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Gente Inconmovible

Si hay algo que el avance tecnológico ha posibilitado en estos tiempos, ese algo es apresurar todas las cosas, todos los resultados, todas las conclusiones. Cuando no existían las heladeras eléctricas,  (Neveras, refrigeradoras) ni hornos de microondas, preparar una buena comida llevaba un tiempo determinado en la cocina. Hoy, con esos elementos incorporados casi hasta la indiferencia, ese tiempo ha quedado reducido a menos de una cuarta parte. Y pongo ese ejemplo porque comer, hasta donde yo he podido ver y comrprobar, come todo el mundo. De mayor o menor calidad, con mayor o menor frecuencia, pero algo come, de otro modo se muere de inanición. Y con referencia al avance tecnológico, ni quiero ingresar en el terreno de las comunicaciones, que es donde creo, mayor ha sido la evolución. Lo que todavía no puedo aseverar, es si ha sido todo tan positivo como se lo muestra, o si por el contrario, algunos de esos avances comunicacionales trajeron también ciertos grados de corrupción incorporados.

El tema está en que, mientras la tecnología avanza, la iglesia hasta donde podemos apreciar, se mantiene estática. Entonces ahora, más allá de los cultos on-line obligadas por las inclemencias de la pandemia y la cuarentena, no sabe cómo moverse dentro de un mundo tecnológico. ¿Cómo vamos a pretender que en la iglesia haya un elemento ultra moderno de comunicación, si en muchas de ellas todavía escriben las cartas a mano porque nadie se atrevió jamás a comprar una computadora porque una vez vino un predicador importante que dijo que todo eso era del diablo? Lo cierto es que la iglesia, con la idea de guardar la sana doctrina, se quedó atrás y no avanza. Ahí está esa escritura. Estaba sacada del texto y no significaba lo que habíamos creído que significaba. Lo que te quiero dar, entonces, son algunos principios generales que necesitas en tus manos para edificar tu comunidad o tu tribu. Recuerda que somos gente responsable de darle la forma o el marco a la jornada que la gente va a llevar. Estamos trazándole el curso a la gente y eso es muy delicado.

Recuerda esto que voy a decirte, ya que tiene entidad de pensamiento célebre. La Iglesia, que en realidad es la Eklesía, Asamblea, son una gente que ha sido llamada fuera de un grupo, para ser tratada por Dios, aparte. Eso que nosotros llamamos “iglesia”, es nuestra tribu. Y ahora no estoy hablando de la iglesia general, sino de la tribu local a la que tú perteneces. Sin olvidarnos que la palabra “iglesia” captura otra palabra de la que no debe despegarse: migración constante. Jornada de mi vida. Imagen de mi vida actual y lo que espero de ella. Nada que ver con una reunión de día domingo. Esas del tipo “for-export”, ¿Entiendes? Porque los tiempos y las necesidades básicas inventaron que hubieran y confraternizaran, dos tipos de congregaciones: la del barrio, esa tan cálida donde toda la gente se conoce, el pastor va a hacerse cortar el cabello con el diácono que tiene peluquería y donde la esposa del pastor compra ricas empanadas a la hermanita más carenciada que necesita vender eso para poder alimentar a sus dos hijitos porque el marido la abandonó. Esa es una. Y la otra, un enorme edificio que, en la mayoría de las reuniones, se junta gente que no se conoce entre sí, que llega de lugares distantes y que probablemente, hasta dentro de mucho tiempo no vuelve a visitarla. Visitas. De exportación.

(Hechos 7: 38)= Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que damos.

Te estoy diciendo que hoy nos queremos mover más allá de lo que es doctrina, estructura, mentalidades fijas y queremos crear una mentalidad, un nuevo concepto de lo que es la iglesia. Aquí, la palabra habla de la congregación del desierto. Y esto nos ilustra muy claramente el concepto que hoy queremos transmitir. Israel es llamada “La iglesia del desierto”. Ahora Israel comienza con una mentalidad de esclavo y termina como un real sacerdocio en Canaán. Eso es la iglesia. Que la gente que llega, no sea la misma (Fundamentalmente de adentro) que la gente que salió. Las cosas son bastante simples, pero es muy probable que alguien te las quiera complicar. Egipto (Que es el mundo secular), es la condición de vida que teníamos, en tanto que Canaán (Que es Cristo) es la que deseamos tener. La iglesia, mientras tanto, es el proceso para llegar, el vehículo. De ninguna manera es ni podría ser la estrella, ¿Me entiendes?

