¡Libres Como el Viento!
El vigésimo segundo salmo nos da una clara promesa respecto a que los límites del mundo recordarán y regresarán al Señor. Que el Reino, (Representando poder gubernamental verdadero en la tierra) es del Señor y gobierna sobre las naciones. Aquí es muy interesante notar que el eslabón más importante se compone de ciertas cosas puntuales. Como por ejemplo es lo relativo a la liberación de poder del Reino en la tierra, que es la base por el cual Dios gobierna sobre los negocios de las naciones. De hecho, nosotros tenemos nuestra parte para hacer y ser protagonistas en los eventos que fueron decretados, para que ellos se desarrollen verdaderamente, conforme a cada promesa y a cada orden profética emanada de la boca de Dios en la Palabra. Todo debe cumplirse antes de que Jesús haga Su aparición finalmente en la tierra. La iglesia de la verdad presente del siglo 21 debe tener una visión global, un mandato internacional y, esencialmente, regresar al espíritu original de las intenciones de Dios cuando primero comisionó a la iglesia.
La última orden del comandante en jefe de las fuerzas de la Luz al filo de su partida, fue ir y discipular las naciones, sumergiéndolas en la verdad que Él impartió en nosotros. Sus creyentes, se manifestaron y deberían seguir manifestándose, funcionando en la autoridad en un poder ascendente, que fue garantizado sin falla o disminución hasta el fin del tiempo. El poder para cumplir la tarea fue liberado en el contexto de un ambiente internacional. El primer fluir del Espíritu Santo fue en Jerusalén, en el Día de Pentecostés: Cuando gente de todas las naciones se reunieron para alabar al Señor. Desde el principio la iglesia nació con un poder interno y capacidad para hablar claramente a las naciones, trayéndolas a la obediencia de la fe y transformar los corazones del Hombre. Luego, por razones que van desde lo cultural hasta lo estrictamente económico y material, la iglesia eligió salirse de ese diseño y empezar a mirarse a sí misma por sobre todo lo demás. Ese error nos trajo a este estado actual.
Con un poder que se incremente, alcanzaremos en oración, suficiente actividad de ministerio y confianza en nosotros mismos como para avanzar sin dudarlo hacia el campo global. Al ser guiados por el Espíritu Santo, ese avance tal vez carezca de una planificación meticulosa y de calibre militar, pero seguramente estará dotado de todas aquellas ponderaciones propias de la inventiva y la imposibilidad de anticiparse a lo que el Santo Espíritu determine. La orden de Jesús aún libera poder en el ámbito espiritual: Él nos dijo que podíamos ir a todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura, ¿Verdad? Esto, a mí me dice que tenemos solamente dos cuestiones para poner en claro y activarnos ya mismo. La primera, saber con precisión en qué dirección comenzar a caminar, ya que Él será quien guíe nuestros pasos. Y la segunda y no es menor, saber qué evangelio vamos a predicar. ¿Solo el de la salvación por Gracia? ¿O tal vez el mismo que Jesús predicó en su vida ministerial? Me refiero al evangelio del Reino, ese que podemos ver y entrar solamente naciendo de nuevo.
Fue dicho en el proverbio 11 que por causa de la bendición que reciben los que son rectos ante los ojos de Dios, toda la ciudad es engrandecida. Pero luego añade que por causa de lo que brota de la boca de los impíos, esa misma ciudad será trastornada. Esto es una condensada, pero muy poderosa palabra de Dios, hay algunas cosas importantes que debemos considerar: Donde en ese proverbio se lee la palabra Ciudad, en realidad se refiere a la nación. Es decir que el texto nos lleva a las verdaderas dinámicas que determinarán la condición política de la nación y los factores que impactarán al estado del gobierno. La ciudad puede ser exaltada o derribada, pero la realidad es que la condición de la ciudad puede ser cambiada. Poseer este entendimiento da poder a nuestros esfuerzos de oración. Nuestra oración puede tener efecto sobre una condición que no está fija, sino que está en estado de posible flujo. La palabra exaltada significa: “movimiento en una dirección hacia arriba”, toda la realidad del movimiento para el entendimiento de esta palabra. Es la misma palabra usada en Génesis cuando dice que las aguas se incrementaban y…el arca…se levantó sobre la tierra.
Hay dos tipos de gente en la ciudad que tienen un impacto político directo en la condición final de la nación. En lo que a la Palabra le concierne, no depende realmente en la multiplicidad de partidos políticos o el poder del Parlamento. Son estos dos grupos y el poder de su alineación espiritual que determinará la condición final del Estado. Los rectos son los justos, o los que conscientemente y acertadamente se alinearon con la posición de Dios; pasado en limpio, los obedientes. La palabra impíos, es un término legal que indica aquellos que han desobedecido la ley y son culpables legalmente. Hay una fuerte dimensión legal de poder de influencia política en el ámbito espiritual. Cuando el recto empieza a bendecir la ciudad, o hacer poderosas declaraciones inteligentemente habladas de prosperidad, gobierno, rectitud y orden de Dios sobre la nación, entonces el movimiento hacia arriba de exaltación empieza a tomar lugar. Cuando el sin ley, culpable, gente impía abre su boca, entonces la ciudad es derribada, o forzada hacia abajo con un golpe fuerte. Es el poder de la boca que libera decretos, u, oraciones declaradas que lo hacen. Mira tu ciudad y sabrás quien está hablando.
En el Segundo libro de los Reyes hay una increíble historia de cuatro hombres leprosos que hicieron huir nada menos que a todo el ejército asirio. Ellos, evidentemente, habían llegado a una situación donde no les quedó otra opción que recurrir a decisiones desesperadas. De hecho, no les quedaba otra alternativa. Nosotros no podemos entrar al mismo ambiente espiritual que ellos entraron en ese increíble día, a excepción que lleguemos al entendimiento del valor real de nuestra vida de oración corporal. Es imperativo darse cuenta que no se trata de otro método, que tampoco es la resultante de otro ministerio para ocupar el tiempo en las congregaciones. Que de ninguna manera es solo otra oportunidad de trabajar para Dios. Lo clave aquí, es que es la única opción para la supervivencia corporal. El sonido de una gran hueste es solo liberado a los oídos de los demonios en el ámbito espiritual cuando el hombre entra a un territorio donde no hay alternativa.
Nuestras batallas son espiritualmente potenciadas cuando nos damos cuenta que esa batalla es letal, que de ninguna manera puede haber doble mentalidad o doble ánimo. Seremos responsables de las palabras que hemos hablado en el ámbito espiritual o hacia él. Hemos declarado: resistencia, longevidad, consistencia, pureza, fuerza, gobierno. Debemos actuar de acuerdo con lo que hemos declarado. Solo los decididamente tontos espirituales no tienen respeto por la fuerza del diablo. Los hombres sabios lo aplastan con el poder del Señor, poniendo a un lado su propio poder, su propia sabiduría. Vistiéndose ellos mismos con la armadura y el equipo que es del Señor. Hay una irrefutable verdad que, aunque suene fea, no deja de ser genuina verdad: ¡SI NO PELEAMOS, MORIREMOS! Para liberar el sonido de una gran hueste debemos avanzar, el momento corporativo provoca un sonido en el espíritu. Dice que ellos se levantaron para ir…y cuando llegaron… O sea que hay un movimiento, una sincronía y sus resultados. Ese movimiento fue resultado de su decisión bien pensada, no de pasividad e ignorancia. Consideraron sus opciones y actuaron con velocidad decisiva.
