La Crucifixión. ¿Cuántas veces, en tu historia eclesiástica, te han hablado, o enseñado, o predicado respecto a la crucifixión? Si creciste en una iglesia cristiana de buen nivel, supongo que no menos de veinte o treinta. ¿Y qué es lo que sabes de la crucifixión? Pues lo que está escrito, ir más allá de eso, es correr riesgos innecesarios de confundirse o entender algunas cosas a la inversa de lo que fueron. Los evangelios relatan ese tremendo episodio, clave para la salvación de toda la humanidad que lo acepte. Pero difieren en algunos detalles que hoy, tomando como nace el de Lucas, quiero rescatar. No ya para crear doctrina o nueva mirada, sino para completar lo que hasta aquí hayamos recibido de manera incompleta.
Quiero dejar de lado todo lo previo, que no es poca cosa, pero que ingresa en otro estadio de lo que hoy te quiero compartir. Lo más impresionante, es el grado de manipulación emocional e intelectual que alguien llevó a cabo con la gente de esa época, que determinó que a la hora de elegir quien se salvaba y quien moría en la cruz, optó por un político, o subversivo o algo parecido, y condenó a Jesús. La misma gente a la cual Él había brindado todo su amor, ayuda y, en casos liberación y sanidad. Quiero comenzar desde el momento en que Jesús emprende el camino literal hacia esa cruz preparada para Él. En Lucas 23: 26, dice: Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.
Si era de uso que el propio condenado cargara su cruz hasta el lugar final, ¿Que motivó que con Él se la pasaran a este Simón de Cirene? Los teólogos, dicen que fue por causa de la debilidad que Jesús evidenciaba y le impedía cargarla. Solamente hay que examinar lo que verdaderamente fue el castigo y la flagelación previa que Jesús recibió, para entender que de ninguna manera él estaba en condiciones siquiera de caminar, aunque debió hacerlo. El acto de Simón de Cirene obligado a llevarle la cruz, es casi un símbolo de lo que Él mismo había dicho, en relación a que quien quisiera seguirlo, sólo debía tomar su cruz y hacerlo. (27) Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él. Aquí está la respuesta al por qué eligieron a Barrabás. No fue decisión del pueblo en sí, sino de los laderos de Barrabás que manipularon toda la ceremonia y lograron su objetivo.
(28) Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. (29) Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron. Esto trasciende aquel momento y, con esa tan particular manera que tiene lo espiritual de erigirse como natural, aterriza en un hoy en el que esta respuesta, cabe perfectamente para lo que estimamos como nuestra iglesia cristiana global. Primera pregunta: ¿Cuántas personas que se congregan en iglesias cristianas del mundo, tienen un testimonio de vida cotidiana que hace pensar a quienes los conocen que ser cristiano es un objetivo precioso y preciado? No conozco demasiados, quizás tú sí. Segunda pregunta: ¿Cuántos hijos de esas personas, nacidos como cristianos, siguen luego congregando y viven una vida conforme al diseño divino? Tampoco conozco demasiados, quizás tú sí. Gloria a Dios si son tus hijos.
Y que quede especial constancia que no digo esto a modo de crítica desaprensiva para quienes militan en iglesias, lo digo como advertencia constructiva para padres y madres que, de modo casi automático, suponen que porque llevaron al niño desde pequeño a la iglesia y lo motivaron a cantar, orar en voz alta y aplaudir con ellos, éste cuando llegue a la adolescencia y luego a su calidad de adulto, seguirá haciéndolo como parte de su vida. Es muy cierto que todo lo que recibió le quedará en un punto de su ser y, a corto, mediano o largo plazo, si cuenta con oración intercesora y de cobertura, muy probablemente lo convierta en un creyente genuino. Pero, en el mientras tanto, he visto y se siguen viendo miles de jóvenes hijos de padres cristianos caminando el mundo como uno más de todos los inconversos que lo hacen. Si un ser humano no es tocado por el Espíritu Santo con clara convicción de pecado, ese ser humano encuentra más agradable caminar en pecado, de eso no tengas dudas.
(30) Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos. (31) Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, ¿Qué no se hará?
