Todo Está Terminado

Hace muy poco tiempo dije, por certeza interior, que estábamos transitando el tiempo de Mateo 5, concretamente en lo que tiene que ver con las modificaciones a lo que antes fue dicho. Oísteis que fue dicho, les dijo Jesús, pero ahora yo os digo. Él se personificó en el cambio, tomó imagen física de la reforma que en ese momento comenzaban a vivir los que creían en un Dios Padre, y ahora debían resetear sus mentes y aceptar comenzar a creer en un Dios Hijo y en un Dios Espíritu Santo, hasta allí no mencionados. Todos nosotros, que en gran mayoría escuchamos por primera vez hablar de Dios en los templos del catolicismo romano; que un día alguien nos ayudó a descubrir la Biblia y eso nos llevó a la tradicional segunda estación de aparcamiento, que fue la iglesia evangélica. Y que, a partir de todas las costumbres, tradiciones y enseñanzas recibidas, hoy todavía no acertamos a saber con certeza qué es Dios y qué es religión cristiana, que por muchos años se hizo pasar por Dios, con la aceptación por ignorancia de las mismas mayorías.

Hoy toca ver ese mismo concepto, pero desde un texto de la carta de Pablo a los Efesios. Antes de dar el primer paso, quiero aclarar algo que muy probablemente la mayoría sepa, pero que quizás todavía algunos que me oyen no terminaron de entender. Aprendimos y así operamos, que Jesucristo es la suma de dos palabras, Jesús el Cristo, y luego que Cristo a secas, es la representación del Hijo unigénito de Dios el Padre. Todo esto porque en los originales, cuando leemos en traducción el nombre Jesús, se nos aparece el término Iesoús, al que familiarmente conocemos mejor como Yeshúa, que en realidad es un abreviado del que aparece en los originales, Yejoshúa. Cuando a ese nombre, le añadimos su calidad de ungido de Dios, esa palabra, ungido, en el griego original, es la palabra Jristós, que se traduciría algo así como untado o frotado con aceite. Cuando los antiguos unieron ambas cosas, les quedó en su lenguaje, una fonética que sonaba Iesousjristós, de donde luego aparecerá en el idioma español nuestro conocido Jesucristo. Este no es un detalle más para enriquecer el trabajo, es la base central en la que vamos a desarrollarlo.

Efesios 1: 3-10 = Leeré estos diez versículos seguidos por una sencilla razón: es una sola frase, gramaticalmente, una sola oración, fíjate. ¿Demasiado larga? Puede ser. Preséntale tu queja o crítica a Pablo el día que lo veas. No se justifica separarlas en eso que inventaron los hombres copiándoles el estilo a los filósofos griegos. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Pablo comienza asegurando que Dios Padre, nos ha bendecido con toda bendición espiritual. ¿Qué significa toda bendición espiritual? Eso; todo lo que Dios Padre puede bendecir, que es como decir respaldar, en el plano espiritual. ¿Y en lo terrenal? Es que no está hablando de una bendición para nuestra carne que está en la tierra, sino para nuestro espíritu, que por si no lo recuerdas, fue crucificado, muerto y resucitado conjuntamente con Jesús el Cristo, y luego sentado en los lugares celestiales conjuntamente con Él. Allí es donde Dios Padre nos bendice. ¿Entonces aquí no recibimos nada? Eso depende. Porque como creación conjunta, probablemente no recibamos nada más que lo que la misma vida nos trae, pero hay un detalle que no siempre se tiene en cuenta en esta frase. Dice que esa bendición se produjo EN Cristo, que es como decir en su Hijo por Él Ungido. Todo aquel que haya sido ungido por estar muerto a la carne en la cruz y resucitado al espíritu, recibirá sobradamente esta bendición. En suma: el que está EN Cristo, es el que es bendecido con toda bendición espiritual. ¿Y a los demás? A los demás debemos predicarles el evangelio nosotros, para eso fuimos bendecidos.

¿Y cuáles son esos lugares celestiales de los que los creyentes tan poca información tenemos? No es algo instalado en ese manto azul de día y negro de noche que vemos con nuestros ojos terrenales. Es el epouránios, que es como decir una región invisible que está sobre el cielo visible a nuestros ojos. Es un ámbito desconocido para quienes viven de sus cinco sentidos terrenales. Es el mismo lugar donde se pide que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales. Ahora ya sabes, cuando los predicadores de guerra espiritual te hablan de demonios, principados y potestades, donde viven, donde h abitan. ¿Te siguen fastidiando? EN Cristo puedes ir a buscarlos y aniquilarlos. Él lo hizo, Él lo hace, tú estás EN Él. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Luego dice que nos escogió en él antes de la fundación del mundo, lo que te está dejando en evidencia que cuando el atavío, el ropaje externo, el diseño terrenal que conocemos todavía no había sido puesto en marcha, Él ya nos había escogido para que estuviéramos EN Él. ¿A todos? Sí, a todos, pero con una sola condición: entraría a morar EN Él aquel que primeramente decidiera pasar por la cruz, morir a su carne y resucitar en espíritu vivificado. El único mérito de tu voluntad, que un día será reconocido hasta por los ángeles, fue tomar la decisión de crucificar tu vida terrenal para morar EN Él. ¿Y todo con qué finalidad? para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, Durante años se han enseñado doctrinalmente dos tópicos distintos respecto a la santidad. Uno, que habla de la pureza, inocencia, y limpieza total de pecado. Otro, de gente que está separada para el Señor. Que ha dejado de lado sus máximos intereses terrenales para vivir solamente por los espirituales. Toma el que más te agrade y hazlo tuyo. Fuiste escogido/a para eso desde antes de que todo este diseño que ven tus ojos estuviera allí. No tener mancha                   habla de defectos o contaminaciones sucias. Eso quiere el Señor de ti. No es demasiado, creo.

Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, Aquí es donde nos encontramos con los primeros pantallazos de la incipiente incredulidad espiritual que tenían aquellos antiguos monjes traductores, y sus consiguientes ampliadores de lo expresado, para con dos palabras que, en muchos sectores del cristianismo, crearon contiendas, oposiciones, debates, peleas y divisiones. El primero es predestinado. Se ha enseñado hasta el hartazgo en muchas denominaciones, que cada hombre ha sido predestinado por Dios para ser salvo e irse con Él o para irse al infierno con Satanás y sus demonios. Eso se llama fatalismo y aquí no se habla de eso. Si consultas un buen diccionario secular, te dirá que predestinar es la acción que hace Dios desde la eternidad para decidir quiénes de nosotros seremos salvos por Su Gracia. Si. eso fuera así, me está sobrando una Biblia, no la necesito. Si ya estoy, voy. Y si no estoy, no voy, aunque me la lea entera. No. Dios predeterminó (Eso dice el original) a la iglesia para ser hijos suyos, pero eso solamente se produce si pasan a estar EN Cristo, Su Hijo único. De otro modo, no sucede. Porque el verdadero término original no es adoptado, sino colocado, y creo que el resultado es diferente. De esto, te prometo, voy a hablar más extenso y claro en un próximo trabajo.

Por eso Pablo les dice a los Romanos que a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.   ¿Es necesario que te aclare y sea malo con aquellos venerables monjes traductores, sólo porque nunca pudieron entender lo que significaba estar EN Cristo y, por lo tanto, eligieron traducir como adopción? Por este motivo y no otro es que el Señor nos ordena, (Porque no es sugerencia, es mandamiento) escudriñar las escrituras. Él sabía, y sabe, que muchos que ni siquiera tienen al Espíritu Santo morando en el suyo cumplieron tareas teológicas de las cuales muchos de nosotros, en sana ignorancia, se aferran fuerte para seguir predicándolas. según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, Tal vez cuando leemos afecto de su voluntad, no terminamos de interpretar lo que realmente quiere decir, que es satisfacción, deleite, eso es lo que surge de los originales. Y dice luego que es para alabanza de la gloria de su gracia. Una vez más habrá que ampliar este término, alabanza, que mayoritariamente lo hemos dejado adherido a cierta música movida y rítmica. Es aprobación, es encomio, es elogio. epainos, que es el vocablo utilizado, expresa no solamente alabanza por lo que Dios hace para nosotros, sino también por lo que Él es reconociendo Su Gloria.

Con la cual nos hizo aceptos en el Amado, Dice que nos hizo aceptos, y esto significa literalmente algo así como “agraciados por la Gracia”. Y, obviamente, eso ocurre en el Amado, que simboliza con su sola expresión, (agapao) a estar EN Cristo, que, ya estamos viendo, es un término muy recurrente que Pablo utiliza para designar la esfera en que tiene lugar toda salvación, y el ámbito en el cual se realizan los propósitos del Reino de Dios. En quien tenemos redención por su sangre, Es indudable que esta carta insiste, casi de manera reiterada, en que la fuente de toda gracia es la muerte expiatoria de Jesús el Cristo en la cruz, tal como lo dirá más adelante cuando consigne que mediante la cruz reconcilia con Dios ambos, (Jesús y el hombre que está EN Él) en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Todo eso al costo de su sangre redentora, aclarándonos luego que, por ese suceso, todos nosotros hemos sido llevados más cercanos al Padre. El perdón de pecados según las riquezas de su gracia, Sabemos, aunque no siempre se nos lo recuerda, que el perdón es ofrecido por Dios Padre siempre a través de Cristo el Hijo.

Por ese motivo es que él, más adelante les dirá a los Efesios que sean benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. El perdón sólo es posible porque Cristo, en Jesús, amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Dicho casi textualmente: Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. La única duda que se te permite tener después de conocer esto, es si estás siendo miembro espiritual de esa iglesia genuina o te dejaste engañar por las fiestas y entretenimientos religiosos de Babilonia. Que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, De la sabiduría ya hemos hablado largamente. Existe una sola que valga la pena: la sabiduría divina. La humana no sirve para nada más que para sobrevivir en esta tierra. Pero lo más importante es la otra promesa activada: inteligencia.

¿Sabes por qué lo digo? Porque los cristianos son vistos por el mundo secular, poco menos que como idiotas tontos que se creen cualquier fantasía. Pero aquí es Dios mismo el que te dice haberte bendecido y dotado con inteligencia. Y aunque te cueste entender que hay realmente una inteligencia que no es producto de tu formación intelectual o emocional, tendrás que aceptarla como parte de lo que tú mismo estás recibiendo hoy desde el trono divino. Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, Lo primero que salta a la vista, es que un misterio era, antes, una especie de secreto divino guardado y hasta escondido. Pero que ahora, ya en los rudimentos del Nuevo Testamento, ha pasado a ser una verdad completamente revelada, de hecho, para ser no solamente comprendida y predicada y enseñada, sino fundamentalmente para ser aplicada, es decir: puesta por obra. Para mi gusto, es la mayor asignatura pendiente de la iglesia de Jesucristo en este tiempo. Oidores, lectores, oradores y activistas militantes, pero testimonios vivos de Cristo en la tierra, o sea, un espejo donde la humanidad pueda mirarse y verse limpia, todavía no está ocurriendo.

Lo otro que también se hace visible rápidamente y no deja de asombrarnos, es que lo que te está diciendo aquí, derrumba cualquier enseñanza recibida, aun con las mejores intenciones y por parte de hombres fieles y probos, respecto a que nos resulta imposible saber que hará o no hará Dios con un determinado tema que nos involucra.  Aquí dice, si yo no leo mal. Que estando En Cristo, el Espíritu Santo nos da a conocer el misterio, o secreto, o lo que estaba escondido, respecto a la voluntad de Dios para lo que sea que nos interese conocer. Cuidado: nunca dijo que es para toda la muchedumbre que se junta en un templo. Dice que es para los escogidos antes de la fundación del mundo, que son solamente los redimidos, los genuinamente salvos, los que viven dentro de la dimensión Cristo, o dicho a la manera de Pablo, una vez más, para los que están EN Cristo. Según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, Pablo se lo escribe a los Romanos con un giro literario propio de su pluma, pero diciendo prácticamente lo mismo, mira:

Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Lo entiendes, ¿Verdad? De todos modos, a mí lo que más impacto me produce en este breve pasaje, es entender que el Padre ha dispuesto reunir todas las cosas en Cristo. ¿Te suena a repetición del texto? Cuidado, entiende como luego de abrir la boca y dispersarme un rato, logré entenderlo yo. Reunir todas las cosas en Cristo, significa Re-unir, o sea, volver a unir algo que ahora todavía está desunido, pero solamente EN Cristo. ¿Cuál la diferencia? Toda, sin dudas. ¿Dos ejemplos? Todo lo puedo EN Cristo que me fortalece. A los que están EN Cristo, el maligno no les toca. No son dos simples palabras, son la esencia pura del evangelio del Reino.

En la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. Cuidado con no caernos en doctrinas extinguidas, pero aun difundidas. Cuando dice dispensación, la palabra griega de la que es traducida, alude a la administración o el manejo de una casa, no a un período de tiempo restringido. Pablo está hablando de los arreglos (O dispensaciones) de Dios a través de la historia. A los Gálatas, les dice que cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y a los Colosenses les añade que en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. La deducción por reducción, es simple: Todo es EN Cristo o sencillamente no es, no está siendo, no va a ser.

Te explico: Pablo dice esto: el hombre natural, no ve las cosas del espíritu. Dice más: que no las ve, que no las oye, que no las entiende. En pocas palabras, el hombre natural está destituido de la gloria de Dios. Es una sustancia. Esto significa que tiene un ADN que define el ser. Así como Cristo es la verdad, porque cuando hablamos de verdad no estamos hablando de un hecho cierto. La Verdad es una persona, está escrito y yo lo creo. Cristo es la sustancia del Dios soberano e invencible. Tú lo ves y estás viendo al Padre, Él lo dijo: Si me viste a mí, viste al Padre. . El Espíritu Santo te revela al Hijo y el Hijo te revela al Padre. Es lo que define al ser. Y como vivimos en una permanente dualidad, a esto lo sabes muy bien, si Cristo es la Verdad, Adán es la Mentira. Cuando vemos las escrituras, siempre que se expresa sobre el hombre natural en estado adámico, lo hace gramaticalmente en forma de sustantivo, nunca de adjetivo. El no dice que está oscuro o que está lidiando con la oscuridad. El dice que ES oscuridad. Tampoco dice que ese hombre está enemistado con Dios, dice que ES enemistad con Dios. O sea que, la calidad de identidad que hay entre el pecado y el pecador, es que son la misma cosa.

El hombre, te recuerdo, ES sustancia. Está constituido en el pecado. Lo que reproduce, cuando lo reproduce, es lo que es él mismo, no puede reproducir otra cosa. ¿Sabes qué? Esa es la consecuencia del árbol del que no debía comer y comió, el del conocimiento del bien y del mal. Por lo tanto, todo lo que está en Adán, se expresa en gente buena y gente mala. O de lo que está bien y lo que está mal. El mundo está lleno de gente buena y de gente mala, pero en los casos, gente muerta. Porque están en Adán. Todo lo que está en Adán, por bueno que sea, y Pablo se cansa de explicarlo, como cuando dice que, aunque entregues tu cuerpo para ser quemado, si no está la sustancia de Dios en ti, tu amor es nada. Y Pablo dice, en 1 Timoteo, que cuando llegue el día que toque estar cara a cara, lo único que va a contar es si eres conocido por Él. No interesa si son apóstoles, profetas, pastores, evangelistas o maestros. Tampoco si predican lindo, liberan endemoniados, profetizan sucesos o sanan enfermos. Les van a decir que no los conocen. ¿Cómo es eso? Simple: el Padre no conoce nada que no esté EN su Hijo.

En contra de lo que una gran parte de nosotros pensaba o incluso creía, Dios no tiene millones de hijos, tiene uno solo. Y ese único Hijo es con el único que habla, con el único que se relaciona. Porque -te cuento- Dios no nos habla a nosotros, le habla solamente a su Hijo. Por eso es que, la única posibilidad que nos ofrece el evangelio del Reino, es incluirnos en el Hijo. Como decía anteriormente, nos coloca en el Hijo. Entonces, es cuando su experiencia, pasa a ser nuestra experiencia. ¿Qué significa esto? Que cuando Jesús el Cristo murió, nosotros estábamos allí. Cuando Él estaba clavado en la cruz, nosotros estábamos EN Él. Cuando Él resucitó, nosotros estábamos EN Él. Conjuntamente crucificados, muertos y resucitados. Entonces, cuando el Padre te ve a ti, te ve a través de Su Hijo. Él está viendo a Su Hijo. Por eso, tú eres santo, yo soy santo, porque estamos EN el santo. Somos escogidos porque estamos EN el escogido. En definitiva: somos hijos, pero porque estamos EN el Hijo. ¿Qué significa esto? Que si el hombre no puede ver porque es la sustancia del pecado, allí es cuando el Hijo de Dios, evidencia que tiene las dos naturalezas habitando y, al mismo tiempo, coexistiendo en nosotros.

Como podrás imaginarte, estoy hablando de lo que vulgarmente conocemos como viejo y nuevo hombre, que también es obvio, entre sí se repelen, pero indefectiblemente, coexisten. Y esto, mi amado amigo, amiga, hermano, hermana, es sí o sí hasta que Él venga a buscarnos. Pablo, si estuviera en un café tomando un refresco con nosotros, nos diría: ¡Ey! ¡Chicos! ¡La guerra es contra la carne! ¿Lo tienen claro? Por lo tanto, nuestro estado tiene que ser este. Estar crucificado las veinticuatro horas del día, para que no sea más nuestro yo, sino Cristo EN nosotros. Es cuando la muerte de Cristo se convierte en un estandarte que es nuestra obligación llevar a todas partes, y bien a la vista, con nosotros. La guerra no es contra tu vecino que te arroja su basura en tu vereda, la guerra es contra tu carne. Y algo mucho más importante: la guerra tampoco es contra tu jefe, tu supervisor o tu capataz en tu trabajo. Tampoco es contra tu pastor ni contra los hermanos raros esos que tienes cerca en tu iglesia y te fastidian la vida. Ellos no son tus enemigos, tu enemigo es tu carne. O sea, Adán, el viejo hombre, el hombre natural. Porque ese hombre viejo tiene que estar crucificado, no perturbando tu vida.

De otro modo, el Espíritu Santo no podrá lograr que Cristo sea expresado y manifestado en tu vida. Por lo tanto, desde hoy, desde a hora mismo, que ya te has enterado que vives con dos naturalezas coexistentes, tienes la oportunidad y también la obligación de traer aquella realidad eterna a esta, la temporal. ¿Te interesa saber qué está haciendo Dios con nosotros, hoy? Nada. ¿Cómo que nada? Sí, nada. Porque nosotros somos producto de aquel consumado es, que fu lo que dijo Jesús cuando les hizo saber que Su obra estaba terminada. Lo único que ustedes tienen que hacer, es entrar al reposo de Su Señor, así como Dios reposa de todas sus obras. La obra está terminada. Pero tú ves que Dios sigue obrando en lo temporal, ¿Verdad? Obvio, porque lo hace enviando cartas. Y esas cartas somos nosotros. ¿Qué dicen? Que la muerte ya fue vencida, que Cristo ya resucitó, que la obra está terminada. A nosotros, Su iglesia, solamente nos falta creerlo, ponerlo por obra, activarlo y ver la victoria.

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Resetear la Pascua

Tengo una pregunta para hacerte en el comienzo de este trabajo. ¿Cuántas veces en tu vida de cristianos has participado de la Santa Cena? Yo sé que en cada lugar, sitio, denominación y doctrina, las formas y modismos suelen ser distintos, pero estoy en certeza que la base sustancial de lo que es la Santa Cena, tiene que ser similar en todos los lugares, ya que de otro modo estaríamos celebrando algo mundano y carnal. Estaríamos, una vez más, introduciendo e infiltrando lo que es Egipto y su sistema en la iglesia. H ace muy poco tiempo, un ministro, denominado anciano en su congregación, que es de las más rígidas y conservadoras de mi ciudad, dijo durante su sermón que el mundo se había metido en la iglesia. ¿Sabes qué? Se enojaron con él muchos miembros, algunos muy antiguos, por lo que, en suma, sólo había sido un acto de valentía y unción para decir una verdad que, por otra parte, estaba a la vista. Eso no es nuevo ni fue inventado en Rosario en el siglo veintiuno, mira.

2 Timoteo 3: 8 = Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Yo me pregunto, ¿Cómo puede haber hombres corruptos de entendimiento, de sus mentes que son réprobos, o sea rechazados, en cuanto a su supuesta fe? Escucha: Pablo le está escribiendo todo esto a Timoteo muchos años después de que todos estos hombres existieron. Porque Janes y Jambres existieron, eran contemporáneos de Moisés, algo así como en el año 1240 o 1250 antes de Cristo. Pablo le está escribiendo esto a Timoteo en el año 60. Es decir que, aunque hayan pasado muchísimas generaciones, esa manipulación y esa oposición todavía persiste. Estos brujos imitan el poder de Dios y hasta pueden usar la Palabra para hacerlo. La mayoría de nosotros seguramente algu.na vez han visto algo de esto.

Hay supuestas reuniones cristianas evangélicas, hoy, incluso televisadas con alto show y alta audiencia, que son una muestra de hechicería pura. Sólo falta que alguien se atreva a tomar el cayado y decirlo en voz alta. Sólo me sale decirte algo: Dios te libre de manipular a la gente con la palabra, para que esa gente haga lo que tú necesitas que haga y no lo que Dios dice y quiere que haga. Lo disfraces como lo disfraces, es hechicería. Esto que te voy a decir no es invento mío, he conocido iglesias que les hacían firmar a sus miembros un compromiso de membresía. Y no sólo eso, porque en el documento, había una advertencia que se convertía muy fácilmente en una maldición subrepticia, pero maldición al fin.

Porque allí decía que, si ellos dejaban la iglesia, (Y me refiero a ese salón, a esa estructura, no a lo global), inmediatamente se exponían al duro juicio de Dios. Me pregunto: ¿Cómo puede un ministro, un verdadero hombre de Dios, tener esa mentalidad? ¡Eso es digno de la masonería u otra logia sectaria parecida, pero no de la iglesia del Señor! Ninguna oveja es nuestra, es de Dios. Somos eunucos puestos para cuidar a la novia, no para casarnos con ella. La novia le pertenece al Señor, la iglesia es de Él, no es nuestra. La iglesia nació de las entrañas del Padre, nació de la cruz del calvario. Nació del Padre, es del Padre, toda ella le pertenece a Él. No es tu iglesia, aunque de pronto hayas invertido y gastado tu vida en ella, nada eres, es del Señor.

Nadie te puede hacer firmar compromisos o convenios, y mucho menos maldecir a la gente. Tampoco puedes manipular la palabra para que alguien se quede. Si quieren quedarse, se quedan, pero si quieren irse, se van, nadie aquí compró nada ni a nadie. Si son hijos, son de la casa de Isaac y se quedarán. Si son de Ismael, se irán. No sé si eso sucede en tu país, en tu región, en tu poblado o ciudad. Aquí en Argentina, en mi ciudad de Rosario sí ha sucedido y es tristísimo que así haya sido. Aunque en lo personal no tengo nada que ver con eso, igualmente como hijo de Dios siento vergüenza, mucha pena y un grado de responsabilidad como parte del pueblo santo.

Éxodo 12: 2 = Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero en los meses del año. Ahora bien, si vamos a Hebreos, el primer mes no es enero, es Nisán. Eso equivale lo que para nosotros es Marzo y Abril en Israel. Y ese es el tiempo de la primavera. O sea: el primer mes del calendario judío, cae en primavera. ¿Y qué significa esto? Que el invierno ya pasó. Mira lo que dice en Cantares 3: 11-13: Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue; Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.

¿Qué significa esto? Que la época de la Pascua nos habla de las cosas nuevas que vienen. La maduración de las cosas. La voz de la tórtola es la voz del Espíritu Santo. Es el tiempo que ya pasó el yugo, que ya pasó la casa de atadura y quedó atrás. En Éxodo capítulo 12 y verso 3, dice: Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Un cordero por casa. El cordero era comprado o conseguido el día diez. Diez es el número del orden divino. Diez significa que nada falta, que todo se ha completado. Es el número de lo que le pertenece a Dios. El diez es lo que Dios escoge. El diez, también habla de diezmo. Son diez los mandamientos principales, lo que nos alinea con el orden divino.

En el orden divino, era escogido el cordero en el día diez. Orden divino, la décima parte le corresponde al Señor. A mí en lo personal no me gusta hablar de diezmo. No es por nada, pero es tanto el abuso, el fraude, la manipulación y el engaño utilizando esto que, por poco, nos hemos olvidado que el diezmo pertenece a un orden divino que está mucho más allá de la corrupción de algunos hombres. Eso sería lo correctamente bíblico. Pero ese no es el tema, ahora. No quiero dejar de decir que el diezmo nos pacta con el lugar o ministerio donde nosotros diezmamos. Interesante, ¿Verdad? Bueno; el caso es que ellos escogían el cordero el día diez. Había que tener en cuenta todos esos detalles que seguramente ya sabes, que no tenga defectos, etc. Lo segundo, en el verso 4 dice que, si la casa fuera muy pequeña para comer todo un cordero, deberían juntarse dos casas. Esto, esencialmente para que no sobre nada del cordero. No podía sobrar absolutamente nada de ese cordero.

Ahora bien; ¿Cuántos creen que ese cordero histórico, pero aparentemente simbólico, hoy, es Cristo? Muy bien, si crees eso de verdad, entonces eso significa que debemos comernos a Cristo con todo, con huesos y todo. Entrañas y todo. Y no te hagas ninguna película de canibalismo, está más que claro lo que te estoy diciendo desde lo estrictamente espiritual. Porque esto significa que lo que Cristo nos ha dejado, no puede ser separado, seleccionado ni desmenuzado. No puedes decir que aceptas esto y dejas sin tomar aquello. No. Yo me voy a comer todo lo que es Cristo, tanto lo que me conviene como lo que aparentemente no me conviene. Con lo que me ayuda y con lo que me golpea fuerte. Yo me tengo que comer a todo el Cristo sin distinción.

Esta no es una casa de comida rápida, donde tú puedes elegir el menú. Este es Cristo y, tal como viene del cielo, yo tengo que comérmelo. A este cordero se lo aprovecha así o no funciona. De todos modos, también hay que decir que alrededor de todo esto hay diferentes ópticas que deben tenerse en cuenta. Porque según Juan, este es el cordero que quita el pecado del mundo, ¿Verdad?. Luego también dice que debería ser macho y de un año, además de ser sin defecto. Tipología de Cristo. Treinta y tres años y sin defecto, tú ya lo sabes. El verso 6 dice: Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. O sea que el cordero se escogía el día diez, pero se comía el día catorce.

La gran pregunta que te surge, es: ¿Por qué el día catorce? ¿Será porque el siete es el número de lo completo, el número divino, el número de Dios y toda esa historia, y catorce es la suma de siete más siete? Basta, el evangelio no es para jugar a la numerología como si estuvieras en un casino. Nada que ver. Es más que simple. Toma un matrimonio, vete hacia atrás y suma a los padres de ella y a los de él. Vete una vez más hacia atrás y súmales los padres de cada uno de los padres, lo que serían los bisabuelos. Haz la cuenta. ¡Catorce! Tres generaciones. Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob.

De acuerdo, buenísimo, pero, ¿Por qué el día catorce para comer el cordero? Mira lo que dice Mateo 1:17: De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce. ¿Qué quiere decir esto? Que la celebración de la Pascua, era un tema que tenía que resolver con la iniquidad, con la herencia. Está mostrándonos a un Dios transgeneracional, que trabaja de generación en generación. El catorce hablaba acerca de esto. Ellos estaban entrando a un nivel nuevo de relación con Cristo, pero al mismo tiempo estaban cortando cosas que venían de los padres, de los abuelos. Ocho bisabuelos, cuatro abuelos, dos padres. Catorce. Nada es casual.

Comeréis la pascua el día catorce, con eso estás tratando con todo lo que tu familia hizo. Cuando tú comes la pascua, dejas de lamentarte porque tu padre te abandonó o tu madre no te amó. Cuando comes la pascua, sabes que es la última vez que comes pan de dolores. Mañana nunca más recuerdes lo que pasó. Que la infancia, que el desamor, que el abandono, que los abusos, que una violación, ¡Nada! ¡Corta el dolor! ¡Corta el luto de tu casa! El día catorce es un tiempo de nuevos comienzos. La pascua habla de nuevos comienzos. Tiene que ver con quebrar toda esa herencia. ¿Tus padres te abandonaron? ¡Tienes un Padre en el cielo! ¿Tu esposo o tu esposa te fue infiel y te dejó por otro o por otra? ¡Tienes marido o esposa en el cielo!

Cuando mis ojos se abren y puedo comprender el Reino, no me estoy lamentando por las heridas pasadas todos los años, todos los días del año. Porque eso significa que no pasó, que sigue pasando. Día tras día, sigue pasando. El día diez, orden divino. El día catorce, tus generaciones entran en el orden divino.  Yo, como iglesia, debo creer que Jesús va a volver, pero en el mientras tanto, tengo que trabajar como si fuera a tardar ciento veinte años. Eso me permite, entre otras cosas, hacer un trabajo transgeneracional. Esto tiene que ver con nuestra perspectiva.

No necesitamos institutos ni seminarios, necesitamos colegios para poder formar en nuestros niños una mentalidad de Reino y no la terrenal que les da la escuela tradicional, sea pública o privada. Esto costaría bastante, porque la mayoría de los países les imponen a los colegios privados su currícula oficial de estudios. Y eso es Grecia pura, intelecto puro. Cero alma y cero menos cero, espíritu. Nuestros hijos serán todo lo cristianos que quieras, pero lo que reciben como alimento en sus escuelas, es carne pura. Por eso es que digo que el día catorce nos habla de una renovación de toda nuestra herencia generacional. La Pascua te ayuda a cerrar los capítulos de tus antepasados.

No hice demasiada consejería en mi etapa eclesiástica, pero lo poco que hice, mayoritariamente me encontré con gente abrumada y hasta destruida emocional, corporal y espiritualmente por temas que vivieron cuando eran niños. ¿Cuál es la sugerencia? Comer la Pascua. Porque comer la Pascua te trae otro nivel de revelación. Mientras tú no te comas a Cristo, seguirás lamiéndote esas viejas heridas. Estamos aquí para participar de algo poderoso, no para ser furgón de cola de una sociedad llena de mugre y pecado. Y cuando digo esto, me refiero a cualquiera de los tres niveles sociales clásicos. Alto, medio y bajo. El pecado no distingue niveles, es pecado y punto. Ah, y por las dudas lo aclaro: es el único problema serio que nadie puede arreglar con dinero. Aquí, al millonario se le admite todo, mientras que, al carenciado, nada. No importa, en el cielo la ley es otra.

Éxodo 12:7 dice: Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Hay toda una dinámica en esto, que indudablemente nos llevaría mucho tiempo poder revisarla a fondo. Hay muchos elementos aquí en este capítulo que habla por sí mismo. Sin embargo, si me dejas elegir entre todo eso, me quedo con la sangre. Para mí, es el tema central. Porque la sangre, es la diferencia entre vivir o morir. Si la sangre no estaba en la puerta, estaban liquidados. No interesaba si eras hebreo o no. El ángel de la muerte no prestaba atención a la raza o la etnia. Él lo único que reconocía era si había sangre o no la había. ¿Por qué? Porque en el mundo espiritual, la sangre marca la diferencia de todo.

Ahora bien; ¿Qué significa que la sangre de Cristo esté en mi dintel? He escuchado a mucha gente decir que se cubre todos los días con la sangre de Cristo. No discuto ni me opongo, pero creo que no es tan así la cosa. Otros suponen que, porque se convirtieron, ya la sangre de Cristo no los abandonará jamás. Tampoco creo que sea así de simple. Y te digo por qué. La sangre es un elemento que une cielos y tierra. Y otra vez te digo por qué. Yo hablo del Reino porque lo represento. ¿Y cuál es la base existencial del Reino? Unir lo celestial con lo terrenal bajo un orden divino. Eso es todo. Pero la sangre tiene una virtud muy particular. Para empezar, es algo natural. Te pinchas un dedo y te empieza a salir sangre. Se puede ver. Se puede llevar a un tubo de ensayo. Puedes contar cuantos glóbulos rojos tienes.

Se produce en la médula ósea, lo sabemos. Pero Dios dice que la vida está en la sangre. Y es muy especial esto, porque ahí dice que toda vida le pertenece a Dios, pero también dice que toda sangre le pertenece a Dios. Entonces la pregunta es: ¿Por qué los judíos no podían comer sangre? Porque eso le pertenecía a Dios. Es como que el diezmo del cordero, era su sangre. Le pertenece a Dios. Pero, aunque sea algo natural que tú puedes poner en una taza y la estás viendo, la sangre también es algo espiritual. Porque allí está la vida. Lo que para ti es líquido, rojo, plasma, glóbulos, si lo introduces al mundo espiritual, es vida. El día que cruces la puerta final, lo único que va a interesar es que la sangre del cordero esté en ti.

Ahora bien: ¿Qué crees que es lo que hace que tu vida tenga más o menos luz? Mira, la sangre trae salvación a tu vida. Es decir que, por la sangre, tú tienes acceso a Dios. Todo esto lo sabes, seguramente. El tema es que, la sangre que Cristo ha puesto en tu vida para salvación, va a ir ampliando, expandiendo su nivel de influencia en ti, en la medida de tu justicia. De hecho, aquí es donde tú entiendes que ya no puedes volver a moverte en lo ilegal. Y cuando digo ilegal, estoy hablando de comprar algo sin factura, en negro, hasta el hecho de mentirle a una persona. Lo que te estoy diciendo es que, cada vez que b ajas tu nivel de justicia entrando en lo que no debes entrar, también baja el nivel de luz que entra en tu espíritu.

Hay personas ungidas con alta luz, que ni bien ingresan a una ciudad, pueden ver todo lo que espiritualmente se mueve en ellas, para el bien y para el mal. Esto las hace muy efectivas, pero tienen una condición irreductible para mantener eso: no pueden hacer cualquier cosa, tienen que cuidarse y mucho. Por ejemplo, no pueden ver cualquier película. Esas personas no pueden hacer muchas cosas que el resto de los cristianos sí pueden hacerlas. ¿Por qué? Simple, porque han aprendido el efecto que todas esas cosas producen en sus vidas. Y te doy un ejemplo en el que no soy el único. En Rosario hay no menos de diez emisoras de radio cristianas. Hace muchos años yo estuve en algunas de ellas. Pero hoy no puedo escucharlas. Porque sin proponérmelo, soy muy selecto, y en esas radios se escucha de todo y de todos.

Tema muy especial el de la justicia. No puedes moverte con material pirata. O te compras los originales o no haces nada. ¡Pero es que son muy caros! Dios proveerá si acepta que los tengas. De otro modo, tendrás que vivir de otra cosa. Para mi impresora yo compro los cartuchos de tinta originales. Son tres veces más costosos que los rellenados, pero estos últimos son producto de un trabajo ilegal. ¡No puedo contaminarme con nada si sé que eso me contamina! Esto es lo que establece una diferencia en cuanto al poder de Dios fluyendo o no y respecto a la autoridad que puedas poseer o no. Una cosa es un creyente que le dice al demonio “¡Te ato!” y el demonio se ata, a otro que dice lo mismo y el demonio le saca la lengua viscosa en tono de burla. ¿Vas a asumir que un hijo de Dios sea el factor de la burla de los demonios?

La Pascua, de la cual está hablando aquí el Señor, más allá de un rito que se celebra el día catorce de nisán, tiene que ver con un nivel de comprensión de la obra de Cristo en nosotros, para poder quebrar ese poder del mundo secular en nosotros. Por ejemplo, el poder de la enfermedad. Por ejemplo, el poder de la esclavitud. Por ejemplo, la mezcla. Egipto, como mentalidad, es fanático de las mezclas. Dios las aborrece. ¿Recuerdas que muchos egipcios salieron juntamente con el pueblo de Israel? ¡Se sumaron a la fiesta! Pero… ¿Recuerdas cuantos problemas le trajeron al pueblo ya en el desierto? Yo necesito, como ministro del Señor, saber con quienes sí y con quienes no. Qué hago y qué no hago. Con quienes lo hago y con quienes no debo hacerlo. Sólo es cuestión que le pidas al Señor que te muestre a las personas tal como son y no como se te presentan. Es tremendo.

Esto, apenas esto, aunque hay mucho más, te cambia al toque lo que era tu perspectiva del cristianismo. Pregunto: Técnicamente, ¿Qué sería un hombre espiritual? Respuesta simple: Alguien que tiene los sentidos espirituales ejercitados. ¡Eso sería genial! Sí, obviamente, es genial. Pero también es complicado, porque te empieza a limitar. Y no sólo a ti, sino a tu familia. Tú ya no puedes hacer lo que hace todo el planeta, sino solamente lo que Dios te autoriza hacer. Si tu familia navega en tu mismo mar, no tendrás problemas, pero si todavía ellos andan por ríos sucios y anexos, se va a crear un abismo entre tú y ellos. Finalmente, ese abismo se diluirá y ellos se unirán a ti, pero en el mientras tanto, las cosas no van a ser sencillas ni mucho menos. ¿Es el precio a pagar? No, en todo caso es una muestra, una especie de primicia o adelanto a ese precio final.

El que es nacido del espíritu es como el viento, no sabe de donde viene ni para donde va. Estás por hacer algo y el espíritu te da semejante tirón que te deja tambaleando y sin poder hacer lo que ibas a hacer. ¿Por qué? ¡No lo sabes! ¡Sólo sabes que Dios te dijo que eso no! Y punto. Dios ha provisto la Pascua para liberarte de Egipto, de su sistema mundano y perverso. Y también de toda opresión, de toda amargura, de toda enfermedad, de toda tentación fuerte.

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Oísteis Que Fue Dicho

Me gusta mucho escudriñar la Palabra y, como recompensa, recibir revelación fresca sobre asuntos que hasta allí estaban escondidos al entendimiento del hombre. Me gusta porque es parte de este ministerio que el Señor puso en mis manos y por eso lo disfruto como recompensa propia. Sin embargo, en cada perla cultivada encontrada, la sombra de la duda natural pasa por mi espíritu. ¿Será así? ¿Estaré en lo cierto? ¿No será mi deseo el que prevalece en lugar del deseo del Señor? No me preocupa eso, es lo que generalmente les sucede a todos y a cada uno de los que han recibido algo nuevo. Y está bueno que así sea, porque cuando el hombre se ve a sí mismo como infalible, es cuando perdió el rumbo. Así que toca dar gracias a Dios por pasar por esa situación.

Que no es la del día de hoy. Porque hoy más que revelación, lo que tengo es una certeza. Y las pocas veces que ha habido certeza en mi espíritu, sólo ha sido por causa de un solo responsable: el Espíritu Santo. Es el único capaz de dar certeza de lo que se espera y convicción de lo que no se ve. Mi certeza de este día, es que hemos comenzado a vivir el tiempo de Mateo 5. ¿Pero de qué tiempo estoy hablando? Porque Mateo 5 trae distintos temas y, si bien todos son importantes, no sé en cuál de ellos se afirma esta certeza tan singular y firme. Las bienaventuranzas, la comparación con la sal de la tierra, y de la luz del mundo. Las consideraciones sobre la ley y la exhortación sobre la ira. El tan conocido asunto del adulterio, del divorcio y de los juramentos. ¿Cuál de esos temas es la base de esta certeza? Ninguno. Es el que le sigue.

Que comienza con Jesús diciendo algo clave, base y epicentro: oísteis que fue dicho, pero ahora yo os digo. Eso encierra Mateo 5 para hoy. Así como los que oyeron la ley del Antiguo Testamento tuvieron que modificar sus mentes y restaurar sus pensamientos en el nacimiento del Nuevo Pacto, así también hoy, en toda esta transición y reforma que la iglesia está viviendo en su traslado del evangelio de la salvación al del Reino proclamado siempre por Jesús. Todos ustedes, que se formaron bajo la tutela de las enseñanzas bien intencionadas pero incompletas de la iglesia evangélica tradicional, oyeron que les fue dicho una serie de cosas que hoy, al amparo de esa misma palabra que nunca vuelve vacía y que sigue siendo pilar de liberación de ataduras, se están cambiando por otras que habrá que adoptar sí o sí, por simple obediencia a la guía toda verdad que está ejerciendo el Espíritu Santo de Dios.

Ojo por ojo, diente por diente. La ley de Moisés establecía que conforme a lo que te hubiera sido hecho perjudicialmente, estabas en todo tu derecho de hacerle lo mismo a tu agresor. Venganza personal, sin esperar ninguna otra forma de justicia. Jesús estableció que a quien te golpeara en la mejilla derecha, debías presentarle la izquierda. Esta enseñanza de ninguna manera establece que el mal no debe ser resistido. Cuando les desparramó las mesas a los cambistas del templo, dejó bien en claro que al mal si había que resistirlo. Y no con suaves modales, precisamente. No quiero dar una clase de historia bíblica, quiero determinar lo que el Espíritu Santo demanda hoy. Críticas, injurias, calumnias, murmuraciones y todo ese arsenal que Satanás pone en la boca de quienes se oponen al evangelio del Reino, serán puestas a consideración del Padre de Justicia. Y que no te quepan dudas, habrá justicia. Que nada tiene que ver con venganza.

Lo que está escrito después, tiene que ver con todo eso, con un cambio de mentalidad, no necesariamente de leyes. y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Esto tiene que ver con la permanente buena predisposición que el hijo de Dios debe tener para todo lo que haga, tanto propio como ajeno, por salario. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Esto es de alta excelencia en honestidad y empatía. Pero en estos tiempos también necesita de discernimiento pleno. Una cosa es la mendicidad por necesidad auténtica y otra muy distinta la mendicidad como negocio armado para acceder a una renta inmerecida. Hay organizaciones dedicadas a eso. Hace algunos años, una de ellas trajo a mi país a un grupo de mujeres rumanas, a las que ponían en las calles a mendigar, cargando niños que no eran propios, para ablandar emocionalmente a los probables dadores de dádivas. Bondad, si; ingenuidad, no. Al hijo de Dios no se lo podrá engañar con estratagemas malignas.

Y luego viene la que, estimo, es la principal, por todo lo que significa y representa: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. A ver, entendamos esto tal como es y no como tantos y tantos decidieron verlo. La ley mosaica ordenaba claramente amar al prójimo. Levítico 19:18 es muy contundente: No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová. Sin embargo, ya en el tiempo de Jesús, algunos maestros añadieron una aplicación errónea, opuesta y malintencionada, aborrecer al enemigo. Eso no estaba en la inicial.

Y todo porque ellos consideraban a los incircuncisos, no como prójimo, sino como enemigo, por lo cual ese precepto los autorizaba a aborrecerlos. Jesús vino, entre otras cosas, a poner muchas de estas doctrinas humanas personales y sectoriales en blanco sobre negro. Y entonces les recuerda que cuando Dios dice prójimo, se refiere a todas las personas existentes, incluso a los peores enemigos que alguien pueda tener. Para cumplir con esta ley debemos amarbendecirhacer el bien y orar por nuestros enemigos, no solo por nuestros amigos. O sea que Jesús entendió que tendremos enemigos, pero debemos responderles con amor, confiando en que Dios protegerá nuestra causa y destruirá a nuestros enemigos de la mejor manera posible, transformándolos en nuestros amigos. ¿Te suena ilusorio eso? Lo lamento, es palabra de Dios, ¿Algún cuestionamiento de tu parte? Yo, ni disfrazado ni dormido, me atrevo. ¿Te están persiguiendo por tu fe, hoy? La actitud del discípulo hacia la persecución religiosa debe ir más allá de la no represalia a un amor positivo.  Al hacer esto, estamos imitando a Dios, quien demuestra amor a nuestros enemigos, (Él no los tiene), al hacer llover sobre justos e injustos.

Tú tienes un campo pequeño, conseguido con mucho esfuerzo y sacrificio. El mismo que diariamente debes realizar para sembrar, cosechar y obtener el mínimo rédito de él. Tu vecino posee miles de hectáreas, conseguidas mediante fraudes y otras operaciones delictivas. Sin embargo, a la hora de llover en beneficio de los sembrados, esa lluvia es la misma para él que para ti. ¿Injusticia? No. Amor al prójimo. Como si no considerara el carácter humano en absoluto, Dios manda que su sol brille sobre lo bueno y lo malo. Como si no supiera que cualquier hombre es vil, Él manda a su lluvia caer sobre el justo e injusto. Sin embargo, sí lo sabe, pues no es una deidad ciega. Él lo sabe; y sabe cuándo su sol brilla en acres de aquel miserable que está produciendo una cosecha para un patán. Lo hace deliberadamente. Cuando la lluvia está cayendo sobre el cultivo del avaro, Él sabe que el opresor se hará más rico por ello, y tiene la intención que así sea; Él no hace nada por error y nada sin propósito. ¿Qué nos dice Dios cuando actúa así? Yo creo que dice esto: Este es el día de gracia gratis; este es el tiempo de misericordia. Aun no es la hora del juicio, cuando Él separará lo bueno de lo malo; cuando se sentará en el trono del juicio y premiará diferentes porciones a los justos y a los malvados.

Hasta aquí es lo que conocemos, o al menos creemos conocer. Es también lo que enseñamos, aprendemos, difundimos, predicamos y se nos predica. ¿Es todo? Lo era, supongo que, hasta hace un rato, nada más. ¿Y ahora qué? Ahora se nos está mostrando que es el tiempo de las conclusiones. Todos nosotros hemos oído que, y hemos aceptado y creído eso. Pero resulta ser que ahora se nos está diciendo que, y no terminamos de asumirlo, de aceptarlo y mucho menos de creerlo. Sabemos, por ejemplo, que en los últimos días el amor de muchos se enfriará, ¿Verdad? ¿Alguien se tomó el trabajo, en algún sitio del planeta, de evaluar qué es lo que sucede en las personas cuando el amor que sentían por algo o alguien, se enfría? Si se trata de amor de pareja, que suele ser el primero que se nos ocurre, sólo podemos pensar en ruptura, separación, divorcio. De acuerdo, pero me temo que no es de este amor del que se habla en ese versículo, sino del amor que mencionamos al principio: el amor al prójimo y, por consecuencia directa, el amor a Dios mismo. Y como todo amor se compone de un ida y vuelta, o de reciprocidades, ya tienes el panorama más claro. Dios no dejará nunca de amarte, pero tú puedes decidir por la causa que sea, dejar de recibir ese amor. O reemplazarlo por otro más terrenal o más místico, fantasioso o, inclu.so, esotérico. Sucede, lo sabemos.

