La Bendición del Espíritu de Consejo

El Espíritu de Consejo, entre otras alternancias, tiene que ver específicamente con el arte de la planificación y la toma de decisiones, con el asesorar, el aconsejar y también el querer. Es un baluarte divino que solamente tendrá utilización a la hora de ser necesario para consolar almas angustiadas.

(Josué 9: 14) = Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.

Esta es la segunda vez que Josué actúa sin consultar a Jehová. La primera había sido en Hai. Las consecuencias, ya las conoces. Por eso es aconsejable buscar a Dios en oración cada vez que debas tomar alguna decisión, no interesa si es tan importante o no, no le hace.

En la mayor parte de las iglesias que he conocido durante mi etapa congregacional tradicional, las decisiones se tomaban con mayor o menor participación de la iglesia. En el caso de las más conservadoras, hasta por el sistema de votación en asamblea, en el caso de las más pentecostalizadas, por decisión unilateral del pastor.

En lo que ambas parecerían ponerse de acuerdo puntualmente, era en no consultar a Dios. Siempre vi orar pidiendo al Señor que bendijera las decisiones ya tomadas, pero nunca esperar respuesta para decidir. ¿Será por eso que se ha fracasado tanto?

(Job 12: 13) = Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia.

Fíjate que cuatro cosas están mancomunadas en la persona de nuestro Dios. Sabiduría, poder, consejo e inteligencia. Muchos se preguntarán: Si tienes el poder de Dios, ¿Para qué necesitas sabiduría, consejo o inteligencia? Es que lo uno sin lo otro, es mediocre. Por eso opera todo junto.

Consejería Infalible

(Salmo 33: 11) = El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por toda las generaciones.

En este texto hay una precisión anotada al respecto de la palabra “consejo”. Se consigna que en este caso se refiere a todo el plan de Dios para la humanidad en el marco de la historia. Es decir, para que se entienda mejor: no estamos hablando de consejería anímica o matrimonial, sino de patrón, croquis, modelo o plan para la creación en su conjunto.

(Salmo 73: 24) = Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.

El salmista se refiere a una persona que vive conforme a como verdaderamente debería vivir cada uno de nosotros, que decimos ser hijos de Dios por adopción. Esto implica vivir conforme a la palabra de Dios, ya que ese es Su consejo, para luego aspirar a lo máximo que puede aspirar un modesto hombrecillo de pies pegados al piso: ser recibido en gloria por Su Padre celestial.

(Salmo 106: 13) = Bien pronto olvidaron sus obras; no esperaron su consejo.

Está hablando de la increíble postura del pueblo Israel para con ese Dios que los sacó de tantas y tantas vicisitudes, y que al primer obstáculo más o menos serio, optaron por otras soluciones, (Algunas humanas, otras hasta diabólicas), olvidando a su Dios y a su consejo perfecto.

(Salmo 107: 11) = Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, y aborrecieron el consejo del Altísimo.

Esto va mucho más allá de una simple desobediencia por omisión, olvido o sencillamente ignorancia. Esto es pleno libreto del infierno cumplido por hombres sin alma. Porque desechar el consejo de Dios para tomar otro, puede estar dentro del libre albedrío del hombre, pero aborrecerlo, eso sólo queda reservado par Satanás, sus demonios y todos sus personeros terrenales.

(Proverbios 19: 21) = Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; más el consejo de Jehová permanecerá.

Así como nos ha sucedido en más de una oportunidad que sin saber qué decir en una situación límite, “casualmente” nos hemos acordado de un versículo que resume el momento de modo perfecto, así también aunque parezca no estar en nuestras memorias, a la hora de las grandes decisiones de un verdadero creyente, el consejo de Dios aparece casi milagrosamente en su vida.

(Isaías 5: 18) = ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta, (19) los cuales dicen: venga ya, apresúrese su obra, y veamos: acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel para que lo sepamos!

Esta es una ironía de marca mayor en este libro. Habla de tanta y tanta gente, (Que todavía pulula hoy por nuestras iglesias), que no sólo viven en total y absoluta desobediencia a Dios, sino que además hacen del pecado una forma cotidiana de vida y del consejo divino apenas un mero entretenimiento pasajero que ni memorizan ni cumplen.

(Isaías 25: 1) = Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza.

Un capítulo de alabanza que serán entonadas por los justos a través de la historia. La primera persona  (Te exaltaré, alabaré), no representa a Isaías, sino a todos los redimidos por Dios, especialmente por aquellos que ocupan la escena apocalíptica.

Sin embargo, lo que debemos rescatar para nuestra propia vida diaria, es la calidad y cualidad que se le atribuye al consejo de Dios pese –se lo destaca- a que tienen suficiente antigüedad como para que muchos desaprensivos lo tengan por perimidos.

(Isaías 28: 29) = También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría.

Advertencias y Reconocimientos

(Jeremías 23: 18) = Porque, ¿Quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?

(Verso 22) = Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.

Aquí el consejo de Jehová pasa por donde indudablemente tendrá que pasar en la mayor parte de las veces: por su palabra. Quien no sepa qué hacer en una determinada situación, siempre tendrá un texto bíblico para recordar y tomar base, porque para eso fue escrito.

(Jeremías 32: 17) = ¡Oh Señor Jehová! He aquí tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti; (18) que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre; (19) grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, como se ve en el día de hoy.

Por Consejo Propio

(Hechos 20: 26) = Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; (27) porque no he rehuido anunciaros el consejo de Dios.

(28) Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo nos ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

Un obispo es un supervisor, alguien que está al frente de la conducción de algo. Un pastor actual si quieres verlo así, aunque con enormes diferencias de manejo y poder. ¿Y qué es lo que dice que deberá hacer un obispo para preciarse de serlo? Llevarle al rebaño el consejo de Dios, y no rehuirlo él personalmente.

Hoy esto es una falencia notoria. No sólo no se le lleva a la gente la palabra auténtica de Dios, reemplazándola por elucubraciones denominacionales o de credos auto denominados como “cristianos”, sino que además los propios líderes están muy lejos de cumplir con ese consejo.