La idea es Si este es el destino del inocente (Jesús se refiere a sí mismo), ¿Qué pasará con los culpables?” Jesús habló esto en un sentido más inmediato, conociendo el destino que vendría sobre Jerusalén. Alguien dijo que con su ojo profético él ve más allá de los años y ve a Jerusalén acosada y capturada. Él habla como si oyera los terribles gritos que anunciaban la entrada de los romanos a la ciudad, y los asesinatos de jóvenes y ancianos, y mujeres y niños. Jesús habló esto en un sentido más grande, conociendo el destino de todos aquellos que lo rechazan. No necesitas llorar ni una décima parte porque Cristo murió sino porque tus pecados hicieron necesario que tuviera que morir. No necesitas llorar por la crucifixión, sino llorar por tu transgresión, porque tus pecados fueron los que clavaron al Redentor en ese maldito árbol. El llorar por el salvador que muere es lamentar el remedio; pero es más sabio lamentar la enfermedad.
(32) Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos.
Aquí nos encontramos con una leyenda sin base muy parecida a la que dio origen nada menos que a la celebración, conmemoración o festividad de los Reyes Magos. No hay escritura alguna que confirme que eran reyes. Sí dice que eran magos, por lo que algunos suponen que podrían ser profetas, pero tampoco de esto hay confirmación suficiente. La figura infantil de esos tres hombres, (Uno de raza negra) cabalgando en camellos, es una ilustración muy bonita y hasta llena de ternura que ha servido y sigue sirviendo para darle emoción a un día donde los niños, (Con padres que tienen un trabajo que se los permite), reciban regalos en sus zapatos, cosa también sin explicación. Aquí, en esta instancia, siempre hemos dicho, aprendido y enseñado que eran dos ladrones, en medio de los cuales fue crucificado Jesús.
Pero resulta ser que la palabra que está inserta en el original griego, es la palabra kakoúrgos, que en su traducción más simple da origen a la palabra que aquí hemos leído: malhechores. Hay que añadir que, en esa época, y tal vez también ahora, ser un malhechor generalmente estaba relacionado con ser un criminal, un asesino. Quizás un ladrón también, pero que muy probablemente hubiera matado a alguien para robarle, igual a como todavía sigue sucediendo en muchos lugares del mundo, del cual mi país, Argentina, y mi ciudad de residencia, Rosario, lamentablemente es uno de ellos. La derivación de este vocablo, también incluye depravado, lo que incluiría en ese rubro a violadores, por ejemplo. Mateo y Lucas dicen Malhechores, Marcos dice Ladrones y Juan sólo menciona “a otros dos”, sin especificar nada más. Lo que sí podemos asegurar, es que estos dos hombres, merecían en ese tiempo la condena a crucifixión porque sus delitos no habían sido menores ni dignos de perdón o sobreseimiento. Esto resaltaba mucho más la calidad de inocencia de Jesús en medio de ese nivel de personas.
(33) Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Había, efectivamente, un lugar específico a las afueras de las murallas de la ciudad de Jerusalén pero aún cerca de ella, donde las personas eran crucificadas. En este lugar llamado de la Calavera fue donde Jesús murió por nuestros pecados, y nuestra salvación se cumplió. Calavera significa sencillamente “el lugar de la calavera”, y era el lugar donde los criminales eran crucificados. Como no todos los cadáveres eran recogidos ni tampoco muy limpiado el lugar, podría ser factible encontrar algún cráneo antiguo de un crucificado. Lo que sí vale la pena rescatar para concluir con tradiciones insostenibles desde lo bíblico, es que no se menciona nada acerca de las catorce estaciones de la cruz, como tampoco esas caídas de Jesús, el encuentro con su madre o con Verónica. Tales tradiciones posteriores, aunque sin duda sentimentales en su atractivo, parecen no tener una base histórica. Sin embargo, fueron adoptadas por mucho pueblo cristiano al que hoy es casi imposible lograr que entiendan que eso en realidad no sucedió.
(34) Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.
Cuando hablamos de amor, de paz interior, de misericordia divina y todas esas cosas, pretendemos darle cátedra al mundo con sus odios, resentimientos, rencores y furias feroces. Pero creo que no podemos alcanzar ni por asomo la medida de entendimiento con lo que, sintiendo lo que seguramente sentía por todo lo que estaba viviendo, pudo reaccionar de esta manera. Una forma de expresarse que, cuando la leemos en nuestras Biblias, suena casi como adecuada al vocabulario de quien lo dice, pero que si practicamos un mínimo de empatía y conseguimos ponernos en su lugar, podremos ver que se nos presenta como directamente imposible. Dudo que el cristiano más amoroso del planeta pudiera decir algo similar cuando se veía a punto de ser clavado contra una cruz de palo de la cual quedaría colgado hasta morir por asfixia o, en el mejor de los casos, un shock cardíaco. Desde afuera parece muy fácil ser un Jesús muriendo por los pecadores, pero desde su lugar, créeme que las cosas cambian y mucho.
