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Garantía Para Tener Buenos Recuerdos

Si existe un versículo bíblico que es clave para toda la humanidad, ese es Génesis 1:26, mira: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. La pregunta, es: ¿Qué cosa es tener imagen y semejanza de Dios? Dios es Espíritu, por tanto no está hablando de figuras ni parecidos. ¿Sabes de qué habla? De características, que es como decir. CARÁCTER.

En lo que nosotros denominamos como Nuevo Testamento, hay otro versículo que de alguna manera representa al Evangelio completo. Está en 1 Juan 4:16 y dice: Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. Tres veces está escrita la palabra AMOR. En griego, es Ágape, en hebreo, Ajaba. ¿Sabes su significado más amplio y global? CARÁCTER. ¿Crees que sea una garantía? Vamos a verlo.

¿Cuántas veces escuchaste hablar de que tal o cual persona tiene gran carácter, si es firme y serio? O que tiene buen o mal carácter, o si se ríe o se enoja con facilidad. En suma, cuando has escuchado todo esto, seguramente te habrás preguntado, de la misma manera en que lo hice yo, qué cosa es en realidad el carácter, por qué es como es, y de donde viene la palabra que lo identifica. No creo tener todas las respuestas para todo, porque no hay hijo de Dios en la tierra que las tenga, pero estoy en certeza que algo te puedo aportar, hoy.

Por ejemplo, hay algunos ejemplos relacionados con el carácter, que te resultará muy interesante conocer. El primero que tengo, es: ¿Por qué llamamos a las letras del alfabeto, caracteres? Simple. Es porque la “A”, siempre es “A” y la “B” siempre es “B”. A las dos de la madrugada, cuando duermes como un bebé, la letra “C” sigue siendo “C”. En cualquier parte del planeta de idioma con letras que te encuentres, ninguna de las letras del alfabeto cambia; por eso las llamamos caracteres.

Y no es eso, solamente. Si prestamos atención vamos a ver que también a los números los llamamos del mismo modo, caracteres. La respuesta al motivo o causa, es la misma: porque el uno siempre es uno y el dos siempre es dos, sea de noche o de día, en verano o en invierno, no cambian. Eso es carácter. Y voy más allá, todavía. ¿Por qué llamamos a las estatuas caracteres? Porque las estatuas, de quien quiera que sean que estén representando, nunca cambian, pase lo que pase a su alrededor.

Y fíjate que también a los principios los podemos llamar caracteres, porque son leyes y nunca cambian. Por eso en comunicación, algo que conozco un poco más que una mayoría porque trabajé en eso en el plano secular, no sólo es adecuado y conveniente, sino que yo diría hasta obligatorio si es que quieres llegar al fondo de tus receptores, comunicar principios. ¿Sabes por qué? Porque puedes estar en desacuerdo con opiniones o con ideas personales, pero nunca con un principio.

Puedes amar a ese principio u odiarlo, sin estaciones intermedias. Pero lo que no puedes es estar en desacuerdo con él. Te doy un ejemplo no demasiado abstracto, más bien rústico: el principio de la ley de gravedad. Tú puedes ser el ungido más ungido del planeta, puedes orar y sanar enfermos, orar en lenguas y profetizar toda una noche. Pero si un día saltas del último piso de un edificio de gran altura, te matas. No puedes desconocer, ignorar ni desafiar un principio.

Eso, en grandes rasgos, es carácter. Por eso una persona con carácter, jamás va a vivir conforme a las modas o las costumbres populares. Una persona con carácter, vive según sus principios. Por esa causa es muy difícil que los políticos tengan carácter. Porque la política se basa en la popularidad, lo que significa que, literalmente, sacrificarán sus principios para proteger su popularidad. Esto, obviamente, anula su carácter, por lo que rotundamente no se puede confiar en ellos.

Tú y yo sabemos que hay predicadores que son como políticos. Venderían tranquilamente sus principios por una ofrenda jugosa. El carácter, entonces, simplemente, es aquello que no cambia. Y en este punto tengo una pregunta: ¿Cada cuanto cambias lo que eres? Lo digo de otro modo: ¿Eres la misma persona todo el tiempo? ¿Eres consistente? ¿Eres predecible? Si aspiras a ser líder, mi deber es advertirte que un líder debe tener carácter.