¿Qué es lo que aparece en una vida humana cuando desaparece el amor? Hay dos variables, nada más. Indiferencia, es la primera. Odio es la otra. Vamos a lo concreto: ¿Estás observando, donde quiera que residas, cierta o mucha indiferencia, en la gente que conoces, por las cosas de Dios? Yo sí, aquí en Argentina, país que en los años de la década de los 90, parecía ser líder en espiritualidad, hoy las personas están dedicadas a cualquiera menester cotidiano que se te ocurra, menos el de pensar, aceptar o creer en un Dios que los está protegiendo, observando y amando. Obviamente, no puedes pretender que alguien que ha trabajado mínimamente ocho, aunque pueden ser muchas más horas en un día, por causa de sus necesidades apremiantes en lo económico, y que tiene una familia por la cual velar, esposa o esposo, hijos, etc., tenga el tiempo necesario o suficiente para ponerse a escudriñar las escrituras y ver si recibe alguna revelación del Espíritu Santo para su vida de fe. Eso es ilusorio y hasta ingenuo imaginarlo. Y mucho más, si en lo práctico, emocional, material y natural no recibe nada que se lo justifique.

Eso, en el creyente que asiste más o menos regularmente a una iglesia, le produce agobio, cansancio, apatía, frustración, decepción y, finalmente, enfriamiento en su amor por las cosas de ese Dios y ese Cristo en el que cree y, casi por automática consecuencia, indiferencia. Eso, en el más elegante de los casos. Porque el otro, el del odio, no sólo no es menos elegante, sino directamente trágico. ¿Es que alguien puede llegar a sentir odio por las cosas de Dios? Mira a tu alrededor. ¿Qué estás viendo en el planeta entero y en todo su conjunto? ¿Estás viendo expresiones de amor o de odio? Y entonces es cuando tú me dices: ¡Pero era gente que amaba al Señor! Sí. Aquí es donde mi cultura musical me trae un recuerdo. Un antiguo tema de la melancólica música argentina dice, en una parte de su letra: “Si tu me odias estaré yo convencido / de que me amaste mujer con insistencia / porque ten presente de acuerdo a la experiencia / de que tan sólo se odia lo querido”. Como toda música secular, contiene un grado de tinieblas en sus contenidos, pero no me digas que no tiene también algo de verdad popular lo que dice.

¿Cuántos seres humanos que conoces o has conocido han pasado casi violentamente del amor al odio por algo o por alguien? De acuerdo, pero de allí a odiar a Dios hay un gigantesco paso que no parece que nadie se atreva a dar, ¿Verdad? Cierto, pero no es por respeto, reverencia o algo similar, generalmente es por temor. Se les enfría el amor a Dios, pero no se les enfría la idea de lo que el poder de Dios puede hacer con sus vidas. Curioso y contradictorio, ¿No te parece? Así es el hombre, pero con un detalle que no siempre se tiene en cuenta. Si el mandamiento es amar al prójimo y el hombre ha sido, es y seguirá siendo el centro de la creación para Dios mismo, ¿Cómo habrá que interpretar que un hombre que dice ser cristiano odie a otro hombre, al que sabe que Dios ama del mismo modo que lo ama a Él? Voy a dejar de lado al extremo oriental del planeta por razones espirituales. ¿No nos llenamos la boca expresando que los que habitamos este punto geográfico del hemisferio. somos occidentales y cristianos? Que somos occidentales no hay dudas. Que somos cristianos, por poco, por mucho, en la práctica o sin práctica, de uno u otro bando de los más conocidos, también lo somos, al menos en su enorme mayoría. ¿Y entonces?

Entonces aterrizo en Mateo 5 y el Espíritu Santo nos recuerda: Oíste que fue dicho que aceptando a Cristo como Salvador personal y convirtiéndolo en Señor de tu vida, e incorporándote a una iglesia cristiana, tu vida iba a cambiar totalmente, pero yo hoy les digo que, si no cuelgas tu viejo hombre en la misma cruz que colgaron a Jesús, tú carne no se muere. Y es imposible volver a nacer de nuevo si no se ha muerto antes. Y sin un nuevo nacimiento, también es imposible estar y vivir EN Cristo. Y si no vives EN Cristo, podrás ser parte de una religión llamada cristianismo, cumplir con todas sus reglas, tener una conducta visible y externa compatible con lo que en esos lugares se proclama y se enseña, pero mucho me temo que no eres parte genuina del Reino de los Cielos. Es imposible estar EN Cristo y sentir odio por otro ser humano. No interesa si te ha lastimado, ofendido, agredido o hasta arruinado. No interesa si tiene una ideología opuesta a la tuya y lo consideras un enemigo. Es falso que debes aborrecerlo. Es genuino y bíblico que debes amarlo. Y con la fuerza de tu carne y el apoyo de tus cinco sentidos, te resultará imposible lograrlo. Sólo te será posible estando EN Cristo, que es como decir: siendo un mismo Espíritu con Él.

Si recurrimos a las ciencias, nos van a decir que el odio tiene su origen en una serie de factores relacionados con las emociones. Eso nos fue dicho. Pero hoy debo aclararte que todo ese palabrerío científico bien intencionado, pero palabrerío al fin, tiene en idioma espiritual una sola palabra: carne. Tú, si quieres, llámale alma, corazón o como mejor te agrade, pero sigue siendo carne. Y la carne y sus obras, por mejor intencionadas o logradas que sean, no sólo no agradan a Dios, sino que Él las aborrece. Que no es sinónimo de odio, sino sencillamente sacarlas de su consideración divina. Dios ES amor y no existe odio en Él. Por tanto, lo opuesto a Dios, que es Satanás, también es lo opuesto en cuanto a su manera de expresar. Satanás no ama a nadie, ni siquiera a quienes lo sirven. Por lo contrario, odia al hombre en toda su extensión, ya que tiene más que claro que es el centro de la creación de Dios y que todo lo creado ha sido, es y seguirá siendo para el hombre, no para ningún arcángel caído. Por lo tanto, si vivir en amor es vivir en Cristo, vivir en odio permanente hacia lo que sea, cualquiera sea el argumento, es vivir en Satanás y sus demonios.

Aquí es donde muchos pretenden defenderse diciendo que aunque se muestren enojados por algo o con alguien y procedan con cierta violencia, ellos aman a sus cónyuges, sus padres, sus hijos y a sus amigos. No le hace. Mateo 5 te recuerda que: Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? ¡Ah, no! ¡Ningún hermano de la iglesia puede decir que no lo amo! ¡Siempre saludo a todos por igual! Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Está claro. Pero se habla de amor. Hay algunos pasajes en el Antiguo Testamento en los que se habla del odio. En su gran mayoría, en los salmos y proverbios. Un salmo dice sus enemigos lo odian con violencia. No es nada nuevo. Odio y violencia van de la mano. En Cristo no hay violencia. Está más que claro. Otro salmo dice que lo han rodeado con palabras de odio. Esto es menos novedad, todavía. Es suficiente con incursionar en ciertas redes sociales y te vas a encontrar con esto, por toneladas.

Otro añade que le devuelven mal por bien y odio por amor. Queda clara la división. El bien con el amor, el mal con el odio. Pero me gusta el tratamiento prolijo que Salomón le da a esto en sus proverbios. El 10, dice que el odio despierta rencillas, pero el amor cubrirá todas las faltas. El mismo, más adelante añade que el que encubre el odio es de labios mentirosos. El 15 trae un verdadero clásico que todos conocemos: Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, Que de buey engordado donde hay odio. Hay algunas menciones más en Eclesiastés, Ezequiel y Oseas y punto. ¿La novedad? La palabra odio no está escrita en ninguno de los libros del Nuevo Testamento. ¿Motivo? Simple. En el Antiguo Testamento se habla de Dios y del amor, y luego de los hombres, sus rencillas y sus odios. No se hace mención de Satanás, salvo en la creación, el huerto y la serpiente. No hay tal cosa como guerra espiritual en el Antiguo. En el Nuevo, el epicentro es Cristo. Y Cristo es representación del bien y del amor. Cuando se habla de Satanás, diablo o demonios, se está hablando indirectamente de odio. Porque, así como Dios ES amor, el reino de las tinieblas ES odio.

Concretamente. Cuando digo “te amo”, el aliento que sale de mi boca y estructura las palabras mediante mis cuerdas vocales, emanan del Espíritu Santo de Dios. Cuando digo “te odio”, ese aliento proviene de mi espíritu humano que en ese lapso está influenciado por demonios. Por un demonio de odio, si quieres rotularlo así. Por eso es que, oíste que te fue dicho que ames a tu prójimo, pero siempre y cuando ese prójimo sea merecedor de tu amor. Hoy yo te digo que a ese prójimo Dios también lo quiere salvar, y si lo marginas o lo aborreces, no estarás ayudándolo a encontrar lo que un día tú pudiste encontrar porque algo o alguien te ayudó a hacerlo. Estás viviendo en un mundo y un tiempo en el que el amor ha pasado a ser una palabra solamente utilizada en lo romántico o directamente en lo erótico o sexual. En el resto de las cosas, la palabra amor es reemplazada por algún eufemismo que impide, a quien lo expresa, sentirse en ridículo ante una multitud que por poco se le reirá en su rostro si dice sentirlo.

La sociedad en la cual nos toca vivir, es lisa y llanamente un yugo desigual, como toda sociedad entre un creyente y un incrédulo. Y no puede llevar a ninguna meta victoriosa. Porque tenemos ese contenido tan singular es que está en nuestra responsabilidad el hacerla operar con la mayor dosis de amor que podamos conseguir. Pero no es tarea sencilla. El hombre sin Dios, (Que de ninguna manera está en estado neutro, como muchos suponen, sino en Satanás), es incapaz de vivir en armonía, en paz, en amor y en bendición. Su boca se convierte ante cualquier pequeña dificultad, en una verdadera cloaca nauseabunda. Y en su corazón tiene sitio para anidar más rápidamente el odio que cualquier otro sentimiento más noble. De allí surgen las maldades más terribles, las traiciones más nefastas y los actos más pecaminosos que se puedan hallar. Si no pasa por una re-generación, que no es una reparación superficial sino un nuevo nacimiento, es imposible que ese hombre obtenga algún resultado digno de glorificar al que lo creó.

Por eso el final de Mateo 5 dice: Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. ¿Acaso Dios pretende que arribemos a un grado y nivel de perfección donde nada de lo podamos hacer sea malo, erróneo o equivocado? No. Porque no es de esa clase de perfección de la que se habla, sino de la misma que le fue otorgada a los ministerios que los hombres administramos con la anuencia del propietario real de cada uno de ellos: perfeccionar a los santos, que lisa y llanamente es acompañar a los convertidos y creyentes en Jesucristo al máximo nivel de madurez que a cada uno le sea posible. Con eso, solamente, ya estará cumplida nuestra tarea. ¿Y qué cosa es la madurez? Oíste que te fue dicho que un cristiano maduro es aquel que no te falta a un solo culto, que siempre está disponible para lo que se necesite en la congregación y que sea obediente a todo lo que el líder decida, como muestra de una sujeción que se debe sostener para que todo se desarrolle de la mejor manera.

Pero yo te digo hoy que, si no has experimentado un nuevo nacimiento y tu vida verdaderamente está escondida EN Cristo, nada de esto habrá de servirte. No solo para madurar, sino incluso para ser un hijo de Dios apto para vivir en Su Reino. Dios ES amor y ese amor reina en Cristo el Hijo. Su único hijo. El unigénito, dice la Palabra. ¿Cómo? ¿Y nosotros? Si tomamos la decisión de crucificar nuestra carne con todos sus deseos, por atendibles que parezcan, y vivir EN Cristo, que es como decir dentro de su ámbito diario, seremos hijos de Dios porque estamos en el Hijo, del cual Él tiene complacencia. Y, por favor, olvídate lo que te enseñaron y no esperes ver a Cristo por allí sentado en un banco de una plaza.

Imagínalo así: dibuja un círculo grande; ese es Cristo. Luego, en el interior de ese círculo, dibuja uno mas pequeño; esa es la creación. Y dentro de este último círculo, ponle un punto. Esa es toda la raza humana. Todo está allí, en Él, pero sólo se comunica y tiene contacto, aquel que decidió morir a la vieja criatura y renacer EN Él. Entiende. Oíste que te fue dicho que Jesucristo estaba contigo, pero ahora, hoy, el Espíritu Santo me envía a decirte que tú eres el que está EN Jesucristo, y no es lo mismo. ¿Puedes entenderlo? Si lo has entendido y aceptado, eres bienvenido a los que peleamos la buena batalla en el ámbito del Reino de los Cielos, ese que el propio Jesús dijo que se había acercado.

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Mundo: ¡Negociar Jamás!

(Éxodo 12: 1-2) = Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero en los meses del año.

Que Dios le hablara a Moisés no es ninguna novedad, muchas veces lo hizo. En todo caso, la novedad, aquí, es que le hable en Egipto. ¿Qué significa esto? Que Dios te va a hablar, aunque todavía estés en el mundo. No te olvides que Dios le habló a Martín Lutero era un simple sacerdote, uno de esos que por estos pagos argentinos todavía llamamos curitas de pueblo. Es así, en la casa de aflicción, Dios nos habla. Y sería muy oportuno describirte algunos rasgos que tiene ese Egipto espiritual, que a lo mejor tú todavía no has podido ver con claridad. Porque estoy convencido que, describiendo al enemigo con el cual de alguna manera estamos durmiendo, aprenderemos a conocerlo de tal modo que, en primer término, podremos impedir que nos derrote, y en segundo lugar, que ni siquiera pueda moverse en nuestra contra.

Es más que conocido en nuestros ambientes, por poco que se nos haya enseñado o predicado, que es nuestra obligación amar a los pecadores. Dios los ama, es más que natural entonces que nosotros también los amemos. Se nos dijo siempre que la iglesia está aquí para ellos. Quiero aclarar algo que tiene que poner algunas ideas en su lugar. La iglesia está aquí para el Señor, y en medio de todo eso están los pecadores. Así me gusta más y coincide más con la Palabra. ¿Por qué digo esto? Simple, porque cuando vemos que la razón de la iglesia es la gente, no podemos evitar ni evadir establecer un diseño para la gente. Es muy de equilibrismo, eso. Yo sé que estamos para la gente, porque Dios nos ha puesto como un brazo para que los alcance, pero por otro lado yo soy aquel que llena de placer al Padre.

Este es mi Hijo, en quien me complazco, le dijo a Jesús. De allí que, el equilibrio de ser una iglesia abierta a la comunidad, pero alineada con lo celestial, no es fácil. Todos los días aparecerá alguien a ofrecerte un buen sistema para que logres incorporar a más gente. Escucha: el sistema más grande todavía está en los cielos. El mundo es poseedor de un sistema muy astuto. A eso es que definimos como Egipto. En Génesis 46: Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿Cuál es vuestro oficio? entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros padres; a fin de que moréis en la tierra de Gosén, porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas.

O sea que, para los egipcios, es maldito todo pastor de ovejas. Y esto se traslada a lo espiritual y con más nitidez a lo eclesiástico. ¿Ejemplo? Toma un lugar que esté agitado por la delincuencia. Mi ciudad de Rosario, por ejemplo. Diariamente la policía realiza allanamientos y detiene a distintas personas vinculadas a alguna forma de delito. Se sabe muy poco de los nombres y apellidos de las personas detenidas, a no ser que tengan alguna relación con alguna iglesia evangélica. Ahí sí te publican todo y no te ocultan nada. Egipto. Independientemente de los merecimientos o no de aquellos que, mostrando una fachada de cristianos, anden por la vida cometiendo delitos de todos los colores a la manera de Egipto. ¿No recuerdas cuando recién te convertiste como, tu propia familia, te reprochaba cualquier error con la muletilla de como harías eso siendo cristiano? ¿Acaso se les dice lo mismo a los médicos, abogados o ingenieros?

Y eso es mucho más válido todavía cuando alguna estructura artística secular decide darle un premio a un cristiano confeso o directamente a un ministro. ¿Tú te crees que lo hacen porque han reconocido su valor o su talento? ¡Ni lo sueñes! La estrategia es otra. Y de paso me pregunto: ¿Qué demonios tendría que hacer un ministro en un escenario recibiendo un premio del mundo? ¿Lo imaginas a David siendo premiado por los filisteos por su composición del salmo? ¿Te parece que él hubiera ido a recibirlo y sacarse fotos con todos los que después en el campo de batalla deseaban fervientemente matarlo? Te pregunto: ¿Tú crees remotamente que el mundo secular aprecia lo que estamos haciendo? Y me refiero a grupos cristianos intachables, espiritualmente bien plantados y llenos de esa autoridad que no es de este ámbito. Así y todo, ¿Ves venir corriendo a la gente desde las discotecas, los estadios de fútbol o de los bancos a felicitarnos?

No nos quieren, hagamos lo que hagamos, digamos lo que digamos, mostremos lo que mostremos, les producimos repugnancia. Porque para los egipcios, todo pastor de ovejas es abominación. Y es más que obvio que esto no tiene nada que ver con la figura del pastor evangélico tradicional, aunque lo incluya, sino con el cristiano promedio en sí. ¿Y qué es lo que hace un pastor? Sólo te diré algo: Jesús se llamó a sí mismo el Buen Pastor. Vas a darte cuenta cómo es que nos ve el mundo. Si hay que hacer malos chistes sobre Jesús, hasta los cristianos los hacen. Vete a algunos de esos países que tú sabes y ponte hacer chistes sobre Mahoma. Dios te ayude, no te metas con Mahoma. Tú ves cualquier película, incluidas las más eróticas o violentas, y ahí andan los actores y actrices exclamando: ¡Dios mío! ¡Jesucristo! Digo: ¿No era que no había que tomar al santo nombre de Dios en vano? Ese mandamiento no fue anulado.

Hay un ataque sistemático por parte del mundo secular para con la figura de Cristo. Los canales de televisión famosos por sus buenos documentales o biografías, se regodean mostrando tumbas distintas para un solo Jesús y estudios “científicos” que ponen en duda cosas que nosotros sabemos que son verdades. ¡La sutileza de esos ataques te dejan más que en claro de donde provienen! Pero, lamentablemente, no son pocos los cristianos que los ven, empiezan a dudar y terminan presos de las evaluaciones lógicas de sus mentes. ¿No has oído hasta predicar sobre un tal evangelio de Judas? ¡Es un descubrimiento! Te dicen. ¡Es un evangelio gnóstico! Fue descubierto en el año 300. No me fastidies. Creo que, de verdad, a veces el pueblo perece por falta de conocimiento. Y no hablo de biblia ni estudio, solamente. Hablo de intimidad.

¿Tú crees, de verdad, que el mundo secular al que llamamos Egipto, quiere llevarse bien con nosotros? La realidad es que si bien aparenta subestimarnos y llega a tomarnos en sorna o burlarse, la verdad espiritual es que nos aborrece y hará lo posible por no vernos ni dejarnos hablar. A ver, una cosa es que amemos a los pecadores. Ahí comparto y me sumo, pero otra cosa es que para caerles simpáticos nos vayamos de parranda con el mundo. Quiero ser claro y muy lejos de ser legalista, tú me conoces. Pero espiritualmente yo no tengo nada que hablar con ese mundo pagano, a no ser de la posibilidad de limpiar sus almas de pecado y entregarle sus vidas al Señor Jesucristo. Ningún otro negocio con ellos es posible. Eso es lo mismo que la comida del profeta. Ningún profeta puede comer cualquier cosa y pretender profetizar correctamente. Y no estoy hablando sólo de comida física de boca y estómago. Hablo de comida auditiva, visual y palpable.

Te hago una pregunta que, independientemente de cual pueda ser su respuesta, porque nada es masivo ni empaquetado, te va a hacer pensar. ¿Verdaderamente tú crees que sabes lo que el mundo secular con el que estás relacionado habla de ti a tus espaldas? Piensa en Egipto y su relación con Israel. Mira Génesis 43:32 Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los egipcios que con él comían; porque los egipcios no pueden comer pan con los hebreos, lo cual es abominación a los egipcios. Yo llegaba a las oficinas donde trabajaba y mis compañeros me saludaban efusivamente, pero entre ellos yo veía que se cruzaban miradas cómplices. ¿Sabes qué? Jamás me preocupó. Si tú quieres caminar bien con Dios, vas a ser objeto de burla y escarnio de parte del mundo, es inevitable. Porque el sistema de Egipto está presente en todo lo que hacemos.

Sin ir demasiado lejos ni caer en excesos legalistas vetustos y mal mirados, ahí tienes las famosas fiestas de cumpleaños. ¿Qué joven o adulto no va al cumple de Fulanito o Fulanita si está invitado? ¿Y cual es el momento cumbre de es celebración? Cuando traen la torta o pastel con la misma cantidad de velitas encendidas como años cumpla el protagonista y este, bajo un coro de gritos y aplausos, sople todas esas velas y trate de apagarlas todas al unísono. ¿Algún cristiano se preguntó alguna vez qué significado tiene eso de apagar velas? En principio, te digo que apagar las velas es una práctica relacionada con la magia. Ellos soplaban las velas y decían: “Que tu vida se extinga así”. ¡Qué curioso! Porque los judíos encendían lámparas, no las apagaban. ¿Te das cuenta las cosas que hacemos sin saber lo que significan?

Tú no tienes ni la más vaga idea respecto a la cantidad de personas que, en apariencia, se han convertido y han salido de los rudimentos del mundo secular e incrédulo, pero que en sus vidas particulares todavía siguen adheridas a un sinfín de actitudes, tradiciones y actos que no sólo nada tienen que ver con Cristo, sino que en muchos casos, sencillamente están relacionados con los demonios. Eso, obviamente, es censurado duramente por Dios, pero lo peor del caso, es que ellos se creen cristianos. Yo no soy quien para decir que no lo sean, pero sí para darme cuenta que todavía no les ha resplandecido la luz del evangelio de la cruz de Jesucristo. En sus vidas, primeramente, en las de su familia, luego, y en todo lo que tenga que ver con su vida laboral, empresarial, educativa y eclesiástica.

Ahora bien; si la palabra dice que tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo, eso me está diciendo que Dios amó y ama a ese Egipto, por lo que cada uno de nosotros tiene como misión central sacar a personas de ese sistema y traerlos al nuestro. Pero eso no significa que yo tenga que vivir acorde a sus postulados. Nos sirve para guardarnos por un tiempo, si fuera necesario. Ya lo hizo con José y luego con Jesús mismo. Pero a corto o mediano plazo, el espíritu del mundo llamado Egipto comenzará a absorber lo que nosotros somos como personas. O sea que, si cuando la gente se convierte a Cristo, no puede percibir que somos distintos, tanto por fuera como por dentro, que somos realmente diferentes, mucho menos va a poder recibir lo que ya no ve.

Me ha tocado ver campañas para evangelizar jóvenes muy singulares, con chicos recibiendo a Cristo mientras mueven sus cuerpos sensualmente al ritmo de moda. ¿Qué Dios están recibiendo? Es imposible ver ese proceso inequívoco de su paso de las tinieblas a la luz, no ves ese proceso. Los mismos chicos que los domingos por la tarde tocan instrumentos en una iglesia, el sábado por la noche lo hacían en una discoteca o en un club nocturno. Y tú y yo sabemos que esas son las imágenes de las mega iglesias que salen por los canales de la televisión más famosos de nuestros ambientes. Ocho, diez, quince años llevando esa doble vida. ¡Es que estamos ganándolos!, me dicen. ¿A quien estamos ganando? ¡¡Ellos nos están ganando a nosotros!! Es como la chica que se enamora de un no creyente y para excusarse dice que lo está ganando para Cristo. ¿Sabes qué? ¡Él la está ganando para Egipto!

No hagas yugo desigual con los incrédulos, dice la Palabra. Y añade que si lo haces, Dios no habrá de prosperarte. Ojo, Dios le dice a Abraham que salga, no le dice que lo prosperará y bendecirá allí donde está. ¡Aquí hay dos hijas mías que no han conocido varón! ¿Qué? ¡Aprovechan que su padre se embriaga y lo violan! ¿Qué no han conocido varón? El que no conocía e sus hijas, era él. Hoy, en muchos lugares del mundo, sucede lo mismo. Si tú le abres una mínima puerta al infierno, los demonios te van a robar a tus hijos. Aunque los llenes de himnos y salmos todos los domingos, en la semana el infierno te los va a cautivar. Lo que el diablo no puede h hacer con un hombre o una mujer, lo va a intentar hacer con algunos de sus hijos. Si tú les financias a tus hijos entretenimientos o diversiones emanadas de Egipto, luego no te quejes si Egipto te los roba.

El problema más serio que afronta la iglesia como institución, es la delgada línea que confunde corrección, respeto y reverencia con legalismo, autoritarismo y tiranía religiosa. ¿Sabes qué? Por causa de la carencia y el libertinaje de lo primero, nació lo segundo. Tú ya me conoces, si hay un creyente sin legalismo de ningún color ni aroma, ese soy yo, pero cuidado… Eso no me convierte en un permisivo total que está dispuesto a aceptar que un domingo la joven pastora predique en bikini o el joven pastor en musculosa luciendo sus bíceps de gym. Estoy de acuerdo, el pecado nace en el corazón de quienes los miran, pero sus modos de vestirse son una invitación a que una bandada de demonios haga estragos en los hermanitos y hermanitas más débiles. Si no abres la puerta, ellos no entran. Tú sabes de lo que hablo.

Y creo fervientemente que el gran nudo de la cuestión está en crear equipos que realmente tengan unción y ejecución misionera. Y que conste más que claro que no me estoy refiriendo a una copia de aquellos americanos que venían a Sudamérica, se tomaban dos o tres años para poder balbucear cincuenta palabras en español y, en el caso de Argentina, ser aceptados cuando finalmente aceptaban beber de nuestro tradicional mate de bombilla. Creo que ser misionero es otra cosa. Lo que Dios envió, en el libro de Hechos, fueron equipos apostólicos. Era gente que sabía perfectamente por qué estaba siendo enviada al lugar donde recalaba y no a otro que le quedaba más fácil o más cerca. Era gente que se movía en lo profético. Y, fundamentalmente, era gente que dominaba lo espiritual, no lo estructural.

Algo está más que claro. El día que tú saliste del mundo, de Egipto, no creas que el diablo te miró y dijo algo así, como: ¡Ay qué lástima! ¡Lo perdí! ¡A ver demonio administrador, borra su nombre de tus libros, ya no nos pertenece! ¡Pero qué pena! Ni lo sueñes. La primera actitud de la organización del infierno cuando tú te conviertes, es pasar al plan “B”. Te les escapaste, a eso lo entienden, pero ahora les toca elaborar un plan para convertirte en religioso, en un cristiano ciego, en uno bien natural y carnal. Así se queda en la misma condición. Tal como un mundano impío, pagano y pecador no sabe para donde va, así también un cristiano religioso, espiritualmente ciego, terrenal y carnal, tampoco sabe donde va. No te olvides que ya bien viejo, José les hace jurar a sus descendientes que ni sus huesos van a quedar en Egipto. ¡Ese era el corazón de los patriarcas!

Cada persona que Dios levantó para una misión, era gente radical, con autoridad espiritual por sobre cualquier imitación terrenal. Ningún negociador fue enviado a acomodar las relaciones con las naciones influenciadas por Satanás. ¡Con el enemigo no se negocia, se lo derrota! Y si a eso lo quieres llamar extremismo, pues llámalo como se te antoje, pero yo al igual que muchos otros hombres de Dios, he entendido que no soy de acá, que soy de otro lugar viviendo temporalmente acá. Así que estoy seguro que les va a costar mucho trabajo a estos egipcios venderme esa mercadería barata que tanto éxito les ha dado hasta hoy. Es suficiente con que sepamos hacia donde vamos. Con eso solamente, sabiendo que los cielos son nuestro destino futuro, ningún mercachifle podrá venderme ninguna tontera por millones de dólares. Además, tampoco tengo esos millones…

Génesis 12, versos 18 y 19: Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: ¿Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete. Tremendo. ¿Recuerdas esta escena, ¿verdad? No la puedo explicar por razones de tiempo, pero te diré que luego a eso mismo le va a suceder a su hijo, por razones de iniquidad. Y fíjate en Abraham. La esposa de Abraham era estéril, ¿No es así? La esposa de Isaac era estéril. La esposa de Jacob era estéril. ¿Por qué eran estériles, si Dios quería que de ellos salga una gran nación? ¿No te parece una contradicción? Esa esterilidad, era el mecanismo de protección que Dios había puesto en esas mujeres, para que sus vientres no fueran contaminados con semen que no fuera hebreo.

Él quiso guardar un ADN correcto entre los hebreos. Tan claro es esto, que están registradas las genealogías desde Adán. Y lo que tú vas a ver, es que Dios guardó el vientre de esas mujeres hebreas. Para que no les entrara cualquier semilla. Así que si por cualquier causa sucedía algo con alguna de esas mujeres, (Ten en cuenta las prácticas, costumbres y modismos de aquella época), no habían consecuencias mayores, ya que esas mujeres eran estériles. ¿Y por qué fue que sucedió todo esto? Respuesta simple, porque el Hijo del Padre iba a venir de esa descendencia. Y esto te confirma una vez más algo que ya hemos dicho y enseñado en más de una ocasión: Dios aborrece las mezclas. Dios es un Dios de orden divino. Él lo creó todo para que luego se reproduzca según su género.

¿Entonces, qué crees que pasa cuando algo del mundo, algo egipcio se introduce e insemina a la iglesia? Ocurre lo previsto, que esa iglesia, a partir de allí, comienza a producir cosas según el género de la semilla que la moviliza. El mejor ejemplo es el error que comete Sara cuando le ofrece a Abraham a su esclava Agar para que tenga descendencia. De esa unión nace Ismael. Ismael es el dolor de cabeza para el pueblo de Israel hasta el día de hoy. ¿Qué hace Dios con Ismael y con la mujer? Tienen que irse de ese lugar. Y nadie puede decir que Dios no los ama. ¡Recuerda a todo y a todos los que les envió para que los ayuden! Pero en el lugar que Él decide, no donde ellos quieran. Oye: tú no vas a amar al mundo más que lo que Dios lo ama. Pero si te pones a jugar al póker con el diablo, el resultado será uno solo: perderás. Con  esto te tiene que quedar más que en claro que ninguna iglesia necesita de programas mundanos para ganar a mundanos para Cristo. Lo que sí necesito, es ganarlos celestialmente.

El problema del hombre, hoy, sigue siendo el mismo problema de Adán. El problema del pecado sigue siendo el mismo, no hay nada nuevo bajo el sol. Y lo que sigue ganando a la gente sigue siendo la misma estrategia de Dios. El arrepentimiento, la obra del Espíritu Santo y llevar a la gente a la cruz. Cuando tú le añades a eso alguna forma de parafernalia humana, algo no va a funcionarte bien. Ese es el evangelio según Hollywood. Casi rozando lo espectacular en apariencia, pero noventa por ciento falso. Desde afuera ves una tremenda ciudad, pero son sólo frentes de cartones de utilería. Filman la escena y lo desmontan todo en media hora. Ese es el mundo secular, todo mayoritariamente apariencia. De hecho, como el Egipto que es, trabajan mancomunadamente con Faraón en todo lo que es ocultismo.

´´Éxodo capítulo 7. Allí hay una historia que tal vez recuerdes. Moisés va junto a Aarón a ver a Faraón. Ellos hacen lo que les dijo: golpean la vara contra las aguas y estas se vuelven sangre. Pero luego, los siervos de Faraón, van y hacen lo mismo. Lo imitan. ¿Por qué lo hacen? Porque ellos pueden manipular fácilmente ciertos poderes. Fíjate (Y no es casual) tanto ellos como los siervos de Faraón juegan con el agua. El agua es tipología de la palabra. La manipulación de la palabra de Dios, es frecuente. Mucha gente en nuestro ambiente cristiano, manipula al pueblo con la palabra. Uno de los ejemplos más abundantes es el que tiene a mujeres abandonadas por sus maridos. La orden pastoral es orar y esperar que Dios lo traiga de retorno. ¿Ah sí? ¿Y qué tal si le preguntan al Señor por cada caso específico y no masifican?

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Nunca Vuelve Vacía

El tema del que hoy, tengo dirección y mandato para hablar, es bastante complejo y delicado. Es delicado por el hecho de que no es fácil expresarlo o exponerlo. Y realmente confiamos en que el Espíritu Santo esté allí guiándome a toda verdad para enseñarlo, y a quienes lo están escuchando para entenderlo, única manera de que Él nos enseñe lo que Él desee mostrarnos. Vamos a ir a la segunda carta de Pablo a los Corintios capítulo tres. Este pasaje es muy interesante porque revela una parte muy singular del ministerio de Cristo. Vamos a leerlo desde el verso seis en adelante. (2 Corintios 3: 6) = El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica. (7) Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, (8) ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?

Aquí se está comparando el ministerio del Antiguo Pacto con el ministerio del Nuevo Pacto. Concretamente, aquí se está hablando del ministerio del Espíritu. Te pido que tomes fuertemente ese concepto: ministerio del Espíritu. (Verso 12) = Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; (13) y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido. (Verso 15) = Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Es evidente que algo pasó en el Antiguo Pacto, que provocó que no se cumpliera todo el propósito de Dios. La explicación de eso, está en el verso 14: pero el entendimiento de ellos se embotó. Ese término es muy interesante. Hay una versión bíblica que aquí dice: pero se embotaron sus inteligencias.

Otra versión dice que el entendimiento de ellos, se endureció. Algunas traducciones mencionan la palabra griega poró, que se traduce en algo así como piedras, o petrificó. Se endureció. Se blindó. Dice la versión Reina Valera actualizada que sus mentes fueron endurecidas. Es tremendo, pero ellos no entendieron lo que Dios quería hacer porque su entendimiento se endureció. Leo de nuevo y ahora completo el verso 14: Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Una de las cosas que la religión hace, es embotar la mente. Por una sencilla razón: porque pretende exponer o explicar elementos que son del espíritu. Miren esta presunción: decir Teología. Teología significa: estudio de Dios.

Esto es como decir que podríamos colocar a Dios en un tubo de ensayo, analizarlo y ver cómo es Él. Toda religión que parte de lo natural para explicar lo espiritual, está en un problema. Lo espiritual, se explica espiritualmente. Es interesante el uso de las parábolas que Jesús hace. Él utiliza elementos cotidianos, de la vida diaria, para exponer principios del Reino de Dios. A eso se le llama parábolas. Pero muchas cosas que tienen que ver con el diseño arquitectónico del Reino de Dios, Jesús no las expone. La religión trata de utilizar los elementos naturales para exponer los elementos espirituales. Lo que ocurre es que la gente termina con un velo. Puedes darte cuenta que eso pasa aún en la iglesia cristiana de hoy día. La gente habla de cosas que nunca ha experimentado.

Habla de los lugares a los que nunca ha ido. Y el problema es que, a la larga, eso provoca que nuestro corazón y nuestra mente se endurezcan. Te doy un ejemplo. Cuando tú le predicas el evangelio a gente budista, para ellos es muy tremendo entender que alguien hizo algo tan grande a cambio de nada. Porque la gente oriental está formada para aceptar que no recibe nada gratis. Ellos han sido formados para aceptar que todo tiene un precio. Entonces, para que el evangelio penetre en su mente, tiene que romperse su paradigma cultural, primero. Lo segundo que pasa es que, tratar de exponer algunos puntos como la encarnación, para ellos es muy difícil. Hoy día nosotros, con tanta tecnología, hay muchísimas cosas básicas que todavía ignoramos. Veamos qué pasó con la ley.

Dios le habló a Israel en términos comprensibles. Les habló de cosas que ellos podían entender porque las veían. Sin embargo, sólo eran una figura de lo que habría de venir. Eso pasó con respecto al cordero del sacrificio, por ejemplo. Todos estamos de acuerdo que el cordero de la Pascua era una tipología de Cristo. Pero a la larga, hubo más atención en el cordero como animal, que cuando vino el cordero real. La religión pone un velo. Pero el segundo recurso que también pone un velo, es el espíritu de Grecia. El pueblo griego era un pueblo muy religioso. Ellos no eran paganos. Tenían un sistema religioso tan elaborado que, incluso, tenían un culto a un dios que no conocían. Ellos no querían ofender a ningún dios. Pero cuando tú lees la filosofía de Platón, o los axiomas de Aristóteles, te das cuenta que en el proceso, ellos negaban todo lo que era sobrenatural.

Entonces enfatizaban que el todo del hombre, era el cuerpo. El concepto del alma, nunca terminó de estar plenamente desarrollado por ellos. Y aunque hablaron de eso, nunca llegaron a tener luz al respecto. Una de las cosas más tremendas que ellos hicieron, fue la dicotomía. Esto significaba que era imposible que estos dos elementos, el natural y el espiritual, puedan vivir juntos. Ahora bien; por el otro lado, ellos desarrollaron sistemas elaborados de enseñanza. La didáctica nació en Grecia. Está ligada a su origen. La catarsis como método de enseñanza, también tiene un evidente origen griego. Las discusiones, y el concepto de la transmisión de enseñanza por el discipulado, también lo usaron ellos. Se van a dar cuenta ustedes, de que el aporte de Grecia al mundo de hoy, fue una serie de sistemas que han sido aceptados como algo normal.

Por ejemplo, la parte del culto al deporte. Es todo un sistema. Y aquí puedo hablar desde una doble autoridad. La de ser un ministro del Señor hoy, pero haber sido un periodista deportivo ayer. Sin embargo, para los griegos, el deporte era una religión. Ellos hacían todo eso para un Dios. Después tenemos el sistema homeopático, que hoy día está tan de moda, también es parte de todo modelo. El sistema geométrico. La geometría tenía que ver con el uso mágico de los números. Los maestros de la cábala, utilizarían mucho de la geometría platónica para luego hacer sus estudios. Ellos sembraron diseños. Aún hoy en día, en los sistemas educativos de una innumerable cantidad de pueblos y naciones, se utilizan activamente diseños griegos. Una de las cosas que hace el sistema griego, es poner un velo sobre el entendimiento de la gente.

Pone un velo entre el cuerpo y el alma. Y pone un velo entre el alma y el espíritu. Y aquí quiero decir algo: Cristo vino a quitar los velos. La demostración de eso está en el verso 16. Dice: Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. La única forma en que el velo salga, es que la gente se convierta. Pregunto: ¿El pueblo de Israel era un pueblo pagano? No. Ellos conocían al Dios verdadero, pero tenían un velo. Del mismo modo, hay miles de millones de cristianos que conocen a Jesús, pero tienen un velo. Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Y nosotros hemos utilizado este pasaje para fundamentar que donde está el Espíritu del Señor podemos saltar, gritar o correr. Sin embargo, no se está hablando de eso aquí.

No tiene nada que ver con la alabanza. La explicación de este verso está en el verso 18, que dice: por tanto, nosotros todos, a consecuencia de estar en libertad, a consecuencia de estar delante del espíritu de libertad, por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta, y está comparando a Moisés que tenía la cara cubierta, como en un espejo, la gloria del Señor, somos transformados, de gloria en gloria, en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. Te leo algunos versos acá. Por eso todos nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria. Y esto por la acción del Señor, que es el Espíritu.

Este tremendo capítulo que Pablo escribe, está comparando el culto de Moisés; eso quiere decir: el sistema religioso que vino con la ley, con el sistema que vino con el Espíritu. Y nos empieza a mostrar por qué causa uno falló y el otro es mejor. El principal punto débil del sistema antiguo, es que depende de la mente del hombre. Entonces, los hebreos se hicieron sabios con su enseñanza. Te puedes dar cuenta que los fariseos discutían con Jesús. ¡Mira que presunción más vergonzosa! Estaban discutiendo con el autor de la ley. Le discutían acerca de los ángeles. Le discutían acerca de la vida eterna, al autor de la vida eterna. Y a pesar de lo que Jesús les dijo, ellos no lo aceptaron. Porque el punto débil del Antiguo Pacto, es la mente.

Por eso es que Jesús va a buscar gente en la cual no haya esa estructura mental. Ninguno de los que él llamó era religioso. Ninguno tenía una herencia religiosa en su familia, más allá de la que podría tener un judío ordinario. De tal forma que, cuando Jesús les decía algo, ellos lo aceptaban fácilmente. Aun cuando no lo entendían. Anota esto: una verdad es una verdad, aunque yo no la entienda. Grábatelo en tu mente, deja que fluya hacia tu corazón, incorpóralo como lema constante. Porque el hecho de que tú no puedas entender una verdad, eso no significa que sea falsa. Isaac Newton descubre la ley de la gravedad, pero esta existía desde siempre. No es que desde ese día empezó a existir la ley de la gravedad. Se entiende, ¿Verdad?

Nota, entonces, que el punto débil muy manifiesto en el Antiguo Pacto, era el entendimiento. Eso está representado en un velo sobre el rostro de ellos. Pero Jesús al morir, rompe el velo. Y fíjate que Jesús tuvo una manera de enseñar muy diferente a los clásicos maestros de la ley de su tiempo. Esto está expresado en una sentencia que Jesús dice. Hagan lo que ellos dicen, pero no hagan lo que ellos hacen. Ellos hacían muchas cosas que no estaban de acuerdo con lo que ellos creían. Te doy un ejemplo. Tú tienes la Torá. Esos son los cinco libros básicos de la ley. Pero también está la Mishná, que son una serie de comentarios de la ley. Cuando por ejemplo en un lugar decía que no se debería hacer un trabajo el día de reposo, ellos se pusieron a discutir por décadas, qué significaba hacer un trabajo.

Por ejemplo: sacar una oveja de un pozo donde se ha caído en un día de reposo, ¿Era un trabajo o no era un trabajo? Otra: ¿Qué distancia podían ellos caminar en un día de reposo? Otra más: ¿Qué cosa era cocinar como trabajo y qué cosa era cocinar sin que se estimara cómo trabajo? Entonces, aunque la ley son cinco libros, la Mishná es mucho más que eso, que tratan de explicar la ley. Y la gente quedó atada a una serie de conceptos, ya nadie sabía qué pasaba. Un ejemplo: se armaron tres grupos diferentes de judíos. En este lugar estaban los más ortodoxos; en el otro extremo estaban los más liberales. Un ejemplo: a los ortodoxos, ni siquiera se les permitía peinarse el cabello a las mujeres en el día de reposo. Jesús hace referencia a la tradición, cuando dice: ustedes han invalidado mis palabras por sus tradiciones.

Esa palabra, tradiciones, está ligada a la Mishná. Y para los judíos, la Mishná tenía casi el mismo nivel de autoridad que la ley. Este velo les embotó la mente. Jesús murió, y el velo se quebró; pero no para ellos. Porque es necesario que para que ese velo se rompa en ti, tú te conviertas. Eso, también debe pasar en nosotros. ¡Es que yo ya me convertí, hermano! No estoy hablando de que seas creyente o no seas creyente, estoy hablando de que tú cambies tu forma de entender la vida de Dios. Entonces, nosotros no practicamos la Mishná, pero tampoco hemos entrado al ministerio del Espíritu. Que es aquel que Pablo nos describe en 2 Corintios. ¿Cuál es la diferencia grande entre ese antiguo diseño, el de la ley y el de la mente, y el nuevo diseño del Espíritu? Veamos: tú sigues teniendo una mente y un espíritu. Cada parte que tú tienes es vital porque Dios te creó así.

La diferencia está en qué parte es la que tú usas para moverte con Dios. Uno puede, -por ejemplo- entender mucho de Dios leyendo la Biblia, pero hay cosas que uno puede entender de Dios, sencilla y simplemente adorando a Dios. Yo te puedo asegurar que jamás nos enseñaron que en la adoración uno puede estar aprendiendo. El punto es: ¿Cuál es el lugar que ocupa tu espíritu en tu culto a Dios? Esto es vital, porque tú tienes un diseño con el que Dios te creó, y cada parte que Él ha puesto en nosotros, tiene una función. Cualquier miembro del cuerpo que tenga problemas, afecta al resto; como sucede en lo natural y físico. Cuando nosotros venimos a Cristo, nuestro cuerpo tiene la vida biológica normal. Tenemos una vida a través de nuestra psiquis. Esto es lo que se denomina como nuestra capacidad cognitiva, donde está involucrado todo nuestro ser como persona.

Y nuestro espíritu está en una situación, digamos, de stand by. Si tú cierras tu ordenador portátil, de inmediato ese equipo entrará a operar en un modo stand by. Se acciona un interruptor y se apaga, pero no totalmente. Queda en estado latente, o stand by. Eso es diferente a pulsar el botón de apagado. Cuando un equipo está en stand by, está funcionando, aunque no está activo. Escucha bien lo que te estoy diciendo: está funcionando, aunque no está activo. Entonces, por ejemplo, si lo dejamos dos días en stand by, vamos a revisar la batería y encontraremos que está a la mitad, ya se desgastó bastante. Entonces tú dices: ¿Por qué está así si no he usado el equipo? Porque al estar en stand by, hay procesos que están ejecutándose, pero de modo invisible.

La única señal es una pequeña luz que va a parpadear y va a dar a entender que el equipo está en stand by. Cuando una persona sin Dios viene a Dios, la única parte activa de su espíritu es su conciencia. Esa es la única parte que está activa. El resto de su espíritu, está en stand by, en espera. Es como aquel viejo y muy conocido cuento infantil de la Bella Durmiente. Esa hermosa doncella no está muerta. Pero tampoco está viva. No está corriendo, no está comiendo. Está como dormida. En el cuento tiene que venir el amado y darle un beso para que ella despierte. Tú abres tu computadora, aprietas cualquier tecla y listo, se activa. Es como si la Bella Durmiente que hay en ti, es tu espíritu. Entonces, cuando uno viene a Dios, se da cuenta que percibía a Dios. No conocía la Biblia, no tenía un entrenamiento religioso, no vino de un hogar cristiano, pero algo de él tenía hambre de algo que no conocía.

Y algo en él le decía lo que era recto y lo que no era recto; lo que le era permitido y lo que no le era permitido. Esa es la conciencia del hombre. Que está en una parte del espíritu que se une al alma de una manera muy interesante. Una de las cosas que vamos a ver en los próximos años, es una generación de personas a quienes ya no les funciona la conciencia. Te diría que ya está en marcha, eso, en algunos lugares del mundo. Y eso se llama impiedad. La palabra piedad significa “amor y respeto por las cosas de Dios”. Imagínate a un indígena de una selva perdida que jamás ha ido a un colegio. Mata un animal para comérselo, pero le da gracias al sol por haber hecho esto. Le pide permiso a la naturaleza para hacer eso, y luego le pide perdón al animal muerto porque se lo está comiendo. Hay un temor lleno de ignorancia, pero pleno en reverencia, hacia algo que él sabe que es mucho más grande que él.