Ocuparnos “En”, no “De”

(Filipenses 2: 12) = Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, (13) porque Dios es el que en vosotros produce el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Este texto, durante mucho tiempo, se interpretó como una advertencia de Pablo respecto a la posibilidad de perder la salvación obtenida, lo cual dio lugar a posturas, tesis y debates teológicos que dividieron iglesias, separaron personas y hasta crearon denominaciones.

Todo porque los cristianos todavía no nos hemos acostumbrado ni aprendido a leer la Biblia tal cual está escrita, respetando todas las reglas gramaticales, y no confundiendo signos y puntuaciones llevándonos a nosotros mismos a confusiones graves.

Aquí dice Pablo que debemos ocuparnos EN nuestra salvación con temor y temblor, no DE nuestra salvación. Porque si fuera DE, entonces sí estaríamos hablando de algo que poseemos y que podemos `perder, pero dice EN, y eso significa “adentro de”.

Si tú te ocupas DE tu casa, significa que debes cuidarla, protegerla e impedir que te la roben, usurpen o arruinen. Pero si te ocupas EN tu casa, eso quiere decir que puedes ponerte a escribir, pintar, componer canciones o cualquier otra cosa parecida.

Ocuparnos EN nuestra salvación es utilizarla de la mejor manera que encontremos. Predicando el evangelio, llevando a otros a los pies de Cristo, enseñando sobre el Reino de Dios y su justicia y, esencialmente, compartiendo con los demás el consejo divino.

Consejos Para Prevalecer

(2 Corintios 8: 10) = Y en esto doy mi consejo; porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes, no sólo a hacerlo, sino también a quererlo, desde el año pasado.

(11) Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, así también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis.

(12) Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según a lo que no tiene.

Pablo da un consejo, que también podríamos catalogar como opinión, y no un mandato para borrar cualquier apariencia de coacción. Nosotros también podemos hacer lo mismo, pero sin cometer el grueso error que muchos han venido cometiendo hasta hoy. Emitir opiniones o consejos personales y darles entidad de “palabra dada Dios en oración”. Lo primero es sabiduría para el consejo, lo segundo sencillamente herejía.

Elección de Vida

El don de Consejo es necesario para saber elegir en el día a día lo que Dios quiere, no sólo lo que es lícito, sino lo que es mejor; es tener el discernimiento interior para optar por lo bueno, por lo que le agrada a Dios, por lo perfecto.

(Romanos 12: 2) = No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta.

De este don depende la conciencia formada y recta, la delicadeza y sensibilidad de la misma conciencia. Gracias al Don de Consejo, se apuesta por la voluntad divina, se sigue la insinuación del Espíritu. El salmista bendice al Señor que le aconseja, que hasta de noche le instruye internamente.

 (Salmo 16: 7) = Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia.

Pablo, después de su conversión, da testimonio de cómo siguió la directriz del Espíritu: Cuando Aquel que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo, para que lo anunciase entre los gentiles, al punto, sin pedir consejo ni a la carne ni a la sangre, sin subir a Jerusalén donde los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia…(Gálatas 1: 15-17).

Por la obediencia al don de Consejo se acierta en la elección de forma de vida, en el discernimiento de la vocación. Para seguir la insinuación del Espíritu Santo se debe permanecer atento a los signos que acompañan sus sugerencias; Él es el Abogado, el Defensor, el Paracleto.

El Espíritu actúa sin violencia y es fiel. No se impone, a pesar de que no cesa en su acompañamiento. No compite, pero se deja notar por la paz del corazón. No abandona, aunque se tarde en percibirlo. Es como el ojo de la conciencia, el oído del corazón, la luz en el horizonte, hacia donde se deben dirigir los pasos.

El Espíritu se comunica a través dela oración. En la formación de la conciencia, la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar; es preciso que la asimilemos en la fe y la oración, y la pongamos en práctica. Es necesario también examinar nuestra conciencia en relación con la Cruz del Señor. Estamos asistidos por los dones del Espíritu Santo, ayudados por el testimonio o los consejos de otros y guiados por la enseñanza recibida.

Consejo y Fortaleza

Durante los últimos tiempos, muchos hemos estado explorando el poder de nuestras decisiones; esto es, nuestra fuerza de voluntad. Como cristianos, Dios nos ha dado libre albedrío para seguir su voluntad cada momento, o seguir lo que creemos y pensamos.

Las decisiones emocionales, sin embargo, y a pesar de estar puestas allí por Dios conjuntamente a todo lo creado, apagan el Espíritu de Dios. Mientras que las decisiones en Fe (decisiones que seguimos a pesar de cómo nos sentimos) desatan todo el poder de Dios para ayudarnos.

Entonces, nuestra fuerza de voluntad- lo correcto que escogemos hacer en cada momento- es lo más importante que será visto en nuestras almas. Este es el pasaje, la entrada o la puerta para que la vida de Dios fluya en nuestros corazones y en nuestras vidas.

Este pasaje o puerta se abre, si bien a primera vista parece no ser sencillo de transitar, es altamente necesario para que fluya la vida de Dios fácilmente; o se cierra, así estancando y bloqueando la vida de Dios en nosotros. Todo depende de nuestra decisión.

Dios nos ha dado su autoridad no para tomar decisiones que estén basadas en nuestros propios sentimientos, sino que nos ha dado su poder para llevar a cabo o implementar buenas decisiones en nuestras vidas. Exploremos esta área mejor. Y no como un mero entretenimiento religioso, sino como forma de estilo de vida ordenado por el Señor en Su Palabra.

De Nuestra Voluntad

¿Cómo Dios nos aconseja hasta que se lleva a cabo su voluntad?, ¿Cómo Él nos ayuda para que su voluntad sea en nuestras vidas? Isaías 11: 2 nos da la respuesta. En éste pasaje, Dios enumera las 7 funciones del Espíritu de Dios.

Una de estas funciones se llama el Espíritu de consejo que significa conocimiento sobrenatural de la voluntad de Dios en nuestra propia vida individual. En otras palabras, son las instrucciones personales de Dios, su dirección, para ayudarnos a tomar decisiones según el designio de su voluntad!

