Autor: Néstor Martínez
¡No te Tapes los Oídos!
Desde el primer día en que el Señor te bendice con la enorme responsabilidad de administrar uno de sus cinco ministerios, te enfrentas con una disyuntiva que es legendaria: ¿A quien le doy mi atención, mi prioridad y mi obediencia, al Señor o a lo que me dice la gente que se nutre de ese ministerio? Supongo que cualquier creyente de mediana trayectoria, tiene su respuesta más que clara: al Señor, sin dudarlo. Pero la multitud de consejeros afectuosos que se acercan a ti, pueden mostrarse escépticos respecto a que seas tan contundente. Te dirán que puedes equilibrar entre lo que te ordena el Señor y lo que te hace resultar agradable, cercano y útil para tantos necesitados. Hay una historia que habla de esto y no es precisamente de las más predicadas o enseñadas: la historia de un tal Esteban.
El primer punto de esta historia, es la murmuración. En este caso, de los griegos, en lo actual, puede ser tranquilamente la del mundo intelectual y racional, ese que la sociedad determina como: serio, no fantasioso, no místico. Y es a partir de esa murmuración que los discípulos deciden ampliar su abanico y elegir diáconos, palabra que significa Servidores o, más en concreto. Ministros. Y entre todos los elegidos, de los que no hay historias demasiado fuertes, está Esteban. Hechos 6:8, que es donde se relata este episodio, señala que: Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. Señores: esto es un ministro del Reino. Cualquier otra cosa, en el mejor de los casos, alguien con muy buenas intenciones, creciendo, madurando y siendo fiel, pero todavía en la mitad del camino de lo que se requiere.
Esa gracia y ese poder que moraba en Esteban, ¿Determinó que fuera reconocido, honrado, admirado y aclamado por el pueblo de su tiempo? No. Determinó lo que dice el verso siguiente: Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. ¿Había alguna estructura llamada Iglesia en ese tiempo? No, la única estructura visible en la que se hablaba, se enseñaba y se predicaba de Dios, era la sinagoga. Y desde su seno es que se levantaron algunos, no todos, para enfrentarse con este ilustre desconocido, anónimo atrevido que osaba salir a decir cosas que ellos, los ordenados oficialmente, no estaban diciendo. Había que silenciarlo. Ellos se encargarían que este muchacho imberbe entendiera quienes eran los que tenían mando y poder allí. Pero no lo lograron. Dice el verso 10: Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
Listo. Asunto concluido. ¿Gran victoria de Esteban y todo el mundo a aplaudir, entonces? No, en absoluto. Porque en contrario de lo que parecería ser lo correcto para gente que ama al mismo Dios, que sería someterse a lo que revele su Espíritu Santo, ellos, los religiosos, se dispusieron a hacerle sentir el rigor de lo oficial, de lo legal, como fuera. Mira el verso 11: Entonces sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios. Escucha por favor esto: gente de la sinagoga, la llamada iglesia de Dios de ese tiempo, ¡Le pagó a testigos falsos para que declararan mentiras que perjudicaran a Esteban ante la opinión pública!
Y a Esteban le ocurrió lo mismo que a Jesús. Ellos salieron y lo apresaron y lo trajeron en calidad de detenido e imputado por todas esas mentiras al concilio, que venía a ser como una especie de Tribunal, aunque no imparcial, porque les pertenecía a ellos, y donde ellos mismos decidirían la suerte que debería correr este advenedizo por atreverse a desafiarlos mostrando un rostro de Dios que no era el que ellos le habían dibujado al pueblo. No podían permitirlo, sentaría un peligroso precedente. Había que eliminarlo de raíz. Jesús, en similar situación, eligió el silencio, hace muy pocos días hablábamos de esto. Con una coherencia que nos estremece por su precisión, el Espíritu Santo trae hoy la otra cara de esta misma moneda: Esteban. Él eligió hablar, explicar, predicar, mostrar, proclamar, salir a presentar batalla, aún sabiendo que estaba en terreno enemigo.
Y lo acusaron con una estrategia basada en mentiras que nadie se tomaba el trabajo de comprobar. Ellos eran la autoridad y a la autoridad se le cree sin dudar nada. Pero, aun asfixiándolo con esas acusaciones, no pudieron evitar empalidecer cuando vieron resplandecer su rostro como el de un ángel. Tanto que uno de los principales sacerdotes se conmovió y no pudo evitar preguntar si realmente las cosas no serían como estaba diciendo ese muchacho. Ese breve lapso de dudas, le dio la posibilidad a Esteban de poder predicar uno de los mensajes más claros y contundentes que trae la Biblia en todo su contexto. Cuando terminó esa tremenda confrontación, nutrida de verdad y unción, lo natural en gente que ama a Dios hubiera sido el arrepentimiento, pero ellos no hicieron eso. Por el contrario, dice que Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él.
Es decir que no hay un método humano capaz de lograr que un ciego espiritual vea una verdad clara como el agua. Jesús hizo silencio, terminó en la cruz. Y no por causa de los romanos, ellos fueron sólo sus ejecutores. Por causa de sus propios “hermanos” de la sinagoga. Aquí, Esteban eligió jugarse y hablar, pero el resultado fue el mismo. En un momento dado, relata Hechos 7:57: Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. ¿Estás viendo? ¡¡¡Se taparon los oídos!!! ¿Quieres un acto más necio, vil y cobarde que ese? El resto de la historia tú la conoces, porque de eso si se ha predicado, pero como homenaje a la fidelidad de Esteban, aunque sin referirse demasiado a los que lo ejecutaron. Porque Esteban, dice el verso 55: vio la gloria de Dios, y todos sabemos que esa gloria solamente es visible cuando entras en Su Reino. Terminó pidiendo al cielo que se perdonara a sus asesinos, entre los que –oh rara paradoja divina-, se encontraba un tal Saulo de Tarso…
¿Cuántos Esteban habrá hoy en el mundo? Porque Jesús hubo uno solo, pero el legado que Él dejó, se derramó sobre muchos. Y esos muchos diáconos modernos, servidores, ministros, están levantando sus voces para hacerle saber al mundo instruido en religión y teología, que hay un Reino que se glorifica en hombres capaces de lograr que sus rostros resplandezcan como los de los ángeles. ¿Conoces alguno así donde resides? ¿Se lo está escuchando? ¿Se está poniendo por obra todo lo que dice, predica y enseña o solamente es una especie de entretenimiento espiritual en días donde no se puede hacer otra cosa? Eres libre de tomarlo como quieras y desees hacerlo. Tienes una voluntad que te fue dada y se te respetará hagas lo que hagas y decidas lo que decidas. Sólo es mi deber, hoy, como simple ministro del Señor, recordarte que mientras el rol de Esteban fue de victoria, el de Saulo de Tarso, allí, fue de condenación. Pablo, luego, se encargaría de poner toda su vida al servicio de ese Reino que predicaba Esteban, como precio a pagar por haber sido uno de los que ayudó a acallar su voz redentora.
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Tiempo de Buscarme: ¿Vienes?
Hay una pregunta que quedó pendiente, en los aires, en la dimensión del espíritu y casi colgada de la nada y que aparentemente resultaba una incógnita, un dilema sin resolver: ¿Habrá un después? Dios sigue hablando. Todo aquel que tenga oídos para oír, que oiga lo que el Espíritu dice a la iglesia. ¿Qué iglesia? Tú, tú eres iglesia. No tienes nombre ni apellido de que vives, pero vives. Pero ya sabes que de todo lo que tiene nombre de que vive, algo a veces puede estar muerto. Habrá un después. Está guardado en el legendario y profético libro de Isaías, siempre presente a la hora de encontrar revelación.
(Isaías 55: 1-3) = A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.
¿Quiénes son los sedientos? Los que necesitan salir de sus rutinas, costumbres y tradiciones y venir a Cristo. De eso hablaba Juan cuando dijo que si alguno tenía sed que fuera a Él y bebiera. ¿Ricos? ¿Pobres? Son iguales en esta ocasión. Hay sucesos que igualan a la gente, la reducen a una sola y única necesidad: agua de vida. No necesitas dinero para obtener tu alimento espiritual y tu revelación fresca; leche y vino. La invitación está llegando de parte de Dios mismo, en el exacto momento en que no existe lugar físico alguno que esté invitando a algo. El Señor está buscando a los sedientos, pero sólo a los sedientos. Y les promete que se deleitará y vivirá su alma. El hombre es un espíritu, pero la que disfruta de esta vida terrenal, es su alma, y lo comparte con el cuerpo. Sólo tiene que responder afirmativamente a esta invitación y venir, pero para hacerlo dice que deberá inclinar su oído. ¿Sabes lo que esto significa? Escuchar a alguien que en todos los niveles está por debajo de ti. Alguien a quien en otro tiempo y momento, ni siquiera le hubieras prestado atención. Es un nuevo tiempo de pacto, ha dicho el Señor. Es tiempo de Reino, y al Reino lo hemos estado viendo como por espejo, es decir; entre otras cosas, invertido, al revés. Lo malo era bueno, lo bueno era malo.
(Versos 4-6) = He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tú Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado. Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
Este llamado, esta invitación, es muy puntual y específica. Gente que será testigo es la que está llegando. No conoces a nadie, nadie te conoce a ti, pero al igual que en los días de Noé, el arca se va poblando sin que una raza conozca a la otra. Habrá una señal y tú sabrás que esa es la señal. Y ese será el tiempo de buscar a Dios, mientras Él pueda ser hallado. Invocarlo, mientras su oído está lo suficientemente cercano a ti para oírte. ¿Sólo eso será necesario? No, hay más.
(Versos 7-9) = Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
La orden es clara si es que en ese después quieres estar donde Él está. Deja de pensar por ti mismo. Deja de poner en práctica tus brillantes ideas y entiende que son sus pensamientos los que te llevarán alto y lejos. Y que si tienes causas pendientes de perdón, lo encontrarás. Porque la mente de Dios trabaja con valores y principios distintos a nuestra mente y sus pensamientos nos llevan años luz de ventaja. Cuesta entenderlo, pero es así.
(Versos 10-13) = Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.
Este es el después. Los sedientos vendrán a buscar saciarse y lo harán, gratis, sin gastar un solo centavo. Y los que tienen dinero, lo seguirán gastando en todos los deleites y placeres existentes sobre la tierra, pero su vacío interior jamás podrá ser llenado ni su sed saciada. Frustración, vacío, depresión, miedo. Ese será el después de quienes eligieron la política, la ciencia, la filosofía, o las prácticas ocultistas. Sentirán decepción porque no encontrarán ningún tesoro en el final de su arco iris. Cada uno de sus triunfos se terminará extinguiendo. Sus tremendas necesidades y deseos interiores irán más allá de su aparente autosuficiencia. Esa será la verdadera separación de lo verdadero de lo falso. No podrán estos ir a buscar el agua de vida sencillamente porque no tendrán sed. Si no tienes pasión, no hay amor. Si no tienes sed, no hay agua.
¿Y qué ofrecerá nuestro Dios? Agua que da vida, leche que alimenta y vino que revela. Solamente los sedientos tendrán un después. Y no necesitarán de ese dinero que todo este tembladeral se habrá llevado, simplemente traerán su confianza y su fe, y recibirán lo que Dios tiene para darles. La invitación es clara, la oferta está hecha, la proposición está en marcha y todo está disponible. Pero nosotros tenemos que hacer algunas cosas que pareceríamos haber olvidado: 1) Oír atentamente. 2) Comer del bien 3) Deleitar nuestra alma con grosura. 4) Inclinar nuestro oído al que trae el Renuevo, el que no tiene genealogía ni curriculum, el que no tiene promoción ni estrellato. Una vez más, el que llega según el orden de Melquisedec.
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¿Cómo Salgo de Esto?
En mis primeros años de creyente, recuerdo que me aterrorizaba escuchar predicar sobre el juicio de Dios. Todavía tenía en mi disco rígido cerebral varios archivos confeccionados en base a programas de la que fuera durante mucho tiempo la religión oficial de Sudamérica: un Dios severo, lindando con cruel y casi gozoso de encontrarte en un pecado, por insignificante que fuera, para hacer desplomar sobre ti todo su poderío y reducirte a nada. Más adelante, cuando empecé a conocer a mi Dios y a tener cierta intimidad con Él, aprendí que juicio es simplemente separar lo verdadero de lo falso, y que es precisamente lo que mi Dios nos ha dicho que hará cuando llegue el momento, empezando por su casa. Los veintitrés versos del Salmo 50, nos hablan de esa instancia, y creo que nunca más oportuno y necesario recorrerlo y ver qué nos dice a cada uno.
1 – Salmo de Asaf. El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. (Cada nombre que se le da a Dios, tiene aquí su propia fuerza en significado; poderoso, majestuoso, Dios de dioses. El salmista se refiere a Dios en términos de una máxima majestad)
2 – De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.
3 – Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y tempestad poderosa le rodeará. (Fuego. ¿Recuerdas su venida al Monte Sinaí? Durante mucho tiempo se relacionó tempestad con desastre climático. Hoy sabemos que no necesariamente significa eso. Hay una tempestad que hace temblar toda la tierra)
4 – Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo. (Aquí lo tienes con absoluta claridad. No es un juicio contra las naciones impías, ni contra los sistemas seculares, ni contra los personeros de Satanás. Es un juicio contra Su pueblo. Piensa: ¿Eres tú parte de Su pueblo?
5 – Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. 6 – Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez. Selah (Aquí se reafirma lo dicho anteriormente: el juicio comienza por su casa, comienza con sus santos. Te recuerdo que santo, significa apartado, separado para servir. Ellos son los que tenían pacto con Él. Así lo vemos en 1 Pedro 4:17: Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? (Pedro está confirmando lo dicho desde el principio. Eso está vigente. La Gracia no modificó la palabra profética.)
7 – Oye, pueblo mío, y hablaré; Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo. 8. No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí. 9. No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos. 10. Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados. (Escucha; cuando Dios trata así con Su pueblo, a menudo lo hace delante de un mundo que lo observa con suma atención. La tierra entera es su audiencia. Los creyentes no enfrentarán un juicio para su destino eterno; ellos han confiado en Jesús y su obra para con ellos y son salvos. Sin embargo, sí enfrentarán lo que Pablo llamó El Tribunal de Cristo, y sus obras y sus motivaciones serán juzgadas. No importa cuánto haces, importa por qué y para quien lo haces.)
11 – Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. 12. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud. (¿Se imaginan los hombres que el Señor necesita estandartes y música, e incienso y lino fino? Si así fuera, las estrellas engalanarían su estandarte, los vientos y las olas se convertirían en su orquesta y diez mil veces, diez mil flores, exhalarían perfume, la nieve sería su lino fino y el arco iris su canto. Las nubes de luz, su manto. Alguien dijo con mucho acierto alguna vez: “¡¡Oh necios!! ¡Adoran, y no saben qué!” Toda la tierra es de Él, Él la creó, Él es Su dueño.)
13 – ¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos? 14. Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo; 15. E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás. (Dios prefiere la oración de un corazón quebrantado, al servicio más fino y elegante jamás ejecutado por sacerdotes y coros.)
16 – Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca? 17. Pues tú aborreces la corrección, Y echas a tu espalda mis palabras. 18. Si veías al ladrón, tú corrías con él, Y con los adúlteros era tu parte. 19. Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño. 20. Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia. 21. Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. 22. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre.
Olvida aquel pueblo al que literalmente se refiere el salmo. Viaja en el espacio-tiempo hasta este hoy que te está abrumando, confundiendo y desorientando. Ya no interesa cuándo y cómo, lo que interesa es el que. Y el qué está delineado con absoluta claridad en estos últimos siete versos. Tráelos a este hoy y estarás frente al juicio de Dios sobre su casa, como estaba escrito. Como siempre fue, como muy pocos creyeron. Como muchos menos se están dando cuenta, todavía. La pregunta surge automática de miles y miles de labios temblorosos de quebranto y arrepentimiento. ¿Cómo salgo de esto? ¿Cómo me libero de este mal? El último verso tiene la y tu respuesta.
23 – El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.
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Permanecer Permaneciendo
El comentario, la pregunta, la necesidad de saber, vino de cualquier parte, no interesa el autor, el gestor o la motivación. Y fue así: “He estado escuchando a…(Cuatro nombres de gente muy valiosa en el evangelio) y siguen predicando, enseñando y hablando de cosas importantes que es bueno saber, pero ninguno de ellos supo, quiso o pudo decirme qué es lo que en realidad está sucediendo hoy, con todo esto del coronavirus y todas sus consecuencias. ¿Lo sabe usted?” No, pero el Espíritu Santo sí.
(Juan 6: 27) = Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.
Quiero que leas este mismo texto en dos versiones bíblicas distintas. La de Lenguaje Actual, dice: No se preocupen tanto por la comida que se acaba, sino por la comida que dura y que da vida eterna. Esa es la comida que yo, el Hijo del hombre, les daré, y ya Dios mi Padre les ha mostrado que yo tengo autoridad. Mientras que la Biblia Textual, que traduce directamente de los originales al español, lo muestra así: ¡Trabajad!, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a Éste selló Dios el Padre.
La palabra griega que aquí se traduce como Permanecer, se puede dividir en tres aspectos: lugar, tiempo y condición. En cuanto a Lugar, su significado es quedarse como huésped, alojar, mantener una comunión ininterrumpida. Con relación a Tiempo, su sentido es continuar siendo, resistir, sobrevivir. Y respecto a Condición, indica que uno Permanece tal como uno es. Esta palabra Permanecer fue muy usada por el apóstol Juan. Cristo, en el camino a Getsemaní, enseñó a sus discípulos la necesidad imperiosa de Permanecer en Él, usando la figura de la vid y los pámpanos.
La unión orgánica y biológica con el tronco, para los pámpanos, significa Vida. Es la unión fundamental que debe existir entre Cristo y los creyentes. Es un imperativo divino cuando Jesús dice; Permaneced en mí. Claro que existe una diferencia entre el orden natural y el espiritual. Los pámpanos naturales no ejercitan su propia voluntad para escoger si permanecen o no en la vid, o si mueren. Pero en el sentido espiritual si hay un definido acto de la voluntad por parte de los discípulos. Es el sentido de la urgencia.
Esto le muestra a cualquier discípulo que él es responsable. La afirmación de Jesús es verdadera, en Él hay fructificación, pero fuera de Él, sólo hay infructuosidad. El Maestro no solo sustenta la Vida, sino también es la Fuente de Vida. Juan habla de estar en Él… Estamos en Él, dice… Permanecemos en comunión ininterrumpida con Él. También nos dice que debemos trabajar por la comida que a vida eterna permanece. Y eso es sumamente importante y clave, porque nos está diciendo que la comida no es algo que nos llega sin que hagamos nada, sino que es un verdadero trabajo encontrarla, no viene como algo espontáneo, tiene que haber un esfuerzo.
El Señor sabe que el vínculo que nos une al Cielo no es físico, pues Dios es Espíritu. Esto es vivir la vida para atesorar a Cristo como único sustento. Esto es trabajar por el alimento que Permanece para vida eterna. Es vivir luchando para que nada nos distraiga de encontrar en Cristo la Fuente de Vida verdadera. Es lograr someter por ese trabajo, cada cosa que no sea un fin en sí misma. Este principio debe consumirlo todo. Es no dejar que nada nos nuble la visión de Cristo como única Justicia. Nuestra ancla como vida eterna, como nuestro pastor, sacerdote y profeta.
Pregunto: ¿Alguna vez te detuviste a analizar y masticar esa palabra Permanecer? Es importante que lo hagas. Estamos en un tiempo muy especial donde Señor nos está llamando a una comunión muy íntima y personal. Tenemos que saber discernir los tiempos y Sus tiempos. Es un tiempo que algunos que conocen bien los significados, podrían llamar Tiempo de Juicio y no se equivocarían, porque indudablemente que todo esto está separando lo verdadero de lo falso con una precisión milimétrica, sin errores. Y esa perfección solamente puede tener un origen y un motivo: que definitivamente. El Reino de los Cielos se ha acercado. Eso está sucediendo.
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¿Qué es Esto?
Cuando Moisés saca a su pueblo de la tierra de Egipto, los hijos de Israel murmuraron contra él y contra Aarón, y decían: ¡Ojalá hubiéramos muerto por la mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando comíamos carne y nos saciábamos de pan. En este desierto vamos a morir de hambre! Jehová los escucha y responde en Éxodo 16:4: Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.
Entonces aparece el maná, o sea el sustituto del pan, era una cosa menuda, redonda como una escarcha sobre la tierra. Pero el pueblo era rebelde y codicioso, prefería Egipto y su comida, sin entender que allí eran prisioneros, eran esclavos y donde los llevaba Dios era la libertad y la dependencia exclusiva de su Dios, su Señor.
No supieron ver ni agradecer. Para caminar con Dios hay que ver cada detalle, cada cosa que nos haga abrir nuestros ojos espirituales y confiar. Él es un Dios de detalles, de pequeñeces, que a veces pasamos por alto, y también es exquisito, nos cuida como a la niña de sus ojos. Al pueblo no le bastó su maná, querían carne.
Antes que viniera el milagro, Dios responde a Moisés diciendo: ¿Acaso se ha cortado la mano de Jehová? ¡Ahora verás si se cumple mi palabra o no! Leyendo esto surge la necesaria pregunta: ¿Se cumple su Palabra hoy en tu vida?
Entonces les hizo soplar un viento muy fuerte que trajera codornices y cuando ellas dejaban de volar por ese viento fuerte que no podían, caían y morían en tierra. Moisés no lo podía creer, eran muchísimos en número, ¿Cómo iba a alimentarlos? Dios dejó las codornices sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro. El pueblo levantó todo el día y toda la noche, y todo el día siguiente.
¿Qué es esto? Eso fue lo que dijeron los israelitas cuando vieron la provisión de Dios. Venía acompañado de algunas instrucciones importantes. Pero, a pesar de la claridad de las instrucciones, ellos no obedecieron a Moisés.
Más allá del alimento físico, la mayor necesidad que tiene el hombre en esta vida en medio del desierto, es una relación íntima que dependa de Él. Necesitamos saber que Él es el Señor y debemos conocer que Él es nuestro Dios. Pero eso sólo es posible teniendo intimidad con Él, es decir: Conocerlo. Y no existe intimidad si antes no hay pasión. ¿Crees tú tener pasión por tu Dios?
Esa fue la razón por la cual Dios llevó a Israel al desierto y no directamente a la tierra prometida. Él les dice: Te acordarás de todo este camino por donde el Señor tu Dios te ha traído por el desierto, para humillarte, probándote a fin de saber lo que había en tu corazón. Piensa. ¿No estará tu Dios, hoy, haciendo lo mismo contigo?
Él es un Dios que te escucha, que cubre tus necesidades, pero también que te hace crecer y madurar si estás abierto a Su Espíritu y entiendes esa lección, para poder pasar a otro nivel de aprendizaje. El que crea que en el Reino de los Cielos no hay niveles, todavía no salió de su zona de confort.
Las diez plagas de Egipto fueron movidas por el dedo de Dios. Y es aquí donde Él dice: ¿Acaso se ha acortado mi mano? Imagínate lo que puede haber en su mano. ¿Puedes imaginarte lo que cobija y sostiene nada menos que la mano de Dios? Y mucho más si tienes en claro que decir Mano, equivale a decir Poder, Potestad, todo aquello que me temo que todavía falta en tu vida.
Tómalo. Pasa tu desierto, vive tu necesaria humillación y sal con fortaleza de esto que es para tu bendición. Dios te ama, y a veces te lo demuestra sacudiendo un poco tus perezas y tus apatías. Es mejor ser sacudido por nuestro Dios porque te ama, que olvidado y abandonado a nuestra propia sabiduría humana, porque Él respetará siempre nuestra Voluntad. Aunque te siga amando y se entristezca por ti.
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¿Cómo Predicarán sin Ser Enviados?
Primero vamos a establecer algo que nadie o muy pocos podrán dejar de ver: de cada diez creyentes, por lo menos cinco, creen que tienen algo para decir o, en su defecto, capacidades o condiciones como para hacerlo. Entonces hacen lo más usual y corriente: soñar con ser predicadores.
Segundo: cuando las congregaciones designan a sus predicadores, (Al margen de cuando éstos son sus pastores, ancianos o líderes principales), generalmente tienen en cuenta una premisa: tiene que ser gente con conocimiento y que se encuentre probadamente capacitada para la tarea.
Pero donde hay una masiva coincidencia en el pueblo de Dios, es en que la iglesia que viene, la que yo llamaría del Tercer Milenio, tendrá que modificar unas cuantas características de la actual, ya que pese a las tradiciones, costumbres, rutinas y metodologías a la que tan aferrados estamos, no han arrojado todavía el resultado que Dios quiere.
El pueblo, -la verdad sea dicha-, no ha cumplido con la Gran Comisión y eso, en contra de lo que muchos todavía suponen, no es una responsabilidad unilateral del llamado liderazgo eclesiástico. No hay indicios bíblicos de que uno de los cinco ministerios sobre los que se edifica la iglesia, tenga que sobrellevar todo el peso de la gestión. La responsabilidad ante Dios, es de la iglesia. O sea: mía. Y también tuya, ¿Estamos?
Y ante esa circunstancia, la predicación profética del evangelio, adquiere una relevancia singular y superlativa. ¿Quiénes serán y como deberán ser, entonces, los predicadores del Tercer Milenio? A la respuesta no hay que esperarla del cielo como por arte de magia; la respuesta ya está en la Biblia desde que la Biblia fue escrita en los antiguos rollos. Lo único que debe hacer el pueblo para encontrar esa respuesta, hoy, es ir a buscarla.
Tenemos un extenso texto en los capítulos segundo y tercero del libro del profeta Ezequiel que nos muestra una serie de condiciones y hechos que, en lo literal e histórico, corresponden al llamado al servicio de Ezequiel, pero que en lo tipológico y simbólico, presentan un parentesco tan cercano a la actualidad que nadie puede ya poner en duda que la Biblia es rica en todo terreno, no sólo en los que hemos estudiado.
(Ezequiel 2: 1) = Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo.
¿Te fijaste en esa actitud que a veces tenemos las personas, que nos lleva a ponernos de pie simplemente como símbolo de respeto para con alguien? Bueno; así parece ser esta expresión. Ponte sobre tus pies, le dice. Eso es todo. Es como si le dijera: mira; párate sobre tus pies porque vas a hablar conmigo, ¡¡no con ningún mortal!! Daniel tiene una visión, que él relata pormenorizadamente en el capítulo 10 de su libro, y puntualiza que cuando esa visión, (Que en realidad es un ángel), le señala que esté atento a sus palabras, le añade que se ponga de pie, cosa que Daniel hace, -según lo relata él mismo-, temblando.
(2) Y luego que me habló, entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba.
La gran clave, aquí, es que el Espíritu de Dios entró en él y lo preparó para la tarea. Lo afirmó sobre sus pies, es decir, le otorgó seguridad. Aunque la revelación profética se presente simbólicamente por medio de visiones, señales, parábolas y oratoria humana, Ezequiel de todos modos, las considera fruto del poder y la autoridad del Espíritu Santo. Se ofrecen numerosas referencias al Espíritu de Dios, tanto en el mismo libro como en el de Daniel, (Siempre relacionado con afirmar los pies, o sea: con dar sustento firme a las bases), que muy bien se podría caracterizar al libro de Ezequiel como los hechos del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento.
(3) Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día.
Mira; la clave está en la expresión yo te envío. No te está diciendo “quiero que vayas”, o tal vez “Me parecería bien que fueras”, o quizás “Si quieres, ve” No. Dice YO TE ENVIO. Sin sugerencia ni espacio alguno como para el análisis o las evaluaciones personales. Con un único margen que es muy del Reino: obedecer. Con respecto al calificativo de gentes rebeldes utilizado aquí, hay que señalar que Ezequiel, como muchos de los profetas que le antecedieron, enfrentaba una difícil tarea, porque la gente se había rebelado en contra de Dios. En el verso 4, va a corroborar por repetición ese envío y va a esclarecer los principios fundamentales del mandato.
(4) Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor.
Aquí hay de parte de Dios para con Ezequiel una enseñanza de cómo debe hablar en su nombre. Y presta atención a otro detalle que también es vital. No le dice que deberá hablarle a personas del mundo secular o incrédulo, o sea a gente inconversa. Le dice que deberá hablarles a hijos de duro rostro (Esto es: desobedientes) y de empedernido corazón, (Que podríamos especificar como porfiados, tercos, obstinados). Esa es la tarea del profeta y predicador.
(5) Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos.
Creo que el tema aquí está bastante más que claro. Escuchen o no escuchen, ese no es tu problema. La palabra tiene que ser hablada. Si ellos la escuchan, gloria a Dios y espectacular por donde se lo mire. Si no la escuchan, lo lamentamos mucho, se la pierden. Si la obedecen, eso será maravilloso y tendrá consecuencias magistrales. Si no la obedecen, venga lo que venga, será mucho peor para ellos. Si la creen, se salvarán. Si no la quieren creer, sea por la razón que sea, se perderán. Pero atención con esto: la escuchen o no, la crean o no, la obedezcan o no, siempre van a tener muy en claro que es palabra profética que viene de Dios a través de alguien a quien Dios mismo habrá enviado.
(6) Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde.
Creo que están saltando delante de tu vista las dos palabras que son una especie de salvoconducto o llave de ingreso a todo este mover de la predicación. Esas dos palabras son NO TEMAS. Tendré que decirte que es muy frecuente que todo predicador, ante un mensaje que presiente será muy duro en cuanto a la exhortación o a la destrucción de ciertas “vacas sagradas” de la tradición, puede que evidencie cierto temor a la reacción que sus oyentes puedan evidenciar y a lo que luego, a partir de esa reacción, pueda sobrevenir o desatarse.
¿Acaso me habrán de entender? ¿Es que será posible que ellos puedan verlo como yo lo veo, Señor? ¿No se ofenderán? ¿No se pondrán de pie y vendrán hasta este púlpito a sacarme a puntapiés? ¿No me acusarán, como les ha ocurrido a tantos y tantos, de blasfemo o de hereje, o incluso de lo peor, de anatema? ¿No me prohibirán estrictamente volver a predicar? ¿No me disciplinarán los ancianos de mi denominación y terminarán expulsándome de la iglesia? ¿No me granjearé al decir todo esto, la antipatía de mis hermanos? Mira; lo peor que podría acarrear esta clase de temor, esta especie de duda existencial, sería que busquemos atenuar el efecto de esa exhortación o de esa revelación, buscando adornarlas con palabras elegantes, dulces y almibaradas. Escucha mi hermano: no es tiempo de palabras dulces, ¡¡¡Es tiempo de predicar un evangelio total y absolutamente limpio de polvo y paja mundana!!!
En el libro del profeta Jeremías, podemos leer que en el capítulo 1 y verso 17, se nos dice que si tememos, Dios nos hará quebrantar delante de ellos. Pero que si en cambio de eso decidimos no temer, entonces los quebrantados serán ellos. Dice el otro gran profeta que es Isaías, en el capítulo 9 y verso 18 de su libro, que Serán alzados como remolinos de humo. Y como si todo esto no fuera suficiente, lo va a rematar Miqueas, cuando en el capítulo 7 y verso 4 de su libro, concluye asegurando que Ahora será su confusión.
(7) Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.
O sea que te queda claro: el mandato es hablar. No importa si te escuchan o no te escuchan. No importa si se lo creen o no se lo creen. No importa que rostro pongan ni qué reacción tengan. De cualquier modo, el mandato es hablar. Y cuando aquí se señala que son muy rebeldes, te está mostrando claramente el o los destinatarios de tu mensaje. Todos sabemos que el mundo, aunque generalmente se presente de manera rimbombante y con un aura de inteligencia y capacidad, en realidad es ignorante; en esto es total y absolutamente ignorante. No sólo eso, encima desconoce la verdad y, por lo tanto, muy mal se podrían rebelar en contra de lo que no conocen.