La impiedad, en cambio, nos habla de que ni siquiera hay ese nivel de entendimiento del mundo espiritual. Esa generación de gente, ya está caminando entre nosotros. Todos los días vemos hechos violentos y terribles cometidos por ellos. Y nuestros hijos van a confrontar con esa generación. Hace cuarenta años atrás, una mala palabra salía de una persona, y no faltaba quien decía “¡Ay, Dios mío!” y conforme a las costumbres culturales se persignaba o se hacía la señal de la cruz. Con todo el velo de la religión había, sin embargo, cierto grado de respeto o reverencia a Dios. Hoy día estamos llegando a vivir lo que dice Judas: gente que blasfema contra las potestades superiores en ignorancia. Esta parte del espíritu que se llama conciencia, está muy ligada a la mente que está en el alma. Eso quiere decir que después de mucho tiempo, la mente puede afectar la conciencia.

La mente puede convencer a la conciencia que eso que está pensando, es correcto. Eso se da, por ejemplo, a través del embotamiento de los sentidos. Pero hay otras formas en que la conciencia es alterada. Por ejemplo, volvamos al ejemplo de una computadora. Hay una parte de tu computadora que viene programada de fábrica. Y por una de esas grandes casualidades del destino, se llama “bíos”. Es una sigla en inglés que significa Sistema Básico de Entradas y Salidas. Ese es un programa que está físicamente grabado. O sea que es un chip que tiene sellado la programación física. Por eso, cuando tú enciendes tu máquina enseguida te salen mensajitos, cifras, números. Ese es el “bíos”. Un virus no puede afectar un “bíos”. ¿Por qué? Porque es una grabación física.

Mientras que, por su parte, el virus, es software, es un programa. Tú puedes apagar tu computadora y todo se te va a borrar, pero no el bíos. Pero yo puedo abrir la máquina, tomar un imán y acercarlo al bíos. De ese modo empiezo a afectar físicamente lo que está grabado físicamente. Y puedo dañar el bíos. La conciencia puede ser afectada. A través de la mente, a través de los traumas. En algunas guerras de etnias se utilizaba un mecanismo atroz. Los vencedores obligaban a sus vencidos a asesinar a sus familiares. Y estos debían hacerlo para no ser asesinados ellos mismos, pero después salían y mataban a cualquier cosa que se les cruzaba en su camino, ya que se les había afectado tremendamente la conciencia.

La conciencia es como un dique, que va soltando el agua de un modo controlado. Por ejemplo: una jovencita que no sabe nada de Dios, sin embargo, sabe perfectamente que no puede tener relaciones sexuales con cualquier persona. No es cristiana, pero lo sabe. El trauma pone un explosivo en el dique. Se quiebra todo, y el agua sale en cantidad. El trauma puede afectar la conciencia de una persona. Entonces el cristiano está ya caminando con Dios, pero tiene un velo delante de él. Porque tu espíritu no se despierta completamente en todas sus funciones. Vuelvo al ejemplo de la computadora. Tú tienes en la tuya cualquiera sea, un dispositivo para utilizar pen drive. Tú tomas un pen drive y, pese a que no sabes en qué lugar específico está el programa que le permite operar, tú buscas el dispositivo que cada máquina tiene para ello.

Cuando tu computadora detecta un pen drive, automáticamente comienza a girar y empieza a leer la información que ese pen drive trae. Si el dispositivo está vacío, esto no está funcionando. Está dentro, es parte del equipo. Pero no está funcionando, hasta que sea necesario. Entonces tu espíritu tiene partes que no están funcionando, hasta que algo se introduce en él. Hay áreas de nuestro espíritu que se despiertan con la adoración. Cuando la adoración simplemente es mental, no funciona tu espíritu, funciona tu alma. Por eso es que Jesús dice que Dios busca adoradores EN espíritu. Y la palabra EN, en griego, es “dentro”. O sea que uno tiene que entrar en el espíritu, para que Dios reciba esa alabanza. Es muy importante esa palabra “en”. Nos habla de sumergirnos en un recipiente mayor, y perdernos dentro.

La adoración, cuando es EN el espíritu, empieza a despertar áreas dormidas en nuestro espíritu. Eso empieza a provocar, por ejemplo, que tú empieces a percibir que hay cosas que están ocurriendo a tu alrededor que nunca antes las habías visto. La adoración. La segunda cosa que produce el despertar del espíritu es la impartición por comunión. Supongamos que estás en un avión y te toca sentarte al lado de un tremendo profeta de Dios que tú no conocías ni sabías que lo era. Ni siquiera habías hablando con él. En un momento dado y en pleno vuelo, tú estás dormido y él también está dormido. Pero el espíritu de él que tiene el carácter de Dios es un dador incontenible. Dios es un dador de misericordia, de amor y de dones constantemente.

Y nuestro espíritu tiene su carácter. La parte más linda de nosotros es nuestro espíritu. El problema es que tenemos la otra parte, como en aquella vieja película del hombre y la bestia. Y te puedo decir que es la bestia la que más se hace ver. Resulta ser que el espíritu de ese profeta mira tu espíritu y tu espíritu está dormido en esa área. Es allí, entonces, cuando su espíritu todo comedido, comienza a soplar vida en tu espíritu. Conscientemente, tú estás dormido, pero empiezas a tener un sueño. Realmente, el sueño es el idioma del alma. Y allí empiezas a soñar cosas que son un reflejo de lo que tu espíritu está pasando en ese momento. Eso es lo que muchos denominan como la compañía de profetas. Fíjate que aún alguien tan duro como Saúl puede terminar profetizando entre profetas.

Porque hay algo que automáticamente hacen nuestros espíritus. ¿Sabes qué hacen? Se compactan, se funden en uno, se unen. Porque el espíritu del hombre no ha sido diseñado para estar solo. Entonces se une. Automáticamente. Por eso es que cuando pedimos al Señor que nos una en un mismo espíritu, oramos mal, ¡Ya lo estamos! Sin embargo, esto tiene un claro peligro, y es unirse a la persona equivocada. Así como la cercanía a las bacterias nos puede contagiar una enfermedad, así también nuestro espíritu puede ser afectado por el espíritu de otro. Cuando alguien está entrenado en esto, es cuando debe aprender a gobernar sobre su espíritu para que, aunque estemos juntos, él se quede dónde está. Ponemos una barrera. Por eso digo que la impartición sí es poderosa. Entonces Saúl cae con la compañía de los profetas, y el pobre piensa que él es el profeta, y empieza a profetizar como loco, pero sólo era un efecto de inercia, de estar junto a otros profetas de Dios.

Su espíritu empezó a hacer algo porque lo vio. Te doy un ejemplo: trae un niño a la iglesia. Un niño que jamás pisó a una iglesia. Él llega, se sienta y, ni bien ve que la gente empieza a cantar y a levantar las manos, él va y hace lo mismo de inmediato, sin pensarlo ni un segundo. ¿Por qué? Porque un niño normal, como rasgo absolutamente normal, tiene el de la imitación. Él hace lo que ve hacer, es normal. Cuando tú te juntas con gente de intercesión, que tiene la capacidad de escuchar a Dios claramente, automáticamente tu espíritu aprende cómo se escucha a Dios. Porque tu espíritu anda todo el tiempo en acción de aprendizaje. Yo te aseguro que no vas a levantarte de donde ahora estás de la misma manera que te sentaste antes de escuchar esto. Aunque entiendas apenas la mitad de lo que estamos hablando, tu espíritu estará agarrando el todo.

Por eso es que siempre he dicho que los tiempos de adoración de ninguna manera pueden ser tomados como rellenos de un programa eclesiástico. Es un tiempo en donde tu espíritu estará siendo entrenado. Porque hay un velo que justamente ha sido colocado entre nuestra alma y nuestro espíritu. Y es ahí la importancia de que este velo sea quebrado conforme a cómo está en 2 Corintios 3. Debes orar para que ese velo sea roto. Vamos a ir al capítulo 1 del libro de Ezequiel. Vamos a revisar varios pasajes de este libro. Empecemos con el capítulo primero. Ezequiel era hijo de un sacerdote. Se lo llama hijo de Buzi. Sabemos que era parte del cuerpo sacerdotal de Israel. (Ezequiel 1: 1) = Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron y vi visiones de Dios.

El concepto de profeta, en el hebreo, significa vidente, el que ve. Para  el griego, mientras tanto, es un vocero. Y quiero que entiendas esto porque es muy importante. La capacidad de ver el mundo espiritual, es una capacidad que todos nosotros tenemos. Claro que el problema que tenemos aquí es definir qué es lo que significa ver. Te lo explico así: si tú no hubieras visto nunca el mundo espiritual, tú nunca hubieras sido salvo. Pablo habla de que nos hemos acercado a la cruz. Ahora yo te pregunto a ti: ¿Cuándo es que tú te acercaste a la cruz? ¿En qué momento nos hemos acercado al Reino de su amado Hijo? El punto es que todos nosotros podemos tener acceso al mundo espiritual, pero la definición de ver es la que nos complica la cuestión y nos hace un nudo confusional en la cabeza.

Voy a ir a un ejemplo de la naturaleza para explicarte esto. Hay un fenómeno en los cardúmenes de peces. Puedes observar que los más pequeños se mueven en grandes grupos. Un ejemplo, las sardinas. Cuando los depredadores quieren atacar ese grupo, todas ellas se mueven en un orden absolutamente coordinado. Es algo tan extraordinario, porque, aunque los peces grandes pueden ser bastante veloces, no pueden casi agarrar presa. Los biólogos han denominado a eso, inteligencia grupal. Porque es como si todos ellos tuvieran una sola mente. Se mueven totalmente coordinados. Lo hacen como si ya estuviera escrito en cada una de sus mentes lo que tienen que hacer. Lo mismo pasa con algunas aves pequeñas. Y contra ellas, aves enormes como los halcones, no tienen éxito alguno. Porque, aunque sea tremendamente grande la nube de aves, puedo asegurarte que de veinte intentos, quizás pueda agarrar alguna de esas aves, pero no todas.

Porque es como si se movieran con una especie de coreografía ya programada en ellos. Entonces, para explicar eso, la biología ha determinado que los animales tienen más de cinco sentidos. Ellos perciben, por ejemplo, que alguien los va a tomar por atrás, antes de ni siquiera alguien se esté acercando. De alguna manera, es como si tuvieran ojos en la nuca. En la parte lateral de los tiburones, por ejemplo, existen sensores de movimiento. Un tiburón puede “ver” a un pez agonizando que está a kilómetros de distancia. Y puede saber si está enfermo o si está simplemente moribundo por causa de alguna pelea. Y todo es por causa de las vibraciones que produce en el agua. Es decir que lo puede ver, pero no con sus ojos. Es más; los ojos del tiburón no con lo que podríamos decir gran cosa. Pero sí son tremendamente eficaces otros sentidos que posee.

Si el mundo natural responde a sentidos tan elaborados, ¿Qué sentidos tendrá nuestro espíritu? La parte difícil de esto, es como cuando hay palabras difíciles para ejecutar una traducción de un idioma a otro. Eso no quiere decir que el traductor no conozca el idioma, o que no exista la palabra.  Se requiere hasta un diccionario si es necesario para encontrar la palabra precisa. Así es nuestro espíritu, que ya viene equipado con todo lo necesario. Mir; en el capítulo 1 que hemos leído, dice que Ezequiel está junto al río. Es interesante que muchas de las visiones de los profetas tengan lugar junto a los ríos. También le pasó a Daniel. Los ríos, en el mundo espiritual, tienen una gran connotación. El agua es un portal con el mundo espiritual. Pero cuidado, que también usan el agua los satanistas para sus contactos demoníacos.

El agua tiene elementos bien particulares. Los ríos, los lagos, las fuentes de agua, tienen elementos que pueden ser usados como portales espirituales. Dice el verso 1 que los cielos se abrieron. Sí tú lo lees literal te quedas preguntándote si acaso ese día estaba nublado. Tranquilo, no quiere decir eso. Significa que, de alguna forma, el cielo visible fue descorrido y dejó ver al cielo invisible. Son palabras que tratan de describir hechos espirituales. Ahora vete a Ezequiel 7. Ya tú sabes lo que él vio en el capítulo 1, algo tremendo. Te lo hago breve: Ezequiel vio cómo se movía el Espíritu de Dios. Y las ruedas, básicamente, son las ruedas del Espíritu. Las mismas de las que también habla Eclesiastés. Si tú te vieras a ti mismo, verías una rueda a tu alrededor. Ese es el entorno de tu espíritu.

Si tú observas a una persona que tiene mucho entrenamiento de Dios, tiene una rueda enorme. Y algunos pueden tener una rueda tan grande que pueden, incluso, llegar a abrazar con ella a toda una ciudad. Obvio, hay otros que tienen una ruedita muy pequeñita, pero qué le vamos a hacer, ¡Al menos la tienen! (Ezequiel 7: 1) = Vino a mí palabra de Jehová. Esta era una de las formas más comunes de recibir un mensaje. Vino a mí, palabra de Jehová. ¿Estamos en claro hasta aquí? Vamos ahora al capítulo 8. Vamos a introducirnos al inframundo un momento.

(Ezequiel 8: 1) = En el sexto año (Me interesa el número), en el mes sexto, (Me sigue interesando el número), a los cinco días del mes, (También me interesa mucho el número, porque si él entraba en el día sexto, ya no salía del inframundo. Ahí tienes un seis, seis, cinco), aconteció que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de Jehová el Señor. (Probablemente, de todos los relatos maravillosos del Antiguo Testamento que vamos a leer, este es uno de los más tremendos que hay).

(2) Y miré, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos para arriba parecía resplandor, el aspecto de bronce refulgente. (3) Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos. Literalmente, le tomó de los cabellos. La Biblia de Jerusalén dice: Me agarró por un mechón de mi cabeza. La otra versión, dice: Me agarró por el pelo. Escucha: piensa lo que quieras y ponte muy religioso, pero no es para nada agradable que te agarren del pelo.

Mira lo que dice esta versión: Me tomó de los cabellos, un viento me sostuvo entre el cielo y la tierra. En otra versión, dice: el poder de Dios me levantó por los aires. Este viento al que se hace referencia es el Espíritu. Es el Espíritu el que me levantó entre el cielo y la tierra. Ahora quiero que imagines la situación; él está con los ancianos de Jerusalén en su casa. ¡Hasta ahí llegó la reunión, hermano! Porque en cierto momento aparece un enviado celestial. ¿Será el Hijo de Dios? ¿Será un ángel? Sólo Dios lo sabe. Lo que sí te puedo asegurar es que era bastante grande, porque toma la cabeza de nuestro amigo, lo agarra del pelo y se lo lleva. Voy a decirte algo: ese es el mejor lugar del que él puede tomarte, porque está ligado a los pensamientos.

Cada parte de nuestro cuerpo está ligada a cierta relación espiritual. Por ejemplo: hay pasajes donde dice “y le sostuve su brazo”. Eso no significa que se le estaba cayendo el brazo, sino que lo estaba apoyando. En otra parte dice “lo ceñimos”, que equivale a ponerle un cinturón en la cintura. No significa que se le estaba cayendo la túnica, sino que se está afirmando algo sobre él. Entonces, cuando dice que algo le tomó del cabello, de la cabeza, de lo que está hablando es de esa parte del cuerpo y se relaciona con cómo funciona. Y diceme alzó entre el cielo y la tierra. Es interesante, porque él no está hablando de estar en la tierra, pero tampoco dice que esté entrando a la morada de Dios.

En la época de Ezequiel, había un templo. Era una réplica del tabernáculo, pero un poco más grande. Si tú, ese mismo día y a la misma hora ibas al templo, hubieras visto a los sacerdotes ofreciendo los corderos como lo hacían habitualmente, podías entrar al pequeño patio, luego al Lugar Santo y al Lugar Santísimo. Escuchar a los salmistas y todo eso. Es decir que todo estaba como siempre estaba. Dios va a llevar a Ezequiel al templo, pero va a llevarlo a otro templo. Para ustedes, esto ya no es un misterio. Hemos explicado que había dos tabernáculos, lo hemos visto en la palabra. Y vimos cómo Jesús se sentó en tres lugares diferentes cuando él murió y cuando resucitó. Entonces, así como había un tabernáculo celestial, lo más seguro es que también haya una réplica del templo allá arriba, en el ámbito celestial.

Que básicamente, es el mismo diseño del tabernáculo. Pero al templo al que lo va a llevar el Señor, aquí, no es a ese templo celestial. Lo va a llevar a una región celestial que se llama: inframundo, donde están los diseños demoníacos. Hoy día, Dios está peleando porque los diseños celestiales se apliquen en la tierra. El diablo está peleando porque los diseños del inframundo se apliquen en la tierra. Y estos dos, ya han hecho un modelo, pero ninguno de ellos puede hacer a este modelo, real, físico. Ni siquiera Dios. Ahí es donde el hombre interviene. De acuerdo con quién él hace alianza, puede traer ese diseño espiritual a la tierra. Vamos a ver ahora, entonces, cómo es ese templo al que Dios lleva a Ezequiel.

En el verso 3 dice que lo lleva a una habitación donde está la imagen del celo que provoca celos. La palabra exacta, allí, nos habla de un ídolo. Concretamente, se está hablando de Astarte. Se está hablando de una presencia espiritual, porque si tú ibas allí físicamente, no ibas a encontrar ninguna imagen de Astarte en el templo. Pero espiritualmente, sí había una. Esta versión dice que ese lugar era donde se encontraba el ídolo que provocaba la ira del Señor. Hay otra que dice: allí donde se alzaba, el ídolo de los celos. Y en otra añade: la imagen de los celos.

Es decir que había algo, allí, que en el mundo natural no estaba, pero que espiritualmente sí estaba. Había una imagen de la reina del cielo en el templo de Ezequiel. No te asombres; se ha encontrado en templos evangélicos a la reina del cielo. Porque una cosa es lo que ves con tus ojos naturales, pero otra cosa es cuando ves el mundo espiritual, cómo realmente es ese lugar. (Verso 4) = Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo. (5) Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada.

(6) Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿No ves lo que estos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores. (7) Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero. (El agujero estaba hecho. Según Eclesiastés, es por ahí por donde entra la serpiente). (8) Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared y he aquí una puerta. ¿Puedes ver tú cómo si tú le quitas la parte del verso 3 a este pasaje, tú no tendrías ni la menor idea de que Ezequiel aquí está en el espíritu? Está pasando por el patio, camina y atraviesa la puerta, puede cavar el hueco. Lo que intento decir es que, si tú le quitas el verso 3, lo vuelves a leer todo y te queda la idea de que él estaba paseando por el templo de Jerusalén.

Y entonces vas a notar los sentidos que actúan ahí. En la descripción de Ezequiel está actuando el tacto, va a actuar el olfato, va a actuar la vista, va a actuar el oído. Todos los sentidos naturales están actuando en la esfera del espíritu de Ezequiel.  (9) Me dijo luego: entra y ve las malvadas abominaciones que estos hacen allí. (10) Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. ¿Puedes coincidir conmigo que aquí está hablando de demonios, no es así? Cuando Jesús dice que podemos pisar serpientes y escorpiones, es más que obvio que no está hablando de esos animales específicos, físicos y naturales.

(11) Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso. (12) Y me dijo: Hijo de hombre, ¿Has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, (¡Si una persona iba corriendo, entraba al templo e iba a ese lugar, no veía a los ancianos hacer eso! Pero este era el diseño que se estaba aplicando). cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: no nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.

(Verso 14) = Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; (Está hablando ya del Lugar Santísimo, de la parte principal) y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando (lamentándose) a Tamuz.(Tamuz era el hijo de Nimrod. Es uno de los lugares donde se menciona a este personaje muy interesante, y aquí están llorando por el dios Tamuz). (15) Luego me dijo: ¿No ves hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas. 16) Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.

Esta era la forma más primitiva de culto. Si te das cuenta, cada pueblo pagano adoró al sol. Es la forma más primitiva de culto. Luego está la idolatría, muy ligado está el animismo, y luego está todo lo que es la astrología y el mundo de las estrellas. Si ustedes se dan cuenta, en cada visión o en cada paso que ellos tienen, van descendiendo un nivel, hasta llegar al nivel primitivo en el que esta gente se movía. Nota que no lo llevó a Ezequiel a lo profundo de la tierra; lo llevó a un lugar entre el cielo y la tierra. Considerando cómo pensaba un judío, el cielo es la morada de Dios. Ese no es el lugar al que lo lleva este personaje, este ser espiritual. Más adelante, terminando casi el libro de Ezequiel, Dios sí lo lleva a su trono, a su casa. Y le muestra el templo.

Y no sólo eso, le concede el privilegio de medir el templo. Él mira y ve cómo el agua de vida fluía debajo del templo. Este lugar al que Ezequiel va, no es el cielo de Dios. Es un lugar que está entre el cielo de Dios y la tierra. Lo llamamos “segundo cielo”, por darle un nombre. Para evitarte problemas, debates y polémicas religiosas y fariseas, evita el nombre, si quieres. Y podemos ser bien bíblicos y decir:  Que son las dos esferas donde tiene gobierno Satanás. Tiene un lugar entre el cielo y la tierra, que es el lugar al que Pablo se refiere cuando dice que es un lugar donde se mueven las potestades, y un lugar debajo de la tierra. Que a veces, Dios lo usa también. Por ejemplo, él utiliza esos lugares como cárceles. Hay lugares que están a punto de ser abiertos junto al Éufrates. Has leído Apocalipsis, ¿verdad? Hay unos ángeles, atados, esperando que se abra la puerta.

Dios los puso en esos lugares, allí. Hay lugares infernales en el cielo y debajo de la tierra. Oíste bien, tranquilo. Respira hondo con la boca abierta. Es tan preciso el idioma en que la Biblia fue escrita, porque tiene la capacidad de ser muy expresivo. En griego, hay palabras para describir casi cada cosa. Y en hebreo, mucho más todavía. Esto permite que tengamos una terminología bastante precisa. No lo puedo separar a estos temas, están ligados. Uno se llama diseños del inframundo, junto con otro que se llama intercesión en el espíritu. Por eso es más fácil explicarlos juntos que separados. Eso, si es que como a mí, te gusta mantener un poco de orden. (Apocalipsis 4: 1) = Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Me gusta la forma en que Juan lo describe. Dice que había una puerta abierta y él dice: se abrió el cielo. Trata de comparar, por un momento, la experiencia de Ezequiel con la de Juan. En ambos casos ellos están con los pies sobre la tierra.  Juan, en la isla de Patmos, mientras que Ezequiel, por su parte, estaba en su casa con los ancianos de Israel. Y e digo algo que se me pasó por alto respecto a Ezequiel. Imagínate, Ezequiel estaba conversando con ellos. De repente, aparece este personaje y se lo lleva. Le muestra todo lo que le mostró y lo trae de regreso. Tal vez, a los ojos de los ancianos, todo esto no fue mucho más de un par de segundos en que él se quedó así, y luego siguió. Al principio él decía: ¡Huau! ¡Los ancianos de Israel están conmigo! Pero después de haber visto lo que ellos hacen, ¿Sabes cómo estaba él? ¡Manga de hipócritas! ¡Salgan de mi casa!

Fue algo así, no sabemos cuánto le duró esto. Porque cuando tú entras al mundo espiritual, el tiempo ya no es relevante. Te voy a dar ejemplos. Una persona está en un río y de repente se está ahogando. La gente la mira, va a tratar de ayudarla, se mete en el agua y la saca. Cuando la persona supera el shock y recupera la tranquilidad, empieza a hablar. Dice: “Vi toda mi vida pasar en un segundo delante de mis ojos”. ¿Nunca escuchaste decir esto a alguien que parecía iba a morirse? Realmente esa persona no estuvo más de un minuto o minuto y medio luchando por no ahogarse, porque si hubiese sido más tiempo ya estaría muerto. Sin embargo, dice que tuvo tiempo para pensar, para ver, para recordar, y aún para orar y despedirse de su familia. ¿Por qué? Se asegura que es porque cuando alguien está cruzando ya al otro lado, a la otra dimensión, a la dimensión del espíritu, el tiempo ya no cuenta.

Tú sabrás que todas las personas que han relatado experiencias cercanas a la muerte, dicen lo mismo. Un accidente o cosas que les pasaron, que la gente vio como que fueron largas, cuando en la realidad natural sólo fueron instantes. ¿Por qué? Porque en ese momento, esa persona metió la cabeza a la ventana del mundo espiritual. Y no por propia decisión, podría decirse que, por la fuerza, ¿no es cierto? Estaba abandonando su naturaleza material y de repente podía ver todo diferente. Y muchos hasta han llegado a acordarse nítidamente de cosas de la primera infancia, cosas que aparentemente había dejado de recordar. ¡Qué tremendo! Entonces, ¿Cuánto tiempo estuvo Ezequiel con los ancianos en esta experiencia? No lo sabemos.

Lo más probable es que los ancianos lo hayan visto por unos instantes y luego siguió, ¿Entiendes? Lo segundo, es que ven una puerta abierta. En el caso de Ezequiel, dice que el cielo se abrió. Estoy hablando de Ezequiel capítulo 1. En el caso de Ezequiel 8, viene la presencia de una persona. En cualquiera de las situaciones, yo quiero recalcar algo que es importante: existe la invitación de Dios para dar este paso. Este punto es muy importante. Cuando una persona que no tiene invitación se mete a una casa, es considerado ladrón. Voy a decirte algo que espero me entiendas claramente. Cuando una persona, aún cristiana, se mete en este mundo sin invitación, puede ser herida.

Porque tú no entras al mundo espiritual de curioso. Tú no cruzas la frontera de un país sin tener un pasaporte. Tú necesitas tener respaldo. La Biblia dice, en Cantar de los Cantares: atráeme, y en pos de ti correremos. Eso es lo que dice: atráeme y yo iré. Cuando ella trata de buscarlo por sus propias fuerzas, la guardia de la ciudad la encuentra. Y le caen con tal dureza, que queda como muerta. Hay guardianes espirituales de parte de Dios, que no van a permitir que una persona no invitada, penetre al Reino del Padre. Por eso es que este punto es importante escucharlo y entenderlo. ¡Ya! ¡Me gusto esto! ¡Ahora mismo voy y me meto en el espíritu! Dale, vas a terminar hablando con Buda o Satán en persona. Se requiere la invitación de Dios, de otro modo que ni se te ocurra.

(Verso 4) = Y al instante, yo estaba en el Espíritu; (Estaba dentro del Espíritu). y he aquí un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Noten ustedes que se produce algo que se llama transición. En el capítulo 1 de Ezequiel, la transición es cuando el cielo se abre. En el capítulo 8, es cuando este ser maravilloso lo toma y lo lleva a un lugar entre el cielo y la tierra. Un rato está aquí, al instante está allá. En el caso de Apocalipsis, está en la isla, pero al instante está en otro lugar. En todos los casos, los sentidos están funcionando perfectamente. Sólo que entran a otro modo de trabajo.  Imagínate a un vehículo que está en una carretera, en una ruta, en una autopista, y de repente salta y se mete al mar. Y en el momento en que se mete al mar, le sucede como a esos autos de las películas de James Bond: le sale el timón, las turbinas, las llantas ya no le sirven, y acaba de convertirse en otro vehículo.

Las cubiertas, los neumáticos, ya no le sirven en ese ambiente. Ahí necesita turbinas. Las turbinas aparecen y empieza a navegar. Cuando alguien entra al Espíritu, otros sentidos se activan al instante, y otros quedan a modo pasivo. Para aquellos hermanos, hombres o mujeres de Dios que tienen esa capacidad de entrar en el Espíritu, les resulta tremendamente complicado enseñarlo o predicarlo sin antes tener que dar una explicación como esta. Porque de otro modo tú te pones a hablar de esto y te das cuenta que la mayoría te mira cómo diciendo: ¿De qué estás hablando, hermano? ¡Sé un poco más serio! ¡Es que soy serio! El problema es que no me puedo callar lo que conozco, aunque eso no coincida para nada con lo que te enseñaron.

Es bastante normal, aunque está muy lejos de parecerlo a las mentes lógicas y racionales, que entre grupos de gente de avanzada se comenten experiencias y la consabida aclaración: ¿Eso fue en lo natural o en el Espíritu? Es la mente griega la que ha quedado prisionera de la dicotomía. Eso tiene que ir desapareciendo lentamente. Te doy un ejemplo para que no te confundas ni veas películas de ciencia ficción o de terror. Tú estás sentado o sentada allí, escuchándome. Pregunto: ¿Estás en el Espíritu o estás en tu racionalidad carnal? Porque si no estás en el Espíritu, si tu espíritu no está activo, nada, pero absolutamente nada de lo que yo pueda decirte aquí va a servirte para nada. Pero tu alma también está activa. Está pensando, está registrando, procurando memorizar cosas. Lo cierto es que Dios no nos creó para estar divididos. Somos seres integrales. Donde tú estás, también están tu alma y tu espíritu. Todo el tiempo.

Pero sin embargo no lo vemos así. Nos falta percepción espiritual. Por un lado, gracias a Dios por ello. ¿Te imaginas si tuviéramos visión abierta al mundo espiritual todo el tiempo? Nos encontraríamos con el hombre que nos vende la comida y le podríamos ver los demonios que lo acompañan. Feo, ¿Verdad? Dicen los que andan en gran altura en estos temas que uno de los demonios más desagradables a la vista humana cuando ello se da, es el demonio de lujuria. Y aunque no podamos entenderlo, siempre anda pegadito a gente joven muy simpática, guapa y de mucha belleza física. Ahora, cuando tú te encuentres con ese hermoso y varonil príncipe azul de tus sueños, o con esa muchacha de hermosura sin igual y cuerpo arrollador, y veas al asqueroso demonio que los abraza y los lame viscosamente, no vas a pasar de una mirada rápida y un huir más que ligero.

Dicen los que saben que todos los espíritus malignos son horribles, pero el de lujuria coinciden en que es más que feo. Lo más triste y desgarrador es que esas personas no son como lucen en lo natural, sino como caminan en lo espiritual. Sólo falta poder verlos. Nosotros debemos aprender a ver no las cosas que se ven, sino las que no se ven; porque son eternas. Y no procures ver permanentemente todo esto, no es recomendable. En esto sí que es válido aquel viejo pensamiento filosófico de los años treinta, que aseguraba que los ignorantes eran más felices. Verdaderamente, la dimensión del Espíritu está disponible. Pero requiere cruzar el velo para poder ingresar allí. Tú debes aprender a correr el velo. Entonces por allí aparece uno de esos que siempre aparece y te dice: ¡Hermano! ¡Usted es tremendo! ¡Entréneme!

Porque, ¿Sabe?, Dios me habla por sueños. Me visitan ángeles. Así que quiero que me entrene porque yo quiero entrar al trono de Dios. ¡Ojalá fuera tan sencillo! Para poder lograr eso, hay algunos principios. Si tú vas a pedir una visa para entrar en algún país, seguramente van a exigirte algunos requisitos para otorgártela. En principio, tú necesitas una invitación para entrar en ese país. Ya te hablé de eso, ¿Verdad? Además, tú necesitas contar con fondos, debes justificar que tú tienes dinero para ir allí. Tienes que demostrar que no estás inmigrando, que no te estás escapando de tu país para meterte clandestino a ese. Que un día te vas a volver. Si vas a ir a un lugar así y no tienes recursos, vas a necesitar de un milagro para que te den la visa.

Te van a pedir un pasaje, un boleto, un ticket. Además, van a querer saber por cuanto tiempo tú vas a estar ahí. Algunos indicadores de una persona que es candidata a poder ser enseñada en esto, en esta área, son por ejemplo los siguientes: Nº 1: Tiene que ser una persona adoradora. Tú observas al hermanito que quiere subir al tercer cielo y tiene un rostro inmutable, monolítico, que no se conmueve por nada, así se aparezcan cantando millones y millones de ángeles. Independientemente de tradiciones o costumbres, es gente que no levanta las manos ni para pedir permiso para ir al baño. El espíritu se pesa todo el tiempo. Esto es muy importante. Debes ser una persona que verdaderamente ama las cosas de Dios.

¿Sabes cuál es el punto más débil del hombre? Su carácter. El carácter es la parte más penosamente perdida de cada persona. Y qué terrible es tratar de enseñarle el mundo espiritual a una persona sin carácter. Se requiere un carácter probado, para que lo que va a ver no lo cambie. Porque el hombre tiende al orgullo, tiende a creerse algo o alguien, es rebelde por naturaleza. Nadie puede entrar con una persona con un corazón torcido a la esfera espiritual. Esa persona tiene que tener un corazón rendido a Dios. Porque lo que tú le vas a enseñar, va a provocar que esta persona se extravíe. Enseñarle el mundo espiritual a una persona que no ama la santidad, es como darles granadas de mano a un grupo de chimpancés.

Corre, sal de allí, porque vas a volar en mil pedazos con ellos. Ese es el problema. No es el diablo. Ni siquiera es su estructura mental. ¿Sabes qué? Orando se te quebranta en un momento el velo. El problema es el carácter. Dios, trabajando veinticuatro horas al día contigo, todavía no logra lo que él quiere de ti. De eso se trata. El carácter es vital. Hay grupos de intercesores que en estos últimos años han descubierto que en un segundo algunos de ellos pueden ser engañados. ¿Por qué? Porque han abierto su espíritu a la dimensión del Espíritu. Una persona que sólo funciona con la esfera de su mente, cuando quiere que entre la gente de afuera a su casa, es como si abriera una puerta pequeña.

Les guste o no les guste, los que quieran entrar tendrán que ordenarse, tener paciencia y formar una fila. Porque todos al mismo tiempo no pasan. Moverse en el Espíritu, es como abrir una puerta de atrás, del fondo. Lo que una persona habitualmente aprende lentamente, en el Espíritu lo aprende rápido. Claro; tan cierto es que, así como se puede salir más rápidamente hacia afuera, así también los que están afuera pueden entrar. Ese es el punto. Cuando una persona abre su espíritu, puede entrarle de todo. Entonces, tú necesitas tener algunos niveles para contrarrestar. Especies de aduanas, de centros de control que permitan saber que lo que está entrando, efectivamente es de Dios.

¿Por qué? Porque tu mente ya no está trabajando como hace un rato atrás. Por ejemplo: si yo te digo que Jesús siempre se presenta vestido de color verde, tú me miras y te crees que me he vuelto loco. Porque me has escuchado y de inmediato has pensado. Pero cuando tú entras a la esfera del Espíritu, y se te aparece un ángel verde, y le dice a tu espíritu: soy Cristo, y tu espíritu no tiene la capacidad de discernimiento entrenada, se sujeta a esa persona. Y allí es donde lo agarra. Entonces, el problema no es cuanto sabes. El problema es que tu espíritu tiene que desarrollarse para saber reconocer el mundo espiritual. Al igual que un niño dando sus primeros pasos sin evaluar consecuencias, corres el peligro de ser herido simplemente por falta de experiencia e inmadurez.

Por eso es que van a ver que es Dios el que manda siempre un ángel o alguien para que te tome de la mano y te conduzca como a un niño, lentamente, para que no te extravíes. Esa es la importancia de tener o no tutores o maestros con el espíritu más desarrollado, que nos ayuden a reconocer lo que es de Dios o lo que no lo es. Cuando tú empiezas a entrar en la dimensión de los cielos, hay lugares que se abren a tus ojos. ¡Te deleitas! Pero tú no puedes tocar, no puedes abrir la puerta, no puedes hablar sin estar supervisado por la mano de Dios. No estoy refiriéndome al pastor de tu iglesia, eso bíblicamente no existe; estoy refiriéndome a la cabeza de la iglesia, Jesucristo. Te voy a dar dos datos. Uno de ellos, puedes confirmarlo con profesionales específicos en tu lugar de residencia. El setenta por ciento de los que están alojados en pabellones neuropsiquiátricos como locos, han sido cristianos.

Repito: en un psiquiátrico, en un manicomio, en una clínica de salud mental, el setenta por ciento de los que están locos, tienen bases bíblicas. Cristianismo. Y ese es el argumento principal por el cual ahora no siempre está permitido ingresar a predicar el evangelio a esos lugares. Porque se ve que les hace mucho mal que se les hable de la Biblia. La mayor parte de los creyentes sanos quisieran que alguien les explique por qué puede suceder eso. Hay estudios muy serios que lamentablemente terminan diciendo algo muy cierto. Hay lugares en el mundo espiritual, que, si tú entras, una parte tuya queda cautiva y nunca más vuelves a salir. Es como un laberinto, tú necesitas en ese nivel la guía de alguien mayor. No es un juego. No es una aventura para combatir el aburrimiento.

Se necesita entrenar a mucha gente que verdaderamente sepa hacer esto. Pero la gente que va a ser entrenada, tiene que tener un corazón dócil a Dios. ¡Entréneme, hermano! No sirve. Lo que Dios quiere mostrar es a la iglesia genuina que se lo quiere mostrar. Y si tú no estás allí, es inútil verlo. Una persona no capacitada, pone en peligro a todos los demás. Si te parece que esto es irrelevante, te aconsejo leer Josué 7 y ver qué pasó en Israel por un hombre llamado Acán. Un hombre que cometió un pecado muy simple, pero que provocó que todo el campamento caiga en derrota. Él no hizo idolatría, no consultó con las estrellas, no entregó su hijo a Moloc, no; simplemente mintió. Y tomó lo que no debería tomar. Eso provocó que todo Israel caiga en oprobio.

Último punto. Nadie está pretendiendo que gente perfecta entre en esta esfera. Porque si ese llegara a ser el requisito, nadie entra. Dios no nos pide perfección, nos pide honestidad. Nos pide que seamos transparentes a la luz de su Espíritu. Debemos aprender a ser dóciles. Todos los seres humanos estamos programados, de manera natural, para excusarnos. Y tú vas a ver que Jesús no hizo eso. “Te acusan de haber hecho esto, ¿Lo hiciste?” Silencio. Entonces, en el proceso, uno se da cuenta que hay cosas en nuestra vida que deben cambiar. Y no te estoy hablando de pecados terribles, te hablo, apenas, de nuestras reacciones, más que de nuestras acciones. Nuestras acciones las pensamos, pero a nuestras reacciones no. Y es allí donde se pesa el carácter de Cristo en nosotros. Ahí es donde una gran mayoría ha fallado. Nadie va anotarse como intercesor de un ministerio sabiendo que ha robado, por ejemplo; o que esté en adulterio. No hablo de eso.

Hablo de la falta de carácter para mantener una actitud de santidad con Dios. El problema más frecuente de los intercesores, es su lengua. Lo que es su arma de guerra, también es su lazo de perdición. Hablan demasiado. Y en las muchas palabras, no falta el pecado. Ligado a la capacidad de ver, está el juicio. Ejemplo: ¿Cómo supones que vio Jesús a Judas durante esos tres años de trabajo ministerial conjunto? No sé, pero en una sola ocasión Jesús habla de él, dando a entender cómo lo vio; y no lo hace utilizando su nombre. Sólo dice que él fue diablo desde el principio. Pero eso pasa en la última semana en la vida de Jesús. ¿Tú crees que Jesús sabía que Judas iba a hacer eso? La mayoría cree que sí, desde el principio. Sin embargo, podrás ver que él jamás lo trató diferente al resto.

Seguro que lo abrazaba y lo amaba como a los demás discípulos. ¿Qué pasaría si tú tienes una visión y ves a uno de los que trabajan codo a codo contigo con un espíritu de lujuria, por ejemplo? Yo creo que la mitad de una congregación ni siquiera querría darle la mano. Y la otra mitad estaría murmurando en las sombras respecto a no acercarse a él. El haber tenido una visión hace que en lugar de tirarnos al piso y llorar por esa alma, la juzguemos y la enviemos al patíbulo para ser ejecutada al amanecer. Esa parte del carácter del intercesor, debe ser cambiada. Y te digo más; todos tenemos tendencia a hacer eso. ¡Todos! Jesús sabía que él era diablo desde el principio, pero estoy seguro que aún en la cruz, él lo buscaba con la vista.

Él lo amó siempre. Y sé que si Judas se hubiera arrepentido, él hubiera sido salvo. Yo estoy seguro de eso. Por eso es tan importante el poder de la reconciliación. Los profetas no han sido llamados para juzgar al mundo. El Hijo del hombre no vino a juzgar al mundo. Nosotros tenemos que ser las voces que ayuden a que la gente vuelva a Dios. Y Pablo dice: les rogamos, reconcíliense con Dios. ¿Qué pasa, -por ejemplo- cuando tú sabes que un pastor es masón? Y justo estás compartiendo con él la Santa Cena ese día. Serás capaz de acercarte y decirle: ¿Hermano, quiero partir este pan contigo, sabiendo que técnicamente él está fuera del cuerpo? Pero el punto está en que Dios lo ama. Y Él está gimiendo porque él vuelva a la verdad. Para actuar con juicios, mejor no ver nada.

Es preferible saludar a todos como son. Es igual que ese ciego que recibió la vista. Y Jesús le preguntó: ¿Qué ves? Y él dijo: “Veo a los hombres como árboles. No los distingo”. Es mejor quedarse así, que mirar el pecado de la gente. A no ser que nuestro corazón ya esté transformado. El poder ver debería hacernos clamar, no juzgar. Allí es donde los intercesores suelen fallar. Necesitamos aprender a hablar lo suficiente. Nosotros tenemos mucho temor de hablar de las cosas del Espíritu. Porque la gente no nos puede entender. Porque los mismos jóvenes que un día vieron los cielos abiertos, después aborrecieron muchas de las cosas que vieron. Volvieron a su iglesia con la visión abierta. Y empezaron a ver cómo era su iglesia, realmente. Ya no encajaron. Terminaron al medio, en un limbo espiritual.

¿Cómo crees que entró Ezequiel el día después al templo? Imagínate, ponte en lugar de Ezequiel. ¿Cómo recorrió las paredes y los patios de ese lugar? ¿Cómo sacarse esas imágenes de la cabeza? Ya no era lo mismo ir a hacer un sacrificio ahí. Por eso es que se necesita gente con carácter para tomar las naciones. No es cuestión de que alguien quiera ir. No es cuestión de ir a echar un poco de aceite a una montaña o arrojar sal o agua rara desde un helicóptero o un avión. A lo mejor me convencen que suma, pero no es lo vital. Eso, en todo caso, va a demandar un precio. Y esa es la parte que nos cuesta pagar. Cruzar esa línea es decirle adiós a un montón de cosas. Es saber que el resto de tu vida tú vas a ver las cosas diferentes. Y eso va a provocar consecuencias en ti.

Y si no tienes el carácter para decir “no me importa, yo voy a seguir a pesar de todo”, no hay peor cosa que una persona vuelva atrás con los ojos abiertos. Porque no hay esperanza para esa persona. Ya no puede decir que fue engañado. Lo vio, y lo sabe. Es muy difícil que un profeta de Dios que cae en pecado vuelva al Señor. Quiero hacer especial énfasis en el trabajo en equipo. Ciertamente, yendo solos iríamos más rápido. Pero el Señor nos va a pedir que vayamos con otros, aunque vayamos más despacio. Y esto es muy difícil. Pero si uno camina solo y cae, ¿Quién lo levantará? Es bien complejo. Estoy acostumbrado, tanto desde este ministerio informático o cibernético como en los tiempos donde lo hacía de manera personal, que siempre hay dos clases de oyentes dispuestos a oír lo que tengas para decir.

Están los humildes que tratan de encontrar en cada palabra una semilla con qué alimentarse y si lo aceptan y creen corren presurosos a poner por obra lo que oyeron. Y están los otros, los que se sientan allí o vienen aquí dispuestos a encontrar errores en lo que se va a decir. Por esa razón, uno tiene que tener bien en claro con quién o con quiénes están tratando. Muchas veces me he sentido frustrado y me he dicho para qué me esfuerzo si no vale la pena. Pero luego, casi de modo automático, aparece un correo, un simple correo de alguien perdido en el extremo opuesto del planeta que me cuenta de su tremendo despertar a partir de algo que oyó. Y ahí mi semblante cambia y digo y me digo: ¡Valió la pena, después de todo! Por eso, una de las oraciones más importantes que podemos hacer en este tiempo, es: “Señor, muéstrame en el mundo a las personas que debo conocer”. Eso se llama contactos divinos. Dios está esperando que, de alguna manera, tú pases por ahí.

No somos pocos, somos muchos. Dios está levantando los espíritus de mucha gente. Hay un indicador más que interesante. En la medida que un joven se rinde a sí mismo y se consagra a Dios, el mundo espiritual se le empieza a abrir más. Hay una relación directa entre el nivel de santidad y el nivel de apertura espiritual. Tú lees los doce capítulos de Daniel y puedes comprobar que once de ellos son relatos espirituales. El noventa por ciento del Libro de Daniel tiene que ver con el Espíritu. Sabemos muy poco de él. No sabemos de sus padres, tampoco tenemos datos básicos de él, pero sabemos todo lo que vio, o al menos una gran parte de lo que vio. ¿Cómo pudo ver tanto este hombre? La explicación está en los primeros capítulos. Cuando ellos decidieron en su corazón no contaminarse comiendo la comida del rey. En la medida de la santidad, está la medida de la revelación. Nosotros seguimos pensando que el que más grita, o el que ora en muchas lenguas diferentes, es el más ungido.

Ese es un error. El más ungido es el más santo. La santidad es compañera de la unción. Lo demás, es show. Dios visita muchos templos que globalmente no tienen nada que ver con Él, por causa de una sola persona que está gimiendo por allá atrás. Aunque los ilusos y soberbios de la alabanza piensan que es por cómo cantan ellos. Repito: los intercesores deben ser gente santa. Gente con sus vidas en orden. Gente que no tiene deudas pendientes con el mundo. Gente que maneja su casa en orden. Esa es la gente que se necesita. Es gente que tiene vidas que son oro. Y que tendrán a corto o mediano plazo una visión clara al mundo espiritual. Y son personas que casi nunca hablan. No cuentan de sus experiencias, casi parecen tímidos. Por toda esa gente y la que todavía no llegó, es que ¡Siempre Valdrá la Pena!

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Eres Simiente Divina

 

¿Cuántos le pueden decir, honestamente a Dios, que les rompa las estructuras que los esclavizan porque quieren llegar a nuevos niveles? ¿Le puedes pedir eso a Dios? Porque, ¿Para qué nos sirven tantas estructuras religiosas? ¡Que desaparezcan! Dios está demandando una generación de resurrección. Y esto tiene que ver con el entendimiento. El Nuevo Testamento, empieza cuando el Espíritu Santo es derramado. No empieza en Mateo 1, cuando Jesús va a nacer. Si hablamos de dimensiones proféticas, eso tiene que ver necesariamente con el Espíritu de Dios. Porque es el Espíritu Santo de Dios quien trae lo profético del cielo a la tierra. Ven conmigo a Apocalipsis 19:10. Dice: Yo me postré a sus pies para adorarle. (Está hablando del ángel que le está dando la revelación) Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.