La totalidad de una situación espiritual no se cambia a un estado de fluidez, hasta el exacto momento en que nos comenzamos a mover hacia adelante. Los rangos que aparentemente parecen inquebrantables del enemigo, no empiezan a revelar sus brechas deficientes hasta que las huestes de Dios avanzan con oración determinada. El Señor provoca que los demonios, y especialmente los que tienen rango de principados, OIGAN. Esto es lo que queremos que ocurra, que como pueblo podamos y sepamos movernos al lugar de fuerza virtual, donde el enemigo huye del poder y de esa fuerza que no viene de nosotros. ¡Pero es real! ¡Que contraste vemos en esta batalla! En lo natural cuatro hombres leprosos, en el espíritu otra realidad prevalece. Rodeando su débil fuerza natural, hay una fuerza poderosa de brazos espirituales – sonido de carruajes, sonido de caballos, sonido de un gran ejército. Los leprosos han entrado a un territorio del espíritu, señalado para nosotros con claros anuncios. La Palabra de Dios no es solo información, no solo historias bíblicas. Es un mapa preciso de localidades, mentalidades, operaciones y realidades en el ámbito espiritual, que el corazón de Dios está deseando que al fin entremos. La llave es la sabiduría.
En el duodécimo capítulo del libro de los Hechos, hay otra historia que, en lo personal, siempre que la leí me impactó por lo simple y, al mismo tiempo, sobrenatural en todo su texto y contexto. Es una increíble historia del poder de oración, para romper el plan del enemigo y traer libertad a la gente de Dios. Hubo un tiempo en que Herodes empezó a hostigar a la iglesia. Herodes representa las estrategias establecidas en las cuales el dominio de las tinieblas tiene confianza. Herodes el Grande trató de matar a Jesús, matando a todos los niños, su hijo, Herodes el Tetrarca sacrificó a Juan el Bautista. Y aquí otro Herodes continuaba con la tradición familiar, de sacrificar y atacar a Dios. Él mató con la espada al apóstol Santiago y arrestó a Pedro para tratar de matarlo más tarde quizás luego de martirizarlo. En otras palabras, los Herodes representan un patrón establecido y confirmado de actividad demoniaca en cualquier movimiento de reforma del Reino de Dios, dentro de los parámetros de la iglesia. Está basado en intimidación y asesinato de las cosas nacidas en la tierra por voluntad de Dios.
Es en este punto que los verdaderos creyentes empiezan a orar, ya que en lo natural la situación parece sin esperanza. Pedro es apresado por un grupo de dieciséis soldados que lo vigilan, está descalzo, desvestido y preso detrás de dos puestos de guardias y un portón de hierro. Esto es una estrategia satánica, destruir nuestra fe con problemas insondables. Él ata la situación con hierro, piensa que nada lo puede romper. Dios contraataca con las oraciones de sus hijos, “oración constante”, dice que era, no de tanto en tanto o una sola vez, como muchas de las nuestras. Constante fue ofrecida por la iglesia de ese tiempo y lugar. Dos cosas deben ser notadas: Primero: es el poder de la actividad corporativa, aunque solo algunos se reunieron en la casa de María, madre de Juan, Dios registro su oración como la oración de la “iglesia”, la oración de unos pocos fue aceptada por Dios como la oración amplificada de toda la iglesia.
Segundo: dice que la oración fue constante. La palabra griega aquí es ektenos derivada de ek (fuera de) y teino (estirar), es de donde se deriva la palabra tensión y tensión excesiva. Esta fue una oración con tensión, tensionada y estirada hacia fuera, liberada por la iglesia para romper las estrategias establecidas del enemigo fluyendo a través de la línea de los Herodes. Luego Herodes es golpeado por el ángel de Señor y es comido por gusanos hasta morir. Su muerte trae liberación a la iglesia y la palabra de Dios creció y se multiplicó. Como los cristianos de la primera iglesia, grabado en este incidente, debemos creer rápidamente que nuestras oraciones traerán resultados. Tenemos el beneficio de los hechos grabados en la palabra de Dios. Ellos estaban aprendiendo del poder de su actividad espiritual, en el caminar, pero nosotros operamos con el beneficio del conocimiento de antemano. Continuemos creyendo en la oración, cuando juntos nos estiramos más en constante oración, para romper las estrategias destructivas del enemigo.
En los libros de las Crónicas y los Reyes hay una historia protagonizada por alguien llamado Senaquerib. ¿Quién es? ¿Qué representa? Creo que, a todas luces, Senaquerib representa la respuesta de Satanás a un poderoso movimiento de reforma en los días de Ezequías. Porque él acampa en contra de las ciudades fortificadas y su propósito es hacer guerra contra Jerusalén. El método que escoge es el de la intimidación, para de ese modo asustarlos y turbarlos para tomar la ciudad. Toda la estrategia de ataque de Senaquerib es destruir la confianza de la gente en la precisión y poder en la reforma de Ezequías. Satanás ha oído las declaraciones de habilidad de la gente y su voluntad de pelear, y él viene directamente en contra de esto dices, pero son palabras vacías: consejo tengo y fuerzas para la guerra. Más ¿En qué confías, que te has rebelado contra mí?
Satanás es un espíritu arrogante que tiene la temeridad de oponerse a la reforma del mover de Dios. Sus métodos son los mismos en el día de hoy de los que esgrimía en aquel tiempo. Él considera cualquier avance del Reino y de la iglesia, directamente como una rebelión contra él. Y en verdad lo es, porque cada movimiento de reforma de Dios en el Cuerpo de Cristo, es una declaración abierta de guerra en contra de los espíritus religiosos circulantes, que quieren mantener la voluntad de la iglesia cautiva. En el libro de Esdras, los enemigos del movimiento de reforma en Jerusalén envían cartas al rey Artajerjes condenando la iniciativa de construcción en Jerusalén, esperando incitar que el rey detenga el trabajo. Esta carta representa las iniciativas demoniacas en contra del trabajo de edificación apostólico en la iglesia. Cuando hay demasiadas trabas para con algo que intente extender el Reino de Dios en la tierra, siempre tendrás obstáculos, ya lo sabes. Que no es lo mismo para con los problemas que tengas con tus deseos personales. Eso tiene otro nombre.
En la mente torcida de Satanás, toda edificación del Reino es rebelión, pero aun así admite que el avance del Reino y la edificación apostólica es dañino para sus intereses y en detrimento a las posiciones de principados y potestades en su ámbito de tinieblas. El problema aquí es la preservación de dominio. Hay un dominio territorial y cultural que lleva años enquistado en diferentes regiones. Eso de ninguna manera es circunstancial ni fortuito, es premeditado y ejecutado por las tinieblas. Ezequías, en aquel tiempo, responde inmediatamente en varias formas. Detiene todos los manantiales externos y encausa el agua a la ciudad, remueve cualquier fuente de fuerza y continuidad al ejército invasor. No había nada en el ambiente espiritual de la iglesia de Ezequías que pudiera dar apoyo a los espíritus invasores de las tinieblas, los corazones de la gente fueron purificados a los propósitos de Dios, había una gran reunión para resistir las fuerzas de Senaquerib.
Fortifica y construye muros, todos los que estaban dañados son reparados y levantados al nivel de las torres. El antiguo muro vino a ser como una torre continua alrededor de la ciudad, en adición Ezequías construye un nuevo muro que circula al antiguo. Puso doble muro, fortificó y preparó armas en abundancia. Judá estaba en alerta roja con cada guerrero preparado y listo a pelear. Animaba y fortalecía constantemente a la gente a creer en el poder absoluto de Dios. Luego él oró a Dios, quién hizo los cielos y la tierra. Era una oración de prueba, en la que Dios se demostraría en medio de sus enemigos. Ezequías no niega que en lo natural hay evidencia del poder de Senaquerib, pero nuestro Dios es el VERDADERO Dios. Él requiere que Dios se muestre para que los reinos de la tierra sepan la realidad de nuestro Dios. Esta también es nuestra oración, que Dios oiga y mande al mismo ángel que destruyó a los 185,000 hombres del ejército de Senaquerib en una noche, destruyendo su poder con una palabra de Su comando.