Quien se rebela, aprende, lo hace ante una verdad que no quiere aceptar, pero que en su ser íntimo sabe que es absoluta verdad. Y eso, créeme, encaja mucho más con el llamado pueblo de Dios que con el mundo incrédulo. O, si lo prefieres más actualizado, encaja mucho más con el mundo religioso que con el ateísmo. Si me preguntas con cuál de los dos me quedo, creo que vas a sorprenderte con mi respuesta. ¡Con el ateo! Porque el ateo, un día le son abiertos sus ojos espirituales y puede ver, y pasa de helado a hirviendo. En cambio el religioso tiene mucho más que ver con el tibio, ¿Recuerdas?
(8) Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.
Esto, indudablemente tiene que ver con una costumbre bastante arraigada entre nosotros, que es la de hablar siempre o casi siempre a partir de nuestras propias ideas, de nuestra propia adaptación y con nuestra propia y particular sabiduría humana. El mandato, hermano que piensas predicar, es que primero te detengas todo el tiempo que sea necesario para oír lo que dios te habla, y que luego, sencillamente y sin aspavientos, te limites a repetirlo.
En un mensaje, que es como normalmente denominamos a nuestras predicaciones, y aún en contra de lo que se estila por algo que llamamos ética, no hay copyright. Es decir que no existe en esto ninguna clase de derechos de autor. El autor de tu mensaje siempre es y será el Espíritu Santo. Nosotros, se cual fuere nuestro nombre, nuestro prestigio, nuestra fama o nuestra calidad, solamente podemos ser canales más o menos útiles. Si se nos ocurriera negar esta realidad y decidiéramos atribuirnos la autoría, estaríamos declarando públicamente que nuestra unción proviene de nuestra propia mente y no del Espíritu, y allí sí habría que convenir que hay derechos de autor. Lo que no habrá, de eso no tengas dudas, será vida en ese mensaje.
(9) Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro.
(10) Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes.
Permíteme una leve acotación al margen. Tú ya sabes, si es que has estudiado algo de teología elemental, que los rollos más antiguos estaban escritos solamente de un lado, esto es, de una sola cara. En este caso específico, que te dice que estaba escrito por delante y por detrás, está indicándote que ese mensaje era muy extenso y que por ese motivo no mostraba espacios para que el profeta pudiera incorporar –como era de uso-, observaciones propias.
Un excelente modelo, si quieres verlo así, de lo que hoy debería ser tu bosquejo, tu mensaje. Las endechas, lamentaciones y ayes eran los temas favoritos de Ezequiel, en este caso concreto, antes de la destrucción de Jerusalén, y todavía lo sigue siendo en todos aquellos que prefieren adherir al lamento de una sociedad que se cae a pedazos, en lugar de la firme y transparente proposición de un evangelio que crece y comienza a reinar.
(Ezequiel 3: 1) = Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.
La cultura de ese tiempo determinaba que a los niños se les debía hacer probar pequeños trozos de material de rollos mezclados con miel, para que empezaran a relacionar la bendita Palabra con la dulzura. Sin embargo, la tipología de comer, aquí, implica alimento, pero hace al abecé de cualquier predicador: primero deberá asimilar bien el mensaje, luego deberá internalizarlo, como implantó decir la ciencia de la psicología, y luego, una vez convertido en rhema en tu vida personal, (Esto es, revelación), entonces recién comunicarlo al pueblo.
(2) Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.
(3) Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.
(4) Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.
(5) Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel.
(6) No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran.
(7) Más la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón.
Primer punto del bosquejo y nada superficial: Dios conoce a su pueblo. Sabe que no está demasiado dispuesto a oírlo a Él y, por lo tanto, tampoco a los que auténticamente vienen en Su nombre. La casa de Israel no te querrá oír, les dice. Pregunto: ¿Cuántas veces has visto esa misma actitud desde tu propio púlpito o plataforma donde predicas habitualmente o, caso especial, fuiste invitado a hacerlo? No es por tu culpa, quédate tranquilo. Es Él y la profunda mella que hace Su palabra.
La casa, (Aquí es la iglesia), dice que es dura de frente, y habrá que aclarar que la frente, en este caso, simbolizaba la mente, el intelecto, el razonamiento humano prevaleciendo por sobre la promesa de Dios. Y dice que también es obstinada de corazón. Fíjate que la obstinación es una actitud de la voluntad humana, y la voluntad, precisamente, está alojada en el alma, (que en su modismo era llamada “corazón”), y no en el espíritu.
(8) He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes.
Observa un detalle que a primera lectura puede parecer leve, pero que en el sentido estricto del tema, de ninguna manera lo es. Aquí no está diciéndote de manera voluntarista que eres fuerte. Aquí te está asegurando que, confiando y creyendo, Él es el que te hace fuerte. Fuerte en autoridad y en mentalidad.
(9) Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.
(10) Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos.
Deberás inexorablemente tomar en tu corazón, primero, todas sus palabras. Todas, sin perderte ninguna. Primero deberás oírlas tal como son, sin que las hagas pasar por ningún filtro denominacional o doctrinario grupal. Luego deberás aprender, en medio de todo eso, a oír a Dios mismo. Y luego sí, recién después que las tengas asumidas con claridad, puedes salir y predicarlas.
(Verso 12) = Y me levantó el Espíritu, y oí detrás de mí una voz de gran estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de Jehová desde su lugar.
Fíjate que a este buen profeta llamado Ezequiel, no vino un día una prestigiosa junta de teólogos notables, cabezones históricos de una denominación histórica y tradicional y lo levantó luego de profundos estudios y sesudos exámenes. ¡A Ezequiel lo levantó el Espíritu! Es tan simple que preocupa su simplicidad en un ambiente donde todo parecería ser muy intrincado. Dios es simple. Eres o no eres.
(13) Oí también el sonido de las alas de los seres vivientes que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de gran estruendo.
Presta atención a este simple detalle: Ezequiel no escuchó el sabio y preparado consejo de hombres experimentados y duchos. Tampoco leyó a excelsos comentaristas o teólogos de altísimo prestigio, propietarios de tesis de pronunciado respeto entre las autoridades religiosas de su tiempo. Ezequiel, simplemente oyó a los ángeles.
(14) Me levantó, pues, el Espíritu, y me tomó; y fui en amargura, en la indignación de mi espíritu, pero la mano de Jehová era fuerte sobre mí.
Aquí vemos que el profeta Ezequiel, con sus ojos carnales cargados de limitaciones temporales, primeramente se amargó notoriamente, y hasta se inflamó en santa indignación más tarde, por tener que cumplir la tarea para la cual había sido levantado. Sin embargo y pese a todo lo que giraba en su derredor, privó su obediencia ante lo que él mismo rotulara como Mano Fuerte de Dios.
(15) Y vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban junto al río Quebar, y me senté donde ellos estaban sentados, y allí permanecí siete días atónito entre ellos.
Es notable cómo, de una clara amargura y alta indignación de un sobrecargado Ezequiel sin visión eterna, todavía, el profeta pasa a un grado de estupor, a un bloqueo mental y a una incapacidad física y mental de reacción. A eso, de la única manera que podemos llamarlo, es estar atónito. Me ha tocado estar atónito en muchas ocasiones, pero de todas maneras, no puedo ni siquiera imaginarme estarlo por espacio de una semana.
(16) Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (17) Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.
Observa cómo se desarrollan los acontecimientos. Dios le deja una semana completa a Ezequiel para que el profeta se haga todas las películas habidas y por haber en su mente. Y cuando ya daba la sensación que Dios se había olvidado de él, (¿Cuántas veces habremos pensado lo mismo en algo nuestro?), viene y le anuncia su nueva categoría. Le dice que lo ha ascendido a Atalaya. Un atalaya es algo así como un vigilante, un guardia, una especie de vigía del pueblo que llega con un mandato clarísimo: amonestar a ese pueblo con las palabras que Dios mismo ponga en su boca.
(18) Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano.
Indudablemente que son muchos, hoy, los que desean predicar, y si es posible, a multitudes o por la televisión. Si eso es de Dios o de la carne, es otra historia que también merecerá ser contada. Hay otros tantos que desean pastorear, profetizar o enseñar y, con relación a eso, le piden, le claman poder a Dios para ejercerlo. Fíjate que no siempre tienen en cuenta lo que aquí estamos observando: la demanda de Dios.
(Verso 22) = Vino allí la mano de Jehová sobre mí, y me dijo: Levántate, y sal al campo, y allí hablaré contigo.
Tengo la idea de que aquí se terminaron todas las dudas, el ostracismo, las fantasías y hasta las especulaciones. Dios parece decir: ¡Arriba, Ezequiel! ¡Levántate, sal y cumple con lo que te ordené! Y cuando Ezequiel lo mira confundido porque se siente muy poca cosa para hacer algo para ese Dios tremendo y majestuoso, el propio Dios lo va a sacar de su error. Lo mira a los ojos, lo sacude por los hombros y le dice: ¡Sal! ¡Ahí está el mundo esperando mi palabra a través de tu boca! Clarísimo. MI palabra, a través de TU boca. No eres tú, Eze; soy yo. ¿Te imaginas con qué ganas y a qué velocidad se habrá levantado Ezequiel?
Porque hay una diferencia, una enorme diferencia entre lo que sentía Ezequiel y lo que sienten muchos que desean predicar hoy. Hay muchos, hoy, muchísimos debería decir, que se instalan en un púlpito totalmente tranquilos y felices porque tienen todo previsto respecto a lo que van a decir. Han calculado, evaluado y estimado cada palabra para no molestar, no perturbar ni inquietar a ningún sector.
En cambio Ezequiel iba temblando, dudando y hasta resistiéndose porque sabía que tenía que decir lo que Dios pusiera en su boca, le gustara a quien le gustara y le molestara a quien le molestara, con lo que eso significaba en ese tiempo. Esa y no otra será la marca del predicador de este tercer milenio. O no será predicador, sino apenas un discursista religioso más de los tantos que ocupan espacios en todas las latitudes.
(23) Y me levanté y salí al campo; y he aquí que allí estaba la gloria de Jehová, como la gloria que había visto junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.
Suficiente. Totalmente claro. Cuando tú sales al mundo a cumplir con un mandato del Señor, lo primero que vas a ver manifestada es la gloria de Dios. Lo segundo y casi inmediato, la acción de humillarte ante esa gloria y postrarte en su presencia.
(Verso 27) = Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: El que oye, oiga; y el que no quiera oír, no oiga; porque casa rebelde son.
Lo dicho: Él abrirá tu boca. Él abonará tu cuenta. Él está detrás y por encima de toda tu sabiduría y tu capacidad. ¿Vas a seguir, después de esto, creyendo estar llamado a predicar el evangelio ante uno, diez, cien, mil o diez mil? Serás, entonces, uno de los predicadores de este Tercer Milenio. Uno de los que definitivamente habrá dejado de entender que la predicación es humana, para pasar a asumir en total y absoluta obediencia, que predicar es un asunto del Dios Todopoderoso a través de tu boca.
Bajo El Espíritu de Juan
Una de las profesiones más satisfactorias pero más exigentes es el ministerio de los hijos de Dios. Sin embargo, a diferencia de otras profesiones, tú no eres quien elige el ministerio divino, es el ministerio el que te elige a ti. La Biblia dice que Jesús es la cabeza de la Iglesia, y es Él mismo quien elige quién debe entrar al ministerio, y si así lo quieres, a tiempo completo. Nadie debería entrar al ministerio a su antojo o sólo por el deseo de hacer el bien, y mucho menos por una ganancia financiera. Si tú no estás llamado, no tendrás la gracia o el don para hacerlo. Como resultado, estarás frustrado, la vida de Dios no estará allí, y será simplemente un trabajo, sin satisfacción.
Alguien con un llamado al ministerio, desempeñando otro trabajo, será miserable. Y alguien que no está llamado al ministerio, trabajando en el ministerio, será igualmente desdichado. Entonces, ya que es tan importante convertirse en un ministro sólo si tú estás llamado, la pregunta es: ¿Cómo saber si estoy llamado? Dios lidia con nosotros como individuos, así que Él no hace lo mismo con todos. Todos podemos tener diferentes experiencias cuando recibimos el llamado al ministerio. Sin embargo, existen patrones que pueden verse en la vida de las personas llamadas al ministerio. Básicamente, tú sabes que estás llamado por revelación, pero aquí están estas cinco señales que te pueden ayudar a determinar si estás llamado(a) al ministerio.
1 – Las personas llamadas al ministerio reciben su llamado sobrenaturalmente. He escuchado a algunas personas decir que Jesús se les apareció para hablarles de su llamado – ese no es el caso de la mayoría de nosotros. También he oído a otros decir que escucharon una voz audible sobre su llamado – eso tampoco es lo común. Lo que la mayoría de nosotros tiene es ya sea una voz interna o convicción que nos empuja a amar, servir y buscar a Dios, más allá de la mayoría de las personas. Algunos pueden recibir una palabra profética o una confirmación profética, otros pueden tener un sueño, o a menudo Dios trae esa convicción a través de la lectura de la Biblia. Es como si un verso relacionado con el llamado saltara de la página y te sacudiera por dentro. Este es el testimonio del Espíritu Santo dentro de ti. No lo siented solamente durante un tiempo de tu vida. Es una convicción que nunca se va. El llamado de Dios te marca para el resto de tu vida. Lo que sea que tú hagas, tú lo sentirás tironeándote por dentro. Es como un viento o una corriente. Tratar de ir en contra de él requiere esfuerzo. Te hace sentir mal e insatisfecho, sin paz. Dejarte llevar por él hace que todo parezca fácil, que fluye, y rápido. Todo se siente en paz en tu vida y hay una satisfacción interna y felicidad que vienen a tu vida.
2 – Las personas llamadas al ministerio aman servir. Un componente que se encuentra en todos nosotros es que nos involucramos de todo corazón en servir en el momento. Nadie tuvo que empujarnos; no era una carga. Lo hicimos porque queríamos servir a Dios. Asimismo, no importaba a qué trabajo nos asignaran, lo hacíamos con responsabilidad y con gozo.
3 – Las personas llamadas al ministerio manifiestan una gracia y dones que son visibles para otros. Cuando una persona está llamada al ministerio, hay dones sobrenaturales que se manifestarán en la vida de la persona. Estos dones fluyen naturalmente y sin esfuerzo. De hecho, puede ser tan natural para ti que quizás no te des cuenta que estás fluyendo en esta gracia, pero otros lo notarán. Las personas notarán que tus oraciones son más efectivas. Cuando tú le predicas el evangelio a otros, es más efectivo. Cuando tú hablas, las personas quieren oírte. Tienes un entendimiento más profundo de las Escrituras. Hay una gran autoridad en tus palabras. Hay un mayor poder y manifestaciones espirituales. Todas estas cosas ocurrirán y crecerán a lo largo de tu vida.
4 – Las personas llamadas al ministerio están “programadas” para el ministerio al que están llamados. Todos los llamados ministeriales son pre ordenados por Dios antes de que la persona nazca. Así que, cuando tú naciste, Dios “te programó” con ciertas características que van con tu llamado. Son inseparables de ti como persona. Ser un pastor no se trata simplemente de tener el título de pastor, o de recibir un diploma de una universidad bíblica. Tu personalidad, manera de pensar, la manera en que te comportas, etc., están programadas de acuerdo a tu llamado. Por ejemplo, un pastor será un extrovertido, siempre buscando cuidar a otros, y será un referente en amor. Un evangelista no puede evitar el estar pensando siempre en ganar almas. A un maestro le gusta estudiar y es muy organizado. Un profeta odia el mal y todo lo que vaya en contra de la voluntad de Dios. Un apóstol siempre querrá ayudar al mayor número de personas posible a crecer y madurar en las cosas de Dios. Estas son cosas que no son estudiadas, son parte de quien eres tú y no pueden cambiarse más de lo que tú puedas cambiarte el color de tus ojos.
5 – Las personas llamadas al ministerio tendrán un mayor deseo por Dios y las cosas de Dios que el creyente promedio. Cuando comparas tu caminar de creyente y el de otros ministros con el de la mayoría de los cristianos, encuentras que tienes un deseo mucho mayor por las cosas de Dios. Estas dispuesto a morir a tus deseos y a ti mismo. Estas dispuesto a sacrificar más para el beneficio de otros. Estas dispuesto a buscar la voluntad de Dios mientras otros están divirtiéndose. Estas dispuesto a pedirle a Dios que te de convicción cuando estas equivocado. Estas dispuesto a pedirle a Dios que lidie contigo en el área de la santidad. El cristiano promedio está dispuesto a sacrificar cosas por Dios. El ministro está dispuesto a sacrificarse a sí mismo por los propósitos de Dios.
Los ministros maduros podrán sentir por el Espíritu Santo, o por la obra de Dios a través de ti, que tu tienes un llamado. ¿Tienes algún líder maduro que te conozca? Pideselo, y ellos seguramente puedan ayudarle. ¿Entonces, cómo te fue? ¿Te ha llamado Dios al ministerio? Si ese es el caso, entonces prepárate a morir a tí mismo, pero también prepárate para la más fantástica aventura de fe, bendición, satisfacción y poder que tú puedas experimentar en la vida. Te ha sido entregado un regalo maravilloso, pero ahora, es tiempo de prepararte para ello. ¿Y como sería la mejor manera justamente en esta época tan particular que estamos viviendo? Bajo el espíritu de Juan, sin dudas.
Hubo una gran persecución en los primeros años de la iglesia. El emperador romano en ese tiempo, Nerón, desterró a Juan a la Isla de Patmos. Esta isla era pequeña; un lugar desierto y deshabitado. Estaba poblada solamente por unos pocos prisioneros que habían sido desterrados allí para vivir el resto de sus vidas. Como ellos, Juan fue enviado a Patmos para morir. Escúchame, si ahora mismo me agarra uno de esos bomberos voluntarios que diariamente Satanás te manda para apagar tu fuego santo, seguramente me dirá: ¿Y ese es el premio que da Dios por servirlo como lo sirvió Juan? Dime tú que debo responderle a mi interlocutor.
Porque el hombre, el apóstol al que me estoy refiriendo, es el mismo a quien el propio Jesús amó de tal manera, que la Biblia lo menciona como el «amado Juan» a quien, -está escrito-, Cristo tanto amó. De hecho, él fue quien se recostó en el pecho de Cristo durante la última cena. Lo que muchos no añaden, después de esta escena, que ha dado origen y lugar a tanta basura doctrinaria, es que en ese entonces, Juan era apenas un adolescente de no más de quince años.
De acuerdo al criterio de cualquiera de nosotros, por bien intencionado que fuera, Juan era un fracasado. Después de haber estado por largo tiempo acompañando al mejor y más grande de todos, terminaría sus días así, confinado a esperar la muerte en una isla de la cual nadie podía salir una vez que había sido desterrado allí. Y en este paréntesis, añado: vemos en 3 Juan 9-10, como Juan llegó hasta el extremo de ser rechazado por los hermanos de la iglesia, dirigidos por el líder Diótrefes!!
(3 Juan 9) = Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.
(10) Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia.
Muchos cristianos de hoy lo hubiesen mirado y hubiesen dicho: «Qué desperdicio. ¿Por qué Dios permitiría que uno de los hombres más ungidos de todos los tiempos estuviera aislado de esta manera?» ¿Cómo no lo dejaron para que formara o capacitara a los más nuevos y así podía aprovecharse su tremendo conocimiento y sabiduría? Ahora imagínate la reacción de los líderes de hoy. Tristemente, hubiesen medido a Juan por los criterios actuales del éxito: no tenía congregación, no tenía edificio para la iglesia, no tenía dinero para rentar o comprar una estructura.
No tenía mandato oficial, nadie decía ser su cobertura, esto es: el hombre al cual debería rendirle cuenta de sus actos y también girarle sus ofrendas mensuales como reconocimiento por esa cobertura. No tenía vehículo para viajar, casa, ni un traje decente para predicar. No tenía agenda para el ministerio, no tenía programas para alcanzar la comunidad, no tenía plan para ganar las naciones. Los líderes lo hubiesen descartado, diciendo: «Este hombre no tiene nada. Está acabado. En primer lugar, ¿Por qué fue llamado al ministerio?» (Muchos hubiesen dicho que era “una higuera estéril o sin frutos”, añado nuevamente) ¡Que equivocados hubiesen estado, ¿No es cierto?
A todo esto, lo único que faltaría agregarle, es la censura clásica con la cual sectores de la iglesia intentan cerrar la boca que está hablando lo que Dios habla en este tiempo: “No puede hablar, no tiene derecho, no se congrega en ninguna iglesia, no tiene cobertura pastoral”. ¿Alguien ha perdido dos minutos de su tiempo tratando de hallar cual era el grupo eclesiástico en el Juan se congregaba durante su estadía en Patmos? ¿O quizás encontrar al pastor que firmó el aval para que pudiera publicarse el material que Juan había escrito estando allí? ¿Será que mientras se determina que cualquier cristiano evangélico es avalado como tal cuando tiene la “cobertura” de un líder que lo respalde, mientras que Juan cumplió al punto la palabra bíblica que dice que nuestra única cobertura es Jesucristo?
Él escribió: «Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el Reino y en la paciencia de Jesucristo… Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor.» (Apocalipsis 1 : 9-10). En otras palabras, Juan estaba diciendo: «Sí, fui aislado de la civilización. Pero tengo una iglesia. Y ministro al Señor aquí. No tengo hermano o hermana que se una a mí. Pero estoy en el Espíritu.» Te aseguro que la alabanza que Juan ofreció desde esa remota isla fue tan gloriosa para Dios como mil voces adorándole en mil diferentes idiomas.
“¡Imposible!, – diría más de un criterioso jerarca denominacional -. Si aceptamos esto, estamos avalando que la gente, en las iglesias, haga lo que quiera”. Dicho así no puede menos que contar con nuestro respaldo porque parecería ser algo correcto. Pero… ¿Y qué tal si lo vemos desde el ángulo de algo revelado por el Señor mismo? Sigue…
Simplemente, Juan murió a todos sus propios planes y pensamientos del ministerio. Hasta donde Juan sabía, su exilio en Patmos iba a ser su suerte final. Probablemente pensó: «Me han abandonado aquí para el resto de mi vida. Pero no voy a perder el fuego de Dios. Aún cuando sea el único aquí, voy a adorar al Señor. Puede ser que no tenga congregación, ni hermanos o hermanas con quienes tener compañerismo. Pero voy a caminar en el Espíritu. Y me voy a dedicar a buscar el rostro del Señor. Ahora tengo tiempo para conocerle a él como nunca antes lo había hecho.»
Este es exactamente el razonamiento de este tiempo. Porque no estamos hablando de personas que no se congregan porque se pelearon con sus pastores porque no se les permitía cantar la “cancioncilla” con la cual querían lucirse en la plataforma. Muy por el contrario, estamos hablando de gente con el espíritu de Juan, propietaria de revelación fresca y palabra genuina que, con el simple hecho de estar presente, complica el discurso humanista y personalista de muchos.
Esa gente, entonces, resulta molesta. Y como la determinación del liderazgo no deja ningún espacio para la evaluación o el análisis, esa persona pasa a ser exonerada por rebelde, insujeta o díscola y es enviada al Patmos de la marginación. Juan buscó al Señor completamente en medio de su aislamiento. Se movió en el Espíritu. Y se dio a sí mismo como un sacrificio vivo. Muchachos, muchachas, este es el corazón de mi mensaje: Ahora Juan estaba en ministerio a tiempo completo. No me refiero a esto en términos de lo que generalmente pensamos como tal ministerio.
En Patmos no había necesidad de levantar fondos, lemas o hacer campañas publicitarias. No había necesidad de competir con otros ministros o construir edificios de iglesias más grandes. Y nadie estaba cerca para alabar a Juan, felicitarle, presumir de él. Su vida estaba limitada a un sólo enfoque, un sólo ministerio: a Jesucristo solamente. Eso era todo lo que Juan tenía. Fíjate que lo que dice aquí, es lo que muchos otros estamos diciendo, y que nos granjea ciertas antipatías por parte de ciertos líderes. Y ni hablar si a esto lo dijera alguien que sólo ocupa un banco en el templo; alguien sin posiciones ni cargos.
Es un reconocimiento a una deformación humanista, carnal y aborrecible en la que muchos ex siervos de Dios (Ahora se apacientan a sí mismos), han caído por causa de sus egocentrismos inagotables. Publicidad eclesiástica, (De esto hemos hablado), competencias Inter.-ministeriales (Dios lo pensó como complemento, no como competencia. Igual a la unión entre el hombre y la mujer). Construcción de enormes edificios de mampostería como símbolo de crecimiento “espiritual” cuando todos sabemos que Dios fue muy claro cuando aseguró desde su Palabra que Él no habitaba en templos hechos por manos de hombre.
Adulación y alabanza al líder o visitante ilustre. Todo un montaje escénico preparado para elevar la categoría, el impacto visual y la importancia ministerial del hombre o la mujer que se quieran levantar como mensajeros de este tiempo. Alguien dijo alguna vez que no le debe importar al ministro si alguien lo felicita, lo alaba o lo adula. Que la persona que lo hace ha sido formada así y cree que eso es correcto y bueno. Lo que sí se advierte es que esa batalla contra su ego es del ministro y él es quien debe librarla y ganarla. Y, finalmente, llegamos a la conclusión que muchos han visto muy de cerca en este tiempo: cuando se dan una serie de circunstancias que sacan a la gente de las babilónicas iglesias humanistas y religiosas, sólo les queda la mano de Jesucristo. Y de esa mano se aferran como único método válido para poder seguir adelante.
¿Qué es el ministerio a tiempo completo? El ministerio a tiempo completo no significa simplemente el pastorear a una iglesia. Ni es el viajar como evangelista o llevar a cabo campañas de avivamiento. El ministerio a tiempo completo no lo determina un diploma, un certificado de un colegio bíblico o la ordenación de parte de oficiales de la iglesia. De hecho, tú puedes pastorear a una iglesia grande y exitosa y no estar en el ministerio a tiempo completo. Puedes predicar cientos de mensajes y alcanzar multitudes de miles. Pero ninguna de estas cosas te hace un ministro a tiempo completo ante los ojos de Dios.
Algunos verdaderamente creen que Dios los ha llamado al ministerio a tiempo completo. Pero a otros simplemente……les atrae la idea de recibir un salario soportable por hacer la obra de Dios.
Es indiscutible que estos dos asuntos son casi “tabúes” en nuestro ambiente: poner en tela de juicio cierta clase de actividad “pastoral” que más que ese ministerio del Señor es una especie de “gerencia” administrativa eclesiástica, y hacer mención a un personaje del que muy pocos o ninguno se atreve a predicar: el asalariado. Otros están tomando parte en la obra del Señor a tiempo parcial, de hecho, en la mayor parte de los países, los ministros tienen que tener trabajos seculares porque sus congregaciones no los pueden sostener. Así que por años le han suplicado a Dios: «¿Cuándo se abrirá la puerta para mí?»
Creo que Dios desea que cada creyente tome parte en el ministerio a tiempo completo. La Escritura nos dice que todos somos llamados como sacerdotes delante del Señor. Sin embargo, primero tenemos que quitar de nuestras mentes que el ministerio a tiempo completo es una posición o profesión. A los ojos del Señor, el ministerio a tiempo completo es ministrarle a él mismo. Este párrafo es, por sí mismo, la auténtica confirmación a una palabra que venimos proclamando desde hace más de diez años. Cada creyente debe tomar parte del ministerio. ¿Fundamento? La Palabra, que nos dice que somos todos ministros competentes.
Dicho de manera simple, tú podrías estar como el apóstol Juan, abandonado en una isla, y puedes estar en el ministerio a tiempo completo. De hecho, considero a Juan uno de los ministros más eficientes en la Biblia. Así es como sabrás si estás listo para ser un ministro a tiempo completo: Ya no necesitas más el aplauso humano. No necesitas una asignación, un plan o tomar parte en alguna obra grande. No necesitas el respaldo o credenciales. No necesitas una congregación o un edificio de iglesia.
Esto, para mi gusto, es una confirmación que va a contramano con todas las críticas que seguramente todos nosotros estaremos recibiendo y que, obvio, son las mismas que muchos de nuestros antecesores, pioneros en buscar las riquezas del Reino, recibieron: ¡¡Necesitas congregarte!! Es preferible estar a solas con Jesús, alimentándole con tus alabanzas, que ser admirado como un gran ministro. Sabes que todo ministerio para otros fluye del ministerio a él. Entonces, estarás listo para lo que Dios ve como ministerio a tiempo completo.
Muchos predicadores quienes son vistos como ministros a tiempo completo hoy, no son ministros a los ojos del Señor. Sé de algunos que reciben un salario pero que no ministran al Señor. No tienen ninguna carga de él. No lo buscan diligentemente en oración. Y no obtienen sus sermones de él. En vez de esto, ellos toman prestados sus sermones de otros predicadores. Tales ministros son meros asalariados, que reciben un cheque p un depósito en sus cuentas bancarias, por hacer su trabajo. Están faltos de oración, sin una palabra fresca del cielo.
También sé de personas laicas que tienen un conocimiento mucho más profundo de Cristo que los hombres que lo pastorean. Estas personas no reciben ni un centavo por ministrarlo al Señor. Pero son conocidos en el cielo como ministros a tiempo completo. Son intercesores, con hambre por la verdad, sirviendo a Dios de todo corazón. Y son dados a la oración, encerrándose con Cristo. Estos son ministros verdaderos, que hace tiempo han crecido mucho más que su pastor. De hecho, su pastor puede ser un náufrago, no un ministro de Dios.
A esto, que es estricta verdad y realidad actual (En la que formamos parte, sin dudas), sólo hay que agregarle un pequeño detalle que, por ser parte protagonista de esa alternativa, puedo dar: no importa si no llega ningún cheque de alguna organización o gran congregación; cuando tú sirves al Señor sin ambiciones personales ni privadas, Dios corre con los gastos. Y es el mejor respaldo financiero que conozco.
Volvamos a Juan en Patmos. No tenemos ninguna evidencia de que Juan tuvo contacto con nadie en la isla. Juan no tenía a nadie con quien tener compañerismo. No tenía consejo santo, ninguna voz que le escuchara. Cualquiera se hubiese vuelto loco en una situación como esa. Pero Juan no. En vez de eso, él aprendió a depender de la voz del Espíritu Santo. Él se aferró al Espíritu Santo para consuelo y protección.
Esto es, precisamente, lo que le falta a mucha gente que me escribe. Gente que huyó de Babilonia, pero que aún no pudo cortar con aquella ligadura del alma con esas cuatro paredes que eran su templo y esa suma humana que, supuestamente, eran sus hermanos, (Hoy desaparecidos de sus vidas porque les han enseñado que somos “hermanos apartados”)
De hecho, en su ministerio a tiempo completo, se le dio a Juan una revelación de la gloria del Cristo exaltado. Para nosotros hoy también se ha abierto una puerta a los cielos. Al igual que Juan, hemos sido llamados a «subir». La Escritura dice:
(Hebreos 4:16). Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Este llamado para venir al trono ha sido grandemente ignorado por ministros y laicos. Así que, ¿Dónde están los ministros a tiempo completo que apagarán toda voz y programa carnal del hombre? ¿Quién se alejará de toda ambición personal para ser gobernado y dirigido tan sólo por el Espíritu Santo? ¿Quién permitirá que otros le sobrepasen según los criterios humanos, porque se han limitado a tan sólo una cosa en su ministerio: a vivir y a caminar en el Espíritu?
El aislamiento de Juan fue impuesto en él por personas impías. Pero el Señor se complace cada vez que nos sometemos voluntariamente a un «exilio» con él. Esto no significa que dejemos a un lado el ministerio externo. No significa que dejemos nuestro trabajo, nuestra familia, nuestro testimonio. La gran pregunta que surge, entonces, es: ¿Estoy escuchando a los hombres o al Espíritu Santo?
Una vez que Cristo se convierte en nuestro único enfoque, podemos recibir discernimiento y dirección de lo alto. Que Dios ayude a cada hombre o mujer que predica prosperidad, a cada predicador que ha transigido, que soborna a su congregación con un evangelio hueco, carente de arrepentimiento. Y esos ministros serán responsables ante Dios por cada alma desilusionada que se insensibiliza a sí mismo por sus falsas enseñanzas.
