La Raíz de la Victoria

En este momento muchos cristianos están derrotados, viven una vida decaída, una vida desanimada, una vida enferma, una vida destruida. El enemigo ha pulverizado la mayoría de sus afectos terrenales.

Su hogar, su trabajo, sus relaciones, su salud, sus finanzas. El enemigo los ha pasado por encima y los creyentes siguen con sus cabezas inclinadas en esclavitud automática, porque no han entendido la victoria que Cristo nos ha dado.

(Juan 10: 10)= El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

(Romanos 8: 36-37)= Como está escrito: por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Cuando usted acepta a Cristo como Salvador personal, se arrepiente, pide perdón y es perdonado de todos sus pecados, y lo hace a Él Señor de su vida, usted comienza una durísima batalla. Porque no es una batalla para conseguir una victoria, es una batalla intentando retener una victoria ya conseguida.

Dios le dijo a Josué: “Todo lo que pisare la planta de vuestros pies, será vuestro. Tengo buenas noticias: eso no quedó en aquella historia y en Josué. Es vigente hoy y le compete del mismo modo que a Josué.

Efesios 6, donde se nos da detalle de cómo y contra qué, o quienes, es nuestra batalla, y donde se nos muestra también como es nuestra armadura divina y como son nuestras armas de combate, termina diciendo que, una vez que todo esto haya pasado, estad firmes.

La palabra FIRME, en el griego, significa que usted se enfrenta a su enemigo cara a cara; lo mira frente a frente; lo mira a los ojos. Usted coloca pie contra pie, frente a frente. Recuerde, cuando se enfrente al enemigo, que esa es la posición de la victoria. No es una posición de “quizás te gane”, es una posición de “En Cristo ya te he vencido”.

Frente a frente, cara a cara. Cuando el enemigo le traiga un inconveniente, usted le dice: tú no me trae esto, porque por Cristo yo ya fui liberado y curado. Usted lo ha resistido cara a cara y desde ese punto de vista, usted sale ganando porque usted ya tiene la victoria; Cristo le ha dado la victoria.

¿Por qué, en estos momentos, muchos cristianos no disfrutan de lo mejor de dios, y por el contrario, viven una vida de derrota, de destrucción? ¿Por qué tiene usted que estar en esa posición? Los problemas han de venir, seguramente, pero hay una salida ya prescripta con anterioridad.

Las tribulaciones han de venir, de hecho, y hay seis cosas principales en las cuales el creyente lucha. Hay muchas más, pero hay que mostrarlas, no desde el feo ángulo de la lucha, sino del natural y efectivo ángulo de la victoria.

1)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre el diablo.

2)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre la carne.

3)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre el mundo.

4)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre el pecado.

5)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre las tribulaciones.

6)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre las tentaciones.

Hay un pecado que nos asedia, un mundo que quiere sacarnos de los caminos de Dios, hay un diablo que nos hace la guerra, pero ¿Sabe una cosa? Acabamos de leer la palabra que dice que en todas estas cosas, somos más que vencedores. ¿Dirá usted Amén o deberá palpar las marcas en sus manos?

Una de las seis victorias que Cristo consigue en la resurrección, es contra el diablo. Y es a esa que yo quiero referirme en este trabajo. Específicamente a esa. Y lo vamos a ver desde el libro de Ezequiel. ¿Antiguo Testamento? Biblia. Toda apta para instruir en justicia.

¿Quién es el diablo? Algunos lo dibujan colorado, con pequeñas orejas aguzadas y puntiagudas. Le colocan además pequeños cuernos, una cola que termina en una especie de punta de flecha y un tridente, una horquilla, con la que supuestamente pinchará a la gente para llevarla de paseo al infierno…

Casi simpático, le diría. A nadie le puede parecer ese pequeño y pintoresco fantoche, demasiado peligroso. Muy por el contrario, es tan…como un producto de un cuento de hadas que, naturalmente, el mundo intelectualmente capacitado para análisis de altísimo nivel evolutivo, jamás estará dispuesto a creer ni un milímetro de eso.

Desde el punto de vista de una estrategia de ataque, perfecto; irreprochable, deberemos reconocerlo. Otros lo imaginan y así lo plasman, como una especie de sapo humano, medio de color verdoso, maloliente, fétido y desdentado. También perfecta la estrategia.

Porque si alguien llegara a tener un encuentro con alguien de esas características, con un ser así, ¿Se supone que podría caer allí mismo víctima de algún engaño? Jamás. Por simple repugnancia lo rechazaría sistemática y completamente.

El mundo intelectual ha razonado todo esto y, obviamente, se siente sumamente tranquilo y confiado; cuando vea algo horrible, horripilante, repugnante y asqueroso, eso será el diablo y siempre tendrá la oportunidad de evitar ser engañado y atrapado. Eso piensa el mundo, claro…y una gran parte de la iglesia también, lamentablemente…

(Ezequiel 28: 13-15)= En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.

Tú, querubín grande, (Hay que destacar que la palabra GRANDE, aquí, significa UNGIDO. ¿Eh? ¿Ungido? ¡Sí mi amigo; ungido! ¿El diablo estaba ungido? ¡El diablo estaba ungido! Dios lo ungió. ¿De qué se asombra? Siga leyendo…

…protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. – Un momento. ¡A mí me dijeron que el diablo apareció de improviso tratando de destruir lo que Dios había hecho! No le hace. No salió de la nada. Dios lo puso allí.

…Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado. – ¿Ha visto usted una de las técnicas tradicionales más frecuentes en nuestras congregaciones? “¡Hermano! Pregúntele al que está a su lado: ¿Cómo dice que era el diablo? Perfecto. Eso es lo que dice.

(Verso 17)= Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Por favor; recapitule conmigo: era perfecto, era ungido. Y dice que a causa de su hermosura corrompió la sabiduría que Dios le había dado…¿No ha visto a nadie así en esta semana?)

(Isaías 14: 12)= ¡Como caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

…Tú que decías en tu corazón… – ¿Qué es lo que dice que el diablo hacía? Decía en su corazón. ¿Y por qué lo haría? Porque el diablo quería poner en operación una ley que Dios tiene; aquella que dice que todo lo que usted diga, eso le viene. O que lo que usted diga, creyendo, le será hecho. ¿Nunca había visto esto desde este lugar?

…Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

Entendamos bien. Dice que se enalteció su corazón, que se corrompió su sabiduría. ¿Y qué es lo que dice que quería hacer? Poner su trono delante del trono de Dios. Y una de las cosas que él más deseaba ser, era: Semejante al Altísimo. Piense. ¿Qué es el hombre? Imagen y semejanza de Dios. Por eso Satanás odia al hombre.

Volvamos. El diablo quiere ser semejante al Altísimo. Y Génesis capítulo 1 y versículo 1, dice que Dios creó los cielos y la tierra. El versículo 2 dice que la tierra estaba desordenada y vacía. Y en el versículo 26 del capítulo 1 dice que Dios lo hizo todo perfecto.

¿Cómo es posible, entonces, que Dios en el verso 2 diga que la tierra estaba desordenada y vacía, si después en el 26, dice que todo lo que hizo era perfecto? ¿Qué pasó entre el versículo 1 y el versículo 2 de Génesis? Teología al respecto, abunda. Cada viejo cabezón denominacional ha inventado su propia tesis al respecto. Algunas de lo más ocurrentes y pintorescas…

Lo cierto, comentaristas prestigiosos y no tan prestigiosos al margen, es que todo parece indicar que allí, en ese tiempo y momento, fue cuando el diablo se rebeló en contra de Dios. Esto es: cuando hubo una gran rebelión en el cielo. No sé lo que cree tu denominación, sé lo que veo en la Palabra.

Mire ahora este punto. Una de las cosas que él dice, es: “seré semejante al Altísimo”. Y en el verso 26 del Génesis, Dios comienza a hacer al hombre. Y le recuerdo una vez más lo que dice cuando lo crea: “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.

Lo que el diablo quería ser, ahora Dios le hace una criatura, una creación, que tenga semejanza a Él. Por eso, – le reitero – el diablo detesta al ser humano, lo odia; porque el hombre es precisamente lo que él ansiaba ser y no fue.

Él anhelaba tomar la posición máxima porque decía: “quiero ser semejante al Altísimo; quiero ser igual al altísimo; quiero sentarme a la par de donde está sentado el Altísimo.” Pero he aquí que ese lugar no estaba reservado para el diablo. ¿Sabe para quien estaba reservado? Para la iglesia.

Jesucristo dijo: Padre, te pido que donde yo esté, ellos también estén. Te pido que los sientes a mi diestra. ¡Y dice la Biblia que nosotros estamos sentados a la diestra del Padre, con Cristo Jesús! Ese sitial era, exactamente el que el diablo quería. Pero Dios se lo reservó a la iglesia. Por ese motivo es, entre otros, que el diablo odia profundamente a la iglesia.

¡No estoy de acuerdo con eso, hermano! ¡Yo estoy desde hace veinte años en una iglesia que conozco muy bien porque soy amigo del pastor! ¡Y nosotros jamás hemos tenido un problema con el diablo de los que usted menciona! ¿Ah, sí? Pues entonces deberé aclararte que cuando dije “iglesia”, me referí precisamente a eso: la iglesia. De ninguna manera dije templo, congregación o credo.

Y dice que quería ser semejante al Altísimo. Y desde el momento en que Dios crea al hombre, el diablo hizo caer a Adán, hizo caer a Eva y empieza a hacerle la guerra a Dios. Hay un conflicto indudable entre el reino de las tinieblas y el Reino de Dios. ¿Y sabe usted quienes están en la batalla? Personas. El diablo usa a personas. Dios usa a personas.

En Génesis 3:15, Dios hace una profecía. Dice que la simiente de una mujer le pisará la cabeza. Cuando Dios dice esto, el diablo lo escucha. Y desde ese mismo instante toma conciencia clara de que un hombre será el que vendrá a pisar su cabeza.

¡Un hombre..! Esa pequeña criaturita pegada al piso, que no puede volar ni trasladarse de un sitio al otro en un instante como él o cualquiera de sus demonios. Un minúsculo ser que no tiene ninguna clase de poderes propios. Entonces mira y piensa: ¿Y ESO me pisará mi cabeza..?

Un detalle: ¿Sabía usted que la mayoría de las madres de los profetas de Dios eran estériles? ¿Nunca se le ocurrió preguntarse el por qué? Sí mi amigo; porque el diablo sabía que de allí vendría un hombre con capacidad divina como para pisarle la cabeza. Esas estériles jamás hubieran concebido de no ser por su fe, su confianza y su autoridad en Dios.

Cuando Juan el Bautista manda a preguntarle a Jesús, a sus discípulos, si Él era aquel que habría de venir, fíjese la clase de respuesta que Jesús le da. Porque tranquilamente, Él podría haberles dicho a los que venían a preguntarle: Sí, díganle que soy yo…

Pero no les dijo eso. No respondió de un modo tan facilista o visible a todo el planeta. Él tuvo muy en cuenta que Juan era un profeta y que los profetas necesitan una evidencia clara y divina. Por eso es que Jesús les dice: díganle a Juan que los ciegos ven, que los sordos oyen y que los paralíticos andan…

Entonces el diablo ve todo eso, oye hablar de calzado, oye hablar de correas y relaciona. ¡Este puede ser el que viene a pisarme la cabeza! Dice la Biblia que si los príncipes de este mundo hubieran sabido lo que estaban haciendo, jamás hubieran crucificado al Rey de Gloria.

Dios tenía escondido este plan. Le permitió al diablo llevar a Cristo a la cruz. Le permitió, incluso, llevarlo al infierno por espacio de tres días. Pero estando allí, en el infierno, esto es: en su propia guarida, es que se produce lo que ya estaba escrito y profetizado.

Porque Jesucristo, la simiente de una mujer, recuperó la autoridad y el poder. Y cuando se levanta, dice: Toda autoridad me ha sido dada en los cielos y en la tierra. Y esta autoridad yo se la doy ahora a mi pueblo, a la iglesia, para que tengan una vida abundante y de victoria.

Tengo una noticia para usted en este tiempo y en este día. ¡Ha resucitado! ¿Cómo? ¡Que Cristo ha resucitado! Que usted debe vivir conforme a un Cristo resucitado. Que usted no puede tener una religión muerta por una sencilla razón: ¡Usted tiene a un Cristo vivo, a un Cristo resucitado!

¿Usted sabe cual es la diferencia entre cristianismo y religión? El religioso, para hacer las cosas, tiene que recordar. Tiene que acordarse, si no, no puede. Pero el cristiano no tiene que acordarse de nada, todo le sale de muya dentro de su ser.

Cuando al religioso le dan alguna noticia que en lo natural es inapelable y que en el término de pocos días va a tener serios problemas, dice que se haga la voluntad de Dios, y a los pocos días tiene mil problemas. Pero cuando lo mismo le ocurre a un creyente nacido de nuevo, que sabe muy bien quien es Cristo, reacciona diciendo: ¡No hay problemas! ¡Yo sé en quien he creído!

Cuando el mundo dice: Esto cada vez se pone peor, nos vamos a la bancarrota, el creyente dice: ¡No! Yo no me voy a la bancarrota porque Dios es mi fuente, en Él yo confío. La Biblia dice que nuestra vida está escondida en Cristo Jesús Señor nuestro. La Biblia dice que en Él estamos completos. La Biblia dice que ninguna arma forjada contra nosotros puede prosperar.

Usted tiene que andar como un ciudadano del cielo. ¿Usted cree que en el cielo hay dolencias, enfermedades, miserias u otras calamidades conocidas? Dios no tiene ninguna de esas cosas para darle a usted.

Si usted es un ciudadano del cielo, lo que usted tiene es seguridad en todos esos terrenos. Porque a eso Dios lo ha prometido de muchas maneras. Porque a eso, Él lo ganó con su sangre. Y nosotros lo sabemos, lo repetimos, lo enseñamos y lo escribimos por las paredes. Pero, pregunto: ¿De verdad que lo creemos?

Dice la Biblia que no fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir con cosas corruptibles, ni con oro ni plata, sino con la sangre preciosa del Hijo de Dios. Hay muchos de ustedes que se creen que no valen nada. Hay muchos de ustedes que hoy leen esto, que dicen: yo no sirvo, yo no puedo, porque alguien les hizo creer esa mentira.

El diablo quiere destruirle diciéndole que usted no vale nada, que no puede, que no se atreva. ¿Cómo vamos a creer esa mentira olvidando que Dios ha dicho que usted es un hijo o una hija del gran Rey, que somos reyes y sacerdotes, donde Dios ha dicho que usted todo lo puede, y que ya está sentado en lugares celestiales?

Hay muchos de ustedes que han estado peleando muy duro, que ya no tienen fuerzas y están desanimados y me están diciendo, a través de las distancias: hermano…no puedo… Quiero decirle algo. Dice la Biblia que Dios es el Dios de toda consolación. Dios consuela al que está enlutado.

Dios consuela al que está dolido. Dios levanta al que está caído, y si en este día está usted con un problema y ese problema le está agobiando, saque los ojos del problema y fije su vista y su mente en el autor y consumador de la fe. Ponga sus ojos y su confianza en Él, que Él no le dejará avergonzado.

¿A cuantos de ustedes, en alguna oportunidad, Dios les ha fallado? A nadie. El día que Dios le falle a usted. Cuidado; no digo que usted le falle a Él, eso pasa a cada rato. El día que Dios le falle a usted, ese es el día en que Dios dejó de ser Dios. Pero la Biblia dice que el cielo y la tierra pasarán, pero su palabra no pasará; Él nunca puede mentir a su palabra.

La Biblia dice en el libro de los proverbios que los cristianos somos como la luz de la aurora, que va de aumento en aumento hasta que el día se hace claro. Y ese día se va a hacer claro para su vida, para su familia, para sus finanzas, porque el Dios de gloria es su fuerza y no detiene su confianza. El Dios de la gloria está con usted y Él ha prometido victoria para su vida.

(Colosenses 2: 14-15)= Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, ¿Quiénes son los principados y las potestades? Satanás y todos sus demonios) …los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

La palabra DESPOJAR, en el griego, significa DESNUDAR; significa hacer una demostración pública de algo. ¿Y sabe qué más? Esta palabra tiene la idea de un circo romano. En la antigüedad, cuando dos reinos estaban en guerra y luchaban, era normal que uno derrotase al otro.

Cuando eso sucedía, el rey vencedor hacía traer al rey derrotado, lo ponía desnudo sobre una carroza llena del oro y las riquezas que le había quitado, y lo exhibía públicamente para su oprobio, vergüenza y humillación. Luego lo traía a su propio palacio y allí, le cortaba la cabeza. Y le presentaba la cabeza a su gente y les decía: este es su rey, vencido está.

Esa es la idea que toma Colosenses 2. El diablo gritaba “¡Por fin te mato!”; Jesús respondía: “Tú no me matas, yo me entrego”. El diablo insistió: “¡No me interesa, igual vas a la tumba!” Jesús contesta: “Voy, pero en tres días salgo de allí, no me quedo en esa tumba fría”.

El diablo ríe: “¡Vas al infierno!”. Jesús responde: “Sí, voy, pero allí es donde te voy a pisar la cabeza como dice Génesis 3:15”. Cuando vuelve, nos muestra la cabeza de Satanás y nos dice: este era su Rey, vencido está. Cristo le quitó todo poder y autoridad al diablo en ese acto, y se lo entrega, hoy, a todo aquel que le recibe por fe.

Todo esto, dice la Biblia, es para que andemos en novedad de vida. Novedad de vida es una vida nueva, diferente. Los cristianos no tenemos que ser diferentes. En nuestro hablar, en nuestro caminar, en nuestro testimonio, en nuestro proceder; el cristiano tiene que ser diferente.

¿O usted es de los que hablan y todo lo que habla es muerte? Se levanta a la mañana, y: “¡Ay, hermano!…Me duele la cabeza… Se acuesta por la noche, y: ¡Ay! Me duele la espalda… Le agarra el mediodía, y: ¡Ay! Hermano… yo creo que tengo un espíritu de enfermedad porque me duele la rodilla…

Y así sucesivamente. Me duele el pecho, me duele todo…no se como hacer…el diablo me tiene…es que el diablo me está destruyendo… Y todo el tiempo anda diciendo lo que el diablo le está haciendo.

¿Sabe que? ¡¡Córtese esa lengua antes de continuar!! Y dígale al Señor que le ponga una lengua con la que usted pueda declarar todas sus maravillas, y declare que todo lo que Dios puede hacer por usted y no lo que pueda hacer el diablo…

¿Sabe una cosa? Usted tiene que dialogar, durante todo el día, en la forma y en el idioma que sea y con quien quiera que usted esté, sobre tres temas esenciales: Lo que usted tiene en Cristo, lo que usted puede en Cristo y lo que usted es en Cristo.

¿Y qué soy en Cristo? Rey y sacerdote, nueva criatura. El diablo le va a decir que no, que todo eso fue una fantochada producto de su imaginación y que en realidad no pasó nada. Enfréntelo. “Tú eres un borracho…” Yo era un borracho, ahora soy un hijo de dios. “Tú eres…” Yo era, ahora soy. Enfréntelo.

La gente, hoy, está preocupada por el mañana, preocupada por el futuro; por eso acuden a adivinos, espiritistas, agoreros, tarotistas. El creyente no está preocupado por el futuro. Para nosotros el hoy, el vivir, es la carrera, el aprendizaje, el estudio, el examen.

En el futuro, el día de la partida definitiva, es la graduación. Usted se muere, llega a la presencia del Señor, y allí se pone a gritar: 1Me gradué! ¡Me gradué! Y entra en la vida eterna. No le pida al Señor que quiere graduarse ahora…

Hay tres armas que el diablo usa y suele usar bien. Son las más comunes con las que él ataca. El diablo no ha creado nada jamás. Él es perverso e imitador, pero no creador. Esas armas, son: 1) El temor o el miedo. 2) La duda o la incredulidad. 3) La mentira.

No voy a entrar al análisis del temor porque eso sólo da para diez estudios completísimos, y yo estoy trabajando en una pequeña parte de uno. Pero sí lo voy a hacer con las otras dos armas satánicas, mire.

¿Usted sabía que dudar de Dios es pecado? Dice en el carta a los Hebreos que los hebreos no entraron a la tierra prometida por causa de su incredulidad. Dios tuvo que eliminar a un montón de esa gente que anduvo 40 años dando vueltas por causa de su incredulidad. Incredulidad es dudar de lo que Dios ha dicho que Él hará, ¿Entiende?

Cuando Dios tiene una promesa para su vida y usted duda de eso, sea por lo que fuere, está diciendo: mira Dios, yo no creo que tú seas capaz de hacer eso que has dicho. No digo que mientas, pero…¿No has exagerado algo?

Hay cristianos que creen que Él puede hacerlo, pero suelen decir: Y…yo no sé si Él quiere hacerlo… Basta. ¡Dios puede y Dios quiere! Le hago una pregunta: ¿Qué es lo que le compromete a Dios cumplir con su palabra? ¿Qué es lo que lo compromete cuando hace el pacto con Abraham?

Dios juró. En la antigüedad, cuando se hacían pactos, cuando se hacían juramentos, había una penalidad si se violaba ese juramento. Y esa pena era la muerte. Y Dios se compromete con Abraham y le hace un juramento. Y dice la Biblia que no habiendo otro mayor por cual jurar, juró por sí mismo. Había una pena si Dios estaba jurando.

¿Sabe lo que Dios puso en juego cuando le dijo lo que le dijo a Abraham? Escuche bien esto, usted va a entenderlo en este día. Cuando se juraba, se decía: yo cumplo, yo te prometo cumplir lo que te he dicho en un juramento. Y si no lo cumplo, yo tengo que morir.

Esa era la pena. Cuando Dios le promete a Abraham y Dios le dice: yo juro por mí mismo, Dios está diciendo: El día que yo te mienta, Abraham, en la eternidad pasada, presente o futura, si Dios se le ocurre mentir una vez y no cumplir lo que Él ha prometido, en ese momento, Dios no es más Dios.

¿Qué le está diciendo? Le está diciendo que la palabra de Dios – dice la Biblia -, es ancla para su alma. La palabra de Dios es absoluta y verdadera. Y que Dios, lo que ha prometido para su pueblo, lo cumplirá. Y si Dios le ha dicho: por las llagas de Cristo fuiste curado, usted diga: hecho está.

Él cumplirá su palabra. Si Él ha dicho que usted y su familia serán salvos, Dios lo cumplirá. Cuando usted se acerque a Dios, recuerde que Él es la garantía de lo que se hará. Acérquese con confianza. Él es la garantía. Él no es un Dios de madera ni un dios muerto; usted se está acercando a un Dios que dice: el día que yo no cumpla con lo que he prometido, ese día yo me destruyo.

La duda es una de las armas que usa Satanás para destruirle a usted. No permita que la duda llegue, y cuando llegue, échela fuera. No juegue con esos pensamientos de incredulidad; no juegue con esos pensamientos que vienen a su vida. Échelos fuera.

El diablo va a tratar de traerle toda la incredulidad que pueda, va a tratar de traerle mentiras, pero ya se lo dije: Dios siempre cumple su palabra. Cuando venga la duda, cuando venga la mentira a su vida, ¿Qué es lo que tiene que hacer? Resistir al diablo.

(Santiago 4: 5-7)= ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: el Espíritu que él ha hecho morar en vosotros nos anhela celosamente?

Pero él da mayor gracia. Por esto Dios dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Escuche este principio, por favor. Dice que Dios da gracia al humilde y que resiste al soberbio. Muy bien: ¿Quién es una persona soberbia? Es aquella que se cree autosuficiente, es aquella que dice: yo lo puedo hacer sin ayuda.

Es aquel que dice o piensa: yo no necesito para esto la ayuda de Dios. Es aquel que dice: mi intelecto lo puede hacer, las fuerzas mías lo pueden hacer, los contactos que yo tengo me son suficientes para hacerlo.

Y dice que Dios resiste al soberbio, y que da gracia al humilde. ¿Y quien es, entonces, el humilde? Mire esta definición: un humilde, es una persona que reconoce que todo lo que es y que todo lo que tiene, procede de Jesús.

Hay una condición visible: para nosotros poder resistir al diablo, tenemos que ser personas sometidas a Dios. Hay muchas personas hoy en día que pelean, que le hablan al diablo, que le pegan cuatro gritos y que lo tratan y lo destratan como se les ocurre.

Pero, ¿Sabe una cosa? El diablo se ríe de ellos. Porque son personas que no se someten. Y estoy hablando de sometimiento en el ámbito espiritual, no humano. Que es el único que funciona y opera. Si una mujer no se somete – espiritualmente – a un esposo ungido, el diablo se ríe de ella cuando quiere reprenderle.

Hay creyentes que todos los domingos visitan una congregación diferente. Y no es que estén buscando donde congregarse o algo genuino en el marco de babilonias. Lo que busca es un sitio donde pueda ser él quien dicte las normas y reglas a seguir, y no respetar las que otros impongan.

Todo va muy bien hasta que el liderazgo del lugar, le dice: Mira; estas son tus responsabilidades. Porque el cristianismo, como auténtico estilo de vida que es, se compone de bendiciones y responsabilidades. Detrás de cada bendición hay una responsabilidad. ¿Sabe que? Hay que aceptar y disponerse a recibir ambas cosas.

La palabra RESISTIR, en el griego, significa “Resistirlo, pelear”. Y la idea que da allí es la de un luchador de lo que se llamaba lucha Greco-Romana, que tiene que ver con un luchar cuerpo a cuerpo. Resístalo. Sométase a Dios, primero. Cuando usted se somete, su voz, en el mundo espiritual, tiene poder.

Y dice la Biblia: …Someteos, pues, a Dios, y resistid al diablo, y el diablo huirá de vosotros. Pregunta: ¿Someterse a Dios equivale a someterse al pastor? Si ese pastor es un hombre de Dios, no habrá diferencia. Si es un asalariado, jamás. ¿Está claro?

La palabra HUIR, que se utiliza aquí, significa “Huir con terror y temblor”. En otras palabras: cuando usted es una persona sometida a Dios, obediente a Dios, el diablo, cuando usted le ordena algo, huirá delante de su presencia con terror y temblor.

¿Se da cuenta o entiende el por qué él hará tal cosa? Porque usted tiene la autoridad de Cristo. El diablo sabe, el diablo conoce quien es la gente que está ungida, quien es la gente que tiene esa autoridad. Para él no significa nada que diez viejos cabezones ordenen a alguien. Él mira si la autoridad proviene de Cristo o de los hombres. Y actúa en consecuencia.

Cuando vinieron a Cristo, le dijeron: Tú eres el hijo del Dios viviente, ¿Lo recuerda? Pero cuando vinieron aquellos exorcistas que pretendieron echar fuera a los demonios, le dijeron: yo sé quien es Pablo y nosotros sabemos quien es Jesús, pero ustedes, ¿Quiénes son?

¿Qué es, entonces, lo que a través de este estudio, quiero decirte en este día, en que te encuentras cansado y desanimado? ¿O a ti que todavía no has terminado de conocer bien a Cristo? Que Jesucristo nos promete una vida victoriosa y abundante. Y que Él dijo: para que todo esto se termine, lo primero que les doy, es victoria sobre Satanás y todos sus demonios.

¿Estarás dispuesto hombre, mujer, a creerlo en este momento? ¿Aceptarás que esa promesa que Dios hace y que no puede ser modificada, es también para ti? ¿Lo pondrás por obra ahora mismo, ni bien concluyas esta lectura? Hazlo. Será la mejor decisión que hayas tomado en toda tu vida. Ya me lo contarás algún día…

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Campos de Combate

De cada cien creyentes que oyen hablar de Guerra Espiritual, sólo cincuenta aceptan y creen que esta guerra es real, vigente y concreta. Los otros cincuenta, sin resignar cierto tipo religioso de fe en Dios, o no lo cree o, creyéndolo un poco, tiene tanto miedo que, – piensa -, si no se mete en los asuntos del diablo, el diablo no se meterá con él. No sé si verdaderamente habrá conocido a Cristo este creyente; lo que sí te puedo asegurar es que si piensa de este modo, no conoce al diablo.

Ahora bien; de los cincuenta que creen, no vamos a encontrar más de cinco o seis que tengan bien en claro como es esa guerra, cuales son sus características y, esencialmente, en que terreno o terrenos se lleva a cabo. Hoy, tomando por base ciertos elementos muy precisos quizás ya conocidos pero tal vez no recordados, te voy a mostrar cuales son esos terrenos que, a modo de título, hemos denominado Los campos de Combate.

Terreno Nº 1: LA TIERRA.

Terreno Nº 2: LOS CIELOS,

Terreno Nº 3: EL CORAZÓN DEL HOMBRE.

(1 Samuel 17: 1-10)= Los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra, y se congregaron en Soco, que es de Judá, y acamparon entre Soco y Azeca, en Efesdamín.

(2) También Saúl y los hombres de Israel se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos.

(3) Y los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, y el valle entre ellos.

¿Ve algo raro? No lo hay. Esto es terrenal, concreto y natural. Hay dos ejércitos ubicados uno frente al otro. Hay un campo de nadie en el medio y hay una batalla incierta, de fuerzas parejas, a punto de comenzar.

(4) Salió del campamento de los filisteos un paladín, (Esto es: un “mediador”, alguien que podía decidir el resultado de una batalla particular con un solo enfrentamiento con otro paladín procedente del campo contrario) …el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. (Si tenemos en cuenta que cada codo constaba aproximadamente de cuarenta y cinco centímetros y el palmo casi treinta, Goliat, – debo decirte -, andaba más o menos por los tres metros de altura… (!!!)

(5) Traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce. (Debo aclararte que esto representa casi sesenta kilos. Y estamos hablando solamente de la cota, eh? Ni siquiera hemos tenido en cuenta, aún, a la armadura.)

(6) Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros.

(7) El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él. (Seis cientos siclos es el equivalente a siete kilos – le ruego que siga sumando -, Sigue siendo todo total y absolutamente terrenal; no hay nada que indique algo de tipo celestial, asmático o sobrenatural, ¿No le parece? Prosiga:)

(8) Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? (Atención con lo que viene. Sin dejar de ser terrenal, en términos bélicos o castrenses, lo que dice Goliat es toda una “acción psicológica” tendiente a presionar a su enemigo subestimando sus preparativos.) ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí. (Y sí; estudiándolo desde el ángulo estrictamente literal, esto no parecería ser más que la explotación de una ventaja que verdaderamente existía.)

(9) Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis.

(10) Y añadió el filisteo: hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre para que pelee conmigo.

Usted piense lo que quiera, pero los combates entre los paladines o “mediadores”, eran usuales en algunos campos de batalla de la antigüedad. Por lo tanto, lo que hemos visto hasta ahora es la guerra en el plano natural, terrenal. Lo que sigue, en cambio, ya altera un poco las cosas y cambia la escenografía.

(11) Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron miedo.

Tome debida nota de esto. No hay escritura que hable o que haga referencia a cobardía por parte del ejército de Israel, ni de Saúl, pero aquí dice que tuvo miedo.

(12) Y David era hijo de aquel hombre efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre era Isaí; el cual tenía ocho hijos; y en el tiempo de Saúl este hombre era viejo y de gran edad entre los hombres.

(13) Y los tres hijos mayores de Isaí habían ido para seguir a Saúl a la guerra, eran: Eliab el primogénito, el segundo Abinadab, y el tercero Sama;

(14) Y David era el menor. Siguieron, pues, los tres mayores a Saúl.

(15) Pero David había ido y vuelto, dejando a Saúl, para apacentar las ovejas de su padre en belén. (David iba y venía; tocaba el arpa para Saúl cuando él experimentaba una recaída, o cuidaba del rebaño de su padre cuando mejoraba. Esto explica por qué no estaba junto a Saúl en ese momento.)

(16) Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días. (¿Cuarenta días? ¿Será casualidad? Una pregunta: ¿Por qué sería que si este grandote salía a desafiar al ejército todos los días, durante más de un mes, nadie parecía reaccionar?)

(17) Y dijo Isaí a David su hijo: Toma ahora para tus hermanos un efa (Es decir: entre treinta y cinco y cuarenta litros) de este grano tostado, y estos diez panes, y llévalo pronto al campamento a tus hermanos.

(18) Y estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los mil; y mira si tus hermanos están buenos, y toma prenda de ellos.

(19) Y Saúl y ellos y todos los de Israel estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos. (Esto es figurativo; peleando es un decir; naturalmente aún no había batalla, sólo preparativos. Sin embargo, como vamos a ver más adelante, la batalla ya estaba instalada en otro lado.)

(20 Se levantó, pues, David, de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Israel le había mandado; y llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, y daba el grito de combate. (Está muy claro: Israel, metido en una guerra interna que no quiere, busca la pelea real.)

(21) Y se pusieron en orden de batalla Israel y los filisteos, ejército frente a ejército.

(22) Entonces David dejó su carga en mano del que guardaba el bagaje, (Algo así como el encargado de la logística) y corrió el ejército; y cuando llegó, preguntó por sus hermanos, si estaban bien.

(23) Mientras él hablaba con ellos, he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos y habló de las mismas palabras, y las oyó David.

(24) Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor.

Aquí está el campo de combate número dos: el miedo, terrorífico, paralizante, en este caso a causa de la imponencia de Goliat, instalado ya en el corazón de los hombres que conformaban el ejército de Israel. Segundo campo de combate espiritual, entonces: el corazón del hombre.

(25) Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.

Si se “pesca” la intención, es como si estos hombres estuvieran acicateando a alguien para que motivado por las ofertas, se decidiera a enfrentarse con el gigante paladín Goliat.

(26) Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque, ¿Quién es este filisteo incircunciso para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?

Esta es la reacción de un creyente ante la batalla que se produce en el corazón: 1) Evaluar la calidad del premio porque la derrota no figura en su mente.- 2) Otorgarle prioridad, por celo santo, al oprobio de Israel por encima del que parecería ser “lógico” miedo a Goliat.- 3) Cuando se refiere al gigante, lo califica de “incircunciso”. Con eso puntualiza dos cosas: lo considera fuera del pacto del Dios de Israel y, si recordamos la terminología usada, lo tilda de soberbio.- 4) Eleva el desafío desde el campo de combate natural y literal, al divino.

(27) Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: así se hará al hombre que le venciere.

(28) Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, se encendió en ira contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿Y a quien has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido.

Aquí hay dos cosas para señalar: 1) Eliab, desde el plano estrictamente humano, reacciona adversamente a las palabras de David sobre Goliat porque las consideró un insulto hacia el ejército de Israel-Nación. 2) Desde lo íntimo Eliab como no entiende la fortaleza espiritual de David, toma su osadía y falta de un temor que a él le sobra, como una fanfarronería desplegada para conseguir prestigio.

(29) David respondió: ¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar?

(30) Y apartándose de él hacia otros, preguntó de igual manera; y le dio al pueblo la misma respuesta de antes.

(31) Fueron oídas las palabras que David había dicho, y las refirieron delante de Saúl; Mira Saúl; no es por nada, eh? Pero por allí anda un loco suelto que parecería tener suficientes ganas de suicidarse como para enfrentar al filisteo que nos está provocando) …y él lo hizo venir.

(32) Y Dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.

Nadie puede explicárselo: ¿De qué nivel de inconsciencia saca esta valentía David? LA batalla en el corazón se desarrolla de acuerdo con el estado de ese corazón.

(33) Dijo Saúl a David: no podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él, porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud.

Decididamente, Saúl enfoca la cosa desde la lógica y los ojos naturales. Lo único que puede ver es que Goliat es un soldado veterano, potente y fuerte, y David una pequeña molécula insignificante, valiente, es verdad, pero sin la menor idea de lo que es un combate, un duelo de paladines.

(34) David respondió a Saúl: tu siervo era pastor de ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, (35) salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba.

Aparentemente, una vez más, David está haciendo alarde de su valor, de su falta de miedo y de su decisión. Esto que cuenta lo estaría mostrando como un guerrero imbatible desperdiciado en el cuidado de algunas ovejas.

Sin embargo, lo que David empieza a hacer aquí en adelante, es trasladar un combate que, habiendo empezado en lo terrenal, siguió en el corazón de esos hombres para, merced a su firme convicción, ser llevado donde debe estar: en las regiones celestes.

(36) Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.

1)= David le saca toda connotación nacional y terrenal a la guerra y a la amenaza.- 2)= Para David, Dios no es ídolo mudo, ni ausente, ni muerto; ¡Es Dios viviente!

(37) Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.

Es notorio que la fe de David, sustentada en su conocimiento del poder de Dios, es lo que le permite confiar a ciegas sin pensar ni temer por lo que ve. Si pudo antes con osos y leones, no tiene por qué no poder ahora con el gigante.

Tanta es su fe que hasta el propio Saúl siente que algo extraordinario va a pasar y, a pesar que si se dejara llevar por el mínimo sentido racional de la lógica militar y guerrera, autorizar este combate sería como firmar la sentencia de muerte para David, decide darle el pase real y la derecha libre.

Consejo: no desperdicie usted las pequeñas oportunidades. Comprenda que ellas nos preparan para las grandes batallas.

(38) Y Saúl visitó a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó la coraza. (Esto es la indumentaria que se usaba debajo de la armadura).

(39) Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas.

(40) Y tomó su cayado en su mano, (El cayado era una especie de bastón rústico que los pastores usaban para guiar, proteger, estimular y contar sus rebaños) …Y escogió cinco piedras lisas del arroyo. (No es casual que fueran precisamente cinco; es el número de la Gracia, basado en la Trinidad: Padre – Hijo – Espíritu Santo, más sus hechos fundamentales: Creación y Redención) …y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. (La honda se usaba con gran efectividad como arma de guerra. Los benjamitas eran tan diestros que podían partir un cabello en el aire con ella, como se cuenta en el libro de los Jueces capítulo 20 y verso 16. Era una pequeña bolsa de cuero, atada a dos largas cuerdas, también de cuero, sujetas a ambos lados. Se hacía girar sobre la cabeza una piedra colocada en la bolsa y se lanzaba a gran velocidad contra el blanco.)

(41) Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él.

(42) Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer, (Es evidente que el perfil básico del soldado no era, para Goliat, ni joven, no rubio, ni bonito).

(43) Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? (Lo dijo por el cayado) …y maldijo a David por sus dioses. (Entienda: ¿Necesitaba Goliat hacer eso? ¿NO resulta claro que la batalla YA estaba decididamente trasladada a los cielos, al ámbito de las regiones celestes, por los dos? Esto es clave.)

(44) Dijo luego el filisteo a David: ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo, (Bravata, amenaza, asusta, subestima, vieja rutina, pero en lo íntimo, ¿Qué cree usted que pensaba Goliat?)

(45) Entonces dijo David al filisteo: tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. (¿Cabe alguna duda que aquí hay una maravillosa, inexcusable e indiscutible tipología de la guerra espiritual? Lo que sigue, no es bravuconada, ni amenaza inconsistente de David; lo que sigue es palabra profética usada en batalla. PRE-DICAR, pre-anunciar, pre-declarar una victoria.)

(46 – 47)= Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos (Ahora es Dios el que está hablando por boca de David) …a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. // Y sabrá toda esta congregación (Vuelve a hablar David. ¿Congregación? ¿Qué congregación? ¿No hay una guerra?) …que Jehová no salva con espada y con lanza: (Con Espíritu) …porque de Jehová es la batalla, (No de exorcistas, no de ministerios de liberación, no de hombres o mujeres valientes, verdaderos canales de la unción que rompe yugos de esclavitud, no de especialistas, sino de Jehová, de Dios, de Cristo, del Espíritu Santo) …y él los entregará en nuestras manos. (¿Se da cuenta? Ya, en la batalla de los cielos, David deja de ser David y es Israel, el pueblo de Dios y Goliat deja de ser Goliat y pasa a ser “ustedes”. El Enemigo Vencido.

El resto de la historia es bien conocida. Dios no pierde ninguna batalla. Ni en los cielos, ni en la tierra ni debajo de la tierra; mucho menos en el corazón del hombre si ese hombre abre el suyo a Cristo. Tres cosas importantes para tener en cuenta:

1)= La batalla en la tierra se gana poniendo la carne al servicio del propósito de Dios.

2)= La batalla en el corazón se gana poniendo la mente en el pensamiento de Dios.

3)= La batalla en los cielos se gana llenándose con la guía, la sabiduría y el poder del Espíritu Santo.

No tema usted a la oposición, aún cuando parezca fuerte, y usted no pueda contar con un mejor apoyo.

No olvide que Dios puede usar sus limitados recursos, cuando estos están acompañados de una gran fe, para vencer los obstáculos que está enfrentando.

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Rompiendo Mitos

Es bastante visto que son muchos los cristianos que discuten ferozmente cualquier enseñanza sobre la liberación de demonios. Personalmente y pese a que ese tipo de enseñanza no es precisamente la base de lo que estoy compartiendo permanentemente, me ha tocado ver que, cuando he rozado el tema, hay mucha gente – la mayoría cristianos sinceros y fieles -, que directamente se han puesto muy mal.

Habrá que convenir que esto ocurre por un sinfín de razones, en las que generalmente tiene que ver la enseñanza que han recibido o sencillamente por miedo a las represalias de los demonios. Corrie Tem Boom, personaje que en modo alguno puede discutirse, escribió alguna vez en un librito que tituló: “Enemigos Derrotados”, que el temor a los demonios, proviene de los mismos demonios.

(Mateo 10: 7)= Y yendo, predicad, diciendo: el reino de los cielos se ha acercado.

(8) Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios, de gracia recibisteis, dad de gracia.

Primero y fundamental: esto no le habilita a usted para que dedique sus horas a sanar a cuanto enfermo pueda encontrar, a corretear de sala velatoria en sala velatoria resucitando a cuanto cadáver se le cruce, y, obviamente, tampoco parea ponerse a perseguir alegremente a todo lo que le parezca demonio. A lo que sí le habilita, es a no tener miedo a ningún ministerio que el Señor le mande a ejercer. A que se goce de ese ministerio, no a que lo padezca.

Sin embargo, y teniendo muy en cuenta que ese ministerio está disponible para todo aquel que esté EN Cristo y no ligeramente, como tantos suponen, para los que apenas concurren a una iglesia, hay que tener en cuenta seis mitos que los creyentes  hemos cultivado durante años y que, a la luz de las Escrituras, algunos de ellos parecen ser más producto de decisión de hombres sin verdadera confianza de creyentes que de lo que la misma Biblia dice.

Lo primero que quiero compartir es una mentira bastante difundida en muchas congregaciones, (En demasiadas, podría decir, para mi gusto), que con total y absoluta sinceridad se denominan cristianos y que se constituye en el primer mito: EL DIABLO NO EXISTE.

Esta mentira, en el sentido de que ni el diablo ni los demonios existen, es creída por cristianos que han sido indoctrinados por teólogos liberales y por líderes que, en definitiva, rechazan la autoridad firme y completa de las Escrituras, le suenen racionales o no a nuestra mente humana.

LA mayoría de ese liderazgo, aunque parezca increíble, está rechazando íntimamente el nacimiento virginal de Jesús, su resurrección corporal y todos los milagros bíblicos. Me comentaban algunos pastores con veinte o treinta años en el ministerio, que todavía se asombran por la arrogancia de algunos hombres que dicen ser ministros del evangelio, pero que deliberadamente rechazan el fundamento bíblico de sus propios ministerios, vistiéndolos con una mezcla de ciencia, psicología o filosofía para que pueda resultar, – aseguran -, más “creíble” al mundo. En suma: dicen predicar el evangelio de Jesucristo pero, en reuniones, análisis, evaluaciones y opiniones personales, se permiten poner en duda y hasta subestimar una gran parte de la palabra original.

Trágicamente, cuando se rechaza la enseñanza clara de las Escrituras, cruelmente se deja afuera a muchos cristianos de la efectividad de un ministerio bíblico. Si bien tenemos que estar inmensamente agradecidos por la medicina y la psiquiatría, tenemos que reconocer fielmente que estas dos ciencias tienen visibles limitaciones.

En muchas ocasiones se ha visto, – y a mí me ha tocado verlo, aunque en este terreno mi experiencia sea muy pequeña comparada con la de hombres y mujeres que tienen muchísima más autoridad -, como, en una sola hora de ministerio, la gente es liberada de años de tormento demoníaco, años miserables y debilitantes en los que gastaron mucho dinero en complicados tratamientos total y absolutamente ineficaces, aunque disfrazados de pseudo-exitosos por una dialéctica y un discurso pomposo que intenta mostrar lo que no vemos, convencernos de algo que no es real y que termina por frustrar, decepcionar a multitudes que, en una de esas, y ante la carencia de soluciones, a veces llegan a entregarse mansamente a las manos del curanderismo, la hechicería o cualquier otra forma de ocultismo disfrazado de “medicinas alternativas”. El precio que se paga por rechazar ministerios bíblicos válidos es excesivamente alto.

El segundo mito, que también es una clara mentira absolutamente antibíblica, es el que ha hecho creer a muchos cristianos sinceros que: EL DIABLO ES DEMASIADO PODEROSO COMO PARA ENFRENTÁRSELE.

Aquí la cosa se modifica. Muy sutilmente, pero se modifica. Se cree en la existencia real del diablo, pero la influencia satánica ha llevado a hacer pensar que es demasiado poderoso para hacerle frente. En estos casos, se toman dos actitudes temerosas: (1) Dejar que el diablo haga lo que quiera, porque enfrentarlo equivale a ser derrotados o enloquecer. (2) No meterse con él, pensando – terrible error -, que de ese modo él no se va a meter con nosotros, ni nos va a molestar, ni nos va a atacar. Es como si escucharan su voz rugiente que les dice: “¡Sí! ¡Soy real! ¡Y si no te apartas de mí, voy a despedazarte!”

En estos ambientes usted no puede ni mencionar siquiera la frase “Guerra Espiritual”. Hasta se cita la Biblia para confirmar que el pueblo de Dios debe ser pacífico. Hay un problema: ser pacífico, lo cual está muy bien, no es ser pasivo. Las Escrituras no dan ninguna indicación de que nuestra actitud hacia el diablo debe ser pasiva; todo lo contrario.

81 Pedro 5: 8)= Sed sobrios, (Le está diciendo a usted que no se pude inventar un ministerio no bíblico que ande alegremente por la vida cazando brujas) …y velad  (Velar es vigilar, no confiarse, estar de guardia y EN guardia) …porque vuestro adversario el diablo, (El diablo es SU adversario, se meta usted con él o no. Adversario es la traducción literal de la palabra Satanás) …anda como león rugiente, (Cuidado: no se confunda. No dice que ES un león. Dice que anda COMO león) …anda alrededor buscando a quien devorar, (Anda alrededor, esto es: por afuera. ¿Afuera de qué? Afuera de la cobertura que la sangre de Cristo y su victoria le otorgan a usted) …al cual resistid firmes en la fe (La palabra RESISTID, aquí, está colocada en términos guerreros. Un soldado resiste combatiendo, no soportando todo lo que le tiren) …sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. (NO es una lucha solamente, es la lucha de todos los hermanos en Cristo).

Teniendo estas escrituras y muchas otras, sorprende y apena que tantos cristianos maduros en otras cosas, sean tan ingenuos y a veces tan hostiles con un ministerio dirigido a ejercer nuestra autoridad contra Satanás y sus espíritus malignos.

Pretender que no existe, o aceptar su existencia, pero esquivarlo, no cumplirá con el trabajo que se nos ha encomendado. Decía un joven pastor: “Tenemos que saber cómo hacer la guerra espiritual. Una cosa he aprendido, – añadía -, Satanás le ataca en cada oportunidad que puede, le preste atención o lo ignore usted.”

Hay un tercer mito que asegura que HOY NO SE PUEDEN ECHAR FUERA DEMONIOS. Eso parecería ser una herejía teológica que ha debilitado a la iglesia durante siglos y siglos. Hay una teoría que ha enseñado a muchísimos que todos los milagros terminaron con la era del Nuevo Testamento. Es decir que lo que se enseña es que esos fueron milagros transitorios para ayudar a la iglesia en un buen comienzo, pero después, – y no me explico de donde sacan esto -, Dios “se llevó” el poder. ¿Será verdaderamente que Dios se llevó el poder o será que como la iglesia no cree en ese poder, ese poder no puede manifestarse?

El resurgimiento de dones y ministerios evidentes ha rebatido claramente esa teoría. Aún comprendiendo muchos excesos cometidos por inmadurez. No obstante, todavía hay muchos cristianos que resisten o ignoran esos testimonios amparándose, precisamente, en aquellas muestras de inmadurez. Es decir: hablan de lo que se hizo mal y en la carne, pero ignoran o callan lo que se hizo con sobriedad.

Hay líderes que aunque no estén doctrinalmente opuestos, se muestran reacios a reconocerlo o utilizarlo. A lo mejor hablan en lenguas, oran por enfermos, profetizan y hasta reprenden a Satanás de una manera general y cautelosa, pero no ejercen toda su autoridad contra los poderes demoníacos, de manera que el tormento sigue ignorando en las vidas de las personas que están bajo sus ministerios.

Un cuarto mito no bíblico es el que asegura que si hubiese un ministerio de echar fuera demonios, no sería para los cristianos. Porque, – dicen -, UN CRISTIANO NO PUEDE TENER UN DEMONIO. Esa, es una de las mentiras más efectivas que tiene Satanás. Atención con esto: no hablamos de posesión, hablamos de presencia de demonios en algún área de una vida.

Cualquiera que haya asistido en cualquier punto del planeta a algunas de las campañas de Carlos Anacondia sabe que, de cada diez asistentes a las mismas, ocho son gente que concurre a alguna iglesia evangélica y los otros dos pueden ser no creyentes. Y también habrán comprobado que, de cada diez personas que deben ser trasladadas con manifestaciones demoníacas a la carpa de liberación, ocho son personas que se están congregando y dos no creyentes. Ante esa estadística que cualquiera puede confirmar y corroborar, ese mito se desmorona estrepitosamente.

Un reconocido escritor cristiano llamado Don Basham, escribió un libro titulado, precisamente, así: “¿Puede un cristiano tener un demonio?”. Se lo recomiendo. Creo que coloca muchas cosas sueltas en su debido lugar. Sin misticismos ni delirios; con sobriedad y pruebas fehacientes. Es bastante viejo, pero creería que todavía se puede conseguir.

Contaba en cierta ocasión un evangelista itinerante, que en momentos que ministraba en una iglesia, una mujer cayó retorciéndose, chillando agudamente y vociferando palabrotas. Al pastor de esa iglesia casi le dio un infarto; esa mujer era una de sus más trabajadoras diaconisas. Y no interesó que la mujer recibiera liberación, llorara y alabara a Dios por sentirse libre de su tormento; el evangelista fue duramente criticado por haber orado por los cristianos allí presentes como si tuvieran espíritus malignos.

Aquí hay que ir a la palabra. Jesús echó fuera demonios de gente que no era pagana. Eran creyentes del único y verdadero Dios e hijas e hijos de Abraham que adoraban y temían a Dios. Y que todos los tormentos que sufrían, descriptos como aflicciones demoníacas, los tienen muchos que hoy se congregan en templos cristianos.

Es importante saber que el diablo no cesa sus ataques solamente porque nos convertimos. Lo que sucede es que ahora tenemos acceso a las armas sobrenaturales para pelear y una d estas es la liberación.

Una pregunta muy sabia y oportuna que se suele hacer en estos casos, es: ¿Cómo puede haber lugar para un demonio en un creyente lleno del Espíritu Santo? Indiscutible; la lógica de la pregunta es sin tacha. El problema radica en que nadie está totalmente lleno del Espíritu Santo. Si lo estuviera, no sólo nunca serían molestados por demonios, sino que tampoco pecarían ni se enfermarían. Es obvio que el pecado y la enfermedad no vienen de Dios sino del enemigo. De igual manera, cristianos sinceros pero imperfectos, pueden sufrir aflicciones diversas entre las que se encuentran las influidas por demonios.

Una vez le preguntaron a un famoso evangelista internacional por qué era que testificaba de haber tenido tantas llenuras del Espíritu Santo. ¿Sabe qué respondió? “¡Es que debo tener alguna pérdida, eso es evidente!” Muy bien; nosotros también.

Otra posición asumida y practicada hoy, y que al mismo tiempo se constituye en otro de los mitos, y que por supuesto, deberemos entender y respetar porque no estamos aquí como jueces, es la de que LA LIBERACIÓN TIENE QUE SER HECHA POR EXPERTOS Y EN PRIVADO. A este punto hay que tomarlo con mucho cuidado para no causar confusión y para no alentar a aventuras irresponsables a tantísimos cristianos inmaduros que suponen que pueden hacer lo que se les da la gana y no tienen ni la menor idea de lo que significa la palabra “sujeción”. Como de costumbre, el error más clásico es el de caminar por los extremos y, en este caso, los dos extremos son perjudiciales. No se olvide que un pensamiento extremo, no es más que la sobredimensión, la exageración de una verdad.

La palabra da cuenta de un mandamiento muy claro por parte del señor: predicar el evangelio (Válido para todos los que han creído, no sólo para los evangelistas o para el pastor), sanar a los enfermos (No hay discriminación escrita, por lo que el alcance es el mismo), y echar fuera demonios (El texto y contexto es el mismo), por lo que se asegura que cualquier persona capaz de testificar tiene la capacidad y la autoridad parea hacer esto, cuando la necesidad se presenta. Cuidado, se lo reitero: esto no lo habilita a usted a alquilar una oficina y colocar un letrero que diga: “Sano y Libero. Precios módicos. Pase y Vea”, ¿Me entiende lo que quiero decirle?