El sexto capítulo del libro de Daniel, nos muestra otra particularidad interesante. Daniel estaba progresando poderosamente hacia una posición gubernamental en el reino de Babilonia. Él era uno de los tres gobernadores sobre el reino, y sobresaliendo en medio de los tres a tal grado, que el rey estaba pensando ponerlo sobre toda la estructura gubernamental de Babilonia. Hay un claro mandato de gobierno sobre él, y en función de ello, estaba explorando todos los recursos de su llamado. El ataque del enemigo vino a destruir lo que Satanás había armado, y percibe ser la primera agencia de su movimiento hacia arriba, la fuente de su seguridad y poder en el ambiente hostil de Babilonia – su poder de oración. El enemigo trató de detener a Daniel por espacio de treinta días, y trató de imponer límites en su poder de gobierno con decretos persas inquebrantables. Daniel contraatacó moviéndose instantáneamente a un grado más alto de poderosa oración, comenzando la intensa batalla en medio de Babilonia.
La acción principal se llevó a cabo dentro del ambiente del pequeño cuarto de oración de Daniel, pero su impacto tuvo un poder y un alcance tal que conmovió a la nación. Este es un claro recordatorio para nosotros, respecto a que la naturaleza local de nuestros esfuerzos de oración, para destruir los decretos inquebrantables del enemigo alrededor de las naciones del mundo, deben estar llenos con una clara percepción, en el sentido que el lugar pequeño en que oramos, será factor de grandes movimientos y que tomarán lugar en una escala más grande de lo que imaginamos. Tengo certeza que, durante todos estos años, la iglesia global se ha preocupado, mucho y hasta bien, de ciertos y determinados temas que la incluyen, pero si hay uno que dejó olvidado, ese fue el tema de la oración de guerra, la gubernamental. Tres cosas pueden ser notadas en la respuesta de rompimiento de la oración de Daniel. Tes cosas diferentes pero unificadas por conceptos profundos que están directa o indirectamente relacionados entre si.
Primero: La oración de Daniel tuvo una intención deliberada. Cuando Daniel supo que el escrito había sido firmado… él inmediatamente entro en oración, atacó instantáneamente el espíritu de intimidación que fue enviado en su contra, con un conocimiento pleno de la acción deliberada. Segundo: Oró hacia Jerusalén. El abrir sus ventanas hacia Jerusalén, de donde él fue tomado cuando joven, indica que él no estaba esclavizado por el sistema babilonio, aunque estaba viviendo en Babilonia. Su oración lo había liberado de mentalidades limítrofes. Oró con el espíritu de uno que vive libre en la ciudad de Dios, aunque en la carne estaba cautivo en Babilonia. Una enorme lección para nosotros, los príncipes guerreros de Dios viviendo en la Babilonia de la tierra, pero aun orando con una mentalidad, gracia, fervor y libertad de la Jerusalén que es de arriba. Tercero: Su oración fue de gran intensidad, tres veces sobre sus rodillas el mismo día, él lanzó oraciones prevalecientes fuera de Babilonia hacia el trono de Dios. La consistencia de su actuar fue mantenida, aunque estaba bajo gran intimidación y ataque. El desarrollo costumbre, disciplina, consistencia. Lo sostuvo en tiempos difíciles. Al final pudo decir: Fui encontrado inocente delante de Él…
Las declaraciones hechas en la carta a los Hebreos son, específicamente, parte activa de un contexto de milicia global y obviamente cósmica. Jesús ha sido sentado al lado derecho (Representando de esa manera autoridad y poder) del Padre, porque Sus enemigos están siendo aplastados y puestos por estrado de sus pies en la tierra. El primer mandato para esta milicia no es llevado a cabo por los ángeles, sino por la iglesia. Los ángeles son espíritus ministradores mandados por orden celestial a servir por aquellos quienes son herederos de la salvación. La palabra griega “por”: día, que figura en ese texto, es muy importante. Indica que hay dos niveles para enviar a la actividad angélica. Primero el cielo los manda a servirnos a nosotros, la iglesia. Luego ellos ministran por (día) nosotros, cuando los liberamos a cumplir con sus funciones espirituales invisibles en la milicia. ¿Cómo hacemos esto? ¿Cuál es la tecnología para el segundo envío?
En el salmo 103 esa tecnología es revelada. Los ángeles, nos dice, exceden en fuerza. Y esa palabra, exceden, se deriva de una palabra hebrea que significa guerrero, o tirano. Nuestros ángeles no son débiles espíritus pacifistas cantando dulcemente con un arpa, como a muchos imaginativos dibujantes se les ha antojado verlos. Son entidades poderosas increíblemente peligrosas que exceden en fuerza. Su guerra es explosiva y fuerte. Debemos saber esto de nuestros incontables aliados. Son ángeles orientados a la acción, cumplen Su palabra. Su fuerza es liberada en el hacer activo, pero hay algo muy importante sobre el mecanismo para liberar estos poderosos hechos. Se nos dice asimismo que ellos hacen caso, a la voz de Su palabra, siendo este el gran secreto de la tecnología angelical. Ellos no responden a las intenciones divinas de Dios por ellos mismos, necesitan que la palabra hablada de Dios sea liberada. Las palabras hacen caso es la palabra hebrea que significa oír inteligentemente con la implicación de obediencia instantánea en acción. La palabra voz en su aplicación básica en el hebreo, es llamar fuerte, y palabra, es la palabra hebrea dabar: una cosa hablada.
¿Qué es lo maravilloso de esta implicación aquí, de la liberación angelical? Estos poderosos guerreros excedentes en fuerza, que son obedientes para actuar instantáneamente de acuerdo con las intenciones divinas, oirán inteligentemente y obedecerán poderosamente con acción, cuando la palabra en la mente de Dios es declarada EN VOZ ALTA a través de labios humanos en la tierra. Ellos ministran POR nosotros, la iglesia. Si decimos en voz alta las cosas que están en la mente de Dios, entonces los poderes angelicales en el ámbito espiritual salen con alabanzas y bendiciones en sus labios para pelear y ganar. No solo avanzan la batalla por nosotros, sino que actúan como fuerzas de seguridad en el ámbito espiritual para guardarnos en contra de las repercusiones del enemigo, cuando atacamos rangos de poderes de las tinieblas. Dios ordena un mandato específico en esto: Salir a pisotear leones y cobras, nos dice, destruirlos con nuestros pies en la milicia global, ¡¡Posee hoy el entendimiento de que esos aliados están ya trabajando!!
El paso de la gente de Israel para salirse fuera de la esclavitud de Egipto, y comenzar su camino hacia la tierra prometida a ellos por Dios, fue un acto de alta guerra hecha por Dios en contra de los principados que los habían aprisionado. ¿Motivos? Por, sobre todo, cortar con el cumplimiento de las intenciones de Dios en la tierra. Los poderes de los demonios fueron asignados para destruir su progreso, desanimarlos, interrumpir y desviarlos. Una tremenda y visible actividad angélica los rodeaba constantemente en la batalla para asegurar el éxito del plan de Dios. ¿Lo más importante y valioso? Que como fue entonces, es hoy. No te olvides nunca y ten siempre muy en cuenta que todo el contexto del Antiguo Testamento es sombra de lo que habría de venir. Cuando tu batalla te traiga imponderables aparentemente negativos y frustrantes, recuerda que todo forma parte de tu entrenamiento, un aprendizaje que seguramente, a corto o mediano plazo, te regalará una victoria.
En el libro del Éxodo había un ángel que debía mantener (Que es como decir guardar, proteger) a todos ellos en el camino, destruyendo toda oposición en su contra, trayéndolos hacia el lugar que Dios había preparado. Hoy Dios ha preparado también un lugar hacia el cual quiere traernos como iglesia. Tenemos muchas armas que podemos usar con autoridad y fuerza total en contra del enemigo. Podemos destruirlo con oraciones proféticas, proclamaciones, decretos, u oraciones de acuerdo con la voluntad de Dios, alabanzas, cantos de guerra de Zion, revelación, entendimiento, alianzas de sometimiento y obediencia a la voluntad de Dios. Podemos destruirlo con el poder del Reino para atar y desatar, oración poderosa en lenguas y muchas otras armas que ahora tenemos a nuestra disposición. Pero aún hoy, como fue hace mucho tiempo, nuestros batallones angelicales, perdurables y fielmente lanzan un camino adelante fuera de las tinieblas de oposición del enemigo. Dios aún corta los enemigos.
