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¿Quién Escondió el Evangelio?

(Efesios 5: 13) = Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.

Dice Pablo que es la luz la que lo manifiesta todo. ¿Qué cosa es la luz? La palabra, que proviene del latín lux, representa al agente físico que permite que los objetos sean visibles. El término también se utiliza para hacer mención a la claridad que irradian los cuerpos, a la corriente eléctrica y el utensilio que sirve para alumbrar. La luz es una energía electromagnética radiante que puede ser percibida por el sentido de la vista. Se trata del rango de radiación del espectro electromagnético. La luz tiene velocidad finita y se propaga en línea recta.

Esta es la definición humana, natural y casi científica de lo que es la luz. Sin embargo, aquí estamos viendo algo que es sumamente notable. Yo siento, y creo que no soy el único, que todo este tiempo que hemos estado en este bloqueo, en este aislamiento, en este encierro, ha habido una manifestación de la luz de Cristo muy importante sobre toda la tierra. Algo se ha roto ya en las esferas espirituales de las tinieblas, algo que está permitiendo que muchos estén teniendo experiencias gloriosas con Cristo Jesús. No necesariamente espectaculares, si es eso lo primero que pensaste, pero sí gloriosas.

Esto que estamos viendo, que es que todas las cosas son manifestadas por la luz, no solamente habla de exponer las tinieblas. Lo que la luz logra, primeramente, es manifestar el ámbito de la luz. Y por eso necesitamos entender quiénes somos como los hijos de luz que la Biblia dice que somos, porque nosotros vamos a ser las puertas y las llaves para abrir estas dimensiones del cielo y poderlas entender.

(2 Corintios 4: 3) = Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; (4) en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Lo que el Señor ha estado mostrando en este tiempo, es como el evangelio ha sido cegado a la iglesia. 2020 años desde que el evangelio empezó en la tierra, desde que Jesús vino a la tierra. Y estamos leyendo que la primera intención del diablo, es cegar el entendimiento y velar el evangelio. Entonces, leímos en el verso 4, que el entendimiento fue cegado, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria.

Aquí estamos viendo que, si el evangelio no es entendido por medio de la gloria de Dios, es cegado al entendimiento natural, porque la mente humana es completamente incapaz de captar la luz de la gloria de Dios. Entonces, con lo que nos hemos venido enfrentando, y por eso es probable que haya sido permitido todo esto que estamos viviendo, es que por más de dos mil años, el evangelio ha sido tratado de interpretar por la mente humana. Y por eso hoy tenemos un evangelio que necesita ser reformado. Pero no en su texto central, porque Dios no cambia, sino en su enfoque, en su correcta interpretación, basada en la luz del Espíritu Santo y no en los fríos libros de la hermenéutica. Dios necesita los hijos de luz en este momento. Y decir hijos de luz es muy diferente a decir gente que ocupa lugar en una iglesia, templo, congregación.

(Romanos 8: 19) = Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

(20) Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; (21) porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Hoy por hoy no vemos eso sobre la tierra. La creación no ha sido libertada, porque no se ha levantado una verdadera manifestación de hijos de Dios. Y estos hijos de Dios, y cuando decimos la palabra Hijos, tiene que ver con una posición celestial. Porque es muy diferente ser una creatura o criatura del Señor, a ser un hijo. Mientras Jesús fue niño, no tenía la autoridad ni el dominio suficiente para manifestar quien era Él.

Pero cuando vino el tiempo de su manifestación, ahí fue cuando apareció el Espíritu Santo y dijo: este es mi hijo amado, en Él tengo complacencia. Entonces, lo que tenemos que aprender es como hacemos para pasar de niños o criaturas, a hijos verdaderos. Porque estos hijos son los que van a cambiar el destino de la tierra. Es como los siete mil que le fueron revelados a Elías. Dios necesita una nueva estirpe de gente que pueda ser usada por Él sin resistencias ni corrupciones. Gente libre en Cristo. Sin prisiones estructurales.

(2 Corintios 4: 2) = Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.

Aquí lo que Pablo está mostrando es que no se trata de vivir y exhibir una vida que no sea tan mundana, sino de una manifestación genuina de la verdad. La manifestación de la verdad, va mucho más allá de un simple comportamiento. Tú no eres aceptado como hijo de Dios porque te portas bien. Tú te portas bien porque ese es el sello de ser un hijo de Dios. Porque Jesús es la Verdad que vino a manifestar al Padre. Como Hijo, Él manifestó al Padre. Y esta es la naturaleza de un hijo: manifestar al Padre. Por eso es importante tener en cuenta como somos desde antes de la fundación del mundo.

