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Patrones de Conducta

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     La iglesia viene desde hace mucho tiempo con una cultura mezclada. Cree, por ejemplo, que adoptando ciertos ritmos muy pegadizos y con bastante percusión afro-americana, eleva la calidad de la alabanza, pero no se da cuenta que está haciendo exactamente lo que le parece bien a la gente, sin tomarse el trabajo de preguntarle al Señor si a Él también le parece bien o no. Yo conozco su respuesta, pero creo que una gran mayoría, todavía no se ha tomado el trabajo de ir a buscarla, nada más que eso; no se necesita ser ni especial ni maravilloso para conocerla. Percusión. Tam-tam. África. Vudú. Punto.

     ¡Ay, hermano! ¿Pero eso no es demasiado discriminador? ¿No nos estamos alejando del mundo al que deseamos llegar para salvarlo? No. Lo que estoy haciendo es trazar una línea divisoria clara, exactamente en el lugar en donde Dios dice que hay que trazarla. Porque si la iglesia genuina no traza esa línea divisoria, los hombres religiosos van a hacerlo, y entonces mucho me temo que seguiremos entremezclados como estamos ahora. Nadie tiene muy en claro qué cosa es santa y que cosa es profana. Entonces, la pregunta que ahora viene a cuento, es la siguiente: ¿Para qué estaría hoy levantando apóstoles, el Señor? Mira, entre otras cosas, para que nos sienten a todos y nos digan algo así, como: “Hermanos, ¿Ustedes estaban hasta hoy haciendo negocios de tal y cual manera, verdad? Lamento comunicarles que no pueden continuar haciendo negocios así. Ya no pueden facturar en negro. Sabemos que se gana un buen dinero haciéndolo, pero nuestro Dios es un Dios que ama lo legal, y eso no lo es.”

     Otra: ¿Dónde están los hermanos que son médicos? Vengan acá. Hasta hoy ustedes recetaban medicamentos por toneladas porque los laboratorios reconocen muy bien eso y como recompensa les equipan las clínicas. Lamento decirles que a partir de hoy, sólo deberán extender recetas a quienes verdaderamente lo necesiten y en la cantidad que lo necesitan. Y que si los pacientes son creyentes, sólo les recetarán medicamentos si después de orar y esperar, no hay resultados a la vista. En suma, lo que carga el espíritu apostólico es esa capacidad de pesar la sustancia de las cosas. ¿De dónde nace esto? Recuerden que cuando decimos que ellos tienen una especial unción para los recursos fundacionales y de edificación, no es solamente en la iglesia. ¡Es válido para cualquier parte! ¿Qué hay detrás de estas comidas nuevas que han salido ahora? ¿Comida? ¿Y qué nos importa una comida más o menos? Nos importa, porque detrás de cada comida hay un espíritu, así que definitivamente, una comida es cultura.

     Y la ropa también es cultura. Y lo que lees, también lo es. Y la música es cultura. Entonces, lo que hacemos es quebrar esas estructuras de caminar, domo dice el viejo dicho, “Caminar como Vicente” ¿Y cómo camina Vicente? Para el lado que va la gente. Ahora, serás una persona que empezará a caminar, por fin, como viendo al invisible. Ese es el patrón de conducta que sí o sí está asociado al Reino de Dios. Por eso es importante el trabajo apostólico, ¡Pero apostólico genuino, no oportunista! Son grandes maestros, pero su enfoque siempre es fundacional. ¿De dónde vino esto? Parecen tonterías, pero créeme, todo aquello que hoy hacemos por ignorancia, mañana va a terminar encadenándonos. Ojo: aun lo que es bueno. Un evangelista de los modernos, por ejemplo, no va a dudar de poner un grupo de música pesada en una plaza si eso le trae gente. Un apóstol genuino, nunca te va a aceptar eso. Por esa razón, no puede extrañarle a nadie que sea uno de los ministerios que más enemigos cosecha.

     Porque resulta ser que, pese a todo lo dicho y dejado en evidencia, la gente en su mayoría va a defender la cultura asumida. Y el argumento teológico más utilizado, será: ¿Y qué tiene de malo? Yo no creo en ningún sistema político en el cual Dios no sea el centro. Tampoco creo en el capitalismo. El que piense que la iglesia debe estar enrolada con el capitalismo por la simple razón que es la obvia oposición a la izquierda socialista, se equivoca de medio a medio. Todo sistema que el hombre crea, es injusto. Todo sistema, no se escapa ni uno por bonito que parezca desde lejos. ¡Pero, hermano! ¿Y qué propone usted, algo así como una teocracia? De ninguna manera. Yo, lo único que creo fiel y fervientemente, es que Dios busca gente con principios. Gente con ética genuina y con altísimo sentido de Justicia para guiar una nación, sin que necesariamente sea cristiano.

     A mí no me parece que un país, cualquiera sea él, esté necesitando un presidente cristiano. Yo creo que alcanza y basta con que sea un presidente justo. Un presidente que tenga ética, que tenga moral genuina, no declamada ni promocionada desde los medios de comunicación afines. Y no afines por ideología o justicia, sino por la mera pauta publicitaria obligatoria, mínimamente. Yo creo en esa clase de gobiernos, los que por lo menos están en condiciones de mostrar al menos una de las características de Dios. Su justicia, su perdón, su paz, su misericordia. Es más que obvio que todos, absolutamente todos los sistemas políticos humanos, van a fallar. La verdad cruda es que no sabemos gobernarnos solos. Si no dependemos de Dios, estamos huérfanos y a la deriva. ¡Así está el mundo, hoy!

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noviembre 30, 2018 Néstor Martínez