(35) Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios. (36) Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, (37) y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. (38) Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
¿Nunca viviste algo así? Gente poseedora de maravillosos dones de enorme bendición para miles, de pronto no pueden solucionar un problema personal o familiar y se sienten frustrados y hasta decepcionados. En parte tienen la responsabilidad de no entender que al poder que han ministrado, lo han recibido de Dios. Que ellos en sí mismos no tienen nada, y que, si a Dios le place no dárselo en un momento determinado, no se los da y punto. Pero esos somos nosotros, los hombres egocéntricos que hemos llegado a suponer que, en algunos puntos, Dios depende de nosotros. ¡Ilusos! Dios no depende de ningún hombrecito de pies pegados al piso. De todos modos, y salvando las distancias de las comparaciones, eso puede servirte para comprender cómo se tiene que haber sentido Jesús con todas estas burlas. Y mucho más, sabiendo que si se ponía de acuerdo con su Padre, los aniquilaba a todos en un abrir y cerrar de ojos. Pero no, no hizo eso porque, en su fuero íntimo, sabía que tenía que vivirlo, que era parte del todo.
(39) Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. (40) Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? (41) Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; más este ningún mal hizo. (42) Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
¿Tienes alguna duda que el malhechor que sale en defensa de Jesús, fue tocado por el Espíritu Santo justamente allí y en ese momento? En primer lugar, reacciona defendiendo a un hombre que en lo material, no está en condiciones de darle absolutamente nada, ya que está colgando de otra cruz y comenzando a morirse igual que él. En segundo término, utilizando ese poco tiempo que sabe que le resta en esta tierra, para lo que lisa y llanamente es una confesión de pecado. Y; finalmente, procurando un perdón por parte del que ya ha caído en cuenta que es nada menos que el Hijo de Dios y, como tal, pidiéndole misericordia, absolución, perdón y redención con vida eterna en ese Reino que, hasta hace no menos de cinco minutos, tal vez ni siquiera creyera que existía. Me podrán decir que el temor rozando con el terror a la muerte, pudo haberlo llevado a decir todo eso, de acuerdo. Pero lo último que murmura lo suficientemente fuerte como para ser oído por Jesús, creo que no tiene nada que ver con un temor terrenal.
(43) Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Primero lo textual. Algo está más que claro. Jesús le aseguró a ese malhechor arrepentido que estaría con Él en el paraíso. El momento en que eso sucedería, es lo que ha tenido teorías de uno y otro tenor. La mayoría de las traducciones, dicen como esta de Reina Valera tradicional: hoy estarás conmigo en el paraíso. La biblia que utilizan los Testigos de Jehová, (Traducción del Nuevo Mundo – TNM), dice lo mismo, pero escrito de un modo que da para interpretación distinta. Dice: Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”. Suena fonéticamente casi igual, pero si lo examinas con precisión, no te está diciendo lo mismo. Nuestra versión mayoritaria, nos muestra que ese delincuente arrepentido estaría en el paraíso con Jesús ese mismo día, al instante siguiente de exhalar su último suspiro aquí en la tierra, en esas cruces. La otra versión deja entrever que le está diciendo en ese momento que estará con Él en el paraíso, pero no lo dice de modo tal que se entienda que será de inmediato.
No me gustan demasiado esta clase de controversias porque, si lo exageramos, nos hacen desconfiar de todas las traducciones y, en el final, lo único que logramos es no leer la palabra de Dios como debemos y perder nuestro tiempo en discusiones estériles. De última, ¿Qué diferencia existiría para ti que me escuchas, pensar que el día que mueras te vas directo a ese paraíso o lo harás luego de despertar de un sueño extenso en el momento de ir al juicio? Para sacar algo en claro de los originales, hay que conocer el idioma a la perfección, ya que los interlineales no son claros como para abrir juicio. Dice Hoy y dice Paraíso, pero no está la palabra Que, que sería la que divide una interpretación de la otra. No tengo conocimiento si en la escritura griega antigua se utilizaba este pronombre relativo o conjunción, y ese es otro detalle a tener en cuenta. Pero, para lo que nos interesa de sobremanera, Jesús le aseguró a ese delincuente, (Nadie sabe si ladrón, asesino o qué cosa), que, por causa de su arrepentimiento, había sido perdonado y su vida eterna sería en ese maravilloso lugar que llamamos cielo.
