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¿Con la Ley o con La Gracia?

Hay muchos estudiosos de la Biblia desde el ángulo de su elaboración histórica, que sostienen con bastante firmeza que el libro de Malaquías, en realidad habría sido escrito por un autor anónimo. Hay otros, por su parte, que adhieren en parte a esa teoría, pero le añaden que el verdadero autor sería Esdras, quien en este caso habría utilizado el seudónimo hebreo MAL’AKI, cuya traducción es MI MENSAJERO. No sé cuánto podrá interesar esto más allá de lo anecdótico. Siempre pienso que Dios se ríe de estas elucubraciones científicas nuestras. Lo cierto es que lo escrito en este libro tiene total y absoluta validez en este tiempo, hoy, ahora. De allí que entonces y a través de todos los tiempos, este mensajero de Dios puede proyectarse y hacer que, lo escrito hace miles de años, parezca haber sido publicado por el periódico de hoy.

(Malaquías 1: 6)= El hijo honra al Padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿Dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿Dónde está mi temor? Dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciéis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?

(7) En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y me dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.

Punto primero: el Señor está hablando cara a cara con los sacerdotes. ¿Y quiénes son hoy esos sacerdotes? Mira: si tomamos el contexto general con el mismo criterio que en su base, está hablando con los ministros, les está hablando a los pastores; en suma, nos está hablando a todos nosotros, y al que le quepa el sayo, que se lo ponga. Ahora; si lo enfocamos con criterio bíblico, 1 Pedro 2:9 (Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable😉 y Apocalipsis 1:6 (y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos) .nos dicen que Dios está hablando con todo su pueblo, un pueblo que es linaje escogido, nación santa y real sacerdocio; un pueblo al que Cristo ha convertido en reyes y sacerdotes para Dios. Un pueblo compuesto, dice y asegura, por todos ministros competentes. Así que te pido que no le saques el cuerpo, porque si bien es para ese pastor, es cierto, también es para ti.

¿Y qué nos dice? Nos dice que, tanto desde los púlpitos como desde los bancos, no estamos honrando su calidad de Padre, así como tampoco respetando su categoría de Señor. Fíjate que el pueblo de entonces le hizo la misma pregunta que cualquier ministro, que cualquier hermano, le haría hoy: ¿Se puede saber en qué te hemos deshonrado o no te hemos respetado? Y Él responde. Primero, al ministro: “Hombre; yo no te puse aquí para que tú les hables palabras suaves y aduladoras, ni para que les hagas exposiciones filosóficas, sociológicas ni psicológicas; yo te puse aquí para que les hables todo lo que yo te diga. Presta atención: No lo que yo dije una vez, hace mucho tiempo; ¡Lo que estoy diciendo hoy, ahora!” Pero a nosotros, a continuación, nos dice: “Y ustedes, muchachos, sería bueno que no desprecien a los que andan predicando mi palabra mientras le rinden honores, aplausos y exclamaciones de júbilo a los que eligen los discursos seculares, tales como la ayuda social o las medicinas alternativas. En otras traducciones, Dios habla de alimento mancillado en lugar de pan inmundo como dice en esta.

(8) Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿No es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿No es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe: ¿Acaso se agradará de ti, o le serás acepto? Dice Jehová de los ejércitos.

Nuestra cultura nos ha enseñado que cada domingo vamos a un templo a recibir, cuando la manera en que Dios plantó su iglesia fue para que ese acto fuera a la inversa, es decir que tú vayas, cada domingo a la que sea tu congregación, a dar. Eso es ofrenda, no necesariamente dinero. Y aquí lo tienes en lo negativo, ofrenda falsa, impura, contaminada. Animal ciego, falta de visión. Animal cojo, inestabilidad, andar desparejo. Animal enfermo, carencia de salud espiritual, órganos o miembros dolientes. (9) Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero, ¿Cómo podéis agradarle si hacéis estas cosas? Dice Jehová de los ejércitos.

Esta expresión de TENGA PIEDAD es un vocablo que se pronuncia CHANAN y significa estar generosamente inclinado hacia alguien, tener compasión de alguien, hacerle un favor a una persona en necesidad. CHANAN, normalmente, se traduce de otro modo, no como piedad, tales los casos que podemos en ver en el libro del Génesis 33:5 y 33:11, en los Salmos 119:132 y 123:3 y en el pasaje del libro de Job 19:21.