¿Por qué? Porque si aspiras a conducir algo, para que las personas permitan que tú las conduzcas, tienen que confiar en ti. Por eso alguien dijo que el carácter atrae la lealtad. En primer lugar, el carácter es un compromiso con valores sin compromiso. ¿Y qué son los valores? Tal como su nombre lo dice, son cosas que valoras. Un ejemplo: si valoras tu compromiso matrimonial, tu pacto ante el Señor, nunca cometerás adulterio.

Así que, cuando una persona comete adulterio, no está valorando ni su matrimonio ni su pacto. Se pierde el respeto del cónyuge, de los hijos y del resto de la familia cercana. Y si se congrega en alguna iglesia, obviamente que allí también se lo deja de respetar. Sólo el carácter te protegerá. El carácter, que también es el respeto a una serie de estándares que obedeces sin titubear. La pregunta, entonces, es: ¿Cuáles son los estándares que has establecido para tu vida?

Tus estándares, producen tu carácter. Nunca violarás tus estándares. A eso debes repetírtelo a ti mismo todos los días. ¿Cuáles son esos estándares? No decir mentiras, no robar. Esto último incluye no robar tiempo en tu trabajo o dar un parte de enfermo y quedarte a holgazanear cuando realmente no estabas enfermo. Y ni hablar de hacerlo para irte a trabajar al templo. Esto no quita lo otro, te lo advierto. ¿Crees que Dios te aplaudirá porque has mentido para hacer un trabajo que el pastor te pidió?

Esto es una falta de carácter, y además, estás en el filo de la cornisa de convertirte en un ladrón. No hay excusas en la vida que te obliguen a romper tus estándares. He escuchado a empresarios decir que la honestidad es su mejor política. Si escuchas a alguien decir eso, huye, vete. ¿Por qué? Porque si ser honesto es una política de esa persona, eso me dice a mí que tiene otras políticas que pondrá en práctica ni bien se presente la oportunidad comercial de hacerlo.

Eso también me muestra que esa persona no tiene carácter, porque si lo tuviera me hubiera dicho que la honestidad es su UNICA política, no la mejor entre otras. El carácter también es una disciplina auto impuesta, por causa de convicciones morales. Esto significa que una persona con carácter, no necesita policías. Se vigila a sí misma. Una persona con carácter se encierra en la prisión de sus propias convicciones y arroja la llave lejos de su celda.

Las dos preguntas básicas, son: ¿Tienes carácter? ¿Estás en venta? Tu futuro depende de tu carácter, no de tu carisma. La mayoría de los líderes, ya sean políticos o supuestamente o sinceramente espirituales o simples padres de familia, intentan vivir de su carisma, de sus talentos o sus dones. Tu don nunca te protegerá. De hecho, tu don te destruirá. Porque lo único que puede proteger tu don y tu talento, es tu carácter. El hablar de este tema, es tal vez lo más importante que hagas en estos tiempos.

Porque hacerlo, te lleva a aprender todo lo que protege tu futuro. De hecho, no conozco ningún seminario cristiano que tenga alguna materia relacionada con el carácter. El carácter es un esfuerzo constante por integrar tus palabras, tus hechos y tus acciones, en uno solo. Cuando no hace esto, el predicador corre el riesgo de caerse. Y se cae muy a menudo cada uno de ellos. Es clave esta palabra, integrar, porque significa nada menos que hacerse uno.

No eres esquizofrénico. Una persona sin carácter dice una cosa, hará otra y prometerá algo distinto cada vez. De modo que, si te encuentras con alguien así, nunca sabes con quien estás hablando. O sea que, en suma, el carácter es el resultado de un sacrificio por principios. Esto quiere decir que, llegado el caso, estás dispuesto a sacrificar una amistad para proteger tus principios. Estás dispuesto a perder a tu mejor amigo, con tal de mantener tus principios.

Ahora pregunto. ¿Te consideras alguien con carácter? ¿Estás seguro o segura de no estar en este momento con alguien con quien no deberías estar? ¿Estás haciendo algo, ahora, en secreto, que no deberías estar haciendo? ¿Estás dispuesto o dispuesta a sacrificar eso para proteger tus principios? El carácter, en suma, es simplemente integridad.  Y fíjate que integridad e integrar, son la misma palabra. Integridad significa que eres uno contigo mismo.