Debemos recordar que nuestros ángeles son eternos y funcionan fuera del ámbito de las limitaciones de la tierra. Ellos van delante de nosotros sacando fuera los obstáculos que emanan de la tierra. Ahora mismo hay actividad angélica tomando lugar en nuestras batallas del mañana para asegurar que cuando lleguemos allí, la victoria este totalmente asegurada. Todo esto nos da gran seguridad en la milicia. El salmo 34 nos dice que el ángel del Señor acampa, o se acerca, con una actividad poderosa de defensa espiritual, a todos los que reverencian la persona y la presencia del Señor, y también los libera. La palabra hebrea traducida como libera, significa no solo remover, o sacar, sino también armar para la guerra, o, equipar El salmo 35 es escrito por David como un clamor al Señor, el Vengador de Su gente. Y en él decreta una maldición en contra de todos los poderes de las tinieblas, que traman en contra de él buscando su vida. Otra vez es el ángel quién los persigue.
Perseguir, en este texto mencionado, es la palabra hebrea dachah, y tiene que ver con empujar algo hacía abajo violentamente, o, sacar fuera. La actividad angélica de carácter violenta, es aquí revelada por David, un guerrero de oración. En este Salmo, es el ángel del Señor quién persigue a los enemigos del rey, provocando que la destrucción venga sobre ellos repentinamente. Del mismo modo que como lo hizo David, proclamamos en contra de nuestros enemigos espirituales: Que sus caminos sean obscuros y resbaladizos, y que el ángel del Señor los persiga. Nosotros, mientras tanto, seguimos adelante hacia la luz que incrementa. ¡Ánimo! No significa abandonar el amor al prójimo, pero debemos determinar que una cosa es amar a quien es digno de ser amado, como creación de Dios, y otra que, por exceso de amor, amar y acariciar a los demonios que nos atacan, que es lo que mucha iglesia ha estado haciendo últimamente.
El relato que puede leerse en el capítulo 10 del libro de Daniel, probablemente es uno de los más impresionantes eventos de intervención angelical en la actividad de la tierra que está escrito en toda la Biblia. Aquí Dios quita el velo y nos revela las realidades escondidas de las operaciones del ámbito espiritual, y el secreto de la tecnología de como las oraciones de un poderoso creyente pueden tener efectos de cambio, movimiento y liberación de los propósitos de Dios en los asuntos de la tierra. Por tres semanas Daniel ha estado orando, sin la aparente respuesta. Sin embargo, persevera en la milicia de oración. Gran fuerza en el espíritu sin tener la validación inmediata de nuestros sentidos, que es provista para un pronto resultado. Los poderosos héroes de antaño caminaban más confortablemente en el ámbito de la fe que en el de la vista. José cruzó la frontera de la muerte en su fe, decretando el lugar de descanso de sus huesos. Moisés rehusó estar asociado a Faraón, porque vio la recompensa que aún no había sido manifestada.
Hay una realidad inocultable: Daniel fue lanzado a los propósitos de Dios puramente por fe. Día tras día él estaba llamando al Señor, decretando el fin del encarcelamiento en Babilonia, rompiendo las fortalezas del espíritu de Babilonia, trayendo la manifestación de la respuesta del ámbito espiritual. Un majestuoso ángel se presentó repentinamente un día, un gran guerrero que se veía como con una armadura de bronce, que brillaba como relámpago, quemaba como fuego y sonaba como un desenfrenado ejército ¿Qué poderoso ángel ha sido traído del cielo? ¿Qué grandes oraciones causaron esta poderosa manifestación? Él reveló la tecnología de esta aparición, he venido por tus palabras, le dijo. Quiero creer que aquí está el secreto. EL ángel ha llegado no por las esperanzas de Daniel, sueños, o intenciones inexpresadas, sino por su expresada palabra profética, hablada en voz alta en el lugar de oración prevaleciente.
Las palabras de Daniel provocaron que se desatara una enorme batalla en los cielos. La declaración de su oración provoco la majestuosa liberación angelical de poder en el aire. Miguel, uno de los príncipes en jefe, fue enviado hacia la batalla. La oración de Daniel tuvo, y aun hoy tiene, poder gubernamental, lo que inexorablemente ha traído una respuesta gubernamental. Satanás ha movilizado sus poderes también para contraatacar la guerra santa, empezada por las palabras de una poderosa persona que ora en la tierra. Todos los reinos demoniacos están moviéndose, con una respuesta perversa. El principado demoniaco de Persia ha sido derrotado por batallones angelicales, y revuelta, insurrección y desplazamiento toman lugar en el ámbito espiritual demoniaco, cuando el príncipe de Grecia es movido hacia la posición caída de Persia. Satanás, en un desesperado intento de reforzar las posiciones perdidas, no escatimó acciones, pero la mayoría de ellas fueron angelicalmente neutralizadas. La liberación de poder, el propósito divino, la revelación del conocimiento de los eventos venideros son los puntos iniciales. El propósito, de la oración dominante de la gente como Daniel es la que constituye la Iglesia poderosa de hoy.
En suma; una oración gubernamental es la que se ejecuta en cooperación entre las intenciones eternas proclamadas por el Señor y la acción humana en la tierra. La dinámica, entonces, aquí, es la extensión de la precisión de la actividad humana para que la tierra pueda, con alto discernimiento y manifiesto poder sobrenatural, añadirlo a una perseverancia positiva que nos lleve a alinearnos con lo que ya ha sido proclamado desde los cielos. La realidad apostólica ocurre en los puntos de la historia humana y terrenal en la cual las intenciones proféticas de Dios son nacidas en la tierra a partir de una acción humana profunda. Fíjate que Pedro, en un momento determinado declara en las mismísimas calles de Jerusalén que lo que se está acercando es lo profetizado setecientos años antes por Joel. La realidad apostólica es creada cuando la palabra profética es manifestada abiertamente en la tierra. Este es el poder interno de la dimensión apostólica de oración. Estos vigilantes demandan una manifestación abierta de la substancia profética en línea con los deseos de Dios.
La palabra vigilante, sugiere percepción y actividad vigilante. Están puestos sobre los muros por el Señor, están comisionados con un propósito, tienen un sentido de responsabilidad, ellos hacen las cosas, son capaces de retenerse o agarrarse fuertemente a un propósito. Todos estos significados son sugeridos en la traducción de la palabra hebrea para vigilante. Son instruidos, por el Señor, a hacer ruido y no darle descanso, hasta que sus propósitos pasen. Dios quiere que la gente que ora gubernamentalmente demande del cielo. Él quiere que lo desafiemos fuertemente, a traer su palabra a cumplimiento. No vamos a parar hasta que Jerusalén (La Iglesia) sea alabada en la tierra. Hoy todavía no lo es.
Este tipo de oración es una agresiva acción dirigida en contra de los poderes espirituales de las tinieblas. Tenemos que ir A TRAVÉS de las puertas, porque las puertas siempre representan las fuerzas posicionadas de autoridad. Estas autoridades espirituales que resisten los declarados propósitos de Dios deben ser destruidos totalmente. Esta oración es un trabajo pionero que da al Cuerpo un lugar para funcionar a un nivel más alto. Estamos construyendo un camino alto para la gente. La gente de oración gubernamental son los que limpian tierra nueva de experiencia y función espiritual por la iglesia. Rompemos piedras y otras resistencias espirituales, levantamos el estandarte de victoria para las naciones. Hasta hoy, esto es una faceta del Reino. Mañana, no lo sé. Es más; tampoco sé lo que podría suceder dentro de un momento si al Espíritu Santo se le ocurre soltar algo nuevo. Pero hoy tenemos esto y esto es lo que he compartido.
