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Resetear la Pascua

Tengo una pregunta para hacerte en el comienzo de este trabajo. ¿Cuántas veces en tu vida de cristianos has participado de la Santa Cena? Yo sé que en cada lugar, sitio, denominación y doctrina, las formas y modismos suelen ser distintos, pero estoy en certeza que la base sustancial de lo que es la Santa Cena, tiene que ser similar en todos los lugares, ya que de otro modo estaríamos celebrando algo mundano y carnal. Estaríamos, una vez más, introduciendo e infiltrando lo que es Egipto y su sistema en la iglesia. H ace muy poco tiempo, un ministro, denominado anciano en su congregación, que es de las más rígidas y conservadoras de mi ciudad, dijo durante su sermón que el mundo se había metido en la iglesia. ¿Sabes qué? Se enojaron con él muchos miembros, algunos muy antiguos, por lo que, en suma, sólo había sido un acto de valentía y unción para decir una verdad que, por otra parte, estaba a la vista. Eso no es nuevo ni fue inventado en Rosario en el siglo veintiuno, mira.

2 Timoteo 3: 8 = Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Yo me pregunto, ¿Cómo puede haber hombres corruptos de entendimiento, de sus mentes que son réprobos, o sea rechazados, en cuanto a su supuesta fe? Escucha: Pablo le está escribiendo todo esto a Timoteo muchos años después de que todos estos hombres existieron. Porque Janes y Jambres existieron, eran contemporáneos de Moisés, algo así como en el año 1240 o 1250 antes de Cristo. Pablo le está escribiendo esto a Timoteo en el año 60. Es decir que, aunque hayan pasado muchísimas generaciones, esa manipulación y esa oposición todavía persiste. Estos brujos imitan el poder de Dios y hasta pueden usar la Palabra para hacerlo. La mayoría de nosotros seguramente algu.na vez han visto algo de esto.

Hay supuestas reuniones cristianas evangélicas, hoy, incluso televisadas con alto show y alta audiencia, que son una muestra de hechicería pura. Sólo falta que alguien se atreva a tomar el cayado y decirlo en voz alta. Sólo me sale decirte algo: Dios te libre de manipular a la gente con la palabra, para que esa gente haga lo que tú necesitas que haga y no lo que Dios dice y quiere que haga. Lo disfraces como lo disfraces, es hechicería. Esto que te voy a decir no es invento mío, he conocido iglesias que les hacían firmar a sus miembros un compromiso de membresía. Y no sólo eso, porque en el documento, había una advertencia que se convertía muy fácilmente en una maldición subrepticia, pero maldición al fin.

Porque allí decía que, si ellos dejaban la iglesia, (Y me refiero a ese salón, a esa estructura, no a lo global), inmediatamente se exponían al duro juicio de Dios. Me pregunto: ¿Cómo puede un ministro, un verdadero hombre de Dios, tener esa mentalidad? ¡Eso es digno de la masonería u otra logia sectaria parecida, pero no de la iglesia del Señor! Ninguna oveja es nuestra, es de Dios. Somos eunucos puestos para cuidar a la novia, no para casarnos con ella. La novia le pertenece al Señor, la iglesia es de Él, no es nuestra. La iglesia nació de las entrañas del Padre, nació de la cruz del calvario. Nació del Padre, es del Padre, toda ella le pertenece a Él. No es tu iglesia, aunque de pronto hayas invertido y gastado tu vida en ella, nada eres, es del Señor.

Nadie te puede hacer firmar compromisos o convenios, y mucho menos maldecir a la gente. Tampoco puedes manipular la palabra para que alguien se quede. Si quieren quedarse, se quedan, pero si quieren irse, se van, nadie aquí compró nada ni a nadie. Si son hijos, son de la casa de Isaac y se quedarán. Si son de Ismael, se irán. No sé si eso sucede en tu país, en tu región, en tu poblado o ciudad. Aquí en Argentina, en mi ciudad de Rosario sí ha sucedido y es tristísimo que así haya sido. Aunque en lo personal no tengo nada que ver con eso, igualmente como hijo de Dios siento vergüenza, mucha pena y un grado de responsabilidad como parte del pueblo santo.

