El espÃritu de poder, quinto en la cronologÃa del candelabro hebreo, es en lÃnea generales y según lo transcriben algunos estudiosos de diferentes épocas, el arte de la ejecución; del poder hacer, de la fuerza heroica, de la relación con la realidad y, en suma, del hacer.
(Éxodo 9: 16) = Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.
Este texto, donde se recoge algo que Jehová expresa a Moisés durante el exacto momento de la plaga del granizo, tiene que ver con el epicentro de lo que hoy todavÃa es el hombre en el concierto del cielo como factor de poder central: un vehÃculo, un utilitario sencillo en la medida de su aptitud desde la obediencia.
(Éxodo 14: 31) = Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.
La respuesta apropiada al poder de Dios es el temor, (Hablo de temor reverente, no de miedo satánico, obviamente), la confianza y la obediencia. Los israelitas tuvieron que aprender esa lección vez tras vez. El poder de Dios cuyo espÃritu hoy plenifica al hombre, destruyó al poder egipcio mediante las plagas a las que Faraón debió someterse.
(Números 11: 23) = Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no.
Cuando clavas tus rodillas en oración y clamas al Dios de todo poder para que te arregle ese problema que a ti te parece imposible de arreglar, no siempre tu fe es ciento por ciento. A veces, tienes un corazón lleno de dudas y, si escucharas la voz de Dios, seguramente te estarÃa diciendo exactamente lo mismo que le dijo a Moisés aquÃ.
(Deuteronomio 4: 37) = Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder.
Eso quiere decir, mi amado hermano o hermana que todavÃa enjuicias a tus padres por algún error o equivocación cometida de manera involuntaria respecto a tu educación o crianza, que tal vez hoy has conocido a Cristo y eres salvo o salva, porque antes el Señor amó a esos padres tuyos y por amor a ellos posibilitó tu transformación. ¿Lo habÃas pensado asà alguna vez? Lo reafirma con todas las letras más adelante, cuando dice:
(Deuteronomio 9: 29) = Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.
Bajo la Sombra de Sansón
(Jueces 14: 6) 0 Y el EspÃritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que habÃa hecho.
La práctica de desgarrar un cabrito en dos tirando de sus patas, era común en esa zona del mundo, donde todavÃa se sigue practicando como parte de algunos ceremoniales. El espÃritu de poder se manifiesta en este caso especÃfico de Sansón, en fuerza fÃsica.
(1 Samuel 2: 10) = Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, y sobre ellos tronará desde los cielos.
En este texto es donde aparece la primera referencia al MesÃas, y hace alusión a lo que el poder de Dios puede producir entre aquellos que se opongan, no sólo mediante un hombre puntual y especÃfico, sino mediante cualquiera que acepte ser parte del Reino de Dios.
(1 Samuel 10: 10) = Y cundo llegaron allá al collado, he aquà a la compañÃa de los profetas que venÃa a encontrarse con él; y el EspÃritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.
Tributos Debidos
(1 Crónicas 16: 27) = Alabanza y magnificencia delante de él; poder y alegrÃa en su morada.
(28) Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, dad a Jehová gloria y poder.
Los elementos espirituales que rodean la presencia de Dios son claros y definidos. En este caso estamos hablando del poder, el cual se hace presente en esta mención, pero no en soledad. Está acompañado de otros que jamás se encuentran demasiado lejos: la gloria y la alegrÃa.
De allà que, cuando vemos manifestaciones del poder de Dios que no glorifican Su nombre, sino el de algún hombre que dice representarlo, y se realiza en medio de ambientes cargados de ansiedad o solemnidad, podemos deducir que no siempre se trata del poder de Dios, sino de alguna imitación puesta para confusión y perdición.
(2 Crónicas 20: 5-6) = Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿No eres tú Dios de los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?
Sentencias Cumplidas
(Job 12: 12) = En los ancianos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia.
(13) Con Dios está sabidurÃa y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia.
Por muy poco no están citados en estas sentencias cumplidas los siete espÃritus que estamos estudiando. FÃjate que en apenas dos versos, están incluidos: la ciencia, la inteligencia, la sabidurÃa, el poder y el consejo. Se lo adjudica a los ancianos y a personas que han vivido muchos años.
Buen momento para preguntarnos: ¿Esto es realmente asÃ, como dice la Biblia, y debemos creerlo sin interesarnos por lo que vemos u oÃmos a nuestro alrededor con ancianos y gente longeva? No. Dios siempre dijo que escudriñemos las escrituras, y eso es lo que aquà deberás hacer.
Haciéndolo, descubrirás que esta aseveración no es masiva y globalizada, que sólo se refiere a los hijos del Dios AltÃsimo. Porque sus ancianos son los que indudablemente adquieren mayor sabidurÃa, y sus longevos los que a través de todo lo vivido en diaria comunión con Dios, han aprendido. Por eso dice el salmista:
(Salmo 93: 1) = Jehová reina; se vistió de magnificencia, Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá.
Presente en Su Venida
(Mateo 24: 30) = Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.
No puedo enumerarte la cantidad de tesis y teorÃas respecto a cuál será esa señal. Distintos teólogos, aprendices de teólogos, oportunistas y charlatanes han elaborado diferentes interpretaciones tendientes a preparar a la gente respecto a la Segunda Venida.
Ha sido por esa causa que, cada tanto, cada cierto tiempo, perÃodo o suma de años, salta algún grupo en algún lugar del mundo que con bombos y platillos y pintorescos ceremoniales cubiertos por decenas de cámaras de la televisión, anuncian el fin del mundo, la Segunda Venida de Jesucristo para una determinada fecha y parten con ropas especiales a una montaña cercana a esperarlo.
Obviamente, algunos dÃas después retornan cabizbajos, confundidos, sin prensa alguna que cubra ese momento y con la despiadada burla de todos los incrédulos que, a partir de esto, se vuelven mucho más incrédulos todavÃa.
Lo que yo puedo asegurarte, es que el Señor va a retornar. Porque está escrito y porque Él mismo lo está diciendo aquà y en otros textos más. Cuándo va a ser, de qué modo va a ser y bajo qué perspectivas externas, no lo sé.
Y no sé si alguien lo sabe con certeza. Es más; no sé si Dios mismo quiere que lo sepamos. Si lo quisiera, nunca hubiera permitido que se escribiera que nadie lo sabe y que será como ladrón en la noche. Para ser un hijo de Dios, es más que suficiente. Y que los influenciados por el espÃritu de Grecia sigan tejiendo conjeturas, hipótesis y análisis. Ese no es nuestro trabajo. Marcos relata lo mismo más o menos con las mismas palabras.
(Marcos 14: 62) = Y Jesús dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.
La única acotación producto del escudriñar propio que voy a hacer, es considerar que la palabra que aquà se traduce como “nubesâ€, es nipash, la misma que en otros textos es traducida como cantidad importante de testigos. Si quieres, lo tomas; si no te convence, lo dejas.