El Espíritu de Consejo es como nuestro consejero personal, nuestro ayudador, nuestro guía. Él nos dice lo que debemos y no debemos hacer. Recuerde Filipenses 2:13, en que Dios nos promete que Él es en nosotros”… produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Esto significa que Dios está en nosotros para hacernos saber cuál es su voluntad para nuestras propias situaciones particulares.

La palabra en el Antiguo Testamento para consejo es “esa” y significa direccionarnos y no desviarnos del camino. (No desviarnos de ser formados a su imagen). Naturalmente, solo Dios nos puede mantener en línea recta, porque solo él conoce nuestros propios caminos. Aquí tenemos un grandioso ejemplo:

Por Propia Prudencia

Años atrás, una familia cristiana preciosa que vivía en Newport, Beach, California, afrontó un problema realmente importante. Su hijo fue herido gravemente en un accidente de buceo, similar a Joni Erickson Tada, quien rompió su espalda y quedó paralizada desde el cuello hacia abajo. El, también, quebró su espalda y estaba paralizado.

La primera semana es siempre muy crítica, después de un accidente como este. Muchas decisiones de vida y muerte se deben tomar. Todos los doctores habían aconsejado a la familia que si ellos querían que su hijo sobreviviera, debían hacerle una operación de fusión ósea. Esta operación iba a ser muy peligrosa, especialmente porque la condición física de su hijo era bastante precaria.

Todos los doctores concluyeron que la operación era la mejor decisión y que todo había sido preparado para ello. La mamá había decidido estar a solas con Dios, orar y buscar su consejo. Ella le dijo a Dios que no tenía la más mínima idea de lo que se debía hacer con respecto a su hijo. Pero, que ella reconocía que Dios estaba en control de sus vidas y le pidió que si la operación era la decisión incorrecta, que por favor interviniera.

Proverbios 3:5-6 señala, Confía en el Señor de todo tu corazón; y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.

Justo cuando su hijo estaba listo para ser llevado a la sala de operación, un tío de él quien también es un neurocirujano en la Costa del Este llamó y le dijo a la familia que definitivamente no se hiciera la operación. Ellos no pudieron memorizar todas las razones médicas que él les dio, pero la familia sintió como Dios estaba interviniendo, así que decidieron posponer la operación.

Es notorio que los doctores estaban completamente desconcertados por la decisión de la familia, pero sin embargo estuvieron de acuerdo. En menos de dos horas después de la llamada de teléfono, su hijo comenzó a tener un serio problema respiratorio y si hubiera estado en medio de la operación nunca habría sobrevivido.

Esta operación fue puesta en agenda por tres veces más. Pero en cada caso, Dios intervino de manera sobrenatural y las detuvo. Una vez mientras su hijo estaba recibiendo una transfusión ya listo para la operación, comenzó a tener una reacción alérgica y estalló en una urticaria (picazón de la piel). Una vez más la operación se postergó. Lo último que se supo, fue que su hijo nunca tuvo que ser intervenido, pero que había sobrevivido a esta prueba y se encontraba bastante bien.

Fortaleza Voluntaria

El consejo sobrenatural de Dios va de la mano con el Espíritu de Fortaleza, nuevamente mencionado en Isaías 11:12 como parte de las siete formas del Espíritu de Dios. El Espíritu de fortaleza de Dios está en la habilidad sobrenatural de tomar lo que ÉL nos ha aconsejado, y luego llevarlo a cabo en nuestras vidas. En otras palabras, ¿Qué tan bueno es conocer cuál es la voluntad de Dios si no tenemos la fortaleza o poder para realizarlo?

Nuevamente, Filipenses 2:13 no dice, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad…

Dios no necesita nuestras habilidades naturales o fortalezas para ayudarlo a llevar a cabo su propósito en nosotros.En realidad, cuando intentamos llevar a cabo su voluntad con nuestra propia fortaleza, simplemente le impedimos a Él hacerlo.

Aun cuando tengamos grandiosas capacidades propias, debemos aun así confiar en Dios en todo lo que hagamos. Jesús nos dice, porque separados de mi nada podéis hacer.En otras palabras, todo lo que hagamos con nuestras propias habilidades, separados de su Espíritu de Fortaleza, no tendrá fruto.

Confiar en Nosotros Mismos

Como dice la Escritura, “Todo lo puedo hacer en Cristo que me fortalece”. Así, toda confianza en uno mismo debe ser confesada y reemplazada con por la confianza en Dios; debemos prescindir de toda nuestra autoestima (me gusta lo que hago y lo que soy) y confiar en Dios (me gusta lo que Dios hace a través de mí y lo que está haciendo en mí); toda nuestra confianza en uno mismo debe ser sustituida por la fortaleza de Dios y su habilidad. En otras palabras, no es lo que nosotros podamos hacer por Dios, pero lo que Dios hará a través de nosotros.

Es fundamental que Dios nos aconseje y haga su voluntad en nosotros. Si Dios hace esto en nosotros, El será en único en llevarse la gloria. Como el pasaje en Jeremías 9: 23-24 declara, Así dice el Señor Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Más alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

Control del Espíritu

El Espíritu de fortaleza de Dios en griego significa poder para reinar, dominio de su mismo, autocontrol, o mejor dicho, Control del espíritu. Esto es exactamente lo que el Espíritu de fortaleza de Dios hace. Reina en (o lleva a cautividad) nuestro ser, para que la vida de Dios venga a nosotros. Lucas 21:19 aún dice, Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.

Cuando pasamos por tiempos difíciles y tomamos decisiones en fe, no es por lo que sentimos, pensamos o queremos, sino que es a la manera de Dios. Dios no dará su poder sobrenatural para renunciar a nuestros sentimientos carnales, pensamientos incontrolables, y deseos egoístas. Así entonces podremos caminar en su Espíritu y su vida.El Espíritu de Consejo y Fortaleza de Dios son únicamente la Autoridad de Dios y el Poder de Dios para abandonar los hábitos de la carne y revestidos de Cristo.

Utiliza tu Imaginación

Una joven mujer cristiana relataba respecto a cómo había añorado asistir a su primer retiro de mujeres de la Iglesia. Estaba tan emocionada que había estado contando los días hasta que llegó ese fin de semana. Finalmente ese día llegó, y por las primeras veinticuatro horas tuvo unos días magníficos. Pero la noche del sábado cambió todo.

