¡Ay, sí, hermano! ¡Yo cumplo estrictamente con la Palabra! En mi congregación está absolutamente prohibido a los diáconos tomar vino. ¡La Biblia lo dice y nosotros lo cumplimos! – Está bien, pero…la Biblia jamás dijo que los diáconos no debían tomar vino; dijo que no debían ser dados al mucho vino. ¡Es que es lo mismo, hermano! Ya todos sabemos que el vino es algo que los cristianos tenemos prohibido. ¡Hay pactos, incluso, en algunas iglesias! – Sí, eso de que hay pactos, es cierto. Pero no es pacto con Dios, sino con misioneros estadounidenses, que implantaron eso del vino porque a ellos les producía repugnancia, rechazo y asco. ¿Te has fijado si alguno de esos pactos habla del wisky o la cerveza?
Ahora, antes que me acuses de estar haciendo una apología al alcoholismo, debo decirte que yo no bebo alcohol. Pero tengo muy claro que cuando la Biblia dice vino, está hablando de un producto cien veces más fuerte en alcohol que lo que nosotros conocemos como vino en nuestros tiempos. Y Jesús tomó eso. Y no perdió su santidad por ello. Y Pablo se lo recomendó a Timoteo por causa de su estómago. ¿Y entonces que ocurre con esos grupos que han adoptado para la celebración de sus santas cenas, un jugo de uvas exento de alcohol? – Mira: un día vamos a estudiar con profundidad el asunto de la santa cena y te puedo asegurar que muchos van a sorprenderse bastante.
Pero si vas a realizar esa práctica, hazlo como mejor te parezca. Ya la Biblia en el relato base habla de copa, pero luego en otros textos señala que esas copas eran de vino. Y punto. Pero si tú en tu congregación tienes algún borrachín que todavía no convirtió su adicción a Cristo, entonces mejor sigue dándole jugo de uva, ¿Sí? Y prosiguiendo con las condiciones, dice que el diácono también tiene que ser marido de una sola mujer. Y eso significa exactamente lo que estás leyendo: marido de una sola mujer. Es imposible trabajar de diácono si tú tienes en tu casa un harem que sería la envidia del mismísimo Salomón, que tenía nada menos que trescientas esposas y setecientas concubinas.
¡Pero no, hermano! ¿No habla de los divorciados, allí? No; ese es el otro crimen organizado por la religión, el de los creyentes que encontraron a Cristo estando divorciados. Tienen tanto terror de que alguien se sienta tentado a sacar a empellones de la casa a la esposa o al esposo y reemplazarlos por otros hermanitos, que han hecho del divorcio un pecado peor que el de la blasfemia al Espíritu Santo. No, mi hermano, no. El divorciado no es ni será marido de más de una mujer al unísono, que es lo que aquí se advierte. Tuvo una esposa, se divorció, y probablemente ahora tenga otra. ¡Es que…hermano…igualmente tuvo más de una! – Calma Caifás; si fuera viudo sería lo mismo, ¿No?
¡Ah, no! Para los viudos las cosas son distintas. El viudo no tiene ningún problema. Es el divorciado el que lo tiene. – ¿Ah, sí, ¿Eh? Muy bien interpretada la Palabra del Señor. Seguramente hay varios que no lo dicen, pero te puedo asegurar que piensan muy seriamente en convertirse en viudos, aunque sea por homicidio…Religión. En suma: no puedes evadir al requerimiento del Señor. Es decir: puedes vivir como te dé la gana, pero de ninguna manera si es que piensas ser un servidor del Reino. Si no tienes honestidad y no puedes conducirte en tu vida con ella, tú no puedes servir.
Mire, hermano…Yo tengo algunos negocios que no son del todo limpios, todavía. Ya voy a deshacerme pronto de ellos. El pastor está al tanto de todo eso, y me ha dicho que Dios va a tener en cuenta mi generosidad por encima de las formas. ¿Ah, ¿Sí? Y dime algo: ¿Producen mucho dinero esos negocios…poco limpios? – Mucho no, ¡Muchísimo! – ¿Y esa generosidad tuya para con el Señor, como se manifiesta? – En mis diezmos y ofrendas. ¡Soy el diezmo más grande de la iglesia! Honestidad.
Por esta situación que de ninguna manera es ficticia totalmente, es que debo ser bien puntilloso a la hora de definir lo que quiero decir. El que tiene que ser transparente, que es sinónimo de honesto, es aquel que está dispuesto a servir al Reino de Dios. En las iglesias, mientras existan pastores que son un calco de muchos de sus pastoreados, que sigan como quieran. Perdón, hermano… ¿Entendí mal o usted pone al Reino de Dios por un lado y a la iglesia del otro? – Entendiste mal, porque yo hice una separación, pero no fue entre el Reino de Dios y la iglesia, sino con las iglesias. La primera es de Dios, es donde yo milito, es genuina y pura; las otras, no siempre. “…Perdón, hermano… ¿Pero no es demasiado presuntuoso pensar así? Sí. Es muy cierto que la soberbia suele expresarse de ese modo, lo acepto. Pero no te olvides que también la Autoridad suena parecido a eso…La Prioridad de hoy es: MATAR VACAS SAGRADAS
Pero como se dice, no hay peor sordo que aquel que no quiere… ¿tener oídos para oir?
Si ya lo hacían con el Maestro…