame explicarte un poco sobre eso. Impartición es una palabra que tiene la habilidad en sí misma, de no regresar vacía. Porque es un pedazo de la mente de Dios. Es un mensaje de Dios. De Isaías 55:11; así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Una palabra que te penetra; la escuchas y, aunque no la entiendas, se te mantiene viva dentro tuyo. Y cuando te llegue la oportunidad de decidir algo que tenga que ver con aquello que escuchaste, ella te activa y te juzga. Te hace crecer al instante. Mucha gente piensa que trabajos como estos son abrumadores. Dios ha enseñado un principio, que es el principio del poder de uno. Es muy sencillo: por un hombre entró el pecado a todo el mundo y por un hombre se solucionó el problema.

Cuando el impulso de la iglesia es sazonar la sociedad, y vive en una sociedad que en verdad está bien corrompida, a esa tarea se la siente un poco abrumadora. Pero no es tiempo de hacer algo por alguien, sino por uno, por uno y por uno. Y si cada cual toma uno, uno a uno termina con el problema. El poder es de uno. Nunca pienses que el mensaje es abrumador, se puede. Este es un tiempo donde todo lo que vaya incorporándose, será nuevo. No le temas, no podría venir del infierno porque el infierno no tiene creatividad, así que todo lo nuevo que nunca se haya visto antes, es de Dios, sin dudas.

Es muy importante que entiendas eso. Tu trabajo es influenciar el área donde Dios te ha plantado. Despreocúpate de la ciudad o población donde vives, en tu trabajo. Sólo gánate a uno este mes. Si cada familia de una iglesia pudiera ganar para Cristo a una familia por año, en cinco años, no existiría lugar físico que pudiese albergar a los creyentes que habría. ¿Y cómo lo vas a hacer? ¡Por el testimonio! Que tu victoria sobre la situación presente sea tan sobrenatural que esa familia anhele ser como tú. Claro; eso deja en evidencia que, antes que salir a ganar gente para un Cristo de vida abundante y victoria, primero esa vida y esa victoria tendrán que verse manifestada en nuestras vidas.

Vienen ministerios de plantación e impartición, con una palabra tipo bomba-taladro. Primero taladra la coraza de la religiosidad, luego se mete en el interior y, una vez adentro, recién explota. Recuerda que hay distintas operaciones, distintas manifestaciones. Tú no puedes regar, o tratar de enseñar, o edificar sobre un fundamento que no ha sido plantado. Me explico: unir la verdad presente, no es lo mismo que estar establecidos en la verdad presente. Mucha es la gente que sabe cuál es el mensaje que está de moda, pero no está establecida allí. Entonces, como ya saben el mensaje que está de moda, se ahorran el dinero y quieren regarlo. ¡No funciona! Ministro o predicador que me estás oyendo: si no tienes la unción para plantar, estás regando en vano.

Establecer es encarnar. Los ministerios apostólicos establecen iglesias, lo que no quiere decir que edifiquen, renten o levanten templos. Eso tampoco significa que algo comienza en una clase bíblica y termina siendo iglesia. Puede incluirlo, pero ese no es el énfasis. Establecer iglesias es entrar y establecerlas según los fundamentos de verdad hasta que se entiende y se pone por obra y se vive. Eso es fundamento apostólico, no contratar ingenieros, arquitectos, maestros mayores de obra y edificar templos. Y eso lo puede hacer hasta cualquier no creyente con cualquier clase de iglesias. Puede incluirlo, pero el apóstol es portador de poder de establecer al creyente sobre una verdad.

Tenemos que entender la diferencia. Mira el verso 7 una vez más. Así ha dicho Jehová: regocijaos y dad voces. Voces. Tiempo no solamente de implantación, decretos de gobierno, de fuertes imparticiones, de nuevas zonas geográficas de conocimiento, de colocación de nuevas estructuras pensantes. Todo eso tiene que ver con la definición de plantar, expandir nuestra tienda. Para los rebeldes es muy difícil esto. Para el obstinado también. Para el que no le interesa la objetividad, esto no es nada porque no lo entiende. O sea: el que hace las cosas por hacerlas, es el que con este mensaje no se lleva de acuerdo, no se lleva bien. Pero el que está buscando un propósito, ese sí se lleva de perlas. Para encasillar una objetividad en la vida de la iglesia.

Pero dice aquí que las voces claman, que los guardas alertan. También es un tiempo identificado por decretos proféticos. Los guardas, identificados con los atalayas en los muros, los profetas. Habla de que el tiempo apostólico está caracterizado por una fuerte intercesión profética. Una oración con mando, con poder, una oración de voltaje gubernamental. Ese corazón que dice: Véngase su reino y que se haga su voluntad. Una intercesión de gobierno, de acción, de poder y señorío, jamás de queja, lamento y gimoteo. Un clamor profético, y lo hace desde el lugar de Efraín, que es de doble fructificación, del fruto abundante, de doble oración que decreta y demanda. “Señor, incrementa la medida”. Señor, produce abundancia. Envíanos la siega. Decretos que dicen; pide lluvia en tiempo de lluvia. Hay una unción sobre la oración de la iglesia de este siglo, donde cada creyente tendrá la unción gubernamental del movimiento apostólico. Los cinco ministerios fueron dados para perfeccionar a los santos por medio de la reproducción de su unción sobre la iglesia.

Cuando fuimos expuestos al ministerio del pastor que tiene como énfasis el corazón de Dios en cuanto al amor para congregar, la iglesia oraba amorosamente. Luego la acrecentamos a esa oración con una visión mundial para el perdido. Entonces ahora la iglesia oraba amorosamente con un corazón por el perdido. Luego le acrecentamos la unción del maestro. Y allí la iglesia le daba a su oración la tonalidad de pedir entendimiento, cuando antes no le interesaba. Pero entonces fue cuando vino el mover profético y se vino la guerra espiritual y se le añadió al amor esta visión del mundo y el interés por la palabra. También se ora en guerra espiritual. Ahora viene el mover apostólico. Son decretos de gobierno. Ya no es guerra espiritual, va más allá.

Jeremías 1:10 dice que viene una unción que nos dará poder sobre las naciones. Y está caracterizado con el tiempo profético: derribar, arrancar, barrer y desmenuzar. Pero después que se van los profetas, ve unción de edificar y plantar. Apóstoles: En una época fuimos famosos por zonificar la ciudad de acuerdo con el mapa de Satanás. ¿Recuerdas cuando fueron allí, a pelear contra Israel, y dijeron: vamos a pelear en el llano, porque el Dios de ellos es Dios de los montes y en los llanos les vamos a ganar? Dios dijo: para que sepan que yo no soy un “diosito”, sino que soy un Dios grande, les voy a ganar en el monte y en el llano también porque toda la tierra es mía.

La zonificación geográfica, también llamada cartografía espiritual es buena, porque hasta los demonios usan la estrategia de zonificar para vencer. Es legítima, pero hay una unción superior que ahora viene. Más allá del entendimiento de donde está reinando Satanás y cuantos siglos lleva allí establecido, estamos edificando el plan de Dios en medio de su fiesta y derribándosela en el nombre de Jesús. Una unción de gobierno, de decretar el mapa de Dios y manifestarlo, ignorando que Satanás existe. Si tú traes a Dios, Satanás corre, hombre. Sólo que para traer el mapa o el plan de Dios, hay que entender sus tiempos. Tienes que ser influido por la gente que tiene la habilidad de reconocer los tiempos, mostrando el fruto, penetrando, orando violentamente pero en decretos de gobierno. Ya no es grito, lenguas o gesticulosidades. Es: pide lluvia en tiempo de lluvia. Pido lluvia, decreto prosperidad pero que salga de un hombre que cree que lo va a recibir. Gobierna la esfera espiritual. Entonces, ya no estás peleando, sino estableciendo. Eso es lo que viene.

Pero esto viene al ser expuesto a ministerios gubernamentales. Y cuando se le vaya reproduciendo la unción en la iglesia del mismo modo que se reproduce la oración amorosa, llegará el momento en que la iglesia ahora dirá: pido abundancia. Es tiempo de madurez. ¡En el nombre de Jesús! ¡Establece tu voluntad! Y ya lo está creyendo, ya lo practica, ya es algo normal en su vida cotidiana. Y cuando tú lo dices, los demonios dicen: aquí está este hombre con el mapa de Dios.

La iglesia que se está levantando ya no puede venir a un templo a cantar dos horas y a recibir un mensaje de cuarenta y cinco minutos e irse a casa. Esto no va a ser la iglesia. Puedes decir conmigo, si quieres, ¡Yo no quiero eso! Los profetas claman y dicen: levantaos. Y si vamos a Sion, Jehová es nuestro Dios. No es tiempo de favoritismos, no es tiempo de prestigios personales, es tiempo de decretos de gobierno.

En el verso 7 y hasta el 12, vemos otra cosa muy importante. El 8, dice: He aquí los hago volver. Ahí vemos lo que vimos antes. De la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá. Nota que la gente que está preñada de potencial, dará a luz.

(9) Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas por caminos derechos en el cual no tropezarás; porque soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito.

(10) Oíd palabra de Jehová, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están viejos, y decid: el que esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el pastor a su rebaño.

(11) Porque Jehová redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él.
(12) Y vendrán con gritos de gozo…

Aquí vemos que este tiempo va a estar caracterizado por un poder de congregación sobrenatural. Todo el mundo vendrá a unirse en la misma causa, aunque no necesariamente en un lugar físico o material pre-establecido. Va a ser una generación caracterizada por el poder de rompimiento del poder satánico. Vamos a poder destrozar la mano que era más fuerte que nosotros. Vamos a tener una unción para quitarle la mano del más fuerte en la iglesia. La palabra dice que las puertas del Hades no prevalecen contra la iglesia, lo que a mí me dice que, si en este tiempo, vemos que el Hades sí parece prevalecer, entonces lo que debemos cambiar es lo que hoy describimos como iglesia.

Dice allí que hasta las que están encintas con potencial van a dar a luz. Ha llegado el tiempo de dar a luz. No me interesa quien dijo que éramos ciudadanos de segunda categoría. O si éramos negros o éramos indios. Penetra la fuente y asalta los muros, no te limites a las cosas naturales. Tu alcance es ilimitado. Piensa en grande: Tú eres grande porque eres hijo amado del Dios grande. Hay un decreto que demanda que el orden de la operación espiritual se conforme a los decretos divinos y no al de la mente negativa del hombre mundano. Así que el énfasis es a un cambio de tiempo. Orden divino. Productividad, fuerza y todas las cosas que vivimos en Caleb y en Josué, que también vivimos en Jehú, toda esa gente que caracteriza al mover gubernamental apostólico.

(15) Así ha dicho Jehová: voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. (16) Así ha dicho Jehová: reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos porque salario hay para tu trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo.

Una generación caracterizada por el regreso de nuestros hijos; el enemigo los soltará! ¡En el nombre de Jesús! Una generación que va a ver a la juventud regresar a Dios. Cuidado: no estoy diciendo que regresarán a los templos en los que estaban, estoy, diciendo que regresarán a Dios. No sé qué ruta ni estación ocuarpán, pero así será. Viene un mover de contenido apostólico para la juventud de Dios. Y eso no implica mayor religiosidad o represión, implica lo que nunca se debió haber abandonado ni reemplazado: libertad con santidad. Hay esperanza, también, para tu porvenir. Porvenir habla de prosperidad, habla de generación próxima. Dice Jehová: Los hijos volverán al propio lugar donde Dios los tenía.

Las juventudes volverán. Los hijos que no querían saber nada con estas cosas, ahora van a querer saberlas. Porque una cosa fue en sus vidas sentarse en un banco, escuchar a alguien hablando desde un púlpito lejano de cosas inalcanzables desde lo concreto. Esta será una generación caracterizada por juventud fuerte, que entienda que la nación depende de su futuro y que ellos no dependen de la nación. La expectativa natural de que los hijos sean mayores que los padres. Y por lógica y obvia conclusión, el final de la hipocresía, que por años ha signado al pueblo de Dios y ha determinado que tantos y tantos hambrientos no pudieran acceder al alimento porque desconfiaban con justas razones de su calidad.

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¿Qué es lo que Te Identifica?

Dios está haciendo una obra nueva sobre la tierra, y está hablando de maneras muy distintas a las que lo hizo en décadas pasadas. Porque en la gran magnitud de tinieblas en las que se encuentra la tierra, Dios necesita hijos de luz que puedan hacer la diferencia. Y todos ya sabemos muy bien que, no todos los que se llaman a sí mismos cristianos, han llegado a ser hijos de luz. Y creo que es en este tiempo tan particular, en donde Dios está empezando a despertar esa idea dentro de cada uno de nosotros. Hay muchos que han sido luz, hay que decirlo, pero no menos cierto es que Dios está levantando un escenario con características mucho más precisas, específicas e intensas.

Cuando Dios empieza a hablar, él nos llama hijos de la luz. Y es muy importante, cuando el plan representado en la figura de Jesucristo, nos habla, y al hablarnos, nos da de inmediato una identidad. ¿Y cuanto vale ser cristiano? Si alguien te pregunta en qué crees o de qué religión eres, ¿Vas a decir que eres cristiano? Hay un problema: este nombre, este rótulo, esta asignatura, nos la dio Grecia, no Jesús. Fueron los griegos, los que burlándose de Pablo y de Silas, le llamaron cristianos.

Pero Jesús siempre se ocupó en llamarnos hijos de Dios. Por eso, mientras más oigamos que somos hijos de Dios, más nuestra identidad se va a ir formando como hijos de Dios. Pero, mientras más oigamos que somos cristianos, más nuestra identidad se va a ir formando como cristianos. Y desgraciadamente, en esta identidad nominada como de cristianos, se infiltró muchísimo el espíritu de Grecia. Como también se infiltró en otras áreas del evangelio hasta convertirlo, en algunos casos, en una especie de materia a estudiar con la mente y el intelecto. ¿Revelación del Espíritu Santo de manera sobrenatural? Para Grecia, pura fantasía. Y añaden: está bueno ser cristianos, pero hay que ser serios. Seriedad, para Grecia, es ausencia de vida y exceso de teología.

Por eso es que Dios, nos llama hijos de Dios. Nos llama Hijos del día, hijos de la luz. Dice Pablo, en la primera carta a los Tesalonicenses, que nosotros no somos de las tinieblas, sino que somos de la luz y que somos del día. Y hemos dicho muchas veces algo que por ahí habrá sonado mal desde los oídos acostumbrados a ciertas luchas sociales, pero que indudablemente es así: el Reino de Dios es un Reino exclusivo, no inclusivo. Con esto quiero decir que, para entrar en el Reino de Dios, se necesitan ciertos requisitos. No es una puerta grande y abierta para que todo aquel que llegue diciendo Jesús, Jesús, o Señor, Señor, pueda entrar. No todo el que me dice Señor, Señor, ¿Recuerdas?

Él dijo que los violentos son los que arrebatan el Reino, y que nada inmundo y nada que esté en las tinieblas puede entrar en el Reino de Dios. Recuerdo unas palabras que pronunció Enoc. Dijo: poned toda vuestra atención en el cielo, hijos del cielo. Y eso, fíjate que es paralelo a lo que dijo Pablo: si habéis resucitado con Cristo, poned vuestra mira en las cosas de arriba. Ocurre que donde está nuestro enfoque, ahí está nuestra conciencia y nuestro nivel de luz. Si mi enfoque está en el cielo, mi conciencia es lo que me hace presente, estar en el cielo.

Es decir que, mientras más me enfoco en estar presente en el cielo, más va a ser mi nivel de luz. Obviamente, tu mente natural no puede entrar en esas dimensiones. Pero tu espíritu está perfectamente capacitado para hacerlo. Por eso es que todos los días tenemos que entrar en esa presencia y mantenernos en esa presencia. Una vez que has entrado en esa presencia, la puedes atesorar contigo el resto del día.

(Lucas 11: 33) = Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.

Aquí está Jesús diciendo que es importante que al habernos hecho la luz del mundo, nosotros manifestemos la luz. Para que todos los que se acercan a Jesucristo, en nosotros vean esa luz. Entonces la pregunta, es: ¿Cómo se manifiesta esa luz? ¿Cómo es esa luz?

(34) La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas.

(35) Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas.

De estos dos textos, lo que se desprende, es que hay una cierta luz que también puede ser tinieblas. Por eso dice que si nuestro ojo es bueno, también nuestro cuerpo está lleno de luz, pero que si es malo, está lleno de tinieblas.

(36) Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.

O sea que lo que se te está diciendo aquí, es que nuestro ojo es el que determina nuestro nivel de luz. Y eso coincide con lo que te dije hace un momento: si mi atención está en el cielo, voy a estar lleno de luz. El ojo tiene que ver con nuestra percepción. Y convengamos que es nuestra percepción la que en definitiva conforma nuestra realidad. Si nuestra percepción es buena, entonces vamos a tener luz. Pero si la forma en que yo percibo las cosas, es estar buscando siempre lo que está mal; si estoy buscando en esa percepción negativa todo lo que me da temor, entonces me estoy abriendo para que mi cuerpo esté lleno de tinieblas. Y esa es una posición sumamente peligrosa.