Tengo la sensación que todavía no se me entiende del todo. Ellos salieron con una mentalidad de esclavos, sí? No tenían orden, no tenían conceptos de ley, no tenían gobierno; eran esclavos. Cuando entraron a Canaán eran un ejército, ganaron todas las batallas, tuvieron orden divino, se reunieron por escuadras, eran sacerdotes, tenían una arca; era otra mentalidad, otro pueblo; nada que ver con los que salieron. Eso es a lo que me refiero hoy; eso es a lo que he estado refiriéndome en estos últimos años. No podemos pensar en pasar a nuevos niveles con Dios caminando al mismo paso, con la misma velocidad y en la misma dirección con la que lo hacían nuestros hermanos en el año 1950. Necesitamos un encuentro con Dios. El encuentro con Dios, para ellos, fueron los cuarenta años de tratamiento en el desierto. Eso sí. Hay algo que no puedo dejar de decirse, para examinar la marcha de la iglesia, hay que evaluar la vida de los ministros. Si no hay cambio en la vida de los ministros, no puede haber cambio en la vida de la iglesia. Porque lo que se transmite es lo que el ministro ha alcanzado en su vida, no las lindas palabras que pueda decir.

Esta mentalidad tiene que inundar tu mente hoy. De otro modo, tú te involucras en actividades religiosas sin contenido. Entramos a la misma frecuencia que el Reino se mueve. El Reino se está moviendo a vertiginosa velocidad y a la misma velocidad entramos. Una sola precaución: asegúrate que el guía sepa para donde va. Pero atención con esto; el guía es alguien que simplemente tiene mayor información que el resto, pero experiencia en esto no tiene nadie. Todos estamos pasando por este lugar, en conjunto, por primera vez. Nadie puede arrogarse la pretensión de poder decir: “¡Vengan conmigo! ¡Yo sé donde es! ¿Yo sé para donde vamos! A eso, si no lo dice el Espíritu Santo, no lo dice nadie. Y si lo dice el Espíritu Santo, es para que lo escuchen todos aquellos que tienen oídos para oír. Mira los siguientes principios a través de un texto que leímos quizás cien veces y que tal vez hayamos predicado doscientas:

(Mateo 16: 13)= Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipos, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? (Veamos: ¿A ti te parece que Jesús no sabía lo que esos hombres decían con respecto a él? ¿No crees que Jesús lo que realmente quiere saber, o en realidad confirmar, es lo que sus propios discípulos piensan de él?)

(14) Ellos dijeron: unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. (Perdón… ¿Esta gente tan confundida y perdida en informaciones cruzadas, conforman la estructura principal de lo que era el pueblo santo que esperaba aliarse con el Hijo de Dios en la tierra? Lo siento, pero nada que envidiar a un hoy casi similar…)

(15) Él les dijo: Y vosotros: ¿quién decís que soy yo? (¡Ahora sí que se va a poner bueno!)

(16) Respondiendo Simón pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente. (¡Ese es un apóstol! ¡Grande Pedro!)

(17) Entonces le respondió Jesús: bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (A esto, habría que imprimirlo en distintos tamaños de folletos, y adherirlos a paredes, muebles o cuanto elemento esté cerca de personas que han llegado al extremo de facturar en dólares revelaciones del Espíritu Santo, como si fueran poderes personales).

(18) Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

(19) Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. (De estos dos versos no quiero decir nada porque en sí mismos, son un estudio aparte que en algún momento compartiremos.)

Aquí hay una pregunta: “¿Quién dicen los hombres que yo soy?” Entiende algo: Jesús no tenía problemas de baja autoestima ni complejos de inferioridad, ¿No te parece? En realidad, a Él le interesaba un rábano lo que la gente pensara de él. Entonces tenemos que averiguar por qué o para qué hizo esa pregunta, porque por vanidad personal, razones políticas de consenso o baja autoestima no fue, seguramente. Vamnos a ver, haz funcionar tu sabiduría y tus discernimiento; ¿Para qué querría Jesús saber, de boca de sus discípulos, quien pensaba toda esa gente que en verdad era él?