Cuando estudias los orígenes en hebreo de la palabra santidad, encuentras algunas cosas interesantes. Por ejemplo, la palabra santo es sinónimo de uno. El concepto hebreo de santidad, es integridad, ser uno. Eso significa que eres uno. La confesión principal en la Biblia acerca de Dios, es: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Es muy probable que haya gente buena y fiel que todavía no entienda por qué esto es importante.

Cualquier rabino te lo dirá. Lo más importante que ellos entienden es lo dicho: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Eso significa que Él es santo. Y ser santo es ser uno. Esto es muy interesante. Santidad significa que estás integrado. Que no eres más de una persona. Eres el mismo cuando te levantas por la mañana que cuando vuelves de tu trabajo. O que eres el mismo que habita con su familia que el que por la noche toma el púlpito de su iglesia para predicar.

Eres uno, no tienes múltiples personalidades. Cuando la Biblia dice Sed santos, está diciendo: Sé uno. Deja de ser hipócrita. Eso es carácter. La base de la confianza, es integridad. Cuando eres uno, con un solo rostro para todos, la gente eventualmente confiará en ti. Eso significa que tu palabra siempre es buena y siempre es la misma, sea la condición o la persona que sea. Dices lo que dices, haces lo que dices y actúas según lo que dices y haces. Uno. Sin doble faz. Sin doble mensaje.

Eso es santidad. Vestir un vestido largo o una ropa extravagante de película extravagante, y una gran cadena en el bolsillo, no es santidad. Llevar una túnica larga con un turbante en la cabeza, no me impresiona, tampoco. Lo que quiero saber es si debajo de esa túnica hay una sola persona. Sólo una. Puedes traerme tu automóvil y mostrarme todas tus credenciales y títulos; reverendo, honorable obispo eterno, sagrado hombre de Dios, no me importa lo que digas.

Aun así no confío en ti, porque no sé con cual de tus personalidades estoy hablando. Por eso la Biblia dice: conoce a los que trabajan entre vosotros. No dejes que cualquiera te predique, sólo porque está en la tele y es conocido. No te dejes atraer por el carisma. Busca el carácter. Tu vida es el peso de tus palabras. Si lo que estás enseñando no es una realidad en tu vida, no tiene sentido enseñarlo. No sirve. Ese es el mayor problema de los hombres de iglesia: piensan que impresionan con su lenguaje.

Cuando dicen frases profundas que dejan a mucha gente boquiabierta. Frases que luego, cuando examinas sus vidas, ves que no tienen lugar en ella. Escucha: si no tienes vida, no tienes nada. Es -valga el ejemplo no del todo elegante-, como el asunto del vendedor. Nunca confíes en un producto que quien te lo vende, no lo usa. El día que los hombres de Dios entiendan que no tienen vida privada, las cosas serán distintas. Nadie puede decirte que lo que hace en privado es asunto suyo. ¡No! Si tú oyes a ese hombre, ese asunto es tuyo también.

Porque eso es lo que determina lo que cada uno pueda decir en público. Eso se llama carácter. De hecho, hasta podemos decir que una persona con carácter, no necesita hablar. Simplemente se presenta. Existen ejemplos de personas muy conocidas que fueron atacadas durante años, incluso estuvieron en prisión por mucho tiempo y, así y todo, jamás cambiaron sus convicciones. MI nueva pregunta, ahora, es_ ¿Qué tan estable eres? ¿Qué sucedería contigo si fueras presionado para que cambies?

Por eso los jóvenes están tan confundidos. ¿Sabes lo que dice la Biblia sobre la crianza? Dice: Padres, no exasperen a sus hijos. Para los que todavía no saben qué significa esa palabra tan grande, se los explico. Exasperar, significa frustrar por causa de la inestabilidad. El padre le dice al hijo que no fume, y se lo dice con un cigarro enorme en la boca. No sé si entiendes que estás creando un monstruo en tu casa.

