El Cielo Tiene Coherencia

Por todas las razones que determinan que yo esté aquí realizando este trabajo tan diferente a lo que es mayoritariamente nuestro ambiente, y no en un salón, o templo, o el sitio físico que fuera, destinado a llamarse “iglesia”, es que debo responder siempre y en plena obediencia a los mandatos que recibo de mi Padre celestial mediante señales que ni siquiera puedo explicar de un modo racional, razonable y entendible para el común denominador de las personas, no creyentes e, incluso, creyentes. Hay directivas tan singulares, específicas, precisas pero raras, que en muchas ocasiones eso ha determinado que no me atreva a compartirlas por simple vergüenza. No será la primera que vez que alguien, (Hermano en Cristo, por supuesto) me dice sin anestesia que cree que me estoy volviendo loco o demasiado espiritual o místico. Y supongo que no está demasiado equivocado: porque la locura del evangelio no comenzó en el transcurso de este año y mucho menos en Rosario, República Argentina, ni mucho menos conmigo, como protagonista exclusivo. Es una locura muy antigua y tuvo a un tal Jesús como pionero y a ciertos hombres llamados fariseos como los cuerdos que lo censuraban, que lo injuriaban y que incluso se burlaban de él.

Y en el marco de esa sensación de navegar por los aires, sin saber no ya donde o en qué pista vas a  aterrizar, sino saber si realmente vas a poder aterrizar en alguna parte, es que recibo un nombre que se me liga con todo lo que está sucediendo en el planeta. En este mismo planeta donde, no por casualidad, ha sido puesto el hombre, máxima creación de Dios para glorificación de su nombre, no para su vergüenza. Ese nombre es Joel. Y si bien su nombre no me dice nada que no sepa, Joel quiere decir “Jehová es Dios”, creo que es el libro el que tiene el misterio escondido, la palabra sembrada, el resultado concreto, aunque esquivo, de lo que el pueblo de Dios está viviendo y deberá vivir para acceder a su destino de gloria. Siempre que se cita el libro de Joel, es para relacionarlo con los últimos tiempos preanunciados para antes de la venida del Señor. Sin embargo, si me dejan salirme de las rutinas clásicas y tradicionales de la Teología sistemática, creo que hay algo más encerrado en esas páginas, en esos setenta y tres versículos insertos en sus tres capítulos.

Capítulo Uno

  1. Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.
  2. Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres?
  3. De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación. (Esto me está advirtiendo algo: este es un libro profético. No de profecías, profético, que no es lo mismo)
  4. Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado. (Son estados de un mismo insecto: la langosta, símbolo de las huestes del infierno. Lo anterior, estados diferentes del ataque contra los hijos de Dios)
  5. Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
  6. Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león.
  7. Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas. (La vid es el pueblo de Dios. La higuera su remanente santo. Las ramas blancas son un símbolo de árboles sin savia, sin nutriente, sin combustible divino)
  8. Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud. (La iglesia adulta que se mueve sin Cristo)
  9. Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo. (No hay apoyo humano para la iglesia. No le encuentran parecido a su Creador)
  10. El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite. (El mundo está sin rumbo, la carne está muriendo, la palabra ha sido tergiversada, no hay revelación, nos quedamos sin unción)
  11. Confundíos, labradores; gemid, viñeros, por el trigo y la cebada, porque se perdió la mies del campo. (La míes son aquellos que necesitan salvación. Hoy no la tienen. Quienes deben traerla están muy ocupados tratando de sobrevivir)
  12. La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres. (El árbol se conoce por el fruto. No hay fruto en la tierra)
  13. Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación. (No hay ofrenda y no es por mezquindad humana ni por ataque satánico, es porque Dios la ha quitado)
  14. Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová. (La casa de Jehová es el Cuerpo de Cristo, no una construcción de mampostería, por bonita que sea)
  15. ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
  16. ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios? (La Palabra de Dios ha sido arrebatada por el discurso humanista, científico, filosófico y hasta esotérico)
  17. El grano se pudrió debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, los alfolíes destruidos; porque se secó el trigo. (Si hoy no existen alfolíes donde llevar los diezmos, es porque antes desapareció el alimento genuino)
  18. ¡Cómo gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! También fueron asolados los rebaños de las ovejas. (¡Cuánto sufre el pueblo cuando está desnutrido o su alimento es hojarasca y no lo sacia)
  19. A ti, oh Jehová, clamaré; porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo. (El infierno con sus mentiras consumió el alimento genuino en el tiempo de la prueba)
  20. Las bestias del campo bramarán también a ti, porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas del desierto.

Joel es un libro multigeneracional. Está escrito en una época de la que no tenemos memoria, sólo registros bíblicos e históricos, para un presente en el cual no tenemos verdades, sino apenas informaciones cruzadas, la mayoría de ellas, diagramadas por la mentira interesada y oportunista, y apuntando a un futuro del cual no tenemos predicciones, sino palabra profética que decidimos si creemos y activamos, o ignoramos y sepultamos. Todo eso está en Joel.

Capítulo Dos

  1. Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. (Lo que anuncian los profetas, que son las trompetas de Dios en la iglesia, que es Sion, es el juicio de Dios. Que en contra de lo mayoritariamente enseñado, no es destrucción, sentencia y ejecución, sino simplemente separación de lo verdadero de lo falso. Lo verdadero no debe temer, es verdadero, Dios lo sabe)
  2. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones. (Pueblo grande y fuerte, no parecido a nada que haya existido ni que hoy exista. Por tanto, es un pueblo espiritual, no físico o geográfico)
  3. Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape. (Esto te deja la certeza de tierra arrasada. Si la tierra sigue siendo tipología de la carne, lo que arrasará ese pueblo es la carne humana. ¿Qué es lo que se devora el polvo de la tierra conforme a la maldición legendaria? La serpiente. ¿Qué es la serpiente? Ya tienes tu respuesta.)
  4. Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán.
  5. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla.
  6. Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes. (A excepción del remanente santo que está confiado en Jesucristo y no le teme a nada, ¿A que le teme el pueblo religioso y el mundo incrédulo? A lo sobrenatural, pero no a Dios. Le teme al imperio del miedo y la muerte)
  7. Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo. (¿Quiénes crees que sean estos valientes hombres de guerra?)
  8. Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán. (La Palabra jamás golpea al que la ama y la guarda)
  9. Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones. (No son ladrones, son como ladrones y se mueven a la manera de los ladrones, pero no son delincuentes ni se llevan nada que no les pertenezca)
  10. Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. (¿Recuerdas lo que es la oscuridad? Exacto: falta de luz. Porque a la luz puedes analizarla, examinarla, pero a la oscuridad, no, no tiene esencia propia, sólo es el resultado de ausencia de luz)
  11. Y Jehová dará su orden delante de su ejército; (Aquí tienes la respuesta respecto a quienes son estos hombres de guerra) porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo? (Joel mira a través de la “Avenida del Tiempo” y ve en aquella plaga y sus consecuencias un anticipo de lo que será el “Día de Jehová”, un tiempo terrible de juicio que aún está por venir y que finalmente propiciará la tan deseada conversión definitiva del pueblo a su Dios)
  12. Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. (Perdón…creí entender que Jehová le está hablando a su pueblo, no a un pueblo ajeno y desconocido. ¿Y a su propio pueblo le está pidiendo que se convierta a él? Pero…¿Y la oración del pecador que hice, no me sirve para salvarme? ¡Conviértete iglesia! Con ayuno, lloro y lamento)
  13. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. (Dios nunca te castigará porque detesta castigar a sus hijos. Pero si insistes en desobedecerle, tú mismo activarás un castigo automático que te caerá sobre tus espaldas aun con Dios mismo sufriendo por ello)
  14. ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios? (Aquí aparece, por primera vez en este libro, la palabra clave para un comienzo de bendición: arrepentimiento)
  15. Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea. (Asamblea. ¿Recuerdas la palabra griega que se traduce como asamblea? Correcto: eklessia. Iglesia, en español)
  16. Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.
  17. Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios? (Esta es una postal de un pueblo errático, metido en caminos que no son santos y dejando que el mosto se pierda y el vino se ponga agrio. Como consecuencia, las naciones inconversas preguntarán dónde está ese Dios que promocionan tanto y no hace nada. Pero, ¿Lo peor? Habrá una parte del mismo pueblo que preguntará lo mismo)
  18. Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. (Dios no te cobra ni un centavo por su perdón. No se lo cobres tú al que te haya ofendido)
  19. Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones. (Presta atención, por favor: no dice que Él te lo traerá personalmente, dice que te lo enviará. ¿Con quiénes lo hará? Con sus ángeles, que en este caso son sus mensajeros. ¿Y que cosa es un mensajero? Alguien que te comunica algo que alguien le encargó que te transmitiera. Un mensajero no tiene un mensaje personal, trae un mensaje de alguien. Y este, es portador de alimento, que produce revelación, que crea unción)
  20. Y haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré en tierra seca y desierta; su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental; y exhalará su hedor, y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas. (Hay mucha discusión teológica respecto a quien es el del norte. Yo no discuto, no debato ni me opongo a ninguna de estas elucubraciones. Sólo un detalle: si exhala hedor y trae pudrición, Dios no es, seguro.)
  21. Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas. (Tierra, planeta, gente, hombres, mujeres, creyentes, carne…)
  22. Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos. (¿Es que los animales estarían preocupados o temerosos porque no hay todo eso en el desierto? ¿Todos vegetarianos son los animales? Salvo que cuando dice animales, se refiera a ánimas, o sea: almas.)
  23. Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.
  24. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. (Lluvia habla de bendición. Trigo de palabra genuina, vino de revelación y aceite de unción)
  25. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. (Si pierdes una batalla contra el enemigo pero no pierdes tu comunión, Dios siempre te restituirá con creces lo que eventualmente hayas perdido. Job es el modelo)
  26. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. (Para que el pueblo de Dios no sea avergonzado, tiene que ser imagen y semejanza del Padre. Porque es el Padre el que jamás será avergonzado)
  27. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. (Conoceremos la Verdad, y el conocimiento de la Verdad es el que nos hará libres. Porque la Verdad se pasea en medio nuestro y no siempre llegamos a conocerla)
  28. Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. (Puedo aceptar estar en la categoría de los que soñaremos sueños. ¿Estás tu en la de los que profetizarán o verán visiones?)
  29. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. (Esto no es herencia exclusiva para hijos, esto es bendición abarcativa para todo el que invoque Su nombre)
  30. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
  31. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
  32. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado. (Hasta tanto se descifre todo lo que aquí se declara, que te quede claro que todo aquel que invoque Su nombre, será salvo. No discrimines, Él no hace acepción alguna. El que heredará todo el conjunto, será el Remanente)

La gran pregunta que yo me hice cuando empecé a tener en mi mente, cada día y cada momento el nombre de Joel, cuando a mí en ese tiempo y momento no me significaba nada distinto a lo que estaba viviendo o haciendo, fue: ¿Y ahora qué? ¿Qué debo hacer con esto, Señor? O la misma pregunta que hizo Saulo cuando cayó al suelo camino a Damasco al ponerse dificultosamente de pie: ¿Qué quieres tú que yo haga, Señor? Nunca dudé de la respuesta. Nunca.

Capítulo Tres

  1. Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, 2. reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra; 3. y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber. (No hay que exprimirse demasiado el entendimiento para tomar conciencia que está hablando del pueblo en Babilonia, ¿No es cierto? Cautividad de mentalidad)
  2. Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.
  3. Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos;
  4. y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra. (Esto es espiritualmente claro. Deja que el Espíritu Santo te lo confirme, pero tengo certeza que está refiriéndose a todo el comercio, a veces hasta infame, que hemos efectuado dentro de Su casa.)
  5. He aquí yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza; 8. y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, nación lejana; porque Jehová ha hablado. (Es por precio; el Reino es por precio. La salvación es por Gracia y sin costo, pero el Reino tiene un precio y debemos pagarlo)
  6. Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.
  7. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.
  8. Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes.
  9. Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.
  10. Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos.
  11. Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.
  12. El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. (Es la etapa del juicio. Es después de esto que recién los justos resplandecerán. Los que hayan quedado, dice Pablo en Tesalonicenses.)
  13. Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. (Está hablando de una crisis que no se limita a una casa, a una familia. Es una crisis general, donde sólo el objetivo de nuestra esperanza podrá sostenernos)
  14. Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella. (Veamos; ¿Quiénes crees tú que son los extraños que pasan por dentro del pueblo de Dios sin que nadie los moleste? No son mundanos, es obvio)
  15. Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.
  16. Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra sangre inocente.
  17. Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación.
  18. Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion.

Mucho de lo escrito en este libro, forma parte de la descripción de un formidable ejército que avanza imparable. Parece ser, indudablemente, una notable ilustración de como la drogadicción, el alcoholismo, la pornografía, la ludopatía, el sexo promiscuo y otros vicios de nuestro tiempo, junto con sus consecuencias, se extienden imparablemente en nuestra sociedad y aún entre nuestras familias. No hay muralla suficientemente alta, ni puerta o ventana tan firmemente cerrada que nos permita exclamar con seguridad “¡Mi familia está a salvo! ¡Estoy seguro!” Una terrible plaga que no respeta entre ricos y pobres, jóvenes o adultos, hombres o mujeres y ni aún a las familias cristianas. Superior, incluso, a la plaga difundida y sobre enfatizada de nuestros días. También son una buena ilustración de como la corrupción y la pérdida de valores van ganando terreno en nuestra sociedad y no solo en la clase política, una mancha imparable que todo lo contamina y destruye

¿Cómo poner freno a estas amenazas? ¿Qué hacer para no sucumbir ante ellas? No me considero la persona más adecuada para dar consejos en este sentido. Sin lugar a duda que hay gente, más capacitada que yo para orientar a las familias en este sentido. Como cristiano que ve con dolor lo que ocurre a nuestro alrededor, que ama al Señor y a sus hermanos, como padre que está preocupado por sus hijos y nietos me atrevería a hablar de: La necesidad de estar siempre vigilantes y de no bajar nunca la guardia. De no confiarse y menos en nuestras propias fuerzas o habilidades. De establecer valores firmes que tengan valor permanente, que puedan actuar como freno a estos ataques. Hablamos de cuestiones como el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo, el compromiso, el respeto mutuo, la solidaridad, el valor de la familia, la justicia, la verdad, la honestidad… aunque esto no es tarea fácil, y más, cuando la sociedad promueve todo lo contrario.

Debería concluir esto aquí, pero no quiero. Porque conjuntamente con esa palabra divina puesta en mi corazón, un trabajo de envío de materiales, me llevó, casi sin darme cuenta, a abrir un antiguo trabajo creado en la mitad de la década de los años noventa, hace casi treinta años atrás, cuando ministraba a través de una emisora de radio de mi ciudad. Está publicado en la página 27 de la ventana de Crecimiento de mi página Web. Lleva el número 49 y se llama “Abrazado en la Nube”. La porción que voy a compartirte, ya fue publicada en mi Blog a modo de adelanto, y me habla a mí, y también tiene que hacerlo a ti, que Dios es coherente y su voz es siempre profética. Que cuando el hombre es obediente y no piensa según su sabiduría, (Ese fue mi único mérito) puede ser un canal eficiente para algo que vivimos hoy, pero que fue anunciado treinta años atrás por la boca de un anónimo desconocido sin lauros ni prestigios como para que alguien importante le prestara atención. Dice:

Estamos en una tribulación progresiva. Porque la palabra Tribulación es Aflicción o Crisis. ¿Cuántos saben que, con las diferencias culturales, sociales, ideológicas, económicas y políticas que el mundo en su conjunto tiene, estamos en crisis? ¿Sabes por qué? Olvida a los hombres corruptos que puedan estar haciendo las cosas mal. Estamos en crisis, esencialmente, porque los reinos del mundo se están cayendo y, mientras más se caen, más difícil se hace vivir en ellos. Y la Palabra nos promete que se van a caer. Eso para que a ti no se te ocurra, de puro “buenón” nomás, ponerte a orar en su contra, sino para que tú aprendas a levantar una estrategia para poder fluir en medio de la crisis, no para oponerte a la crisis. Porque sería bien tonto ponerse a pelear en contra de lo que Dios ha dicho que iba a acontecer, no crees? Si tú puedes cambiar la categoría de un problema, pues cámbialo; pero si no puedes porque no está dentro de tu alcance hacerlo, aprende a fluir dentro del problema. Preocuparnos, mientras tanto, no habrá de cambiar absolutamente nada.

(Lucas 21: 27) entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

He apartado esta línea para colocar una acotación de suma importancia: la palabra nube que vemos en este pasaje, en los originales, es la palabra nephos, y significa Testigos. Nube de testigos, mensajeros anónimos, gente vil y necia, en casos, para avergonzar a sabios elegantes e inmaculados. Regístrala, mantenla cerca tuyo anotada. Que no se te olvide. Y después dice que vendrá con poder y gran gloria.

(28) Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

Nota que la reacción es de júbilo y no de temor. Es que cuando llegue ese día, los justos podrán levantar la cabeza y gozarse y decir: ¡Al fin! ¡Mi redención llegó! ¿Y cuál es mi redención? La destrucción del sistema religioso. Ahora dime la verdad con la mayor transparencia que tengas y sin la menor muestra de religiosidades declamatorias: Tú, que eres fiel, sincero, justo, recto: ¿Tendrías algún problema si el sistema religioso actual dejara de existir? ¿Tendrías que lamentar la pérdida de algún cargo, posición o hasta quizás un salario? Mira amigo mío: cuando Babilonia cae, en Apocalipsis, todo el mundo está llorando su caída, excepto dos grupos: los apóstoles y los profetas. ¿Te imaginas por qué ellos no lloran la caída de Babilonia? Exactamente, acertaste: Porque ellos han sido los que han ocasionado esa caída… ¡Ellos la derrumbaron!

En el verso 25, vemos que hay señales cósmicas que tienen que ver con juicio, al igual que en Joel, muy parecido el lenguaje. Pero recuerda que Joel está tratando de hablarnos que en los tiempos finales, es necesario que exista una generación profética, que tenga visión, que los sueños se conviertan en algo que puede implementarse, que los hijos y las doncellas profeticen, porque los soles y las estrellas no van a tener sus funciones. Recuerden que en los tiempos de Joel, tanto en los caminos como en la navegación, la guía y la dirección eran a través del sol y las estrellas. Entonces Joel está tratando de avisarnos que en los días finales, aquellas cosas que nos daban seguridad habrán de borrarse y desaparecerán. Ya no tendremos ni marcas ni guías visibles. Entonces, en ese tiempo. Ya no sería una opción ser profético, sino una demanda, porque si no, nadie sabría para dónde ir.

Y así está la tierra hoy. No podemos confiar en la medicina, no podemos confiar en las películas, no podemos confiar en nada de lo que antes eran marcas terrenales estables. Aquello que nos prometía excelente seguridad cuando estábamos edificados en una buena posición, ya no existe. Estudiar mucho, ya no nos garantiza nada. Meter dinero en el banco (Y en Argentina de esto se sabe mucho), ya no garantiza nada y cambiar por el voto a nuestros gobernantes tampoco nos garantiza gran cosa. O sea que no hay dirección precisa, es necesario estar oyendo a Dios, ser profético y saber cuál será el o los próximos pasos. Si no, andaremos todos perdidos. Si en un mundo en crisis, que no tiene ninguna señal estable, no existe una iglesia profética, estamos todos perdidos. Y quiero que tú notes que profecía, aquí, no tiene nada que ver con profetizar, sino en saber para dónde hay que ir. Es, concretamente, la habilidad para ver el futuro hoy y diseñar el camino a transitar. Lo que Joel estaba diciendo, no es que tú vayas a profetizar, sino que es necesario ser una generación profética. Hay que levantar los ojos de lo natural. Cuando los soles y las estrellas ya no alumbren el camino. Recuerda que los magos llegaron donde había nacido Jesús por un seguimiento. ¿Recuerdas siguiendo qué? Sí, eso: era el único mapa que tenían.

Fíjate que el verso 25 dice que habrá señales en el sol, en la luna y las estrellas, y en la tierra angustia en las gentes. Quiero acotarte que “gentes”, son naciones. Entonces lo que dice es que las naciones estarán angustiadas, las personas andarán con una alta cuota de estrés. ¿Esto parecería algo contemporáneo, no es así? Hay perplejidad, gente confundida porque lo que antes servía de guía, ahora ya no le sirve, que no tienen ni la menor idea de cómo resolver este problema. El corazón de muchos hombres está desfalleciendo por temor a lo desconocido. Ese es el día presente.

Ahora quiero que vuelvas a recordar que Cristo está contestando una pregunta. ¿Cuándo va a deshacerse el sistema religioso? Bueno; estas son las señales. Es decir que, la naturaleza del ministerio apostólico y la conmoción que Dios va a traer, es naturalmente opuesta al sistema religioso. Porque El fin del siglo, del cual me paso mucho tiempo hablando, no es el final de un período de cien años, como mucha gente simplista ha enseñado. Siglo, en esos textos, es la palabra kosmos, y su implicancia tiene que ver mucho más con sistema que con cronologías calendarías. ¿Verdad que lo has entendido?

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El Día de la Libertad

El día que llegamos a Cristo, fusilados y desparramados contra el suelo duro, encontramos lo que necesitábamos. Empezando por una paz que no conocíamos, pasando por una liberación interior que ignorábamos pudiera existir y concluyendo por una certeza externa que nos potenció al máximo de nuestras posibilidades. Sin embargo, no todo fue tan sencillo ni tan inmediato. Alguien dijo alguna vez que, si los cristianos estuviésemos TODOS llenos del Espíritu Santo, tanto la consejería pastoral como la sanidad interior, quedarían desoladas y sin trabajo. Pero la realidad nos muestra que no es así, sino lo contrario. Que los ministros en muchas ocasiones se granjean la antipatía de algunas de sus ovejas por causa de no poder atenderlas debidamente en sus necesidades y que en las congregaciones donde la Sanidad Interior está organizada, los turnos para atención se entregan con meses de anticipación. ¿Cuál es el problema, entonces? El evangelio de Jesucristo, seguramente que no. El problema son las ataduras que traemos de nuestra vida anterior y que no rompemos inmediatamente, porque no lo sabemos, porque no nos atrevemos o, sencillamente, porque no nos interesa hacerlo porque estamos en un tono de apatía y estupor. Este trabajo apunta a ayudar a desatarnos de todo lo que todavía nos liga a yugos de alguna clase de esclavitud.

(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Una mujer, cristiana desde su niñez solía, cuando las cosas no le salían como ella quería, atacar verbalmente a las personas. “Lo que sucede es que soy hija de vascos”, era su excusa, ya que esa procedencia, según ella, le justificaba conforme a la leyenda de la tozudez de los vascos. Ese comportamiento, era su herencia espiritual. Porque es más que obvio, que leyendas y famas al margen, y aún habiendo algo de cierto, es notorio que no todos los vascos tienen que ser similares. Lo cierto era que había un área en la que el enemigo tomaba ventajas en su vida. El haberse convertido no había cambiado su carácter y ella solamente se excusaba. Cuando el Señor le mostró el problema, ella se arrepintió, renunció a su pecado de ira y amargura al hablar y se declaró libre de la atadura por el poder de la sangre de Jesucristo. Tú, hoy, puedes hacer exactamente lo mismo con todo aquello que, entiendas, has heredado por genética de tus padres o incluso abuelos maternos o paternos. No escatimes nada, sólo sé específico y claro.

1 – CADENAS QUE ATAN AL PASADO

Muchos creyentes batallan con problemas como el mencionado, que les impiden su crecimiento espiritual. Estas ataduras son como eslabones de una cadena que nos mantienen firmemente unidos al pasado, en un área de debilidad en la que nuestros antepasados, que no eran creyentes, eran vulnerables. Esta herencia espiritual negativa se manifiesta porque abrimos alguna puerta, dándole al enemigo el derecho legal de entrar. Estas ataduras generalmente afectan nuestra mente, voluntad y emociones influenciando nuestro comportamiento con explosiones de ira, rebelión, depresión, amenaza de suicidio, hambre compulsiva, mentiras, robo, pecado sexual, adicción a químicos, comportamiento destructivo  muchos más. Fíjate; no necesitas ser demasiado perspicaz para entender estos tiempos que estamos viviendo.

(2 Corintios 12: 20-21)= Que no haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizás tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.

Muchos cristianos que luchan contra estos problemas llevan verdaderas vidas de derrota, están limitados por la culpa. Tratan de cambiar su conducta por sí mismos, sólo para caer en lo mismo más profundamente y desesperarse. Tienen ser liberados de las cadenas que los tienen sujetos. Una gran mayoría supone, – porque no hay nada que se los avale -, que el simple hecho de aceptar un día a Cristo como Salvador y Señor y convertirse, termina con todas estas cosas. Eso, te aviso, es evangelio mágico, una variante doctrinal que muchas cristianos que ven demasiadas películas pseudo-místicas,  han adoptado indebidamente. En la conversión, tu espíritu se somete al Espíritu Santo, pero tu alma, luego de un pequeño lapso donde queda despatarrada por el tremendo shock, reacciona y pelea cada centímetro de la vida del protagonista, que en este caso vienes a ser tú, precisamente. Y esgrime sus propias armas, que a la hora del crecimiento, resultan de piedra de tropiezo indudables.

Una de esas piedras de tropiezo y muy importante, es la falta de perdón. Gente que ha sido lastimada, herida, rechazada o humillada, se ha llenado de rencor y resentimientos. En un momento dado de su vida encuentra a Cristo, lo acepta como Salvador personal y lo hace Señor de su vida, y de ahí en más, de acuerdo a lo que le enseñaron, se predispone a vivir como Dios quiere y a servirlo lo mejor que pueda, pero si no corta con aquello que marcó su vida, el resentimiento continúa, la falta de perdón se manifiesta y su relación con el Señor se deteriora. Si a esto le sumamos que vive en un estado permanente y constante de pena y disconformidad, entonces el cuadro se completa de tal manera que resultaría poco menos que una epopeya sacar a alguien de esa situación.

A esto habría que agregarle las adicciones a todo aquello que pueda producir hábito o dependencia, el rechazo y una pobre imagen de sí mismos, que determinan que mucha gente esté literalmente, tratando a Dios de mentiroso. ¿Por qué? Porque se llaman basuras a sí mismos, mientras que Dios dice que son SU imagen y semejanza. ¿Llamarás tú a Dios basura? Las relaciones sexuales ilícitas en cualquiera de sus expresiones, no es necesario que te las detalle y cualquier forma de ocultismo también son durísimas cadenas que tienes muy pocas probabilidades de romper.  Sería interesante ampliar nuestros conceptos sobre algunas de ellas que significan, por sí mismas, en otras claves necesarias para romper ataduras.

2 – FALTA DE PERDÓN

Parafraseando al Padrenuestro, alguien dijo alguna vez: Perdónanos por arrojar basura y desperdicio, así como nosotros perdonamos a quienes nos la arrojan. Parece una linda paráfrasis, ingeniosa y punzante. Lo siento. Debería ser real. Perdonar significa terminar definitivamente con el deseo de devolver “la basura”; no recordar más el asunto. Significa renunciar a la ira y al resentimiento y, de ese modo, liberar al deudor y, de paso, romper una atadura que nos perjudica solamente a nosotros mismos. Es una decisión de la Voluntad. Y entiéndeme definitivamente esto, por favor: nosotros podemos decidir perdonar a una persona que nos ofendió, nos guste o no hacerlo.

 

(Mateo 6: 14-15)= Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (¿Consigues entender el porqué de esa falta de relación que tienes con el Señor? ¿No has podido ver, aún, que si no perdonas de una vez y para siempre “esa” vieja ofensa recibida, jamás podrás establecer esa comunión divina que tanto ansías?)

 

(Efesios 4: 31-32)= Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó en Cristo. (¿Sabes qué es lo que más llamó mi atención de este texto? Que habla de la gritería con una entidad similar a la de la amargura y la maledicencia. ¿Es para tanto? ¡Si solamente nos gritamos un poco, nada más que eso, no nos castigamos ni nada, solo nos gritamos! ¿Ah, sí? Bueno, díselo al Señor, entonces.)

(2 Corintios 2: 10-11)= Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo.

Ponemos al perdón en su perspectiva correcta al darnos cuenta que cualquier injusticia que sufrimos de parte de otro, es pequeña comparada con nuestro propio pecado contra Dios. En otras palabras, la “basura” que le hemos entregado a nuestro Padre celestial, es peor que toda la “basura” que otras personas nos han arrojado a nosotros. Si queremos recibir el perdón de Dios, debemos perdonar. Lo que nos ayuda a perdonar a quienes nos ofenden es la gratitud hacia Dios por su misericordia para con nosotros, y el deseo de demostrar esa gratitud obedeciendo su Palabra.

3 – HERIDAS DE ORGULLO

La falta de perdón crea una atadura entre la persona que ha sufrido la ofensa y la persona que la ocasionó. Esto se rompe con el perdón, las dos partes se liberan y el Espíritu Santo puede sanar y restaurar. De hecho, el nuevo vínculo con el Señor llena de amor a la persona. La historia tiene protagonistas.

Se cuenta de un caso en que el orgullo de una mujer fue profundamente quebrantado cuando su hija se divorció, pero cuando se enteró que estaba embarazada de su último novio, directamente se puso furiosa. Varios días luchó en contra de su ira, de su enojo y su disgusto. Después se llenó de culpa sabiendo que debía perdonar porque era cristiana.

Sentía como que el enemigo le estaba robando la familia. El marido estaba enojado, la hija avergonzada y ella tenía tanta soberbia que no podía admitir un hijo ilegal en su medio ambiente. Sabía que tenía que hacer guerra espiritual y que la llave era el perdón. Primero le dijo a la hija, cara a cara, que estaba en contra de lo que hacía, pero que había decidido perdonarla. Después le pidió al Señor que la perdonara a ella misma por su enojo, por su soberbia y por su actitud egoísta. Entró en guerra diciéndole a Satanás: No me importa lo que estás tratando de hacerle a mi familia. El amor y la provisión de Dios son mayores que todo lo que tú puedes hacer. Tu ataque está roto en el nombre de Jesús y Dios nos ayudará a superar esta situación y mantenernos juntos. Los veintiún años invertidos en mi hija, no se van a perder por este problema aislado…

Luego la madre oró así: Dios; te entrego todo mi ser. Cualquiera que sea tu plan para mí como abuela. Te pido que ministres a mi hija, que la acerques a tu corazón y que nos unas en tu amor. Por favor Señor; trae a este niño seguro al mundo. Gracias porque será una bendición para todos nosotros. La atadura de esa madre se rompió cuando perdonó a su hija: las emociones negativas dejaron de atormentarla. La joven siguió estudiando, vive ahora con su bebé y sus padres y el Señor está restaurando una relación entre ellos basada en el amor.

4 – EL PROCESO DE LA AFLICCIÓN

(Proverbios 15: 13)= El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón se abate el espíritu.

La aflicción es causada por varios factores: una relación rota, la pérdida de un ser querido o del trabajo, por sueños que no se concretan. También puede ser consecuencia de un aborto o de esterilidad; puede deberse a malos entendidos con otras personas o desconcierto contigo misma. También podemos estar en desacuerdo con Dios sintiendo que Él nos abandona cuando más lo necesitamos.

La aflicción es la consecuencia de un proceso natural sobre una situación determinada y por un tiempo razonable. Los psicólogos dicen que normalmente puede durar entre uno y tres años. Es un proceso de sanidad que si no se resuelve, prolonga la aflicción y abre la puerta a problemas espirituales, físicos y emocionales, y es una traba para el crecimiento espiritual.

Para poder liberarse de esta aflicción, la persona debe estar en condiciones de decirle a Dios: Señor; no entiendo esta tragedia, pero decido creer en tu amor por mí y deposito mi confianza en ti. Recién entonces Dios puede, como dice Isaías: Derramar el óleo de gozo en lugar de luto.

5 – LA ESCLAVITUD DE LAS ADICCIONES

Aquella que concurre cuatro veces en la semana al instituto de belleza para mantener una apariencia exterior impecable; la que es adicta a su teléfono móvil; la que vive en el gimnasio modelando su figura por encima de la media habitual; la que se mata por mantener su casa impecable con prioridad sobre la atención de su esposo o sus hijos. Otra es alcohólica y otra adicta a las drogas recetadas. Todas tienen comportamientos dependientes.

El diccionario define la adicción como Rendir la voluntad a algo, de manera obsesiva. El gran peligro en la adicción es el hecho de rendirse, de entregarse a otro poder permitiendo que la voluntad se torne pasiva. Muchos adictos niegan que hayan entregado su voluntad e insisten en repetir: Puedo abandonar eso en cualquier momento. Pero las cadenas no se rompen hasta que no deciden entregarse al poder del Espíritu Santo para ser liberados.

La Escritura nos advierte en 1 Pedro 2:11: Os ruego que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.

Ejemplo: una mujer y su marido mostraban ser un ejemplo como familia. Incluso iban, con sus dos hijos, todos los domingos a las reuniones de una congregación cristiana. Ella aparentaba ser un modelo de esposa y madre, pero lo que nadie sabía era que hacía diez años que venía consumiendo drogas recetadas y profusas bebidas alcohólicas. Trabajaba como enfermera y no tenía dificultades para conseguir las necesarias recetas de los médicos; especialmente, para bajar de peso.

Ella declaró que sabía que no tenía que hacerlo, y que cada vez que tomaba una píldora, clamaba a Dios que la ayudara, pero no se podía controlar. Sabía que como madre dejaba mucho que desear, pero no podía dejar de tomar esas píldoras. Después tomaba vino para tranquilizarse. Pero la realidad era que lo hacía para escapar.

Un día la vino a visitar su cuñada y le contó cómo hablaba con Dios. Ella pensó que también le gustaría enormemente hablar con Dios de esa manera. Después conoció a un misionero que la desafió a que invitara a Jesús a ser Señor de su vida. Recibió a Cristo en su corazón, pero siguió con sus viejos hábitos. Otro día se sorprendió al leer en su Biblia que su cuerpo es templo del Espíritu Santo. Entonces oró: Señor; si tu Espíritu habita en mí, yo no quiero abusar de algo tan sagrado. Por favor, ayúdame a terminar con esto.

Estaba determinada a liberarse de la atadura de las drogas, así que fue a su cartera y sacó de ella todas sus píldoras. Esa noche las arrojó por el inodoro de su baño y nunca jamás volvió a tomarlas. Tampoco tuvo reacciones en su cuerpo por la falta, es decir; no padeció ninguna clase de síndrome de abstinencia. Tres semanas después, mientras tomaba vino como de costumbre, escuchó una voz demasiado clara que le decía: Este será el último trago. Miró alrededor pero no vio a nadie. Pero ella sabía que era el Señor quien le hablaba y que debía dejar también inmediatamente la bebida. Arrojó al lavabo el resto de lo que quedaba en su copa y nunca más volvió a beber. El poder de Dios rompió la atadura.

6 – LAS RAÍCES ESPIRITUALES DE LA ADICCIÓN

Las adicciones, ya sean drogas, alcohol, música rock, gratificaciones personales, pornografía, perfeccionismo o negativismo, generalmente se manifiestan como el deseo de escapar a diversas circunstancias.

Un prestigioso profesional cristiano, escribió alguna vez que: Todas las adicciones tienen una raíz espiritual. El ser humano es rebelde y egoísta por naturaleza: desea reconocimiento y satisfacción. La adicción es un reflejo directo de nuestra atadura interna a este pecado de rebelión. La sanidad no es completa hasta que no se haya cortado con esta atadura.

Las adicciones no solamente tienen causas espirituales, sino consecuencias espirituales. Hay muchas maneras en que las adicciones pueden ser destructivas espiritualmente. Hay formas, por ejemplo, de idolatría espiritual que crean adicción. Consumen energía y llaman la atención. Crean una barrera entre el adicto y Dios, impiden la obediencia a Dios y, finalmente, perpetúan el pecado.

Muchas veces la persona es llevada a la adicción debido al abuso del que fue víctima en la niñez. Por ejemplo: violación, rechazo, una mala imagen de sí mismo, falta de perdón, culpa o aflicción. Si en la herencia familiar existen comportamientos de este tipo, hay que tomarlo en cuenta y lidiar con él. Pídale al Espíritu Santo que le muestre la raíz que causa la adicción, ya sea suya o de la persona por quien usted está orando, y busque la sanidad y la liberación en esa área.

Este puede ser un camino largo y difícil. Las adicciones no siempre se rompen instantáneamente, como en aquel caso de la mujer drogodependiente y alcohólica que mencionáramos. Los adictos, a veces, pueden luchar bastante tiempo antes de sobreponerse a sus compulsiones. El consejo y la ayuda de grupos cristianos colaboran en parte. La victoria se logra en oración, en disposición para aceptar la ayuda de otros y, esencialmente, en experimentar la confianza precisa en la misericordia de Dios. Si deseamos ser libres, podremos romper las ataduras de la adicción por el poder de la sangre de Jesús y andando en su Espíritu.

7 – RECHAZO Y UNA AUTOIMAGEN NEGATIVA

Las palabras, ya sean nuestras o de otros, tienen el poder de sanar o de lastimar el espíritu. Una encuesta indica que se necesitan, por lo menos, cinco afirmaciones positivas para contrarrestar los efectos de un solo comentario negativo. Por eso es que Proverbios 15:4 y 18:21, expresa: La lengua apacible es árbol de vida, más la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.

Un pastor oró en una ocasión con una atractiva mujer de alrededor de unos cuarenta años de edad que se creía gorda y fea. Ella, había crecido en el campo y, cada vez que la familia pasaba por otros campos donde se veían cerdos comiendo, solían hacerle bromas señalando que los que estaban comiendo eran juanitas, en relación con su nombre.

Atada a las palabras de su madre, Juana luchó con una imagen “gorda” de sí misma por toda su vida. Rechazaron y rompieron esa maldición durante una sesión de oración donde hicieron, incluso, guerra espiritual. Luego declararon que ella era creación divina, hecha para su gloria y le dieron gracias a Dios por haber hecho a Juana a su imagen. Ella fue liberada de la atadura y se comenzó a ver a sí misma desde una nueva óptica.

Otro caso notable es el de una mujer que llamaremos Rosa. Su hijo, que llamaremos Roberto, y que había sido normalmente buen alumno, cuando cursaba quinto grado, empezó a tener malas calificaciones. La opinión de la maestra, era que él podía hacer las cosas mucho mejor. Orando, Rosa recordó el día en que su suegra se enojó con su marido, porque él le reprochó que fuera tan exigente en la escuela con su hermana menor. Ella, entonces, le contestó textualmente: Espera que Roberto crezca y vas a ver lo que se siente cuando no puedes controlar a tu hijo en la escuela. Roberto, entonces, sólo tenía seis meses.

(Isaías 54: 17)= Ninguna arma forjada contra ti prosperará y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová.

Rosa usó este versículo para, en oración, romper esas palabras pronunciadas hacía tanto tiempo. Naturalmente, el muchacho mejoró y llegó a ser uno de los mejores promedios en su colegio.

8 – RELACIONES SEXUALES ILÍCITAS

(1 Corintios 6: 16-18)= ¿O no sabéis que el que se une con una ramera es un cuerpo con ella? Porque dice: los dos serán una sola carne. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica contra su propio cuerpo peca. Esto significa que cualquier relación sexual fuera de un pacto serio y responsable de unidad entre un hombre y una mujer, ya sea heterosexual, homosexual o cualquier otra variante, es considerado pecado y el pueblo de Dios está continuamente siendo alertado contra esa clase pecado. De hecho, en algunos sitios parecería ser el único tipo de pecado condenable, mientras que otras formas no menos dañinas no son evaluadas con el mismo rigor.  Las enfermedades que se transmiten por contacto sexual, son lo que Pablo advierte en Romanos 6:23 cuando dice: Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Las consecuencias del pecado sexual pueden ser la muerte física, emocional o espiritual. Este tipo de pecado abre la puerta para la influencia demoníaca.

Una víctima de incesto o violación puede creer que no tendrá relaciones sexuales normales, creyéndose atada de alguna manera a su agresor. Puede afectar su relación con Dios y con otras personas, sus emociones y su autoimagen. El perdón al agresor es lo único que puede liberarla, aunque un intenso tratamiento de lo que llamamos Sanidad Interior o Sanidad del Alma, aquí, podría ser necesario y positivo. La consecuencia frecuente del pecado sexual es el aborto. Los defensores de la vida insisten en que esto trae serios conflictos espirituales, tanto a las mujeres que deciden abortar como a la nación que lo autoriza.

9 – ESPÍRITU DE MUERTE

Satanás oprime a estas mujeres, inyectándoles pensamientos en la mente. Las bombardea con sentimientos de culpabilidad, condenación, remordimiento, auto-justificación, hastío, odio a sí mismas e ideas de suicidio. Los demonios vienen por la puerta abierta que el aborto ha dejado al enemigo. La mujer debe ser liberada de estos espíritus.

Una jovencita de veinte años, después de un aborto, se entregó al Señor. Comenzó a estudiar para ser médico-misionera. En la Facultad conoció a un joven que había vuelto a los caminos del Señor y quedó embarazada. Su novio no quería el bebé y ella no quería abandonar su carrera, así que lo abortó. Pero esta vez las consecuencias fueron más intensas. Ella dice que todo le resultaba muy irónico, ya que estaba dispuesta a mentir, engañar y matar para “trabajar para Jesús”. Posteriormente ella se arrepintió y recibió el perdón de Dios, pero no se podía perdonar a sí misma.

Esa falta de perdón permitió al enemigo asentar su pie. El espíritu de suicidio se apoderó de ella. Estaba tan deprimida bajo su influencia que podía escuchar a los demonios cantándole: “¡Vas a morir! ¡Vas a morir!”… Esto duró varias semanas. Su liberación se produjo cuando Dios le habló a través de su palabra. (Salmo 118: 17-19)= No moriré sino que viviré y contaré las obras de Jehová. Me castigó gravemente el señor, más no me entregó a la muerte. Abridme las puertas de la justicia, entraré por ellas, alabaré al Señor. Se dio cuenta que tenía una opción. No tenía que morir, podía vivir. Esos pensamientos suicidas habían sido del diablo. Un día llegó a su casa decidida y, en voz alta, dijo: “¡Basta! ¡Se acabó, diablo!” Se perdonó a sí misma y perdonó a los hombres que le habían hecho mal. Casi pudo ver cuando rechazando estos espíritus, “algo” se iba de ella y de su vida.

10 – ACTIVIDADES EN EL OCULTISMO

Deuteronomio 18: 9-14 declara que las prácticas ocultas son abominación a Jehová. Esto se refiere a la Astrología (Lectura de horóscopos (, lectura de las manos, tabla Ouija, Tarot, adivinación del futuro, brujería, magia, sociedades secretas, hechicería, juego de la copa y más. Un gran número de cristianos, aunque tú no puedas creerlo, se exponen permanentemente a la actividad demoníaca yendo a adivinos y diciendo luego entre sonrisas: ¡Ah!, ¡Pero yo no me los tomo en serio! No le hace. Eso no cambia el hecho de que la Palabra de Dios lo condena. Los malos espíritus sí que se lo toman en serio.

Otros compran inocentemente o aceptan como regalos, objetos que tienen algún significado en el mundo del ocultismo. Ejemplo: máscaras indígenas, souvenir de Grecia con dioses míticos, mapas del mundo con los signos del zodíaco, pinturas hindúes y adornos que representan deidades orientales.

La advertencia hecha por Dios a los israelitas, es apropiada para nosotros en el día de hoy. (Deuteronomio 7: 25)= Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego, no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios. No son pocos los creyentes que ya sea por desconocimiento e incredulidad, atesoraban objetos o libros de ocultismo y Nueva Era, que pasaban por momentos malos, y que luego de quemarlos en el nombre de Jesús, experimentaron un notable cambio en sus vidas y una especie de claridad para el mejoramiento de su relación con el Señor.

Esto no es ocurrencia, moda ni invento de estos días. En el libro de los Hechos 19:18-19, detalla que cuando Pablo predicaba en Éfeso, los que se convertían quemaban los libros de ocultismo. Dice: Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos ellos: y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

SIETE PASOS PARA CAMINAR EN LIBERTAD

1)= Identifica el área de conflicto. Pídele al Espíritu Santo que te muestre cualquier área de atadura a la que tú debas prestarle atención.

2)= Confiesa y arrepiéntete delante del Señor de los pecados que el Espíritu Santo te muestre.

3)= Perdona, por decisión propia, todo lo que veas que es una atadura; inclusive, perdónate a ti mismo. Libera tu enojo ante Dios, tu sentimiento de que él te dejó caer.

4)= Recibe el perdón de Dios y su sanidad.

5)= Renuncia al pecado y cierra la puerta en cualquier área por donde el enemigo pudiera entrar.

6)= Pídele al Espíritu Santo que te ayude a romper con los patrones de conducta a los que estás acostumbrado.

7)= Permite que el Espíritu Santo vaya formando en ti, cada día, la imagen de Cristo.

(Efesios 4: 31)= Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

(Verso 13)= Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

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Gente Inconmovible

Si hay algo que el avance tecnológico ha posibilitado en estos tiempos, ese algo es apresurar todas las cosas, todos los resultados, todas las conclusiones. Cuando no existían las heladeras eléctricas,  (Neveras, refrigeradoras) ni hornos de microondas, preparar una buena comida llevaba un tiempo determinado en la cocina. Hoy, con esos elementos incorporados casi hasta la indiferencia, ese tiempo ha quedado reducido a menos de una cuarta parte. Y pongo ese ejemplo porque comer, hasta donde yo he podido ver y comrprobar, come todo el mundo. De mayor o menor calidad, con mayor o menor frecuencia, pero algo come, de otro modo se muere de inanición. Y con referencia al avance tecnológico, ni quiero ingresar en el terreno de las comunicaciones, que es donde creo, mayor ha sido la evolución. Lo que todavía no puedo aseverar, es si ha sido todo tan positivo como se lo muestra, o si por el contrario, algunos de esos avances comunicacionales trajeron también ciertos grados de corrupción incorporados.

El tema está en que, mientras la tecnología avanza, la iglesia hasta donde podemos apreciar, se mantiene estática. Entonces ahora, más allá de los cultos on-line obligadas por las inclemencias de la pandemia y la cuarentena, no sabe cómo moverse dentro de un mundo tecnológico. ¿Cómo vamos a pretender que en la iglesia haya un elemento ultra moderno de comunicación, si en muchas de ellas todavía escriben las cartas a mano porque nadie se atrevió jamás a comprar una computadora porque una vez vino un predicador importante que dijo que todo eso era del diablo? Lo cierto es que la iglesia, con la idea de guardar la sana doctrina, se quedó atrás y no avanza. Ahí está esa escritura. Estaba sacada del texto y no significaba lo que habíamos creído que significaba. Lo que te quiero dar, entonces, son algunos principios generales que necesitas en tus manos para edificar tu comunidad o tu tribu. Recuerda que somos gente responsable de darle la forma o el marco a la jornada que la gente va a llevar. Estamos trazándole el curso a la gente y eso es muy delicado.

Recuerda esto que voy a decirte, ya que tiene entidad de pensamiento célebre. La Iglesia, que en realidad es la Eklesía, Asamblea, son una gente que ha sido llamada fuera de un grupo, para ser tratada por Dios, aparte. Eso que nosotros llamamos “iglesia”, es nuestra tribu. Y ahora no estoy hablando de la iglesia general, sino de la tribu local a la que tú perteneces. Sin olvidarnos que la palabra “iglesia” captura otra palabra de la que no debe despegarse: migración constante. Jornada de mi vida. Imagen de mi vida actual y lo que espero de ella. Nada que ver con una reunión de día domingo. Esas del tipo “for-export”, ¿Entiendes? Porque los tiempos y las necesidades básicas inventaron que hubieran y confraternizaran, dos tipos de congregaciones: la del barrio, esa tan cálida donde toda la gente se conoce, el pastor va a hacerse cortar el cabello con el diácono que tiene peluquería y donde la esposa del pastor compra ricas empanadas a la hermanita más carenciada que necesita vender eso para poder alimentar a sus dos hijitos porque el marido la abandonó. Esa es una. Y la otra, un enorme edificio que, en la mayoría de las reuniones, se junta gente que no se conoce entre sí, que llega de lugares distantes y que probablemente, hasta dentro de mucho tiempo no vuelve a visitarla. Visitas. De exportación.

(Hechos 7: 38)= Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que damos.

Te estoy diciendo que hoy nos queremos mover más allá de lo que es doctrina, estructura, mentalidades fijas y queremos crear una mentalidad, un nuevo concepto de lo que es la iglesia. Aquí, la palabra habla de la congregación del desierto. Y esto nos ilustra muy claramente el concepto que hoy queremos transmitir. Israel es llamada “La iglesia del desierto”. Ahora Israel comienza con una mentalidad de esclavo y termina como un real sacerdocio en Canaán. Eso es la iglesia. Que la gente que llega, no sea la misma (Fundamentalmente de adentro) que la gente que salió. Las cosas son bastante simples, pero es muy probable que alguien te las quiera complicar. Egipto (Que es el mundo secular), es la condición de vida que teníamos, en tanto que Canaán (Que es Cristo) es la que deseamos tener. La iglesia, mientras tanto, es el proceso para llegar, el vehículo. De ninguna manera es ni podría ser la estrella, ¿Me entiendes?

Tengo la sensación que todavía no se me entiende del todo. Ellos salieron con una mentalidad de esclavos, sí? No tenían orden, no tenían conceptos de ley, no tenían gobierno; eran esclavos. Cuando entraron a Canaán eran un ejército, ganaron todas las batallas, tuvieron orden divino, se reunieron por escuadras, eran sacerdotes, tenían una arca; era otra mentalidad, otro pueblo; nada que ver con los que salieron. Eso es a lo que me refiero hoy; eso es a lo que he estado refiriéndome en estos últimos años. No podemos pensar en pasar a nuevos niveles con Dios caminando al mismo paso, con la misma velocidad y en la misma dirección con la que lo hacían nuestros hermanos en el año 1950. Necesitamos un encuentro con Dios. El encuentro con Dios, para ellos, fueron los cuarenta años de tratamiento en el desierto. Eso sí. Hay algo que no puedo dejar de decirse, para examinar la marcha de la iglesia, hay que evaluar la vida de los ministros. Si no hay cambio en la vida de los ministros, no puede haber cambio en la vida de la iglesia. Porque lo que se transmite es lo que el ministro ha alcanzado en su vida, no las lindas palabras que pueda decir.

Esta mentalidad tiene que inundar tu mente hoy. De otro modo, tú te involucras en actividades religiosas sin contenido. Entramos a la misma frecuencia que el Reino se mueve. El Reino se está moviendo a vertiginosa velocidad y a la misma velocidad entramos. Una sola precaución: asegúrate que el guía sepa para donde va. Pero atención con esto; el guía es alguien que simplemente tiene mayor información que el resto, pero experiencia en esto no tiene nadie. Todos estamos pasando por este lugar, en conjunto, por primera vez. Nadie puede arrogarse la pretensión de poder decir: “¡Vengan conmigo! ¡Yo sé donde es! ¿Yo sé para donde vamos! A eso, si no lo dice el Espíritu Santo, no lo dice nadie. Y si lo dice el Espíritu Santo, es para que lo escuchen todos aquellos que tienen oídos para oír. Mira los siguientes principios a través de un texto que leímos quizás cien veces y que tal vez hayamos predicado doscientas:

(Mateo 16: 13)= Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipos, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? (Veamos: ¿A ti te parece que Jesús no sabía lo que esos hombres decían con respecto a él? ¿No crees que Jesús lo que realmente quiere saber, o en realidad confirmar, es lo que sus propios discípulos piensan de él?)

(14) Ellos dijeron: unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. (Perdón… ¿Esta gente tan confundida y perdida en informaciones cruzadas, conforman la estructura principal de lo que era el pueblo santo que esperaba aliarse con el Hijo de Dios en la tierra? Lo siento, pero nada que envidiar a un hoy casi similar…)

(15) Él les dijo: Y vosotros: ¿quién decís que soy yo? (¡Ahora sí que se va a poner bueno!)

(16) Respondiendo Simón pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente. (¡Ese es un apóstol! ¡Grande Pedro!)

(17) Entonces le respondió Jesús: bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (A esto, habría que imprimirlo en distintos tamaños de folletos, y adherirlos a paredes, muebles o cuanto elemento esté cerca de personas que han llegado al extremo de facturar en dólares revelaciones del Espíritu Santo, como si fueran poderes personales).

(18) Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

(19) Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. (De estos dos versos no quiero decir nada porque en sí mismos, son un estudio aparte que en algún momento compartiremos.)

Aquí hay una pregunta: “¿Quién dicen los hombres que yo soy?” Entiende algo: Jesús no tenía problemas de baja autoestima ni complejos de inferioridad, ¿No te parece? En realidad, a Él le interesaba un rábano lo que la gente pensara de él. Entonces tenemos que averiguar por qué o para qué hizo esa pregunta, porque por vanidad personal, razones políticas de consenso o baja autoestima no fue, seguramente. Vamnos a ver, haz funcionar tu sabiduría y tus discernimiento; ¿Para qué querría Jesús saber, de boca de sus discípulos, quien pensaba toda esa gente que en verdad era él?

Yo creo que aquí el asunto, es: identidad. ¿Quién identificas tú que es Cristo hoy? Él puso una demanda, en los discípulos, para que tuvieran una revelación presente de lo que Él era. Todos tenían una mentalidad regresiva. Jeremías. ¡Buenísimo! Pero muerto en el momento en que se hizo la pregunta. Juan el Bautista. ¡Mucho mejor! Pero muerto también a la hora de la pregunta. ¿Quién es Jesús? “todo amor…” ¡Perfecto! Pero en el año cincuenta… ¿Qué es Jesús? “Misericordia…” ¡Tremendo! Pero en aquel tiempo lejano de la ministración personal. Hoy es otro tiempo.¿Quién dices tú que Jesús es hoy? Eso es importante, porque sobre tu entendimiento de quien es Él, hoy es que Él construye su iglesia. ¡Bien dicho, Pedro! ¡Y sobre eso es que yo edifico! Si eso no existe, yo no me involucro en la edificación. Si entiendes quien soy yo hoy, yo me involucro y participo en lo que estás edificando. Sobre ese tipo de pensamiento yo edifico mi iglesia. Sobre otro, no. No me vengas con el revolucionario social, con aquel buen hombre, con el tremendo profeta o con el sabio maestro. Pedro dijo: tú eres el Cristo. Bien dicho: sobre ese principio voy a edificar. Fíjate que Él era lo nuevo, pero salvo Pedro, todo el mundo lo estaba comparando con moveres viejos, te diste cuenta? Es decir que en la mente de la humanidad, Cristo estaba siendo y haciendo lo que estaba haciendo ayer. Pedro fue el que pudo ver que la onda venía diferente. “No fuiste tú, Pedrito, fue el Padre que te lo mostró”, le dijeron.

Lo que indudablemente Pedro vio, fue que Cristo era otro ministerio, era otra manifestación. Cuando vio que Cristo se manifestaba como autoridad, como rey, es decir: cuando tú entiendes que la edificación de hoy es sobre realeza, y no sobre mendicidades o pobrezas morales, espirituales e incluso materiales, es sobre eso que se edifica. Y es entonces allí donde Él se involucra. ¿O tú no piensas que si no está involucrado Cristo en tu ministerio, lo que sea que hagas, por mejor intencionado que sea y por más éxito popular que tengas, no sirve? Porque Cristo edifica sobre una mentalidad adecuada para el tiempo. Una mentalidad que tiene que ver con el hoy y no con el ayer o, peor, con el antes de ayer. Ya no puedes ministrar por fax. Fue bueno en su momento, pero hoy existen por lo menos diez redes sociales que lo superan, lo anulan y lo vuelven como lo que está: obsoleto. La salvación no es la meta del rey. Pablo dijo: “Hay gente que me quiere hacer daño, pero por más que me puedan hacer daño, igual las gentes son salvas; porque están predicando. Esto significa que es posible salvar gente aun con motivaciones perversas.

El propósito de Dios no es simplemente que tú seas salvo. En todo caso, es vendría a ser el deseo de Dios, uno de sus deseos.  El propósito de Dios es que tú accedas a la salvación, pero que inmediatamente te pongas a trabajar para extender el Reino. No hacerlo sería el equivalente a anotar a tu hijo en una escuela que no da informática, computación. Le arruinas la vida. Está en un excelente lugar, a lo mejor, pero no tiene futuro, porque hoy cualquier carrera que enfrentes, cualquier tarea futura que vayas a tomar, tiene informática en algún sector de su estructura, todos lo sabemos. Bien; si eso se está haciendo en la iglesia, hoy, las puertas del Hades no prevalecen contra ella. De otro modo sí pueden prevalecer. Lo que sucede es que las puertas del Hades trabajan de dos formas: en contra o en lugar de. Hay iglesias que creen que Satanás no los está venciendo porque no perciben ataques ni batalla. Pero no se dan cuenta que eso sucede porque lo tienen adentro, operando en los principales lugares. La palabra Anticristo significar “estar en contra de” o “en lugar de”. Si yo me pongo a predicar un mensaje tomando una imagen de Cristo y dar una doctrina que parece ser buena pero que niega terminar la obra empezada, no me hace falta atacarte ni luchar contigo: tú ya eres mío.

(Mateo 18: 15)= Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

(16) Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

(17) Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia tenle por gentil y publicano.

Este pasaje tiene otras aplicaciones poderosísimas. Algunas de ellas, alguna vez, las hemos explicado, pero como sé perfectamente que en esto todo lo que se diga o se enseñe nunca parece ser suficiente,  yo quiero traer con esto otros principios para hoy. Porque la Palabra es inagotable. Por eso mi sugerencia es que no te cristalices, que no veas lo mismo, siempre. El mismo versículo, generalmente, te va a decir mil cosas distintas. Nunca contrapuestas, de hecho, pero si totalmente diferentes. Ese es el Espíritu Santo. De lo que te voy a hablar ahora es del asunto de la autoridad de la comunidad. Aquí la escritura te dice que si este hombre no atendió a lo que uno le dijo y luego hizo lo mismo con dos, que el traerlo frente a la congregación lo debe cambiar. De manera que la congregación debe ser un algo que produce tal autoridad que determina un cambio en la gente. Si no, no es congregación, es un grupo religioso que sirve, en Argentina, no mucho más que para reunirse a tomar mates, o café si es en otra región, o refrescos.

Debe haber un elemento de autoridad comunitaria congregacional, corporal, que la gente tema mentir en esa presencia. Eso no significa convertirnos en un Sanedrín lleno de juicio y condena. Debe ser suficiente con pararse frente a la congregación para sentir el peso interior de esa autoridad. Mientras más autoridad tiene alguien, más obedece la gente. Eso es peligrosísimo; se equivoca la autoridad, se equivoca toda la gente sujeta a esa autoridad. Esto es concepto de iglesia: crear gente que pueda canalizar el deseo espiritual de Dios y transformarla en manifestación práctica en la tierra. Eso es iglesia. Eso, no la gente. Ahora; cuando esa gente obedece ciegamente a un hombre que se la lleva a pasear por tierras que no tienen nada que ver con el propósito, eso ya no es ni iglesia ni congregación, eso tiene otro nombre y no es bonito.

Hay que cortarle la frivolidad a la gente. Que al que entra no se le ocurra andar con motivaciones adversas; que no se le ocurra venir y manipular una situación, o acercarse como los gabaonitas a decir una cosa cuando en verdad es otra, porque la cultura de la iglesia no concibe mentir. Porque no puede; siente que si lo hace se va a caer patas para arriba, muerto. Donde la integridad es tal que, si se dice una media verdad, se siente horrible. Y no por la gente, sino por la iglesia, esa cosa que tiene Dios para entrar a un lugar. Tiene que existir en la iglesia un ambiente tal de integridad que, a quien llegue, aún por primera vez, se le presenta por ese ambiente, la certeza de que allí no va a poder hacer lo que se le da la gana y salirse con la suya. Que puede ocurrirle lo mismo que a Ananías y Safira. Porque a ellos los liquidó el ambiente imperante, no los apóstoles. Ellos no los juzgaron. Ellos no dijeron nada. Cayeron porque vinieron con una “mentira blanca”. A este principio, se lo puede resumir así: La autoridad de la iglesia debe poseer influencia para formar gente.

(Hechos 4: 35)= Y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

¿Tú te recuerdas las ofrendas que trajeron los que vendieron sus propiedades, sus posesiones? Eso fue un grado de comunidad, de unidad en la iglesia, que no fue precedido por ningún otro tiempo así, antes, en la Biblia. La tierra, era identidad generacional para la gente. Todo el mundo andaba con una pancarta que decía: “Yo soy el hijo de Fulano, de Zutano, que vengo de la heredad de Mengano”. La identidad del creyente, o del judío, estaba entrelazada con un pedazo de tierra. Es decir: vender la tierra, era vender lo que ellos eran. Se estaban desheredando. En suma: la iglesia es algo que tiene el poder para cambiar las normas culturales a la gente. La iglesia debe neutralizar los efectos de las distintas culturas del mundo e introducir la cultura del Reino de Dios.

Aclarando: para que tú ayudes a los tuyos, Dios primero te tiene que sacar a ti de entre los tuyos. No hay nadie en la Biblia que haya sido usado por Dios que primero no haya tenido que dejar su tierra, su parentela, sus intereses privados, para crear algo que funcione.  Fíjate que lo que Ananías y Safira hicieron por fuera, no parecía ser un error. Trajeron un dinero igual que los demás, pero ellos habían vendido algo por diez dólares, pero como diez dólares les pareció mucho comparativamente con lo que esa gente carenciada arrimaba, se vinieron con cinco dólares, diciendo que eso era todo. Allí estuvo la cosa. Si ellos hubieran dicho la verdad, nadie les habría discutido su derecho. Pero eligieron mentirle al Espíritu Santo, no a los apóstoles. El final de la historia, tú ya lo conoces. Porque se supone que lo conoces, ¿No es así?

Así que cuando la cultura es construida, la deshonestidad de los hombres es vista como un mentirle a Dios. El problema está en que como hoy ya nadie opera en ese plano, a la gente (Y estoy hablando de creyentes, entiende) le cuesta mucho creer que alguien se le acerca sólo porque le ama. La palabra dice que cuando Ananías y Safira se desparramaron por el suelo bien muertos, Hubo gran temor en la iglesia. Esto quiere decir que: por causa de un episodio muy fuerte, la gente entendió que involucrarse en el Reino era algo muy delicado y que no se podía jugar a la iglesia. Se era iglesia o no. Si se era, gloria a Dios y si no se era, que en paz descanse…

(Hechos 14: 23)= Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

(Tito 1: 5)= Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.

Vemos, por estos textos, que se establecen ancianos para poner en orden, para colocar en orden. Colocar en orden significa: sujetar el curso inevitable que tiene un grupo de gente cuando no hay alguien que se los ordene. Es decir que la gente, sin conducción, sin puntos de referencia, normalmente se desordena. Entonces, el hecho de que haya ancianos, es para ordenar, para mantener en orden lo que estamos construyendo, para que no se desvíe. Claro está que eso conlleva un riesgo: que los ancianos sean los que terminen desordenando lo que se contruye.

(Efesios 1: 22-23)= Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

¿Quién es la iglesia? El cuerpo de Cristo. ¿Dónde está, o tiene que estar, todo lo que Dios es? En la iglesia. Si no fuera así, no es falla ni problema de Dios. Es peligrosísimo poner hermanos en la esposa del Señor de manera incorrecta. Te lo voy a decir de otro modo, aún a riesgo de que te asustes y se te salgan dos o tres demonios religiosos: sin la iglesia, Cristo no tiene forma. La única forma visual que tiene Dios, es el hombre. No estoy diciendo que todos los hombres son Dios, por favor, entiende y escucha bien; eso es Nueva Era. Digo que es la imagen de Dios en la tierra. Estamos esperando que un día, alguna cosa con figura humana llamada Dios se venga desde allá donde está y nos rescate. Lo lamento. Dios es Espíritu. ¿Tú has leído esto en alguna parte, verdad? Dios es Espíritu. ¿No es cierto que entendiendo esto, se te van las ganas de hablar mal de la gente, de manosear a la iglesia, de manipularla incluso?

(Colosenses 1: 18)= Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; (19) por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda la plenitud, (20) y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

(21) Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; (23) si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

Nosotros, fíjate, usamos la expresión “Cuerpo de Cristo” como una organización. No. Somos miembros de sus miembros. Él, sin tú, no tiene ojos; Él, sin tú, no tiene pies. Él, sin tú, no puede tocar a la sociedad. ¡Señor! ¿Por qué no haces algo con este problema? – …Porque estoy en ti… Es decir: interprétame bien antes que salgas por allí a decir que estoy proclamando la doctrina de la Nueva Era: la sociedad tiene que ver a Dios en ti. No tiene otro modo, salvo que a Dios se le dé la gana de manifestarlo a alguien de otra manera.

(Colosenses 2: 19)= Y no asiéndose de la cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

(20) Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos?

Allí vemos que la cabeza y nosotros, estamos unidos. Cuando las mujeres dan a luz a un niño, ¿Qué es lo primero que sale? En un parto normal, la cabeza. Y cuando sale el cuerpo, ¿Está unido o separado con esa cabeza? Unido; en una sola entidad. No hay uno arriba y uno abajo; hay una sola entidad: cabeza y cuerpo. Es necesario que yo me vaya, porque si no, no regreso. Regresó hecho espíritu y se metió dentro tuyo. Él es la cabeza. Se supone, entonces, que eso que está dentro tuyo te gobierne a ti, para que el cuerpo funcione para beneficio del Reino de Dios y no para el tuyo.

Pero entonces, ¿Hay un regreso literal de Cristo? Sí, pero no estamos ahora hablando de eso; estamos hablando que el cuerpo de Cristo, es la plenitud de Dios. El único Dios que la sociedad va a ver. Eso es lo que estamos construyendo ahora. Por eso es que, una imagen incorrecta de Dios, es un anticristo. Hay miles de personas que aman a Dios y sin embargo odian a la iglesia. Porque la iglesia no representa al Dios que, ellos entienden, debe existir. No hay forma en que esa sociedad pueda relacionar a Dios con las actividades típicas de la iglesia. Es que sería un Dios medio confundido, que no tiene sabiduría, que no tiene autoridad y que no sabe salir de un problema. Deja toda la sensación de que si Dios es Dios, debe saber un poco más que lo que la iglesia representa. Y no es ser malo con la organización, creo que es ser preciso con la Palabra y con el mensaje que hoy por hoy le estamos dando a la sociedad en la que vivimos.

Esto significa, Primero: Que tú tienes que tener una clara representación de Cristo en tu iglesia. Carácter, la forma en que tú hablas, tu declaración, todo tu propósito. Las relaciones que hay entre maridos y mujeres, las revelaciones que hay entre iglesias y pastores, expresan la relación que hay entre la iglesia y Dios.

Segundo: Que somos mayordomos de los decretos proféticos. Es decir: lo que Dios ha dicho en la Biblia, tiene que ser recibido por su cuerpo y manifestado. Somos responsables de que la escritura se cumpla. Somos su cuerpo, la única manera natural que Él tiene de manifestarlo. Tercero: somos responsables por la manifestación apostólica. Alguien tiene que decir: esto es aquello. Alguien tiene que decir: hasta aquí se cumple esta escritura. Alguien tiene que decir: eso que dijo Joel, yo lo puedo hacer. Y allí termina la profecía. Sino sigue vagando esperando que haya una generación que la manifieste y nunca terminamos. Tenemos que arrancarle el manto futurista a la Palabra, para que se terminen los cumplimientos de las profecías que faltan. Hay algunas escrituras que te voy a dar ahora que sirven para confirmar lo dicho y, además, para que sepas qué es lo que estamos buscando como iglesia.

(Colosenses 1: 28)= A quien anunciamos amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; (¿Qué queremos entregar? Gente perfecta. Gente forjada por Dios)

(Colosenses 4: 12)= Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. (¿Orar para que estemos qué..? Perfectos. Y ahora, además, completos)

(Hebreos 11: 39)= Y todos estos, (Viene hablando de los héroes de la fe), aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; (40) proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. (Aquí vemos que hay toda una gente que fueron gloriosas en Dios que no pueden terminar si nosotros no llegamos a ser: perfectos.)

(Santiago 1: 2)= Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, (3) sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

La palabra PACIENCIA va a ser una palabra muy popular en los últimos días. Una de las cosas que vamos a tener que desarrollar en los últimos días para prevalecer en los tiempos del anticristo es: PACIENCIA. Esa palabra es la palabra HUPOMONE y significa: una disposición mental que no se doblega ante ninguna circunstancia. Gente inconmovible. Es una palabra de fuerza, no de debilidad. PACIENCIA, TELEOISIS, PERFECCION, COMPLETO. Esto es lo que estamos construyendo; lo que tu mensaje debe producir; lo que tu música debe decretar; lo que tu espíritu debe manifestar, lo que el contenido de tu conversación debe darle a la gente cada vez que tú hablas.

(Apocalipsis 3: 2)= Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. (Nota que nuestro asunto no radica en ser lindos delante del hombre, sino ser hallado perfectos delante de Dios. Normalmente es todo lo contrario: ser perfecto ante Dios es verse horrible ante los hombres. Hay muchas iglesias lindas que no son perfectas.)

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Diseños de Otra Dimensión

Los creyentes hemos adoptado, a través de muchos años, diversas costumbres tradicionalistas que, después de algún tiempo, se han incorporado con la fuerza de una doctrina bíblica irrebatible, sin detenernos siquiera un minuto a escudriñar atentamente la escritura para ver si esto realmente es así, o hacer un repaso a la historia para comprobar si por alguna de esas enormes casualidades, de esos enormes imponderables, lo que hacemos no nos llega desde un trasfondo pagano o idólatra. Son muchas las cosas de las cuales podríamos hablar, pero como evidencia o modelo, bastará tomar como ejemplo lo que generalmente es nuestro mensaje, nuestra predicación, nuestro sermón, al cual estamos adaptados y acostumbrados y a los que, cuando alguien comete la osadía de alterarlo en sus formas clásicas y “santas”, no vacilamos en llamarlos herejes y hasta portadores de doctrinas de demonios. A mí me llegaron a decir eso. Y te confieso que en un principio me asusté. Piensa: ¿No te asustarías tú, preocupado de llevarle a los hermanos una palabra pura, auténtica, limpia y sin ninguna clase de contaminación denominacional, si en tu primer mensaje, como este no se parece en nada a los habituales, alguien con cierto peso le tira por la cabeza una expresión tal como “usted trae doctrina de demonios”? Es para desalentar a cualquiera, sí, pero a cualquiera que no lea la Biblia con detenimiento, escudriñándola y no tragándose cualquier “sapo”, como decimos en mi patria, cuando a alguien se le hacen creer barbaridades bajo el barniz de doctrina sana.