Está claro: el testimonio de Jesús, es el espíritu de la profecía. Desgraciadamente, en los últimos tiempos, lo que llamamos profético ha sido tremendamente corrompido. Y resulta ser que Dios quiere traernos un entendimiento genuino de lo que es profético y de lo que no es profético. Entonces, aquí dice que el espíritu de la profecía es el testimonio de Jesucristo. En otras palabras; espíritu de la profecía, da testimonio de todo lo que Jesús es. El espíritu de la profecía nos revela el pensamiento y el corazón de Dios. Lamentablemente, se ha caído muchas veces en algo muy parecido a la adivinación. Entonces la gente, que todavía es muy inmadura, corre desesperada hasta el profeta y le pide que le profetice para ver que tiene que hacer con esto o con aquello en su vida. Esa no es la función del profeta. Y si conoces las escrituras, sabes muy bien que esto que te digo es así. Debes esperar en Dios, porque la Palabra de Dios es luz en tu camino. El espíritu de la profecía es enviado para dar testimonio de Jesús.

Jesús dijo que nos enviaría su Espíritu y que Él iba a terminar de enseñarnos todas las cosas. El espíritu de la profecía tiene que ver con quien es Dios. Donde está el verdadero espíritu de la profecía, te va a lleva a un conocimiento más profundo de Cristo. Va a despertar en ti hambre y sed de conocerlo más. Te va a llevar a un perfeccionamiento en Él. Es decir que, para conocer el espíritu de la profecía, primeramente, tenemos que saber como piensa Dios. Porque, debo decirte que, hoy por hoy, predicar el espíritu de la profecía es predicar destrucción. Hay grandes profetas que andan por el mundo profetizando que van a desaparecer ciudades y hasta continentes. Son profetas de la destrucción, es como si anhelaran la destrucción. A la carne le gusta la destrucción. Los niños pequeños agarran sus juguetes nuevos y lo primero que procuran es destruirlos. A la carne le gusta la destrucción, por eso todas las películas tienen toneladas de asesinatos, sangre, violaciones torturas y cuanta morbosidad parecida te puedas imaginar.

¿Nunca te preguntaste por qué tienen tanto éxito estas películas? Porque alimentan un área del ser humano a la que le gusta la violencia. Le gusta la destrucción. Dios no es un Dios de destrucción. Por eso es que quiero leerte algo que, entiendo, es sumamente importante. Vamos a Hebreos capítulo 8. Mira el verso 4:  Así que, si estuviese sobre la tierra, (Hablando de Jesucristo), ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; (5) los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, O sea que, el sacerdocio y la forma de operar en el Antiguo Testamento, son figura y sombra de algo verdadero que es lo celestial. Porque luego dice, el verso 8: Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; Léanlo con sumo cuidado. (9) No como el pacto que hice con sus padres. Lo reitero: NO como el pacto que hice con sus padres.

Verso 10: Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; (11) Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos. Aquí estamos viendo que este pacto nuevo es diferente al antiguo pacto. El Antiguo Pacto era un pacto de lo exterior. Todo lo importante giraba en derredor del templo, las ordenanzas del templo. Dios no vivía en el corazón de la gente. Durante el Antiguo Testamento, Dios habitó en el arca del pacto una buena cantidad de tiempo. Y después, como se les perdió el arca del pacto, Dios ya no habitó en el arca del pacto. Pero dice que el nuevo pacto, no es como el antiguo, no es exterior. No es un templo de piedra. No es días festivos. Por eso dice que el Reino de Dios no es ni comida, ni bebida, ni días festivos.

Porque el Reino de Dios tiene que ver con lo interior. Entonces, tengo que conocer el pensamiento de Dios para entender lo profético. Tengo que entender como pensó Dios todo este libro. O sea que, primero tuvo que tener un pueblo donde iba a poner el Mesías. En ese tiempo, cielos y tierra estaban separados por causa del pecado. Dios operaba con tremenda rigidez sobre Israel. Les destruía muchas cosas. Porque todo era externo. La gente, en realidad, estaba separada de Dios. Aún los sacerdotes no tenían a Jesús en su corazón. Aún los profetas. Dios venía, les hablaba y se iba de regreso. Entonces, de hecho, Jesús viene a cambiar todas las cosas. Viene a cambiar toda una era. Toda la era mosaica llega a un fin en el Nuevo Testamento. Dios ya no va a requerir que sacrifiquemos animales. Las ordenanzas del templo, ya no van a ser así. He aquí, dice el Señor, está hablando el espíritu de la profecía, yo haré un nuevo pacto, no como el antiguo. Y en este nuevo pacto, yo pondré mis leyes en sus mentes y en sus corazones. Y nadie necesitará que le enseñen, porque todos me conocerán.

Entonces, la salvación, (Y aquí me temo que deberé asesinar una antigua vaca sagrada), La salvación no es decir Señor, Señor, ven a vivir en mi corazón. La salvación es entrar en el Nuevo Pacto, con Dios. Y su Nuevo Pacto se confirma cuando su ley está en tu mente y en tu corazón. ¡Es que el diablo me lleva a ver pornografía! Necesitas a Dios. Porque si Dios no está en tu mente y en tu corazón, siempre estarás vulnerable a lo que te haga el demonio más insignificante. Quizás estás viviendo un sistema religioso y por ese motivo estás siendo indulgente con tu carne. A los que hacían milagros y profetizaban les dijo que nunca los había conocido. ¿Cómo lo conoceremos? Por medio de lo que hay en nuestra mente y en nuestro corazón. Cosas que oído no oyó ni ojo vio, son las que Él hace subir del corazón a la mente. Pero eso es sólo para aquellos que lo aman. Con el corazón se cree para justicia, en el Nuevo Pacto de salvación. ¿Qué tienes que hacer, entonces? Abrir tu corazón para que las leyes de Dios entren en él y puedas caminar en justicia.

Que ponga sus leyes en tu mente y en tu corazón. Y cuando entres en el pacto a conciencia, la simiente divina te engendra, y esa simiente, como dice Juan, no te permitirá pecar. 1 Juan 3:7 dice:  Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. Aunque no lo creas, hay cristianos que te reconocen que andan en fornicación y que les gusta la pornografía, pero están tranquilos porque se sienten justos por no faltar a un solo culto de su congregación. Que nadie te engañe. Eres justo si eres obediente a Dios y caminas en rectitud y justicia. (8) El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. (9) Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. El nacer de Dios es cuando la simiente divina te engendra y no puedes practicar el pecado.

La simiente divina tiene un poder glorioso. Es la vida misma de Dios, entrando en el hombre. El corazón del evangelio, es este. Es la unión del Espíritu de Dios con el espíritu del hombre. Para que la Justicia que es de Dios, transforme el corazón y la mente del hombre. Porque cuando esa fusión sucede, tu mente no tiene lugar ni espacio para pensar como puede pecar. Porque la simiente no te deja. Y si hubiera una tentación en tu carne, la simiente está viva y te va a sacar a empujones de cualquiera de los lugares altos de tentación que tengas. No puedes pecar porque la simiente de Dios te guarda. El religioso dice que se mete en la pornografía porque el diablo lo está atacando. Necesita salvación. Porque todo el que practica el pecado, es del diablo. Esto es hablar de las cosas que son, no de las que a nosotros nos gustaría que fueran. Eso se llama voluntarismo carnal. Se parece a la fe, pero no lo es.

Desgraciadamente, el evangelio se diluyó. En aras de tener mega iglesias, admitieron a todos como estaban y estuvieran en lo que estuvieran. Sólo debían venir al templo y sumar número. Y para tranquilizarlos, les decían que no se preocupara, que ya Dios lo iba a tratar y todo iba a andar bien. Yo me pregunto: los que ministraban así a esa gente, ¿Sabían si esa misma noche esos equivocados no se iban al infierno? Necesitamos una iglesia de hijos de Dios. Necesitamos regresar el evangelio a la iglesia. Y no estoy hablando de estructuras, estoy hablando de ti. El evangelio es la unidad del Espíritu de Dios con el espíritu del hombre. Es el momento en que el Espíritu Santo de Dios, se fusiona con tu espíritu. Allí recién puedes poseer la santidad del Espíritu de Dios. Jesús dijo: Padre, yo oro para que ellos sean uno. Estamos hablando del pensamiento de Dios que es el espíritu de la profecía.

El espíritu de la profecía o el Espíritu de Dios, es el Espíritu de la Verdad. Entonces, cuando se manifiesta el espíritu profético, habla la verdad. Y la verdad siempre nos cae bien. Y el Reino de Dios, dijo Juan, no es de este mundo. Y por eso tiene cosas que le incomodan mucho a nuestra carne. Por eso dice que el Reino de Dios es como una perla. ¿Alguien sabe cómo se forma una perla? Es una simple ostra, a la que de improviso se le mete una piedrecita, o un mínimo grano de arena. Y la ostra está incómoda con eso en su interior. Y al estar incómoda con esa pequeña piedra, empieza a generar el nácar. Y eso se empieza a formar alrededor de esa piedrecita. Hasta que un día eso se vuelve una piedra preciosa. Cuando el Espíritu de Dios nos habla, Él es la Roca. Él es la piedra que entra a incomodar la sustancia del espíritu. Y el espíritu va a empezar a envolver esa revelación. Entonces dice: el Nuevo Pacto, es interno. Es el templo del Espíritu Santo.

Porque, veamos, ¿Cuál es el pensamiento de Dios, desde Génesis hasta el final? Que Dios venía a restaurar la relación entre Él y el hombre. El pensamiento de Dios, el cual es amor, tiene dentro de si la reconciliación de todos. Y si nos tiene que sacudir para desprendernos de falsas estructuras, lo hará. Eso es parte de su amor inefable. Porque te está quitando la escoria que está cubriendo tu luz. Para que tu luz pueda brillar más. Es una obra de amor. Pero si de todo le echo la culpa al diablo, nunca voy a ver la obra de Dios. Y es Dios el que está tratando con la iglesia, no el diablo. Y pretendemos estar echando fuera demonios todo el día y toda la noche de todos los días. Y la iglesia es experta en Belial, en Jezabel, en Belcebú y en todas las potestades promocionadas por nosotros mismos que se te ocurran. Pero si te pregunto cual es el ángel de tu ciudad, muy probablemente no lo sepas. O con qué otros ángeles se mueve el ángel de tu ciudad. Como está establecido el plan de gobierno sobre tu ciudad.

¡Ah! ¡A eso no lo sé, pero sí sé cómo opera Jezabel! ¿Me estás entendiendo el grado de confusión el que andamos? Seguimos siendo gente versada en cultitos. En vez de entender la gloria y las cosas que nos han sido dadas. El pensamiento de Dios no es destructivo. Hoy hay profetas que están diciendo que todo esto se destruye y que viene el juicio, tribulación y qué sé yo cuanto y como. Escucha: eso no está viniendo de Dios. Porque Dios no necesita destruir a nadie para salvarnos. Puede tratar con tu orgullo, pero Dios no es un Dios de destrucción, es un Dios de redención. Cristo no padeció la cruz del calvario para destruir el mundo, sino para salvarlo. ¡No! ¡Es que ya viene la gran tribulación y la tierra se va a quemar! Y toda la gente grita “¡Aleluya!” ¿Puedes entender eso? Porque la Biblia dice, en Efesios 1, que los cielos y la tierra se hicieron uno en Jesús. Si esto es así y ES así, ¿Me vas a decir que se va a quemar Jesús? Hay gente que tiene que replantearse en la doctrina que cree y quien la construyó y con qué guía…

En el temor está el castigo. Pero el perfecto amor, echa fuera el temor. Ágape. Carácter de miembro del Reino. Jesús es el perfecto amor. El espíritu de la profecía es el perfecto amor. ¿El amor, corrige? Sí. Tengo que reconocerlo y entenderlo. Pero, el espíritu de la profecía es el perfecto amor. No esas profecías que tienen a la gente llena de temor. Porque el que ciertamente teme, no ha sido perfeccionado en el amor, dice la Palabra. Entonces, todas estas profecías de destrucción mandando la gente al infierno no es Dios. ¡ES que Cristo viene! ¡Ya viene! Al alma le gusta todo lo que puede ver y tocar. En Juan 17, cuando le preguntaron cuando vendría Su Reino, Él les pudo haber dicho que iba a venir dentro de 21 siglos, que iba a venir a sentarse como rey en Jerusalén. Pregunto: ¿Por qué nunca dijo eso? ¿Por qué no hay una sola escritura en la que Jesús diga eso? Porque, repito, a la carne le gusta lo que puede ver y tocar. Pero Él les dijo que Su Reino no era de este mundo. Y que no iban a decir helo allí o helo aquí. Porque el Reino de Dios, está en medio de vosotros. ¡Eso dijo!

Jesús nunca dijo que Su Reino vendría en Jerusalén físicamente. Pero creemos más las fábulas judías, que lo que realmente dice la Biblia. Y no estoy censurando no condenando a nadie, porque en definitiva todos venimos de eso. Todos nosotros hemos predicado eso alguna vez. Hasta que se nos hizo la luz. Dirán helo allí o helo aquí. Y lo dijo parado en Jerusalén. Y a la samaritana, si lo recuerdas, le dijo que llegaría el momento en que no adorarían ni en ese monte ni en Jerusalén. Y allí les puntualizó que Su Padre, lo que estaba buscando era adoradores en espíritu y en verdad. El Reino de Dios está en medio de nosotros. La gloria de Dios está en medio de nosotros. Todo el poder de la resurrección está en medio de nosotros. Si Jesús viniera físicamente a Jerusalén, tú dejarías de ser el cuerpo de Cristo. Porque Él no puede tener dos cuerpos. Pero nosotros seguimos creyendo en lo que podemos tocar, porque continuamos en el pensamiento carnal. “¡Ay” ¡Cuando esté con Jesús lo podré tocar y Él me sacará toda enfermedad!

La simiente de Dios, es la vida. La simiente de Dios destruye toda enfermedad. La simiente de Dios destruyó toda la obra del diablo. Y no hay diablo, ni poder, ni en lo alto, ni en lo profundo, ni nada que te pueda separar del amor de Dios. No hay bacteria, no hay demonio, no hay virus, no hay nada que pueda tocar a un hijo de la resurrección. Dios está llamando hijos, no simplemente almas. Mira lo que dice Pedro en su primera carta, 1:10: Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación. (11) Escudriñando qué persona, y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, Nota que el Espíritu de Cristo, es lo que el Antiguo Testamento llamaba el Espíritu de Dios, que venía sobre el profeta. Pero aquí dice que el Espíritu de Cristo estaba en ellos. Y la gloria que venía tras los sufrimientos. No dice que eran los sufrimientos que seguirían sufriendo en todo el mundo. Profetizaban de las glorias que vendrían tras estos sufrimientos.

Y estas glorias que venían a ellos, tienen que ver con la esencia misma del evangelio. (12) A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Por demasiado tiempo se predicó un evangelio mental. Una fórmula hecha por el hombre. Paso uno, paso dos, paso tres. Ahora pase al frente, repita conmigo y listo, usted eres salvo, nacido de nuevo. Digo: ¿De donde esa persona ha sido nacida del agua y el Espíritu? ¡Nunca! Dice que el que es nacido de Dios, -le dice Jesús a Nicodemo-, Los que han nacido de nuevo, pueden ver el Reino de Dios. Van a ver. ¡Pueden ver!  Aquellos que son nacidos del agua y el Espíritu son los que ven y entran al Reino de Dios. Hay una diferencia muy grande entre predicar el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo, a dejarse llevar por teologías tradicionales inútiles por años.

El Espíritu Santo le trae cosas a esos inconversos, que aún los ángeles quieren ver. Las fórmulas no atraen a los ángeles. El Espíritu Santo es la parte más importante del evangelio. Es lo que hace real el Cristo resucitado. Es probable que pienses que algunas de las cosas que te digo no las entiendes, pero yo tengo la necesidad de decirlas porque en un momento puntual la luz inundará tu espíritu y entenderás todo. Y si te sientes incómoda o incómodo, quizás sea porque Dios está insertando una piedrecilla en tu espíritu. Que se convertirá en una perla que debes digerir. Es tu decisión: o te sacas las piedras, o creas una perla. En la mayoría de las revelaciones, la gente arroja afuera las piedras. Porque no las entiende. Y la perla toma tiempo. La revelación toma tiempo. Hay que aceptarla, masticarla, tragarla, digerirla. Hacerla carne. Entender todos los ángulos. Toma tiempo. Pero somos muy reacios a darle tiempo a Dios. Porque somos una generación acelerada. Y estamos perdiendo una vida y el propósito.

¿Cuántas veces Dios te da un sueño o una visión, y no la entiendes? Entonces corre donde el pastor o el profeta. ¡Por favor! ¡Tengo este sueño! ¡Interprétemelo! Tienes un problema; Dios no le dio el sueño o la visión ni al profeta ni al pastor. Te lo dio a ti, y eras tú el que tenía que arreglar eso con Dios, no el pastor ni el profeta. Es algo que tiene que ver con tu destino. Y te lo mandó en algo que él sabe que tú vas a entender. Porque Dios no es tonto. Y no te va a mandar un sueño que jamás vas a entender. Él sabe que, si lo masticas, lo vas a entender. Por eso te lo mandó a ti. Nunca olvides que la revelación de los sueños es dada por Dios. A cada uno. Pero como no lo entiendes y no tienes ganas de invertir tiempo en oración y meditación, arrojas ese sueño a la basura sin darte cuenta que quizás en él estaba encerrado todo tu destino y todo lo que Dios esperaba de ti. Los hijos de Dios le dan valor a las perlas. Le dan valor a los sueños. Le dan valor a las visiones. Tratan de entenderlas.

Porque el Reino de Dios no es de este mundo. No es tridimensional. El Reino de Dios es multidimensional. Mira Juan 7:37: En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: si alguno tiene sed, venga a mí y beba. (38) y el que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. (39) Y esto dijo del Espíritu Santo que habrían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. Quiero que veas que hay una relación entre el Espíritu Santo y la glorificación de Cristo. La gloria de Jesús es algo que lo antecede, no como lo ha tomado mucha iglesia, con relación a que “¡Uy! ¡Ahora vamos a entrar en la gloria de Cristo!” Creo que, en el fondo, no hemos entendido quien es el Espíritu Santo. Por eso resultará interesante leer lo que Pablo dice en Romanos 8: 28. Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

(29) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, Pregunto: ¿Cuándo nos conoció? Pablo dice en Efesios que nos ha conocido desde antes de la fundación del mundo. Y nos hizo sentar con Cristo en lugares celestiales. O sea que, antes que vinieses al mundo; antes que el mundo fuese creado, tú estabas en Dios, fuiste creado, tuviste nombre, tuviste personalidad, tuviste todo un destino, y estabas sentado, junto con Cristo, en los lugares celestiales. Es decir que, antes que nacieras, ya tenías una posición celestial. Ahí tenías tremenda comunión con Dios, sentado en lugares celestiales. Eso significa una sola cosa, la creas o no, te parezca natural o una fantasía o locura: tú estás aquí, pero también estás allá. Como le dijo Jesús a Nicodemo. Juan 3:13: Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. ¡Pero ahora Él estaba en la tierra! Pero también estaba en el cielo. Tú tienes un yo, que está en el cielo. Que es tu persona creada por Dios.

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El Principio de la Sabiduría

No sé si será por razones de edad o por todo lo que a veces intentamos hacer en beneficio del Reino de Dios y su Justicia, pero lo cierto es que cuando oímos o leemos respecto a la palabra Sabiduría, es como si una pequeña voz de alerta sonara en nuestro interior. ¿Quién se resistiría a ser o al menos a considerarse sabio? No lo sé. Lo que sí sé, es que en algún momento de mi vida cayó en mis manos algo para leer y, después de haberlo hecho, indefectiblemente jamás pude volver a ser el mismo que era antes. Lo primero que había, era uno de los hermosos relatos de Salomón llamados proverbios. Y dice el Proverbios 9: 10) = El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. 

De hecho, cuando lo leemos, una especie de campanilla invisible tintinea en nuestro cerebro, justo en ese sitio preparado para funcionar como alarma. Y enseguida llega la conclusión. Si hay algo que parece faltar en la iglesia cristiana de hoy, es ese “temor de Jehová”. Estamos seguros que los ángeles y hasta los demonios se asombran de nuestra falta de temor, que en realidad no es miedo, sino reverencia hacia Dios. La Biblia dice en la carta de Santiago y en su segundo capítulo:  Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 

De todos los engaños de que Satanás se ha valido a través de las edades desde el Huerto del Edén, el hacer que los hombres crean que no hay que temer a Dios ha sido el más efectivo. Cuando Satanás dijo a Eva: No morirás, en Génesis 3, le estaba diciendo: “No tienes que temer a Dios, que él no cumplirá sus amenazas: no morirás”. ¡Cuántas veces caemos en la misma trampa hoy día! ¿Quieres beber? ¡Bebe tranquilo1 ¡Emborráchate y celebra lo que te venga en ganas! Dios no te hará nada si bebes lo que quieras. Y tampoco si estafas a algún ingenuo. Dios te dice eso para asustarte…

De cierta manera tenemos el concepto de que Dios es un papacito que tenemos en el cielo y que nunca le niega nada a sus hijos. Se nos enseñan infinidad de maneras de demandar de Dios toda suerte de cosas. Un sinfín de predicadores nos dice que si oramos o pedimos de cierta forma, a Dios no le queda otro remedio que darnos lo que pedimos. ¿Qué ha pasado con la temerosa reverencia de los grandes hombres de Dios cuyo reverente temor de Dios ha resonado a través de las páginas de la Biblia lo mismo en el Nuevo que en el Antiguo Testamento? Lo hacen sonar a cosa tan antigua que, imagínate, la gente joven se resiste con toda la lógica natural del planeta a imitarlo. Para esa gente, Dios es una especie de oso de peluche. Yo te pido, tú me das. Yo disfruto. Tú me cuidas. Eso es una bofetada al santo rostro de Dios.

Hace un tiempo, mientras oraba al Padre sobre cierta persona, Él me dijo algo extraordinario. Me dijo: “No caigas en el error de pensar que tengo las mismas débiles emociones de los humanos. No tengo debilidades ni experimento las emociones que orgullosamente me atribuyen. Tienes que fijarte en las palabras de Isaías:” Allí me mandó, a Isaías 55:8. Y leí: Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Este es el error que más caro ha paga do muchísima gente que se definía a sí misma como cristiana: creer que Dios es a imagen del hombre, cuando sus biblias dicen que es a la inversa: el hombre es a imagen de Dios. Y créeme que no es lo mismo.

 

El Señor prosiguió y me dijo: “Ustedes siempre están muy preocupados por los sentimientos. Vacilan en hablar de mi Palabra por miedo a ofender. Te digo la verdad. No importa cuantas lágrimas se derramen ni cuantas angustiadas peticiones de misericordia hagan, ¡Ni una sola persona va a entrar al cielo, excepto a través de mi Hijo Jesucristo! Creo que más claro y hasta rústico, imposible, ¿Verdad? El evangelio no acepta by-pass, que es procurar llegar a un objetivo por una ruta que no es la visible, dando un rodeo por los alrededores. El evangelio es concreto y contundente. No es su culpa si los hombres suponen que son más inteligentes que el Dios que los creó. Y concluyendo, dijo: “Los humanos siempre están tratando de mantenerse en paz con todo el mundo en circunstancias que mi Hijo declaró:”

(Mateo 10: 34) = No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. (35) Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; (36) y los enemigos del hombre serán los de su casa. El Padre luego me explicó que por cuanto fuimos creados a Su imagen somos capaces de experimentar la amplia gama de emociones que experimentamos. Sin embargo, Su propósito nunca fue que sintiéramos otra cosa que amor hacia Él (Y por lo tanto hacia los demás), y el gozo de estar en Su Presencia. Las demás emociones han surgido a causa de nuestra caída en el pecado.

Aun nuestra compasión está distorsionada por el pecado. Tratamos de evitar que la gente se sienta mal cuando esa es la única manera que se acerquen al Señor y comprendan su necesidad de un Salvador. Pregúntate esto: ¿A qué pastor, por citar un liderazgo conocido y visible, has oído predicar alguna vez que es necesario sufrir para encontrar de verdad a Cristo? Yo, a ninguno. La mayoría de los que he oído, me aseguran que una vez que me convierta, viviré una vida de permanente alegría, de celebraciones y de fiesta continuada. Todavía no alcanzo a determinar de qué Biblia sacaron esa barbaridad. De la que yo tengo ahora en mis manos, seguramente que no. Y todas tienen la misma base, independientemente de la versión que sea.

No queremos disciplinar a nuestros hijos porque no queremos disgustarlos y que nos causen más dificultades todavía. O que se sientan ofendidos o molestos y nos abandonen. Del mismo modo, nos resistimos a decirle a la gente cómo son las cosas reales en el funcionamiento operativo del Reino porque tenemos temor que se resistan y nos abandonen. En orden más general, creemos poder vivir una vida que sacie nuestros deseos pecaminosos y todavía recibir recompensa en el cielo. Pensamos así porque damos por sentado que Dios tiene las mismas emociones que experimentamos. No tememos al Señor porque no tenemos idea de su poder y grandeza. ¡Cuántas advertencias hay en la Biblia!

Por eso es muy importante no solamente leer la carta a los Hebreos, sino examinarla como corresponde. Para eso fue escrita, no para que nosotros nos pasemos el rato leyendo sin entenderla. En el capítulo 10, el autor nos recomienda: no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Quiero ser claro, porque por años este texto fue interpretado conforme a los rudimentos establecidos y las tradiciones incorporadas. Congregarse no es sinónimo de asistir a un templo. Congregarse es reunirse con aquellos que están en un mismo sentir y, esencialmente, en un mismo espíritu. Donde hay dos o más de dos reunidos en Su nombre, ¿Recuerdas? Eso.

Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. Obvio, porque cuando pecamos por ignorancia o, incluso hasta por debilidad, pero con dolor, el resultado es uno. Pero cuando pecamos a sabiendas porque hemos accedido a la verdad, el resultado deberá ser inequívocamente otro. Por eso lo que sigue dice así:  El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. Juicio, sentencia y ejecución. Parece demasiado duro, ¿Verdad? Lo siento, la justicia genuina siempre suena a dura cuando se la ejercer en conjunto con esa justicia permisiva y hasta cómplice. Eso no es Dios, lo lamento.

Y luego reflexiona así: ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Claro; dicho así, parecería inconcebible que alguien se atreviera lo que se dice, ¿Verdad? Sin embargo, y en las pequeñas cosas que viven las personas y también las que congregan en algún templo, suceden muchos pormenores que llevan, en algún momento, a tener actitudes que, si las analizas con cuidado, podrás comprobar que son sencillamente un grosero avance sobre la autoridad del Señor. Si esto no es pisotearlo, no sé de lo que estoy hablando. Por eso es que el autor añade lo que sigue:

Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¿Entonces deberemos creer en aquella doctrina de un Dios vengativo? No. Porque no te está diciendo que Él s vengará o te vengará si eres ofendido. Te está diciendo que tú no deberás hacerlo, y que tendrás que confiar y dejarle el pago que corresponda a quien sea, a Él. El habrá de pagar conforme al deudor. No toda la gente que ofende o hiere a alguien es mala o perversa. La oportunidad del arrepentimiento y el perdón no se le puede negar a nadie que desee hacerlo. De todos modos, el autor le añade su propia opinó respecto al nivel de la justicia divina cuando escribe: ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! De hecho, está hablando del soberbio que no acepta ni opta por el arrepentimiento.

De todos modos, la gran pregunta, es: ¿Cómo nos atrevemos a pensar que podemos decir “la oración del pecador” y después seguir pecando? ¿Cómo nos atrevemos a decir que vamos al cielo y seguir viviendo en pecado? ¿Cuántos que se llaman “cristianos” mienten, roban, engañan, coquetean con el ocultismo y un sinfín de otros pecados, y luego se creen que al final van al cielo? Frente a este pasaje, ¿Cuántas de tales acciones pueden justificarse?: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! ¡Esto fue escrito para cristianos! ¿Creemos acaso que nuestro Padre Celestial es tan débil que gozosamente nos va a recibir en el cielo sin que le importe lo que hagamos?

Es imperativo que se entienda que, cada vez que pecamos “voluntariamente” después de haber recibido a Jesús como nuestro Salvador, ¡Estamos despreciando el horrible sacrificio que Jesús hizo en el Calvario! ¿Nos atrevemos a pensar que el Padre va a pasar por alto tales cosas? Algo estoy en condiciones de asegurarte sin que por eso me adjudique autoridad para juzgar ¡JAMAS! ¿Acaso es un Dios malo y por eso no acepta errores? No, ya quedó dicho y escrito; nuestro Dios es justo, pero con una justicia que aquí en la tierra desconocemos. Y esto dicho con el mayor de los respetos por todos los componentes del llamado Poder Judicial de cualquier país. Un juez veterano me dijo una vez que ellos no administraban justicia, sino leyes. Por eso es que Pablo se pregunta cuando le escribe a los Romanos:

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? Es absolutamente inconducente pensar así, por eso Pablo lo dice casi utilizando cierta ironía, pero sólo hay un problema: son muchos los cristianos que, aparentemente, han optado por entenderlo de ese modo. Al menos si se observa sus comportamientos y conductas. Santiago lo aclara y lo pone blanco sobre negro como para que nadie se haga el distraído cuando dice: y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. Así es que, por ejemplo, tú sabes que debes estudiar la palabra de Dios todos los días. ¡Si no lo haces, estás rechazando el alimento que Dios te ha entregado y, de alguna manera, estás pecando!

Tú sabes, también, que Dios ha ordenado que vamos hasta el fin del mundo proclamando el maravilloso medio de salvación a través de Jesucristo. ¡Si no lo hacemos estamos pecando! Sabes que el Señor nos ha ordenado amar a nuestro prójimo y tomar el poder y la autoridad que nos dio Jesucristo para expulsar demonios. Si tú no haces lo que el Señor ordena, ¡Estás pecando! La palabra de Dios nos manda llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Si tú no lo haces, ¡Está pecando! Y si estás pecando, estás teniendo a menos el sacrificio que hizo Jesucristo. ¿Crees que Dios Padre va a pasar por alto nuestros continuos e impenitentes pecados sólo porque somos “cristianos”? ¡Ni se te ocurra! El infierno se va a llenar de gente con ese pensamiento…

Es inapelable. Por eso Hebreos 10:30 vuelve a consignar: Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. Calma. No tienes que esforzarte para que quienes comparten tu vida, tanto la familiar como la eclesiástica, sepan cómo eres o cuánto vale. Lo que sí debes saber es esto que terminas de escuchar: el Señor juzgará a su pueblo. Con eso deberías quedarte absolutamente tranquilo y confiar en ese juicio infalible. De todos modos, para los que procuran evadir ese juicio y conducirse por la suyas con mecánica terrenal, Pablo les escribe a los Gálatas y les dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Y lo más importante: ¡Nota que no hace ninguna excepción con los cristianos!!

Entonces llegamos al punto en el que el autor de Hebreos delinea cuando en el capítulo 6 de la carta y en los versos que van del 4 al 8, dice: Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada. 

Líder… A ver… Pongamos las cosas en orden y examinemos todo a corazón abierto. Te pregunto: ¿Estás participando secretamente en algo que sabes que es pecado? ¡Porque si es así, estás en peligro de caer bajo la maldición de Dios! Entiende la palabra de manera correcta. Lo que te dice es que Dios no tendrá argumentos o no querrá hablar bien de ti, sino todo lo contrario. Dirá mal. Eso es maldecir, no hacerte un conjuro o un hechizo para que te seques y te mueras. Eso no es Dios, eso es maldición, es verdad, pero de brujería.  ¿Soy claro? Cristiano, ¿Te resistes a dejar fuera de tu vida ese pecado sobre el cual el Espíritu Santo te ha estado haciendo sentir convicción?

¡Si es así, también estás expuesto a caer bajo maldición! Aunque solamente ocupes una humilde banca en tu iglesia. Las credenciales denominacionales sólo son útiles para ascender dentro de la estructura o para evitar cuestionamientos internos. Pero a los ojos del Dios Todopoderoso, una credencial de plástico que diga pomposidades no es nada más que material de descarte. Y para colmo, como todo plástico, difícilmente reciclable y portador de malas nuevas para el medio ambiente y la vida ecológica del planeta. Pero no se termina allí. Estás tú, que has salido del ocultismo, ¿Acaricias la idea de hacer solo “un encantamiento más” para escapar de una circunstancia sobre la que Dios no te ha respondido? Si es así, has crucificado de nuevo a Jesús y lo has expuesto a vituperio. ¡Está en peligro de caer en maldición!

Filipenses 2: 12) = Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, (13) porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Este pasaje ha sido utilizado de manera errónea, para justificar doctrinas que enseñan que la salvación una vez obtenida, puede perderse. Y lo argumentan repitiendo algo que no es lo que aquí dice, sino lo que ellos pretenden que diga. Dicen que, si tenemos que ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor, es porque podemos perderla si hacemos algo indebido. Sólo un problema y no es menor. No te está diciendo que te ocupes DE tu salvación con temor y temblor, sino EN ella. Y ocuparte DE tu casa, es cuidarla y protegerla, pero ocuparte EN tu casa, es barrer, limpiar o hacer trabajos diversos en su interior. Que se aprenda, por favor; no hay nada más grave en el evangelio que la ignorancia. Que no es insulto ni desprecio, sino resultado de falta de conocimiento, que es intimidad con Cristo.

Nuestro maravilloso Dios nos deleita en tener comunión con Su pueblo, pero nuestra falta de reverencia ante Él se lo impide la mayoría de las veces. El Espíritu Santo está dispuesto y ansioso por ayudarnos a querer hacer la voluntad de Dios. Pero lo contristamos y se lo impedimos aferrándonos a esos deseos pecaminosos que acariciamos. Somos bien transigentes con nosotros mismos y nos excusamos diciendo: que es normal que cualquiera resbale de vez en cuando, y que “lleva tiempo deshacernos de los pecados”. Nos aferramos a nuestro orgullo y no permitimos que Dios nos haga humildes. ¡Siempre nos estamos engañando y engañando a los demás! En ninguna parte de la Biblia Dios da cabida al pecado o a los “resbalones”.

Sí se nos dice que, si pecamos por debilidad de la carne o ignorancia, tenemos a un abogado llamado Jesucristo que nos defiende, pero eso es si caemos sin darnos cuenta. Cuando lo sabemos un minuto antes, cuando estamos conscientes de pecar, entonces no nos cabe esa defensa. O tomamos con seriedad, con extrema seriedad, nuestra consagración al Señor, o vamos rumbo al infierno, aunque sigamos convencidos que vamos al cielo. Tan simple como eso. Oremos fervientemente que el Señor nos revele algo de su grandeza y ponga en nosotros el santo temor hacia Él que tanto merece. Y no estamos hablando de miedo a Dios, estamos hablando de un temor que más que temor, es reverencia.

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Una Genética en Peligro

¿Por qué hablar de Zacarías 5? No lo sé. Lo único que sí sé, es que me mandó el Espíritu Santo a que lo haga. Él sabrá el o los motivos. Y también estará ubicando allí, del otro lado de este micrófono, a la o las personas que necesitan hoy escuchar esto y no otra cosa. ¿Y qué sucede si solamente es uno y todos los demás se aburren? Nada. Gloria a Dios por eso, porque una sola alma satisfecha es honra y gloria al Padre. Todos los demás, si se aburren, es su problema. El mío es obedecer al Espíritu Santo y ministrar a esa hija o hijo que necesita de esto, ahora. Lo único que debes hacer, si eres esa persona, es tomar una Biblia, abrirla en el capítulo 5 de Zacarías y seguirme, para ver si lo que digo es así o mi carne me juega alguna trampa o mala pasada.

Y dice Zacarías en el inicio, que alzó sus ojos y vio volar un rollo. ¿Qué es alzar los ojos? Mirar hacia arriba. ¿A ese manto azul de día y negro de noche que todavía llamamos Cielo? No. Arriba, en intensidad, en nivel espiritual, en dimensión. Habla de altura. De monte alto. De presencia divina. La palabra Rollo, en el original, es la palabra hebrea meguilá, que significa justamente eso: rollo. Pero te aclara que proviene de una raíz traducida como galal, que significa revolver, remover. Eso me está mostrando que lo que Zacarías está viendo, es un rollo, o papiro, o libro, si tú quieres llevarlo al presente, que por algún motivo que tiene que ver con la visión de Dios para con nuestras cosas, que se está removiendo y revolviendo, como si algo le estuviera desagradando y mucho. Algo así como si, ante un pecado tuyo, tu Biblia cobrara movimiento y se revolviera en sí misma de repulsión. En cuanto a la palabra volar, el original lo da como uf, y entre otras acepciones, también significa resplandecer.

Y luego el ángel le da a Zacarías la dimensión de ese rollo, libro, o papiro. La versión tradicional la da en codos, que era la medida que se usaba en esos días, pero que, convertida a metros, que es la que en mayoría se utiliza hoy, nos arroja una dimensión de nueve metros de longitud p0or cuatro metros y medio de ancho. ¿Por qué se menciona esto, que en apariencia apenas sería un detalle? Porque esa medida, era exactamente la misma que tenía el pórtico del templo de Salomón. Mira lo que se lee en 1 Reyes 6:3: Y el pórtico delante del templo de la casa tenía veinte codos de largo a lo ancho de la casa, y el ancho delante de la casa era de diez codos. Un codo medía cuarenta y cinco centímetros nuestros. Veinte, eran nueve metros. Diez, la mitad, cuatro metros y medio. Muy bien; ¿Y cómo debemos entender esta similitud? Ya sabemos que en la Palabra no existen las casualidades. Todas son causalidades. Si seguimos leyendo Zacarías, se nos da un avance de la respuesta.

Porque el ángel le expresa al profeta que eso representa la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra. Hay cosas muy puntuales que Dios maldice, que significa que no le permite hablar bien, o bendecir a quien las comete. Y algunas de esas cosas son la desobediencia, la incredulidad y la rebeldía. Pero aquí el ángel es más concreto y preciso. Dice que esa maldición cae sobre el que hurta y sobre el que jura por Dios falsamente. Esto nos lleva a entender que es muy probable que lo que estaba escrito en ese rollo, libro o papiro, eran los diez mandamientos originales que Dios le entregó a Moisés. En toda la Palabra divina se advierte sobre la inevitable ira de Dios que puede caer sobre los ladrones, pero también sobre los mentirosos en general, aunque se hace muy especial hincapié en algo en lo que me voy a detener: maldición de Dios sobre los que juran falsamente por su nombre. Gente que usa el nombre de Dios para realizar juramentos falsos.

Si bien no lo recuerdo con precisión, porque varía depende la creencia de quien jura y la tradición del país, los funcionarios del más alto nivel, reciben de quien corresponda, la siguiente pregunta: “¿Juráis por Dios y estos santos evangelios, desempeñar la función de presidente de la República? (Tiene algunos añadidos más, pero esa es la base de la pregunta). La respuesta siempre es: “¡Sí, juro!” A lo que el consultor concluye la ceremonia diciendo:” Si así no lo hiciereis, que Dios y la Patria os lo demanden”. Fin. El presidente se coloca la banda con los colores de la bandera del país que sea, toma los atributos materiales tradicionales del lugar que representan el acceso al poder y, a partir de allí, hará lo que convenga a su sector político y a quienes lo respaldan. ¿Y la población? Bien, gracias. Si tienen fortuna con el hombre que eligieron, trabajarán y comerán todos los días. Si se equivocan, lo pagarán caro ellos, sus hijos y nietos. Porque esa gente jura tranquila porque está segura que ni la patria ni Dios le habrán de demandar nada, hagan lo que hagan.

Luego, Zacarías dice que Dios habla advirtiendo que hará salir ese rollo, ese libro, y que lo introducirá en la casa del ladrón y en la casa del que jura falsamente en Su nombre. Y que permanecerá allí y la consumirá, tanto en lo físico, como en lo material como con todos quienes la habitan.  Los dos pecados, uno de cada lado de las tablas de los Diez Mandamientos, representaban en ese tiempo todo el pecado de Israel, así como hoy representa el de la iglesia estructural y religiosa. Dios maldeciría a las personas que cometieron estos pecados, y también maldeciría su casa. ¿Estás entendiendo tú, que eres hijo, padre, cónyuge, hermano u otra clase de familiar de ese funcionario, lo que tienes en tu futuro por causa de sus robos o su falso juramento? Yo no voy a profetizar nada porque no tengo mandato ni autoridad para hacerlo, pero Dios ha sido y sigue siendo tan claro que, lo creas o no lo creas, lo que Él dijo, te alcanzará, si es que formas parte de algunos de estos dos que pone como ejemplo: ladrón o falso en el juramento.

Y recuerda que te está diciendo que, además de lo expresado con relación a las personas responsables y sus familiares, también la maldición divina alcanzará a cada madera, a cada piedra, a cada cimiento, pared, hierro o lo que sea que conforma la estructura de la construcción de sus viviendas. Pregunto: ¿Nada más que sus viviendas particulares? ¿Y si los que roban o juran falsamente son parte de iglesias cristianas? ¿No será factible que esa maldición también las alcance? No puedo decir que así sea, estoy advirtiendo que así podría ser. El que lo decide es el Rey de reyes y Señor de señores. Consumir es reducir a la nada. Dios no está hablando de atacar ni de destruir, está hablando de consumir. Y algo que se consume, si no me equivoco, es algo que se va apagando de a poco, progresivamente, hasta quedar reducido a la nada, o a cenizas. Pregunto: ¿Es muy distinto esto a la declinación ostensible que la iglesia tradicional que conocemos está experimentando en estos días?

Seguidamente, el ángel la pregunta a Zacarías si sabe que cosa es la que está saliendo delante de su vista. De inmediato el profeta le responde que es un Efa. Te explico porque esto no está escrito aquí porque sí. Un Efa, era originalmente una medida de capacidad egipcia, adoptada por el pueblo hebreo para utilizarla con sus granos áridos. Equivalía a unos veintidós litros, lo que la convierte en algo grande que puede almacenar lo que sea. Algunos dicen que era una especie de canasta, aunque yo tengo mis dudas, ya que en un elemento así, tal como yo lo conozco, no se podría guardar nada líquido. De todos modos, lo que tipológicamente es más importante, es lo que encuentro cuando voy al texto original. La palabra Efa, es el vocablo hebreo Eifá, y tiene varias connotaciones, pero la que a mí me impactó fue la que dice que una efa es una medida de grano, pero que de aquí es una medida en Gen.

¿Gen? Me tomé el trabajo de buscar de qué se está hablando aquí, pero no encontré que fuera de algo diferente a lo que ya conocía. Me costaba trabajo relacionarlo, pero el mismo Zacarías, luego, me lo va a confirmar. Porque cuando dice Gen, está hablando de una palabra que viene de la raíz latina genus, y que tiene que ver con la secuencia de ADN que constituye la unidad funcional para la transmisión de los caracteres hereditarios. ¡Tremendo! Pero, Néstor… ¿Está seguro? No, no lo estoy porque es la primera vez que lo veo así, de modo que me encuentro como navegando a ciegas y sólo dejándome llevar por el viento, o pneuma, que es el Espíritu de Dios en mi vida. ¿Y por qué sigo adelante? Porque luego Zacarías me dice que Dios le dice que ese Efa representa la iniquidad de todo un pueblo sobre la tierra. Israel, en ese entonces. Donde quiera que tú residas como iglesia tradicional, hoy. Es como si Dios utilizara una medida antigua para medir la iniquidad de toda la tierra, que es como decir de toda la carne, incrédula o religiosa, conforme a su genética. Eso es iniquidad, o maldad generacional.

Cuando levantaron la tapa de plomo, dice que había una mujer sentada en medio de aquel Efa. Y por si quedara alguna duda en ese momento y también hoy y ahora, allí fue donde el ángel le dijo que esa era la Maldad. Y luego la echó dentro del Efa y la tapó con masa de plomo. Es decir que la mujer, el efa y el peso estaban asociados con la maldad. Eran imágenes de codicia, materialismo y deshonestidad con fines de lucro. O sea que ella, la mujer, intentó salirse, pero el ángel no se lo permitió. La empujó y tapó la entrada repitiendo que allí estaba encerrada la maldad. En el Efa. En el Gen. Te recuerdo que la palabra hebrea para maldad es femenina. Por eso una mujer era la imagen del mal en esta visión. No es una cuestión de género, es una tipología actualizada al hoy. Pero jamás te olvides que, en tu Biblia, mujer, siempre es iglesia. Zacarías les profetizó a los que regresaron del exilio en Babilonia. El pueblo de Dios regresó de Babilonia con un problema de materialismo, y esta visión habló de este problema. Babilonia. Ya lo sabes.

Luego, ya llegando al verso 11, Zacarías nos cuenta que ahora bio a dos mujeres que tenían alas como de cigüeña, y que ellas se llevaron el Efa a la tierra de Sinar. ¿De qué está hablando? De Babilonia. Esa es la tierra de Sinar. Y si tenemos en cuenta que la cigüeña era en esos tiempos un animal considerado inmundo, esa es la calidad que se le otorga a estas dos mujeres. Mujeres, lo reitero una vez más, siempre en nuestra Biblia es sinónimo de iglesia. Ahora piensa y examina lo revelado. Si eran dos iglesias que se llevaron la base de la genética cristiana a Babilonia, que es la iglesia paralela y falsa, ¿De qué dos iglesias me está hablando? Yo lo tengo claro, pero de ninguna manera te lo voy a decir, porque esto solamente funciona por revelación, y si tú tienes, como creo, el mismo Espíritu Santo que yo, entonces será Él quien te lo muestre, tal como me lo está mostrando a mí. Dos iglesias. Cristianas. Distintas, pero uniéndose para falsificar -Nos dice-, la base del evangelio.

¿Pero de qué evangelio nos está hablando? De un evangelio falso, sustentado en lo que Babilonia se ha sustentado siempre: el materialismo. Ese será el ídolo que, adornado con palabras bonitas, irá prevaleciendo cada día más en el seno de lo que luego el mundo cristiano llamará iglesia, sin poner en duda su legitimidad, y mucho menos, sin evaluar delante de la Palabra y el Espíritu Santo su calidad de genuina. Hasta los escogidos serán engañados, nos dice la Biblia. Y nosotros nos sonreímos pensando que a nosotros eso no nos puede suceder porque somos muy inteligentes. Estupidez con disfraz religioso. Los primeros siete versos del capítulo siguiente de Zacarías, el sexto, cierran esta historia. Allí el profeta vio cuatro carros que salían entre dos montes de bronce. Cada uno de esos carros eran tirados por caballos de pelaje rojizo, negros, blancos y overos o pintos. En lo personal, debo decirte que habré oído no menos de diez mensajes relacionados con estos caballos, y ninguno coincidía en la misma interpretación. ¿Variedad divina o falta de revelación? No lo sé. Yo acudí a una interlineal y encontré lo que te comparto.