Porque un cuerpo lleno de tinieblas va a atraer las tinieblas, todo lo que pertenece al reino de las tinieblas y todo lo que el reino de las tinieblas representa y significa. O sea que lo que vemos, es lo que representa nuestro nivel de luz. Por eso dice que si todo nuestro cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, todo tu cuerpo será luminoso, y eso será tremendo, porque no hay ninguna tiniebla que pueda penetrar donde hay luz.

Pero vayamos al principio, cuando todas las cosas fueron creadas. Vemos que la tierra estaba desordenada y vacía, y que las tinieblas cubrían la faz de las aguas. Entonces, cuando vino la luz de Cristo, empezó el reordenamiento de todas las cosas. Y Él, lo primero que hizo, fue separar la luz de las tinieblas.

(2 Samuel 22: 29) = Tú eres mi lámpara, oh Jehová; Mi Dios alumbrará mis tinieblas.

Creo que lo más importante que dice aquí, es que Dios alumbra Mis tinieblas. ¿Qué es lo que sucedió, entonces, en un principio? Cuando Dios trajo su luz y separa la luz de las tinieblas, y que se empieza con este reordenamiento de todas las cosas, esa luz que primero tenía a Cristo, envolvió luego toda la creación. Teniendo todo envuelto, entrega a un ser a imagen y semejanza de Dios. Es como si te dijera que la luz vino a deshacer el vacío y las tinieblas.

Entonces, cuando el hombre cae en pecado, se vuelve a formar el vacío. Y cuando está el vacío, las tinieblas cubren la faz de ese vacío. Y es en ese vacío en donde el príncipe de las tinieblas va a tener su dominio desde el principio. Ese vacío comprendía: el temor a la muerte y entonces el hombre empieza a entrar en un estado de absoluto rechazo. Lo primero que absorbe el alma caída del hombre, es el rechazo de luz. Y esa identidad de hijo que tenía, al haber estado unido con el Padre, en un principio, se separa, y ahora tiene que buscar su identidad en cualquier otra cosa, porque ahora ya no tiene al Padre.

Ha entrado a su corazón el temor a la muerte y ha entrado a su corazón el rechazo primario. Ahora tiene que buscar a como se pueda, el querer ser como Dios. Esa es la mentira que se tragó el hombre. Sereis como dioses cuando comáis del fruto, les dijo. Dios los había hecho a su imagen y semejanza, ya, no necesitaban comer nada para ser como Él. Mira la incongruencia. ¿Para qué tenían que buscar ser iguales a Dios si ya lo eran? Igualmente, esa mentira que se tragó de que puede ser Dios en sí mismo, es la que va a dirigir su vida.

Y entonces va a empezar a formar su identidad, por medio de este vacío engañoso. Y digo que es engañoso, porque entró por causa del engaño. Y todo lo que funciona en el ámbito del vacío, es un engaño. De hecho, las tinieblas tratan de convencernos de que eso es una realidad. O sea que yo empiezo a formar mi identidad, fundada en una falsedad. Empiezo a formar mi identidad, pensando y preocupándome respecto a qué es lo que piensa la gente de mí. Me resulta muy importante lo que otros opinen de mí. Y la gran mayoría de la gente dirige sus vidas de esa manera.

Y este es un fundamento de las tinieblas. Pero nuestra identidad, tiene que estar basada en el Padre celestial. Es el Padre el que los revestirá. Pero como tenemos una identidad que no siempre está segura si tiene valor o no, muchas veces se compromete aún el evangelio. El temor a ser rechazados por los distintos líderes o por el mismo pueblo. Entonces vamos formando nuestra identidad en el marco de todo un sistema que está en tinieblas, y todo ese sistema de tinieblas se va a oponer ferozmente a todo lo que tenga que ver o provenga de la luz.

Entonces, es tinieblas andar por la vida buscando no ser rechazados. Eso es algo así como tratar de sobrevivir en este sistema. Le tienes temor a la muerte. Le tienes temor a perder algo. Esa es la forma en que millones de personas son enseñadas. Tienes que tener el éxito de este mundo, porque de otro modo no vales nada. Tienes que estar arriba y no abajo, porque de otra manera no eres nadie. En toda la sociedad occidental, la búsqueda del dinero y la prosperidad, es sumamente importante. Mucha de la identidad formada por las tinieblas, tiene que ver con cuando tienes o como te vistes.

Entonces vamos formando nuestra identidad a partir de cosas imperceptibles que no tienen esencia. Mientras más se tenga esa percepción de las tinieblas, más estresados vamos a estar en la vida. El temor al rechazo se vuelve una de las mayores obras de control que tienen las tinieblas para controlar nuestras almas. Y aquí es donde empieza una tremenda caída de lo que es el conocimiento de Dios y del verdadero evangelio. Entonces, en el momento de la caída, cuando entra el vacío y el engaño, con la separación entra el olvido de quienes somos.

Lo que estoy tratando de decir y que otra parte no es un descubrimiento mío, es que en las tinieblas hay una luz que es tinieblas. Esa luz que es tinieblas, es una falsa personalidad exitosa. Alguien que es admirado, no rechazado. Y nota que hay una diferencia entre ser y estar buscando lo equivocado. Yo puedo ser verdaderamente la luz o verdaderamente un siervo de Dios y no estar buscando la admiración. Las tinieblas proveen una falsa identidad y mientras yo me enfoque en nutrir esa falsa identidad, me voy a olvidar de quien soy.

Es muy importante recordar nuestro futuro, pero entonces, nutro una personalidad, o nutro otra personalidad. Por eso, lo que nos separa del Padre, es esa personalidad negativa. Va a producir un vacío en nuestro interior. Y ese vacío en nuestro interior, es llenado por tinieblas. Entonces, separación implica vacíos. Y estos vacíos van a tener, dentro de sí, una energía de tinieblas. Recuerda que leímos que decía Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas.

Claro está que si te tomas de la mano de Grecia o de Egipto, que es la intelectualidad filosófica o la mundanalidad en el evangelio, te van a proponer cambiar la palabra luz por la palabra energía. Quiero que entiendas algo. Entonces diría algo así: no sea que la energía que está en ti, sea una energía tenebrosa. Y esa energía tenebrosa está, de alguna manera, viva, latente, tiene un poder. No es la oscuridad que es ausencia de luz. Es una tiniebla que tiene una sustancia que está viva y con alta energía. Entonces, si mi percepción es de la personalidad de este mundo, voy a tener vacíos llenos de esta energía negativa. Y esta energía negativa es un propulsor de acciones y decisiones.

Por ejemplo: el rechazo. Vamos a ver este vacío que viene por causa del rechazo. Cuando me siento rechazado, es porque necesito la aprobación de otro. Y si necesito la aprobación de otros, ¿Qué pasa con mi mirada del cielo? Porque nosotros hemos sido hechos aceptos en el Amado y hemos sido hechos hijos de Dios. Entonces si tengo miedo porque camino en la verdad y me rechazo en esta verdad, entonces, en vez de proyectarme hacia mi verdadera personalidad, que es celestial, llena de luz de verdad, voy a estar nutriendo esta otra personalidad que proviene del vacío y del engaño.

Cuando Jesús vino a la tierra, vino justamente a destruir el engaño y el vacío, y Él nos va a enseñar a ser luz. Él nos va a cambiar la percepción, la forma de ver, para que no veamos conforme a los principios y las estructuras del engaño y del vacío, y sí veamos de acuerdo con las percepciones celestiales.

(Mateo 5: 39) = Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;

Aquí vemos, claramente, una percepción diferente. Si yo soy un justo y alguien me da una bofetada, que no me la he ganado porque no insulté ni ofendí, sino que me la da simplemente porque odia mi justicia, o simplemente porque es una persona malvada, yo puedo elegir sentirme rechazado y golpeado, o conectarme con el Padre, poner la otra mejilla, y esto va a cambiar mi percepción. Porque dice: No resistáis al que es malo. Entonces, esta persona malvada, en lugar de sentirte deprimido por el mal que te han hecho, vas a buscar la manera de impartirle la luz. De este modo, Jesús nos viene a mostrar el camino de como vencer esa maldad. Lo que aquí te está diciendo, entonces, es que en lugar de resistir al malvado, ponle la otra mejilla.

(40) y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; (41) y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, va con él dos. 

Fíjate como está operando Jesús en el espíritu contrario. La luz, es operar en el espíritu contrario al de las tinieblas. Eso, en lugar de estar buscando mi propia justicia. A ver cómo me tomo venganza, a ver cómo te puedo demandar, a ver como protejo lo que es mío. Yo no tengo nada que sea mío, No tengo nada que sea mío, todo lo que aparentemente es mío, en realidad es de Dios. Si me lo quieres quitar, hazlo, Dios me va a regresar cien veces más. Porque yo no estoy sujeto a las tinieblas, estoy sujeto a los principios de la luz.

La cosa es así: mientras más estés aferrado a tus posesiones, más el diablo tendrá de donde asirse. Ahora; si en lugar de tener todos esos ropajes de posesiones, estoy desnudo y untado con aceite fresco, es muy probable que el enemigo resbale una y otra vez y no consiga asirme.

(42) Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

(43) Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

(44) Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; (45) para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Aquí está diciendo, entonces, que para que seamos hijos de Dios, tenemos que operar en esa personalidad divina, que es contraria a la personalidad del mundo. Es decir que, mientras más muero a mí mismo y me dejo de estar protegiendo, más me voy a convertir en un hijo de luz. Cuando mis ojos empiezan a ver las realidades celestiales. Cuando mis ojos empiezan a ver todas las riquezas a las cuales tengo acceso, aquí en este mundo ya deja de ser importante lo que tenga o lo que no tenga.

Dios nos quiere prosperar, a eso ni lo dudes. ¡Claro que nos quiere prosperar! Pero fíjate cómo el enfoque de una prosperidad santa, se volvió en el fundamento de una personalidad equivocada. Entonces, la iglesia se empezó a enfocar más en la prosperidad que en ser hijos de luz. Es obvio que no fueron todos, pero sí en lo que tiene que ver con las modernas tendencias. Entonces, cuando el enfoque es cuanto creemos que Dios nos puede prosperar, estoy tomando un principio divino, pero lo estoy colocando dentro de una personalidad de tinieblas.

Porque en la personalidad de las tinieblas, están buscando el éxito de este mundo, el dinero de este mundo o lo que más tengo y tienes. Pero en mi personalidad celestial me empiezo a despojar de todas esas cosas. Entonces, la verdadera prosperidad del cielo va a venir sobre mí. Y si viene sobre mí una prosperidad dentro de mi personalidad santa, esas riquezas no añaden ni stress ni nada, con ellas. Si mis ojos están puestos respecto a como Dios me va a bendecir financieramente, poco a poco me estoy poniendo las vestiduras con las que el diablo puede sacudirme.

O sea que, mientras más soy prosperado por las riquezas de Dios, más tengo que poner mi enfoque en el cielo. Porque las riquezas tienen un resplandor que distrae. Así que siempre tengo que ponerlas bajo mis pies. Siempre tengo que pensar que lo que tengo en la tierra, no es absolutamente nada y no es mío. Y que si Dios me concede algún don de fama o algún don de riqueza, o de grandeza mientras yo estoy aquí en la tierra, como decía Pablo, a todo tengo que estar acostumbrado. Teniéndolo todo, o no teniendo nada.

Aquí es donde Dios quiere que nos determinemos en entenderlo a Él. Porque aunque digamos que conocemos a Dios porque oramos con Él, mientras vivamos por el temor a la muerte y al rechazo, hay una parte de nosotros que permanece en vacío. Y en ese vacío, hay una energía de tiniebla, que inevitablemente me va a llevar a tomar decisiones equivocadas.

(Gálatas 1: 10) = Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Si nuestro evangelio trata de agradar a los hombres, inevitablemente vamos a tomar decisiones equivocadas. Porque a veces somos movidos en una acción de amor a agradar más al hombre que a Dios. Porque dicen que los aman tanto, que no quieren que se ofenda. Entonces deciden predicar un evangelio más suave para no perderlos. Bien intencionados, quizás, pero equivocados. Jesús no hacía eso. Jesús verdaderamente quería servir a su Padre. Y si el joven rico no lo quiso seguir porque no estaba dispuesto a darles su dinero a los pobres, no fue ni más dulce ni más almibarado para que cambiara de idea. ¿No quiso? Fue.

Dios está buscando hijos de luz. No importa si son aceptados o no son aceptados. No interesa si tenemos éxito o no lo tenemos. Lo importante es que clase de luz producimos en las esferas espirituales. Porque a lo mejor no tienes demasiados Me Gusta en tus redes sociales, pero en el cielo irradias una luz que impacta y cobija a miles y miles de personas que no conoces y tal vez nunca llegues a conocer aquí en la tierra.

(Mateo 5: 46) = Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

(47) Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

(48) Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Entonces, mientras la personalidad del vacío y del engaño está buscando el éxito y los afanes de este mundo, donde parecería tan importante cuidar nuestros nombres, cuidar nuestro testimonio, no sea que vayan a decir algo malo de mí, sin darme cuenta me estoy colocando en contraposición a lo que el propio Jesús dijo cuándo, en este mismo capítulo de Juan pero más arriba, en el verso 10, dice: Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

(11) Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

(12) Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

De hecho, con esto nos estamos dando cuenta que la luz, es antes que ninguna otra cosa, un espíritu contrario a las tinieblas. Los principios de la luz se oponen, radicalmente, a lo que busca la luz de las tinieblas. Ustedes están llenos de luz y no hay tiniebla ni vacíos en ustedes. Todo vuestro cuerpo será luminoso.

(Isaías 52: 13) = He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. (¡Esta es la promesa de Dios!)

(14) Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres,

Ahora; fíjate el paralelismo en el cielo, Mientras Jesús no está buscando proteger su reputación, no está buscando proteger su imagen para nada. Físicamente fue desfigurado, fue contado con los pecadores. Le dieron vuelta el rostro y lo despreciaron como si él fuera algo asqueroso. Y fue crucificado en un madero, como un maldito. Porque dice “Maldito aquel que es colgado de un madero”. Pero Él se hizo maldición, para llevar la maldición que pesaba sobre nosotros.

Y mientras todo esto sucede en la tierra, en el cielo dicen: MI siervo es prosperado, es engrandecido, es exaltado, es puesto muy en alto. Entonces, te están vituperando, están diciendo toda clase de mal contra ti, mintiendo, mientras las voces de las tinieblas se levantan contra ti, la voz de Dios está gritando en los cielos: “¡Ese es el que será prosperado! ¡Ese es el que será engrandecido! ¡Ese es el que será exaltado y puesto muy en alto! ¡Poned vuestra mira en las cosas de arriba, en lo que está diciendo el cielo de ti! Abre tus oídos a lo que está diciendo el cielo, y cierra tus oídos a las voces de las tinieblas. En la tierra vamos a ser menospreciados y odiados, pero los hijos de luz no vivimos por lo que dicen las tinieblas, vivimos por lo que dice la Luz.

(15) así asombrará él a muchas naciones; (El despreciado, el menospreciado, el desfigurado) los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

Van a levantarse los hijos de luz. Y aunque las tinieblas vengan en contra de nosotros y tergiversen de manera perversa todo lo que digamos, igualmente asombraremos a las naciones, los reyes cerrarán sus bocas delante nuestro, porque verán lo que nunca han visto y entenderán lo que jamás habían oído. Porque así se levantará toda una generación que no tendrá tiniebla ni vacíos engañosos, sino que su ser será luminoso y todos lo verán y sabrán que son enviados para alumbrar esas tinieblas. Porque el Señor cambió los vacíos del rechazo del temor a la muerte, las búsquedas huecas y banales del materialismo, del humanismo, del cientifismo, del intelectualismo religioso, por las verdaderas riquezas y valores de Cristo.

Porque te has despojado de las vestiduras de las tinieblas, y desnudo como viniste al mundo, te ungiste con el aceite del Altísimo. Y tu cuerpo lleno de luz y cubierto de aceite, no puede ser tocado ni agarrado por las tinieblas. Tienes que determinarte en confiar que todas las palabras de Dios son verdaderas. Tienes que determinarte que todos los pensamientos de Dios son, para ti, de continuo el bien. Que cualquier cosa que pierdas en la tierra o te quiera ser quitada, no es nada. Porque los pensamientos de Dios son de continuo y bien para ti.

Los que confiamos en el Padre, somos libres, porque no podemos ser despojados jamás, porque tenemos todas las cosas. Tenemos todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Y si algo te fuera quitado, del cielo te llegará multiplicado. Y por eso puedo estar agradecido. Y en cualquier padecimiento que tenga aquí en la tierra, tendrá que ser el motivo de la mayor alegría, no viendo nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven.