Sanidad, Salvación
(Lucas 5: 17) = Aconteció un dÃa, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habÃan venido de todas las aldeas de galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.
Dice un comentarista en una de mis Biblias de estudio que esa expresión de “el poder del Señorâ€, lo que en realidad significa es: “el EspÃritu del Señorâ€. Amén, es una corroboración a lo que estamos enseñando. El poder sanador, ese que tanto se promociona y hasta se bastardea en cualquier plataforma de cualquier campaña supuestamente evangelÃstica con cierta mediocridad, es uno de los siete espÃritus de Dios y, como tal, sólo se mueve cuando Dios lo dispone, no cuando un hombrecillo fatuo con veleidades de astro lo reclama a los gritos tal como si dios fuera su empleado obediente.
(Romanos 1: 16) = Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judÃo primeramente, y también al griego.
El tema central de la carta es que Pablo no se avergonzaba de anunciar el evangelio porque sabÃa que tenÃa poder para traer salvación a la gente. Ello sucedÃa cuando, para alcanzarla, las personas confiaban y ponÃan su fe en Cristo.
Cuando dice “al judÃo primeramenteâ€, se refiere a que la práctica misionera de Pablo en cada ciudad era comenzar predicando el evangelio en la sinagoga judÃa, y luego, una vez que los judÃos lo escuchaban, o rehusaban hacerlo, predicar a los gentiles. Esto seguÃa fielmente el patrón establecido por Dios en el Antiguo Testamento, el de Cristo durante su ministerio terrenal, y el del trabajo evangelÃstico de la iglesia primitiva.
Fortalezas Pendientes
(2 Corintios 8: 10) = Y en esto doy mi consejo; porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes, no sólo a hacerlo, sino también a quererlo, desde el año pasado.
(11) Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, asà también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis.
(12) Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.
(13) Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, (14) sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad, (15) como está escrito: el que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.
En principio vemos que Pablo está dando un consejo, una opinión, y no un mandato. Esto borra cualquier apariencia de coacción. Porque él dice que esto es desde el año pasado, lo cual nos da a entender que los problemas entre Pablo y la iglesia de Corinto quizás retrasaron este proyecto.
El hace hincapié y referencia a estar con la voluntad dispuesta, lo que equivale a decir con el deseo de dar, lo que implica y significa una cuestión clave. No se está hablando, obviamente, del simple monto de una ofrenda.
Cabe señalar que los corintios disponÃan en esos momentos de más recursos que los cristianos de Jerusalén y, como da a entenderé Pablo, más que los macedonios, quienes acababan de entregar una tan generosa ofrenda.
El maná en el desierto habÃa provisto suficiente para los israelitas, un hecho que ilustraba los deseos de Dios para con su pueblo. Una distribución equitativa, sin embargo, depende de lo que ofrenden aquellos que gozan de la abundancia.
(Colosenses 1: 9) = Por lo cual también nosotros, desde el dÃa que lo oÃmos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabidurÃa e inteligencia espiritual, (10) para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; (11) fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad;
Los herejes prometen a sus seguidores un nuevo conocimiento, que en griego es la muy conocida palabra gnosis, que preponderantemente, se basa en enseñarse a sà mismo. Pablo ora para que los colosenses reciban la plenitud y se mantengan bajo la potestad del más completo y claro conocimiento (Eso es epignosis), de la voluntad de Dios.
Luego, cuando les dice que anden como es digno del Señor, se refiere a un radical compromiso de la voluntad, el sentimiento y la disposición de agradar a Cristo. Tal forma de andar se caracteriza por la plenitud de frutos, crecimiento en el conocimiento divino, poder de lo alto y gratitud.
Cosas que Ojo no Vio
(1 Corintios 2: 1) = Asà que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabidurÃa.
(2) Pues me propuse no saber entre vosotros cosa sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
(3) Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; (4) y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabidurÃa, sino con demostración del EspÃritu y de poder, (5) para que vuestra fe no esté fundada en la sabidurÃa de los hombres, sino en el poder de Dios.
(6) Sin embargo, hablamos sabidurÃa entre los que han alcanzado madurez; y sabidurÃa, no de este siglo, ni de los prÃncipes de este siglo, que perecen.
(7) Más hablamos sabidurÃa de Dios en misterio, la sabidurÃa oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, (8) la que ninguno de los prÃncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrÃan crucificado al señor de gloria.
(9) Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oÃdo oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el EspÃritu; porque el EspÃritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
(1) Porque, ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espÃritu del hombre que está en él? Asà tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el EspÃritu de Dios.
(12) Y nosotros no hemos recibido el espÃritu del mundo, sino el EspÃritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.
La Biblia dice que el Reino de los cielos no consiste en palabras sino en poder. Es indudable que Dios les ha concedido a sus hijos poder, para ejercer determinadas funciones, Hechos 1: 8, dice que recibimos poder cuando el EspÃritu Santo viene sobre nuestras vidas, pero esta capacidad, revestimiento y potestad es para serle testigo en Jerusalén, “que representa nuestra “casa, ciudad, urbanizaciónâ€, Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.
La Biblia también dice que una vez que aceptamos a Jesús en nuestros corazones adquirimos una identidad, un nuevo Nombre y Apellido espiritual, que nos es otorgada una nueva ciudadanÃa que no es terrenal sino celestial. Filipenses 3: 20, muestra donde fuimos constituidos hijos legÃtimos de Dios, Juan 1:12: Mas a todo los que le recibieron a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios.
Ahora bien, esta facultad Dios nos las dio para ejecutar determinadas actividades, nos las delegó para facilitarnos el ejercicio, servicio y trabajo aquà en la tierra, nos las confió para ocuparnos de una obligación de encargo absoluto, para que le representemos, ya que somos los mayordomos del Reino, embajadores de Dios aquà en la tierra.
La palabra poder tiene un significado muy particular, y es la capacidad que nosotros tenemos para hacer o abstenernos de hacer algo, es esa potencia, posibilidad para lograr lo que Dios nos ha mandado hacer o no hacer.
Dios nos otorgó ese poder conjuntamente con un mandato, para que obremos en su nombre y por su cuenta. Descansó en nosotros dándonos un mandato o poder, que es una representación legal que acarrea responsabilidades.
Es por eso que el temor al fracaso, el miedo de levantarnos y hablar la palabra de Dios no puede tomar el control de nuestras vidas. Una persona valiente no es aquella que no siente miedo, sino aquella persona que en dicha circunstancia no toma en cuenta lo que teme. Alguien dijo que en Dios no existe no tener miedo; existe que teniéndolo, se vence.
La Biblia también dice que Dios no nos ha dado espÃritu de cobardÃa, sino de poder, amor y dominio propio. El dominio propio es la facultad y potestad de una persona sobre sà misma. Es por eso que pablo inspirado por el EspÃritu Santo dijo que el Reino de los cielos para los que se pierden, es locura, pero para nosotros es poder de Dios.