Listo. Hasta aquí llegamos por hoy. Tengo la dirección de cerrar esto con lo que surja de mi mente. Primeramente, deberé alinearla con el Espíritu, porque no tengo ni la menor intención de escribir lo que a mí se me ocurra. Está bien; tengo oficio, soy creativo, tengo imaginación y hasta buen humor, pero mi misión es bendecirte, no entretenerte. Si está en tu interés entretenerte y pasar un buen rato leyendo libros, te sugiero que busques material de algunos de esos autores valiosos para la humanidad que todos conocemos. Yo siempre hablo de entregar trabajos en formato libro, jamás diré que he escrito libros. Porque lo que brota aquí, es la mezcla a veces con vislumbres de desorden, que es como el Espíritu Santo se le ocurre fluir. Cuando leemos distintos libros, solamente encontramos alguna forma de orden cronológico o temático, cuando se trata de trabajos que llevan firmas humanas. En la Escritura no es así. ¿Motivo? El Espíritu Santo no es un autor literariamente exquisito, Él simplemente fluye, unge y bendice. Alcanza y sobra.
Nosotros repetimos como papagayos amaestrados que Dios es un Dios de orden, ¿Verdad? Y eso es estrictamente cierto, pero no tiene absolutamente nada que ver con esquemas, metodologías o sistemas. El orden divino emana de la riqueza y magnificencia de su diseño, no de las reglas o estatutos que los hombres puedan haber creado pensando ayudar a Dios. No te olvides que Dios creó a un hombre perfecto por donde lo miraras, pero el día que por amor aceptó que ese hombre se pusiera a su lado y lo ayudara, ese mismo día el hombre y su mujer metieron grandemente la pata y todavía lo estamos pagando. Por eso siempre me vas a escuchar o leer decir que, cuando los ideólogos de lo que sea o los políticos de lo que sea, te prometen paraísos terrenales para que, si los votas, puedas disfrutarlos, no les creas. Al primer paraíso lo creó Dios y era maravilloso. El problema fue que cuando puso el hombre allí, el hombre se lo dañó, no sé si soy claro…
Si te sueno repetitivo hablando nada más que de los problemas con la religión y el avance del Reino, te pido que me disculpes, pero tendrás que decirle en oración al Espíritu Santo que me envié a otra cosa, porque desde hace mucho, pero muchísimo tiempo me entregó mandato, autoridad y misión para esto. Todavía estoy viviendo aquella visión de esa enorme caja de cristal con miles de personas adentro. Esa es la religión cristiana, me dijo el Señor. Allí están encerrados, con un hermoso decorado, creyendo servirme y ser felices por ello y pudiendo observar hacia afuera lo que quieran, pero sin poder salirse. Están en una cautividad que en algunos sitios es VIP, pero cautividad al fin. Recuerdo que me quedé mudo por dos motivos. El primero, porque no soy alguien que tenga visiones a cada rato como parte de mi cotidianeidad, y el segundo, porque si te digo la pura y santa verdad, no tenía ni la menor idea del por qué yo veía todo eso.
Entonces hice lo que siempre deberíamos hacer cuando nos sucede algo así y que no siempre hacemos: en lugar de orar recitando palabras viejas, sencillamente preguntarle al Espíritu qué haría yo con eso que estaba viendo. Piensa en Moisés, o en mi Hijo. ¿Qué crees? Y sí; por obtuso que seas, en algún momento la luz se hace en tu entendimiento y ves con claridad lo que hasta hace un minuto te resultaba un total misterio en la oscuridad. Liberación de cautivos. Recién allí le encontré explicación a la otra parte de aquella visión, que era la de un enorme diamante de color verde, que, entre destellos similares a relámpagos, me mostraba una punta aguda y afilada. El diamante, más allá de la gema de enorme valor material que es y del lujo casi ofensivo que significa lucirlo en collares o pulseras, es el único elemento capaz de servir de hoja afilada que produzca una abertura en un cristal, por duro que sea este, sin resquebrajarlo o arruinarlo.
Caí en el error de suponer, por mi cuenta y sin preguntarle a Él, que mi tarea era reunir a muchos creyentes dispuestos a servir como diamantes abriendo puertas en las cajas de cristal de la religión con la finalidad de liberar a esos cautivos. Me equivoqué y eso me hizo retrasar y hasta casi errar el blanco. Yo no tenía que rodearme de gente, yo tenía que usar los dones y talentos que mi Padre celestial me regaló desde la cuna misma, y ponerlo todo en servicio para esa tarea. Tenía una página Web desde hacía mucho tiempo, pero recibí orden y libertad para ampliar su llegada. Twitter, (Ahora X), YouTube y Spotify se sumaron a mi trabajo cotidiano y así se me posibilitó llegar a todas las áreas humanas que al Espíritu Santo se le antojara traer. Porque así es como se trabaja ministerialmente para el Reino. Dando lo que el Espíritu pone en tu corazón de dar y no preocupándote ni ocupándote en cuantos o quienes entran a escucharte o leerte. ¿O nos seguiremos olvidando que está escrito desde siempre que Dios añadía los que iban a ser salvos? Él, no mi capacidad o habilidad, y mucho menos cualquier publicidad o promoción que hiciera. Eso es Egipto.
La pregunta, es: ¿Soy feliz cuando alguien me hace saber que se ha ido de la congregación en la que estaba? No. Soy feliz cuando alguien me cuenta que ha descubierto que buscando estar en intimidad con el Señor, se siente más pleno, en paz y con toda autoridad para ir al frente por el evangelio. No me interesa si sigue yendo a sentarse a un templo cada semana, o no. Me interesa que abandone la mentalidad religiosa de pensar que solamente Dios nos va a hablar a través de algunos de sus hombres ordenados para ese trabajo. No digo que Dios no haga eso, Él es Soberano y hace lo que hace como le da la gana. Lo que digo es que, como todo Padre, él ama poder estar en intimidad con sus hijos y hablar con ellos diciéndoles lo que pueden y deben hacer para engrandecer su Reino. Eso es un creyente según Dios mismo y según su Palabra escrita en nuestras Biblias. Cualquier otra cosa que tengamos en nuestras mentes, es el producto de años y años de lavados cerebrales haciéndonos pensar que hay super hombres ocupando púlpitos y plataformas y que ellos son los encargados de decirnos qué haremos o qué no haremos.
¿Entonces mi guerra es contra los pastores o líderes? ¡Ni se te ocurra! En absoluto. No sólo no tengo nada contra ellos, sino que incluso tengo buena relación con muchos, a través de nuestro trabajo. No son culpables de haberse convertido en víctimas de un sistema que los obligó a realizar tareas que de ninguna manera Dios pensó para un solo hombre. Ya hemos enseñado mucho respecto a los cinco ministerios y cómo el hombre los fue modificando en su importancia y fundamentalmente en su status. De acuerdo, también hay hombres y mujeres que, aprovechándose de eso, usaron al pastorado para abusar de la gente a su cargo y cometer toda clase de fechorías. Pero esos no son pastores, esos son delincuentes infiltrados en la iglesia por causa de la falta de discernimiento en quienes deberían haberse dado cuenta que, aunque estaban con nosotros, no eran de nosotros. ¿Has leído que debemos imitar a Cristo? Bueno; ¿Qué hizo Jesús en su tiempo? ¿Se encarnizó contra Anás y Caifás, líderes visibles de la religión de su época? No. Castigó y duro AL SISTEMA, no a los hombres. Sistema. Kosmon. Siglo. ¿Lo entiendes?