Después del Servicio hubo un tiempo para reunirse y buscar más de la presencia de Dios. Durante el tiempo de adoración, se sintió movida por el Espíritu a hablar lo que el Señor le estaba diciendo, entonces dijo unas pocas palabras en lenguas (una lengua espiritual que es un don de Dios). Alguien lo interpretó muy despacito en la parte de atrás del salón. Pero evidentemente, no todos escucharon.

Nadie le dijo nada a ella esa noche, pero la próxima mañana, escuchó a la esposa del pastor diciéndole a uno de los nuevos creyentes que el incidente de la noche anterior (de hablar en lenguas) había sido un don malgastado porque había sido usado de la manera incorrecta.” En otras palabras, no había sido interpretado.

Bueno, te puedes imaginar la humillación que esa hermana sintió. Ella salió llorando porque estaba herida, pero al mismo tiempo, ella confesó y se arrepintió de su enojo que sintió hacia la líder. Ella le dijo al Señor. “Perdóname si usé mi don incorrectamente”. Luego, le rogó al Señor que le confirmara a su corazón si debía haber hablado o no. Le dijo, ¿Fue de tu Espíritu o de mi carne?

Agregando más sal a la herida, esa tarde la esposa del pastor nuevamente se levantó en frente de todo el grupo y compartió diciendo: “Lo que ocurrió la noche fue un don malgastado porque fue usado incorrectamente- no hubo interpretación.”

De nuevo, el corazón de esa mujer fue dañado. (Solo imagina cómo te sentirías si esto te ocurriera a ti.) Justo después una mujer se levantó de la audiencia y dijo, “Oh, no lo que se habló anoche fue definitivamente del Señor. El me dio la interpretación pero tuve temor y callé.”

Luego, otra mujer de atrás del auditorio se levantó y dijo. “yo también estaba dando la interpretación, pero a causa que soy de otro grupo de creyentes, no dije nada.” Ella entonces dijo lo que sintió de parte de Dios y la primera mujer que se había levantado dijo también. “Sí, eso fue exactamente lo que yo recibí.”

El líder luego confesó que había actuado equivocadamente y había malinterpretado lo que había ocurrido la noche anterior. La mujer luego comenzó a sollozar porque Dios estaba específicamente respondiendo a su oración- Dios le estaba confirmando que Él, efectivamente la había llevado a hablar.

 Esta hermosa joven, sin embargo no se detuvo allí. Ella tomó una decisión de fe para dejar de lado sus sentimientos de rabia y enojo hacia la esposa del pastor que eran justificados según ella; sin embargo se humilló, se acercó, le abrazó y le dijo que le amaba.

Ella le contaba luego a sus más cercanos como sintió el amor de Dios hacia esta mujer. Esto era absolutamente un milagro! En el pasado seguramente ella habría actuado desde sus sentimientos de dolor y enojo, totalmente fuera del amor de Dios.

Pero, a causa que ella se entregó a ÉL esos sentimientos. Él le dio su amor por ella. Fue un milagro!” La única ruta a la humillación es la Cruz. Nosotros somos humildes en la medida que nos rendimos al Señor. Esta joven mujer ciertamente es un ejemplo de esto.

Porque Muriendo Vives

La muerte (de nosotros mismos) es la única puerta a la vida real! Solo muriendo (escogiendo dejar de lado nuestro yo) produce fruto (la vida de Dios). Recuerda Juan 12: 24. De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto” Jesús se entregó por nosotros, y también es lo que el anhela para nosotros. Debemos continuamente renunciar a nuestra vieja vida y vestirnos de Cristo.

Es así como, el cristiano maduro es quien reconoce su propia vida y en cada momento escoge entregársela a Dios. “la madurez en Cristo” no es tener tanto conocimiento teológico, ir a la Iglesia regularmente, enseñar estudios Bíblicos o aún escribir libros (información no es igual a transformación), pero simplemente tomar las decisiones de fe correctas, ir limpiándonos día a día con lo que Dios nos muestra de nuestro propio corazón.

Así la vida de Dios se hace vida en nosotros. En otras palabras, las personas son realmente maduras cuando toman decisiones, consultando a Dios en todo momento.La manera en que podemos saber qué tan maduros estamos en el señor, es cuando somos sensibles a ver nuestro propio pecado. Y también es verdad que: mientras más maduro eres en el Señor, más pecado ves en ti mismo.

La Aventura de Dejar lo Viejo

Caminar en el consejo de Dios y su fortaleza es la victoria que venció al mundo.Esto es la fe. Las decisiones que tomamos no solo le permiten a Dios trabajar, sino que también nuestras decisiones permiten que Él pueda obrar en nuestra vida.

(1 Juan 5:4) Los victoriosos son aquellos que dejan que prevalezca el Espíritu de Dios por sobre lo que piensan, sus emociones, y sus propios deseos. Esto es la preparación (equipamiento, la limpieza) que cada uno de nosotros debe escoger hacer diariamente. Es nuestra propia responsabilidad de dejar lo viejo y revestirnos de lo nuevo (Efesios 4:22-24)

Nosotros ya poseemos la vida de Cristo en nuestros corazones; nuestro trabajo es simplemente asegurar que esta sea la vida que sea reflejada en nuestras almas. Nuestra voluntad- nuestras decisiones constantes- es la llave- para hacerlo!

El Don de Consejo es un hábito sobrenatural por el cual el alma en gracia, bajo la inspiración del Espíritu Santo, juzga rectamente, en los casos particulares, lo que conviene hacer en orden al fin último sobrenatural.

Hace poco le preguntaron a un joven si sabía qué era el Don de Consejo y dijo textual: “sí, es lo que hacen los pastores que aconsejan a gente todo el día”… No! No es eso! El Don de Consejo no consiste en tener la capacidad de aconsejar a los demás… sino que es el Don por el cual somos aconsejados por el Espíritu de Dios.