1 Corintios 1: 8. Ese poder lo adquirimos de forma generosa y no onerosa, fue sin pagar ni medio, todo el pago lo llevo Jesucristo nuestro señor en la cruz, para que nosotros seamos libres, de toda atadura, ligadura, opresión, maldición y desenfreno carnal.
IsaÃas 53: 5. Fue por amor, en favor a nuestro caminar y desenvolvimiento, Aleluya!!… es por esa razón que hoy en dÃa tenemos un corazón humillado y agradecido, tanto es asà que anunciamos las buenas nuevas del reino en toda oportunidad que se nos presenta, confesándole al delante de los hombres y sin avergonzarnos.
Es también por eso que él se agrada con nuestros actos de fe y de osadÃa. Todo, amado hermano, lo que estemos emprendiendo para el reino de Dios, tenemos que hacerlo en el nombre de Jesús, porque Él merece toda la gloria de nuestras acciones, aunque tengamos el libre ejercicio de nuestros derechos.
Marcos 16: 15- 18, dice que en el nombre de Jesús echaremos fuera demonios. Alégrate porque eres un procurador del Reino, el gerente de los negocios y asuntos de Dios aquà en la tierra, esa es tu identidad como hijo, ese es tu derecho legÃtimo, asà que Levántate, Toma tu lecho Y Anda.
Es decir, recobra, despierta la actitud como hijo que está en ti, revive el espÃritu de poder que Dios te delegó, toma el control, y enseñoréate de tu debilidad, de todo lo que este atando tu vida y separándote de la comunión con el padre, y anuncia lo que Dios ha hecho en ti.
Recuerda siempre y que no se te olvide nunca; tú y yo tenemos la mente de Cristo, y he allà que debemos de tomar actitudes como el, seamos imitadores de él, de lo bueno, y no nos cansemos de anunciar las buenas nuevas del Reino.
El EspÃritu Santo es una persona porque posee las caracterÃsticas de la personalidad. En otras palabras, posee intelecto, emociones y voluntad. Una fuerza –como muchos le llaman- o un poder o un ente etéreo –como otros lo rotulan-, o una manifestación insustancial, incluso, no tiene intelecto, ni emociones ni voluntad; pero la Biblia nos habla de que el EspÃritu Santo sà tiene estas tres caracterÃsticas de la personalidad.
Intelecto
En 1 Corintios 2:10-11 dice: Pero Dios nos las reveló a nosotros por el EspÃritu;cuando Pablo está hablando de nos las reveló se refiere a principios, palabras, conocimiento; y una fuerza no revela conocimiento.
En el versÃculo 6 dice: Sin embargo, hablamos sabidurÃa;y ¿Esta sabidurÃa de dónde?, la sabidurÃa que Dios da, y ¿Quién nos da esa sabidurÃa?, versÃculo 10: Pero Dios nos las reveló a nosotros por el EspÃritu; porque el EspÃritu todo lo escudriña, aun lo más profundo de Dios.
Y miremos ahora el versÃculo 11, precisamente hablando del EspÃritu de Dios, luego habla del espÃritu del hombre, entonces mire la comparación: EspÃritu de Dios -espÃritu de hombre. Nadie duda que tú eres una persona, ¿Cómo podrÃamos dudar que el EspÃritu Santo es una persona? si hasta lo compara contigo mismo.
VersÃculo 11: Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espÃritu del hombre que está en él? Asà tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el EspÃritu de Dios.Aquà hay una directa comparación del EspÃritu Santo con el del hombre, en el sentido de que hay esa habilidad de conocimiento.
¿El hombre puede adquirir conocimiento? -SÃ; exactamente asà el EspÃritu Santo, y está comparándolo directamente contigo; tú no eres una fuerza, no eres un ente etéreo, -¡NO!, eres una persona, y aquà se compara al EspÃritu Santo con nosotros las personas, por lo tanto, el EspÃritu Santo es una persona porque tiene intelecto.
Emociones
En Efesios 4:30 dice: Y no contristéis al EspÃritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el dÃa de la redención (el EspÃritu Santo se entristeció), otra versión dice: "no entristezcan", ¿se puede entristecer a una fuerza?
No, no se puede entristecer a una fuerza. Una fuerza desaparece, una fuerza actúa, empuja, pero no se entristece. Además una fuerza cesa, pero jamás se entristece. Una fuerza se apaga, no se entristece. En Romanos 15:30 habla del gozo del EspÃritu; y en Santiago 4:5 habla de que el EspÃritu Santo es celoso, es celoso cuando te ve a tà compartiendo con el mundo.
Voluntad
Dice: "Ahh!, éste no es mi dueño el que está manejando, asà que no arranco, por más que éste trate no me muevo", -¡NO!, esto no es cierto, la fuerza no puede tomar decisiones, arranca hasta con un ladrón. En cambio, el EspÃritu Santo puede usar su intelecto, emoción y su voluntad para decidir lo que él quiere hacer.
Sobre el ejercicio de la voluntad del EspÃritu Santo también vemos algo en Hechos 16:6-11 y Gálatas 5:17. En Gálatas 5:17 habla de que nosotros nos sometamos a la voluntad del EspÃritu Santo, dice: la carne es contra el EspÃritu, el EspÃritu es contra la carne, y estos se oponen entre sÃ, para que no hagáis la que quisiereis, y luego dice versÃculo 25: andemos por el EspÃritu,es decir, bajo la dirección del EspÃritu Santo de Dios.
Persona, Porque asà Actúa
El EspÃritu Santo habla, en Hechos 13:2, y dice: Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el EspÃritu Santo: apartadme a Bernabé y Saulo para la obra a que los he llamado, por cierto, aquà está otra vez la voluntad del EspÃritu.
El EspÃritu Santo llama al ministerio. Muchas veces decimos: “Dios me llamóâ€, pero realmente la encargada de eso es el EspÃritu Santo. Lo que sucede es que muchos que sienten ser llamados pertenecen a denominaciones que no tienen demasiado en cuenta al EspÃritu Santo, entonces comienzan sus ministerios con una tremenda duda teológica y espiritual. A esto lo confirma Pablo en 1 Timoteo 4:1.
El EspÃritu Santo enseña, en Juan 14:26 dice: Mas el Consolador, el EspÃritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y (él) os recordará todo lo que yo os he dicho. Nos enseña y nos recuerda, ¿Quién?, el EspÃritu Santo. ¿Puede una fuerza hacer eso?, de ninguna manera. Es una persona. También lo vemos en NehemÃas 9:20.
En Romanos 8:16 dice: El EspÃritu mismo da testimonio a nuestro espÃritu de que somos hijos de Dios. Mira, si el EspÃritu testifica a nuestro espÃritu de que somos hijos de Dios y no se creyera que el EspÃritu Santo es una persona, entonces tú tampoco debes ser persona, y tú eres una cosa, un objeto; porque el EspÃritu testifica a nuestro espÃritu como una persona.