Por eso me identifiqué con muchos pasajes de aquel viejo trabajo de Gene Edwards que él titulara “Más allá de lo Radical”. Sobre todo el que tiene que ver con el mensaje, con la predicación protestante que es, obviamente, la que toma para sí misma la iglesia evangélica tradicional que conocemos. De allí que me he permitido “secuestrarle” un par de párrafos a Gene y compartirlos contigo aquí. Si has leído ese trabajo, te servirá para “refrescar” tu memoria. Si aún no lo has leído, lo conocerás y seguramente lo buscarás para bajártelo para leerlo completo como se merece. Dice:

“Hace muchos, pero muchos años, y esto puede parecer el inicio de uno de aquellos cuentos de hadas y gnomos que, -oh bendición-, nos contaban cuando éramos pequeños, antes del nacimiento del cristianismo, existió un filósofo llamado Aristóteles. Él fue el creador de una técnica denominada ROTHORIKE, palabra de donde luego íbamos a incorporar a nuestro léxico la más conocida RETÓRICA. Esta palabra, como ya tendrá conocimiento, significa “Arte del orador”. Es que en esa época, el orador (Que como podrá suponer no era una persona que oraba mucho, sino alguien que cultivaba el arte de la oratoria), que obviamente era absolutamente pagano, era prácticamente una verdadera estrella. Eran verdaderas multitudes las que concurrían a los anfiteatros a escucharlos. Hoy día, hubieran sido reporteados, seguramente, por todos los canales de televisión y las revistas se ocuparían hasta de sus vidas privadas y, naturalmente, firmarían cientos o miles de autógrafos. Sus disertaciones retóricas, técnicamente, se constituían en: una introducción, tres puntos específicos y una conclusión. Ese era el mensaje que luego se denominaría como “aristotélico” y que estaría destinado a sentar una verdadera escuela de la oratoria.

En Antioquia de Siria, mientras tanto, unos cuatrocientos años después de Cristo, existió un hombre llamado Juan Crisóstomo. Era un exquisito orador pagano a quien, por lo excelso de su verborragia y lo impactante de sus disertaciones, se lo apodaba como “Juan Boca de Oro”. Él disertaba sobre los escritos de Homero, que como se sabe, eran textos divididos en largos párrafos que muy bien podrían haberse llamado Capítulos y, a su vez, estos otra vez divididos en párrafos más pequeños de los cuales no tengo sus nombres, pero que muy bien podrían haberse llamado Versículos, no? ¿Y qué hacía Crisóstomo? Leía una porción de esos escritos y luego, siguiendo la enseñanza de la escuela aristotélica, disertaba un buen rato a partir de una introducción, tres puntos y una conclusión.

Un buen día, Juan Crisóstomo, el “Juan Boca de Oro”, se convierte al floreciente cristianismo y, deseando ser útil a Dios según sus propios conocimientos, de allí en más, le aporta sus conocimientos incorporándolo al mensaje cristiano, que dicho sea de paso, hasta allí era espontáneo, improvisado y exclusivamente guiado por el Espíritu Santo. Hoy, cuando alguien comete la osadía de predicar sin leer antes un pasaje de la Biblia, se dice que no respeta el mandato de Dios para con su palabra. ¿A los mandatos de Dios o a los de la historia de Aristóteles, la Retórica y la Oratoria?”

Me pregunto bajo qué luz espiritual, hoy, tantos institutos, seminarios y hasta universidades teológicas capacitan, y hasta otorgan títulos de Pastor, enseñando una hermenéutica que, a todas luces, es una continuación de la línea y el estilo de Juan Crisóstomo y no de Jesucristo. Me pregunto también por qué eso se hace bajo una óptica institucional eclesiástica contemporánea y no sobre las bases de Efesios 4:11, donde dice que la iglesia no es UN pastor y cincuenta miembros, sino un equipo formado por Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros. En una ocasión, predicando en cierto lugar, el Espíritu Santo sin previo aviso y de manera total y absolutamente espontánea, me llevó a elaborar una figura simbólica de la iglesia que me impacto tanto a mí mismo al escucharme expresarla que la anoté inmediatamente, y la memoricé para compartirla, cada vez que tuviera oportunidad, con quien o quienes quisieran oírla, aceptarla, creerla y ponerla por obra. Allí va:

La iglesia es un enorme ejército que está cruzando, en este tiempo, un moderno Jordán, que es la transición de la prueba, la lucha, las tribulaciones, camino al también moderno Canaán, que es tipología de Cristo. Como todo ejército, a su frente va un general que es quien define el objetivo global a tomar: El Apóstol. Lo acompaña su plana mayor, que son los estrategas que diseñan las formas y los tiempos en que habrá de producirse cada movimiento, cada operación bélica: Los Profetas. Luego está el Comando de Reclutamiento, que es el área que tiene a su cargo, por cada lugar geográfico que se va pasando, el ir llamando e incorporando a nuevos soldados para el ejército: Los Evangelistas. Hay un Centro Superior de Asistencia General, que es el que tiene a su cargo el control, y el cuidado de la salud de toda la tropa; vigilar que nadie se enferme, atender a los heridos en batalla que pudieran haber, en suma: un Centro Médico que procurará que todos lleguen a destino en el mejor estado: Los Pastores. Y, finalmente, están los que pertenecen al área de Logística, que son los que se ocupan de procurar el alimento cotidiano, cocinarlo de la mejor manera, con el máximo de proteínas para que todo el ejército esté bien nutricionado y pleno en sus fuerzas y su potencial. Algo así como la gente de la cocina, del “rancho”, los encargados de que la tropa llegue a destino bien alimentada: Los Maestros. Ahora bien: que alguien imagine que podría suceder si, en ese ejército, llegan a faltar algunas de estas áreas mencionadas o si, simplemente, se pretende alterar sus funciones. Algo va a andar, inevitablemente, sumamente debilitado, sin fuerzas ni objetivos. Imagina ahora lo que podría suceder si a alguien se le ocurriera reducir toda esa organización bélica en una sola área, por ejemplo: El Centro Médico.

Visto todo esto de este modo, que no es para nada ilusorio ni producto de alguna enfermiza elucubración de tipo personal, ya que la iglesia del libro de los Hechos operaba de este modo, quizás se pueda entender por qué todavía no somos “más que vencedores”, ni formamos la iglesia victoriosa, gloriosa, sin mancha y sin arruga que habrá de entregar el reino al Padre. ¡Pero hermano! ¡No diga tonterías! ¡La Biblia dice que el reino al Padre se lo va a entregar Cristo! Naturalmente. Él es la cabeza de todo, pero pregunto: ¿Cuál es hoy el cuerpo, el mecanismo ejecutivo de Cristo? ¿Quién es o quiénes son los encargados de cumplimentar lo que esa cabeza decide? Acertaste amigo: La Iglesia. Me queda la otra pregunta: ¿Dónde está esa iglesia? Volviste a acertar: Eres tú. ¿Qué harás al respecto?

Porque nosotros somos el cuerpo, TODOS. No te confundas ni te dejes confundir por nadie. Es de muy pequeños ojos ver al cuerpo de Cristo como ese grupo de gente que concurre a tu congregación, a tu templo. Ya sé que muchos ministros, cuando hablan del cuerpo, aluden directamente a los miembros de su congregación, pero ese es un vicio evangélico que no por tradicional y acostumbrado, tendrá necesariamente respaldo bíblico. No lo tiene. Esa, en todo caso, es una congregación que es PARTE del cuerpo. Pero el cuerpo está compuesto por los que creen, no por los que asisten. Somos, dice la Biblia, un pueblo de reyes y sacerdotes, y de TODOS ministros competentes. Esto no le agrada demasiado a ciertos ministros que gustan de hacerle creer a la gente que son casi delegados y secretarios personales de Jesucristo, pero así es. Ahora bien: ¿Cómo lograr, entonces, conformar una iglesia que opere como Dios y la Biblia dicen que debe operar? ¿Cómo poder hacer efectivo, realmente, lo que es nuestro potencial? Hay una escritura con diseños específicos y muy precisos. Hay diseños puntuales en la segunda carta de Pedro. Ven conmigo.

(2 Pedro 1: 10)= Por lo cual, hermanos, (Quiero aclararte, para que no te confundas y entiendas de qué se trata, que Pedro viene hablando de nuestra naturaleza divina), tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección: porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.

Aquí dice que, a partir de tomar conciencia de que la nuestra es una naturaleza divina y no humana, lo que debemos hacer, (Y cuidado, que Pedro ni lo sugiere ni lo aconseja: lo demanda) es hacer firme nuestra vocación y nuestra elección. No dice que debamos sentarnos a esperar que Dios lo haga; no dice que todos los domingos pasemos al frente en el templo a buscar que la oración del ministro lo haga; dice que tenemos que hacerlo nosotros. Está claro. ¿Y qué es la vocación? Es experimentar la certeza de haber sido puesto en el planeta para algo específico, concreto, y no simplemente para aceptar a Cristo como Salvador personal y Señor de nuestra vida, empezar a venir a un culto todos los domingos, vivir una vida más o menos cristiana, sin otro objetivo que esperar que, el día final, ese del cual no se escapará nadie, un angelito nos lleve al cielo. A ser todos felices y comer perdices. (Para los extranjeros no informados, la perdiz es un ave muy codiciada como plato en muchas regiones de la zona rural de mi país) Es decir, entonces, tener la visión interior de un ministerio o un servicio claro para el Reino de Dios. Vocación.

Elección, mientras tanto, es decidir cumplir con nuestro mandato divino sin detenernos a calcular cuál o cuáles cosas serán los costos terrenales para hacerlo. Eso es hacer firme. Ser creyentes no es ir a una iglesia, hablar en “idioma Reina Valera” hasta en la oficina o en la fábrica, ser evangélico antes que cualquier otra cosa; vestir ropa evangélica, esa que yo no sé quien implantó en nuestras iglesias, pero que en muchos casos, termina por rozar decididamente el ridículo o cantar en el coro. Para nada, absolutamente no. Ser creyente es, principalmente, vivir en el marco de un estilo de vida. Un estilo de vida que el mundo podrá ver, podrá comprobar, palpar y, necesariamente teniendo en cuenta como están las cosas, terminará por desear e ir a buscar, cuestión que hasta ahora no se ha visto en absoluto. Porque ese será el único modo en que el mundo, tal como lo conocemos y lo vemos, será entonces sí tierra fértil para sembrar la buena semilla.

(Verso 11)= Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Quiero que recuerdes, una vez más, que el Reino no es aquella nube de los dibujos escolares donde vas a ir a tocar el arpa, la lira o el laúd, el día que te mueras. Lee la Biblia, mi querido hermano; no pierdas tiempo en escuchar fábulas inventadas por hombres. He de aclararte una vez más, que REINO es la palabra BASILEIA, y significa algo así como: “Todo lugar geográfico o espiritual donde el dominio y autoridad de Dios son aceptados”. Es una jurisdicción, un área de cobertura. Por eso es que tú no puedes aguardar morirte para entrar al Reino. Jesús predicó diciendo que el Reino de los cielos se había acercado. Porque eso es lo que predicó Jesús y no algunas cosas que hoy quieren hacerle predicar cuando Él jamás lo hizo.

Ese es el evangelio de las Buenas Nuevas, no el que dice que si no aceptas a Cristo y te conviertes ya y ahora, esta noche viene el diablo de la mano con la Muerte y te clavarán un trinchete, una horquilla, un tridente y te llevarán de cabezota a infierno. ¿Nunca has escuchado predicar el evangelio en una campaña, precisamente, evangelística con esos argumentos? Pregunto y por favor piensa un momento antes de responderme: ¿A quién se le ocurre que a esto se le pueda llamar “Buenas Nuevas”? Ese mi querido amigo y hermano, es nuestro verdadero mensaje, no el “explosivo”, no “las cuatro verdades” o cualquier otro invento que los hombres hayan mecanizado, casi automatizado sin otro fin que reemplazar a la unción del Espíritu Santo y su poder para producir convicción de pecado.

La otra palabra que identifica al Reino como tal, es la palabra DUNAMOS, a la que también se la pronuncia como DUNAMIS. Esta palabra significa literalmente: “Poder que explota”. Fíjate que es de ellas de donde proviene nuestra más conocida palabra DINAMITA, con lo que tendríamos ante nuestros ojos una realidad insoslayable: el poder de Dios es Dinamita. Y el Reino es, precisamente, el ámbito y la jurisdicción en donde el poder de Dios es liberado primero y manifestado más tarde para su gloria. La iglesia tiene mandato de predicar el evangelio de Jesucristo, no el de su denominación particular. Y el evangelio de Jesucristo, reitero, es aquel de: “El Reino de los cielos se ha acercado”.

¿Y qué es acercarse, en este caso? El Reino de los cielos, hemos visto, se manifiesta con poder de Dios. Entonces muy bien cabe formularnos a nosotros mismos la gran pregunta: ¿Es eso, exactamente, lo que estamos viendo en nuestras congregaciones? Porque si así fuera, ¡Gloria a Dios! ¡Aleluya! Estaríamos cumpliendo sobradamente con su divino propósito. Pero si por alguna de esas grandes casualidades no fuera así, entonces mucho me temo que nos quedará la gran duda. Una duda que nos dejará la incertidumbre en forma de pregunta: ¿Estaremos predicando el verdadero evangelio, completo y poderoso o, sencillamente, estaremos haciendo liturgia, teología y humanismo, que es lo mismo que decir: un evangelio adulterado? ¡No lo sé, hermano! ¡Qué incógnita! ¿Cómo podemos hacer para averiguarlo? Es simple; está escrito en la Biblia. “El árbol se conoce por sus frutos”.

Mira: uno de los factores fundamentales que el pueblo de Dios debe tener en cuenta a la hora de reunirse en asamblea, (Que es esto y no otra cosa lo que recibe el nombre de Iglesia), es hacer efectiva la prioridad de Dios. ¿La prioridad de Dios? Si, la prioridad de Dios y no la suya personal, íntima y privada, entiendes? – Sí, entiendo, pero es que ¡Yo tengo ansiedad por ir al cielo! Ahora soy yo el que te entiendo, pero hay un pequeño gran problema: La prioridad de Dios no es que tú vayas al cielo, esa en todo caso vendría a ser la consecuencia. La prioridad de Dios es extender su reino a través de la obediencia y la acción de su cuerpo representativo en la tierra. Y para eso es que debemos estar firmes, tanto en la vocación que poseamos como en la elección que hagamos. Ahora bien: ¿Cómo hacemos para poder estar firmes en medio de un marco que no lo parece? Allá vamos. Con la misma “anti-ortodoxia” imprevisible que caracterizó a Jesús de Nazaret y que tanto modelo nos dejara, vamos hacia atrás en la Biblia sin respetar, en este caso, la cronología de un relato que sólo es el vehículo dentro del cual encontraremos la revelación espiritual.

(Verso 5)= Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; (6) al conocimiento, dominio propio: al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; (7) a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Tres versículos, te das cuenta? Sólo treinta y nueve palabras en tres versículos. Sin embargo, están encerrando tremendos diseños divinos que constituyen la base estructural de esta palabra, y que él obsequia a la iglesia desde la posición de apóstol, con la contundente certeza del profeta, con el dolor por las almas del evangelista, con el corazón lleno de amor del pastor y con la sabiduría y la exhortación del maestro. Diseños ¿Para qué? Para que con esa misma fidelidad de la que estoy hablando, sean administrados y, con la elección segura, producto de la guía del Espíritu Santo y no de alguna ambición personal que ha llevado a tantos a levantarse como ministros, cuando en realidad sus llamados eran otros. Pregunto: ¿Tú quieres servir al Reino de Dios? No hablo de iglesia, no hablo de templo, no hablo de congregación local, aunque de pronto las pueda incluir; hablo de Reino. ¿Quieres hacer la elección correcta? Comienza, entonces, por volver a leer el verso cinco:

Vosotros también, poniendo toda diligencia. La palabra DILIGENCIA, en cualquier diccionario secular, significa: Prontitud, Agilidad, Prisa, Cosa que hay que hacer para resolver algo. No hay peor obstáculo para el evangelio que un creyente lento, dubitativo, inseguro, torpe o apático. Nadie te está diciendo que tengas que salir hacia algún lugar arrasando todo, llevándote todo por delante, acometiendo de manera irracional, ya que eso sería más de lo mismo que hemos visto hasta ahora: inmadurez. Lo que sí se te puntualiza es que, cuando tengas una palabra clara del Señor, la certeza de la guía del Espíritu Santo y una pequeña puerta se abra, entonces ingresa inmediatamente y pelea la buena batalla. No te quedes especulando sobre qué rédito o qué beneficio personal te podrá traer o, la inversa, si eso mismo te podrá acarrear problemas. Y mucho menos tendrás que quedarte aguardando si la organización estructural o denominacional a la que perteneces va a aprobar o no una decisión que tú sabes muy bien no es tuya, sino que viene de Dios.

Aunque te cueste creerlo, el peor obstáculo para el cumplimiento del propósito de Dios en la tierra, no es Satanás. Él no está muy lejos, eso es verdad, pero el peor obstáculo o, mejor dicho, los peores obstáculos, lo constituyen: el miedo, la apatía o la falta de DILIGENCIA nuestra. Por ejemplo, y esto que te contaré sucedió hace algunos años exactamente así como te lo relato: Un líder de una congregación súper ortodoxa y conservadora, un día, recibió un “shock” del Espíritu Santo y, conjuntamente a esa experiencia, también recibió una visión muy clara de lo que de allí en más, tenía que hacer. Como no se podía resistir a ese mandato que verdaderamente “le quemaba” por dentro, empezó primeramente a predicarlo desde el púlpito, esperando una reacción adversa por parte de la gente de su propia congregación, que lo obligara a quedarse como antes, pero esta vez con la conciencia tranquila. Algo así como poder decirle al Señor: “¿Ves? Yo lo intenté, pero no me dejaron”.

Sin embargo, grande será su asombro cuando ve que esa gente, a la que evidentemente no había terminado de conocer en su trasfondo espiritual, también fue tocada profundamente y comenzó a acercarse a él no sólo para agradecerle, sino también para confirmarle que el Espíritu les estaba diciendo lo mismo, que él tiene toda la razón y que esa palabra, efectivamente, viene directamente de Dios. Allí es, entonces, cuando se encuentra en la gran encrucijada: ¿Hace lo que Dios le está ordenando y rompe definitivamente con todas las estructuras denominacionales y eclesiásticas tradicionales, aun a riesgo de quedarse fuera de la organización e, incluso, sin un salario que se le pudiera estar abonando mensualmente allí, o se vuelve atrás, desobedece a Dios y elige quedarse como estaba para no perder posiciones internas y un determinado prestigio ganado en años? Sí, es cierto; visto de este modo, parece simple, no es verdad? Sin embargo no lo es tanto a la hora de vivirlo. De tu decisión, mi querido hermano ministro, dependen las vidas futuras de muchas almas, y de la tuya propia, claro está. Yo sé cómo han terminado la mayoría de estas situaciones. Tú sabrás cómo habrá de terminar la que tiene que ver contigo. Diseño: con “D” de Diligencia.

Seguimos con el verso cinco: por esto mismo, añadid a vuestra fe, virtud. Esto nos muestra, en primer término, el segundo eslabón de este diseño: FE. ¡Ah! ¡Qué gracia! ¿Quién no sabe que tenemos que tener fe? Sí, lo sabemos todos, es cierto, pero eso: ¿Significa automáticamente que todos tenemos fe? Si la fe es sencillamente creer y todos la tuviéramos en buena medida, jamás encontraríamos espíritus de incredulidad “retozando” y correteando alegremente dentro de nuestros santos ambientes, verdad? Y sin embargo, están allí, vivos, activos y gozando de buena salud desde hace cientos de años, no desde ayer. ¿Por qué? Porque muchos de nosotros no hemos aprendido, todavía, que Hebreos 11:1 no es un versículo clásico de la Escuelita Dominical, sino una realidad tangible que debemos tomar y hacer nuestra cada día: Certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve.

¿Quieres que yo te diga de qué sector podemos aprender a ejercitar este texto, más que recitarlo o declamarlo? Del mundo. ¿¿Eh?? ¿Del mundo? ¿Usted, hermano, me está diciendo que el ejercicio del principio básico de la fe podemos aprenderlo del mundo? Sí, señor, eso mismo es lo que te estoy diciendo. Por favor, eso sí: no lo mires con ojos religiosos, míralo con sentido práctico. Porque lo que yo te estoy diciendo es que el mundo, viene usando cotidianamente ese principio mejor que nosotros, eso digo. Y que cuando nosotros lo usamos igual que ellos, ni cuenta nos damos que lo estamos haciendo. Que ellos lo ignoren, es lógico; están en ignorancia. Pero que lo ignoremos nosotros… Ellos utilizan ese principio. Con un fundamento erróneo, claro está y también con un objetivo equivocado, desde luego. Pero lo ponen por obra sin dudar nada. ¿Y sabes qué? ¡¡Les funciona!! Y claro, les funciona porque un principio de Dios es como Él, Inmutable, y más allá de cómo se lo instrumente, el principio por estar adherido a una ley universal, funciona. ¿Pero usted me está diciendo que si un ateo, por ejemplo, cree que un ser sobrenatural que no sabe definir puede sanarlo de una enfermedad, Dios lo sana? No tan así, de acuerdo, pero sí te puedo garantizar que el principio que Dios ha plantado para este asunto, a la hora de ser convocado y creído, opera tal cual Dios dijo que debía operar. Y si no, mira este ejemplo doméstico:

El hombre sale al camino, a la ruta, a la carretera o a la avenida a esperar el bus que habrá de llevarlo a su trabajo. ¿El bus está allí, esperándolo ya? Generalmente no. Tendrá que esperarlo. Entonces pregunto: ¿Ese hombre, sale a esperarlo pensando si habrá de venir o no, o sencillamente sale a esperar que llegue para abordarlo y viajar? Generalmente esto último, no? Ahora piensa un momento: si el bus todavía no está allí, si ni siquiera se lo ve venir a lo lejos, ese hombre, ¿Por qué lo espera con total tranquilidad? Simple. Sujétate: porque con respecto al bus, ese hombre tiene: certeza de lo que espera y convicción de lo que aún no ve.

Otra: en la Argentina hay una leyenda relacionada a una creencia pagana: que todos los 30 de agosto, día de la festividad católica romana de Santa Rosa de Lima, vendrá una gran tormenta. Truenos, relámpagos, granizo, vientos huracanados. Una “señora” tormenta. Entonces tú te encuentras con uno de esos hermanitos que se las saben todas y que parecen estar de vuelta de todas las cosas que te dice: ¡Pero hermano! ¡¡Yo no creo en esas tonterías!! ¿Ah, no, eh? ¿Y que dirá el hermanito cuando, -como muchas veces ha sucedido- exactamente el 30 de agosto se desata una tormenta de esas que hacen historia? ¿Dirá que fue casualidad, verdad? ¿Y cuántos le creerán que fue efectivamente una casualidad? ¿No elegirán creer que doña Santa Rosa tiene el poder de desencadenar tormentas?

¿Te das cuenta lo que ha sucedido con esta creencia? Ha ocurrido que, todo un pueblo pagano e idólatra, acompañado a veces por una parte de la pomposamente llamada “iglesia”, ha estado declarando que esa tormenta vendría. Y aún más: la ha estado esperando con certeza y convicción. Entonces, los que se quedaron al margen y dijeron que no creían, cuando escuchan los primeros truenos y ven los primeros relámpagos, no pueden menos que estremecerse y preguntarse en silencio: ¿Pero cómo puede ser, Señor? ¡Es que el principio funciona! Y además, por si esto no fuera suficiente, sabemos muy bien que las palabras atan y que la palabra tiene poder. Ellos no lo saben, naturalmente, pero lo utilizan por intuición. Pero atención, eh? Nosotros sí lo conocemos y, sin embargo, ¡Cuánto nos cuesta ponerlo por obra! ¿Sabes la calidad y cantidad de victoria que tendríamos si, abandonando toda observación de la realidad natural, nos limitáramos a hacer funcionar el principio básico de la fe que es creer sin ver? Dios jamás transgrede sus propias leyes, apréndelo. Así lo diseñó Él: Fe.

Hasta aquí estamos en claro. Pero el diseño divino nos dice que a la fe, que ya hemos visto, debemos agregarle una VIRTUD. Y aquí habrá que hacer un alto para ver qué significa esa palabra: virtud. ¿Qué es en definitiva la virtud? Hace muchos años, por ejemplo, se le solía llamar Virtud al estado de virginidad de una joven, pero el diccionario secular (no bíblico, eh? ¡Secular!) Dice otra cosa: dice que “virtud es fuerza, vigor, valor, poder o potestad, que es autoridad para obrar, integridad y bondad de vida, hábito y disposición de la voluntad para acciones conformes a la ley moral”. ¿Viene de perillas, no? Y que conste, por favor, que a eso no lo escribió ninguno de los religiosos que van a la iglesia. Muy por el contrario, lo escribió una parte de un mundo ignorante, ateo, pecador y perdido. ¿Te das cuenta de lo que quiero decir?

Y fíjate que estamos hablando de Fuerza. Dice la Biblia que el Reino de Dios se arrebata con violencia. Que no significa a los golpes físicos, obviamente. Cuando se habla de fuerza, se está hablando de luchar del modo de pelear como Él peleó. Nada más, es cierto, pero también nada menos. ¡Pero hermano! ¿Qué es eso de reprender demonios en el templo? ¡El culto y el templo son para Jesucristo, no para ponerse a echar fuera demonios en un lugar en el que sólo hay creyentes! ¿Ah, sí, eh? ¿Y Jesús, adónde los reprendió cuando los reprendió, en la corte de los romanos, acaso? Pregunto y muy seriamente: ¿Tú vas a hacer las cosas que Él hizo y aún mayores, como dice la Palabra que debes hacer, o muy por el contrario, vas a hacer lo que a ti te parece que queda más “civilizado” aunque eso le implique desobedecer? ¿Tienes la potestad para obrar en el nombre del Reino de los cielos, o estás esperando una orden del Intendente Municipal, del Alcalde o el Jefe del Ayuntamiento? ¿Tienes una integridad de vida ejemplar o eres tan peligroso como ese delincuente de tu vecino? Ya está Diseñado, se llama Virtud.

A la virtud, conocimiento. Así finaliza el verso cinco. Dice Conocimiento. ¿Conocimiento? Ah, sí; con esta palabra no tenemos ningún problema; poseemos las mejores universidades cristianas, los mejores seminarios, los mejores institutos y hasta las mejores escuelas bíblicas. Naturalmente y como corresponde, con los mejores teólogos, profesores y pedagogos cristianos. Sí señor; conocimiento nos sobra, en esta estamos muy bien. Bueno; tendré que decirte que en esta no estás tan bien como crees, muy por el contrario, mucho me temo que, desde hace muchos años, en esta, andas medio equivocado. ¿Por qué? Es muy simple.

Cuando la Biblia habla de Conocimiento, de ninguna manera se está refiriendo al enriquecimiento del intelecto, tal cual nosotros lo hemos entendido. Y, dicho sea de paso, lo hemos entendido así porque a algunos trasnochados se les ocurrió interpretarlo, respetarlo y venderlo así, a partir de culturas como la griega, no porque la Biblia misma no lo muestre con claridad. ¿Cuántos saben, por haberla leído con detenimiento y escudriñando cada significado, cada palabra, que cuando la Biblia habla de Conocimiento, a lo que se está refiriendo es a Intimidad? Conoció Adán a Eva y Eva concibió… ¿Me vas a decir que Adán rindió Exegética ante Eva? ¡Vamos! Tuvo relaciones sexuales. Tuvo Intimidad con Eva. Sólo de ese modo, -y hablo de lo natural según diseño-, hoy por hoy, concibe una mujer, que yo sepa. Pero no la conoció (José a María) hasta que no dio a luz a Jesús. ¡Claro! ¿Aquí, me vas a decir, que estando ellos en el pesebre, vino un ángel y le dijo a José: Oye José, te presento a María, la que será tu esposa? ¡Por favor! ¡Con tal de seguir manteniendo nuestra cultura religiosa somos capaces de creernos cosas mucho más increíbles que un evangelio que tanto nos cuesta creer! Intimidad. Conocer a Cristo, mi querido hermano y hermana, es tener intimidad con Él, no mera información histórica, teológica o analítica. Es Parte indefectible del Diseño: Conocimiento.

El verso 6 comienza diciendo: Al conocimiento, dominio propio. Dominio Propio. ¡Ay pastor! ¡Perdóneme que le interrumpí la predicación! ¡Es que de improviso “me vino” la lengua y no lo pude resistir y tuve que gritar! ¿Me entiende, no?” – Sí. El pastor te entiende perfectamente. Él sabe que en ese momento tenía una palabra ungida y que el diablo se las ingenió para no dejársela predicar y te usó a ti para conseguirlo. ¡Pero hermano! ¡Usted no puede decir eso! ¡Las lenguas son de Dios! Pero por supuesto que las lenguas son de Dios, ¿Quién se atrevería a decir lo contrario? Te diré más: el don de lenguas es uno de los más gloriosos del Espíritu Santo porque contiene en sí mismo una dosis de altísimo voltaje del poder de Dios, a esto lo he podido comprobar personalmente. Pero tendré que decirte que, ese mismo don que indudablemente emana del Espíritu Santo de Dios, viene conjuntamente con uno de los frutos de ese mismo Espíritu, que es, precisamente, el Dominio Propio, me entiendes?

Dominio Propio, si tú quieres analizarlo gramaticalmente, semánticamente, significa literalmente aspectos tales como: sobriedad, (Que de ninguna manera es solemnidad o acartonamiento, sino sinónimo de seriedad conceptual), discreción, (Que es un valor muy difícil de encontrar hoy por hoy en el seno de la iglesia del Señor). Lo que trato de señalar es que, tanto Moderación como Dominio propio, por darte un ejemplo de corte elegante fino y distinguido, es lo que debemos ejercer cuando el hermanito aquel no nos entiende lo que le decimos y nos agarran deseos asesinos de propinarle un par de puntapiés. Eso sí, puntapiés “santos”. La única forma que yo conozco para lograrlo, es recordar aquella época en que nosotros éramos los que estábamos total y absolutamente ciegos espiritualmente, como ahora lo está ese hermanito, y no podíamos ver más allá de la punta de nuestra nariz. Porque no hemos nacido maduros, se da cuenta? No lo dudes; está dentro del Diseño de Dios para el hombre, que tenga Dominio Propio.

Continúa diciendo, luego, el verso seis que: Al dominio propio, paciencia. La PACIENCIA, dice el diccionario secular, es una virtud cristiana opuesta a la ira. ¡Ellos lo dicen, hermano! No, nosotros. Y lo están diciendo DE nosotros, precisamente. Es natural, entonces, que tú no puedas esperar que el mundo incrédulo tenga paciencia. En sus definiciones gramaticales que incluso han dejado escritas para la posteridad, ellos mismos están reconociendo no tenerlas. Dicen que esa es una “virtud cristiana”. Lo que están señalando, entonces, es que nosotros SÍ la tenemos, por lo cual, ellos esperan verla en nuestras vidas. Si efectivamente la ven, dirán: “Y, claro…son cristianos… por eso tienen paciencia” Eso, inmediatamente, le dará toda la gloria al Dios de los cristianos. ¡Ah! ¡Muy bien! Pero… ¿Y si no la ven, qué dirán? Y, seguramente nos dirán algunas de esas cosas que suelen decirnos muy a menudo y que tanto nos fastidian. – “¡Hermano! ¡Le estoy pidiendo al Señor que me dé paciencia!” – ¿Ah, sí? ¿Y cómo supones que habrá de dártela? ¿Piensas que va a venir volando una pluma muy liviana, con una leyenda que diga: “paciencia”, y que al depositarse sobre tu cabeza, inmediatamente te invadirá una paz y una tranquilidad incomparable y, desde ese mismo instante, tendrás la más grande de todas las paciencias del mundo? ¿De verdad crees eso? ¿Realmente piensas que esto puede ser así?

Mira: yo no quiero desmoralizarte ni mucho menos preocuparte o asustarte, pero si efectivamente estás pidiéndole paciencia al Señor, y esperas confiadamente que Él responda positivamente tu oración, lo más probable, entre otras cosas, es que en tu trabajo, por ejemplo, te nombren un jefe de esos bien malhumorados, energúmeno y hasta cruel, O que tu familia te empiece a hacer la vida imposible porque vas a la iglesia o demuestras ser creyente. ¿Y qué va a ocurrir entonces? Cuando estas cosas sucedan, quizás te vas a angustiar y vas a clamar por ayuda. ¿Por qué? Porque la paciencia, antes que otra cosa, es un ejercicio que Dios considera sano, como todos sus dones. Entonces, si Él puede producir hechos que nos lleven a ejercitarla sí o sí, el éxito estará más que asegurado. – ¡Pero es que a mí no me gusta! No le hace. Dios no siempre hará lo que a ti te gusta, Él siempre va a hacer lo que a ti te conviene. Lo entiendas o no, te guste o no. No olvides que la paciencia es la capacidad de resistir sin perturbación del ánimo las desgracias o cosas pesadas que te suceden y te pueden molestar. Bien de Diseño: Paciencia.

Concluye el verso seis, diciendo: A la paciencia, piedad. La PIEDAD se ha entendido, entre otras cosas, como amor y respeto hacia los padres y a las cosas sagradas. También se la ha utilizado y mucho como sinónimo de lástima, de compasión o misericordia. Sin embargo, en términos bíblicos, Piedad no es otra cosa que espiritualidad. De allí que, cuando se habla de un “varón piadoso”, no está hablando naturalmente de un buen señor que siente lástima de todo el mundo, sino de alguien conforme al Espíritu. ¿Suena mucho más coherente así, verdad? Y cuando se refiere a los impíos, (Que vendrían a ser los faltos o carentes de piedad), no se está refiriendo a delincuentes, como muchos de nosotros ha entendido y hasta ha enseñado, sino a personas que viven según su carnalidad. Esto es: según sus sentimientos, según sus emociones o según sus demandas corporales, físicas.

En función de esto, habrá que consignar que no son pocos, precisamente, los creyentes que, a modo de acusación y de crítica o censura, hablan de otros creyentes acusándolos, puntualmente, de ser: “demasiado espirituales o demasiado místicos”. Yo no sé si tú, alguna vez, habrás oído este tipo de acusaciones, pero lo que sí puedo decirte es que yo sí he sido testigo de ello. Y en algunas ocasiones, referidas a mí mismo. Habrá que aclarar que, místicos, de momento en que estamos creyendo en algo que no vemos ni palpamos, en algo total y absolutamente invisible, tendremos que reconocer que somos. Somos místicos. Y espirituales, yo creo que también. ¿Por qué lo creo? Es tan sencillo que parecería innecesario explicarlo. Dice la Biblia que Dios es Espíritu, verdad? Y un Espíritu, que yo sepa, no tiene forma humana, sólo necesita un cuerpo para manifestarse. Ahora bien: Dios ha dicho que nosotros (Tú, yo, todos los hombres y mujeres) somos su imagen y semejanza. Pero si hemos dicho que Dios no tiene figura humana y que es Espíritu, ser su imagen y semejanza, ¿Qué significa? Significa ser: un espíritu, al cual se le ha dado un alma y que, transitoriamente, habita una caja descartable que ser llama cuerpo. Seres espirituales. Es hora de terminar con los mitos. Está dentro de su diseño y se llama Piedad.

El verso siete se inicia diciendo: A la piedad, afecto fraternal. Muy bien, y ¿Qué será el afecto fraternal, concretamente? Este es un sentimiento muy noble, al cual también se le suele llamar Amor. Entre varias acepciones de nuestra conocida palabra AMOR, la palabra PHILEO es una de ellas, y tiene que ver, precisamente, con esto. De allí proviene nuestra más vulgar palabra FILIAL, que es familiar, o FILIACIÓN, que es identidad. El afecto fraternal, es el sentimiento que brota de nuestras emociones y que, por consiguiente, sale desde nuestra naturaleza, desde nuestra alma humana. Sabemos ya que no existe nada pecaminoso en el alma del hombre, ya que esa alma también ha sido creada y puesta allí por Dios. Lo que sí tenemos que saber es que, si esa alma no se sujeta al Espíritu Santo que mora en nuestro espíritu, y elige desenvolverse conforme a sus propias decisiones, (No olvides que en el alma también habita la voluntad), puede expresarse tanto para bendición como para maldición.

¿Cómo es esto? Esto es así de sencillo: Si el alma oye y obedece la voz de Dios, lo que produzca será para honra. Pero si decide obedecer sus propios dictados, (en el alma también están la mente y el intelecto), su fruto indefectiblemente será para deshonra. Esto significa que, esa misma alma, capaz de producir afecto fraternal, (Que entre otras cosas significa experimentar amor a los padres, a los hijos, al esposo o a la esposa) también puede ser proclive al efecto contrario, esto es: rencor, resentimiento y, llegado el caso, hasta odio. Baste para entenderlo, recordar a Caín. Uno de los errores más notables de la iglesia, ha sido confundir ese afecto fraternal que se nos demanda como una de las perlas para hacer firme nuestra vocación y nuestra elección, con el auténtico amor de Dios. Cuando 1 Corintios 13 habla del amor, inmediatamente tratamos de ponerlo en práctica en nuestra vida, en nuestro matrimonio o en nuestro noviazgo, vemos que nos resulta tremendamente difícil. Eso es porque hemos confundido el PHILEO, que es afecto fraternal, con el otro amor que ahora, precisamente, vamos a encontrar en el final de este versículo. Es Diseño: Afecto Fraternal.

Y al afecto fraternal, amor. ¿Nunca antes habías prestado atención que ambas cosas no podían significar lo mismo? Mira: muchos de nosotros, probablemente, hayan prestado atención a ese detalle, pero seguramente habremos hecho como una gran mayoría de creyentes de cualquier parte del planeta: creerle a los hombres que nos hablaron, más allá de lo que dice la propia Biblia. Mitad por ignorancia, pero mitad también por comodidad.

Es indiscutible que este AMOR que aparece aquí ya no se trata de PHILEO. Este amor, y más adelante lo verás ampliado al tratamiento y estudio de la palabra, es la palabra ÁGAPE, y no tiene absolutamente nada que ver con nuestra alma, con nuestras emociones y con nuestros sentimientos. ÁGAPE se traduce, más o menos, como la “Condición interna del carácter de quienes constituyen el Reino de Dios”. Su interpretación más cercana, entonces, resumida a una sola palabra, será indefectiblemente CARÁCTER. Esto hace tomar un sentido totalmente diferente a versículos clásicos, tales como: El carácter de miembros del reino de Dios, cubrirá multitud de pecados. O habrá de entenderse mucho mejor aquello de: El carácter de miembros del reino de Dios, echa fuera todo temor.

También tomará otro sentido absolutamente distinto aquello de que EL fruto (No LOS frutos como nos ha gustado estudiar) del Espíritu ES (Y no SON) amor, que ya sabemos, es CARÁCTER y, como consecuencia de ello, vendrá todo lo demás: paz, paciencia, benignidad, templanza, etc. Por favor, léelo correctamente y verás que si has aprendido mal las cosas, no tanto es porque te las hayan enseñado mal, sino fundamentalmente porque no has prestado toda la atención en absoluto a la Palabra tal cual estaba escrita.

Pretender equiparar el ÁGAPE de Dios con el enamoramiento de la mujer o el hombre que nos atrae, es llevar a Dios a un nivel tan humano y tan carnal que resulta casi blasfemo. Pese a que esto es lo que todavía hoy se enseña en muchos seminarios cristianos. Esto ha sido, indudablemente, factor de confusiones tales como suponer que no estaría mal dejarlo todo por un novio o una novia, por un esposo o una esposa, porque total “Dios es un Dios de amor y puede comprendernos. Tremendo. Tu afecto fraternal que recién estudiábamos, tu PHILEO, es una mezcla del alma (Sentimientos, emociones, voluntad) con el cuerpo (Olfato, gusto, tacto, vista y oído, en suma: sexualidad) y no tiene ninguna comparación con ÁGAPE, que es carácter, generosidad, que todo lo cree, que todo lo soporta y que es, efectivamente, algo que nunca deja de ser. Porque, convengamos, aun entre creyentes muy fieles, el PHILEO, a veces si deja de ser, no es verdad? Aunque nos duela y nos cueste reconocerlo. Los pastores y los consejeros en general, saben muy bien de lo que les estoy hablando. Sus oficinas han escuchado mucho de todo esto. Y han visto llorar, y han llorado quizás junto con tantos en ese drama. Sin dudas: engañoso es el corazón del hombre…

(Verso 12)= Por esto, (Dice Pedro) yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, (Tal como todos sus sucesores venimos haciendo) aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.

(Verso 13)= Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, (Habla del cuerpo personal, físico, de cada uno, y del global, que es la iglesia) el despertaros con amonestación (El evangelio “diet” o “lihgt”, adormece. El evangelio de la cruz, aunque duela, es el que despierta. Y ese siempre va acompañado de amonestación, que es simple lucha por salvar del fuego a los ciegos) (14) sabiendo que en breve, (Para Pedro en días determinados, para cualquiera de nosotros, diferentes pero inexorables lapsos) debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado.

(Verso 15)= También yo procuraré con diligencia (No es un plan a largo plazo ni un proyecto a cinco o diez años) que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.

Diseños de Otra Dimensión: Para que tengan memoria lo he compartido.

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Con Las Manos en la Cabeza

Dice el apóstol Pablo en su segunda carta a Timoteo y cuando le está definiendo la relación íntima que debe existir entre el hombre de Dios y la palabra de Dios, que toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

Este pasaje tiene vinculación con otros dos. Romanos 15:4, que dice: Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las escrituras, tengamos esperanza. Y en 2 Pedro 1:20 se agrega: Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Hay siete breves principios encerrados en estos tres versos. Estoy hablando del verso base de 2 Timoteo y sus dos paralelos.

1)= Dice que TODA la escritura es inspirada por Dios. Esto aniquila alguna doctrina todavía imperante por allí que habla de un Antiguo Testamento meramente histórico y literal que conviene leer para información y un Nuevo Testamento un tanto más espiritual. Dice que toda la escritura. Y en ese momento, “toda” la escritura, era el Antiguo Testamento. El Nuevo se estaba escribiendo.

2)= Dice que TODA la escritura es útil para ENSEÑAR. Esta palabra, viene del latín INSIGNARE, y significa SEÑALAR, instruir, dar advertencia o ejemplo, indicar, dar señas, mostrar algo. Toda la escritura.

3)= Para REDARGÜIR, que es descubrir lo oculto y contradictorio; convertir al argumento en contra del que lo hace; impugnar algo por algún vicio que contiene. Toda la escritura. También los libros… poéticos.

4)= Para CORREGIR, QUE ES ENMENDAR LO ERRADO, AMONESTAR, TEMPLAR, MODERAR. Toda La escritura es útil para eso. Hasta las incomprensibles genealogías antiguas.

5)= Para INSTRUIR EN JUSTICIA, que es como puntualizar la posesión de elementos vitales para ejercer justicia, en este caso, divina. Toda la escritura.

6)= Dice que toda la escritura es inspirada por Dios. La palabra INSPIRADA, aquí, es la palabra THEOPNEUTOS, y significa “El Aliento Divino”. Esto constituye la más importante declaración de la escritura acerca de sí misma, y significa que ella es fruto del creativo Espíritu de Dios. Por ser expresión divina en el sentido estricto, es que se le llama “La Palabra de Dios”. Mira que el hombre es imagen y semejanza de Dios porque Él le sopló “Aliento de Vida”. El “aliento divino”, el THEOPNEUTOS, la inspiración creativa y la revelación. El hombre incrédulo vive toda su vida, muere y se va al infierno sin saber esto o sin haberlo creído. Toda la escritura ES la palabra de Dios. No que la contiene, ES. Toda. Desde Génesis hasta Apocalipsis. ¡Es que no entiendo! No tienes que entender; sólo tienes que leer, creer y poner por obra. ¡Ahí es donde empiezas a entender!

7)= La palabra tiene como finalidad todo lo dicho apuntando a un objetivo; la ESPERANZA, que en este sentido tiene que ver con la serena convicción de la salvación, algo que dicho así no parece tener tanta importancia, pero que a la luz de las incredulidades notorias de afuera y de adentro de la iglesia, se agiganta y cobra valor insospechado. Toda la escritura.

Yo quiero, en este trabajo, a partir de algunos pasajes del libro de Jeremías, llevar una voz de alerta al pueblo. Quien tenga una voz de Dios no será para lucirse ni tampoco para sustraerle poder a quien lo tenga. Ni para cosechar adeptos o discípulos personales, ni para cimentar críticas a personas. Quien tenga una voz de Dios, en este tiempo, será para alertar al pueblo, para decirle: “Cuidado, lo que ya ha sido escrito, tal cual lo dice la misma Biblia, no es para quedarse en un relato histórico casi innecesario, salvo en lo cultural, sino para que sea leído con la mente puesta en el hoy.”

De ese modo, la palabra servirá, desde Génesis hasta Apocalipsis, de utilidad para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia. Vamos a partir de una base: Jeremías, aquí, eres tú. Y todo lo que Dios le diga a él, te lo está diciendo a ti. Eso, claro, si tú, antes, le has dicho “Señor: heme aquí”. Pero no está hablando contigo, ese que está orgulloso de ser miembro de tal o cual congregación denominacional, o seguidor de tal o cual pastor; está hablándote a ti, que tienes un corazón recto delante de Dios y vestiduras blancas de santidad delante del diablo.

 (Jeremías 1: 10)= Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

Tres precisiones muy concretas te da este verso: 1)= Ningún creyente ha sido puesto bajo esclavitud de ningún gobernante de ninguna nación de la tierra, así como tampoco, en el plano espiritual, lo será de ningún reino, (tanto el satánico como algunos de los demás: animal, vegetal. De aquí derivan las esclavitudes a drogas, alcohol. Vegetales) Nos dice que estamos SOBRE todo eso.

2)= Dice que está puesto para arrancar, destruir, arruinar y derribar. Está bien, pero hacer todo esto ¿Con qué? ¿Qué es lo que hay que arrancar, destruir, arruinar y derribar? ¿El mundo? No. La palabra no es para el mundo, es para la iglesia. Lo que hay que derribar y todo lo demás, es la estructura, el sistema, las tradiciones y hasta los status religiosos en la denominada “iglesia” de su tiempo.

3)= Le agrega, en el final, que deberá edificar y plantar. ¿Estará hablando de edificar nuevos templos y plantar, que es arraigar, nuevas denominaciones nacidas de un descontento que pueda estar conviviendo con las existentes? Cristo nunca hizo eso. Él edificó vidas maduras a partir de la espada de la palabra y plantó un evangelio del que casi nadie se acuerda hoy y del que casi no se predica tal cual Él lo hizo: “El reino de los cielos se ha acercado; arrepiéntanse”. Hoy hemos fabricado sistemas evangelísticos variados, a partir del evangelismo explosivo (Que es algo muy bien pensado, verdaderamente), del testificar (Que también es algo hermoso y necesario), del sistema de las cuatro verdades (Que es muy ingenioso y atrapante), o del nuevo nacimiento, (Que es una anécdota del Señor que está en el evangelio de Juan), pero hemos dejado de lado, tanto el evangelio que Cristo predicaba, como la seguridad de que quien puede convertir a las almas es el Espíritu Santo, con convicción y poder, y no la inteligencia o la estrategia de los hombres.

En este mismo libro de Jeremías, en 18:7, Dios dice: En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, derribar y destruir. (¡Hermanos! ¡Oremos para que los ojos del pastor sean abiertos! Está bien, oremos, pero no es eso lo que dice aquí. ¡Oremos para que en nuestra congregación permitan tocar esa música tan alegre que se toca en otras! Arrancar. ¡No queremos reflexiones filosóficas o poéticas, además de intelectuales, queremos palabra de Dios. Derribar. Basta de esclavitudes humanísticas disfrazadas de sujeción espiritual. Destruir. En el nombre de Jesús. Sin rencores, sin odios, sin enojos, sin resentimientos, sin amarguras, pero con firmeza.)

(Jeremías 2: 5)= Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?

Mira como se lo dice a Isaías en 5:4: ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho con ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? (¿Sabías lo que es una uva silvestre? Una que se parece a la legítima, pero que es agria y no sirve para nada. Está claro, ¿No?) A Miqueas, en cambio, le dice algo muy similar en 6:3: Pueblo mío, ¿Qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí. (Esto suena como un padre que le da a su hijo durante toda su vida todo lo máximo que tiene y que, cuando llega a viejo, ve que ese hijo se va al exterior y lo olvida dejándolo librado a su suerte. Casi una traición. ¿Qué te hice, hijo mío?) Y finalmente, tenemos la manera en que esto mismo es reflejado, como historia, en 2 Reyes 17:15: Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había preescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas.

Eres un cristiano que canta temas musicales del folklore de tu país, ¿Qué tiene de malo? Tienes una nacionalidad y esa es tu música. ¡Cálmate! ¡No te irás al infierno por eso!, al menos todavía, aunque tendrás que repasar concienzudamente las connotaciones de esa música. Es inteligente hacerlo. Tampoco es cuestión de ser sectarios, cerrados, obtusos y legalistas. Porque conviene que sepas, por ejemplo y tanto como para tenerlo como información que te ayude, que en Argentina, la mayor parte de los temas folklóricos nacionales le cantan alabanzas a lo que denominan como La Pachamama, la Salamanca, al Payé y otros tantos pactos con la brujería, la Reina del Cielo y el curanderismo autóctonos. No te estoy diciendo que necesites liberación porque en la escuela primaria, cuandom eras niño, hayas cantado “Zamba de mi esperanza”, que es uno de los temas más populares; lo que te estoy diciendo es que esa caja descartable que llevas puesta que se llama cuerpo, nació efectivamente en la Argentina, pero que el Espíritu que mora en ti es ciudadano del Reino de Dios el cual te ha colocado en esta tierra, solamente como embajador de esa divina nación.

(Verso 8)= Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? Y los que tenían la ley, no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.

¿A qué se refiere cuando habla de la rebelión de los pastores? Primero, recuerda que la palabra PASTOR es la palabra POIMAN, y no significa un título, una posición o un cargo eclesiástico, sino una función. Que no se limita a uno de los cinco ministerios de Efesios 4, sino a todos, ya que pastorear es proteger, guiar, alimentar y cuidar, y a eso lo puede hacer tanto el pastor como el apóstol, el profeta, el evangelista o el maestro. Rebelión, entonces, es dedicarnos a hacer lo que nos da la gana y dejar de lado lo que Dios nos ordenó que hiciéramos. Es muy sencillo cuando Dios te ordena hacer cosas que te hacen caer simpático, carismático y amable, pero ya no es lo mismo cuando Él dispone que donde tú vayas despertarás reacciones, oposiciones y hasta guerra abierta. ¿Pagarás el precio?

En el capítulo 10, esta misma expresión parecería ser más clara. En 10:21 dice: Porque los pastores se infatuaron. (Infatuar es caer en soberbia, en orgullo por posición) y no buscaron a Jehová: por tanto no prosperaron (Esto se está viendo demasiado, hoy) y todo su ganado se esparció (Lamentablemente, esto también está ocurriendo. No tienes una idea de la cantidad de gente que no sabe dónde congregarse que viene a verme o me escribe, como si yo tuviera la solución a su inestabilidad espiritual.) También en el capítulo 23 se toca este tema y se alude, asimismo, a los profetas de Baal, lo que hoy sería un equivalente a tanta gente que anda por las congregaciones, a favor de una tremenda falta de discernimiento, con espíritus de adivinación jugando a ser profetas.

En 23:1 dice: ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová. Y en 23:13: en los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo Israel. Sé, por experiencia propia, que no hay cosa que cause más amargura e impotencia que la crítica con cierta razón para gente que hace lo mismo que hacemos nosotros. Cuando la gente dice que “los periodistas” (Y yo lo he sido en lo secular) son “chantas” (Nominación que se le da en Argentina a aquellos que viven del engaño pintoresco), mercenarios, vendidos o corruptos, me hace daño. No puedo evitar reconocer que hay gente así dentro de la profesión, pero me duele porque se nos mete a todos en una misma bolsa. Creo que lo mismo está ocurriendo, en este tiempo, con el ministerio pastoral. Mi oración es que Dios bendiga y de fuerzas a tantos siervos fieles, levantados por el Señor para el ministerio, que sufren y se sacrifican por sus ovejas, y al mismo tiempo ponga en su lugar a aquellos que por intereses personales terminan por dispersar o destruir espiritualmente al rebaño. La Biblia les llama “asalariados” y de eso nadie predica jamás.

(Verso 13)= Porque dos males ha hecho mi pueblo: Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Las cisternas eran un depósito hecho en el suelo, en forma de pera, para recoger y conservar agua llovida. La boca solía taparse con una piedra. Toda vivienda tenía una y se hacían de gran tamaño para uso público. Debajo del templo se construyó una inmensa para las necesidades del culto. Teniendo en cuenta la habilidad de los israelitas para construirlas utilizando argamasa para no permitir que el agua se filtrara, les permitió habitar en lugares donde no existían fuentes naturales. Eso hizo que así como en lugar de esperar la bendición de la lluvia, el pueblo confiara más en su habilidad para construir cisternas depositando en ellas su mayor confianza. Es lo mismo que sucede hoy con una gran parte de la iglesia, la que en lugar de clamar y confiar por el poder de Dios, ha preferido entregar el evangelio a la sabiduría de las ciencias humanas: medicina, sociología, filosofía, psicología.

El salmo 36:9 habla de esa fuente de agua viva que es Dios, cuando dice: Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz. Más adelante, en Jeremías 17:13, dice: ¡Oh Jehová, esperanza de Israel! Todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas. Quiero recordarte algo: nadie puede dejar algo que no tenía, y nadie puede apartarse de algo donde no estuvo nunca. Por lo tanto, esto no es para incrédulos que nunca conocieron a Dios, sino para los que habiéndolo conocido, decidieron vivir fuera de su voluntad aunque siguieran dentro de lo que llaman: la iglesia.

El agua, tiene un valor indudable en el evangelio. Tomar el agua de Dios, llamado en el Antiguo Testamento “manantial de vida”, es lo que un creyente debe hacer. Pretender cavar cisternas por nuestra cuenta, es salirnos de su dependencia pero también de su cobertura. En el Nuevo Testamento, la figura del agua se centra en Cristo, tal como se ve en Juan 4:14: Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. ¿Comprendes ahora lo que significa cavar cisternas por nosotros mismos? No contar con agua que salte para vida eterna, nada menos.

(Verso 19)= Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; (Esto te aclara que no es Dios quien castiga ni condena, son tu maldad y tu rebeldía, si las hubiera) sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

En Isaías 3:9 hay una referencia al pecado dentro de la iglesia. A mí me impactó como comienza este texto: La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; ¿Tú sabes que sí? A mí me ha pasado esto de ver el rostro de alguien que me pide ayuda espiritual y percibir, no sé cómo, pero “ver” pecado en esa persona. Te imaginarás que fueron muchas, muchísimas más veces las que me callé que las que me atreví a “sugerir” algo. Sin embargo, con el tiempo, lo que a mí me parecía un pensamiento mío y por lo tanto no demasiado confiable, se confirmaba. La apariencia de sus rostros.

Mira como sigue: Porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¿Tú sabes que esto también es cierto? Nosotros no lo discernimos antes porque nos fijamos más en lo que debe ser o lo que parece ser y no en lo que es. ¡Ay del alma de ellos! Porque amontonaron mal para sí. Pero mucho más claro está en Oseas 5:5, mire: La soberbia de Israel le desmentirá en su cara; (Dios ya sabía que iba a entrar soberbia en su iglesia) Israel y Efraín tropezarán en su pecado, y Judá tropezará también con ellos. Algo es claro. Lo dice el salmo 36. El impío peca porque no teme a Jehová. Pero ¿Y el pueblo de Dios, por qué peca? Por lo mismo. ¿Pero cómo puede ser? Que cómo puede ser… ¿Te descubro algo que tú no hayas percibido si te digo que hay gente que anda dentro de un templo, que en el fondo no cree en nada de lo que le dicen, pero que están allí por otras razones o, en el mejor de los casos, porque se sienten útiles o importantes?

(Verso 21)= Te planté vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿Cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?

(22) Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aun delante de mí, dijo Jehová el Señor.

Dios plantó, constituyó, arraigó a Judá, en aquel tiempo, de la misma manera con que lo ha hecho con la iglesia, como a una vid escogida. Pero Judá entonces, así como una gran parte de la iglesia ahora, se transformó en extraña. En Éxodo 15:17, en su cántico, Moisés habla del pueblo, y dice: Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, en el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, en el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado. Lo que demuestra que este plantar es algo que corresponde al pueblo de Dios, en todos los tiempos, y no meramente en el histórico Judá.

Lejía y jabón son un mineral y un álcali vegetal, respectivamente. Servían, (y sirven) para eliminar toda suciedad externa, pero eran totalmente inútiles para la interna, tal es el pecado. El único modo dispuesto por Dios para limpiar el pecado, es con el arrepentimiento. Una congregación puede tener: buena música, excelente templo, miles de miembros, abundante ofrenda, que en este tiempo no es tontería, escuelas, ayuda social, sanidades, liberaciones, buen nivel económico, social e intelectual y un gran prestigio en la sociedad, pero si no se predica, cree y practica la doctrina de Jesucristo, y elige apoyarse en factores humanistas, tales como el dinero, la política, la filosofía o las ciencias, es sarmiento de vid extraña y nada, salvo el arrepentimiento genuino, podrá sacarla de un destino de extravío.

En ese sentido leemos en el capítulo 4:14: Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, (¿Cuántos saben que está hablando de la iglesia?) Para que seas salva, (¿No era que todas las iglesias, con el sólo hecho de serlos, de tener un número y un nombre de que viven en el registro nacional de cultos, ya eran salvas? Cuidado con doctrinas simplistas, voluntaristas que terminan en universalismo, que obviamente, no es cristianismo) ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad? ¿Alguien conoce algún corazón de sangre y carne que pueda ser lavado? ¿Es anormal que en una ciudad grande como era Jerusalén, no haya pensamientos de iniquidad? ¡Sacúdete hermano! No te imagines, ni razones, ni pienses, ni uses la lógica o el intelecto del alma para entender lo que viene del Espíritu. ¡Te habla a ti, iglesia!

(Verso 29)= ¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.

Veamos algo más para terminar de darle convicción a biblistas empecinados en la literalidad histórica y geográfica de la palabra. ¿Qué es un porfiado? Alguien que, pese a darse cuenta de que algo no es como pensaba que era, y sí es como le están diciendo que es, por necedad, decide mantenerse en la suya. ¿Y qué es prevaricar? Prevaricar es, dice la Biblia, más condenable que pecar. Porque muchos están pecando por ignorancia, porque nadie les predicó la verdad, porque no la conocen. Pero el prevaricador es alguien que, sabiendo lo que tiene que hacer, por cualquier motivo que sea, decide no hacerlo. Ahora bien: ¿Cómo podría porfiar con Dios o prevaricar en contra de Él, alguien del mundo incrédulo que no le conoce?

Jeremías 5:1, dice: Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; Y yo la perdonaré (2) aunque digan: vive Jehová, juran falsamente. ¿Sabes de qué me acuerdo? Tienes nombre de que vives, pero estás muerto. Y en el 6:13 es más contundente todavía: Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande (Que es como decir: desde el portero, el ujier, el que limpia el templo después del culto, hasta el ministro principal) cada uno sigue la avaricia (Que es guardar para poseer, como sugiere el mundo, en lugar de dar para recibir, como dice Dios, sea dinero, sean atenciones, sean honras, sean agasajos) y desde el profeta hasta el sacerdote (Pasando por todos los ministerios bíblicos: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) todos son engañadores. Ojo que no está hablando de toda la iglesia, está hablando de esos que Él llama sarmientos de vid extraña, que Cristo llamó Generación de Víboras y que Pablo, mucho más directo y con un poquito más de carne que el Señor, denominó “Falsos Hermanos”) y curan la herida de mi pueblo (Es decir: de la fracción que sí es fiel, pero tiene necesidades) con liviandad, diciendo: paz, paz; y no hay paz. (Listo. Aquí tienes una catalogación de Dios para ese evangelio “Diet”, de bajas calorías, que habla mucho, gesticula mucho, ríe mucho, reflexiona mucho, opina mucho, llora mucho y hasta vocifera mucho pero, de palabra ungida, no dice nada. Dios tenga misericordia de ti y te conceda el privilegio de no haberlo oído nunca.

(Verso 32)= ¿Se olvida la virgen de su atavío, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días. (La virgen y la desposada, aquí, son prototipo de la iglesia. A ella va la queja divina de olvido. En 18:15, Dios dice:) Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando lo que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine por sendas y no por camino transitado.

Parecería haber un contrasentido aquí. Por un lado, dice que debemos volver a las sendas antiguas, en tanto que por el otro, señala que no debemos caminar por sendas transitadas. Sería contradictorio, efectivamente, esto, si lo tomáramos de un modo literal. Pero no lo es por una razón muy simple: las sendas antiguas, son aquellas de la iglesia primitiva, la del libro de los Hechos, la que vivía por fe y sin saber qué sucedería al minuto siguiente.

No esta que mayoritariamente se ve hoy, en la que todo es previsible, que a veces es exageradamente ordenada, que por momentos llega a ser humanamente controlada, la que no sale jamás de un “orden de culto” que nadie sabe quién caracoles inventó, la que ha terminado adorando la estructura que armó, por encima del Creador de la vida, la que centra sus mayores expectativas en sus templos o sus denominaciones que en la presencia del Dios viviente en ellos. Todo esto es lo que se llama aquí “Camino Transitado”, prefijado, previsible, rutinario. Senda antigua, por ejemplo, es la iglesia de las casas de familia y hasta cierto punto, la de los espacios abiertos, la iglesia subterránea, la que no negocia con la sociedad impía privilegios o prebendas oficiales ni tampoco con el orden religioso estructural, ya sea oficial como propio.

Por eso es que en 17:10, Dios agrega: Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su corazón, según el fruto de sus obras. Sin embargo donde se expresa esto con mayor claridad el pensamiento de Dios y lo que podemos ver como cotidiana realidad, está en Oseas 8:4: Ellos (Está diciendo mi pueblo mi iglesia) establecieron reyes, (O sea: gobiernos, liderazgos) pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes (Que son liderazgos secundarios) mas yo no lo supe; de su plata y de su oro Esto es: de tu potencial económico, iglesia) hicieron ídolos para sí, (Te recuerdo que ídolo es cualquier cosa que tome un primer lugar reemplazando a Dios. Dinero, poder, política, filosofía, intelectualismo, cientifismo, acción social, status religioso) para ser ellos mismos destruidos.

(Verso 36)= ¿Para qué discurres tanto, cambiando tus caminos? (Te lo paso al español básico: ¿Para qué todo ese discurso tratando de justificar, con sobria elegancia, que conviene más manejarse con rudimentos del mundo que por fe?) También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria. (Cuando la iglesia no se encolumna tras el propósito y la voluntad de Dios y elige “hacer la suya”, la humana, la intelectual, la súper mística, la científica, el mundo la ridiculizará y la avergonzará)

(37) También de allí (De la vergüenza, el ridículo y la mofa del mundo) saldrás con tus manos sobre tu cabeza (Hay dos razones principales para que tú o yo nos pongamos las manos en la cabeza: 1)= Somos prisioneros y como signo de rendición incondicional y abandono de la lucha caminamos con las manos detrás de nuestras nucas; 2)= Contemplamos el resultado de nuestros desvaríos soberbios y carnales y no podemos menos que poner una mano en cada sien, en cada costado de nuestra cabeza y decir: ¿Qué hice? ¿Qué hice?) Porque Jehová desechó a aquellos en quienes tú confiabas, (¿En quién confías tú? ¿En gobiernos? ¿En políticos? ¿En juntas? ¿En asociaciones? ¿En líderes carismáticos que incentivan la glorificación del hombre? ¿En profesionales de cualquier cosa como si una universidad fabricara mejores cristianos? ¿En denominaciones? Dice que Dios ya los desechó, y a tí con ellos.) Y no prosperarás por ellos.

¿Vale la pena agregar algo más? ¿Vale la pena recordar que una cisterna, por mejor hecha que esté y por mejor intencionada que haya sido la idea de fabricarla, jamás dará agua pura y fresca, sino la que emana de un guardarla por días o meses? ¿Cuál es el alimento nutritivo, la hierba verde o la hojarasca seca? Tú eliges. EL resultado de esa elección determinará si sales caminando a buen paso, seguro, vencedor y con la cabeza erguida o si, por el contrario, vienes con el rostro mustio, mirando hacia abajo y con tus dos manos sobre tu cabeza…

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¿Qué Hago Con Este Pueblo?

En muy pocas ocasiones, desde que tengo estos contactos contigo, me habrás escuchado hablar de sueños o visiones. Los he tenido, los tengo regularmente, pero no utilizo esos recursos para compartir algo contigo, elijo ser más…sobrio y bien argumentado, para que lo que digo no sea un testimonio que te alegre o te motive, sino un elemento consistente que te alimente, te nutra y te inspire. Hoy, sin embargo, debo comenzar esto a partir de un sueño, o de una visión, no lo tengo muy claro. Son esas situaciones donde no estás tan dormido como para que sea un sueño, ni tampoco tan despierto como para considerarlo visión. Mitad y mitad. Y en ese marco, la voz. Una voz masculina, suave pero firme, profunda pero agradable, con autoridad, pero no imperativa. Y lo que la voz dice, como en una expresión individual y personal:

Les paré todo y no me entendieron! ¡Hasta frené tu página para ver si los que te siguen lo entendían y fueron muy pocos! Los otros se desesperaron, lo mismo que los que en lugar de buscarme a mí, en lo privado, se pusieron a hacer iglesia por video. ¡No era eso lo que yo les demandaba! ¡Yo quería que me buscaran en lo secreto! ¡Yo quería estar con ellos! Pero ellos eligieron otra vez seguir jugando a la iglesia. ¿Qué hago con este pueblo?

Eso fue, muy a grandes rasgos, (Porque no tengo esa prodigiosa memoria para los sueños que tienen los profetas con ejercicio y entrenamiento al tono, pero más o menos fue eso.) Y me quedó eso último, que fue muy claro, tanto que lo puse como título porque, ¿Te lo confieso? A mí me sacudió. ¿Qué hago con este pueblo? Es una pregunta atinada y hasta lógica, de acuerdo con lo que uno puede estar viendo y oyendo, pero… ¿Dios te la va a hacer a ti? ¿Dios le va a preguntar a uno de sus hijos más o menos útiles, qué es lo que tiene que hacer con un pueblo que, es verdad, no parecería haber entendido lo que está sucediendo, y en lugar de eso se pone a discutir política internacional con los incrédulos, o premoniciones apocalípticas con los hermanos?

Yo sé que sí, que Él puede hacerlo porque, de hecho, en mi Biblia hay más de una historia que me muestra que antes ha sido así. ¿No lo llamó a Jeremías? ¿No llamó a Jonás? ¿No llamó a Noé? ¡Eh, no, hermano! ¡Pero todos esos eran personajes tremendos, usted no se puede comparar con ellos! ¡Ah, no! ¿Eh? ¡Hoy, con el diario del lunes que son sus historias concluidas, no me puedo comparar con ellos! Pero y cuando Dios vino a buscarlos para llamarlos, ellos, ¿Quiénes eran? Eran un poquito más o un poquito menos que nadie, igual que yo ahora. ¿Entiendes de qué estoy hablando? Sin ir más lejos, hace unos días en nuestro blog relataba un episodio cuando Dios habla de la viña y de las formas de repararla luego de ciertos problemas. Y allí decíamos, comparando a esa viña con lo que simbólicamente es, su pueblo, qué le estaría faltando hacer a él para dejarla en impecables condiciones. Muy poca cosa o nada. No es nuevo, lamentablemente, que los hijos de Dios no entiendan o no escuchen. Es tan histórico que hay relatos y episodios que, de alguna manera, dan posibilidad de comparar, reflexionar y definir.

(Salmo 106: 4) = Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo; Visítame con tu salvación, (5) Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me goce en la alegría de tu nación, Y me gloríe con tu heredad.

(6) Pecamos nosotros, como nuestros padres; hicimos iniquidad, hicimos impiedad.

(7) Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, sino que se rebelaron junto al mar, el mar Rojo.

Dice que aquellos hombres y mujeres en huida, no entendieron las maravillas que Dios hizo con ellos y por ellos. ¿Qué es entender? Nuestro diccionario tiene catorce definiciones directas y algunas más indirectas que no vienen al caso. Te digo las directas. Entender, es: Comprender, conocer, penetrar, Conocer la intención de alguien, discurrir, inferir, deducir, creer, pensar, juzgar. Estas son las bien específicas, luego están las sectoriales en un abanico que se abre mucho y se pierde en evaluaciones diversas. Hay un solo sinónimo de estos, usado en una de las versiones bíblicas no tradicionales, No comprendieron. En otras dos dice, en lugar de no entendieron, no dieron importancia, y no tomaron en cuenta.

Todo esto, te recuerdo, para con un Dios que les había abierto un mar para que ellos pasaran sin problemas, caminando, hacia la orilla opuesta. Un mar que ni bien el último hebreo llegó a la costa, se cerró abruptamente sepultando y matando a todos los egipcios que venían en los carros de Faraón prestos a apresarlos para devolverlos a la esclavitud o para asesinarlos allí mismo. Entonces ellos hicieron lo mismo que hoy tantos y tantos cristianos siguen haciendo: trataron de encontrarle al milagro causas naturales, explicaciones lógicas y aceptables, razonamientos inteligentes. Y por eso no entendieron, no comprendieron, ¡No le dieron importancia! Y no lo tomaron en cuenta. ¿Mucha diferencia con algunos contemporáneos? Mira esta otra…

(Mateo 24: 38) = Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, (39) y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento. ¿Quiénes, los justos o los impíos? Los impíos, los justos estaban preparando el arca, aún bajo las burlas de todos los que pasaban a su lado. Y dice que cuando Noé entró al arca, cuando se venía todo lo que Dios había dicho que haría, ellos no entendieron. ¿Quiénes no entendieron, los justos o los impíos? Los impíos, los justos sí entendieron, por eso se empezaron a meter en el arca, junto con todos esos animales amontonados, mucho antes que la primera gota de lluvia empezara a caer. Por lógica racional, jamás se hubieran metido ahí con el aroma que esa mezcla de animalitos debe haber producido. Y entonces vino el diluvio y se los llevó a todos. ¿A los justos o a los impíos? A los impíos, los justos estaban a salvo en el arca. A los que no entendieron a Dios fue que el diluvio se los llevó. Cuidado. Una cosa es creer en Dios. Dice la palabra que hasta los demonios creen y tiemblan. Otra cosa es creerle a Dios y otra cosa es confiar en Dios. Pero una mucho más importante y gravitante, es entender a Dios.