Porque atrás de cada cosa que Dios permite para nuestras vidas, hay riquezas de su gloria que se están formando dentro de nosotros. Se las puede ver, se las puede agradecer. Por eso determínate a confiar en Dios. No confíes en el sistema de este mundo, ni en sus riquezas. En este mundo todo pasa, todo se transforma. Pero lo que tienes de eterno, en tu vida, eternamente va contigo. Ya lo sabes. Eres un hijo de luz. No tienes `por qué ser un cristiano, eres un hijo de luz. No es Grecia la que determina tu identidad, es el Padre celestial.

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Resucitados de Verdad

Hay un texto, en el libro del profeta Ezequiel, que tiene directa connotación actual, como sucede con casi todo el contexto bíblico. Es mucha la gente que separa Antiguo Testamento y Nuevo Testamento como si se trataran de dos mensajes diferentes, pero olvidan que cuando Pablo le dice a Timoteo que TODA la escritura es apta para enseñar, redargüir e instruir en justicia, no se está refiriendo precisamente al Nuevo Testamento, que en todo caso recién allí se estaba escribiendo, sino a toda la Palabra. Historias literales, principios espirituales. Preste atención al detalle, verso por verso, y lo que en cada caso nos deja.

(Ezequiel 37: 1)= La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.

La “mano” de Jehová, aquí, representa la presencia, la unción de Dios, mientras que el valle lleno de “huesos” simboliza una época de crisis, de necesidad, casi como esta que estamos viviendo hoy. Es decir que, cuando la unción de Dios viene sobre mí, no es para llevarme a lugares tranquilos y bonitos, sino para introducirme en intrincados laberintos de crisis y necesidad. Porque allí es donde habrá de producirse VIDA, que es la esencia del evangelio.

(2) Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor, y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.

Este verso, entre otras cosas que tú quieras hallar, nos está mostrando que no podemos de ninguna manera, quedarnos con las apariencias, con lo que vemos con nuestros ojos naturales. Muy por el contrario, en cada cosa, deberemos buscar qué es lo que, exactamente, tiene Dios para nosotros. Y lo que Dios tiene para nosotros, créeme que nunca o casi nunca está a la vista. Siempre demanda el mínimo esfuerzo de buscarlo para poder hallarlo.

(3) Y me dijo: Hijo de Hombre, ¿Vivirán esos huesos?  Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.

Esto, a mí, me ha hecho aprender algo muy específico y concreto: cuando Dios me hace una pregunta, no está buscando información. El lo sabe todo. Lo que está haciendo, es tomarme examen. Entonces es aquí donde deberemos tener muy especial cuidado en lo que vamos a responder. No podemos darle a Dios cualquier respuesta como para cumplir.

(4) me dijo entonces: profetiza sobre esos huesos, y diles: huesos secos, oíd palabra de Jehová.

¡Ridículo! Esta sería la única expresión lógica que podría escaparse de cualquier hombre o mujer racional que fuera testigo de esta escena, verdad? Sin embargo hay una enseñanza muy clara aquí: no importa el estado en que se encuentren aquellos que te rodean. Aquí te esta mostrando claramente que, aunque reine la muerte, se escuchará tu voz y, por consecuencia, la voz de Dios por tu intermedio. No decides tú cuando y a quien, simplemente obedeces lo que Dios decide. Eso se llama Ministerio.

(5) Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: he aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.

Fíjate que no dice algo así como: “A mí se me antoja que estos huesos tomen vida” y después: ¡Zápate! ¡Abracadabra! ¡Eureka! ¡Ya están vivos! ¡Aleluya! ¡¡Huau!! No dice eso. Dice que tiene que hacer entrar el espíritu para que vivan. Esto significa que hay una verdad que es tan clara y contundente que no necesitarás que te la explique: donde hay espíritu, sí hay vida.

(6) Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

Aparentemente este verso, además de delinearte a ti en lo natural que habrás de darle fisonomía estética a esos huesos, además de vida y reiterarte esto último, te deja en claro otro principio: donde hay espíritu y hay vida, por lógica consecuencia, hay conocimiento de Dios.

(7) Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor, y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.

A veces cometemos el error de naturalizar a Dios. Dios es sobrenatural y lo que para nosotros es impactante por lo sobrenatural, para Él es lo más natural. El principio aquí, es básico en torno a esto: cuando nosotros declaramos la palabra con fe y con autoridad, Él se mueve. Y cuando Él se mueve, no hay hombre que pueda predecir qué es lo que hará, y mucho menos, cómo lo hará.

(8) Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.

(9) Y me dijo: profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: así ha dicho Jehová el Señor: espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.

Esto nos muestra algo mucho más que evidente: hasta que no esté completa la obra, no podemos detenernos. Tenemos que aguardar nuevas órdenes de Dios. Fueron muy buenas las que le dio a la iglesia de 1930, pero ahora estamos en el 2020.

(10) Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.

¿Sabes una cosa? Dios quiere hacer de nosotros, gente guerrera. A Dios le agrada la guerra. No malinterpretes: Dios es Espíritu, por lo tanto estoy hablando de guerra en ese ámbito; de guerra en el mundo del espíritu, no la humana. Dios siempre tiene estrategias de cómo pelear, de cómo ganar la batalla, de cómo conquistar nuestro terreno. Dios siempre le habla a gente que desea pelear, que desea ir al frente de batalla y tomar lo que les pertenece. Dios es un Dios guerrero. Por eso es que se hace se hace llamar: “Jehová de los ejércitos”, o “Varón de guerra”.

A Él le agrada pelear porque es la única manera de poder conquistar nuestro territorio. Es verdad; nos hemos cansado de escribir y repetir esa frase: “Dios es amor”, “Dios trae paz”. Pero Dios dice: Me encanta el amor y me agrada la paz, pero también quiero formar un pueblo guerrero, que vaya al frente de batalla. Porque ya te he dicho que no es tu fuerza ni es tu espada, sino mi Espíritu guerrero el que estará en ti para que ganes la batalla. Por tanto anímate, ponte mi armadura y marcha al frente, que yo pelearé por ti.

Porque es la única manera en que Dios va a darte victoria en todas las áreas de su vida. Dios dice: Mañana yo pelearé por ti, pero tú vas a ir al frente en mi nombre. Yo te daré la fuerza, te diré cómo pelear y hasta cómo ganar, pero al frente, en mi nombre, tienes que tomar tú la decisión de ir. Tú tienes que ir a poner la cara. Aquí, sentado, y aguardando que yo lo haga todo, ni sueñes que vas a conseguir algo. Yo moro en ti y, si tú no vas, yo no puedo ir. Dios es hasta excéntrico para la guerra. A veces se le antoja que cantando tú vas a ganar una batalla y, ¡Oh sorpresa! Cantando la ganas.

El problema de Saúl y de los soldados, era que estaban armados hasta los dientes, pero nadie se atrevía a ir al frente de batalla. Y un fulano que no tenía armas y simplemente tenía una honda, dijo: Yo voy; porque algo sé en mi espíritu: que Dios me usará. Sé muy bien que no es con mi fuerza ni con ejército.

David dijo: yo entiendo algo en este día: yo sé que no es mi estrategia la que hará que yo gane la batalla. Yo sé que no es mi honda la que hará que yo derribe a Goliat. Lo que sí sé es que Jehová está muy enojado porque han provocado a su ejército. Y Dios sabe que quiere derribarlo. Lo único que necesita es a uno que se atreva a ir al frente de batalla, y se ponga en la línea de guerra y le declare la Palabra de Dios. Porque el diablo no va a huir delante de un forzudo imponente; el diablo no va a huir de un buen predicador. El diablo sí va a huir delante de una persona que se planta en la verdad. Porque Jesús se le plantó en el desierto, en una tremenda debilidad física, le declaró la palabra y el diablo no tuvo nada que hacer. Porque cuando un hombre que conoce la verdad se planta en esa verdad, la verdad lo hace libre. Y lo que sabía David, era la verdad.

Jehová me dará las aves de los cielos. Jehová me dará las bestias del campo, y hoy, tú, Goliat, caerás delante de mí. Esa es la verdad que he escuchado y en esa verdad vengo. No me importa si tengo una honda, no me importa si soy un jovenzuelo inexperto que lo único que ha hecho hasta ahora es cuidar ovejitas. Lo único que sé es que tú, Goliat, grandote incrédulo, has provocado a Dios y Dios hoy peleará por mí.

Hemos proclamado demasiado lo que dicen los demás. Hemos hablado mucho lo que dice el vecino, el amigo, la circunstancia y el problema. Pero Dios me dice que yo hable la verdad. Porque frente a la verdad, el diablo no puede resistir. Dijo Jesús: Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Hay una gran diferencia entre la realidad y la verdad. La realidad no siempre es la verdad. Que estás enfermo, o enferma, es tu realidad, pero la verdad dice que por la llaga de Jesús has sido sanado y punto, a otra cosa. Esa es la verdad. Que tú estés desempleado, que andes sin dinero y que lo poco que tienes no te alcance ni para comer, es tu realidad, pero la verdad dice que Jehová es tu pastor y que NADA te faltará; y que Él suplirá todas las cosas conforme a su riqueza en gloria. Así que es hora que tú vayas pensando si te quedas en la realidad o te plantas en la verdad.

Porque la realidad, siempre es cambiante. Hoy tú vas a tener una y mañana, seguramente, vas a tener otra. Pero la verdad no; la verdad permanece para siempre. Y si tú la conoces, te hace libre. Pero atención, no te equivoques. Si bien es cierto que la verdad es lo que nos hace libre, lo real, práctico y concreto, es que es el CONOCIMIENTO de esa verdad lo que consigue esa libertad. Porque sin conocimiento, podríamos andar años girando en derredor de esa verdad y no llegar a tocarla nunca. Y de ese modo jamás llegaríamos a ser libres.

Dice la Escritura que Ezequiel, un hombre como tú y como yo; un hombre sujeto a pasiones como las nuestras; un hombre que era tentado en sus debilidades pero que tenía un fuerte ministerio, en un momento es sorprendido por Dios cuando su tremenda mano viene sobre él. Si entendemos que necesitamos la mano de Dios, vamos a tener muchas victorias en nuestras vidas. Porque la mano de Dios permite que lo sobrenatural se haga natural, que lo que está en el espíritu pase a la vida física. Si no está la mano de Dios en el valle de los huesos secos, tú serás parte de ellos, serás osamenta como ellos.

Dijo David: Aunque me vaya y me esconda en medio de las tinieblas, sé que tu mano me guiará. La mano de Dios será su guía en medio de las circunstancias difíciles. Ezequiel tenía todo el poder para declarar la palabra, era profeta de Dios. Pero si la mano de Dios no estaba con él, él iba a pasar por el valle, iba a ver la osamenta y no iba a poder manifestar lo que Dios quería hacer.

¿Sabes por qué, muchas veces, no manifestamos lo que Dios quiere hacer? Porque vivimos a expensas de nosotros mismos. Vivimos, muchas veces, intentándolo nosotros. No esperamos que la mano de Dios se manifieste en nuestra vida. No podemos aguantar toda la vida en un valle de huesos secos. No podemos andar todo el tiempo dando vueltas alrededor de una osamenta.

Tenemos que manifestar lo que Dios tiene para nosotros. Son hermosas las visiones, son excelentes las palabras proféticas, son bonitos los mensajes declarados a través del púlpito y hombres ungidos, pero más bueno es que tú puedas experimentar lo que se te profetizó, lo que se habla en el púlpito y lo que tú hayas visto en las visiones. Vamos a buscar la mano de Dios. Voz de júbilo y de salvación, hay en la casa de los justos. A partir de hoy habrá voz en mi casa, porque la mano de Dios hará proezas conmigo. La mano de Dios manifestará todas sus maravillas. La mano de Dios es sublime, por tanto no moriré, no seré parte del valle, viviré y contaré las obras de Jehová.

Ezequiel sabía que si la mano de Dios no estaba con él, no iba a pasar nada con él. Si la mano de Dios no estaba con él, no podía recibir todas las profecías, la palabra, el propósito, la unción de Dios. Pero si no estaba la mano de Dios, no la iba a poder manifestar. Si no estaba la mano de Dios, no iba a poder hacer natural lo que Dios le daba en su espíritu.

Hay tantas personas, buenos hombres de Dios, que tienen mucha intimidad con Dios. Que ven visiones, reciben palabra, son gente bárbara, predican bonito, pero nunca pueden manifestar lo que reciben en su espíritu a la vida natural. Porque necesitamos que la mano poderosa de Dios venga sobre nosotros.

Dijo Pablo más o menos así: Yo he venido a ustedes, los corintios, con debilidad y temblor, pero con la mano de Dios sobre mí. Porque no quise saber nada entre vosotros de palabras persuasivas de humana sabiduría. No me importa enredarlos en un montón de teorías, filosofías, teologías sobre lo que Dios hizo o lo que Dios puede hacer. Vine con demostraciones de espíritu y poder, así fue que pude hacer que ustedes pongan la fe en Dios y no en tonterías, estupideces y palabrerías. Porque a las palabras se las lleva el viento, pero las demostraciones de poder quedan metidas en los huesos de la gente. Es hora de buscar la mano de Dios.

La mano de Dios llevó a Ezequiel y le empezó a mostrar, en su espíritu, todo lo que estaba pasando en el valle. Y él dice que da vueltas alrededor del valle de los huesos secos y mira, y saca un análisis del valle, y dice: De verdad que están secos y en gran manera secos. Estos están desparramados, hay olor a podrido, están dislocados los unos de los otros, desunidos; aparentemente no hay solución para esta circunstancia; aparentemente no hay nada que se pueda sacar de este lugar.

Entonces es cuando Dios hace una pregunta. Y cuando Dios hace una pregunta es porque quiere hablar contigo. Porque la única manera que tiene Dios de manifestarse en la tierra es a través de los hombres. Él no se manifestará nunca de otro modo que no sea a través de mi vida o a través de tu vida. Obviamente que es una forma de decir porque él es soberano y hace lo que le da la gana como le da la gana, pero no es su estilo el de manejarse fuera de nosotros. Él necesita un hombre que proclame su palabra; si lo encuentra, se manifestará con todo su poder.

Él necesita un hombre que declare las palabras como él las pronuncia en el cielo. El se agrada del hombre que declara las palabras que él dice a pesar de lo que ese hombre pueda estar viendo con sus ojos naturales.

Entonces se encara con Ezequiel y le pregunta: ¿Vivirán estos huesos? Quiero repetirte algo: Dios, cuando pregunta, no pregunta para que tú le informes, porque Él ya conoce esa información. Cuando Dios pregunta, lo hace porque es la única forma que tiene para manifestarse a través tuyo. Porque si Él pregunta y tú respondes, tú le estás dando lugar para que Él pueda manifestarse.

Si yo le contesto: “¡Pero no! ¡Qué van a vivir! ¡Si esto está requete-muerto! ¡Recontraseco! ¡Encima todo desparramado! ¡Una clavícula por aquí, algunas costillas por allá, una rodilla acá, un cráneo en otra parte! No… Esto no puede sobrevivir… ¡Son un montón de huesos secos! Comidos por los buitres y los gusanos; ¿Cómo va a vivir esto? Puedo haber visto resucitar muertos, lo creo; puedo haber oído y también creído testimonios sobre resurrecciones, pero estaba todo el cuerpo entero. Pero acá ni siquiera carne ha quedado. Ahí es donde él me dice: “Bueno… entonces vuélvete a casa… otro día será…”

En cambio Ezequiel dice: “Y… están secos en gran manera…” – ¿Pero vivirán estos huesos? – ¡Ah, no sé, tú lo sabes! Recuerda: Dios no busca información. Dios busca que yo le de lugar para Él poder operar a través mío.

Mis ojos ven que es imposible que vivan. A mí me parece que esto no puede salir adelante, no puede cambiar. Nunca se ha visto. La mayoría de las veces Dios hará que pase por lugares donde otros no han visto una solución favorable, donde tú mismo te sientes en un bache, metido en el medio de un montón de huesos desparramados, donde reina la misma muerte que se te ríe a carcajadas y te dice: “No sólo los maté, sino que también les quité toda la carne y desparramé todos los huesos. Aquí no tienes nada que hacer, has llegado tarde, es irreversible”.

¿Vivirán estos huesos? Y él dice: tú lo sabes. Porque yo sé que sabes algo que yo todavía no puedo ver con mis ojos naturales. Yo sé que tú sabes algo que nadie me lo ha informado. Yo sé que tú sabes algo diferente a lo que yo siento. Porque yo siento que están secos y los veo secos, en gran manera. Veo que todas las puertas están cerradas. Veo que mi ministerio está frenado. Estoy viendo que no hay salida; la pandemia sigue, se lleva vidas y nadie puede frenarla. Si viene de Dios, nadie sabe cómo Él permite que muera tanta gente. Si viene del diablo, nadie me dice por qué no lo podemos frenar. He orado, he ayunado, he buscado, he intentado todas las posibilidades, pero… ¿Qué es lo que sabes tú, oh Dios, acerca de esta situación? ¡Eso es lo que cuenta! Porque el hombre no vive por lo que tiene, vive por lo que sabe y recibe de parte de Dios.