El EspÃritu Santo guÃa, en Romanos 8:14 dice: Porque todos los que son guiados por el EspÃritu de Dios, éstos son hijos de Dios. También la Palabra habla que el EspÃritu indica qué hacer, el EspÃritu da órdenes especÃficas, una fuerza no harÃa eso; en Hechos 8:29 dice: Y el EspÃritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Esto indica cosas que hacer. También en Hechos 13:2,4 y 20:28.
El EspÃritu Santo ayuda, nos ayuda como una persona no como una fuerza, no se habla de que nos ayuda como un abre latas eléctrico o algo parecido, es algo más que una fuerza potencial, es una ayuda de consejo, de consolación. La ayuda del EspÃritu no es impersonal, de una cosa, es personal.
En Romanos 8:26 dice: Y de igual manera el EspÃritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el EspÃritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Estamos hablando de una persona no de una fuerza impersonal.
El EspÃritu Santo consuela, en Juan 14:16 dice: Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre. El EspÃritu Santo es una persona porque se le puede tratar como a una persona.
Al EspÃritu Santo no lo podemos tratar como a una fuerza, cometerÃamos un error al tratarlo asÃ, por tanto, si podemos tratarlo como a una persona entonces: Se le puede obedecer, porque es una persona, al igual que se le puede desobedecer, pero serÃa mejor obedecerle.
En Hechos 10:19-20 dice: Y mientras Pablo pensaba en la visión, le dijo el EspÃritu: He aquÃ, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.El EspÃritu Santo se le trata como una persona, el EspÃritu habló con Pedro y le dio una orden.
El EspÃritu interviene en el pensamiento de Pedro justo cuando él estaba pensando en la visión, una fuerza jamás podrÃa hacer algo asÃ. Aquà se puede notar una sabidurÃa, una inteligencia, que se le manifestaba a Pedro para entender la visión.
Se le puede mentir y probar. No creo que exista una fuerza a la que uno le pueda mentir. En Hechos 5:3, 4,9, el versÃculo 3 dice: Y dijo Pedro: AnanÃas, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al EspÃritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?
Se le puede resistir. En Hechos 7:51 dice: "¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y oÃdos! Vosotros resistÃs siempre al EspÃritu Santo, como vuestros padres, asà también vosotros.Una fuerza yo no la puedo resistir de esta manera, por ejemplo, si tú te encontraras a diez mil metros de altura en un avión, tú vas de piloto y de repente dices: "apaguemos el motor y resistimos la fuerza" de seguro la fuerza se traerÃa abajo el avión y te estrellarÃas. A la fuerza no se le resiste, en cambio, a una persona sà se le puede resistir, decirle "No" ó "yo argumento esto o aquello".
Se le puede contristar. En Efesios 4:30 dice: Y no contristéis al EspÃritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el dÃa de la redención. Se le puede blasfemar. En Mateo 12:31 dice: Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; más la blasfemia contra el EspÃritu no les será perdonada.
Al final de cuentas es también resistir la obra que él quiere hacer, que yo reconozca que Jesús es el Señor y que solamente en él hay salvación. El EspÃritu Santo es una persona porque se relaciona al mismo nivel con otras personas.
Asà que si el Padre y el Hijo son personas, y el EspÃritu Santo se relaciona con ellos, entonces él es también una persona. El EspÃritu Santo es una persona porque para referirse al EspÃritu Santo en el texto original griego se usa un pronombre masculino.
"Neuma", que es el sustantivo neutro que al aplicarse al EspÃritu se reemplazan por pronombres de género masculino. En lugar de decir "lo", dicen "el". La Biblia dice del EspÃritu Santo "éste" ó "aquel", entonces está hablando de una persona.
Uno dice: "¿Quién es aquel?", asà dice la Biblia. En Juan 16:13-14 dice: Pero cuando venga el EspÃritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará de lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mÃo, y os lo hará saber. Se usan pronombres masculinos.
Porque Jesús lo Dijo
En Juan 14:16 dice: Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador,al decir Jesús "otro Consolador" está hablando de una persona no de una cosa. Puesto que él (Jesús) es el primer Consolador, estaba hablando de quien lo iba a sustituir para continuar con su labor, tal como él lo habÃa hecho con sus discÃpulos, como una persona. ¿Crees tú que en la mente de los discÃpulos estaban pensando que era una fuerza? -No, estaban pensando en una persona.
Persona por Distinción
En Lucas 1:35 dice: Respondiendo el ángel, le dijo: El EspÃritu Santo vendrá sobre tÃ, y el poder del AltÃsimo te cubrirá con su sombra.¿Cómo fue que vino el poder a cubrirla? respuesta: cuando vino el EspÃritu Santo, es decir, el EspÃritu es el que comunica (da) la fuerza, el EspÃritu es el que comunica el poder, pero es más que la fuerza o el poder, él es quien lo comunica, él es la persona que lo hace.
En Lucas 4:14 dice: Jesús volvió en el poder del EspÃritu,no dice "Jesús volvió en el poder", el EspÃritu es el que comunica el poder. En Hechos 10:38 también se hace la distinción entre el EspÃritu Santo y una simple fuerza, dice: cómo Dios ungió con el EspÃritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret.
En Romanos 15:13 dice: Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del EspÃritu Santo, es el EspÃritu quien da el poder, no es simplemente que él en sà es poder, sino que él comunica el poder. En 1 Corintios 2:4 dice: Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabidurÃa, sino con demostración del EspÃritu y de poder.
Una Relación Personal
Es tan real de que el EspÃritu Santo es una persona que ahora vamos a la prueba vivencial, a la prueba de la experiencia. La Biblia dice en 2 Corintios 13:14 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del EspÃritu Santo sean con todos vosotros.
Notemos que dice "la comunión del EspÃritu Santo". En la experiencia de los creyentes sabemos que el EspÃritu Santo es una persona, que habla, nos guÃa, nos ayuda, nos indica qué orar, nos redarguye de pecado, nos llama a hacer la obra, etc., es una persona y deberÃamos practicar más esta relación.
Tú puedes tener comunión, hay que hacer una diferencia, tú oras al Padre, en el nombre del Hijo, en la guÃa, poder y sabidurÃa del EspÃritu Santo, pero tú también puedes hablar con el EspÃritu Santo, la Biblia dice que él busca adoradores en espÃritu y en verdad, seremos mejores adoradores en la medida que tengamos comunión con el EspÃritu Santo.
Ministraremos mejor a las personas en la medida que tengamos esta comunión. Algunas veces, cuando estamos orando, el EspÃritu nos guÃa a hacer una oración especial, dirigida por él, no es por nuestra propia fuerza, el EspÃritu nos ayuda a decir mejor las cosas.