En los originales, el caballo alazán es traducido así del vocablo adom, que significa literalmente Rosado. Pero deriva de Adam, que se traduce como rubor o enrojecerse, y también a mostrar sangre. Yo no sé qué te dice a ti, esto. A mí me habla de vergüenza y de juicio letal. El caballo negro se traduce de shakjór, y tiene que ver con azabache o en penumbra. Deriva de shakjár, que tiene que ver con madrugada y, esencialmente, con oscuridad. El juicio se ejecuta en la madrugada de la vida y en la tiniebla de la ceguera espiritual. Caballo blanco es labán, sin más particularidades. Pero deriva de una misma voz que se traduce, en este caso, como emblanquecer, pero también en hacer ladrillos. Si esto no está relacionado con la desobediencia del hombre en construir ciudades, cuando Dios le había ordenado habitar en el campo, no sé de qué te hablo. Y, finalmente, el overo o pinto, que es barod, que significa moteado y, -atención con esto-, como con granizo. Porque deriva de barad, que directamente significa caer granizo. ¿Alguien desconoce que el granizo representa el juicio? Está escrito desde siempre.

Y es muy curioso, además, el plan de ruta de esos cuatro carros con esos cuatro caballos. En principio, no parecerían tener vinculación con los cuatro jinetes del Apocalipsis, aunque su objetivo suene muy similar y sus colores sean los mismos. Porque los primeros dos, el negro y el blanco, salen en la misma dirección, el norte. Como es indudable que estos caballos representan ángeles del Dios vivo en acción, no resulta sorpresivo que se dirijan al lugar geográfico donde se encuentran Babilonia y Magog. Y mientras el overo del granizo tomó rumbo hacia el sur, que es donde nacen los vientos, o espíritus, si quieres verlo así, los alazanes quisieron recorrer el mundo y los ángeles le dieron su permiso para que lo hicieran. Cabe añadir que, en el simbolismo habitual de las escrituras, el rojo habla de guerra, el negro de hambre y de muerte, el blanco de victoria y el overo de pestilencia. No sé por qué, en el momento de escribir esto, vino a mi mente lo vivido en los últimos años con el COVID19.

Si no fue algo muy similar a un juicio obligar a que los templos debieran cerrar sus puertas, y que los únicos creyentes que se mantuvieron, son los que consiguieron tener una relación personal, íntima e individual con el Señor. La historia de este rollo volador, ilustra de manera simbólica las cosas grandiosas que el evangelio puede lograr con el simple hecho de dejar volar la Palabra de Dios ungida. Hay evidencia de una justa ira divina en contra de los pecadores, pero enfatizando en los ladrones y los que juran falsamente por Su nombre. Anteriormente hice hincapié, con relación a esto, a los que ocupan cargos en la función pública elegidos por la población bajo sistemas democráticos, pero tú y yo sabemos que no son los únicos. La gente del común, si vive por fuera del diseño de Dios, tiene todas las particularidades mencionadas y cae en los mismos pecados sin ninguna clase de pudor. ¿No roba con la remarcación abusiva de los precios, un comerciante de un barrio de clase media? ¿No jura falsamente un novio o una novia, para su pareja, y después no tiene empacho en cambiarlo por otro u otra?

El pecado es la ruina de las casas y las familias; especialmente el daño al prójimo y el falso testimonio. ¿Quién conoce el poder de la ira de Dios? La maldición de Dios no puede ser mantenida fuera con rejas ni cerrojos. Mientras una parte de la maldición de Dios destruye la sustancia del pecador, otra parte reposa en el alma y la hunde para el castigo eterno. Todos somos transgresores de la ley, así que no podemos escapar de la ira de Dios, salvo que huyamos a refugiarnos aferrándonos de la esperanza puesta delante de nosotros en el evangelio. Las dos mujeres son aquellas iglesias auto denominadas cristianas que, con sus manejos propios y particulares, no han vacilado en abusarse de sus miembros con robos y fraudes con barniz de diezmos y ofrendas, o con concesiones efectuadas desde los centros de poder y extendidos en fuerzas ideológicas o políticas con las que se intenta disimular la suciedad moral que hay en el interior de esas almas torcidas.

Creo que bien vale reproducir ese pasaje que debemos memorizar para nuestro cuidado personal. Gálatas 5:19-25, dice: Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Adulterio: No es una palabra que esté incluida en los manuscritos antiguos, pero eso no significa que Dios nos dé un pase gratuito para ejercitarlo. Válido en lo particular para el matrimonio y, en lo corporal, para no traicionar al esposo de la iglesia, Cristo. Fornicación: Del griego porneia, se traduce como la inmoralidad sexual de la conexión ilícita entre personas que no tienen pacto de pareja. Pero se extiende a lo espiritual con relación a la idolatría. No te olvides que Dios repudió a Israel porque ella fornicaba con sus ídolos. Inmundicia: Se refiere a la conducta sexual inapropiada en general. Cubre muchos pecados no necesariamente de relación con terceros, como la pornografía. El Espíritu Santo jamás llevaría a alguien a la inmundicia. Incluye la manera de hablar. Lascivia: Se la centraliza en la fantasía sexual, pero incluye otros rubros, incluido lo material. Fantasear con el dinero o el poder, también se considera lascivo. Es un demonio definido el que la produce si se le abren puertas espirituales.

Idolatría: Es un pecado de características religiosas. Puede relacionarse con el área que sea, religiosa, social, artística, deportiva. Cualquier elemento humano o material que ocupe en tu vida un lugar por delante de Dios, es ídolo. Tú puedes creer en lo que quieras, pero el Espíritu Santo jamás te llevaría a eso. Hechicería: Alguna versión bíblica de las más conocidas comete el error de traducir esto como idolatría. No es lo mismo. Hechicería es la acción de imponer una voluntad humana por sobre otra. Puede ser por métodos de ocultismo o por simple manipulación emocional. ¿Lo más curioso y alarmante? Pablo, para referirse a ella, utiliza en el original la palabra pharmakeia, que es de donde luego se extrajo nuestra conocida palabra Farmacia. ¿Lo estás entendiendo? Enemistades: Es una mala actitud del corazón que lleva a sentir aversión por determinadas personas, aún sin causa. Pleitos: Rivalidad manifiesta que desencadena peleas y disputas. Abunda dentro de las iglesias.

Celos: Dicho así, es el sentimiento de alguien que teme que otro le quite algo que considera suyo. No con fundir con Celo, en singular, que, al contrario de lo anterior, es positivo, ya que es cuidado, atención y esmero por algo o alguien. Ira: Viene de la palabra griega thumos, y significa un repentino destello emocional, perder los estribos, montar en cólera y convertirse en algo que no puede ser contenido. Contienda: Curiosamente, esta palabra comenzó traduciéndose como “trabajar por un salario”, pero con el tiempo termino convertida en ambición egoísta y factor base para miles y miles de desacuerdos y hasta peleas graves. También demasiado abundante dentro del ambiente cristiano estructural. Disensiones: Quiero ser claro. Dios considera al disenso como una mala obra de la carne. Pero resulta ser que una gran parte del planeta vive en democracia, donde el disenso, -se dice-, es su máxima expresión. Incluso, hay denominaciones cristianas que operan democráticamente y, obviamente, incentivan el disenso como método de “enriquecer el debate”. ¿No es contradictorio? ¿Tendrá que adaptarse Dios al sistema del hombre? Tengo mis dudas que lo haga. ¿Y entonces?

Herejías: Más allá de sus antiguos significados, hoy se esgrime para definir ideas o enseñanzas espirituales erróneas. Envidias: Familiar cercana de los celos. Es el resentimiento o rencor como fruto de desear lo que otros poseen. Homicidios: Determinar la muerte de alguien por cualquier método. Cabe también en matar espiritualmente a alguien. Borracheras: Está implícito. Exceso de bebidas alcohólicas. No está hablando de ingerirlas, porque el vino tiene alcohol y no está prohibido; está hablando de excesos. Orgías: Parece una incongruencia dedicar esta palabra a un cristiano, pero si Pablo lo hace debe ser porque tiene sus buenos motivos. Una orgía es un desenfreno descontrolado de todo lo carnal que se te ocurra. Cosas Semejantes a Estas: Aquí Pablo te incluye todo aquello que no has encontrado en esta lista. Ninguna obra de la carne puede quedar al margen. Ninguna. Ni siquiera las que parecen buenas. Dios aborrece las obras de la carne, todas.

Y concluye su advertencia, Pablo, consignando que ninguna persona que practique cualquiera de las cosas que ha detallado, se verán impedidos de heredar el Reino de Dios. ¿Eso significa perder la salvación? No, significa no formar parte activa del Reino de los Cielos. No se irá al infierno aquel que se muestre arrepentido de sus pecados y pida perdón sincero. Porque ese perdón le llegará de inmediato, pero no le servirá de habilitación para ver y entrar al Reino. Porque en él sólo entran aquellos que han nacido de nuevo. Esto es lo que Jesús le dijo a Nicodemo, esto es lo que hoy todavía está vigente.  Los cristianos también caen y cumplen los deseos de la carne. David cayó horriblemente en adulterio. Pedro también cayó gravemente cuando negó a Cristo. Pero por muy grandes que fueran estos pecados, no fueron cometidos para molestar a Dios, sino por debilidad. Cuando se les llamó la atención sobre sus pecados, estos hombres no continuaron obstinadamente en ellos, sino que se arrepintieron. A los que pecan por debilidad no se les niega el perdón siempre que se levanten y dejen de pecar. No hay nada peor que continuar en el pecado. Si no se arrepienten, sino que continúan cumpliendo obstinadamente los deseos de la carne, es una señal segura de que no son sinceros.

Quedó dicho: la iniquidad que muestra Zacarías y las obras de la carne que consigna Pablo, son los dos elementos que debemos derrotar para abrir las puertas que nos lleven a la victoria. ¿Cómo lograr eso? ¿Hay alguna ley o reglamento que se deba cumplir? No. Sólo buscar al Señor y esencialmente a su Espíritu Santo. Porque ha sido escrito que el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas, no hay ley. ¿Amén?

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Callar Verdades no es Bueno

No me parece que sea necesario explicarte lo que significa espiritualmente el libro de Apocalipsis. Si tenemos en cuenta que su nombre se traduce como revelaciones, es evidente que no tiene parentesco alguno con eso que mayoritariamente se ha enseñado en las iglesias cristianas. Este libro no habla de desastres ni de hecatombes literales. Este libro habla de lo que vivió un hombre que fue llevado al cielo justamente cuando se encontraba solo en una isla, prisionero por causa del evangelio y sin congregarse con nadie. No voy a hablar de todo el libro por muchas razones y una en especial. Un libro escrito bajo revelación del Espíritu Santo, tiene que ser leído, interpretado y enseñado bajo revelación del Espíritu Santo. De otro modo, pasará a ser un ensayo teológico más de los tantos que brillantes intelectuales huérfanos del Espíritu han enseñado sobre él. Sólo h aré una mención breve que dará paso a lo que se espera de este 2024 que estamos transitando como sociedad, como iglesia del Señor en la tierra.

En el capítulo 4, Juan relata lo siguiente, presta mucha atención. Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Indudablemente Juan estaba consciente y totalmente lúcido. Algo llamó su atención e hizo lo que hubiera hecho cualquiera de nosotros: miró. Y vio una puerta abierta y oyó una voz que le dijo que subiera. Esto te dice a ti y me dice a mí que Juan debió elevarse no sabemos cuánto, ni de qué manera, para ascender a ese lugar. No le dijeron que caminara ni que bajara, le dijeron que subiera. ¿Literal o espiritual? Pero lo interesante comienza a cumplirse en el segundo verso, cuando Juan relata: Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

EN el espíritu. Lo que este hombre empezaba a vivir no era algo que se pudiera palpar, gustar, oler, oír o ver con sus cinco sentidos naturales y terrenales. Porque dice que estaba EN el espíritu, lo que significa que, de allí en más, lo que suceda, será en el ámbito espiritual, no en el natural. Y allí es donde tú me dices: Pero ¿Cómo lo hizo? Simple. Juan fue sacado de su cuerpo e introducido en el espíritu en el cielo. Ahora bien: ¿Cómo sabemos que no fue el cuerpo de Juan el que subió al cielo? Porque 1 Corintios 15 dice que ni la carne ni la sangre heredarán el Reino de Dios. Lo corruptible no puede unirse a lo incorruptible. Y todos sabemos que nuestro cuerpo es corruptible. Al morir es conocido que comienza un proceso del mismo cuerpo que lo lleva a la autodestrucción y autoeliminación. Y que es posible salirse del cuerpo, también lo sabemos. Una mujer, familiar mío, no creyente, estuvo en situación de muerte y retorno. Y contaba con tremendo impacto emocional que pudo verse en la camilla y a los médicos a su alrededor dialogando sobre su shock mortal.

Es por ese motivo que en las condiciones que estamos, nos resulta imposible acceder a la dimensión del espíritu, ya que ese ámbito fue creado y activado con elementos que harían imposible que un cuerpo humano pudiera acceder y sobrevivir en él. Si quieres un ejemplo gráfico y claro, tienes el de los peces. ¿Cuánto dura vivo un pez cuando se lo saca de su ámbito natural que es el agua? Segundos. Muere irremisiblemente. No está creado para este ámbito exterior, está creado para sumergirse en el agua, cosa que ningún ser humano está preparado para realizar. Si el ser humano se mete en la profundidad de un río o el mar, muere a los pocos instantes por asfixia. Y esto es muy curioso, porque durante los nueve meses de gestación en el vientre materno, ese ser humano en crecimiento pudo sostenerse con vida rodeado por el líquido amniótico. Pero al nacer y aspirar la primera bocanada de oxígeno exterior, su medio ambiente natural pasó a ser el externo.

Pero no puedes sacar a un pez de su hábitat natural que es el agua y esperar que sobreviva. Fuera de su hábitat no lo hará. Por eso es que todos los animales fueron creados conforme a sus necesidades de la dimensión en la cual iban a moverse. Si tú observas a una cabra moviéndose entre las rocas montañosas, vas a entender por qué fueron creadas con esas enormes pezuñas que son las que les permiten trepar y descender sin riesgos por ese duro medio ambiente en el que fueron puestas por la gracia divina. A las aves les dio alas para que pudieran sobrevivir en ese medio ambiente en el cual iban a ser instaladas. Y a nosotros nos dio un cuerpo con ojos, con estómago y un metabolismo que nos iba a permitir alimentarnos de todo lo que Él puso sobre la tierra a nuestra disposición. Por esa razón es que nuestros cuerpos no pueden subir al cielo sin ser transformados. Elías fue arrebatado y fue transformado. Enoc fue arrebatado y fue transformado. Y ya no regresaron.

En el arrebatamiento descripto en Tesalonicenses, vamos a ser levantados y transformados en nuevo cuerpo con Cristo. Pero mira lo que dice aquí: y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Escucha; Juan ve a una criatura sentada. Dios tiene un cuerpo. No físico, es un cuerpo espiritual. Diferente al de todas las criaturas que Él ha creado. Y por eso Dios es descrito en la Biblia como el que ve, como el que siente, llora, se enoja, camina, vuela, hace una cosa y hace otra, con todas las características nuestras. Y dice: Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Pero para que se nos quemen y fundan todos nuestros papeles de la sabiduría humana, tendrás que ver con sumo cuidado y atención lo que está escrito en el capítulo 5 y versículos 5 y 6: Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Y miré, (Dice que miró. Juan tenía ojos espirituales para poder ver allí en esa dimensión en la que estaba, en lo que nosotros y la Biblia llamamos cielo) y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, (Escuchen esto con mucha atención: Cristo va a vivir eternamente con un cuerpo humano. Glorificado, desde luego. En toda la eternidad Jesús va a tener esas llagas en las manos. Lo único que en el cielo vamos a encontrar que nosotros hicimos, serán los clavos de Cristo en sus manos y en sus pies.

Ahí estaba Jesús como un Cordero. Inmolado, con su cuerpo glorificado, desde luego. Pero el rostro de Jesús, por toda la eternidad, no será con esa expresión de languidez o angustia, sino glorificado en perfección. Y no será el único, ya que cada uno de nosotros tendremos este cuerpo que hoy portamos, pero perfecto y sin defectos ni enfermedades, glorificado igual que el Hijo Primogénito de Dios. El mismo cuerpo que tendrán los ángeles, aunque bastante más altos ellos, ya lo sabes. Pero todas las criaturas que Dios ha diseñado para habitar el cielo, serán con forma humana. No hay un cuerpo más perfecto, en su diseño, que el cuerpo humano. Existen infinidad de cuerpos. Un elefante, una jirafa, un hipopótamo. Insectos, anfibios, cuerpos de todas las formas y todas las características que se te ocurran. Pero la obra maestra de Dios, sin ninguna duda, fue la creación del ser humano como tal.

Dice: ¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y que ya no son de ustedes? Glorifiquen a Dios en vuestros cuerpos, porque son de Él. Cuando comienzas a darte cuenta de este cuerpo tan precioso que Dios te ha dado, lo comienzas a cuidar. Porque si el hombre no cuida su cuerpo, no puede pedirle a Dios que lo haga luego, cuando ese cuerpo se ha deteriorado por los abusos y la falta de disciplina. Y allí no puedes ir a que un ministro te ponga la mano en la cabeza, te vayas al suelo y te levantes sano. ¡Por favor! ¡A qué grado de ridiculez ha llegado la iglesia! Créeme; no he tomado nota fotográfica ni fílmica de las barbaridades que he visto dentro de los templos porque, se crea o no, yo era en un tiempo uno de los que tenía ese temor plantado de “hablar mal del siervo”. Que no sería algo malo, al contrario, si no fuera que más de la mitad de esos “siervos” en realidad están muy lejos de serlo y muy cerca de la falsedad satánica.

Por eso es que, cuando Lucas habla de la resurrección de Cristo en medio de esos cuerpos de los que te he hablado, que, si bien no son tangibles, tampoco podemos convertirlos en uno de esos fantasmas de las historietas o comics infantiles. Todo eso no existe más allá de la mente de los escritores y los cultores de la llamada ciencia ficción. Todas esas almas tienen cuerpos que se pueden ver en la otra dimensión y con otros ojos. ¿Recuerdas lo que les dice Jesús a sus discípulos cuando se les aparece recién resucitado? Ellos no se terminaban de convencer que fuera Él, y entonces les pide que le miren sus manos y sus pies, y que vean los bien visibles agujeros de los clavos sufridos en la cruz. Y ellos no sólo pudieron verlo, sino que también lo tocaron. Escucha. Entiende. Piensa. ¡Ya resucitado! ¿Fue un milagro más de Jesús, dedicado a la incredulidad de sus discípulos? ¿O en la resurrección hay un cuerpo humano glorificado?

Ese cuerpo era algo sólido. Las manos de los discípulos, no atravesaron las manos ni los pies de Jesús, lo tocaron. Y obviamente, como era la idea del Señor, comprobaron ahí mismo que Él era Él. Era un cuerpo materializado, pero que indudablemente, como se podría ver más adelante, podía ser desmaterializado a voluntad. Pero, atención con esto: podía ser tocado aquí, en esta dimensión. Por eso me gusta, cuando hablamos de esto, recordar lo que dice Hebreos 13, del 2 al 4: No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo. Honroso sea en todos, el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

Yo me pregunto cuántos de nosotros habremos tocado ángeles, sin saber que los eran. El antiguo error de presentarlos con camisones blancos y alas, en muchas ocasiones nos hizo desperdiciar la revelación y no disfrutar la emoción del impacto dimensional. Los ángeles, dice la Biblia, no yo, pueden tomar un cuerpo humano si así lo necesitan. No estoy diciendo que invadan o tomen un cuerpo, estoy diciendo que, de alguna forma que ignoramos porque pertenece exclusivamente al poder imponente de Dios, pueden tomar una forma humana. Sea hombre, mujer o niño, lo que se necesite. ¿Verdad que ahora sí te deja pensando el pasaje anterior, cuando nos dicen que muchos pudimos hospedar ángeles sin saberlo? Y si dejas correré un poco tu imaginación, cosa que no es para nada difícil, ¿Verdad que se te ocurren por lo menos una decena de situaciones donde pudieras haber alternado con ángeles sin saberlo?

Ahora bien; todo esto está muy bonito y a mí particularmente me encanta enseñarlo. Pero no puedo dejar de ser consciente que la vida terrenal tiene muchísimas aristas en las cuales el pueblo de Dios todavía no ha terminado de hacer pie. Individualmente y, preponderantemente, como iglesia. Y cuando digo iglesia, ya sabes que no estoy hablando ni de estructuras, ni templos ni mega reuniones. Iglesia soy yo, eres tú y todo el que verdaderamente ha creído en Cristo como Salvador y Señor de su vida y está dispuesto a dejarla si es necesario para aportar a la extensión de Su Reino. Hay ciertos principios, que, como pueblo de Dios, tenemos que estar dispuestos a respetar y manifestar, si es que deseamos, mínimamente, ser sal y luz de la nación, provincia, región o vecindario en donde el Señor nos ha puesto desde la cuna. Son principios tan sencillos que no nos sorprenden incorporarlos. Pero su no cumplimiento ha llevado a lo que entendemos como iglesia, al estado lamentable y apático que podemos ver a nuestro alrededor.

Principios que actuarán como detonantes en el futuro como iglesia. En primer lugar: ¿Qué estructura o diseño puede llegar a todo lugar y organizar a los pueblos en vínculos genuinos? Porque las estructuras que tenemos hoy, que son la democracia en algunos lugares, autoritarismos o dictaduras en otros, de ninguna manera están organizando los pueblos. Unos, los someten y los otros se encuentran en medio de grandes crisis lindando con el caos. La respuesta es que la iglesia, que se ha liberado en gran cantidad de sus macro estructuras, creadas siguiendo los principios de la globalización, ahora está en condiciones, ya fuera de los templos de operar de manera correcta. Cuidado; las estructuras que conocimos, en su momento cumplieron un rol positivo, pero al mismo tiempo llevaron a las personas a un grado tal de dependencia que, en algunos casos, era absolutamente normal ver como todo un ministerio se vestía con la misma clase y hasta color de ropa con la que se vestía el ministro principal.

Y eso fue determinando que sus componentes, ya no se condujeran pensando en la región geográfica en la que se encontraban y a la que debían asistir espiritualmente, sino que lo hacían siguiendo las directivas de la sede central que, generalmente, se encontraba en países con culturas totalmente distintas. Es decir: ya no hacían lo que el lugar de residencia necesitaba, sino lo que el ministerio necesitaba. Y eso no es la iglesia. La iglesia es dos o tres reunidos en Su nombre, ministrando un territorio conforme a lo que su cabeza, Jesucristo, por medio del Espíritu Santo los guíe a ejecutar. Y eso se puede lograr reuniendo a creyentes genuinos de una región o varias, conforme los acerque el Espíritu Santo. Así funcionó en la etapa primaria. ¿Iglesia en las casas? Podría ser la salida, pero no estoy muy seguro que no se termine haciendo más de lo mismo. Hay demasiada doctrina religiosa en nuestras mentes. Y demasiados hombres y mujeres que aman tener poder y sentirse semi dioses.

Las grandes potencias del mundo, hoy se encuentran en una encarnizada batalla silenciosa con vistas a cuál de ellas consigue acceder a más poder. ¿Quién podría prestar cooperación para que todo eso se ejecute sin injusticias y con respeto por los derechos de todos? La iglesia. Si la iglesia tiene esta misma mentalidad, de ver quien agarra mejor porción de poder y agrede a otras iglesias por la disputa de quien se queda con más miembros, no podrá de ninguna manera ser de ayuda o cooperación para la nación en la que reside. Así jamás será de ayuda a un mundo que está en el mismo conflicto de luchas por el poder. La única manera de poder ser sal y luz para la nación, es estar en un espíritu contrario a todo eso. Coincido con muchos creyentes que entienden que este año 2024 exige esto: cooperación, unidad, fe, única cabeza Cristo, única guía Espíritu Santo.

Ahora bien; no te daría un panorama completo si no te recordara que, ante el desarme evidente que están experimentando las estructuras religiosas, pero también las sinceras, no te quepan dudas que habrán de aparecer oportunistas. No es novedad, siempre que las estructuras que marcaban el ritmo de una sociedad comienzan a caer, aparecen los oportunistas que tratan de infiltrarse por esas grietas que todo es mover está produciendo. ¿Cuáles son estos oportunistas? El narcotráfico es uno y no menor. Tratan siempre infiltrarse en aquellas sociedades que se encuentran fragmentadas. También los dictadores, que se aprovechan de alguna crisis y acceden al poder mediante engaños. Otros estados, que intentan aprovecharse de las circunstancias adversas de otro país. Así que es imperativo que la iglesia bien plantada frene, en oración de guerra, cualquier pretensión negativa o adversa para la región donde está instalada.

No es menor la lucha contra esos personajes que vienen a infectar las heridas que las crisis pudieran haber producido en una nación. El narcotráfico se alimenta de las heridas. Se alimenta de la pobreza, se alimenta de la falta de oportunidades, se alimenta de personas sin esperanzas a futuro e, incluso, de aquellos que por diferencias ideológicas o políticas sienten impulsos de rebelión. Hay, además, en algunos puntos del mundo cierto descontento social, atomización y ansiedad en las sociedades. Y cuando digo atomización, me refiero a sociedades sin rumbo, donde todo parece muy caótico, que, ante el descontrol general, comienzan a dividirse en pequeños grupos, que de alguna manera atomizan una sociedad entera en poco tiempo. ¿Y qué deberá hacer la iglesia en el marco de todas estas cosas? Indudablemente, pararse por encima de todas estas cosas.

Estoy queriendo decir que de ninguna manera puede abandonar su concepto y origen de eternidad para enrolarse en algunas de las facciones terrenales, por buenas que estas parezcan ser. Y allí es el momento de salir a decir que lo que entra en la boca no es lo que contamina. Porque lo que contamina, siempre es lo que está en el corazón. Si tú quieres cuidar lo que comes por una cuestión de salud, me parece perfecto, pero por favor no descuides tu corazón. Porque ese es el punto en el evangelio del Reino. Porque el Reino no es comida ni bebida, sino justicia y paz. Pero justicia y paz en el Señor, no en las organizaciones humanas teóricamente creadas para lograr eso. ¿Y qué necesita la iglesia para enfrentarse a esta atomización? Una revelación del Padre. ¿Te quedaste pensando cómo es esto? Te cuento.

Cuando el Padre se revela en la iglesia y a través de la iglesia, como consecuencia de eso, es mi conciencia de que soy hijo, pero también de que soy hermano. Esto, naturalmente, para con todos aquellos que, sin dudas, están viviendo de un modo que evidencian ser hijos de nuestro mismo Padre. No tengo hermandad con los religiosos.  Lo único capaz de romper con esa atomización social, es una revelación clara y puntual del Padre. Porque te vas y nos vamos a encontrar con mucha gente atomizada en su pensamiento. Por ignorancia, es decir, por no saber, a veces, o, en todo caso, por ingenuidad en otras, se meten dentro de la iglesia pensamientos que no tienen nada que ver con nuestra condición, con nuestro estilo de vida y con nuestra misión en la tierra. Allí es cuando la revelación del Padre pone las cosas en su lugar. No la teología ni teorías académicas, nada de eso. Revelación del Padre, sin concesiones.

Ahora bien. En este marco general, estaría bueno preguntarse quién nos cuida. Porque esto está conectado a lo que dije antes, ciertas sociedades ansiosas. Porque el decaimiento de estructuras que le daban cierto orden a la sociedad, ante el debilitamiento de estos elementos, la sociedad irremediablemente se vuelve más ansiosa. Y por otros factores también, no es este el único. Y no es algo que yo esté profetizando que va a ocurrir, ya está pasando, no hay que ser demasiado investigador para verlo. La sociedad es mucho más ansiosa que antiguamente. En la mayor parte de las naciones, las mediciones muestran que hay toda una onda de ya y ahora para todo. Cuidado; una cosa es ser ejecutivos, otra es ser ansiosos. Lo primero arroja buenos resultados, lo segundo te lleva a desastres. Y de todo eso se sale solamente, como dije, con una revelación del Padre.

Por eso será más que complicado para iglesias que todavía creen que su padre es el pastor. Será muy difícil que tengan paz genuina y no como el mundo la da. Porque va a estar dependiendo siempre de una persona. Pero si yo creo que mi Padre está en el cielo y que a nadie más debo llamar padre, como dijo Jesús, entonces es distinto. Yo puedo amar a ese líder, supervisor, anciano, pastor o como se llame. Pero lo amaré como se ama a un hermano en Cristo, no subiéndolo a un pedestal en el que no le corresponde estar. Le hago daño si lo considero así. La única cabeza autorizada para conducir la iglesia es Cristo, y la única ruta válida a seguir, es la que nos marca el Espíritu Santo. Sin estos conceptos claros, para todos nosotros, va a estar muy difícil vencer a ese abismo llamado ansiedad.

Es difícil mundialmente este 2024. ¿Por qué? Porque hay grietas que están abiertas hace mucho tiempo, otras amenazando con desatarse en algo mayor y absolutamente ninguna cerrándose. Tal como si fuera algo hecho exprofeso. Queda a tu criterio definirlo. Yo ya tengo hace mucho tiempo mi propia respuesta, pero como no puedo probarla, no puedo compartirla. Decía el profeta que, aunque todo el mundo veía que el muro estaba firme, él estaba viendo una grieta que se agrandaba cada vez más y amenazaba con socavarlo y derrumbarlo. En eso estamos. En aprender quienes somos, de donde venimos y, esencialmente, hacia donde vamos. Con los mensajitos tradicionales abundantes en consejos y moralejas, podemos llegar hasta el templo. Pero fuera de él hay una realidad que necesita de otra clase de gente. Gente que no hable ni se vista raro, que no arme discursos académicos que ni ellos mismos creen y que sean capaces de vivir con conciencia de Reino, o sea: con un estilo de vida que despierte deseos de ser imitados.

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¡Hasta allí, Faraón!

Hay algo que muy pocos lo dicen y son los más los que se ofenden cuando lo oyen, pero es así. En primer lugar, decir que los hijos de Dios somos lo que ya sabemos, porque así lo hemos aprendido, pero de ninguna manera somos intocables. Y nuestros ministros, tampoco lo son. Estadísticamente, cerca de trescientos ministros caen por año de sus ministerios por causas morales. Y esto no lo inventé yo, es el resultado del examen de un instituto pastoral de mucho prestigio internacional. Es alarmante que trescientas personas promedio se caigan del ministerio por situaciones morales, pero entiendo que ti y yo sabemos de qué estamos hablando.

¿Y por qué se genera todo esto? Entre otras cosas, hay una serie de elementos que están girando y determina que esto suceda. Obviamente que no es algo nuevo, es una lamentable constante, ayudada consciente o inconscientemente por demasiada improvisación ministerial. Cualquier persona termina en una posición de liderazgo sin que se sepa muy bien por qué y bajo la unción de quien ha llegado allí. Es muy cierto que Dios levanta al que se le antoja y todos pueden tener su oportunidad, pero bien vale recordar a Pablo cuando nos sugiere escoger gente idónea para el trabajo que Dios nos haya pedido hacer. ¿Por qué digo esto? Y, porque si un arquitecto se equivoca, la casa se cae. Si un médico se equivoca el enfermo se muere. Si un mecánico se equivoca el auto se parte en pedazos.

Sin embargo, si es un ministro del Señor el que se equivoca, habrá muchas vidas que habrán sido dañadas para siempre. Cada uno de nosotros ha conocido a un hombre, o a una mujer, o a una familia, o a un matrimonio que fue destruido por un ministro falso. Son muchas cosas las que interactúan en esto, por eso creo que una gran mayoría de nosotros siente un santo temor al ministerio. Por eso es clave que oremos para que el Señor siempre nos dé la sabiduría, el dominio propio y la autoridad para que cosas así no vuelvan a suceder. Mantener nuestros estatutos de fe bien fuertes. Estatuto viene de estatua, y una estatua no se mueve, es imperturbable e inamovible.

Dios quiere que nosotros seamos firmes y que no nos doblemos. Este mundo maneja un sistema de corrupción tan bien diseñado por el infierno que aún los más altos danieles parecen ser tentados. Pero la iglesia que va a consolidar el Reino de Dios en esta tierra, es gente que no se deja manipular, que no se vende, que no se deja sobornar por un espacio televisivo, por cinco minutos de gloria. Es gente que sabe que está donde debe estar porque debe estar y también sabe quien lo ha puesto allí. De allí que he oído en más de una ocasión, a ancianos en edad y en servicio al Señor, decir con total seguridad y certeza a quien quisiera escucharlo, sólo dos palabras: Sé fiel.

¿Qué significa eso en nuestros ambientes? Muchas cosas, entre ellas, y te doy un ejemplo, cuando encuentres la sabiduría, no la vendas. Guárdala y úsala cuando recibas lo que Dios te envía para que ejecutes. Mira Hebreos 11. ¿Quién no ha escuchado, leído y hasta enseñado respecto al pasaje de la salida de Egipto del pueblo de Israel? No voy a repetir cosas que ya has escuchado, voy a ver si puedo ayudarte a ver algunos detalles que tal vez en ese tiempo y momento no alcanzaste a determinar. Esa tiene que ser nuestra visión hoy día. Porque la estrategia que Dios ha diseñado para vencer al sistema mundano, o como normalmente decimos, el sistema de Egipto, se llama Pascua.

La Pascua es lo que quiebra el poder de Faraón. Ahora bien: la mayoría de nosotros tenemos la interpretación clásica cuando lo tratamos así: Egipto es el mundo, Faraón es el diablo y, el día que nos convertimos, salimos de Egipto. ¿Salimos realmente? Vamos a verlo. Hebreos 11:27 y 28. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. El éxodo, fue un diseño divino de Dios, no sólo para sacarlos de Egipto, sino para quebrar el poder de esa nación y, por ende, del sistema espiritual llamado Egipto. Hay muchos detalles en esta hermosa historia que, sin dudas, debe ser la más gloriosa en la historia de Israel.

Uno de ellos, por qué escogían el día 10 para aprisionar el cordero y recién lo sacrificaban el día 14. ¿Cuál era la causa? O ¿Por qué se celebraba esto el primer mes y no el segundo o tercero? ¿Por qué tenía que ser la carne asada y no hervida en agua? ¿Por qué deberíamos compartirlo con el vecino? Mira, hay muchos detalles que nosotros no los agarramos, pero si sabemos que nunca Dios ha dejado algo suelto, sino que todo lo que hizo, fijo o hizo decir, siempre estuvo y está conectado con otra cosa. O sea que esta historia comenzó un día en el huerto del Edén, frente al árbol de la vida, y termina otra vez, muchos años después, en un lugar llamado La Nueva Jerusalén, un nuevo Edén con un nuevo Árbol de la Vida. O sea que hay una dinámica que no ha cambiado en sesenta y tantos libros, porque Dios no improvisa.

Él tiene una visión exacta de lo que quiere lograr con nosotros. Por eso, cuando vemos todas estas cosas, no podemos dejar de sentirnos en la superficie, porque todavía hay muchas cosas que no logramos entender. Puedes acudir a libros de exégesis o lo que mejor te parezca, pero siempre vas a transitar por allí hasta un punto. Es como si algo o alguien e dijera: “Es hasta aquí”. Y cuando comienzas a deprimirte porque no encuentras más, es cuando seguramente Dios envía a alguien que te diga que lo que ahora necesitas para acceder a más, es el Espíritu Santo. Él es el mejor exegeta de la Palabra. Cuando puedes combinar esas dos áreas, es cuando puedes llegar a cosas jamás imaginadas e impresionantes.

El pueblo de Israel estuvo cuatrocientos treinta años en casa de Faraón. Ahora escúchame bien: la casa de Egipto, es la casa de las ataduras. Lo cierto es que, básicamente, tenemos ataduras de amargura, ataduras de opresión, ataduras de pobreza, ataduras de hambre y ataduras de enfermedad. Son cinco ataduras. Amargura, opresión, pobreza, hambre y enfermedad. Esa es la casa de Faraón. Es una casa de ataduras, de gran opresión. No podemos discutir que Egipto representa al mundo y a todas las ataduras que el mundo quiere poner en nosotros, y la que logró ponernos, seguramente, antes que conociéramos al Señor. Y también puede darse el hecho de que una persona, estando en el Señor, vuelva atrás y caiga en algunas de estas ataduras.

Todos sabemos más que bien que la persona que hoy conoce al Señor y empieza una vida de cumplimientos, iglesia, biblia y oración, mañana esté en el mismo camino y en el mismo andar. Todos nosotros, y ustedes que están allí, del otro lado, seguramente pueden contar con los dedos de una mano, o de las dos, a gente que conocieron dentro de la iglesia y que hoy ya no está, y anda afuera haciendo cualquiera. Esto te muestra que, en este camino, lamentablemente, van cayendo muchos. Y que haber salido un día de Egipto, no significa que algún día no vamos a volver. Hay gente que tarde o temprano, vuelve. ¿Por qué vuelve? No lo sé y no quisiera hacer ninguna apología al respecto, pero por alguna razón, vuelve.

Vamos a Éxodo 1. Sabes, Egipto no tiene misericordia de las personas. Cuando alguien que sale de Egipto, un día vuelve, la ira de Faraón es aún mayor. ¿Por qué? Simple, porque si el perro se le escapó y pudo recuperarlo, para la próxima va a ponerle una cadena más grande. Para que eso no se repita. Éxodo 1:11: Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés. Más adelante, en el verso 13, Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, 14.- y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor. Y aquí te sugiero que retornes a la escena de lo que te compartí respecto a Adán. Espíritu, alma y cuerpo y todo eso.

El primer día completo de Adán, fue el séptimo. Y el séptimo fue el día de reposo. Ya te lo he dicho alguna vez: Dios creó al hombre para que descanse. No lo creó para trabajar. El huerto no necesitaba ser atendido. Todo funcionaba con tecnología de punta, casi una onda Inteligencia artificial. Todo estaba controlado. El agua regaba el jardín, el césped verde creía y se fortalecía, todo estaba perfectamente diseñado por Dios de manera más precisa y perfecta que un software celestial. Dios quería que su hijo reposara. El asunto es que, cuando Adán peca, ahí comienza el tema del trabajo. Hasta antes de eso, él tenía una vida de reposo. Trata de imaginarte qué podría sentir Dios al ver a sus hijos, a los que Él había creado para reposar, haciendo ladrillos de lunes a domingo, horas y horas al día, trabajando intensamente, para edificar un imperio.

Yo no sé cuantos de ustedes han estado en Egipto o, al menos, han visto fotos o videos documentales de su tierra. Pero esas tremendas pirámides, como es la de Keops, es básicamente una tumba. Eso se hizo para enterrar a un faraón. ¡A una persona! O sea: los hebreos se pasaron cuatrocientos treinta años haciendo tumbas. Hay un lugar que se llama el valle de los reyes, donde hay varios enterrados. Ahí encontraron a Tutankamón y otros más. Incluso encontraron allí el cuerpo momificado de la primera faraona mujer. ¿Qué pasa con eso? Pasa que allí nos va a meter el diablo si nosotros volvemos, o allí nos tiene el diablo. Pero cuando estamos en oscuridad, nos da lo mismo si construyen una tumba o un palacio. Igualmente, no es para mí, entonces no veo lo que hago. Y dice la Biblia que ellos fueron amargados con dura servidumbre.

Escucha: cuando el trabajo en el ministerio ya no me da el placer que yo tenía, aun haciendo las cosas para el Señor, puedo estar en dura amargura. ¿Estás de acuerdo con esto? Y aunque tú estés haciendo de todo para el Rey de reyes, puedes terminar construyendo una tumba para ti mismo. Por eso es muy importante que, constantemente, pensemos en disfrutar lo que hacemos. Yo estoy haciendo lo que más me gusta hacer en la vida, que es enseñar, abrir ojos cerrados y despertar espíritus dormidos. Más allá de la familia, los amigos y las responsabilidades, eso es así y cada uno de mi núcleo familiar lo sabe, lo respeta y además me apoya. ¿Qué más puedo pedirle a Dios? De eso se trata nuestra vida en Dios, estar haciendo lo que nos gusta. He visto muchas veces a ministros que se lamentan de ser ministros y, si pudiera les diría: ¡Deja eso! ¡Vete ya mismo! ¡No sufras por algo que tiene que ser un goce permanente o nada!

Dios nos creó para disfrutar de su creación. Y te digo algo más que por ahí te fastidia, pero que es así, estoy convencido. Hay gente mucho más capaz que nosotros dispuesta a hacer lo que hoy estamos haciendo nosotros. Si mañana abandonamos, seguramente Dios habrá de levantar a algunos de ellos y no será demasiado el cambio. Lo ideal es que disfrutes lo que haces, porque de otro modo, en la libertad de Dios, corres el riesgo de terminar haciendo pirámides. Creo que ya jugamos demasiado tiempo a las pirámides. De hecho, hay grandes iglesias que parecen pirámides. Por construcción de poderes y por su final convertidas en tumbas, a veces. La iglesia es un cubo. Y si no lo crees, mira la nueva Jerusalén, es un cubo perfecto.

Un sitio en donde los apóstoles están en el cimiento, no son visibles. Pablo está en el cimiento. Por eso dice que cada uno edifique como le ha sido ordenado, pero que se cuide muy bien de ver como sobreedifica. El diseño de los hombres convierte a la iglesia en una pirámide. Allí es donde el líder está en la punta. Y esto provocó un verdadero impacto, porque la gente entendió lo que se estaba diciendo. Yo solamente fui uno más de los que tuvo mandato para decirlo. Pero eso fue porque anteriormente me había sido mostrado. No iba a copiarle algo que no entendía ni creía a alguien solo porque sonaba lindo y guerrero. Aquí es donde no son pocos los que han sucumbido a la tentación de integrarse a la pléyade de estrellas evangélicas y obtener mucho prestigio y buen dinero con ello, pero con la condición de no llevar este mensaje. Gracias, paso. Vine a esta tierra a ser libre en Cristo, no esclavo a rudimentos humanos. Por algunas cosas que he visto y otras que he vivido, puedo asegurarte que Sodoma está presente en la iglesia.

Para sacarnos de esta casa de servidumbre, Dios tiene un plan que incluye: Liberación, Purificación, Sanidad y Restauración. Esto en su conjunto, es lo que nos ayuda a sanar de esa atadura que hemos tenido en esa casa de Faraón. ¿Cómo creen ustedes que es, un pueblo que ha estado cuatrocientos treinta años haciendo ladrillos? ¿Serán muy sanos? ¿Serán muy fuertes? Personas que hacen ladrillos siete días a la semana, dieciséis o dieciocho horas al día, pregunto: ¿Tú crees que es gente fuerte y sana? ¿Qué consume una dieta excelente y balanceada en proteínas y vitaminas? No, ¿Verdad? Yo estoy seguro que el pueblo de Israel padecía gran dolor. De hecho, ellos clamaron. Lo que no me explico es por qué tardaron cuatrocientos treinta años en empezar a clamar. Ese es otro asunto, pero lo cierto es que ellos clamaron y Dios les respondió.

Y así fue como diseñó la Pascua para quebrar eso definitivamente. De todos modos, sería bueno empezar a entrar en lo sobrenatural. Mira el salmo 105. Soy uno de los que cree que gente que estuvo trabajando por espacio de más de cuatrocientos años en esclavitud como esa gente, no pudo haber estado sana. Escucha: si los faraones, que lo tenían todo a su disposición, se morían entre los treinta y los cuarenta años. A eso lo investigaron y descubrieron en las momias, que además presentan rastros de artrosis y ataques reumáticos. Si eso lo vivían y sufrían los faraones, ¡Imagínate qué menos sufrirían los esclavos! Sin embargo, algo sobrenatural ocurrió la noche en que ellos celebraron el Pesaj, la Pascua. Algo extraordinario pasó. Mira esto.

Salmo 105:37: Los sacó con plata y oro; Y no hubo en sus tribus enfermo. Escucha; esa noche, en Egipto, tres millones de personas recibieron alguna clase o forma de sanidad. Porque aquí la Palabra dice que salieron sin enfermedad de casa de Egipto. Esta gente salió caminando erguidos, es decir, como una persona absolutamente sana. Porque la noche anterior, ellos participaron de un Pesaj, de una Pascua. Y algo sobrenatural pasó en esa Pascua. Dios los alineó con el Reino, y el Reino es un Reino de salud. Ellos no salieron ni rengueando ni llenos de dolores. Y ten en cuenta que les esperaba un prolongado tiempo de caminata en el desierto. Pero ellos salieron fuertes, y no sólo eso: salieron con mucha riqueza. Cobraron sus utilidades por cuatrocientos treinta años. Iban a construir un tabernáculo que, si le diéramos un valor actualizado a estos tiempos, oscilaría en los veinte millones de dólares. ¿Estás entendiendo lo que digo, tú que se creyó sincera pero ingenuamente la teología del pobre hermanito pobre y miserable?

Es decir que, la participación del cordero pascual, les dio a ellos sanidad. Y no hubo entre ellos, enfermos. No sé que piensas tú en este exacto momento. Yo, sencillamente le creo a la Palabra. Lo material no se desgastó. Ni sus sandalias, ni sus vestidos. No necesitaron médicos. La única vez que ellos requieren atención médica es por causa de las serpientes, que venían por causa de, tú sabes más que bien qué. Y también la solución vino de parte del Señor. De hecho, lo que espiritualmente llamamos como la casa de Egipto, es una casa de enfermedad. Y también de hecho, hay toda una teología respecto a la sanidad divina. No me voy a meter en eso porque respeto profundamente a las personas que de alguna manera hacen de eso su especialidad, su ciencia. El árbol siempre se conoce por sus frutos.

En todo caso, a mí en lo personal me sucede lo que quizás también te ocurre a ti. No sé responder con conocimiento real el por que algunas veces la gente se sana y otras veces no. Pero si creo y estoy sinceramente convencido, que, como hijo de Dios, tengo legítimo derecho a vivir sin enfermedades. Creo que lo que como iglesia debemos aprender, es a ver a la salud como una consecuencia de su vida en Dios. Que no es nada extraordinario ser sanos, todo lo contrario. Lo raro en todo caso, sería la enfermedad. Vamos al libro del Éxodo, capítulo 12. La palabra Pascua, tiene dos significados. Teológicamente, significa Pasar de largo. Pesaj. Pero también significa protección. En el capítulo 12 y verso 11, dice: Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la pascua de Jehová. 