(10) ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.

(11) Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.

(12) Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable.

(13) Habéis además dicho: ¡Oh! ¡Qué fastidio es esto! (¡Qué aburrido! ¡Se lo pasan hablando de la Biblia y de la Biblia! ¿Por qué no ponen los pies sobre la tierra? ¿Nunca oíste esto?) Y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, lo cojo, lo enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestras manos? Dice Jehová.

(14) Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy gran rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.

Aprende por favor: si tú eres el diezmo más grande de tu congregación; si además brindas una alta y generosa ofrenda, pero tu corazón no está recto delante ni conforme al corazón de Dios; porque usas sus diezmos y sus ofrendas para presionar al pastor para que te coloque en cargos importantes, sólo por eso, tu ofrenda es inmunda, contaminada, no agrada a Dios y, obviamente, no te bendice.

(Malaquías 2: 1)= Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento: (O sea: esto que viene es para ti, ministro de la congregación, pero también para ti, hermano raso, pero sacerdote al fin del pueblo de Dios.)

(2) Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; Y aún las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón. (Fíjate por favor y no lo mires con ojos religiosos, tradicionales ni solemnes: Aquí le dice que Dios puede maldecir la vida de un ministro desobediente que insiste en “hacer la suya”, pero también dice que puede extenderlo a todo lo que él bendiga, es decir: tú mismo. Pero igualmente será vigente y válido para ti y todo lo que tú bendigas, si es que tratas de engañar a Dios con falsas posturas espirituales)

(3) He aquí yo os dañaré la sementera, (La fuente del conocimiento humano) y os echaré al rostro el estiércol, (Esto es inmundicia. ¿De qué?) El estiércol de vuestros animales sacrificados, (Ofrenda, ministerio, trabajo inmundo) y seréis arrojados juntamente con él.

(4) Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví, ha dicho Jehová de los ejércitos.

(5) Mi pacto con él (Con Leví, fundador del sacerdocio) fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de mí y delante de mí nombre estuvo humillado.

(6) La ley de verdad estuvo en su boca, (Sigue refiriéndose a la relación de Leví con la Palabra) e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad.

(7) Porque los labios del sacerdote (El ministro de tu iglesia primero, pero tú mismo a continuación) han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; (Esto es el equivalente hoy, a la Palabra) porque mensajero es de Jehová de los ejércitos. (¿Has visto que la Palabra avala que sea el líder principal quien predique todos los domingos? Dice que es el sacerdote el que trae la Palabra. Te recuerdo una vez más: el pueblo de Dios, tú, yo, todos, somos un pueblo de reyes y sacerdotes. Todos ministros competentes)

Ahora veamos la otra parte de este asunto. ¿Qué es un mensajero? ¿Es, acaso, alguien que se fija un tema, busca en un diccionario bíblico su significado, lo compara con el griego y el hebreo, va a una concordancia y de allí extrae todos los versículos que tienen que ver, que de allí extracta los más precisos, y que con eso hace un bosquejo y luego te predica un mensaje no menor a los 45 minutos y no mayor a los 90 porque si no la gente se cansa y se dispersa? ¿Eso es un mensajero de Jehová de los ejércitos? No. Eso no es un mensajero, eso es un mensajista. Un mensajero es aquel que oye lo que su Señor quiere decir y va y lo repite tal cual, sin agregarle nada suyo personal. Ministro: en el nombre del Señor Jesucristo, díle a tu congregación lo que Dios está diciendo hoy, no lo que a ti te parece bueno y conveniente. Hombre, mujer: díle a tu familia, a tus amigos, lo que Dios dice, no lo que te hace quedar bien a ti.  (8) Mas vosotros os habéis apartado del camino; (¡Eh! ¡A ustedes les estoy hablando! ¡Ministro, congregación, a todos!!) Habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos. (Una palabra falsa o contaminada es de piedra de tropiezo.)

(9) Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción. (Dios tiene muy en cuenta la acepción de personas. Ricos, pobres, negros, blancos. Dios ideó complementación, no competencia. Dios es Cristo. Cristo es la Iglesia. Iglesia eres tú, soy yo. Esa iglesia, ¿Piensa igual?)