Dependemos en todo de él, para hablar, para pensar, para actuar; y cada vez que no dependemos de él, algo sale mal. Una de las representaciones en la Biblia del EspÃritu Santo es el de una paloma, porque es tan sensible; con razón se le puede contristar o entristecer.
Cuando tú haces cosas indebidas, tú percibes inmediatamente que el EspÃritu se entristeció, es el EspÃritu Santo dentro de ti, sientes como una alarma interna, y piensas "¿Qué raro, por qué me siento como mal, como deprimido, alejado, oprimido", ¡claro!, ¡el EspÃritu Santo se ha entristecido!
La Biblia dice que se contrista con malas palabras, con malas actitudes, con ira, enojo, mentiras, egoÃsmo, desobediencia, etc., y luego tú te sientes mal, ¿Sabes qué pasó?, contristó al EspÃritu. En la alabanza, hay gente que se cruza de brazos, ¡¡¡Ten comunión con el EspÃritu Santo en la alabanza!!!, que él sea el que te ayude a alabar a Dios como debe ser. El EspÃritu te ayuda a testificar acerca de lo que Dios hace en tÃ.
El EspÃritu Santo está aquà desde Pentecostés, Jesús está en el trono, y vendrá un dÃa por segunda vez, pero mientras tanto no estamos solos; asà como los discÃpulos estaban con Jesús, y Jesús era el maestro para ellos, hoy nosotros los discÃpulos tenemos al EspÃritu Santo como maestro, porque asà lo dijo el Señor.
Avivando el Fuego
El pasaje de 2 Timoteo 1:6-7, nos habla de que el apóstol Pablo le dice a Timoteo que “avive el fuego†del don de Dios, Esta expresión “aviva el fuego†da a entender en un lenguaje muy común “ponle ganas a las cosas espirituales†o “ponte las pilas en las cosas espiritualesâ€
El don de Dios o el regalo de Dios, a que se refiere Pablo, era el ministerio que Dios habÃa regalado a Timoteo para servirle. Debemos saber que cada uno de los discÃpulos posee diferentes regalos que Dios nos ha dado, y al igual que Timoteo debemos avivar el fuego en nuestras vidas. De alguna manera, lo confirma Pablo en 1 Corintios 12:11.
El apóstol Pablo dice que Dios no nos ha dado un EspÃritu de CobardÃa, sino de poder amor y dominio propio. Veamos que Dios ya nos dio el poder, el amor y el dominio propio, pero cuando el fuego no está avivado, surge en los creyentes el espÃritu de cobardÃa o temor que evita que el poder, amor y dominio propio se manifiesten. Nosotros podemos identificar qué tan avivada esta nuestra llama, considerando en que magnitud están los siguientes elementos en nuestra vida.
Poder: griego DUNAMIS …Este poder es el que nos hace poder seguir al Señor a pesar de los problemas y dificultades y nos da buen ánimo; pero, si nosotros somos de aquellas personas que cualquier dificultad los desanima, y quieren tirar la toalla. Necesitamos avivar el fuego.
Amor:griego AGAPE…Recordemos que el amor ágape es la faceta más pura del amor, y es el amor con que Dios ama. Dios nos manda a amar aun a nuestros enemigos. Podemos decir que cuando hay carencia de amor, el fuego no está avivado, y necesitamos avivar el fuego. Una cosa muy importante de saber es que el amarnos unos a otros es un mandamiento que viene del Señor.
Dominio Propio:griego SOPHORNISMOS, que significa Disciplina o autocontrol. Es bueno poder hacer un análisis de nuestra vida y ver qué hábitos o costumbres en nosotros todavÃa nos dominan, cuando hay hábitos o costumbres que nos dominan, “Necesitamos avivar el fuego†Pablo dijo que aunque todo le era licito, de nada se dejarÃa dominar.
Cuando no se manifiesta en nosotros poder, amor y dominio propio, podemos darnos cuenta que el fuego de Dios necesita ser avivado. Ahora bien, el avivar ese fuego implica que seamos constantes en las prácticas de la oración, adoración, lectura de la palabra, no dejar de congregarnos, aunque esto siempre tiene que ver con iglesia genuina y no con babilonias imitadoras, etc., etc.
También el Poder
Hemos estado hablando de lo que significa ser cobardes. Dijimos que era principalmente falta de ánimo y de valor. Dice el diccionario de la lengua española esto. El espÃritu de cobardÃa no procede de Dios. Esto es caracterÃstica de los impÃos de los que dudan de los que tienen inseguridad de los que dependen de los sentimientos, más de que la palabra de Dios y estuvimos hablando acerca de cómo llegar, a recibir este poder para poder llegar a ser hijos de Dios. Y también cómo vivir como hijos de Dios. El poder del EspÃritu Santo produce esto.
También el poder del espÃritu Santo produce el amor. El amor que viene de Dios. Es interesante que el apóstol Pablo diga que el amor de Dios se derrama en nuestros corazones. Por el espÃritu Santo, en el capÃtulo 5 de Romanos. La naturaleza caÃda del hombre, no le permite amar a Dios, porque Dios es santo, la naturaleza caÃda, no le permite al hombre amar a su prójimo. Por su propio egoÃsmo. Es más, tampoco le permite amarse a sà mismo. Por sus propias debilidades.
De Ahà el gran mandamiento que Dios pronuncia en su palabra y que Jesús lo reitera en el capÃtulo 22 de Mateo, ante la pregunta de cuál era el gran mandamiento entonces él dijo: como habéis leÃdo, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu mente con todas tus fuerzas. Y el segundo es semejante dice: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Sà mis queridos amigos, aquà se nos manda, en la ley de Dios que tenemos que amarle a él. Con todo el corazón, con toda nuestra alma. Con toda nuestra mente y fuerzas.
En otro lugar dice: Amar a nuestro prójimo, como a ti mismo. Ahora es interesante que nosotros en este tiempo decimos: ¿Qué podemos esperar, de las personas que amen a su prójimo si no se aman a sà mismos? En el capÃtulo 7 de la epÃstola de Pablo a los romanos, por ejemplo vemos la radiografÃa, de una persona antes de conocer a Jesucristo.
Es ese gran conflicto que se desata en el interior de una persona, entre las dos fuerzas, el bien y el mal. Y Pablo decÃa, yo hallo esta ley en mà que está en mà el querer pero no el hacer. Y el bien que yo quiero hacer eso no lo hago sino que hago el mal que no quiero hacer.O sea, esa batalla campal que se desata, dentro de nuestro corazón, entre esos dos poderes. El bien y el mal. Pero también en el capÃtulo 8 nos presenta el contraste.
O sea, ahora pues no hay ninguna condenación entre los que están, en Cristo Jesús los que no están conforme a la carne sino conforme al espÃritu.Cuando nosotros nos convertimos a Cristo, y el EspÃritu Santo mora en nosotros entonces recibimos el espÃritu de Poder, amor y de dominio propio.