Le dices a tu hija adolescente que no quede embarazada y ella sabe que tú la tuviste a ella fuera del matrimonio. Esto nos lleva a un enorme principio: guía con tu vida, tus palabras no significan nada. El carácter protege tus palabras. Génesis 1:26 es un verso que es capaz de resumirte en muy pocas palabras la razón por la cual fuiste creado. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 

Recuerda que la palabra hombre, aquí, es plural, así que está hablando de toda la especie. Hagamos una especie llamada hombre, de nuestro propio Espíritu y a nuestra imagen. Y será, obviamente, como nosotros. El nosotros, se refiere a la pluralidad de la unidad de Dios. Ahora mira la siguiente frase. Y que tenga dominio. Tienes que prestar atención a algo muy importante: imagen, antes que dominio. Y fíjate que la palabra imagen, no tiene nada que ver con la estética, sino con característica. O carácter, si lo quieres más contundente.

Aprende esto y grábatelo en tu mente. Todo ser humano fue creado para liderar. Ningún ser humano fue creado para ser esclavo de otro ser humano. Eso es Dios, no izquierda ni derecha. Esto último fue invento, (Mejor no te digo de quienes) simplemente para colocar un elemento capaz de dividir ásperamente a la gente y, de ese modo, poder establecer comando. Divide y reinarás no es invento mío. Lo estamos viendo a diario, donde quiera que vivas y bajo el color que sea.

Dominio. Eso es lo que Dios te dio. Dominio para hacer. Y el liderazgo, nunca fue dado sobre personas, sino realmente en un área de dones o talentos. Todos ustedes que me están escuchando hoy, nacieron para liderar, pero no para liderar personas. Naciste para liderar en un área de talento, y tu talento atrae personas. Esa atracción te convierte en líder. ¿Estás entendiendo? Yo sé que te han enseñado que liderazgo es sólo para cierto grupo de personas, pero esa es una mentira que proviene del infierno.

Dios nos dijo a todos que tuviéramos dominio. Todos somos gobernantes, pero no sobre personas. Fuiste creado para tener liderazgo en un área de dones. Tu don es lo que te hace valioso para el mundo. La Biblia dice que tu don te abrirá camino en el mundo y te llevará ante grandes reyes. No tu educación, tu don. Por eso es que la mayoría de las personas con doctorado, suelen ser fracasos. Porque puedes tener un doctorado y no conocer tu don.

La mayoría de las personas educadas, trabajan para personas que abandonaron la escuela. Hay otros hombres, en cambio, que no pudieron terminar la escuela, pero encontraron su don y hoy reflejan la gloria de Dios en lo que hacen. Probablemente, por eso sigues en la ruina, porque lo único que eres, es empleado, nunca has sido desplegado. Tu don se manifiesta cuando es desplegado a ti mismo. Eres poderoso, pero no lo sabes, porque tu cultura te entrena para conseguir un trabajo, no para encontrar tu don.

Así que la mayoría de nosotros ha sido mal educada. Por eso es que, también, la vida de una gran mayoría en el mundo, es miserable. De pronto llegaste a los cincuenta años de edad y todavía no sabes para qué naciste, porque tu cultura te enseñó a obtener una educación para conseguir un empleo. Y cuando terminan contigo, te despiden, te jubilan y te tiran a la calle. Tu don es lo que quieres encontrar. Si encuentras tu don, tu vida es transformada. Si encuentras tu don, te vuelves muy peligroso.

Te vuelves persona no empleable, porque tu don te convierte en persona de liderazgo. Ningún árbol que da fruto te lo lleva a tu casa. Sólo y simplemente da el fruto. ¿Qué pasa, entonces? Que tú eres atraído hasta el árbol, tu don es tu fruto que Dios puso dentro de ti para servir al mundo. Por eso Jesús dijo que, si querías ser grande, te convirtieras en servidor de los demás, de todos. ¿Qué quiero decir con eso de “sirve tu don y ellos te encuentran?” Por eso los verdaderos líderes nunca buscan seguidores, sólo llegan.

Líder, si tienes un don del Espíritu Santo, es probable que mucha gente llegue a dónde estás. Pero eso no significa que les agrades, no te envanezcas, sólo vienen por tu fruto, no por ti. Dios te hizo para ser alguien con un don. Eso significa que naciste para dominar en un área de talento. Pero ahora observa algo: el carácter es la esencia misma de Dios. Por eso es que puedes confiar ciegamente en Él, Él nunca cambia. Es el mismo ayer, hoy y siempre. Dios Uno es.