¿Y del Reino, qué me cuentas? ¿Estás pensando que con lo que termino de escribir aquí, ya está todo dicho? ¡Ni lo sueñes! A ver si nos entendemos y dejamos a un lado toda la cháchara, que es como yo le llamo, en lunfardo argento, a lo que normalmente se conoce como vana palabrería. En Argentina, al que habla mucho y no dice nada, se le dice que es un “chanta”. Nadie sabe de donde salió ese calificativo. Tal vez, al igual que el lunfardo tanguero, haya visto la luz en los arrabales costeros y portuarios de la antigua ciudad de Buenos Aires. No lo sé. Lo que sí sé, es que los chantas abundan. Están obviamente en la política, en la economía, en lo deportivo, en lo intelectual, en la relación de pareja, en todas partes. Y como no podía ser de otro modo, muchos de ellos consiguieron ser ordenados y se subieron a un púlpito. En mi etapa de periodista, mi primer formato libro, nada que ver con lo cristiano, fue precisamente un análisis de estos personajes. “Filosofía del Chanta”, lo titulé. No sé si alguien fuera de mi familia directa lo leyó. Jamás fue publicado en ninguna parte, y mucho menos en tinta y papel. En eso sigo siendo coherente.
¿Por qué te expliqué eso? Porque, al menos, en el setenta por ciento de los casos en los que alguien se pone a hablar, disertar, enseñar o predicar sobre el Reino, se ha producido una invasión de santos chantas. Hablan, vuelan, divagan, aterrizan, vuelven a volar y uno, deseoso de tener más información al respecto, se devora cada uno de estos esperpentos, para encontrarte en el final de la escena, que no sólo no sabes algo más sobre el Reino de los Cielos, sino que incluso lo que sabías, parecería ser que no es tan así. Yo estoy dando desde hace un tiempo algunos detalles respecto al Reino de Dios. Nadie puede decirte que tiene toda la información y te dará todo lo que necesitas. El Reino, es parte de un ámbito dimensional que está por fuera del terrenal, así que de ninguna manera tiene una dinámica cronológica o mecanizada, como las cosas que conocemos del día a día. El avance y la revelación del Reino, es como todo lo espiritual: progresivo. Hoy sabes que sabes algo, y mañana el Espíritu Santo te muestra algo que no habías visto, pero que va y encaja perfectamente en todo lo que ya tenías.
En este trabajo, ya habrás visto y leído que el mensaje del Reino llega de un modo que se sustenta en la oración. El Reino de los Cielos ES gobierno, de eso ninguno de nosotros tiene la menor duda. Pero de lo que sí todavía se duda y se desconfía mucho, es de la forma en que ese gobierno se debe ejecutar. Los errores cometidos en ese ítem, los puedes ver manifestados en algunos países, donde sus gobernantes dicen ser cristianos. Y a pesar que en la práctica y por lo que te muestran los medios, hay todo un andamiaje discursivo notable y de alto calibre bíblico, a la hora de los testimonios cotidianos, todo deja la sensación de que se está hablando de dos países distintos. Si yo soy creyente y me eligen para estar al comando de algo, mi obligación ante Dios y los hombres, no es pasarme todos los días leyendo versículos bíblicos o dando clases teóricas de moral. Mi obligación es tener una conducta visible tan limpia y transparente como para que hasta el más acérrimo ateo, gnóstico o satanista se muera de envidia por ser como es uno. No interesa que no te lo digan. Interesa que, cuando se enteran de qué modo pueden ser así, por sus propios medios vayan y se zambullan a los pies de Cristo como si fuera una refrescante piscina llena de agua cristalina. Agua de Vida, obvio…
Hubo una época en que, -como se dice en mi patria-, me fui de mambo. Esto quiere decir que más allá de cumplir con todo lo que Dios me demandara, yo decidí ir más allá de eso, y hacer algunas cosas por encima de lo que se me había ordenado. Así me fue, también. Fue en la época en la que me habrás oído decir muchas veces “mírame vivir”. Mi intención era sana y era buena, porque lo que pretendía era plantar una enseñanza tendiente a vivir el evangelio muy por encima de predicarlo o enseñarlo. Lo que no tuve en cuenta, fue que ese “mírame vivir”, era al mismo tiempo, un desafío al infierno que, de ninguna manera, yo estaba autorizado ni avalado para realizar. Dios nos cuida, nos bendice y nos protege, pero fíjate lo que dice respecto a las tentaciones. Nos dice que huyamos de ellas, no que las desafiemos o nos comportemos como esos luchadores soberbios que se creen invencibles. Somos invencibles, pero en Cristo, no en nuestras fuerzas. Aprendí. Sigo pensando y creyendo que debemos vivir de un modo que al incrédulo o al religioso le produzca curiosidad y lo lleve a preguntar o preguntarse por qué somos así. Ese sería el tiempo de presentarle al Señor. Pero eso no nos autoriza a pavonearnos con ningún desafío personal.
Lo cierto es que cuando les hablas a las personas visibles del Reino, la mayoría tiene una reacción facial en su expresión, o en sus ojos, que te das cuenta que se están imaginando cualquiera, la que más ajuste a sus predilecciones o, en muchos casos, aunque no lo creas, ajustándolo con ciertas películas que puedan haber visto. Qué es el Reino, cómo es el Reino, dónde está el Reino, qué hay y qué no hay en el Reino, quien o quienes estarán en el Reino, son algunas de las muchas dudas en forma de preguntas que la gran mayoría de creyentes se auto formula. Y no son pocos los que se atreven y te lo preguntan a ti, que andas por la vida enseñando sobre ese Reino. Mi respuesta siempre es la misma, aunque no siempre alcanza para disipar dudas o cimentar confianzas. Las respuestas sobre el Reino las tenemos en nuestras Biblias, siempre estuvieron allí. Pero como la religión nos metió en la cabeza que todo eso era para ese tiempo y hoy vivimos otro, nos quedamos prácticamente en cero, sin nada.
Ocurre que, pese a las mejores intenciones, del Reino y del Cielo, se ha enseñado cualquier cosa. En muchos casos, más cercano a la imaginación de predicadores, pastores o maestros, que a lo que puede mostrar la Biblia. Sin irnos muy lejos ni por las ramas, te pregunto: ¿Cuánto tiempo hace que dejaste de pensar que el Cielo era eso de color celeste en un día de sol, gris en un día nublado o negro por la noche? ¿Y que para verlo debías mirar hacia arriba? Fue un muy duro golpe cuando comenzaron los viajes espaciales y algún astronauta ateo dijo en tono de burla que había llegado al cielo pero que allí no había ni noticias de Dios. Es que, en esa época, años 60, todavía era mucha la gente que estaba convencida que en ese telón celeste que veía arriba, en medio de las nubes, vivía Dios rodeado de sus ángeles tocando el arpa o la lira. Ese era el evangelio según los dibujantes. Los mismos que estaban empecinados en dibujar a un Dios viejo, de cabellos largos y blancos, de barba y bigotes al tono y rostro de si te agarro cerca te fusilo.
Esos historietistas no eran culpables, ellos sólo habían tomado libreto de sus formaciones católicas romanas. Habían oído de un Dios eterno, pero igual lo pintaban viejo. Tiempos en que los religiosos varones jóvenes, cuando sentían que se estaban enamorando de alguna de las jovencitas conocidas, esperaban ver a ese nene rubio con alas y arco y flecha que seguramente los había hecho sentir lo que sentían. Si te pones a pensar con un poco de humor y otro poco de auto crítica, ¡Se nos hizo creer cada barbaridad a los cristianos! Antes, mucho antes y ahora también, no te creas. Entonces, cuando tú sales a tratar de explicar que el Reino es un ámbito dimensional paralelo e invisible al ámbito terrenal y está instalado aquí con nosotros, te miran con deseos de lapidarte y enviarte a la hoguera en calidad de brujo o hechicero. ¿Y sabes qué? De todo lo que se ha dicho, esto que termino de compartirte, es lo más cercano a la verdad bíblica. Sólo un problema: si no naces de nuevo, no puedes verlo. Si no naces de nuevo en agua de vida y Espíritu, no puedes entrar. Yo todavía me pregunto y te pregunto: ¿Cuántas personas convertidas y cristianas que conoces, estás seguro o segura que son nacidos de nuevo?