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo; (4) según nos escogió en Él, antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, (5) en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,

Es decir que, si entiendo verdaderamente quien soy antes de la fundación del mundo, es imposible que yo sea un hijo adoptado. Porque para ser adoptado, tendría que ser hijo de otro padre. Ocurre que Dios es el Padre de todos los espíritus. Y nosotros procedemos del Padre. Antes de la fundación del mundo emergimos del Padre y nos fue puesto un nombre y se nos dieron todas las bendiciones. Después vinimos a pasar una temporada aquí y nos rebautizaron para lo visible y material, pero nuestra verdadera casa es a la que volveremos una vez finalice lo que vinimos a hacer aquí.

Lo que estoy tratando de aclarar, porque hemos sido muchos los que por años hemos utilizado mal el término, es que esta palabra Adoptados, queda como contradictoria aquí. En el original quiere decir “Hechos sus hijos verdaderos”. Eso quiere decir que la relación padre-hijo, se establece. Salimos de Dios como una emanación divina, como una personalidad ya única y perfecta, y entramos a la tierra donde se encuentra lo que algunos han dado en llamar: el olvido. Y donde está el olvido, entonces, es que existe una separación entre hijos y padre. Ahora; yo digo olvido y parece el título de una telenovela, pero no es así, te lo aseguro.

Porque el caso es que, al entrar a la tierra como seres humanos, nos olvidamos de quienes éramos antes de la fundación del mundo. Y entonces es recién en la reconexión de hijo y padre para manifestar al Padre, que me convierto en un hijo de Dios. ¿Por qué? Porque siempre fui una criatura de Dios, siempre fui una creatura de Dios, siempre fui una creación de Dios, pero hasta que no se restablece lo que se restableció en Cristo Jesús, que era la manifestación de Cristo como Hijo, que Él no empezó a bajar todas las cosas celestiales para darnos. Y entiéndeme, para que no andes mirando para arriba arriesgando a darte un golpe: cuando digo bajar las cosas celestiales, estoy hablando de lugares superiores, no de alturas geográficas.

Y fíjate que el verso 4 de 2 Corintios 4 que leímos, dice que les fue cegado el entendimiento para que no les resplandezca la luz del evangelio. Eso me dice a mí, antes de profundizar, que el evangelio definitivamente es portador de luz. Si te presentan algo que no es claro o se hace en oculto, podrá ser muy bien intencionado, pero no es el evangelio de la cruz. Si leemos el original en griego de esta palabra, lo que está diciendo es que no eches rayos de luz el poder iluminador del evangelio.  Quiere decir que el evangelio, produce una emanación de luz. Y esa emanación de luz está íntimamente ligada a la gloria de Dios que resplandece dentro del creyente.

Por eso dice que es esta luz del evangelio, esta luz que resplandece, es la gloria, la cual es la imagen misma de Dios y su sustancia. Y quiero ir ahora con más profundidad a ver esta palabra, Imagen. Porque es a partir de aquí de donde debemos esmerarnos en entender. La propia Palabra dice que el que busca es el que encuentra. Y eso es válido también para el entendimiento. No es una pluma arrojada desde el cielo que viene balanceándose y cuando se deposita sobre tu cabeza, entonces tú entiendes, no. Debes buscar ese entendimiento y él llenará tu espíritu.

(Hebreos 1: 3) =  el cual, siendo el resplandor de su gloria, (Esta es la misma palabra que terminamos de leer en Corintios. Rayos de luz que emanan resplandor y están llenos de la gloria de Dios) y la imagen misma de su sustancia,

Esta palabra Imagen, aquí, en este contexto de Hebreos, solamente aparece una sola vez en el Nuevo Testamento, es la palabra carácter en el griego, que no tiene nada que ver con carácter en español. Carácter, en el griego, significa la herramienta con que se imprime algo. O sea que es la impresión que graba la sustancia del Dios Padre. Cristo es la herramienta igual al Padre, para imprimir toda la imagen divina del Padre en nosotros. En todas las demás partes donde vemos “A la imagen de Dios”, vamos a encontrar la palabra icon, que significa una reproducción, una imagen exacta. De allí proviene nuestra más conocida ícono. Entonces, cuando leímos en Corintios el evangelio de la gloria de Cristo el cual es la imagen de Dios, ahí se usa la palabra Icon.

(Colosenses 3: 10) = y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.