Lo que cuenta en medio del valle, no es lo que a ti te parece ni lo que tú estás sintiendo, así como tampoco lo que tú estás viendo. Porque será tu realidad, pero no es la verdad. La verdad es lo que dice Dios. Él dijo: “Yo soy la verdad” y, si tú conoces lo que yo digo, serás libre.”

La realidad no siempre te va a sacar adelante. La realidad no siempre te va a desatar. La realidad te va a hacer llorar delante del valle de los huesos secos. Te va a hacer gemir delante de la osamenta. te va a hacer perder la orientación del profeta. Te va a sacar de los propósitos que Dios tiene para tu vida. Porque Dios no llama a hombres que se manejan por lo que les parece. Dice el proverbio: Hay camino que al hombre le parece derecho, pero… Ese es el problema.

¿Cuántos, aquí, tendrán valles de huesos secos, donde solamente reina la muerte, donde solamente está reinando el olor a podrido, la osamenta? Donde tú sientes que solamente hay decepción, todo separación, todas las divisiones juntas, no hay ni siquiera un rastro de vida. Ya ni los buitres se acercan a comer un poco de carne porque están muertos, están pelados y resecos en gran manera.

¿Cuántos habrá, en este día, que tienen valle de huesos y hace tiempo que están llorando porque Dios les está preguntando: ¿Vivirán estos huesos? ¿Crees que lo lograrás? ¿Llegarás a solucionar este problema? ¿Se te abrirá esta puerta? Porque Dios siempre te preguntará. Dios no obrará en una persona sordomuda espiritual. Jamás hará algo con quien no le hable. Él quiere hacer a través de seres humanos, no de máquinas. Él habló con Adán, habló con Jesús, habló con los viejos patriarcas y profetas; Dios habla, no es mudo.  ¡Lo que pasa es que el pueblo es sordo!

Entonces, cuando el profeta dio lugar, Dios le dijo: Profetiza. Es una locura lo que te estoy diciendo, pero profetiza. Diles a estos huesos que vivirán, que traeré sobre ellos tendones, y pondré carne, y haré subir piel y traeré espíritu y vivirán. No me preguntes como. Diles que vivirán. Profetiza; sé un profeta de Dios. Porque de la única manera que tú puedes obtener buenos resultados, es que hables lo que Dios dice. Si tú no hablas lo que Él dice, tú no vas a tener resultado alguno. Porque la Biblia dice que El que ama la lengua come de los frutos de lo que habla. Entonces, tú serás siempre el producto de lo que estás hablando. Mañana serás lo que hoy hablaste, mañana recogerás los frutos que hoy has sembrado. ¡Habla! ¡Tienes que declarar la palabra! ¡Suéltela de una buena vez que no va a regresar vacía!

Si Dios dice que tú vas a hacer milagros, tú comienza a hablar como un hombre que hace milagros. – ¡Pero hermano! ¡Es que voy a hacer el ridículo! – Mira; permítame ser rudo y casi grosero: ¡Qué se vayan al cuerno los que te dicen que vas a hacer el ridículo; tú créele a Dios, no a los hombres, y vas a transformar el valle de los huesos secos en vida abundante! Ellos se van a reír un poco, quizás, cuando te vean hablar con esos huesos secos, pero tú vas a reírte después, cuando veas a tu valle viviendo.

Siempre habrá alguien que se ría y se burle. Ellos se rieron cuando vieron a unos pobrecitos dando vueltas como monigotes alrededor de un muro. Hasta de Jesús colgado en la cruz se rieron y se burlaron, recuerdas? Quizás de allí provenga aquello de “quien ríe último, ríe mejor”. Aunque cueste, habla la Palabra. Haz el ridículo ante la sociedad “moderna, intelectual y culta” si es necesario. Que se rían, que se burlen. Dios siempre tiene la última palabra.

El nombre de Dios es poderoso, pero él quiere que lo hable y lo declare y lo confiese una persona de carne y hueso. Una persona como tú o yo. Como hijos de hombre, somos limitados, como hijos de Dios, somos ilimitados. Dios le habla a Ezequiel y le dice: Hijo de hombre, sé que estás limitado. Pero no te olvides que eres mi hijo.

Como hijo de hombre, tú eres limitado, pero como hijo de Dios, eres ilimitado. Por eso – dice Dios – si hablas como hombre, tendrás mucho que perder, pero si hablas como mi hijo, tendrás mucho por ganar, mucho por transformar y muchas cosas buenas por contar.

Profetiza. Habla con autoridad delante de tus circunstancias. Se profeta de tu propia vida. Márcate un destino y habla por él. Tú eres lo que eres, háblalo, porque nadie te lo regalará. Nadie te lo traerá a tus manos y te dirá: ¡Ey! ¡Ven, que este es tu ministerio! Evangelista. Ahora lo pongo en ti y llévatelo. No funcionan así estas cosas. Si tú no lo haces, nadie lo hará por ti. Habla lo que Dios dice que tienes que hablar.

Dios le dijo a Ezequiel: Dile a estos huesos: así ha dicho Jehová, habla en mi nombre. Diles que yo digo lo que digo. Si no les hablas lo que yo digo, nada sucederá. Y él comenzó a hablar; así ha dicho Jehová: ¡Huesos! ¡Ustedes vivirán! ¡Ahora sube sobre ustedes piel, tendones y carne, y Espíritu viene!

Y cuando él empezó a hablar, algo comenzó a temblar. Los huesos comenzaron a unirse. Uno venía de un lado y otro venia de otro lado. Porque si quieres unirlos por tus propios medios, nunca lo lograrás. Se te romperá el esqueleto cuando quieras armarlo. Hay personas que se pasan toda la vida armando esqueletos. Cuando parece que están terminando, se les derrumban los primeros y vuelta a empezar.

Mirando para abajo y acomodando cadáveres, tú jamás vas a lograrlo. Párate y escucha a Dios. Porque el único que puede transformar el valle de los huesos secos, es Dios. Párate y escucha a Dios. Dios no te mandó a unir huesos. Dios no te mandó a andar llorando por los rincones tratando de pegar pequeños huesitos con pegamento infantil escolar.

Y no es sólo esto. Dios hará un ejército con los huesos secos. No se trata solamente que van a vivir. Él va a hacer un ejército con ellos. Porque Ezequiel pensó que simplemente iban a vivir, pero cuando se pusieron de pie, eran un ejército. Dios te transformará a ti en un general, porque a partir de hoy comenzarás a pelear y a recuperar todo lo que te pertenece. Porque Dios hace las cosas simples. Profetiza la palabra y ganarás.

Jesús fue al desierto y habló solamente lo que estaba escrito: punto. Porque frente a la verdad, el diablo no puede hacer absolutamente nada. Háblale la realidad y el diablo te la va a discutir a muerte, te la va a torcer tanto como pueda, te la va a dar vuelta y dirá: “en mi campo es que estamos peleando”. Háblale la verdad y el diablo no sabrá qué hacer.

Habla la verdad ante tus puertas cerradas. Habla la verdad frente a esta pandemia. Habla la verdad frente a tu familia inconversa. Habla la verdad ante tu desempleo. Habla la verdad frente a tu ministerio. “¡Es que Dios no me usa! ¡No se me da! ¿Será que no es para mí?” ¡Basta! ¡¡Habla la verdad!!

¿Qué dijo Dios? ¿Qué tú eres un o una evangelista? ¡Entonces habla como un evangelista! Respalda y sujétate a la palabra. Ese es el principio básico de la sujeción, no las intenciones de ciertos ministros que se arrogan el derecho de decir por ti cuando debes tener intimidad con tu esposa y cuando no. ¡Eso es manipulación y abuso espiritual! ¡Es hora que llamemos las cosas por su nombre!

Jehová es mi pastor y nada me faltará. Esa es mi verdad; nada me faltará. El diablo frente a la verdad, nada puede hacer. No le quedan respuestas, no hay salida para él cuando alguien habla la verdad. Porque la verdad abre un campo; porque cuando tú hablas la verdad lo pones a Jesucristo por delante. Porque Él dijo: Yo Soy la Verdad.

Más de una vez habrás escuchado a gente que dice: “Nadie tiene la verdad”, y es como que en lo natural, no dejan de tener razón. Pero el único loco que se plantó delante de un montón de gente y dijo: “Yo Soy la Verdad”, fue Jesús. Y lo dijo más de una vez, lo dijo todas las veces que se le antojó o fueron necesarias. ¿Y sabea algo? Nadie se atrevió a decirle nada. ¿Y sabes algo más? Nadie te dirá nada si tú vas, te plantas y lo dices igual a Él. Sólo que además, tienes que creerlo, ¿Estamos?

Ahora, como nosotros lo que mayormente proclamamos es la realidad, no podemos salir porque el diablo te lo discute, y te lo vuelve a discutir, y lo vuelve a pelear, y lo vuelve a retorcer, y lo vuelve a deformar y te vuelve a decir un montón de cosas. Eso es la realidad, y en ese terreno, hay paridad. Y en la paridad él te puede, porque es más astuto y más viejo. Pero si tú proclamas la verdad, se acabó el tema. Porque lo que tú dices, es lo que está diciendo Dios y ahí es cuando el diablo se guarda y se somete como una señorita bien educada.

¿Dios ha dicho que esos huesos vivirán? ¡Pues entonces yo digo que esos huesos vivirán! ¿Pero es que estás loco? ¿No ves que están todos secos? No me importa; vivirán. ¡¡Pero si están todos desunidos!! Vivirán. ¡¡Pero es que no tienen un milímetro de piel ni carne, mira!! Vivirán. ¿Estás loco? Dios los va a hacer vivir. Cómo, no lo sé ni me importa saberlo. Lo que yo sé es que mientras haya uno que proclame la palabra que Él dice, Él va a mover lo que tenga que mover para que esta palabra se cumpla, para que no vuelva vacía, para que rinda fruto al ciento por uno y para que sea factor clave para darle toda la gloria, toda la honra y toda la alabanza.

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¿Quién Escondió el Evangelio?

(Efesios 5: 13) = Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.

Dice Pablo que es la luz la que lo manifiesta todo. ¿Qué cosa es la luz? La palabra, que proviene del latín lux, representa al agente físico que permite que los objetos sean visibles. El término también se utiliza para hacer mención a la claridad que irradian los cuerpos, a la corriente eléctrica y el utensilio que sirve para alumbrar. La luz es una energía electromagnética radiante que puede ser percibida por el sentido de la vista. Se trata del rango de radiación del espectro electromagnético. La luz tiene velocidad finita y se propaga en línea recta.

Esta es la definición humana, natural y casi científica de lo que es la luz. Sin embargo, aquí estamos viendo algo que es sumamente notable. Yo siento, y creo que no soy el único, que todo este tiempo que hemos estado en este bloqueo, en este aislamiento, en este encierro, ha habido una manifestación de la luz de Cristo muy importante sobre toda la tierra. Algo se ha roto ya en las esferas espirituales de las tinieblas, algo que está permitiendo que muchos estén teniendo experiencias gloriosas con Cristo Jesús. No necesariamente espectaculares, si es eso lo primero que pensaste, pero sí gloriosas.

Esto que estamos viendo, que es que todas las cosas son manifestadas por la luz, no solamente habla de exponer las tinieblas. Lo que la luz logra, primeramente, es manifestar el ámbito de la luz. Y por eso necesitamos entender quiénes somos como los hijos de luz que la Biblia dice que somos, porque nosotros vamos a ser las puertas y las llaves para abrir estas dimensiones del cielo y poderlas entender.

(2 Corintios 4: 3) = Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; (4) en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Lo que el Señor ha estado mostrando en este tiempo, es como el evangelio ha sido cegado a la iglesia. 2020 años desde que el evangelio empezó en la tierra, desde que Jesús vino a la tierra. Y estamos leyendo que la primera intención del diablo, es cegar el entendimiento y velar el evangelio. Entonces, leímos en el verso 4, que el entendimiento fue cegado, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria.

Aquí estamos viendo que, si el evangelio no es entendido por medio de la gloria de Dios, es cegado al entendimiento natural, porque la mente humana es completamente incapaz de captar la luz de la gloria de Dios. Entonces, con lo que nos hemos venido enfrentando, y por eso es probable que haya sido permitido todo esto que estamos viviendo, es que por más de dos mil años, el evangelio ha sido tratado de interpretar por la mente humana. Y por eso hoy tenemos un evangelio que necesita ser reformado. Pero no en su texto central, porque Dios no cambia, sino en su enfoque, en su correcta interpretación, basada en la luz del Espíritu Santo y no en los fríos libros de la hermenéutica. Dios necesita los hijos de luz en este momento. Y decir hijos de luz es muy diferente a decir gente que ocupa lugar en una iglesia, templo, congregación.

(Romanos 8: 19) = Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

(20) Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; (21) porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Hoy por hoy no vemos eso sobre la tierra. La creación no ha sido libertada, porque no se ha levantado una verdadera manifestación de hijos de Dios. Y estos hijos de Dios, y cuando decimos la palabra Hijos, tiene que ver con una posición celestial. Porque es muy diferente ser una creatura o criatura del Señor, a ser un hijo. Mientras Jesús fue niño, no tenía la autoridad ni el dominio suficiente para manifestar quien era Él.

Pero cuando vino el tiempo de su manifestación, ahí fue cuando apareció el Espíritu Santo y dijo: este es mi hijo amado, en Él tengo complacencia. Entonces, lo que tenemos que aprender es como hacemos para pasar de niños o criaturas, a hijos verdaderos. Porque estos hijos son los que van a cambiar el destino de la tierra. Es como los siete mil que le fueron revelados a Elías. Dios necesita una nueva estirpe de gente que pueda ser usada por Él sin resistencias ni corrupciones. Gente libre en Cristo. Sin prisiones estructurales.

(2 Corintios 4: 2) = Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.

Aquí lo que Pablo está mostrando es que no se trata de vivir y exhibir una vida que no sea tan mundana, sino de una manifestación genuina de la verdad. La manifestación de la verdad, va mucho más allá de un simple comportamiento. Tú no eres aceptado como hijo de Dios porque te portas bien. Tú te portas bien porque ese es el sello de ser un hijo de Dios. Porque Jesús es la Verdad que vino a manifestar al Padre. Como Hijo, Él manifestó al Padre. Y esta es la naturaleza de un hijo: manifestar al Padre. Por eso es importante tener en cuenta como somos desde antes de la fundación del mundo.

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo; (4) según nos escogió en Él, antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, (5) en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,

Es decir que, si entiendo verdaderamente quien soy antes de la fundación del mundo, es imposible que yo sea un hijo adoptado. Porque para ser adoptado, tendría que ser hijo de otro padre. Ocurre que Dios es el Padre de todos los espíritus. Y nosotros procedemos del Padre. Antes de la fundación del mundo emergimos del Padre y nos fue puesto un nombre y se nos dieron todas las bendiciones. Después vinimos a pasar una temporada aquí y nos rebautizaron para lo visible y material, pero nuestra verdadera casa es a la que volveremos una vez finalice lo que vinimos a hacer aquí.

Lo que estoy tratando de aclarar, porque hemos sido muchos los que por años hemos utilizado mal el término, es que esta palabra Adoptados, queda como contradictoria aquí. En el original quiere decir “Hechos sus hijos verdaderos”. Eso quiere decir que la relación padre-hijo, se establece. Salimos de Dios como una emanación divina, como una personalidad ya única y perfecta, y entramos a la tierra donde se encuentra lo que algunos han dado en llamar: el olvido. Y donde está el olvido, entonces, es que existe una separación entre hijos y padre. Ahora; yo digo olvido y parece el título de una telenovela, pero no es así, te lo aseguro.

Porque el caso es que, al entrar a la tierra como seres humanos, nos olvidamos de quienes éramos antes de la fundación del mundo. Y entonces es recién en la reconexión de hijo y padre para manifestar al Padre, que me convierto en un hijo de Dios. ¿Por qué? Porque siempre fui una criatura de Dios, siempre fui una creatura de Dios, siempre fui una creación de Dios, pero hasta que no se restablece lo que se restableció en Cristo Jesús, que era la manifestación de Cristo como Hijo, que Él no empezó a bajar todas las cosas celestiales para darnos. Y entiéndeme, para que no andes mirando para arriba arriesgando a darte un golpe: cuando digo bajar las cosas celestiales, estoy hablando de lugares superiores, no de alturas geográficas.