Claro que es un Don, porque nace del amor de Dios que quiere conducirnos hacia el Bien que es Él mismo y nos enseña entonces a conducirnos en el los casos concretos. Es decir que es el Don que nos dice qué pasó dar aquí y ahora, en orden a llevarnos a la meta del camino que es la santidad.

Este Don viene a hacernos más prudentes en el obrar, y desarrolla en nosotros la capacidad de resolver según Dios en situaciones concretas, especialmente si se trata de casos repentinos, imprevistos, y difíciles de resolver, que requieren a veces una solución en el instante.

Estas situaciones que no dan tiempo a que uno pueda sentarse a pensar y considerar y estimar los “pros” y los “contra” en una reflexión serena. Aquí nos es necesario el Don de Consejo que puede darnos una solución instantánea de lo que debe hacerse por esa especie de instinto o con naturalidad característica de los dones.

Hay situaciones muy complejas en que no basta con la prudencia humana, ni siquiera con la virtud de la prudencia, y se hace necesario el Don de Consejo que nos sugiere de parte de Dios cómo obrar en el caso concreto.

Este Don es muy necesario para todo aquel que de algún modo tenga responsabilidad sobre otras personas. Cuentan que a un encumbrado religioso le preguntaban en cierta ocasión su parecer sobre un asunto: querían darle el oficio de gobierno a un hombre “muy santo”.

Este hombre respondió diciendo: “si es sabio, que nos enseñe; y si es santo que rece por nosotros, y si es prudente, que nos gobierne” El Don de Consejo viene a perfeccionar esa prudencia especialmente necesaria para cualquier tipo de tarea de conducción o gobierno.

También es un Don sumamente necesario para los líderes grupales. Un buen líder espiritual es alguien que tiene muy vivo el Don de Consejo en su alma. Este Don nos preserva del peligro de una falsa conciencia, negaciones y autoengaños, ya que superando las luces de la razón natural, a veces demasiado influenciada por la pasión, los gustos o los caprichos, nos dicta con fuerza lo que hay que hacer.

También nos resuelve con seguridad y certeza muchas situaciones difíciles e imprevistas, sobre todo cuando no alcanza la simple prudencia. Otro efecto de este Don es que nos inspira los medios más oportunos y eficaces para hacer el bien a otras personas.

Aquí entra el aconsejar a otros. Nadie aconseja mejor que quien tiene el Don de Consejo, porque tiene un hábito de dejarse aconsejar por Dios y puede también conocer las inspiraciones de Dios para otras personas.

En este mundo hay tantos “consejeros”. Muchos programas de tevé llaman “consejos” a las publicidades… que nos aconsejan una cerveza, una compañía de aviación, crema para depilar, o perchas eléctricas para el placard… Todos consejos que nos llegan.

En medio de tantos y tantos consejos pidamos la gracia de dejarnos aconsejar por el Espíritu de Dios en el aquí y ahora de nuestra vida cotidiana, porque aconsejados por la Voz del Señor, estamos seguros de ir hacia nuestra verdadera y plena felicidad…

Una Gracia Especial

Leemos en el libro del profeta Isaías lo que escribió acerca de la venida de Jesús setecientos cincuenta años antes de su nacimiento, que con una claridad meridiana describe cosas que han sucedido y que sucederán:(Isaías 11: 1 al 9).

Éste pasaje nos dice que surgirá una persona, y lo llama vara, rama del tronco de Isaí, un vástago que retoñará de sus raíces y se refiere a Jesucristo, descendiente de Isaí, padre de David. En otras palabras, Isaías nos dice que de la descendencia de David o de la descendencia de su padre se levantaría alguien sobre quien reposaría el Espíritu de Jehová y describe este Espíritu, como espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

 ¡Tú necesitas de ese espíritu de sabiduría y de inteligencia! Me llama la atención que muchas personas le piden cosas a Dios o esperan recibir algo de Él, pero no es mucha la gente que le pide sabiduría e inteligencia; no obstante, esas cosas vienen cuando el Espíritu de Dios reposa sobre el creyente.

No es fácil ser padre. ¡Se necesita una gracia especial! ¡Se necesita sabiduría e inteligencia para serlo! Y cuando no reposa sobre ti el espíritu de sabiduría e inteligencia haces todo lo que puedes y está a tu alcance pero te sale mal, entonces dices: “Este chico me salió torcido”. ¡Claro, si nació de ti!

Para la Vida Diaria

A muchos padres les falta sabiduría e inteligencia, se turban y no saben qué hacer cuando las maestras les enseñan a los hijos cosas que van contra la palabra de Dios. A veces ni se enteran de lo que se les enseña en las escuelas, y muchas maestras que están instruyendo a esos hijos son lesbianas o están en contra del matrimonio o en contra de la fe, pero los padres se turban y no saben qué hacer.

Hay sicólogos que no saben qué hacer con sus propios hijos pero les enseñan a los padres del librito del cual aprendieron, cómo hacer con sus hijos. Se necesita sabiduría para criar hijos y el Espíritu de Jehová es espíritu de sabiduría y de inteligencia.

Muchas madres van a la iglesia y dicen: “Pastor, órele porque yo no sé qué hacer con él” ¡Se piensan que esto es un horno microondas, y que el pastor le pone la mano al nene y se hace bueno y obediente! ¡Aprieta el botón tres segundos y listo!

¡Vaya tranquila que ya tiene el nene arreglado! ¡Las madres se piensan que es “soplar y hacer botella”! A veces traen al nene y dicen: “Pastor, mi hijo es muy desobediente, dígale que tiene que ser obediente”  ¡Mira tú, entonces el pastor ahora es la madre!

Para poder tratar con el esposo, ¿Se necesita sabiduría o no? ¡Claro que sí! ¡Hay cada uno! Las mujeres saben lo “embromados” que son. ¡Algunas están agradecidas con el hombre que les tocó, pero no son todas!

 Pero también vienen mujeres y dicen: “Pastor, ore para que Dios cambie a mi marido”, como diciendo, “A éste ya no lo quiero, que me dé otro.” Ella no pide sabiduría: “Señor, ¿cómo debo hacer con mi marido?”, sino que pretende que otro hombre, en este caso un pastor, ore para que Dios le cambie de esposo.  Ella no sabe cómo hacer con él ni qué decirle; “dígame pastor, ¿qué le digo a mi marido?” y agrega: “Ya probé todo, lo único que me falta es rematarlo.” ¡Es que los hombres son bravísimos!