(Lucas 2: 41) = Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua; (42) y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta.

(43) Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.

(44) Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos; (45) pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole.

(46) = Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.

(47) Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.

(48) Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia.

(49) Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?

(50) Más ellos no entendieron las palabras que les habló.

Si debo ser honesto, a mí este relato siempre me llamó poderosamente la atención. Es indudable que la cultura familiar israelita era bastante distinta a la nuestra, al menos de la que yo puedo ver todavía en uso en mi país, Argentina. Quiero pensar que en países más avanzados en todo, caso los llamados del Primer Mundo, esto puede ser diferente porque los valores que se manejan son otros, pero en el cono sur americano, creo que no difieren demasiado. Y en nuestros países es impensable que, salvo fortuita casualidad o descuido monumental de los padres, es muy difícil que a un matrimonio nuestro les pase lo que les pasó a José y María con Jesús. Ya veo a señoras muy venerables y respetables escandalizarse y preguntar y preguntarse: ¿Cómo se van a olvidar al hijo? ¡Qué poco cuidado y control! Lejos de mí sumarme a una crítica de esta categoría, pero convengamos que del relato surge algo así, sin dudas, lo que nos hace pensar que la relación de ese Jesús pre adolescente con sus padres era muy singular y diferente a lo que cualquier niño de su edad hoy, aquí y ahora podría tener.

Allí es donde surgirán voces de esas que se nos presentan como sabedoras de todo o casi todo, y nos dirán que bueno, que Jesús tenía mucha autonomía, que los israelitas al cumplir doce años entraban en una categoría distinta a la de un niño más  pequeño, o que sus padres sabían quién era él y no deseaban de manera alguna obstaculizar su ministerio. Lo he oído y leído a esto, sobre todo en sitios manejados por religiones oficiales o tradicionales. Podría llegar a darles la razón, sino fuera por cómo termina este episodio. Jesús les dice a sus padres, que estaban molestos y angustiados porque no lo habían podido encontrar, que no se preocupen, que en los negocios de su Padre, (Dios) él tenía que estar mucho antes que en los familiares. ¿T sabes qué? Aquí esta registrado con toda claridad: dice que ellos no entendieron lo que él les quiso decir. ¿No entendieron? No, y es justificable, al menos para mi óptica personal. Yo creo que tanto José como maría, sabían que en Jesús había algo especial, sobre todo ella que había tenido la visitación angélica y la palabra profética, pero así y todo, manifestaron no entenderle cuando habla de su Padre celestial. ¿Sabían José y María que Jesús era Hijo de Dios? Yo creo que sí, pero también creo que no terminaban de creerlo, después de todo.

(Juan 8: 21) = Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir.

(22) Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?

(23) Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

(24) Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

(25) Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho.

(26) Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.

(27) Pero no entendieron que les hablaba del Padre.

Este diálogo que tuvo Jesús con los judíos, está repleto de enseñanzas profundas que solamente pueden recibirse si el Espíritu Santo hace la mediación requerida. Acá les está diciendo que ellos no pueden ir adonde él está por ir. ¿Y dónde estaba por ir Jesús cuando les dice esto? Es obvio que no está hablando de lugares terrenales. Donde Jesús ya se estaba preparando para ir, era a la cruz. Y allí no podía ir ninguno de ellos, ya que el trabajo expiatorio que él tenía que realizar, era un mandato propio que no podía ser delegado ni transferido. Más adelante diría que iba a preparar lugar para ellos, y ese lugar era en la cruz, donde finalmente, todos iríamos a estar conjuntamente crucificados con él. Y no en algo a futuro, algo que ya ocurrió. ¡Ya estamos juntamente crucificados con Cristo!

Luego él les dice que ellos son de abajo y el de arriba. Suena duro, esto, ¿No te parece? Pero no lo es, porque Jesús no se está refiriendo a niveles de jerarquías o importancia humana, se refiere a procedencias divinas o espirituales. Y mientras todos ellos provienen de la estructura terrenal, de abajo, Jesús sabe que ha venido desde un plano superior, de arriba, y no en altura, sino en dimensión espiritual. Y es lo mismo con ser o no ser del mundo, no se trata de pertenencia social o comunitaria, se trata de concepto o posición espiritual y divina. Y, finalmente, cuando insisten en querer saber quien dice Jesús que es él mismo, su respuesta los deja boquiabiertos y confundidos, y no entienden que les está hablando nada menos que del Dios Padre que, supuestamente, ellos debían conocer mejor que él. Una vez más, el pueblo no entiende lo obvio, no lo complicado.

(Juan 10: 1) = De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.

(2) Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

(3) A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.

(4) Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

(5) Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

(6) Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Esto tiene que ver indudablemente con los falsos en su conjunto, en cualquiera de los ministerios que conoces. Porque se nos ha hablado tanto de los falsos profetas, que parecería ser que hemos aprendido a desconfiar o al menos poner a prueba, solamente a los profetas. No está mal ni es inconducente hacerlo, ya que descubrir a un falso profeta es ahorrar y ahorrarnos uno o varios pasos en falso, pero déjame decirte que la falsedad ministerial no concluye en ellos. Hay falsos…Y aquí añádele el ministerio que se te ocurra, porque es normal dentro de la anormalidad, que donde hay algo original, haya una fotocopia satánica. Y esos son los extraños a los cuales Jesús se refiere aquí. Y los que lo oyen no lo entienden porque para ellos, todavía, en ese tiempo, todo lo que les llegara del templo y la clase religiosa, era apto y no resistía el menor atisbo de desconfianza. Por eso Israel jamás perdió una batalla con enemigos externos, siempre que cayó, lo hizo a partir de enemigos que se formaron y forjaron dentro de su propio seno.

(Hechos 22:  6) =  Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo; (7) y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

(8) Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.

(9) Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo.

A esto tradicionalmente se lo ha denominado como “la conversión de Pablo” ¿La conversión? ¿Tú me dices a mí que este tremendo episodio que este hombre vivió en carne propia, es el equivalente a la rutinaria y casi monótona “oración del pecador” que se les hace hacer a los que pasan al frente a buscar salvación? Perdóname, pero no puedo aceptarlo. Esto es algo que está por fuera de cualquier método o manera con la que los hombres buscamos más satisfacernos a nosotros mismos en nuestras veleidades ministeriales que a favor de aquellos que realmente necesitan salvación y respaldo divino. Esto fue un shock sobrenatural que un hombre tuvo que experimentar para que en la herida sangrienta que recibió en su interior, el Espíritu Santo pudiera encontrar una expiación a toda una vida anterior de crímenes y ataques y convertirlo en sabiduría real y ministerio pleno. Pero sólo fue para él y él pudo verlo aún desde el suelo ni bien se derrumbó, cuando en lugar de encararse con esa luz y con esa voz con enojo o fastidio, lo hizo adjudicándole a esa fuerza invisible que lo había tirado al piso, la calidad y la entidad de Señor. Obviamente, quienes acompañaban a Saulo de Tarso, pese a que vieron y oyeron lo mismo que él, no entendieron. Y eso sucedió porque la voz del Señor es para que sea entendida por aquel o aquellos a los que él quiere llegar, no para distracción de multitudes.

(Miqueas 4: 6) =  En aquel día, dice Jehová, juntaré la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí; (7) y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sion desde ahora y para siempre.

(8) Y tú, oh torre del rebaño, fortaleza de la hija de Sion, hasta ti vendrá el señorío primero, el reino de la hija de Jerusalén.

(9) Ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto?

(10) Duélete y gime, hija de Sion, como mujer que está de parto; porque ahora saldrás de la ciudad y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia; allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos.

(11) Pero ahora se han juntado muchas naciones contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo en Sion.

(12) Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su consejo; por lo cual los juntó como gavillas en la era.

Mira el verso 6. ¿No es Dios, directamente, haciéndose cargo de lo que encuentra en cualquier grupo de los llamados cristianos, y conformados por esta clase de ovejas sacudidas por los distintos vientos, no solo de doctrina, sino también de falsos ministros de luz? ¿Qué es una oveja que cojea? Una que camina por la senda espiritual trazada con mucha dificultad e inestabilidad. Que tango puede llegar a destino como caerse en medio del camino. Y fíjate que no es para nada casual que sea esta misma clase de oveja la que luego, Él en persona ponga nada menos que como Remanente Santo. ¿Y qué es una oveja descarriada? Debes haber oído decenas de sermones respecto a esto. Son ovejas que han sido víctima de las más variadas y distintas formas de pecado y, al caer en ellos, se han sumergido en la inmundicia, en la mugre y en el descrédito. Y nos dice que será a estas a las cuales Él en persona transformará en naciones espirituales robustas. Y concluye que Dios mismo reinará sobre ambas, sin tener en cuenta lo que la gente que las rodea y conoce, opinen de ellas. Así es esto. La única opinión que cuenta y vale, es la de Dios. El resto, formamos fila para decir lo que nos parezca, pero sin peso de juicio y mucho menos sentencia.

El resto es la palabra profética divina que hoy por hoy rige y se cumple en el pueblo santo. Hasta ese Remanente ha llegado el señorío de Cristo, y eso que es bendición para esa parte del rebaño, es dolor de parto para su conjunto. Tú yo y sabemos que el dolor de parto es el más singular de todos los dolores, ya que mientras está en plena vigencia resulta insoportable y aparentemente imposible de soportar, al mismo tiempo preanuncia el nacimiento de algo nuevo, distinto y lleno de vida. Y que cuando se produce, se olvida de una manera muy rápida, tanto que posibilita la factibilidad de un nuevo parto dentro de los tiempos pre-establecidos sin la menor secuela de lo anterior. Todo esto es lo que Dios mismo, en persona y sin más intermediarios que sus mensajeros más fieles, le dice al pueblo. Pero ese pueblo no lo entiende, debido a lo cual deberá pasar sí o sí por el filtro de Babilonia, para salir de allí sí, crecido y fortalecido, que es el resultado de toda prueba fuerte.

(Salmo 82: 1) =  Salmo de Asaf. Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.

(2) ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah

(3) Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso.

(4) Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos.

(5) No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra.

(6) Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; (7) Pero como hombres moriréis, Y como cualquiera de los príncipes caeréis.

(8) Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.

Te confieso que la primera vez que yo leí este salmo, si bien no tenía más conocimiento que el mínimo elemental que se te ocurra, no pude menos que sorprenderme, o creer lo que muchos que escuché opinar, también creyeron: que la Biblia se había equivocado o, lo peor, que se contradecía. Porque leer que Dios, (¡Dios!¿Eh?) estaba en una reunión de dioses, directamente me cruzó lo ojos y me dejó bizco por un rato largo. De hecho, cuando empiezas a ver algo más allá y, por ejemplo, recurres al hebreo, vas a ver que la palabra traducida aquí como dioses, es la palabra elohim. Claro está que, usualmente, esta palabra elohim, se refiere al Único Dios Verdadero, pero también tiene otros usos. Dice que Dios está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga. Y viendo los siguientes tres versículos, nos damos cuenta que la palabra dioses se refiere, aquí, a magistrados, jueces y otras personalidades que ostentan autoridad sobre otros seres humanos. O sea que el poder que ejerce como una autoridad civil, es para ser temido y por eso se lo rotula de este modo.

El punto principal en el Salmo 82, es que los jueces terrenales deben actuar con imparcialidad y verdadera justicia, porque aún los jueces deberán comparecer un día ante EL Gran Juez. Los versículos 6 y 7 advierten a los magistrados humanos, que también ellos deben ser juzgados: Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo, pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis. Este pasaje está diciendo que Dios ha puesto al hombre en posiciones de autoridad en las cuales (en este aspecto) ellos son considerados como dioses entre la gente. Debe recordarse que, aunque sean representantes de Dios en este mundo, ellos son mortales y eventualmente deberán dar cuentas a Dios por la manera en que usaron esa autoridad. Y respecto a ellos dice que no saben ni entienden, y adjudican eso a lo que hoy todavía deberíamos adjudicarlo: andan en tinieblas.

(Isaías 1: 1) =  Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.

(2) Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crie hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.

(3) El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.

Yo creo que a esto, Jehová Dios de Israel, Jehová Dios de los gentiles, Jehová, Dios, podría estar diciéndolo hoy mismo. Crie hijos y los engrandecí. Presta atención a la cualidad y la entidad de aquellos a los cuales se está refiriendo. No dice que adoptó siervos, o que reunió amigos. Dice que crio hijos. O sea que de los que Dios está por hablar, es de sus hijos, aquellos que Él mismo ha criado, que significa gestado, parido, alimentado y, según sus propias palabras, engrandecido. No está hablando de siervos útiles o inútiles, que de cualquier manera podrían pertenecer a otros amos, está hablando de sus hijos Me pregunto cuantos hijos engrandecidos habrá del otro lado de este micrófono, hoy, escuchando lo que Él dirá ahora. Porque dice que se rebelaron contra él Cuidado, una cosa es desobedecer, negarse a una orden, dilatar un tiempo un mandato o algo así, y otra cosa muy distinta es rebelarse, directamente volverse en contra de Dios y sus directivas y elegir darle cabida a las órdenes que te llegan desde el otro sector de la vida, el de la tiniebla.

Todo esto, es lo que Dios pretende que su pueblo sepa y, a partir de saberlo, haga todo lo posible por modificar sus conductas o comportamientos. Pero eso no sucederá nunca. ¿Por qué? Aquí lo consigna con una expresión que –reitero- es apta para ser utilizada en cualquier caso dentro del contexto actual en el que se mueve el cuerpo llamado iglesia. No hubo reacción en aquel tiempo como no la hay hoy para temas muy puntuales, porque el pueblo no entiende el idioma en el que su Dios le está hablando, por lo que todo lo que dice cae en saco roto simplemente porque no se le entiende. La gran pregunta que queda flotando en el aire, es: ¿Cómo puede ser que un pueblo que sabe lo que es su Dios, no lo este entendiendo? Acá mismo está la respuesta: no lo entiende porque no tiene conocimiento, que no significa que no estudia o no acude a una universidad a buscar un doctorado en teología, sino que sencillamente no busca de estar a solas y en lo privado con su Dios. Conocerlo, que es como decir: tener intimidad suma con Él. ¿Y de dónde saco yo esto? ¿Es algo que se me ocurrió a mí, que por el hecho de ser un maestro suyo me creo con la autoridad o la pretensión de dictar una especia de doctrina para el entendimiento? Ni lo sueñes. No sería un maestro del Señor si no hubiera aprendido que la mejor intérprete de la Biblia, es la propia y misma Biblia. La Biblia se interpreta a sí misma, no necesita eruditos de sistemas inspirados en ladrones para determinar qué dice el Espíritu Santo.

(Proverbios 28: 1) =  Huye el impío sin que nadie lo persiga; (¡Esto es tan cierto! ¿Nunca lo has visto?) Mas el justo está confiado como un león.

(2) Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos; (Esto habla de los gobernantes terrenales y sus intereses y luchas políticas) Mas por el hombre entendido y sabio permanece estable. (Aprende: el entendimiento trae estabilidad)

(3) El hombre pobre y robador de los pobres Es como lluvia torrencial que deja sin pan. (¿Pobre robador de pobres? Sí. Y no habla de ladrones comunes, habla de gente que con disfraces importantes con niveles empresarios, no dudan en vivir a expensas del esfuerzo de aquellos que han hecho de su trabajo un lema inamovible)

(4) Los que dejan la ley alaban a los impíos; (Todos hemos escuchado y visto alabanzas a gente impía. Son delincuentes los que lo hacen, está escrito) Más los que la guardan contenderán con ellos.

(5) Los hombres malos no entienden el juicio; Mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.

La expresión “buscar al Señor” se refiere al deseo de conocerlo, al hambre y a la sed ardientes de tener una relación íntima con nuestro Creador. Implica la maravillosa sensación de desarrollar unidad con Él, donde Jesucristo no es ya nuestro distante Salvador y Señor, sino un amigo íntimo que camina con nosotros día tras día. En Mateo 12:39, Jesús llamó “mala y adúltera” a su generación: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada”. Ellos buscaban señales y prodigios en vez de buscar al Señor. Hoy, vivimos en un clima espiritual muy parecido, en el que las personas quieren demostraciones del poder divino, pero se conforman con una simple relación superficial con Jesús. Les satisface saber que son salvas, asistir a la iglesia y recibir respuestas a sus escasas oraciones; sin embargo, prefieren no ahondar en su relación con su Salvador ni buscarle más efectivamente.

Los beneficios de buscar a Dios son maravillosos; la Biblia nos dice que los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien (Salmo 34:10). Pero no seremos llevados por inercia, de manera accidental a una relación significativa con Él; el secreto para desarrollar intimidad con Dios es actuar decididamente teniendo ese fin en mente. Como dice en 1 Crónicas 22:19: Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios. ¿Cómo podemos, entonces, buscar con tesón conocerle mejor?
Por la Biblia: La Biblia es la relación escrita de los atributos de Dios y de la manera como Él actúa. Muchos cristianos leen uno o dos pasajes cada mañana, pero buscar al Señor exige mucho más que eso. Cuando abra la Palabra de Dios, dígale al Señor: Quiero conocerte mejor. Háblame, Señor, y muéstrame la verdad sobre Ti. Tú puedes tener la seguridad de que “muéstrame la verdad” es una oración que Dios siempre responderá.Cuando tú te enamoras de alguien, anhelas desarrollar una relación para conocer más a esa persona. Cuando se produce la intimidad verdadera, las barreras desaparecen y la ignorancia es sustituida por un conocimiento que tiene un nivel más profundo que lo físico o lo emocional: se produce una conexión con el espíritu de la otra persona.

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Salvados, Renacidos, Sentados

Suelo decirles a quienes me conocen y conocen este ministerio esencialmente, que me habrán oído un montón de veces quejarme de estar oyendo, y haber predicado, incluso, alguna vez y en épocas de ceguera y somnolencia espiritual, un evangelio adulterado. Y a lo mejor ellos han entendido y hasta han coincidido conmigo en eso. Lo que quizás aún nadie ha terminado de ver es en qué consiste la adulteración del precioso evangelio, o “buenas nuevas” de Jesucristo. El evangelio es para la salvación de las almas, nos han dicho. Y no nos mintieron, por supuesto, pero tampoco nos dijeron una verdad completa. Y todos sabemos qué es lo que significa decir una media verdad: que nos queda la otra media que no sabemos adónde insertarla. Y con las enormes dudas de que, una media verdad no dicha, es algo muy parecido (Si no es lo mismo) a una mentira.

¿Qué evangelio predicaba Jesús? ¿Él iba y decía: “¡Acéptame como tu Salvador y Señor y tendrás Vida Eterna?” No. No decía eso. Nosotros hoy decimos eso. Ah, entonces Él iba y decía: “¡Vengan a las reuniones que mis discípulos están organizando para el fin de semana y tendrán sanidad y prosperidad?” No. Fíjate que tampoco decía eso. Y observa que, aquí también, tendré que decirte que la iglesia sí suele decirlo. Él se sentaba en un lugar cualquiera, (Porque evidentemente no le interesaba para nada estar un plano más elevado que sus oyentes porque no le interesaba en absoluto que lo vieran, le interesaba que lo oyeran.)

Entonces, allí sentado, decía sencillamente: “¡Arrepentíos, el reino de los cielos se ha acercado!” Ese era el evangelio que Él predicaba. ¿Y para qué se acercaría el Reino de los cielos aquí, a la tierra? Creo que no se necesita ser demasiado inteligente para entender que era para extenderse y tomar todo lo que el usurpador nos ha sacado. Entonces, mi querido hermano, amigo o curioso, tendrás que coincidir conmigo en dos cosas. Primero, ha existido adulteración del evangelio. Y segundo: que ese evangelio tiene, en sí mismo y en su predicación, el suficiente potencial como para producir el fin.

(2 Timoteo 1: 9)= Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (10) pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.

Nota que dice: El cual quitó la muerte, algo que ya es un hecho, y Sacó a la luz; lo que significa vida e inmortalidad. El verdadero evangelio te enseña cómo vencer a la muerte, que hoy por hoy, todavía es un asunto que, más allá de palabras altisonantes o posturas religiosas, no sólo sigue preocupando a una gran parte de la iglesia, sino incluso, aterrorizando directamente a un porcentaje no pequeño de creyentes. El pueblo de Dios, el hombre que verdaderamente ha entregado su vida a Cristo, generalmente anda muy enojado con la caída de Adán y gimiendo en un marco de vicisitudes espirituales en esta vida terrena. Ahora, aquella iglesia masiva y nominal que vemos, observa con atención, parecería andar muy a gusto dentro de esa caja descartable que llamamos cuerpo.

Y si no anda así, al menos esa es la impresión que le produce al mundo. El mundo, -aprende-, no sólo rechaza sino que se enoja contra la santidad. La desprecia, la ridiculiza y busca modificarla según su medida de entendimiento. Con lo que el mundo en su ignorancia sí puede simpatizar, es con la carnalidad, con la religiosidad y con eso evidenciar que, después de todo, somos iguales a ellos. Y el asunto grave es que dijo el Señor que no somos iguales. Por eso me pregunto y le pregunto: ¿Qué está haciendo una congregación cuando anda haciendo cosas para caerle simpática a la sociedad secular que la rodea? Piénsalo por favor.

“Yo acepté a Cristo, ya soy salvo, me dices tú. Y es verdad. Así ha sido decretado y así es nomás, pero desde lo conceptual, desde el principio básico de esa salvación. Pero la realidad cotidiana me muestra y te muestra que, en realidad, tú estás siendo salvo. De una manera progresiva, está lejos de ser algo automático. ¿Pero está seguro, hermano? ¡Mire que a mí nunca me dijeron eso! No sé, pero si estás viviendo como se te da la regalada gana, es más que obvio que no puedes esperar reinar con Cristo, no crees? Por eso he dicho más de una vez que estamos construyendo una simbólica arca de Noé, porque el día del Señor será, -dice Mateo-, como en los días de Noé. Entonces tú piensas: ¿Quién va a ayudar a predicar este evangelio del arca de Noé si todavía no hay ni siquiera nubarrones que preanuncien lluvia? Mientras que los ignorantes persistan en ser ignorantes, los tenemos enfrentados, no ayudándonos. ¿Entiendes? Y no digo ignorantes en forma peyorativa u ofensiva, lo digo en lo que el verbo mismo significa: ignorar algo, no conocerlo. Es para ellos que estamos construyendo el arca. ¿Y ellos, mientras tanto, qué hacen? ¡Se burlan! Y sí, hablo de los de afuera, de los que no conocen nada y lo ignoran todo, pero también hablo de algunos de los de adentro, de los que supuestamente deberían conocer todo. ¡Si serán locos, místicos, espiritualistas! ¡Construir un arca donde jamás ha llovido!

(Efesios 2: 1)= Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos a vuestros delitos y pecados, (2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, al espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (3) entre los cuales también nosotros todos vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Hay varias cosas para ver aquí. Primero, dice que estábamos muertos. Para Dios, tú lo sabes, la muerte física no es lo mismo que es para nosotros. Para Dios no existe la muerte porque somos espíritus eternos. Para Él la muerte es una condición mental cuando estamos fuera de su huerto, de su ámbito. Segundo: la carne, en el Nuevo Testamento, no es el cuerpo, sino las acciones que el cuerpo haya regido por causa del alma. Y te da el ejemplo: la voluntad de la carne son los pensamientos. Tercero: dice que éramos hijos de ira. La psicología sostiene que no se trata de rebeldía, sino en las cosas que nos sucedieron cuando éramos niños, no? Bueno, basta. Aquí dice que ERAMOS. Esa persona ya murió. Es como si tuviéramos memorias de un viejo inquilino que no sirve para nada. No eres tú, es el viejo propietario que ya no está porque murió en la cruz. Sí que cuesta entender lo que ocurrió en la cruz!

(4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aún estando nosotros muertos en pecados, (Estamos muertos) nos dio vida (6) y juntamente con él nos resucitó (Ojo: ya nos resucitó) y asimismo nos hizo sentar, (Listo. Ya nos hizo sentar. Somos un pueblo de reyes y sacerdotes. ¿Recuerdas cuándo era que se sentaba el sacerdote? ¡Sí señor! Cuando había terminado. Consumado es. Terminado está. ¿Y entonces por qué me preocupo? ¡Ah, no lo sé! Pero puedo decirte que por más que te preocupes, no podrás añadir a tu estatura un codo, ¿Lo leíste?)

Clarísimo. El templo futuro que va a tener más gloria que el de Salomón, es el último templo: nosotros. No uno hermoso construido con subvención del Estado en función de la igualdad religiosa que insólitamente reclamamos. Por clamor de Jesucristo, ¿Me entiendes? Esto no es fundamentalismo, ni sectarismo, ni fanatismo. ¡Es Biblia! ¡O palabra, si te gusta más el término! ¡Hermano! ¿Usted está en contra de la igualdad religiosa? ¡Por favor! Ni en contra ni a favor; lo religioso sencillamente no me interesa porque, definitivamente, no es ni la voluntad ni la prioridad de Dios. La prioridad de Dios, es encontrar su templo, nosotros, apto para habitar y terminar su plan.

Míralo desde esta óptica. ¿Cuánta actividad tienes en este momento en tu congregación local? ¿Mucha? ¿Poca? ¿Ninguna? No lo sé. Pero si estás haciendo cosas, ¿Te has preguntado para qué las estás haciendo? Ya sé lo que me vas a contestar. Es lo que generalmente se contesta aquí: ¡Para servir al Señor! ¿Sí? ¿No estarás buscando impresionar a Dios? ¿No estarás intentando impresionar a tu pastor? ¿No estás procurando impresionar a tus hermanos? ¿No estás persiguiendo gratificarte a ti mismo? Fíjate bien, es probable que haya algo de esto. Ojalá que no, pero si lo hubiera, ¿Tú crees que Dios se va a caer del trono porque tú hagas una buena obra? ¿De verdad te lo crees? Él nos da el secreto. Considera los lirios del campo, dice: ¿Cómo crece el lirio? ¿Crece porque hace algo o crece sin esfuerzo propio? Los lirios crecen porque absorben nutrientes de la tierra en la que están plantados. Nosotros somos iguales. Mientras más entiendes, más manifiestas. Yo, dice Él, ya soy perfecto, maduro. Pero sólo puedo manifestar aquella perfección que realmente entiendo.

Otra palabra para MUERTE, es NECKROS. “Destituido de la vida que reconoce a Dios”. Dice que Él nos colocó en lugares celestiales. ¿Recuerdas la Torre de Babel? Sí, de allí viene Babilonia. ¿Para qué la construyeron? Para alcanzar los lugares celestiales. ¡Pero si ya estamos allí! Trata de hacérselo entender al hombre religioso.

(Juan 3: 3)= Respondió Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

La palabra DE NUEVO, es la palabra ANOTHEN, y significa “De arriba”, “Desde el comienzo”, “Desde un lugar más alto”. Esta palabra, ALTO, es por CALIDAD, no por elevación. ¡Uy! ¡Y yo que me lo paso mirando para arriba! ¿Está mal, eso? No. A lo sumo, te podría sobrevenir una tortícolis, pero no está mal. Tú puedes mirar donde quieras, pero; ¿No le has pedido al Señor, un día, que entrara en tu corazón? ¿Y dónde está tu corazón? Dentro tuyo. ¿Dónde está Cristo, entonces? Dentro tuyo. ¿Para qué buscarlo mirando para arriba, entonces? Es más: ¿Por qué orar a los gritos, elevando cada vez más la voz, si Él, que está dentro tuyo, te oye hasta cuando susurras? Tradiciones, costumbres, modalidades evangélicas, religión.

(Verso 6)= Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, (Con mayúsculas la “E”) espíritu es. (Ahora con minúscula esta “e”)

¿Por qué, en la traducción española, la primera va con “E” mayúscula y la segunda con minúscula? Simple. Porque el teólogo que tradujo la Biblia no pudo alcanzar a creer que nosotros estemos hechos de la misma esencia que está hecho Dios. ¡Pero si somos imagen y semejanza! Sí, pero muchos todavía andan buscando al anciano de las faldas y la larga barba blanca. Pero el griego dice que Espíritu es Espíritu, las dos iguales. ¿Y qué es Espíritu? Una esencia que no tiene materia sólida. Usted es un espíritu que, para poder ser visto y manifestado, está viviendo temporariamente dentro de la materia.

Ellos están en el mundo tangible, -dijo Jesús-, pero yo no, yo estoy en el mundo del Espíritu. Yo he nacido de nuevo, ellos todavía no. Yo soy el primogénito desde Adán, ellos todavía están en Adán. Ellos, un día, van a morir, yo ya no muero más, aunque por allí y en mi homenaje, insistan en hacerme morir a cada rato con ritos que se inventaron. Ellos han caído, yo no. Su naturaleza es pecaminosa, la mía no lo es. Dios nos sentó en esos lugares. No sólo nos puso, nos sentó. Sentarse habla de asiento. Asiento es el lugar, la fuente de donde emana lo divino, no una butaca pullman.

“¡Estoy tratando!”. No es tratar, es entender. Aquel sacerdocio que fue excluido, no fue excluido por considerárselo contaminado, o porque le hicieron algo. Fue excluido porque no entendió. Hoy, mi querido hermano, mal que nos pese, está ocurriendo lo mismo. El que entiende, es útil para el Reino y sigue, no importa el cargo que tenga entre los hombres. El que no entiende, es excluido, así sea el protagonista, la estrella principal del ministerio. Dios es amor, pero también es Justicia. La Justicia de Dios no tiene nada que ver con los Tribunales Ordinarios de cada nación.

(Juan 3: 13)= Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

¡Momentito! ¡Esto no se entiende, parece una contradicción! ¿Cómo puede ser? Él está allí, paradito sobre la misma tierra que los demás, pero les está diciendo que está en el cielo. ¿Pero no es que el cielo está allá arriba? Y nosotros, nos dijo, estamos sentados con Él en lugares celestiales. ¡Pero Él está aquí! Mire hermano: tenemos que entender de una buena vez adónde es que estamos sentados. Porque si no entendemos adonde comenzamos, mucho menos vamos a poder entender adonde terminamos. Por eso es que muchas veces no se puede entender muy bien qué es lo que tanta gente anda celebrando por allí.

(Gálatas 4: 25)= Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.

(26) Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

ARRIBA, es la palabra METER, que significa FUENTE u ORIGEN. ¿Cuántos son nacidos de arriba? ¿De arriba de dónde? – De allí… del cielo, creo… Nacimos, naciste tú, hermano, de un orden superior, de una fuente diferente, tienes ahora un origen distinto. Empezamos a vivir conforme a un envoltorio de principios de origen superior que empiezan a gobernar por sobre los principios que teníamos antes, ¿Entiendes?

Es simple y al mismo tiempo no tanto. Mientras estamos en la tierra, viviendo conforme a los principios terrenales, nuestra vida depende de las circunstancias naturales. Pero cuando nacemos de arriba (Y convertirse, en realidad, es eso y no levantar emocionados una mano en una campaña) comenzamos a vivir conforme a principios superiores, de otro origen, y ya no dependemos de las circunstancias, porque para Dios no hay nada imposible, ni siquiera lo que circunstancialmente nos parece imposible. Si tú no puedes creer esto, no activas tu fe. Y cuando dice la Palabra que el justo por la fe vivirá, la cosa se te hace muy complicada y terminas siendo una persona que va a una iglesia, que canta, que alaba y que hasta predica, pero sigues atado a una vida acorde a tus circunstancias.

Eres salvo, a eso nadie te lo discute, pero aún no eres nacido de arriba y, por lo tanto, todavía no puedes ver el reino de Dios y, mucho menos, ser útil para él. En este punto anda hoy día un montón de gente. Los principios del origen superior de Dios, dicen que sus hijos están llamados a ser de manifestación superior. Ahora, si esos hijos prefieren seguir viviendo conforme a las circunstancias naturales, sociales, económicas y políticas de cada región, allí sí no les queda otra salida que reclamar igualdad con otras religiones.

Está bien, hermano, le entiendo, pero: ¿Cómo puedo hacer yo para superar mi crisis? – ¿Y qué has estado haciendo hasta ahora para vencerla? – Y… He orado, he ayunado, he alabado, he adorado, he predicado el evangelio, he hecho todo cuanto me han mandado hacer en mi iglesia, he ofrendado generosamente, he diezmado, he ofrendado a las misiones, no sé… Está bien, todo bíblicamente correcto, pero a partir de esfuerzos personales tuyos, ¿No es así? – Y… La verdad que sí… – Bueno, ahora prueba buscar entender quién eres y qué es lo que tienes. No es malo nada de lo que has hecho, al contrario, pero de una crisis no sales con tu esfuerzo carnal, sales por entendimiento de su gracia. Entonces, allí es donde está nuestra bendición, lógicamente, allí también es donde está nuestra guerra, nuestra sabiduría, ahí es donde está el enemigo. Pero recuerda que nosotros estamos sentados allí, que es como decir que estamos sentados encima de él.

(Efesios 1: 17)= Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (Oh, oh, con ortodoxia teológica, tipo ciencia exacta.) (18) alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. (Aquí dice que Dios tiene una herencia en nosotros. Vamos a ver: ¿Tú te crees eso, o prefieres seguir creyéndole al diablo que te dice, que en verdad no es tan así y que tenemos que tener los pies sobre la tierra y no ser místicos?)

(19) Y cual es la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (Ojo que el poder de su fuerza siempre va a operar a través de los que creen. El nominalismo no existe.) (20) La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; (Basta; ya no necesito mapear tu ciudad ni hacer cartografía espiritual. Si tu iglesia está EN Cristo, no habrá potestad territorial, ciudadana, provincial o nacional que pueda afectarle. Ahora si no está en Cristo y todo se limita a hablar de las lindas cosas que Él hacía cuando estaba vivo, entonces sí dedícate a mapear y hacer cartografía. Al menos vas a saber quién es y cómo se llama el que te agarra a puntapiés todos los días.

No es vencer, es saber triste y resignadamente, con quién estás perdiendo) (22) Y sometió todas las cosas bajo sus pies, (Que hoy son los suyos) y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, (23) la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. (¿De qué iglesia eres? – De la del pastor Fulano. – Ah, ya veo, entonces el pastor Fulano es la cabeza, allí? – Y…claro… No funciona. ¡Pero hermano! ¡A mí me enseñaron! – ¿Funcionó? ¿Ha funcionado hasta ahora? – Y… no, pero…- Pero nada. Funciona si la cabeza es Cristo. – ¡Pero es que nuestro mensaje es cristo céntrico! – No le hace, el de Babilonia también parece serlo. Lo que cuenta, más que el mensaje, es la encarnación en los hechos del mensaje, ¿Entiendes?)

Entiende: si tú eres un individuo con los pies sobre la tierra, que cree todo esto pero tratas de no exagerar ni caer en fantasías místicas, lo más probable es que tú estés esperando que un día, de alguna manera que no te imaginas, levantes vuelo misteriosamente y vayas a sentarte a los lugares celestiales. Ni puedes pensar en qué harás una vez que te sientes allí, pero prefieres no pensarlo. Entonces, mientras ese es tu pensamiento, Satanás en lugar de estar debajo de tus pies, anda por encima tuyo caminándote por las espaldas con sus sucios pies. Ahora, si llegas a entender que YA estás sentado en lugares celestiales junto con Cristo, la cosa va a cambiar totalmente.

La iglesia, por muchos años, ha estado proclamando que Cristo salva, que Cristo sana, pero nadie explicó por qué. Nadie te dijo que tú ya fuiste cambiado, que naciste de nuevo. Entonces hemos pasado mucho tiempo expresando a un Cristo mediocre, limitado, temeroso y a veces incapaz de torcer una situación. Por eso creamos la religión, para tapar todos los huecos de las cosas que ya no podíamos explicar. Entonces pasó, y todavía pasa, lo que a lo mejor ahora mismo está pasando. Yo digo esto y, si tú tiene deseos, me crees y, si no los tienes, no me crees. Lo que ni se te ocurre es escudriñar tu Biblia que es igualita a la mía, para ver si esto es así o no. ¿Te das cuenta?

En Efesios 2:6, dice: Juntamente con él nos resucitó. Aquí hay una palabra que es clave. La palabra JUNTAMENTE, que es la palabra SUNEGEIRO. La raíz es SUN, que significa “Unión con”, o “Que incluye propiedad”, o “Composición de”. Es decir que se trata de una unión con alguien, pero no por cercanía ni por parentesco, sino porque ese está hecho de lo mismo. Era la oración de Cristo. Que ellos sean uno con nosotros como yo soy contigo. O sino: Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. La misma sustancia. No te estoy diciendo, ¡Cuidado! Que todos somos Dios o que todos somos como Dios. Así dijo Satanás alguna vez, y así enseña Nueva Era engañando a muchos, todavía, y hasta algunos que dicen ser nuestros. Te estoy diciendo: “La misma sustancia”. Pero naturalmente, en dependencia. Sólo en dependencia a Cristo la podemos manifestar.

Ya enseñé en muchas ocasiones que, cuando Cristo dijo que iba a prepararnos un lugar a nosotros, no habló de poner una tarjeta en una nubecita para que tú fueras a tocar el arpa allí, ni tampoco en una casita edificada junto a calles de oro. Es en la cruz donde él nos preparó un lugar. Porque la cruz, no física, desde ya, sino espiritual, es el único ámbito donde Cristo y tú pueden morar juntos. No ha habido miles o millones de hombres en la tierra, según Dios. Sólo dos. El primer Adán y el segundo Adán. ¿Y todos los hombres que hubo entre Adán y Jesús, qué son? Extensiones del primero. Entre Adán y Jesús, no hubo hombres, hubo seres humanos. ¿Pero no es lo mismo? No. Hombre, es carne por fuera con Dios adentro. Seres humanos, es hombre caído, ¿Entiendes? Recién cuando tú entiendas lo que ocurrió en la cruz, es cuando Dios te saca del primero y te coloca en el segundo hombre. Ese hombre, Cristo, es la cabeza y nosotros su plenitud, su carne, su cuerpo.

La segunda raíz de esta palabra es EGEIRO. Significa “Recobro de facultades” o “Despertar de la oscuridad”. Nos despierta de la ignorancia de la caída y nos coloca en una posición que incluye la misma composición que él tiene. Nacer de nuevo. Juntamente. SUNEGEIRO.

Después dice que Nos hizo sentar. SENTAR es la palabra SUNKATHIZO. La primera parte, es SUN, lo mismo, “Unión de propiedades, composición o sustancia”. Y la segunda parte, KATHIZO, es “Ordenar, establecer, habitar o colocar”. Es la misma implicación que cuando se ordena a alguien en el ministerio. Se instituye. O sea que Dios dijo: pertenece allí. Es decir que: legalmente, estamos donde tenemos que estar. Olvida ya esa silla, trono o butaca donde desde la Escuelita Dominical, si la has tenido, vienes pensando que te vas a sentar. Sentar es otra cosa, ya lo has visto. Ahora te voy a dar las escrituras que respaldan esto.

(Apocalipsis 1: 5)= Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. (El es el primero que murió la muerte espiritual. ¿Espiritual? ¿Y la crucifixión? Sólo el vehículo físico, material, literal. Él dijo: ¡Elí!, ¡Elí! ¿Lama sabactani? – Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? – Es que me tengo que ir, hijo… ¿Y por qué te tienes que ir? – Porque ahora caerá sobre ti todo el pecado del mundo y, donde hay pecado, yo no puedo estar. – Muerte espiritual: ser sacado del ámbito donde mora Dios. La iniquidad nos separa de Dios. Adán fue separado cuando se halló iniquidad en él.)

(Isaías 59: 1)= He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír, (2) pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

(Isaías 53: 10)= Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, (¿A quién? A Jesús.) Sujetándole a padecimiento (¿Cuándo padeció Jesús de algo? En su muerte) cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Esto te dice que no somos un plan emergente o de segunda mano, una especie de plan alternativo porque Israel no aceptó su primer plan. Cristo mismo, dijo, antes de presentarle el plan a Israel, que tenía otras ovejas que no eran de ese redil.

(11) Será el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho.

¿Cuándo fue que el alma de Jesús fue afligida? No te olvides que la paga del pecado, es muerte. Y que Dios tenía que recibir un sacrificio por expiación y que ese sacrificio tenía que quemarse por completo. Cuando Cristo muere en la cruz, hay sacrificio de olor fragante a Dios. La paga por el pecado de todos los hombres que han nacido, que están vivos y que están por nacer, fue saldada. Hebreos 11 dice que un sacrificio hizo perfecto a todos, para siempre.

¡Eso no me parece justo! ¡Yo estoy sufriendo tanto por ser creyente! ¿Y por qué sufres, si tú también ya has sido perdonado? ¿Sabes cuál es la diferencia entre el mundo y nosotros? Que ellos ya están perdonados, y que nosotros ya somos salvos. Son dos cosas diferentes, eh? Lo que sucede es que por una cuestión de costumbre y tradición, siempre nos hemos considerado como pobres pecadores perdonados. ¿No funciona? No me extraña. Mientras sigamos viviendo a nivel del mundo… Ellos están perdonados, y es lo que creemos que estamos nosotros: perdonados. Entonces, eso, nos pone en el mismo nivel que ellos y no es así. Ellos estarán perdonados, es cierto, pero no están sentados en los lugares celestiales hasta que no lo reconocen. ¿Entendido?

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Moradas de Eternidad

Hace quince días, estuve compartiendo contigo, algunas riquezas emanadas del Salmo que hoy por hoy, todavía está en los primeros planos de oración, culto y confianza de la mayor parte del pueblo creyente, el Salmo 91. Solamente pudimos examinar su primer verso, pero con eso nos bastó para poder apreciar que presenta y muestra un solo tema en especial y en singular: la protección de todos los peligros, incluidos los fenómenos naturales. Dice en su primer verso, que El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Eso nos está mostrando que quien está protegido contra el peligro, es el que busca refugio en Dios, esto es, el que habita al abrigo del altísimo. No puede buscar refugio el que decide no habitar al abrigo del Altísimo, eso es evidente.

Lo que persigue este salmo es, básicamente, que entregues tu corazón a Dios, y que cuando lo hagas de forma incondicional, puedas tener la certeza que tanto tú como las personas amadas, estarán seguras. Dios es amor y nunca nos lastimará, nos enseñará y en cada paso que demos, tendremos de su protección. Dios tiene un lugar secreto donde cada uno de nosotros podemos morar en paz y con seguridad. Este lugar secreto es el lugar de descanso en Dios, un lugar que nos llena de paz y consuelo. Sin embargo, en el final de aquel trabajo que sólo llegó a examinar ese primer verso, llegamos a una conclusión concreta, evidente y ciento por ciento contundente: solamente haciendo real este primer verso, todos los demás serían posibles. Te propongo verlos y saber qué es lo que en realidad nuestro Dios tiene para nosotros en este tiempo tan especial y tan incierto.

(Salmo 91: 2) = Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.

Diré yo, dice el autor. ¡Qué pena no saber con certeza quien es el autor! ¿Verdad? No importa. Para el caso, él dice que Dios es su esperanza, lo cual significa que es la máxima persona en la que se confía para obtener lo que se espera. Es el tercer paso del camino y no precisamente el más sencillo. ¿Crees en Dios? Está bueno, pero no es mucho el mérito, dice la Biblia que también los demonios creen y tiemblan. ¿Le crees a Dios? Esta ya es mucho más complicada que la otra, porque no siempre lo que dice Dios tiene esa lógica que tanto le gusta a nuestra mente griega para aceptarlo como válido. A veces Dios dice cosas que a nuestra mente humana le cuesta horrores creer. ¿Cómo se va a cambiar un monte de lugar simplemente porque yo lo crea? ¿Es que eso puede ser posible? Dios lo dijo. ES posible. Punto. Y el tercer paso es, definitivamente, confiar en Dios. Y no se parece en nada a creer o creerle.

(2 Reyes 18: 5) =  En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. (Está hablando del rey Ezequías)

Ahora bien; aquel que vive en una real y verdadera intimidad con Dios, nada que ver con culto de domingo, conoce la grandeza de su protección, si, la conoce. Y ahí es donde Dios mismo se convierte en una poderosa esperanza y un indestructible castillo medieval para el creyente. Es obvio que la figura de Castillo tiene que ver con una fortaleza, con un bastión inexpugnable. Los castillos se construían con la finalidad de que sirvieran para defender a toda la gene que los habitaba. El asalto a un castillo medieval, era más complicado que cualquier asalto de un ejército moderno a cualquier objetivo bélico.

(1 Timoteo 1: 12) =  Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

Pero también le dice que es su esperanza. Pregunto: ¿Tú que me oyes, ahora, alguna vez has dicho de manera definitiva, Oh, Señor, tú eres mi esperanza? ¿Se lo has dicho? Es más, vuelvo a preguntarte: huyendo de todo lo demás, ¿Te h as refugiado en Él de la tormenta y la tempestad, de la tormenta del día y de la pestilencia de la noche, del hombre y del diablo? Eres tú el que debe confesarlo, no solamente pensarlo. Lo que digas con tu boca, creyendo, te será hecho. Este era el autor, hablando, declarando, expresando. Ahora pasa a declarar lo que Dios hará en tu vida amenazada, si es que lo buscas como abrigo, en su calidad de Altìsimo, y de sombra, en su rol de Omnipotente.

Y dice luego: MI Dios, en quien confiaré. De hecho, esta cercana relación con Dios y todos los beneficios que vienen de ello son para aquellos que conocen a Jehová como Dios, y para aquellos que verdaderamente confían en Él. AL mismo tiempo, al haber recibido de Su protección, consuelo y cuidado, el creyente le cree a Dios aún más, y de manera creciente le conoce a Él como su Dios. Los hombres son lo suficientemente aptos para proclamar sus dudas, y aun jactarse de ellas, y en verdad que hoy en día hay fiesta para los que pretenden audazmente tener la cultura y las ideas, los cuales se glorían de echar sospechas sobre todo; así que se vuelve en el deber de todos los verdaderos creyentes en hablar y testificar con calma y coraje hacia su propia confianza bien fundamentada sobre su Dios. Alguien deslizó algunos personajes que tenían, como “Mi Dios”, su frase preferida. Fue dicha en la conversión de Rut, en la creencia individual de Tomás, en la declaración de oposición de Miqueas, en el voto secreto de consagración de Jacob, en el consuelo más profundo en gran temor de aflicción a Jesús y en la celebración de una creyente victoriosa como Miriam.

(3) El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora.

El lazo del cazador. Ya está más que claro que Dios protege y cuida a su pueblo, y que así como el cazador pone lazo sobre las aves que persigue, así el enemigo lo pone sobre nuestros hermanos en Cristo, y en cada uno de nosotros, si es que tiene la menor oportunidad. Y eso sucede cuando elegimos ser necios y por lo tanto débiles, como si fuéramos, en efecto, una de esas pequeñas aves, y entonces es allí cuando nos volvemos aptos para ser engañados y empujados a nuestra destrucción, por parte de un enemigo central que conocemos, pero usando personeros que no siempre discernimos, logrando en ese caso asestarnos un duro golpe que recibimos, esencialmente, por haber caído fruto de confiar en quien no debíamos. Maldito es el hombre que confía en el hombre, ha dicho…

La astucia es patrimonio del enemigo y la utilizará en nuestra contra ni bien encuentre la ocasión propicia, pero Dios nos mirara con amor y cuidado, y si nos abrigamos a su sombra, velará para que ni el engañador más hábil nos atrape. No te olvides que Satanás y sus agentes, a menudo obran con las mismas técnicas y estrategias que usan los cazadores. Trabajan en lo secreto, cambia permanentemente sus trampas y métodos, seduce con placer o ganancia y suele utilizar un mal ejemplo o una carnada. Y que conste que esto no es discurso para multitudes, es un llamado de atención directo y personalizado. Por esa razón es que todo el salmo está escrito con el uso de la persona singular “tú”, lo cual es una manera de decir que estas verdades son para cada persona en lo individual. Y estas que estamos viendo ahora, son para ti, si es que en verdad estás dispuesto a poner tu confianza en Dios o permanecer en Él como quiera que vengan las cosas a tu vida.

En cuanto a la peste destructora, (¡Y vaya si esto no está más que actualizado!) Es notorio que Dios también protege a su pueblo en tiempos de plagas y enfermedad. Es obvio que ni el salmista ni el Espíritu que lo inspiró tienen ni la menor intención de aportar esto como una promesa absoluta, respecto a que cada creyente, sea quien sea, será librado de cada lazo o de cada peste. La idea es que se pueda señalar las múltiples veces en que Dios hizo justamente eso para Su pueblo que confía en Él. Si Él lo hizo una vez…Esto no significa, por supuesto, que aquellos que confían en dios nunca morirán de enfermedades infecciosas o que no sufrirán con las trampas del enemigo. Significa que aquellos que confían en Dios son liberados habitualmente de tales peligros. ¿Qué cristiano no podría testificar a muchos de esa clase de liberaciones? Todos los que yo conozco, y me incluyo, las hemos disfrutado.

Nos cuenta la historia que Lord Craven, un Cristiano, era un hombre que estaba viviendo en Londres cuando la plaga devastó la ciudad en el siglo XV. Para poder escapar del esparcimiento de la plaga, Craven se determinó a dejar la ciudad e irse hacia su casa de campo, así como lo hicieron otros de su misma posición social. Él pidió su coche y maletas para que estuvieran listas. Pero mientras iba caminando por uno de los pasillos de su hogar, a punto de entrar al carruaje, él escuchó a uno de sus siervos que le dijo a otro, ‘Supongo que, ya que mi Lord abandona Londres para evitar la plaga, que su Dios vive en el campo y no en la ciudad.’ Fue una nota directa y aparentemente inocente. Pero se quedó con Craven de una manera tan profunda que él canceló su viaje diciendo, ‘Mi Dios vive en cualquier lugar y me puede preservar en la ciudad así como en el campo. Me quedaré donde estoy.’ Así que se quedó en Londres. Él ayudó a las víctimas de la plaga, y él mismo no la contrajo nunca.  También hay un entendimiento espiritual y una aplicación de esto. “El alma tiene de manera similar sus enemigos, listos para atacar y sorprenderla en todas horas. La avaricia y la ambición están mirándola durante el día; mientras que la concupiscencia, como una pestilencia, ‘camina en la oscuridad.’ En la adversidad ella es molestada por terrores; en la prosperidad, aun en mayores peligros por los placeres. Los Hijos de Dios no siempre son inmunes de la plaga física y de la pestilencia; pero son siempre guardados de las fuerzas destructivas espirituales ya que permanecen en el lugar secreto del Altísimo.

(4) Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.

En esta hermosa metáfora, Dios es representado como un ave, cubriendo a sus polluelos debajo de sus alas– así como lo describió David anteriormente en el Salmo 61:3-4: Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Y si bien no se especifica qué clase de ave es la que representa a Dios aquí, todo nos hace presuponer que debería ser un águila, por estar íntimamente consustanciada con las particularidades de Dios y su Reino. Dijo Mac Laren en un párrafo de un comentario al respecto, que “El águila, extendiendo sus temibles alas sobre sus aguiluchos, es un símbolo maravilloso de la unión de poder y gentileza. Sería una mano muy audaz la que quiera sacar a los aguiluchos del lugar cálido y secreto para atreverse a tener los terrores del pico y las garras.” Martín Lutero, por su parte, expresó con relación a esto, que: “es la fe la que te ha convertido en el polluelo, y Cristo la gallina; para que tú puedas esconderte, y esperar, y revolotear, y cubrirte bajos sus alas; pues hay salud en sus alas.” En la comparación que surge de inmediato, nos encontramos con que Jesús pudo haber salvado y cubierto a Jerusalén y a sus habitantes, pero el pueblo es evidente que no estaba dispuesto. Ellos no vendrían a él. Ellos no habitarían en el abrigo del Altísimo. Pero en lugar de eso éstos clamaron para crucificarle. ¿Te das cuenta como se teje el destino de un ungido? Nada que ver con aclamaciones y aplausos, y mucho menos con fastuosos escenarios y luces de colores.

Escudo y adarga es su verdad. Esto demuestra que aquel que confía en el Señor, tiene una doble armadura de protección. Por un lado lleva ese escudo redondo, efectivo, útil, y por el otro una malla protectora que es la adarga, algo que envuelve a la persona para su cuidado y protección. Hay otras versiones que la llaman muralla o fortaleza. Dios combina eficientemente el calor protector del ave que simboliza, con la fuerza dura y sin ceder un milímetro de una armadura. Ese es nuestro Dios. ¡Ese es tu Dios! ¿Todavía estarás temeroso de lo que pueda sucederte hoy o mañana? ¿Dónde está tu confianza? ¿No le dijiste un día al Señor que eras suyo, que podía hacer contigo lo que Él quisiera o necesitara hacer? Listo. Olvídalo; Él escuchó esas palabras tuyas y, créeme, se las tomó muy en serio. Él hará exactamente eso.

(5) No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, (6) Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

El hecho de tener a Dios como esperanza y refugio, esto otorga fuerza y coraje al pueblo de Dios, de eso nadie tiene dudas. Cuando el pueblo de está atrapado en el temor, esto es una indicación de que ellos están faltos de la confianza apropiada en Dios, como su protector y consolador y, como consecuencia de esa merma de fe, el enemigo invade y toma comando de la escena. Y tú no puedes ignorarlo, porque ya sabes quién es el que tiene el imperio del temor y la muerte. Alguien dijo alguna vez que no tener temor, es en sí mismo una bendición que no tiene palabras, ya que cada sufrimiento que soportamos por una verdadera herida, conlleva necesariamente que somos atormentados por mil dolores las cuales se levantan solamente del temor. Son los llamados “síntomas mentirosos”, que partiendo de bases de mentira, ya cada uno de nosotros tiene que ver más que en claro de donde provienen.

Durante nuestra vida el Señor podría permitir que muchas cosas terribles le sucedan a sus hijos (Como por ejemplo lo permitió en la vida de Job),o incluso, así como lo permitió con su propio Hijo. Pero nosotros, sus hijos, sabemos muy bien que ningún poder está fuera del control de Dios y que por lo tanto, nada debe llevarnos a las regiones de temor, que de ninguna manera tienen que ver con nuestra fe en el ámbito de la luz, sino con el de la tiniebla. El terror nocturno, Ni saeta que vuele de día dice despues: Yo creo que el salmista representa aquí a  todos los tipos de destrucción que podrían venirnos en todo tipo de circunstancias. Él dice que podría ser de noche o de día; en la oscuridad o en el mediodía pleno de luz solar. Podría llegar como un terror o como una saeta, como pestilencia o como mortandad, y creo que de esto estamos conociendo cada día más, ¿No te parece?. En definitiva: de la manera o de la forma en que algunas de esas cosas lleguen, se nos asegura que Dios es y será capaz de defender a Su pueblo. ¿Lo puedes creer?

(7) Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

Cuando leía este verso, recordaba algo que dijo el legendario Charles Haddon Spurgeon. Sé que muchos, hoy, podrían ver esto con ciertas reservas, pero lo reproduzco porque no proviene de un hombre cualquiera, sino de un hombre que indudablemente marcó un antes y un después en lo relativo a la enseñanza de la Palabra. Spurgeon dijo respecto a este verso: “Es imposible que cualquier mal le deba de pasar al hombre que es amado del Señor; las calamidades más aplastantes únicamente pueden hacer más corto su viaje y apurarle hacia la recompensa. La enfermedad para él no es enfermedad, sino un bien de una forma misteriosa. Las pérdidas le enriquecen, la enfermedad es su medicina, el reproche es su honor, la muerte es su ganancia. Ningún mal en el sentido estricto de la palabra le puede suceder, pues todo es anulado por el bien.

De hecho, esta época que estamos viviendo lleva este texto a una realidad de connotaciones casi crueles. En algunos lugares del mundo que no son precisamente esos que siempre han sido utilizados para ilustrar con sus imágenes los contenidos de pobreza o abandono, hoy presentan una fisonomía que tranquilamente podría encuadrarse en estas expresiones. Si vives en una zona donde el virus ha producido mucho contagio y dentro de los contagiados hay personas en edades de riesgo o patologías que facilitan la extensión de la enfermedad de manera peligrosa, no sería desatinado pensar que podrían llegar a caer mil a tu lado u diez mil a tu diestra. En todo caso, son números que los más serios de los columnistas han dado como factibles y probables. Queda en claro, entonces, y aunque las incredulidades que se cultivan por todo el planeta puedan decir lo contrario, que la protección y el cuidado de Dios puede estar enfocado específicamente a preservar a uno entre diez mil. Es suficiente con que ese uno, sea suyo..

(8) Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos.

Te confieso que a mí este texto me llamó poderosamente la atención. Porque de entrada me sonó como contradictorio por parte de Dios, referirse a los impíos como lo venía haciendo, y de pronto aparece y me asegura que estos tendrán recompensa en esta etapa. ¿Recompensa? Claro, si tienes a recompensa como premio o remuneración especial, que es a grandes rasgos lo que te dice cualquier diccionario, de hecho no lo podrás entender. Pero si tienes a esa palabra como resultad o consecuencia ineludible de tus hechos, entonces creo que todo tomará otro color. Los impíos tendrán una consecuencia clara y a la vista por lo que hayan sido sus hechos. De hecho, el pueblo de Dios está animado, incentivado a mirar esta verdad y, por ende, a equipararla con la suya y establecer las diferencias.

(9) Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, (10) No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.

¿Vamos por partes? Te lo adelanté en el otro estudio, cuando vimos solamente el primer verso. Esto es un condicionante de todo lo que venga luego. Es decir que, todo lo que Dios hará de bueno en tu vida con respecto a tu protección, está condicionado a que tú lo pongas por tu habitación personal. Dios no es un osito de peluche al que tú puedas acudir cuando estás angustiado o con temores infantiles. Dios es tu habitación, así que todo lo que hagas deberá ser puesto a su consideración y su decisión. Y tú te limitarás a ser obediente, así es como funciona. Cuando dice que no te sobrevendrá mal, de alguna manera está repitiendo todo lo concerniente a tu seguridad y protección que ya te había dicho antes. Una vez más vale la pena aclarar que esto de ninguna manera es tenido como una absoluta promesa para cada cristiano en cualquier circunstancia, porque ya has podido ver, todos lo hemos visto, que gente muy amada por Dios ha caído hacia alguna forma de mal o incluso muerto en alguna plaga. Es una feliz observación la que tiene aquí el salmista, y una expresión en general de la protección, el consuelo y el cuidado de Dios para con Su pueblo. Esto, lejos de ser algo masivo y casi estuctural, es solamente para aquel que verdaderamente habita y que no solamente aparenta habitar en Dios. No funcionan las simulaciones en las crisis, sólo funciona la verdad. El error que mucho cristianismo ha cometido, en esto es suponer que todo esto es para cualquier hombre o mujer que diga ser cristiano o formar parte de alguna clase de estructura u organización cristiana. A todas luces y por muchos eventos, se ha podido comprobar que eso en modo alguno es así, y que en lugar de decepcionar al pueblo, como tantas veces ha sucedido, lo que debe hacer es confortarlo y darle la plena seguridad que si pone al Altísimo por su habitación, de verdad, nada tocará su vida. Dios nunca dijo que ninguna aflicción caerá sobre nosotros, de ninguna manera. Lo que sí dijo, es que ningún mal tocará nuestra morada, que es muy distinto.

Con relación a esto, Charles Spurgeon, supongo que no es necesario que aclare de quien se trata,  dio un notable testimonio a un cumplimiento en específico de esta promesa: “En el año de 1854, cuando apenas estuve en Londres doce meses, el vecindario en el cual trabajaba fue visitado por el cólera Asiático, y mi congregación sufrió con sus incursiones. Familia tras familia me llamaron para estar al lado del enfermo, y casi cada día era llamado para visitar su tumba. Me entregue hacia la ferviente labor de las visitas a los enfermos, y fui enviado a todas las esquinas del distrito por personas de todos los rangos y religiones. Me cansé en mi cuerpo y enfermé en el corazón. Mis amigos parecían caer uno a uno, y me sentí o creí que estaba enfermando como aquellos alrededor de mí. Un poco más de trabajo y llanto me hubiera llevado al desánimo así como los demás; sentía que mi carga era más pesada de lo que podía soportar, y estaba a punto de hundirme debajo de ella. De la manera como Dios dispuso, estaba regresando de una casa en luto del funeral, cuando mi curiosidad me condujo a leer un papel que estaba sobre la ventana de un zapatero en la Calle Dover. No parecía como un anuncio del comercio, ni tampoco lo era, pues llevaba en una buena letra de molde estas palabras:Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. El efecto sobre mi corazón fue inmediato. La fe se apropió de este pasaje como propio. Me sentí seguro, refrescado, lleno con inmortalidad. Fue hacia la visita del moribundo con calma y con un espíritu en paz; no sentí temor ni mal, y no sufrí ningún daño. La providencia la cual movió al comerciante a colocar esos versículos en su ventana los cuales agradecidamente reconocí, y en la memoria de su maravilloso poder, yo adoré al Señor mi Dios.

(11) Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

(12) En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.

Esto describe otra manera en la que Dios puede enviar Su protección y cuidado para con SU pueblo – por medio de Sus ángeles. Dios puede cuidar a Su pueblo por medio de esos siervos suyos, a los cuales conocemos como ángeles, ordenándoles que cuiden y lleven a Su pueblo. Así será que entonces, los ángeles de Dios tendrán un encargo especial de acompañarlos, defenderlos, y preservarlos; y en contra de su poder, la influencia de espíritus malvados no puede prevalecer. Estos harán, cuando sea necesario, cambiar tus pasos fuera del camino del peligro, los alejarán cuando venga en tu camino normal. Y dice que los mandará; mandar es una orden estricta, más que una simple ordenanza; es como cuando pones a un empleado para que haga un trabajo de una manera certera y completa, tú lo mandarás, le dices algo así como: te mando a que no descuides ese asunto; o sea que no le dices solamente lo que debe hacer, no le dices en que trabajará, sino que lo mandas a hacerlo. Así dice el Señor sobre los ángeles.

Y no se trata de un ángel guardián, como algunos añoran profundamente, sino que todos los ángeles son aludidos aquí. Ellos son los guardaespaldas de los príncipes de la sangre imperial del cielo, y han recibido la comisión de parte de su Señor, que también es el nuestro, para guardar de manera cuidadosa sobre todos los intereses de los fieles. Ahora bien: lo que no podemos saber es cómo es que los ángeles nos guardan. Ya sea que alejen a los demonios, o contraataquen tramas espirituales, o que alejen las sutiles fuerzas físicas de la enfermedad, no lo sabemos. Quizás un día estaremos de pie asombrados en los múltiples servicios que han hecho esas bandas invisibles para con nosotros. Debemos de recordar que estos ángeles son de Dios; Él los manda, de Él reciben la comisión, — para Él éstos son responsables por su orden. De parte de Dios tú debes de esperarlos; y por la ayuda de ellos solamente Él debe de recibir alabanza. Se dice de manera expresiva, Pues a sus ángeles mandará; para mostrar que éstos no deben de ser alabados, sino solamente Dios, de quien son estos siervos.

Sin embargo, fíjate que esta promesa que expresa este salmo, fue no sólo citada, sino también tergiversada por Satanás cuando lo vapuleó a Jesús en el desierto en esos épicos cuarenta días. Le quiso hacer creer que si se arrojaba desde la punta superior del templo al suelo, no le iba a pasar nada porque Dios Padre le iba a enviar sus ángeles a protegerlo. Este es un típico caso en donde el infierno y sus demonios pueden llegar a usar textos bíblicos para fundamentar algunas de sus blasfemias. Y como muchos cristianos duermen el sueño eterno con sus Biblias debajo de la almohada, es muy factible que en más de un caso logre salirse con la suya. ABC de la guerra espiritual nos enseña que la estrategia más abundante de Satanás, es comenzar algo desde una estricta y hasta profunda verdad y, a favor de la comodidad de los hombres, dar vuelta esa palabra en el aire y tergiversarla de manera opuesta total a lo que fue expresada. El citó este salmo de una manera falsa. Probar a Dios en ese camino, no era el camino de Jesús; no era parte del camino del Salvador o el Mesías. Dios jamás ha prometido, ni ha dado cualquier protección de ángeles en los caminos pecaminosos o prohibidos.

Este texto es aplicado de una manera errónea, porque no fue utilizado para enseñar o animar, sino que se tuvo la intención de engañar. Haciendo de esta palabra una promesa que sería cumplida sobre el descuido de Cristo de su deber, extendiendo la promesa de la providencia especial hacia los peligros en los cuales los hombres voluntariamente se arrojan a sí mismos. De una extraña manera estamos agradecidos por el intento de Satanás en Mateo 4, ya que nos ayuda a entender de una mejor manera el Salmo 91. Vemos que no da una absoluta promesa para cada creyente en cualquier circunstancia, sino hermosas promesas de la protección, consuelo y cuidado de Dios, que son específicamente recibidas y aplicadas en el creyente por medio del Espíritu Santo. Y, definitivamente, y más allá de todo lo dicho, hay que aclarar que los ángeles estuvieron allí para ayudar a Jesús en Su tentación, solo que no en la manera que el diablo sugirió que estarían.

(13) Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.

La protección de Dios hacia Su pueblo se extiende más allá de la liberación genérica del dolor; también habla de una permisibilidad genérica de victoria hacia Su pueblo, aun en contra de oponentes tan fuertes como el cachorro del león y al dragón. Esto representa a los siervos de Dios no solamente como sobrevivientes, sino como victoriosos, quienes tienen todos los elementos celestiales a disposición para pisotear a enemigos mortales bajo sus pies. Cuando habla del cachorro de león, se refiere a Cristo, quien iba a terminar esta historia que comienza como Cordero, nada menos que como Leon, León de Judá. Por su parte, el oponente, aquí es el Dragón, que es el estado final en la historia del que la comenzó como serpiente antigua.

(14) Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

(15) Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.

(16) Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.

Estos últimos tres versículos son puestos en primera persona, como si fuera Dios hablando de la promesa y bendición sobre SU pueblo. Él habla específicamente de aquellos que han puesto su amor en Él. Se ha hecho notar de una manera maravillosa que la última palabra de este Salmo no es hablada por el pueblo de Dios, sino al pueblo de Dios. Dios pone su amor en nosotros porque amar está en su naturaleza. El hombre fue creado con una voluntad y, entonces, el poner el amor en Dios significa en hacerlo por elección. No esperar a que el sentimiento de amor llegue o no, sino que simplemente elegir en pensar y actuar hacia Dios en maneras para expresar y construir amor. Y esto podría incluir lo siguiente: Pasar tiempo con Dios – Escuchar a Dios – Leer lo que Dios ha escrito sobre Cristo – Hablar con Dios – Pensar en Dios en Tiempos sin Crisis – Adorar a Dios – Hablar de Dios a otros – Dando de Nosotros a Dios y Haciendo Sacrificios Agradables a Él.

Nuestra cultura actual a menudo piensa del amor como algo que le sucede a las personas, no como algo que se elige. La frase por cuanto en mí ha puesto su amor nos recuerda que un significante aspecto de amor es en verdad una elección, y esto describe en parte el amor que debemos de dar hacia Dios. Las promesas y principios declaradas previamente en este Salmo son repetidas de nuevo, pero este tiempo como estando en la boca de Dios mismo. Dios protegerá a Sus amados y les pondrá en alto– y lo hará por cuanto ha conocido mi nombre, teniendo una verdadera relación con Dios. Le pondré en alto, mientras tanto, significa algo así como:  “Le pondré fuera del alcance de todos sus enemigos. Le honraré y le ennoblecerépor cuanto ha conocido mi nombre – porque me ha amado, honrado y servido, y ha rendido la adoración que debe de entregarme. Ha conocido que soy el Dios de amor y misericordia infinita.” Estas son bendiciones que algunos creyentes pierden de vista, simplemente porque siempre están aturdidos y no confían en Dios como debieran. Aquí el salmista cita a Dios como diciendo que las bendiciones son para aquellos que aman a Dios y reconocen su nombre, le invocan, y buscan satisfacción en lo que únicamente él puede proveer. Y eso no es cualquiera. Hay una multitud humana que cree en Dios, otra, mucho menor, que le cree a Dios y una reducida franja que lucha por ser obediente y hacer la voluntad de Dios. Esta es la que ganará esta batalla.

Dice: Me invocará, y yo le responderé: Dios promete contestar la oración de aquel que le ama, y de aquel que genuinamente le conoce. Luego dice: Con él estaré: En las últimas líneas del Salmo Dios habló de bendiciones personales y maravillosas sobre aquel que le ama y le conoce: La bendición de Su presencia: Con él estaré yo en la angustia –  La bendición de SU protección: Lo libraré –  La bendición de Su promoción: Le glorificaré –  La bendición de Su prosperidad: Lo saciaré de larga vida –  La bendición de Su preservación: Y le mostraré mi salvación.

Con él estaré: Así que ningún hombre debe de añadir soledad a la tristeza, sino que tendrá a Dios sentado a su lado, como los amigos de Job, esperando consolarle con verdadero consuelo.

Con él estaré yo en la angustia: De nuevo Dios habla y actúa como una madre con un corazón de ternura hacia su hijo enfermo. Cuando el hijo está en perfecta condición de salud puede dejarlo ella en las manos de la nodriza; pero cuando está enfermo ella misma lo atenderá; le dirá a la nodriza, ‘Puedes ir y atender otros negocios, yo misma cuidare al niño.

Lo libraré y le glorificaré: La única forma en que nosotros podemos glorificarnos, es en Dios. El hombre no tiene gloria propia. Cualquier cosa que el hombre estime como gloria aquí en la tierra, es trapo de inmundicia. La gloria de Dios es la única que lo puede bendecir grandemente. Y eso es lo que lo lleva al primer paso que vemos: ser libre. ¿Sabes lo que significa ser definitiva y totalmente libre? ¿Conoces a alguien que lo sea? Tú puedes ser la primera, o el primero; sólo atrévete a confiar.

Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación: ¿Te das cuenta cual es el secreto para una larga y fructífera vida? Vivir al abrigo del Altísimo. Esa decisión, que debe nacer necesariamente de tu libre albedrío, de tu soberana voluntad, es la llave que te permite acceder a ese bien tan preciado que es la vida. ¿Habrá alguien que no quiera vivir mucho tiempo, aquí y ahora, aún sabiendo el destino de maravillosa eternidad que tenemos? Estar en Él es el camino. Y la salvación, resulta implícito decirlo: Sencillamente: Morar a la Sombra del Omnipotente…Nada menos.