Si alguien todavía albergaba dudas con respecto a la dureza extrema de esta exhortación que el Señor nos envía en este tiempo tan especial, este párrafo te despeja todas tus dudas. Es muy claro, concreto y apuntado en la dirección específica: la de los grandes corruptos que se convirtieron en los impíos que expulsan a los “juanes” a los “patmos” del aislamiento físico, pero de ninguna manera espiritual.
Mira; hay un evento que todavía recuerdo. Después del 11 de septiembre del 2001, la gente inundó las iglesias, pero en seis meses se habían alejado. Muchas personas recurrieron a la iglesia después de los ataques terroristas. Pero no encontraron esperanza allí. No escucharon una palabra del cielo, ni recibieron bálsamo para sus almas heridas.
Muchos de los ministros que les predicaron eran tan ignorantes de Dios como ellos mismos. La mayoría de ellos eran hombres que no oraban, cristianos mundanos, que en nada eran ministros verdaderos. Así que la gente se alejó. Qué les espera a aquellos que son ministros de Dios a tiempo completo?
(Isaías 28: 16) = Por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure
«El que creyere, no se apresure» El significado en hebreo es: «No será avergonzado o confundido» Nada nos sacudirá, porque sabremos que nuestro Dios estará obrando. Sabremos que él estará cargándonos, como llevó a Israel por el desierto. Esa es la promesa que nos sostiene a muchos en este tiempo. Esa es una promesa que, lamentablemente, sólo se puede ver cumplida cuando llega la tremenda crisis del exilio forzoso. Pero es una promesa que tiene cumplimiento cierto, que funciona notablemente y que, a diferencia de todos nuestros métodos humanos, nos lleva inexorablemente a ser más que vencedores.
¿Sufrirán los cristianos en los días venideros? Sí, yo creo que algo se sufrirá, si. Pero tan cierto como que Satanás no pudo destruir a Juan, tampoco Dios permitirá que el enemigo destruya a su santo remanente. Él está levantando una iglesia de ministros a tiempo completo, que se mantendrán firmes él en medio de toda tormenta.
Aquí está la otra palabra clave de confirmación espiritual. Podrás tener algunas diferencias conceptuales o visuales, porque los tiempos no son necesariamente los mismos para cada hombre; pero muchos ya han sido informados debidamente por el Espíritu Santo de Dios en revelación, que hay un remanente santo que se está levantando entre las ruinas de la iglesia tradicional, costumbrista y ritualista.
Y no se trata precisamente de buscar a alguien a quien seguir. De lo que se trata, es de madurar. Y madurar en el Señor es, exactamente, concluir con esa clase de seguimientos. El árbol se conoce por sus frutos y no todo lo que reluce es oro ni todo lo negro es petróleo..
Existe mucha gente que habla bonito pero que luego, en sus actos cotidianos, es como si se movieran exactamente a la inversa de lo que hablan. No sé ni me interesa ninguno de estos casos. Lo que sí me interesa, es que lo que se está diciendo, cuando viene de Dios, es auténtica y genuina confirmación. De todo lo demás, el Padre celestial es el único juez.
Los Fundamentos de Tu Autoridad
La gente en el mundo aún no ha visto la autoridad que le ha sido dada a través de Jesucristo. Ni tampoco ha aceptado la autoridad que es por derecho suya, por causa de haber nacido sobre la Tierra. El hombre fue creado a la imagen de Dios para tener compañerismo con Él. El hombre fue la corona de toda la creación. Poseía capacidades que estaban más allá de su comprensión; sin embargo, fracasó porque quebró la Palabra de Dios. Cuando Adán postró su rodilla ante Satanás, perdió su autoridad espiritual. Comencemos con Mateo 8:5-10 y utilicemos este como un punto de lanzamiento a la autoridad:
(Mateo 8: 5) = Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, (6) y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
(7) Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
(8) Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.
(9) Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
(10) Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
Este hombre era un gentil. No era un hombre del pacto, era un exiliado en aquel momento y no tenía terreno legal para ir a Jesús. El Evangelio era en primer lugar para los judíos, luego para los gentiles. Hasta cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar, les dijo lo que leemos en Mateo 10: 5-6:
(Mateo 10: 5) = A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, (6) sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Este hombre no estaba incluido en el Pacto, pero Jesús dijo: «Iré y sanaré a tu siervo«. El centurión le dijo a Jesús que no tenía necesidad de ir hasta su casa. En aquellos días Jesús no podía tomar un avión o tren. Tenía que ir caminando o bien cabalgar sobre un burro, iY si ustedes nunca estuvieron sobre uno de esos burros, les digo que preferirían caminar!
El centurión le dijo a Jesús: No tiene que caminar hasta mi casa, porque soy un hombre bajo autoridad y sé cómo funciona la autoridad. Cuando a mí me dicen algo, lo hago. Tengo soldados bajo mi mando, y cuando les digo que vengan o vayan, lo hacen. Ahora simplemente di la palabra y mi siervo será sanado. Esta es la forma más alta de fe. Alguien le preguntó al Señor: «¿Por qué el centurión tenía ese tipo de fe aunque no estaba incluido en el Pacto?»
El Señor le dijo: «Era un militar que entendía la autoridad, porque estaba bajo autoridad. Si enseñas la autoridad a mi pueblo para que la entienda como la entendió este hombre, ellos podrán operar con el mismo tipo de fe». Cuando entiendas la autoridad como La Biblia la expone, te levantarás a un nuevo nivel de fe. Llegarás a usar la autoridad que Dios te ha dado cuando hables su Palabra contra las circunstancias de la vida.
Estas tendrán que conformarse a la Palabra de Dios! ¡El conocimiento de esta verdad te hará libre! Toma autoridad sobre las circunstancias Un hombre se encontró con otro y le preguntó: – ¿Cómo te va? – Bueno, no tan bien bajo estas circunstancias. – ¿Qué haces bajo las circunstancias? Hemos cantado canciones de tan poca fe durante tantos años que ¡hemos comenzado a creerlas!: «Soy un pobre peregrino, cansado de tanto vagar». ¡No somos pobres peregrinos cansados de vagar! Somos peregrinos y extranjeros, pero ¡coherederos con Cristo Jesús!
Otra canción dice: «No sé hoy lo que traerá el mañana: sombras, sol o lluvia«. A medida que obtienes entendimiento de su autoridad a través de la Palabra de Dios, no tendrás que preocuparte por lo que traerá el mañana. ¡Toma tu fe y cambia lo que le trae el mañana! . Jesús habló una verdad profunda cuando dijo lo que leemos en Juan 8:31-32:
(Juan 8: 31) = Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; (32) y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Dios habló a través de su profeta Oseas; dijo en 4:6: Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré. Salomón dijo en el Proverbios 2:6-7: Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Él provee de sana sabiduría a los rectos.
Una de las más grandes necesidades de este día es darse cuenta de lo que Dios ha hecho para nosotros en Cristo Jesús. Encontramos explicación de esto en 2 Pedro 1:1: Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra. Podrás observar que Pedro escribe a aquellos que han obtenido una preciosa fe igualmente que la nuestra.
En otras palabras, ¡Tú y yo estamos incluidos! Hemos obtenido esa misma fe. Y sigue Pedro en el verso 2: Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Quiero que presten particular atención a la frase, «el conocimiento de Dios«. Gracia y paz te son ¡multiplicadas, no agregadas a ti! Las personas actualmente buscan la paz. Pero la mayoría de ellas la busca en los lugares donde no se encuentra.
Observa: paz nos es multiplicada a través del conocimiento de Dios y a través del conocimiento de Jesús, nuestro Señor. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder; mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia Dice el verso 3. Si se le han dado todas las cosas, quiere decir que no hay nada más que Él pueda dar. Esta Escritura no dice: «Él les dará todas las cosas, en algún momento«. ¡Ya lo ha hecho! Ya nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad a través del conocimiento de Él, quien nos ha llamado a gloria y excelencia.
Esto solamente viene ¡a través del conocimiento de Dios! La Palabra dice: Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio para la edificación del cuerpo de Cristo: Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo»(Efesios 4:11-13).
Él ha dado un ministerio de cinco aspectos: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos. La verdad sola no te hará libre Recuerda las palabras que Jesús les dijo a sus discípulos: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:31-32). Yo en una ocasión la había citado mal. Entonces un día el Señor me dijo: – Eso no es cierto. Yo quedé conmocionado y dije: – Bueno, tú lo dijiste. Debe ser cierto. Él respondió: – No lo citas en su totalidad. Si permaneciereis en mi palabra… entonces conocerás la verdad, y la verdad ios hará libres!
Todos no llegarán a conocer la verdad, porque no permanecen en la Palabra. ¡Es el conocimiento de la verdad el que nos hace libres! Muchos saben sobre la verdad, pero pocos tienen el conocimiento de esa verdad. El apóstol Pablo dijo: «¡Todas las cosas son suyas!» Pedro dijo lo mismo en 2 Pedro capítulo 1: «El Señor ya lo ha hecho». No está por hacerlo algún día. De hecho, La Biblia nos dice que Dios terminó su obra en seis días y luego descansó. ¡Algunos de nosotros hemos tratado de hacer trabajar a Dios a partir de aquel día! Él puso todo en movimiento. Fue hecho en Jesucristo y está disponible para todos los que quieran recibirlo.
La libertad nos viene cuando continuamos en la Palabra de Dios, porque eso produce el conocimiento de Dios. Pedro dijo: «Por su divino poder (. ..) por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina» (2 Pedro 1:3-4). No dijo que teníamos que ser participantes. Dijo que podríamos ser participantes. Está disponible para ti. Como participante de la naturaleza de Dios, tú eres capaz de operar al mismo nivel de fe de Dios. El hombre fue creado para tener compañerismo con Dios el Padre.
«Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que le visites? Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y lo pusiste sobre las obras de tus manos» (Hebreos 2:6-7). Observa: se habla de dos tipos de personas en estas Escrituras: el hombre y el Hijo del Hombre. Jesús siempre se llamó a sí mismo Hijo de Hombre. Dios estableció al hombre sobre la obra de sus manos. ¡Dios le dio dominio sobre la Tierra!: «Le hiciste un poco menor que los ángeles». El griego dice: «… por un poco de tiempo, menor que los ángeles«.
Por causa de la caída el hombre fue hecho menor que los ángeles, por un poco de tiempo. En el comienzo el hombre fue creado en un orden más alto que los ángeles. Solamente al hombre se le dio el derecho de elegir sus palabras y hacer sus propias decisiones; los ángeles no tienen ese derecho. «Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él, pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas» (Hebreos 2:8). Si puso todas las cosas debajo de él, no hay nada más para poner debajo. Puso todas las cosas en sujeción bajo los pies del hombre. En lo que se refiere a Dios, fue hecho cuando puso a Adán sobre todas las cosas de esta Tierra; a Adán le fue dado dominio sobre toda la Tierra.
Puedes ver en Génesis que el hombre fue creado para tener dominio. ¡Todas las cosas fueron puestas en sujeción bajo sus pies Dios no está por hacer esto por la humanidad algún día. ¡Ya lo ha hecho! ¡Dios no dejó nada que no fuera puesto bajo los pies del hombre! El hombre fue puesto sobre todo. Aún no verá todas las cosas debajo de él, pero sí puede ver a Jesús que fue hecho igual al hombre. El hombre no ha llegado todavía a esa posición, por causa de la caída de Adán, pero tú ves a Jesús. «Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo (. ..) Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todp semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo» (Hebreos 2:14, 16-17).
Jesús fue hecho igual al hombre. Tomó sobre sí el cuerpo de un hombre. Vino a la Tierra como hombre y puso todas las cosas bajos sus pies. Adán debía ser Dios sobre la Tierra. Como leemos sobre la creación del hombre en Génesis 1:26- 28, nos damos cuenta que la humanidad fue creada para gobernar la Tierra: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Observa en el versículo 26 la palabra todo: «en toda la tierra» y «en todo animal que se arrastra sobre la tierra». y aquí hay una de las más asombrosas declaraciones de La Biblia: «Hagamos al hombre a nuestra imagen«. «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dio lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla» (vv. 27-28). Es importante observar que Dios no dijo: «Simplemente, se humilde y deja que las circunstancia de la vida te atropellen. Jamás hagas nada con respecto a tus circunstancias. Solamente di: ‘Venga lo que viniere, no hago nada para cambiarlo»‘. ¡No! Dios dijo: «¡Sojuzgadla!» En otras palabras, si la Tierra o cualquier criatura viviente se sale de su lugar, ¡Tú la pones de nuevo en su lugar! Eso es bastante diferente de las ideas que se daban en nuestras Escuelas Dominicales.
Dios creó al hombre para que sea dios sobre la Tierra. El hombre no fue puesto aquí como un gusano en la tierra. Dios creó la Tierra y se la dio a él. Se transformó en algo del hombre que debía hacer lo que deseara, pero Dios le dio algunas guías junto con la capacidad de realizarlas. Los cielos son los cielos de]ehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres (Salmos 115:16). 19 Dios le dio la Tierra al hombre. Le dijo: «Si se sale de la raya, no me llames a mí. Tú la vuelves a poner en su lugar». O sea: No te deprimas y juegues a hacerte el muerto diciendo: «Oh, esto debe ser la voluntad de Dios«. Usa tu fe y cambia las circunstancias! ¡Sojúzgalas! ¡Toma dominio sobre ellas!
Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen. conforme a nuestra semejanza. La palabra semejanza en el original hebreo significa «una exacta duplicación en su especie«. Dios ¡se duplicó a sí mismo en su especie! El hombre no surgió de un mono. No vino de una célula única que decidió arrastrarse sobre la Tierra, y después se colgó de su cola de los árboles, y finalmente caminó erguido. ¡Esa es basura intelectual! Dios creó al hombre totalmente desarrollado, como dios sobre la Tierra. Le dio esta Tierra a Adán y le dijo: «Aquí está, Adán. Sé dios sobre la Tierra y todo lo que hay en ella. Si se sale de la raya, tú la cuidas».
¡Adán fue una exacta duplicación de la especie de Dios! Fue creado a la imagen de su creador. Dios creó al hombre según su propia especie. La ley completa del Génesis lleva esto implícito: Todo produce según su especie (vea Génesis 1) «Dios es Espíritu» Juan 4:24). ¡No se plantan duraznos y se cosechan naranjas! No se plantan pepinos y se cosechan manzanas. Todo produce según su especie. Esa es la ley del Génesis, la ley de Dios. Dios dijo que «mientras las tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche» (Génesis 8:22).
La ley obra. Las leyes de Dios jamás han sido suspendidas. Siguen en vigencia actualmente. Dios creó al hombre según su imagen, es una exacta duplicación de su especie. Ahora, ¿Qué especie de Dios es? Jesús dijo que «Dios es Espíritu», Tú no eres Dios. No eres igual a Dios en sus atributos divinos, pero eres un espíritu bajo autoridad. Puedes participar de la naturaleza divina: la rectitud. Adán estaba subordinado a Dios. Dios lo creó, le dio toda esta autoridad y poder, y le dijo: «Sé dios sobre la Tierra como yo soy Dios sobre los cielos».
La Biblia nos dice que el hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios. El hombre es un ser tripartito: es un espíritu; tiene un alma y vive en un cuerpo. Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen«. Si el hombre fue hecho a la imagen de Dios, entonces es un ser trino como Dios: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. 1. El hombre es un espíritu. El espíritu humano se contacta con Dios, que es un Espíritu. 2. El cuerpo se relaciona a Jesús, que fue la manifestación física de Dios en esta Tierra. 3. El alma del hombre -que se compone de voluntad, mente y emociones- se relaciona con el Espíritu Santo, que es llamado guía y maestro.
Estoy convencido que el alma de un hombre es el acople que une al espíritu con el cuerpo. Del Espíritu Santo se habla como guía a través del Nuevo Testamento. Dado que el hombre fue creado como exacta duplicación de la especie de Dios, tiene que ser un ser trino para poder calificar para la semejanza con Dios. «Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set» (Génesis 5:3). Las palabras exactas utilizadas para describir los hijos de Adán, son usadas por Dios para describir al hombre. El hombre fue creado a la semejanza e imagen de Dios. Esa es la ley de Génesis.
Si todo produce según su especie, Set se habría parecido a Adán. ¿Por qué Dios iba a desviarse de su ley de estructura en el universo y crear algo que no fuera según la especie de Dios? Dios continúa con su ley, y utiliza las mismas palabras para describir a Set. «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente» (Génesis 2:7). Observa que dijo: ‘formó al hombre«. Eso no es creación. Algunos dicen que el hombre fue creado del polvo. Eso no es cierto. Algunas veces hemos estado como aquel niño pequeño que ha escuchado decir a su maestra de la escuela dominical: «Somos hechos de polvo, y al polvo regresamos«. El niño pregunta: – ¿Ha dicho que ‘somos polvo, y vamos a volver al polvo’? – Sí. Eso es lo que Dios dijo. – Bueno, miré debajo de mi escritorio … ¡Alguien debe estar llegando o yéndose!
Algunos de nosotros hemos estado así de confundidos en nuestro pensamiento concerniente a la creación del hombre. La Biblia muestra que Dios formó el cuerpo del hombre del polvo de la tierra. Creó significa «traer a la existencia». Formar algo no es creación. Puedes tomar una sustancia existente y formar algo, pero eso no es una creación. Puedes construir un edificio a partir de árboles. Los árboles existían antes de que el edificio fuera formado. Los hombres no crearon el edificio. Lo construyeron -lo formaron e imaginaron- desde una sustancia ya existente. Dios tomó algo que Él ya había creado -la Tierra- y formó el cuerpo del hombre desde el polvo de la sustancia que ya existía. Allí el hombre fue completo con ojos, oídos, nariz, manos, pies… un espécimen perfecto.
Pero estaba tan muerto como un clavo de puerta. No había vida en él. Si Dios lo hubiera soltado, se hubiera caído. No había vida en él hasta que Dios sopló aliento de vida en él. Dios sopló su vida en Adán, ila vida de Dios! «Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación» (Génesis 2:3). Dios creó e hizo. Dios creó la Tierra, pero hizo el cuerpo del hombre. Lo hizo de aquello que ya había creado, y luego sopló vida en ese cuerpo, ¡vida del espíritu! La creación vino cuando Dios sopló vida del espíritu en Adán. La palabra espíritu significa «viento o aliento». Dios sopló su Espíritu dentro del hombre, y el hombre se transformó en un duplicado exacto de la especie de Dios.
Veamos lo que Dios pensó antes y después de la creación del hombre: «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra» (Génesis 1:26-28). ¿Cómo debía Adán sojuzgar la Tierra? Como una copia exacta de la especie propia de Dios, Adán era capaz de operar al mismo nivel de fe con Dios. Adán estaba subordinado a Dios, pero toda la Tierra estaba bajo su control.
Adán era hombre bajo autoridad. Algunos piensan que Dios hizo la Tierra de la nada, pero no fue así. La hizo desde algo. La sustancia que Dios utilizó fue la fe. Comparemos Génesis 1:1 con ]uan 1:1: «En el principio creó Dios» Génesis 1:1) «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» Guan 1:1). Luego Juan 1:3 dice: «Todas las cosas por él fueron hechas [el Verbo; y sin él [el Verbo), nada de lo que ha sido hecho, fue hecho«. Dios creó la Tierra con palabras. Dios usó su fe cuando creó. Él desata su fe en sus palabras. No había luz hasta que Dios dijo: «Sea la luz«. Produjo luz con su fe. Usó sus palabras como transportadoras de esa fe. Encontrarás las palabras «Y dijo Dios» expresadas diez veces en Génesis 1.
¿Por qué Dios le dijo a Moisés que escribiera «Y dijo Dios», y que luego hiciera la lista de todas las cosas que Dios dijo? La razón por la que quedó registrado de esta manera fue para revelar cómo Dios creó. Lo hizo con palabras. Usó sus palabras como transportadoras para llevar su fe hacia donde la creación ocurrió. Las palabras de Dios están llenas de fe, y Él las usó para traer la creación a la existencia. «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera» (Hebreos 11:1). Fe es la sustancia. Algunas personas piensan que el mundo espiritual no existe porque no pueden verlo. Pero Dios, que es un Espíritu, iCreó este mundo! Pablo nos dice que miremos las cosas que no vemos. ¿Cómo se hace eso? A través de los ojos de la fe.
Las cosas que se ven son temporales, lo cual significa que están sujetas a cambio. Podemos ver este mundo, por lo tanto está sujeto a cambio. Este no es el mundo establecido. Pasará. El mundo espiritual es el real; creó todas las cosas que tú ves. Génesis 1: 1 declara: En el principio creó Dios, ¿Cómo? Con la Palabra. Nada fue hecho sin la Palabra. Jesús era la Palabra. Nuevamente Juan 1:3 dice: «Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho». Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía» (Hebreos 11:3).
Las cosas que tú ves no están hechas con las cosas que aparecen. No puedes ver la fe, pero el mundo fue hecho a partir de la fe de Dios. «Las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (2 Corintios 4:18). En otras palabras, las cosas que ves están sujetas a cambio. Esa es la razón por la que Dios le dijo a Adán que sojuzgue la Tierra y tuviera dominio sobre ella. ¡Tú puedes tomar tu fe y cambiarla! Palabra del poder de Dios «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días, nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas» (Hebreos 1:1-3).
«El cual siendo el resplandor de su gloria.» ¿La gloria de quién? iLa gloria de Dios! «La imagen misma de su sustancia.» Jesús es la expresa imagen de la persona de Dios. El texto griego declara: «una expresión exacta de la sustancia de Dios». Si quieres saber qué aspecto tiene Dios, mira a Jesús. Él dijo: «Yo y el Padre uno somos» Juan 10:30). Realmente era eso lo que quería decir. Quiso decir que era la imagen exacta, la imagen expresada de la persona de Dios. «Y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder.» Si hubiera dicho «por el poder de su Palabra«, entonces tú podrías decir que hay algo de poder en su Palabra, pero no todo el poder. Pero no dijo eso. Él sustenta todas las cosas con la palabra de su poder: La Palabra hablada de Dios es su poder. Fue la capacidad creativa de las palabras que desató su fe.
La luz viaja a trescientos mil kilómetros por segundo. En el momento de la creación Dios llamó a la existencia a más de veinticinco billones de kilómetros de universo dentro de un período de veinticuatro horas! Los científicos dicen que el universo aún está en expansión a la velocidad de la luz. Hay galaxias más allá de nuestra vista. Las distancias en el espacio se miden en años luz, que es la distancia que viaja la luz en un año. ¡Qué vasta expansión puso Dios en movimiento con sus palabras! Dios creó a Adán a su imagen y semejanza.
Era la intención que Adán tuviera dominio sobre la Tierra., al desatar su fe en palabras, tal como Dios había hecho con las suyas. Dios utilizó las palabras para producir toda la creación. La puso en movimiento con sus palabras! Dios creó a Adán a su imagen y semejanza. Era la intención que Adán tuviera dominio sobre la Tierra., al desatar su fe en palabras, tal como Dios había hecho con las suyas. Dios utilizó las palabras para producir toda la creación. La puso en movimiento cuando dijo “Sea” (Genesis 1:3) ¡Y fue hecho! La fe de Dios fue transportada por las palabras.
En suma: todo esto que has escuchado, son los fundamentos de tu autoridad. Cuando estás con tus vestiduras blancas, símbolo de vivir una vida conforme al diseño y el propósito de Dios sobre esta tierra, tú tienes esa autoridad en todo su contexto y contenido. Y cuando se tiene autoridad, no es simplemente para guardarla en un bolso en espera de alguna ocasión que amerite usarla. Cuando se tiene autoridad, al igual que aquel legendario centurión, es para ejercerla día tras día en beneficio del Reino. Porque está escrito que cuando tú buscas el Reino de Dios y su Justicia, todo lo que te falta o necesitas, te será añadido. Todo.
Y no te dejes llevar por los tibios que te dicen que no `puedes declarar ni decretar nada. Tú perteneces a un pueblo de reyes y sacerdotes. Y hasta donde yo sé, si bien hay muchos momentos en que debemos orar, clamar, pedir, rogar y suplicar, tal como lo hace un sacerdote, también hay otros momentos en que las distintas circunstancias que nos tocan atravesar, imponen que decretemos, ordenemos y declaremos en el bendito nombre de Jesucristo de Nazaret, porque eso es también hacer honor al rey que llevamos dentro, simplemente por haber sido formados en imagen y semejanza del Dios de todo poder en el que creemos y funcionamos.
¿Con la Ley o con La Gracia?
Hay muchos estudiosos de la Biblia desde el ángulo de su elaboración histórica, que sostienen con bastante firmeza que el libro de Malaquías, en realidad habría sido escrito por un autor anónimo. Hay otros, por su parte, que adhieren en parte a esa teoría, pero le añaden que el verdadero autor sería Esdras, quien en este caso habría utilizado el seudónimo hebreo MAL’AKI, cuya traducción es MI MENSAJERO. No sé cuánto podrá interesar esto más allá de lo anecdótico. Siempre pienso que Dios se ríe de estas elucubraciones científicas nuestras. Lo cierto es que lo escrito en este libro tiene total y absoluta validez en este tiempo, hoy, ahora. De allí que entonces y a través de todos los tiempos, este mensajero de Dios puede proyectarse y hacer que, lo escrito hace miles de años, parezca haber sido publicado por el periódico de hoy.
(Malaquías 1: 6)= El hijo honra al Padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿Dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿Dónde está mi temor? Dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciéis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?
(7) En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y me dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.
Punto primero: el Señor está hablando cara a cara con los sacerdotes. ¿Y quiénes son hoy esos sacerdotes? Mira: si tomamos el contexto general con el mismo criterio que en su base, está hablando con los ministros, les está hablando a los pastores; en suma, nos está hablando a todos nosotros, y al que le quepa el sayo, que se lo ponga. Ahora; si lo enfocamos con criterio bíblico, 1 Pedro 2:9 (Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable😉 y Apocalipsis 1:6 (y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos) .nos dicen que Dios está hablando con todo su pueblo, un pueblo que es linaje escogido, nación santa y real sacerdocio; un pueblo al que Cristo ha convertido en reyes y sacerdotes para Dios. Un pueblo compuesto, dice y asegura, por todos ministros competentes. Así que te pido que no le saques el cuerpo, porque si bien es para ese pastor, es cierto, también es para ti.
¿Y qué nos dice? Nos dice que, tanto desde los púlpitos como desde los bancos, no estamos honrando su calidad de Padre, así como tampoco respetando su categoría de Señor. Fíjate que el pueblo de entonces le hizo la misma pregunta que cualquier ministro, que cualquier hermano, le haría hoy: ¿Se puede saber en qué te hemos deshonrado o no te hemos respetado? Y Él responde. Primero, al ministro: “Hombre; yo no te puse aquí para que tú les hables palabras suaves y aduladoras, ni para que les hagas exposiciones filosóficas, sociológicas ni psicológicas; yo te puse aquí para que les hables todo lo que yo te diga. Presta atención: No lo que yo dije una vez, hace mucho tiempo; ¡Lo que estoy diciendo hoy, ahora!” Pero a nosotros, a continuación, nos dice: “Y ustedes, muchachos, sería bueno que no desprecien a los que andan predicando mi palabra mientras le rinden honores, aplausos y exclamaciones de júbilo a los que eligen los discursos seculares, tales como la ayuda social o las medicinas alternativas. En otras traducciones, Dios habla de alimento mancillado en lugar de pan inmundo como dice en esta.
(8) Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿No es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿No es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe: ¿Acaso se agradará de ti, o le serás acepto? Dice Jehová de los ejércitos.
Nuestra cultura nos ha enseñado que cada domingo vamos a un templo a recibir, cuando la manera en que Dios plantó su iglesia fue para que ese acto fuera a la inversa, es decir que tú vayas, cada domingo a la que sea tu congregación, a dar. Eso es ofrenda, no necesariamente dinero. Y aquí lo tienes en lo negativo, ofrenda falsa, impura, contaminada. Animal ciego, falta de visión. Animal cojo, inestabilidad, andar desparejo. Animal enfermo, carencia de salud espiritual, órganos o miembros dolientes. (9) Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero, ¿Cómo podéis agradarle si hacéis estas cosas? Dice Jehová de los ejércitos.
Esta expresión de TENGA PIEDAD es un vocablo que se pronuncia CHANAN y significa estar generosamente inclinado hacia alguien, tener compasión de alguien, hacerle un favor a una persona en necesidad. CHANAN, normalmente, se traduce de otro modo, no como piedad, tales los casos que podemos en ver en el libro del Génesis 33:5 y 33:11, en los Salmos 119:132 y 123:3 y en el pasaje del libro de Job 19:21.
(10) ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.
(11) Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.
(12) Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable.
(13) Habéis además dicho: ¡Oh! ¡Qué fastidio es esto! (¡Qué aburrido! ¡Se lo pasan hablando de la Biblia y de la Biblia! ¿Por qué no ponen los pies sobre la tierra? ¿Nunca oíste esto?) Y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, lo cojo, lo enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestras manos? Dice Jehová.
(14) Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy gran rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.
Aprende por favor: si tú eres el diezmo más grande de tu congregación; si además brindas una alta y generosa ofrenda, pero tu corazón no está recto delante ni conforme al corazón de Dios; porque usas sus diezmos y sus ofrendas para presionar al pastor para que te coloque en cargos importantes, sólo por eso, tu ofrenda es inmunda, contaminada, no agrada a Dios y, obviamente, no te bendice.
(Malaquías 2: 1)= Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento: (O sea: esto que viene es para ti, ministro de la congregación, pero también para ti, hermano raso, pero sacerdote al fin del pueblo de Dios.)
(2) Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; Y aún las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón. (Fíjate por favor y no lo mires con ojos religiosos, tradicionales ni solemnes: Aquí le dice que Dios puede maldecir la vida de un ministro desobediente que insiste en “hacer la suya”, pero también dice que puede extenderlo a todo lo que él bendiga, es decir: tú mismo. Pero igualmente será vigente y válido para ti y todo lo que tú bendigas, si es que tratas de engañar a Dios con falsas posturas espirituales)
(3) He aquí yo os dañaré la sementera, (La fuente del conocimiento humano) y os echaré al rostro el estiércol, (Esto es inmundicia. ¿De qué?) El estiércol de vuestros animales sacrificados, (Ofrenda, ministerio, trabajo inmundo) y seréis arrojados juntamente con él.
(4) Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví, ha dicho Jehová de los ejércitos.
(5) Mi pacto con él (Con Leví, fundador del sacerdocio) fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de mí y delante de mí nombre estuvo humillado.
(6) La ley de verdad estuvo en su boca, (Sigue refiriéndose a la relación de Leví con la Palabra) e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad.
(7) Porque los labios del sacerdote (El ministro de tu iglesia primero, pero tú mismo a continuación) han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; (Esto es el equivalente hoy, a la Palabra) porque mensajero es de Jehová de los ejércitos. (¿Has visto que la Palabra avala que sea el líder principal quien predique todos los domingos? Dice que es el sacerdote el que trae la Palabra. Te recuerdo una vez más: el pueblo de Dios, tú, yo, todos, somos un pueblo de reyes y sacerdotes. Todos ministros competentes)
Ahora veamos la otra parte de este asunto. ¿Qué es un mensajero? ¿Es, acaso, alguien que se fija un tema, busca en un diccionario bíblico su significado, lo compara con el griego y el hebreo, va a una concordancia y de allí extrae todos los versículos que tienen que ver, que de allí extracta los más precisos, y que con eso hace un bosquejo y luego te predica un mensaje no menor a los 45 minutos y no mayor a los 90 porque si no la gente se cansa y se dispersa? ¿Eso es un mensajero de Jehová de los ejércitos? No. Eso no es un mensajero, eso es un mensajista. Un mensajero es aquel que oye lo que su Señor quiere decir y va y lo repite tal cual, sin agregarle nada suyo personal. Ministro: en el nombre del Señor Jesucristo, díle a tu congregación lo que Dios está diciendo hoy, no lo que a ti te parece bueno y conveniente. Hombre, mujer: díle a tu familia, a tus amigos, lo que Dios dice, no lo que te hace quedar bien a ti. (8) Mas vosotros os habéis apartado del camino; (¡Eh! ¡A ustedes les estoy hablando! ¡Ministro, congregación, a todos!!) Habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos. (Una palabra falsa o contaminada es de piedra de tropiezo.)
