La Vida Color Sangre

Pese a que la teología tradicional se ha ocupado largamente de examinar, analizar y teorizar respecto al tema de la sangre, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, tendremos que convenir que todavía existen muchos claros y oscuros no del todo iluminados y resueltos. Por lo tanto, ha sido sigue siendo moneda corriente ver, en distintas congregaciones e distintas denominaciones, un uso y hasta un abuso de la sangre como elemento de poder. El material que existe o está a disposición de la mayoría, contiene elementos probos y de calidad, pero todavía no ha logrado, en su difusión a veces masiva, darle al cristiano promedio una visión clara al respecto. Pablo habló de ella en esta su carta a los Efesios, aunque sus conclusiones todavía no fueron suficientes como para que alguien pueda decir con autoridad que sabe perfectamente lo que la sangre fue, es y será. Mira lo que les dice a estos cristianos efesios, partiendo de la base del pasado y lo actual.

Efesios 2: 12 = En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Lo que Pablo les quiere decir es que en los tiempos antiguos, la figura de ese Dios tan particular que los fariseos se encargaban de sostener, era tan lejana que cada hombre y ni hablar una mujer, suponían que debían aferrarse de alguna manera a algún sector del poder reinante, si es que deseaban, no ya tener una vida digna, sino al menos llegar a ancianos. La ley actuaba de modo contrario a como Dios la había diseñado y la gente, por ello, suponía que, si la cumplía al menos en parte, estaba garantizada su religiosidad y la recompensa por ella. (13)  Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. ¿A qué le adjudica Pablo el haber acercado a la gente a ese Dios lejano? A la sangre. Cuando dice la sangre, es obvio, se refiere a la que derramara Jesús en la cruz del calvario, y que actuara como expiación por los pecados pasados, presentes y futuros de toda la humanidad.

Nosotros tenemos escasa pero suficiente información para ver a la sangre de distintas formas: Por ejemplo, como un signo de fragilidad, de herida, de muerte, pero también hablamos de sangre como el ‘elemento vital’. La sangre hace que nuestros cuerpos estén sanos y vivos. Puede, a través de una transfusión, ayudar a otros a vivir. La vacunación, fíjate, cuando es seria y bien plasmada, le da a nuestra sangre la capacidad de resistir las enfermedades. Pero, la sangre de Cristo hace mucho más, sin dudas. Por eso será bueno quedarte a descubrir con nosotros el poder de Jesús y de su sangre. La palabra sangre se usa mucho en la Biblia. El Antiguo Testamento a menudo habla del poder purificador de la sangre durante los sacrificios. Esto se puede leer en Levítico 17:11 para comprender por qué la gente creía en los sacrificios. Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. ¿Qué pasó con aquellos que no hacían sacrificios regulares en los tiempos del Antiguo Testamento?

También es cierto que se abusaba fácilmente del sistema de sacrificio del Antiguo Testamento. A menudo se ofrecían sacrificios sin un verdadero arrepentimiento. También puedes leer Isaías 1: 11-17 para comprender cómo piensa Dios. Dice: ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

Ahora bien; La sangre está en todas las Escrituras, pero ¿Qué significa La Sangre De Cristo para nosotros? Josué 2:18-19 dice: He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre. Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare. Rahab, la mujer a la que se habla en este pasaje, era una ramera en la ciudad de Jericó. Cuando los israelitas llegaron a poseer la tierra, su ciudad estaba destinada a la destrucción, y ella junto con ella. Pero ella fue entregada, y su vida se transformó, simplemente atando un cordón escarlata en su ventana. Este cordón representaba la sangre del Señor Jesucristo y apuntaba hacia el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. De hecho, toda la Biblia trata sobre Jesucristo y Su redención por sangre, y encontrará este hilo escarlata en toda la Palabra de Dios.

Hay dos textos que son clave. En Éxodo 12:13, Dios dice: Cuando vea la sangre, pasaré de ti. Y en Hebreos 9:22, el autor declara que: sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados. Su sangre nos redime. Había un precio contra nosotros que no podíamos pagar, pero La Sangre De Cristo nos redimió. 1 Pedro 1:18-19 dice: Por cuanto sabéis que no fuisteis redimidos con cosas corruptibles… sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin defecto y sin mancha. Asimismo, su sangre nos lleva a la comunión con Dios. A eso lo vemos en el texto que estamos examinando ahora en Efesios. Su sangre nos reconcilia con Dios. El hombre, por naturaleza, está en guerra con Dios; y solo podemos acercarnos a Dios en sus términos de paz: la expiación de sangre. La Biblia dice en Colosenses 1:20, Y habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por él reconciliar todas las cosas consigo mismo…

Su sangre limpia. No solo elimina el castigo del pecado, también elimina la contaminación. No me importa el pecado que hayas cometido. la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado dice 1 Juan 1: 7. Su sangre te da poder sobre el reino de las tinieblas en todo su conjunto, porque preponderantemente, es la sangre lo que más teme Satanás. Apocalipsis 12:11 dice: Y lo vencieron [Satanás] por la sangre del Cordero… El diablo no quiere que aprendas acerca de la sangre. ¡Lo odia! Por esa razón no me extrañaría que hoy mismo, ahora, te esté poniendo alguna traba u obstáculo para que escuches o leas esto. Ten calma, es parte de tu guerra personal. Sólo pelea, los ángeles y el poder de Cristo harán el resto. De hecho, antes de que este planeta llegara al espacio, Dios había determinado en Su corazón que enviaría a Su Hijo a morir en la cruz. ¡Qué maravilloso es trazar el hilo escarlata de La Sangre De Cristo tejido a lo largo de la Biblia! Cuánto más maravilloso experimentar su redención personalmente. ¡Alabado sea Dios por la sangre de su Cordero!

Cuando alguien invoca La Sangre De Cristo en sus oraciones por algo que cree que debe hacerse, en realidad está invocando la muerte sacrificial de nuestro Señor para sus propósitos. Sin embargo, una revisión de las referencias a La Sangre De Cristo en el Nuevo Testamento revela que la muerte de Cristo no tiene relación con las súplicas por tales cosas. Entonces, ¿a qué se refiere La Sangre De Cristo? En primer lugar, La Sangre De Cristo, es decir, su muerte, nos abrió el camino de la salvación de nuestros pecados. Su sangre redimió o compró nuestra salvación. Por todo esto, el mismo Pablo pero en Romanos 3: 24,25 nos dice: Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios ha puesto como propiciación mediante la fe en su sangre, para declarar su justicia para la remisión de los pecados que son pasado. Pablo nos enseña, también, que compartimos con otros creyentes el recuerdo de la muerte de Cristo hasta que Él venga por nosotros cuando participamos de la comunión. Fue la sangre derramada de nuestro Señor Jesucristo, Su muerte, lo que nos salvó del pecado y nos dio vida eterna con Él.

Y en último lugar, aunque habría mucho más para decir, vemos que su sangre, es decir, su muerte, nos ha proporcionado un acceso a Dios que la humanidad nunca antes había tenido. Hebreos 10:19 dice: Teniendo, pues, hermanos, confianza para entrar en el Lugar Santísimo por La Sangre De Cristo. Antes de la muerte de Cristo, los gentiles no tenían ninguna esperanza de acceder a Dios. Los judíos tenían acceso, pero solo por y a través de su sumo sacerdote. Y podía entrar al lugar santísimo en el templo solo una vez al año, y luego con la sangre de los animales para la remisión de los pecados para él y la gente. Ahora, por La Sangre De Cristo, es decir, después de Su muerte, todos, tanto judíos como gentiles, podemos tener acceso directo a Dios.  La Sangre De Cristo nos ha redimido del pecado y nos ha dado acceso a Dios. Podemos agradecer a Dios que tenemos acceso a Él a través o por La Sangre De Cristo, pero nuestras oraciones deben hacerse en Su Nombre, y no por Su sangre. En algunos sitios en los que recuerdo haber estado, deberían tomar nota de esto y pegarlo en sus púlpitos, como parte del bosquejo. 

Vuelvo a Efesios, versos 14 al 16 = Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. ¿Quieres que te diga lo primero que viene a mi mente cada vez que leo este pasaje? ¡Qué bueno sería que se reiterara en letras lo suficientemente grandes como para ser leídas aun por los hombres más miopes, tanto de su vista natural como de la espiritual! Y que, una vez construido un enorme letrero, fuera colocado en un lugar más que visible en la ONU, por ejemplo. Fui periodista y sé que sin chequeo reiterado de información y sin pruebas legales, no se puede hacer mención específica de nada, pero tengo certeza que todos ustedes que hoy me leen, tienen suficiente inteligencia divina como para saber de qué o quienes estoy hablando.

Porque hasta dónde me ha tocado ver en esta vida, la esencia de la paz siempre es dual, del mismo modo que el causal de la separación que de la lucha. Paz, no es una mera sensación emocional o corporal. Paz significa estar unidos con alguien o algo, y también poner fin a la hostilidad con algo o alguien. Está escrito que cuando digan “hay paz, hay paz”, será cuando peor vengan las cosas. Hoy hay paz en un cincuenta por ciento del planeta, si contamos guerras, escaramuzas, actos terroristas o simplemente desajustes sociales fuertes por las causas que sea. Y ese cincuenta por ciento que supuestamente vive en paz, está en guerra con sus propias veleidades, frivolidades, necesidades, carencias y agresividades. ¿Puede ser feliz el hombre así? No. Todos sabemos que no, pero lo disimulamos por religiosidad. El hombre sólo puede tener gozo, que incluye paz, indefectiblemente, sólo si está refugiado en Cristo y escondido en Él. Cuando Pablo les escribe a los Colosenses, les desea que la paz de Dios gobierne sus corazones. Y eso, les aclara, sólo puede darse si se unen en un solo cuerpo, tal como fueron llamados. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

Versos 17 y 18 = -Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Está más que claro que todo esto se refiere a judíos y gentiles. Nosotros somos los gentiles que estábamos lejos, y los que estaban cerca eran los del pueblo judío. ¿Sabes qué? Cuando somos testigos directos o indirectos de esos vaivenes y enfrentamientos teológicos o de cualquier otra índole que todos hemos visto u oído alguna vez, No podemos menos que recalar en lo que se lee al final. Por medio de Jesús el Cristo, los unos y los otros, esto es, judíos y gentiles, tienen entrada al Reino de Dios por un mismo Espíritu, que es el Espíritu Santo. ¿Se está viviendo eso, hoy? No. ¿Motivos? Egocentrismos diversos. Orgullos insostenibles. Soberbias del poder. Intereses humanos, materiales, económicos, raciales, clasismos odiosos y repugnantes. De uno y el otro lado, aquí no puedes tomar partido conforme a lo que te corresponda porque no es eso lo que nos demanda. Lo viene diciendo desde el inicio.

Dios le habla a Isaías y entre otras cosas le dice por la iniquidad de la codicia de ellos, Él se enojó y los hirió, escondió su rostro y se indignó. Sin embargo, el pueblo siguió rebelde por el camino que le dictaba su endeble corazón y no por el que su Dios le había trazado. Sin embargo, dice que Él los sanará, los pastoreará, les dará consuelo. Tanto a él como a todos los que guardan luto. Y traerá paz al que está lejos, que es el gentil, y al cercano, que en ese momento es el judío. También los salmos hablan de esos lejanos y cercanos. Mira como lo dice el 148 cuando señala: Él ha exaltado el poderío de su pueblo; Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo a él cercano. Creo que no es necesario definir que si uno es Israel, el pueblo cercano se trata de los gentiles. Pablo termina de confirmarlo con nombre y apellido a modo de ejemplo. En su primera carta a los Corintios, capítulo 12 y verso 13, dice: Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Judíos y griegos, esclavos o libres. Un mismo Espíritu. ¿Tú crees que no existe gente de mucho prestigio que cree sinceramente que tendrán entrada por un lugar especial por fuera de donde entrará el grueso de la población de menos predicamento?

Versos 19-22 = Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. Vivas donde vivas, ¿Qué es un extranjero para ti? Sencillo. Alguien que ha venido de otro país al tuyo. El que habita en cualquier nación que no es la propia. ¿Y qué cosa es un advenedizo? En síntesis, alguien que llega a una posición que no le corresponde o a un lugar en el que es considerado como un extraño. Que te quede claro cuando recibas algunas de esas hermosas y educadas burlas con que nos agasajan a los creyentes: tú no eres ninguna de estas dos cosas. ¿Y qué eres? Un conciudadano de los santos. Alguien que vive en una misma ciudad que los santos. Un compatriota, si deseas llamarlo así, de los santos, alguien de su misma nacionalidad. O sea, lo dicho hace poco tiempo en un audio editado: ¡No Somos Ciudadanos de Segunda Categoría! Dios es Nivel Uno. Nosotros, Su imagen y semejanza, Nivel Uno. Categoría de Hijos, por medio de Cristo.

Y algo que me quedó sin decir. Si no somos extranjeros en la nación del Reino, tenemos los mismos derechos de ciudadanía que todos los demás súbditos del Rey de reyes y Señor de señores. Y no somos advenedizos porque cualquier posición o rango, (Hablando estrictamente en el ámbito espiritual, nada que ver con eclesiología), nos las hemos ganado en buena ley y el propio Rey nos ha ordenado en cada sitio en el que estemos. Dios ordena tu calidad de ministro. El hombre no puede ordenarse entre sí porque no tiene ese mandato. En Filipenses 3:20-21 Pablo dice: Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. Increíble, ¿Verdad? Lo lees y dices: ¿Todo eso es mío? Sí. Todo. Con los Gálatas es más claro, aún. Les expresa: Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. ¿La familia de la fe son todas las personas que asisten a iglesias cristianas? No. Sólo los redimidos.

Y luego os dice que integraremos esa familia de Dios edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas. Hay que aclarar, porque no es de menor importancia, que los apóstoles y profetas que Pablo menciona aquí, no tienen nada que ver con lo que él mismo determinará en el muy conocido versículo de 4:11. Aquí se está refiriendo a los apóstoles fundadores, que sí son de los que habla Juan cuando escribe en Apocalipsis 21:14: Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. En cuanto a la piedra del ángulo que es Jesucristo, esto ya tiene un adelanto en Mateo 16, cuando sucede el episodio en el que Pedro es el único que lo define como el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Allí él responde: Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Imagínate una pirámide, como las que seguramente habrás visto más de una vez en videos, fotos o, en el mejor de los casos, personalmente en Egipto. ¿Cómo se construían? De abajo hacia arriba. La base y de manera escalonada hacia arriba. El hueco que quedaba para el final, en la cúspide, era llenado por una piedra especial denominada “piedra del ángulo”. Así se edificó la iglesia, dejando para el final, con la llegada de Jesús, la piedra, o la roca, como mejor te agrade, para completarla.

Ahora bien: si nosotros, como miembros de esa iglesia gloriosa y genuina; como parte del cuerpo de Cristo en la tierra, no edificamos correctamente y según el plano o diseño elaborado por la arquitectura celestial de Dios Padre, podremos construir una pirámide muy bonita, que sirva para el lucimiento de todos los obreros que participaron de eso y para pavonearnos delante de los turistas que llegan a ver la maravilla, pero no nos quedará en la parte superior la concavidad justa para que quepa esa piedra final, la que da el rótulo de consumado es a toda la obra. Y por lo tanto, tendremos una edificación espectacular, pero Cristo no podrá ser la piedra de ese ángulo, que equivale a decir la cabeza de todo lo restante. Y nos convertiremos en otra triste Babilonia más, ocupada y súper ocupada en armar shows, fiestas, música, danza, divertimento y entretenimiento carnal, sólo embardunado con un barniz religioso a partir de discursos humanísticos, sociales, psicológicos o meramente teológicos, auto denominados pomposamente como mensajes o predicaciones. Eso no es Jesús. Eso no es Cristo. Eso no es Espíritu Santo. Eso no es Dios.

Es tiempo de bajar esa velocidad supersónica impresa en las cosas de Dios, operando con llamativa prisa para llegar no se sabe dónde, porque hay un camino para recorrer y, justamente, la cualidad y calidad del creyente se fundamenta y sustenta en la sobriedad con la que transite ese camino. Los templos de mampostería nos pueden ser útiles para reunirnos y tejer estrategias de combate en pos de la recuperación del Reino usurpado, pero de ninguna manera pueden terminar siendo verdaderos ídolos de adoración singular. Uno de los peores errores que hemos cometido a lo largo de estos más de dos mil años, ha sido el de inventar estructuras nuevas y dinámicas con la excusa de que sirven para adorar mejor a Dios, y terminar adorando la estructura que nosotros creamos, que es lo mismo que decir, adorando a nuestro yo. No por nada Pablo les escribió, en su primera carta a los Corintios, esto: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. No me gusta ser apocalíptico ni tremendista, pero me temo que estamos mas cerca de destruir que de construir. Y eso, eso tampoco es Dios, aunque hablemos de Él todo el tiempo.

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Griegos

La definición del término prautes, como palabra que da origen a las traducciones de Mansedumbre o Humildad, conforme a la sabiduría de aquellos griegos de aquel tiempo, es en principio, para describir a personas que tienen en ellas, una cierta cualidad tranquilizadora. Ejemplo: una conducta estable, humilde y amable, que indudablemente va a calmar cualquier enojo que tengan los demás. No se trata de ser débil ni de asumir cualquier agresión por una bondad mal interpretada; se trata de no devolver agresión con más agresión, sino con comprensión. Inmediatamente puedes ver los resultados de este comportamiento. También se usa el vocablo para describir la gentileza de conducta, especialmente en la parte de las personas que tienen en su poder la posibilidad de actuar de otra manera. Por ejemplo: un gobernante perdonando a un súbdito que ha fallado en alguna tarea en particular. ¿Por qué? Porque un gobernante, que es como si fuera un antiguo rey, tiene toda la autoridad y el poder para castigar, pero escoge en lugar de ello, mostrar bondad y perdón. Ese rey, ese gobernante, sería alabado por su comportamiento gentil y humilde.

También para describir la habilidad de tomar comentarios crueles con buen corazón. He sido periodista durante casi toda mi vida. Me ha tocado, en incontables ocasiones, criticar la labor de algún funcionario y siempre he esperado que lo tomen de buena onda. Sólo cuando alguien me criticó a mí me di cuenta lo difícil que es eso. Suele suceder muy a menudo cuando somos enredados sin proponérnoslo en diferentes controversias de cualquier plano. Una de esas controversias, lo aclaro, son las teológicas. Debatir sobre teología jamás traerá enriquecimiento ni claridad. Lo que sí va a traer, inevitablemente, será enemistades y hasta agresiones en grado de injuria. Pruébate a ti mismo en cuestiones tan prácticas y simples como una discusión cualquiera. ¿Eres capaz de discutir con alguien, por el asunto que sea, sin – Como vulgarmente se dice -, ¿Perder los estribos al oír observaciones crueles en tu contra? Si lo eres, estás en camino cierto de humildad y mansedumbre. He descubierto en todos estos años vividos dentro de los distintos templos evangélicos, que hay una innata capacidad en los hermanos para la crueldad mayúscula desde la minusculez de una sonrisa de apariencia bondadosa y contemporizadora.

Sin embargo, hay que consignar que estas terminologías suelen usarse mayoritariamente para describir el carácter en el cual la fortaleza y la mansedumbre están perfectamente combinadas. Porque no se es humilde por falta de fortaleza sino por decisión propia y estimada. Por ejemplo: un caballo obediente a las riendas del carruaje, cuando por su fortaleza podría tranquilamente liberarse y hacer su vida salvaje. Un perro guardián, muy bravo y fuerte, que aun así inclina su cabeza en obediencia y sumisión ante un amo débil y vulnerable. No es manso aquel que es cobarde, sino aquel que, pudiendo derrotar fácilmente por potencia y vigor a quienes se le opongan, prefiere tratarlos con gentileza y amabilidad. Esto no es lo que mayoritariamente suele verse en la relación líderes-liderados.  Ahora bien: ¿Qué opinaban los griegos no creyentes sobre este término prautes? No es cuestión de poner aquí la opinión de un anónimo griego cualquiera, ¿No? Entonces tomemos nota: el que se expresa es Aristóteles. ¿Te suena conocido? Él dijo:

Es la capacidad para soportar reproches y ofender con moderación, y no embarcarse en venganzas rápidamente, y no ser provocado fácilmente a enojo, sino estar libre de amargura y de contención, teniendo tranquilidad y estabilidad en el espíritu. ¿Qué te parece? Mucho más claro y preciso don Aristóteles que muchos predicadores a la hora de dar un sermón sobre el asunto, ¿No crees? Esto, claro está, no quiere decir que nunca haya un lugar para el enojo en el hombre gentil, ni lo pienses. Muy por el contrario, asegura el mismo filósofo que, el hombre que muestra prautes se enoja Por el motivo correcto, y contra las personas correctas, y de la manera correcta, y en el momento correcto, y por el tiempo correcto. Esto se hizo expresión en Jesús, quien dijo en algún momento: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas, y lo más difundido de todo su mensaje: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. La Mejor Evidencia: MANSEDUMBRE NO ES COBARDÍA

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Se Acabaron Las Palabras

¿Cuántas palabras lindas y llenas de bendición hemos oído? Yo, decenas. Listo. Se acabaron los tiempos de hablar como único vehículo posible. ¿Has oído hablar de gobierno? Si eres bíblico y literalista ciento por ciento, seguramente no. Nuestra Biblia, al menos la tradicional versión Reina Valera, no contiene esa palabra, así como la presento, en singular y en modo individual. Otras versiones sí la traen, pero en algunos casos no parecen transitar dentro de lo absolutamente confiable. El hombre es inteligente y conoce mucho de estrategia. Y eso está bueno, porque a esa inteligencia se la ha dado Dios que también de estrategia sabe un rato largo. Pero cuando esa inteligencia se convierte en astucia y la estrategia en estratagemas, entonces mucho me temo que ingresamos en la jurisdicción de un reino respetable y respetado, pero que no es el Reino de nuestro Padre al cual pertenecemos por adquisición con precio de sangre.

Tú y yo vivimos en lugares distintos. En el caso de mis compatriotas argentinos, separados por metros o kilómetros, dentro de un mismo territorio y con similar cultura heredada. En el caso de todos los que viven en otros lugares de nuestro ancho mundo, entonces las diferencias se amplifican bastante porque, a la distancia geográfica natural, hay que añadirle la cultural. Aquí en Argentina llamamos países hermanos, a los que comparten frontera o sentimos cercanos. Pero la cruda realidad es que, culturalmente, ni siquiera nos parecemos a los que consideramos más cercanos y afectivamente más unidos. ¿Y eso es malo? No, porque cuando naces en una tierra, heredas todo o casi todo lo que esa tierra trae desde su propia historia. Y cada país de esta América ha edificado su historia a partir de distintos elementos. Algunos, con más o menos dolor que otros, pero todos con una marca, con un sello especial que identifica.

Y es a partir de todo eso que luego, en el momento en que cada lugar de esta tierra dispone elegir sus autoridades, a las personas que habrán de administrar lo que, -les aseguran-, les pertenece, que es una nación o un país, la o las personas que eligen, pueden ser de mayor o menor idoneidad, de mayor o menor compromiso, de mayor o menor eficiencia, pero en función y razón de sus parecidos culturales, en definitiva, serán un calco de la mayor parte de aquellos que van a gobernar. Porque si han sido electos, es porque una mayoría les otorgó su voto, que es como decir, su respaldo y su identificación con sus personas. Si se elige un gobernante honesto, es porque en ese país la mayor parte de sus habitantes lo son. Si se elige a alguien que luego dejará en evidencia que es corrupto, será porque la inmensa mayoría que lo eligió, se le parece. El problema es que una enorme mayoría cree que sabe lo que sabe, porque simplemente alguien se lo contó. ¿Nadie va a preguntarse si eso que les contaron es verdad o sólo una artimaña política? Fui periodista, pero a las operaciones de prensa a favor o en contra de, no las inventé yo. Estaban. Y me peleé con ellas años y años.

Eso es, en grandes rasgos, las particularidades de un gobierno humano. Que son aquellos a los que nuestras biblias nos dicen que debemos sujetarnos y obedecer. De hecho, ninguna versión de esas biblias nos dirá que ese mandato debemos cumplirlo, aunque esas autoridades nos ordenen delinquir o sencillamente pecar. No conozco demasiados modelos humanos de desobediencia a ese mandato, pero sí conozco a Jesús, y me basta. A Jesús no lo mataron los romanos, ellos sólo fueron los brazos ejecutores de una crucifixión ordenada por el Sanedrín, esto es, la iglesia oficial a la cual supuestamente debía pertenecer Jesús. Comenzando por aquel centurión romano que le pidió que sanara a su siervo, continuando con el `propio Pilato, que no tenía intención ni deseo de ejecutarlo y concluyendo con ese simple soldado que, no por crueldad ni por maldad decidió clavarle la lanza en el costado, sino que lo hizo, creyendo que aún vivía, para que no sufriera más.

Jesús no tuvo problemas con el gobierno de su tiempo por una sencilla razón: Jesús era gobierno, desde su innegable autoridad espiritual. El problema Jesús lo tuvo con la religión, representada por el liderazgo fariseo, y por sus propios paisanos religiosos, que decidieron elegir salvar a Barrabás y condenarlo a Él. Ninguno logró entender ni saber que no fueron ellos los que lo mataron, sino que Jesús vino exactamente a pasar por eso para expiar de una vez y para siempre el pecado ancestral de cada uno de nosotros. Que los romanos no cayeran en cuenta de esto, es casi lógico. Ellos estaban absolutamente fuera de toda espiritualidad santa. Pero sí fue un impacto que el Sanedrín no lo entendiera. Que no es algo que nos asombre, ya que todavía sus herederos étnicos, siguen sin entenderlo, aunque crean en el Dios que es su Padre.

Y los creyentes de este tiempo, ¿Cómo nos comportamos con relación a los gobiernos terrenales? De manera muy despareja, no hay una línea conducente. Más allá de los que leyeron la Palabra de Dios y la entendieron, en el resto de los auto proclamados cristianos, hay partidarios de la derecha, de la izquierda, del centro y de algún que otro invento regional que pueda servir para acceder a un poder en serio. Un país con un gobierno que financia e incentiva un matrimonio de personas del mismo género, o sanciona leyes que aceptan un aborto por simple decisión de la mujer que lo desea y es, -dice- dueña de su cuerpo, ¿Qué forma de cristianos tiene en sus iglesias capaces de apoyar esto? Un país con un gobierno autoritario, que no acepta nada que no provenga de sus directivas, pero que puede ocultar ciertos sucesos graves, como la pedofilia de poderosos y el abuso de menores víctimas inocentes de la miseria ocasionada por programas que solo enriquecen a los más ricos y empobrecen a los más carenciados, ¿Qué clase de cristianos tienen sus iglesias cuando son capaces de apoyar algo así?

Cristianos sólo por nominación. Van a una iglesia, leen sus biblias y en público oran de un modo que pueden romper cristales por la potencia y enjundia. Pero en el fondo de sus corazones no terminan de creer que tienen suficiente poder como para, incluso, cambiar el derrotero de una nación. ¿No dice la Palabra que la oración de UN justo tiene más poder que una manifestación de miles de no creyentes? Claro, pero para que eso sea una realidad palpable, hay que acceder a la categoría de justo, que no se obtiene sólo por congregarse cada semana o por cantar en la plataforma o, incluso, predicar un lindo sermón. Justo es el obediente a la voluntad de Dios, y de esa calidad y cualidad, no hay precisamente abundancia. Entonces, con el argumento de hacer cosas para la iglesia como estructura, eligen acercarse a los gobiernos terrenales. Y en ciertos casos, hasta fundando fuerzas políticas con esa finalidad.

Esto, que a primera lectura no parecería ser grave, ya que todos sabemos que para cualquier obra que una congregación encare se necesita buen dinero para sustentarla. Y una cercanía a esferas de gobierno garantizarían, al menos, contar con los elementos financieros y materiales como para llevar adelante cualquier obra. ¿Cuál es el error? En primer término, y no es algo menor, quedar cautivos y sujetos a la voluntad de grupos y hombres en su gran mayoría no creyentes y hasta opositores a la fe en Cristo. En segundo lugar, convertirse en cómplices de todo lo que esa fuerza política pueda ejecutar. Y con una mano en el corazón, respóndeme: ¿Cuántas fuerzas políticas conoces que hayan llevado a cabo más obras santas que profanas? Y el tercer elemento es con el que comencé este tema: la ignorancia total de buscar el poder humano, terrenal y secular, cuando estamos investidos de todos los elementos para ser gobierno por el simpe hecho de estar EN Cristo.