Es muy cierto que hay dones específicos y ministerios dados por Dios que evidencian un énfasis en ciertas personas y no tanto en otras, pero todos los que hoy tienen una obra clara y reconocida tanto en la sanidad como en la liberación, cuando empezaron, lo hicieron sin ninguna clase de experiencia previa. Lo cierto y real es que hoy Dios usa a ciertos hombres y mujeres específicamente en estas áreas: predicar, enseñar, sanar, liberar, pero no menos cierto es que cuando la necesidad se presenta de una manera concreta, cualquier creyente fiel puede ser usado por Dios si obedece.

Asimismo, la segunda parte que señala que este ministerio debe ser ejercitado únicamente en privado, (De hecho que se está haciendo mayoritariamente así), implica que hay algunas cosas vergonzosas y feas, y a veces poco respetables cuando, por ejemplo, se echan fuera demonios.

Es cierto que a veces hay manifestaciones bulliciosas y repugnantes cuando la gente es liberada. Quiero recordarle, por si se olvida de lo que está leyendo, que ni la presencia de Jesús lograba que los demonios se portaran bien. Pero hay un texto del cual nos hemos tomado fielmente para desarrollar este trabajo.

(1 Corintios 14: 40)= Pero hágase todo decentemente y en orden.

Esto es concreto, real y válido, pero las diferencias entre el modelo bíblico (El ministerio de Jesús) y lo que hoy se hace, radica en las diferentes y muy particulares (Además de doctrinales y denominacionales), interpretaciones que los hombres le han dado a la palabra ORDEN. Lo único que quiero compartir, aquí, es que la palabra ORDEN en la boca de Dios significa “De acuerdo con lo que Él mismo realizó”, no con lo que los hombres interpretan de acuerdo con sus ritos, costumbres, tradiciones y culturas.

Cuando vemos el ministerio de Jesús, encontramos que Él sanaba o echaba fuera demonios donde las circunstancias lo determinaban y que en todas las ocasiones estas cosas fueron hechas en público. Mire:

(Marcos 1: 21)= Y entraron en Capernaum, (Jesús y su grupo), y los días de reposo, (Es decir: los sábados) entrando en la sinagoga, enseñaba.- Con esto quedan en claro dos cosas: (1) Jesús tenía revelación, palabra y poder de Dios. (2) Ni se le cruzó por la cabeza la idea de hacer reuniones al margen de lo que entonces era la iglesia organizada.

(22) Y se admiraban de su doctrina; (Esto sucedía por dos motivos: (1) Porque no podían refutarla ni rebatirla teológicamente. (2) Porque evidenciaba una autoridad imposible de negar) porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. (Es la misma diferencia que hoy existe entre los hombres que tienen un mensaje y otros que son simples expositores bíblicos.)

(23) Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces. – Entendamos esto: no dice que a ese hombre alguien lo había traído sabiendo que ese día ministraba Jesús, el liberador. Tampoco dice que ese día en el frente de la sinagoga hubieran puesto un letrero que dijera: Hoy: reunión de sanidad y liberación, ni tampoco habían pasado publicidad por alguna emisora de radio cristiana; dice que ese hombre estaba allí. Es decir: era uno de la “membresía” habitual. Y dice que dio voces, esto es: se puso a chillar, a aullar o a vociferar palabrotas, que es más o menos lo que acostumbran a hacer los demonios que están asustados porque los van a echar de donde están. En fin: cosas que tanto nos molestarían hoy día…

(25) Pero Jesús le reprendió, diciendo: cállate, y sal de él. (¿Cómo? ¿Jesús no lo hizo pasar al pequeño cuarto de atrás?) y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, (¿Se habrá caído? ¿Se habrá retorcido o reptado por el suelo? ¿Le habrá dado como un ataque de locura? ¿Habrá vomitado o algo más repugnante aún?) y clamando a gran voz, salió de él. – Aullando, dando alaridos. ¡Oh, qué desorden, hermanos! ¿Qué dirán los fundadores de la iglesia? ¿Qué dirán los vecinos? ¿Qué dirán los otros líderes? ¿Qué dirán? No sé. Yo, elijo quedarme con esa parte de la palabra que dice… “salió de él…” – Ah, y el texto finaliza asegurando que todos quedaron impactados y asombrados de ese poder.

Uno de los aspectos más sutiles de la estrategia de Satanás, es desacreditar el ministerio de la liberación relegándolo – si se puede -, a algún rincón secreto. Todo a favor de algo llamado “decoro”, con que cierta hipocresía sugiere que deberíamos manejarnos. Hay gente más preocupada por las tradiciones y la reputación personal o denominacional que en mostrar abiertamente en qué consiste el poder de Dios liberando a su pueblo.

El sexto mito o pensamiento sin base bíblica, es que si un cristiano ha sido liberado de espíritus malignos, su testimonio, sólo GLORIFICARÍA A SATANÁS, y que por eso sólo debería decir que fue sanado o bendecido. Esto se repite mucho y sirve para desacreditar la efectividad de este ministerio. Realmente, sólo es una excusa bonita para tratar de oscurecer la realidad del llamamiento de Dios de hacer guerra espiritual.

Si vemos los evangelios con ánimo estadístico y matemático, podremos comprobar que una tercera parte del ministerio público de Jesús estuvo dedicado a enseñar sobre Satanás y los demonios o para liberar a la gente del tormento de los demonios. En contraste, dudo que en las iglesias de hoy llegue a un diez por ciento, aunque para los críticos, eso ya es demasiado.

La verdad es que nunca podría glorificar a Satanás el que testifica de su derrota; nunca será gloria para Satanás animar a los creyentes a usar la autoridad que tienen en el poderoso nombre de Jesús; no podría ser glorioso para Satanás cuando personas agradecidas, cuentan públicamente cómo quedaron libres de su influencia. Ahora: si hay prejuicios o vergüenza, muchos de ellos no pueden contarlo al pueblo y el pueblo se queda creyendo que la victoria es sólo teórica. Se necesita valor para testificar de una liberación de demonios.

Satanás no cede su terreno sin resistir centímetro por centímetro. Aún después de sufrir una derrota humillante, es capaz de robar la gloria a Dios de un testimonio sincero. Nos gozamos cuando somos sanados, pero el decoro religioso, que es sólo otra manera de decir orgullo, nos impide admitir que hemos sido atormentados por demonios, aún después de ser liberados.

Una sanidad milagrosa es gloriosa para todo el mundo. Pero ser milagrosamente liberado de demonios, no es lo suficientemente pulcro para hablarse en público, opinan algunos. Es la manera que Satanás tiene de meter una última mentira contra quien lo ha derrotado.

(1 Juan 3: 8)= El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

(Lucas 10: 17)= Volvieron los setenta con gozo, diciendo: aún los demonios se nos sujetan en tu nombre.

(18) Y les dijo: yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

(19) He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

Que Dios apresure el día cuando todos nosotros, como esos discípulos, entremos en la lucha espiritual con la plena confianza que servimos a un señor quien ha derrotado totalmente al enemigo y nos ha dado el poder maravilloso y el privilegio no sólo de predicar el evangelio y sanar a los enfermos, sino también de echar fuera a los demonios de cada lugar en que se encuentren. ¡Ayúdanos, Señor, a creer en tu palabra! Y a atrevernos a ponerla por obra…

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¡No Caigas en la Trampa!

Parece mentira que en el marco de un crecimiento sin precedentes del ocultismo y el mal en todas sus acepciones este tiempo sea, también, en el que menos creen los cristianos en todas estas cosas. ¡Suenan tan ridículas! ¡Suenan tan fantásticas y místicas! ¿Cómo creer en la existencia del reino espiritual y en Satanás y su propio reino?

En los relatos bíblicos, sin embargo, queda absolutamente en claro que los autores de las escrituras, ninguno de ellos, necesitó enseñar nada con respecto al reino espiritual, ya que la población en general ya creía en eso y conocía también acerca del ocultismo.

Durante la época de Moisés, por ejemplo, el Señor no tuvo necesidad de definir o describir las prácticas del ocultismo, porque generalmente la gente sabía muy bien de qué se le estaba hablando. Los israelitas terminaban de dedicarle cuatrocientos años de vida a la cultura egipcia versada en el ocultismo y los cultos demoníacos. Sin embargo, hoy muy pocos cristianos saben qué es un hechicero, un nigromante o qué significa, por ejemplo, “presagiar”.

(Deuteronomio 18: 9)= Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones.

(10) No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, (11) ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.

(12) Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.

(13) Perfecto serás delante de Jehová tu Dios.

(14) Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.

Como se puede apreciar, no hizo falta que Dios explicara demasiado todo esto; el pueblo sabía porque conocía mucho sobre ocultismo y demonios. La mejor prueba que la actividad demoníaca era algo popular y no un mero resorte de la religión, está en que el historiador Josefo opinaba que el poder para invocarlos o expulsarlos derivaban del rey Ezequías, a quien Dios se lo habría concedido. Josefo llega a decir que él mismo fue testigo ocular de lo que él llama “curas milagrosas”.

Si bien la brujería y la magia estaban prohibidas, por otro lado mucho problema no se hacia  porque consideraba que, si los israelitas poseían y servían a su Dios, nada podría ocurrirles, pero en este asunto jamás llegaron a estar de acuerdo la teoría y la práctica.

Sin embargo, tendremos que convenir y sin ahondar demasiado en las antigüedades, que los cristianos de nuestros días, en promedio, y mayoritariamente, no tienen ni la menor idea sobre qué es lo que representa el ocultismo. Es por ese motivo que podemos ver a tantos hermanos cayendo en las trampas de Satanás, simplemente por causa de la ignorancia.

Es necesario que lleguemos a una comprensión básica del ocultismo para que no caigamos en la trampa de aceptarlo como si viniera de Dios. Aunque a usted le cueste creerlo, tengo que decirle que las prácticas de ocultismo abundan en las iglesias cristianas. ¿Cómo lo hacen? Cayendo en la sutileza de las medicinas llamadas “alternativas”, de la lectura del porvenir u otras formas de adivinación disfrazadas de profecías. Pero la escritura es clara. Antiguo Testamento no modificado ni alterado por Jesús. Cualquier contacto con el ocultismo, contamina.

(Levítico 19: 31)= No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos.

Cuando un cristiano se contamina con algún producto del infierno, automáticamente abre las puertas de su vida y le otorga derecho legal al enemigo a perturbarlo o algo más grave. Ignorancia.

(Oseas 4: 6)= Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley (Esto es: la Palabra)  de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

(7) Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta.

A la vista de todo esto, es más que sabio e indispensable que nos despertemos y nos purifiquemos de tanta contaminación. Convengamos algo evidente y concreto: dentro del reino espiritual, sólo existen dos amos, dos fuentes de poder: Jesucristo o Satanás. Pero tenga en cuenta esto que le voy a decir para que no se confunda jamás: el poder de Satanás es limitado. El poder de Jesucristo es el poder absoluto, ilimitado del Dios Todopoderoso.

El propósito central de todo el ocultismo es lograr y mantener contacto con el mundo espiritual y con los espíritus que allí se encuentran. Los ocultistas mantienen este contacto con el mundo espiritual para obtener poder. Todo ser humano, en la faz de la tierra, desea poder. Está en la raíz misma de nuestra naturaleza pecaminosa. Entonces, Satanás siente gran felicidad al suplirles a las personas un poder falso para que hagan lo que desean. Él hace esto, principalmente, para evitar que la gente se vuelva a Cristo.

Lamentablemente los cristianos, que también son seres humanos con naturaleza pecaminosa, también desean poder. Satanás ha introducido numerosas supercherías en las congregaciones cristianas, haciendo que los creyentes piensen que experimentan y utilizan el poder de Dios cuando, en algunas cosas, lo que en realidad están empleando es un poder demoníaco. Si el cristiano ha de mantenerse firme en la Palabra de Dios contra este violento ataque por parte de Satanás, tendrá que tener una buena comprensión bíblica del espíritu humano y del mundo espiritual.

¿Cómo es que nosotros, como criaturas físicas, somos capaces de mantener contacto con el reino espiritual no físico? La respuesta se encuentra en las escrituras. Es porque Dios nos creó a su imagen y semejanza. Él nos creó a cada uno de nosotros con tres partes, al igual que Él que es una Trinidad. Tenemos un cuerpo físico, un alma y un espíritu. Es mediante la parte espiritual en nosotros que podemos experimentar el reino espiritual. Ahora, atención: esto es así tanto para los creyentes como para los que no lo son.

(1 Tesalonicenses 5: 23)= Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

 Aquí Pablo deja muy en claro que somos seres tripartitas. Él dice que nuestras tres partes tienen que limpiarse y consagrarse a Jesús, y que Jesús mismo tiene que capacitarnos para que podamos mantener las tres partes “intachables” hasta su regreso. Dios creó al hombre en el marco de una Trinidad que estaba en perfecta unidad.

(Génesis 2: 7)= Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra (Esto es: el cuerpo físico) y sopló en su nariz aliento de vida (Esto es: espíritu humano) y fue el hombre un ser viviente. (Significa que: la individualidad que se manifiesta como nuestra mente, voluntad y sentimientos)

Yo tengo la certeza de que Adán y Eva, antes de pecar, tenían muchas facultades de las que carecemos hoy nosotros los humanos, manchados por el pecado. ¿Por qué? Debido a la perfecta unidad del cuerpo, alma y espíritu de ellos. ¿Adónde podemos encontrar un ejemplo de otro hombre perfecto? En Jesucristo. Él no tenía pecado.

En muchas partes de la escritura se le llama “El segundo o último Adán”. Aún después de su resurrección, Jesús continuaba teniendo un cuerpo físico. No obstante, nos dice que un día tendremos un cuerpo exactamente igual al que Jesús tiene ahora. Ese día seremos restaurados en un estado de pureza y los seres humanos una vez más, seremos una unidad perfecta. ¿Cuáles eran algunas de las características del estado puro perfectamente unificado? Las vemos en Jesús, especialmente después de su resurrección. Él podía, con su cuerpo físico, hacer todo lo que un espíritu puede hacer, tal como atravesar paredes por ejemplo.

Esto, evidentemente, no encaja en absoluto con nuestro proverbial sentido de la lógica, pero no le hace. La lógica, como se enseña en otros estudios pertinentes, es uno de los órganos del alma, y nosotros estamos llamados a vivir en el espíritu. Cuando esto no se termina de entender y se hace gala de riquezas intelectuales para interpretar las escrituras, lamentablemente se entra en un camino erróneo que, en el mejor de los casos, puede postergar por años el verdadero crecimiento al que todos estamos llamados.

También creo, asimismo, que en la caída hubo una terrible separación. El cuerpo, alma y espíritu, dejaron de encontrarse en la misma relación que originalmente tenían entre sí. Deténgase a pensar por un minuto. ¿Cuál es una de las primeras características de las que usted piensa en alguien que está totalmente poseído por demonios? Fuerza sobrenatural. Esa fuerza es el resultado del control de un espíritu sobre el cuerpo físico, en este caso, un espíritu demoníaco. Los que practican las artes marciales se esfuerzan por lograr habilidades sobrenaturales con su cuerpo físico, habilidades que únicamente vienen con el control de espíritus, precisamente, sobre lo físico. Allí está el punto de las artes marciales, un factor que siempre ha sido muy discutido y defendido, aún por sinceros creyentes, bajo la excusa aparentemente inocente e inofensiva del ejercicio físico que, aparentemente, no podría incurrir en ninguna clase de cosa pecaminosa.

Desde la caída, nosotros los seres humanos no tenemos en una forma natural, un control consciente sobre nuestro espíritu. Pero el ocultismo tiene que lograr ese control, a fin de mantener ese contacto vital con el mundo espiritual.

Existen muchas mentiras en todo el campo de las actividades ocultistas. Satanás y sus demonios no quieren que los seres humanos comprendan lo que ellos están haciendo. Por lo tanto, inventan mentiras y realizan falsos milagros para respaldar sus mentiras. Una de estas, es la del “Tercer Ojo”.

El concepto del “Tercer Ojo” se remonta hasta la antigüedad. La capacidad del “Tercer Ojo” ea la habilidad de “ver” o lograr contacto con los espíritus.

Como se puede ver, nuestro cerebro es como una computadora con dos canales de entrada. Cuando “vemos” algo en el mundo físico, la imagen va desde la retina de nuestro ojo físico a través de nervios especiales hasta nuestro cerebro. LA imagen del objeto físico entonces se crea en nuestro cerebro, y “vemos”. Lo mismo es cierto con objetos o espíritus en el mundo espiritual. Excepto que la información no llega a través de nuestro ojo físico. Llega a través de nuestro espíritu. Nuestro cerebro es capaz de recibir dos juegos de imágenes a la misma vez, imágenes del mundo físico e imágenes del mundo espiritual.

Sin embargo, los demonios no les enseñan a las personas acerca de su espíritu. En lugar de eso, les enseñan acerca de un “Tercer Ojo”. Algunas veces los demonios en realidad crean un falso Tercer Ojo físico en el centro de la frente. Los ocultistas creen que es ese Tercer Ojo el que les da la capacidad de ver el mundo espiritual. No se dan cuenta de que en realidad, ellos están usando su espíritu. Las habilidades dl Tercer Ojo también se conocen como “habilidades psíquicas”. Ahora contamos con el influjo masivo del movimiento de la Nueva Era, con un juego completo de terminologías. Debido a que el Tercer Ojo está ubicado en el centro de la frente, los de la Nueva Era hacen referencia a “centrar” en vez del Tercer Ojo. “Centrar”, es el término de la Nueva era que define el proceso de lograr contacto con el mundo espiritual. Ocultismo puro.

 De hecho, mientras Satanás va añadiendo engaño tras engaño, los antiguos términos del ocultismo se van dejando de usar. Ahora nosotros contamos con nuevas palabras hasta con sonido y sentido científico, lo que les otorga un grado mucho mayor de credibilidad y respeto. Una de las cosas más importantes que un cristiano puede hacer, es: Exigir una definición de los términos. Exactamente. ¿Qué significan las palabras? Ahora vamos a ver algunos ejemplos. Mientras tanto, recuerden que sólo existen cuatro tipos diferentes de espíritus: Espíritus Demoníacos, Angeles al servicio de Dios, Espíritus Humanos y Dios mismo.

Ahora bien; Nueva Era, cuando se refiere a uno de cualquiera de estos cuatro espíritus, utiliza un léxico especial, más científico, más aceptable social e intelectualmente, y que por lógica, la gente compra con suma facilidad, cosa que no haría si se utilizaran sus nombres verdaderos. Tome nota.

Energía, Vibraciones, Vibraciones Electromagnéticas, Hombre interno, Espíritu Humano, Consejero, Espíritus Demoníacos que solían llamarse “guías espirituales” o “espíritus familiares”, Entidad, Fuerza, Poderes Superiores, Espíritu Supremo (ATMAN) específico en el hinduismo para el espíritu humano. PRANA, una forma de respirar, usada en el yoga, para provocar el flujo del poder espiritual.

Después están las palabras, los eufemismos, que se refieren al contacto con el mundo espiritual.

AUTORREALIZACION: Es la habilidad de controlar nuestro propio espíritu para poder entrar en contacto con el mundo espiritual.

ESTADO ALTERADO DE CONCIENCIA: Esto tiene que ver con el contacto con espíritus y el mundo espiritual.

CONCIENCIA DE DIOS: Esto ha despeñado en la desgracia a muchos cristianos ingenuos y poco informados. Es el contacto con el mundo espiritual porque, en la Nueva Era, se piensa que Dios ES el mundo espiritual completo. Ellos no hacen distinción entre los espíritus creados y el Creador mismo, Dios.

NIVEL ALFA O THETA: Usado en el Control mental Silva y otras escuelas del ocultismo. Es un estado de trance en que se logra contacto con el mundo espiritual. En ese estado de trance, esas ondas cerebrales predominan en un electroencefalograma, de allí el término pseudo científico.

HEMISFERIO IZQUIERDO; HEMISFERIO DERECHO: Toda esta teoría se usa para establecer contacto con el mundo espiritual. ¡Y suena elegante! ¿Verdad?

Una vez que se empiezan a definir los términos, se comienza a entender que se está lidiando con el contacto del reino espiritual que está prohibido por Dios. ¡No existe tal cosa como vibraciones o energías impersonales que los individuos puedan usar y controlar! Toda la energía espiritual es muy personal. Esta reside en un espíritu de uno de los cuatro grupos mencionados: demonio, ángel, humano o Dios. ¡Los seres humanos no pueden controlar a Dios o a su poder en forma alguna! Por lo tanto, si usted controla alguna “energía2  del mundo espiritual, está usted utilizando demonios.

A lo largo de la historia, Satanás ha usado continuamente tres métodos para poner a las personas en contacto con el mundo espiritual. Las drogas en todo su contexto y formas de consumo. Aún aquellas a las que llamativamente se las considera como “no adictivas”. Recuerde que el tabaco, con mucho menor entidad en el ámbito de la drogadependencia, ya es adictivo. La meditación llamada “trascendental”, la Hipnosis y los diferentes estados de trance, ya que todos implican trabajar con “la mente en blanco”. A esto habrá que agregarle la Visualización y la Imaginación orientada.

Las drogas que alteran la mente han sido usadas alrededor del mundo entero en todas las culturas por los magos, shamanes o brujos curanderos para entrar en contacto con los espíritus. Es interesante que muchos del mundo occidental no tengan interés en tomar drogas tales como el LSD. ¿Por qué? Porque no logran alucinarse con ellas. De todos modos, sin drogas, ellos ven al mundo espiritual la mayor parte del tiempo. No necesitan una droga que les permita hacerlo. Las alucinaciones causadas por esas drogas no son nada más ni nada menos que experiencias en el reino espiritual.

Los demonios son maestros del engaño. En el reino espiritual tienen la habilidad de “cambiar la escena” del mismo modo que los hombres hacen en la industria cinematográfica. Si usted visita los estudios Universal, donde se hacen muchas películas en Estados Unidos, puede usted caminar calle abajo y encontrarse en el Viejo Oeste, doblar una esquina y verse en la Inglaterra del siglo18, virar en otra esquina y encontrarse en otro país diferente, en otra época. Los demonios pueden hacer lo mismo en el mundo espiritual y crearles a los humanos bajo su control, toda clase de ilusiones.

Las religiones orientales se concentran en lograr el contacto con el mundo espiritual. Para hacer esto han desarrollado formas de “meditación” que implican técnicas de relajamiento para poner la mente en blanco. La Escritura nos dice que somos responsables de controlar nuestra mente en todo momento. 2 Corintios 10:5 dice al respecto: Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Cuando permitimos que nuestra mente quede en blanco, los demonios tienen libertad para asumir el mando y controlarla.

Finalmente, la Visualización y la marginación orientada son una técnica muy antigua para lograr contacto con el mundo espiritual. Esa técnica individual por sí sola es responsable de que miles de cristianos caigan en la trampa de usar técnicas ocultistas.

Ahora bien; ¿Qué se supone que está haciendo la gente en realidad cuando logra contacto con el mundo espiritual? En realidad, están logrando un control consciente sobre el espíritu. Yo no sé como llamar a ese control. Algunos lo han denominado como “Establecer el vínculo”, esto es: un vínculo entre el alma y el espíritu. En cierto modo la mente consciente logra controlar el espíritu y las personas pueden usar su espíritu para mirar dentro del mundo espiritual y comunicarse con los espíritus en ese mundo. Recuerden, nuestro cuerpo físico no puede “ver” ni comunicarse con el reino espiritual invisible en ninguna forma. Esa comunicación tiene que venir por medio de nuestro espíritu. Normalmente no podemos comunicarnos con el mundo espiritual. Esa vinculación que une al alma y al espíritu, se perdió en la caída.

Las tres técnicas mencionadas son usadas por los ocultistas alrededor del mundo para establecer el mencionado control sobre su espíritu. Es interesante que una vez que una persona sale del ocultismo para venir a Jesucristo, no pierde esa capacidad hasta que se le pide específicamente al Señor que rompa el vínculo entre su alma y su espíritu de acuerdo con lo dicho en Hebreos 4:12. Además, con esos que no vienen a Cristo, en muy raras ocasiones, he pedido al Señor que rompe el vínculo entre su alma y su espíritu. Cuando el Señor concede mi petición, la persona instantáneamente pierde su facultad de comunicarse con el mundo espiritual.

Es claro que no es la voluntad del Señor que su pueblo tenga ese control sobre su espíritu. Nuestro espíritu ha de estar directamente bajo el control del Espíritu Santo, no de nuestra mente. Ser más espiritual, no significa andar todo el tiempo caminando entre nubes, con mirada ensoñadora y con expresiones, suspiros, gemidos u otras expresiones de deleite. Que nadie dice que sean malas y que no puedan ser reales. Lo que digo es que ser más espiritual es precisamente eso: caminar por y en el Espíritu y no dejarse convencer, presionar, influir y mucho menos manipular por nuestra mente. Y mucho menos todavía cuando ella no está sujeta al señorío de Cristo sino incluida por fuerzas del ocultismo satánico.

Esa es la diferencia básica entre el ocultismo y el cristianismo. Los ocultistas dominan sus contactos con el mundo espiritual, y controlan en gran medida el poder que usan. Lo que luego van a pagar por eso, es más que obvio y naturalmente no vale la pena, pero ellos no lo pueden ver porque están cegados por el dios de este siglo. Por otro lado, los cristianos, nunca están en contacto con el mundo espiritual, excepto en las breves ocasiones en que el Espíritu Santo permite tal contacto por alguna razón muy bien fundamentada.

Y los cristianos tampoco controlan el poder de Dios en forma alguna. Yo sé que esto no parecería ser así en muchos lugares donde, so pretexto de hacer una oración vibrante y guerrera, el sonido que produce deja la idea de que se le están dando órdenes a Dios sobre qué debe hacer y, lo que es más atrevido todavía, cómo tiene que hacerlo. Los cristianos son hijos, amigos y siervos de Dios, nada más. El Señor obra a través de sus siervos como Él desea y no como ellos desean. Los demonios cooperan con los seres humanos para darles poder cuando las personas lo desean, para así alejarlos lo más que puedan del Señor.

Seamos cuidadosos y caminemos en fe y obediencia a nuestro Señor. No permita usted que el deseo pecaminoso lo lleve hacia las trampas de Satanás.

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Las Cosas Por su Nombre

¿Usted sabe lo que es el demonismo? Tiene permiso para decirme, si quiere, hasta que es una materia de Seminario. Pero lo que no puede decirme, es que se trata de una tontería, de una exageración o de un delirio místico de infradotados. No me interesa lo que usted conozca o deje de conocer; lo cierto es que el demonismo no es ni humorístico ni mucho menos falso.

Es real. Es uno de los temas más serios y significativos que jamás se hayan considerado. Sin embargo, es uno que nunca o muy contadas veces se toca. Es como si nos dijéramos: “Si no hablamos sobre eso, pronto dejará de existir”. Nosotros los cristianos, evadimos al demonismo como a una plaga. Y cuando lo discutimos, nuestros comentarios lo sitúan entre la superstición tradicional o la ignorancia absoluta.

Y mientras nosotros, los que nos ufanamos de conocer la Biblia, lo hemos ignorado, el mundo en cambio lo ha explorado. Tergiversando la verdad y aprovechándose de la curiosidad y la vil sensualidad humanas, promotores astutos lo han convertido en un extravagante negocio, una suerte de espectáculo de atracción rara con todas las artimañas que agradan a las multitudes deseosas de sensaciones y experiencias nuevas. Y el diablo no podría estar más feliz. La última cosa que él desea es que, su presencia y estrategia, sean expuestas. Los cristianos necesitan estar informados de la verdad: que tenemos la victoria, que somos más que vencedores y no víctimas indefensas cuando tengamos que lidiar con Satanás y sus demonios.

En su libro “Los Demonios en el Mundo Moderno”, el doctor Merril F. Unger, escribe el siguiente párrafo: “Ciertamente no hay excusa alguna para que la iglesia renuncie a su poder carismático de sanar y libertar de la opresión satánica. En la misma medida en que lo hace, proclama su bancarrota espiritual, y se convierte en una institución débil que ya no dispone del respeto de las masas espiritualmente necesitadas. No nos sorprende que las multitudes busquen la realidad espiritual en las religiones orientales, en las creencias no cristianas y en la perversión del cristianismo que tienen orientación ocultista. La fe cristiana ha perdido tanto su vitalidad a causa de la apostasía y está contaminada por las opiniones humanas y por una presentación defectuosa de Jesucristo, que se está transformando en un caparazón hueco, sin poder afectar las vidas de los hombres.

Yo estoy de acuerdo con esto. Es mucho el tiempo en el cual los cristianos se han mostrado apáticos en cuanto a abordar el asunto del demonismo. Es tiempo de tomar una posición firme en contra de los poderes de las tinieblas en la fortaleza del Señor Jesucristo. Firme y confiadamente, tenemos todo el derecho de negar al adversario cualquier terreno que él intente reclamar por medio de maquinaciones e intimidación. En la segunda carta a los Corintios, hay una declaración.

(2 Corintios 2: 11)= Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

La preocupación de Pablo, aquí, es que los creyentes de Corinto perdonaran plena y completamente a un individuo en su iglesia local. En el verso 8 les dice que reafirmen su amor hacia él: (Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él) y que prueben su obediencia en el verso 9: (Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de su vosotros sois obedientes en todo) Por no limitarse en este acto de perdón.

¿Por qué? Para que Satanás no gane ventaja de la situación. En otras palabras, su falta de perdón daría al enemigo la posibilidad y la oportunidad de abrirse camino en la congregación y lograr sus propósitos engañosos. La desobediencia de ellos podría ser la oportunidad para el adversario. Él espera pacientemente que tales puertas se abran y con astucia se mueve en tales momentos.

Pero; ¿Qué declara Pablo? Él dice: No ignoramos sus maquinaciones. En realidad él está diciendo: “Muchachos; ustedes saben sus maquinaciones. Estamos constantemente conscientes de sus métodos y sus estrategias. ¡Y no nos va a tomar por tontos!” Fíjese que estas son palabras fuertes, de confianza firme y que no tienen nada que ver con ese modismo almibarado con que los cristianos, muchas veces, intentamos barnizar de amor nuestras definiciones. Ahora bien: estas palabras, ¿Son una realidad con usted? Porque Pablo, evidentemente, podía decir eso, pero: ¿Usted también puede hacerlo?

Antes que se pueda hacer frente a cualquier opositor, hay que conocer como obra, como opera, como se mueve. Es obligatorio en cualquier tipo de contienda, disipar al máximo la ignorancia. Ejemplo deportivo: un boxeador con lucidez no va a subir al ring, al cuadrilátero, sin que primero no haya estudiado el estilo de su rival. Lo mismo se da en el fútbol, donde los entrenamientos previos a un cotejo, tienen preponderantemente movimientos tácticos que tienen que ver con la táctica que ya se sabe utilizará el rival. En todos los campos y los tipos de confrontaciones, hay gente que se pasa días, meses, años estudiando las tácticas, las debilidades, la fortaleza del oponente. La ignorancia es una enemiga de la victoria.

Mire: lo invito a que haga usted un estudio serio – por usted mismo, sin influencias, desde la Biblia -, del diablo y su ejército de demonios. Este estudio no puede hacer eso en su lugar, pero muy bien podría ser la fuente de motivación. Recuerde que la ignorancia con respecto a su enemigo, lo pone a usted a merced de él y le roba la confianza que se necesita para estar firmes contra su estrategia. Nadie le está diciendo que usted tenga que meterse en todas las conferencias, cursos o institutos de Guerra Espiritual o demonismo. Lo que le estoy significando es que usted tiene que estar informado, al menos, de lo elemental.

Ahora por favor, busque en su Biblia la carta de Pablo a los Efesios. Vaya al capítulo 6. No interesa que yo se lo escriba aquí, usted léalo también en su Biblia. Por allí el Señor tiene una revelación determinada para usted. Los cuatro versículos que vamos a compartir son muy útiles para entender la batalla que se está llevando a cabo. Yo le sugeriría que, si puede, los memorice dentro de los próximos días.

(Efesios 6: 10)= Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza, (11) vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

(12) Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

(13) Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

(14) Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia.

Pese a que habitualmente no se lo enseña de este modo, es notorio que en estos cuatro versículos, se revelan cuatro mandamientos. En el verso 10, Fortaleceos; en el 11, Vestíos; en el verso 13, Tomad y, en el 14, Estad Firmes. Sería interesante que como aditamento necesario para la prosecución de este estudio, podamos estar algunos minutos reflexionando seriamente sobre cada uno de estos mandatos, sobre su validez individual y conjunta.

FORTALECEOS

Por la simple y sencilla razón de que nuestra lucha es una guerra invisible, consecuentemente nuestra fortaleza no es externa. Esto se refiere a fortaleza interna, como concluye el versículo 10, donde habla de “El poder de su fuerza”, refiriéndose al Señor Jesucristo. Tenemos que ser fuertes en Él. Descansar en Él por fe. Ir a Él en oración. Caminar con Él en confianza, extrayendo de su poder. ¿Por qué? La mejor respuesta nos la da la misma Biblia a partir de lo que hallamos en el Nuevo Testamento.

(Colosenses 2: 13)= Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, (14) anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, (15) y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Aclaremos bien este punto porque conocerlo y entenderlo, resulta clave en esta guerra. Cuando Cristo murió en la cruz, Él “despojó”, porque ese es el término a todos los poderes de las tinieblas. ¿Y qué dice como resultado de ello? Que lo hizo “Triunfando sobre ellos”. Así que Él es campeón. Cuando se vuelva a Él pidiéndole fortaleza, usted se está volviendo al único que tiene autoridad soberana sobre ellos. La ganó en la cruz. Fortalézcase en la fortaleza de ese campeón.

VESTIOS

¿Vestíos de qué? Efesios 6:11 lo dice con total y absoluta claridad. Tenemos que ponernos “Toda la armadura de Dios” para poder estar firmes contra las asechanzas del enemigo. En cualquier guerra convencional, las tropas buenas que pelean bien, inexorablemente están bien equipadas. Por el contrario, contar con armas inferiores y equipos pobres y limitados, inexorablemente traen derrota.

(Efesios 6: 14)= Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, (15) y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

(16) Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

(17) Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

Lea con atención, cuidado y prolijidad de este detalle. Escudriñe, investigue, desmenuce cada una de las palabras que no por casualidad sino por causalidad han sido utilizadas aquí. La armadura sirve para protegerle y darle confianza en la batalla. Ahora tengo que advertirle que, cuando usted se de cuenta que esta batalla es como ninguna otra que usted pueda haber vivido en su vida, es muy posible que se atemorice, que se intimide y hasta se vuelva medroso. ¿Sabe por qué? Por un simple principio de seguridad. Cuando usted se de cuenta que por más que lo intente usted no puede ver a su enemigo pero que él sí lo ve a usted perfectamente, es obvio que no podrá dejar de estremecerse y, llegado el caso, hasta horrorizarse. Bien; esa es una razón más que convincente para colocarse toda la armadura que Dios ha provisto, ¡Póngasela hermano!

¡TOMAD!

Toda la provisión de dios es suya, hecha a la medida de su personalidad, de sus circunstancias y sus necesidades. Y está allí, disponible y esperando que usted la reclame. Alcáncela por fe y espiritualmente tome, en días venideros; pero primero debe tomarla. Se va a sentir raro. ¡Y ni le cuento como lo van a ver los que no comparten demasiado estas cosas! Directamente ridículo. Porque usted no va a ver nada y la gente tampoco, pero en el ámbito espiritual, los demonios sí que la verán y no podrán con ella.

Cuando un soldado ingresa a un ejército, con lo primero que se encuentra es con un asustado grupo de reclutas tan nuevos e inexpertos como él. Luego se les entrega ropa, calzado, un fusil cuya calidad será acorde a la capacidad económica de su país. Se le suministra munición, una bayoneta, que es un afilado cuchillo que se calza en el extremo del fusil y un casco de acero para proteger, su cabeza. Ese es, – desde ese momento -, su equipo de combate. Por más lógico miedo que pueda tener, ante la alternativa de una guerra, de un combate, usted tendrá grabada a fuego la orden ala respecto de su superior inmediato: “-¡Tome su equipo, colóqueselo y prepárese para combatir!-” Bueno; ¡Eso es, exactamente, lo que Dios le dice a usted, hoy!

ESTAR FIRMES

Esto es tan importante que estas palabras aparecen tres veces en diferentes lugares: (Efesios 6:11, 13 y 14) Son palabras de confianza y seguridad. Nos dicen que no tenemos nada que temer. Nada. Después de todo el que toma el lugar nuestro en la pelea, es el campeón. Y el enemigo ya está derrotado, sucedió en la cruz, ¿Lo recuerda? Por supuesto, él no quiere que usted sepa eso. Y esto explica por qué su estrategia favorita es el engaño. Él va a presentar cortinas de humo que pueden parecer horrorosas y espantosas y terriblemente impresionantes, pero detrás de todo ese ruido y humo está el completo conocimiento de que él esta derrotado.

Así que cualquier cosa que usted haga lidiando con demonios, creyente, hágalo con confianza. Con una seguridad victoriosa absoluta. Él es la víctima, usted es el victorioso. Así que la demanda más que obvia, es: Estar Firmes. Y si quiere, de paso, recuerde a Pablo a los fines de ser prevenido, cuando él dice que “El que piense estar firme, mire que no caiga”.

RESISTIENDO AL ENEMIGO

En el versículo 13 de esta misma sección de la Escritura, (Efesios 6), se nos dice el propósito de que nosotros nos pongamos la armadura y estemos firmes. ¿Para qué, dice? Para que podáis resistir en el día malo.  ¿Y qué quiere decir esto? Que tales días, indefectiblemente, vendrán.

Algunos de los que están leyendo mis palabras, seguramente están más que conscientes del “Día malo”. Han sido obstaculizados y atacados por el enemigo. Ya sea en contra de sí mismos o de otra persona. O de ambos. Otros no tienen experiencia y sólo pueden imaginarse lo que comprende la opresión demoníaca. Créame que es terrible. Es horrorosa. Es vil. No es como ninguna otra cosa que haya enfrentado. ES agotadora e implacable. Es “Día malo”, como dice el versículo, Satanás es un enemigo derrotado, pero no se rinde sin luchar.

Primero necesitamos entender el deseo de nuestro adversario. El desea ante todo, salirse con la suya en la vida de los humanos. El desea controlarnos, o por lo menos tener acceso a ser oído y llegar a ser una fuerza persuasiva en nuestras vidas. Su área preferida de operación es nuestras mentes. Esto se ve en los dos pasajes siguientes de la Escritura.

(2 Corintios 10: 3)= Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

(2 Corintios 11: 3)= Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

Sí. Eso es. “Sean extraviados” es la mejor expresión. Es la idea de sacarnos del curso, desviarnos, apartarnos del propósito. Finalmente su esperanza es ganar control absoluto.

Y porque los demonios existen en forma espiritual (Ellos no tienen cuerpo físico) poseen un fuerte deseo de operar dentro de un cuerpo, especialmente un cuerpo humano. Más razón para estar firme “contra sus estrategias”

Durante el ministerio terrenal de Jesús, Él encontró en varias ocasiones personas endemoniadas. A propósito, “posesión demoníaca” y “opresión demoníaca” no son en realidad términos bíblicos. El texto griego apoya sólo la idea de uno estar “endemoniado” que puede incluir cualquiera de los varios niveles de actividad o control demoníaco. A veces la participación era tan profunda que había que echar fuera los demonios de los individuos. En otras ocasiones, se le decía a la persona bajo ataque que “resistiera”. En el pasaje de Efesios 6 que ya hemos mencionado, como también en el de Santiago 4, se menciona resistir al enemigo. Pero cuidado; resistir conforme a formación militar, que es combatiendo; no es de ninguna manera aguantar o soportar.

(Santiago 4: 7)= Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

La pregunta que cabe entonces aquí, es: ¿Y como lo resisto de la mejor manera con posibilidades de éxito? Le doy cuatro sugerencias.

1)  Verbalmente declare su fe en el Señor Jesucristo. Use su nombre completo al hacerlo. Abiertamente reconozca que Él es su maestro, su Señor y el único que ha conquistado todos los demás poderes en la cruz.

2) Rechace toda lealtad al diablo, a su ejército demoníaco, y lo oculto. Haga esto fuerte y firmemente. Otra vez expresado en alta voz.

3) Reclame toda la armadura de Dios, basada en Efesios 6:1-17 como su protección completa. Lea el pasaje oralmente con énfasis.

4) Por último, declare firmemente su resistencia a las influencias demoníacas.

Afírmese en esta esperanza. Rechace la tentación de dudar la realidad de las promesas de Dios parea usted. El enemigo está derrotado. El corre cuando es desenmascarado. La sangre de la cruz lleva con ella poder divino. Descanse en la transacción que ocurrió en la cruz, esto es: la sangre de Cristo por sus pecados.

Hay ocasiones, cuando los demonios se han arraigado tanto en una vida, que se hace necesario expulsarlos, echarlos fuera. Esta experiencia es muy emocional y violenta y se necesita la ayuda de otros cristianos. La escritura sugiere que resistir es algo que uno hace por su cuenta, pero cuando los demonios eran expulsados en los tiempos bíblicos, se involucraban otros cristianos para ayudar en el proceso.

Cuando uno o más demonios habitan el cuerpo de un individuo, esa persona se halla controlada bajo la influencia del espíritu maligno. Bloqueando temporalmente su conciencia, el demonio puede hablar y actuar dentro de la víctima usándolo como un esclavo o instrumento. En tales casos, la persona tiene una fuerza increíble, una lengua blasfema, vil y vulgar, un temperamento violento y feroz que lleva a cabo actos peligrosos en contra de sí mismo y de otros. No es extraño que la víctima endemoniada sea arrastrada a formas perversas de ataques más sadistas y brutales hacia otros … hasta el extremo del asesinato.

Ha sido nuestra observación que, cuando el demonio habla y se proyecta a sí mismo a través de la víctima, la voz es diferente de la voz normal y la personalidad del individuo. En ocasiones el espíritu maligno que habla usa otro idioma, totalmente desconocido por la víctima. También es interesante que el pronombre usado ayuda a identificar la presencia de un ser extraño. El primer pronombre personal “Yo” o “Mí”, consistentemente identifica al demonio residente. Se dirige a los espectadores en la segunda persona “Tú” o “”Tuyo”. Se refiere a la víctima en la tercera persona “El”, “Ella” o “Su”, lo cual durante el ataque se ve inconsciente para todo sentido práctico, como que no existe durante el intervalo.

A menudo se necesita una confrontación firme. Cuando la gente está endemoniada, necesita ayuda. Inmediata, valerosa, comprensiva. Pero permítale advertirle algo: la guerra espiritual no es un asunto trivial. Y para que no deje usted que la curiosidad indolente le lleve a la idea de que tal ministerio es un juego placentero o una credencial para el “pavoneo” interno, por favor, proceda con cautela.

Nadie se convierte en un “experto” en un ministerio de liberación. Nuestra única base para la victoria sobre los poderes de maldad, es nuestra unión con el Señor Jesucristo. Los espíritus de las tinieblas  son imprevisibles, extremadamente astutos, y siempre tan brillantes. Marie Buber ha elaborado una excelente guía práctica de la cual podemos extraer algunas precisiones necesarias. Primero, las negativas.

1)= No busque información ni permita que ningún espíritu maligno le de involuntariamente información que usted no esté buscando.

2)= No crea lo que el espíritu maligno dice a menos que usted lo compruebe. Son mentirosos empedernidos como hijos que son del padre de mentira.

3)= No tenga miedo de que les amenace con hacerle daño a usted o a su familia.

4)= No asuma que una victoria es el fin de la lucha.

5)= No confíe en que un enfrentamiento audaz sea el camino principal para conseguir victoria sobre el enemigo. Una aplicación positiva de la doctrina, oración combativa, memorización de las Escrituras, y un caminar de alabanza hacia Dios son esenciales. Y ahora las positivas.

1)= Vístase diariamente con toda la armadura de Dios, reclame su unión con Cristo y camine en la plenitud del Espíritu Santo.

2)= Vuelva a tomar cualquier terreno que haya cedido a Satanás por pecados carnales voluntarios cometidos despreocupadamente. Una simple oración de fe puede llevar esto a cabo.

3)= Ate todos los poderes de las tinieblas que obren bajo el mando de cualquier espíritu maligno a este último, ordenándole salir cuando él lo haga.

4)= fuerce al espíritu maligno a aceptar esto porque usted está sentado con Cristo sobre todos los principados y poderes y tiene una autoridad plena sobre ellos.

5)= Fuérceles a aceptar que cuando usted les ordena que salgan, tienen que ir donde Cristo los envía.

6)= Exija que el poder maligno se una en un solo espíritu si es que se ha dividido en varias partes.

7)= Esté preparado porque el poder maligno puede intentar hacer daño de alguna forma a la persona con la que usted está trabajando. Dolores repentinos en el cuerpo, un agudo dolor de cabeza, sensación de asfixia, y cosas como estas son utilizadas muy a menudo.

Ahora bien: ¿Puede un cristiano estar endemoniado? Por muchos años yo me hice esta pregunta, pero ahora estoy convencido de que puede suceder. Si se le da base para entrar al poder de las tinieblas, (Como es el aventurarse en el ocultismo, un espíritu indispuesto a perdonar, un estado habitual de carnalidad, etc.) los demonios ven esto como una luz verde para proseguir. Las fuerzas de las tinieblas no discriminan en relación con el cuerpo que quieran habitar. Yo he trabajado personalmente con cristianos preocupados, angustiados por muchos años. Ocasionalmente he sido testigo del doloroso proceso de liberarlos de demonios.

Quizás una palabra esclarecedora de seguridad es necesaria aquí. El creyente tiene al Espíritu Santo residiendo en él. Por lo tanto, el espíritu inicuo extraño ciertamente no puede reclamar que es “dueño” del cristiano. Él todavía es un hijo de Dios. Pero mientras esté presente en su cuerpo (Tal vez en la región del alma) esa fuerza maligna puede hacer estragos en su vida, trayéndole los pensamientos más extravagantes que se puedan imaginar a su conciencia. ¿Podría esto explicar por qué algunos creyentes pueden caer en pecados tan horribles? ¿Y algunos hasta cometer suicidio?

¿Cómo se relaciona todo esto a nosotros, hoy? Puedo mencionar tres.

1)= Tiene que haber un diagnóstico correcto: Tenemos que cuidarnos de la persecución de brujas. Alguna gente ve demonios en cada área de debilidad o de equivocación. Se ha oído hablar hasta de un “espíritu de comerse las uñas”. Además, hay características entre los perturbados mentales y emocionales que son extravagantes, pero no necesariamente demoníacas. Y puede haber desórdenes físicos también. Todo esto nos dice que tenemos que tener mucho cuidado y discernimiento en lo referente al diagnóstico. Sin embargo, de los síntomas que pudieran derrotar demonios, son:

a)= Repentinos e irrazonables cambios de carácter.

b)= Expresiones agresivas e incontrolables de hostilidad.

c)= Apego sobrenatural a amuletos, adivinos, e involucrarse en el ocultismo.

d)= Hábitos extremos, esclavizantes de inmoralidad sexual, perversiones, blasfemia y burla desvergonzada.

Todas estas características y otras más necesitan ser observadas con discernimiento. Consultar a otros es de gran ayuda en este asunto. Tenga cuidado de no hacer un diagnóstico prematuro.

2)= Se le debe proveer ayuda a la persona endemoniada. Eso, si se está en el convencimiento de la presencia de demonios, la persona endemoniada necesitará ayuda de cristianos fuertes y dedicados que trabajen juntos en liberar a la víctima del mal. Un estudio cuidadoso del procedimiento de Jesús es indispensable. Por ejemplo, Él preguntó el nombre del demonio. Él tomó autoridad y no cedió el control. También mandó al demonio que saliera. Nunca se recomienda que este proceso se intente solo. Hay fuerza en el número especialmente de cristianos maduros. Tales experiencias pueden ser extremadamente difíciles y violentas.

3)= Tiene que haber un seguimiento de apoyo después de la penosa experiencia. El tiempo más vulnerable viene después que el individuo es liberado de los demonios. Se necesita mucho cuidado y apoyo. No deje a alguien así sin ayuda.

Hemos descubierto, en este estudio, que para pelear contra los poderes de las tinieblas, hay que disipar la ignorancia y tomar y emplear la armadura de Dios. También vimos que hay dos maneras básicas que la Biblia nos enseña a lidiar con los demonios. Resistirlos y echarlos fuera. En Jesucristo somos victoriosos. No hay razón para tener miedo. No puedo pensar otro modo para concluir esto que citando un versículo que lo dice todo acerca de nuestra guerra espiritual con Satanás.

(Apocalipsis 12: 11)= Y ellos han vencido por medio de la sangre del cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

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Uniforme de Combate

Quiero hacerle una pregunta sumamente puntual que no da lugar a respuestas ambiguas: ¿Sabía usted, si es todo lo cristiano que dice ser, que está en guerra? Usted podrá decirme y argumentarme lo que quiera bajo el barniz de la enseñanza doctrinal denominacional que le parezca, pero cuando usted entregó su vida a Jesucristo, se unió a una guerra que ya había comenzado. Y no interesa que usted me diga que personalmente, no tiene nada contra nadie y que si usted no se mete con el diablo, él no se meterá con usted. Es solamente un argumento y no tiene solidez alguna.

Si usted es ciudadano de la República Argentina y las autoridades de mi país le declaran la guerra a otro país (¡Dios no lo permita jamás!), no importará si usted es un pacifista, su país está en guerra y, si usted es un ciudadano de ese país, usted también lo está. Muy bien; como ciudadano del reino de Dios, usted está en guerra con el diablo. Su posición espiritual es la de ser ciudadano en el reino de Dios, pero su función espiritual es servir como soldado en la guerra entre la luz y las tinieblas.

Pero no se termina allí, ahora vamos a escarbar más profundo: ¿Sabía usted que como soldado de un ejército podría pedírsele que entregue su propia vida? Pregunto: ¿Por qué debería ser diferente el tratamiento en el ejército de Dios? – ¡No, hermano! ¡A mí lo único que se me pide, es que sea testigo, que de testimonio, que testifique! ¿Ah, sí, eh? Lamento decirle que la palabra griega que se traduce como testigo es la misma palabra que significa mártir. Un testigo, entonces, es decir: un mártir, es alguien que está dispuesto a dar su vida por lo que cree. Pero antes que un cristiano muera por lo que cree, debe estar dispuesto a morir a sí mismo: al yo, a la ley, a la ambición, a su carrera. Un buen soldado subordina sus necesidades a una autoridad superior. En términos espirituales, digo. Hablo de Dios, no de hombres. Por las dudas, entiende?

Aunque Jesús triunfó sobre Satanás, él espera que el pueblo de Dios haga cumplir en la práctica esa victoria. Después de levantarse de la tumba, Jesús le dijo a sus discípulos lo que vamos a leer ahora:

(Mateo 28: 16)= Pero los once discípulos (Ya no estaba Judas Iscariote), se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.

(17) Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.

(18) Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

(19) Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; (20) enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Esto es más que claro: cuando Jesús venció a los poderes de la muerte y del infierno, ganó de una vez y para siempre, autoridad sobre Satanás. Observemos que dice: “TODA potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Jesús tiene toda la autoridad. La siguiente frase, siga observando, comienza con un: “Por tanto…” ¿Tiene idea usted del por qué de esa expresión? “Por tanto”, puede interpretarse como “por consiguiente” o también como ·”teniendo esto en cuenta”. Jesús estaba diciendo a sus discípulos que él tenía toda la autoridad; teniendo esto en cuenta, usted debe hacer discípulos. La autoridad de Jesús tiene mucho que ver con la forma en que hacemos discípulos. Es decisión nuestra ejercer o no la autoridad que Jesús obtuvo sobre Satanás. La autoridad de Jesús no nos sirve de nada a menos que nos apropiemos de ella. Estamos EN Cristo. Cristo está EN nosotros. Poseemos la misma esencia de SU autoridad. Por ende, esa autoridad suya, hoy es NUESTRA.

Tenemos la posibilidad de elegir cuando “el servicio de entrega a domicilio” del enemigo aparece repentinamente en nuestra puerta con un paquete que no ordenamos. El servicio de entrega insiste en que esta oferta especial de temporada, (Que, por ejemplo, es un paquete que contiene La Gripe) ha sido entregado a todos los hogares del vecindario, y que ahora nosotros, venimos a tener algo como así como el “privilegio” de recibirlo. Ahora bien; sabiendo que Jesús murió por nuestras enfermedades y dolencias, en su nombre podemos cerrar la puerta en la cara al enemigo…pero también podemos elegir no hacer absolutamente nada y recibir el paquete y su contenido…

La autoridad que ejercemos sobre el enemigo depende de la victoria que Jesús logró sobre Satanás. Ningún cristiano puede vencer al diablo por su propia cuenta. Solamente nos apropiamos y administramos la victoria que Jesús ganó. Aún cuando usted ora por una persona y de ella es expulsado un demonio, no es usted; es Jesús en usted. Colosenses 1:27 dice: …a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Entonces, convengamos que solamente estamos haciendo efectiva la victoria sobre el poder del enemigo.