La gran pregunta que surge aquí, es: ¿Y nosotros quienes somos? ¿Somos la misma persona todo el tiempo? ¿Eres el mismo en horas del día, delante de la gente, que, por la noche o madrugada, a solas? Allí radica la condición más evidente de carácter. Dios es carácter y se gloria en que nunca cambia. No hay sombra de variación alguna en Él. Acuérdate que dijo que el cielo y la tierra pasarían antes que Él rompa su palabra en algo.

¡Eso es carácter! ¡El sería capaz de sacrificar todo el universo entero para mantener su palabra! Ahora fíjate cómo obra Dios. El primer regalo que Dios le dio al hombre, no fue poder. El primer regalo que Dios le dio al hombre, no fue dominio. Muchos hermanos se emocionan con el dominio. ¡Aleluya! ¡Tengo dominio! ¡Cállate! Eso no fue lo primero que Dios te dio. Lee tu Biblia. Lo primero que Dios te dio, fue imagen, lo cual significa que el carácter es más importante que el poder.

Todavía hay personas que andan de iglesia en iglesia buscando quien les ore para recibir al poder del Espíritu Santo en sus vidas. Es mi deber advertirles que, si no tienen la imagen, las características o el carácter de Dios mismo en sus vidas, cuando reciban ese poder no podrán resistirlo y se les arruinará la existencia. Dios sabía desde un principio, esto, por eso decidió darnos, desde la misma creación, su imagen, su carácter. Porque, es evidente, que esto es su prioridad.

O sea que lo que estoy queriendo demostrar es que el carácter es necesario antes que el dominio. Es requisito indispensable. Es la base de Dios para cualquier forma de gobierno. Gobernante que no tenga estabilidad emocional, no es confiable ni creíble y, con estos elementos negativos, es imposible que pueda gobernar por mucho tiempo. Entiende que Dios puede confiarte el poder sobre algo que le pertenece, sólo si tú dejas en evidencia que su carácter mora en ti.

Te digo más: hay tres cosas que pondrán a prueba tu carácter. Tres cosas, sólo tres cosas que manifestarán tu carácter y verán si lo tienes o no. El poder es una de ellas. Cuando le das poder a una persona, su carácter sale a la luz. “Dale poder a un hombre y lo conocerás”. No inventé yo este dicho, es muy antiguo. Pero está absolutamente vigente, sólo mir a tu alrededor y algo vs a encontrar, ya sea en tu país, en tu trabajo, en tu colegio o, incluso en tu iglesia.

El segundo punto es el dinero. Cuando le das a un ser humano mucho dinero, su verdadero yo, aparece. Y lo tercero es el acceso al sexo. Si le das a un ser humano acceso al sexo, su carácter aparece. O, en algunos casos, su falta de él. Si realmente quieres saber cómo es un hombre o como es una mujer, dale poder, dinero y acceso al sexo. Allí podrás ver quien es realmente y no quien parecía ser antes de poseer todas estas cosas.

Por eso es que todo ser humano que ha fallado horriblemente en esta tierra, fíjate, o lo ha hecho por poder, por dinero o simplemente por algo relacionado con su sexualidad. Así es que lo que debemos examinar en nuestras propias vidas, es la factibilidad cierta de llegar al final de todo esto. La Biblia dice que la carrera no es para el más veloz. Así puedes hacerte famoso al instante. Pero en el Reino de Dios la carrera no es para quien llega primero, sino para el que persevera hasta el fin.

Hasta el fin. Piensa. Dentro de diez años, ¿Seguirás siendo el mismo o la misma que eres hoy? Esa es la pregunta. ¿Seguirás en pie cuando todas las tentaciones hayan pasado? Y no es casual ni mal intencionado lo que digo, porque la única manera de probar tu carácter, es con la tentación. Pero, cuidado; la palabra tentación no es negativa. Lo negativo, en todo caso, será tu reacción ante su aparición. Porque eso es lo que tiene que ver con tu carácter.