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VIVIR Para Estar Vivo

Es muy natural que todos nosotros, llevados en nuestro afán de conocer más, de saber más, de recibir más, indagamos en nuestras Biblias recursos, doctrinas, ideas, exposiciones, que nos llevan a avanzar más lejos en cuanto a conocimiento. Pero también nos damos cuenta que eso, en alguna medida, nos hace perder de vista lo que verdaderamente le interesa al Señor. Y esto es muy fácil que suceda, porque no creo descubrir nada nuevo ni original, si te digo que de ningún libro se ha escrito tanto en la tierra, como se ha escrito de la Biblia. No solamente la Biblia es el libro más publicado en la historia del hombre, sino que podemos tener la estricta seguridad de que ningún libro se ha escrito tanto como se lo ha hecho de la Biblia. Entonces, es muy posible que en toda esa interminable cantidad de hojas que se han hecho acerca de la Palabra, acerca de la Escritura, perdamos un poco de vista qué fue lo que Dios quiso transmitirnos con su Palabra. Y basta para darnos cuenta de eso, entrar a una librería cristiana y darle un vistazo a los estantes de libros, la cantidad de material que hay que hablan de muchísimas cosas.

Por ejemplo, por ahí el Señor te habla de la Justicia y ahí vas a tener diez libros que te hablan de la Justicia, y todo en base a la Biblia, de hecho. Entonces, al ir conociendo nosotros más y más al Señor e ir avanzando en nuestra vida en Él, muchas veces corremos el riesgo de perder de vista el punto central. Es como ir conduciendo tu automóvil dejándote guiar por ese invento tan importante como ha sido el GPS y, en lugar de ir directamente al objetivo “A”, tomas un desvío que te lleva al punto “B”. Eso te deja la pauta que, a pesar que estás avanzando tal como debías hacerlo, pero no pareces llegar nunca a tu punto de destino. Lo que intento mostrarte con este ejemplo, es que no se trata de la cantidad de kilómetros que viajas o los lugares que vas pasando. Hay gente que hizo kilómetros y kilómetros en su vida, y jamás llegó al punto que era su objetivo. Eso y no otra cosa es lo que le pasa a mucha gente, cuando confunde la vida en el espíritu, con la actividad, con la ocupación de iglesia. Está manejando, pero no llega a ninguna parte. Y esto es importante, porque cuando nosotros llegamos al punto que era nuestro objetivo inicial, el Señor de inmediato nos va a dar vía libre y camino abierto para pasar a un punto siguiente a ese. Pero es obvio, jamás podríamos ir a un objetivo de tercer nivel, sin antes haber pasado y superado los de primero y segundo nivel. Así es que, por más importante que pueda parecernos el camino y sus vericuetos, lo que realmente importa es llegar al objetivo, todo lo demás, es irrelevante.

Eso me dice a mí y te dice a ti, que lo más valioso e inteligente, es saber pararnos en lo más importante. ¿Por qué digo esto? Simple, porque la rutina nos come. El afán de todos los días, el salir, volver, estar. Y esa rutina, por muy buena que sea, por muy planificada, nos desgasta, nos come, nos lleva la vida. Sin darnos cuenta superamos meses, años y así se va la vida. Y el punto clave de todo este discurso, es que somos conscientes que mucha gente todavía confunde actividad con objetivo. Como iglesia genuina que somos, nosotros debemos tener el cuidado de hacer evaluaciones muy precisas y objetivas de todo lo que hacemos. Y después, cuando creamos que lo tenemos claro, poder ayudar a otros y decirles que no confundan activismo con efectividad. De allí que lo que realmente va a interesarnos de sobremanera, por encima de cualquier otra cosa, es no perder de vista aquello para lo cual Dios nos llamó. Y si leemos las cartas de Pablo, vamos a recoger no solo mucha enseñanza, sino también retazos grandes de experiencia sólida. Porque nosotros tenemos la tendencia de mirar sus cartas, y suponer que él quiso enseñar doctrina. Sin embargo está muy lejos eso de ser así. Él no era teólogo. Él jamás quiso escribir libros que enseñen. Lo que tenemos de él, son esencialmente cartas. Hoy los llamaríamos chats o mensajitos, que él enviaba a la gente que conocía. Ni siquiera a una sola de esas catorce cartas se la podría considerar como un tratado teológico, con la intención de que sea. Él en ningún momento dijo que estuviera dispuesto a escribir un libro para la posteridad y ahí nomás arrancó y empezó, no. Nunca lo hizo.

Y cuando uno entiende eso, de repente, va entendiendo de alguna manera la razón por la cual Dios levantó a Pablo. Porque un libro, trate del tema que trate, siempre tendrá un objetivo. El autor apunta a un público al cual quiere llegar, en su mente, como algo imaginario, y le escribe ese libro a esa persona. Pero es muy diferente cuando una persona le escribe una nota, un mensaje, un correo, un chat, a un grupo de amigos, en el que considera importante que sepan para que puedan llegar al objetivo de máxima que se han propuesto. No es lo mismo que te compres un libro que te enseñe a orar, a que recibas un correo de un ministro de los buenos, que te diga que orando por ti sintió de escribirte eso mismo. Porque un libro tiene un destinatario anónimo y no hay un rostro en cuanto al destinatario, pero un correo, si. Tú tomas un libro y lo miras de ida, de regreso, los puntos, las comas, y te sientes en la libertad total de tomar o rechazar lo que mejor te plazca, nadie te lo va a prohibir ni a censurar.

Pero cuando este amigo me manda un correo que me dice que lo escribió pensando en mí, ya no me pertenece el rol de un lector casual, sino que soy un lector interesado en encontrar qué es lo que se me está queriendo comunicar. Y eso es lo que Pablo hace, él no manda consejos, él manda instrucciones. Y en medio de esas instrucciones aparecen pensamientos y reflexiones que él tenía. Una de ellas dice, por ejemplo: No quiero quedarme afuera de aquello para lo cual Dios me llamó. ¡Un momento! ¿Cómo es esto? ¿Hay alguna posibilidad de que tú te quedes fuera? Para Pablo, sí. No de la salvación. La salvación de Pablo estaba segura, sino del objetivo de vida que Dios le había dado a él. Por eso Pablo dice permanentemente: “Yo golpeo mi cuerpo para ver si”. Y ese “golpeo mi cuerpo”, los monjes de la Edad Media lo consideraron, literalmente, como una acción de penitencia y de auto flagelación o auto maltrato personal.

Pero resulta ser que Pablo no estaba hablando de eso en lo más mínimo. Él, en ningún momento se golpeó a sí mismo. Él estaba hablando de algo más profundo. Pero, en pocas palabras, de lo que se trata y que él está tratando de comunicarnos a nosotros es que, si el apóstol Pablo, la más grande lumbrera que hubo en el primer siglo, después de Jesucristo, dice que debe tomarse constantemente el tiempo para reflexionar y ver que no está perdiendo de vista su llamado, ¿Cuánto más nosotros, almas bendecidas de Dios que hemos nacido en el siglo veinte o veintiuno, veinte siglos después de eso, y sin la claridad que él tuvo en su conversión, nosotros en la nuestra?

Yo no creo que haya otro peligro mayor que la auto confianza, sencillamente porque eso genera en nosotros la posibilidad de error de una forma tremenda. Tan interesante y tan importante como una persona que ya sabe que volar como capitán de avión, tiene que tener cierta cantidad de años, un entrenamiento donde se le enseñe lo básico de nuevo. Y no con la finalidad que lo aprenda, sino con la finalidad de que no lo vaya a omitir u obviar. En la rutina de todos los días de subirse a un avión y bajarse de un avión. Porque un día, solamente un día, se subió al avión y se olvidó de activar cierto botón, y por ese olvido se matan ciento veinte personas, incluido el capitán. Porque se olvidó activar un simple conector…

Lo que intento decir con esto, es que las cosas más delicadas de nuestras vidas no van a suceder por dejar de hacer algo muy serio, no. Cuando tenemos entre manos algo muy serio, nos ponemos muy serios, muy juiciosos y muy atentos. Son esas cosas pequeñas, esa fatiga diaria de las cosas más rutinarias, tales como ser madre, padre, hermano, maestro, las que suelen borrarte la certeza de la razón por la que estamos aquí. El tema central de la Biblia, de los sesenta y seis libros, en esencia, está dividido en dos; el primero, La Vida. Vida. Esta es una palabra que todos podríamos explicar, pero tratar de definir, no creo que sea tan fácil. Piensa por un momento: trata de definir en una frase, lo que es La Vida.

Claro está que siempre es depende de qué. Porque para un médico, para un biólogo, para un sociólogo, Vida significa muchas cosas. Entonces es cuando yo te sorprendo y te digo: no me interesa lo que piensa toda esta gente importante y capacitada de la vida, quiero saber que es para ti. Resulta ser que en la Palabra, la Vida no es un concepto, sino la realidad. Dios crea al hombre, y en el mismo lugar donde está él, pone el Árbol de la Vida. El deseo de Dios, era que el hombre tenga Vida. Eso era lo que Él quería.

(Génesis 2: 8) =  Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.

(9) Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

(10) Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.

(11) El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; (12) y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.

(13) El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.

(14) Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.

(15) Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

(16) Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; (17) mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Noten ustedes que la primera instrucción que el Señor le da a Adán, es una permisiva. De todo árbol del huerto puedes comer. De todo árbol. Menos del árbol del conocimiento. No lo necesitas a ese. Come de todos los que quieras. Él tenía libre acceso al árbol de la Vida. Estaba ahí, estaba en el centro del Edén. Era el más llamativo, el más hermoso. ¿Por qué era necesario el árbol de la vida? Porque no era tan importante que Adán fuera hecho por la vida de Dios, sino por su propio contenido. Y uno necesita comer, para que lo que está fuera, sea introducido. Y presta atención a esto: el Señor, pese a todo lo que pasó con Adán y Eva, nunca cambió su plan. (Salmo 36: 8) = Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

(9) Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz.

Dice que serán completamente saciados con la grosura de tu casa. Y tú lo abrevarás del torrente de tus delicias, porque contigo está el manantial de la vida. El manantial de la vida. En tu luz veremos la luz. ¿Cómo reconoces a un hijo de Dios? ¿Por su ministerio? ¿Por la calidad de la Biblia que usa? ¿Por la forma en que se viste? No. Lo reconoces por la Vida. De los hijos de Dios, brota Vida. El sello de los que conocen a Dios, es la Vida.

En lo que llamamos Nuevo Testamento, esto se hace mucho más claro. Les podría mostrar centenares de versículos y no estoy exagerando nada. Por una simple cuestión de tiempo, quiero mencionarte algunos. Comienza con Juan 1: 4. Si lo lees desde el principio, Dice: En el principio era el logos. Logos, verbo, voz. En el principio era la palabra. No dice que era la doctrina. Tampoco dice que en el principio era la enseñanza. Dice que en el principio era la palabra, el logos. Y luego dice que en él, había…¡Vida! Y la vida era la luz de los hombres. Recuerda el salmo que acabamos de leer: hay manantiales de vida, por lo tanto, luz. Una persona no puede tener luz, sino tiene vida, primero. La vida produce luz, la muerte produce oscuridad. Tú le quitas luz a una planta y la planta se te muere, aunque tenga agua y nutrientes.

Y el hombre es igual. Porque Dios no creó al hombre para la oscuridad, lo creó para la luz del día. La mayor parte de las violaciones en las grandes ciudades ocurre entre la 1.00 y las 5.00 de la madrugada. La mayor cantidad de violaciones tienen como víctimas a jovencitas entre 16 y 18 años de edad. Y esto tiene una explicación que no es la clásica y tradicional de que las ciudades son inseguras. Lo son, es cierto, pero la explicación conforme al diseño de Dios, es que una jovencita de esa edad, no tiene nada que andar haciendo por las calles entre la 1.00 y las 5.00 de la madrugada, eso es indiscutible. Y no me digas que si no lo hacen serán mal miradas. ¿Van a elegir ser violadas o asesinadas en contra de su voluntad, para no quedar como tontas delante de una sociedad que luego en lugar de protegerla la va a entregar a las mentes más retorcidas?

No existe ciudad segura en el mundo, hoy. ¿Tú quieres caminar tranquila y sin temores a que te suceda algo malo? Haz que la noche te encuentre en tu casa. Y esto es muy singular, porque hay iglesias que están instaladas en naciones o lugares que las llevan a acostumbrarse a vivir en la oscuridad. En esas iglesias, es normal la oscuridad, y no sólo la física. Suele ser normal en lugares así, que los pastores se mientan entre ellos. Era normal que cuando hay una situación inmoral, se escondiera a la persona en otro lugar donde nadie sabría nada. Era normal la manipulación, la mentira, todas esas cosas espantosas, eran normales. Nadie pasaba al frente y decía: “Hermanos, quiero pedir perdón por esto”. Era normal. Era normal que una familia se reúna en una congregación y la amante de ese hermano también lo hiciera, en el mismo lugar, era normal. Era normal la enfermedad, era normal el espíritu de orfandad. Todas esas cosas que vienen dentro del paquete que es: oscuridad.

Ahora bien; con la oscuridad dentro de la iglesia, de inmediato viene la pérdida de autoridad. Entonces, aunque tuviéramos iglesias de veinte mil miembros, eso no significaba ninguna diferencia para que el imperio de la muerte hiciera lo que le de la gana con la gente. La oscuridad trae pobreza. La oscuridad nos divide. En los mismos grupos llamados cristianos, viene gente que te saluda con la paz del Señor y tú no alcanzas a discernir quien es, realmente, porque no hay luz. Y donde no hay luz, tampoco hay vida, entonces los ministerios están secos. Puede ser gente muy buena que está tratando de servir al Señor, pero bajo un imperio de muerte. Recuerda siempre que la Vida está en Cristo. La Vida no está en la prédica, la Vida no está en un ministerio, la Vida está en Jesús. Ese es el diseño de Dios.

(Juan 10: 10) =  El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

¡Escúchame! ¡No dice yo vine para que sepan orar! ¡O yo vine para que sepan la Biblia! ¡O yo vine para que tengan enseñanza y doctrina en abundancia! No. Él dijo: Yo vine para que tengan Vida, y la tengan en abundancia. Y a eso lo está diciendo Jesús. ¡Yo vine para esto! ¡No me adjudiquen roles que no tengo! A traer Vida en abundancia es que vine. Y como todos nosotros estábamos muertos, Él tuvo que pagar el precio de nuestra salvación. Él no vino a salvarnos. Hay gente que fue salva y no tiene Vida. Por eso es que la meta no puede ser la salvación. Si yo veo que mi objetivo central es tener Vida, obviamente que tendré que pasar por la salvación, pero no me voy a detener en ella. Tú no estás aquí para ser salvo; estás aquí para tener Vida. Y hasta que no tengas Vida abundante, no has llegado al objetivo. Así que, si todavía te arrebata la tristeza alguna mañana, necesitas Vida. Así que si te preocupas alguna noche y no puedes dormir, porque te vienen pensamientos que te quitan la paz, no necesitas convertirte de nuevo, necesitas Vida. Tienes Vida, pero no la tienes en abundancia.

La Vida no es un concepto, por eso es imposible definirla en una frase. La Vida es algo que se experimenta. Es algo que se disfruta. Está o no está, uno lo sabe, lo puede ver. No se puede disfrazar. La Vida no tiene imitación. O estás vivo o estás muerto, no hay nada más. No es estar casi vivo o estar medio muerto, no existe eso. La ciencia avala eso. Ningún médico te dirá que alguien está medio vivo o casi muerto. Si no tiene signos vitales, está muerto. Punto.

Nosotros nos hemos acostumbrado a vivir con la salvación. ¡Y ese es un problema! Porque la salvación es una experiencia que se da en un momento de nuestra vida, que no la podemos correr como algo que no ha terminado. O sea: nuestra salvación empezó y terminó. Y punto. Pero la Vida, no es un evento. Es todo un proceso, en el que nosotros vamos de vida a más vida, vida abundante, de victoria a victoria, de gloria en gloria, o sea: nuestra vida es una vida de ascenso. Y aunque nuestro cuerpo se va desgastando, interiormente estamos creciendo cada día más. Entonces, yo no puedo ver en ningún momento una línea recta y aburrida en la vida cristiana, sino un constante ascenso, y todo movilizado por el combustible divino, que es la Vida de Dios en nosotros.

La gente va a una escuela y dice: yo necesito aprender esto. No, lo que tú necesitas es la Vida. Todo lo que nosotros podamos aprender en una escuela, nos equipa, pero eso no significa que con ese equipamiento una persona viva. Es mucha la gente muy bien equipada que, sin embargo, a la hora de entrar en acción, le cuesta muchísimo concentrarse y actuar. Porque no están teniendo vida, sólo están teniendo capacitación. Si ese es tu caso, dile al Señor que le agradeces su salvación y su unción,  pero que por favor necesitas Vida, y Vida abundante, no mediocre o rutinaria. Eso es lo que nos alinea. No es la prisa por tener simplemente Vida, sino para que esa Vida sea abundante. A medida que nosotros manifestamos Vida abundante, todo lo que es tinieblas empieza a soltarnos. Por ejemplo, la enfermedad, que técnicamente, es tinieblas. Es decir que, podemos pasarnos toda la vida buscando ser sanos o, mejor, procurando llenarnos de Vida abundante y como consecuencia de ello, ser sanos siempre sanos. Detrás de cualquier enfermedad, detrás de cualquier problema, hay una acción de las tinieblas que trata de frenarte o hacer que tú disminuyas tu marcha.

(Colosenses 3: 4) =  Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

Esta Vida de la que estamos hablando, no es un concepto, es Cristo. Entonces, si alguien te pide que le definas la palabra Vida y su significado, tú simplemente deberás decirle: Cristo. ¡Pero es que Cristo es una persona! Sí, la Vida es una Persona, es Él. Entonces, de la misma manera que tú puedes decir hoy día que tienes Vida porque tienes a Cristo, también puedes darte cuenta que no tienes Vida abundante, ¿Sabes por qué es? Porque Cristo todavía no está llenando convenientemente todas las áreas de tu vida. Cristo en mí, eso es mucho más importante que una oración determinada por importante que parezca. Cristo en mí. Llenando todo de Su Presencia. A ver…ya no se trata de leer la Biblia todas las mañanas, se trata de comerte la palabra, que no es lo mismo. Leer la Biblia implica conocer, comerte la palabra significa crecer, madurar, ser. ¡Tú no quieres conocer un delicioso plato, tú te lo quieres comer! Eso es. La Vida no se conoce, se disfruta.

¿Tú sabías que a medida que creces y maduras en el evangelio, hay libros de la Biblia que van perdiendo significación, y otros que la van ganando? De  hecho, son los que traen a Cristo revelado, esos son los que te esperan en esta parte del camino. Los anteriores, sirvieron para traerte hasta acá. Y es en esa instancia donde, por ejemplo, por la mañana, ya no debes buscar leer para conocer, para saber, para aprender, sino que debes elegir comer, nutrirte, alimentarte, no estudiar con la mente y el raciocinio. A eso, que es muy bueno y necesario, déjalo para más tarde. A primera hora, come, por favor, come.

Eso ora, pide y declara: “Señor, voy a comer de ti, ahora”. Porque en la plataforma de conocer y saber, que reitero es muy bueno, no necesariamente hay Vida. A esto se lo consigue comiendo, comiendo a Cristo, te diría, aun a riesgo que me tomen por caníbal, como ya les ha pasado a varios que lo dijeron así. Comiendo a Cristo, tengo luz. Y al incrementar esa luz en mi interior, esa luz absorbe la oscuridad de las preocupaciones, de la tristeza, del afán, de la enfermedad, de la angustia, del stress. Nuestra arma más poderosa es la Vida de Cristo. No hay nada en esta creación que sea más poderoso que eso. Si lees Apocalipsis 22, te encontrarás con algo más.

(Apocalipsis 22: 1) =  Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.

(2) En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.

(Verso 14) =  Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

(Verso 17) =  Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

Con todos estos elementos en la mano, te pregunto: ¿Cuál es el tema más importante en Dios? ¡¡La Vida!!! Por eso, no se trata que tú seas creyente o cristiano, se trata que tengas Vida. ¡¡Vida!! Por eso estamos en esta pequeña reunión, hoy, tú y yo, para animarnos juntos a llenarnos de la Vida de Dios. La enseñanza nos confronta a no tolerar las tinieblas. Y nuestro esfuerzo diario tiene que estar encaminado a que la Vida de Dios, sea lo que dirija nuestra vida. ¿Cuál es el daño más frecuente que cometemos con nuestros hijos cuando somos cristianos? Queremos que ellos conozcan la Biblia. Queremos que ore, tratamos de enseñarles las formas para orar con más efecto.  Nadie dice que esto sea malo, pero déjame decirte algo que quizás se te ha olvidado. El hecho de que alguien se lea toda la Biblia de ida y vuelta, no significa ni asegura que vaya a adquirir vida. Y lo que tu hijo necesita, es Vida.

Si un niño no quiere ir a un lugar donde se habla de Dios, si no encuentra ningún placer en ir a ese lugar, no necesariamente ese niño está endemoniado. Podría ser una causa, esa, pero no siempre. Por allí lo que ocurre es que en esos lugares, él no encuentra Vida. Para él es más placentero salir a dar vueltas con su bicicleta que ir a esa iglesia. Porque para él, eso es Vida, y lo otro no. Él tiene que conectarse con Dios a través de la Vida, no a través del estudio, o del conocimiento, o del ayuno, o de la oración previsible. Debe conectarse a través de la Vida. ¿Cuál es la señal distintiva de la gente más joven? ¡Quieren vivir! Está planificando como va a ser su vida, si va a estudiar, si va a trabajar. Su agenda es la Vida, no en pensar en tener Vida Eterna el día que muera. ¡¡Es joven!! ¡¡Si Dios quiere y se cumple su diseño, para eso falta mucho!!

Ahora, claro; todo esto no es para que tú, que vienes acostumbrado a ser ministrado en tu alma todos los santos domingos, te creas que tener Vida Abundante es sentirte bonito por dentro. Yo no estoy hablando de sensaciones corporales ni anímicas, yo estoy hablando de fundamentos espirituales muy profundos. Si has sido un religioso que sólo se movía por letra o por experiencias corporales, yo no estaré en tu contra, porque muchas de esas cosas vienen, en efecto, de Dios. Pero no son el cuerpo ni el alma los encargados de recoger lo que Dios nos envía, es nuestro espíritu. Y cuando tu espíritu se llena de la Vida de Dios, que es como decir de su Espíritu Santo, entonces la Vida abundante fluye sola y vertiginosa, y no necesita de circunstancias alegres o positivas para manifestarse. La Vida abundante de Dios, en Jesús, se manifestó con total claridad en esos cuarenta días que pasó en el desierto luchando con Satanás. Y si él dijo que las cosas que él hizo, nosotros haríamos y aún mayores, ¿Qué dura te cabe que tener Vida Abundante no es andar con un alma alegre y un espíritu dormido, como todavía andan tantos y tantos por esas calles de la vida?

Lo que te conecta con Dios, es la Vida. Porque uno se da cuenta con Él, que está muerto. Mira; hay algo que se llama instinto de supervivencia, que lo tienen todos los seres humanos, Ateos, escépticos, gnósticos, creyentes, da lo mismo en esto. Un día tropiezan y se caen al agua, no saben nadar, pero les brota algo desde su interior que no es de parte de Dios, es de su instinto de supervivencia, y van a patalear, mover sus brazos o lo que sea para salir a flote. Y muchos lo lograrán. Yo fui uno. De niño cruzaba caminando un arroyo que estaba cerca de donde yo vivía. Lo podía cruzar de lado a lado porque siempre tenía poca agua. Un día estaba crecido y cuando llegue al medio, me hundí y tragué agua. El que haya pasado por esto, sabe de lo que le estoy hablando. Y piensa que yo no pasaba los 11 años de edad. Estaba solo. Moví mis brazos, mis piernitas flacas, seguí tragando agua, pero llegue a la orilla y me salvé. Instinto de supervivencia. Si, claro, obviamente, Dios me cuidó también allí, él sabía que yo le pertenecía. Pero me cuidó en base a ese instinto que todos los hombres tienen. Y piensa que muchos que de niños se salvan por ese instinto que traen, de grandes deciden irse al infierno y su Padre bueno no lo puede evitar porque jamás irà en contra de su voluntad. ¿No es increíble?

No hay ser humano en la tierra. Que no busque la Vida. Y nosotros, cuando queremos ganar a un familiar inconverso para Cristo, ¿Qué hacemos? No tenemos mejor idea que ir, comprar una Biblia y regalársela. Eso es igual que cuando los españoles llegaron a América, en la conquista. Los cristianos traían biblias y uno de ellos le entregó una a un jefe aborigen y le dijo: “¡Esta es la voz de Dios!” ¿Sabes qué hizo el cacique? Se puso la Biblia en el oído… “Yo no escucho nada”…dijo. Y la arrojó a un arroyo. Y ahí nomás el evangelista se sintió ofendido, lo denunció a las tropas y eso desató la batalla donde murieron centenares de nativos y no pocos conquistadores. ¿Quieres algo más incoherente e innecesario que esas muertes? Y ahí andamos, todavía, en pleno siglo veintiuno, regalando Biblias a la gente. Y viendo como las tiran a la basura sin siquiera abrirlas. ¿sabes qué necesitaba esa gente? Que hagas un buen postre, un buen pastel, una buena torta, se la lleves a su casa y le digas: “Mira…te traje esto porque quiero compartir contigo una enorme alegría que tengo”… – ¿Ah, sí? ¿Y Porque estás alegre? – “Porque vivo…nada menos que eso; estoy vivo”. Escucha. La mejor publicidad que tiene el evangelio, es esa: la Vida.

Eso, de hecho, no significa que ninguno de nosotros tenga problemas, o que tenga la familia modelo, para nada, no. Significa que disfrutemos la Vida. Significa que lo que nos toca hacer, lo hagamos con el gozo de saber por qué lo estamos haciendo. ¿Y quieres que te diga algo? Si haces algo así, esa persona pasará un excelente momento en tu compañía, y cuando tú te vayas, esa persona sentirá como que se le apagó la luz. Y no te extrañe que en pocos días te llame por teléfono o te envíe un mensaje y te pregunte: Oye… ¿Cuándo puedes volver a visitarme? Es la Vida lo que atrae la gente, no nuestra calidad para encontrar versículos bíblicos apropiados en un libro. Es bueno, eso, pero no alcanza. Y estoy seguro que esa persona en algún momento te dirá que cuando llegas tú a su casa, se siente como que todo se ilumina. Tú no puedes ver eso, todavía piensas que no das la medida o que te falta mucho, pero tú no te imaginas lo que eres tú, con sólo estar, al lado de la oscuridad de aquellos que no conocen al Señor. Pero yo te aseguro que la gente mundana reconoce la luz que nosotros tenemos, mientras que nosotros, nos miramos al espejo y no somos capaces de ver lo mismo. Ese evangelismo es mucho más efectivo que regalar Biblias, tratados o predicas. Se llama Transmisión de Vida. ¡Esa es la manera en que Jesús presentaba su mensaje a la gente!

Entonces, es lógico, cada persona en este planeta, anhela eso. No hay una sola persona en el mundo que no quiera vivir. Ni siquiera sienten eso los que hablan todos los días de quitarse la vida. No importa lo que digan. Pero para poder ganar a esas personas para Cristo, nosotros necesitamos compartirles la vida que tenemos. Escucha: tómate tu tiempo si es que deseas profundizar en este tema, que para mí, es ¡El tema! Yo, particularmente, creo que ningún libro de la Biblia nos desmenuza mejor el evangelio que el evangelio de Juan. La Vida brota de cada versículo. ¿Quieres acceder a un Master en Vida? Hazte un post-grado con el evangelio de Juan. Dedícale tiempo, no lo leas como quien lee el periódico del día. Destínale…digamos…seis meses. Entonces tú dices: ¿Eh? ¿Seis meses? ¡Pero eso es mucho tiempo! Dedicale tiempo a las cosas de Dios…Él jamás tiene prisa, no la tengas tú…no vas a vivir ni medio segundo más o mejor si andas con prisa permanente. Se diligente, pero no desaforado. ¡No te estreses por el Señor! Su Espíritu Santo tiene que traerte paz… Quédate con dos o tres versículos por espacio de una semana… Eso es comer a Cristo. Nada que ver con estudio sistemático o conocimiento mental. Come. No con la mente, sino con el corazón.

No es con el conocimiento intelectual, es con el corazón. No se trata del griego, del hebreo o del arameo. Todo eso es bueno y necesario para conocer y entender, pero esto es otra cosa mucho más grande. Esto es comer de Dios, alimentarte con nutrimentos divinos. Y no es abstracto, es real y palpable. A partir del capítulo 14 del evangelio de Juan, y más precisamente en el 17, Jesús empieza a hablar con respecto a que sus discípulos coman de Él. Él dice algo muy simple, él dice: “Hermanos, la Vida está en mí, así que la única manera en que la Vida que hay en mí vaya a ustedes, es que me coman.” ¿A ti te parece que la gente le entendía, eso? ¡¡Pero ni por asomo!! ¡¡Nadie entendía nada, ni siquiera sus aventajados y capacitados discípulos!! Ellos seguían pensando con mentalidad caníbal. Fíjate que antes, cuando Él había dicho que ellos debían beber su sangre, mucha gente se ofendió y se fue. Ustedes saben lo que la sangre era para un judío, ¿No? Se escandalizaban. No son los únicos, todavía queda mucha gente con mentalidad de judío antiguo sin serlo.

Comer a Cristo. La ciencia ha explicado y con mucho acierto, que nosotros los seres humanos, mayoritariamente, somos lo que comemos. Un asiático, por ejemplo, puede tener lo que se te ocurra para comer, pero él se morirá por comer ajo. De hecho, todos sabemos que el ajo es uno de los mejores antibióticos naturales, pero…sucede que luego de comerlo, liberas su aroma mediante tu piel…Wow. ¡No hay bacteria ni vampiro que se te acerque! Pero personas me temo que tampoco. Y el indio, habitante de la India, hace lo mismo con el curry. Y el argentino con las carnes rojas. Y, en todos los casos, nuestras humanidades empiezan a liberar aromas que tienen que ver con el alimento que predomina en nuestras dietas. Por eso me resulta muy interesante que Pablo diga que somos grato olor a Cristo. De hecho, si decides en oración y lo cumples en tu acción de comer a Cristo, muy pronto todo tu ser emanará un aroma a Vida. Haz una prueba, métete en un comercio donde atienda una bruja y verás como te saca corriendo de ahí sin venderte nada. ¡No nos quieren allí! Olemos a Vida, y ellos resumen muerte. Y no estoy hablando de cuerpos…

Escucha: si un creyente no se come a Cristo y, en lugar de eso, se come Biblia fría, se come teología, se come cultos, se come oración sistemática, ese creyente no va a resumir Vida, va a resumir Religión. ¿Lo estás entendiendo, ahora? Al religioso, la gente del mundo lo anda buscando para discutir, para cuestionarle su religión. Al hombre que resume Vida, el mundo lo mira, no lo entiende, lo envidia y hasta le produce enojo. Pero es incapaz de enfrentarlo o cuestionarle algo sencillamente por un simple motivo: no tiene argumento alguno para hacerlo. La Vida no se discute ni se debate. Se vive. ¿Nunca te preguntaste por qué un mundo incrédulo, secular, indiferente a todo lo espiritual, sin embargo es capaz de perder su tiempo discutiendo con alguien que va a una iglesia, sobre la validez o no de su fe? Porque el espíritu de religiosidad, genera contienda, nada más que por eso. Un creyente genuino, que sólo resume Vida de Cristo en su vida, jamás discutirá con nadie. Porque se pueden discutir formas, ritos, mitos, tradiciones o costumbres, pero nadie te discute tu Vida.

La realidad a mí me dice que, con la mejor predisposición, buen voluntad y sincera fidelidad, nos han enseñado cosas que no son prácticas. Que debemos ganar a la gente con discursos sobre conceptos, Sobre verdades espirituales, sobre regímenes imperantes, sobre ayunos, demonios, infierno y etc., cuando salta a la vista que la mejor predicación para que alguien realmente desee ser salvo y creyente, es la Vida. La Vida Abundante de un creyente, es la única y mejor propaganda de Dios. Por eso tiene que ser que tenemos la tendencia de amar a la Primavera. Yo creo, y no soy el único, que fuimos creados para vivir en Primavera. Estoy convencido, y tampoco soy el único, que detrás de una persona que ama al Invierno, hay alguien triste. Eso es lo mismo que las preferencias entre la noche y el día. Dios nos ha creado para que funcionemos en base al sol y la luz total, no en base a la noche y la oscuridad. A aquellos que les seduce la noche, yo no los voy a criticar, pero creo que tienen algo en su interior que no les hace ningún favor, al contrario, hasta puede agobiarlos.

Dios nos ha puesto como un reloj interno, para que funcionemos en base al sol, no en base a la oscuridad. Es el sol que brilla entre las 6.30 hasta las 10 de la mañana el que reprograma nuestro reloj interno, cada día. Y ahí se genera todo el reacomodamiento interno, que es el que le ordena a nuestro cuerpo a que hora comer, a qué hora dormir. Es decir que nuestro cuerpo, en lo biológico, fue diseñado por Dios para que responda y se reprograme a la luz. Nuestra alma fue diseñada por Dios para que sea un conector de luz, entre el espíritu y el cuerpo. Y nuestro espíritu, es luz pura. Tanto es así, que brillamos. En Alemania han puesto a las personas en unas cámaras especiales donde se las fotografía, y ahí se puede ver que tenemos algo que nos rodea que se llama aura. Brillamos. Pero si se pone a un brujo, un satanista o un ateo, y no brilla, es gris. Cuidado: no estoy diciendo que brilla el que va a una iglesia o está enrolado en una religión: brilla el que tiene Vida de Dios en su vida.

Somos hijos de luz. Eso es lo que se nos ha dicho. Somos hijos de luz. Y, por lo tanto, como la luz es Vida, lo que en realidad somos, es hijos de la Vida de Dios. Fuimos creados para tener Vida y Vida en abundancia. Ahora, cuando te encuentres con otro creyente, pesa las vidas que hay en cada uno. Pesa tu Vida en primer lugar, y luego la de la otra persona. Y s i uno de los dos está atravesando por algún momento difícil, el otro que está bien y en paz, tiene la obligación de orar, clamar e interceder por el o la que sufre. Sólo te pido en el nombre del Señor, una vez que hayas dejado de escucharme, busca en una concordancia todo lo que existe sobre la Luz y la Vida, y el entendimiento fluirá sin que nadie lo empuje a tu espíritu, a tu corazón. La base y la clave, es el evangelio de Juan. Coman a Cristo, allí, que es donde más se muestra en todo su esplendor. Cada declaración que Él hace, es alimento puro. Nada que ver con Teología, pero nada.Que nuestro hablar sea Vida. ¿Qué todo está más caro? ¿Qué el dólar está más caro? Oye… ¿Qué clase de Vida me estás dando con esas palabras? ¿Tú comes todos los días? Sí, claro, pero ¡Esta todo tan caro! Pero tú, ¿Tienes todo lo que necesitas? Sí, pero… ¡Pero. Nada! ¡Deja ya mismo de declarar muerte siendo que está vivo! Recuerda que VIVIR, es estar vivo, no muerto en espíritu. Eso es vegetar, no vivir. Y la Vida, llama la Vida.

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Realidades Extremas

Desde el primer momento en que el fantasma de una epidemia, que es una enfermedad infecciosa que durante un período de tiempo ataca, simultáneamente y en un mismo territorio, a un gran número de personas, luego convertida oficialmente en pandemia, que es una enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a la mayoría de los habitantes de una población, llegó a los oídos cristianos, no fueron pocos los teólogos, profetas y otros representantes de la iglesia tradicional y estructural que conocemos, que salieron a preanunciar desastres y juicios extremos violentos por parte de Dios para con un pueblo desobediente. Recurrieron a todas las escrituras que nos dan detalles de esos hechos y, esta que hoy voy a compartir contigo, la de Isaías capítulo 24, fue una de ellas. Personalmente y lo dije en mi blog, coincido en parte con lo del juicio divino, aunque no de ese modo aterrador y catastrófico conque gustan presentarlo algunos, sino desde lo conceptual acorde al significado de la propia palabra Juicio: que es separación de lo verdadero de lo falso.

Entonces veo que es bastante difícil determinar el significado real de este texto. Muchos lo llaman “El apocalipsis de Isaías”, porque tras la extensa sección dedicada al juicio de las naciones, el texto se ocupa de cómo hará que Su Reino triunfe sobre el mal. Por lo tanto, resulta más que necesario no tratar de identificar hechos históricos concretos en estos capítulos. En adición a las profecías sobre lo que Dios hará, aparecen himnos de alabanza y acción de gracias. Y como es típico en la literatura apocalíptica, gran parte de su lenguaje es figurativo. Y la sección apocalíptica abre con un panorama de juicio universal contra el pecado humano.

Este pecado se define y resume diciendo que los seres humanos quebrantaron el pacto sempiterno, o sea: algo que durará siempre, eternamente. En el Antiguo Testamento se establecen muchos pactos, pero todos apuntan al que se cumple a través de la muerte expiatoria de Cristo en la cruz. La causa fundamental de la ira de Dios, entonces, es el rechazo de la gratuita oferta de salvación contenida en el evangelio de Cristo Jesús. A partir de ello, por un lado transita el juicio real y efectivo, y por el otro las exageraciones producto de la imaginación de los hombres temerosos. Eso, convengamos, ha venido ocurriendo a lo largo de toda la historia humana, y alcanzara su climax en los tiempos concretos de la Segunda Venida de Cristo, hecho que a menudo ha sido catalogado como La Gran Tribulación.

Aquellos cuyos tesoros y posesiones hacen que su felicidad se base en la tierra, serán llevados a la necesidad y a la miseria. Eso es lo que se preanuncia aquí y en casi todo el contexto similar. Bueno será, entonces, que apliquemos lo que dice la Escritura respecto a la vanidad y a la aflicción de espíritu en todas las cosas aquí abajo. El pecado ha trastornado la tierra, ha llegado a ser muy diferente para el hombre de lo que era cuando Dios la creó para que fuera su habitación. En el mejor de los casos, es como una flor que se marchita en las manos de los que se complacen con ella, y la ponen en su regazo. El mundo en que vivimos es un mundo de desilusiones, tal como lo dijera el poeta, es un valle de lágrimas; los hijos de los hombres en ella no son sino de pocos día y llenos de problemas.

Hay un poder evidente en una antigua maldición de Dios. Y cuando digo la palabra “maldición”, estoy seguro que a muchos hasta le parece impropio que pensemos en nuestro Dios de amor y lo ubiquemos como pronunciando una maldición que atañe a tanta gente. Sin embargo, lo único que demostraría ese pensamiento, es nuestra ignorancia respecto a la verdadera mente de Dios. Él es santo, ¿Entendes? Y su Santidad no admite ni la menor ingerencia de pecado. Y el hombre, ese hombre que hoy se abruma y hasta le reclama a Dios que haga algo por él, está repleto de pecado, y no se da cuenta que es eso lo que impide que Dios pueda acercarse a él y tomarlo de la mano para sacarlo de este aprieto. Lo cierto es que esa maldición, que está vigente, hace desolación en todos los rangos y condiciones. El pecado acarrea calamidades a la tierra. La tierra está contaminada por los pecados de los hombres y será asolada por los juicios de Dios. El gozo carnal y de los placeres, muy pronto se terminará. Nadie disfruta de las bondades de su carne en medio de pestes y dolencias. El fin de toda esa podredumbre, será pesadumbre. Dios tiene muchas maneras de amargar el vino y la bebida fuerte de los que las aman; el destemple del cuerpo, la angustia mental, la ruina del patrimonio, amargarán el trago fuerte, y harán insípidas las delicias de los sentidos. Que los hombres aprendan a lamentarse por el pecado, y a regocijarse en Dios; entonces, nadie ni nada puede quitarles su gozo. Isaías 24.

(Verso 1) = He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores.

Dice que Dios vacía la tierra  y la desnuda. Las dos palabras están dentro del mismo vocablo original hebreo, balac, y tienen que ver con asolar, más propiamente con aniquilar. Ocurre que cuando hablamos de aniquilar, todos nos imaginamos un ejército matando a todo lo que respira en un lugar, y la realidad semántica nos indica que no es así. Aniquilar es, literalmente, arruinar, reducir algo a la nada, destruir, producir en una persona abatimiento y hacerle perder su ánimo. Deteriorar gravemente la condición de algo. Y luego dice que eso, trastorna la faz de la tierra. Obviamente que la faz de la tierra es su superficie, su parte visible. Y trastornarla, es inquietarla, alterarla, perturbarla, producir desorden y trastocar, que es desacomodar algo. Fíjate que esto se asemeja bastante a lo que sucede hoy. No se trata como parecería a una primera y somera lectura, de una destrucción mayúscula, sino de algo que termina, como aquí se lo señala, esparciendo a la gente, es decir, desparramándola por diversas latitudes, incluso en muchos casos, fuera de sus propios centros de residencia habituales. Hay mucha gente que hoy está varada en países que no son los suyos, sin la posibilidad cierta de retornar a ellos.

(2) Y sucederá así como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada, a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta, al que toma prestado; como al que da a logro, así al que lo recibe.

Fíjate el detalle para nada menor de las comparaciones que puntualiza, para dar a entender que será algo equitativo, que no hará ninguna clase de distinciones por ninguna razón. Compara al sacerdote, que en esos tiempos formaba parte de una casta casi intocable y privilegiada, con un pueblo que no tenía ninguna de esas ventajas o prerrogativas. Compara al siervo con su amo, lo cual para esa cultura, era algo directamente impensable. Un amo era un señor, un individuo lleno de poder y posibilidades, mientras que uno de sus siervos, era un elemento de utilidad, un número, un ente con una categoría apenas por encima a la de un animal irracional. Válido esto mismo para con la criada y su ama. Esa ama era, generalmente, la esposa legítima del señor de la casa, la cual habitaba con él como su esposo y padre de sus hijos, pero eso no era obstáculo para que la libidinosidad de algunos de esos hombres, los hiciera abusar sexualmente de una criada, la cual no tenía ni el menor derecho a quedarse o denunciarlo, y hasta le produjera embarazos que, en el mejor de los casos, si terminaban en un alumbramiento, hacía que el niño quedara en poder del amo que lo destinaba a formar parte de su grupo de siervos. Compara al que compra con el que vende, cuando es lógico que siempre el que vende tenga la última palabra, tanto en precio como en decisión de ejecutar negocios, al que presta con el que recibe prestamos, en suma: lo mismo al acreedor que al deudor. ¿Cómo podríamos decir que se llama eso? Justicia. Claro está que una Justicia así, con la “J” mayúscula, porque es de procedencia divina. Ya sabemos que la justicia terrenal, de ninguna manera se ejecuta con las bases que enumera este texto.

(3) La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra.

Las palabras vaciada y saqueada, están repetidas dos veces cada una en el original hebreo, conforme a su estructura a esto se lo hace para darle énfasis a lo que se dice. El saqueo, te recuerdo, es apoderarse de manera violenta a partir de un grupo de personas o de soldados, de lo que se halla en una propiedad o plaza previamente tomada. Y dice que esto se produce a partir de lo que Dios ha dicho, que es la palabra que se reproduce a continuación.

(4) Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra.

Atención con esto porque no siempre la Biblia nos entrega lo que vemos a primera lectura. Cuando Dios dice que cayó la tierra, lo que está diciendo es que tuvo gran derrota la carne. Cuando añade que cayó el mundo, está consignando que el que cayó o se desplomó fue el sistema secular, y por qué no, también el religioso. Y cuando se refiere a que enfermaron los altos pueblos de la tierra, nos está mostrando que las naciones de mayor poderío jamás podrán evadir su poder si es que Él lo despliega contra ellas. La versión Biblia Textual, al mismo texto, lo resume así: De duelo está la tierra, se reseca; Languidece el universo, se marchita; Los encumbrados de la tierra desfallecen. Lo que la versión tradicional da como altos pueblos, aquí se traduce como nobles. Es decir, esto atañe tanto a la clase plebeya como a la nobleza. Y eso, en el tiempo donde esto fue escrito, era algo tan impensado como si hoy dijéramos que esta peste puede matar al mendigo que duerme en la plaza como al presidente de un país.

(5) Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.

Sería interesante saber como y en qué puede contaminarse la tierra. En principio, si seguimos la línea, estamos hablando de la carne, ya no de un suelo físico. Y una contaminación es una degradación que puede producirse con sustancias perjudiciales, una alteración de la pureza de algunas cosas y, obviamente, el contagio de una enfermedad, algo sumamente de moda. Se contaminó la carne. ¿Y por qué ocurrió todo esto? Porque dice que traspasaron las leyes, lo cual significa que las transgredieron, falsearon el derecho, lo que te está diciendo que existía un derecho y algo o alguien lo falsificó, y finalmente quebrantaron el pacto sempiterno, que es como decir que se burlaron de un pacto realizado con Dios mismo, ya que no existe otro sempiterno en esta Creación.

(6) Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres.

Te decía antes que cuesta bastante relacionar a un Dios como el que tenemos en nuestra mente, con alguien que emite una maldición de esta naturaleza, ¿Verdad? Maldición, te recuerdo, es una imprecación que se dirige contra alguien o algo, manifestando enojo y aversión hacia él o hacia ello, y muy particularmente deseo de que le venga algún daño. Eso dice cualquier buen diccionario, pero presumo que esto se va un poco más allá del idioma español liso y llano. Esto es de origen divino. Es, en todo caso, lo opuesto a bendición y se relaciona mucho con Satanás y el ocultismo. Por eso cuesta considerablemente establecerla en Dios. Claro está que en esta área, tiene sus particularidades. Fijate que la primera maldición que pronunció Diosm después de la rebelión del Edén, fue contra el instigador de aquella rebelión mediante el agente que este había utilizado: la serpiente. Ojo que la maldición no fue contra el hombre, ni contra la mujer, fue contra el mensajero, la serpiente. Esta clase de maldición de ninguna manera debe confundirse con blasfemia o un enfado violento. Es mecanismo de juicio, que como ya hemos explicado, procura establecer diferencia y distancia entre lo verdadero y lo falso. Una crisis es capaz de producir esa separación y ese juicio, por eso es que Dios las ha permitido y las sigue permitiendo en este tiempo. No es contra el hombre, es a favor de él. Otra versión dice que la maldición devora la tierra, y que sus habitantes lo pagan.

(7) Se perdió el vino, (Se perdió la revelación. Languidece en medio de la apatía) enfermó la vid, (Enfermó el pueblo de Dios, se ha marchitado) gimieron todos los que eran alegres de corazón.

(8) Cesó el regocijo de los panderos, (Se guardaron las tremendas bandas de alabanza y adoración) se acabó el estruendo de los que se alegran, (Ya nadie da gritos de júbilo) cesó la alegría del arpa.

(9) No beberán vino con cantar; (Ya no hay revelación entre canción y canción) la sidra les será amarga a los que la bebieren.

La sidra es, de alguna manera, en la Biblia, el sinónimo de fiesta, de alegría apartada de los caminos de Dios, de borracheras, de ese aturdirse en el cual todavía cae tanta gente sin Dios que no puede encontrarle sentido a su vida. A esa gente es a la que el mensaje del evangelio tiene que llegar. A esa gente, que en algunos casos muy puntuales y gracias a Dios no demasiado abundantes, también están dentro de los templos cristianos

(10) Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no entre nadie.

Ahora imagina esto: ¿Puede toda una ciudad, con su enorme estructura y sus millones de habitantes, quebrantarse fieramente por causa de la vanidad imperante en ese ambiente? Sí, puede. Y no por los varios motivos que conocemos, (La inseguridad, la droga, el delito, etc.), sino por una causa específica: Dios nunca quiso que nosotros habitáramos ciudades. Es más: Él nos mandó que fuéramos al campo, pero Caín fue el primer desobediente y nos hizo pagar a todos los demás, las consecuencias de su propia desobediencia. Entonces esa vanidad, que significa arrogancia, deseo de ser admirado por el alto concepto que uno mismo tiene de lo que estima son sus méritos, inevitablemente llevará al hombre al quebrantamiento de corazón. Hoy, con todo lo nos está pasando, tienes una prueba de ello, ¿O no se ha cerrado toda casa para que no entre nadie? ¿No estamos viviendo exactamente eso, en este tiempo?

(11) Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra.

Lo primero que quiero que hagas, es ponerte una mano en tu corazón, dejar de leer tu Biblia con un sentido literal, dando por cierto por obediencia todo lo que allí se te dice, pero no pudiendo evitar de considerarlo como algo literal que pasó hace mucho tiempo. Aquí te está  hablando de otra cosa. Te dice que en las calles hay clamores por falta de vino. ¿Tú puedes llegar a pensar, si tienes una pizca de cerebro, que los borrachos van a andar por las calles, en un tiempo como este, clamando para que un ángel les traiga una copa de vino? El clamor, mi hermana, mi hermano, es por la falta de revelación. Ocurre que, cuando hay falta de revelación, entonces entramos a tejer hipótesis, conjeturas, opiniones y debates. Y la palabra de Dios no es nada de esto último: o es revelación del Espíritu o es vana palabrería humana. Y si eso sucede, el gozo, (Que no es la alegría superficial, esa que hasta con el alcohol se puede conseguir) también se pierde, porque nuestro gozo siempre girará en torno a la revelación de su palabra. Finalmente, y como consecuencia de eso que vive íntimamente el pueblo de Dios, el mundo secular se siente contagiado y la alegría general y el bullicio desaparecen de la tierra. Pregunto: en algunos lugares que seguramente tú habrás podido ver, en estas horas, ¿No es exactamente eso lo que está pasando?

(12) La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta.

Una vez más, la desolación se engalana de una ciudad. Y la puerta derribada, más allá de la significación que tiene, ya que la puerta era el lugar de comando, de autoridad de cada ciudad, de lo que te habla es precisamente de eso, que como una desolación producida por juicio, lo primero que derriba es a una autoridad falsa. Una autoridad que no ha sido puesta por el Rey. La versión Biblia Textual, en este verso, dice que en la ciudad solo quedan escombros. Escombros, al menos aquí en mi país, son aquellos trozos de ladrillos o mampostería que quedan como resultado de la destrucción de una construcción. Es decir: si un enorme viento derrumba una vivienda, lo que queda en el suelo, son sus escombros. Y esta versión dice que la ciudad quedó así, lo que te deja entender que todo lo que el hombre había construido, con su sabiduría humana personal y su esfuerzo, en un santiamén fue derribado y sólo quedaron las ruinas. Es, de alguna manera, lo que le espera a la obra del hombre si no la somete a Dios.

Ahora bien: lo que viene, nos indica que habrá un remanente preservado de la destrucción general, y que será un remanente devoto y piadoso. Estos pocos estarán dispersos, como los restos del olivo, escondido bajo las hojas. Es notorio que el Señor conoce a los suyos, pero fíjate que el mundo, no. Cuando la alegría de toda esa gente sin Dios que inunda el mundo secular se acabe, el gozo de los santos será tan vívido como siempre, porque el pacto de gracia, la fuente de sus consuelos, y el fundamento de sus esperanzas, nunca falla. Los que se regocijan en el Señor pueden regocijarse en la tribulación, y por fe, pueden triunfar cuando todos los que los rodean están llorando. Por la televisión y las redes sociales incentivas a sus congéneres a hacer lo mismo que ellos, a los que están en el horno de la aflicción. O en los valles, lugares cenagosos, oscuros, bajos. En todo fuego, aún el más caliente, en todo lugar, aún el más remoto, mantengamos nuestros buenos pensamientos de Dios. Si ninguna de estas pruebas nos conmueven, entonces glorifiquemos al Señor en las hogueras.

(13) Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos después de la vendimia.

Cuando dice que será en medio de la tierra, lo sabemos, de lo que está hablando es de lo que será en medio de la carne, en medio de los pueblos en su conjunto. Serán sacudidos, sin duda, pero luego vendrá lo que aquí se consigna como rebuscos después de la vendimia. A vendimia, lo sabemos, al menos los países como el nuestro, con producción de buen vino, es la recolección de la cosecha de la uva, mientras que el rebusco, es el trabajo de observar en algún sitio si hay algo que sirva para sacar o seleccionar lo mejor. Rebusco es algo que se hace con cuidado y esmero. Es, de alguna manera, como decir que se busca al Remanente Santo, el que quedará visible después de todo esto.

(14) Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la grandeza de Jehová; desde el mar darán voces.

Hay que separar muy bien los significados de las palabras. Dice que alzarán su voz y cantaran gozosos por la grandeza de Jehová. No dice alegres, dice gozosos, que aunque suene muy parecido, no significa lo mismo. La alegría llega cuando todas nuestros asuntos andan bien y excelente, pero el gozo de Dios es posible cuando ninguno de nuestros asuntos están como quisiéramos. Con esto, lo que intento que sepas, es que alegría puede sentir cualquier hombre o mujer del planeta, crea en lo que crea o no crea en nada. Pero gozo, solamente los hijos de Dios, porque el gozo emana del Padre, no del mundo y sus efímeros éxitos.

 (15) Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las orillas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel.

Lo que en esta versión se lee como glorificar, en la versión Biblia Textual, se traduce como Aclamad. Y cuando se refiere a los valles, otra versiones hablan de oriente e, incluso, de fuego. Todo esto hace que lo que realmente interesa de recuperar de este pasaje, es la realidad y la vigencia de la glorificación a Dios y de la adoración de su nombre. Es notorio que los creyentes pueden ser empujados a las partes más remotas de la tierra, pero están cantando, no suspirando. Aquí hay terror para los pecadores; el profeta lamenta las miserias que vio venir cual torrente, y el pequeño número de creyentes. Él prevé que el pecado abundará. El significado es simple, que el mal persigue a los pecadores. Inestables, inciertas son todas estas cosas.

Los mundanos piensan habitar en la tierra como en un palacio, como en un castillo; pero será quitada como una cabaña, como un alojamiento dispuesto para una noche. Caerá y no se volverá a levantar, pero habrá cielos y tierra nuevos en que nada habitará sino la justicia. El pecado es una carga para toda la creación; es una carga pesada bajo la cual ahora gime, y al fin de hundirá. Dios visitará a los elevados que están hinchados en su grandeza, que se piensan fuera del alcance del peligro, por su orgullo y crueldad. Nosotros no juzguemos nada antes de tiempo, aunque algunos serán visitados. Nadie en este mundo estará seguro aunque su condición sea siempre próspera; ni nadie tiene que desesperarse aunque su condición sea muy deplorable. Dios será glorificado en todo esto. Pero el misterio de la Providencia aún no está terminado. La ruina de los enemigos del Redentor debe dar lugar a su Reino y, entonces, el Sol de Justicia aparecerá en plena gloria. Felices los que aceptan la advertencia que hay en la sentencia contra otros; todo pecador impenitente se hundirá bajo su transgresión y no subirá más, mientras los creyentes disfrutan bendición eterna.

(16) De lo postrero de la tierra oímos cánticos: Gloria al justo. Y yo dije: ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con prevaricación de desleales.

Gloria al justo. ¿Y qué cosa es un justo? Según nuestra lengua española, un justo es alguien que establece justicia, así de sencillo. Ahora pregunto: ¿Habrá en la tierra alguien, humano, capaz de establecer auténtica y genuina justicia? No. ¿Y como entendemos esto? Simple: Justo es todo aquel que, por obediencia, hace exactamente lo que Dios haría en su lugar. Eso es un justo. Ahora dime cuantos conoces, cerca de ti. Y luego dime como andan las cosas por tu vida respecto a esto. No te enojes conmigo, yo también estoy en tu misma batalla. Sólo que esperando victoria, no dudando ni temiendo derrota. Luego alude a la prevaricación. ¿Tienes en claro lo que es prevaricar? No es pecar, entiende, es mucho peor. Porque cualquiera de nosotros, tú mismo, tú misma, yo mismo, por ignorancia, debilidad o lo que sea, podemos pecar ya mismo, así es como somos en nuestra naturaleza. Pero sabemos que si nos llegara a suceder imprevista e impensadamente algo así, de inmediato podríamos acudir a nuestro gran abogado, Jesucristo el Justo, y ahí mismo saldríamos perdonados, lavados, limpiados y restaurados. Pero si sabiendo que estamos por pecar, por las razones que sean, decidimos seguir adelante, a sabiendas que eso nos traerá juicio, eso se llama Prevaricar. Y su tratamiento es muy distinto al del pecado.

(17) Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la tierra.

Esto te habla, en sentido figurado pero con mucha certeza, de lo que sientes en tu ser interior cuando caes en pecado. Hay mucha escritura que respalda esto. En Deuteronomio 28:67, leemos esto: Por la mañana dirás: ¡Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde dirás: ¡Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que verán tus ojos. Job, en su libro, 15:20, lo ve así: Todos sus días, el impío es atormentado de dolor, Y el número de sus años está escondido para el violento. El libro de los Salmos no está al margen de esto, mira el 107:17: Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión Y a causa de sus maldades; Y mucho menos los Proverbios, leemos el 13:15: El buen entendimiento da gracia; Mas el camino de los transgresores es duro. Ya en el Nuevo Testamento, el concepto se repite. Pablo lo esgrime con sabiduría en su carta a los Romanos. En 2:9, dice: tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, mientras que en 3:16, concluye: Quebranto y desventura hay en sus camino;

(18) Y acontecerá que el que huyere de la voz del terror caerá en el foso; y el que saliere de en medio del foso será preso en la red; porque de lo alto se abrirán ventanas, y temblarán los cimientos de la tierra.

Esto, lo que te está dejando más que en claro, es que no habrá escapatoria. No, al menos, como nosotros los seres humanos entendemos el escapar de algo. Si llueve, nos escapamos de la tormenta para refugiarnos en un sitio a resguardo, donde no llega el viento, el granizo ni la lluvia, así es como huimos de los peligros. En este caso, queda claro que no podrá ser, no nos será permitido, porque el peligro llega, precisamente, para que lo afrontemos, lo batallemos y lo derrotemos, no para que huyamos. Por lo tanto, el que se asuste por los gritos de terror de las personas y pretenda huir, tropezará con lo que sea y se caerá a un pozo. Y si llegara a poder salir de ese pozo, caerá en alguna red que justamente acierte a estar en ese lugar. ¿Tanta casualidad? No, no existen las casualidades. Es Dios que ha abierto las ventanas de los cielos y está haciendo temblar los cimientos de la tierra. ¿Crees que puedes contra eso? Pobre pequeño hombrecillo con sus piececillos pegados al suelo…

(19) Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida.

A esta escritura, quizás con la influencia de los clásicos cataclismos imaginados por los sermones de nuestras iglesias antiguas, siempre se la ha relacionado con la posibilidad no descartable, obviamente, de una guerra nuclear. Sin embargo, déjame añadirte un elemento que en todo caso, puede sonar a condimento. Si entiendes que la que será quebrantada es la tierra, como suelo, como la parte visible y sólida del planeta en donde vives, la idea de lo nuclear y todo lo visto y oído, seguirá siendo válida. Pero, si en lugar de eso, eliges entender que cuando dice tierra, en realidad está diciendo polvo, que es carne, entonces todo toma otro sentido y, las mismas palabras, pueden interpretarse de modos muy diferentes, y de información concreta y firme. Piensa, tú que reniegas mucho porque no puedes vivir en el espíritu todo lo que desearías, y tu carne todavía te pesa y te fastidia, ¿En qué áreas crees que esa, tu carne, recibiría todo lo que estás leyendo? ¿Lo tienes? Bien; exactamente en eso sería muy inteligente que empieces a trabajar ya mismo.

(20) Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará.

¿Alguna vez has tenido oportunidad de ver o escuchar a personas que forman parte de grupos o iglesias en las que la revelación divina tiene un sobre énfasis, que en casos llega hasta extremos casi insólitos lindando con el delirio místico? Yo sí, y te puedo garantizar que si no es de eso que se nos está hablando aquí, cuando dice que la carne temblará como un ebrio. Porque alguien sin revelación es un religioso que camina frío, sin horizonte ni objetivo. Hace todos los días la misma cosa y espera que de eso tan reiterativo y repetitivo, salga algo que lo bendiga. Pero el que cree vivir de revelación en revelación y deja de prestarle atención a su vida diaria, a su familia, a su trabajo, a su vida misma, ese andará por la vida temblando y será removido como una choza en donde quiera que se establezca, sencillamente porque sus bases distarán mucho de ser las sólidas y firmes que se necesitan. Y será sobre esa clase de gente sobre la que la gravedad de sus pecados, disimulados por su supuesta espiritualidad, tendrá características de hecatombe y el impacto de su colisión será de altísimo daño global. Y lo más grave de todo, es la sentencia final que dista mucho de ser la que el Señor nos propone siempre con su paciencia y su misericordia: dice que nunca más se levantará. ¿Sabes lo que significa decir Nunca Más? Pues exactamente eso. Es terminología eterna: nunca más.

(21) Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra.

¿Hay alguna duda en alguien que llegará el tiempo en el que Dios habrá de juzgar a los ángeles, tanto a los que son suyos, como a los caídos que se fueron con Luzbel? Y si Dios hará eso, que aparentemente no tendría necesidad porque todo está como está y es poco probable que cambie, ¿Qué menos haría con los reyes de la tierra? Y cuando digo reyes, en este tiempo, tú sabes a lo que me refiero: gobiernos, sistemas de gobierno, ideologías tradicionales y promocionadas como maravillosas, de uno u otro lado, modelos económicos, inclusiones o discriminaciones, en suma: todo eso que forma parte de nuestro cotidiano andar por el mundo en el cual estamos, pero del cual no somos parte espiritual. Y si Dios juzgará a sus ángeles, a los de Satanás, y también a los reyes y a todos los que creen ostentar mucho poder en esta tierra, te pregunto: ¿Quién te hizo creer que no lo hará contigo? ¿Acaso puedes decirme o darme un buen motivo para que no lo haga? Creo que será mucho mejor para ti y para tu vida, que empieces a pensar que sí, que lo puede hacer y sin problemas.

(22) Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días.

Por si se te olvidó, sigue hablando de lo que Dios hará con el ejército de los cielos. Y dice que los amontonará y encarcelará en mazmorras. ¿Haría eso Dios con sus hermosos y serviciales ángeles? No lo creo. ¿Es que entonces se estará refiriendo a los ángeles caídos, a los que se fueron detrás de Luzbel, más conocido como Lucifer, hoy llamado Satanás? No lo sé, mi espíritu me dice que sí, quisiera que examines qué es lo que te dice el tuyo. Eso, digo, para que no caigamos en la receta fácil de asustar para convertir. No es buena esa receta. Ha traido a mucha gente a la iglesia, estoy de acuerdo, pero la ha traído del brazo del que tiene el imperio de la muerte y del miedo. ¿Sabes quién es, no es así?

(23) La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso.

Desde que tengo uso de razón y memoria eclesiástica, se ha estado enseñando que esto tendrá que ver con un tremendo cataclismo, que determinará que todo quede en tinieblas, que el fragor de alguna clase de guerra nuclear le otorgue a la luna ese color rojizo y al sol lo que aquí se describe como confusión, que bien podría interpretarse como movimiento sobre su eje. Sin embargo, y sin querer soslayar esto, que muy bien podría ser factible porque condiciones ambientales existen para que eso ocurra, yo creo que todo pasa por algo mucho más simple. Las culturas antiguas, (Y no pocas de las modernas y actuales, fogoneadas por el orientalismo y el hinduismo), han sido de uno u otro modo, adoradores del sol y de la luna, como una especie de dioses superiores. La historia bíblica y el trabajo de investigación de historiadores muy prestigiosos, como Josefo, así lo testifican. No sería extraño, entonces, que a la hora de establecer un juicio, Dios elija justamente pegar un duro golpe a esas supuestas deidades, como forma inequívoca de dejar en claro quien es el Dios del universo, el Todopoderoso, el Altísimo y Señor de Señores y Rey de Reyes. ¿DE qué lado de la escena estarás tú? Porque estar, estarás, sin dudas. A menos que te hayas muerto antes, estarás. ¿Y en qué posición íntima y personal con tu Creador te encontrarán estos sucesos? No temas, no te hagas películas de terror en tu mente, sólo reflexiona, estás más que a tiempo…

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¡Hola, Dios! ¡Placer de Conocerte!

Más del ochenta por ciento del planeta cree en alguna clase de dios. Más de un cincuenta por ciento, cree en el Dios que nosotros creemos. De ese cincuenta por ciento, sólo la mitad le cree a Dios. De esa mitad, el setenta por ciento confía en Dios. Y apenas un tres o cuatro por ciento verdaderamente conoce a Dios. Y cuando digo conoce, me refiero como ya sabes a intimidad, no a instrucción intelectual. Conocer a Dios, es tener intimidad con Él.

Sin embargo, si vamos a conocer a ese Dios tan lejano en muchos casos, tan distante o indiferente, según nos parece a nosotros, en otros casos, en primer lugar deberíamos saber quién es ese Dios, como se compone su estructura espiritual, al menos hasta donde sabemos, y cuál es la mejor manera de relacionarse con Él. Y todo desde la misa Biblia, sin  entrar en conjeturas, hipótesis o rudimentos humanos. Dio no es humano, así que no es de esperar que piense como hombre. Es Dios.

Lo cierto es que Dios es apenas una palabra que describe, en el caso que nos ocupa, a la Deidad o la Divinidad. No es ese su nombre, ya lo sabemos, porque Jehová, Yahveh y tantos otros signos gramaticales lo identifican, pero nosotros preferimos ese “Dios” que tenemos más familiarizado, aunque sólo en la escritura podamos diferenciarlo en su ruido fonético con otros dioses falsos. El Dios de la Biblia, al que nosotros adoramos y que es el que nos interesa aquí, es un verdadero ser viviente, que como dije, tiene muchos nombres personales.

(Salmo 68: 4) = Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; exaltad al que cabalga sobre los cielos. JAH es su nombre; alegraos delante de él. (JAH es la abreviatura de Jehová.)

La Biblia Textual dice: Cantad a Elohim, cantad salmos a su Nombre. Preparad camino al que cabalga las nubes. ¡YH es su nombre! ¡Regocijaos en su presencia! (Aquí, donde leemos “nubes”, leemos la palabra hebrea rojev ba’aravot. Esta última palabra es la forma plural aravah, que significa desierto, pero en el ugarítico (Lengua semítica hoy día extinta que se hablaba en Ugarit, Siria, a partir del año 2000 antes de Cristo), la misma voz pero escrita con “p” en vez de “b”, significa nubes)

(Éxodo 6: 3) = Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, más en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.

Dios Omnipotente es la traducción del hebreo El-Shadai, esto es el Dios Suficiente, el Todopoderoso, lo cual significa que es el Dios del cual manan todas las bendiciones y todo el poder. En ambas acepciones encontramos la imagen de un Dios que se basta para sustentar a toda su Creación, incluidos nosotros. Sin embargo, por razones que luego descubriremos, Él eligió no darse a conocer así a Israel en ese tiempo.

(Génesis 1: 1) = En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Biblia Textual: En un principio creó Elohim los cielos y la tierra.

Hay una diferencia sustancial entre un texto y el otro, no es mera semántica anexa. Si decimos en el principio como leemos en la versión reina Valera, estamos hablando de inicio, de comienzo de algo. Si decimos en un principio, como expresa la versión Textual, entonces estamos hablando de un modelo, de un patrón, de un croquis pequeño o reducido de algo mucho más monumental que vendría a continuación.

De hecho, los nombres de Dios se encuentran en la Biblia más o menos en dieciocho mil ocasiones. Por lo general, cada una de estas acepciones, describen su carácter. Él es el Ser Supremo, el Último, el Ser Perfecto. Es perfecto en cuanto al poder que posee, a su sabiduría y necesariamente, a su bondad. Él es el Creador y Soberano del universo. Él es el único Dios verdadero.

Cuando se habla de verdades fundamentales, hay que hacer énfasis en que la existencia de Dios, es la verdad más fundamental que existe. Cualquier otra verdad, por valiosa e importante que sea, depende de este hecho básico. Porque si no creemos en la existencia de Dios, o si tenemos una visión distorsionada de él, entonces todo lo demás estará fuera de foco.

(Salmo 53: 1) = Dice el necio en su corazón: no hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; no hay quien haga bien.

Claro; tú lees que es el necio el que dice que no hay Dios y crees que a ti no te afecta. Sin embargo, el diccionario dice que un necio es alguien ignorante, presuntuoso, imprudente, terco y obstinado. Y si revisas necedad, verás que, además de aclararte que es un hecho o dicho propio de un necio, también es tontería y terquedad. Así que te tiene que quedar más que claro que aquel que dice que Dios no existe, es un tonto presuntuoso que quizás se vaya al infierno por terco y obstinado.

Ahora bien; con todos estos conocimientos, tal vez parezca sencillo disponerse a creer que Dios existe y que está todo bien bajo sus ojos, pero: ¿Cuántas personas en el mundo, incluidos muchos supuestos cristianos, procuran entender con sus mentes intelectuales que Dios está allí, donde nosotros decimos y enseñamos que está? ¿Y cómo explicamos o respondemos a esa pregunta de otros, o propia? ¿Cómo entender que Dios está ahí?

El caso es que Dios se ha revelado al hombre. Porque si Dios no se revela al hombre, el hombre con su sabiduría no puede hallarlo. ¿Por qué? Porque Dios está más allá de la comprensión natural del hombre. Él está más allá de un descubrimiento de corte científico, histórico, místico o esotérico. Por lo tanto, es a través de la iniciativa de Dios que su existencia y sus caminos se hacen conocidos por los seres humanos. ¿No has repetido como papagayo aquello de “Venga a nosotros tu Reino”? Y cuando el Reino se decide y viene, ¿Lo vas a despreciar sólo porque no lo entiendes?

Es más: no existe lenguaje humano que resulte suficiente para describir a Dios. Sólo podemos intentar describir cómo es Él, aunque con tremendas limitaciones. Incluso, fíjate, no podemos describir lo grande que es porque no tenemos parámetros para hacerlo. Dios no está sujeto ni a la materia ni al tiempo, como estamos los hombres, así que describir su esencia es una empresa irrealizable. Dios es infinito, un término que nos resulta incomprensible y hasta desconocido. Nadie puede contenerlo a Él porque es Él quien contiene todo lo que existe. Pretender introducir a ese Dios en una caja doctrinal o religiosa, es sólo una idea que puede surgir de la mente de un hombre a punto de recibirse de estupidez elemental.

(Job 11: 7) = ¿Descubrirás tú los secretos de Dios? Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?

(8) Es más alta que los cielos, ¿Qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿Cómo la conocerás?

(9) Su dimensión es más extensa que la tierra, y más ancha que el mar.

Lo que este hombre llamado Zofar le confronta a Job, no sólo formará parte de este relato tan conocido, sino que es básico para cualquier creyente en alto grado de necedad que todavía pulule por algún templo en algún lugar del mundo. Dice que la perfección de Dios, es más alta que los cielos. ¿Puedes entenderlo? Dice que dimensión es más extensa que la tierra. ¿Eso es algo racional para ti? Y dice que esa dimensión es más ancha que el mar. No lo sé, pero si un ser humano pretendiera, carnalmente y sin revelación alguna del Espíritu Santo de Dios entender estas cosas, sería una maravilla humana que yo jamás he podido hallar, y mucho menos mirándome al espejo.

Sin embargo y pese a todas estas cosas, Dios desea que podamos conocerlo y tener una relación fluída y aceitada con Él. Es a través de este conocimiento de Él que somos capaces de amar y servirle. De otro modo sería imposible. Si nos cuesta tanto amar y servir a alguien que vemos, ¿Cómo hacerlo con alguien que no vemos y que una enorme presión social que te rodea te dice que no existe? Lo cierto es que Jesucristo vino a revelar a Dios, el Padre, para nosotros. Entonces es a través de Cristo que podemos conocer de verdad y servir a Dios. Imposible pretender que Dios se nos revele si no llegamos a él por Jesucristo.

(Mateo 11: 27) = Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni el Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Hay algo que deberá quedarnos más que en claro: todas las cosas, (¡Absolutamente todas las cosas!) les han sido entregadas a Jesucristo por el Padre. Y nosotros podremos recibir todas y cada una de esas cosas, sólo por intermedio de Jesucristo. ¡Jamás lo haremos por nosotros mismos! Es imposible llegar a Dios el Padre de manera directa; sólo podemos hacerlo mediante el único mediador reconocido en los cielos: Jesucristo. Si alguien quisiera hacerlo por otros mediadores, o incluso los fabricara, no pasaría de ser un idólatra más, y como tal, ya estaría condenado irremediablemente.

Además, tenemos que tener muy en cuenta el problema de la Sagrada Escritura. De ninguna manera podemos leer la Biblia con una mente abierta si no estamos total y absolutamente convencidos, a nivel de profunda convicción, de que verdaderamente existe un poder superior que se encuentra detrás de lo que dice ese libro. La Biblia no puede limitarse a ostentar el rótulo de ser el libro más vendido. Y no puede por una simple razón: porque no es un libro, sino un compendio de sesenta y seis, y segundo, porque al leerla con la ayuda del Espíritu santo, nos deja la certeza de la existencia de una inteligencia superior, un creador supremo.

La otra probanza, está cimentada en los Factores Históricos. La historia humana en toda su dimensión nos demuestra que hay una fuerza invisible o poder que gobierna los destinos de las naciones. Este poder invisible es Dios. Sus profetas, a través del poder del Espíritu Santo, predijeron muchos eventos cientos años antes de que sucedieran. Por ejemplo, la caída de Babilonia fue predicha más de cien años antes de que ocurriera, tal como se da referencia en el capítulo 5 del libro de Daniel.

Asimismo, existen no pocos Hechos Científicos que prueban lo que estamos tratando. Porque es un hecho científico y no una ocurrencia mística de algún raro iluminado, que la vida no puede ser el resultado de otra vida existente. En otras palabras, no podemos crear vida. La ciencia ha hecho maravillas con la fecundación, la inseminación y todo ese caudal que ha permitido ser padres a gente que lo tenía imposibilitado. Sin embargo, ninguna ciencia ha logrado aún fabricar de la nada un esperma o un óvulo.

Por lo consiguiente, entonces, la vida solamente puede ser transmitida a partir de una vida preexistente. Cuando trazamos todas las formas de vida de vuelta a sus raíces, encontramos a Dios como la fuente de todo. Dios es el Creador, el dador de la vida. Y no es una mera expresión poética producto de la fe de un hombre o del deseo de otro de transmitir confianza o esperanza, sino el resultado de cosas escritas desde hace mucho tiempo que muestran, confirman y corroboran lo que decimos.

(Juan 11: 25) = Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

(Juan 14: 6) = Jesús le dijo: yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

(Salmo 36: 9) = Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.

Estos tres textos, (Y hay otros), demuestran que el único camino a la vida, tanto la abundante aquí y ahora, como la eterna cuando aquí todo concluya, es Jesucristo. No caben las obras, (aunque se las incluya como consecuencia), ni los sacrificios, (Porque ya fue el hecho el máximo en la cruz). Porque estando muertos a la vida, podemos resucitar en Cristo, y en su cobertura ir al Padre. No hay otro camino, porque Él es EL camino.

Ahora bien; decimos que el único camino es Jesucristo, así que cualquiera que no tenga nuestro ejercicio cotidiano muy podría preguntarse y preguntarnos, no sin lógica: ¿Quién es Jesucristo para que logre eso? Es Dios mismo encarnado, obviamente, pero también es alguien que vino con una misión. Y parte de la misión se esclarece, (Aunque no toda) cuando descubrimos La Vida y las Enseñanzas de Jesucristo.

Él, lo sabemos los creyentes pero también los incrédulos, fue un ser humano real que vivió hace más de dos mil años. El hecho de que Él nació de una virgen, en sí mismo, ya es un gran milagro. No olvides que milagro es todo hecho que altera un orden natural. Que una virgen conciba y dé a luz un hijo, va en contra de cualquier orden natural. Y por esa misma razón, en su vida terrenal Él mismo hizo milagros que se registran en la Biblia, y después de su muerte fue resucitado, (Otro milagro) y ascendió al cielo, (Otro milagro más). Sus enseñanzas y los milagros que lo tuvieron como protagonista, y el mismo Jesús en persona, nos apuntan a la existencia de Dios. ¿Lo podemos ver? No, pero Él dijo que quien lo vio a Él, ha visto al Padre, que es Dios.

(Juan 1: 1) = En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

(2) Este era en el principio con Dios.

(3) Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Es muy interesante acudir aquí a la ayuda de la Biblia Textual, que en el primer verso dice: En un principio era el Logos, y el Logos estaba ante Dios, y Dios era el Logos.

Cuando se refiere a principio, aquí, la palabra que usa el original es arje, la expresión es adverbial y no lleva artículo. Arje, es de donde luego derivará nuestra palabra arquitecto, y significa Diseño. Después añade que en ese principio era el Logos, lo cual nos está mostrando que ya existía.

En cuanto a Logos, tengo que extenderme un momento para que entiendas su significado real. Prácticamente la totalidad de las versiones bíblicas en cualquier idioma y en todas las confesiones auto rotuladas como cristianas, traducen aquí el vocablo griego logos como Palabra o Verbo. Esto no resulta extraño por cuanto, efectivamente, logos significa palabra, y en sus doscientos setenta y cinco registros se refiere, o bien a la expresión sonora y articulada del pensamiento o a la palabra revelada por Dios en la Escritura, predicada en el mundo.

No obstante, dentro de ese grupo de registros, hay tres en los que logos hace referencia directa, no a una palabra (Hablada o escrita), sino a una persona. Esto es, Jesús, el Hijo unigénito de Dios. En estas oportunidades, se ha estimado que la traducción habitual no refleja la riqueza y profundidad de su significado. Al no existir un vocablo alternativo que reúna todas las dimensiones teológicas y semánticas del término griego, se ha optado por transcribirlo para que, desde su posición en el texto, motive al escudriñador a una más perfecta y profunda comprensión del vocablo.

En este prólogo del evangelio según Juan, Logos se refiere a quien en el tiempo y en la naturaleza humana será conocido como el Mesías Jesús, preexistente como Segunda Persona antes de la creación del universo, y en quien, al mismo tiempo, vive corporalmente toda la plenitud de la naturaleza divina. En este orden de ideas hemos seguido la subordinación gramatical del texto griego, donde se destaca que el sujeto, determinado por el artículo, se encuentra al final de la frase: de modo que el predicado es colocado al principio, para que se lea: Y Dios era el Logos, enfatizando así que no sólo ya estaba desde la eternidad en comunión continua con dios, sino que Él mismo era (Y es) Dios.

Posteriormente, cuando consigna que estaba ante Dios, lo que quiere decir es que estaba cara a cara, o frente a frente, o como se use en tu país y variable idiomática para describir a alguien que está en un mismo nivel, mirándose de frente con otro de su misma naturaleza, o en presencia de. La preposición pros, (ante), expresa, al mismo tiempo, dirección (Se dirigía a), proximidad (Estaba cerca de) y posición. La preposición ante define la posición reflexiva del Verbo.

(Juan 1: 1) = En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

(2) Este era en el principio con Dios.

(3) Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

(Verso 14) = Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como de unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. (Donde aquí leemos habitó, en la Biblia Textual dice tabernaculizó. La traducción del vocablo griego que lo expresa llevó, por deducciones amplias, a traducir como habitar)

(Verso 18) = A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

(Juan 14: 6) = Jesús le dijo: yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

(7) Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

(8) Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta.

(9) Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿Cómo, pues, dices tú: muéstrame el Padre?

(1 Timoteo 3: 16) = E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.

(Efesios 2: 12) = En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

(13) Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

(14) Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, (15) aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en mismo ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, (16) y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

(1 Pedro 3: 18) = Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.

(Colosenses 1: 21) = Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;

Pero estas enseñanzas no tendrían vigor ni validez alguna, si no pudieran ser comparadas o puestas en filtro con la Creación. Porque cuando consideramos el mundo complejo en el que vivimos y somos honestos sobre ello, nos vemos obligados a creer que tiene que haber un ser infinitamente inteligente detrás de todo. Tiene que haber un maestro mayor de obras que lo hizo todo. La Biblia lo dice, ¿Tú lo puedes creer? En tu respuesta, está tu íntima respuesta.

(Génesis 1: 1) = En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

(Hebreos 1: 1) = Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, (2) en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

(Romanos 1: 20) =  Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

(Salmo 19: 1) = Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

(2) UN día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría.

(3) No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz.

(4) Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo par el sol; (5) y éste, como esposo que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino.

(6) De un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el término de ellos; y nada hay que se esconda de su calor.

Ahora bien; suponte que con todas estas consideraciones que has oído, yo me acerco a una universidad y consigo dar una charla a los estudiantes más aventajados de carreras de neto corte humanístico. ¿Cuál supones tú que sería su reacción? Escepticismo, incredulidad con basamento pseudo científico, o cualquier otro rudimento que les permitiera sostener sus conocimientos previos sin pasar por la desestructuración general que una persona soporta cuando conoce verdaderamente al Señor. Allí es donde cada uno se hace la pregunta que luego tomará forma global y masiva: ¿Cómo podemos aceptar la existencia de Dios?

Veamos: sólo hay una manera de entender y aceptar a Dios por la fe. Hebreos 11: 6 dice: Pero sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe entendemos y aceptamos a Dios. Sin fe, es aún imposible comunicarse con él. Tenemos que creer que Dios está ahí y por la fe a alcanzar. ¿Fácil? No existe un evangelio fácil, eso es un invento satánico para captar miembros en las babilonias falsas.

Porque será nuestro concepto de Dios el que determinará nuestra actitud hacia Él. Es importante, por tanto, que tengamos el concepto correcto. Las personas con un concepto equivocado de Dios tienen sus vidas tremendamente afectadas por sus creencias. Aquellos que adoran ídolos, por ejemplo, nunca se elevan por encima de los ídolos. Aquellos que adoran a los animales tienen el nivel de vida casi lo mismo que los animales que adoran. No se puede ir más alto que su dios o dioses. ¿Lo habías visto desde esta óptica? Da gracias a Dios si recién hoy lo ves. Esto podrá salvar muchas vidas cercanas a ti, o en una de esas, hasta la tuya misma.

De hecho, cuando se acepta la existencia de Dios, lo primero que hará alguien deseoso de cambiar su existencia, de modificar los rudimentos de su vida, será prestar atención para descubrir cómo es Dios, qué es lo que hace, qué es lo que no hace. Es tanta la deficiente información que las supuestas iglesias auto denominadas cristianas le han dado a la gente, que dos personas que aseguran ser cristianas, pueden tener de Dios una visión total y absolutamente disímil. Lo cierto es, sin embargo, que Los Atributos de Dios son visibles, son vigentes y son ciento por ciento efectivos.

Mediante el estudio de los atributos de Dios, damos forma a nuestro concepto de lo que Él es. Necesitamos tener el concepto correcto de Dios, ya que influirá en gran medida y determinará nuestra forma de vida. Será influir en nuestras pautas de comportamiento, en nuestras relaciones con los demás, y en nuestra percepción de nosotros mismos. El concepto correcto de Dios nos salva de la idolatría, de las supersticiones y de las perversiones. Paso a detallar:

Dios es Sempiterno

En principio, algo que no siempre tenemos en cuenta: nuestro Dios no está limitado por el tiempo, ya sea el que estamos o el que pueda venir. Él no tiene principio ni final. Él siempre ha estado ahí y siempre estará allí. Él es el Alfa y la Omega. Cuesta horrores aceptar eternidad. Y ni hablar de entenderla con esta mente finita conque hemos sido creados.

(1 Timoteo 1: 17) = Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

(Isaías 43: 10) = Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo, que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.

(11) Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.

(12) Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.

(Génesis 21: 33) = Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno.

(Apocalipsis 1: 4) = Juan, a las siete iglesias que están en Asia: gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están  delante de su trono.

Dios es Autosuficiente

Algo es más que notorio: Dios es independiente de todo. Él puede existir sin la ayuda de nada ni, por supuesto, de nadie. Él no es como nosotros. Requerimos alimentos, agua y aire para vivir. No es Dios de esa manera. Él tiene todo lo que necesita en sí mismo. Él es auto-existente. Él es absolutamente independiente de cualquier cosa aparte de Él mismo. ¿Puedes entenderlo? ¿No, verdad? Pues entonces simplemente acéptalo y créelo.

(Salmo 50: 9) = No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos.

(10) Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados.

(11) Conozco a todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.

(12) Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud.

(Éxodo 3: 13) = Dijo Moisés a Dios: he aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: el Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿Qué les responderé?

(14) Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

Creo que con esto tiene que quedarte más que en claro que de ninguna manera interesa demasiado la idea, la visión o la óptica que tú tienes respecto de Dios. Él es lo que es, y ni tu óptica ni tu opinión podrán hacer que Él sea otra cosa. Así que, iglesia, no armes una imagen de Dios atípica e irreal, porque sólo tú harás honra a esa imagen sólo como imagen de pura idolatría, ya que Dios jamás estará detrás de ninguna imagen creada por el hombre, ya sea con sus manos o con su imaginación. Dios simplemente ES.

Dios es Inmutable

Esto significa, precisamente, lo que terminas de leer: que Dios es inmutable. Que Él es siempre el mismo. Él no crece ni se vuelve viejo o se retorna a joven o se dispone a cambiar de ninguna manera. Es perfecto. No hay sombra en Él. Él es inmutable y bueno. Lo que no quiere decir, obviamente, que se convierta en permisivo y fácil de engañar.

(Hebreos 1: 10) = Y: tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.

(11) Ellos perecerán, más tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, (12) y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán.

(Números 23: 19) = Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿Y no hará? Habló, ¿Y no ejecutará?

(Salmo 33: 11) = El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

(Hebreos 6: 17) = Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; (18) para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

(Malaquías 3: 6) = Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

(Isaías 46: 9) = Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, (10) que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; (11) que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré,

Dios es Omnisciente

Nuestro Dios es omnisciente. Esta cualidad no entra de ninguna manera en una mente ciento por ciento racional a la manera del razonamiento griego, que utiliza la lógica para aceptar los hechos. El evangelio en su esencia máxima, carece totalmente de lógica por una simple causa: es sobrenatural. Él caso es que Dios tiene todo el conocimiento y el poder. Él no tiene que aprender como nosotros, porque Él creó todo lo que hay.

(Isaías 2: 3) = Y vendrán muchos pueblos, y dirán: venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.

(Job 37: 16) = ¿Has conocido tú las diferencias de las nubes, las maravillas del perfecto en sabiduría?

(Salmo 139: 1) = Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.

(2) Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido; has entendido desde lejos mis pensamientos.

(3) Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos.

(4) Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

(Romanos 11: 33) = ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

(Verso 35) = ¿O quién dio a él primero, para que le fuese recompensado?

(36) Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

(Salmo 147: 5) = Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito.

¡Hola Dios! ¡Placer de Conocerte! 2

Dios es Omnipresente

Siempre se nos ha enseñado que Dios es omnipresente, y creo que jamás hemos llegado a entenderlo. Nuestras mentes finitas se desgarran tratando de entender racionalmente lo sobrenatural. Pero el caso es que sí, Dios es omnipresente. Y eso significa que Su presencia está en todas partes, al mismo tiempo. Él no está limitado por el espacio como nosotros. Él es ilimitado. Esto significa que todos podemos ir delante de él en cualquier momento y en cualquier lugar. Podemos tener comunión con él en cualquier momento y en cualquier lugar. Estamos siempre a su vista. ¿Es que entonces no tengo necesidad de ir a un templo? Haz como sientas hacer, pero Dios estaba allí mucho antes que ciertos paganos convertidos añadieran los templos a un cristianismo que no los conocía ni los utilizaba.

(Jeremías 23: 23) = ¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos?

(24) ¿Se ocultará alguno, die Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?

(Jeremías 32: 17) = ¡Oh Señor Jehová! He aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti; (18) que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre; (19) grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras.

(Isaías 6: 3) = Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.

(Isaías 66: 1) = Jehová dijo así: el cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?

(Salmo 139: 7) = ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?

(8) Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí que allí tú estás.

(9) Y si tomares las alas del alba y habitare en el extremo del mar, (10) aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

(11) Si dijere: ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí.

(12) Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.

(Hechos 17: 24) = El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, (25) ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

(26) Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; (27) para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.

(28) Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: porque linaje suyo somos.

Dios es Omnipotente

Supongo que no habrán sido pocas las ocasiones en que habrás oído decir y enseñar que Dios es todopoderoso. Que es como asegurar que Él nunca se fatiga ni se cansa. O añadir notoriamente que Su poder es ilimitado, que no tiene barreras ni fronteras. Y que todo eso quiere decir que es omnipotente, algo que muchos hombres han tratado (Y aun tratan) de imitar y así les ha ido: la mayor parte de ellos han sido destruidoa, porque la omnipotencia es  patrimonio único y exclusivo de Dios.

(Mateo 19: 26) = Y mirándolos Jesús, les dijo: para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible.

(Génesis 17: 1) = Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.

(Apocalipsis 19: 6) = Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!

(Hebreos 1: 1) = Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, (2) en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; (3) el cual siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad de las alturas, (4) hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

(Job 42: 2) = ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?  Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

(Apocalipsis 15: 3) = Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.

Dios es Santo

Estoy absolutamente convencido que esta es la condición de Dios que más nos cuesta entender, que Dios es absolutamente puro y santo. Que Él es libre de pecado, libre de las tinieblas, y libre de todo mal. Que Él es santo y divino. Y que el pecado es contra la naturaleza de Dios. Elk hombre puede indagar, investigar, escudriñar, aprender, predicar y enseñar sobre esto; lo que no sé es si alguna vez mientras esté con sus pies apoyados en esta tierra, podrá entenderlo. Creo que su naturaleza adámica no se lo permitirá totalmente, y que por eso andará permanentemente en la batalla que ya Pablo mencionaba.

(Apocalipsis 15: 4) 0 ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.

(Isaías 6: 3) = Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.

(Salmo 89: 35) = Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David.

(145: 17) = Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.

(Levítico 19: 2) = Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.

(1 Pedro 1: 16) = Porque escrito está: sed santos porque yo soy santo.

Dios es Amor

Esta expresión debe ser la que indudablemente más hayas escuchado: Dios es amor. ¿Alguien te explicó por qué razón decimos que lo es? Simple: el amor es la naturaleza perfecta de Dios. Él no sólo tiene el amor, Él es el amor mismo. Hay tres naturalezas que describen a Dios.

En primer lugar, Dios es Espíritu. Y de eso se habla en Juan 4:24 cuando dice: Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

En segundo lugar, Dios es luz. Y aquí leeremos lo que se señala en 1 Juan 1: 5: Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

Y en tercer lugar, Dios es amor. El amor de Dios es ilimitado y no depende de nada. Él elige a amar como un acto de su voluntad. Su amor es eterno.

(Jeremías 31: 3) = Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.

(Efesios 1: 4) = Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, (5) en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.

(Efesios 3: 19) = Y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

(1 Juan 4: 7) = Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

(8) El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

(9) En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

(10) En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

(11) Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

(12) Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.

Dios es Creador

Lo sabemos, lo hemos leído de todas las maneras y por todos los medios. Incluso, lo hemos analizado merced a las ideas hasta personales de diversos autores y, por lo tanto, no lo ignoramos: Dios es el creador de todo. Sin Él no habría nada en absoluto. La pregunta, es: ¿Lo entendemos?

También sabemos que el hombre es la obra maestra de la creación de Dios, porque Él fue creado a imagen y semejanza de Dios, pero esto es algo que aunque forma parte esencial de nuestro evangelio, en honor a la verdad tampoco terminamos de entenderlo totalmente.

(Génesis 1: 26) = Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

(27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

(Deuteronomio 32: 6) = ¿Así pagáis a Jehová, pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? Él te hizo y te estableció.

(Verso 15) = Pero engordó Jerusún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); entonces abandonó al Dios que lo hizo, y menospreció la Roca de su salvación.

(Verso 18) = De la Roca que te creó te olvidaste; te has olvidado de Dios tu creador.

(Salmo 100: 3) = Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

(Salmo 8: 6) = Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste bajo sus pies: (7) ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, (8) las aves del cielo y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar.

(Apocalipsis 10: 6) = Y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más.

(Salmo 33: 6) = Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

(Hebreos 11: 3) = Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Dios es Nuestro Padre Celestial

Vamos a ver; yo sé que a esto tú lo sabes, al igual que el noventa y nueve por ciento de los cristianos, pero: ¿Qué cosa es que Dios sea nuestro Padre Celestial? ¿Qué significa? ¿Por qué motivos podemos asegurar que lo es? Respuesta simple y ciento por ciento bíblica: hemos sido adoptados por Él como parte activa y dinámica de su familia, a través de la muerte de Jesús.

(Romanos 8: 15) = Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba. Padre!

(1 Juan 3: 1) = Mirad cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados Hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

Es obvio, entonces, a la luz de estos textos, que Dios se ha convertido verdaderamente en nuestro Padre Celestial. Y fíjate que la palabra “padre”, en griego, viene de una raíz, cuyo significado es que se trata de alguien que sustentará, esto es: un protector y defensor. En suma: Dios quiere que lo conozcamos como nuestro Padre celestial. Y como tal, realiza por nosotros todas estas cosas que, desde la misma Biblia, se nos muestran como ciertas y posibles en Él.

Dios nos Protege: (Juan 10: 27) = Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, (28) y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

(29) Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. (Para completar esto de su protección, puedes leer completo los dieciséis versículos del Salmo 91)

Dios Proporciona para Nuestras Necesidades. (1 Pedro 5: 7) = Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

(Mateo 6: 8) = No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

(Verso 26) = Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

(Verso 30) = Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿No hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

(Verso 33) = Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

(Juan 14: 2) = En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Dios nos ama Como Sus Hijos: (Juan 3: 16) = Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

(1 Juan 4: 8) = El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor

(Juan 16: 27) = Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

Dios nos Disciplina y nos Corrige cuando estamos Equivocados: (Hebreos 12: 5) = Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos que como a hijos se os dirige, diciendo: hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; (6) porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.

(7) Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

(8) Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

(9) Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

(10) Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.

(11) Es verdad que ninguna disciplina al presente para ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Dios Nos Perdona: (1 Juan 1: 9) = Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdona nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Dios Responde a Nuestras Oraciones: (Mateo 7: 11) = Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Dios ha Preparado un Hogar Eterno para los Creyentes: (Juan 14: 2) = En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

(3) Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estaréis.

A la vista de todas estas cosas, solamente un corazón absolutamente insensible no lograría alinearse con Él. Es decir que, entones, tenemos que conocer a Dios de una vez por todas y relacionarnos con Él como nuestro Padre Celestial, sometiéndonos a su palabra y a su autoridad.

Dios y La Tri-unidad o Trinidad.

Dios es una unidad de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. La Biblia nos habla de la existencia de una personalidad de tres veces en un Ser Divino. Es difícil para nuestras mentes finitas limitados para comprender plenamente la naturaleza trina de Dios, pero no hay ninguna razón para dudar de ella. De hecho, no figura inscripta como Trinidad, por lo que muchos teólogos eligieron el camino de la negación de este tema. De todos modos, lo que la Biblia señala al respecto, a mí entender, alcanza para creer en esa posición.

Obvio es que lo debemos aceptar por fe. La fe es un sexto sentido de la percepción que Dios nos ha dado. A través de ella podemos percibir las ideas y conceptos que son del reino espiritual, esos que son tan difíciles para nuestras mentes naturales concebir. En toda la Biblia, tanto en el Antiguo y el Nuevo Testamento, la doctrina de la Tri-unidad (Trinidad) se declara de manera inequívoca. Las tres personalidades se presentan como uno de los personajes, pero las tres de la función. Todos ellos poseen los mismos atributos divinos.

(Juan 10: 30) = Yo y el Padre uno somos.

(Salmo 110: 1) = Jehová dijo a mi Señor; siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de mis pies.

(Mateo 28: 19) = Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Es decir que de acuerdo con lo que ha sido escrito a través de los diferentes tiempos, llegamos a la conclusión que, en este caso prioritario, El Padre es Dios:

(Juan 6: 27) = Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

(1 Pedro 1: 2) = Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo.

(Romanos 1: 7) = A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Luego, por imposición de hechos y sucesos bien descriptos en la historia, llegamos a la conclusión bíblica que El Hijo es Dios:

(Juan 1: 1) = En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

(Verso 18) = A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

(Tito 2: 13) = Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

(Romanos 9: 5) = De quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

Creo que estos dos aspectos mencionados ofrecen muy poca controversia, ya que la mayor parte de los credos que se autotitulan como cristianos, lo aceptan y lo respetan. Sin embargo, el que viene ahora tiene otro recibimiento. En algunos lugares se lo acepta y enseña y en otros se lo minimiza y hasta se lo ignora. El Espíritu Santo es Dios:

(Hechos 5: 3) = Y dijo Pedro; Ananías, ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses el precio de tu heredad?

(4) Reteniéndola, ¿No se te quedaba a ti? Y vendida, ¿No estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

Luego nos encontramos con el principio de todos los principios, tanto en lo referido a inicio como a patrón, a modelo. Y en ese modelo surgen algunas novedades que ahora pasaré a detallarte: Dios El Padre, fue autor de la Creación:

(Éxodo 20: 11) = Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo, y lo santificó.

Hasta aquí, a nuestra mente carnal e influida por las técnicas analíticas de la concepción griega de las cosas, todo suena medianamente posible. Un Dios Padre creando el universo. Sin embargo, hay texto de sobra para garantizar lo que ya comienza a entenderse menos: Dios el Hijo, también fue autor de la Creación.

(Colosenses 1: 16) = Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles o invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

(17) Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.

(Hebreos 1: 2) = En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

(Verso 10) = Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.

(Juan 1: 3) = Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Y si nuestra mente adámica hubiera logrado incorporar mediante algo de fe la enseñanza del Hijo participante activo y protagonista de la Creación, ahora va a enfrentar una prueba sencillamente de fuego: la de considerar, creer y aceptar que El Espíritu Santo también Crea la Creación.

(Salmo 104: 30) = Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra.

(Génesis 1: 2) = Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

(Job 33: 4) = El Espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.

(Job 26: 13) = Su espíritu adornó los cielos; su mano creó la serpiente tortuosa.

Hay un texto muy importante en el libro de Deuteronomio, capítulo 6 y verso 4, que dice: Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y es importante porque la palabra uno, aquí, es la palabra hebrea echad, que significa una unidad. La palabra plural para Dios en hebreo, es Elohim. Así está en todo el contexto de la versión de la Biblia Textual y es la palabra que se usa en Génesis 1:1. Dice que Elohim, (Dios) creó los cielos y la tierra. Y esto implica obviamente que los tres, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, tuvieron un papel de absoluto protagonismo en la creación.

¿Cómo lo hicieron? Sería aventurado de nuestra parte suscribir una hoja de ruta de la creación, pero no se estaría demasiado lejos de la verdad si se dice que Dios Padre fue quien hizo la planificación, Dios el Hijo fue quien ejecutó el plan y asumió la defensa plena de la Creación, y Dios el Espíritu Santo fue quien la restauró y le dio vida dinámica.

¿Cómo puedo probar que esto que digo tiene coherencia y no es una ilusión óptica o híper mística personal? Con el texto del verso clásico y legendario de Génesis 1:6: Entonces dijo Elohim, (Plural) hagamos (Otra vez plural) al hombre a nuestra (Tercera vez de plural) imagen, conforme a nuestra (Otra vez) semejanza, y ejerzan dominio…y etc.etc.

Te lo voy a poner así: para mí, esta fue una discusión lisa y llana entre los miembros de la Trinidad, te guste o no llamarla así. Y digo discusión en lo que significa la palabra, intercambio de ideas y conceptos, nada que ver con las discusiones humanas que, mayoritariamente, se convierten en encarnizadas peleas por tener la razón. Con esto creo que se deja en evidencia, más allá de tesis y ponencias diversas al respecto, que lo cite textualmente o no, la doctrina de la Trinidad resultaría fundamental para el cristianismo, ya que se encuentra inscripta en toda la Biblia y sólo debe aceptarse como el evangelio mismo. Por fe.

¿Y Qué es lo que Dios espera de Nosotros?

En primer lugar, lo que Dios espera de nosotros es simplemente que lo amemos.

(Deuteronomio 6: 5) = Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

(Salmo 31: 23) = Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que procede con soberbia.

(24) Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.

(Mateo 22: 37) = Jesús le dijo: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

(38) Este es el primer y grande mandamiento.

(39) Y el segundo es semejante: amarás a tu prójimo como a ti mismo.

En segundo término, Dios espera que hagamos su voluntad, porque ese es el único camino para ser considerado justo ante sus ojos.

(Josué22: 5) = Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó; que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma.

(Mateo 12: 50) = Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.

Aunque parezca una verdad archisabida, Dios aguarda que lo adoremos. Y es más que claro que no estoy hablando de bonitas músicas ni excelencias en cantantes; hablo de la auténtica adoración en espíritu y en verdad, que es la que Dios espera.

(Mateo 4: 10) = Entonces Jesús le dijo: vete, Satanás, porque escrito está: al señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

(Salmo 64: 9) = Entonces temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán sus hechos.

(10) Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él, y se gloriarán todos los rectos de corazón.

(Salmo 100: 1) = Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.

(2) Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo.

(3) Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

(4) Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre.

(5) Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.

Sin embargo, y a pesar que todas estas cosas mencionadas tienen estricto valor, lo que verdaderamente Dios espera de todos nosotros como medida básica, es que le obedezcamos.

(Hechos 5: 29) = Respondiendo pedro y los apóstoles, dijeron: es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Y, finalmente, y contabilizando todas estas cosas, Dios también espera que nosotros no nos inclinemos ante otros dioses. Esta es una ofensa que hiere profundamente el corazón de Dios, y a la que él en su palabra, ha denominado como adulterio o fornicación espiritual.

(Éxodo 20: 3) = No tendrás dioses ajenos delante de mí.

(4) No te harás ninguna imagen, ni ningún a semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

(5) No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, (6) y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

En conclusión, lo que Dios espera de todos nosotros, es comunicación fluida y permanente. ¿Y cómo nos comunicamos eficientemente con Dios? En la oración. Está escrito y casi ordenado a nivel de mandamiento.

(2 Crónicas 7: 14) = Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

(Juan 16: 23) = En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

(24) Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

(Verso 26) = En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, (27) pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

(Hebreos 4: 16) = Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

(1 Juan 5: 14) = Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

(15) Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

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Cuando La Flor se Marchita

En este mismo momento quizás, allí, donde tú estás leyendo esto, porque tal vez y en una de esas, no sabías qué otra cosa más interesante hacer, tú estás viviendo algún tremendo drama. De enfermedad, de angustia por algún problema grave de familia, de escasez o de pobreza o de cualquier otra necesidad apremiante. Y tú, en el mejor de los casos, has recurrido a la evasión de la Web, no por deseos de saber más sobre la Biblia, o por recibir una enseñanza o por tomar contacto con un mensaje teóricamente o teológicamente bien estructurado, sino porque piensas –con esa enorme sencillez de creyente fiel y simple-, que Dios quizás tenga una palabra que pueda caber en tu alma hoy y ahora, y que te proporcione una pequeña brisa de paz o de consuelo y que te aliente, en suma, para poder seguir adelante, algo que en este instante casi se te antoja como algo lógicamente imposible. ¡Ánimo! Las cosas de Dios, si algo precisamente no tienen, es lógica humana.

Entonces allí viene cuando te formulas la pregunta histórica, legendaria, que cada uno de nosotros, como hijos de Dios en servicio, debe haber oído y leído centenares de veces. ¿Por qué me tiene que suceder esto a mí? Déjame decirte, en principio, que esa es una pregunta que nadie va a responderte jamás, y mucho menos satisfactoriamente. Te pueden aconsejar y te pueden alentar con todo el amor y con toda la sabiduría del mundo, pero es como que no te basta, como que no te es suficiente. Tu corazón sigue temblando de dolor, de angustia y, nada de lo que siempre te ha sido de bendición para utilizar con los demás, parece venirte bien a ti mismo, para tu vida. Una cosa es el problema que vive el otro y otra cosa, muy diferente, el que te toca vivir a ti en tu propia epidermis, por decirlo con elegancia, en tu propio cuero, para ser más drástico.

Yo, particularmente, por una serie de razones que van desde lo ministerial hasta lo personal, pasando por lo conceptual, desearía que en este trabajo Dios me permitiera fluir con la unción del pastor que no soy. Con un corazón lleno de amor, con una necesidad íntima de darle a un alma un suave pero firme empujón hacia arriba, justo en el momento en que parecería venir desplomándose en caída libre. Que brote de estas palabras una gracia pastoral de amor, de confianza y de poder divino, que son las únicas que realmente pueden ministrar una vida, y no la experiencia o la sabiduría de un hombre, que es lo que nos han enseñado a pensar. Para eso, vamos a incursionar en la carta del apóstol Santiago, dejando de lado, claro está, porque no viene al caso, la especulación de si este hombre habrá sido o no un hermano carnal de Jesús. Yo sé que lo fue, pero no entro ni entraré jamás en debate con nadie. La Palabra de Dios no es para debatir. La Palabra de Dios es para aceptar, creer y poner por obra. Todo lo que no sea útil para eso, es discurso religioso y no sirve, pero no es Palabra ungida.

Lo cierto, en el inicio mismo, es que él no se vanaglorió de su relación personal con Jesús ni tampoco se identificó a sí mismo como un líder religioso. Dice que su mayor honor fue ser un siervo de Dios. Y no dice ser más, porque todavía se estaba escribiendo el Nuevo Pacto, de donde a partir de esa cruz y esa sangre, comenzamos a acceder a la posibilidad de ser llamados hijos de Dios, que indefectiblemente será mucho más importante que ser siervos. De hecho, son los hijos los que heredan al Padre, no sus siervos. Y si bien en lo literal las doce tribus a las cuales él se dirige designan a la nación de Israel y que al hablar de la dispersión (DIÁSPORA), alude a los judíos disgregados en tierra de gentiles, usando discernimiento para con sus palabras al tiempo presente, su mensaje se introduce profundamente en la médula de cada uno de los cristianos del mundo, dispersos precisamente en ese mundo gentil, incrédulo y ateo, para arrimar una dosis de fe, de esperanza y de sosiego que en tantos momentos del día debemos absorber para superar todas las cosas que nos tocan vivir.

(Santiago 1: 2)= Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Fíjate que el mandato estructural, aquí, es regocijarse; poco menos que ponerse a cantar, saltar y bailar cuando tu fe sea sometida a prueba. ¿Tú puedes creer que exista en este planeta alguien que pueda comportarse así? Si nos llevamos por los conceptos y parámetros de la lógica griega, todo indicaría que no, pero cuando entramos en terrenos de la jurisdicción del Reino de los Cielos, ahí las cosas comienzan a modificarse. Ahora bien; pero si salimos un tanto de lo estructural, podemos ver en este verso una palabra que indudablemente es clave: CUANDO. Porque no te dice que es SI te encuentras en diversas pruebas, que determinaría alguna posibilidad de que eso no sucediera; te dice CUANDO, lo que te está avisando que, te agrade o no, lo entiendas o no, lo aceptes o no, al largo, mediano o corto plazo, alguna prueba (No puedo saber si fuerte, muy fuerte, liviana o muy liviana) te va a aparecer. Hay tres escrituras que confirman esto y la última, abre paso a una segunda fase que te lleva a ti a una mejor comprensión y, por consiguiente, te alienta y te capacita para el paso siguiente.

(Mateo 5: 12)= Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (Esto te está diciendo que una de las posibilidades de sufrir pruebas, radica en cuando el Señor deposita en ti la gracia de alguno de los ministerios del Reino. Se es salvo por gracia y misericordia, sin mérito ni precio alguno de tu parte. Pero se sirve al Reino con rigor y con inclemencias, eso es notorio. Alguien dijo alguna vez con bastante sentido del humor, que lo único gratis que viene en la Biblia, es la salvación, que para todo lo demás, hay que comprar un ticket y pagar un precio. Y que ese precio varía según la intensidad de lo que obedezcas hacer, pero que a tu favor está la certeza de que jamás ese precio será más oneroso de lo que tú puedas afrontar. Dios no te levantó para acostarte o asesinarte, te levantó para que seas más que vencedor).

(Hebreos 10: 34)= Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. (Aquí se deja en evidencia con meridiana claridad, que las pruebas sobrevienen sobre el grueso de los creyentes, sobre todos y cada uno de los que un día asumieron el compromiso trascendente de seguir y servir a Cristo. Esto da por tierra con ese famoso discurso tremendista que más de una vez habrás escuchado, de que Dios permite que pases una prueba como único reaseguro de limpiarte o purificarte por un pecado cometido. Puede ser en algún caso, no lo pongo en duda, Dios es Soberano, pero en muchas ocasiones, (Y de esto es de lo que se habla aquí), Dios permite que pases por alguna prueba con la finalidad de que salgas de ella maduro, fortalecido y poderoso en Cristo Jesús)

(1 Pedro 1: 6)= En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. (Es muy leve la mención, pero suficiente como para entender definitivamente que, si Dios considera NECESARIO para tu crecimiento, purificación o entrenamiento, permitir determinadas pruebas sobre tu vida, sin dudas que lo permitirá. No porque te odie, sino porque te ama. Y si todavía no lo puedes entender, fíjate: si tú hijo o hija se clava un alambre oxidado y tiene riesgos de infección o de algo peor, y para eso tiene que ser inyectado con un antibiótico poderoso, de esos que en inyectables son bastante dolorosos, ¿Vas a evitarle ese dolor y dejarlo morir o permitirás que sufra con la inyección para que luego sane y viva muchos años más? Las pruebas que Dios permite para tu vida, son el inyectable con antibiótico para tu infección espiritual)

La única duda que a cualquier persona puede caberle en estas circunstancias, es: ¿Por qué puede ser necesario? O mejor dicho: ¿Para qué? Y esta no es una pregunta que yo me formule por que sí, porque se me ha ocurrido justo en este momento que estoy grabando esto sobre este tema. Esta es una pregunta que muchos cristianos se han formulado en más de una ocasión y que, incluso, si son gente de oración continua, se la han formulado al Señor, también. Yo, en lo humano y ministerial, podría darte una serie de respuestas muy sesudas, elaboradas y hasta inteligentes, si quieres, pero no lo haré. ¿Sabes qué? Dejaré que la misma y propia palabra de Dios te lo responda.

(Santiago 1: 3)= Sabiendo que la prueba de vuestra fe, produce paciencia. (La paciencia no se compra, no se recibe mágicamente ni se hereda. La paciencia se produce, se arma como una poderosa estructura de hierro. La paciencia, en suma, es el fruto que nace como resultado de una prueba. O de varias. Vamos a ver, tre daré un ejemplo…laboral. Accedes a un trabajo en…digamos, una oficina administrativa de una gran empresa. El salario es bueno, las condiciones de ambiente y confort son buenas, los compañeros son gente interesante e inteligente, y sumado a todo eso, tú oras cada día, para que Dios te use en la vida. Pero resulta ser que hay un solo problema: tu jefe. Es sencillamente insoportable, energúmeno, irrespetuoso y hasta excedido en sus reprimendas. Tú hay días que quieres comértelo a la parrilla, como buen argentino afecto al asado regional que eres. Sin embargo, el día que le presentas tus quejas al señor, Él simplemente te responde: ¿No me pedías que te usara? ¿No me pedías que te dé paciencia? Aquí tienes las dos cosas en tu jefe: oportunidad de presentarme y paciencia, mucha paciencia…)

(Romanos 5: 3)= Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia. (Convertirte en cristiano no te libera, automáticamente, de todas las dificultades. La Biblia da muchas pruebas que dejan en evidencia que esto es así y que, para producir paciencia, indefectiblemente tú vas a tener que pagar un precio. La actitud madura del cristiano ante la adversidad, es enfrentarla con sumo gozo, que obviamente, no es una simple reacción emocional, sino una deliberada e inteligente evaluación de las circunstancias desde la perspectiva de Dios, para ver a la prueba como un medio para el crecimiento moral y espiritual.

No nos podemos gozar de las pruebas por sí mismas, ya que ello sería una especie de masoquismo o estoicismo humanista disfrazado con esa mentira monumental e histórica llamada “resignación cristiana”, sino en sus posibles frutos. Someter a prueba equivale a comprobar lo genuino de algo, en este caso tu propia fe. Sirve como una disciplina para purgar esa fe de toda impureza nociva, extirpando lo que es falso, formal o meramente religioso. La paciencia, en suma, no es un resignarse pasivamente “a lo que venga”, sino tener firmeza, valor y hasta tozudez para poder aprender a resistir con valentía. Y no olvides que “resistir” en términos bíblicos, no es aguantar o soportar, es combatir hasta las últimas consecuencias.

(Santiago 1: 4)= Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Puedes  darte cuenta que la idea de Dios, es que tú resistas de tal manera como para que Él tenga tiempo suficiente para hacerte semejante a Cristo por medio de la prueba. ¡Nada menos! Y de este texto de Santiago, lo que sobresale casi como reaseguro o garantía de que todo estará bien, es la última parte, donde te dice que pese a todo lo que pueda venir sobre tu cabeza como prueba de carácter y fortaleza, finalmente, no te faltará cosa alguna. Y eso, cuando tú andas en las tinieblas de la ignorancia y la confusión, créeme que no es poca cosa.

(Colosenses 4: 12)= Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. (Firmes, perfectos y completos. Yo creo que firmes y completos, tiene que ver con una posición tomada de la cual no te habrá de mover nadie. Y perfectos, tú ya lo sabes porque te lo he enseñado antes, tiene que ver preponderantemente con madurez. Perfecto, es maduro. Porque la madurez, en el evangelio, es sinónimo de victoria)

(1 Tesalonicenses 5: 23)= Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Lo único que debo aclarar aquí, para evitar confusiones, es que cuando anteriormente dice PERFECTOS, no se está refiriendo a la ausencia absoluta de pecado, o de algo que no tiene errores, sino a una idea que implica algo completamente desarrollado y maduro, ¿Entiendes? Y CABALES, muestra una idea de plenitud y redondez que, sin Cristo, (Y sin pruebas, o sin dolor) es muy poco probable poseer. Simple sabiduría. Claro, tú estarás pensando: “Todo esto está muy bonito, pero; ¿Qué sucede cuando mi sabiduría no alcanza, no me sirve ni me ayuda para afrontar lo que me toca padecer? La respuesta:

(Santiago 1: 5)= Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

¡Es tan simple! ¡Es tan sencillo! “- Está bien, hermano… Pero eso es mas bien…teórico, ¿No cree? –“Espera. Vamos a ver. La Biblia es muy amplia y muy sabia, para todo. Si buscas una respuesta para lo que sea que la busques, en la Biblia esa respuesta seguramente estará.

1 Reyes 3: 9-10)= Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque: ¿Quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. (Esto nos deja una enseñanza: para juzgar a un pueblo, se necesita en primer lugar, poseer un corazón entendido. ¿Y qué cosa es un corazón entendido? Un alma que se ha despojado de todos sus requerimientos propios y carnales, y ha decidido usando la autoridad de su propia voluntad, someterla a los dictados del Espíritu Santo. Eso y no otra cosa es lo único que podrá darte, como anexo más que indispensable, discernimiento entre lo bueno y lo malo. De otro modo, te equivocarás una y cien veces. Y créeme que sucede muy a menudo entre nosotros.)

(1 Juan 5: 14)= Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. (Claro, es palabra y como tal se cumple, pero… ¿Recuerdas aquella que dice que todo lo que pidamos con nuestra boca, creyendo, nos será hecho? Es así, sin ninguna duda, pero deberemos añadirle esto que terminamos de leer: lo que pedimos tiene que ser conforme a su voluntad. De otro modo se nos puede poner la boca de color violeta pidiendo cosas, y jamás las recibiremos. Y a esto, tenlo por seguro, no te lo enseña nadie. No le hace, es verdad.)

Ahora, veamos el conjunto: la sabiduría, conforme a lo que hemos leído, te dice que puede recibirse pidiéndosela a Dios con fe. Y esto, que a lo mejor te suena remanido y casi como parte de una rutina regular y sistemática, no es así. Porque, de ninguna manera esto es instrucción intelectual, información académica o especulación filosófica, Esto es simplemente y nada menos que comprensión espiritual del propósito de las pruebas.

Porque hete aquí que cuando Dios concede un don, lo hace –dice- abundantemente y SIN REPROCHE. Esto es: generosamente, no con disgusto, no con desgano o con reservas. La palabra REPROCHE, aquí, es la palabra ONEIDIZO, y tiene un significado relacionado con un comportarse de modo juvenil e inmaduro. La palabra describe a los chicos que se hacen burla, que se molestan y hasta que se insultan entre ellos mismos.

Después, la misma palabra llegó a significar mofa, ridículo, queja, ofensa y el uso enojoso y sarcástico de palabras. Lo que Santiago nos dice aquí, en suma, es que Dios nos da lo que nos da, sin recordarnos que no somos dignos de recibir algo de su parte. Todo eso está muy bien, pero para muchos que hoy nos están oyendo, seguramente esto sigue siendo teoría, vana palabrería quizás, porque a la hora de los resultados y a pesar de pedirlo revolcándonos en la necesidad, lo cierto es que no recibimos nada.

(Santiago 1: 6)= Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a la otra.

Tú no te imaginas la cantidad de cristianos que están orando, en estas horas, por diferentes necesidades con fuerza, con dedicación, con firmeza y disciplina. Cristianos fieles y cumplidores, pero que en el fondo de sus corazones, no pueden terminar de creer con clara convicción que esa oración pueda tener, verdaderamente, el efecto que están buscando. Jamás lo confesarán, de hecho, y ni por asomo se atreverían a dialogarlo con nadie, más que todo, por vergüenza. Pero muchos de los que en este momento están escuchando esto, saben muy bien en lo íntimo de sus almas, que realmente es así.

Atención: esta franja a la que me refiero, indudablemente está expuesta (De manera inconsciente) a someterse a esas “recetas fáciles” que le “garantizan” óptimos resultados y así, a veces, se meten en unos problemas tremendos de los que después les resulta sumamente complicado salirse. Cuando Santiago dice que de ese tipo de duda surgen los que son como Ondas del mar arrastradas por vientos, lo que preanuncia es la transgresión muy probable a ser víctimas de cualquier viento de doctrina. Y quiero sepas, mi hermana, hermano o amigo, que no está hablando con el inefable “mundo incrédulo”, ya que todos sabemos por poco o por mucho, que la palabra Doctrina, es patrimonio casi exclusivo de la iglesia. ¿Qué ocurrirá, entonces? Observa:

(Santiago 1: 7)= No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. (No se puede negar que Santiago en este asunto, es bien claro, no deja ningún lugar para las dudas y además es lo bastante concreto como para, incluso, darle un nombre.)

(Santiago 1: 8)= El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

Yo quiero aclararte que el hombre de doble ánimo del que se habla aquí, es una persona arrastrada en dos direcciones opuestas. Sus lealtades están divididas, y a causa de su falta de sinceridad, vacila entre la fe y la incredulidad, pensando algunas veces que Dios le ayudará y renunciando en otras ocasiones a toda esperanza. Esa persona es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser. En el capítulo 4, en el verso 8, Santiago exhorta a esta clase de personas: dice: Vosotros, los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Como sabemos, en la Biblia, corazón es igual a alma, lo que demuestra que les está diciendo que deben alinear su intelecto, su voluntad, sus sentimientos y emociones y someterlos a la voluntad de Dios y, por fe, a sus promesas teniendo en cuenta un elemento sumamente importante: sin razonarlo humanamente.

La evidencia más concreta del hombre de doble ánimo cuando ostenta posiciones encumbradas, se manifiesta pronunciando, por ejemplos, vibrantes mensajes y sermones sobre temas urticantes desde el ángulo de la integridad, pero dejando en evidencia en cada paso de su vida personal que en absoluto está viviendo conforme a lo que predica. “-¿Sabe lo que sucede, hermano? Yo soy muy pobre… No tengo escuela… A veces no entiendo muy bien estas cosas… ¡Basta! Aquí no se trata de pobreza, ni de riqueza, ni de profesionalismo ni de analfabetismo; estas cosas no cuentan para nada a la hora de la fe.

(Santiago 1: 9)= El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba.

Todavía caemos, dentro de los ambientes cristianos, en costumbres provenientes del sistema del mundo incrédulo. La apariencia, es uno de los errores más clásicos. ¿Cuántas veces, en cualquiera de los templos que conozcas, a la hora de invitar al frente para orar, por ejemplo, algunos ministros se inclinan, casi inconscientemente, por alguien bien vestido, que sepa hablar bien, que trasunte formación y seriedad, postergando a los que llegan con sus ropas gastadas, (Que hasta pueden haber sido regaladas por otros, tal vez) o que se expresan dificultosamente, por falta de escuela, por timidez o vergüenza? ¿Qué otra cosa sino la apariencia exterior es esto? ¿Quién puede conocer el corazón del hombre, salvo el Señor? ¿Y quien me garantiza a mí que la oración del culto bien vestido llegará al Trono de la Gracia con mayor seguridad o certeza que la del pobre?

El final del versículo 31 del capítulo 7 de la primera carta de Pablo a los Corintios, asegura que: La apariencia de este mundo se pasa. Eso nos está diciendo que algunos de los “valores” con los cuales nos movemos que nos resultan muy valiosos en el marco de los conceptos externos de ciertos grupos o de una congregación tradicional, en el sistema del Reino de Dios, carecen totalmente de bases. Algo es muy claro: Puede humillarse aquel que posee algo visible de qué gloriarse. El que no tiene ni aparenta nada, ¿De qué podría humillarse?

Salvo la soberbia, es verdad. Muchas veces encontramos más orgullo entre los muy marginados que entre los que poseen muchos bienes materiales. Porque la soberbia, si bien se puede cimentar en aspectos materiales y se origina en el alma humana, tiene notorias raíces de orden espiritual. Tenemos que reconocer con claridad que toda posesión material carece de valor eterno y que como tal, perecerá. Nadie disfruta dinero, fama, poder o bienestar opulento terrenal en el Reino de los Cielos. Por el contrario, (Y con mucho cuidado de no contribuir erróneamente a la denominada “Teología de la Miseria”) la Biblia muestra concretas pistas de que las cosas son exactamente a la inversa.

(1 Pedro 1: 24-25)= Porque; toda carne (Cuidado: habla de carne, no de creyentes) es como hierba, (Es decir: o verde, que crece, alimenta y embellece, o seca, que es inútil, hojarasca y candidata a la hoguera) y toda la gloria del hombre (Tienes tú permiso aquí para pensar en todos aquellos hombres que hoy, en cualquier estamento de la sociedad, e incluso dentro de las iglesias, disfrutan de gloria personal) como flor de la hierba. (La hierba tiene un período determinado de vida, pero la flor tiene muchísimo menos tiempo.) La hierba se seca, y la flor se cae, (Todo lo que no es de Dios, en este tiempo, se va a caer, se va a secar.) Mas la Palabra del Señor permanece para siempre. (¿Te das cuenta dónde está nuestra verdadera riqueza, nuestra única esperanza y nuestro certificado de victoria? En la Palabra. ¿Y qué es la Palabra, la Biblia acaso? ¡No! ¡La Biblia es el recipiente dentro del cual está la Palabra! La Palabra es el Verbo y el Verbo es Cristo, ¿Me entiendes?

(Santiago 1: 11)= Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.

Tú, ahora, piensa en el empresario, en el artista, en el deportista, en el político, en el funcionario público o en el personaje más exitoso que conozcas. Reconóceme con sinceridad: ¿Lo puedes imaginar marchitándose? Es bastante complicado, ¿Verdad?

¿Cómo se va a caer si, incluso, a la hora de la muerte, el humilde servicio funerario, sin vehículos de cortejo, sin flores a la vista y con un ataúd provisto por el Estado, tiene que detenerse y darle paso a la lujosa pompa que precede a la no menos pomposa procesión automotor que acompaña el sepelio de alguien muy famoso, que ahora es transportado hacia su última morada en un cofre de varios miles de dólares? Entonces, tú te preguntas cómo eso puede significar que el personaje en cuestión se haya marchitado.

Recuerda esto por favor: un hombre es un espíritu, al cual Dios le dio un alma y que vive, o ha vivido, habitando una especie de caja descartable llamada cuerpo. De lo que estamos hablando, entonces, es de una sola parte, (Dicho sea de paso: la menor de las tres) que componen esa maravillosa y perfecta trinidad que es la creación de Dios. ¿Y de las otras dos, qué? ¡Saca tus ojos de lo natural!

(Isaías 40: 6-8)= Voz que decía: da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová (Te recuerdo que VIENTO es PNEUMA y PNEUMA es ESPÍRITU) sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la Palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Tanto la pobreza como la prosperidad son ejemplos concretos de situaciones que ponen a prueba nuestra fe. Cualquiera de ellas puede terminar en desastre.

El cristiano que es materialmente pobre, (Y que puede haberlos, porque el Señor, por ejemplo, mezcló ambas condiciones sociales al momento de elegir sus discípulos. Pero cuidado que estamos hablando de pobreza, no de miseria que no es lo mismo), puede regocijarse en nuevos valores, comprendiendo la naturaleza temporal de los bienes terrenales en oposición a los eternos beneficios de las posesiones espirituales. Ese SE MARCHITARÁ, mientras tanto, se refiere a la destrucción de aquellos que sólo son ricos en las cosas perecederas.

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Limpiando Mi Fusil

Hace ya un tiempo, compartía un café con alguien en una mesa de un bar, mientras hablábamos de las cosas del Reino, cuando acertó a pasar un muchacho muy joven repartiendo unas tarjetas que, cuando la tuve en mis manos, caí en cuenta que eran salmos. A mí me tocó el Salmo 91, a quien compartía la mesa conmigo, el Salmo 23. Nunca pensé que ese salmo jugaría un rol tan importante en mi vida personal y ministerial. Porque fue el salmo que dejé una tarde, escrito a mano con letras desprolija, en un papel arrugado en mi casa paterna, para que mi madre, entonces sana y activa, pero católica romana muy cerrada, se tentara y lo leyera, como un ingenuo método de evangelización. Tiempo más tarde, mi madre enfermó de una patología desconocida y, en muy pocos días, partió con el Señor. Y digo que partió con el Señor, porque estando ya en el hospital, me contó que había leído ese salmo que yo le había dejado, que lo había creído y que deseaba que yo orara con ella y por ella, para que lo que estaba pasando tuviera el mejor final. El mejor final, para el Dios de todo poder y Soberanía, fue llevarla con Él, de eso estoy seguro.

Esa tarde, cuando ese joven me dejó esa tarjeta justamente con ese salmo, no pude sino recordar aquel episodio de mi vida, y me pregunté por qué el Señor insistiría en hablarme a través de él, cuando aparentemente ya no tendría necesidad cierta de hacerlo. Hoy, cuando las cosas no se presentan tranquilas y el temor comienza a ganar espacios en los corazones de los hombres, aún de los que dicen ser creyentes, tengo la certeza que ese salmo no fue escrito para completar un libro, sino con una intencionalidad muy superior a una simple lectura de cabecera. Y mucho más si siempre te llega en momentos en que nadie parece tener respuestas claras a las dudas y los dilemas que un enorme porcentaje de personas padece. Por ese motivo y porque siento en mi ser interior esa sensación tan singular que solamente experimento cuando recibo directivas concretas de mi Jefe operativo, es que hoy quiero incursionar por el interior profundo de ese salmo, y desmenuzarlo contigo para que te sirva de bendición, de respaldo y de arma de guerra, si es necesario. Tarde lo que tarde y tenga la magnitud que tenga.

Lo primero que debería contarte, es que el Salmo 91 no tiene título, (Al que vemos en algunas versiones, se lo han colocado los traductores), y por lo consiguiente, su autor permanece en calidad de desconocido. Cierto es que, como reitera o comparte algunos de los temas que también podemos leer en el salmo 90, no son pocos los que suponen que su autor fue Moisés. Sin embargo, hay otros que han creído observar que también reitera algunos conceptos muy singulares que encontramos en los salmos 27 y 31, por lo que adhieren al pensamiento de que su autor también fue David. De todos modos, y pese a que algo de su lenguaje sobre fortalezas y escudos recuerdan a David, otras expresiones retrotraen al canto de Moisés en Deuteronomio 32 y en el salmo 90, pero de hecho está considerado oficialmente como anónimo y sin tiempo establecido, y es por eso que algunos comentaristas entienden que resulta más accesible debido a ello.

Asimismo, no son pocos los que han notado que este salmo tiene un carácter lindando con lo maravilloso. Alguien dijo que el Salmo 91 es indudablemente una de las mayores posesiones de los santos. Otro prestigioso comentarista ha añadido que en toda la colección, (Así denomina al libro de los salmos), no hay un salmo más alentador que ese, y que su tono es elevado y sostenido, que la fe se muestra en su más alto apogeo y que habla con integridad y nobleza. Coinciden en que es una de las más excelentes obras de este tipo que han aparecido,  que resulta imposible imaginarse algo más sólido, más hermoso, más profundo o más ornamental.

Y recordaba, mientras comenzaba esta grabación, que un hermano en Cristo de mi país, que en el año 1982 fue combatiente en la guerra que se libró con el Reino Unido por la posesión de nuestras Islas Malvinas (Falklands para ellos), y luego fue compañero de tareas mío, me contaba que la noche que comenzó el bombardeo británico sobre las islas, él se encontraba en un pozo que habían cavado en la tierra, y que las bombas cayeron por todas partes, matando e hiriendo a muchos soldados, pero que a su lugar parecían evitarlo casi de un modo preconcebido. Lo que él no sabía, era que en ese momento, en su congregación, sabiendo que esto podía pasar, habían establecido una vigilia de oración y todos sus hermanos oraban al unísono cubriéndolo con la sangre de Jesús. Y que además la que por entonces era su novia, (Hoy su esposa), le había enviado en un sobre de papel, una carta de amor que, en su extremo final, contenía un salmo…¡¡El 91!!! Ese hermano, hoy pastor activo, nunca olvidó que aquella noche, la oración de su gente, le salvó la vida.

(Salmo 91: 1) =  El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.

Leyendo esto, salta a la vista que es indudable que Dios tiene un lugar secreto para los suyos. Así parecería indicarlo el Salmo 27, cuando en el verso 5, se lee: Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. También el Salmo 31 consigna en su verso 20: En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

El primer verbo que encontramos, es el que se resume en la palabra Habita. ¿Qué cosa es Habitar? Es un sinónimo de lo que veremos a continuación. Es morar, es vivir. La palabra original en este texto que la traduce, es la misma que luego también se traducirá como Morará. Más adelante podremos ver y descubrir lo que esto significa. Partamos de la base de entender esto que es clave: todo lo que venga de aquí en más, sólo podrá ser posible si verdaderamente somos capaces de crucificar nuestra carne y vivir al abrigo del Altísimo. Eso es en síntesis, lo de Habitar. ¿Y donde es que eso se producirá? En un lugar que sobresale de la continuidad del mismo texto.

Ese lugar, se nos dice, es un lugar donde se puede habitar. Pero dice que es al Abrigo. Hay una versión bíblica muy antigua, que data del año 1569, llamada “La Biblia del Oso”, que en lugar de la palabra Abrigo, que es la que figura en la mayor parte de las versiones más conocidas, está la palabra Escondedero. Creo que es la que más y mejor traduce la palabra de los originales, que es el vocablo Séter, y se traduce como Cubierta, Bajo, Detractor, Escondedero, Esconder, Ocultamente, Oculto, Refugio, Rodear, Secretamente, Secreto y Solapadamente. En todos los casos, la implicación concreta es que lo que se te ofrece, es una especie de Lugar Secreto. Y añade que ese escondite secreto, será junto al Altísimo, que significa Supremo, algo superior. Por encima de todo lo conocido y por conocer. No es poca cosa ese lugar tan singular, entonces. Un escondite secreto preparado para ti, en compañía de lo más grande y supremo que existe en la suma de todos los universos.

Este primer verso se completa diciendo que ese que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. El Omnipotente, lo sabemos, es Dios. En realidad, la palabra que lo define en los originales, aquí, es Shadday, que concretamente se traduciría como El Todopoderoso. Cuando aparece como El Shadday, significa Dios Omnipotente. Este nombre figura cerca de cincuenta veces en el Antiguo Testamento. Fue el nombre mediante el cual se conoció a Dios entre los patriarcas. Algunos eruditos trazan su origen en el verbo Shadad, que significa Poderoso, Inconquistable. Otros relacionan su origen con la palabra acadia para “montaña”, que indica la grandeza, fortaleza o la sempiterna naturaleza de Dios. Otra explicación es que Shadday está compuesto de la partícula Sheh, que significa Quien o Cual, y Day, que es Suficiente. Por lo tanto, Sheh-day, o Shadday, es el Dios Todo Suficiente, eternamente capaz de ser todo lo que su pueblo necesita.

Y dice que ese ser hipotético del que está hablando, Morará bajo la sombra del Omnipotente. ¿Qué significa Morar? El diccionario español dice que Morada, que viene de Morar y  de Ada, y es la estancia de asiento o residencia algo continuada en un lugar. Y también un lugar donde se habita. Dos diccionarios bíblicos de distintos autores, coinciden en que el original mone, que significa Un Lugar Estable, se traduce como Moradas, y se encuentra en Juan 14:2, cuando leemos: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. El verbo Morar, es sinónimo de Habitar, Residir, Vivir. La palabra original que se traduce como Morará, es Yasháb, y quiere decir en primera instancia, Sentarse. Recuerda que el sacerdote se podía sentar sólo cuando había concluido su tarea ministerial. También se traduce con los siguientes sinónimos: Permanecer, Establecerse, Casarse, Parar, Parte, Persistir, Poblar, Poner, Posesión, Presidir, Quedar, Reposar, Residir, Resistir, Rodear, Salvar, Sentar, Situación, Tener, Tierra, Tomar, Vecino, Vivir, Acampar, Acostumbrar, Afirmar, Asentar, Asiento, Bajo, Colocar, Condición, Dejar, Disfrutar, Encerrar, Esperar, Establecer, Habitante, Habitar, Hacer, Hallar, Inhabitada, Llegar, Mantener, Morada, Morador, Morar.

Fíjate que Moisés, en el Salmo 90, habla de Dios como una morada para su pueblo. Como si fuera la habitación, el hogar excelso para el hombre. El autor del salmo 91 parecería aceptar esa idea y le añade una referencia a un lugar secreto, un sitio de la máxima seguridad para el hombre. De hecho, hay muchos seguidores de Jesucristo en el mundo, que parecerían conocer muy poco del Abrigo del Altísimo o de lo que es Morar bajo su Sombra. Muchos parecen tomar esto solamente como algo místico o sobrenatural. Pero David, que conocía muy bien todo esto, era un guerrero y un hombre bien relacionado con las realidades de la vida. Es cierto que la vida del espíritu parece llegar más fácilmente a algunos que para otros, pero hay un aspecto del Abrigo del Altísimo que es para todos los que ponen su confianza en Él. En cuando a la Sombra del Omnipotente, esta es una expresión que implica gran cercanía. Es obvio que debemos caminar muy cerca con un compañero si es que queremos que su sombra caiga sobre nosotros. De todos modos, la pregunta surge: ¿Habla la Palabra de Dios respecto a la Sombra? Sí, habla.

 (Isaías 32: 2) =  Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.

Este texto, indudablemente, te está hablando de una sombra muy singular, la sombra de lo que aquí denomina como peñasco, pero que no tenemos ningún problema en dilucidar que se trata de una roca, de La Roca. ¿Recuerdas quien es La Roca en la Palabra? Correcto. Es Cristo. A su sombra debemos estar. Y si no lo tenemos a nuestro lado, es muy difícil que su sombra nos cubra.

(Cantares 2: 3) = Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar.

Aquí, este hermoso libro se está refiriendo a la sombra de un árbol. Y aunque no son pocos los que todavía lo ven como un canto a la relación de pareja humana, a todas luces salta a la vista que en verdad se trata de lo que la iglesia le dice a su amado, que es Cristo. Una vez más, pero ahora en forma de árbol, la realidad nos demanda vivir bajo la sombra de nuestro deseado.

(Salmo 63: 7) =  Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

Esto, David se lo dice a Dios mismo, quien para él en esta ocasión, toma la imagen de una gran ave con sus alas desplegadas, y cubriendo amorosamente a sus polluelos, que seríamos cada uno de nosotros. A la sombra de las alas de Dios, sería la implicación de este caso.

(Isaías 49: 2) = Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba;

El profeta dialoga con Jehová su Dios. Y consigna que su mano, es la que lo cubre y protege. Y es a su sombra que elige vivir. Y no conforme con eso, añade que Dios lo guardará en su aljaba. La aljaba, te recuerdo, era una especie de caja que se utilizaba para portar las flechas utilizadas por los soldados y por los cazadores. Decían los pensadores de la época que el hombre que tiene muchos hijos, es como la aljaba, que está llena de flechas. Por eso un siervo de Jehová estará gratificado por estar escondido en la aljaba de su Dios.

Aquí, para mi humilde entender espiritual, hay dos mensajes. El primero, es de carácter terrenal, físico, material. Es el que leemos en la primera parte del verso 1. El que habita al abrigo del Altísimo. Una habitación es un lugar de residencia. Un lugar de residencia, (Salvo muy especiales excepciones circunstanciales, tales como hoteles, cárceles, etc.) es un lugar que se elige. Tú decides donde vivirás, donde habitarás. Y aquí, lo que se te está mostrando, es la mejor opción para la decisión almática y carnal. Habitar al abrigo del Altísimo. Que es como decir que creemos que Dios tiene un lugar secreto donde nos espera para poder protegernos de todo riesgo con mayor facilidad y velocidad. Sólo que está en nuestra decisión voluntaria elegir habitar allí.

 

La segunda parte, mientras tanto, y me refiero a la que señala que Morará bajo la sombra del Omnipotente, es netamente de carácter espiritual. No es algo físico ni material, es espiritual. Porque Morar, que a primera lectura parecería ser un sinónimo de Habitar, (De hecho, son traducidas las dos palabras de un solo vocablo hebreo, Yashab), tiene connotaciones distintas a partir de algunas de sus ramificaciones. Como ejemplo, puedo decirte que a mí me llamó mucho la atención que esta palabra hebrea también se traduzca como Casarse. Nosotros los hispanos utilizamos esta palabra, mayoritariamente, para determinar la unión de un hombre y una mujer en matrimonio. Obvio es que, si Cristo y la Iglesia son un matrimonio, Morar, aquí, estaría íntimamente relacionado con una calidad de unión indestructible e inamovible. Sin embargo, escudriñando en los significados de esta palabra Casarse, encuentro uno que dice: Corresponder, ajustar, encajar, unir, y estas acepciones sí que encajan y bien en esa unidad que se forma entre el hombre y su Dios, cuando este lo cobija y guarda. Otra de las palabras que se traducen de Yashab, es Reposar. Y la tengo que rescatar porque tengo certeza que, si vamos a habitar al abrigo del Altísimo y a morar en la Sombra del Omnipotente, será precisamente como una excelsa forma de reposo, y no como algo agitado, inquieto o estresante. Estar en Dios, es eminentemente, estar en Su Paz.

Otra de las connotaciones de esta palabra que estamos estudiando, es Disfrutar. Si como sabemos, esto significa deleitarse, gozar, sentir satisfacción, poseer algo bueno o agradable o aprovechar, quiero creer que estar en ese refugio secreto a la sombra del Dios Todopoderoso tiene que ser algo que, efectivamente, sea digno de Disfrutar y con todo nuestro ser. Otra de las acepciones que concitó mi atención, fue la de Acampar. Literalmente, esto significa instalarse temporalmente en un lugar al aire libre, alojándose generalmente en tiendas de campaña. Eso es lo que significa Acampar para nuestro hombre moderno de estos tiempos. Sin embargo, tengo la certeza que aquí, acampar, tiene una connotación mucho más amplia y abarcativa. Esto se trata de levantar un campamento a cubierto de toda inclemencia, de todo riesgo, y nada menos que en la compañía del Dios de todo poder. Eso es Acampar bajo estas condiciones tan singulares. ¿Quién podría despreciar tamaña belleza si toda ella está a nuestra disposición, simplemente por ser hijos amados del Dios Altísimo, cobijados a su abrigo y morando bajo su sombra? Y no son estas únicas palabras, ya has visto que existen muchas más que procuran, si se pudiera, expresar la maravilla de estar con Él, refugiados y a su infinito cuidado.

Convengamos, entonces, que tanto sea el estar al abrigo del Altísimo, como el morar a la sombra del Omnipotente, son dos expresiones distintas, pero de un mismo contenido. Es linealmente, estar refugiados en Dios, no salirse debajo de su cobertura, no exponerse a las inclemencias de la tormenta y quedarnos debajo de su sana y santa protección. En tiempos de crisis, como los que nos tocan vivir en este momento, nadie mejor que Él y su refugio a prueba de todo lo que quieras venga en tu contra, para convertirse en el único reaseguro válido de victoria, de serenidad y de suficiencia. Hay innumerables versiones bíblicas que nos son útiles para comprobar si en todas se lee lo mismo y de igual modo. También hay palabra anexa y circundante, a lo largo de toda la Escritura, aunque muy especialmente en el maravilloso libro de los salmos, que respalda y recuerda permanentemente esto. Y lo hace para tu bendición, y también para Su Gloria.

La Biblia Traducción de Lenguaje Actual, lo expresa así al salmo 91: Vivamos bajo el cuidado del Dios altísimo; pasemos la noche bajo la protección del Dios todopoderoso. Lo de “pasar la noche” no es una manera de hablar ni algo que se dice porque sí. La noche es sinónimo de oscuridad, y la oscuridad es sinónimo de Tiniebla. Y la Tiniebla, así en singular, ya lo sabes…

Biblia Nueva Versión Internacional, de la que se dice que fue traducida directamente desde los originales a su origen en inglés, dice: El que habita al abrigo del *Altísimo se acoge a la sombra del *Todopoderoso. Acogerse a la sombra del Todopoderoso, no es un sinónimo de habitar a la sombra del Omnipotente. Porque habitar es sentar residencia, mientras que acogerse, es más bien adaptarse, amoldarse a un estado de vida nuevo. La Biblia Nueva Versión Internacional de 1999, lo expresa exactamente igual.

Mientras la Biblia de las Américas expresa un contenido similar al de la versión original, la versión Biblia Dios Habla Hoy, construye el primer versículo en dos, que quedan así: El que vive bajo la sombra protectora del Altísimo y Todopoderoso, dice al Señor: ‘Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!’

Mientras que la llamada Biblia del Oso, que es una versión de la Reina Valera del año 1569, una de las más antiguas que encontré dice: El que habita en el escondedero del Altisimo, morará en la sombra del Omnipotente, utilizando casi con exclusividad la palabra Escondedero, la Biblia Católica Latinoamericana, parece apuntar el texto a un interlocutor definido cuando lo expresa así: Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipotente,

La versión Biblia Textual, que como sabemos, es la que ha sido traducida directamente de los originales al español, sin pasar previamente por el inglés, como sucede con la versión tradicional y clásica, lo expresa así: El que habita al abrigo de ’Elyón (Que es Altísimo) Morará bajo la sombra de ’El- Shadday. (Que es Todopoderoso). Bastante similar en su fonética, aunque con algunas modificaciones en su texto, lo expresa la Biblia de Jerusalén: El que mora en el secreto de Elyón pasa la noche a la sombra de Sadday, Nota que aquí aparece una palabra que luego abundará en el estudio de este salmo, la palabra: Secreto.

Finalmente, para concluir con este escudriñado profundo al primer verso de este salmo tan difundido en estos tiempos de crisis, quiero compartir algunos salmos y un texto de otro sitio, que tienen que ver todos con los conceptos y el eje de lo que hemos estado observando en nuestro salmo.

(Salmo 17: 8) Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas,

Pregunto y te pregunto: ¿Quién mejor que nuestro Creador para conocernos? Él sabe todo lo que deseamos y todos lo que nos inquieta. No hay nada de nosotros que salga y Él no lo sepa. El salmista le pide que lo guarde como la niña de sus ojos. Obviamente, hace alusión a la pupila del ojo. Cuando una partícula, por pequeña que sea, se introduce en el ojo, la molestia que ocasiona es tan grande que por poco se paralizan todas las demás funciones. Y jamás volveremos a estar tranquilos hasta no sacarla de allí. La pupila o niña del ojo es tan delicada que hay que prestarle suma atención. De esa misma manera es como Dios nos cuida, no de un modo desaprensivo o irresponsable. Si Dios dice que te cuida, te cuida. Y ese cuidado incluye salvaguardarnos de los ímpetus de las tempestades de la vida y de la furia del enemigo.

(Salmo 27: 5) =  Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto.

El Señor, que es la luz del creyente, es la fuerza de su vida;  En Dios vamos a fortalecernos. La presencia misericordiosa de Dios, su poder, su promesa, su disposición a escuchar la oración, el testimonio de su Espíritu en los corazones de su pueblo; estos son el secreto de su tabernáculo, y de éstos a los santos a encontrar la causa de que la seguridad santa y paz de la mente en la que moran. El salmista ora por la comunión constante con Dios en las sagradas ordenanzas. Todos los hijos de Dios tienen el deseo de morar en la casa de su Padre. Pero no residir allí como caminante, que se quedan, pero por una noche; o para vivir allí por un tiempo, como el siervo que no permanece en la casa para siempre; sino para habitar allí todos los días de su vida, como los niños con un padre. ¿Tenemos la esperanza de que la alabanza de Dios será la bendición de nuestra eternidad? Sin duda, entonces tenemos que hacer que sea el negocio de nuestro tiempo.

(Salmo 31: 20) = En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

En lugar de ceder a la impaciencia o el desaliento ante nuestros problemas, debemos dirigir nuestros pensamientos a la bondad del Señor hacia los que temen y confían en él. Todo viene a los pecadores a través del maravilloso don del Hijo unigénito de Dios, para ser la expiación de sus pecados. No permitas el ingreso de  ningún sentimiento de incredulidad, o abandonarte a pensar bajo circunstancias desalentadoras, que se cortan de delante de los ojos del Señor, y se fueron para el orgullo de los hombres

(Salmo 32: 7) =  Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. Selah

Es muy difícil de llevar al hombre pecador con humildad para aceptar la misericordia gratuita, con una confesión completa de sus pecados y de la condenación propia. Pero el camino verdadero y único para la paz es la conciencia, es decir, confesar nuestros pecados, para que puedan ser perdonados; declararlos para que seamos justificados. Aunque el arrepentimiento y la confesión no merecen el perdón de la transgresión, que son necesarias para el disfrute real de la misericordia que perdona. Y lo que la lengua puede decir de la felicidad de esa hora, cuando el alma, oprimida por el pecado, se activa libremente a derramar sus penas delante de Dios, y para apoderarse de su misericordia pacto en Cristo Jesús! Los que acelerarían en la oración, deben buscar al Señor, cuando, por su providencia, los llama a buscarlo, y, por su Espíritu, les hace subir a buscarlo. En un momento de la búsqueda, cuando el corazón se ablanda por el dolor, y agobiado por la culpa; cuando el único refugio humano deja de ser; cuando hay descanso se puede encontrar a la mente perturbada, entonces es que Dios se aplica el bálsamo curativo por su Espíritu.

(Salmo 64: 2) Escóndeme del consejo secreto de los malignos, De la conspiración de los que hacen iniquidad,

Que Dios conozca tan íntimamente mi interior tiene una vertiente positiva y otra, digámosle, negativa. La primera consiste en que el Señor se convierte en una fuente de gran valor para el conocimiento de mí mismo. Puede examinar mi interior más profundo y ayudarme a identificar pensamientos, miedos, emociones, actitudes, motivaciones, que de otro modo quedarían ocultos o no serían percibidos por mí mismo. La otra, la «negativa» es que nada puede ocultarse de su escrutinio y, por tanto, aunque podamos, o como mínimo, intentemos, engañarnos a nosotros mismos, no podemos hacerlo con Él.

(Salmo 119: 114) =  Mi escondedero y mi escudo eres tú; En tu palabra he esperado.

Definitivamente, y al igual que el salmista, tenemos que reconocer que Dios está ahí, sea el lugar que sea, cubriéndonos y guardándonos. El rey David, cuando Saúl lo estuvo persiguiendo, también reconocía que la mano del Señor estaba siempre a su lado para guardarlo y por eso lo adoraba. Le decía que lo amaba, lo llamaba su roca, su amparo, su fortaleza, su libertador, su refugio, su escudo, y, finalmente, oh sorpresa, ¡Su escondite!

Debemos tener la convicción que Dios siempre está en alerta con nosotros. Si él es nuestro más alto escondite, es porque conoce de antemano lo que nos puede llegar a hacer daño y nos quiere resguardar. Muchas veces no entendemos el porqué de las cosas. Dios si lo sabe. Incluso cuando vamos por una vía y de un momento a otro nos desviamos, nuestra actitud es de queja y pelea. ¿No nos está guardando Dios de algún mal? ¡El es el poder que nos salva!

Ya has visto que dice el Salmo 91 que no tenemos que temer el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que acecha en las sombras, ni la plaga que destruye a mediodía. Entendamos bien; ni la peste ni la plaga. Es necesario depositar toda nuestra confianza en eso y no en lo que la televisión nos propone. Cuidado con lo que oyes. La fe viene por el oír, así que lo que tus oídos escuchen en mayor cantidad, ahí estará tu fe.

(Salmo 143: 9) =  Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; En ti me refugio.

(Isaías 32: 2) = Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.

Esto es, a grandes rasgos, lo que significa el primer versículo del hermoso Salmo 91. Lo seguiremos estudiando porque la crisis mundial por la que atravesamos, nos ha llevado a recalar una vez más en él. Sin embargo, este trabajo de hoy, ha tenido como objetivo principal que tú entiendas que, a menos que hagas realidad en tu vida este primer verso, no podrás acceder a las bondades, beneficios y bendiciones de los siguientes. Te los leeré, para que sepas a que puedes aspirar, si es que decides verdaderamente vivir al Abrigo del Altísimo y a la Sombra del Omnipotente.

(Salmo 91: 2) =  Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.

(3)  El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora.

(4) Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.

(5) No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día,

(6) Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

(7) Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

(8) Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos.

(9) Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación,

(10) No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.

(11) Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

(12) En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.

(13) Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.

(14) Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

(15) Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.

(16) Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.

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Las Claves del Remanente

De tener que buscar un sinónimo para la palabra REMANENTE, habría que recalar en RESTO. Que quede claro, porque en nuestras maneras formales, acartonadas e hipócritas, tenemos la tendencia de darle a las palabras un tinte literario que, a veces, se queda muy lejos de su significado real. La Biblia, mi hermano, no puede ser leída como un libro de historia, un tratado filosófico o una novela de aventuras. Cada palabra, en la Biblia, no sólo tiene un significado en sí mismo sino también, y mucho más importante, lo tiene en el ámbito espiritual. No se trata de hacer teología fantástica, se trata de conocer al Señor. La Biblia no contiene la palabra de Dios. La Biblia ES la palabra de Dios. Sólo que lo es cuando el Espíritu Santo mora en quien la lee. De otro modo, la Biblia no pasa de ser otro libro religioso o de historia hebrea de los muchos que andan por allí. Por eso es que cuando el mundo secular e incrédulo la lee, jamás puede llegar a entender su verdadero mensaje. Siempre se quedará en lo literal que no le dice nada nuevo ni nada impactante. Eso, déjame decirte, también ocurre dentro de las muchas denominadas “iglesias cristianas”.

Bíblicamente, REMANENTE significa la parte de una comunidad que sobrevive después de una gran destrucción (¡Guau!) Y que, a su vez, forma el núcleo de una posible nueva comunidad. ¿Se entiende bien, no? Porque creo que con esta definición, casi te he dado la clave principal de todo lo que leemos, escuchamos y sabemos al respecto. Esta palabra, especialmente en sentido netamente espiritual, está cargada de significado. Se emplea para contrastar la misericordia de Dios con lo que pudiera ser su castigo, porque el REMANENTE también es señal de la ira y al mismo tiempo de la Gracia divina. El REMANENTE, una vez que experimenta la salvación, reconoce que no es por sí mismo que ha sido rescatado, sino para bien de otros. Personalmente, y ya mismo te lo puedo decir, no he dejado de tenerlo muy presente desde hace mucho tiempo.

La historia de la salvación hasta la muerte de Jesús, corre en un sentido de reducción progresiva y cíclica. Tenemos a la Humanidad, que es el total, el global, la masa. Después nos encontramos con el Pueblo de Israel, (Que viene a ser como un Remanente de la Humanidad). Luego, a su vez, un remanente de Israel, propiamente dicho y, finalmente, la reducción a uno, a uno solo: Jesucristo. Pero resulta ser que con la resurrección, el remanente tiende rápidamente a la multiplicación y la a extensión geográfica. No sé si vas alcanzando a ver las bases y principios encerrados en esta simple pero muy bíblica palabra. Pablo formula la idea y el concepto de este doble movimiento, para mostrar que Cristo es el remanente por excelencia. Sin embargo, la idea básica es, a partir de la palabra, ver cuál es el REMANENTE de hoy, qué características tiene y adónde es que está. Si la Biblia, mi querido hermano militante en sitios ortodoxos, no tiene una revelación para hoy, (Y no digo moraleja, digo Revelación), la Biblia sería un libro más. Y está bastante claro que no lo es.

(Isaías 1: 8)= Y queda la hija de Sión como enramada en viña, y como cabaña en Melonar, como ciudad asolada.

(9) Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto (Remanente) pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.

Hay que aclarar aquí, para aquellos que no han visto demasiadas pinturas de la época, que una enramada en viña era algo que se construía para cobijar a la persona que protegía los viñedos contra los ladrones de la fruta. Cuando ya no resultaba necesaria, esa enramada se abandonaba. Entonces, al abandonar Dios a Judá, aquí, ésta quedaba tan desolada como, dice el texto, una enramada abandonada, inservible. Pero agrega que sólo quedó un resto, un remanente pequeño, fiel, que impidió males mayores. Esta es una figura precisa de este tiempo: la hija de Sion es la iglesia, asolada por los tiempos y sus oponentes internos más que externos. Sólo un pequeño remanente sigue siendo fiel y posibilita que no se desencadene el juicio de Dios sobre ella. Esto es muy bueno en su consecuencia, pero impredecible desde la manera en que se considerará. ¡Es tan pequeño un remanente que parece nada al lado de la estructura mayor!

(Isaías 4: 2)= En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes (Remanente) de Israel.

(3) Y acontecerá que el quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes

Este texto profetiza la restauración de la imagen divina en el ser humano, es decir, su naturaleza divina y los lazos de hermandad con el resto de la humanidad. Porque el hombre secular no tiene conciencia de ser imagen divina. Ni lo sabe ni, aunque se lo digan, lo cree. No es sorpresa. Siempre ha sido así. Lo que sí sorprende, en cambio, es que muchos creyentes, de esos que todos los domingos acuden a su iglesia con meticulosa puntualidad, piensen igual. Pero más allá de lo que el hombre piense, crea o le parezca, el hombre tiene naturaleza divina. Basta de llamarle “santo” a todo lo que anda caminando dentro de un templo, así sea vendiendo golosinas. Ojo que no estoy hablando de iglesia, porque todo el que está en la iglesia, es del Señor; estoy hablando de templo. Claro que no es lo mismo, aunque por allí se confunda, “estar en la iglesia” con “estar en un templo”. Santos son los que han sido restaurados. Yo no puedo saber quiénes, cuales o cuantos son, Dios sí lo sabe. Vaya la diferencia, no? Son, esencialmente, los que han mantenido sus vestiduras blancas en Babilonia, los que se quedaron en Sion, el remanente.

(Isaías 10: 20)= Acontecerá en aquel tiempo, (Estamos de acuerdo; no dice de qué tiempo se trata, pero: ¿Será demasiado aventurado suponer que pueda ser, precisamente, este tiempo?) Que los que hayan quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, (Otra vez una pregunta que en casi todos estos casos me he formulado y he compartido contigo: ¿Los que hayan quedado de qué? Indudable: los que hayan quedado limpios, sin contaminarse con la Iglesia-Babilonia, aunque de pronto se encuentren dentro de una de ellas.) Nunca más se apoyarán en el que los hirió, (El que los hirió, es el sistema eclesiástico actual mucho más apoyado en doctrinas denominacionales, producto del consenso de un grupo de hombres por encima de cualquiera otra cosa, incluso, a veces, hasta de lo que Dios mismo dice en su Palabra) sino que se apoyarán en verdad en Jehová, el santo de Israel. (Esto te deja establecido con total y meridiana claridad que esa restauración se hará efectiva cuando el pueblo, definitivamente y por encima de sus miedos, sus culpas y toda clase de manipulaciones de las que pueda ser objeto, se apoye exclusivamente en el Señor, más allá de si eso lo hará simpático o antipático en el grupo en que se congrega.)

(21) El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte. (Aquí es cuando lo histórico, resulta absolutamente vigente. A pesar del juicio de Dios contra su pueblo desobediente, éste nunca será completamente destruido. No importa que tan malos te puedan salir tus hijos, mi amado hermano o hermana. tú siempre los amarás mucho más que a los hijos de otro. Un remanente fiel siempre será preservado para mantener el testimonio de la verdad divina y la esperanza sobre la venida del Mesías. Esto es importante porque la visión globalizada que el mundo ha adoptado para sus cosas, ha llevado a la imitación al pueblo de Dios. Y al ver las barbaridades que en SU nombre se puedan estar cometiendo, se desmoralizan y empiezan a bajar los brazos dando por perdido todo. La Biblia habla de un remanente, de unos que han mantenido blancas sus vestiduras, de unos que perseveran hasta el fin)

(Isaías 11: 11)= Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aun quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. Hermano o hermana: esto es para tí, que quizás todavía estás luchando contra las presiones y las tentaciones del mundo. Quiero que entiendas que a ese mismo mundo, Dios a veces le permite actuar en contra de lo que nosotros suponíamos que haría, porque Él sabe que, en definitiva, esa actuación redundará en crecimiento para sus hijos. El hombre no le entiende esto a Dios, nunca se lo entendió. “¿Por qué Dios me hace esto a mí?” “¿Por qué permite Dios que me ocurra esto a mí?” Hombre, mujer; ¿Quién eres tú? ¿Un omnipotente e intocable que no puede ser sacudido como una hoja al viento por el soplo de tu Creador? Basta de preguntar por qué, mas bien comienza ya a preguntarle para qué, así cuando te lo responda, llegas a hacer algo de utilidad para el Reino en lugar de andar lamentándote por los rincones de los templos. Bueno, ese mismo hombre sacudido por ciertas tempestades, tiene que saber que, si se mantiene fiel dentro de la corrupción ambiente, Dios habrá de recobrarle. Mientras, tendré que decirte que, de los sitios aquí mencionados, Patros, Etiopía, Elam y Sinar representan Los Cuatro confines de la Tierra.)

(Isaías 28: 3)= Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín. (La corona de soberbia tiene que ver con la iglesia que se gloría de su belleza exterior, de la de su templo, del nivel social de su gente, del profesionalismo de su música, de lo académico de sus mensajes, de la calidad científica de sus miembros. Lo obvio será la caída de sus líderes, que se han vuelto ebrios de sus propios éxitos humanos.)

(4) Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano.

(5) En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo;

Se va a notar a lo largo de toda la Escritura cuando se hace referencia al Remanente, que éste no se sustenta ni se apoya en ninguna otra cosa que no sea Dios. De allí que la esencia de la iglesia, hoy por hoy, solamente pueda confiar y apoyarse en Él. Y esto, que es absolutamente mal visto por la sociedad secular, por –según ellos- carecer de sustento y probanza, es por el contrario, maravillosamente celebrado en el Reino de los Cielos, porque fundamenta y consolida él y los motivos por los cuales Jesús vino, vivió, padeció y murió en la cruz del Calvario.

(Isaías 37: 4)= Quizás oirá Jehová tu Dios las palabras de Rabsaces, al cual el rey de Asiria su señor envió para blasfemar al Dios vivo, y para vituperar con las palabras que oyó Jehová tu Dios; eleva, pues, oración tú por el remanente que ha quedado.

Esta es una indicación para hoy, para este pueblo. Ante un marco global que encierra blasfemias en contra de Dios y hasta corrupciones dentro de lo que supuestamente sería su iglesia, la única manera de financiar una victoria en justicia, es darle sustento a ese remanente fiel con ayuno y oración, pero oración de guerra, de batalla, un ponerse decididamente en la brecha, algo que va más allá de lo formal y religioso. Pero hay una palabra que no parece antigua, sino escrita ayer, hoy, esta mañana quizás, y no por los próceres bíblicos, sino por hombres de hoy, conocedores de los dramas de hoy.

(Jeremías 23: 1)= ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová.

(2) Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan a mi pueblo: vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová.

(3) Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.

Este es uno de los textos del Antiguo Testamento con mayor fundamento profético. Es, se podría decir, un verdadero oráculo mesiánico. Tras denunciar que hay pastores que en lugar de atender, proteger, cuidar y alimentar a las ovejas, las destruyen y las dispersan. Dios, (Porque es Él el que está hablando, no ese hermano conflictivo, insujeto, resentido y rebelde que se fue de la iglesia) promete recoger y hacerse cargo Él, personalmente, del remanente y hacerlo volver. ¿Volver a dónde? A las fuentes, al camino antiguo, a la verdad, a la libertad. Y levantar un Renuevo justo que reinará como rey. ¿Habla de David? Histórica y literalmente, sí, pero espiritualmente, no. ¿Habla entonces de Cristo? Claro, pero a mí, proféticamente y para hoy mismo, me gusta entender que está hablando de la iglesia, que en definitiva es el cuerpo viviente, el brazo ejecutor de Cristo en la tierra.

Esta no es una novedad correspondiente a una ciudad, va mucho más allá. La desatención que determina que miles de hermanos anden buscando ayuda por cualquier lado con el riesgo de meterse en problemas, es un problema mundial. Recibo diariamente muchos mail desde fuera del país y de qué crees tú que me hablan en su gran mayoría? Que nadie se interesa por ellos. ¿Egocéntricos? ¿Resentidos? ¿Demasiado pretenciosos? Supongamos que un cincuenta por ciento, sí. Pero ¿Y el resto? Es por lo menos, para pensarlo, ¿No?

(Ezequiel 14: 21)= Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: ¿Cuánto más yo enviaré contra Jerusalén (Que es la iglesia) mis cuatro juicios terribles Nº1 espada, (Palabra de confrontación) Nº2 hambre, (Palabra falsa, adulterada, cizaña) Nº3 fieras (Esto es canibalismo eclesiástico, donde por ocupar un cargo de prestigio, algunos hermanitos se pueden llegar a comer unos a otros) Nº4 y pestilencia (Eso es corrupción en el Cuerpo) para correr de ella hombres y bestias? (Estos cuatro juicios ya han sido mencionados en este capítulo en los versos 13, 15, 17 y 19)

(22) Sin embargo, he aquí quedará en ella un remanente, hijos e hijas, que serán llevados fuera; he aquí que ellos vendrán a vosotros, y veréis su camino y sus hechos, y seréis consolados del mal que hice venir sobre Jerusalén, de todas las cosas que traje sobre ella.

Lo que aquí te está diciendo, es que la iglesia recibirá consolación divina durante el tiempo permitido de la angustia, solamente a través de aquellos que conforman el remanente de Dios, todos los que en medio de la corrupción que propone Babilonia, han sabido mantenerse al margen sin contaminarse. Yo creo con absoluta sinceridad, que a esto ya lo estamos viviendo hoy. Hay una legión de hermanos en Cristo que, aquejados por diversos problemas de índole espiritual, emocional y física, están buscando ayuda en anónimos que Dios ha comenzado a levantar en distintos puntos del planeta, dejando de lado a sus congregaciones donde, más que evidentemente, no le prestan ninguna clase de ayuda o apoyo, y no por indiferencia o maldad, sino simplemente por falta de esencia, unción y fundamentos válidos para conseguirlo.

(Miqueas 2: 12)= De cierto te juntaré todo, oh Jacob; recogeré ciertamente el resto de Israel; lo reuniré como ovejas de Bosra, como rebaño en medio de su aprisco; harán estruendo por la multitud de hombres.

(13) Subirá el que abre caminos delante de ellos; abrirán camino y pasarán la puerta, y saldrán por ella; y su rey pasará delante de ellos, y a la cabeza de ellos Jehová.

Esta profecía sobre el Rey y Pastor, que a su vez sería el divino Salvador, seguramente habrá alegrado de sobremanera a quienes escuchaban a Miqueas y, al mismo tiempo, atenuaba la dureza del juicio antes anunciado. A la profecía sobre el exilio se suma ahora la promesa del retorno gracias a la intervención divina. Cuando se refiere al que abre caminos, alude también a un título mesiánico, es decir “Salvador” y añade a la reconfortante promesa sobre el retorno del exilio, la esperanza de alguien que se convertirá en Pastor y Rey de todos los que reconozcan su autoridad. No olvides que, cuando fallan, se equivocan o fracasan los pastores humanos, es cuando Él se hace cargo directamente de las ovejas y los pastores directamente.

(Sofonías 2: 7)= Será aquel lugar para el remanente de la casa de Judá; allí apacentarán; en las casas de Ascalón dormirán de noche; porque Jehová su Dios los visitará, y levantará su cautiverio.

Aquí, cuando se habla del remanente, se refiere en parte a los que regresaban de la cautividad babilónica. En un sentido más amplio, esto tiene que ver con la futura iglesia de Dios. Para ciertos estudiosos de la Biblia también puede referirse a un remanente judío que ocupará físicamente el territorio de Israel en los últimos tiempos. Sin embargo, todo se da para entender que, efectivamente, habla de una iglesia nacida de un resto de personas. Definitivamente, si no logramos sacar a la Biblia de sus contenidos históricos, lineales y literales, la habremos rebajado a la categoría de un libro, cuando hasta ahora, para todos nosotros, es la palabra de Dios en envase humano.

(Sofonías 3: 13)= El remanente de Israel (Nº1) no hará injusticia, (Nº2) ni dará mentira (Nº3) ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa. (¿Y por qué se entienden que serán así?) (Nº1) porque ellos serán apacentados, (Nº2) y dormirán (Nº3) y no habrá quien los atemorice.

Si alguien tenía dudas sobre qué clase de creyentes conformarían el remanente de Dios, en este verso esas dudas comienzan a develarse. Miqueas 4: 6-7 le aporta las primeras luces a esto: En aquel día, dice Jehová, juntaré a la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí. Y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora y para siempre. Esto significa que el remanente del Señor, la que en suma será la iglesia gloriosa y victoriosa, no estará compuesto como por allí se nos quiere hacer pensar, por gente capacitada, profesional y de alto nivel intelectual. Aquí se habla de ovejas rengas, que avanzan con mucha dificultad y descarriadas, que no tienen mayor esperanza, como bases de ese remanente. ¿Ser lo vil y lo necio para avergonzar a los sabios?

En este texto hay seis puntos equilibrados: tres tienen que ver con lo que no es un hijo de Dios, miembro de su remanente y, las otras tres, con consecuencias, productos, resultados de ese comportamiento. Dice, primero, que no hará injusticia. Ya he dicho muchas veces a modo de declaración, que donde hay injusticia, Dios no está presente. Por eso es que Argentina, como tantas otras naciones del planeta, trata infructuosamente de salir de sus problemas sin tener en cuenta a Dios. Señala, asimismo, que no dirá mentira. Parecería innecesario consignar esto cuando hay un mandamiento que nos puntualiza que no debemos levantar falso testimonio ni mentir, pero los hechos concretos y reales nos dicen que sí, que es necesario, porque es evidente que en la organización eclesiástica humana, hay mentira. ¿Por qué? Simple: porque en muchas de esas organizaciones se ha infiltrado (Y en algunos casos hasta levantado como líder) uno o varios hijos del padre de mentira. Y, finalmente, algo que suena como una repetición de esto último, pero que no lo es: no se hallará lengua engañosa. Podría darte muchos ejemplos, pero con uno solo de ida y vuelta, será suficiente. Gente que adula a los líderes con lengua engañosa para ganarse su confianza y así poder influenciarlos, manipularlos y beneficiarse con los resultados, y líderes que adulan a la gente con lengua engañosa para retenerlos, utilizarlos, manipularlos y usufructuar todo eso en su beneficio.

Después viene la buena, la positiva, la que tiene promesa. Dice que el remanente será apacentado. ¿Qué es apacentar? Es pastorear, alimentar, vigilar; llevar el rebaño a pastar. Tiene que ver con el cuidado y la protección de animales; se refiere particularmente a la provisión de buenos pastos. Y cuando digo buenos pastos, créeme, no estoy, hablando de teología, te lo aseguro. Este verbo aparece más de 170 veces en el Antiguo Testamento. Obviamente, no habla de que serán apacentados por personas seleccionadas por sus estudios, nominación o elección, sino del Señor mismo, utilizando cualquier instrumento obediente para hacerlo. Luego dice que dormirán. No se trata de sopor ni de bloqueo mental. Este “dormirán”, aquí, habla de tranquilidad, serenidad, confianza y seguridad como para, verdaderamente, dormir tranquilos sin dudas ni incertidumbres ni temores.

Y finalmente, una lógica consecuencia de estas dos cosas: no habrá quien los atemorice. Ni guerras, ni rumores de guerra, ni terrorismo, ni debacles financieras. ¿Sabes cuánto valor tiene esto? ¿Has oído que el amor echa fuera todo temor? ¿Y has pensado, como tantos, que esa cosa toda emotiva y sentimental que nosotros llamamos “amor”, pueda echar fuera tus miedos? ¿Y lo pudiste entender y lo aceptaste sin chistar? Ah, no lo entendiste pero lo diste por sentado porque lo dijo ese gran siervo que…¿Y por qué no escudriñaste como Dios dijo que hicieras? Si lo hubieras hecho, hubieses descubierto que ese “amor” que echa fuera el temor, en realidad es el “carácter interno de los miembros del Reino de Dios” que es la traducción amplia de la palabra ÁGAPE.

Esta no es una nueva doctrina que llega a reemplazar a la que aprendimos. Este no es un nuevo evangelio. Es el mismo evangelio, con la misma doctrina, que sin embargo hace mucho tiempo hemos olvidado y dejado a un costado por propuestas mucho más atractivas y “creíbles” que toda esa historia del cielo, el infierno y la vida eterna. Que no te extrañe, entonces, si cuando oyes hablar de esto no puedes menos que sonreírte y pensar que todo esto es una simple exageración de alguien que seguramente debe ser un viejo aburrido que predica estas cosas por resentimiento ante la pérdida de su juventud. Tú piensa lo que quieras, pero Dios ya habló y dijo lo que iba a suceder.

No es su culpa ni su responsabilidad si, los hombres que Él levantó para que lo proclamaran y lo enseñaran al pueblo, andan diciendo otras cosas porque les conviene más. ¿No has oído nunca un mensaje sobre el arrebatamiento? ¿Y qué te han dicho? ¿Qué esta noche quizás viene el Señor y guay de ti si no te encuentra dentro de la congregación y en comunión con el pastor? Está bien, pero; ¿Nadie te habló que primero viene la siega de la cizaña? ¿Nadie te dijo nunca que la iglesia del Señor no es necesariamente todo el montón que vemos, sino un remanente que le ha obedecido, que le ha sido fiel, que tiene un corazón recto e íntegro y que ha sabido hacer su voluntad?

(1 Tesalonicenses 4: 13)= Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza, (Literalmente, Pablo escribe esto para los tesalonicenses que querían saber qué pasaría con aquellos que habían muerto desde la partida de Pablo, pero en lo espiritual sigue siendo muy válido hoy.)

(14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, (¿Crees esto, hermano?) así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (¿Se murió aquel hermano que tanto te bendijo? ¡Animo! ¡No llores más! ¡Dios lo traerá primero!)

(15) Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: (Pablo lo anticipa: no es una ocurrencia de él, es palabra del Señor lo que viene:) Que nosotros que vivimos, (Olvida a Pablo. Está hablando de nosotros. De ti y de mí.) Que habremos quedado hasta la venida del Señor, (¿Qué habremos quedado de qué?) No precederemos a los que durmieron.

(16) Porque el Señor mismo con voz de mando, (De autoridad) con voz de arcángel (De Jefe de mensajeros) y con trompetas de Dios (Estos son los profetas) descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

(17) Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Este es el arrebatamiento al que mucha iglesia le ha llamado “rapto”, como si Jesús viniera a rescatarnos antes que el diablo nos haga trizas. ¿Cómo se supone que esa puede ser la iglesia victoriosa, sin mancha y sin arruga y más que vencedora de la cual habla la Biblia? ¿Y quienes serán arrebatados? Dice que los que entonces estén vivos, Los que Hayan Quedado. ¿Y los que hayan quedado de qué? Por supuesto, de la anterior siega de la cizaña. ¿Y como se llama eso que queda después de una gran destrucción? Sí señor, se llama Remanente. ¿Formarás parte, tú, de él? Es mi oración que así sea.

 

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Esa Bendita Trinidad

Toda persona nacida de un ser humano es una tricotomía. Es espíritu, alma y cuerpo. El apóstol Pablo revela las líneas de batalla de la tricotomía humana en Gálatas 5:17: Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del espíritu es contra la carne. Cuando una persona abre su alma para recibir a Cristo como Salvador en su espíritu, Satanás es echado de ese espíritu, pero eso no significa que abandone la batalla. En el curso de esta lucha, (Que comienza en la niñez espiritual, por eso es tan importante recibir alimento de santos maduros), el diablo desea destruir esa semilla para que no madure hasta alcanzar su mayor estatura. Gálatas 5:16 dice: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

(Efesios 4: 13) =  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Cuando el diablo viene como león rugiente, hasta el bebé en Cristo lo reconoce. Pero cuando viene como un hombre con el “espíritu del mundo”, ni siquiera los creyentes pueden distinguir sus astutas manipulaciones. Es importante que se tome conciencia de lo que significa y representa el espíritu del mundo. El espíritu del mundo, es conseguir el éxito cueste lo que cueste. Algunos libros enseñan como volverse rico por medio del pensamiento positivo, subiendo a la cumbre sin importar quien salga herido o cuantas cabezas haya que pisar en el camino. El mundo llama a esto éxito. Llegar a la cumbre cueste lo que cueste. Es el espíritu del mundo. Lamentablemente, este espíritu se ha metido en la iglesia y tanto laicos como ministros lo practican con entusiasmo, sin responsabilidad e incluso con alegría.

Los centros de publicidad más importantes del mundo, como Madison Avenue, tienen una fórmula de éxito que dice que hay que conseguir que la fotografía del cliente esté en todas las revistas, todos los periódicos, y que su nombre debe hacerse conocido en la TV y en la radio. Una vez más, la iglesia absorbe el mismo espíritu. Esto está muy lejos del Espíritu de nuestro Señor, que se apartaba de la publicidad y se iba a los montes a orar. Él tampoco hacía público que se iba al monte, ni escribía un relato sobre lo que había hecho allí. Siempre recordamos a un evangelista de hace algunos años, que se iba a la montaña a orar y desde allí se comunicaba con sus seguidores para pedirles apoyo económico. El espíritu del mundo se ha metido en la iglesia en escala gigante. El mundo dice: “Vive en lo alto. Cuanto más alto sea tu nivel de vida, mayor será tu éxito.” No es necesario que te explique en detalle este principio y como se ha infiltrado en los ambientes cristianos.

Los ministros cristianos maquillados y producidos como estrellas de Hollywood, que buscan el aplausa y se glorían en él, viviendo y trabajando por la adulación de los hombres, están muy lejos del Toma tu cruz y sígueme. Ojo: no estoy diciendo que la pobreza y el desaliño sean sinónimos de santidad y espiritualidad. El hijo de Dios puede vivir cómodo y limpio, ser educado y aceptable sin estar bajo el control del espíritu del mundo. Estamos hablando de esta entrada del espíritu del mundo en el espíritu del hombre, donde sólo se ven atisbos de la lucha del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios está luchando contra la carne, que es el espíritu del mundo, y esta carne lucha contra el Espíritu de Dios, porque ambos son contrarios. Ya lo leímos en Gálatas. Esta batalla se produce en el espíritu del hombre, en el área de su alma. Sus cinco sentidos juegan un rol muy activo en esta batalla. Lo que él oye, ve, huele, gusta y toca, afecta su espíritu, el espíritu del hombre. Hay muchos ejemplos de esto en la Escritura, creo que deberíamos examinar algunos.

Primero, veamos algunos esquemas rápidos que pueden ayudar a la comprensión de estos tres espíritus. Espíritu de Dios, tiene que ver con tu espíritu humano, insuflado en tu nariz en el instante de tu concepción. Espíritu de Hombre, está relacionado con tu alma y es el que más inconvenientes traerá a tu vida, porque es el comando que, en caso de rebelión, reemplaza a Dios mismo. Y Espíritu del Mundo, que es el que tiene directa relación con tu carne, se somete a tu alma y, conforme a sus dictados, se ennoblece o degrada.

El Espíritu del Hombre es el territorio que debe ser conquistado. Dios trata, a través de la obra del Espíritu Santo, de que el Espíritu del Hombre se someta, para que el Espíritu de Cristo tenga el control absoluto del Espíritu del Hombre. Solo entonces logrará su verdadera felicidad, plenitud, efectividad y propósito en su vida. El Espíritu Santo lucha constantemente para conformar en el hombre la imagen del Hijo, el único y absoluto modelo.

Por supuesto, el enemigo de nuestras almas también desea controlarnos, Nunca se cansa ni deja de tratar de influenciarnos para que nos parezcamos a Satanás mismo. Por eso, constantemente nos acosa a través de los cinco sentidos, como un púgil acosa a su contrincante, buscando su punto débil para el nocaut, para l fuera de combate. Pero sigue siendo cierto que una vez que una persona se convierte en receptora de Jesús como salvador, el Cristo que tiene dentro de sí es mayor que el enemigo. Así dice 1 Juan 4:4: Mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo. Debemos reconocer esta verdad si queremos vivir una vida cristiana victoriosa.

Por medio de los cinco sentidos, el enemigo está constantemente tetando, probando, atrayendo al espíritu del hombre para que haga lo que no agrada a Dios. Las obras de la carne, de las cuales encontramos amplio detalle en la carta a los Gálatas, capítulo 5 y versos 19 al 21, no sólo están continuamente al alcance de la mano, sino que el enemigo las lanza constantemente contra el alma del hombre. En otros momentos las presenta como un plato apetecible, o una alternativa a la frustración que ya ha creado en el Espíritu del Hombre.

El cristiano común no tiene dificultad en reconocer a Satanás y sus tácticas cuando viene con estímulos como “Vete a cometer un asesinato”, o “Comete adulterio”, o “Emborráchate”. Las cosas más sutiles de la carne son preparadas cuidadosamente como si fueran espirituales para que el cristiano caiga en la trampa. Por ejemplo: en una iglesia surgen diferencias a raíz de un tema doctrinal o de procedimientos. El enemigo, que ya está metido en el asunto, comienza a maniobrar hábilmente para enfrentar a los creyentes.

¿Qué sucede? El enemigo, por medio de las obras de la carne, a través del Espíritu del Mundo, de los sentidos, comienza a llenar el Espíritu del Hombre con ira, luchas, odio, divisiones, pero en medio de toda esta amarga mezcla, le tienta al creyente que se justifica, que tenga diferencias con los hermanos, que discuta, que tenga una postura opuesta. De esta lucha y confrontación surgen semillas de odio que son sembradas y pronto maduran. Los hermanos no tienen comunión; las familias se van a otro lugar para adorar, ya no hablan con quienes eran sus amigos, pero siguen adorando. Toman la Santa Cena sin darse cuenta de que comen y beben juicio. ¿Significa esto que han cometido el pecado imperdonable, que están perdidos y van camino al infierno? No necesariamente. Podrían ser que sufran enfermedades y muerte, como lo preanuncia 1 Corintios 11:30: Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Por otro lado, quizá pierdan su recompensa. Las obras de cada uno serán probadas por fuego. Lo que es bueno, verdadero y honesto, hecho para la gloria de Dios, perdurará como el oro, la plata y las piedras preciosas, y pasará la prueba. Lo que no se hace para la gloria de Dios, sino que es obra de la carne, perderá su recompensa.

(1 Corintios 3: 13-15) =  la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Entonces es cuando tú dices: la ira, las luchas y el odio son obras de la carne, y quienes hacen estas cosas no heredarán el Reino de Dios. ¿Conoces tú personas creyentes que hayan nacido de nuevo  y se hayan involucrado en peleas y discusiones, en divisiones, todas obras d ela carne? ¿Estás dispuesto a confinarlos al infierno? Pero este tema va mucho más profundo cuanto más se estudia el espíritu del mundo, el espíritu del hombre y el Espíritu de Dios.

Recordemos siempre que el Espíritu del Hombre tiene libre albedrío, por lo tanto, puede buscar las cosas del Espíritu o las cosas del mundo. Aquí hay un siervo de Dios que busca lo que es el Espíritu de Dios. Ayuna, somete su cuerpo, clama a Dios para que él lo bendiga y lo utilice. Reconoce que no es nada y que Dios es todo. Clama: “Debo menguar, Señor, para que tú crezcas en mi vida” Dios oye su oración y su sincera petición. Pronto es evidente que el Espíritu de Dios está llenando esta vasija. Con esa bendición viene la popularidad y el progreso económico. Con el éxito económico viene la seguridad. Pronto ese siervo tiene el dinero necesario para consultar a las agencias publicitarias de Madison Avenue. Busca consejo del mundo y lo sigue. Se le dice a ese humilde siervo que debe mejorar su imagen. Debe hacer que su rostro y su nombre aparezcan en todos los lugares posibles en cada página de las revistas, en las carteleras, en la TV y la radio, para que su nombre sea conocido. Sí, tal cual. Lo estoy viendo bien de cerca.

Ahora su apariencia es lo más importante. Su ropa, su peinado, su maquillaje, deben seguir las normas del mundo y deben ser empleados para impresionar a los ricos y atraer gente de dinero. No estoy en contra de la higiene, la prolijidad y la buena apariencia, pero cuando uno ve el Espíritu del Mundo apoderándose de un siervo de Dios, los días de provecho de ese siervo están contados.

Vamos a calar aun más profundo en lo ue sucede en esa tricotomía. El Espíritu del Hombre está profundamente rendido al Espíritu de Dios. El siervo de Dios ha buscado y continúa buscando al Señor. Clama, junto con David , lo que se lee en el Salmo 42: Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. Dios bendice a ese siervo y todo lo que él toca es bendecido por Dios. Se lanza a hacer una gran obra para Dios, se atreve a creerle y Dios honra su fe. La unción cae sobre él, el siervo cree en milagros, y todos son desafiados; pero junto con la bendición viene el Espíritu del Mundo.

Tú puedes decir: ¿Cómo puede una persona estar obrando milagros y al mismo tiempo dando evidencias del Espíritu del Mundo? Él está luchando con el diablo y con los siervos de Dios al mismo tiempo. Tú te sientes entusiasmado con el poder de Dios y descorazonado al ver las evidencias del Espíritu del Mundo. Este siervo de Dios puede llamar a esa explosión “autoridad espiritual”, o “santa indignación”, pero tú sabes muy bien que se trata del Espíritu del Mundo que se ha metido en el Espíritu del Hombre. El Espíritu del Hombre recibe la energía del Espíritu de Dios, y el Espíritu del mundo la absorbe. Esto no es posesión demoníaca. La Biblia lo llama Espíritu del Mundo.

Ese siervo está construyendo. Está construyendo con oro, plata, piedras preciosas y también con madera, heno y hojarasca. Sus obras serán probadas por fuego. Los primeros permanecerán, los últimos serán consumidos. Por algunas cosas ganará recompensa; por otras, sufrirá pérdida. Así que el Espíritu del Mundo, un espíritu soberbio, orgulloso, irascible, se mezcla con el Espíritu del Hombre, sobre el que el Espíritu de Dios debería tener control.

El intelecto y las emociones del hombre afectan su voluntad. En vez de rechazar los impulsos y vibraciones del mundo y dedicarse por completo y en todo momento a Dios, va y viene. Pero tú puedes decir: “Es imposible vivir completamente y solamente para Dios” La Biblia dice: Andad en el Espíritu. Si fuera imposible, ¿Por qué nos pediría Dios que lo hiciéramos? que andéis como es digno, les dice Pablo a los  Colosenses en 1:10, de la misma manera que anduvo y se comportó Cristo. La provisión dada en la vida de Cristo, su muerte y resurrección, están al alcance de nuestras manos para que vivamos como él y maduremos hasta llegar a su semejanza. Veamos algunos ejemplos bíblicos sobre el tema. Recuerda que estamos hablando de la posibilidad de que exista la transferencia de espíritus. La fe imparte fe, el valor, valor; el temor, temor; el amor, amor; el odio, odio; el desánimo, desánimo, etc.

A partir de ahora, entonces, es mi interés demostrarte y mostrarte todos los estados de ánimo en el que puede caer el Espíritu del Hombre. Por ejemplo, podemos comenzar por uno de los más clásicos: La preocupación.

(Génesis 41: 8) =  Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.

El espíritu del Faraón, estaba preocupado. Dios hizo que se sintiera así, para que José pudiera ser sacado de la cárcel y llevado ante el trono de la autoridad. Dado que el Faraón estaba preocupado, toda su casa también lo estaba. Imagínate cuan preocupados estarían los sabios cuando el Faraón rugió y amenazó con matarlos. Todos los que entraban en contacto con él se preocupaban. Un espíritu se puede transmitir por medio de la compañía. Los directores de una empresa se enfrentan con la bancarrota; les comentan el tema a los empleados y todos se preocupan. Hay problemas en una familia. Aun antes de que el padre lo comparta con los demás miembros, un espíritu de desasosiego se instala en el hogar. Por otro lado los cristianos pueden tener paz en medio de los problemas si sus mentes permanecen en Cristo.

Otro estado bastante frecuente, es el de La Angustia. Israel estaba constantemente atormentado y angustiado en Egipto. Moisés llegó con esperanzas, con la promesa de la liberación, pero ellos no lo oyeron, porque sus espíritus estaban angustiados, dice la Biblia. Sus espíritus, Espíritus de Hombres, estaban totalmente sometidos al espíritu de angustia. Habían compartido su condición desesperada tantas veces, se habían rendido de tal forma a la desesperanza, que un espíritu de angustia había atrapado y poseído a la nación. Moisés, con la ayuda de Dios, debía revertir la situación. Si tú lees este relato en Éxodo 6 y 7, encontrarás a Moisés quejándose ante Dios de que él no era capaz de con vencer a Israel. Fue necesaria la intervención sobrenatural de Dios para remediar una situación que, de no haber sido así, hubiera sido desesperante.

(Números 5: 14) =  si viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, habiéndose ella amancillado; o viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, no habiéndose ella amancillado;

Otro estado muy importante en la vida del hombre, es el de Los Celos. Los versículos del 12 al 31 de este relato, detallan la ofrenda de celos que se debía realizar por una persona de la que se sospechaba que fuera culpable de adulterio. Notarás que la Biblia lo llama espíritu de celos. Este espíritu puede atrapar a una persona, y si no se lo soluciona pronto, será transferido y contaminará a otros, y llegará a hacer mucho daño al Reino de Dios. En la Biblia se relatan muchos casos en que un espíritu de celos atrapa a una persona. Especialmente entre las mujeres, esposas y concubinas celosas unas de otras. Este espíritu ha causado muertes en nuestras calles. Se ha metido en los ministerios, con hombres deseosos de superar los logros, proyectos, edificaciones y cantidad de fondos obtenidos por otros. El espíritu de celos, como otros, puede ser transferido.

En el primer libro de Samuel, nos encontramos con otro de los estados con los que el Espíritu del Hombre puede agobiarse y hasta martirizarse. En este caso, el de estar con el  Espíritu Atribulado.

(1 Samuel 1: 15) =  Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.

Ana estaba, se dice aquí, atribulada de espíritu, porque no tenía hijos. Tan poseída estaba por este espíritu que Elí, el sumo sacerdote, creyó que estaba ebria. Cuando él reconoció su estado, le habló palabras de fe; ella creyó al siervo de Dios, siguió su camino, comió y su rostro no volvió a estar triste. Este es un caso en el que Elí no absorbió su espíritu atribulado, en cambio suplió la necesidad de Ana. No tenemos por qué absorber el espíritu equivocado de otra persona. Si somos cristianos, tenemos la solución para eso. Este espíritu atribulado generalmente atrapa a la persona que ha perdido un ser querido. Algunas personas quedan destrozadas, y muchas veces se lamentan durante años por la muerte de un ser querido. Realmente necesitan ayuda, y algunas veces, liberación. Podríamos seguir tiempo y tiempo hablando de distintos tipos de espíritus según los menciona la palabra de Dios, pero baste apenas una muestra de cada uno.

Espíritu Endurecido: (Deuteronomio 2: 30) =  Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hasta hoy. En principio, en el Antiguo Testamento no se habla de Satanás. Los escritores del Antiguo Pacto, prefieren adjudicarle todo a Jehová. Sin embargo, conforme a la mente divina de Dios y a sus propias leyes establecidas, Él es incapaz de producirle un mal a ninguno de sus hombres o mujeres creados. Si se permite, cuando la situación lo amerita, retirarse de su lugar de custodia. Es como si le sacara su paraguas protector y los dejara desguarnecidos. Al estar vulnerables, entonces, es cuando esos hombres o mujeres reciben los ataques satánicos sin que puedan defenderse. Un espíritu endurecido, es un espíritu sin capacidad para creer, asumir, aceptar y mucho menos poner por obra lo que Dios desea que se haga.

Espíritu Despierto: (2 Crónicas 36: 22) =  Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reinoAquí si es Dios el que se pone en acción. Hoy, en plena era de la Gracia, sabemos que esa es una tarea casi exclusiva del Espíritu de Dios. Gente que hasta ayer mismo no tenía visión, luz ni revelación absolutamente de nada, ni siquiera de lo más mínimo u obvio, de pronto emerge con algo de fondo, importante, impactante, despertando asombro y ebullición en sus ambientes y, lo primero que una gran mayoría piensa, es que se han vuelto locos o que se han convertido en súper místicos de feria. Para nada es así, apenas sus espíritus dormidos, (No muertos), se han despertado y han comenzado a funcionar tal cual el diseño establecido.

Espíritu Contrito: (Salmo 34: 18) =  Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. En realidad, cuando tú buscas el término contristar, en los buenos diccionarios, no figuran. Es una palabra evidentemente de contenido bíblico por excelencia. A mí, y a muchos que conozco, se nos enseñó que cuando el espíritu se contristaba, era porque se entristecía. De hecho, algo hay de eso, no lo dudo, pero lo cierto es que el termino contrito, sí está en los diccionarios y se traduce como arrepentido. Por lo tanto, y por fuera de la enseñanza clásica y tradicional, lo que aquí te está diciendo es que Dios está cerca de los que andan con sus corazones quebrantados, por penas, por angustias o lo que sea, y con los que se muestran espiritualmente arrepentidos de sus malas obras o sus pecados.

Espíritu Quebrantado: (Salmo 51: 7) =  Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Este versículo presenta un defecto de traducción en esta, que es la versión tradicional Reina Valera. Porque aquí, si lo lees con detenimiento, lo que te deja entrever es que lo que significa un espíritu quebrantado, es un sacrificio DE Dios, es decir; de algo que Él hace. Sin embargo no es así. La versión Biblia Textual, que como tú sabes, está traducida directamente de los originales al español, sin pasar por el inglés como la versión clásica, dice que son los sacrificios GRATOS a Elohim, que es Dios. Y esto cambia radicalmente el contenido. Lo que se está enseñando es que un espíritu quebrantado, es un pasaporte sumamente efectivo para llegar al corazón de Dios y obtener perdón, purificación y restauración.

Espíritu Infiel: (Salmo 78: 8) =  Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu. Fidelidad es eminentemente lealtad. Y tiene que ver con una decisión voluntaria, no obligada por leyes ni estatutos, que una persona contrae con otra por los motivos que sean. Se da en la pareja humana, en las sociedades comerciales, en los servicios laborales para con las empresas que te contratan, etc. Y por ser una decisión voluntaria y personal, llama poderosamente la atención lo que este salmo determina. Que esa generación de hombres y mujeres decidió, por los motivos que fueran, no ser fieles al Dios que los había creado, al que los había protegido, cuidado y respaldado durante todo su camino. Y que no se limitó a ser infiel en lo carnal y corporal, sino también –Aquí lo especifica- en lo espiritual, lo cual hace al pecado mucho más grave.

Espíritu Rebelde: (Salmo 106: 33) =  Porque hicieron rebelar a su espíritu, Y habló precipitadamente con sus labios. Veamos: dicen los buenos diccionarios de la lengua hispana que un rebelde, es esencialmente alguien a quien cuesta mucho doblegar o someter a leyes, estatutos o conductas apropiadas. Sin embargo, aquí se nos está hablando de un espíritu rebelde. Y la rebeldía, cuando se trata de lo espiritual, tiene una entidad que está muy por encima de lo más nimio que se estime como pecado. El pecado de rebeldía, también denominada rebelión, es un pecado histórico dentro de la vida del pueblo de Dios, y lo mantuvo apartado de Él y de su esencia santa por muchísimo tiempo. Un espíritu rebelde es aquel que, habiendo conocido a Dios y a su eminencia, por motivos que le son propios e intereses de cualquier calibre, decida no seguirlo, no obedecerlo y, por contrapartida, hacer todo lo que le desagrada.

Espíritu Impaciente: (Proverbios 14: 29) =  El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad. Es norma que los predicadores de todo el planeta hacen de la frase: “Andemos en el espíritu y no en la carne”, un caballito de batalla habitual. ¿Y qué significa, en realidad, eso de andar en el espíritu y no en la carne? Significa que nada de lo que te hagan o te digan, puede afectarte. Alguna vez escuché a un hombre de Dios decir desde un púlpito: “Si te ofendes, estás vivo” ¡¡Cuanta verdad!! Y tardar en airarse por cualquier ofensa recibida, es claro síntoma de madurez espiritual y emocional. La contrapartida, es el impacientarse, porque la impaciencia termina de un solo y preciso golpe con la fe misma. Preponderantemente con la paciencia de esperar por algo que Dios nos tiene que enviar. Y aquí queda claro que, si bien no se descarta lo emocional, eso es un asunto eminentemente espiritual.

Espíritu Altivo: (Proverbios 16: 18) =  Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu. A mí particularmente siempre me llamó la atención el orden en el cual están puestas estas palabras. Porque a mi modo de entender la gramática, (Al menos desde el idioma español, que es el que hablo), la sintaxis correcta de este verso hubiera sido: Después de caer en la soberbia, viene el quebrantamiento, y después de caer en la altivez de espíritu, la caída. Sin embargo, no; es de la otra manera y así habrá que aceptarlo y entenderlo. Lo cierto es que son dos cosas diferentes en su estado y su conclusión, pero similares en sus consecuencias. La soberbia, esa que tanta y tanta gente evidencia, pero que también ha sentado sus reales en la iglesia, desde lo espiritual, da origen al quebrantamiento, que por malo que sea, no es irreversible. Lo que sí parece serlo, es la caída, que prácticamente te saca de todo lo que Dios ha prometido. Y es viene inexorablemente cuando tu espíritu pasa de la soberbia, a la altivez íntima.

Espíritu Humillado: (Proverbios 16: 19) = Mejor es humillar el espíritu con los humildes Que repartir despojos con los soberbios. Esto habla de ser humilde con los humildes, y aquí es donde mucha gente que coordina de manera deficiente el idioma, se ubica incorrectamente. Porque es usual, (Al menos en mi país), tomar como humilde al que es careciente en su economía o en su condición social. Es decir, se le llama humilde, como para no ofenderlo, al pobre, al que no tiene dinero, al que vive en condiciones casi deplorables. ¿Sabes que? Es un grosero error. En la pobreza social o material, no siempre hay humildad. He conocido a gente muy pobre que, como contrapartida, es tremendamente altiva, orgullosa y soberbia, aunque no tenga nada de donde aferrarse para eso. Creo que es de eso que habla este proverbio. Y de la verdadera humildad, esa que hace que alguien con un tremendo poder de Dios en su vida, se te presente como alguien al que parecería que debes enseñarle todo. Eso es humildad, menguar nosotros para que Él crezca.

Espíritu Abatido: (Proverbios 18: 14) = El ánimo del hombre soportará su enfermedad; pero, ¿quién soportará al espíritu abatido? En principio, debo aclararte que la única versión que encontré que habla de espíritu abatido, es esta, la Reina Valera Actualizada, de 1989. En las restantes, repite en lugar de espíritu, la palabra ánimo. De todos modos, sabemos que ánimo tiene que ver con ánima, que en la traducción del latín significa alma. Y es un problema esta traducción, porque una cosa es el alma del hombre, y otra su espíritu humano. De todos modos el texto sirve para saber que existe tal cosa como un espíritu abatido, que es producto de consecuencias no deseadas de hechos producidos que han impactado en la estructura emocional y espiritual de una persona, llevándola al abatimiento, una sensación muy desagradable que, obviamente, no proviene de Dios ni de su Justicia, sino del lado opuesto.

Espíritu Afligido: (Eclesiastés 1: 14) = Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. Esto tiene que ver con el esfuerzo humano, ese que tanto se dignifica y se ensalza en el mundo secular, pero que en la iglesia debería tener un rol secundario, ya que lo que importa, según la palabra, son la fe y la esperanza, ya que las buenas obras son una consecuencia de ello. Sin embargo, es más que notorio que la iglesia ha padecido casi violentamente la introducción de este espíritu. Se ha metido en tanta obra benéfica de reconocimiento social y humano, que ha dado por descontado que Dios mismo se tiene que sentir orgulloso por tenerlos como hijos. Olvidaron la esencia de la palabra, y este pequeño texto que nos asegura que, cuando nos ponemos a observar esas obras que tanta vanidad nos producen, experimentamos una aflicción de espíritu tan grande, que sólo la bendita presencia del Espíritu Santo de Dios puede menguar.

Espíritu Sufrido: (Eclesiastés 7: 8) = Mejor es el fin del negocio que su principio; mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu. Mejor es el fin del negocio que su principio. Es decir que los resultados, que siempre parecería ser algo demasiado…interesado o desprovisto de confianza, sigue siendo el objetivo principal de las cosas del Reino. Es algo así como el gran “por sus frutos los conoceréis” ilustrado. Si un árbol se conoce en su calidad y cualidad por los frutos que da, un negocio se conoce en su calidad y cualidad, por los rendimientos que brinda. El evangelio no es un negocio, (Aunque haya varios que insisten en verlo así), pero si es un árbol. Y el árbol del evangelio siempre dará espíritus sufridos por encima de los altivos por una simple y clara razón: ese fue el espíritu que siempre acompañó a Jesús. Lejos de toda altivez, aunque tenía sobradas razones y testimonios como para poseerla, eligió ser sufrido, que no es sinónimo de sufriente. Así, sufriente, quieren verlo los demonios, por eso el mundo secular lo pinta y lo presenta así. Nosotros lo vemos como sufrido, que significa poder salirse de la molesta cuando se te ocurra, y no hacerlo por amor al prójimo. Así de simple.

Espíritu Desalentado: (Isaías 61: 3) = para proveer a favor de los que están de duelo por Sion y para darles diadema en lugar de ceniza, aceite de regocijo en lugar de luto y manto de alabanza en lugar de espíritu desalentado. Ellos serán llamados robles de justicia, plantío de Jehovah, para manifestar su gloria. Otra vez debemos recurrid a la Versión Actualizada, que es donde encontramos que habla de un espíritu desalentado. En la versión tradicional que más conocemos, la palabra es angustiado en lugar de desalentado. Y por más que aprieto mi hermoso idioma y trato de equiparar los términos, no lo consigo. En español básico, desaliento sigue siendo decaimiento de ánimo, falta de fuerzas o deseos de hacer algo, mientras que angustia sigue siendo aflicción, congoja o temor opresivo sin causa precisa. Muy parecidos, lo reconozco, pero de ninguna manera sinónimos. Para prestar mucha atención, porque en las diferencias de traducción, en más de una ocasión se nos ha huido una revelación. ¡Ah, los hombres…!

He hablado aquí del Espíritu del Hombre en particular, porque los creyentes tienen dificultad en discernir esta área. Existe la tendencia de aceptar todo lo que viene del espíritu del hombre, siempre que haya rayos o alguna evidencia del Espíritu de Dios en él. Los carismáticos son presas fáciles de esta situación. El recién hallado gozo en Cristo, la entrada a las cosas espirituales es tan refrescante, tan llena de alegría, que tienen las defensas bajas. Aman a todos con un amor inocente. Fácilmente se convierten en seguidores de cualquier persona que diga tener una experiencia o una revelación espiritual especial. Están tan ávidos de verdades más profundas, de comunión y participación, que muchas veces aceptan ser instruidos por quienes son “nubes sin agua”. Aún no han aprendido que algunas veces una persona puede actuar en el Espíritu de Dios y otras veces en su propio espíritu. Es posible que el llamado “maestro” ni siquiera lo haga intencionalmente.

Esto se ve muchas veces en el ejercicio de los dones espirituales como el de la profecía o el de hablar en lenguas e interpretarlas. Conozco el caso de una pastora que había preparado a una jovencita de su iglesia para que fuera al campo misionero. Le compró el pasaje de avión, hizo todos los trámites para conseguirle la visa, las vacunas, etc. Una noche, durante una reunión en el templo, la llamó y le profetizó en el nombre del Señor que ella iría al campo misionero, que Dios le proveería, etc. Sus palabras provenían de su conocimiento personal de los hechos, y por lo tanto de su propio espíritu.

Dado que la profecía fue precedida por un: “Así dice el Señor”, todos creyeron que estaban recibiendo del Espíritu de Dios, cuando en realidad estaban recibiendo del espíritu de la pastora. No quiero decir con esto que sus palabras le hayan hecho daño a la iglesia, (Quizás sí a la joven misionera), pero es algo delicado decir: “Así dijo el Señor”, cuando es la persona la que habla, de su propio intelecto. En otro lugar se produjo asimismo otro incidente bastante gracioso. Una dama soltera, (Bendición que no había pedido), estaba en un salón del templo, imponiendo las manos promiscuamente y profetizando sobre todo el que se le cruzara. Llegó donde estaba un hombre bastante más joven que ella, y le dijo: “Así dice el Señor. Tú serás mi esposo”. Él muchacho tuvo la suficiente rapidez como para responderle: “Hermana, a mí Dios no me dijo lo mismo.” Por supuesto, ella estaba hablando por el deseo de su corazón. Es importante juzgar los espíritus. Si tú sientes algo que te detiene, que algo no encaja, espera en el Señor antes de seguir adelante.

Estamos viviendo tiempos maravillosos, en los que Dios está derramando de su Espíritu sobre toda carne. Con estas grandes bendiciones llegan muchos maestros y evangelistas autonombrados. Mi convicción es que toda persona debe tener una genuina sensación de rodearse con gente que esté en un mismo sentir, pero desde el espíritu, no meramente desde la carne o el alma. Asimismo, todo grupo de comunión tendría que tener referentes claros a quienes escuchar, pues las cosas siempre suelen verse mucho más claramente desde afuera que desde adentro del asunto. Cuando hay desorden o ambiciones personales por encima del evangelio mismo, hay vía libre para que una batería de espíritus malignos entre en las personas y las atormenten y destruyan, si pueden hacerlo.

De hecho, estamos hablando del Espíritu del Hombre, que puede absorber, (Y sucede diariamente), o recibir el espíritu de otra persona. Lo sepas tú o no, lo creas o no, tengas conciencia de ello, o no, constantemente estamos expuestos a los espíritus de los demás. Tú estás expuesto al leer libros, al mirar televisión, al escuchar radio, incluso. Estas pueden ser simplemente influencias, o pueden ser espíritus. Han sido ministradas personas que fueron esclavizadas por espíritus luego de leer revistas o ver películas pornográficas. Eso, hoy, con el avance tecnológico, es altísimamente frecuente y grave.

Tú sabes muy bien lo que les sucede a los jóvenes que escuchan música rock o rock. En cierta ocasión, uno de los cultores fanáticos de esta música dijo que su grupo funcionaba mejor cuando estaban bajo influencia de las drogas. La escena de las drogas iba de la mano con esa clase de música, explicó. Aseguran donde realizan liberaciones de estas ataduras, que el espíritu maligno sale con cada disco que sacan sus cultores. Y sus seguidores empezaron a sufrir esa influencia, el viejo espíritu de la antiquísima cultura hippie pronto se apoderó de ellos, y sus padres decían: “La verdad es que no sé qué es lo que le ha pasado a mi hijo, o a mi hija”.

El caso es que los muchachos entraron en contacto con espíritus que les ofrecían entusiasmo, diversión, hacer lo que querían. Con ellos venía un espíritu de rebelión, un espíritu de desobediencia. Pronto comenzaron a hacer cosas contrarias al Espíritu de Dios. La palabra de Dios enseña que los hijos deben obedecer a sus padres, someterse a su autoridad, respetar la propiedad ajena. Con la cultura de las drogas y la cultura (O falta de cultura) hippie, llegó un espíritu de anarquía. Aun el mundo secular lo llamaba “espíritu” de anarquía. Las universidades se convirtieron en escenarios de manifestaciones y destrucción. Las autoridades no sabían como tratar este fenómeno. Enviaron a la policía, las escuadras antimotines, los perros de policía, caballos y todo lo que les ocurrió, sólo para sentirse luego frustrados por su fracaso.

Entonces empezaron a surgir grupos de oración en los grupos universitarios. Se proclamó oración y ayuno en todo el país. Dios levantó personas que sabían cómo moverse en el mundo espiritual y atar esos espíritus rebeldes. Bien, la escena ha cambiado, pero los espíritus no han desaparecido. Por así decirlo, han sido encerrados en el subsuelo. Están esperando para manifestarse. Cuando aquel famoso y gigantesco apagón en Nueva York, en una hora de apagón, fueron rotas las vidrieras de los negocios, personas que normalmente no robaban entraban para llevarse televisores, radios, todo lo que pudieran transportar. En un abrir y cerrar de ojos fueron destruidos los ahorros y los comercios de muchos años. La nación despertó e inició un autoexamen. Los periodistas se preguntaban: ¿Qué es lo que anda mal en nuestra sociedad?

¿Cuáles son las raíces ocultas que hacen que las personas caigan repentinamente en esa falta de respeto a la ley? Naturalmente, sabemos que es el espíritu de anarquía del que se dice estará presente en los últimos días, tal como lo leemos en 2 Tesalonicenses capítulo 2. Este espíritu está al acecho y ocasionalmente irrumpe en el mundo, pero está siendo sujetado hasta su explosión final durante la septuagésima semana de Daniel, la Gran Tribulación.

Vemos nuevamente como el Espíritu de Dios afecta al Espíritu del Hombre o al Espíritu del Mundo. Examinemos el relato bíblico sobre Balaam en Números 23. Balaam construyó siete altares, ofreció sacrificios a Dios, y Dios estuvo con él. Observemos: el Espíritu de Dios estaba sobre Balaam; Dios puso palabra en su boca, según se lee en el verso 5.  Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. Si Balaam hubiera consultado a adivinas o espíritus familiares, habría recibido palabra de ellos, (Como más tarde sucedió). Pero aquí está Balaam, ungido, siendo usado por Dios.

El Espíritu de Dios controla al espíritu de Balaam, por lo que él profetiza sobre Israel, tal como lo leemos en los versos 8 al 10: ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? Porque de la cumbre de las peñas lo veré, Y desde los collados lo miraré; He aquí un pueblo que habitará confiado, Y no será contado entre las naciones. ¿Quién contará el polvo de Jacob, O el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, Y mi postrimería sea como la suya. Balac, exasperado, dice en el versículo 11: Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones.

Balac responde, en el versículo 12, que debe decir lo que Jehová pone en su boca.  El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca? El versículo 13 nos aclara algo muy importante sobre la caída de Balaam. Balac le pide que lo acompañe a otro lugar, Pisga, donde podría ver a Israel desde otra perspectiva. Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás. Balaam tendría una historia diferente si hubiera obedecido a Dios y se hubiera negado a continuar junto al enemigo. ¡Pero no! Balaam, como muchos de nosotros, decidió hacer las cosas a su manera. A pesar de esto, Dios vino a él una segunda y una tercera vez. (Números 24: 2) =  y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él. Es evidente que aunque Balaam ahora estaba bajo la influencia del espíritu de Balac, el Espíritu del Señor seguía viniendo a él. La triste historia es que finalmente Balaam le enseñó a Balac cómo cometer pecado con las hijas de Israel, lo que provocó el juicio de Dios sobre Israel. Hay momentos en que el viejo adagio mundano se aplica: Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él. Naturalmente, esto iba en detrimento del pueblo de Dios, tal como sucede hoy, invariablemente. La figura es muy clara: Balaam tenía libre albedrío.

Dios se movía en Balaam de una manera tan extraordinaria que parecería que no podía hacer otra cosa que no fuera profetizar lo que Dios le daba que profetizara. Pero dentro del espíritu de Balaam se había metido el espíritu del mundo. «Te daré oro, plata, vestiduras nuevas. Te daré grandes honores”. Balac dijo lo que vemos en 24:11: Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, mas he aquí que Jehová te ha privado de honra. Fue el mismo argumento que usó el diablo con Eva cuando le dijo: Seréis como dioses. Es como decirles: “Dios les está negando algo. La razón por la que no quiere que coman es que se convertirán en dioses, y él no quiere que ustedes sean como Dios. Yo quiero darles honor, quiero hacerlos dioses”.

Eva escuchó, absorbió el espíritu del diablo y cayó. Balaam escuchó, absorbió el espíritu del mundo de Balac, y, observemos que ya no se dirige hacia Dios, sino hacia el desierto. Al apartarse de Dios, fue a ver a los adivinos. Cuando perdió el mensaje de Dios, habló las palabras del mundo. El Espíritu del Mundo lo poseyó hasta tal punto que cayó en manos de su propio pueblo, el que una vez había bendecido. A esto lo podemos ver en Josué 13:22: También mataron a espada los hijos de Israel a Balaam el adivino, hijo de Beor, entre los demás que mataron. El profeta apartado ahora era llamado adivino. Reveamos brevemente la historia de Balaam.

(Números 22: 5-6) =  Por tanto, envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí. Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito.

Vemos que Balaam tenía una reputación tan ampliamente conocida como profeta que un rey extranjero buscó su ayuda. Balam no había aparecido del día a la noche. Su fama se extendía hasta muy lejos. Los que él bendecía, prosperaban; aquellos que él maldecía, fracasaban. Sus profecías eran indiscutiblemente genuinas. Tan efectivo y bien conocido era, que los líderes de dos naciones le trajeron presentes y solicitaron sus servicios para que maldijera a sus enemigos. Lo vemos en el verso 7: Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac. También Pedro, en un sector de su segunda carta, capítulo 2 y versos 15 y 16 se refiere al error y la doctrina de Balaam

Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta. Cuando habla de El Camino de Balaam, habla del amor al premio de su maldad, y su codicia de los presentes de Balac. Todos hemos visto este pecado en las vidas humanas. Es evidente en las vidas de las personas en cualquier circunstancia, ya sea que estén dedicados por completo al ministerio o que sean laicos.

Un hombre que sirve a Dios fielmente ve que se le presenta una gran oportunidad. Empieza con un negocio que lo aparta de la casa de Dios. El ambiente de los negocios del mundo le ofrece grandes dividendos si trabaja duramente y sacrifica algunos principios en el camino. Y él sigue adelante. Está demasiado ocupado para asistir a los cultos regulares de la iglesia. Comienza a pensar que algunos de los principios que enseña la Palabra de Dios son obsoletos para la sociedad de hoy, así que los descarta o al menos los deja de lado. Está ganando terreno rápidamente. Sus seres queridos están preocupados, pero felices por su éxito. Sólo su piadosa esposa, madre, o su pastor, o amigo, se da cuenta de lo que está sucediendo. El Espíritu del Mundo lo ha llenado de regalos, pero su espíritu está inquieto, insatisfecho…está en el desierto. Es mejor volver…pero tan pocos lo hacen. Van a ver a los adivinos. Escuchan lo que ellos quieren decir, del mundo, y no de Dios.

Hemos visto esto muchas veces en el ministerio. Un evangelista comienza con la unción de Dios y pronto le llegan las ofertas del mundo. Se acercan grandes tiempos. Se le ofrecen grandes oportunidades. Con ellas vienen los automóviles grandes, el dinero grande, la fama mundial. La gente de otros países ofrenda grandes sumas para su ministerio. Sí, irá a predicar, si recibe 50 mil dólares y otras cosas. No se da cuenta que está yendo al desierto. ¿Qué fue lo que anduvo mal? Bueno, estuvo demasiadas veces reunido con la “barra” de Madison Avenue, que le prometió fama, dinero, popularidad, si usaba esa voz y ese talento ungidos como ellos se lo dictaban en su receta pura de éxito.

(Judas 11) =  ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.

Lo que aquí se determina como El Error de Balaam, es el de aceptar el premio de la maldad por decirle a Balac cómo inducir a Israel a pecar. Darle consejos al enemigo del pueblo de Dios y planear su caída es de lo más despreciable. Pero esto es lo que una persona apartada hace. Las personas que se apartan de la fe se deleitan viendo a los cristianos caer en pecados. Los recién convertidos y los creyentes débiles son sus mejores presas.

(Apocalipsis 2: 14) =  Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

Lo que aquí se estima como La Doctrina de Balaam, fue enseñarle a Balac que si él les daba sus más hermosas mujeres a los hombres de Israel y formaba matrimonios mixtos, Dios estaría disgustado y traería juicio sobre Israel. Pedro llama “locura” a este plan. Esto motivó la ira de Dios y del pueblo sobre Balaam; fue rechazado por Dios y por los hombres.

(Números 25: 1-9) = Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel.

Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor. Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.

Cuando lo buscaron para que fuera a maldecir a Israel, él fue y le preguntó a Dios si debería ir con esos príncipes. Dios le dio una respuesta perfectamente clara. Aun su asna lo reprendió por su necio propósito. Y él la castigó. Los hombres siguen castigando a estos pobres “animales tontos” que ven dentro del mundo espiritual, mientras los grandes y poderosos no pueden ver. Pero a pesar de esta acción loca y mal dirigida, el relato establece claramente que él era un profeta de Dios. Así está en Números 22:8: Él les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.

Dios y Balaam podían conversar. Cuando él preguntó Según Jehová me hablare, Dios le respondió claramente: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es. ¡Qué estremecimiento al escuchar directamente la voz de Dios! Toda persona que sirve a Dios y ha oído de Él conoce esa sensación. En el caso de Balaam, parece que fue algo más que escucharlo en el espíritu. Parece que oyó directamente la voz de Dios. Balaam actuó como si esto no fuera gran cosa. Actuó como si el hecho de oír la voz de Dios no le causara ningún santo, reverente estremecimiento. Debería haber ido a ver a Balac y haberle dicho: “Balac, acabo de oír la voz de Dios, que me dijo que el pueblo es bendito. No hay manera que yo vaya a interferir con quienes son benditos por Dios.” Todos haremos bien en no interferir en los asuntos de quienes son benditos por Dios.

En ese momento, Balaam debería haber desechado toda influencia que Balac tuviera sobre él, y haberle dicho: Yo y mi casa serviremos a Jehová. Debería haberle dicho: “Balac, será mejor que vengas y te unas a nosotros, porque puedes tener por seguro que yo me uniré a ti. En cambio veamos lo que hizo Balaam. Números 22:13: Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros. “Balac, tu sabes que yo quiero ir contigo, pero Dios no me quiere dejar ir” Balaam da evidencias de que está ejercitando su libre albedrío y cede a la voluntad de Balac. Está abriendo su espíritu a los caminos engañadores del mundo. Quizá aquí comenzó su caída hacia la destrucción. Escuchó lo que el mundo le ofrecía. Su voluntad como el péndulo, se inclinó hacia el mundo.

Cuando un joven le dice a su amigo de la escuela o compañero de trabajo: “Me gustaría ir contigo, pero mis padres (O mi iglesia), no están de acuerdo”, ese joven ya está en problemas. ¿Por qué querría Balaam ir con Balac? ¿Por qué tendría Dios que detenerlo? ¿Por qué ese adolescente, ese cristiano, ese pastor, ese evangelista, quieren ir con el mundo? En algún momento, le han abierto su espíritu al espíritu del mundo. Ya le piden al Espíritu de Dios que tome el segundo lugar, después del espíritu del mundo, en el espíritu del hombre. Esto sucede en una forma tan sutil, tan siniestra y astuta, que pocos realmente se dan cuenta de lo que lee está sucediendo.

Alguien, que participó del aconsejamiento de una mujer que había caído en adulterio con un diácono de su iglesia, contaba como habían sido los primeros pasos de su pecado. Dicen que él vino a pedirle consejo porque su matrimonio se estaba desmoronando. Su esposa era frígida y no le respondía, según dijo él. Esta mujer lo escuchó, abrió su espíritu en simpatía con él, y antes que la sesión de consejería hubiera terminado, había cometido adulterio.

Primer error: como mujer, dado que su esposo estaba fuera de su casa esa tarde, no debería haber aconsejado a ese diácono. Debería haberle dicho: “No puedo darle esta clase de aconsejamiento. Por favor, vuelva cuando esté mi esposo, o vaya a ver a otro diácono, a otro pastor o a otro hombre para que lo aconseje.” Segundo error: ella no debería haberse involucrado tanto emocionalmente con el hombre, Él le contó una historia tan triste que ella le ofreció su cuerpo, no porque quisiera cometer adulterio, sino para ayudarlo en su pena. Su razonamiento estaba tan bloqueado que realmente creyó que estaba haciendo algo bueno.

Después del acto, su mundo se le cayó encima. En vez de confesarle esto a su esposo y obtener aceptación y perdón, soportó sola su culpa. Finalmente cayó en pecado una y otra vez, llevada por espíritus demoníacos que permitió que entraran en su espíritu durante esa primera vez. Ahora es libre, luego de años de tormento. Cuando le impusieron las manos y le ordenaron a los espíritus malignos que salieran, siete demonios, cada uno dando su nombre, salieron de ella. Esa mujer y su esposo hoy tienen un matrimonio feliz. Afortunadamente para ella, tiene un esposo que pudo perdonarla, pero más que nada, un Dios que puede perdonar, olvidar y liberar.

¿Por qué se involucró tanto? Abrió su espíritu al espíritu del mundo. En su simpatía para con ese hombre, hizo inclinar el péndulo de su libre albedrío hacia el mundo, en vez de hacia el Espíritu de Dios. Sigue siendo el hombre quien decide si anda en el Espíritu o en los caminos del mundo. Lo que Dios nos da es que caminemos siempre en el Espíritu. Quisiera que no fuera así, pero lamentablemente los antecedentes muestran que hay ocasiones en que el creyente entra en territorio extraño, especialmente cuando sigue a sus sentidos y responde a sus apetitos más bajos. Balaam entró en ese territorio, como también de la que estuvimos hablando.

Su consagración era lo bastante profunda como para que dijera “No” al mundo. Generalmente, si una persona es lo bastante fuerte como para decir “No” a la primera tentación, puede ganar la batalla. Este caso, sin embargo, nos muestra que no siempre podemos ampararnos en esta tendencia. El enemigo rara vez se da por vencido en el primer intento. Balaam debería haber terminado el trato en ese momento. Pero decidió preguntarle nuevamente al Señor. Así reveló un cierto deseo de fama y riquezas.

Al libre albedrío para decidir, lo podemos definir así: Espíritu de Dios: nos trae santidad, lealtad, fidelidad, limpieza y amor puro. Espíritu de la Mujer: produce el ver, el oír, el gustar, el tocar y el oler. El Espíritu del Mundo, mientras tanto, nos produce Ver la necesidad de otro, escuchar su triste historia, tener actitud de pecado y ser tocados por esa necesidad.

Una vez que el enemigo encuentra un punto débil en nuestro compromiso para con Cristo, nos atacará una y otra vez. Así como el boxeador martillea en el punto débil buscando el nocaut, el enemigo hace lo mismo, desde todos los ángulos. Demasiadas veces el hijo de Dios no reconoce que no tiene por qué soportar este acoso del enemigo. La cabeza de Satanás ya fue herida, así lo muestra Génesis 3:15 y ha sido despojado de todo poder. (Colosenses 2: 15) =  y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Nos ha sido dada autoridad sobre él en el nombre de Jesús. (Lucas 10: 19) =  He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Recuerda, si inclinamos voluntariamente el péndulo de nuestro espíritu hacia el espíritu del mundo, Dios no nos forzará a volver contra nuestra voluntad.

Cuando Balaam insistió en ir con los hombres de Balac, Dios lo dejó ir. Le puso señales y advertencias en el camino, pero le permitió que fuera. Aunque estaba fuera de la voluntad de Dios, el Espíritu de Dios vino sobre él y profetizó la verdadera palabra de Dios. Eso debería ser una lección para todos nosotros. Tendemos a igualar el ejercicio de los dones como la aprobación de Dios sobre nuestra vida y nuestras acciones. Muchas veces escuchamos decir: “Dios no usaría un vaso que estuviera sucio o se apartara de su voluntad.” Pero no hemos hecho esta deducción basados en la Biblia. Saúl, Sansón, y muchos otros nos demuestran lo contrario. Vemos en todas estas vidas que aunque el Espíritu de Dios venía sobre ellos, Dios no aprobaba su pecado o el hecho de que estuvieran apartados. Sin embargo, finalmente, en todos los casos, el Espíritu de Dios dejaba de luchar con ellos.

Por lo menos tres veces sacrificó animales limpios a Jehová (No a Baal), y todas las veces profetizó la verdadera palabra de Dios. Hasta profetizó la llegada de Cristo, el Mesías, a través de la simiente de Israel. Sus profecías, fieles a la palabra de Dios, provocaron la ira de Balac sobre él. ¿Por qué, entonces, Balaam no dejó a Balac y se volvió a su lugar? Este es el misterio que ha confundido a muchas personas durante años. Pero cuando se comprende la transferencia de espíritus, deja de ser un misterio.

Balaam ya había dispuesto su corazón tras las riquezas y los honores que Balac le había ofrecido. Dado que la bendición de Dios aún estaba con él, lo que estaba haciendo no parecía tan malo. Lo mismo sucede en la actualidad. Podríamos enumerar muchos casos, vistos con nuestros propios ojos durante los últimos años de ministerio, como: un cuarteto de música góspel que viajaba de ciudad en ciudad, que aparentemente tenían un ministerio muy ungido, pero que en el ómnibus que se trasladaban los esperaban las “chicas” que los acompañaban en calidad de parejas permanentes, sin serlo de ninguna de las formas correctas con que un creyente deberá encarar una relación de esa naturaleza. Un pastor que salía corriendo de una reunión donde terminaba de orar por los enfermos y profetizar…apurado por ir a verse con la mujer de otro hombre. Un director de orquesta que tenía “otros motivos” para ir a buscar a la pianista y llevarla a su casa luego de los ensayos.

El pobre Balaam no volvió atrás. Era dominado por un espíritu del mundo. Si te encuentras en esta situación, recuerda: no tienes por qué seguir el camino de destrucción de Balaam. Tú puedes pedir la ayuda de Dios. Si renuncias al espíritu que te tiene atado, el Señor te librará. El Cristo que está dentro tuyo es más poderoso que el que está en el mundo. Tú eres quien determina quien será más grande en tu vida.

Recibió su recompensa después de enseñarle a Balac como echar abajo a Israel haciéndolo pecar. El mundo puede considerarte exitoso. Un cantante deja el coro de la iglesia, va al mundo y se convierte en un hit. Los clubes nocturnos lo buscan. Llega al disco de oro. La riqueza, el éxito ponen su nombre en las marquesinas. Tiene Rolls Royces, champagne, licores, mansiones y dinero. El mundo llama “éxito” a esto. Pero luego viene la muerte, y el juicio. El muere, pero ha dejado su espíritu en otros. El “rey del rock and roll” sigue vivo. Entre a los cuartos de los adolescentes y verá que tienen colgado en la pared, y se dará cuenta, al ver su colección de discos, que el espíritu de estas personalidades sigue influyendo sobre ellos.

¿No es triste que un gran profeta de Dios muera entre los madianitas, luchando contra su pueblo? Siete veces Dios se apareció a Balaam. Pero luego de recibir el espíritu del mundo de Balac, finalmente murió en el error. Murió en su pecado. Así lo leemos en Números 31:8: Mataron también, entre los muertos de ellos, a los reyes de Madián, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián; también a Balaam hijo de Beor mataron a espada. Y también lo vemos en el verso 16: He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová.

Podríamos nombrar a muchos Saúles y Balaams modernos. Todos hemos conocido profetas poderosos de nuestro tiempo que luego han caído. No hay razón por la que se pierdan, si se arrepienten y buscan liberación con el ministerio de un verdadero hombre de Dios. Estos incidentes deberían hacer que fuéramos muy cuidadosos en cuanto a los espíritus con los que compartimos y hacia quienes nos inclinamos. Debemos ver más allá de la persona, hasta su espíritu. No tenemos por qué absorber el espíritu equivocado de una persona aunque debamos vivir con alguien que tiene un espíritu malo del mundo. Si una esposa o un esposo cristiano se enfrenta con este problema, no tiene por qué irse. El Cristo que ellos tienen es mayor que el Espíritu del Mundo. El creyente tiene autoridad  para atar ese espíritu. Es importante que no estemos dispuestos a ceder o abrir nuestro espíritu al Espíritu del Mundo.

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Una Llave de Sanidad

A este estudio lo prediqué, por primera vez, por una de las emisoras radiales argentinas en las que trabajo, el 28 de Septiembre del año 1996. Luego fue reiterado en innumerables ocasiones, casi siempre por pedido de los oyentes. Y fue, es y seguirá siendo de enorme bendición para las tantas vidas de los tantos necesitados en esta tan particular área de nuestras existencias. Aquí lo tienes; gústalo, aprovéchalo, disfrútalo y que la bendición del Rey de reyes caiga sobre tu vida, AHORA. En el nombre de Jesucristo de Nazaret lo declaro y decreto; ni ayer, ni mañana, ni dentro de un rato: AHORA.

Hermana, hermano, amiga o amigo que se interesan por las cosas de Dios sin todavía conocerlo demasiado a fondo, pero con fidelidad y sincero interés; a ustedes les estoy hablando. Para ustedes, hoy, es un día más que especial y puntual, casi histórico, se podría decir. Y el tema, aunque parezca sacado de una antiquísima festividad judía, puedo asegurarte que no tiene absolutamente nada que ver con ella. ¿Tienes una Biblia a mano? Sígueme con ella en las manos y ante tu vista, como dice la Palabra, “para ver si esto es así”. ¿Sabes cuántas equivocaciones, errores y confusiones nos hubiéramos evitado los creyentes de haber sido obedientes a ese mandato?

(Apocalipsis 12: 11)= Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Escucha bien los componentes de la victoria, porque esta es una victoria. El primero, es inamovible, porque es perfecto: La sangre de Cristo. Eso nos da acceso a la familia de Dios, y derecho a todas las promesas que están en la Biblia. El diablo no va a atacar ese primer componente, porque es perfecto. La sangre de Cristo, le costó todo a Él. Pero es el segundo el que él ataca. Dice que para que la cosa funcione, para que la cosa ande y se mueva, a la sangre de Cristo, hay que agregarle La Palabra de nuestro Testimonio. No nuestro testimonio, eh? Eso solo no alcanza. Es la palabra del testimonio. Es decirle al diablo, en la nariz, en la cara: “¡Oye diablo: lo que tú estás diciendo, es una mentira! Porque por la sangre de Cristo…” Y Entonces allí, declarar la verdad. ¿Te das cuenta?

Y tercero, hay que morir a la carne. Menospreciar la vida, y decir que como dicen en Gálatas 2:20: Ya no vivo yo, más Cristo vive en mí. Y lo que ahora vivo, lo vivo en el poder del Hijo de Dios, que murió y se entregó por mí.  Quizás en estos últimos tiempos, el diablo te ha estado mintiendo. ¿Qué te dice? Te dice, por ejemplo: “Tu marido no se va a convertir”, “Tus hijos no van a volver al Señor”, “Tu empresa o tu negocio te va a ir mal”, o a lo mejor “Vas a perder tu trabajo”, “Tu iglesia no va a crecer”, “Esto se va a poner cada vez peor”, “Te has dado cuenta como está el ambiente, no?” Tú enciendes tu televisor, y el mensaje es ese. Son mentiras. Y a veces él miente tanto, que comenzamos a creer parte de la mentira.

Pero la Biblia dice que la manera de derrotarlo a él, es: después de saber lo que la sangre nos dio, decirle la palabra de nuestro testimonio. Y decirle: “No es verdad que mi familia no va a venir a Cristo, porque es promesa de mi Padre que así habrá de ser”. “No es verdad que no voy a tener con qué vivir, porque escrito está que Dios me da el pan cotidiano”. Y así en todo. Hablándole la palabra en la cara, dice que lo derrotamos.

Pero es necesario que nos fijemos muy bien como oramos. Y mucho más, si dentro de esa oración, vamos a cantarle cuatro verdades al diablo. Decía un tremendo predicador que no tenemos que ser como un policía afeminado, que dice: “¡Ay señor diablo! ¡Lamento decirle esto!” ¡No, no, no! ¡En el nombre del Señor! Con autoridad. No a los gritos, eh? ¿Viste que en guerra espiritual hay muchos que gustan de gritar? Bueno; debo decirte que ningún demonio se va a los gritos; se va por la autoridad que emana de quien lo echa fuera. Diciendo quienes somos, rompiendo el poder del diablo y siendo usados por el poder de Dios como canal para aquellos que están, o bien más bajos, o bien más… “desinflados”.

(1 Corintios 6: 1)= Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

Mira: yo quisiera que en este momento, al estar leyendo este trabajo, tú le pidas al Espíritu Santo que es nuestro maestro, que nos enseñe. Si tú todavía estás dudando de hombres, ministerios o revelaciones de hace mucho o poco tiempo atrás, haz como te parezca mejor. Si lo deseas, no le digas “bienvenido Espíritu Santo”, ni buenos días ni nada que se le parezca a lo que se decía en aquellos primarios tiempos de aquellos tan estremecedores moveres. Pero díle a ese maestro algo, como para que él también sepa que tú también amas, crees y confías, en la que hemos dado en llamar: la Tercera Persona de la Trinidad.

Ora para que esta enseñanza sea de bendición para tu vida. Pero recuerda algo muy importante: yo jamás podría ser tu maestro. El Espíritu Santo es tu maestro. Nosotros, y me incluyo, apenas conseguimos ser ayudantes. Y a veces, cuando no nos equivocamos y servimos de piedras de tropiezo. Ahora bien; yendo al texto. Nos dice que no recibamos la gracia de Dios en vano. ¿Qué quiere decir esto? Para muchos que creen fielmente que la Gracia de Dios no se puede resistir, ¿Cómo habrá de entenderse, entonces, que podemos recibirla en vano? Esto es lo que se puede entender, fíjate:

El diablo tiene como arma, el pecado. Y él cree, que mientras más se usa el pecado, más gana. Pero él no entiende que cuando el pecado abunda, la Gracia de Dios sobreabunda. Es decir que Dios lo deja alejarse, irse adelante, para después ganarle con la Gracia. Dios da Gracia, y el diablo no puede frenar ni impedir que Dios de Gracia. Pero lo que el diablo sí puede hacer, después que Dios se la dio, es decirle: “¡Ah! ¿La recibiste? ¡Qué bien! ¡Qué bárbaro! Pero para esto, no sirve, sabes?”

No le creas. No le creas. Por eso hay muchos creyentes que reciben la Gracia, (Que dicho sea de paso no viene en paquetes ni en bolsitas, sino global) y no pueden disfrutarla, porque le creen al diablo cuando él les dice que esa Gracia es buena, por ejemplo, para ir al cielo, porque así está escrito, pero que no es útil para hoy. Y que vas a tener que estar en una especie de infierno permanente, hasta que el gran día llegue. Dios te da una Gracia plena y entera. El diablo entonces te la fracciona. Y te dice: “Para esto sí, para esto no”. Miente. Miente.

Entonces, aunque la hemos recibido, la recibimos en vano. Porque es como si tú te estuvieras muriendo de pulmonía, y te quedan dos días, tus pulmones están tomados, y a menos que tomes un buen antibiótico, no vas a poder salir. Y alguien viene y te da un frasco de antibiótico que es el correcto para ese diagnóstico. Tú lo recibes a ese antibiótico, lo colocas sobre tu mesa de luz, pero no lo tomas. Entonces a los dos días, tú te mueres. Recibiste el antibiótico en vano. ¡Lo tenías allí! Pero no lo tomaste. Podemos, entonces, recibir la Gracia de Dios, en vano. Esto es lo que ocurre aquí. Y una de las áreas donde la Gracia de Dios es tomada en vano, es en el área de los pecados que otros cometen contra nosotros. Casi todos nos creemos, (Y ojalá que todos) que el pecado que yo cometo, cuando yo me arrepiento, Dios lo perdona. Perdona el pecado, y limpia la maldad. Eso está tan claro como el agua.

Pero donde tenemos dificultades en creer, es en que si otra persona peca contra mí, a menos que esa persona se arrepienta, yo estoy como condenado a vivir perpetuamente con esa carga y sus consecuencias. Así encontramos, entonces, que hay mujeres cuyos maridos las han engañado, y como ellos no se han arrepentido de ese pecado, están convencidas que ese matrimonio ya no puede ser restaurado. O hay hijos, que se han apartado y han traicionado a los padres, y dicen: “Bueno, pero hasta que él no vuelva al Señor…” Y no nos damos cuenta que la Gracia que Dios nos ha dado, es más que suficiente para revertir el proceso gangrenoso que inició el pecado. Y nos entregamos diciendo: “Bueno; en los pecados que yo cometo, yo pido perdón. Pero en el que cometen los otros, lo único que puedo hacer es orar para que se arrepientan. ¿Y mientras tanto, qué? Mientras tanto, tengo que vivir las consecuencias.

Es por eso que el diablo procura, en lo más temprano de nuestro caminar con Cristo, de lastimarnos, dura y cruelmente, por medio de alguien a quien amamos o respetamos. Puede ser una madre, un padre, un abuelo, un pastor, un referente espiritual. Porque cuando nos lastima temprano, esa lastimadura, nos marca para el resto de la vida. Si no entendemos que tenemos el poder de tornar lo malo en bueno; allí está el punto. Anótalo: Tenemos poder de tornar lo malo, en bueno. Y será bueno que sepas que esto no es teología, esto es TU vida. Esas lastimaduras, se repiten permanentemente. Hay un pastor que dice que estaba escuchando el relato de un anciano, por un problema que él había vivido, y en un momento dado le preguntó cuánto tiempo hacía que había sucedido ese asunto. ¿Sabes qué le contestó? ¡Cincuenta años! Todavía estaba cautivo, porque la maldad y el enojo, cuando nos hieren, hace que nos enojemos mucho. Y que también nos amarguemos muchísimo. Se repite permanentemente, eso.

Ahora yo te hago una pregunta. Por favor; a tu corazón, no a tu estructura: ¿Alguna vez, alguien, te ha lastimado profundamente? Sí, ya sé, es una pregunta re-boba. Hay cientos, miles de ustedes que ahora mismo se pondrían de pie como en el templo para responder a coro “¡Sí, a mí!” No les alcanzaría todos los espacios de esta página para escribir el relato de lo que les sucedió. ¿Es verdad? Bueno; ya que tú te acordaste tan rápido y con tanta claridad de ese asunto, supongo que debe ser porque te ocurrió…veamos…esta mañana temprano, ¿Puede ser? O a más tardar, podrá haberle ocurrido…ayer, ¿Sí? No. Pasó hace mucho tiempo. Pero pasa todos los días. Porque todos los días nos acordamos, y es como si todos los días nos volvieran a hacer lo mismo. Y a menos que la Gracia de Dios revierta eso, vamos a vivir en un infierno.

Contaba un hermano, hablando de este mismo tema, que había una mujer que todos los días, o mejor dicho: todas las madrugadas, a las dos de la mañana, lo despertaba al marido. “¡Viejo! ¡Viejo! ¡Viejo!” (Esta es una expresión cariñosa conque algunas esposas llaman a sus maridos en Argentina), – ¿Qué pasa? Vivían, les aclaro, en una casa de dos plantas. Ellos dormían en el piso de arriba. “¡Anda gente abajo!” ¡Huau! El hombre se levantaba, tomaba un palo o lo que tenía más a mano, descendía, y… No había nada. Todas las noches. ¡Veinte años!

Una noche, otra madrugada, otra vez: “¡Viejo! ¡Viejo! ¡Anda gente abajo!” Desciende el piso el marido y, efectivamente, ese día sí, encuentra a alguien que estaba intentando entrar a robarle. Se armó un lío, vino la policía, en realidad no sé cómo se solucionó. Lo que sí sé es que, cuando volvió donde estaba su mujer, le dijo: “Bueno; ¡Al fin se ha hecho realidad lo que tú pensabas! Esta noche, de verdad, andaba alguien tratando de robarnos” Sí. El robo había intentado producirse esa noche, es verdad, pero la mujer había sido robada durante veinte años, todas las noches! ¿Me entiendes?  Por eso mi hermano, deja que el Espíritu te influya esperanza en este día. Que eso que te ha estado atormentando por tantos años, hoy se termine. Hoy Dios va a tomar eso, terrible, y lo va a convertir en una bendición. ¿Tú puedes creerlo? Porque si puedes creerlo, te aseguro que tienes más de la mitad de la batalla ganada.

(2 Corintios 5: 17)= De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.

Atención: Permíteme ahora, hacerte una pregunta que tiene que ver con esta palabra: ¿En qué momento de tu vida comenzaron las Cosas Nuevas? Si la respuesta que tú estás pensando, es: en el momento de mi conversión, tengo que decirte que entonces, tú has recibido la gracia de Dios en vano. ¡Guau! ¿Te he castigado muy duro? No te voy a pedir que me disculpes, ¿Sabes por qué? Porque antes que a ti, me castigó a mí. Ya sé lo que se siente. Porque cuando uno cree que las cosas nuevas comienzan desde el momento de la conversión hacia delante, tiene un problema muy serio con el pasado. Y vive diciendo cosas como estas: “¡Ojalá hubiera conocido a Cristo veinte años antes! O; “Desde que lo conocí, todo es maravilloso, pero antes de conocerlo…oh… ni se imagina el pecado…” Entonces tenemos que, lo nuevo que es realmente hermoso, está creciendo a la sombra de lo antiguo, que es odioso.

Entonces se produce un hecho que se podría ejemplificar así: es como si en una mano tuviéramos una bolsa, un recipiente lleno de cosas nuevas que le mostramos a todos. “¡Miren! ¡Miren lo que Cristo me dio!” Y en la otra mano, mientras tanto, tratamos de esconder y disimular otro recipiente, otra bolsa repleta de cosas viejas que no queremos que nadie se entere. “¡Ay! ¡Que no vayan a saber los hermanos de la iglesia que yo, antes…!” “¡Si se entera el pastor que yo, antes…!” ¡Já! Hay gente a la cual Dios, ha llamado al ministerio y la ha ungido, pero dice: “Yo haría eso de mil amores, pero no puedo por mi pasado, entiende?” O sino, dice: “¡No! ¡Yo no puedo hacer eso por lo que me ocurrió!” O quizás: “Yo no puedo servir allí porque vine al Señor, pero después me aparté.” Y creemos que Dios nos salvó desde un determinado punto en adelante. Pero la realidad es que Dios no nos salvó desde el momento de la conversión en adelante. Él salvó la totalidad de nuestra vida. Y para hacer eso, hay que ir a esa fracción de segundo donde la vida empezó. Y ese es el momento de la concepción. Ni siquiera es el del nacimiento o de la gestación; te estoy hablando del momento de la concepción.

¿Por qué? Porque en el momento de la concepción, cuando nuestra carne empieza a formarse embrionicamente, es cuando comienzan a formarse las cosas viejas. Hay gente que, por ejemplo, experimenta rechazo. Se sienten rechazados. Entonces empiezan a buscar causas. Puede ser el padre, la madre, un tío, un abuelo, nada. No pueden sentirse aceptados. La pregunta que se hace, entonces, es: ¿Tu eres el fruto de un embarazo buscado, esperado? Y allí viene el drama. Muchas veces, se dan respuestas como estas: “Es que yo soy hijo de madre soltera”, “Soy hijo de una relación adúltera o clandestina”, “Soy hijo de una mujer que ejercía la prostitución”, “Yo soy hijo de una fornicación”, o de la hipocresía.

¿Entonces que sucedió? Es probable que cuando ese bebé completo, pero sin desarrollarse, estaba en el vientre de la mamá, dos o tres semanas de edad, como mucho, la mamá dijo: “¡Ojalá que no esté embarazada!”, o sino: “¡No! ¡Odiaría estar embarazada!” “¡No quiero un bebé ahora!” Y la máxima: “¡Si hay un bebé allí, ojalá que lo pierda!” Y aunque nunca le ha visto la cara, todavía, ya fue canal de la primera mala obra. Y si esa persona se convierte a los diez años, a los veinte años, a los treinta años, y las obras nuevas empiezan de allí para adelante, va a vivir toda la vida en un espíritu de rechazo, porque la Gracia de Dios que era suficiente para restaurar eso, él no la deja volver para atrás. ¿Te das cuenta?

Escucha al Espíritu Santo. La Gracia de Dios entró a tu vida en el momento de la conversión, a cualquier edad que ella se haya decidido, es cierto, pero entró, hizo un giro, y se fue hasta el mismo comienzo de tu vida, tomando cada cosa vieja y convirtiéndola en una cosa nueva. Ahora vamos a ver: un segundo antes de la conversión, te pregunto: ¿Qué porcentaje de cosas son viejas en tu corazón? Cien por cien. Toda. Entonces: ¿De dónde salieron las cosas nuevas? Aquí va la buena noticia. Escucha al Espíritu Santo. De las cosas viejas, que al envolverle Gracia, Dios las convierte en cosas nuevas. ¿Has podido entenderlo? El principio, el eje, aquí, es que: lo que el diablo planeó para mal, Dios pasa a usarlo para bien. Que lo más terrible que te pueda haber sucedido a ti, o que tú hiciste, cometiste, va a ser, cuando seas envuelto por la Gracia de Dios, lo más precioso para tu vida, una vez que le apliques la Gracia de Dios.

Te doy un ejemplo: Pablo, era el perseguidor de la iglesia. Ese era su pecado mayor. Ahora bien; cuando la Gracia de Dios lo toca, Saulo el perseguidor se convierte en Pablo, el edificador. Entonces pregunto: ¿De dónde salió el edificador? Del celo del destructor. La Gracia de Dios lo envolvió. Deja, por favor, que el Espíritu Santo quite la anestesia de esa cosa terrible que tal vez tú hiciste, o que te hicieron; exactamente de eso que tú ni quieres recordar ni quieres pensar. De eso que tú has estado guardando, protegiendo, mientras dices o piensas: “Yo de eso, no quiero hablar”. Ahora déjalo allí, a la vista. Y a la luz del Espíritu, mírala. Eso tan terrible que te hicieron, o que tú hiciste, hoy, pero HOY, eh? Le vas a aplicar Gracia y va a pasar a ser una bendición. ¿Lo puedes creer?

Entonces me pregunto: ¿Por qué no entendemos esto? Porque somos individualistas, en lugar de ser “colectivistas”, en nuestra manera de pensar. Yo te aviso que en la Biblia, hay muy pocos versículos dirigidos a una sola persona. La gran mayoría de los versículos, están dirigidos a un pueblo, a un grupo. Entonces cuando Pablo le dice al carcelero de Filipos: “Cree en el Señor Jesucristo y tú y toda tu casa serán salvos” nosotros creemos que el carcelero creyó, que fue salvo, y que mientras caminaba para la casa le iba diciendo: “bueno, mira Pablo, si le vas a hablar del evangelio a mi mujer, trata de cazarla por el lado de los niños, por ellos tiene debilidad y se va a aflojar…” ¡¡No!! En el momento en que el carcelero creyó, toda su familia fue salva!!

Dios opera colectivamente. En muchas cosas. A veces, Dios ha enjuiciado y, de hecho castigado, o bendecido a toda una nación, a toda una tribu, o a toda una familia, por el pecado o, por la obediencia, de una persona. No importa como está tu congregación; la pregunta, es: ¿Cómo estás tú? Porque Dios puede bendecir tu congregación, como quiera que esté, si tú estás en obediencia. Tu congregación puede andar en las nubes de la victoria, pero si tú estás en pecado, puedes recibir juicio.

Entonces, como no entendemos esto, porque nuestra teología occidental, individualista, nos ha dicho muy acentuadamente que tiene que ser una decisión personal, lo cual es verdad, pero no es TODA la verdad. Yo, cuando recibí la Gracia, puedo ser el conducto de la Gracia, para tocar a todo el grupo familiar o social del cual formo parte. Entonces nos limitamos y decimos: “Yo me salvé, gracias a Dios, voy al cielo, y ahora estoy orando para que los otros se arrepientan y, el día que se arrepientan, van a arreglar este asunto.” No. Y no porque eso no toma en cuenta la dinámica del pecado y de la Gracia, mi hermano. El pecado es corporativo o colectivo en sus consecuencias. Una persona lo comete, muchas sufren las consecuencias.

Un hombre comete adulterio. Sí, el hombre comete adulterio. Pero sufre el cónyuge, es decir la mujer, sufren los padres de él y los padres de ella, sufren los hijos, los hermanos de la congregación si es creyente, toda la congregación, uno o más ministerios. El pecado de uno sacude y salpica a muchos. Pero si el remedio de Dios para el pecado es la gracia, tiene que ser corporativo. Tiene que ser colectivo, también. Entonces sí es efectivo en sus beneficios. De manera que, cuando el pecador se arrepiente, Dios no sólo lo perdona del pecado, sino que también lo limpia de toda la maldad que salpicó a otros con ese pecado.

Cuando Dios te salvó a ti, Dios quiso salvarte para que fueras un conductor para bendecir a todos los que te maldijeron con algún pecado o con alguna terrible actitud. Algunos podrán decir: “¡Bueno, hermano! ¡Pero así es fácil! ¿Por qué duele tanto, entonces? ¿Por qué, si sucedió hace tanto tiempo, es que no me lo puedo quitar de encima?” La razón para eso, es: (Y tengo que decir esto con cariño porque no quiero herir a nadie, pero sin ningún tipo de vacilaciones porque tampoco quiero engañar a nadie) la razón para eso, es: que ese pecado que ocurrió hace tanto tiempo duele todavía, porque tú no le aplicaste Gracia.

Y un pecado, al cual no se le aplicó Gracia, y que es activo en lugar de pasivo, recuerda que la paga del pecado es muerte. Y tú me podrás decir: “¡Bueno! ¡Pero de ese pecado se tiene que arrepentir quien lo cometió, si es otro!” Y sí, de última, sí. Pero en el aspecto en que te tocó o te rozó a ti, tú tienes el privilegio de remitir ese pecado. Y eso se hace viendo a esa persona, no en la carne, sino en Cristo.

(1 Corintios 5: 16)= De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aún si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

Pablo dice: “Yo, cuando veo una persona, no lo veo como un pecador perdido, perverso o asesino. Lo veo como alguien que, en Cristo, está perdonado. Pero que todavía no lo sabe.” Ahora vamos a ver el caso de aquel que te hizo a tí tanto daño. ¿Cómo fue? ¿Alguien que te violó? ¿Alguien que te engañó? ¿Alguien que te robó? Ese pecado está activo, en el sentido de que esa persona se arrepintió. Pero también está activo en el sentido de que tú no lo has perdonado. Y la razón por la cual no podemos perdonar, es que el diablo nos está diciendo: ¡Ah, no! ¡Tú no puedes perdonarlo hasta que él o ella se arrepienta!, lo cual es una mentira. Porque el pecado que te cometió a ti, a ese, sólo tú lo puedes perdonar.

Pero la otra causa, es que lo vemos en la carne, no en Cristo. En Cristo, ese pecado ya está perdonado. Y si uno puede verlo en Cristo, puede verlo perdonado. Un ejemplo: un hombre va con su familia en un automóvil por una moderna autopista. Entonces la menor de las tres hijas, de pronto da un grito: “¡Papá! ¡Hay una abeja adentro del auto!” Imagínate. ¿Nunca te sucedió? Es casi terrorífico. Y la nena grita: “¡Me va a picar!” Entonces el padre qué hace; comienza a conducir con un ojo en la ruta y el otro ojo en la abeja. Hasta que por allí, le da un manotazo y la agarra. Obvio: cuando la agarra, la abeja le clava su aguijón. El hombre se muerde los labios porque esa cosa duele, viste? No es chiste la picadura de una abeja. Pero tomándola por una de sus pequeñas alas, se la muestra a la nena.

Pero la nena sigue gritando: “¡No! ¡Sácala de aquí! ¡Me va a picar!” Entonces el padre le dice: No mi amor; ya no puede picarte a ti porque ya me ha picado a mí. Tiene un solo aguijón y ya lo utilizó conmigo. Hermana mujer: ese pecado atroz, terrible que alguna vez se cometió en contra de ti, es una abeja que ya ha picado a Cristo. Ya lo llevó Él. No puede volver a picarte a ti. De manera que tú, ahora, puedes ver a esa persona y dejar que la Gracia de Dios entre en tu vida, en la tuya mi hermana, visite tu pasado y toque a cada persona, a cada individuo, y que tú digas: “¡Padre! ¡Los perdono y los bendigo!” Porque al hacer eso, tú desactivas el pecado y el pecado deja de ser de muerte y pasa a ser vida. Porque el pecado cuando se encuentra con la Gracia, se convierte en una bendición.

Ejemplo número Uno: Hoy en día, tenemos cruces por todos lados. Y no te estoy hablando de los cementerios precisamente. Tenemos cruces por todos lados. Las llevamos en el cuello, las imprimimos en la Biblia, las colgamos en la pared, las instalamos arriba de los templos. Ahora bien: antes que Cristo muriera, nadie le regalaba una cruz a nadie. Porque una cruz era un símbolo de maldición. ¿Y entonces por qué ahora, es un símbolo de bendición? Porque el pecado más horrendo jamás cometido en la tierra, fue cometido usando una cruz. Cuando lo peor del mundo, con lo peor del infierno, crucificó a lo mejor del cielo en la cruz; y cuando ese pecado se materializó y se convirtió en el peor y más grande de todos, Jesús aplicó Gracia y dijo: ¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen! Y la cruz, que era una maldición, pasó a ser una bendición. Él convirtió la maldición en bendición al aplicarle la Gracia.

Deja que el Espíritu te hable ahora. Déjalo que te abra tus ojos, que la Gracia no es sosa, ni floja ni algo que se derrite. La Gracia es el arma más poderosa que el hombre y la mujer tienen sobre la tierra. La Gracia vence la maldad. Otorgar Gracia, no es aguantar. Es cambiar. En Colosenses 2:14 dice que Jesús, estando colgado en la cruz, anuló el acta de los decretos que el diablo tenía con nosotros. Entonces lo atacaba y le decía: ¡No puedes hacer eso! ¿Qué no puedo? Mira. Y lo clava en la cruz, y derrama la sangre, y escribe: Está perdonado. Y el diablo le dice: ¡Tú no puedes hacer eso, va en contra de los reglamentos! Entonces Dios, desde el cielo, habló y dijo: Termino de cambiar los reglamentos..!! ¡Aleluya!

Entonces el diablo dijo: ¿Qué nuevo reglamento es ese? Se llama: Gracia. ¿Y yo cómo nunca supe nada? Porque estaba escondida en Cristo. Mi unigénito hijo. Y estaba esperando que lo colgaras en la cruz y cortaras el costado, y fluyera la sangre del hijo santo de Dios. Y cuando la sangre del hijo santo de Dios fluyó, pagó el precio por los pecados, y ahora son MIOS, no tuyos. Deja que el Espíritu Santo te hable en este día. Que esto no se trata de aguantar y ver qué pasa. Esto se trata de darle un puntapié en los dientes al diablo. Esto se trata de tomar la maldad que se ha hecho en contra tuyo y transformarla en bendición, golpeando a aquel que nos ha engañado. Cristo lo hizo en la cruz. Yo sé lo que tú estás pensando ahora. Teológicamente, estoy totalmente de acuerdo, pero yo soy solamente un ser humano. Si eso que creo es lo que tú estás pensando.

En el libro de los Hechos, en el capítulo 7, verso 37 en adelante, hay una historia que tú, seguramente, te conoces de memoria. Un joven llamado Esteban, predicando, lleno del Espíritu Santo, su rostro, dice la Palabra, como rostro de un ángel. Y él mira hacia arriba y ve los cielos abiertos. Y ve al Padre y ve al Hijo. Pero la multitud no quiere escuchar. Y decide pecar contra él. Se cubren, se tapan los oídos y lo atacan, y lo empujan. Él cae por un precipicio. Y cae al fondo, y cuando mira hacia arriba, ve a un hombre totalmente endemoniado, un sujeto de nombre Saulo, de la ciudad de Tarso, que está vociferándole a todo el mundo para que tomen la roca más grande y lo maten como a una serpiente, como a un gusano!

Y cada vez que Esteban mira hacia arriba, ve el odio, el pecado, y las piedras que le rompen los huesos, que le fracturan las costillas, que le perforan los pulmones. Y comienza a ahogarse en su propia sangre. Pero cuando mira hacia arriba, ve los cielos abiertos. Pero Jesús no está sentado a la diestra del Padre intercediendo, está de pie. Muchos teólogos interpretan esto como una posición de juicio, porque Israel estaba cometiendo el pecado imperdonable. ¿Sabes cuál era? Estaba rechazando al Espíritu Santo. Y cuando ve tanto pecado, no se aguanta y, con el último hálito de vida, dice: ¡Padre! ¡No les tomes en cuenta este pecado! Entonces, envuelve Gracia. Dos capítulos más tarde, Saulo de Tarso, se convertirá en Pablo de Antioquia. Nadie lo guía al Señor, eh? Nadie ora por él, no viene ningún evangelista y planta una carpa, ya lo hizo Esteban, cuando él lo cubre con la Gracia. ¡Por eso se convierte Pablo! ¡Está envuelto por la Gracia de la oración de Esteban! Deja que Dios te hable, ahora.

Deja que el Espíritu Santo te convenza, que ese Saulo de Tarso que te está torturando, que te está persiguiendo, que te está atacando, que te deprime y que hace que tú digas: ¿Por qué? ¿Por qué?, ese Saulo, hoy, aquí, AHORA, se va a convertir en Pablo de Antioquia. No mañana ni esta noche, eh? Hoy. Porque tú tienes en tus manos, el poder. El poder de convertir el pecado en un trofeo de la gracia de Dios. Cuando vivimos una experiencia dolorosa, generalmente nos formulamos una pregunta: ¿Por qué? Bien; habré de decirle que esa, es la pregunta favorita del diablo. Nadie podrá contestarte esa pregunta porque, para hacerlo, habría que ser Dios. Pero sí puedes cambiarla por otra pregunta: ¿Para qué? Porque hay un propósito en la miseria que te ha tocado vivir, hermana, hermano. Y porque si hay un propósito, esa miseria, no es tan miseria.

Fíjese esto: si una mujer tiene dolor de muelas a las dos de la madrugada, es catástrofe. Pero si una mujer tiene dolores de parto a las dos de la madrugada, es buena noticia. Porque mientras más fuerte y continuo sea ese dolor, más se acerca el propósito de ese dolor. Deje que el Espíritu le muestre ese mal que alguien le hizo, o que usted mismo hizo, o que usted se pudo haber hecho a sí mismo. Y que hoy pueda aplicarle la Gracia de Dios. Usted me podrá decir que no funciona, es cierto; que ya han estado orando por usted, que le han impuesto las manos, que se revolcó, que se cayó, que oró en lenguas, que el enojo y la rabia vuelven igual, que no se van y todo lo que quiera.

Pero déjeme explicarle algo; adentro suyo hay dos círculos. Uno llamado EMOCIONES, y el otro, CONVICCIONES. Las emociones, es lo que usted siente y no tiene ningún control sobre eso. Por eso el enojo, va a volver. Usted no lo puede controlar. Pero lo que sí usted podrá controlar, es lo que entra en el círculo de las convicciones. Una convicción, es algo que usted cree, simple y solamente porque Dios dice que es verdad, no por otra cosa. Y, cuando venga el enojo, no lo niegue, pero confiese lo que cree.

Es como ir conduciendo un vehículo por una calle de doble mano, y por la noche, por allí viene un vehículo con un montón de jóvenes, con esos faros potentes, tremendos, y de pronto se los encienden de frente y usted se queda ciego y no ve absolutamente más nada. No tiene más control. Usted quiere apagar esos faros que lo enceguecen pero no puede porque el vehículo es de los otros, no suyo. ¿Qué hará, entonces? Vira hacia la derecha, busca la línea blanca que se encuentra en el centro de la ruta, y se olvida de las luces y de todo lo que viene de frente, y observando cuidadosamente la línea, conduce tranquilamente hasta que las luces pasan. Las luces, son sus emociones y la línea blanca es lo que hoy, usted, edifica aquí. Pero aquí, ya y ahora.

Tome y registre la fecha de hoy, cualquiera sea y haya pasado el tiempo que haya pasado de la aparición de este artículo ante sus ojos. Anótela donde pueda tenerla a mano. Y recuérdela siempre. Cuando esas “luces” lleguen, ese enojo y todo ese recuerdo, la línea blanca va a decir: “¡¡Tal día, de tal mes, y a tal hora, a eso, yo ya lo perdoné!! ¿Amén?

Considere lo que el Espíritu está haciendo a través de este mensaje. ¿Se da cuenta que hoy, usted puede aplicar la Gracia de Dios a su vida o a la vida de otro? Y si la va aplicar, le pido que ya mismo, en este exacto momento lo haga. El diablo teme que usted lo haga, pero usted lo va a hacer. Tome autoridad ahora sobre todo poder del enemigo, y bajo la sangre de Cristo, ate a todos los demonios mentirosos y repréndalos en el nombre de Jesús. Y ahora declárese libre. Y, si está dispuesto o dispuesta a perdonar, haga lo que tenga en su corazón: arrodíllese, cierre sus ojos, lo que tenga en su corazón de hacer. No busque métodos y haga una corta y simple oración que suene más o menos así con sus palabras:

Señor: yo hoy bendigo; yo hoy libero; yo hoy aplico gracia a ese terrible pecado. Atención que, cuando lo haga, va a sentir que ese viejo dolor va a subir otra vez contra su pecho, pero déjelo. Ese dolor está subiendo para irse, no para quedarse. Pero diga con claridad, buena voz y toda la convicción que encuentre: Yo, hoy, voy a perdonar.

Quiero que hagamos juntos esta oración. Hágala a medida que la lee y créala. Hágala despacio, donde está en este momento, tomando la actitud que quiera y desee. Si quiere arrodillarse, o postrarse, o llorar todo lo que tenga ganas, déjese y permítase libertad total, pero ore: Padre Dios: Que se sepa en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra que hoy, en este día, y a esta hora, yo perdono y bendigo a los que me maldijeron, a los que me abandonaron, a los que me hirieron. Que se sepa en el cielo y en la tierra, y, sobre todo, en el infierno, que hoy perdono, que hoy bendigo, que hoy libero, pido prosperidad y declaro que, cuando el pecado abunda, la Gracia de Dios, ¡La Gracia de Dios! Sobreabunda. Y soy libre y declaro libres a los que me esclavizaron. Y los bendigo, en el nombre de Jesús, amén, amén y ¡Amén!!

¿Lo hizo? Si lo hizo, estamos ganando por un tanto contra cero esta partida. Pero preste atención y no se descuide en absoluto, porque nos pueden empatar. Pero ahora le pregunto: ¿Usted querría, para su tranquilidad, pasar a ganar este juego por dos tantos contra cero? Si confiesa algo con su boca, lo sella. Así que ahora, ni bien termine de leer este trabajo, busque a alguien a quien decirle: ¿Sabes? Hoy pude perdonar a alguien que me había herido…

Entonces, cuando regrese el enojo, – porque le aviso que el diablo va a intentar introducírselo nuevamente -, use ese momento, el del enojo, para orar por aquella persona. Y si Satanás lo perturba demasiado, dígale sin necesidad de gritarle, porque él no se va a los gritos, él se va por su autoridad en Cristo Jesús. dígale: “¡Satanás! ¡Si tú insistes en hablarme de mi pasado, yo voy a hablarte de tu futuro! Y usted sabe cuál es ese futuro porque está escrito. Y lo que está escrito, se cumple. Es Palabra de Dios.

Esta Palabra ha sido para usted en este día. Tengo la total convicción que nadie leerá esto por curiosidad o casualidad, sino porque allí habrá sido enviado por el Espíritu Santo, que en este momento está rompiendo yugos de maldad en su vida, yugos de odio. Ha roto el trabajo de espíritus de rencor, de raíces de amargura, de resentimientos, de un no poder avanzar por causa de… “aquello”. Aquello, ya fue. La Gracia de Dios, es HOY.

¿Puede aplicar la Gracia? No lo mire con los ojos de la carne, por favor; con los ojos de la carne, no podemos hacer nada. Porque los que nos caen antipáticos, nos siguen cayendo antipáticos, pero con los ojos del Espíritu, si le decimos: “Señor, muéstrame a esa persona que me hizo tanto daño con los ojos con que tú lo estás viendo”, en algún momento, Dios va a hacer que usted los vea con los ojos con que Él lo ve. Y no me atrevería a dar un centavo de dólar por lo que usted va a sentir en ese momento.

Porque lo primero que quizás va a sentir, es una enorme culpa. Se va a censurar a sí mismo diciendo: ¿Pero con qué derecho yo, me permito odiar o guardar rencor a una creación de mi Señor? Cuando Dios dijo “El hombre es NUESTRA imagen y NUESTRA semejanza”, no habló solamente de usted, mi hermana o hermano. También habló del que la violó; también habló del que le fue infiel, también habló del que le robó, del que le hirió, del que lo defraudó, del que lo dejó en la calle, del que lo echó, de todo el que le hizo daño. ¡Del peor de los daños! A ese, también se refería cuando dijo: “Es NUESTRA imagen y semejanza.”

Pero para que eso sea posible, usted tiene que convertirse en la Esteban o en el Esteban de este tiempo. Y decir: “Padre… perdónalo. Como yo lo perdono, tú también perdónalo”. No se asombre, – Y es una pena que hoy ya no se esté escribiendo Biblia -, si dentro de dos capítulos ese hombre o esa mujer se entregan a Cristo. Podrían tener un encuentro personal con Cristo como el que tuvo Saulo. Que fue lo que lo llevó a pasar a ser Pablo. Pero cuando usted aplique la Gracia, no antes.

Lo que pasa es que usted no termina de creer que Dios pueda moverse por su oración. Todavía está convencida o convencido, que Dios sólo se mueve por la oración de los pastores, de los personajes eclesiásticos importantes. Olvídalo, eso es pura religiosidad. Dios se mueve por la oración DE LOS QUE CREEN EN EL. Y los que creen en Él, son los que creen en Él. Y ni usted ni yo podemos saber quiénes y cuáles son.

La Gracia es por fe. Entonces habrá que preguntarle: ¿Cómo está su fe? ¿Tambaleando quizás? Quizás usted ha creído mucha mentira. Cuando creemos mucha mentira del enemigo, flaquea nuestra fe. ¿Pudo perdonar? ¿Le fue difícil? ¿Está quebrado o quebrada? Es lo más lógico, lo más natural si quiere que lo llame así. Cuando se rompe un yugo de alguna fortaleza de mucho tiempo, el yugo se hace trizas en nuestro interior. No sea cosa, mi hermana mi hermano, que no sólo haya sido usted presa de ese pecado terrible que cometieron contra usted, sino que por allí y sin querer, lo haya estado usando para que la gente le tenga lástima. Para que la miren y digan: “¡Ah, esa es la hermanita a la que le ocurrió… tal cosa!” Con eso, usted no va camino a la victoria, se lo aseguro. Camino a la victoria va cuando todo eso queda sepultado bajo la Gracia. Porque esa basura, esa porquería envuelta en Gracia, se transforma en bendición.

Si usted derrama un chorro de agua fría sobre un plato con grasa, esa grasa se transforma en una pasta y el agua. Si usted derrama un chorro de agua caliente, en cambio, sobre el mismo plato con grasa, se limpia inmediatamente y queda un plato limpio. Para estar limpio, necesariamente, habrá que pasar por el fuego.

¿Le ha tocado a usted pasar por el fuego? No es para que usted se sienta la peor mugre o la peor basura. Es para que pueda aplicar Gracia a eso que tanto le ha dolido y lo pueda transformar en bendición. Yo sé que usted muchas veces ha dicho: “Sé que el Señor tiene un ministerio para mí, pero yo no lo puedo ejercer por causa de “aquello”. ¿Sabe una cosa? Dice el Señor que a ese ministerio que ya tiene, va a poder mecanizarlo sobre la plataforma de eso tan terrible que le sucedió. Cuando usted le aplique Gracia, por supuesto. Allí va a empezare a bendecir su vida el Señor.

Si yo puedo estar escribiendo estas cosas para su crecimiento y su bendición con la autoridad que el Espíritu le está mostrando a usted que yo tengo, es porque alguna vez tuve que envolver con la Gracia de Dios mucha de la basura y la porquería que alguna vez pasó por mi vida. Por eso he sido bendecido y, por esa misma razón, puedo ser usado para bendición de otros.

No grite cuando el fuego lo queme. Diga como Esteban: ¡Perdónalos! ¡No saben lo que están haciendo! Pero yo, Padre celestial; yo los perdono. Y aplico Gracia sobre eso. Cuando la Gracia sobreabunde sobre ese pecado que abunda, eso va a ser la plataforma de la cual va a salir la nave espacial que va a llegar a todos los lugares del universo con el bendito evangelio del reino de Dios. Porque para eso estamos aquí. No para vivir en lamento tras lamento, por “aquello” que nos sucedió un día. No ayer ni esta mañana; hace veinte, treinta, cuarenta, cincuenta años, y que todavía usted no ha podido perdonar y, mucho menos, envolver con Gracia.

No me puedo imaginar por más que me lo propongo porque quizás el Señor no me lo permite, cuántos, en este momento, y en cualquier remoto lugar del planeta, han sentido la certeza y la convicción de que este, indudablemente, ha sido para ellos acceder a Una Llave de Sanidad…

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Así Será Aquel Día

Tomemos algo concreto, actual y literal: ¿Qué es un reino? ¿Un lugar geográfico? ¿Una especie de nube especial preparada para que vayan a sentarse a tocar la lira o el laúd, como se nos muestra en los dibujos, todos los que se portaron bien, o mejor como lo ve el mundo en general, simplemente todos los que se mueren? Si esto fuera así, el ochenta por ciento de lo que dice la Biblia serían mentiras, Jesucristo habría ido a la cruz innecesariamente, el infierno sería una mentira más para asustar a los chicos que no comen debidamente y Dios, que es mitad bueno y mitad tonto, terminaría salvando a todos los hombres hagan lo que hagan con sus vidas en la tierra. Descabellado. Injusto. Incoherente. Totalmente anti bíblico. Sin embargo, muchos autodenominados «cristianos», todavía piensan así.

Un reino es una jurisdicción, un ámbito donde se posiciona un rey, que es el que manda y un grupo de gente, que se supone que se subordina a ese rey, acata todas sus directivas, obedece todos sus mandatos y cumple en obediencia todo lo que se le manda. La esencia misma del evangelio de Jesucristo nos muestra que el Reino no es un lugar para el que tenemos que esforzarnos en llegar, sino un ámbito SOBRENATURAL al que tenemos que estar dispuestos a recibir. …El Reino de los Cielos se ha acercado, fue lo que predicó Jesús. Hizo aclaraciones, mostró ejemplos, deslizó promesas y enseñó comparaciones, pero ninguna de ellas para fabricar doctrinas parciales, sino para establecer su autoridad y su dominio y para que todos supiéramos quién era ÉL y qué representaba. Mucho pueblo de Dios no lo tiene muy claro todavía.

(Mateo 13: 31-32)= Otra parábola les refirió, diciendo: el reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nido en sus ramas.

Esta pequeña parábola encierra, en toda su maravillosa profundidad, un resumen casi exquisito de una de las facetas del reino de Dios. Parece mentira que algunos eruditos entiendan que ya la interpretaron debidamente, que hayan escrito prestigiosos comentarios que muchas escuelas teológicas adoptaron como libro de texto obligado y hayan decidido que se debe enseñar eso agregando, de motus propio, que ya no hay nada más por ver o escudriñar. Están negando la revelación fresca, la palabra profética de Dios para este tiempo, lo que equivale a asegurar con irreverente liviandad la inexistencia de algo que Dios tiene desde siempre: su soberanía.

Olvidan que en el Proverbio 29:18 la palabra dice que… sin profecía, el pueblo se desenfrena. Y esto no habla de alguna especie de premonición o adivinanza personal. Habla que si el pueblo no recibe palabra profética, revelación fresca, se muere. Espiritual y físicamente. Muchos hombres y mujeres han muerto. Los cementerios están llenos de sus cuerpos. Pero muchas iglesias también han fallecido. Sólo son bancos, púlpitos, ritos, tradiciones, programas, actividades y palabrería vacía de espíritu y llena de humanismo filosófico.

El grano de mostaza, (Y nota que dice EL grano y no UN grano), es un símbolo, una tipología. Y esto no es una ocurrencia o un invento mío. Más adelante, la Biblia te lo va a decir a ti personalmente, para que no te quede ninguna duda. Al menos conmigo. Soy sólo el cartero, el mensajero circunstancial. Dice que el hombre, (Que en este caso representa al rey, a Dios), lo siembra en SU campo. El campo es el mundo global. Conclusión: el mundo ES DE DIOS, no de Satanás como predican algunos. Satanás es solamente un usurpador que si todavía está donde está y nadie lo sacó a patadas, puntapiés, es porque los encargados de sembrar no siembran; o siembran buenos consejos, moralina, doctrinas sectoriales o razonamientos psicológicos y no la palabra del Reino y así, al usurpador no lo puedes echar, expulsar.

Dice luego que en su segunda fase, la semilla se transforma en la mayor de las hortalizas. Esto representa al grupo pequeño, a la congregación local. La hortaliza está en la huerta particular, en la quintita personal, esa que se riega con la latita de la unción que un determinado líder tiene para desarrollar su ministerio. Porque después dice que se convierte en árbol frondoso, y esto sí que es claramente una alegoría, ya que sabemos que no existe tal cosa como un árbol de mostaza.

Porque concluye señalando que vienen las aves del cielo (Olvídate de los pajaritos y el cielo con nubes que tú ves; son ángeles), y hacen nido, (Morada, habitación, sitio), en sus ramas. Por si no lo tienes claro: si el Reino es semilla de mostaza, que pasa por ser hortaliza y se termina en árbol global, iglesia de Dios, las ramas, somos los miembros del Reino. Los que decidimos creer, un día, que efectivamente el Reino de Dios se ha acercado y elegimos, (Por voluntad propia y el costo que pueda tener) formar parte de él.

(Verso 33)= Otra parábola les dijo: el reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

La mujer que se menciona aquí es la iglesia. Las tres medidas de harina, son la base con la que se fabricaban los panes, el alimento, lo cual es símbolo de la palabra. En Génesis 18:6 vemos que Abraham le ordena a Sara elaborar alimento con esa receta. Esconder, aquí, es infiltrar, intercalar, para que ese alimento tenga nutrimento, para que verdaderamente alimente y no se limite a llenar la barriga de quien lo consume.

En el mensaje de la predicación de la palabra por parte de la iglesia, está muy bien que se hagan referencias históricas, sociales, políticas, económicas y hasta doctrinales, pero si no tiene escondida en su contenido el resplandor de la gloria del Reino de Dios, no pasa de ser un bonito discurso acerca de Dios, significado literal de nuestra conocida palabra: TEOLOGÍA. Y una más: deja ya de desconfiar de la levadura. (Hay sectores que han llegado a prohibir su consumo por parte de la congregación por considerarla pecaminosa). La levadura es sólo un símbolo de algo que entra, leuda y se queda con todo. Hay levadura para Dios y levadura para el diablo. Pero la levadura, en sí misma, es sólo un elemento para utilizarse; y no es ni mala ni buena, es levadura.

(Versos 34 y 35)= Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo que dijo el profeta, cuando dijo: abriré mi boca en parábolas; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.

La parábola es el método que Jesús eligió para hablarles a sus contemporáneos. ¿Por qué lo hizo si ÉL sabía muy bien que toda esa gente, intelectualmente, era de muy escasa o nula formación como para que pudieran descifrar ciertos códigos idiomáticos? ¿No hubiese sido mucho más sencillo decirles las cosas por las claras para que cada uno supiera a qué atenerse?

Fíjate que ante cada enseñanza, Jesús siempre dijo: …el que tiene oídos para oír, oiga. ¿Eso quería decir que había muchos enfermos de hipoacusia u otros problemas auditivos? Desde ya que no. Él nunca se refirió al oído como uno de los cinco sentidos naturales. Él era Sumo Sacerdote fiel al orden de Melquisedec. Estaba parado sobre una tierra, compartiendo, dialogando, vistiendo, comiendo y bebiendo como sus paisanos, sujeto por propia voluntad al sistema natural, pero fiel, absoluta y decididamente leal a la eternidad, su real y verdadero origen.

Por lo tanto, la parábola, eran las tres medidas de harina con la cual ÉL preparaba el alimento espiritual, pero escondiendo -como la levadura-, un mensaje claro del reino de Dios que sólo podía ser oído por aquellos que tenían sus oídos espirituales abiertos. Hoy sucede lo mismo con los que predican el auténtico evangelio de Jesús, el evangelio del Reino que se acerca al hombre. De allí que cuando le dicen que lo suyo es demasiado profundo, demasiado…espiritual, y que para que te entiendan tú tienes que hablar con más sencillez, reflexiona: A EL se lo dijeron antes, pero ÉL siguió firme conforme al mandato divino.

(Salmo 78: 1-3)= Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron.

Ese «inclinad vuestro oído», implica una actitud literal con contenido filosófico. Imagínatelo. ¿En qué condiciones físicas deberías tú inclinar tu oído? Entre otras cosas, para oír lo que tiene para decirte uno que se encuentra, en el aspecto que sea, en un nivel más bajo que el tuyo.

(Mateo 13: 36)= Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa, y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo.

PRIMERO: Nadie tenía rubor ni pudor en despedir a la gente cuando Jesús terminaba su mensaje. No había ni cortesía, ni diplomacia, ni relaciones públicas. Nadie pensaba en el «qué dirán» ni en él «¿No se ofenderán?», Ni tampoco en el «Que se vayan cuando los hermanitos lo deseen». No señor. Terminó el mensaje, terminó el almuerzo espiritual y a otra cosa. Si no tiene apuro hermanito la sigue en la vereda, pero hágame el servicio de irse porque tengo que cerrar el templo. Se los despedía y a otra cosa.

SEGUNDO: Los discípulos sí que prestaban atención a su status, al qué dirán y el concepto que pudieran tener de ellos. Jamás habrían pedido una explicación como esa delante de toda la gente. Allí, seguramente, ellos ponían cara de sabihondos y es capaz que le dijeron a alguno que se había quedado con la boca abierta: «¿Has visto? ¿Te das cuenta ahora como es la cosa? ¡Despiértate, dormido!»

TERCERO: Los discípulos de Jesús no tenían sus oídos espirituales muy afinados todavía. Era la diferencia entre ellos y Pablo. Pablo tuvo un encuentro con Cristo que cambió totalmente su vida. Los discípulos convivieron con Jesús. No es lo mismo. Lo que Dios hizo poner en la Biblia de uno y los otros, te muestran la diferencia.

(Verso 37)= Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

PRIMERO: Aquí tienes muy claramente definido quién es el hombre que siembra la semilla de mostaza. SEGUNDO: Creo que vale la pena aclararte algo sobre el campo. Para el agricultor, el campo es una promesa de cosecha. La extensión del terreno da la visión de una buena cosecha. Jesús dice: el campo es el mundo. El propio cuadro de imágenes de Cristo señala el proceso de la evangelización en el ámbito mundial: salgan y siembren, dice. El campo puede ser fértil o no; puede verse afectado por la sequía, es decir por una gran necesidad espiritual, o por insectos, (estos son los opositores espirituales), pero, en cualquiera de los casos, el campo nos convoca a la obra. Alza tus ojos y mira; la cosecha está lista.

(Verso 38)= El campo es el mundo, (Tanto amó Dios al mundo. Tanto amó Dios al campo), la buena semilla son los hijos del reino, (No dice los salvos, dice los hijos del reino), y la cizaña son los hijos del malo. (Tú lo sabes: la cizaña no es yuyo, hierba seca, como muchos erróneamente suponen y hasta predican. Eso sería muy fácil de identificar y nadie podría confundirse. La cizaña es una semilla idéntica a la del trigo, pero tiene un gusto amargo y además es tóxica, venenosa. Ahora: ¿Cómo es que la cizaña va a parar allí, junto a la buena semilla?)

(Verso 39)= El enemigo que la sembró es el diablo; (Listo. La cizaña no aparece de manera circunstancial o por casualidad. Alguien la tiene que sembrar, igual que la buena. Aquí le dice con meridiana claridad quién siembra la mala semilla en el campo para que se confunda y se mezcle con la buena) La siega es el fin del siglo: (No habla del final de la década del dos mil, o de la del dos mil cien. Siglo, aquí, es KOSMOS, y significa sistema) y los segadores son los ángeles. (Óigame bien: a ti no te ha sido entregada ninguna hoz, ninguna guadaña. No es tu responsabilidad eliminar la cizaña. Lo único que tú tienes que hacer es discernirla, detectarla, para no contaminarte con ella. Para no llevar amargura a tu boca y para no correr riesgos con el veneno. Son los ángeles enviados de Dios los que habrán de dar cuenta de ella). Mira lo que dice en Apocalipsis.

(Apocalipsis 14: 15)= Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Fíjate que en contra de la doctrina del arrebatamiento y la gran fuga, que es la que sigue predicando que Cristo viene hoy, esta noche, mañana, la palabra te está diciendo que el gran día del fin habrá de empezar con la siega de la cizaña, (o sea: los impíos), y no con el arrebatamiento de la iglesia como muchos piensan y esperan. Ojo: va a haber un arrebatamiento, pero no será antes de la siega de los malos. No consolido, defiendo, invento ni altero doctrinas: sólo leo la Biblia.

(Mateo 13: 40)= De manera que como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será, (Igualito, de la misma manera), el fin de este siglo, (de este sistema, del humanismo, de la perversidad, de la carnalidad incrédula).

(1 Corintios 10: 11)= Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.

(12) Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

Este pasaje le da más forma a lo dicho. Le preavisa que mientras más firme y sólido le parezca que está, más cuidado tiene que tener. Es posible caerse en la gran siega por vivir de suposiciones dogmáticas, doctrinales, morales, filosóficas o psicológicas, en lugar de hacerlo por lo que dice la Palabra. Hay muchos así. Pero por si aún le quedan dudas, mire lo que sigue:

(Mateo 13: 41)= Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, (En el fin del siglo, del sistema, del tiempo, en la siega final)…y recogerán de SU REINO, (Bueno: Ahora presta toda tu atención a esto porque es clave-re-clave. No te está diciendo que los ángeles van a recoger del campo, del mundo, de afuera lo que van a recoger; dice que de SU REINO, es decir: de su membresía, de los que dicen ser sus hijos de su iglesia)...a todos los que sirven de tropiezo. (Por si te quedaba alguna duda, te explico: el mundo incrédulo y secular no es tropiezo para la iglesia, sencillamente la ignora, no le da bolilla, no existe; el mundo hace la suya. Muchos de los que están dentro de la iglesia, ya sea disfrazados, infiltrados, convencidos o acostumbrados, si pueden serlo. Y aquí entran tanto calienta-bancos, ujieres, diáconos, ministros, músicos, cantantes, líderes, maestros, pastores, cualquiera que esté influido puede servir de tropiezo. No habrá privilegios, dice A TODOS.) …Y a los que hacen iniquidad. (Queda claro: dentro del Reino, dentro de la llamada iglesia, hay gente que hace iniquidad. Esos se van primero, no los buenos ni los justos. Y adónde van…

(Verso 42)= Y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Creo que ya no le caben dudas que esto no es ningún arrebatamiento de la iglesia en gloria, no es así? Pero… ¿Y qué pasa con los que no son impíos? ¿Para dónde van?

(Verso 43)= Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Está muy claro que para que los justos del Reino resplandezcan, primero habrá que limpiar ese Reino de toda presencia oscura. La gran siega llegará primero, pasará una zaranda por la iglesia y los que queden, el remanente de Dios, resplandecerán en gloria. Mira lo que encontramos en Daniel:

(Daniel 12: 1-3)= En aquel tiempo (Fin del siglo, del sistema presente) …se levantará Miguel, (Miguel es un arcángel, cabeza de los ángeles encargados de la siega) el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo (Miguel está de nuestra parte) y será tiempo de angustia (Parece que para la gran gloria falta todavía) cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, (Los justos resplandecerán y se quedarán; Los malos del Reino, serán segados) todos los que se hallen escritos en el libro. (Habla del registro del trono de Dios, no de la nómina de los miembros de una congregación local. De los que son de corazón recto y agradan a Dios y están aprobados, no de los que van todos los domingos a un templo, hacen cosas, ejercen ritos, o dicen ser cristianos. Dios lo sabe.)

(2) Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra (los muertos) serán despertados, unos para vida eterna, otros para vergüenza y confusión perpetua.

(3) Los entendidos (los justos) resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, (Dice los que enseñan la justicia, no doctrinas denominacionales como prioridad total y absoluta, teología vacía, moral y buenas costumbres. Justicia, es palabra revelada de Dios) como las estrellas a perpetua eternidad. (Pero hermano…es Daniel…Antiguo Testamento…Usted sabe… ¿Cómo sabemos que esto tiene que ver con el fin y no con algún juicio intermedio de Dios?)

(4) Pero tú, Daniel, cierra las palabras y el libro hasta el tiempo del fin.

Juicios podrá haber muchos, pero fin, hay sólo uno mencionado como tal. Ahora recapitulemos: el Día del Señor, ese que vendrá como ladrón en la noche, habrá de llevarse primero a todos los impíos que están DENTRO del reino, dentro de la iglesia. Los que quedan y resplandecen son los justos. Porque aquí mismo está la pista, en que vendrá como ladrón. ¿A qué viene un ladrón? A llevarse lo que no le pertenece. Esto está claro, verdad? Pero entonces…el arrebatamiento… ¿Es solamente una ilusión? Para nada. Mira:

(1 Tesalonicenses 4: 13)= Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen (es decir de los que murieron) para que no os entristezcáis como los otros (los incrédulos) que no tienen esperanza.