Y fíjate que el verso 4 de 2 Corintios 4 que leímos, dice que les fue cegado el entendimiento para que no les resplandezca la luz del evangelio. Eso me dice a mí, antes de profundizar, que el evangelio definitivamente es portador de luz. Si te presentan algo que no es claro o se hace en oculto, podrá ser muy bien intencionado, pero no es el evangelio de la cruz. Si leemos el original en griego de esta palabra, lo que está diciendo es que no eches rayos de luz el poder iluminador del evangelio.  Quiere decir que el evangelio, produce una emanación de luz. Y esa emanación de luz está íntimamente ligada a la gloria de Dios que resplandece dentro del creyente.

Por eso dice que es esta luz del evangelio, esta luz que resplandece, es la gloria, la cual es la imagen misma de Dios y su sustancia. Y quiero ir ahora con más profundidad a ver esta palabra, Imagen. Porque es a partir de aquí de donde debemos esmerarnos en entender. La propia Palabra dice que el que busca es el que encuentra. Y eso es válido también para el entendimiento. No es una pluma arrojada desde el cielo que viene balanceándose y cuando se deposita sobre tu cabeza, entonces tú entiendes, no. Debes buscar ese entendimiento y él llenará tu espíritu.

(Hebreos 1: 3) =  el cual, siendo el resplandor de su gloria, (Esta es la misma palabra que terminamos de leer en Corintios. Rayos de luz que emanan resplandor y están llenos de la gloria de Dios) y la imagen misma de su sustancia,

Esta palabra Imagen, aquí, en este contexto de Hebreos, solamente aparece una sola vez en el Nuevo Testamento, es la palabra carácter en el griego, que no tiene nada que ver con carácter en español. Carácter, en el griego, significa la herramienta con que se imprime algo. O sea que es la impresión que graba la sustancia del Dios Padre. Cristo es la herramienta igual al Padre, para imprimir toda la imagen divina del Padre en nosotros. En todas las demás partes donde vemos “A la imagen de Dios”, vamos a encontrar la palabra icon, que significa una reproducción, una imagen exacta. De allí proviene nuestra más conocida ícono. Entonces, cuando leímos en Corintios el evangelio de la gloria de Cristo el cual es la imagen de Dios, ahí se usa la palabra Icon.

(Colosenses 3: 10) = y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.

Volvamos otra vez a antes de la fundación del mundo. Antes que el mundo fuese, tú y yo teníamos una imagen gloriosa impresa por Cristo. Imagínate por un momento esa imagen llena de gloria que eras tú antes de la fundación del mundo. El evangelio viene a la tierra para reconciliar eso que éramos con lo que somos ahora. Entonces, ¿En dónde se da la renovación del conocimiento pleno? En la imagen del que lo creó. Entonces, es en nuestra imagen celestial en donde nos vamos renovando hasta el conocimiento pleno. ¿Verdad que cuando lo miramos desde este ángulo, todo lo que en apariencia antes no tenía sentido, ahora empieza a tenerlo?

Quiero leer ahora algo que tiene que ver con una idea de imagen espiritual. Y para hacerlo me voy a ir a lo contrario, a la parte negativa. Voy a ir a Apocalipsis 13: 5. Y se le dio autoridad para darle aliento a la imagen de la bestia. Aliento a la imagen de la bestia. ¿Qué sucede con el primer Adán? Dios hace un icon, una imagen terrenal. El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Y sopla el aliento de vida, sobre la imagen. Nota como el aliento de vida le da existencia a lo que primero estaba en el espíritu, para que descienda a la tierra.

Lo mismo sucede cuando viene sobre nosotros el Espíritu Santo. Y no hablo de visitación, hablo de cuando es soplado el Espíritu Santo sobre nosotros. El aliento de Dios le da existencia a nuestra imagen celestial en la tierra. Entonces, lo que era invisible, intangible en el cielo, esa imagen tuya, sobre quien eras antes de la fundación del mundo, cuando viene el Espíritu Santo sobre ti, esa imagen celestial se hace existente dentro de ti. Y esta imagen celestial, conforme al hijo de Dios, se va a ir renovando hasta el conocimiento pleno.

(1 Corintios 15: 48) = Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.

(49) Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

En nuestra materia, en nuestro mundo físico, somos conforme al terrenal, pero en nuestra naturaleza celestial, somos iguales al celestial. Lo que quiero es que no pierdas de vista tu imagen celestial. Vamos ahora a Romanos capítulo 8. Porque tu imagen celestial es quien realmente eres. Es la riqueza de la gloria de Dios que habita ese vaso de barro que eres tu. Pero no es un concepto. En las clases de teología enseñaban que era una posición teológica eso de que estábamos sentados en lugares celestiales. Pero resulta ser que no es una posición teológica, es nuestra realidad aquí en la tierra. Y eso es lo que dice Pablo, que tenemos que andar conforme a la manifestación de la verdad. Y la manifestación de la verdad es quienes somos conforme a la imagen con la que fuimos creados, igual a Cristo.

(Romanos 8: 17) = Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

(18) Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Ahora; el problema de las traducciones que tenemos hoy en día, es que esta palabra “venidera” que leemos aquí, no tiene nada que ver con el verbo “venir” en el griego. La versión original usa la palabra: Lo que está a punto de manifestarse en nosotros. La forma en que fue velado el evangelio, es que a toda la gloria de Dios la pasaron hasta después que nos muramos. Pero la restauración del evangelio, es recibir la luz del evangelio de Cristo.

Esta gloria que se manifiesta, se manifiesta ahora, en vida, en nosotros. Eso es lo que creía Pablo. ¿Recuerdas cuando en Filipenses, Pablo está orando por el poder de la resurrección, y ser co-partícipes de sus padecimientos? Yo me pregunto ¿pPr qué estaría tan interesado en los sufrimientos, Pablo? Él está enfocado en que reconozcamos nuestra debilidad. Todo lo que pertenece a la tierra, todo lo que pertenece al mundo físico, nuestra mente, eso tiene que ser procesado para que lo que es divino, emerja, salga a la luz, se levante en nosotros.

¿Por qué anhela los sufrimientos, si esto no tiene nada que ver con un sentido de tortura? Porque eso también se ha interpretado religiosamente, y en muchos monasterios tanto monjas como sacerdotes se flagelan, buscando, -dicen ellos- identificarse con este sufrimiento. Pero Pablo, aquí, no está hablando de ese tipo de sufrimiento. Todos padecemos en vida, y todos sufrimos en la vida. ¿Quién es el que no padece en esta vida? Pero de lo que Pablo está hablando, es que en cada sufrimiento hay una victoria que nos lleva a la resurrección, a esa imagen resucitada.

Cada padecimiento que tienes, entonces, y logras sujetarlo bajo tus pies, es una entrada a la victoria. Para ser conformados a la mente de Cristo.  Cada vez que un sufrimiento te hace lograr esa victoria, te posiciona en resurrección. Cada cosa que Dios permite que tú padezcas, tiene que ver con una victoria de resurrección dentro de ti. Por eso Pablo decía: No viendo las cosas que se ven, sino las que no se ven. Porque esta tribulación momentánea, contribuye en nosotros a un peso cada vez más excelente de gloria. Si es que puedes ver las cosas que no se ven. No viendo las cosas que se ven, sino las que no se ven.

Cristo vino a la tierra y se hizo carne, para devolvernos esa imagen gloriosa con la que fuimos creados para sojuzgar la tierra. Porque de cierto, estas aflicciones en el tiempo presente, no son comparables con la gloria que está a punto de manifestarse. Ahora, la pregunta es: ¿Por qué Pablo les está escribiendo así a los Romanos? Creo que todos nosotros hemos tenido acceso a muchas predicaciones, pero esta carta es evidente que está escrita para cristianos muy pequeños en Roma. Era gente que no podía entender los grandes misterios de la gloria de Cristo.

No se le puede hablar igual a un niño pequeño que a una gente madura en Cristo Jesús. A Pablo le urgía que se manifestara esta gloria en ellos. Pero les estaba dando la leche, les estaba dando los primeros pasos de ese camino de fe. Y es obvio que esta gloria manifestada, no pertenece ni puede pertenecer a un niño que no sabe cómo manifestarla. Por eso, el entendimiento de quienes somos como hijos de Dios, es un llamamiento que Dios está haciendo ahora. Y lo está haciendo porque este es un cambio muy grande y profundo que va mucho más allá de si una congregación sí o una congregación no. Hay quienes hablan de un cambio de Era. Puede ser, yo añadiría que es también un cambio de sistema. O de todos los sistemas, porque el mundo secular no va a salir ileso de este momento que vivimos. Pido a Dios que tú puedas oír esto con responsabilidad espiritual.

Porque en el antiguo evangelio, o el evangelio velado, mientras más oímos de Dios, más se fue convirtiendo en un sistema de entretenimientos. Por eso hay una gran mayoría que va a un lugar, que incluso puede ser una página Web, oye, la pasa muy bien, pero luego no pasa nada en su vida con todo eso. Yo me pregunto cuantas perlas han soltado hombres y mujeres de Dios, en toda la tierra, que hasta hoy jamás han fructificado. Y no fructificó en esa gente porque ellos estaban simplemente sentados oyendo palabra, oyendo palabra y oyendo palabra. Pero Dios nos está llamando a un despertamiento. Despiértate tú que duermes, y te alumbrará con todo su esplendor Cristo. Y Dios está llamando a sus hijos de luz que traigan ese resplandor capaz de despertar a otros.

(Romanos 8: 29) = Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Hay algo que es lo que debemos ver con mayor nitidez aquí, y es que Cristo es la imagen de Dios. Es la herramienta que va a imprimir hijos, y va a imprimirlos conforme a la sustancia de la luz de Dios. Cristo tiene el poder para conformarnos en Él en todas las cosas. Y es el poder de esa palabra, Carácter. Que todo lo que Él es, viene y lo imprime en nuestra imagen celestial.

(30) Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Entonces, toda esta impresión que viene sobre la imagen del celestial, o de los celestiales, si quieres llamarlos así, porque somos nosotros, justamente, viene con justificación, viene con glorificación.

1 Corintios 13: 11) = Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. (Ahora va a hablar como hombre)

(12) Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

Obviamente, cuando la mente natural trata de interpretar esto, inmediatamente y automáticamente lo pasa a cuando nos muramos. Pero, aquí está diciendo que es ahora, en la tierra, donde estamos viendo como por un espejo. Te recuerdo que ver como por un espejo, además de todo lo que se nos ha bien enseñado, también incluye ver las cosas invertidas. El más grande nacido de mujer, Juan el Bautista, el más pequeñito en el Reino. Y Dios usa la palabra Entonces, o sea que no dice cuando nos muramos. Dice entonces.

Es decir que hay un momento en que vemos como espejo, y hay un momento en que vemos como a cara descubierta. Y vemos como fuimos concebidos. Entonces, ¿Qué está diciendo aquí? Que vamos a vernos con esa imagen que tenía antes que el mundo fuese y tú fueses concebido.  Esto se lo escribe Pablo a los Corintios en su primera carta. Vamos a ver como le continúa esta enseñanza que él empezó en su primera carta. O sea: en la primera le dice que veremos como en un espejo, y que más adelante lo veremos a cara descubierta. Es momento, entonces, de ir a la segunda carta de Pablo a los Corintios.

(2 Corintios 3: 17) = Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

(18) Por tanto,  (¿Recuerdas que te dije que el aliento le da vida a la imagen? Y estoy hablando de la imagen de quienes somos antes de la fundación del mundo. Y como en Pentecostés, somos envueltos del Espíritu, llenos del Espíritu) nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Lo que estamos viendo aquí es que no es para cuando nos muramos, sino que nuestro espíritu puede ver la gloria de Dios. ¿Y como podemos ver la gloria de Dios? Por el Espíritu Santo de Dios. Y esto nos servirá también para darnos cuenta que el Espíritu Santo de Dios es mucho más que un espíritu que habla en lenguas. O podemos ver una visión o tener una palabra profética. Cuando el velo sea quitado, entonces recién vamos a ver la real dimensión de lo que es el Espíritu Santo.

Un texto que forma parte de los considerados apócrifos, sin embargo habla de esto cuando dice que las imágenes se manifiestan a la humanidad, pero la luz que está dentro de ellas, se esconde de la imagen de la luz del Padre. ¿Y cuál es la imagen de la luz del Padre? Es Jesús. Jesús es la imagen, carácter de la sustancia de Dios. Las imágenes se manifiestan, pero la luz que está dentro de ellas, se esconde. ¿En dónde se esconde? En la luz de Cristo. Para que no sea visto yo, sino Él en mí.

Ese mismo escrito consigna que cuando se ve ese reflejo, o semejanza, refiriéndose a esa persona natural, y aquí será conveniente que estuvimos viendo que veríamos oscuramente, como por espejo, dice que se alegrarán, pero que cuando ven sus imágenes que entran en existencia sobre ellos, que no mueren ni se hacen visibles al ojo humano, qué tanto es lo que tienes que descubrir. Pero cuando veis vuestras imágenes que entran en existencia frente a vosotros y se hacen visibles al ojo humano, ¿Qué tanto es lo que tienes que descubrir?

Dicen algunos viejos manuscritos que Dios ha dicho que si los que nos guían nos dijeran que el Reino está en el cielo, entonces las aves del cielo nos precederían. Si fuera que está en el mar, entonces serían los peces del mar los que nos precederían. Más bien, dice que dijo Dios, que el Reino de los cielos está dentro de nosotros y fuera de nosotros. Quienes llegan a conocerse a sí mismos, (Y se refiere a esa imagen que eras antes que el mundo fuese), lo hallarán, y cuando lleguemos a conocernos a nosotros mismos, sabremos que somos hijos del Padre viviente.

Lo que esto significa es que, cuando me conozco a mí mismo en la dimensión celestial quien yo soy en mi imagen celestial, sé quien soy. Pero si no me conozco a mi mismo en esa dimensión, soy empobrecido y soy la pobreza misma. Entonces fíjate. ¿Qué es lo que vemos por todos lados en ese evangelio velado que hoy todavía se enseña y se predica? Pobreza. Porque la gente en su gran mayoría, no sabe quiénes son como hijos de Dios. Y Jesús dice: si no te conoces, eres la pobreza misma. Y esa pobreza misma es una fuerza de atracción que va a atraer más pobreza hacia ti.

Y la otra confluencia es que, si la carne ha llegado a ser por causa del espíritu, es una maravilla. Más si el espíritu, es por causa del cuerpo, es una maravilla maravillosa. No obstante, me maravillo en esto: que esta gran riqueza, ha morado en esta pobreza. Esta gran riqueza, esta imagen celestial, ha morado en esta pobreza. Esto es lo que decía Pablo: todo lo tengo por basura, a fin de conocerlo a Él y al poder de la resurrección. Todo esto, es basura. Ponemos nuestros ojos en las cosas de la tierra y no son más que basura.

Finalmente, aquellos escritos concluían señalando que Adán entró en la existencia por un gran poder y por medio de una gran riqueza. Pero sin embargo, no se hizo digno de ustedes, pues si hubiera sido digno, no hubiera saboreado la muerte. Adán fue creado por medio de un gran poder y una gran riqueza. Tu imagen fue creada antes de la fundación del mundo, por gran poder y por gran riqueza. Dejando, pues, esta pobreza, vivamos por la gloria de su riqueza.

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Tiempo de Funcionar en el Espíritu

Día tras día la iglesia del Señor, la única, la que Él ahora está viendo desde su trono, la que no tiene apellido religioso, la que va a recuperar Su Reino y devolvérselo a su legítimo propietario, está pasando por diversas pruebas que, de alguna manera, prueban y comprueban su fidelidad. Una de esas pruebas casi cotidianas, tiene que ver con imponderables que se cruzan y entrecruzan para impedir los cometidos diferentes en que cada uno de los hermanos más genuinos y fieles del planeta están metidos en este tiempo.

Y cuando eso sucede, el primer pensamiento que llega a esas mentes sacudidas por diversos ataques externos e internos, que son los que más duelen, es que eso que están comenzando en ese momento, será imposible de realizar. Por cada voz leal que susurra que sí, que se puede lograr eso, hay otras voces de mayor volumen y sonido que procuran abrumar con decibeles extremos a esos corazones diciéndoles que no, que no se puede hacer nada, que es inútil y que es mejor quedarse donde estamos y no intentar nada más.

Señores: decir guerra espiritual no es decir técnicas sofisticadas para expulsar demonios, súper misticismos casi delirantes,  ni formas exóticas de exorcismos de dudosa comprobación bíblica. Decir guerra espiritual es hablar de una presión mental tan grande que, si no estamos preparados al menos por lo elemental, muy difícilmente pasaríamos la prueba. Es mi oración que tú puedas pasar la prueba que te corresponda. Que no seas sometida por las voces de la desesperanza y que resultes más que vencedora a partir de la base de un entendimiento correcto de las palabras correctas. Dios permita que en el final de este trabajo, puedas decir amén y no como tradicional muletilla evangélica, sino como corolario de algo cumplido.

Porque es más que obvio que yo no hablo de esa clase de amén de día domingo, donde lo exclamamos ante cualquier palabra bonita que desciende desde los púlpitos y casi sin detenernos un momento a analizar a qué cosa y en qué circunstancia estamos declarándolo, sino con la certeza de haber recibido justo lo que hoy necesitabas para comenzar, desde hoy mismo, tu batalla personal que te dará la victoria como al Señor se la dio en el desierto.