Hay un problema muy serio en la iglesia respecto a la enseñanza del nuevo nacimiento. Solamente puede enseñarlo alguien que verdaderamente haya pasado por esa experiencia. De otro modo, estaría hablando por boca ajena o por lo que ha leído en algún libro y, a la primera pregunta concreta, no sabría encontrar una respuesta. Y si a alguien se le ocurre la feliz idea de buscar en la congregación a alguien que haya pasado por eso y pueda enseñarlo con autoridad, no se lo van a permitir, porque de hacerlo, te aseguro que en no más de tres meses, desplazaría al pastor en las preferencias de la gente. La mejor prueba de lo que te digo, es que en la mayor parte de las denominaciones consideradas como serias, son ordenados pastores aquellos hombres que se han capacitado para serlo. Títulos en teología y otras similares son sus avales. Me pregunto y te pregunto: Y de su relación con el Espíritu Santo, ¿Qué?
Esa es la gran diferencia entre Reino y religión. Reino es Espíritu Santo activo, dinámico y oficiando de guía diario a toda verdad. Religión es credenciales y jerarquías conforme a los títulos en teología que se posean. ¿Y qué me dices de las señales y milagros? Que solamente pueden vivirlas aquellos que han nacido de nuevo, que han ingresado a la jurisdicción del Reino de los Cielos y tienen una relación íntima y personal con Cristo. ¿Y si en una iglesia no hay ninguno de esos? Se reemplaza con desordenados que se encargan, de cualquier manera y poniendo lo que haya que poner a quien esté dispuesto, a inventar y fabricar milagros para impactar a los espectadores. He sido testigo en alguna campaña de esas, de ver a gente que llegó en silla de ruedas y fue “sanado” de su parálisis y salió caminando. Sólo un detalle: nadie jamás volvió a verlos. Y en muchos casos, eso sucedió en poblaciones de pocos habitantes donde todos se conocían. Los que se “sanaron”, no eran gente del pueblo. Los enfermos locales, regresaron a sus casas tan enfermos como fueron. Y la otra postura es menos pecaminosa y hasta más honesta, pero igual de falsa. Decir con entidad de doctrina que los milagros quedaron atrás y hoy ya no son necesarios. Apostasía en alto nivel.
Ustedes, que por clara mayoría han entendido el mensaje del Reino, ya que de otro modo muy difícilmente me estarían leyendo, quisieran que todos sus mejores amigos y más amados familiares, estuvieran en su mismo sentir, ¿Verdad que sí? Es normal, eso nos ha sucedido y nos sucede a todos. Pero quiero que entiendas que esto no es simplemente una cuestión de escuchar a alguien, creer lo que dice y empezar a buscarlo. Esto es un asunto directamente espiritual. Los que me han escuchado hablar de Reino y me han creído en mis afirmaciones y estudios, no lo han hecho porque yo tenga un alto poder de convencimiento. No serviría absolutamente nada eso, te lo aseguro. En primer término, los que un día “casualmente” me encontraron y comenzaron a escucharme, no lo hicieron porque no tuvieran otra cosa mejor para hacer. Lo hicieron porque en ellos se cumplió la respuesta de mi Padre a la que siempre ha sido mi oración en el momento de publicar algo: “Señor, que a esto lo escuche o lo lea aquel o aquellos que tú envíes porque lo necesitan y van a creerlo.”
Ese es el modelo o patrón de mi oración, no es un recitado fijo, no siempre digo las mismas cosas, pero en general, esa es la base. Y por eso estás tú allí en este momento. Y por eso has creído que el Reino de los Cielos se ha acercado y quieres ser y hacer todo lo correcto para verlo y entrar en él. Pero entre otros muchos, te enfrentas a un problema que no es menor. ¿Cómo haces para decirle y demostrarle a los que más amas, que están en la religión y no en el Reino y que el camino que llevan no los conduce a ninguna parte de bendición? Por experiencia propia puedo asegurarte que no es sencillo ni por asomo realizarlo. En primer lugar, porque para el que está en la religión, por su comunicación fluida y hasta muy cercana y afectiva con el mundo secular, la palabra religión ni le afecta ni le preocupa. Es más; está convencido, porque lo ha escuchado y oído cien veces en la prensa y en todos los estamentos de la sociedad, todo el que va a una iglesia de cualquier credo y condición, es alguien considerado religioso. Por lo tanto, cuando tú quieras mostrarle que están viviendo religión y no Reino, te dirán que sí, que es verdad, pero que tú también lo haces. Esa confusión va a durar exactamente hasta el momento en que se convierta en enojo y confrontación.
Hace muchos años, cuando recién estaba comenzando a ver las cosas de un modo algo distinto a como mayoritariamente se veía en la iglesia donde asistía, cayó en mis manos un trabajo de un tal Gene Edwards, un pastor ligado al ala conservadora, titulado “Más Allá de lo Radical”. Allí, con el ánimo de sacar a la gente de sus prácticas rituales rutinarias que no siempre son bíblicas, elaboraba un detalle de las cosas que la iglesia evangélica tradicional hacía, que no sólo no eran bíblicas, sino a veces sencillamente paganas. Él se refirió al Edificio de la Iglesia, Los Pastores, El Orden de Alabanza, El Sermón, El Banco, El Coro y varios más. Pero una de las cosas que más me impactó, fue lo relacionado con el santo púlpito que se utiliza para predicar. Lo que Gene escribe sobre eso, es lo que textualmente te reproduzco ahora:
“En la mayoría de los idiomas europeos el púlpito todavía está relacionado con su nombre pagano original, ambo. (Latín: ambon.) El púlpito precede al cristianismo y tiene un origen totalmente pagano. El sacerdote pagano, en el templo pagano, se desplazaba en un pasillo que tenía un pasamanos y dirigía sus comunicados a espectadores y curiosos. Se le llamaba ambo. Aquellos primeros edificios cristianos continuaron con esta práctica pagana, instalando un ambo dentro de la construcción, en lo alto, encima de una de las columnas. Siglos después, cuando los protestantes tomaron el norte de Europa (a golpe de la espada, no evangelizando), aquellos protestantes heredaron cientos de miles de iglesias.
Los protestantes derribaron aquel lugar elevado e inaccesible donde los sacerdotes llevaban a cabo su misa mágica. Sin detenerse ahí, literalmente desencajaron al ambo de la columna y lo centraron y lo trajeron al frente. Pusieron después una Biblia sobre el ambo (el púlpito) para simbolizar la prioridad de la predicación de la Biblia sobre el énfasis católico sobre la misa. La palabra púlpito nos llegó del Latín pulpitum. En su origen significaba plataforma o andamio. Incluso hoy en día el arponero que se sitúa delante, bien fuera del barco ballenero, está situado en un púlpito. Al igual que la mayoría de lo que hacemos, el uso del púlpito tiene sus orígenes en el paganismo. Ten esto en mente la próxima vez que alguien diga en voz grave y moralista, «¡Aquí estamos, tras el sagrado púlpito, predicando obediencia a la Palabra de Dios!»
Y el otro que me desacomodó todos mis formales conocimientos, fue el destinado al Sermón, lo que también denominamos como mensaje o predicación. En este tema, Gene escribió lo siguiente:
“No hay que confundirlo con el mensaje cristiano. Es verdad que a primera vista sólo parece abrigar una ligera diferencia, pero en realidad esa diferencia es gigantesca. Mucho antes de que el cristianismo llegara a existir, un filósofo pagano llamado Aristóteles enseñaba sobre muchos temas, y entre ellos el tema de la retórica. Esto es, cómo se debe dar un discurso. (Del griego: Rhotorike... el arte del orador.) La oratoria había sido el gran amor de los griegos que precedieron a Aristóteles. Aristóteles hizo de ella un arte. En los días de los griegos y romanos la habilidad para dar grandes discursos era garantía de popularidad. A decir verdad, los grandes oradores eran las estrellas de cine de aquellos días. La disertación de Aristóteles sobre la retórica abarcó muchas cosas sobre la oratoria, pero su punto principal era el de que un buen discurso debe tener una introducción clara, unos cuantos puntos importantes y una conclusión.