También los hombres necesitan sabiduría para poder tratar con sus esposas porque las mujeres son –dicen-  “recontra bravas”. Alguna mujer dice: “Yo lo amo a mi marido pero él me mata a palos.” Se les pregunta a los dos por qué se pelean y responden que discuten por cualquier estupidez.

“Pero si son estupideces, ¿Por qué se pelean?” “Es que no sabemos…” responden. “Pastor, yo me propuse que no lo iba a pelear, que iba a ser la mejor esposa, pero cuando llega del trabajo le veo la cara y ya lo trato mal.” Sucede. Y no esporádicamente, muy a menudo. Demasiado, te diría.

Las personas no saben qué hacer con el dinero, no llegan a fin de mes, pero en lugar de pedirle a Dios sabiduría le piden plata. Dime: ¿Qué hace un necio con dinero en la mano? Por eso Dios no le da, porque es un necio, porque si le das dinero a un necio siempre le va a faltar porque no se sabe administrar, se gasta el dinero en lo que no aprovecha. ¡Lo pierde!

Se gasta la plata y ni sabe en qué, en lugar de ordenar los gastos, y después se lamenta que no pudo pagar las facturas. ¡Se necesita sabiduría e inteligencia! La Biblia dice que el Espíritu que reposó sobre Jesús es un espíritu de sabiduría y de inteligencia.

Hay gente que se ha enfriado y se alejaron del camino; una mujer que se había bautizado, tomó la Santa Cena; y ese mismo día se encontró con un hombre, se juntó con él y le fue mal. Volvió después de andar tropezando por varios años y le decía al consejero: “Yo no tengo perdón de Dios”.

“¿Quién te predicó eso?” le preguntó el ministro, y ella agregó: “Yo he pecado y me voy a ir al infierno.” “¡Pero yo también he pecado! Le dijo él; ¿Y me voy al infierno por eso?” Si tienes el Espíritu de Dios, Él te recuerda el versículo dela Biblia el cual señala que si hemos pecado, abogado tenemos para con el Padre. (1ª Juan 2:1)

¿Sabes dónde está Cristo o no lo sabes? ¡Él está sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros! Si no has querido pecar pero de todas maneras lo has hecho, pídele perdón a Dios. ¿O será que a Jesús se le terminaron las fuerzas para perdonar pecados y ahora el diablo le gana? ¿En qué crees, en tu propia opinión, en tu propio consejo?

¿O le crees al consejo de la palabra de Dios? ¿Crees en Dios o no? ¡Hay salvación para aquel que se arrepiente y hay perdón para aquel que le pide perdón a Dios por sus pecados! ¡Hay esperanza! Pero habiendo comenzado por el espíritu terminan en la carne y después dicen: “A mí Dios no me va a perdonar” o “Yo no tengo perdón de Dios”.

Un cristiano muy querido, por el cual mucha gente está sacudida, se ha enfriado y ha entrado en un estado de opresión; los hermanos de su iglesia se molestaron con él y lo disciplinaron porque estaba a cargo de un grupo de chicos, pero él quería tapar la conducta que estaba teniendo.

Entonces se ha ido del centro comunitario del cual él estaba a cargo, diciendo: “El pastor no me va a perdonar más”. ¡Si ese pastor no está dispuesto a perdonar, entonces no tiene derecho a estar predicando absolutamente sobre nada relacionado con el Reino de Dios!

Pero el diablo le ha predicado a este hombre y él se ha convencido que no lo van a perdonar más. Se fue y les pidió dinero a algunas hermanas con la excusa de que era para el campamento y ellas se lo dieron, el cual se gastó en cervezas; cuando lo encontraron estaba alcoholizado, convencido de que nadie lo iba a perdonar más.

Se necesita el espíritu de sabiduría, de inteligencia, de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. El espíritu de conocimiento se manifiesta cuando yo sé algo que Dios me ha revelado; tal vez te lo explico pero no me doy a entender bien, aunque yo sé que Dios me ha dado ese conocimiento, y tú no entiendes pero no hace falta que lo entiendas porque yo ya tengo ese conocimiento que Dios me ha revelado. Yo sé, quizás no se razonar cómo ni por qué pero lo sé porque Dios alumbra; el conocimiento que viene de Él es una luz que entra en la mente y en el corazón, espíritu que alumbra y muestra la verdad. Así funciona.

La Vara de Isaí

Esa vara de la que habla Isaías, que sale del tronco de Isaí, es Jesús. Sin la unción de ese Espíritu de Jehová, ¿Crees que Jesús sabía todas las cosas? Leamos nuevamente Isaías 11:3:Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos.

Si dices que Jesús sabía todas las cosas, ¿Para qué hacerle entender? Jesús sabía todo lo que el Espíritu que estaba sobre Él le revelaba. La Biblia dice que Él no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó; Jesús era Dios despojado, por eso tuvo que aprender a caminar, por eso tuvo que aprender a hablar, nació y tuvo que aprender como cualquier hijo de vecino.

La Biblia dice que Jesús crecía en gracia y en sabiduría para con Dios y para con los hombres; si era que Él sabía todo entonces no necesitaba crecer en sabiduría. Jesús se despojó a sí mismo y se hizo siervo, como uno de nosotros y se puso en la posición de un hombre débil aunque sin pecado y tuvo que depender de la unción del Espíritu Santo para hacer su obra porque el poder, la sabiduría, la inteligencia y el temor de Jehová vienen del Espíritu Santo.

Él sí que fue el primer hombre que agradó al Padre, que lo obedeció ya que hizo todo lo que el Padre quería y no hablaba por su propia cuenta. Isaías 11:3 dice:Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos.

Si tú juzgas por lo que ven tus ojos y argumentas por lo que oyen tus oídos eres un injusto, no hay justicia en lo que ven los ojos y oyen los oídos, la verdad espiritual que se esconde detrás de cada circunstancia sólo se recibe por revelación.