¿Coincides conmigo que nuestro Dios es quien gobierna todo el universo de todos los universos y galaxias, y que como tal gobierna de manera inequívoca y absoluta todo nuestro mundo? Si de verdad eres creyente maduro, es obvio que coincides con esto. ¿Y qué parte de la creación decidió formar Dios nada menos que a Su imagen y semejanza? Al hombre. A nosotros. Entonces, ¿Cuál sería el texto bíblico que dice que, a pesar de ser imagen y semejanza de Dios, nosotros no tenemos sus mismas virtudes? Ninguno. No sólo no existe tal pasaje, sino que los que están en mi Biblia, dicen exactamente lo contrario. Que sí tenemos todas las virtudes del Señor porque por esa razón nos formó a su imagen y semejanza. Y que podemos hacer, -por ejemplo-, todas las cosas que Jesús hizo durante su ministerio terrenal y aún mayores, porque Él mismo nos aseguró que eso ocurriría porque Él iba al Padre y su poder nos sería transferido.

Con todos estos elementos en nuestras manos, y partiendo de la base de que no son cosas que se me han ocurrido a mí o que en un ataque de fantasía he resuelto inventar para entretener a mis escuchas, sino auténticas verdades bíblicas, la pregunta me surge sola: ¿Por qué razón nada de esto todavía ha sucedido, al menos en volúmenes que permitan cambiar sociedades corruptas, impías, pecadoras y pervertidas? Porque sólo nos hemos limitado a escuchar hermosas predicaciones, leer nuestras biblias casi por compromiso, orar por formalidad y creer todo aquello que evidencie tener cierto grado de racionalidad. Porque hacemos lo que podemos mientras estamos vivos y tenemos una vaga idea de lo que nos puede acontecer el día que partamos de este mundo. O sea: pese a lo que hemos leído y oído centenares de veces, todavía estamos cautivos por el temor a la muerte y sin terminar de creer de verdad que apenas es un tránsito hacia otra dimensión.

No voy a hacer un estudio bíblico, sólo voy a compartirte algunas escrituras que fundamentan lo que digo: Génesis 41:40: Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. Esto se lo dijo Faraón a José, pero es un calco de lo que hoy te diría Dios a ti mismo. Estás ordenado por la oficina divina para gobernar. 1 Samuel 8:20: y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras. Aquí ya va tomando más forma actual. La nuestra es una ciudadanía sobrenatural, no terrenal, donde nuestro Rey nos gobierna y, por medio de cada uno de nosotros, desplegará todo su poderío para llevarnos a vencer en todas nuestras guerras, eminentemente las espirituales.

1 Reyes 3:9: Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿Quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Vivimos, mayoritariamente, bajo sistemas democráticos. No hay modo de adaptar a eso nuestro sistema monárquico. Lo más parecido a un acto electoral democrático que hay en nuestras biblias, es cuando Pilato le pide al pueblo que elija entre Jesús y Barrabás, a quien quiere salvar de la muerte. Y su resultado no es algo que justamente nos haga sentir satisfechos. Job 34:17: ¿Gobernará el que aborrece juicio? ¿Y condenarás tú al que es tan justo? Esto, directamente, es una sentencia que anula cualquier posibilidad de gobierno a quien no sea un hijo de Dios Lo sabemos: ¿Qué gobierno humano reconocerá errores y se enjuiciará a sí mismo por ellos? No existe eso en todo el planeta.

Zacarías 3:7: Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre estos que aquí están te daré lugar. Aquí tienes una disposición divina que te capacita para gobernar sobre lo que Dios decida colocarte. Que de ninguna manera habla de gobiernos terrenales del modo clásico y tradicional que poseen, ya sean presidencialistas o legislativos. Esto es un gobierno que está por encima de todos los gobiernos humanos. 1 Timoteo 3:4-5: que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios?) Pablo es claro y contundente. Si no te da la categoría espiritual para ser cabeza de tu hogar conforme al diseño divino, no podrás ejercer gobierno sobre la iglesia y mucho menos aspirar a ser el justo que cambie tu nación.

Y para finalizar este repaso bíblico anexo, te dejo lo que relata Mateo 20:25-28: Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Si quieres conocer la opinión de Dios respecto a los gobiernos humanos, aquí la tienes sintetizada en boca del Hijo. Si un gobernante humano ha sido elegido para administrar los bienes de todos los habitantes del país que lo ha elegido como administrador, ¿Por qué termina enseñoreándose de ellos como si fuera su propietario? Por ambición, corrupción, soberbia y egocentrismo. ¿Puede alguien que se rotule como cristiano, gobernar así? No. Pero tú y yo hemos visto eso muchas veces.

¿Cuáles son las características del hijo de Dios que muestra Jesús en este texto? Humildad. Pero humildad real, no simulada ni fingida para la foto o el video promocional. Ser gobierno es sinónimo de servir, no de ser servido. Ser gobierno implica dar nuestra vida por las personas y no exponer las suyas en nuestro favor. ¿Cuántas guerras y muertes inocentes se hubieran evitado, simplemente cumpliendo con esto? Porque en las guerras no mueren los que deciden librarlas, sino aquellos que son enviados a combatir en defensa de los intereses hasta personales de los que decidieron declararla. Esto en modo alguno es justicia. Porque una cosa es una guerra en defensa de la libertad de las personas y otra muy distinta es pelear en defensa de intereses expansionistas, odios raciales, apetencias por riquezas o disposiciones de logias de alto poder. Muy genuino es que Jehová es varón de guerra, pero no de esta clase de guerras que hoy vemos en distintos puntos del mundo. La guerra que Jehová pelea por y con nosotros, es la que libramos contra el reino de las tinieblas, que es el usurpador del Reino de los Cielos del cual somos integrantes.

Muy bien. Dicho todo esto, sólo me resta implementar en favor de mi país ese gobierno que poseemos desde que pasamos de nuestra vieja vida a una nueva EN Cristo. Yo lo hago por mi país porque por ese motivo mi Señor me hizo nacer aquí. Tú, donde quiera que vivas, puedes hacerlo por el tuyo por la misma razón. El poder para producir cambios lo tienes exactamente igual que yo y que todos los que estamos dispuestos a creerlo y ponerlo por obra. Sólo hay que aclarar algunos puntos para que nadie se confunda o nos confunda. A esta altura de mi vida y con todo el camino que he recorrido, tanto en lo secular durante un largo lapso, como lo espiritual, desde hace ya mucho tiempo, no tengo en mente formar ningún grupo de nada, ninguna fuerza política terrenal de nada, ni trabajar para ninguna estructura humana de ningún signo. Lo único que pienso utilizar es ese poder que nos ha sido entregado, con oración, declaración, decreto y activación.

Si todos los días oro, declaro, decreto y activo que mi país será gobernado por hombres honestos, íntegros y responsables, con clara empatía por todas las necesidades que existen, voy a creer que el Espíritu Santo moverá todo lo que haya que mover para que eso se produzca. Pero, atención con esto que no es menor: será en beneficio de mi país, la República Argentina, y de todos los que somos sus habitantes, pertenezcamos a la clase social que pertenezcamos. Nosotros haremos nuestra parte, poniendo esfuerzo, dedicación, trabajo, responsabilidad, honestidad y cumplimiento con todo lo que nos corresponda y el gobierno que Dios ponga posibilitará que todo eso no se pierda, rinda beneficios para todos y eleve el standard de vida de los que luchan por mejorarlo. Ese es el modo más justo. Batallar sólo en favor de la clase social a la que pertenezco, aunque sea comprensible desde lo humano, en el ámbito espiritual seguirá siendo una manera egocéntrica y hasta corrupta de actuar. Y eso no es para un hombre de Reino.

Te pegunto: ¿Crees que esto sea posible? ¿Crees que Dios moverá toda su potencia a favor de lo que le pidas? Mateo 21:22: Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. Marcos 11:24: Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Juan 14:13: Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 15:16: No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Basta. No necesitamos gobiernos que crean que sólo deben ayudar a los más pobres quitándole a los más ricos. Tampoco necesitamos gobiernos que crean que sólo deben ayudar a los más ricos que los apoyan y aprovecharse explotando a los más pobres. Tú llámale como quieras a estos dos polos, yo elegí llamarlos injustos. Sólo un detalle: revisa el contexto de estos pasajes que te compartí. Vas a ver que todo eso tiene condicionamientos previos. Si no los cumples, Dios no oye tu pedido.

Tú eres el depositario de todas las virtudes de nuestro Dios el Padre, de nuestro Dios el Hijo y de nuestro Dios el Espíritu. Si definitivamente no somos capaces de creer esto, al menos una vez, y jugarnos como guerreros que somos en beneficio de la tierra donde vivimos y para que ese Dios nuestro sea honrado y glorificado, todos estos años que hemos transitado como supuestos cristianos, no habrán servido nada más que para jugar a una religión que, como tal, no nos aporta absolutamente nada. Apenas algunos ritos, costumbres, tradiciones, muletillas, entretenimiento disfrazado de culto, alabanza y adoración disfrazada de música rítmica o lenta y enseñanzas tan profundas y rebuscadas que aun todos los que no entienden nada adopten rostros de solemne aceptación y sigamos cada día, cada semana, cada mes, cada año viviendo en una religiosa cautividad de los rudimentos mundanos porque son los únicos que nos funcionan. Eso, se sigue llamando babilonia, y es una mentalidad que es necesario erradicar, por más que pensemos que estamos renovados y en el buen camino.

Según Malaquías 3:10, Dios mismo nos autoriza a probarlo. Y en mucho más que en la tremenda guerra de sacarle algo a nuestra billetera. Podemos probar el poder de Dios en todo aquello que, por discernimiento espiritual y bajo la guía del Espíritu Santo, tengamos dirección para batallar. Es una guerra, obviamente, y como tal tiene sus riesgos y hasta sus pérdidas. Pero estamos aquí para devolverle al Padre Su Reino que hoy todavía está usurpado por el dios de este siglo, o de este sistema si lo quieres mejor traducido. Si hasta hoy habías pensado sólo en ti, en tu familia y en la seguridad de ser salvos y pasar la eternidad con Él, no te lo censuro porque es muy cierto y genuino. Sólo que el día que nos encontremos cara a cara con Él, caeremos en cuenta que no aterrizamos un día en la panza de mamá sólo para vivir lo mejor que se pueda y luego morirse para retornar de donde vinimos.

Estamos aquí con un propósito y una misión que, hasta hoy, conforme a lo que se puede ver a tu alrededor, todavía no estamos cumpliendo. Y eso, amado hermano, hermana, amigo o amiga, es una asignatura pendiente que no podemos ni debemos dejarle como carga innecesaria a las generaciones que nos siguen. No sé cuantos años terrenales tendremos cada uno de los que hoy compartimos todo esto tendremos aquí por la gracia del Señor. Lo que sí sé, es que cuando se cumpla cada ciclo de cada uno, ese pueda pararse frente a Jesús y oír ese conocido: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Será más que suficiente para entrar en esa dimensión con un gozo incomparable y desconocido, que sólo es posible cuando sabes que sabes que sabes que tu Padre celestial siente complacencia de ti, simplemente porque decidiste vivir EN su Hijo y como tal eres visto y valorado.

Sólo un detalle final. Todo aquel que en este momento siente una fuerza interna que le dice que haga esto, que pelee por su tierra y por su gente santa, antes de lanzarse a esa batalla ardua y dura, tenga en cuenta algo muy importante: asegurarse de tener sus vestiduras blancas. No digo absolutamente sin pecado porque, en un hombre de carne que todavía siente la influencia adámica, que era la misma que experimentaba Pablo, eso es imposible. Pero que cuando se le dijo que todo lo puede en Cristo que lo fortalece, no se le recitó un versículo bíblico para jugar a la escuelita dominical, sino para ponerlo por obra en su vida. Si es posible y está en santidad de espíritu y alma, hoy mismo, ahora. Si en una guerra individual no puedes olvidar colocarte toda la armadura que conoces, en una guerra de estas características globalizadas, mucho más. Tu enemigo sabes quien es. Lo que no siempre sabes es qué fisonomía usa para cada batalla. A veces, si hay vulnerabilidades, hasta con ropaje religioso se viste.

Es hora de dejar de hablar lindas palabras y producir hechos espirituales concretos. Quiero intentarlo. Y algo me dice por dentro que no seré el único. Ni en mi tierra natal ni en otras que nunca conocí pero que amo como las ama el Dios que jamás trazó fronteras para dividir hombres. Cuando estemos con Él, no habrá razas, nacionalidades, etnias, idiomas o culturas diferentes. Todos seremos sus hijos por igual. Si crees que no vale la pena pelear por eso, sólo deja esto para el olvido y sigue tu vida como la estabas viviendo hasta hoy, hasta este momento mismo de escucharme esto que tenía mandato para compartirte. Escucha esto y ponte a orar. De lo que te sea revelado, aprende, enseña, actúa y pelea.

1 Samuel 8: 4-9: Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.  Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz; más protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.

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Todos 

El Espíritu Santo es prometido a todos los creyentes, a los que lo pidan, y que obedezcan a Dios. Es un don que se recibe por la fe. Antes de Pentecostés, los discípulos tuvieron que esperar el descenso del Espíritu, lo que ahora ya no es necesario. Los samaritanos, que eran medio paganos, tuvieron necesidad de la intervención especial de los apóstoles para recibir el Espíritu, sin embargo, Cornelio y sus amigos (Que estaban en nuestra misma situación como procedentes de la gentilidad), recibieron al Espíritu Santo por la sola fe, al oír lo que Pedro decía, sin la previa imposición de manos ni un anterior bautismo con agua. Aprende. Los doce discípulos de Éfeso eran solamente discípulos de Juan, no de Jesús, una vez aceptaron al Salvador, recibieron el Espíritu. Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. (Romanos 8: 9) Todo el que tenga en claro este punto de capital importancia no carecerá de testimonio interior del Espíritu. Me pregunto a donde nos expulsarían si nos pusiéramos a enseñar eso en iglesias más conservadoras u ortodoxas, que quien no tiene al Espíritu de Cristo no es de él…

El Espíritu mora en el corazón del creyente. Su deseo es el de comunicarnos la vida y el poder del Señor. Podemos contristar al Espíritu Santo al resistirle, o al entregarnos al pecado. El Espíritu, que mora en nosotros eternamente, no nos abandona, pero deja de manifestar su poder, y nos comunica su tristeza y nos convence de pecado. ¿Y qué es lo que se supone que debemos hacer si eso sucede? Simple: confesar nuestros pecados, creyendo fielmente que la sangre de Cristo nos limpia totalmente. Y luego volver a buscar la plenitud del Espíritu ordenada por la Palabra. Escucha: esta debería ser la experiencia normal de todos los creyentes, como lo fue en los primeros: puntales de la iglesia, diáconos, recién convertidos. Esta plenitud se obtiene mediante la fe, al “beber” el agua viva del Espíritu. No se trata de la experiencia de un simple y solo instante, sino que tiene que ser renovada cada día, ante cada necesidad, hasta que llegue el momento de nuestra transformación completa a imagen de Dios en su presencia.

Muchos creyentes, al abandonar su primer amor, han perdido especialmente y precisamente esta plenitud que hacía rebosar su corazón en el momento de su conversión. ¿Recuerdas ese momento en tu vida, ¿Verdad? Para volver a hallarla, debes arrepentirte de tu desvío, recibiendo el perdón que Dios te ofrece y volver a beber de la fuente inagotable de la Gracia, al andar no según la carne, sino según el Espíritu para gloria de Dios. Ahora bien; habiendo venido a ser reyes y sacerdotes con Cristo, los creyentes han recibido, todos ellos, la unción del Espíritu. Jamás te creas la mentira religiosa de que sólo es para ciertos privilegiados ministros, dice que es para todos. Un don del Espíritu, también llamado don espiritual, es la calificación natural acordada a cada creyente, con vistas al servicio que cada uno tiene que llevar a cabo en el seno del cuerpo de Cristo. En sus trabajos, Pablo enumera una cierta cantidad de estos dones.

Él menciona a: Sabiduría, Conocimiento, Fe, Sanidad, Milagros, Profecía, Discernimiento de los espíritus, Lenguas, Interpretación de lenguas, don de ser apóstol, de enseñanza, de ayuda, de gobierno, de evangelista, de pastor y de ejercer liberalidad. No son todos, son los que Pablo enumera. Nadie dice que esta numeración sea completa o exhaustiva. Sea cual sea la tarea, Dios dará la capacidad necesaria. ¿Quién escoge el don que nosotros hemos de recibir? Dios mismo, como Él quiere. Él da a cada uno un don diferente. Así que es un error decir, – Por ejemplo -, que todos deberían hablar en lenguas como señal de su bautismo en el Espíritu. Esta es una doctrina sostenida por sectores pentecostales sumamente cerrados que ha posibilitado algunas injusticias y hasta asesinatos espirituales con hermanos fieles que se han visto relegados, marginados y discriminados por esa causa. Y los que no han sido apartados por carecer de este don tan singular, viven una comedia permanente, simulando orar en lenguas y sentir todas esas experiencias que han visto en otros, con la finalidad de seguir perteneciendo a estas congregaciones.

Al igual que Pablo, no estoy escribiendo y enseñando esto desde la posición de alguien que no tiene don de lenguas. Yo lo tengo, gracias a Dios, y sé que es muy útil y de alto poder a la hora de necesitar ponerlo en práctica, pero la verdad es la verdad y no podemos juzgar a nadie sobre bases falsas. La verdad es que cada uno de estos dones numerados por Pablo tienen origen sobrenatural. No se trata únicamente de los milagros, las sanidades y las lenguas. Dios también es soberano en cuanto a la época en la que otorga ciertos dones. Él los otorgó en profusión en la época en que se tenía que acreditar el Evangelio y el Nuevo Pacto, con señales externas jamás renovadas o repetidas. Naturalmente, en la actualidad Dios puede manifestar su poder según su voluntad, de hecho, la mayor parte de los dones no han dejado nunca de ser dados. En cambio, si bien Dios sana en la actualidad a ciertos enfermos mediante sus ministros, o de manera directa, no da a nadie que se conozca el poder de sanar a todos, lo cual sí era la característica del don de Cristo y de sus apóstoles.

La iglesia en Corinto había recibido todos los dones, y la Primera Carta a los Corintios, es la única en que se mencionan estos carismas. Todo ello no impidió que los corintios fueran carnales y que tendieran a las contiendas y a la división. Así es que, lo esencial, es estar totalmente sometido al Señor y a la totalidad de su palabra, discernir el don otorgado a cada uno, y dejarse utilizar para el bien de toda la iglesia. Se evocan diversas actividades del Espíritu mediante los símbolos que le representan: El soplo o viento, (Ese es el significado de la palabra “espíritu”, VIENTO), La Paloma, El aceite, El Fuego, El Agua Viva, El Sello, La Prenda y Las Arras, Ser El Consolador, que es el término griego parakleto. También enseña y conduce en la verdad al creyente y a la iglesia, dando testimonio claro y conciso de Jesucristo. Inspiró a todos los autores de los diferentes libros de la Biblia y sigue inspirando a aquellos que escriben cosas para la gloria de Dios y no para trabajar de escritores. Asimismo, es el que da origen a la oración eficaz. El Espíritu Santo es quien nos muestra que cosa debemos orar, como debemos hacerlo y cual debe ser nuestra intercesión o pedido.

Además, cuando no sabemos en nuestra racionalidad como orar, el hacerlo en lenguas soluciona el problema, ya que le damos libertad para que Él ore en nuestro lugar y pida lo correcto. El Espíritu Santo es el que comanda y rige la adoración que verdaderamente agrada a Dios. Hay adoración, (Esencialmente en el área de la música), que es agradable al oído del hombre, le mueve el cuerpo y lo contagia de alegría y deseos de danzar, pero que no proviene del Espíritu sino de su propia carne o de las necesidades emocionales de su alma. Dice la Biblia que, en los últimos tiempos, será derramado de una manera particular por sobre la iglesia, aquí llamada “Israel”. Eso sacará a luz toda verdad y toda falsedad. Nadie podrá evadir quedar en evidencia y descubierto porque al Espíritu nada se le escapa de su vista divina. Es por Él, asimismo, que nuestros cuerpos mortales serán resucitados. Habiendo recibido, aquí en la tierra, las arras del Espíritu, en el cielo los creyentes serán llenados por Él de toda plenitud de Dios. Será la única forma en que Dios será verdaderamente todo en todos. El Espíritu es de Todos, si, Pero: SÓLO HABITA EN QUIENES LO RECIBEN

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Los Negocios del Reino

Creo, con el correr de los tiempos, que es necesario construir un ministerio, o tal vez una vida misma, en un espíritu de continuidad. Uno de los problemas más grandes que he visto en mi experiencia personal con el ambiente cristiano, es que la gente de la iglesia ha sido entrenada con una expectativa de irse. Hace unos cuantos años era terrible ese pensamiento. Hoy ya no lo es tanto, pero en muchos sitios buenos, fieles y sinceros, sigue siendo casi prioritario. Es lo que en esos tiempos denominábamos como una mentalidad escapista. Hemos forjado, casi labrado una mentalidad en la gente que piensa que en cualquier momento podemos desaparecer.

Recitamos salmos que dicen que tenemos peregrinaje en el corazón. Hablamos de eso para decir que no somos pertenecientes a la tierra, que sólo estamos pasando por aquí. Y entonces nos comportamos como cuando vamos por una gran autopista y pasamos junto al camino de entrada a un pequeño pueblo. Nada. Pasamos y listo, a otra cosa. Pasar por allí no nos afectó ni positiva ni negativamente. O sea que esa mentalidad nos está afectando en nuestras actividades en la tierra. Porque sólo estamos pasando. Y si tú estás solamente pasando por un lugar, ni siquiera vas a dedicarte a nada. Si total ya pasas y listo, se terminó. Estás transicionando, así que no tienes por qué dedicarte a ninguna actividad presente.

El problema es que pasando y pasando formamos familia. Pasando y pasando tenemos y criamos a nuestros hijos. Y pasando y pasando llegamos a tener los niveles sociales que tenemos. Pero todo lo hacemos desde una mentalidad de que sólo estamos pasando. Yo no sé qué hubiera pasado con nuestros niveles, ya sea el de status o logros personales, si en lugar de pensar que sólo estábamos pasando, hubiéramos pensado que veníamos quedarnos. No puedo hacer futurismo, pero tengo la sensación de que la vida hubiera sido diferente. De allí que hoy quiero ir a la palabra, para lograr ver algunas cosas que nos ayuden a edificar algo que tenga más duración que nosotros mismos.

Fíjate en esto: ninguna generación que crea tener la última palabra, verá la venida del Señor. La vida se vive en santidad. Claro, a esa palabra, santidad, hay que redefinirla, porque hasta aquí, santidad ha parecido ser un código externo de vestimentas y comportamientos públicos, cuando en verdad lo que significa es una posición interna y estar separados para los propósitos de Dios. Se vive una vida tan santa, como si fueran a ser evaluados en el día presente, pero al mismo tiempo se construye con el entendimiento que Dios quiere o está buscando en una morada permanente.

No queremos más visitaciones de Dios; queremos que Dios venga y se quede. Es como tener una novia y tener que despedirla todas las noches. Y esto no es ninguna licencia para hacer lo que no se debe, es para darte un ejemplo que entiendas sin mayores explicaciones. Si uno está enamorado del Señor y tiene intimidad con Él, no puedes explicarte ni aceptar que se te vaya. Quieres que se quede. Sabemos que Él es omnipresente y siempre lo tenemos con nosotros, pero me refiero a una presencia tangible, a eso que seguramente más de uno de ustedes habrá sentido alguna vez en su ser interior y exterior.

¿Por qué eso tiene que ser un par de horas cada tanto y no las veinticuatro horas de un día y todos los días del mes y del año? Vamos a comenzar nuestra historia de hoy, en Lucas 19. Dije que deseaba ver las formas de edificar una vida o un ministerio con un espíritu de continuidad. Por eso, creo que es más que necesario saber y entender cómo pensaba Cristo, porque según piense Él, así voy yo a edificar las cosas, porque Él es el patrón. Cristo es el patrón. Entonces, vamos a ver cómo está escrito en la Palabra. La parábola de las diez minas, en Lucas 19, nos da esa posibilidad.

Comenzando desde el verso 12: Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. Date cuenta, claramente, que sea cuando vino o cuando se fue, pero todo dentro de su primer advenimiento. Sea cuando vino, en su nacimiento, o al irse, en su ascensión. Sea como sea, el Reino ya comenzó. Eso nomás te destruye el dispensacionalismo y la mentalidad de que el Reino comienza en el milenio. Vino, para recibir un Reino y volver. O sea; el vino era para acá, o el vino era para allá. Ya lo recibió. Son versículos como esos los que me hacen pensar que hay que volver a empezar. Porque dice que vino a recibir un Reino y volver.

¿Lo habrá recibido? Me imagino que Cristo no iba a venir a buscar algo que no pudiera recibir, ¿No crees? Sería ridículo pensar que vino a hacer algo y no lo hizo. Y que por eso prometió volver otra vez. No. Porque si vino a buscar algo y no pudo, ¿Qué te hace pensar que va a poder cuando venga de nuevo? ¿Cuántos que me están escuchando, hoy, allí, dicen fuerte: ¡Si pudo!? Ahí dice claramente: Un hombre noble se fue a un país lejano. Si es lejano la tierra, o el lugar llamado cielo, allí fue para recibir un Reino y volver.

(13) Y llamando a diez siervos suyos, (El número diez es un concepto; significa plenitud, tiene que ver con completamiento, con crisis. Diez es un número que habla de completamiento. Diez días, es la prueba total) les dio diez minas, (Minas era un sistema de trueque monetario. Hoy no queremos hablar de dinero, entonces hablamos de recursos. Minas era un recurso. Les dio diez recursos, o sea, los recursos necesarios) y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. Este debería ser el título oficial para la iglesia de este tiempo; negociad entre tanto que vengo. Subraya, si tienes con qué, esa palabrita: negociad.

(14) Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: no queremos que este reine sobre nosotros. (15) Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. (Subraya allí, por favor) (16) Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. (Esto es como decir que sus recursos habían ganado diez veces su valor) (17) Él le dijo: está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

(18) Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. (19) Y también a este dijo: tú también sé sobre cinco ciudades. (20) Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; (Un pañuelito de seda pentecostal) (21) porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. (Bastante atrevido este muchacho, ¿Verdad?) (22) Entonces él le dijo: mal siervo, (Mal, aquí, no tiene que ver con equivocado o errado, sino con malvado) por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

(23) ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, (Observa. Observa la motivación de quedarse y como Cristo anda evaluando lo hecho. Claro, estas parábolas, años atrás, no tenían el mismo sentido que tienen ahora, porque siempre mirábamos como lo que era malo, al mundo. Pero el problema está en una sola palabra y esa es la que brota ahora) para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? (Ahora subraya esta palabrita, Intereses. (24) Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. (25) Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. (Razonamiento bien mundano el de ellos. ¡Si ya tiene diez! ¿Cómo les vas a dar otras diez a este mismo?

(26) Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; (Perdón…¿A quien dice que se le dará? ¿Dónde estás sembrando, tú? Creo que ya vamos quebrando algunas mentalidades, ¿Te das cuenta? Nosotros, por cultura, culpa o lo que sea, le damos a los que son pobres. Y les damos por lástima, por compasión cristiana. Pero, cuando le damos al que no tiene, no nos detenemos a evaluar que por allí si no tiene, es porque no supo ni sabe administrar lo poco que tiene. Así es que, si no tiene, todo eso que le estás dando, es muy probable que también lo pierda. ¿Dónde vas a sembrar, entonces? ¡Donde hay! ¡Es allí donde produce más! Esto es eminentemente espiritual. Esto no es ni político ni ideológico. ¡Esto es biblia!) más al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

(27) Y también a aquellos mis enemigos (¿Quiénes eran sus enemigos? Lo dice en el verso 14, sus conciudadanos. Los enemigos, hoy, entonces, ¿Son? ¡Los creyentes que no quieren que reine sobre ellos! Conciudadanos. Nada que ver con el mundo. Son los que no quieren el gobierno de Dios sobre sus vidas) que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí. Decapitarlos, en dimensión espiritual, es separarlos de la cabeza, esto es: quitarles la autoridad. Recuerda esto. En esta parábola no vamos a ver al dinero como dinero, sino como recurso. Como un recurso divino.