Yo creo que aquí el asunto, es: identidad. ¿Quién identificas tú que es Cristo hoy? Él puso una demanda, en los discípulos, para que tuvieran una revelación presente de lo que Él era. Todos tenían una mentalidad regresiva. Jeremías. ¡Buenísimo! Pero muerto en el momento en que se hizo la pregunta. Juan el Bautista. ¡Mucho mejor! Pero muerto también a la hora de la pregunta. ¿Quién es Jesús? “todo amor…” ¡Perfecto! Pero en el año cincuenta… ¿Qué es Jesús? “Misericordia…” ¡Tremendo! Pero en aquel tiempo lejano de la ministración personal. Hoy es otro tiempo.¿Quién dices tú que Jesús es hoy? Eso es importante, porque sobre tu entendimiento de quien es Él, hoy es que Él construye su iglesia. ¡Bien dicho, Pedro! ¡Y sobre eso es que yo edifico! Si eso no existe, yo no me involucro en la edificación. Si entiendes quien soy yo hoy, yo me involucro y participo en lo que estás edificando. Sobre ese tipo de pensamiento yo edifico mi iglesia. Sobre otro, no. No me vengas con el revolucionario social, con aquel buen hombre, con el tremendo profeta o con el sabio maestro. Pedro dijo: tú eres el Cristo. Bien dicho: sobre ese principio voy a edificar. Fíjate que Él era lo nuevo, pero salvo Pedro, todo el mundo lo estaba comparando con moveres viejos, te diste cuenta? Es decir que en la mente de la humanidad, Cristo estaba siendo y haciendo lo que estaba haciendo ayer. Pedro fue el que pudo ver que la onda venía diferente. “No fuiste tú, Pedrito, fue el Padre que te lo mostró”, le dijeron.

Lo que indudablemente Pedro vio, fue que Cristo era otro ministerio, era otra manifestación. Cuando vio que Cristo se manifestaba como autoridad, como rey, es decir: cuando tú entiendes que la edificación de hoy es sobre realeza, y no sobre mendicidades o pobrezas morales, espirituales e incluso materiales, es sobre eso que se edifica. Y es entonces allí donde Él se involucra. ¿O tú no piensas que si no está involucrado Cristo en tu ministerio, lo que sea que hagas, por mejor intencionado que sea y por más éxito popular que tengas, no sirve? Porque Cristo edifica sobre una mentalidad adecuada para el tiempo. Una mentalidad que tiene que ver con el hoy y no con el ayer o, peor, con el antes de ayer. Ya no puedes ministrar por fax. Fue bueno en su momento, pero hoy existen por lo menos diez redes sociales que lo superan, lo anulan y lo vuelven como lo que está: obsoleto. La salvación no es la meta del rey. Pablo dijo: “Hay gente que me quiere hacer daño, pero por más que me puedan hacer daño, igual las gentes son salvas; porque están predicando. Esto significa que es posible salvar gente aun con motivaciones perversas.

El propósito de Dios no es simplemente que tú seas salvo. En todo caso, es vendría a ser el deseo de Dios, uno de sus deseos.  El propósito de Dios es que tú accedas a la salvación, pero que inmediatamente te pongas a trabajar para extender el Reino. No hacerlo sería el equivalente a anotar a tu hijo en una escuela que no da informática, computación. Le arruinas la vida. Está en un excelente lugar, a lo mejor, pero no tiene futuro, porque hoy cualquier carrera que enfrentes, cualquier tarea futura que vayas a tomar, tiene informática en algún sector de su estructura, todos lo sabemos. Bien; si eso se está haciendo en la iglesia, hoy, las puertas del Hades no prevalecen contra ella. De otro modo sí pueden prevalecer. Lo que sucede es que las puertas del Hades trabajan de dos formas: en contra o en lugar de. Hay iglesias que creen que Satanás no los está venciendo porque no perciben ataques ni batalla. Pero no se dan cuenta que eso sucede porque lo tienen adentro, operando en los principales lugares. La palabra Anticristo significar “estar en contra de” o “en lugar de”. Si yo me pongo a predicar un mensaje tomando una imagen de Cristo y dar una doctrina que parece ser buena pero que niega terminar la obra empezada, no me hace falta atacarte ni luchar contigo: tú ya eres mío.