(Gálatas 4: 3) = Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.

La palabra rudimento, utilizada aquí, significa Esquema. ¿Qué es un esquema? Sería algo así como el resumen de varios conceptos en una sola expresión, un esquema. Entonces, ¿Qué está diciendo este texto? Que cuando éramos niños, estábamos esclavizados a los esquemas de este mundo. Los esquemas te dicen cómo debes pensar. Mucha gente no tiene la visión abierta, no tiene la visión espiritual, por causa de los esquemas que ha recibido del mundo. Un ejemplo: ¿Has visto que los niños pequeños son muy sensibles al mundo espiritual? Ellos pueden ver cosas que tú no tienes idea.

¿Nunca has visto a un bebé apenas crecido, buenísimo de carácter, orgullo de sus padres que lo exhiben como niñito modelo, de pronto lanzar un berrinche de nivel de chillido agudo cuando lo alza en sus brazos una tía mayor? Es que él ha discernido algo en su espíritu para con esa mujer. Sucede muy a menudo, eso. Que es lo opuesto a lo que normalmente, salvo muy raras excepciones, ocurre entre los niños de más o menos edades similares. Porque ellos se entienden y comunican por empatía, mientras que nosotros lo hacemos por simpatía.

Pero lo que quiero decir, es que los niños cuando nacen, están muy abiertos al mundo espiritual. Pero nosotros, después, los metemos al colegio, y la educación griega que reciben allí, les rompe toda la estructura espiritual que ellos tenían desde antes de nacer. Ellos son más espíritu que seres humanos cuando son muy pequeñitos. Estamos de acuerdo en que ellos son aliento de Dios. Dios sopla en nosotros su aliento de vida, eso viene ocurriendo desde Adán hasta aquí. Y eso que Dios sopla, es lo que luego será el espíritu del hombre.

Pero los bebés son diferentes, es como que tienen sentido de habitación de eternidad. ¿No has visto que difícil y complicado es instruirlos en los vericuetos cronológicos del tiempo, con la hora, los minutos y los relojes? Revisa qué cosa aprenden primero los niños y qué cosa les cuesta más. Vas a descubrir que, con diferencias en lo primero, hay coincidencia en lo último: la hora-reloj. Pero la escuela, les va rompiendo las estructuras. ¿Cuántos recuerdan el verdadero-verdadero y falso? La lógica griega con la que se instruyen, les va rompiendo inevitablemente todas sus estructuras espirituales, con las que llegaron a este mundo a través del canal uterino de su madre.

¿Alguien va a oponerse por considerarlo negativo que a un niño en una escuela se le enseñe con calidad de mandato clave, a que solamente debe creer lo que ve y no dejarse engañar por lo que le digan si no puede verlo o palparlo? Nadie. Incluidos nosotros, los cristianos con nuestros propios hijos. Dime cómo haremos luego para que no tomen en broma o algo peor las enseñanzas que intenten darle en las iglesias. Fíjate que nosotros éramos tanto de muy niños como de medianamente crecidos, personas con mucha riqueza y sensibilidad. Hoy, aquellos mismos niños se han convertido en personas que solamente pueden creer y aceptar que dos más dos es cuatro. Y ahí nomás se quedan.

Por eso es que a nivel religioso se tiene tanto interés en la educación. De hecho, el catolicismo romano ha entablado verdaderas batallas políticas y sociales para poder acceder a los sitios de poder en el rubro educativo. ¿Sabes por qué? Porque es la educación la que establece el diseño de Reino en los niños. Estoy convencido que si la iglesia quiere –como debe- afectar a una cultura, tiene que afectar por lo menos a tres generaciones. Porque así es como el propio Dios se presenta. Yo Soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Tres generaciones. Así fue como se le presentó a Moisés.

Esto significa que los esquemas del mundo, eso que la versión reina Valera traduce como rudimentos, son esos axiomas que te dicen: ¡Ah, no! ¡Eso no se puede! ¡Eso es imposible! Esto hace que nuestro trabajo en el Señor, sea muy escaso. A partir de eso, Dios anda detrás de su propósito. Y esto significa que su intención es la de recuperar su imagen, la imagen de él mismo, en el hombre. Él quiere recuperar la imagen de Él mismo, dentro de ti. Él quiere verte y verse a sí mismo, como en un espejo.

Escucha: a Dios no le interesa demasiado que tú te portes bien. Que ya no digas groserías, o malas palabras como lo hacías antes, que seas muy buenito y ya no patees el gato cuando maúlla de madrugada y te despierta. ¡Hermano! ¿Cómo que a Dios no le interesa un cambio de conducta así?  Es cierto, a Dios más que un cambio lineal de conducta, lo que le interesa es la raíz. Porque un cambio de esos que me estás mencionando, vienen como producto de un cambio interior. Y ese sí es el que interesa a Dios. Un cambio en las máximas profundidades de ti.

Lo que él quiere, es recuperar su persona, su esencia, su imagen en ti. Hay ciertos errores conceptuales en la iglesia que hoy estamos pagando. Se nos ha enseñado mucho a tener fe en Dios, pero muy poco a tener fe en nosotros mismos. Lo interesante, en todo caso, es que Dios sí tiene fe en nosotros. Tanto que fue a ti a quien le confió la enorme tarea de extender su Reino. No podría haberlo hecho si Él no tuviera confianza o fe en ti. Pero el cristiano promedio, no cree ni en él mismo.

(4) pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, (5) para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 

Dice que para eso, debe redimirlo. Ahí está, el primer paso del evangelio de Jesucristo, debe redimirlo, restaurarlo, renovarlo, reavivarlo y regresarlo por medio de la regeneración. Pon especial atención a esa palabra: regeneración. Observa que la palabra regeneración, está fundamentada en la palabra generación. “Re”, es un prefijo griego que significa: “volver a”. La palabra generación, es fundamentada en la palabra Gen. De ahí viene Génesis. Él quiere regenerarte.

No podía regenerarte sin primero redimirte. Y redimirte, es comprarte. Te compró. Una vez que pasaste a ser posesión de Él, allí comenzó tu regeneración. Volver a generar. ¿De qué estamos hablando? Mira lo que dice Tito.

(Tito 3: 3) = Porque nosotros éramos también en otros tiempos insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. (¿Te suena familiar, esto? ¿Verdad que sí? Yo era así, antes. ¿Tú no?)

(4) Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, (5) nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, (6) el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, (7) para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Por favor, quiero que prestes especial cuidado y atención al verso 5. Dice que es por el lavamiento de la regeneración. Es notorio que visto desde el ángulo científico y de la genética, Dios empezó un cambio molecular en tu vida. Eso te permite, entre otras cosas, desactivar las enfermedades congénitas. Si tu abuelo murió del corazón y tu padre murió del corazón, tú no tienes por qué morir de lo mismo. Porque Dios está en un firme y sostenido proceso de cambio de nuestros genes. Sería vital que puedas creer esto. Hay autoridad en el hombre creyente genuino para detener esa línea generacional. De sobremanera como auto protección de vida propia y para las de tus descendientes.

Porque aquí te dice, y yo lo creo, que cuando entregaste tu vida a Jesucristo, comenzó a operarse en ti un proceso re-generativo. Genes, tiene que ver con transferencia genética. Transferencia genética es pasar la información genética a la siguiente generación. Re-generación tiene, necesariamente que ver con eso. ¿Qué cosa es re-generar? Es volver a generar algo. Y así es como funciona. Dios empieza un trabajo que comienza por el espíritu, sigue con el alma y concluye con el cuerpo. Eres un ser integral y Dios hace en ti un trabajo también integral.

¿Cómo empieza ese proceso, Dios? Nos ha lavado con su Espíritu, que es quien produce un cambio. Un cambio molecular que Él mismo determina como re-generación. Por eso es interesante que prestes atención al siguiente texto.

(Isaías 50: 4) = Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; (¡Que impresionante que en Isaías, ya se hable del concepto de discípulo! A eso no lo inventó Jesús. Cuando Él apareció y llamó a sus discípulos, sepan que ya a esa palabra Dios la había utilizado para el profeta Isaías.) despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. (Eso es bien de discípulo)

(5) Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás.

Nota lo que dice: Me ha dado lengua de discípulo, y me ha dado oído de discípulo. A ti, mi hermano fiel que estás allí escuchándome, el Señor Dios te ha dado lengua de discípulo y oído de discípulo. Si prestas debida atención y has incursionado algo en intercesión, vas a darte cuenta que esas dos cosas son las dos armas básicas de la intercesión. Lengua y oído. Pero estamos diciendo discípulo, y no es porque sí. ¿Cuántos saben que hay una enorme diferencia entre creyente y discípulo? Es tan importante como la que hay entre creyente y cristiano. ¿Cuántos entienden que hemos hecho más cristianos que creyentes, y más creyentes que discípulos?

¿Cuántos saben que en la iglesia hay muchísimos cristianos incrédulos y unos cuantos creyentes también incrédulos? Porque hemos hecho cristianos y creyentes, pero no discípulos, que fue lo que se nos envió a hacer. El cristiano vive conforme a dogmas y doctrinas, el creyente según su propio ritmo, y el discípulo acorde al ritmo de su maestro. La palabra discípulo es clave. El discipulado, es la manera en que Dios transfiere sus genes a otro. Te doy un ejemplo. Jesús ama a un grupo de gente. Tres años después, ellos son tan parecidos a Jesús que los llaman cristianos. Porque eran igualitos a Cristo. Déjame decirte que hoy apenas quedó el rótulo, pero no la esencia.

Pero aquellos, cuando fueron llamados al Sanedrín, ¿Qué fue lo que les dijeron? – ¡Se nota que han estado con Jesús! ¡Hablan como él, caminan como él, piensan como él! ¡Esto es el colmo! ¡Hemos matado a un hombre que nos fastidiaba, y resulta que ahora tenemos a un montón que son igualitos a él! Si la semilla cae a la tierra y muere, da fruto. Esa es la palabra. ¿Qué cosa es el discipulado sino la acción de re-generarse en otros? El modelo que Dios diseñó para que la iglesia crezca, es a través del discipulado, no por las campañas y cruzadas evangelísticas de material plástico y seriado.

¿Qué es hacer un discípulo? En primer lugar, es una transmisión genética. Un discípulo va a ir transformándose cada vez más y pareciéndose cada vez más a su maestro. ¿Has visto como los niños van tomando gestos y actitudes que nos hacen pensar que es su papá o su mamá en versión y tamaño reducido?  ¿Cómo empiezan las cartas de Pablo? Hijitos míos. Juan escribe: a mis hijos dispersos. Discípulos. El discípulo es formado en experiencia, en conocimiento y en carácter. ¿Qué es lo que hace al discípulo competente? Aquí lo está diciendo Juan, mira:

(1 Juan 1: 1) = Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida, (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó; (3) lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el padre, y con su Hijo Jesucristo.

Entonces, ¿Qué es básicamente ser discípulo? Tener experiencias. Haber experimentado a Dios, no haberlo conocido y hasta predicado en base a libros de teología o experiencias ajenas. Yo te quiero invitar a que te desafíes y que desafíes al Señor en el buen sentido, a que te de experiencias. Porque una cosa es que tú tomes un curso de liberación, y otra cosa muy distinta es que tú hagas una liberación, que tengas una batalla cara a cara con uno o varios demonios. La experiencia te otorga poder de un modo muy particular.

Ahora bien; te acabo de decir que un discípulo es formado en experiencia, es formado en conocimiento y es formado en carácter. Mucha gente fracasa en su vida personal, laboral y hasta sentimental, por falta de carácter.  Los más grandes movimientos fracasaron por causa de estar integrados por gente sin carácter. El carácter es el que sostiene el equilibrio de nuestra vida. Si se quiebra nuestro carácter, se quiebra nuestra unción. ¿Nunca has visto a gente que es muy ungida pero que no tiene carácter?

Lamentablemente, la unción no tiene absolutamente nada que ver con el carácter. Hay gente muy ungida, pero que son niños. Lo podemos ver. Ellos empiezan a orar y pasan cosas extraordinarias. Hay sanidades, liberaciones, milagros. Pero en sus vidas diarias tienen graves problemas. Suelen estar enemistados con media iglesia y el otro medio planeta inconverso.  Por eso me gusta lo que dice Pedro: No tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy. Porque nadie puede dar de lo que no tiene. Cuando hablamos de conocimiento, debemos recordar que en la Biblia, el término original utilizado es gnosis. Pero hay otras palabras para conocer, que tristemente no se las distingue en el idioma español.

Por ejemplo, cuando tú aprendes algo estudiando o memorizando, eso en griego se llama gnosis. Gnosis significa conocer, como un ejercicio intelectual. Pero los profetas, por ejemplo, aunque también suelen aprender así, también lo hacen con otra palabra griega: oida. Esto significa conocer algo por revelación instantánea. Eso quiere decir que en un instante tú no sabes algo y al instante siguiente sí lo sabes. Esa capacidad está en tu espíritu. ¿Qué significa esto? Que tú esta noche puedes irte a la cama ignorando algo desconocido, y despertarte mañana sabiéndolo como nuevo.

Ahí es donde puedes entender lo que dice el salmo. Aun cuando estoy en mi cama tu espíritu me aconseja y me enseña. ¿Por qué? Porque tu espíritu no duerme. Y si tu espíritu ha sido entrenado a conectarse con el Espíritu Santo, tú estás durmiendo y tu espíritu sigue trabajando, sigue uniéndose al Espíritu Santo y sigue recibiendo diseños. Tú te acuestas diciendo “no sé lo que voy a hacer mañana con tal o cual asunto”, y te despiertas por la mañana diciendo ¡Ya sé lo que voy a hacer! ¿Cómo, y quién te lo dio? Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás, porque a eso no te lo reveló carne y sangre. Eso se llama oida.

Un profeta genuino viene y te pone su mano en tu frente y listo. Al minuto siguiente tú entiendes cosas que antes ignorabas. ¿Por qué? ¿Qué hizo? Activó cosas en tu espíritu. Por eso es tan delicada la imposición de manos. La transferencia es real. Para lo bueno y para lo malo también. Eso está diseñado en ti. El equipo está ahí, sólo hay que activarlo. Te pareces a un modernísimo celular o teléfono móvil. Tienes más de doscientas funciones posibles, pero sólo usas una, la de llamar por teléfono o mandar mensajes. Hay que activar una por una las restantes.

Si tú supieras todo lo que es capaz de hacer tu espíritu, dejarías de vivir por el “ojalá”. Ojalá llueva… ¡¡Ordena que llueva, y lloverá!! Ojalá consiga trabajo… ¡¡Declara que tienes trabajo en el mundo del espíritu y se hará realidad en lo natural!! Y así todo. Ojalá. Es tremendo todo lo que el espíritu del hombre está capacitado para realizar. ¿Y sabes qué? Lo ignoramos. ¿Y sabes qué aún más, todavía? Nadie está enseñando nada. Ve a una librería cristiana de las mejores y vas a enterarte que, después de lo que se escribiera por allá por 1972, no hay ninguna otra cosa escrita sobre el espíritu humano.

¿Y sabes qué es lo más curioso del caso? Que somos espíritus. Esto quiere decir que se habla mucho y se escribe mucho, pero ni se habla ni se enseña de nosotros mismos. Veamos: tú haces una clínica o un seminario y terminas hablando de los mismos temas que se hablan desde hace diez años. Mi pregunta, es: ¿Para qué has visto el Reino si no te atreves a hablar de él y sus capacidades? Toma como ejemplo al matrimonio cristiano. Pregunto: ¿Es necesario hoy, en pleno siglo veintiuno, procurar solucionar diferencias mediante el trabajo de consejeros matrimoniales? No. Si Dios te ha revelado el Reino, ya tienes otras formas. Es suficiente con que la pareja sepa unir sus espíritus. Todo lo demás, será una consecuencia…

Cuando la gente aprende a unir sus espíritus, ¿Para qué enviarlos a un consejero? No es necesario. El Espíritu les reveló a los dos juntos y por separado una y cada una de las verdades encerradas en cada diferencia y les acompaña la solución inmediata. En el Espíritu se hace todo. Los recursos de tu espíritu son grandiosos, extraordinarios. Y si algo quieres aprender para que en los próximos años cambie radicalmente tu vida, es que le pidas al Espíritu Santo que te enseñe cómo eres tú por dentro.

Entrena tu espíritu. ¿Has visto como la gente va a un gimnasio cada vez más a entrenar su cuerpo? Ni quieras imaginarte lo que sería si del mismo modo entrenara su espíritu. Y la iglesia fue dada para ser un centro de entrenamiento. Tú sabes que Jerusalén es tipología de la iglesia. La descripción de Jerusalén, es la de un cubo. ¿Has leído Apocalipsis? Es un cubo. El diseño correcto y perfecto de la iglesia, es que es un cubo. Mira lo que dice Efesios 4. Este pasaje es extraordinario. Sólo hemos tomado algunas partes.