La Pascua, queda claro, no fue un invento humano. Es la Pascua del Señor, no de la iglesia. Porque cuando dice “pasar de largo”, es porque esa noche se iba a liberar el ángel de la muerte y sólo aquellos dinteles que tuvieran la sangre del cordero pintada, no verían muerte de sus primogénitos. Esa sangre, entiende, era la diferencia entre la vida y la muerte. Hoy estamos bombardeados por malas noticias. Te dicen que ha aparecido una nueva enfermedad altamente mortal. Te dan los síntomas que la preceden y a ti ya te empieza a doler todo lo que allí te dicen que debe doler para que te mueras rápido. ¡Pero es que esas son las noticias de todos los días! Sí, no te lo negaré porque fui periodista y hasta hace muy poco tiempo yo desayunaba, almorzaba, merendaba y cenaba viendo las noticias. Para estar informado, me excusaba. Dios dice “¡Basta! Si quieres ver las noticias míralas, pero están armadas para atenuar tu fe.

El tema es que, muchas de las cosas que nosotros recibimos, no aportan en nosotros, fe, sino más bien lo contrario. Y es que hablando de eso, precisamente, que Jesús dice: Cuando vuelva el hijo del hombre, ¿Hallará fe en la tierra? Dos cosas están siendo destruidas: la fe y el amor. El amor de muchos se enfriará, ¿Recuerdas? Cuando llegó el Covid los hijos de Dios genuinos, (No me estoy refiriendo a la masa global que va a iglesias) quedó en la gran duda: ¿A quien debía obedecer? ¿Vacuna? ¿No vacuna? Hubo de ambas posturas. A mí me entrenaron para mirar las cosas desde un costado imparcial, así que me pregunté: Si existe un solo Espíritu Santo y jamás se contradice, ¿Cómo puede haber cristianos que se vacunan y cristianos que hasta militan en las calles con pancartas anti vacuna? ¿Solución? Salmo 91.

Lo cierto es que los creyentes deberían poder vivir sanos. Pero para muchos de los que me escuchan o me leen, esto que digo les está llegando tarde. Sucede que todos tenemos, casi desde la adolescencia hacia adelante, un montón de estructuras adheridas a nuestra mente. De acuerdo, pero nada te impide hoy, aun que te haya tocado estar enfermo, formar en tus hijos la mentalidad de ser poseedores de sanidad divina. Si ahora mismo estuviera ante un micrófono en algún lugar, con ustedes allí, oyéndome, seguramente les preguntaría a cuantos de ustedes alguna vez el Señor los sanó de algo. A mí me selló una hernia inguinal sin más bisturí que la oración de un hermano, que no era precisamente un sanador itinerante, sino un simple ayudante en una iglesia. Sería muy bueno que nuestros hijos crezcan em una dimensión de salud.

Pero te habrás dado cuenta que todo el sistema de Egipto en el que vivimos, somos vecinos. Y ya hemos visto que nos bombardea enfermedad y anti fe. Y eso por algún lado se nos va a adherir. Es como cuando estás en algún lugar en el que está permitido fumar. Tú no fumas, obviamente, pero sales de allí oliendo a tabaco y con algunas partículas dentro de tus pulmones como si lo hubieras hecho. “Fumador pasivo”, llaman a eso, aunque de pasivo no tiene nada. Eso me recuerda a aquel dicho que dice que el que desea ser sabio, que camine con los sabios, porque el que camina con necios…bueno. Si te juntas con fumadores, terminarás fumado, aunque nunca lleves un cigarro a tu boca. ¿Qué quiero decir con esto? Que siempre debes buscar reunirte con personas que vivan en un estándar de fe superior al tuyo.

Sabemos que hay profetas que hablan diversos idiomas acordes al país en el que estén. Y eso sin haberlos aprendido nunca. ¿Sabes por qué? Porque los idiomas son un asunto espiritual, no intelectual. Y sio no alcanzas a verlo así, mira donde comienzan los idiomas. Y luego mira Hechos 2. Y ahora dime si son o no son algo espiritual. Personalmente detesto esas conversaciones donde todo gira en derredor al clima o la política del lugar. ¡No! Yo quiero hablar del Dios sobrenatural que tenemos y recibir de esas conversaciones una ministración y una unción especial. Ese es el mejor antídoto a todo lo malo que recibimos del sistema Egipto. ¿Quieres saber algo? ¡Egipto no puede con lo sobrenatural! De pronto se abrió el mar y el pueblo comenzó a pasar. ¿Sabes qué? ¡Hasta allí llegó Faraón! ¡Cristo es nuestra Pascua.

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Cuadernos Reales 11

¡Libres Como el Viento!

El vigésimo segundo salmo nos da una clara promesa respecto a que los límites del mundo recordarán y regresarán al Señor. Que el Reino, (Representando poder gubernamental verdadero en la tierra) es del Señor y gobierna sobre las naciones. Aquí es muy interesante notar que el eslabón más importante se compone de ciertas cosas puntuales. Como por ejemplo es lo relativo a la liberación de poder del Reino en la tierra, que es la base por el cual Dios gobierna sobre los negocios de las naciones. De hecho, nosotros tenemos nuestra parte para hacer y ser protagonistas en los eventos que fueron decretados, para que ellos se desarrollen verdaderamente, conforme a cada promesa y a cada orden profética emanada de la boca de Dios en la Palabra. Todo debe cumplirse antes de que Jesús haga Su aparición finalmente en la tierra. La iglesia de la verdad presente del siglo 21 debe tener una visión global, un mandato internacional y, esencialmente, regresar al espíritu original de las intenciones de Dios cuando primero comisionó a la iglesia.

La última orden del comandante en jefe de las fuerzas de la Luz al filo de su partida, fue ir y discipular las naciones, sumergiéndolas en la verdad que Él impartió en nosotros. Sus creyentes, se manifestaron y deberían seguir manifestándose, funcionando en la autoridad en un poder ascendente, que fue garantizado sin falla o disminución hasta el fin del tiempo. El poder para cumplir la tarea fue liberado en el contexto de un ambiente internacional.  El primer fluir del Espíritu Santo fue en Jerusalén, en el Día de Pentecostés: Cuando gente de todas las naciones se reunieron para alabar al Señor. Desde el principio la iglesia nació con un poder interno y capacidad para hablar claramente a las naciones, trayéndolas a la obediencia de la fe y transformar los corazones del Hombre. Luego, por razones que van desde lo cultural hasta lo estrictamente económico y material, la iglesia eligió salirse de ese diseño y empezar a mirarse a sí misma por sobre todo lo demás. Ese error nos trajo a este estado actual.

Con un poder que se incremente, alcanzaremos en oración, suficiente actividad de ministerio y confianza en nosotros mismos como para avanzar sin dudarlo hacia el campo global. Al ser guiados por el Espíritu Santo, ese avance tal vez carezca de una planificación meticulosa y de calibre militar, pero seguramente estará dotado de todas aquellas ponderaciones propias de la inventiva y la imposibilidad de anticiparse a lo que el Santo Espíritu determine. La orden de Jesús aún libera poder en el ámbito espiritual: Él nos dijo que podíamos ir a todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura, ¿Verdad? Esto, a mí me dice que tenemos solamente dos cuestiones para poner en claro y activarnos ya mismo. La primera, saber con precisión en qué dirección comenzar a caminar, ya que Él será quien guíe nuestros pasos. Y la segunda y no es menor, saber qué evangelio vamos a predicar. ¿Solo el de la salvación por Gracia? ¿O tal vez el mismo que Jesús predicó en su vida ministerial? Me refiero al evangelio del Reino, ese que podemos ver y entrar solamente naciendo de nuevo.

Fue dicho en el proverbio 11 que por causa de la bendición que reciben los que son rectos ante los ojos de Dios, toda la ciudad es engrandecida. Pero luego añade que por causa de lo que brota de la boca de los impíos, esa misma ciudad será trastornada. Esto es una condensada, pero muy poderosa palabra de Dios, hay algunas cosas importantes que debemos considerar: Donde en ese proverbio se lee la palabra Ciudad, en realidad se refiere a la nación. Es decir que el texto nos lleva a las verdaderas dinámicas que determinarán la condición política de la nación y los factores que impactarán al estado del gobierno. La ciudad puede ser exaltada o derribada, pero la realidad es que la condición de la ciudad puede ser cambiada. Poseer este entendimiento da poder a nuestros esfuerzos de oración. Nuestra oración puede tener efecto sobre una condición que no está fija, sino que está en estado de posible flujo. La palabra exaltada significa: “movimiento en una dirección hacia arriba”, toda la realidad del movimiento para el entendimiento de esta palabra. Es la misma palabra usada en Génesis cuando dice que las aguas se incrementaban y…el arca…se levantó sobre la tierra.

Hay dos tipos de gente en la ciudad que tienen un impacto político directo en la condición final de la nación. En lo que a la Palabra le concierne, no depende realmente en la multiplicidad de partidos políticos o el poder del Parlamento. Son estos dos grupos y el poder de su alineación espiritual que determinará la condición final del Estado. Los rectos son los justos, o los que conscientemente y acertadamente se alinearon con la posición de Dios; pasado en limpio, los obedientes. La palabra impíos, es un término legal que indica aquellos que han desobedecido la ley y son culpables legalmente. Hay una fuerte dimensión legal de poder de influencia política en el ámbito espiritual. Cuando el recto empieza a bendecir la ciudad, o hacer poderosas declaraciones inteligentemente habladas de prosperidad, gobierno, rectitud y orden de Dios sobre la nación, entonces el movimiento hacia arriba de exaltación empieza a tomar lugar. Cuando el sin ley, culpable, gente impía abre su boca, entonces la ciudad es derribada, o forzada hacia abajo con un golpe fuerte. Es el poder de la boca que libera decretos, u, oraciones declaradas que lo hacen. Mira tu ciudad y sabrás quien está hablando.

En el Segundo libro de los Reyes hay una increíble historia de cuatro hombres leprosos que hicieron huir nada menos que a todo el ejército asirio. Ellos, evidentemente, habían llegado a una situación donde no les quedó otra opción que recurrir a decisiones desesperadas. De hecho, no les quedaba otra alternativa.  Nosotros no podemos entrar al mismo ambiente espiritual que ellos entraron en ese increíble día, a excepción que lleguemos al entendimiento del valor real de nuestra vida de oración corporal. Es imperativo darse cuenta que no se trata de otro método, que tampoco es la resultante de otro ministerio para ocupar el tiempo en las congregaciones. Que de ninguna manera es solo otra oportunidad de trabajar para Dios. Lo clave aquí, es que es la única opción para la supervivencia corporal. El sonido de una gran hueste es solo liberado a los oídos de los demonios en el ámbito espiritual cuando el hombre entra a un territorio donde no hay alternativa.

Nuestras batallas son espiritualmente potenciadas cuando nos damos cuenta que esa batalla es letal, que de ninguna manera puede haber doble mentalidad o doble ánimo. Seremos responsables de las palabras que hemos hablado en el ámbito espiritual o hacia él. Hemos declarado: resistencia, longevidad, consistencia, pureza, fuerza, gobierno. Debemos actuar de acuerdo con lo que hemos declarado. Solo los decididamente tontos espirituales no tienen respeto por la fuerza del diablo. Los hombres sabios lo aplastan con el poder del Señor, poniendo a un lado su propio poder, su propia sabiduría. Vistiéndose ellos mismos con la armadura y el equipo que es del Señor. Hay una irrefutable verdad que, aunque suene fea, no deja de ser genuina verdad: ¡SI NO PELEAMOS, MORIREMOS! Para liberar el sonido de una gran hueste debemos avanzar, el momento corporativo provoca un sonido en el espíritu. Dice que ellos se levantaron para ir…y cuando llegaron… O sea que hay un movimiento, una sincronía y sus resultados. Ese movimiento fue resultado de su decisión bien pensada, no de pasividad e ignorancia. Consideraron sus opciones y actuaron con velocidad decisiva.

La totalidad de una situación espiritual no se cambia a un estado de fluidez, hasta el exacto momento en que nos comenzamos a mover hacia adelante. Los rangos que aparentemente parecen inquebrantables del enemigo, no empiezan a revelar sus brechas deficientes hasta que las huestes de Dios avanzan con oración determinada. El Señor provoca que los demonios, y especialmente los que tienen rango de principados, OIGAN. Esto es lo que queremos que ocurra, que como pueblo podamos y sepamos movernos al lugar de fuerza virtual, donde el enemigo huye del poder y de esa fuerza que no viene de nosotros. ¡Pero es real! ¡Que contraste vemos en esta batalla! En lo natural cuatro hombres leprosos, en el espíritu otra realidad prevalece. Rodeando su débil fuerza natural, hay una fuerza poderosa de brazos espirituales – sonido de carruajes, sonido de caballos, sonido de un gran ejército. Los leprosos han entrado a un territorio del espíritu, señalado para nosotros con claros anuncios.  La Palabra de Dios no es solo información, no solo historias bíblicas. Es un mapa preciso de localidades, mentalidades, operaciones y realidades en el ámbito espiritual, que el corazón de Dios está deseando que al fin entremos. La llave es la sabiduría.

En el duodécimo capítulo del libro de los Hechos, hay otra historia que, en lo personal, siempre que la leí me impactó por lo simple y, al mismo tiempo, sobrenatural en todo su texto y contexto. Es una increíble historia del poder de oración, para romper el plan del enemigo y traer libertad a la gente de Dios. Hubo un tiempo en que Herodes empezó a hostigar a la iglesia. Herodes representa las estrategias establecidas en las cuales el dominio de las tinieblas tiene confianza. Herodes el Grande trató de matar a Jesús, matando a todos los niños, su hijo, Herodes el Tetrarca sacrificó a Juan el Bautista. Y aquí otro Herodes continuaba con la tradición familiar, de sacrificar y atacar a Dios. Él mató con la espada al apóstol Santiago y arrestó a Pedro para tratar de matarlo más tarde quizás luego de martirizarlo. En otras palabras, los Herodes representan un patrón establecido y confirmado de actividad demoniaca en cualquier movimiento de reforma del Reino de Dios, dentro de los parámetros de la iglesia. Está basado en intimidación y asesinato de las cosas nacidas en la tierra por voluntad de Dios.

Es en este punto que los verdaderos creyentes empiezan a orar, ya que en lo natural la situación parece sin esperanza. Pedro es apresado por un grupo de dieciséis soldados que lo vigilan, está descalzo, desvestido y preso detrás de dos puestos de guardias y un portón de hierro. Esto es una estrategia satánica, destruir nuestra fe con problemas insondables. Él ata la situación con hierro, piensa que nada lo puede romper. Dios contraataca con las oraciones de sus hijos, “oración constante”, dice que era, no de tanto en tanto o una sola vez, como muchas de las nuestras. Constante fue ofrecida por la iglesia de ese tiempo y lugar. Dos cosas deben ser notadas: Primero: es el poder de la actividad corporativa, aunque solo algunos se reunieron en la casa de María, madre de Juan, Dios registro su oración como la oración de la “iglesia”, la oración de unos pocos fue aceptada por Dios como la oración amplificada de toda la iglesia.

Segundo: dice que la oración fue constante. La palabra griega aquí es ektenos derivada de ek (fuera de) y teino (estirar), es de donde se deriva la palabra tensión y tensión excesiva. Esta fue una oración con tensión, tensionada y estirada hacia fuera, liberada por la iglesia para romper las estrategias establecidas del enemigo fluyendo a través de la línea de los Herodes. Luego Herodes es golpeado por el ángel de Señor y es comido por gusanos hasta morir. Su muerte trae liberación a la iglesia y la palabra de Dios creció y se multiplicó. Como los cristianos de la primera iglesia, grabado en este incidente, debemos creer rápidamente que nuestras oraciones traerán resultados. Tenemos el beneficio de los hechos grabados en la palabra de Dios. Ellos estaban aprendiendo del poder de su actividad espiritual, en el caminar, pero nosotros operamos con el beneficio del conocimiento de antemano. Continuemos creyendo en la oración, cuando juntos nos estiramos más en constante oración, para romper las estrategias destructivas del enemigo.

En los libros de las Crónicas y los Reyes hay una historia protagonizada por alguien llamado Senaquerib. ¿Quién es? ¿Qué representa? Creo que, a todas luces, Senaquerib representa la respuesta de Satanás a un poderoso movimiento de reforma en los días de Ezequías. Porque él acampa en contra de las ciudades fortificadas y su propósito es hacer guerra contra Jerusalén. El método que escoge es el de la intimidación, para de ese modo asustarlos y turbarlos para tomar la ciudad. Toda la estrategia de ataque de Senaquerib es destruir la confianza de la gente en la precisión y poder en la reforma de Ezequías. Satanás ha oído las declaraciones de habilidad de la gente y su voluntad de pelear, y él viene directamente en contra de esto dices, pero son palabras vacías: consejo tengo y fuerzas para la guerra. Más ¿En qué confías, que te has rebelado contra mí?

Satanás es un espíritu arrogante que tiene la temeridad de oponerse a la reforma del mover de Dios. Sus métodos son los mismos en el día de hoy de los que esgrimía en aquel tiempo. Él considera cualquier avance del Reino y de la iglesia, directamente como una rebelión contra él. Y en verdad lo es, porque cada movimiento de reforma de Dios en el Cuerpo de Cristo, es una declaración abierta de guerra en contra de los espíritus religiosos circulantes, que quieren mantener la voluntad de la iglesia cautiva. En el libro de Esdras, los enemigos del movimiento de reforma en Jerusalén envían cartas al rey Artajerjes condenando la iniciativa de construcción en Jerusalén, esperando incitar que el rey detenga el trabajo. Esta carta representa las iniciativas demoniacas en contra del trabajo de edificación apostólico en la iglesia. Cuando hay demasiadas trabas para con algo que intente extender el Reino de Dios en la tierra, siempre tendrás obstáculos, ya lo sabes. Que no es lo mismo para con los problemas que tengas con tus deseos personales. Eso tiene otro nombre.

En la mente torcida de Satanás, toda edificación del Reino es rebelión, pero aun así admite que el avance del Reino y la edificación apostólica es dañino para sus intereses y en detrimento a las posiciones de principados y potestades en su ámbito de tinieblas. El problema aquí es la preservación de dominio. Hay un dominio territorial y cultural que lleva años enquistado en diferentes regiones. Eso de ninguna manera es circunstancial ni fortuito, es premeditado y ejecutado por las tinieblas. Ezequías, en aquel tiempo, responde inmediatamente en varias formas. Detiene todos los manantiales externos y encausa el agua a la ciudad, remueve cualquier fuente de fuerza y continuidad al ejército invasor.  No había nada en el ambiente espiritual de la iglesia de Ezequías que pudiera dar apoyo a los espíritus invasores de las tinieblas, los corazones de la gente fueron purificados a los propósitos de Dios, había una gran reunión para resistir las fuerzas de Senaquerib.

Fortifica y construye muros, todos los que estaban dañados son reparados y levantados al nivel de las torres. El antiguo muro vino a ser como una torre continua alrededor de la ciudad, en adición Ezequías construye un nuevo muro que circula al antiguo. Puso doble muro, fortificó y preparó armas en abundancia. Judá estaba en alerta roja con cada guerrero preparado y listo a pelear. Animaba y fortalecía constantemente a la gente a creer en el poder absoluto de Dios. Luego él oró a Dios, quién hizo los cielos y la tierra. Era una oración de prueba, en la que Dios se demostraría en medio de sus enemigos. Ezequías no niega que en lo natural hay evidencia del poder de Senaquerib, pero nuestro Dios es el VERDADERO Dios. Él requiere que Dios se muestre para que los reinos de la tierra sepan la realidad de nuestro Dios.  Esta también es nuestra oración, que Dios oiga y mande al mismo ángel que destruyó a los 185,000 hombres del ejército de Senaquerib en una noche, destruyendo su poder con una palabra de Su comando.

El sexto capítulo del libro de Daniel, nos muestra otra particularidad interesante. Daniel estaba progresando poderosamente hacia una posición gubernamental en el reino de Babilonia. Él era uno de los tres gobernadores sobre el reino, y sobresaliendo en medio de los tres a tal grado, que el rey estaba pensando ponerlo sobre toda la estructura gubernamental de Babilonia. Hay un claro mandato de gobierno sobre él, y en función de ello, estaba explorando todos los recursos de su llamado. El ataque del enemigo vino a destruir lo que Satanás había armado, y percibe ser la primera agencia de su movimiento hacia arriba, la fuente de su seguridad y poder en el ambiente hostil de Babilonia – su poder de oración. El enemigo trató de detener a Daniel por espacio de treinta días, y trató de imponer límites en su poder de gobierno con decretos persas inquebrantables. Daniel contraatacó moviéndose instantáneamente a un grado más alto de poderosa oración, comenzando la intensa batalla en medio de Babilonia.

La acción principal se llevó a cabo dentro del ambiente del pequeño cuarto de oración de Daniel, pero su impacto tuvo un poder y un alcance tal que conmovió a la nación. Este es un claro recordatorio para nosotros, respecto a que la naturaleza local de nuestros esfuerzos de oración, para destruir los decretos inquebrantables del enemigo alrededor de las naciones del mundo, deben estar llenos con una clara percepción, en el sentido que el lugar pequeño en que oramos, será factor de grandes movimientos y que tomarán lugar en una escala más grande de lo que imaginamos. Tengo certeza que, durante todos estos años, la iglesia global se ha preocupado, mucho y hasta bien, de ciertos y determinados temas que la incluyen, pero si hay uno que dejó olvidado, ese fue el tema de la oración de guerra, la gubernamental. Tres cosas pueden ser notadas en la respuesta de rompimiento de la oración de Daniel. Tes cosas diferentes pero unificadas por conceptos profundos que están directa o indirectamente relacionados entre si.

Primero: La oración de Daniel tuvo una intención deliberada. Cuando Daniel supo que el escrito había sido firmado… él inmediatamente entro en oración, atacó instantáneamente el espíritu de intimidación que fue enviado en su contra, con un conocimiento pleno de la acción deliberada. Segundo: Oró hacia Jerusalén. El abrir sus ventanas hacia Jerusalén, de donde él fue tomado cuando joven, indica que él no estaba esclavizado por el sistema babilonio, aunque estaba viviendo en Babilonia. Su oración lo había liberado de mentalidades limítrofes. Oró con el espíritu de uno que vive libre en la ciudad de Dios, aunque en la carne estaba cautivo en Babilonia. Una enorme lección para nosotros, los príncipes guerreros de Dios viviendo en la Babilonia de la tierra, pero aun orando con una mentalidad, gracia, fervor y libertad de la Jerusalén que es de arriba. Tercero: Su oración fue de gran intensidad, tres veces sobre sus rodillas el mismo día, él lanzó oraciones prevalecientes fuera de Babilonia hacia el trono de Dios. La consistencia de su actuar fue mantenida, aunque estaba bajo gran intimidación y ataque. El desarrollo costumbre, disciplina, consistencia. Lo sostuvo en tiempos difíciles. Al final pudo decir: Fui encontrado inocente delante de Él…

Las declaraciones hechas en la carta a los Hebreos son, específicamente, parte activa de un contexto de milicia global y obviamente cósmica. Jesús ha sido sentado al lado derecho (Representando de esa manera autoridad y poder) del Padre, porque Sus enemigos están siendo aplastados y puestos por estrado de sus pies en la tierra. El primer mandato para esta milicia no es llevado a cabo por los ángeles, sino por la iglesia. Los ángeles son espíritus ministradores mandados por orden celestial a servir por aquellos quienes son herederos de la salvación. La palabra griega “por”: día, que figura en ese texto, es muy importante. Indica que hay dos niveles para enviar a la actividad angélica. Primero el cielo los manda a servirnos a nosotros, la iglesia. Luego ellos ministran por (día) nosotros, cuando los liberamos a cumplir con sus funciones espirituales invisibles en la milicia. ¿Cómo hacemos esto? ¿Cuál es la tecnología para el segundo envío?

En el salmo 103 esa tecnología es revelada. Los ángeles, nos dice, exceden en fuerza. Y esa palabra, exceden, se deriva de una palabra hebrea que significa guerrero, o tirano. Nuestros ángeles no son débiles espíritus pacifistas cantando dulcemente con un arpa, como a muchos imaginativos dibujantes se les ha antojado verlos. Son entidades poderosas increíblemente peligrosas que exceden en fuerza. Su guerra es explosiva y fuerte. Debemos saber esto de nuestros incontables aliados. Son ángeles orientados a la acción, cumplen Su palabra. Su fuerza es liberada en el hacer activo, pero hay algo muy importante sobre el mecanismo para liberar estos poderosos hechos. Se nos dice asimismo que ellos hacen caso, a la voz de Su palabra, siendo este el gran secreto de la tecnología angelical. Ellos no responden a las intenciones divinas de Dios por ellos mismos, necesitan que la palabra hablada de Dios sea liberada. Las palabras hacen caso es la palabra hebrea que significa oír inteligentemente con la implicación de obediencia instantánea en acción. La palabra voz en su aplicación básica en el hebreo, es llamar fuerte, y palabra, es la palabra hebrea dabar: una cosa hablada.

¿Qué es lo maravilloso de esta implicación aquí, de la liberación angelical? Estos poderosos guerreros excedentes en fuerza, que son obedientes para actuar instantáneamente de acuerdo con las intenciones divinas, oirán inteligentemente y obedecerán poderosamente con acción, cuando la palabra en la mente de Dios es declarada EN VOZ ALTA a través de labios humanos en la tierra. Ellos ministran POR nosotros, la iglesia. Si decimos en voz alta las cosas que están en la mente de Dios, entonces los poderes angelicales en el ámbito espiritual salen con alabanzas y bendiciones en sus labios para pelear y ganar. No solo avanzan la batalla por nosotros, sino que actúan como fuerzas de seguridad en el ámbito espiritual para guardarnos en contra de las repercusiones del enemigo, cuando atacamos rangos de poderes de las tinieblas. Dios ordena un mandato específico en esto: Salir a pisotear leones y cobras, nos dice, destruirlos con nuestros pies en la milicia global, ¡¡Posee hoy el entendimiento de que esos aliados están ya trabajando!!

El paso de la gente de Israel para salirse fuera de la esclavitud de Egipto, y comenzar su camino hacia la tierra prometida a ellos por Dios, fue un acto de alta guerra hecha por Dios en contra de los principados que los habían aprisionado. ¿Motivos? Por, sobre todo, cortar con el cumplimiento de las intenciones de Dios en la tierra. Los poderes de los demonios fueron asignados para destruir su progreso, desanimarlos, interrumpir y desviarlos. Una tremenda y visible actividad angélica los rodeaba constantemente en la batalla para asegurar el éxito del plan de Dios. ¿Lo más importante y valioso? Que como fue entonces, es hoy. No te olvides nunca y ten siempre muy en cuenta que todo el contexto del Antiguo Testamento es sombra de lo que habría de venir. Cuando tu batalla te traiga imponderables aparentemente negativos y frustrantes, recuerda que todo forma parte de tu entrenamiento, un aprendizaje que seguramente, a corto o mediano plazo, te regalará una victoria.

En el libro del Éxodo había un ángel que debía mantener (Que es como decir guardar, proteger) a todos ellos en el camino, destruyendo toda oposición en su contra, trayéndolos hacia el lugar que Dios había preparado. Hoy Dios ha preparado también un lugar hacia el cual quiere traernos como iglesia. Tenemos muchas armas que podemos usar con autoridad y fuerza total en contra del enemigo. Podemos destruirlo con oraciones proféticas, proclamaciones, decretos, u oraciones de acuerdo con la voluntad de Dios, alabanzas, cantos de guerra de Zion, revelación, entendimiento, alianzas de sometimiento y obediencia a la voluntad de Dios. Podemos destruirlo con el poder del Reino para atar y desatar, oración poderosa en lenguas y muchas otras armas que ahora tenemos a nuestra disposición. Pero aún hoy, como fue hace mucho tiempo, nuestros batallones angelicales, perdurables y fielmente lanzan un camino adelante fuera de las tinieblas de oposición del enemigo. Dios aún corta los enemigos.

Debemos recordar que nuestros ángeles son eternos y funcionan fuera del ámbito de las limitaciones de la tierra. Ellos van delante de nosotros sacando fuera los obstáculos que emanan de la tierra. Ahora mismo hay actividad angélica tomando lugar en nuestras batallas del mañana para asegurar que cuando lleguemos allí, la victoria este totalmente asegurada. Todo esto nos da gran seguridad en la milicia. El salmo 34 nos dice que el ángel del Señor acampa, o se acerca, con una actividad poderosa de defensa espiritual, a todos los que reverencian la persona y la presencia del Señor, y también los libera. La palabra hebrea traducida como libera, significa no solo remover, o sacar, sino también armar para la guerra, o, equipar El salmo 35 es escrito por David como un clamor al Señor, el Vengador de Su gente. Y en él decreta una maldición en contra de todos los poderes de las tinieblas, que traman en contra de él buscando su vida. Otra vez es el ángel quién los persigue.

Perseguir, en este texto mencionado, es la palabra hebrea dachah, y tiene que ver con empujar algo hacía abajo violentamente, o, sacar fuera.  La actividad angélica de carácter violenta, es aquí revelada por David, un guerrero de oración. En este Salmo, es el ángel del Señor quién persigue a los enemigos del rey, provocando que la destrucción venga sobre ellos repentinamente. Del mismo modo que como lo hizo David, proclamamos en contra de nuestros enemigos espirituales: Que sus caminos sean obscuros y resbaladizos, y que el ángel del Señor los persiga. Nosotros, mientras tanto, seguimos adelante hacia la luz que incrementa. ¡Ánimo! No significa abandonar el amor al prójimo, pero debemos determinar que una cosa es amar a quien es digno de ser amado, como creación de Dios, y otra que, por exceso de amor, amar y acariciar a los demonios que nos atacan, que es lo que mucha iglesia ha estado haciendo últimamente.

El relato que puede leerse en el capítulo 10 del libro de Daniel, probablemente es uno de los más impresionantes eventos de intervención angelical en la actividad de la tierra que está escrito en toda la Biblia. Aquí Dios quita el velo y nos revela las realidades escondidas de las operaciones del ámbito espiritual, y el secreto de la tecnología de como las oraciones de un poderoso creyente pueden tener efectos de cambio, movimiento y liberación de los propósitos de Dios en los asuntos de la tierra. Por tres semanas Daniel ha estado orando, sin la aparente respuesta. Sin embargo, persevera en la milicia de oración. Gran fuerza en el espíritu sin tener la validación inmediata de nuestros sentidos, que es provista para un pronto resultado. Los poderosos héroes de antaño caminaban más confortablemente en el ámbito de la fe que en el de la vista. José cruzó la frontera de la muerte en su fe, decretando el lugar de descanso de sus huesos. Moisés rehusó estar asociado a Faraón, porque vio la recompensa que aún no había sido manifestada.

Hay una realidad inocultable: Daniel fue lanzado a los propósitos de Dios puramente por fe. Día tras día él estaba llamando al Señor, decretando el fin del encarcelamiento en Babilonia, rompiendo las fortalezas del espíritu de Babilonia, trayendo la manifestación de la respuesta del ámbito espiritual. Un majestuoso ángel se presentó repentinamente un día, un gran guerrero que se veía como con una armadura de bronce, que brillaba como relámpago, quemaba como fuego y sonaba como un desenfrenado ejército ¿Qué poderoso ángel ha sido traído del cielo? ¿Qué grandes oraciones causaron esta poderosa manifestación? Él reveló la tecnología de esta aparición, he venido por tus palabras, le dijo. Quiero creer que aquí está el secreto. EL ángel ha llegado no por las esperanzas de Daniel, sueños, o intenciones inexpresadas, sino por su expresada palabra profética, hablada en voz alta en el lugar de oración prevaleciente.

Las palabras de Daniel provocaron que se desatara una enorme batalla en los cielos. La declaración de su oración provoco la majestuosa liberación angelical de poder en el aire. Miguel, uno de los príncipes en jefe, fue enviado hacia la batalla. La oración de Daniel tuvo, y aun hoy tiene, poder gubernamental, lo que inexorablemente ha traído una respuesta gubernamental.  Satanás ha movilizado sus poderes también para contraatacar la guerra santa, empezada por las palabras de una poderosa persona que ora en la tierra. Todos los reinos demoniacos están moviéndose, con una respuesta perversa. El principado demoniaco de Persia ha sido derrotado por batallones angelicales, y revuelta, insurrección y desplazamiento toman lugar en el ámbito espiritual demoniaco, cuando el príncipe de Grecia es movido hacia la posición caída de Persia. Satanás, en un desesperado intento de reforzar las posiciones perdidas, no escatimó acciones, pero la mayoría de ellas fueron angelicalmente neutralizadas. La liberación de poder, el propósito divino, la revelación del conocimiento de los eventos venideros son los puntos iniciales.  El propósito, de la oración dominante de la gente como Daniel es la que constituye la Iglesia poderosa de hoy.

En suma; una oración gubernamental es la que se ejecuta en cooperación entre las intenciones eternas proclamadas por el Señor y la acción humana en la tierra. La dinámica, entonces, aquí, es la extensión de la precisión de la actividad humana para que la tierra pueda, con alto discernimiento y manifiesto poder sobrenatural, añadirlo a una perseverancia positiva que nos lleve a alinearnos con lo que ya ha sido proclamado desde los cielos. La realidad apostólica ocurre en los puntos de la historia humana y terrenal en la cual las intenciones proféticas de Dios son nacidas en la tierra a partir de una acción humana profunda. Fíjate que Pedro, en un momento determinado declara en las mismísimas calles de Jerusalén que lo que se está acercando es lo profetizado setecientos años antes por Joel. La realidad apostólica es creada cuando la palabra profética es manifestada abiertamente en la tierra. Este es el poder interno de la dimensión apostólica de oración. Estos vigilantes demandan una manifestación abierta de la substancia profética en línea con los deseos de Dios.

La palabra vigilante, sugiere percepción y actividad vigilante. Están puestos sobre los muros por el Señor, están comisionados con un propósito, tienen un sentido de responsabilidad, ellos hacen las cosas, son capaces de retenerse o agarrarse fuertemente a un propósito. Todos estos significados son sugeridos en la traducción de la palabra hebrea para vigilante. Son instruidos, por el Señor, a hacer ruido y no darle descanso, hasta que sus propósitos pasen. Dios quiere que la gente que ora gubernamentalmente demande del cielo. Él quiere que lo desafiemos fuertemente, a traer su palabra a cumplimiento. No vamos a parar hasta que Jerusalén (La Iglesia) sea alabada en la tierra. Hoy todavía no lo es.

Este tipo de oración es una agresiva acción dirigida en contra de los poderes espirituales de las tinieblas. Tenemos que ir A TRAVÉS de las puertas, porque las puertas siempre representan las fuerzas posicionadas de autoridad. Estas autoridades espirituales que resisten los declarados propósitos de Dios deben ser destruidos totalmente. Esta oración es un trabajo pionero que da al Cuerpo un lugar para funcionar a un nivel más alto. Estamos construyendo un camino alto para la gente. La gente de oración gubernamental son los que limpian tierra nueva de experiencia y función espiritual por la iglesia. Rompemos piedras y otras resistencias espirituales, levantamos el estandarte de victoria para las naciones. Hasta hoy, esto es una faceta del Reino. Mañana, no lo sé. Es más; tampoco sé lo que podría suceder dentro de un momento si al Espíritu Santo se le ocurre soltar algo nuevo. Pero hoy tenemos esto y esto es lo que he compartido.

Listo. Hasta aquí llegamos por hoy. Tengo la dirección de cerrar esto con lo que surja de mi mente. Primeramente, deberé alinearla con el Espíritu, porque no tengo ni la menor intención de escribir lo que a mí se me ocurra. Está bien; tengo oficio, soy creativo, tengo imaginación y hasta buen humor, pero mi misión es bendecirte, no entretenerte. Si está en tu interés entretenerte y pasar un buen rato leyendo libros, te sugiero que busques material de algunos de esos autores valiosos para la humanidad que todos conocemos. Yo siempre hablo de entregar trabajos en formato libro, jamás diré que he escrito libros. Porque lo que brota aquí, es la mezcla a veces con vislumbres de desorden, que es como el Espíritu Santo se le ocurre fluir. Cuando leemos distintos libros, solamente encontramos alguna forma de orden cronológico o temático, cuando se trata de trabajos que llevan firmas humanas. En la Escritura no es así. ¿Motivo? El Espíritu Santo no es un autor literariamente exquisito, Él simplemente fluye, unge y bendice. Alcanza y sobra.

Nosotros repetimos como papagayos amaestrados que Dios es un Dios de orden, ¿Verdad? Y eso es estrictamente cierto, pero no tiene absolutamente nada que ver con esquemas, metodologías o sistemas. El orden divino emana de la riqueza y magnificencia de su diseño, no de las reglas o estatutos que los hombres puedan haber creado pensando ayudar a Dios. No te olvides que Dios creó a un hombre perfecto por donde lo miraras, pero el día que por amor aceptó que ese hombre se pusiera a su lado y lo ayudara, ese mismo día el hombre y su mujer metieron grandemente la pata y todavía lo estamos pagando. Por eso siempre me vas a escuchar o leer decir que, cuando los ideólogos de lo que sea o los políticos de lo que sea, te prometen paraísos terrenales para que, si los votas, puedas disfrutarlos, no les creas. Al primer paraíso lo creó Dios y era maravilloso. El problema fue que cuando puso el hombre allí, el hombre se lo dañó, no sé si soy claro…

Si te sueno repetitivo hablando nada más que de los problemas con la religión y el avance del Reino, te pido que me disculpes, pero tendrás que decirle en oración al Espíritu Santo que me envié a otra cosa, porque desde hace mucho, pero muchísimo tiempo me entregó mandato, autoridad y misión para esto. Todavía estoy viviendo aquella visión de esa enorme caja de cristal con miles de personas adentro. Esa es la religión cristiana, me dijo el Señor. Allí están encerrados, con un hermoso decorado, creyendo servirme y ser felices por ello y pudiendo observar hacia afuera lo que quieran, pero sin poder salirse. Están en una cautividad que en algunos sitios es VIP, pero cautividad al fin. Recuerdo que me quedé mudo por dos motivos. El primero, porque no soy alguien que tenga visiones a cada rato como parte de mi cotidianeidad, y el segundo, porque si te digo la pura y santa verdad, no tenía ni la menor idea del por qué yo veía todo eso.

Entonces hice lo que siempre deberíamos hacer cuando nos sucede algo así y que no siempre hacemos: en lugar de orar recitando palabras viejas, sencillamente preguntarle al Espíritu qué haría yo con eso que estaba viendo. Piensa en Moisés, o en mi Hijo. ¿Qué crees? Y sí; por obtuso que seas, en algún momento la luz se hace en tu entendimiento y ves con claridad lo que hasta hace un minuto te resultaba un total misterio en la oscuridad. Liberación de cautivos. Recién allí le encontré explicación a la otra parte de aquella visión, que era la de un enorme diamante de color verde, que, entre destellos similares a relámpagos, me mostraba una punta aguda y afilada. El diamante, más allá de la gema de enorme valor material que es y del lujo casi ofensivo que significa lucirlo en collares o pulseras, es el único elemento capaz de servir de hoja afilada que produzca una abertura en un cristal, por duro que sea este, sin resquebrajarlo o arruinarlo.

Caí en el error de suponer, por mi cuenta y sin preguntarle a Él, que mi tarea era reunir a muchos creyentes dispuestos a servir como diamantes abriendo puertas en las cajas de cristal de la religión con la finalidad de liberar a esos cautivos. Me equivoqué y eso me hizo retrasar y hasta casi errar el blanco. Yo no tenía que rodearme de gente, yo tenía que usar los dones y talentos que mi Padre celestial me regaló desde la cuna misma, y ponerlo todo en servicio para esa tarea. Tenía una página Web desde hacía mucho tiempo, pero recibí orden y libertad para ampliar su llegada. Twitter, (Ahora X), YouTube y Spotify se sumaron a mi trabajo cotidiano y así se me posibilitó llegar a todas las áreas humanas que al Espíritu Santo se le antojara traer. Porque así es como se trabaja ministerialmente para el Reino. Dando lo que el Espíritu pone en tu corazón de dar y no preocupándote ni ocupándote en cuantos o quienes entran a escucharte o leerte. ¿O nos seguiremos olvidando que está escrito desde siempre que Dios añadía los que iban a ser salvos? Él, no mi capacidad o habilidad, y mucho menos cualquier publicidad o promoción que hiciera. Eso es Egipto.

La pregunta, es: ¿Soy feliz cuando alguien me hace saber que se ha ido de la congregación en la que estaba? No. Soy feliz cuando alguien me cuenta que ha descubierto que buscando estar en intimidad con el Señor, se siente más pleno, en paz y con toda autoridad para ir al frente por el evangelio. No me interesa si sigue yendo a sentarse a un templo cada semana, o no. Me interesa que abandone la mentalidad religiosa de pensar que solamente Dios nos va a hablar a través de algunos de sus hombres ordenados para ese trabajo. No digo que Dios no haga eso, Él es Soberano y hace lo que hace como le da la gana. Lo que digo es que, como todo Padre, él ama poder estar en intimidad con sus hijos y hablar con ellos diciéndoles lo que pueden y deben hacer para engrandecer su Reino. Eso es un creyente según Dios mismo y según su Palabra escrita en nuestras Biblias. Cualquier otra cosa que tengamos en nuestras mentes, es el producto de años y años de lavados cerebrales haciéndonos pensar que hay super hombres ocupando púlpitos y plataformas y que ellos son los encargados de decirnos qué haremos o qué no haremos.

¿Entonces mi guerra es contra los pastores o líderes? ¡Ni se te ocurra! En absoluto. No sólo no tengo nada contra ellos, sino que incluso tengo buena relación con muchos, a través de nuestro trabajo. No son culpables de haberse convertido en víctimas de un sistema que los obligó a realizar tareas que de ninguna manera Dios pensó para un solo hombre. Ya hemos enseñado mucho respecto a los cinco ministerios y cómo el hombre los fue modificando en su importancia y fundamentalmente en su status. De acuerdo, también hay hombres y mujeres que, aprovechándose de eso, usaron al pastorado para abusar de la gente a su cargo y cometer toda clase de fechorías. Pero esos no son pastores, esos son delincuentes infiltrados en la iglesia por causa de la falta de discernimiento en quienes deberían haberse dado cuenta que, aunque estaban con nosotros, no eran de nosotros. ¿Has leído que debemos imitar a Cristo? Bueno; ¿Qué hizo Jesús en su tiempo? ¿Se encarnizó contra Anás y Caifás, líderes visibles de la religión de su época? No. Castigó y duro AL SISTEMA, no a los hombres. Sistema. Kosmon. Siglo. ¿Lo entiendes?

¿Y del Reino, qué me cuentas? ¿Estás pensando que con lo que termino de escribir aquí, ya está todo dicho? ¡Ni lo sueñes! A ver si nos entendemos y dejamos a un lado toda la cháchara, que es como yo le llamo, en lunfardo argento, a lo que normalmente se conoce como vana palabrería. En Argentina, al que habla mucho y no dice nada, se le dice que es un chanta”. Nadie sabe de donde salió ese calificativo. Tal vez, al igual que el lunfardo tanguero, haya visto la luz en los arrabales costeros y portuarios de la antigua ciudad de Buenos Aires. No lo sé. Lo que sí sé, es que los chantas abundan. Están obviamente en la política, en la economía, en lo deportivo, en lo intelectual, en la relación de pareja, en todas partes. Y como no podía ser de otro modo, muchos de ellos consiguieron ser ordenados y se subieron a un púlpito. En mi etapa de periodista, mi primer formato libro, nada que ver con lo cristiano, fue precisamente un análisis de estos personajes. “Filosofía del Chanta”, lo titulé. No sé si alguien fuera de mi familia directa lo leyó. Jamás fue publicado en ninguna parte, y mucho menos en tinta y papel. En eso sigo siendo coherente.

¿Por qué te expliqué eso? Porque, al menos, en el setenta por ciento de los casos en los que alguien se pone a hablar, disertar, enseñar o predicar sobre el Reino, se ha producido una invasión de santos chantas. Hablan, vuelan, divagan, aterrizan, vuelven a volar y uno, deseoso de tener más información al respecto, se devora cada uno de estos esperpentos, para encontrarte en el final de la escena, que no sólo no sabes algo más sobre el Reino de los Cielos, sino que incluso lo que sabías, parecería ser que no es tan así. Yo estoy dando desde hace un tiempo algunos detalles respecto al Reino de Dios. Nadie puede decirte que tiene toda la información y te dará todo lo que necesitas. El Reino, es parte de un ámbito dimensional que está por fuera del terrenal, así que de ninguna manera tiene una dinámica cronológica o mecanizada, como las cosas que conocemos del día a día. El avance y la revelación del Reino, es como todo lo espiritual: progresivo. Hoy sabes que sabes algo, y mañana el Espíritu Santo te muestra algo que no habías visto, pero que va y encaja perfectamente en todo lo que ya tenías.

En este trabajo, ya habrás visto y leído que el mensaje del Reino llega de un modo que se sustenta en la oración. El Reino de los Cielos ES gobierno, de eso ninguno de nosotros tiene la menor duda. Pero de lo que sí todavía se duda y se desconfía mucho, es de la forma en que ese gobierno se debe ejecutar. Los errores cometidos en ese ítem, los puedes ver manifestados en algunos países, donde sus gobernantes dicen ser cristianos. Y a pesar que en la práctica y por lo que te muestran los medios, hay todo un andamiaje discursivo notable y de alto calibre bíblico, a la hora de los testimonios cotidianos, todo deja la sensación de que se está hablando de dos países distintos. Si yo soy creyente y me eligen para estar al comando de algo, mi obligación ante Dios y los hombres, no es pasarme todos los días leyendo versículos bíblicos o dando clases teóricas de moral. Mi obligación es tener una conducta visible tan limpia y transparente como para que hasta el más acérrimo ateo, gnóstico o satanista se muera de envidia por ser como es uno. No interesa que no te lo digan. Interesa que, cuando se enteran de qué modo pueden ser así, por sus propios medios vayan y se zambullan a los pies de Cristo como si fuera una refrescante piscina llena de agua cristalina. Agua de Vida, obvio…

Hubo una época en que, -como se dice en mi patria-, me fui de mambo. Esto quiere decir que más allá de cumplir con todo lo que Dios me demandara, yo decidí ir más allá de eso, y hacer algunas cosas por encima de lo que se me había ordenado. Así me fue, también. Fue en la época en la que me habrás oído decir muchas veces “mírame vivir”. Mi intención era sana y era buena, porque lo que pretendía era plantar una enseñanza tendiente a vivir el evangelio muy por encima de predicarlo o enseñarlo. Lo que no tuve en cuenta, fue que ese “mírame vivir”, era al mismo tiempo, un desafío al infierno que, de ninguna manera, yo estaba autorizado ni avalado para realizar. Dios nos cuida, nos bendice y nos protege, pero fíjate lo que dice respecto a las tentaciones. Nos dice que huyamos de ellas, no que las desafiemos o nos comportemos como esos luchadores soberbios que se creen invencibles. Somos invencibles, pero en Cristo, no en nuestras fuerzas. Aprendí. Sigo pensando y creyendo que debemos vivir de un modo que al incrédulo o al religioso le produzca curiosidad y lo lleve a preguntar o preguntarse por qué somos así. Ese sería el tiempo de presentarle al Señor. Pero eso no nos autoriza a pavonearnos con ningún desafío personal.