Volvamos otra vez a antes de la fundación del mundo. Antes que el mundo fuese, tú y yo teníamos una imagen gloriosa impresa por Cristo. Imagínate por un momento esa imagen llena de gloria que eras tú antes de la fundación del mundo. El evangelio viene a la tierra para reconciliar eso que éramos con lo que somos ahora. Entonces, ¿En dónde se da la renovación del conocimiento pleno? En la imagen del que lo creó. Entonces, es en nuestra imagen celestial en donde nos vamos renovando hasta el conocimiento pleno. ¿Verdad que cuando lo miramos desde este ángulo, todo lo que en apariencia antes no tenía sentido, ahora empieza a tenerlo?

Quiero leer ahora algo que tiene que ver con una idea de imagen espiritual. Y para hacerlo me voy a ir a lo contrario, a la parte negativa. Voy a ir a Apocalipsis 13: 5. Y se le dio autoridad para darle aliento a la imagen de la bestia. Aliento a la imagen de la bestia. ¿Qué sucede con el primer Adán? Dios hace un icon, una imagen terrenal. El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Y sopla el aliento de vida, sobre la imagen. Nota como el aliento de vida le da existencia a lo que primero estaba en el espíritu, para que descienda a la tierra.

Lo mismo sucede cuando viene sobre nosotros el Espíritu Santo. Y no hablo de visitación, hablo de cuando es soplado el Espíritu Santo sobre nosotros. El aliento de Dios le da existencia a nuestra imagen celestial en la tierra. Entonces, lo que era invisible, intangible en el cielo, esa imagen tuya, sobre quien eras antes de la fundación del mundo, cuando viene el Espíritu Santo sobre ti, esa imagen celestial se hace existente dentro de ti. Y esta imagen celestial, conforme al hijo de Dios, se va a ir renovando hasta el conocimiento pleno.

(1 Corintios 15: 48) = Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.

(49) Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

En nuestra materia, en nuestro mundo físico, somos conforme al terrenal, pero en nuestra naturaleza celestial, somos iguales al celestial. Lo que quiero es que no pierdas de vista tu imagen celestial. Vamos ahora a Romanos capítulo 8. Porque tu imagen celestial es quien realmente eres. Es la riqueza de la gloria de Dios que habita ese vaso de barro que eres tu. Pero no es un concepto. En las clases de teología enseñaban que era una posición teológica eso de que estábamos sentados en lugares celestiales. Pero resulta ser que no es una posición teológica, es nuestra realidad aquí en la tierra. Y eso es lo que dice Pablo, que tenemos que andar conforme a la manifestación de la verdad. Y la manifestación de la verdad es quienes somos conforme a la imagen con la que fuimos creados, igual a Cristo.

(Romanos 8: 17) = Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

(18) Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Ahora; el problema de las traducciones que tenemos hoy en día, es que esta palabra “venidera” que leemos aquí, no tiene nada que ver con el verbo “venir” en el griego. La versión original usa la palabra: Lo que está a punto de manifestarse en nosotros. La forma en que fue velado el evangelio, es que a toda la gloria de Dios la pasaron hasta después que nos muramos. Pero la restauración del evangelio, es recibir la luz del evangelio de Cristo.

Esta gloria que se manifiesta, se manifiesta ahora, en vida, en nosotros. Eso es lo que creía Pablo. ¿Recuerdas cuando en Filipenses, Pablo está orando por el poder de la resurrección, y ser co-partícipes de sus padecimientos? Yo me pregunto ¿pPr qué estaría tan interesado en los sufrimientos, Pablo? Él está enfocado en que reconozcamos nuestra debilidad. Todo lo que pertenece a la tierra, todo lo que pertenece al mundo físico, nuestra mente, eso tiene que ser procesado para que lo que es divino, emerja, salga a la luz, se levante en nosotros.

¿Por qué anhela los sufrimientos, si esto no tiene nada que ver con un sentido de tortura? Porque eso también se ha interpretado religiosamente, y en muchos monasterios tanto monjas como sacerdotes se flagelan, buscando, -dicen ellos- identificarse con este sufrimiento. Pero Pablo, aquí, no está hablando de ese tipo de sufrimiento. Todos padecemos en vida, y todos sufrimos en la vida. ¿Quién es el que no padece en esta vida? Pero de lo que Pablo está hablando, es que en cada sufrimiento hay una victoria que nos lleva a la resurrección, a esa imagen resucitada.