No puedes confiar en tus sentidos, no puedes confiar en tu alma, y los creyentes que se debilitan, se enfrían y se van por el camino del infierno son creyentes que confían en lo que sienten. “Yo siento que Dios no me va a perdonar.” ¿Cómo lo sabes? “No lo sé pero lo siento.” ¡No dejes que te predique el diablo! el Espíritu de Dios que estuvo sobre Jesús quiere estar sobre tu vida.

“No juzgará según su vista” dice el versículo que leímos; cuando andamos almáticamente o carnalmente juzgamos por lo que vemos y lo que oímos, pero no debes creer en lo que ves y oyes. Hay quienes se esmeran en hablar y tratan de hacerte entender alguna verdad, pero aquel que está bajo la unción del Espíritu Santo, entiende perfectamente si la cosa es así como se lo dicen o no.

Alguna persona me habla y yo lo escucho, esa persona me quiere hacer entender algo pero yo lo veo al revés porque no me guío por las palabras que dice sino que interpreto el espíritu de las palabras que expresa.

Recuerdo una mujer que me dijo: “Todas mis hermanas se casaron y me dejaron a mí sola con mi madre. Yo soy la que más la ha amado porque siempre estuve con ella, cuando se enfermaba mis hermanas siempre han puesto excusas, nunca me ayudaron y yo siempre pagando todo. ¡Siempre al lado de mamá!”

Mientras ella me hablaba y me contaba lo buena que era y todo lo que hacía por la madre, yo veía lo resentida que estaba con las hermanas y el odio que tenía por la madre. Me estaba explicando lo buena que era y de pronto me dijo: “¡Yo no sé qué es lo que me pasa, por momentos me vienen unos deseos de que mi mamá se muera!”

Ella no piensa que lo que tiene es odio contra su madre porque le ha tocado llevar la pesada carga de aguantarla. Así que las personas hablan tratando de contar su verdad pero quien tiene discernimiento espiritual y conocimiento, interpreta.

Me escribe un muchacho y me pregunta: “¿No es que Jesús ama a los pobres?” A veces cuando entra alguien a una iglesia alcoholizado o drogado y quiere interrumpir el culto piden a algún colaborador que lo lleve afuera y lo ayude porque no quieren que se corte el espíritu del culto.

Entonces este muchacho vocifera y dice: “¡Ustedes rechazan a las personas de la calle!” Le señalan que le mintieron ya que la mayor parte de las iglesias tienen comunidades con chicos internados y ellos han entrado a la iglesia sin ningún problema:

 “¡Alguien te ha mentido y tú estás resentido!” ¡Él creía que estaba dando una lección de teología! Y agregó: “¿No era que Dios ama a los pecadores?” “¿Y quién te dijo que aquí no los amamos, si tenemos a todas las iglesias llenas de pecadores?”

Cuando Salomón oró a Dios, Él le dijo que le pida lo que quiera, entonces Salomón le pidió sabiduría y a Dios le gustó, por lo tanto le dijo: Por cuanto no pediste gloria y honores y no me has pedido riquezas ni la victoria sobre tus enemigos, por cuanto me has pedido sabiduría yo te voy a dar la victoria sobre tus enemigos, te voy a dar gloria y riquezas. (1 Reyes 3:10-14)

Continúa diciendo la última parte del versículo 4 del capítulo 11 de Isaías:“…y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.”(Isaías 11:4) Vemos que la palabra impío está en singular; comparemos con 2 Tesalonicenses 2:8:Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.

Ya Isaías estaba anunciando que había un impío, un inicuo a quien Dios mataría con el espíritu de su boca. ¡El arma más poderosa de Dios es su boca! Dice la Biblia que la palabra de Dios es una espada de doble filo que penetra hasta partir el alma y el espíritu, la coyuntura y los tuétanos; el creyente carnal no diferencia el argumento que viene del alma y el que viene del espíritu, tienen entrelazada el alma con el espíritu y nunca sabe qué es del espíritu y qué del alma.

Dice la Biblia que la espada del Espíritu es la palabra de Dios y ésta aparta lo que proviene del alma y lo que proviene del Espíritu, porque lo que viene del alma es del hombre y lo que viene del Espíritu es de Dios. Es muy importante que hagas lo que proviene del Espíritu y no lo del alma.

Quien conoce la palabra de Dios y está en comunión con Él, y quien está bajo la unción de ese Espíritu que es el Espíritu que te da el temor de Jehová el cual te aparta del mal, sabe cuándo un argumento es de la carne y sabe cuándo es del Espíritu.

Pastor, yo no sé si es de Dios o no pero lo siento.” ¡Qué débil el creyente! Quiere hacer lo que siente y lo que le parece y cuando le preguntas si eso es del Espíritu no lo sabe, pero yo le digo que sí lo sé y que está mal, entonces se enoja porque le digo que yo sí lo sé.

El que camina con Dios sabe, quien no camina con Dios no sabe ni entiende. Le dices a alguna chica: “No te cases con ese, no te conviene.” “¡Pero yo lo amo!” “Mira que ese hombre no es espiritual, tú eres una sierva de Dios y tienes un llamado, no te metas con él.”

 “¿Y usted cómo sabe pastor?” Se enoja y le dice: “¡Yo me voy con él, a mí me gusta!” Y se casa con el hombre, aunque le advirtieron que le iba a ir mal pero se ofende, señalando que le quieren manipular la vida. ¡Al poco tiempo viene llorando reconociendo que ellos tenían razón! Ahora se quiere separar pero ellos empiezan de nuevo: “¡No te separes, ya te casaste!”

“Pero pastor, usted me dijo que no me casara y ahora me quiero divorciar.” “¡No te divorcies porque el divorcio no es de Dios!” ¡Otra vez no quiere obedecer el consejo de Dios! ¡Sigue sin entender lo que está bien y lo qué está mal!  Ahora, el espíritu de temor de Jehová te hace entender y hace que te alejes del error porque él te guía.