(9) Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción. (Dios tiene muy en cuenta la acepción de personas. Ricos, pobres, negros, blancos. Dios ideó complementación, no competencia. Dios es Cristo. Cristo es la Iglesia. Iglesia eres tú, soy yo. Esa iglesia, ¿Piensa igual?)
(10) ¿No tenemos todos un mismo Padre? (Todos.Tú, yo, tu pastor, El más encumbrado de los ministros que conoces, tu suegra, Ese que escuchas permanentemente porque te bendice, el portero de tu templo, todos.) ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? (Mira: literalmente, esto estaba referido a la práctica de repudiar a las esposas israelitas y casarse con mujeres que servían a deidades paganas, pero es sombra y tipología de lo que hoy sucede dentro de las estructuras de la iglesia con las distancias y diferencias denominacionales. Porque cuando en alguna reunión interdenominacional se trata este tema, entre suaves gestos y delicadas sonrisas cristianas, se dice casi siempre que las diferencias son solamente de forma, pero que en el fondo estamos muy unidos. Pero la realidad nos muestra y nos demuestra que no es exactamente así y que las pujas internas, muchas veces, son más virulentas e implacables que las externas.)
(11) Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; (Veamos: Judá es la iglesia y aquí dice que prevaricó. Cuidado: no dice que pecó, como muchos creen haber entendido, dice que prevaricó. Porque pecar es ir contra la voluntad de Dios por diferentes caminos, esto es: debilidad de la carne, por ignorancia u otros por el estilo. Pero prevaricar es hacer lo que ya tú sabes que está mal y decides hacerlo igual o bien porque te gusta o bien porque te conviene. Allí, Jesús ya no podrá decir: “¡Perdónalos Padre, no saben lo que hacen!” Porque es evidente que, en este caso, sí saben muy bien lo que están haciendo.) Porque Israel ha profanado el santuario de Jehová que Él amó, y se casó con hija de dios extraño. (¿Qué significa en el ámbito del espíritu, que la iglesia se case con hija de dios extraño? ¿Cuál será la hija del dios extraño que puede moverse con cierta tranquilidad dentro de la iglesia del Señor? La idolatría. ¿Estatuas? Basta hermano, tú te has quedado en la prehistoria. Idolatría no es solamente imagen y estatuas. Idolatría también es: Poder, Fama, prestigio, Dinero, Sexo, Posiciones, Denominaciones, Doctrinas, Ministerios. Ahora pregunto: ¿Nadie vio, por lo menos una vez, entronizarse algunos de estos ídolos muy cerca del banco en el cual se sienta cada domingo? De inmediatamente gracias a Dios si no lo has visto. Ponte a reflexionar ya, si lo has visto. Convengamos que esta idolatría, es la menos predicada en nuestros templos.)
(12) Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, (Si entendemos que las tiendas de Jacob son los templos o las congregaciones que conforman la iglesia del Señor, la palabra profética y la promesa de juicio son inequívocas: No importa qué tan importante puedan sentirse los hombres; si no hacen la voluntad de Dios, si se oponen a ella, Él los cortará de allí. Parece innecesario tener que decirlo, pero sin embargo créeme que no lo es. ¿Sabes cuántos hombres que llevan años trabajando dentro de congregaciones de prestigio y potencial, están íntimamente convencidos y quizás con absoluta sinceridad, que mientras más alto vayan escalando las posiciones jerárquicas de su denominación, más seguros van a quedar en esos sitiales hagan lo que hagan? Sé lo que estás pensando: ¿Es que no creen que hay una justicia, la de Dios, que está por encima de todas las justicias humanas? Sí, lo creen. O mejor dicho DICEN que lo creen, pero no les entra en la cabeza que, si el presidente de la junta de notables de su denominación le puso su mano sobre la cabeza y le dijo “tú mandas ahora”, Dios se pueda atrever a decir otra cosa. ¡Tremendo! ¿No? Barbaridad mayúscula. Sin embargo, cuestión de todos los días) al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos.
No interpretes mal. A primera lectura, rápida, es cierto, parecería ser como que Dios se las agarra con el que responde, con el que vela y con el que ofrenda, pero todo es simplemente una cuestión de armado de la frase a partir del estilo de aquella escritura. Lo que en verdad dice claramente este verso, es que Dios va a sacar de la Iglesia a todos, como dice en el verso anterior, los que hayan prevaricado y cometido abominación al dedicarse a dioses extraños. Y dice que hará esto aunque esos hombres respondan a su voz, aunque velen por su obra y aunque hasta ofrenden generosamente. Es decir: no importa lo que tú hagas en lo material; Dios no puede ser burlado.
Vuelvo a reiterar algo que ya te he dicho pero que volveré a repetir porque no quiero que te lo olvides y que luego puedas argumentar que a ti nadie te lo predicó, que nadie te lo dijo. Esta palabra es para el ministerio, sin dudas, pero también es para ti, para mí y para todos los que formamos la iglesia. Dioses extraños. ¡Es que tú no sabe que el pastor…! No me interesa tu pastor, me interesa tú. Estoy hablando contigo, ahora. No te evadas, no te excuses, no te hagas el distraído y responde de una buena vez delante del Señor: ¿Estás dedicándole tiempo a dioses extraños? Si lo estás haciendo, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, te intimo a que dejes de hacerlo. Te va la vida en esto, no te has dado cuenta?
(13) Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. (No te confundas. Todos sabemos que la mayor resistencia por parte de los creyentes, es a la hora de ofrendar. Por eso, cuando tú lo haces, crees ya haber madurado y crecido enormemente en lo espiritual. Sin embargo, aquí Dios te dice, lisa y llanamente, que tú no puedes comprar su gracia y sus favores con tu miserable dinero. Sé que me estás siguiendo atentamente y no puedes menos que decir ¡Oh! ¡Qué ilusos! ¡Pretender comprar a Dios! Vuelvo a decirte que no te confundas. ¿Nunca oíste a alguien decir algo así como: “¡No sé lo que ocurre! ¡Dios no me responde! ¡No me da nada de lo que le pido! ¡Y eso que estoy diezmando y ofrendando una barbaridad!” ¿Nunca lo oíste? Yo sí.)
(14) Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y a mujer de tu juventud. (La mujer de tu juventud representa a la iglesia) contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera. (Esto habla del superabundante adulterio espiritual) y la mujer de tu pacto. (Proverbios 5:18 dice: Sea bendito tu manantial (Esto es: su capacidad reproductora) y alégrate (Está hablando de intimidad) con la mujer de tu juventud. (Cuidado que no habla de la primera que tú conociste, habla de aquella a la cual le prometiste fidelidad. El Proverbios 2:16-17, señala: Serás librado de la mujer extraña (De la iglesia falsa, paralela, Babilonia) de la ajena que halaga con sus palabras, (La iglesia falsa jamás exhorta o amonesta, siempre adula, halaga y felicita a los mejores que están en el mejor lugar) la cual abandona al compañero de su juventud (Cristo) y se olvida de su pacto con Dios.)
(15) No hizo él uno, (Habla de Adán) habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.
Como en todo el contexto del libro, cada texto, cada verso, tiene connotaciones que apuntan a más de un objetivo. En la mayoría de los casos, hay un mensaje parcial para el ministro y otro para el liderado. En otros, como este, (Y lo aclara cuando dice que nos guardemos en nuestro espíritu) hay un mensaje lineal para bendición del matrimonio y otro para el creyente y la iglesia.
(16) Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre la iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.
Este texto, sumado a algunos otros, le ha dado pie históricamente al legalismo vernáculo para fusilar divorciados al amanecer. Porque aquí está diciendo, efectivamente, que Dios aborrece el repudio y todos sabemos, por poco que sepamos, que la palabra repudio, bíblicamente, es un sinónimo concreto de la palabra Divorcio. Pero cuidado, porque, pese a que en todo el resto de la Escritura se encarga de recordar, permanentemente, que a Dios de ninguna manera le gusta el divorcio y que Él no creó al hombre y a la mujer para que llegaran a eso, la misma escritura, en otros textos muy precisos, da cuenta que, cuando no queda otra alternativa, ya sea por diferentes motivos o por alguno muy excluyente, Dios tiene una provisión, un mecanismo, un modo que contempla el divorcio. A Él no le gusta, esto es claro y notorio. Pero llegado el caso que sea inevitable, entonces dice que se lo haga de tal y cual manera, y teniendo en cuenta tales o cuales cosas. Dios aborrece el pecado, pero llegado el momento lo perdona y lo restaura. Sin embargo, la iglesia parecería haber evaluado al divorcio como un pecado más grave que el de la blasfemia al Espíritu Santo y, que como tal deberá ser juzgado, sentenciado y ejecutado. Y a los protagonistas también.
Es notorio, además, que en todo el contexto de este libro de Malaquías, se respeta una constante de estilo. Se escribe algo globalmente, dirigido al sacerdocio; que no es solamente ministerio pastoral, como luego se nos ha enseñado en los institutos y seminarios, sino todo el pueblo de Dios, como lo dice en su Palabra. Pero al mismo tiempo, esa palabra se reparte equitativamente entre ministros y ministrados. Dios no pierde de vista su iglesia y sabe como se conduce, como se maneja hoy. Es allí, entonces, donde nos encontramos con el texto más fastidioso, para muchos, que hay en toda la Biblia:
(Malaquías 3: 8)= ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.
(9) Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda me habéis robado. (Quiero que tengas en cuenta este principio inalterable: Hay maldición sobre aquel que, de una u otra manera, le roba a Dios algo que le pertenece. Y no estoy hablando de dinero. No al menos como cosa única y excluyente. Hablo de cualquier clase de robo. De su gloria, por ejemplo. ¿Sabías que Dios protege su gloria?)
(10) Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
Este verso tiene cuatro connotaciones diferentes y, al mismo tiempo, complementarias entre sí. Un mismo texto, cuatro direcciones, cuatro caminos diversos y distantes, pero un mismo objetivo, una misma meta, un mismo punto de llegada.
1)= Traed todos los diezmos al alfolí. Esto es la ley. Pertenece al Antiguo Testamento y, es absolutamente cierto, no tiene consolidación en el Nuevo. Es, en todo caso, un mandamiento dirigido al pueblo, a la oveja, a la iglesia.
2)= Haya alimento en mi casa. Es más que obvio que estas seis palabras van dirigidas a los ministros, a los apacentadores, a los protectores y guías de las ovejas, que es casi como decir abiertamente: a los pastores, tal cual se los denomina hoy. Está señalando que la consecuencia lógica con los diezmos por parte del pueblo, es que tenga un alfolí pleno de alimento. De eso se trata. Si no hay alimento, no hay alfolí. Si no hay alfolí, no tiene por qué haber diezmo. Ley y principio. La ley se mueve hacia la gracia, el principio queda intacto. ¿Entiende?
3)= Probadme ahora en esto. Esto tampoco es ley, esto es un principio inamovible e inalterable. Dios les dijo, (Y aún te está diciendo a ti también) ¡Ey! ¡Sácate las dudas! ¡Pruébame en esto que te digo y vas a ver si no sale como te dije que iba a salir y recibes bendiciones hasta reventar!
4)= Abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Por favor; no te confundas, porque esto es tan básico, tan clave, que puede cambiar para siempre el derrotero de tu vida. Porque si bien está dentro de un versículo que habla algo relacionado con la ley, esto no es parte de esa ley. Esto es una promesa de Dios, con toda la identidad y la entidad que tienen las promesas del Dios viviente. Y el Nuevo Testamento, que efectivamente pone en marcha la era de la Gracia, que a su vez hace concluir la era de la Ley, no termina necesariamente con los principios o con las promesas de Dios. La Gracia reemplaza a la Ley, pero no modifica los principios básicos, ni altera la validez de las promesas.
Con ley o con gracia, un principio de Dios sigue intacto y funcionando eternamente. Con ley o con gracia, las promesas de Dios no concluyen ni se diluyen. Esto significa que: a)= Nadie puede obligarte a dar tu diezmo porque, efectivamente, esa obligación emanaba de una ley que la gracia dejó sin efecto.
b)= Nadie, tampoco, puede impedirte que por fe tú decidas tomar una promesa de Dios y hacerla efectiva en tu vida, por ejemplo, dando tu diezmo a aquel que consideres es tu alfolí, el lugar donde está SU alimento.
c)= Por tanto, si tienes un alfolí real, una fuente de alimento espiritual y tú decides aceptar esta palabra, creerla y ponerla por obra, en la fe y la confianza de que esas ventanas se abrirán en prosperidad y así llevas tus diezmos, será esa promesa y no la ley la que haga que eso funcione. La gran clave está en no errar de alfolí y sembrar lo que haya que sembrar donde hay material de Dios y no de hombre.
Los Fundamentos de una Reforma
En los últimos tiempos, los creyentes que de alguna manera decimos o suponemos estar en un nivel superior al que nosotros mismos estábamos algunos años atrás, nos llenamos la boca con dos palabras que en otros tiempos, prácticamente estaban vedadas en casi todas las iglesias y púlpitos santos: Reino y Reforma. De Reino te vengo hablando hace un tiempo de diversos modos y desde distintas ópticas o vertientes. De Reforma también algo te he compartido, pero es evidente que siempre queda algo para añadir o aumentar en el calibre de su significado. Así que hoy será momento de ampliarlo.
En primer lugar, saber positivamente que cosa significa Reforma. Como el término lo muestra, una Reforma es específicamente eso: una Re-forma, es decir; algo que era de una forma, ahora debería reacomodarse y modificarse, para pasar a ser de otra forma, aunque sin perder su esencia básica. Eso está claro, ¿Verdad? Entonces veamos ahora lo que es una Forma, para luego poder entender su modificación. Forma tiene que ver con la disposición de las cosas y con el modo o la manera de hacer una cosa. Eso en grandes rasgos, aunque tiene varias acepciones la palabra. Reforma, mientras tanto, es cambiar algo, (Una forma anterior) para su innovación y mejora. Es arreglar, corregir o enmendar algo. Aclarado esto, comencemos con lo puntual.
(Marcos 1: 40) = Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
(41) Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.
(42) Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.
¡Qué hermoso! Decimos mientras escuchamos al predicador de turno hacer alusión a este suceso y leer este pasaje para ilustrarlo bíblicamente, como corresponde. Lo que no siempre tomamos conciencia, al escuchar estas cosas, es que Cristo desea hacer hoy exactamente lo mismo con todos nosotros. Él desea limpiarte, pero desea también que a partir del instante en que te limpia, tu vida sea totalmente nueva con un nuevo corazón para ÉL. Si has nacido de nuevo no puedes seguir siendo el mismo (es imposible), sino que ahora debes ser hecho conforme la imagen del Hijo: Jesucristo.
La manera de concebir las ideas y de escuchar a Dios difiere de la forma natural. Es necesario tener un nuevo corazón para poder escuchar y seguir su voluntad. Es necesario Ser en Cristo antes que hacer, pues la vida (como una semilla) es más importante que la forma y las funciones. Hoy, hermana o hermano en la fe que me escuchas, o a ti amiga o amigo que no tienes costumbre de escuchar este tipo de cosas, a ti nada menos, Dios quiere limpiarte para que seas uno con Él y darte Su forma….
Cada vez que hay una reforma, y en particular una reforma en el pueblo de Dios, el sacerdocio y la ley, que en este caso puntual y específico es Su revelación, cambian. Cada vez que hay una reforma y en nuestras Biblias lo podemos ver más que bien, estas dos cosas se unen, (Sacerdocio y Ley, que es como decir Ministerio y Palabra). Y allí es que la reforma se lleva a cabo, para que se cumpla lo expresado por la Palabra de Dios.
(Malaquías 2: 7) = Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.
Por ejemplo: cuando Abraham empieza su reforma (Él la pone en marcha cuando decide salir de Ur de los caldeos) para buscar una ciudad cuyo fundamento y hacedor es Dios, se encuentra con Melquisedec. Allí está la orden. Inmediatamente hay un cambio en el estilo de vida. Abraham está en una vida casual y de repente entra en una vida divina. En esa trayectoria, lo primero que acontece, es que se da de narices con la orden de Melquisedec:
(Génesis 14: 18) = Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; (19) y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; (20) y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.
Cuando Israel sale de Egipto, en la primera parada, Dios instituye el sacerdocio. Siempre que hay un cambio, siempre que hay una reforma, aparecen los sacerdotes en un nivel diferente. Cuando Israel cruza el Jordán, comienza una reforma: dejar de estar «vagando» por el desierto y comenzar a repartir herencia. Un estilo de vida totalmente distinto. Cuando cruzan y van al valle de Sitim, se presenta el sacerdocio de Fineés.
En la reforma de Martín Lutero, además de que el justo vive por fe, en lo que se enfatizó, fue en el sacerdocio de cada creyente, donde cada creyente podía acercarse a Dios por sí mismo, sin intermediarios. Quiero recordarte, por si a alguien cercano a ti se le olvidó, que este énfasis, (Que por otra parte es palabra y no invento de hombre), sigue vigente, cosa que no creo que se esté teniendo demasiado en cuenta a la hora de ministrar.
Vemos rápidamente que cada vez que hay una reforma (del Espíritu), hay un nuevo sacerdocio. Cuando David está trayendo una reforma de lo que es el sacerdocio de Levítico a lo que es la orden de Sadoc, de lo que es el ritualismo del tabernáculo, a lo que es la libertad del monte de Sión, vemos que David se pone un efod y se viste de lino y es un rey que ahora lleva una vestimenta de sacerdote en medio de un sistema donde el sacerdocio sólo era levítico, cuando David no era de Leví.
Pero también hubo errores, cuando alguna gente trató de unir (sin el ESPÍRITU) estos dos oficios y no había una reforma. Por ejemplo: Uzías, en 2 Crónicas 26. Uzías era un rey prominente, creativo, muy bueno, pero se extendió en su medida de operación y entró en el templo para hacer lo que le correspondía a otro oficio y no al de él. Y no había reforma en ese tiempo. Entonces, cuando se pone ahora a hacer un orden sacerdotal siendo rey, su vida fue cubierta con lepra y murió leproso. Un rey perfectamente bueno. Lo único que hizo fue tratar de ministrar más allá de donde debía.
En 1 Reyes 13:1-5 vemos a Jeroboam. También trató de hacer esto y terminó perdiendo su reino. Vemos que cuando no hay una reforma y se intentan cambiar las leyes y el sacerdocio hay muerte. Pero también podemos ver que cuando sí se están uniendo (el sacerdocio y el reino) por el Espíritu, entonces es que hay una reforma.
Vemos a David, en 2 Samuel 6. Es tremendo. Porque a veces uno pregunta y se da cuenta que uno mismo dice algunas cosas porque así se la enseñaron y después lees la Biblia y te das cuenta que no es así y dices: no sé para qué me lo enseñaron.
2 Samuel 6: 12) = Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David.
(13) Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado.
(14) Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.
Aquí vemos al rey usando vestimenta de sacerdote. Es impresionante ver que David sólo tiene el turbante de lino y la mitra puesta en la cabeza. Nosotros pensábamos que el sacerdote, en el día de la expiación, andaba con faldas y campanas y todas esas cosas que tantas veces nos enseñaron sacadas no sé de dónde. Hasta lo hemos enseñado dejándonos llevar por lo que su vez otros nos enseñaron. Cuando nos ponemos a buscar en Levítico el día de la expiación, nos encontramos con que no había ninguna campana, sólo el lino y el efod, mira:
(Levítico 16: 3) = Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación, y un carnero para holocausto.
(4) Se vestirá la túnica santa de lino, y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino, y se ceñirá el cinto de lino, y con la mitra de lino se cubrirá. Son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua.
Listo. No hay campana ninguna. No entraba con toda la vestimenta. La vestimenta era algo que usaba el sacerdote, pero no cuando entraba al Lugar Santísimo. David estaba vestido con lino y con el efod trayendo el arca hacia la casa. Allí vemos una vez más que se unen estos dos oficios (Rey y sacerdote) en un mismo hombre, en un tiempo de Reforma. Cuando hay Reforma, es importante entender que hay un cambio de unción, un cambio de sacerdocio. Ahora fíjate en esto:
(Zacarías 3: 1) = Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.
(2) Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?
(3) Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.
(4) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.
(5) Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.
Esto está ocurriendo, recuerda, cuando Israel regresa de Babilonia y Dios está diciendo a la gente: construyan el templo una vez más y reconstruyan sus vidas. Hay una Reforma. Está por llegar Nehemías y Esdras. Hageo está por profetizar. Esto es más o menos el tiempo que se está viviendo. Hay un remanente que salió de Babilonia después de 70 años de cautiverio y están reedificando la iglesia; están levantando el templo una vez más. Y vemos al sacerdote parado, y vemos que siempre que hay una transición, Satanás está presente para impedir – si puede -, esa transición. Por eso es que la gente no transiciona, a menos que tenga suficiente autoridad en sí misma. Porque Satanás siempre trata de oponerse a la transición porque solamente con una transición, o una reforma, la iglesia va a terminar la obra que tiene que hacer. Y él lo sabe.
Y como lo único que puede hacer es frenar a la iglesia y dilatar el tiempo de la materialización de su derrota, lógicamente, lo hace. Y todavía lo consigue. Él sabe cuál es su fin. Pero mientras nadie termine, él va tirando y tiene “vida”. Entonces te entretiene con pandemias o cuarentenas, y cuando todo se soluciona, con campañas todos los fines de semana hasta que tú te mueres, y después viene tu hijo y hace lo mismo; y el hijo de tu hijo y el hijo del hijo de tu hijo hace lo mismo. Y Satanás sigue alentando las campañas y hasta haciendo de “sponsor” si es necesario, porque de última y aunque parezca lo contrario, a él lo favorece no terminar con el propósito.
Dice la Palabra que los mantos están sucios. Los mantos siempre hablan de la unción o del oficio. Parte de la guerra de Dios contra las amenazas intimidatorias de Satanás consiste en cambiarle las ropas a la persona. Parte de la milicia contra Satanás se divide en dos puntos que aquí se ven nítidos: uno es reprender y el otro es transicionar. Si no transicionas, tú estás abierto al enemigo, pero si transicionas se completa la protección del sacerdote.
Cuando hay una reforma y Dios se está moviendo, la unción previa, anterior, es considerada vil. Hay una transición, hay una reforma, están reconstruyendo el templo. El estilo de vida está cambiando, salieron de Babilonia. Todo el tiempo él tenía un manto puesto y nadie prestó atención a eso. Pero en un momento dado en medio de la Reforma, Dios te dice: tu manto no sirve. Cuando hay una Reforma, la unción que tú traías hasta el momento de la Reforma, es considerada vil por Dios. Y no sólo vil, el próximo verso le llamará pecado.
Dios está diciendo: la capa y el manto ya no sirven. Aquello que te trajo a ti hasta hoy, ya no funciona. Si te quedas en él, dice la Escritura, Quítale esas vestiduras (Verso 4) y él dijo: mira que he quitado tu pecado. La palabra original, allí, es Iniquidad. Es decir que: cuando hay reforma, mantener las capas que traía hasta la reforma, ya se considera iniquidad.
Ahora bien: Iniquidad es una palabra muy interesante. La palabra Iniquidad, que es la palabra Pecado, allí, significa: torcer la verdad hacia un error. Es algo que iba bien y de pronto ha comenzado a torcerse. Dice que le va a cambiar los mantos y lo va a vestir de gala. Es decir que va a combinar, ahora, en la Reforma de la reedificación del templo, el sacerdote, pero le va a añadir algo y le va a poner ropa de reyes. Hasta el momento en ropa de sacerdotes, pero ahora, en medio de la reforma de Zorobabel, les va a poner ropa de sacerdote y de gala.
Aquí vemos, una vez más, a los dos oficios reuniéndose, para que la reforma se concrete. Dios reprende al enemigo, pero completa su milicia cambiándole las vestimentas al sacerdote. Parte de la represión, es completar el cambio. Parte de su protección, es venir al otro lado. Si se queda en ese lado, queda abierto al enemigo porque Dios se movió.
Aquí vemos un principio muy importante: Nº 1: Los mantos que eran precisos y buenos ante Dios, ya en la Reforma son considerados viles y de iniquidad. Si te mantienes en los mantos antiguos, estás abierto a las artimañas del enemigo. Esto es importante porque nos está hablando de aquel entonces y, en aquel entonces, era imposible que hubiera un rey y un sacerdote unidos. Dios lo tiene que hacer de alguna manera que lo justifique, porque todavía estaba en pie el orden levítico. (Esto no significa en ningún modo cambiar la Palabra de DIOS, significa renovarse por el ESPÍRITU y derribar TODA estructura religiosa, sistemática o institucional que definitivamente NO proviene del ESPÍRITU)
(6) Y el ángel de Jehová es mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar.
(8) Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.
Es decir que lo que nos está enseñando, aquí en Zacarías, es algo perteneciente a nosotros. Ustedes simplemente son varones simbólicos. Le estoy enseñando a la gente cómo transicionar. Lo primero que tiene que hacer es cambiar las capas, cambiar los mantos, hacia el orden de Melquisedec. Nota que el renuevo, las ramas, es la extensión del reino a través de Cristo. Somos nosotros. Él es la vid y nosotros las ramas. Así que en aquel tiempo no era normal tener ambas unciones, pero eso es simbólico para el tiempo venidero. Esto se continúa en el capítulo 6, que nos da un poquito más de luz al tema.
(Zacarías 6: 9) = Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (10) Toma de los del cautiverio a Heldai, a Tobías y a Jedaías, los cuales volvieron de Babilonia; e irás tú en aquel día, y entrarás en casa de Josías hijo de Sofonías.
(11) Tomarás, pues, plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac.
Aquí estás viendo, perfectamente, que la intención es hacer un sacerdote real. Ponle una corona encima. ¿Quiénes usaban corona? Los reyes. Por si la ropa real no era suficiente, ahora la corona. Te acaba de significar que el sacerdote ahora va a tener, en lugar de mitra, corona.
(12) Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová.
Nota la relación que hay entre la expansión del Reino y la edificación de la casa. Es la rama, la expansión del Reino, la que edifica la casa. Eres tú quien edifica la casa. Pero primero hay elemento clave al cual no podemos ni debemos dejar de prestarle debida atención: hay un cambio de manto.
(13) El edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos.
Nota que estos dos, están trabajando dentro de un solo hombre. El varón cuyo nombre es Renuevo… El hombre se refiere al varón perfecto, que tú ya sabes que es el varón maduro, que es el Cuerpo de Cristo, que es la iglesia. Así que la edificación está relacionada con el alcance del Reino a través del renuevo.
Aquí hay cuatro principios que, para mi gusto, deberíamos internalizar correctamente: Nº 1: Que Dios tiene una guerra contra toda posición incorrecta. Nº 2: Que está en marcha la restauración de un orden divino Nº 3: Que también se ha puesto en movimiento la activación de la influencia del reino. Nº 4: Se pone en vigencia la autoridad que habilita la edificación de la casa. Esto significa que, en resumen, es la aseveración de los propósitos de Dios.
Cuando hay un cambio en la iglesia, esto no es independiente de tu hogar. Si la iglesia cambia, tu hogar cambia. Si la iglesia cambia, la humanidad cambia. Es decir que: cuando hay un cambio en la iglesia, ese cambio tiene que afectar a toda la sociedad. El problema es que nosotros hablamos de Reforma en la iglesia, pero fuera de la iglesia todo sigue igual. Cambiamos algunas pequeñas cosas dentro del culto, del templo, de los salones, pero afuera la vida continúa exactamente igual!!!
Si la iglesia cambia, tu mentalidad cambia. Ya no saludas igual, ya no hablas con tus hijos igual, ya no besas a tu esposa igual, ya no te relacionas con la gente igual. Un cambio en la iglesia no es SÓLO un cambio en el orden y la metodología del culto. Tú eres iglesia. La iglesia no es el pastor, los diáconos, el púlpito y la Santa Cena. La iglesia es lo que Dios dice que es y no lo que los hombres se han acostumbrado a que sea.
¿Te acuerdas de la historia de Israel? Salen de Egipto después de cuatrocientos años de silencio. Eran hacedores de ladrillos. Recuerda que Babilonia se construye con ladrillo, y así, al igual que ellos, muchos de nosotros andábamos en instituciones haciendo ladrillos. Ladrillos, moldes, cristianos que eran todos iguales, eran clones. Tú veías a uno y los veías a todos. Vestían igual, hablaban igual, se comportaban igual y tú les decía cualquier cosa y todos, a coro, le decían: ¡Amén! Cuando Dios dio la ley para el orden levítico, en verdad él quería dar a entender su corazón. Pero la gente sólo entendió la ley. Es decir que si tú vivieras el verdadero espíritu de la ley, serías totalmente libre. Pero ellos no vivieron el espíritu de la ley, vivieron la letra.
(Jeremías 7: 21) = Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.
(22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.
(23) Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.
Escucha: Dios le está diciendo al pueblo, allí, que Él nunca habló de sacrificios. Él dice: ¡Yo nunca te dije que sacrificaras nada! ¡Dios mío! ¿Y qué haremos, entonces, con los libros de Levíticos, Éxodo y Números, que están llenos de sacrificios y ordenanzas de Dios sobre cómo degollar el animal y qué hacer con la sangre, y qué hacer con las patas, y qué hacer con la grasa? Pero Él dice allí: Nunca pasó por mi mente la idea o el pensamiento del sacrificio.
Cuando se busca la imagen, en hebreo, del significado de este texto, la implicancia es: ni se me ocurrió pensar en sacrificios. Entonces, Fíjate muy bien lo que dice. Si tú hubieras vivido el espíritu de la ley, tú hubieras sido libre. Pero como tú viviste la letra, te ataste por la ley. Él, lo que quería, era que se obedeciera. Había un sacrificio de expiación por el pecado. Ahora: si todo el mundo obedecía y nadie pecaba, no se necesitaba el sacrificio. Pero ellos prefirieron no obedecer, seguir pecando, y hacer sacrificios. ¿Lo entiendes? Cuando Dios nos da una ley, jamás busca que nosotros vivamos atados a esa ley, sino que busquemos el espíritu de lo que dice y nos liberemos de ella. La ley ES perfecta.
Así que Dios los saca de Egipto y establece el tabernáculo. Y ellos vivían alrededor del tabernáculo. Y toda su vida era gobernada. Dónde tenía que estar la tribu de Judá, dónde podían vivir los levíticos, dónde estaba la tribu de Benjamín. Todos tenían lugares asignados para vivir rodeando al tabernáculo porque la ley gobernaba su estilo de vida. Unos llevaban las columnas, otros llevaban los mantos, otros el mobiliario del templo; cada vez que Dios decía “¡Vámonos!”, cada tribu tenía su trabajo perfectamente en claro.
Si te acuerdas correctamente, el tabernáculo tenía dos partes mayores: el atrio exterior y la corte interior. Esta estaba, a su vez, dividida en dos partes: el lugar santo y el lugar santísimo. Una vez al año entraban con el arca y había una caja. ¿Te acuerdas de esa caja? Era la representación de Dios. Sin esta caja, sus celebraciones y sus reuniones, su congregación estaba reducida a ritos sin valor.
Ahora la caja representaba la gloria, la caja representaba el dominio, la caja representaba manifestación y la caja representaba gobierno. La caja, en sí, no era nada. Lo que la caja representaba era lo que le daba valor a sus ritos. Así hay muchas iglesias hoy: le dan valor a la caja y no a lo que la caja representa.
