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El Cielo Tiene Coherencia

Por todas las razones que determinan que yo esté aquí realizando este trabajo tan diferente a lo que es mayoritariamente nuestro ambiente, y no en un salón, o templo, o el sitio físico que fuera, destinado a llamarse “iglesia”, es que debo responder siempre y en plena obediencia a los mandatos que recibo de mi Padre celestial mediante señales que ni siquiera puedo explicar de un modo racional, razonable y entendible para el común denominador de las personas, no creyentes e, incluso, creyentes. Hay directivas tan singulares, específicas, precisas pero raras, que en muchas ocasiones eso ha determinado que no me atreva a compartirlas por simple vergüenza. No será la primera que vez que alguien, (Hermano en Cristo, por supuesto) me dice sin anestesia que cree que me estoy volviendo loco o demasiado espiritual o místico. Y supongo que no está demasiado equivocado: porque la locura del evangelio no comenzó en el transcurso de este año y mucho menos en Rosario, República Argentina, ni mucho menos conmigo, como protagonista exclusivo. Es una locura muy antigua y tuvo a un tal Jesús como pionero y a ciertos hombres llamados fariseos como los cuerdos que lo censuraban, que lo injuriaban y que incluso se burlaban de él.

Y en el marco de esa sensación de navegar por los aires, sin saber no ya donde o en qué pista vas a  aterrizar, sino saber si realmente vas a poder aterrizar en alguna parte, es que recibo un nombre que se me liga con todo lo que está sucediendo en el planeta. En este mismo planeta donde, no por casualidad, ha sido puesto el hombre, máxima creación de Dios para glorificación de su nombre, no para su vergüenza. Ese nombre es Joel. Y si bien su nombre no me dice nada que no sepa, Joel quiere decir “Jehová es Dios”, creo que es el libro el que tiene el misterio escondido, la palabra sembrada, el resultado concreto, aunque esquivo, de lo que el pueblo de Dios está viviendo y deberá vivir para acceder a su destino de gloria. Siempre que se cita el libro de Joel, es para relacionarlo con los últimos tiempos preanunciados para antes de la venida del Señor. Sin embargo, si me dejan salirme de las rutinas clásicas y tradicionales de la Teología sistemática, creo que hay algo más encerrado en esas páginas, en esos setenta y tres versículos insertos en sus tres capítulos.

Capítulo Uno

  1. Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.
  2. Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres?
  3. De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación. (Esto me está advirtiendo algo: este es un libro profético. No de profecías, profético, que no es lo mismo)
  4. Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado. (Son estados de un mismo insecto: la langosta, símbolo de las huestes del infierno. Lo anterior, estados diferentes del ataque contra los hijos de Dios)
  5. Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
  6. Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león.
  7. Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas. (La vid es el pueblo de Dios. La higuera su remanente santo. Las ramas blancas son un símbolo de árboles sin savia, sin nutriente, sin combustible divino)
  8. Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud. (La iglesia adulta que se mueve sin Cristo)
  9. Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo. (No hay apoyo humano para la iglesia. No le encuentran parecido a su Creador)
  10. El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite. (El mundo está sin rumbo, la carne está muriendo, la palabra ha sido tergiversada, no hay revelación, nos quedamos sin unción)
  11. Confundíos, labradores; gemid, viñeros, por el trigo y la cebada, porque se perdió la mies del campo. (La míes son aquellos que necesitan salvación. Hoy no la tienen. Quienes deben traerla están muy ocupados tratando de sobrevivir)
  12. La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres. (El árbol se conoce por el fruto. No hay fruto en la tierra)
  13. Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación. (No hay ofrenda y no es por mezquindad humana ni por ataque satánico, es porque Dios la ha quitado)
  14. Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová. (La casa de Jehová es el Cuerpo de Cristo, no una construcción de mampostería, por bonita que sea)
  15. ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
  16. ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios? (La Palabra de Dios ha sido arrebatada por el discurso humanista, científico, filosófico y hasta esotérico)
  17. El grano se pudrió debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, los alfolíes destruidos; porque se secó el trigo. (Si hoy no existen alfolíes donde llevar los diezmos, es porque antes desapareció el alimento genuino)
  18. ¡Cómo gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! También fueron asolados los rebaños de las ovejas. (¡Cuánto sufre el pueblo cuando está desnutrido o su alimento es hojarasca y no lo sacia)
  19. A ti, oh Jehová, clamaré; porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo. (El infierno con sus mentiras consumió el alimento genuino en el tiempo de la prueba)
  20. Las bestias del campo bramarán también a ti, porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas del desierto.

Joel es un libro multigeneracional. Está escrito en una época de la que no tenemos memoria, sólo registros bíblicos e históricos, para un presente en el cual no tenemos verdades, sino apenas informaciones cruzadas, la mayoría de ellas, diagramadas por la mentira interesada y oportunista, y apuntando a un futuro del cual no tenemos predicciones, sino palabra profética que decidimos si creemos y activamos, o ignoramos y sepultamos. Todo eso está en Joel.

Capítulo Dos

  1. Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. (Lo que anuncian los profetas, que son las trompetas de Dios en la iglesia, que es Sion, es el juicio de Dios. Que en contra de lo mayoritariamente enseñado, no es destrucción, sentencia y ejecución, sino simplemente separación de lo verdadero de lo falso. Lo verdadero no debe temer, es verdadero, Dios lo sabe)
  2. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones. (Pueblo grande y fuerte, no parecido a nada que haya existido ni que hoy exista. Por tanto, es un pueblo espiritual, no físico o geográfico)
  3. Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape. (Esto te deja la certeza de tierra arrasada. Si la tierra sigue siendo tipología de la carne, lo que arrasará ese pueblo es la carne humana. ¿Qué es lo que se devora el polvo de la tierra conforme a la maldición legendaria? La serpiente. ¿Qué es la serpiente? Ya tienes tu respuesta.)
  4. Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán.
  5. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla.
  6. Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes. (A excepción del remanente santo que está confiado en Jesucristo y no le teme a nada, ¿A que le teme el pueblo religioso y el mundo incrédulo? A lo sobrenatural, pero no a Dios. Le teme al imperio del miedo y la muerte)
  7. Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo. (¿Quiénes crees que sean estos valientes hombres de guerra?)
  8. Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán. (La Palabra jamás golpea al que la ama y la guarda)
  9. Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones. (No son ladrones, son como ladrones y se mueven a la manera de los ladrones, pero no son delincuentes ni se llevan nada que no les pertenezca)
  10. Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. (¿Recuerdas lo que es la oscuridad? Exacto: falta de luz. Porque a la luz puedes analizarla, examinarla, pero a la oscuridad, no, no tiene esencia propia, sólo es el resultado de ausencia de luz)
  11. Y Jehová dará su orden delante de su ejército; (Aquí tienes la respuesta respecto a quienes son estos hombres de guerra) porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo? (Joel mira a través de la “Avenida del Tiempo” y ve en aquella plaga y sus consecuencias un anticipo de lo que será el “Día de Jehová”, un tiempo terrible de juicio que aún está por venir y que finalmente propiciará la tan deseada conversión definitiva del pueblo a su Dios)
  12. Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. (Perdón…creí entender que Jehová le está hablando a su pueblo, no a un pueblo ajeno y desconocido. ¿Y a su propio pueblo le está pidiendo que se convierta a él? Pero…¿Y la oración del pecador que hice, no me sirve para salvarme? ¡Conviértete iglesia! Con ayuno, lloro y lamento)
  13. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. (Dios nunca te castigará porque detesta castigar a sus hijos. Pero si insistes en desobedecerle, tú mismo activarás un castigo automático que te caerá sobre tus espaldas aun con Dios mismo sufriendo por ello)
  14. ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios? (Aquí aparece, por primera vez en este libro, la palabra clave para un comienzo de bendición: arrepentimiento)
  15. Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea. (Asamblea. ¿Recuerdas la palabra griega que se traduce como asamblea? Correcto: eklessia. Iglesia, en español)
  16. Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.
  17. Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios? (Esta es una postal de un pueblo errático, metido en caminos que no son santos y dejando que el mosto se pierda y el vino se ponga agrio. Como consecuencia, las naciones inconversas preguntarán dónde está ese Dios que promocionan tanto y no hace nada. Pero, ¿Lo peor? Habrá una parte del mismo pueblo que preguntará lo mismo)
  18. Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. (Dios no te cobra ni un centavo por su perdón. No se lo cobres tú al que te haya ofendido)
  19. Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones. (Presta atención, por favor: no dice que Él te lo traerá personalmente, dice que te lo enviará. ¿Con quiénes lo hará? Con sus ángeles, que en este caso son sus mensajeros. ¿Y que cosa es un mensajero? Alguien que te comunica algo que alguien le encargó que te transmitiera. Un mensajero no tiene un mensaje personal, trae un mensaje de alguien. Y este, es portador de alimento, que produce revelación, que crea unción)
  20. Y haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré en tierra seca y desierta; su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental; y exhalará su hedor, y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas. (Hay mucha discusión teológica respecto a quien es el del norte. Yo no discuto, no debato ni me opongo a ninguna de estas elucubraciones. Sólo un detalle: si exhala hedor y trae pudrición, Dios no es, seguro.)
  21. Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas. (Tierra, planeta, gente, hombres, mujeres, creyentes, carne…)
  22. Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos. (¿Es que los animales estarían preocupados o temerosos porque no hay todo eso en el desierto? ¿Todos vegetarianos son los animales? Salvo que cuando dice animales, se refiera a ánimas, o sea: almas.)
  23. Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.
  24. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. (Lluvia habla de bendición. Trigo de palabra genuina, vino de revelación y aceite de unción)
  25. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. (Si pierdes una batalla contra el enemigo pero no pierdes tu comunión, Dios siempre te restituirá con creces lo que eventualmente hayas perdido. Job es el modelo)
  26. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. (Para que el pueblo de Dios no sea avergonzado, tiene que ser imagen y semejanza del Padre. Porque es el Padre el que jamás será avergonzado)
  27. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. (Conoceremos la Verdad, y el conocimiento de la Verdad es el que nos hará libres. Porque la Verdad se pasea en medio nuestro y no siempre llegamos a conocerla)
  28. Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. (Puedo aceptar estar en la categoría de los que soñaremos sueños. ¿Estás tu en la de los que profetizarán o verán visiones?)
  29. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. (Esto no es herencia exclusiva para hijos, esto es bendición abarcativa para todo el que invoque Su nombre)
  30. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
  31. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
  32. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado. (Hasta tanto se descifre todo lo que aquí se declara, que te quede claro que todo aquel que invoque Su nombre, será salvo. No discrimines, Él no hace acepción alguna. El que heredará todo el conjunto, será el Remanente)

La gran pregunta que yo me hice cuando empecé a tener en mi mente, cada día y cada momento el nombre de Joel, cuando a mí en ese tiempo y momento no me significaba nada distinto a lo que estaba viviendo o haciendo, fue: ¿Y ahora qué? ¿Qué debo hacer con esto, Señor? O la misma pregunta que hizo Saulo cuando cayó al suelo camino a Damasco al ponerse dificultosamente de pie: ¿Qué quieres tú que yo haga, Señor? Nunca dudé de la respuesta. Nunca.

Capítulo Tres

  1. Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, 2. reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra; 3. y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber. (No hay que exprimirse demasiado el entendimiento para tomar conciencia que está hablando del pueblo en Babilonia, ¿No es cierto? Cautividad de mentalidad)
  2. Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.
  3. Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos;
  4. y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra. (Esto es espiritualmente claro. Deja que el Espíritu Santo te lo confirme, pero tengo certeza que está refiriéndose a todo el comercio, a veces hasta infame, que hemos efectuado dentro de Su casa.)
  5. He aquí yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza; 8. y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, nación lejana; porque Jehová ha hablado. (Es por precio; el Reino es por precio. La salvación es por Gracia y sin costo, pero el Reino tiene un precio y debemos pagarlo)
  6. Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.
  7. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.
  8. Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes.
  9. Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.
  10. Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos.
  11. Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.
  12. El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. (Es la etapa del juicio. Es después de esto que recién los justos resplandecerán. Los que hayan quedado, dice Pablo en Tesalonicenses.)
  13. Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. (Está hablando de una crisis que no se limita a una casa, a una familia. Es una crisis general, donde sólo el objetivo de nuestra esperanza podrá sostenernos)
  14. Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella. (Veamos; ¿Quiénes crees tú que son los extraños que pasan por dentro del pueblo de Dios sin que nadie los moleste? No son mundanos, es obvio)
  15. Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.
  16. Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra sangre inocente.
  17. Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación.
  18. Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion.

Mucho de lo escrito en este libro, forma parte de la descripción de un formidable ejército que avanza imparable. Parece ser, indudablemente, una notable ilustración de como la drogadicción, el alcoholismo, la pornografía, la ludopatía, el sexo promiscuo y otros vicios de nuestro tiempo, junto con sus consecuencias, se extienden imparablemente en nuestra sociedad y aún entre nuestras familias. No hay muralla suficientemente alta, ni puerta o ventana tan firmemente cerrada que nos permita exclamar con seguridad “¡Mi familia está a salvo! ¡Estoy seguro!” Una terrible plaga que no respeta entre ricos y pobres, jóvenes o adultos, hombres o mujeres y ni aún a las familias cristianas. Superior, incluso, a la plaga difundida y sobre enfatizada de nuestros días. También son una buena ilustración de como la corrupción y la pérdida de valores van ganando terreno en nuestra sociedad y no solo en la clase política, una mancha imparable que todo lo contamina y destruye

¿Cómo poner freno a estas amenazas? ¿Qué hacer para no sucumbir ante ellas? No me considero la persona más adecuada para dar consejos en este sentido. Sin lugar a duda que hay gente, más capacitada que yo para orientar a las familias en este sentido. Como cristiano que ve con dolor lo que ocurre a nuestro alrededor, que ama al Señor y a sus hermanos, como padre que está preocupado por sus hijos y nietos me atrevería a hablar de: La necesidad de estar siempre vigilantes y de no bajar nunca la guardia. De no confiarse y menos en nuestras propias fuerzas o habilidades. De establecer valores firmes que tengan valor permanente, que puedan actuar como freno a estos ataques. Hablamos de cuestiones como el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo, el compromiso, el respeto mutuo, la solidaridad, el valor de la familia, la justicia, la verdad, la honestidad… aunque esto no es tarea fácil, y más, cuando la sociedad promueve todo lo contrario.

Debería concluir esto aquí, pero no quiero. Porque conjuntamente con esa palabra divina puesta en mi corazón, un trabajo de envío de materiales, me llevó, casi sin darme cuenta, a abrir un antiguo trabajo creado en la mitad de la década de los años noventa, hace casi treinta años atrás, cuando ministraba a través de una emisora de radio de mi ciudad. Está publicado en la página 27 de la ventana de Crecimiento de mi página Web. Lleva el número 49 y se llama “Abrazado en la Nube”. La porción que voy a compartirte, ya fue publicada en mi Blog a modo de adelanto, y me habla a mí, y también tiene que hacerlo a ti, que Dios es coherente y su voz es siempre profética. Que cuando el hombre es obediente y no piensa según su sabiduría, (Ese fue mi único mérito) puede ser un canal eficiente para algo que vivimos hoy, pero que fue anunciado treinta años atrás por la boca de un anónimo desconocido sin lauros ni prestigios como para que alguien importante le prestara atención. Dice:

Estamos en una tribulación progresiva. Porque la palabra Tribulación es Aflicción o Crisis. ¿Cuántos saben que, con las diferencias culturales, sociales, ideológicas, económicas y políticas que el mundo en su conjunto tiene, estamos en crisis? ¿Sabes por qué? Olvida a los hombres corruptos que puedan estar haciendo las cosas mal. Estamos en crisis, esencialmente, porque los reinos del mundo se están cayendo y, mientras más se caen, más difícil se hace vivir en ellos. Y la Palabra nos promete que se van a caer. Eso para que a ti no se te ocurra, de puro “buenón” nomás, ponerte a orar en su contra, sino para que tú aprendas a levantar una estrategia para poder fluir en medio de la crisis, no para oponerte a la crisis. Porque sería bien tonto ponerse a pelear en contra de lo que Dios ha dicho que iba a acontecer, no crees? Si tú puedes cambiar la categoría de un problema, pues cámbialo; pero si no puedes porque no está dentro de tu alcance hacerlo, aprende a fluir dentro del problema. Preocuparnos, mientras tanto, no habrá de cambiar absolutamente nada.

(Lucas 21: 27) entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

He apartado esta línea para colocar una acotación de suma importancia: la palabra nube que vemos en este pasaje, en los originales, es la palabra nephos, y significa Testigos. Nube de testigos, mensajeros anónimos, gente vil y necia, en casos, para avergonzar a sabios elegantes e inmaculados. Regístrala, mantenla cerca tuyo anotada. Que no se te olvide. Y después dice que vendrá con poder y gran gloria.

(28) Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

Nota que la reacción es de júbilo y no de temor. Es que cuando llegue ese día, los justos podrán levantar la cabeza y gozarse y decir: ¡Al fin! ¡Mi redención llegó! ¿Y cuál es mi redención? La destrucción del sistema religioso. Ahora dime la verdad con la mayor transparencia que tengas y sin la menor muestra de religiosidades declamatorias: Tú, que eres fiel, sincero, justo, recto: ¿Tendrías algún problema si el sistema religioso actual dejara de existir? ¿Tendrías que lamentar la pérdida de algún cargo, posición o hasta quizás un salario? Mira amigo mío: cuando Babilonia cae, en Apocalipsis, todo el mundo está llorando su caída, excepto dos grupos: los apóstoles y los profetas. ¿Te imaginas por qué ellos no lloran la caída de Babilonia? Exactamente, acertaste: Porque ellos han sido los que han ocasionado esa caída… ¡Ellos la derrumbaron!

En el verso 25, vemos que hay señales cósmicas que tienen que ver con juicio, al igual que en Joel, muy parecido el lenguaje. Pero recuerda que Joel está tratando de hablarnos que en los tiempos finales, es necesario que exista una generación profética, que tenga visión, que los sueños se conviertan en algo que puede implementarse, que los hijos y las doncellas profeticen, porque los soles y las estrellas no van a tener sus funciones. Recuerden que en los tiempos de Joel, tanto en los caminos como en la navegación, la guía y la dirección eran a través del sol y las estrellas. Entonces Joel está tratando de avisarnos que en los días finales, aquellas cosas que nos daban seguridad habrán de borrarse y desaparecerán. Ya no tendremos ni marcas ni guías visibles. Entonces, en ese tiempo. Ya no sería una opción ser profético, sino una demanda, porque si no, nadie sabría para dónde ir.

Y así está la tierra hoy. No podemos confiar en la medicina, no podemos confiar en las películas, no podemos confiar en nada de lo que antes eran marcas terrenales estables. Aquello que nos prometía excelente seguridad cuando estábamos edificados en una buena posición, ya no existe. Estudiar mucho, ya no nos garantiza nada. Meter dinero en el banco (Y en Argentina de esto se sabe mucho), ya no garantiza nada y cambiar por el voto a nuestros gobernantes tampoco nos garantiza gran cosa. O sea que no hay dirección precisa, es necesario estar oyendo a Dios, ser profético y saber cuál será el o los próximos pasos. Si no, andaremos todos perdidos. Si en un mundo en crisis, que no tiene ninguna señal estable, no existe una iglesia profética, estamos todos perdidos. Y quiero que tú notes que profecía, aquí, no tiene nada que ver con profetizar, sino en saber para dónde hay que ir. Es, concretamente, la habilidad para ver el futuro hoy y diseñar el camino a transitar. Lo que Joel estaba diciendo, no es que tú vayas a profetizar, sino que es necesario ser una generación profética. Hay que levantar los ojos de lo natural. Cuando los soles y las estrellas ya no alumbren el camino. Recuerda que los magos llegaron donde había nacido Jesús por un seguimiento. ¿Recuerdas siguiendo qué? Sí, eso: era el único mapa que tenían.

Fíjate que el verso 25 dice que habrá señales en el sol, en la luna y las estrellas, y en la tierra angustia en las gentes. Quiero acotarte que “gentes”, son naciones. Entonces lo que dice es que las naciones estarán angustiadas, las personas andarán con una alta cuota de estrés. ¿Esto parecería algo contemporáneo, no es así? Hay perplejidad, gente confundida porque lo que antes servía de guía, ahora ya no le sirve, que no tienen ni la menor idea de cómo resolver este problema. El corazón de muchos hombres está desfalleciendo por temor a lo desconocido. Ese es el día presente.

Ahora quiero que vuelvas a recordar que Cristo está contestando una pregunta. ¿Cuándo va a deshacerse el sistema religioso? Bueno; estas son las señales. Es decir que, la naturaleza del ministerio apostólico y la conmoción que Dios va a traer, es naturalmente opuesta al sistema religioso. Porque El fin del siglo, del cual me paso mucho tiempo hablando, no es el final de un período de cien años, como mucha gente simplista ha enseñado. Siglo, en esos textos, es la palabra kosmos, y su implicancia tiene que ver mucho más con sistema que con cronologías calendarías. ¿Verdad que lo has entendido?

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septiembre 6, 2020 Néstor Martínez