Lo primero que yo veo en esta parábola es que los recursos no son para admiración, sino para transacción. Los recursos de Dios, sean dones, sean habilidades, sean inteligencia, sean dinero, sean afluencias, conexiones divinas. Nada de esto es para admiración, sino para transacción. Es muy importante que los más jóvenes entiendan esto hoy mismo, ahora. Ahora vamos a descifrar algunas palabras aquí, en el griego, para entender básicamente de qué está hablando Dios y luego te damos el principio de la parábola. Y lo vamos a ver a través de cuatro formas en la palabra de Dios, para que tú entiendas lo que es un espíritu de continuidad.

En el verso 13, la palabra es negociad. Y está muy bien traducida en el español, esta vez la pegó la Reina Valera. La palabra original en todas las otras traducciones, es ocupaos. Ocupaos entre tanto que vengo. Negociad entre tanto que vengo. Ocupaos es un término militar. La palabra negociad, es la palabra pragmateomai, y significa estar involucrado en inversiones o transacciones de inversión, o llevar a cabo negocio como banquero o como uno que hace trueque.  O sea, estar involucrado en negocios que producen más valor. Que son productivos. La palabra clave que está dentro de esa palabra, es la palabra pragma, que significa transacción comercial.

Recuerda que el Señor dice que negocien mientras Él viene. Negociad en lo que vengo. Y esto es importante, porque esto es lo que deberíamos estar haciendo como iglesia o ministerio. Fíjate que no nos dijo que hiciéramos dos cosas, sólo dijo: negociad. Entonces, estar involucrados en negocios o actividades que traigan productividad. Pragma es una transacción comercial. La palabra raíz es Prassa, y significa: llevar a cabo repetida y habitualmente. Es tan rico el idioma griego. Si fuéramos a parafrasear este verso, diría: Ocupa tu tiempo en actividades productivas, (Con relación a recursos. Porque lo que estamos negociando, son los recursos) y esto hazlo habitual y repetidamente.

O sea: que tu estilo de vida sea en estar involucrado en aumentar los valores que Dios te ha dado. Con esto quiero decirte que crecimiento no es opción. Recuerda lo que le pasó al que no creció. El que andaba orando sobre el pañuelito. Ocupa tu tiempo en actividades productivas, y a esto hazlo habitual y repetidamente. En el verso 15, está la palabra diapragmateomai, sólo tienes que añadirle el prefijo dia, a la anterior que vimos. Y es lo que había negociado, o sea, el aumento, la ganancia. Es el resultado de una labor diligente y ferviente, a través de ejercicios para producir. La utilidad, la ganancia, el rédito.

Aquí hay dos principios: número uno: existe la habilidad de producir más con el recurso obtenido. Y estos recursos son para llevar transacciones para el Reino. Debemos hacerlo para el rey, no para nosotros. Quiero que entiendas claramente que, nuestra ocupación, es producir para el rey, lo suyo. Número dos: que, por todos los dones o habilidades entregados, hay evaluaciones constantes. Durante la ausencia de Dios, tenemos que aumentar lo recibido para el rey. Porque constantemente estamos siendo evaluados. También por el rey. Se podría resumir ese principio, diciendo lo siguiente: el Padre nunca espera, (En este caso el Padre es Dios), que nosotros le regresemos a Él el mismo valor de lo que nos dio. ¡Y se pone bravo si lo haces!

La gran pregunta que debería hacerte ahora, es: ¿Estás tú negociando? Él espera que hagas prosperar lo que te regaló sin merecimiento alguno de tu parte. Ya viste lo que hizo con tu conciudadano que le devolvió el pañuelito. El problema más grave es que no siempre el creyente termina de creer en lo que predica. Él no está esperando un día de evaluación, aunque haya leído que está escrito que lo habrá. Su concepto dominante es que está peregrinando, sólo de paso por aquí. Cree que va camino al cielo a reinar. No sabe sobre qué ni con qué, pero insiste en que va a reinar. Tú les preguntas y casi te vociferan que van a reinar en el universo. No su ciudad, ¡El universo! No pueden gobernar su casa y aúllan que reinarán sobre todo el universo.

Lo que sucede es que es mucho más fácil, a la hora de la fantasía emocional, creer en algo que suena imposible, que algo que se ve como posible. Porque en lo primero tendrá que estar Dios sí o sí, mientras que en lo segundo, deberás hacerlo tú porque es tu responsabilidad. Entonces, como somos muy trabajadores, elevamos nuestra fe a un sitio en donde sea Dios quien tenga que hacerlo, como si Dios estuviera obliga do, por nuestros errores, a hacer las cosas para poder cumplir con nuestra fe. Jesús condena al que le regresa las minas según se las dio. ¡A mí me interesa que lo que te doy produzca! ¡No quiero que me lo regreses igual! Y no es porque tú te sientas bien, a mí no me interesa nada que tú te sientas bien. Yo te di algo y no se te ocurra desperdiciarlo.

Es que nosotros somos bien religiosos. Claro, escuchando esto no hay ninguno, es verdad. Todo lo dividimos entre mundo e iglesia. Ya lo he dicho muchas veces, incluso con nombres y apellidos de esa época. Hoy lo diré masificado. ¿Qué es una canción ungida? ¿Una canción cuyo autor es mundano y el que la canta es una estrella cristiana? ¿O es la compuesta por un autor cristiano y cantada por un mundano famoso? ¿Qué es un negocio cristiano? ¿Uno que vende Biblias y lápices que dicen “yo amo a Jesús? ¿O una casa de comidas donde se vende vino y todo el dinero se lo entregan a la obra de Dios? ¡Bien religiosos, somos!

Es que todo lo dividimos. Decimos que eso es mundo y que nosotros somos ciudadanos de primera clase, y que todo lo demás es de segunda clase. Por eso nos aman tanto en la tierra. Más de una vez tuve la antigua idea de escribir unos volantes para usarlos para evangelizar dentro del ambiente cristiano. Hubiera escrito algo así, como: “¿Está usted cansado que la iglesia lo mantenga lejos de Dios? Creo que hubiera captado más que aquellos tan clásicos que todos conocemos, por haberlos repartido y arrojado por debajo de la puerta hasta de nuestra propia casa. ¡Es que yo tengo todo mi dinero en el banco! No me interesa, produce. Eso se te pide: produce.

Dice que debes ganar para Él algo que se llama intereses. La palabra intereses es tokos, que significa renacimiento de algo nuevo. Obvio, porque el interés es producir algo que no estaba allí en el momento en que pusiste el dinero, ¿Verdad? Nacimiento de algo nuevo. Algo que no estaba y de pronto llega a partir de algo que tú aportas. Desde la partida del rey hasta su regreso, tiene que existir productividad espiritual. Porque cuando los recursos espirituales se utilizan fielmente, poseen el potencial de dar nacimiento a cosas nuevas. Pero eso sólo ocurre cuando se utiliza para algo debido, no para satisfacer un antojo personal o, lo peor, para satisfacer egos inflados.

Y es más que obvio que no estoy hablando de activismo religioso o eclesiástico, eso está casi demás aclararlo. Cuando el recurso de Dios se utiliza correctamente, produce tokos, no produce más de lo mismo. Y esto es importante, porque lo último que quiere la gente es que se produzcan intereses, cosas nuevas. Porque todo lo nuevo y desconocido es del diablo, te dicen. ¡Inventaron un diablo creador! Ellos insisten en sostenerse en su sana doctrina, esa que en algunos de sus ritos o movimientos, data de finales del siglo diecinueve. Dios es siempre el mismo ayer, hoy y siempre, eso es verdad, pero no menos verdad es que nadie escucha clásicos europeos por radio a galena, ni alumbra sus templos con lámparas a kerosene o aceite.

Esto significa que, el gatillo de la productividad, es la fidelidad. Si trabajas con los recursos fielmente, eres útil. Ser fiel es estar persuadido. Es una obediencia a un hecho que está basado en una creencia. Una acción reflexiva causada por una convicción interna. Alguien fiel, es uno que responde reflexivamente por una convicción interna y reconstrucción mental. Por eso, la fidelidad tiene que ser relativa a una convicción interna, no a un mandato. Porque cuando tú sólo obedeces el mandato pero no cargas la convicción de que el mandato es Dios, ya no es fidelidad. Y recuerda una vez más: lo que haces fielmente, produce. Si yo te pido que hagas algo y tú lo haces como el siervo más grande entre los grandes, pero luego cuando quedas a solas con tu mujer me criticas porque te hago trabajar cuando no tienes ganas, entonces ya no es fidelidad.

No te olvides. Que no se te vaya del panorama. Estamos buscando negociar en lo que regresa. Dicen muchos que la fidelidad es el gatillo de esto, pero déjame verlo desde más altura. Yo creo que ese gatillo está en la convicción esa que te llega desde adentro. Además, toda actividad fiel, queda recompensada. Claro, esto va en contra de lo que nos han enseñado, en el sentido de que no se debe hacer nada esperando recompensa. Sin embargo, Cristo dijo que por el gozo que había delante de la cruz Él deseaba ir a la cruz. O sea que te deja en el aire la idea de que, si no hubiera habido un gozo delante de la cruz, Él no iba a la cruz. Te digo más: aun con el gozo, por poco no va. Pidió permiso para escaparse, ¿Recuerdas? Padre, si puedes, Pasa de mi esta copa…

Cuando de pronto oyes o te enteras que te insultan y te agreden aquellos con los que compartiste hasta ayer, sólo porque tienes un mensaje distinto y resuelves obedecerle al Espíritu Santo y no al viejo cabezón que manda en la denominación, estás a punto de plantarte donde estás y empezar a retroceder. Pero ese mismo gozo que había en aquella cruz se te presenta en otras áreas y decides que seguirás firme, venga lo que venga. ¡No, hermano! ¡Nosotros no podemos hacer nada motivados por recompensas! ¡Somos cristianos! ¿Ah, sí? ¿Y Cristo que es? La fidelidad produce recompensa. No hay nada malo en dar e invertir en el Reino. Dar un diezmo y esperar ser bendecido por eso es equivocado. El diezmo es tu impuesto al Reino, y al darlo tú sólo cumples. Lo que si te bendice es la ofrenda que decidas dar por encima del diezmo.

Toda transacción espiritual se lleva a cabo siempre donde hay hombres rechazando el gobierno y el poder de Dios. O sea que, alrededor de hombres que están negociando intereses, tokos, siempre hay otros hombres rechazando todo este mover. Ahora bien, la pregunta, entonces, es: ¿Por qué Cristo dice esta parábola? Porque Él enseña con parábolas. El da una enseñanza y termina con una parábola. O viceversa, pero la parábola es parte de la enseñanza. La razón por la cual Él desata esta parábola, está en el verso anterior a esta parábola, que es el verso 11 de Lucas 19: Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

O sea que esto me dice a mí y te dice a ti, que esta gente tenía lo que nosotros hemos dado en llamar una mentalidad escapista. ¡Cristo viene ya! Ellos decían eso: ¡Cristo viene ya! ¡El Reino se manifiesta ya! Y decían eso, porque para ellos, la manifestación del Reino era que el linaje de David se manifestara en Jerusalén, se llevara toda una revolución en la ciudad y se destronara a los romanos, para los cuales ellos trabajaban. Claro; no quedando romanos en pie, ellos ya no tendrían que trabajar. Y entonces todos reinarían en el Reino del Señor. ¡Lo mismo que todavía hoy quiere la iglesia! Si Cristo acaba de llegar, para que nosotros no tengamos que responsabilizarnos por el caos que existe en la tierra, sino que todos podríamos reinar porque su Reino estaría establecido.

Entonces, por ese motivo, esencialmente, Jesús tuvo que dar esta parábola. Para que la gente con esa mentalidad, cambie. ¿Cuántos entienden un poco más que hace un rato esta parábola, ahora? Leamos una vez más el verso: Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. En sus mentes, Reino significaba dominio sin contradicción y total autoridad sobre sus líderes contemporáneos. Para la iglesia significa lo mismo. Si ya no tuviéramos que lidiar con el mundo, tendríamos toda la autoridad sobre nuestros líderes contemporáneos y los reinos de este mundo no serían superiores a nosotros.

O sea: ellos estaban buscando una vida sin responsabilidades. Porque en sus mentes, reinar, era simplemente dar órdenes. Cualquier semejanza con lo que viste el domingo pasado u hoy mismo, es pura coincidencia casual, claro. En esto que amamos y militamos, lo último que significa reinar, es dar órdenes. Liderar es mostrar un camino caminándolo, no leyendo un libro de auto ayuda o diez versículos bíblicos al tono. No es malo ni prohibido nada de esto, pero liderar es otra cosa y viene desde adentro hacia afuera. ¿Está el Espíritu Santo morando en tu ser interior? Muy bien, de allí viene. O sea que, entonces, Jesús entrega esta parábola para dejar en evidencia y clausurar comportamientos irresponsables que habían influido a sus discípulos en la creencia de que la manifestación del Reino sería algo inmediato.

Hay temor por un derrumbe económico mundial que traiga miseria y hambre verdadero a la población entera, de la cual no están exentos los creyentes. Por eso hay gente que compra una latita de comida y luego la usa para guardar dinero a futuro. Dinero del que no se devalúa. Un día llega una hecatombe y nadie tiene ni para comer. Pero tú alabas a Dios y no te preocupas porque tienes una latita de comida. Dime: si hay un no creyente que se está muriendo y a su lado un creyente con una lata de comida, ¿Qué se supone que debería hacer? Creo que estamos bien equivocados respecto a la razón por la cual estamos en la tierra. ¡Somos sal de la tierra! La sal preserva todo lo que toca. Le cambia el sabor. Tenemos valor de redención en nuestra propia existencia.

Escucha esto. Si no existiera caos en la humanidad, la iglesia no sería necesaria. De todos modos, caos no será jamás una excusa para irnos. Isaías dice que mientras tinieblas llenan la tierra, en nosotros tiene que haber luz. Al mismo tiempo habrá gente subiendo al monte Sion. Escucha: para que la luz funcione, ¡Tiene que haber tinieblas! Tú no enciendes la luz de tu patio o jardín cuando es pleno día y el sol alumbra con toda su fuerza, La enciendes por la noche, cuando la oscuridad no te permite ver nada. Lo que estoy queriendo mostrarte es que, el ambiente propicio para que la luz brille y resplandezca, es la oscuridad. ¿A quien se le ocurre, entonces, que la oscuridad puede ser una excusa para irse? ¡La lógica mental descubre eso!

Porque el problema no está en que alguien cree una doctrina en torno a escaparse de aquí lo más rápido que se pueda. El problema es que es una mentalidad que aborta todo lo que se hace o se puede hacer. No vale la pena terminar nada, total al fin y al cabo somos nada más que peregrinos. ¿Para qué invertir en la tierra si total todo va a estallar? Eso se h a enseñado por años en la iglesia. Y hasta el mundo lo adoptó como bueno. ¿Para qué voy a mantener limpias las calles si todo va a volar por los aires? Es necesario que entiendas que la ilusión no es un espíritu que trasciende a la iglesia y se incrusta en la mentalidad de la sociedad. Porque toda sociedad está basada en una creencia religiosa. No estoy hablando de fe, hablo de creencia.

Y mientras fe es algo que emana del cielo y viene desde allí hacia acá, creencia es algo que el hombre arma conforme a su idea de un Dios que no siempre conoce. Es la mentalidad del que guardó las minas en el pañuelito y se las devolvió a Jesús tal como se las había dado, sin producir nada. ¡Fuera de aquí, siervo malo! Eso le dijo amorosamente Jesús. No son esas las palabras más apropiadas, aparentemente, para una persona que se ha pasado toda una vida en un monasterio, ¿Verdad? Es que no se trata de un monasterio, ¡Se trata de negociar! Ya lo pudieron ver más o menos claro, así que ahora lo veremos desde otra ventana. Vamos a ir a Mateo 25. Vamos a comenzar con el verso 1.

Entonces el reino de los cielos (Escucha con atención. Dice el reino DE los cielos, no EN los cielos. Y DE, habla de posesión, no de dirección, de donde esta como sería decir EN. El Reino de Dios es el mismo Reino de Cristo y del Espíritu Santo, no hay tres reinos. Son sólo diferentes administraciones. O sea que el Reino de los cielos, somos nosotros.) será semejante a diez vírgenes (Una vez más, diez es un concepto) que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. (2) Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. (3) Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; (4) más las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. (5) Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.

(7) Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! (7) Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. (8) Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. (9) Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. (Que es como decir que, para que no te falte unción, es mejor pagar el precio para tener más aceite. (10) Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

(11) Después vinieron también las otras vírgenes, (Iglesias muy diligentes, llenas de actividades eclesiásticas y aguardando al Señor) diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! (12) Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. ¿Qué? ¿Cómo se te ocurre decirme algo así? ¡Llevo cincuenta años esperando tu regreso! Ese es el problema. Tú me estabas esperando, no negociando. (13) Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. Y ahí te va a pedir cuentas de lo que te dio y de los intereses que le has ganado en tanto que Él no estaba. Parábolas. ¿Sabes por qué hasta hoy ninguna de estas parábolas te molestaba? ¡Porque te habían enseñado que esas vírgenes insensatas representaban al mundo!

Claro. Seguro. Del mundo. Por eso eran tan bobas, ¿Verdad? ¡Ay! ¡Qué ingenuos pueden ser bajo un disfraz de cristianos! En primer lugar, déjame decirte que, en la Biblia, mayoritariamente, hablar de mujer, es hablar de iglesia, no de tu mujer. La mujer de proverbios 31 es la iglesia, no tu esposa. Dice que aquí, las insensatas y las prudentes, son dos tipos de iglesias, y ambas estaban involucradas en cierto tipo de actividad. Estaban deseosas de ver la venida del Rey, tenían hermosos cultos de oración, eran creyentes. Dice que las diez eran vírgenes. La palabra nos dice que las vírgenes de Sion son la iglesia. Las diez tenían lámparas. Mi palabra son lámparas a mis pies, dice mi Biblia. Es decir que las diez tenían la palabra de Dios. No cinco, ¡Las diez!

Y las diez también tenían aceite, que es tipología del Espíritu de Dios. Sólo que unas habían pagado el precio para tener más aceite que las otras. Con la idea de que les sirviera para aguardar al Señor más tiempo que a las otras. O sea: unas estaban preparadas para vivir más tiempo en la tierra que las otras. Lo importante de esta parábola es que Dios llama insensata, a gente que no está preparada para perdurar en este siglo veintiuno. Lo que Dios separa son las prudentes de las insensatas, las cuales se describen como aquellas que no están preparadas para vivir durante tiempos de caos en la tierra. Porque todo el tiempo andaban listas para irse y no preparándose para permanecer.

Es decir que, lo que identifica como insensato, es el no estar preparado para vivir largo tiempo en lo que el esposo tarde. Claro, mientras lo que se h a enseñado ruante tanto tiempo es como prepararse para irse, hay algunos que nos hemos preparado y enseñamos como ser prácticos para vivir en este siglo veintiuno. De hecho y es obvio, si Cristo viene antes, me voy igual. Pero si todavía no viene, prevalezco, porque me he preparado para permanecer. El que no está preparado se le apaga la luz y no sabe como seguir. Porque si hay algo que no se nos ha enseñado, es cual es el estilo de vida del hijo de Dios y miembro de Su Reino. Lo que sí se nos enseñó, son leyes, prohibiciones, censuras y catástrofes. Eso fue, es y seguirá siendo religión. Lo mío es Fe.

Como argumento de justificación para los antiguos maestros, está el hecho de que ninguno de ellos pensaba que en estos tiempos de hoy todavía estaríamos aquí. Pero el caso es que los reinos del mundo, -dice mi Biblia- van a caer. Y aunque no lo estemos viendo con claridad porque los medios de comunicación están sobornados para no mostrarlo, ya han comenzado a desmoronarse hace muchos años. Y los que estén adheridos a ellos, se van a caer con ellos.  O sea que, si nosotros no avanzamos y determinamos el fin, porque al fin lo determina la iglesia, a nuestros hijos no sabríamos donde enviarlos para que estén seguros y a salvo. Entonces, el mensaje a darle a la gente para vivir adecuadamente en este tiempo, aquí se llama prudencia. Y el mensaje que no las prepara para eso, le llaman insensato.

Es decir que vamos a ver una enorme separación en lo que hoy llamamos distintas iglesias. Algunas iglesias, consideradas insensatas por causa de la mentalidad que tienen y otras consideradas prudentes. Nuestro trabajo es negociar. Todas tenían lámparas, todas tenían aceite, todas esperaban al novio, pero todas, también, se durmieron cuando ese novio tardaba tanto. Pero sólo una cosa dividía a estas dos iglesias. Unas, reconocieron su venida y fue expuesto como sabiduría. Mientras que las insensatas, fueron descriptas como aquellas que no pudieron aguardar el tiempo completo. O sea que la sabiduría categorizada por medio de vivir en un espíritu de continuidad. ¿Te estás preparando convenientemente para estar aquí en el día final? ¿O estás dejando que la casa se te caiga encima?

¿Qué tal esos planes autosuficientes para prepararnos para el éxodo de Egipto? Si Egipto representa al mundo, y hubo un tiempo en el que la iglesia tuvo que salir de Egipto, ¿Qué te hace pensar que Egipto te va a pagar el trabajo? Fíjate: mientras más la iglesia se parezca a Dios, menos empleados va a conseguir del mundo. ¿Qué estamos haciendo para vivir en este tiempo, aquí y ahora y en las condiciones que el mundo nos está imponiendo por la fuerza? ¿Creando negocios cristianos para vender biblias, libros o folletería al tono? ¿O negocios donde incluso se venda alcohol, pero que todo su dinero se pone al servicio del Señor?  Dice que llegó un gobierno que no reconocía la mano de José, ¿Recuerdas? ¡Ya hay más de un gobierno, en la tierra, que no reconoce la mano de la iglesia!

La gente se pone contenta porque tiene un poquito de relación con Fulano o Zutano, pero eso no tiene nada que ver. Si ellos están afuera, en el mundo, o incluso en Babilonia, la iglesia falsa, se van a caer. Y cuando se caigan, si estás cerca, te van a arrastrar con ellos. Avivamiento, dicen. Tú no puedes tener un avivamiento en la iglesia que arrastre gente y no asiste al gobierno. Porque muchedumbre, aquí en esta tierra, sigue siendo poder. Mientras seamos menos, como somos todavía, no hay problemas. Pero cuando seamos más…entonces la cosa va a empezar a ponerse de color violeta. Así fue como cuando Faraón levantó la cabeza, miró y dijo: ¡Váyanse! Después se arrepintió y terminó con todos sus carros ahoga dos en el Mar Rojo, pero anteriormente había dado el sí por miedo. Miedo al poder de la masa.

Hasta la gente de Egipto se vino con Israel. Dice que salieron una multitud mixta. De todos modos, no es lo mejor traer a Dios lo que no es de Dios. Es mejor apretar y sacarlo para afuera. Lo que ocurre es que una gran mayoría de nosotros nos han enseñado un amor en la iglesia que no es propicio hoy para hacer lo que Dios está por hacer. El amor que tenemos nosotros es el amor creado por una doctrina que no permite que el amor de Dios se manifieste. El amor de Dios, lo que quiere es entresacar gente para que quede lo que sirve y lo que no sirve sea dejado a un lado. Sin embargo, en nuestra mente casi programada por esa doctrina, es incapaz de visualizar a un Dios así. Y no te confundas. Cuando Cristo vino al mundo, fue amable con ese mundo, precisamente, con el que la iglesia no lo es. Pero con la religión, de desparramarle las mesas a los cambist6as hasta hipócritas y generación de víboras, y no es ningún verso. Fue así.

Es que el problema siempre fue la iglesia, no el mundo. Porque dice que tanto amó Dios ¿Al? Dios te salvó a ti para usarte, para ganar al mundo, no por ti. No te engañes. El engaño más grande es creer que Dios te llamó porque te necesita. Somos instrumentos en sus manos. Pero Él es el que pone la partitura y dirige los sonidos. Yo sería necio e ignorante si pensara que Dios me llamó para bendecirme. Dios me dio un talento y un día va a venir otra vez a ver qué hice y que supe o no supe hacer o negociar con ese talento. Dios te llamó para que por tu intermedio el mundo lo conozca y venga a Él. Porque tanto amó Dios al mundo, no a la iglesia. Al mundo. La iglesia es la cámara de representantes que Él dejó acá para que su nombre sea difundido y glorificado por su intermedio. Pero esa cámara funciona si tú haces lo que Él te dijo que hagas, si no…Eres estorbo. De momento que no estás haciendo lo debido, ya eres estorbo.

Ponte por un momento en lugar de Dios. Tú tienes un ministerio y alguien que forma parte de tu equipo ministerial, está haciendo las cosas mal y te ocasiona problemas. Para ti es mejor que ese hermano se vaya de tu equipo a trabajar con otro o con ninguno, a que se quede contigo a perjudicarte. Por eso, para Dios, a veces, es mejor un incrédulo mundano que alguien que está en la iglesia y no hace lo que Él le ha ordenado que haga. O lo hace al revés porque sigue su voluntad o conveniencia propia y no la del Reino. ¡Pero es que Dios es amor, hermano! Sí. Dios es amor, pero no es bobo. El que crea que va a estar en Cristo y vivir una vida en la tierra sin responsabilidades, creo que no entendió nada. Hay gente que está sentada por allí esperando que Dios venga y destruya todo y entonces luego ellos reinarán tal como está escrito. Puedes seguir sentado esperando…

O sea que lo que va a determinar tu autoridad allá, es la calidad de tu negociación aquí. ¿Qué te hace pensar que una persona que gobierna mil veces alrededor del mundo va a tener la misma posición que tú? Que ni siquiera llegas en horario a las reuniones. ¿Tú crees que Dios trabaja así? Escucha. Es un Reino. Y un Reino tiene rangos. No estoy hablando de posiciones, cargos ni credenciales. Eso es acá y es carne. Estoy hablando de rangos espirituales. Y no tiene nada que ver con nuestras fórmulas y conductas. Ya fue dicho: en este Reino, el más grande es el que sirve, no el que es servido. El que no vive para servir, no sirve para vivir. Porque en el Reino lo único que te motiva es hacer la parte que a ti te corresponde. Creo eso. Vivo eso. Doy gracias a mi Señor por eso.

Y la parte que a mí me corresponde, por allí no tiene nada que ver con la de mi vecino. Con lo único que yo me puedo medir en mi capacidad de trabajo, es con la agenda de Dios. Con todo lo demás, nada que ver. Existe complemento ministerial. De ninguna manera competencia. Una mano no compite con una oreja. Son partes distintas de un mismo cuerpo, pero unificadas en un mismo objetivo: obedecer y servir a la cabeza. Por eso, una vez más voy a repetirlo. Competencia no es válida en el Reino de Dios. Posiciones no son válidas en el Reino de Dios. Credenciales y cargos no son válidos en el Reino de Dios. LO único válido es negociar con lo que se te ha dado en tanto el retorna.

Cuando alguien quiera mostrarte con orgullo lo que ha hecho, asegúrate que sea algo que aumentó los recursos del Reino, y no apenas su prestigio personal. De lo primero, hay muy poco todavía. De lo segundo abunda, lamentablemente. Ahora bien: a todo esto, que hemos venido compartiendo, ¿Cómo piensas tú que lo puede ver Dios? Lo ve a través de los profetas. Por tanto, hay que ir a esos libros. Jeremías 28. Todos estamos dispuestos a ser evangelistas. Salvar almas es algo que está en nuestro corazón. Por eso, casa vez que vemos a alguien que no conoce al Señor, nuestra intención es la de alcanzarlo. Pero eso no es un ministerio, es un deber. Si yo tengo un producto que funciona para mí, yo se lo quiero meter a todo el planeta. Ahora, si no funciona para mí, aunque tenga el título, el cargo o el ministerio…

En Jeremías 28, hay algo que se podría denominar como el Síndrome de Hananías. Ese es un profeta joven, que se atrevió a profetizar a Jeremías. Ambos están cautivos durante el tiempo del cautiverio de Babilonia. Setenta años estuvo cautivo Israel en Babilonia. Había sido profetizado por años, atrás. Todo el mundo lo entendía, pero de repente Hananías recibe una palabra del Señor. Jeremías 28:1 Aconteció en el mismo año, en el principio del reinado de Sedequías rey de Judá, en el año cuarto, en el quinto mes, que Hananías hijo de Azur, profeta que era de Gabaón, me habló en la casa de Jehová delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo. (2) Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Quebranté el yugo del rey de Babilonia.