En un tiempo yo, como seguramente usted también, era un cristiano tímido que no sabía andar en la victoria que Jesús había ganado. Tenía todos los derechos legales sobre el enemigo, pero nunca los administraba. Tenía y lo sabía teológicamente, todos los derechos para orar por los enfermos, para echar fuera demonios, para ver personas salvadas y para reprender al adversario, pero no los administraba. Simplemente me sentaba y esperaba que, por ósmosis, el enemigo no llegara hasta mí. Sin embargo, tengo que decirle que la victoria tiene que ser hecha efectiva, o no es autoridad. Me hace acordar al matrimonio que llegó a su casa y vio que unos ladrones les estaban cargando sus muebles en un camión. Entonces ella dijo: ¡Eso es ilegal! ¡Esos hombres no pueden llevarse esos muebles porque son nuestros! – El marido muy tranquilo le contestó: Tienes toda la razón, querida; no pueden hacerlo. Vamos a comer algo por allí…

Obvio; cuando el matrimonio regresó a su domicilio, todos sus muebles habían desaparecido. ¿Por qué cree que les pasó eso? Porque ellos tenían todo el derecho legal de detener a los ladrones, pero no lo utilizaron. Ni siquiera llamaron a la policía. Igualmente, hay miles de cristianos mirando mientras el diablo les roba. No tienen ni la menor idea de cómo detener al robo. ¿Pero como? ¿En la iglesia no le han enseñado? En la iglesia donde se congregan, no se habla del diablo; sólo se habla de Dios. La clave para andar en la autoridad de Jesús, es hacerla efectiva. Si no lo hacemos, Satanás robará, matará y destruirá. Para hacer efectiva la autoridad de Jesús hay que actuar en forma agresiva. El reino de Dios sufre violencia, ¿Y quienes, dice la Biblia, son los que lo arrebatan? No dice los tímidos, dice los violentos. No me interesa su teología personal, esto es Palabra.

(Mateo 11: 12)= Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

En la guerra espiritual debemos ser espiritualmente agresivos. Agresivos en la alabanza, agresivos en la oración, agresivos en la proclamación de la Palabra de Dios. Sin un contraataque agresivo, el diablo no hará nada menos que matarnos en el reino de Dios. Eso es seguro.

Los cristianos, generalmente, se van a uno de estos dos extremos. Primero, piensan que la batalla continua en la que están luchando contra el enemigo, determinará la victoria final. Las personas que piensan así, generalmente se vuelven locas con la idea de la guerra espiritual. Dado a que todo es batalla, suelen ver demonios debajo de cada piedra. Colosenses 2:15 dice: …y despojando a los principados y a las potestades, las exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Entienda bien: Jesús los despojó públicamente para que todos vieran que la guerra había terminado, que la victoria ya había sido ganada.

La otra suposición no menos falsa que esta, es que dado que el diablo está vencido, no queda nada por hacer. Las personas que viven según esta regla son fatalistas, y presumen que cualquier cosa que les suceda debe ser la voluntad de Dios. La ironía de esta forma de pensar es que se contentan con cualquier cosa que les de la vida. Muchas veces, por no hacer nada, viven en derrota y experimentan mucho menos que lo mejor que Dios tiene para ellos. Entienda bien por favor: ¡Satanás ya ha sido vencido! Eso es cierto e innegable. ¡Pero no ha sido llevado cautivo! La guerra ya fue ganada, pero el líder del enemigo aún está en libertad. Y mientras él esté libre, siempre alguna escaramuza del estilo guerrilla, va a haber y alguien puede salir lastimado.

Usted puede ser una especie de “rambo” de Dios, y tomar las potestades del infierno, ejercer la autoridad de Jesús, pero si no tiene armas adecuadas, es un ejercicio inútil. Pablo dijo que aunque andamos en la carne, no militamos según la carne. Y en otro sector, agregó que las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Piense esto: nuestra batalla es, primordialmente, contra argumentos y todo lo que se levante contra el conocimiento de Dios, y el resultado final es llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo. La batalla que peleamos se disputa en el ámbito de las ideas, los pensamientos y los argumentos. En medio de sus orejas está la batalla más fuerte.

Sin embargo, al leer a Pablo, mucha gente se detiene en esas tres palabras “No tenemos lucha”, omiten lo que sigue y se niegan a luchar. El hecho es que si nos negamos a luchar, lo único que lograremos es que nos atrapen. Cuando nos negamos a luchar, nos quedamos con cualquier cosa que la vida o el enemigo nos ofrezca.

El creyente no lucha contra personas con cuerpos. La batalla no es contra su esposo, su esposa o su jefe. Es contra principados y potestades, espíritus malignos que utilizan, habitan, vienen sobre las personas o las motivan a hacer cosas malas. Dios nos dice que nuestra batalla es contra estos principados y poderes que levantan fortalezas; esas influencias que motivan a las personas a actuar en forma contraria a la Palabra de Dios.

Otra de las cosas que Pablo dice, es que nuestras armas son poderosas para derribar fortalezas. ¿De quien son esas fortalezas? De Satanás, obvio. ¿Pero adonde están? En el ámbito de la mente. ¿Y cuales son las fortalezas que Satanás construye en las mentes de las personas? Es la incapacidad o la negativa a aprehender la verdad de Dios. Básicamente, las fortalezas son prejuicios: es definirse por una postura antes de haber estudiado todos los hechos. ¿Alguna vez ha escuchado esta frase: “No insistas con tus razonamientos; ya estoy decidido”? Bien; eso es una fortaleza.

Tome por ejemplo a un determinado grupo religioso de falsa doctrina. Usted les explica la Palabra de Dios y los errores de sus creencias y ellos siguen sin prestar la menor atención a una sola palabra de lo que usted les diga. Jesús se refirió a estas personas, entre otras, como aquellas que tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. También hay algunos dentro de lo que globalmente llamamos “la iglesia”. Estas personas tienen corazones endurecidos. Su incapacidad para aprehender lo que la Palabra de Dios dice es señal de que hay una fortaleza.

Hay una fortaleza en la persona que cree que está más allá del perdón de Jesucristo. Quizás después de conocer a Cristo, cometió un pecado que cree que Dios no podrá perdonar. Quizás lea en la primera carta de Juan 1:9 que Jesús es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad, pero se rehúsa a creer que esa palabra se pueda aplicar a su vida. Por eso cada día anda en derrota. Hay una fortaleza en la persona que cuando es confrontada con su atadura a un espíritu de Jezabel o Lucifer, se niega a aceptar la corrección de la autoridad puesta por Dios en su iglesia.

Hay una fortaleza en cualquier sistema de creencias que se levante contra el conocimiento de Dios. El comunismo fue una fortaleza, porque comenzó con la premisa de que Dios era un invento de la imaginación humana. Aún el capitalismo opuesto tiene fortalezas inherentes a él, porque la base que lo motiva es la codicia. Una fortaleza es cualquier creencia que se coloque en oposición al conocimiento de Dios y ensordezca los oídos de sus seguidores a la verdad de la Palabra de Dios y la voz del Espíritu Santo.

Tenemos una tarea tremenda encomendada por Dios si vamos a participar para ver más personas ganadas para el reino. Nuestra responsabilidad es derribar las fortalezas que hay en las mentes de las personas y que les impiden recibir el evangelio de salvación. Dios desea que liberemos las mentes de las personas de esa cautividad de Satanás y llevemos sus mentes a la cautividad y obediencia a Jesucristo.

Las personas compradas por la sangre de Jesucristo y que conocen las armas de su lucha son las únicas en la tierra que están equipadas para intervenir en el ámbito espiritual. Los cristianos que no saben como utilizar sus armas, que las rechazan o las descuidan, están atrapados en un fuego cruzado entre el bien y el mal. ¿Dónde quisiera estar usted en una batalla: en el lado que dispara al enemigo o en el medio, esquivando las balas de ambos lados? Los cristianos que se niegan a participar en la batalla son los que más probablemente vivirán en derrota. No sólo se contentan  con mucho menos de lo que Dios tiene para ellos sino que ante el mundo muestran un evangelio sin poder.

Jesús habló en forma directa a la iglesia de Laodicea, según lo vemos en el texto del libro de Apocalipsis 3:16, diciéndole: Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Somos las personas más importantes sobre la faz de la tierra, pero el problema es que no actuamos como tales porque en realidad no lo sabemos o no lo creemos.

Dado que la batalla que disputamos no es política sino espiritual, tenemos la respuesta y las armas para detenerla: la respuesta no son los militares, ni los políticos. Es como si todo el universo estuviera gritando: ¡Despierta iglesia! ¡Despierta a tu destino y a tu herencia! ¡¡Haz algo!!

Fíjese que Pablo, antes de presentarle a usted las armas de la batalla en Efesios 6, hace un prefacio con su explicación y una advertencia. En el verso 13, dice: Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Dos veces, en Efesios 6, Pablo insta al creyente a tomar toda la armadura de Dios. En el idioma griego, se utiliza una sola palabra para decir “toda la armadura”: la palabra PANOPLIA, la misma que se utiliza en castellano para denotar una armadura de una sola pieza. El guerrero no utiliza solamente las partes de la armadura que son cómodas o convenientes, porque sin la PANOPLIA, es menos que efectivo y está expuesto a ser herido. Pablo continúa explicando lo que es la PANOPLIA, la armadura completa.

(Efesios 6: 14)= Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, (15) y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

(16) Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

(17) Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; (18) orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

Es importante comprender la función de cada pieza de la armadura. Preste atención. El primer punto que utiliza el guerrero del ejército de Dios es el cinto de la verdad. Este es el que mantiene unida a la armadura. Mantiene en su lugar la coraza, las vestiduras, y también sostiene la espada. El cinto de la verdad representa la integridad y la fidelidad del creyente. En una palabra: obediencia. Nadie es perfecto, y tenemos una relación correcta con Dios sólo por medio de la sangre de Jesús, pero debemos entrar a la batalla con integridad. El pecado que nos negamos a abandonar o que cubrimos nos hará vulnerables ante el enemigo. Pero con la verdad viene la libertad, la facilidad de movimientos, y la confianza.

La coraza de justicia cubre el corazón, el órgano más vital. El corazón es donde se asientan nuestras emociones, sentimientos y pasiones; es el reflejo de quienes somos en realidad. Si Satanás puede afectar nuestro corazón, podrá vencernos fácilmente. Satanás nos acusa de toda obra mala, de todo motivo errado, de todo lo que pueda utilizar para neutralizarnos. Como cristianos, andamos en la justicia que proviene, no de nuestras propias buenas obras, sino de lo que Cristo logró en la cruz. Por eso Satanás trata con todas sus fuerzas de ocultar la cruz a nuestros ojos. Si logra hacerlo, es lo mismo que si nos quitara nuestra coraza de justicia. Notemos que el cinto de la verdad, o integridad, y la coraza de justicia funcionan juntos. Sin la coraza de la justicia, caemos en el legalismo. Sin el cinto de la verdad, caemos en la carnalidad.

El calzado representa la paz interior. En el calor de la batalla, la mayor tentación que enfrenta el soldado es la de comenzar a temer y retroceder. Nuestro fundamento en el evangelio evitará que demos la vuelta y expongamos nuestra espalda vulnerable al enemigo. Observemos que la palabra apresto significa preparación. La batalla, en realidad, comienza antes del conflicto. No podemos aprestarnos a última hora para la batalla, como se hace antes de un examen. Nuestra preparación de permanecer firmes en la palabra de Dios comienza antes de que surja el conflicto. Una vez que la batalla ruge, es demasiado tarde para prepararse.

El propósito del escudo es proteger las otras partes de la armadura y detener las flechas de fuego del enemigo. Nuestra fe en Dios, nuestra respuesta a lo que Cristo Logró en la cruz para nosotros, extingue los dardos de fuego de las acusaciones y las mentiras de Satanás. La coraza de justicia viene de Dios. El escudo de la fe es nuestra respuesta, la expresión de lo que creemos que Cristo hizo por nosotros en el calvario.

¿Qué protege el yelmo de la salvación? La mente. Observemos que Pablo dice: Tomad el yelmo, es decir, habla de colocarse el yelmo. En realidad, Pablo lo dice como una orden: “Tomen el yelmo y colóquenselo. Si ya somos salvos, ¿No es que el yelmo automáticamente está colocado? No. ¿Por qué diría Pablo a los cristianos de Efeso que se lo colocaran si así fuera?

Pablo, en 1 Tesalonicenses 5:8, se refiere al yelmo como la esperanza de salvación. La fe protege mi corazón: Porque con el corazón se cree, dice Romanos 10:10. pero la esperanza protege mi mente contra el desaliento y la depresión. La esperanza está en el ámbito de la mente. Así que Pablo nos amonesta para que nos coloquemos nuestros cascos. Cultivar una actitud positiva. ¿Por qué? Romanos 8:28 dice: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Si amo a Dios, y estoy andando en su propósito para mí, cualquier cosa que Dios permita que suceda, sea el diablo que la provoque o que la envíe Dios, es para mi bien. Cuando estoy andando según el pacto, no hay ninguna razón en el mundo por la cual tenga que ser desgraciado o estar deprimido por algún contratiempo.

Andar en la esperanza de la salvación es condicional. Mientras yo ame a Dios y ande en obediencia, aún cuando el infierno se desate, yo no seré derribado ni estaré deprimido, porque no he hecho nada malo. Dios está aprovechándolo para que resulte lo mejor para mí, aunque sea enviado por el enemigo.

Pero el cristiano puede negarse a colocarse el yelmo. Como resultado, esa persona será débil, impotente, sin fuerzas. Pero cuando andamos en la esperanza de nuestra salvación, estamos en una posición en que nos es imposible perder. Pablo dijo en Romanos 14:8: Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Nos colocamos el yelmo cada vez que actuamos sobre la base del conocimiento de que Dios es quien orquesta los eventos. Es difícil ser negativo cuando sabemos que Dios está en control. Dios está en control, aún cuando líderes corruptos y sin Dios estén gobernando y corrompiendo una nación entera, e incluso algún sector de lo que llamamos iglesia. Dios levanta reyes malos tanto como reyes buenos. No hay persona en un puesto político que Dios no haya colocado allí por su divino poder. Ninguna. Daniel en su libro, en 4:17, proclamó que El Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él el más bajo de los hombres. Saber que Dios tiene el control sobre todo evita que yo adopte una postura negativa y de derrota cuando la vida no sigue el curso que yo creo que debería seguir. Nuestra actitud positiva y nuestra esperanza en Dios se convierten, entonces, en un yelmo de salvación.

El elemento final de la armadura espiritual es la espada del Espíritu, la Palabra de Dios. Las primeras cinco armas son de defensa, pero la espada es arma de ataque. La principal arma del Espíritu Santo es la Palabra de Dios. Observemos que Pablo dice en Efesios 6:17: La espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. La palabra de Dios pertenece al Espíritu Santo. Cuando Jesús fue tentado en el desierto, tres veces respondió utilizando su arma ofensiva: la palabra de Dios. Y ya sabemos lo que sucedió: el diablo se apartó.

El autor de Hebreos compara la palabra de Dios con una espada. En 4:12, dice: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Quizás usted haya leído una de las obras clásicas de la literatura de todos los tiempos; puede ser su libro favorito; pero está muerta; su autor está muerto, y no tiene la capacidad de cambiar vidas. Pero el Espíritu Santo utiliza la palabra de Dios para cambiar vidas hoy, en la misma manera que cambió vidas hace dos mil años. Por medio del poder del Espíritu Santo, la Palabra de Dios puede transformar una persona y dar vida a un espíritu frío y sin aliento.

La palabra de Dios penetra …hasta partir el alma y el espíritu, es decir, puede juzgar lo que viene de la carne y lo que es verdaderamente de Dios. La palabra de Dios parte las coyunturas y los tuétanos. En los tiempos antiguos, el tuétano representaba la naturaleza verdadera de una persona: el lugar que nadie más podía ver. No se puede esconder nada mejor que el tuétano de una persona. La palabra de Dios penetra en la misma esencia de lo que es una persona, juzgando los pensamientos y las actitudes del corazón. Sólo dos personas conocen realmente sus verdaderos pensamientos y actitudes: usted y Dios. Cuando utilizamos la espada del Espíritu, muchas veces ella trabaja en niveles que el soldado no puede ver.

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El Engaño en Tiempos Modernos

Existe una idea fija en la mente de los creyentes de hoy, y es que los verdaderos creyentes que buscan a Dios no pueden ser engañados por el diablo. Esta es otra más de las mentiras de Satanás por medio de la cual busca llevar a los hermanos a una falsa posición de seguridad. La misma historia de la iglesia nos demuestra que esta idea es falsa, pues cada “dardo del error” que ha tenido su amaro fruto, tuvo su origen en la mente de los devotos creyentes que eran ciertamente “honestos” y buscaban al Señor. Ellos han sido los primeros que admitieron las falsedades del maligno, que les indujo a practicar el error “con apariencia de piedad”.

Los espíritus mentirosos han aprovechado la oportunidad que ellos les han dado al querer obedecer LITERALMENTE la palabra de Dios, empujándolos a niveles de una verdad desequilibrada con las consiguientes prácticas erróneas. Lamentablemente estos estimados cristianos se han aferrado solamente a la “letra” dejando de lado las mismas palabras de las Escrituras, donde en 2 Corintios 3:6, dice: …el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica. Muchos de los que han sufrido por su ciega adhesión a estos “mandatos bíblicos” se creen que han sido verdaderos mártires por Cristo.

Después del avivamiento de Gales, el cual fue una verdadera obra de Dios, hubo una “segunda generación” de creyentes que resbalaron y cayeron bajo el engaño de los poderes del diablo, precisamente por no haber sido capaces de distinguir sus obras de falsificación de las verdaderas obras de Dios. En los últimos años ha habido muchos otros “movimientos” con un gran número de seguidores que cayeron en el engaño por medio de los dardos de los espíritus mentirosos, simuladores de obras de piedad que no eran tales y ante las cuales estos “honestos” hijos de Dios quedaban deslumbrados. Estos creyentes deberían haberse arrepentido para volver a “su buen sentido” y escapar del lazo del diablo, del cual estaban cautivos. No debemos olvidarnos que una imitación no es el original, pero puede llegar a parecerse de modo tal que engañe aún a los más conocedores.

¿Por qué un creyente puede ser engañado por Satanás? Por varias razones. 1)= Cuando un hombre se convierte en hijo de Dios por la regeneración del Espíritu al haber creído en la obra expiatoria de Cristo, no recibe de una sola vez todo el conocimiento espiritual acerca de Dios, de sí mismo, o del diablo.

2)= La mente que está oscurecida por naturaleza y que permanece bajo un velo creado por Satanás sólo puede ser renovada y dicho velo destruido en la medida que la luz de la verdad penetre en ella y de acuerdo a la medida que el creyente sea capaz de asimilarla.

3)= El “engaño” tiene que ver con la mente y significa un pensamiento erróneo admitido en la mente bajo el engaño de que es verdadero. Puesto que el engaño se basa en la ignorancia y no en el carácter moral, un cristiano que sea “verdadero” y “fiel” hasta la medida del conocimiento que posee, está, por lógica, abierto al engaño en la esfera donde es ignorante en cuanto a las “estratagemas” del maligno. Esto significa lisa y llanamente que: estamos expuestos a ser engañados por el diablo a causa de nuestra ignorancia.

4)= El pensamiento de que Dios protegerá a un creyente de ser engañado por el enemigo por el hecho de que sea fiel y verdadero es, en sí mismo, un engaño, porque tal pensamiento hace que el creyente se ponga fuera de su posición de guardia y vigilancia y porque además deben haber ciertas condiciones de su parte para que esta protección divina se haga efectiva. Dios no hace nada de lo que el hombre puede hacer, sino más bien por medio de su cooperación con Él. Dios ya ha dado al creyente conocimiento suficiente por medio del cual puede prevenirse de ser engañado.

5)= Si no fuera así el Señor no hubiera advertido a sus discípulos las muchas veces que lo hizo, según lo registran las Escrituras. El conocimiento de que es posible caer víctima del engaño del maligno mantiene la mente abierta a la verdad y a la luz de Dios y es una de las condiciones primordiales para que el mismo Señor nos guarde, mientras que una mente cerrada a la luz y la verdad es una garantía de que será engañada por Satanás en la primera oportunidad que este tenga.

Mirando retrospectivamente la historia de la iglesia y prestando atención a las muchas “herejías” que han aparecido podemos localizar el origen del período de engaño con alguna gran crisis en la cual el hombre, dejando sus facultades inactivas, se “abandonó” a la influencia del Espíritu Santo sin saber que al hacerlo de una manera impropia se estaba exponiendo a los poderes del mundo invisible.

El peligro de una actitud tal es que mientras el creyente utilice sus facultades racionales de juzgar lo recto y lo errado podrá seguir obedeciendo la voluntad de Dios desde un principio firme. Ahora bien, cuando se abandona a “las influencias espirituales” empieza a obedecer a una “persona invisible” y somete sus facultades y razonamiento en ciega obediencia a lo que cree que viene “de parte de Dios”; la voluntad humana rendida que busca llevar a cabo la voluntad de Dios a cualquier costo y sin la cooperación de sus facultades, como su razonamiento y su inteligencia queda sujeta a los poderes del mundo invisible. El creyente cae entonces en un terreno donde cree que todo lo “sobrenatural” tiene que venir de Dios y donde carece de entendimiento y conocimiento para discernir lo falso de lo verdadero. Este es uno de los riesgos más grandes y más graves que pueda correr un hijo de Dios. Habría que analizar profundamente en casos así si ese paso de rendimiento a “obedecer al Espíritu” ha sido dado en armonía con lo que dice al respecto la Palabra de Dios, pues habiendo sido testigos de la manera como tantas almas han resbalado y hasta naufragado en ese intento, es difícil pensar que una actitud completamente escritural sea causa de un peligro tan inminente.

(Hechos 5: 32)= Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

Este es el versículo en el que se basan los que defienden la posición de “obedecer al espíritu”. Fue usado por pedro ante el concilio de Jerusalén, pero todo el pasaje necesita un estudio cuidadoso para poder interpretarlo correctamente. Pedro, también dijo en el Sanedrín, tal como se lo lee en Hechos 5:29, que …hay que obedecer a Dios antes que a los hombres, y luego dirá lo que ya vimos: …Y nosotros somos testigos… y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen. ¿Qué quiere decir Pedro con estas palabras al Sumo Sacerdote: ¿Obedecer al Espíritu u obedecer a Dios? La distinción es importante y el orden de las palabras sólo puede interpretarse correctamente cotejando este pasaje con otras partes de las Escrituras, de donde se desprende la enseñanza que hemos de obedecer al Dios trino en los cielos por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros. El colocar al Espíritu Santo como el objeto de la obediencia, antes que Dios, el Padre, a través del Hijo, por medio del Espíritu, crea el peligro de llevar al creyente a fiarse u obedecer a un “espíritu” dentro o alrededor de él en vez de al Dios de los cielos. El creyente, unido al Hijo de Dios, debe obedecer a Dios. Entonces, ¿Cuál es la función del Espíritu Santo? Ser el medio a través del cual Dios es adorado y obedecido.

El Espíritu Santo no debe ser el centro u objeto del pensamiento o la adoración. Ni siquiera Él mismo se ha colocado en ese lugar. Las escrituras nos dicen con toda claridad en Juan 16:13: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber todas las cosas que habrán de venir. Será un maestro, conforme a Juan 14:26: Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. No dará testimonio de sí mismo, sino de otro, tal como vemos en Juan 15:26: Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Glorificará a otro, no a sí mismo, según Juan 16:14: El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. En suma y síntesis: su obra será la de guiar a las almas a una unión con el Hijo y al conocimiento del Padre de los cielos.

Si una persona que no tiene conocimiento sólido de lo que dicen las Escrituras sobre la obra de la Trinidad intenta “obedecer al espíritu” como propósito supremo, el engañador tratará por todos los medios de falsificar la guía del Espíritu y hasta, si es posible, su misma presencia.

Es en ocasiones como estas cuando la ignorancia del creyente en cuanto al mundo espiritual, la obra de los poderes de las tinieblas y las condiciones sobre las cuales Dios obra en y a través de él, le dan al enemigo la gran oportunidad que estaba esperando. El peligro es real para cualquier creyente, a menos que esté preparado e instruido como lo estuvieron los apóstoles después de pasar tres años junto al Señor, recibiendo enseñanza directa de Él. El peligro principal radica en ubicarse en el terreno de la “guía sobrenatural” cuando no se es capaz de discernir la verdadera voluntad de Dios de las falsas manifestaciones del enemigo, que pueden expresarse en forma de: profecías, lenguas, sanidades y otras experiencias espirituales conectadas con la obra del Espíritu Santo.

Aquellos que tienen sus ojos espirituales abiertos para entender el combate, que presentan las fuerzas malévolas del reino espiritual, se darán cuenta que muy pocos creyentes pueden decir sin temor a equivocarse que están realmente obedeciendo únicamente a Dios en sus vidas. Los factores que intervienen en la vida del creyente son muchos; su propia mente, espíritu o voluntad, y además las repetidas intrusiones de los poderes de las tinieblas. Todas estas cosas más las opiniones y los consejos no siempre acertados de otros cristianos, hacen bastante difícil, (Si bien no imposible), que el creyente viva obedeciendo únicamente a Dios en todo momento.

Hay un discernimiento que es un don espiritual y que capacita al creyente para discernir o distinguir los espíritus, pero este ejercicio también requiere un conocimiento o doctrina para distinguir entre la doctrina que es de Dios y las doctrinas o enseñanzas de los malos espíritus. Hay creyentes que mediante el don de discernir los espíritus pueden detectar qué clase de espíritu es el que está obrando. Luego existe una prueba de los espíritus, la cual es doctrinal. En el primer caso el creyente puede saber por el espíritu de discernimiento, que hay uno o más espíritus mentirosos en una reunión o en una persona, pero sin embargo no tiene el entendimiento necesario para probar las doctrinas que presenta un maestro de la Biblia. En ambos casos necesita conocimiento, ya sea para distinguir un espíritu mentiroso, (Aunque todas las apariencias sean contrarias), como para saber con certeza que la enseñanza impartida proviene de Dios.

En la obediencia personal a Dios el creyente puede detectar si está obedeciendo a Dios en algún “mandamiento”, juzgando los frutos o consecuencias que este tiene y poniéndolo en armonía con el carácter de Dios. Para ello ha de ponerlo frente a estas verdades: a) Dios siempre tiene un propósito en sus mandamientos, y b) Él nunca ordenará algo que no esté en armonía con su carácter y su palabra.

Para discernir mejor la obra y los métodos de los malos espíritus es necesario un examen cuidadoso de las teorías, expresiones y conceptos modernos que tienen que ver con las cosas de Dios y su manera de obrar en el hombre. Sólo la verdad de Dios puede proporcionar la protección necesaria para el conflicto con los espíritus malignos en esferas celestiales.

Todo lo que sea en algún grado el producto o resultado de la mente del “hombre natural”, no serán sino armas inútiles en esta colosal batalla, y si nos confiamos en “las verdades” que dicen los demás, o en las que nosotros pensamos, Satanás usará estas mismas cosas para engañarnos. Puede que trate de “construirnos” una teoría o doctrina sobre esas cosas y por medio de ellas encubrir sus mentiras y llevar a cabo sus funestos propósitos.

Por tanto no podemos nunca llegar a apreciar la importancia de que haya creyentes que tengan la mente abierta y ejercitada para examinar todas las cosas que tienen que ver con las verdades de Dios y el mundo espiritual. Cualquier interpretación errónea de la verdad tendrá consecuencias muy peligrosas tanto para nosotros mismos como para los demás, principalmente en estos tiempos difíciles que la Iglesia de Cristo está atravesando. Puesto que en los “últimos tiempos” Satanás vendrá con engaños en forma de doctrina los creyentes hemos de examinarlo todo cuidadosamente para saber si viene de los emisarios del engañador.

El apóstol Pablo urge a los creyentes a examinar una y otra vez las cosas espirituales. 1 Corintios 2:14 dice: …Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. Este examen o juicio espiritual se menciona en conexión con las cosas que son del Espíritu de Dios, mostrando de esta manera cómo Dios mismo honra la personificación inteligente de este hombre que Él ha regenerado en Cristo. Él mismo es quien invita a “juzgar” o “examinar” sus propias obras por medio de su espíritu, de manera que aún las “cosas que son del Espíritu” no han de recibirse sin antes ser examinadas y “discernidas espiritualmente”, para asegurarse que vienen de Dios. Por eso cuando en los días de hoy se dice que no es necesario que el creyente entienda o pueda explicar las cosas de Dios se está afirmando algo que va en contra la misma declaración del apóstol que vimos en 1 Corintios 2:14. El creyente debe rechazar aquellas cosas que en su juicio espiritual no puede aceptar, hasta el tiempo cuando sea capaz de discernir con claridad cuales son las cosas de Dios.

No sólo el creyente debe discernir o juzgar las cosas del espíritu o del reino espiritual, sino que también debe juzgarse a sí mismo: 1 Corintios 11:31 dice: Si, pues, nos examinamos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. Esto es: no tendríamos necesidad de que el Señor tuviera que traer a la luz las cosas en las que nosotros hemos fracasado al discernirlas por discriminación. La palabra “examinar” en el original significa hacerlo “a través de una investigación”.

(1 Corintios 14: 20)= Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. Así escribió el apóstol a los corintios cuando les explicaba cuál era la manera de obrar del Espíritu Santo para con ellos. En su mente el creyente tiene que ser “maduro” y examinar o poner a prueba, todas las cosas. El creyente de hoy ha de tener sus facultades mentales maduras y bien despiertas, tal como se lo expresa en Filipenses 1:10: Para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo.

De acuerdo con estas directivas de la palabra de Dios y en vista de los días tan críticos que estamos viviendo cada expresión, “visión” o teoría que sostenemos concerniente a las cosas espirituales ha de ser examinada con todo cuidado y puesta a prueba. Esto debe hacerse con el deseo abierto y honesto de querer conocer la verdad de Dios, así como cada declaración que llega a nuestro conocimiento de parte de las experiencias de los otros, y que puede arrojar luz en nuestro camino. Cada crítica, justa o injusta, debería examinarse para ver cual es su verdadero terreno si aparente o real, y lo mismo debe hacerse con cada aspecto de la iglesia de Dios para saber si está fundamentado sobre la palabra o falsas concepciones. El conocimiento de la verdad es esencial para la lucha con los espíritus mentirosos de Satanás. Hemos de asimilar este conocimiento de la verdad misma de las Escrituras; una verdad sin mutilaciones, sin diluciones, sin adiciones ni cambios de ninguna especie.

Hay un principio fundamental que tiene que ver con el poder libertador de la verdad en cuanto a las mentiras y los engaños del diablo. La liberación de creer a la mentira debe de venir por creer a la verdad. Nada sino la verdad puede destronar a la mentira. Juan 8:32 nos dice: …y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres… Esta declaración se aplica a cada aspecto de la verdad, en general, así como también a la verdad que enseñaba el Señor en ocasión de pronunciar estas palabras.

Si el hombre ha de ser salvo, la primera verdad que tiene que conocer es la del Evangelio. Cristo es el Salvador, pero Él salva usando medios o instrumentos, si el creyente necesita libertad debe pedirla al Hijo de Dios. ¿Cuál es la manera de liberar de Cristo? Por medio del Espíritu Santo y a su vez el Espíritu lo hace tomando como instrumento la verdad. Es decir que la libertad es el don del Hijo por medio del Espíritu obrando a través de la verdad.

Los que te describiré a continuación, son los tres estados fundamentales de captación de la verdad: 1)= Percepción de la verdad por medio del entendimiento. 2)= Percepción de la verdad para su uso y aplicación personal. 3)= percepción de la verdad para su enseñanza y comunicación a los demás. La verdad que parece no haberse asimilado permanece, sin embargo, latente en la mente y en la hora de necesidad emerge de pronto al plano de la experiencia.

La gran necesidad de todos los creyentes es la de buscar la verdad para su liberación progresiva de las mentiras de Satanás. Si los que oyen la verdad la resisten o se rebelan contra ella podemos entonces dejarla bajo la responsabilidad y el cuidado del Espíritu de Verdad. Aun en aquellos casos en que la persona se ha resistido a la verdad, ésta, por lo menos, ha tocado su mente, y en cualquier momento puede fructificar y emerger a la esfera de la experiencia.

Hay tres actitudes de la mente en cuanto al conocimiento: 1)= La asunción de saber algo. 2)= La neutralidad hacia ello: “todavía no lo sé”. 3)= La certeza de un conocimiento real. Estos tres puntos, por ejemplo, se aplican a lo que la gente opinaba del Señor Jesucristo. Algunos decían: “es un falso profeta”, con una presunción de conocimiento; otros decían: “no sabemos”, asumiendo una posición de neutralidad hasta que supieron quién era, pero Pedro dijo: “Sabemos…” Y él era quien tenía el conocimiento verdadero.

Cuando los creyentes escuchan por primera vez la posibilidad de que los espíritus engañadores falsifican las doctrinas y las obras de Dios casi siempre preguntan: ¿Cómo sabremos quién es quien? En primer lugar, para ellos es suficiente saber que tales falsificaciones son perfectamente factibles, luego, a medida que van madurando, deben buscar luz de parte de Dios y aprender a conocerse a sí mismos de una manera como ningún otro puede hacerlo. Sin embargo, a pesar de que algunos de ellos son bastante crecidos espiritualmente todavía se preguntan: “¿Cómo podremos saberlo?” Lo que deberían hacer como primera medida es mantenerse neutrales hacia todas las manifestaciones sobrenaturales que les sean concedidas.

Entre muchos creyentes hay un deseo exagerado o erróneo en cuanto a saber más, pues piensan que el conocimiento de por sí es suficiente para salvarles. Creen que deben de tener una actitud de pro o de contra hacia lo que no pueden decidir si es de Dios o del diablo, deseando saber en forma inmediata e infalible quien es quien para poder aclarar su posición. Uno de los efectos devastadores de esa ansiedad desmedida es una impaciencia, preocupación y turbación que ocasiona una baja importante en la moral del creyente. Cuando se trata de buscar una “bendición” es importante cuidar de no destruir otra. Al buscar conocimiento en cuanto a las cosas espirituales el creyente no debe perder su calma y descanso en la fe, puesto que Satanás podría aprovechar esta ventaja para robar al creyente el poder moral durante el tiempo en que él trata, afanosamente, de triunfar sobre el enemigo.

Asimismo, hay conceptos erróneos con relación a la sangre de Cristo. Lo que la Biblia dice al respecto, se puede resumir en: 1) La sangre de Cristo nos limpia de todo pecado si “andamos a la luz” y “si confesamos nuestros pecados”. 2) Nos abre acceso al Padre por el poder que tiene para limpiar el pecado. 3) La sangre es el terreno donde se afirma la victoria contra Satanás, porque nos limpia de todo pecado confesado y porque en el Calvario Satanás sufrió su aplastante derrota. Pero mucha atención: Las Escrituras no dicen en ninguna parte que cualquiera puede ponerse “bajo la sangre de Cristo” aparte de su voluntad y de su condición individual ante Dios. Y le doy un ejemplo: Si alguien invoca la sangre de Cristo en una reunión y una sola persona le está dando terreno a Satanás, el haber clamado por la sangre no impedirá que el diablo obre sobre el terreno a que tiene derecho en esa persona. Mucha es la gente que, creyendo estar a cubierto, se ha encontrado con amargas realidades sencillamente por no haberse tomado el trabajo de escudriñar debidamente.

El otro concepto a ver es el de esperar “que el Espíritu descienda”. La expresión de “esperar en el Señor” del Antiguo Testamento ha sido aplicada equivocadamente en el Nuevo Testamento. Tanto que en muchos sitios, lamentablemente, luego de esperar meses y hasta años, los que han “descendido” fueron espíritus engañadores. ¿Qué pasó? LO que la Biblia dice al respecto, se puede resumir así: 1) Los discípulos esperaron diez días, pero la Biblia no dice que lo hayan hecho de manera pasiva, sin hacer nada. Es notorio que estuvieron, por lo menos, orando. 2) La orden de esperar dada por el mismo Señor no fue llevada a cabo en la presente dispensación después de la venida del Espíritu, puesto que en ningún momento, ni en los Hechos ni en las epístolas, los apóstoles pidieron a los discípulos que “esperaran” al Espíritu, sino que usaron la palabra “recibir” en cada caso. Y la palabra griega usada para RECIBIR tiene la fuerza del término Asir, es decir: que es todo lo contrario a una actitud pasiva.

Otro de los peligros es el inventar o preconcebir ciertas frases para describir alguna experiencia especial y el uso de palabras no claras entre los hijos de Dios más recientes, tales como “posesión”, “iluminación”, “control”, “rendirse a” y otras en relación a las cosas espirituales. Lo que sucede es que su interpretación en la mente de muchos creyentes resulta distorsionada. Esto los predispone a cierta condición en la cual los espíritus malignos entren a “controlar” a aquellos que se “rindan” a los poderes del mundo espiritual y que por falta de madurez y conocimiento no sepan discernir entre las obras de Dios y las del diablo.

Algunos conceptos preconcebidos sobre la manera en que Dios obra también pueden dar una oportunidad a los espíritus malignos, así como, por ejemplo, cuando un creyente se ve impulsado o compelido a actuar y dice que lo hizo porque Dios lo estaba “guiando”. También hay quienes afirman que si Dios puede traer a nuestra memoria o nuestro “recuerdo” todas las cosas, no necesitamos usar en absoluto nuestra memoria. Otros pensamientos que pueden ponernos en la condición pasiva que los espíritus malignos buscan para obrar a su antojo son, por ejemplo, las siguientes:

1)= “Cristo vive en mí” Yo ya no vivo en absoluto. 2)= “Cristo vive en mí”; he perdido mi personalidad, porque ahora Cristo está en mí en una forma personal. 3)= “Dios obra en mí”; yo no necesito obrar ni actuar en absoluto, sino solamente rendirme y obedecerle. 4)= Yo no ejerzo mi voluntad, Dios la ejerce en mi lugar. 5)= “Dios es el único que puede juzgar”, por tanto no debo usar mi facultad de juicio. 6)= “Yo tengo la mente de Cristo”, así que ya no tengo más mi propia mente ni la uso para nada. 7)= “Dios me habla”, de manera que ya no debo “pensar” ni “razonar”, sino sólo “obedecer” lo que Él quiera que yo haga. 8)= “Yo espero en Dios”, y no debo actuar hasta que Él me mueva. 9)= “Dios me revela su voluntad por medio de visiones”, de forma que no necesito tomar decisiones ni usar mi razón o mi conciencia. 10)= “Con Cristo estoy juntamente crucificado”, y por lo tanto, estoy muerto y debo “practicar” esa muerte, entregándome a una pasividad total en pensamiento, sentimientos, emociones, etc.

Para poder llevar a la práctica estos variados y confusos conceptos acerca de la verdad el creyente se ve obligado a anular toda acción personal de su mente, juicio, razonamiento, voluntad y actividad, porque supone que la “vida divina” está fluyendo a través de él. Sin embargo, la verdad es otra muy distinta. Dios necesita la completa liberación de las facultades del hombre y la activa cooperación de su voluntad para llevar a cabo en el terreno de la experiencia todas estas verdades espirituales. En vista de todo lo comentado, ¿Cuál será, entonces, la condición o condiciones para estar a salvo del engaño de los espíritus malignos? 1) El conocimiento de que existen. 2) Aceptar de que pueden engañar a cualquiera, aún a los más crecidos. 3) Tener un entendimiento cabal del terreno que necesitan a los fines de no dárselos. 4) Tener un conocimiento inteligente de Dios y de cómo cooperar con Él para que el poder del Espíritu Santo obre en nuestras vidas.

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Limpiando Nuestra Casa

Al caminar a la luz de la Palabra de Dios y crecer en una forma nueva, comenzamos a mirar hacia atrás y ver tantas cosas de las cuales no estábamos conscientes antes de conocer a Cristo. ¿Ha visitado alguna vez lo que se llama generalmente “El Palacio de la Risa” en un parque de diversiones? Si lo visitó, usted ya sabe que adentro está todo muy oscuro y usted no sabe en ningún momento donde pisa. De golpe se le aparecen figuras delante suyo, lo toman desprevenido y lo asustan. Sus nervios se ponen de punta al escuchar sonidos aterradores. A veces usted choca con una persona de verdad y a veces con imaginarias. Sí señor, “El Palacio de la Risa”, no es algo que podamos llamar, precisamente, como divertido.

Cuando Dios nos rescató de la oscuridad del mundo y nos trajo a la luz de la verdad y de la vida, fue como sacarle el techo a ese Palacio de la Risa de la vida. De golpe pudimos ver los peligros de la oscuridad del mundo que antes no podíamos ver. Ahora podemos ver a otros que caminan en la oscuridad; en los mismos lugares poco seguros, en los cuales habíamos estado caminando antes de ingresar a la luz de la Cruz de Jesucristo. A causa de que ahora vemos y entendemos lo que les va a ocurrir, tratamos de prevenirlos acerca de los peligros que los acechan, pero muchas veces nuestras advertencias no son escuchadas. Están atrapados por la “diversión de la vida” y no desean ser interrumpidos.

Al continuar mirando a aquellos alrededor nuestro, nos sentimos incómodos con lo que vemos porque ¡Muchas de estas situaciones forman parte aún de nuestras vidas! Nos damos cuenta de que hay cosas en nuestra vida y en nuestro hogar que no deberían estar allí. Cosas que nos separan de la Palabra de Dios, que nos quitan tiempo y que llenan nuestras mentes con cosas del mundo. En 2 Corintios 6:14, Pablo nos exhorta a caminar en una forma digna de ser llamados hijos de Dios. Que nos separemos de las cosas inmundas de este mundo y que no tengamos ninguna asociación con aquellos que no proclaman el nombre de Jesús.

(2 Corintios 6: 18)= Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

(2 Corintios 7: 1)= Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

Cuando miramos alrededor nuestro, pueden haber cosas en nuestros hogares que no glorifican a Dios ni edifican nuestra vida, pero que entorpecen nuestro caminar con Cristo. Así como debemos reflejar su Señorío en nuestras vidas, nunca deben ser nuestros hogares una distracción que nos aleje de nuestro maravilloso Señor.

Póngase de acuerdo con su esposa, esposo, familia, compañero de habitación, o si vive solo, considere esto con cuidado y oración antes de tomar estos cuatro pasos siguientes para hacer una limpieza espiritual de su casa. Este es un momento maravilloso para alabar a Dios por su salvación en Jesucristo, por sus bendiciones de provisión en su vida, y por el calor y la protección del hogar que Él ha provisto para Ud.

1 – Ore por este proyecto.- Involucre a todos. Hable acerca de su casa y de las cosas que hay en ella. Si le es posible traer a un grupo que venga a su casa a caminar y orar por ella, esta puede llegar a ser una experiencia maravillosa para Ud. Y su familia. Si el esposo no es creyente, es importante que él, de todos modos, esté de acuerdo con la limpieza espiritual. Algunos de los problemas que pueden existir en una casa tienen que ver, por ejemplo, con peleas, violencia, disturbios que podría ser posible que se encuentren allí de habitantes, inquilinos o propietarios anteriores. Deben buscarse objetos que puedan significar una violación de las Escrituras o de los principios de Dios y debe tomarse autoridad sobre los espíritus demoníacos en operación en aquellos lugares atándolos y sujetándolos en el nombre de Jesús.

2 – Haga una caminata por su casa.- Primero, pida al Espíritu Santo que lo proteja mientas usted limpia su casa en obediencia a Dios. Es bueno ponerse de acuerdo de antemano de que van a deshacerse de toda cosa que viole las Escrituras o que se haya convertido en una piedra de tropiezo en su amor y crecimiento en Cristo. Luego pídale a Él que le muestre libros, revistas, juguetes, joyas, recuerdos o cualquier cosa que le sea poco grata a Él. Pídale a sus hijos que le muestren cualquier juguete que los hace sentir incómodos.

Revise los juguetes y libros de sus hijos junto con ellos. Deje que ellos sean los primeros en revisar los objetos y luego, si hay otros, trabaje con sus niños con suavidad, y explíqueles por qué está usted eliminando esos objetos. Es importante que reemplace los objetos que tiró por juguetes íntegros y los cuales no serán un estorbo para su crecimiento en Cristo. También es de mucha ayuda que ellos tengan libros con cuentos bíblicos que no sólo les enseñen sino que también tengan hermosas ilustraciones que demuestren la sabiduría y la fuerza que Dios da a su pueblo.

Haga un chequeo de sus libros, revistas, joyas y también ropa que quizás no sea de edificación para Dios. Es muy importante que ellos miren y examinen souvenir que usted haya traído a su casa. Si son caricaturas de dioses de otras naciones (Por ejemplo: budas, tisis, dioses y diosas, máscaras de muerte, máscaras de demonios) deshágase de ellas!

3 – Quite todos los objetos desagradables de su hogar.- Queme todos los que puedan ser quemados. Coloque vidrio, cerámica o cosas de yeso en una bolsa y rómpalas con un martillo, luego tírelas a la basura. Ponga en una bolsa de plástico aquellos objetos irrompibles y tírelos a la basura. No le regale estos objetos a nadie, para evitar pasarles estos problemas a otros. Dios dice que nos deshagamos de estas cosas.

(Deuteronomio 7: 25)= Las esculturas de sus dioses quemarán en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios: (26) y no traerás cosa abominable a tu casa, para que nos seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.

4 – Dedique su hogar y las personas que viven en él al Señor.- Esté alerta. Tenga cuidado con lo que trae a su casa, sepa cuál es su contenido y cómo puede afectar a la familia y a sus invitados. David dice en el Salmo 101: 2-7: Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí. Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso. Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá. No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

¿Es su corazón íntegro? ¿Está su corazón dispuesto a caminar tras el Señor en humildad y en verdad? La bendición de Dios estará sobre aquellos que anhelan seguirle. El Espíritu de Dios estará con nosotros cuando reclamamos la tierra en obediencia a él y a su Palabra.

Ore y determine en su corazón y en su mente ser obediente a lo que sea que el Espíritu Santo trae a su pensamiento. Esta es una buena razón para pedirle a un grupo de gente que caminen con usted por toda su casa. A menudo, minimizamos el poder que posee un objeto. Quizás lo tuvimos durante tanto tiempo que tendemos a pasarlo por alto. El grupo vendrá a su casa con ojos nuevos, y sin estar afectados por el lugar confortable que tiene el objeto en su casa. Ellos le señalaran diferentes objetos que deberían ser quitados, pero usted, el dueño debe ser obediente y sacarlo. La siguiente es una lista de ocho categorías de objetos que en alguna oportunidad han sido causa de actividad demoníaca en una casa.

1 : Toda pornografía: libros, revistas, calendarios, videos y todo material impreso o fotografías pervertidas que sean sexualmente explícitas.

2 : Estatuas o recuerdos de dioses o diosas extraños que hayan sido comprados durante las vacaciones o enviados por amigos de otras culturas o países. Cristales de la Nueva Era, amuletos de la buena suerte o del ocultismo.

3 : Libros: Material escrito por escritores de religiones o cultos falsos, astrología, horóscopos, adivinaciones. Libros sobre filosofías del mundo, y tradiciones religiosas de acuerdo con los principios elementales de este mundo, y no de acuerdo con Cristo. Metafísica, espiritismo, brujería y satanismo. Si estos libros son usados para información relacionada con su ministerio al Señor, usted necesita orar para que la sangre de Cristo cubra esos libros y su mente.

4 : Juguetes infantiles: Muñecas importadas que tienen una naturaleza violenta o del ocultismo, así como de duendes, unicornios de la Nueva Era, pegasos, Amos del Universo y muñecos de la línea He-man. Examine todos los juguetes de sus niños. Por ejemplo: al jugar un niño pretendiendo o simulando ser el muñeco, ese niño proyectará su imaginación al muñeco y, en cierta forma, le dará vida al jugar por el bien o el mal, violencia o paz, obediencia o rebeldía.

5 : Música: La música actual puede traerle paz y gozo a su hogar o malestar y rebeldía. Los padres deben estar de acuerdo y ejercitar autoridad sobre qué es aceptable en el hogar. Algunos tipos de rock y música “heavy metal” fomentan rebeldía en contra de Dios, la familia, y las autoridades de los gobiernos humanos. Muchas veces promueven enojo, rabia y desobediencia mientras que algunas letras de las canciones fomentan suicidios y asesinatos.

6 : Desorden y suciedad en su casa pueden traer confusión y pereza lo cual es una señal equivocada para sus hijos. Un hogar cristiano que está limpio y ordenado es un lugar donde se nota la presencia de Dios.

7 : Joyas: Busque signos del ocultismo o astrológicos, de la buena suerte, medallas religiosas, anillos o prendedores masónicos, o cristales de la nueva Era (En forma de alhajas)

8 : Muebles usados: Cuando limpiamos en oración deberíamos considerar a los dueños anteriores de nuestra casa y a los muebles, así también como ropa, automóviles, juguetes, cualquier objeto que haya tenido un dueño anterior.

Esté consciente, asimismo, de los dibujos animados y de los programas de televisión que miran sus hijos, ya que el 80 por ciento de los dibujos animados son del ocultismo. Examine sus juegos de video ya que muchos promueven en una dirección violenta, del ocultismo o Satánica a sus pensamientos. ¡Esté en autoridad! También tendrá que estar consciente de la entrada a su casa de amigos rebeldes o inmorales, suyos o de sus hijos. Toda actividad que tenga lugar tanto en su presencia como en su ausencia tendrá un efecto en la vida de su familia y en su crecimiento en el Señor.

Reemplace, finalmente, todo objeto que haya tirado, por juguetes sanos, íntegros y divertidos. Música que sea apacible con gozo y alabanza al Señor. Libros que alimenten la mente de su familia con ideas piadosas acerca de los héroes de la fe. Cuelgue cuadros con versículos de la Biblia.

El libro de Josué es la historia de cómo el pueblo de Dios poseyó la tierra que Dios les había prometido. Allí les dice que donde pisaren con sus pies, allí tendrán posesión. Y que no se desvíen de la ley ni a derecha ni a izquierda para que puedan tener éxito donde quiera que vayan. Hoy día, Dios ha bendecido a su pueblo cubriéndolos con su presencia, protegiéndonos y proveyendo para nosotros y para nuestras familias. A través del sacrificio de Jesús en la cruz pagando por nuestros pecados, hemos sido liberados del maligno. Podemos caminar ahora libres del yugo de Satanás. Así como Dios le dio la tierra prometida a su pueblo, así también los llamó a caminar sobre ella y reclamarla siendo siempre obedientes a su Palabra.

De esa misma manera debemos hoy reclamar la propiedad que Dios ha provisto para nosotros, colocando la Soberanía de Jesucristo sobre ella. En obediencia a Dios, necesitamos tirar todo aquello que pudiera estorbar la alabanza y adoración en nuestra familia, así como el crecimiento y desarrollo de ella. Los siguientes, son siete pasos que usted puede tomar para completar la limpieza de su propiedad.

UNO: Reconozca la soberanía de Jesucristo como cabeza de su hogar. Dedique, nuevamente, su vida y su hogar a Dios como testimonio de su bondad y de su gracia para ser usado para su honra y gloria. Cuando limpie y reclame su casa y su propiedad para el Señor, póngase la armadura de Dios antes de confrontar a los espíritus demoníacos. Ore y pida que el poder de la sangre de Jesús cubra a toda persona involucrada en este ministerio, sus familias, mascotas y las posesiones que Dios les ha confiado de manera que Satanás no pueda, de ningún modo, desquitarse. Luego sométase a la autoridad de Jesucristo como siervo suyo. Se puede nombrar específicamente a los espíritus que pueden tener actividad en una casa. Por ejemplo: Hechicería, engaño, división, confusión, odio, rebeldía, asesinato y suicidio.

DOS: Vaya de habitación en habitación y pídale al Espíritu Santo que le revele todo espíritu demoníaco, trayéndoselo a su mente. Tenga en cuenta los problemas que se han experimentado en ciertas habitaciones en especial (Si es que los ha habido) y ate a aquellos espíritus demoníacos específicos y a los que están asociados con ellos. Échelos fuera al lugar que Dios les ha preparado. Por medio de oración, limpie roperos, placard, muebles, pequeños espacios, sótanos, garajes y altillos. Pídale al Espíritu Santo que le revele todo lugar donde pueda estar escondido un espíritu demoníaco, y échelo fuera. Luego ore para que la sangre limpiadora de Jesús cubra cada parte de esa habitación y pida que la presencia de Dios y su bendición llene cada rincón de ese lugar. Principalmente, es inteligente orar por los espejos, ya que los espíritus de imágenes pervertidas, de impureza o perversión sexual, rebeldía, violencia o enfermedad pueden alojarse en ellos. Átelos y échelos fuera ordenándole que no vuelvan nunca más.

TRES: Cuando vaya de habitación en habitación, apunte o lea versículos que se le vayan presentando en su mente. Esté alerta y busque libros, revistas, objetos o recuerdos del ocultismo que puedan estar dándole un lugar al enemigo donde ocultarse y de dónde usa su poder para engañar y atormentar a sus dueños. Estos objetos deben ser expuestos y sacados de la propiedad y destruidos. Esta es la responsabilidad de los dueños.

CUATRO: si hay objetos que pertenecen a una forma de vida anterior en el ocultismo, Nueva Era, satanismo, brujería, etc., estas cosas deben ser sacadas y destruidas inmediatamente.

CINCO: Ore por muebles, autos, libros, ropa, cualquier cosa que sea de segunda mano que haya venido a usted de una fuente desconocida, y por algunas que estén dentro de su conocimiento.

SEIS: Unja los dinteles de puertas y ventanas de cada una de las habitaciones para que la casa esté cubierta, llena del Señor y dedicada a Él. Cuando ore por la casa, recuerde agradecer y alabar a Dios por su presencia allí. Cuando haya terminado de limpiar espiritualmente una habitación, ore para que la bendición del Señor esté allí. Por ejemplo:

Cuando esté en un dormitorio, imponga manos sobre la cama y ore por el descanso y la frescura del Señor para aquellos que van a estar reposando en ella. Ore por noches de sueño descansado y por paz.

En la cocina, ore para que haya una comunión de amor y compañerismo mientras se preparan y se comparten las comidas de la familia, ore por la salud de la familia, y por la comida espiritual que será compartida alrededor de la mesa familiar.