(Efesios 4: 11) = Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas;  a otros, pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, (13) hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; (14) para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, (15) sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, (16) de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Esta es la iglesia que el mundo quiere que construyamos. Claro, este diseño actual es bien egipcio. Porque de ahí viene. Los líderes están arriba. Pero el diseño de la iglesia, es distinto. La ciudad se hallaba establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura, y la midió a la ciudad con caña, doce mil estadios. La longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.  Esto quiere decir que estos ministerios, que se llaman ministerios fundacionales: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, en realidad, ocupan un lugar muy especial. Mira lo que dice Pablo. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima, pero cada uno mire como sobreedifica.

En algunas versiones han cambiado, y dice: y otro edifica debajo. Yo creo que han cambiado sus versiones porque lo están haciendo así. Pero la verdad es que el fundamento de Dios, es otro. Todos los ministerios, los funcionales y los fundacionales, tienen esta base. Los fundacionales están abajo. Los funcionales, crecen sobre los fundacionales. En realidad, el apóstol está abajo, es el siervo de los siervos de Dios. Las ovejitas son más. Este es el diseño apostólico correcto. Por eso es que Pablo dice: yo estoy abajo, puse el fundamento, sobre mí está el resto del cuerpo.

Y Jesús es la piedra angular. La piedra angular, era la de la esquina. Si tú sacabas esa, debilitabas toda la estructura. ¿Cuál ha sido la estrategia del diablo? Cuando tienes una estructura piramidal, el diablo golpea la cabeza y todo el edificio se te cae de una. Pero cuando el edificio es cúbico, golpeas debajo, y todo el resto de la estructura lo sostiene. Y nadie se cae. A menudo recibo correos de gente que está en un mismo sentir que me pide que yo acepte ser su cobertura, pero lo que ellos no saben es que en realidad, ellos están sobre mí.

¡Pero es que usted es nuestro referente! Claro, por eso estoy debajo de ustedes. ¡No, hermano! ¡Desde que no estamos yendo a un templo, es usted quien nos sostiene! – ¡Claro! ¡Por eso lo digo! Yo estoy debajo de ustedes, sosteniéndolos. Y Dios me sostiene a mí. Él es la única cobertura genuina. Nuestro concepto de cobertura tiene que cambiar a un diseño de Reino. Esa palabra, inexistente en la Biblia como no sea para hablar del cabello femenino, tiene que encontrar un lugar dentro de las dinámicas del Reino.

Hasta aquí hemos tenido del asunto de la cobertura un concepto muy faraónico. Se nos tiene que ser revelada la iglesia. La iglesia, es un cuerpo espiritual, y al igual que todo lo espiritual, tiene que ser revelado. La iglesia no es el edificio que tienen. Mira lo que dicen. ¿Vas a ir a la iglesia el domingo? ¡Qué forma tan torcida de hablar! No va a ir a la iglesia por una sencilla razón: ¡¡Él es la iglesia!! Escucha la incongruencia: “¡Oye, iglesia” ¿Vas a ir a la iglesia?” Lo correcto sería preguntar si va  a ir al templo, pero no a la iglesia. ¡Si él es la iglesia!

Son estructuras que todavía no se nos han revelado. Entonces cometemos errores al pasar los años, y lo triste es que esos errores son fruto de ciertos esquemas que tenemos en la mente. Por eso vemos así.  ¡Ay! ¡Es que yo no soy profeta, por eso no puedo ver el mundo espiritual! Hermano; tú no necesitas ser profeta para tener acceso al mundo espiritual. Lo único que necesitas, es ser un ser espiritual. Y lo eres. ¡Ah! ¿Entonces usted va a orar para yo vea? ¡No! ¡No tengo que orar para que veas! Tú, simplemente tienes que ver.

Eso te tiene que ser revelado. Tú estás absolutamente habilitado para ver. Tú no necesitas conocer de programación de teléfonos para hacer llamadas o enviar mensajes desde tu teléfono. Tú tocas las teclas correspondientes y los llamados se hacen y los mensajes se envían. Con tu vida espiritual sucede lo mismo. Tú no debes programarte para ver el mundo espiritual ni para tomar contacto con tu espíritu. Tú le dices a tu espíritu que te conecte con el Espíritu Santo de Dios, y tu espíritu la única respuesta posible y probable que tiene es: sí Señor, ya mismo Señor.

Entonces ahí andamos: pastor, óreme, pastor, únjame, pastor, capacíteme. Pastor, dedique al Señor a mi hijo. Pastor, vaya a mi trabajo a tomar autoridad porque tengo mucha guerra. ¡Basta! Por mejor intencionado que sea ese hombre, ha tomado el lugar de Dios en tu vida. Y eso es gravísimo. Y mucho más grave todavía si él acepta gustoso estar ahí. ¿Cuántos años tienes en el Señor? No sé, pero me dicen Matu. ¿Y por qué todavía no has aprendido a orar? – ¡Sí que sé orar! – ¿Y entonces por qué no confrontas con tus problemas y te lo pasas pidiendo que sea el pastor quien lo haga? Simple, porque no fue entrenado.

Pregunto: ¿Es culpa de él? No, es culpa de nosotros. Porque pese a la cantidad de años que llevamos caminando por los pasillos de los templos, todavía no pudimos entender que la iglesia es un centro de entrenamiento y de formación, donde la gente viene a recibir su equipamiento para servir al Señor. Mi trabajo es que tú sirvas para servir. Mi responsabilidad es que tú seas apto para la buena obra. No hay una mínima posibilidad de que una sola persona pueda realizar todo el trabajo necesitado. No existe esa persona. Ni siquiera una congregación, por muy grande que sea.

¿Qué crees que yo, hombre, persona, pienso de mí como ministro? Pues que todavía estoy poco más que en pañales. ¡Dios mío, cuánto me falta! Ya sé, tú no me ves así, pero esa es la ley. Miro hacia arriba, y veo que me falta. Miro hacia abajo, y creo caminar por donde debo. De todos modos, tengo conciencia de ser una molécula que, sumada a otras miles y miles, conformamos un cuerpo. Guarda esta imagen en tu corazón. Esa es la iglesia. Es un modelo perfecto. No les creas a los agoreros que andan predicando que la iglesia perfecta no existe. Lo que no existe es el templo, el grupo o la congregación perfecta, pero la iglesia es de Dios, por lo que la iglesia ES perfecta.

Y los que tenemos un ministerio, cualquiera sea él, estamos debajo, no encima. Y no es mero discurso que luego tiene contradicción con posturas autoritarias y despóticas, es una declaración de principios, profética, hecha delante de las santas narices de Dios para que Él las confirme. Si tú analizas un momento, entenderás que los cimientos de la casa, los fundamentos de la casa, son los que la sostienen. Ese es el ministerio apostólico. ¡Pero qué interesante! Los fundamentos son invisibles, porque quedan enterrados.

¿Sabes qué dice Pablo? Ustedes son mi carta de presentación. O sea: mi ministerio es casi invisible. Son ustedes mi carta de presentación. El ministerio apostólico, está escondido. Hay una presencia tan fuerte de Cristo, que uno sólo ve eso. Todo lo demás, queda escondido. ¿Te das cuenta? Se puede lograr. ¡Claro que se puede lograr! Sólo hay que romper viejísimas estructuras mentales y reemplazarlas por nuevas nacidas de la revelación del Espíritu. ¿Y qué garantías tengo yo, el pastor, de que lo que tú tienes es revelación del Espíritu Santo y no simple manipulación humana?

Ninguna. A menos que tu discernimiento funcione como corresponde a un genuino y verdadero hombre de Dios, nunca tendrás ninguna garantía sobre eso. Porque Dios sólo adjudica de lo suyo a los que son suyos. A los usurpadores, los deja librados a su suerte. Y muchos juegan demasiado con esa suerte. Hasta que un día se les termina.

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EL REY

Hace algunos años, cuando el hambre y la sed de Dios y de su Palabra, nos llevaban de un lado al otro escuchando a hombres y mujeres ungidos enviados desde distintas latitudes a estas tierras sudamericanas, acertó a pasar por mi ciudad de Rosario un desconocido profeta que una noche, y sin introducción alguna y sin mayor estilo de oratoria, simplemente dijo que iba a presentarnos al Rey del Reino en el cual queríamos vivir. Grabé y guardé ese casi desordenado tropel de palabras y hoy, cuando todo el mundo cree tener conocimiento y derecho para hablar y hasta opinar del Reino, mi Padre me dio la orden de reiterarlo tal como ese hombre lo dijera en esa lejana noche argentina. El Rey…

¿Cuántos conocen al Rey? Hay algunos que lo conocen porque sanaba, otros por la historia, otros por los milagros. Hay mucha gente que conoce a Cristo en todas las dimensiones pero no lo conocen en toda su persona. El Espíritu Santo es el único que puede manifestar a Cristo y darnos una visión de Él. Él es eterno, no tiene principio ni fin, así que cuando uno mira a Él, mira un principio porque Él es eterno. Apocalipsis 1:8: Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. Y el verso 17 dice: No temas, Yo Soy el primero y el último. Soy aquel que vive y estaba muerto. Soy aquel que vive por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del Hades. ¿Quién es este Jesús? El eterno de eternidad, de edades en edades, el omnipresente. Alfa. El dice: “Tengo vida, vida no es un boleto para ir al cielo, es una personalidad, todopoderoso, soy fe. Soy, fui y siempre seré. No tengo fin. El que no tiene límites, pero también pequeñito para vivir dentro de ti”.

Él no vive en el tiempo, el tiempo vive dentro de Él. Eternidad está dentro de Él. Él no vive en el universo. El universo está dentro de él. Yo soy aquel que existe por sí mismo. La Biblia dice que aquel que es atraído por el Señor, se convierte en un Espíritu con Él. ¿Cuántos de ustedes tienen a Cristo? Nadie puede tener a Cristo. No es algo que tú puedes poseer. Somos uno con Él. El dice: ¡Recibidme! ¡Yo me ofrezco a mí mismo! Él no da vida, Él no da sanidad, Él no da prosperidad. Él ES vida, Él ES sanidad, Él ES prosperidad. Yo Soy significa nadie me dio nada, ni me quitó nada. “Soy” Y sí, ¡Es! Nunca termina. Lo que es creado tiene un fin. Jesús dice que” en mi tienes vida eterna”. Por tanto los que la reciben tienen el derecho de convertirse en hijos de Dios. Jesús es absolutamente soberano, todopoderoso, Él es la iglesia eterna. La palabra dice que Él sostiene todo el mundo por el poder y por la palabra. Te pregunto; si es así, ¿Quién verdaderamente te está sosteniendo? Él no toma órdenes de nadie, no fue creado por nadie, Él es vida!

No hay nada dentro de Él que pueda estar fuera de Él. Él es el Dios del eterno Hoy. Puede ver a la humanidad desde el fin al principio, pues todas las cosas son sabidas ante Él. ¿Quién es este Cristo? Él es el Dios del eterno Ahora. Jesús es el esposo de la novia. ¡Él es el amigo de quien no tiene amigo! él es el doctor, el psiquiatra para el que está confundido. Él es prosperidad para el pobre. Él es el eterno lucero para aquel que camina en tinieblas. Es el que da el Espíritu Santo. Él es aquel del cual el profeta Isaías habló. Es el consejero, el todopoderoso, príncipe de paz. El León de la tribu de Judá. Es el que era, es el que fue y viene otra vez. Es el sanador que sana todas las enfermedades. Es gobierno y es Rey. Conforme a lo que leemos en el primer capítulo de 1 Juan, participamos de gracia en gracia, gloria en gloria. ¿Por cuánto tiempo? Para eternidad.

Dice Apocalipsis 3:14: He aquí el amén. Él es el amén. ¿Cuántas veces dices amén cuando oras? amén significa Cierto es, es la finalidad de toda afirmación finalizada. Cuando tú oras inmediatamente está hecho, eternamente hecho, terminó. Todas sus promesas son sí y son amén. Sí y amén “Dos veces”. Tienes que estar de acuerdo con Él y decir “Hecho, hecho”. La bondad de Dios está establecida. ¿Conoces este Dios? Él es sabio. Es el todo en todo. No es religión, es todo en todo. ¿Qué significa “todo”? Colosenses 1:15 explica qué es todo. El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. No fue creado. Adán fue creado. Él era un espíritu viviente. A través de Él y para Él. Tú fuiste creado para su gloria. Él es antes de todas las cosas. Él es el Nº 1 para todas las cosas, para todo el mundo. Tiene preeminencia antes que todas las cosas.

Es aquel al cual el infierno no pudo destruir. Es aquel al cual el diablo no pudo inducir al pecado. Es aquel al cual las tumbas no pudieron sujetar. Aquel que resucitó de las muertes. Él es el victorioso. Es aquel que Dios ha exaltado sobre todo principado y le dio un nombre sobre todo nombre. Aquel que tornó las aguas en vino. En Apocalipsis 1:13 se empieza a ver “Su majestad”. Que tiene un vestido que le llega hasta los pies. Él es el Rey, ceñido al pecho con un cinto de oro. Él es el sacerdote, tiene su pelo blanco como la nieve. Él es el juez del mundo, sus ojos son como llama de fuego. Es omnipotente, Él ve todo, Él sabe todo, es Todopoderoso, Omnipotente significa igualdad de poder. Verso 15: y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Verso 17: Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; Él es discernimiento. Él es el Dios de la iglesia. Es la imagen del Padre y de Su Gloria.

Juan 1:1 dice que en el principio era el Alfa. En Jesús el anciano de días está la palabra, de eternidad en eternidad. En eternidad estaba la palabra. Él es preexistente a la palabra, es la palabra personificada, la palabra creada, la palabra viva. es la luz que da la palabra viva, Él da la luz a todo hombre, es la palabra encarnada. Él es el pensar, la revelación sin fin, infinidad de sabiduría. Todo comienza con Jesús. Salvación es solo una puerta. En Él habita toda la plenitud y por Él se reconcilian consigo todas las cosas. en Él están escondidos todos los tesoros y sabiduría del conocimiento.

Dios bendiga tu entendimiento. Si esto produjo en tu interior lo mismo que todavía produce en el mío, es síntoma claro que has recibido un mensaje celestial que solamente tú sabrás como ordenar y utilizar para que glorifique al Padre hasta el fin de todos los tiempos y sea útil para toda esa jurisdicción sobre la que tiene dominio y autoridad el Rey que acabas de conocer.

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Principios de un Camino

Cuando eres niño y comienzas tu ciclo escolar, un mundo nuevo comienza a abrirse ante tus asombrados ojos. Conjuntamente con los primeros signos y palotes, empiezan a entrar en tu mente letras, números y todo aquello que, lo quieras o no, de alguna manera será parte básica y central de tu vida, de tu formación como persona apta para ser útil a la sociedad donde habitas. Cuando llega a su fin el ciclo escolar primario, sientes un dejo de tristeza y melancolía, porque entiendes que en la nueva etapa que ya te encuentra en tu adolescencia, si bien tendrás nuevas vivencias, deberás inexorablemente dejar atrás otras que en su momento te impactaron, agradaron e hicieron feliz. Y ni hablar si tienes la posibilidad de encarar una carrera profesional desde un claustro universitario. Seguirás aprendiendo, seguirás siendo alumno, pero ya no con aquellas primarias anécdotas y episodios casi románticos, ingenuos, infantiles, sino con la adusta seriedad y responsabilidad de los que entienden que la etapa del aprendizaje concluye y deja paso, sí o sí, a la de la puesta por obra de todo lo aprendido. Es más que obvio que si eso pasa en nuestra vida secular, igualmente lo es y debe ser, en nuestra vida espiritual. Y hoy siento en mi corazón, muy en sus profundidades, que los tiempos de aprendizaje, de memorización teológica y doctrinal, una verdadera tradición de muchos años, están llegando a su fin. Este es el momento en que los hijos genuinos de Dios deben poner en práctica todo lo que saben y, de paso, demuestren que lo enseñado y aprendido no fue estéril ni en vano, sino una apuesta fuerte a ese utópico futuro que ya hoy es presente.

En estos días y por distintos motivos muy de adentro mío, he tenido mucho diálogo con mi Padre. He tenido que acudir a Él una y otra vez para que direccione o re-direccione mi trabajo. Y de todo eso, algo ha surgido como absolutamente nuevo: he sabido que debo adaptarme a estos tiempos y no continuar con formas y métodos que tuvieron su momento y casi su esplendor, pero que hoy deberán dejar paso a lo que la situación ambiente exige. Sé que este es un tiempo de apelar a recursos prácticos, visibles y, esencialmente, al poder sobrenatural de Dios manifestado en nuestras vidas. Cualquier otra cosa, por bien intencionados que seamos, no nos brindará el resultado que deseamos y será una nueva pérdida de tiempo.  Con un ropaje nuevo, con la implementación de toda la sabiduría humana y la tecnología existente, con las redes sociales y todo ese caudal que parece inagotable, pero sin poder acceder a lo que estos tiempos nos demandan.  Hoy, el pueblo de Dios más que información y enseñanza sistemática, necesita y demanda soluciones prácticas. Está más que claro que hoy ni Dios ni yo queremos más de aquello. Así que…gran-desparramo-gran, pero ir hacia adelante es la premisa. Sin mirar ni volver atrás. Tal como sigue diciendo la letra de la canción estandarte de TDV. Dios no nos trajo hasta aquí para volver atrás.

