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Perforaciones y Tatuajes

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     Cuando me pidieron que tocara este tema, confieso que conocía lo mínimo indispensable como para saber y decidir que no era algo positivo para un creyente. No obstante, eso no es, ni podía ser suficiente para tanta gente honesta que, por alguna causa muy específica que sólo ellos conocen, apelan a estas artes y no sienten que les resulte espiritualmente negativo. Algunas investigaciones y bases de trabajos sólidos hechos por gente que conoce muy profundamente el tema, es todo lo que puedo aportarte. Mientras tanto tú, que no terminas de creer del todo en lo negativo de la práctica, seguramente ya te pusiste a la defensiva. Eso, si te ha interesado la idea de adornar alguna parte de tu cuerpo con tatuajes o perforaciones. Tranquilízate, sólo lee lo que sigue y piénsalo.

     Lo primero que se me ocurrió preguntarme, es ¿De dónde vienen los tatuajes o perforaciones epidérmicas? El ejemplar más antiguo de un tatuaje que conocemos está en cuerpo del «hombre de los hielos» que se encontró congelado en la frontera de Italia y Austria en 1993. Se calcula que tiene unos cuatro mil años. Los egipcios se tatuaban hace tres mil años. En tiempos más recientes, los tatuajes se reintrodujeron en Europa cuando el Capitán Cook y sus tripulantes regresaron de Tahití en 1771; de ahí viene la asociación de los tatuajes con los marineros.

     Más allá del uso de los pendientes en las orejas, la práctica de la perforación (y se oye a veces el término «bodypiercing» del inglés) se ha practicado en diferentes culturas, en algunas por razones de belleza (como en tribus que hacen una gran apertura en el lóbulo de las orejas o en el labio inferior para meter un «tapón»), y en otras como parte de las iniciaciones o en ritos religiosos. En la cultura azteca, la técnica de perforación también representaba la posición social y el rango de los guerreros. El aro o arete, era usado por el esclavo que, cuando era liberado pero por voluntad propia deseaba quedarse al servicio de su amo, lo clavaba en una puerta y de ese modo, declaraba su decisión. Luego fue utilizado por la mujer, en imitación a esto, como sujeción voluntaria a su esposo. Finalmente, y por razones más o menos obvias, fue adoptado por el movimiento homosexual masculino. Y luego, finalmente, se puso de moda global, tú sabes.

     Un uso antiguo de la perforación es para poner a los animales una argolla y así controlarlos. ¿Te gusta esa imagen? También se da en muchas culturas paganas el perforar el cuerpo como señal de hombría, como expresión de luto o (como entre los aztecas) como sacrificio a los dioses. Todavía vemos noticias de personas que se ponen como si fuera en trance y se perforan la cara y el pecho, como práctica religiosa que muestra que tienen a su lado «poderes sobrenaturales». ¿Has cuestionado el origen de aquellos poderes? Yo aprendí hace mucho tiempo, ya, gracias a Dios, que el poder sobrenatural no tiene una sola procedencia, como supone la gran mayoría. Dios puede hacer cualquier cosa sobrenatural. si no está hecha, la crea. Pero Satanás puede imitar con bastante virtud casi cualquier cosa creada. Aprende.

     Más allá de algunas razones arriba mencionadas, hoy en día los jóvenes tienden más que nada a seguir «la moda» y ser aceptados por un grupo social. En algunos casos quieren imitar a los cantantes y deportistas populares. Es indispensable, entonces, cuando procuramos saber el motivo por el cual recaen estas prácticas, saber que muchos son los «ídolos» que han influido en la moda de perforarse. ¿Qué tal el ejemplo de sus vidas? Para los hombres en especial, el sufrimiento que implica tatuarse o perforarse da la imagen de ser «muy macho», muy valiente. El psicólogo Jesús Castillo López de la Universidad de Monterrey explica que en la mayoría de las perforaciones que se realizan sin anestesia, el dolor genera una originalidad que es una forma de aceptación en un cierto grupo de la sociedad. El cristiano, entiendo, tiene otras formas de mostrar su valor u hombría.

     ¿Has pensado por qué será tan frecuente que estos adornos se apliquen en partes del cuerpo donde pueden esconderse? Algo hay de sentir que son «prohibidos» o no aceptables en cualquier situación. Para los jóvenes, puede ser emocionante que sus padres no les descubran, o que descubran su secreto y los reprendan. La rebeldía puede ser emocionante, pero fíjate lo que dice Dios en 1 Samuel 15:23: ¡Es pecado! El jefe del departamento de psicología de una muy importante universidad, asegura que en su mayoría quienes se perforan el cuerpo tienen problemas de identidad, como pudiera ser un cambio de la pubertad, o simplemente por querer llamar la atención de sus padres o maestros. Agrega que estos jóvenes buscan una satisfacción masoquista de autorrealización para poder aceptarse primero y después en su estrato, aunque la sociedad no los vea bien por traer un arete en una zona llamativa.

     En cuanto al efecto que puede tener para tu vida el tenerlos, puedo advertirte que pueden producir infecciones, especialmente cuando la persona que hace el trabajo no es profesional. Y son muchos los que no van a profesionales porque quieren el tatuaje pero no pagar lo que un profesional les cobra por ello. Por esta razón, en los Estados Unidos, por ejemplo, existen reglamentos de seguridad muy estrictos en cuanto a hacer tatuajes, y hay cuatro estados que lo prohíben por completo. En México se recomienda la certificación de la Asociación Nacional de Dermatología. En Argentina, no hay legislación al respecto y, cualquiera que se sienta con deseos de pintarle con pico la piel a otro y ganar algún dinero por ello, va y abre un local de “Tatoo”, y adelante. La principal desventaja de los tatuajes, es que son permanentes; por esa razón, y a esto no te lo cuenta nadie, la tercera parte de las personas que se hacen un tatuaje lo lamentan después. Por ejemplo, los que se tatúan el nombre de un novio o una novia, con la que luego rompen.

     Ahora bien; todo está muy correcto e interesante para tener en cuenta, pero como cristiano responsable y sobrio, debo preguntarme y preguntar: ¿Dice algo la Biblia al respecto? ¿Dice algo? Aunque tú no lo creas» Levítico 19:28 dice “algo”: Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová. Aunque en nuestra cultura no se practican en señal de luto como en los tiempos bíblicos, es interesante que por lo general las mismas personas se dedican a practicar las perforaciones y los tatuajes.

     Piénsalo de otra manera: Si has leído y creído que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, ya habrás entendido que entonces tu cuerpo existe para glorificar a Dios. El Buen Libro habla de seguir el ejemplo de Jesús y de hombres que andan como él. Tal vez tú no tienes tatuajes ni aretes, pero, ¿No te atas las muñecas con una cinta roja para “la buena suerte”, cuando hasta el menos despabilado sabe que eso es un pacto con San La Muerte? ¿Con buena conciencia crees que Jesús haría tal cosa?

     A fin de cuentas, y de todos modos, si de verdad has entregado tu vida a Jesucristo, entonces la persona que te puede convencer de lo que debes hacer – o no hacer – no soy yo, es el Espíritu Santo. Asegúrate de que él te guíe y que no te conformes al molde del mundo. Por eso sigue siendo altamente vigente lo que Pablo escribiera en Romanos 12:2: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 

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enero 15, 2019 Néstor Martínez