Hace unos cuantos años, y en el marco de un trabajo relacionado con los tiempos finales, un profeta de los años noventa, decía que una de las vertientes de los ataques satánicos sobre el pueblo en general, pero por sobre la iglesia del Señor en particular, estaría en clara relación con la política y la economía. También mencionaba esos dos ítems, cuando enseñaba sobre la moderna Babilonia, la iglesia falsa.
En aquellos tiempos eso no parecía ser factible en lo natural. Si bien no había en mi país, lo que se podría decir una panacea económica, en lo político y social las cosas discurrían casi alegremente. Nos iba mal, pero nos reíamos de nosotros mismos, hacíamos bromas respecto a los políticos ineptos o corruptos y todo giraba en torno a lo pasatista y de distracción. No lo sabíamos, pero esa onda era parte del ataque espiritual debajo del cual estábamos, un bloqueo mental muy serio. Recién pudimos verlo con cierta nitidez algunos años después. Y algunos, porque otros quedaron ciegos espiritualmente para siempre.
Hoy, en mi país las condiciones generales no son muy diferentes, pero en lo político y lo social, las cosas han cambiado y mucho. Las diferencias partidarias o pseudo-ideológicas se han convertido, directamente, en una feroz pelea de perros. Y de perros muy malos y crueles. El pasado domingo se vivió en Argentina un acto electoral de renovación legislativa, y lo que antaño era simplemente establecer equilibrios en la conformación de las cámaras, aquí se convirtió casi en una guerra sin cuartel, sin ética, sin concesiones y sin moral alguna.
Las propuestas pre-electorales, no sólo brillaron por su ausencia, sino que si existió alguna, seguramente luego nadie las recordará y ni siquiera los votantes engañados harán reclamo alguno. Lo que sí proliferó fueron las injurias, acusaciones, agresiones, manipulaciones emocionales y mucha mentira disfrazada con ropaje de eufemismos varios, tales como “típico folklore electoral”.
En mis años seculares de periodista, seguramente hubiera hecho algún discurso elegante resaltando la participación popular, la fiesta cívica y todo eso que aprendimos en la escolaridad primaria. Hoy, como creyente, no puedo menos que preguntarme qué deben, (O qué debemos) hacer los cristianos genuinos en situaciones como estas. No estoy hablando de los posicionamientos de las organizaciones eclesiásticas, a esos los conozco. Estoy hablando de aquellos que, como todo objetivo, tienen el de parecerse cada día más a Jesús el Cristo.
Lo primero, sugiero que tomar sus Biblias y ver si ella tiene algo al respecto. Mirar, por ejemplo, el Proverbio 4, versos 26 y 27: Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal. Claro está que esto se choca con lo que algunos hermanos sostienen, que es participar en los andamiajes políticos con la finalidad de sanearlos. 1 Juan 2:15, dice: No améis al mundo (La palabra aquí es kosmos, equivalente a sistema) ni las cosas que están en el mundo (Sistema) Si alguno ama al mundo (Sistema) el amor del Padre no está en él.
¿Es que acaso se contradice Dios, ya que en Juan 3:16 nos dice que nos dio a su Hijo porque tanto amó al mundo? No, porque este mundo, aquí, es planeta, gente, no sistema; es otra palabra en el original. Entonces sale algún otro hermanito con la más frecuente. ¡Hermano! ¡Yo no voto ideologías, ni agrupaciones políticas! ¡Yo voto a una persona, (Hombre o mujer), porque a pesar de no ser creyente, merece toda mi confianza! Parece coherente, ¿No es cierto? No tanto, mira Jeremías 17:5: Así ha dicho Jehová: maldito el varón que confía en el hombre, y su corazón se aparta de Jehová.
¿Está suficientemente claro para ti? Para mí lo está, y desde hace muchos años. Mi interés patriótico, porque soy nacido en esta tierra, y la amo, y deseo para ella lo mejor, está aferrado a la oración, a un estilo de vida testimonial y a procurar que cada uno con los que dialogo, aprenda a usar la mente que Dios le ha dado y sepa salirse de cualquier manipulación emocional, sentimental o material. Porque, por más que me esfuerzo, no puedo imaginarme a Jesús acompañando a un líder terrenal con ambiciones humanas de poder, y luego avalando en forma explícita o con silencio, su accionar corrupto. Y esto, no es válido para algunos, es válido para todos.

Actual…siempre actual…la Palabra de Dios permanece para siempre!!!!