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La Religión de La Imagen

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     La gran pregunta de este tiempo, para la iglesia en general, es: ¿Qué estoy adorando? La respuesta parecería ser sencilla y casi obvia, pero muy bien sabemos que no siempre es la que se espera. Porque mientras hay una legión de creyentes adorando a Dios, hay otra que no es mínima, precisamente, adorando a hombres que aseguran representarlo. Lo cierto es que Dios es el único que puede tener toda la Adoración de parte de la criatura. Cualquier otra cosa, recibe un nombre tan odioso como conocido: idolatría.

     La idolatría consiste en ubicar en el lugar que le corresponde a Dios, a cualquier objeto (fetichismo), persona, institución, valor, hecho, recuerdo, situación  o ente animado o inanimado. Todos sabemos, por poco o por mucho, que hay diversos tipos de idolatría. Y que nada de lo que vemos como negativo, es precisamente nuevo, sino que desde la antigüedad los hombres prefirieron darle culto a la criatura en vez de dársela al creador. ¿Y esto por qué? Porque darle culto a la criatura carnal, no requiere de la fe.

     Dice la Palabra que Fe, es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. La idolatría, por su parte,  es la incertidumbre de lo que se espera (promesas al ídolo) y la  convicción en lo que se ve (confianza en la imagen del ídolo). ¡Claro que es mucho más racional la idolatría que la fe! Sin embargo un detalle: ¿Quién te dijo a ti que el evangelio, la fe y Dios mismo, es algo que tu mente carnal pueda razonar

     Por ese motivo es que la fe bíblica es la confianza absoluta en la soberanía de Dios y la ausencia  absoluta de imágenes que lo representen. Dios es Espíritu. A Dios nadie le vio jamás. ¿Dice eso tu Biblia, también, como lo dice la mía? Entonces dime: ¿Bajo que supuesta creatividad alguien puede atreverse a diseñar una imagen de un Dios que no tiene imagen?

     Así es que en el Pentateuco, entonces, se le ordena al pueblo a no tener imágenes, que los profetas se burlarán de las imágenes paganas y en el Nuevo Testamento Dios mismo desecha toda imagen y se hace hombre real para que el hombre no tuviese necesidad de ningún fetiche ni representación imaginaria. Puestos los ojos en solo Jesús el autor y consumador de la fe ya que no hay otro nombre dado a los hombres en quien podamos ser salvos y no hay otro mediador entre Él y la humanidad.

     Hoy en día hay muchas imágenes e ídolos en todas las religiones, poniéndose de espaldas a esta sencilla y profunda fe bíblica. Por qué? porque el hombre no confía en Dios y sus promesas tal y como están expuestas en la Biblia. Uno de los ídolos más pesados de cargar en la procesión de la vida es el individualismo que consiste en ubicar al Yo, a sí mismo en el lugar que le corresponde a Dios. Esta idolatría nos ha llevado a construir una sociedad basada en el individuo y no en dar gloria al creador. El colectivismo en los sistemas comunistas era otra pretensión de convertir a la masa de individuos asimilada en el concepto de colectividad, de proletariado, de Estado en un «dios», al cual se le rendía todo el honor y la Gloria, tal como hoy en día se le brinda al así llamado mercado todos los individuos y brujos del neoliberalismo.

     Individualismo es la base para toda idolatría, está presente desde Adán, la historia primitiva, hasta la actual época del genoma humano. Entonces; ¿Cuál es el punto? El asunto más imperante es que todo ídolo exige sacrificio humano. Dime cuál es tu ídolo y te diré quién te pedirá la vida. La idolatría al trabajo trae tensión y enfermedades psicosomáticas. La idolatría santera exige sacrificios inútiles en el cuerpo e ignorancia nociva para el alma y el intelecto. La idolatría del individualismo trae la decepción frente a la enfermedad, la vejez y la muerte. El ídolo de sí mismo siempre cae, sucumbe frente a un virus, una bacteria, una pérdida, una crisis familiar etc.

     La fe Biblia nos presenta a Dios mismo en la persona de Jesucristo pagando el precio por el pecado de todos y ofreciendo un solo sacrificio una vez para siempre. La fe Bíblica nos presenta que el fin del hombre no está en el mismo ni en su historia sino en Dios, su plan y su historia de salvación a la humanidad. La fe bíblica nos habla del origen del mal, de la enfermedad y de la muerte como el resultado inadecuado de la libertad del hombre frente a las reglas del juego que previamente estableció el mismo Dios.

     La fe bíblica nos habla de una redención, de un sentido del sufrimiento y de una victoria sobre las dificultades. Redención del pecado, un sufrimiento del cual el Señor participa convirtiendo siempre nuestro lamento en gozo y de unas dificultades que se presentan como retos para obtener nuevas victorias. La fe bíblica nos presenta la obtención de metas personales o colectivas como medios y no fines. El único fin es Dios y el cumplimiento escatológico de todo su plan y todo lo que el hombre realice debe estar sujeto a sus lineamientos para que sea incluido en el sentido divino de la creación y su fin, o ethos como dicen los filósofos.

     La fe bíblica nos presenta a un Dios que nos acompaña y nos ayuda a salirnos del atolladero que hemos inventado los hombres. Por eso, bien vale resumirlo todo en breves pero contundentes conceptos: Idolatría es sinónimo de muerte. La Fe Bíblica es sinónimo de vida. Elige hoy mismo entre la Muerte y la Vida. Mientras tanto, yo digo como dijo Josué: Mi casa y yo serviremos (al Dios de la Biblia) a Jehová. 

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diciembre 18, 2018 Néstor Martínez