(10) ¿No tenemos todos un mismo Padre? (Todos.Tú, yo, tu pastor, El más encumbrado de los ministros que conoces, tu suegra, Ese que escuchas permanentemente porque te bendice, el portero de tu templo, todos.) ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? (Mira: literalmente, esto estaba referido a la práctica de repudiar a las esposas israelitas y casarse con mujeres que servían a deidades paganas, pero es sombra y tipología de lo que hoy sucede dentro de las estructuras de la iglesia con las distancias y diferencias denominacionales. Porque cuando en alguna reunión interdenominacional se trata este tema, entre suaves gestos y delicadas sonrisas cristianas, se dice casi siempre que las diferencias son solamente de forma, pero que en el fondo estamos muy unidos. Pero la realidad nos muestra y nos demuestra que no es exactamente así y que las pujas internas, muchas veces, son más virulentas e implacables que las externas.)

(11) Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; (Veamos: Judá es la iglesia y aquí dice que prevaricó. Cuidado: no dice que pecó, como muchos creen haber entendido, dice que prevaricó. Porque pecar es ir contra la voluntad de Dios por diferentes caminos, esto es: debilidad de la carne, por ignorancia u otros por el estilo. Pero prevaricar es hacer lo que ya tú sabes que está mal y decides hacerlo igual o bien porque te gusta o bien porque te conviene. Allí, Jesús ya no podrá decir: “¡Perdónalos Padre, no saben lo que hacen!” Porque es evidente que, en este caso, sí saben muy bien lo que están haciendo.) Porque Israel ha profanado el santuario de Jehová que Él amó, y se casó con hija de dios extraño. (¿Qué significa en el ámbito del espíritu, que la iglesia se case con hija de dios extraño? ¿Cuál será la hija del dios extraño que puede moverse con cierta tranquilidad dentro de la iglesia del Señor? La idolatría. ¿Estatuas? Basta hermano, tú te has quedado en la prehistoria. Idolatría no es solamente imagen y estatuas. Idolatría también es: Poder, Fama, prestigio, Dinero, Sexo, Posiciones, Denominaciones, Doctrinas, Ministerios. Ahora pregunto: ¿Nadie vio, por lo menos una vez, entronizarse algunos de estos ídolos muy cerca del banco en el cual se sienta cada domingo? De inmediatamente gracias a Dios si no lo has visto. Ponte a reflexionar ya, si lo has visto. Convengamos que esta idolatría, es la menos predicada en nuestros templos.)

(12) Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, (Si entendemos que las tiendas de Jacob son los templos o las congregaciones que conforman la iglesia del Señor, la palabra profética y la promesa de juicio son inequívocas: No importa qué tan importante puedan sentirse los hombres; si no hacen la voluntad de Dios, si se oponen a ella, Él los cortará de allí. Parece innecesario tener que decirlo, pero sin embargo créeme que no lo es. ¿Sabes cuántos hombres que llevan años trabajando dentro de congregaciones de prestigio y potencial, están íntimamente convencidos y quizás con absoluta sinceridad, que mientras más alto vayan escalando las posiciones jerárquicas de su denominación, más seguros van a quedar en esos sitiales hagan lo que hagan? Sé lo que estás pensando: ¿Es que no creen que hay una justicia, la de Dios, que está por encima de todas las justicias humanas? Sí, lo creen. O mejor dicho DICEN que lo creen, pero no les entra en la cabeza que, si el presidente de la junta de notables de su denominación le puso su mano sobre la cabeza y le dijo “tú mandas ahora”, Dios se pueda atrever a decir otra cosa. ¡Tremendo! ¿No? Barbaridad mayúscula. Sin embargo, cuestión de todos los días) al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos.

No interpretes mal. A primera lectura, rápida, es cierto, parecería ser como que Dios se las agarra con el que responde, con el que vela y con el que ofrenda, pero todo es simplemente una cuestión de armado de la frase a partir del estilo de aquella escritura. Lo que en verdad dice claramente este verso, es que Dios va a sacar de la Iglesia a todos, como dice en el verso anterior, los que hayan prevaricado y cometido abominación al dedicarse a dioses extraños. Y dice que hará esto aunque esos hombres respondan a su voz, aunque velen por su obra y aunque hasta ofrenden generosamente. Es decir: no importa lo que tú hagas en lo material; Dios no puede ser burlado.