Fuera de esto, nada hay para discutir. ¿O sí? Porque en mi época de maestro, había algunos ilustres hermanos, de esos que parecen haber nacido dentro del templo, a partir de los años que llevan allí, que no miraban con buenos ojos la enseñanza que dábamos a partir de esto del malhechor perdonado, salvo y compañía de Jesús en el paraíso. No tenían argumentos bíblicos, porque la palabra es muy clara cuando nos dice, a través de Pablo, en su carta a los Romanos 10:12-17: Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Sin embargo, una cosa es la iglesia genuina del Señor, nutriéndose con su palabra revelada y presta a la misericordia y el amor al prójimo, y otra muy distinta las babilonias disfrazadas de cristianas con sus legiones, (Casi digo de demonios, acto fallido), legiones de solemnes legalistas prestos para fusilar al amanecer a todo aquel que no encaje en lo que ellos interpretan que un cristiano debe ser. Y hay que asumir que estos últimos, nunca eligen predicar sobre estos dos malhechores crucificados junto a Jesús, porque hacerlo los obliga a reconocer que alguien puede ser salvo e ir al paraíso con Cristo sin congregarse en un templo por mil años, sin ser bautizado por inmersión, sin haber dado sus diezmos y ofrendas y sin haber tomado nunca la Santa Cena, ni saludado a ningún pastor al terminar un culto. Con solo aceptar a Cristo como Hijo de Dios y Salvador personal por esa cruz, se es salvo. No pueden aceptar esto sin sentirse horribles.
¡No entiendo! Dicen. ¿Cómo puedo entender que Dios lleve al cielo junto a Él a alguien que recién se convierte, en igualdad de condiciones que yo, que tengo más de cincuenta años de cristiano, que formo parte del diaconado de la iglesia, de la junta de convenciones de la denominación, que una vez al mes soy designado para servir la Santa Cena, que en casos soy elegido para levantar las ofrendas, con todo lo que eso significa con relación a la confianza que el pastorado tiene en mí? Que vengo con toda mi familia puntualmente a cada reunión y que formo parte del comité de disciplina. ¿Y un chico que viene de un barrio carenciado, que hasta ayer anduvo robando, asaltando y hasta matando a gente por dinero, porque decide aceptar al Señor va a ser considerado en igualdad de condiciones conmigo? No lo entiendo. Amo a Dios, soy fiel y siervo suyo, pero a esto aunque me lo expliquen con lujo de detalles, no lo entiendo. Te comprendo, hermano, pero déjame enseñarte algo que tal vez no has visto o, si lo viste alguna vez, te lo olvidaste.
Se trata de una parábola que en nuestras biblias tradicionales, está publicada bajo el subtítulo de “Los Obreros de la Viña”. ¿La recuerdas? ¿Estás seguro que la recuerdas, hermano religioso amado? Mira lo que dice:
Mateo 20: 1-15 = Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.
Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?
Para que termines de entenderlo, voy a citarte los últimos cinco versículos de este texto de Mateo 20 que termino de compartirte, pero en una versión más llana, más con idioma popular, la versión Nueva Traducción Viviente. Dice del 11 al 15: Cuando recibieron la paga, protestaron contra el propietario: “Aquellos trabajaron solo una hora, sin embargo, se les ha pagado lo mismo que a nosotros, que trabajamos todo el día bajo el intenso calor”. »Él le respondió a uno de ellos: “Amigo, ¡no he sido injusto! ¿Acaso tú no acordaste conmigo que trabajarías todo el día por el salario acostumbrado? Toma tu dinero y vete. Quise pagarle a este último trabajador lo mismo que a ti. ¿Acaso es contra la ley que yo haga lo que quiero con mi dinero? ¿Te pones celoso porque soy bondadoso con otros?”.
Eso es lo que el pueblo religioso experimenta cuando una decisión de Dios lo descoloca en sus estatutos estructurales: Celos. Y también Envidia. Todo motivado por un enorme Ego inflado a través de años en los que mucha gente los ha adulado y hecho pensar que están un mínimo escalón por debajo de Dios o, en ciertos casos, en el mismo. Un concepto que roza lo ridículo, sino fuera porque le ha costado muchísimo a muchísima gente honesta y fiel, que el único mal del que son acusados, es de haber llegado a Cristo un día después que ellos. Perdón, pero no sabía que esta gente era la dueña de Dios, del Evangelio, de Jesucristo y de la iglesia. Dios se apiade de ellos y los bendiga con su infinita misericordia. La van a necesitar si es que quieren, un día, celebrar junto a Cristo y el malhechor su entrada al paraíso.