Lo cierto es que cuando les hablas a las personas visibles del Reino, la mayoría tiene una reacción facial en su expresión, o en sus ojos, que te das cuenta que se están imaginando cualquiera, la que más ajuste a sus predilecciones o, en muchos casos, aunque no lo creas, ajustándolo con ciertas películas que puedan haber visto. Qué es el Reino, cómo es el Reino, dónde está el Reino, qué hay y qué no hay en el Reino, quien o quienes estarán en el Reino, son algunas de las muchas dudas en forma de preguntas que la gran mayoría de creyentes se auto formula. Y no son pocos los que se atreven y te lo preguntan a ti, que andas por la vida enseñando sobre ese Reino. Mi respuesta siempre es la misma, aunque no siempre alcanza para disipar dudas o cimentar confianzas. Las respuestas sobre el Reino las tenemos en nuestras Biblias, siempre estuvieron allí. Pero como la religión nos metió en la cabeza que todo eso era para ese tiempo y hoy vivimos otro, nos quedamos prácticamente en cero, sin nada.

Ocurre que, pese a las mejores intenciones, del Reino y del Cielo, se ha enseñado cualquier cosa. En muchos casos, más cercano a la imaginación de predicadores, pastores o maestros, que a lo que puede mostrar la Biblia. Sin irnos muy lejos ni por las ramas, te pregunto: ¿Cuánto tiempo hace que dejaste de pensar que el Cielo era eso de color celeste en un día de sol, gris en un día nublado o negro por la noche? ¿Y que para verlo debías mirar hacia arriba? Fue un muy duro golpe cuando comenzaron los viajes espaciales y algún astronauta ateo dijo en tono de burla que había llegado al cielo pero que allí no había ni noticias de Dios. Es que, en esa época, años 60, todavía era mucha la gente que estaba convencida que en ese telón celeste que veía arriba, en medio de las nubes, vivía Dios rodeado de sus ángeles tocando el arpa o la lira. Ese era el evangelio según los dibujantes. Los mismos que estaban empecinados en dibujar a un Dios viejo, de cabellos largos y blancos, de barba y bigotes al tono y rostro de si te agarro cerca te fusilo.

Esos historietistas no eran culpables, ellos sólo habían tomado libreto de sus formaciones católicas romanas. Habían oído de un Dios eterno, pero igual lo pintaban viejo. Tiempos en que los religiosos varones jóvenes, cuando sentían que se estaban enamorando de alguna de las jovencitas conocidas, esperaban ver a ese nene rubio con alas y arco y flecha que seguramente los había hecho sentir lo que sentían. Si te pones a pensar con un poco de humor y otro poco de auto crítica, ¡Se nos hizo creer cada barbaridad a los cristianos! Antes, mucho antes y ahora también, no te creas. Entonces, cuando tú sales a tratar de explicar que el Reino es un ámbito dimensional paralelo e invisible al ámbito terrenal y está instalado aquí con nosotros, te miran con deseos de lapidarte y enviarte a la hoguera en calidad de brujo o hechicero. ¿Y sabes qué? De todo lo que se ha dicho, esto que termino de compartirte, es lo más cercano a la verdad bíblica. Sólo un problema: si no naces de nuevo, no puedes verlo. Si no naces de nuevo en agua de vida y Espíritu, no puedes entrar. Yo todavía me pregunto y te pregunto: ¿Cuántas personas convertidas y cristianas que conoces, estás seguro o segura que son nacidos de nuevo?

Hay un problema muy serio en la iglesia respecto a la enseñanza del nuevo nacimiento. Solamente puede enseñarlo alguien que verdaderamente haya pasado por esa experiencia. De otro modo, estaría hablando por boca ajena o por lo que ha leído en algún libro y, a la primera pregunta concreta, no sabría encontrar una respuesta. Y si a alguien se le ocurre la feliz idea de buscar en la congregación a alguien que haya pasado por eso y pueda enseñarlo con autoridad, no se lo van a permitir, porque de hacerlo, te aseguro que en no más de tres meses, desplazaría al pastor en las preferencias de la gente. La mejor prueba de lo que te digo, es que en la mayor parte de las denominaciones consideradas como serias, son ordenados pastores aquellos hombres que se han capacitado para serlo. Títulos en teología y otras similares son sus avales. Me pregunto y te pregunto: Y de su relación con el Espíritu Santo, ¿Qué?

Esa es la gran diferencia entre Reino y religión. Reino es Espíritu Santo activo, dinámico y oficiando de guía diario a toda verdad. Religión es credenciales y jerarquías conforme a los títulos en teología que se posean. ¿Y qué me dices de las señales y milagros? Que solamente pueden vivirlas aquellos que han nacido de nuevo, que han ingresado a la jurisdicción del Reino de los Cielos y tienen una relación íntima y personal con Cristo. ¿Y si en una iglesia no hay ninguno de esos? Se reemplaza con desordenados que se encargan, de cualquier manera y poniendo lo que haya que poner a quien esté dispuesto, a inventar y fabricar milagros para impactar a los espectadores. He sido testigo en alguna campaña de esas, de ver a gente que llegó en silla de ruedas y fue “sanado” de su parálisis y salió caminando. Sólo un detalle: nadie jamás volvió a verlos. Y en muchos casos, eso sucedió en poblaciones de pocos habitantes donde todos se conocían. Los que se “sanaron”, no eran gente del pueblo. Los enfermos locales, regresaron a sus casas tan enfermos como fueron. Y la otra postura es menos pecaminosa y hasta más honesta, pero igual de falsa. Decir con entidad de doctrina que los milagros quedaron atrás y hoy ya no son necesarios. Apostasía en alto nivel.

Ustedes, que por clara mayoría han entendido el mensaje del Reino, ya que de otro modo muy difícilmente me estarían leyendo, quisieran que todos sus mejores amigos y más amados familiares, estuvieran en su mismo sentir, ¿Verdad que sí? Es normal, eso nos ha sucedido y nos sucede a todos. Pero quiero que entiendas que esto no es simplemente una cuestión de escuchar a alguien, creer lo que dice y empezar a buscarlo. Esto es un asunto directamente espiritual. Los que me han escuchado hablar de Reino y me han creído en mis afirmaciones y estudios, no lo han hecho porque yo tenga un alto poder de convencimiento. No serviría absolutamente nada eso, te lo aseguro. En primer término, los que un día “casualmente” me encontraron y comenzaron a escucharme, no lo hicieron porque no tuvieran otra cosa mejor para hacer. Lo hicieron porque en ellos se cumplió la respuesta de mi Padre a la que siempre ha sido mi oración en el momento de publicar algo: “Señor, que a esto lo escuche o lo lea aquel o aquellos que tú envíes porque lo necesitan y van a creerlo.”

Ese es el modelo o patrón de mi oración, no es un recitado fijo, no siempre digo las mismas cosas, pero en general, esa es la base. Y por eso estás tú allí en este momento. Y por eso has creído que el Reino de los Cielos se ha acercado y quieres ser y hacer todo lo correcto para verlo y entrar en él. Pero entre otros muchos, te enfrentas a un problema que no es menor. ¿Cómo haces para decirle y demostrarle a los que más amas, que están en la religión y no en el Reino y que el camino que llevan no los conduce a ninguna parte de bendición? Por experiencia propia puedo asegurarte que no es sencillo ni por asomo realizarlo. En primer lugar, porque para el que está en la religión, por su comunicación fluida y hasta muy cercana y afectiva con el mundo secular, la palabra religión ni le afecta ni le preocupa. Es más; está convencido, porque lo ha escuchado y oído cien veces en la prensa y en todos los estamentos de la sociedad, todo el que va a una iglesia de cualquier credo y condición, es alguien considerado religioso. Por lo tanto, cuando tú quieras mostrarle que están viviendo religión y no Reino, te dirán que sí, que es verdad, pero que tú también lo haces. Esa confusión va a durar exactamente hasta el momento en que se convierta en enojo y confrontación.

Hace muchos años, cuando recién estaba comenzando a ver las cosas de un modo algo distinto a como mayoritariamente se veía en la iglesia donde asistía, cayó en mis manos un trabajo de un tal Gene Edwards, un pastor ligado al ala conservadora, titulado “Más Allá de lo Radical”. Allí, con el ánimo de sacar a la gente de sus prácticas rituales rutinarias que no siempre son bíblicas, elaboraba un detalle de las cosas que la iglesia evangélica tradicional hacía, que no sólo no eran bíblicas, sino a veces sencillamente paganas. Él se refirió al Edificio de la Iglesia, Los Pastores, El Orden de Alabanza, El Sermón, El Banco, El Coro y varios más. Pero una de las cosas que más me impactó, fue lo relacionado con el santo púlpito que se utiliza para predicar. Lo que Gene escribe sobre eso, es lo que textualmente te reproduzco ahora:

“En la mayoría de los idiomas europeos el púlpito todavía está relacionado con su nombre pagano original, ambo. (Latín: ambon.) El púlpito precede al cristianismo y tiene un origen totalmente pagano. El sacerdote pagano, en el templo pagano, se desplazaba en un pasillo que tenía un pasamanos y dirigía sus comunicados a espectadores y curiosos. Se le llamaba ambo. Aquellos primeros edificios cristianos continuaron con esta práctica pagana, instalando un ambo dentro de la construcción, en lo alto, encima de una de las columnas. Siglos después, cuando los protestantes tomaron el norte de Europa (a golpe de la espada, no evangelizando), aquellos protestantes heredaron cientos de miles de iglesias.

Los protestantes derribaron aquel lugar elevado e inaccesible donde los sacerdotes llevaban a cabo su misa mágica. Sin detenerse ahí, literalmente desencajaron al ambo de la columna y lo centraron y lo trajeron al frente. Pusieron después una Biblia sobre el ambo (el púlpito) para simbolizar la prioridad de la predicación de la Biblia sobre el énfasis católico sobre la misa. La palabra púlpito nos llegó del Latín pulpitum. En su origen significaba plataforma o andamio. Incluso hoy en día el arponero que se sitúa delante, bien fuera del barco ballenero, está situado en un púlpito. Al igual que la mayoría de lo que hacemos, el uso del púlpito tiene sus orígenes en el paganismo. Ten esto en mente la próxima vez que alguien diga en voz grave y moralista, «¡Aquí estamos, tras el sagrado púlpito, predicando obediencia a la Palabra de Dios!»

Y el otro que me desacomodó todos mis formales conocimientos, fue el destinado al Sermón, lo que también denominamos como mensaje o predicación. En este tema, Gene escribió lo siguiente:

“No hay que confundirlo con el mensaje cristiano. Es verdad que a primera vista sólo parece abrigar una ligera diferencia, pero en realidad esa diferencia es gigantesca. Mucho antes de que el cristianismo llegara a existir, un filósofo pagano llamado Aristóteles enseñaba sobre muchos temas, y entre ellos el tema de la retórica. Esto es, cómo se debe dar un discurso. (Del griego: Rhotorike... el arte del orador.) La oratoria había sido el gran amor de los griegos que precedieron a Aristóteles. Aristóteles hizo de ella un arte. En los días de los griegos y romanos la habilidad para dar grandes discursos era garantía de popularidad. A decir verdad, los grandes oradores eran las estrellas de cine de aquellos días. La disertación de Aristóteles sobre la retórica abarcó muchas cosas sobre la oratoria, pero su punto principal era el de que un buen discurso debe tener una introducción clara, unos cuantos puntos importantes y una conclusión.

Estas ideas no existían entre los primeros creyentes. Los creyentes del primer siglo, casi analfabetos por norma, desconocían las normas del arte de un discurso. La predicación cristiana del primer siglo se caracterizaba por ser improvisada, espontánea, y urgente… ¡Y pertenecía a todo el cuerpo de creyentes, no a hombres especiales! Los sermones que oyes cada semana se basan en los conceptos de la oratoria de Aristóteles. (No es inusual que los profesores de seminario –al igual que sus estudiantes– no sepan nada de este hecho.) Ahora bien… ¿cómo se las arregló el discurso pagano para introducirse en la fe cristiana? En Antioquía (Siria), hacia el año 400 d.C., Juan Crisóstomo (Juan Boca de Oro), uno de los más grandes oradores paganos de todos los tiempos, se convirtió.

Trajo consigo sus habilidades aristotélicas «sermónico-retóricas» al cristianismo. Pronto galopó vertiginosamente hasta llegar a ser el sacerdote líder en Antioquía y toda Siria. Toda la ciudad de Antioquía acudía a oír sus alocuciones. Al oyente aquellos mensajes le sonaban mucho en estilo, expresión, estructura e incluso –hasta cierto punto– contenido, a los grandes discursos paganos. (Y así sonaba el sermón que escuchaste el último domingo.) Juan Crisóstomo no sólo nos regaló los sermones aristotélicos, sino también la costumbre del sermón el domingo por la mañana, esto es, la tradición del discurso del domingo dado siempre por el mismo hombre, en el mismo lugar, a la misma hora, cada domingo. De ahí no solo entresacas el sermón y los servicios del domingo, sino incluso la raíz de una de las «tareas pastorales del sacerdote.»

Uno de aquellos deberes era enseñar. Aquello evolucionó por el camino hasta lo que ahora es la más importante obligación del pastor protestante… que no tiene ni idea de que está desempeñando una versión modificada de los deberes pastorales más importantes de un sacerdote, ideados por un Papa en el 500 d.C., cuyo nombre era Gregorio el Grande. La verdad es que aquí hay un buen trozo de la tarta de las funciones pastorales. Un hombre –siempre el mismo– sermoneándonos cada domingo. Recuerda estos orígenes el próximo domingo. ¡El sermón del domingo es el único lugar de la tierra donde puedes oír un discurso de oratoria expresado según el patrón de la gran tradición grecorromana de la retórica! Fiel al Nuevo Testamento, y nada más que Nuevo Testamento, ¿Eh, colegas evangélicos? (Gene Edwards-1996)

Eso es, en muy apretada síntesis, lo que la religión como tal produce en nosotros. Una especie de estupor (Que también es un espíritu inmundo), que no nos permite ni pensar, ni razonar, ni mucho menos comprobar con nuestras Biblias si eso que se nos está demandando fue idea de Dios o de algunos hombres que desean tomar su lugar. Cuando la izquierda internacional lanzó aquel slogan que decía que “la religión es el opio de los pueblos”, muchos creyentes genuinos se enojaron. Es entendible, pero no correcto si es que lo observamos desde la misma óptica de Dios. La fe en Dios, el culto por el evangelio del Reino y vivir conforma a Su propósito y voluntad, no es ningún opio, es paz, victoria y gozo. Seguir esclavizados con ritos y rutinas repetitivas, huecas y sin contenido espiritual alguno, sí adormece y actúa como narcótico. Si el ateo o gnóstico que piensa que la religión es una soberana estupidez, pudiera conocer y acceder a las riquezas de la auténtica fe en Jesucristo, su visión de las cosas cambiaría radicalmente, y su vida también. Ese es nuestro mandato. Esa es nuestra misión, vivir una vida plena que sirva de modelo a los que no la viven.

Porque si la oferta para un no creyente sigue siendo la de cambiar sus hábitos externos y nada más, supongo que seguiremos siendo una cucharada de agua sin gusto a nada, como hasta hoy. Trocar el ir a bailar, o a ver un partido de fútbol, o simplemente ir a darse un baño en una playa, por asistir regularmente a un templo, no es la solución para nadie. De acuerdo, lo saca temporalmente de caminos de pecadores y eso es positivo, pero yo te aseguro que, con el correr del tiempo, si esa persona no comprueba un verdadero cambio en su ser interior, no pasarán muchos días sin que decida retornar a su vida anterior. Una verdadera conversión trae inexorablemente convicción de pecado, pero un mero convencimiento de cambiar diversión o entretenimiento por banco de iglesia, sólo trae frustración, apatía y, finalmente, lo peor: odio a todo lo santo y rencor para con todos los que dicen ser creyentes.

En grandes rasgos y salvadas sean honrosas excepciones, eso es lo que hemos conseguido como iglesia hasta el día de hoy. ¿Cuál es el cambio que propongo? ¿Cambiar nuestra doctrina cristiana por otra más light o permisiva? No, ni lo sueñes. Lo que propongo es, de una vez por todas, rendir culto al verdadero evangelio inscripto en nuestras Biblias, que es el que te dice que El Reino de los Cielos se ha acercado. Porque eso te permitirá arrepentirte, aceptar a Jesucristo como Salvador personal de tu vida y colocarlo en la categoría de Señor de tu vida para todo lo que suceda de allí en adelante. Cuando haces eso de verdad, el Espíritu Santo no se tarda en venir a tu vida y sellarte primero para luego llenarte a rebosar. Y al igual que lo vivió el propio Jesús, cuando eres lleno del Espíritu Santo y logras pasar por el desierto de tus propias pruebas y tentaciones mundanas, es cuando regresas EN EL PODER de Dios y comienzas a ser de verdad un testimonio de vida digno de ser imitado. Lo que es como decir, un embajador del Reino de Dios en la tierra.

Y luego, recién entonces, podrás hacer todo aquello para lo cual has sido creado. Seguramente tienes talentos para diversas cosas, que ni bien los pasas por la cruz del calvario y los entregas sin resistencia a la voluntad de Dios, se convierten en los dones que bendecirán a decenas, a centenares, a miles o a millones, como Dios decida hacerlo. Pero siempre será con la guía y la dirección puntual del Espíritu Santo, nunca con tus propias habilidades humanas o ideas mentales propias. Lo primero es obediencia y calidad de JUSTO. Lo segundo es desobediencia y, lo peor, rebeldía. Dios se mueve con lo primero y bendice, gratifica y prospera a todos los que se alinean con Él en esa misión. Eso es, hasta hoy, y sin desmedro de lo que el Espíritu Santo pueda revelar mañana, o dentro de cinco minutos si así lo dispone, vivir conforme al diseño del Reino de los Cielos. Sometidos a un Espíritu Santo que es pneuma, que se traduce VIENTO y que se goza y se potencia cuando se le permite ser LIBRE y cumplir con la voluntad de Dios en toda la tierra. Punto.

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Gotas 

(Hebreos 11: 8)= Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. Y salió sin saber adónde iba… ¿Cómo puedo ir a un lugar que no sé dónde queda? Por fe. Todo cambio está relacionado con lo desconocido. Si tú quieres entrar en la dimensión de Dios; en la herencia, en la simiente, en la nación que en aquel momento estaba dentro de Abraham, en sus bendiciones y hasta en sus riquezas, vas a tener que meterte en lo desconocido. Eso es un reto. Estamos ingresando en un ámbito desconocido: un área dimensional nueva de este milenio. Y hay algunas cosas que son la evidencia de que algo está sucediendo, en lo espiritual y en lo natural. El mundo ya no está hablando de tendencias, sino de mega tendencias. Las grandes mega tendencias que ellos, el mundo, ven como los grandes cambios que se están produciendo y se producirán en un futuro casi inmediato. De naciones-estados, estamos pasando vertiginosamente a naciones-redes.

Hay un concepto de redes. Redes. Lo natural, reflejo de lo espiritual. Y porque las antiguas logias esotéricas eran llamadas «Red de redes», la iglesia no está del todo convencida de querer saber algo con la palabra esa: redes. Confieso que a mí tampoco me terminaba de gustar del todo hace algunos años, pero mírame hoy. Decidí que, si es para cambiar lo malo que estábamos haciendo, la acepto como herramienta. (Mateo 13:47) = Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces. No habrá una manifestación del Reino en el mundo, hasta que no seamos capaces de tejer la red que Dios nos ha mandado tejer. Claro que, a favor de esto, el diablo tiene su estrategia y hace que algún sistema corrupto de redes se implemente, que la gente se decepcione y que luego, cuando uno le habla de esto, quiera inmediatamente cambiar de pantalla, de iglesia y hasta de ciudad.

¡Animo! No pienso liderar ninguna red. Hasta hoy, tengo convicción de que no fui llamado para eso. Salomón dijo: «El pobre tiene la verdad, pero nadie lo oye.» Podemos ser una turba salvaje, pero eso no va a afectar los fundamentos de nuestra nación. Porque nuestra misión no es llenar un cine, un teatro o un estadio. Nuestra misión es llenar el mundo de la gloria de Dios y cambiar el fundamento de todo su sistema, porque la Escritura dice: Hasta que todo imperio, todo reino, sea suprimido y toda rodilla se doble delante del Señor y toda lengua confiese que Él es el Rey de Reyes y Señor de señores y todo el poder esté bajo sus pies.  ¿Cuántos creen que eso realmente se va a producir y va a ocurrir en el mundo? Nosotros los creyentes nos hemos convertido en unos criticones recalcitrantes. Huimos despavoridos de todo lo que se mueve en los ambientes políticos o gubernamentales, porque tenemos terror de quedar adheridos, pegados.  

Entonces decimos y hasta predicamos que todo está mal, que la política está mal, que la economía está mal, que la justicia está corrupta, pero: Si viniera un día el Ministro de Educación a la iglesia y dijera: «Muy bien; ¿Cuál es el plan que ustedes tienen para la Educación en nuestro país?» ¿Qué le contestaríamos? ¿Tendríamos alguna respuesta como hijos de Dios? José fue diferente. Él se plantó delante del Faraón y le dijo: esto es lo que tú soñaste, esta es la solución. Dios va a derramar la unción de José en esta nueva generación. Vamos a ser respuesta para los grandes males de esta parte del planeta. Dios se ha valido de tres comunidades proféticas para llevar a cabo su plan a través de los siglos: La primera, fue el Edén. Puso al hombre allí y le dijo: multiplícate, fructifica, llena la tierra, sojúzgala, señorea en ella. Sabemos que el hombre quebró la palabra de Dios y el plan se abortó.  El hombre falló, pero Dios no canceló su plan. Dios es un Dios de ideas fijas. Lo que él comenzó, lo va a terminar. Dice Isaías que Las naciones son como la gota que cae del cubo y los reyes de la tierra como el menudo polvo sobre las balanzas.

Los líderes de todas las potencias mundiales son como la nada misma delante de Dios, porque Él está en control de la historia. Tú tienes que tener un Dios grande y un diablo pequeño. Nada es tan grande para Dios que Él no pueda cambiarlo. La segunda comunidad profética, fue el pueblo de Israel.  En el capítulo 11 del libro de Génesis, en los últimos versículos, aparece un hombre llamado Abraham, y Dios se propone, con él, fundar una nación. Y Él dijo: este pueblo he creado para mí, mis alabanzas publicarán.  Un pueblo de reyes y sacerdotes, para gobernar, evangelizar y ministrar al mundo. Cuando construyeron el becerro de oro, Dios dejó once tribus afuera y seleccionó a la tribu de Leví para que fueran sus sacerdotes. Y con ellos, Dios se proponía cumplir su propósito.  Samuel, uno de los grandes sacerdotes, tal vez el más grande, no era levita, era de la tribu de Benjamín, pero él pudo entrar al sacerdocio, porque Dios siempre tiene una puerta abierta. Israel falló

Sabemos que Israel terminó ocupándose más de su aparataje religioso que en sus mandatos. En los días de Cristo, estaban embobados en un sistema que no tenía respuestas para nada. Y el Señor sacó doce hombres de la iglesia existente y formó una iglesia nueva y a la vieja, la terminó para siempre. Israel falló, pero Dios no canceló el plan. Pon atención suma a esto que te diré: Dios levanta hoy su tercera comunidad profética, que es la iglesia. La iglesia va a consumar la tarea. La iglesia va a terminar la tarea. Dice que es necesario que el juicio comience por la casa. No EN la casa como tantas veces nos enseñaron y erróneamente nosotros mismos también enseñamos. Dice POR la casa. Dios no va a hacer a un lado a la iglesia para juzgar al mundo. Dios va a juzgar al mundo a través de la iglesia. Pero la iglesia va a tener que ser lo que Dios quiere. Para Ir Reflexionando: BEBER CADA GOTA DE ESA LLUVIA DIVINA

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Pruebas…

(Santiago 1: 12-15) = Bienaventurado el varón que soporta la prueba, porque cuando salga aprobado, recibirá la corona de la vida, que prometió a los que lo aman. Nadie que es tentado, diga: Soy tentado por Dios. Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado cuando es atraído por la propia concupiscencia, y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, engendra el pecado, y el pecado, ya desarrollado, da a luz la muerte. A diferencia del castellano, la palabra griega traducida como Prueba, significa, el propósito de fortalecer la virtud, como se puede leer en Génesis 22:1 cuando dice: Aconteció después de estas cosas que Elohim probó a Abraham, y le dijo: ¡Abraham! Él respondió: Heme aquí.

Pero la misma palabra también significa tentar, que es algo así como sugerir que se practique el mal, y que es como la encontramos en Lucas 4:13 cuando señala: Y habiendo acabado toda tentación, el diablo se apartó de Él hasta un tiempo oportuno. La traducción que se lee como No nos metas en tentación, que figura en Mateo 6:13, cuando expresa: Y no nos metas en prueba, más líbranos del mal, no está en conformidad con el contexto teológico ni con la analogía espiritual del Nuevo Pacto. El verso 13 es el que define como son las cosas y que es lo correcto. Además, omite la figura del dialogismo, que consiste en expresar en forma de diálogo las ideas o los sentimientos de los personajes de una obra.  Es más que claro que aquellos que permanecen firmes en las pruebas recibirán la corona de vida. Y esta expresión no se refiere únicamente a la vida eterna, sino a la vida aquí y ahora, disfrutada más abundante y plenamente.

Y, de hecho, habiéndose referido a la tentación que viene de una prueba que llega desde afuera, Santiago aquí habla ahora de la tentación como una incitación al mal que viene de adentro. Según muchos textos de la Escritura, Dios nos somete a veces a prueba, pero Santiago enfáticamente declara que la perfecta santidad de Dios lo pone más allá de la tentación y que el Señor no insta ni va a instar jamás a nadie a pecar. Creo que no es necesario que te diga que adhiero total y definitivamente a lo que dice Santiago, porque un Dios como el nuestro, que aborrece el pecado y que es el dueño del poder total del universo, no va a declinar su santidad enviando a pecar a alguien para ver cómo reacciona. ¡Si Él nos conoce mejor que nosotros mismos! En fin…Supongo que esto desarmará algunas excusas, pero ahí estamos…

En ese sentido, la concupiscencia responde a una tentación que viene de afuera, mientras que el pecado es algo engendrado. Fíjate que Santiago, muy curiosamente, no menciona para nada el rol de Satanás en el marco de esa tentación. Y no lo hace, porque su propósito no es discutir el origen del pecado, sino explicar que la incitación al mal no viene de Dios. Al subrayar la naturaleza interna de la tentación, Santiago no les deja excusa alguna a los pecadores. Satanás es de hecho la fuente externa de la tentación, pero nadie lo puede culpar de ser el responsable de los actos pecaminosos cuyas raíces están dentro de cada individuo. No es por nada que David, en el Salmo 7 y verso 14 escribe: He aquí el inicuo se preñó de iniquidad, Concibió perversidad y dio a luz la falsedad. Lo único que me queda por aclarar es que la iniquidad, que es el pecado antiguo, heredado por generaciones de nuestros antepasados, en realidad es un gen que preña, que embaraza, y que cuando llega el tiempo de parir, da a luz, en muchas ocasiones, pecados más horrendos que aquellos antiguos que nos oprimieron y acompañaron a la tentación.

(16-18) No os engañéis, amados hermanos míos. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay cambio ni sombra de variación. Él, porque quiso, nos engendró con la palabra de la verdad para que seamos primicias de sus criaturas. Observa un detalle que no es menor. En el verso 16 no dice que nos cuidemos de no ser engañados. Tampoco que no dejemos que el diablo nos engañe. Dice que no nos engañemos a nosotros mismos. ¿Sabes qué? Esto es el ápice de la sabiduría. Si hay un engaño que surte efecto en cada uno de nosotros al punto de llevarnos a lo peor de lo peor sin que podamos defendernos, ese es el auto engaño. ¿Sabes por qué? Porque lo pensamos, lo aceptamos y lo incorporamos como la mayor de las verdades, siendo que sólo es una excusa que estimamos como buena y eficiente para acompañarnos a pecar sin culpa. Eso es engañarse a sí mismo. De eso se nos previene aquí. Recuerda que Dios no solamente no es responsable del pecado humano, sino que es la fuente de todo bien. En contraste con el continuo movimiento de los cuerpos celestes que Él creó, es inmutable. Siempre cumple sus promesas. La Razón de la Prueba: ¿QUIERES VENCER? ¡ENTRENA DURO!

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Desconocido

Dicen las estadísticas, (Y yo en algunas cosas, creo en el valor de las estadísticas), que después de más o menos cinco años de ser cristianos, una gran mayoría deja de tener amigos no cristianos. Porque nos enseñan que no debemos juntarnos con los mundanos, que no pueden tener comunión la luz con la tiniebla, lo cual es verdad y no deja de ser bueno cuando estás creciendo, pero en algún momento deberás acercarte a esa gente, porque es esa gente la que necesita a Jesús, y de otro modo estaríamos perdiendo la misión que tenemos mientras dure nuestro paso por esta tierra. Ocurre que, si juntas los granos de sal en los saleros, que es como decir en los templos, todo el resto de la comida lo sufre.  Jesús nunca dijo que seríamos la mayoría en la tierra; dijo que seríamos la sal de la tierra. Jesús nunca dijo que la guerra la perdería el ejército con menos soldados; dijo que se perdería si esos soldados pierden el sentido de su misión.

 El punto, aquí, es que hay mucha gente que no conoce a ese Jesús. ¿Es que hay dos? No, hay uno solo, pero sin querer, cuando lo sagrado se nos empieza a volver común, nos vamos olvidando la misión de ese Dios. Pero, el objetivo siempre es y será que ellos se conviertan a lo que tú eres, y no que tú lo hagas en lo que ellos son, sólo para que no te marginen. Eso no funciona, y además no agrada a Dios, te lo aseguro. Fíjate que Pablo les dice a los griegos que ellos adoran a un dios que todavía no conocen. Y creo con total sinceridad, que hoy mismo hay mucha gente, muchos de ustedes, quizás, que están adorando a un Dios al que todavía no conocen. O, mejor dicho, adoran a un Dios que es el genuino, mientras al que conocen es un Dios que la religión fue construyendo para cumplimentar con sus intereses. ¿Qué es ser espiritual? Para una gran mayoría, la espiritualidad suena como algo de otro mundo.

Para muchos cristianos, es sinónimo de leer mucho la Biblia, ir a la iglesia a todos los cultos sin faltar a ninguno, orar a cada momento y por cualquier cosa, hablar con un idioma Reina Valera, decir aleluya y gloria a Dios cada tres palabras, orar en lenguas, no enojarse nunca, estar permanentemente con una sonrisa que muestra dos hileras de dientes blancos e inmaculados, o si no a esos que buscando ser santos se recluyeron en monasterios en las montañas, y que solo consiguieron acceder al alcoholismo, a la homosexualidad y ahora en estos últimos tiempos, descubrimos que también a la pedofilia. ¿Eso es ser espiritual? ¿No se nos enredó algo en el camino? ¿Qué clase de espiritualidad busca Jesús en nosotros, hoy? Esa es la pregunta. Eso es lo que te estaría presentando y mostrando a un Dios que todavía no conoces. Y si no lo has conocido, si no has tenido intimidad con Él, muy difícilmente lo estarás adorando, y mucho menos en espíritu y en verdad, como Él nos demanda hacer.

Lo que hizo que Jesús terminara en la cruz, fue la idea disparatada de que la gente común, que la gente quebrada y arruinada, pudiera acceder a la santidad y ser santa. ¡Eso fue lo que enloqueció a sus enemigos! Eso fue lo que desató las más ácidas críticas en su contra. Lo criticaban porque veían que Él hacía que la gente religiosa, la gente perfecta se sintiera expuesta por toda esa gente real, genuina y verdadera que lo seguía y se nutría de su alimento. Y ellos lo criticaban porque pensaban que era imposible que si era quien decía ser, estuviera con toda esa gente considerada imperfecta, impura. La implicación chocante del ministerio de Jesús, era que cualquiera podía ser espiritual. Y su mayor problema era que si tenía que sanar a alguien, lo haría, aunque fuera en sábado y se echara encima a todo el imperio fariseo. Ellos pensaban que no importaba si un ciego veía, si lo habían sanado en sábado, era escandaloso y merecía ser juzgado con todo el rigor.

De hecho, siempre resulta escandaloso a quien Dios decide usar, porque siempre pensamos que hay mejores que esa persona. De hecho, es lo que durante mucho tiempo yo sentí conmigo mismo. O, mejor dicho, -ahora me doy cuenta- me lo hicieron pensar. La persona que, desde un púlpito, en los años noventa, desarrolló un ministerio profético que marcó y cambió mi vida, no era muy querido por el liderazgo de mi ciudad porque era moreno, de piel negra, había sido drogadicto y además, estaba casado con una mujer divorciada. Un escándalo de persona. ¿Cómo podría Dios usar a alguien así? ¿Cómo iba a levantar para un ministerio de tamaño impacto a alguien que no era blanco? Bueno; creo que el texto que nos dice que Lo vil y lo necio levanta Dios para avergonzar a lo sabio, debe haber estado borrado en las Biblias de esos muchachos…No se preocupen; además de verlo en aquel moreno, después lo pude ver en mí mismo. Y no me avergüenzo, doy gloria a Dios por eso. Por sobre todas las cosas, por no verme en la obligación de ser hipócrita, o de simular ser lo que no soy. Reglas Claras: CONOCIMIENTO ES INTIMIDAD

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Cuadernos Reales 10

Si lo Pides con Fe, Te Llega

En el capítulo 10 de Levítico, cuando Moisés se enoja con Eleazar e Itamar por causa de no haber comido de la expiación, se dice que eso llevó a iniquidad a la congregación. Las aflicciones deberían más bien acelerarnos a nuestro deber, que sacarnos de él. Pero nuestra incapacidad para esa responsabilidad, cuando es natural y no pecaminosa, tendrá grandes concesiones para ello; Dios tendrá misericordia y no sacrificio. La solemne advertencia que transmite esta historia nos muestra que, cuando los adoradores profesantes vienen con celo sin conocimiento, afectos carnales, pensamientos terrenales, ligeros, vanos, insignificantes, los dispositivos de la adoración de la voluntad, en lugar de la ofrenda del alma y el espíritu; entonces el incienso es encendido por una llama que nunca bajó del cielo, que el Espíritu de un Dios Santo nunca envió dentro de sus corazones. En este pasaje, podemos ver a la Iniquidad en su faceta masiva, no individual, y conforme a lo que los originales (avón) muestran, en este caso estaría relacionada con la Culpa.

Hay otro pasaje, el que encontramos en Levítico 17, versos 12 al 16. Otra vez, en este texto, el significado de Iniquidad es Culpa. Es la segunda en este mismo libro, y no creo equivocarme si entiendo que no será la última ni las únicas. ¿A ti te enseñaron, como a mí, que en guerra espiritual la Culpa es un espíritu maligno (Léase demonio) al cual debemos echar fuera en el nombre de Jesús si mora en alguien que ministramos, o rechazarlo y cortarle su derecho a invadirnos, si está en nosotros? Creo que esto no invalida esa enseñanza, sino que la reafirma y confirma con respecto a la procedencia satánica ciento por ciento de la llamada Iniquidad. No es un espíritu a reprender, es una condición a eliminar y a desactivar. ¿En el nombre de Jesús? Obvio, no hay otro nombre que esté por sobre este nombre. El texto del capítulo 20 del mismo libro, alude a una iniquidad que se contrae por observación de la desnudez de parientes femeninas cercanas.

Aquí la palabra usada para Iniquidad, sigue siendo avón, pero en lugar de culpa como en los anteriores, aquí se la traduce como Perversidad, como una Mala Moral. Todo esto, cierto es, formaba parte de la antigua Ley de Dios, pero no vemos en ningún lugar del Nuevo Testamento, y mucho menos a Jesús, descalificando todo esto y considerándolo no pecaminoso para este tiempo. Por lo tanto, nos agrade o no, nos parezca anticuado o fuera de tiempo, esto sigue vigente. Dios no está en contra de ningún principio igualitario, ya que Él mismo declara que no hace acepción de persona, lo cual deja en evidencia que hombre o mujer, ante Dios tienen los mismos derechos y obligaciones. La tergiversación satánica, obviamente, es entender por igualitario a lo pecaminoso. Pero ese no es Dios, esos son los hombres. Alguien se sienta delante de su televisor a ver una película que no es ni pornográfica ni indecente, pero que muestra desnudos. ¿Qué crees que está viviendo? ¿Te suena exagerado o muy religioso esto que digo? Háblalo con el Espíritu Santo, yo no puedo modificar lo que Él ha establecido.

En el capítulo 24 de Levítico, Dios habla con Moisés y le ordena que saque a un blasfemo que allí había, fuera del campamento. Pero no se queda allí. Le ordena también a toda la congregación que lo oyó blasfemar, poner sus manos sobre la cabeza del blasfemo y apedrearlo. ¿Motivo? Que cualquiera que maldiga a su Dios, llevará su iniquidad. En el original, en lugar de la palabra Iniquidad, está la palabra Pecado, pero el término griego del cual fue traducido, es kjet, que tiene que ver con Crímen, con su pena o su castigo y con Culpa. De hecho, es lo que se consideraba en ese tiempo (Y hoy podría decirse con propiedad que no es nada menor), que quien maldijere a Dios, (¿Nunca has escuchado a personas que cuando algo les sale mal, insultan a Dios?) quedaría condenado automáticamente a llevar sobre si la pena o el castigo inherente a un crimen. Interesante, ¿Verdad? No menos que lo que se lee en el 26, donde hay algunos detalles que valen la pena examinar más de cerca.

Este pasaje tiene, como te dije, algunas perlas muy interesantes. En primer término, donde leemos por su iniquidad y por la iniquidad de sus padres, la palabra original sigue siendo avón, pero la interlineal la traduce como pecado. En el verso siguiente, donde dice que confesarán su iniquidad y la de sus padres, en el original es la misma palabra, pero la versión traduce a ambas como iniquidad. Y, finalmente, en el verso 41, donde leemos que reconocerán su pecado, esta palabra también es avón. Llama la atención que las cinco veces que avón está presente como texto original, su traducción tenga dos significados diferentes. La confesión reconociendo haber prevaricado, da la idea de que, en este texto, iniquidad es la decisión de no respetar la ley de Dios. Aclaro por si alguien lo ignora o lo olvidó, que prevaricar es cometer algo que es pecado sabiendo que lo es, pero decidir seguir haciéndolo por conveniencia u otros intereses personales. Queda un solo detalle para que entiendas todo: lee el texto en tu Biblia. No juegues a la antigua comodidad de pretender que yo te lo lea.

En el libro de Números, en cambio, la cosa viene por el lado del adulterio, de la infidelidad. Y dice que, si una mujer fuese infiel y por eso el esposo sintiera celos, eso le hará contraer iniquidad. Pero que será libre de ella si el sacerdote así lo ejecuta. Esta ley de la que se habla aquí, deja en evidencia que a Dios no le agradan en absoluto los celos, que, dicho sea de paso, todos somos testigos que en algunos casos han sido factor de finales muy trágicos. En esto se inspiró el legendario autor de “Otelo”. Entonces, lo que aquí se deja de manifiesto es que, cuando una mujer engañe a su esposo con otro hombre, si el esposo siente celos, tenga o no tenga razón de sentirlos, la ley decía que igualmente debía llevarla ante Dios, y que si se descubría que ella hizo algo malo, el hombre no sería castigado por sus celos, pero ella sí por causa de lo que aquí se denomina como Iniquidad, que es como decir Infidelidad y confirmar una vez más, la carencia o ausencia de respeto por una ley de Dios, la Fidelidad. Sería absolutamente injusto de mi parte no aclarar que, al igual de los mandatos de sujeción y amar, esto no es solamente para uno, sino para los dos componentes de la pareja matrimonial. El relato es con dirección masculina, pero la inversa debería ser exactamente igual. A las traducciones siempre las efectuaron hombres.

Algo nos queda claro en toda la escritura: la Iniquidad confesada, tiene perdón. Dios es tardo para la ira y además misericordioso. Hay un caso muy puntual donde queda en evidencia que la iniquidad puede ser de origen personal e individual, pero también global, masivo. En este caso lo que se perdona es la Iniquidad de todo un pueblo, lo que una vez más nos habla de Perversidad, Maldad y carencia de respeto por la Ley de Dios, lo cual equivale a rebelión. Por eso es que en Números 15 se hace especial hincapié en la soberbia ultrajante a Dios como factor de iniquidad. Iniquidad, aquí, es una vez más avón, pero en este caso se traduce una vez más como Culpa. Y es importante observar que todo eso es producto de la actitud con que se realiza algo. Mucha atención con esto: no dice que una persona es cortada del pueblo porque hizo algo malo con soberbia, dice simplemente que hizo algo con soberbia, lo que deja el interrogante abierto respecto a que, cuando hacemos algo con soberbia, a Dios no le interesa demasiado si lo que hacemos es bueno o malo, esa es otra historia y otro juicio. A Él le desagrada la soberbia y eso nada más ya nos lleva a ser tenidos en juicio. Sin embargo, en este texto la segunda parte aclara lo anterior. Dice que esa persona, (Y no hace distinción entre judíos o gentiles), actuó con soberbia y que menospreció un mandamiento de Dios y que eso determina que se llene de iniquidad. Culpa, pero también desprecio y rechazo por un mandamiento, por una ley de Dios. Rebeldía.

Los levitas ejercían el sacerdocio de la nación, y como tales, eran los intercesores que se colocaban en la brecha entre el pecado de la gente y el juicio de Dios. Era caso por caso y pecado por pecado que ejecutaban la expiación, siendo el conjunto de ellos lo que aquí denomina como Iniquidad. Un conjunto que incluye maldad, culpa, rebeldía, celos y una gama de puntos más que la hacen delicada, peligrosa y responsable de muchas caídas graves. Lo más grave, indudablemente, la transmisión generacional, ya que hace pagar a inocentes por pecadores. Eso solamente se soluciona velando y conociendo sus pormenores. Ejemplo: Dios se fijó en Jacob con mucha atención. Jacob fue luego Israel. Lo que se nos está diciendo, es que Dios no ha notado Iniquidad en Jacob, lo que nos muestra que podemos proceder con toda la astucia que la misma Iniquidad nos proporcione, pero a Dios jamás lo vamos a engañar. Si hay ese flagelo en nosotros, Dios lo va a notar. Y aquí le añade que tampoco ha visto Perversidad en Israel.

A primera lectura somera parecería ser que habla de un hombre y de su nación, pero no debemos olvidar que Jacob ES Israel, por lo que queda más que en evidencia que Iniquidad y Perversidad van de la mano, se complementan o, como es mi pensamiento, son la misma cosa. Cabe añadir aquí y ahora, que los que padecen Iniquidad no saben lo que les está pasando. Y lo que les está pasando, es que mientras más buscan la gloria de Dios, peor la están pasando. Sucede que la gloria y la justicia de Dios van de la mano. A la gloria no podemos acercarnos sin pasar por la justicia. Dice el salmo 97 que los cielos anunciaron su justicia y toda la tierra vio su gloria. La justicia y la gloria de Dios, van de la mano. El problema es que hay palabras que las hemos hecho tan comunes, que terminan perdiendo el sentido de lo que son. Y una de estas palabras, es la palabra gloria.

Decimos muchas veces que cuan glorioso estuvo un culto o una reunión simplemente porque los que los dirigían, se pasaron todo el tiempo diciendo y asegurando que la gloria de Dios estaba descendiendo sobre ese lugar. A alguien que estaba allí, Dios le dijo que no podía hacer descender su gloria porque conjuntamente con ella descendería su justicia, y entonces más del setenta por ciento de los que estaban reunidos allí, hubieran caído muertos. Y no porque estuvieran en pecado, sino por causa de su iniquidad. Iniquidad no es necesariamente un pecado terrible. Iniquidad es simplemente estar desalineado de Dios. Hay gente que está por allí predicando en contra de las maldiciones, y en cada ocasión las rompen, las cancelan, las echan fuera de las vidas. Pero resulta ser que, con el tiempo, en la mayoría de los casos, esas maldiciones regresan. ¿Por qué? Dice la Palabra que ninguna maldición vendrá sin causa.

La maldición es una fuerza espiritual que está buscando donde adherirse, y cuando lo encuentra, se adhiere y eso donde la maldición se adhiere, se llama Iniquidad. Quiero que sepas que hay un enorme porcentaje de cristianos sufriendo por causa de la iniquidad que ni siquiera han escuchado o aprendido alguna vez qué significa la iniquidad. Es menester que sepas que hasta que no saques por completo de tu vida todo vestigio de iniquidad, esas maldiciones podrán seguir afectándote. Porque hay principios espirituales que te dicen que te dicen que justicia e iniquidad, se oponen entre sí. La justicia tiene un poder de atracción tremendo. Dice la palabra que busquemos primeramente el Reino de Dios y su justicia, y que cuando lo hagamos, todas las cosas nos serán añadidas.: Esto significa que la justicia tiene un poder de atraer hacia una persona, todas las cosas que pertenecen al Reino de Dios. Todas las cosas que le pertenecen, su Gracia, su Poder, su Misericordia, su Favor, su Prosperidad, su Salud, todo lo que pertenece al Reino de Dios es, necesariamente, atraído por la justicia.