Vuelvo a reiterar algo que ya te he dicho pero que volveré a repetir porque no quiero que te lo olvides y que luego puedas argumentar que a ti nadie te lo predicó, que nadie te lo dijo. Esta palabra es para el ministerio, sin dudas, pero también es para ti, para mí y para todos los que formamos la iglesia. Dioses extraños. ¡Es que tú no sabe que el pastor…! No me interesa tu pastor, me interesa tú. Estoy hablando contigo, ahora. No te evadas, no te excuses, no te hagas el distraído y responde de una buena vez delante del Señor: ¿Estás dedicándole tiempo a dioses extraños? Si lo estás haciendo, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, te intimo a que dejes de hacerlo. Te va la vida en esto, no te has dado cuenta?

(13) Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. (No te confundas. Todos sabemos que la mayor resistencia por parte de los creyentes, es a la hora de ofrendar. Por eso, cuando tú lo haces, crees ya haber madurado y crecido enormemente en lo espiritual. Sin embargo, aquí Dios te dice, lisa y llanamente, que tú no puedes comprar su gracia y sus favores con tu miserable dinero. Sé que me estás siguiendo atentamente y no puedes menos que decir ¡Oh! ¡Qué ilusos! ¡Pretender comprar a Dios! Vuelvo a decirte que no te confundas. ¿Nunca oíste a alguien decir algo así como: “¡No sé lo que ocurre! ¡Dios no me responde! ¡No me da nada de lo que le pido! ¡Y eso que estoy diezmando y ofrendando una barbaridad!” ¿Nunca lo oíste? Yo sí.)

(14) Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y a mujer de tu juventud. (La mujer de tu juventud representa a la iglesia) contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera. (Esto habla del superabundante adulterio espiritual) y la mujer de tu pacto. (Proverbios 5:18 dice: Sea bendito tu manantial (Esto es: su capacidad reproductora) y alégrate (Está hablando de intimidad) con la mujer de tu juventud. (Cuidado que no habla de la primera que tú conociste, habla de aquella a la cual le prometiste fidelidad. El Proverbios 2:16-17, señala: Serás librado de la mujer extraña (De la iglesia falsa, paralela, Babilonia) de la ajena que halaga con sus palabras, (La iglesia falsa jamás exhorta o amonesta, siempre adula, halaga y felicita a los mejores que están en el mejor lugar) la cual abandona al compañero de su juventud (Cristo) y se olvida de su pacto con Dios.)

(15) No hizo él uno, (Habla de Adán) habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.

Como en todo el contexto del libro, cada texto, cada verso, tiene connotaciones que apuntan a más de un objetivo. En la mayoría de los casos, hay un mensaje parcial para el ministro y otro para el liderado. En otros, como este, (Y lo aclara cuando dice que nos guardemos en nuestro espíritu) hay un mensaje lineal para bendición del matrimonio y otro para el creyente y la iglesia.

(16) Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre la iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

Este texto, sumado a algunos otros, le ha dado pie históricamente al legalismo vernáculo para fusilar divorciados al amanecer. Porque aquí está diciendo, efectivamente, que Dios aborrece el repudio y todos sabemos, por poco que sepamos, que la palabra repudio, bíblicamente, es un sinónimo concreto de la palabra Divorcio. Pero cuidado, porque, pese a que en todo el resto de la Escritura se encarga de recordar, permanentemente, que a Dios de ninguna manera le gusta el divorcio y que Él no creó al hombre y a la mujer para que llegaran a eso, la misma escritura, en otros textos muy precisos, da cuenta que, cuando no queda otra alternativa, ya sea por diferentes motivos o por alguno muy excluyente, Dios tiene una provisión, un mecanismo, un modo que contempla el divorcio. A Él no le gusta, esto es claro y notorio. Pero llegado el caso que sea inevitable, entonces dice que se lo haga de tal y cual manera, y teniendo en cuenta tales o cuales cosas. Dios aborrece el pecado, pero llegado el momento lo perdona y lo restaura. Sin embargo, la iglesia parecería haber evaluado al divorcio como un pecado más grave que el de la blasfemia al Espíritu Santo y, que como tal deberá ser juzgado, sentenciado y ejecutado. Y a los protagonistas también.

Es notorio, además, que en todo el contexto de este libro de Malaquías, se respeta una constante de estilo. Se escribe algo globalmente, dirigido al sacerdocio; que no es solamente ministerio pastoral, como luego se nos ha enseñado en los institutos y seminarios, sino todo el pueblo de Dios, como lo dice en su Palabra. Pero al mismo tiempo, esa palabra se reparte equitativamente entre ministros y ministrados. Dios no pierde de vista su iglesia y sabe como se conduce, como se maneja hoy. Es allí, entonces, donde nos encontramos con el texto más fastidioso, para muchos, que hay en toda la Biblia:

(Malaquías 3: 8)= ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

(9) Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda me habéis robado. (Quiero que tengas en cuenta este principio inalterable: Hay maldición sobre aquel que, de una u otra manera, le roba a Dios algo que le pertenece. Y no estoy hablando de dinero. No al menos como cosa única y excluyente. Hablo de cualquier clase de robo. De su gloria, por ejemplo. ¿Sabías que Dios protege su gloria?)

(10) Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Este verso tiene cuatro connotaciones diferentes y, al mismo tiempo, complementarias entre sí. Un mismo texto, cuatro direcciones, cuatro caminos diversos y distantes, pero un mismo objetivo, una misma meta, un mismo punto de llegada.

1)= Traed todos los diezmos al alfolí. Esto es la ley. Pertenece al Antiguo Testamento y, es absolutamente cierto, no tiene consolidación en el Nuevo. Es, en todo caso, un mandamiento dirigido al pueblo, a la oveja, a la iglesia.

2)= Haya alimento en mi casa. Es más que obvio que estas seis palabras van dirigidas a los ministros, a los apacentadores, a los protectores y guías de las ovejas, que es casi como decir abiertamente: a los pastores, tal cual se los denomina hoy. Está señalando que la consecuencia lógica con los diezmos por parte del pueblo, es que tenga un alfolí pleno de alimento. De eso se trata. Si no hay alimento, no hay alfolí. Si no hay alfolí, no tiene por qué haber diezmo. Ley y principio. La ley se mueve hacia la gracia, el principio queda intacto. ¿Entiende?

3)= Probadme ahora en esto. Esto tampoco es ley, esto es un principio inamovible e inalterable. Dios les dijo, (Y aún te está diciendo a ti también) ¡Ey! ¡Sácate las dudas! ¡Pruébame en esto que te digo y vas a ver si no sale como te dije que iba a salir y recibes bendiciones hasta reventar!

4)= Abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Por favor; no te confundas, porque esto es tan básico, tan clave, que puede cambiar para siempre el derrotero de tu vida. Porque si bien está dentro de un versículo que habla algo relacionado con la ley, esto no es parte de esa ley. Esto es una promesa de Dios, con toda la identidad y la entidad que tienen las promesas del Dios viviente. Y el Nuevo Testamento, que efectivamente pone en marcha la era de la Gracia, que a su vez hace concluir la era de la Ley, no termina necesariamente con los principios o con las promesas de Dios. La Gracia reemplaza a la Ley, pero no modifica los principios básicos, ni altera la validez de las promesas.

Con ley o con gracia, un principio de Dios sigue intacto y funcionando eternamente. Con ley o con gracia, las promesas de Dios no concluyen ni se diluyen. Esto significa que: a)= Nadie puede obligarte a dar tu diezmo porque, efectivamente, esa obligación emanaba de una ley que la gracia dejó sin efecto.

b)= Nadie, tampoco, puede impedirte que por fe tú decidas tomar una promesa de Dios y hacerla efectiva en tu vida, por ejemplo, dando tu diezmo a aquel que consideres es tu alfolí, el lugar donde está SU alimento.

c)= Por tanto, si tienes un alfolí real, una fuente de alimento espiritual y tú decides aceptar esta palabra, creerla y ponerla por obra, en la fe y la confianza de que esas ventanas se abrirán en prosperidad y así llevas tus diezmos, será esa promesa y no la ley la que haga que eso funcione. La gran clave está en no errar de alfolí y sembrar lo que haya que sembrar donde hay material de Dios y no de hombre.

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septiembre 6, 2020 Néstor Martínez