Durante muchos años hemos sido preparados y capacitados para estudiar y luego buscar y encontrar todas las respuestas a todas las preguntas en la Palabra de Dios. De tal manera nos preparamos, que por poco pasamos a ser enormes biblias con pies y manos, pero sin cerebro, en lugar de personas con calidez y amor del bueno. Sólo repitiendo como robots autómatas, conceptos, principios y sentencias en las que, muchos de nosotros, ni siquiera terminábamos de creer como reales y efectivas. Y así pasamos otra instancia de nuestras vidas echándole culpas a padres, hermanos, cónyuges, hijos, maestros, profesores, pastores, ancianos, lideres y todos aquellos que de uno u otro modo participaron de nuestra formación. Hoy es el tiempo en que una situación cargada de incertidumbres humanas, seculares y espirituales, tienen que dar paso al único objetivo por el cual el hombre fue creado y habita el planeta: glorificar a Dios con sus acciones cada día. Y créeme que a Dios no se lo honra y glorifica con palabras, textos memorizados o nuevos conceptos y principios descubiertos. A Dios se lo sigue honrando y glorificando con nuestras vidas, nuestros testimonios de pureza, honradez, santidad, integridad, honestidad, transparencia y, esencialmente Amor. Pero ese amor que no busca lo suyo ni presiona u obliga. Porque esa es la imitación bastarda del verdadero Ser de nuestro Dios. Estoy hablando de Amor según Dios. Dios ES amor. Y por divina y natural consecuencia, nosotros también. Es tiempo que el mundo lo sepa y lo vea.

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Saber Dónde Estás Parado

Yo sé, mitad por análisis estadístico y mitad por discernimiento, que quienes entran en este blog y leen estos comentarios, son creyentes maduros, que abandonaron hace buen tiempo aquellos antiguos rudimentos casi ritualistas que gobernaban las iglesias llamadas cristianas. Y porque sé eso, siempre o casi siempre pongo, en estos trabajos, como se dice en mi país muy afecto al vacuno asado, “toda la carne sobre la parrilla”, que significa algo así como dar lo máximo que se posee, lo más profundo que se tenga conocimiento y lo de mayor alimento espiritual que sea posible y factible. Y es en ese tenor, conociendo tu interés y tu deseo de navegar en aguas profundas y no quedarte en superficies que pueden parecer entretenidas, pero que no te llevan a ninguna clase de pesca nutritiva, tocar aunque más no sea de paso, un tema que no siempre se trata. Y no porque no tenga importancia, sino porque se supone, (Y esto en muchas ocasiones ha sido un error, suponer), que ya es conocido y no necesita mayor aclaración o enseñanza.

Quiero hacerte una pregunta sumamente puntual, pero que precisamente por ser puntual y concreta, no da lugar a dobles interpretaciones o a respuestas ambiguas: ¿Sabías tú, si eres todo lo creyente que dices ser, que estás en guerra? De hecho, tú  podrás decirme y argumentarme lo que quieras bajo el barniz de la enseñanza doctrinal denominacional que te parezca mejor o que hayas recibido, pero déjame aclararte que cuando tú entregaste tu vida a Jesucristo, te uniste, te incorporaste, te sumaste a una guerra que ya había comenzado desde el mismo principio de todos los principios. Y no interesa que me digas que personalmente, no tienes nada contra nadie y que, tal como quizás te hayan enseñado, si tú no te metes con diablos, ellos no se meterán contigo. Tú y yo sabemos, aunque de pronto no queramos reconocerlo, que eso es solamente un argumento y que, como tal, no tiene solidez alguna.

Veamos un ejemplo práctico: si tú eres paisano mío, eres ciudadano de la República Argentina, ¿No es así? Y como ciudadano de nuestro país, si eventualmente y por las razones que se te antojen, las autoridades de nuestro país le declaran la guerra a otro país (¡Dios no lo permita jamás!), ya no importará demasiado si tú  eres un pacifista, alguien que se opone a toda clase de violencia o, incluso, a si eres un creyente en Jesucristo para el que matar a otra persona no figura en su manual de vida. Tu país está en guerra y, si tú eres un ciudadano de ese país, lo cierto es que, te agrade o no, estés de acuerdo o no, tú también lo estás. Si crees que este ejemplo es o puede ser válido, ahora déjame decirte que, como ciudadano del Reino de Dios, tú estás en guerra con el infierno y sus personeros, sean diablos, demonios, hombres o regiones diabólicas. Tu posición espiritual es la de ser ciudadano en el Reino de Dios, pero tu función espiritual es servir como soldado en esa guerra entre la luz y las tinieblas.  

Pero esto no se termina allí, porque ahora vamos a escarbar más profundo: ¿Sabías tú que como soldado de un ejército que eres, se te podría pedir que entregues tu propia vida por tu nación? Pregunto: ¿Por qué debería ser diferente el tratamiento en el ejército de Dios? – ¡No, hermano! ¡A mí lo único que se me pide, es que sea testigo, que de testimonio, que testifique! ¿Ah, sí, eh? Lamento decirte que la palabra griega que se traduce como testigo es la misma palabra que significa mártir. Un testigo, entonces, es decir: un mártir, es alguien que está dispuesto a dar su vida por lo que cree y por lo que representa. Pero antes que un creyente muera por lo que cree, debe estar dispuesto a morir a sí mismo: al yo, a la ley, a la ambición, a su carrera secular, a sus ambiciones humanas. Un buen soldado siempre subordina sus necesidades a una autoridad superior. Estoy hablando en términos espirituales, obviamente. Es como decirte que estoy hablando de Dios, no de hombres. Por las dudas te confundas con las medianías y mediocridades terrenales, ¿Entiendes? Porque, aunque Jesús triunfó sobre Satanás, Él espera que el pueblo de Dios que es Su Cuerpo, haga cumplir en la práctica esa victoria. Después de levantarse de la tumba, recuerda, Jesús les dijo a sus discípulos lo que vamos a leer ahora:

(Mateo 28: 16-20)= Pero los once discípulos (Ya no estaba Judas Iscariote), se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Esto es más que claro: cuando Jesús venció a los poderes de la muerte y del infierno, ganó de una vez y para siempre, autoridad sobre Satanás. Observemos que dice: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Jesús tiene toda la autoridad. La siguiente frase, sigue observando, comienza con un: Por tanto… ¿Tienes idea del porqué de esa expresión? Por tanto, puede interpretarse como por consiguiente o también como ·teniendo esto en cuenta. Jesús estaba diciendo a sus discípulos que él tenía toda la autoridad; teniendo esto en cuenta, es que tú debe< hacer discípulos. La autoridad de Jesús tiene mucho que ver con la forma en que hacemos discípulos. Es decisión nuestra ejercer o no la autoridad que Jesús obtuvo sobre Satanás. La autoridad de Jesús no nos sirve de nada a menos que nos apropiemos de ella. Estamos EN Cristo. Cristo está EN nosotros. Poseemos la misma esencia de SU autoridad. Por ende, esa autoridad suya, hoy es NUESTRA.

¿Verdad que esto de hoy, tanto sea por enseñado como por muy conocido, parece no ser de la misma profundidad de lo que venimos enseñando en otras áreas del ministerio? No te confundas. Si eso es lo que te pasó por la mente, déjame decirte que la mayor cantidad de bajas, (Que es como decir muerte, aunque en este caso sea más espiritual que física, aunque en casos lo incluya), que declara nuestro ejército, es por causa de la ignorancia de esto, aunque rebose de conocimiento de todo lo otro. Decir Guerra Espiritual no es hablar de un ministerio especializado, de un libro escrito, ni de una o dos personas determinadas. Es hablar del día a día de nuestra vida de creyentes. Si todavía no asumes, crees o tienes en cuenta eso, todavía eres soldado desguarnecido y vulnerable. Y yo te quiero y te necesito demasiado como camarada de armas, como para permitir que caigas en combate, cuando tengo las posibilidades de advertírtelo y evitar que eso suceda.

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Tiempo de Sacarse el Tapabocas

Cada hombre o mujer al nacer, recibe talentos. Un talento es el conjunto de facultades o capacidades, tanto artísticas como intelectuales, que permiten a una persona gozar de cierta inteligencia que lo llevan a destacarse en alguna ciencia o actividad. Eso, todos, creyentes y no creyentes. Para los primeros, luego, estarán los dones. Un don es algo que viene del cielo, un presente, un regalo; es la habilidad para hacer algo determinado que no todos pueden hacer y es el rasgo característico de alguien. Los talentos son naturales, los dones son sobrenaturales. La gran duda antigua y presente, es: ¿Quién los otorga? ¿Cómo los otorga? ¿Por qué y para qué los otorga? Aquí te dejo un informe práctico, tómalo o déjalo, es tu decisión. Como ministro del Señor, lo que no quiero es que en este 2021, la iglesia siga con su inamovible tapabocas espiritual.

(Romanos 12: 3-8) = Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Dones Creacionales otorgados por Dios: Profecía: No es el de predicción o pronóstico. Es interpretativo, declaratorio o expresivo de la voluntad y el consejo de Dios. Servicio: Que es brindar ayuda, auxilio o asistencia personal a otros. Enseñanza: Que es enseñar, informar, instruir, demostrar o prescribir. Tiene como meta comunicar conocimientos y habilidades de manera sistemática, para lograr el desarrollo de las personas. Exhortación: El que exhorta ofrece un estímulo de apoyo, y sostiene a los que requieren asistencia a la vez que los urge a seguir un determinado modo de conducta. Repartición: Esto es dar, compartir, distribuir, otorgar. Esta palabra denota liberalidad o generosidad. Presidir: Estar al frente de, gobernar, dirigir, administrar o brindar conducción. Misericordia: Tener misericordia o compasión por alguien, ser paciente, comprensivo o ayudar a alguien por piedad.

(Efesios 4: 1-11) =  Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.

Dones Ministeriales otorgados por Jesucristo: Apóstoles: Es un mensajero especial, un delegado, uno comisionado para una tarea o función específica, uno que es enviado con un mensaje. Profetas: Es principalmente un narrador, alguien que proclama un mensaje divino. A veces, el mensaje incluye una predicción de eventos futuros. Evangelistas: Es el que anuncia las Buenas Nuevas, el Evangelio, declara buenas noticias, es el predicador del Evangelio por excelencia. Pastores: Es a quien encomiendan el cuidado y la orientación de otros. Maestros: Es el encargado de dar alimento espiritual para crecimiento. Estos dos dones mencionados, son dones permanentes. Pero también los hay espontáneos.

(1 Corintios 12: 8-10) = Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas

Dones de Manifestaciones otorgadas por el Espíritu Santo: Palabra de Sabiduría: Es la orientación sobrenatural que el mismo Espíritu Santo expresa a un individuo para una determinada situación, especialmente donde el resultado de las decisiones no se conocerían, a menos que mediara esta revelación. Palabra de Ciencia: Otorga una percepción sobrenatural que nadie podría obtener si el Espíritu no se la revelara. Fe: Es la habilidad espiritual otorgada de manera espontánea a fin de liberar el poder divino para cualquier acción o necesidad concreta. Sanidades: Es el impulso sanador que lleva a luchar contra la enfermedad y las dolencias. Hacer Milagros: Es la manifestación que Dios está obrando lo que de manera natural no podría hacerse. Esto trasciende las leyes naturales; es el resultado de la plenitud del Espíritu Santo en la vida de los creyentes. Profecía: Parece dirigirse concretamente al Cuerpo en su conjunto. Esta manifestación logra, básicamente en situaciones específicas y por medio de diversos creyentes lo que el ministerio profético de Efesios 4:11 lleva a cabo mediante un ejercicio continuo del don. Discernimiento de espíritus: Es la habilidad para distinguir el espíritu del mundo, y especialmente para descubrir el verdadero motivo o razones que animan a la gente. Lo que nos ocupa es la percepción de lo invisible, o sea, la habilidad para entre lo humano y lo infernal, es decir, la carne y el diablo. Diversos Géneros de Lenguas: Hablar de forma sobrenatural en un idioma no conocido por el individuo. El plural alude a diferentes formas que posiblemente armonizan las lenguas vivas que se conocen y los sonidos ininteligibles, especialmente dirigidos a orar y cantar en el Espíritu, fundamentalmente en la alabanza personal. Interpretación de Lenguas: La interpretación de lenguas puede ser dada por una persona distinta al que habla en lenguas, pero el que habla en lenguas debe sentirse responsable de que sea interpretado.

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¡Crecer, de Una vez por Todas!

Hay ministros que sienten orgullo real de ser considerados siervos de Dios. Hace muchos años, yo era uno de ellos. Hay ministros que mueren por ser amigos de Dios y dialogar con Él cara a cara, tales como si fueran modernos Enoc. Hace menos años, yo era uno de ellos, eso quería. Hoy, en lo que tiene que ser sí o sí mi madurez espiritual y ministerial, (Si no maduré a mis años, es obvio que no maduraré nunca más), sé que la única posibilidad de victoria real y genuina, es ser hijos de Dios. Aceptar y asumir la potestad que me da Él mismo en Su Palabra y constituirme en hijo. ¿Por qué? Simple: porque los únicos que heredan al Padre, son los hijos. Ni los siervos ni los amigos heredan.

La gran pregunta que queda en nuestros corazones cuando el Espíritu Santo nos revela eso, es: ¿Y como lo logro? En principio, saliendo de nuestra zona de confort, esa donde siempre la iglesia enviaba a alguien que hiciera en nuestro lugar, lo que nosotros mismos debíamos hacer. En Gálatas 4:1 Pablo dice: Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; Esto te dice que cuando eres espiritualmente inmaduro, tienes señorío sobre todas las cosas y autoridad para lograrlo, pero no lo sabes, no lo crees o te crees muy poca cosa para hacerlo. Eres niño inmaduro y te conformas con ser siervo. Que hace todo lo que le ordenan, pero que no hereda nada. Ningún siervo hereda a su amo. Sigue el verso 2, señalando… sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Tutores, es decir líderes, ministros, pastores, que son curadores, es decir: administradores. No pienso ni decido por mi mismo, alguien lo hace por mí y yo dependo de él.

Verso 3: Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Fíjate este detalle que no es menor. Mientras eres niño y estás inmaduro, revistes en la categoría de esclavo, que es como decir: siervo. Y dice que te mueves conforme a los rudimentos del mundo, no a los de Dios ni a los de Su Reino. O sea: con tu mente, no en espíritu. ¿Cómo solucionó nuestro Padre esa deficiencia? Verso 4: Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, (5) para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Aquí hay algo que debo aclarar para no caer en confusiones más graves. Donde leemos adopción de hijos, en el original, la palabra original se pronuncia juiodsesía, cuya traducción correcta es colocación. No es lo mismo. Si somos colocados como hijos de Dios, es un acto de autoridad que nos convierte en eso, en hijos genuinos. La adopción es otra cosa. Los hijos adoptados son hijos de otro padre. No es ese nuestro caso.

A esto lo confirmará luego, cuando en los versos siguientes diga: Verso 6: Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! (7) Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. Hijos. Herederos. De todo lo que es Su patrimonio. Vida Eterna, Poder, Autoridad, Misericordia, Sabiduría, etc. Puedo llenar todo este espacio con la inmensidad de lo que heredamos. Entonces la gran pregunta, es: ¿Nos comportamos así, como herederos? ¿O todavía seguimos conduciendo nuestras vidas en dependencia a hombres tutores o administradores, tal como si revistiéramos la categoría de esclavos? ¿Así seguiremos nuestra vida de fe cuando la pandemia deje lugar al retorno de la iglesia? De acuerdo, no vas a moverte un milímetro por lo que diga un texto aislado, ¿Verdad? Hay confirmación.

Romanos 8: 14 = Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (15) Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (16) El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. (17) Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. De más está aclararte que la palabra adopción que leemos en el verso 15, es la palabra que se pronuncia juiodsesía, la misma que encontramos en Gálatas y que se traduce Colocación. Hijos de Dios, herederos del Padre y co-herederos con Cristo. Mismo nivel, sólo posición de primogénito de Su parte. Entonces déjame preguntarte: ¿Vas a seguir esperando el fin de la pandemia y el retorno de la iglesia para que alguien ore por ti y te solucione tus problemas, o definitivamente vas a madurar y ser la criatura ungida que el Padre espera que seas?

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