(3) Dentro de dos años haré volver a este lugar todos los utensilios de la casa de Jehová, que Nabucodonosor rey de Babilonia tomó de este lugar para llevarlos a Babilonia, (4) y yo haré volver a este lugar a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los transportados de Judá que entraron en Babilonia, dice Jehová; porque yo quebrantaré el yugo del rey de Babilonia. Esa es la profecía. Recuerda que Él le está hablando a Jeremías, que era un profeta sazonado. Hay profetas y profetas sazonados. (5) Entonces respondió el profeta Jeremías al profeta Hananías, delante de los sacerdotes y delante de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehová. (6) Y dijo el profeta Jeremías: Amén, así lo haga Jehová. Confirme Jehová tus palabras, con las cuales profetizaste que los utensilios de la casa de Jehová, y todos los transportados, han de ser devueltos de Babilonia a este lugar. (7) Con todo eso, oye ahora esta palabra que yo hablo en tus oídos y en los oídos de todo el pueblo:

Si tu palabra va a ser cierta, que te lo confirme Dios. El verso 7 dice que es una palabra que YO hablo. Yo, era Jeremías. Son dinámicas habituales del ministerio profético. Dios me habla, yo te hablo lo que Dios me dijo. (8) Los profetas que fueron antes de mí y antes de ti en tiempos pasados, profetizaron guerra, aflicción y pestilencia contra muchas tierras y contra grandes reinos. Podríamos decir lo mismo hoy. Todos los principios extraídos de la terminología del Antiguo Testamento, declaran tiempos malos. O sea que el que predica paz pasa por mentiroso. Aunque Dios se lo haya dicho. Pero es la palabra de Dios contra la mía, no le hace. Sólo se necesita de tu discernimiento para ubicar cada cosa donde corresponde. Quiero que lo entiendas bien, porque este es el error que estamos viviendo hoy.

(9) El profeta que profetiza de paz, cuando se cumpla la palabra del profeta, será conocido como el profeta que Jehová en verdad envió. El que te profetice que todos nos iremos en una gran fuga y en medio de un caos, está hablando de algo que no es lo que está escrito. Es un mensaje mezclado, porque predican restauración, pero al ratito te dicen que se van ya mismo. Porque si voy a restaurar algo es para disfrutarlo y gozarme. ¿Para qué voy a restaurar algo si ya me estoy yendo? Voy a militar con guerra espiritual, pero luego le voy a dar la tierra al anticristo. Cuidado, porque la Palabra dice que la gente de doble ánimo no recibe nada. Por eso dice que el profeta será reconocido como el que Dios envió, cuando se cumpla su profecía.

(10) Entonces el profeta Hananías quitó el yugo del cuello del profeta Jeremías, y lo quebró. Ahora se puso payaso. (11) Y habló Hananías en presencia de todo el pueblo, diciendo: Así ha dicho Jehová: (Como diciendo: ¡No me discutas a mí! ¡Lo dijo Dios!) De esta manera romperé el yugo de Nabucodonosor rey de Babilonia, del cuello de todas las naciones, dentro de dos años. Y siguió Jeremías su camino. Listo. Estoy aquí porque Dios me dijo que viniera. Jeremías le dio la espalda y se fue. No dijo ni “vamos a ver”, ni “gloria a Dios”, ni “amén”.

(12) Y después que el profeta Hananías rompió el yugo del cuello del profeta Jeremías, vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: (13) Ve y habla a Hananías, diciendo: (Y aquí está el mensaje, no te lo pierdas) Así ha dicho Jehová: Yugos de madera quebraste, mas en vez de ellos harás yugos de hierro. Escucha: cuando el mensaje que nos llega en el día presente, nos aliviana de la responsabilidad del día presente, aparenta quitarnos un yugo de madera. Y entonces la iglesia está más contenta. Pero en verdad nos pone un yugo de hierro. (14)  Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Yugo de hierro puse sobre el cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor rey de Babilonia, y han de servirle; y aun también le he dado las bestias del campo.

(15) Entonces dijo el profeta Jeremías al profeta Hananías: Ahora oye, Hananías: Jehová no te envió, y tú has hecho confiar en mentira a este pueblo. Noten que cuando el mensaje produce una mentalidad inadecuada, el mensaje viene de la carne y no ha sido enviado por Dios. (16) Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo te quito de sobre la faz de la tierra; morirás en este año, porque hablaste rebelión contra Jehová. Gracias a Dios que hoy la sentencia es espiritual. Pero lo concreto es que, cuando alguien habla lo que Dios no está hablando, eso es rebelión contra Él y quien lo haga se muere espiritualmente en ese mismo tiempo. O en ese mismo año. (17) Y en el mismo año murió Hananías, en el mes séptimo.

Date cuenta, claramente, que aquí hay algo muy importante. El predicar una palabra que te produce descanso hoy, al costo de mañana, es intercambiar yugos de madera por yugos de hierro. (Jeremías 29:1) Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió de Jerusalén a los ancianos que habían quedado de los que fueron transportados, y a los sacerdotes y profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia. Verso 4, ahora la describe: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: (5) Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos.

(6) Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. (7) Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz. Lo primero que propone Jeremías, es prepararse para una vida de continuidad. Trabaja en lo que sean tus posesiones. Dice que construyan casas para habitarla, nada que ver con mentalidad de peregrinaje. El único peregrinaje posible es el que te lleva a nuevos niveles con Dios. Nada que ver con pasar por esta tierra sin el menor interés por ella. Que bendición es cuando el hombre tiene en su corazón el moverse conjuntamente con Dios.

Plantar huertos, significa proveerte para ti mismo las necesidades de la vida. Planes contingentes, negocios del Reino. Invirtiendo recursos que generen más recursos. Porque dice que el dinero del mundo vendrá a los justos, pero…¿Qué se supone que hará ese dinero? ¿Vendrá caminando solo o habrá que irlo a buscar? Multiplicarse es indispensable. Planificar la familia, de acuerdo, pero en sentido de multiplicación, no de extinción. Multiplicarte no es llenarte de hijos, es volverte grande. Sin yugos desiguales, si es posible. Y no me refiero solamente a alguien de una iglesia casándose con alguien que no viene a la iglesia. Me refiero a dos que van a la misma iglesia, ¿Se entiende? Ungido/a con Dominguero/a. Es indispensable promover la prosperidad de la tierra. Eso significa que nunca deberás ser un parásito en la tierra

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Cuadernos Reales 12

Atraídos Por lo No Atractivo

Ustedes ya lo saben, porque lo he contado en muchas ocasiones, como fue que aquella noche de cielo negro y estrellado en el que en el patio de la que por entonces era mi casa, levanté los ojos y dije: “Dios, si es cierto que existes, ayúdame a encontrarte”, fue la noche más importante de mi vida. Porque ese simple acto, más de angustia y desesperación que de fe auténtica, me catapultó en un viaje de ida sin retorno, a la dimensión de las cosas celestiales, donde me iba a dar de rostro contra principios, valores y sentencias que hasta allí no conocía. Un viaje que días después, encontraría su verdadera razón de ser, cuando uno de aquellos muchachos jóvenes, enviados por el Espíritu Santo a sembrar la semilla del evangelio en mi espíritu, iba a pronunciar, parafraseando, aquella sentencia bíblica que desde ese momento acompañaría toda mi vida: Ahora conoces la Verdad, y esta Verdad te está haciendo libre…

Fue allí, en ese lugar y en ese casi dramático instante, en que creo haber recibido mi primera clase bíblica. Porque sin haber leído jamás ni una sola página ni letra de una Biblia, (MI abuela materna, una rústica descendiente de italianos, católica romana a ultranza, creía que quien la leía se volvía loco), la misericordia divina me permitió conocer a mi primera Verdad, la que luego me enteraría que era Jesucristo resucitado, lejos ya de aquel que había visto decenas de veces en los crucifijos grandes, medianos y pequeños de la religión tradicional y oficial de mi país. Y también había logrado entender, casi en un mínimo instante, seguramente guiado a toda verdad por ese enorme maestro que es el Espíritu Santo, que ese Dios al cual le había pedido con un último hilo de voz, ahogado por el llanto de la desesperación humana, que si era verdad que existía me ayudara a encontrarlo, ya lo estaba haciendo, como para dejarme más que en evidencia que Él de ninguna manera iba a hacer discriminación ni selección a la hora de aceptar a alguien como su hijo

Por eso, cuando supe que Jesús era el Camino, la Verdad y la Vida, y que nadie iba al Padre sino por Él, una luz radiante entró en mi espíritu a oscuras para apartarme de una tiniebla que, tiempos más o tiempos menos, me podría haber sacado hasta de la vida, de esta vida terrenal. Así de dramáticas suelen ser estas cosas cuando Dios participa de ellas. Más adelante, alguien me iba a enseñar que esas tres palabras eran los nombres que tenían las tres puertas de ingreso del Tabernáculo antiguo; Camino para el Atrio, Verdad para el Lugar Santo y Vida para el Lugar Santísimo. Pero eso ya era una clase de Teología, y a mí parecía no interesarme demasiado ese conocimiento. Después de todo, yo no iba a ser maestro de nada ni de nadie, no era lo mío. Lo mío, era…bueno…en realidad en ese momento no tenía ni la menor idea qué cosa era lo mío. Yo, pero mi Padre celestial sí que la tenía, aunque yo todavía lo ignoraba.

Me motiva a sonreírme casi con una misericordiosa comprensión cuando escucho que alguien habla de buscar a Dios como si fuese un acto simple y sencillo más de alguien que no tiene otra cosa mejor que hacer. No lo censuro si así hubiera sido en su vida, pero sé que en la de una enorme mayoría, esa búsqueda se da en condiciones muy distintas. Dícese de un hombre que, sentado a la vera de un arroyo caudaloso junto a un amigo creyente, le preguntó cómo debía hacer para creer en ese mismo Dios que él creía, que cómo debía sentirse para lograrlo. El amigo lo miró y le pidió que se pusiera de bruces y metiera la cabeza dentro del agua del arroyo. Cuando este hombre lo hizo, el amigo lo sujetó fuerte de la nuca impidiéndole sacar la cabeza para respirar. Sólo lo soltó cuando vio que se asfixiaba. Al salir del agua, el hombre tragó oxígeno con desesperación y sus ojos aterrorizados. El amigo lo miró y le dijo: “Cuando te sientas así es momento de buscar a Dios” …

De todos modos, algo sí me quedó definitivamente claro: no era la Verdad simplemente lo que me hacía libre, sino el Conocimiento de ella. Porque, veamos; esa Verdad de la que ahora estoy hablando, calculo que estuvo girando en mí alrededor por espacio de mucho tiempo anterior al día de mi conversión. Yo compartía todos los días con esa Verdad, pero como no la conocía, todavía ella no podía liberarme. Porque el texto bíblico que anuncia esa sentencia es muy claro: Conoceréis la verdad, dice, y luego añade: y la verdad os hará libres. Está más que claro que la Verdad te libera después que la conoces, que sabes cómo es y hasta quien es. Anteriormente, aunque esa Verdad te visite todos los días, es completamente inocua para liberarte. Es como tener un frasco de un medicamento en tu mesa de luz y esperar que desde allí sane tu dolencia. Si no lo abres y le sacas una de las pastillas que contiene y te la tragas, jamás podrá serte de utilidad.

Siempre me pregunté, en este derrotero santo en el que decidí meterme, si Jesús caminara hoy entre nosotros, vestido simplemente con un jean en lugar de una túnica, cuanto tiempo le llevaría a la gente con la que se encuentre, reconocer que es alguien diferente. Imagínalo trabajando en tu oficina, en tu fábrica, o asistiendo a clases en tu escuela, ¿Cuánto tiempo crees que pasaría para que alguien acierte a decir o a pensar, al menos, que es alguien distinto a ellos? ¿Un mes? ¿Tres? Ahora mírate; ¿Cuánto tiempo crees que pueda llevarle a toda esa gente que a diario alterna contigo, saber, darse cuenta que eres alguien que camina con Jesús? ¿Un mes? ¿Tres? ¿Un año? ¿Nunca? La Palabra dice y nosotros lo repetimos, que estar en Cristo es ser un espíritu con Él. Y eso implica en lo natural, una sola cosa: reflejarlo a él.

Supongo que no basta que los creyentes nos destaquemos por no hacer determinadas cosas que el resto de la gente hace. Creo que, en suma, lo que el evangelio representa obliga a que seamos personas que influyamos positivamente en otras personas. Familia, vecinos, compañeros de trabajo, de la escuela, amigos, conocidos. Claro está que nuestra influencia puede ser buena o mala, positiva o negativa. Puede acercar gente a la cruz o alejarla. Sería como decir que somos luz del mundo, ¿Verdad? Eso significa que a Dios le interesa y mucho que el mundo vea quién eres, como eres y por qué razón lo eres. Eso no quiere decir que andes auto promocionándote, pero tampoco que en una falsa modestia seas ejemplo a escondidas. Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre, dijo Jesús. Y nosotros somos coherederos con él. Entiende.

Y cuando te pido que entiendas, es porque me tocó pasar mucho tiempo antes que tú por esa estación cristiana que te lleva a memorizar ciertas palabras como importantes, pero muy lejos de entender el contenido. Y una de esas palabras, al menos en mi caso, es justamente coherederos. Creo que mi mente hizo un giro de ciento ochenta grados el día que la luz celestial iluminó mi espíritu y me hizo entender que, ser coherederos con Cristo, es nada menos que tener su mismo nivel ante el Padre. ¿Lo puedes creer? ¿Tu antigua, reciente o actual religiosidad te lo permite? Hijos de un mismo Padre, heredan del mismo modo. Al menos, en la mayoría de las jurisprudencias que conozco. Cristo el primogénito, esa es su mayor credencial. Pero tú también tienes calidad de hijo. Eso, al menos, si tienes en mente heredar lo que tu Biblia dice que vas a heredar.

Alguien dijo y con mucho acierto, que Jesús nunca nos pidió que fuéramos una sub-cultura. Sí nos pidió, porque resulta implícito del relato de su ministerio, que fuéramos una contra cultura. Pero de ninguna manera un gheto, ni una secta, como muchos, demasiados para mi gusto, se han empeñado en construir durante mucho tiempo. Ser, cada uno de nosotros, alguien capaz de ir en contra de una cultura, mostrando que existe un diseño perfecto, que nada tiene que ver con la basura que el hombre ha inventado supuestamente para reemplazarlo. Por esa razón nos dijo que somos la sal de la tierra, pero si esa sal se vuelve insípida, ¿Cómo hace para recobrar su sabor? Además, si la encierras permanentemente en un envase sin volcarla en una comida, ¿De qué te servirá? No cumple su objetivo. Se endurece y resulta imposible que vuelva a su estado inicial.

Dicen las estadísticas, (Y yo en algunas cosas, creo en el valor de las estadísticas), que después de más o menos cinco años de ser cristianos, ya no tenemos más amigos no cristianos. Porque nos enseñan que no debemos juntarnos con los mundanos, que no pueden tener comunión la luz con la tiniebla, lo cual es verdad y no deja de ser bueno cuando estás creciendo, pero en algún momento deberás acercarte a esa gente, porque es esa gente la que necesita a Jesús, y de otro modo estaríamos perdiendo la misión que tenemos mientras dure nuestro paso por esta tierra. Ocurre que, si juntas los granos de sal en los saleros, que es como decir en los templos, todo el resto de la comida lo sufre. La sal está para ser utilizada, no para amontonarse toda junta en un mismo lugar auto convenciéndose que el resto no la merece. Eso se llama soberbia, y si hay algo que el hijo de Dios no debe ser, ese algo es soberbio. Sigue estando escrito que ese es el paso previo a la caída, ¿Recuerdas?

Jesús nunca dijo que seríamos la mayoría en la tierra. Tampoco que dispondríamos de estadios de fútbol y multitudes para predicar lo que hubiera que predicar. Nunca nos dijo que seríamos considerados como gente importante a nivel social por las masas que nos siguieran. Sólo nos dijo que seríamos la sal de la tierra. Jesús nunca dijo, tampoco, que a la guerra la perdería el ejército con menos soldados; dijo que se perdería si esos soldados perdían el sentido de su misión.

El punto, aquí, es que hay mucha gente que no conoce a ese Jesús. ¿Cómo que a ese Jesús? ¿Es que hay dos? No, hay uno solo, pero sin querer, cuando lo sagrado se nos empieza a volver común, nos vamos olvidando de la misión de ese Dios. Pero, el objetivo siempre es y será que ellos se conviertan a lo que tú eres, y no que tú lo hagas en lo que ellos son, sólo para que no te marginen. Eso no funciona, y además no agrada a Dios, te lo aseguro. Y es lo que más estamos viendo, ambos lo sabemos, tú y yo.

Fíjate que Pablo les dice a los griegos que ellos adoran a un dios que todavía no conocen. Lo que les está diciendo, en realidad, es que han comenzado a fabricarse un dios a su medida, conforme a sus propias ideas humanas y también a sus necesidades. Y creo, con total sinceridad, que hoy mismo hay mucha gente, tal vez algunos de ustedes, quizás, que todavía están adorando a un Dios al que todavía no conocen. O, mejor dicho, adoran a un Dios que es el genuino, mientras al que conocen es un Dios que la religión fue construyendo para cumplimentar con sus intereses. ¿Y cual es la tendencia humana y carnal cuando ocurre eso? Reemplazar ese Dios desconocido, en alguien a quien se pueda definir, evaluar y disponer con tranquilidad y certeza de saber qué quiere y como piensa. Entonces, es allí donde el hombre comienza a construirse su propio dios personal. Un dios hecho a semejanza de un hombre, cuando Su Palabra nos dice lo contrario.

Porque, veamos: ¿Qué es ser espiritual? Para una gran mayoría, la espiritualidad suena como algo de otro mundo. Para muchos cristianos, es sinónimo de leer mucho la Biblia, ir a la iglesia a todos los cultos sin faltar a ninguno, orar a cada momento y por cualquier cosa, hablar con un idioma Reina Valera, decir aleluya y gloria a Dios cada tres palabras, orar en lenguas, no enojarse nunca, estar permanentemente con una sonrisa que muestra dos hileras de dientes blancos e inmaculados, o si no, parecerse a esos que, buscando ser santos, se recluyeron en monasterios en las montañas, y que solo consiguieron acceder al alcoholismo, a la homosexualidad y ahora en estos últimos tiempos, descubrimos que también a la pedofilia. ¿Eso es ser espiritual? ¿No se nos enredó algo en el camino? ¿Qué clase de espiritualidad busca Jesús en nosotros, hoy? Esa es la pregunta. Eso es lo que te estaría presentando y mostrando a un Dios que todavía no conoces. Y si no lo has conocido, si no has tenido intimidad con Él, muy difícilmente lo estarás adorando, y mucho menos en espíritu y en verdad, como Él nos demanda hacer.

Lo que hizo que Jesús terminara en la cruz, fue la idea disparatada de que la gente común, que la gente quebrada y arruinada, pudiera acceder a la santidad y ser santa. ¡Eso fue lo que enloqueció a sus enemigos! Eso fue lo que desató las más ácidas críticas en su contra. Lo criticaban porque veían que Él hacía que la gente religiosa, la gente perfecta se sintiera expuesta por toda esa gente real, genuina y verdadera que lo seguía y se nutría de su alimento. Y ellos lo criticaban porque pensaban que era imposible que si era quien decía ser, estuviera con toda esa gente considerada imperfecta, impura. La implicación chocante del ministerio de Jesús, era que cualquiera podía ser espiritual. Y su mayor problema era que si tenía que sanar a alguien, lo haría, aunque fuera en sábado y se echara encima a todo el imperio fariseo. Ellos pensaban que no importaba si un ciego veía, si lo habían sanado en sábado, era escandaloso y merecía ser juzgado con todo el rigor.

De hecho, siempre resulta escandaloso a quien Dios decide usar, porque siempre pensamos que hay mejores que esa persona. De hecho, es lo que durante mucho tiempo yo sentí conmigo mismo. O, mejor dicho, -ahora me doy cuenta- me lo hicieron pensar. La persona que, desde un púlpito, en los años noventa, desarrolló un ministerio profético que marcó y cambió mi vida, no era muy querido por el liderazgo de mi ciudad porque era moreno, de piel negra, había sido drogadicto y además, estaba casado con una mujer divorciada. Un escándalo de persona. ¿Cómo podría Dios usar a alguien así? ¿Cómo iba a levantar para un ministerio de tamaño impacto a alguien que no era blanco? Bueno; creo que el texto que nos dice que Lo vil y lo necio levanta Dios para avergonzar a lo sabio, debe haber estado borrado en las Biblias de esos muchachos…No se preocupen; además de verlo en aquel moreno, después lo pude ver en mí mismo. Y no me avergüenzo, doy gloria a Dios por eso. Aunque todavía muchos “inmaculados” me lo sigan facturando como deuda a pagar…

Sucede que la espiritualidad, para algunos, es una fórmula. ¡Y no es una fórmula! ¡Ni es una prueba! Es una relación. La espiritualidad no tiene que ver con la competencia, tiene que ver con la intimidad. La espiritualidad no tiene que ver con la perfección, tiene que ver con la conexión. Es mucha la gente que cree que puede empezar una vida espiritual solamente después que acomode todo lo que está desacomodado en su vida, pero no es así. ¿Sabes qué? ¿Tienes en este momento un verdadero descalabro en tu vida? ¿Sí? Pues entonces déjame decirte que es un excelente momento para comenzar una vida espiritual en serio, sin simulaciones ni hipocresías. A Jesús le importaron los indignos, los que no eran nada, y con eso demostró que a Dios le importan y mucho los considerados don nadie. Dios ama a las personas, no como raza, no como especie, sino como individuos.

Alguien recomendó y con mucho tino, que cuando eres demasiado legalista o duro con los pecadores, hagas un ejercicio: ponle un rostro al pecado. Toma el peor pecado de todos los que puedas conocer y ponle el rostro de tu hijo, de tu padre, de tu hermano de sangre, vas a ver cómo te cambia la perspectiva. Por eso es que de ninguna manera hay lugar para fingir en la vida espiritual. Hay lugares que cuando ingresas y recibes todas las directivas de las ordenanzas y estatutos que rigen ese sitio, se les olvida del más importante de todos, que aprendas a simular, a fingir. Te enseñan a que te muevas y actúes como si realmente Dios estuviera en control de todo. Tienes que transmitirle a la gente que te mira que todo está bien en tu vida, aunque no lo esté, porque de ese modo atraerás a los inconversos. ¡No! ¡Así no los vas a atraer! ¡Así los vas a repeler! Está probado, eso. Pregunto: ¿Nadie leyó que en nuestras Biblias dice que sigue siendo Dios el que añade a los que van a ser salvos?

Y en lo familiar no es muy distinto. Mantén la imagen de que tu matrimonio es perfecto, saludable y la envidia de todo el barrio. Y si tu familia es igual a tantas otras, con sus disfunciones, no la muestres, escóndela para lo secreto y para cierta gente, nada más. Y no importa lo que hagas, jamás reconozcas que pecaste. En la práctica, fingir es eficiente, no es complicado y es rápido. Yo recuerdo la que fuera la primera iglesia que yo visité, en la que fui bautizado, de la que nunca fui miembro, pero a la que asistí muchas veces porque allí congregaban los jóvenes amigos que me habían presentado a Cristo. Era habitual que encontrabas a un hermano y su sonrisa era una promo de pasta dental de punta a punta, y repetía como para convencerse a sí mismo cuando le preguntabas como estaba, te decía: ¡Bendecido! Amén, aleluya, gloria a su nombre, ¡Bendecido! Y recuerdo también a alguien que se preguntaba todos los domingos si sería verdad que Dios lo amaba. ¡Cantaba en el coro! ¡Tocaba la guitarra! Pero no sabía si Dios lo amaba y llevaba veinticinco años yendo a esa iglesia…

En suma; fingir nos conecta sobre la base de lo que no somos. Es mucha la gente que tiene relaciones fingidas. No debe haber cosa más horrible que una iglesia que se mueve en simulación continua y masiva. Es un coro repetitivo de ¡Dios le bendiga! ¡Dios le bendiga! Son los que te advierten que debes desconfiar del predicador que te dice que él también es pecador. ¡Eso no es así, tenemos que mostrar un modelo! Es verdad, eso, jamás lo discutiría, pero…mientras no me alcanza para llegar a ser ese modelo, ¿Me das permiso para decirle a la gente que me escucha que yo también estoy tratando de ser modelo en Cristo?

Yo creo que la esencia de la espiritualidad es, precisamente, negarse a fingir. Y fíjate que cuando sale alguien que no finge ni simula nada, a los religiosos se les revuelve el estómago. Lo que sucede es que cuando tú y yo decidimos no simular, dejamos expuesto y de manifiesto a los que venían fingiendo y simulando. De pronto la burbuja de la tranquilidad cristiana explota y todo queda al descubierto. Eso fue lo que llevó a Jesús a la cruz: que expuso el fingimiento y la simulación de todos. Por eso los entiendo y los seguiré entendiendo; a la religión les molesta los hombres como tú o como yo. O las mujeres como tú, que, para colmo de males, ni sumisa, ni sujeta, eres… ¡Qué horror!

Nos apartamos de la vida espiritual, al negarnos a acudir a Dios tal como somos. Y decidimos mejorar todo lo que podamos mejorar, para recién entonces acercarnos a Dios. Decidimos y enseñamos que cuando estamos devaluados es imposible que podamos ser útiles para algo. Y nos lo dicen a cada paso. ¡¡¡Así Dios no te puede usar, hermano!!! ¿Ah, sí, ¿eh? ¿Y qué hago con David después de su affaire con Betsabé? Hay mucha gente que cree sinceramente que, hasta que no elijan una correcta manera de vivir, no pueden ser elegidos por Dios. Que hasta que no ordenen su desorden, Jesús no va a poder tener nada que ver con ellos. Sin embargo, déjame decirte que la verdad es exactamente lo opuesto a eso. Eso es lo que emana de ese Dios No Conocido. Ese que no conocías. Lo adorabas, como los griegos, pero no lo conocías. Hasta que no reconozcas que eres un desorden, Jesús no va a querer tener nada que ver contigo. Una vez que reconozcas lo poco digno de ser amado que eres, lo poco atractivo que eres y lo perdido que puedes estar, yo te aseguro que Jesús aparecerá inesperadamente en tu vida. Porque de acuerdo con lo escrito y leído en el Nuevo Testamento, que es como decir Nuevo Pacto, Jesús se siente atraído por lo no atractivo.

Prefiere a los perdidos, antes que a los encontrados. A los perdedores, antes que a los ganadores. A los desordenados, en lugar de los ordenados. A los discapacitados, en lugar de los que son capaces. Amo a ese Dios. He escuchado a muchos reconocer que si ese Dios no fuera como es, ninguno de ellos ni nosotros estaríamos aquí. ¿Tú crees que el Néstor Martínez ese, antes de sus treinta y un años de edad, podía ni tan siquiera soñar en estar aquí, enseñando secretos y misterios de la bendita palabra de Dios? No es casual que los escribas y los fariseos se pusieran muy nerviosos al ver que tantos indignos quedaban dentro del alcance de la Gracia divina.

Te guste o no te guste, del lado de adentro del Reino de Dios, también hay gente como yo. Es muy difícil ser raro y distinto en una cultura donde todo es igual, copiado, clonado, calcado. La sociedad no es amable con lo raro, lo extraño, lo diferente, lo marginal. Jesús si lo es. Jesús se metería en una iglesia de esas bien delicadas y buscaría sentarse al lado del muchacho con el pelo verde y el aro en la nariz o de la jovencita con esa minifalda que le deja todo a la vista. A ellos les hablaría de Su Reino. O a aquel otro jovencito con aliento a alcohol o aroma a marihuana en lugar del que huele a perfume francés. Estaría buscando al que tiene piojos, en lugar de trabajo de peluquería de alto nivel. En cambio, la cultura sofisticada de la iglesia rechaza todo eso. La mayor parte de la gente que acude a las iglesias jamás elegiría a la gente rara, pero Jesús sí. Me eligió a mí, hermano. ¡Te eligió a ti, hermana!

La creación de Dios pudo haber sido de cuatro maneras posibles, (Luego me dices si encuentras otra).

1 – Que Dios no es Creador, que en realidad no creó nada, ni a la naturaleza ni al hombre.

2 – Que Dios creó un mundo amoral, que no hay tal cosa como escoger lo bueno o lo malo

3 – Que Dios creó un mundo en donde solo se le obedezca a él, se le ame a él, y se haga Su voluntad y el hombre solo tenga la opción de escoger lo bueno. Así, todos sus resultados serán buenos y así no se irá al infierno.