Tentar o probar, significa poner a prueba la posibilidad de debilidad. Déjame decirte que, por bien que te comportes, nunca en tu vida tendrás un momento libre de tentaciones. Sean las que sean y en las áreas que sean. Así que no te queda otra que superarlas. Las tentaciones siempre estarán en tu vida para monitorear tu carácter. Hay una sentencia al respecto que es absolutamente certera: tu carácter es tan fuerte como la tentación por la que caíste.

¿Sabes qué fue lo que hizo que Eva tomara el fruto? No fue difícil. Satanás le dijo: mira, ¿Quieres ser como Dios? Esa fue la tentación. ¿Y qué es Dios? Poder. Por supuesto que él le mintió, porque ella ya era como Dios. Lo que sucedió es que ella no lo sabía, todavía. Pero hoy, tú, si lo sabes. Así que no tienes argumentos ni excusas para pecar. De todos modos, no te olvides de esto: Satanás siempre te tentará con algo que ya eres.

Entonces, tu mayor riesgo y peligro, es ser ignorante de ti mismo. Nadie puede tentarte para ser lo que ya eres. En algún momento, Eva se volvió ignorante de quien era, por eso Satanás pudo tentarla en su debilidad. El verso clave de todo esto, sigue siendo el que dice: Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza. O sea que tú ya eres como Dios, sólo que, si desconfías de la veracidad de eso, quedarás a merced de cualquier engaño, por grosero o tosco que parezca.

Lo cierto es que Dios te dio el carácter antes que el poder. Dios te creó y te dio el mandato de dominar la tierra en representación del Reino de los Cielos, pero con el carácter de Dios, no con el tuyo de tu alma. No es algo difícil, eso, eres un rey, igual que tu Padre, pero tu territorio es la tierra. Por lo tanto, la imagen es lo primero que Dios te dio. Y te lo dio porque sabía que, sin carácter, el poder te destruiría. La gente dice que el poder corrompe. Y que el poder absoluto corrompe absolutamente.

Yo solía creer eso, pero no es verdad. La verdad es que el poder no corrompe, sino que simplemente revela la corrupción. El corrupto ya lo era antes de acceder al poder, aunque no lo sabía. El acceso al poder lo que hace, es informártelo y, conforme sea tu carácter, eso te afectará o no. El poder, es carácter puro. Así que la caída del hombre distorsionó la imagen de Dios. ¿Y qué cosa es la imagen? ¡Carácter! Por eso el hombre se convirtió en un carácter defectuoso y, el resultado, fue que su auto estima cayó.

El hombre ya no sabía cuánto valía. Y desde entonces, el hombre ha estado contratando a consultores de imagen. ¿Por qué harías algo así? Porque sietes que no tienes ninguna imagen, la perdiste. Si sabes quién eres y decides ser quién eres, no necesitas a nadie para crear a otra persona. Porque un consultor de imagen es una persona a la que le pagas, para crear una persona que no existe. Los políticos, por ejemplo, contratan a consultores de imagen. ¿Por qué? ¡Porque no tienen imagen!

Así que entonces les pagan a personas para que cuenten mentiras. Los artistas, los deportistas, contratan asesores de imagen porque no tienen imagen. Entonces te venden una imagen que no existe y, lo peor del caso, es que tú la compras. Apreciaría mucho si tuviera que decir que la estructura eclesiástica está al margen de todas estas cosas, pero lamentablemente no puedo mentir. Sí existe. Muchos líderes evangélicos tienen asesoría de sus imágenes.

Son una mentira. Lo siento por los genuinos que se ven arrastrados por la crítica que engloba y generaliza. La mayoría de ellos pide perdón, pero sólo porque los atraparon. En esos casos el perdón no es arrepentimiento, es argumento de defensa e inmunidad. A esto lo tienes que tener muy en cuenta. Puedes ir años al mejor seminario bíblico y, si apruebas, te darán un hermoso diploma. Pero jamás te darán carácter. Así que quedas habilitado legalmente para predicar, pero no tienes principios.

Y yo lo estoy compartiendo desde el plano espiritual, eclesiástico si cabe, pero el tema de la falta de carácter es un tema que incluye todos los niveles visibles. Empresario, artístico, político, deportivo, gubernamental. Convengamos algo. Por reglas generales, en nuestra sociedad, la gente no es demasiado estable y, por consecuencia, en la mayor parte de los casos no se le puede confiar nada. Entre otras cosas, porque jamás aprendieron carácter.