Tienen la caja, pero no tienen gloria. Tienen la caja, pero no tienen autoridad. Tienen la caja, pero no tienen manifestación. Tienen la caja, pero no hay gobierno. Sin estas cosas, una iglesia que no es iglesia. Tu iglesia se identifica por lo que representa la caja. Si ellos no tenían estas cuatro cosas, no tenían culto. Tenía que haber gobierno, manifestación, dominio y gloria de Dios. Esto es lo que identifica a una iglesia: ¡La presencia de Dios! Si la presencia de Dios no está, el culto es ritualismo.
(Éxodo 19: 6) = Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.
Es tiempo de reforma, porque es tiempo de ir hacia las sendas antiguas (O sea: el orden original), hacia las raíces, hacia la voluntad de DIOS en la Tierra como en el Cielo, es ir EN JESUCRISTO HACIA SION. No se trata de dominionismo, ni de «reinados o jerarquías humanos», no se trata de salvaguardar la institución, ni de vivir en arrogancia, altanería, soberbia y orgullo…eso se llama carnalidad. Se trata de obediencia al ESPÍRITU SANTO, preparación en Santidad sin Pecado, misericordia, juicio y Justicia para DIOS, se trata de estar listos a tiempo y fuera de tiempo en CRISTO, con Sus vestiduras.
Los rituales para nada aprovechan si CRISTO ha decidido moverse y no estar allí. Muévete hacia la dirección actual hacia donde el ESPIRITU SANTO está dirigiendo. CRISTO NO VINO A ABOLIR LA LEY, EL VINO A COMPLETARLA!! y si estás en EL, DEBES SER UNA NUEVA CREACION, donde han pasado todas las cosas viejas y han sido hechas todas nuevas!!.
Claves Para Producir Cambios
En una oportunidad, y en ocasión de realizarse una manifestación popular, que nació en una idea plasmada en las iglesias cristianas, recuerdo que se le reclamó al gobierno de mi país de aquel momento, una mayor igualdad religiosa. Yo, muy joven de edad y de consistencia espiritual, me sumé alegre y despreocupadamente a esa, -para mí-, muy sana intención, pero me encontré de cara con un mensaje que un hombre de Dios, (Indudablemente enviado por el Señor en ese tiempo y a ese lugar) pronunció en una de las congregaciones de mi ciudad. Él se limitó a decir que, si bien una manifestación popular no era pecado ni estaba incorrecta desde su esencia social, sí lo era desde lo espiritual. Porque, añadía este hombre, la iglesia del Señor no puede salir a reclamarle nada a un gobierno humano, sencillamente porque la iglesia del Señor, desde sus rodillas, ES gobierno. Y como tal, jamás podría ir, justamente, a reclamar igualdad religiosa para con otros grupos que no son la iglesia y que, justamente y en contraposición notoria, navegan entre el paganismo y el ocultismo. Ese es uno de los principios que, fuera de toda política seria o politiquería religiosa, sustentan este trabajo que hoy quiero compartir contigo.
Y para extraer ejemplos y principios que son aplicables a nosotros, hoy, quiero utilizar la vida de David. Yo creo que esto se puede aplicar a tu trabajo, y a los jóvenes en todos sus padecimientos y presiones dentro de lo que son las escuelas secundarias y las universidades. Los principios que extraeremos de la vida de David, son principios que nos van a ayudar a gobernar en nuestra área de influencia. Ya sea el trabajo, la escuela, el mundo eclesiástico, no importa en qué área tú te encuentres, es notorio que ú has nacido para producir y causar cambios en la gente.
Estamos viviendo en un tiempo de reforma. Y reforma es un cambio deliberado en el curso que nos proyecta a un destino. Aunque no fuésemos salvos, aunque no estuviésemos en la iglesia, aunque no conozcamos mucho de Dios, no importa en verdad el nivel de entendimiento eclesiástico que nosotros poseamos, igualmente vivimos en un tiempo de reforma. Todo en el planeta está cambiando. Hay un cambio que comenzó allá, en el cambio de milenio. Nos guste o no, hay reforma. Hay reforma en el globo terráqueo, hay reforma en la política, hay reforma en la economía, hay reforma en el sistema de comunicaciones, en el sistema de transporte. Todo lo que rige la administración operativa terrenal, está cambiando. Hay reforma. Entonces aquí es donde una vez más, tú frunces tu entrecejo y me miras con ojos religiosos y me dices: ¿Y por qué justamente a usted se le ocurre venir a predicare mensajes de reforma? Simple: porque nacimos en un tiempo de reforma y eso es lo que Dios está hablando hoy.
La Palabra nos dice, en Isaías 41, que Dios escoge las generaciones y las coloca en su tiempo. Dios nos puso en este tiempo. Y este es un tiempo de transición. Todo está transicionando. Todo cambio es incómodo cuando no entendemos el motivo, las razones o el por qué. Yo quiero causar suficiente entendimiento en este viaje, para que el cambio sea visto como nuestra consumación de una meta y no como una ofensa a nuestras vidas. Cambio, es lo que queremos. Entonces, independientemente del nivel de nuestros ministerios, independientemente de la categoría eclesiástica que poseas o creas poseer, no le hace; todo está en reforma. Desde la comunicación, hasta la iglesia. Porque la iglesia tiene que mantener frescura, tiene que mantener relatividad presente con el mundo que nos rodea, porque somos llamados a ser la sal de la tierra. Preservar la tierra. No condenarla a estallar, preservarla.
Entonces, vamos a usar a David para reforma, como un instrumento de reforma. Nosotros somos una generación nacida para traer reforma. Aunque conozcas a Cristo, o no. Eso es lo que estamos haciendo en el planeta. Cualquiera que tenga una edad superior a los cincuenta años, hoy, tiene más que en claro que en los últimos años, y no demasiados, el mundo ha cambiado de una manera casi dramática. ¿Y cómo le llamarías tú, a eso? ¡Restauración! Ahora bien; David es un hombre al cual Dios consideró que tenía un corazón conforme al suyo. ¡Qué buen testimonio! ¿No? ¿A cuántos de ustedes que me escuchan, les gustaría que Dios se refiriera a ustedes de ese modo, diciendo que tú tienes un corazón conforme al suyo? ¡Quédate tranquilo, y hablaré en términos genéricos. Tú eres un hombre conforme al corazón de Dios.
Ahora mira esto. Esa palabra, “tras el corazón de Dios”, no quiere decir que David ande buscando a Dios. Y que cuando Dios se mueve, también se mueve David, no. No es eso lo que dice. Lo que él está diciendo cuando dice que Davis es un hombre tras el corazón de Dios, es que David palpita, cuando el corazón de Dios palpita. Que a lo que Dios le gusta, a David le gusta. Y lo que a Dios no le gusta, a David tampoco. Lo que al Espíritu de Dios le contrista, también contrista a David. Lo que le causaba gozo a Dios, le causaba gozo a David. En otras palabras, Dios estaba diciendo: si quieres saber lo que yo estoy pensando, observa a David. Esto es muy importante, porque David es un hombre tras el corazón de Dios. Cristo dijo lo mismo: Si quieres ver al Padre, sólo obsérvame a mí. Pablo se atrevió a decir algo muy similar: sígueme a mí, porque yo sigo a Cristo. O sea: hombres que cuando Dios estaba contrito, ellos también. No eran hombres que tenían un sentir contrario al sentir de Dios en el momento. Él no andaba riéndose, cuando Dios andaba contrito; él no andaba contrito cuando Dios andaba gozándose. Sino que, lo que le causaba dolor a Dios, automáticamente causaba dolor en el corazón de David, porque era un hombre tras el corazón de Dios.
Ese es un buen testimonio que queremos alcanzar, porque nuestro propósito de existencia, es mostrar a Dios en las naciones. Que cuando las naciones echen un vistazo a la iglesia, puedan saber inmediatamente qué es lo que está haciendo Dios. A eso es a lo que llamamos Gobierno. Una iglesia que tiene influencia, debe influenciar para bien. Entonces, queremos mostrar a Dios adecuadamente. Tener un corazón, como iglesia, tras el corazón de Dios. Eso incluye la unción corporal, pero eso nunca acontecerá si cada corazón no palpita igual. Que tengamos un corazón, tras el corazón de Dios. El Nuevo Testamento, menciona a David muchísimas veces. El Antiguo Testamento, lo usa como referencia. Si tú caminas como David, estás bien. Si no caminas como David, no estás bien. Si el rey Tal o Cual camina como David, está bien. Si el rey Tal o Cual no camina como David, no está bien, o sea, David es un patrón para todas las generaciones. Ese chico se ganó las cinco estrellas. No importa en qué tiempo hables de David; sigue siendo relativo a nosotros. Creo que hoy lo podemos usar como ejemplo igual que lo usaban en la Biblia. Es un hombre relativo a todas las generaciones.
David tuvo tres unciones. Nº 1: Una unción doméstica, fue ungido sobre sus hermanos. Lo primero que acontece cuando tú vas a gobernar, que tú eres levantado entre la gente de tu mismo grupo. Eres levantado entre tus colegas. Nº 2: Unción sobre Judá. Nº 3: Unción sobre todo Israel. Y con cada medida de unción, tenía más alcance. El perímetro de alcance de tu gobierno aumenta con cada período de unción sobre tu vida. David representa el fin de cuarenta años de una iglesia ridícula gobernada por Saúl. Y recuerda que cuando hablo de David, ya no estoy hablando de David, estoy hablando de ti. Porque los tiempos de David identifican los tiempos que estamos viviendo. Cuando hay una reforma en la iglesia y en todo el planeta. David es un hombre que trajo una reforma en la tierra. Somos una generación de reforma. Cuando yo comience a mencionar las características de David, tú que me escuchas tendrás que ir diciendo: ¡¡Ese soy yo!” “Para eso nací, esta es mi mentalidad Para allá voy, esto es lo que yo quiero. Somos la generación igual a la generación de David, porque hemos nacido para lo mismo que nació David”
Pero, yo no quiero usar a David como se lo ha predicado tantas y tantas veces. Quiero ir tras las cortinas de su ministerio y quiero ver su vida privada. Un hombre tras el corazón de Dios. Comienza el fin de cuarenta años de actividades ridículas y eclesiásticas que, al máximo, distorsionan lo que Cristo verdaderamente es en la tierra. Y vamos a ver algunas cosas que él hizo. Nº 1: Construyó a Sion. Construyó una ciudad llamada Sion. Para construir a Sion tuvo que derrotar al enemigo, porque lo que fue construido como Sion, era la jefatura real del enemigo. O sea: no sólo construyó a Sion, sino que tomó la fortaleza del enemigo y la convirtió en la fortaleza de Dios. Pero para hacerlo, tuvo que echar al jebuseo. El jebuseo era una gente que se mezcló en su origen. Es decir que, lo primero que tú tienes que echar de tu vida, si es que tú piensas gobernar y establecer Sion, es todo lo que es mixtura en tus relaciones. Tienes que cuidar tus relaciones, si es que vas a establecer la ciudad de Dios. So estás en la escuela, tienes que cuidar tus relaciones. Si estás en el mundo de la empresa, no todo lo que brilla es oro. Si estás en la iglesia, no todo lo negro es petróleo. Tienes que cuidar tus relaciones. Tienes que echar al jebuseo para poder establecer a Sion. No se puede establecer a Sion con mixtura de nacionalidades, tenemos que ser del Reino de Dios. Los jebuseos pensaron que eran los más fuertes, pero David los vence.Quería contarte que estoy mejor, he estado orando, hablando con Dios!
Nº 2: David establece un nuevo orden de alabanza. Ahora bien; quiero que entiendas que, cuando David establece un nuevo orden de alabanza, no sólo mejoró la música con algunos temas del cancionero cristiano nuevos. Él trajo una reforma a la iglesia. La iglesia estaba en el tabernáculo en aquel tiempo y sólo un hombre entraba al Lugar Santísimo. El resto se quedaba afuera mirando. El hombre entraba hasta adentro y todo el mundo se quedaba tieso esperando novedades. Quiero que te imagines este tipo de alabanzas. El hombre adentro y el resto afuera, esperando. Y el de adentro con una soga atada al pie, por si sus motivaciones andaban mal. Esa era la alabanza.
Ahora transportemos esto a este 2020. Cierra tus ojos y piensa en la iglesia más religiosa que conozcas en tu patria. No le digas a nadie cual es, sólo piénsala. No hay pecado en pensar, sólo piensa. ¿La estás viendo? Ahora piensa: un hombre desnudo, con flautas y címbalos, trombones, trompetas, pianos, saxofones y baterías, entrando por el centro del pasillo, con un alboroto y un bullicio que ellos jamás habían oído, ya que era obligatorio ese religioso silencio que se impone en tantos y tantos lugares, todavía. ¡Eso hizo David! O sea: él no restauró la alabanza, él trajo una reforma a la estructura pensante de su día, y estableció una alabanza que sólo corresponde el Nuevo Testamento, cuando aún vivían en una orden de Antiguo Testamento.
Desafiando toda la ley de Moisés. ¡Y no murió, fíjate! A mí me preocupa ese muchachito David, porque Dios dice que es un hombre tras el corazón de Dios. O sea: observa a David, y me has visto a mí. ¡Pero el muchacho era un rebelde! Adulteró, asesinó. Su familia no sirvió a Dios. El hijo cometió traición. El otro cometió incesto. Tocó el altar y no lo tenía que tocar. Agarró el arca, e hizo lo que le dio la gana con ella. ¡Rompió todas las normas! Y encima de todo esto, Dios lo mira y dice: ¡Ese soy yo! Estableció un nuevo orden de alabanza, una reforma, nunca se había visto tal cosa. Semejante música, semejante orden en abrir las cortinas, nadie podía tocar el arca, nadie podía verla, pero él la abrió y todo el mundo entraba y salía cuando quería. No había música, y él llegó y trajo alabanza y música veinticuatro horas al día, no un ratito antes de la palabra.
Nº 3: Se convirtió en un patrón o estandarte de milicia. Por medio de ella, todos los reyes fueron medidos. Todos los reyes fueron juzgados. Josías, Ezequías, Nehemías, Esdras, no importa. Es más; la palabra se atreve a decir: Si caminas como tu padre David, estás bien. Aunque el padre no haya sido David. David no está en la genealogía hasta tres o cuatro generaciones más atrás. Y la biblia dice: Caminó en los caminos de su padre David. ¡Pero su padre, no era David! O sea que él era un estandarte, un patrón, o sea: si tú querías saber lo que era milicia, tenías que igualar a David, o mejor siéntate. No tienes ministerio hasta que no lo mejores. Necesitamos una iglesia que empiece a ser patrón, un mensaje que comience a ser patrón, una música que comience a ser patrón. Que dicte en el mundo del espíritu, así es como se hace. Si no estás ahí, crece.
David hizo eso con todos los reyes. Si caminó en los caminos de David, Y esa palabra, Caminos, no significa Senderos, sino Sobre el Orden de Principios. David se convertía en padre de reyes, y no por orden genealógico, sino porque los patrones o principios que gobernaban la vida de David, si eran iguales a los que gobernaban la vida del Rey, Dios decía: ¡Estás bien! Si tú caminas en los principios de David, entonces David es tu fuente, es tu padre. Si eres alguien que tiene cierta experiencia, oír orar a alguien, ya te muestra la fuente que lo ha dado a luz. Si perteneces a un mover pentecostal, carismático, profético o apostólico, con dos minutos de oración puede saberse. Sólo por la forma de orar, porque cada dinámica de unción, trae consigo un vocabulario.
Nº 4: David es el primer al que se le ocurre edificar la casa de Dios. Había miles de iglesias, pero a él se le ocurre edificar la casa de Dios. Igual que hoy, hay miles de iglesias con miles de actividades, pero muy poca gente está edificando la casa de Dios. David trajo el patrón original. Trajo los planos de arquitectura para la casa de Dios. Él fue el que dijo: no está bien que nosotros estemos bien y Dios no tenga morada. A través de una generación tipo David, la casa verdaderamente comienza a edificarse. Vemos que inicialmente construye a Sion, que luego establece una reforma en la alabanza, que es un patrón o estandarte de milicia y que él es el primero que entiende que a lo que se vino, es a edificar la casa de Dios. O sea que tu y yo podemos decir en este momento la misma cosa: ¡Esos somos nosotros! Gente que edifica la casa de Dios. Gente que establece un patrón en la sociedad, en tu trabajo. Si tú quieres saber como se vive en paz, sólo tienes que mirarte en David. Es un modelo, es un patrón. Que todo el mundo sea juzgado a partir de la estatura espiritual que David poseía.
Ahora bien; ninguna de estas cosas David las hizo buscando una posición. Fíjate; estamos levantando una generación nueva, que de ninguna manera anda motivada por lo mismo que algunas generaciones anteriores andaban motivadas. Hablando genéricamente, cada generación posee consigo su excepción de personas. Pero la generación que Dios está levantando para gobernar el mundo del espíritu, no va a gobernar porque anda buscando ser ministro. Dios no está buscando a nadie que esté buscando una posición en la estructura eclesiástica. David no buscó a Dios. Fue Dios el que lo encontró pastoreando. David no mató a Goliat para casarse con la hija de Saúl ; le dieron a la hija de Saúl porque mató a Goliat. Estoy buscando, -entiéndeme- qué es lo que lo llevó a David a ser David, para yo alcanzar el mismo testimonio, porque David nació en un tiempo igual al que vivo yo. En un tiempo de reforma.
Y si yo quiero tener buen testimonio, tengo que alcanzar a entender, qué era lo que levantaba a David de la cama por la mañana. Qué era lo que lo motivaba. Cómo fue que él logró salirse con la suya. Por qué rompió reglas y no fue considerado rebelde. Qué es lo que tengo que hacer para ser el patrón del momento. Y eso es lo que estamos buscando en la vida de David. Había algo en el corazón de David que era más grande que la búsqueda de un hombre para sí mismo. Algo mucho más superior que conocimiento personal. Había un deseo en sus entrañas, que no tenía nada que ver con títulos y posiciones. Todos sus logros nos conducen a algo que existe en su corazón, que es mucho mayor que el deseo de establecer un nombre para sí. Quiero que vayas conmigo al Libro de los Hechos.
(Hechos 13: 36) = Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción.
Aquí dice que la verdad es que David, antes de morir, tenía el deseo de servir a su generación. Lo que hizo que David fuese David, era que traía un deseo firme de servir a su generación. No una posición en la iglesia, él quería servir a su generación. Quería ser luz en su tiempo. Quería dejar una estampa de quien era Dios en su generación. Mucho más allá de ser ministro, mucho más allá de una posición, David andaba preocupado por impactar la generación de sus tiempos. Debe ser el deseo que palpita en nuestro corazón, si es que vamos a ser la generación de reforma que Dios está buscando. La gente que Dios está colocando en posición de gobierno eclesiástico, son gente que carga sobre sí el deseo de impactar a las naciones, no de tener una posición o una jerarquía en la iglesia. Tú puedes hacer eso desde la escuela, puedes hacer eso desde tu empresa, puedes hacer eso desde tu trabajo, puedes hacer eso desde tu sistema comunicativo. Puedes hacer eso con tus talentos prácticos y naturales que Dios te da. Dios está levantando a una generación que pueda decir que observarlos a ellos, es observarlo al Padre. Algo así como: si quieres saber lo que Dios está pensando, observa las decisiones que yo tomo.
Si aplicamos los mismos principios que David aplicó en sus tiempos, obtendríamos el mismo éxito que David obtuvo en su tiempo. Dios no hace acepción de personas. A lo que termino de decir, el libro de los Hechos lo dice, que no se interpreta con claridad o del todo bien. Así que vamos a verlo desde el salmo 71, donde a mi entender si está puesto de un modo que no ofrece dudas. Es una oración de David cuando es ya anciano, y está por morir.
(Salmo 71: 17) = Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
(18) Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir,
Nota que lo que palita en el corazón de David, es anunciar la fuerza de Dios a su generación. Anunciar algo que afecte su tiempo y el tiempo posterior a su vida. Dos generaciones. ¡Dios, no me dejes morir, sin yo poder depositar en la tierra de América Latina, aquello con lo cual me has bautizado! ¡Quiero hacer un impacto en esta generación! Esa era la mentalidad de David. La palabra Anunciar, es la palabra Declarar, es la palabra Nagad. En efecto, lo que David estaba diciendo, es: ¡No me dejes morir hasta que manifieste! ¡No me dejes morir, hasta que explique! ¡No me dejes morir hasta que yo haga notorio! ¡No me dejes morir hasta que yo me pare en contra de algo que no está a tu favor! La implicación, es: hacerle frente a lo que no es Dios. El corazón de David era mostrar un verdadero Dios en la tierra, práctico y palpable, a través de su vida. Para su generación y para la posteridad, no sólo para Israel. Si tu motivación no es más grande que tú, no es Dios.
La palabra viene de comunicar algo más bien desde una posición de experiencia personal y no de información aprendida. David decía: yo quiero que esta generación vea tu fuerza y conozca tu poder, cuando vea mi vida. Hubo un tiempo, en el evangelio, que la iglesia, lo que expresaba, era debilidad. Que ser creyente era una condición igualada con gente que nunca tenía éxito en nada, y que por eso tenían que tener una mente futurista y escapar a la mentalidad terrenal, con el sueño de una promesa futura, que sólo se obtendría cuando viniera Cristo o cuando lograras morir, si es que las circunstancias no te habían matado antes. ¡Que bueno que ya no es así! David decía: yo quiero impactar la generación. Yo quiero que Argentina entienda que Dios es práctico. Te prometo que si lo logra entender Argentina, te lo voy a dar como cosa infalible. ¡Es bravo y complicado mi pueblo terrenal! Dios es práctico, es bueno, es grande, es fuerte, es próspero, es elegante, es excelente, tiene fuerza, es inteligente, es sabio, y yo soy la exhibición de ese carácter.
David reúne a sus hijos, en 2 Samuel. En aquel tiempo, capítulo 23, se acostumbraba que cuando uno estaba por morir, uno reunía su familia, porque los patriarcas sabían que no se podían llevar consigo a la tumba, los depósitos que ellos tenían. Creían en la transferencia espiritual, igual que nosotros hoy creemos que por la imposición de manos ocurren cosas. Ellos morían profetizando sobre la posteridad en su casa. En el Segundo libro de Samuel, en el capítulo 23, están los secretos del éxito de David, escondidos en las últimas palabras que él les da a sus hijos. Ciertamente, las últimas palabras de David, constituyen lo más importante. Cuando él deposita en la vida de sus hijos todo lo que él hizo, y todo lo que gobernaba su vida, y como consiguió todo el éxito que él tuvo, él ahora comienza a comunicárselo a su familia, porque ese era su deseo. Él decía: quiero impactar mi generación y la posteridad. Tranquila, mi alma, ya sé que nada a vos te es fácil. Era una generación que entendía que era posible que no fuese la última. Un error este que ha cometido la iglesia por muchos años, creer que somos la última generación viviente. Y como esta es la última y nos vamos ya, no dejamos nada preparado para la otra. Y por eso ha habido un círculo vicioso en la iglesia, donde cada generación tiene que empezar con restauración de nuevo. Esa se me chispoteó un poquito, pero sigue siendo buenísima. Lo cierto es que hay que cerrar la brecha entre generaciones. Recuerda, estamos yendo sobre los velos de la vida de David. Quiero usar su vida como un pedazo de tecnología para extraer principios de gobierno, aplicables a nuestra vida hoy en medio de la escuela, en medio del trabajo, en medio de la empresa, en medio de tu círculo de influencia, y muy en especial, en medio de la casa de Dios.
(2 Samuel 23: 1) = Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel:
Aquí vemos a David, hijo de Isaí, que comienza a hablar con su familia, y lo primero que hace, es introducirse. ¿Qué hace David introduciéndose en su familia? ¿Para qué tienes que introducirte a tus hijos o a tu esposa en tu lecho de muerte? Porque es curioso, pero él comienza a hablarle a su familia, y les dice: hijos, yo soy David, hijo de Isaí. “¡Eh! ¡Qué gracia! ¡A eso ya lo sabemos, es nuestro abuelo!” Es que hay unos depósitos escondidos, te fijas; ahí es donde tenemos que aprender a usar la Biblia como un pedazo de tecnología, para alcanzar la Palabra de Dios. Más debajo de la superficie, David está depositando algo en la vida de sus hijos, en el momento en que empieza a hablar por medio de decretos, en su cama de muerte. Nº 1: Yo soy hijo de Isaí. Esto es: identidad personal. Algo así como: yo sé quién soy. Soy rey de todo Israel, pero todavía, en el último día de mi vida, sigo siendo hijo de Isaí. Estoy conectado, genealógicamente con mi familia, soy un hombre bajo autoridad.
No hay nadie que tenga más autoridad que yo en todo Israel, pero aún en el último día de mi cama, yo quiero que entiendas, hijo, que sigo siendo un hombre bajo autoridad. Soy hijo de Isaí, yo sé quién soy, no me quiero parecer a nadie, no me confundan con otra persona, yo tengo identidad, no necesito entregarme a la presión de grupo, no necesito entregarme a la presión de mis colegas. Yo soy Nes-tor, hijo de Eugenio y Arminda, no importa la posición que tenga en el cuerpo de Cristo, no importa la posición que yo tenga en la nación. Yo soy Nés-tor, el hijo de Eugenio y Arminda…¡Sé quién soy! Tú no puedes gobernar si no sabes quién eres. Para poder gobernar una nación, para poder regir cambios en la vida de una persona, primero tú tienes que estar seguro de que lo que tú eres, es suficiente. El problema de mucha gente en la escuela es que van y creen que necesitan ser como alguien más, porque lo que ellos son, no es suficiente. David le dijo a sus hijos: Hijo, entiende que ser tú, es suficiente. Tú nunca serás más ungido que cuando tú seas tú mismo. Dios quiere ungirte a ti y no a quien tú te quieres parecer.
Principio número uno: soy un hombre de identidad personal y un hombre bajo autoridad. Soy un hombre sumiso. Soy rey en todo Israel. Traje cuarenta años de paz. No hay quien me gane una guerra. Y aun en el último día, todavía reconozco que soy hijo de mi papá.
Número dos: soy el ungido del Dios de Jacob. Soy sometido a hombre Isaí, pero no soy ungido de los hombres. Estoy conectado con lo divino. Vivo más allá de los cinco sentidos naturales. Estoy conectado con el ungido del Dios de Jacob. Estoy ungido por lo divino. Estoy conectado con los hombres, pero mi habilidad, mi gracia, mi unción, no viene de los hombres a los cuales me someto. Eso es simplemente gobierno terrenal. Mi unción y mi gracia, aquello que me habilita, tiene de lo divino. Estoy ungido del dios de Jacob, tengo linaje eterno, también.
Hay gente que cree que si una persona tiene un buen ministerio o una buena posición, su padre tuvo que tener una mejor. ¡Mentiras! Tu padre puede ser carpintero, y tú puedes ser astronauta. Y si tú sales astronauta, no será por los principios de carpintería de tu padre. Porque todo verdadero padre, produce hijos mayores que él. Soy ungido de Jacob, mi unción viene de lo divino. Soy hijo de mi papá, pero la gracia que tengo no está limitada a la gracia de mi padre. No está limitada a la influencia de mi iglesia. No está limitada a la influencia de mi país. Yo tengo una conexión con la vara de Aarón que reverdece, pero también produce fruto. En la conexión divina, hay poder para empezar y para terminar. Reverdece y también produce el fruto. No necesito estar conectado a alguien que me esté dando soplo, que me esté dando un audio, que me está dando algo. Se exporta lo que se produce, porque está conectado a lo divino.
La generación de gobierno. Nº 1: Tienes que tener identidad personal. Si no sabes quien eres, no vas a cambiar a nadie. Si tú no estás seguro de ti mismo, todas las probabilidades dicen que tú te vas a parecer a alguien más. Tú que estás en la escuela, ¿A quién te pareces? Si no tienes identidad personal, alguien te va a identificar. Yo quiero esa mentalidad. Soy aquel que fue elevado en alto. Un estilo de vida elevado. Poseía un alto estandarte para su propia vida, más elevado que la gente de su tiempo. Busca la posición en el mundo del espíritu, llamada Soberana Vocación. La Soberana Vocación no es un llamado, es un estilo de vida más alto que el de los meros hombres. Es un estilo de vida conectado a lo divino. Tienes que tener un estado de vida más elevado que aquel que quiere producir cambio en él. Tú no puedes cambiar a nadie, andando en el mismo nivel de la persona que quieres cambiar.
Para poder liderar hacia el cambio, es necesario poseer una vida más elevada que la de aquellos que piensas reformar o liderar. Tú no puedes liderar si no has poseído algo superior al que estás liderando. ¿Cómo vamos a liderar las naciones, si nuestras vidas no son más elevadas que las de las naciones? ¡Claro que puedes lograrlo1 tu fuente es la unción del Dios de Jacob. A mí no me interesa de quien eres hijo aquí en esta tierra. Lo que me importa es que ¡Ya eres un hijo o una hija de Dios! ¿Y en Dios hay más que suficiente para elevarte bien alto, por encima de todo standard terrenal!
Soy el dulce cantor de Israel. La palabra Cantor, allí, es la palabra Salmista. El dulce salmista. Recuerda que estoy describiendo la mentalidad adecuada para el tiempo. Estoy describiendo el apetito espiritual que debemos tener para impactar esta generación. Antes de continuar, entiéndeme que, cuando yo hablo de salmista, no me refiero a música. Los salmistas, en Israel, educaban la nación. David está diciendo: soy el salmista de Israel. En otras palabras, soy aquel que educa cada vez que abre la boca, no tengo palabras ociosas, soy aquel que enseña con lo que digo, soy un hombre de sabiduría, soy un hombre de proverbio, la gente viene a mí para buscar dirección, la gente viene a mí para buscar sabiduría, soy un salmista. Cuando canto, educo a la gente. Yo no canto canciones que no son relativas al tiempo. Canto aquello que produce la mentalidad adecuada para el tiempo que se vive. Soy el salmista de Israel. Se está introduciendo David, no estamos hablando de David, estamos hablando de las cualidades de una generación para reforma. Para obtener el testimonio de Dios. Donde Dios pueda decir de nosotros, como se dijo de David: una generación tras un corazón conforme al corazón de Dios. Dice David en su cama de muerte.
(2 Samuel 23: 1) = Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel: (Ahora lo estamos leyendo con entendimiento.) (2) El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua.
Dice que el Espíritu de Dios ha hablado por medio de él. No es que lo ha usado para hablar, sino que ha hablado a través de su vida. Habló por mí. O sea que oír a Dios, era ver a David. Si querías saber qué era lo que Dios andaba haciendo en la tierra, sólo tenías que observar a David. Está diciendo que su vida comunicó el pensamiento presente de Dios. Y eso es muy importante, porque él estaba haciendo todo lo contrario a lo que estaba establecido, cuando era un tiempo de reforma. Casi que estoy viendo una manada de vacas sagradas corriendo desesperadas. ¿Las estás viendo? Dice: el Espíritu de Jehová ha hablado por mí. Dios está buscando una generación que pueda expresar adecuadamente lo que Dios está haciendo en la tierra. Que verlos a ellos sea suficiente para entender qué quiere Dios. No estamos hablando de la habilidad de cantar una canción. Estamos hablando de poder ministrar con tu vida lo que es un ejemplo de Dios en la tierra. No de su santidad, no de su comportamiento, porque si hablamos de comportamiento, David no se portó bien. No queremos subestimar la buena disciplina. Si tú no te estás portando bien, yo no estoy hablando contigo. Estamos asumiendo que aquí nos portamos bien.
Portarse bien no es una opción, es parte de nuestro ADN. La buena conducta del creyente es algo que ya ni debemos predicar. Estamos asumiendo que estamos hablando con gente redimida. David no se portó bien. Sin embargo Dios, por encima del comportamiento de David, dijo que él tenía un corazón conforme a su corazón. Dios está poniendo énfasis en algo mucho más allá de lo que la iglesia ha concentrado por más de dos mil años. ¿Te quedaste en silencio? Listo, yo sé interpretar muy bien los silencios. (3) El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: ¡Escúchame! A esto no lo dijo cualquier pelagatos, a esto lo dijo la roca de Israel) Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios.
