El Espíritu Santo me mostró hoy, la parábola de las diez vírgenes. ¿Cuánto hace que no la lees? Está en el evangelio de Mateo capítulo 25, versos 1 al 3. Yo no la voy a reproducir porque no es necesario, la mayoría de ustedes la conoce, pero sí voy a utilizarla como referencia y como punto de partida. En esa parábola, dice que las diez eran vírgenes. La palabra nos muestra que las vírgenes de Sion es una tipología de la iglesia. Las diez tenían lámpara. Dice un texto que La palabra de Dios es lámpara a mis pies, o sea que las diez tenían la Palabra. Y las diez, también, tenían aceite, que es la tipología de la unción, del Espíritu. Sólo que algunas habían pagado el precio para tener más aceite, con la intención de que le durara más tiempo. Es decir: unas estaban preparadas para vivir más tiempo en la tierra que las otras. La parábola nos muestra que Dios llama insensata a la gente no preparada para perdurar en el siglo veintiuno. Gente que no se preparó para épocas de caos y crisis. Gente que vivió preparándose para celebrar y estar de fiesta o para irse en un gigantesco rapto, pero no para permanecer y pelear la buena batalla.
Lo que te califica como insensato, entonces, es no estar preparado para vivir por largo tiempo. Es experimentar ese sentimiento como de estar de paso. Porque una cosa es enseñar a prepararse para irse en las nubes y otra ser práctico y eficiente en este siglo veintiuno. Porque nunca se nos enseñó cómo vivir en estos tiempos. Porque nunca se pensó en estar vivos y en la tierra en estos tiempos. Y estos tiempos, aunque por aquí se los ve muy difíciles, siguen empeorando. Y lo seguirán más todavía, porque los reinos del mundo, finalmente van a caerse; todos. Es decir que, si nosotros no avanzamos y determinamos el fin, porque el fin lo determina la iglesia, a nuestros hijos, los que hoy tienen cuatro o cinco años de edad, dentro de veinte años, ¿Adónde tendrán que vivir? ¿En una gran capital porque de otro modo no tendrán perspectivas? ¿Y la obra del evangelio en el resto de sus países, sean cuales fueren estos?
¿Y Dios qué dice? Al mensaje que prepara a la gente para vivir adecuadamente en este tiempo le
llama PRUDENTE y el mensaje que no prepara a la gente para vivir adecuadamente en este tiempo, le
llama INSENSATO. Es decir que vamos a ver una separación en las distintas iglesias. Algunas iglesias
consideradas insensatas por la mentalidad que tienen y otras consideradas prudentes. O supo negociar
o no supo negociar. Todas tenían lámpara. Todas estaban esperando al novio. Todas durmieron. Tardó tanto el novio, que se durmieron. Pero sólo una cosa dividía a estas iglesias. Unas reconocieron su venida y fue considerado como sabiduría, mientras que las insensatas fueron descriptas como aquellas que no pudieron aguardar el tiempo completo. Ya hay un gobierno, en la tierra, que no reconoce la mano de la iglesia; ésta se pone contenta porque tiene un poco de asociación con algunos y un poco de consideraciones con otros, pero no tiene nada que ver. Cuando los reinos de este mundo caigan, y la iglesia esté poderosa, esos reinos van a arrastrar a todo lo que haya hecho pacto con ellos. Hablo de Babilonia, no sé si te queda claro.
Tú no puedes tener un avivamiento en la iglesia que arrastre gente y no asuste al mundo, al gobierno. Porque para ellos, muchedumbre es poder, entonces se verá. Por ahora somos menos, pero el día que seamos más… Hasta la gente de Egipto se vino con Israel. Dice que salió una multitud mixta. No vamos a traer a Dios lo que no es de Dios. Por eso hay que sentarse a leer un texto y extraer lo bueno para adentro y sacar lo malo para afuera. No estamos preparados para eso. A nosotros nos inculcaron un tipo de amor, en la iglesia, que no es propicio para hacer lo que Dios está por hacer. El amor que nosotros tenemos, es un amor creado por una doctrina que no permite que al amor de Dios se manifieste. El amor de Dios, lo que quiere, es entresacar gente, sacar lo que no sirve para que se tenga el derecho de seguir así. Pero nuestra mente, que está programada por la doctrina eclesiástica, no puede entender ni ver a un Dios así. Sin embargo, cuando Cristo vino, empezó a tirar mesas patas para arriba. No nos confundamos. Él era amable con el mundo, precisamente con quien la iglesia no lo es. Pero con todos los de la que en su tiempo era SU iglesia: víboras, serpientes, piedras de tropiezo, tercos. La iglesia siempre fue el problema, el mundo no. ¿De tal manera amó Dios al…? Esto es: Dios te salvó a ti para usarte, para ganar al mundo, no por ti. Y Entonces Definimos Que… AMOR ES CUIDADO, NO PERMISIVIDAD