El rasgo principal del hombre caído, es la imprevisibilidad. No hay modo de predecir a un pecador. No sabes qué va a hacer dentro de cinco minutos. Eres tan seguro como lo sea tu carácter. Te hago una de las últimas preguntas: ¿Cuál es la fuente de los valores? Recuerda que los valores producen carácter. Así que tienes que tener tus valores correctos. El componente más poderoso en el liderazgo, es la filosofía. Porque tu filosofía es tu sistema de creencia.

Y tú sistema de creencia, es el resultado de las cosas que valoras. Lo que valoras, lo crees. Tu sistema de creencia produce tus valores. Y tus valores producen tu moral. La moralidad es realmente un producto de tus valores. Si valoras tu pacto matrimonial, moralmente le serás fiel a tu esposa. Y cuando tu moral está en su lugar, tu moral informa tu ética. O sea que sería antiético acostarte con otra mujer, porque tu moral dicta que no puedes violar tus valores, tu pacto.

Así proteges tu carácter. Si tu ética está en su lugar, tu ética produce tu carácter. Y tú carácter se convierte, en tu estilo de vida. Recuerda que te dije que nunca lideras desde tu posición, lideras desde tu vida. Y grábate algo en tu mente para siempre. No existe la vida privada. Si eres un hijo de Dios, debes vivir en voz alta. Una persona de carácter, no teme que descubran su vida privada. Si tienes miedo que alguien descubra tu vida privada, entonces no tienes carácter.

Una visión sin valores, es un destino sin disciplina. No importa cuán grande sea tu visión. Puede ser destruida si no tienes valores. Tu destino depende de tu disciplina personal. El carácter, siempre protegerá tu visión. Sansón tenía una visión impresionante. Dios confió en este hombre. Estaba destinado a salvar al pueblo de Israel. Pero su vida privada, destruyó su visión pública. Cada vez que decidas hacer algo esperando que nadie lo descubra, estás en peligro.

Así que no hagas nada, a partir de hoy, que no quieras que nadie descubra y tendrás carácter, algo que jamás se ha enseñado en ningún seminario. Nunca te dijeron eso, tampoco en el colegio secundario. Y ahora tienes una doble vida. Y doble vida es sinónimo de doble mensaje, ¿Lo entiendes? ¿Nunca te preguntaste por qué, especialmente los hombres, aman a los súper héroes? Porque tienen dos personalidades, ¿Puedes creerlo? Todo Superman tiene a un Clark Kent atrapado dentro.

Todo Batman tiene a un Bruce Wayne en alguna parte. Todo Sansón debería tener un José dentro. Me estoy preguntando desde hace un buen rato quién realmente eres tú, que me estás escuchando a lo mejor de pura casualidad hoy mismo. La visión es protegida e interpretada por los valores. Visión y valores, son el matrimonio del propósito y los principios. Tu propósito en la vida, es tu asignación. Tus principios protegen esa asignación. Así que no violes tus principios.

Dios te demanda, en toda la Biblia, que vivas bien. ¿Sabes para qué, entre otras muchas razones? Para que puedas disfrutar de tus recuerdos. Si no te casas virgen, como es el mandato que muy pocos respetan hoy, nadie va a achicharrarte con fuego del cielo, pero vendrán a tu mente en los peores o mejores momentos, recuerdos que, de haberte casado virgen, no tendrías. No sé si alcanzo a ser claro y se entiende lo que intento mostrar sin necesidad de ser grosero.

Dios estaba tratando de salvarte de todos tus feos recuerdos, cuando te dijo que debías vivir bien. ¿Sabes lo que vale para una vida el tener solamente recuerdos felices? Yo me pregunto, en el cierre de este trabajo de hoy, cuantos de ustedes que me están escuchando, me pueden asegurar que solamente tienen buenos recuerdos, o recuerdos felices y no de los otros. De tu respuesta, surgirá la conclusión de este examen. Tienes o no tienes suficiente carácter. Porque el carácter te da siempre buenos recuerdos.

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marzo 3, 2026 Néstor Martínez