Lo más lindo del mensaje viene ahora: Jesús fue el primer hombre ungido con el Espíritu Santo el cual reposó sobre Él; espíritu de poder, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de temor de Jehová. Por eso Él caminó con Dios, por eso no fue vencido en la tentación; cuando fue ungido, el Espíritu lo guió al desierto para ser tentado por satanás, pero satanás no lo pudo vencer porque el Espíritu Santo estaba sobre Jesús.

¡Él tenía luz! ¡Se había hecho débil como un hombre cualquiera pero sobre Él reposaba el Espíritu de Jehová! Satanás usaba la palabra de Dios pero Jesús tenía clarito que la palabra de Dios en la boca de satanás no era el Espíritu de Dios hablando.

Y hay creyentes que al no tener ese espíritu ni el conocimiento de esto comienzan a tambalear, a alejarse y a enredarse en razonamientos y argumentos del alma, de la carne, por lo tanto empiezan a hacer lo que sienten y les parece y se alejan del camino de Dios.

Algunos de ellos no saben cómo volver, se sienten muy débiles para hacerlo, dicen: “¡No puedo!” La verdad es que sí pueden, porque pueden confiar en Cristo y Él los sacará del pozo en el que se encuentran porque Cristo no ha perdido el poder, Él sigue siendo el Señor, sigue perdonando y rescatando. ¡Si estás vivo aún hay tiempo!

Muchos creen que la eternidad es algo muy lejano y dicen: “Yo sé que algún día voy a volver.”  Lo atropelló un camión en la esquina y no volvió más porque la eternidad no está lejos: ¡La eternidad está a la vuelta de la esquina! Hay como un vidrio entre tú y la eternidad, en cualquier momento pasas para el otro lado.

Un hombre contó que tuvieron que internar al padre porque le vino un ataque al corazón y fue operado de urgencia. Su padre no fuma, no bebe, hace ejercicios, se hace chequeos dos veces por año, los médicos aseguraban que estaba en perfectas condiciones pero el asunto es que lo tuvieron que intervenir de urgencia.

 Cuesta creer que un hombre que no fuma, que no bebe, que se cuida haya terminado así. Hoy los médicos nos prohíben comer pastas, pan, arroz, asado con grasa, no podemos comer el pollo con piel. “¿Qué ha comido?”, pegunta el médico, tú le respondes que comiste arroz.

“¡No coma arroz porque tiene carbohidrato!” “Bueno, me como unos fideos.” “No, porque tiene carbohidrato.” ¡Ya no podemos comer nada! “Bueno, me como una fruta”, le dices. “Una sola, porque tiene azúcar.” Ni fruta podemos comer porque le ponen pesticidas, antes te decían que la laves bien y la podías comer, pero el asunto es que el fertilizante viene en la tierra así que la fruta está contaminada por dentro.

 ¡Entonces me como el carozo! De última tienes que tener dentro de tu apartamento una huerta y un criadero de pollos y de vacas. ¡Ni carne se puede comer porque tiene hormonas que les dan a las vacas para que crezcan! ¡Ya no sabemos qué comer!

Pero te cuidas en todo y de repente te viene “un patatús” y te encuentras con la eternidad en un instante. Algunos recomiendan que duermas con un cajón al lado, si te viene el soponcio te das vuelta y te metes en el cajón. A algunos les parece que está muy lejos la eternidad. ¡Está al lado suyo!

¡Dios Quiere Llenarte!

“Yo sé que algún día tengo que volver”, dicen algunos. ¡Vuelve ahora mismo! ¡Vuelve al Señor, arrepiéntete! Él tiene misericordia, te quiere perdonar, libérate de la predicación del infierno que te miente que puedes pecar un poco más, total, algún día vas a volver.

¡Mira que la eternidad está ahí a un paso! ¿Dónde piensas pasar la eternidad? El Espíritu del Señor está sobre ti y te revela conocimiento, sabiduría, inteligencia. ¿Acaso eres un soberbio que dice: “¡Yo sé lo que tengo que hacer! ¡A mí nadie me va a decir lo que tengo que hacer!”?

Lo que necesitas es despojarte de ti mismo porque lo que Dios quiere es que el mismo Espíritu que ungió a Jesús te unja a ti, y que la misma sabiduría, la inteligencia, el poder y el temor de Jehová que reposó sobre Jesús y le enseñó a ser prudente repose sobre ti.

 ¡Dios tiene la pretensión de que tú seas Jesús en la tierra! Él quiere que su Espíritu y el tuyo sean uno solo y quiere que tu alma esté sometida a tu espíritu y no que tu espíritu esté contristado por culpa de la soberbia de tu alma. Lo que proviene de la carne es carne y lo que proviene del espíritu, es espíritu.

¡Dios quiere llenarte! Quiere que camines seguro en sus caminos y pienses sus pensamientos. Arrepiéntete de tus caminos, pídele al Señor que te perdone y te guíe. Dile: “Señor, quiero ver esos días en que la vaca y la osa estén paciendo sus crías, ver al león comer paja junto al cordero.

Quiero ver esos días en que tu presencia hará que el niño recién destetado juegue con la víbora. Quiero ver el día que tú gobiernes en esta tierra, quiero ver tu reino en esta tierra. ¡Yo creo que la gloria del Señor cubrirá la tierra así como las aguas cubren el mar!

Creo en ti Señor, ayúdame a caminar en tus caminos. Líbrame de mis sentimientos, de mis pensamientos, líbrame de mí mismo Señor. Lléname de ti, perdóname porque mis argumentos se levantan para mantenerme lejos de ti y mi espíritu gime dentro de mí porque te quiere a ti, te anhela a ti Señor.

 ¡Haz que mi alma se apegue a ti! Me doblego delante de ti Señor; dame el espíritu que ungió a Jesús, dame el espíritu que hizo que Jesús agradara te agradara, te lo pido en el nombre de Jesús. Lávame en tu sangre Señor, toma mi vida en tus manos y espíritu noble me sustente, perdona mis pecados y límpiame de mis maldades con tu sangre preciosa.

Que mientras haya tiempo yo pueda mantenerme en la fe, en la limpieza y la pureza que produce la sangre de Jesús sobre mi vida. ¡Me arrepiento de mis pecados! ¡Perdóname y límpiame! En el nombre de Jesús hago esta oración, amén”.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez