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Singularidades de Los Doce Espías

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     En el libro de los Números, en los capítulos 13 y 14, está la historia de los doce espías. Ellos fueron los encargados de entrar a la tierra de la promesa y, conforme a lo que observaran, tomar la crucial decisión de entrar de inmediato, o no. Es historia, pero tiene rebote en cada tiempo que nos toca vivir. Permanentemente en nuestra vida tenemos que tomar decisiones que pueden cambiar el curso de nuestra existencia. Al enfrentarnos a estos senderos que se bifurcan, muchas veces nuestra razón lógica, lo que nuestros ojos naturales pueden ver, o nuestra experiencia, es lo que determina lo que nuestra decisión, en lugar de buscar la voluntad de Dios, confiando que la mejor decisión ser de acuerdo a Él y no a nosotros.

     Cuando tenemos situaciones difíciles podemos tomar dos actitudes, la desesperación que ve en todas las situaciones un drama, poniendo en la vida un color de sombras que no nos permite ver la luz de Dios. Es así como luego tenemos que sufrir las consecuencias de nuestras malas decisiones que terminan atrasando nuestra vida espiritual, haciéndonos perder preciosos años de nuestra vida. En la historia de los doce espías veremos cada uno de estos elementos, y observaremos las dos perspectivas que se puede tener en el momento de tomar decisiones. El episodio de los exploradores es decisivo en el camino hacia la tierra prometida. De Egipto al Sinaí. Del Sinaí a la frontera sur de la tierra. Solo falta entrar y ocupar la tierra. Pero en realidad lo que ocurrió fue que el pueblo se negó a entrar y en castigo comienza un enorme y prolongado rodeo. La historia continua, pero el hombre que se resiste a la salvación difiere el término.

DIOS PONE A PRUEBA A SU PUEBLO. 13:1-24

     a) Dios da la orden de explorar. Muchas veces tenemos que explorar lo que vamos a enfrentar. Los doce espías, uno por cada tribu, tenían que recabar información sobre la calidad de la tierra y también su situación militar defensiva y ofensiva. La fecha es a mediados de julio. Son cuarenta días de exploración, que luego serán tomados por Dios en el castigo. Tenían que ser objetivos, sí, pero no debían olvidar que Dios estaba con ellos. Él dijo que era la tierra que él iba a entregar. Nosotros tenemos que confiar primeramente en Dios antes que en los datos objetivos. b) Tenían que ser valientes. Moisés les encomendó que explorasen, pero que fueran valientes. Este es un gran problema en nuestra vida espiritual. No somos valientes porque no confiamos en Dios. Nuestra fuerza es la fuerza de Dios.

LOS ESPÍAS DAN EL INFORME. 13:25-32

     a) El primer informe es objetivo. Es una tierra llena de leche y miel, expresión que se utilizaba comúnmente en aquellos tiempos. Una buena tierra para habitar en contraste con el desierto, las ciudades son fortificadas, como se ha descubierto arqueológicamente, para esa época había varias ciudades de Palestina que estaban fortificadas. Además nombra unas cuantas tribus que para esa época también habitaban el lugar según datos recientemente establecidos arqueológicamente. b) La fe, infunde valentía y es comunicativa: «podemos». El segundo informe es alentador, se enfrentan dramáticamente las dos actitudes. c) La fe silencia las murmuraciones. Cuando el pueblo comenzó a protestar, Caleb hace callar las protestas y comunica el mensaje de Dios. d) La falta de fe genera cobardía. «no podemos». e) La falta de fe ciega la visión. «la tierra come a sus moradores». f) La falta de fe genera complejo de inferioridad. Para justificarse comienzan a desacreditar la tierra y terminan con un complejo de inferioridad: «parecíamos saltamontes».

LA REBELIÓN. 14:1-10

     a). Dejarse influir por la cobardía trae dolor. Gritos, llantos, murmuraciones, los exploradores cobardes han contagiado al pueblo entero. Prefieren morir en la esclavitud, antes de pelear por la libertad. Dejarse estar. b). La rebelión nos hace regresar al pasado. Los rebeldes querían dejar al líder puesto por Dios, y tener otro que los lleve a donde ellos querían: Volver a ser esclavos. c) Toda rebelión está basada en una rebelión contra Dios. Retuercen y deforman el sentido de la salida de Egipto y la llegada a la tierra: ha sido para la muerte, no para salvación. Atribuyen la acción al Señor y blasfeman de él. Luego proponen desandar el camino, volver a la esclavitud. El pecado es gravísimo. Jeremías 42. Eludir la responsabilidad. Es notable como la esclavitud nos tienta para que volvamos a ella. ¡No volvamos más a Egipto! d) La rebelión no permite escuchar la verdad. Moisés y Aarón se postraron en tierra, Josué y Caleb se rasgaron la ropa en señal de dolor. Ellos dan otra vez un mensaje alentador, pero el pueblo no escucha. La fe cambia la visión pesimista que serían devorados a pasar a ser devoradores. La fe trae la fe, porque El señor está con nosotros. Sin embargo todos quisieron apedrearlos.

LA RESPUESTA DE DIOS. 14:11-45

     a) Dios reclama por la incredulidad. A nosotros también nos está reclamando por nuestra incredulidad. Al primer problema ya queremos tirar todo por la borda. Somos cobardes, ingratos, olvidadizos. Él ha hecho grandes milagros en nosotros. ¿Cuándo los vamos a reconocer? b) El poder de la intercesión. Moisés es el intercesor por excelencia. Él le pide que no destruya a su pueblo por su gran nombre. La fama internacional de Jehová, al entrar en la historia, Dios se compromete a seguir lo comenzado. Pero también por el modo de ser del Señor: paciente, misericordioso, que perdona la culpa. c) El castigo. Cuarenta años, uno por cada uno de los días que se exploró la tierra. Será un tiempo de espera para probar y educar al pueblo en la paciencia y esperanza. d) El duelo es señal de penitencia que no basta son la conversión plena y la enmienda. e) La desconfianza es pecado pero también lo es la presunción. La situación ha cambiado, y la obediencia no es ahora atacar sino aceptar el largo camino. La valentía humana que no confía en el Señor está condenada al fracaso. El Señor no está con ellos y por eso es el fracaso.

     Es por eso que en cada momento de nuestra vida, las elecciones deben estar de la mano de nuestro Dios. Es necesario trabajar para cambiar nuestra forma de ver las cosas. Ver en cada problema una oportunidad para tener un futuro diferente. Confiar en Dios. La historia del bordado que Dios está haciendo pero que nosotros no podemos ver hasta que nos ponemos de su perspectiva, es clara para entender que nuestra vida, sin seguir la voluntad de Dios, nos lleva al fracaso constante.

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enero 11, 2019 Néstor Martínez