4 – Que Dios creó un mundo en donde el hombre tenga la posibilidad de escoger, la libertad de elegir hacer la voluntad de Dios o la suya propia y el libre albedrio que es la potestad que el ser humano tiene de obrar según considere y elija. Esto significa que el hombre tendría naturalmente libertad para tomar sus propias decisiones, sin estar sujeto a presiones, necesidades o limitaciones, o a una predeterminación divina.

Claro está que todo esto presentado así, parecería estar dándole la máxima importancia al Conocimiento, por encima de la Verdad, lo que sería decir que el estudio está por encima de Jesucristo, lo cual sería como promocionar ocultismo, que es gnosis y no el sano cristianismo que decimos profesar. Eso, de hecho, si tomas al Conocimiento como enriquecimiento del intelecto, cosa que, en este caso, no lo es en lo absoluto. Cuando en términos espirituales hablamos de Conocimiento, de lo que estamos hablando, es de Intimidad. Conoció Adán a Eva y Eva concibió. Intimidad. Y para que exista cualquier clase de Intimidad, previamente tiene que haber Pasión. Por lo tanto, Conocer la Verdad y ser libres, es apasionarse por Jesucristo, tener toda la máxima intimidad con él y ser y sentirse libres. Eso es conocer al Dios en el cual creemos.

Y es a partir de allí cuando empieza a desarrollarse todo el mundo singular en el que ingresamos. Un mundo que tiene, como especial premisa, que tú sepas quien es el Dios en el cual has decidido creer. Entonces escuchas a hombres y mujeres que dicen conocerlo, contarte de Él todo aquello que, se supone, tu deberías saber para que realmente puedas salir a gritar a los cuatro vientos y a contarle a quien quiera oírte que sí, que verdaderamente has llegado a conocer al Dios majestuoso e imponente en el que crees. Que es como decir que has llegado a tener una intimidad tal con Él, que ya puedes por lo menos saber cómo piensa en muchas de las cosas en las que los hombres piensan tan distinto. Sin embargo, no es así, y un día, un día cualquiera, te das cuenta que, en definitiva, todo lo que tienes de ese Dios, es una imagen, cierta información y una serie de reglas y estatutos que, te aseguran, fueron dictados por él para que tú respetes y sigas al pie de la letra, si es que deseas pertenecer a su familia estelar.

Y allí, precisamente allí, en ese día, momento y lugar, es en el que caes en cuenta que, en realidad, todavía no conoces al Dios de tu vida. Que lo que conoces, tan solo es a alguien que te han presentado y, en ciertos sitios, hasta “vendido” como interesante y bueno, pero que no es el Dios en el que deberías depositar todo lo que eres, toda tu vida misma. A ese Dios, todavía lo tienes oculto. Y todo lo que está oculto, no es conocido. Y si Dios todavía es alguien no conocido por ti, todavía no eres nada en lo espiritual. Porque lo que no conocemos, no es íntimo con nosotros. Apenas es algo muy similar a lo que en otras épocas vivieron otras culturas.

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Maestro…

La ciencia secular dice que el hombre es un ente bio-psico-social. Los hijos de Dios sostienen que no, que el hombre en verdad es un ente bio-psico-socio-trascendental. Muy probablemente se pasen cada uno de ellos los próximos cincuenta años tratando de probar sus respectivas tesis. No habrá caso, el justo por la fe vivirá. El hombre está compuesto por cuerpo y alma, aunque la misma Biblia en ciertos pasajes añade espíritu, Tanto el alma como el espíritu se ponen en contraste con el cuerpo, significando el componente incorpóreo del hombre. Sin embargo, hay una distinción entre alma y espíritu. Con frecuencia, se emplea el término alma para expresar la parte inmortal del ser humano, y en ocasiones se usa para denotar la persona. La Biblia dice que todas las personas (NEPHESH-ALMA) que vinieron con Jacob a Egipto, etc.etc. El alma, cuando es distinguida del espíritu, lo es como el asiento de los apetitos y deseos. El rico dijo: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, bebe, regocíjate. (Lucas 12: 19). Aquella noche fue pedida su alma. La salvación del alma no puede ser distinguida de la salvación de la persona.

El espíritu es, característicamente, la parte más elevada del hombre, marca la individualidad consciente, y así distingue al hombre de la creación. Dios sopló en la nariz del hombre el aliento de la vida, y por ello el hombre fue puesto en relación con Dios, y no puede ser realmente feliz separado de Él, ni en su existencia presente ni en la eternidad. Si el mundo pudiera entender esto, ¡Qué distinto sería todo! ¿No te parece? La palabra de Dios es cortante y penetra hasta partir el alma y el espíritu del hombre, aunque pueda no ser fácil para el hombre ver esta división. El apóstol oraba por los tesalonicenses para que el espíritu (Que probablemente es contemplado como el asiento de la obra de Dios), así como el alma y cuerpo, fueran santificados. En la carta a los Hebreos leemos de los “espíritus” de los justos como hechos perfectos, y que su puesto es con Dios por medio de la redención. Aquí es evidente que “espíritus” significa las personas fuera de su cuerpo material y físico.

Al haber sido dado el Espíritu Santo al cristiano, como la energía en él de la vida en Cristo, es exhortado a orar con el espíritu, cantar con el espíritu, andar en el espíritu, de forma que en algunos casos es difícil distinguir en estos pasajes entre el Espíritu de Dios y el espíritu del cristiano. Es la tercera persona de la Trinidad, aunque esta palabra no figure en nuestras Biblias. Se le llama, además de Espíritu Santo, también: Espíritu de Jehová, Espíritu del Señor, Espíritu del Padre, Espíritu de Jesús, y es también el Espíritu de verdad, de vida, de fe, de amor, de poder, de sabiduría, de gracia y de gloria. El Espíritu no es un mero poder ni una expresión figurada de la energía divina, como lo pretenden, por ejemplo, los antitrinitarios. Porque ya lo sabes, hay gente que se auto titula como cristiana que no cree en la Trinidad. ¿Será que por eso no tienen acceso a toda verdad? La Escritura le atribuye una personalidad distintiva, como también sucede con el Padre y con el Hijo.

Siempre se emplea en relación con el pronombre personal masculino a pesar de que en griego el término “Espíritu” sea neutro. El Espíritu piensa, conoce el lenguaje, tiene voluntad. Se le puede tratar como una persona, se le puede mentir, se le puede probar, se le puede resistir, se le puede contristar, se le puede afrentar. Por otra parte, también enseña, testifica, convence, conduce, entiende, habla y anuncia. Cuando decimos que unidad es estar en un mismo Espíritu, estamos hablando de esto. ¿Lo entiendes? Los textos que hablan de la personalidad del Espíritu afirman también generalmente su divinidad. Posee los atributos divinos, esto es: Omnisciencia, Omnipresencia, Omnipotencia, Eternidad. Es identificado con Dios o con el señor. Es la blasfemia contra el Espíritu Santo la que no tiene perdón. Es Él quien da aliento al hombre y a los animales, está en medio del pueblo de Dios, capacita a ciertos hombres de cara a una tarea especial, pero nos es dado y también nos puede ser retirado.

Así se explica la oración de David, cuando en Salmos 51:11 dice: No quites de mí tu santo Espíritu. Los profetas ya anunciaban muy claramente cuál iba a ser Su obra en el Nuevo Pacto. El Señor fue asistido por el Espíritu a lo largo de toda su carrera aquí en la tierra. Por el Espíritu, fue concebido, ungido, sellado, llenado, revestido de poder, conducido, ofrecido en sacrificio, y resucitado. Si el Hijo del Dios viviente no pudo pasar ni un solo día sin la asistencia del Espíritu, ¿Cuánto más lo necesitaremos nosotros? Según Jesús, la primera obra del Espíritu en el hombre es la de convencerle de pecado. Sin esta convicción, nadie puede sentir la necesidad de un Salvador, y el pecado que el Espíritu destaca es precisamente el de no haber creído todavía en Cristo. En efecto, los hombres están perdidos no por ser pecadores, sino porque siendo pecadores no deciden recibir al Salvador. La blasfemia contra el Espíritu Santo es la atribución de las obras y testimonio del Espíritu Santo a Satanás con contumacia, cuando es innegable y totalmente evidente que la obra de testimonio es de Dios.

 Es este estado en el que el hombre se cierra ante toda la luz posible, ante la misma manifestación plena del poder de Dios en gracia, la Palabra se manifiesta de un modo inexorable. Este pecado involucra un corazón lleno de odio hacia la verdad y hacia la luz de Dios, y lleva a la perdición, por cuanto encierra al hombre en una actitud totalmente aberrante en contra de Dios y de su testimonio. Esto ha sucedido en nuestras congregaciones, y mucho más de lo que supones. Se hace así absolutamente incapaz e indispuesto a creer. Entonces se hace imposible el arrepentimiento y el perdón. Es un estado irreversible, en el que se da un endurecimiento judicial (El caso de Faraón, endurecido por Dios). Por otra parte, el caso de la persona que anhele ir a Jesús, pero que está atormentada por la idea de que ha cometido el pecado imperdonable, es totalmente distinto.

 Su angustia y deseo de ir a Jesús para recibir su perdón constituyen evidencia clara de que no lo han cometido. Las personas encerradas en el castillo de la angustia tienen a su disposición la llave de la promesa. El texto bíblico recibe su plena fuerza cuando señala y puntualiza que: Al que a mí viene, de ningún modo le echaré fuera. La regeneración o nuevo nacimiento es la resurrección espiritual que opera el Espíritu Santo en el corazón del pecador en el momento de la conversión. Luego será vivificado y le brindará una nueva vida, dejándole vivir el bautismo del Espíritu prometido por Juan el Bautista y por Jesús. Todo eso conforma una serie de actos que constituyen lo que Dios hace, a partir de entonces, miembros del cuerpo de Cristo. El Espíritu toma al pecador arrepentido, y lo sumerge en Cristo; une, a partir de entonces, la cabeza con los otros miembros del cuerpo.

Este bautismo lo reciben todos los creyentes, salvo que se nieguen a creer su veracidad. Pablo afirma que ya es un hecho cumplido para el creyente, cuando dice que por un mismo Espíritu hemos sido todos bautizados en un cuerpo. Esto es cierto incluso para aquellos en Corinto que eran aún carnales. En el libro de los Hechos, la expresión de “bautizar con el Espíritu Santo”, aparece solamente dos veces: con ocasión de Pentecostés, cuando los ciento veinte discípulos fueron hechos miembros del cuerpo de Cristo, que el Espíritu formó a partir de aquel momento, y con respecto a la experiencia de los gentiles en casa de Cornelio, que fueron también unidos al cuerpo de Cristo en el momento de su conversión. Otros pasajes presentan al bautismo como siendo la operación por la cual Dios nos sumerge en la muerte de Cristo para resucitarnos con Él, quedando “revestidos de Cristo”. El bautismo en cuestión es evidentemente el bautismo del Espíritu Santo, del que el bautismo de agua es sólo símbolo y testimonio. Idiosincrasia del Maestro Es: ENSEÑANZA SIN DOCTRINA

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El Tiempo de los Cumplimientos

La mayoría de ustedes sabe que mi conversión fue a los 31 años de edad. Ya no era un niño ni un adolescente, pero todavía tenía suficiente juventud como para esperar mucho de los próximos años por vivir. De allí que cuando en mis primeras incursiones por la Biblia, tocó leer el capítulo 24 del evangelio de Mateo, eso fue un verdadero shock, un impacto tan potente que por poco me saca el aliento y las ganas de seguir. Porque eso me hablaba del fin, y conforme a lo que se enseñaba en esa época, eso era el fin de todo, del mundo, del planeta, de todos nosotros. Y a mí me aterrorizó porque a esa edad y a pesar de todo lo pasado, yo todavía quería vivir acá, en esta tierra y disfrutar de todas las cosas lindas que todavía no había podido experimentar. Y más cuando pude confirmarlo con Marcos 13.

Es más que obvio que no entendí nada o casi nada de lo que mi Biblia decía, pero en honor a la verdad, tampoco encontré en las personas que me llevaron a los pies de Cristo, la sabiduría o el conocimiento suficiente como para ayudarme a entender lo que no sabía. Pasaron los años y algunas pequeñas luces alumbraron mi entendimiento y comencé a ver que no todo lo que yo creía y pensaba de acuerdo con lo que Mateo 24 y Marcos 13 decían, era como yo lo creía y pensaba. Y esa mezcla de informaciones en unidad con enseñanzas mal intencionadas y tendenciosas, me llevaron a un grado de confusión tal que tomé la mejor decisión de mi vida: empezar todo otra vez, desde cero, pero esta vez sólo dejándome guiar por el Espíritu Santo.

Porque eso que yo hice casi sin darme cuenta de lo que hacía, y sólo porque un fuerte impulso y certeza interna me lo demandaban, fue la tan famosa y repetida frase de salir de Babilonia. Que no tiene absolutamente nada que ver con salirme del templo evangélico en el que me congregaba semanalmente, (Aunque en mi caso lo incluyera), sino fundamentalmente salirme de esa mentalidad de derrota con la que todos los cristianos que yo conocía vivían sus vidas y que poco a poco se me iba trasladando a la mía. Babilonia es una mentalidad satánica que te lleva a vivir con conciencia de derrota cuando fuiste creado para victoria. Es una tergiversación diabólica del diseño de Dios para el hombre.

Por eso es que, luego de una larga pandemia, a la que de inmediato se le sumaron unas guerras que por cerca o por no tan cerca nos tienen igualmente preocupados y, en algunos casos puntuales, hasta más que preocupados, lindando con lo asustados. Hay creyentes que preanuncian el fin de los tiempos, otros la llegada de la Bestia del 666, otros más secularizados claman contra un probable Nuevo orden Mundial, etc. Por todos estos motivos y porque hay muchas situaciones anexas que forman parte activa de nuestras vidas donde quiera que nuestras vidas se desarrollen y cualquiera sea nuestra nacionalidad, es que hoy quiero compartirte un estudio ciento por ciento actualizado y totalmente despojado de la antigua teología, del tan famoso e inquietante capítulo 24 del evangelio de Mateo con su paralelo casi perfecto de Marcos 13.

(Mateo 24: 1) = Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Marcos 13: 1) = Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios.

Lo primero que quiero referirme, es al significado de la palabra Templo, aquí. He leído y escuchado trabajos en los que se da a entender que esto se refiere al cuerpo de Jesús como templo del Espíritu Santo y no al templo de mampostería de Jerusalén. Me pregunto: si esta es una interpretación de alguien que ha recibido una revelación fresca, ¿Quiénes somos nosotros para cuestionarla? Temor santo se llama esto. De todos modos, en los originales, la palabra usada en las dos menciones de este texto para Templo, es la misma y es la palabra griega Jierón, cuya traducción implica lugar sagrado, esto es, los recintos enteros del templo, en este caso el de Jerusalén, aunque es válido para cualquier otro. Templo de mampostería, Edificación. El otro Templo en cuestión, que es nuestro propio cuerpo, al que Pablo alude en 1 Corintios 6:19, es la traducción del griego Naós, que nos habla de santuario o templecillo. Tiene comparación con Jierón, pero apunta más a algo muy específico, más pequeño y de carácter personal. Pablo da un símbolo metafórico, aquí, y se toma del templo tradicional, pero su significado no es el mismo.

El caso es que dice aquí que Jesús se estaba yendo de allí. Había estado adentro y había vivido todo lo que se relata en el capítulo anterior de Mateo, el 23. Y sus discípulos se acercaron para llamarle la atención e invitarlo a que observara a ese templo y a su calidad estética y edilicia. ¡Parecían turistas los discípulos! Participantes de uno de los miles de tours cristianos a Jerusalén, donde muchos han sido guiados a ver cosas que fueron y otras que les aseguran que fueron pero sin poder probarlo con nada sólido. Hay que entender que ellos tenían una buena razón para estar asombrados, debido a que el recinto del templo, remodelado por Herodes el Grande, era una de las magníficas estructuras del mundo antiguo. El pueblo Judío estaba justificadamente orgulloso de este gran edificio.

Este templo fue originalmente reconstruido por Zorobabel y Esdras, pero fue grandemente expandido y mejorado por Herodes. Fue el centro de la vida Judía por casi 1,000 años – tanto así que era una costumbre el jurar por el templo, y el hablar en contra del templo podía ser considerado una blasfemia. Después de la obra de Herodes, el templo era enorme – casi 457 metros de largo y 366 metros de ancho. (Imagínate una construcción de cuatro calles y media de largo por tres calles y media de ancho) La reconstrucción de Herodes comenzó en el año 19 A.C., y no fue terminado sino hasta el año 63 D.C., lo que llevó más de 80 años para terminarla. El magnífico complejo del templo fue terminado solamente siete años antes de que fuera destruido.

El comentario del discípulo que registra Marcos, – mira qué piedras, y qué edificios – era especialmente apropiado dado las grandes piedras que Herodes utilizó para construir el templo. Hoy en día se pueden ver algunas de estas grandes piedras, al menos aquellas utilizadas para construir el muro de contención el complejo del templo. Estas piedras calizas de cantería, cortadas, eran tan grandes – 15.24 metros de ancho, 7.62 metros de alto, y 4.5 metros de profundidad – que casi ninguna de las grúas de construcción modernas las pueden levantar.

Hoy todavía quedan muchos que, como ese discípulo que no se nombra, dicen exactamente lo mismo. ¿Cómo vamos a estar mal ante los ojos de Dios? ¡Mira lo que es nuestro templo! ¿Tú sabes lo que hemos trabajado y el dinero que hemos ofrendado e invertido para construirlo? ¡Dios tiene que sentirse orgulloso de nosotros! ¡Él sabe que lo hemos dejado todo para honrarlo con este hermoso templo! Eso, que a primera lectura parece al menos bien intencionado y cargado de sanas ideas de glorificar y honrar a Dios, déjame decirte que es una de las expresiones más abundantes de la religión. Crear una estructura para adorar mejor a Dios y terminar adorando la estructura. Algo así como que yo cante cada vez más hermoso para Dios y termine enamorado de mi voz…

(Mateo 24: 2) Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

(Marcos 13: 2) = Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Hay una pequeña diferencia entre un texto y el otro aunque parezcan similares. Mateo dice que LES dijo, o sea: a todos sus discípulos, mientras que Marcos dice que LE dijo, al que supuestamente le quiso mostrar la  belleza de esas piedras. En los originales no está del todo claro, pero en la respuesta dice que Jesús les dice: A ustedes, con la palabra Jumeís, que se traduce como Vosotros, ya que es el plural de Su, que es Tú. Quizás la invitación vino de un solo discípulo, pero lo que Él responde, indudablemente es para todos. Y lo que busca esencialmente es que ellos entiendan que Él es un templo espiritual infinitamente más grande, más fuerte y más indestructible que él literal que ahora están admirando.

En lo literal, esta palabra profética de Jesús, quedaría cumplida unos cuarenta años después, ya que hubo una revolución extendida por parte de los judíos en contra de los romanos en Palestina, y los rebeldes disfrutaron muchos éxitos anticipados. Pero al final Roma los aplastó. Jerusalén fue arrasado, incluyendo el templo – justo como lo dijo Jesús. Se dice que a la caída de Jerusalén los últimos judíos supervivientes de la ciudad huyeron a ese templo, justamente, porque era el edificio más fuerte y seguro que permanecía. Los soldados romanos la rodearon, y un soldado borracho comenzó un fuego que pronto engulló todo el edificio. Las figuras de oro en el techo se derritieron por medio de las cuarteadas entre las paredes de piedra del templo. Para recolectar el oro, el comandante romano ordenó que el templo fuera desmantelado piedra por piedra. La destrucción fue tan completa que los investigadores de hoy en día tienen ciertas dificultades para saber dónde estaba el templo exactamente.

Sin embargo, lo más interesante de este segundo verso de Mateo y Marcos, es la característica que conforme a la palabra utilizada en los originales tienen esas piedras. No es casual. El vocablo griego usado para traducir como Piedra, es lídsos, y nos dice la Strong que se utilizaba para referirse a piedras literales o figuradas. Eso ya nos hace abrir nuestros ojos espirituales y estar muy atentos a lo que viene, que es la características que esas piedras aquí mencionadas tenían. Eran las que se usaban en los molinos para, al hacerla rodar ya fuera por esfuerzo humano a utilizando bueyes  o asnos, con ella se apisonara y moliera el cereal. Y el cereal más proliferante en esos molinos, era el trigo, ya que de esa molienda que hacían estas piedras, se obtenía la harina, con la cual luego se elaboraría el pan. Todo un símbolo si tienes la prolijidad espiritual para verlo así.

(Mateo 24: 3) = Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

(Marcos 13: 3-4) =  Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?

El Monte de los Olivos, era una colina que se alzaba por encima del monte en el que estaba erigido el templo. Entre uno y otro monte había un valle llamado Valle de Cedrón, (Killon), y la particularidad era que desde ese lugar se tenía una vista muy amplia y abarcativa del todo el templo. Con esa imagen en sus ojos, los discípulos le formularon esa pregunta que deja en evidencia la importancia que ellos le habían dado a las palabras anteriores de Jesús. Daban por descontado que el templo sería destruido, así que ahora lo que necesitaban saber era cuando sería ese evento y qué señales se podrían percibir o recibir antes que eso ocurriera. Pero lo más importante de todo es lo que encierra de fondo esa pregunta, conforme a como lo registra Mateo, ya que allí además de las señales y el cuándo, ellos le añaden que eso coincidirá con su Venida.

Cuando ellos le preguntan qué señal o señales habrá que les otorgue la certeza de que su Segunda Venida está en marcha, la palabra con la que se registra esto es semeíon, que da a entender una ceremonia de índole sobrenatural, concretamente un milagro o un signo claro. Y nota que en Mateo ellos hablan del fin del siglo, cosa que superficialmente muchos de nosotros tomamos como ese espacio de cien años que nos han enseñado se denomina así. Sin embargo, se nos escapa que en el concepto de eternidad, los tiempos no existen ni se miden, por tanto esto tiene que ser otra cosa. En principio, la palabra que se utiliza es aión, y no se traduce como siglo, sino como Edad. La Strong allí dice: propiamente edad, era; por extensión perpetuidad (también pasada); por implicación el universo; específicamente periodo (judío) mesiánico (presente o futuro).

Pero la clave de todo este texto está justamente en el significado real de la palabra aíon traducida como siglo o edad. Puede referirse a un tiempo antiguo, pero es evidente que no es este el caso aquí. También significa eternamente, aunque si hablamos de la Segunda Venida de Jesús, no nos encaja esta traducción ni la de su similar Eterno. Habla de siempre, que es un concepto eterno al igual que nunca, todo y nada, y de universo, lo cual nos deja con un interrogante porque no es preciso. Entonces creo que nos habremos de quedar con el significado que nos resta, que es Corriente de este Mundo. ¿Qué vendría a ser la corriente de este mundo? Sus formas, sus costumbres, sus tradiciones, en suma, su Sistema. Eso encaja perfectamente cuando se habla del fin del siglo, que en realidad significa el fin del sistema. Sistema mundano, incrédulo, impío, pagano, pecador, pero sistema religioso también. A eso vendrá Jesús.

(Mateo 24: 4-5) = Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

(Marcos 13: 5-6) = Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos.

Miren que nadie planáo, es lo que les dice Jesús. Conforme a su traducción, les está diciendo que pueden encontrarse con algún engañador, que alguien va a venir a engañarlos, que buscarán hacerlos errar, que procurarán hacerlos extraviar del verdadero objetivo, que si pueden los harán descarriar intentando seducirlos por las distintas variantes que la seducción tiene, con el fin de dejarlos vagando sin rumbo fijo y sin saber quienes son y donde van. Yo me pregunto cuanto de esto ha conseguido el infierno en estos tiempos, y en qué concretamente se basa su estrategia. La misma continuación de la Palabra lo muestra. Van a venir personas que asegurarán a todos venir en nombre de Cristo, pero no lo serán sino embajadores del mismísimo infierno.

A nosotros, hoy, a la distancia y con toda la información, predicaciones y enseñanzas que respecto a esto hemos recibido, nos parece utópico pensar o suponer que podría llegar a venir alguien a nuestra congregación y decir “Yo soy el Cristo” y que lo creamos con total y absoluta ingenuidad. Nos parece hasta una locura imaginarnos eso. Sin embargo, lo que estamos haciendo al pensar así es dar una muestra más de nuestra falta de conocimiento real. Porque esos falsos que aquí son profetizados para estos tiempos, de ninguna manera van a decir que son Cristos, sino su verdadero significado final, que tampoco es Mesías, sino Ungido de Dios. Te pregunto: En estos últimos tiempos, ya sean años, meses o semanas, ¿Nunca vino nadie a tu congregación o a tu vida asegurándote ser un ungido de Dios con una palabra rhema? Yo he visto eso, no sé si tú también. Y también he visto que han logrado engañar a muchos fabricando doctrinas muy singulares basadas en cuestiones materiales y relacionadas con los poderes terrenales.

(Mateo 24: 6-7) = Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.

(Marcos 13: 7-8) = Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos.

Estamos en medio de guerras. Ahora mismo hay una que ya ha dejado desastres irracionales y alto costo de vidas humanas innecesariamente perdidas antes del tiempo que seguramente tenían desde los vientres de sus madres. Sin embargo, pese al temor incrédulo ambiente y las exageradas predicaciones de cultores apocalípticos que suponen que el evangelismo conlleva mensajes inspiradores de miedos, cuando saben muy bien que el dueño del imperio del miedo no es precisamente el que nos ayudará a predicar el evangelio del Reino, tal el único mandato recibido, habrá que decir exactamente lo que está escrito: que esto todavía no es el fin. No se termina todo por causa de estas guerras o de los diversos rumores que existen alrededor de ellas.

Rumores que, si eres uno de los que se entretiene con las llamadas ideologías inventadas por aquellas fuerzas que siempre trabajaron para dividir, te llevan a tomar siempre partido por uno de los bandos en guerra, sin darte cuenta que es más lo que ignoras que lo que sabes, porque lo que sabes lo sabes por parte de alguno de esos bandos, el que ideológicamente coincide contigo, entonces la información que tienes siempre es tendenciosa y volcada a prepararte psicológicamente hasta para ir y ofrecerte como voluntario para pelear una guerra por una causa que no es la tuya, sin caer en cuenta que una guerra moderna jamás se libra por una bandera, tal como suenan los discursos, sino simplemente por acceder a más poder o por lo más antiguo de todas las guerras: oro, plata o dinero.

Finalmente, dice que se levantará nación contra nación. Literalmente, esto tiene relación con aquel tiempo, en que la nación de Israel era duramente perseguida y combatida, pero en contra de toda sabiduría humana el día presente no es mucho mejor. No existen naciones amigas o enemigas, conforme al discurso que diariamente escuchamos; existen naciones que comparten intereses comunes o no. Si no los comparten y hasta compiten por ellos, entonces hasta puede haber una guerra por esa razón. Las guerras no son por las banderas, generalmente son por dinero o poder político. Lo de reino contra reino no es ninguna novedad. Y no está hablando de reinados antiguos o específicos, de hecho. Hay un reino de tinieblas que se ha apropiado de manera prepotente de otro Reino de luz y el combate espiritual es para que este último sea entregado en manos de su verdadero propietario. Esta es la tarea que se le encomendó a la iglesia, y presumo que todavía está muy lejos de haberla cumplido o estar en ese camino.

Y tanto como para estar en sintonía con estos tiempos de pandemia, hay una curiosidad en este texto que bien vale la pena consignar, tanto como enseñanza necesaria y también como signo espiritual a tener en cuenta. Mateo dice que habrá pestes, pero en los originales de este pasaje, la palabra peste no figura. Tampoco está en el de Marcos, pero este no lo incluye en el texto que consumimos. Donde sí está es en el evangelio de Lucas, al que no incluimos en el detalle pero sí pensábamos hacerlo en el final con lo visto y tratado. En Lucas 21:11 está la palabra loimós, que se traduce como plaga, enfermedad o figuradamente como peste o pestilencia. El texto de Reina Valera tradicional incluso inscribe nuestra conocida palabra pandemia, lo cual lo pone en presencia activa y ultra moderna.

Los terremotos aquí mencionados, sumados a desastres climáticos tales como tremendas inundaciones o calcinantes sequías, tifones, huracanes, tornados, etc, prácticamente todos los días están presentes en alguna parte del planeta, mientras que el hambre, aún en lugares con riquezas suficientes como para que coma toda su población y sobre otro tanto, también es un flagelo que nos lleva a asumir que, en verdad, este es apenas un principio de dolores, de algo que si bien está profetizado, no es mucha la gente dispuesta a aceptarlo y decidir hacer algo al respecto.