(Mateo 18: 15)= Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

(16) Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

(17) Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia tenle por gentil y publicano.

Este pasaje tiene otras aplicaciones poderosísimas. Algunas de ellas, alguna vez, las hemos explicado, pero como sé perfectamente que en esto todo lo que se diga o se enseñe nunca parece ser suficiente,  yo quiero traer con esto otros principios para hoy. Porque la Palabra es inagotable. Por eso mi sugerencia es que no te cristalices, que no veas lo mismo, siempre. El mismo versículo, generalmente, te va a decir mil cosas distintas. Nunca contrapuestas, de hecho, pero si totalmente diferentes. Ese es el Espíritu Santo. De lo que te voy a hablar ahora es del asunto de la autoridad de la comunidad. Aquí la escritura te dice que si este hombre no atendió a lo que uno le dijo y luego hizo lo mismo con dos, que el traerlo frente a la congregación lo debe cambiar. De manera que la congregación debe ser un algo que produce tal autoridad que determina un cambio en la gente. Si no, no es congregación, es un grupo religioso que sirve, en Argentina, no mucho más que para reunirse a tomar mates, o café si es en otra región, o refrescos.

Debe haber un elemento de autoridad comunitaria congregacional, corporal, que la gente tema mentir en esa presencia. Eso no significa convertirnos en un Sanedrín lleno de juicio y condena. Debe ser suficiente con pararse frente a la congregación para sentir el peso interior de esa autoridad. Mientras más autoridad tiene alguien, más obedece la gente. Eso es peligrosísimo; se equivoca la autoridad, se equivoca toda la gente sujeta a esa autoridad. Esto es concepto de iglesia: crear gente que pueda canalizar el deseo espiritual de Dios y transformarla en manifestación práctica en la tierra. Eso es iglesia. Eso, no la gente. Ahora; cuando esa gente obedece ciegamente a un hombre que se la lleva a pasear por tierras que no tienen nada que ver con el propósito, eso ya no es ni iglesia ni congregación, eso tiene otro nombre y no es bonito.

Hay que cortarle la frivolidad a la gente. Que al que entra no se le ocurra andar con motivaciones adversas; que no se le ocurra venir y manipular una situación, o acercarse como los gabaonitas a decir una cosa cuando en verdad es otra, porque la cultura de la iglesia no concibe mentir. Porque no puede; siente que si lo hace se va a caer patas para arriba, muerto. Donde la integridad es tal que, si se dice una media verdad, se siente horrible. Y no por la gente, sino por la iglesia, esa cosa que tiene Dios para entrar a un lugar. Tiene que existir en la iglesia un ambiente tal de integridad que, a quien llegue, aún por primera vez, se le presenta por ese ambiente, la certeza de que allí no va a poder hacer lo que se le da la gana y salirse con la suya. Que puede ocurrirle lo mismo que a Ananías y Safira. Porque a ellos los liquidó el ambiente imperante, no los apóstoles. Ellos no los juzgaron. Ellos no dijeron nada. Cayeron porque vinieron con una “mentira blanca”. A este principio, se lo puede resumir así: La autoridad de la iglesia debe poseer influencia para formar gente.

(Hechos 4: 35)= Y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

¿Tú te recuerdas las ofrendas que trajeron los que vendieron sus propiedades, sus posesiones? Eso fue un grado de comunidad, de unidad en la iglesia, que no fue precedido por ningún otro tiempo así, antes, en la Biblia. La tierra, era identidad generacional para la gente. Todo el mundo andaba con una pancarta que decía: “Yo soy el hijo de Fulano, de Zutano, que vengo de la heredad de Mengano”. La identidad del creyente, o del judío, estaba entrelazada con un pedazo de tierra. Es decir: vender la tierra, era vender lo que ellos eran. Se estaban desheredando. En suma: la iglesia es algo que tiene el poder para cambiar las normas culturales a la gente. La iglesia debe neutralizar los efectos de las distintas culturas del mundo e introducir la cultura del Reino de Dios.