A este verso lo quiero extraer como está escrito en el original. La Biblia en inglés también lo pronuncia de esta forma, y otras traducciones, también. Es así más o menos como dice: El que gobierna entre los hombres, debe ser justo. Él dice: habrá un justo que gobierne entre los hombres. Pero el original dice: el que gobierna entre los hombres, tiene que ser justo. Y luego añade: que el que gobierna, gobierna en el temor de Jehová. Son los dos principios que David deposita en la vida de sus hijos, que lograron su éxito. Así les dijo a sus hijos: si quieren tener el éxito que tengo yo, debe tener en cuenta estos dos principios: el que gobierna entre los hombres, tiene que ser justo, y en segundo término, el que gobierna entre los hombres, tiene que gobernar en el temor de Dios. Y aclaro algo: Gobierno, siempre es causar cambio en la gente. Y no es una posición donde la gente te pertenece. Es influenciar a cambio. Gobierno. ¿Estás entendiendo esto? El que gobierna entre los hombres, tiene que ser justo y tiene que gobernar en el temor de Dios. Estos son los dos principios, los dos secretos que David comunica a sus hijos, para que sus hijos puedan llevar la estafeta más allá de lo que él la llevó. Entonces, recuerda: el que gobierna en la generación levantada para reforma, porque los hombres, aquí, son las naciones. Entonces, la iglesia que gobierne, el ministerio que gobierne, el estudiante que gobierne sobre los otros estudiantes, tiene que ser justo y hacerlo en el temor de Dios. La iglesia que gobierne entre las iglesias, tiene que ser justa y hacerlo en el temor de Dios. La empresa vanguardista del día es vanguardista, si es justa y teme a Dios. Son los dos principios, y los vamos a desglosar un poco. Esa palabra, Gobierno, es la palabra mashal, y significa poder para gobernar y causar cambio. En otras palabras; mientras que mucha gente anda buscando identidad, David andaba diciendo: obsérvame a mi, e identifícate. Gobierno es aquello que demanda que el comportamiento de otras personas suba al patrón que tú has exhibido. Un mensaje que gobierna, juzga mensajes que no tienen la misma estatura, Una alabanza que gobierna, causa cambio en la alabanza de otro. Un estudiante que gobierna, crea seguidores e imitadores de sí. Gente que quisiera ser como él. Un modelo a seguir e imitar.
Todos necesitamos modelos, es una realidad, así que lo más productivo es ofrecer modelos positivos en la tierra. No a astros del cine o la televisión que hoy por hoy son los modelos juveniles y los incentivan con sus vidas a todo lo que es la mayor problemática de la gente joven. Mashal: poseer lo que se necesita para definir el comportamiento humano de tu tiempo. Lo dije una vez y me desató desafíos muy reales, pero lo volveré a decir porque lo creo: ¿Quieres alguna conducta para imitar y ministerialmente comportarte con honestidad, transparencia y rectitud? Ven y mírame vivir. No soy el único, pero yo no tengo problemas en mostrarme, no escondo nada. Eso es lo que tenemos que llegar a hacer, eso es lo que David hizo. Para estudiar esa palabra, mashal, quiero ir donde la Biblia la utiliza por primera vez. Vamos a ir a estudiar la palabra mashal, vamos a hacer un juego de palabras, aquí. Qué es gobierno, cómo se gobierna. Qué dinámica operativa necesito, para causar gobierno en la gente. Ven conmigo a la primera página de la Biblia, donde comienza el propósito de Dios en la tierra, y donde Dios usa la palabra mashal por primera vez, y vamos a ver qué es lo que es necesario para causar cambio.
(Génesis 1: 14) = Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
Haya lumbreras en la expansión de los cielos, para causar separación. ¿Cuántos saben que la luz separa? Es imposible traer luz y no causar separación. ¡No pongas esa cara! Esta es luz sin perversión, porque es luz antes que el hombre la toque. La luz que no es pervertida, causa separación.
(15) y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
(16) E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que (Mashal) señorease en el día, y la lumbrera menor para que (Mashal) señorease en la noche; hizo también las estrellas.
(17) Y las puso (Esta palabra, Puso, es la palabra Estableció) Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, (18) y para (Mashal) señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
Recuerda que estamos buscando cuales son las dinámicas operativas del gobierno, para causar cambio en gente, de forma positiva. Número Uno: si tú vas a causar gobierno, si tú vas a causar mashal, tendrás que tener muy presente que Él estableció lumbreras para gobernar. O sea: si vas a causar gobierno, tienes que estar firme, tienes que estar establecido. Él colocó lumbreras, y aún están en su posición. No son fluctuantes, no vacilan en sus opiniones, no se mueven con cualquier viento de doctrina. Tú no puedes producir ningún cambio si tú no estás seguro de ti mismo. Aunque todo el planeta no te entienda, tú sabes, que sabes, que sabes, que estás correcto. Aunque la iglesia no te comprenda y nadie vea lo que tú estás viendo. Ese es el gran secreto de ser pionero y referente. La gente no te va a acompañar porque te entienda, te va a acompañar porque te ve seguro.
Eso ha sido también el ABC del liderazgo tradicional. La gente no los sigue porque los entienda, los sigue porque aparentemente el líder sabe para dónde va. Por eso hay tanta oveja que se pierde cuando se les cae el líder. Tienes que estar en una posición firme, segura, muy apropiadamente fundamentado. Una posición de fundamento determinada, de gobierno. Si tienes que producir un cambio en la escuela donde asistes, tienes que estar bien seguro que lo que estás por hacer, es correcto.
Yo recuerdo que en la década de los setenta, alrededor deseos años, 1970, apareció en una escuela de la Capital Federal de mi país, Buenos Aires, Un muchacho con un par de aros en sus orejas. Imagínate los otros, los compañeros. Los varones lo miraban con ojos de: “¡Es que parecía normal, varoncito, míralo!” Las jovencitas solo se le reían en la cara, como diciendo: “¡Nos estás haciendo la competencia!” Durísimos todos con el muchacho. Pero él aguantó. A la semana siguiente, ya había dos más que le habían copiado la moda. El resto se seguía riendo y burlando. A la tercer semana, seis, ya los demás empezaron a dejar de reírse. Pregunto: ¿Cómo puede ser que un solo muchacho cambió las costumbres de todas las escuelas del mundo occidental y nosotros, con el tremendo poder que tiene Jesucristo, todavía no pudimos cambiar ni la calle donde vivimos?
La diferencia estuvo en que ese muchacho estaba firme en su decisión hasta que cambió la balanza a su favor. Si tú quieres establecer gobierno, tienes que tener firmeza. Si tienes un precio de compra, ¡Te compran! Si tienes un punto de doblez, ¡Serás doblado! Si algo te duele, vas a tener mucho dolor. Si vas a gobernar, tienes que ser rígido, inamovible por circunstancias o ataques del enemigo. Aunque nadie te crea, tienes que estar firme.
Número dos: Dice que las colocó para gobernar arriba, en el firmamento. Esto significa que tienes que tener un estilo de vida más alto que aquello que piensas gobernar. Colocó lumbreras en el firmamento, para gobernar sobre la tierra. Si las llegaba a poner abajo, no gobernaba, tiene que estar más alto que aquello que piensas gobernar. No puedes liderar viviendo en el mismo nivel que la gente. Tienes que tener una mentalidad superior, un espíritu más excelente, una moral que sea ejemplo. Tienes que andar con una mentalidad que cause cambio a la mentalidad que quieres afectar. No puedes pensar cómo piensa el que deseas cambiar. No puedes ser uno más del montón, tienes que ser un patrón, un modelo a seguir.
Número tres: Tienes que poseer una naturaleza opuesta a aquello que piensas gobernar. Colocó la luz para gobernar las tinieblas. No puedes gobernar gente poseyendo la misma mentalidad que la gente que quieres cambiar. Por eso la restauración no está funcionando. El sol tiene la naturaleza opuesta a la noche y quiebra la tiniebla. Tiene que tener naturaleza opuesta para producir cambio. Tienes que tener una dinámica opuesta a la dinámica de aquellos a los que quieres cambiar. Para romper patrones de tiniebla, para establecer comportamiento en la tierra, tú no puedes producir cambio, caminando con la misma mentalidad de aquella gente que pretendes cambiar. Tienes que ser diferente.
Número cuatro: Si vas a gobernar bien, Dios va a observar que es bueno. Si gobiernas, sólo a Dios le va a gustar. A la gente, supongo que nunca le va a gustar. Dios vio que era bueno, y a Él le gustó. Al que vas a cambiar no le va a gustar, porque vas a incomodarlo. No busques agradar al que quieres cambiar, busca agradar al que te afirmó para causar el cambio. Esto funciona en la escuela, esto funciona en la empresa, esto funciona en tu trabajo, esto funciona en la iglesia. Esto funciona en el liderazgo, aplicar estos principios. Soy el hijo de Isaí, tienes que tener identidad, estoy bajo sumisión, soy un hombre elevado, poseo un estilo de vida alto, yo educo a mi nación, estoy ungido de lo divino, tengo la naturaleza opuesta a aquellos que pienso cambiar. Estoy fundado y estable, nadie me cambia ni convence, estoy en lo alto, en el firmamento, y lo hago para agradar a Dios.
Estos son principios de gobierno. El que gobierna debe ser justo, y debe gobernar en el temor de Jehová. Vamos a ver ese primer principio. El que gobierna, (Ya sabemos lo que es gobierno), dice que debe ser justo. La palabra justo, aquí, no tiene que ver con la justicia Cristo Jesús, o con santidad. Nos habla de buen comportamiento, está relacionado con gobierno y carácter en lo correcto. O sea: liderar justamente. Suponte que tengas que mediar en un asunto entre dos hermanos buenos y fieles, tendrás que hacerlo con equidad, justicia y de la manera correcta.
La palabra usada allí es Sadic, que es hacerlo correctamente. O sea: estoy haciendo lo que Dios hubiera hecho en mi situación. Tiene que ver con estar preciso y correcto con Dios. David, aunque rompió las reglas de los hombres, hizo lo que Dios hubiera hecho en su lugar. Por eso es que Dios dijo: observa a David y me estarás viendo a mi. Pero David resulta ser que andaba rompiendo todas las leyes de Moisés. Todas. ¡Las quebró todas! Lo querían matar, era un rebelde. Y Dios decía: ¡No le hagan nada! ¡Este muchachito palpita como yo! Sadic significa estar correcto. El que gobierna, el que causa cambio en el comportamiento de los hombres, tiene que estar correcto. Estamos definiendo lo que dice, tiene que estar correcto, o sea: aquel que fue a esa escuela con el aro en la oreja, gobernó, pero no estaba correcto. Y causó daño. No hizo lo que hubiese hecho Dios. Y produjo tantos seguidores que hoy lo aceptamos, porque es más fácil aceptarlo que cambiarlo. No porque esté correcto. No te engañes porque se te permitan hacer cosas, dando por descontado que eso está bien, sólo no está perjudicando lo que queremos hacer, pero nadie te dirá que está bien, si no lo está. Sadic, estar correcto, conformarnos a un standard moral, que tiene que ver con estar correcto. Vamos a perseguir a esa palabra en la Biblia, un poquito, para ver que es a lo que Dios llama estar correcto.
(Deuteronomio 6: 20) = Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó?
(21) entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa.
(22) Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos; (23) y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres.
(24) Y nos mandó Jehová (Presta atención: Dios no sugiere; Dios manda).que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos (Acá tienes los dos principios, Gobernar y Temer) a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.
(25) Y tendremos (Sadic) justicia (O sea que seremos considerados justos o correctos) cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.
Lo que podemos ver es que aplicamos justicia cuando ponemos en práctica lo que oímos. Cuando ponemos por obra lo que hemos aprendido, Dios nos dice: esto es correcto. Mientras solo es información que no se convierte en instrumento quirúrgico en nuestra vida, no es correcto. Repetir como el papagayo un mensaje sin una vida que exprese los principios que hay en ese mensaje, no es correcto. Él dice: será contado como estar correcto, cuando apliques lo que oyes. Vamos a confirmarlo en Jeremías capítulo 7.
(Jeremías 7: 21) = Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.
(22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.
¿Se habrá vuelto loco, Dios? ¿Cómo se le ocurre decir que Él nunca habló de holocaustos, cuando hay tres libros en la Biblia que nadie lee, porque están llenos de leyes de holocaustos que él mismo determinó? Éxodo, Números, Levítico, Deuteronomio, todos esos que hablan de los holocaustos y los sacrificios que Dios dijo que hiciéramos. Y Dios dice: ¡Fijate! ¡Tú no entiendes! ¡Confundes la Biblia con mi Palabra! Dios dice. ¡Yo nunca le pedí a nadie que matara nada! Pero…¡Si tenemos tres libros llenos de mandamientos! Un momento: acá está pasando algo raro; o Dios está mintiendo o nosotros no hemos interpretado bien la ley. ¿Cuál de las dos te parece que puede ser posible?
Escúchame y corrígeme si me equivoco. En Éxodo, lo que Él dice, es: si vosotros obedecéis mi voz y haces mi pacto, me seréis especial tesoro en la tierra. Eso era lo que quería Dios. Pero como le dijeron a Moisés ve y habla tú con Dios y yo vengo el domingo para que me des un mensajito, pero después. Más abajo, rompieron la ley, como muestra externa de lo que ya habían hecho en su corazón. Moisés quebranta la ley, porque ya el pueblo la había quebrantado. Los dos requisitos fueron violados: no oyeron su voz, y no guardaron sus estatutos. Por eso vino la ley. Dios no quería ninguna ley. Dios nunca dijo: Quiero ley. Él, lo que quería, era un Reino de reyes y sacerdotes, una generación que gobernara las naciones. Y dice aquí: yo nunca te hablé de holocaustos.
(23) Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.
Nota que el primer principio que Dios considera estar correcto, es cuando obedecemos su palabra, y la ponemos por obra. Ahora bien; obedecer no es cargar el hecho de lo que se ha demandado. De pronto te dan una orden y tú la obedeces, pero por fuera. La mayoría de nosotros obra así. Pero la palabra Obediencia, aquí, incluye el espíritu con el cual se trae lo demandado. Cuando el espíritu de lo que se está haciendo es considerado correcto, entonces es cuando es justo. Si tú un día haces algo que te corresponde pero que no tienes ganas de hacer, pero lo haces porque tienes forma de evadirte, podrá parecer que es obediencia, pero no lo es. Obediencia es cuando suena la alarma de tu teléfono o tu reloj alarma por la mañana y tú das un salto porque tienes que irte a trabajar, eso sí es obediencia. Lo otro, actitud acomodaticia para no quedar mal…
Cuando traemos lo que hacemos con un espíritu positivo que juzga qué es lo mejor que tú te encontrarías haciendo en el momento en que lo estás haciendo, Dios mira hacia abajo y dice: Eso es correcto. Si lo haces porque estás obligado está bien, pero no es lo perfecto. Lo correcto es desear hacerlo. Obedecer la voz de Dios incluye con qué espíritu tú haces lo que haces. Y no te olvides que estamos buscando a ver qué es lo que Dios considera ser justo, porque el que gobierna y causa cambio en la nación, es alguien que es justo según el punto de vista de Dios. Y estamos diciendo que estar justo, es estar correcto, y una de las cosas que significa estar correcto, es estar en el espíritu de lo correcto. En el espíritu correcto, no simplemente obediencia, sino certeza de lo que se está haciendo. Hay gente que sirve a Dios porque sabe que estar en el mundo, es peor, no porque esté convencido que estar en Dios es mejor.
(Números 25: 1) = Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab,
Moab es una nación cuyos hijos, Dios no quería que se juntaran con los suyos. Moab, en Jeremías 48 y versículo 11, la palabra nos dice que son gente que se rehúsa a cambiar, a moverse adelante, a ser vaciado de vasija en vasija, y que por tal razón, su olor permanece en ellos, y su sabor permanece en ellos, se auto-sedimentan, porque son gente que no cambia. La palabra de Dios, dice: no te juntes con moabitas.
(2) las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses.
(3) Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel.
(4) Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. (Esto, leído así, de una manera formal, ministerial y casi hasta medio religiosa. ¿Te lo paso en argentino básico? ¡Búscame a todos los líderes y mátalos! Por permitir malas relaciones en el cuerpo de Cristo).
(5) Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor. (Llamó a los jueces que estaban por encima de los príncipes, para que ellos se encargaran de matar a los príncipes, Moisés no lo hizo.)
(6) Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión.
Este es el escenario; Moisés está diciendo, como si fuera hoy: quiero que todos los ancianos de la iglesia me busquen a todos los líderes de la iglesia y me los ahorquen, por permitir relaciones con gente no cambiante, que atrasa el propósito de Dios. Y en eso, se levanta uno de la congregación con una madianita, que es otra relación equivocada, y le pasa por la cara a Moisés. Es como quien dice: yo me junto con quien se me dé gusto y gana. Yo no sé más como darle mayor énfasis a la importancia de con quién te unes para terminar tu destino. Por todas partes podemos ver revelaciones de Dios y su ira contra las malas relaciones. Que te quede bien grabado. La gente que te rodea, influye muchísimo en si tú vas a llegar a tu destino, o no.
(7) Y lo vio Finees (Finees significa “Soplo de serpiente”. El énfasis es en el soplo de la seripiente que tiene una lengua de dos filos. En el hebreo es una espada de dos filos que tiene que ver con la palabra. Finees es un ministerio con una palabra de dos filos, que ve a esta mala relación en la iglesia) hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, (O sea que, para hacer esto, tienes que superar la presión de grupo. Se levantó de en medio de la congregación. O sea que primero tuvo que luchar para hacer eso) y tomó una lanza en su mano; (8) y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel.
La palabra Mortandad, ahí, significa el retraso. Esta es una plaga que retrasó el propósito de Dios en la tierra. No hubo que matar a los líderes, porque existía un ministerio con una palabra de dos filos, que con su sabiduría, canceló todas las malas relaciones y cesó la mortandad en Israel. ¿Estás viendo lo que hizo FIneés? Fineés es tipología de un ministerio profético. Vayamos ahora al Salmo 106. Recuerda que lo que estamos buscando es qué es ser justo delante de Dios.
(Salmo 106: 28) = Se unieron asimismo a Baal-peor,(Se está refiriendo al episodio que vimos en Números 25) Y comieron los sacrificios de los muertos.
(29) Provocaron la ira de Dios con sus obras, Y se desarrolló la mortandad entre ellos.
(30) Entonces se levantó Finees e hizo juicio, Y se detuvo la plaga;
(31) Y le fue contado por justicia De generación en generación para siempre.
Dios le dijo: ¡Estás correcto! En contra de la mentalidad popular respecto a que hay que tener unidad a cualquier costo con todo el mundo, Dios le dice a Finees que es correcto cuando induce a separación en ciertos casos. No son pocos los que todavía no alcanzan a entender por qué David eta tan especial para Dios. David no se regía por la tradición de su tiempo, iba haciendo lo que Dios pensaba. Y aunque a veces, lo que pasa no parezca muy bonito, es muy posible que igualmente eso sea Dios. Una generación que causa gobierno. Jovencita, joven, dime con quien te juntas en la escuela, y yo te diré con quien y en qué vas a terminar. Hay algunas teorías que aseguran que si no eres líder, automáticamente, eres un seguidor. Que no hay un punto intermedio. No estoy tan seguro que sea así. Durante mucho tiempo tuvimos a eso como un punto ineludible. Hoy, el testimonio de muchos hombres y mujeres fieles, a mí me estaría dejando en evidencia que hay otras formas de adoración y seguimiento al Señor que no se establece por medio de liderazgos puntuales o formales. Ahora, si estamos hablando de otra clase de personas, entonces hablaremos de puntos de referencia, de modelos, pero no de líderes; no me terminó nunca de cerrar ni gustar esa palabra.
Fineés separó una falsa relación y Dios dijo: ¡Está correcto! Estamos en los días de la siega, en la siega siempre hay separación. La cizaña y el trigo comienzan a separarse. Tú no debes preocuparte, si no eres cizaña. Esa palabra que Fineés se levantó significa que tomó una posición de comando y autoridad y actuó en contra de lo que estaba incorrecto. Fue lo mismo que hizo David. Cuando vio algo que no era como Dios había dicho, lo cambió. Aunque eso le trajo la mayor persecución de la que se tenga conocimiento, igualmente así lo hizo. Estamos viendo una generación de reforma, una generación que gobierna porque causa cambio, haciendo lo que Dios haría en la situación de ellos. ¡Hace lo correcto! Vamos a ver qué recompensa trae el ser justo y temer a Dios.
(Isaías 32: 17) = Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.
Nota que la paz, el reposo y la seguridad, son los galardones de la gente que juzga correctamente.. Aunque por fuera haya tribulación, aunque por fuera haya guerra, aunque por fuera haya oposición, por dentro hay paz, reposo y seguridad. Cuando tú juzgas correctamente todo lo que haces, eres bautizado por una paz que sobrepasa todo entendimiento. Que aunque nadie entienda, tú sabes, que sabes, que sabes, que has juzgado bien. David. ¿Nunca habías visto a David así, verdad? Un hombre de éxito gubernamental en la tierra. Y tenía tal posición, aunque les duela a los que les duele y no me hagas decir por qué, Dios llegó a decir de David, que: ¿LO has visto a David? Me has visto a mí. ¡¡Wow!! Y es el único del que Dios dice eso en la Biblia. Aunque esto tampoco les guste a los que no les gusta por lo que tú y yo sabemos que no les gusta…¡¡Religiosos!! Yo creo que en muchas cosas tenemos unos conceptos que Dios va a ir quebrando poco a poco. El que gobierna sobre los hombres, debe ser justo. Ese fue el primer principio. El segundo, es: el que gobierna, tiene que hacerlo en el temor de Dios.
(Proverbios 14: 26) = En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos.
(Proverbios 8: 13) = El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.
(Proverbios 4: 18) = Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.
(Proverbios 10: 11) = Manantial de vida es la boca del justo; Pero violencia cubrirá la boca de los impíos.
(Verso 21) = Los labios del justo apacientan a muchos, Mas los necios mueren por falta de entendimiento.
Aprende eso, por favor. Siempre, estar correcto, produce dirección. Para definir la palabra Temor, déjame destruir algunos dogmas. Temor no es cerrar los ojos cuando se ora. Aunque no tiene nada de malo hacerlo si eso te hace sentir cómodo. Temor tampoco es arrodillarte en una oración, o levantar tus manos, aunque tampoco sea malo hacerlo si es eso lo que quieres y sientes necesidad de hacer. No son modos o tradiciones que perjudiquen o lastimen, estas, las podemos mantener sin problemas. Pablo decía que hay tradiciones que sí se observan, pero es conveniente atenerte a las tradiciones, pero no al extremismo. Temor es no atreverte a dar la cara delante de Dios, no habiendo hecho lo que sabes que tenías que hacer.
Temor es preferir morir a estar incorrecto delante de Dios. Temer a Dios significa que, las decisiones en tu vida, son basadas en leyes muy tuyas, porque prefieres que te odie el mundo, a no obedecer a Dios. De hecho, a esto lo puedes hacer si hay autoridad reconocida en tu vida. De otro modo, te quedas callado y obedeces. Digo esto porque hay gente que se toma de una palabra para justificar rebeldía. Dios nunca hace eso. Dios nunca bendice rebeldía. Temor es querer obedecer a Dios por encima de querer agradecer a los hombres.
(Salmo 25: 14) = La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.
Esa palabra, Comunión, aquí, es secretos. Los secretos íntimos, dice el original. Los secretos íntimos de Jehová, son con los que le temen. O sea: los que temen a Dios, consiguen revelación de Dios. Dios no revela cosas que adelanten su propósito, a gente que no le teme. Porque si no le temes a Dios, la muchedumbre va a cambiar tu mensaje. Y no estoy hablando de sabiduría para predicar, estoy hablando de la revelación sobre la tendencia espiritual del momento. Poder tener una autoridad para guiar el cuerpo de Cristo, en el curso correcto. Cuando tú conduces a la gente a ciertos lugares en el espíritu, es porque traes revelación dada por Dios, y si traes revelación dada por Dios, es porque le temes. La comunión íntima, los secretos íntimos de Jehová, son la gente que le teme. Al que no le teme, no le llega revelación. Estamos hablando de hombres-fuente, que producen lo que exportan. Una generación de gobierno tiene que producir lo que exporta. No puede ser producto de otro mensaje.
Somos una generación de reforma. El proverbio 10:27 dice que dará larga vida a los que le temen. En otro lugar dice que dará prosperidad y favor. Esa palabra, prosperidad, tiene que ver con plenitud o cabalidad mental de espíritu y de alma. Tiene que ver con el momento o el avance o el viaje sin interrupción del plan de Dios en la tierra. Esto significa que, prosperidad para Dios, tiene que ver con el avance de su plan. Incluye dinero, pero no hay prosperidad sin avance ministerial. Ser próspero, es estar constantemente avanzando, hacia una meta definida. Constantemente superando. Su palabra dice que Dios le da favor y lo prospera, para que la gloria de Dios llene la tierra.
(2 Samuel 23: 1) = Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, (Un hombre de identidad y sumisión) Dijo aquel varón que fue levantado en alto, (Con un estilo de vida superior) El ungido del Dios de Jacob, (Conectado a lo divino) El dulce cantor de Israel: (Un hombre que educa a su nación con sus palabras, que no tiene conversaciones ociosas, que siempre que abre la boca, alimenta la directiva de Dios en la tierra)
(2) El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua.
(3) El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que (Mashal) gobierne en el temor de Dios. (El que produce un patrón que ajusta a los comportamientos de su tiempo, es un hombre que hace lo que Dios haría en su lugar. Y además, es uno que escucha a Dios, por encima de los hombres.)
(4) Será como la luz de la mañana, Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.
(5) No es así mi casa para con Dios; Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, Ordenado en todas las cosas, y será guardado, Aunque todavía no haga él florecer Toda mi salvación y mi deseo.
Nota como Dios hace un pacto con él, aunque su casa esté llena de cabezones. El que gobierna entre los hombres, debe ser justo. Y el que gobierna debe hacerlo en el temor de Dios. Y si lo haces, serás como. Acá hay una analogía, una metáfora, una comparación, serás como, la luz de la mañana. Poseerás poder para romper tinieblas, como la luz de la mañana. Serás uno que entra y tu luz rompe con los patrones de tiniebla, Como la luz de la mañana, tendrás poder inerte para dar a luz un nuevo día, después de una crisis.
El Cielo Tiene Coherencia
Por todas las razones que determinan que yo esté aquí realizando este trabajo tan diferente a lo que es mayoritariamente nuestro ambiente, y no en un salón, o templo, o el sitio físico que fuera, destinado a llamarse “iglesia”, es que debo responder siempre y en plena obediencia a los mandatos que recibo de mi Padre celestial mediante señales que ni siquiera puedo explicar de un modo racional, razonable y entendible para el común denominador de las personas, no creyentes e, incluso, creyentes. Hay directivas tan singulares, específicas, precisas pero raras, que en muchas ocasiones eso ha determinado que no me atreva a compartirlas por simple vergüenza. No será la primera que vez que alguien, (Hermano en Cristo, por supuesto) me dice sin anestesia que cree que me estoy volviendo loco o demasiado espiritual o místico. Y supongo que no está demasiado equivocado: porque la locura del evangelio no comenzó en el transcurso de este año y mucho menos en Rosario, República Argentina, ni mucho menos conmigo, como protagonista exclusivo. Es una locura muy antigua y tuvo a un tal Jesús como pionero y a ciertos hombres llamados fariseos como los cuerdos que lo censuraban, que lo injuriaban y que incluso se burlaban de él.
Y en el marco de esa sensación de navegar por los aires, sin saber no ya donde o en qué pista vas a aterrizar, sino saber si realmente vas a poder aterrizar en alguna parte, es que recibo un nombre que se me liga con todo lo que está sucediendo en el planeta. En este mismo planeta donde, no por casualidad, ha sido puesto el hombre, máxima creación de Dios para glorificación de su nombre, no para su vergüenza. Ese nombre es Joel. Y si bien su nombre no me dice nada que no sepa, Joel quiere decir “Jehová es Dios”, creo que es el libro el que tiene el misterio escondido, la palabra sembrada, el resultado concreto, aunque esquivo, de lo que el pueblo de Dios está viviendo y deberá vivir para acceder a su destino de gloria. Siempre que se cita el libro de Joel, es para relacionarlo con los últimos tiempos preanunciados para antes de la venida del Señor. Sin embargo, si me dejan salirme de las rutinas clásicas y tradicionales de la Teología sistemática, creo que hay algo más encerrado en esas páginas, en esos setenta y tres versículos insertos en sus tres capítulos.
Capítulo Uno
- Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.
- Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres?
- De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación. (Esto me está advirtiendo algo: este es un libro profético. No de profecías, profético, que no es lo mismo)
- Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado. (Son estados de un mismo insecto: la langosta, símbolo de las huestes del infierno. Lo anterior, estados diferentes del ataque contra los hijos de Dios)
- Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
- Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león.
- Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas. (La vid es el pueblo de Dios. La higuera su remanente santo. Las ramas blancas son un símbolo de árboles sin savia, sin nutriente, sin combustible divino)
- Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud. (La iglesia adulta que se mueve sin Cristo)
- Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo. (No hay apoyo humano para la iglesia. No le encuentran parecido a su Creador)
- El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite. (El mundo está sin rumbo, la carne está muriendo, la palabra ha sido tergiversada, no hay revelación, nos quedamos sin unción)
- Confundíos, labradores; gemid, viñeros, por el trigo y la cebada, porque se perdió la mies del campo. (La míes son aquellos que necesitan salvación. Hoy no la tienen. Quienes deben traerla están muy ocupados tratando de sobrevivir)
- La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres. (El árbol se conoce por el fruto. No hay fruto en la tierra)
- Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación. (No hay ofrenda y no es por mezquindad humana ni por ataque satánico, es porque Dios la ha quitado)
- Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová. (La casa de Jehová es el Cuerpo de Cristo, no una construcción de mampostería, por bonita que sea)
- ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
- ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios? (La Palabra de Dios ha sido arrebatada por el discurso humanista, científico, filosófico y hasta esotérico)
- El grano se pudrió debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, los alfolíes destruidos; porque se secó el trigo. (Si hoy no existen alfolíes donde llevar los diezmos, es porque antes desapareció el alimento genuino)
- ¡Cómo gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! También fueron asolados los rebaños de las ovejas. (¡Cuánto sufre el pueblo cuando está desnutrido o su alimento es hojarasca y no lo sacia)
- A ti, oh Jehová, clamaré; porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo. (El infierno con sus mentiras consumió el alimento genuino en el tiempo de la prueba)
- Las bestias del campo bramarán también a ti, porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas del desierto.
Joel es un libro multigeneracional. Está escrito en una época de la que no tenemos memoria, sólo registros bíblicos e históricos, para un presente en el cual no tenemos verdades, sino apenas informaciones cruzadas, la mayoría de ellas, diagramadas por la mentira interesada y oportunista, y apuntando a un futuro del cual no tenemos predicciones, sino palabra profética que decidimos si creemos y activamos, o ignoramos y sepultamos. Todo eso está en Joel.
Capítulo Dos
- Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. (Lo que anuncian los profetas, que son las trompetas de Dios en la iglesia, que es Sion, es el juicio de Dios. Que en contra de lo mayoritariamente enseñado, no es destrucción, sentencia y ejecución, sino simplemente separación de lo verdadero de lo falso. Lo verdadero no debe temer, es verdadero, Dios lo sabe)
- Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones. (Pueblo grande y fuerte, no parecido a nada que haya existido ni que hoy exista. Por tanto, es un pueblo espiritual, no físico o geográfico)
- Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape. (Esto te deja la certeza de tierra arrasada. Si la tierra sigue siendo tipología de la carne, lo que arrasará ese pueblo es la carne humana. ¿Qué es lo que se devora el polvo de la tierra conforme a la maldición legendaria? La serpiente. ¿Qué es la serpiente? Ya tienes tu respuesta.)
- Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán.
- Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla.
- Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes. (A excepción del remanente santo que está confiado en Jesucristo y no le teme a nada, ¿A que le teme el pueblo religioso y el mundo incrédulo? A lo sobrenatural, pero no a Dios. Le teme al imperio del miedo y la muerte)
- Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo. (¿Quiénes crees que sean estos valientes hombres de guerra?)
- Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán. (La Palabra jamás golpea al que la ama y la guarda)
- Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones. (No son ladrones, son como ladrones y se mueven a la manera de los ladrones, pero no son delincuentes ni se llevan nada que no les pertenezca)
- Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. (¿Recuerdas lo que es la oscuridad? Exacto: falta de luz. Porque a la luz puedes analizarla, examinarla, pero a la oscuridad, no, no tiene esencia propia, sólo es el resultado de ausencia de luz)
- Y Jehová dará su orden delante de su ejército; (Aquí tienes la respuesta respecto a quienes son estos hombres de guerra) porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo? (Joel mira a través de la “Avenida del Tiempo” y ve en aquella plaga y sus consecuencias un anticipo de lo que será el “Día de Jehová”, un tiempo terrible de juicio que aún está por venir y que finalmente propiciará la tan deseada conversión definitiva del pueblo a su Dios)
- Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. (Perdón…creí entender que Jehová le está hablando a su pueblo, no a un pueblo ajeno y desconocido. ¿Y a su propio pueblo le está pidiendo que se convierta a él? Pero…¿Y la oración del pecador que hice, no me sirve para salvarme? ¡Conviértete iglesia! Con ayuno, lloro y lamento)
- Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. (Dios nunca te castigará porque detesta castigar a sus hijos. Pero si insistes en desobedecerle, tú mismo activarás un castigo automático que te caerá sobre tus espaldas aun con Dios mismo sufriendo por ello)
- ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios? (Aquí aparece, por primera vez en este libro, la palabra clave para un comienzo de bendición: arrepentimiento)
- Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea. (Asamblea. ¿Recuerdas la palabra griega que se traduce como asamblea? Correcto: eklessia. Iglesia, en español)
- Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.
- Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios? (Esta es una postal de un pueblo errático, metido en caminos que no son santos y dejando que el mosto se pierda y el vino se ponga agrio. Como consecuencia, las naciones inconversas preguntarán dónde está ese Dios que promocionan tanto y no hace nada. Pero, ¿Lo peor? Habrá una parte del mismo pueblo que preguntará lo mismo)
- Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. (Dios no te cobra ni un centavo por su perdón. No se lo cobres tú al que te haya ofendido)
- Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones. (Presta atención, por favor: no dice que Él te lo traerá personalmente, dice que te lo enviará. ¿Con quiénes lo hará? Con sus ángeles, que en este caso son sus mensajeros. ¿Y que cosa es un mensajero? Alguien que te comunica algo que alguien le encargó que te transmitiera. Un mensajero no tiene un mensaje personal, trae un mensaje de alguien. Y este, es portador de alimento, que produce revelación, que crea unción)
- Y haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré en tierra seca y desierta; su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental; y exhalará su hedor, y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas. (Hay mucha discusión teológica respecto a quien es el del norte. Yo no discuto, no debato ni me opongo a ninguna de estas elucubraciones. Sólo un detalle: si exhala hedor y trae pudrición, Dios no es, seguro.)
- Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas. (Tierra, planeta, gente, hombres, mujeres, creyentes, carne…)
- Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos. (¿Es que los animales estarían preocupados o temerosos porque no hay todo eso en el desierto? ¿Todos vegetarianos son los animales? Salvo que cuando dice animales, se refiera a ánimas, o sea: almas.)
- Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.
- Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. (Lluvia habla de bendición. Trigo de palabra genuina, vino de revelación y aceite de unción)
- Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. (Si pierdes una batalla contra el enemigo pero no pierdes tu comunión, Dios siempre te restituirá con creces lo que eventualmente hayas perdido. Job es el modelo)
- Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. (Para que el pueblo de Dios no sea avergonzado, tiene que ser imagen y semejanza del Padre. Porque es el Padre el que jamás será avergonzado)
- Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. (Conoceremos la Verdad, y el conocimiento de la Verdad es el que nos hará libres. Porque la Verdad se pasea en medio nuestro y no siempre llegamos a conocerla)
- Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. (Puedo aceptar estar en la categoría de los que soñaremos sueños. ¿Estás tu en la de los que profetizarán o verán visiones?)
- Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. (Esto no es herencia exclusiva para hijos, esto es bendición abarcativa para todo el que invoque Su nombre)
- Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
- El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
- Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado. (Hasta tanto se descifre todo lo que aquí se declara, que te quede claro que todo aquel que invoque Su nombre, será salvo. No discrimines, Él no hace acepción alguna. El que heredará todo el conjunto, será el Remanente)
La gran pregunta que yo me hice cuando empecé a tener en mi mente, cada día y cada momento el nombre de Joel, cuando a mí en ese tiempo y momento no me significaba nada distinto a lo que estaba viviendo o haciendo, fue: ¿Y ahora qué? ¿Qué debo hacer con esto, Señor? O la misma pregunta que hizo Saulo cuando cayó al suelo camino a Damasco al ponerse dificultosamente de pie: ¿Qué quieres tú que yo haga, Señor? Nunca dudé de la respuesta. Nunca.
Capítulo Tres
- Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, 2. reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra; 3. y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber. (No hay que exprimirse demasiado el entendimiento para tomar conciencia que está hablando del pueblo en Babilonia, ¿No es cierto? Cautividad de mentalidad)
- Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.
- Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos;
- y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra. (Esto es espiritualmente claro. Deja que el Espíritu Santo te lo confirme, pero tengo certeza que está refiriéndose a todo el comercio, a veces hasta infame, que hemos efectuado dentro de Su casa.)
- He aquí yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza; 8. y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, nación lejana; porque Jehová ha hablado. (Es por precio; el Reino es por precio. La salvación es por Gracia y sin costo, pero el Reino tiene un precio y debemos pagarlo)
- Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.
- Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.
- Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes.
- Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.
- Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos.
- Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.
- El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. (Es la etapa del juicio. Es después de esto que recién los justos resplandecerán. Los que hayan quedado, dice Pablo en Tesalonicenses.)
- Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. (Está hablando de una crisis que no se limita a una casa, a una familia. Es una crisis general, donde sólo el objetivo de nuestra esperanza podrá sostenernos)
- Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella. (Veamos; ¿Quiénes crees tú que son los extraños que pasan por dentro del pueblo de Dios sin que nadie los moleste? No son mundanos, es obvio)
- Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.
- Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra sangre inocente.
- Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación.
- Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion.
Mucho de lo escrito en este libro, forma parte de la descripción de un formidable ejército que avanza imparable. Parece ser, indudablemente, una notable ilustración de como la drogadicción, el alcoholismo, la pornografía, la ludopatía, el sexo promiscuo y otros vicios de nuestro tiempo, junto con sus consecuencias, se extienden imparablemente en nuestra sociedad y aún entre nuestras familias. No hay muralla suficientemente alta, ni puerta o ventana tan firmemente cerrada que nos permita exclamar con seguridad “¡Mi familia está a salvo! ¡Estoy seguro!” Una terrible plaga que no respeta entre ricos y pobres, jóvenes o adultos, hombres o mujeres y ni aún a las familias cristianas. Superior, incluso, a la plaga difundida y sobre enfatizada de nuestros días. También son una buena ilustración de como la corrupción y la pérdida de valores van ganando terreno en nuestra sociedad y no solo en la clase política, una mancha imparable que todo lo contamina y destruye
¿Cómo poner freno a estas amenazas? ¿Qué hacer para no sucumbir ante ellas? No me considero la persona más adecuada para dar consejos en este sentido. Sin lugar a duda que hay gente, más capacitada que yo para orientar a las familias en este sentido. Como cristiano que ve con dolor lo que ocurre a nuestro alrededor, que ama al Señor y a sus hermanos, como padre que está preocupado por sus hijos y nietos me atrevería a hablar de: La necesidad de estar siempre vigilantes y de no bajar nunca la guardia. De no confiarse y menos en nuestras propias fuerzas o habilidades. De establecer valores firmes que tengan valor permanente, que puedan actuar como freno a estos ataques. Hablamos de cuestiones como el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo, el compromiso, el respeto mutuo, la solidaridad, el valor de la familia, la justicia, la verdad, la honestidad… aunque esto no es tarea fácil, y más, cuando la sociedad promueve todo lo contrario.
Debería concluir esto aquí, pero no quiero. Porque conjuntamente con esa palabra divina puesta en mi corazón, un trabajo de envío de materiales, me llevó, casi sin darme cuenta, a abrir un antiguo trabajo creado en la mitad de la década de los años noventa, hace casi treinta años atrás, cuando ministraba a través de una emisora de radio de mi ciudad. Está publicado en la página 27 de la ventana de Crecimiento de mi página Web. Lleva el número 49 y se llama “Abrazado en la Nube”. La porción que voy a compartirte, ya fue publicada en mi Blog a modo de adelanto, y me habla a mí, y también tiene que hacerlo a ti, que Dios es coherente y su voz es siempre profética. Que cuando el hombre es obediente y no piensa según su sabiduría, (Ese fue mi único mérito) puede ser un canal eficiente para algo que vivimos hoy, pero que fue anunciado treinta años atrás por la boca de un anónimo desconocido sin lauros ni prestigios como para que alguien importante le prestara atención. Dice:
Estamos en una tribulación progresiva. Porque la palabra Tribulación es Aflicción o Crisis. ¿Cuántos saben que, con las diferencias culturales, sociales, ideológicas, económicas y políticas que el mundo en su conjunto tiene, estamos en crisis? ¿Sabes por qué? Olvida a los hombres corruptos que puedan estar haciendo las cosas mal. Estamos en crisis, esencialmente, porque los reinos del mundo se están cayendo y, mientras más se caen, más difícil se hace vivir en ellos. Y la Palabra nos promete que se van a caer. Eso para que a ti no se te ocurra, de puro “buenón” nomás, ponerte a orar en su contra, sino para que tú aprendas a levantar una estrategia para poder fluir en medio de la crisis, no para oponerte a la crisis. Porque sería bien tonto ponerse a pelear en contra de lo que Dios ha dicho que iba a acontecer, no crees? Si tú puedes cambiar la categoría de un problema, pues cámbialo; pero si no puedes porque no está dentro de tu alcance hacerlo, aprende a fluir dentro del problema. Preocuparnos, mientras tanto, no habrá de cambiar absolutamente nada.
(Lucas 21: 27) entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.
He apartado esta línea para colocar una acotación de suma importancia: la palabra nube que vemos en este pasaje, en los originales, es la palabra nephos, y significa Testigos. Nube de testigos, mensajeros anónimos, gente vil y necia, en casos, para avergonzar a sabios elegantes e inmaculados. Regístrala, mantenla cerca tuyo anotada. Que no se te olvide. Y después dice que vendrá con poder y gran gloria.
(28) Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.
Nota que la reacción es de júbilo y no de temor. Es que cuando llegue ese día, los justos podrán levantar la cabeza y gozarse y decir: ¡Al fin! ¡Mi redención llegó! ¿Y cuál es mi redención? La destrucción del sistema religioso. Ahora dime la verdad con la mayor transparencia que tengas y sin la menor muestra de religiosidades declamatorias: Tú, que eres fiel, sincero, justo, recto: ¿Tendrías algún problema si el sistema religioso actual dejara de existir? ¿Tendrías que lamentar la pérdida de algún cargo, posición o hasta quizás un salario? Mira amigo mío: cuando Babilonia cae, en Apocalipsis, todo el mundo está llorando su caída, excepto dos grupos: los apóstoles y los profetas. ¿Te imaginas por qué ellos no lloran la caída de Babilonia? Exactamente, acertaste: Porque ellos han sido los que han ocasionado esa caída… ¡Ellos la derrumbaron!
En el verso 25, vemos que hay señales cósmicas que tienen que ver con juicio, al igual que en Joel, muy parecido el lenguaje. Pero recuerda que Joel está tratando de hablarnos que en los tiempos finales, es necesario que exista una generación profética, que tenga visión, que los sueños se conviertan en algo que puede implementarse, que los hijos y las doncellas profeticen, porque los soles y las estrellas no van a tener sus funciones. Recuerden que en los tiempos de Joel, tanto en los caminos como en la navegación, la guía y la dirección eran a través del sol y las estrellas. Entonces Joel está tratando de avisarnos que en los días finales, aquellas cosas que nos daban seguridad habrán de borrarse y desaparecerán. Ya no tendremos ni marcas ni guías visibles. Entonces, en ese tiempo. Ya no sería una opción ser profético, sino una demanda, porque si no, nadie sabría para dónde ir.
Y así está la tierra hoy. No podemos confiar en la medicina, no podemos confiar en las películas, no podemos confiar en nada de lo que antes eran marcas terrenales estables. Aquello que nos prometía excelente seguridad cuando estábamos edificados en una buena posición, ya no existe. Estudiar mucho, ya no nos garantiza nada. Meter dinero en el banco (Y en Argentina de esto se sabe mucho), ya no garantiza nada y cambiar por el voto a nuestros gobernantes tampoco nos garantiza gran cosa. O sea que no hay dirección precisa, es necesario estar oyendo a Dios, ser profético y saber cuál será el o los próximos pasos. Si no, andaremos todos perdidos. Si en un mundo en crisis, que no tiene ninguna señal estable, no existe una iglesia profética, estamos todos perdidos. Y quiero que tú notes que profecía, aquí, no tiene nada que ver con profetizar, sino en saber para dónde hay que ir. Es, concretamente, la habilidad para ver el futuro hoy y diseñar el camino a transitar. Lo que Joel estaba diciendo, no es que tú vayas a profetizar, sino que es necesario ser una generación profética. Hay que levantar los ojos de lo natural. Cuando los soles y las estrellas ya no alumbren el camino. Recuerda que los magos llegaron donde había nacido Jesús por un seguimiento. ¿Recuerdas siguiendo qué? Sí, eso: era el único mapa que tenían.
Fíjate que el verso 25 dice que habrá señales en el sol, en la luna y las estrellas, y en la tierra angustia en las gentes. Quiero acotarte que “gentes”, son naciones. Entonces lo que dice es que las naciones estarán angustiadas, las personas andarán con una alta cuota de estrés. ¿Esto parecería algo contemporáneo, no es así? Hay perplejidad, gente confundida porque lo que antes servía de guía, ahora ya no le sirve, que no tienen ni la menor idea de cómo resolver este problema. El corazón de muchos hombres está desfalleciendo por temor a lo desconocido. Ese es el día presente.
Ahora quiero que vuelvas a recordar que Cristo está contestando una pregunta. ¿Cuándo va a deshacerse el sistema religioso? Bueno; estas son las señales. Es decir que, la naturaleza del ministerio apostólico y la conmoción que Dios va a traer, es naturalmente opuesta al sistema religioso. Porque El fin del siglo, del cual me paso mucho tiempo hablando, no es el final de un período de cien años, como mucha gente simplista ha enseñado. Siglo, en esos textos, es la palabra kosmos, y su implicancia tiene que ver mucho más con sistema que con cronologías calendarías. ¿Verdad que lo has entendido?
El Día de la Libertad
El día que llegamos a Cristo, fusilados y desparramados contra el suelo duro, encontramos lo que necesitábamos. Empezando por una paz que no conocíamos, pasando por una liberación interior que ignorábamos pudiera existir y concluyendo por una certeza externa que nos potenció al máximo de nuestras posibilidades. Sin embargo, no todo fue tan sencillo ni tan inmediato. Alguien dijo alguna vez que, si los cristianos estuviésemos TODOS llenos del Espíritu Santo, tanto la consejería pastoral como la sanidad interior, quedarían desoladas y sin trabajo. Pero la realidad nos muestra que no es así, sino lo contrario. Que los ministros en muchas ocasiones se granjean la antipatía de algunas de sus ovejas por causa de no poder atenderlas debidamente en sus necesidades y que en las congregaciones donde la Sanidad Interior está organizada, los turnos para atención se entregan con meses de anticipación. ¿Cuál es el problema, entonces? El evangelio de Jesucristo, seguramente que no. El problema son las ataduras que traemos de nuestra vida anterior y que no rompemos inmediatamente, porque no lo sabemos, porque no nos atrevemos o, sencillamente, porque no nos interesa hacerlo porque estamos en un tono de apatía y estupor. Este trabajo apunta a ayudar a desatarnos de todo lo que todavía nos liga a yugos de alguna clase de esclavitud.
(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Una mujer, cristiana desde su niñez solía, cuando las cosas no le salían como ella quería, atacar verbalmente a las personas. “Lo que sucede es que soy hija de vascos”, era su excusa, ya que esa procedencia, según ella, le justificaba conforme a la leyenda de la tozudez de los vascos. Ese comportamiento, era su herencia espiritual. Porque es más que obvio, que leyendas y famas al margen, y aún habiendo algo de cierto, es notorio que no todos los vascos tienen que ser similares. Lo cierto era que había un área en la que el enemigo tomaba ventajas en su vida. El haberse convertido no había cambiado su carácter y ella solamente se excusaba. Cuando el Señor le mostró el problema, ella se arrepintió, renunció a su pecado de ira y amargura al hablar y se declaró libre de la atadura por el poder de la sangre de Jesucristo. Tú, hoy, puedes hacer exactamente lo mismo con todo aquello que, entiendas, has heredado por genética de tus padres o incluso abuelos maternos o paternos. No escatimes nada, sólo sé específico y claro.
1 – CADENAS QUE ATAN AL PASADO
Muchos creyentes batallan con problemas como el mencionado, que les impiden su crecimiento espiritual. Estas ataduras son como eslabones de una cadena que nos mantienen firmemente unidos al pasado, en un área de debilidad en la que nuestros antepasados, que no eran creyentes, eran vulnerables. Esta herencia espiritual negativa se manifiesta porque abrimos alguna puerta, dándole al enemigo el derecho legal de entrar. Estas ataduras generalmente afectan nuestra mente, voluntad y emociones influenciando nuestro comportamiento con explosiones de ira, rebelión, depresión, amenaza de suicidio, hambre compulsiva, mentiras, robo, pecado sexual, adicción a químicos, comportamiento destructivo muchos más. Fíjate; no necesitas ser demasiado perspicaz para entender estos tiempos que estamos viviendo.
(2 Corintios 12: 20-21)= Que no haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizás tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.
Muchos cristianos que luchan contra estos problemas llevan verdaderas vidas de derrota, están limitados por la culpa. Tratan de cambiar su conducta por sí mismos, sólo para caer en lo mismo más profundamente y desesperarse. Tienen ser liberados de las cadenas que los tienen sujetos. Una gran mayoría supone, – porque no hay nada que se los avale -, que el simple hecho de aceptar un día a Cristo como Salvador y Señor y convertirse, termina con todas estas cosas. Eso, te aviso, es evangelio mágico, una variante doctrinal que muchas cristianos que ven demasiadas películas pseudo-místicas, han adoptado indebidamente. En la conversión, tu espíritu se somete al Espíritu Santo, pero tu alma, luego de un pequeño lapso donde queda despatarrada por el tremendo shock, reacciona y pelea cada centímetro de la vida del protagonista, que en este caso vienes a ser tú, precisamente. Y esgrime sus propias armas, que a la hora del crecimiento, resultan de piedra de tropiezo indudables.
Una de esas piedras de tropiezo y muy importante, es la falta de perdón. Gente que ha sido lastimada, herida, rechazada o humillada, se ha llenado de rencor y resentimientos. En un momento dado de su vida encuentra a Cristo, lo acepta como Salvador personal y lo hace Señor de su vida, y de ahí en más, de acuerdo a lo que le enseñaron, se predispone a vivir como Dios quiere y a servirlo lo mejor que pueda, pero si no corta con aquello que marcó su vida, el resentimiento continúa, la falta de perdón se manifiesta y su relación con el Señor se deteriora. Si a esto le sumamos que vive en un estado permanente y constante de pena y disconformidad, entonces el cuadro se completa de tal manera que resultaría poco menos que una epopeya sacar a alguien de esa situación.
A esto habría que agregarle las adicciones a todo aquello que pueda producir hábito o dependencia, el rechazo y una pobre imagen de sí mismos, que determinan que mucha gente esté literalmente, tratando a Dios de mentiroso. ¿Por qué? Porque se llaman basuras a sí mismos, mientras que Dios dice que son SU imagen y semejanza. ¿Llamarás tú a Dios basura? Las relaciones sexuales ilícitas en cualquiera de sus expresiones, no es necesario que te las detalle y cualquier forma de ocultismo también son durísimas cadenas que tienes muy pocas probabilidades de romper. Sería interesante ampliar nuestros conceptos sobre algunas de ellas que significan, por sí mismas, en otras claves necesarias para romper ataduras.
2 – FALTA DE PERDÓN
Parafraseando al Padrenuestro, alguien dijo alguna vez: Perdónanos por arrojar basura y desperdicio, así como nosotros perdonamos a quienes nos la arrojan. Parece una linda paráfrasis, ingeniosa y punzante. Lo siento. Debería ser real. Perdonar significa terminar definitivamente con el deseo de devolver “la basura”; no recordar más el asunto. Significa renunciar a la ira y al resentimiento y, de ese modo, liberar al deudor y, de paso, romper una atadura que nos perjudica solamente a nosotros mismos. Es una decisión de la Voluntad. Y entiéndeme definitivamente esto, por favor: nosotros podemos decidir perdonar a una persona que nos ofendió, nos guste o no hacerlo.
(Mateo 6: 14-15)= Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (¿Consigues entender el porqué de esa falta de relación que tienes con el Señor? ¿No has podido ver, aún, que si no perdonas de una vez y para siempre “esa” vieja ofensa recibida, jamás podrás establecer esa comunión divina que tanto ansías?)
(Efesios 4: 31-32)= Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó en Cristo. (¿Sabes qué es lo que más llamó mi atención de este texto? Que habla de la gritería con una entidad similar a la de la amargura y la maledicencia. ¿Es para tanto? ¡Si solamente nos gritamos un poco, nada más que eso, no nos castigamos ni nada, solo nos gritamos! ¿Ah, sí? Bueno, díselo al Señor, entonces.)
(2 Corintios 2: 10-11)= Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo.
Ponemos al perdón en su perspectiva correcta al darnos cuenta que cualquier injusticia que sufrimos de parte de otro, es pequeña comparada con nuestro propio pecado contra Dios. En otras palabras, la “basura” que le hemos entregado a nuestro Padre celestial, es peor que toda la “basura” que otras personas nos han arrojado a nosotros. Si queremos recibir el perdón de Dios, debemos perdonar. Lo que nos ayuda a perdonar a quienes nos ofenden es la gratitud hacia Dios por su misericordia para con nosotros, y el deseo de demostrar esa gratitud obedeciendo su Palabra.
3 – HERIDAS DE ORGULLO
La falta de perdón crea una atadura entre la persona que ha sufrido la ofensa y la persona que la ocasionó. Esto se rompe con el perdón, las dos partes se liberan y el Espíritu Santo puede sanar y restaurar. De hecho, el nuevo vínculo con el Señor llena de amor a la persona. La historia tiene protagonistas.
Se cuenta de un caso en que el orgullo de una mujer fue profundamente quebrantado cuando su hija se divorció, pero cuando se enteró que estaba embarazada de su último novio, directamente se puso furiosa. Varios días luchó en contra de su ira, de su enojo y su disgusto. Después se llenó de culpa sabiendo que debía perdonar porque era cristiana.
Sentía como que el enemigo le estaba robando la familia. El marido estaba enojado, la hija avergonzada y ella tenía tanta soberbia que no podía admitir un hijo ilegal en su medio ambiente. Sabía que tenía que hacer guerra espiritual y que la llave era el perdón. Primero le dijo a la hija, cara a cara, que estaba en contra de lo que hacía, pero que había decidido perdonarla. Después le pidió al Señor que la perdonara a ella misma por su enojo, por su soberbia y por su actitud egoísta. Entró en guerra diciéndole a Satanás: No me importa lo que estás tratando de hacerle a mi familia. El amor y la provisión de Dios son mayores que todo lo que tú puedes hacer. Tu ataque está roto en el nombre de Jesús y Dios nos ayudará a superar esta situación y mantenernos juntos. Los veintiún años invertidos en mi hija, no se van a perder por este problema aislado…
Luego la madre oró así: Dios; te entrego todo mi ser. Cualquiera que sea tu plan para mí como abuela. Te pido que ministres a mi hija, que la acerques a tu corazón y que nos unas en tu amor. Por favor Señor; trae a este niño seguro al mundo. Gracias porque será una bendición para todos nosotros. La atadura de esa madre se rompió cuando perdonó a su hija: las emociones negativas dejaron de atormentarla. La joven siguió estudiando, vive ahora con su bebé y sus padres y el Señor está restaurando una relación entre ellos basada en el amor.
4 – EL PROCESO DE LA AFLICCIÓN
(Proverbios 15: 13)= El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón se abate el espíritu.
La aflicción es causada por varios factores: una relación rota, la pérdida de un ser querido o del trabajo, por sueños que no se concretan. También puede ser consecuencia de un aborto o de esterilidad; puede deberse a malos entendidos con otras personas o desconcierto contigo misma. También podemos estar en desacuerdo con Dios sintiendo que Él nos abandona cuando más lo necesitamos.
La aflicción es la consecuencia de un proceso natural sobre una situación determinada y por un tiempo razonable. Los psicólogos dicen que normalmente puede durar entre uno y tres años. Es un proceso de sanidad que si no se resuelve, prolonga la aflicción y abre la puerta a problemas espirituales, físicos y emocionales, y es una traba para el crecimiento espiritual.
Para poder liberarse de esta aflicción, la persona debe estar en condiciones de decirle a Dios: Señor; no entiendo esta tragedia, pero decido creer en tu amor por mí y deposito mi confianza en ti. Recién entonces Dios puede, como dice Isaías: Derramar el óleo de gozo en lugar de luto.
5 – LA ESCLAVITUD DE LAS ADICCIONES
Aquella que concurre cuatro veces en la semana al instituto de belleza para mantener una apariencia exterior impecable; la que es adicta a su teléfono móvil; la que vive en el gimnasio modelando su figura por encima de la media habitual; la que se mata por mantener su casa impecable con prioridad sobre la atención de su esposo o sus hijos. Otra es alcohólica y otra adicta a las drogas recetadas. Todas tienen comportamientos dependientes.
El diccionario define la adicción como Rendir la voluntad a algo, de manera obsesiva. El gran peligro en la adicción es el hecho de rendirse, de entregarse a otro poder permitiendo que la voluntad se torne pasiva. Muchos adictos niegan que hayan entregado su voluntad e insisten en repetir: Puedo abandonar eso en cualquier momento. Pero las cadenas no se rompen hasta que no deciden entregarse al poder del Espíritu Santo para ser liberados.
La Escritura nos advierte en 1 Pedro 2:11: Os ruego que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.
Ejemplo: una mujer y su marido mostraban ser un ejemplo como familia. Incluso iban, con sus dos hijos, todos los domingos a las reuniones de una congregación cristiana. Ella aparentaba ser un modelo de esposa y madre, pero lo que nadie sabía era que hacía diez años que venía consumiendo drogas recetadas y profusas bebidas alcohólicas. Trabajaba como enfermera y no tenía dificultades para conseguir las necesarias recetas de los médicos; especialmente, para bajar de peso.
Ella declaró que sabía que no tenía que hacerlo, y que cada vez que tomaba una píldora, clamaba a Dios que la ayudara, pero no se podía controlar. Sabía que como madre dejaba mucho que desear, pero no podía dejar de tomar esas píldoras. Después tomaba vino para tranquilizarse. Pero la realidad era que lo hacía para escapar.
Un día la vino a visitar su cuñada y le contó cómo hablaba con Dios. Ella pensó que también le gustaría enormemente hablar con Dios de esa manera. Después conoció a un misionero que la desafió a que invitara a Jesús a ser Señor de su vida. Recibió a Cristo en su corazón, pero siguió con sus viejos hábitos. Otro día se sorprendió al leer en su Biblia que su cuerpo es templo del Espíritu Santo. Entonces oró: Señor; si tu Espíritu habita en mí, yo no quiero abusar de algo tan sagrado. Por favor, ayúdame a terminar con esto.
Estaba determinada a liberarse de la atadura de las drogas, así que fue a su cartera y sacó de ella todas sus píldoras. Esa noche las arrojó por el inodoro de su baño y nunca jamás volvió a tomarlas. Tampoco tuvo reacciones en su cuerpo por la falta, es decir; no padeció ninguna clase de síndrome de abstinencia. Tres semanas después, mientras tomaba vino como de costumbre, escuchó una voz demasiado clara que le decía: Este será el último trago. Miró alrededor pero no vio a nadie. Pero ella sabía que era el Señor quien le hablaba y que debía dejar también inmediatamente la bebida. Arrojó al lavabo el resto de lo que quedaba en su copa y nunca más volvió a beber. El poder de Dios rompió la atadura.
6 – LAS RAÍCES ESPIRITUALES DE LA ADICCIÓN
Las adicciones, ya sean drogas, alcohol, música rock, gratificaciones personales, pornografía, perfeccionismo o negativismo, generalmente se manifiestan como el deseo de escapar a diversas circunstancias.
Un prestigioso profesional cristiano, escribió alguna vez que: Todas las adicciones tienen una raíz espiritual. El ser humano es rebelde y egoísta por naturaleza: desea reconocimiento y satisfacción. La adicción es un reflejo directo de nuestra atadura interna a este pecado de rebelión. La sanidad no es completa hasta que no se haya cortado con esta atadura.
Las adicciones no solamente tienen causas espirituales, sino consecuencias espirituales. Hay muchas maneras en que las adicciones pueden ser destructivas espiritualmente. Hay formas, por ejemplo, de idolatría espiritual que crean adicción. Consumen energía y llaman la atención. Crean una barrera entre el adicto y Dios, impiden la obediencia a Dios y, finalmente, perpetúan el pecado.
Muchas veces la persona es llevada a la adicción debido al abuso del que fue víctima en la niñez. Por ejemplo: violación, rechazo, una mala imagen de sí mismo, falta de perdón, culpa o aflicción. Si en la herencia familiar existen comportamientos de este tipo, hay que tomarlo en cuenta y lidiar con él. Pídale al Espíritu Santo que le muestre la raíz que causa la adicción, ya sea suya o de la persona por quien usted está orando, y busque la sanidad y la liberación en esa área.
Este puede ser un camino largo y difícil. Las adicciones no siempre se rompen instantáneamente, como en aquel caso de la mujer drogodependiente y alcohólica que mencionáramos. Los adictos, a veces, pueden luchar bastante tiempo antes de sobreponerse a sus compulsiones. El consejo y la ayuda de grupos cristianos colaboran en parte. La victoria se logra en oración, en disposición para aceptar la ayuda de otros y, esencialmente, en experimentar la confianza precisa en la misericordia de Dios. Si deseamos ser libres, podremos romper las ataduras de la adicción por el poder de la sangre de Jesús y andando en su Espíritu.
7 – RECHAZO Y UNA AUTOIMAGEN NEGATIVA
Las palabras, ya sean nuestras o de otros, tienen el poder de sanar o de lastimar el espíritu. Una encuesta indica que se necesitan, por lo menos, cinco afirmaciones positivas para contrarrestar los efectos de un solo comentario negativo. Por eso es que Proverbios 15:4 y 18:21, expresa: La lengua apacible es árbol de vida, más la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.
Un pastor oró en una ocasión con una atractiva mujer de alrededor de unos cuarenta años de edad que se creía gorda y fea. Ella, había crecido en el campo y, cada vez que la familia pasaba por otros campos donde se veían cerdos comiendo, solían hacerle bromas señalando que los que estaban comiendo eran juanitas, en relación con su nombre.