Cada padecimiento que tienes, entonces, y logras sujetarlo bajo tus pies, es una entrada a la victoria. Para ser conformados a la mente de Cristo.  Cada vez que un sufrimiento te hace lograr esa victoria, te posiciona en resurrección. Cada cosa que Dios permite que tú padezcas, tiene que ver con una victoria de resurrección dentro de ti. Por eso Pablo decía: No viendo las cosas que se ven, sino las que no se ven. Porque esta tribulación momentánea, contribuye en nosotros a un peso cada vez más excelente de gloria. Si es que puedes ver las cosas que no se ven. No viendo las cosas que se ven, sino las que no se ven.

Cristo vino a la tierra y se hizo carne, para devolvernos esa imagen gloriosa con la que fuimos creados para sojuzgar la tierra. Porque de cierto, estas aflicciones en el tiempo presente, no son comparables con la gloria que está a punto de manifestarse. Ahora, la pregunta es: ¿Por qué Pablo les está escribiendo así a los Romanos? Creo que todos nosotros hemos tenido acceso a muchas predicaciones, pero esta carta es evidente que está escrita para cristianos muy pequeños en Roma. Era gente que no podía entender los grandes misterios de la gloria de Cristo.

No se le puede hablar igual a un niño pequeño que a una gente madura en Cristo Jesús. A Pablo le urgía que se manifestara esta gloria en ellos. Pero les estaba dando la leche, les estaba dando los primeros pasos de ese camino de fe. Y es obvio que esta gloria manifestada, no pertenece ni puede pertenecer a un niño que no sabe cómo manifestarla. Por eso, el entendimiento de quienes somos como hijos de Dios, es un llamamiento que Dios está haciendo ahora. Y lo está haciendo porque este es un cambio muy grande y profundo que va mucho más allá de si una congregación sí o una congregación no. Hay quienes hablan de un cambio de Era. Puede ser, yo añadiría que es también un cambio de sistema. O de todos los sistemas, porque el mundo secular no va a salir ileso de este momento que vivimos. Pido a Dios que tú puedas oír esto con responsabilidad espiritual.

Porque en el antiguo evangelio, o el evangelio velado, mientras más oímos de Dios, más se fue convirtiendo en un sistema de entretenimientos. Por eso hay una gran mayoría que va a un lugar, que incluso puede ser una página Web, oye, la pasa muy bien, pero luego no pasa nada en su vida con todo eso. Yo me pregunto cuantas perlas han soltado hombres y mujeres de Dios, en toda la tierra, que hasta hoy jamás han fructificado. Y no fructificó en esa gente porque ellos estaban simplemente sentados oyendo palabra, oyendo palabra y oyendo palabra. Pero Dios nos está llamando a un despertamiento. Despiértate tú que duermes, y te alumbrará con todo su esplendor Cristo. Y Dios está llamando a sus hijos de luz que traigan ese resplandor capaz de despertar a otros.

(Romanos 8: 29) = Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Hay algo que es lo que debemos ver con mayor nitidez aquí, y es que Cristo es la imagen de Dios. Es la herramienta que va a imprimir hijos, y va a imprimirlos conforme a la sustancia de la luz de Dios. Cristo tiene el poder para conformarnos en Él en todas las cosas. Y es el poder de esa palabra, Carácter. Que todo lo que Él es, viene y lo imprime en nuestra imagen celestial.

(30) Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Entonces, toda esta impresión que viene sobre la imagen del celestial, o de los celestiales, si quieres llamarlos así, porque somos nosotros, justamente, viene con justificación, viene con glorificación.

1 Corintios 13: 11) = Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. (Ahora va a hablar como hombre)

(12) Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

Obviamente, cuando la mente natural trata de interpretar esto, inmediatamente y automáticamente lo pasa a cuando nos muramos. Pero, aquí está diciendo que es ahora, en la tierra, donde estamos viendo como por un espejo. Te recuerdo que ver como por un espejo, además de todo lo que se nos ha bien enseñado, también incluye ver las cosas invertidas. El más grande nacido de mujer, Juan el Bautista, el más pequeñito en el Reino. Y Dios usa la palabra Entonces, o sea que no dice cuando nos muramos. Dice entonces.

Es decir que hay un momento en que vemos como espejo, y hay un momento en que vemos como a cara descubierta. Y vemos como fuimos concebidos. Entonces, ¿Qué está diciendo aquí? Que vamos a vernos con esa imagen que tenía antes que el mundo fuese y tú fueses concebido.  Esto se lo escribe Pablo a los Corintios en su primera carta. Vamos a ver como le continúa esta enseñanza que él empezó en su primera carta. O sea: en la primera le dice que veremos como en un espejo, y que más adelante lo veremos a cara descubierta. Es momento, entonces, de ir a la segunda carta de Pablo a los Corintios.