Éxodo 12: 2 = Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero en los meses del año. Ahora bien, si vamos a Hebreos, el primer mes no es enero, es Nisán. Eso equivale lo que para nosotros es Marzo y Abril en Israel. Y ese es el tiempo de la primavera. O sea: el primer mes del calendario judío, cae en primavera. ¿Y qué significa esto? Que el invierno ya pasó. Mira lo que dice en Cantares 3: 11-13: Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue; Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.

¿Qué significa esto? Que la época de la Pascua nos habla de las cosas nuevas que vienen. La maduración de las cosas. La voz de la tórtola es la voz del Espíritu Santo. Es el tiempo que ya pasó el yugo, que ya pasó la casa de atadura y quedó atrás. En Éxodo capítulo 12 y verso 3, dice: Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Un cordero por casa. El cordero era comprado o conseguido el día diez. Diez es el número del orden divino. Diez significa que nada falta, que todo se ha completado. Es el número de lo que le pertenece a Dios. El diez es lo que Dios escoge. El diez, también habla de diezmo. Son diez los mandamientos principales, lo que nos alinea con el orden divino.

En el orden divino, era escogido el cordero en el día diez. Orden divino, la décima parte le corresponde al Señor. A mí en lo personal no me gusta hablar de diezmo. No es por nada, pero es tanto el abuso, el fraude, la manipulación y el engaño utilizando esto que, por poco, nos hemos olvidado que el diezmo pertenece a un orden divino que está mucho más allá de la corrupción de algunos hombres. Eso sería lo correctamente bíblico. Pero ese no es el tema, ahora. No quiero dejar de decir que el diezmo nos pacta con el lugar o ministerio donde nosotros diezmamos. Interesante, ¿Verdad? Bueno; el caso es que ellos escogían el cordero el día diez. Había que tener en cuenta todos esos detalles que seguramente ya sabes, que no tenga defectos, etc. Lo segundo, en el verso 4 dice que, si la casa fuera muy pequeña para comer todo un cordero, deberían juntarse dos casas. Esto, esencialmente para que no sobre nada del cordero. No podía sobrar absolutamente nada de ese cordero.

Ahora bien; ¿Cuántos creen que ese cordero histórico, pero aparentemente simbólico, hoy, es Cristo? Muy bien, si crees eso de verdad, entonces eso significa que debemos comernos a Cristo con todo, con huesos y todo. Entrañas y todo. Y no te hagas ninguna película de canibalismo, está más que claro lo que te estoy diciendo desde lo estrictamente espiritual. Porque esto significa que lo que Cristo nos ha dejado, no puede ser separado, seleccionado ni desmenuzado. No puedes decir que aceptas esto y dejas sin tomar aquello. No. Yo me voy a comer todo lo que es Cristo, tanto lo que me conviene como lo que aparentemente no me conviene. Con lo que me ayuda y con lo que me golpea fuerte. Yo me tengo que comer a todo el Cristo sin distinción.

Esta no es una casa de comida rápida, donde tú puedes elegir el menú. Este es Cristo y, tal como viene del cielo, yo tengo que comérmelo. A este cordero se lo aprovecha así o no funciona. De todos modos, también hay que decir que alrededor de todo esto hay diferentes ópticas que deben tenerse en cuenta. Porque según Juan, este es el cordero que quita el pecado del mundo, ¿Verdad?. Luego también dice que debería ser macho y de un año, además de ser sin defecto. Tipología de Cristo. Treinta y tres años y sin defecto, tú ya lo sabes. El verso 6 dice: Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. O sea que el cordero se escogía el día diez, pero se comía el día catorce.

