Estudios » Blog

Las Veleidades de la Comodidad

animales-durmiendo-cualquier-sitio-2

     En el mundo en que vivimos, el confort y la tranquilidad han llegado a ser  situaciones no solo buscadas y deseadas  sino un verdadero ídolo del hombre y de la mujer de estos tiempos llamados «postmodernos». Muchas personas cuando conversan entre ellas, consciente o inconscientemente, exhiben sus estilos de vida, sus casas y posesiones a fin de mostrar al otro que «confortable» es su existencia, que bien transcurren sus días. Francis Schaeffer nos advirtió que dos empobrecidos valores se han adueñado  de la mayoría de la gente: La paz personal y la opulencia. «Paz personal -dice Schaeffer- significa que no lo inmiscuyan a uno, que no  lo molesten con los problemas de los demás, ya sea que estén al otro lado  del mundo o de la ciudad. Es vivir con la posibilidad mínima de ser personalmente incomodados. Esta paz personal significa el deseo de que mi patrón de vida transcurra sin molestias, sin importarme las consecuencias que esto pueda tener para las generaciones futuras»

     En esa carrera por el confort, por la tranquilidad y el bienestar personal millones de personas dejan transcurrir sus vidas sin ver la realidad, como anestesiados, drogados por Satanás quien les oscurece el entendimiento haciéndoles dedicar su vida a lo que es vanidad dándole prioridad  no a lo que permanece sino a lo que perece. Mientras el genuino compromiso con Dios nos acerca a la gente y nos pone carga en el corazón por la inmensa necesidad que solo espiritualmente puede ser percibida, la corriente de este mundo empuja al aislamiento y al individualismo. Ese individualismo tiene entre sus manifestaciones más evidentes la priorización del confort, la comodidad y la tranquilidad personal.

     Dice la Palabra en Hebreos 11 (24-26): Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Versión: Biblia de las Américas.

     En el pasaje que acabamos de leer se nos presenta la dramática y radical elección de Moisés, quien debió renunciar a su identidad en términos humanos (hijo de la hija del Faraón) para identificarse con el pueblo de Dios, que vivía en la opresión, pobreza y sufrimiento. Moisés -miembro de la familia real, lleno de privilegios y con un «gran futuro» en términos humanos-, renuncia a la comodidad del palacio y elige por la fe en lugar de los «placeres temporales», el oprobio de Cristo. Elige concretamente sufrir, ser perseguido y así renuncia a su comodidad y bienestar personal. No es el único. ¡Qué difícil debe haber resultado para Abraham al ser llamado salir de la ciudad de Ur dejando su hogar, posesiones, parientes y, renunciando así a cualquier ambición personal para habitar como extranjero en la tierra de la promesa viviendo en tiendas! ¡De la comodidad de la ciudad a lo precario de las tiendas de campaña! De la aparente seguridad de lo que podemos ver y tocar al desafío para la fe, que significa salir sin saber adónde uno se dirige.

     También para el Apóstol Pablo el llamado de Dios significó el despojarse de cualquier esperanza de comodidad o tranquilidad. La vida de Pablo a partir de su conversión, es una lucha incesante marcada por persecuciones, arrestos y azotes. Para cumplir la misión que el Padre le encomendó Cristo Jesús se despojó de su condición de Dios para hacerse siervo. Debemos notar que una de las primeras cosas que el Señor hace cuando nos quebranta, nos toca y nos visita, es cambiarnos los valores, los pilares en los cuales se asienta nuestra vida, sacándonos de nuestra comodidad. Al igual que las riquezas de los egipcios, el confort que el mundo ofrece hoy día, son perceptibles a simple vista.

     En cambio la mayor riqueza que significa el seguir a Cristo y la recompensa solo puede ser vistas por fe. La mirada de Moisés en la recompensa es la mirada de la fe. La fe permite ver lo que el mundo no puede ver. Moisés tiene claro que es mayor la riqueza del oprobio de Cristo que todo lo que el mundo pueda ofrecer y que él había disfrutado por años. ¡Por la fe tiene solo ojos para la recompensa prometida por el Dios que permanece siempre fiel! Este cambio de valores implica que no solo dejamos nuestro «sosiego», nuestra tranquilidad egoísta y la búsqueda del confort sino que lo hacemos con gozo y con todo gusto. Como cristianos renunciar a la comodidad significa, por ejemplo:  

     Disponer de nuestro tiempo y recursos para ayudar a quienes están en necesidad espiritual y material. Que nuestra casa esté siempre abierta para atender esas necesidades. (Primero de nuestros hermanos y en general de todos aquellos que El Señor nos va acercando). Priorizar la protección espiritual y formación de nuestros hijos físicos y espirituales, sacrificándonos y enfrentando las situaciones, desdeñando toda comodidad.  Oír el llamado de Dios significa renunciar a la comodidad. Oramos para poder decir al final, con el Apóstol Pablo que lo que en el pasado nos pareció ganancia era en realidad pérdida y que lo que perdimos en términos humanos no nos genera ningún dolor antes bien lo tenemos por basura a fin de ganar a Cristo (Filipenses 3:8)

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

diciembre 21, 2018 Néstor Martínez