Y es por eso que ahora, dejamos atrás el espÃritu de cobardÃa. Cuando nos entregamos dejamos atrás el espÃritu de cobardÃa. Ese espÃritu de Incredulidad, ese espÃritu de rebeldÃa. Y recibimos un espÃritu de Amor. Ahora qué otra cosa serÃa la que recibirÃamos viniendo de Dios. Que es amor.
No Hay Otra Cosa
¿Qué otra cosa podrÃa venir de Dios? Que es amor. Buenas noticias. Porque ahora sà nosotros podemos amar a Dios. Cuando nos entregamos a Cristo, ahora sà podemos amar a Dios. Podemos amar a nuestro prójimo y hasta podemos llegar a amarnos, a nosotros mismos.
Porque dice el apóstol Pablo que el que mora en nosotros, es el EspÃritu Santo. En Filipenses 2:13 dice: el que mora en nosotros produce tanto el querer como el hacer su buena voluntad.Dios no nos pide lo que no podemos hacer. Sino lo que nos pide, él mismo nos capacita para hacerlo.
¿Me entendiste esta frase? Dios nunca te va a pedir hacer algo, para lo cual Él mismo no esté dispuesto a brindarte su ayuda. Asà que si él mismo te está pidiendo que le ames con todas sus fuerzas, con toda tu mente, con todo tu corazón, que ames a tu prójimo, que te ames a ti mismo, él te lo da a través del EspÃritu Santo, entonces, ahora ya no puedes decir más: yo no puedo amar a Dios.
Ya no puedes decir, ya no puedo amar a mi prójimo. Ya no puedes decir, no me puedo amar a mà mismo. Porque si tú tomas este paso de fe, entregando tu vida a Jesucristo, pidiéndole perdón, sinceramente por esa cobardÃa, esa rebeldÃa, por ese deseo de no creer, esa incredulidad, Dios te va a dar este espÃritu maravilloso que te da todo el poder, para cumplir con sus demandas de amor.
Del Señor somos y para el Señor somos y si quieres glorificarle, obedece en fe, camina en fe y eso va a producir ese fruto tan deseado, tan codiciado que dice el apóstol Pablo en Gálatas 5:22 – 23, más el fruto del espÃritu es Gozo paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
Por ahà hay muchos hipócritas que dicen que aman a Dios y tú los conoces, no se preocupan por nadie. El apóstol San Juan en su primera epÃstola, capÃtulo 4, usted si tiene una Biblia, tú, si tienes una Biblia, puedes leerlo tranquilamente, nos habla de que existe tanta gente hipócrita que dicen que aman a Dios y no aman a su hermano entonces dicen cómo puedes decir que amas a Dios a quien no ves y no amas a tu hermano a quien ves y convives con él?
Hipócritas que no aman a Dios y que no se aman a sà mismos. Se dan el lujo de maltratarse, yo digo que son personas masoquistas. Que hallan el placer en su sufrimiento. Creyendo en algún grado que ganarán el cielo de esa forma.
No Solo de Labios
No, Dios no puede ser amado de sólo de labios. O en parte porque a Dios se le ama con todo. Por todo, en todo y a través de todo y esto incluye a las personas que te rodean y a tu propia persona. Dios busca que le amemos de verdad. Cómo él ama, y ¿cómo amó?
Como él ama bueno, ¡Dios, dio todo! El sigue dando todo en cuanto a las riquezas en Gloria. En Cristo Jesús. ¿Damos todo a Dios? ¿Tenemos conciencia de que todo es de Dios y que nada es nuestro? Muchos aman en la medida de las bendiciones materiales, es interesante que podemos medir el amor de las personas por Dios de acuerdo en la condición económica en la que se encuentren.
Porque muchas personas dicen amar a Dios cuando todo les va de maravilla, económicamente, sentimentalmente, familiarmente, laboralmente, pero cuando las cosas no marchan tan bien, ahà parece que el amor se les enfrÃa. Jesús nos deja algunos ejemplos de amor.
Y dice, por ejemplo, cuando aquella mujer prostituta que pidió, que imploró el perdón, que ungió los pies con lágrimas y con sus cabellos; él enseñó a través de una parábola, de una historia, de un deudor y él llevó a que su interlocutor confesara que la persona quien más se le perdonó más amó.
El amor hacia Dios, hacia nuestro prójimo, hacia nosotros mismos no debe estar sujeto a la situación, a la circunstancia que nos toca vivir. Sea favorable o adversa. El profeta Habacuc termina su profecÃa, con una declaración maravillosa: aunque no haya frutos en los viñedos, que no haya vacas en los corrales, ni en las majadas haya ovejas, ya que no quede nada, que falte el fruto, de la tierra, con todo yo espero en el Señor.
Este es un amor Ãntegro. Realmente maravilloso, realmente el Señor nos enseñó, a como amar a nuestro prójimo. Aún a nuestros enemigos. Pero también yo encuentro en la historia bÃblica, un clásico ejemplo en la vida de Job.
Aquel viejo patriarca. Él reúne yo dirÃa, los tres amores. Por ejemplo, él respetó profundamente a Dios, cuando él fue vÃctima de todas esas pruebas, que el diablo trajo a su vida por permiso de Dios, él dijo: qué y recibiremos solamente lo bueno y no lo malo de Dios y dice que a través de todas esas pruebas, él no negó a Dios, no atribuyó despropósito ninguno a Dios y no pecó contra Dios.
Sino que dijo, Jehová Dio, Jehová quitó, sea el nombre de Jehová bendito. Pero también él oró por sus amigos y, al final de su libro dice que luego de que él hubo orado por sus amigos, Dios lo sano. Lo prosperó y le dio mucho más de lo que tenÃa antes. Pero también él se amó a sà mismo.
Yo encuentro esto tan precioso allà en el capÃtulo 13, versÃculo 14 y 15, cuando él dice: “quién soy yo para comer mis carnes?†Como diciendo, quién soy yo para tomar mi carne y matarme a mà mismo, No, yo espero en el Señor.
El Señor que vale la pena, amar y servir, es el Señor que te ama a ti, y que ha dado todo por ti y que quiere que tú entregues tu vida a él. Si tú quieres dejar de ser un cobarde, incrédulo, rebelde, impÃo transfórmate en un hombre y en una mujer valiente. Y recibirás este espÃritu que te ayudará a amar, amar a Dios, amar a tu familia, amar a tu prójimo, amarte a ti mismo.
Con Toda Convicción
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El Señor Jesús describe la obra del consolador en relación con el mundo. El EspÃritu Santo procederá cual un fiscal, por asà decirlo. Tratando de obtener la declaración divina de la culpabilidad contra los que rechazan a Cristo.
Declarar culpable significa haber demostrado más allá de toda disputa verdades de otra manera dudadas o descartadas; haber probado más allá de toda duda la veracidad de los cargos hechos contra mi vida y conducta.