Sin irnos demasiado lejos, tenemos un pasaje que está en el capítulo 32 del libro de Deuteronomio. Es sumamente poético el léxico que leemos en este texto. Sin embargo, encierra un grado de exhortación que, de predicarse hoy en cualquier iglesia supongo que lograría que lo miren más que torcido, con esos ojos torvos que tanto hemos visto en gente muy religiosa. Lo primero que se puede decodificar, a modo de perla anexa, es la diferencia que existe entre las cosas que se brindan. Dice que la enseñanza gotea como la lluvia, es decir que no es intensa, pero tampoco tiene pausas. Permanece, persevera y bendice, porque lluvia y bendición, en la Biblia, son la misma cosa. Destilará como el rocío el razonamiento. ¿Cómo destila el rocío? Lento, casi invisible al ojo humano, imperceptible, pero presente de manera visible cuando vemos una tierra húmeda, por la mañana, sin que en la noche haya llovido. Y para que no queden dudas de esta lentitud de siembra, dice que será como llovizna sobre la grama. La llovizna, lo sabemos, es una lluvia muy tenue pero persistente. Y concluye diciendo es como gotas sobre la hierba. El original dice aguacero, y esto habla de lluvia fuerte y sostenida.

Luego dice que Dios mismo dice que Él es la Roca. Sobre ESTA roca se edifica la iglesia, ¿Recuerdas? ¡No es sobre un hombre, por valioso e importante que haya sido su tarea! Si la iglesia no está fundamentada en la Roca, es Babilonia. Porque fíjate que el hombre es carne y la carne es polvo de la tierra, o tierra. Y cuando dice que una casa fundada en la arena se cae al menor movimiento está hablando de eso. La arena, como todos sabemos, es una mezcla de pequeñas partículas de roca con polvo de la tierra, por eso es que sola, no tiene consistencia. Es como ser un creyente que se apoya mitad en Cristo, la Roca, y mitad en su propia sabiduría humana y carnal, la Tierra. Es un cristiano-arena. No resistirá ni vientos ni tempestades. Y comienza a detallar cómo son los caminos de Dios. Es rectitud pura y Justicia plena. Añade, por si fuera necesario, que en Él no hay corrupción (Que es putrefacción, podredumbre de algo o alguien), alguna, que en todo caso eso sí existe en algunos de sus hijos. Y concluye con algo que es manifiesto: en Dios no hay iniquidad. Que es como decir que no mora en Él nada opuesto a rectitud o justicia, y mucho menos corrupción. Todo esto es Iniquidad. Y si quieres, añádele lo que les dice al final: gente torcida, perversa, loca e ignorante. Eso, eso también constituye Iniquidad.

Casi que, desde mi conversión en adelante, siento un profundo respeto por la palabra Prevaricación. Sé que no son pocos los cristianos que la han leído en sus Biblias y lo siguen haciendo, pensando y creyendo que es simplemente una forma más de pecado, pero no, no lo es de ninguna manera. Porque el pecado, dice en toda la Biblia que, por causa de la infinita misericordia de Dios, es perdonado previo arrepentimiento, pero de la Prevaricación no dice nada similar y, si escudriñas con cuidado, podrás ver que lo que dice es exactamente inverso y hasta sumamente duro e inflexible. El diccionario de español dice que Prevaricar es delinquir un funcionario público por faltar a sabiendas o por ignorancia inexcusable a las obligaciones y deberes de su cargo. Visto así, parecería ser algo de menor cuantía que lo que es, porque llevado al terreno espiritual, la actitud crece y se sobredimensiona.

Verás: pecado es aquello que puede cometerse por ignorancia, (Esta es la razón por la que más de media humanidad peca, porque ignora la existencia de un Dios que lo sabe y lo condena), por incredulidad (Le han dicho que hay un Dios, parece estar de acuerdo, pero no cree que se ocupe de él y de sus errores) o por debilidad (Conoce a Dios, quiere serle fiel, pero su carne y su alma le juegan malas pasadas y no puede evitar, aunque lo desee, caer en un mismo pecado una y otra vez. Todos sabemos que cuando existe un arrepentimiento sincero y genuino en cada una de estas alternativas, y ese arrepentimiento lleva al hombre a caer de rodillas ante su Dios y pedirle que lo perdone. el amor y la misericordia de Dios activará de inmediato ese perdón y todos esos pecados cometidos por estas u otras causas similares, le serán perdonados. Pero no se dice en ningún lugar que con la Prevaricación suceda lo mismo.

Porque el acto de Prevaricar, tal como de modo muy elegante lo dice el diccionario, es la actitud que toma alguien que sabe lo que está haciendo, dónde lo está haciendo y cómo lo está haciendo, pero que por razones que tienen que ver con sus intereses, sus ideales o simplemente su sentido innato de desobediencia, decide hacerlo de otro modo o no hacerlo. Concretamente, un cristiano promedio sabe qué es el pecado, cómo ejerce tentación y en qué es más vulnerable, pero a pesar de saber todo eso, porque le conviene, le reditúa ganancia o simplemente satisface placeres de su cuerpo, decide pecar de igual manera. Allí no existe ni ignorancia, ni incredulidad ni debilidad, existe Desobediencia, que es uno de los ingredientes, (Sino el básico) de lo que estamos estudiando cómo Iniquidad.

Desde atrás hacia adelante, vemos que en aquellos tiempos y bajo aquellos principios, la Iniquidad era algo que podía tener expiación, ya fuere por medio de los sacrificios tradicionales de la época o por alguna ofrenda que justificara esa decisión. Sin embargo, también vemos y avanzando hacia el principio que se percibe en los distintos textos, que Dios estaba perfectamente informado de todo eso, y que cuando por ejemplo le dice a Elí que lo juzgará por todo lo que él sabe, no exagera nada. Elí era consciente de toda la herejía y crueldad que estaban cometiendo sus hijos, pero en ningún momento hizo nada para detenerlos. Este es el momento en que le llega el juicio inexorable y, como siempre han sido, son y serán los juicios de Dios, muy difícilmente el hombre pueda echar mano a alguna clase de argumento que justifique su Iniquidad, que en ese caso específico es sinónimo de Desobediencia. y Traición, nada menos.

Hay un relato que hace Samuel en el capítulo 19 de su Segundo libro, que habla de un hombre llamado Simei, hijo de Gera. Cuando este hombre cruza el Jordán, se postra delante del rey y le pide que no lo culpe de iniquidad. Todo respecto a su pasado. En esta historia, donde la iniquidad es traducida en los originales como Culpa, se produce una muy visible separación entre nuestra palabra y pecado. Noten que Simei le pide al rey que no lo culpe de su iniquidad, lo cual lo tiene muy preocupado por el calibre de lo que sería esa acusación. Pero luego dice haber reconocido su pecado, lo que indudablemente él tiene certeza lo ha llevado al perdón. Lo procura enmendar siendo el primero de toda la casa de José en descender a recibir al rey. El pecado con arrepentimiento, tiene perdón. Es notorio que la Iniquidad tiene otro protocolo que en otros textos se aclaran debidamente.

En el 17 del Primer libro de los Reyes, se cuenta de un hijo de un ama de la casa que se enferma de gravedad, tanto que dice que se quedó sin aliento. Y que esa mujer, la madre, le dijo a nuestro conocido Elías, que qué era lo que tenía ella con él. Ella interpretaba que Elías había venido allí para traerle a su memoria su iniquidad y, de paso, para llevar a la muerte a su hijo. Debemos tener en cuenta que la mujer de este relato había hecho mucho por Elías, prácticamente lo había dado todo sin pedirle nada. Y ahora sufría el tremendo shock de ver morir a su hijo. Y digo morir porque leo que la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento. Si una persona se queda sin aliento es porque no respira, y si alguien no respira, es porque ha muerto, así de simple. Y ella lo que hace es suponer que en eso hay un juicio de Dios por intermedio de Elías, por causa de lo que ella llama sus iniquidades, que muy probablemente las habrá tenido en forma de diversos pecados.

Pero también es evidente que toda iniquidad que se reconoce y se convierte en fe y confianza hacia Dios, es iniquidad que puede ser cortada y restaurada. Recuerda que el único pecado que no tiene perdón, según la Palabra, es el de la blasfemia al Espíritu Santo. No fue este el caso, seguramente, ya que Elías usó el tremendo poder que Dios había depositado en él y resucitó al muchacho acostándose tres veces sobre él mientras estaba muerto. Una primicia de lo que luego Jesús haría durante su ministerio. Hay algo que aparece en el primer libro de las Crónicas que también podemos tener en cuenta. Cuando dice que el Espíritu vino sobre Amasai, literalmente lo que significa es que el Espíritu se apoderó de él. Los profetas comprendieron que la fuente de su inspiración era el Espíritu de Dios. Lo muy llamativo de este texto, es la expresión de David, cuando dice que no hay iniquidad en sus manos.

Esto obliga a un profundo estudio, porque todos sabemos los hechos que protagonizó David y la importancia que nosotros le damos. ¿Dios le habrá dado la misma que nosotros? Si así fuera, es de suponer que David ni siquiera hubiera llegado a reinar, y tampoco que el propio Dios jamás hubiera dicho que tenía un corazón conforme al suyo. ¿Algo no entendimos bien o nuestra religiosidad supera a nuestro entendimiento? Mi única duda es por qué razón David habla de iniquidad en sus manos…Cuando alguien te aconseja prepararte y capacitarte en teología y otros puntos que tienen que ver con la llamada eclesiología, argumentando que si Dios decide usarte encontrará en ti a alguien capaz y eficiente, recuerda esto que lees al principio de este texto. Yo te tomé del redil para que fueses príncipe, le dice Dios a David. Él lo eligió, Él lo levantó para todo lo que iba a ser en tiempos en donde David no podía ni sabía ver nada más que lo que le mostraban las ovejas que pastoreaba.

Una vez más, entonces, debemos plantearnos una enorme verdad que, influenciados por la cultura popular que el mundo secular nos impone, a diferencia de ellos, Dios no viene a buscar y levantar a los capacitados, Dios capacita a los que ya decidió levantar desde mucho tiempo antes que estuvieran en los vientres de sus madres. Eso es Reino. Lo otro es Religión, tú eliges. Cuando se refiere a hijos de iniquidad, no necesariamente habla de herencias de sangre o familia, sino de resultados, de engendros espirituales que no necesariamente son hijos naturales.

Finalmente, hay un relato que tiene que ver con un episodio circunstancial, pero que a la vista de Dios no lo es. Es el resultado clásico de cuando el hombre hace su propia voluntad conforme a su sabiduría humana y, una vez más, influenciado por los rudimentos del mundo secular en el que vive, y no conforme a la voluntad de Dios y su dirección. Dios jamás le pidió a David que hiciera un censo. Dios no necesitaba un censo, pero David pensaba que él como rey sí lo necesitaba. Y sin más trámites lo ordenó ejecutar. La consecuencia, aquí la explica: desagradó a Dios, que no es poca cosa, y además hirió a Israel como nación, que tampoco lo era. David lo reconoció y por eso hizo un pedido a Dios que nos deja una evidencia: la iniquidad, que aquí ostensiblemente es Ignorancia y Desobediencia a las leyes divinas, puede ser quitada por Dios si Él así lo estima o considera justo. La iniquidad es una propiedad exclusiva del hombre a la que accede por decisión de su voluntad, pero si hubiera registro de influencia o debilidad, puede pedir a Dios lo que David le pide. En este caso, Dios accede y termina considerando a David poseedor de un corazón conforme al suyo.

En suma: si bien no somos enteramente responsables de adquirir nuestras iniquidades, sí lo somos en cuanto a de qué manera lo vamos a enmendar o solucionar. Nunca sabremos qué grado de violencia es capaz de articular alguien, hasta que no pase por algún suceso que lo lleve a una instancia crítica. Si hay kjamas en la vida de alguien, bastará un mínimo detonante para que toda esa violencia escondida, en muchos casos, en personalidades sumamente bondadosas, salga a la luz y produzca consecuencias que nadie puede prever. No eres tú el responsable que haya iniquidad en tu vida, pero sí lo eres de no hacer ningún esfuerzo para desterrarla de ti. Lo primero, es heredad. Lo segundo, comodidad o, mucho peor, indiferencia. Y nadie que pueda decirse seguidor de Jesucristo de Nazaret, se puede permitir ser indiferente ante nada ni nadie por una simple razón: Jesús no lo fue. Y jamás tuvo en mente, en lo humano, si eso lo llevaría a triunfar o a morir.

Muy bien; luego de esto, llega el momento de ponernos bien serios y cuidarnos al máximo de no cometer errores que lleven a confusión. Vamos a hablar del Reino. Y cuando se habla del Reino de Dios, nadie puede hacerlo de manera académica, técnica, científica, impersonal o teológica, sino que lo hará de modo espiritual, que es indefectiblemente una mezcla de todas esas cosas y ninguna como eje central. Hay una realidad inexorable que nos muestra que cada día que transcurre, el Reino de los Cielos avanza en medio de la multitud de conflictos que se le cruzan. Independientemente de lo que cada hombre o mujer creyente haya decidido creer o dejar de creer, lo cierto y evidente es que el Reino de Dios sigue su avance aún en contra de la manifiesta oposición de las fuerzas satánicas para resistirlo, deteriorarlo y, de serle posible, doblegarlo. No podemos ignorar este hecho, digamos lo que digamos y prediquemos lo que prediquemos.

Es muy bonito y produce mucha enjundia y emoción plantarse en un púlpito, o frente a un micrófono y vociferar victorias que todavía estamos muy lejos de obtener y concretar. Sabemos, tanto por experiencia personal como corporal, que no hay avance sin oposición y resistencia. Que, si no la hubiera, habría que desconfiar muy seriamente respecto al sendero por donde estamos avanzando. El Reino es una fuerza conquistadora que de ninguna manera puede tener convivencia o coexistir con cualquier cosa que no tenga su misma naturaleza. Y mucho menos de manera pacífica. Durante toda una vida, cuando un ejército se enfrentó a otro, aunque ambos estuvieran conformados por padres de familia, hijos, hermanos, etc., jamás confraternizaron entre sí. Si es tu enemigo, debes vencerlo, no amigarte con él. El que para nosotros es cotidianamente nuestro amado Dios, en la Biblia sigue siendo Jehová de los Ejércitos.

Por otra parte, todos ya sabemos muy bien que esa oposición es dura, cruel, despiadada y jamás se retracta de nada de lo que salga de sus bocas o de las de sus comunicadores. A una gran mayoría de creyentes siempre nos llamó poderosamente la atención que nuestra Biblia dijera que al Reino se lo arrebata con violencia y que de ninguna manera es para gente cobarde. Estuvimos demasiado acostumbrados por la religión a presentarnos como hombrecillos de tanta suavidad, que en muchas ocasiones se nos tuvo que observar con mucha atención para comprobar que efectivamente lo fuéramos. He convivido con miles de cristianos de distintas congregaciones, y los varones auténticamente masculinos en sus conductas, siguen siendo la minoría. No hablo de rusticidad y mucho menos de torpeza o grosería, hablo de masculinidad, que nada tiene que ver con el egocentrismo del machista.

La imagen que dibujó el catolicismo romano de ese Jesús con rostro lánguido y sufrido, y sus manos juntas como en un pedido de disculpas permanente, no encajó nunca con ese arrebatamiento con violencia que se nos propone. Siempre hicieron hincapié en el muchacho que se comportaba con suavidad con las mujeres de su tiempo y que jugaba con los niños como uno más de ellos. Muy pocos son los que te predican recordándote que Jesús fue tentado en todo lo que puede ser tentado un muchacho de treinta años, y que cuando se enojó por celo de su fe, agarró a patadas las mesas de los cambistas y otros corruptos del templo. De todos modos, cuando tenemos alguna forma de duda respecto a esto, conviene acudir a las fuentes. Una de esas fuentes más que confiable, es Daniel. Él fue quien dijo que Dios iba a levantar un Reino que no sería jamás destruido, ni dejado a otro pueblo. Que sería un Reino que iba a desmenuzar y consumir a todos los otros reinos, mientras Él permanecería para siempre.

Fíjate en algo esencial. El avance del Reino tiene mucho que ver con la actividad del hombre en la tierra. Es indudable que lo que llamamos “gente de Reino”, es aquella que tiene una mentalidad que, por otra parte, ya está escrita en nuestras Biblias. Allí se los describe como hombres vigorosos. Y no es mera formalidad o un adjetivo arrojado al azar. Porque este término, vigoroso, en griego, tiene derivaciones que significan “agitar violentamente”. Y esto tiene que ver directamente con la calidad de la oración que esta gente posee y que, en el momento de echarla a rodar, agita violentamente el reino espiritual enemigo y ayuda a establecer el nuestro. En la historia bíblica literal, el hombre es un guerrero. Quiero entender que, por causa de su misma estructura física y cultural, el diseño divino lo instala allí. En este tiempo que vivimos, no es ninguna novedad para nadie que, si se habla de guerreros de oración y combate contra demonios, las mujeres le llevan ventaja a los hombres en casi todos los grupos. Algo ha sucedido.

En el libro de los Hechos hay un episodio en el cual vemos a los saduceos apresando a Pedro y Juan simplemente por haberse permitido sanar a un hombre en aquella legendaria puerta llamada La Hermosa. No conformes con eso, además de amenazarlos fuerte y duro, le ordenaron a Jesús que dejara de predicar, caso contrario serían fuertemente castigados. De hecho, estos eran tiempos en los que las bravatas gratuitas no tenían lugar. Si alguien con algo de poder te decía que te cortaría el cuello, lo mejor que podrías hacer era colocarte un collar de acero. Nadie tomaba a una amenaza como una “estrategia psicológica” para ablandar resistencias, La tomaba como era: un preanuncio de algo peor. Más que amenazas para amedrentar, lo que se usaba en esos tiempos era un aviso con antelación de algo que luego iba a suceder inexorablemente. Algo así como decidí matarte, así que mi deber es avisarte para que lo sepas y puedas defenderte. Pero no dudes que ni bien se presente la menor oportunidad, te mataré. Así de simple.

De allí que los discípulos de Jesús decidieron reunirse para confrontar la satánica amenaza recibida. Como toda respuesta bélica, ellos tenían la potestad para invocar al Espíritu Santo y pedirle que viniera en su ayuda. Todos sabemos que les funcionó, y no por milagro aislado. Toda oración de guerra agita el reino espiritual hasta los cimientos, a tal grado que incluso pudieron llegar a sentirlo hasta físicamente en Jerusalén. Esta, en cualquier tiempo y lugar, es la oración de Reino que avanza. Me encantaron sus palabras finales, cuando le piden al Señor que mire esas amenazas y conceda a sus siervos todo el denuedo posible para hablar su Palabra. Denuedo, te recuerdo, además de fuerza e ímpetu, es ausencia de contaminación. Creo firmemente que, uno de los huecos por los cuales el infierno se infiltró en la iglesia, es la carencia de pureza en lo que se enseña y se predica. ¿En cuantos lugares cristianos que conozcas se predica el evangelio del Reino de los Cielos? De hecho, una enorme mayoría aún no sabe ni siquiera de qué se trata eso.

En suma, entonces, si quieres tomar esto como una punta de lanza de una enseñanza o aporte válido y práctico, tendrás que entender que, cuando se nos dice que al Reino se lo arrebata con violencia y que sólo los violentos lo hacen, estamos hablando de ese hombre genérico vigoroso, que arrebata por fuerza, saquea o presiona hacia dentro. Para ser así de fuerte en la oración, el hombre debe desear el Reino de Dios con todo su corazón, para ver la gloria de Dios manifestada en la tierra y para ver a Jesús absolutamente exaltado. Ellos son poseídos de energía, de celo y que, en vez de dar paso a la oposición de enemigos religiosos, fuerzan su entrada al Reino para poseerlo ellos mismos. Los que encaran todo con exceso de cuidado, suavidad y mesura, están muy buenos para con su propia gente, pero no para darse de cara con los peores demonios que nos envíen a frenarnos.

Lo cierto es que estos eventos relatados, ocurrieron al principio de la historia de la iglesia, en un tiempo en el que grandes avances gubernamentales habían sido logrados por ellos como cuerpo. De hecho, Jesús mismo había estado trabajando a través de ellos con señales y milagros, algo que siempre se dice y que muy poco se muestra. El cojo sanado de manera maravillosa y nada menos que en la mismísima puerta La Hermosa, un lugar en el que cuando sucedía algo se enteraba de inmediato toda la ciudad, es un ejemplo de ello. Eso, obviamente, y como podrás imaginártelo, había amenazado y muy seriamente nada menos que el poder estructural del mundo religioso, por lo que el enemigo los utilizó como respuesta y todos fueron arrestados. Estaban empezando a pagar un precio por algo que tiene que ser moneda corriente en el Reino, aunque suele brillar por su ausencia en la iglesia: la audacia.

¿Razones por las que digo esto? Varias, pero la principal es que, a partir de experiencias propias y ajenas, sabemos que la audacia es una actitud que aterra al enemigo. Literalmente, así como te lo digo: lo aterra. Por eso es que él procura, por todos los medios a su alcance, que nunca son pocos, tratar de extinguirla de la iglesia. Con toda honestidad te lo pregunto, donde quiera que te congregues o asistas a una iglesia cristiana, ¿Has visto audacia real en ella? Yo no. Muy, por el contrario, lo que más me tocó observar donde estuve, fue a personas dubitativas, medrosas, temerosas de todo y, en casos puntuales no menores, hasta con algún grado de cobardía. ¿No leyeron sus Biblias? ¿Ignoran que el Reino de Dios no es para los cobardes? Un ejemplo clásico es la política interna en las congregaciones. Pregunto. Una gran proporción de los hombres que la ejercen y la ejecutan, ¿Van de frente o siempre es mediante calumnias, injurias y murmuraciones a espaldas de cada individuo? Si eso no es cobardía…

Te ilustro en algo. La palabra audacia, es la traducción del vocablo parrhesia. Y significa “declaraciones sin reserva, con franqueza, candor y coraje animoso”. Denota una habilitación a gente ordinaria exhibiendo autoridad y poder espiritual. Siempre te dije que no me gusta ni un poco que me traten de gran siervo de Dios o de altísimo ministro del Señor. Hay audacia en mi vida, eso es verdad, pero tiene que ver de pleno con casi todo lo que dice aquí como significado del término griego que la traduce. Declarar cosas sin reservas, con total y absoluta franqueza, le guste a quien le guste, con un candor que en más de una ocasión me ha traído problemas, y con coraje. Y que habla de autoridad de gente ordinaria, no especial, ni lo dudes. Soy el mejor ejemplo de eso. Sé que a mucha gente le encanta imaginarse que su líder, ministro o pastor son seres inmaculados, fuera de serie, imbatibles y casi omnipotentes. Necesitan pensar eso para sentirse protegidos bajo su…cobertura. ¿Sabes qué? Eso es falso de toda falsedad. No existe un hombre ni una mujer así. Todos los que administramos ministerios, peleamos nuestra buena batalla exactamente igual que cada uno de aquellos a los que nos toca ministrar. Ordinarios, con audacia y autoridad, aunque enviados, nada más.

El caso es que está absolutamente comprobado que Satanás le teme a eso. Porque la audacia, no es algo que se te ocurre de un momento a otro y porque sí. La audacia es una impartición espiritual que te da autoridad en todo lo que digas o hagas. Es una especie de determinación de usar una de las grandes técnicas que ponen de manifiesto todos los bomberos del mundo, apagar un fuego con más fuego. Y ni hablar de retroceder o retractarse por la intimidación o directamente amenaza de todos los principados y potestades que se te ocurran, infiltrados o metidos dentro de personas con influencia o poder terrenal. Esos muchachos sabían que eso era más que importante si querían dar su testimonio y sobrevivir para contarlo. De hecho, sabían que estaban en un conflicto bélico gubernamental que se peleaba en oración. Yo descubrí algo: si vas de frente con toda la verdad genuina, sin miedos ni falsos respetos, nadie va a tocarte un pelo porque el Señor peleará esa guerra a tu lado. Ahora, si con eso mismo quieres lucirte y jugar a la estrellita…en fin…ya sabes.

Alguna vez leí que se reunieron los reyes de la tierra, y que los príncipes de juntaron en uno contra el Señor y contra su Cristo. ¿Recuerdas de donde viene esto? ¡Exacto! Del Salmo 2, un salmo de dominio y gobierno del Reino de Dios en la tierra. El tema de ese salmo es, justamente, la validación del gobierno de Dios en la tierra. De la alianza diabólica entre reyes y príncipes que intentan romper de esa tierra toda las ataduras y cuerdas que Dios había puesto. Los sistemas espirituales de restricción, las leyes de Dios no habladas en la tierra, son las que aún detienen al enemigo de su maldad descontrolada y de la lascivia espiritual que se desprende de sus actos, usando almas y cuerpos disponibles por pecado. Hay algo que, si no logras entenderlo, jamás tocarás ni las cercanías del Reino, y es que allí, en ese ámbito, en esa dimensión, en ese nivel, se vive con auténtica libertad, no bajo duras restricciones. Esa es la diferencia más visible entre Reino y religión.

Dios solamente espera tu declaración en la tierra para Él hacerla efectiva desde los cielos. Cuando su gente comienza a declarar decretos poderosos que demandan a las naciones inclinarse ante el poder de Su Majestad, Dios responde conforme a lo que se lee en el Salmo 2. Pídeme, y te daré las naciones por herencia y los límites de la tierra por posesión. No es poca cosa ni algo incierto. Es algo más que real, efectivo y firme. Un decreto ha sido dado aquí, y en respuesta pedimos por las naciones en el poder de un espíritu audaz. Estas eran las oraciones de aquellos primeros apóstoles, que invocaron, cuando reclamaron el salmo en su oración de rompimiento en la ciudad de Jerusalén. Luego, Dios les iba a responder con un verdadero terremoto espiritual. Y todo, a partir de la audacia de pedir lo que tenían que pedir. ¿Te parece estructuralmente lógico pedir que la gente genuina se salga de los templos y comience a adorar a Dios en espíritu y en verdad a solas y en intimidad total con Él?

El hermoso relato existente en el libro de los Números, da cuenta que al final de un larguísimo viaje a través de ese árido desierto, el pueblo de Israel ha llegado al término de lo que sería la primera fase de su viaje: la entrada a la tierra de Canaán. De hecho, todo lo que ocurrió antes carecería de sentido si Israel no tuviera éxito en su proceso. Ningún esfuerzo lindante con el sacrificio es válido si no se ve coronado por el éxito al final del recorrido, es casi un principio humano de vida. Dios mismo reconoce esto, que es un tremendo y encomiable esfuerzo humano, quizás digno de admiración, pero alejado de su concepto básico. Se pregunta a sí mismo, y sin respuesta, por cuanto tiempo seguirán ellos sin creerle, a pesar de todas las señales que les ha brindado. Me lo sigo preguntando yo mismo, hoy, al ver muchas de las cosas que mi Padre me ha permitido ver en este tiempo. Y es muy probable que también las estés viendo tú, aunque todavía no te atrevas a blanquearlas.

Todas esas señales, indudablemente, habían sido otorgadas, supuestamente, para fortalecer la fe de esa gente, para que pudieran conquistar en el momento de la verdad, en la entrada misma. O sea que la situación era ver si esa gente tenía o no la habilidad, justo en este punto del viaje, para entrar. No te olvides que fue Dios el que le ordenó a Moisés que enviara espías. Eso significa que esta decisión fue lisa y llanamente un mandato divino, y no una buena idea administrativa del líder Moisés. Que quede claro. ¿Por qué? Porque Dios quería un “reporte del corazón” de la gente. Él quería una expresión de su capacidad interna hecha por sus labios abiertamente delante de Él. Quería ver con sus propios ojos la maravilla que era el hombre, exponente máximo de Su Creación, a la hora de requerirse sus habilidades. No se podía quedar, de ninguna manera, y como todavía se hace hoy, con el informe académico y casi técnico de alguna junta de notables.

Todo eso tendría un impacto en su poder de poseer, en el futuro estado de la vida corporal de la gente, sobre el tiempo de Dios para el cumplimiento de los propósitos de Él en medio de ellos. Y juicio o bendición continuarían fluyendo dentro del campamento de Israel. Su propia palabra y actitud sería el factor determinante de todo esto. Era muy cierto que la tarea no iba a ser ni fácil ni sencilla, porque la gente que vivía en esa tierra era fuerte, sus ciudades sumamente grandes y fortificadas. Demonios gigantescos trataron de obstaculizar el camino, pero Caleb dijo casi como orden, sin renunciamientos, que debían subir simplemente porque eran capaces de hacerlo, y porque tenían el poder y la capacidad suficiente y requerida para tener éxito y victoria. ¿Te imaginas si hoy, un simple hombrecito ordinario y sin ninguna “chapa” oficial evangélica te dice que hay que ir al mundo musulmán a presentar a Jesucristo Porque Dios así se lo ha mostrado?

Esto que te estoy relatando a modo de repaso histórico muy somero, puede dar un vuelco sensacional en tu interior más profundo y convertirse en un símbolo de tu hoy. Porque esto es parte de una tecnología del viaje emprendido. Porque, aunque hayamos prevalecido, y de un modo más que excelente en el desierto, y que además hayamos peleado la buena batalla para garantizar nuestro avance, hay algunos elementos básicos y centrales a tener en cuenta en todo esto. A través de los centenares de obstáculos y diversas artimañas del enemigo, ya sean internas o externas, la forma de nuestra entrada al objetivo deseado que es nada menos que el prefijado, determinará la calidad de toda la victoria. No se trata solamente de vencer, sino de hacerlo sin cuestionamientos ni dudas. Los hijos de Dios anhelamos ser más que vencedores, pero eso tendrá que ser EN Cristo Jesús o no será válido. Porque si es EN Cristo, es para honra de Dios Padre, pero si es de otro modo, es para vanagloria humana.

Convengamos en que la historia de la iglesia en la tierra, ha estado cubierta y potenciada por una enorme milicia prevaleciente contra las huestes satánicas. Asimismo, también han sido muchas las artimañas de destrucción, pero gracias a Dios también se ha prevalecido en este punto. De hecho, han existido y todavía existen, grandes hombres y mujeres portadores de esa tremenda unción que, si bien ha sido derramada sobre toda la iglesia como fuerza, claridad y sabiduría, no siempre ha sido ejecutada por la totalidad, sino por aquellos que dejaron sus temores y dudas y se arrojaron al vacío de la fe para lograr la victoria profetizada por siglos. De todos modos, que nadie se duerma en esos laureles obtenidos; lo que queda, será aún más duro y complicado, pero también al final habrá victoria. A mí consigue avergonzarme el ver a ciertos ministros “especialistas” en liberación, hacer ostentación de ese ministerio como si los demonios salieran y huyeran por causa de sus famas y prestigios humanos. Eso se llama Mediocridad. Y me quedé con un calificativo elegante para no ofender tu pudor…

Habría que decir, porque no podemos omitirlo, que este tiempo en la historia de la iglesia, es el tiempo en que comenzamos a entrar en los objetivos finales del Espíritu Santo, trabajando en y a través de nosotros. El fin de todas las cosas está al alcance de la mano y la gran batalla final por la posesión de todas las posiciones en el Espíritu nos llama. Creo que ahora, más que nunca, Dios está llamando a nuevos espías para ser enviados y poder Él oír de sus labios, decretos poderosos de nivel apostólico, en conjunto con declaraciones proféticas. Todo en función y razón de hacer saber que somos capaces de poseer lo que Él nos prometió. Tiene que ser vocal y fuerte, declarándolo con claridad a las huestes corporales de la iglesia. Esta habilidad fue hallada en el espíritu diferente que había tanto en Caleb como en Josué. La iglesia contemporánea también lo tiene, de eso no tengas dudas, porque Él lo dijo y así fue escrito. Que no haya audacia para manifestarla es otra cosa, y no precisamente responsabilidad de Dios.

Aquí hay que consignar que, más que cualquier otra cosa, tenemos una oración gubernamental, que es nuestra arma nuclear de destrucción demoníaca. Eso tiene que producir en nosotros, todos, este poder y esta habilidad otorgada desde lo divino. Lo que quiero decir es que tenemos definitivamente la absoluta capacidad para pelear y prevalecer. También disponemos de esa misma capacidad para creerle a Dios, que es muy diferente a creer en Dios, que es lo que llega a hacer la mayoría, y en función de eso poder ver moverse Su mano por nosotros. Todo esto se complementa con la factibilidad de poseer la capacidad profética de realizar poderosísimas proclamaciones de una victoria asegurada y que esto pueda verse en todo lugar. Y todo eso es y será siempre posible porque tenemos un espíritu diferente, que no es de este mundo ni de esta dimensión terrenal que conocemos.

Pablo, con su tan particular estilo, les recuerda a los efesios que deben tomar lo que él denomina como el yelmo de la salvación, que no sería otra cosa que una protección especial para que la mente no sea víctima del enemigo, y después orar, orar -dice- en todo tiempo, suplicando y velando. La súplica es la oración clásica sacerdotal, mientras que el decreto y la declaración, es la oración real y gubernamental. Reyes y sacerdotes. A los colosenses, mientras tanto, y casi hablando del mismo tema, les añade una cualidad que sí o sí deben mantener, cueste lo que cueste, y es la perseverancia. No interesa lo que venga y como venga, lo que veamos o experimentemos, se sigue adelante y dando gracias en todo y por todo. Nunca te olvides que al fin de lo que sea, no lo determinas tú, ni tu pastor, ni tu iglesia, sólo lo determina tu Dios. Y tampoco dejes de recordar que será hasta que llegue ese fin que deberás perseverar.

La iglesia de Éfeso era una iglesia que había nacido de los fuegos de la milicia espiritual. Desde el principio estuvo entretejida en controversia y conflicto. Hubo una especie de asalto de enseñanza de los espíritus religiosos lanzados en la escuela de Tirano. Hubo milagros inusuales liberados por Dios para abrir el territorio y la quema de libros de maldad a un valor de cincuenta mil piezas de plata. También hubo un motín dirigido por Demetrio el platero, para proteger justamente el trono de Diana y todo lo que eso trajo, como una serie de amenazas físicas a Pablo y a todos sus acompañantes. Todos sabemos que ese es el primer movimiento del enemigo cuando usa a la religión estructural. Amenazas. Fuertes, pero sólo amenazas. Si no dan resultado, indefectiblemente pasará a la acción directa. Es un manual permanente. Si eres un hijo de Dios que no se limita a sentarse en una banca a cantar cuatro canciones, oír un sermón y saludar al pastor en la salida, lo sabes como yo. Si estás en la pelea y nadie te amenaza, fíjate en qué terreno estás combatiendo.

Y justamente es a esta iglesia a la que Pablo le escribe su más detallado manual compuesto por tremendas instrucciones para lo que él llama como milicia de oración. Les hace saber que, aunque nos cueste creerlo, porque la carnalidad no es un discurso sino un hecho real, no peleamos en contra de lo visible, o sea, enemigos de carne y hueso, sino contra lo invisible, que nos muestra a diversos rangos de demonios. De allí que incluye en esta carta su novedoso sistema de defensa basada estructuralmente en tomar de modo espiritual lo que, en términos materiales, es la estructura de la vieja armadura del soldado romano. Todos sus componentes son importantes, por eso no se puede permitir fallas en la coraza, el calzado de la paz, el escudo de la fe, el casco de la salvación y, fundamentalmente, la espada del espíritu, que es la Palabra de Dios revelada. Tengo la obligación de repetirlo, porque hay demasiada ignorancia sobre esto: La Palabra de Dios es la que revela el Espíritu Santo. Todo lo demás, es logos. Interesante y necesario, pero no vital. Lo vital es el rhema.

La batalla es conducida preponderantemente en el ámbito de oración. Ocurre que es en oración donde entramos en lucha directa con el enemigo, Pablo también identifica el área de nuestra actividad que puede proveer lugar para lo que podría ser el más peligroso contraataque de los enemigos espirituales – falta de vigilancia. Y este no es un dato menor, porque la mayoría de los problemas más graves que se han vivido en grandes grupos, ha sido justamente por exceso de confianza y, obviamente, falta de vigilancia. Cuando quisieron darse cuenta, ya tenían demonios hasta en el plato de sopa. Otra versión bíblica dice que debemos estar con la mente alerta, siempre en oración… ¿Qué debemos mantener en mente? Debemos mantener en mente que, para permanecer, pelear y ganar, necesitamos orar “todo tipo de oración”, indicando que debemos ser flexibles, ajustables y variados en nuestras respuestas de oración a las tácticas del enemigo. Nuestra respuesta debe ser cuidadosa y profética. No podremos contestar a apropiadamente, al menos que estemos alertas y vigilantes en la pelea.

Esta flexibilidad profética era una de las cualidades del rey David. Después que Él somete la fortaleza de Zion y establece la base de su gobierno allí, se encara con el ejército filisteo que lo busca para destruir el avance de su reino. David tiene un profundo entendimiento de la tecnología de la milicia espiritual, él nunca asume que una estrategia exitosa en una batalla proveerá el mismo éxito en otro encuentro. El constantemente va al Señor por una estrategia fresca, siendo Él increíblemente flexible en sus respuestas y actividad. El espíritu profético en la milicia de oración gubernamental nos provee con una característica espiritual valiosa, que es la habilidad de ser movido por la palabra del Señor hacia unas estrategias variadas y diversas para la destrucción de enemigos espirituales y conseguir una victoria perdurable. Personalmente creo fielmente en esto, y desestimo lo que por enorme mayoría se ha venido realizando en el ambiente cristiano, que es implementar metodologías estáticas para vencer en una guerra dinámica, una barbaridad.

Pablo en Colosenses nos dice que continuemos en oración. La palabra esta significa ser fuerte hacía, o perseverar, o continuar diligentemente en. Él apóstol nos exhorta a ser vigilantes en nuestro continuar.  Ese es el nivel de alerta: mantener vigilancia, frescura, flexibilidad, habilidad de responder instantáneamente al enemigo. He tenido batallas de todas las dimensiones en todos estos años de ministerio. Doy gracias a Dios por su cuidado y por su inmensa paciencia y protección. Porque de no haber sido por eso, seguramente habría caído y no en una, sino en más de una ocasión, sencillamente por no haber estado vigilante y, especialmente, por haber confiado en mi propia sabiduría y fortaleza. ¿Sabes qué? Eso no existe; es en Cristo o no es, así de simple.  Entusiasmo y perseverancia en la batalla de oración es de máxima importancia para el éxito final. Y no pensar que eres tú el que tiene la fuerza y el poder para vencer. Siempre es el Señor, sólo que podrá fluir si nosotros no lo estorbamos.

Dios nos dice, y no una, sino varias veces, que debemos ir a Él en todo tiempo. Pero nos aclara que no debemos hacerlo con un espíritu encogido o incierto, sino con plena audacia y valentía, dos condiciones que solamente son posibles si tenemos certeza de lo que esperamos y convicción de lo que no vemos. Este es un gran secreto para prevalecer con Dios. Es muy importante que observemos y respetemos un protocolo correcto, como es el indicado por Dios en su Palabra. Tenemos representación en el cielo al más alto nivel. Tenemos al Sumo Sacerdote que está sobre la casa de Dios. No EN la casa de Dios, nada más, SOBRE ella, que no es lo mismo. No estamos sin cobertura, como se empeñan en cuestionarnos los que viven dentro de los templos. Sí que la tenemos simplemente porque Él está sentado a la mano derecha de Dios. Un hombre jamás será cobertura de otro hombre por una simple razón: no influye en los ámbitos espirituales más allá de donde Dios se lo permite. Igual que quien recibe esa supuesta cobertura.

Él, en ese relato, tiene una expectativa: que sus enemigos van a ser demolidos y exterminados, y está en la presencia de Dios por nosotros. Con todo esto en su lugar, Dios está preparado para recibirnos, así como somos llenos del conocimiento de estas gloriosas verdades, llevándonos en nuestro comportamiento espiritual, a la revelación de nuestro status en el ámbito espiritual, cuando nos presentamos y expresamos nuestras peticiones delante de Él. La clave a una poderosa presentación es la fe, nuestra fe basada en la revelación del conocimiento de las realidades espirituales. Nuestra fe ha venido, no la fabricamos, nos ha venido. Somos requeridos a acercarnos en completa seguridad de fe. Nunca olvides que nadie fabrica fe a partir de estudios, jerarquías o posiciones estructurales. La fe es don de Dios y siempre será Él quien te la brinde o no, y en la medida que Él decida hacerlo. El envase en el cual te llegará ese don, es otro asunto que merece contarse como otra historia. Pero que si la pides te llega, te aseguro que te llega.

Cuando habla de acercarse, te aclaro, se refiere a la presentación operacional de nosotros mismos delante de Dios en oración prevaleciente, es decir que debemos venir con la fe que ha sido provocada a llenura, con una expectativa que, de hecho, podemos movilizar recursos espirituales. Nuestra Fe debe ser LLENA, rebosante, gozosa, confiada. En otras palabras, debemos entrar al lugar Santísimo, no pararnos fuera y mirar adentro en adoración esperando tener acceso en el futuro. Ese es el protocolo correcto y demanda que entremos con una acción de confianza, con una seguridad de revelación y conocimiento que es nuestro derecho de estar ahí y que pertenecemos allí. Es Dios el que nos requiere y demanda que entremos en Su Palabra. Satanás ataca esto en la iglesia, porque una iglesia llena de fe expectante y una confianza que ha sido liberada de la incertidumbre y la baja auto estima es una iglesia peligrosa.

Él tratará de distorsionar nuestra posesión de confianza para interactuar con Dios, golpeándonos en nuestras mentalidades con pensamientos respecto a que somos arrogantes, orgullosos cuando ejercitamos nuestro derecho, deseado y dado por Dios para ser hijos confiados en Su Presencia. Esta distorsión necesita ser destruida con una propia aplicación de la Palabra viva. Hay un protocolo celestial que nos da la libertad y el poder de expresar nuestro gozo, nuestra energía en el espíritu y nuestra confiada expectación de cascadas de respuestas llegando libremente de los almacenes celestiales: Eso se llama ¡ORACIÓN GUBERNAMENTAL! He hablado en varias ocasiones de esto, pero nunca he tenido respuestas en una cantidad que me dejen en evidencia que el pueblo lo ha entendido y lo ha puesto por obra. De todos modos, no queda otra opción que entrenarla, ejercitarla y ejecutarla, si es que deseamos ser ese justo por el cual toda una nación es perdonada. 

Porque, veamos: la Palabra de Dios enseña muy claramente que la oración poderosa de los santos tiene un impacto de bienestar sobre la nación en la que residen. El Proverbio le añade que la rectitud exalta a la nación, en tanto que el pecado es reproche para cualquier gente. Dios no está hablando aquí de una iglesia pasiva que existe callada e ignorantemente dentro de cualquiera sea la situación que viva su nación, sino de una iglesia vibrante, que esté ajustando activamente las mentalidades de la gente, para que ore en voz alta y fuerte. Ya fue dicho que por la bendición de los rectos tu ciudad será engrandecida, aunque por la boca de los impíos también puede ser trastornada. De hecho, el factor más importante aquí es que la expresión vocal, ya sea por los impíos o los rectos, tiene un impacto. O sea: lo que digas con tu boca, y mucho más si lo crees, te será hecho. Bueno o malo, es un principio inalterable.

Mira esto: después que Salomón construye el templo y se lo dedica, el Señor se le aparece en la noche por segunda vez. En esta ocasión, Dios le habla muy claramente respecto a la condición de la nación, así como de las tan particulares circunstancias, en un momento en que literalmente hay una casa de Dios activa y en operación en medio de la nación. De esto se pueden rescatar y examinar algunas cosas. En primer lugar, Dios mismo está hablando y expresando su mente, su propósito y actitud. La relación entre la casa de Dios y la tierra o nación, son leyes inquebrantables de la boca de Dios mismo, y operan muy independientemente de la opinión y la aprobación humanas. Una cosa, siempre, es lo que Dios dice sobre algo, y otra muy diferente, en una gran mayoría de ocasiones, lo que el hombre piensa o cree que Dios dice. Si yo te digo que como quiera que esté operando, la iglesia hoy, donde quiera que tú residas, es baluarte para tu nación, tal vez te resulte increíble. Pero Dios lo dijo, yo lo creo y así es como funciona.

En otro orden, Dios está hablando en el contexto de la contemplación de Salomón de la finalización del templo y de su oración de dedicación, estableciendo al templo como el lugar en el cual la oración será respondida poderosamente. El templo, de hecho, es operacional, o sea que no es una casa espiritualmente muerta. El dinamismo o la activación de las leyes de relación entre la casa de Dios y la tierra, dependen de si de verdad esa casa divina está fluyendo y estableciendo una vida espiritual precisa. La calidad del liderazgo espiritual tiene un impacto directo, no solo en la continuidad de la vitalidad espiritual en el templo, sino además sobre la condición de la nación misma. Salomón debe caminar como su padre David caminó, asegurando una línea de gobierno espiritual inquebrantable en Israel. Si él es contaminado con invasiones demoniacas, el caos vendrá sobre la casa y la nación. Hoy, hablar en este sentido, es sencillamente imposible. La Biblia y su sentencia respecto a templos hechos por mano de hombre, es demasiado clara.

Fuera de este bien ordenado sistema operacional de la casa de Dios, con un liderazgo espiritual preciso operando en una situación de posesión de pacto, es que avanzará el poder de la oración gubernamental. En palabras bien conocidas, Dios les da una promesa definitiva del poder de la oración que afectará la tierra y la nación.  Si la gente que está bien identificada con Dios se vuelve a Él en la casa de oración correctamente y con un deseo personal por Él, en fuerte oración gubernamental Él les promete que los oirá desde el cielo y como consecuencia, efecto y resultado, sanará la tierra. Esta es una promesa definitiva. Pablo, en su momento, ordena que se haga oración por los “reyes” (Que vendrían a ser algo así como líderes seculares) y otros en lugares de autoridad nacional. El resultado de esa forma de oración, será la pacificación de las fuerzas de maldad en la nación y el logro de vida pacífica para la iglesia. Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador, sostiene en el final de su demanda. Mi pregunta, es: ¿Es esto posible ideológica o políticamente, hoy?

La Palabra de Dios dice que hay muchas cosas sobre las naciones que están naciendo ahora dentro de los corazones de los creyentes y haciéndose realidad en ellos. El segundo salmo nos indica que un decreto divino ha sido hecho y activado en lo concerniente a las estructuras gubernamentales y políticas de la tierra. De hecho, las naciones son la herencia del Señor y toda la tierra es su posesión. El decreto ha sido activado por un catalizador interno que se sintetiza en una sola palabra divina:  pídeme. En Juan 17 Jesús hace exactamente eso, cumpliendo la escritura, al decretar una gran oración por toda la tierra y prometiéndonos a nosotros, sus fieles creyentes, la certeza que hemos recibido sus palabras dadas a Él por el Padre, como un mandato de ir al mundo, así como él fue enviado al mundo. Él ora hacia el futuro de la tierra estableciendo fundamentos espirituales que existen hoy en la generación en que vivimos, en este pleno siglo 21. La intención es que el mundo crea y que el mundo sepa. Y si nos queda un margen de dudas, que el mundo vea.

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