(2 Corintios 3: 17) = Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

(18) Por tanto,  (¿Recuerdas que te dije que el aliento le da vida a la imagen? Y estoy hablando de la imagen de quienes somos antes de la fundación del mundo. Y como en Pentecostés, somos envueltos del Espíritu, llenos del Espíritu) nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Lo que estamos viendo aquí es que no es para cuando nos muramos, sino que nuestro espíritu puede ver la gloria de Dios. ¿Y como podemos ver la gloria de Dios? Por el Espíritu Santo de Dios. Y esto nos servirá también para darnos cuenta que el Espíritu Santo de Dios es mucho más que un espíritu que habla en lenguas. O podemos ver una visión o tener una palabra profética. Cuando el velo sea quitado, entonces recién vamos a ver la real dimensión de lo que es el Espíritu Santo.

Un texto que forma parte de los considerados apócrifos, sin embargo habla de esto cuando dice que las imágenes se manifiestan a la humanidad, pero la luz que está dentro de ellas, se esconde de la imagen de la luz del Padre. ¿Y cuál es la imagen de la luz del Padre? Es Jesús. Jesús es la imagen, carácter de la sustancia de Dios. Las imágenes se manifiestan, pero la luz que está dentro de ellas, se esconde. ¿En dónde se esconde? En la luz de Cristo. Para que no sea visto yo, sino Él en mí.

Ese mismo escrito consigna que cuando se ve ese reflejo, o semejanza, refiriéndose a esa persona natural, y aquí será conveniente que estuvimos viendo que veríamos oscuramente, como por espejo, dice que se alegrarán, pero que cuando ven sus imágenes que entran en existencia sobre ellos, que no mueren ni se hacen visibles al ojo humano, qué tanto es lo que tienes que descubrir. Pero cuando veis vuestras imágenes que entran en existencia frente a vosotros y se hacen visibles al ojo humano, ¿Qué tanto es lo que tienes que descubrir?

Dicen algunos viejos manuscritos que Dios ha dicho que si los que nos guían nos dijeran que el Reino está en el cielo, entonces las aves del cielo nos precederían. Si fuera que está en el mar, entonces serían los peces del mar los que nos precederían. Más bien, dice que dijo Dios, que el Reino de los cielos está dentro de nosotros y fuera de nosotros. Quienes llegan a conocerse a sí mismos, (Y se refiere a esa imagen que eras antes que el mundo fuese), lo hallarán, y cuando lleguemos a conocernos a nosotros mismos, sabremos que somos hijos del Padre viviente.

Lo que esto significa es que, cuando me conozco a mí mismo en la dimensión celestial quien yo soy en mi imagen celestial, sé quien soy. Pero si no me conozco a mi mismo en esa dimensión, soy empobrecido y soy la pobreza misma. Entonces fíjate. ¿Qué es lo que vemos por todos lados en ese evangelio velado que hoy todavía se enseña y se predica? Pobreza. Porque la gente en su gran mayoría, no sabe quiénes son como hijos de Dios. Y Jesús dice: si no te conoces, eres la pobreza misma. Y esa pobreza misma es una fuerza de atracción que va a atraer más pobreza hacia ti.

Y la otra confluencia es que, si la carne ha llegado a ser por causa del espíritu, es una maravilla. Más si el espíritu, es por causa del cuerpo, es una maravilla maravillosa. No obstante, me maravillo en esto: que esta gran riqueza, ha morado en esta pobreza. Esta gran riqueza, esta imagen celestial, ha morado en esta pobreza. Esto es lo que decía Pablo: todo lo tengo por basura, a fin de conocerlo a Él y al poder de la resurrección. Todo esto, es basura. Ponemos nuestros ojos en las cosas de la tierra y no son más que basura.

Finalmente, aquellos escritos concluían señalando que Adán entró en la existencia por un gran poder y por medio de una gran riqueza. Pero sin embargo, no se hizo digno de ustedes, pues si hubiera sido digno, no hubiera saboreado la muerte. Adán fue creado por medio de un gran poder y una gran riqueza. Tu imagen fue creada antes de la fundación del mundo, por gran poder y por gran riqueza. Dejando, pues, esta pobreza, vivamos por la gloria de su riqueza.

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enero 24, 2021 Néstor Martínez