Lucas en su evangelio añade que el tiempo está cerca y que no debemos ir en pos de ellos, sino aguardar en Dios que esos tiempos se cumplan. Cuando menciona las guerras, le añade una palabra que nos es muy afín a estos tiempos: sediciones, que es el equivalente a decir terrorismo. Concluye citando que habrá terror y grandes señales en el cielo. La pregunta que nos queda flotando, es: ¿A qué cielo se refiere? Respuesta clara: la palabra utilizada es ouranós, que nos habla de un cielo especial, más allá de este telón azul de día y negro de noche que vemos, un cielo que es morada de Dios. Desde allí vendrán las señales.

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Reconciliados

Es notable como, en un momento dado de esos textos que seguramente alguna vez hemos leído, Pablo dirige un comentario muy singular a los falsos apóstoles que trataban de ganarse el favor de los creyentes corintios. Esos impostores tenían como particularidad principal la de juzgar a todos según sus normas humanas. Por eso es que, de acuerdo con sus evaluaciones, Pablo no tenía ni la menor importancia para ellos. Es un espíritu que todavía sigue operando de igual manera. A los auténticos hombres de Dios de este tiempo, la religión organizada no los considera en lo más mínimo, aunque los odia, los espía, los persigue y los injuria.

Sin embargo, Pablo les dijo a los corintios que había aprendido cabalmente a no usar las opiniones de otros hombres para juzgar a la gente. En otra época, había considerado a Jesús desde un punto de vista humano, como el líder de una nueva secta que quería derrocar al judaísmo, pero todo eso había cambiado muchísimo cuando fue convertido en el camino a Damasco. Fue entonces que reconoció a Jesús como el Hijo de Dios resucitado. Cuando los cristianos están motivados por un temor reverencial a Dios y aman a Cristo, su servicio cristiano no será en absoluto algo mecánico. Compartir el evangelio con los que aún no creen será un privilegio y no una obligación monótona.

Se preocuparán de agradar a Dios sin importarles el qué dirán. Esto no sugiere que deben ser tan indiferentes a los sentimientos de otros que se alegren de ofenderlos, sino que cuando se trata de agradar a Dios antes que, al prójimo, querrán obedecer a Él sin darle importancia a las consecuencias. Ese y no otro es el servicio que te propongo. Porque el servicio habitual eclesiástico no te trae inconvenientes si te limitas a hacer todo lo que al pastor se le ocurra. Con que no le falles a él, lo demás no cuenta.

Sin embargo, tanto en la experiencia de Pablo que te estamos delineando, como en lo que él mismo se encarga de preanunciarte, el servicio que te aguarda fuera de los templos tiene que tener como centro a Cristo. Y si te quieren criticar, agredir, injuriar, burlarse, expulsarte y hasta denunciarte ante la ley, que lo hagan. Hay alguien que está peleando tu batalla junto a ti. Eso, claro está, si estás haciendo lo que Dios dice que hagas y no lo que a ti se te ocurre que es bueno. Porque si llegas a hacer lo que a ti te parece sin consultar con el Padre, mucho me temo que verás unas hermosas rejas pero del lado de adentro…

“En Cristo”, es una expresión que Pablo usa a menudo en sus epístolas y reitera que la salvación es una transformación que une al creyente en un maravilloso compañerismo con su Creador y Redentor. También muestra que la salvación no es un rito ni un deseo de cambiar. La salvación, cuando se toma desde la óptica de Dios mismo y no desde la que utiliza la religión global y específica, es una vida nueva, no meramente “dar vuelta la hoja”, ni una serie de buenos propósitos que tarde o temprano se rompen.

Y no se equivoca Pablo cuando dice que todo eso proviene de Dios, porque todo cambio milagroso en la vida de un pecador arrepentido, comienza en Dios, no en el hombre. Es Dios quien ha tomado la iniciativa de redimir al hombre. Él es quien envió a su Hijo para morir por la humanidad y a su Espíritu Santo para redargüir a los hombres de sus pecados para que vengan a Él. Por eso es que absolutamente nada más podría describir con más exactitud la misión que Dios le dio a Pablo que esa frase que hemos leído del Ministerio de la Reconciliación. Reconciliar a dos personas es reunirlas, (re-unirlas, volver a unir algo que estaba unido y se desunió), después que han estado separadas por ciertos conflictos.

Oye: el hombre fue creado a imagen de Dios, pero cayó por causa de su propia desobediencia. Dios no le dio la espalda al hombre; el hombre dejó a Dios. Dios nunca quiso estar separado de su creación, pero la separación sucedió debido a la rebelión de las criaturas. Cierta vez alguien me preguntó cómo podía ser que nosotros fuéramos imagen de Dios, siendo que la misma Biblia dice que a Dios nadie le vio jamás, que es Espíritu y que por lo tanto no puede tener imagen. Se olvidó de Jesucristo: Él es la imagen de Dios, mientras que nosotros somos su semejanza.

En el registro “administrativo” celestial de todos los que han nacido, (Con excepción de Jesús, claro está, ya que Él fue gestado por el Espíritu Santo), hay una deuda que no se puede pagar: la deuda del pecado. Jesús pagó la deuda, pero la transacción no se termina de cumplir totalmente hasta que cada pecador pone su nombre y su firma de aceptación, se aparta del pecado y decide que Jesucristo es, de allí en más, su Salvador personal y Señor de su vida. Eso es conversión, no comenzar a ir a sentarse en un banco de un templo todos los domingos a dormir el aburrimiento.

Esto es lo que verdaderamente permite que Dios quite esa deuda de tu cuenta, para que no tengas que pagar las consecuencias eternas de tu rebelión. La deuda se ha transferido a Jesús, y Él la ha pagado en su totalidad. ¿Te decidirás, definitivamente, a aceptarlo y hacerlo tuyo a ese acto, o no? El máximo servicio que prestó Pablo fue que, después de su dramática conversión, se pasó la vida hablándole a otros de las buenas nuevas, donde quiera que fuera. Era el embajador que representaba al Rey de reyes en la tierra.

Jesús había regresado al cielo, es cierto, pero Pablo estaba de pie en el nombre de Cristo, para llamar al mundo perdido y decirle: ¡Reconciliaos con Dios! La misión, hoy, no ha cambiado. Hay que llevar el mensaje de reconciliación al mundo perdido, lo cual es la esencia viva del servicio. No necesitas ninguna organización estructurada y mucho menos “técnicas” humanoides para hacerlo. Entiende bien esto, por favor: servir a Dios y a otros, no es una carga si el motivo es el amor. Pero mucha atención y cuidado con la sutileza de esto. Estoy diciendo “servir a Dios y a otros”, que no es lo mismo que lo usual de servir a algunos que dicen servir a Dios.

Por eso es que absolutamente nada disuadió a Pablo de modificar su conducta. Ni siquiera la más feroz oposición ni las más duras dificultades. Él amó tanto a Cristo que todo problema que padecía era insignificante en comparación con la fortaleza que recibía de su relación con Jesús. Escucha esto: tú puedes, hoy mismo, experimentar la misma clase de amor porque ese amor es único e indeleble. Ya sé que te lo pueden haber marchitado en tu última congregación eclesiástica, pero ahora ya sabes que no la necesitas para llevar adelante tu misión.

¡Pero hermano! ¿Y si yo le hablo a mucha gente y esa gente se convierte, adonde la llevo después? Primero: ¿Quién te dijo que tú has convertido a esa gente? Segundo: ¿No crees que quien la ha añadido al rebaño sabrá muy bien qué hacer con ellos sin que tú te entrometas? Es mucho, tremendamente mucho lo que Dios ha hecho por el hombre. Te pregunto y me pregunto: ¿Qué cosa ha hecho ese hombre a modo de devolución de amor a Dios? Pelearse entre sí para acceder a cargos eclesiásticos y religiosos que le permitan pavonearse delante de sus “hermanos” y también delante del mundo secular, ganar dinero mal habido, corromperse con los gobiernos humanos de turno, eso es lo que mayoritariamente ese hombre ha hecho como “obsequio” para el Dios de amor que le regaló todo.

Aunque es una gran satisfacción reconciliar a dos personas que se han enemistado, eso no puede compararse con lo que experimenta interiormente una persona que se reconcilia con Dios. ¿Sabes qué? Hemos estado subestimando ese hecho y lo hemos reducido a diez manos levantadas más o diez manos levantadas menos para medir numerológicamente el éxito de una campaña evangelística. ¡Ilusos! El hombre está separado de Dios por mucho más que un simple malentendido o diferencia de opiniones. Es la corrupción del hombre y su desacato a los santos decretos de Dios lo que se levanta entre Dios y el hombre. La única manera de reconciliarlo era por medio de Cristo Jesús y así se hizo.

A esta calidad y cualidad de servicio es a la que el hombre que aspira ser participante de la tarea del Reino de Dios en la tierra, debe acceder. Aquí no caben, (No te ofendas) el ministerio del teatro, de la danza, del deporte o de la colección de monedas. Aquí sólo cabe el servicio conforme a la mente de Dios y no a la del mejor intencionado de los hombres. Para Todo Creyente: ES RECONCILIACIÓN, NO MARGINACIÓN

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Sin Gracia Es Desgracia

No es inteligente rotular ni definir a los seres humanos. Dios ha construido una variedad tan grande en todos los estamentos de sus vidas que, calificarlos de una u otra manera y colocarlos en una especie de estantería de exhibición para moraleja de otros, es casi una barbaridad, tanto en lo profesional y secular, como también en lo espiritual. Hay personas no creyentes incapaces de cometer un delito de ninguna naturaleza. Es imposible imaginarlos falsificando algo o defraudando a alguien. Hay buenos y hay malos. Hay confiables y no confiables. Esa es la sociedad secular. No es ninguna novedad, ya que sin que ellos lo sepan en su gran mayoría, están operando y funcionando en Adán. Y Adán fue el hombre que comió del árbol del conocimiento del bien y del mal, así que no les queda otro camino que funcionar en esa dimensión que transita entre lo bueno y lo malo. Pero eso no termina allí. Hay gente que dice ser creyente que, sin embargo, pueden entrar en cualquiera de estas trapisondas mencionadas sin que se les mueva un músculo del rostro. Para ambos, existe un punto central del carácter de Dios. Uno de sus atributos más notables después del amor que es su esencia: La Gracia.

Efesios 2: 1-3 = Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. El, (Y está hablando de Jesús el Cristo, obviamente), nos dio vida cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. ¿Quién podrá decir en este día que no estaba en esa situación, en mayor o menor dimensión, cuando fue redimido, (Que significa rescatado) por la sangre de Jesús? Gloria a Dios si hubiera alguien que no salió de esa oscuridad espiritual. No he sido yo, precisamente. Yo andaba, en ese otro tiempo del que se habla aquí, por esos caminos que se detallan. ¿Causa? Seguir la corriente de este mundo. ¿Cuántos saben que si no la seguías eras mal visto, criticado, marginado y. finalmente, agredido y expulsado? Durísima cosa es vivir en el mundo incrédulo sin Cristo.

Conforme, o de acuerdo con, el príncipe de la potestad del aire. ¿De quién está hablando? De Satanás, obviamente. Potestad es autoridad, lo sabes, ¿Y el aire? ¿De qué aire nos habla Pablo? Se refiere al llamado reino de las tinieblas, donde Satanás y sus demonios se mueven libremente. Un espíritu. Pero como un espíritu siempre necesita un cuerpo para manifestarse aquí en la tierra, se nos dice que ese espíritu, hoy, está operando, trabajando, manipulando y hasta gobernando en los hijos de desobediencia, o sea en todos aquellos que no obedecen a Dios, a su Hijo el Cristo ni a su Espíritu Santo. Nada menos. Y era justamente en esa situación, entre los cuales, dice, todos nosotros estuvimos esclavos en otro tiempo. ¿Esclavos de quien o de qué? De nuestra propia carne. O carnalidad, como quieras llamarla. Porque eso nos llevaba inexorablemente a hacer la voluntad de esa carne corrupta nuestra, y también esclavos de pensamientos que no eran nuestros, pero lo parecían, hasta el punto de llevarnos a tremendos estados de ira que podían, incluso, hacer peligrar nuestra vida y la de los demás. Eso éramos nosotros, al menos, una enorme mayoría a le indudablemente y sin nada para sentirme orgullos, me encontraba yo mismo.

Versos 4-7 = Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Lo concreto es que Dios nos amó y nos dio vida juntamente con Cristo, por Gracia. Claro; nosotros decimos Gracia y de inmediato la asociamos con lo que hemos aprendido es su sinónimo: favor. Sin embargo, allí nomás nos quedamos y tal vez nos perdemos una serie de puntos importantes más. Cuando conocemos a una persona, al mismo tiempo conocemos sus atributos, ¿Verdad? La Gracia forma parte de los atributos de nuestro Dios, lo que equivale a pensar, tal como seguramente se lo habrás escuchado a otros hombres y mujeres de Dios, que la Gracia en realidad es una persona. Lo que se nos ha dado es una persona. Lo puedo comparar con la luz y hasta con la oscuridad, porque la gracia tampoco es algo, sino que e alguien. Porque, en definitiva, lo que Dios nos concedió fue a su Hijo. Haz un ejercicio simple. Le preguntas a alguien que fue lo que recibió el día que aceptó a Cristo, y seguramente te dirá que recibió amor, paz, misericordia. Y está bien, pero eso es algo, y lo que Dios nos dio es a alguien. Nos dio a su Hijo, que es donde están la salvación, la redención, el perdón, el amor, la misericordia, el todo. El es Aquel que en la plenitud de todo lo llena en todo.

Y yo creo que nos fueron concedidas en Él todas las cosas, absolutamente todas las cosas. Eso explica con total y meridiana claridad, el problema que tenemos a veces como iglesia. De que hay una diferencia abismal en vivir para Cristo a que Cristo viva su vida en nosotros. La gracia, entonces, indudablemente que sí, que es una persona. Es el gran peligro de confundir lo bueno con la voluntad de Dios. Hay un abismo de distancia entre las dos cosas. Es otro árbol. La salvación ES Cristo. La redención es Cristo. La vida es Cristo. Dios no nos dio algo. No nos dio vida, no nos dio perdón. Decir que Dios nos dio vida, escritural y bíblicamente, es incorrecto. Aunque decirlo tal vez no esté mal, pero es incorrecto desde la percepción, porque Dios nos dio a su Hijo, y en el Hijo está la vida, porque está escrito que el que tiene al Hijo, tiene la vida.

Hay un concepto que es fundamental y te ayuda a comprenderlo mejor. Cuando hablamos de Gracia, de lo concedido, lo que dice Pablo, es que a los que están En Cristo, Dios les da Su Espíritu para que les revele lo concedido. Y lo concedido es Cristo, y en Él todas las cosas. Jesús dijo, respecto al Espíritu Santo, que Él lo glorificaría, porque tomaría de lo Suyo y lo haría saber. Además, dijo que Él no podía hacer nada por sí mismo, sino que lo que el Espíritu haría, sería hablarles de Él. Una vez más se reitera: el Espíritu revela al Hijo y el Hijo revela al Padre. Y también revela lo concedido, de lo cual también hablamos, dijo. Una vez que lo concedido, que es el Hijo, que es el regalo de Dios para nosotros, inmerecido, desde luego, el Espíritu nos lo tiene que revelar. ¿Para qué? Para que, entre otras cosas, los hombres no tengamos que dedicarnos a solucionar problemas matrimoniales, de familia, laborales o económicos.

Sería una pérdida de tiempo, porque no se puede poner la vida en el marco de la redención. Cualquier inconveniente en estos ítems que te mencioné, no se solucionan hablando con otra persona, se soluciona EN Cristo, porque se supone que todos nosotros estamos o deberíamos estar EN Cristo. El buen matrimonio está En Cristo, el buen padre o madre está EN Cristo, el buen empleado está EN Cristo, el buen jefe también, y hasta el buen administrador de sus ingresos está EN Cristo. Todo nos fue concedido en Él. Así es que, si deseamos entender la Gracia, no lo podemos hacer de manera segmentada, creyendo que la gracia es un precio imposible de pagar del Hijo que nos consiguió una salvación que es un evento. ¡No! La salvación es una persona que abarca absolutamente todo. En el área de la redención, en tu vida. Dicen los que más saben que, cuando tú tienes un problema con tu esposa, la pregunta que debes hacerte no es como haces para cambiarla. La pregunta que tienes que hacerte, es en qué momento de tu vida dejaste de sentir gozo por hace la voluntad de Dios.

O sea: en qué momento se pierde el gozo por amar a quien no merece ser amado o por perdonar a quien no merece ser perdonado. Y ni hablar de poner la otra mejilla con gozo, no obligado y protestando. Y la frutilla del postre, sería, sentir gozo por bendecir a quien te maldice. En suma: cuando entendemos EN Cristo la obra completa y su persona en nosotros, entendemos que no hay nada en nuestras vida que esté fuera de la redención o de la salvación que nos fue otorgada en Él. O sea que la Gracia es infinitamente superior a todo lo que nosotros podamos imaginarnos. Y para aquellos que por no haber entendido todo esto y se pasan de largo y se sientan a esperar que todo lo haga Cristo por ellos, hay que recordarles que el Espíritu Santo es quien les revelara todo respecto a lo concedido. No es casual que las llamadas cartas apostólicas, en su mayoría suma, hagan especial hincapié en el conocimiento, que no habla de estudio, aunque lo incluye, sino de intimidad. Hay gente que puede llegar a leer mil veces el Nuevo Testamento y jamás llegar a conocer el Nuevo pacto.

El conocimiento es producto de la intimidad con el Señor. Y ese conocimiento trae revelación. Y revelación es ver. Todos los hombres nacemos con un muro delante del infinito, que nos impide ver lo que hay del otro lado. Sólo a los que el Espíritu Santo les disuelve el muro, pueden verlo. Los demás, aunque estén parados en el mismo lugar, no pueden ver nada. Escuché hace pocos días a alguien decir una enorme verdad que no siempre entendemos, vemos o, incluso, nos atrevemos a decir: el evangelio no es saber, es ver. ¿Por qué? Porque recién cuando ves algo es que empiezas a conocerlo. Puedes hablar como se te ocurra de tu día de conversión, pero nunca digas que ese día fue cuando conociste a Cristo. Eso no sería verdad. Nadie conoce a alguien que recién ve por primera vez. Eso siempre viene con el tiempo. Y, en algunos casos, nunca. Si Pablo llegó a decir que lo tuvo todo en este mundo por basura sólo para conocerlo y ser hallado en Él, imagínate que nos queda a nosotros. Todavía hay gente que en un culto te dice que están entrando en la presencia de Dios. Ni idea de lo que dice. Si está EN Cristo, ni entra ni sale de la presencia, está de manera permanente.

Creo que está claro. Por gracia y sentados en lugares celestiales. Hace muchos años, cuando yo escuchaba eso, me quedaba pensando qué haríamos todos sentaditos allí durante toda una eternidad. Claro, yo lo veía a futuro, pero esto está dicho o escrito para el hoy, no para el mañana. Ya estamos sentados allí, y es desde allí que tenemos que mostrar, a través de todas las generaciones que vengan, las abundantes riquezas de esa gracia recibida, a través de todos los siglos venideros. ¿Te imaginas? Durante siglos haciendo eso por mandato. Ya sean siglos de tiempo o de sistemas, es lo mismo. Esa es nuestra tarea espiritual y por eso estamos sentados en ese lugar de privilegio conjuntamente con Cristo. La iglesia, -recuerda esto- es netamente espiritual sólo después de Cristo. Anteriormente, se movían con fe, pero siempre en el ámbito de Adán, conceptuando y legislando entre lo bueno y lo malo, tal el árbol digerido. Cristo ES el bien, por tanto el mal en Él no existe. Y a todos los que están EN Cristo, les ocurre lo mismo. Porque un cuerpo vive todo la misma cosa que vive su cabeza, ¿Verdad?

Versos 8 y 9 = Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque por la Gracia, que es Cristo, somos salvos, que es Cristo, porque por medio de la fe, EN Cristo, y no de nosotros, sino de Él, porque el don es de Dios, lo que equivale a decir que es Suyo, ¿Está claro? ¿Puede gloriarse algún hombre de todo esto? No. No existe un ser humano que pueda gloriarse de todas estas cosas, así está escrito, así lo creemos y así lo ponemos por obra. Ahora te pregunto: En la iglesia falsa, la paralela e imitadora que de manera corriente llamamos Babilonia, ¿Nunca has visto a hombres gloriándose a sí mismos, promocionándose a sí mismos en todas estas cosas que sus propias biblias tienen escrito que no deben hacer? ¿Qué crees que pueda o deba hacer Dios con ellos? Puede matarlos, si así lo decide. ¡No! Me dices. Eso hacía la ley, pero no Dios. Perdón, cuando la ley decidía sacar de este mundo a alguien, venía un hombre y lo ejecutaba. Hoy, si alguien tiene que salirse de esta tierra por estar no sólo desobedeciendo a Dios, sino, además, siendo personero del diablo, el que lo saca si así lo decide es Dios mismo. Y que no te suene a cruel ni a déspota; lo hemos visto. Dios sigue siendo justo.

Versos 10 y 11 = Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. Hechura suya. ¿Puedes tomar una mínima dimensión de lo que significa esto? Ya Ezequiel, cuando recibe respuesta de Jehová a su pregunta sobre lo que iba a hacer con el remanente de Israel, escucha esto: Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne. Un corazón y un espíritu nuevo. El que dude que es una nueva hechura, no sé qué ha entendido. Y una vez más, retornamos a la frase preferida de Pablo, que cuando les escribe a los Corintios su segunda carta, les dice algo que hoy es un legítimo clásico de la Palabra: De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Todavía hay gente que convence a otra gente que, por recitar una oración que otro le va dictando y pasar al frente en un determinado lugar a que alguien le ponga su mano en la cabeza, ya está en Cristo. Creo que la más alta responsabilidad de que haya tantos cristianos semi perdidos por causa de creer que están salvados hagan lo que hagan y vivan como vivan, la tiene el ministerio en todo su conjunto y me incluyo, porque yo en algún tiempo inicial de mi trabajo magisterial, repetía la misma muletilla. Acá Pablo te lo está diciendo más que claro y verídico: Si alguno está EN Cristo, es nueva criatura. Y si aparece una nueva criatura, aparece una nueva historia y un nuevo estilo de vida. Porque añade que las cosas viejas pasaron. Pasaron, ¿Entiendes? Si lo que nace es una nueva criatura y todas sus cosas viejas pasaron, que quiere decir que quedaron a un lado y no tienen absolutamente nada que ver con esta nueva criatura, ¿Me quieres decir por qué en casi todas las congregaciones hay tanta gente amontonada formando fila y aguardando turno, a veces durante meses, para recibir sanidad interior? Cuidado, no estoy atacando a quienes la necesitan, lo comprendo y los comprendo, pero la sanidad interior, por mejor y más brillante que se realice, lo único que logra es mejorar un poco el viejo hombre. Y aquí, la Palabra, nos habla de un hombre nuevo, no de uno viejo emparchado.

Y en dura censura para el pueblo judío practicante, Pablo dice que los nuevos creyentes, eran llamados incircuncisos, por los circuncidados. ¿Quieres saber algo? Todavía algunos en ciertas partes del planeta nos siguen llamando así. Pablo se los dejó más que claro a los Gálatas cuando les dijo: Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Punto y aparte. No se trata de una restauración ni de una modificación, ni de una re-creación, se trata, tal como lo dice, de una nueva creación. Es mucha la gente, todavía, que cuando tú les hablas de una nueva criatura, te mira con sus ojos llenos de desconfianza. Y si le preguntas el motivo de esa duda, te responden que tienen temor que algo de lo que llaman nuevo sea nada más que una estrategia falsa de Satanás y sus demonios. Lo siento, pero vuelven a pecar de no leer la escritura como deberían. Porque si lo hubieran hecho, sabrían que si aparece algo nuevo que jamás antes se había visto, es Dios quien lo trae, ya que es el único creador de todos los universos. Satanás necesita indefectiblemente de un original legítimo, para él poder sacar una mediocre fotocopia y con eso engañar fácilmente a miles de supuestos cristianos que no están EN Cristo y por esa razón no alcanzan a ver el engaño.

En el octavo capítulo de su carta a los Romanos, Pablo escribe esto: Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. El deficiente entendimiento y la errónea interpretación que se le ha dado a este verso y otros más similares, es lo que llevó durante muchísimo tiempo a pensar, a cada creyente, que Cristo había entrado dentro suyo y por eso moraba Su Espíritu en él. Antes que caer en confusión, es preferible que sigan creyendo eso, pero te aviso que el tema es exactamente a la inversa: nosotros, al matar nuestra carne colocándola en la cruz con Cristo, entramos dentro de su dimensión. Y al estar allí, el Espíritu de Dios, que también es Cristo, empieza a morar en todas nuestras decisiones. Pero quiero reiterarte una frase que, si la lees con atención y cuidado, te sacude hasta los huesos, y es la que dice: Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Me pregunto qué sucede con las decenas de denominaciones y congregaciones que de ese Espíritu no hablan.

Con los Colosenses, Pablo tiene una mirada similar, aunque desde otra profundidad. Les expresa: Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Hemos dicho no menos de cien veces que estamos conjuntamente crucificados con Cristo, pero no mucho más de diez, que también hemos resucitado en Él. Y es importante, porque el gran efecto de la crucifixión y muerte de tu Adán, está en tu resurrección EN Cristo. Eso no lleva inexorablemente a buscar las cosas “de arriba”, que por supuesto, no tiene nada que ver con alturas geográficas, sino con un concepto de ámbito superior, de un trono invisible al ojo humano terrenal, pero más que válido para quienes lo buscan con los ojos de su espíritu. Ya sabemos que no debemos fijarnos en las cosas terrenales, sino en las celestiales. Pero lo que a mí realmente me impactó cuando lo leí por primera vez, es el cierre de este texto, donde Pablo nos está asegurando que nuestras vidas están escondidas con Cristo en Dios. El único modo de estar escondidos con Cristo en algún lugar, es estar dentro de su dimensión, dentro de Él mismo.

Pablo le otorga enorme importancia a ese nuevo hombre nacido EN Cristo, al menos es lo que se vislumbra a través de lo que les escribe a los Corintios en su segunda carta cuando les dice: Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Atención con esto que no es algo menor. Pablo, en contra de lo que muchos interpretaron, no está refiriéndose a su “hombre viejo” en mala sintonía con el hombre nuevo EN Cristo. Es bastante claro como para que nadie se hubiera confundido, pero a ciertos demonios minúsculos pero fastidiosos les encanta torturar cristianos en sus mentes haciéndolos olvidarse de las cosas, escuchar mal las cosas y, entender mal las cosas. Lo que Pablo dice, y es casi una redundancia repetirlo, es que mientras su hombre nuevo, renacido EN Cristo se va renovando, que significa que va creciendo, incorporando revelaciones, entendimientos, sabidurías, el hombre exterior se va desgastando.

¿Alguien va a decir que ese hombre exterior es Saulo de Tarso? No. El hombre exterior de Pablo es exactamente eso que está diciendo, su parte externa, lo que se ve de él, esto es: su cuerpo físico. Y aunque Pablo no era todavía un hombre viejo, su cuerpo, a partir de todas las vicisitudes transitadas, se había desgastado notoriamente. A ver, ¿Tienen la misma posibilidad de desgaste físico un empresario que se alimenta bien, que lleva una vida desahogada, que asiste a un gimnasio y cuida su estado físico, que otro hombre que trabaja en la construcción, soportando calor, frío y lluvia, a lo que deberá sumarse los esfuerzos físicos obligatorios para levantar elementos del trabajo de enorme volumen y peso? Nadie tiene el secreto ni el manual perfecto de la longevidad, pero comer sano, hacer ejercicio, ocupar su mente y descansar lo conveniente, son elementos básicos.