La gran pregunta que te surge, es: ¿Por qué el día catorce? ¿Será porque el siete es el número de lo completo, el número divino, el número de Dios y toda esa historia, y catorce es la suma de siete más siete? Basta, el evangelio no es para jugar a la numerología como si estuvieras en un casino. Nada que ver. Es más que simple. Toma un matrimonio, vete hacia atrás y suma a los padres de ella y a los de él. Vete una vez más hacia atrás y súmales los padres de cada uno de los padres, lo que serían los bisabuelos. Haz la cuenta. ¡Catorce! Tres generaciones. Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob.

De acuerdo, buenísimo, pero, ¿Por qué el día catorce para comer el cordero? Mira lo que dice Mateo 1:17: De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce. ¿Qué quiere decir esto? Que la celebración de la Pascua, era un tema que tenía que resolver con la iniquidad, con la herencia. Está mostrándonos a un Dios transgeneracional, que trabaja de generación en generación. El catorce hablaba acerca de esto. Ellos estaban entrando a un nivel nuevo de relación con Cristo, pero al mismo tiempo estaban cortando cosas que venían de los padres, de los abuelos. Ocho bisabuelos, cuatro abuelos, dos padres. Catorce. Nada es casual.

Comeréis la pascua el día catorce, con eso estás tratando con todo lo que tu familia hizo. Cuando tú comes la pascua, dejas de lamentarte porque tu padre te abandonó o tu madre no te amó. Cuando comes la pascua, sabes que es la última vez que comes pan de dolores. Mañana nunca más recuerdes lo que pasó. Que la infancia, que el desamor, que el abandono, que los abusos, que una violación, ¡Nada! ¡Corta el dolor! ¡Corta el luto de tu casa! El día catorce es un tiempo de nuevos comienzos. La pascua habla de nuevos comienzos. Tiene que ver con quebrar toda esa herencia. ¿Tus padres te abandonaron? ¡Tienes un Padre en el cielo! ¿Tu esposo o tu esposa te fue infiel y te dejó por otro o por otra? ¡Tienes marido o esposa en el cielo!

Cuando mis ojos se abren y puedo comprender el Reino, no me estoy lamentando por las heridas pasadas todos los años, todos los días del año. Porque eso significa que no pasó, que sigue pasando. Día tras día, sigue pasando. El día diez, orden divino. El día catorce, tus generaciones entran en el orden divino.  Yo, como iglesia, debo creer que Jesús va a volver, pero en el mientras tanto, tengo que trabajar como si fuera a tardar ciento veinte años. Eso me permite, entre otras cosas, hacer un trabajo transgeneracional. Esto tiene que ver con nuestra perspectiva.

No necesitamos institutos ni seminarios, necesitamos colegios para poder formar en nuestros niños una mentalidad de Reino y no la terrenal que les da la escuela tradicional, sea pública o privada. Esto costaría bastante, porque la mayoría de los países les imponen a los colegios privados su currícula oficial de estudios. Y eso es Grecia pura, intelecto puro. Cero alma y cero menos cero, espíritu. Nuestros hijos serán todo lo cristianos que quieras, pero lo que reciben como alimento en sus escuelas, es carne pura. Por eso es que digo que el día catorce nos habla de una renovación de toda nuestra herencia generacional. La Pascua te ayuda a cerrar los capítulos de tus antepasados.

No hice demasiada consejería en mi etapa eclesiástica, pero lo poco que hice, mayoritariamente me encontré con gente abrumada y hasta destruida emocional, corporal y espiritualmente por temas que vivieron cuando eran niños. ¿Cuál es la sugerencia? Comer la Pascua. Porque comer la Pascua te trae otro nivel de revelación. Mientras tú no te comas a Cristo, seguirás lamiéndote esas viejas heridas. Estamos aquí para participar de algo poderoso, no para ser furgón de cola de una sociedad llena de mugre y pecado. Y cuando digo esto, me refiero a cualquiera de los tres niveles sociales clásicos. Alto, medio y bajo. El pecado no distingue niveles, es pecado y punto. Ah, y por las dudas lo aclaro: es el único problema serio que nadie puede arreglar con dinero. Aquí, al millonario se le admite todo, mientras que, al carenciado, nada. No importa, en el cielo la ley es otra.