Atada a las palabras de su madre, Juana luchó con una imagen “gorda” de sí misma por toda su vida. Rechazaron y rompieron esa maldición durante una sesión de oración donde hicieron, incluso, guerra espiritual. Luego declararon que ella era creación divina, hecha para su gloria y le dieron gracias a Dios por haber hecho a Juana a su imagen. Ella fue liberada de la atadura y se comenzó a ver a sí misma desde una nueva óptica.
Otro caso notable es el de una mujer que llamaremos Rosa. Su hijo, que llamaremos Roberto, y que había sido normalmente buen alumno, cuando cursaba quinto grado, empezó a tener malas calificaciones. La opinión de la maestra, era que él podía hacer las cosas mucho mejor. Orando, Rosa recordó el día en que su suegra se enojó con su marido, porque él le reprochó que fuera tan exigente en la escuela con su hermana menor. Ella, entonces, le contestó textualmente: Espera que Roberto crezca y vas a ver lo que se siente cuando no puedes controlar a tu hijo en la escuela. Roberto, entonces, sólo tenía seis meses.
(Isaías 54: 17)= Ninguna arma forjada contra ti prosperará y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová.
Rosa usó este versículo para, en oración, romper esas palabras pronunciadas hacía tanto tiempo. Naturalmente, el muchacho mejoró y llegó a ser uno de los mejores promedios en su colegio.
8 – RELACIONES SEXUALES ILÍCITAS
(1 Corintios 6: 16-18)= ¿O no sabéis que el que se une con una ramera es un cuerpo con ella? Porque dice: los dos serán una sola carne. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica contra su propio cuerpo peca. Esto significa que cualquier relación sexual fuera de un pacto serio y responsable de unidad entre un hombre y una mujer, ya sea heterosexual, homosexual o cualquier otra variante, es considerado pecado y el pueblo de Dios está continuamente siendo alertado contra esa clase pecado. De hecho, en algunos sitios parecería ser el único tipo de pecado condenable, mientras que otras formas no menos dañinas no son evaluadas con el mismo rigor. Las enfermedades que se transmiten por contacto sexual, son lo que Pablo advierte en Romanos 6:23 cuando dice: Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Las consecuencias del pecado sexual pueden ser la muerte física, emocional o espiritual. Este tipo de pecado abre la puerta para la influencia demoníaca.
Una víctima de incesto o violación puede creer que no tendrá relaciones sexuales normales, creyéndose atada de alguna manera a su agresor. Puede afectar su relación con Dios y con otras personas, sus emociones y su autoimagen. El perdón al agresor es lo único que puede liberarla, aunque un intenso tratamiento de lo que llamamos Sanidad Interior o Sanidad del Alma, aquí, podría ser necesario y positivo. La consecuencia frecuente del pecado sexual es el aborto. Los defensores de la vida insisten en que esto trae serios conflictos espirituales, tanto a las mujeres que deciden abortar como a la nación que lo autoriza.
9 – ESPÍRITU DE MUERTE
Satanás oprime a estas mujeres, inyectándoles pensamientos en la mente. Las bombardea con sentimientos de culpabilidad, condenación, remordimiento, auto-justificación, hastío, odio a sí mismas e ideas de suicidio. Los demonios vienen por la puerta abierta que el aborto ha dejado al enemigo. La mujer debe ser liberada de estos espíritus.
Una jovencita de veinte años, después de un aborto, se entregó al Señor. Comenzó a estudiar para ser médico-misionera. En la Facultad conoció a un joven que había vuelto a los caminos del Señor y quedó embarazada. Su novio no quería el bebé y ella no quería abandonar su carrera, así que lo abortó. Pero esta vez las consecuencias fueron más intensas. Ella dice que todo le resultaba muy irónico, ya que estaba dispuesta a mentir, engañar y matar para “trabajar para Jesús”. Posteriormente ella se arrepintió y recibió el perdón de Dios, pero no se podía perdonar a sí misma.
Esa falta de perdón permitió al enemigo asentar su pie. El espíritu de suicidio se apoderó de ella. Estaba tan deprimida bajo su influencia que podía escuchar a los demonios cantándole: “¡Vas a morir! ¡Vas a morir!”… Esto duró varias semanas. Su liberación se produjo cuando Dios le habló a través de su palabra. (Salmo 118: 17-19)= No moriré sino que viviré y contaré las obras de Jehová. Me castigó gravemente el señor, más no me entregó a la muerte. Abridme las puertas de la justicia, entraré por ellas, alabaré al Señor. Se dio cuenta que tenía una opción. No tenía que morir, podía vivir. Esos pensamientos suicidas habían sido del diablo. Un día llegó a su casa decidida y, en voz alta, dijo: “¡Basta! ¡Se acabó, diablo!” Se perdonó a sí misma y perdonó a los hombres que le habían hecho mal. Casi pudo ver cuando rechazando estos espíritus, “algo” se iba de ella y de su vida.
10 – ACTIVIDADES EN EL OCULTISMO
Deuteronomio 18: 9-14 declara que las prácticas ocultas son abominación a Jehová. Esto se refiere a la Astrología (Lectura de horóscopos (, lectura de las manos, tabla Ouija, Tarot, adivinación del futuro, brujería, magia, sociedades secretas, hechicería, juego de la copa y más. Un gran número de cristianos, aunque tú no puedas creerlo, se exponen permanentemente a la actividad demoníaca yendo a adivinos y diciendo luego entre sonrisas: ¡Ah!, ¡Pero yo no me los tomo en serio! No le hace. Eso no cambia el hecho de que la Palabra de Dios lo condena. Los malos espíritus sí que se lo toman en serio.
Otros compran inocentemente o aceptan como regalos, objetos que tienen algún significado en el mundo del ocultismo. Ejemplo: máscaras indígenas, souvenir de Grecia con dioses míticos, mapas del mundo con los signos del zodíaco, pinturas hindúes y adornos que representan deidades orientales.
La advertencia hecha por Dios a los israelitas, es apropiada para nosotros en el día de hoy. (Deuteronomio 7: 25)= Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego, no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios. No son pocos los creyentes que ya sea por desconocimiento e incredulidad, atesoraban objetos o libros de ocultismo y Nueva Era, que pasaban por momentos malos, y que luego de quemarlos en el nombre de Jesús, experimentaron un notable cambio en sus vidas y una especie de claridad para el mejoramiento de su relación con el Señor.
Esto no es ocurrencia, moda ni invento de estos días. En el libro de los Hechos 19:18-19, detalla que cuando Pablo predicaba en Éfeso, los que se convertían quemaban los libros de ocultismo. Dice: …Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos ellos: y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.
SIETE PASOS PARA CAMINAR EN LIBERTAD
1)= Identifica el área de conflicto. Pídele al Espíritu Santo que te muestre cualquier área de atadura a la que tú debas prestarle atención.
2)= Confiesa y arrepiéntete delante del Señor de los pecados que el Espíritu Santo te muestre.
3)= Perdona, por decisión propia, todo lo que veas que es una atadura; inclusive, perdónate a ti mismo. Libera tu enojo ante Dios, tu sentimiento de que él te dejó caer.
4)= Recibe el perdón de Dios y su sanidad.
5)= Renuncia al pecado y cierra la puerta en cualquier área por donde el enemigo pudiera entrar.
6)= Pídele al Espíritu Santo que te ayude a romper con los patrones de conducta a los que estás acostumbrado.
7)= Permite que el Espíritu Santo vaya formando en ti, cada día, la imagen de Cristo.
(Efesios 4: 31)= Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
(Verso 13)= Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.
Gente Inconmovible
Si hay algo que el avance tecnológico ha posibilitado en estos tiempos, ese algo es apresurar todas las cosas, todos los resultados, todas las conclusiones. Cuando no existían las heladeras eléctricas, (Neveras, refrigeradoras) ni hornos de microondas, preparar una buena comida llevaba un tiempo determinado en la cocina. Hoy, con esos elementos incorporados casi hasta la indiferencia, ese tiempo ha quedado reducido a menos de una cuarta parte. Y pongo ese ejemplo porque comer, hasta donde yo he podido ver y comrprobar, come todo el mundo. De mayor o menor calidad, con mayor o menor frecuencia, pero algo come, de otro modo se muere de inanición. Y con referencia al avance tecnológico, ni quiero ingresar en el terreno de las comunicaciones, que es donde creo, mayor ha sido la evolución. Lo que todavía no puedo aseverar, es si ha sido todo tan positivo como se lo muestra, o si por el contrario, algunos de esos avances comunicacionales trajeron también ciertos grados de corrupción incorporados.
El tema está en que, mientras la tecnología avanza, la iglesia hasta donde podemos apreciar, se mantiene estática. Entonces ahora, más allá de los cultos on-line obligadas por las inclemencias de la pandemia y la cuarentena, no sabe cómo moverse dentro de un mundo tecnológico. ¿Cómo vamos a pretender que en la iglesia haya un elemento ultra moderno de comunicación, si en muchas de ellas todavía escriben las cartas a mano porque nadie se atrevió jamás a comprar una computadora porque una vez vino un predicador importante que dijo que todo eso era del diablo? Lo cierto es que la iglesia, con la idea de guardar la sana doctrina, se quedó atrás y no avanza. Ahí está esa escritura. Estaba sacada del texto y no significaba lo que habíamos creído que significaba. Lo que te quiero dar, entonces, son algunos principios generales que necesitas en tus manos para edificar tu comunidad o tu tribu. Recuerda que somos gente responsable de darle la forma o el marco a la jornada que la gente va a llevar. Estamos trazándole el curso a la gente y eso es muy delicado.
Recuerda esto que voy a decirte, ya que tiene entidad de pensamiento célebre. La Iglesia, que en realidad es la Eklesía, Asamblea, son una gente que ha sido llamada fuera de un grupo, para ser tratada por Dios, aparte. Eso que nosotros llamamos “iglesia”, es nuestra tribu. Y ahora no estoy hablando de la iglesia general, sino de la tribu local a la que tú perteneces. Sin olvidarnos que la palabra “iglesia” captura otra palabra de la que no debe despegarse: migración constante. Jornada de mi vida. Imagen de mi vida actual y lo que espero de ella. Nada que ver con una reunión de día domingo. Esas del tipo “for-export”, ¿Entiendes? Porque los tiempos y las necesidades básicas inventaron que hubieran y confraternizaran, dos tipos de congregaciones: la del barrio, esa tan cálida donde toda la gente se conoce, el pastor va a hacerse cortar el cabello con el diácono que tiene peluquería y donde la esposa del pastor compra ricas empanadas a la hermanita más carenciada que necesita vender eso para poder alimentar a sus dos hijitos porque el marido la abandonó. Esa es una. Y la otra, un enorme edificio que, en la mayoría de las reuniones, se junta gente que no se conoce entre sí, que llega de lugares distantes y que probablemente, hasta dentro de mucho tiempo no vuelve a visitarla. Visitas. De exportación.
(Hechos 7: 38)= Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que damos.
Te estoy diciendo que hoy nos queremos mover más allá de lo que es doctrina, estructura, mentalidades fijas y queremos crear una mentalidad, un nuevo concepto de lo que es la iglesia. Aquí, la palabra habla de la congregación del desierto. Y esto nos ilustra muy claramente el concepto que hoy queremos transmitir. Israel es llamada “La iglesia del desierto”. Ahora Israel comienza con una mentalidad de esclavo y termina como un real sacerdocio en Canaán. Eso es la iglesia. Que la gente que llega, no sea la misma (Fundamentalmente de adentro) que la gente que salió. Las cosas son bastante simples, pero es muy probable que alguien te las quiera complicar. Egipto (Que es el mundo secular), es la condición de vida que teníamos, en tanto que Canaán (Que es Cristo) es la que deseamos tener. La iglesia, mientras tanto, es el proceso para llegar, el vehículo. De ninguna manera es ni podría ser la estrella, ¿Me entiendes?
Tengo la sensación que todavía no se me entiende del todo. Ellos salieron con una mentalidad de esclavos, sí? No tenían orden, no tenían conceptos de ley, no tenían gobierno; eran esclavos. Cuando entraron a Canaán eran un ejército, ganaron todas las batallas, tuvieron orden divino, se reunieron por escuadras, eran sacerdotes, tenían una arca; era otra mentalidad, otro pueblo; nada que ver con los que salieron. Eso es a lo que me refiero hoy; eso es a lo que he estado refiriéndome en estos últimos años. No podemos pensar en pasar a nuevos niveles con Dios caminando al mismo paso, con la misma velocidad y en la misma dirección con la que lo hacían nuestros hermanos en el año 1950. Necesitamos un encuentro con Dios. El encuentro con Dios, para ellos, fueron los cuarenta años de tratamiento en el desierto. Eso sí. Hay algo que no puedo dejar de decirse, para examinar la marcha de la iglesia, hay que evaluar la vida de los ministros. Si no hay cambio en la vida de los ministros, no puede haber cambio en la vida de la iglesia. Porque lo que se transmite es lo que el ministro ha alcanzado en su vida, no las lindas palabras que pueda decir.
Esta mentalidad tiene que inundar tu mente hoy. De otro modo, tú te involucras en actividades religiosas sin contenido. Entramos a la misma frecuencia que el Reino se mueve. El Reino se está moviendo a vertiginosa velocidad y a la misma velocidad entramos. Una sola precaución: asegúrate que el guía sepa para donde va. Pero atención con esto; el guía es alguien que simplemente tiene mayor información que el resto, pero experiencia en esto no tiene nadie. Todos estamos pasando por este lugar, en conjunto, por primera vez. Nadie puede arrogarse la pretensión de poder decir: “¡Vengan conmigo! ¡Yo sé donde es! ¿Yo sé para donde vamos! A eso, si no lo dice el Espíritu Santo, no lo dice nadie. Y si lo dice el Espíritu Santo, es para que lo escuchen todos aquellos que tienen oídos para oír. Mira los siguientes principios a través de un texto que leímos quizás cien veces y que tal vez hayamos predicado doscientas:
(Mateo 16: 13)= Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipos, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? (Veamos: ¿A ti te parece que Jesús no sabía lo que esos hombres decían con respecto a él? ¿No crees que Jesús lo que realmente quiere saber, o en realidad confirmar, es lo que sus propios discípulos piensan de él?)
(14) Ellos dijeron: unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. (Perdón… ¿Esta gente tan confundida y perdida en informaciones cruzadas, conforman la estructura principal de lo que era el pueblo santo que esperaba aliarse con el Hijo de Dios en la tierra? Lo siento, pero nada que envidiar a un hoy casi similar…)
(15) Él les dijo: Y vosotros: ¿quién decís que soy yo? (¡Ahora sí que se va a poner bueno!)
(16) Respondiendo Simón pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente. (¡Ese es un apóstol! ¡Grande Pedro!)
(17) Entonces le respondió Jesús: bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (A esto, habría que imprimirlo en distintos tamaños de folletos, y adherirlos a paredes, muebles o cuanto elemento esté cerca de personas que han llegado al extremo de facturar en dólares revelaciones del Espíritu Santo, como si fueran poderes personales).
(18) Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
(19) Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. (De estos dos versos no quiero decir nada porque en sí mismos, son un estudio aparte que en algún momento compartiremos.)
Aquí hay una pregunta: “¿Quién dicen los hombres que yo soy?” Entiende algo: Jesús no tenía problemas de baja autoestima ni complejos de inferioridad, ¿No te parece? En realidad, a Él le interesaba un rábano lo que la gente pensara de él. Entonces tenemos que averiguar por qué o para qué hizo esa pregunta, porque por vanidad personal, razones políticas de consenso o baja autoestima no fue, seguramente. Vamnos a ver, haz funcionar tu sabiduría y tus discernimiento; ¿Para qué querría Jesús saber, de boca de sus discípulos, quien pensaba toda esa gente que en verdad era él?
Yo creo que aquí el asunto, es: identidad. ¿Quién identificas tú que es Cristo hoy? Él puso una demanda, en los discípulos, para que tuvieran una revelación presente de lo que Él era. Todos tenían una mentalidad regresiva. Jeremías. ¡Buenísimo! Pero muerto en el momento en que se hizo la pregunta. Juan el Bautista. ¡Mucho mejor! Pero muerto también a la hora de la pregunta. ¿Quién es Jesús? “todo amor…” ¡Perfecto! Pero en el año cincuenta… ¿Qué es Jesús? “Misericordia…” ¡Tremendo! Pero en aquel tiempo lejano de la ministración personal. Hoy es otro tiempo.¿Quién dices tú que Jesús es hoy? Eso es importante, porque sobre tu entendimiento de quien es Él, hoy es que Él construye su iglesia. ¡Bien dicho, Pedro! ¡Y sobre eso es que yo edifico! Si eso no existe, yo no me involucro en la edificación. Si entiendes quien soy yo hoy, yo me involucro y participo en lo que estás edificando. Sobre ese tipo de pensamiento yo edifico mi iglesia. Sobre otro, no. No me vengas con el revolucionario social, con aquel buen hombre, con el tremendo profeta o con el sabio maestro. Pedro dijo: tú eres el Cristo. Bien dicho: sobre ese principio voy a edificar. Fíjate que Él era lo nuevo, pero salvo Pedro, todo el mundo lo estaba comparando con moveres viejos, te diste cuenta? Es decir que en la mente de la humanidad, Cristo estaba siendo y haciendo lo que estaba haciendo ayer. Pedro fue el que pudo ver que la onda venía diferente. “No fuiste tú, Pedrito, fue el Padre que te lo mostró”, le dijeron.
Lo que indudablemente Pedro vio, fue que Cristo era otro ministerio, era otra manifestación. Cuando vio que Cristo se manifestaba como autoridad, como rey, es decir: cuando tú entiendes que la edificación de hoy es sobre realeza, y no sobre mendicidades o pobrezas morales, espirituales e incluso materiales, es sobre eso que se edifica. Y es entonces allí donde Él se involucra. ¿O tú no piensas que si no está involucrado Cristo en tu ministerio, lo que sea que hagas, por mejor intencionado que sea y por más éxito popular que tengas, no sirve? Porque Cristo edifica sobre una mentalidad adecuada para el tiempo. Una mentalidad que tiene que ver con el hoy y no con el ayer o, peor, con el antes de ayer. Ya no puedes ministrar por fax. Fue bueno en su momento, pero hoy existen por lo menos diez redes sociales que lo superan, lo anulan y lo vuelven como lo que está: obsoleto. La salvación no es la meta del rey. Pablo dijo: “Hay gente que me quiere hacer daño, pero por más que me puedan hacer daño, igual las gentes son salvas; porque están predicando. Esto significa que es posible salvar gente aun con motivaciones perversas.
El propósito de Dios no es simplemente que tú seas salvo. En todo caso, es vendría a ser el deseo de Dios, uno de sus deseos. El propósito de Dios es que tú accedas a la salvación, pero que inmediatamente te pongas a trabajar para extender el Reino. No hacerlo sería el equivalente a anotar a tu hijo en una escuela que no da informática, computación. Le arruinas la vida. Está en un excelente lugar, a lo mejor, pero no tiene futuro, porque hoy cualquier carrera que enfrentes, cualquier tarea futura que vayas a tomar, tiene informática en algún sector de su estructura, todos lo sabemos. Bien; si eso se está haciendo en la iglesia, hoy, las puertas del Hades no prevalecen contra ella. De otro modo sí pueden prevalecer. Lo que sucede es que las puertas del Hades trabajan de dos formas: en contra o en lugar de. Hay iglesias que creen que Satanás no los está venciendo porque no perciben ataques ni batalla. Pero no se dan cuenta que eso sucede porque lo tienen adentro, operando en los principales lugares. La palabra Anticristo significar “estar en contra de” o “en lugar de”. Si yo me pongo a predicar un mensaje tomando una imagen de Cristo y dar una doctrina que parece ser buena pero que niega terminar la obra empezada, no me hace falta atacarte ni luchar contigo: tú ya eres mío.
(Mateo 18: 15)= Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
(16) Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
(17) Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia tenle por gentil y publicano.
Este pasaje tiene otras aplicaciones poderosísimas. Algunas de ellas, alguna vez, las hemos explicado, pero como sé perfectamente que en esto todo lo que se diga o se enseñe nunca parece ser suficiente, yo quiero traer con esto otros principios para hoy. Porque la Palabra es inagotable. Por eso mi sugerencia es que no te cristalices, que no veas lo mismo, siempre. El mismo versículo, generalmente, te va a decir mil cosas distintas. Nunca contrapuestas, de hecho, pero si totalmente diferentes. Ese es el Espíritu Santo. De lo que te voy a hablar ahora es del asunto de la autoridad de la comunidad. Aquí la escritura te dice que si este hombre no atendió a lo que uno le dijo y luego hizo lo mismo con dos, que el traerlo frente a la congregación lo debe cambiar. De manera que la congregación debe ser un algo que produce tal autoridad que determina un cambio en la gente. Si no, no es congregación, es un grupo religioso que sirve, en Argentina, no mucho más que para reunirse a tomar mates, o café si es en otra región, o refrescos.
Debe haber un elemento de autoridad comunitaria congregacional, corporal, que la gente tema mentir en esa presencia. Eso no significa convertirnos en un Sanedrín lleno de juicio y condena. Debe ser suficiente con pararse frente a la congregación para sentir el peso interior de esa autoridad. Mientras más autoridad tiene alguien, más obedece la gente. Eso es peligrosísimo; se equivoca la autoridad, se equivoca toda la gente sujeta a esa autoridad. Esto es concepto de iglesia: crear gente que pueda canalizar el deseo espiritual de Dios y transformarla en manifestación práctica en la tierra. Eso es iglesia. Eso, no la gente. Ahora; cuando esa gente obedece ciegamente a un hombre que se la lleva a pasear por tierras que no tienen nada que ver con el propósito, eso ya no es ni iglesia ni congregación, eso tiene otro nombre y no es bonito.
Hay que cortarle la frivolidad a la gente. Que al que entra no se le ocurra andar con motivaciones adversas; que no se le ocurra venir y manipular una situación, o acercarse como los gabaonitas a decir una cosa cuando en verdad es otra, porque la cultura de la iglesia no concibe mentir. Porque no puede; siente que si lo hace se va a caer patas para arriba, muerto. Donde la integridad es tal que, si se dice una media verdad, se siente horrible. Y no por la gente, sino por la iglesia, esa cosa que tiene Dios para entrar a un lugar. Tiene que existir en la iglesia un ambiente tal de integridad que, a quien llegue, aún por primera vez, se le presenta por ese ambiente, la certeza de que allí no va a poder hacer lo que se le da la gana y salirse con la suya. Que puede ocurrirle lo mismo que a Ananías y Safira. Porque a ellos los liquidó el ambiente imperante, no los apóstoles. Ellos no los juzgaron. Ellos no dijeron nada. Cayeron porque vinieron con una “mentira blanca”. A este principio, se lo puede resumir así: La autoridad de la iglesia debe poseer influencia para formar gente.
(Hechos 4: 35)= Y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.
¿Tú te recuerdas las ofrendas que trajeron los que vendieron sus propiedades, sus posesiones? Eso fue un grado de comunidad, de unidad en la iglesia, que no fue precedido por ningún otro tiempo así, antes, en la Biblia. La tierra, era identidad generacional para la gente. Todo el mundo andaba con una pancarta que decía: “Yo soy el hijo de Fulano, de Zutano, que vengo de la heredad de Mengano”. La identidad del creyente, o del judío, estaba entrelazada con un pedazo de tierra. Es decir: vender la tierra, era vender lo que ellos eran. Se estaban desheredando. En suma: la iglesia es algo que tiene el poder para cambiar las normas culturales a la gente. La iglesia debe neutralizar los efectos de las distintas culturas del mundo e introducir la cultura del Reino de Dios.
Aclarando: para que tú ayudes a los tuyos, Dios primero te tiene que sacar a ti de entre los tuyos. No hay nadie en la Biblia que haya sido usado por Dios que primero no haya tenido que dejar su tierra, su parentela, sus intereses privados, para crear algo que funcione. Fíjate que lo que Ananías y Safira hicieron por fuera, no parecía ser un error. Trajeron un dinero igual que los demás, pero ellos habían vendido algo por diez dólares, pero como diez dólares les pareció mucho comparativamente con lo que esa gente carenciada arrimaba, se vinieron con cinco dólares, diciendo que eso era todo. Allí estuvo la cosa. Si ellos hubieran dicho la verdad, nadie les habría discutido su derecho. Pero eligieron mentirle al Espíritu Santo, no a los apóstoles. El final de la historia, tú ya lo conoces. Porque se supone que lo conoces, ¿No es así?
Así que cuando la cultura es construida, la deshonestidad de los hombres es vista como un mentirle a Dios. El problema está en que como hoy ya nadie opera en ese plano, a la gente (Y estoy hablando de creyentes, entiende) le cuesta mucho creer que alguien se le acerca sólo porque le ama. La palabra dice que cuando Ananías y Safira se desparramaron por el suelo bien muertos, Hubo gran temor en la iglesia. Esto quiere decir que: por causa de un episodio muy fuerte, la gente entendió que involucrarse en el Reino era algo muy delicado y que no se podía jugar a la iglesia. Se era iglesia o no. Si se era, gloria a Dios y si no se era, que en paz descanse…
(Hechos 14: 23)= Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
(Tito 1: 5)= Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.
Vemos, por estos textos, que se establecen ancianos para poner en orden, para colocar en orden. Colocar en orden significa: sujetar el curso inevitable que tiene un grupo de gente cuando no hay alguien que se los ordene. Es decir que la gente, sin conducción, sin puntos de referencia, normalmente se desordena. Entonces, el hecho de que haya ancianos, es para ordenar, para mantener en orden lo que estamos construyendo, para que no se desvíe. Claro está que eso conlleva un riesgo: que los ancianos sean los que terminen desordenando lo que se contruye.
(Efesios 1: 22-23)= Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
¿Quién es la iglesia? El cuerpo de Cristo. ¿Dónde está, o tiene que estar, todo lo que Dios es? En la iglesia. Si no fuera así, no es falla ni problema de Dios. Es peligrosísimo poner hermanos en la esposa del Señor de manera incorrecta. Te lo voy a decir de otro modo, aún a riesgo de que te asustes y se te salgan dos o tres demonios religiosos: sin la iglesia, Cristo no tiene forma. La única forma visual que tiene Dios, es el hombre. No estoy diciendo que todos los hombres son Dios, por favor, entiende y escucha bien; eso es Nueva Era. Digo que es la imagen de Dios en la tierra. Estamos esperando que un día, alguna cosa con figura humana llamada Dios se venga desde allá donde está y nos rescate. Lo lamento. Dios es Espíritu. ¿Tú has leído esto en alguna parte, verdad? Dios es Espíritu. ¿No es cierto que entendiendo esto, se te van las ganas de hablar mal de la gente, de manosear a la iglesia, de manipularla incluso?
(Colosenses 1: 18)= Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; (19) por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda la plenitud, (20) y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
(21) Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; (23) si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.
Nosotros, fíjate, usamos la expresión “Cuerpo de Cristo” como una organización. No. Somos miembros de sus miembros. Él, sin tú, no tiene ojos; Él, sin tú, no tiene pies. Él, sin tú, no puede tocar a la sociedad. ¡Señor! ¿Por qué no haces algo con este problema? – …Porque estoy en ti… Es decir: interprétame bien antes que salgas por allí a decir que estoy proclamando la doctrina de la Nueva Era: la sociedad tiene que ver a Dios en ti. No tiene otro modo, salvo que a Dios se le dé la gana de manifestarlo a alguien de otra manera.
(Colosenses 2: 19)= Y no asiéndose de la cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.
(20) Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos?
Allí vemos que la cabeza y nosotros, estamos unidos. Cuando las mujeres dan a luz a un niño, ¿Qué es lo primero que sale? En un parto normal, la cabeza. Y cuando sale el cuerpo, ¿Está unido o separado con esa cabeza? Unido; en una sola entidad. No hay uno arriba y uno abajo; hay una sola entidad: cabeza y cuerpo. Es necesario que yo me vaya, porque si no, no regreso. Regresó hecho espíritu y se metió dentro tuyo. Él es la cabeza. Se supone, entonces, que eso que está dentro tuyo te gobierne a ti, para que el cuerpo funcione para beneficio del Reino de Dios y no para el tuyo.
Pero entonces, ¿Hay un regreso literal de Cristo? Sí, pero no estamos ahora hablando de eso; estamos hablando que el cuerpo de Cristo, es la plenitud de Dios. El único Dios que la sociedad va a ver. Eso es lo que estamos construyendo ahora. Por eso es que, una imagen incorrecta de Dios, es un anticristo. Hay miles de personas que aman a Dios y sin embargo odian a la iglesia. Porque la iglesia no representa al Dios que, ellos entienden, debe existir. No hay forma en que esa sociedad pueda relacionar a Dios con las actividades típicas de la iglesia. Es que sería un Dios medio confundido, que no tiene sabiduría, que no tiene autoridad y que no sabe salir de un problema. Deja toda la sensación de que si Dios es Dios, debe saber un poco más que lo que la iglesia representa. Y no es ser malo con la organización, creo que es ser preciso con la Palabra y con el mensaje que hoy por hoy le estamos dando a la sociedad en la que vivimos.
Esto significa, Primero: Que tú tienes que tener una clara representación de Cristo en tu iglesia. Carácter, la forma en que tú hablas, tu declaración, todo tu propósito. Las relaciones que hay entre maridos y mujeres, las revelaciones que hay entre iglesias y pastores, expresan la relación que hay entre la iglesia y Dios.
Segundo: Que somos mayordomos de los decretos proféticos. Es decir: lo que Dios ha dicho en la Biblia, tiene que ser recibido por su cuerpo y manifestado. Somos responsables de que la escritura se cumpla. Somos su cuerpo, la única manera natural que Él tiene de manifestarlo. Tercero: somos responsables por la manifestación apostólica. Alguien tiene que decir: esto es aquello. Alguien tiene que decir: hasta aquí se cumple esta escritura. Alguien tiene que decir: eso que dijo Joel, yo lo puedo hacer. Y allí termina la profecía. Sino sigue vagando esperando que haya una generación que la manifieste y nunca terminamos. Tenemos que arrancarle el manto futurista a la Palabra, para que se terminen los cumplimientos de las profecías que faltan. Hay algunas escrituras que te voy a dar ahora que sirven para confirmar lo dicho y, además, para que sepas qué es lo que estamos buscando como iglesia.
(Colosenses 1: 28)= A quien anunciamos amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; (¿Qué queremos entregar? Gente perfecta. Gente forjada por Dios)
(Colosenses 4: 12)= Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. (¿Orar para que estemos qué..? Perfectos. Y ahora, además, completos)
(Hebreos 11: 39)= Y todos estos, (Viene hablando de los héroes de la fe), aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; (40) proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. (Aquí vemos que hay toda una gente que fueron gloriosas en Dios que no pueden terminar si nosotros no llegamos a ser: perfectos.)
(Santiago 1: 2)= Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, (3) sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
La palabra PACIENCIA va a ser una palabra muy popular en los últimos días. Una de las cosas que vamos a tener que desarrollar en los últimos días para prevalecer en los tiempos del anticristo es: PACIENCIA. Esa palabra es la palabra HUPOMONE y significa: una disposición mental que no se doblega ante ninguna circunstancia. Gente inconmovible. Es una palabra de fuerza, no de debilidad. PACIENCIA, TELEOISIS, PERFECCION, COMPLETO. Esto es lo que estamos construyendo; lo que tu mensaje debe producir; lo que tu música debe decretar; lo que tu espíritu debe manifestar, lo que el contenido de tu conversación debe darle a la gente cada vez que tú hablas.
(Apocalipsis 3: 2)= Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. (Nota que nuestro asunto no radica en ser lindos delante del hombre, sino ser hallado perfectos delante de Dios. Normalmente es todo lo contrario: ser perfecto ante Dios es verse horrible ante los hombres. Hay muchas iglesias lindas que no son perfectas.)