Sin gracia es desgracia, titulé. ¿Exageré? Puede ser que algo, pero también puede ser que no tanto. Partamos de una base. Des, es una preposición que, cuando se utiliza, normalmente es para expresar lo contrario a lo que es la palabra sin ella. Ejemplos. Des-pegar, quitarle el pegamento a algo adherido, lo opuesto a pegar. Des-hacer, lo contrario a hacer, destruir algo que estaba hecho. Des-quitar, hacer lo que se pueda para recuperar algo que te han quitado. Y hay muchos más, pero me quedaré con el nuestro: Des-gracia. Conforme a como venimos entendiendo los demás, haber perdido la gracia, haberse quedado sin ella. ¿Y para que usamos esa palabra normalmente? Para rotular algún hecho negativo, tenebroso, feo o simplemente tétrico. ¿Conoces algún hombre al que se lo tenga por desgraciado, que tenga paz, vida y serenidad? Ya tienes tu solución para dejar de vivir mal como te habías acostumbrado. Hay una gracia que va más allá de la simple e inicial salvación para vida eterna. Es la gracia inigualable de estar EN Cristo, ser un Espíritu con Él y salir más que vencedor en cuanta batalla se te presente. Tal vez lo ignorabas. Desde hoy lo sabes. Ahora el balón está en tu campo. Tu juegas.

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Niveles

El servicio cristiano puede exigir un precio muy alto. El apóstol Pablo lo sabía demasiado bien. Él delineó algunas de las dificultades físicas y emocionales que enfrentaba. A pesar de toda la oposición y el desánimo del mundo y hasta de los creyentes, nada iba a poder impedir que Pablo sirviera al Señor. Él había aprendido a través de severas pruebas la grandeza del consuelo de Dios. Los cristianos de hoy en día son llamados a tener ese mismo nivel de dedicación. Dios continúa confiándole a su pueblo la responsabilidad de llevar el evangelio a los perdidos y vivir como testimonios vivientes de la reconciliación que Él ofrece a la humanidad pecadora. Eso, de hecho, no significa salir con una Biblia debajo del brazo a fastidiar a quienes no quieren oírte. Eso significa vivir una vida que despierte curiosidad e interés en el no creyente.

Mientras sufría la oposición, Pablo mantenía la mirada espiritual enfocada en la recompensa que les espera a los que sirven a Dios después de esta vida. Llegó a comparar su cuerpo con una tienda de campaña y el cuerpo resucitado con una casa. Me pregunto y te pregunto: El servicio que estás prestando, cualquiera sea y tenga la importancia que tenga, ¿Es de este nivel? La característica principal de la tienda de campaña, es que se trata de una habitación temporal. Se puede desarmar y mover de un lugar a otro, y sirve para los que no están establecidos. Pero una casa constituye una residencia permanente. De allí que la casa que Pablo anhelaba no estaba hecha por manos humanas, sino que era espiritual y eterna. ¿Cuántos sirven, hoy, mirando donde Pablo miraba? Trato de hacer eso, pero hay días en que los buenos de mis ojos parecerían no querer obedecerme…

La naturaleza humana de Pablo anhelaba mucho el día cuando su tabernáculo corporal se deshiciera y pudiera abandonarlo para habitar en su hogar eterno en el cielo. Describió esa sensación como la de “gemidos”. Pero él, además imaginaba el cuerpo resucitado como una nueva vestimenta que se pondría cuando abandonara el cuerpo físico. En el cielo no sería un espíritu sin forma, sino que usaría la vestimenta de un cuerpo inmortal. Lo mortal sería absorbido por lo inmortal. Este era el propósito de Dios para Pablo cuando lo hizo, y como garantía, Dios le había dado el Espíritu Santo. Pablo vio en la presencia del Espíritu Santo en su vida, las “arras”, (Primicias, adelantos, garantías, avales), que le aseguraban el cuerpo glorificado que recibiría. Pablo sabía perfectamente que, mientras viviera en este mundo, estaría ausente del Señor.

Si él hubiera podido elegir en el momento en que le escribía a los corintios, él hubiera dejado el cuerpo físico para poder estar con el Señor. Una vez más: ¿Cuántos, hoy, en tu iglesia, piensan así? ¿Tú mismo has pensado alguna vez de ese modo? No me digas que Pablo estaba loco, ¿Eh? Sin embargo, hasta que ese día cumbre y sublime llegara, él tenía que seguir inconmovible ocupado en la misión dada por Dios. Lo que más importaba no era si todavía estaba en la tierra o disfrutando del cielo, sino si su trabajo era o no aceptable al Señor. Eso es Servicio, así, con mayúscula. Saber que un día tendría que dar cuentas a Dios, motivaba enormemente a Pablo para ejercer su ministerio. Porque él no trabajaba para ganar la aprobación de los hombres, sino la de Dios. La crítica de los miembros de la iglesia y la opresión de la sociedad impía no le importaban, mientras su corazón permaneciera puro delante de Dios.

Es notorio que Pablo rendía aquí en la tierra una clase de servicio ubicado en un nivel muy singular, ya que tenía como premisa el día en que comparecería ante Cristo, donde la labor de toda su vida sería evaluada. Esto no se refiere al gran trono blanco donde los incrédulos serán juzgados y condenados a un castigo eterno. Los resultados del juicio de los creyentes delante de Cristo serán la recompensa que Él les da para disfrutar. No es fácil aceptar la crítica cuando una persona hace todo lo que puede para servir al Señor. Le duele profundamente cuando sus motivos se entienden o interpretan mal. Cuando ocurren tales cosas, el cristiano debe recordar que Dios juzga con justicia y conoce las verdaderas razones de sus acciones. Aunque los cristianos no pueden evitar el dolor de la crítica, si saben que agradan a Dios, pueden contar con el sustento de su consuelo.

A esta altura de lo escrito, ya tendrías que estar evaluando tu propio servicio y comparándolo al nivel del servicio de Pablo. Y no me vengas con aquello de que Pablo era Pablo, porque si la Biblia no miente (Y no miente) Pablo era tan hombre y tan carne como tú o yo. Sólo que su servicio no tenía los mismos destinatarios que por allí tiene el tuyo. El primer motivo de Pablo para hacer que otros conocieran a Cristo, era el temor del Señor. Tal como se aplica a los creyentes, “temor” es una traducción mejor que “terror”, pues es la reverencia a Dios. El deseo profundo de Pablo era contar con la aprobación de Dios respecto a las actitudes y acciones de su vida, porque reconocía el mérito de Dios. A los que Anhelan el Reino: ESTE ES EL NIVEL DE INGRESO

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Leer y Entender, No Repetir

Sabemos que todos los ministerios han sido otorgados por el Señor a distintas personas con una sola dirección global y abarcativa: perfeccionar a los santos, esto es, aportarles elementos para que cada uno pueda madurar en su camino en el Evangelio del Reino. También sabemos, que cada ministerio ha sido enviado con una misión específica, y que no se trata de elucubraciones de hombres bien intencionados, sino de una misión puntual que Dios determine que cada uno tenga. Tiempo de Victoria nació con la directiva clara de enseñar y esclarecer la Palabra de Dios en todo lo que fuera necesario. Hoy, ese esclarecimiento, nos está llevando a lo que vulgarmente en nuestros ambientes se rotula como “matar vacas sagradas”, esto es: descubrir y clarificar escrituras que habían producido enseñanzas erróneas que, en muchos casos, podían llevar a muchos cristianos a senderos equivocados. Y eso significa errar el camino. Y en esto, si te equivocas de camino, no llegas donde pensabas, sino al lado contrario.

Hoy hablaremos de uno de esos temas que pueden crear confusión y error grave. Vamos a examinar una porción del libro de los Hechos. Sabemos que este libro fue escrito por Lucas, el discípulo médico. Y lo que podemos comprobar es que, en este capítulo 16 que recorreremos, a partir del verso 11, donde comenzaremos, Lucas lo escribe en primera persona del plural, lo que nos permite saber que él formaba parte presencial del grupo al que alude en su relato. Y dice en los versos 11 al 13: Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis; y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días. Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Vale aclarar que, como la ley judía exigía el establecimiento de una sinagoga cuando la población masculina de alguna localidad sobrepasaba la cifra de diez personas, la ausencia de una institución de este tipo en Filipos indica la existencia de una población judía muy pequeña.

Versos 14-15 = Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos. Cualquiera que fuera vendedora de púrpura trataba con un producto valioso y lujoso. Los tintes usados para la fabricación de púrpura eran caros y de gran prestigio. Esta mujer fue la primera convertida en Europa, y se podría decir que el ‘varón macedonio’ resultó ser una mujer. Antes de que Lidia se convirtiera (como fue demostrado por su bautismo), el Señor abrió el corazón de ella. Este es un trabajo que Dios tiene que hacer en todos los que creen, porque como dijo Jesús: Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere. Si esto no te cambia radicalmente tu idea de la tarea evangelística, no sé de qué te estoy hablando.  

Versos 16-18 = Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; más desagradando a Pablo, este se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora. Está más que claro que el demonio que habitaba en esta joven, dijo la verdad, de eso no hay dudas. Pero la dijo de manera burlona, no sincera. Ahora, el motivo por el cual Pablo demoró tantos días en reprenderlo y echarlo fuera de esa vida, si bien no está claro desde lo escrito en Hechos, sí salta a la vista que pudo tener que ver con la prevención que el apóstol se tomó para hacerlo, porque discernía lo que iba a resultar ese acto posteriormente. Mira cómo sigue.

Versos 19-22 = Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades; y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad, y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos. Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas. Lo que tenía esa mujer era, según los originales, “un espíritu de Pitia”. Como esto no tiene ningún significado para una gran mayoría de nosotros, se eligió traducir como adivinación, pero pitia era una especie de serpiente: una pitón. Es usado aquí porque la pitón era asociada con el dios Apolo… no muy lejos de Filipos, en esta misma área de Europa, había un santuario para Apolo Pitio”. Y la reacción de los amos de la joven adivina y poseída, fue la lógica y similar a la que hoy podrían manifestar o exhibir aquellos que manejan los temas más profundos del esoterismo o, incluso, del ocultismo en sus más altos niveles. En lugar de arrepentirse y desprenderse de su pecado, elegirán siempre defenestrar al hijo de Dios y, si pueden, eliminarlo.

Además de esto, que no es ninguna novedad para ningún creyente, yo veo otra cosa que tampoco es novedad para el hombre en general. Los jueces, las autoridades constituidas de estos lugares, no vacilaron en juzgar, sentenciar y ejecutar esa sentencia contra hombres que no habían cometido ningún delito, sólo porque gente con dinero, en este caso los responsables de esta joven adivina, seguramente los presionaron y, quizás, hasta les dieron algún dinero a ellos para que legislaran de ese modo. Dime si hay alguna diferencia con la justicia de hoy, donde quiera que sea su lugar de residencia, y al menos en una gran mayoría. Por supuesto que hay tanto abogados, como fiscales, como jueces de conducta y comportamiento intachable, pero tampoco es novedad para nadie y nadie tiene que sentirse ofendido, si te digo que hay una enorme corrupción en la jurisprudencia secular, ya sea por presión de privados con dinero o, en algunos casos, por gente relacionada con los gobiernos de turno. Los únicos que son juzgados, condenados y cumplen sus sentencias, son los más carenciados. Los que tienen posesiones y dinero, siempre encuentran algún resquicio por el cual evadir sus delitos. Con Pablo y Silas fue lo opuesto.

Versos 23-25 = Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. ¿Cómo se sentiría cualquiera de nosotros, creyentes muy sólidos y maduros, ante una situación como esta? Apaleados por muchos azotes, (No dice cuántos, pero si Lucas dice muchos, fueron más de veinte o treinta, por lo menos), y destrozados en piel, huesos y órganos internos que también sintieron el castigo, sangrando y es de suponer que debilitados por el shock emocional natural que implican estas actitudes violentas y, para colmo, encerrados luego en un antro lúgubre, sin la menor posibilidad ni esperanza de salida y, como frutilla del postre, con tus manos encadenadas y tus pies aprisionados en un cepo. ¿Cómo crees que hubieras reaccionado? Por favor, deja la muletilla, el idioma y la cultura evangélica tradicional y trata de ser empático con estos dos hombres.

Soy fuerte, aun ya con mis buenos años. Quienes me conocen saben que es así. Y cuando joven hice todo tipo de trabajos. Y aunque luego me iba a dedicar a tareas más de índole intelectual que física, en mis primeros años laborales, para poder subsistir hice muchos trabajos de esfuerzo físico. Y eso me hizo duro a todo tipo de contratiempo o sufrimiento físico. Sin embargo, no me avergüenza decirlo, creo que en una situación como la de estos dos muchachos, no sé si mi fe y mi confianza no hubieran flaqueado, dando paso a la frustración, decepción y hasta natural temor. ¿Y ellos? Se pusieron a cantar himnos. La cultura musical hebrea es amplia y no del todo conocida por nosotros. Como también soy o fui músico, sé que hay varias clases de música hebrea a disposición de todo el que quiera ejecutarla o cantarla. Por eso mi duda siempre fue, quizás alguien lo sepa, qué clase de himnos cantaban Pablo y Silas. ¿¿Lentos y de lamentos? ¿O rítmicos y de contagio? No lo sé, pero lo que sí sé, es que en el cielo tomaron nota de esta alabanza y adoración mezclada con sangre, dolor y tenebrosidad. Aquí es donde Pablo les escribe a los Filipenses, regocijaos en el Señor siempre, regocijaos. Y dice que los otros presos los oían. ¿Pablo y Silas tendrían vozarrones o el Espíritu Santo les amplificaba sus voces como lo hacía con Jesús?

Verso26 = Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Para los más escépticos que no gustan saber de nada que juzguen fantasioso. En ese lugar y con ese tiempo, un terremoto solamente fue posible por alguna decisión sobrenatural. Y si quieres, añádele algo que los terremotos no suelen hacer en otros lugares sísmicos, hizo que todas las cadenas cayeran a tierra y que todos los presos quedaran libres, no sólo Pablo y Silas. Quienes habitan en zonas sísmicas y han vivido en carne propia algún terremoto de mediano porte o más potente, me dirán. ¿Es posible o casual que se caigan todas las cadenas? Cuidado. Toda acción sobrenatural es inexplicable desde lo terrenal, así que quien desee debatir sobre esto puede hacerlo, en absoluta soledad, al menos de mi parte. Yo decidí creerlo como milagro y punto. No pienso discutir con nadie sobre el tema. Un día, allá, sabré si estuve correcto con esta decisión o si me equivoqué. “Allá”, aceptaré la verdad que sea, pero conjeturas, hipótesis o elucubraciones raras, aquí, no.

Verso 27-28 = Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. Imagina por un momento a esos atildados, estirados y presuntuosos oficiales y jefes de las guardias romanas, incluida la penitenciaria, viendo cómo, en un instante, todas sus estrictas seguridades para prisioneros quedan tiradas por el suelo ante la simple acción de la naturaleza, según ellos lo hubieran entendido. ¿Cuál supones que hubiera sido su reacción? El jefe supremo, hubiera llamado a su inmediato subordinado y, bajo amenaza de ejecución, le hubiera pedido explicaciones sobre una causa creíble que le justificara todo un presidio con sus internos liberados. El subordinado, hubiese hecho el mismo llamado, y con mayor apriete de amenaza, para con el supervisor de las guardias de la prisión. Y este último, como casi siempre sucede en casos como estos, (Y como todavía ocurre en muchos lugares del mundo, aunque no lo creas) hubiese convocado a su despacho al guardia de ese lugar y, sin esperar justificaciones, argumentos o explicaciones, lo hubiese enviado a ejecución de muerte. Imagina una vez más la escena, y ponte por un momento en las ropas de ese pobre hombre que quizás con lo que ganaba allí como guardia, apenas podía alimentarse él y toda su familia.

¿Cabe alguna duda que este hombre estaba aterrorizado? Como se dice vulgarmente, “Le volvió el alma al cuerpo” cuando escuchó decir eso a Pablo y pudo comprobar que, efectivamente, ninguno se había escapado por causa de la gestión del apóstol. Verso 29 = Él entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; (30)  y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Quiero que leamos y entendamos bien estos dos versos, porque la vaca sagrada viene a continuación de haber entendido bien esto. En el original, la palabra que se traduce como salvo, es sózo, y en realidad su verdadera traducción es librado, no salvo. Ese hombre tenía un problema serio, porque aunque no se hubieran escapado ninguno de los presos, no tenía ningún argumento para darle a sus superiores respecto al motivo por el cual todas las cadenas y los cepos habían quedado inutilizados. ¿Vas a decirme que los oficiales romanos de alto rango el hubieran creído lo del terremoto que solo afectó a esa cárcel? El hombre vio en Pablo y Silas algo distinto, rato, sobrenatural, fuerte y se arrodilló como si ellos fueran dioses y preguntó de que manera podía ser librado de lo que, pensaba, podía ser un castigo fuerte por lo sucedido. Pablo le dio una respuesta ciento por ciento espiritual.

(Verso 31) = Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Este es el punto clave del tema. Las fuerzas armadas romanas tenían un criterio muy rígido respecto a lo que se pudiera considerar como traición. Se eliminaba al traidor junto con toda su familia, para que no quedara rastro ni idea de volver a caer en lo mismo. Y lo que Pablo le responde, tiene coherencia con eso, ya que cuando le dice que será salvo, no le está hablando de eternidad, sino de lo mismo que el hombre pidió. La palabra es otra vez sózo y se traduce como librado. Él y toda su casa, pero no por decisión de influencias o religión, sino por la simple y al mismo tiempo difícil decisión de creer en el Señor Jesucristo, al cual los romanos, salvo excepciones como las del centurión del criado enfermo, odiaban al punto de buscarlo para matarlo porque les causaba lo que ellos consideraban como disturbios con el pueblo al que tenían sometido. No hay causa ni motivo para no pensar que esto fue tal como te lo estamos relatando.

Sin embargo, todos nosotros somos conscientes de que, un versículo sacado de su contexto, donde un hombre preso pero ungido, como lo era Pablo, tiene suficiente respaldo espiritual y                                                                    emocional como para asegurarle a otro hombre, aterrorizado por lo que estimaba se le consideraría como un error suyo, con el precio a pagar ya conocido, que si creía en el Señor sería librado de todo eso, tanto él como toda su casa, se tomó como una promesa de parte de Dios en el sentido de que, si alguien aceptaba a Jesucristo como Salvador y Señor de su vida, accedía a Vida Eterna, lo cual es correcto, pero que a partir de esto que Pablo dijo, esa decisión de fe, automáticamente también determinaba como salva a toda su familia, lo cual no es correcto, ahora veremos por qué. Mira el verso siguiente, al que parece que ninguno de los fabricantes de esta rara doctrina de salvación hereditaria, parece haber leído: (32) Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. ¿Te das cuenta? La palabra profética que Pablo le entrega al carcelero, en el sentido de que serán librados él y toda su casa si cree en Jesucristo, comienza a tomar forma práctica con esto que te dice aquí. No fue por ósmosis, fue por evangelismo liso y llano. Mira como sigue:

Verso 33 = Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. No está explicitado con detalle en qué lugar geográfico y específico sucede esto, pero el caso es que el carcelero asustado ya convertido en un hombre sereno en su nueva fe, les lava las heridas que, en algún momento él mismo les pudo haber producido, y como signo de arrepentimiento, según la doctrina enseñada por Juan hijo de Zacarías, procedió a bautizarse, probablemente en algún río cercano, conjuntamente con toda su familia. Porque luego se relata esto: (34) Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios. Salvo que el carcelero haya tenido su casa dentro de la misma prisión, aparentemente tomó la decisión de sacarlos de allí y llevárselos a su casa invitándolos a comer. Tiene que haber estado volando de gozo espiritual como respuesta íntima por haber tomado la decisión de creer nada menos que en el Dios de los judíos, al que ellos tenían órdenes de perseguir. Y es notorio que luego de cenar con el carcelero y su familia convertida y bautizada, retornaron a la prisión. Porque mira como sigue:

Verso 35 = Cuando fue de día, los magistrados enviaron alguaciles a decir: Suelta a aquellos hombres. (36) Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: Los magistrados han mandado a decir que se os suelte; así que ahora salid, y marchaos en paz. Pregunto: después de haber sido duramente azotados hasta sangrar, de haber estado amarrados de pies y manos hasta el calambre, y seguramente de haber sido humillados y escarnecidos por los otros guardias, te enteras que las autoridades envían a tu nuevo hermano en Cristo a decirte que quedas libres y te puedes ir a tu casa, ¿Qué hubieras hecho? Yo, te aseguro que quisiera hacerme el rudo, híper ungido y brillante ministro, pero no sé si me saldría creíble. No estoy acostumbrado al show mediático. Creo que hubiera hecho una oración más o menos que dijera que los perdono, los bendigo a ellos y a toda su casa, que me cubro con la sangre de Jesús y salgo más rápido que un Fórmula 1 en recta larga. Evidentemente, y gracias a Dios, no soy Pablo.

Verso 37 = Pero Pablo les dijo: Después de azotarnos públicamente sin sentencia judicial, siendo ciudadanos romanos, nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos echan encubiertamente? No, por cierto, sino vengan ellos mismos a sacarnos. Me gusta, porque no son pocos los incrédulos machistas que se burlan de los cristianos y los tratan de cobardes, afeminados, poco hombres y otras cosas. ¿Alguien se atrevería a decirle eso en la cara a un Pablo? Cuidado, los hay, y no pocos. (38)  Y los alguaciles hicieron saber estas palabras a los magistrados, los cuales tuvieron miedo al oír que eran romanos. Quiero que entiendas bien y lo recuerdes por si en alguna ocasión eres discriminado o injustamente atacado. Los alguaciles, o sea los oficiales del imperio romano, tuvieron miedo. (39) Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que salieran de la ciudad. Entendí. No les ordenaron salir, tal como sus formaciones militares se lo imponían, se lo rogaron. ¿Te das cuenta lo que significa la palabra Autoridad? Y sin credenciales habilitantes de ninguna denominación.  (40) Entonces, saliendo de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se fueron. Fin de la historia.

Cuando Pablo le dice al carcelero: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, esa respuesta es una afirmación clásica de la esencia del evangelio. Esta es una salvación que viene solo por gracia, y que es recibida solo por fe. Algunos que he oído por allí se han preocupado porque, -dicen-, la invitación de Pablo para la salvación aquí es demasiado fácil y promueve una fe demasiado fácil o una gracia barata. Otros se niegan a predicar sobre el arrepentimiento, diciendo que este texto dice que no es necesario. Pablo nunca llamó específicamente al guardia de la prisión al arrepentimiento porque él ya se estaba arrepintiendo. Podemos ver el humilde arrepentimiento del carcelero, en que se postró temblando, en la idea total de la palabra cree (pistis, que significa confiar en, creer en, aferrarse a), y en la orden de creer en el Señor Jesucristo. En el caso del carcelero, Pablo no lo envió a consejería. No le dio una clase de teología. No discutió la terminología espiritual del carcelero. No habló sobre sacramentos ni de iglesias. El guio a este hombre obviamente arrepentido a la fe en Cristo Jesús. Cuentan que había un viejo capellán general del ejército inglés, que utilizó una prueba única en los candidatos para la capellanía. Les pedía que dijeran cómo le hablarían a un hombre herido en batalla, que tenía solo tres minutos de vida, cómo ser salvo y hallar paz en Dios. Si no podían hacerlo dentro de esos tres minutos, no eran aptos para el servicio de capellanía. Pablo hubiera calificado. ¿Cuántos de nosotros también? Con predicaciones evangelísticas de noventa minutos, no lo creo.

Y, finalmente, y es básico, cuando le dice Tú y tu casa, esta parece ser una promesa específica para ese carcelero. Bajo la inspiración del Espíritu Santo, Pablo le dijo al carcelero que su familia creería en Jesús tal como él lo hizo. Esta fue una promesa hecha específicamente para el guardia de la prisión. Pero es una promesa que el Espíritu Santo puede hacer viva para nosotros, ayudándonos a confiar en Él para la salvación de nuestras familias. Sin embargo, la familia del carcelero no fue salva solamente porque él lo fue; Pablo fue y habló la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Todos fueron salvados porque todos confiaron en la palabra de Dios y en el Jesús revelado a nosotros a través de la palabra. Y esto no es algo menor, porque hay toda una teología que enseña que cuando un miembro de una familia se convierte, automáticamente toda su casa, toda su familia, es salva. Ni por asomo. Sigue estando vigente que el justo por la fe vivirá, lo que hace imposible que un incrédulo, familiar de un convertido, sea salvo sin tener un milímetro de fe. Eso va en contra de la propia Palabra. Recuerda esto: Dios tiene hijos, pero no nietos.

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Buscando Tu Verdadera Identidad

Cuando le preguntaron a Jesús por qué les hablaba en parábolas a quienes lo oían, Él les dio a entender que lo hacía porque, de ese modo, solamente el que tuviera oídos espirituales para oír, lo oiría. Para todos los demás, sólo serían metáforas mitad poéticas y mitad simbólicas, sin demasiado sentido. Tú y yo sabemos que nada de lo que fue dicho y quedó registrado en la Palabra, es carente de sentido. Lo tiene y es muy profundo, pero sólo puede entenderse y develarse si el Espíritu Santo aporta luz para ver la revelación que trae.

Todos hemos leído que en los últimos tiempos vendrán espíritus engañadores que se harán pasar por Cristos, que es como decir, por ungidos, y que con sus falsas doctrinas de demonios engañarán, en casos, aún hasta los elegidos. Y en honor a eso, todos estamos cuidándonos de lo que escuchamos y tomando todas las precauciones para no ser uno de esos elegidos engañados. Tengo una duda en forma de pregunta: ¿A nadie se le ocurrió que ya podríamos haber sido engañados hace mucho tiempo con falsas doctrinas y que por esa razón no parecemos despegar nunca hacia nuestro destino futuro?

Porque los últimos tiempos de una persona con una expectativa de vida de ochenta o noventa años, serían ocho o diez años, pero de lo que se habla aquí no es de tus últimos tiempos, sino de los de la iglesia. Y si la iglesia tiene más de dos mil años de fundada, nada impediría que esos tiempos finales oscilen entre los doscientos o trescientos últimos años. Si así fuera, ya estaríamos inmersos en los últimos tiempos hace ya más de un siglo. Así que, a prestar atención, a no comprometerse con ninguna doctrina, pero, como recomienda Pablo, a examinarlo todo y rescatar solamente lo bueno, que es como decir lo santo.

Juan 10: 1 = De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador. (2) Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. (3) A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. (4) Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. (5) Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

Este capítulo 10 de este evangelio de Juan, es muy especial. Porque contiene tres pasajes aparentemente diferentes, pero que sin embargo no lo son tanto. Muy por el contrario, lo que te muestra en el primero es respaldado por el siguiente. El último, en cambio, te trae una perla de esas que tienes que analizar más de una vez y en diferentes balanzas y probetas, para vere si su condición es de legitimidad o falsedad, aunque cualquiera de estas dos palabras pueda sonar raras y hasta molestas a los oídos de la gente que busca recibir más del cielo.

Esta parábola es la síntesis más precisa y preciosa de lo que es Jesús en su modo-cabeza-genuina de la iglesia, en comparación con los centenares o miles de hombres y mujeres que han pretendido y siguen pretendiendo erigirse ellos como cabeza de un lugar y exigir, usando todos los métodos de presión y manipulación posibles, obediencia y sujeción ciega. Es simple. El pastor, es aquel que entra por la puerta, que es como decir que aparece en medio de un espíritu de autoridad indiscutible. Porque donde entra es en el redil, que como todos saben, es el corral, la prisión, el cautiverio donde las ovejas esperan su alimento.

El trabajo honesto y transparente de ese pastor, es convertir ese redil en sólo un refugio nocturno, para cuidado y protección, pero teniendo muy en claro que esa oveja ansiosa de libertad, lo que desea es formar parte de un rebaño, que es el mismo grupo, pero en movimiento, buscando nuevos pastos frescos que sirvan de alimento nutritivo. Y abandonar la dependencia histórica a la seca hojarasca sin compromisos que se vende como palabra y que sólo suele ser discurso humanista, actuación artística o histriónica para entretener y trasladar un culto sagrado, santo y de adoración a un show musical, artístico, aunque con vestimenta religiosa.

Debo haber oído diez predicaciones donde se dijo que el portero que abre la puerta del gran pastor de las ovejas, es el pastor de la congregación. Que les haga provecho el agua que pretendieron traer para sus molinos, pero déjenme decirles que la realidad me muestra que ese portero es nada menos que el Espíritu Santo. No hay otro capaz de autorizar el ingreso de alguien a ese redil divino. Y concluye asegurando que, al extraño, (Esto es: al que no pertenece a ese lugar ni ha sido enviado allí) no oirán porque no reconocen su voz. ¿Sabes qué? Ese es el punto mayor de cualquier ministro, que el Señor le confirme que su voz es reconocida por sus ovejas, (Del Señor, no propias). No hay otra cosa.