Éxodo 12:7 dice: Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Hay toda una dinámica en esto, que indudablemente nos llevaría mucho tiempo poder revisarla a fondo. Hay muchos elementos aquí en este capítulo que habla por sí mismo. Sin embargo, si me dejas elegir entre todo eso, me quedo con la sangre. Para mí, es el tema central. Porque la sangre, es la diferencia entre vivir o morir. Si la sangre no estaba en la puerta, estaban liquidados. No interesaba si eras hebreo o no. El ángel de la muerte no prestaba atención a la raza o la etnia. Él lo único que reconocía era si había sangre o no la había. ¿Por qué? Porque en el mundo espiritual, la sangre marca la diferencia de todo.

Ahora bien; ¿Qué significa que la sangre de Cristo esté en mi dintel? He escuchado a mucha gente decir que se cubre todos los días con la sangre de Cristo. No discuto ni me opongo, pero creo que no es tan así la cosa. Otros suponen que, porque se convirtieron, ya la sangre de Cristo no los abandonará jamás. Tampoco creo que sea así de simple. Y te digo por qué. La sangre es un elemento que une cielos y tierra. Y otra vez te digo por qué. Yo hablo del Reino porque lo represento. ¿Y cuál es la base existencial del Reino? Unir lo celestial con lo terrenal bajo un orden divino. Eso es todo. Pero la sangre tiene una virtud muy particular. Para empezar, es algo natural. Te pinchas un dedo y te empieza a salir sangre. Se puede ver. Se puede llevar a un tubo de ensayo. Puedes contar cuantos glóbulos rojos tienes.

Se produce en la médula ósea, lo sabemos. Pero Dios dice que la vida está en la sangre. Y es muy especial esto, porque ahí dice que toda vida le pertenece a Dios, pero también dice que toda sangre le pertenece a Dios. Entonces la pregunta es: ¿Por qué los judíos no podían comer sangre? Porque eso le pertenecía a Dios. Es como que el diezmo del cordero, era su sangre. Le pertenece a Dios. Pero, aunque sea algo natural que tú puedes poner en una taza y la estás viendo, la sangre también es algo espiritual. Porque allí está la vida. Lo que para ti es líquido, rojo, plasma, glóbulos, si lo introduces al mundo espiritual, es vida. El día que cruces la puerta final, lo único que va a interesar es que la sangre del cordero esté en ti.

Ahora bien: ¿Qué crees que es lo que hace que tu vida tenga más o menos luz? Mira, la sangre trae salvación a tu vida. Es decir que, por la sangre, tú tienes acceso a Dios. Todo esto lo sabes, seguramente. El tema es que, la sangre que Cristo ha puesto en tu vida para salvación, va a ir ampliando, expandiendo su nivel de influencia en ti, en la medida de tu justicia. De hecho, aquí es donde tú entiendes que ya no puedes volver a moverte en lo ilegal. Y cuando digo ilegal, estoy hablando de comprar algo sin factura, en negro, hasta el hecho de mentirle a una persona. Lo que te estoy diciendo es que, cada vez que b ajas tu nivel de justicia entrando en lo que no debes entrar, también baja el nivel de luz que entra en tu espíritu.