(14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, (está hablando de los que realmente creen, no de miembros eclesiásticos masificados) así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (Calma. Va a haber un rescate después de todo, viste? Pero… ¿De quiénes y cuándo?)

(15) Por lo cual decimos esto es palabra del Señor: (Cuidado. Atención. Pablo va a decir algo que viene de Dios. Esto no es ocurrencia humana paulina. Dice que es palabra del Señor. Y el Señor, cuando habla, lo hace desde un ámbito de eternidad; no se dirige a un tiempo cronológico sino a una condición, a un estado. No se trata de vivos y muertos físicos, porque para Dios la muerte física no existe: se trata de muertos o vivos espirituales, porque Dios es Espíritu y habla siempre desde esa posición) que nosotros que vivimos, (O sea: Que hemos creído de verdad) que habremos quedado hasta la venida del Señor (¿Que habremos quedado de qué? ¿No será de la gran siega?) …no precederemos a los que durmieron.

(16) Porque el Señor mismo con voz de mando, (autoridad divina) con voz de arcángel (que ya habrán finalizado con la gran siega) y con trompeta de Dios (palabra profética) descenderá del cielo (¡Cristo vuelve!) y los muertos en Cristo resucitarán primero.

(17) Luego nosotros los que vivimos, (Pablo ya no vive, es revelación profética, global) los que hayamos quedado, (¿Los que hayamos quedado de qué? ¿Con vida? Pablo, entonces, no encaja allí. Simple. Los que hayan quedado de la gran siega. Los justos que resplandecen) seremos arrebatados, (el término ARREBATADOS implica: Capturar, atrapar, quitar, tomar. Ejemplos: Enoc, Felipe después que bautiza al etíope, Pablo cuando visitó el tercer cielo) juntamente con ellos (¿Con quiénes? Con los muertos EN Cristo) en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor: (Dice SIEMPRE. Definitivamente. Hasta nunca jamás. Eternidad).

Decididamente no estabas equivocado. El arrebatamiento sobrevendrá. No te mintieron. Lo único que vas a tener que hacer ahora es patear un poco esa doctrina basada en un solo versículo y hacer lo que la Biblia dice que tienes que hacer: seguir creyendo en eso, pero cambiando el mapa y la mentalidad. Ya no más un rapto de gente que no puede con el diablo, sino el arrebatamiento de una iglesia resplandeciente en gloria y victoria después que los ángeles arrasen con todos los impíos que hay en el Reino, no fuera del Reino. ¿Todavía tienes dudas? Y sí: no es fácil renovar nuestro entendimiento como se nos pide en Romanos 12:2. Pero hay más escritura que confirma esta visión, mira:

(Mateo 24: 29)= E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, (Tiempos de angustia, se acuerda?) el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. (Si no me fuera por las ramas, me pararía aquí a explicarte por qué esa diferencia entre «el cielo» de donde se caen las estrellas a «los cielos» conmovidos. Aquí empieza a decirle qué va a pasar y cómo va a pasar)

(30) Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. (Supongo que te queda claro que la iglesia no se va en derrota sino en poder y gran gloria)

(31) Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, (después de la gran siega, cuando los justos resplandezcan) de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

Así será el gran día, sí señor. Pero… ¿Cuándo será? Nadie lo sabe. Sólo nos da, más abajo, una pequeña pista.

(Verso 36)= Pero del día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles del cielo, sino sólo mi Padre. (Queda claro: nadie lo sabe, sólo el Padre. Pero aquí va la pista.)

(37) Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. (La pista es: como en los días de Noé. ¿Y cómo eran los días de Noé? Número uno: el anunciaba a todo el que quisiera oír lo que Dios le había dicho que iba a hacer, pero nadie lo escuchaba. Sólo su familia y con algunas reservas. Nadie le creía. En un marco de libertinaje y corrupción masificada, Noé no era más que un viejo loco hablando delirios místicos. ¿Andará alguno así hoy por allí según los «racionales» del evangelio? ¿Qué más? Tenemos una señal.

(38) Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, (¿Quiénes comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, los justos o los impíos? Los impíos, porque los justos estaban muy ocupados ayudando a Noé a preparar el arca.) hasta el día en que Noé entró en el arca, (39) y no entendieron, (¿Quiénes no entendieron?¿Los justos o los impíos? Los impíos) hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos (¿A quiénes se llevó el diluvio, a los justos o a los impíos? A los impíos, los justos estaban dentro del arca.) Así será también la venida del Hijo del Hombre. (Listo. La gran siega se llevará primero a los impíos para que los justos puedan resplandecer).

(40) Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado y el otro será dejado,

I’m sorry: ¿A ti no te enseñaron, como a mí, que esto era el arrebatamiento y que el que sería tomado era el justo y el que se quedaba sin saber qué había ocurrido era el impío? ¿No se hacían bromas con esto? Cuando tú llegabas a un lugar y no encontrabas a nadie, no hacías el chiste, la broma, el chascarrillo ese de: «Eh…no habrá venido el arrebatamiento y yo me quedé? Mucho me temo, a la luz del contexto de lo que hemos visto en este trabajo, que esto es exactamente al revés. El que vuela es el impío y el que se queda -para resplandecer- es el justo, que posteriormente, será arrebatado. ¿Lo puedes ver o es demasiado para tu presidio doctrinal denominacional?

Hay otra escritura, en Lucas 17: 28-30, donde la pista son los días de Lot además de los de Noé. Ahí te dice que los impíos, (No los justos que se tomaron el olivo cuando los ángeles les avisaron lo que iba a hacer Dios) comían, bebían y se divertían en orgías varias hasta que llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos los impíos. Y lo remata, en el verso 30, con un: Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

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¿Qué te Impide Entrar en el Camino?

Dijo alguna vez Paul Samuelson, un pensador que quizás no fuera ateo, pero tampoco practicante religioso alguno, que “Cuando todo el mundo está loco, ser cuerdo es una locura”. Jamás habrá podido imaginarse este buen hombre, la trascendente verdad que estaba señalando y, mucho menos, cuan ligada a la mentalidad del Reino de Dios estaba su frase célebre.

Nosotros, sin embargo, estamos por concepción divina mucho más allá del mejor y más ocurrente pensamiento humano. Tenemos una palabra viva y eficaz que nos ministra de manera permanente y en ella vamos a encontrar, porque están, todas las respuestas a nuestros interrogantes. El quid de la cuestión, es: ¿Estaremos dispuestos a oír, creer y poner por obra esa maravillosa palabra?

Yo hago esta pregunta y casi podría oír el desordenado rumor de todas las respuestas: ¡Sí! ¡Seguro! ¡Amén! Sin embargo…Les pido que a partir de este trabajo, ustedes reflexionen muy seriamente en esto que les propongo. Les va a servir para saber, en primera instancia, adónde está plantados dentro del evangelio y, en segundo término, hasta qué punto cubre todas las facetas que vienen encerradas como profundos principios, en la Palabra de Dios. A lo mejor, solamente oyes. A lo mejor oyes, y también crees. Ahora bien; si oyes, crees y practicas sin impedimentos, prejuicios, ataduras o pudores religiosos, entonces eres tú un cristiano victorioso, que manifiesta a cada paso la unción y el poder de Cristo en su vida y, a menos que esto pueda servirte para ayudar a otros, este tema no es para ti y tienes plena libertad para dejar de escucharme y buscar otra voz, con otro trabajo que encaje mejor con tu problemática.

Voy a transcribirte un versículo sumamente conocido. Si lo deseas, anótalo por allí porque, en una de esas, al final de este trabajo, quizás nos tengamos que encontrar otra vez con él y, quizás, hasta lo podamos ver de otro color, desde otro ángulo, con otra luz.

(Juan 1: 1)= En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

El Verbo. La Palabra. Todos la escuchan. ¿Todos la escuchan? Quizás. Lo que no sé muy bien es si todos la reciben. Presta atención. Los espíritus de rechazo no son nuevos. Te voy a ir citando distintos pasajes que, de un modo u otro, demuestran los diferentes motivos por los cuales, a veces, el pueblo de Dios (No digo el mundo, digo el Pueblo) no puede, -aunque quiera-, oír y asimilar la palabra llena de revelación fresca que Dios derrama hoy sobre su iglesia. Entiende bien y fíjate si alguien que tú conoces no está en alguna de estas cosas que van a saltar de la misma palabra.

(2 Crónicas 30: 1)= Envió después Ezequías por todo Israel y Judá, y escribió cartas a Efraín y a Manasés, para que viniesen a Jerusalén a la casa de Jehová para celebrar la pascua a Jehová Dios de Israel.

(2) Y el rey había tomado consejo con sus príncipes, y con toda la congregación en Jerusalén, para celebrar la pascua en el mes segundo; (3) porque entonces no la podían celebrar, por cuanto no habían suficientes sacerdotes santificados, (Esto significa que todavía no estaban rectos de corazón) ni el pueblo se había reunido en Jerusalén.

(4) Esto agradó al rey y a toda la multitud.

(5) Y determinaron hacer pasar pregón por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que viniesen a celebrar la pascua a Jehová Dios de Israel, en Jerusalén; porque en mucho tiempo no la habían celebrado al modo que está escrito.

(6) Fueron, pues, correos con cartas de mano del rey y de sus príncipes por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían: hijos de Israel, volveos a Jehová el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y él se volverá al remanente que ha quedado de la mano de los reyes de Asiria. (No siempre Dios le hablará a usted personalmente; a veces usará y enviará mensajeros, correos)

(Verso 7)= No seáis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que se rebelaron contra Jehová el Dios de sus padres, y él los entregó a desolación, como vosotros veis. (Atención: la palabra y la doctrina siempre vendrán de Dios. La que viene de tus padres, no siempre será exacta y, en muchos casos, hasta puede ser errónea. ¿O tú eres de los que piensa que cuando decimos “Doctrinas de Demonios”, estamos hablando de un pastor haciéndole brujerías a un diácono en el púlpito? ¡¡A eso lo vería cualquiera!! ¿Me estás entendiendo?

(Verso 8)= No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres; (¡No seas terco, mi amigo!) someteos a Jehová, y venid a su santuario, el cual él ha santificado para siempre; (En todo caso, lo santo es el santuario; los hombres están sólo de paso por allí) y servid a Jehová vuestro Dios, y el ardor de su ira se apartará de vosotros.

(9) Porque si os volviereis a Jehová, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarán misericordia delante de los que los tienen cautivos, (¿Estás tú cautivo? De ser así, ¿Has prestado atención quién o qué es lo que te tiene cautivo?) y volverán a esta tierra; porque Jehová vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no apartará de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis a él.

(10) Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y Manasés, hasta Zabulón; mas se reían y burlaban de ellos.

Primera Causa: LA SOBERBIA ESPIRITUAL

¡Hermano! ¿Quién se cree usted que es para venir a decirme a mí lo que Dios dice hoy? ¿Por qué cree que me eligieron a mí para estar en este lugar? ¿Usted se piensa que si Dios tiene algo para decir, yo voy a necesitar que lo diga usted, estando yo aquí? El pueblo, a veces, rechaza la palabra, simplemente porque no le agrada el rostro, el nivel social o intelectual, la ropa o la posición económica del correo. Eso se llama “acepción de persona”. Soberbia espiritual. Atención con esto: dice la Biblia que viene un par de días antes de la caída. Eso es lo que dice la Palabra en cualquier idioma y en cualquiera de sus versiones. Créalo o déjelo: es su problema.

(2 Crónicas 36: 11-16)= De veintiún años era Sedequías cuando comenzó a reinar, y once años reinó en Jerusalén.

(12) E hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios, y no se humilló delante del profeta Jeremías, que le hablaba de parte de Jehová.

(13) Se rebeló asimismo contra Nabucodonosor, al cual había jurado por Dios; y endureció su cerviz, y obstinó su corazón para no volverse a Jehová el Dios de Israel.

(14) También todos los principales sacerdotes, (¡Los líderes!) y el pueblo, (¡La congregación!) aumentaron su iniquidad, (¡El pecado!) siguiendo todas las abominaciones de las naciones, (¡Hola mundo! ¡Bienvenido a la Iglesia! ¿Qué novedad interesante o entretenida traes? ¡Pasa, pasa, haz lo que gustes! ¡Siéntete cómodo!) y contaminando la casa de Jehová, la cual él había santificado en Jerusalén.

(15) Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación.

(16) Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio.

Segunda Causa: MENOSPRECIO DEL MINISTERIO PROFETICO

Pastor. Líder: nadie te está diciendo que tengas que obedecer ciegamente lo que te dice el primer hombre que se te aparece auto-denominándose profeta. Pero escúchalo. Olvídate de su aspecto, de su procedencia, de su status, de su rango, de su cultura, de su currículum o de su posición dentro de la estructura eclesiástica. Recuerda a Juan el Bautista. El más grande, según Jesús. Semidesnudo, comiendo cosas rarísimas, aspecto de demente. Usa discernimiento. No pretendas usar raciocinio o lógica humanista. 2 Crónicas 20:20 dice que si tú crees en Dios, vas a tener seguridad, pero que si también le crees a sus profetas, vas a ser prosperado. ¿Te podrás permitir el lujo de dejar pasar de largo tamaña bendición sólo por arrugar su nariz?

(Proverbios 1: 7)= El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Tercera Causa: FALTA DE TEMOR DE DIOS Y DESPRECIO POR LA SABIDURÍA

¿Y para qué tengo que leer tanto la Biblia si el Espíritu Santo me habla todo el tiempo y me dice lo que tengo que hacer? ¡Gloria a Dios, hermano! Pero permíteme que te pregunte: ¿Tú estás seguro que el que te habla es SIEMPRE el Espíritu Santo? ¡Pero hermano! ¿Cómo me dice eso? ¿Qué se cree usted? ¡Tengo veinte años de creyente y usted me viene a decir que puedo confundir las voces? No. De ninguna manera me permita el Señor decirte alguna barbaridad simplemente porque se me ocurra. Lo que sí te puedo sugerir, por si eso te ayuda, es que de cuando en cuando, por lo menos, sería bastante sabio escudriñar las escrituras para comprobar que lo que estamos recibiendo se alinea con la Palabra. Digo; por simple temor de Dios, nada más.

(Proverbios 5: 7-14)= Ahora, pues, hijos, oídme; y no os apartéis de las razones de mi boca.

(8) Aleja de ella tu camino, (Está hablando de la mujer adúltera, pero por favor, discierna: está hablando en realidad de la iglesia adúltera, de la que traiciona al esposo con el primero que aparece con tentaciones excitantes) y no te acerques a la puerta de su casa; (9) para que no des a los extraños tu honor, y tus años al cruel; (10) no sea que extraños se sacien de tus fuerza, y tus trabajos estén en casa del extraño; (11) y gimas al final, cuando se consuma tu carne y tu cuerpo, (12) y digas: cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión; (13) no oí la voz de los que me instruían, y a los que me enseñaban no incliné mi oído!

(14) Casi en todo mal he estado, en medio de la sociedad y de la congregación.

Cuarta Causa: MILITAR EN UNA IGLESIA BABILONICA, ADULTERA.

Esto es como decir no estar alineado con el propósito de Dios aunque estés sirviendo en un sitio donde se habla mucho de Él. Se lo cita, se lo alaba, se lo predica, pero no se lo representa cabalmente, no se lo vive auténticamente y, esencialmente, se llega a privilegiar la obediencia a quienes tienen un plan personal, propio y particular que se encarama por sobre el plan de Dios revelado por su Palabra para el tiempo presente.

(Salmo 50: 17)= Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca?

(18) Pues aborreces la corrección, y echas a tu espalda mis palabras.

Quinta Causa: SER DESOBEDIENTES

Esto es hacer caso omiso a lo que Dios nos manda aún a sabiendas de la verdad, dando paso y prioridad a intereses personales, sectoriales, denominacionales o relacionados con una sencilla cuestión de prestigios personales.

(Isaías 5: 20-24)= ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

(21) ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!

(22) ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; (23) los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!

(24) Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.

Sexta Causa: FALTA DE PIEDAD Y DE SENTIDO DE JUSTICIA

Estamos hablando de indiferencia para con la maldad. Si no me afecta a mí, no me preocupa. Si no está en mi templo, no es cuestión mía. Yo no sé, no puedo saber nada más que por cálculos más o menos cercanos, cuantos creyentes hay en mi ciudad. Lo que sí puedo saber, de pronto hasta navegando por Internet, es cuántos evangélicos hay, que no es necesariamente lo mismo. Porque yo sé inmediatamente cuántos somos, pero el Padre Celestial, único que ve en lo secreto, sabe QUIENES somos.

(Jeremías 6: 8-14)= Corrígete, Jerusalén, (¡Corrígete, iglesia!) para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, (Tenga en cuenta que Desierto, es lugar árido, sin fruto, sin alimento, sin agua de vida, con alta opresión y prueba continua) en tierra inhabitada. (Bancos vacíos, templos cerrados)

Así dijo Jehová de los ejércitos: del todo rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve a tu mano como vendimiador entre los sarmientos.

¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, (Esto, por si no está enterado, significa ¡Incrédulos!) y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.

Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano.

Y sus casas serán traspasadas a otro, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová.

Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.

Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: paz, paz; y no hay paz.

Séptima Causa: FALTA DE AMOR, AVARICIA Y VERGÜENZA DE DIOS.

Sí mi querido hermano; es así de cierto. Es sumamente sencillo hablar la Palabra de Dios dentro de nuestros templos; el gran tema está en hablarla fuera de ellos. Y el máximo asunto es practicarla testimonialmente a los ojos del mundo incrédulo.

(Zacarías 7: 8)= Y vino palabra de Jehová a Zacarías, diciendo: (9) así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano; (10) no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.

(11) Pero no quisieron escuchar; antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; (12) y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.

(13) Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos.

Octava Causa: DUREZA DE CORAZON

Es tremendo, pero nadie se conmueve por esa palabra. Hay una especie de rugosidad callosa rodeando los corazones. Hemos visto, hasta ahora, ocho causas internas por las cuales el hombre puede rechazar la palabra de Dios: Soberbia espiritual, Menosprecio del ministerio profético, falta de temor de Dios, Ser parte de una iglesia adúltera, Desobediencia, Falta de piedad, Falta de amor y dureza de corazón.
Y bueno… Está bien… En aquel tiempo, los antiguos… ¿Los antiguos? En el Nuevo Testamento y con Jesús como referente principal, tenemos las causas que nos faltan. Por las dudas, no se quede usted en una lección de historia.

(Mateo 8: 28-34)= Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.

Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?

Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.

Y los demonios le rogaron diciendo: si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.

El les dijo: id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas.

Y los que apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.

Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.

Novena Causa: LOS NEGOCIOS

El país de los gadarenos tenía un centro comercial del cual dependía su economía: la cría de cerdos. No fue casual, entonces que Jesús les permitiera a esos demonios tomar a esos cerdos y tampoco que ellos se suicidaran de ese modo. La presencia de Cristo se había metido con su negocio, y la reacción no pudo ser más concreta: echarlo.

(Marcos 6: 1-6)= Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene este estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?

¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.

Mas Jesús les decía: no hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa.

Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.

Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.

Décima Causa: VISION HUMANISTA

Si tú te cristalizas mentalmente en Jesús, hijo de José y María, hombre, y a la palabra escrita como historias literales relativas, es obvio que jamás vas a recibir nada espiritualmente. Y no sólo eso: después de un tiempo, si por fidelidad o disciplina tú quisieras seguir asistiendo a cultos y oyendo mensajes, vas a tener que convertirte en uno más de los tantos hipócritas que, simulando oír con mucha atención, en realidad están volando con su imaginación, su vista o váyase a saber qué sentidos. ¿Sabe por qué? Porque ante la visión humanista, la palabra puede llegar a aburrir, a no decir absolutamente nada nuevo; se vuelve previsible, recitada, lugar común y muletilla religiosa.

(Lucas 4: 24-30)= Y añadió: de cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra.

Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.

Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Elíseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.

Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle.

Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue.

Undécima Causa: LA RELIGION

Esto implica quedar presos en una especie de yugo, de cautividad de organizaciones, concilios, convenciones, asociaciones y toda la estructura que alrededor de Dios (Y a veces hasta fuera de Él) los hombres han armado en Su nombre.

(Lucas 23: 17-19)= Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: ¡Fuera con este, y suéltanos a Barrabás!

Este había sido echado en la cárcel por sedición en la ciudad, y por un homicidio.

Duodécima Causa: LA POLITICA

Sí señor; la Política. La secular como en este caso de Barrabás, y también la religiosa, la que se mueve dentro de las congregaciones, nos guste o no, lo digamos o no, lo reconozcamos o no, nos haga quedar bien o no. Fíjate que aquí, el pueblo, el mismo pueblo que había seguido y oído a Jesús; que había sido sanado, liberado y hasta resucitado, a la hora de parangonarlo con sus intereses políticos, no vaciló en mandarlo a la cruz para rescatar a Barrabás, una especie de líder guerrillero de la época, homicida, que ejercía mayor demagogia humana y social.

Una docena de causas por las cuales tú puedes rechazar la Palabra de Dios. Por supuesto, tiene que haber muchas más, pero esta docena sirve como ejemplo y, al mismo tiempo, también como advertencia, como alerta. ¿Cómo alerta? Sí, porque mira el significado que tiene y las consecuencias que acarrea estar sordos espiritualmente a esa palabra:

(Juan 12: 44-48)= Jesús clamó y dijo: el que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió.

Yo, la luz, que he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

¡Qué incertidumbre! ¿Verdad? Pero no temas. Tú eres el único que realmente sabe qué es lo que estás haciendo delante de la Iglesia y qué es lo que estás haciendo delante del Señor. A veces, hacemos una misma cosa, a veces no. Es cuestión de reflexionar sobre la posibilidad de quien puede resultar engañado por actitudes falsas. Los hombres, quizás sí, pero Él…

Ahora, vamos a terminar exactamente en el mismo lugar en el que comenzamos.

(Juan 1: 1)= En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Examínate. Si por alguna causa, tú no recibes la Palabra de Dios, no estás recibiendo al Verbo; si no recibes al Verbo, no recibes a Cristo; y si no recibes a Cristo, el Espíritu Santo no puede obrar nada verdadero en tu vida, porque en suma, lo que estás haciendo es no recibir a Dios. No interesa lo que haga la gente, no importa lo que piensen los que te conocen. Lo que importa, es estar realmente en el Camino, en la Verdad y en la Vida.

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Considerando al Alma y al Espíritu

Muchos científicos y neurólogos consideran que el alma es un mito inventado por las religiones o, por lo menos, que tal concepto religioso resulta innecesario para explicar a los seres humanos. Francis Crick, uno de los famosos biólogos descubridores de la estructura del ADN, escribió al respecto: “Un neurobiólogo moderno no ve necesidad alguna de tener un concepto religioso del alma para explicar el comportamiento de los humanos y de otros animales.”

Me recuerda a la pregunta que Napoleón hizo a Pierre-Simon Laplace, después de que éste le explicara cómo funcionaba el sistema solar: “Y Dios, -le dijo-, ¿Dónde entra en esto?” A lo cual Laplace replicó: Señor, no tengo necesidad de semejante hipótesis.» No todos los neurocientíficos creen que la idea del alma sea un mito (sir John Eccles es la excepción más notable), pero sí la mayoría.

¿Lleva razón Crick y quienes piensan como él? ¿Es innecesaria el alma para explicar al hombre? ¿Tiene sentido hablar de un alma totalmente separada del cuerpo físico? ¿Qué dice la Biblia sobre este asunto? El término “alma” del latín “anima” corresponde al hebreo “néphesh” y al griego “psykhé”. En principio, todas estas palabras pretenden resaltar la idea de aliento vital o de respiración de los seres vivos, tanto animales como humanos.

El “soplo divino” mediante el cual el hombre empezó su existencia se refiere precisamente a eso. De manera que el alma, según el primer libro de la Biblia, sería la fuente vital o la vida que anima tanto a las personas como a las bestias. Es lógico, por tanto, que si “alma” equivale a “vida”, aquello que sustenta la vida, como puede ser la sangre que circula por las venas, se relacione también con el alma.

(Génesis 9: 4) Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

(Levítico 17: 10) = Si cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo.

(11) Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.

(12) Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que mora entre vosotros comerá sangre.

(13) Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, que cazare animal o ave que sea de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra.

(14) Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado.

Incluso se dice, ya en el Nuevo Testamento, que el Señor Jesucristo derramó su alma hasta la muerte y su sangre para remisión de pecados. No obstante, “néphesh” es mucho más que el principio vital. En general, esta palabra aplicada al ser humano, en la mentalidad hebrea, designa también el centro de la persona donde radican los sentimientos, el intelecto y la voluntad.

Así, por ejemplo, para indicar que un hombre se enamoró de una mujer, se dice que “su alma se apegó a ella” (Génesis 34: 3) Pero su alma se apegó a Dina la hija de Lea, y se enamoró de la joven, y habló al corazón de ella. Alma sería pues la totalidad de la persona, inseparable del cuerpo ya que forma parte de él y lo constituye como una unidad orgánica y psicosomática.

Por tanto, el Antiguo Testamento no contempla ninguna división entre el cuerpo y el alma del hombre sino que se trata de una simbiosis completa. Más tarde, cuando se habla de espíritu, alma y cuerpo -como hace Pablo (1 Tesalonicenses 5: 23) = Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo, lo que se pretende es resaltar éste o aquél aspecto particular del único e indivisible ser humano.

No se sobrevalora lo espiritual frente a lo corporal. No se condena la corporeidad ni la sexualidad. El hombre del Antiguo Testamento no conoce la problemática del cuerpo y el alma propia del mundo heleno. A pesar de esta concepción hebrea unitaria de la persona, que excluye la visión dualista del pensamiento griego, es evidente que los judíos reconocían dos dimensiones en el ser humano.

Una puramente corporal o física y otra espiritual que era precisamente la que constituía a la persona como “imagen y semejanza de Dios”. Pero esto eran sólo dos aspectos de la misma unidad antropológica. En el Nuevo Testamento el concepto de alma coincide en lo esencial con los datos veterotestamentarios, (procede del latín vetus, -ĕris, viejo, y testamentario) pero se observa cierta influencia de la antropología helenística.

Es lógico que fuera así. El mensaje cristiano tenía que proclamarse en un contexto marcado por el espíritu greco-helenístico y había que preservarlo de posibles interpretaciones erróneas. Era necesario conservar la unidad del ser humano y rechazar las ideas gnóstico-dualistas, hostiles al cuerpo.

Sin embargo, muchos griegos que se convertían seguían creyendo en la inmortalidad del alma. ¿Qué pasaba entonces con el espíritu de aquellos cristianos que fallecían? El judaísmo esperaba que la resurrección de los muertos tendría lugar al final de la historia.

En un primer momento, los cristianos primitivos tenían la esperanza de que “el día del Señor” llegaría antes de que ellos murieran. Pero, al comprobar que esto no era así, pronto se planteó la cuestión del tiempo intermedio. ¿Qué ocurre con los creyentes que mueren antes de la resurrección final? ¿Están completamente muertos o su alma goza ya en la presencia del Señor?

El Nuevo Testamento sólo responde a esta cuestión afirmando que los muertos están “en Cristo” y que, por tanto, la comunión del cristiano con Dios, a través de Jesucristo, no puede sufrir ningún tipo de interrupción por causa de la muerte. Eso era sumamente claro y no dejaba duda alguna.

Ahora bien, la forma en que debe entenderse esta relación entre el “estar en Cristo” y la resurrección de los muertos ha dado quebraderos de cabeza a los exegetas hasta el presente. Ciertas teologías apocalípticas habían tomado la idea del Seol del Antiguo Testamento y la habían convertido en un estado intermedio en el que los difuntos se hallaban a la espera de la resurrección.

Otros, como los gnósticos, se iban al polo opuesto y asumían la antropología griega de alma y cuerpo, rechazaban la resurrección y pensaban que el alma perdía definitivamente en la muerte el último contacto con el cuerpo -hecho de materia esclavizante- y comenzaba así un viaje al reino del espíritu, del que habría caído en su supuesta preexistencia.

Frente a tanta polémica, la iglesia desarrolló un modelo del estado intermedio, reconociendo que el alma incorruptible o el espíritu pueden existir separados del cuerpo. Tengo cinco escrituras que seguidamente voy a compartirte, que de alguna manera sostienen esto.

(Lucas 8: 55) = Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer. (Este es un relato sumamente conocido referente a la hija de Jairo y a la mujer que tocó el manto de Jesús, ¿Los recuerdas?)

(Lucas 23: 46) = Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. (Este episodio no puede ser desconocido por nadie. En uno u otro sentido y sea cual fuere la enseñanza recibida o brindada a partir de este pasaje, el mismo es absolutamente conocido por cualquier cristiano del grupo, sector o posición que sea)

(Hechos 7: 59) =  Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. (Observa que en el texto anterior, cuando Jesús expira en la cruz, encomienda su espíritu al Padre, pero aquí Esteban, seguidor de aquel Jesús, le encomienda su espíritu a Él, como Hijo ubicado junto al trono.)

(Santiago 2: 26)Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. (En contra de todas las ciencias que pretender adjudicar la muerte a procesos químicos o bacteriológicos, aquí está la verdad más simple de todas: el cuerpo humano está definitivamente muerto y condenado a su auto-destrucción, a partir del momento en que el espíritu que lo habitaba, retorna a su fuente)

(1 Pedro 3: 18) = Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; (19) en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, (Y aquí vemos el complemento a lo anterior. La muerte es un asunto que le sucede al cuerpo, de ninguna manera al alma y mucho menos al espíritu. Somos seres eternos, a menos que nos dejemos convencer por las voces que nos aseguran que dependemos de esta caja descartable llamada cuerpo, que sólo se nos ha dado para habitarla mientras estemos en el mundo natural.)

El alma se separa del cuerpo en la muerte y espera en un estado intermedio -que para los redimidos es una bienaventuranza provisional, mientras que para los incrédulos, en cambio, una pena incipiente- el juicio definitivo y la resurrección de la carne. El apóstol Pablo compara la muerte con un sueño con la intención de señalar que quienes duermen en el cuerpo ya han empezado, en realidad, a gozar la salvación de Dios aunque estén a la espera de la resurrección final.

De manera que esta acentuación cristiana de la resurrección de la carne neutralizó el dualismo gnóstico de alma y cuerpo. No obstante, semejante concepción escatológica tuvo siempre, como indica la historia posterior, cierta tendencia a virar hacia el dualismo griego. La creencia en la inmortalidad del alma fue posicionándose por encima de la resurrección del cuerpo. La teología de Agustín de Hipona, en los siglos IV y V, -claramente influida por el neoplatonismo- muestra cómo en la Edad Media la idea de la inmortalidad del alma prevalece frente a la resurrección del final de los tiempos.

A pesar de que en siglo XIII, Tomás de Aquino, volvió a insistir en la unidad estricta del hombre, mediante su fórmula “anima forma corporis” que pretendía acentuar la unidad del ser humano, compuesto de alma y cuerpo pero en un todo unitario, lo cierto es que la Iglesia católica continuó enseñando esta escatología bipolar durante siglos. Solamente en la Modernidad se empezó a cuestionar tal concepción en amplios círculos de la teología protestante.

Lutero critica la doctrina filosófica de la escolástica tardía acerca de la inmortalidad. En respuesta a un decreto del papa León XIII, dice que suscribir la inmortalidad del alma es sencillamente una monstruosidad y propone una fundamentación más bíblica. Lutero cree que si el alma humana fuera inmortal esto significaría que el hombre poseería un poder propio ante Dios y que no podría morir verdaderamente.

Pero, lo cierto es que el ser humano es “una nada” ante el Creador. Por tanto, no puede haber nada en el hombre que sobreviva a la muerte. Ésta es total. Lo único que les queda al hombre y la mujer que mueren es la actitud misericordiosa de Dios y su promesa eterna. Estamos en su mente hasta que él decida resucitarnos. Posteriormente, la teología evangélica de principios del XX volverá a retomar esta crítica iniciada en la Reforma y tales tesis pueden considerarse como representativas de una gran parte de la teología protestante contemporánea.

No obstante, las respuestas de los teólogos evangélicos, en cuanto al soporte de la identidad en el tiempo intermedio entre la muerte y la resurrección, son muy diferentes. Quizás uno de los planteamientos que goza de mayor aceptación sea la idea de que la resurrección final no está distante, en sentido cronológico, de la muerte personal.

Es decir, la muerte supone para el hombre el término de su tiempo histórico, su salida del espacio-tiempo y su entrada en una forma de duración que no es el tiempo, ni la existencia histórica, ni tampoco la eternidad de Dios. El instante de la muerte es distinto para cada persona, mientras que el de la resurrección es igual para todos. Si se mira desde la perspectiva humana temporal, el tiempo que media entre la muerte y la resurrección es real.

Pero, si se adopta la perspectiva divina del lado de allá, ese tiempo intermedio no existe, puesto que al no haber tiempo no tiene sentido un entretiempo. Por tanto, muerte y resurrección son acontecimientos distintos y sucesivos, pero no cuantitativamente distantes. La distancia entre ambos existe desde el tiempo pero no desde el “no tiempo”. Las palabras del apóstol Pablo que indican que en el momento de la muerte se entra en contacto directo con Cristo podrían entenderse desde esta perspectiva del estado intermedio atemporal.

(Filipenses 1: 21) = Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

(22) Más si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.

(23) Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; (24) pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.

(25) Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, (26) para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.

(27) Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, (28) y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, más para vosotros de salvación; y esto de Dios.

(29) Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, (30) teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.

En una clase de niños, uno de ellos, con sana picardía pero no poca imaginación y perspicacia, preguntó: si el apóstol Pablo dice que morir para él es ganancia, ¿Eso significaría que el vivir en Cristo es pérdida? Claro, más allá del humor que pueda adherirse a una respuesta, aquí, está la realidad. Y esa realidad nos dice que efectivamente, vivir en Cristo, para la carne, es pérdida clara. Mientras que morir a la carne, es ganancia absoluta porque libera a nuestro espíritu para todo lo que el Reino necesite.

(2 Corintios 5: 1) = Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.

(2) Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; (3) pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.

(4) Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

(5) Más el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.

(6) Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (7) (porque por fe andamos, no por vista); (8) pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

(9) Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.

(10) Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

El famoso teólogo protestante, Karl Barth, escribe: “¿Cuál es el significado de la esperanza cristiana en esta vida? ¿Acaso es un alma minúscula que, como si fuera una mariposa, se eleva por encima de la tumba y aún está conservada en algún sitio, para que pueda vivir eternamente? De esta forma es como los paganos consideran que es la vida después de la muerte. Pero no es la esperanza cristiana: “Creo en la resurrección del cuerpo».”

La opinión de los cristianos primitivos ante la naturaleza del hombre fue la aceptación hebrea de su unidad, en vez de la separación entre cuerpo y alma, propia de la visión griega. La esperanza cristiana era ante todo la resurrección corporal, por encima de la pervivencia espiritual. De esta manera, alma y cuerpo son considerados como aspectos constitutivos e interdependientes de la unidad de la vida humana. Alma y conciencia se hallan también profundamente enraizadas en el cuerpo del hombre.

Los primeros creyentes que habían visto resucitar a Cristo, confiaban en que Dios reconstituiría también a la persona completa, en algún entorno escogido para dicho fin. Esto es precisamente lo que afirma hoy la teología, que el ser humano no está sólo codificado en la estructura espaciotemporal del momento presente, sino además, en la mente de Dios. El hombre no está sólo en sus genes, en su conciencia y en el lugar que ocupa en el mundo, sino también en la memoria de su Creador.

Por tanto, quienes han muerto en Cristo, podrán volver a la vida en Dios. Como escribe el apóstol Pablo: (1 Tesalonicenses 4: 13) = Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

(14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Ahora bien; conociendo esto, aunque más no sea en grandes rasgos, nos queda el otro interrogante que también ha preocupado y ocupado a muchos cristianos. ¿Qué cosa es el espíritu humano, y dónde se supone que se localiza? Ya sé que parece una pregunta casi hasta irreverente, pero no creo equivocarme demasiado si aseguro que ha sido y quizás sigue siendo la que a diario se formulan miles o millones de hombres y mujeres en el mundo. ¿Y es, acaso, una pregunta que tiene respuesta? Sí, a mi modesto entender, la tiene.

En primer lugar, podemos decir que el espíritu humano es la parte incorpórea del hombre. La Biblia dice que el espíritu humano es el aliento de Dios Todopoderoso, y que Dios lo sopló en la nariz del hombre al principio de la creación: Génesis 2:7, nos dice: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Es el espíritu que nos da una conciencia de nosotros mismos, y otras notables, aunque limitadas cualidades «como Dios». El espíritu humano incluye nuestro intelecto, emociones, miedos, pasiones y creatividad. Es este espíritu el que nos proporciona la capacidad única de comprender y entender.

(Job 32: 8) = Ciertamente espíritu hay en el hombre, Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.

(Verso 18) = Porque lleno estoy de palabras, Y me apremia el espíritu dentro de mí.

Las palabras espíritu y aliento son traducciones de la palabra hebrea neshamah y la palabra griega pneuma. Las palabras significan «viento fuerte, ráfaga o inspiración.» Neshamah es la fuente de vida que vitaliza la humanidad. Job 33:4 dice que El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida.

Es el espíritu humano intangible e invisible que gobierna la existencia mental y emocional del hombre. El apóstol Pablo dijo, en 1 Corintios 2:11: Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

Después de la muerte, el espíritu vuelve a Dios que lo dio. Al menos así lo dice Eclesiastés 12:7, que en su texto completo señala: Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio. También leemos algo al respecto en Job 34:14-15, donde dice: Si él pusiese sobre el hombre su corazón, Y recogiese así su espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente, Y el hombre volvería al polvo. Y coincide el Salmo 104:29-30: Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo. Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la tierra.

Cada ser humano tiene un espíritu, y es distinto del «espíritu», o vida, de los animales. Dios hizo al hombre diferente de los animales en que Él nos creó «a la imagen de Dios”.  Por lo tanto, el hombre es capaz de pensar, sentir, amar, diseñar, crear y disfrutar de música, humor y arte. Y es por el espíritu humano que tenemos «libre albedrío» que ninguna otra criatura en la tierra posee.

(Génesis 1: 26) = Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

(27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

El espíritu humano fue dañado en la caída. Cuando Adán pecó, su capacidad de comunión con Dios estaba rota; no murió ese día físicamente, pero murió espiritualmente. Desde entonces, el espíritu humano ha soportado los efectos de la caída. Antes de la salvación, una persona se caracteriza como espiritualmente «muerta».

(Efesios 2: 1) = Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, (2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (3) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

(4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

(Colosenses 2: 13) =  Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, (Una relación con Cristo revitaliza nuestros espíritus y nos renueva día a día)

(2 Corintios 4: 16) = Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.

Curiosamente, así como el espíritu humano fue insuflado divinamente en el primer hombre, así el Espíritu Santo fue insuflado en los primeros discípulos en Juan 20:22: Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. Hechos 2:38: Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Adán fue vivificado por el aliento de Dios, y nosotros, como «nuevas creaciones» en Cristo, estamos vivificados espiritualmente por el «Aliento de Dios,» el Espíritu Santo. (2 Corintios 5: 17) = De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

(Juan 3: 3) = Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

(Romanos 6: 4) = Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Sobre nuestra aceptación de Cristo Jesús, el Espíritu Santo de Dios se une a nuestro espíritu de maneras que no podemos comprender. El apóstol Juan dijo, (1 Juan 4: 13) = En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.

Cuando permitimos que el Espíritu de Dios guíe nuestras vidas, ocurre esto: (Romanos 8: 16) = El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Como hijos de Dios, somos ya no guiados por nuestro propio espíritu, sino por el Espíritu de Dios, que nos lleva a la vida eterna.

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Hablemos de Cobertura

Hay dos realidades que debemos aceptar sin dudarlo. La primera, nos dice que el mensaje del Reino no es mayoritariamente muy bien aceptado por la iglesia tradicional y estructural. Curiosamente, y esta es la segunda realidad, es la pura esencia del Nuevo Testamento, pero es controversial.

Y eso es una extraña ironía, porque debería ser el lenguaje común de la iglesia. Porque la iglesia tiene como finalidad el Reino, de otro modo no es iglesia, es Babilonia. Y como abundan las babilonias por sobre las iglesias, la palabra del Reino provoca una crisis.

Porque básicamente, el Reino es muy distinto a la estructura religiosa. Reino, es distinto a iglesia, si me apuras un poco. Eso no es siempre entendido. Es algo que nadie estudia en un seminario bíblico. No le hace. Está ahí y hay que hablar de Él porque eso es lo que Jesús predicó, nada menos.

Convengamos que, cuando tú te plantas en una plataforma, que dicho sea de paso te ha sido prestada por un rato porque le pertenece a alguien, tú no buscas aprobación ni aplauso, lo que tú buscas cuando hablas del Reino, es apertura.

Porque nadie puede salir corriendo sabiendo que va a ir a estrellarse contra un muro, ¿Verdad? Cierto. Pero no menos cierto que tampoco estamos aquí para ponernos a bailar al ritmo que nos ejecuten los instrumentos de las estructuras religiosas.

Porque no se trata que nuestro mensaje agreda o injurie a alguien. Se trata que mayoritariamente lo que se dice en un mensaje de Reino, puede llegar incluso a cuestionar ministerios tradicionales y convencionales de la iglesia evangélica. La pregunta, es: ¿Estamos haciendo lo correcto y de la manera correcta? La respuesta la tienes dentro de tu propia congregación.

Ese es el motivo esencial por el cual no tengo invitaciones como las que tienen muchos ministros itinerantes. Tampoco las quiero, no es el tiempo. ¿Qué hombre hay que antes de edificar no se sienta a calcular el costo? Además, suelen atormentarme diciéndome que no soy apto porque no tengo una cobertura para mostrar. ¿No la tengo? Estudiemos a ver si efectivamente es así.

(Génesis 1: 12) = Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

El primer concepto que hay que entender a la hora de indagar acerca de la verdadera y genuina cobertura, es el concepto de género. Las piezas se acomodan por género. En nuestro caso específico, por habilidad o por llamado.

Todo lo que Dios ha creado, lo ha creado en base a un género. Cuando hablo de un género, estoy tratando de decirte que tú estás habilitado para reproducirte de tal manera que tus descendientes se parezcan mucho a ti. O sea: cuando vean a tus hijos, van a decir: ¡Que parecido es a su papá o a su mamá!

Y es así. Tú te pareces un poco a tu mamá o a tu papá y quizás también a tus abuelos. Tienes el ADN de esas personas. Allí están los rasgos genéticos y, se dice, hasta también los emocionales. Uno de los elementos importantes, es que Dios nos ha creado ya con habilidades y dones, desde antes de la fundación del mundo, preparados para nosotros.

Entonces, si yo he sido llamado para una cierta y determinada tarea específica, el error más grande que voy a cometer es ir a cobijarme en un lugar donde a eso, precisamente a eso que me ha sido dado a mí, no le dan ninguna importancia. Porque todo lo que Dios ha creado, se debe acomodar de acuerdo con su género.

Entonces, ¿Cuál es la persona frustrada en Dios? La persona que conoce cuál es su llamado y no puede ejecutarlo. Sería mejor que nunca se hubiera enterado cuál era su llamado. Hubiera vivido más contento. Cuando alguien no sabe para qué es bueno, ahí es cuando suele hacer de todo. Y alguien que sabe y quiere hacer de todo, siempre es bien visto por todos.

Y cuando digo por todos, es por todos. En el mundo hay mucha gente que es capaz de hacer cualquier trabajo y se los contrata en las casas porque tanto encaran con habilidad un trabajo de electricidad como otro de albañilería u otro de carpintería. Es algo muy positivo porque le permite a las personas ahorrar bastante pagándole a uno solo lo que le costaría tres veces más si contratara a tres.

Pero tenemos un problema: eso no funciona así en el Reino de Dios. Nadie es bueno para hacer todo. Puedes hacer casi todo aceptablemente bien, pero puedes hacer lo que es tu don o tu habilidad, con excelencia.

Lo digo de otro modo. Casi cualquiera de nosotros podría enseñar, pero si eres maestro, va a ser un deleite para ti y para los que te escuchan. Este punto es muy importante, y se ordena favorablemente el día que te conectas con gente que está en tu mismo sentir. Pero de verdad, no en discurso evangélico.

Concretamente, lo que quiero decirte es que, la primera cosa que la cobertura realmente es, es que te asocia con gente que ve lo mismo que tú, siente lo mismo que tú y pregona, predica y enseña lo mismo que tú sin haber estado en contacto contigo nunca jamás antes.

Este es un rasgo fabuloso. Un error frecuente es que un pastor, presionado por su gente porque en su iglesia no está pasando absolutamente nada, ante la llegada del primer apóstol o ministro importante o famoso, corre presuroso a ponerse bajo su cobertura, suponiendo que eso le va a otorgar tranquilidad. Pregunto: ¿Qué ocurre si esa cobertura lo obliga a hacer guerra espiritual y ese pastor no cree en ella? Es una víctima más de las tantas que tenemos.

Eso, convengamos, es lo que yo llamo control disfrazado de cobertura. No sirve, no funciona, aunque hace años que andamos caminando en esa dirección. En tu placard tu guardas tu ropa ordenadamente y sin mezclarla, ¿Verdad? Ese es el principio básico.

El mundo espiritual tiene un orden divino inalterable. La mano se asocia con la mano. Cuando todos somos una célula mínima y pequeña, lo primero que comienza a pasar allí en el útero de la mamá, es que las células empiezan a dividirse de acuerdo con su función.

Es decir que, por ejemplo, todas las células que desde antes de la fundación del mundo han sido preparadas para ser cerebro, comienzan a agruparse. Y así todas las restantes hasta formar un cuerpo. Hay una clasificación interna maravillosa que se empieza a manifestar a partir del llamado.

Entonces, cuando Dios crea todas las cosas, dice que ordena que se reproduzcan según su género, lo lógico es que va a ocurrir esto. Porque cada relación trae influencia. Si tú visitas una iglesia y los hermanos te saludan apretándote muy fuerte la mano, espera saludar al pastor: seguro que es así como saluda.

Con esto, lo que quiero mostrar con relación a la tan famosa cobertura, es que Dios ya te asignó en una parte del cuerpo. Y lo hizo de acuerdo con una habilidad que no es tuya, sino de Él. Él te ha equipado con algunos rasgos sobrenaturales, antes que tú ni siquiera decidieras ser un ministro.

Una de las alternativas que demuestran con claridad que el equipamiento divino es existencial, es que hay mujeres que mucho tiempo antes de ser intercesoras o profetas; incluso hasta antes de aceptar a Jesucristo, recibían una llamada telefónica y antes de atender ya sabían quién las estaba llamando. ¡No era adivinación, era don profético! Sólo que nadie lo sabía.

Dios no hace una libreta de tu vida cuando estás en el útero. Él lo hace desde mucho antes. Ya eres poseedor de una serie de atributos que luego tus propias decisiones dirán si van a ser utilizados o no en tu vida. ¡Ni quieras saber cuántos han vivido y muerto sin saber que los tenían!

Eso deja en evidencia el error más clásico y tradicional que hemos cometido, que es el de buscar los dones afuera, en campañas, congresos o celebraciones por el estilo, cuando los dones ya estaban ahí, adentro, y sólo aguardaban que tú lo entendieras y los sacaras a la luz.

Fíjate. Yo grabo un trabajo y lo pongo en la Web al jueves siguiente. Lo escuchan miles, pero los que en primer término se sienten identificados con lo que digo en ese estudio, son los que tienen mis mismas características, los que sienten y viven el evangelio del mismo modo que yo lo vivo.

Y no vayas a pensar que eso sucede por una cuestión de más o menos simpatía, o más o menos carisma. Hay una especie de eco espiritual en tu interior que te hace conectarte con mayor velocidad con unos que con otros por una simple razón: son de tu misma especie.

Me ha tocado en algunas ocasiones dar una conferencia sobre el Reino ante gente que estaba muy ocupada y preocupada por armar comedores comunitarios para darle alimento a gente pobre. ¿Sabes qué? Nadie entendió una pepa. Hablé por más de una hora y creo que lo único que les quedó fue lo mínimo que dije sobre las obras de bien.

El oído es selectivo, sólo oye, retiene y entiende lo que se identifica con su sentir. Tú estás divagando y flotando en la nada en medio de un mensaje hasta que el predicador menciona algo que tiene relación con tu vocación ministerial. Ahí es como si un “boing” te sonara en la mente y comienzas a escuchar con atención lo que hasta allí te rebotaba en las orejas.

No debes decir que lo recibes en el nombre de Jesús, no es necesario. El llamado y el sentir ya están adentro. Entonces, la primera cosa que debemos entender, es que la cobertura, si así quieres llamarla, (Yo prefiero alianza), está ligada al género.

Segundo punto. Hay un pasaje interesante, en el que un hombre llamado Lot se mete en un tremendo problema. Básicamente, por hacer honor a su nombre. El significado del nombre Lot, es “velo”. Y Lot, literalmente, convengamos en que tenía un enorme velo.

Él dice que va a vivir cerca de Sodoma, pero termina viviendo adentro. Se convierte en uno de los principales de la ciudad. Es un hombre que decía que sus hijas eran las más inocentes de la ciudad y que nunca habían conocido varón, y terminan violándolo. No conocía ni su casa el hombre.

Pero Lot, se mete en un problema con unos reyes cananeos. No está muy claro que fue lo que hizo, pero el caso es que lo terminan secuestrando a él con todos sus bienes. ¿Y sabes qué? Un hombre de Dios llamado Abraham, se ve en tremendos problemas, a causa de que Lot estaba bajo su cuidado.

¡Bienaventurado por Lot, que no tuvo que cargar un arma para ser libre! Simplemente fue libre porque era sobrino de Abraham. ¿Quién fue a la guerra? Abraham. ¿Quién pagó el dinero para cubrir la movilización? Abraham. ¿De quién eran los soldados y los sirvientes? De Abraham.

¿En cuántos camellos fueron? En trescientos. ¿De quién eran esos camellos? De Abraham. En suma, ¿Quién hizo el trabajo sucio? ¡Abraham! Abraham se convierte en su protector, en su tío, y Lot para Abraham, se convierte en un problema.

Eso es lo que te ocurre cuando tú decides darle tu protección, tu cuidado, tu cobertura si es que te gusta más esta palabra, a una persona inadecuada. Porque tú estás protegiéndola. Lo único entendible de la palabra cobertura, es que significa protección.

Es una responsabilidad mutua. Es como cuando tu hijo rompe un vidrio de la ventana de la casa de tu vecino. El vecino no va a venir a cobrarle el vidrio a tu hijo, va a cobrártelo a ti. El segundo concepto que deberemos entender, es que hay privilegios y obligaciones, que se generan como en cualquier relación humana.

Un matrimonio es una relación de pacto. Una sociedad de amigos es una relación de pacto. Ningún padre, por desaprensivo que sea, va a liquidar todas sus posesiones cuando llegue a viejo. Lo más probable es que las conserve para que queden de herencia a sus hijos.

Entonces, resulta que el mundo espiritual, realmente, es una familia. Ya Pablo lo dice: Hemos venido a ser parte de la familia de Dios. Y en la familia de Dios, nosotros tenemos diferentes personas que han pasado, todas, por una misma experiencia de salvación, pero que por sus roles o funciones, tenemos distintas tareas.

Lo que nos diferencia en el cuerpo de Cristo, es la posición en la que el Señor nos puso. No es una posición que uno elige, es una posición asignada desde antes de la fundación del mundo. Te doy un ejemplo: mi llamado espiritual, es el de ser maestro. Ahora, benditos sean los evangelistas, apóstoles y todos los demás ministerios. Pero mi trabajo será ser maestro.

Y es muy interesante, porque mi nombre es Néstor, y el significado del nombre Néstor, entre otros, es “El que es recordado”. Encaja perfectamente, porque: ¿Quién no recuerda con cierto cariño o respeto a aquel o aquella que le ha podido enseñar algo importante en su vida? Pasa con nuestro andar por la escolaridad secular. También pasa en el Reino.

Yo, -Y si has leído mis libros ya lo sabes-, jamás pensé ni se me pasó por la mente el ser maestro bíblico o de la palabra de Dios. ¡Si yo no podía memorizar ni siquiera Juan 3:16! Pero evidentemente Dios usó a mis padres para ponerme un nombre que iba a estar ligado a lo que sería mi destino.

Si yo mañana dijera que ya no puedo o no quiero seguir haciendo esto porque hay algo que material o promocionalmente me conviene más, voy a tener un serio problema. Porque estaría llegando al punto en el que Pablo dijo: ¡Ay de mí, si no!

Para mí, el enseñarte, no es una elección ni un deleite personal, es una obligación. Que cuando la cumplo, entonces produce un tremendo estado interior en mí que sí me produce gratificación, sensación de serena paz y gozo. Pero no antes de cumplirlo, después.

Quiero que sepas que eso le ocurre a cada persona que ha entendido su llamado. Si Dios te llamó como a mí para ser maestro, ay de ti si no eres maestro. Dios te ha estado equipando para que lo seas. No cometas el error de suponer que tendrás que añadirle teología humana en seminarios o escuelas, ya estás equipado, doy fe de ello.

¿Qué sucede, entonces? Sucede que mi llamado me posiciona. Ubícate con una convocatoria de personal. Cuando tú compras el periódico para ver los avisos porque andas buscando un trabajo, ¿Qué dice allí?  “Se busca gerente del área financiera que tenga tales y tales conocimientos”.

O sea que la búsqueda está ligada a una posición. No te contratan en forma casual, algo así como decir: “Buscamos a una persona que esté dispuesta a hacer un poco de todo”. No funciona así, toda búsqueda siempre es selectiva. La posición determina al candidato, no el candidato a la posición.

Ejemplo: Tú no puedes presentarte a una convocatoria de un economista no mayor de cuarenta años y de buena presencia, sólo porque no tienes cuarenta años y eres de buena presencia, aunque no sabes ni pepa de economía. Porque no es el candidato el que determina una posición, sino la posición la que determina a un candidato.

Entonces, si Dios te llamó a cualquiera de sus cinco ministerios básicos, tú tendrás que tener las características singulares y especiales, que Dios mismo ya habrá puesto en ti desde antes de la fundación del mundo. De otro modo, estarás adulterando un ministerio. ¿Tú crees que no está sucediendo eso, hoy?

Yo debo entender que Dios ya me ha equipado. A eso no te lo da ningún seminario bíblico, hermano. Ese es un llamado celestial, es un equipamiento que viene de lo alto. No hay título en la tierra que te capacite para hacer lo que resulta hasta incoherente conforme a la lógica humana.

Si tal como dice la palabra, Dios tiene obras para nosotros preparadas de antemano, también es lo más coherente con eso que nos haya equipado de antemano para llevarlas a cabo. Por eso, yo no decido un día hablar del pecado o enseñar sobre el Reino, ¡Sólo obedezco órdenes!

No soy esa clase de maestro casi secular que está capacitado e informado como para responder todos los interrogantes teológicos que por años ha padecido la iglesia. Si la salvación se pierde o no se pierde, si el milenio o el post milenio, si los milagros, si el arrebatamiento. ¡No sé nada de lo que no me ha sido enseñado por Él! ¿Puedes entenderlo?

Entonces. Primer punto, la selección de acuerdo con  nuestra especie, segundo punto el equipamiento personal. Tu equipamiento es lo que te posiciona. Si yo quisiera ser apóstol, profeta, evangelista o pastor, seguramente podría serlo en la vía de los hechos concretos, pero jamás sería aprobado ni ungido por Dios para tener victoria. Él me equipó para lo que soy ahora, y punto.

Por eso es tan importante empezar a reconocer toda la batería de recursos que Dios ha dejado en nuestra vida. Mucha gente, por mirar y hasta envidiar los dones de otros, pierde de vista los propios, los que Dios ha puesto en ellos.

Volviendo al caso de Lot y Abraham. La cobertura establece derechos y obligaciones. Lot nunca fue un beneficio para Abraham. Más bien le creó infinidad de problemas. ¿Por qué, entonces, Abraham debería ir a pelear por la vida de Lot y por sus bienes? Porque Lot está debajo de su cobertura.

Al margen de que él haya obrado mal o bien, él tiene que ir a dar la cara por aquel que está bajo su cobertura. Es como cuando un padre debe cargar con los errores de sus hijos. O disfrutar de sus éxitos, aciertos y victorias. Tercer principio:

(Números 10: 1) = Jehová habló a Moisés, diciendo: (2) hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar a la congregación, y para hacer mover los campamentos.

(3) Y cuando las tocaren, toda la congregación se reunirá ante ti a la puerta del tabernáculo de reunión.

(4) Mas cuando tocaren sólo una, entonces se congregarán ante ti los príncipes, los jefes de los millares de Israel.

(5) Y cuando tocaren la alarma, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al oriente.

(6) Y cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al sur; alarma tocarán para sus partidas.

(7) Pero para reunir la congregación tocaréis, mas no con sonido de alarma.

(8) Y los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y las tendréis por estatuto perpetuo por vuestras generaciones.

(9) Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.

Es interesante, porque estas dos trompetas eran básicamente la forma en que se comunicaba todo el campamento. Ahora, imagínate: tocan la trompeta de una forma, y las tribus acampadas al oriente, se mueven. Si tú no conoces tu posición en el cuerpo, ¿Cómo sabrás la trompeta que Dios está tocando?

¿Dónde estás acampado? ¿Estás al sur, al norte, al este o al oeste? Todo lo que existe en lo natural tiene un orden. Todo lo que existe en lo natural está ligado a una funcionalidad. Entonces si yo estoy al oriente y oigo y reconozco el sonido de la trompeta, no necesito preguntar si será o no será de Dios. Salgo y voy.

Ellos estaban entrenados para reconocer el sonido de las trompetas. Los príncipes acudían a cierto sonido. Sólo los jefes de las casas. ¿Cuántas casas había en Israel? Doce casas. O doce tribus. ¿Y cuantas casas sacerdotales? Veinticuatro.

Había una organización divina. Lo más parecido al cuerpo de Cristo del Nuevo Testamento, en el Antiguo Testamento, es la nación de Israel. Ahora bien: una tribu, no era la nación. La unión de las doce tribus hacía la nación. Pero había una forma de comunicarse con cada tribu.

Por esa razón es que digo que es muy importante que yo sepa mi llamado, ya que así podré responder en el momento preciso que Dios me llame a actuar. Ejemplo: en un lugar donde no llueve a menudo y no suele haber tormentas demasiado fuertes, un día cae granizo hasta medio metro y los vientos se llevan todo. ¿Qué pasó?

Pasó que hubo un juicio de parte de Dios y la iglesia, que es la única que puede interpretarlo, se puso a lamentar las pérdidas junto a los gobernantes. ¿Nadie recordó Isaías 28:2? Ahí dice: He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra. ¿Se entiende el juicio o hay que estimarlo como casualidad climática?

Con esto quiero decirte que, si tú no sabes leer las señales de los cielos, ¿Cómo podremos saber nosotros que Dios está tocando una trompeta específica? Entonces, yo necesito juntarme con personas que, de acuerdo con mi llamado, ya tienen la habilidad y la experiencia para ayudarme a leer eso que yo no sé leer.

Por eso es que yo sólo entiendo alianzas victoriosas cuando hay en ambas partes claridad en el llamado. De tal modo que, cuando yo escuche algo, estaré seguro que la otra o las otras personas también lo van a estar escuchando.

Entonces, cuando yo salga corriendo, nadie va a venir a decirme que no lo haga. Tenemos el mismo llamado y, por consecuencia, estamos recibiendo la misma directiva de parte de Dios. Esa trompeta que suena ha hecho un eco en mí, y seguro que en el otro o los otros, también.

Y los que tengan mayor tiempo caminando esas calles, tendrán la autoridad de ese tiempo como para poder enseñarles a los más nuevos los secretos y vericuetos de ese andar. Por eso no funciona un sistema donde hay un hombre que está velando por todo un grupo cuando ese hombre no tiene ni puede tener todos los llamados.

Cuando alguien está en alianzas correctas, no necesita encontrar sus propias respuestas. Hay un término en la Biblia, que es la herencia. Y hay otro que es el legado. Son diferentes. Yo debo dejar una herencia a mis hijos si la tengo, es obligación. Pero dejar un legado, es una elección que puedo o no hacer. No es obligatorio.

Y un legado, es más que dejar algo material. Tiene que ver con la transmisión de la experiencia. Tiene que ver con el hecho de equipar a mi siguiente generación con lo que a mí me costó. Es notorio que voy a dejarles a mis hijos algo que puedan aprovechar, cuando tal vez yo no pude recibir de mis padres algo similar. Eso tiene que ver con la bendición que vamos dejando de generación a generación.

¿Cuál es el beneficio del hijo? Que está disfrutando de algo que no tuvo que trabajar para obtenerlo. ¿Habrá algún padre que le pase alguna factura a un hijo por lo que va a dejarle? No lo creo. Nadie puede cobrar una cobertura. ¡Pero es que! Ya lo sé, pero no está bien, es ilegal.

La cobertura implica un pacto, implica una obligación e implica una responsabilidad. Pero todo eso nace de una estrecha relación de amistad y amor. No es una relación comercial. Todo lo que es equipamiento en esta vida, es costoso.

La educación es lo que más cuesta en cualquier país. El equipar tecnología es lo más caro. Si tú te da cuenta, aún esto se ve en la Biblia. Cuando hablo de costo, no hablo de dinero. Hablo de un nivel de renuncia o de sacrificio.

¿Alguna vez escuchaste esa frase que dice: “Lo único gratis en la Biblia, es la salvación”? Esto es verdad. Si tú quieres conseguir niveles de autoridad espiritual, vas a tener que pagar. Y no estoy hablando sólo de dinero. Porque el dinero es algo que en cierto momento va a entrar.

Dios te va a pedir ofrendar todo. Más de una vez. La gente que es experta en guerra espiritual y esencialmente en cartografía, asegura que para vencer a la reina del Cielo, se deberá dar todo lo que se tiene. Todo. No se puede batallar contra la reina del Cielo sin un dólar en el bolsillo para salvar tu vida.

En un proceso de equipamiento, hay muchas cosas que te cuestan dinero. Y a veces mucho dinero. Pero lo que te estás llevando, no es equivalente a lo que has pagado. Entonces concordamos en que lo que has hecho no es un gasto, sino una inversión.

Eso se da en el ámbito espiritual. Lo propio se genera en los niveles de relación. Que tú estés aliado con algunas personas, no tiene precio. Te doy un ejemplo: ¿Cuánto le costó a Eliseo, inscribirse en el instituto profético Elías?

Le costó todo lo que tenía. Los ocho años de caminar junto a Elías, le costó toda la herencia que su padre le había dejado. ¿Se acuerdan que antes de seguir a Elías deja todo? Eso es lo que le paga, después, aquellos ocho años con Elías.

Yo soy un enemigo de comercializar las cosas espirituales, pero estoy convencido que se necesita dinero para encarar algunos ciertos y determinados proyectos divinos. Pero también creo que el dinero debe estar disponible sin manipulación ni pedidos con presión, y que luego debemos administrarlo con sabiduría y honradez para los requerimientos adecuados.

Claro está que lo que te estoy hablando, no tiene absolutamente nada que ver con lucro, tiene que ver con inversión. Esto sí es de origen divino. Nada que ver con pagar una cuota mensual para acceder a una supuesta protección espiritual.

Necesitamos referentes espirituales de quien aprender, no de guardaespaldas que nos defienda nadie sabe muy bien de qué cosa. Los hijos de Dios no pagan salarios a gente dispuesta para su seguridad personal. A eso lo hacen supuestas estrellas, allá ellos. Dios defiende a sus ungidos. Y si no los defiende, tal vez es porque no son ungidos, sino falsos.

Porque lo que yo busco conseguir, es para enriquecer lo que Dios me dio, no para mi lucimiento personal. Y para eso debo aliarme solamente con una persona en la que pueda reconocer la existencia de mí mismo género, mi mismo llamado, mi mismo ADN y mi misma visión.

Si mañana yo siento honrarle, renunciar a algo, Dios lo hará. Son relaciones de amor. Pero el motivo de mi alianza está ligado a mi visión. De ahí en más mi trabajo será velar por los que vienen detrás y operar en función y razón del legado que he de dejarles.

Desde el otro lado, tengo la obligación de honrar y preservar ese legado. Un verso que impresiona mucho es el que está en la carta a los Efesios, capítulo 5 y verso 21. La versión tradicional y clásica dice: Someteos unos a otros en el temor de Dios.

Si hacemos un breve estudio de este texto, nos vamos a encontrar con que la palabra clave, allí, es la palabra “someteos”. Upomonus. “Quédense debajo de”. De ahí viene el concepto de cobertura. Mal aplicado porque esto está en un sitio donde dice que eso es unos a otros. No dice muchos a algunos.

La cuarta característica nos habla de una necesidad de conexión con el resto del cuerpo. Primero, a partir de mi llamado. Y segundo, a través del cual yo puedo recibir corrección, instrucción, edificación y bendición.

Ejemplo: tan importante es elegir con qué persona te vas a aliar, como si pudiéramos escoger qué padre queremos tener. Ninguno de nosotros ha elegido a su papá. Yo sé que hay muchos que hubieran querido tener la oportunidad de hacerlo, otros no; tuvieron padres excelentes.

Si un padre es alcohólico, toda la familia va a sufrir por los problemas del padre. Si tiene adicción al juego, a las apuestas, al azar, yo te aseguro que toda la familia va a sufrir por eso. Está comprobado que los alcohólicos han nacido o se han desarrollado cerca de personas que tenían el mismo tipo de adicción.

Eso me hace ver que hay un tipo de conducta que se hereda. Si tú te alías con la persona equivocada, también vas a ser responsable de los errores de esa persona, en cierto nivel. Hay un principio muy importante en el mundo espiritual: nadie puede dar lo que no tiene.

Si el pastor de tu iglesia es un hombre que está endeudado hasta los tuétanos, dudo mucho que tú puedas salir de tus deudas y aflicciones. ¿Por qué? Porque tu pu8nto de referencia siempre determina hasta qué altura tú puedes crecer.

Si su familia se está deshaciendo a golpes, si su esposa tiene que ponerse maquillaje en el rostro el sábado por la noche, para que el domingo no se note el moretón, es imposible esperar que los matrimonios o las familias de esa iglesia, anden bien.

Allí es donde como seres sujetos podemos sufrir por causa de las malas decisiones de aquellos quienes, voluntariamente, hemos constituido como coberturas personales. Por eso quiero que veas con claridad el asunto de transmisión de vida que hay en esto.

Es vívido, no tiene que ver con teoría. Si en tu iglesia hay un pastor con un hogar precioso, la iglesia tiene derecho a tomar esa misma bendición para cada uno de los hogares. ¿NO escuchaste a Pablo cuando dice que lo imiten a él?

Ahora imagínate a ese que anda a los golpes y las patadas con su mujer, ¿Puedes imitarlo con gusto? Hay un elemento que es bien importante; no tiene que ver con juzgar sus errores, sus defectos o sus habilidades, pero ciertamente nadie puede dar lo que no tiene.

Es un elemento básico. Entonces, a la hora que tú busques una cobertura, si es que vas a hacerlo, no te guíes simplemente del título que está antes del nombre. Eso funciona muy bien: licenciado, doctor, apóstol, reverendo, presbítero, obispo, lo que fuera, eso es muy bueno. Pero lo que realmente va a determinar el fruto de tu cobertura con él, es que los éxitos de él, son tus éxitos.

Pero también sus puntos débiles serán, en muchos casos tus puntos débiles. ¿Qué dice Jesús? Si a mí me persiguieron, a ustedes también los perseguirán. Lo dijo Jesús, ¿Te acuerdas? Dice que nosotros hemos sido enriquecidos de sus riquezas.

O sea que Él no nos da nada que Él no tenga primero. Conozco algunos líderes que tienen una vida íntima y familiar que avergüenza, créeme. Pero como tienen un nombre ganado y sostenido promocionalmente, ahí andan miles buscando estar bajo su cobertura. Y después no se explican los problemas que empiezan a padecer. Hay una transferencia en el ámbito espiritual, no lo dudes. Es mejor no tener a tener algo deficiente.

Suponte que tú formas parte de una empresa en sociedad con otro. Tú pones el terreno y la construcción y el otro pone el capital. ¿Qué sucederá si un día esa empresa llegara a quebrar? Sucederá que pagarán los dos. Es una sociedad civil, corresponde por ley afrontar las pérdidas por partes iguales.

¿Qué es el vínculo de cobertura? Es una asociación espiritual. Los éxitos de lo que se denomina tu padre espiritual, son éxitos tuyos. Tú los puedes consolidar en tu vida. Pero sus derrotas, también serán áreas débiles en contra de las cuales tú tendrás que batallar.

Yo no quisiera ser cobertura en modo alguno de una persona a la que no le interese la palabra de Dios y su estudio profundo. ¿Por qué? Porque no se va a sentir bien conmigo ni yo con él. Un día le pido oración porque estoy buscando una revelación y el otro ni la hora me da porque a él no le preocupa esa revelación, está buscando otra cosa. Que nadie dice que sea mala ni equivocada, sólo que no está alineada con el objetivo central de este ministerio.

Así funcionó en los primeros años de la iglesia. En Hechos, Pablo dice en un momento dado: les envío a mi hijo Timoteo. Le envío a mi hijo Onésimo. Recibidlo como a mí, en el Señor. Relaciones. ¿Cuál es la ventaja de la cobertura?

Que tú empiezas a moverte en un ambiente de gente que te conoce. No sólo como fulano de Tal, sino ministerialmente. Pablo tuvo que ser enviado por personas a las cuales se las conocía. A Él no, pero fue recibido por el testimonio de los otros.

La idea de la cobertura no es que te controlen. ¿Quién necesita un auditor? Tampoco se trata que ante en un montón de cosas sucias que ameriten que me hagan una auditoría una vez al año. Tiene que ver con una relación de vida, de sustancia.

La ventaja de la cobertura, primero, es que te establece en tu posición y en tu género, en un lugar en el que tú puedes dar un fruto más efectivo. La ventaja de la cobertura tiene que ver con el hecho de que alguien, de manera específica, está atento a lo que te está pasando en el día a día. No es para que des un reporte de actividades a alguien.

Muchas veces alguien se acerca pidiendo u ofreciendo cobertura. No es así como funciona. ¿Estás buscando una cobertura adulta que sea una verdadera alianza de victoria? Llámala en tu espíritu. Llama a esa cobertura en tu espíritu y de alguna parte aparecerá.

¡Es que no hay nadie en mi ciudad! ¡Ya lo va a haber! ¡Ya va aparecer! Dios no va dejarte solo o sola. Tendrás tu alianza, tu pacto, tu cobertura conforme a la voluntad y el propósito de Dios y no a los intereses de hombres devenidos a religiosos parasitarios.

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