En la sala, ore por la presencia y la bendición de Dios en las actividades sociales y en los ratos en que se reúne la familia. Ore que el hogar sea usado como una “casa de luz” para la Palabra de Dios.

Siempre recuerde orar: “Gracias, querido Dios por tu provisión y protección sobre nuestra familia, pido que este hogar y que nuestras vidas sean una bendición para todos los que nos visiten, y sobre todo para ti.”

Si se repiten escenas de inquietud espiritual en su casa tales como: explosiones de ira, rebeliones, discordias o desacuerdos que estallan de golpe, sospeche que hay un ataque demoníaco. Pasee por su casa y una vez más, reclame su hogar en el nombre del Señor Jesucristo. Inspeccione para ver si han sido traídas nuevamente alguna de las cosas anteriores tales como revistas, música, etc. Y sáquelas de allí. Algunas veces ocurre que si ha habido mucho ir y venir de gente o ministerio en su casa, los espíritus demoníacos vienen y se quedan hasta que son sacados espiritualmente. Puede ser una buena idea pasear por su casa regularmente y hacer una limpieza general, alabando al Señor por su bendición sobre su familia.

SIETE: Ahora vaya afuera y camine por el perímetro de su propiedad o párese en la línea divisoria de su propiedad y reclame todo derecho sobre ella por la mano de Dios. Luego estacione a los ángeles de Dios en las cuatro esquinas de su propiedad para expresarle al reino espiritual que Dios es el dueño de esta propiedad. Nosotros, como sus siervos, se la cuidamos.

Si hay alguna sospecha de que el terreno era parte de territorio indio, o que hubo reclamos sobre la propiedad para el mundo demoníaco por medio de ritos o rituales de brujerías, póngase firme. Lea las escrituras y reclame el terreno de vuelta por medio de la autoridad que tenemos en el nombre de Jesucristo.

Había un pastor que tenía su iglesia en la cima solitaria de un monte. Habían estado ocurriendo cosas extrañas, objetos de brujería habían sido dejados en la iglesia y alrededor de ella. Al pastor le gustaba mucho trepar por las colinas que estaban por encima de la iglesia. Un día, durante una de sus caminatas, se encontró con los restos de un animal muerto, el cual había sido cortado y distribuido en pedazos en forma ritual. Él decidió que debía limpiar la iglesia y llamó a un grupo de creyentes entrenados en guerra espiritual para que oraran por la iglesia. Cuenta que tuvieron un hermoso tiempo de alabanza y oración. Cantaron y oraron; alabaron y adoraron y luego fueron de habitación en habitación para batallar contra el enemigo y para limpiar el templo de Dios. Cuando terminaron adentro, todos tomaron linternas y subieron a la colina, el lugar en el que habían sido encontrados los huesos.

Nuevamente alabaron, leyeron la Palabra de Dios y reclamaron el terreno que Dios había provisto para la iglesia, y le dieron gracias a Dios por él. Luego tuvieron la Cena del Señor allí mismo, bajo el cielo estrellado, reverenciando a un Dios que ha creado un universo tan magnífico, y que sin embargo que nos conoce a cada uno por su nombre. Un Dios tan grande que mandó a su propio Hijo precioso par que diera su vida para rescatarnos de nuestro pecado, para redimirnos para Él y luego ofrecernos que lo llamemos Padre. Cuando finalizaron, el pastor volcó el vino que quedaba sobre el lugar del sacrificio para reclamar en forma simbólica la cobertura de la sangre de Jesús sobre ese terreno. Qué hermoso es ser un hijo de Dios, ya que nuestra confianza plena está, también plena, en Él.

Cuando usted examina la vida nueva que Jesucristo ha comenzado en usted, usted mismo comienza a ver el milagro que Dios ha producido: belleza entre las cenizas. Cuando usted examina las diferentes maneras en que Él ha provisto para su provisión y protección para su crecimiento diario, sabiendo todo lo que usted necesita, usted ve que Él es un Padre que mantiene sus promesas y que verdaderamente nunca lo dejará ni lo abandonará. Por eso es que podemos leer en el libro de Jeremías aquello que, de alguna manera, sirve perfectamente para ponerle un final santo, optimista y de altísima confianza a un tema que por momentos, quizás, haya podido asustar a alguno que no estaba acostumbrado, por imprevisión eclesiástica, quizás, a tratar con estos temas.

(Jeremías 29: 11)= Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

(12) Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; (13) y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscareis de todo vuestro corazón.

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Los Otros Servidores

Si repasamos atentamente algunos estudios que hemos compartido aquí sobre el espinoso tema de las maldiciones, vamos a ver que nos pueden hacer efecto a través de distintas causas, entre ellas, las de nuestra propia negligencia o ignorancia; además de la manifiesta incredulidad o autoconvencimiento de falsa inmunidad que muchos cristianos tienen, o creen tener respectivamente…

Ahora, sin embargo, vamos a ver a la luz de la Palabra, (Y no por algún versículo suelto, sino en una lectura muy completa), otra causa que no muchos tienen en cuenta: la actividad de personas requeridas para ese fin, que es lo que en definitiva vamos a denominar como: Los Otros Servidores.

Satanás, si lo dejan, va a corromper las verdades de Dios. Es lo que siempre que puede, hace. Él no tiene poder creativo; simplemente se limita a tomar las verdades de Dios e imitarlas, copiarlas y, obviamente, pervertirlas, torcerlas, corromperlas.

Solamente conociendo bien como actúa Dios podremos detectar, discernir, como actúa el enemigo. Dios tiene sus ángeles; Satanás tiene sus demonios. Dios tiene sus ministros: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Satanás también tiene sus propios servidores.

Los servidores de Satanás son personas que voluntariamente se abren a su dominio, con pleno conocimiento de causa, ya sea por dinero, fama, poder o cualquier método de control y sirven a su favor mediante cierto poder sobrenatural que él les da.

Han estado presentes en toda cultura, en toda nación y en todo tiempo. Se han llamado: Brujos, Chamanís, Hechiceros, Curanderos, Sacerdotes o Sacerdotisas de Satanás. Trabajaron (Y trabajan), tanto en la sociedad como en la iglesia si se les permite obrar libremente. Como manejan poderes sobrenaturales, captan muchos adeptos que, por ignorancia o hambre de milagros, no acuden a la Escritura.

Falsifican todo lo que pueden. Algunos funcionan en centros que llevan nombres muy celestiales: “Divino Maestro”, “Luz del Cielo”, etc. No pueden engañar a los que tienen al Espíritu de Dios, pero sí a muchos cristianos ignorantes o descreídos, que los hay, ya que no será la primera vez que en casas de muchos de ellos, se encuentra literatura ocultista y diabólica disfrazada bajo un barniz supuestamente cristiano.

Esta gente constituye un grupo operativo bastante eficiente si no se lo detecta o conoce en la producción de lo que más abundantemente saben hacer: maldecir específicamente a los hijos de Dios, sobre todo a aquellos que están sirviendo al reino en la primera línea.

Son intermediarios entre el poder satánico y el hombre. Una imitación muy burda, pero todavía efectiva, de la intercesión practicada por los hijos de Dios. Un intercesor es alguien que se ubica en el medio de una necesidad y el poder de Dios para satisfacerla. Un satanista hace lo mismo entre el poder de Satanás y una persona a la que buscan oprimir y, si es posible, destruir mediante ese poder.

Cuando hablamos de maldiciones nos suena tan a edad media, a tribus del África y a supersticiones, que nos puede resultar increíble que en nuestra sociedad llamada “civilizada” eso se pueda estar moviendo todos los días.

“Hermano… Yo voy a la iglesia… A mí esas cosas no me preocupan…” ¿Cuántas veces oímos esto? Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, no sólo no negó la existencia del diablo, sino que fue, indiscutiblemente, nuestra mayor fuente de información respecto a su actividad. Si Él no lo negó, me pregunto sobre qué bases, hoy, muchos llamados cristianos, continúan haciéndolo…

Pero puntualmente una cosa: si bien Cristo no negó la actividad demoníaca, (Lucas 10:19 – Mateo 10:1 – Lucas 10:1 o 9:1 son la prueba), siempre dejó en claro que Él ya lo venció y que el poder que tenemos en Él, es superior a cualquier otro poder. ¿Está claro?

Quiero repasar un texto bastante extenso en el Antiguo Testamento como mejor confirmación de lo que le estoy diciendo, lejos de ser para asustarle o para deprimirle, es para alertarle y alentarle a operar como se debe: como soldado activo y victorioso de una batalla que ya tiene un vencedor: Cristo. Voy a acotar muy poco porque el relato habla por sí mismo de todo lo que usted tiene que conocer para vencer.

Moab, era un pueblo que tenía un rey llamado Balac. Cuando Israel terminaba de vencer a los amorreos ellos se preocuparon y, en lugar de salir a pelear de frente, eligieron el camino más tenebroso y perverso: buscar a alguien que los maldijera, para arruinarlos, debilitarlos y, después sí, derrotarlos.

(Números 22: 1)= Partieron los hijos de Israel, y acamparon en los campos de Moab junto al Jordán, frente a Jericó.

(2) Y vio Balac hijo de Zipor todo lo que Israel había hecho al amorreo.

(3) Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel.

(4) Y dijo Moab a los ancianos de Madián: ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac hijo de Zipor era entonces rey de Moab.

(5) Por tanto, envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, en Petor, que está junto al río, en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí.

(6) Ven, pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas, será maldito.

Salta la evidencia de que Balaam era conocido y tenía su fama. Publicaba avisos en los diarios de mayor circulación y sus “trabajos” estaban “garantizados”.

(7) Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac.

Dádivas de adivinación. ¡Dinero para el brujo! ¡Pago por adelantado por el “trabajo”!

(8) Él les dijo: reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.

(9) Y vino Dios a Balaam y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo?

(10) Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme: he aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra; ven, pues, ahora, y maldícemelo; quizás podré pelear contra él y echarlo.

(12) Entonces dijo Dios a Balaam: no vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es.

(13) Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros.

(14) Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac.

Un momento. Fíjese que Dios pudo haber pensado: “Ah, es sólo Balaam; son sólo palabras de un pobre hombre…” Pero no; no hizo eso. Tampoco dijo: “¡Ah! ¡Es sólo supersticiones de ignorantes!” Tampoco dijo: “Bueno, de última yo soy Dios y eso no es importante”. Usted ve que Dios sí le dio importancia. Es que Él sabe, porque Él dice que en la lengua hay poder para vida o para muerte. Y le dijeron a Balac: Balaam no quiso venir con nosotros.

(15) Volvió Balac a enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros; los cuales vinieron a Balaam, y le dijeron: así dice Balac, hijo de Zipor; te ruego que no dejes de venir a mí; porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me digas. – ¡Esto es lo que se llama vender el alma al diablo! La persona va a hacer cualquier cosa. – …Ven, ahora, pues, maldíceme a este pueblo.

(Verso 18)= Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande.

(19) Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve a decir Jehová.

(20) Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.

Aquí, Dios, cambia la estrategia. Sabe que Balac, a largo o mediano plazo, va a buscar y va a conseguir a otro que le haga el trabajo. Entonces apunta a algo mucho más hermoso; cambiar maldición por bendición. Dios le da importancia al asunto al extremo de tomarse un trabajo extra, pero sin perder de vista la realidad de los dos. Mire ahora lo que ocurrió.

(21) Así Balaam se levantó por la mañana, y enalbardó su asna y fue con los príncipes de Moab.

(22) Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos.

(23) Y el asna vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y se apartó el asna del camino, e iba por el campo. Entonces azotó Balaam el asna para hacerla volver al camino.

(24) Pero el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared a un lado y pared al otro.

(25) Y viendo el asna al ángel de Jehová, se pegó a la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a azotarla.

(26) Y el ángel de Jehová pasó más allá, y se puso en una angostura donde no había camino par apartarse ni a derecha ni a izquierda.

(27) Y viendo el asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó al asna con un palo.

(28) Entonces Jehová abrió la boca del asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?

(29) Y Balaam respondió al asna: porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera espada en mi mano que ahora te mataría!

(30) Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿He acostumbrado a hacerlo así contigo? Y él respondió: no.

(31) Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro.

(32) Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí.

(33) El asna me ha visto, y se ha apartado luego delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva.

(34) Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: he pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; más ahora, si te parece mal, yo me volveré.

(35) Y el ángel de Jehová dijo a Balaam: ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac.

(36) Oyendo Balac que Balaam venía, salió a recibirlo a la ciudad de Moab, que está junto al límite de Arnon, que está al extremo de su territorio.

Este pasaje nos deja dos claves. Nº 1: Que Dios le dio importancia a lo que Balaam pudiera hacer si maldecía a Israel. Nº 2: Que Balac también se la daba, ya que no dudó, él, todo un rey, en irse a la otra punta de su territorio a recibirlo.

(37) Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié yo a llamarte? ¿Por qué no has venido a mí? ¿No puedo yo honrarte?

(38) Balaam respondió a Balac: he aquí yo he venido a ti, más; ¿Podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré.

(39) Y fue Balaam con Balac, y vinieron a Quiriat-Huzot.

(40) Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envió a Balaam, y a los príncipes que estaban con él. ¿Qué le parece? Balac atendió a Balaam de rey a rey. ¡Mire si le daba importancia!

(41) El día siguiente Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Barnot-Baal, y desde allí vio a los más cercanos al pueblo.

(Capítulo 23: verso 1)= Y Balaam dijo a Balac: edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.

(2) Balac hizo como le dijo Balaam; y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar.

(3) Y Balaam dijo a Balac: ponte junto a tu holocausto, y yo iré; quizás Jehová me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare, te avisaré. Y se fue a un monte descubierto.

(4) Y vino Dios al encuentro de Balaam, y éste le dijo: siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero.

(5) Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: vuelve a Balac, y dile así.

(6) Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab.

(7) Y él tomó su parábola, (Un Mashai, un Proverbio) y dijo: de Aram me trajo Balac, rey de Moab, de los montes del oriente; ven maldíceme a Jacob, y ven, execra a Israel.

(8) ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?

(9) Porque de las cumbres de las peñas lo veré, y desde los collados lo miraré; he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las naciones.

(10) ¿Quién contará el polvo de Jacob, o el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como la suya.

Aquí Balac se asustó en serio. ¿Es que acaso había traído a un brujo para maldecir y le salía bendiciendo?

(11) ¿Qué me has hecho? ¿Te he traído para que maldigas a mis enemigos y he aquí has proferido bendiciones?

Se lo repito: para Dios era muy importante que Balaam no maldijera a Israel. Por eso se ocupa, a través de su ángel, en hacer cambiar esa maldición por bendición.

(12) Él respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca?

(13) Y dijo Balac: te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual lo veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás.

Se podrá decir lo que usted quiera, menos que Balac no era bastante terco, no es así?

(14) Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

(15) Entonces él dijo a Balac: ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí.

(16) Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: vuelve a Balac, y dile así.

(17) Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab, y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová?

(18) Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; escucha mis palabras, hijo de Zipor: Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo: ¿Y no hará? Habló, ¿Y no lo ejecutará?

(Verso 20)= He aquí, he recibido orden de bendecir; él dio bendición, y no podré revocarla.

Si tomamos por base Proverbios 26, donde dice que Ninguna maldición sobrevendrá sin causa, lo que Balaam le está diciendo a Balac, es: no puedo maldecirlos porque no encuentro de dónde agarrar una maldición a ese pueblo. No hay una causa que me habilite para hacerlo. ¿Entiendes? Y s lo está aclarando, eh?

(21) No ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, y júbilo de rey en él.

Está muy claro: si hay desobediencia o rebelión, hay lugar para la brujería o la maldición. Si no hay nada de eso, no.

(22) Dios los ha sacado de Egipto; tiene fuerzas como de Búfalo.

(23) Porque contra Jacob no hay agüero, ni adivinación contra Israel. (Más claro aún: si no hay una causa que abra una brecha, ni brujo, ni hechicero, ni curandero, ni adivino puede hacer nada en su contra) como ahora, será dicho de Jacob y de Israel; ¡Lo que ha hecho Dios!

(24) He aquí el pueblo que como león se levantará; y como león se erguirá; no se echará hasta que devore la presa, y beba la sangre de los muertos.

(25) Entonces Balac dijo a Balaam: ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas. (Balac sabía que, así como la maldición tenía poder, también lo tenía la bendición)

(26) Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te he dicho que todo lo que Jehová me diga, eso tengo que hacer?

(27) Y dijo Balac a Balaam: te ruego que vengas, te llevaré a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas. (Balac, decididamente, no interpretaba a Dios, lo cual no le impedía ser terco.)

(28) Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Petor, que mira hacia el desierto.

(29) Entonces Balaam dijo a Balac: edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.

(30) Y Balac hizo como que Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

(Capítulo 24: verso 1)= Cuando vio Balaam que parecía bien a Jehová que él bendijese a Israel, no fue como la primera y segunda vez, en busca de agüero, sino que puso su rostro hacia el desierto; y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el espíritu de Dios vino sobre él.

(Verso 3)= Entonces tomó su parábola y dijo: dijo Balaam hijo de Beor, y dijo el varón de ojos abiertos; (¿Se entiende que tuvo una visión, verdad?) dijo que él oyó los dichos de Dios, el que vio la visión del omnipotente; caído, pero abiertos los ojos: ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob tus habitaciones, oh Israel!

(Verso 6)= Como arroyos están extendidas, como huertos junto al río, como áloes plantados por Jehová, como cedros junto a las aguas.

(7) De sus manos destilarán aguas, y su descendencia será en muchas aguas; enaltecerá su rey más que Agag, y su reino será engrandecido.

(8) Dios lo sacó de Egipto; tienen fuerzas como de búfalo. Devorará a las naciones enemigas, desmenuzará sus huesos, y las traspasará con sus saetas.

(9) Se encorvará para echarse como león, y como leona; ¿Quién lo despertará? Bendito los que te bendijeren, y malditos los que te maldijeren.

Un día viene un hermano, le da a usted una palabra de Dios, usted dice ¡Amén! Y ahí se termina todo. Al mes, usted ya ni se acuerda de lo que le dijeron. ¿Usted entiende lo que significa que Dios ponga sus ojos en usted? Tiene que tomar esa palabra en su corazón, perseguirla y darla a luz para que sea una realidad en su vida. Cuando le dan una palabra, no es el final de algo, es el comienzo.

(10) Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí que los has bendecido ya tres veces.

(11) Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, más he aquí que Jehová te ha privado de honra.

(12) Y Balaam respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste diciendo: si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, más he aquí que Jehová te ha privado de honra.

(Verso 14)= He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días.

(15) Y tomó su parábola, y dijo: dijo Balaam hijo de Beor, dijo el varón de ojos abiertos; dijo el que oyó los dichos de Jehová, y el que sabe la ciencia, del altísimo, el que vio la visión del omnipotente; caído, pero abiertos los ojos; lo veré, más no ahora; lo miraré, más no de cerca; saldrá estrella de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set.

(Verso 18)= Será tomada Edom, será también tomada Seir por sus enemigos, e Israel se portará varonilmente.

(19) De Jacob saldrá el dominador, y destruirá lo que quedare de la ciudad.

(20) Y viendo Amalec, tomó su parábola y dijo: Amalec, cabeza de naciones; más al fin perecerá para siempre.

(21) Y viendo el ceneo, tomó su parábola y dijo: fuerte en tu habitación; pon en la peña tu nido; porque el ceneo será echado, cuando Asiria te llevará cautivo.

(Verso 23)= tomó su parábola otra vez, y dijo: ¡Ay! ¿Quién vivirá cuando hiciere Dios estas cosas?

(24) Vendrán naves de las costas de Quitim, y afligirán a Asiria, afligirán también a Heber; más él también perecerá para siempre.

(25) Entonces se levantó Balaam y se fue, y volvió a su lugar; y también Balac se fue por su camino.

¿Cómo podría imaginar Balac que Balaam le estaba dando un mensaje que correspondía a cientos de años después, cuando ya en los tiempos de Cristo, se levantaría el Imperio Romano?

(Deuteronomio 23: 4)= Por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam, hijo de Beor, de Petor en mesopotamia, para maldecirte.

Más no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba.

Esto es lo que ocurre cuando caminamos con Cristo en obediencia. Pero el diablo es persistente y lo que no consiguió a través de la maldición lo logró de otra manera.

(Números 25: 1)= Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses.

(Verso 3)= Así acudió el pueblo a Baal-Peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel.

(4) Y Jehová dijo a Moisés: toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel.

Es notorio: Balaam aconsejó a Balac y los dos conspiraron. Como la maldición no funcionó, optaron por la mezcla, (Artimaña favorita del diablo), mezclar hijos de Dios con hijos del diablo. Esto se demuestra con la propia Palabra.

(Números 31: 15-16)= Y les dijo Moisés: ¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres? He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-Peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová.

Sé que hay personas que no creen en la absoluta veracidad del yugo desigual porque, dicen, no hay referencias concretas en el Nuevo Testamento. Sin embargo la Biblia nos dice que esa es la manera más fácil y clara de honrar a los dioses de otra persona. Salomón mismo se desbarrancó, pese a toda su sabiduría, a causa de sus mujeres, y fue a parar a la categoría de idólatra.

(Números 25: 5)= Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-Peor.

(6) Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión.

(7) Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel.

(9) Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.

(10) Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel.

(Verso 12)= Por tanto diles: he aquí yo establezco mi pacto de paz con él; y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel.

Conclusión: Finees ganó una gran bendición para él y todas sus generaciones. Por el celo de la casa de Jehová. Terminó con la mortandad causada por el consejo de Balaam. Ahora: ¿Qué tiene que ver todo esto con nosotros? Lo primero, que el asunto sí existe.

Las maldiciones, hechicerías, sortilegios, encantamientos, son la estructura que mantiene en el poder a las personas que sirven al diablo. Por ejemplo, la drogadicción. Si no se consigue unidad para combatirla como un enemigo espiritual, todo quedará en inútiles esfuerzos, interminables debates teológicos, tesis académicas y polémicas doctrinales.

Dios quiere liberarnos, pero el primer paso de fe tiene que ser suyo. El hombre fue creado para ser bendito. Cuando se rebela o desobedece, se vuelve vulnerable a un montón de cosas, entre ellas: a las maldiciones.

Cualquier miembro del cuerpo de Cristo que se encuentra en una actitud activa, agresiva, de guerra espiritual, necesita una cadena adicional de intercesores para cubrirse los unos a los otros.

Cada vez que Dios levanta más a un siervo, ese siervo necesita mayor cobertura en oración, porque se transforma en un blanco para el enemigo y el enemigo no va a dudar en usar sus brujos y hechiceros contra él. Toda murmuración levantada por el mundo secular contra los hijos de Dios no es idea del mundo, es parte de la estrategia satánica.

Las maldiciones, entonces, tienen un objetivo concreto: atar, maniatar, poner cautivos a los hijos de Dios para que no puedan recibir las bendiciones de su padre celestial. Una maldición puesta sobre alguien para que no prospere, le priva a alguien, – hasta que no la descubre y la rompe en el nombre de Jesús -, de todo lo que Dios quería hacer con esa persona en el campo de las finanzas.

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Espíritu de Jezabel

Qué historia esta, verdad? Jezabel ha sido, durante años, la figura más preocupante dentro de la iglesia moderna. Han apuntado, erróneamente, a todas las mujeres que se encontraban cerca del poder nominal de la congregación, sin entender que Jezabel es, precisamente, lo que dice el título: un espíritu. Y un espíritu es algo inmaterial que, para manifestarse, necesita un cuerpo. Y a la hora de comandar cuerpos para satisfacer sus designios, los malos espíritus no prestan demasiada atención al sexo de esos cuerpos. Da lo mismo hombre o mujer. Si una puede ejercerlo a partir de la seducción, los unos pueden hacerlo desde la inhibición. El tema es manipular al responsable del poder y las decisiones y, en definitiva, conseguir que haga lo que se proponen. Manipulación. Jezabel. Hechicería. Espíritu activo.

(Apocalipsis 2: 18-29)= Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: el Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

He aquí, yo la arrojo en la cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.

Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.

Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Al dirigirse al ángel, el Señor se anunció a sí mismo como el Hijo de Dios, que tiene ojos como llama de fuego y pies semejantes al bronce bruñido. El Hijo de Dios. Esta es la primera vez que Él ha empleado esta descripción de sí mismo en estas cartas, y denota la afirmación de poder y autoridad. Él es el infalible a cuyas palabras la Iglesia debe prestar atención. Cuando Juan se volvió para ver la visión, vio a uno semejante al Hijo del Hombre, pero no obstante, por la gloria de esta visión, también se ve que era el Hijo de Dios.

Y ahora esta carta, que está en el centro de las siete cartas. Él usa el título de suprema autoridad. De la visión completa selecciona dos hechos referentes a sí mismo, que indican el significado especial y el valor del mensaje que está por entregar. Ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido. Los ojos de fuego sugieren su conocimiento íntimo y su penetrante visión con respecto a la iglesia, por lo tanto, en el fallo que está por pronunciar no puede haber error alguno, porque su comprensión de todas las condiciones es una comprensión perfecta. Los ojos de fuego penetran las más densas tinieblas, y conocen los secretos más profundos.

Él es también Aquel de los pies semejantes a bronce bruñido, y por estas declaraciones, prácticamente anuncia que viene en un juicio poderoso y puro. Sus ojos como llama de fuego, ve perfectamente y entiende con exactitud. Sus pies como bronce bruñido. Él marcha hacia el juicio, el Rey entre las siete lámparas de oro, y la senda de su venida es una senda de fuego. Justos, puros y definitivos con todos sus juicios. Dentro de la iglesia de Tiatira existe un mal para el cual ninguna medida reparadora es suficiente. No admite corrección. No hay otra cosa para él, sino la destrucción. Ha saturado toda la comunidad. Queda solamente el juicio, por lo tanto Él viene para aplicar el definitivo e inmediato juicio de este mal.

Su aprobación comienza con las palabras de siempre: Yo conozco. La frase, es: Yo conozco tus obras. Luego sigue un análisis, y amor, y fe, y servicio, y paciencia. Y finalmente, tus obras postreras son más que las primeras. Tres cosas se indican en esta aprobación. Primero, las obras de la Iglesia; segundo, las fuerzas que yacen detrás de las obras: amor, fe, servicio, paciencia, y finalmente, que estas obras no han disminuido, sino aumentado.

Tercero: aprueba aquello que siempre es corolario de tales condiciones, que las postreras obras son más que las primeras.

Yo conozco…tu fe. En este caso también la fuerza de esta palabra es fidelidad. Aquí se menciona la fe no como el principio del cual surge una actitud, sino más bien la actitud de fidelidad que surge del principio de la confianza. Yo conozco tu constancia, yo conozco que en ti no se manifiesta la inconstancia. Muy a menudo las obras del amor son ocasionales y espasmódicas, pero aquí se caracterizaban por la constancia. En este caso el amor no era accidental, sino habitual.

Con respecto al servicio no se refiere a obras específicas materiales y concretas, sino al amor y la amabilidad desplegada hacia adentro, para los mismos miembros de la comunidad y para los de fuera, esto es: el mundo secular. Muchos hay que están dispuestos para dar un banquete, pero pocos para ofrecer un vaso de agua.

Yo conozco…tu paciencia. Esta es una gran palabra a la cual Cristo parecía dar mucho valor. Habló de ella a la iglesia de Efeso, y ahora nuevamente la emplea para la iglesia de Tiatira. Podríamos definir esta paciencia como el espíritu de paz manifestado bajo la opresión.

La paciencia es la capacidad de estar quieto cuando a nuestro alrededor ruge la tempestad. La paciencia es la flor de la fidelidad. Si la fidelidad es la fe en acción, la paciencia es la condición del carácter que resulta de ella. Es esa paz del corazón bajo las fatigas de la vida, que es tan bella y fragante para nosotros, y que siempre parece dar al corazón del Señor satisfacción y gozo.

Pero tengo unas pocas cosas contra ti; que toleras a esa mujer Jezabel. Eso es todo. Sólo menciona el nombre. ¿Sería un miembro de esa iglesia llamado así? ¿Sería un símbolo y tipología surgido del Antiguo Testamento? Todo parecería indicarlo, ya que Cristo jamás dijo algo sumamente personalizado a nivel humano. …Que se dice profetisa…

¿Qué es una profetisa? ¿Por qué se hace la declaración de esta forma? Que se dice profetisa. Se cree que ella pretendía ser una mujer inspirada, que había recibido alguna nueva revelación, visión o alumbramiento que, negado a los apóstoles, le había sido concedido, y ella lo proclamaba fundamentando en ello esta nueva enseñanza.

El resultado de la misma, es declarado cuidadosamente por el Señor en las palabras: Enseña y seduce a mis siervos. El resultado de la enseñanza fue la seducción de los siervos de Dios, y su enseñanza cobraba fuerza porque la mujer pretendía ser una mensajera inspirada. El nombre que el Maestro usa para referirse a ella, sugiere una analogía con su prototipo del Antiguo Testamento. Pensemos por un momento, en la Jezabel de antaño.

Era hija del rey de Tiro y Sidón, y abiertamente enseñaba y adoraba a Baal. Esta adoración a Baal era la adoración a la naturaleza y había llegado a degenerarse completamente. Relacionándose con el rey de Israel por casamiento, sabemos por la antigua historia del pueblo de Dios, que no solamente era su consorte, sino que estaba asociada con él en el gobierno, poniéndole en condiciones de decir: “Implantemos la adoración a Baal. No pretendo que se deje de lado la adoración de Jehová, sino que al mismo tiempo tengamos oportunidad de adorar a la naturaleza”. Su método era el de unir las dos adoraciones. El propósito de su corazón, – sin embargo -, fue el de dejar a un lado la adoración a Jehová y adorar a Baal. De todas las mujeres vistas en la historia del Antiguo Testamento, ninguna fue más inteligente, más osada, más inescrupulosa que Jezabel.

El nombre de esta mujer de la iglesia de Tiatira nos llevó a compararla con aquella mujer de la vieja historia, y ahora el Señor declara: Enseña y seduce a mis siervos a fornicar, y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. ¿Qué era lo que ella enseñaba? Al comienzo nada se declara sobre este punto, pero enseguida cuando Cristo pronuncia su juicio, da un indicio del carácter de la enseñanza. A vosotros, y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen  esa doctrina y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás. ¿Qué quiso decir el Señor con esta frase: Lo que ellos llaman? Evidentemente se refiere a la pretensión que encierra la enseñanza de Jezabel, que ella había descubierto alguna nueva, profunda, escondida filosofía de la vida.

Cristo la llamó las profundidades de Satanás. Esta nueva revelación obtenida por inspiración, cuya finalidad era demostrar que en los sistemas paganos existían profundas filosofías, dio por resultado la seducción de los siervos de Dios, los cuales llegaron a compartir las corrupciones externas del paganismo, y Cristo caracteriza esto como las profundidades de Satanás. Fue evidentemente un atentado para injertar en el cristianismo, los misterios de la oscuridad que rodeaba a la cristiandad de ese lugar.

Así como en la iglesia de Pérgamo, el Señor trató el germen del Antinomianismo, también aquí encontramos el principio de la herejía del gnosticismo en la mujer Jezabel. Hubo un esfuerzo por sondear lo profundo, lo insondable y los ocultos misterios de la vida, y utilizarlos en el nombre y bajo la sanción de la iglesia, siendo el resultado de todo esto la corrupción.

Verdaderamente no hay nuevo bajo el sol. Hemos oído hablar, y de pronto hasta hemos admitido la suma de dos palabras que en apariencia, nos dan más status: CIENCIA CRISTIANA. Esta manifestación de nuestros días, tratada filosóficamente, podría ser considerada como un pasatiempo, pero el afecto terrible que produce en los siervos de Dios, debería llamar a la iglesia a prestar nueva atención al mensaje de nuestro Señor a Tiatira, y el juicio que Él vierte sobre una iglesia que tolera tan terrible enseñanza.

Entonces, ¿Cuál fue el resultado de la enseñanza de esta mujer, Jezabel, según el concepto de Cristo? Fue el de reducir la medida de separación entre la iglesia y el mundo. Pronunciemos la palabra en voz baja porque es una palabra terrible. Enseña y seduce a mis siervos a fornicar. En la profecía de Oseas hay una revelación sorprendente acerca de la fornicación espiritual. Es la declaración de Dios acerca del pecado de aquellos, que habiendo sido desposados con Él, habían vuelto nuevamente a las cosas que dejaron cuando fueron a Él.

Aquellos posesionados por Él, guiados y enseñados por Él, están haciendo el papel de una ramera con las cosas que están en contra de Él. La influencia de la enseñanza de Jezabel fue que los separados hijos de Dios, redimidos de este presente siglo malo, habiendo sido llamados a separarse del mundo, estaban formando nuevas alianzas con él, y el espíritu de mundanalidad se estaba esparciendo porque se toleraba la enseñanza de Jezabel. Los miembros de la iglesia de Tiatira asistían a las fiestas en el templo pagano, comiendo las cosas sacrificadas a los ídolos, y aún descendiendo al abismo de los vicios que venían como resultado.

De manera que los siervos de Dios habían sido seducidos por la enseñanza. Primero, la falsa enseñanza concerniente a las cosas profundas de Satanás, y luego las seducciones. Su pueblo ingresó a las fuerzas que eran contrarias a Él, y cometió prostitución y fornicación en el reino de lo espiritual, usando la libertad dada por Él para violar su voluntad. Su condena contra la iglesia fue que no obstante estos terribles hechos, ella permaneció silenciosa y tolerante.

Luego notemos sus palabras de juicio. Estas son presentadas con una declaración de su paciencia. Y le he dado tiempo para que se arrepienta. Luego sigue una declaración que revela quien es el que habla. Aquel que es Hijo de Dios, y quien tiene los ojos como llama de fuego. Pero no quiere arrepentirse de su fornicación. No hay otro que pudiera haber dicho eso. Es Aquel que conoce las cosas profundas de Satanás, quien declara que la voluntad se ha endurecido, afirmándose contra el arrepentimiento y entonces y sólo entonces, pronuncia el juicio.

Hay primero una visitación personal. He aquí, La voy a echar en una cama. El simbolismo es gráfico, fuerte y terrible. Sugiere que la mujer que ha enseñado y seducido a sus siervos, encontrará su destrucción en medio de esa misma corrupción que ella ha creado. Más que eso no se puede decir.

Luego declara que otros compartirán su condena. Y en gran tribulación, a los que con ella adulteran si no se arrepienten de la obra de ella. La única forma de escapar a la tribulación que Él pronuncia sobre aquellos que han sido seducidos, es que se arrepientan de las obras de ella y se tomen por completo de las cosas que son el resultado de esa enseñanza.

Y luego la palabra última y final con relación a esto: Y a sus hijos heriré de muerte; y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón.

Esta descripción de la mujer, su pecado y su juicio está en un párrafo, en medio de la carta, que muestra la razón de la desaprobación de Cristo. El mal de la iglesia fue que permitió a esta mujer. Algunos de los hijos de Dios habían sido seducidos y sin embargo ninguna protesta se había levantado. Fue una falsa caridad haber permitido, bajo el patrocinio de la iglesia, la enseñanza de esa mujer. Toda la iglesia no estaba contaminada con la doctrina. Y de ella el Señor dijo cosas muy dulces y muy profundas. Pero debido a una falsa caridad, la mujer, Jezabel, había sido tolerada. La iglesia no había anunciado con suficiente claridad, que ella no tenía relaciones con la herejía enseñada, y que no habiendo habido complicidad menos podría haber habido unión entre la verdad inspirada, de la cual la iglesia era la columna y el apoyo, y las histéricas enseñanzas de la que a sí misma, se llamaba profetisa.

Pro a vosotros, y a los demás que están en Tiatira. De manera que aquellos que no habían sido influenciados por la enseñanza, ni consentido en tolerarla, Él dijo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. ¿Quiso Él decir que tenían que retener la carga hasta que Él viniese? Seguramente. ¿Cuál es, entonces, esa carga? LA verdad les fue entregada una vez y para siempre; y al decir: No impondré otra carga, Él quiso decir: No os dejéis llevar por otros nuevos misterios o nuevas perplejidades que no puedan avalarse en mi palabra. Yo os he impuesto la carga de verdad suficiente hasta el momento. No os impondré otra carga. No recibáis ninguna nueva revelación que los hombres pretendan haber recibido de mí. Rechazad cualquier nueva filosofía de vid que no armonice con las ya declaradas. Pero lo que tenéis, la verdad tal como ha sido revelada, mi ley de vida, eso retened. No permitáis que alguien os enseñe algo que yo he olvidado decir. No os impondré otra carga.

Sigue la promesa final y la declaración culminante. Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones; y las regirá con vara de hierro y serán quebradas como vasos de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre. Notemos el contraste entre los versos 22 y 26: Arrojo…en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

Al que venciere, y guardare MIS obras. Esta es la promesa de una autoridad que ha de venir, una autoridad que ha de ser entregada a los santos, cuando ellos hayan retenido seguro aquello que se les ha confiado, hasta que llegue el momento ordenado por Dios para la consumación final.

Y le daré la estrella de la mañana. Muchas veces caminaremos en la oscuridad. Habrá muchos misterios que nos dejarán perplejos. La carga que tenemos es suficiente para la edificación de nuestro carácter, para el crecimiento de nuestra vida, el servicio y las obras. Las otras cosas podrán esperar. Pronto nos dará la estrella de la mañana. Esta expresión sólo ocurre tres veces en las Escrituras. En el libro de Job, en el discurso de Dios, cuando Él muestra su gloria ante los cimientos de la tierra, y dice: Cuando a una cantaron las estrellas de la mañana. Este fue el canto de los principados y las potestades en los lugares celestiales mientras obraban en el espacio de una nueva creación.

Voy al final de la Biblioteca Sagrada y encuentro que Jesús dice: Yo soy la estrella resplandeciente de la mañana. Él es el príncipe de la Creación. El primogénito, y si sólo esperamos, en lugar de seguir falsas filosofías de impertinentes esfuerzos para descubrir las cosas escondidas, Él nos dará la estrella de la mañana. Conoceremos los secretos de la vida, los más profundos problemas y descubriremos su señorío en todos y sobre todo.

Cuántas veces la iglesia de Cristo ha peligrado en su seguridad, al prestar demasiada atención a alguna nueva voz. Aunque parezca una barbaridad, cuantos que por carencia de revelación del Espíritu ya casi habían dejado de leer la Palabra porque no les decía nada especial, se han entusiasmado con supuestas visiones nuevas que incorporan “detalles” a un evangelio que, se permiten, estaban ya “demasiado desactualizado con la realidad”? Cuando alguien me dice “Tuve una visión”, suelo inquietarme. Y cuidado, eh? No soy pastor ni conduzco ninguna congregación. Quiero decirle con esto que no se trata de ser protagonista o de no serlo. Me inquieto porque sé que hay visiones en las cuales creo fervientemente y pesadillas en las que también creo pero que, obviamente, no provienen del mismo sitio espiritual. Un detalle: Cuando tenemos visión de Dios, muchos se darán cuenta sin que lo digamos, porque una luz muy especial resplandecerá en nuestro rostro.

¿No se oye la voz de Jezabel en nuestras iglesias en el día de hoy en más de una forma? ¿No suena alrededor nuestro un clamor en contra de la separación del mundo? ¿No hay una terrible tendencia en la vida de la iglesia, a negar que el Maestro nos ha llamado a lugares especiales y solitarios en nuestra lealtad hacia Él? Pareciera verdad que se pueda conservar la relación con la iglesia y el nombre del cristiano, y a la vez siguiendo alguna nueva voz, comer de las cosas sacrificadas a los ídolos sin contaminación, y tener fácil absolución, no por sangre, de la suciedad de esta fornicación. Es realmente grato en el día de hoy llamar a los miembros de una iglesia a que salgan de la mundanalidad en lugar de separación? ¿No hay más que nunca, una gran ansiedad para encontrar alguna doctrina, bajo cuya sumisión pudiéramos desprendernos del pecado, aún cuando persistiéramos en él? Sin embargo, el Nuevo Testamento es perfectamente claro.

Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor.

Y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos del presente siglo malo.

Sí, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí un pueblo propio.

Sed también vosotros santos, en toda vuestra manera de vivir.

A través de todo el Nuevo Testamento encontramos un llamado a la separación, a la peculiaridad, una clara línea de demarcación entre la iglesia y el mundo. Mucho me temo que la voz de Jezabel es aún tolerada, y que los hijos de Dios están siendo seducidos. Las cosas que hicieron estremecer a nuestros padres hoy son introducidas como necesarias para el éxito social o financiero de la iglesia.

¡En nombre de Dios y de la humanidad, mantengamos la línea clara y definida, y sepamos de qué lado estamos! Cualquier doctrina, cualquier filosofía que hace fácil el pecar, sea por excusarlo, por aminorar su enormidad, es decir: minimizarlo, o por negar su existencia, viene del infierno; y no sólo se culpará a los que enseñan la doctrina y practican el pecado, sino también a la iglesia que no se define ni eleva su voz de protesta contra el pecado. Toda Iglesia que tolera a esa mujer, es CULPABLE.

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Huestes de Maldad

Una de las pruebas más inequívocas y evidentes de la existencia de estas huestes de maldad son los estatutos dados por Jehová a Moisés en el SINAB, los cuales involucraban fuertes medidas para defenderse de los espíritus malignos que batallaban tenazmente contra el pueblo de Dios. 

Dios instruyó a Moisés sobre cómo debía mantener el campamento de Israel libre de sus irrupciones, imponiendo la pena de muerte a todo aquel que tuviera tratos con el enemigo. Estos factores muestran que: realmente existen estos malos espíritus; que su maldad llega a grados inimaginables por el hombre; que estos seres pueden comunicarse con los seres humanos e influenciarlos poderosamente; y la necesidad de rechazar toda relación o compromiso con ellos y sus obras. 

La severidad de la pena de muerte implica, evidentemente, que los conductores del pueblo de Israel deberían ejercitar el discernimiento que Dios les había dado de forma tan clara e inequívoca para que no tuvieran dudas en cuanto al juicio de los casos que se traerían ante ellos. 

Al abrirse una nueva dispensación con el advenimiento de Cristo encontramos que el Hijo de Dios no sólo reconoce la existencia de esas huestes y poderes de maldad, sino que se opone tenazmente a ellos y a sus obras. Moisés en el Antiguo Testamento, y Cristo en el Nuevo. Moisés, el hombre que había visto a Dios cara a cara; Cristo, el Hijo unigénito del padre, enviado por Dios al mundo de los hombres. Ambos reconocieron la existencia de Satanás y sus espíritus malignos y lucharon valerosamente contra ellos y sus obras. 

La causa de que el cristianismo en el presente siglo no haya querido reconocer la existencia y las obras de las fuerzas sobrenaturales de maldad, puede atribuirse solamente a su baja condición en la vida espiritual y a su ausencia de poder. En el tiempo presente, cuando la existencia de los poderes del mal es reconocida hasta por algunos incrédulos, muchos cristianos y aún misioneros miran el asunto como si se tratara de una “superstición” e ignorancia. Ciertamente la ignorancia corresponde a la actitud de estos cristianos que están cegados por el príncipe de las tinieblas, de manera que no entienden las revelaciones de las Escrituras concernientes a los poderes satánicos. 

La “ignorancia” de parte de los incrédulos se debe a la obra de estos poderes del mal, los cuales ciegan a estas gentes para que no vean ni entiendan el mensaje del evangelio de Jesucristo, quien vino a: … Proclamar liberación a los cautivos y recuperación de la vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, tal como se expresa en Lucas 4. 

Sus obras de liberación han quedado registradas en varias partes de las Escrituras: … Como ungió Dios con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como éste pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él, según dice en Hechos 10. 

Fijémonos en las palabras del Señor a Pablo en el momento de su conversión: … Pero levántate y ponte sobre tus pies, porque para designarte ministro y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo y de los gentiles, a quienes ahora te envío para que abras sus ojos a fin de que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados. (Hechos 26: 16-18) 

Los misioneros que trabajan entre los salvajes deberían reconocer la existencia de los espíritus malignos y darse cuenta de que la total oscuridad espiritual en las tierras paganas es debida a la obra del príncipe de la potestad del aire. Entonces su mensaje de la redención y liberación tomaría una fuerza tal que se operarían cambios muy significativos en un breve período de tiempo. 

Los pocos creyentes de hoy que están espiritualmente alertas, no tienen dudas de la existencia real de los espíritus de maldad y de una monarquía sobrenatural de poderes de las tinieblas en total oposición a Cristo y su reino, los cuales no desean otra cosa que la ruina total de cada ser humano. Estos creyentes saben que Dios les ha llamado a buscar la plenitud del Espíritu y a vestirse con las armas de luz para resistir a los enemigos de Cristo y de su iglesia. 

La distinción entre las obras de Satanás como príncipe de los demonios y sus espíritus malignos debe ser apreciada con suficiente claridad como para llegar a entender bien sus métodos en el tiempo presente. Para muchos el adversario es solamente un tentador y poco o nada conocen de sus tácticas y su poder como engañador, estorbador, homicida, acusador y falso ángel de luz. 

Menos saben aún de las huestes de espíritus bajo su mando siguiendo sus caminos e intentando de todas maneras la ruina de la raza humana. Estas huestes de maldad no se cansan de hacer el mal, de matar, de engañar, de destruir. Teniendo acceso a los hombres en diversos grados les incitan a toda clase de maldad y sólo quedan satisfechos cuando el éxito corona sus perversos planes. 

El reino de este príncipe engañador se menciona específicamente en los escritos de Pablo, donde el apóstol lo describe como El Príncipe de la Potestad del Aire, en Efesios 2, siendo esta la principal esfera de sus actividades. El nombre de Belzeebub, príncipe de los demonios, que significa: “señor de las moscas”, habla en forma muy sugestiva del carácter aéreo o atmosférico de los poderes del aire, así como la palabra “tinieblas” u “oscuridad” describe el carácter de sus obras. La descripción que el Señor hace de las obras de Satanás bajo la figura de las “aves del cielo” corresponde estrictamente a estas declaraciones, y el lenguaje de Juan, diciendo que… El mundo yace en poder del maligno, muestra claramente que la atmósfera bajo la cual respiramos y nos movemos es precisamente el lugar de sus acciones y obras perversas. 

Mirando los sucesos que relatan los evangelios, (Fundamentalmente los de Marcos y Lucas), ¿Debemos pensar que Jerusalén, Capernaum, Galilea y Siria, estaban llenas de gente mentalmente perturbada y epiléptica? ¿O acaso sería que la posesión demoníaca era un factor corriente en ese tiempo y en esos lugares? En cualquier caso, lo que es evidente es el hecho de que el Hijo de Dios reprendió severamente a los poderes de las tinieblas como la primera y más importante causa de pecado y sufrimiento en este mundo. Por un lado, contendió con el engañador y ató al “hombre fuerte”, y por otro, enseñó la verdad acerca de Dios a su pueblo para destruir las mentiras que el príncipe de las tinieblas había introducido en sus mentes en cuanto a su Padre y a sí mismo. 

Es interesante notar que el Señor Jesucristo no trató de convencer a los fariseos de que Él era el Mesías ni tampoco se rindió a sus deseos de constituirse en un rey terrenal. Su obra consistió en conquistar el poder satánico del mundo por medio de la muerte en la cruz, venciendo a los poderes invisibles del príncipe de las tinieblas. 

Haciendo un detenido estudio de los casos de posesión demoníaca que se mencionan en los evangelios se puede llegar a entender cuáles son las características de estos seres malignos y cómo pueden morar en los cuerpos y las mentes de los hombres. 

Estudiando juntamente otras porciones de la Palabra de Dios descubrimos cómo pueden interferir, distorsionar y engañar aún a los siervos de Dios más “experimentados”. 

Los espíritus malignos son, en general, vistos o apreciados como “malas influencias” y no como lo que en realidad son: seres, personales e inteligentes, lo que se evidencia, entre otras cosas, observando las palabras directas que el Señor les dirigía. Los espíritus inmundos pueden hablar, tienen temor, tienen deseos, necesitan un lugar para reposar, poseen un lugar inteligente para hacer decisiones y para ponerse de acuerdo con otros espíritus. Además tienen diferentes grados de maldad, montan en cólera, es decir, que manifiestan su ira, tienen fuerza física, pueden poseer a los seres humanos de uno en uno o por cantidades, y usan a una persona como “médium” para la adivinación o para predecir el futuro, o para obrar señales sobrenaturales por medio de su poder. 

Cuando los espíritus malignos actúan con toda su furia combinan el carácter más insano y maligno que pueda existir, juntamente con una inteligencia y un propósito definidos. Ellos saben lo que hacen y saben que es perverso, pero de todas maneras lo hacen voluntariamente, con odios, ira y malicia hasta el grado más superlativo. 

Actúan con furia y bestialidad, igual que un toro embravecido, como si fueran seres irracionales, pero sin embargo haciendo uso de toda su inteligencia para llevar a cabo sus propósitos más depravados. Actúan con furia diabólica, desde el fondo de su naturaleza inmunda y con una asombrosa perseverancia. Se mueven con determinación, persistencia y métodos sumamente hábiles, imponiéndose sobre la humanidad, intimando y confundiendo a la iglesia y ensañándose aún más con el creyente espiritual. 

Sus manifestaciones en aquellas personas a quienes pueden intervenir son variadas en su carácter de acuerdo al grado y tipo del “terreno” que se hayan asegurado en posesión. En uno de los casos que nos presenta la Biblia la manifestación del espíritu maligno era la de hacer a un hombre mudo. 

Posiblemente el espíritu estorbaba las cuerdas vocales o los órganos del habla. En otro hombre también perturbado por un espíritu inmundo, sus síntomas incluían el echar espuma por la boca y rechinar los dientes. Como llevaba tanto tiempo poseyendo al muchacho, muchas veces lo hacía arrojarse sobre el agua o el fuego para destruirlo. 

En otros casos, encontramos un espíritu inmundo en un hombre que estaba en una sinagoga, posiblemente tan oculto que ninguno sabía que el pobre hombre estaba poseído hasta que el espíritu gritó cuando vio a Cristo, diciendo: “¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos?” En Lucas 6 tenemos el caso de una mujer que a simple vista podía tener una enfermedad corriente, pero que en realidad había estado poseída de siete demonios. 

Hoy día los espiritistas están engañados al creer que se pueden comunicar con los espíritus de los muertos, pues para los espíritus malignos no es nada difícil hacer el papel del espíritu de un muerto, puesto que en vida de un difunto le han estado observando y, por lo tanto, pueden imitar perfectamente su voz o decir las cosas que él decía cuando vivía sobre la tierra. ¿Se da cuenta lo que le digo? 

Los espíritus malignos usan a los magos, adivinos y astrólogos para engañar a la gente. En realidad, no es que ellos sepan lo que hay en el futuro, sino que observan a los seres humanos e inspiran a los médium para predecir ciertas cosas. Sólo Dios sabe qué es lo que está adelante, en el futuro. Lo que sucede es que los espíritus malignos consiguen que la persona a la que se le “adivina la suerte” o el futuro, acepte lo que se le dice y coopere con ellos. La persona, al creerlo, se abre a sí misma a la acción predicha, de manera que se hace sumamente fácil que dicho presagio pueda, efectivamente, suceder en muchas ocasiones. No siempre tienen éxito, y esto se debe a que los médium tengan tanta incertidumbre acerca de las respuestas que deben dar, pues hay muchas cosas que pueden estorbar las acciones de los malos espíritus, como por ejemplo las oraciones de familiares o amigos que sean verdaderamente creyentes. 

Los espíritus malignos están obrando activamente hoy día, tanto dentro de la iglesia como fuera de ella. Los hombres creen que no tienen nada que ver con el espiritismo, porque nunca han estado en ninguna de sus sesiones, sin darse cuenta que los espíritus malignos atacan y engañan a cada ser humano y que no limitan su obra a la iglesia profesante o al mundo, sino que se entrometen donde quiera que puedan encontrar las condiciones apropiadas para ejercer sus poderes. Además, quienes hayan adorado a un hombre santo, no solamente habrá incurrido en idolatría, sino también en espiritismo, aunque jamás haya visto una mesa de tres patas. ¿Sabe por qué? Porque no se debe olvidar que ese hombre “santo” al que adoró, también es un hombre muerto… 

En los casos de posesión demoníaca que nos presentan los evangelios puede verse claramente el control que estos seres pueden llegar a tener sobre el cuerpo humano. El hombre que tenía una legión de demonios no era dueño de sí mismo, ni de su cuerpo, ni de su mente. Los espíritus le compelían a hacerse daño con piedras, le hacían romper las cadenas con las que lo ataban para sujetarlo, y gritaba como un loco y andaba entre los sepulcros sin saber por qué, como un demente. 

El muchacho con el espíritu mudo se arrojaba al suelo y tenía convulsiones, el espíritu le obligaba a gritar y revolcarse de modo que se hería a sí mismo. Sus dientes, lengua, órganos vocales, oídos, ojos, nervios, músculos y respiración, estaban afectados por la presencia interior de los espíritus malignos. Ellos producen tanto la debilidad como la fuerza bruta y tanto los hombres, (Marcos 1:23 == Un hombre con espíritu inmundo), como las mujeres, (Lucas 8:2 == De María Magdalena habían salido siete demonios,) los niños, (Marcos 7:25 == Una mujer cuya hija tenía un espíritu inmundo), están igualmente expuestos a su poder. 

Los judíos estaban bien familiarizados con el hecho de la posesión demoníaca. Prueba de ello la tenemos en las palabras de Mateo 12:24: …Pero los fariseos, al oírlo, dijeron: este no echa fuera los demonios, sino en virtud de Belzeebub. Por lo que dicen las Escrituras parece que también había algunos hombres de entre ellos que tenían ciertos métodos para tratar con casos así: …Y si yo echo fuera los demonios, sino en virtud de Belzeebub, ¿En virtud de quién los echan vuestros hijos? 

Según ejemplos que se nos dan en las Escrituras y de los cuales veremos algunos a continuación, parece que esos métodos no eran del todo eficaces y lo que más podían hacer era aliviar los sufrimientos causados por la posesión demoníaca. Por ejemplo, el caso del rey Saúl, que se aliviaba cuando oía la música del arpa de David; los hijos de un tal Esceva, que aparecen en el libro de los Hechos, quienes eran exorcistas, pero a su vez reconocían que había un poder en el nombre de Jesús, que el exorcismo no tenía. En ambos casos se nota que en realidad no tenía lugar una liberación completa, tal como la que Cristo efectuaba. 

Por ejemplo, mientras David tocaba para Saúl, éste le tiró con una lanza para matarlo, y los hijos de Esceva encontraron que los espíritus malignos no se les querían doblegar cuando usaban el nombre de Jesús sin la debida autoridad divina. Muchas veces los incrédulos no pueden hacer otra cosa que obedecer a los demonios como remedio para aplacar su ira. De todo esto deducimos que sólo el Señor tiene verdadera autoridad sobre estas huestes de maldad, y que la única solución para liberar a los pobres seres humanos de estos espíritus está en el poder de Dios. 

Resulta sorprendente hacer un contraste de todos los métodos de exorcismo humanos y la autoridad de Cristo al tratar con los espíritus malignos. Él les reprendía con su palabra y ellos le obedecían. Los mismos espíritus gobernados por Belzeebub se atemorizaban y se doblegaban ante la presencia del Señor Jesucristo. 

Tanto era el dominio que él tenía sobre ellos que los líderes del pueblo de Israel trataban de encontrar alguna explicación que satisficiera su orgullo y rebelión, y le decían al Señor que Él echaba fuera los demonios por el poder de Satanás, es decir: por engaño. En otras palabras, le querían decir que su autoridad sobre los espíritus malignos era derivada de su gran príncipe y jefe: Belzeebub. 

Pero esta declaración de los líderes judíos quedó completamente sin valor cuando el Señor expuso la auténtica verdad en la cara misma de Satanás. …Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no quedará en pie. Y si Satanás echa fuera a Satanás, está dividido contra sí mismo; ¿Cómo, pues, quedará en pie su reino? Pero si yo echo fuera los demonios en virtud del Espíritu de Dios, entonces es que ha llegado a vosotros el reino de Dios, dice en Mateo 12:26-28. 

Esto significa que el Señor quiso decir que Satanás no iba a actuar en perjuicio de sí mismo y a echar los demonios de los cuerpos y las mentes de las personas, pues él sabía que desde allí podían ejercer su poder y hacer el mayor daño entre los hombres. Es verdad que a veces parece que Satanás peleara contra sí mismo, pero cuando eso ocurre es con el propósito de encubrir un plan que una vez llevado a cabo, sirve para dar más ventajas y utilidad a su reino. 

Leyendo el libro de los Hechos y algunos pasajes de las cartas nos damos cuenta que los apóstoles después de Pentecostés reconocieron y se enfrentaron a las huestes de las tinieblas. Los discípulos habían sido preparados para enfrentarse con los “poderes invisibles” por medio de la venida al mundo del Espíritu Santo y también por todo el tiempo que habían estado recibiendo instrucción al lado del Señor. Le habían visto como contendía victoriosamente con los espíritus malignos y ellos mismos habían aprendido a hacerlo en su nombre, de modo que en Pentecostés el poder del Espíritu Santo llenaría a hombres que habían salido victoriosos de sus enfrentamientos con el enemigo.

Vemos de qué manera inequívoca Pedro se dio cuenta de la obra de Satanás en Ananías, y como los “espíritus inmundos” salían fuera de los poseídos al ser reprendidos por los apóstoles. También Felipe experimentó el glorioso poder de Dios poniendo bajo dominio divino a los espíritus malignos, como leemos en Hechos 8:5-7: …Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos salían estos dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos eran sanados.

Está, pues, claro, que la manifestación del poder de Dios en Pentecostés estaba íntimamente relacionada con una actitud cristiana que se oponía a los espíritus de las tinieblas. Además, el crecimiento y la madurez de la iglesia primitiva al final de aquella dispensación se debieron en mucho a la correcta posición y actitud que los creyentes tomaban frente a estas huestes de maldad. Ellos sabían como “atar al hombre fuerte” por medio de la oración y “mandar” a los espíritus de maldad en el nombre de Cristo, echándoles fuera y liberando a las personas de su poder y tormento.

La iglesia actual debe reconocer que la existencia de estos espíritus mentirosos es tan patente y real como lo fue en tiempos de Cristo y los apóstoles. HA de saber que su propósito sigue siendo el de engañar a cada ser humano, que está entregado al mal las veinticuatro horas del día, que están derramando constantemente un torrente de maldad sobre el mundo, y que sólo se dan por satisfechos cuando tienen éxito en sus funestos planes.

 Pero ocurre que los siervos de Dios están demasiado ocupados solamente en destruir sus obras y tratar con el pecado, sin reconocer la necesidad de usar el poder de Cristo para resistir por medio de la fe y las oraciones a este poder maligno que ha sido derramado sobre todos los hombres.

 Estas fuerzas sobrenaturales de Satanás constituyen un verdadero estorbo para que se produzca un avivamiento. A excepción de unos pocos casos, los cristianos del siglo veintiuno no están preparados para enfrentarse con estas huestes del mal y salir victoriosos de dicho enfrentamiento. Todos los avivamientos de la historia, desde Pentecostés en adelante, se han encontrado con la firme oposición de Satanás, pero toparon con cristianos maduros y conscientes que usaron las armas de la luz para deshacer los impedimentos puestos por Satanás y sus huestes.

 El enemigo es un gran falsificador. Cuidémonos cuando veamos manifestaciones que tienen la apariencia de venir del Espíritu, pero que por sus marcas y síntomas tanto en el cuerpo como en la mente de los hombres religiosos, denoten claramente que vienen del “padre de la mentira”.

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La Buena Batalla

A mí no me gustan las dramatizaciones. Es más; cuando he presenciado alguna en algún templo cristiano, siempre me ha sonado más a una especie de lucimiento teatral personal disfrazado de supuesto mensaje evangelístico. Sin embargo, en algo sí estoy totalmente de acuerdo: en muchos casos, para que algo que viene de Dios se entienda con total y absoluta claridad, deberemos tener que apelar a ejemplos domésticos. Y si son MUY domésticos, mucho mejor.

En función de ello, le cuento una historia ficticia: Juan y su esposa alquilan un departamento de un hermoso edificio. Están cómodos en lo físico, pero muy incómodos en lo que tiene que ver con la relación que tienen con el propietario del departamento. Primero, les está arrancando la cabeza y una parte del cuello con el precio del alquiler. Es una renta altísima que no se justifica aún considerando la calidad del departamento y su ubicación.

Mientras Juan paga el alquiler periódicamente, no hay dramas mayores, pero basta que se atrase unos días (Juan trabaja por su cuenta y nunca sabe cuando tendrá el dinero para la renta) para que el dueño acepte esperarlo lo que sea, pero cobrándole un interés altísimo, directamente usurario. Por si eso no alcanzara, este hombre tiene una conducta que deja mucho que desear. Más de una vez ha intentado ingresar al departamento sin pedir permiso porque, dice, él es el dueño y tiene todo el derecho. Hasta ha insinuado propasarse con la joven esposa de Juan. Por todo esto, la vida de este matrimonio, en lo conceptual, podríamos decir que roza con lo miserable.

Un día el áspero señor este vende el departamento a otra persona con Juan y su esposa adentro, como inquilinos establecidos. Y cuando nuestros jóvenes se estaban preparando para buscarse otro sitio, el nuevo dueño viene a visitarlos y, no sólo les anuncia que no tendrán que irse a ninguna parte si no lo desean, sino que incluso, les asegura que de allí en más no tendrán que pagar absolutamente nada para vivir allí hasta cuando ellos lo deseen. Cuando Juan le pregunta la razón de ese gesto, el hombre simplemente le responde que lo hace porque el alquiler ya está pago. Alguien arregló todo con el nuevo dueño.

¡Qué alegría! ¿Verdad? ¡Juan se ha salvado! ¡No sólo se ha librado de las garras de aquel odioso antiguo dueño sino que ahora, incluso, también se ha salvado de los gastos! Y allí está, disfrutando todo esto con su mujer cuando suena el timbre de la puerta. Se acerca, atiende y su sorpresa es mayúscula cuando reconoce al antiguo dueño. ¿A qué viene? Si ya no tienen nada de qué hablar. Mayor es aún esa sorpresa cuando escucha que el antiguo dueño dice venir a cobrar el alquiler del mes.

Usted que lee esto, piense por favor: ¿Cómo reaccionaría en una situación así? ¿Le paga el alquiler que este hombre está reclamando? ¡Claro que no! ¡Cómo le va a pagar por algo que ya no le pertenece! ¿Entonces qué hace? ¿Quizás lo invade la ira y le propina un puñetazo en la nariz? No. No puede porque es un hombre sumamente fuerte, mucho más fuerte que Juan. ¿Entonces qué hará? Lo que hace Juan: le dice con total confianza “-Mire… usted va a tener que entenderse, a partir de ahora, con el nuevo dueño de este departamento-“… Este hombre no es tonto y sabe que Juan dice la verdad. Lo que él procuraba era asustarlo un poco y ver se aflojaba. Si se asustaba, le pagaba un dinero que no tenía por qué pagarle. Al reaccionar así, hizo o único que podía hacer: retirarse.

Supongo que ya lo entendió. Por las dudas que algo haya quedado fuera de su entendimiento, le digo: Esta es, exactamente, la situación del cristiano. Tan pronto como Cristo lo ha libertado del poder del pecado y del diablo, usted puede confiar en esto: ese antiguo propietario de su departamento personal, pronto regresará a tocar el timbre de su puerta a reclamar lo que no le pertenece, tratando de asustarlo para que usted se lo crea. ¿Cuál se supone que va a ser su defensa? ¿Cómo le va a impedir usted que él vuelva a levantar la mano del simbólico látigo en contra suyo? Haciendo lo que hizo nuestro ficticio Juan: mandándolo a que se entienda con el nuevo dueño de su departamento, de su vida. Sencillamente: lo envía a que se entienda con Jesús.

Yo no sé si a usted le ha sucedido. Algún día le va a ocurrir como, – supongo -, le ha ocurrido a tantos más. Un día la luz se hizo en su cerebro y se dice: ¡Pero si Cristo me ha libertado, entonces soy verdaderamente libre!¡No tengo por qué retener todas las impresiones negativas que vienen a tocar a la puerta de mi mente. No tengo que dejar que ese antiguo dueño de mi vida se meta sin permiso, ni que me sacuda en la cara todas las cuentas. De modo que conscientemente usted debe clamar a Cristo y pedirle que le conceda la liberación. Y luego espere con tranquilidad.

Seguramente ese mal “hombre” va a soplarle pensamientos a su mente. Es su especialidad. E dirá, por ejemplo, que no va a poder hacer nada para el Señor porque estará demasiado recargado de trabajo. Allí usted tendrá una doble opción: si lo acepta, se activa y opera en su contra. Si no lo acepta, usted ha ganado la primera batalla y ha dejado de lado la primera factura: Preocupación. Entiéndase con Jesús, dígale. De muy mala gana, quizás, pero se va a ir. Por un tiempo, claro…

(1 Pedro 5: 6-7)= Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

No va a tardar mucho en regresar. De pronto lo encontrará y le dirá: “Mira; yo quiero hablar contigo, por amor, sobre todas esas personas que te han estado calumniando”. Parece estar muy preocupado, pero observando un poco, usted va a poder ver que sobre sus espaldas, el tiene una voluminosa factura a pagar llamada: Compasión de mí mismo.

Entonces habrá de decirle: ¡Entiéndase con Jesús! – ¡Es que esa gente que habla mal de usted le va a traer problemas…intenta amenazar. Hágase a la idea de que, primero, le dicen que hay gente que habla mal de usted y, a continuación, le añaden que esa gente le va a causar problemas. ¿Se da cuenta cuál es la próxima factura que el antiguo dueño trae para cobrarle? Acertó, se llama: Temor.

Entonces usted le da la misma respuesta: ¡Vaya a verlo a Jesús con esto! Esa es la manera en que aquellos creyentes maduros manejan sus tentaciones. Porque no valen aquí ni la fuerza de la voluntad, ni la fortaleza de carácter, ni hacer una cantidad de resoluciones. Simplemente: “Ve a verlo a Jesús”.

Lo más normal y corriente del mundo es que ese señor molesto y fastidioso, lo visite a usted unas doscientas veces más. Allí es donde usted podrá comprobar como nuestras mentes se convierten en un campo de juego para Satanás. El mejor medicamento, sin dudas, es: ¡No dejarlo ingresar! Cristo nos libertó. Realmente nos dio libertad. Cuando estos pensamientos llegan a tocar en la puerta de nuestra mente, tranquilamente podemos enviarlos a que se entiendan con Jesús.

Aprenda: no discuta usted con ellos. Si lo hace, les está permitiendo poner un pie adentro de la puerta. Esa fue la dificultad de Eva: ella se puso a dialogar con la serpiente, es decir: el tentador. Como le fue, usted lo sabe. Antes que la conversación tome su curso, tranquila y confiadamente, diga “Entiéndase con Jesús” No obstante, es necesario que usted pueda recibir cuatro consejos prácticos para su defensa personal en este tema específico.

1 – No permita que sus sentimientos lo engañen.- Los sentimientos son algunas de las armas más poderosas del antiguo dueño de su vida. Cuando él le mueve todas las cuentas antiguas en su rostro, con ello despierta todos los sentimientos antiguos que usted tenía antes que Cristo lo libertara: el temor, la duda, el sentimiento de culpa, la lujuria, la ansiedad, la desesperación. Los antiguos sentimientos aparecerán de inmediato, y fuertes. No les tenga temor. Simplemente, no los siga. Más bien, con toda tranquilidad, dígale a ese pensamiento: “¡Vaya! ¡Entiéndase en todo eso que me está diciendo, con Jesús!” Es probable que se necesite alguna persistencia de parte suya, pero al fin, el pensamiento se irá. Tiene que irse. Usted tiene a su disposición el Nombre del poder.

Cuando Cristo nos libera, ese hecho es como arrancar un gran puñado de hierba por completo. Quedan pequeños agujeros en la tierra en el mismo sitio en el que antes estaban las raíces. Se sanó la lastimadura, pero quedó la cicatriz. Estos huecos no se cubren de una vez. Entonces, ¿Qué es lo que hace el enemigo? Él lanza un pensamiento a su mente. Lo coloca exactamente en el pozo, en el hoyo, en el hueco donde antes estaba aquella raíz; precisamente donde los recuerdos pueden hacerse surgir fácilmente; allí donde los sentimientos que acompañaban a aquello que se erradicó todavía están descarnados y expuestos. Entonces los recuerdos surgen, los sentimientos se inflaman. Es entonces cuando su fe en Cristo se enfrenta a una prueba práctica. ¿Está usted dispuesto a confiar en la Palabra de Dios y en su promesa, a pesar de sus pensamientos o sentimientos?

Hay una regla decididamente sencilla que podemos recordar: Los sentimientos siguen a la fe. El antiguo dueño de casa no puede quedarse alrededor permanentemente. Cuando él se retire, los sentimientos suyos, se someterán.

2 – No se desanime por la frecuencia o repetición de la misma tentación.- La repetición es otra de las armas preferidas por el antiguo dueño del departamento. Tal vez podamos resistirlo dos, tres, cuatro veces; pero luego nos debilitamos. Él nos convence de que, al fin y al cabo, todavía estamos tan esclavos como siempre. Esa es la manera de abrirle la puerta y dejarlo entrar.

Si el mismo pensamiento regresa cien veces el mismo día, cien veces, con toda tranquilidad y confianza, envíelo a Jesús. ¡Y regocíjese! Sí, ¡Regocíjese! Porque aquel antiguo dueño de su vida no puede venir a tocar ni una vez más que aquellas para las cuales Dios le de permiso.

Lea usted el libro de Job, y vea lo siguiente: Antes que Satanás se moviera alguna vez contra Job, tuvo que conseguir permiso de Dios para hacerlo. Dios permite que el antiguo dueño se acerque y toque. De ese modo, la fe de usted se fortalece. Cada vez que usted envía a ese fastidioso hombre a que se entienda con Jesús, su fe en Él se fortalece. Y si él llama a gritos y ruge salvajemente, y si regresa cien veces, sí, aunque sean mil veces, ¡Regocíjese! Porque con cada enfrentamiento, cada vez que usted lo envía a que se entienda con Jesús, usted se une más en confianza y fe a su Libertador.

3 – No piense que para esto se necesita alguna clase de fuerza de voluntad sobrehumana.- Este sistema íntegro de victoria en Jesús no se basa en fuerza de voluntad de ninguna clase; se basa en la fe; fe en la realidad y autoridad de Jesús.

¿Recuerda la dramatización con la que se inicia este trabajo? Supongamos, volviendo a aquella, que ese antiguo dueño del departamento toca el timbre de la puerta en el momento en que el padre y la madre de familia han salido a hacer una diligencia. Entonces la hija de cinco años de edad se encuentra sola en el hogar. El hombre la amenaza sin piedad con sus acostumbradas exigencias. La niña, naturalmente, no tiene ni puede tener, en sí misma, ninguna fortaleza. Pero ella está preparada. Ella sabe en qué condiciones están las cosas.

No es por la fuerza propia que en ella haya, sino sólo por causa de la incontestable autoridad del nuevo dueño, ella le dice con calma y confianza: “Usted tendrá que ir a entenderse con el nuevo dueño”.

(Mateo 28: 18)= Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

4 – No prolongue innecesariamente su conversación con el antiguo dueño.- ¡No pierda tiempo con este fastidioso hombre! ¡Hágale entender que usted tiene cosas muy importantes para hacer! Por ejemplo: usted puede ir a Jesús en adoración o alabanza. Esto lo guarda a usted contra el peligro de que todo esto se vuelva simplemente “una nueva ley”, una rutina que usted practica más o menos con éxito, pero que realmente no edifica su relación personal con Jesús.

Imaginemos el caso de un hombre que ha tenido el hábito de la codicia lujuriosa. Él no puede sentarse en un restaurante sin echarle una mirada furtiva y lujuriosa a la camarera. Él nunca va a un puesto de venta de revistas y libros sin hojear algún libro o revista de aquellos que causan sensación. Aún en sus relaciones con la esposa, hay más lujuria que amor real.

Luego, este hombre recibe a Cristo como su Salvador personal. Recibe la vida de Cristo, y sabe que no puede continuar practicando esas cosas. Pero él no comprende lo relativo a esta vida de liberación por medio de Jesús. De modo que él sólo aplica la ley. El trata de contener esa lujuria de la carne mediante resolución y fuerza de voluntad. Logra cierta medida de éxito, pero también mucho fracaso. Y en nada de esto se está uniendo él a Jesús en amor. En efecto, él aún pudiera comenzar a resentirse internamente por la vida dura a la cual lo llama Jesús, y a excusarse por un poco de lujuria.

Pero ahora aprende lo relativo a esta vida de liberación. Ve una revista sensual en el lugar donde se espera el autobús. No tiene que pelear contra esa tentación. Él no aprieta los dientes y sufre mientras dura la tentación, y entretanto se dice: “No voy a dejar que se manifieste la lujuria, no voy a dejar que se manifieste la lujuria, no voy a dejar que se manifieste la lujuria”. Cuando se resiste el mal de este modo, se hace más fuerte.

(1 Corintios 15: 56)= Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

El modo de experimentar la verdadera liberación está en una dirección completamente diferente. Él ve la revista obscena. Con tranquilidad reconoce dentro de sí que esta es una situación de tentación. De inmediato, él toma su inexpugnable posición En Cristo por medio de un acto de adoración consciente. Aparta los ojos de la fuente inmediata de tentación e internamente comienza a alabar a Jesús. Tal vez hasta se cante un himno o un corito para sí mismo. El alaba a su maravilloso Libertador. No con espíritu de temor, como si temiera que la lujuria en cualquier momento pudiera entrar por su puerta. (¡Él se la ha enviado a Jesús, y por tanto va a tener que salir!) Es entonces cuando él alaba a Jesús con un espíritu gozoso y confiado, sabiendo que Jesús ha ganado la victoria sobre la lujuria. La autoridad de Él no puede ser desafiada.

Mientras él se sujeta a Jesús, mediante este acto consciente de adoración, la tentación se retira. No fue la ley la que lo salvó. Simplemente, él ha rendido todo a Jesús, por medio de un acto de adoración.

Otra cosa que usted puede hacer es entrar en un plan preconcebido de intercesión. Una vez un hombre se sintió afligido por pensamientos blasfemos. Luchó contra ellos con todas las fuerzas de su voluntad consciente, pero sin resultado. Luego cambió el enfoque. Hizo la determinación de que cada vez que estos pensamientos blasfemos llegaran a tocar en la puerta de su mente, él comenzaría a orar por su primo Henry. Este era un misionero de Cristo que se hallaba en China. No pasó mucho tiempo antes que el antiguo dueño dejara de presentarle esa cuenta de blasfemia con el propósito de cobrársela, ¡Pues descubrió que lo único que hacía era promover mucha oración a favor de China!

El dedicarse a algún trabajo de rutina es otro modo de poder escapar de la conversación con el antiguo propietario. Una buena tarea de jardinería, o hacer algunas de las reparaciones que por tanto tiempo han esperado en la casa. Estas actividades han frustrado los planes del antiguo dueño más de una vez.

Es importante comprender que el antiguo dueño puede decirle a uno “la verdad”. Algunas de esas cuentas son reales: preocupación, odio, lujuria, pereza, orgullo. Pero ese no es el asunto. Lo importante es que ahora Jesús está manejando el asunto. Las cuentas tiene que cobrárselas a Él. ¡El pagó la deuda y nos libertó!

Esta manera de hacerle frente al antiguo propietario de nuestra vida se basa en sólidos principios bíblicos:

(Romanos 6: 14)= Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

¿Significa esto que nuestra vida espiritual llega a ser ilícita y desordenada? “En ninguna manera”, dice Pablo. Vivir bajo la gracia no significa vivir en contra de la ley. Significa que uno está operando ahora bajo un régimen diferente en la batalla contra el pecado.

Una de las primeras responsabilidades de un gobierno es la de proteger a sus ciudadanos para que no caigan bajo el dominio de ningún poder extranjero. Cuando usted vivía bajo el régimen de la ley, y el pecado levantó un asedio de tentación contra usted, usted comenzó el contraataque con las armas de: “Haz esto” o “No hagas aquello”. Usted las lanzó con todas sus fuerzas, pero después de un tiempo, llegó a sentirse débil. El pecado resiste más que usted y logra dominarlo.

Cuando Dios lo transfiere a usted al régimen de la gracia, usted ya no depende de la ley para defenderse contra la arremetida violenta de la tentación. Usted está bajo un régimen que tiene armas mucho más sofisticadas. No las armas de la ley, que usted tiene que esgrimir con su fuerza y su determinación, sino las armas de la gracia, que el mismo Cristo pone en operación. Cuando usted aprende a invocar el poder de Cristo, el pecado no logrará el dominio sobre usted.

(Romanos 2. 2)= No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta.

La mente que se conforma a este siglo paga un tributo interminable al antiguo dueño. La mente renovada pone su fe, su esperanza, su confianza y amor en Jesús. La mente renovada “lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”, tal como dice en 2 Corintios 10. “Llévelo a Jesús” y “alabado seas tú, oh Señor”, llegan a ser el lema obligado de nuestra vida. Y en esta vida de confianza, somos transformados a la imagen de nuestro Libertador.

De modo que si el antiguo dueño llega y dice que usted es un terrible pecador, usted simplemente dígale: “Entiéndase con Jesús”. Si él llega y promueve sentimientos de odio, resentimiento o desesperación dentro suyo, dígale otra vez: “Entiéndase con Jesús”. Si él le susurra que usted hizo una obra maravillosa, y comienza a inflar su ego, dígale lo mismo: “Entiéndase con Jesús”.

Si él se le acerca a usted con el látigo de la ley y le dice: “Escucha, tú tienes que ser más bondadoso. Eres demasiado cruel, nos tienes ni el más mínimo vestigio del amor de Dios. Tu no tienes nada de paciencia, tienes que ser más paciente, de otro modo no reflejas nada de Dios. Tú tienes que ser más honesto, estás entrando en muchas cosas que no son conforme al propósito de Dios”, recuerde que Cristo también es el fin de la ley. Dígale, pues, entonces, “Entiéndase con Jesús”. Cualquier bien que haya de producirse en mí, tendrá que producirse por medio del Espíritu Santo de Dios y no por medio de la ley. Y en cada enfrentamiento, vuélvase usted a Jesús para alabarlo y adorarlo.

(Colosenses 2: 6)= Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él.

La fe que trajo Jesús a la vida de usted es la fe por la cual usted vive. Él es completamente suficiente. Él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Usted despierta en la mañana. Los cuidados del día comienzan a agolparse sobre usted. Usted los envía a Jesús. A través del día, usted se enfrenta a las tentaciones, frustraciones y problemas de la vida diaria. Usted los refiere, uno por uno, a Jesús. LA vida de guerra interna se transforma en una vida de sosegada permanencia en Cristo. Él es su Libertador. Él es su segura defensa, momento tras momento.

¿Se pregunta usted si será posible o no tal vida de fe? ¿Halla usted un pequeño rincón de duda en su mente que dice: “Tal vez para algunos esto puede ser cierto, pero realmente no es para mí? Envíe esa duda a Jesús y usted verá el resultado.

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La Ilegalidad del Legalismo

Vamos a suponer, por un momento, que usted es el diablo. Perdóneme, pero si he de enseñarle algo, va a tener que aceptar ese rol en esta dramatización escrita. Entonces usted es el diablo; y desde su decepcionante “desacuerdo” con Dios el Padre, usted se ha dedicado a hacer todo lo posible para que su Reino caiga. Cuando Jesús apareció en escena, usted sabía que si existencia estaba amenazada. Si Jesús ofreciera un sacrificio de una vez y para siempre por todos los pecados de las personas y ganara su mente y sus corazones, su derrota sería inminente.

Al final del ministerio de Jesús, parecía que usted llevaba las de ganar. El Hijo de Dios había muerto en una cruz, y parecía que el plan divino de los siglos había sido desarticulado. Pero al tercer día su plan de destrucción quedó totalmente anulado: Jesús se levantó de la tumba, venciendo a la muerte y al infierno. Para hacer peor la situación, las armas de la victoria estaban ahora en las manos de sus enemigos, las mismas personas que usted deseaba destruir. Pregunto: ¿Qué haría usted?

Aunque sabía que estaba vencido, Satanás no quiso retirarse sin dar pelea. La guerra estaba perdida, pero todavía había batallas que se podían ganar. Entonces cambió su plan de ataque: trataría de llevarse al pozo con él a la mayor cantidad posible de personas, y neutralizaría a sus enemigos, cegando al pueblo de Dios ante la derrota que él, el diablo, había sufrido. También haría cualquier cosa que pudiera para evitar que el pueblo de Dios utilizara sus armas. Muy bien: hasta el día de HOY, (Y no interesa cuál es el hoy para usted; digo: HOY), Satanás continúa haciendo todo lo que puede para dejar sin poder al cristiano.

Uno de esos factores que le otorgan alto éxito, es el que tiene que ver con la Hechicería, de la cual ya hemos hablado en otras enseñanzas, aclarando que Hechicería no es solamente lo que tiene que ver con el ocultismo sino también, y preponderantemente, se observa dentro de nuestras congregaciones bajo el barniz de la Manipulación, la Intimidación y la Dominación. Por lo tanto, en este trabajo nos queda para el examen, tres de los fundamentos más sutiles de la hechicería para este tiempo: Legalismo, culpa y condenación.

El legalismo está tan extendido entre los cristianos que pocos llegan a darse cuenta hasta qué punto lo está. Además, los resultados del legalismo, que son la culpa y la condenación, residen en un lugar muy difícil de identificar. Pero cuando el creyente es liberado de las garras del legalismo, abundan la gracia y el poder.

(Gálatas 3: 1)= ¡Oh Gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó? (La traducción correcta que figura en otras traducciones, es “¿Quién os hechizó?”) para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo ya fue presentado claramente entre vosotros como crucificado?

(2) Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?

(3) ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?

(4) ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? Si es que realmente fue en vano.

(5) Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Lo que hace tan increíble este pasaje es el hecho de que el apóstol Pablo está escribiendo sobre el efecto de la Hechicería en creyentes nacidos de nuevo y llenos del Espíritu, personas que habían gustado, visto y experimentado el milagroso poder de Dios. ¡Los creyentes de Galacia recibieron el don del Espíritu Santo y habían sido testigos de milagros… ¡Pero Pablo, ahora, dice que estaban Hechizados!

¿Sabía usted que una congregación puede estar integrada por personas buenas, llenas del Espíritu Santo, y aún así, ignorar el mover de Dios en medio suyo? Pueden escuchar una palabra ungida proveniente del corazón de Dios, y permanecer incapaces de responder…casi como si alguien los hubiera Hechizado. Muchas congregaciones actuales tienen una cosa en común con esa iglesia de Galacia: están fascinadas, Hechizadas.

Hechizo es el poder de desencaminar a una persona por medio de encantamientos y maleficios. La palabra griega significa literalmente “Encantar o hacer descarriar con la mirada”. El Hechizo, (La Hechicería) no permite ver lo que está a plena vista.

Los cuentos de hadas medievales están llenos de historias de pociones para el amor que pueden hacer que una hermosa princesa se enamore de un príncipe n demasiado agraciado. La perspectiva de la princesa sobre la apariencia vulgar del príncipe es oscurecida, distorsionada. En la actualidad, los periódicos y las revistas están llenos de avisos que exaltan los poderes de los afrodisíacos que hacen que dos personas se enamoren aún cuando normalmente no lo hubieran hecho. Los afrodisíacos y las pociones para el amor son simplemente medios de Hechizar a alguien: no permiten ver lo que de otra manera se distingue a simple vista. Jesús había sido crucificado delante de los mismos ojos de algunos de los Gálatas, pero ellos no podían obedecer. Ese Hechizo no les permitía ver la cruz.

Una vez más: si usted fuera Satanás, ¿Por qué querría cubrir lo sucedió en el Calvario? Porque la cruz es el lugar en que Jesús derrotó a Satanás. El único medio con que Satanás cuenta para quitarle poder a su enemiga, la iglesia, es encontrar alguna manera de ocultar u oscurecer la victoria que el creyente ya ha ganado. El creyente significa una amenaza para Satanás. Sin embargo, aquí hay un dilema: si el diablo lanzara un ataque directo sobre el creyente, sería identificado y rápidamente vencido. Pero si puede encontrar una forma de encantar al creyente con una herramienta de su propia creencia, puede tener la oportunidad de lograr el éxito. Pero para lograrlo, debe evitar que el creyente observe el poder de la cruz.

Si el poder de la cruz reside en lo que Jesús hizo por nosotros sin importar cualquier cosa que el creyente pudiera hacer para ser bueno, entonces Satanás puede ocultar la cruz agregando obras a las creencias del cristiano. La gracia obra “A todo o nada”. Dado que existe sencillamente basada en lo que no puede ser ganado, ya no es más gracia. Cuando el creyente pierde de vista la cruz, inevitablemente se vuelve a las obras de la ley. Entonces, una vez que ha sido Hechizado por la influencia del enemigo, el creyente puede volver a estar bajo la ley en dos maneras: carnalidad y legalismo.

Cuando pongo mi confianza en cualquier método o persona aparte de Dios, estoy usando la carne, la carnalidad, y eso me coloca bajo maldición. Muchos creyentes tratan de convencer con argumentos a los no creyentes para que se entreguen a Cristo. Nadie ha entrado en el reino de Dios por ser convencido con argumentos. Sólo el Espíritu de Dios puede atraer a las personas. Pero confiando en su capacidad para el debate o su carisma, algunos ministros creen que no necesitan la ayuda del Espíritu Santo.

Cuando confío en la carnalidad, ¿Qué sucede? Mi corazón se aparta del Señor, y confío en todo y en todos, excepto en Dios. Y es muy posible que mientras estoy en el templo, cantando aleluyas, levantando mis manos y alabando a Dios, hablando en lenguas…una maldición esté pesando sobre mí. ¿Cuál es el resultado de estar carnalidad? No puedo ver la cruz de Jesucristo. Pierdo de vista lo que Jesús logró en la cruz, y por eso no puedo administrar la victoria de Cristo.

El legalismo es una variedad de la carnalidad. En lugar de confiar en la carne, el legalismo confía en las reglas y las normas. El legalismo es una de las mayores piedras de tropiezo que encuentran los nuevos cristianos, y puede encontrarse en todas las congregaciones. Puede llegar a ser el problema más grande que tenemos como iglesia en el mundo occidental.

En la época de Pablo, el debate en Galacia se centraba en el tema de la circuncisión. Algunos cristianos judíos creían que los nuevos creyentes de origen gentil no sólo debían colocar su confianza en Cristo, sino también tomar el yugo de la ley judía. Cuando los hombres se entregaban a Cristo, los ministros Gálatas insistían en que también debían circuncidarse. Pablo respondió a los Gálatas recordándoles que regresar a la ley pone a la iglesia bajo una maldición de la cual ella ya ha sido redimida.

(Gálatas 3: 10)= Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

Dado que la circuncisión era parte de la ley mosaica, los creyentes Gálatas estaban volviendo a colocarse bajo maldición.

La tendencia entre los cristianos de todas las épocas ha sido combinar la gracia y las obras. La gracia y las obras se mezclan tan bien como el agua y el aceite. O vivimos por fe en la gracia de Jesucristo, o vivimos por las obras de la ley. Pablo escribe en Gálatas 3:11: Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: el justo por la fe vivirá. Es notorio, entonces, que hay dos formas en que podemos vivir: por la ley o por la fe, pero de ninguna manera podemos vivir por ambas al mismo tiempo.

Cuando el creyente vuelve a la ley, debe cumplir cada jota y cada tilde. Si los creyentes Gálatas aceptaban la circuncisión pero fallaban en algún otro punto de la ley, eran culpables de toda la ley y no mejores que un no creyente. Dado que toda persona nace con una naturaleza pecaminosa y no puede guardar perfectamente la ley, está condenada antes de empezar.

Hay sólo una manera de lograr la justicia ante Dios: la fe. Es una justicia que viene por fe.

La justicia simplemente significa que una persona ha sido ubicada en la relación correcta con Dios. Cuando una persona es hecha justa, tiene el derecho de entrar en una relación con Dios, de tener comunión con Él, de adorarlo y de pasar la eternidad con Él.

Jesús abolió la ley como medio de lograr la justicia. Pero no abolió la ley; Él la cumplió. La ley era perfecta, sin falla, y revelaba la naturaleza, el carácter y la santidad de Dios. Pero la ley ya no podía operar como medio para lograr la justicia ante Dios. Jesús mismo, en el relato que brinda Mateo en 5:17 de su evangelio, dijo: No penséis que he venido par abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir. Esto indica que la ley permanece para siempre, pero no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. Los judaizantes venían a los judíos nacidos de nuevo; tratando de arrastrarlos nuevamente bajo las leyes del sábado: leyes sobre comidas, leyes sobre hacer o no hacer cosas, sobre vestir o no vestir determinadas ropas, (¿Le resulta conocido?) Poniéndolos bajo toda clase de reglas y normas, trayéndolos nuevamente bajo la maldición de la cual Jesús los había redimido.

Si pudiéramos ser llevados a una relación correcta con Dios por medio del cumplimiento de reglas y normas, entonces la muerte de Jesús habría sido en vano. No lo necesitaríamos.

La mayoría de las personas creen que tienen que guardar una cierta cantidad de normas para mantenerse justos delante de Dios, pero lo que nos hace justos no dependen de reglas tales como no beber alcohol o no fumar. Por favor, no me malentienda. No estoy en absoluto a favor de beber alcohol ni de fumar. Lo importante es esto: hay sólo una forma de ser hecho justo delante de Dios, y es la justicia que viene por confiar en lo que Dios ha logrado por medio de Cristo en la cruz. Beber vino con las comidas no lo hará a usted más o menos justo. Abstenerse del vino no lo hará más o menos justo. En Colosenses 2:16, Pablo dice: Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o día de reposo.

Muchas iglesias bien intencionadas imponen prácticas legalistas a sus miembros. Una denominación insiste en encontrarse para adorar solamente los sábados; otra se rehúsa a considerar que un día que no sea el domingo pueda ser apropiado para adorar. Pablo no sólo instó a los Gálatas a no dejar que nadie los juzgara por comida o bebida sino tampoco por sus días de reposo. Si alguien quiere guardar el sábado, hágalo, pero no imponga su convicción a los demás. Y mucho menos los obligue si es que tiene la jerarquía suficiente para hacerlo.

Las congregaciones que tienen las reglas más estrictas muchas veces son las que tienen mayores dificultades para tratar con los pecados que encuentran en las personas. Cuando una iglesia responde al pecado imponiendo más leyes, por temor, esa iglesia simplemente se está buscando más maldición.

Cuanto más pecado ven, más ley imponen. Cuanta más ley imponen, más reglas hay para quebrantar. Cuantas más reglas se quebrantan, más ley imponen. Se convierte en un círculo vicioso que produce una iglesia vencida, sin vida, impotente, Hechizada. La ley nunca logrará que una persona sea justa ante Dios.

¿Acaso abstenerse de comer carne los viernes puede hacer justa a una persona? ¿Puede acaso el hecho de que una mujer use su cabello en un rodete, o un vestido quince centímetros más largo, o no usar o, hacer que sea más justa ante Dios? No, en absoluto. Sólo la fe en Cristo abre las puertas a la justicia.

La mayoría de las congregaciones arrojan a un lado la ley de Moisés y la reemplazan por una nueva serie de normas. Hay una ley bautista, una ley pentecostal, una ley de las Asambleas de Dios, una ley católica, una ley luterana… sea cual sea la denominación, tendrá su propio conjunto de leyes. Una iglesia puede, incluso, ser “no denominacional”, “interdenominacional” o “transdenominacional”, y tener un conjunto de leyes tan obligatorias como las que Jesús abolió en el Calvario. ¡Una iglesia puede estar hundida en ceremonias y actividades religiosas, pero carecer totalmente de vida!

Las reglas denominacionales, las ceremonias religiosas y las actividades de la iglesia tienen un propósito en la vida de la congregación: dan forma a la vida de la iglesia, proveen una base común a partir de la cual edificar el cuerpo… pero no logran la justicia. Cuando son utilizadas como medida de justificación, han sido utilizadas para ocultar la cruz y se han convertido en un Hechizo.

El legalismo y la confianza en la carne son engañosos, porque parecen muy buenos y tienen aspecto de profunda religiosidad. Por eso tanto el legalismo como la confianza en la carne son Hechizos tan poderosos. Cada vez que trato de justificar mis acciones o creencias siguiendo las reglas, vuelvo a caer en la carne y me aparto de la justicia que he recibido por la fe.

Hay un grupo de iglesias que fue fundada por un hombre que en un momento fue un gran evangelista y tenía un gran ministerio de sanidad. Luego de que él murió, sus seguidores recogieron una enseñanza que denigraba el rol de la mujer. Aún hoy, las mujeres miembros de esa congregación, afrontan decenas de impedimentos y restricciones. Han quedado apenas cincuenta personas aferradas a sus creencias marginales de la Biblia. No tienen vida ni regeneración, parecería que nadie se salva, no hay gozo, la gente se enferma y se muere y nadie jamás ha sido sanado desde ese cambio. Sus reglas rígidas no sanan ni ayudan a nadie a tener vida abundante.

¿Qué es lo que anda mal con estas personas? No es que no amen a Dios. Ellos aman a Dios. Pero se han colocado bajo la ley. Tratan de ganar el amor de Dios por la forma en que visten, lo que no usan, como arreglan su cabello y otras reglas legalistas. Al separarse de la gracia, uno cae bajo la ley. En Romanos 6:14, Pablo dice: Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Esto nos deja una tremenda conclusión: ¡Cuando caemos bajo a ley, el pecado siempre tiene dominio sobre nosotros!

Vivir bajo la opresión del legalismo sólo produce ataduras y esclavitud. Los cristianos no pueden vivir bajo las ataduras y la esclavitud durante mucho tiempo sin sufrir sus efectos adversos sobre sus vidas.

Apocalipsis 12:10 nos dice que Satanás es el acusador de los hermanos, y está buscando algún área de nuestras vidas por la cual acusarnos al entrar delante de Dios, día y noche. Cuando vivimos bajo la ley y fallamos, le damos a Satanás todas las armas que necesita para derribarnos. Las herramientas más poderosas del enemigo, por sobre todas las demás, son la culpa y la condenación.

(Apocalipsis 12: 10)= Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

La condenación es la acusación del enemigo que afirma, por ejemplo: “No sirves para nada. Nunca llegarás a conseguir nada”. La culpa es lo que sentimos si aceptamos y creemos esa afirmación: “Tienes razón, no sirvo para nada, nunca llegaré a lograr nada”. Toda voz de condenación proviene de Satanás. Y la mayoría de las veces, nos llega a través de nuestra propia congregación. ¡Hermano! ¿Qué está diciendo? Sé muy bien lo que estoy diciendo; y tengo la certeza que usted también.

La convicción es el resultado del Espíritu Santo que habla a nuestras vidas. La convicción ve lo que está mal, pero también nos dice qué hacer al respecto para que todo se arregle. La buena nueva de Jesucristo trae liberación de la condenación y la culpa, y muestra a las personas que Cristo ya ha hecho justo al creyente que está en él. A nadie se le ha asignado la tarea de poner a otra persona bajo condenación. Yo puedo hacer sentir culpable a una persona, y usted también. Es una segunda naturaleza para la mayoría de las personas. Pero cuando lo hacemos, nos convertimos en voceros del diablo.

Píenselo: el oficio de Satanás es acusar y condenar a los hermanos. Por eso, cuando comenzamos a cerrar las mandíbulas para condenar a alguien, nos hemos unido en suyo con Satanás. Acabamos de convertirnos en sus voceros o anunciantes de TV, sus embajadores personales, trayendo condenación a los que nos rodean. Y una cosa es tan segura como la muerte y los impuestos: ¡Recogeremos más condenación de la que hemos sembrado!

Satanás nos acusa delante del padre día y noche, pero la palabra de Dios, en Apocalipsis 12.11, nos dice que los justos Le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Para superar el impacto de las acusaciones de Satanás, debemos sumergirnos en la sangre de Cristo, el precioso Cordero de Dios. Debemos vencer las mentiras de Satanás por medio de la palabra de nuestro testimonio, crucificando voluntariamente nuestras vidas y deseos para resucitar a la nueva vida en Cristo y permanecer en su justicia.

En Colosenses 2: 13-16, Pablo habla de dos formas por medio de las cuales Dios proveyó para que fuéramos libres de la condenación. Primero, dijo que todos los hechos pecaminosos pasados pueden ser perdonados. ¿Por qué? Jesús ya ha pagado por ellos en la cruz. Segundo, por medio de la muerte de Jesús, Dios dio por terminada la ley de Moisés como medio de lograr la justicia ante Él. Si la ley pudiera continuar siendo utilizada como medida de justicia, cada ves que el hombre quisiera acercarse a Dios, Satanás estaría allí para acusar a la persona de algún estatuto o norma o código que ha quebrantado. Nadie pudo guardar perfectamente la ley. Esta se convirtió en una barrera, un obstáculo para que todos llegaran a Dios. Así que por medio de la muerte de Jesús, Dios clavó la ley, esa barrera, a la cruz. Ni siquiera Moisés, que dio la ley, estuvo a la altura de ella. Cuando perdió la paciencia, perdió su herencia de entrar a la Tierra Prometida.

Pablo escribe en Romanos 6:6… Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Cuando Jesús murió en la cruz, ese viejo hombre, esa vieja naturaleza carnal rebelde, fue crucificada con Cristo. Pero aunque Jesús clavó nuestra naturaleza rebelde a la cruz, su sacrificio en el calvario no servirá para nada a menos que conozcamos ese sacrificio y respondamos apropiadamente a su gracia. Un poco más adelante, en ese mismo capítulo, Pablo aconseja a los creyentes: Romanos 6:11: Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. En otras palabras, lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz es un hecho completo que está en el pasado. Pero tenemos que reconocerlo por fe para que tenga valor en nosotros.

La buena noticia para todo creyente, es esta: la ejecución de nuestro viejo hombre, nuestra naturaleza rebelde, se produjo hace dos mil años. El problema es que aún queremos ayudar a Dios haciendo algo para corregir nuestros errores. El viejo hombre sólo tiene un destino en Dios, y se llama ejecución. Lo único bueno que podemos hacer con el viejo hombre es asegurarnos de que esté muerto. No podemos reformarlo, ni hacerlo religioso, ni orar por él, ni cambiar su carácter. Lo único que se puede hacer con el viejo hombre, es matarlo. La solución que Dios nos da es la ejecución de nuestro viejo hombre. ¿No es hermoso? Dios desea que el nuevo hombre, Cristo, sea formado en nosotros.

Romanos 8:1 nos dice: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús… Mientras yo viva bajo condenación, no soy una amenaza para Satanás. Por eso él quiere mantenerme allí. Las únicas personas que pueden enfrentar adecuadamente a Satanás, son las que han escapado de la condenación por medio de la cruz. Jesús murió para rescatarnos de las ataduras, pero mientras estemos bajo una condenación, de cualquier clase que sea, no podremos vivir en la libertad de Romanos 8.

Durante siglos, la iglesia ha obrado así, viviendo en la derrota del viejo hombre. Pablo dice aquí que no hay ninguna condenación para los que están (Y esta es la única condición) en Cristo Jesús. Si estamos en Cristo, nuestros pecados son cubiertos por su sangre. Si estamos fuera de Cristo, estamos viviendo bajo condenación. Hemos sido sentenciados a muerte. Somos como prisioneros, esperando que se cumpla la sentencia de muerte. Oh, sí, comemos, bebemos, miramos la televisión, vivimos nuestra vida en la tierra, pero estamos esperando la sentencia de muerte. Todo aquel que cree en Jesús está en Cristo, donde no hay ninguna condenación.

En la cruz, Jesús obtuvo una victoria total, irreversible y eterna sobre Satanás. Nada en esta era ni en ninguna era por venir puede cambiar la victoria que Jesús obtuvo sobre Satanás. Ahora si nosotros elegimos adherir a la ilegalidad del legalismo, ese ya es un problema nuestro. A Dios jamás podrá interesarle que todos esos legalismos nosotros los cometamos en su nombre, Él no se dará por enterado y, lo que es peor, nos dejará en libertad pero a un costado para que recibamos lo que nos venga conforme a nuestras propias decisiones que nada tienen que ver con la escritura.

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Los Otros Espíritus

Existe una idea fija en la mente de los creyentes de hoy. Es que los verdaderos creyentes que buscan a Dios no pueden ser engañados por el diablo. Con esta mentira, Satanás busca llevarnos a una falsa posición de seguridad. La misma historia de la iglesia nos demuestra que esta idea es falsa, pues cada dardo de error que ha tenido su amargo fruto, tuvo su origen en la mente de los devotos creyentes, que eran ciertamente honestos y buscaron al Señor.

Generalmente, y también lamentablemente, estos estimados cristianos se han aferrado solamente a la letra, dejando de lado las mismas palabras de la Escritura, donde dice que La letra mata, pero el Espíritu vivifica. Lo peor es que muchos de los que han sufrido por su ciega adhesión a estos “mandatos bíblicos”, se creen que han sido verdaderos mártires por Cristo, cuando en realidad lo único que han sido es víctimas de Satanás. Después del avivamiento de Gales, el cual fue una verdadera obra de Dios, hubo una segunda generación de creyentes que resbalaron y cayeron bajo el engaño de los poderes de las tinieblas, precisamente por no haber sido capaces de distinguir sus obras de falsificación de las verdaderas obras de Dios.

Tendremos que aceptar, entonces, la idea real de que ser confiado y honesto no significa suficiente protección contra los dardos de fuego del maligno. Lo que sí puede guardarnos es el tener en cuenta las advertencias del Señor, tomar Toda la armadura de Dios, ser sobrios y velar en oración. Los creyentes que son verdaderos, fieles y honestos, pueden ser fácilmente engañados por Satanás y sus espíritus malignos por las siguientes razones: 1)= Cuando un hombre se convierte en hijo de Dios por la regeneración del Espíritu al haber creído en la obra expiatoria de Cristo, no recibe de una sola vez todo el conocimiento espiritual acerca de Dios, de sí mismo, o del diablo. 2)= La mente que está oscurecida por naturaleza y que permanece bajo un velo creado por Satanás, sólo puede ser renovada y dicho velo destruido, en la medida que la luz de la verdad penetre en ella y de acuerdo a la medida en que el creyente sea capaz de asimilarla. 3)= El engaño tiene que ver con la mente y significa un pensamiento erróneo admitido en la mente bajo el engaño de que es verdadero.

Esto sucede, mayoritariamente, porque es muy poca la gente que anda enseñando estas estratagemas. Por lo tanto, estamos expuestos a ser engañados por el diablo, por causa de nuestra ignorancia. 4)= El pensamiento de que Dios protegerá a un creyente de ser engañado por el hecho de que es fiel y verdadero, también es un engaño satánico, porque con eso consigue que la persona se confíe y quede desguarnecida. 5)= Si esto no fuera así, el Señor no hubiera advertido a sus discípulos todas las muchas veces que lo hizo.

(Hechos 5: 32)= Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

Esta frase, en la cual se basan todos aquellos que defienden la posición de “obedecer al Espíritu”, fue utilizada por Pedro ante el concilio de Jerusalén y hoy, todavía produce debates y encontronazos santos. Porque dicen “Dios nos da el Espíritu Santo para que le obedezcamos”, es decir: tenemos que obedecer al Espíritu Santo. Pero en el verso 29, tras antes de éste, el mismo Pedro, dice: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. Y eso, con lo otro, parecería una flagrante contradicción. Sin embargo, la distinción es importante y, el orden de las palabras, sólo puede interpretarse correctamente, cotejando este pasaje con otras partes de la Escritura. No es poco el lío que hemos armado los hombres por establecer doctrinas hasta denominacionales a partir de un solo versículo, olvidando que, pese a estar dividida en capítulos y versículos, la Biblia está compuesta por escritos conjuntos que, naturalmente, deben ser leídos y entendidos en todo su conjunto y no en una frase o en una oración gramatical.

Porque en esas otras partes de la escritura se desprende la enseñanza que hemos de obedecer al Dios trino en los cielos, Por Medio del Espíritu Santo que mora en nosotros. Como ve, el concepto, así, es diametralmente opuesto. El poner al Espíritu Santo como objeto principal de la obediencia, antes que Dios el Padre, o a través del Hijo y por medio del Espíritu, crea el peligro de llevar al creyente a fiarse u obedecer a “Un espíritu dentro o alrededor de él”, en lugar de hacerlo con el Dios de los cielos. Hay que tener en cuenta esto que es muy importante: Dios es espíritu, y como todo espíritu, necesita un cuerpo para manifestarse. Los creyentes ponen sus cuerpos en obediencia y sacrificio vivo para esa manifestación. Pero Satanás, también es espíritu.

Por lo tanto, también habrá de buscar un cuerpo que le sea útil para manifestar sus engaños y sus maldades. Discernir cuál es cuál, cosa que parecería obvia y sencilla, créame que no lo es tanto, y a más de un “crecido” ha llevado al fracaso, al error grave y hasta a su destrucción espiritual, moral y física. Y si no lo cree, le bastará con echar una mirada a nuestras congregaciones y a observar cuántos hombres fieles e importantes para la obra, han caído víctimas de los más tontos y estúpidos pecados. El creyente, unido al Hijo de Dios, debe obedecer a Dios. Entonces, ¿Cuál es la función del Espíritu Santo? Ser el medio a través del cual Dios es adorado y obedecido.

Aquí hay algo que bíblicamente es muy claro: el Espíritu Santo jamás se ha colocado en el centro u objeto de pensamiento o la adoración. La Biblia dice, en Juan 16:13, lo siguiente: Pero cuando venga el espíritu de verdad él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo cuanto oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir. Es decir que, en resumen, el Espíritu Santo será maestro, pero enseñando las palabras de otro, no las suyas propias; dará testimonio de otro y no de sí mismo; glorificará a otro, no a sí mismo; hablará lo que le será dado hablar por otro. Es decir, su obra será la de guiar a las almas a una unión con el Hijo, y al conocimiento del Padre en los cielos.

Si una persona que no tiene conocimiento sólido de lo que dicen las Escrituras sobre la obra de la Trinidad intenta “obedecer al Espíritu” como propósito supremo, el engañador tratará por todos los medios de falsificar la guía del Espíritu y hasta, si es posible, su misma presencia. El peligro principal radica en ubicarse en el terreno de la “guía sobrenatural” cuando no se es capaz de discernir la verdadera voluntad de Dios de las falsas manifestaciones del enemigo, que pueden expresarse en forma de: profecías, lenguas, sanidades y otras experiencias espirituales conectadas con la obra del Espíritu Santo. Son muy pocos los creyentes que pueden asegurar estar obedeciendo solamente a Dios. Siempre está la posibilidad que su propia mente, su espíritu, su voluntad o alguna repentina intrusión de los poderes de las tinieblas, influya notablemente en decisiones aparentemente santas.

Hay un discernimiento que es un don espiritual y que capacita al creyente para discernir o distinguir los espíritus, pero este ejercicio también requiere un conocimiento o doctrina. (1 Juan 4: 1)= Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. Doctrina que sirve para distinguir entre la doctrina que es Dios y las doctrinas o enseñanzas de los malos espíritus. Hay creyentes que mediante el don de discernir los espíritus pueden detectar espíritus. Hay creyentes que mediante el don de discernir los espíritus pueden detectar que hay uno o más espíritus mentirosos en una reunión o en una persona, pero sin embargo no tiene el entendimiento necesario para probar las doctrinas que presenta un maestro de la Biblia. En ambos casos necesita conocimiento, ya sea para distinguir un espíritu mentiroso (Aunque todas las apariencias sean contrarias) como para saber con certeza que la enseñanza impartida proviene de Dios.

En la obediencia personal a Dios el creyente puede detectar si está obedeciendo a Dios en algún “mandamiento”, juzgando los frutos o consecuencias que éste tiene y poniéndolo en armonía con el carácter de Dios. Para ello, siempre tendrá que cotejarlo con estas dos verdades 1) Dios siempre tiene un propósito en sus mandamientos. 2) Él nunca ordenará algo que no esté en armonía con su carácter y su palabra.

Para discernir mejor la obra y los métodos de los malos espíritus es necesario un examen cuidadoso de las teorías, expresiones y conceptos modernos que tienen que ver con las cosas de Dios y su manera de obrar en el hombre. Sólo la verdad de Dios puede proporcionar la protección necesaria para el conflicto con los espíritus malignos en esferas celestiales. Todo lo que sea en algún grado el producto o resultado de la mente del hombre natural, no serán sino armas inútiles en esta colosal batalla, y si nos confiamos en “las verdades” que dicen los demás, o en las que nosotros pensamos, Satanás usará estas mismas cosas para engañarnos. Puede que trate de “construirnos” una teoría o doctrina sobre estas cosas y por medio de ellas encubrir sus mentiras y llevar a cabo sus funestos propósitos.

(1 Corintios 2: 14)= Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (15) En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

Esto, está mostrando cómo Dios mismo honra la personificación inteligente de este hombre que Él ha regenerado en Cristo. Él mismo es quien le invita a “juzgar” o “examinar” sus propias obras por medio de su espíritu, de manera que aún las cosas que son del Espíritu no han de recibirse sin antes ser examinadas y discernidas espiritualmente, para asegurarse que vienen de Dios. Pero esto no es todo; ¿Por qué aguardar el final para ver qué nota nos sacamos en el examen de Dios, si la Palabra misma nos está ordenando otra cosa?

Y quiero ser claro, todo lo más claro que pueda. Si aquí estuviéramos hablando del mundo incrédulo, los argumentos se nos acabarían rápidamente. Porque el mundo incrédulo, es verdad, no tiene ese discernimiento y, mayoritariamente, cualquier cosa que hagan los hijos de Dios le significarán una locura. Pero el mundo incrédulo no tiene el Espíritu, sencillamente, porque no tiene a Cristo, no tiene como acceder a la plenitud, la sabiduría y la guía del Espíritu, por lo tanto, cualquier cosa que piense, habrá sido a partir de una mente impía, carnal y pecadora. Por lo tanto, es más que evidente que Pablo no gastaría tinta y lapicera en algo que desde el mismo principio no tiene de donde asirse. ¿Qué quiero decir? Quiero decir que cuando Pablo habla de espirituales y no espirituales, se está refiriendo a gente que está dentro del llamado pueblo de Dios.

Todos sabemos, aunque por allí hayamos elegido no decirlo, que dentro de nuestras congregaciones, hay gente que al amenos procura caminar el en el Espíritu. Pero también sabemos, que hay un caudal de personas que, habiendo arribado a la iglesia, sigue manejándose por la lógica, por la voluntad, por las conveniencias, por las emociones y por los rudimentos del mundo. A esos se refiere Pablo. ¿Y para qué? Simple. Para que usted no gaste pólvora en pájaros inservibles y haga, como dice la Escritura, todo lo posible para no arrojarle perlas a los cerdos, ya que los cerdos jamás podrían diferenciar una perla de un pedazo de vidrio sin valor, que es exactamente la comparación concreta a no poder distinguir lo que es una revelación de lo que es sabiduría humana emparentada más con la filosofía y la psicología que con la auténtica fe en Jesucristo.

(1 Corintios 11: 31)= Sí, pues, no nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados.

(1 Corintios 14: 20)= Hermanos no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.

De acuerdo con estas directivas de la palabra de Dios, y en vista de los días tan críticos que estamos viviendo, cada expresión “visión” o teoría que sostenemos, concerniente a las cosas espirituales, ha de ser examinada con todo cuidado y puesta a prueba. Esto debe hacerse con el deseo abierto y honesto de querer conocer la verdad de Dios, así como cada declaración que llega a nuestro conocimiento de parte de las experiencias de los otros, y que puede arrojar luz en nuestro camino. El conocimiento de la verdad es esencial para la lucha con los espíritus mentirosos de Satanás.

(Juan 8: 31)= Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Este es un principio fundamental, y además absoluto. La verdad es lo único que destrona la mentira. Si el hombre ha de ser salvo, la primera verdad que tiene que conocer, es la del evangelio. Allí dice que la libertad es el don del Hijo por medio del Espíritu, obrando a través de la verdad. Hay tres estados fundamentales de captación de la verdad. 1)= Percepción de la verdad por medio del entendimiento.- 2)= Percepción de la verdad para su uso y aplicación personal.- 3)= Percepción de la verdad para su enseñanza y comunicación a los demás.

Si los que oyen la verdad la resisten o se rebelan contra ella, podemos entonces dejarla bajo la responsabilidad y el cuidado del Espíritu de Verdad. Aún en aquellos casos en que la persona se ha resistido a la verdad, ésta por lo menos ha tocado su mente, y en cualquier momento puede fructificar y emerger a la esfera de la experiencia. Hay tres actitudes en la mente en cuanto al conocimiento: 1)= La asunción de saber algo.- 2)= La neutralidad hacia ello; “Todavía no lo sé”.- 3)= LA certeza de un conocimiento real.- Esto, fíjate, coincide con la idea que había sobre Jesús. Algunos decían: “Es un falso profeta”, otros decían: “No sabemos”, Pedro dijo “Sabemos…” y él era quien tenía el conocimiento verdadero.

Cuando los creyentes escuchan por primera vez la posibilidad de que los espíritus engañadores falsifiquen las doctrinas y las obras de Dios, casi siempre preguntan: ¿Cómo sabemos quién es quién? En primer lugar, para ellos es suficiente saber que tales falsificaciones son perfectamente factibles, luego a medida que van madurando, deben buscar luz de parte de Dios y aprender a conocerse a sí mismos de una manera como ningún otro puede hacerlo. Lo que deberían hacer como primera medida es mantenerse neutrales hacia todas las manifestaciones sobrenaturales que les sean concedidas. Dijo alguien alguna vez y yo lo tomé para mí mismo, que el pueblo del señor ama tanto los milagros, los anhela tanto, los aguarda tanto, que si un día entra un demonio a un templo y hace algo sobrenatural, todo el mundo se arroja a sus pies y le adora. Esto es misticismo por el misticismo mismo, pero de ninguna manera madurez que va unida a discernimiento y cordura espiritual.

Entre muchos creyentes hay un deseo exagerado o erróneo en cuanto a saber más, pues piensan que el conocimiento de por sí es suficiente para salvarlos. Uno de los efectos devastadores de esa ansiedad desmedida, es una impaciencia, preocupación y turbación que ocasiona una baja importante en la moral del creyente. Cuando se trata de buscar una bendición, es importante cuidar de no destruir otra. Pero hay algo más. Si usted se pasa toda su vida en una congregación donde lo primordial es que usted venga al culto todos los domingos sin fallar ninguno, y que cuando tiene alguna necesidad pase al frente a recibir oración por parte de los pastores, lo que se le está enseñando es que por usted mismo, no puede salir adelante, que inevitablemente necesitará la ayuda o el sostén de otros más “crecidos” para lograrlo. Eso, que en principio parecería ser una tremenda obra de servicio y dedicación al prójimo, no es nada más que una verdadera fábrica de inmadurez. Sólo accede a esa madurez el día que entiende que su oración tiene entrada al trono de la gracia por la misma puerta que entran las de su pastor o las del mismísimo Benny Hinn, Billy Graham y todos los notables que se le ocurran. ¿No es cierto que le parece imposible? Y sin embargo lo que la Biblia dice, es exactamente lo que le termino de asegurar. Por eso todavía no ganamos, entiende?

Un concepto erróneo en cuanto a la protección que significa la invocación de la sangre de Cristo sobre una asamblea o individuo para librarles de las obras del maligno. Lo que dice el Nuevo Testamento en cuanto a la aplicación de la sangre de Cristo, puede resumirse en los siguientes puntos: 1)= La sangre de Cristo nos limpia de todo pecado “si andamos a la luz” y “si confesamos nuestros pecados”.- 2)= La sangre de Cristo es el terreno donde se afirma la victoria contra Satanás, porque nos limpia de todo pecado confesado y porque en el Calvario Satanás sufrió su aplastante derrota. Pero la Escritura no dice que cualquiera pueda ponerse debajo de la sangre, aparte de su voluntad y su condición individual ante Dios. Por ejemplo, si se invoca la sangre de Cristo sobre un grupo y uno de los presentes le está dando terreno a Satanás, el haber clamado por la sangre no impide que el diablo obre sobre el terreno a que tiene derecho en esa persona.

(Lucas 24: 49)= He aquí, yo enviaré la promesa de mi padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que sean investidos de poder desde lo alto.

(Hechos 1: 4)= Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.

Hay, indudablemente, muchos conceptos erróneos en cuanto a esperar que el Espíritu descienda. Estas son expresiones y teorías malentendidas que abren la puerta a los engaños satánicos. Aplicando de un modo muy particular estos textos que he leído, se ha enseñado que si deseamos una manifestación pentecostal del Espíritu, debemos de “esperar” como hicieron los discípulos antes de Pentecostés. La confusión se ha producido a partir del falso entendimiento de la expresión “esperar en el Señor”. Sin embargo, la verdad escritural en cuanto a “esperar” a, “que el Espíritu descienda”, se puede resumir de la siguiente manera:

1)= Los discípulos esperaron diez días, pero la Biblia no nos dice que hayan “esperado” de forma pasiva, sin hacer nada. Mas bien pensamos –y esto, obviamente, es conjetural-, que habrán permanecido en oración y súplicas hasta que llegó el cumplimiento de la promesa.- 2)= La orden de esperar dada por el mismo Señor no fue llevada a cabo en la presente dispensación después de la venida del Espíritu, puesto que en ningún momento, ni en los Hechos ni en las Epístolas, los apóstoles pidieron a los discípulos que esperaran “El Espíritu” sino que usaron la palabra “recibir” en cada caso. Y la palabra griega usada para “recibir” tiene la fuerza del término “Asir”, o sea, que es todo lo contrario a una actitud pasiva.

No sólo esto, sino que se puede asegurar que muchas de esta clase de reuniones de espera para que descienda el Espíritu, son una oportunidad para los espíritus malignos. El epicentro de esto que decimos, está en que no hay base bíblica para esta actitud. En la palabra de Dios está establecido que no se ha de pedir que el Espíritu Santo descienda, pues Lucas 11:13 y Juan 14:16 muestran que Jesús mismo rogaría al Padre para que Él enviara al Consolador. De esto se desprende que la actitud del creyente tiene que ser la de recibir, lo que sí puede llegar a “descender” y tomar desprevenidos a grupos enteros, son las espíritus engañadores que, obviamente, se presentarán siempre como “ángeles de luz”.

Otro de los peligros consiste en inventar o preconcebir ciertas frases para describir alguna experiencia especial y el uso de palabras no claras entre los hijos de Dios más “recientes”, tales como “posesión”, “iluminación”, “control”, “rendirse a” y otras con relación a las cosas espirituales. Lo que sucede es que la interpretación en la mente de muchos creyentes resulta distorsionada. Esto los predispone a cierta condición en la cual los espíritus malignos entran a “controlar” a aquellos que se “rinden” a los poderes del mundo espiritual y que por su falta de madurez y conocimiento, no sepan discernir entre las obras de Dios y las del diablo.

Algunos conceptos preconcebidos sobre la manera en que Dios obra, también pueden dar una oportunidad a los espíritus malignos, así como, por ejemplo, cuando un creyente se ve impulsado o compelido a actuar y dice que lo hizo porque Dios le estaba “guiando”. También hay quienes afirman que si Dios puede traer a nuestra memoria y nuestro “recuerdo” todas las cosas, no necesitamos ver en absoluto nuestra memoria. Otros pensamientos que pueden ponernos en la condición pasiva que los espíritus malignos buscan para obrar a su antojo son, por ejemplo, los siguientes:

1)= “Cristo vive en mí” Yo ya no vivo en absoluto.-

2)= “Cristo vive en mí”, he perdido mi personalidad, porque ahora está en mí en una forma personal, basándose erróneamente en Gálatas 2:20.-

3)= “Dios obra en mí”, yo no necesito obrar ni actuar en absoluto, sino solamente rendirme y obedecerle, basándose también equivocadamente en Filipenses 2:13.-

4)= Yo no ejerzo mi voluntad, Dios la ejerce en mi lugar.-

5)= Dios es el único que puede juzgar, por lo tanto no debo usar mi facultad de juicio.-

6)= Yo tengo la mente de Cristo, así que ya no tengo mi propia mente ni la uso para nada, basándose en 1 Corintios 2:16.-

7)= Dios me habla, de manera que ya no debo pensar ni razonar, sino sólo obedecer lo que Él quiere que yo haga.-

8)= Yo espero en Dios y no debo actuar hasta que Él me mueva.-

9)= Dios me revela su voluntad por medio de visiones de forma que no necesito tomar decisiones ni usar mi razón o mi conciencia.-

10)= Con Cristo estoy juntamente crucificado, y por lo tanto estoy muerto y debo practicar esa muerte, entregándome a una pasividad total en pensamiento, sentimientos, emociones, etc.

En vista de todo esto, ¿Cuál es, entonces, la condición o condiciones para estar a salvo del engaño de los espíritus malignos? 1)= El conocimiento que los tales existen.- 2)= Aceptar que pueden engañar aún a los más avanzados creyentes.- 3)= Tener un entendimiento cabal y firme de las condiciones y el terreno que ellos necesitan tener para obrar libremente, de modo que no le demos lugar ni oportunidad en ningún momento.- 4)= Tener un conocimiento inteligente de Dios y de cómo cooperar con Él para que el poder del Espíritu Santo obre en nuestras vidas.-

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Los Siete Espíritus Peores

Hay un pasaje en la Biblia que, cuando se lo lee con cierta atención y no como mayoritariamente acostumbramos a hacerlo, que no se diferencia demasiado al modo de leer el periódico, tiene algunas aristas que, por lo menos, se hace indispensable repasar, profundizar, estudiar más.

(Mateo 12: 43)= Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.

(44) Entonces dice: volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.

(45) Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.

A nadie le caben dudas que sería muy nocivo expresar conceptos u opiniones que puedan sembrar la desconfianza, la duda o la sospecha dentro de una congregación. Sería como sembrar la discordia entre hermanos, algo que según la Palabra, desagrada a Dios. Sin embargo, la Biblia presenta hechos muy puntuales que se refieren al trigo y la cizaña, a los lobos vestidos de ovejas, a la infiltración de falsos hermanos y hasta la presencia de asalariados usurpando el lugar de los pastores genuinos. ¿Qué haremos con esta advertencia, con esta palabra? ¿Seguiremos ignorándola, soslayándola de nuestros mensajes? La estatura del varón perfecto, es la madurez del pueblo, y para que el pueblo sea maduro, necesitará ser ministrado con una palabra también, madura.

(Hechos 20: 29)= Porque yo sé que después de mi partida (Está hablando Pablo en Mileto) entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, (Preste mucha atención. No dice “En los alrededores de vosotros”, dice “En medio”) que no perdonarán el rebaño. (Esto le dice que van a entrar a destruir, a aniquilar)

(30) Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas (Esto implica hablar cosas torcidas) para arrastrar tras sí a los discípulos. (Entienda bien: no le está diciendo que van a venir de la calle a hablarnos barbaridades; está diciendo que se van a levantar de entre nosotros. ¿Cuáles o quiénes, entonces, serán estos lobos rapaces?)

(Mateo 13: 38)= El campo es el mundo; (Es decir: la sociedad secular) la buena semilla son los hijos del reino, (Estos son los creyentes) y la cizaña son los hijos del malo (¿Hará falta aclarar quien es el Malo?)

(39) El enemigo que la sembró es el diablo. (¿Y qué ocurre con una semilla sembrada? Al principio no se ve, pero luego germina, brota de la tierra, crece y se transforma en un árbol voluminoso. Además, generalmente alguien la siembra, alguien la riega y alguien la cuida. También ese es un reino) La siega es el fin del siglo (Siglo es Cosmos y equivale a Sistema. Quiere decir que la cizaña será segada, arrancada y quemada cuando llegue a su fin el sistema del mundo y se caiga para siempre. Ahora observe a su alrededor el sistema globalizado que opera mayoritariamente: ¿Cree que falta mucho?) Los segadores son los ángeles (Está claro: no son ni los pastores, ni los evangelistas, ni los profetas, ni los apóstoles ni los maestros; son los ángeles, esos mensajeros que operan bajo las órdenes directas de Dios.)

(40) De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo.

(41) Enviará el hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

(43) Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Olvide ahora, por un momento, por favor, ese romanticismo vernáculo de doradas espigas de trigo y paralelos casi perfectos que son cizaña. Estamos en guerra. Estamos hablando de una quinta columna satánica levantada dentro mismo de la iglesia. Estos son los lobos rapaces vestidos de ovejas de los que habla la Biblia. No van a venir desde afuera, van a levantarse, (Si es que no se han levantado ya) dentro de la iglesia para confundir y llevar al error al pueblo con una palabra humanista, científica, filosófica o social. Sin embargo, no es algo privativo de este tiempo. Ya los hubo antes. Acompañan al pueblo de Dios desde su origen. En los tiempos de Pedro, ya eran visibles.

(2 Pedro 2: 1)= Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aún negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.

(Verso 15)= Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad.

(2 Pedro 3: 3)= Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, (4) y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

(Verso 15)= Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, (16) casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras escrituras, para su propia perdición. (Está hablando de gente que tuerce la Palabra. ¡Qué tiempos aquellos! ¡Menos mal que hoy ya no quedan torcedores de la palabra! ¿Verdad?)

Alrededor del año 60 después de Cristo, se desarrollaba la historia de Pablo. Allí también se veían estas vicisitudes que históricamente rodearon y acompañaron la vida de la iglesia. Mire: primero, Figelo y Hermógenes apostataron de la resurrección; después salieron Himeneo y Fileto diciendo alegremente que la resurrección ya se había producido: Lo abandonó Demas primero, Crescente después y Tito por último. Alejandro el calderero le causó muchos males. Dice en 2 Timoteo 4: 15 y 16: Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestra palabra. Se ha opuesto a nuestra palabra. Quiero recordarle que Alejandro no era un incrédulo satanista inconverso, era uno de la misma iglesia. Y termina Pablo en este texto diciendo, en el verso 16: En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon, no les sea tomado en cuenta. Cuando se hable de lobos rapaces vestidos de ovejas, recuerde esto que vivió Pablo. Y a lo que tampoco fue ajeno Juan.

Él dice, a quien quiera oírlo, que se levantaron muchos anticristos, (Aunque nosotros hayamos estudiado que era uno y que estaba naciendo no sé donde) Gente que niega al Padre y al Hijo, ¡Adentro de la iglesia! También dice que se levantaron muchos falsos profetas y nos enseña que no debemos creerle a todo espíritu, sino que debemos probarlos. Que se han levantado muchos engañadores que no sólo hacen su obra de maldad los domingos en el culto, sino que incluso, muchos de ellos han salido por el mundo. Me pregunto si no serían predicadores itinerantes, que iban de iglesia en iglesia, predicando falsa doctrina y recibiendo los viáticos y una ofrenda de amor. Habla de Diótrefes, que es un modelo, una especie de prototipo de aquellos líderes que creen ser los dueños de la iglesia y que no sólo ni recibe a los hermanos que no le agradan sino que, incluso, les prohíbe una serie de cosas y, si no obedecen, los expulsa. Sí señor, también en la época de Juan la cosa venía muy complicada. No es un problema solamente suyo, mi hermano.

Tal como se puede ver, durante estos ungidos ministerios, ya había cierta declinación moral y espiritual dentro de la iglesia. No es que eso se haya inventado en este tiempo. Y mucho menos que el diablo tenga más poder. Eso es lo que él quiere que creamos. El diablo siempre tendrá tanto poder como usted y yo le podamos permitir o brindar. Pero la Palabra dice que Dios conoce a los que son suyos. En aquellos tiempos y ahora, da lo mismo. Los que corrompían la iglesia, eran aquellos que no tenían el sello de Dios; sólo eran miembros de una congregación cristiana. Himeneo, Fileto, Demas, Alejandro, Diótrefes, no tenían ese sello. Ninguno de ellos tenía el fundamento firme de Dios. Cada uno era el misterio de la iniquidad dentro de la iglesia. Todos eran lobos rapaces y cizaña. Los que no se contaminaron, fueron los que invocaron el nombre de Cristo, del ungido de Dios, apartándose de iniquidad.

Pero ¡Animo! Dice la Palabra que las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia. Eso quiere decir que por más que la batalla venga fuerte, la edificación siempre va a vencer a la corrupción en el final de esta historia. Aquel que no se deja edificar, tarde o temprano se va a caer porque no podrá soportar la corrupción interior y, la falta de sustento espiritual, lo dejará a merced del enemigo que, como sabemos, no vacila en asesinar incluso a todos los que trabajan para él. La meta del Espíritu Santo en nuestro interior, es rescatar a la iglesia de ese espíritu de corrupción moral y espiritual que se presenta en los tiempos finales.

Ahora bien: presentados todos estos inconvenientes que de ninguna manera son inventados, sino que todos sabemos que hoy están ahí, conviviendo con tantos y tantos siervos fieles y de corazón recto, no podemos menos que preguntarnos: ¿Qué puedo o qué debo hacer para no caerme en corrupción o para no ser salpicado por ella, si existiera donde me toca estar? Hay siete espíritus. Siete espíritus peores que es necesario erradicar. Todos tienen sustento anticipado en la Palabra. Aquí se los voy a presentar para que usted sepa, por lo menos, cómo y contra quién es esta guerra. La historia nos muestra que, cuando los soldados de un ejército saben por qué es la guerra en la que están metidos, el éxito siempre tiene mayores posibilidades. Nuestra guerra es similar; debemos saber por qué y contra quién peleamos. Por ese motivo es que vamos a ver ahora esos siete espíritus peores que llevan a la corrupción moral de la iglesia.

1 – ESPIRITU DE RITUALISMO

Este espíritu viene haciendo verdaderos estragos desde hace muchísimos años. Y, en determinados casos, son muchas las ocasiones en las que nos da la sensación de que aún no lo hemos visto o no sabemos cómo enfrentarlo y derrotarlo.

(Apocalipsis 2: 1)= Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: (2) yo conozco tus obras y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; (3) y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente y por amor de mi nombre; y no has desmayado.

(4) pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

(5) Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

(6) Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.

(7) El que tiene oído oiga, lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

El primer amor. Se pierde el primer amor cuando dejamos de congregarnos, o cuando la luz, esto es: la palabra iluminada de ese candelero de oro, deja de brillar en las mentes de los santos. Se pierde el primer amor cuando se entra en formalismos, ritualismos y modismos evangélicos. Sí señor, el espíritu de ritualismo es uno de los siete peores que corrompen a la iglesia.

2 – ESPIRITU DE APARIENCIA

¿Recuerda usted cuando criticaba, en aquellas épocas de religiones oficiales, a aquellas personas que iban a los templos no por su fe, sino para lucir sus ropas? Eso, quizás, ya no sucede hoy, pero sí ocurren muchas otras cosas que tienen directa relación con este mismo nefasto espíritu. Es mucho más importante y conveniente “hacer como que”, que ser real y genuino. Claro; el mundo funciona así, pero eso no quiere decir que también pueda servir para el reino de Dios.

(Apocalipsis 2: 8)= Y escribe al ángel de la iglesia de Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: (9) yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos y no lo son, sino sinagoga de Satanás.

(10) No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

(11) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

Es indudable que, por algún tipo de conveniencia, la iglesia de Esmirna había tolerado al espíritu de apariencia de los que decían ser judíos y no lo eran. Hoy existen Esmirnas modernas que, por motivos determinados y diferentes, están tolerando a este mismo espíritu que, en este caso, se da con aquellos que dicen ser creyentes y no lo son. Ahora pregúntese algo más que obvio: Si no son verdaderos y genuinos creyentes, ¿Qué están haciendo adentro de la iglesia? Corrupción.

3 – ESPIRITU DE BALAAM

Este es un espíritu abundante dentro de lo que nosotros cono0cemos y denominamos como “pueblo de Dios”, aunque pueda no serlo todos. Opera haciendo que, aquellos siervos que han sido bendecidos por dones especiales de gran consideración, de improviso sientan la tentación, (Muchas veces consumada), de ejercer ese don no ya en beneficio del cuerpo, sino en el suyo propio.

(Apocalipsis 2: 12)= Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: (13) Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.

(14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezos ante los hijos de Israel, a comer de las cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

(15) Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaitas, la que yo aborrezco.

(16) Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

(17) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Es notorio que el espíritu de Balaam tiene que ver con el lucro y con la ambición de dinero. Balaam, y si usted lee su historia lo verá con claridad, fue un auténtico mercader de la fe. Los que tienen ese espíritu, entonces, usan la fe para su propio lucro, usan los dones para manipular el bolsillo de los indoctos. El espíritu de los nicolaítas es la imposición de inexistentes jerarquías por sobre los laicos en la iglesia. Una cosa es ser constituidos por Dios, tal cual se lo expresa en Efesios 4:11, y otra muy diferente es abusar de ese don, talento o llamamiento para ejercer un señorío y una jerarquía indecente por sobre los hermanos de la iglesia.

4 – ESPIRITU DE LOS SACRIFICIOS

En realidad, aquí, habría que hablar de uno de los espíritus más proliferantes en nuestras iglesias: el espíritu de Jezabel. Allí donde hay un ministro vulnerable o débil en sus convicciones y en su autoridad divina, allí hay una Jezabel dispuesta a manipularlo, (Generalmente a través de la solapada seducción) transformándose en la verdadera cabeza de la iglesia en contra, naturalmente, del propósito y el plan legítimo de Dios.

(Apocalipsis 2: 18)= Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: el hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: (19) yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

(20) Pero tengo unas pocas cosas contra ti; que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

(21) Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

(22) He aquí que yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

(23) Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.

(24) Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: no os impondré otra carga; (25) pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.

(26) Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones.

(27) Y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; (28) y le daré la estrella de la mañana.

(29) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Es evidente que en Tiatira, la iglesia había entrado en el marco de un espíritu de continuo sacrificio. De hecho ese nombre, Tiatira, significa “Ritual, Sacrificio”. Una iglesia con un espíritu de Jezabel que, por seducción, llevaba a sus miembros a fornicar la pulcritud y la limpieza de la Palabra. Dice que tenía una doctrina emanada de las profundidades de Satanás, que es la doctrina de demonios, la idolatría y la fornicación espiritual.

No son pocas las congregaciones cristianas, hoy, que están en este mismo espíritu. Psicología, religiosidad, filosofía orientalista, socio-política disfrazada de misericordia y muchas otras doctrinas de demonios más. Ayunos rituales, vigilias rituales, cenas rituales, risas rituales, caídas rituales que hacen creer a los hermanos que a través de cada una de estas cosas viene la salvación y la bendición. La doctrina de Jesucristo, que está por encima de cualquier doctrina denominacional por mejor que esta sea, se fundamenta en el poder de Dios, no en vana palabrería.

5 – ESPIRITU DE MUERTE

No hay una idea clara con relación de hasta donde llega la actividad de este espíritu en nuestras congregaciones. No se trata de que vaya a morirse gente físicamente, aunque pueda incluirlo. Se trata de otra muerte que, para un creyente, es mucho peor que la física: la muerte espiritual.

(Apocalipsis 3: 1)= Escribe al ángel de la iglesia en Sardis. El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.

(2) Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir, porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

(3) Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

(4) Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras, y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.

(5) El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

(6) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Tal como sucedía en Sardis, hay mucha congregación supuestamente cristiana, hoy, (Y entienda que ser cristiano es ser seguidor de Cristo), con un espíritu directamente moribundo. No tienen vida en el Espíritu, no disfrutan a Cristo como árbol de vida y, lo que es peor, no le permiten ser soberano dentro de sus templos. Se reúnen, se juntan y hacen una tremenda infinidad de cosas, se felicitan y se homenajean los unos con los otros, y hasta se gozan por la exquisitez de sus músicas o de sus predicaciones, pero no hay vida y, como ya fue dicho, en el registro del libro de los cielos, aunque tengan un pomposo nombre de que viven, en realidad están bien muertos.

6 – ESPIRITU DE NEGLIGENCIA

La que ilustra este pasaje, es la carta de todas las congregaciones cristianas quisieran recibir: la carta a la iglesia de Filadelfia, la que ha sido bien llamada como “la iglesia fiel”. Sin embargo y pese a todo lo que se expresa, esta iglesia estaba en peligro. Un peligro que tenía que ver, nada menos, con la posibilidad cierta de perder la corona por falta de actividad. Mire como dice:

(Apocalipsis 3: 7)= Escribe al ángel de la iglesia de Filadelfia. Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre; (8) yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

(9) He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.

(10) Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran en la tierra.

(11) He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

(12) Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

(13) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Hoy hay iglesias fieles, seguramente. Sin embargo, más que sentirse emocionadas por serlo y por contar con la aprobación de Dios, deberán prestar atención a lo que expresa el verso 11: Retén, mantén, protege lo que tienes, no sea que venga alguien y tome tu corona. El Señor sabe lo que hace y lo que dice. ¿Cuál es, sino la iglesia que se considera fiel y efectivamente lo es, la que más riesgo corre de dormirse en sus laureles y, de ponto, correr el riego de perder esa corona que tanto ha costado?

7 – ESPIRITU DE TIBIEZA

Este es uno de los más peligrosos porque se mimetiza, se disimula entre la multitud y, mayoritariamente, nunca se alcanza a ver con nitidez. Así como hay congregaciones que arden con el fuego del Espíritu Santo, así también las hay heladas, donde el Espíritu está ausente desde hace mucho tiempo y ellos lo aceptan y no se preocupan demasiado, ya que sus actividades religiosas y sociales los mantienen en continuo trabajo y ya con eso se sienten realizados. Pero las iglesias tibias son las peores, ya que al igual que Sardis, tienen nombre (Y a veces sumamente importantes) de que viven, pero están muertas.

(Apocalipsis 3: 14)= Y escribe al ángel de la iglesia de Laodicea: he aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: (15) yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojala fueses frío o caliente!

(16) Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

(17) Porque tú dices: yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

(18) Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

(19) Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

(20) He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo.

(21) Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

En Laodicea, la iglesia había entrado en un espíritu de tibieza espiritual. Era una iglesia que quizás tenía a Cristo, pero lo tenía fuera de su templo. ¿Cómo afuera? Y sí. Si Él dijo que estaba a la puerta y llamaba; y que sólo si se lo permitían Él entraba y cenaba con ellos, no era porque estaba compartiendo adentro con ellos, precisamente, ¿No es así? Ellos tenían a Cristo de nombre, pero no en espíritu y en verdad.

Aquí están. Los siete espíritus peores. Supongo que podrán existir otros más que turben, fastidien y perturben al pueblo de Dios en sus propias casas. Pero estos siete, ya de por sí, son lo suficientemente peligrosos como para que no se cometa el error de ignorarlos o subestimarlos. Espíritu de Ritualismo, también llamado de Alta Religiosidad; de Apariencia, que en muchos casos suele disfrazarse con una palabra muy nuestra: Testimonio; el de Balaam y los Nicolaitas, mercaderes de la fe y amantes de los status jerárquicos eclesiásticos; el de los continuos Sacrificios, el de Muerte, el de Negligencia y el de Tibieza Espiritual.

La pregunta, es: ¿Cómo podemos ser libres de esos espíritus nefastos? Primero, reconociéndolos y no negándonos a ver su tarea dentro de nuestras congregaciones. Somos muy dados a las actitudes corporativas, donde aseguramos que todos somos buenos y que todos somos santos, aún a sabiendas de que no es así, ya que la Palabra siempre habló de trigo y cizaña conviviendo juntos, de lobos rapaces vestidos de ovejas y de falsos hermanos. Y sería una soberana estupidez entender e incluso enseñar como ya se ha hecho, que eso sucede fuera de las paredes de los templos.

La Palabra dice que el que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. La iglesia es usted y el Espíritu le habla a la iglesia. Puede decir: la cosa es conmigo, no solamente con el pastor, como yo creía. La iglesia debe hablar el lenguaje del Espíritu Santo, no el de la sabiduría humana por más alto nivel intelectual que tenga. Jesús habló el lenguaje del Espíritu. Él es el que da vida, la carne para nada aprovecha. Efesios 4:29 dice que Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que es buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. El lenguaje del Espíritu, es de edificación.

En segundo término, debemos lavar nuestras ropas. Apocalipsis 22:14 dice: Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Aquí las ropas simbolizan la conducta del bienaventurado. Lavar sus ropas significa expresar un buen comportamiento. Juan dice que si no lavamos la ropa de la conducta no podremos entrar por las puertas de la ciudad.

Y, en tercer término, comer del árbol de la vida. Comer a Cristo como el árbol de la vida. El fruto y las hojas del árbol de la vida, observe bien que son para sanidad. El fruto de Cristo como el árbol de la vida, son los atributos o las cualidades de Cristo. Solamente cuando comemos Cristo, somos librados de cualquier clase de corrupción. Comer Cristo es comer vida, es ser participante de la naturaleza divina.

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¿Qué hacemos con esta Guerra?

Vamos a ver. Decimos que esta es una guerra espiritual y que así debemos pelearla. Entonces la pregunta que cabe, es: ¿Por qué peleamos? Porque pertenecemos a una generación que vive este tiempo. Nuestro ministerio se denomina Tiempo de Victoria, pero ya he dicho muchas veces que eso es lo que viene, no lo que está ocurriendo, precisamente, en este tiempo. Lo actual es “Tiempo de Guerra”. Peleamos, entonces, porque pertenecemos a la generación que debe pelear. No estamos peleando porque se nos ha ocurrido a nosotros. A esta guerra espiritual no la inventamos nosotros. No es una onda nueva, como algunos la quieren calificar para no permitir que eso suceda en sus congregaciones.

Esto no es ninguna onda. Esto nació en el corazón de Dios. Dios primero estableció una guerra porque le dijo a Abraham: Número uno: Seré tu escudo. ¿Para qué querría un escudo alguien que no va a pelear? Es decir que, lo primero que le dijo Dios a Abraham, fue: a partir de hoy vas a tener problemas. Entonces, ¿Cuántos quieren caminar en fe y en Dios? Si es así, tengo que decirle que ya está en problemas. Pero ¡Animo! Dios es su escudo. Número dos: Dios le dijo: En tu caminar conmigo, vas a tener problemas y galardones; de eso se trata la vida cristiana. Si a usted le han predicado solamente galardones, tiene usted un evangelio incompleto. Falsa doctrina.

Cuando usted decide ser cristiano, se introduce usted en el problema más grande en el que pueda meterse en su vida. Ya no entra en un problema material, mete su vida en un mundo espiritual. Donde usted no puede ya manejar las cosas materialmente o humanamente, sino que tiene que manejarse espiritualmente. Lo que Dios dijo, fue: este problema es más grande de lo que usted es, y voy a necesitarle a usted y a todas las generaciones que vengan detrás suyo, porque yo quiero bendecirle, pero no me alcanza con su vida. Allí empezó a tomar forma esta guerra.

¿Cuántos de ustedes que hoy me leen, desde que son cristianos, han comenzado a tener problemas? ¿Sí? ¡¡Qué bueno!! Eso significa que sí son cristianos. “Es que… a mí no me enseñaron eso…” No importa. A mí tampoco. Hemos tenido una doctrina correcta, pero incompleta. Correcto y completo no es lo mismo. Pablo, cuando vino a los Tesalonicenses, en la primera carta y en el capítulo 3, les dijo: Hermanos: he venido a completar vuestra fe.

Ahora; si necesitamos completar algo, es porque a ese “algo” le falta algo para estar completo. Porque él no dijo “Vengo a cambiarles la fe”, sino que dijo: “Vengo a completársela”. Nosotros, muchas veces, hemos estado peleándonos para ver si lo que estamos creyendo está bien o está mal. Mire: lo que yo puedo decirle es que es posible que nosotros, en nuestras congregaciones, estamos haciendo un montón de cosas bien, pero las cosas buenas no son el producto que compra el mundo. El mundo no va a comprar el evangelio porque usted tenga una buena doctrina; el mundo va a comprar nuestro evangelio, cuando nuestro evangelio esté completo y lo vean operar.

Vamos por partes: ¿Cuántas veces, al estar predicándole el evangelio a alguien del mundo incrédulo, nos espantamos cuando esa persona nos dice que tiene fe? ¡No! Decimos. ¿Cómo va a tener fe si es un inconverso? ¡Es que tiene razón! Porque el mundo tiene fe, porque sin fe es imposible vivir, no sólo agradar a Dios. Ese señor, sale una mañana de su casa y va y se para en una esquina a esperar el bus que lo lleve a su trabajo. ¿Se ve venir el ómnibus? No. ¿Y entonces por qué lo espera? Porque sabe que va a venir. ¿Y por qué sabe que va a venir? Porque confía, en este caso, en su sistema de transporte urbano. ¿Se da cuenta usted que eso, es una especie de “certeza de lo que espera y convicción de lo que aún no está viendo? Es fe. Claro, una fe que no le alcanza para irse al cielo. Apenas le sirve para llegar al centro de la ciudad y a su trabajo. Su tarea, entonces, mi querido hermano, es sembrarle una fe más grande que la que tiene, para que entonces sí se pueda ir al cielo. Pero claro; a eso usted lo podrá hacer si usted mismo tiene esa calidad de fe. Porque si usted no sabe por donde anda ni para donde va…

Dios nos dice que tenemos una guerra generacional y que es mucha la gente que pagó un precio por ella. Entonces, la pregunta del principio, acaba de ser respondida: Ahora sé por qué peleo: peleo por una herencia. Para ver las promesas de Abraham cumplidas en mi vida en su tiempo.

La segunda pregunta, es: ¿Qué posibilidades tenemos de ganar? Usted declara victoria y esa es una expresión de fe. Nadie arriba a una expresión de fe sin un proceso. Si alguna vez le predican que usted va a llegar a algo y no le dicen como, muy probablemente nunca va a llegar a ninguna parte. Si le dicen que tiene que ser santo, pero no le dicen cómo serlo, es muy difícil que llegue a ser santo.

¿Sabe algo? Yo creo que esta guerra es digna de ser ganada. Pero lamentablemente tengo que decirle algo más: ya hay mucha gente que ha perdido. ¿Y sabe qué es lo curioso? No dependía de Dios el que se ganara o se perdiera, porque Dios quiere que todos ganemos. Dependía de nuestra actitud. A propósito de esto, quiero hacerle ver una historia bíblica, una especie de foto bíblica. Recapitulemos. Sé por lo que peleo, ya, pero ahora voy a ver qué posibilidades tengo de ganar. Voy a extraer, de los cuatro 0primeros capítulos del primer libro de Samuel, algunos versículos que servirán para plasmar esa pintura que le mencionaba.

(1 Samuel 1: 1)= Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohú, hijo de Zuf, efrateo.

(2) Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, más Ana no los tenía.

Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová.

(4) Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte.

(5) Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos.

(6) Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos.

(7) Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía.

(8) Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿Por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy mejor yo que diez hijos?

(9) Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto al pilar del templo de Jehová, (10) ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.

(11) E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.

(12) Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella.

(13) Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. (14) Entonces dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino.

(15) Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.

(16) No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque de la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.
Capítulo 2: 12)= Los hijos de Elí eran hombres impíos y no tenían conocimiento de Jehová.

(Verso 22)= Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y como dormían con las mujeres que velaban la puerta del tabernáculo de reunión.

(23) Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.

(24) No, hijos míos, porque no es buena fama lo que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.

(Capítulo 3: 1)= El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.

(Verso 7)= Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.

(8) Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿Para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven.

(9) Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.

(Verso 13)= Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado.

(14) Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.

(Verso 18)= Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere.

(Capítulo 4: 1)= Y Samuel habló a todo Israel. Por aquel tiempo salió a Israel a encontrar en batalla a los filisteos, y acampó junto a Eben-Ezer, y los filisteos acamparon en Afec.

(2) Y los filisteos presentaron la batalla a Israel; y trabándose el combate, Israel fue vencido delante de los filisteos, los cuales hirieron en la batalla en el campo como a cuatro mil hombres.

(Verso 4)= Y envió el pueblo a Silo, y trajeron de allá el arca del pacto de Jehová de los ejércitos, que moraba entre los querubines; y los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, estaban allí con el arca del pacto de Dios.

(5) Aconteció que cuando el arca del pacto de Jehová llegó al campamento, todo Israel gritó con tan gran júbilo que la tierra tembló.

(Verso 17)= Y el mensajero respondió, diciendo: Israel huyó delante de los filisteos. Y también fue hecha gran mortandad en el pueblo; y también tus dos hijos, Ofni y Finees, fueron muertos, y el arca de Dios ha sido tomada.

(18) Y aconteció que cuando él hizo mención del arca de Dios, Elí cayó hacia atrás de la silla al lado de la puerta, y se desnucó y murió; porque era hombre viejo y pesado. Y había juzgado a Israel cuarenta años.

(Verso 22)= Dijo, pues: Traspasada es la gloria de Israel; porque ha sido tomada el arca de Dios.

La Biblia dice aquí que el pueblo de Israel oyó. Samuel habló a todo Israel. Samuel fue el último juez de Israel. Los jueces fueron un intento de Dios para establecer el dominio del pueblo de Israel en la tierra. Pero fíjese que el libro de los Jueces termina diciendo, en 21:25: En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. Es decir que había una tremenda crisis de liderazgo, y eso había producido un enorme desorden; literal y espiritual.

Pero hay una mujer llamada Ana que decide hacer algo en nombre de Dios. Ahora recuerde algo: todo lo que en el Antiguo Testamento es uno, en el Nuevo Testamento, somos todos; en Cristo. Siempre tenga presente eso. En el Antiguo Testamento, había un templo, en el Nuevo Testamento todos somos templos; en el Antiguo Testamento había un rey, en el Nuevo Testamento, todos somos reyes; en el Antiguo Testamento había un sacerdote, en el Nuevo Testamento, somos todos sacerdotes. Eso vino a hacer Cristo; que aquellos “uno”, hoy sean “todos”.

Y si en el Antiguo Testamento usted lee que hay una Ana, es porque esa Ana representa lo que todos debemos ser. Pero también hay un Elí, lo que nos dice que todos podemos llegar a ser como Elí. Usted es quien elige el modelo. La Palabra dice que en medio de ese caos, una mujer llamada Ana, se va a orar al templo; todos conocen la historia, y Ana lee los días que ella está viviendo, y dice: Señor, ¿Cómo es posible que en este templo haya tanto desorden? ¿Cómo es posible, Señor, que en el templo haya un hombre que ni siquiera es capaz de reprender a sus hijos y decirles: señores, lo que ustedes están haciendo, no está bien y tiene que abandonarlo inmediatamente?

Ana comenzó a orar e hizo un trato con Dios: “Señor…hagamos una sociedad; tú me das un hijo, a pesar que soy estéril, y yo te fabrico de él, un profeta.” Cuando tenemos la visión de crear una generación que exalte y glorifique el nombre del Señor, todo lo que necesites para eso, Dios te lo dará. Sea un milagro físico, económico o material. La Biblia dice que si buscamos el reino de Dios y su justicia, las cosas vendrán por añadidura. ¿Quiere usted ganar esta guerra? Sólo hay un camino: Que usted entienda qué es lo que Dios quiere hacer en este día, que se arroje de cabeza en ese propósito y, si para eso su cuerpo necesita un milagro de sanidad, Dios lo hará.

Ana le dijo: “Señor, yo soy estéril, pero tú no puedes hacer nada si no tienes una mujer”. Dios dijo: Tiene razón esta mujer. Hicieron el trato. ¿Cuántos querrán hacer un trato con Dios en este día? Hemos hecho tratos con el diablo con mucha mayor facilidad. En el siglo tercero, después de Cristo, la Iglesia se sentó y negoció la guerra con Satanás. Satanás entonces les dijo: está bien, yo no los persigo más, pero les fabrico una iglesia a mi modelo. Yo les voy a poner un orden eclesiástico distinto al que tienen ahora. Entonces la iglesia salió de las catacumbas y se metió en los palacios, y se sentó en las mesas de la negociación con el diablo. Ni nosotros te molestamos a ti, ni tú nos molestas a nosotros. Entonces se creó una religión que llevó a Dios a callarse por un lapso de mil años.

Así fue que la iglesia permitió que entraran dentro de ella, cosas que no estaban en la mente de Dios. Si verdaderamente quiere usted ganar esta guerra, nunca se siente a negociar con Satanás, no permita que el diablo tenga nada de usted. Jesús dijo: ahí viene el príncipe de este mundo; pero él nada tiene en mí. Propóngase, desde este día, que Satanás no tenga nada en usted y nada en la iglesia. Ore para que en la iglesia no haya nada de origen diabólico. Cuando la iglesia se sentó a negociar con Satanás, Dios se ausentó por mil años. Y no fue hasta que un hombre se enojó contra eso que Dios volvió a tratar con la iglesia. Mil años después, como en el 1500, Dios apareció nuevamente porque un hombre decidió hacer retroceder lo que se había metido dentro de la iglesia. Hermano: yo creo sinceramente que estamos viviendo ese tiempo. Dios está levantando una generación de Anas que jamás se va a sentar a negociar con Satanás, sino que va a negociar con Dios y le va a decir: Señor, si estás dispuesto a hacer algo en la tierra, yo quiero ser una matriz fecunda para lo que tú vas a hacer.

La Biblia dice que Ana se levantó y que, junto con ella, se levantó Penina. Es decir que a toda Ana, le corresponde una Penina. Es como la ley de física. Una acción siempre determina una reacción. Mientras Ana se limitó a ir todos los domingos al culto del brazo de Elcana, todo estuvo bien. El problema empezó cuando decidió participar en una clínica de Guerra Espiritual. Porque allí oyó que formaba parte de una generación que tenía que hacer retroceder al diablo, empezando por el templo y terminando por el mundo. Porque siempre que Dios comienza una gran obra, empieza por el templo. La Biblia dice que el juicio de Dios también comienza por la casa de Dios.

Si usted quiere librar una guerra victoriosa, tiene que saber que el primer círculo donde va a guerrear, es adentro de la iglesia. ¿Sabe quien mató a Lutero? La iglesia. ¿Sabe quien mató a Cristo? No fueron los romanos, fueron los judíos. La guerra siempre comienza cerca suyo.

Entonces dice que Penina se levantó, y dice que se burlaba. ¿Cuál fue el primer problema? ¡Se burlaba! ¿Ve? A cada Ana, le corresponde una Penina. Resulta ser que en hebreo, Penina, significa “la que enfrenta”. La Palabra dice que hacía rivalidad. Penina levantada en contra. Cada vez que usted le ponga pasión a su vida cristiana, tendrá una pasión con la misma intensidad en contra. Pero dice la Biblia que Ana, siguió orando.

¿Y Elí, mientras tanto? ¿Qué postura tomó el sacerdote, el pastor de la iglesia? ¡La trató de borracha! Menos mal que Ana no tenía puesta la vista en lo que la gente le decía, sino en lo que Dios le contestaba cuando estaba orando. Cuando usted nunca ora con Dios, allí es cuando solamente escucha lo que le dicen los que están cerca suyo. Y un día que Elí estaba saludando a los hermanos a la salida del culto, Ana le dijo mostrándole a “Samuelito”: “Pastor…¡Este es el producto de mi borrachera!” Y le metió un profeta en la casa de Dios.

Principios básicos de psicología metidos en la iglesia atribuyen los problemas al medio ambiente, a la situación económica imperante o a la cultura del entorno. Pero en un medio similar, Ana logró imprimir en el corazón de su hijo una estirpe profética y guerrera. Así que no me venga con que es un problema cultural, del medio ambiente o del mal humor del pastor. El problema es usted. Haga lo que hizo Ana y olvídese de lo que le rodea.

Ni siquiera los pésimos ejemplos de los hijos del sacerdote principal sacaron a Samuel del plan de Dios. ¿Cuál fue el resultado? Que Dios le reveló a él y no al líder la verdadera condición de la iglesia. El líder, para enterarse, tuvo que preguntarle a él. Principio muy importante: si usted quiere ganar esta guerra, tiene que aprender a soportar los malos ejemplos a su alrededor. Es en la iglesia donde hemos oído confesar ciertas clases de pecados que ni siquiera sabíamos que existían.

Dice la Biblia que Josías anduvo conforme a los caminos de David, su padre. Pero David no era padre de Josías. Sin embargo, sí fue el modelo paterno que el propio Josías adoptó. Padre no es necesariamente el que engendra, sino el que cría y forma. Usted elige quien son su padre y su madre y, por lo tanto, su modelo de vida. Más allá de la honra que igualmente le debe a los que le han dado la vida biológica.

Samuel no quiso el modelo de Elí. Él trajo el modelo de su mamá, el de su generación. Cuando usted tiene el modelo correcto, hermano, ni bien entra al modelo incorrecto, se da cuenta que no es como lo que le enseñaron. Allí es donde llega la prueba. O usted lo hace como ellos, o lo que ellos están enseñando comienza a hacerse a su manera. No se olvide que la mejor manera de detectar lo falso, es tener un buen conocimiento de lo verdadero. El cajero de un banco le caza al vuelo un billete falso y usted dice: ¡Que tremendo! ¿Cómo lo detectó si apenas lo miró? ¡Sabe por qué lo detectó tan rápido? Porque está harto de contar y contar billetes buenos. Está familiarizado con lo genuino; es imposible confundirlo con lo falso. Si usted conoce la verdad, nadie le engaña jamás.

Dios le dijo a Samuel: Hijo, tú no perteneces a esta gente. Le reveló la condición de la iglesia. Hoy está haciendo lo mismo con los que perseveran en ganar la guerra. Dios tiene que revelarle a usted la iglesia. No para que la critique, sino para que use todo lo que Él le ha dado para perfeccionar a los santos y para edificar el cuerpo. No es para que usted se haga famoso, abra una iglesia en la otra cuadra y comience a cobrar dinero por predicar por allí.

¿Y qué hizo Samuel? Pues no respondió nada. ¡Qué prudente Samuel! Eso sí, cuando Elí le preguntó qué le había dicho Dios, Samuel no se hizo el distraído, ni le mintió ni minimizó las cosas. Fue frontal: “Jefe… Lo que me dijo es que el templo no está apto…”

¿Y el pueblo a todo esto? Haciendo lo mismo que solemos hacer nosotros. Acampó junto a Eben-Ezer y allí se pusieron a leer la Biblia, sentaditos, tranquilos. “Hasta aquí nos ayudó el Señor”. Pero los filisteos acamparon en Afec, que significa “Fortaleza para la confrontación”. Israel se quedó haciendo lo histórico. ¡Guau! ¡Aleluya! ¡Dios está con nosotros! ¡Se siente su presencia! ¡Adórale! ¡Gloria! Pero… ¿Sabe una cosa? Dios no estaba allí. “Sí… Puede ser… Pero, ¿Sabe hermano? ¡Esto es lo que hicimos siempre! Usted entiende…” Sí, yo entiendo. Pero lo que también sé es que ahora eso ya no sirve. Él no está. Se quedaron con aquel evangelismo romántico. “…Había las huellas de dos pares de pies en la arena… Luego quedó sólo una… ¿Qué pasó, Señor? ¡Es que allí era cuando yo te llevaba en brazos!” ¡Qué hermosa poesía! ¡Qué romántico! Pero absolutamente antibíblico. Si quedó una sola huella, es para que usted se apure, porque Dios ya se le fue. Hemos descuartizado la Biblia. Colocamos solamente lo lindo. Sentimentalismo carnal y almático; y además, sacrilegio espiritual.

Dice la Biblia en 1 Samuel 3, que la Palabra de Jehová escaseaba en aquellos días. Hacían de todo en el templo. Tocaban panderos, saltaban, danzaban, los cultos se llenaban, había buenas ofrendas. Pero no había palabra…

Quiero decirle algo aunque de pronto pueda causarle fastidio y hasta enojo. Si todo lo que usted hace en su templo no capacita a la gente para la confrontación, todo lo que está haciendo, es activismo sin sentido, se llame como se llame.

Condiciones para la guerra. ¿Por qué ellos perdieron la guerra? Porque estaban fuera del tiempo, no había palabra. Estaban proféticamente errados. Acamparon en un lugar histórico. Eben-Ezer. Pero Dios no estaba allí. Cincuenta años atrás, cantábamos canciones que plasmaban la presencia de Dios. Hoy, podemos seguir cantándolas, no hay problemas. Musical y poéticamente, son bellísimas. Pero Dios ya no viene a escucharlas. Está en otro lado. No puede haber guerra victoriosa sobre hechos históricos. Yo me alegro mucho por lo que Dios hizo hace veinte años con usted, pero usted tiene que vivir una vida fresca, usted tiene que vivir el hoy con el Señor.

Primero: estaban proféticamente errados. Segundo, acamparon en un lugar histórico donde Dios ya no estaba. Dios se mueve. Si usted no se mueve con Dios, Dios se va. Nunca le diga usted a Dios: “A partir de mañana, Padre”. Porque Dios le dice ¡Okey! Y se va, y vuelve dentro de mil años. Un día. Cada vez que Dios se fue, es porque se enojó. Y siempre que se enojó, fue porque vio demasiada gente que no le creyó.

Entonces ellos se hicieron demasiado tarde la gran pregunta: ¿Por qué nos habrá herido Dios? Esa pregunta se la tendrían que haber hecho antes, igual a como usted se la está haciendo hoy, ahora, a sí mismo. ¿Por qué Dios podría herir a un pueblo y no llevarlo por el camino de la victoria? Ellos se hicieron tarde y mal la pregunta. Debieron haberle preguntado cómo, en lugar de por qué.

¿Se da cuenta que Pedro, cuando va a pararse para predicarles a los judíos en Pentecostés, ya había dejado atrás que Dios le hablara durante cuarenta días a los discípulos, que les enseñara el evangelio? Estuvo tres días en la tumba, son cuarenta y tres. Pentecostés fue en el día cincuenta. La iglesia estuvo siete días arreglando cuestiones internas, antes de ser soplada por el Espíritu Santo en el capítulo 2. Pedro dice que antes de ponerse en pie ante el mundo y liderar una guerra contra el mundo, dice que se puso de pie ante los discípulos, metido en un cuartito a cinco cuadras del aposento alto, llamó a todos los hermanos y les dijo: “Señores; no podemos pararnos ante el mundo porque en Jerusalén tenemos un mal testimonio por causa de Judas, dejó un campo de sangre. Y él era parte del ministerio”.

¿Sabe qué estaba diciendo Pedro? “Señores; el Señor Jesús nos ha revelado durante cuarenta días que el viento que va a soplar es fuerte. Nosotros no estamos fuertes. El viento no sólo va a impactar al mundo, sino que va a reventar a la iglesia. Dios le dice hoy a usted que, si no solucionamos el problema de Judas, cuando el Espíritu Santo sople, nos va a quebrar. ¿Y qué hicieron? Solucionaron el problema de Judas. Y pusieron a otro discípulo.

¿Cuántos querrán ganar la guerra? ¿Cuántos quieren que su iglesia crezca en los próximos cinco años? ¿Cuántos quieren ver la gloria de Dios? Mire la iglesia hacia adentro, pídale una revelación a Dios de ese interior. Que no haya grietas, que no haya huecos vacíos, que no le falte una pieza. Comience por su vida: que no haya una sola grieta en su corazón. Ya vamos a ver cuales.

Se hicieron la pregunta y entonces dijeron: ¡Ah! ¡Traigamos el arca! Entonces, al ver el arca, el pueblo dio un grito de guerra. Al oír esto los filisteos, empezaron: ¡Ohhh! ¡Trajeron el arca! Entonces podemos suponer que habrá aparecido por allí algún filisteo más audaz, con demonio atrevido que les dijo: ¡Eh! ¡Llorones! ¡Vayan a pelear! Porque los demonios de depresión, son deprimidos. ¿Cuántos saben que hay demonios de depresión? Y bueno, porque es deprimido. Se mete dentro suyo y usted rápidamente toma la forma del espíritu. Un espíritu encorvado es porque es encorvado. Se mete dentro suyo y lo encorva. Eso es guerra espiritual. Un espíritu de ceguera, es ciego; un espíritu de sordera, es sordo. Finalmente, los filisteos vencieron la depresión y fueron a pelear contra un pueblo que seguía cantándole a Eben-Ezer. No sólo perdieron la guerra, ¡¡Perdieron el arca!!

¿Sabe usted cual fue uno de los problemas más graves del pueblo de Israel? Que nunca entendieron la presencia de Dios en medio de ellos. ¿Cuántos quieren tener victoria? Bueno; entonces usted tiene que saber cuál es la función de la presencia de Dios en su vida. ¿Sabe cuál era el problema? Elí sabía lo que era el arca. Por eso cuando viene el pobre muchacho y le dice: ¡Nos robaron el arca! ¿Qué hizo Elí? ¡Pum! ¡Se murió! Cuando usted sabe mucho pero no lo transmite a la generación que viene detrás suyo, su sabiduría termina matándolo a usted mismo. Elí sabía mucho, pero nunca se lo enseñó a sus hijos. No tenían una doctrina sobre la presencia de Dios.

¿Hay posibilidad de que ganemos? Sí. El secreto está en que usted entienda la presencia de Dios en su vida. El arca representaba la gloria de Dios. No era la gloria de Dios, sólo la representaba. Ahora; si el pueblo no se dejaba gobernar por la presencia y la gloria de Dios en sus vidas, el arca no pasaba de ser nada más que un simple cajón de madera. ¿Entiende? Todo lo que hacemos debe servir para ser uno y para ganar al mundo. ¿Cuántos personajes importantes o famosos han muerto en estos últimos tiempos? Decenas. ¿Y qué ocurrió cuando ellos murieron? Pues que antes de una hora, se sabía en todo el planeta de sus muertes. Murió Cristo, hace dos mil años, y todavía hay millones y millones de personas que ni siquiera sabe que nació. Hoy, la gloria de Dios es Cristo, y él dijo: “La gloria que tú me diste, yo se las he dado”. ¿Para qué? “Para que sean uno y para que el mundo crea que tú me enviaste.”

Todo lo que usted haga tiene que servir y ser para que el mundo conozca a Dios. Entonces usted llevará la gloria y el arca de Dios con usted y usted ganará finalmente esta guerra. Está escrito que será así, Sólo falta que aparezca quien tome el botín.

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Volver a Empezar

Desde que se lo conoce, se sabe que Satanás está interesado en que se lo ignore, en que no se lo identifique. Siempre se pregunta: ¿Cuántos creen que el diablo existe? Todos decimos que sí, que creemos, pero eso no cambia las cosas. El asunto es discernirlo.

Cuando Cristo comenzó a desarrollar su ministerio. Entre las cosas que hizo, fue revelar el modo operativo de Satanás. Abrir una nueva visión del mundo espiritual. Cuando los discípulos empezaron a ver este operar del diablo y empezaron a ver demonios, dice que vinieron saltando, eufóricos, a verlo a Jesús. –“¡Se nos sujetan los demonios!-“ Casi aullaban. Entonces le pregunto: ¿Por qué cree, usted, que eso les causó tanto gozo a los discípulos? Simple. Porque era algo nuevo para ellos.

Veamos: ellos habían leído Jeremías, habían leído el Pentateuco, pero nunca vieron a Abraham reprender un demonio, nunca vieron a Moisés hacer lo mismo, no va a ver usted en el relato de Nehemías ningún relato acerca de gente revolcándose por el suelo tirando espuma por la boca. Jesús vino y les abrió un nuevo panorama de la realidad del mundo espiritual que existía mucho antes de que el hombre fuese puesto en la tierra.

Eso fue lo que les causó tanta emoción a ellos. Y Jesús los tuvo que detener y decirles: “¡Eso no es todo! ¡Regocíjense de que vuestro nombre esté escrito en el libro de la vida!” ¡A cuántos “liberadores” profesionales, hoy, habría que decirles lo mismo! ¿Se da cuenta lo que ese despertar al mundo espiritual había causado en los discípulos? Casi habían puesto el acto de liberar a la altura de la eternidad, por eso es que Jesús les dice: “¡No! ¡Aquí hay que ordenar algunas cosas! Cierto, muchachos; es maravilloso atar demonios, es muy lindo ver a las personas libres, a los ciegos ver, a los paralíticos andar y a los oprimidos soltarse de sus esclavitudes, pero todas estas cosas tiene que estar en su debido sitio! Esos son los principios espirituales de Jesús. Ese es el evangelio de Jesucristo. Cualquier desviación de la ruta, es una responsabilidad nuestra.

Ellos se emocionaron tanto porque un nuevo mundo se les abrió. Y cada vez que un nuevo mundo, que una nueva visión se abre, se corre el riesgo de que la iglesia caiga en excesos. Porque pasa de no creer casi en nada, a ver demonios por todas partes. ¿Se le arruinó un neumático de su automóvil en la carretera? ¡Espíritu de pinchadura! Caemos en un misticismo que se va mucho más allá de los límites naturales para un creyente que es el de ser místicos. Porque, cuidado: nosotros somos místicos, porque si hablamos y creemos en el Espíritu Santo, invisible para todos, eso es ser místicos. Pero absolutamente nada que ver con el exceso, con el extremismo, que es el misticismo. Jesús vino a revelar al diablo, y les mostró un mundo nuevo, pero también les ordenó mantener la mesura y, esencialmente, el equilibrio.

Siempre hubo endemoniados, siempre. Israel los tuvo. Moisés los tuvo. Nada más que no se veían como tales. Dios les dejó que estuvieran hasta el día de la siega. ¿Y por qué Moisés no los reprendió y no los ató? Por muchas razones que no vienen al caso ahora. Ellos eran anteriores a Cristo, el trabajo no se había hecho todavía. Todavía no era legal reprender demonios, porque Satanás le había ganado a Adán, legalmente, la tierra. Y aún restaba recuperarla.

Jesús vino a revelarnos eso. Jesús se lo tuvo que aguantar tres años a uno al lado suyo. ¿Y por qué no reprendió a Satanás que estaba en Judas, eh? ¿Por qué? Porque aún no había sido hecho el trabajo. Pero lo tenía detectado, discernido y muy bien identificado. Un día se le plantó en la Santa Cena, ese símbolo en el cual todos somos hermanos de todos y el amor nos une a todos, y dijo: “En esta Santa Cena, está el diablo.” ¡Guau! Y no sólo dijo eso; ¡Dijo además que también el diablo iba a tomar la Santa Cena! ¡Re-guau!!

Entonces los discípulos comenzaron a mirarse con desconfianza entre ellos. ¿Ve usted? Los discípulos no lo tenían identificado. Pero los siervos identifican la cizaña. Y estaba Pedro allí. Y a Pedro ya lo habían felicitado y además le habían dicho que sobre esa roca se edificaría la iglesia. Pero ellos lo miraron y pensaron: ¿No será este animal que le cortó la oreja a uno? Así es este mensaje; causa esto: ¿Quién de nosotros será?

¿Cuántos creen que la iglesia tiene que cambiar en algunas cosas? Amén. Entonces vamos a tener que cambiar algunas cosas nosotros, porque nosotros somos la iglesia. NO venimos a la iglesia, venimos al templo. Jesús lo tenía bien detectado. Mire usted si Jesús hubiera dicho: ¡Te echo del ministerio! ¡Sal de aquí! ¡Vete diablo inmundo! Los otros once, que no tenían ni diez gramos de cerebro espiritual, hubieran reaccionado de tal modo que se habría producido inmediatamente una enorme división. Y como ninguna casa dividida prevalece… ¿Lo está viendo?

Se imagina que un día, ellos dicen: “Maestro… Hay unos allí que no quieren creer nuestro mensaje; ¿Qué hacemos? ¿Los quemamos a todos en la hoguera de los herejes?” Porque hasta allí nomás les daba el cerebro. Entonces Jesús les dice: “No sabéis de qué espíritu sois”. ¿Usted entiende lo que les dijo o necesita un diccionario griego, otro hebreo, una concordancia Strong o una docena de comentarios? ¡¡Están locos!! Eso les dijo. ¡¡Están influenciados por un espíritu inmundo!!

Mientras que a los endemoniados les sigamos llamando “hiperactivos”, nunca van a ser liberados. O de lo contrario, decimos: “Y…Son hermanitos así, vio? ¡Qué se le va a hacer! Dios los manda y hay que recibirlos como son…” ¡Basta! Mientras confundamos amor con discernimiento, la iglesia no va a poder cumplir su misión. Pero era muy amado por Jesús, pero le dijo: “Pedro; te tengo bien definido y medido; ¡Apártate de mí, Satanás!” Entienda por favor: el que iba a heredar el santísimo ministerio de pastorear las ovejas, estaba hablando por boca de Satanás. ¿Es que estaba endemoniado, entonces? No. Estaba siendo influenciado, había abierto una puerta. Y a esa guerra espiritual, ¿Para cuándo la dejamos? Atención con esto: Pedro no era el Mercado Común Europeo. NO era de Gog ni de Magog, ¡¡Era un hermanito!! Pero esa es una guerra espiritual real. Sansón fue influenciado. David fue influenciado. ¿Eran malos? No. Pero pecaron feo. Los hombres del Antiguo Testamento ignoraban esto. Todavía no era el tiempo de la siega, donde Dios hace ver esto a sus hijos. ¿Se da cuenta, ahora, por qué Pablo recomienda que el que esté firme mire que no caiga? ¿No parece más…lógico hablar del débil? Pablo sabía muy bien lo que decía.

Cristo vino a deshacer las obras del diablo. Muy bien; una de esas obras, es esconderse. Pero Dios sabe adónde está. Cristo tenía discernimiento. Él habilitó el sistema para todos nosotros. ¿Usted lo tiene? ¿Sí? ¡Gloria a Dios! Ya es útil. ¿No lo tiene aún? Pues búsquelo. Sin discernimiento no podemos llegar demasiado lejos en el ministerio.

(Juan 6: 70)= Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?

Si usted entiende bien esto y olvida por un momento los bien intencionados hermanos que le aportaron enseñanzas primarias, va a descubrir algo. Aquí dice que ES diablo. No dice que es EL diablo. Esto significa que Jesús no les revela a sus discípulos al diablo como una persona, sino como un espíritu. Porque diablo, es ADVERSARIO. Allí es donde encaja con la persona. Traducción fiel: Yo os he escogido a ustedes, pero entre ustedes, uno es adversario. ¿Lo puede ver?

(Juan 17: 12)= Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la escritura se cumpliese.

Los otros jamás cayeron en cuenta que Judas no era uno de ellos, pero Jesús sí. Él lo tenía bien detectado. Discernimiento. Sirve para detectar personas que, como Judas, se esconden detrás de todo el andamiaje estructural de las congregaciones. Conocen la mecánica eclesiástica mejor que muchos. Conocen al pastor, a toda su familia, a los diáconos, el orden de culto y hasta de qué va a predicarse hoy. ¡Son de confianza!

No se olvide que Satanás pierde la batalla en el momento en que es descubierto. No es cuestión de arrojar golpes al aire por las dudas. Es un disparo con mira telescópica. Así sucedió en el cielo, cayó cuando fue hallada en él, iniquidad. Él era malo desde el principio, dice la Palabra, pero cayó cuando fue descubierto. Usted no se tome a golpes de puño con ese moreno que llega con su ropa sucia y maloliente. Discierna. En una de esas, descubre que al que hay que reprender es al rubio, alto y de ojos celestes que usa ese traje de mil quinientos dólares.

La iglesia primitiva. ¡Oh! ¡Cristo, tremendo! ¡Como cambió el mundo Cristo! ¿Sabe usted cuál fue el secreto? Una clara identidad del operar satánico dentro de la iglesia. Porque las puertas del Hades, externas, no prevalecen. Está escrito. Como también está escrito que Israel jamás perdió una batalla contra enemigos exteriores. Cada vez que sufrió derrota, esa derrota vino de la infiltración interna. Aprenda por favor.

(Juan 14: 30)= No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, (Y la frase que viene ahora es clave, hay que repetirla treinta, cuarenta veces, hasta encarnarla; es la clave de todo) Y él nada tiene en mí.

¿Sabe qué significa esto en español básico? Que así como Jesús era el cuerpo de Cristo, así también hoy, la iglesia, es cuerpo de Cristo. Y Satanás no podrá hacer nada en nosotros, como cuerpo de Cristo, si nosotros no tenemos algo del diablo en nosotros, escondido o ignorado. ¿Cuál es la iglesia que va a ganar su ciudad, su estado, su país? ¡La iglesia que no tenga nada de Satanás adentro! ¡- Bueno, hermano… es que… Todos tenemos nuestras cosas, ¿Se da cuenta? –“ ¡¡Nada!! Jesús dijo: “Si yo, siendo uno solo, miren el estrago que les hice; miren como los expuse en lugares celestiales y los avergoncé, ustedes, que serán millones, millones y millones, mayores cosas que las que yo hice podrán hacer! Pero no tiene que haber nada de él aquí.

¿Por qué Satanás no halló nada de él en Jesús? Simple. ¿Cómo se introduce Satanás en la vida de una persona? Por varios caminos: UNO: Por herencia genética. Porque yo quiero ser como mi padre carnal. Allí arrastramos todo lo que nuestro padre carnal es, o lo que nuestro padre era, tanto lo bueno como lo otro. ¡Pero Cristo a mí me lavó! Es verdad. El problema está en que usted, todavía, no sabe de qué lo lavó. Y en las áreas que usted ignora, todavía es esclavo. La guerra ya se ganó. A nosotros nos toca salir a tomar el botín de guerra.

Satanás no puede programar a Jesús como lo programó a usted que vivió treinta o cuarenta años fuera de Dios, porque Jesús nació del esperma de Dios, que es la Palabra. A usted lo programó su padre, su madre, sus abuelos, sus tíos y hasta el hermanito que le predicó la primera vez, que a lo mejor sabía menos que lo que usted sabe hoy. Pero a Cristo, lo programó su Padre Celestial. Usted puede venir todos los días a todos los cultos, cantarse todo lo que haya que cantar, poner la mejor ofrenda que halle en su billetera y hasta predicar desde la plataforma, pero si está ignorante de esa programación y no la ha cortado en oración, el día que Satanás aprieta un botón, ¡Pum! Igual que Pedro: ¡Apártate!

Jesús, en su carne, no fue programado ni por José ni por María, fue programado por la Palabra. Por eso Dios cuando llamaba a un profeta, le hacía comer el rollo que tenía gusto a miel. Para que cuando Satanás lo toque, usted responda por la Palabra. NO dije Biblia, dije Palabra encarnada y viviente. Doble mensaje: “…Este se cree que yo soy un menso… Este me saca algo una vez a mí, pero dos veces no. Alabado sea. Porque seré manso, es cierto, ¡Pero no menso! Gloria a Dios. ¿Se da cuenta que hay un doble mensaje? Por eso no estamos haciendo lo que se nos dice que estamos haciendo, porque en realidad, no lo estamos haciendo.

La iglesia tiene que ser reprogramada. Tiene que tragarse entero el disquete correcto. ¡Pero hermano! ¿Usted nos está comparando con una computadora? Sí; eso es lo que estoy diciendo. …Es que no entiendo… Ah, ¿No entiende? Dígame: ¿Sabe usted que somos imagen y semejanza de Dios? Sí, lo sabe. ¿Y no sabe que una computadora fue creada en imagen y semejanza a nosotros? ¿Cuál es la irreverencia? Seguramente usted querrá saber ahora quienes son la gente que van a ser parte de la iglesia del próximo tiempo, ¿Verdad? Vamos a ir a la Biblia. Jesús y la iglesia primitiva fueron efectivos contra Satanás. ¿Sabe por qué? Porque no tenían miedo de ofender al Espíritu Santo y no andaban preguntándose permanentemente: “…¿Será de Dios…? ¿…No será de Dios…? Discernían.

(2 Corintios 11: 4)= Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; (¡entienda por favor! ¡Pablo les está diciendo a los Corintios que, con todos los dones que ellos tenían, estaban tolerando otro evangelio! ¡Y hablaban en lenguas! Venía gente del mundo a sus reuniones y alguien les profetizaba sobre sus vidas privadas con exactitud hasta que se avergonzaban y recibían a Cristo. ¡Tremendo! Pero, pese a todo eso y a que la pasaban bien bonito adentro de la iglesia, ni cuenta se habían dado que estaban aceptando otro evangelio. Una duda: ¿No estará pasando algo similar, hoy?

(Verso 13)= Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Ponga, una vez más, mucha atención en esto. No está diciendo: “hermanos que vienen al culto”; no está diciendo Mercado Común Europeo; no está diciendo Gog o Magog; no está diciendo Roma, ni Mormones, ni Musulmanes, ni Testigos de Jehová. ¡¡¡Está diciendo Falsos Apóstoles!!! ¿Entiende lo que quiero mostrarle?

(14) Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

(15) Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

Hagamos un pequeño examen: ¿Cuándo fue la última vez que usted descubrió un apóstol, un profeta, un evangelista, un pastor o un maestro fraudulento y lo desenmascaró inmediatamente? – ¡Pero hermano! ¡Usted está sembrando sospecha! – No mi amado hermano o hermana; si hay discernimiento, no hay ni habrá lugar jamás para sospechas infundadas, para críticas destructivas o para la abyecta murmuración solapada. Pero, – y a esto también debo decírselo -, si no hay discernimiento y estamos en medio de una transición hacia una reforma, que es lo que estamos viviendo en este tiempo, mucho me temo que la sospecha formará parte del equipaje. Cuando habla de pesarlos espíritus, nadie dice que usted tenga que comprarse una balanza.

Jesús dijo: “Vendrán falsos profetas”. ¿Dijo eso, verdad? Entonces se los profetizó. Atención que no dijo “Por allí viene un falso profeta”… o “Quizás venga”… Dijo: VENDRÁN. ¿Y nosotros, cuándo suponemos que van a venir? Entonces conjeturamos: ¿Será ya? ¿No estará en Europa? Entonces el diablo, rápidamente, dice: ¡¡Sí, está en Europa!! ¡¡Gloria a mí!! Yo no sé si hay muchos o pocos falsos profetas; lo que sí sé es que anda mucha gente por allí, tocando el timbre de su puerta, “Con una palabra de Dios para su vida”. Entonces hay miedo en el pueblo. Se comieron la cizaña y ahora están mareados, han perdido la visión. Porque; ¿Cómo operaba la iglesia primitiva? No tenían mensajes espectaculares como los que oímos hoy; tenían efecto práctico, que es lo que hoy todavía falta. Mire lo que tenía aquella iglesia. Quiero hablarle primero del espíritu que opera hoy en la iglesia. Y lo vamos a desenmascarar en el nombre de Jesús, porque no ignoramos sus maquinaciones.

(Hechos 5: 1)= Pero cierto hombre llamado Ananías, (A nosotros nos enseñaron que todos los que figuran en la Biblia eran personas importantes y famosas, vio? Pero aquí dice que Ananías era un “cierto” hombre, un sujeto que empezó a venir a la iglesia, pero no era un líder ni un ungido) con Safira su mujer, vendió una heredad, (2) y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; Y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. (Primer espíritu que opera en la iglesia: el espíritu que sustrae el precio. Así se disfrazan los ángeles de luz. Satanás disfrazado de ángel de luz en los púlpitos. Sustrae el precio, esa es la enseñanza. Este es un principio de guerra espiritual que la iglesia tiene que enfrentar en este tiempo. Todos nosotros venimos con un espíritu de regateo adentro. Usted va y compra un par de zapatos que, sabe muy bien, valen por lo menos 50 dólares, usted los paga 20 y, encima, le dice al vendedor: ¿No me lo puedes dejar más barato? Eso podrá estar muy bien en el mundo secular, pero en el mundo del Espíritu, no se puede, hermano…)

Hay maestros en las iglesias que sustraen el precio vendiendo un evangelio que no se pierde. ¿Levantó usted su mano en una antigua campaña evangelística hace como quince años y luego entró a una iglesia? Pues entonces viva como quiera, ya nadie le habrá de quitar la salvación. En algunos lugares se sigue cantando un antiguo corito cuya letra dice: “Si detrás del calvario tú estás / si tu corazón es como el mío / dame la mano y mi hermano eres ya”. Y el diablo dice: “Muchas gracias, faltaría más; ¿Puedo sentarme al lado suyo?” Porque usted y yo no hemos entendido una cosa: si hay un lugar adonde el diablo le gusta estar, ese lugar es el culto. ¿Y cómo es que podría meterse aquí dentro? Pues con falsa doctrina. Vestido, dice, de falso apóstol, de falso profeta, pastor o maestro. Un evangelio por debajo del precio que se estableció en las escrituras. Un evangelio liviano, sin consistencia, basado en motivaciones relacionadas con: “Quiero tener una iglesia cueste lo que cueste”. Pero no con el precio de Dios. “Pero es que Dios puede hacer como Él quiere…” ¡No! ¡Dios estableció su Palabra! ¡No acepte usted un menor precio! ¡Porque si le venden un evangelio a menor precio, es otro evangelio, no es el que establece la Palabra de Dios! ¡Adónde está el evangelio que usa bien la Palabra de Dios, que es aprobado? Hay un tremendo engaño motivado por un espíritu de error.

Ahora bien; ¿Sabe quiénes traen esos espíritus? Ciertos hombres. Esa palabra, “Cierto hombre”, da la idea de un descolgado. De alguien que no tiene respaldo, de alguien que no se ha entrelazado con nadie. Asientan los espíritus que frenan el propósito de la iglesia. Hay gente, dentro de las congregaciones y en cualquier función, cargo o posición que a usted se le ocurra, qu4e es digna de ser amada, pero que tiene un espíritu que se mueve en la dirección contraria a lo que Dios quiere hacer.

Pregunto: ¿Tenemos identificados en nuestras congregaciones, a esos ciertos hombres, o preferimos mimarlos para no perderlos? La Biblia dice: ¿Pueden dos caminar juntos si no estuvieran de acuerdo? Si hoy aparece un hermanito que vendió una casa en cien mil dólares y, en lugar de traer los diez que debería, sólo trae cinco, lo hacemos subir al púlpito durante el culto y dar el testimonio de esos cinco y, encima, a recibir el clamoroso aplauso para la gloria de Dios durante veinte años seguidos. Y más adelante, veremos si hay algún cargo por allí que, a lo mejor, quizás, tal vez, el hermanito pueda ocupar teniendo en cuenta su entrega, fidelidad y generosidad para con la iglesia, y… ¡Ananías!! ¿Entonces, qué estamos mirando? ¿Las manos o el corazón de Ananías y Safira? Pedro no hizo eso. La misma mente de Dios. ¡¡Es que el hermano trajo una ofrenda importantísima, justo cuando la necesitábamos!! Sí, pero no nos fijamos que, junto con la ofrenda, se nos ha metido un espíritu que después nos pone patas para arriba a toda la congregación!!

Porque los discípulos necesitaban aquel dinero de Ananías y Safira. Se estaban muriendo de hambre los hermanos que se habían quedado de todas partes del mundo y que habían venido para el Pentecostés. Recibieron a Cristo y se quedaron tres mil. Y nunca más volvieron a sus casas porque tenían hambre y sed de Dios. En medio de esa hambre, en medio de la siega, en medio de esa gran cosecha, la cizaña se hizo ver. Pero Pedro la detectó. Dígase hacia adentro, para usted mismo: ¡No le digas bienvenido a todo espíritu! No todo el que le ayuda en un momento de necesidad viene de Dios, pero Él le ha dado la potestad para detectarlos.

Eso, en lo espiritual. Pero también están los que sustraen el precio en lo material. Estos son los que enseñan en contra de la provisión de Dios. Los que roban al evangelio la capacidad de que la gente sea prosperada. ¿Hasta cuándo vamos a dejar que venir delante de Jehová con las manos vacías o no, sea algo optativo, personal y producto de “sentirlo o no sentirlo”? ¡Pero hermano! ¡Es que tenemos libre albedrío! Sí, pero libre albedrío, significa libertad para hacer voluntariamente la voluntad de Dios, no lo que se nos da la gana. Por eso si el Hijo lo liberta a usted, es que usted será verdaderamente libre. De otro modo será usted esclavo de aquel que le formó cuando estaba en el mundo. La libertad, es hacer todo lo que la Biblia dice sin enojarse y sin necesidad de que nadie se lo ordene, salvo el Señor. Por eso es que dice que el dador siempre tiene que estar alegre.

Espíritu número uno de lo que hay que detectar en la iglesia: Los que sacan el precio. Consecuencia inmediata: espíritu de error. No permita ni permitamos que se le robe a la gente lo que Cristo conquistó en la cruz. Si la Biblia dice que Cristo salva, salva y punto. Si la Biblia dice que si usted se anda haciendo el loco, Dios lo va a borrar del libro de la vida, lo va a borrar y punto. No le agregue ni le saque. Si la Biblia dice que Él le puede proveer, es porque Él le puede proveer, no me de vuelta el evangelio. No me empiece a hacer cosas de las que hace el mundo para subsistir bajo el argumento de “vaya a saber si Dios lo hará”. Lo hace y punto. ¿Sabe usted cuántos vinieron, después de lo de Ananías y Safira, a los pies de los apóstoles con la mitad de la ofrenda? ¡Pues ninguno!

Espíritu número dos: 1 Corintios 5. Allí andaban todos los Corintios dale y dale profetizar, manifestar dones, palabra de ciencia. Se agarraban entre ellos en el culto y se daban cada palabra de ciencia que quedaban todos impresionados. Entonces es cuando Pablo les dice: ¡Eh! ¡Paren un poco! Mire:

(1 Corintios 5: 1)= De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aún se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.

(2) y vosotros estáis envanecidos. ¿No debieran más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros al que cometió tal acción?

(3) Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.

(4) En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, (5) el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

Hay un mensaje que hay que restaurar en la iglesia. ¿Sabe cuál es? El de valorar lo que es la cobertura de la iglesia. De arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Ministrándonos unos a otros, amándonos unos a otros y sujetándonos unos a otros. De ida y vuelta. Cualquier otro modo es tiranía, autoritarismo y despotismo. Espíritu de ceguera. Un espíritu que no le deja ver a usted a ese que se sienta a su lado todos los domingos. Esos principios que rigen a la iglesia como un cuerpo. Que, aunque seamos muchos y diferentes, el objetivo es el mismo y podemos estar unidos. Espíritu número tres:

(2 Corintios 11: 3)= Pero temo que como la serpiente, (¡Ajá! Allí lo tenían identificado! ¡Ahí está detectado el espíritu!) con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

(4) Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; (Y si usted sigue leyendo, va a comprobar que Pablo comienza a defender su ministerio. El tercer espíritu que hay que detectar como la cizaña, entre el pueblo, es el espíritu que desafía autoridad) (5) y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles.

Aquí está identificando Pablo a esta cuestión de autoridad. Primero: no haga usted diferencia entre ministros y ministerios. No hay una gente más importante que la otra en la iglesia. Eso es lo que les gustaría a muchos, pero lo lamento, no lo hay. Pablo dice: ustedes han desafiado mi autoridad porque han empezado a calificar los ministerios, y yo no soy menos que nadie. Ese era el problema de los Corintios. Yo soy de Pablo, yo soy de Pedro, yo soy de Apolos. Porque les gustaba más la enseñanza, esos eran de Apolos. Porque les gustaba oír de primera mano las historias de Jesús, otros eran de Pedro. Como Pablo era más punzante, más duro, apenas si los gentiles se atrevían a decir: yo soy de Pablo. Después estaban los peores, que para simular que eran super espirituales y no porque verdaderamente así fueran, decían: yo soy de Cristo.

¿Sabe cuál va a ser la iglesia que va a pelear y a ganar esta guerra que nos propone el siglo veintiuno? La iglesia que haya sabido proteger, valorar, cuidar, apacentar y proyectar a los cinco ministerios con que Dios la dotó.

(8) He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros.

(9) Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso.

Pablo describe las maquinaciones del diablo en los últimos versos. Dice que el diablo opera cuando usted no valora todos los ministerios en la iglesia. Satanás puede operar en la iglesia cuando usted no se involucra ni se compromete con ella. Satanás opera cuando usted no considera a sus líderes genuinos.

(Verso 24)= De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.

(25) Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; (26) en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligro de ladrones, peligro de los de mi nación, peligro de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; (27) en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;

¿Cuántos ahora quieren ser parte de la iglesia que se viene? Considere el esfuerzo de quienes lo están ministrando. Y si usted cree que la gente que lo ministra se esfuerza e invierte cosas que usted no se imagina, comprométase con Dios. Ese es el espíritu que se mete en la iglesia: falta de consideración. De abajo para arriba y de arriba para abajo. Hablo de púlpitos y plataformas, no de jerarquías. Los que le quitan al evangelio. Los que no tienen entendimiento del valor de estar juntos. Los que cuestionan la autoridad. Los que promueven el legalismo.

(Gálatas 3: 1)= ¡Oh Gálatas, insensatos! (Insensatos es sin seso, sin cerebro) ¿Quién os fascinó? (Fascinó es Hechizó, Embrujó. “- ¡Ay, pastor! ¿Sabe una cosa? ¡En mi barrio opera el espíritu de brujería! –“ ¿Ah, sí? ¡No me diga! Gracias por la noticia, hermana; ¡En la iglesia también! Ahí se los dice. ¿Quién los embrujó? ¡Pero hermano! ¿Es que los creyentes podemos ser embrujados? Mire; contéstese usted, yo estoy leyendo la Biblia, no fabricando polémica teológica. Y es bien claro; Quien los Fascinó, significa quien los embrujó. No viene esa anciana harapienta, huesuda, con una enorme nariz con un grano en el medio trayendo un sapo panza arriba, viene un obrero fraudulento que estuvo enseñando lo que no era. Para errar el blanco, que es la palabra básica ARMATÍAS, que como usted y yo sabemos se traduce literalmente: Pecado. Es más que suficiente. Y a veces, para irse de cabeza al infierno, también.

Y le digo algo: entre los que enseñaron mal, estuvo el santísimo apóstol San Pedro. Porque a veces, no significa que seamos hijos de Satanás. Podemos ser siervos y apóstoles de Jesucristo, pero en el momento en que nos salimos del fluir y de la unción de Dios queriendo hacerla más linda y simpática, podemos comenzar a operar influenciados por un espíritu inmundo. Pastor, diácono, maestro radial y de Internet o hermano raso.

Pedro se había comido unos lechones asados que eran una barbaridad. Tenía un aliento a cerdo que apestaba y se olía a kilómetros. Un día cayó a Galacia y les largó: “Y no; no hay que comer cerdo, señores”. ¿De dónde sacó eso? En un congreso de Jerusalén había más gente que pensaba que no había que comer cerdo que gente que pensaba que sí se lo podía comer. Entonces vino y dijo: ¡No se come cerdo! Y andaba con un pedazo de jamón pegado a los bigotes, todavía. LO fascinó, lo embrujó un espíritu legalista. ¡Y estoy hablando de Pedro! ¿Entiende?

¿Sabe cuál es la diferencia entre ser legal y ser legalista? Que el legalismo le lee a usted la letra sin entender lo que el Espíritu revela que hay detrás de la letra. Entonces se vuelve un espíritu religioso que le hacer perder a usted su auténtica libertad en Cristo. Un evangelio en el que hay que hacer cosas para ganarse a Dios, anulando de ese modo a Cristo y a la salvación por la fe. Es un evangelio de la manipulación. Pablo dijo, le recuerdo, literalmente: “Tengo que volver a sufrir dolores de parto” ¿Qué significaba esto? ¿Qué es lo que quiso decir? Simple. Que había que empezar de nuevo, eso dijo. Y bien; todavía parece que estamos en lo mismo. Los ministerios fueron dados para perfeccionar (Que es madurar) a los santos (que somos usted y yo). ¿Maduramos ya? No lo parece. ¿Qué puede haber ocurrido? Muchas cosas, pero una en lo esencial: Pretendemos lograr con un solo ministerio lo que fue creado, diseñado y ordenado hacer con cinco.

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¿Quién es Jezabel?

Es, sin dudas, el nombre de mujer más conocido y utilizado en la iglesia. La acompaña prácticamente desde su inicio. No como bondadosa dama, ayuda idónea o servicial mujer, sino como franco espíritu del cual trataremos de aportar mayor información, con el fin de evitar que muchos vuelvan a equivocarse como ya lo han hecho tantos, causando los inconvenientes que todos conocemos.

(Gálatas 6: 10)= Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

¿Nunca se le ocurrió preguntarse por qué Pablo utilizó este término, (Familia de la Fe), para referirse a los creyentes nucleados allí? Es sencillo. Porque Pablo sabía que la familia, como núcleo comunitario, es un prototipo en escala de la Iglesia.

Las familias, están entrelazadas por personas con algo en común: un lazo de sangre por ejemplo. De igual modo, las congregaciones, están conformadas por personas entrelazadas por un denominador común: la sangre de Cristo. De allí que tanto las congregaciones como las familias contengan a personas con fallas muy reales. Los desajustes que se producen en las familias, también ocurren dentro del cuerpo de Cristo.

Incontables congregaciones en todo el mundo se tambalean bajo el peso de los que en ellas están heridos. Estas congregaciones, generalmente controladas por unos pocos, se parecen a un campo desierto cubierto de cuerpos espirituales muertos, desparramados en los terrenos del disenso y la manipulación, que es hechicería. Si no existe una autoridad fuerte allí, una sola persona puede dejar a una congregación entera sin defensas. ¡Aún en las que se precian de estar llenas del Espíritu Santo! Las “bajas” crecen a medida que las personas desilusionadas en su fe, encuentran que el mensaje no tiene poder; y su testimonio, tampoco.

El espíritu de Jezabel, -y ahora le voy a enseñar por qué-, es atraído principalmente por personalidades proféticas. Suele mostrarse con mayor frecuencia en el género femenino, aunque no hay que descartar que este espíritu también influya en hombres.

Este es un espíritu tóxico para la iglesia y muy difícil de detectar en las primeras etapas. Puede esconderse en personas ungidas, dotadas, amistosas, trabajadoras, que parecen ser una respuesta a la oración. Inicialmente, cuando una persona así aparece en una congregación, la gente suele entusiasmarse, porque parecen tener un altísimo potencial para el ministerio. Pero cuando se le quita la fachada, el barniz, la capa superficial, debajo de eso aparece la rebelión, la acusación, la manipulación, las ansias de control, la mentira, la ira, la arrogancia, la “super espiritualidad”, el chisme, las críticas, los celos, la astucia, la maña y la falsa preocupación. Todo esto, lo sabemos, son ingredientes vitales para un demonio de hechicería, que es en definitiva lo que mueve a cualquier Jezabel activa.

TIÁTIRA

(Apocalipsis 2: 20-23)= Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí yo la arrojo en la cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

A primera vista, puede parecer que no existe un equivalente actual para la Jezabel de Apocalipsis 2, pero muchos miembros de iglesias, incluyendo a muchos pastores, han sucumbido ante el espíritu tentador de Jezabel. Atraídos por el engaño del adulterio y la fornicación, sacrificando la santidad ante el ídolo de la inmoralidad sexual, han entrado en un período de gran tribulación. Hogares y congregaciones enteras han sido destruidos, y muchos hijos, tanto físicos como espirituales, han sufrido cierta forma de muerte.

En el libro del Apocalipsis, el Espíritu Santo habló por medio del apóstol Juan a las siete iglesias de la provincia romana en Asia. Una de las iglesias, ubicada en Tiatira, estaba luchando con un espíritu de Jezabel. En el Antiguo Pacto, Jezabel era una mujer que vivía y respiraba; pero en el Nuevo Pacto es un espíritu. De la misma manera que Babilonia en el Antiguo Testamento era un lugar geográfico y físico definido, en el Nuevo Testamento, Babilonia es un espíritu que hoy inunda nuestras congregaciones desparramando confusión, materialismo, humanismo, corrupción y religiosidad ritual. Tenemos que aprender a leer la Biblia. Muchas veces, lo que es definido, específico, singular y local en el Antiguo Testamento, es comunitario, ilimitado y espiritual en el Nuevo. Esto es muy importante saberlo, ya que al tratar con Jezabel, se está tratando con un espíritu y no con un ser de carne y hueso.

Dios dijo que somos su imagen y semejanza. Pero resulta que como a Dios nadie le vio jamás, nadie sabe qué aspecto tiene. La única pista que tenemos, es que Dios es Espíritu, de lo que deducimos que nosotros también somos un espíritu. Ahora, como los espíritus no son materia y por lo tanto necesitan un cuerpo para hacerse visibles, el Espíritu Santo va a utilizar el nuestro para derramar bendición hasta que sobreabunde. Pero también los espíritus malignos harán lo propio con todos aquellos que se abran a su ingreso mediante el pecado, la desobediencia y la blasfemia. La señora N.N. puede ser una buena mujer, pero si por alguna causa le dio entrada al espíritu de Jezabel, la señora N.N. puede llegar a ser una catástrofe para la iglesia donde se congrega.

Vemos, en el primer libro de los Reyes, en el capítulo 16, que Acab rey de Israel, tomó a Jezabel para ser su esposa. Jezabel no era de Israel, era hija del rey de Sidón. Algo peor todavía: era una adoradora de Baal, muy devota y proselitista. Acab, que era un rey de carácter muy débil, comenzó también a adorar a Baal, renegando de sus creencias, sólo por complacer a su mujer. Los dos juntos, llevaron al pueblo de Israel al pecado de la adoración de ídolos. Dios, en su ira, levantó a Elías para llamar a Israel al arrepentimiento y trajo el hambre a la tierra.

Luego, ya en el capítulo 18, vemos que Jezabel hizo matar a los profetas de Dios. Usurpó una autoridad que Dios no le había dado y mató a personas que Dios había levantado para ser sus voceros ungidos. En cambio, Jezabel lo reemplazó por los profetas de Baal. En respuesta a su maldad, Dios envió a Elías a confrontar con los poderes de Baal en una demostración de fuerzas delante del pueblo de Israel. Con los profetas de Baal de un lado de la montaña y Elías en el otro, Dios demostró a los hijos de Israel que el Dios de Elías era el verdadero Dios. Mientras el fuego del cielo devoraba el altar que Elías había construido, el pueblo se postró sobre sus rostros, diciendo: ¡Jehová es el Dios! Elías le ordenó a los que observaban el enfrentamiento que mataran a los profetas de Baal, y el pueblo lo hizo sin dudar. En veinticuatro horas, la hambruna había terminado y el avivamiento se extendía por Israel.

Cuando Acab informó a Jezabel lo que Dios había hecho por medio de Elías, ella envió un mensaje a su adversario: 1 Reyes 19:2, dice: Así me hagan los dioses, y aún me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. Sin que la tremenda demostración de poder realizada por el Dios de Israel hubiera hecho mella en su obstinación, Jezabel se dedicó a perseguir al profeta ungido por Jehová. Creo que ya en estas instancias, usted estará pensando inevitablemente en paralelos contemporáneos que alguna vez le habrá tocado ver.

Ahora permítame usted un instante. Pregunto: ¿Adónde estaba Acab a todo esto? ¿Quién era el rey de Israel? Porque no era Jezabel, era Acab. Sin embargo, no lo parecía así, en absoluto. Porque era Jezabel, evidentemente, la que manejaba la situación. Operaba detrás de bambalinas moviendo a su antojo a su débil esposo, utilizando la manipulación, la intimidación, la seducción y la dominación para afirmar su gobierno ilegítimo por medio de la hechicería. Entonces; ¿Quizás esta mujer era una bruja? ¡No! ¡Era la esposa del rey! ¡Era la mujer del líder! Por eso Jezabel es tan peligrosa. Ella ansía tener todo el control, y usará todos los medios de que disponga para lograr sus fines.

Otra: en el primer libro de los Reyes, capítulo 21, Acab ve una pequeña viña en Jezreel que, piensa, se vería muy hermosa como parte de sus extraordinarios jardines reales. Pero, lamentablemente, su dueño, Nabot, se niega a vendérsela. ¿Qué se supone que hizo Jezabel entonces? Hizo que los ancianos y los nobles de Jezreel pusieran una trampa a Nabot por el delito de blasfemar a Dios. Ahora mírelo desde este modo más moderno: Acab, un prestigioso ministerio al que sólo le va quedando su fastuosidad porque frutos no muestra, quiere apropiarse –dinero mediante- de Nabot, un ministerio pequeño y anónimo, pero que produce mucho fruto porque difunde y practica un evangelio puro y sin religiosidad. No lo puede hacer porque Nabot no acepta ni la componenda ni la mentira. Entonces aparece Jezabel, un espíritu poseedor de un colaborador muy cercano, que levanta una calumnia: el ministerio Nabot, es herejía. La gente, que no necesariamente evidencia conocimiento agudo y preciso, piensa que sí, que puede ser y, ¿Cómo termina la historia? Nabot es apedreado hasta morir para que Jezabel pudiera, finalmente, salirse con la suya y adquirir ese jardín (ministerio) para su marido.

Lo peor de todo es que los líderes de Israel, (Que es la iglesia) estuvieron de acuerdo con las directivas de Jezabel. ¿Por qué? Porque le tenían miedo, como también se lo tenía, en la historia bíblica, Elías. Las personas miraban a Jezabel (Y hoy sigue siendo igual) y decían: “Esta es la clase de personas con las que no quiero meterme en problemas”. La ironía es que Jezabel hizo tender una trampa contra Nabot por, -según dijo- hablar en contra del Dios de Israel mientras, al mismo tiempo, ella trataba de llevar al pueblo a adorar a Baal. Jezabel puede ser directa y manipuladora al mismo tiempo.

En no pocas congregaciones se está luchando hoy contra ese mismo espíritu. Muchas veces, el hombre que está en el púlpito no es el que está a cargo de todo. Alguna persona de su entorno más cercano puede ser quien, posiblemente, esté gobernando la congregación por medio de la manipulación. Que es como decir: de la Hechicería.

Las denominaciones pueden utilizar también a la hechicería diciendo o intimidando con expresiones tales como: “Si ustedes no creen y dicen todo lo que les decimos… Si dejan que esa persona hable… Los expulsaremos de nuestra denominación y les quitaremos la afiliación…” Eso no es otra cosa que control por medio de la intimidación.

En hebreo, Jezabel significa tanto “Baal es esposo” como “Incapacidad para cohabitar”. Jezabel se niega a compartir con nadie porque está aliada con Baal, un señor falso. Ella es la que lleva los pantalones: ella dirige, controla, gobierna. No comparte nada con nadie. En el ejemplo de la iglesia de Tiatira, era Jezabel la que sostenía (No la gente de la iglesia) que ella era profetisa.

(Apocalipsis 2: 20)= Pero tengo unos pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

La fornicación a la que ella seduce a los fieles en Cristo, puede ser literal (Esto es: sexual) o espiritual. Las personas de la iglesia de Tiatira eran seducidas por su persona, o temían a su personalidad manipuladora, o ambas cosas.

Así que… ¿Cuáles son, entonces, los planes globales de Jezabel? Tres fundamentales, tome nota: Falsa religión, falsa doctrina y, sobre todo, socavar la autoridad genuina. Donde se encuentra una Jezabel muy posiblemente se hallarán hombres débiles, que le tienen miedo a otros hombres, que buscan complacer a la gente. Ella busca a los que comandan, para quitarles su poder, su utilidad y hasta su vida espiritual.

Utilizando cualquier medio que sea viable o necesario, engaña a las personas para alejarlas de una vida espiritual legítima, y los “encanta” para hacerlos entrar en su esfera de influencia. Las herramientas que utiliza pueden ser: desde la falsa profecía, pasando por la melosa adulación y terminando hasta con el sexo. Ella defiende ferozmente a su pequeño reino y fomenta una dependencia extremada a sus seguidores. Sus grupos son, realmente, reuniones de brujas, pero naturalmente el espíritu de Jezabel jamás revelaría eso abiertamente, por lo que muchas veces se les llama “Estudios bíblicos hogareños”.

Por sobre todo, la persona que exhibe un espíritu de Jezabel resiste a una autoridad masculina firme. Muchas veces su repulsión proviene de una relación disfuncional con su padre carnal. El padre, quizás, haya estado ausente, o haya abusado física o sexualmente de ella. Aunque esto no lo justifica, quizás explica por qué guarda tanto resentimiento.

Acusada por la indefensión que ha sufrido en su pasado, ella lucha por controlar a quienes la rodean. Su grupo de estudio bíblico se convierte en una plataforma para socavar el liderazgo de su iglesia. Hasta sus oraciones parecen resonar con el resentimiento que anida en su interior hacia los que gobiernan: está cometiendo lo que jurídicamente se denomina como SEDICION. Está socavando una autoridad delegada y constituida por Dios –cuando es así, obviamente- con la intención de derrocarla, no de ayudarla o respaldarla. Se puede, incluso, utilizar otra palabra mucho más concreta para definirla: TRAICION.

A nivel de nación, a nivel de funcionamiento político o de gobierno, este delito puede castigarse muy duramente. En algunos países, incluso con la muerte. Las personas que cometen sedición, jamás van a ir de frente a un líder a decirle: “¡Hola! ¿Cómo le va? ¡Vengo a destruir su autoridad!” No se asombre: Satanás tampoco les hace señas a los creyentes para mostrarles adónde está, y mucho menos sobre lo que planea hacer. En el texto de Gálatas 5:20, donde se habla de las obras de la carne, se incluye a esta sedición, también llamada DISENSION. Por lo tanto, las personas que participan de este pecado, dice, no heredarán el reino de Dios.

El sutil ataque que se infiltra en la iglesia por medio de la sedición ha causado muchas divisiones. Ha destruido relaciones fraternales, ha creado disensión y ha influido, con gran incentivación emocional, a la peor lucha de todas las luchas en las que puede enfrascarse un creyente: la lucha interna eclesiástica, que naturalmente, no tiene absolutamente nada que ver con lo que Dios planificó que debía ser su iglesia. Cualquier intento de socavar la autoridad de alguien levantado por Dios, es sedición. Porque si esa autoridad fuera un intruso no ungido, que los hay, a su autoridad nominal habrá de destruirla el Señor, ya que así lo dice la palabra cuando puntualiza: Yo pagaré. Nadie de nosotros ha sido llamado para eso. Sí, en cambio, para proclamar el evangelio real, sin fisuras ni posiciones acomodaticias sectoriales o denominacionales.

Jezabel es experta en socavar la autoridad de los líderes, independientemente de la realidad espiritual o no de esos liderazgos.

Jezabel lleva a los líderes ungidos por Dios al desánimo, la desesperación, al suicidio o a la depresión, como sucedió con el profeta Elías. Después que Elías pidiera fuego del cielo y ordenara a los israelitas que mataran a todos los falsos profetas de Baal, Jezabel decidió perseguirlo. Este profeta, ungido por Dios, corriendo para salvar su vida, llegó a rogar a Dios: “Señor, mátame. Soy el único que queda; mátame”. Muchos líderes enfrentan terribles períodos de soledad y desánimo durante los cuales desesperan y creen no ser capaces de seguir viviendo. Quizás nunca compartan lo que sienten, ni siquiera con sus esposas o sus amigos más cercanos. Sin que ellos lo sepan, quizás enfrentándose a un poderoso espíritu de Jezabel que desee controlar y dominar.

Antes de venir por las ovejas, Satanás viene por el pastor. Que no se trata, necesariamente, del nominal, del ordenado, del que conduce la congregación. Usted sabe que los hombres fueron los que armaron esta estructura de esta manera y que así está funcionando. Pero cuando la Palabra dice Pastor, dice POIMANO, y Poimano significa: “El que guía, el que apacienta, el que protege” y esto, todos lo sabemos, incluye a un grupo de personas mucho más amplio que aquellos que hoy detentan la máxima autoridad institucional eclesiástica. Zacarías 13:7, dice: Heriré al pastor, y serán dispersadas las ovejas. Los líderes soportan el impacto del ataque de Satanás antes que las ovejas, que el resto del cuerpo. Porque si los líderes llegaran a caer, las ovejas se dispersarán. ¿Habrá sucedido esto en algún lugar que usted conozca o no? Bien; eso es exactamente lo que Satanás desea. Él prefiere, -si puede-, tomar a un líder antes que a mil ovejas. Por eso Pablo amonestaba a la iglesia para que orase a fervientemente y con regularidad por los que están en autoridad.

(1 Timoteo 2: 1-2)= Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.

Es decir que queda muy claro, sea como fuere, que todos aquellos que están en eminencia o autoridad están bajo ataque debido a la naturaleza de la posición que ellos tienen.

Tanto Satanás como Jezabel producen congregaciones divididas, matrimonios destrozados y vidas destruidas. No debemos echar fuera de nuestras igle3sias a estas víctimas; en cambio, debemos ir a buscarlas y traerlas de regreso al reino de Dios. Un hombre así puede ser rescatado, liberado y salvado antes de que incurra en la ira de Dios. Pero mientras está bajo el control de Jezabel, no sabe que puede ser redimido, por lo que se desespera y hace necedades. Y lo peor de todo es que el resto del cuerpo lo juzga sin conocer los detalles y, si se ofrece, lo ejecuta.

La mayoría de las veces, la persona que tiene un espíritu de Jezabel viene de una familia disfuncional, es decir: de familias con graves problemas en su seno. Porque Jezabel se alimenta de los problemas familiares. Generalmente, en la historia de esas familias puede encontrarse alcoholismo, abuso, enfermedades mentales, dominación por parte de uno de los progenitores, o alguna otra forma de disfunción. Es común que Jezabel practique alguna clase de inmoralidad o perversión sexual. Dado a que ella viene con traumas y marcas profundas, (Estamos hablando de alguien que, obviamente, no está redimido por la sangre de Jesús) las personas que también padecen los mismos antecedentes, se ven atraídos por ella. Pero por debajo de esa sórdida máscara, hay una persona profundamente herida y lastimada.

Cuando se la confronta, Jezabel se vuelve defensiva y reacciona con hostilidad. Ataca con acusaciones religiosas destinadas a producir culpa. ¡De la misma manera en que lo hace Satanás! Que no oramos lo suficiente, que estamos en rebeldía, que no nos sujetamos. Esa es una de las técnicas de la estrategia satánica: la culpa. La otra es inspirar lástima al mismo tiempo que vuelve a producir culpa. ¿Cómo puedes hacerme esto? (Que naturalmente, es desoír sus “consejos” o influencias) ¡Yo te amo! ¡Te he dado mi vida! Y así, en forma agresiva, donde no se necesita demasiado discernimiento para detectar total falta de amor, intimida, cita las Escrituras, (No se olvide usted que, pese a no tener revelación porque no tiene al Espíritu Santo como guía a toda verdad, el diablo conoce muy bien los textos de la Biblia) y trata de hacer que quienes se le enfrentan se sientan inferiores. Además tiene una gran habilidad para lograr, con sus palabras, que las personas que la confrontan por sus actividades sediciosas abandonen la tarea, pero al alejarse de ellas sienten que algo está mal, porque saben que han sido usadas. Y recuerde que la menciono como mujer porque el espíritu es Jezabel, femenino, pero tranquilamente puede operar a través de hombres también.

Otra característica del espíritu de Jezabel es ser lo que vulgarmente llamamos “chusma” o “chismosa”. Tiene que estar enterada de todo lo que sucede en la iglesia. ¿Conoce usted a alguien que sea así? Es que Jezabel es muy entrometida y le encanta manejar información. Dado a que quiere saberlo todo de todos, (Su ministerio, su matrimonio, sus hijos, su trabajo, sus problemas) suele involucrarse en los asuntos de la iglesia que en realidad no le incumben.

Algunas veces puede ser muy difícil detectar el espíritu de Jezabel obrando en alguna iglesia. Porque puede esconderse, camuflarse, mimetizarse detrás de una fachada de interés por el prójimo, de cuidado, de preocupación por ser útil, de intercesión, de apoyo o muchas otras características positivas. No se olvide que Jezabel es una maestra en el arte de disfrazar sus tácticas.

Ninguno de nosotros puede ignorar, a esta altura de nuestra madurez espiritual, que los chismes son una de las mayores amenazas para la vida espiritual de cualquier iglesia. Es allí cuando los pecados y las fallas de muchos miembros de la iglesia se convierten en temas públicos en las reuniones de oración, con la excusa de orar por alguna determinada persona, que mire en el problema que se ha metido, y cosas por el estilo.

De algo no podemos tener dudas sobre la base de muchas experiencias vividas con relación a este nefasto espíritu. Jezabel, con sus malvadas tácticas y tenebrosos planes, va a tener un efecto venenoso sobre la iglesia si no se trata con ella rápidamente y a fondo. Hay dos métodos muy claros y precisos para tratar con ella que cortarán su influencia y la expulsarán de en medio de la congregación.

El primero, es confrontarla de una manera directa, utilizando una fuerte autoridad espiritual, no nominal o institucional, con eso no alcanza; espiritual, para poder desembarazarnos a nosotros mismos y a la iglesia, de su influencia.

No podemos sentarnos tranquilamente a mirar como Jezabel actúa en nuestras congregaciones y en las vidas de nuestros amigos y compañeros de fe, deseando simplemente que ella se vaya. Su intención es socavar la autoridad espiritual que Dios ha dado a los líderes que Él ha levantado sobre la iglesia, y no se detendrá ante nada para conseguir su objetivo. Póngase firme, confróntela con su pecado, quítele el poder con la autoridad que Dios le ha dado, y detenga su influencia en medio de la iglesia.

El segundo método es vivir en sumisión a Dios, y enseñe a aquellos que están bajo su autoridad espiritual a vivir también en sumisión a Él.

La sumisión es la solución para la sedición. Cuando una mujer está sometida a su esposo, las tácticas de Jezabel no pueden afectar a ese matrimonio. Cuando un hombre está sometido a los líderes reales y genuinos de la iglesia, no socavará esa autoridad con palabras y comportamientos sediciosos. Cuando un cuerpo de creyente está sometido a sus líderes genuinos, esa iglesia crece, madura y se desarrolla hasta ser un haz de luz en el mundo oscuro y pecaminoso que la rodea. Naturalmente que estamos hablando de congregaciones cuya cabeza es Cristo y donde el poder que se mueve es el del Espíritu Santo y con líderes levantados por el Señor y no por juntas, convenciones, asociaciones o concilios humanos.

Hay que señalar, porque no hacerlo sería cometer un grave error, que como cualquier otro cartel, el término “Jezabel” es muy fácil de colocar a muchas situaciones o a diversas personas, pero no tan fácil de sacar. En un libro de su autoría, el autor Mike Bickle insta a quienes están en autoridad a no poner a alguien el rótulo de Jezabel con ligereza. “Hay demasiadas mujeres, -dice-, que han sido rotuladas como Jezabel sólo porque han chocado con un hombre que tiene una personalidad controladora”. Lamentablemente, muchos de nosotros reaccionamos ante otras de determinadas formas debido a nuestras propias inseguridades. Cuando lo hacemos, no tardan en caer las víctimas.

Ahora vamos por partes: antes de decidir como responder, es imperativo que usted pase tiempo en la presencia de Dios. La oración es la clave. Sin valentía, sabiduría y discernimiento, está destinado al fracaso. En Mateo 17:21, Jesús habla de cierto género de espíritus que “No salen sino con oración y ayuno”. Muchas veces hay creyentes llenos del Espíritu Santo que se apresuran a pisotear lugares donde los ángeles temen entrar en puntas de pie. Confrontamos a la persona antes que la batalla se haya librado en los lugares celestiales, lo cual produce una situación confusa que lentamente arrastra a toda una congregación a la lucha. Ate y desate en el ámbito espiritual antes de atar y desatar en lo natural.

Interceda por la persona que usted cree que está bajo la influencia de un espíritu de Jezabel. Interceda también por quienes están en el liderazgo. Sobre todo, asegúrese que está tratando verdaderamente con un espíritu demoníaco. Tirar acusaciones de endemoniados sin pensarlo bien antes y sin orar, puede causar un daño emocional en los miembros del cuerpo de Cristo. Recuerde, el final, en una situación confusa como esta, puede llegar a involucrar a personas que ni siquiera tuvieron un contacto directo al principio. Más que nada, ore pidiendo sabiduría para tratar con esta situación para redimirla. La meta es la restauración y la reconciliación, no la exclusión y la expulsión.

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Los Cristianos y el Yoga

(Recopilado de un estudio de M. Basilea Schlink)

El Yoga está puesto hoy, en medida creciente, en el centro del interés en nuestros países occidentales. Muchos lo recomiendan como la solución en el desierto espiritual y religioso, que se extiende como consecuencia del racionalismo, materialismo y ateísmo. Pero su origen está en la India y tiene sus raíces en el Hinduismo. Con esto el Yoga no es un concepto uniforme, sino sus apariencias abarcan una paleta policroma de métodos, ejercicios y prácticas de vida, hasta llegar a fines espirituales y religiosos. A este cuadro multicolor corresponde hoy en día en el Occidente, de hombres de todas las edades y capas sociales y por motivos muy diferentes. Sólo en Alemania se estima haya actualmente unos 300.000 practicantes.

Una forma especial entre las distintas escuelas de Yoga constituye la “Meditación Trascendental” que también se llama “Ciencia de la Inteligencia Creadora”. En su origen era una derivación del Mantra-Yoga mágico. Este movimiento recibió su cuño especial por su expansión entre los Occidentales. En años recientes, se calculaba un millón de adeptos occidentales. El fundador y líder Maharishi Yogui, quien hizo viajes a los Estados Unidos de América, Inglaterra y Alemania, presenta un verdadero plan mundial: saliendo de una cantidad determinada de centros, -estimado en uno para cada millón de la población mundial-, se deben difundir la meditación trascendental y la ciencia de la inteligencia creadora, según el sistema de la “Bola de Nieve”, (Esto quiere decir que cada uno que ha sido introducido en la meditación trascendental, tiene la obligación de comunicarla a otros).

El Yoga en sus diversas formas está en el mejor camino para conquistarse literalmente a Europa y, a menudo, también a círculos cristianos. Sin embargo es significativo que, como informantes hindúes lo señalan, en la India sólo le toca hoy un papel de poca importancia. Allá los hombres han reconocido muchas veces, que ellos no consiguen con el Yoga lo que anhelan en su desesperada situación. Los cristianos de la India rechazan por lo tanto en la forma más categórica una combinación del Yoga con el cristianismo. El hecho de que esta doctrina echa raíces en nuestro anteriormente cristiano Occidente, nos dice que propiamente el Occidente en gran parte se encuentra en la apostasía y en la rebelión contra Cristo; y demuestra que esta doctrina en su carácter, es anticristiana.

¿QUE ES EL YOGA?

El Yoga en el sentido del hinduismo es un grupo de métodos que, con la ayuda de la Ascesis, Ejercicios corporales, Respiratorios y de Meditaciones, debería liberar el alma humana de todo lo terreno. Esta liberación aspirada tiene un doble significado: No se piensa solamente en la existencia individual del hombre que practica el Yoga, sino principalmente en el ciclo de las reencarnaciones, también llamadas transmigraciones del alma. El alma no purificada del hombre, según la antigua doctrina hindú, tiene que entrar siempre de nuevo en un seno materno, y nacer de nuevo, obligado por su “Karma”, es decir su acción anterior. Sólo cuando logra purificarse por su propia fuerza, llega a la redención y con ella a la liberación de cualquier reencarnación. La redención significa al mismo tiempo la comprensión de que el alma individual (Atman) en último término es idéntica con el alma mundial (Brahman). Por tanto la base del Yoga indio es la concepción que cada alma, por su naturaleza y sustancia, está unida en lo más profundo, con lo divino. Aquí está la tentación secreta del Yoga: Enseña la deificación del hombre. El hombre, para él, no es la imagen de Dios, dañada por el pecado original, sino Dios mismo.

Las diferentes escuelas del Yoga se distinguen entre sí sobre todo por la elección de los ejercicios. El Hata Yoga da mucha importancia a las técnicas puramente corporales, por ejemplo a la purificación del canal intestinal del estómago, a ciertas posiciones (Asanas) y a la técnica respiratoria (Pranayama). Con la última se trata principalmente de hacer la respiración arbitrariamente más lenta. Esto lleva, según la experiencia, a un retardo de los pensamientos y a un vacío artificial de la conciencia.

Otras escuelas prefieren técnicas más meditativas, por ejemplo el Mantra Yoga, que trabaja con repeticiones de mantras en alta o baja voz o en silencio. Estos mantras son fórmulas mágicas que muchas veces no tienen significado lingüístico o gramatical, por ejemplo el Mantra OM. Deben expresar inmediatamente fuerzas originales divinas o cósmicas, por ejemplo, los dioses Vishnu, Shiva o el alma mundial Brahman mismo. Por la repetición incesante de las fórmulas los hindúes creen identificarse con los poderes que ellas representan. El hombre con esto no se acerca más humildemente a su Creador, sino que trata por medio del mantra de realizar su identidad escondida con Dios, y esto con una divinidad pagana.

La mayoría de las escuelas del Yoga en el Occidente están hoy bajo la influencia del Hata Yoga. Los ejercicios enseñados allá deberían fortalecer sobre todo el cuerpo, mantener elásticas las articulaciones, purificar los órganos, tranquilizar los nervios y con ello ayudar al hombre a llevar una vida armónica, para que salga tanto mejor de la lucha moderna por la existencia. Muchas veces se empiezan tales cursos de Yoga ya con niños. De la liberación del alma del círculo de las reencarnaciones se habla raras veces en las escuelas occidentales del Yoga, tanto más del éxito en el mundo. Este cambio del Yoga en el Occidente tiene como consecuencia, que equivocadamente se le toma por una especie de deporte o de gimnástica. El principiante siente también a veces al comienzo algunos efectos de relajación, puede aguantar más fácilmente situaciones extremas de “estrés”. Estas experiencias iniciales con el Yoga occidental, que muchas veces son solamente aparentes, seducen a mucha gente a ligarse más estrechamente al Yoga y a penetrar más profundamente en su doctrina. Con esto se atrae a muchos que luego caen en la trampa.

Pero hay algo sumamente importante: estos ejercicios corporales, son relativamente inseparables de otros aspectos espirituales. Necesariamente también inserta el espíritu del hombre. Como propios iniciadores están detrás de los cursillos Yoguis, formados en el Yoga del hinduismo indio, que tienen un plan preconcebido de conducir a los discípulos al Yoga indio. Por ello no puede ser de otra manera, que el camino inmediato de los ejercicios físicos, respiratorios y de relajamiento, lleve a otros ejercicios del conocimiento de sí mismo y de la técnica del dominio del espíritu y del alma. Esto se hace por una especie de ascesis y técnica de salvación que al final lleva a la religión hindú pagana.

Con esto tenemos la respuesta a la pregunta puesta muchas veces, de que no se puede separar el método del Yoga del hinduismo. Lo que se practica aquí en países del Occidente no es sólo una gimnástica favorable a la salud. Quien piensa esto es víctima de un engaño. Porque los ejercicios del Yoga no se pueden separar, en último término, y como muchas veces se ha afirmado, de conceptos especiales del hinduismo, del mundo espiritual oculto que está detrás de él. Esto dicen hasta promotores del Yoga muy abiertamente.

El Hata Yoga, aparentemente inocuo y no religioso, en el cual se trata de hacer consciente al hombre de sus fuerzas físicas, es, con sus ejercicios físicos que se enseñan en cursos de gimnástica, la preparación para “el camino real” del Raya Yoga. Ciertos aspectos del pensamiento hindú tienen que aceptarse también en el Hata Yoga. Los ejercicios aparentemente gimnásticos están orientados espiritualmente, tienen efectos espirituales. Esto se hace evidente por sus nombres tales como “Sede del perfecto”, o “La posición heroica”, la “Sede del loto”, etc. Con el Hata Yoga no sólo se activan ciertas partes del cuerpo y de los miembros, sino también se causan efectos sobre órganos internos y glándulas, y, del otro lado, sobre ciertos centros de nervios.

¿Cuáles son los objetos finales internos del Yoga? Si bien las diferentes escuelas del Yoga tienen sus doctrinas especiales, se trata en el Yoga “clásico” en primer lugar de descubrir “a sí mismo”, lo esencialmente puro y divino en el hombre, por lo tanto, a Dios en el hombre. Según la fundamental doctrina del Yoga se afirma que la naturaleza –especialmente la naturaleza humana- en el fondo es buena y valiosa. Todos los Yoguis creen en sí mismos como un Dios o parte de la divinidad. Por eso los “Gurúes”, que son los líderes, que propagan esta doctrina, tiene una influencia tan inmensa, como también lo vemos hoy en el mundo occidental, porque ellos son tomados como divinidades personificadas y sacan provecho de esta su autoridad. Entonces el hombre puede postrarse, incluso, delante de un joven de 17 años.

¿Por qué camino ahora, mediante el Yoga, se quiere encontrar a Dios en sí mismo, el “yo” originario, lo divino en el hombre? ¿Y liberarlo, ya que, para decirlo así, solamente está cautivo? El camino es el vaciarse enteramente a sí mismo, para lo que ayudan también otros ejercicios corporales, para abrirse así a las “fuerzas del universo”. Entonces el hombre podrá unirse con las fuentes de la fuerza que están en todas partes del universo, por ejemplo, en el aire, en el agua y en la alimentación. Así el hombre mismo debe hacerse Dios, esto quiere decir, debe “elevarse” a su estado original, sin mancha inocente, y llegar a ser un “superhombre”. Con ello alcanzará, así se mantiene, el fin aspirado: Felicidad, una total armonía, el estado de conciencia más alto que lleva al ser divino.

Yoga es, por lo tanto, según su esencia, ¡La redención de sí mismo! Pero al tratar de liberar el alma individual de su presunta cautividad y al cultivarla como algo aparentemente bueno, enaltece en verdad el “Ego” pecaminoso y, con ello, el egoísmo. Así, en efecto, el discípulo del Yoga siempre se ocupa de sí mismo. Él gira como en un círculo siempre alrededor de sí mismo como el centro, y se vuelve siempre más incapacitado para la comunidad. Por eso esta presunta redención de sí mismo es un error. Y si esto debe efectuarse por las fuerzas que entran del universo en el hombre, es de importancia decisiva: No existen fuerzas neutrales, como muchos que se adhieren despreocupados al Yoga, opinan. Detrás de cada fuerza que entra, hay más bien una personalidad espiritual, una divinidad. Pero la cuestión es: ¿Cuál? Jesús afirma ser el Hijo de Dios que viene de arriba. Pero también existe el adversario de Dios, un poderoso Anti-Dios que es de abajo, que también invade con sus fuerzas al hombre y puede darle capacidades determinadas.

(Juan 8: 23)= Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

¿De dónde entran, entonces, las fuerzas en el Yoga hindú, en los discípulos de esta doctrina? ¿Y con quien se unen al haber conseguido el fin de los ejercicios del Yoga, al haber llegado a ser un Semi-Dios, un Superhombre? Como hemos dicho ya: en el Yoga ser reciben en último término las fuerzas del alma mundial hindú, del Brahman. Esto no puede ser de otra manera, porque los Yoguis viven en la tradición hindú. Ellos creen por una parte en sí mismos como dioses, pero por otra parte todavía tienen diferentes divinidades personales como Krishna, Shiva. Con estos dioses deben ponerse en comunicación los discípulos del Yoga; se les lleva por la fuerza a aceptarlos. Pero esto significa que se trata de una comunicación con lo demoníaco, porque el apóstol Pablo dice con miras a los sacrificios a los ídolos “los gentiles…sacrifican a los demonios y no a Dios”.

(1 Corintios 10: 20)= Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.

Quien practica intensamente el Yoga, caerá irremediablemente bajo la influencia de Satanás, por este fondo tenebroso que lleva el Yoga en sí, aunque sea muchas veces imperceptiblemente. Por la influencia de fuerzas del universo (Que no son otra cosa sino las fuerzas de dioses paganos) el hombre se expone al peligro de caer bajo el poder de abajo, aún si cree practicar “Yoga cristiano”. Y al final, el discípulo del Yoga pasa del reino del reino de Jesús, reino de la luz, al reino de las tinieblas, lo que uno nota de ordinario cuando ya es demasiado tarde. Pero este paso del reino de Dios al reino del demonio, tan decisivo para la eternidad, se realiza según las fuentes espirituales del Yoga.

Que en el Yoga se trata de veras de fuerzas mágicas demuestra ya la práctica del mantra, como ya se ha dicho. Precisamente la meditación trascendental del Maharishi Mahesh Yogui ampliamente difundida, trabaja principalmente con estas “Mantras”. De hecho Maharishi dice a sus adeptos, que sus mantras son de origen hindú, pero no les dice nada acerca de su poder, esto es, sobre las divinidades hindúes identificados en estas fuerzas. En los escritos de sus discípulos en cambio, se mantiene que se trata sólo de “oscilaciones físicas”. Mas tales explicaciones deben encubrir la realidad. Así se cambia el significado de una técnica mágica religiosa, de origen pagana, en una “ciencia de la inteligencia creadora”. El novato no se fija, que la aceptación en esta comunidad es equivalente a una adhesión a la tradición hindú.

El indólogo Ernst Gogler que vive en Basilea, Suiza, escribió alguna vez en el “Kirchenbote” las siguientes observaciones sobre las Mantras: “El encubrimiento de las Mantas delante del público y la ocultación de los poderes que hay detrás de ellas delante de los neófitos, confirman que no se pueden comparar las mantras con una oración o una meditación en el sentido bíblico. Mantas son sílabas mágicas o fórmulas del ocultismo. Ellas se parecen más que nada al “Abraxas” gnóstico o al diagrama Sator-Arepo que se ha mantenido hasta en el “sexto y séptimo libro de Mosis”.

Se hace evidente que las prácticas del Yoga desde sus orígenes tienen que ver en la antigua India con magia y fuerzas ocultas, cuando se sabe que los manuales tradicionales del Yoga prometen a sus adeptos fuerzas sobrenaturales (Siddis) como fenómenos acompañantes del progreso en el camino. Mircea Eliade, el gran conocedor del Yoga, escribe: “Un Yogui en la India ha tenido siempre la fama de ser un Mahasidha, es decir, un poseedor de fuerzas ocultas, un mago. Detrás de esta capacidad están: la fuerza de alcanzar cualquier objeto de cualquier distancia, la voluntad irresistible, dominio sobre los elementos y el cumplimiento de los deseos.” Con estas capacidades los Yoguis hacen los así llamados “milagros”. Así la prensa publicó que en Colonia, un Yogui corrió con los pies desnudos sobre brasas de una temperatura de 1.000 grados C. Y que sus discípulos le siguieron, sin que en sus pies se hubieran notado quemaduras, o que el Yogui hizo parar su corazón durante ocho segundos.

Pero si son los poderes ocultos, a los cuales en el fondo los adeptos del Yoga se abren, jamás pueden traer solución, liberación y armonía, como falsamente prometen en esta doctrina. Satanás es el destructor de toda felicidad, de toda alegría y armonía, de todo lo bueno, y él está detrás de todos los ídolos y dioses y también detrás de las doctrinas secretas hindúes. Con ello quiere que el hombre, con su pecado, caiga bajo su poder para perderlo. Por lo tanto los cristianos creyentes sólo podrán con Jesús luchar contra todo lo oculto y demoníaco, que también a través de esta doctrina del Yoga se acerca a nosotros. Porque Jesucristo ha venido para destruir las obras del demonio y de las tinieblas, tal cual se lo lee en 1 Juan 3:8. Él es el Señor y Vencedor de Satanás y de todos los demonios, de todos los poderes y principados de los espíritus que hay bajo el cielo.

Por tanto, es evidente que no puede existir un “Yoga cristiano”. Y es desconcertante que en los países occidentales muchos usan el método del Yoga bajo vestimentas cristianas: por ejemplo: ponen en lugar de las Mantras, en los ejercicios, palabras cristianas y oraciones como el Padrenuestro y otras. Hasta teólogos hay, que favorecen estos ejercicios y grupos cristianos invitan a tales prácticas, diciendo que esto sería el camino para renovar una vida de oración cansada; que el Yoga sería un camino “neutral” utilizable para fines cristianos. Pero queda bien claro: el punto de partida, el camino y el fin del Yoga y la fe cristiana no solamente se excluyen, sino que el Cristo vivo, con su llamada a seguirle y su meta, y toda palabra de Dios son contrarios a la doctrina, al camino y a la finalidad del Yoga, que en realidad tiene que ver con ocultismo.

Si bien el principal peligro que amenaza, procede de este origen satánico, la misma doctrina de la autoredención está en completa oposición con nuestra fe cristiana. Nosotros, hombres pecadores, jamás tendremos el poder de redimirnos a través de ejercicios físicos y espirituales, por los cuales pensáramos de poder elevarnos siempre más arriba hasta llegar a ser un hombre-Dios. Cada uno que vive de la verdad sabe que dentro de sí mismo no está cautivo su buen yo-original, sino que uno es esclavo de sus pecados y con eso de Satanás, y de esta esclavitud debe ser liberado. El cristiano jamás deseará descubrir su “yo divino” para lograr de esta manera la redención; porque ya ha reconocido su propio ser como malo. Sabe de la realidad del pecado y de la culpa y tiene necesidad de su redentor Jesucristo.

Por eso Jesús se hizo hombre y murió por nosotros en la cruz para redimirnos a nosotros del yo caído, sede de todo el mal, del egoísmo, de la soberbia y de toda concupiscencia. Por su sangre derramada y su acción redentora según la palabra “Todo está cumplido” son vencidos el pecado y Satanás. Cuando esta fe, nuestro hombre viejo es dado a la muerte en Cristo, surge el hombre nuevo, el yo redimido. Sólo Jesús, el Hijo de Dios, tiene el poder de crearlo en nosotros. Para un verdadero cristiano Jesús es el gran Tú de su vida. Con Él vive, a Él sigue hasta la meta para estar con Él en Su reino para siempre.

Quien verdaderamente ama a Jesús, el Cordero de Dios, como a su Redentor y tiene una relación personal con Él, no puede tomar parte en ejercicios detrás de los cuales están místicas doctrinas secretas y fórmulas mágicas. Jamás se volverá a fuerzas desconocidas del universo y a divinidades extrañas por medio de ejercicios del Yoga, para aprender el arte de vaciar el mundo de sus pensamientos. Sus pensamientos ya están dirigidos a Jesucristo y se ocupan de Él y de la palabra de Dios en el silencio. No tiene necesidad de practicar en el yoga la exclusión de todas las funciones del alma, porque al contrario, su alma quiere ser viva y amar a Jesús y con Él a los hombres y a todo lo creado por Dios, pero siempre amando a Jesús sobre todas las cosas.

Y quien piensa que tiene que liberar lo divino aprisionado dentro de sí abriendo su alma a todas las fuerzas que vienen de abajo, justamente de esta manera llegará a ser prisionero del pecado. He aquí el por qué un cristiano que obra de tal modo tiene que atribuirse a sí mismo la culpa, si llega a caer, bajo la influencia de tales poderes. En lo referente al Yoga, un cristiano, hoy, puede escoger sólo entre Cristo y Belial, porque la posibilidad de combinar el Yoga con la fe cristiana, no existe. Lo mismo vale también para el Zen, la doctrina correspondiente japonesa, que proviene del budismo y también se difunde mucho en el occidente. Una tal mezcla es un sincretismo. La Sagrada Escritura muestra en innumerables ejemplos en los cuales Dios ha castigado severamente al pueblo del Antiguo Testamento, cuando este había querido unir al Dios vivo con los ídolos, es decir, con los demonios de otras religiones. Porque esto era sobre todo su pecado, no una pura idolatría.

No se puede de ninguna manera disculparlo citando a favor del Yoga, por ejemplo, este argumento: un Dios justo no puede excluir de la salvación eterna a un budista, un hindú o un miembro de otras religiones que buscan con sinceridad su salvación, y por lo tanto se puede caminar también este “otro camino”. El error de este argumento es el siguiente: es verdad que la gracia de Dios no tiene límites, pero hay una diferencia capital entre los que han recibido la Revelación del Hijo de Dios, Jesucristo, y aquellos que no la han escuchado todavía. Para nosotros, los cristianos, vale esto: “En ningún otro nombre hay salvación y ningún otro nombre debajo del cielo ha sido dado a los hombres, por el cual podemos ser salvos, fuera del nombre de Jesús” Por lo tanto: Yoga es para nosotros, los cristianos, un camino de apostasía que conduce a la perdición; para los paganos puede ser, quizás, al comienzo un camino falso, que el Señor aún puede conducir a la senda verdadera del conocimiento de Jesús.

Por eso Dios nos llama a nosotros, su Pueblo del Nuevo Testamento, que ha sido redimido con el sacrificio de Jesús, con la preciosísima sangre del Cordero, con mayor insistencia que al pueblo de la Antigua Alianza: “¿Hasta cuando andáis vacilantes de un lado a otro?” Y el “¡Ay de vosotros!” nos cae encima, cuando pensamos poder al lado de Jesús correr detrás de dioses y otros ídolos paganos, que la doctrina de los Yoguis y Gurúes nos presenta. Porque nuestra redención ha sido comprada a alto precio.

En fin, el Yoga no es solamente un asunto personal de vida religiosa del individuo, sino, como ha dicho arriba el Yogui Maharishi Mahesh, que presenta un plan de dimensión mundial y quiere ofrecer al mundo la salvación y la felicidad. La práctica del Yoga hoy muestra ya los signos de esta doctrina que desembocará en una iglesia mundial unitaria, separada de Dios, que actualmente se busca de realizar. Desde ahora ya se ven las primeras señales de esta pretendida hermandad mundial, religión mundial de la iglesia anticristiana unitaria, en la cual se unen todas las religiones para crear la nueva ciudadanía mundial.

Jesús, en vista de estas grandes seducciones de hoy, inicio del fin de los tiempos, llama: “¡Venid a mí! ¡Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida! Quien cree en mí tiene Vida Eterna! Si sólo en Él nos será dada la verdadera salvación y la redención del pecado que es nuestra desgracia y perdición. Un día nos esperará Jesús en la gloria celestial, cuando nosotros seremos transfigurados de veras en Él, en su imagen. En aquel día nos invita a habitar eternamente en su Reino. Porque Jesús sólo tiene el único plan mundial válido. En Su plan de salvación está incluida no solamente la perfección del individuo, sino también la renovación del mundo creado por Él y redimido con Su sacrificio, y que, mediante el juicio y la gracia, conducirá a la nueva creación. Pero cada cual que abandona a Jesucristo, y se cambia a otra redención que viene de abajo, es decir del “pozo perforado” del Yoga, encontrará la perdición. Sí, “Todos los que te abandonan quedarán confundidos … porque han abandonado la fuente de agua viva, el Señor.

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Manual de Maquinaciones

La palabra de Dios siempre es la misma, porque Satanás, el hombre y todo lo creado, está siguiendo un mismo patrón: el patrón del bien o el patrón del mal. Por esa razón es que en un texto muy conocido la palabra dice: …Para que la palabra de Dios, gobierne. Hay que aclarar, en este lapso, que esa palabra, GOBIERNE, aquí y casi siempre en la Biblia, viene de una expresión mucho más amplia que significa “Ser árbitro”.

Esto, hermano, le deja una conclusión muy clara para su vida: para que nosotros podamos resistir la fuerza del diablo, la palabra de Dios tiene que ser un árbitro en nuestras vidas. Es la que tiene que decidir. Esto sí, esto no. Es particularmente, una especie de filtro la palabra a través del cual lo tenemos que pasar todo, pero todo. Cuidado que no le está diciendo que la palabra de Dios le tiene que gustar, dice que lo tiene que gobernar. Recuerde que el reino de Dios no es ni democrático ni materia opinable. Es una monarquía donde un rey manda y hay un solo camino para sus siervos: obedecer, porque en eso está y le va la vida, nada menos.

Satanás tiene tres tácticas fundamentales. La primer táctica, es la de la Inspección. ¿Qué va a hacer Satanás antes de atacar su vida? Lo va a inspeccionar. ¿Cómo? Muy fácil. Lo hemos venido viendo en muchos estudios: a través de sus emociones.

Vamos a ver; él ha ido viendo, en los últimos tiempos, su manera de reaccionar. Si reacciona activa o pasivamente, la cara que usted pone, las palabras que usted dice; es decir que Satanás lo inspecciona en búsqueda de áreas en donde pueda quebrarlo, conocer su o sus debilidades.

La segunda táctica que él va a utilizar, luego de inspeccionarlo, es Influenciarlo. ¿Qué significa eso? Que se las va a ingeniar para crear situaciones acordes con sus debilidades. Seguro que no lo va a venir a tentar a robar cuando sabe que usted no tiene un área de doblez en el robo. Va a procurar tentarlo con lo que él ya sabe, (por la inspección que hizo) en las áreas donde usted es más débil. ¿Cuántos se han dado cuenta que somos atacados siempre en aquellas cosas donde somos más débiles? ¡Y qué bueno que somos para aconsejar en las debilidades de los demás!

Él ya sabe qué triquiñuela hacerle para que usted deje de orar, de leer la Biblia. Sabe si usted es un emocionalista, o un sentimental, si le hacen mal las caras raras de los hermanos, o ciertas palabras que le puedan decir, o si le altera que le echen basura en su vereda, o si le quita la paz el simple hecho de que se le estropee el neumático del auto, todo eso. Los gestos de su vecino, las actitudes del hermanito ese… Todo lo que le quite paz a usted, allí lo va a atacar.

Hay algo que tenemos que entender, hermanos: Satanás no está apurado como algunos creen. Él es capaz de esperar veinte años tramando una táctica contra nosotros. Pero ¡Animo!, No estamos desprotegidos, sólo que a veces no acudimos a nuestra protección, queremos pelear la batalla con nuestras propias fuerzas. Si en un partido de fútbol a usted lo están matando a patadas, lo mínimo que usted hace es quejarse al árbitro, no? Bueno; en la vida espiritual es lo mismo. La palabra de Dios es el árbitro en este caso, ya se lo expliqué. Si usted no apela a ella no se queje si le toca salir lesionado de la cancha, ¿Me entiende? Luego de inspeccionarlo y de influenciarlo, si todo le camina bien y usted está abriendo la santa boca y no se defiende, él va a implementar su tercera táctica: la Invasión, y a esta no hay ninguna necesidad de explicarla.

Usted está en una guerra. Cuando se convirtió entró en una guerra como protagonista, no como observador. Entonces es necesario que usted conozca lo máximo sobre esa guerra. Si es que desea resultar más que vencedor de ella, digo.

En la guerra de Viet-Nam, usted recuerda, los americanos no sabían ni para qué peleaban ni contra quién peleaban. Bueno; así les fue. En la guerra del Golfo, aunque fue una cosa muy distinta, el tema fue diferente. Sabían contra quién peleaban y para qué. Se los había informado mejor y sin engaños políticos. Bueno; la guerra, en la vida cristiana, es igual. Si usted no sabe ni para qué pelea ni por qué pelea, usted va a ser un cristiano derrotado toda su vida aunque le tiren con naftalina. Pero si usted sabe contra quién y para qué pelea, las cosas van a ser bien diferentes.

Así como le hablé de las tres tácticas para fastidiarle la vida, ahora quiero referirme a los siete pasos que Satanás va a usar para hacerle la guerra a usted. Y no hablo de esto porque me guste hacerle propaganda al diablo, entienda que lo hago como informe del Departamento de Espionaje Celestial para garantizar su victoria, si es que usted toma debida nota de estos informes.

Los siete pasos, son: 1)= Va a querer que nosotros empecemos con Regresiones.- 2)= Pasado ese primer punto, va a usar la Represión.- 3)= Después de esto vendrá la Supresión.- 4)= Luego vendrá una vieja conocida: la Depresión.- 5)= Como consecuencia de esta, sobrevendrá la Opresión.- 6)= A partir de esto, llegará la Obstinación o la Obsesión.- 7)= Y finalmente, si estos seis pasos le dan resultado, podrá tener acceso la Posesión.

Hay una realidad: muchos cristianos han sido arrebatados muy rápidamente del camino del Señor, porque no han conocido cómo el enemigo de nuestras almas trabaja para apartarnos de este camino de Vida Eterna.

Inmediatamente nos convertimos y cuando mejor estamos sirviendo al Señor, él va a intentar hacerte regresar con algo carnal. No se le va a aparecer un demonio, ni tampoco Satanás va a presentarse delante suyo, diciendo: ¡Yo soy Satanás, y vengo a decirte que esta noche no vas a ir al culto! Tampoco se le va a aparecer un ángel negro cuando va saliendo de su casa para decirle: ¡Me opongo que vayas al culto! No, porque en el peor de los casos, si es que usted no reprende y saca a patadas todos los demonios y en el peor de los casos, usted se agarra tal susto que le da un ataque y se muere salvo, y no es eso lo que él quiere, precisamente.

A Satanás no le conviene eso. Él tiene que trabarlo a usted con cosas que resulten normales para su vida, pero que afecten su manera de ser. ¿Qué va a usar? Un arma carnal. Algo que se toca, algo que se ve, algo que se huele. Hay muchos que no tienen una vida más espiritual a causa de cosas que huelen bien. Entre estudiar la palabra o irse a comer un asado argentino de carne vacuna con los amigos, se van detrás de la parrilla, vio?

Entonces va a usar un arma carnal. Generalmente, las armas carnales que Satanás usa, son el chisme, la contienda; por eso la palabra Murmuración, Contienda, chisme, Habladuría, le hace decir a Santiago que La lengua inflama la rueda de la creación. Por eso, generalmente, una persona vuelve atrás por lo que le dijeron.

Usted va saliendo de su casa, viene a la iglesia, o en la iglesia misma si usted quiere, vienen y le tiran la granada que le explota en el medio de su crecimiento espiritual y lo manda para atrás, casi al mismo lugar desde donde arrancó o peor. Mire: cada vez que alguien va a la casa de un creyente para restaurarlo, el “me dijeron”, siempre está. Es como que muchos líderes lo tienen tan claro que cuando usted llega, según la cara, ya ni le preguntan qué pasa, le preguntan: ¿Qué le dijeron?

No tenemos idea de la cantidad de gente que se había convertido y andaba por las nubes y un día Satanás, utilizando estas cosas, lo manda otra vez a cero. Al tiempo y después del zafarrancho, vuelven a la iglesia. Empiezan a repuntar otra vez, despacito, paso a paso y, cuando ya están llegando otra vez bien alto, aparece otra vez el “me dijeron” y ¡Pum!, Otra vez al suelo. Entonces clama: ¡Oh, Señor! ¿Por qué no me ayudas? Y Dios le dice: te estoy ayudando; hasta que no pases la prueba del “me dijeron” sin que se te mueva un músculo, no puedo hacer nada contigo.

Entonces, el principio es regresión. Satanás va a intentar por cualquier medio hacerle regresar y volverle a cero, y si puede, a menos diez. ¿Cuántos han pasado por esto? Con el “me dijeron”, con el “no me dijeron”, con el “me hicieron” o con el “no me hicieron”. No se condene, no le pasa a usted solo. Le ha pasado a todos los cristianos del mundo entero. Todos. Es la táctica, por eso Pablo les dijo a los Tesalonicenses: no se hagan los resentidos como si esto les hubiera pasado solamente a ustedes. Lo que les está pasando a ustedes, les está pasando a todos los hermanos del mundo. Porque la lengua inflama la rueda de la creación. ¡Lo intentó con Jesús! Fracasó, claro, pero… ¿Por qué supone que no lo va a intentar con usted también?

Y no se confunda. Si no conoce estas cosas, usted anda por ahí queriendo arreglarle el problema a todo el mundo. Y a esto no lo arregla ningún pastor, maestro, apóstol, profeta o evangelista; a esto lo arregla usted, en su vida, no dejando que las cosas que lo rodean, afecten su relación con Dios, ¿Me está entendiendo?

Una vez que Satanás le hizo regresar, pone por obra su segunda arma: La Represión. ¿Qué significa reprimir? Comprimir. ¿Qué significa esto? ¿Cómo se ve esto en la vida cristiana? Usted sigue viniendo a la iglesia, cantando, alabando, pero ya no como antes. Ya no saluda a los hermanos como antes, ya no abraza a la gente como en aquellos tiempos en que casi les rompía los huesos en cada saludo.

No está igual. Es como algo a flor de piel imposible de explicar. Y más si alguna persona tiene un grado un chiquitín mayor de espiritualidad, ahí nomás se pone a mirarlo como a un bicho raro, ¿Sabe por qué? Porque Satanás, utilizando técnicas tales como el status, el temor al ridículo y otras, logró reprimirle. Sigue viniendo, sí, participando, sí, pero total y absolutamente reprimido.

¿Sabe lo que es la represión? Hacer lo que hacía antes, pero no como lo hacía antes. Sí, va a leer la Biblia, pero casi como por obligación. “¡Pastor! ¡No hay problemas! ¡El Señor me conoce! Es verdad. Y ese, precisamente, es su problema. Dios le conoce.

Está bien… No he diezmado, pero Dios sabe la causa… Bueno, ese es el problema, que Dios lo sabe… Si se la hubiera ingeniado para que él no se enterara, era otro cantar. ¡Ah! ¡Qué cansado que estoy! Me acuerdo de cuarenta años atrás, cuando yo leía la Biblia… Le hizo regresar y luego, le hizo reprimir. A mí me gustaría saltar en esas canciones que… Pero, ¿Qué van a decir? ¡Soy un hombre grande y un hermano muy respetado! Si dejara que la libertad de Cristo operara en usted, sería mucho más respetado.

Después de todo esto, viene la tercera fase: Lo empieza a Suprimir. La supresión. Ya no dice nada ni se toma el trabajo de quejarse, protestar o lamentarse; Nada. Se siente herido. ¿Sabe por qué la gente se hiere? Porque su Ego todavía está demasiado entronizado. Ya no expresa gozo. Tiene la cara larga, aburrida. Has empezado a suprimir el gozo dentro suyo. Suprime cosas. Le quita tiempo a la oración, a la palabra, a la adoración, al ayuno. Satanás trabaja así. Primero le hace regresar con un cross de derecha. Si no lo logra, si no logra voltearlo con eso, lo empuja a reprimirse, a ya no expresarse como antes. Si eso no alcanza, avanza otro pasito más, que es la supresión, empezar a quitarle tiempo a las cosas de Dios.

Empieza a venir a la iglesia amargado y listo para criticarlo todo. “¿Y ese está cantando?” – “¿Y a ese están haciendo dirigir el culto?” Y todo lo examina. Ya sabe en qué lugar del templo hay una tela de araña. No le preguntes qué es lo que se predica, pero donde está cada tela de araña, sí lo saben. Un día está la gloria de Dios cayendo sobre la congregación y ellos: “Yo pondría esa lámpara un poco más a la izquierda…”

Cuando los comunistas tenían rodeada a Moscú, en 1917 creo que era, en la ciudad, varios jerarcas del gobierno en lugar de armar la defensa, discutían sobre si una mosca se caía en una taza de agua bendita, si es que se profanaba y contaminaba el agua o si es que se santificaba la mosca. Muchos creyentes son iguales. Afuera el diablo se está llevando gente a carradas al infierno, mientras que adentro muchos están discutiendo sobre si a la alabanza la tiene que dirigir el hermano Pepe o el hermano Paco. No se ría, es trágico. Regresión, Represión, Supresión.

Algunos creyentes tienen una alegría cuando salen de la iglesia. Pero no porque la reunión estuvo buena, sino porque ¡Uf!, Al fin terminó. Es gente que durante la alabanza, mientras todo el mundo salta y camina por las paredes, ellos apenas mueven la boca. Luego, mientras la mayoría adora, ellos aprovechan para curiosear quien vino con quien y, de paso, mirar algunas cosas que si la gente estuviera toda atenta, jamás se animarían a mirar. Y durante el mensaje vuelan, navegan, se pierden en la estratosfera y, cuando por ahí prestan un poco de atención, son capaces de buscar una carta de Pedro en el Antiguo Testamento. Eso sí; ni bien termina el culto, se transforman en los humoristas de la iglesia.

Ahora; si se redujera a estas cosas, nada más, no habría problemas. El problema está en que esto puede afectar su eternidad, ¿Lo sabía?

Y la que viene ahora, es tremenda. Sí, porque el diablo, después que lo regresa, lo reprime y lo suprime, pasa a la cuarta que, si bien es una muy vieja conocida de todos, todavía anda por todas las iglesias casi a su antojo: La Depresión. Lo deprime. ¿Cuántos han conocido alguna vez a doña Depre? Sí, esa que anda haciendo estragos por el mundo. Y por alguna que otra iglesia, también.

Vamos a ver: ¿Qué es la depresión? Cuando Satanás toma control de su voluntad. Algunos dicen: ¡Pero! ¡De bien que estaba! ¿Cómo me pudo agarrar esto? No se confunda. Ese “de bien que estaba”, no existe. La depresión es un proceso de pasos progresivos. Satanás toma control de su voluntad y usted ya no quiere hacer nada. ¿Y sabe cuál es el problema de los deprimidos? Que empiezan a poner cargas a las personas que los rodean. Si fuera solamente que los depresivos fueran un problema ellos, pero no. También se transforman en una carga para los que los rodean.

¡Y atención que estoy hablando de creyentes, eh? A veces, los que se deprimen, tienen como fases donde parecen recuperarse, pero después vuelven a caer en el mismo pozo y la desesperación, (léase depresión) es aún mayor que antes.

La depresión, hermano, hace que usted se empiece a apoyar en la gente. ¡Uh! De acuerdo con lo que se puede vislumbrar sin ser un experto en el tema, hay un común denominador entre los deprimidos: han sido defraudados sentimentalmente por otras personas. Esto es mayoritario en alto grado. Han tenido una mala experiencia en sus emociones y sus sentimientos por causa de otra persona.

Un padre, una madre, un esposo, una esposa. Hay un estudio acerca de drogadictos y homosexuales y todos tienen un común denominador: malas experiencias en el área de los sentimientos y las emociones. Entonces, eso produce un escapismo. El alma sufre.

¿Usted sabe lo que es el SIDA? Bueno; deberé decirle que el alma está enferma de SIDA. ¿Sabe por qué? Porque SIDA, significa Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida. Cuando una persona se deprime y no sana su alma delante del Señor, su alma se vuelve débil y pierde la característica de defensa. Cuando usted le entregó su voluntad a un espíritu, cuando usted hace cosas que no quisiera hacer, es porque su voluntad está siendo tomada por un espíritu inmundo. Aunque sea cristiano. No digo que está endemoniado, digo que va rumbo a.

La depresión es un elemento de cooperación satánica. Cuando usted se deprime, usted está cooperando con Satanás para que él le haga un desquicio en su vida. Por eso es que los hechiceros, cuando van a hacerle algún trabajo a alguien, piden cooperación a su cliente. Porque los demonios no pueden trabajar sin su cooperación. Haga esto, piense en aquello, vaya para allá, cierre sus ojos, deje su mente en blanco. Le están diciendo todas estas cosas porque necesitan su cooperación en el área de su voluntad. Entonces viene la depresión. Usted le cede esas armas y ahí viene el alcoholismo, la drogadicción, el suicidio. Esas personas necesitan liberación y una ministración especial, no consejitos prácticos de la tía Porota.

Ahora bien: cuando una persona permanece en depresión, inmediatamente, casi sin demora, comienza a vivir una vida de opresión. No se pueden levantar, no quieren ver a nadie, se vuelven obstinados y, si esa persona no es liberada, puede terminar en lo peor: volverse una persona con espíritu de obsesión.

¿Usted sabe, hermano, que una persona obstinada, obsesiva, tiene una particularidad? Todo lo ve al revés. Lo bueno, lo ve malo y lo malo, lo ve bueno. ¿Cuántas veces uno choca y entra en conflicto porque usted está viendo que las cosas están bien y el otro está viendo que las mismas cosas están mal? Es indudable que uno de los dos está mal, está equivocado. Sólo que hay un problema: no se dan cuenta, porque se ven las cosas al revés.

Vienen a la iglesia, y mientras la mayoría de los hermanos más se gozan y más alaban al Señor, ellos lo ven cada vez peor. Pasa un hermano a decir algo, a compartir algo, todo el mundo se goza pero ellos son los únicos que lo ven mal. ¡Hermanos! ¿Qué les parece si hacemos esto para la gloria del Señor? ¡Sí! ¡Amén! Todo el mundo contento, pero siempre hay uno que lo ve al revés. Hay un espíritu de obstinación. Si algo bueno sucede, lo ven mal. Si algo bueno le pasa a alguien, lo ve mal. Si Dios prospera a un hermano, lo bendice, lo enriquece, él lo ve mal. El Señor bendice a alguien usándolo en alguna área, ellos lo ven mal. Usted se acerca a ellos y les da un abrazo de amor y dicen: “este me quiere sacar algo…” Les da algo, y dicen: “Este me quiere comprar…” Les pide algo, “Este es un pedigüeño…” Son hermanos puerco espines: donde los toca, pinchan.

El máximo problema que mayoritariamente tenemos los cristianos, es que llamamos a las cosas con un nombre diferente. ¿Sabe qué decimos de eso? “Y… el hermanito es así…” ¡No! ¡Está quemando las últimas etapas, en que un espíritu de turbación y un demonio se le meta adentro! Claro; esta parte no nos gusta. Nos dejan mucho más tranquilos los mensajes voluntaristas donde nos dicen que no importa, que está todo bien. ¿Sabe una cosa? Ese no es el evangelio que predicó Jesús. Y si el evangelio que le predican, no es el que predicó Jesús, sea quien sea el que se lo predica, tenga el prestigio evangélico que tenga y la fama que haya cobrado, es Falso Evangelio.

La iglesia de Jesucristo va a ser sacudida como el olivo. Y Dios va a sacar toda la basura de la iglesia. No personas, basura. Eso sí; el que esté agarrado de la basura, va a tener que irse. Dios va a limpiar su pueblo.

Las personas obsesivas, también le cambian el sentido a las cosas. Fíjese. Pasa algo en su vida y es increíble como dos tipos de personas se le van a acercar: una para abrazarlo, para amarlo, para decirle cosas. Si lo que le pasa es bueno o malo, no interesa, el espíritu se ve lo mismo. Y usted ve el espíritu de la persona que se acerca a su vida y se da cuenta el tipo de gente que lo rodea.

Pasa algo en su vida y se le acercan dos tipos de personas. El que se acerca identificándose con su necesidad, levantándose, dándole una palabra hermosa para levantarle y ponerle en el lugar donde Dios quiere que esté y se acerca el otro, el que ya ha “discernido” y que ya ha tenido “una revelación del Señor” y, generalmente, dicen lo mismo: “Yo ya lo sabía, nada más que no lo quería decir”. Son demonios… “Yo ya lo venía viendo” ¿Y entonces por qué no hablaste, menso? – ¡Ah! A mí ya me parecía, pero no quería hablar”. Entonces son mentiras; Satanás le tenía cegado los ojos. No me sirve ese tipo de gente. La gente de Dios tiene que ser gente que tenga problemas, sí, pero que los enfrente, no que les eche tierra encima para taparlos.

Luego, de la obsesión a la posesión, puede haber un paso muy largo. Pueden pasar hasta años. No es muy frecuente, pero se puede dar que una persona, cuando se vuelve con esa obsesión, se vuelve terca, dura, no cambia nunca y, con el tiempo, un espíritu se mete dentro de ella. Y le voy a decir algo: la gran mayoría de los casos, cuando un creyente permanece sin fluir en Dios, se vuelve una traba para la obra de Dios, se hace irreversible sacarlo de esa situación. Mucho más difícil que con un ateo, no creyente, que haya estado en la hechicería o en la brujería. ¿Por qué? Porque no han conocido a la palabra de Dios. Cuando la palabra de Dios parte el alma, parte el cuerpo.

La Biblia dice que horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo. Habría que agregarle a esto: sobre todo cuando hemos conocido el evangelio y después queremos seguir viviendo con las maneras, las costumbres y los métodos con que vivíamos antes. Mejor, -nos dice la Biblia-, nos hubiera sido no haberlo conocido. Pero no se ponga triste por esto, que tenemos suficientes armas e información para ser ese hombre y esa mujer que Dios ha destinado que sea para gloria de su nombre.

Cuando nosotros simplemente consideramos un pensamiento que viene de Satanás, entramos en un serio problema. Por considerarlo, nada más. Llevar ese pensamiento una noche a la cama e irnos a dormir con él. Mimarlo en nuestra almohada cuando el manto de la noche cae, incubarlo. Si un pensamiento no es de Dios, no lo incube. Aunque suene lindo, aunque alimente su Ego, aunque lo haga aparentemente feliz, aunque lo haga sentirse bien, no lo alimente; piense en lo honesto, piense en lo bueno, piense en lo honrado, porque esta es la voluntad de Dios.

Debemos ser procesados por el cerco de la palabra. Filtremos pensamientos, actitudes, conversaciones, propuestas, proposiciones que nos hagan, ofertas de trabajo, proposiciones matrimoniales; todo lo que viene a su vida, procéselo.

Tomemos los consejos de sabiduría. En primer término, oigamos. Es imposible no oír a menos que no se desee oír. Cuando tenga una propuesta en cualquier área de su vida, óigala; segundo: anótela y tercero, ore por ella. Cuando vaya a tomar una decisión, anótela en alguna hoja. Póngala cerca de su lugar de oración. Oiga, anote y ore, porque la decisión más simple puede llevarlo al desastre en su vida.

Muchas personas han tomado decisiones apresuradas por impulso de sus almas o de sus ansiedades y luego les ha tocado llorar todo el resto de sus vidas a raíz de esas decisiones. Y para colmo de males, se los ve muy contrariados porque, -dicen-, están orando para que Dios obre y Él no parece oír esas oraciones. Madurez.

Hubo un caso, entre tanto que muchos de ustedes seguramente conocen, más algunos otros que alguien habrá vivido en carne propia, de una joven, muy bonita, creyente fiel, honesta, virgen, de una vida intachable en santidad, que se enamoró de un muchacho que no era creyente y, confiada porque él iba a la iglesia a acompañarla, no oyó la palabra de hermanos con discernimiento y se casó con él. El matrimonio duró dos meses, porque a los dos meses, él ya le había pegado con lo que tuvo más a mano por dos motivos específicos: no acceder a sus perversiones sexuales e insistir en seguir yendo a la iglesia. Esa mujer quedó arruinada por el resto de su vida por causa de una decisión con origen en su alma y no en su espíritu.

Hay escalas de decisiones en la vida. Hay decisiones mayores y decisiones menores. Las decisiones mayores, son las que determinan su vida, su futuro, su eternidad. Hay decisiones menores que son las que programan lo cercano de su vida. Pero todas las decisiones, mayores y menores, deben pasar inexorablemente por la palabra.

En el alma, no hay autoridad divina. Por eso, cada vez que tome una decisión en su alma, recuerde que Dios no se hace responsable de apoyarle. Pero si toma una decisión conforme al espíritu, sí, porque en el espíritu sí hay autoridad divina. ¿Puede darse cuenta de esto?

Nunca tome decisiones por miedo o temor. Si el Señor le dice que no lo haga, no lo haga, aunque todo el mundo se le venga en contra. Aunque se le levante su familia para intimidarlo, si Dios se lo está diciendo en su espíritu, si le está mostrando con claridad el camino que debe tomar, el camino que él ha marcado para usted, manténgase firme y jamás vuelva atrás.

Si ha decidido poner las manos en el arado y poner su vida a los pies del Señor; si ha decidido poner su profesión a los pies del Señor; si ha decidido llevar a su esposa y a sus hijos al cielo, tomar una decisión como la de Josué, en este día, es casi una obligación: “Yo y mi casa serviremos a Dios.” Y el que nos quiera seguir que nos siga, pero que tengamos una voluntad firme, sólida, en el propósito eterno.

¿Fácil? ¡De ninguna manera! ¿Quién le predicó un evangelio fácil? ¿La Biblia dice que los profetas del Antiguo Testamento, que Juan el Bautista, que el mismo Jesús y que Pablo vivieron vidas cómodas, prósperas, tranquilas y disfrutando hasta sus jubilaciones? Pero tenga ánimo: la palabra de Dios parte para sanar, sana para restaurar, separa para cooperar y une para funcionar.

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