Estas ideas no existían entre los primeros creyentes. Los creyentes del primer siglo, casi analfabetos por norma, desconocían las normas del arte de un discurso. La predicación cristiana del primer siglo se caracterizaba por ser improvisada, espontánea, y urgente… ¡Y pertenecía a todo el cuerpo de creyentes, no a hombres especiales! Los sermones que oyes cada semana se basan en los conceptos de la oratoria de Aristóteles. (No es inusual que los profesores de seminario –al igual que sus estudiantes– no sepan nada de este hecho.) Ahora bien… ¿cómo se las arregló el discurso pagano para introducirse en la fe cristiana? En Antioquía (Siria), hacia el año 400 d.C., Juan Crisóstomo (Juan Boca de Oro), uno de los más grandes oradores paganos de todos los tiempos, se convirtió.
Trajo consigo sus habilidades aristotélicas «sermónico-retóricas» al cristianismo. Pronto galopó vertiginosamente hasta llegar a ser el sacerdote líder en Antioquía y toda Siria. Toda la ciudad de Antioquía acudía a oír sus alocuciones. Al oyente aquellos mensajes le sonaban mucho en estilo, expresión, estructura e incluso –hasta cierto punto– contenido, a los grandes discursos paganos. (Y así sonaba el sermón que escuchaste el último domingo.) Juan Crisóstomo no sólo nos regaló los sermones aristotélicos, sino también la costumbre del sermón el domingo por la mañana, esto es, la tradición del discurso del domingo dado siempre por el mismo hombre, en el mismo lugar, a la misma hora, cada domingo. De ahí no solo entresacas el sermón y los servicios del domingo, sino incluso la raíz de una de las «tareas pastorales del sacerdote.»
Uno de aquellos deberes era enseñar. Aquello evolucionó por el camino hasta lo que ahora es la más importante obligación del pastor protestante… que no tiene ni idea de que está desempeñando una versión modificada de los deberes pastorales más importantes de un sacerdote, ideados por un Papa en el 500 d.C., cuyo nombre era Gregorio el Grande. La verdad es que aquí hay un buen trozo de la tarta de las funciones pastorales. Un hombre –siempre el mismo– sermoneándonos cada domingo. Recuerda estos orígenes el próximo domingo. ¡El sermón del domingo es el único lugar de la tierra donde puedes oír un discurso de oratoria expresado según el patrón de la gran tradición grecorromana de la retórica! Fiel al Nuevo Testamento, y nada más que Nuevo Testamento, ¿Eh, colegas evangélicos?” (Gene Edwards-1996)
Eso es, en muy apretada síntesis, lo que la religión como tal produce en nosotros. Una especie de estupor (Que también es un espíritu inmundo), que no nos permite ni pensar, ni razonar, ni mucho menos comprobar con nuestras Biblias si eso que se nos está demandando fue idea de Dios o de algunos hombres que desean tomar su lugar. Cuando la izquierda internacional lanzó aquel slogan que decía que “la religión es el opio de los pueblos”, muchos creyentes genuinos se enojaron. Es entendible, pero no correcto si es que lo observamos desde la misma óptica de Dios. La fe en Dios, el culto por el evangelio del Reino y vivir conforma a Su propósito y voluntad, no es ningún opio, es paz, victoria y gozo. Seguir esclavizados con ritos y rutinas repetitivas, huecas y sin contenido espiritual alguno, sí adormece y actúa como narcótico. Si el ateo o gnóstico que piensa que la religión es una soberana estupidez, pudiera conocer y acceder a las riquezas de la auténtica fe en Jesucristo, su visión de las cosas cambiaría radicalmente, y su vida también. Ese es nuestro mandato. Esa es nuestra misión, vivir una vida plena que sirva de modelo a los que no la viven.
Porque si la oferta para un no creyente sigue siendo la de cambiar sus hábitos externos y nada más, supongo que seguiremos siendo una cucharada de agua sin gusto a nada, como hasta hoy. Trocar el ir a bailar, o a ver un partido de fútbol, o simplemente ir a darse un baño en una playa, por asistir regularmente a un templo, no es la solución para nadie. De acuerdo, lo saca temporalmente de caminos de pecadores y eso es positivo, pero yo te aseguro que, con el correr del tiempo, si esa persona no comprueba un verdadero cambio en su ser interior, no pasarán muchos días sin que decida retornar a su vida anterior. Una verdadera conversión trae inexorablemente convicción de pecado, pero un mero convencimiento de cambiar diversión o entretenimiento por banco de iglesia, sólo trae frustración, apatía y, finalmente, lo peor: odio a todo lo santo y rencor para con todos los que dicen ser creyentes.
En grandes rasgos y salvadas sean honrosas excepciones, eso es lo que hemos conseguido como iglesia hasta el día de hoy. ¿Cuál es el cambio que propongo? ¿Cambiar nuestra doctrina cristiana por otra más light o permisiva? No, ni lo sueñes. Lo que propongo es, de una vez por todas, rendir culto al verdadero evangelio inscripto en nuestras Biblias, que es el que te dice que El Reino de los Cielos se ha acercado. Porque eso te permitirá arrepentirte, aceptar a Jesucristo como Salvador personal de tu vida y colocarlo en la categoría de Señor de tu vida para todo lo que suceda de allí en adelante. Cuando haces eso de verdad, el Espíritu Santo no se tarda en venir a tu vida y sellarte primero para luego llenarte a rebosar. Y al igual que lo vivió el propio Jesús, cuando eres lleno del Espíritu Santo y logras pasar por el desierto de tus propias pruebas y tentaciones mundanas, es cuando regresas EN EL PODER de Dios y comienzas a ser de verdad un testimonio de vida digno de ser imitado. Lo que es como decir, un embajador del Reino de Dios en la tierra.
Y luego, recién entonces, podrás hacer todo aquello para lo cual has sido creado. Seguramente tienes talentos para diversas cosas, que ni bien los pasas por la cruz del calvario y los entregas sin resistencia a la voluntad de Dios, se convierten en los dones que bendecirán a decenas, a centenares, a miles o a millones, como Dios decida hacerlo. Pero siempre será con la guía y la dirección puntual del Espíritu Santo, nunca con tus propias habilidades humanas o ideas mentales propias. Lo primero es obediencia y calidad de JUSTO. Lo segundo es desobediencia y, lo peor, rebeldía. Dios se mueve con lo primero y bendice, gratifica y prospera a todos los que se alinean con Él en esa misión. Eso es, hasta hoy, y sin desmedro de lo que el Espíritu Santo pueda revelar mañana, o dentro de cinco minutos si así lo dispone, vivir conforme al diseño del Reino de los Cielos. Sometidos a un Espíritu Santo que es pneuma, que se traduce VIENTO y que se goza y se potencia cuando se le permite ser LIBRE y cumplir con la voluntad de Dios en toda la tierra. Punto.
hola a todos
Me ha gustado el escrito, más que nada por creo que coincidimos en la forma de ver las cosas… y sobre todo porque creo que muchas veces el Espiritu Santo, también me habla de estas cosas
dije en una ocasión, que el Espiritu, revela las cosas a las personas aunque no se conozcan si hablan o se leen, se puede dar uno cuenta que coinciden en la forma de verlo y eso no es otra cosa que su Espiritu Santo, que nos hace ver las cosas de la misma forma…
Usted se explica muy bien hasta yo algunas veces lo entiendo, sobre todo las veces que habla con la espiración
yo como no tengo mucha facilidad para explicar las cosas lo resumiría con unas pocas palabras
En el momento en que la Palabra comience a ser Vida en nostros, yasta, esa es la clave Que la Palabra de Dios sea Vida en nostros en cada palabra,obra,gesto,deseo,mirada …. esa es la clave,es la forma de que Él viva en nostros y nostros en Él….haciendo su Palabra Vida en nosotros…
Saludos