(6) Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. (7) Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. (8) Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. (9) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. (10) El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (11) Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 

 (12) Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. (13) Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. (14) Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, (15) así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.  (16) También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

(17) Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. (18) Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. (19) Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. (20) Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís?

Les dice que todos los que vinieron antes que él eran ladrones y salteadores. ¿Todos? Eso dice. No discuto ni cuestiono lo escrito en mi Biblia, no tengo nivel ni autoridad alguna para hacerlo. Todos. Me queda una duda: ¿Y los que vinieron después de Él? Ya lo dijo a través de sus discípulos más prolíferos, lo sabes. Además, no necesitas ser demasiado inteligente ni ungido para ver sus frutos. ¿Todos? En este caso, no, sólo los religiosos. El buen pastor da su vida por sus ovejas, Él lo hizo. Sin que lo mereciéramos. Sólo por amor. Entonces, ¿Como ministro debo morir por ustedes? No, alcanza con entregarles mi vida.

Todo lo opuesto es el asalariado. ¿Pero esto no es una contradicción a aquello de que el obrero es digno de su salario? No, porque es Dios quien paga ese salario a ese obrero fiel y lo hace como a Él le parece justo y correcto, no como al asalariado le agrada o le conviene a su bolsillo. Y mucho menos si no cumple con lo esencial. El obrero es digno de su salario, pero eso es siempre y cuando cumpla con su responsabilidad. Míralo a la distancia, sin compromisos sectoriales, pero tampoco sin obstáculos para lo que la primera impresión de determine.

¿Había algo negativo, hereje o fuera de lugar en todo esto que hace y dice Jesús? No. Sin embargo, dice que volvió a haber disensión entre los judíos por todo lo que dijo. Atención con esto, porque si dice que volvió a haber disensión, es porque ya la había habido antes. ¿No tiene cierto parecido con este tiempo para con algunos hombres no demasiado conocidos en el ambiente cristiano que andan por el mundo con un mensaje distinto al tradicional?

Fíjate que decían de Él exactamente lo mismo que he oído decir de varios que tú y yo conocemos muy bien con sus nombres y apellidos de cierto prestigio: que hablan por boca de los demonios, y que no se explican por qué la gente los escucha y les presta atención a sus dichos y enseñanzas. No puedo evitar recordar que, en una etapa de mi vida, una denominación evangélica completa había prohibido a sus miembros escuchar mis estudios por la emisora de radio donde los difundía. No importó. Muchos de ellos venían a escondidas a comprarme los por entonces casetes de audio y estudiarlos en sus casas con sus familias. Gloria a Dios siempre.

(21) Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos? (22) Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, (23) y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. (24) Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. (25) Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; (26) pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

(27) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, (28) y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (29) Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. (30) Yo y el Padre uno somos. (31) Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. (32) Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? (33) Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 

(34) Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: ¿Yo dije, dioses sois?  (35) Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), (36) ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: ¿Hijo de Dios soy? (37) Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. (38) Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. (39) Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos. (40) Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan; y se quedó allí.  (41) Y muchos venían a él, y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de este, era verdad. (42) Y muchos creyeron en él allí.

Endemoniado. Si bien en el ambiente fariseo no se hablaba demasiado de demonios, la actividad que salía de este muchacho que andaba mostrando cosas que ellos jamás ni siquiera habían pensado posibles, los incentivó a recalar en ellos. De todos modos, si prestamos atención a la pregunta que le hacen, es más que evidente que el tema no pasaba por lo espiritual, sino por lo emocional. ¿Cómo lo sé? Porque a ellos, lo que Jesús hacía con el poder de Dios, les turbaba el alma, eso dijeron. Lo que ellos querían saber, y que Jesús se los dijera cara a cara, era si era verdad que él era el Hijo de Dios, el Cristo.

La respuesta del Señor no sólo no los tranquilizó, sino todo lo contrario. Lo que Él les dijo fue simplemente que observaran a sus costados y tomaran nota de lo que estaba haciendo con el poder de Dios de su lado. ¿Qué hicieron? No sólo no le creyeron, sino que se enojaron de tal modo que se pusieron violentos. Empezaron a juntar piedras de la calle con la idea de arrojárselas a modo de lapidación. Allí fue donde Jesús, con absoluta serenidad y seguridad, (Y quiero imaginarme que hasta con una sonrisa llena de bondad), quiso saber por qué sentían ellos la necesidad de eliminarlo.

Les recordó todas las obras buenas que de parte de Dios había hecho con las personas y el medio ambiente, y quiso saber por cual de todas ellas lo consideraban pasible de ser ajusticiado por lapidación. La respuesta sonó religiosamente correcta, pero espiritualmente perdida en la incredulidad total…de quienes eran los propietarios de la espiritualidad del pueblo. Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Eso le dijeron.

¿Leíste bien lo que les respondió Jesús? ¿No está escrito en vuestra ley: ¿Yo dije, dioses sois? ¿En la ley dice eso? Obvio, de otro modo Jesús no lo hubiera citado. ¿Y donde es que lo dice? Mira el salmo 82. Le pertenece a Asaf, y en sus ocho versos, dice así: (1) Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga. (2) ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah Selah (3) Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. (4) Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos. (5) No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra. (6) Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; (7) Pero como hombres moriréis, Y como cualquiera de los príncipes caeréis. (8) Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.

En estos últimos tiempos, he escuchado de labios de gente con muy bien ganado prestigio, hablar de esto desde dos ángulos no solamente diferentes, sino directamente opuestos. De inmediato, y como sucede casi siempre en nuestros ambientes, se conformó una especie de gradas de simpatizantes. Al igual que las famosas hinchadas del fútbol argentino, los unos simpatizan con una de las vertientes y los otros con la otra. Suena casi tan bullicioso y pintoresco este enfrentamiento, que a una gran mayoría se les ha perdido de vista el eje central de esa supuesta división interpretativa de la palabra de Dios.

Un sector declara que cuando dice que Dios está en la reunión de dioses, eso se refiere a un símbolo de una supuesta juntada entre Buda, Mahoma, conjuntamente a otros dioses menores y el nuestro, formando parte de esa reunión. El otro sector, señala que no es así, sino que se trata de una reunión de Dios con los jueces de ese tiempo, a los que estimaba como dueños de la vida y la muerte de las personas. Créanme que esto no se trata en absoluto de tonterías bibliólogas. Por un lado, la teología tradicional con manejo de la lógica analítica y bases en lo que dicen los historiadores, nos ha enseñado por años que el tratamiento de dioses que Dios le otorga a esta gente tiene que ver con un símbolo que censura la casi omnipotencia que esos jueces tenían en su tiempo.

Pero por el otro lado de la cuestión, los que vienen hablando duro y pesado sobre esto, nos aseguran que no, que nos mintieron por incredulidad y que, en realidad, cuando Dios dice en ese salmo que nosotros somos dioses e hijos del Altísimo, en realidad nos está capacitando como tales, cosa que, respaldan, se confirma con aquello de ser creados a Su imagen y Su semejanza. Si los espíritus no tienen imagen ni semejanza y nosotros somos espíritus, la diferencia no existe y, simplemente creyendo, estaríamos capacitados para producir cualquier cosa que necesitemos. Lo confirman con aquello de si le dices a un monte que se mueva de lugar, el monte se mueve. ¿Suena lógico esto?

Entonces arribamos a la conclusión siguiente: ¿Quién te dijo a ti o a mi que el evangelio del Reino de Dios contiene elementos plenos en lógica griega? ¿Suena lógico que un ciego recupere la visión sólo por una orden espiritual o, incluso, por recibir en sus ojos barro producido por la saliva humana? Creo que mi Padre avaló y respaldó mi profesión secular por una sencilla razón: ese trabajo me permitió entrenarme en lo que el ejido social llama objetividad, cosa que no existe en los seres humanos que, por serlo, siempre serán subjetivos, pero que muy bien hemos reemplazado con la imparcialidad, el equilibrio y la pureza y transparencia operando en cualquier juicio de valor.

Así que, con estas dos enseñanzas que de ninguna manera son de medio fondo, sino de fondo total, decidí descender de las gradas donde se instalaron los simpatizantes, hacer a un lado todo el colorido de las hinchadas e instalarme en un palco hermético que no me permita recibir influencia externa y darte un panorama desde el mayor equilibrio del que sea capaz. En tanto no reciba revelación del Espíritu Santo, eso es lo que haré. Si lees con toda tu atención el salmo, podrás comprobar que no necesariamente está dirigido a los jueces de ese tiempo.

No niego que ellos se habían envanecido y se comportaban como si fueran los dueños de la vida y la muerte de la población que los sostenía. Sin embargo, a mí no me termina de cerrar que semejante sentencia pronunciada en ese canto o poema escrito, tenga como destinatarios sólo a un grupo de personas determinadas. La Palabra, casi por norma, va desgranando principios, diseños y conceptos emparentados con la mayoría de la población, no con pequeños grupos elitistas. Mi visión es que esto fue dicho con relación a todos nosotros como pueblo.

Que tengamos mucho cuidado al levantar juicio contra otros y mucho menos desde una posición de cierta omnipotencia, una característica que solamente es atribuible al Dios creador del universo, el cielo y la tierra. Por lo tanto, se me ocurre que, si tienes una posición importante dentro de la iglesia o en tu trabajo, no debes dejar que los humos se te suban a la cabeza, sino que, por el contrario, la humildad siempre debe verse reflejada en tus palabras y acciones. ¿Y entonces? ¿A alguien, -como decimos aquí-, se le escapó la tortuga con eso de ser dioses? Depende desde donde lo mires.

Desde la teología, no hay caso, no te cierra. Desde la amplitud del concepto que te mencioné, se acomodaría un poco más, pero no alcanza para tener certeza de que sea absolutamente así. Habría que seguir escudriñando. ¿Empleando nuestra imaginación o no? No en la medida de caer en el misticismo de la fantasía, pero tampoco despeñándonos en el abismo insondable de la frialdad tecnócrata y el desprecio por lo que el Espíritu Santo desee aportar. Si me miro al espejo, aún con la mejor de las voluntades y el máximo de mis deseos de ser fiel a mi condición de creyente, debo confesar que no me veo como un dios. Apenas si reúno las condiciones elementales para considerarme un hombre con aspiraciones a andar en el espíritu y no caer en las garras de la carne, pero…

…Empiezo a recapitular cosas sueltas y a unirlas en una especie de puzzle divino. A ver: ¿Cómo fui creado? A imagen y semejanza del Dios creador. ¿En qué me parezco a Él? En que soy espíritu, como es Él. Opero mediante los conceptos de un alma que conduce mi mente, mi intelecto, mi voluntad y mis emociones y enfrento al mundo con un cuerpo de carne y hueso que me posibilita comunicarme y ser visto y oído. Cuando mi espíritu es lleno con el Espíritu Santo, ¿Qué ocurre en mí? Que recibo unción y poder sobrenatural. Porque es Dios quien me llena con su presencia y yo lo único que debo hacer es manifestarlo como sólo es capaz de hacerlo un hijo.

¿Entonces sí soy hijo de Dios? ¡Claro! ¡Así está escrito! ¿Puedo considerarme como un hermano menor de Cristo? Puedo, aunque no lo digo jamás en voz alta porque a varios religiosos les agarraría un violento ataque de caspa. Pero si Cristo es el unigénito de Dios, pero primogénito entre todos nosotros, sólo ese es mi punto de referencia. Si sumo todo esto que está en mi Biblia, ¿Qué soy? No lo sé, pero cuando a un muy conocido predicador se le ocurrió decir que éramos pequeños diositos, los modernos fariseos reunidos a tomar el té y estudiar las mil y unas maneras de aumentar sus ofrendas, por poco lo sentencian a morir en una cruz no ya en el Gólgota, sino en la plaza de la ciudad donde está su iglesia.

Estimaron que decir “diosito” era una real herejía que ni siquiera merecía el menor grado de atención, que sólo quedaría en los archivos de las locuras evangélicas. Sin embargo, estos mismos que rasgaron sus vestiduras por ese “diosito”, aceptaron siempre de buen grado que aquellos antiguos griegos los llamaran “cristitos”, adjetivo que a partir del cual, nació la denominación de cristianos, de la cual no pocos de esos mismos jueces implacables se sienten orgullosos de pertenecer. Somos genuinos y legales herederos del Reino. ¿De qué Reino? Del Reino de nuestro Dios Padre.

Mi padre terrenal era de apellido Martínez. Yo, como hijo heredero suyo, también heredé el mismo apellido. Yo, como hijo de Dios, también soy su heredero. ¿Recibiré como herencia que también se me llame Dios? No. Porque esa palabra sale de la traducción al idioma español. En realidad, mi Padre se llama Yo soy el que Soy, porque esa es la traducción de esa serie de letras que no podemos pronunciar sin caernos en los legendarios Yahveh o Jehováh.

¿Y cómo quedamos al final de esta historia? Quedamos en que cuando en cualquier lugar de este planeta alguien con alguna duda respecto a ese ámbito espiritual que tiene certeza que existe, pero mucha vergüenza de reconocerlo en público, pregunte si hay alguien que represente a ese Dios en esta tierra, me pondré de pie de inmediato y, sin dudarlo ni un instante, simplemente me limitaré a decirle: ¡Yo soy el que soy su representante, por eso me llamo eklesia, o iglesia, como más te guste! Puedes tomarlo o dejarlo.

Puedes creer que todo lo puedes en Cristo que te fortalece, o no. Puedes creer que las cosas que Él hizo nosotros haremos y aún mayores porque Él fue al Padre, o no. No le hace. Él sigue siendo Dios y nosotros sus hijos, herederos y co-herederos con Cristo. Y cómo nos deben llamar, será asunto de ellos, no nuestro. Nuestra única y máxima responsabilidad es levantarnos cada mañana, salir a la calle y dejarnos ver por una gente que, al mirarnos, pueda decir: “Ese es Dios, y estos son sus hijos, ¡Miren como se aman!”

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Pueblo Alerta y Vigilante

Remontándonos a épocas de inicio de nuestra historia espiritual evidenciada en lo natural, nos encontramos con que al final de un largo viaje a través del desierto, Israel ha llegado al término de la primera fase de su viaje, la entrada a la tierra de Canaán. Todo lo que paso antes carecería de sentido, si Israel no hubiera tenido éxito en su proceso. Dios mismo reconoció esto cuando en el libro de Números 14:11 Él dice: y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? De hecho, las señales supuestamente eran para fortalecer la fe en la gente, para que pudieran conquistar en el momento de la verdad,  en la entrada.

La situación daba para ver si la gente tenía la habilidad, en este punto del viaje, para entrar. Fue Dios el que le ordeno a Moisés que enviara espías, En Números 13:2 se lo dice: Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.  Esto era un mandato divino, no simplemente una buena idea administrativa de Moisés. Dios quería un “reporte del corazón” de la gente, Él quería una expresión de su capacidad interna hecha por sus labios abiertamente delante de Él. Tendría un impacto en su poder de poseer, en el futuro estado de la vida corporal de la gente, sobre el tiempo de Dios para el cumplimiento de los propósitos de Él en medio de ellos. Y juicio o bendición continuaría fluyendo dentro del campamento de Israel. Su propia palabra y actitud sería el factor determinante de todo esto.

Era cierto que la tarea no sería fácil, la gente que vivía en la tierra era fuerte, las ciudades grandes y fortificadas. Demonios gigantes trataron de prevenir el camino, pero Caleb dijo: “Subamos porque somos capaces”, tenemos el poder y la capacidad para tener éxito. El verso 28 completo lo dice así: Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. Esto es parte de la tecnología del viaje, aunque hemos prevalecido en el desierto y hemos peleado nuestro avance a través de muchos obstáculos y artimañas del enemigo, externas e internas, la forma de nuestra entrada al objetivo deseado determinará la calidad de toda la victoria.

La historia de la iglesia en la tierra ha sido una gran milicia prevaleciente con las huestes de Satanás, las artimañas de destrucción han sido muchas, pero hemos prevalecido hasta este punto. Ha habido muchos hombres que trajeron esa arrobadora unción que ha sido derramada en la iglesia como fuerza, claridad y sabiduría, para forzar el camino en contra de las objeciones de nuestros enemigos, pero somos conscientes que la batalla más grande aún nos espera. Este tiempo en la historia de la iglesia es el tiempo en que empezamos a entrar a los objetivos finales del Espíritu, trabajando en y a través de nosotros. El fin de todas las cosas está a la mano y la gran batalla final por la posesión de  todas las posiciones en el Espíritu nos llaman.

Ahora, más que nunca, Dios esta llamando espías para ser enviados para ÉL poder oír de sus labios, en decretos poderosos apostólicos y declaraciones proféticas, que somos capaces de poseer lo que El prometió a nosotros. Tiene que ser vocal y fuerte declarándolo con claridad a las huestes corporales de la iglesia. Esta habilidad fue hallada en el espíritu diferente de Caleb y Josué. Más que cualquier otra cosa, nuestra oración gubernamental, nuestra arma nuclear de destrucción demoniaca, ha producido en nosotros este poder y habilidad. Tenemos la capacidad de pelear y prevalecer. Tenemos la capacidad de creerle a Dios y de ver su mano moverse por nosotros. Tenemos la capacidad profética de hacer poderosas proclamaciones de una victoria asegurada. Poseemos un espíritu diferente.

(Josué 10:8-19) = Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti. Y Josué vino a ellos de repente, habiendo subido toda la noche desde Gilgal. Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda. Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada. Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.

¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel. Y Josué, y todo Israel con él, volvieron al campamento en Gilgal. Y los cinco reyes huyeron, y se escondieron en una cueva en Maceda. Y fue dado aviso a Josué que los cinco reyes habían sido hallados escondidos en una cueva en Maceda. Entonces Josué dijo: Rodad grandes piedras a la entrada de la cueva, y poned hombres junto a ella para que los guarden; y vosotros no os detengáis, sino seguid a vuestros enemigos, y heridles la retaguardia, sin dejarles entrar en sus ciudades; porque Jehová vuestro Dios los ha entregado en vuestra mano.

En oración gubernamental como en cualquier actividad espiritual de avance, el principio de ompulso, al que muchos gustan llamar momentum, es importante. Porque el impulso es el poder de seguir avanzando  imparablemente, la actividad espiritual que aplasta toda oposición es su camino. El impulso puede destruir desanimo e incredulidad, nunca mira para atrás por mucho tiempo, siempre está anticipando el siguiente encuentro en el camino y sintiendo la siguiente victoria.  El impulso afecta la calidad de nuestro pensamiento. Ese momentum espiritual prospera en un ambiente mental de éxito. Porque no es un mero impulso brotado de nuestras necesidades, ansiedades, deseos o caprichos, sino de un mandato claro del Espíritu Santo que llega munido de un poder que no es terrenal.

Josué recibió palabra del Señor – los cinco reyes Amonitas son dados en tu mano,  a la iglesia ha sido dada la seguridad de victoria total por el Señor…Las puertas del infierno no prevalecerán… en contra de la iglesia Mateo 16:18 lo refleja con relación a Pedro y todo ese texto que tantas controversias trajo respecto a doctrinas privadas. Esta palabra profética constituyen las ordenes de marcha para Josué, él actúa instantáneamente marchando toda la noche en contra del enemigo. Desde el punto de vista militar esta es una mala estrategia, entrar a la batalla drenado y cansado, pero Josué ha tenido acceso a un tipo diferente de poder, el usa el poder de ese impulso que hay en la palabra rhema del Señor.

La palabra más usada en la biblia traducida “la palabra del Señor” es la palabra hebrea dabar, teniendo un significado doble: Indica la palabra hablada y también representa la acción que es producida directamente de la palabra hablada. Así la palabra profética, o, la palabra del Señor contienen dentro de ella misma todos los recursos necesarios para impulsar al recipiente hacia las acciones requeridas para cumplir la palabra hablada. El corazón del impulso espiritual es energía divina que fluye hacia la actividad de la tierra, que esta acertadamente en línea con los deseos y los propósitos ordenados del Señor. La fuerza de la oración gubernamental que llama las operaciones de la tierra  y actividad espiritual es acorde a los propósitos de Dios, el recibir de esta energía divina produce estos logros de impacto e impulso imparable de Dios.

El verso 10 dice que él los  “derroto”, él los “persiguió” y los “destruyo”. El impulso espiritual causa que Dios se envuelva activamente. Dios lanzó piedras de granizo sobre los enemigos, muriendo más por las piedras que por los soldados de Israel. Esta es una batalla de poder y fuerza explosiva. Es en este contexto que entendemos el milagro que detiene al sol y luna. No ha habido otro día como este antes o después, el deseo de Josué de actuar dentro del impulso produjo una explosión de poder divino, en la acción humana dentro del impacto de un evento preciso espiritual, Josué se conecta con una fe que lo lleva más allá de los límites de lo natural. Él ordena operaciones físicas del universo entero y el sol y la luna se detienen hasta que la gente obtiene venganza sobre sus enemigos. El milagro fue motivado por el deseo de Josué de traer el trabajo del día a término. Dios oyó la voz del hombre, porque dentro de su corazón estaba el deseo apostólico de terminar el trabajo. Juan 4:34 dice: Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. Nuestra actitud de oración es como la de Josué “seguid a vuestros enemigos, y heridles la retaguardia, sin dejarles entrar en sus ciudades; porque Jehová vuestro Dios los ha entregado en vuestra mano”.

(Hebreos 11:1) = Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Es imposible que la fe funcione en dimensiones poderosas sin la efectiva operación de la esperanza en nuestras vidas, toda oración gubernamental debe funcionar con gran fe, entonces el corazón de la oración poderosa es esperanza viva. Además, este texto siempre llamó poderosamente mi atención porque a mi juicio es, creo, el versículo bíblico más opuesto al raciocinio humano. ¿Cómo hará una mente analítica y apegada a  lo visible y palpable, para entender y más que entender aceptar que la famosa fe que tanto cuestiona, es la certeza, (O sea: estar seguro de) de lo que se espera y la convicción (Esto es la más absoluta seguridad de) lo que no se ve?. ¿De lo que no se ve? ¿Y cómo hago para creer en algo que no veo? Eso es Fe, don divino. Creer en algo que es visible, no es ningún esfuerzo ni necesita ninguna ayuda sobrenatural, lo hace cualquiera. Creer sin ver, es solamente patrimonio de los hijos de Dios, que no son necesariamente todos los que están sentados en un banco en un templo escuchando sermones.

Romanos 4:13-18 analiza la naturaleza de la fe de Abraham: Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.

Para Abraham, la fe era una necesidad absoluta, porque era la única forma para acceder a la futura impartición de Dios, viviendo en un tiempo cuando la gracia no había sido dada al hombre. La fe de Abraham causo que su actividad espiritual avanzara al futuro, para que la promesa estuviera “segura” para toda su simiente, y eso nos incluye, los hijos de Abraham por fe. Se nos dice que la fe de Abraham se fundamentaba contrariamente a toda expectación razonable de esperanza, él creía en esperanza y así vino a ser el padre de muchas naciones de acuerdo a lo hablado. Su fe activó la palabra profética en su vida y le dio acceso a una realidad futura, a través del activo poder de esperanza él pudo edificar y directamente afectar lo que sería manifestado en un tiempo más allá de los parámetros de su vida. Esto lo expandió más allá de su potencial natural para hacerlo el padre universal de la fe. Y no era hebreo, era caldeo.

Lo cierto es que la Esperanza no decepciona Romanos 5:4-5, dice: y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Este es el medio por el cual seguramente llegaremos al final esperado de Dios. La Esperanza le da entusiasmo a nuestra constancia, y anhelo a nuestra espera de las realidades invisibles  por las cuales oramos en el Espíritu. Romanos 8:24-25 lo explica así: Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. O sea que la Esperanza existe felizmente en ese período  de tiempo entre la petición y la realización, convirtiendo una espera ansiosa en gozo.

La Esperanza es el ancla de alma, una fuerza establecedora de nuestra vida interna en medio de las circunstancias terrenales que hablan de desorden Hebreos 6:17-20 lo relata así: Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. La Esperanza toma nuestros esfuerzos espirituales y los envía directamente al lugar Santísimo, detrás del velo, llenando nuestra oración gubernamental con poder que afecta el futuro profético.

(Efesios 6:18) = orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

(Colosenses 4:2) = Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;

La iglesia en Éfeso era una iglesia que había nacido en los fuegos de la milicia espiritual, desde el principio esta asamblea estuvo entretejida en controversia y conflicto. Hubo un asalto de enseñanza de los espíritus religiosos lanzado en la escuela de Tirano.  Hubo milagros inusuales liberados por Dios para abrir el territorio y la quema de libros de maldad  a un valor de cincuenta mil piezas de plata. Hubo un motín dirigido por Demetrio el platero para proteger el trono de Diana y amenazas físicas a Pablo y sus acompañantes.

Es a esta iglesia que Pablo escribe su manual de guerra más detallado y todas esas ricas instrucciones para la milicia de oración. No peleamos en contra de lo visible, eso es más que notorio, con enemigos de carne, sino contra rangos invisibles de demonios, así que necesitamos armarnos propiamente para la batalla Efesios 6:10-17, pasaje muy conocido y clásico en la guerra espiritual, detalla toda la armadura que nos permitirá resistir al enemigo y redimirnos con honor. Lo importante y valioso de esto, es que todos los componentes son importantes: coraza, zapatos de la paz, escudo de la fe, casco de salvación y la espada del espíritu.

En el ámbito de oración, es en oración que entramos en  lucha con el enemigo, Pablo también identifica el área de nuestra actividad que puede proveer lugar para lo que podría ser el más peligroso contraataque de los enemigos espirituales – falta de vigilancia. La Nueva Versión Internacional dice: “Con esto en mente esta alerta, siempre en oración…” ¿Qué es lo que debemos mantener en mente? Debemos mantener en mente que, para permanecer, pelear y ganar necesitamos orar “todo tipo de oración”,  indicando que debemos ser flexibles, ajustables y variados en nuestras respuestas de oración a las tácticas del enemigo, nuestra respuesta debe ser cuidadosa y profética. No podremos contestar a apropiadamente, al menos que estemos alertas y vigilantes en la pelea.

Esta flexibilidad profética era una de las cualidades del rey guerrero David. Después que David somete la fortaleza de Zion y establece la base de su gobierno allí, el se encara con el ejército Filisteo quién lo “busca” para destruir el avance de su reino. Así lo podemos leer en 2 Samuel 5:17-25. David tiene un profundo entendimiento de la tecnología de la milicia espiritual, el nunca asume que una estrategia exitosa en una batalla proveerá el mismo éxito en otro encuentro. El constantemente  va al Señor por una estrategia fresca, siendo el increíblemente flexible en sus respuestas y actividad. Por eso a mí en lo personal me llama tanto y poderosamente la atención como, en muchos sectores cristianos, todavía se sigue enseñando a partir de un manual confeccionado por hombres, tal vez bien intencionados pero absolutamente ignorantes de lo esencial, que Dios siempre se mueve de la misma manera y que tiene metodologías repetitivas para cada caso, por lo cual se nos enseña a memorizarlas como carta de triunfo. Es evidente, no conocen al Señor, no lo conocen.

El espíritu profético en la milicia de oración gubernamental nos provee con una característica espiritual valiosa –  la habilidad de ser movido por la palabra del Señor hacia unas estrategias variadas y diversas para la destrucción de enemigos espirituales y conseguir una victoria perdurable. Aquí ya no se trata de sentarte cómodamente a escuchar lo que dice ese hermano más crecido o más ungido, para luego salir diciendo que fue un mensaje hermoso y lleno de enseñanzas, pero no abandonando tu zona de confort para decidirte a poner por obra al menos un cincuenta por ciento de lo que esa persona pueda haber enseñado. Definitivamente, el pueblo de Dios no está huérfano de revelación, el Espíritu Santo está permanente guiándolo a toda verdad. El problema mayor radica en que nosotros somos los que no nos decidimos a poner en práctica todo lo que el Espíritu nos incentiva a decir y hacer.

Pablo en Colosenses nos dice que “continúes” en oración. La palabra significa ser fuerte hacía, perseverar, continuar diligentemente en. Él apóstol nos exhorta  a ser “vigilantes” en nuestro continuar.  Ese es el nivel de alerta: mantener vigilancia, frescura, flexibilidad, habilidad de responder instantáneamente al enemigo. Entusiasmo y perseverancia en la batalla de oración es de máxima importancia para el éxito final. Definitivamente, no podemos ser creyentes dormidos, porque más allá de todo lo religioso y romántico que nos hayan enseñado, somos hijos de Jehová de los ejércitos, y como soldados suyos que somos, no podemos dormirnos en este campo de batalla que es el planeta que habitamos

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