Los hombres no comprenden verdaderamente lo que es pecado, la justiciao el juicio, y por lo tanto necesitan de que se convenza de las verdades Espirituales. Por ejemplo, serÃa inútil argüir con una personaque declara que no puede ver belleza alguna en una rosa, pues esa incapacidad revela claramente falta de percepción de la belleza.
El sentido de la belleza debe de ser despertado dentro de él. Debe ser "convencido" de la belleza de la rosa. De igual manera, el alma y la mente obscurecidas no ven nada en las verdades Espirituales hasta que no han sido despertadas por el EspÃritu Santo. El EspÃritu Santo convencerá al hombre de las siguientes verdades.
El pecado de la incredulidad.Cuando Pedro predicó el dÃa de Pentecostés, no tuvo nada que decir con respecto a la vida licenciosa del pueblo, su mundanalidad y codicia; no entró en detalles con respecto a la vida depravada de la gente, con el propósito de avergonzarla.
El pecado del que la acusó, y del que le mandó que se arrepintieran fue el de haber crucificado al Señor de Gloria, el peligro del que advirtió a la Gente fue el de rechazar al Señor Jesús frente a tal cúmulo de pruebas. El pecado de la incredulidad es descrito aquà como el único pecado, porque según las palabras de un erudito "donde ÉL actúa, todos los demás pecados desaparecen."
La conciencia puede convencer al hombre de los pecados ordinarios, pero nunca del pecado de la incredulidad. Sólo el EspÃritu Santo puede apelar al hombre la enormidad de este pecado. Hechos 3:13,dice: El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste habÃa resuelto ponerle en libertad. (14) Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, (15) y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
La justicia de Cristo.Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más. Jesucristo fue crucificado como un malhechor y un impostor que engañaba al pueblo. Pero después del dÃa de Pentecostés, el derramamiento del EspÃritu Santo y la realización de milagros en su nombre convencieron a miles de judÃos de que Jesús no sólo era justo, sino que también era la única fuente celestial y el único camino de justicia.
Por medio de Pedro, el EspÃritu Santo les convenció que habÃan crucificado al Señor de Justicia, Hechos 2:36-37: (Sepa, pues, ciertÃsimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. (38) Al oÃr esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?) y les aseguró al mismo tiempo que habÃa perdón y salvación en su nombre.
Hechos 2:38: Pedro les dijo: ArrepentÃos, y bautÃcese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del EspÃritu Santo.
El juicio de Satanás. Y de juicio, por cuanto el prÃncipe de este mundo es juzgado. ¿Cómo se convence actualmente a la gente de que el crimen será juzgado y castigado? Por la aclaración del citado crimen y el castigo del criminal; en otras palabras, por una demostración de justicia. La cruz constituyó una demostración de la verdad de que el poder de Satanás sobre las vidas de los hombres habÃa sido quebrantado y que habÃa sido decretada su destrucción.
Hebreos 2:14-15: Asà que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenÃa el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre;
1Juan 3:8: El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo;
Colosenses 2:15: Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz;
Romanos 16:20: Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.
Satanás ha sido juzgado en el sentido de que la gran causa ha sido resuelta en su contra, de manera que no tiene derecho alguno de retener a los hombres en esclavitud, como sus súbditos. Por su muerte, Cristo ha liberado a todos los hombres del dominio de Satanás, y queda librado ahora a ellos aceptar esa liberación o no.
El EspÃritu Santo convence a los hombres de que son verdaderamente libres, (Juan 8:36: Asà que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.), de que han dejado de ser súbditos del tentador, de que ya no están sujetos a obedecerle, sino que son súbditos leales de Cristo, súbdito de buena voluntad en el dÃa de su poder.
Salmos 110:3: Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el dÃa de tu poder, En la hermosura de la santidad. Desde el seno de la aurora. Tienes tú el rocÃo de tu juventud.
Satanás manifestaba que tenÃa derecho de poseer a los hombres que habÃan pecado, y que el Juez justo los debÃa dejar en sus manos. El Mediador, por otra parte, apeló al hecho de que él habÃa llevado la pena del hombre y habÃa tomado su lugar, por lo tanto la justicia, lo mismo que la misericordia requerÃa que el derecho de conquista de Satanás fuera anulado y que se le diera el mundo a Jesús, el segundo Adán y Señor de todo.
El veredicto le fue desfavorable al prÃncipe de este mundo y fue juzgado. Él no puede mantener sus bienes en paz cuando aparece otro más fuerte. Lucas 11:21-22: Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botÃn.
Regeneración. La labor creadora del EspÃritu Santo sobre el alma puede ser ilustrada por la labor
creadora del EspÃritu de Dios sobre el cuerpo del hombre en el comienzo. Trate de formarse un cuadro mental de la escena sugerida en Génesis 2:7Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
Dios toma el polvo de la tierra y forma el cuerpo. Y allà queda inanimado, inmóvil. Aunque está en el mundo, rodeado de belleza, no reacciona porque carece de vida. No oye, ni ve, ni entiende. Luego Jehová Dios "alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre un alma viviente."
Inmediatamente se produjo una reacción en lo que respecta al mundo, vio sus bellezas y oyó sus sonidos. Como por Dios que no está lejos de ninguno de nosotros. Hechos 17:27Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
Y sin embargo, el hombre vive y actúa como si ese mundo no existiera porque está muerto, Espiritualmente hablando, y por lo tanto no puede reaccionar ante ese mundo. Pero cuando el mismo Señor que vivificó el cuerpo vivifica el alma, la persona despierta al mundo Espiritual y comienza a vivir una vida espiritual.
Cualquiera que haya presenciado las reacciones de un verdadero convertido, después del acontecimiento experimental y fundamental conocido como el nuevo nacimiento, sabe que la regeneración no es simplemente una doctrina, sino también una realidad práctica.
Morada. Lee Juan 14:17El EspÃritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros;
Romanos 8:9 Más vosotros no vivÃs según la carne, sino según el EspÃritu, si es que el EspÃritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el EspÃritu de Cristo, no es de él.
1Corintios 6:19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del EspÃritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?;
2 Timoteo 1:14 Guarda el buen depósito por el EspÃritu Santo que mora en nosotros;
1 Juan 2:27Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; asà como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él;
Colosenses 1:27A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria;
1 Juan 3:24Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el EspÃritu que nos ha dado;
Apocalipsis 3:20 He aquÃ, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Dios está siempre presente en todas partes. Ello constituye una necesidad. En él todos los hombres viven, se mueven y son. Pero morar significa que él está presente en una nueva forma, manteniendo una relación personal con el individuo.
Esta unión con Dios, denominada morada, es producida en realidad por la presencia de la Trinidad completa como lo veremos al examinar los textos mencionados más arriba. Pero desde que es el ministerio especial del EspÃritu Santo mora en los corazones de los hombres, la unión con Dios es denominada la morada del EspÃritu Santo.