Hay personas ungidas con alta luz, que ni bien ingresan a una ciudad, pueden ver todo lo que espiritualmente se mueve en ellas, para el bien y para el mal. Esto las hace muy efectivas, pero tienen una condición irreductible para mantener eso: no pueden hacer cualquier cosa, tienen que cuidarse y mucho. Por ejemplo, no pueden ver cualquier película. Esas personas no pueden hacer muchas cosas que el resto de los cristianos sí pueden hacerlas. ¿Por qué? Simple, porque han aprendido el efecto que todas esas cosas producen en sus vidas. Y te doy un ejemplo en el que no soy el único. En Rosario hay no menos de diez emisoras de radio cristianas. Hace muchos años yo estuve en algunas de ellas. Pero hoy no puedo escucharlas. Porque sin proponérmelo, soy muy selecto, y en esas radios se escucha de todo y de todos.

Tema muy especial el de la justicia. No puedes moverte con material pirata. O te compras los originales o no haces nada. ¡Pero es que son muy caros! Dios proveerá si acepta que los tengas. De otro modo, tendrás que vivir de otra cosa. Para mi impresora yo compro los cartuchos de tinta originales. Son tres veces más costosos que los rellenados, pero estos últimos son producto de un trabajo ilegal. ¡No puedo contaminarme con nada si sé que eso me contamina! Esto es lo que establece una diferencia en cuanto al poder de Dios fluyendo o no y respecto a la autoridad que puedas poseer o no. Una cosa es un creyente que le dice al demonio “¡Te ato!” y el demonio se ata, a otro que dice lo mismo y el demonio le saca la lengua viscosa en tono de burla. ¿Vas a asumir que un hijo de Dios sea el factor de la burla de los demonios?

La Pascua, de la cual está hablando aquí el Señor, más allá de un rito que se celebra el día catorce de nisán, tiene que ver con un nivel de comprensión de la obra de Cristo en nosotros, para poder quebrar ese poder del mundo secular en nosotros. Por ejemplo, el poder de la enfermedad. Por ejemplo, el poder de la esclavitud. Por ejemplo, la mezcla. Egipto, como mentalidad, es fanático de las mezclas. Dios las aborrece. ¿Recuerdas que muchos egipcios salieron juntamente con el pueblo de Israel? ¡Se sumaron a la fiesta! Pero… ¿Recuerdas cuantos problemas le trajeron al pueblo ya en el desierto? Yo necesito, como ministro del Señor, saber con quienes sí y con quienes no. Qué hago y qué no hago. Con quienes lo hago y con quienes no debo hacerlo. Sólo es cuestión que le pidas al Señor que te muestre a las personas tal como son y no como se te presentan. Es tremendo.

Esto, apenas esto, aunque hay mucho más, te cambia al toque lo que era tu perspectiva del cristianismo. Pregunto: Técnicamente, ¿Qué sería un hombre espiritual? Respuesta simple: Alguien que tiene los sentidos espirituales ejercitados. ¡Eso sería genial! Sí, obviamente, es genial. Pero también es complicado, porque te empieza a limitar. Y no sólo a ti, sino a tu familia. Tú ya no puedes hacer lo que hace todo el planeta, sino solamente lo que Dios te autoriza hacer. Si tu familia navega en tu mismo mar, no tendrás problemas, pero si todavía ellos andan por ríos sucios y anexos, se va a crear un abismo entre tú y ellos. Finalmente, ese abismo se diluirá y ellos se unirán a ti, pero en el mientras tanto, las cosas no van a ser sencillas ni mucho menos. ¿Es el precio a pagar? No, en todo caso es una muestra, una especie de primicia o adelanto a ese precio final.

El que es nacido del espíritu es como el viento, no sabe de donde viene ni para donde va. Estás por hacer algo y el espíritu te da semejante tirón que te deja tambaleando y sin poder hacer lo que ibas a hacer. ¿Por qué? ¡No lo sabes! ¡Sólo sabes que Dios te dijo que eso no! Y punto. Dios ha provisto la Pascua para liberarte de Egipto, de su sistema mundano y perverso. Y también de toda opresión, de toda amargura, de toda enfermedad, de toda tentación fuerte.

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octubre 13, 2024 Néstor Martínez