Aclarando: para que tú ayudes a los tuyos, Dios primero te tiene que sacar a ti de entre los tuyos. No hay nadie en la Biblia que haya sido usado por Dios que primero no haya tenido que dejar su tierra, su parentela, sus intereses privados, para crear algo que funcione.  Fíjate que lo que Ananías y Safira hicieron por fuera, no parecía ser un error. Trajeron un dinero igual que los demás, pero ellos habían vendido algo por diez dólares, pero como diez dólares les pareció mucho comparativamente con lo que esa gente carenciada arrimaba, se vinieron con cinco dólares, diciendo que eso era todo. Allí estuvo la cosa. Si ellos hubieran dicho la verdad, nadie les habría discutido su derecho. Pero eligieron mentirle al Espíritu Santo, no a los apóstoles. El final de la historia, tú ya lo conoces. Porque se supone que lo conoces, ¿No es así?

Así que cuando la cultura es construida, la deshonestidad de los hombres es vista como un mentirle a Dios. El problema está en que como hoy ya nadie opera en ese plano, a la gente (Y estoy hablando de creyentes, entiende) le cuesta mucho creer que alguien se le acerca sólo porque le ama. La palabra dice que cuando Ananías y Safira se desparramaron por el suelo bien muertos, Hubo gran temor en la iglesia. Esto quiere decir que: por causa de un episodio muy fuerte, la gente entendió que involucrarse en el Reino era algo muy delicado y que no se podía jugar a la iglesia. Se era iglesia o no. Si se era, gloria a Dios y si no se era, que en paz descanse…

(Hechos 14: 23)= Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

(Tito 1: 5)= Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.

Vemos, por estos textos, que se establecen ancianos para poner en orden, para colocar en orden. Colocar en orden significa: sujetar el curso inevitable que tiene un grupo de gente cuando no hay alguien que se los ordene. Es decir que la gente, sin conducción, sin puntos de referencia, normalmente se desordena. Entonces, el hecho de que haya ancianos, es para ordenar, para mantener en orden lo que estamos construyendo, para que no se desvíe. Claro está que eso conlleva un riesgo: que los ancianos sean los que terminen desordenando lo que se contruye.

(Efesios 1: 22-23)= Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

¿Quién es la iglesia? El cuerpo de Cristo. ¿Dónde está, o tiene que estar, todo lo que Dios es? En la iglesia. Si no fuera así, no es falla ni problema de Dios. Es peligrosísimo poner hermanos en la esposa del Señor de manera incorrecta. Te lo voy a decir de otro modo, aún a riesgo de que te asustes y se te salgan dos o tres demonios religiosos: sin la iglesia, Cristo no tiene forma. La única forma visual que tiene Dios, es el hombre. No estoy diciendo que todos los hombres son Dios, por favor, entiende y escucha bien; eso es Nueva Era. Digo que es la imagen de Dios en la tierra. Estamos esperando que un día, alguna cosa con figura humana llamada Dios se venga desde allá donde está y nos rescate. Lo lamento. Dios es Espíritu. ¿Tú has leído esto en alguna parte, verdad? Dios es Espíritu. ¿No es cierto que entendiendo esto, se te van las ganas de hablar mal de la gente, de manosear a la iglesia, de manipularla incluso?

(Colosenses 1: 18)= Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; (19) por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda la plenitud, (20) y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

(21) Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; (23) si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

Nosotros, fíjate, usamos la expresión “Cuerpo de Cristo” como una organización. No. Somos miembros de sus miembros. Él, sin tú, no tiene ojos; Él, sin tú, no tiene pies. Él, sin tú, no puede tocar a la sociedad. ¡Señor! ¿Por qué no haces algo con este problema? – …Porque estoy en ti… Es decir: interprétame bien antes que salgas por allí a decir que estoy proclamando la doctrina de la Nueva Era: la sociedad tiene que ver a Dios en ti. No tiene otro modo, salvo que a Dios se le dé la gana de manifestarlo a alguien de otra manera.

(Colosenses 2: 19)= Y no asiéndose de la cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

(20) Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos?

Allí vemos que la cabeza y nosotros, estamos unidos. Cuando las mujeres dan a luz a un niño, ¿Qué es lo primero que sale? En un parto normal, la cabeza. Y cuando sale el cuerpo, ¿Está unido o separado con esa cabeza? Unido; en una sola entidad. No hay uno arriba y uno abajo; hay una sola entidad: cabeza y cuerpo. Es necesario que yo me vaya, porque si no, no regreso. Regresó hecho espíritu y se metió dentro tuyo. Él es la cabeza. Se supone, entonces, que eso que está dentro tuyo te gobierne a ti, para que el cuerpo funcione para beneficio del Reino de Dios y no para el tuyo.

Pero entonces, ¿Hay un regreso literal de Cristo? Sí, pero no estamos ahora hablando de eso; estamos hablando que el cuerpo de Cristo, es la plenitud de Dios. El único Dios que la sociedad va a ver. Eso es lo que estamos construyendo ahora. Por eso es que, una imagen incorrecta de Dios, es un anticristo. Hay miles de personas que aman a Dios y sin embargo odian a la iglesia. Porque la iglesia no representa al Dios que, ellos entienden, debe existir. No hay forma en que esa sociedad pueda relacionar a Dios con las actividades típicas de la iglesia. Es que sería un Dios medio confundido, que no tiene sabiduría, que no tiene autoridad y que no sabe salir de un problema. Deja toda la sensación de que si Dios es Dios, debe saber un poco más que lo que la iglesia representa. Y no es ser malo con la organización, creo que es ser preciso con la Palabra y con el mensaje que hoy por hoy le estamos dando a la sociedad en la que vivimos.

Esto significa, Primero: Que tú tienes que tener una clara representación de Cristo en tu iglesia. Carácter, la forma en que tú hablas, tu declaración, todo tu propósito. Las relaciones que hay entre maridos y mujeres, las revelaciones que hay entre iglesias y pastores, expresan la relación que hay entre la iglesia y Dios.

Segundo: Que somos mayordomos de los decretos proféticos. Es decir: lo que Dios ha dicho en la Biblia, tiene que ser recibido por su cuerpo y manifestado. Somos responsables de que la escritura se cumpla. Somos su cuerpo, la única manera natural que Él tiene de manifestarlo. Tercero: somos responsables por la manifestación apostólica. Alguien tiene que decir: esto es aquello. Alguien tiene que decir: hasta aquí se cumple esta escritura. Alguien tiene que decir: eso que dijo Joel, yo lo puedo hacer. Y allí termina la profecía. Sino sigue vagando esperando que haya una generación que la manifieste y nunca terminamos. Tenemos que arrancarle el manto futurista a la Palabra, para que se terminen los cumplimientos de las profecías que faltan. Hay algunas escrituras que te voy a dar ahora que sirven para confirmar lo dicho y, además, para que sepas qué es lo que estamos buscando como iglesia.

(Colosenses 1: 28)= A quien anunciamos amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; (¿Qué queremos entregar? Gente perfecta. Gente forjada por Dios)

(Colosenses 4: 12)= Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. (¿Orar para que estemos qué..? Perfectos. Y ahora, además, completos)

(Hebreos 11: 39)= Y todos estos, (Viene hablando de los héroes de la fe), aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; (40) proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. (Aquí vemos que hay toda una gente que fueron gloriosas en Dios que no pueden terminar si nosotros no llegamos a ser: perfectos.)

(Santiago 1: 2)= Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, (3) sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

La palabra PACIENCIA va a ser una palabra muy popular en los últimos días. Una de las cosas que vamos a tener que desarrollar en los últimos días para prevalecer en los tiempos del anticristo es: PACIENCIA. Esa palabra es la palabra HUPOMONE y significa: una disposición mental que no se doblega ante ninguna circunstancia. Gente inconmovible. Es una palabra de fuerza, no de debilidad. PACIENCIA, TELEOISIS, PERFECCION, COMPLETO. Esto es lo que estamos construyendo; lo que tu mensaje debe producir; lo que tu música debe decretar; lo que tu espíritu debe manifestar, lo que el contenido de tu conversación debe darle a la gente cada vez que tú hablas.

(Apocalipsis 3: 2)= Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. (Nota que nuestro asunto no radica en ser lindos delante del hombre, sino ser hallado perfectos delante de Dios. Normalmente es todo lo contrario: ser perfecto ante Dios es verse horrible ante los hombres. Hay muchas iglesias lindas que no son perfectas.)

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septiembre 6, 2020 Néstor Martínez