Muchos eruditos en el estudio de la Biblia, que se adhieren a las enseñanzas fundamentales de la misma, sostienen que Dios impartió a Adán no solamente la vida mental y fÃsica, sino también el EspÃritu para morar en su ser, EspÃritu que el hombre perdió a causa del pecado.
No solamente lo perdió en lo concerniente a él, sino también a sus descendientes. Esta ausencia del EspÃritu Santo ha dejado al hombre en oscuridad espiritual y debilidad. Mediante las facultades de su entendimiento, la persona no convertida no puede conocer las cosas que son del EspÃritu de Dios.
1 Corintios 2:14: Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del EspÃritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En lo que respecta a la voluntad, no se puede sujetar a la ley de Dios,
Romanos 8:7: Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. En lo que respecta a la adoración, no puede llamar Señor a Jesús,
1 Corintios 12:3:Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el EspÃritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el EspÃritu Santo. En lo que respecta a sus prácticas, no puede agradar a Dios,
Romanos 8:8:Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. En lo que respecta a carácter, no puede llevar frutos Espirituales,
Juan 15:4:Permaneced en mÃ, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sà mismo, si no permanece en la vid, asà tampoco vosotros, si no permanecéis en mÃ. Con respecto a su fe, no puede recibir al EspÃritu de verdad.
Juan 14:17:El EspÃritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. Todo ello se debe a la ausencia del EspÃritu, ausencia que deja al hombre en la muerte espiritual.
Por medio de la fe y el arrepentimiento, el hombre se vuelve a Dios, y queda regenerado. La regeneración por el EspÃritu encierra la unión con Dios y Cristo.
1 Corintios 6:17:Pero el que se une al Señor, un espÃritu es con él. Que se conoce como morada.
1 Corintios 6:19:¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del EspÃritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Esta morada del EspÃritu, o la posesión del EspÃritu por parte del hombre constituyen el rasgo distintivo del cristiano del Nuevo Testamento. Más vosotros no estáis en la carne, sino en el espÃritu, si es que el EspÃritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el EspÃritu de Cristo, el tal no es de él.
Romanos 8:9: Más vosotros no vivÃs según la carne, sino según el EspÃritu, si es que el EspÃritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el EspÃritu de Cristo, no es de él.
Judas 1:19:Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al EspÃritu.
Santificación. En la regeneración, el EspÃritu Santo efectúa un cambio fundamental en el alma, al impartir un nuevo principio de vida. Ello no implica, sin embargo, que el Hijo de Dios es al instante perfecto. Siguen latentes las debilidades adquiridas y heredadas; es necesario vencer al mundo, a la carne y al diablo.
Puesto que el EspÃritu Santo no obra de una manera mágica, sino en forma vital y progresiva, es gradualmente que el alma es renovada. Será necesario fortalecer la fe mediante numerosas pruebas. También debe ser fortalecido el amor, para sobrevivir las penalidades y la tentación. Deberán vencerse los halagos del pecado y corregirse las tendencias y los hábitos.
Si el EspÃritu de Dios hiciera un solo trabajo y luego partiera, el convertido con seguridad volverÃa a sus antiguos caminos. Pero el EspÃritu Santo prosigue la buena obra comenzada. El evangelio, que fue el medio de nuestro nuevo nacimiento, continúa siendo el medio de crecimiento en nuestra vida cristiana. Aquéllos que han nacido de la incorruptible semilla de la Palabra de Dios.
1 Pedro 1:23:Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.Deben desear como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.
1 Pedro. 2:2:Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. Asimismo el EspÃritu Santo actúa directamente sobre el alma, produciendo esas virtudes especiales del carácter cristiano conocidas como los frutos del EspÃritu Santo.
Gálatas 5:22-23: Mas el fruto del EspÃritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbres, templanza; contra tales cosas no hay ley.
La operación del EspÃritu es progresiva, yendo "del corazón a la superficie, del interior al exterior, de la raÃz de la vida a las manifestaciones de la vida, a las acciones y a las palabras. Al principio permite muchas cosas que son incompatibles con su naturaleza santa y luego, poco a poco, las ataca una tras otra, un año éstas, otro año aquéllas, entrando en detalles de una forma tan completa que sin dejar que nada escape a su influencia, un dÃa todo el hombre, glorificado por el EspÃritu, resplandecerá con la vida de Dios." No se trata de cuanto del EspÃritu tenemos nosotros, sino de cuanto de nosotros tiene el EspÃritu Santo.
Revestimiento de poder.En esta sección consideraremos los siguientes hechos, relativos al revestimiento de poder: su carácter general, su carácter especial, su evidencia inicial, su aspecto continuo y la forma de recibirlo.
Su naturaleza general. Las secciones precedentes se han referido a la labor regenerativa y santificadora del EspÃritu Santo. En esta sección estudiaremos otra forma de operación: su obra que vigoriza y activa.
Esta última fase de la obra del EspÃritu queda expresada en la promesa de Cristo que dice: Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el EspÃritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8.
Recibimos poder para servir a DIOS.El rasgo distintivo más predominante de esta promesa es el poder para servicioy no para regeneración para la vida eterna. Toda vez que leemos que el EspÃritu viene, descansa y desciende sobre el pueblo, o lo llena, la referencia nunca se relaciona con la obra salvadora del EspÃritu, sino siempre con el poder para servicio cristiano.
Seguridad de ser hijos de DIOS.Estas palabras fueron dirigidas a hombres que gozaban ya de relación Ãntima con Cristo. HabÃan sido enviados a predicar, armados de poder espiritual para dicho propósito.
Mateo 10:1: Entonces llamando a sus doce discÃpulos, les dio autoridad sobre los espÃritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. A ellos se les dijo: "Vuestros nombres están escritos en los cielos."
Lucas 10:20:Pero no os regocijéis de que los espÃritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. Su condición moral fue descrita en las siguientes palabras: "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado."
Juan 15:3: La relación que existÃa entre los discÃpulos y Cristo fue ilustrada por medio de la siguiente figura: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos."
Juan 15:5:Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mÃ, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mà nada podéis hacer.
Dios nos llena por su EspÃritu Santo. Este Revestimiento de poder es conocido también como llenar con el EspÃritu. Aquéllos que fueron bautizados con el EspÃritu Santo en el dÃa de Pentecostés fueron también llenos del EspÃritu.
Sus caracterÃsticas especiales.Los hechos mencionados precedentemente nos llevan a la conclusión de que después de la conversión, y en adición a ésta, el creyente puede experimentar en su vida el recibimiento del poder.
El EspÃritu regenera la naturaleza humana en la crisis de la conversión, y luego, como EspÃritu de santidad dentro del hombre, produce los frutos del EspÃritu, los cuales constituyen los rasgos distintivos del carácter cristiano.
Los creyentes efectúan a veces una consagración especial y reciben la victoria sobre el pecado y el consiguiente ascenso a un plano de gozo y paz que ha sido denominado a veces "santificación," o "la segunda obra definitiva de la gracia."
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