Hasta que no incorporemos como cierta la idea de vivir en dos ámbitos de forma paralela, no podremos cumplir nuestro destino. Una realidad con la que luchamos, la terrenal. Y otra con la que vencemos, la divina.
Hasta que no incorporemos como cierta la idea de vivir en dos ámbitos de forma paralela, no podremos cumplir nuestro destino. Una realidad con la que luchamos, la terrenal. Y otra con la que vencemos, la divina.