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Claves Para Producir Cambios

En una oportunidad, y en ocasión de realizarse una manifestación popular, que nació en una idea plasmada en las iglesias cristianas, recuerdo que se le reclamó al gobierno de mi país de aquel momento, una mayor igualdad religiosa. Yo, muy joven de edad y de consistencia espiritual, me sumé alegre y despreocupadamente a esa, -para mí-, muy sana intención, pero me encontré de cara con un mensaje que un hombre de Dios, (Indudablemente enviado por el Señor en ese tiempo y a ese lugar) pronunció en una de las congregaciones de mi ciudad. Él se limitó a decir que, si bien una manifestación popular no era pecado ni estaba incorrecta desde su esencia social, sí lo era desde lo espiritual. Porque, añadía este hombre, la iglesia del Señor no puede salir a reclamarle nada a un gobierno humano, sencillamente porque la iglesia del Señor, desde sus rodillas, ES gobierno. Y como tal, jamás podría ir, justamente, a reclamar igualdad religiosa para con otros grupos que no son la iglesia y que, justamente y en contraposición notoria, navegan entre el paganismo y el ocultismo. Ese es uno de los principios que, fuera de toda política seria o politiquería religiosa, sustentan este trabajo que hoy quiero compartir contigo.

Y para extraer ejemplos y principios que son aplicables a nosotros, hoy, quiero utilizar la vida de David. Yo creo que esto se puede aplicar a tu trabajo, y a los jóvenes en todos sus padecimientos y presiones dentro de lo que son las escuelas secundarias y las universidades. Los principios que extraeremos de la vida de David, son principios que nos van a ayudar a gobernar en nuestra área de influencia. Ya sea el trabajo, la escuela, el mundo eclesiástico, no importa en qué área tú te encuentres, es notorio que ú has nacido para producir y causar cambios en la gente.

Estamos viviendo en un tiempo de reforma. Y reforma es un cambio deliberado en el curso que nos proyecta a un destino. Aunque no fuésemos salvos, aunque no estuviésemos en la iglesia, aunque no conozcamos mucho de Dios, no importa en verdad el nivel de entendimiento eclesiástico que nosotros poseamos, igualmente vivimos en un tiempo de reforma. Todo en el planeta está cambiando. Hay un cambio que comenzó allá, en el cambio de milenio. Nos guste o no, hay reforma. Hay reforma en el globo terráqueo, hay reforma en la política, hay reforma en la economía, hay reforma en el sistema de comunicaciones, en el sistema de transporte. Todo lo que rige la administración operativa terrenal, está cambiando. Hay reforma. Entonces aquí es donde una vez más, tú frunces tu entrecejo y me miras con ojos religiosos y me dices: ¿Y por qué justamente a usted se le ocurre venir a predicare mensajes de reforma? Simple: porque nacimos en un tiempo de reforma y eso es lo que Dios está hablando hoy.

La Palabra nos dice, en Isaías 41, que Dios escoge las generaciones y las coloca en su tiempo. Dios nos puso en este tiempo. Y este es un tiempo de transición. Todo está transicionando. Todo cambio es incómodo cuando no entendemos el motivo, las razones o el por qué. Yo quiero causar suficiente entendimiento en este viaje, para que el cambio sea visto como nuestra consumación de una meta y no como una ofensa a nuestras vidas. Cambio, es lo que queremos. Entonces, independientemente del nivel de nuestros ministerios, independientemente de la categoría eclesiástica que poseas o creas poseer, no le hace; todo está en reforma. Desde la comunicación, hasta la iglesia. Porque la iglesia tiene que mantener frescura, tiene que mantener relatividad presente con el mundo que nos rodea, porque somos llamados a ser la sal de la tierra. Preservar la tierra. No condenarla a estallar, preservarla.

Entonces, vamos a usar a David para reforma, como un instrumento de reforma. Nosotros somos una generación nacida para traer reforma. Aunque conozcas a Cristo, o no. Eso es lo que estamos haciendo en el planeta. Cualquiera que tenga una edad superior a los cincuenta años, hoy, tiene más que en claro que en los últimos años, y no demasiados, el mundo  ha cambiado de una manera casi dramática. ¿Y cómo le llamarías tú, a eso? ¡Restauración! Ahora bien; David es un hombre al cual Dios consideró que tenía un corazón conforme al suyo. ¡Qué buen testimonio! ¿No? ¿A cuántos de ustedes que me escuchan, les gustaría que Dios se refiriera a ustedes de ese modo, diciendo que tú tienes un corazón conforme al suyo? ¡Quédate tranquilo, y hablaré en términos genéricos. Tú eres un hombre conforme al corazón de Dios.

Ahora mira esto. Esa palabra, “tras el corazón de Dios”, no quiere decir que David ande buscando a Dios. Y que cuando Dios se mueve, también se mueve David, no. No es eso lo que dice. Lo que él está diciendo cuando dice que Davis es un hombre tras el corazón de Dios, es que David palpita, cuando el corazón de Dios palpita. Que a lo que Dios le gusta, a David le gusta. Y lo que a Dios no le gusta, a David tampoco. Lo que al Espíritu de Dios le contrista, también contrista a David. Lo que le causaba gozo a Dios, le causaba gozo a David. En otras palabras, Dios estaba diciendo: si quieres saber lo que yo estoy pensando, observa a David. Esto es muy importante, porque David es un hombre tras el corazón de Dios. Cristo dijo lo mismo: Si quieres ver al Padre, sólo obsérvame a mí. Pablo se atrevió a decir algo muy similar: sígueme a mí, porque yo sigo a Cristo. O sea: hombres que cuando Dios estaba contrito, ellos también. No eran hombres que tenían un sentir contrario al sentir de Dios en el momento. Él no andaba riéndose, cuando Dios andaba contrito; él no andaba contrito cuando Dios andaba gozándose. Sino que, lo que le causaba dolor a Dios, automáticamente causaba dolor en el corazón de David, porque era un hombre tras el corazón de Dios.

Ese es un buen testimonio que queremos alcanzar, porque nuestro propósito de existencia, es mostrar a Dios en las naciones. Que cuando las naciones echen un vistazo a la iglesia, puedan saber inmediatamente qué es lo que está haciendo Dios. A eso es a lo que llamamos Gobierno. Una iglesia que tiene influencia, debe influenciar para bien. Entonces, queremos mostrar a Dios adecuadamente. Tener un corazón, como iglesia, tras el corazón de Dios. Eso incluye la unción corporal, pero eso nunca acontecerá si cada corazón no palpita igual. Que tengamos un corazón, tras el corazón de Dios. El Nuevo Testamento, menciona a David muchísimas veces. El Antiguo Testamento, lo usa como referencia. Si tú caminas como David, estás bien. Si no caminas como David, no estás bien. Si el rey Tal o Cual camina como David, está bien. Si el rey Tal o Cual no camina como David, no está bien, o sea, David es un patrón para todas las generaciones. Ese chico se ganó las cinco estrellas. No importa en qué tiempo hables de David; sigue siendo relativo a nosotros. Creo que hoy lo podemos usar como ejemplo igual que lo usaban en la Biblia. Es un hombre relativo a todas las generaciones.

David tuvo tres unciones. Nº 1: Una unción doméstica, fue ungido sobre sus hermanos. Lo primero que acontece cuando tú vas a gobernar, que tú eres levantado entre la gente de tu mismo grupo. Eres levantado entre tus colegas. Nº 2: Unción sobre Judá. Nº 3: Unción sobre todo Israel. Y con cada medida de unción, tenía más alcance. El perímetro de alcance de tu gobierno aumenta con cada período de unción sobre tu vida. David representa el fin de cuarenta años de una iglesia ridícula gobernada por Saúl. Y recuerda que cuando hablo de David, ya no estoy hablando de David, estoy hablando de ti. Porque los tiempos de David identifican los tiempos que estamos viviendo. Cuando hay una reforma en la iglesia y en todo el planeta. David es un hombre que trajo una reforma en la tierra. Somos una generación de reforma. Cuando yo comience a mencionar las características de David, tú que me escuchas tendrás que ir diciendo: ¡¡Ese soy yo!” “Para eso nací, esta es mi mentalidad Para allá voy, esto es lo que yo quiero. Somos la generación igual a la generación de David, porque hemos nacido para lo mismo que nació David”

Pero, yo no quiero usar a David como se lo ha predicado tantas y tantas veces. Quiero ir tras las cortinas de su ministerio y quiero ver su vida privada. Un hombre tras el corazón de Dios. Comienza el fin de cuarenta años de actividades ridículas y eclesiásticas que, al máximo, distorsionan lo que Cristo verdaderamente es en la tierra. Y vamos a ver algunas cosas que él hizo. Nº 1: Construyó a Sion. Construyó una ciudad llamada Sion. Para construir a Sion tuvo que derrotar al enemigo, porque lo que fue construido como Sion, era la jefatura real del enemigo. O sea: no sólo construyó a Sion, sino que tomó la fortaleza del enemigo y la convirtió en la fortaleza de Dios. Pero para hacerlo, tuvo que echar al jebuseo. El jebuseo era una gente que se mezcló en su origen. Es decir que, lo primero que tú tienes que echar de tu vida, si es que tú piensas gobernar y establecer Sion, es todo lo que es mixtura en tus relaciones. Tienes que cuidar tus relaciones, si es que vas a establecer la ciudad de Dios. So estás en la escuela, tienes que cuidar tus relaciones. Si estás en el mundo de la empresa, no todo lo que brilla es oro. Si estás en la iglesia, no todo lo negro es petróleo. Tienes que cuidar tus relaciones. Tienes que echar al jebuseo para poder establecer a Sion. No se puede establecer a Sion con mixtura de nacionalidades, tenemos que ser del Reino de Dios. Los jebuseos pensaron que eran los más fuertes, pero David los vence.Quería contarte que estoy mejor, he estado orando, hablando con Dios!

Nº 2: David establece un nuevo orden de alabanza. Ahora bien; quiero que entiendas que, cuando David establece un nuevo orden de alabanza, no sólo mejoró la música con algunos temas del cancionero cristiano nuevos. Él trajo una reforma a la iglesia. La iglesia estaba en el tabernáculo en aquel tiempo y sólo un hombre entraba al Lugar Santísimo. El resto se quedaba afuera mirando. El hombre entraba hasta adentro y todo el mundo se quedaba tieso esperando novedades. Quiero que te imagines este tipo de alabanzas. El hombre adentro y el resto afuera, esperando. Y el de adentro con una soga atada al pie, por si sus motivaciones andaban mal. Esa era la alabanza.

Ahora transportemos esto a este 2020. Cierra tus ojos y piensa en la iglesia más religiosa que conozcas en tu patria. No le digas a nadie cual es, sólo piénsala. No hay pecado en pensar, sólo piensa. ¿La estás viendo? Ahora piensa: un hombre desnudo, con flautas y címbalos, trombones, trompetas, pianos, saxofones y baterías, entrando por el centro del pasillo, con un alboroto y un bullicio que ellos jamás habían oído, ya que era obligatorio ese religioso silencio que se impone en tantos y tantos lugares, todavía.  ¡Eso hizo David! O sea: él no restauró la alabanza, él trajo una reforma a la estructura pensante de su día, y estableció una alabanza que sólo corresponde el Nuevo Testamento, cuando aún vivían en una orden de Antiguo Testamento.

Desafiando toda la ley de Moisés. ¡Y no murió, fíjate! A mí me preocupa ese muchachito David, porque Dios dice que es un hombre tras el corazón de Dios. O sea: observa a David, y me has visto a mí. ¡Pero el muchacho era un rebelde! Adulteró, asesinó. Su familia no sirvió a Dios. El hijo cometió traición. El otro cometió incesto. Tocó el altar y no lo tenía que tocar. Agarró el arca, e hizo lo que le dio la gana con ella. ¡Rompió todas las normas! Y encima de todo esto, Dios lo mira y dice: ¡Ese soy yo! Estableció un nuevo orden de alabanza, una reforma, nunca se había visto tal cosa. Semejante música, semejante orden en abrir las cortinas, nadie podía tocar el arca, nadie podía verla, pero él la abrió y todo el mundo entraba y salía cuando quería. No había música, y él llegó y trajo alabanza y música veinticuatro horas al día, no un ratito antes de la palabra.

Nº 3: Se convirtió en un patrón o estandarte de milicia. Por medio de ella, todos los reyes fueron medidos. Todos los reyes fueron juzgados. Josías, Ezequías, Nehemías, Esdras, no importa. Es más; la palabra se atreve a decir: Si caminas como tu padre David, estás bien. Aunque el padre no haya sido David. David no está en la genealogía hasta tres o cuatro generaciones más atrás. Y la biblia dice: Caminó en los caminos de su padre David. ¡Pero su padre, no era David! O sea que él era un estandarte, un patrón, o sea: si tú querías saber lo que era milicia, tenías que igualar a David, o mejor siéntate. No tienes ministerio hasta que no lo mejores. Necesitamos una iglesia que empiece a ser patrón, un mensaje que comience a ser patrón, una música que comience a ser patrón. Que dicte en el mundo del espíritu, así es como se hace. Si no estás ahí, crece.

David hizo eso con todos los reyes. Si caminó en los caminos de David, Y esa palabra, Caminos, no significa Senderos, sino Sobre el Orden de Principios. David se convertía en padre de reyes, y no por orden genealógico, sino porque los patrones o principios que gobernaban la vida de David, si eran iguales a los que gobernaban la vida del Rey, Dios decía: ¡Estás bien! Si tú caminas en los principios de David, entonces David es tu fuente, es tu padre. Si eres alguien que tiene cierta experiencia, oír orar a alguien, ya te muestra la fuente que lo ha dado a luz. Si perteneces a un mover pentecostal, carismático, profético o apostólico, con dos minutos de oración puede saberse. Sólo por la forma de orar, porque cada dinámica de unción, trae consigo un vocabulario.

Nº 4: David es el primer al que se le ocurre edificar la casa de Dios. Había miles de iglesias, pero a él se le ocurre edificar la casa de Dios. Igual que hoy, hay miles de iglesias con miles de actividades, pero muy poca gente está edificando la casa de Dios. David trajo el patrón original. Trajo los planos de arquitectura para la casa de Dios. Él fue el que dijo: no está bien que nosotros estemos bien y Dios no tenga morada. A través de una generación tipo David, la casa verdaderamente comienza a edificarse. Vemos que inicialmente construye a Sion, que luego establece una reforma en la alabanza, que es un patrón o estandarte de milicia y que él es el primero que entiende que a lo que se vino, es a edificar la casa de Dios. O sea que tu y yo podemos decir en este momento la misma cosa: ¡Esos somos nosotros! Gente que edifica la casa de Dios. Gente que establece un patrón en la sociedad, en tu trabajo. Si tú quieres saber como se vive en paz, sólo tienes que mirarte en David. Es un modelo, es un patrón. Que todo el mundo sea juzgado a partir de la estatura espiritual que David poseía.

Ahora bien; ninguna de estas cosas David las hizo buscando una posición. Fíjate; estamos levantando una generación nueva, que de ninguna manera anda motivada por lo mismo que algunas generaciones anteriores andaban motivadas. Hablando genéricamente, cada generación posee consigo su excepción de personas. Pero la generación que Dios está levantando para gobernar el mundo del espíritu, no va a gobernar porque anda buscando ser ministro. Dios no está buscando a nadie que esté buscando una posición en la estructura eclesiástica. David no buscó a Dios. Fue Dios el que lo encontró pastoreando. David no mató a Goliat para casarse con la hija de Saúl ; le dieron a la hija de Saúl porque mató a Goliat. Estoy buscando, -entiéndeme- qué es lo que lo llevó a David a ser David, para yo alcanzar el mismo testimonio, porque David nació en un tiempo igual al que vivo yo. En un tiempo de reforma.

Y si yo quiero tener buen testimonio, tengo que alcanzar a entender, qué era lo que levantaba a David de la cama por la mañana. Qué era lo que lo motivaba. Cómo fue que él logró salirse con la suya. Por qué rompió reglas y no fue considerado rebelde. Qué es lo que tengo que hacer para ser el patrón del momento. Y eso es lo que estamos buscando en la vida de David. Había algo en el corazón de David que era más grande que la búsqueda de un hombre para sí mismo. Algo mucho más superior que conocimiento personal. Había un deseo en sus entrañas, que no tenía nada que ver con títulos y posiciones. Todos sus logros nos conducen a algo que existe en su corazón, que es mucho mayor que el deseo de establecer un nombre para sí. Quiero que vayas conmigo al Libro de los Hechos.

(Hechos 13: 36) =  Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción.

Aquí dice que la verdad es que David, antes de morir, tenía el deseo de servir a su generación. Lo que hizo que David fuese David, era que traía un deseo firme de servir a su generación. No una posición en la iglesia, él quería servir a su generación. Quería ser luz en su tiempo. Quería dejar una estampa de quien era Dios en su generación. Mucho más allá de ser ministro, mucho más allá de una posición, David andaba preocupado por impactar la generación de sus tiempos. Debe ser el deseo que palpita en nuestro corazón, si es que vamos a ser la generación de reforma que Dios está buscando. La gente que Dios está colocando en posición de gobierno eclesiástico, son gente que carga sobre sí el deseo de impactar a las naciones, no de tener una posición o una jerarquía en la iglesia. Tú puedes hacer eso desde la escuela, puedes hacer eso desde tu empresa, puedes hacer eso desde tu trabajo, puedes hacer eso desde tu sistema comunicativo. Puedes hacer eso con tus talentos prácticos y naturales que Dios te da. Dios está levantando a una generación que pueda decir que observarlos a ellos, es observarlo al Padre. Algo así como: si quieres saber lo que Dios está pensando, observa las decisiones que yo tomo.

Si aplicamos los mismos principios que David aplicó en sus tiempos, obtendríamos el mismo éxito que David  obtuvo en su tiempo. Dios no hace acepción de personas. A lo que termino de decir, el libro de los Hechos lo dice, que no se interpreta con claridad o del todo bien. Así que vamos a verlo desde el salmo 71, donde a mi entender si está puesto de un modo que no ofrece dudas. Es una oración de David cuando es ya anciano, y está por morir.

(Salmo 71: 17) = Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

(18) Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir,

Nota que lo que palita en el corazón de David, es anunciar la fuerza de Dios a su generación. Anunciar algo que afecte su tiempo y el tiempo posterior a su vida. Dos generaciones. ¡Dios, no me dejes morir, sin yo poder depositar en la tierra de América Latina, aquello con lo cual me has bautizado! ¡Quiero hacer un impacto en esta generación! Esa era la mentalidad de David. La palabra Anunciar, es la palabra Declarar, es la palabra Nagad. En efecto, lo que David estaba diciendo, es: ¡No me dejes morir hasta que manifieste! ¡No me dejes morir, hasta que explique! ¡No me dejes morir hasta que yo haga notorio! ¡No me dejes morir hasta que yo me pare en contra de algo que no está a tu favor! La implicación, es: hacerle frente a lo que no es Dios. El corazón de David era mostrar un verdadero Dios en la tierra, práctico y palpable, a través de su vida. Para su generación y para la posteridad, no sólo para Israel. Si tu motivación no es más grande que tú, no es Dios.

La palabra viene de comunicar algo más bien desde una posición de experiencia personal y no de información aprendida. David decía: yo quiero que esta generación vea tu fuerza y conozca tu poder, cuando vea mi vida. Hubo un tiempo, en el evangelio, que la iglesia, lo que expresaba, era debilidad. Que ser creyente era una condición igualada con gente que nunca tenía éxito en nada, y que por eso tenían que tener una mente futurista y escapar a la mentalidad terrenal, con el sueño de una promesa futura, que sólo se obtendría cuando viniera Cristo o cuando lograras morir, si es que las circunstancias no te habían matado antes. ¡Que bueno que ya no es así! David decía: yo quiero impactar la generación. Yo quiero que Argentina entienda que Dios es práctico. Te prometo que si lo logra entender Argentina, te lo voy a dar como cosa infalible. ¡Es bravo y complicado mi pueblo terrenal! Dios es práctico, es bueno, es grande, es fuerte, es próspero, es elegante, es excelente, tiene fuerza, es inteligente, es sabio, y yo soy la exhibición de ese carácter.

David reúne a sus hijos, en 2 Samuel. En aquel tiempo, capítulo 23, se acostumbraba que cuando uno estaba por morir, uno reunía su familia, porque los patriarcas sabían que no se podían llevar consigo a la tumba, los depósitos que ellos tenían. Creían en la transferencia espiritual, igual que nosotros hoy creemos que por la imposición de manos ocurren cosas. Ellos morían profetizando sobre la posteridad en su casa. En el Segundo libro de Samuel, en el capítulo 23, están los secretos del éxito de David, escondidos en las últimas palabras que él les da a sus hijos. Ciertamente, las últimas palabras de David, constituyen lo más importante. Cuando él deposita en la vida de sus hijos todo lo que él hizo, y todo lo que gobernaba su vida, y como consiguió todo el éxito que él tuvo, él ahora comienza a comunicárselo a su familia, porque ese era su deseo. Él decía: quiero impactar mi generación y la posteridad. Tranquila, mi alma, ya sé que nada a vos te es fácil. Era una generación que entendía que era posible que no fuese la última. Un error este que ha cometido la iglesia por muchos años, creer que somos la última generación viviente. Y como esta es la última y nos vamos ya, no dejamos nada preparado para la otra. Y por eso ha habido un círculo vicioso en la iglesia, donde cada generación tiene que empezar con restauración de nuevo. Esa se me chispoteó un poquito, pero sigue siendo buenísima. Lo cierto es que hay que cerrar la brecha entre generaciones. Recuerda, estamos yendo sobre los velos de la vida de David. Quiero usar su vida como un pedazo de tecnología para extraer principios de gobierno, aplicables a nuestra vida hoy en medio de la escuela, en medio del trabajo, en medio de la empresa, en medio de tu círculo de influencia, y muy en especial, en medio de la casa de Dios.

(2 Samuel 23: 1) = Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel:

Aquí vemos a David, hijo de Isaí, que comienza a hablar con su familia, y lo primero que hace, es introducirse. ¿Qué hace David introduciéndose en su familia? ¿Para qué tienes que introducirte a tus hijos o a tu esposa en tu lecho de muerte? Porque es curioso, pero él comienza a hablarle a su familia, y les dice: hijos, yo soy David, hijo de Isaí. “¡Eh! ¡Qué gracia! ¡A eso ya lo sabemos, es nuestro abuelo!” Es que hay unos depósitos escondidos, te fijas; ahí es donde tenemos que aprender a usar la Biblia como un pedazo de tecnología, para alcanzar la Palabra de Dios. Más debajo de la superficie, David está depositando algo en la vida de sus hijos, en el momento en que empieza a hablar por medio de decretos, en su cama de muerte. Nº 1: Yo soy hijo de Isaí. Esto es: identidad personal. Algo así como: yo sé quién soy. Soy rey de todo Israel, pero todavía, en el último día de mi vida, sigo siendo hijo de Isaí. Estoy conectado, genealógicamente con mi familia, soy un  hombre bajo autoridad.

No hay nadie que tenga más autoridad que yo en todo Israel, pero aún en el último día de mi cama, yo quiero que entiendas, hijo, que sigo siendo un hombre bajo autoridad. Soy hijo de Isaí, yo sé quién soy, no me quiero parecer a nadie, no me confundan con otra persona, yo tengo identidad, no necesito entregarme a la presión de grupo, no necesito entregarme a la presión de mis colegas. Yo soy Nes-tor, hijo de Eugenio y Arminda, no importa la posición que tenga en el cuerpo de Cristo, no importa la posición que yo tenga en la nación. Yo soy Nés-tor, el hijo de Eugenio y Arminda…¡Sé quién soy! Tú no puedes gobernar si no sabes quién eres. Para poder gobernar una nación, para poder regir cambios en la vida de una persona, primero tú tienes que estar seguro de que lo que tú eres, es suficiente. El problema de mucha gente en la escuela es que van y creen que necesitan ser como alguien más, porque lo que ellos son, no es suficiente. David le dijo a sus hijos: Hijo, entiende que ser tú, es suficiente. Tú nunca serás más ungido que cuando tú seas tú mismo. Dios quiere ungirte a ti y no a quien tú te quieres parecer.

Principio número uno: soy un hombre de identidad personal y un hombre bajo autoridad. Soy un hombre sumiso. Soy rey en todo Israel. Traje cuarenta años de paz. No hay quien me gane una guerra. Y aun en el último día, todavía reconozco que soy hijo de mi papá.

Número dos: soy el ungido del Dios de Jacob. Soy sometido a hombre Isaí, pero no soy ungido de los hombres. Estoy conectado con lo divino. Vivo más allá de los cinco sentidos naturales. Estoy conectado con el ungido del Dios de Jacob. Estoy ungido por lo divino. Estoy conectado con los hombres, pero mi habilidad, mi gracia, mi unción, no viene de los hombres a los cuales me someto. Eso es simplemente gobierno terrenal. Mi unción y mi gracia, aquello que me habilita, tiene de lo divino. Estoy ungido del dios de Jacob, tengo linaje eterno, también.

Hay gente que cree que si una persona tiene un buen ministerio o una buena posición, su padre tuvo que tener una mejor. ¡Mentiras! Tu padre puede ser carpintero, y tú puedes ser astronauta. Y si tú sales astronauta, no será por los principios de carpintería de tu padre. Porque todo verdadero padre, produce hijos mayores que él. Soy ungido de Jacob, mi unción viene de lo divino. Soy hijo de mi papá, pero la gracia que tengo no está limitada a la gracia de mi padre. No está limitada a la influencia de mi iglesia. No está limitada a la influencia de mi país. Yo tengo una conexión con la vara de Aarón que reverdece, pero también produce fruto. En la conexión divina, hay poder para empezar y para terminar. Reverdece y también produce el fruto. No necesito estar conectado a alguien que me esté dando soplo, que me esté dando un audio, que me está dando algo. Se exporta lo que se produce, porque está conectado a lo divino.

La generación de gobierno. Nº 1: Tienes que tener identidad personal. Si no sabes quien eres, no vas a cambiar a nadie. Si tú no estás seguro de ti mismo, todas las probabilidades dicen que tú te vas a parecer a alguien más. Tú que estás en la escuela, ¿A quién te pareces? Si no tienes identidad personal, alguien te va a identificar. Yo quiero esa mentalidad. Soy aquel que fue elevado en alto. Un estilo de vida elevado. Poseía un alto estandarte para su propia vida, más elevado que la gente de su tiempo. Busca la posición en el mundo del espíritu, llamada Soberana Vocación. La Soberana Vocación no es un llamado, es un estilo de vida más alto que el de los meros hombres. Es un estilo de vida conectado a lo divino. Tienes que tener un estado de vida más elevado que aquel que quiere producir cambio en él. Tú no puedes cambiar a nadie, andando en el mismo nivel de la persona que quieres cambiar.

Para poder liderar hacia el cambio, es necesario poseer una vida más elevada que la de aquellos que piensas reformar o liderar. Tú no puedes liderar si no has poseído algo superior al que estás liderando. ¿Cómo vamos a liderar las naciones, si nuestras vidas no son más elevadas que las de las naciones? ¡Claro que puedes lograrlo1 tu fuente es la unción del Dios de Jacob. A mí no me interesa de quien eres hijo aquí en esta tierra. Lo que me importa es que ¡Ya eres un hijo o una hija de Dios! ¿Y en Dios hay más que suficiente para elevarte bien alto, por encima de todo standard terrenal!

Soy el dulce cantor de Israel. La palabra Cantor, allí, es la palabra Salmista. El dulce salmista. Recuerda que estoy describiendo la mentalidad adecuada para el tiempo. Estoy describiendo el apetito espiritual que debemos tener para impactar esta generación. Antes de continuar, entiéndeme que, cuando yo hablo de salmista, no me refiero a música. Los salmistas, en Israel, educaban la nación. David está diciendo: soy el salmista de Israel. En otras palabras, soy aquel que educa cada vez que abre la boca, no tengo palabras ociosas, soy aquel que enseña con lo que digo, soy un hombre de sabiduría, soy un hombre de proverbio, la gente viene a mí para buscar dirección, la gente viene a mí para buscar sabiduría, soy un salmista. Cuando canto, educo a la gente. Yo no canto canciones que no son relativas al tiempo. Canto aquello que produce la mentalidad adecuada para el tiempo que se vive. Soy el salmista de Israel. Se está introduciendo David, no estamos hablando de David, estamos hablando de las cualidades de una generación para reforma. Para obtener el testimonio de Dios. Donde Dios pueda decir de nosotros, como se dijo de David: una generación tras un corazón conforme al corazón de Dios. Dice David en su cama de muerte.

(2 Samuel 23: 1) = Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel: (Ahora lo estamos leyendo con entendimiento.) (2) El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua.  

Dice que el Espíritu de Dios ha hablado por medio de él. No es que lo ha usado para hablar, sino que ha hablado a través de su vida. Habló por mí. O sea que oír a Dios, era ver a David. Si querías saber qué era lo que Dios andaba haciendo en la tierra, sólo tenías que observar a David. Está diciendo que su vida comunicó el pensamiento presente de Dios. Y eso es muy importante, porque él estaba haciendo todo lo contrario a lo que estaba establecido, cuando era un tiempo de reforma. Casi que estoy viendo una manada de vacas sagradas corriendo desesperadas. ¿Las estás viendo? Dice: el Espíritu de Jehová ha hablado por mí. Dios está buscando una generación que pueda expresar adecuadamente lo que Dios está haciendo en la tierra. Que verlos a ellos sea suficiente para entender qué quiere Dios. No estamos hablando de la habilidad de cantar una canción. Estamos hablando de poder ministrar con tu vida lo que es un ejemplo de Dios en la tierra. No de su santidad, no de su comportamiento, porque si hablamos de comportamiento, David no se portó bien. No queremos subestimar la buena disciplina. Si tú no te estás portando bien, yo no estoy hablando contigo. Estamos asumiendo que aquí nos portamos bien.

Portarse bien no es una opción, es parte de nuestro ADN. La buena conducta del creyente es algo que ya ni debemos predicar. Estamos asumiendo que estamos hablando con gente redimida. David no se portó bien. Sin embargo Dios, por encima del comportamiento de David, dijo que él tenía un corazón conforme a su corazón. Dios está poniendo énfasis en algo mucho más allá de lo que la iglesia ha concentrado por más de dos mil años. ¿Te quedaste en silencio? Listo, yo sé interpretar muy bien los silencios. (3) El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: ¡Escúchame! A esto no lo dijo cualquier pelagatos, a esto lo dijo la roca de Israel) Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios.

A este verso lo quiero extraer como está escrito en el original. La Biblia en inglés también lo pronuncia de esta forma, y otras traducciones, también. Es así más o menos como dice: El que gobierna entre los hombres, debe ser justo. Él dice: habrá un justo que gobierne entre los hombres. Pero el original dice: el que gobierna entre los hombres, tiene que ser justo. Y luego añade: que el que gobierna, gobierna en el temor de Jehová. Son los dos principios que David deposita en la vida de sus hijos, que lograron su éxito. Así les dijo a sus hijos: si quieren tener el éxito que tengo yo, debe tener en cuenta estos dos principios: el que gobierna entre los hombres, tiene que ser justo, y en segundo término, el que gobierna entre los hombres, tiene que gobernar en el temor de Dios. Y aclaro algo: Gobierno, siempre es causar cambio en la gente. Y no es una posición donde la gente te pertenece. Es influenciar a cambio. Gobierno. ¿Estás entendiendo esto? El que gobierna entre los hombres, tiene que ser justo y tiene que gobernar en el temor de Dios. Estos son los dos principios, los dos secretos que David comunica a sus hijos, para que sus hijos puedan llevar la estafeta más allá de lo que él la llevó. Entonces, recuerda: el que gobierna en la generación levantada para reforma, porque los hombres, aquí, son las naciones. Entonces, la iglesia que gobierne, el ministerio que gobierne, el estudiante que gobierne sobre los otros estudiantes, tiene que ser justo y hacerlo en el temor de Dios. La iglesia que gobierne entre las iglesias, tiene que ser justa y hacerlo en el temor de Dios. La empresa vanguardista del día es vanguardista, si es justa y teme a Dios. Son los dos principios, y los vamos a desglosar un poco. Esa palabra, Gobierno, es la palabra mashal, y significa poder para gobernar y causar cambio. En otras palabras; mientras que mucha gente anda buscando identidad, David andaba diciendo: obsérvame a mi, e identifícate. Gobierno es aquello que demanda que el comportamiento de otras personas suba al patrón que tú has exhibido. Un mensaje que gobierna, juzga mensajes que no tienen la misma estatura, Una alabanza que gobierna, causa cambio en la alabanza de otro. Un estudiante que gobierna, crea seguidores e imitadores de sí. Gente que quisiera ser como él. Un modelo a seguir e imitar.

Todos necesitamos modelos, es una realidad, así que lo más productivo es ofrecer modelos positivos en la tierra. No a astros del cine o la televisión que hoy por hoy son los modelos juveniles y los incentivan con sus vidas a todo lo que es la mayor problemática de la gente joven. Mashal: poseer lo que se necesita para definir el comportamiento humano de tu tiempo. Lo dije una vez y me desató desafíos muy reales, pero lo volveré a decir porque lo creo: ¿Quieres alguna conducta para imitar y ministerialmente comportarte con honestidad, transparencia y rectitud? Ven y mírame vivir. No soy el único, pero yo no tengo problemas en mostrarme, no escondo nada. Eso es lo que tenemos que llegar a hacer, eso es lo que David hizo. Para estudiar esa palabra, mashal, quiero ir donde la Biblia la utiliza por primera vez. Vamos a ir a estudiar la palabra mashal, vamos a hacer un juego de palabras, aquí. Qué es gobierno, cómo se gobierna. Qué dinámica operativa necesito, para causar gobierno en la gente. Ven conmigo a la primera página de la Biblia, donde comienza el propósito de Dios en la tierra, y donde Dios usa la palabra mashal por primera vez, y vamos a ver qué es lo que es necesario para causar cambio.

(Génesis 1: 14) = Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,

Haya lumbreras en la expansión de los cielos, para causar separación. ¿Cuántos saben que la luz separa? Es imposible traer luz y no causar separación. ¡No pongas esa cara! Esta es luz sin perversión, porque es luz antes que el hombre la toque. La luz que no es pervertida, causa separación.

(15) y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.

(16) E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que (Mashal) señorease en el día, y la lumbrera menor para que (Mashal) señorease en la noche; hizo también las estrellas.

(17) Y las puso (Esta palabra, Puso, es la palabra Estableció) Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, (18) y para (Mashal) señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.

Recuerda que estamos buscando cuales son las dinámicas operativas del gobierno, para causar cambio en gente, de forma positiva. Número Uno: si tú vas a causar gobierno, si tú vas a causar mashal, tendrás que tener muy presente que Él estableció lumbreras para gobernar. O sea: si vas a causar gobierno, tienes que estar firme, tienes que estar establecido. Él colocó lumbreras, y aún están en su posición. No son fluctuantes, no vacilan en sus opiniones, no se mueven con cualquier viento de doctrina. Tú no puedes producir ningún cambio si tú no estás seguro de ti mismo. Aunque todo el planeta no te entienda, tú sabes, que sabes, que sabes, que estás correcto. Aunque la iglesia no te comprenda y nadie vea lo que tú estás viendo. Ese es el gran secreto de ser pionero y referente. La gente no te va a acompañar porque te entienda, te va a acompañar porque te ve seguro.

Eso ha sido también el ABC del liderazgo tradicional. La gente no los sigue porque los entienda, los sigue porque aparentemente el líder sabe para dónde va. Por eso hay tanta oveja que se pierde cuando se les cae el líder. Tienes que estar en una posición firme, segura, muy apropiadamente fundamentado. Una posición de fundamento determinada, de gobierno. Si tienes que producir un cambio en la escuela donde asistes, tienes que estar bien seguro que lo que estás por hacer, es correcto.

Yo recuerdo que en la década de los setenta, alrededor deseos años, 1970, apareció en una escuela de la Capital Federal de mi país, Buenos Aires, Un muchacho con un par de aros en sus orejas. Imagínate los otros, los compañeros. Los varones lo miraban con ojos de: “¡Es que parecía normal, varoncito, míralo!” Las jovencitas solo se le reían en la cara, como diciendo: “¡Nos estás haciendo la competencia!” Durísimos todos con el muchacho. Pero él aguantó. A la semana siguiente, ya había dos más que le habían copiado la moda. El resto se seguía riendo y burlando. A la tercer semana, seis, ya los demás empezaron a dejar de reírse. Pregunto: ¿Cómo puede ser que un solo muchacho cambió las costumbres de todas las escuelas del mundo occidental y nosotros, con el tremendo poder que tiene Jesucristo, todavía no pudimos cambiar ni la calle donde vivimos?

La  diferencia estuvo en que ese muchacho estaba firme en su decisión hasta que cambió la balanza a su favor. Si tú quieres establecer gobierno, tienes que tener firmeza. Si tienes un precio de compra, ¡Te compran! Si tienes un punto de doblez, ¡Serás doblado! Si algo te duele, vas a tener mucho dolor. Si vas a gobernar, tienes que ser rígido, inamovible por circunstancias o ataques del enemigo. Aunque nadie te crea, tienes que estar firme.

Número dos: Dice que las colocó para gobernar arriba, en el firmamento. Esto significa que tienes que tener un estilo de vida más alto que aquello que piensas gobernar. Colocó lumbreras en el firmamento, para gobernar sobre la tierra. Si las llegaba a poner abajo, no gobernaba, tiene que estar más alto que aquello que piensas gobernar. No puedes liderar viviendo en el mismo nivel que la gente. Tienes que tener una mentalidad superior, un espíritu más excelente, una moral que sea ejemplo. Tienes que andar con una mentalidad que cause cambio a la mentalidad que quieres afectar. No puedes pensar cómo piensa el que deseas cambiar. No puedes ser uno más del montón, tienes que ser un patrón, un modelo a seguir.

Número tres: Tienes que poseer una naturaleza opuesta a aquello que piensas gobernar. Colocó la luz para gobernar las tinieblas. No puedes gobernar gente poseyendo la misma mentalidad que la gente que quieres cambiar. Por eso la restauración no está funcionando. El sol tiene la naturaleza opuesta a la noche y quiebra la tiniebla. Tiene que tener naturaleza opuesta para producir cambio. Tienes que tener una dinámica opuesta a la dinámica de aquellos a los que quieres cambiar. Para romper patrones de tiniebla, para establecer comportamiento en la tierra, tú no puedes producir cambio, caminando con la misma mentalidad de aquella gente que pretendes cambiar. Tienes que ser diferente.

Número cuatro: Si vas a gobernar bien, Dios va a observar que es bueno. Si gobiernas, sólo a Dios le va a gustar. A la gente, supongo que nunca le va a gustar. Dios vio que era bueno, y a Él le gustó. Al que vas a cambiar no le va a gustar, porque vas a incomodarlo. No busques agradar al que quieres cambiar, busca agradar al que te afirmó para causar el cambio. Esto funciona en la escuela, esto funciona en la empresa, esto funciona en tu trabajo, esto funciona en la iglesia. Esto funciona en el liderazgo, aplicar estos principios. Soy el hijo de Isaí, tienes que tener identidad, estoy bajo sumisión, soy un hombre elevado, poseo un estilo de vida alto, yo educo a mi nación, estoy ungido de lo divino, tengo la naturaleza opuesta a aquellos que pienso cambiar. Estoy fundado y estable, nadie me cambia ni convence, estoy en lo alto, en el firmamento, y lo hago para agradar a Dios.

Estos son principios de gobierno. El que gobierna debe ser justo, y debe gobernar en el temor de Jehová. Vamos a ver ese primer principio. El que gobierna, (Ya sabemos lo que es gobierno), dice que debe ser justo. La palabra justo, aquí, no tiene que ver con la justicia Cristo Jesús, o con santidad. Nos habla de buen comportamiento, está relacionado con gobierno y carácter en lo correcto. O sea: liderar justamente. Suponte que tengas que mediar en un asunto entre dos hermanos buenos y fieles, tendrás que hacerlo con equidad, justicia y de la manera correcta.

La palabra usada allí es Sadic, que es hacerlo correctamente. O sea: estoy haciendo lo que Dios hubiera hecho en mi situación. Tiene que ver con estar preciso y correcto con Dios. David, aunque rompió las reglas de los hombres, hizo lo que Dios hubiera hecho en su lugar. Por eso es que Dios dijo: observa a David y me estarás viendo a mi. Pero David resulta ser que andaba rompiendo todas las leyes de Moisés. Todas. ¡Las quebró todas! Lo querían matar, era un rebelde. Y Dios decía: ¡No le hagan nada! ¡Este muchachito palpita como yo! Sadic significa estar correcto. El que gobierna, el que causa cambio en el comportamiento de los hombres, tiene que estar correcto. Estamos definiendo lo que dice, tiene que estar correcto, o sea: aquel que fue a esa escuela con el aro en la oreja, gobernó, pero no estaba correcto. Y causó daño. No hizo lo que hubiese hecho Dios. Y produjo tantos seguidores que hoy lo aceptamos, porque es más fácil aceptarlo que cambiarlo. No porque esté correcto. No te engañes porque se te permitan hacer cosas, dando por descontado que eso está bien, sólo no está perjudicando lo que queremos hacer, pero nadie te dirá que está bien, si no lo está. Sadic, estar correcto, conformarnos a un standard moral, que tiene que ver con estar correcto. Vamos a perseguir a esa palabra en la Biblia, un poquito, para ver que es a lo que Dios llama estar correcto.

(Deuteronomio 6: 20) = Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó?

(21) entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa.

(22) Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos; (23) y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres.

(24) Y nos mandó Jehová (Presta atención: Dios no sugiere; Dios manda).que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos (Acá tienes los dos principios, Gobernar y Temer) a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.

(25) Y tendremos (Sadic) justicia (O sea que seremos considerados justos o correctos) cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.

Lo que podemos ver es que aplicamos justicia cuando ponemos en práctica lo que oímos. Cuando ponemos por obra lo que hemos aprendido, Dios nos dice: esto es correcto. Mientras solo es información que no se convierte en instrumento quirúrgico en nuestra vida, no es correcto. Repetir como el papagayo un mensaje sin una vida que exprese los principios que hay en ese mensaje, no es correcto. Él dice: será contado como estar correcto, cuando apliques lo que oyes. Vamos a confirmarlo en Jeremías capítulo 7.

(Jeremías 7: 21) = Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

 (22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

¿Se habrá vuelto loco, Dios? ¿Cómo se le ocurre decir que Él nunca habló de holocaustos, cuando hay tres libros en la Biblia que nadie lee, porque están llenos de leyes de holocaustos que él mismo determinó? Éxodo, Números, Levítico, Deuteronomio, todos esos que hablan de los holocaustos y los sacrificios que Dios dijo que hiciéramos. Y Dios dice: ¡Fijate! ¡Tú no entiendes! ¡Confundes la Biblia con mi Palabra!  Dios dice. ¡Yo nunca le pedí a nadie que matara nada! Pero…¡Si tenemos tres libros llenos de mandamientos! Un momento: acá está pasando algo raro; o Dios está mintiendo o nosotros no hemos interpretado bien la ley. ¿Cuál de las dos te parece que puede ser posible?

Escúchame y corrígeme si me equivoco. En Éxodo, lo que Él dice, es: si vosotros obedecéis mi voz y haces mi pacto, me seréis especial tesoro en la tierra. Eso era lo que quería Dios. Pero como le dijeron a Moisés ve y habla tú con Dios y yo vengo el domingo para que me des un mensajito, pero después. Más abajo, rompieron la ley, como muestra externa de lo que ya habían hecho en su corazón. Moisés quebranta la ley, porque ya el pueblo la había quebrantado. Los dos requisitos fueron violados: no oyeron su voz, y no guardaron sus estatutos. Por eso vino la ley. Dios no quería ninguna ley. Dios nunca dijo: Quiero ley. Él, lo que quería, era un Reino de reyes y sacerdotes, una generación que gobernara las naciones.  Y dice aquí: yo nunca te hablé de holocaustos.

(23) Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

Nota que el primer principio que Dios considera estar correcto, es cuando obedecemos su palabra, y la ponemos por obra. Ahora bien; obedecer no es cargar el hecho de lo que se ha demandado. De pronto te dan una orden y tú la obedeces, pero por fuera. La mayoría de nosotros obra así. Pero la palabra Obediencia, aquí, incluye el espíritu con el cual se trae lo demandado. Cuando el espíritu de lo que se está haciendo es considerado correcto, entonces es cuando es justo. Si tú un día haces algo que te corresponde pero que no tienes ganas de hacer, pero lo haces porque tienes forma de evadirte, podrá parecer que es obediencia, pero no lo es. Obediencia es cuando suena la alarma de tu teléfono o tu reloj alarma por la mañana y tú das un salto porque tienes que irte a trabajar, eso sí es obediencia. Lo otro, actitud acomodaticia para no quedar mal…

Cuando traemos lo que hacemos con un espíritu positivo que juzga qué es lo mejor que tú te encontrarías haciendo en el momento en que lo estás haciendo, Dios mira hacia abajo y dice: Eso es correcto. Si lo haces porque estás obligado está bien, pero no es lo perfecto. Lo correcto es desear hacerlo. Obedecer la voz de Dios incluye con qué espíritu tú haces lo que haces. Y no te olvides que estamos buscando a ver qué es lo que Dios considera ser justo, porque el que gobierna y causa cambio en la nación, es alguien que es justo según el punto de vista de Dios. Y estamos diciendo que estar justo, es estar correcto, y una de las cosas que significa estar correcto, es estar en el espíritu de lo correcto. En el espíritu correcto, no simplemente obediencia, sino certeza de lo que se está haciendo. Hay gente que sirve a Dios porque sabe que estar en el mundo, es peor, no porque esté convencido que estar en Dios es mejor.

(Números 25: 1) = Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab,

Moab es una nación cuyos hijos, Dios no quería que se juntaran con los suyos. Moab, en Jeremías 48 y versículo 11, la palabra nos dice que son gente que se rehúsa a cambiar, a moverse adelante, a ser vaciado de vasija en vasija, y que por tal razón, su olor permanece en ellos, y su sabor permanece en ellos, se auto-sedimentan, porque son gente que no cambia. La palabra de Dios, dice: no te juntes con moabitas.

(2) las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses.

(3)  Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel.

(4)  Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. (Esto, leído así, de una manera formal, ministerial y casi hasta medio religiosa. ¿Te lo paso en argentino básico? ¡Búscame a todos los líderes y mátalos! Por permitir malas relaciones en el cuerpo de Cristo).

(5) Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor. (Llamó a los jueces que estaban por encima de los príncipes, para que ellos se encargaran de matar a los príncipes, Moisés no lo hizo.)

(6) Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión.

Este es el escenario; Moisés está diciendo, como si fuera hoy: quiero que todos los ancianos de la iglesia me busquen a todos los líderes de la iglesia y me los ahorquen, por permitir relaciones con gente no cambiante, que atrasa el propósito de Dios. Y en eso, se levanta uno de la congregación con una madianita, que es otra relación equivocada, y le pasa por la cara a Moisés. Es como quien dice: yo me junto con quien se me dé gusto y gana. Yo no sé más como darle mayor énfasis a la importancia de con quién te unes para terminar tu destino. Por todas partes podemos ver revelaciones de Dios y su ira contra las malas relaciones. Que te quede bien grabado. La gente que te rodea, influye muchísimo en si tú vas a llegar a tu destino, o no.

(7) Y lo vio Finees (Finees significa “Soplo de serpiente”. El énfasis es en el soplo de la seripiente que tiene una lengua de dos filos. En el hebreo es una espada de dos filos que tiene que ver con la palabra. Finees es un ministerio con una palabra de dos filos, que ve a esta mala relación en la iglesia) hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, (O sea que, para hacer esto, tienes que superar la presión de grupo. Se levantó de en medio de la congregación. O sea que primero tuvo que luchar para hacer eso) y tomó una lanza en su mano; (8) y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel.

La palabra Mortandad, ahí, significa el retraso. Esta es una plaga que retrasó el propósito de Dios en la tierra. No hubo que matar a los líderes, porque existía un ministerio con una palabra de dos filos, que con su sabiduría, canceló todas las malas relaciones y cesó la mortandad en Israel. ¿Estás viendo lo que hizo FIneés? Fineés es tipología de un ministerio profético. Vayamos ahora al Salmo 106. Recuerda que lo que estamos buscando es qué es ser justo delante de Dios.

(Salmo 106: 28) = Se unieron asimismo a Baal-peor,(Se está refiriendo al episodio que vimos en Números 25) Y comieron los sacrificios de los muertos.

(29) Provocaron la ira de Dios con sus obras, Y se desarrolló la mortandad entre ellos.

(30) Entonces se levantó Finees e hizo juicio, Y se detuvo la plaga;

(31) Y le fue contado por justicia De generación en generación para siempre.

Dios le dijo: ¡Estás correcto! En contra de la mentalidad popular respecto a que hay que tener unidad a cualquier costo con todo el mundo, Dios le dice a Finees que es correcto cuando induce a separación en ciertos casos. No son pocos los que todavía no alcanzan a entender por qué David eta tan especial para Dios. David no se regía por la tradición de su tiempo, iba haciendo lo que Dios pensaba. Y aunque a veces, lo que pasa no parezca muy bonito, es muy posible que igualmente eso sea Dios. Una generación que causa gobierno. Jovencita, joven, dime con quien te juntas en la escuela, y yo te diré con quien y en qué vas a terminar. Hay algunas teorías que aseguran que si no eres líder, automáticamente, eres un seguidor. Que no hay un punto intermedio. No estoy tan seguro que sea así. Durante mucho tiempo tuvimos a eso como un punto ineludible. Hoy, el testimonio de muchos hombres y mujeres fieles, a mí me estaría dejando en evidencia que hay otras formas de adoración y seguimiento al Señor que no se establece por medio de liderazgos puntuales o formales. Ahora, si estamos hablando de otra clase de personas, entonces hablaremos de puntos de referencia, de modelos, pero no de líderes; no me terminó nunca de cerrar ni gustar esa palabra.

Fineés separó una falsa relación y Dios dijo: ¡Está correcto! Estamos en los días de la siega, en la siega siempre hay separación. La cizaña y el trigo comienzan a separarse. Tú no debes preocuparte, si no eres cizaña. Esa palabra que Fineés se levantó significa que tomó una posición de comando y autoridad y actuó en contra de lo que estaba incorrecto. Fue lo mismo que hizo David. Cuando vio algo que no era como Dios había dicho, lo cambió. Aunque eso le trajo la mayor persecución de la que se tenga conocimiento, igualmente así lo hizo. Estamos viendo una generación de reforma, una generación que gobierna porque causa cambio, haciendo lo que Dios haría en la situación de ellos. ¡Hace lo correcto! Vamos a ver qué recompensa trae el ser justo y temer a Dios.

(Isaías 32: 17) = Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.

Nota que la paz, el reposo y la seguridad, son los galardones de la gente que juzga correctamente.. Aunque por fuera haya tribulación, aunque por fuera haya guerra, aunque por fuera haya oposición, por dentro hay paz, reposo y seguridad. Cuando tú juzgas correctamente todo lo que haces, eres bautizado por una paz que sobrepasa todo entendimiento. Que aunque nadie entienda, tú sabes, que sabes, que sabes, que has juzgado bien. David. ¿Nunca habías visto a David así, verdad? Un hombre de éxito gubernamental en la tierra. Y tenía tal posición, aunque les duela a los que les duele y no me hagas decir por qué, Dios llegó a decir de David, que: ¿LO has visto a David? Me has visto a mí. ¡¡Wow!! Y es el único del que Dios dice eso en la Biblia. Aunque esto tampoco les guste a los que no les gusta por lo que tú y yo sabemos que no les gusta…¡¡Religiosos!! Yo creo que en muchas cosas tenemos unos conceptos que Dios va a ir quebrando poco a poco. El que gobierna sobre los hombres, debe ser justo. Ese fue el primer principio. El segundo, es: el que gobierna, tiene que hacerlo en el temor de Dios.

(Proverbios 14: 26) = En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos.

(Proverbios 8: 13) = El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.

(Proverbios 4: 18) = Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

(Proverbios 10: 11) = Manantial de vida es la boca del justo; Pero violencia cubrirá la boca de los impíos.

(Verso 21) = Los labios del justo apacientan a muchos, Mas los necios mueren por falta de entendimiento.

Aprende eso, por favor. Siempre, estar correcto, produce dirección. Para definir la palabra Temor, déjame destruir algunos dogmas. Temor no es cerrar los ojos cuando se ora. Aunque no tiene nada de malo hacerlo si eso te hace sentir cómodo. Temor tampoco es arrodillarte en una oración, o levantar tus manos, aunque tampoco sea malo hacerlo si es eso lo que quieres y sientes necesidad de hacer. No son modos o tradiciones que perjudiquen o lastimen, estas, las podemos mantener sin problemas. Pablo decía que hay tradiciones que sí se observan, pero es conveniente atenerte a las tradiciones, pero no al extremismo. Temor es no atreverte a dar la cara delante de Dios, no habiendo hecho lo que sabes que tenías que hacer.

Temor es preferir morir a estar incorrecto delante de Dios. Temer a Dios significa que, las decisiones en tu vida, son basadas en leyes muy tuyas, porque prefieres que te odie el mundo, a no obedecer a Dios. De hecho, a esto lo puedes hacer si hay autoridad reconocida en tu vida. De otro modo, te quedas callado y obedeces. Digo esto porque hay gente que se toma de una palabra para justificar rebeldía. Dios nunca hace eso. Dios nunca bendice rebeldía. Temor es querer obedecer a Dios por encima de querer agradecer a los hombres.

(Salmo 25: 14) = La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.

Esa palabra, Comunión, aquí, es secretos. Los secretos íntimos, dice el original. Los secretos íntimos de Jehová, son con los que le temen. O sea: los que temen a Dios, consiguen revelación de Dios. Dios no revela cosas que adelanten su propósito, a gente que no le teme. Porque si no le temes a Dios, la muchedumbre va a cambiar tu mensaje. Y no estoy hablando de sabiduría para predicar, estoy hablando de la revelación sobre la tendencia espiritual del momento. Poder tener una autoridad para guiar el cuerpo de Cristo, en el curso correcto. Cuando tú conduces a la gente a ciertos lugares en el espíritu, es porque traes revelación dada por Dios, y si traes revelación dada por Dios, es porque le temes. La comunión íntima, los secretos íntimos de Jehová, son la gente que le teme.  Al que no le teme, no le llega revelación. Estamos hablando de hombres-fuente, que producen lo que exportan. Una generación de gobierno tiene que producir lo que exporta. No puede ser producto de otro mensaje.

Somos una generación de reforma. El proverbio 10:27 dice que dará larga vida a los que le temen. En otro lugar dice que dará prosperidad y favor. Esa palabra, prosperidad, tiene que ver con plenitud o cabalidad mental de espíritu y de alma. Tiene que ver con el momento o el avance o el viaje sin interrupción del plan de Dios en la tierra. Esto significa que, prosperidad para Dios, tiene que ver con el avance de su plan. Incluye dinero, pero no hay prosperidad sin avance ministerial. Ser próspero, es estar constantemente avanzando, hacia una meta definida. Constantemente superando. Su palabra dice que Dios le da favor y lo prospera, para que la gloria de Dios llene la tierra.

(2 Samuel 23: 1) = Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, (Un hombre de identidad y sumisión) Dijo aquel varón que fue levantado en alto, (Con un estilo de vida superior) El ungido del Dios de Jacob, (Conectado a lo divino) El dulce cantor de Israel: (Un hombre que educa a su nación con sus palabras, que no tiene conversaciones ociosas, que siempre que abre la boca, alimenta la directiva de Dios en la tierra)

(2) El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua.

(3) El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que (Mashal) gobierne en el temor de Dios. (El que produce un patrón que ajusta a los comportamientos de su tiempo, es un hombre que hace lo que Dios haría en su lugar. Y además, es uno que escucha a Dios, por encima de los hombres.)

(4) Será como la luz de la mañana, Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.

(5) No es así mi casa para con Dios; Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, Ordenado en todas las cosas, y será guardado, Aunque todavía no haga él florecer Toda mi salvación y mi deseo.

Nota como Dios hace un pacto con él, aunque su casa esté llena de cabezones. El que gobierna entre los hombres, debe ser justo. Y el que gobierna debe hacerlo en el temor de Dios. Y si lo haces, serás como. Acá hay una analogía, una metáfora, una comparación, serás como, la luz de la mañana. Poseerás poder para romper tinieblas, como la luz de la mañana. Serás uno que entra y tu luz rompe con los patrones de tiniebla, Como la luz de la mañana, tendrás poder inerte para dar a luz un nuevo día, después de una crisis.

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septiembre 6, 2020 Néstor Martínez